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diff --git a/10822-0.txt b/10822-0.txt new file mode 100644 index 0000000..ac830d7 --- /dev/null +++ b/10822-0.txt @@ -0,0 +1,10565 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 10822 *** + + EL PARAÍSO DE LAS MUJERES + + + + + VICENTE BLASCO IBAÑEZ + + + + + EL PARAÍSO + + DE LAS + + MUJERES + + + (NOVELA) + + + + + Copyright 1922. + + + + +AL LECTOR + + +Considero necesario dar una explicación sobre el origen de este libro. + +Una casa editorial cinematográfica de los Estados Unidos me pidió hace +un año una novela para convertirla en _film_, recomendándome que fuese +muy «interesante» y se despegase por completo de los convencionalismos y +rutinas que hasta ahora vienen observándose en las historias presentadas +por medio del cinematógrafo. + +Yo admiro el arte cinematográfico--llamado con razón el «séptimo +arte»--, por ser un producto legítimo y noble de nuestra época. Como +todo progreso, ha encontrado numerosos enemigos, que fingen +despreciarlo; especialmente entre los escritores faltos de las +condiciones necesarias para servir á este arte, aunque lo deseasen. La +llamada República de las Letras es un estado conservador y misógeno, que +se subleva instintivamente ante toda novedad y la repele con sarcasmos +que cree aristocráticos. + +Cuando se inventó la imprenta, una gran parte de los literatos de +entonces también la consideraron como algo populachero y ordinario, que +nunca podría gustar á los espíritus escogidos. Fué preciso el transcurso +de algunas decenas de años para que todos se convenciesen de que el +libro impreso, aunque menos hermoso que el códice escrito á mano y con +letras capitulares artísticamente iluminadas, servía mejor á la difusión +de las ideas y al mejoramiento intelectual de la humanidad. + +Dentro de un siglo las gentes se asombrarán tal vez al enterarse de que +hubo escritores que presenciaron el nacimiento de la cinematografía y no +hicieron caso de ella, apreciándola como una diversión pueril y frívola, +buena únicamente para el vulgo ignorante. + +Conozco todas las objeciones contra el cinematógrafo y su creciente +difusión. Son las mismas que todavía á estas horas formulan algunas +devotas, en el fondo de las provincias, contra la novela y contra el +teatro, creyéndolos la perdición de la humanidad y la causa de todas las +inmoralidades existentes. + +Si la cinematografía no hubiese de dar en el curso de su desarrollo +otras cosas que el sainete grotesco é inverosímil que hace reir con +payasadas de _clown_, ó las historias de ladrones y detectives, yo +abominaría de ella, como lo hacen muchos. Pero el nuevo arte está +todavía en los primeros vagidos de su infancia; no tiene más allá de +veinticinco años de existencia--que equivalen á veinticinco minutos en +la historia de un invento útil--, y nadie sabe hasta dónde pueden llegar +el desarrollo de su juventud y el esplendor de su madurez. + +También la novela dió en distintos períodos de su vida una floración de +libros que tuvieron por héroes á bandidos «simpáticos» ó tenebrosos y á +policías «providenciales», y á nadie se le ocurre decretar por ello la +supresión de dicho género literario. Al lado de la novela psicológica y +de observación directa existirá siempre la novela de folletín. Y lo +mismo puede decirse del teatro. Juntos con el drama y la comedia, +atraerán siempre á una gran parte del público el melodrama espeluznante +ó la farsa grotesca. + +La cinematografía no iba á librarse de esta división impuesta por los +dos gustos diversos y antitéticos que se reparten la gran masa del +público. Como ocurre en la infancia de todo arte, el primer producto del +cinematógrafo ha sido el melodrama terrorífico y la farsa que hace reir +hasta desquijararse, géneros que con más rapidez atraen á las +multitudes. Pero ahora, después de dos docenas de años de existencia, +los que nos preocupamos del desarrollo cinematográfico vamos viendo cómo +se afina el gusto del público en las naciones más instruidas y cómo al +lado de las historias para reir y las tragedias detectivescas surgen las +primeras manifestaciones de la verdadera novela cinematográfica, con +caracteres extraídos de la realidad, observaciones psicológicas y una +fábula que mantiene despierto al mismo tiempo el interés del espectador. + +Yo creo próximo el nacimiento de muchas novelas cinematográficas que +serán al mismo tiempo grandes obras literarias. Pero estas novelas +resultan de más difícil producción que una novela en forma de libro, ya +que en ellas no es posible lo que en la jerigonza literaria llamamos el +«relleno». + + * * * * * + +La cinematografía no es el teatro mudo, como creen muchos; es una novela +expresada por medio de imágenes y frases cortas. + +El teatro tiene convencionalismos de lugar y de tiempo, impuestos por +los breves límites de un escenario, y de los cuales no puede librarse. +En cambio, la acción de la novela no reconoce limites; es infinita, como +la del cinematógrafo, y puede componerse de tres ó cuatro historias +diversas, que se desarrollan á la vez, y al final vienen á confundirse +en una sola; puede tener por escenario los lugares más diversos de +nuestro planeta. + +Una obra teatral llegará, cuando más, hasta siete actos y cambiará sus +decoraciones quince ó veinte veces: pero le es imposible ir más allá. +Una novela, lo mismo que una historia cinematográfica, puede disponer de +tantos escenarios como capítulos, tener por fondo los más diversos +paisajes y por actores verdaderas muchedumbres. + +Repito que el «séptimo arte» es novela y no teatro, y tal vez por esto +todas las obras teatrales célebres que fueron trasladadas al +cinematógrafo pasaron inadvertidas, mientras las novelas famosas, al ser +filmadas, obtuvieron grandes éxitos, agrandándose el interés de su +fábula con la plasticidad de los personajes que el lector sólo había +podido imaginarse vagamente á través de las líneas impresas. + +Hoy empieza á aumentar considerablemente en todas las naciones el número +de los novelistas que nos preocupamos del arte cinematográfico. + +La multiplicidad de los idiomas con que expresan los hombres su +pensamiento representa para el artista literario un obstáculo que no +conocen el pintor, el escultor, ni el músico. Es cierto que los +traductores se encargan de salvar este obstáculo; pero por grande que +sea su pericia y la conciencia con que realicen su trabajo, ¡resulta +siempre tan diversa la novela traducida de la novela original, y se +pierden tantas cosas en el traslado de una á otra!... + +En cambio, la expresión cinematográfica puedo proporcionar á la novela +la universalidad de un cuadro, de una estatua ó de una sinfonía. Los +rótulos del _film_ y la necesidad de traducirlos representan poca cosa +en esta clase de obras. Lo importante es la imagen vivida, la acción +interpretada por seres humanos, valiéndose del gesto, que ignora el +estrecho molde de las sílabas. + +Gracias á este nuevo medio de expresión, el novelista que por su +nacimiento pertenece á un país determinado puede tener por patria +intelectual la tierra entera y ponerse en comunicación con los hombres +de todos los colores y todas las lenguas, hasta con los que viven en los +límites de un salvajismo recién abandonado. Por medio del «séptimo +arte», un autor puede en la misma noche contar su historia imaginada á +los públicos de Nueva York, Londres y París, á las muchedumbres +cosmopolitas de los grandes puertos del Pacífico á los árabes que llegan +á caballo al aduar del desierto donde funciona el modesto aparato del +cinematografista errante, á los marineros que invernan en una isla del +Océano Glacial y entretienen sus noches interminables con el relato mudo +de las novelas luminosas. + +Yo puedo decir que una de mis mayores satisfacciones literarias la tuve +hace dos años, estando en California, al conversar con un japonés que +había viajado por toda Asia. + +Este hombre me habló de una de mis novelas, contándome su «argumento» +del principio al desenlace para convencerme de que la conocía bien. No +la había leído, por no estar traducida aún al idioma de su país, y +pensaba comprar la versión inglesa. + +Pero la había «visto» en un cinema de Pekín. + + * * * * * + +Además hay que hacer una confesión. La novela está en crisis actualmente +en todas las naciones. + +El siglo XIX fué el siglo de la música y de la novela. Resulta tan +enorme la producción novelesca de los últimos cien años y tan diversas +las actividades de sus novelistas, que autores y público viven ahora +como desorientados. + +Es casi imposible encontrar un camino virgen de huellas. Cuando el +novelista cree seguir un sendero completamente inexplorado, se entera á +los pocos pasos de que otros avanzaron por el mismo sitio antes que él. +Todos los resortes de la maquinaria novelesca parecen flojos y +mortecinos de tanto funcionar; todas las situaciones emocionantes, todos +los caracteres salientes, todos los tipos de humanidad, están casi +agotados. La originalidad novelesca va siendo cada vez más ilusoria. Por +eso sin duda, muchos autores violentan la serena sencillez de su idioma, +obligándole á producir una florescencia atormentada, de invernáculo, y +hacen de ello su mayor mérito. Buscan ocultar de tal modo, bajo la +frondosidad forzada del lenguaje, la anémica pobreza de la historia que +cuentan. + +Los novelistas se agitan infructuosamente en busca de novedad; el +público exige igualmente novedad; pero la novela actual, cuando pretende +en Francia y otros países ser verdaderamente nueva, no tiene nada de +novela, y aburre al lector.... Y en esta crisis, que es universal, nadie +columbra la solución. + +Yo no afirmo que el cinematógrafo sea un remedio único y decisivo; +reconozco además como indiscutible que la novela impresa será siempre +superior á la novela expresada por el gesto, pues esta última no puede +disponer con la misma amplitud que la otra de la sugestión inmaterial +del «estilo»; pero creo que si los novelistas empiezan á intervenir +directamente en el desarrollo del «séptimo arte», monopolizado hasta +hace poco por personas sin competencia literaria, su esfuerzo servirá +cuando menos para reanimar la novela, comunicándola una segunda juventud +y haciendo más extensos sus dominios actuales. + +Sin embargo, no á todos los países les es fácil adaptarse con éxito al +nuevo medio de expresión literaria. + +La cinematografía depende del desarrollo industrial de un país y de su +riqueza. + +El libro también necesita sujetarse á la influencia de estos dos +factores; pero un editor de novelas impresas puede establecerse en +cualquier parte donde existan imprentas y almacenes de papel, y le +bastan unos cuantos miles de pesetas para publicar sus primeros +volúmenes. + +Las casas editoriales de cinematografía necesitan capitales de millones +y crear por su propia cuenta inmensos talleres. Además, les es +indispensable tener á sus espaldas la grandeza de una de esas naciones +que son primeras potencias industriales, para encontrar con facilidad +energías eléctricas gigantescas, fábricas capaces de producir nuevas +maquinarias: en una palabra, para disponer de poderosos aliados y +servidores. + +Por este motivo, el más enorme de los pueblos americanos es y será +siempre el primer productor cinematográfico de la tierra. Francia, que +inventó la cinematografía, figura actualmente como una simple +importadora de _films_ facturados desde Nueva York. + +El cinematógrafo ocupa en los Estados Unidos el quinto lugar entre los +productos nacionales. Avanza á continuación del acero, el trigo y otros +artículos indispensables para la vida. + +Hay en aquella República veinticinco mil salas de cinematógrafo, algunas +de ellas con lugar para más de seis mil espectadores. + +En los miles de ciudades donde viven agrupados sus ciento veinte +millones de habitantes, los teatros se mantienen en una situación +estacionaria, mientras los cinemas son cada vez más numerosos. + +De una obra cinematográfica americana que obtiene éxito en el mundo +entero llegan á venderse por término medio doscientas copias. Es lo que +se llama, en lenguaje de librería, «una mediana tirada». De estas copias +Francia compra tres ó cuatro para «pasarlas» en sus diversos cinemas; +España tres; Italia tres ó dos, etc. La Gran Bretaña, que es la mayor +compradora de Europa, adquiere once ó quince para la metrópoli y sus +colonias. + +En total: de las doscientas copias, los Estados Unidos consumen ellos +solos ciento veinte, y las ochenta restantes son para los demás pueblos +de la tierra. Así se comprende que los cinematografistas americanos, sin +salir de su país, puedan cubrir todos sus gastos, que son inauditos, y +realizar ganancias. El producto del resto del mundo es para ellos á modo +de una propina. + +Después de saber esto, reconocerá el lector que el cinematógrafo sólo +puede ser americano, y que la suprema aspiración de todo novelista que +desee triunfos en el «séptimo arte» consiste en abrirse paso allá ... si +es que puede, pues la empresa no resulta fácil. + + * * * * * + +Pero volvamos á la explicación del origen de este libro. + +Como mi novela _Los cuatro jinetes del Apocalipsis_ ha sido convertida +en _film_--más extenso y costoso de todos los que se conocen hasta el +presente, y el cual obtiene en los Estados Unidos un éxito que durará +años--, recibí de Nueva York, como ya he dicho, el encargo de escribir +un relato novelesco que pudiera servir para una obra cinematográfica de +«interés y novedad». + +Así produje EL PARAÍSO DE LAS MUJERES. + +Esta historia fantástica, que se despega por completo de mis novelas +anteriores, no ha nacido verdaderamente ahora, pues data de los tiempos +de mi infancia. + +Desde que leí, siendo niño, los _Viajes de Gulliver_, el recuerdo de +Liliput y sus pequeños habitantes se fijó para siempre en mi memoria. +Muchas veces me pregunté, en aquellos años ya remotos: «¿Qué habrá +ocurrido en Liliput después que se marchó el héroe de Swift?...» Y me +entretenía imaginando á mi modo los diversos episodios de la historia +contemporánea de los pigmeos. + +Ahora, en la madurez de mi vida, he intentado otra vez rehacer la +historia moderna de Liliput, pero como puede realizarlo la fantasía de +un hombre, menos optimista y generosa que la de un niño. + +Esto de imaginarse una humanidad más pequeña que la nuestra, con +nuestros mismos defectos y preocupaciones, como si fuese contemplada á +través de un microscopio, es algo que halaga la vanidad de los hombres, +y por lo mismo resulta tan antiguo como su existencia. + +Swift, el humorístico deán irlandés, fué el creador de Gulliver y del +reino de Liliput; pero cien años antes, Rabelais, que indudablemente le +sirvió de modelo, había descrito con no menor humor las costumbres de +enanos y gigantes. + +Tengo la certeza de que en todas las literaturas antiguas fueron muchos +los relatos sobre países de pigmeos y países de colosos. ¿Qué pueblo no +contó historias de gnomos minúsculos, de vida misteriosa, y gigantes que +para contemplar á uno de nuestra especie necesitan colocarlo sobre la +palma de una mano?... Voltaire se inspiró en Swift para crear su +_Micromegas_, y sería muy largo el relato de todos los novelistas y +cuentistas que imitaron más ó menos directamente este género de +fantasías. + +Yo escribí la presente novela creyendo que únicamente iba á servir para +la producción de una cinta cinematográfica, y jamás aparecería en forma +de libro. En realidad, la casa editorial de Nueva York no me pidió una +novela, sino lo que llaman en lenguaje cinematográfico un «escenario», +un relato escueto y de pura acción, para que sirva de guía al director +de escena, á los encargados de las tramoyas y á los actores que +interpretan los personajes. + +Pero excitado por la novedad del trabajo y á impulsos también de mis +hábitos de novelista, empecé á escribir y á escribir, sin darme cuenta +de que en vez de un «escenario» producía una novela, y en veintiuna +tardes terminé EL PARAÍSO DE LAS MUJERES. + +Nunca he trabajado tan aprisa y con tanto fervor. Creo que si me pusiera +ahora á hacer una copia del presente libro emplearía más tiempo. + +Repito que jamás pensé que mi novela cinematográfica pudiera convertirse +en volumen impreso; y mi sorpresa fué grande al ver que el «escenario» +era un libro al que algunos pretendían encontrar cierta intención +filosófica y política. Hasta en los Estados Unidos--país donde las +mujeres ejercen una enorme y legítima influencia--creen algunos, +equivocadamente, que mi novela es á modo de una sátira del feminismo +norteamericano. + +Como EL PARAÍSO DE LAS MUJERES ha sido traducida ya á varios idiomas, me +decido á publicarla igualmente en español, aunque no pensase en ello +cuando la escribí. + +Será una obra más dentro del marco de la novela española, la cual desde +hace algunos años no peca ciertamente por exceso de variedad. Los más de +los novelistas marchan en fila india, uno tras otro, y sólo de tarde en +tarde se les ocurre saltar un poco fuera del sendero. Mientras tanto, en +los otros países la novela procura renovarse y los autores cambian con +frecuencia su manera de ver la vida y de expresar sus impresiones, para +que no los «encasille» el público, adivinando de antemano lo que pueden +decir. Además, la novela es un género de variedad infinita, y allí donde +todos los novelistas describen lo mismo, con un lenguaje semejante, la +novela corre peligro de muerte. + +Tal vez el presente libro sea considerado por muchos como una +«equivocación» al compararlo con mis anteriores obras; pero yo prefiero +equivocarme yendo en busca de novedad, á conseguir aciertos fáciles, que +muchas veces no son mas que simples repeticiones de triunfos anteriores. +De todos modos, me anima la esperanza de que este relato ligero tal vez +resulte más entretenido para el lector que muchas novelas de moda +reciente, en las que se emplean trescientas páginas sólo para preparar +el encuentro á puerta cerrada de dos personas de distinto sexo, llegando +así á la escena «culminante» de la obra, que es simplemente una escena +de «libro verde», escrita con las precauciones necesarias para bordear +el Código y que el volumen pueda exponerse sin peligro en los +escaparates de las librerías. + +Del _film_ que dió origen á esta novela diré que aún está por nacer. +Según parece, fui amontonando en él tales dificultades do ejecución, que +los ingenieros norteamericanos que inventan nuevas «magias» para esta +clase de obras todavía están haciendo estudios y no han podido encontrar +el modo de que aparezcan en el lienzo luminoso, á un mismo tiempo y sin +trampa visible, la enormidad del Gentleman-Montaña y la bulliciosa +pequeñez de las muchedumbres que pueblan la Ciudad-Paraíso de las +Mujeres. + +VICENTE BLASCO IBAÑEZ + +Villa Fontana Rosa Mentón (Alpes Marítimos) Febrero 1922 + + + + +EL PARAÍSO DE LAS MUJERES + + + * * * * * + + +Frente á la Tierra de Van Diemen + + +Edwin Gillespie, joven ingeniero de Nueva York, llevaba varias semanas +de navegación á bordo de uno de los paquebotes ingleses que hacen la +carrera entre San Francisco y Australia. + +Nunca había conocido un viaje tan triste. Recordaba con dulce nostalgia +su navegación de tres años antes, desde los Estados Unidos á las costas +de Francia, cuando era oficial del ejército americano é iba á guerrear +contra los alemanes. Aquella travesía resultaba peligrosa; reinaba á +bordo una continua vigilancia por miedo á los submarinos y á las minas +flotantes; pero Gillespie tenía entonces como inseparables compañeros la +alegría de una juventud ansiosa de aventuras y el entusiasmo del que va +á exponer su vida por un ideal generoso. + +Ahora llevaba como invisibles camaradas de viaje la desesperación y el +aburrimiento, y cuando conseguía huir de uno, caía en los brazos del +otro. Se había embarcado apresuradamente, creyendo encontrar la fortuna +lejos de los Estados Unidos; pero se sentía cada vez más triste así como +iba alejándose de su tierra natal. + +Era el amor el que le había aconsejado esta resolución desesperada. + +A su vuelta de la gran guerra había visto el mundo transfigurado. Todo +le parecía más hermoso; las cosas adoptaban nuevas formas; el aire +cantaba junto á sus oídos, agitado por las vibraciones de una sinfonía +interminable. Y todo esto era porque acababa de conocer á miss Margaret +Haynes, una persona primaveral, cuyos diez y nueve años, alegres y +graciosos, se desbordaban en risas, palabras musicales y gestos +encantadores. + +Gillespie olvidó de golpe todo su pasado al hablar con esta adorable +criatura. Creyó que su vida anterior había sido un ensueño. Recordaba +con esfuerzo, como si fuesen pálidas visiones, su ida á Europa; los +combates junto á Saint-Mihiel, de los que salió herido; la ceremonia +guerrera durante la cual á él y á otros compañeros les colocaron sobre +el pecho la roja cinta de la Legión de Honor. + +Para Edwin Gillespie la única realidad era miss Margaret, y los días que +no la veía, aunque sólo fuese por unos momentos, se imaginaba que el +cielo era otro y que se desarrollaban en su inmensidad tremendos +cataclismos de los que no podían enterarse los demás mortales. + +Toda una primavera se encontraron en los tés de los hoteles elegantes de +Nueva York. Después, durante el verano, siguieron conversando y bailando +en las playas del Atlántico más de moda. + +Miss Margaret era la hija única del difunto Archibaldo Haynes, que había +reunido una fortuna considerable trabajando con éxito en diversos +negocios. La sonriente _miss_ iba á heredar algún día varios millones; y +esto no representaba para ella ningún impedimento en sus simpatías por +Gillespie, buen mozo, héroe de la guerra y excelente bailarín, pero que +aún no contaba con una posición social. + +El ingeniero se tuvo durante medio año por el hombre más dichoso de su +país. Miss Haynes fué la que se encargó de envalentonar su timidez con +prometedoras sonrisas y palabras tiernas. En realidad, Edwin no supo con +certeza si fué él quien se atrevió á declarar su amor, ó fué ella la que +con suavidad le impulsó á decir lo que llevaba muchos meses en su +pensamiento, sin encontrar palabras para darle forma. + +Margaret aceptó su amor, fueron novios, y desde este momento, que debía +haber sido para Gillespie el de mayor felicidad, empezó á tropezar con +obstáculos. Seguro ya del cariño de la hija, tuvo que pensar en la +madre, que hasta entonces sólo había merecido su atención como una dama +de aspecto imponente, muy digna de respeto, pero que siempre se mantenía +en último término, cual si desease ignorar la existencia del ingeniero. +Mistress Augusta Haynes era una señora de gran estatura y no menos +corpulencia, breve y autoritaria en sus palabras, y que contemplaba el +deslizamiento de la vida á través de sus lentes, apreciando las personas +y las cosas con la fijeza altiva del miope. Dotada de un meticuloso +genio administrativo, sabía mantener íntegra la fortuna de su difunto +esposo y acrecentarla con lentas y oportunas especulaciones. + +Amaba á su hija única, tanto como detestaba á la juventud actual por su +carácter frívolo y su inmoderada afición al baile. En las reuniones +buscaba siempre á las personas graves, lamentándose con ellas de la +ligereza y la corrupción de los tiempos presentes. Se había fijado en la +asiduidad con que el ingeniero seguía á su hija, en su afición á bailar +juntos y en sus conversaciones aparte. Además, tenía noticias de varios +encuentros, demasiado casuales, en los paseos de la ciudad. + +Como si su instinto le avisase la certeza de un amor que hasta entonces +sólo había sospechado, mistress Augusta Haynes, al llegar el invierno, +decidió pasarlo lejos de Nueva York, y fué á instalarse con su hija en +un lujoso hotel de Pasadena. Creyó, sin duda, con egoísta ilusión, que +un hombre que había ido de América á Europa para hacer la guerra era +incapaz de trasladarse igualmente de Nueva York á California detrás de +su amada; pero pronto pudo convencerse de su error. + +Una semana después, al bajar por la mañana al parque del hotel, vió á +Margaret jugando al _tennis_ con un _gentleman_ de pantalón blanco, +brazos arremangados y camisa de cuello abierto: el ingeniero Gillespie. + +Miss Haynes, que había hecho el viaje malhumorada y nerviosa, sonreía +ahora como si viese revolotear escuadrillas de ángeles por encima de los +naranjos californianos. En cambio, la madre recobró su gesto +inquisitorial, acogiendo con helada cortesía las grandes demostraciones +de afecto del ingeniero. + +--Ha sido para mí una agradable sorpresa--dijo el joven--. Yo no sabía +que estaban ustedes aquí.... + +Y por debajo de la naricita sonrosada de miss Margaret revoloteaba una +sonrisa que parecía burlarse de tales palabras. + +Desde entonces, la majestuosa viuda empezó á pensar en lo urgente que +era librarse de este aspirante á la dignidad de yerno suyo. La gallardía +física del buen mozo, su aventura militar, que tanto entusiasmaba á las +jóvenes, y sus destrezas de danzarín, eran para la señora Haynes otros +tantos títulos de incapacidad. + +Ella apreciaba en los hombres cualidades más positivas. ¿A cuánto +ascendía su fortuna? ¿Qué es lo que había hecho hasta entonces de serio +en su existencia?... + +Era ingeniero; pero esto no representaba mas que un simple diploma +universitario. Había prestado sus servicios en unas cuantas fábricas, +ganando lo preciso para vivir, y cuando llegaba el momento de la guerra, +en vez de quedarse en América para trabajar en un gran centro industrial +é inventar algo que le hiciese rico, prefería ser soldado, debiendo sólo +á un capricho de la suerte el no quedar tendido para siempre sobre la +tierra de Europa. + +Su marido había sido otro hombre, y ella deseaba para Margaret un esposo +igual, con una concepción práctica de la existencia, y que supiese +aumentar los millones de la cónyuge aportando nuevos millones producto +de su trabajo. + +La viuda no ahorró medios para hacer ver al ingeniero su hostilidad. +Evitaba ostensiblemente el invitarlo á sus fiestas; fingía no conocerle; +estorbaba con frecuentes astucias que su hija pudiera encontrarse con +él. + +Miss Margaret se mostraba triste cuando de tarde en tarde conseguía +hablar con Edwin, lejos de la agresividad de su madre y de la +animadversión de todas las familias amigas, igualmente hostiles á él. + +Un día, Gillespie, con un esfuerzo supremo de su voluntad y más +conmovido que cuando avanzaba en Francia contra las trincheras alemanas, +visitó á la majestuosa viuda para manifestarle que Margaret y él se +amaban y que solicitaba su mano. + +Aún se estremecía en el buque al recordar el tono glacial y cortante con +que le había contestado la señora. Su hija era heredera de una +respetable fortuna, y bien merecía que su esposo aportase, cuando menos, +otro tanto á la asociación matrimonial. + +--Además--dijo la viuda--, yo deseo un yerno que sea persona seria y +trabaje con provecho. Nunca me han gustado los hombres que pasan el +tiempo soñando despiertos, leyendo libros ó escribiendo cosas que nada +producen. + +Gillespie tuvo que reconocer que la viuda estaba bien enterada de su +existencia; tal vez por la indiscreción de un amigo infiel, tal vez por +las informaciones de algún detective particular. En realidad, este +ingeniero era algo dado al ensueño, gustaba mucho de la lectura, y en +sus cajones, junto con los planos y los cálculos de su profesión, +guardaba varios cuadernos de versos. + +Margaret le amaba; pero el amor de una señorita de buena familia y +excelente educación, acostumbrada á las comodidades que proporciona una +gran fortuna, debe tener sus límites forzosamente. No iba ella á +abandonar á su madre y á reñir con todas las familias amigas para +casarse con un novio pobre, dedicado por completo á su amor é ignorante +del camino que debía seguir en el presente momento. Estas resoluciones +desesperadas sólo se ven en las novelas. + +Tenía además cierta confianza en el porvenir y consideraba oportuno +dejar pasar el tiempo. Su madre tal vez cediese al ver que transcurrían +los años sin que ella amase á otro hombre. Edwin podía estar seguro de +su fidelidad. Mientras tanto, la Fortuna tal vez se fijase de pronto en +Gillespie, como se había fijado en mister Haynes. Acostumbrada á ver en +los salones de su casa á muchos hombres que habían empezado su carrera +siendo pobres y ahora eran millonarios, se imaginó que esta era +inevitablemente la historia de todos los humanos y que á Edwin le +llegaría su turno. + +Pero la madre velaba, y cortó con una enérgica resolución esta rebeldía +mansa. La señora y la señorita Haynes desaparecieron de su hotel. El +ingeniero, después de disimuladas averiguaciones entre las familias +amigas de ellas residentes en Pasadena y en Los Ángeles, llegó á saber +que se habían trasladado á San Francisco. Fué allá, y consiguió una +tarde hablar con Margaret en el Gran Parque, cuando paseaba con su +maestra de español. + +La entrevista resultó grata para el joven, porque le dió la seguridad de +que Margaret le amaba siempre; mas no por eso sacó de ella un resultado +positivo. + +Miss Haynes era una buena hija y no se declararía nunca en rebelión +contra su madre. Pero como en sus afectos sólo podía mandar ella, juró á +Edwin que le esperaría un año, dos, tres, todos los que fuesen +necesarios, hasta que él encontrase una situación verdaderamente +lucrativa ó un medio indiscutible de hacer fortuna. Con esto era seguro +que la madre cejaría en su resistencia. + +El ingeniero juró también con el entusiasmo de una juventud enérgica. Él +conseguiría esta fortuna. Ignoraba completamente, al formular su +juramento, de qué modo puede obtenerse la riqueza; pero una nueva +voluntad, más fuerte que la que hasta entonces le había guiado en la +vida, empezaba á despertar en su interior. + +--¡Adiós, Margaret! Antes de un año seré rico, y nos casaremos.... + +Luego, al verse solo, sin la dulce embriaguez que parecía invadirle +cuando estaba al lado de su novia, volvió á contemplar la realidad tal +como era, hostil y repelente. ¿Cómo puede un hombre ganar unos cuantos +millones en un año cuando los necesita para casarse con la mujer que +ama?... Quiso ver otra vez á Margaret, para que su voluntad adquiriese +nuevas fuerzas, pero no pudo encontrarla. La viuda de Haynes, que sin +duda había tenido noticias de esta entrevista por la profesora de +español, se marchó de San Francisco con su hija, y esta vez Edwin no +pudo averiguar nada acerca de su paradero. + +Le era preciso, después de esto, tomar una resolución. Su vida en Los +Ángeles, siguiendo los pasos de una muchacha millonaria, había +disminuído considerablemente los contados miles de dólares que +representaban todo su capital. Necesitaba lanzarse cuanto antes á un +nuevo trabajo para no verse en la indigencia. + +Creyó, como todos, que la fortuna únicamente puede esperarnos en un +lugar de la tierra muy apartado de aquel en que nacimos, casi en los +antípodas, y por eso aceptó con verdadera fe los informes de un amigo +que le aconsejaba ir á Australia, ofreciéndole para allá varias cartas +de recomendación. + +Gillespie acabó embarcándose con rumbo á Melbourne, pero antes escribió +á una amiga de Margaret para que ésta conociese su resolución y el lugar +de la tierra adonde le encaminaba su nueva aventura. + +La larga navegación fué muy triste para él. La soledad voluntaria en que +se mantuvo entre los pasajeros sirvió para excitar sus recuerdos +dolorosos. Durante la primera escala en Honolulu tuvo la esperanza, sin +saber por qué, de recibir un cablegrama de Margaret animándole á +perseverar en su resolución. Pero no recibió nada. + +Luego vino la interminable travesía hasta Nueva Zelandia, siguiendo la +curva de más de una mitad del globo terráqueo, á través de los numerosos +archipiélagos esparcidos en el Pacífico. En Auckland tampoco le salió al +encuentro ningún cablegrama. + +Varias familias de Nueva Zelandia tomaron pasaje para ir á Sidney ó á +Melbourne. El joven americano evitaba toda amistad con los compañeros de +viaje. Prefería la melancolía de sus recuerdos, entregándose á ellos ya +que no le era posible el placer de la lectura. Durante la larga travesía +había leído todos los volúmenes que llevaba con él y los de la +biblioteca del buque, que por cierto no eran nuevos ni abundantes. + +Una tarde, cuando el paquebote debía hallarse cerca de la antigua Tierra +de Van Diemen, el ingeniero, que dormitaba tendido en un sillón del +puente de paseo, vió un libro abandonado en el sillón inmediato. Le +bastó la primera ojeada para darse cuenta da que debía pertenecer á los +niños de una familia subida al buque en Nueva Zelandia. + +La cubierta del libro era en colores, y el dibujo de ella le hizo +conocer su título antes de leerlo. Vió un hombre con sombrero de tres +picos y casaca de largos faldones, que tenía las piernas abiertas como +el coloso de Rodas y las manos apoyadas en las rótulas. Por entre las +dos columnas de sus pantorrillas desfilaba, á pie y á caballo, llevando +tambores al frente y banderas desplegadas, todo un ejército de enanos +tocados con turbantes y plumeros, á estilo oriental. + +--Las _Aventuras de Gulliver_--murmuró el ingeniero--. El gracioso libro +de Swift ... ¡Cuánto tiempo hace que no he leído esto!... ¡Qué feliz era +yo en los años que podía interesarme tal lectura!... + +Y Gillespie, tomando el volumen, lo abrió con una curiosidad risueña y +algo desdeñosa. Primeramente fué mirando las distintas láminas; después +empezó la lectura de sus páginas, escogidas al azar, dispuesto á +abandonarla, pero retardando el momento á causa de su curiosidad, cada +vez más excitada. Al fin acabó por entregarse sin resistencia al interés +de un libro que resucitaba en su memoria remotas emociones. + +Pero esta lectura, empezada contra su voluntad, fué interrumpida +violentamente. + +Tembló el piso de la cubierta bajo sus pies. Todo el buque se estremeció +de proa á popa, como un organismo herido en mitad de su carrera, que se +detiene y acaba por retroceder á impulsos del golpe recibido. + +El ingeniero vió elevarse sobre la proa un gran abanico de humo negro y +amarillento atravesado por muchos objetos obscuros que se esparcían en +semicírculo. Esta cortina densa tomó un color de sangre al cubrir el +horizonte enrojecido por la puesta del sol. + +Sonó una explosión inmensa, ensordecedora, y después se hizo un profundo +silencio en la dulce serenidad de la tarde, como si el infinito del mar +y el horizonte hubiesen absorbido hasta la última vibración del +atronador desgarramiento. Pero el silencio fué corto. A continuación, +todo el buque pareció cubrirse de aullidos de dolor, de gritos de +sorpresa, de carreras de gentes enloquecidas por el pánico, de órdenes +enérgicas. Por las dos chimeneas del paquebote se escaparon torrentes +mugidores de humo negro, al mismo tiempo que debajo de la cubierta +empezaba un jadeo ruidoso, igual al estertor de un gigante moribundo. + +A partir de este momento, el ingeniero creyó haber caído en un mundo +irreal, en una vida distinta de la ordinaria. Los hechos se sucedieron +con una rapidez desconcertante. + +Se vió hablando con un oficial que corría á lo largo de la cubierta +dando gritos á los marineros para que echasen los botes al agua. + +--Hemos tocado con la proa una mina flotante--dijo contestando á las +preguntas de Gillespie--. Y si no es una mina, será un torpedo +abandonado por alguno de los corsarios alemanes que navegaron en el +Pacífico. + +Respondió el ingeniero con un gesto de incredulidad. ¿Cómo podían las +corrientes oceánicas arrastrar una mina flotante hasta Australia?... +¿Por qué raro capricho de la suerte iban ellos á chocar con un torpedo +abandonado por un corsario en la inmensidad del Pacífico?... Oyó que le +hablaban; pero esta vez era un pasajero con el que sólo había cambiado +algunos saludos durante el viaje. + +--No creo en la mina ni en el torpedo--dijo este hombre--. Deben haber +embarcado dinamita en Nueva Zelandia ó alguna otra materia explosiva. Lo +cierto es que nos vamos á pique irremediablemente. + +Gillespie se dió cuenta de que este pasajero decía verdad. El buque +empezaba á hundir su proa y á levantar la popa lentamente. Las olas +invadían ya la parte delantera del buque, llevándose los objetos rotos +por la explosión y los cadáveres despedazados. + +Los tripulantes echaban los botes al agua. Los oficiales, ayudados por +algunos pasajeros, todos con su revólver en la diestra, iban +reglamentando el embarco de la gente. Las mujeres y los niños ocupaban +con preferencia las grandes balleneras; luego embarcaban los hombres por +orden de edad. + +Se abstuvo Gillespie de unirse á los grupos que esperaban sobre la +cubierta el momento de huir del buque. Sabía que él, por su juventud y +su vigor, debía ser de los últimos. Un tranquilo fatalismo guiaba ahora +sus acciones. La muerte se le aparecía como algo dulce y triste que +podía solucionar todas las contrariedades de su existencia. + +Automáticamente se metió en su camarote, tomando muchos objetos de un +modo instintivo, sin que su razón pudiese definir por qué hacía esto. + +Al volver á la cubierta, ya no vió á los grupos de pasajeros. Todos +estaban en los botes. Sólo quedaban algunos tripulantes, y el mismo +oficial que le había hablado corría ahora de una borda á otra, dando +órdenes en el vacío. + +--¿Qué hace usted aquí?--le preguntó severamente--. Embárquese en +seguida. El buque va á hundirse en unos minutos. + +Así era. La proa había desaparecido enteramente; las olas barrían ya la +mitad de la cubierta; el interior del paquebote callaba ahora con un +silencio mortal. Las máquinas estaban inundadas. Un humo denso y frío, +de hoguera apagada, salía por sus chimeneas. + +Gillespie tuvo que subir á gatas por la cubierta en pendiente, lo mismo +que por una montaña, hasta llegar á un sitio designado por el oficial, +del que colgaba una cuerda. Se deslizó á lo largo de ella con una +agilidad de deportista acostumbrado á las suertes gimnásticas, hasta que +tuvo debajo de sus plantas el movedizo suelo de madera de un bote. + +Unos pies golpearon su cabeza, y tuvo que sentarse para dejar sitio al +oficial, que descendía detrás de él. + +El bote no era gran cosa como embarcación. Lo habían despreciado, sin +duda, los demás tripulantes y pasajeros que llenaban varias balleneras +vagabundas sobre la superficie azul. Todas estas embarcaciones se +alejaban á vela ó á remo del buque agonizante. + +Por fortuna, este bote, en el que podían tomar asiento hasta ocho +personas, sólo estaba ocupado por tres: Gillespie, el oficial y un +marinero. + +El paquebote, acostándose en una última convulsión, desapareció bajo el +agua, lanzando antes varias explosiones, como ronquidos de agonía. La +soledad oceánica pareció agrandarse después del hundimiento de esta isla +creada por los hombres. Las diversas embarcaciones, pequeñas como +moscas, se fueron perdiendo de vista unas de otras en la penumbra +vagorosa del crepúsculo. El mar, que visto desde lo alto del buque sólo +estaba rizado por suaves ondulaciones, era ahora una interminable +sucesión de montañas enormes de angustioso descenso y de sombríos +valles, en los que el bote parecía que iba á quedarse inmóvil, sin +fuerzas para emprender la ascensión de la nueva cumbre que venía á su +encuentro. + +Los tres hombres remaron varias horas. Luego la fatiga pudo más que su +voluntad, y acabaron tendiéndose en el fondo de la embarcación. + +La lobreguez de la noche abatió sus energías. ¿Para qué seguir remando á +través de las sombras, sin saber adonde iban? Era mejor esperar la luz +de la mañana, economizando sus fuerzas. + +Acabó Gillespie por dormirse con ese sueño pesado y profundo, de una +densidad animal, que sólo conocen los hombres cuando están en vísperas +de un peligro de muerte. + +Le pareció que este sueño y la misma noche sólo habían durado unos +minutos. Una impresión cáustica en la cara y en las manos le hizo +despertar. + +Era la caricia del sol naciente. El bote se agitaba con movimientos más +suaves que en la noche anterior. El cielo no tenía sobre sus ojos una +nube que lo empañase; todo él estaba impregnado de oro solar. Las aguas +se extendían más allá de las bordas del bote, formando una llanura de +azul profundo y mate que parecía beber la luz. + +Se incorporó, y al tender su vista de un extremo á otro de la +embarcación, no pudo retener un grito de sorpresa. Se llevó una mano á +los ojos, restregándoselos para ver mejor. + +Estaba solo. + + + + +II + +Noche de misterios y despertar asombroso + + +No pudo comprender la desaparición de sus compañeros. Es más: presintió +que este misterio no lo aclararía nunca. Tal vez se habían precipitado +sin quererlo en el mar, al hacer una maniobra de la que él no se dió +cuenta durante su sueño. Luego pensó que, al encontrarse en el curso de +la noche con alguna de las grandes balleneras procedentes del paquebote, +el oficial y el marinero habían querido pasar á ella por considerarla +más segura, abandonando á Edwin á su suerte para no cargar á la repleta +embarcación con un pasajero más. + +El joven olvidó pronto esta felonía. Necesitaba trabajar para salir de +su angustiosa situación. Durante algunas horas remó y remó, siguiendo el +rumbo que le aconsejaba su instinto. + +Se había sentido en muchas ocasiones orgulloso de su vigor corporal, +pero jamás sus fuerzas se mostraron tan poderosas é incansables como en +la presente aventura. De vez en cuando se ponía de pie, esparciendo su +vista por todo el círculo del horizonte, sin distinguir la más pequeña +embarcación. Los fugitivos del naufragio estaban ya muy lejos, ó los +había tragado el mar durante la noche. + +A mediodía descansó para comer. En el bote había abundantes provisiones, +así como numerosos y diversos objetos en disparatado amontonamiento. Era +una suerte que sus compañeros no hubiesen pensado en llevarse tantas +cosas preciosas. + +Algunas horas después, Edwin presintió la proximidad de la tierra. El +mar tranquilo, sin más alteración que algunas leves ondulaciones, mugía +sordamente en el horizonte, formando una línea de espumas. Debía ser una +barrera de obstáculos submarinos, en torno á los cuales se revolvían las +aguas, hirviendo en incesantes espumarajos. + +El ingeniero remó directamente hacia estos escollos, adivinando que eran +las crestas de invisibles murallas formadas por el coral. Más allá +existirían tal vez tierras firmes. Avanzó con precaución á través de las +aguas alborotadas, sufriendo violentas sacudidas sobre tres líneas de +olas, que casi le hicieron zozobrar. Pero una vez pasado tal obstáculo, +se vió en un inmenso y tranquilo circo de agua. + +En todo lo que abarcaba su vista, el mar ofrecía la tersura de un lago, +teniendo por orla la línea de rompientes, y por el lado opuesto, una +sucesión de tierras bajas que debían ser islas. + +Edwin siguió bogando. Varias veces hundió un remo verticalmente en el +agua con la esperanza de tocar fondo. No pudo conseguirlo; pero adivinó +que su bote se deslizaba sobre una extensión acuática que sólo tenía +algunos metros de profundidad. + +Media hora después, al volver á hundir el remo, creyó tocar una roca; +pero siguió avanzando mucho tiempo, sin que la quilla del bote rozase +ningún obstáculo. Empezaba á ocultarse el sol cuando llegó cerca de +tierra, y fué siguiendo su contorno á unos cincuenta metros de +distancia. Iba en busca de una bahía pequeña ó de la desembocadura de un +riachuelo para poder desembarcar, conservando su bote. + +Como empezaba á anochecer, aceleró su exploración antes de que se +extinguiese por completo la incierta luz del crepúsculo. Vió que la +costa avanzaba formando un pequeño cabo y que, en torno de su punta, las +aguas se mantenían tranquilas, con una pesadez que denunciaba cierta +profundidad. Llegó á tocar con la proa esta tierra, relativamente alta +entre las tierras inmediatas. Apoyando sus manos en el reborde de la +orilla, dió un salto y quedó de pie sobre el reducido promontorio. + +Lo primero que pensó fué buscar una piedra, un árbol, algo donde atar la +cuerda del bote, que sostenía con su diestra. Tuvo miedo de que durante +la noche la resaca se llevase mar adentro esta embarcación, que +representaba su única esperanza. + +Buscando en la penumbra, dió con un grupo de arbustos vigorosos cuyas +ramas llegaban á la altura de su cabeza. Fijándose en ellos, pudo ver +que tenían la forma de árboles altísimos, contrastando su aspecto con su +relativa pequeñez. + +Pero no creyó oportuno perder el tiempo en la contemplación de este +fenómeno vegetal, y se limitó á pasar la cuerda en derredor de tres de +los árboles enanos, dejando sujeto de este modo su bote para que no se +alejase de la costa. Después siguió adelante por el promontorio, +metiéndose tierra adentro. + +La noche había cerrado ya completamente, y Gillespie tuvo que desistir á +la media hora de continuar esta marcha sin rumbo determinado. No se veía +una luz ni el menor vestigio de habitación humana. Tampoco llegó á +descubrir la existencia de animales bajo la maleza, en la que se hundía +á veces hasta la cintura. + +Quiso volver atrás, convencido de la inutilidad de su exploración. +Prefería pasar la noche en el bote, por ofrecerle mayores comodidades +para su sueño que esta tierra desconocida. Pero al poco tiempo de +marchar en varias direcciones se dió cuenta de que estaba completamente +desorientado. Aquel mar tranquilo como una laguna, sin rompientes y sin +olas, no podía guiarle con el ruido de sus aguas al chocar contra la +orilla. + +Un silencio absoluto envolvió á Edwin. La profunda calma de la noche +solamente se turbaba con el crujido de los arbustos, que tenían forma de +árboles. Sus ramas, al partirse bajo sus pies, lanzaban chasquidos de +madera vigorosa. + +Al salir á una llanura abierta en la selva enana, se sentó en el suelo, +admirando la suavidad del césped. Lo mismo era pasar allí la noche que +en la embarcación. No hacía frío, y además él estaba abrumado por el +cansancio y por las tremendas emociones sufridas en el mar. Comió varias +galletas y un pedazo de chocolate encontrados en sus bolsillos y acabó +por tenderse, reconociendo que este lecho algo duro no le privaría del +sueño. + +Iba á dormirse, cuando notó algo extraordinario en torno de él. +Adivinaba la proximidad invisible de pequeños animales de la noche, +atraídos sin duda por la novedad de su presencia. Bajo los matorrales +inmediatos sonaba un murmullo de vida comprimida y susurrante, igual á +un revoloteo de insectos ó un arrastre de reptiles. + +--Deben ser ratas--pensó el ingeniero. + +Al extender, desperezándose, uno de sus brazos, dió contra los +matorrales más próximos, é inmediatamente sonó bajo el ramaje un rumor +medroso de fuga. + +Gillespie sonrió, satisfecho de no estar solo en esta tierra misteriosa. +No se había equivocado: eran ratas ú otros roedores del bosque de +arbustos. + +De nuevo empezaba á adormecerse, cuando un zumbido, que parecía sofocado +voluntariamente, pasó varias veces sobre su rostro. Al mismo tiempo le +abanicó las mejillas cierta brisa dulce, semejante á la que levantan +unas alas agitándose con suavidad. + +--Algún murciélago--volvió á decirse. + +Sus ojos creyeron ver en la lobreguez algo más obscuro aún que pasaba, +flotando en el aire, por encima de su rostro. De este pájaro de la noche +surgieron repentinamente dos puntos de luz, dos pequeños focos de +intensa blancura, iguales á unos ojos hechos con diamantes. Un par de +rayos sutiles pero intensísimos se pasearon á lo largo de su cuerpo, +iluminándole desde la frente hasta la punta de los pies. El ingeniero, +asombrado por el supuesto murciélago, levantó un brazo, abofeteando al +vacío. Instantáneamente, el misterioso volador apagó los rayos de sus +ojos, alejándose con un chillido de velocidad forzada que le hizo +perderse á lo lejos en unos cuantos segundos. + +Esta visita quitó el sueño á Edwin, obligándole á sentarse sobre la +pequeña pradera que le servía de cama. Sus ojos pudieron ver entonces +por encima de los matorrales varios puntos de luz que se movían con una +evolución rítmica, cambiando la intensidad y el color de sus +resplandores. + +--Indudablemente son luciérnagas--murmuró--; luciérnagas de este país, +distintas á todas las que conozco. + +Las había de una blancura ligeramente azul, como la de los más ricos +diamantes; otras eran de verde esmeralda, de topacio, de ópalo, de +zafiro. Parecía que sobre el terciopelo negro de la noche todas las +piedras preciosas conocidas por los hombres se deslizasen como en una +contradanza. Volaban formando parejas, y sus rayos, al cruzarse, se +esparcían en distintas direcciones. + +Gillespie encontraba cada vez más interesante este desfile aéreo; pero +de pronto, como si obedeciesen á una orden, todos los fulgores se +extinguieron á un tiempo. En vano aguardó pacientemente. Parecía que los +insectos luminosos se hubiesen enterado de su presencia al tocar con +algunos de sus rayos la cabeza que surgía curiosa sobre los matorrales. + +Pasó mucho tiempo sin que la obscuridad volviera á cortarse con la menor +raya de luz, y Edwin sintió el desencanto de un público cuando se +convence de que es inútil esperar la continuación de un espectáculo. +Volvió á tenderse, buscando otra vez el sueño; pero, al descansar la +cabeza en la hierba, oyó junto á sus orejas unos trotecillos medrosos y +unos gritos de susto. Hasta sintió en su cogote el roce de varios +animalejos que parecían haberse librado casualmente por unos milímetros +de morir aplastados. + +--Voy á pasar la noche en numerosa compañía--se dijo Edwin--. ¡Y yo que +me imaginaba esta tierra como un desierto!... Mañana, indudablemente, +presenciaré cosas extraordinarias y podré explicarme los misterios de +esta noche. ¡Ahora, á dormir! + +Y como si hubiese perdido toda curiosidad, fué sumiéndose en el +sueño.... Pero antes de dormirse completamente sintió un pinchazo en una +muñeca, algo semejante á la mordedura de un colmillo único, una incisión +que pareció llegar hasta el torrente de su sangre. + +Quiso mover el brazo en que había recibido esta herida y no pudo. Una +torpeza creciente se fué difundiendo por sus músculos y sus nervios, +paralizando toda acción. + +Pensó que tal vez había serpientes bajo los matorrales y que acababa de +recibir su mordedura venenosa. Fué á mover el otro brazo, y, en el +momento que intentaba levantarlo del suelo, recibió una segunda +picadura, igualmente paralizante. + +--Ya no hay remedio--se dijo--. Me han mordido las víboras. + +Y cayó vencido por el sueño, como si se esparciese por todo su cuerpo el +sopor de un narcótico. + +Cuando despertó, tuvo inmediatamente la certidumbre de habar dormido +muchas horas. El sol estaba alto, y al abrir los ojos se vió obligado á +cerrarlos inmediatamente. Ladeó la cabeza, huyendo de la causticidad de +su luz, y poco á poco fué entreabriendo el ojo más inmediato á la +tierra, mientras conservaba cerrado el otro. + +Al extenderse esta visión única casi á ras del suelo, fué tal la +sorpresa experimentada por él, que volvió por segunda vez á juntar sus +párpados. Debía estar durmiendo aún. Lo que acababa de ver era una +prueba de que se hallaba sumido todavía en el mundo incoherente de los +ensueños. Dejó transcurrir algún tiempo pura resucitar en su interior +las facultades que son necesarias en la vida real. Después de +convencerse de que no dormía, de que se hallaba verdaderamente +despierto, volvió á abrir sus párpados lentamente, y se estremeció con +la más grande de las sorpresas viendo que persistía el mismo +espectáculo. + +Todo el lado de la pradera que llegaba á abarcar con su ojo abierto, así +como la linde de la masa de matorrales y la tierra que quedaba entre sus +troncos, estaban ocupados por una muchedumbre de seres humanos, +idénticos en sus formas á los componentes de todas las muchedumbres. +Pero lo que él creía matorrales eran árboles iguales á todos los árboles +y formando un bosque que se perdía de vista. Lo verdaderamente +extraordinario era la falta de proporción, la absurda diferencia entre +su propia persona y cuanto le rodeaba. Estos hombres, estos árboles, así +como los caballos en que iban montados algunos de aquellos, hacían +recordar las personas y los paisajes cuando se examinan con unos gemelos +puestos al revés, ó sea colocando los ojos en las lentes gruesas, para +ver la realidad á través de las lentes pequeñas. + +Gillespie abrió y cerró su ojo repetidas veces, y al fin tuvo que +convencerse de que estaba rodeado de un mundo extraordinariamente +reducido en sus dimensiones. Los hombres eran de una estatura entre +cuatro ó cinco pulgadas. Personas, animales y vegetales, +partiendo reducido tipo minúsculo, guardaban entre ellos las mismas +proporciones que en el mundo de los hombres ordinarios. + +--¡Igual que le ocurrió á Gulliver!--se dijo el ingeniero--. Debo estar +soñando, á pesar de que me creo despierto. + +Y para convencerse de que no dormía, quiso mover su brazo derecho. Aún +perduraba en él la torpeza sufrida en la noche anterior. Se acordó de +las picaduras y de la parálisis que se había extendido luego por sus +miembros. Al principio, el brazo se negó á reflejar el impulso de su +voluntad; pero finalmente consiguió despegarlo del suelo con un gran +esfuerzo. Iba á continuar este movimiento, cuando notó que una fuerza +exterior, violenta é irresistible, tiraba de su brazo hasta colocarlo +horizontalmente, y lo mantenía de este modo en vigorosa tensión. Al +mismo tiempo sintió en su muñeca un dolor circular, lo mismo que si un +anillo frío oprimiese y cortase sus carnes. + +Una explosión de regocijo estalló en torno de la cabeza de Gillespie, un +huracán de gritos, carcajadas y aclamaciones. La muchedumbre enana reía +al verle con el brazo en alto, inmovilizado por el tirón de esta fuerza +incomprensible para él. + +Abrió Edwin los dos ojos para mirar su brazo, erguido como una torre, +fijándose en la muñeca, donde continuaba el agudo anillo de dolor. Vió +que de esta muñeca salía un hilo sutil y brillante, que hacía recordar +los filamentos al final de los cuales se balancean las arañas. También +al extremo de este hilo, que parecía metálico, había una especie de +araña enorme y susurrante. Pero no pendía del hilo, sino que, al +contrario, flotaba en el espacio tirando de él. + +Era del tamaño de un palomo, pero desarrollaba una fuerza impropia de su +volumen, fuerza que mantenía el hilo de plata con la tensión vibrante de +una cuerda de piano, no permitiendo que el hombre contrajera su brazo. + +Edwin se fijó en que esta ave extraordinaria tenía las formas +fantásticas de los dragones alados que imaginaron los escultores de la +Edad Media al labrar los capiteles y gárgolas de las catedrales. Su +cuerpo estaba revestido de escamas metálicas y tenía en su parte +delantera una cabeza de monstruo quimérico, con dos globos de faro á +guisa de ojos. Sus alas eran á modo de cartílagos erizados de púas. +Sobre el lomo del horripilante aeroplano, cuatro hombrecitos iguales á +los que se movían en la pradera asomaban sus cabezas cubiertas con un +casquete dorado, al que servía de remate una pluma larguísima. + +Montados en su máquina, que permanecía inmóvil encima de los ojos de +Gillespie, á unos tres metros de altura, estos aviadores acogieron con +un regocijo pueril el gesto de asombro que puso el gigante al sentir el +tirón que aprisionaba é inmovilizaba su brazo. Pero luego adivinaron en +el prisionero una expresión de dolor. Sentía el hilo metálico hundido en +su muñeca como el filo de un cuchillo, y al mismo tiempo un fuerte dolor +en la articulación del hombro. Para evitar este tormento, los +hombrecillos del aeroplano soltaron una cantidad de cable sutil, lo que +permitió á Edwin descender su brazo hasta el suelo. + +Sólo entonces se dió cuenta de que alrededor de la otra muñeca, así como +en torno de sus tobillos, debía tener amarrados unos filamentos +semejantes. Tendido de espaldas como estaba y mirando á lo alto, alcanzó +á ver otros tres aeroplanos en forma de animales fantásticos, que se +mantenían inmóviles al extremo de otros tantos hilos de plata, á una +altura de pocos metros. Comprendió que todo movimiento que hiciese para +levantarse daría por resultado un tirón doloroso semejante al que había +sufrido. Era un esclavo de los extraños habitantes de esta tierra, y +debía esperar sus decisiones, sin permitirse ningún acto voluntario. + +Mientras permanecía inmóvil fué examinando lo que le rodeaba. La +muchedumbre era cada vez más numerosa en torno de su cuerpo y en las +profundidades del bosque. El zumbido de sus palabras y sus gritos iba en +aumento. Se presentía la llegada incesante de nuevos grupos. Por entre +los cuatro aeroplanos inmóviles al extremo de sus cables volaban otros +completamente libres, que se complacían en pasar y repasar sobre la +nariz del prisionero. Eran dragones rojos y verdes, serpientes de +enroscada cola, peces de lomo redondo, todos con alas, con escamas de +diversos colores y con ojos enormes. Gillespie adivinó que eran las +luciérnagas que en la noche anterior lanzaban mangas de luz por sus +faros, ahora extinguidos. + +Una de las naves aéreas detuvo su vuelo para bajar en graciosa espiral, +hasta inmovilizarse sobre el pecho del coloso. Asomaron entre sus alas +rígidas los cuatro tripulantes, que reían y saltaban con un regocijo +semejante al de las colegialas en las horas de asueto.... Al mismo +tiempo otros monstruos de actividad terrestre se deslizaron por el +suelo, cerca del cuerpo de Gillespie. Eran á modo de juguetes mecánicos +como los que había usado él siendo niño: leones, tigres, lagartos y aves +de aspecto fatídico, con vistosos colores y ojos abultados. En el +interior de estos automóviles iban sentadas otras personas diminutas, +iguales á las que navegaban por el aire. + +Parecían venir de muy lejos, y la muchedumbre pedestre abría paso +respetuosamente á sus vehículos. Estos recién llegados también reían al +ver al gigante, con un regocijo pueril, mostrando en sus gestos y sus +carcajadas algo de femenino, que empezó á llamar la atención de +Gillespie. + +Iba ya transcurrida una hora, y el prisionero empezaba á encontrar +penosa su inmovilidad, cuando se hizo un profundo silencio. Procurando +no moverse, torció á un lado y á otro sus ojos para examinar á la +muchedumbre. Todos miraban en la misma dirección, y Gillespie se creyó +autorizado para volver la cabeza en idéntico sentido. Entonces vió, como +á dos metros de su rostro, un gran vehículo que acababa de detenerse. +Este automóvil tenía la forma de una lechuza, y los faros que le servían +de ojos, aunque apagados, brillaban con un resplandor de pupilas verdes. + +Dentro del vehículo, un personaje rico en carnes estaba de pie, teniendo +ante su boca el embudo de un portavoz. Al fin alguien iba á hablarle. +Por esto sin duda acababa de hacerse un profundo silencio de curiosidad +y de respeto en la muchedumbre. + +Sonó la voz del abultado personaje, que era dulce y temblona como la de +una dama sentimental, pero con el agrandamiento caricaturesco de la +bocina. + +--Gentleman: queda usted autorizado para mover la cabeza, para +levantarla, si es que puede, y para cambiar de postura con cierta +suavidad, sin poner en peligro á la muchedumbre justamente curiosa que +le rodea. En cuanto á mover los brazos ó las piernas, le aconsejo una +completa abstención hasta nueva orden. Ya habrá visto usted que su +primer intento dió mal resultado. Le ruego que no insista. + +Da todas las sorpresas experimentadas por Gillespie desde que despertó, +ésta fué la más estupenda. El exiguo personaje hablaba su mismo idioma, +pero con un tono afectado, con un esfuerzo por conseguir la corrección, +detallando las sílabas, lo mismo que hablan ciertos profesores. + +--¿Cómo sabe usted el inglés?--preguntó Edwin--. ¿Dónde ha podido +aprenderlo?... + +Una risa aflautada del gordo personaje fué la primera respuesta. Luego +pareció arrepentirse de su falta de corrección al contestar con risas á +las preguntas, y dijo gravemente: + +--¡Oh, Gentleman-Montaña!... ¡Va usted á encontrar en mi patria tantas +cosas extraordinarias dignas de su asombro!... + + + + +III + +De cómo Edwin Gillespie fué llevado á la capital de la República + + +Hubo un largo silencio. El ingeniero, absorto por el carácter +inverosímil de su aventura, no supo qué decir. ¡Eran tan numerosos los +pensamientos que bullían en su cabeza y las preguntas que iba +amontonando su curiosidad!... + +El personaje subido en la lechuza rodante interpretó este silencio como +una muestra de timidez. + +--Puede usted hablar sin miedo, Gentleman-Montaña. De todos los miles de +seres que están aquí presentes, los únicos que conocen el inglés somos +usted y yo. Los demás sólo hablan el idioma de nuestra raza.... Y para +aplacar su curiosidad, le diré cuanto antes que el inglés es la lengua +particular de nuestros sabios; algo semejante á lo que fué el latín, +según mis noticias, durante algunos siglos, en los países habitados por +los Hombres-Montañas. Yo soy el profesor de inglés en la Universidad +Central de nuestra República. + +Edwin quedó silencioso ante esta revelación. + +--Entonces, ¿estoy verdaderamente en Liliput?--dijo al fin--. ¿No es +esto un sueño? + +La risa del profesor volvió á sonar con la misma vibración femenil, +considerablemente agrandada por el portavoz. + +--¡Oh, Liliput!--exclamó--. ¿Quién se acuerda de ese nombre? Pertenece á +la historia antigua; quedó olvidado para siempre. Si usted pudiese +hablar nuestro idioma, preguntaría por Liliput á los miles de seres que +nos escuchan en este momento sin entendernos, y ninguno comprendería el +significado de tal palabra. Nuestra tierra se ha transformado mucho. + +Calló un momento para reflexionar, y luego dijo con orgullo: + +--Antes éramos nosotros los que nos asombrábamos al recibir la visita de +un Hombre-Montaña. Ahora son los Hombres-Montañas los que deben +asombrarse al visitar nuestro país. Hemos hecho triunfar revoluciones +que ellos seguramente no han intentado aún en su tierra. + +Gillespie sintió desviada su curiosidad por estas palabras del profesor. + +--Pero ¿han venido aquí otros hombres después de Gulliver? + +--Algunos--contestó el sabio--. Recuerde usted que la visita de ese +Gulliver fué hace muchos años, muchísimos, un espacio de tiempo que +corresponde, según creo, á lo que los Hombres-Montañas llaman dos +siglos. Imagínese cuántos naufragios pueden haber ocurrido durante un +período tan largo; cuántos habrán venido á visitarnos forzosamente de +esos hombres gigantescos que navegan en sus casas de madera más allá de +la muralla de rocas y espumas que levantaron nuestros dioses para +librarnos de su grosería monstruosa.... Nuestras crónicas no son claras +en este punto. Hablan de ciertas visitas de Hombres-Montañas que yo +considero apócrifas. Pero con certeza puede decirse que llegaron á esta +tierra unos catorce seres de tal clase en distintas épocas de nuestra +historia. De esto hablaremos más detenidamente, si el destino nos +permite conversar en un sitio mejor y con menos prisa. El último gigante +que llegó lo vi cuando estaba todavía en mi infancia; el único que hemos +conocido después del triunfo de la Verdadera Revolución. Era un hombre +de manos callosas y piel con escamas de suciedad. Babia un líquido +blanco y de hedor insufrible, guardado en una gran botella forrada de +juncos. Este líquido ardiente parecía volverle loco. Nuestros sabios +creen que era un simple esclavo de los que trabajan en los buques +enormes de los mares sin límites. Como el tal líquido despertaba en él +una demencia destructiva, mató á varios miles de los nuestros, nos causó +otros daños, y tuvimos que suprimirle, encargándose nuestra Facultad de +Química de disolver y volatilizar su cadáver para que tanta materia en +putrefacción no envenenase la atmósfera. Creo necesario hacerle saber +que desde entonces decidimos suprimir todo Hombre-Montaña que apareciese +en nuestras costas. + +Gillespie, á pesar de la tranquilidad con que estaba dispuesto á aceptar +todos los episodios de su aventura, se estremeció al oir las últimas +palabras. + +--Entonces, ¿debo morir?--preguntó con franca inquietud. + +--No, usted es otra cosa--dijo el profesor--; usted es un gentleman, y +su buen aspecto, así como lo que llevamos inquirido acerca de su pasado, +han sido la causa de que le perdonemos la vida ... por el momento. + +Las palabras del sabio le fueron revelando todo lo ocurrido en esta +tierra extraordinaria desde el atardecer del día anterior. Los escasos +habitantes de la costa le habían visto aproximarse, poco antes de la +puesta del sol, en su bote, más enorme que los mayores navíos del país. +La alarma había sido dada al interior, llegando la noticia á los pocos +minutos hasta la misma capital da la República. Los miembros del Consejo +Ejecutivo habían acordado rápidamente la manera de recibir al visitante +inoportuno, haciéndole prisionero para suprimirlo á las pocas horas. Los +aparatos voladores del ejército salían á su encuentro una vez cerrada la +noche. El Hombre-Montaña pudo vagar á lo largo de la costa sin +tropezarse con ningún habitante, porque todos los ribereños se habían +metido tierra adentro por orden superior. + +Al verle tendido en el suelo, empezó el asedio de su persona. El +manotazo á la primera máquina volante que le había explorado con sus +luces, así como la curiosidad de Gillespie, que le permitió descubrir +por encima del bosque todas las evoluciones de la flotilla luminosa, +aconsejaron la necesidad de un ataque brusco y rápido. + +Dos sabios de laboratorio y su séquito de ayudantes, llegados de la +capital en varios automóviles, se encargaron del golpe decisivo, +pinchándole en las muñecas y en los tobillos con las agudas lanzas de +unas mangas de riego. Así le inocularon el soporífico paralizante. + +--Es verdaderamente extraordinario--continuó el profesor--que haya +conocido usted el nuevo sol que ve en estos instantes. Estaba acordado +el matarle, mientras dormía, con una segunda inyección de veneno, cuyos +efectos son muy rápidos. Pero los encargados del registro de su persona +se apiadaron al enterarse de la categoría á que indudablemente pertenece +usted en su país. Le diré que yo tuve el honor de figurar entre ellos, y +he contribuído, en la medida de mi influencia, á conseguir que las altas +personalidades del Consejo Ejecutivo respeten su vida por el momento. +Como la lengua de todos los Hombres-Montañas que vinieron aquí ha sido +siempre el inglés, el gobierno consideró necesario que yo abandonase la +Universidad por unas horas para prestar el servicio de mi ciencia. Ha +sido una verdadera fortuna para usted el que reconociésemos que es un +gentleman. + +Gillespie no ocultó su extrañeza ante tan repetida afirmación. + +--¿Y cómo llegaron ustedes á conocer que soy un gentleman?--preguntó, +sonriendo. + +--Si pudiera usted examinarse en este momento desde los bolsillos de sus +pantalones al bolsillo superior de su chaqueta, se daría cuenta de que +lo hemos sometido á un registro completo. Apenas se durmió usted bajo la +influencia del narcótico, empezó esta operación á la luz de los faros de +nuestras máquinas volantes y rodantes. Después, el registro lo hemos +continuado á la luz del sol. Una máquina-grúa ha ido extrayendo de sus +bolsillos una porción de objetos disparatados, cuyo uso pude yo adivinar +gracias á mis estudios minuciosos de los antiguos libros, pero que es +completamente ignorado por la masa general de las gentes. La grúa hasta +funcionó sobre su corazón para sacar del bolsillo más alto de su +chaqueta un gran disco sujeto por una cadenilla á un orificio abierto en +la tela; un disco de metal grosero, con una cara de una materia +transparente muy inferior á nuestros cristales; máquina ruidosa y +primitiva que sirve entre los Hombres-Montañas para marcar el paso del +tiempo, y que haría reir por su rudeza á cualquier niño de nuestras +escuelas. + +También he registrado hasta hace unos momentos el enorme navío que le +trajo á nuestras costas. He examinado todo lo que hay en él; he +traducido los rótulos de las grandes torres de hoja de lata cerradas por +todos lados, que, según revela su etiqueta, guardan conservas animales y +vegetales. Los encargados de hacer el inventario han podido adivinar que +era usted un gentleman porque tiene la piel fina y limpia, aunque para +nosotros siempre resulta horrible por sus manchas de diversos colores y +los profundos agujeros de sus poros. Pero este detalle, para un sabio, +carece de importancia. También han conocido que es usted un gentleman +porque no tiene las manos callosas y porque su olor á humanidad es menos +fuerte que el de los otros Hombres-Montañas que nos visitaron, los +cuales hacían irrespirable el aire por allí donde pasaban. Usted debe +bañarse todos los días, ¿no es cierto, gentleman?... Además, el pedazo +de tela blanca, grande como una alfombra de salón, que lleva usted sobre +el pecho, junto con el reloj, ha impregnado el ambiente de un olor de +jardín. + +Se detuvo el profesor un instante para agregar con alguna malicia: + +--Y yo pude afirmar además, de un modo concluyente, que es usted un +verdadero gentleman, porque he ordenado á dos de mis secretarios que +volviesen las hojas de un libro más grande que mi persona, con tapas de +cuero negro, que nuestra grúa sacó de uno de sus bolsillos. He podido +leer rápidamente algunas de dichas hojas. En la primera, nada +interesante: nombres y fechas solamente; pero en otras he visto muchas +líneas desiguales que representan un alto pensamiento poético. +Indudablemente, el Gentleman-Montaña ha pasado por una universidad. En +nuestro país, sólo un hombre de estudios puede hacer buenos versos. Los +de usted, gigantesco gentleman, me permitirá que le diga que son +regulares nada más y por ningún concepto extraordinarios. Se resienten +de su origen: les falta delicadeza; son, en una palabra, versos de +hombre, y bien sabido es que el hombre, condenado eternamente á la +grosería y al egoísmo por su propia naturaleza, puede dar muy poco de sí +en una materia tan delicada como es la poesía. + +Gillespie se mostró sorprendido por las últimas palabras. Sus ojos, que +hasta entonces habían vagado sobre la enana muchedumbre, atraídos por la +diversa novedad del espectáculo, se concentraron en el profesor, +teniendo que hacer un esfuerzo para distinguir todos los detalles de su +minúscula persona. + +Llevaba en la cabeza un gorro cuadrangular con dorada borla, igual al de +los doctores de las universidades inglesas y norteamericanas. El rostro +carilleno y lampiño estaba encuadrado por unas melenillas negras y +cortas. Los ojos tenían el resguardo de unos cristales con armazón de +concha. Cubrían el resto de su abultada persona una blusa negra apretada +á la cintura por un cordón, que hacía más visible la exagerada curva de +sus caderas, y unos pantalones que, á pesar de ser anchos, resultaban +tan ajustados como el mallón de una bailarina. + +--¡Pero usted es una mujer!--exclamó Gillespie, asombrado de su +repentino descubrimiento. + +--¿Y qué otra cosa podía ser?--contestó ella--. ¿Cómo no perteneciendo á +mi sexo habría llegado á figurar entre los sabios de la Universidad +Central, poseyendo los difíciles secretos de un idioma que sólo conocen +los privilegiados de la ciencia? + +Calló, para añadir poco después con una voz lánguida, dejando á un lado +la bocina: + +--¿Y en qué ha conocido usted que soy mujer? + +El ingeniero se contuvo cuando iba á contestar. Presintió que tal vez +corría el peligro de crearse un enemigo implacable, y dijo evasivamente: + +--Lo he conocido en su aspecto. + +La sabia quedó reflexionando para comprender el verdadero sentido de tal +respuesta. + +--¡Ah, si!--dijo al fin con cierta sequedad--. Lo ha conocido usted, sin +duda, en mis abundancias corporales. Yo soy una persona seria, una +persona de estudios, que no dispone de tiempo para hacer ejercicios +gimnásticos, como las muchachas que pertenecen al ejército. La ciencia +es una diosa cruel con los que se dedican á su servicio. + +--Lo he conocido también--se apresuró á añadir Edwin--en la dulzura de +su voz y en la hermosura de sus sentimientos, que tanto han contribuído +á salvar mi vida. + +La profesora acogió estas palabras con una larga pausa, durante la cual +sus anteojos de concha lanzaron un brillo amable que parecía acariciar +al gigante. Pensaba, sin duda, que este hombre grosero y de aspecto +monstruoso era capaz de decir cosas ingeniosas, como si perteneciese al +sexo inteligente, ó sea el femenino. Bajó los ojos y añadió con una +expresión de tierna simpatía: + +--Por algo he encontrado tantas veces en sus versos la palabra Amor con +una mayúscula más grande que mi cabeza. + +Después pareció sentir la necesidad de cambiar el curso de la +conversación, recobrando su altivo empaque de personaje universitario. +Aunque ninguno de los presentes pudiera entenderla, temía haber dicho +demasiado. + +--Usted se irá dando cuenta, Gentleman-Montaña--continuó--, de que ha +llegado á un país diferente á todos los que conoce, una nación de +verdadera justicia, de verdadera libertad, donde cada uno ocupa el lugar +que le corresponde, y la suprema dirección la posee el sexo que más la +merece por su inteligencia superior, desconocida y calumniada desde el +principio del mundo.... Deje de mirarme á mí unos instantes y examine la +muchedumbre que le rodea. Tiene usted permiso para moverse un poco; así +hará su estudio con mayor comodidad. Espere á que dé mis órdenes. + +Y recobrando su portavoz, empezó á lanzar rugidos en un idioma del que +no pudo entender el americano la menor sílaba. La máquina volante que +descansaba sobre su pecho levantó el vuelo, y los otros cuatro +aeroplanos aflojaron los hilos metálicos sujetos á sus extremidades. La +muchedumbre se arremolinó, iniciando á continuación un movimiento de +retroceso. + +Gillespie vió que unos grupos de jinetes repelían al gentío para que se +alejase. Otros soldados acababan de descender de varias máquinas +rodantes que tenían la forma de un león. Estos guerreros jóvenes eran de +aire gentil y graciosamente desenvueltos. + +Uno de ellos pasó muy cerca de sus ojos, y entonces pudo descubrir que +era una mujer, aunque más joven y esbelta que la profesora de inglés. +Los otros soldados tenían idéntico aspecto y también eran mujeres, lo +mismo que los tripulantes de las máquinas voladoras. Sus cabelleras +cortas y rizadas, como la de los pajes antiguos, estaban cubiertas con +un casquete de metal amarillo semejante al oro. No llevaban, como los +aviadores, una larga pluma en su vértice. El adorno de su capacete +consistía en dos alas del mismo metal, y hacía recordar el casco +mitológico de Mercurio. + +Todos estos soldados eran de aventajada estatura y sueltos movimientos. +Se adivinaba en ellos una fuerza nerviosa, desarrollada por incesantes +ejercicios. Paro, á pesar de su gimnástica esbeltez de efebos vigorosos, +la blusa muy ceñida al talle por el cinturón de la espada y los +pantalones estrechamente ajustados delataban las suaves curvas de su +sexo. Iban armados con lanzas, arcos y espadas, lo que hizo que +Gillespie se formase una triste idea de los progresos de este país, que +tanto parecían enorgullecer á la profesora de inglés. + +El cordón de peones y jinetes empujó á la muchedumbre hasta los linderos +del bosque, dejando completamente limpia la pradera. Entonces, la +doctora, desde lo alto de su carro-lechuza, volvió á valerse del +portavoz. + +--Gentleman Montaña, puede usted incorporarse. + +El ingeniero se fué levantando sobre un codo, y este pequeño movimiento +derribó varias escalas portátiles que aún estaban apoyadas en su cuerpo +y habían servido para el registro efectuado horas antes. Tres enanos que +vagaban sobre su vientre, explorando por última vez los bolsillos de su +chaleco, cayeron de cabeza sobre la tupida hierba de la pradera y +trotaron á continuación dando chillidos como ratones. Sin dejar de huir +se llevaban las manos á diferentes partes de sus cuerpos magullados, +mientras una carcajada general del público circulaba por los lindes de +la selva. + +Al fin Gillespie quedó sentado, teniendo como vecinos más inmediatos á +la profesora y sus secretarios, que ocupaban el automóvil-lechuza, y por +otro lado á los tripulantes de las cuatro máquinas aéreas, las cuales se +movían dulcemente al extremo de sus hilos metálicos, flácidos y sin +tensión. + +En esta nueva postura Gillespie pudo ver mejor á la muchedumbre. Sus +ojos se habían acostumbrado á distinguir los sexos de esta humanidad de +dimensiones reducidas, completamente distinta á la del resto de la +tierra. Los soldados; los personajes universitarios, mudos hasta +entonces, pero que se habían ocupado en adormecerle y registrarle; los +empleados, los obreros, todos los que se movían dando órdenes ó +trabajando en torno de él, llevaban pantalones y eran mujeres. + +Edwin vió que de un automóvil en forma de clavel que acababa de llegar +descendían unas figuras con largas túnicas blancas y velos en la cabeza. +Eran las primeras hembras que encontraba semejantes á las de su país. +Debían pertenecer á alguna familia importante de la capital; tal vez era +la esposa de un alto personaje acompañada de sus tres hijas. Concentró +su mirada en el grupo para examinarlas bien, y notó que las tres +señoritas, todas de apuesta estatura, asomaban bajo los blancos velos +unas caras de facciones correctas pero enérgicas. Sus mejillas tenían el +mismo tono azulado que la de los hombres que se rasuran diariamente. La +madre, algo cuadrada á causa de la obesidad propia de los años, +prescindía de esta precaución, y por debajo de la corona de flores que +circundaba sus tocas dejaba asomar una barba abundante y dura. + +Un oficial de los del casquete alado corrió galantemente á proteger á +las recién llegadas, con el interés que merece el sexo débil, y las tres +señoritas acogieron con gesto ruboroso las atenciones del militar. + +Gillespie se dió cuenta de que la doctora seguía sus impresiones con +ojos atentos, sonriendo de su asombro. + +--Ya le dijo, gentleman, que vería usted grandes cosas. No olvide que +este es el país de la Verdadera Revolución. + +Todavía pudo hacer Edwin nuevas observaciones. Vió con estupefacción +entre el público, repelido y mantenido á distancia por la fuerza armada, +mujeres menos lujosas que la familia recién venida de la capital, pero +igualmente con largas túnicas.... Y sin embargo parecían hombres á causa +de sus barbas ó de sus rostros azulados por el rasuramiento. En cambio, +todos los individuos de aspecto civil que llevaban pantalones y +mostraban ser trabajadores del campo, obreros de la ciudad ó acaudalados +burgueses, venidos para conocer al gigante, tenían el rostro lampiño y +las formas abultadas de la mujer. + +Encontró, sin embargo, algunas excepciones, que sirvieron para +desorientarlo en sus juicios. Vió verdaderos hombres, cuyo aspecto +vigoroso no se prestaba á equívocos, y que, sin embargo, marchaban sin +el embarazo de las faldas. Estos hombres iban casi desnudos, al aire su +fuerte musculatura, y sin más vestimenta que un corto calzoncillo. Todos +ellos mostraban la pasividad resignada, la fuerza brutal y sin +iniciativa de las bestias de labor. Algunos acababan de desengancharse +de pesadas carretas, de las cuales habían venido tirando hasta el +lindero del bosque, y se limpiaban el sudoroso cuerpo. Otros lavaban y +secaban los grandes aparatos que habían servido para la narcotización y +el registro del gigante. + +Vió además Gillespie que la mayor parte de los jinetes que mantenían en +respeto á la muchedumbre eran hombres igualmente; hombres enormes y +barbudos, con una expresión de estupidez disciplinada, de brutalidad +automática, reveladora de su situación inferior. A pesar de que iban +armados con grandes cimitarras, su traje era una túnica igual á la de +las mujeres. Todos ellos parecían simples soldados. Varias muchachas de +bélica elegancia, llevando sobre sus cortas melenas el casquete alado, +hacían caracolear sus caballos entre las de estos guerreros inferiores, +dándoles órdenes con un laconismo de jefes. + +La doctora volvió á interrumpir las reflexiones del prisionero. + +--Antes de que emprendamos la marcha á la capital, creo oportuno que +tome usted un ligero refrigerio. Mi gusto hubiese sido prepararle un +desayuno al estilo de nuestro país, pero no hemos tenido tiempo para +ello, pues, como lo dije, su vida estaba en peligro, y nadie piensa en +dar de almorzar á un muerto. Podía haber hecho traer algunas de las +latas de conserva que guarda usted en su embarcación, pero ésta se halla +ya muy lejos. + +La noticia hizo perder su calma al gigante.... ¡Verse privado de un bote +que representaba la única probabilidad de volver al mundo de sus +semejantes!... + +--Poco después de la salida del sol--continuó la traductora--se han +encargado de remolcarlo hasta el puerto de la capital los navíos de +nuestra escuadra del Sol Naciente. + +Gillespie necesitó mostrar su mal humor con palabras ofensivas. + +--¿Y qué navíos son esos?... ¿Cómo unos barquitos iguales á juguetes, +con sólo la fuerza de sus velas, van á poder remolcar mi bote, dentro +del cual cabe amontonada toda esa escuadra del Sol Naciente?... + +--Gentleman--dijo la profesora con sequedad--, nuestros buques no tienen +velas; eso fué en tiempos remotos. Nuestros navíos navegan á voluntad +sobre el agua y por debajo del agua. La misma energía que mueve nuestras +máquinas terrestres y aéreas agita las colas de ellos con igual fuerza +que las de los peces más veloces.... De su tamaño no creo necesario +hablar. El tamaño no significa nada. Nosotros hemos llegado á poseer +navíos más grandes que el que le trajo á usted, y los suprimimos por +inhábiles para defenderse. + +Hubo un largo silencio después de las palabras poco cordiales cruzadas +entre los dos. Pero la doctora no parecía tenaz en sus rencores y siguió +hablando: + +--He tenido que improvisar un ligero desayuno con lo que encontré más á +mano. Perdone usted su frugalidad y su monotonía. Cuando estemos en la +capital (si es que los altos señores del Consejo Ejecutivo quieren +concederle la vida á perpetuidad, ó sea hasta que perezca usted de +muerte ordinaria), estoy seguro de que comerá mejor. + +Sin separarse el portavoz de la boca, empezó á rugir otra vez una serie +de palabras desconocidas, que despertaron gran actividad en los linderos +del bosque. + +Un grupo de aquellos hombres bestiales y semidesnudos, fuerzas ciegas y +sometidas como los constructores de las Pirámides faraónicas, avanzó por +la pradera tirando de un enorme cilindro vertical. Era una bomba +rematada por un largo pistón. Esta bomba la acababan de limpiar los +vigorosos siervos, pues había servido durante la noche para inyectar al +gigante su dosis de narcótico. Poco después empezaron á salir de la +selva rebaños de vacas bien cuidadas, gordas y lustrosas. Parecían +enormes junto á los hombrecillos que las guiaban, pero no tenían en +realidad para Gillespie mayor tamaño que una rata vieja. A los pocos +momentos eran centenares; al final llenaron la mayor parte de la +pradera, siendo más de mil. + +Numerosos enanos, que por sus trajes parecían hombres de campo y en +realidad eran mujeres, silbaron y agitaron sus cayados para ordenar y +agrupar á estos animales. + +--Es todo lo que hemos podido reunir--dijo la profesora--. El _Comité de +recibimiento del Hombre-Montaña,_ nombrado anoche por el gobierno, no ha +tenido tiempo para preparar mejor las cosas. Sin embargo, en pocas horas +nuestras máquinas terrestres y aéreas han llegado á requisar todas las +vacas existentes en un radio de diez millas, como diría usted. Y ahora, +gentleman, vuelva á tenderse; adopte su primera postura para tomar un +poco de leche. + +Pero Gillespie estaba pensativo desde mucho antes. Se dispuso á obedecer +la orden y luego se detuvo para mirar con una expresión interrogante á +la universitaria. + +--Una palabra nada más, y en seguida me tiendo. + +La doctora le hizo ver con un gesto que estaba dispuesta á escucharle. +El americano mostró con un dedo los automóviles que le rodeaban, después +las máquinas aéreas inmóviles en el espacio, y finalmente las esbeltas +muchachas del casquete alado, armadas con lanzas, arcos y sables. + +--No comprendo, profesora.... + +--Llámeme profesor--interrumpió la dama universitaria--. Profesor +Flimnap. + +--Está bien--continuó el americano--. Digo, profesor Flimnap, que no +puedo comprender todas esas armas primitivas al lado de tanta máquina +terrestre y aérea, que me parecen perfectas, y de esa escuadra del Sol +Naciente de que me ha hablado antes. + +El doctor hembra sonrió con superioridad. + +--Ya le dije que los Hombres-Montañas deben asombrarse cuando nos +visitan, así como nosotros nos asombrábamos al verles en otros tiempos. +Hay cosas que no comprenderá usted nunca si no le damos una explicación +preliminar. Y esta explicación sólo la recibirá usted si los altos +señores del Consejo Ejecutivo quieren que viva. En cuanto á la +desproporción entre nuestras armas y nuestras máquinas, no debe usted +preocuparse de ella. Vivimos organizados como queremos, como á nosotros +nos conviene. + +El joven no quiso mostrarse vencido por el aire de superioridad con que +fueron dichas tales palabras, y añadió: + +--Entre los objetos que han sacado de mis bolsillos habrá visto usted +seguramente una máquina de hierro formada por un tubo largo y un +cilindro con otros seis tubos más pequeños, dentro de los cuales hay lo +que llamamos una cápsula, que se compone de una porción de substancia +explosiva y un pedazo de acero cónico. Tengan mucho cuidado al mover la +tal máquina, porque es capaz de hacer volar á uno de los navíos de su +escuadra del Sol Naciente. Con varias máquinas de la misma clase ustedes +serían mucho más fuertes que lo son ahora. + +La universitaria abandonó el portavoz para reir con una serie da +carcajadas que le hicieron llevarse las manos á las dos curvas +superpuestas de su pecho y de su abdomen. + +--¡Cuántas palabras--dijo al extinguirse su risa--, cuántas palabras +para describirme un revólver! ¡Pero si yo conozco eso tan bien como +usted!... Las gentes que hoy han visto el suyo (los cargadores y los +marineros) seguramente que no saben lo que es; pero para nosotros, las +personas estudiosas, esa máquina del tubo grande y de los seis tubos con +sus cápsulas explosivas resulta una verdadera antigualla. Además, la +consideramos repugnante é indigna de todo recuerdo. No intente, +gentleman, deslumbrarnos con sus descubrimientos. Aquí sabemos más que +usted. Prescinda da nuevas observaciones y acuéstese prontito á tomar su +leche. + +El americano tuvo que obedecer, avergonzado de su derrota. Las vacas, en +fila incesante, subían y bajaban por una dobla rampa situada junto á la +bomba. Cuando estaban en lo alto, al lado da la boca del receptáculo, +los siervos forzudos las ordeñaban rápidamente con un aparato, arrojando +la leche en el interior del enorme vaso de metal. Varios hombres tomaron +el doble balancín del pistón para subirlo y bajarlo, impeliendo el +líquido del interior. Mientras tanto, otros de los siervos desnudos +desarrollaban los flexibles anillos de una manga de riego ajustada á la +bomba. + +--Abra usted la boca, Gentleman-Montaña--ordenó el profesor hembra. + +Gillespie obedeció, é inmediatamente le introdujeron entre los labios +una barra de metal ampliamente perforada, de la que surgía un chorro de +leche más grueso que el brazo musculoso de cualquiera de aquellos +atletas. Gillespie bebió durante mucho tiempo este hilillo de líquido +dulzón, algo más claro que la leche de otros países. + +--¿Quiere usted más?--preguntó la traductora--. No tema ser importuno. +Nuestros agentes continúan en este momento su requisa de vacas por todos +los distritos inmediatos. + +Pero el gigante se mostraba ahito del amamantamiento por manga de riego, +é hizo un gesto negativo. + +Volvió á rugir el portavoz dando órdenes, y huyeron las vacas hacia la +selva, perseguidas por los gritos, las pedradas y los garrotes en alto +de sus conductores. Desapareció igualmente la máquina que había servido +el desayuno, y los siervos atletas empezaron á trabajar en torno del +cuerpo de Gillespie. + +En un momento le libraron de las ligaduras que sujetaban sus muñecas y +sus tobillos. Al desliarse el enroscamiento de los hilos metálicos, las +máquinas voladoras tiraron de estos cables sutiles, haciéndolos +desaparecer. Pero no por esto se alejaron. Las cuatro permanecieron +inmóviles en el mismo lugar del espacio, como si esperasen órdenes. + +--Gentleman--volvió á decir Flimnap--, ha llegado el momento más difícil +para mí. Vamos á partir para la capital, y necesito recordarle que la +continuación de su existencia no es aún cosa segura. Falta saber qué +opinión formarán de usted las altas personalidades del Consejo +Ejecutivo. Pero yo tengo cierta confianza, porque el corazón justo y +fuerte de las mujeres es siempre piadoso con la debilidad y la +ignorancia del hombre. Además, cuento con la buena impresión que +producirá su aspecto. + +»Usted es muy feo, gentleman; usted es simplemente horrible. Su piel, +vista por nuestros ojos, aparece llena de grietas, de hoyos y de +sinuosidades. Como usted no ha podido afeitarse en dos ó tres días, unas +cañas negras, redondas y agujereadas empiezan á asomar por los poros de +su piel, creciendo con la misma rigidez que el hierro. Pero si le miran +á usted con una lente de disminución, si le ven empequeñecido hasta el +punto de que se borren tales detalles, reconozco que tiene usted un +aspecto simpático y hasta se parece á algunas de las esposas de las +altas personalidades que nos gobiernan. Yo pienso llegar á la capital +mucho antes que usted, para rogar al Consejo Ejecutivo que le mire con +lentes de tal clase. Así, su juicio será verdaderamente justo.... + +»Y ahora, perdóneme lo que voy á añadir. Yo no figuro en el gobierno; no +soy mas que un modesto profesor de Universidad. Si de mí dependiese, le +llevaría hasta la capital sin precaución alguna, como un amigo. Pero el +gobierno no le conoce á usted y guarda un mal recuerdo de la grosería de +los Hombres-Montañas que nos visitaron en otros tiempos. Teme que se le +ocurra durante el camino derribar alguna casa de un puntapié ó aplastar +á las muchas personas que acudirán á verle. Puede usted perder la +paciencia; la curiosidad del público es siempre molesta; hay hombres que +ríen con la ligereza y la verbosidad propias de su sexo frívolo; hay +niños que arrojan piedras, á pesar de la buena educación que se les da +en las escuelas. El sexo masculino es así. Por más que se pretenda +afinarle, conserva siempre un fondo originario de grosería y de +inconsciencia. En fin, gentleman, tenemos orden de llevarle atado hasta +nuestra capital, pero marchando por sus propios pies. + +»Nada de fabricar una enorme carreta y de amarrarle sobre ella, siendo +arrastrado por centenares de caballos. Esto resultaría interminable y +haría durar su viaje varios días. Además, es indigno de nuestro +progreso, á pesar de que usted nos cree bárbaros porque hemos querido +olvidar la existencia de la pólvora. En tres horas llegaremos á la +capital. Usted podrá marchar á grandes pasos, sin salirse del camino, y +le escoltarán á gran velocidad nuestras máquinas terrestres y voladoras. +Pero como nuestros gobernantes no le conocen y temen una humorada como +las de aquel Hombre-Montaña que se enloquecía bebiendo un líquido +cáustico, será usted sometido á las siguientes precauciones: + +»Una máquina voladora irá delante, después de haber enroscado un cable á +su cuello. Otra volará detrás, con su cable amarrado á las dos manos de +usted cruzadas sobre la espalda. Puede avanzar sin miedo. Los +tripulantes de nuestros voladores conservarán siempre flojos estos lazos +metálicos. Pero por si usted intentase (lo que no espero) alguna +travesura, le advierto que los guerreros del aire tienen orden de dar un +tirón inmediatamente con toda la fuerza de sus máquinas, y que los tales +cables metálicos cortan lo mismo que una navaja de afeitar.... Y ahora, +gentleman, póngase de pie con cierta precaución, para no causar graves +daños en torno de su persona. Debemos separarnos por unas horas; yo +marcho delante. Además, la comunicación va á quedar interrumpida entre +nosotros desde el momento que usted recobra la posición vertical, +aislándose en su grandeza inútil. + +El ingeniero quiso protestar, algo ofendido por las precauciones á que +se le sometía. + +--Ni una palabra más--insistió el doctor--. Le advierto que anoche casi +demolió usted en la obscuridad una de nuestras máquinas voladoras al dar +un zarpazo en el aire. Faltó poco para que cayese al suelo desde una +altura enorme, matándose sus tripulantes. Después de esto, reconocerá +que nuestro gobierno obra prudentemente al no tratarle con una confianza +ciega. + +Se apartó el vehículo-lechuza, sin que por esto la traductora, dejase de +dar órdenes á través de su bocina. + +Gillespie, después de convencerse de que no quedaban cerca de él +personas ni animales á los que pudiera aplastar, empezó á incorporarse. +Sus piernas, tras una inmovilidad de tantas horas, estaban entumecidas y +se resistían á obedecerla. Al fin se puso de pie después de largas +vacilaciones, y al recobrar su posición vertical, los árboles más altos +quedaron á la altura de su pecho. Todo su busto sobrepasaba la +centenaria vegetación, y la muchedumbre de enanos, casi invisible bajo +el ramaje, saludó con un largo rugido la cabeza del gigante al surgir +ésta por encima del bosque. Podían apreciar ahora la grandeza del +Hombre-Montaña mejor que cuando le veían tendido en el suelo. + +Los tripulantes de las máquinas voladoras se unieron á esta ovación +haciendo evolucionar sus quiméricas bestias en torno del rostro de +Gillespie. Pasaban tan cerca, que éste tuvo que echar atrás su cabeza +por dos veces, temiendo que le cortase la nariz una de aquellas alas +escamosas con sus puntas agudas como cuchillos. Las muchachas del +casquete dorado y larga pluma saludaban con risas los movimientos +inquietos del gigante. Pero una orden venida de abajo acabó con estos +juegos, restableciendo el silencio. Todavía la traductora rugió su +última orden, antes de partir. + +--Gentleman-Montaña, ¡las manos atrás! Gillespie lo hizo así, y, apenas +hubo cruzado sus manos sobre la espalda, sintió en torno de las muñecas +algo que parecía vivo y se enrollaba con una prontitud inteligente. Era +el cable metálico de la máquina que iba á volar detrás de él. Al mismo +tiempo, otro monstruo del aire descendió con toda confianza al verle con +las manos sujetas, y quedó flotando cerca de sus ojos. + +Ahora pudo ver bien á sus tripulantes: cuatro jóvenes rubias, esbeltas y +de aire amuchachado. Gillespie hasta les encontró cierta semejanza con +miss Margaret Haynes cuando jugaba al _tennis_. Estas amazonas del +espacio le saludaron con palabras ininteligibles, enviándole besos. Él +sonrió, y al oir las carcajadas de ellas pudo adivinar que su sonrisa +debía parecerles horriblemente grotesca. Estos seres pequeños veían todo +lo suyo ridiculamente agrandado. + +La consideración de su caricaturesca enormidad le puso triste, pero las +guerreras aéreas volvieron á enviarle besos, como un consuelo, y hasta +una de ellas dirigió contra su nariz dos rosas que llevaba en el pecho. +Querían pedirle, sin duda, perdón por lo que iban á hacer con él +cumpliendo órdenes superiores. + +Del fondo de la máquina voladora partió, silbando, un hilo plateado, +que, después de dar varias vueltas en el aire como una serpiente +delgadísima, se metió por la cabeza de Gillespie, no parando hasta sus +hombros. El ingeniero se sintió cogido lo mismo que las reses de las +praderas americanas á las que echan el lazo. Un pequeño alejamiento del +avión, que tenía la forma y los colores de un lagarto alado, estrechó en +torno del cuello de Edwin el cable metálico. + +Bajando sus ojos pudo examinarlo de cerca. Parecía hecho de un platino +flexible y era inútil todo intento de romperlo. Por el contrario, un +movimiento violento bastaría para que se introdujese en su carne lo +mismo que una navaja de afeitar, como había dicho el profesor hembra. + +Las tripulantes del lagarto aéreo tiraron ligeramente de este hilo +metálico, y Gillespie, comprendiendo el aviso, dió el primer paso. +Ningún obstáculo terrestre se oponía á su marcha. La pradera estaba +ahora limpia de gente, lo mismo que los linderos del bosque. Todas las +máquinas rodantes, así como las tropas de á pie y á caballo, habían +abierto la marcha, empujando á la muchedumbre para que se apartase del +camino. + +Guiado por la máquina voladora que iba delante y dirigido igualmente por +la máquina de atrás, que funcionaba á modo de timón, Gillespie sólo +tenía que fijarse en el suelo para ver dónde colocaba sus pies. + +Empezó á marchar por un camino de gran anchura para aquellos seres +diminutos, pero que á él le pareció no mayor que un sendero de jardín. +Durante media hora avanzaron entre bosques; luego salieron á inmensas +llanuras cultivadas, y pudo ver cómo se iba desarrollando delante de él, +á una gran distancia, la vanguardia de su cortejo, compuesta de máquinas +rodantes y pelotones de jinetes. A su espalda levantaban una segunda +nube de polvo las tropas de retaguardia, encargadas de contener á los +curiosos. + +Sólo algunos audaces, contraviniendo las órdenes, se atrevían á llegar á +los bordes del camino. En torno de los pueblos de agricultores hervía el +vecindario, gritando y agitando sus gorras al pasar el gigante. Su +estatura permitía que lo viesen á larguísimas distancias. + +Le obligaron á marchar sin descanso, porque el Consejo Ejecutivo deseaba +conocerle antes de que anocheciese. A las dos horas distinguió por +encima de una sucesión de gibas del camino, penosamente remontadas por +la vanguardia del cortejo, una especie de nube blanca que se mantenía á +ras de tierra. + +Estaba envuelta en el temblor vaporoso de los objetos indeterminados por +la distancia. Sólo él podía abarcar con su mirada una extensión tan +enorme. Los tripulantes del lagarto volador examinaban la misma nube, +pero con el auxilio de aparatos ópticos. + +Una de las amazonas aéreas le gritó algunas palabras en su idioma, al +mismo tiempo que señalaba con un dedo la remota mancha blanca. El +gigante le contestó con una sonrisa indicadora de su comprensión. + +A partir de este momento la nube fué tomando para él contornos fijos. +Salieron poco á poco de la vaporosa vaguedad grandes palacios blancos, +torres con cúpulas brillantes, toda una metrópoli altísima, en la que +los edificios parecían de proporciones desmesuradas, sin duda porque sus +pequeños habitantes, por la ley del contraste, sentían el ansia de lo +enorme. + +Esta capital de la República de los pigmeos se llamaba Mildendo en otros +tiempos. ¿Cómo se titularía en el presente, después de haber ocurrido lo +que el profesor Flimnap llamaba la Verdadera Revolución?... + + + + +IV + +Las riquezas del Hombre-Montaña + + +El antiguo palacio imperial, construído por los soberanos de la +penúltima dinastía, ocupaba el centro de la ciudad y era la residencia +de los altos señores del Consejo Ejecutivo. + +Incendiado repetidas veces en el curso de los siglos y bombardeado +durante las guerras, había sufrido numerosas reconstrucciones; pero la +más grande y vistosa databa de pocos años después de la Verdadera +Revolución, suceso que había iniciado un nuevo período histórico. Los +cinco señores del Consejo Ejecutivo vivían en el centro del palacio; en +una ala estaba la Cámara de diputados, y en la opuesta, el Senado. + +A la mañana siguiente de la entrada de Edwin en la capital, este +palacio, que era como el corazón de la República, reanudó su vida más +temprano que en los días anteriores. Fueron llegando los altos empleados +del gobierno y casi todos los diputados y senadores, á pesar de que las +sesiones parlamentarias sólo empezaban á celebrarse después de mediodía. + +En sus inmediaciones se aglomeró una muchedumbre de curiosos para ver +cómo centenares de siervos, con la ayuda de varias grúas, iban +descargando de una fila de camiones-automóviles enormes y misteriosos +objetos, cuya aparición era saludada con largos murmullos de asombro. +Todo el pueblo recordaba el espectáculo extraordinario de la tarde +anterior, cuando llegó el Hombre-Montaña á los alrededores de la ciudad. +El Consejo Ejecutivo había determinado darle alojamiento en la antigua +Galería de la Industria, recuerdo de una Exposición universal celebrada +diez años antes. + +Esta Galería era la obra más audaz y sólida que habían realizado los +ingenieros del país. El Hombre-Montaña iba á pasearse por dentro de ella +sin que su cabeza tocase el techo. Diez gigantes de su misma estatura +podían acostarse en hilera de un extremo á otro de la grandiosa +construcción. Su ancho equivalía á cuatro veces la longitud del coloso. + +Situada sobre una altura vecina á la ciudad, el prisionero podía +contemplar, sin moverse de su alojamiento, toda la grandiosa metrópoli +extendida á su pies, así como el puerto con sus numerosos navíos al +ancla y los campos y pueblecillos cercanos, llegando con su vista hasta +la cordillera que cerraba el horizonte, en la que había cumbres de +ciento ochenta metros, solamente exploradas por algunos sabios capaces +de morir como héroes al servicio de la ciencia. + +Una fuerte guardia impedía que los curiosos subiesen hasta la vivienda +del gigante, donde se estaban realizando grandes trabajos para su cómoda +instalación. El público, ya que no podía verle, concentraba su +curiosidad en todo lo que era de su pertenencia, y por esto desde el +amanecer se aglomeró en torno del palacio del gobierno para contemplar +la llegada de los objetos extraídos del navío del Hombre-Montaña, que +los buques de la escuadra del Sol Naciente habían remolcado el día +anterior. + +Sólo los amigos del gobierno y los personajes oficiales tenían permiso +para entrar en el palacio y ver de cerca tales maravillas. El enorme +patio central, donde podían formarse á la vez varios regimientos y en el +que se desarrollaban las más solemnes ceremonias patrióticas, fué el +lugar destinado para tal exhibición. Mientras llegaba el momento, los +invitados entraban á saludar á los altos y poderosos señores del Consejo +Ejecutivo y á los dos presidentes de la Cámara de diputados y del +Senado, que vivían igualmente en el inmenso edificio. + +Los guerreros de la Guardia gubernamental, hermosas amazonas de aire +desenvuelto y gallardo, defendían el acceso á las habitaciones +reservadas ó se paseaban en grupos por el patio al quedar libres de +servicio. Estos militares privilegiados, que gozaban la categoría de +oficiales, pertenecían á las primeras familias de la capital. Iban +vestidos de la garganta á los pies con un traje muy ceñido y cubierto de +escamas de plata. Su casquete, del mismo metal, estaba rematado por un +ave quimérica. Apoyaban la mano izquierda en la empuñadura de su espada, +mirando á todas partes con una insolencia de vencedores, ó se inclinaban +galantemente ante las familias de los altos personajes que iban llegando +para la ceremonia. Algunas mamás, severas y malhumoradas, encontraban +atrevida la expresión de sus ojos. Otras matronas, cuya barba empezaba á +poblarse de canas, quedaban pensativas y melancólicas á la vista de +estos hermosos guerreros, que parecían despertar sus recuerdos. Las +señoritas que ya estaban en edad de afeitarse fingían rubor ante sus +miradas audaces; pero las que no se veían objeto de la belicosa +admiración se mostraban nerviosas, envidiando á sus compañeras. + +Pasó por entre estos guerreros, con toda la austeridad de su carácter +universitario y sus opiniones antimilitaristas, el profesor Flimnap. La +inesperada aparición del Gentleman-Montaña había dado una importancia +extraordinaria á la traductora de inglés. En unas cuantas horas se había +convertido en el personaje más interesante de la República. El gobierno +le llamaba para conocer sus opiniones; el rector de la primera de las +universidades, que hasta entonces le había considerado como un triste +catedrático de una lengua muerta y de problemática utilidad, se dignaba +sonreirle, y hasta en la noche anterior, después del recibimiento del +Hombre-Montaña, lo había invitado á cenar para que en presencia de su +familia contase todo lo ocurrido. + +Los periodistas de la capital iban detrás de él pidiéndole interviús, y +hasta lo adulaban, hablando con entusiasmo de varios libros +profesionales que llevaba publicados y nadie había leído. Personas que +le miraban siempre con menosprecio hacían detener en la calle su +automóvil universitario en figura de lechuza. + +--Mi querido profesor Flimnap--gritaban--, siempre he sentido una gran +admiración por su sabiduría y soy de los que creen que la patria no le +ha dado hasta ahora todo lo que merece por su gran talento. Cuénteme +algo del Hombre-Montaña. ¿Es cierto que se alimenta con carne humana, +como van diciendo por ahí los hombres en sus charlas y chismorreos?... + +Pero el profesor Flimnap tenía demasiado que hacer para detenerse á +contestar las preguntas de las ciudadanas curiosas. Apenas había dormido +en la noche anterior. Después de su cena con el jefe supremo de la +Universidad se trasladó á la Galería de la Industria para convencerse de +que el Gentleman-Montaña podía dormir provisionalmente sobre trescientas +cuarenta y dos carretadas de paja que la Administración del ejército +había facilitado á última hora. Poco después de amanecer ya estaba en +pie el buen profesor, conferenciando con todos sus compañeros del +_Comité de recibimiento del Hombre-Montaña._ Estos, divididos en varias +subcomisiones, iban á dirigir á quinientos carpinteros encargados de +fabricar, antes de que llegase la noche, una mesa y una silla apropiadas +á las dimensiones del gigante, y á una tropa igualmente numerosa de +colchoneros, que en el mismo espacio de tiempo fabricarían una cama +digna del recién llegado. + +El profesor Flimnap se proponía entrar ahora en las habitaciones +particulares de uno de los altos señores del Consejo Ejecutivo, que +momentáneamente era el presidente del supremo organismo. Cada uno de los +cinco individuos del Consejo lo presidía durante un mes, cediendo su +sillón al compañero á quien tocaba el turno. + +Estos cinco gobernantes eran mujeres, así como todos los que +desempeñaban un cargo en la Administración pública, en la Universidad, +en la industria ó en los cuerpos armados. Pero como durante los luengos +siglos de tiranía varonil todos los cargos y todas las funciones dignas +de respeto habían sido designadas masculinamente, la Verdadera +Revolución creyó necesario después de su victoria conservar las antiguas +denominaciones gramaticales, cambiando únicamente el sexo á que se +aplicaban. Así, las cinco damas encargadas del gobierno eran denominadas +«los altos y poderosos señores del Consejo Ejecutivo», y las otras +mujeres directoras de la Administración pública se titulaban +«ministros», «senadores», «diputados», etc. Por eso Flimnap había +protestado al oir que el gigante le llamaba profesora en vez de +profesor. En cambio, los hombres, derribados de su antiguo despotismo y +sometidos á la esclavitud dulce y cariñosa que merece el sexo débil, +eran dentro de su casa la «esposa» ó la «hija», y en la vida exterior, +la «señora» ó la «señorita». + +Flimnap había creído necesario, teniendo en cuenta su nueva importancia +oficial, llevar bajo el brazo una gran cartera de cuero, semejante á la +que ostentaban los altos funcionarios del Estado cuando iban á despachar +con los señores del Consejo Ejecutivo. En esta cartera guardaba las +actas de las tres sesiones que había celebrado el _Comité de +recibimiento del Hombre-Montaña,_ así como los presupuestos de gastos, +presentes y futuros, para la manutención de tan costoso huésped. Además +llevaba una traducción, en idioma del país, que había hecho de los +versos escritos por el Gentleman-Montaña en su cuaderno de notas. + +El buen profesor Flimnap estaba inquieto por la suerte de su protegido. +Gillespie le inspiraba un interés que jamás había experimentado por +ningún hombre de su propia tierra. Dedicado por completo á los trabajos +lingüísticos é históricos, solamente había tratado con mujeres, y éstas +eran todas profesores malhumorados y de austeras costumbres. Sentía una +temblorosa timidez siempre que el rector le invitaba á alguna de sus +tertulias, donde había hombres jóvenes en edad de casamiento, ansiosos +de que alguien los sacase á bailar ó que entonaban romanzas +sentimentales acompañándose con el arpa. + +Además, en su afecto sincero por el recién llegado había algo de +egoísmo. Gracias al Gentleman-Montaña, acababa de conocer +instantáneamente todas las dulzuras de la celebridad, siendo el +personaje más popular de la República en los presentes momentos. Después +de la fama de Gillespie venía la suya. ¡Qué derrumbamiento tan doloroso +en la sombra si el gobierno acordaba la muerte de su gigante!... + +La tarde anterior había corrido hacia la capital á toda velocidad del +automóvil-lechuza, prestado por su jefe el rector. Los altos señores del +gobierno estaban sobre un estrado junto al camino para ver llegar al +prisionero, teniendo á sus espaldas todo el vecindario de la capital, un +gentío tan enorme que se perdía de vista. Estos poderosos personajes lo +recibieron con grandes muestras de consideración que no correspondían á +su humilde rango de profesor. El les hizo los mayores elogios de la +intelectualidad del gentleman gigantesco, declarándole distinto á todos +los colosos llegados antes al país. Insinuó la conveniencia de guardarlo +por mucho tiempo, hasta saber, gracias á su cultura, los adelantos +realizados en el mundo de los hombres monstruosos, y copiar lo que +resultase aprovechable, si es que realmente había algo digno de +imitación, lo que le parecía algo problemático. + +--Es lástima que este Hombre-Montaña no sea una mujer.... + +Los señores del Consejo miraron con interés á Flimnap después de sus +últimas palabras, apreciándolo como un profesor de mérito que había +vegetado injustamente en el olvido, y merecería en adelante su alta +protección. También halagó los gustos del rector, poderoso personaje +cuyos consejos eran siempre escuchados por los señores del organismo +ejecutivo. + +El Padre de los Maestros--pues tal era su título honorífico--gustaba +mucho de los poetas, y hasta hacía versos cuando no estaba preocupado +por sus averiguaciones históricas. Todos los escritores de la República +alababan sus poesías como obras inimitables, siendo tales elogios el +medio más seguro de alcanzar un buen empleo en la Enseñanza pública. + +Al verlo Flimnap en el estrado de los señores del gobierno, se apresuró +á darle la noticia de que el gigante era también poeta, aunque «á su +modo», con toda la grosería y la torpeza propias de su sexo, pero +añadiendo que, á pesar de tales defectos, propios de su origen, parecía +poseer cierto talento. + +--¡Oh Padre de los Maestros!--dijo--. Mañana tendré el honor de +entregarle una traducción hecha en nuestro idioma de los versos que he +encontrado en el cuaderno de bolsillo del Gentleman-Montaña. Sería +deplorable que los altos señores del Consejo decidiesen su muerte. Mi +gusto sería traducir al inglés algunas de las inmortales obras de +nuestro admirable Padre de los Maestros, para que ese pobre gigante se +entere de que nuestra poesía ha llegado á una altura que jamás conocerá +él, no obstante la grandeza material de su organismo. + +Sonrió el Padre de los Maestros con modestia; pero esta sonrisa dió la +seguridad al profesor de que la vida del gigante estaba asegurada y que +éste tendría ocasión de leer los versos del rector traducidos al inglés. + +Luego, Flimnap recomendó á todos los ocupantes del estrado gubernamental +que mirasen al monstruo con los lentes de disminución que había traído +un compañero suyo de la Universidad, profesor de Física, pues así +podrían apreciarle tal como era. + +Al entrar al día siguiente en el despacho del jefe mensual del gobierno, +vió con alegría que el doctor Momaren, el Padre de los Maestros, estaba +hablando con el supremo magistrado. Flimnap, antes de dar cuenta al +presidente de todos sus trabajos, ofreció á Momaren varias hojas de +papel con la traducción de los versos de Gillespie. El Padre de los +Maestros, colocándose ante los ojos unas gafas redondas, empezó su +lectura junto á una ventana. Cuando Flimnap acabó su informe sobre los +trabajos para la instalación del gigante, el personaje universitario se +aproximó conservando los papeles en su diestra. + +--Algo flojitos--dijo con una severidad desdeñosa--. Son +indiscutiblemente versos de hombre, y de hombre enorme. Pero sería +injusto negarle cierta inspiración, y hasta me atrevo á decir que aquí +entre nosotros aprenderá mucho, si es que llega á ejercitarse en el +idioma nacional. + +--Para eso, ¡oh Padre de los Maestros!--dijo Flimnap--, será preciso que +el pobre gigante viva. + +--Mi opinión es que debe vivir--interrumpió el presidente--. Mi esposa y +mis niñas lo encontraron ayer muy simpático al verle entrar en la +ciudad. Un hijo mío, que es del ejército del aire y montaba una de las +máquinas que lo condujeron, me ha contado cosas muy graciosas de él. +Todos los muchachos de la Guardia gubernamental lo encuentran igualmente +muy agradable, y hasta algunos afirman que es hermoso.... Tuvo usted una +buena idea, profesor Flimnap, al aconsejar que lo mirásemos con lentes +de disminución.... Yo opino que debemos dejarle vivir, aunque sea +únicamente por una temporada corta. Resultará carísimo, pero la +República puede permitirse este lujo, lo mismo que mantiene á los +animales raros de su Jardín Zoológico. Y usted ¿qué opina de esto, +ilustre amigo Momaren? + +El Padre de los Maestros, convencido de que para el jefe del gobierno +resultaba infalible la menor de sus palabras, se limitó á decir con +lentitud: + +--Opino lo mismo. + +--Entonces--continuó el presidente--, si usted manifiesta esa opinión á +mis compañeros de Consejo, como todos ellos respetan mucho su alta +sabiduría, la vida del gigante queda segura. + +El profesor Flimnap, deseoso de ocultar la satisfacción que le producían +estas palabras, se apresuró á pedir la venía de los dos altos personajes +para abandonar el salón. Llegaba hasta él un rumor creciente de +muchedumbre. El gran patio del palacio debía estar ya repleto de +invitados. Una música militar sonaba incesantemente. + +Escapó Flimnap por unos pasillos poco frecuentados, temiendo tropezarse +con los periodistas, que iban á la zaga de él desde el día anterior +pidiéndole noticias frescas. Dos diarios de la capital, siempre en +escándalos á rivalidad, publicaban cada tres horas una edición con +detalles nuevos sobre el Hombre-Montaña y sus costumbres, poniendo en +boca del pobre sabio mentiras y disparates que le hacían rugir de +indignación. Uno de los diarios defendía la conveniencia de respetar la +vida del gigante, y esto había bastado para que la publicación contraria +exigiese su muerte inmediata, por creer que la voracidad tremenda de tal +huésped acabaría por sumir al país en la escasez, siendo causa de que +miles y miles de compatriotas pereciesen de hambre. + +El profesor odiaba por igual á los dos periódicos y á las demás +publicaciones, que enviaban sus redactores detrás de él como si fuesen +perros perseguidores de un ciervo asustado. + +Deseoso de pasar inadvertido, subió á los pisos superiores con la +esperanza de encontrar un asiento en las galerías que daban al patio, y +estaban ocupadas esta mañana por las esposas y las hijas de todos los +personajes de la República. + +Su galantería de mujer bien educada le obligó á permanecer de pie, para +no privar de asiento á los seres débiles y masculinos de larga túnica y +amplio manto que habían venido á presenciar la fiesta. La gloria del +profesor iba acompañada de una nueva visión de la existencia. Nunca le +había parecido la vida tan hermosa y atrayente. Todas aquellas matronas +de barba canosa y brazos algo velludos, graves y señoriles, con la +majestad de la madre de familia, no podían conocerle por la razón de que +él había rehuido hasta entonces las dulzuras y placeres de la vida +social. Nadie podía adivinar en su persona al célebre profesor Flimnap, +tan alabado por todos los periódicos. Después hizo memoria de que en la +misma mañana los diarios más importantes habían publicado su retrato, y +procuró ocultar el rostro cada vez que un hombre se echaba atrás el velo +para mirarle con vaga curiosidad. + +Se fué tranquilizando al notar que las damas sólo se fijaban en el fondo +del patio, ocupado únicamente por las mujeres. Los guerreros de la +Guardia, siempre con una mano en la empuñadura de la espada y +acariciándose con la otra sus rizosas melenas, miraban á lo alto, +sonriendo á las señoritas, emocionadas bajo sus guirnaldas de flores y +sus velos. Algunas de ellas, que ya se consideraban en edad de +matrimonio por haberles apuntado la barba, contestaban á estas miradas +con guiños, que equivalían á frases amorosas, evitando el ser vistas por +las ceñudas matronas sentadas á su lado. Este espectáculo frívolo, que +un día antes habría sido despreciado por Flimnap, le emocionaba ahora +con honda sensación de ternura. + +--¡Oh, amor!... ¡amor!--murmuró el sabio. + +La vida es hermosa, y él reconocía que guarda dulzuras y misterios no +sospechados por la Universidad. + +Para vencer esta emoción inoportuna, se fué fijando en los personajes +que llenaban el patio. Un estrado, todavía desierto, era para el Consejo +Ejecutivo, los ministros y demás dignatarios. En otros estrados, ya casi +llenos, estaban los padres y los esposos de todas las damas que ocupaban +las galerías. Flimnap conocía á muchos por los retratos aparecidos en +los periódicos. Eran personajes parlamentarios, famosos á causa de sus +discursos. Algunos habían pertenecido al Consejo Ejecutivo y deseaban +volver á él, apelando á toda clase de intrigas para conseguirlo. + +Guiado por la curiosidad y los comentarios de varias damas barbudas, +acabó por fijarse el profesor en una de las mujeres que ocupaban el +estrado de los senadores. Era Gurdilo, el célebre jefe de la oposición +al actual gobierno: una hembra alta, desprovista de carnes, con el cutis +avellanado como si fuese de correa, y unos tendones gruesos y tirantes +que se marcaban en el cuello, en los brazos y en las demás partes +visibles de su cuerpo. Los ojos tenían una agudeza fija é imperiosa, y +su gesto era avinagrado, como de persona eternamente indignada contra +todo lo que no es obra suya. + +El profesor, que por vivir dedicado á sus raros y profundos estudios +concedía escasa atención á las cuestiones de actualidad, no se había +fijado nunca en este personaje; pero ahora le miró con gran interés. +Adivinaba en él á un enemigo del Gentleman-Montaña. Bastaría que el +gobierno decidiese el indulto de Edwin para que Gurdilo aconsejase su +muerte, como si de esto dependiese la felicidad nacional. Además, el +diario que pedía la supresión del Hombre-Montaña había ya reproducido en +una de sus ediciones ciertas palabras inquietantes del temible jefe de +la oposición. + +Vió el profesor cómo agitaba los brazos con violencia al hablar á sus +compañeros del Senado, al mismo tiempo que fruncía el entrecejo y torcía +la boca con un gesto de escandalizada severidad. Esto le hizo creer que +estaba protestando de la ceremonia presente, de que el pobre gigante +hubiese sido conducido á la capital; en una palabra, de todo lo hecho +por el Consejo Ejecutivo y de cuanto pensase hacer. + +Pero las observaciones del profesor fueron interrumpidas repentinamente +por el principio de la ceremonia. La música militar, que seguía tocando +en el patio, quedó ensordecida por el redoble de una gran banda de +tambores que se aproximaba viniendo del interior del palacio. + +Los altos y poderosos señores del Consejo Ejecutivo sólo podían +presentarse en las ceremonias oficiales rodeados de gran pompa. + +Entraron en el patio los tambores, que eran unos treinta, y detrás de +ellos igual número de trompeteros. A continuación desfiló una tropa del +ejército de línea, ó sea de aquellas muchachas con casco de aletas que +Gillespie había visto al despertar. Los soldados iban armados, unos con +arcos y otros con alabardas. Después pasaron los guardias porta-espada, +llevando con la punta en alto y sostenidos por sus dos manos cerradas +sobre el pecho unos mandobles enormes que brillaban lo mismo que si +fuesen de plata. + +De los tiempos del Imperio quedaba aún el ceremonial absurdamente +ostentoso de que se rodean los déspotas. Varios pajecillos pasaron +moviendo altos abanicos de plumas blancas para que ningún insecto +viniese á molestar á los cinco magistrados supremos de la República. +Después fueron desfilando éstos uno por uno, pero no á pie, sino en +cinco literas llevadas á hombros por hijos de personajes influyentes, +pues tal honor representaba el principio de una gran carrera +administrativa. Las muchachas portadoras de las literas del Consejo eran +enviadas después á gobernar alguna provincia lejana. + +Pasaron igualmente las literas de los presidentes del Senado y de la +Cámara de diputados, y á continuación la del rector de la Universidad, +que tenía la forma de una lechuza y era llevada á brazos por cuatro +profesores auxiliares. Finalmente, cerraban la marcha, pero á pie, los +ministros, los altos funcionarios y un destacamento de la Guardia +gubernamental con largas lanzas. + +Cuando los cinco del Consejo Ejecutivo y el Padre de los Maestros con +sus respectivos séquitos se instalaron en el estrado de honor, cesaron +de sonar las trompetas, los tambores y la música, haciéndose un largo +silencio. Iba á empezar el desfile de las cosas maravillosas que +formaban el equipaje del Hombre-Montaña. + +Un alto funcionario del Ministerio de Justicia, del cual dependían todos +los notarios de la nación, avanzó con un portavoz en una mano y +ostentando en la otra un papel que contenía las explicaciones +facilitadas por el doctor Flimnap, después de haber traducido los +rótulos de numerosos objetos pertenecientes al gigante. Estas +explicaciones arrancaron muchas veces largas carcajadas á la muchedumbre +pigmea, que sentía compasión por la ignorancia y la grosería del coloso. +En otros momentos, el enorme concurso quedaba en profundo silencio, como +si cada cual, ante las vacilaciones del inventario, buscase una solución +para explicar la utilidad del objeto misterioso. + +Lo que todos comprendieron, gracias á las explicaciones del profesor de +inglés, fué el contenido y el uso de unas torres brillantes como la +plata, que fueron pasando por el patio colocada cada una de ellas sobre +un vehículo automóvil. Estos torreones tenían cubierto todo un lado de +sus redondos flancos con un cartelón de papel, en el que había trazados +signos misteriosos, casi del tamaño de una persona. + +La ciencia de Flimnap había podido desentrañar este misterio gracias á +la interpretación de los rótulos. Eran latas de conservas. Pero aunque +el traductor no hubiese prestado sus servicios científicos, el olfato +sutil de aquellos pigmeos habría descubierto el contenido de los enormes +cilindros, á pesar de que estaban herméticamente cerrados. Para su +agudeza olfativa, el metal dejaba pasar olores casi irresistibles por lo +intensos. Todos aspiraban con fuerza el ambiente, desde los cinco jefes +del gobierno hasta los pajecillos porta-abanicos. + +El paso de cada torreón deslumbrante era acogido con un grito general: +«¡Esto es carne!...» Poco después decían á coro: «¡Esto es tomate!...» +Transcurridos unos minutos, afirmaban á gritos: «¡Ahora son guisantes!» +y todos se asombraban de que un ser en figura de persona, aunque fuese +un coloso, pudiera alimentarse con tales materias que esparcían un hedor +insufrible para ellos, casi igual al que denuncia la putrefacción. + +Deseosos de suprimir cuanto antes esta molestia general, los +organizadores del desfile hicieron aparecer en el patio á una veintena +de siervos desnudos, llevando entre ellos, muy tirante y rígida, una +especie de alfombra cuadrada, de color blanco, con un ribete suavemente +azul, y que ostentaba en uno de sus ángulos un jeroglífico bordado, que, +según la declaración del profesor Flimnap, se componía de letras +entrelazadas. + +Aquí la ciencia del universitario se extendía en luminosa digresión para +explicar á sus compatriotas la existencia del pañuelo entre los +Hombres-Montañas, el uso incoherente que le dan y las cosas poco +agradables que depositan en él. Pero, como ocurre siempre en las grandes +solemnidades, el público no prestó atención á las explicaciones del +hombre de ciencia, prefiriendo examinar directamente lo que tenía ante +sus ojos. + +Un perfume de jardín que parecía venir de muy lejos empezó á esparcirse +por el patio, haciendo olvidar los densos hedores exhalados por las +torres plateadas. Las señoras y señoritas de las galerías se agitaron +aspirando con deleite esta esencia desconocida. Las mamás hablaban entre +ellas, buscando semejanzas y similitudes con los perfumes de moda entre +el sexo masculino. Algunas concentraban su atención para poder explicar +en el mismo día á los perfumistas de la capital la rara esencia del +Hombre-Montaña, y que la fabricasen, costase lo que costase. + +Luego entraron más siervos desnudos llevando á brazo nuevos objetos. +Seis de ellos sostenían como un peso abrumador el libro de notas cuyas +hojas había traducido Flimnap. Después otros atletas pasaron, rodando +sobre el suelo, lo mismo que si fuesen toneles, varios discos de metal, +grandes, chatos y exactamente redondos, encontrados en los bolsillos del +gigante. + +Estos discos eran de diversos tamaños y metales, llevando todos ellos de +relieve en sus dos caras un busto de mujer gigantesco y un ave de rapiña +con las alas abiertas. Según la explicación del sabio Flimnap, servían +en el país de los Hombres-Montañas como signos de cambio, y estaban +todos ellos comprendidos bajo el título general de «moneda». + +Algunos eran de plata, y sólo llegaban á las rodillas del siervo +atlético que se inclinaba sobre ellos para hacerlos rodar. Otros eran de +cobre, y poco más ó menos del mismo tamaño. El público, algo aburrido +por estos objetos sin interés, sólo mostró cierta curiosidad al ver +cuatro discos movidos cada uno por dos hombres. Los tales discos +llegaban casi á la cintura de sus guías, y eran de oro macizo, teniendo +por adorno el relieve de una gran águila con las alas desplegadas y una +especie de escudo con rayas y con estrellas. + +Volvió á decaer el interés mientras iban desfilando otros esclavos por +parejas. Cada dos hombres llevaban entre ellos, lo mismo que si fuese un +cartelón anunciador, una faja de papel impreso mucho más larga que alta. +Todos estos carteles tenían una capa de grasa y de suciedad, en la que +la vista microscópica de los pigmeos veía rebullir pequeñísimos +monstruos del mundo microbiano. Los papeles estaban ornados de retratos +de Hombres-Montañas completamente desconocidos por el profesor Flimnap. +Todos ellos ostentaban la palabra «Banco» y una cifra seguida de la +palabra _dollar_. + +El sabio profesor osaba emitir en su informe la teoría de que los tales +papeles tal vez representasen algo semejante á la moneda, pero sin poder +comprender su funcionamiento y su utilidad, y extrañándose además de que +hubiese gentes que los aceptasen en lugar de los discos metálicos. + +Tampoco el público se fijó mucho en tales explicaciones. Deseaban todos +que terminase cuanto antes el desfile de los cartelones grasientos. +Entre las delicadas criaturas que ocupaban las galerías altas hubo +ciertos conatos de desmayo. Las matronas sacaban sus frasquitos de sales +para reanimar el dolorido olfato. En el estrado de los senadores se oyó +la voz del terrible Gurdilo. + +--Sólo una humanidad inferior--gritó--puede llevar en sus bolsillos +semejantes porquerías. No creo que tengan empeño los Hombres-Montañas, +si gozan de sentido común, en adquirir tales suciedades. Esto debe ser +simplemente un vicio, una mala costumbre del gigante que ha venido á +perturbarnos con su presencia. + +Pero una nueva aparición borró el malestar del público, imponiendo +silencio al tribuno. + +Varios hombres de fuerza avanzaron llevando sobre sus hombros una +especie de cofre cuadrado y muy plano. Parecía de plata, y sobre su cara +superior había grabado un jeroglífico igual al que adornaba una punta +del pañuelo. + +El profesor Flimnap ignoraba lo que existía dentro de esta caja enorme. +No se había creído autorizado para violar su secreto. El jefe de los +mecánicos de la flota aérea estaba allí con varios de sus ayudantes para +abrir el cofre, cuyo cierre había estudiado durante toda la mañana. + +Colocaron los esclavos esta caja en el suelo verticalmente, mientras el +ingeniero y sus acólitos empezaban á forcejear en la cerradura, sin +resultado. Un martillazo dado por inadvertencia en una arista saliente +hizo que las dos enormes valvas de plata se abriesen de pronto, lo mismo +que una concha gigantesca, lanzando un crujido metálico. Los hombres de +fuerza se apresuraron á tirar de ellas, temiendo que se cerrasen, y +quedó visible su interior. + +A ambos lados, sostenidos por una faja elástica, había en línea como una +docena de cilindros de papel blanco, estrechos y prolongados, cuyo +interior estaba lleno de una hierba obscura. Estos cilindros tenían +recubierto el papel en su parte inferior con un zócalo de oro. + +Varios hombres de fuerza, con la inconsciencia propia, de su brutalidad, +tiraron de una de las fajas de goma que estaba casi desprendida de la +pared de plata. Inmediatamente seis de los cilindros de papel vinieron +al suelo, partiéndose sobre las espaldas de los atrevidos que habían +provocado el accidente, y al partirse esparcieron densas nubes de polvo +rojo y picante. + +El ingeniero, sus acólitos y todos los hombres de fuerza sintieron que +sus ojos se humedecían. Luego, llevándose las manos á la garganta, +empezaron á estornudar. + +Esto fué contagioso, pues inmediatamente estornudaron también las +hermosas muchachas de la Guardia, los pajes de los abanicos, los +conductores de las literas de honor, y, como si las ondas del aire +transmitiesen la epidemia con la rapidez de un huracán, estornudaron +igualmente todos los diputados y senadores de las tribunas, así como los +altos personajes del estrado del gobierno. Finalmente, el sexo débil de +las galerías superiores se unió al estornudo general, cubriéndose con +los velos para ocultar las muecas á que le obligaba este gesto. + +Durante mucho tiempo sólo se oyeron estornudos. Hasta el infatigable +Gurdilo, que intentó aprovecharse de una ocasión tan propicia para +protestar contra el gobierno, no pudo conseguir su propósito. Cada vez +que intentaba un apóstrofe oratorio tenía que cortarlo para dar salida á +un estornudo. + +Adivinó el profesor Flimnap este misterio al recordar algunas crónicas +remotas sobre la llegada de otros gigantes. Los tales cilindros de papel +contenían, sin duda alguna, cierta materia que los colosos llamaban +«tabaco». En otros tiempos lo guardaban en polvo dentro de cajas de +concha; ahora lo comprimían en forma de cabelleras vegetales bajo una +envoltura de papel. + +Vió cómo el rector, que indudablemente tenía también noticias de esto, +daba explicaciones á los señores del Consejo. El presidente, que parecía +furioso por haber estornudado grotescamente en presencia del jefe de la +oposición, se apresuró á ordenar que se llevaran el cofre y arrojasen su +contenido fuera del puerto, como nocivo para la salud pública y la +tranquilidad de la patria. + +Los esclavos hicieron desaparecer la cigarrera, mientras otros cargaban +con los fragmentos de los cilindros de papel y barrían el temible polvo +esparcido en el suelo. + +Poco á poco cesaron los estornudos y pudo reanudarse el desfile. A +partir de este incidente, pareció que el público había perdido todo +interés por los objetos del gigante. Avanzaron dos portadores, uno tras +del otro, llevando un fuerte palo sobre sus hombros y colgando de tal +sostén el reloj de bolsillo del Hombre-Montaña. Los oyentes más cultos +no necesitaron las explicaciones del inventario. Cuantos habían leído la +historia del país estaban enterados de cómo era esta máquina primitiva +de medir el tiempo que todos los colosos traían en sus visitas. + +Otra máquina de uso misterioso para los más de los presentes hizo su +entrada en el patio después que desapareció el cronómetro de oro. + +Más de treinta cargadores sostenían el revólver extraído de un bolsillo +de Gillespie. Se notó cierta emoción en la tribuna del gobierno. Los +señores del Consejo Ejecutivo no pudieron contener su sorpresa en el +primer instante. Luego consiguieron dominar sus nervios y quedaron +impasibles, en una forzada indiferencia. + +Los cinco gobernantes, obedeciendo á la ley que reglamentaba las +ceremonias públicas, iban vestidos con un lujo deslumbrador. Se +envolvían en mantos bordados de oro, y sobre sus cabezas llevaban unas +tiaras del mismo metal con adornos de piedras preciosas. Querían imitar +el esplendor de los últimos emperadores del país, para que el pueblo se +convenciese de que los elegidos de la República no eran menos +importantes que los antiguos déspotas. Bajo su uniforme esplendoroso los +cinco afectaron una actitud de hipócrita indiferencia, mirando sin +expresión alguna la máquina que acababa de entrar en el patio. El rector +Momaren también hizo un gesto igual, y hasta Gurdilo permaneció +inmóvil, imitando la actitud del odiado gobierno. Todos fingían no +conocer el mecanismo de acero ni sentir interés por averiguar su uso. + +Las señoras y señoritas empezaron á bostezar de aburrimiento en las +galerías altas. Las cosas de la industria pertenecían á las mujeres. +¿Cómo podía interesar á los hombres un armatoste metálico?... + +En cambio, las muchachas de la Guardia sentíanse atraídas de un modo +irresistible por este objeto enorme y desconocido. Al verlo, latían en +su interior confusos instintos, y fué tan fuerte su curiosidad, que +hasta olvidaron la disciplina. Varios porta-espada, dejando en el suelo +su brillante mandoble, se confundieron con los esclavos medio desnudos, +deseosos de tocar y examinar de cerca el misterioso mecanismo. + +Mientras tanto, el personaje encargado de la lectura del inventario +recitaba á través de su portavoz los informes del profesor Flimnap. El +sabio no vacilaba en declarar públicamente que le era totalmente +desconocido el uso de esta máquina, sin que sus lecturas ni sus +deducciones le permitieran suponer á qué era dedicada entre los +gigantes. + +--¡Muy bien!--dijo por lo bajo el presidente del Consejo Ejecutivo. + +Y el Padre de los Maestros manifestó con una grave sonrisa el mismo +contento. + +Estos personajes, en el primer instante, habían sentido indignación +viendo entrar en el patio á la tal máquina. Consideraron esto como una +torpeza del _Comité de recibimiento del Hombre-Montaña,_ que casi +equivalía á un delito contra la seguridad del Estado. Pero cuando +pensaban ya en qué castigo deberían imponer á Flimnap y sus compañeros, +los párrafos obscuros y descorazonantes del profesor hicieron resurgir +su optimismo y su bondad. + +Una de las varias muchachas de la Guardia que curioseaban en torno del +revólver se había quitado el casco para asomarse á la negra boca del +cañón del arma. Al fin acabó por meter toda su cabeza en el tubo +obscuro, sacándola poco después completamente desfigurada. Su rostro +aparecía tiznado de negro y sus melenas sucias de hollín. + +El accidente hizo reir á los graves personajes de las tribunas, y el +sexo débil de las galerías se unió á la hilaridad general. + +Mientras tanto, el profesor Flimnap, por medio del texto del inventario, +formulaba una opinión decisiva. Este aparato debía guardarse para +siempre en la Universidad, á fin de que los sabios se dedicasen á su +estudio, si lo juzgaban interesante. Por eso la Comisión había creído +oportuno traerlo á este acto en vez de dejarlo á bordo de la flota, +donde sólo podía servir para suposiciones erróneas y perturbadoras. + +--¡Muy bien! ¡muy bien!--volvieron á decir por lo bajo los señores del +gobierno y sus allegados. + +A partir de este momento, el desfile de objetos perdió decididamente +todo interés. Empezaron á abrirse grandes claros en las filas de hombres +con faldas que ocupaban las galerías. El sexo débil demostraba su +fastidio marchándose. También se abrieron vacíos cada vez mayores en el +público de las tribunas parlamentarias. Hasta Gurdilo había +desaparecido, adivinando que su oposición nada podía ya encontrar de +aprovechable en esta ceremonia. + +Pasó un automóvil con dos torres negras unidas por un doble puente de +acero del mismo color y que tenían en su parte alta dos lentejas de +cristal á guisa de tejados. El inventario explicaba que estas torres +gemelas eran un aparato óptico por medio del cual los Hombres-Montañas +podían ver á largas distancias. Pero los profesores de la Universidad +Central sabían en tal materia mucho más que los gigantes. + +Apareció otro vehículo llevando uno de aquellos torreones metálicos que +habían aparecido al principio del desfile. En el cartelón de éste había +pintados unos frutos gigantescos. Un olor de melocotón y de azúcar +líquido se esparció por el patio. + +Pero, á pesar de que el olor no era molesto, el público empezó á +marcharse. + +--¡Ya hay bastante!--decían todos. + +Al desvanecerse su curiosidad, se acordaban de las ocupaciones que +habían abandonado, sintiendo por ellas nuevo interés. + +El presidente del Consejo llamó al lector del inventario para pedirle +sus papeles, examinándolos. Todos los objetos que aún no habían sido +vistos resultaban semejantes á los otros y carecían de novedad. Se +pusieron de pie los altos señores del gobierno, y cada uno de ellos, +llevando detrás á una niña-paje encargada de sostener la cola de su +manto, fué en busca de su correspondiente litera. Redoblaron los +tambores, sonaron las trompetas y la banda de música, mientras volvía á +formarse el majestuoso cortejo, saliendo del patio en el mismo orden que +había entrado. + +El profesor Flimnap abandonó las galerías altas, siguiendo los pasillos +solitarios que conducían á las habitaciones del presidente del Consejo +Ejecutivo. + +En un salón encontró á Momaren, que acababa de despojarse de la +vestidura de gran ceremonia, yendo simplemente con su toga de diario y +el gorro de doctor. Este gorro, en vez de una borla llevaba cuatro, para +dar á entender la magnitud sin límites de su sabiduría. + +Al ver á Flimnap sonrió protectoramente. + +--Los altos señores del gobierno--dijo--están muy satisfechos de su +discreción y su cordura. Acaban de perdonarle la vida al gigante, y +quieren que sea usted el encargado de todo lo referente á su enseñanza y +su alimentación. + +El profesor hizo una reverencia para manifestar su gratitud, y creyó +necesario añadir: + +--Lo que yo siento es que este nuevo empleo me impedirá por algunos +meses trabajar en la obra de justicia histórica femenina que emprendimos +bajo la gloriosa dirección de nuestro Padre de los Maestros. Tengo á +punto de terminar el volumen cincuenta y cuatro. + +Pero el Padre de los Maestros sonrió modestamente al oir mencionar la +empresa más gloriosa de su existencia, y dijo á Flimnap: + +--Tiempo le quedará, profesor, para dedicarse á ese trabajo patriótico. +Por el momento, creo conveniente que explique á su Gentleman-Montaña lo +que fué la Verdadera Revolución y todo lo que ha venido después de ella. +Esta lección de Historia resultará útil. + + + + +V + +La lección de Historia del profesor Flimnap + + +Gillespie, que había puesto en duda la civilización avanzada de estos +pigmeos, tuvo que reconocer que sabían hacer las cosas aprisa y bien. + +Al aparecer el segundo sol después de su entrada en aquella Galería +recuerdo de una feria universal, todo lo más primario de su instalación +estaba ya hecho. Una tropa de carpinteros manejó incesantemente sus +martillos, subiendo y bajando por escalas y cuerdas con agilidad +simiesca. + +Así tuvo el segundo día un taburete en que sentarse, apropiado á su +estatura, y una mesa, cuyos tablones, aunque no más anchos que las +piezas de un entarimado fino, estaban ensamblados con tal exactitud que +apenas si se distinguían las rayas divisorias. + +Cada pata de la mesa sostenía en torno de ella un camino en espiral, por +el que podían subir y bajar los servidores. Uno de estos caminos hasta +tenía la anchura y el suave declive necesarios para que ascendiesen por +sus revueltas los portadores de literas. + +En el fondo de la Galería se habían improvisado varias cocinas para la +alimentación del gigante, sus guardianes y su servidumbre. Eran cocinas +portátiles pertenecientes al ejército. Los alimentos del Hombre-Montaña +exigían un trabajo extraordinario. Dos bueyes formaban un simple plato +para su apetito colosal. Atravesados por fuertes asadores, estos +animales daban vueltas sobre enormes hogueras hasta quedar dorados y á +punto de ser comidos. Los cuadrúpedos más pequeños, así como las aves, +entraban á docenas en la confección de cualquiera de los platos. + +Uno de aquellos vehículos automóviles, veloces y sin ruido, que tenían +forma de animales, servía para trasladar los alimentos del +Hombre-Montaña desde las cocinas hasta los pies de su mesa. + +En cada viaje sólo llevaba un plato. Al llegar, su motor lanzaba tres +rugidos, é inmediatamente descendía de lo alto un cable con dos ganchos +que sujetaban automáticamente el plato. Una grúa fija en el borde de la +mesa subía el enorme redondel de metal repleto de viandas humeantes. +Varios hombres de fuerza se agarraban á sus bordes al verlo aparecer, +empujándolo hasta las manos del coloso. + +Gillespie tuvo la esperanza de que esta alimentación abundante sería +acompañada con algún vino del país; pero en las tres comidas que llevaba +hechas, la grúa sólo subió un tonel, que podía servirle de vaso, lleno +de agua. Al ver su gesto de extrañeza, la mujer que prestaba servicios +de mayordomo hizo subir un segundo tonel, pero sólo contenía leche. + +Todas las funciones de su vida estaban previstas y atendidas por la +comisión encargada de su cuidado. Detrás de la eminencia en cuya cumbre +había sido construída la Galería de la Industria se deslizaba un río que +iba á desembocar cerca del puerto. En este río anchísimo, que para el +gigante era un riachuelo, podía lavarse y satisfacer otras necesidades +corporales. + +Por el frente de la Galería gozaba á todas horas de un hermoso +espectáculo. Los organizadores de su existencia habían echado abajo la +vidriera que servía de fachada, convirtiéndola en una puerta siempre +abierta. + +Gillespie admiró en las horas de sol la blanca arquitectura de la +capital, á la que podía llegar con sólo varios saltos, y durante la +noche sus espléndidas iluminaciones. Veía entrar y salir en el puerto +los buques, que parecían juguetes de estanque, y llegar por el aire, +sobre la llanura oceánica ó sobre las montañas, innumerables máquinas +voladoras llevando sobre sus lomos y sus pintarrajeadas alas pasajeros y +mercancías procedentes de misteriosos países. + +Estos navíos aéreos anunciaban su llegada nocturna con los rayos de sus +ojos, entrecruzándolos con los rayos de otros aviones, así como de los +vehículos terrestres, de las torres de la ciudad y de los navíos del +puerto. + +Cuando sentía cansancio, después de esta contemplación nocturna, se iba +al fondo del edificio para tenderse en un blando colchón formado con dos +mil ochocientos colchones del país. También podía envolverse en una +manta cuyo grueso estaba formado con cinco de las que empleaban las +muchachas del ejército cuando salían de maniobras. Esta envoltura había +consumido el material de abrigo de tres regimientos. + +Vivía en una aparente libertad. Todos los pigmeos instalados en la +Galería para su servicio procuraban evitarle molestias, y hasta +pretendían adivinar sus deseos cuando estaba ausente el traductor. Pero +le bastaba ir más allá de la puerta para convencerse de que sólo era un +prisionero. Día y noche permanecían inmóviles en el espacio, sobre la +vivienda del gigante, dos máquinas voladoras, que se relevaban en este +servicio de monótona vigilancia. + +Si intentaba ir hacia la capital, ó si avanzaba por el lado opuesto más +allá del río, sentiría inmediatamente en su cuello el enroscamiento de +uno de aquellos hilos de platino que le amenazaban con la decapitación. +Imposible también salir durante la noche, pues los ojos de las bestias +aéreas partían incesantemente la sombra con sus cuchillos luminosos. + +La única satisfacción de Gillespie era ver aparecer sobre un borde de su +mesa el abultado cuerpo, la sonrisa bondadosa, los anteojos redondos y +el gorro universitario del profesor Flimnap. Era el único pigmeo que +hablaba correctamente el inglés y con el que podía conversar sin +esfuerzo alguno. Los otros personajes, así los universitarios como los +pertenecientes al gobierno, conocían su idioma como se conoce una lengua +muerta. Podían leerlo con más ó menos errores; pero, cuando pretendían +hablarlo, balbuceaban á las pocas frases, acabando por callarse. + +El profesor temía las escaleras y las cuestas á causa de su obesidad de +sedentario dedicado á los estudios; pero, á pesar de esto, acometía +valerosamente cualquiera de las rampas en torno á las patas de la mesa, +llegando arriba congestionado y jadeante, con su honorífico gorro en una +mano, mientras se limpiaba con la otra el sudor de la frente, echando +atrás la húmeda melena. + +De buena gana hubiese ordenado la instalación de un ascensor; pero el +pensamiento de que sus cuentas podían ser examinadas y discutidas en +pleno Senado le hizo desistir de tal deseo. + +Al fin se decidió á emplear en sus visitas la grúa montadora de +alimentos. Silbaba desde abajo para que los trabajadores hiciesen +descender el cable, y sentándose en uno de los platos más pequeños +empleados en el servicio, subía sin fatiga hasta la gran planicie donde +apoyaba sus codos el gigante amigo. + +Éste la vió llegar en la mañana del segundo día de su instalación +acompañada de varios objetos, que los siervos masculinos fueron sacando +del plato-ascensor. + +Después colocaron ante el Hombre-Montaña una mesita y un sillón, que +sobre la mesa enorme parecían juguetes infantiles. También depositaron +en la mesita muchos libros. + +Llegaba el profesor vestido de ceremonia, con su mejor toga y su birrete +de gran borla, lo mismo que si fuese á leer una tesis ante la +Universidad en pleno. + +--Gentleman--dijo--, hoy no vengo como amigo ni como administrador de su +vida material. El gobierno me envía para que ilustre su entendimiento, y +he creído del caso vestir mis mejores ropas universitarias y traer lo +necesario para una buena explicación. + +Ocupó solemnemente su pequeña poltrona, ordenó sobre la mesita los +montones de libros y quedó mirando el rostro gigantesco de su amigo, que +sólo estaba á un metro de distancia de ella. + +No necesitaba Flimnap de bocina, como en otras ocasiones. Podía +expresarse sin esforzar su voz, que era naturalmente armoniosa y +contrastaba con su exterior algo grotesco. + +--Le confieso, gentleman, que me turba ver su rostro de tan cerca. Me +infunde espanto. Además, su fealdad aumenta por horas; las cañas de +hierro que surgen de su piel son cada vez más grandes y rígidas. Habrá +que ver cómo los barberos de la capital pueden suprimir esta vegetación +horrible. Permítame que le mire un poco á través de mi lente, para verle +con unas proporciones más racionales y justas, como si fuese un ser de +mi especie. + +El dulce profesor contempló al gigante largo rato á través de una +lenteja de cristal sacada de su toga, mientras tenía los anteojos +subidos sobre la frente. Su rostro se contrajo con una sonrisa de +doncella feliz, como si estuviese contemplando algo celestial. Al fin se +arrancó á este deleite de los ojos para cumplir sus deberes de maestro. + +--Va usted á saber--dijo--lo que tanto desea desde que nos conocimos. +Vengo para explicarle la historia de este país y lo que fué la Verdadera +Revolución. Los misterios y secretos que le preocupan van á +desvanecerse. Escuche sin interrumpirme, como hacen las jóvenes que +asisten á mi cátedra. Al final me expondrá sus dudas, si es que las +tiene, y yo le contestaré. + +Después de este preámbulo, el profesor empezó su lección. + +--Usted sabe, gentleman, quién fué el primer Hombre-Montaña que visitó +este país. Hasta creo que el tal gigante dejó escrito un relato de su +viaje, y usted debe haberlo leído, indudablemente. + +Como ya le dije, otros gigantes vinieron detrás de él en diversas +épocas; pero esto sólo tiene una relación indirecta con los sucesos que +quiero relatarle. Ya sabe usted también, aunque sea de un modo vago, +cómo era la vida de mi país en aquella época remota. Nuestro pueblo +estaba gobernado por los emperadores, que se creían el centro del mundo +y de una materia divina distinta á la de los otros seres. La vida de la +nación se concentraba en la persona del soberano. Los más altos +personajes saltaban sobre la maroma y hacían otros ejercicios +acrobáticos para divertir al monarca del Imperio, que entonces se +llamaba Liliput. La gran ambición de todo liliputiense era conseguir +algún hilo de color de los que regalaba el déspota para cruzárselo sobre +el pecho á guisa de condecoración. En resumen: mi país vivía sometido á +una autoridad paternal pero arbitraria, y los hombres llevaban una +existencia monótona y soñolienta, al margen de todo progreso. De las +mujeres de entonces no hablemos. Eran esclavas, con una servidumbre +hipócrita disimulada por el cariño egoísta del esposo y la falsa dulzura +del hogar. + +Así era el Imperio de Liliput, cuando siglo y medio después de la +llegada del primer Hombre Montaña se inició la serie de acontecimientos +históricos que acabaron por cambiar su fisonomía. + +Un náufrago gigante que había pasado algún tiempo entre nosotros tuvo +ocasión de volver á su tierra natal valiéndose de un bote en armonía con +su talla que la marea arrastró hasta nuestras costas. + +Al emprender su viaje de regreso no iba solo. Un liliputiense se marchó +también; unos dicen que de acuerdo con el gigante; otros, y son los más, +suponen que se escondió en la enorme barca con el deseo de conocer el +mundo de los Hombres-Montañas. + +Este viajero extraordinario es célebre en nuestra historia. Su nombre +fué Eulame. Yo tengo compañeros en la Universidad que suponen que Eulame +era una mujer, pues no pueden explicarse de otro modo tanta inteligencia +y tanto heroísmo reunidos en una sola persona. Han escrito varios libros +para probar que Eulame fingió ser hombre porque en aquellos tiempos sólo +dominaban los hombres, y casi lo demuestran plenamente. Pero yo nunca me +he apasionado por este misterio de nuestra historia. Bien puede Enlame +haber sido hombre, como creyeron los de su época. Una excepción no +altera la regla, y reconozco que el débil sexo masculino es capaz de +producir de tarde en tarde algún personaje célebre, sin que esto le +saque de su inferioridad.... + +Digo que Eulame se marchó al país de los gigantes y permaneció allá +algunos años. También este período de su existencia ha dado lugar á +muchos estudios históricos y críticos. Unos dicen que anduvo por aquel +mundo monstruosamente grande, de feria en feria, siendo exhibido en +circos y barracas como una curiosidad nunca vista, y que sus viajes le +sirvieron para conocer los diversos pueblos en que se hallan divididos +los colosos. + +Otros autores afirman, basándose en el testimonio de personas que +trataron á Enlame y pudieron oir sus confidencias, que el audaz +liliputiense apenas fué conocido por la generalidad de los gigantes. Él +y el marinero en cuyo bote se escapó fueron recogidos por un gran barco, +y, al llegar á la tierra donde todo es monstruosamente enorme, los +navegantes lo vendieron á un sabio, y con él vivió, en el ambiente de +una soledad estudiosa, aprendiendo con rápidas síntesis todo lo que el +ilustre gigante había buscado en los libros y en las experiencias de +laboratorio durante muchos años. + +Tampoco en esta cuestión me decido ni por unos ni por otros. En +realidad, no se sabe nada sobre el primer período de la vida de Eulame, +que fué tan misterioso como la juventud de muchos fundadores de +religiones. Todo lo que dicen mis compañeros de Universidad y lo que +dijeron igualmente muchos sabios anteriores está fundado en hipótesis. + +Lo único cierto es que Eulame volvió á Liliput, pero no en una simple +barca, como la que le trajo á usted, Gentleman-Montaña. Al otro lado de +la gran barrera de rocas y espumas levantada por nuestros dioses quedó, +según cuentan los cronistas de aquella época, un buque de proporciones +inmensas, un verdadero navío de gigantes. Un simple bote salvó el +obstáculo de la muralla divina, trayendo hasta nuestras costas á Eulame +y á un Hombre-Montaña viejo, seco de cuerpo, con barba blanca, que +supongo debió ser su estudioso protector. + +Éste tenía el propósito de ir trayendo en la lancha hasta nuestra tierra +todos los inventos de su mundo, de que venía repleto el navío enorme; +pero nuestros dioses, como aman poco á los gigantes, agitaron el mar sin +límites con una furiosa tempestad, y el buque se estrelló contra la +barrera de rocas y de espumas. + +Quedó entre nosotros el gigante viejo tan desamparado y falto de medios +cual se ve usted ahora. Además, como sus años no le permitían vivir en +un mundo tan nuevo para él y tan falto de las comodidades que necesita +la vejez, murió al poco tiempo. Yo sospecho que los emperadores de la +última dinastía se sintieron inquietos tal vez por la frecuencia con que +llegaban á nuestras costas huéspedes de la misma talla, y trataron al +viejo con brusquedad, sin considerar que el pobre venía atraído por los +relatos de Eulame para establecer generosamente su civilización entre +nosotros. + +Su cadáver dió poco trabajo para ser anulado. Era un esqueleto +recubierto de piel nada más, y sus huesos se emplearon como ricos +materiales en numerosas obras de arte. Todavía conservamos en la +Universidad varios libros de él, que me sirvieron muchísimo para el +estudio de la lengua que usted habla y para el conocimiento de las +costumbres de los Hombres-Montañas. + +Pero volvamos á Eulame. Al verse solo, se lanzó á predicar entre sus +compatriotas las ventajas de la civilización de los gigantes. Los +descontentos del Imperio, que eran muchos, vieron en él un jefe que +podía sustituir á la dinastía reinante. Los sabios le escucharon como un +maestro divino, y todas las universidades fueron declarándose discípulas +suyas. De entonces data la introducción del inglés en este país como +idioma secreto y sagrado, que sirvió para entenderse á las personas de +clase superior. + +¡Las cosas que hizo Eulame en poco tiempo! Jamás se conoció en nuestra +historia una actividad como la suya. El pueblo no pudo creer que fuese +un hombre igual á los demás, y le tuvo por hijo de los dioses. Hasta la +industria del país la modificó radicalmente en pocos meses. Implantó +entre nosotros todos los progresos mecánicos que había visto en el mundo +de los colosos. Nuestros ingenieros, que hasta entonces habían marchado +á ciegas, moviéndose siempre dentro del mismo círculo, luego de escuchar +las lecciones de Eulame vieron nuevos caminos abiertos ante sus ojos, y +se lanzaron por ellos, haciendo descubrimientos con una rapidez +vertiginosa, inventando casi instantáneamente lo que había costado tal +vez largos años de meditación en el país de los gigantes. + +El último emperador intentó asesinar al profeta; pero éste poseía la +fuerza, y creyó llegado el momento de pasar de las palabras á la acción. +Había traído del otro mundo los explosivos y las armas de fuego. Los +ricos industriales partidarios del eulamelismo fabricaron secretamente +un material de guerra igual al de los Hombres-Montañas, y bastó que mil +discípulos con fusiles y cañones marchasen contra el palacio del +emperador para que éste huyese, acabando en un momento la dinastía +secular. + +Las viejas tropas, armadas con arcos y lanzas, se desbandaron, dando +vivas á Eulame, al recibir la primera granizada de balas de sus +partidarios. El Regenerador fué elevado entonces á la dignidad imperial, +y empezó el período más agitado, más sangriento é interesante de nuestra +historia. + +Debo advertir que como entonces dirigían los hombres la marcha del país, +tuvieron el cinismo de dar el nombre de _época gloriosa_ á un período en +el que murieron millones de personas, siendo además incendiadas muchas +ciudades, que aún no están reconstruidas, y devastadas provincias +enteras. + +Al verse Eulame en el poder, se creyó investido de una misión +sobrehumana. + +Esta misión consistía en llevar á todas las naciones próximas pobladas +por seres de nuestra especie los beneficios de la civilización +implantada por él. Además, como disponía de una fuerza superior, +necesitaba usarla, lo mismo que el atleta, incapaz de vivir +tranquilamente sin dar golpes contra algo para ejercitar sus músculos. + +Las tropas irresistibles de Eulame marcharon contra Blefuscú, el pueblo +que durante siglos había sido nuestro adversario. Resultó una guerra +fácil por la gran desigualdad entre los respectivos armamentos; pero los +de Blefuscú se defendieron con esa tenacidad irracional que la Historia +llama heroísmo, dejándose matar en cantidades enormes. + +Después de haber dominado á esta nación, el conquistador llevó sus armas +á otra, y luego á otra, no quedando continente ni isla que dejase de +reconocer su autoridad imperial. Pero la misma grandeza de su éxito pesó +sobre él, acabando por aplastarle. Sus generales obedecieron á esa ley +de los hombres según la cual todo discípulo, cuando se ve en lo alto, +debe atacar á su maestro. + +Llegó un día en que los belicosos caudillos que gobernaban por +delegación las tierras conquistadas se sublevaron contra Eulame. Todo lo +que éste había aprendido en el país de los gigantes lo comunicó +confiadamente á sus allegados: los nuevos medios de destrucción eran ya +del dominio común; sus adversarios sabían lo mismo que él; ya no era un +semidiós, era un hombre como los otros. Y como sus enemigos resultaban +mucho más numerosos, le vencieron en una batalla campal á las puertas de +esta ciudad, que entonces se llamaba Mildendo, reuniéndose después en +congreso diplomático para decidir su futura suerte. + +No se atrevieron á matarle porque habían sido sus discípulos; pero como +deseaban verse libres de su presencia, lo confinaron perpetuamente en +una pequeña isla, en un peñón solitario y malsano, lejos de toda vida, +en las inmediaciones de la muralla de rocas y espumas que muy pocos osan +pasar. + +El emperador murió á los pocos años en este destierro de un modo +obscuro. Aún vivían las familias de los catorce ó quince millones de +seres que habían muerto á causa de sus guerras y sus ambiciones. Luego, +con el transcurso de los años, el vulgo, que necesita para vivir el +culto de los héroes y cuando no los tiene los inventa, ha glorificado á +Eulame, convirtiendo sus matanzas en hazañas gloriosas y dando un +carácter casi divino á su recuerdo. + +Yo puedo enseñarle, gentleman, como unos cincuenta mil libros escritos +para glorificar á Eulame y narrar sus hazañas. Sin embargo, su herencia +no pudo resultar más fatal. Este fabricante de guerras hizo lo necesario +antes de desaparecer para que nuestro mundo se viese condenado +eternamente á la guerra. + +El congreso reunido en Mildendo intentó un nuevo reparto de las +naciones, dividiendo las antiguas conquistas de Eulame; pero este +arreglo fué un semillero de futuras peleas. Todos los vencedores +hablaban de la paz á gritos, pero cada uno procuraba vivir más armado +que los otros, y al sentirse con mayores fuerzas exigía una porción más +considerable en el reparto. + +Abreviaré mi relato, gentleman, pues me duele recordar este período, el +más vergonzoso de nuestra historia. Los pueblos vivían regidos por los +hombres; las armas estaban en manos de los hombres; el trabajo lo +organizaban y reglamentaban los hombres ... ¿qué otra cosa podía +ocurrir?... + +Los herederos del emperador organizaron cada uno á su placer el pedazo +de tierra que les tocó en el reparto. Algunas naciones se constituyeron +en República; otras fueron monarquías; unas cuantas, con el título de +Imperios, restauraron la autoridad despótica y terriblemente paternal de +los antiguos soberanos. + +Nuestra nación, al recobrar sus primitivos límites, creyó oportuno +quedarse con dos provincias de Blefuscú, fundándose en confusos derechos +históricos. Durante varios años los de Blefuscú sólo pensaron en +recobrar estas provincias, como si les fuese imposible la vida sin +ellas. Las recordaban en sus cantos patrióticos; no había ceremonia +pública en que no las llorasen; los muchachos, al entrar en la escuela, +lo primero que aprendían era la necesidad de morir algún día para que +las provincias cautivas recobrasen su libertad; los hombres organizaban +su existencia con el pensamiento fijo de que eran soldados de una guerra +futura. Y al fin vino la guerra, y los de Blefuscú nos quitaron las dos +provincias. + +Entonces nosotros les imitamos, y durante varios años los niños de +nuestras escuelas aprendieron que había que morir para recobrar estos +territorios, y hubo cánticos iguales á los del país enemigo, y los +hombres fueron todos soldados, y surgió una segunda guerra, en cuyo +transcurso recobramos las dos provincias.... + +Y los de Blefuscú se prepararon á su vez para una tercera guerra.... + +Al mismo tiempo había luchas sangrientas entre los demás países poblados +por gentes de nuestra especie. Ninguna nación podía conformarse con sus +límites actuales. A la adoración de los antiguos dioses había sucedido +la idolatría de unos trapos de colores llamados banderas. Cada uno, con +agresivo fetichismo, consideraba que el trapo de su nación era más +hermoso que los otros y debía ondear triunfante sobre los países +inmediatos. Las gentes separadas por un brazo de mar, un río, una +montaña ó un bosque, llamados fronteras, se odiaban de un modo feroz, +sin haberse visto nunca. + +Cada país calumniaba al otro, inventando sobre él las más absurdas +mentiras, y estas mentiras las aceptaban las generaciones siguientes sin +tomarse el trabajo de comprobarlas. De padres á hijos se perpetuaba la +degollina por la simple razón de que los abuelos también se habían +degollado. + +Nunca se realizaron inventos con tan asombrosa rapidez; pero todos ellos +servían fatalmente para agrandar el arte de las matanzas. La ciencia se +había hecho servidora de la guerra; los laboratorios temblaban de +patriótico regocijo cuando un descubrimiento proporcionaba la seguridad +de poder exterminar mayor número de hombres. Las fábricas más potentes +eran las de materiales para la guerra. Todos los países rivalizaban en +una carrera loca, buscando adelantarse los unos á los otros en los +medios de destrucción. Los hombres se mataban sobre la tierra y sobre el +mar, y hasta en el último momento llegaron á exterminarse en las +silenciosas alturas de la atmósfera. + +Las fortunas más grandes de cada país las poseían los fabricantes de +armamento. La lucha industrial y los egoístas deseos de lucro tomaban un +carácter de abnegación patriótica. Si un país inventaba un cañón enorme, +al año siguiente el país adversario producía otro dos veces más grande. +Sobre las olas todavía era más disparatada esta exageración de los +medios ofensivos. Como Blefuscú y nosotros estamos separados por el mar, +nos lanzamos á una rivalidad devoradora de nuestras riquezas y de +nuestro trabajo. + +Estudiábamos ansiosamente su flota para que nuestra flota resultase +superior. Si ellos construían un navío grande, con numerosos cañones, +nosotros al momento empezábamos en nuestros astilleros otros navíos más +enormes, hasta llegar á proporciones inverosímiles, que parecían un reto +al buen sentido y á todas las leyes físicas. + +Baste decir, gentleman, que hemos tenido buques de guerra más grandes +que la barca que le trajo á usted; navíos con cien piezas de artillería +iguales al revólver que le sacamos del bolsillo, ó tal vez mucho más +grandes, y llevando tres mil ó cuatro mil hombres de tripulación.... En +fin, verdaderas islas flotantes. + +Y lo peor fué que estas construcciones gigantescas y los gastos enormes +que exigían, todo resultó inútil. El continuo invento de medios +destructivos dió vida á nuevas embarcaciones no más grandes que algunos +peces de nuestros mares, pero que, á semejanza de éstos, podían +deslizarse por la profundidad submarina, atacando de lejos á los +monstruos flotantes hechos de acero. A pesar de su humilde aspecto, +muchas veces, en nuestros combates navales, echaron á pique á los navíos +gigantescos, que representaban el valor de una ciudad. + +Toda guerra resultaba más mortífera y costosa que la anterior. Las +madres, al dar á luz á sus hijos, sabían que no fabricaban hombres, sino +soldados. + +No pretendo hacerle creer, gentleman, que la guerra era algo nuevo en +nuestra historia y sólo la habíamos conocido después que Eulame trajo +sus inventos del país de los gigantes. Habíamos tenido guerras desde las +épocas más remotas, como creo que las tuvieron todos los grupos humanos. +Pero eran guerras con pequeños ejércitos, que no alteraban la vida del +país; guerras sostenidas por tropas de combatientes voluntarios y +profesionales; una especie de lujo sangriento, de elegancia mortífera, +que se permitían nuestros viejos emperadores de tarde en tarde. Pero +después de la demencia ambiciosa de Eulame y del perfeccionamiento de +los medios de destrucción, las guerras fueron de pueblo á pueblo, y toda +la juventud de un país, abandonando campos y talleres, corría á matar la +juventud vigorosa del otro país que había hecho lo mismo. + +Cada guerra significaba un largo alto en el desenvolvimiento humano, y +luego un retroceso. En la capital de cada país había un arco de triunfo +para que desfilasen bajo su bóveda unas veces el ejército que volvía +victorioso y otras los invasores triunfantes. + +Después de toda guerra, el suelo abandonado parecía vengarse del olvido +y de la bestialidad de los hombres restringiendo su producción. Las +grandes empresas militares iban seguidas por el hambre y las epidemias. +Los hombres se mostraban peores al volver á sus casas durante una paz +momentánea. Habían olvidado el valor de la vida humana. Reñían con el +menor pretexto; se encolerizaban fácilmente, matándose entre ellos; +pegaban á sus mujeres. Además, todos eran alcohólicos. Durante sus +campañas, los gobernantes les facilitaban en abundancia el vino y los +licores fuertes, sabiendo que un hombre en la inconsciencia de la +embriaguez teme menos á la muerte. + +La riqueza pública ahorrada durante muchos años se derrochaba en unos +meses, convirtiéndose en humo de pólvora, en acero hecho fragmentos, en +escombros de poblaciones y de fábricas. + +Cuando, al fin, llegaba la paz, era para que empezase una nueva +miseria.... + +Los períodos tranquilos resultaban tan peligrosos como los tiempos de +guerra. Siempre han existido descontentos de la organización social; +siempre los que no tienen mirarán con odio á los que poseen. Pero +después de las guerras la falta de concordia social aún era más +violenta. La envidia que siente el de abajo resultaba más amarga. Como +los pobres habían sido soldados á la fuerza, se consideraban con nuevos +derechos á poseerlo todo. Cuando cesaban las guerras, los hombres se +resistían al trabajo y hablaban de un nuevo reparto de la riqueza.... + +Esta situación absurda no podía durar. + +Yo reconozco, como he dicho antes, que existen entre los hombres almas +generosas y superiores, aunque con menos abundancia que entre las +mujeres. Los crímenes originados por los hombres no podían menos de +conmover á algunas de estas almas masculinas, y un gobernante de aquella +época dió una especie de reglamento para la paz humana, dividido en +catorce artículos. + +Pero entre los hombres las mejores ideas se transforman y se corrompen. +Hay en ellos un fondo de egoísmo que desfigura toda idea generosa apenas +se encargan de implantarla. + +No había un país que dejase de alabar la paz, pero esta paz debía +hacerse de acuerdo con sus gustos y ambiciones. Todos querían que las +cosas fuesen no como deben ser, sino con arreglo á sus conveniencias. Y +los catorce artículos ó puntos se vieron retorcidos y desfigurados de +tal modo, que acabaron por convertirse prácticamente en otras tantas +calamidades. Así ocurre siempre con las leyes hechas por los hombres y +aplicadas por los hombres. + +Los pueblos sintieron la necesidad de poner remedio á esta demencia +general. Era preciso suprimir las guerras, resolver las cuestiones entre +los países por medio de tribunales, como se resuelven las diferencias +entre los individuos. Y cada Estado designó varios representantes, que +se reunieron en esta ciudad, formando un organismo llamado Sociedad de +las Naciones. + +Mientras los oradores se limitaron á pronunciar elocuentes arengas en +nombre de los más sublimes principios todo marchó bien; pero cuando la +asamblea tuvo que hacer algo práctico, su trabajo resultó infructuoso y +tan temible como el de los gobernantes guiados por la ambición. + +Los congresistas, al rehacer el mapa, dieron más terrenos á unos países +y se lo quitaron á otros, fundándose en antecedentes históricos, +geográficos y étnicos. Fué un trabajo de gabinete semejante á los que +hacemos en la Universidad, é inspirado por la mejor buena fe. Pero los +pueblos fuertes y rapaces se reían de sus consejos cuando los +consideraban perjudiciales para su egoísmo, y en cambio los exhibían +como obras maestras siempre que eran favorables á sus intereses. Por su +parte, los pueblos adolescentes, ganosos de crecimiento, cuando tenían +un vecino débil olvidaban á la Sociedad de las Naciones, apelando al +eterno recurso de las armas. + +Este período sirvió para demostrar que los hombres ya habían dado de sí +todo lo que podía esperarse de ellos. El mundo estaba condenado á una +guerra eterna. El egoísmo, la acometividad y la astucia se habían +convertido en virtudes políticas, y los pueblos eran tanto más ilustres +y gloriosos cuanto más cínicamente las ponían en práctica. + +No quiero insistir en las miserias de aquel período. La humanidad estaba +en una especie de callejón sin salida. Se realizaban grandes progresos +materiales; pero el alma humana, merced á la enseñanza dada por los +hombres, continuaba siendo un alma primitiva, un alma brutal, semejante +á la de las fieras, y tal vez peor, ya que las fieras no conocen la +hipocresía ni saben llorar sobre el cuerpo de sus víctimas. + +Afortunadamente había en nuestro mundo algo más que hombres. Las +guerras, con sus grandes matanzas y sus dolores colectivos, venían +indignando á las mujeres. + +No necesita usted de grandes esfuerzos mentales para formarse una idea +aproximada de lo que éramos las mujeres en este país antes de que +ocurriese la Verdadera Revolución. Por lo que he leído en algunos libros +que trajo el viejo sabio compañero de Eulame, sé que las mujeres han +llevado en la tierra de los gigantes, y tal vez llevan todavía, una +existencia deplorable. Las rodean de grandes muestras de respeto y +cariño, como si fuesen unos animales hermosos desprovistos de alma; los +poetas cantan sus virtudes; pero los hombres se indignan y protestan en +masa siempre que las mujeres piden una participación directa en el +desarrollo y la dirección del país que habitan. ¡Mucho besar su mano y +quedar ante ellas con la cabeza descubierta y acoger sus palabras con +gestos galantes de protección ó admiración!... Pero apenas representan +un obstáculo para el egoísmo del hombre, éste las repele ó las +atropella, resucitando su animalidad de las épocas remotas. + +Así, poco más ó menos, éramos nosotras en el tiempo de los emperadores. +Los hombres, para sostener su despotismo, ensalzaban los méritos de la +mujer recluida en la casa, llevando una existencia de esclava y +administrando con economía la fortuna del marido. Las mujeres con el +alma soñolienta, sin iniciativas, sin voluntad, y que apenas sabían leer +y escribir, resultaban el tipo perfecto de la dama honesta. + +Indudablemente serían así las que vió á través de los ventanales del +palacio imperial el primer Hombre-Montaña que vino á nuestro país. Pero +el progreso, que transformó fulminantemente en los tiempos de Eulame la +vida de los hombres, también cambió con no menos rapidez la mentalidad +de las mujeres. Leyeron, salieron á la calle, se interesaron por los +asuntos públicos, frecuentaron las universidades. Las que eran pobres +quisieron ganar su vida y no deberla á la gratitud amorosa de un hombre, +considerando el trabajo como un medio de libertad é independencia. No +vieron ya un misterio en los estudios científicos, que habían sido +patrimonio hasta entonces de los hombres, y se asociaron lentamente para +una acción común todavía no bien determinada. + +Conozco los trabajos de las mujeres en este período de gestación +revolucionaria. Los conozco no solamente por los libros, sino por algo +más directo y viviente. Mi abuela fué una de las agitadoras en este +período difícil y glorioso. + +Le confesaré, gentleman, que no todas las mujeres tenían una idea exacta +del papel que les tocaba desempeñar. Las había tímidas, +contemporizadoras, sentimentales, de las que necesitan al hombre para +vivir y consideran que el amor es la principal ocupación femenina. + +No las critico ni las excuso; nadie puede decir con certeza quién tiene +razón y quién no la tiene. ¡Cambiamos de creencias con tanta facilidad +los seres humanos!... Antes de que usted viniese á este país yo pensaba +de un modo, y ahora reconozco que veo las cosas de distinta manera.... +Pero no nos salgamos de la lección. + +Digo que eran muchísimas las mujeres convencidas de que los hombres +gobernaban mal, pero que únicamente pretendían colaborar con ellos, +participando de dicho gobierno. Se daban por contentas con que el tirano +les dejase un hueco á su lado, cediéndoles una pequeña parte de su +soberanía. Pero otras (y entre ellas mi valerosa abuela) odiaban al +hombre, estaban convencidas de que éste había hecho todo lo que podía +hacer, dando pruebas indudables de su incapacidad y su barbarie, y era +inútil esperar que se corrigiese, empezando una nueva existencia. +Mientras el hombre gobernase, las leyes serían injustas, la vida +ordinaria una batalla de hipocresías y egoísmos, y la guerra la única +solución de todas las cuestiones. Había que vencer al hombre, había que +dominarlo, obligándole á bajar del pedestal que él mismo se había +erigido. La única solución era tenerle en un estado dependiente é +inferior, igual al de la mujer durante siglos y siglos. + +Adivino en su rostro la curiosidad. Se pregunta usted cómo pudo +realizarse esta maravillosa reversión en la preeminencia de los sexos. + +Era empresa difícil ... pero al fin triunfamos, como va usted á ver. + + + + +VI + +Donde el profesor Flimnap termina su lección + + +El hombre no sólo monopolizaba el gobierno, la justicia, la enseñanza y +todos los medios de producción; guardaba además las armas, como un +privilegio de su sexo. ¿De qué modo vencer á los hombres, cuando +disponían de instrumentos destructores como jamás se conocieron en +nuestra historia?... + +Sus cañones del tamaño de casas, sus fusiles y ametralladoras, que +lanzaban plomo con la misma rapidez que una máquina de coser da +puntadas, podían suprimir instantáneamente las manifestaciones +femeninas, por numerosas que fuesen. Además, la mujer, acobardada por +tantos siglos de servidumbre, tenía miedo á los procedimientos de +violencia. Sólo las jóvenes que habían cultivado sus músculos en los +deportes al aire libre se reían de estos temores de las señoras de +salón. Todas se mostraban acordes al lamentar los crímenes de los +hombres, pero la situación angustiosa parecía sin remedio.... + +Y de pronto surgió el hecho providencial y decisivo, un descubrimiento +científico que casi puede ser calificado de milagro. + +Una de las mujeres nuevas dedicadas á la ciencia orientó sus estudios +hacia una finalidad práctica y humanitaria. Quería terminar las guerras +definitivamente, y el medio más seguro era conseguir la anulación de +todos los descubrimientos industriales empleados por los hombres para +exterminarse. Un día, para bien de la humanidad, inventó unos rayos +prodigiosos, que debían haberse titulado «la aurora de la nueva vida», +pero que la sabia mujer, poco dada á los términos imaginativos, designó +áridamente con el nombre de «rayos negros». + +Estos rayos, proyectados á largas distancias, hacían estallar todas las +materias explosivas, aunque estuviesen preservadas por muros ó por +envolturas metálicas. Hasta en el fondo del agua conseguían su objeto +los rayos maravillosos. + +La sabia genial era en la vida corriente una mujer de cortos alcances, y +sólo presintió en su invención un medio de llamar al orden á los +humanos, impidiéndoles que insistiesen en sus guerras; como si esto +fuese posible quedando en manos del hombre la dirección de la Historia. +El _Comité supremo de las reivindicaciones feministas_ vió más claro que +esta química ilustre y simplona. Se fué enterando minuciosamente de sus +trabajos, y á continuación la guardó presa, con toda clase de +miramientos, en una cueva del Club Feminista, para que no pudiese +revelar su secreto á los hombres. + +¡Qué envidia siento al pensar en las mujeres que presenciaron la más +estupenda de las revoluciones! ¡Cuánto me hubiese gustado ver lo que vió +mi madre, que era entonces una niña!... Las muchachas más valerosas, +acostumbradas á los deportes, montaron una mañana en varios aeroplanos, +volando sobre toda la extensión del país. Cada avión llevaba un aparato +de los inventados por la sabía providencial. Eran á la vista unas +simples cajas de las que salían varios chorros de humo tenue y negro. +Estas mangas, al descender del avión, iban pasando sobre la superficie +de la tierra, y toda materia inflamable que tocaban, aunque estuviese +defendida por paredes ú oculta bajo el suelo, hacía explosión +inmediatamente. Así, en unas cuantas horas volaron todos los arsenales, +polvorines y depósitos de municiones existentes en nuestro país. + +Aquí, en la capital, el gobierno de los hombres, asustado por esta +revolución catastrófica, intentó apresar al Comité feminista. Toda la +guarnición marchó al asalto de nuestro Club. ¡Esfuerzo inútil! El Comité +aguardaba tranquilamente en medio de la calle, armado de los famosos +«rayos negros». Le bastó proyectarlos, para que una mitad de las tropas +huyesen á la desbandada y la otra mitad quedase tendida en el suelo. + +Los soldados vieron cómo sus fusiles estallaban entre sus manos antes de +disparar y cómo se inflamaban las cápsulas en sus cartucheras, +acribillándolos de heridas mortales. Los que estaban más lejos, +espantados por el fenómeno, arrojaban las armas y se despojaban de sus +bolsas de municiones, viendo en el propio equipo militar un peligro de +muerte. Los oficiales, impulsados por el orgullo profesional, gritaban: +«¡Adelante!», pero el revólver estallaba en su diestra, llevándoles la +mano y el brazo. Los artilleros abandonaban las piezas para huir, en +vista de que los armones llenos de proyectiles se inflamaban solos lo +mismo que si fuesen volcanes, haciendo volar los miembros de los hombres +despedazados. + +Gracias á los «rayos negros», en unas cuantas horas se cambió el orden +de la vida, y el Comité vencedor se instaló en el antiguo palacio +imperial, decretando que había muerto para siempre el gobierno de los +varones. + +Mentiría si le dijese que este movimiento feminista fué unánime. Las +prudentes, las contemporizadoras, las amigas del hombre, acudieron +llorosas al Comité para suplicarle que no insistiese en su lucha contra +los tiranos masculinos. Debo añadir que estas conservadoras, faltas de +carácter y de dignidad sexual, eran en aquellos momentos la mayoría del +país. Pero ¿qué revolución no ha sido hecha por una minoría y no se ha +visto obligada á imponerse á la debilidad y el pensamiento miope de los +más? El gobierno provisional del feminismo no prestó atención á estas +tránsfugas que lamentaban la muerte de los varones de su familia ó +temían por la existencia de los que aún se mantenían vivos, prefiriendo +su egoísmo particular á los intereses del sexo. + +El Comité triunfador hizo bien en no oirías. Las revoluciones no se +miden por los dolores que originan, sino por los nuevos beneficios que +aportan al bienestar y la libertad de los humanos. + +No quiero entrar en los detalles de la Verdadera Revolución, pues esto +alargaría mucho mis explicaciones. Baste decir que al día siguiente +andaban fugitivos y aterrados por todo el territorio de la República los +hombres, que horas antes se creían eternamente superiores. Era tal el +terror infundido por los «rayos negros», que todo el que tenía armas se +apresuraba á dejarlas abandonadas en medio de los campos. Los padres y +los maridos miraron con nuevos ojos á las mujeres dentro de sus casas. +Imploraban su protección para que intercediesen con el gobierno +femenino. + +Como usted adivinará, un movimiento de esta clase no podía quedar dentro +de los límites de lo que se llamaba antiguamente Liliput. Las mujeres de +Blefuscú enviaron una comisión por los aires para pedir á sus hermanas +victoriosas que fuesen á libertarlas de una esclavitud de cuarenta +siglos. Media docena de aparatos y un pelotón de voladoras resultaron +suficientes para que el reino vecino quedase en poder de las mujeres, +muriendo su monarca y los principales dignatarios. + +En resumen: bastó una semana para que en todos los países triunfasen las +mujeres, quedando los hombres en un servilismo igual al que habían +infligido á nuestro sexo durante miles de años. Así fué lo que hemos +convenido en llamar la Verdadera Revolución, tan distinta en sus +resultados á las revoluciones hechas por los hombres. + +Pero la muerte de la tiranía masculina no era suficiente. Había que +organizar y gobernar la nueva existencia del mundo, y esto lo hicimos +mucho mejor y con más rapidez que cuando reunían los hombres su inútil +Sociedad de las Naciones para acabar con las guerras. + +Como ya no quedaban armas explosivas, y las que se habían salvado de la +destrucción resultaban inútiles gracias á los «rayos negros», no fué +difícil evitar la reproducción de los exterminios humanos. No habiendo +ya ejércitos de hombres, era imposible que resucitase la guerra. + +He olvidado decirle que sobre el mar ocurrió lo mismo que en las +ciudades. Los aviones del Comité, con sus temibles chorros de luz negra, +suprimieron todas las islas movibles artilladas por los hombres. Apenas +fueron volados unos cuantos de aquellos navíos colosales, las +tripulaciones huyeron de los demás, dejándolos abandonados en los +puertos. Algunos flotaron perdidos en el mar, pues los marineros, á la +vista de uno de los aeroplanos femeniles, echaban al agua las +embarcaciones menores, escapando del buque, que era para ellos un volcán +próximo á hacer erupción. Los submarinos se apresuraron igualmente á +ganar los puertos, vomitando toda su gente. Temían á los «rayos negros», +capaces de buscarles en las mayores profundidades. + +En una palabra, gentleman: acabó el ejército y la flota de los hombres +en todas las naciones de nuestra raza. Murieron muchísimos al intentar +la resistencia, y los supervivientes quedaron aterrados después de una +derrota tan inesperada y completa. + +La gran superioridad de nuestro sexo se hizo patente cuando el Comisé +femenino, de acuerdo con las mujeres de los otros países, decretó la +apertura de una Asamblea para reglamentar la victoria. Nunca se ha visto +una reunión política en que se hablase menos y se adoptasen acuerdos +prácticos con mayor rapidez. + +Los hombres, que durante su larga tiranía se dejaron dominar siempre por +oradores, creyendo que un varón de buena palabra sirve para todo y lo +sabe todo, han tenido el cinismo de burlarse de las mujeres en muchas +ocasiones, asegurando que somos habladoras. + +Y sin embargo, nuestra Revolución se hizo sin discursos. Sólo después de +pasados algunos años ha renacido la oratoria en este país. + +Lo primero que acordaron las mujeres fué suprimir las naciones con todos +sus fetichismos patrióticos provocadores de guerras. Ya no hubo Liliput, +ni Blefuscú, ni Estado alguno que guardase sus antiguos nombres y +diferencias. Todos se federaron en un solo cuerpo, que tomó el título de +Estados Unidos de la Felicidad. La capital de esta confederación +verdaderamente pacífica fué Mildendo, por haber partido de ella el +movimiento libertador; pero se despojó de su nombre, que databa de los +antiguos emperadores, para llamarse en adelante Ciudad-Paraíso de las +Mujeres. + +Al terminar la influencia de los hombres, disminuyó el descontento +social y perdieron su fuerza amenazante las teorías sobre la supresión +de la propiedad, el nuevo reparto de la riqueza y otras utopías. La +mujer es profundamente conservadora y ama la propiedad y el orden. Ella +ha sido la que, á pesar de su papel secundario, mantuvo al hombre en la +razón durante miles de años y le impidió hacer tonterías irremediables. +Sin ella no hubiese podido subsistir la sociedad. El hombre es tan vano +y presuntuoso, que apenas discurre un disparate para remediar lo que tal +vez no tiene remedio, intenta ponerlo en práctica, lo considera +infalible por ser suyo, y se siente capaz de prender fuego al mundo +entero á cambio de que triunfe su orgullo de autor. + +Al gobernar las mujeres, solucionaron por el sentimentalismo y el +instinto lo que los hombres no habían podido arreglar nunca valiéndose +de su razón. Los más de los problemas sociales se resolvieron +simplemente suprimiendo la envidia. Pero prescindo de entrar en detalles +y vuelvo á lo que hicieron los primeros organizadores de la Verdadera +Revolución. + +Esta Asamblea, creadora de un mundo nuevo, se dió cuenta de que para +consolidar su obra era preciso que las futuras generaciones ignorasen el +pasado. Todo lo que hacía referencia al período de miles y miles de años +durante el cual dominaron los hombres quedó suprimido. Se destruyeron +los libros, los periódicos, los monumentos, todo lo que pudiera hacer +sospechar á los varones del porvenir la autoridad despótica ejercida por +sus antecesores. Únicamente en las bibliotecas de las universidades +conservamos las obras de aquellos tiempos; pero sólo tienen permiso para +leerlas los profesores de indiscutible lealtad que se dedican al estudio +de la Historia. + +Además, todos los que se habían considerado héroes y personajes +importantes durante la dominación masculina fueron enviados á islas +remotas, y murieron obscuramente, lo mismo que Eulame. + +Quedaron en poder de las mujeres escuelas y universidades, y sólo se dió +en ellas una instrucción de acuerdo con las órdenes del gobierno. Si +usted pudiese hablar con las muchachas que frecuentan nuestros +establecimientos de enseñanza, se convencería de que no tienen la menor +sospecha de cómo fué el mundo antes de la Verdadera Revolución. Creen +que las hembras han gobernado siempre y que los varones forman un sexo +débil y tímido, necesitado de que lo protejan. De hablar usted nuestro +idioma, el gobierno no me hubiese encargado que le contase la historia +nacional, ni yo me habría atrevido á revelársela, á pesar de la simpatía +con que le miro. Piense que le estoy comunicando secretos de Estado y +que una imprudencia puede pagarse con la vida. Nosotros mismos, los +profesores, sólo nos atrevemos á hablar da estos sucesos empleando el +inglés, para tener la certeza de que ningún curioso puede entendernos. + +Confieso que la Revolución causó muchas víctimas y que aun hoy el +mantenimiento da sus reformas exige ciertas precauciones que tal vez +parezcan poco humanitarias; pero ¡qué de beneficios nos trajo!... Hace +cincuenta años que gobiernan las mujeres, y no ha habido una sola guerra +ni asomo de motivo capaz de provocarla en lo futuro. Hemos suprimido las +dos calamidades que excitaban la brutalidad de los hombres: la guerra y +el alcohol. Nuestros gobiernos se suceden provocando luchas da palabra +únicamente: sin choques sangrientos y sin revoluciones. Jamás fué tan +bien administrada la fortuna pública. + +Las buenas condiciones de ahorro y de modestia que hubo de aprender la +mujer para la dirección del hogar durante la época de su esclavitud las +emplea ahora en el gobierno. Los Estados Unidos de la Felicidad son +administrados como una casa donde no se conoce el desorden ni el +despilfarro. Todo marcha con una estricta economía, y sin embargo +nuestro país no carece de comodidad y de opulencia. Sólo aceptamos como +gobernantes á las mujeres que saben realizar el mismo milagro que +realizaban en tiempos del despotismo masculino ciertas esposas á las que +daban sus esposos poco dinero y no obstante mantenían su casa con un +aspecto de abundancia y de regocijo. + +Ningún país, durante los largos siglos de tiranía masculina, pudo +alabarse como nosotras da no haber tenido en cincuenta años un solo +gobernante ó un solo empleado que fuese ladrón. Todo lo dirigen las +mujeres: las escuelas, las fábricas, los campos, los buques, las +máquinas de locomoción terrestres y voladoras, y la vida es más dulce, +más pacífica que antes. Esto demuestra la injusticia con que la mujer +era mirada en aquellos tiempos nefastos de la tiranía hombruna, cuando +se la consideraba apta únicamente para administrar una casa pequeña y +cuidar los hijos. Al hombre corresponden ahora estas funciones +secundarias. + +Reconozco, gentleman, que nuestro triunfo no ha sido del todo generoso. +Cuando se sufre una esclavitud de miles de años, el mal recuerdo y la +venganza resultan inevitables. Hoy las mujeres se han acostumbrado á su +situación dominante, y el amor y la vida íntima en la casa les hacen +mirar con un cariño protector á los varones de su familia. Pero en los +primeros años después de la Verdadera Revolución, los hombres lo pasaron +mal. La autoridad tuvo que intervenir muchas veces para aconsejar +prudencia y tolerancia á ciertas amazonas, que, acordándose de los malos +tratos sufridos en otros tiempos, daban todas las noches una paliza á +sus maridos. + +Todavía quedan entre nosotras espíritus conservadores y tradicionalistas +que guardan un odio implacable al antiguo tirano. Estas son, +generalmente, mujeres intelectuales, que, dedicadas á un trabajo mental +y sintiendo ambiciones puramente idealistas, no han tenido tiempo para +pensar en el amor y se mantienen en laborioso celibato. + +Yo he vivido también así, gentleman, pero no crea que he seguido sus +costumbres. + +A estas masculinófobas se las conoce en la calle y en todas partes por +la tenacidad con que muestran su odio á los hombres. Algún día verá +usted á Golbasto, nuestro poeta laureado, la mujer que cantó mejor el +triunfo de la Verdadera Revolución. Es la única persona que admira y +respeta Momaren, nuestro Padre de los Maestros. + +El Consejo Ejecutivo le regaló una máquina rodante que tiene la forma de +un águila con una lira en las garras, pero ella ha guardado este tributo +de la gratitud nacional, y prefiere seguir yendo á todas partes, como +otras señoras viejas de su época, en un carrito ligero tirado por tres +hombres que están á su servicio, y á los que acaricia frecuentemente con +el látigo.... ¿Qué piensa usted, gentleman? Adivino en su rostro hace +rato que desea hacerme una pregunta.... + +Gillespie indicó con un movimiento de cabeza que así era, y viendo que +el profesor Flimnap ponía los codos en su mesita y la frente entre las +manos para escucharle, se decidió á interrumpir la interesante lección. + +--Habla usted, querido profesor, de que las mujeres lo son todo en este +país y monopolizan funciones y trabajos; pero yo he visto desde que +llegué unos hombres atléticos que intervienen en la mayor parte de las +operaciones. ¿Es que acaso no son hombres? + +--Lo son--contestó Flimnap--; pero una sociedad bien organizada como la +nuestra no podía consentir que las mujeres, mucho más inteligentes que +los hombres, cargasen con los trabajos pesados y enojosos, mientras el +sexo vencido vivía en la tranquilidad y la molicie. Es tolerable que no +trabajen los varones que viven recluidos en el hogar como esposas é +hijas y muestran una delicadeza necesitada de protección; pero hemos +considerado necesario el aprovechamiento de la fuerza de todos los +hombres atléticos y groseros, para manejar las máquinas peligrosas, para +cargar los objetos pesados; en una palabra, para las funciones que +exigen el músculo y no necesitan de la inteligencia. + +Además, le revelaré que todos estos hombres forzudos son descendientes +de los militares y los personajes masculinos que monopolizaban el poder +antes de la Revolución. Ahora viven aparte, formando una casta especial, +y, ¿por qué no decirlo?, están sometidos á la esclavitud, y sólo la +muerte puede librarles de ella. + +No lo hacemos por venganza, sino por necesidad y conveniencia. Ya le +dije que nuestra Revolución (semejante en esto á todas las revoluciones +de los hombres) ha tenido que valerse de ciertos medios antihumanos, que +benefician á la mayoría. La casta de los vencidos vigorosos se reproduce +de un modo alarmante, como todo lo que pertenece á un género inferior. +Pero no crea que nos infunde miedo. Nuestra ciencia ha encontrado el +medio de extirpar á estos hombres la memoria y la ambición. Los hijos +resultan más estúpidos y más forzudos que los padres. Pasadas unas +cuantas generaciones, estas máquinas de músculos, sin iniciativa ni +voluntad, resultarán perfectas. + +En nuestra vida de familia ejerce un miedo salutífero la existencia de +dicha clase inferior. Los hombres obedecen sin discusión á la esposa ó +la madre, por miedo á perder las dulzuras de la vida de harén que llevan +en sus casas. Tiemblan de que puedan enviarlos á engrosar el número de +los hombres adormecidos interiormente, de los esclavos que sólo sirven +para prestar sus fuerzas. + +--¿Y el ejército?--preguntó el gigante--. Habla usted, profesor, de que +ya no hay guerras ni puede haberlas, de que terminó la casta militar al +perder los hombres el disfrute del gobierno, y desde que llegué aquí he +visto por todas partes á esas muchachas de casco con aletas y espada al +cinto, así como á las otras que tripulan las máquinas voladoras. + +El profesor Flimnap miró á un lado y á otro, como si algún indiscreto +pudiese entenderle, á pesar de que hablaba en inglés. Luego dijo, +bajando un poco la voz: + +--Eso que ha visto, gentleman, no es un ejército. Usted, que conoce, +como unos pocos de nosotros, el gran poder destructivo de las materias +explosivas, ¿qué importancia puede dar á nuestros regimientos, armados +de flechas y lanzas, como en los reinados de los más remotos +emperadores?... + +Pero necesitamos mantener este ejército poco temible, porque los +pueblos, aunque vivan en paz, quieren saber que existe una fuerza +pública capaz de defenderlos. También debe tenerse en cuenta que la +juventud, necesitada de los deportes para consumir una parte de su +exceso de vida, considera la profesión militar como el más divertido y +gallardo de los juegos. + +Sin ejército no sabríamos qué hacer de todas esas muchachas de veinte +años, fuertes, animosas, sanas, con una sangre rica que hace arder su +piel ó hincha sus músculos. Andarían sueltas por ahí, perturbando la +tranquilidad de la República; molestarían á los hombres tímidos, +inclinados á la modestia y el recogimiento, y ¡quién sabe si acabarían +por raptarlos!... Con el ejército, estas energías sueltas se canalizan +hacia la gloria militar, y aunque la tal gloria no exista, su ilusión +nos proporciona la tranquilidad. Más adelante, al entrar en años, las +muchachas de la Guardia y las del casco con aletas, como usted dice, se +hacen prudentes y mesuradas, se casan y forman una familia. ¡Pero si +usted viese lo que dan que hacer mientras tanto á sus coroneles y +capitanes, personas expertas que han tenido hijos y conocen las +exigencias de la vida!... + +A lo mejor, el jefe de una legión nota el malestar de sus soldados. Se +muestran melancólicos y pálidos, parece que sueñan despiertos, aspiran +el aire como si les trajese perfumes y músicas. Esta epidemia militar es +más frecuente en la primavera que en el resto del año. + +«Mañana, maniobras», ordena el jefe. Y al día siguiente salen al campo +las tropas á disparar flechas y tirar lanzazos al aire; marchan +larguísimas jornadas, duermen á la intemperie sobre el duro suelo, pasan +ríos á nado, comen mal, y al fin, toda esta hermosa juventud vuelve +abrumada de cansancio, pero sana de pensamiento y curada por algunos +meses de su inquieta y misteriosa enfermedad. + +Nosotros, gentleman, sostenemos un ejército por exigencias de la moral: +para que no se perturben las abstinencias virtuosas que debe guardar la +juventud. + +--Pero yo--dijo el gigante--he visto hombres en ese ejército: atletas +barbudos con traje de mujer y grandes cimitarras, que iban á caballo y +eran mandados por oficiales hembras. + +--Cierto--contestó el profesor--; pero esos hombres, en realidad, no +pertenecen al ejército; más bien son esclavos, como los atletas que se +dedican á los rudos trabajos de fuerza. Nuestro ejército es á modo de +una aristocracia femenil, y no puede encargarse de las funciones de +policía, que considera faltas de gloria. + +Necesitábamos una fuerza pública que velase por la seguridad individual, +que persiguiese á los ladrones y los homicidas, y hemos dedicado al +hombre á esta función demasiado ordinaria. Además, cuando hay algún +motín en las calles por causas frívolas de nuestra vida económica, esa +tropa es la que restablece el orden entre silbidos y pedradas, lo que +proporciona el resultado saludable de que los hombres sean nuevamente +odiados por las mujeres. + +--¿Y no sufre la vanidad femenil al verse dominada en la calle por un +hombre á caballo y con armas, lo mismo que en los tiempos de la tiranía +masculina? + +--¡Oh, gentleman!--dijo el profesor con acento de reproche--. En la vida +no puede ser todo perfecto y lógico. También entre ustedes, según he +leído, hubo pueblos que encargaron su policía á gentes de otros países, +y el extranjero podía perseguir y pegar al nacional en nombre del orden. +Igualmente, en la tierra de los gigantes, cuando ocurran choques +sociales, el rico no guarda con sus brazos la propia riqueza, puesta en +peligro por la envidia revolucionaria de los pobres, sino que paga á +otros pobres vestidos con un uniforme para que repelan y maten á sus +compañeros de miseria. + +Gillespie, desconcertado por esta lógica, quedó silencioso por algunos +momentos. Luego añadió, con un deseo de tomar el desquite: + +--Pero los guerreros masculinos están mandados por oficiales hembras, +sin duda para mantener los privilegios del sexo. ¿No temen ustedes que +esos atletas brutales falten al respeto á sus jefes y atenten contra +ellos? + +El profesor Flimnap se ruborizó y dijo con apresuramiento: + +--No tema eso, gentleman. Ya le he hablado de nuestra ciencia, y con la +misma ligereza que extirpa la voluntad y la memoria á los esclavos +forzudos, puede extirpar también otras cosas. Crea usted que esos +hombres de la cimitarra, á pesar de su aspecto terrible, sólo piensan en +comer y en conservar su caballo limpio y brillante. + +--Usted me ha hablado, profesor, de su flota, compuesta de buques que +navegan sobre el agua y debajo del agua. Recuerdo que la escuadra del +Sol Naciente remolcó mi bote hasta el puerto. + +--Así es--contestó el catedrático--. Los Estados Unidos de la Felicidad +tienen una flota numerosa, dividida en tres escuadras: la del Sol +Naciente, que navega á lo largo de estas costas; la del Sol Poniente, +que guarda el otro lado del mar, y la de las Islas. Los nuevos buques +son un resultado del triunfo de la Verdadera Revolución. Al quedar +suprimidos los cañones y los torpedos por los «rayos negros», nuestros +navíos, cuando están sobre el agua, emplean las flechas, las piedras y +otras armas arrojadizas de los tiempos remotos. Si pudiesen existir +guerras bajo nuestro gobierno, éstas se desarrollarían en las +profundidades submarinas, y para tales combates nuestros buques cuentan +con un aparato poderoso, un cable metálico en forma de lazo, que se +mueve á través de las aguas con la agilidad de una serpiente, subiendo, +bajando, retorciéndose, hasta que envuelve al barco enemigo en sus +anillos y lo inmoviliza, arrastrándolo prisionero. + +Como todo buque tiene la misma arma agresiva, un combate naval es á modo +de una lucha de pulpos en los abismos marítimos, entrelazando la maraña +de sus patas metálicas, tirando el uno del otro, hasta que el más hábil +ó el más forzudo consigue paralizar al adversario. Además, los navíos +están armados con unos aparatos que hacen oficio de tijeras para cortar +los cables metálicos del enemigo. + +Adivino sus nuevas preguntas, gentleman. Quiere usted saber para qué +sirve nuestra flota, y yo le diré que para lo mismo que sirve nuestro +ejército. La juventud entusiasta, que no gusta de los uniformes de las +tropas terrestres y desea viajes y aventuras, entra á prestar sus +servicios en las tres escuadras de nuestra Federación ó en la flota +aérea. + +Si pregunta usted lo mismo á uno de nuestros gobernantes, le dirá que +todos esos buques sirven para mantener la libertad de los mares. Pero yo +me río un poco de ello. Cuando triunfó la Verdadera Revolución y los +«rayos negros» volaron los navíos de guerra de entonces ó los +acorralaron en los puertos, existió la libertad de los mares, á pesar de +la falta de buques armados, lo mismo que ahora que mantenemos tres +escuadras. + +La supresión del armamento moderno ha acabado con las guerras, pero no +con la profesión militar. Si no hubiese ejércitos, mucha gente joven se +encontraría desorientada, no sabiendo qué hacer de sus actividades. +Sería difícil viajar entonces por los caminos. Los que nacieron para +héroes, cuando no pueden ser héroes acaban dedicándose á ladrones de +carretera. + +Hubo un largo silencio. Gillespie estaba pensativo, y al fin preguntó: + +--¿Y nadie guarda memoria de cómo fueron los poderosos medios +destructivos antes del triunfo de las mujeres?... + +El profesor pareció dudar, pero al fin dijo con entereza: + +--Nadie. Y si alguno lo supiera, aparte de nosotros los estudiosos, +procuraría olvidarlo, por ser un secreto cuya revelación acarrea la +muerte. No todos los armamentos fueron destruidos por los «rayos +negros». Era tan enorme el material de guerra, que permanecieron +intactas grandes cantidades en muchas poblaciones de la República. Estos +cañones, fusiles, ametralladoras y demás herramientas mortíferas, así +como grandes montañas de proyectiles, están guardados en los vastos +gabinetes históricos de las universidades, y únicamente nosotros los +conocemos. + +Algunos gobernantes tímidos hablaron diversas veces de destruir todo +esto, pero desistieron al fin, pensando que van transcurridos cincuenta +años y la explosión é inutilización de tales materiales serviría para +despertar la curiosidad de las gentes de ahora, que no tienen la menor +idea de su existencia. Usted no sabe lo bien que ha trabajado nuestra +instrucción pública para borrar el pasado. + +Yo creo además que no representa peligro alguno la conservación de dicho +armamento. ¿Qué podrían hacer con él los que intentasen utilizarlo? Dos +mujeres con un pequeño aparato de «rayos negros» bastarían para destruir +todas las armas antiguas, y con ellas á los imprudentes que pretendiesen +usarlas. + +El gigante todavía quiso saber algo más. + +--¿Y los hombres se resignarán eternamente á su decadencia? ¿No temen +ustedes que algún día surja entre ellos otro Eulame que los lleve á la +reconquista de su antigua superioridad?... + +Le parecieron tan disparatadas estas preguntas al profesor, que las +acogió con grandes risas. + +--Imposible, gentleman--dijo al fin--. Sólo puede emitir esa hipótesis +el que no conozca cómo hemos organizado nuestra sociedad después de la +Verdadera Revolución. Todos los malvados principios inventados por el +egoísmo de los varones, cuando éstos dominaban á las hembras, los hemos +resucitado nosotras ahora para su esclavitud moral. Las mujeres +intelectuales que influyen en la organización presente (nuestros poetas, +nuestros filósofos, nuestros moralistas) se muestran acordes en absoluto +al enumerar y definir las virtudes masculinas. Un hombre honesto y de +buena familia debe salir poco de casa, preocuparse únicamente de su +administración, educar á los hijos pequeños, oir en silencio á su esposo +femenino, sin contradecirle nunca; evitar las conversaciones sobre cosas +públicas, que corresponden únicamente á las mujeres. + +Así son los hombres de nuestras familias distinguidas, únicos varones +que resultan temibles porque conservan íntegra su inteligencia. Dos +generaciones educadas con arreglo á nuestro sistema han bastado para que +los hombres no guarden el menor recuerdo de lo que fué su dominación en +otros tiempos y se resignen á su estado actual, encontrando dulces +placeres dentro de la vida doméstica y una felicidad pasiva en sentirse +dirigidos por la mujer.... + +No le ocultaré, gentleman, que recientemente se nota cierta +transformación en los hombres. Hay una juventud masculina que se burla +de la mansedumbre de sus padres, de su falta de aspiraciones, de su +esclavitud doméstica. Estos muchachos pretenden ir solos por las calles +y miran á las mujeres audazmente, sin bajar los ojos ni cubrirse con el +manto. Carecen de recato y de modestia. Los hay que hasta dan citas á +los oficiales de la Guardia y pasean con ellos por las afueras de las +ciudades. + +Ahora empiezan á fundar círculos hombrunos, en los que discuten sobre su +estado presente y forjan planes de emancipación, hablando pestes contra +las mujeres. Ya existen dos clubs de esta clase, sólidamente +constituidos uno de solteros y otro de casados. + +Hasta hay jóvenes que escriben, usurpando la pluma a las mujeres. Esto +indigna á nuestros venerables personajes del tiempo de la Verdadera +Revolución que aún no han muerto, los cuales son partidarios del método +antiguo y proclaman la necesidad de que el hombre, para ser virtuoso, +debe vivir metido en su casa y no saber leer. + +Algunos jovenzuelos audaces forman agrupaciones con el nombre de Partido +Masculista. Su doctrina la titulan el Varonismo. Pero debo añadir que +las mujeres se ríen de esto, y los diarios lo aprovechan como un tema de +burlas é ironías para divertir á sus lectores. + +Dentro de las casas la rebelión de los «varonistas» suele tener más +importancia. A veces, la mujer, dueña absoluta del hogar, como lo exigen +las buenas costumbres, se ve obligada á poner mal gesto y á infundir un +poco de miedo á su compañero masculino, pues éste pretende usurparle sus +funciones y grita que no quiere ser esclavo. + +Me dirá usted que así empezaron las mujeres antes de la Verdadera +Revolución; pero el caso no es el mismo. Solamente puede soñar con la +conquista del poder quien posea las armas, y mientras los «rayos negros» +hagan su trabajo destructor, nuestros antiguos déspotas no llegarán á +conseguir que renazca el pasado. + + + + +VII + +El más grande de los asombros de Gillespie + + +Siempre que el doctor Flimnap se presentaba con algún retraso en el +alojamiento del gigante, creía necesario explicar el motivo de su +tardanza. + +--Esta mañana no pude venir, gentleman, porque asistí á una reunión de +autores de la _Gran Historia de las Mujeres Célebres._ Necesitaba dar +cuenta del estado actual del tomo cincuenta y cuatro, de cuya redacción +estoy encargado. Falta poco para que lo termine, pero con la llegada de +usted tuve que suspender tan importante trabajo. + +Y como Gillespie mostrase cierta curiosidad por la enorme obra, el +profesor le dió explicaciones sobre su carácter y sus tendencias. + +Era el Padre de los Maestros el que la había ideado, con la noble +ambición de hacer olvidar hasta los más remotos vestigios de la soberbia +masculina. Momaren consideraba necesario demostrar al mundo actual que +los grandes benefactores de la humanidad y del progreso habían sido +siempre mujeres. Los creadores de religiones, los filósofos, los santos, +los inventores, todos habían pertenecido al género femenino; pero los +hombres, para apropiarse su gloria, falseaban las viejas crónicas, +incorporando á su sexo estas hembras gloriosas. + +Gracias á la revisión histórica ideada por Momaren, todo iba á quedar en +su verdadero lugar, y las generaciones futuras se enterarían de que en +ningún tiempo había existido un hombre verdaderamente célebre, pues los +que aparecían en la Historia como tales eran mujeres que los varones +habían cambiado de sexo. + +Edwin, al oir mencionar al Padre de los Maestros, quiso saber por qué +razón su máquina rodante y su litera tenían la forma de una lechuza. + +--En nuestro país, gentleman--continuó el profesor--, procuramos dar á +todos los objetos una forma artística y simbólica, de acuerdo con los +gustos ó la profesión de sus dueños. La lechuza es el emblema de nuestra +ciencia. A semejanza de este animal nocturno, el sabio vela mientras los +demás seres duermen. + +Flimnap quiso hacer un regalo á su protegido. Del mismo modo que ella +gustaba de contemplar á Gillespie á través de una lente de disminución, +deseó que éste emplease una lente de aumento para verla. + +--Temo, gentleman, que sus ojos, acostumbrados á abarcar únicamente las +cosas enormes, no lleguen á distinguir los detalles y delicadezas de una +mujer pequeña como yo. + +Y el profesor, al decir esto, se ruborizaba, bajando los ojos. + +Al fin, una tarde, al salir del plato-ascensor, recomendó á dos +servidores que cargasen con un disco de cristal llegado con ella. Era +del tamaño de una rueda de carreta, y había sido labrado en el Palacio +de Ciencias Físicas de la Universidad Central. Flimnap se excusó de +traer con retraso esta lente, que había prometido para el día anterior. + +--No es mía la culpa, gentleman. El profesor de Física tuvo esta mañana +un hijo, y esto le ha hecho retrasar unas cuantas horas la entrega del +cristal. + +Aprovechó la ocasión Gillespie para preguntar algo que le traía +preocupado desde que supo la gran victoria de las mujeres. ¿Cómo habían +conseguido las vencedoras, dedicadas la mayor parte del tiempo á los +asuntos públicos, emanciparse de la servidumbre de la maternidad? + +--¡Oh, gentleman!--dijo Flimnap--. Eso podía ser un problema en otra +época, cuando la ciencia estaba aún en sus descubrimientos elementales. +La maternidad entre nosotros no representa ya mas que una corta +molestia. Un simple resfriado da más que hacer y obliga á mayores +pérdidas de tiempo. Este progreso de la ciencia es el que más ha +favorecido nuestra emancipación. Las mujeres sólo tienen que preocuparse +por unas horas del acto maternal, é inmediatamente vuelven á sus +trabajos, sin guardar huella alguna del accidente. Mi colega el profesor +de Física debe estar á estas horas trabajando en su laboratorio. + +--Pero ¿quién cuida á los hijos?--preguntó el gigante. + +--Les cuidan los varones, como es su deber. Antes de venir aquí he +visitado á la esposa masculina de mi colega el profesor de Física, que +estaba en la cama con su pequeño. Son los hombres los que se acuestan +para dar calor al recién nacido, mientras las mujeres vuelven á sus +funciones, momentáneamente interrumpidas, para ganar el dinero que +necesita la familia. + +El gigante lanzó una carcajada que hizo temblar el techo de la Galería, +levantando un eco tempestuoso. Después, al serenarse, contó al profesor +que muchos pueblos salvajes, allá en la tierra de los gigantes, habían +seguido la misma costumbre. + +--Es que esas pobres gentes--dijo el sabio con sequedad--presentían sin +saberlo el triunfo de las mujeres. + +Su enfado por las risas del Gentleman-Montaña no duró mucho. Además, +Gillespie, queriendo desenojarla, se colocó bajo una ceja la lente que +le había regalado para que la contemplase. El enorme cristal estaba +pulido con una perfección digna de los ojos de los pigmeos, los cuales +podían distinguir las más leves irregularidades de su concavidad. + +Vió Edwin á su amiga, á través del nítido redondel, considerablemente +agrandada. A pesar de su obesidad era relativamente joven, sin una +arruga en el plácido rostro ni una cana en la corta melena. Gillespie, +que la creía de edad madura, no le dió ahora más de treinta años, y +acabó por sonreir, agradeciendo la mirada de simpatía y admiración que +el profesor le enviaba á través de sus anteojos de miope. + +Luego se dió cuenta de que el profesor, á pesar de la severidad de su +traje, llevaba sobre su pecho un gran ramillete de flores. Flimnap acabó +por depositarlo en una mano del gigante, acompañando esta ofrenda con +una nueva mirada de ternura. + +Lo único que turbaba su dulce entusiasmo era ver que la cara del coloso +se hacía más fea por momentos. Aquellas lanzas de hierro que iban +surgiendo de los orificios epidérmicos tenían ya la longitud de la mitad +de uno de sus brazos. Había dirigido en las últimas veinticuatro horas +dos memoriales al Consejo que gobernaba la ciudad pidiendo que le +facilitase una orden de movilización para reunir á todos los barberos y +hacerles trabajar en el servicio de la patria. Pensaba dividirlos en +varias secciones que diariamente cuidasen de la limpieza del rostro del +Gentleman-Montaña, así como de la corta del bosque de sus cabellos. + +Al fin su tenacidad había vencido la pereza tradicional de las distintas +oficinas por las que tuvo que pasar su demanda. + +--Mañana, gentleman, vendrán á afeitarle y á cortarle el pelo. ¿Dónde +quiere usted que se realice la operación?... + +El prisionero prefirió el aire libre. Era un pretexto para permanecer +más tiempo fuera de aquel local, cuyo techo parecía agobiarle, á pesar +de que se levantaba un metro por encima de su cabeza. Flimnap dió +órdenes para la gran operación del día siguiente, poniendo en movimiento +á la servidumbre del gigante. Pero estas órdenes, aunque el profesor +recomendó á su gente el mayor secreto, circularon por la ciudad. + +Cuando los carpinteros, poco después de la salida del sol, colocaron el +taburete del Hombre-Montaña en medio de la meseta, al pie de la cual se +extendía el caserío de la Ciudad-Paraíso de las Mujeres, una muchedumbre +llenaba ya todo el declive, avanzando poco á poco hacia lo alto, á pesar +de los jinetes que intentaban mantenerla inmóvil y á cierta distancia. + +Los periodistas, siempre á caza de novedades, habían averiguado en la +noche anterior las disposiciones de Flimnap, y todos los diarios de la +capital anunciaron por la mañana el primer rasuramiento y la primera +corta de cabellos del gigante después de su llegada á las costas de la +República, lo que hizo que los desocupados acudiesen en grandes masas +para presenciar tan curioso espectáculo. + +Gillespie mostró extrañeza al salir de su alojamiento y ver á esta +muchedumbre inesperada. Pero el día era hermoso, dentro de su encierro +había una penumbra glacial, y creyó preferible sentarse al sol, teniendo +en torno á su taburete un espacio completamente libre de gente. + +El alarido con que le saludó la muchedumbre extendida colina abajo fué á +modo de un saludo risueño. Sobre los miles de cabezas empezó á subir y +bajar una nube de gorras echadas en alto. + +--¡Excelente y simpático pueblo!--dijo Gillespie, saludándole con una +mano. + +Y mientras una nueva ovación acogía estas palabras, ruidosas como un +trueno é incomprensibles para el público, el gigante fué á sentarse en +su escabel. + +La divertía contemplar cómo aquellos jinetes masculinos, barbudos y con +cimitarra, mandados por oficiales hembras, repelían á la muchedumbre +para que no avanzase hasta las puntas de sus zapatos. A un lado del gran +espacio completamente libre vió Gillespie un grupo de hombres que iba +descargando de cinco carretas varios cubos llenos de una materia blanca, +así como ciertos aparatos misteriosos envueltos en fundas y una gran +tela arrollada lo mismo que un toldo. Debía ser el primer grupo de +barberos que entraba á prestar sus servicios. + +Gillespie se sintió inquieto al darse cuenta de que el universitario no +había llegado aún, á pesar de las promesas hechas el día anterior. + +--¡Profesor Flimnap!--gritó varias veces. + +La muchedumbre pretendió imitar su voz, lanzando varios rugidos +acompañados de risas. El bondadoso traductor permanecía invisible. +Gillespie, irritado por esta ausencia, empezó á agitarse con una +nerviosidad amenazante para los pigmeos que se hallaban cerca de él. + +De pronto se tranquilizó al ver que un hombre de larga túnica y envuelto +en velos, que había permanecido hasta entonces inmóvil en la puerta de +la Galería, se aproximaba á su asiento. Cuatro esclavos le seguían, +llevando á hombros una larga escala de madera. La aplicaron á una +rodilla del gigante, y el hombre subió sus peldaños con agilidad, á +pesar de las embarazosas vestiduras, procurando que los velos +conservasen oculto su rostro. + +Al quedar de pie sobre un muslo del Hombre-Montaña, indicó con gestos su +deseo de colocarse más en alto para hablarle. El gigante lo tomó +entonces con dos dedos de su mano izquierda, lo depositó en la palma +abierta de su mano derecha y lo fué subiendo lentamente, hasta muy cerca +de su rostro. Esta ascensión desordenó las envolturas del hombre velado, +quedando su rostro al descubierto. + +--Gentleman--dijo en un inglés tan perfecto como el del profesor--, yo +pertenezco á su servidumbre, y creo que de todos los presentes soy el +único que conoce su idioma. No sé dónde está el doctor Flimnap; también +me extraña su tardanza. Pero si el gentleman desea algo, aquí estoy para +traducir sus deseos. + +El hombrecito de los velos blancos tuvo que callar repentinamente para +afirmarse sobre sus pies y no caer de una altura tan enorme. + +La mano de Gillespie había temblado con la emoción de la sorpresa. El +pigmeo que tenía junto á sus ojos presentaba una rara semejanza con su +propia persona. Era un Edwin Gillespie considerablemente disminuido; sus +mismos ojos, su mismo rostro, igual estatura dentro de las proporciones +de su pequeñez. Hasta creyó que su voz tenía el mismo timbre, +considerablemente debilitado. Parecía que era él mismo quien hablaba +desde una larga distancia. + +De todas las maravillas que había visto en la República de los pigmeos, +ésta era la más asombrosa. Lamentó haber dejado dentro de la Galería, +sobre su mesa, la lente de aumento regalo del profesor. + +--¿Quién es usted?--preguntó el gigante--. ¿Cómo se llama? ¿A qué +familia pertenece?... + +El hombrecillo, á pesar de que estaba en las alturas, miró en torno con +cierta inquietud, temiendo que alguien pudiese escucharle. + +--Son demasiadas preguntas, gentleman, para que las conteste aquí--dijo +con una voz extremadamente débil, persistiendo en su miedo de ser +oído--. Bástele saber que mi protector es Flimnap, y que él me colocó +entre sus servidores después de haberle prometido yo que nadie vería mi +rostro. Únicamente al notar la impaciencia del gentleman, y con el deseo +de serle útil, me he atrevido á faltar á mi promesa. Le suplico que no +cuente nunca al profesor que me ha visto sin velos. + +Iba á hablarle Gillespie, cuando llegaron á sus oídos los gritos de un +grupo de pigmeos que se agitaba junto á sus pies, mientras otros subían +ya por la escala de madera hasta una de sus rodillas. + +Eran los barberos y sus servidores, que, una vez terminados los +preparativos de la operación, querían empezarla cuanto antes. Algunos +tenían tienda abierta en la capital, y deseaban volver pronto á sus +establecimientos, donde les aguardaban los clientes. Estos trabajos +extraordinarios y patrióticos por orden del gobierno no eran dignos de +aprecio, pues se pagaban tarde y mal. + +Gillespie habló rápidamente al joven vestido de mujer, para convencerse +de que vivía cerca de él, en el mismo edificio. + +--Cuando terminen de afeitarme--le ordenó--suba á mi mesa y +conversaremos solos. Me inspira usted cierto interés y quiero +preguntarle algunas cosas. + +Suavemente bajó la mano, no hasta su rodilla, sino hasta el mismo suelo, +procurando, que el joven no sufriese rudos vaivenes en tal descenso. +Luego se entregó á los barberos que invadían su cuerpo. Flimnap no iba á +venir, y era inútil retardar la operación. + +Sintió cómo aquellos hombrecillos subían á la conquista de su rostro lo +mismo que un enjambre de insectos trepadores. Tenía ahora una escala +apoyada en cada una de sus rodillas; sobre los muslos se alzaban otras +escalas más grandes, cuyo remate venía á apoyarse en sus hombros, y por +todas ellas se desarrollaba un continuo subir y bajar de seres +diminutos, agitándose como marineros que preparan una maniobra. + +En cada uno de sus hombros se colocó un grupo de aquellos siervos medio +desnudos que se dedicaban á los trabajos de fuerza. Manteniéndose sobre +estos lomos, curvos, resbaladizos y cubiertos de tela en la que hundían +sus pies, fueron desenvolviendo dos rollos de cable. Partieron de abajo +unos silbidos de aviso, y poco á poco izaron, á fuerza de bíceps, una +enorme lona cuadrada, que servía de toldo en el patio del palacio del +gobierno cuando se celebraban fiestas oficiales durante el verano. Esta +tela, gruesa y pesada como la vela mayor de uno de los antiguos navíos +de línea, la subieron lentamente, hasta que sus dos puntas quedaron +sobre los hombros del gigante, uniéndolas por detrás con varias espadas +que hacían oficio de alfileres. De este modo las ropas del +Hombre-Montaña quedaban á cubierto de toda mancha durante la laboriosa +operación. + +Los barberos eran mujeres y pasaban de una docena. El más antiguo de +ellos, de pie en uno de los hombros y rodeado de sus camaradas, daba +órdenes como un arquitecto que, montado en un andamio, examina y dispone +la reparación de una catedral. + +Empezaron los hombres de fuerza á tirar de otras cuerdas para subir al +extremo de ellas grandes cubos llenos de un líquido blanco y espeso. Al +mismo tiempo, por las escalas ascendían nuevos servidores llevando unas +escobas de crin sostenidas por mangos larguísimos. Estas escobas fueron +metidas en los cubos desbordantes de jabón líquido, y los servidores +empezaron á embadurnar con ellas las mejillas del gigante, consiguiendo, +después de una enérgica rotación, dejarlas cubiertas de colinas de +espuma. + +La muchedumbre rió al ver la cara del coloso adornada con estas vedijas +blancas, y tal fué su entusiasmo, que, rompiendo con irresistible empuje +la línea de jinetes, llegó hasta muy cerca de los enormes pies. + +Mientras tanto, los maestros barberos empuñaban dos largos palos +rematados por hojas férreas, á modo de guadañas bien afiladas, que iban +á limpiar el rostro del gigante de su dura vegetación. Cada uno de los +aparatos era manejado por tres barberos, que rascaban con energía este +cutis humano más grueso que el de un elefante del país, llevándose una +gruesa ola de espuma, con las cañas negras de los pelos cortadas al +mismo tiempo. + +Abajo, en torno de las piernas del Hombre-Montaña, el desorden iba en +aumento. Los jinetes eran escasos para contener la creciente muchedumbre +de curiosos. Además hacían mayor la confusión muchas familias de la alta +sociedad, que, al enterarse por los periódicos de un espectáculo tan +inesperado, llegaban ansiosamente sobre sus rápidos vehículos. Estas +gentes privilegiadas se iban colocando junto al coloso, sin que los +oficiales de la policía se atreviesen á hacerles retroceder. + +Los barberos que trabajaban en una de las mejillas de Edwin, viendo su +guadaña completamente cubierta de espuma, creyeron necesario limpiarla +con un palo antes de continuar su labor. + +--¡Atención los de abajo!--gritó el más prudente. + +Y desde la considerable altura de los hombros del gigante se desplomó +una bola espesa de jabón del tamaño de dos ó tres pigmeos. Este +proyectil atravesó el espacio como un bólido semilíquido, cayendo +precisamente sobre uno de aquellos jinetes barbudos y de voz atiplada +que movían su alfanje para que retrocediese la muchedumbre. ¡¡Chap!!... + +El caballo dobló sus rodillas bajo el choque, para volver á levantarse +encabritado, emprendiéndola á coces con los curiosos más próximos. +Mientras tanto, el guerrero vestido de mujer hacía esfuerzos por +librarse de aquella envoltura pegajosa, en la que flotaban unos cañones +duros, negros y cortos. + +En el lado opuesto ocurría al mismo tiempo una catástrofe semejante. +Acababa de llegar en su litera, llevada por cuatro esclavos, la esposa +masculina del Gran Tesorero de la República: un varón bajo de estatura, +cuadrado de espaldas, barrigudo, y que asomaba su barba de pelos recios +entre blancas tocas. + +--¡Ojo con lo que cae!--gritó otro barbero al limpiar su guadaña. + +Y la nube de jabón vino á desplomarse precisamente sobre la litera de Su +Excelencia, que se volcó bajo el golpe, derribando á dos de sus +portadores. + +Tales incidentes obligaron á los jinetes de la policía á dar una carga, +haciendo retroceder á la muchedumbre. Volvió á abrirse un ancho espacio +en torno al coloso, y sólo quedaron en este lugar descubierto los +vehículos de las gentes distinguidas. + +Así pudieron los barberos continuar tranquilamente el rasuramiento de +Edwin, dejando caer sus proyectiles de espuma densa, que al esparcirse +sobre la tierra hacían saltar inquietos y asustados á los corceles de +los guardias. Cuando dieron por terminada esta operación, se dedicaron +al corte de los cabellos del gigante, trabajo más rudo y peligroso. + +Armados de un sable corvo que llevaban sostenido entre los dientes, iban +trepando por las laderas del cráneo, agarrándose á los haces de cabellos +como si fuesen los matorrales de una montaña. Luego, apoyándose +solamente en una mano y blandiendo la cimitarra con la otra, daban +golpes á diestro y siniestro en la espesa vegetación. Este trabajo +divirtió más al público que el anterior, á causa de la destreza de los +trepadores y del peligro que arrostraban. Podían matarse si perdían pie +á tan enorme altura. + +Un gran personaje distrajo momentáneamente la atención de los curiosos. +Se abrió ancho camino en la muchedumbre para dejar paso hasta el espacio +descubierto á un carruajito de dos ruedas, en figura de concha, tirado +por tres esclavos melancólicos que llevaban por toda vestidura un trapo +en torno á sus vientres. Estas bestias humanas iban guiadas por una +mujer, seca de cuerpo, con nariz aquilina, ojos imperiosos y un látigo +en la diestra. La corona de laurel que adornaba sus sienes sirvió para +que la reconociesen hasta aquellos que habían llegado recientemente á la +capital. + +--Es Golbasto; es el poeta--decían todos mirándola con admiración. + +Ella atravesó el gentío sonriendo protectoramente como un dios, pasó +igualmente entre los oficiales hembras, que la saludaban como á una +gloria nacional, y consideró que debía colocarse por su rango á la +cabeza de todos los vehículos privilegiados, ó sea junto á las piernas +del gigante. + +Las gentes distinguidas dejaron de mirar al Hombre-Montaña para fijarse +en el gran poeta, y esto hizo que Golbasto creyese necesario murmurar +algunas palabras, como si fueran dirigidas á ella misma, para +corresponder al homenaje mudo de sus admiradores. Sus ojos, +acostumbrados á las vertiginosas alturas de la sublimidad ideal, se +remontaron por los perfiles de la masa grosera del gigante hasta llegar +á la cúspide donde trabajaban los barberos hembras. + +--¡Qué audacia! ¡Qué seguridad!--dijo con una voz cantante que parecía +exigir acompañamiento de liras--. Únicamente las mujeres son capaces de +realizar un trabajo tan arriesgado. + +Así como los barberos iban cortando la vegetación capilar, la +amontonaban en haces, atando éstos con un cabello suelto, lo mismo que +si fuesen gavillas de trigo. Ya eran tantos, que los segadores se movían +con dificultad, y uno de ellos empujó involuntariamente uno de los +haces, haciéndolo rodar por las laderas del cráneo. + +Gritó, agitando su sable, para avisar el peligro; pero la pesada gavilla +fué más rápida que su voz, y vino á caer sobre la poetisa, doblándola +bajo su fardo asfixiante. Corrieron á salvarla los oficiales que habían +echado pie á tierra y muchos de los curiosos privilegiados. La gloriosa +mujer daba chillidos creyéndose herida de muerte, y la muchedumbre, á +pesar de su admiración, acabó por reir de ella con alegre irreverencia. + +Al verse sentada otra vez en su carruaje, libre de aquella avalancha +fustigadora, igual á un haz enorme de cañas, el susto que había sufrido +se convirtió en orgullosa cólera. + +--¡Animal grosero!--gritó enseñando el puño á Gillespie, como si éste +fuese el autor del atentado contra su divina persona--. +¡Hipopótamo-Montaña!... ¡Hombre habías de ser!... ¡Y pensar que un gran +pueblo se interesa por ti!... + +Enardeciéndose con sus propias palabras, dió un fuerte latigazo á una de +las pantorrillas del gigante. Después envolvió en otro latigazo á sus +tres corceles humanos, y éstos, que conocían el idioma de la +flagelación, salieron al trote, haciendo pasar el carruajito entre la +muchedumbre. + +La agresividad de la poetisa casi originó una catástrofe. + +El Hombre-Montaña, al sentir el escozor del latigazo en una pantorrilla, +se llevó á ella ambas manos, inclinándose. Los que trabajaban en la +cúspide de su cráneo perdieron el equilibrio, agarrándose á tiempo á las +fuertes malezas capilares para no derrumbarse de una altura mortal. Dos +hombres forzudos que estaban sobre un hombro cayeron de cabeza, y se +hubieran hecho pedazos en el suelo de no quedar detenidos por un pliegue +de la enorme lona que cubría el pecho del gigante. + +La escala apoyada en una de sus rodillas perdió el equilibrio, +derribando de sus corceles á tres de los jinetes barbudos y dejándoles +mal heridos. Varios de sus compañeros desmontaron para llevarlos al +hospital más próximo. + +Descendieron los barberos de la cabeza del gigante, declarando terminada +la operación. La caballería dió una carga para ensanchar el trozo de +terreno libre y que el Hombre-Montaña pudiera levantarse, volviendo á su +vivienda sin aplastar á los curiosos. + +Así terminó el trabajo barberil, y la muchedumbre empezó á retirarse +satisfecha de lo que había visto y proponiéndose volver á presenciarlo +tan pronto como lo anunciasen los periódicos. + +Comió Gillespie á mediodía, sin que el profesor Flimnap apareciese sobre +su mesa. Varias veces giró su vista en torno, buscando al hombrecito de +vestiduras femeniles que tan semejante era á él. Alcanzó á distinguir en +diversos lugares de la Galería, entre los esclavos ligeros de ropas que +formaban su servidumbre, otros varones encargados de labores menos rudas +y que iban con trajes de mujer, lo mismo que el protegido del profesor +Flimnap. Pero sentado á la mesa como estaba, por más que puso la lente +aumentadora ante uno de sus ojos, no pudo reconocer al tal joven en +ninguno de los hombres envueltos en velos que pasaban por cerca de él, +ni tampoco entre los que se movían en el fondo del edificio, donde +estaban las enormes despensas para su manutención. + +Deseoso de verle, empezó á gritar lo mismo que en la mañana, seguro de +que el traductor vendría en su auxilio. + +--¡Profesor Flimnap!... ¡Que busquen al profesor Flimnap! + +Los numerosos pigmeos se miraron inquietos al oir este trueno que hacía +temblar el techo, profiriendo palabras incomprensibles. Al fin, por uno +de los cuatro escotillones que daban salida á los caminos en rampa +arrollados en torno á las patas de la mesa, vió aparecer al mismo +hombrecillo que le había hablado horas antes. + +Llegaba con el rostro oculto por sus tocas, y sin esperar á que +Gillespie le preguntase, explicó á gritos la larga ausencia de Flimnap. +Este había tenido que salir en las primeras horas de la mañana para la +antigua capital de Blefuscú, pero volvería al día siguiente. Con las +máquinas voladoras era fácil dicho viaje, que en otras épocas exigía +mucho tiempo. El gobierno municipal de la citada ciudad le había llamado +urgentemente para que diese una conferencia sobre el Hombre-Montaña, +explicando sus costumbres y sus ideas. + +--Esta conferencia--terminó diciendo el pigmeo--se la pagan +espléndidamente, y como el doctor es pobre, no ha creído sensato +rechazar la invitación. Parece que en otras ciudades importantes desean +oirle también, y le retribuirán con no menos generosidad. Celebro que el +ilustre profesor gane con esto más dinero que con sus libros. ¡Es tan +bueno y merece tanto que la fortuna le proteja!... + +Pero Gillespie no sentía en este momento ningún interés por su primitivo +traductor. Lo que le preocupaba era enterarse de la verdadera +personalidad del hombrecillo que tenía ante él. + +Como si adivinase sus deseos, apartó el joven los velos que le cubrían +el rostro, y Gillespie se llevó inmediatamente á un ojo la lente +regalada por Flimnap. + +Pudo ver entonces con dimensiones agrandadas, casi del tamaño de un +hombre de su especie, á este pigmeo tan interesante para él. Era, +efectivamente, un Edwin Gillespie igual al que meses antes vivía en +California, pero grotescamente disfrazado con vestiduras femeniles. El +gigante, después de contemplar tan maravillosa semejanza, dejó sobre su +mesa la gran rodaja de cristal y puso un gesto severo, como si +pretendiese intimidar al hombrecillo. + +--¿Se ha fijado usted--le dijo--en la semejanza que existe entre +nosotros dos? + +--Sí, gentleman; al principio fué para mí un presentimiento más que una +realidad. Las facciones de usted resultan tan enormes para nuestra +vista, que la tal semejanza parecía diluirse en el espacio, y mis ojos +no llegaban á abarcarla. Pero el doctor Flimnap tuvo la atención de +prestarme una mañana la lente que usa, y pude apreciar el rostro de +usted como si fuese el de un hombre de mi especie. Le confieso que +nuestro parecido me causó un asombro igual al que usted muestra ahora. + +Gillespie, que después de su primera extrañeza empezaba á sentirse algo +ofendido por el hecho de que este animalejo humano se atreviese á +parecerse á él, dijo con brusquedad: + +--¿Quién es usted?... ¿Cómo se llama?... + +--Mi nombre es Ra-Ra, y en cuanto á familia, tuve una en otro tiempo y +fué de las más ilustres de este país; pero ahora me conviene no +acordarme de ella. + +Hubo tal expresión de melancolía en la voz del pigmeo al decir esto, que +Gillespie no se atrevió á insistir acerca de su familia, y dió otro +curso á su curiosidad. + +--¿Cómo sabe usted el inglés? ¿Se lo ha enseñado el profesor Flimnap? + +--No; me lo enseñó mi madre, que lo hablaba tan bien como el doctor. En +mi familia era tradicional el conocimiento de esta lengua. El profesor +Flimnap se interesa por mí porque conoció á mi madre y á otros de mi +casa. Pero como el hecho de haber sido amigo de los míos casi representa +un delito, el doctor me protege ocultamente y nunca habla de mis padres. + +Calló un instante, como si las tristezas de su vida anterior le +impusieran silencio. Pero vió tal curiosidad en las pupilas del coloso, +que al fin siguió hablando. + +--Yo vivía oculto: mi existencia era azarosa; de un momento á otro iba á +caer en manos de los enemigos implacables de mi familia, y en tal +situación llegó usted á este país. El profesor Flimnap se ha convertido, +desde entonces, en un personaje que puede emplear á mucha gente en el +servicio del Gentleman-Montaña, y me llamó, dándome la dirección de los +hombres encargados del lecho y la despensa de usted. En este edificio, +que sólo depende del profesor y del Comité presidido por él, me +considero más seguro que si viviese en el Paraíso de las Mujeres. + +Gillespie seguía mostrando la misma curiosidad en sus ojos, pues las +palabras del pigmeo no llegaban á satisfacerla. + +--¿Y por qué lo persiguen á usted?--preguntó--. ¿Quiénes son sus +enemigos? + +--Ya le he dicho que me llamo Ra-Ra, pero este nombre significa muy poco +para el que no conozca la historia de nuestro país. El generalísimo +Ra-Ra fué el más importante de los caudillos del emperador Eulame. A él +debió éste sus mayores victorias. El generalísimo Ra-Ra fué mi abuelo. +Cuando las mujeres hicieron lo que ellas llaman la Verdadera Revolución, +mi glorioso ascendiente, á pesar da su vejez y de su historia heroica, +fué desterrado á una isla desierta, cerca de la gran barrera de rocas y +espumas, creada por los dioses, que nadie se atreve á pasar. Allí murió +al poco tiempo. + +Mi padre, que también era general, anduvo vagabundo por toda la +República, ocultando su nombre y dedicándose á los más bajos oficios +para poder vivir. En esa época de miseria, la madre del profesor Flimnap +y el mismo profesor, que sólo tiene diez años más que yo, protegieron á +mi madre. Abreviaré el relato de nuestras desventuras. Mi padre murió, +mi madre murió también poco después, y yo, gracias al profesor, conseguí +que no me dedicasen á los trabajos forzosos, como tantos otros +desdichados de mi sexo. + +No quise ser una máquina de músculos, pero tampoco me plegué á lo que +exigía de mí el nuevo régimen para convertirme más adelante en la esposa +masculina de cualquiera de las mujeres triunfadoras. Flimnap me llevó á +vivir con él por algún tiempo, asegurando que yo era sobrino suyo. +¡Ojalá no hubiese entrado nunca en la Universidad Central!... Hice allí +amistades que sólo han servido para complicar mi vida, dándola mayor +tristeza.... Pero no; me arrepiento de lo que acabo de decir. La única +satisfacción de mi existencia, la sola razón de que aún siga viviendo, +proceden de una amistad que contraje durante mi época universitaria. + +Luego mi conducta causó muchos disgustos al bondadoso Flimnap, y me +obligó á huir de su lado. Yo sabía lo que un hombre no debe saber en +este país. Conozco cosas que el gobierno de las mujeres necesita +mantener secretas y que representan un peligro de muerte para aquel que +las aprende. + +Calló Ra-Ra, como si le turbasen los pavorosos recuerdos de su vida de +perseguido; pero el gigante tenía los ojos fijos en él, animándole á que +continuase su historia. + +--Con usted, gentleman, me atrevo á hablar de lo que no hablaría con +ninguno de mi especie. Este parecido inexplicable que nos une, á mí tan +pequeño y á usted tan enorme y poderoso, me inspira confianza. Además, +¿qué interés puede tener usted en perderme? Los dos pertenecemos al +mismo sexo; usted es hombre, y no creo que encuentre muy aceptable el +gobierno de las mujeres. + +Ya conocerá usted más adelante lo que es ese gobierno. Todas ellas aman +lo nuevo, y como la llegada de usted está reciente, encuentran todavía +cierto interés á su persona. Pero cuando transcurra algún tiempo, ¡quién +sabe si su suerte será peor que la mía!... + +A pesar de todo lo que le cuente el bondadoso y entusiasta Flimnap, este +gobierno se muestra cruel con frecuencia, y el pueblo femenil es más +inconstante que el de los hombres en sus entusiasmos y sus adoraciones. +Yo soy de los pocos que conocen la verdad, y por lo mismo veo la tiranía +femenina tal como es. + +Se interrumpió un momento para mirar con inquietud en torno de él. No +vió á nadie en la vasta planicie da la mesa; pero, á pesar de esto, le +molestaba tener que expresarse á gritos para que le entendiese el +gigante. + +Ninguno de la servidumbre hablaba inglés, pero temió que anduviese por +debajo de la mesa algún universitario vagamente conocedor del idioma y +se apresurase á llevar una delación al Comité encargado de suprimir +todos los recuerdos del viejo régimen. + +El gigante, para tranquilizarle, lo tomó de nuevo sobre la palma de una +mano, subiéndolo hasta la altura de sus ojos. Allí, Ra-Ra, á caballo en +un dedo y con las piernas colgantes, pudo continuar su relato. + +--Yo supe la verdad sobre los tiempos anteriores al gobierno de las +mujeres por los documentos de mi familia. Mi padre dejó á mi madre un +cuaderno en el que había descrito cómo era la vida antes de lo que +llaman la Verdadera Revolución, y cómo el mundo, gobernado por los +hombres, resultaba mejor y más noble que el mundo actual. + +El cuaderno estaba redactado en inglés, que era la lengua sabia en los +tiempos de Eulame, la que empleaban sus generales para los estudios +secretos, la que mi abuelo había enseñado á mi padre y éste y mi madre +me enseñaron á mí. Gracias á estar escrito en un idioma sagrado no +pudieron enterarse de su contenido las gentes ordinarias entre las +cuales pasó mi padre sus últimos años. + +Mi madre nunca quiso dejármelo leer. La pobre adivinaba que su lectura +acabaría con mi tranquilidad, haciéndome infeliz por todo el resto de +mis años. Al morir ella lo recogí como única herencia, y sin saber por +qué, á impulsos de un confuso instinto, no quise enseñárselo al profesor +Flimnap. + +Recuerdo aún las impresiones que experimenté cuando, viviendo al lado +del doctor, leí por primera vez sus páginas. La verdad me deslumbró: un +mundo nuevo fué abriéndose ante mis ojos. Era mentira que las mujeres +hubiesen gobernado siempre el mundo; su triunfo databa de algunos años +nada más. En cambio, ¡qué historia tan enorme y tan gloriosa la de la +dominación masculina!... + +A partir de aquel momento mostré la terrible franqueza de los neófitos. +Como poseía la verdad, consideraba necesario proclamarla á gritos, y +bastó que un día, conversando con varios estudiantes hembras, dijera +solamente una pequeña parte de lo que yo sabía, para que cayese sobre mí +una serie de persecuciones que aún no ha terminado. + +Momaren, el Padre de los Maestros, habló indudablemente del nieto de +Ra-Ra al _Comité de supresión del antiguo régimen._ Es un Consejo +secreto, que desde los tiempos de mi padre persigue todo aquello que +puede hacer recordar las épocas pasadas, anulándolo con una crueldad +fría ó implacable. + +Tuve que huir, y he llevado hasta el presente una existencia vagabunda y +aventurera. De vez en cuando la bondad de Flimnap me ha protegido. En +los últimos días mi situación era angustiosa. El temible Consejo había +averiguado por sus espías que yo estaba de vuelta en Mildendo, ó sea lo +que llaman las triunfadoras Ciudad-Paraíso de las Mujeres. Varias veces +estuve á punto de caer en manos de sus agentes. Si esto ocurre alguna +vez, me llevarán á morir en un islote inmediato á la gran barrera, como +murió mi abuelo. Pero la intervención de Flimnap sirvió, como ya dije, +para que yo encontrase un refugio aquí, donde me considero casi seguro. + +Tal vez se preguntará usted, gentleman, por qué razón vuelvo á la +capital y me empeño en vivir en ella, estando aquí el terrible Consejo +que me persigue. Nuestra vida nunca es rectilínea ni la gobierna la +lógica. En el país de los Hombres Montañas es posible que ocurra lo +mismo. Los hombres tenemos un corazón que es á la vez el origen de +nuestras desdichas y de nuestras felicidades. No podemos existir sin la +mujer, y vamos allá donde ella vive, aunque esto equivalga á marchar al +encuentro del peligro. + +Gillespie miró con nuevo interés al pigmeo. ¡Quién podía sospechar que +este animalejo tuviese unos sentimientos iguales á los suyos!... Le +pareció verse á sí mismo cuando se lamentaba á solas en Los Ángeles, +después de la desaparición de miss Margaret. + +La melancolía de Ra-Ra se transmitió á él. La imagen de su novia +americana pasó por su recuerdo con tal intensidad, que hasta creyó verla +corporalmente, aspirando su perfume. Pero á continuación cayó en una +tristeza desesperada al contemplarse en este país inverosímil, sometido +á una esclavitud ridícula, sujeto á los caprichos de una humanidad +inferior. + +Le tembló la mano á causa de tales emociones, y Ra-Ra tuvo que apretar +sus piernas sobre el dedo que le servía de asiento y agarrarse á él para +no caer. + +Como Gillespie deseaba olvidar su propia situación, siguió haciendo +preguntas para conocer toda la historia del pigmeo. + +--¿Y cómo ha podido usted seguir vagando por esta tierra sin caer en +manos de sus enemigos?... ¿Cómo logró mantenerse sin trabajar? + +Ra-Ra, á pesar de la altura inaccesible en que se hallaba, bajó aún más +la voz para decir misteriosamente: + +--No soy yo el único que en este país conoce la verdad. Flimnap le contó +el otro día, según creo, que los hombres ya no se muestran tan cobardes +como al principio de la dominación femenina. Se sublevan contra el +despotismo de las mujeres; quieren una existencia propia; desean «vivir +su vida», como dicen los muchachos más rebeldes. Hasta hace poco tiempo +esto era un simple anhelo de emancipación, indeterminado y declamatorio, +que únicamente producía conflictos dentro de las familias. Los +periódicos lo llaman el «varonismo», riéndose de él. + +Pero yo, en los últimos años, he ido de ciudad en ciudad visitando los +clubs de hombres y otras asociaciones secretas del «partido masculista». +En mis conferencias les he hecho conocer el cuaderno que dejó mi padre. +Reproducido por prensas clandestinas circula hoy ocultamente, y es leído +como el libro sagrado del porvenir. + +Miles y miles de hombres entusiastas, entre los cuales hay muchos que +son esposas é hijas de altos funcionarios, se han encargado de +mantenerme y ocultarme en mis excursiones de propaganda. Mi deber me +ordena continuar estos viajes, pero los hombres nos dejamos esclavizar +por el amor mucho más que las hembras, le concedemos mayor importancia, +y yo hago traición á mi causa para vivir en esta capital, completamente +inactivo durante algunas semanas, con la esperanza de poder hablar á una +mujer. + +Como si necesitase buscar una excusa á sus actos, Ra-Ra añadió: + +--Pero aunque yo permanezca sin hacer nada, no por esto descansan mis +compañeros. Hay entre nosotros hombres de ciencia que se dedican á +peligrosos estudios; jóvenes abnegados que visitan los barrios populares +para hablar á los embrutecidos siervos que ayudan con sus músculos á +esta sociedad y conseguir que despierte en sus confusas inteligencias el +orgullo del sexo. Contamos, además, con varones respetables y de gran +talento que organizan silenciosamente las fuerzas de una rebelión +futura. + +Gillespie quedó asombrado por estas revelaciones. + +--Comprendo, amigo Ra-Ra, que le busquen con tanto ahinco las señoras +del Consejo secreto. Resulta usted más terrible de lo que parece con su +túnica y sus velos de mujer. Ya le veo siendo llevado á morir en un +peñón, sin agua y sin comida, cerca de la gran barrera de los dioses, si +es que yo no le oculto antes en uno de mis bolsillos. Pero ¿por qué se +muestran ustedes tan adversarios del gobierno femenil?... Según dice el +profesor Flimnap, ya no hay guerras ni puede haberlas; las mujeres +administran la fortuna pública con economía; no se nota la miseria ni la +mortalidad de otros tiempos; tampoco hay gobernantes ladrones. ¿Qué más +pueden desear los hombres?... + +Ra-Ra, cediendo á sus hábitos de propagandista, se puso de pie sobre la +mano del gigante para hablar con un ardor de tribuno. + +--Queremos la libertad; queremos una vida interesante; la embriaguez del +peligro; en una palabra, la gloria. + +Deseo ser justo con mis enemigos y reconozco como verdad todo lo dicho +por el profesor. Las mujeres administran bien, su gobierno es el de una +buena dueña de casa que toma con exactitud la cuenta á su cocinera. Las +gentes tal vez comen mejor y viven más tranquilas que en otras épocas; +ya no hay guerras.... Estamos de acuerdo. + +Pero el mundo se aburre de un modo mortal. No ocurre nada, nadie sueña, +nadie aspira á cosas imposibles, nadie comete imprudencias. La vida se +extiende ante los ojos como un inmenso campo de plantas alimenticias, en +el que no hay una flor que resulte inútil ni un pájaro que deje de ser +comestible. + +Nosotros queremos que el mundo vuelva á su antigua existencia. La vida +es monótona sin aventuras, sin héroes, y no vale la pena de ser vivida +si le falta el condimento del peligro. La amenaza de una muerte +inmediata da mayor sabor á los deleites presentes. Queremos la guerra, +con sus acciones esforzadas y sus abnegaciones sublimes entre compañeros +de armas; queremos la resurrección de las virtudes grandiosas y crueles +que forman el heroísmo. + +Usted debe reconocer como yo, gentleman, que únicamente las mujeres +pueden aceptar esta vida de ave de corral, en la que el deseo de vivir +en paz ahoga todo sentimiento noble y elevado, en la que los cacareos +domésticos constituyen la función intelectual de la mayoría. No; +nosotros deseamos conocer, como los hombres de otros tiempos, el vino y +la guerra, los dos placeres divinos de los humanos; queremos vivir en un +minuto todo un siglo de angustias y de orgullos. + +¿Quién puede conformarse con esta sociedad que todos los días vive del +mismo modo y al que tiene sed le ofrece agua ó leche?... Venga á +nosotros el alcohol, que hace soñar cosas grandes y es padre del +heroísmo. Venga á nosotros la guerra, madre de las esforzadas +acciones.... + +En cuanto á mí, gentleman, lo que deseo con más vehemencia es poder +meterle por la cabeza á Momaren, Padre de los Maestros, esta túnica y +estos velos que ahora me cubren, arrebatándole á él para siempre los +pantalones. + + + + +VIII + +En el que el Padre de los Maestros visita al Hombre-Montaña + + +Cuando el profesor Flimnap regresó de su viaje á la antigua capital de +Blefuscú, fué sin pérdida de tiempo á visitar al gigante para darle +excusas por su ausencia. + +Vivía en perpetuo asombro á causa de la enorme gloria que había caído +sobre él, con acompañamiento de ganancias no presentidas ni aun en sus +momentos de mayor ilusión. De todas las grandes ciudades le llegaban +proposiciones para que fuese á relatar ante auditorios de muchos miles +de personas sus pláticas con el Hombre-Montaña y lo que había podido +averiguar acerca de las costumbres del remoto país de los gigantes. + +Los libreros, que nunca habían querido vender sus pesados volúmenes +sobre problemas filológicos é históricos, le pedían ahora que los +enviase en grandes fardos, aprovechando la primera máquina voladora que +saliese para el lugar de su establecimiento. + +Hasta los más grandes diarios, siempre ignorantes de la existencia de +Flimnap, pues se abstenían sistemáticamente de publicar su nombre, le +solicitaban ahora como colaborador, dejando á su arbitrio el fijar la +retribución por sus escritos. + +--Todo esto lo debo á usted, gentleman--decía con entusiasmo, mirándole +á través de su lente--.¡Si hubiese visto anoche con qué interés +escucharon la descripción que hice de su persona más de veinte mil +mujeres!... + +Y para que olvidase su abandono del día anterior iba describiéndole el +aspecto del enorme público y las salvas de aplausos con que fueron +acogidos sus períodos más elocuentes. + +--Gracias á usted--continuaba--soy célebre y tal vez sea rico. ¡Quién +sabe si usted se enriquecerá también, como nunca lo hubiese conseguido +allá en su país! + +El buen profesor sentía despierta ahora su ambición, viéndolo todo con +proporciones exageradas. Una mujer de negocios de la capital le había +hablado aquella mañana de una empresa de ganancias fabulosas. Si el +Consejo Ejecutivo dejaba en libertad por algunos meses al +Hombre-Montaña, ésta y el profesor podían realizar una excursión por +toda la República dando conferencias. Flimnap haría un relato de cuanto +supiera sobre el pasado y las costumbres de su gigantesco amigo, y éste +se mantendría á su lado para contestar con reverencias á las +aclamaciones de la muchedumbre. La financiera prometía una verdadera +fortuna para los dos como resultado del viaje. + +Estaba tan seguro el profesor de una ganancia pronta y considerable, que +hasta había encargado para él una máquina terrestre en forma de lechuza, +aunque más pequeña que la que le prestó en diversas ocasiones el Padre +de los Maestros. + +A la mañana siguiente de su vuelta de la antigua capital de Blefuscú se +presentó con un nuevo regalo para el coloso. Su amigo el profesor de +Física, que apenas si se acordaba ya del accidente maternal de pocos +días antes, le había fabricado un aparato para que Gillespie pudiese +escuchar considerablemente agrandados los ruidos que resultan ordinarios +en la vida de los pigmeos. + +Era un cilindro de cristal no más grande que una uña del Hombre-Montaña. +Al penetrar en la oreja aumentaba considerablemente su capacidad +auditiva, haciendo oir la voz de los hombrecillos aunque éstos hablasen +quedamente. + +Apenas lo puso Gillespie en el pabellón de uno de sus oídos, la Galería, +que ordinariamente estaba en silencio para él, se pobló de murmullos y +gritos. Ya no vió agitarse á los pigmeos en torno de sus extremidades, +como si fuesen mudos y sólo hablasen por señas; hasta de los términos +más apartados del edificio le llegaron olas rumorosas semejantes á los +murmullos que agitan los bosques, distinguiendo en ellas las palabras +ininteligibles que profería su numerosa servidumbre. + +--De este modo, gentleman--dijo el profesor--, podré conversar con usted +sin tener que levantar mucho la voz, lo mismo que si hablase con un ser +de mi especie. A veces siento el deseo de comunicarle cosas muy +importantes para mí, cosas íntimas, cosas tiernas de la amistad, y no me +atrevo. ¿Quién sabe si algún universitario conocedor de nuestro idioma +vaga por debajo de la mesa y puede oirnos?... Ahora, como podré hablar +en voz discreta, tal vez me atreva á decir lo que pienso con algo más de +libertad. + +El profesor dijo las últimas palabras mostrando una timidez de muchacha, +lo que dió á su respetable persona cierto aspecto grotesco. Pero tuvo +que abandonar pronto esta actitud para ocuparse de un asunto más +importante que motivaba su visita matinal. Si lo había olvidado al +principio, era á causa de la emoción que sentía siempre al hablar á +solas con el gigante. + +--Gentleman--dijo--, tengo que darle una buena noticia. El Padre de los +Maestros, que rara vez se digna visitar á los personajes más importantes +de nuestra República, vendrá esta tarde á verle. No habla bien nuestro +idioma y lo lee también con cierta vacilación; pero yo estaré presente +para servir de traductor entre los dos. Quiso en el primer momento que +la entrevista fuese en la Universidad, y para ello habría tenido usted +que entrar en el edificio pasando una pierna por encima de los tejados, +y después la segunda pierna, hasta quedar de pie en el patio central. +Pero el arquitecto universitario se ha opuesto, temiendo por la +integridad de los techos, que son algo viejos. Seguramente se habría +llevado usted con sus rodillas algunos aleros, y en este momento la +Universidad no está para nuevos gastos. Como Momaren es amigo del +gobierno, el implacable Gurdilo se opone en el Senado á todo proyecto de +aumento de nuestra subvención. Además, yo he demostrado al Padre de los +Maestros que es mucho más cómodo subir en su litera hasta lo alto de +esta mesa, donde podrá conversar con el Gentleman-Montaña horas enteras. +También resulta mejor para usted que obligarle á permanecer encogido en +un patio, sin atreverse á hacer el más leve movimiento por miedo á +irrogar perjuicios costosos. + +Gillespie aceptó con gusto la visita. Había oído hablar tantas veces á +su traductor de la influencia omnipotente del Padre de los Maestros y de +su inmensa sabiduría, que consideró interesante conocer á tan alto +personaje. Además se acordó de Ra-Ra y del odio concentrado y misterioso +que mostraba contra el ilustre Momaren. + +--Debe usted no olvidar--continuó Flimnap--que nuestro jefe es un gran +poeta, el segundo poeta nacional, el que figura después de Golbasto, +aunque este versificador sublime, cuando sufre algún apuro pecuniario ó +desea un empleo para alguna amiga suya, no tiene inconveniente en +declarar á gritos que Momaren es mil veces superior. Yo di á leer al +Padre de les Maestros las poesías inglesas que encontré en su cuaderno +de bolsillo. Las traduje á nuestro idioma, y creo que no resultan mal. +Si lo dudase, me hubiese convencido anteanoche de que la traducción es +buena viendo el entusiasmo con que acogió su lectura el inmenso público +de mi conferencia. + +Ahora, gentleman, en justa reciprocidad, espero que usted se dignará +leer otra traducción que he hecho de las poesías de mi eminente jefe +pasándolas del idioma nacional al inglés. + +En vista de la conformidad del gigante, el catedrático fué hasta el +borde de la mesa dando órdenes á gritos, y los atletas que maniobraban +la grúa para subir los alimentos pusieron en actividad otra vez el plato +que servía de ascensor. Una vez llegado éste arriba, seis de los hombres +forzudos cargaron con un libro del mismo tamaño que el cuaderno empleado +por Gillespie para sus notas. + +Tenía el volumen unas tapas multicolores, cubiertas de diversas piezas +de cuero formando mosaico. Sus hojas eran de triple pergamino, y las +traducciones de Flimnap habían sido trazadas con brochas gordas, dando á +cada letra el tamaño de la cabeza de un habitante del país. + +Gillespie, poniéndose la rodaja de cristal sobre uno de sus ojos, empezó +á leer. Los atletas sostenían abierto el libro con visible esfuerzo, +pues resultaba este trabajo una empresa digna de su vigor. Mientras +tanto, Flimnap iba pasando las hojas y daba explicaciones para que su +amigo no tuviese la menor duda sobre el texto. + +--¿Qué le parecen estos versos, gentleman?--preguntó cuando estaban ya +en la mitad del volumen. + +Hizo Gillespie un gesto evasivo. Machas de las imágenes del poeta no +podía comprenderlas, aun después de las aclaraciones del traductor. +Otras le parecían extravagantes, y tuvo que hacer esfuerzos para no +saludarlas con una carcajada. Pero temiendo molestar al buen Flimnap, se +apresuró á decir: + +--Me parecen excelentes. Lo único que me extraña es ver en la mayor +parte da estos versos algo así como una decepción amorosa, una +melancolía de pasión sin esperanza. ¡Quién hubiese creído que el +respetable Padre de los Maestros fuera capaz de tan frívolos +sentimientos!... + +El profesor sonrió levemente. + +--Ha acertado usted, gentleman. El ilustre Momaren ha sido joven, como +todos, y guarda la tristeza de un gran desengaño amatorio. Por eso +muchos considerarnos á Golbasto como el primero de nuestros poetas +heroicos y á Momaren como el más exquisito de nuestros poetas de +amor.... Yo quisiera que usted le manifestase esta tarde la admiración y +el entusiasmo que ha sentido al leer sus versos. Piense que es mi jefe; +piense que tan poderoso personaje ha ordenado la producción de este +hermoso volumen sólo por serle grato, haciendo trabajar en él durante +cuatro días á todos los pintores y encuadernadores que dependen de la +Universidad, y piense finalmente que el Padre de los Maestros es quien +puede influir sobre los altos señores del Consejo Ejecutivo para que le +permitan viajar por toda la República acompañándome en mis conferencias, +medio seguro de que los dos ganemos riquezas enormes. + +Prometió Edwin á su traductor cumplir exactamente tales recomendaciones, +y después de la comida de mediodía aguardó, con los codos en la mesa y +la cabeza entre las manos, la llegada del jefe de la Universidad y su +cortejo. + +Durante tan larga espera se entretuvo escuchando, gracias á su aparato +auditivo, los gritos y las canciones de los servidores, que se movían +como insectos en el fondo de la Galería. Después que toda esta gente +hubo comido cerca de las cocinas, el estrépito fué en aumento, +cortándose de vez en cuando el vocerío de los pigmeos con las órdenes +que gritaban sus diversos jefes. Al fin se cansó de este zumbido de +colmena en desorden, y sacándose de la oreja el microfónico aparato, +quedó envuelto en un dulce silencio, estremecido apenas por lejanos é +indefinibles murmullos. + +Se iba adormeciendo Gillespie, cuando le estremeció un gran ruido de +muchedumbre, haciéndole volver á la realidad. + +Vió cómo una masa de curiosos formaba semicírculo en torno á la fachada +de cristal del edificio, completamente abierta, que le servía á él para +entrar y salir. + +Numerosos jinetes contenían á estos curiosos para que dejasen paso +franco al ilustre visitante. + +Avanzó primeramente un grupo de doctores jóvenes, que eran muchachas en +traje masculino, llevando como único emblema de su grado el gorro +universitario. Algunas de ellas, esbeltas y gallardas, tenían un andar +marcial que revelaba su afición á los deportes, pero las más mostraban +cierto parentesco físico con el doctor Flimnap. Las había enjutas de +cuerpo, con un gesto ácidamente triste, como si el fuego del saber +hubiese consumido en su interior toda gracia femenina. Otras eran +gruesas, pesadas y miopes, contemplándolo todo con asombro infantil, lo +mismo que si hubiesen caído en un mundo extraño al levantar su cabeza de +los libros. + +Detrás de este escuadrón estudioso apareció la litera en forma de +lechuza, dentro de la cual iba el ilustre Momaren. El profesor Flimnap +marchaba junto á la portezuela de la derecha, conversando con su ilustre +jefe, honor público gozado por primera vez, que le hacía caminar +titubeante, con el rostro empalidecido por la emoción. Cerraban la +marcha graves matronas universitarias, con togas negras. Todas ellas +ostentaban en sus birretes los varios colores de las catorce Facultades +que clasifican la sabiduría entre los pigmeos. + +El cortejo fué desapareciendo lentamente bajo la mesa. Sintió el gigante +una ruidosa agitación junto á sus pies, pero hizo esfuerzos por +mantenerlos inmóviles, temiendo provocar una catástrofe. La avalancha de +visitantes se había fraccionado para tomar los cuatro caminos en espiral +arrollados á las patas de la mesa. + +Gillespie vió surgir por los escotillones á muchos servidores suyos, +hombres y mujeres, que se colocaron en uno de los lados de la planicie +de madera, esperando órdenes. Luego fueron saliendo de dos en dos los +doctores jóvenes, yendo á situarse en el borde de la mesa, frente al +gigante. Muchos de ellos llevaban lentes de disminución para examinarlo +detenidamente. Otros, los más gallardos y de buen ver, reían y se +empujaban con el codo, mirando á ojos simples la cara de Gillespie y +haciendo suposiciones sobre sus enormidades ocultas, que provocaban el +escándalo y la protesta de sus compañeras más graves y virtuosas. + +Apareció, al fin, la litera del Padre de los Maestros, sostenida por +ocho universitarios jóvenes, que jadeaban sudorosos después de esta +ascensión en espiral. Se abrió la portezuela de la caja portátil y salió +Momaren, con su birrete de cuatro borlas y una toga de cola larguísima, +que se apresuraron á sostener dos aprendices de profesor. + +Fué avanzando solemnemente sobre la mesa, y detrás de sus pasos todo el +acompañamiento final de graves doctores, que no ocultaban las arrugas y +las canas de sus rostros matroniles. + +El profesor Flimnap corrió á colocar en el centro de la mesa un sillón, +que era el mismo que él había ocupado al dar al gigante su lección de +Historia. El alto personaje se sentó en él, teniendo á un lado al +obsequioso traductor. Todo el cortejo universitario permaneció detrás, +rígido y en profundo silencio, esperando que sonase la voz autorizada +del maestro de los maestros. Hasta los doctores revoltosos cesaron en +sus risas juveniles y sus atrevidos comentarios al sentarse Momaren. + +Este se llevó á un ojo la lente facilitada por Flimnap, y al ver de +cerca el rostro del gigante, reducido casi á las proporciones de un ser +de su misma especie, no pudo reprimir un movimiento de sorpresa. Quedó +contemplándole con una expresión reflexiva que revelaba intenso trabajo +mental. Al fin murmuró, dirigiéndose á Flimnap, pero sin apartar su +mirada del gigante: + +--¿A quien se le parece, profesor?... Yo he visto esta cara en alguna +parte.... No puedo recordar con exactitud, pero es absolutamente igual á +una persona que he visto muchas veces.... ¿Quién será? + +Flimnap murmuró palabras vagas para excusar su ignorancia. Lamentaba no +poder ayudar á su ilustre jefe en este trabajo de la memoria. Pero +aunque su voz era reposada y su gesto tranquilo, la inquietud hizo +correr por su cuerpo ondas nerviosas de diversas temperaturas. Sabía +perfectamente á quién se asemejaba el gigantesco gentleman, pero tuvo +buen cuidado de no revelarlo al Padre de los Maestros. + +Por su parte, Gillespie se mostraba tan impresionado como el traductor. +Al ver que el poderoso visitante se ponía un vidrio ante un ojo para +conocerle con más exactitud, él creyó del caso hacer lo mismo, por +cortés reciprocidad. + +Tomó la gran redondela de cristal que estaba sobre la mesa, y al +colocarla en uno de sus ojos fué tal su emoción, que faltó muy poco para +que el disco duro y transparente cayese como un proyectil, matando á +varios doctores del cortejo. + +--Debo estar soñando--se dijo el ingeniero--. Esto no puede ser. +Resultan demasiadas sorpresas juntas para que yo acepte como realidad lo +que veo en este momento. + +Dos días antes se había contemplado á sí mismo en forma de pigmeo y +vestido de mujer. Aquel Ra-Ra era otro Edwin Gillespie; tan exacta +resultaba la semejanza. Y ahora.... + +--No hay duda; estoy durmiendo--volvió á decirse--. Esto es imposible. + +Pero no necesitó de largas reflexiones para dar por falsa la idea del +ensueño. Había que aceptar todos los caprichos de una realidad que +parecía complacerse en provocar su asombro, ofreciéndole maravillosas +semejanzas. + +Al convencerse de que estaba despierto y bien despierto, encontró cierto +placer en examinar todos los detalles físicos del ilustre Momaren, que +hacían de su persona una reproducción exacta, aunque en escala +reducidísima, de otra persona existente en el mundo de los gigantes +humanos. + +El Padre de los Maestros era mistress Augusta Haynes, la madre de +Margaret. + +Gillespie se imaginó verla, á través de unos gemelos puestos del revés, +vestida con un traje de doctor estrafalario y magnífico para asistir á +un baile de máscaras. Las dos tenían la misma majestad dura y áspera, un +perfil idéntico de ave de presa, igual volumen y una solemnidad +orgullosa en las palabras y los gestos. + +Edwin creyó durante algunos momentos que aquella miniatura de mistress +Augusta Haynes iba á erguirse en su sillón para negarle por segunda vez +la mano de Margaret, afirmando que ella no podía transigir con los +hombres de espíritu novelesco que ignoran el medio de hacer dinero. Pero +la voz del profesor Flimnap le arrancó de su asombro. + +--Gentleman--dijo el traductor--: nuestro ilustre Padre de los Maestros +se ha dignado venir á visitarle á causa del gran interés que siente por +su persona. Si desea conocerle no es por la curiosidad que inspira al +vulgo la grandeza material, sino porque sabe que usted ha sido en su +patria un hombre de Universidad, un poeta, y considera deber de +compañerismo darle la bienvenida á su llegada á este gran país gobernado +por el más inteligente de los sexos. + +Siguió el profesor hablando en tono de conferencista, pues todo su +auditorio entendía el inglés con más ó menos facilidad y era capaz de +apreciar las florescencias de su estilo. + +Cuando terminó la enumeración de los méritos de Momaren, de las glorias +del gobierno femenil y de los grandes adelantos intelectuales de su +raza, el gigante contestó á su vez con otro discurso, agradeciendo las +atenciones de que había sido objeto desde su llegada involuntaria á esta +República y las que esperaba recibir en adelante, pero aludiendo de paso +con suavidad al disimulado encierro en que le tenían. + +Luego, levantando una mano, que pasó como la sombra de una nube sobre +los birretes de los doctores, señaló el libro multicolor traído por +Flimnap en la mañana, y que estaba ahora caído sobre la mesa. Hizo un +elogio vehemente de las poesías de su ilustre visitante, declarando que +jamás en su existencia había conocido nada comparable á ellas, y que +ninguno de los poetas de su país podría igualarse con Momaren. + +Aunque el Padre de los Maestros no era muy fuerte en el idioma sagrado +de los hombres de ciencia y entendía con dificultad el inglés articulado +por aquella voz de trueno, comprendió perfectamente la última afirmación +del gigante, que le hizo agitarse de emoción en su asiento. + +--Dígale--apuntó por lo bajo á Flimnap--que sus poesías también son +magníficas y me gustaron mucho cuando las leí traducidas por usted. + +Jamás había experimentado un orgullo profesional ni una satisfacción de +amor propio comparables á los de este momento. Todos los que admiraban +sus versos, incluso el glorioso Golbasto, tenían voces iguales á las de +los otros humanos, y sus elogios eran siempre idénticos. Pero oirse +alabar ahora por este trueno que venía de lo alto y que en el caso de +ponerse el gigante de pie podía resonar hasta por encima de las nubes, +representaba para Momaren una glorificación casi divina. + +En los primeros momentos, la semejanza de Gillespie con un ser +indeterminado y misterioso le hizo pensar en todos sus enemigos, +considerando esta semejanza hostil para él. Ahora creía, por el +contrario, que debía parecerse el gigante á algo muy superior, y hasta +llegó á pensar si su rostro sería el recuerdo de un dios entrevisto por +él en sus ensueños. + +El profesor Flimnap le obedeció, dirigiendo al gigante un segundo +discurso para repetir los elogios con que el Padre de los Maestros +contestaba á las alabanzas de Gillespie. Pero éste empezó á fatigarse de +la monotonía de una entrevista en la que la vanidad literaria de Momaren +daba el tono á la conversación. + +Mientras fingía escuchar el discurso de Flimnap, sus ojos vagaron de un +lado á otro examinando los diversos grupos situados sobre la planicie de +la mesa. De pronto su atención caprichosa se concentró en el lado donde +se aglomeraba la gran masa de sus servidores. + +Creyó reconocer á Ra-Ra en uno de los hombres con vestidura femenil que +estaban al frente de los siervos medio desnudos. Debía ser +indudablemente el propagandista del «varonismo», el rebelde acosado, +que, oculto bajo sus velos, se daba el placer de pasar y repasar con +diversos pretextos cerca de Momaren, al que parecía tener por el mayor +de sus perseguidores. + +Le siguió Gillespie con los ojos en todas sus evoluciones alrededor del +inmóvil cortejo universitario. Por un momento sospechó si se propondría +hacer algo contra el Padre de los Maestros. Luego una luz nueva pareció +extenderse por el pensamiento de Edwin. + +Se explicó de pronto el motivo de que Ra-Ra odiase al severo Momaren. +Este joven resultaba una reducción exacta de su misma persona, y era +natural que se mostrase enemigo irreconciliable de aquel personaje igual +en todo á la viuda de Haynes. + +Pero el gigante olvidó tales pensamientos, atraído por una nueva +evolución de Ra-Ra. Retrocedía ahora con lentitud hacia un extremo de la +mesa ocupado únicamente por gentes de baja condición: atletas de los que +manejaban la máquina monta-platos. Un doctor se fué despegando +lentamente del grupo que había precedido á la litera de Momaren y +pareció seguir de espaldas, fingiéndose distraído, la retirada de Ra-Ra. + +El gigante sospechó que este universitario era la mujer amada de la que +había hablado el proscrito en varios pasajes de su historia. Tal vez no +se habían visto en muchos meses. El joven doctor acababa de adivinar +indudablemente el rostro misterioso que ocultaban aquellos velos +púdicos, y parecía conmovido por la primera sorpresa de su +descubrimiento. + +Sintió Edwin una tierna conmiseración por los dos amantes, un deseo de +protegerlos, de facilitar su entrevista, y para ello dejó caer sobre la +mesa uno de sus brazos, colocándolo de modo que fuese como una barrera +entre el ángulo donde quedaba la pareja con el grupo de servidores +forzudos y todo el resto de la planicie. + +Los enamorados, al verse protegidos por esta muralla de carne y de +lienzo, sin miedo ya á la curiosidad del cortejo universitario, +corrieron el uno hacia el otro. El hombre echó atrás sus velos +femeniles. Efectivamente, era Ra-Ra. Los dos se abrazaron y empezaron á +besarse, sin prestar atención al grupo de atletas, que presenciaban sus +arrebatos con impasible estupidez. + +Edwin creyó ver que era el doctor quien había tomado la iniciativa, de +estas caricias, con una impetuosidad varonil. Pero esto no le produjo +extrañeza alguna. Ya estaba acostumbrado á las tergiversaciones de este +mundo dominado por las mujeres. Lo que él deseaba era conocer el rostro +de la joven universitaria y oir lo que se decían ambos, pero no +resultaba empresa fácil. + +El profesor Flimnap seguía hablándole. Dulcemente, de los pálidos +elogios á sus versos ingleses había ido pasando á una segunda serie de +alabanzas para las obras de Momaren, y explicaba con profusión el rango +que correspondía á este autor en la historia literaria del país. + +Gillespie movió la cabeza afirmativamente para indicar que aceptaba +todas las palabras del orador. Luego fijó en el Padre de los Maestros +una mirada de vehemente admiración, gracias á la cual pudo recobrar otra +vez su prestigio, pues Momaren parecía algo molestado por sus +distracciones anteriores. + +Con el pretexto de querer oir mejor la luminosa disertación de Flimnap, +buscó sobre la mesa el aparato microfónico, introduciéndolo en uno de +sus pabellones auriculares. Inmediatamente un huracán aullador chocó +contra su tímpano. Era la voz oratoria de su amigo, en torno de la cual +parecían enroscarse como suaves lianas las dos voces prudentes y tímidas +de la pareja amorosa. Luego, fingiendo interesarse mucho por lo que +decía el conferencista, se llevó á un ojo la lente de aumento. + +Vió con enormes dimensiones la cara de mistress Augusta Haynes, rematada +por su honorífico gorro, y que le sonreía protectoramente, como nunca le +había sonreído la verdadera en el lejano país de su nacimiento. Poco á +poco fué ladeando la cabeza, y desaparecieron de su redondel de vidrio +el Padre de los Maestros, el orador y los grupos universitarios. Como si +pretendiese cambiar de postura en su asiento, volvió la cabeza más á la +derecha, quedando bajo su radio visual el extremo de la plataforma donde +estaban los dos amantes. + +Ahora pudo ver con claridad, considerablemente agrandado y en todos sus +detalles, al joven doctor que estaba con Ra-Ra. De haberlo descubierto +una hora antes, estaba seguro de que la lente se habría caído de su +rostro empujada por la sorpresa, siéndole imposible al mismo tiempo +contener un grito de asombro. Pero después de haber conocido +personalmente á Momaren, se consideraba á salvo de toda clase de +emociones. + +Entre todas las maravillas vistas en el país de los pigmeos, el rostro +de este joven doctor representaba la más enorme y la más grata para él. +Pero existe un encadenamiento lógico entre los sucesos extraordinarios, +igual al que reúne los hechos de la vida corriente. Desde el momento que +Ra-Ra era él, y Momaren era mistress Augusta Haynes, resultaba natural +que el joven universitario sólo pudiera parecerse á una persona.... + +Y contempló con admiración á miss Margaret Haynes, su novia del otro +mundo, que á través de la lente amplificadora se mostraba casi con su +tamaño ordinario. + +Él no había visto nunca á Margaret llevando un gorro de doctor. Tampoco +había tenido ocasión de admirarla con pantalones de hombre; pero creyó +firmemente que, de haberla visto así, ofrecería las mismas formas +esbeltas y atractivas que en el presente momento. En realidad, se sintió +satisfecho por primera vez de su viaje á este país, ya que le +proporcionaba tan agradable visión. + +Le gustó menos ver cómo su novia apretaba las manos de Ra-Ra, mirándose +en sus ojos, y cómo interrumpía tan cariñosa contemplación para volver á +besarle. ¡Sufrir esto en su presencia!... Pero después de mirar con odio +á Ra-Ra se dijo que éste era otro Edwin, y los besos recibidos por el +pigmeo le correspondían á él aunque fuese de un modo indirecto. + +Con la emoción del encuentro los dos amantes habían olvidado toda +prudencia, y empezaron á hablarse en el idioma del país. Luego se +fijaron en los atletas que permanecían junto á ellos, dentro del retiro +formado por el brazo del gigante, y creyeron prudente valerse de otro +lenguaje. + +Gillespie oyó claramente cómo los dos seguían el diálogo en inglés. + +--¡Qué alegría sentí al verte!--decía el hermoso doctor empleando el +lenguaje sagrado de la ciencia con tanta facilidad como Ra-Ra--. Te +creía lejos, en uno de esos viajes que tanto me inquietan. Ahora, al +encontrarte, me considero feliz; pero no por eso dejo de pensar en tus +enemigos. Los del _Comité de supresión del antiguo régimen_ no te +olvidan, y sus espías siguen buscándote por la capital. Al venir aquí +esta tarde, presentía confusamente que algo nuevo y grato iba á ver en +el alojamiento del Hombre-Montaña. Por eso me inspiró una simpatía +repentina este gigante. Hasta le encontró en los primeros momentos +cierta semejanza contigo. Era, sin duda, el presentimiento de que te +habías refugiado bajo su protección.... Pero ¡ay, si llegasen á +descubrirte! Cada día preocupas más á esas gentes que te odian. + +--No temas, Popito; es difícil que den conmigo. Tu amor y las exigencias +de la gran causa á que he dedicado mi vida me hacen ser prudente. Sólo +cuando supe que el Padre de los Maestros venía á visitar al gigante me +decidí á subir á lo alto de esta mesa con la esperanza de que tú +figurarías en el cortejo. + +--¡Y yo que no quería venir!--exclamó Popito--. Tu larga ausencia y la +falta de noticias me tenían desalentada. Prefería pasar la tarde +sumiéndome en el estudio, para no pensar en nuestra situación. Al fin, +la curiosidad de ver al Hombre-Montaña y un indefinible presentimiento +me arrastraron hasta aquí. ¡Qué desgracia si no hubiese venido!... + +La suposición de esta ausencia impresionaba de tal modo á Ra-Ra, que +para consolarse volvió á repetir sus abrazos y sus besos. + +--¡Oh, Popito!--murmuró con una voz de éxtasis. + +Gillespie consideró prudente apartar su mirada de ellos para volverla +hacia el imponente cortejo que había venido á visitarle. + +--Miss Margaret se llama ahora Popito--se dijo mentalmente--. ¡Qué +nombre extravagante! + +Pero á continuación pensó que él se llamaba Ra-Ra, y la grave viuda de +Haynes era en este país el Padre de los Maestros, jefe supremo de las +universidades, y además escribía versos. + +Buscó otra vez la mirada protectora de Momaren, quedando medianamente +satisfecho al ver que los ojos de éste parecían amonestarle por su +reciente distracción. Flimnap continuaba dejando correr el chorro de su +oratoria didáctica. Explicaba en estos momentos los diversos y +brillantes períodos de la literatura nacional, aproximándose con la +lentitud de un estratega prudente á la conclusión de que todo lo que +habían producido varias generaciones de escritores era simplemente para +preparar el advenimiento de Momaren. Pero aunque Gillespie hacía +esfuerzos por enterarse de la disertación, inclinaba al mismo tiempo su +cabeza del lado de los amantes, deseoso de oir su diálogo. + +La voz de la invisible Popito, algo desfigurada por el aparato +microfónico, evocó en su memoria el recuerdo de la voz dulce y graciosa +de miss Margaret. + +--Mi madre se opone--decía--, bien lo sé; pero yo te amo, y verás cómo +al fin triunfaremos, consiguiendo nuestra felicidad. + +¡Lo mismo que la otra!... El gigante creyó estar aún en el Gran Parque +de San Francisco escuchando por última vez á miss Margaret, y al ver +bajo sus ojos á tantos ciudadanos de aquel pueblo diminuto que le tenía +sujeto á la más grotesca de las esclavitudes, impidiéndole volver á la +tierra natal, donde á lo menos le era posible admirar de lejos á la +mujer amada, sintió un deseo vehemente de levantar los puños, aplastando +con unos cuantos golpes á toda la universidad femenina. + +Su propia voz saliendo de la boca de Ra-Ra le distrajo por algún tiempo. +El joven hablaba con entusiasmo, y Popito, á pesar de que vivía en la +triunfante República de las mujeres, mostraba al escucharle una +supeditación de hembra feliz que desea verse dirigida y únicamente pide +amor. Era igual á las mujeres descritas por el doctor Flimnap que vivían +en las épocas anteriores á la Verdadera Revolución. + +Ra-Ra contaba las últimas aventuras de su existencia errante y sus +trabajos para destruir el despotismo femenino. Creía en un triunfo +próximo con la fe de los visionarios, que siempre colocan la victoria de +sus ideales dentro de breve plazo. Tan conmovido estaba por su +vehemencia, que hasta llegó á olvidarse del sexo de su única oyente. +Todas las abominaciones de la época actual las atribuía á las mujeres, +describiendo á continuación el período de justicia y de bienestar que +seguiría al triunfo de los hombres. + +Como había sufrido mucho, su rencor de perseguido exigía venganzas. El +nombre de Momaren iba á figurar entre los primeros culpables que +castigaría la futura Revolución. + +--No--protestó Popito--. Acuérdate, Ra-Ra, que el Padre de los Maestros +es mi padre. + +--Di tu madre, para hablar lógicamente--repuso el joven. + +--Sí, mi madre, conforme á los usos del antiguo régimen, y yo te pido +que la respetes. Momaren tiene un alma generosa. Su único defecto +consiste en ser tradicionalista y aceptar todas las ideas de su época. + +Gillespie no experimentó extrañeza al oir esto. Le parecía +extremadamente lógico, y hasta se asombró de que no se le hubiera +ocurrido antes. Siendo mistress Augusta Haynes el Padre de los Maestros, +era natural que Popito fuese su hija. ¿Cómo iría á terminar toda esta +historia empezada al otro extremo de la tierra para reproducirse aquí en +proporciones de burlesca exigüidad, pero con un carácter más dramático y +peligroso?... + +Un mugido gigantesco penetró por su conducto auricular, haciéndole salir +de su actitud reflexiva. El profesor Flimnap gritaba á toda voz: + +--¿Qué opina usted de lo que digo, gentleman? + +Había formulado tres veces la misma pregunta, sin obtener respuesta, y +los doctores jóvenes, más revoltosos, empezaban á reir del silencio del +gigante y de la confusión del conferencista. + +Engañado por la fijeza de los ojos de Gillespie, el traductor había +osado dirigirle la tal pregunta convencido de que le escuchaba con +atención. Luego tuvo que repetirla dos veces más, mientras á su lado el +ilustre jefe de la Universidad se agitaba en su asiento nerviosamente, +considerando como una ofensa la actitud distraída del gigante. + +--¿Qué decía usted, querido profesor?--preguntó Edwin con la expresión +de un hombre que despierta. + +Estas palabras aumentaron las risas en el doctorado joven. Algunos +universitarios se encogían y achicaban para lanzar carcajadas con toda +libertad al amparo de las espaldas de sus vecinos. Querían aprovechar la +ocasión para reirse sin peligro del temible Momaren. Este, con las +mejillas enrojecidas y la nariz más encorvada que nunca, arañó los +brazos de su sillón, mientras el buen Flimnap, avergonzado por el +incidente, balbucía sus explicaciones. + +--Le pregunto, gentleman, si después de haber escuchado lo que dije +sobre los diversos períodos de nuestra literatura no cree usted que el +poeta Momaren resulta el más eminente de todos en el género sentimental. + +--Es indiscutible--respondió el coloso--, y sólo los ignorantes pueden +opinar lo contrario. + +Esta respuesta devolvió en parte su tranquilidad al Padre de los +Maestros, pero todavía sonaron algunas risas entre la gente joven, +aunque menos audaces por ir dirigidas concretamente contra la persona +del jefe supremo. + +--Vámonos, profesor--ordenó á Flimnap--. Estamos cansando con una visita +demasiado larga á este pobre gigante, que no parece de un vigor +intelectual en armonía con su estatura. Despídame de él; dígale que he +tenido mucho gusto en conocerle. + +Y se puso de pie, acudiendo inmediatamente los dos aspirantes á profesor +que sostenían la cola de su toga. También corrieron los portadores de su +litera para empuñar los brazos de esta caja portátil. Todo el cortejo +universitario, que ya empezaba á fatigarse de una visita larga y sin +incidentes, se aglomeró en los escotillones para deslizarse por las +cuatro rampas arrolladas á las patas de la mesa. + +Flimnap se despidió de su protegido con breves palabras: + +-Vendré mañana, gentleman. El Padre de los Maestros le saluda y agradece +su atención. + +Lo que el catedrático deseaba era volver al lado de Momaren. El +entrecejo de éste y su boca tirante y desdeñosa le infundían terror. Se +inclinó ante él cuando iba a entrar en su litera, y el eminente +personaje le dijo con frialdad: + +-Me parece un buen hombre su Gentleman-Montaña, pero sin ningún sentido +crítico. En cuanto á sus versos, ya sabe mi opinión: muy flojos; casi +diría que son malos. + +Fué á meterse en la caja portátil, pero todavía retrocedió para +comunicar á su inferior el gran descubrimiento que acababa de hacer. Una +cólera sorda y fría había registrado su memoria más profundamente que la +vanidad halagada. + +-Ya sé á quién se parece su gigante: acabo de descubrirlo. Es un retrato +exacto de Ra-Ra, ese loco peligroso, nieto de aquel asesino de las +guerras antiguas que se creía un grande hombre. No es una semejanza que +haga simpático á su Gentleman-Montaña. + +Y después de decir esto se metió en su litera, satisfecho de la +confusión y la alarma en que dejaba al buen profesor. + +Gillespie, mientras tanto, había levantado el brazo que servía de +refugio á los dos amantes. Al ver Popito que el cortejo universitario +había abandonado ya la planicie de la mesa, se dirigió hacia uno de los +escotillones, despidiéndose antes de Ra-Ra con varios besos. + +--Volveré--dijo apresuradamente, ahora que conozco tu escondrijo. +Pretextaré un deseo de estudiar de cerca el modo de vivir del gigante. + +Después de tales palabras quiso correr, pero se vió detenida en mitad de +su carrera por un obstáculo. El Hombre-Montaña había colocado una de sus +manos sobre la mesa, manteniéndola en posición vertical, con el pulgar +en alto. + +Tropezó la joven con los almohadillados carnosos de su palma, y al mismo +tiempo una voz enorme que se esforzaba por ser dulce llegó á sus oídos +desde lo alto: + +-Doctor Popito, puede usted volver cuando quiera: el Hombre-Montaña la +invita. Si Momaren es el Padre de los Maestros, yo deseo ser el Padre de +los Enamorados. + + + + +IX + +Donde el gigante va de caza y Popito expone sus ideas sobre el gobierno +de las mujeres + +Cuando el bondadoso Flimnap se presentó al día siguiente, Edwin le hizo +una pregunta que tenía preparada desde la tarde anterior. + +Adivinó que el profesor hembra le traía buenas noticias, a juzgar por la +expresión alegre de su rostro; pero antes de que se enfrascase en su +relato y tal vez en la manifestación de sus tiernos sentimientos, quiso +satisfacer la propia curiosidad. + +-Dígame, doctor: ¿Momaren tiene una hija? + +Al oir estas palabras, Flimnap perdió su alegre gesto. No se acordaba en +aquel momento del mencionado personaje, y la pregunta del gigante +resucitó en su memoria las molestias y los temores del día anterior. + +-Sí, gentleman; tiene una hija, como usted dice, o como nosotros +decimos, un hijo, que pertenece á la Universidad y podría ser una de sus +mejores glorias. Pero el doctor Popito, además de proporcionar al Padre +de los Maestros abundantes molestias en el presente, le recuerda un +pasado de sucesos muy tristes. + +Viendo que Flimnap callaba, el gigante indicó con un gesto su deseo de +saber algo más; pero el universitario se negó á seguir hablando si no se +colocaba antes en una oreja aquel aparato que permitía oir las voces más +tenues. Temía contar á gritos la historia de las desgracias familiares +de su poderoso jefe. Una indiscreción de tal clase aumentaría la +frialdad que le mostraba Momaren después de lo ocurrido en la tarde +anterior. + +Sólo al ver que Gillespie hacía uso del micrófono, siguió diciendo en +voz baja: + +--La historia del Padre de los Maestros es la historia de todas las +mujeres que concentran su felicidad y su porvenir en un hombre, +entregándose á esa pasión absorbente y martirizadora que llaman amor. +Hace veinticinco años, cuando aún no era jefe de la Universidad, pero +ocupaba un asiento por primera vez en el Senado y una cátedra de +Historia política, se enamoró de un hombre. + +No crea usted, gentleman, que este hombre era un intelectual, digno del +afecto de Momaren. Por el contrario, apenas sabía leer y escribir, pero +era un buen mozo y disponía á su capricho de todas las artes que +cultivan los varones metidos en sus casas para atraer y dominar á las +pobres mujeres. Como la mujer vive preocupada por sus negocios y vuelve +á su domicilio rendida de tanto trabajar, ignora el modo de precaverse +de tan diabólicas asechanzas. + +Momaren, que aspiraba á ser un asceta del estudio, dedicando á la +ciencia su vida entera, sin las preocupaciones de familia, que estorban +la concentración silenciosa del pensamiento, fué débil, y cayó vencido, +como cualquiera de esas muchachas del casco con aletas que estudian para +oficiales en nuestra Escuela militar. Durante tres años se consideró el +profesor más feliz de la República porque tenía á su lado á este hombre +seductor y diabólico. + +No era aún Padre de los Maestros, pero fué padre de Popito, que nació al +año de esta unión. + +El caprichoso joven no pudo acostumbrarse á la gravedad amorosa del +profesor, á la calma de su casa, y un día se fugó con una cómica, +célebre por su belleza, para vagar por los diversos Estados de nuestra +patria, llevando una existencia de aventuras y privaciones. + +Debe haber muerto hace tiempo; nadie ha sabido más de él. Pero el +ilustre Momaren quedó herido para siempre después de esta traición, y +muy pocos le han visto sonreir. + +El dolor es el agua que riega los jardines de la poesía y hace crecer +sus árboles más lozanos. (Esta imagen, gentleman, siempre que la uso en +una conferencia arranca murmullos de entusiasmo.) Quiero decir que la +mala acción de aquel aventurero sirvió para que Momaren produjese sus +mejores obras. Como usted notó durante la lectura de sus versos, este +gran poeta sólo canta armoniosamente al recordar sus dolores. + +La educación de Popito le entretuvo durante los años de su infancia y su +adolescencia. Pero ahora Popito es una mujer completa, un doctor de gran +porvenir, y si el Padre de los Maestros puede darle órdenes como jefe en +los asuntos universitarios, no le puede imponer su voluntad dentro de la +familia. + +Para Momaren, la mejor de las esperanzas era que su hijo viviese como él +no supo vivir: observando el celibato, que conviene á toda mujer de +estudios, pensando únicamente en la gloria propia y en el porvenir de la +humanidad, sin caer nunca bajo la tiranía del hombre. Un sabio que desea +ser verdaderamente fuerte necesita despreciar el amor. Pero Popito ha +resultado completamente distinta á las ilusiones de su padre. Debe tener +un alma igual á la de aquel aventurero enamoradizo y caprichoso que +abandonó al más alto de nuestros sabios para irse con una cómica. Es de +las pobres mujeres que consideran necesarios para su vida el hombre y el +amor. + +De seguir los consejos de su padre, la veríamos antes de pocos años +sucederle en el alto cargo de Padre de los Maestros. Pero tiene un alma +débil y contemporizadora, como la de aquellas hembras que en los +primeros días de la Verdadera Revolución lloraban é intercedían por los +varones. Por eso desprecia la más eminente posición universitaria de +nuestro país, prefiriendo vivir con un hombre amado, en cariñosa +servidumbre, adivinando sus deseos para cumplirlos y dejándose despojar +de los derechos de superioridad que le confirió, por ser mujer, nuestra +victoria revolucionaria. + +Su detuvo el profesor para añadir con timidez, bajando aún más el tono +de su voz: + +--Por desgracia, gentleman, yo tengo cierta culpa de la frialdad con que +acoge Popito los sabios consejos de su padre. Esta muchacha ama á un +hombre, y yo, sin darme cuenta, hice que los dos se conociesen. + +La interrumpió Gillespie con una voz que para él era casi un susurro: + +--Lo sé, profesor; el hombre se llama Ra-Ra.... + +--¡Más bajo, gentleman!--dijo el traductor--. Ese nombre no le conviene +á nadie repetirlo en los presentes momentos. Digamos «él» simplemente, y +nos entenderemos lo mismo. ¿Cómo le ha conocido usted? + +Gillespie inventó una historia para hacer creer al profesor que por un +azar había conocido á Ra-Ra, contra la voluntad de éste, llegando al fin +á ver su rostro. + +--¡Imprudente!--murmuró Flimnap, refiriéndose á su protegido--. Hay que +ver cómo lo buscan por toda la capital. Muchas veces quise abandonarlo á +su suerte, en vista de sus absurdas predicaciones contra el excelente +gobierno de las mujeres, ¡pero le quiero tanto!... Lo conozco desde +niño. Además, en los últimos días ha aumentado mucho mi afecto hacia él. +¿Se ha fijado, gentleman, cómo se le parece á usted?... + +Gillespie siguió contando el encuentro de Ra-Ra y Popito sobre su mesa +en la tarde anterior, y cómo, extendiendo uno de sus brazos, creó un +refugio para que los dos amantes se hablasen entre caricias. + +--¡Imprudentes!--volvió á repetir Flimnap--. Ahora comprendo por qué se +mostraba usted tan distraído y no contestó á mis preguntas. ¡Qué +atrevimiento!... Tener una entrevista de amor á corta distancia del +Padre de los Maestros, que odia á Ra-Ra y desea suprimirle, pues cree +que es el único culpable del despego que le muestra su hija.... + +A pesar de las grandes muestras de escándalo que provocaba en Flimnap la +audacia de los dos amantes, se notó en su voz cierta admiración. Unos +días antes su protesta hubiese sido sincera, pero después de conocer á +Edwin pensaba de distinto modo, mostrando veneración por todos los que +sacrificaban la seguridad y las comodidades de su existencia en pro de +un amor. + +--Me asombro de su atrevimiento, gentleman, pero ¡quién sabe si estos +enamorados valerosos ven la realidad mejor que nosotros y conocen los +goces de la vida más que los prudentes!... Yo, gentleman, tal vez +hubiese sido como ellos, pero nunca tuve ocasión de conocer el amor. Mi +mundo no me daba facilidades para enamorarme. Siempre he soñado con +dedicar mi ternura á algo muy alto, muy extraordinario, que estuviera +por encima de las cabezas de los demás mortales.... Pero antes de que +usted viniese esto equivalía á soñar con lo imposible. + +Se ruborizó Flimnap, creyendo haber dicho demasiado, y miró á través de +su lente el rostro del gigante. Este permanecía impasible, como si no la +hubiese entendido, y el profesor juzgó oportuno no insistir. Por el +momento bastaba esta insinuación; más adelante se expresaría con mayor +claridad. Y pasó á hablar de aquellas noticias que dilataban de gozo su +cara bonachona cuando entró en la antigua Galería de la Industria. + +--Usted no puede estar metido aquí siempre, pues eso acabaría con su +salud. Se lo he dicho al presidente del Consejo Ejecutivo, á muchos +senadores, al gobierno municipal de la ciudad y á todos los periodistas +que conozco, excelentes muchachas, que ahora me prestan alguna atención, +después de no haberme hecho caso nunca, y se dignan repetir en sus +artículos todo lo que me oyen. En una palabra, gentleman: he creado un +movimiento de opinión á favor de usted para que su vida sea más +higiénica y divertida. + +El gobierno me ha autorizado para que forme un programa de diversiones. +¿Qué es lo que usted desea?... Yo, espontáneamente, me he atrevido á +proponer varias. Quiero que un día le dejen visitar la capital. Esto es +más difícil que parece á primera vista. Habrá que suspender la +circulación en las calles para que usted, al marchar, no aplaste á unos +cuantos centenares de transeuntes y para que nuestros vehículos +terrestres no le corten los pies con sus ruedas. La gente sólo le verá +desde las ventanas y los tejados. + +Como le digo, esto no es fácil, y sólo puede realizarse después que se +reúna el gobierno municipal y decrete la suspensión del tráfico por unas +horas. + +También he hablado al ministro de la Guerra, y está dispuesto á enviarle +un batallón de muchachas, las más jóvenes y ágiles, para que hagan +maniobras sobre esta mesa y ejecuten varias danzas guerreras. Otras +diversiones tengo pensadas, pero sólo podrán realizarse más adelante, +pues exigen larga preparación. + +El recreo más inmediato será mañana. Usted necesita el aire del campo, +dar un paseo digno de sus piernas, y el gobierno me ha autorizado para +que le lleve al parque secular, donde nuestros antiguos emperadores se +dedicaban á la caza durante sus veraneos. Tres días de viaje echaban +aquellos déspotas en sus pesadas carretas para llegar á dicha selva, +poblada de toda clase de animales feroces. Ahora, con nuestros vehículos +automóviles, vamos en tres horas, y usted, gentleman, tal vez haga el +camino en menos tiempo. + +Verá usted cosas maravillosas en aquellas frondosidades, que, según la +credulidad de nuestros remotos abuelos, fueron habitadas por los +primeros dioses. Encontrará árboles casi de su estatura y tal vez +bestias de caza muy interesantes. + +Edwin aceptó la invitación con entusiasmo. Deseaba conocer algo más que +el eterno espectáculo de la capital vista por los tejados, y el río, en +el que únicamente le permitían moverse dentro de un reducido espacio. + +Pasó la noche inquieto por esta novedad, despertándose con frecuencia, y +apenas hubo empezado á apuntar el alba salió de la Galería, +encontrándose con que el profesor Flimnap le aguardaba ya acompañado por +dos individuos más del _Comité de recibimiento del Hombre-Montaña_. Un +destacamento de amazonas armadas con arcos llenaba tres vehículos +enormes, sin duda para recordar al gigante que no era mas que un +prisionero. + +Las dos máquinas voladoras que permanecían día y noche sobre el enorme +edificio abandonaron su inmovilidad, lanzándose á través del aire como +para indicar la dirección al cortejo terrestre. + +Caminó el gigante unas tres horas en pos del automóvil donde iba su +traductor, rodando detrás de él los otros vehículos llenos de soldados. +Al entrar en la selva se hundió en una arboleda que tenía siglos y sólo +le llegaba á los hombros, pasando muy contadas veces sus ramas por +encima de su cabeza. Los vehículos marchaban por caminos abiertos entre +las filas de troncos, pero el gigante, al seguirlos, tropezaba con el +ramaje en forma de bóveda, acompañando su avance con un continuo crujido +de maderas tronchadas y lluvias de hojas. + +La escolta tuvo que quedarse en el antiguo palacio de caza de los +emperadores, que casi era una ruina, y Gillespie se lanzó á través de lo +más intrincado de la selva, aspirando con deleite el perfume de +vegetación prensada que surgía de sus pasos. + +Del fondo de la arboleda se elevaban nubes de pájaros, unas veces en +forma de triángulo, otras en forma de corona, siendo las más grandes de +estas aves del volumen de una mosca. Todos los habitantes de la selva +adormecida escapaban asustados al sentir la aproximación de este +monstruo inmenso. Bajo sus pies morían á miles las flores y los +insectos; cada una de sus huellas era un cementerio vegetal y animal. +Las grandes bestias de caza, del tamaño de ratas, capaces de poner en +peligro la vida de un cazador pigmeo, corrían en galope furioso, +temerosas y encolerizadas á la vez por la intrusión de esta montaña +andante, que podía aplastarlas con sus piernas, tan gruesas como los +troncos de los árboles más antiguos. + +Gillespie vió jabalíes de erizado pelaje y ciervos de complicadas y +altísimas astamentas, que parecían datar de los tiempos en que cazaban +los emperadores. Estas bestias de terrorífico aspecto hacían temblar de +emoción al profesor Flimnap, á pesar de que las contemplaba desde una +altura prodigiosa. El gigante, al salir del palacio ruinoso para correr +la selva, había creído prudente llevar con él á su traductor. + +--Así me acompañará alguien de la Comisión encargada de velar por mi +seguridad. + +Y puso al catedrático sobre su pecho, aposentándolo en el bolsillo +superior de su chaqueta, donde antes guardaba el pañuelo perfumado que +había sido el asombro de las damas masculinas en el palacio del +gobierno. + +Flimnap, asomado al borde del bolsillo, casi lloraba de miedo cada vez +que el gigante extendía una mano pretendiendo apresar en plena carrera á +alguna de aquellas bestias amenazantes dominadoras de la selva. + +--¡No, gentleman!--gritaba--. ¡Tenga cuidado! En este momento recuerdo +que uno de nuestros viejos cronistas relata cómo una fiera de esta clase +mató, hace quinientos años, al emperador Deffar Plune, valeroso cazador. + +Pero el gigante, excitado por los perfumes silvestres y sintiendo +renacer su vigor con este deporte extraordinario á través de una selva +que tal vez tenía mil años y no era más alta que su cabeza, rió del +miedo de la traductora y de los emperadores de cinco siglos antes. + +En una replaza abierta entre espesos árboles persiguió á un jabalí, que, +al verse acorralado, le acometió con espumarajos de rabia, pretendiendo +hundir sus colmillos en el cuero de sus zapatos. Pero una patada del +gigante lo envió por alto, yendo á estrellarse contra un árbol copudo y +robusto semejante á un cedro. Luego, en un sendero, agarró á un ciervo +en mitad de su fuga veloz y lo subió á la altura de su pecho, +colocándolo á corta distancia de Flimnap, de modo que el asustado +animal, al mover la cabeza, casi le tocaba con las puntas de su +cornamenta. + +El profesor cayó desmayado de miedo en el fondo del bolsillo, mientras +el gigante volvía á inclinarse sobre la tierra para dejar al ciervo en +libertad. + +Tuvo que atender á su traductora, sacándola de su refugio, después de +esta broma un poco ruda. Se sentó en el suelo, rompiendo bajo su peso +varios árboles. Luego metió una mano en un arroyo próximo, pasando dos +dedos sobre la cara de su acompañante. Esta empezó á despertar bajo la +caricia húmeda. + +--¡Oh, gentleman!--suspiró con acento de reproche--. ¿Por qué me ha dado +ese susto?... ¡Yo que le amo tanto! + +A pesar de este tono de queja, se notaba en su voz y en sus ojos una +expresión adorativa, como si estuviese dispuesta á sufrir nuevos +terrores á cambio de contemplar la majestuosa autoridad que ejercía su +amigo sobre una selva donde habían temblado de emoción tantos cazadores +valerosos. + +El gigante la dejó por unos momentos sentada al borde del arroyo, para +meterse otra vez entre los árboles.--Quiero llevarme un recuerdo de +esta visita--dijo á Flimnap. + +Y el profesor vió cómo cogía con ambas manos un árbol que le llegaba á +la cintura, empezando á moverle á un lado y á otro, cual si pretendiese +arrancarlo del suelo. + +Una nube de hojas envolvió al gigante. Varios pájaros se escaparon +lanzando chillidos. El árbol crujía cada vez más ruidosamente, hasta que +al fin se rompió junto á las raíces. Gillespie fué tronchando sus ramas, +y así pudo fabricarse un bastón que más bien era una cachiporra, gruesa +de abajo, delgada de arriba y con varias púas que marcaban el ramaje +roto. + +Hizo un molinete con el tal bastón, que estremeció á los árboles +inmediatos, extendiendo una brisa ondulatoria sobre gran parta de la +selva. Se sentía con esta cachiporra en la diestra menos esclavo de los +pigmeos. Sonrió pensando que hasta era capaz de echar abajo el par de +máquinas aéreas que le vigilaban haciendo evoluciones sobre su cabeza. +Un simple garrotazo podía acabar con las dos si es que volaban, como +otras veces, cerca de él para tenerle al alcance de su lazo metálico. + +Al cerrar la noche volvió el Hombre-Montaña á su alojamiento. Tanta era +su alegría después de esta excursión, que durante el camino de regreso, +influenciado por la dulzura del atardecer, empezó á cantar mientras +marcaba el paso, llevando sobre un hombro el árbol convertido en +garrote. + +Su canción era una marcha belicosa de las que entonaba el ejército +americano durante la guerra en Francia. Cuando se fatigaba de cantar +silbaba, y todos los del cortejo, contagiados por su alegría, intentaban +imitarle. Las muchachas de la escolta, no menos regocijadas y +enardecidas por la excursión, acompañaban el canto del gigante golpeando +sus casquetes con sus espadas. Las aviadoras de larga pluma coreaban la +canción ó los silbidos desde sus máquinas aéreas, que flotaban muy cerca +de Gillespie. Los habitantes de las cabañas y de los pueblecitos corrían +hacia el camino, atraídos por esta música ruidosa que parecía venir de +las nubes. + +Aquella noche el profesor Flimnap escribió un largo informe dirigido á +sus superiores, en el que relataba la alegría del prisionero, +insistiendo sobre la necesidad de proporcionarle diversiones para que +gozase de buena salud. Así los sabios del país podrían enterarse, +gracias á sus confidencias, de la civilización de los Hombres-Montañas. + +Después de redactar este documento sólo durmió unas horas. Debía partir +al amanecer en la máquina volante que hacía el viaje á una de las +ciudades más lejanas de la República. Le aguardaban allá para que diese, +ante un público inmenso, otra de sus conferencias sobre el coloso. + +Éste, fatigado por su excursión del día anterior, y sabiendo que Flimnap +no vendría á verle, se levantó tarde. Pasó dos horas en el río, dedicado +á su limpieza corporal, divirtiéndose al mismo tiempo en arrojar +manotadas de agua á la orilla de enfrente, donde los curiosos se +arremolinaban y huían riendo de estas trombas líquidas. + +Cuando subió á su vivienda, vió que la servidumbre trabajaba ya en torno +de las cocinas, preparando el gigantesco almuerzo. + +Ocupó Edwin su escabel, apoyando los codos en la mesa; pero al abarcar +con su vista la planicie de madera, tuvo un agradable encuentro. Había +alguien más que los atletas que dormitaban junto á la grúa. Sentados en +el lomo del libro de poesías traído por Flimnap, y que hacía ahora +oficio de banco, vió á Popito y á Ra-Ra. Los dos amantes conversaban con +las manos unidas y mirándose á corta distancia. + +--No se molesten ustedes--dijo el gigante--. Continúen. + +Pero estas palabras resultaban irónicas, pues ninguno de los dos se +había movido al llegar el Hombre-Montaña ni parecieron enterarse de su +presencia. + +Gillespie no pudo ofenderse por este egoísmo, propio de enamorados. +También él cuando había conseguido una entrevista con miss Margaret en +un paseo de Nueva York ó en un jardín de California, era capaz de no +mostrar el menor interés ni llevarse la mano al sombrero aunque pasase +por su lado el presidente de la República. El amor tiene bastante con +sus propios asuntos y no deja espacio á las otras curiosidades de la +vida. + +--Ha hecho usted bien, doctor Popito--continuó alegremente--, en +aprovecharse cuanto antes de mi permiso. Hablen todo lo que quieran. +Aquí tienen al Padre de los Enamorados, que los defenderá del Padre de +los Maestros y de todos los Consejos que intenten su persecución. Sobre +esta mesa pueden considerarse más seguros que sobre la más alta montaña. +Me basta dar un puntapié á sus patas para demoler todos los caminos de +subida, cortando el paso á los perseguidores. + +Los dos amantes agradecieron al Gentleman-Montaña su protección. Pero á +pesar de esta gratitud, se adivinaba en ellos que hubiesen preferido +verse solos, sin la obligación de conversar con el gigante. + +Gillespie también excusó tal egoísmo; lo mismo le ocurría á él cuando +hablaba con miss Margaret. Pero aquella mañana sentía un vivo deseo de +ponerse en comunicación con estos dos seres que reproducían su propia +existencia como una miniatura reproduce un rostro humano. + +--Desde que tuve el gusto de conocerle, doctor Popito--continuó--, +llevo en mi memoria una pregunta, y aprovecho la oportunidad para que me +la conteste. ¿Cómo usted, una mujer, ama á este hombre terrible que +desea la derrota del gobierno femenino y que la sociedad vuelva á estar +constituída como antes de la Verdadera Revolución?... + +--Le amo--dijo Popito--por lo mismo que soy mujer y quiero continuar +siéndolo. No crea, gentleman, que todas las de mi sexo en este país +estamos contentas de la tiranía de nuestro gobierno y de la situación +abyecta en que mantiene al hombre, haciendo de él un vencido. Del mismo +modo que entre los varones se va formando el partido masculista, entre +nosotras surge un movimiento de protesta dirigido por las mujeres que +aspiran á una vida dulce y de concordia entre los sexos: una vida sin +violencias, sin que ninguno de los dos grupos en que se divide la +humanidad impere sobre el otro ni abuse de él. No queremos que el hombre +sea el déspota de la mujer, como en otros tiempos; pero tampoco que la +mujer sea el tirano del hombre, como en la actualidad. ¿Por qué no +pueden ser iguales los dos, manteniéndose en inalterable armonía gracias +á la dulzura y, sobre todo, á la tolerancia?... + +Además, gentleman, yo, como dice mi padre y otras mujeres +intransigentes, tengo un alma de esclava, porque á todas ellas les +parece una esclavitud no ser las primeras en cualquier momento y no +poder dominar y maltratar al ser que marcha á su lado. A mí, la libertad +á solas, la independencia áspera y egoísta, no me seducen. Necesito +vivir acompañada, verme protegida, apoyarme en alguien, y sólo pido que, +á cambio de mi sumisión cariñosa, me respeten, se muestren ciegos para +mis defectos y, sobre todo, me amen. + +Somos ya muchas las que pensamos así. Tres generaciones de mujeres han +vivido como embriagadas por su triunfo, vengándose de un largo pasado de +esclavitud con disposiciones atroces. Nosotras no tenemos nada que +vengar; hemos nacido dentro de unas familias en las que el hombre ocupa +una situación inferior y humillante, y esto nos hace ver el presente con +más claridad y más independencia que pueden verlo nuestros progenitores. +Es la reacción inevitable después de un período de violencias, el +retroceso al buen sentido después de un avance exagerado. + +--Pero su Ra-Ra--dijo el gigante--tiene otros pensamientos. Sueña con +repetir á favor de los hombres todas las violencias que realizaron las +mujeres al ocurrir la Verdadera Revolución. + +--No crea usted sus palabras--dijo Popito con dulzura--. Ra-Ra es +bueno, aunque parezca amargado y cruel por las persecuciones de que se +ve objeto.... Yo estoy á su lado, y cuando el amor une verdaderamente á +dos seres, el hombre sólo es perverso si la mujer se lo consiente. + +Hubo una larga pausa. Mientras Popito hablaba, su amante, con la vista +baja, parecía reflexionar. + +--Además--continuó ella--, ¿cuándo triunfará Ra-Ra?... Yo lo deseo, +aunque esta victoria signifique la desgracia de mi padre y la +desaparición del gobierno de las mujeres. Así podría vivir tranquila, +sin las angustias que sufro actualmente, pues temo de un momento á otro +ver preso y condenado á muerte al hombre que amo. Pero ¿es posible esa +victoria?... Cada vez la veo más lejana. Las mujeres triunfaron tal vez +para siempre al apoderarse de la fuerza. + +Las palabras de Popito hicieron que Ra-Ra saliese de su abstracción. +Tomó un aspecto de inspirado, de conductor de muchedumbres, una actitud +heroica, que contrastaba con sus vestiduras femeniles. + +--Nuestro triunfo llega--dijo con voz sorda--. Están contados los días +de la tiranía de las mujeres. Anoche recibí grandes noticias. Un esclavo +de la servidumbre de nuestro gigante me entregó un papel que le había +dado otro esclavo venido de una de las ciudades más remotas de la +República. El número de nuestros adeptos aumenta. Tal vez somos ya un +millón. + +Pero el número representa poco. Lo que vale es el trabajo de los hombres +inteligentes que desean emanciparse de una vida de harén y apelan al +estudio como único medio de conseguir la libertad. + +Hemos encontrado á un octogenario que de joven hizo la guerra con el +generalísimo Ra-Ra, mi heroico abuelo. Este anciano conoce el mecanismo +de todos los aparatos de combate que se conservan en las universidades. +Acuérdate, Pepito, que tú y yo, cuando éramos muchachos y vivíamos en la +Universidad, nos hemos deslizado ocultamente en los almacenes de la +Facultad de Historia para ver de cerca las bestias de acero, gloriosas y +mudas, sin poder adivinar cómo funcionaron en otros tiempos.... + +--Pues bien--continuó Ra-Ra con entusiasmo después de una larga pausa--, +ese anciano lo sabe; ese guerrero escapado á la venganza de las mujeres +prepara la resurrección de un mundo de honor caballeresco y de heroísmo, +comunicando sus conocimientos á los jóvenes. + +--¿Y de qué puede servirles todo eso?--interrumpió Gillespie--. Yo +conozco la historia de este país, que usted parece haber olvidado.... ¿Y +los rayos negros? + +Ra-Ra levantó los hombros con una expresión de menosprecio. + +--¡Oh, los rayos negros!--dijo al fin--. El invento de una mujer bien +puede sobrepujarlo el invento de un hombre. Nuestros sabios trabajan.... +y no quiero decir más. Vamos á encontrar algo que nos dará la victoria, +y yo vendré á salvarle, gentleman, antes de que ordene su muerte el +gobierno de las mujeres. + + + + +X + +En el que se ve cómo el Hombre Montaña conoció al fin la Ciudad-Paraíso +de las Mujeres, y la deplorable aventura con que terminó esta visita + + +Después de numerosas peticiones al municipio de la capital y de no menos +entrevistas con los personajes allegados al gobierno, consiguió Flimnap +ver aceptado el programa de diversiones que había ido formando para +recreo de su amigo el gigante. + +Una noche guió al Gentleman-Montaña hasta una colina desde cuya cumbre +se podían contemplar verticalmente dos grandes avenidas de la capital. +Gillespie encontró interesante el hormiguero que rebullía y centelleaba +bajo sus pies. + +Un resplandor de aurora ligeramente sonrosado iluminaba las calles, sin +que él pudiese descubrir los focos de donde procedía. Tal vez emanaba de +misteriosos aparatos ocultos en los aleros de los edificios. Pero lo que +más admiró fué el continuo tránsito de los vehículos automóviles. Todos +afectaban formas un poco fantásticas del mundo animal ó vegetal, +llevando en su parte delantera faros enormes que fingían ser ojos y +cruzaban el iluminado espacio con chorros de un resplandor todavía más +intenso. + +La Ciudad-Paraíso de las Mujeres le pareció muy grande y digna de ser +visitada. + +--No tardará usted en verla toda--dijo el profesor--. Ya tengo el +permiso del gobierno. Aprovecharemos la gran fiesta de los rayos negros. + +Y fué explicando á Gillespie sus gestiones para conseguir esta +autorización y el motivo de que el gobierno hubiese fijado para dos días +después la visita del Hombre-Montaña á la capital. + +Había que aprovechar una conmemoración histórica, porque en tal fecha la +mayor parte del vecindario abandonaba sus viviendas para visitar cierto +templo de las inmediaciones. Era el glorioso aniversario de la invención +de los rayos negros, considerada como el origen de la Verdadera +Revolución. Todos en dicho día querían ver la casita y el laboratorio +donde la benemérita sabia había hecho su descubrimiento: modestos +edificios cubiertos ahora por la techumbre de un templo majestuoso, en +torno del cual se extendían vastísimos jardines. + +La capital casi quedaba desierta después de mediodía. Únicamente las +personas de distinción continuaban en sus casas ó se reunían en +aristocráticas tertulias, para no mezclarse con la gente popular. El +resto del vecindario acudía á la peregrinación patriótica, y hasta los +hombres se agregaban á la fiesta, sin acordarse de que la inventora de +los rayos negros había sido su peor enemigo. + +Una gran feria, abundante en diversiones para la muchedumbre, ocupaba +los jardines del templo. De lejanas ciudades llegaban por el espacio +flotillas de aparatos voladores, depositando en el lugar sagrado nuevos +grupos de peregrinos. + +El profesor Flimnap, de acuerdo con los individuos del gobierno +municipal, había compuesto un programa dando á la vez satisfacción á la +curiosidad del gigante y á la curiosidad del pueblo. Gillespie debía +colocarse en las primeras horas de la mañana á la entrada de la ciudad, +en el camino conducente al templo de los rayos negros. Así le podría ver +todo el vecindario mientras marchaba á la peregrinación nacional. Cuando +la muchedumbre se hubiese alejado, el gigante podría entrar por las +calles casi desiertas, sin riesgo de aplastar á los transeuntes. + +Así fué. El día señalado, Gillespie, siguiendo á una máquina terrestre +montada por su traductora y varios individuos de su Comité, llegó al +citado lugar. La muchedumbre había emprendido ya su marcha hacia el +templo, y la presencia del gigante produjo enorme desorden. En vano los +jinetes de la cimitarra dieron varias cargas para dejar un espacio libre +de gente en torno de Gillespie. A estas horas de la mañana la +muchedumbre era de los barrios populares, y mostró un regocijo agresivo +y rebelde. Bailaba al son de sus instrumentos, obstruyendo el camino, y +se negaba á obedecer á la fuerza pública cuando ésta pretendía alejarla +del Hombre-Montaña. + +Todos querían tocarle después de haberle visto. Se subían sobre sus +zapatos, se metían en el doblez final de sus pantalones. Algunos +curiosos que eran de gran agilidad, por exigirlo así sus oficios, +intentaron subirse por las piernas agarrándose á las asperezas que +formaba el entrecruzamiento de los hilos del paño. + +Hubieron de intervenir finalmente las autoridades que vigilaban esta +salida de la ciudad. Un destacamento de la Guardia gubernamental, +llegando en auxilio de la policía, libró al gigante del asalto de la +muchedumbre. Al fin se encontró el medio de que todos pudieran +contemplar al Hombre-Montaña sin que el desfile se cortase y sin que el +templo de los rayos negros se viera abandonado por primera vez desde su +fundación. + +Como el gigante, colocado en medio del camino, era á modo de un dique +que contenía el curso de la gente, le hicieron alejarse un poco de la +ciudad, hasta llegar á una fortaleza antigua situada al borde de un +barranco, la cual había servido para la defensa de esta ruta en tiempo +de los emperadores. + +Edwin se sentó sobre la tal ciudadela, que no llegaba á tener dos varas +de alta, y en este sillón de piedra descansó mucho tiempo, mientras +seguía el desfile del vecindario. + +Varias líneas de infantes y jinetes extendidas ante sus pies le +separaban de la inquieta muchedumbre, evitando nuevas familiaridades. + +A la gente popular de la primera hora sucedieron otros grupos menos +bulliciosos y de mejor aspecto, que pasaban en automóviles propios ó en +grandes vehículos de servicio público. + +Los establecimientos de enseñanza habían enviado á sus alumnos en +formación militar para que visitasen la tierra de donde surgió la +liberación femenil. Las tropas pasaban también, con sus músicas al +frente, para desfilar ante la tumba de aquella mujer de laboratorio que +se había ido del mundo sin sospechar su gloria. + +Cerca de mediodía el profesor Flimnap volvió en busca de su protegido. +Empezaba á aclararse la muchedumbre de peregrinos. + +--Ya puede entrar usted en la capital. El jefe de la policía dice que +las calles están casi desiertas. Un pelotón de jinetes marchará delante +para que se alejen los curiosos, si es que verdaderamente queda alguno. +Además van con ellos numerosos trompeteros, que anunciarán ruidosamente +el paso de usted para evitar accidentes. Cuando se sienta cansado, puede +hacer una seña á la escolta y volverse á casa. Usted sabe el camino. + +El Gentleman-Montaña se extrañó de estas palabras. + +--¿Me abandona usted, profesor?... Yo me imaginaba que sería mi guía á +través de la capital. + +--Inconvenientes de la gloria--dijo Flimnap, bajando los ojos como +avergonzado de su deserción--. Mi deseo era acompañarle, pero ahora soy +un personaje popular; según parece, estoy de moda gracias á usted, y los +señores del gobierno municipal quieren que vaya con ellos al templo de +los rayos negros para pronunciar un discurso en honor de nuestra sabia +libertadora. Todos los años escogen á la mujer más célebre para que haga +este panegírico. Ahora me toca á mi, y no me atrevo á renunciar á una +distinción tan extraordinaria. + +Flimnap afirmó al coloso que acababa de dar órdenes para que lo +acompañase un buen traductor en su visita á la capital. Una hora antes +había enviado un mensajero á la Galería de la Industria avisando á Ra-Ra +que viniese á esperar á Gillespie en la puerta más próxima. Tal vez era +esto una imprudencia, pero ya no había tiempo para disponer algo mejor. +El Gentleman-Montaña debía cuidar de que Ra-Ra conservase oculto su +rostro y no incurriese en las audacias de otras veces. + +Marchó Gillespie hacia la ciudad, precedido de un escuadrón de jinetes y +numerosos trompeteros. Las murallas de la capital, levantadas en tiempos +de los viejos emperadores, habían sido destruidas años antes para el +ensanche urbano. Pero quedaba en pie una de las antiguas puertas, +flanqueada por dos torres de una arquitectura elegante y original, que +había contribuído á que la respetasen. + +El Hombre-Montaña se fijó en varias mujeres que estaban en lo alto de +dicha puerta para verle pasar, y en un hombre, el único, envuelto en +púdicos velos. + +--Gentleman, soy yo--dijo á gritos, agitando sus blancas envolturas. + +El gigante extendió la mano sobre las torres, y tomando entra dos dedos +á Ra-Ra, lo puso delicadamente en la abertura del bolsillo alto de su +chaqueta. El joven le guiaría en su excursión, como el cornac que va +sentado en la testa del elefante. + +Siguiendo sus indicaciones, se metió entre las dos torres y las casas +para seguir una amplia avenida. + +Durante varias horas Gillespie visitó la capital, admirando la audacia +constructiva de aquellos pigmeos. La mayor partes de los edificios eran +de numerosos pisos, y algunos palacios tenían sus azoteas altas al nivel +de su cabeza. Las casas, de nítida blancura, estaban cortadas por fajas +rojas y negras, y muchos de sus muros aparecían ornados con frescos, +gigantescos para los ojos de sus habitantes, que representaban sucesos +históricos ó alegres danzas. + +Entre las masas de edificios vió el gigante abrirse floridos jardines, +que á él le parecían no más grandes que un pañuelo, y en cuyos senderos +se detenían las mujeres para levantar la vista, admirando la enorme +cabeza que pasaba sobre los tejados. A pesar de que los trompeteros iban +al galope y soplando en sus largos tubos de metal por las calles que +seguía Gillespie, los ojos de éste tropezaban á cada momento con +agradables sorpresas que le hacían sonreir. Los diarios habían anunciado +su visita á la ciudad; nadie la ignoraba, pero la fuerza de la costumbre +hacía que machos olvidasen toda precaución y siguieran viviendo en las +habitaciones altas sin miedo á los curiosos. + +Edwin vió que se cerraban algunas ventanas con estruendo de cólera. +Muchos puños crispados le amenazaron cuando ya había pasado. Por estas +aberturas completamente desprovistas de cortinas sorprendió sin quererlo +las desnudeces matinales de numerosas mujeres que se acostaban tarde y +se levantaban tarde igualmente, procediendo á sus operaciones de higiene +con la ventana abierta, sin acordarse de que había gigantes en el mundo. + +Delante y detrás de él evolucionaba la caballería, dando trompetazos y +agitando sus sables. Los transeuntes y los vehículos que se habían +quedado en la ciudad huían delante de estas cargas, y más aún de los +inmensos pies, que con un simple roce se llevaban detrás de ellos la +parte baja de una esquina. + +Ra-Ra creyó estar gozando anticipadamente una parte del triunfo con que +soñaba á todas horas. Asomado al bolsillo del gigante, se consideraba +tan enorme como éste, viendo empequeñecidos á todos sus adversarios. +Siempre que el Hombre-Montaña pasaba junto á un edificio público, él +escupía desde la altura, como si pretendiese con esto consumar su +destrucción. Varias veces rió viendo moverse abajo, como despreciables +insectos, á los que estaban encargados de perseguirle. Como su voz sólo +podía oirla el gigante, se expresaba con una insolencia revolucionaria. + +--Gentleman--dijo designando con una mano el palacio del gobierno--, +éste es el antro de la venganza femenina. + +Edwin dió una vuelta en torno á la enorme construcción, asomándose por +encima de los tejados á sus patios y jardines. Lo mismo hizo en varios +edificios públicos. Vió de lejos otro palacio grandioso, y como +adivinase que era la Universidad por las grandes lechuzas doradas que +coronaban las techumbres cónicas de sus torres, quiso ir hacia él; pero +Ra-Ra le disuadió. + +--Más tarde, gentleman. Allí descansará usted. + +Y dirigió su marcha hacia el puerto. + +A pesar de que el día era festivo, los buques anclados en él empezaron á +hacer funcionar los aparatos mugidores que usaban en los días de niebla, +dedicando al gigante un saludo ensordecedor. En los navíos de la +escuadra del Sol Naciente, las tripulaciones, formadas sobre las +cubiertas, agitaron sus gorros, aclamándole. El Hombre-Montaña contestó +á este saludo general moviendo sus dos manos y luego se inclinó +cortésmente. + +--¡Cuidado, gentleman! ¡Acuérdese que estoy aquí!--gritó Ra-Ra. + +Con el inesperado movimiento de su conductor, el pigmeo había saltado +fuera del bolsillo y se mantenía agarrado al borde. + +La mano misericordiosa del coloso le volvió á su seguro refugio; pero +después de esta aventura mortal parecía haber perdido las ganas de +prolongar el paseo y guió á su protector hacia la Universidad. + +Siguiendo sus consejos, Gillespie marchó lentamente para fijarse en +todas las particularidades del edificio que Ra-Ra le iba explicando. + +Por su parte, el proscrito, sin dejar de hablar, examinaba los tejados, +las terrazas y las galerías cubiertas de este palacio, grande como un +pueblo, en el que había pasado su adolescencia. + +Hizo que el gigante detuviera su marcha, y echando medio cuerpo fuera +del bolsillo, empezó á dar gritos para que acudiese el jefe de la +escolta. Cuando éste, conteniendo la nerviosidad de su caballo, que se +encabritaba al husmear la proximidad del coloso, pudo colocarse al fin +junto á los enormes pies, Ra-Ra le habló desde arriba en el idioma del +país. El Hombre-Montaña deseaba hacer alto, empleando como asiento uno +de los pabellones bajos de la Universidad. La escolta, podía descansar +igualmente durante una hora echando pie á tierra. + +El guerrero aceptó con alegría la orden. Su tropa llevaba varias horas +de correr las calles, luchando con la rebelde curiosidad del público y +repeliendo á los transeuntes y las máquinas terrestres. Cesaron de sonar +las trompetas y los jinetes se desparramaron en las vías inmediatas. + +Cuando todos desaparecieron, Ra-Ra volvió á examinar la parte alta y +sinuosa del palacio universitario, donde estaban las habitaciones de los +doctores jóvenes. Los más de ellos se habían ido á la peregrinación +patriótica, y así se explicaba que las terrazas y las galerías +permaneciesen silenciosas, sin el ordinario rumor de peleas dialécticas. + +Sólo quedaban algunos doctores melancólicos meditando ante un libro +abierto. Al ver la cabeza del gigante distraían su atención estudiosa +por unos segundos; pero luego reanudaban la lectura, como si sólo +hubiesen presenciado un accidente ordinario. Todos ellos recordaban su +visita á la Galería da la Industria, y tenían al Hombre-Montaña por un +animal enorme, cuya inteligencia estaba en razón inversa de su grandeza +material. + +Gillespie había empezado por segunda vez la vuelta del edificio. + +--Deténgase aquí, gentleman--dijo de pronto Ra-Ra, ahogando su voz. + +Edwin no comprendió tales palabras. ¿Qué deseaba este pigmeo, cada vea +más exigente?... + +--Digo, gentleman, que me deje aquí, en esa terraza. Dentro de una hora +vuelva á tomarme. Mientras tanto, puede usted descansar sentándose en +cualquiera de los pabellones anexos á la Universidad. No tema, son +fuertes y soportarán bien su peso. + +Gillespie comprendió los deseos de Ra-Ra al ver en una terraza interior, +separada de la fachada por los profundos huecos de dos patios, á una +mujer con gorro universitario que agitaba los brazos, sorprendida y +alegre. No pudo reconocerla porque le faltaba su lente de aumento, pero +estaba casi seguro de que era Popito. + +--Diviértanse mucho--dijo el gigante. + +Y tomando á Ra-Ra otra vez con el pulgar y el índice de su mano derecha, +lo sacó del bolsillo para depositarlo en un alero. Luego rió viendo cómo +corría, con una agilidad de insecto saltador, de tejado en tejado, +agitando sus velos como las alas de una mariposa blanca, bordeando el +abismo de los profundos patios, para llegar hasta la mujercita de +birrete doctoral que le aguardaba llevándose ambas manos al pecho, +henchido de emoción. + +Al quedar solo, el gigante se movió con lentos pasos á lo largo de la +Universidad, cuyas balaustradas finales le llegaban á los hombros. No +veía ningún edificio que pudiera servirle de asiento. Apoyó un codo en +un alero mientras descansaba en su diestra la sudorosa frente, y al +momento echó abajo tres estatuas de doble tamaño natural que adornaban +la balaustrada, representando á otras tantas heroínas de la Verdadera +Revolución. + +Tuvo miedo de causar nuevos daños en el monumento de la Ciencia, y +continuó su exploración, buscando algo más sólido donde apoyarse. + +Siguiendo el contorno del edificio llegó á una plaza sobre la que +avanzaba un palacete anexo á la Universidad. Era una construcción de +tres pisos, cuya altura no pasaba de la mitad de sus muslos, y en cuya +techumbre, libre de emblemas y de barandas, podía sentarse cómodamente. + +Así lo hizo Gillespie con suspiros de satisfacción. Llevaba varias horas +caminando, con la atención extremadamente concentrada y moviendo sus +pies entre prudentes titubeos para no aplastar á nadie. + +Casi celebró que la audacia de Ra-Ra le hubiese dado motivo para +descansar en esta plaza solitaria, rodeado del silencio de una gran +ciudad desierta. Hasta tuvo la sospecha de que si no venían á buscarle +en su retiro acabaría echando un ligero sueño. Encontraba agradable +tener por asiento una dependencia del enorme palacio donde reinaba sin +límites la autoridad del Padre de los Maestros. + +Aquella tarde, Golbasto, el gran poeta nacional, había salido de su casa +apenas notó que las calles empezaban á quedar solitarias. El glorioso +cantor sólo gustaba de las muchedumbres cuando se reunían para aclamarle +y escuchar sus versos. Fuera de estos momentos, encontraba al pueblo +estúpido, maloliente y peligroso. + +La fiesta patriótica de los rayos negros sólo había sido notable un año, +según su opinión. Fué el año en que el gobierno le encargó un poema +heroico en honor de la inventora de los rayos libertadores, coronándolo +después de su lectura y dándole el título de poeta nacional. En los años +siguientes, la tal fiesta nunca había pasado de ser una feria +populachera, durante la cual pretendían inútilmente parodiar su gloria +otros poetas escogidos por el favoritismo político. Hasta una vez--¡oh, +espectáculo repugnante!--el designado para cantar tan sublime +aniversario había sido una poetisa, es decir, un hombre, cosa nunca +vista después de la Verdadera Revolución. Este año, el poeta de la +fiesta era una jovenzuela recién salida de la Universidad, un rebelde, +que osaba comparar sus versos con los de Golbasto y además criticaba los +trabajos históricos del grave Momaren, su antiguo maestro. + +Los tres caballos humanos del poeta, que soñaban desde muchos días antes +con unas cuantas horas de libertad empleadas en asistir á las fiestas de +los rayos negros, sólo vieron abierta su cuadra para ser enganchados al +carruajito en figura de concha. Como los tres hombres medio desnudos se +mostraban algo reacios y hasta osaron murmurar un poco, Golbasto los +refrenó con varios latigazos. Luego, afirmándose la corona de laurel +sobre las melenas grises, subió al carruajito y dió una orden á su tiro, +acariciándolo por última vez con la fusta. + +--Vamos á la Universidad, á la casa del doctor Momaren. + +En el camino oyó la trompetería que anunciaba el paso del gigante, y se +vió obligado á dar un largo rodeo por calles secundarias para no +tropezarse con él. + +--¿Hasta cuándo nos molestará el animal-montaña?--murmuró +rabiosamente--. El senador Gurdilo tiene razón: hay que desembarazarse +de ese huésped grosero é incómodo. + +A pesar de que el poeta vivía de sus continuas peticiones á los altos +señores del Consejo Ejecutivo y de las munificencias de Momaren, que +también era personaje oficial, sentía hoy cierto afecto por el jefe de +la oposición y encontraba muy atinados sus ataques contra un gobierno +que no sabía velar por las glorias establecidas y apoyaba las audacias +de los principiantes. + +Entró en la Universidad por la gran puerta de honor; dejó en un patio su +vehículo, amenazando con los más tremendos castigos á los tres +caballos-hombres enganchados á él si no eran prudentes y osaban moverse +de allí. Siguiendo un dédalo de galerías y pasadizos, únicamente +conocidos por los amigos íntimos de Momaren, llegó al pequeño palacio +habitado por el Padre de los Maestros. + +Ninguna de las recepciones vespertinas del potentado universitario se +había visto tan concurrida como la de esta tarde. Todos los que +abominaban del contacto de la muchedumbre acudían á una tertulia que +proporcionaba á sus asistentes cierto prestigio literario. + +Además, la reunión de esta tarde tenía un alcance político. El Padre de +los Maestros quería darle cierto sabor de protesta mesurada y grave por +la ofensa que Golbasto se imaginaba haber recibido del gobierno. +Momaren, haciendo este alarde de interés amistoso, se vengaba al mismo +tiempo del joven poeta universitario que había osado criticarle como +historiador. + +Golbasto, que allá donde iba se consideraba el centro de la reunión, +entró en los salones saludando majestuosamente á la concurrencia. Casi +todos los altos profesores de la Universidad habían venido con sus +familias. Las esposas masculinas y los hijos, con blancos velos, +coronados de flores y exhalando perfumes, ocupaban los asientos. Las +mujeres triunfadoras y de aspecto varonil se paseaban por el centro de +los salones ó formaban grupos junto á las ventanas. + +Los universitarios hablaban de asuntos científicos; algunos doctores +jóvenes discutían, con la tristeza rencorosa que inspira el bien ajeno, +los méritos del camarada que en aquel momento estaba leyendo sus versos +á una muchedumbre inmensa sobre la escalinata del templo de los rayos +negros. Varios oficiales de la Guardia gubernamental y del ejército +ordinario se paseaban con una mano en la empuñadura de la espada y la +otra sosteniendo sobre el redondo muslo su casco deslumbrante. + +De los grupos masculinos vestidos con ropas de mujer surgía un continuo +zumbido de murmuraciones y pláticas frívolas. Los varones, divididos en +grupos, según las Facultades á que pertenecían sus maridos hembras, +hablaban mal de los del grupo de enfrente. La esposa de un profesor de +leyes provocaba cierto escándalo. Según sus piadosos compañeros de sexo, +debía andar más allá de los sesenta años, y sin embargo tenía el +atrevimiento de rasurarse la cara lo mismo que un muchacho casadero, en +vez de dejarse crecer la barba como toda señora decente que ha dicho +adiós á las vanidades mundanas y sólo piensa en el gobierno de su casa. + +Los jóvenes ansiosos de que alguien se fijase en ellos se preguntaban si +habría baile en la tertulia de Momaren. La entrada del poeta nacional +sembró la consternación entre las señoritas masculinas aspirantes al +matrimonio. + +--¿Cómo vamos á bailar si ha llegado Golbasto, el más acaparador de los +poetas?... Toda la reunión será para él. + +Y las varoniles doncellas se mostraban tristes, resignándose á una larga +inmovilidad en la que sólo verían de lejos á los hermosos militares, +mientras aguantaban un chaparrón interminable de versos. + +Al ver entrar al poeta laureado, corrió inmediatamente á su encuentro el +gran Momaren. Ambos se abrazaron, y algunos aduladores del Padre de los +Maestros sintieron que no estuviesen presentes los fotógrafos de los +periódicos para retratar el abrazo de los dos genios más célebres del +país. + +--Gracias, amigo mío--dijo Golbasto--. Jamás olvidaré lo que hace usted +por mí en este día.... Los gobiernos se suceden y caen en el olvido, +mientras que nuestra amistad llenará capítulos enteros de la historia +futura. + +Luego el poeta se empequeñeció voluntariamente, hasta ocuparse de la +existencia doméstica de su amigo. + +--¿Y Popito?--preguntó. + +Momaren hizo un gesto de contrariedad y de tristeza. + +--Se ha negado á asistir á nuestra fiesta. Prefiere pasar la tarde en +sus habitaciones de estudiante. Tiene allí una terraza, donde cultiva +flores, cuida pájaros y se entretiene con otras cosas fútiles, indignas +de su sexo. + +--¡Qué juventud la que viene detrás de nosotros!--exclamó tristemente +Golbasto. + +Momaren hizo un gesto igual de melancolía. + +--Si no lo hubiese llevado en mis entrañas--murmuró--dudaría que fuese +mi hijo. + +Después el gran poeta tuvo que separarse de Momaren para atender á sus +admiradores. Todos protestaban del hecho escandaloso que se estaba +realizando en aquellos momentos sobre las gradas del templo de los rayos +negros. + +--¡Ya no hay categorías, ni respeto ... ni vergüenza! El primer +jovenzuelo se cree un genio. ¡Qué escándalo! + +Golbasto movía la cabeza aprobando estas protestas, y los admiradores +insistían en sus lamentos, como si fuera á llegar el fin del mundo +aquella misma tarde. + +El solemne Momaren cortó á tiempo este concierto de quejas, pues los que +rodeaban al versificador habían agotado ya todas sus palabras de +indignación y no sabían qué añadir. + +--Ilustre amigo--dijo el Padre de los Maestros con una voz untuosa--, +las señoras y señoritas aquí presentes me piden que interceda para que +nuestro gran poeta nacional las deleite con algunos de sus versos +inmortales. + +Esto era mentira; las señoritas masculinas sólo deseaban bailar, y en +cuanto á las matronas barbudas, odiaban los versos, porque su +declamación las obligaba á permanecer silenciosas, estorbando sus +comentarios y murmuraciones. Pero como todas pertenecían á familias +universitarias dependientes de Momaren, creyeron prudente acoger el +embuste de éste con grandes muestras de aprobación. + +--¡Sí, sí!--gritaron--. ¡Que hable Golbasto!... ¡que recite versos! + +El poeta nacional se inclinó como si quisiera empequeñecerse delante de +Momaren. + +--¡Recitar--dijo con énfasis--mis humildes obras, incorrectas y +anticuadas, en la casa donde vive el más grande de los poetas, al que +reconoceré siempre como maestro!... + +Y mientras permanecía con el espinazo doblado, y Momaren, rojo de +emoción, miraba á unos y á otros para convencerse de que todos se daban +cuenta de tan enorme homenaje, dos matronas barbudas murmuraron bajo sus +velos: + +--De seguro que piensa pedirle algo mañana mismo para alguna de sus +amigas. + +--Y lo que se lleve lo quitará á nuestros maridos--contestó la otra. + +Mientras tanto, Momaren, saliendo de su nimbo de vanidad, decía con +acento conciliador: + +--Nada de maestro ... nada de gran poeta. Los dos somos iguales: +compañeros y amigos para siempre. + +Golbasto palideció, hasta tomar su cara un tono verdoso. Parecía +dispuesto á protestar de tanta igualdad y tanto compañerismo; pero el +recuerdo de muchas cosas que deseaba pedir al Padre de los Maestros +sofocó la protesta instintiva de su vanidad, haciendo que se mostrase +dulce y bondadoso. + +--Para que yo recite algo mío, ilustre Momaren, será preciso que antes +cumpla una obra de justicia y de respeto declamando una poesía de usted. + +El universitario aceptó con humildad. + +--¡Si usted se empeña!... ¡Es usted tan bondadoso!... + +Sabía Golbasto por experiencia que nada halagaba á este compañero como +oir sus versos recitados por su boca. El poeta del cochecillo en forma +de concha, de los tres caballos humanos y del látigo sangriento +declamaba con una dulzura celestial que hacía verter lágrimas. Además, +era para Momaren la más alta de las consagraciones literarias tener á +Golbasto como lector de sus obras. Después da esto se sentía pronto á +darle la Universidad entera si se la pedía. + +Para que el acto resultase más solemne, Momaren creyó necesario reunir +todo su público, esparcido en los diversos salones, y agolparlo en uno +solo que ocupaba la parte saliente del edificio, con dos ventanales +sobre una plaza. + +Este salón lo apreciaba mucho por estar amueblado á la moda de otros +siglos, cuando reinaban los emperadores de la penúltima dinastía. Como +recuerdos de aquella época guerrera y bárbara adornaban las paredes +grandes panoplias con lanzas, espadas en forma de sierra, sables +ondulados y otros instrumentos mortíferos. El alma pacífica de Momaren +se caldeaba en este salón, sintiendo al entrar en él entusiasmos +heroicos que le hacían engendrar versos tan viriles como los de +Golbasto. + +Siguiendo las indicaciones suaves del Padre de los Maestros, más temidas +que si fuesen órdenes, todo el público se fué agrupando en este salón. +Las damas y las señoritas formaron varias filas al sentarse, lo mismo +que en un teatro. Las mujeres, por ser más fuertes, quedaron de pie y se +aglomeraron en las puertas y una parte de los salones vecinos. + +Golbasto estaba erguido entre las dos ventanas de la gran pieza, mirando +al público como un águila que se prepara á levantar el vuelo. Momaren +sonreía con la cabeza baja, sintiéndose encorvado prematuramente por el +huracán de las alas de la gloria que iba á descender sobre él. + +Como el poeta nacional pensaba siempre en sus asuntos, hasta cuando +fingía favorecer á un amigo, tosió repetidas veces para imponer +silencio, y dijo así: + +--Ya que deseáis que recite, permitid que empiece por las obras del +Padre de los Maestros. El gran Momaren no es conocido como merece serlo. +Hay muchos que se engañan con la mejor buena fe dividiendo nuestra +poesía nacional en dos reinos, uno de los cuales le atribuyen á él y +otro á mí. Esos mismos añaden que Momaren es inimitable en la poesía +amorosa y Golbasto en la poesía épica. ¡Error, enorme error! Momaren es +grande en todos los géneros, y para probarlo voy á recitar su canto +heroico á la Verdadera Revolución, obra inimitable de la que quisiera +ser autor. + +Una salva de aplausos saludó la descarada adulación al jefe +universitario y la interesada modestia del gran poeta. + +--Quiero recitar ese canto heroico--continuó Golbasto--para que se vea +la diferencia entre la verdadera poesía y las miserables y cínicas +falsificaciones que se sirven á nuestro pueblo, tal vez en este mismo +instante. + +La alusión al joven y odiado poeta que estaba declamando su obra en el +templo de los rayos negros fué saludada con una explosión de risas +simpáticas y de gruñidos inteligentes. + +Después de este triunfo preliminar, Golbasto se lanzó á la declamación +de la poesía de su amigo y protector. + +El canto á la revolución triunfante de las mujeres empezaba con un +exordio, en el que el poeta rogaba al sol que acelerase su salida de +entre las espumas oceánicas para no llegar con retraso y poder +presenciar el suceso más grande de la Historia. Golbasto lanzó, con una +voz de clarín, el primer verso: + + Muéstrate, ¡oh, sol! y con tus rayos de oro... + +Pero en vez de mostrarse el sol, como pedía el vate, lo que llegó +inesperadamente fué la noche en plena tarde. El salón quedó +completamente á obscuras; todos los concurrentes creyeron haber perdido +repentinamente la vista; las mamás chillaron de espanto, extendiendo los +brazos instintivamente para guardar á sus hijas; los hermosos guerreros +echaron mano á sus espadas, aunque sin poder adivinar dónde se ocultaba +el enemigo. + +Algunos profesores acostumbrados á no asombrarse de nada y á buscar la +razón científica de todos los hechos se dieron cuenta, pasados unos +instantes, de que esta obscuridad era debida á un desprendimiento +exterior, á dos telones macizos que habían caído sobre ambas ventanas, +interponiéndose entre sus ojos y la luz. + +Momaren se arañó las muñecas en la obscuridad, preguntándose qué poder +infernal al servicio de los envidiosos de su gloria había conseguido +realizar esta catástrofe.... + +A ninguno se le ocurrió que el Hombre-Montaña pudiera haber empleado +como asiento el techo que tenían sobre sus cabezas. En uno de sus +desperezos de cansancio, Gillespie había juntado las dos piernas, +colocándolas casualmente, con geométrica exactitud, sobre las dos +ventanas, lo que creó repentinamente la noche en el interior del salón, +precisamente al mismo tiempo que el poeta invocaba la salida del sol. + +Después del primer aturdimiento de la sorpresa, los ojos, acostumbrados +á la obscuridad, empezaron á ver débilmente, gracias á la penumbra que +llegaba de las habitaciones inmediatas. Además, el ligero movimiento de +una de las piernas de Gillespie dejó filtrar un rayo de luz, y esto +sirvió para que toda la concurrencia reconociese cuál era el origen de +la catástrofe. + +Momaren quedó mudo, pues el hecho le parecía tan inaudito, que no +encontraba palabras. + +Los invitados prorrumpieron en alaridos de indignación: + +--¡Insolente animalucho!... ¡Qué atrevimiento el suyo!... ¡Venir á +perturbar con sus patas inmundas una fiesta de alta intelectualidad!... + +Un hermoso oficial de la Guardia saltó, espada en mano, por encima de +las sillas, y aproximándose á una de las ventanas tiró una estocada á la +pierna del gigante. + +Gillespie, que estaba medio dormido, despertó sobresaltadamente. Levantó +una de las piernas hasta poner la rótula á la altura da su pecho y se +rascó con ambas manos la picazón que sentía en la pantorrilla. Luego +dejó caer la pierna otra vez, y ésta, como si obedeciese á un poder +diabólico enemigo de Momaren, volvió á cerrar herméticamente la ventana. + +Rugió de cólera la concurrencia, viendo en esto un nuevo insulto para +todos. El Hombre-Montaña quería burlarse de ellos. + +Los militares, deseosos de mostrar su heroísmo ante los muchachos en +edad de casarse, corrieron hacia las ventanas, acribillando con sus +aceros las pantorrillas del gigante. + +Golbasto y Momaren, contagiados por tan heroico ejemplo, quisieron +mostrar que servían para algo más que hacer versos, y descolgaron de una +panoplia una larga lanza. + +Se mostraban enfurecidos por este incidente, que había venido á +perturbar su gloria, y empuñando la lanza á cuatro manos empezaron á dar +pinchazos en una pierna del coloso. + +Esta vez el dolor hizo saltar á Gillespie, dejando libres las ventanas, +por las que entró á raudales la dorada luz de la tarde. + +Todos pudieron ver como el Hombre Montaña se encogía sobre sus rodillas, +cómo se encorvaba después con el rostro crispado por el dolor, pegando +sus ojos á las dos ventanas para averiguar qué insectos malignos eran +los que la habían picado venenosamente á través de dichos agujeros. + +Las señoras se asustaron al ver aquellos dos ojos enormes que las +miraban con agresiva fijeza. Pero Golbasto y Momaren, que tenían la +cólera larga é implacable de los débiles cuando sienten herida su +vanidad, continuaban manejando en colaboración su arma y tiraron un +furioso lanzazo á uno de los ojos que llenaban las ventanas. + +Si no quedó tuerto Gillespie, fué porque los dos poetas, al retroceder +para que su golpe fuese más terrible, desviaron un poco la lanza, +rasgándole únicamente uno de los párpados. + +El Hombre-Montaña echó atrás la cabeza, separando los ojos de las +ventanas con un pestañeo doloroso, pero inmediatamente puso su boca en +una de ellas. + +Sonó un hervor del caldera, luego un ruido de catarata, y la +concurrencia, dando gritos, empezó á huir hacia las habitaciones +interiores. ¡Zas!... + +Gillespie, no sabiendo cómo defenderse de aquel enjambre maligno, había +lanzado un salivazo dentro del salón. + +El proyectil líquido pilló á los dos poetas y los hizo caer con su lanza +envueltos en una ola pegajosa, de la que no sabían cómo salir. + +El gigante continuó disparando proyectiles de la misma especie. + +Corrían las damas, levantándose las faldas para huir con más rapidez. +Otras pataleaban caídas en el suelo, pidiendo á gritos que las librasen +de esta inundación aglutinante que las había clavado sobre el pavimento. + +Y las heroicas muchachas de la Guardia, no queriendo presentar sus +interesantes dorsos al enemigo, fueron retrocediendo hasta el fondo del +salón, haciendo molinetes con sus espadas para defenderse del bombardeo. + + + + +XI + +Que trata del discurso pronunciado por el senador Gurdilo y de cómo el +Hombre-Montaña cambió de traje + + +A la, mañana siguiente, el profesor Flimnap se presentó con gran +apresuramiento en la vivienda del gigante. Jamás su rostro bondadoso +había ofrecido un aspecto igual, de alarma y azoramiento. A pesar de sus +carnes exuberantes, saltó con juvenil agilidad del plato ascensor á la +superficie de la mesa, antes de que los atletas encargados de la grúa +hubiesen terminado su maniobra. + +Lejos aún de Gillespie, abrió los brazos con desesperación y juntó luego +sus manos en una actitud implorante, gritando: + +--¿Qué ha hecho usted, gentleman? ¿Qué locura fué la suya de ayer? ¡Y yo +que le creía un hombre extremadamente cuerdo!... + +Jamás había experimentado tantas emociones en un espacio tan corto de +tiempo. Un miedo anonadador le dominaba desde horas antes, y este miedo +obedecía á sentimientos generosos, pues pensaba más en la suerte del +Gentleman-Montaña que en la suya propia. La terrible noticia de todo lo +ocurrido en la casa del Padre de los Maestros acababa de sorprenderle en +el momento más grato de su existencia. + +El día anterior había regresado muy tarde á la ciudad, después de verse +festejado y admirado durante varias horas por más de cien mil mujeres. +Su discurso en las gradas del templo de los rayos negros lo había +escuchado esta enorme multitud, interrumpiéndolo con aplausos. Su éxito +resultó tan ruidoso como el del joven poeta rival de Golbasto. Nunca +había llegado á soñar con una gloria semejante, ni aun en los tiempos de +la adolescencia, cuando, recién entrado en la vida estudiosa, su +entusiasmo le hacía aceptar la posibilidad de las más inauditas +elevaciones. + +Durmió mal, pues el saboreo de su triunfo parecía repeler al sueño. Pero +cuando descendió de su habitación universitaria, apreciando de antemano +las felicitaciones de unos profesores y la envidia de otros, todo su +orgullo triunfante se deshizo ante la realidad. Oyó aterrado lo que +había hecho el gigante en la tarde anterior. Muchos de los que le +hablaron habían asistido á la tertulia de Momaren y se mostraban +congestionados aún por la indignación al recordar los proyectiles del +gigante, algunas de cuyas salpicaduras habían llegado á ellos ó á +personas de sus familias. + +El Padre de los Maestros estaba en cama después de este suceso, aunque +sin enfermedad conocida. Golbasto, el gran poeta nacional, se había +retirado jurando vengarse del bárbaro intruso. Los concurrentes le +vieron con un vendaje debajo de su corona de laurel, pues se había +descalabrado al caer al suelo con Momaren bajo el disparo del gigante. + +--¿Qué ha hecho usted?--volvió á repetir el profesor. + +Muchos de los que presenciaron el suceso habían olvidado la insolencia +del Hombre-Montaña para preocuparse únicamente de la finalidad de otra +acción suya que les parecía misteriosa. Después que el gigante hubo +limpiado de gentío los salones de Momaren, haciendo huir á todos al +fondo de la casa para librarse de su bombardeo líquido, irguió su +estatura y fué á un determinado lugar de la fachada de la Universidad, +lanzando varios silbidos con la estridencia de un huracán. + +Los doctores estudiosos que permanecían en sus habitaciones intentaron +ocultarse, creyendo que el Hombre-Montaña se había vuelto loco y deseaba +aplastarlos. Pero antes de cerrar las ventanas de sus viviendas pudieron +ver cómo corría por los tejados un hombre envuelto en velos, cómo el +gigante lo tomaba con una de sus manos, introduciéndolo en un bolsillo +de su traje, y cómo emprendía una marcha veloz, guiado por este varón +desconocido, hacia la Galería de la Industria, sin esperar á que sonasen +otra vez las trompetas y se reuniera el escuadrón que le había escoltado +en su paseo. + +--¿Qué va á pasar ahora?--continuó diciendo el asustado profesor. + +Los murmuradores le habían dado á entender que el Padre de los Maestros +sospechaba si este intruso ayudado por el gigante sería Ra-Ra. + +--Yo temo, gentleman, que á estas horas la policía esté enterada de que, +efectivamente, el tal hombre era Ra-Ra y que, protegido por usted, entró +en nuestro palacio para ver á Popito.... ¡Usted, gentleman, mezclándose +en cosas políticas de nuestro país y apoyando de una manera tan +descarada á un propagandista del «varonismo», enemigo de la tranquilidad +del Estado! Tiemblo por usted y tiemblo por mí. + +Gillespie no necesitaba oir al profesor para darse cuenta de la gravedad +de su acto. Pero renacía su cólera al acordarse de los pinchazos de +aquellos pigmeos, y creía sentir aún el dolor en sus piernas. ¿Por qué +no lo habían dejado dormir en paz?... + +Sin embargo, los gestos desesperados del profesor sirvieron para hacerle +pensar que estaba á merced de aquella humanidad pigmea, despreciable +para él, pero sin la cual no podía alimentarse ni atender á otros +cuidados que necesitaba su persona. + +Flimnap, creyendo ver en su rostro un reflejo de intensa cólera, le +recomendó la calma. + +--No se exalte, gentleman; al contrario, debe usted mostrarse prudente y +conciliador. Creo que esto se arreglará finalmente. Puede usted +presentar sus excusas al Padre de los Maestros. Yo explicaré que todo se +debe á su desconocimiento de nuestra lengua y nuestras costumbres. Lo +que me preocupa más es lo de Ra-Ra; pero si no hay otro remedio, lo +abandonaremos y que siga su destino. El amor es egoísta, gentleman. +Antes de venir usted á esta tierra yo hubiese hecho los mayores +sacrificios por ese joven. Pero ahora no es lo mismo; ahora está usted +aquí, y más allá de su persona nada me interesa. + +Parecía haber olvidado el catedrático todas las inquietudes que le +entristecían momentos antes, al saltar del plato-ascensor. Se había +puesto ante un ojo su lente de disminución para contemplar el rostro del +Gentleman-Montaña, y esto le hacía sonreir dulcemente. + +--Creo llegado el momento--dijo con voz insinuante--de mostrarle mi +alma. Mientras usted vivía á cubierto de peligros, yo no me atreví á +decirle lo que siento. Me dominaba la timidez de todo el que ha pasado +su existencia entre libros, viendo de lejos á las personas. Pero después +de la locura de usted, la situación es otra. Tal vez el conflicto con +nuestro Padre de los Maestros acabe por arreglarse, pero en este momento +la situación es mala. Corre usted grandes riesgos, y por lo mismo +considero oportuno manifestarle lo que no me hubiera atrevido á decir en +una ocasión mejor. Óigame bien, gentleman, y no se ría de mí.... Yo le +quiero un poco y me intereso por su felicidad.... ¿Por qué no hablar más +claramente?... Yo le amo, gentleman, y deseo pasar el resto de mi vida +junto á usted, dedicándome en absoluto á su servicio. + +A pesar de su mal humor por la aventura en la Universidad y por las +persecuciones que le podían hacer sufrir estos pigmeos, de los que era +esclavo, Gillespie no pudo contener una carcajada. Después sofocó su +risa para excusarse cortésmente: + +--No crea, profesor, que me río de usted. Le estoy muy agradecido para +atreverme á tal insolencia. Mi risa es de sorpresa.... En mi país, rara +vez una mujer declara su amor al hombre. + +--Pues aquí no es extraordinario--contestó Flimnap--. Acuérdese que todo +lo dirigimos las mujeres, y por lo mismo nos corresponde la iniciativa +en los asuntos de amor. + +--Además--dijo Edwin--, usted olvida el obstáculo insuperable que la +Naturaleza ha establecido entre los dos al crearnos con tamaños tan +distintos. Me mira usted á través de su lente de reducción y se ilusiona +creyéndome de su talla. Contémpleme tal como soy, y se convencerá de que +por mucho que yo la amase nunca pasaría usted de ser una esposa de +bolsillo. + +--¡Oh, gentleman!--interrumpió ella quejumbrosamente--. No sea usted +materialista en sus apreciaciones, no se muestre grosero en sus +sentimientos juzgando á las personas por su tamaño. ¿Por qué no pueden +amarse dos almas á través de sus envolturas completamente diferentes?... +Ahora que le conozco, gentleman, me doy cuenta de que toda mi vida he +estado esperando su llegada. Siempre mi alma sintió la atracción de las +alturas; siempre soñé con algo inmensamente grande. Mi espíritu veía con +indiferencia las pequeñeces de nuestra vida corriente. Yo sólo podía +amar á un gigante, y el gigante ha venido. ¿No le parece que un poder +superior nos ha hecho el uno para el otro?... + +El Gentleman-Montaña sólo contestó á esta pregunta con un gesto ambiguo. +Pero el ardoroso profesor siguió hablando: + +--Yo no le exijo que me responda inmediatamente. Confieso que esta +manifestación de mis sentimientos es un poco violenta y que usted no la +esperaba. A no ser por el peligro que le amenaza, me hubiese abstenido +de hablarle de esto en mucho tiempo. Pero, en fin, lo que yo debía decir +ya está dicho. Reflexione usted, consulte su corazón; esperaré su +respuesta. Lo que necesitaba hacerle saber cuanto antes es que no soy +para usted un simple traductor y que ansío participar de su suerte, +correr sus mismos peligros, si es que la situación se empeora. + +Gillespie, conteniendo la risa que otra vez volvía á agitar su pecho, +contestó vagamente á la apasionada universitaria. Obedecería sus +indicaciones, estudiaría con detenimiento las preferencias de su alma. +Pero por el momento, lo más urgente era resolver su situación, que, +según ella, parecía angustiosa. + +--Voy á dejarle, gentleman--contestó Flimnap--. Nada consigo +permaneciendo á su lado para sostener una conversación grata, pero que +resulta estéril. Necesito saber noticias. Momaren tiene poderosos amigos +y debe haber hecho algo á estas horas contra Ra-Ra. Además, hay que +temer á Golbasto. Adivino desde aquí que su cochecito tirado por los +tres hombres-caballos debe estar rodando á través de la capital desde el +principio de la mañana. ¡A saber lo que habrá tramado el temible +poeta!... + +Antes de desaparecer por uno de los escotillones, todavía retrocedió +Flimnap hacia el gigante para decirle en voz baja: + +--Si vienen á buscar á Ra-Ra, no se empeñe en defenderlo; sería peor +para él y para usted. Déjelo abandonado á su suerte. Nosotros sólo +debemos pensar en nuestro porvenir. Yo siempre he creído que un amor que +no es egoísta no merece el nombre de amor. + +Y entornando los párpados con expresión acariciante detrás de los +vidrios de sus gafas, el profesor desapareció rampa abajo. + +Sólo entonces el Hombre-Montaña bajó los ojos para mirarse á sí mismo, +fijándolos en su pecho. Por la abertura entreabierta de su bolsillo +superior veía la cabecita de Ra-Ra, encogido en el fondo de este +refugio. + +--¡Buena la hiciste ayer!--dijo el gigante en voz queda, como si hablase +con él mismo--. En realidad tú eres el culpable de todo lo ocurrido, por +tu maldita idea de dejarme solo para ir á ver á Popito.... Pero no te +abandonaré por eso, como me pide la loca de Flimnap.... ¡Qué diablo será +esto del amor, que á todos nos hace cometer enormes tonterías, y hasta +da un aspecto grotesco á esa pobre mujer tan inocente y bondadosa!... + +Vieron los ojos del gigante apoyada en un lado de la mesa la cachiporra +que se había fabricado durante su excursión á la selva de los +emperadores. La presencia de esta arma primitiva le hizo sonreir de un +modo inquietante para los pigmeos. + +--Yo te aseguro, Ra-Ra--continuó--, que los primeros que vengan en tu +busca y nos molesten corren peligro de morir aplastados. + +Pero aunque esta promesa bárbara fuese muy del gusto de Ra-Ra, éste +protestó, sacando la cabeza imprudentemente por el borde del bolsillo. + +--Lo creo oportuno--dijo el pigmeo--, pero dentro de algún tiempo. Ahora +es inútil. Hay que esperar nuestra Revolución, cada vez más próxima. + +Mientras tanto, Flimnap corría las calles de la capital, enterándose de +una serie de noticias muy inquietantes para él. Un profesor le anunció +que Momaren, por ciertos detalles que le habían comunicado algunos +subordinados, estaba ya convencido de que era Ra-Ra el que acompañaba al +gigante. El Padre de los Maestros, aceptando las sugestiones de su +vanidad, creía que este varonista, enemigo del orden, había sugerido al +Hombre-Montaña la idea de interrumpir su tertulia en el momento preciso +que el gran Golbasto recitaba sus versos, para quitarle así un gran +triunfo literario. A primeras horas de la mañana había tenido una +conversación violenta con Popito, la cual negó haber visto á Ra-Ra en la +parte alta del palacio universitario. Luego el influyente personaje +abandonó su cama, y estaba ahora en la presidencia del Consejo +Ejecutivo, recomendando sin duda la persecución del revolucionario +masculista. + +Poco después Flimnap se encontró con un grupo de noticieros de los +grandes diarios, que le iban buscando desde horas antes. Querían conocer +su opinión sobre lo ocurrido en la tertulia del Padre de los Maestros, +pero él se expresó de un modo ambiguo. De buena gana hubiese contestado +rudamente á estos curiosos insaciables que le perseguían á todas horas; +pero la gratitud le obligaba á ser cortés. Todos los diarios hablaban +con elogios de su discurso en el templo de los rayos negros, +lamentándose de haber desconocido durante tantos años á un orador tan +eminente. + +Los periodistas le dieron una noticia que resultó la peor de todas. +Gurdilo había anunciado su deseo de pronunciar un discurso en el Senado +á propósito del Hombre-Montaña apenas se abriese la sesión. Tal vez el +temible orador estaba ya hablando á estas horas. + +Flimnap corrió al palacio del gobierno, entrando en el ala ocupada por +el Senado. Su amor por Gillespie le sugería las más atrevidas +resoluciones. El tímido profesor, que pocos días antes era incapaz de la +más pequeña iniciativa, se asombraba ahora de su audacia. Pensó hablar á +Gurdilo, si es que aún no había empezado su interpelación al gobierno. +No se conocían, pero él desde unos días antes era un personaje célebre, +del que se ocupaban mucho los periódicos, y bien podía permitirse la +libertad de hacer una visita á un compañero suyo de gloria. Dentro del +Senado, al preguntar por el famoso orador, se convenció de que había +llegado tarde. Gurdilo estaba ya en el salón de sesiones, y no admitía +visitas que le distrajesen cuando preparaba mentalmente sus terribles +discursos. + +El catedrático subió á una de las tribunas destinadas al público, viendo +abajo, entre las matronas que formaban el Senado, al temible Gurdilo, +hacia el que convergían todas las miradas. + +Nunca sufrió el pobre Flimnap una tortura igual á la de escuchar á este +personaje confundido entre el público y sin poder contestarle. Después +de su triunfo en el templo de los rayos negros, se consideraba tan +tribuno como el célebre sanador; pero aquí no era mas que un simple +oyente que podía ser encarcelado si osaba alterar con sus interrupciones +la calma de la majestuosa asamblea. + +La oradora senatorial, con la faz más amarilla que nunca, la mirada +torva, la nariz encorvada y una voz silbante, atacó á Gillespie durante +mucho tiempo, procurando que sus golpes al coloso cayesen de rebote +sobre los altos señores del Consejo Ejecutivo. + +Hizo la historia de todos los Hombres-Montañas que habían llegado al +país en el curso de los siglos. El primero, según el testimonio de +viejos cronistas, acabó siendo un traidor al Imperio de Liliput que le +había dado hospitalidad, pues se fué con los de Blefuscú, que eran +entonces enemigos. Además, al regresar á su monstruosa patria, publicó, +según vagas noticias traídas por Eulame, un libro en el que ponía en +ridículo á todos los liliputienses. + +Los colosos que habían llegado después eran gentes bárbaras y viciosas, +sin educación universitaria y de una capacidad estomacal que acababa +causando grandes escaseces y hambres en la nación. Cometían tales +desafueros, que finalmente había que suprimirlos. + +Y cuando se había aceptado como medida prudente el matar á estos +intrusos, que se presentaban de tarde en tarde, con la regularidad de +una epidemia, llegaba el último Hombre-Montaña, y el Consejo Ejecutivo, +faltando á la tradición, le concedía la vida. + +Aquí Gurdilo empezó á hablar irónicamente de la enorme influencia que +unos cuantos profesores y fabricantes de versos ejercían sobre el +gobierno actual. + +--Ha bastado--dijo el orador--que un pobre pedante que enseña en nuestra +Universidad la inútil lengua de los Hombres-Montañas, la cual de nada +puede servirnos; ha bastado, repito, que descubriese en un bolsillo del +tal gigante un libro del tamaño de cualquiera de nosotros, con unos +versos disparatados, propios de su enorme animalidad, para que todos los +falsos intelectuales que dominan nuestra organización universitaria, y +son retribuidos exageradamente por el gobierno, viesen una ocasión de +afirmar su influencia protegiendo á este colosal intruso como un +compañero de letras. Y los altos señores del gobierno, que antes de +ocupar sus cargos no conocían otra lectura que la del diario todas las +mañanas, han aprovechado la ocasión para darse una falsa importancia de +intelectuales, obedeciendo las indicaciones de sus protegidos que +monopolizan la Universidad. + +»No quiero hablar al ilustre Senado de los gastos que ha originado el +Hombre-Montaña desde que vive entre nosotros. Esto será objeto de un +discurso que pronunciaré otro día, cuando tenga completos los datos +estadísticos que estoy reuniendo. Necesito saber con certeza cuántos +bueyes come cada día, cuántas docenas de gallinas, así como las +toneladas de pescado y de pan que lleva devoradas. No insisto en esto; +pronto apreciará el Senado de qué manera el Consejo Ejecutivo derrocha +el dinero de la nación, á pesar de que el gobierno de nuestro sexo +ostenta el espíritu de economía como la mayor de las ventajas sobre +todos los gobiernos anteriores. + +»Hoy necesito hablar de otra cosa que considero de gran urgencia, pues +equivale á un escándalo intolerable que pone en peligro el orden del +Estado y los fundamentos de nuestra sociedad, haciendo completamente +inútiles la sabiduría de aquella gran mujer que inventó los rayos +libertadores y el heroísmo de las valerosas jóvenes que combatieron en +la tierra y en el aire por el triunfo de la Verdadera Revolución. + +»Yo mismo no comprendo cómo el ilustre Senado, la Cámara de diputados y +los demás organismos nacionales no fijaron su atención en el aspecto +subversivo que nos ofrece ese gigante desde que llegó. Tampoco puedo +explicarme cómo los periódicos, que atisban el menor de nuestros +defectos para publicarlo inmediatamente permanecen ciegos para el +Hombre-Montaña.... Debo confesar, sin embargo, que yo también he vivido +en esta ceguera inexplicable, y sólo anoche vi la realidad, gracias á la +sugestión de un poeta eminente, el más grande de todos los poetas que +hoy existen, y después de esto casi resulta inútil que os diga su +nombre. Todos habéis adivinado que es Golbasto.... Con razón llaman á +los poetas _videntes_. Golbasto ha _visto_ lo que ninguno de nosotros +había logrado ver. + +Se hizo un silencio profundo en toda la asamblea. Lo mismo los senadores +que el público de las tribunas, esperaban anhelantes la revelación del +gran descubrimiento del poeta, transmitido por el más temible de los +oradores. Más de mil pechos jadeaban oprimidos por la emoción; el +interés hacía respirar á todos con dificultad. Nadie apartaba sus ojos +del tribuno, que parecía haber crecido repentinamente. Al fin, después +de una larga pausa dramática, su voz resonó en el majestuoso silencio. + +--Fíjese bien el honorable Senado en lo que representa el espectáculo +antisocial y subversivo que presenció ayer el vecindario de nuestra +ciudad. El Hombre-Montaña es un hombre, como lo indica su título.... ¡y, +sin embargo, usa pantalones! + +Una exclamación ahogada de todos los oyentes saludó este descubrimiento. + +--¡Es verdad!... ¡Es verdad!--murmuraron los senadores y el público con +asombro, como si pasase ante sus ojos un relámpago deslumbrante. + +--Imagínese el ilustre Senado--continuó Gurdilo--qué efecto tan +desastroso habrá producido ayer en el pueblo, y sobre todo en la +juventud estudiosa de los colegios, ver á un hombre vestido de un modo +que parece desafiar á la moral y á las conveniencias. Hace muchos años +que en nuestras calles no se ha visto nada tan indecente. + +»Bien sabido es que en el seno de nuestra sociedad algunos jóvenes +insensatos y mal aconsejados pretenden trastornar el orden social con la +utopía ridícula de que los hombres puedan sustituir á las mujeres en la +dirección de los negocios públicos. Estos locos, enemigos de lo +existente, deben haber gozado mucho ayer viendo á un hombre con +pantalones, y los hombres prudentes y virtuosos de nuestras familias se +habrán escandalizado con harto motivo al contemplar á uno de su sexo sin +la túnica y sin los velos que corresponden á una matrona virtuosa. El +traje de ese Hombre-Montaña significa el «varonismo» en acción, que +desafía á todas nuestras leyes y costumbres, á todo nuestro glorioso +pasado, á todas las hazañas y sacrificios de nuestros antecesores. + +»Si se deja continuar este espectáculo subversivo, si no se le pone +remedio, el llamado «partido masculista», insignificante y ridículo en +el presente, crecerá hasta convertirse en una gran fuerza; los hombres +querrán llevar pantalones, y nosotros, las mujeres que somos senadores, +guerreros, funcionarios, en una palabra, todos los que desempeñamos un +cargo público ó contribuímos á la buena marcha del Estado, todos los que +somos cabeza de una familia, tendremos que vestirnos con faldas. + +La suposición de que las mujeres pudieran alguna vez llevar faldas +resultaba tan extravagante é inaudita, que todo el respetable Senado +empezó á reir, y, animados por su hilaridad, los ocupantes de las +tribunas lanzaron igualmente grandes carcajadas. + +Hasta algunas señoras masculinas que, envueltas pudorosamente en sus +velos, ocupaban la tribuna destinada á las esposas de los senadores +encontraron muy original la paradoja de Gurdilo, celebrándola con +discretas risas. + +El orador continuó su discurso con arrogancia, seguro ya de que la +asamblea en masa iba á apoyarle con sus votos. + +Por el momento, no pedía nada contra el Consejo Ejecutivo. Su +responsabilidad sería objeto de otro discurso. Lo que él solicitaba, +como patriota, era que cesase cuanto antes el escándalo y el peligro +para las buenas costumbres que significaba el modo de vestir del +gigante. Los pantalones correspondían á las mujeres, y era un atentado +contra las conquistas heredadas de la Verdadera Revolución que este +intruso, siendo un hombre, se empeñase en vestir de modo diferente á +todos los de su especie. + +--Pido al Senado--terminó diciendo el orador--que le quiten al +Hombre-Montaña lo que no le corresponde usar y que se envíe al Consejo +Ejecutivo una ley para que mañana mismo lo vista con el recato y la +decencia que exige su sexo. + +La ovación al tribuno fué larga. El presidente tuvo que hacer sonar +varias veces la sirena eléctrica de su mesa para conseguir que se +restableciese el silencio. + +--¿Acuerda el Senado--preguntó--que el Hombre-Montaña sea vestido como +corresponde á su sexo inferior? + +Algunos senadores rutinarios que veneraban el reglamento hablaron de +votación, pero los más se opusieron, considerando que era inútil cuando +todas las opiniones se mostraban unánimes. Y levantando una mano, +votaron todos por aclamación la urgencia de quitarle los pantalones al +Hombre-Montaña. + +Flimnap abandonó la tribuna con el ánimo desorientado, no sabiendo +ciertamente si debía entristecerse ó alegrarse por lo que acababa de +oir. La intervención de Gurdilo le había hecho sospechar en el primer +momento que tenía por objeto pedir la muerta de Gillespie. Pero al +convencerse de que el senador sólo deseaba cambiar su vestidura, sin +hablar para nada de hacerle perder la existencia, casi sintió gratitud +hacia él. Le importaba poco que Gurdilo le hubiera llamado pedante y le +aludiese con otras frases despectivas, sin hacerle el honor de citar su +nombre. Los enamorados son capaces de los más grandes sacrificios á +cambio de que la persona amada no sufra. Para él lo interesante era +saber que el gentleman no iba á morir. Hasta pensó que ofrecería un +aspecto más gracioso vestido con arreglo á las indicaciones del tribuno. +Siempre le había causado un malestar indefinible verlo con pantalones, +lo mismo que una mujer, contra todas las conveniencias establecidas por +las costumbres y la gloriosa historia del país. + +Al caer la tarde se dirigió á la vivienda del Gentleman Montaña. Después +de salir del Senado había pretendido sin éxito alguno hablar con el +presidente del Consejo Ejecutivo. Su personalidad gloriosa parecía +disolverse así como iba decreciendo la curiosidad simpática por el +gigante. Las gentes volvían á no conocerle. Varios periodistas pasaron +junto á él sin pedirle su opinión. Los que antes le detenían en la calle +haciéndole preguntas sobre el Hombre-Montaña casi lo atropellaban ahora +con sus máquinas terrestres. La mujer de negocios que le había propuesto +un viaje triunfal por toda la República dando conferencias en compañía +del coloso volvió la cabeza al cruzarse con él. + +En los salones de espera del jefe del Consejo aguardó inútilmente unas +dos horas. Los empleados le ignoraban voluntariamente. Vió á Momaren que +salía del despacho del presidente. Al cruzarse con el profesor, que le +saludó con una profunda reverencia, el Padre de los Maestros sólo tuvo +para él una mirada fría y un murmullo ininteligible. Al fin, Flimnap, +convencido de que había pasado su período de gloria y de influencia, +salió del palacio del gobierno. + +Cerca de la altura en cuya cumbre estaba la Galería de la Industria, +notó un movimiento extraordinario. Llegaban por diversas avenidas +batallones de mujeres armadas con arcos y lanzas. Vió presentarse además +un escuadrón de la Guardia gubernamental y numerosos destacamentos de la +policía masculina y barbuda, que abandonaban la vigilancia de las calles +para acudir á esta concentración guerrera. + +Su corazón se oprimió con el presentimiento de que todo este aparato +bélico era á causa de alguna otra inconveniencia cometida por el +gigante. Sobre la cumbre de la colina flotaban varias máquinas +voladoras. Otras iban aproximándose á toda fuerza de sus motores, +viniendo de distintos puntos del horizonte. Una alarma reciente había +puesto, sin duda, sobre las armas á todas las tropas que guarnecían la +capital. + +Flimnap consideró una gran suerte su encuentro con varios individuos del +gobierno municipal que le habían acompañado el día anterior en la fiesta +de los rayos negros. Todos estaban aún bajo la influencia de su triunfo +oratorio, y le saludaron con afabilidad. Hasta parecieron alegrarse del +encuentro. + +--Es el Hombre-Montaña, que se ha vuelto loco--dijo uno de ellos--. Ha +atacado á un destacamento de policía que fué esta tarde á registrar su +vivienda en busca de un terrible criminal y ha matado á no sé cuántos +con un tronco de árbol. Usted, doctor, puede hablarle; tal vez le haga +caso. Si no le atiende, la guarnición dará un asalto á su vivienda. +Correrá mucha sangre, pero le mataremos.... ¡Un gigante que parecía tan +simpático!... + +El profesor se adelantó al ejército, que ascendía poco á poco, con +grandes precauciones, conservando su organización táctica para poder dar +la batalla al coloso, y á los pocos momentos llegó á la Galería á todo +correr del automóvil en que iba sentado. + +Fuera del edificio estaba toda la servidumbre, aterrada aún por la +tempestuosa explosión de cólera del Hombre-Montaña. Muchos de los +atletas semidesnudos se aproximaron á Flimnap con los brazos en alto. + +--¡No entre, doctor!--gritaban--.¡Le va á matar! + +Vió también á un grupo de hembras membrudas y malencaradas, +reconociéndolas como pertenecientes á la policía. Eran los agentes que +habían intentado examinar los bolsillos del gigante después de haber +registrado toda la Galería en busca de Ra-Ra. + +Algunas de ellas tenían manchas de sangre en el rostro y en las ropas; +otras, sentadas en el suelo, se quejaban de tremendos dolores en sus +miembros. Pero estos dolores, así como la sangre, eran una consecuencia +de las caídas que habían dado al huir del gigante. Su inmenso garrote, +al chocar contra el suelo, esparcía un temblor igual al de un terremoto. + +Flimnap, después de muchas preguntas, sacó la conclusión de que el +gigante no había matado á ninguno de los que consideraba sus enemigos. +Felizmente para éstos, su pequeñez les había hecho escapar del único +golpe que el gigante tiró con su árbol contra el grupo de policías. +Éstos, aterrados aún, repitieron la misma súplica de los servidores. + +--No entre, doctor. Deje que llegue el ejército. Él sabrá dar á ese loco +lo que merece. + +Pero el doctor se lanzó dentro de la Galería con la confianza del amante +que no puede temer á la persona amada, aunque la vea en un estado de +ferocidad. + +Gillespie, cansado de permanecer derecho, con la cachiporra en una mano, +junto á la puerta de la Galería, había vuelto á ocupar su asiento ante +la mesa, pero sin perder de vista la abertura de entrada. Al ver á +Flimnap echó mano instintivamente al tronco enorme que le servía de +bastón. + +--¡Soy yo, gentleman!--gritó el profesor con voz temblona. + +Y el gigante, al reconocerle, volvió á su actitud tranquila. + +Fué para Flimnap una gran desgracia que los atletas de la servidumbre +hubiesen abandonado la grúa monta-platos, pues se vió obligado á +ascender por una de aquellas terribles rampas que le infundían pavor. +Para mayor infortunio suyo, el gigante, al levantarse y empuñar su +garrote contra la policía, había hecho esto con tal violencia, que una +de sus rodillas, chocando contra una pata de la mesa, dejó medio rota y +casi colgante la espiral arrollada en torno de ella. + +El doctor, que remontaba, bufando de angustia, esta rampa interminable, +sintió de pronto que crujía bajo sus pies é iba á romperse +definitivamente, haciéndole caer de una altura igual á doce ó quince +veces la longitud de su cuerpo. El terror le hizo pedir socorro con +chillidos de angustia. Fuera del local, los servidores y los maltrechos +policías se miraron con una expresión de inteligencia: + +--¡Ya lo mata!... Le está bien, por no haber querido oir nuestros +consejos. + +Avisado por los gritos del profesor, Gillespie bajó su cabeza hasta el +nivel de su asiento, sacándole con dos dedos de la espiral cimbreante. +Luego, colocándolo en la palma de la otra mano, lo fué subiendo hasta +cerca de su rostro. + +--¿Qué ha hecho usted, gentleman?--preguntaba + +Flimnap durante su ascensión, como si intentase reconvenirle. + +Pero la cólera del gentleman duraba aún, y el profesor se asustó al ver +la expresión de sus ojos. + +Fué contando Gillespie todo lo ocurrido, que era igual, con ligeras +variantes, al relato escuchado por el profesor al pie de la colina. + +--Lo que siento--terminó diciendo el gigante--es no haber aplastado á +toda esa canalla que pretendía registrarme. Pero otros llegarán; les +espero, y van á tener peor suerte. + +--¿Y Ra-Ra?--dijo el profesor. + +Esta pregunta amenguó un poco la cólera de Gillespie. Después de haber +hecho huir á los policías, y mientras su servidumbre medrosa escapaba +también fuera de la vivienda, Ra-Ra le habló desde el fondo del bolsillo +que le servía de refugio. Consideraba prudente no quedarse allí. Ya +había hecho bastante el gigante para defenderle de sus enemigos. Debía +dejarlo escapar antes de que llegasen fuerzas más considerables. +Necesitaba mantenerse libre para la continuación de sus trabajos. + +Y el Gentleman-Montaña, convencido por sus razones, le había dejado en +el suelo para que huyese, aprovechando la confusión que reinaba en torno +de la Galería. + +Flimnap se abstuvo de recriminaciones. Lo urgente era evitar un combate +entre el ejército asaltante y el coloso, todavía irritado. Y empezó á +contar á éste lo que había visto. + +De pronto, Gillespie, que escuchaba ceñudo las palabras del profesor, +lanzó una ruidosa carcajada. Fué el relato del discurso de Gurdilo en el +Senado lo que le hizo pasar sin transición de la cólera á la hilaridad. +La idea de que toda la República confederada de los pigmeos se estaba +ocupando de sus pantalones como de una manifestación subversiva y la +seguridad de que iban á ponerle faldas iguales á las de Ra-Ra, hicieron +que su risa se prolongase mucho tiempo. + +Los grupos de afuera se imaginaron que el coloso feroz estaba saludando +con carcajadas el cadáver del sabio. + +Mientras tanto, Flimnap se esforzaba por que el gentleman le admitiese +como mediador. + +--Por fortuna, usted no ha matado á nadie, y los señores del gobierno +municipal, que están abajo, me atenderán si yo les pido la paz en su +nombre. ¿Qué es lo que usted deseaba? ¿Salvar á Ra-Ra?... Éste se ha +ido, librando á usted del compromiso de protegerlo. Ahora lo interesante +es conseguir que no le miren á usted como un rebelde. ¿Me autoriza para +que trate en su nombre?... + +El Gentleman-Montaña contestó con un gesto indiferente, y Flimnap quiso +aceptarlo como si fuese de aprobación. Luego suplicó á su poderoso amigo +que bajase la mano lentamente hasta depositarlo en el suelo, y salió +corriendo de la Galería. + +Cuando las gentes que estaban en las inmediaciones le vieron avanzar +hacia ellas, mostraron el mismo asombro que si contemplasen un +aparecido. ¡No lo había matado el gigante!... + +El profesor siguió corriendo ladera abajo en busca de los señores del +gobierno municipal. No tuvo que ir muy lejos. Las tropas habían formado +un círculo en torno á la colina y ascendían, estrechando cada vez más su +anillo para que el enemigo no pudiera escapar. + +Los del gobierno municipal acogieron al profesor con frialdad. Debían +haber recibido órdenes superiores durante su ausencia, cambiando de +opinión respecto á su persona. Sin embargo, cuando Flimnap les dijo que +el gigante ya no haría resistencia, dejándose registrar y obedeciendo á +cuanto quisieran ordenarle las autoridades, todos se mostraron algo más +efusivos con el mediador, agradeciendo sus buenos oficios. + +Por indicación de Flimnap, el ejército cesó en su movimiento ascendente, +manteniéndose lejos de la Galería. Su presencia podía excitar de nuevo +la irritabilidad del coloso. + +Un simple destacamento de la Guardia acompañó á las autoridades y al +profesor cuando se aproximaron al edificio. Flimnap empezó á dar gritos +á la servidumbre para que volviesen todos á ocupar sus puestos, como si +no hubiese ocurrido nada. Detrás del rebaño doméstico entró él con sus +ilustres acompañantes y la escolta. + +Obedeciendo sus indicaciones, un grupo de atletas había corrido á lo +alto de la mesa para manejar la grúa que subía los alimentos. Ocupando +su plato-ascensor pudo llegar á la vasta planicie de madera, sin +necesidad de trotar por las fatigosas espirales. Los del gobierno +municipal le acompañaron en su ascensión, mientras toda la escolta +avanzaba por las tres patas de la mesa que se mantenían intactas. + +Flimnap presentó sus acompañantes á Gillespie; y como éstos no entendían +el inglés, le pudo recomendar al mismo tiempo que fuese prudente. + +--Estos señores se contentan con que permita usted el registro de sus +bolsillos. + +Accedió el coloso, sonriendo al pensar en la inutilidad de dicho +registro. Además, el catedrático quiso hacerle admitir como un gran +honor el hecho de que iban á ser las hermosas muchachas de la Guardia +las que huronearían en sus bolsillos, en vez de aquellas hembras feas de +la policía á las que había hecho pasar un mal rato. + +Cuando los apuestos guerreros de la Guardia hubieron dado fin á su +infructuoso registro, los del gobierno municipal se retiraron con una +expresión de ambigüedad inquietante. + +--Que todo continúe aquí lo mismo--dijo uno de ellos al profesor--. +Mañana veremos qué es lo que dispone el Consejo Ejecutivo. + +Este «mañana» inquietaba á Flimnap. Creyó prudente pasar la noche bajo +el mismo techo que su amado gentleman, como si con ello pudiese apartar +los peligros todavía indeterminados que le anunciaban sus +presentimientos. + +Dió órdenes á la servidumbre para que el gigante cenase como todas las +noches. El desorden originado por la visita de los perseguidores de +Ra-Ra no debía notarse en la buena marcha del servicio doméstico. Luego, +cuando el gentleman iba á acostarse, Flimnap fingió que regresaba á la +Universidad, despidiéndose de él hasta el día siguiente, pero se dispuso +á pasar la noche en la cama del administrador del almacén de víveres, +aunque estaba seguro de no dormir. + +--¡Mañana!--pensaba--. ¿Qué pasará mañana? + +Fuera de aquel enorme edificio se estaba condensando una nube de +hostilidad que iba á estallar al día siguiente sobre la cabeza del +gigante. Gran parte de las tropas habían quedado al pie de la colina +vivaqueando. En lo alto permanecía inmóvil una escuadrilla de máquinas +voladoras. + +Durante la noche vió, al asomarse por tres veces, la fila circular de +hogueras en torno de las cuales dormían los soldados, y sobre la +techumbre del edificio los aviones, que abrían de vez en cuando sus ojos +enormes, paseando sobre la tierra mangas de luz. + +Poco después de amanecer, cuando el gigante estaba aún en su cama, se +presentó un empleado del Consejo Ejecutivo, al que seguían varias +mujeres que, á juzgar por sus trajes, pertenecían á la clase industrial +de la ciudad. El funcionario manifestó á Flimnap que venía para +notificar al Hombre-Montaña el acuerdo del gobierno obligándole á +cambiar de traje inmediatamente. Luego presentó á los que le +acompañaban, que eran media docena de sastres encargados de confeccionar +los uniformes del ejército. + +Declaró el profesor innecesaria la notificación, pues su gigantesco +amigo había sido advertido por él de las decisiones del gobierno. + +--En cuanto á lo del traje--continuó--, estos señores tendrán que +esperar á que el Hombre-Montaña se haya levantado, si es que no +prefieren tomarle medida mientras está tendido en su cama. + +Uno del grupo, que parecía ejercer cierta autoridad sobre sus compañeros +de oficio, acogió tal proposición con un gesto despectivo, expresando +luego su extrañeza de que un hombre tan sabio como el profesor Flimnap +creyese aún que los sastres geómetras tomaban medida á sus clientes como +en los tiempos remotos. + +--Nos bastará conocer el diámetro de uno de sus tobillos y de una de sus +muñecas. Después, gracias á nuestros cálculos aritméticos, descubriremos +las proporciones del resto de su cuerpo, cortándole un traje exacto. +Además, esto no va á ser un uniforme ajustado, como el que usan los +guerreros de la Guardia; es simplemente un vestido de hombre, con falda +y velo. + +Gillespie, que estaba en los postreros momentos de su sueño, cuando +empiezan á despertar confusamente los sentidos mientras el resto del +organismo yace sin voluntad, creyó que un insecto le estaba +cosquilleando un tobillo y largó una patada, de la que se salvaron +milagrosamente los dos sastres ocupados en tomarle medida. + +--¡Quieto, gentleman!--dijo el profesor inclinándose sobre una de sus +orejas--. Son los maestros cortadores, que se preparan á confeccionar +ese nuevo vestido que tanto le divierte. + +La comisión de sastres había traído todo lo necesario para hacer sin +pérdida de tiempo el traje femenil del gigante. Tenían orden de no +volver á la capital sin haber cumplido su encargo, y fuera de la Galería +les esperaban varias carretas cargadas de piezas de tela, así como una +numerosa tropa de costureros. + +En el vasto declive comprendido entre el edificio y el cordón de tropas +acampado abajo fueron desplegando dichas piezas de tela, que sus +ayudantes cosieron rápidamente gracias á unas máquinas portátiles de +vertiginosa celeridad. Así quedó formada una pieza única y enorme, que +cubría todo un lado de la colina, y el más viejo de los maestros, +consultando un cuaderno cuyas hojas llenaba de cálculos matemáticos, +trazó con un pincel blanco sobre la tela las líneas que debían seguir +los cortadores. Así como iban quedando separadas las diversas piezas del +traje se apoderaban de ellas los ayudantes, haciendo trabajar de nuevo +sus máquinas de coser. Todos los costureros eran hombres, pues las +labores de aguja únicamente se consideraban compatibles con la debilidad +del sexo masculino. En cambio, los maestros cortadores eran mujeres, así +como los empleados del gobierno que vigilaban la operación. + +Después de almorzar, Gillespie se asomó á la entrada de la Galería para +ver este trabajo extraordinario. Pero desoyendo las instancias del +profesor, no quiso salir completamente del edificio. Parecía que +presintiese un peligro. Se consideraba más seguro teniendo sobre su +cabeza el techo de la Galería y frente á sus ojos aquella entrada, por +la que tenían que pasar forzosamente los que avanzasen en busca suya. + +A media tarde quedó terminado el vestido. La noticia había circulado por +la capital, y más allá de la línea de soldados se fué extendiendo una +muchedumbre de curiosos. Éstos ya no mostraban la alegría ruidosa y +protectora de la mañana en que los barberos de la capital afeitaron al +gigante y le cortaron el pelo. + +Circulaban entre los grupos noticias confusas y hasta contradictorias +acerca del Hombre-Montaña; pero todas ellas estaban acordes en +presentarlo como un insolente, enemigo del país que le había dado +hospitalidad y escarnecedor de sus buenas costumbres. Algunos hasta +afirmaban haberle oído horribles blasfemias contra la nación y contra el +sexo que la gobernaba, como si fuesen capaces de entender su idioma. +Cada vez que en el curso del día apareció el coloso junto á la entrada +de su vivienda, no fué saludado por la muchedumbre con alegres +aclamaciones y echando sus gorras en alto, como otras veces. Un silencio +hostil acogía su presencia. Por encima de las cabezas sólo se veían +pasar piedras, y los que las habían arrojado se lamentaban de que éstas +no pudiesen llegar hasta el ser á quien iban dedicadas. + +Gillespie adivinó instintivamente la agresividad contra él que parecía +diluida en el espacio. Por esto no quiso escuchar en los primeros +momentos los consejos conciliadores que le daba el profesor. + +--Ya está acabado el traje, gentleman--decía Flimnap--. Hay que +ponérselo inmediatamente, y con eso quedará terminado el conflicto con +todo ese pueblo que no le conoce bien. Los empleados del gobierno +quieren que salga usted de la Galería. Le será más fácil vestirse al +aire libre, y los sastres podrán apreciar mejor su obra. + +--No, no salgo--contestó Edwin enérgicamente--. El que desee verme que +entre aquí. Me siento más fuerte bajo este techo. + +Y al decir esto miraba el tronco enorme apoyado en la mesa. + +Los enviados del gobierno, cada vez más sombríos y parcos en palabras, +se consultaron con una mirada cuando salió Flimnap para decirles que el +Hombre-Montaña deseaba cambiar de ropas dentro de su vivienda. Al fin +aceptaron, exigiendo únicamente que el gigante saliese con su nuevo +vestido de hombre, para que la muchedumbre se convenciera de que se +habían cumplido las órdenes gubernamentales. + +Una larga fila de cargadores entró en la Galería llevando á cuestas el +nuevo traje, enrollado como un gran toldo. + +Rió Gillespie cuando estos atletas lo extendieron bajo su vista. La +exigencia de los pigmeos resultaba tan cómica, que ahogó en él todo +intento de indignación. Pero volvió á fruncir el ceño cuando el profesor +le pidió que se despojase de su chaqueta y sus pantalones, conservando +únicamente la ropa interior. + +--No me diga que no, gentleman--suplicaba Flimnap juntando las manos--. +Siga mis consejos. Esto no es mas que una pequeña molestia, y representa +la tranquilidad para usted y para mí. Los señores del gobierno le +dejarán en paz si le ven sumiso á sus órdenes. Además, el traje viejo +quedará aquí, á su disposición; este nuevo es únicamente para cuando se +presente en público. + +Gillespie, conmovido por la vehemencia del doctor, acabó accediendo á +sus deseos. Se despojó de su antiguo traje, que en realidad estaba +maltratado y con numerosas roturas, cubriéndose luego con la suelta +túnica que le habían fabricado los sastres del país. Finalmente se echó +sobre la cabeza un velo hecho de lona de la que fabricaban los pigmeos, +y que más bien parecía la vela de un antiguo navío. + +--Ahora debe usted salir, para que le vea la multitud--dijo Flimnap--. +Es necesario; lo exigen así los representantes del gobierno. + +--No--dijo rotundamente Gillespie. + +Se convenció el profesor de que sería inútil su insistencia. Además, la +negativa del gigante parecía quebrantar su propia credulidad. ¿Sí +pretenderían engañarle á él también los enviados oficialas?... Los buscó +fuera de la Galería, volviendo con uno de ellos, que mostraba un rostro +sombrío, vacilando mucho antes de contestar á sus preguntas. + +--Gentleman--gritó Flimnap--: el digno señor que me acompaña, así como +los otros representantes del gobierno, afirman que puede usted salir de +aquí sin miedo y mostrarse al público, pues su vida no corre ningún +peligro. ¿No es así, señor?--añadió, dirigiéndose á su acompañante. + +Este le contestó con unas cuantas palabras en el idioma del país, y su +respuesta pareció satisfacer á Flimnap. + +Al fin, el gigante, aburrido de tantas mediaciones y no queriendo que +los pigmeos le creyeran miedoso de su poder, accedió á salir de la +Galería. + +Un zumbido inmenso se levantó del suelo saludando su presencia. La +muchedumbre lanzó aclamaciones, pero éstas no iban dirigidas á la +persona del Hombre-Montaña, como días antes, sino á su nuevo traje, en +el que veían un símbolo de abdicación y de esclavitud. + +Adivinando otra vez la hostilidad que le rodeaba, Gillespie quiso +retroceder hacia su vivienda, pero un leve abejorreo sonó en torno á su +cabeza. Al levantar los ojos, pudo ver las sombras fugaces que +proyectaba en su evolución circular toda una escuadrilla de máquinas +voladoras. Sintió un agudo latigazo en una muñeca y luego otro igual en +la muñeca opuesta. A continuación, una especie de lombriz metálica, fría +y cortante, se arrolló á su cuello. Los aviones arrojaban sus cables +metálicos animados por una vida eléctrica, y éstos iban reptando sobre +su cuerpo, enroscándose á todas las partes salientes en las que podían +hacer presa sus anillos. En un instante se sintió prisionero é +inmovilizado por este manojo de serpientes atmosféricas. Sintió que su +cólera le daba una fuerza sobrehumana, y quiso retroceder para meterse +en la Galería, tirando de sus adversarios aéreos. + +Su primer movimiento hacia atrás hizo vacilar á las máquinas inmóviles +en el aire; pero éstas, pasada la sorpresa, tiraron todas á la vez en +dirección opuesta. El pobre gigante no pudo resistirse á las energías +mecánicas conjuradas contra él; se sintió empujado brutalmente, hasta +caer al suelo, y luego arrastrado un largo espacio, derramando sobre la +huella que dejaba su cuerpo dos regueros de sangre. Los hilos metálicos +partían sus carnes como el filo de un cuchillo. + +Otra vez quedaron inmóviles en el espacio las máquinas voladoras al ver +al coloso tendido en mitad de la ladera, cerca ya del cordón de tropas. +No quisieron continuar su arrastre y aflojaron los cables para que +sintiese menos su cortante tirantez. + +Reconociendo la inutilidad de sus esfuerzos y humillado por su caída, +Gillespie sólo supo llorar. La muchedumbre, al ver sus lágrimas, +prorrumpió en una carcajada sonora. Nunca le había parecido tan gracioso +el Hombre-Montaña. + +El profesor, atolondrado por la caída del coloso, corrió detrás de él +dando alaridos de indignación. Luego, al ver que lloraba, lloró +igualmente; pero, á pesar de su pusilanimidad, pensó que las lágrimas no +podían resolver nada y su dolor se convirtió en indignación. + +El grupo de enviados del gobierno avanzaba hacia el caído, y Flimnap lo +increpó. + +--Esto es una infamia. Ustedes me han dado palabra de que el +Gentleman-Montaña no corría ningún peligro. + +Pero el más viejo repuso fríamente: + +--El gobierno no puede dejarlo en libertad, para que se permita nuevas +insolencias. Hemos cumplido las órdenes de nuestros superiores. + +Otro representante, el más joven de todos, rió de las lágrimas de +Flimnap. + +--Creo, doctor--dijo--, que mañana mismo se verá usted libre del cuidado +que le da el Hombre-Montaña. Según parece, los altos señores del Consejo +Ejecutivo piensan suprimirlo, para que no se burle más de nosotros. + + + + +XII + +De cómo Edwin Gillespie perdió su bienestar y le faltó muy poco para +perder la vida + + +Flimnap pasó una segunda noche sin dormir. Tenía ante sus ojos á todas +horas el rostro doloroso del gigante caído. Contemplaba sus manos +cubiertas de sangre, su cuello surcado por dos profundos arañazos, su +gesto de cólera impotente, que hacía recordar la desesperación pueril de +un niño abandonado. + +--¡Morir así!--murmuraba el vencido--. ¡Acabar á manos de este +hormiguero de hombres-insectos!... + +En medio de su desorientación, el profesor había encontrado una idea que +consideraba salvadora. Los gestos y las palabras de aquellos enviados +del gobierno le hicieron creer que la muerte del Hombre-Montaña era cosa +decidida por el Consejo Ejecutivo. Veía agitarse á Momaren como una +potencia irresistible que suprimiría todo movimiento de piedad en favor +del gigante. ¿Por qué permanecer al lado del caído sin hacer nada? El +gobierno tenía enemigos y el Padre de los Maestros también. Cuando todos +perseguían al Hombre-Montaña, era conveniente buscar una nueva +protección, explotando los rencores que separaban á unos de otros. + +Había abandonado á Gillespie al cerrar la noche para correr á la capital +en busca de Gurdilo. Pronto averiguó su domicilio. El famoso senador +hacía alarde de una vida austera, procurando que todos conociesen la +pobre casa que habitaba. + +Flimnap fué recibido por él cuando estaba terminando, con una +ostentación virtuosa, su cena frugal, en presencia de varios +admiradores, todos femeninos. El áspero senador evitaba el trato con los +hombres, acordándose de las desdichas de Momaren y otros personajes. Sus +amistades íntimas eran siempre con gente de su sexo. + +Cuando Flimnap quedó á solas con Gurdilo, en una pieza modestamente +amueblada, se apresuró á hacer su propia presentación. + +--Senador, yo soy el pedante de que habló usted ayer; el encargado de +guardar al Hombre-Montaña. + +El tribuno hizo un gesto despectivo al oir el nombre del coloso. Su +opinión sobre él estaba formada, y todo lo referente á su persona lo +tenía guardado en una carpeta llena de papeles puesta sobre una mesa +próxima. Allí estaban los célebres datos estadísticos sobre las enormes +cantidades de materias alimenticias que llevaba devoradas el intruso. +Todo esto pensaba emplearlo al día siguiente en el segundo discurso que +pronunciaría contra el Hombre-Montaña, ó mejor dicho, contra el gobierno +que le había protegido. + +--Usted no hará el discurso--dijo el universitario con autoridad--. +Resulta inútil, por la razón de que mañana el gobierno va á dar muerte +al gigante. + +El temible senador, que se creía dueño de sus impresiones y hábil para +ocultarlas en todo momento, casi dió un salto de sorpresa al escuchar á +Flimnap. ¿Con qué derecho se atrevía el gobierno á disponer del +Hombre-Montaña? Él consideraba al gigante como una cosa propia; se había +ocupado de su persona antes que los demás, y ahora venía el Consejo +Ejecutivo á inmiscuirse en el asunto, con el malvado propósito de +robarle un gran triunfo oratorio. + +Pensó que tal vez este profesor mentía por defender á su protegido, y +dijo fríamente: + +--¿Qué interés puede tener el gobierno en suprimir al Hombre-Montaña? + +--El interés de servir á Momaren--contestó Flimnap--. El Padre de los +Maestros quiere vengarse del Gentleman-Montaña, no solamente por lo +ocurrido en su fiesta, sino también porque se imagina que el gigante +protege á uno de sus mayores enemigos. + +El profesor sabía lo que representaba para Gurdilo esta segunda +insinuación. El ser más odiado por él en todo el país era Momaren. Desde +su juventud les separaba una rivalidad de condiscípulos. Gurdilo había +aspirado luego al alto cargo de Padre de los Maestros, y era Momaren +quien lo obtenía. También deseaba vengarse de los sarcasmos y +murmuraciones con que le había molestado este último en muchas +ocasiones. El grave Momaren, que parecía incapaz de mezclarse en asuntos +mezquinos, mostraba una malignidad extraordinaria al hablar del famoso +senador. Seguro del apoyo del gobierno, no le inspiraban miedo sus +discursos, y hasta se atrevía á criticar su existencia privada, dudando +de su aparente severidad y acusándolo de hipocresía. + +--¡Ah! ¿Conque es Momaren el que desea la muerte de ese pobre gigante? + +Después de proferir tales palabras, el senador se mostró dispuesto á +aceptar sin resistencia todo lo que dijese Flimnap. + +Éste adivinó en su mirada una repentina simpatía por Gillespie. Bastaba +que Momaren y el gobierno deseasen la muerte del Hombre-Montaña, para +que Gurdilo mirase á éste como un cliente que nadie debía tocar. + +En mucho tiempo no había sentido el senador un interés tan ardoroso como +el que mostró escuchando al catedrático. Creía conocer todo lo que +ocurría en el país, y ahora se convencía de que ignoraba lo más +importante. + +Flimnap le contó los amores de Pepito con Ra-Ra; cómo éste, valiéndose +de una astucia todavía ignorada, conseguía entrar al servicio del +gigante, y cómo el tal gigante, desconocedor de las costumbres del país, +se había dejado engañar por el joven, sin suponer sus maquinaciones +contra el orden social. Al no poder vengarse Momaren del revolucionario +Ra-Ra, que andaba fugitivo, quería saciar ahora su odio en el pobre +Hombre-Montaña. Además, su vanidad de autor atribuía una intención +malévola al pobre gigante, el cual, por simple torpeza, había +interrumpido su fiesta literaria. + +Cuando Flimnap describió, con arreglo á sus informes, el momento en que +Momaren y Golbasto cayeron al suelo bajo el salivazo gigantesco, el +senador empezó á reir como un niño, pidiendo que le relatase por segunda +vez la graciosa escena. + +Ignoraba que Golbasto tuviera tal motivo para odiar al Hombre-Montaña. + +--Ese poeta--dijo--es un intrigante. Le conozco hace mucho tiempo, y no +sé cómo me dejé influenciar por sus palabras el otro día, cuando +preparaba mi primer discurso contra el pobre coloso. Pero aún queda +tiempo para hacer justicia, y Momaren no verá cumplidos sus deseos. +Venga usted mañana al Senado y verá cómo el senador Gurdilo es el de +siempre: un defensor de la inocencia y un enemigo de los hombres malos. + +Los hombres malos eran Momaren y los señores del gobierno. La mejor +prueba para Gurdilo de la inocencia de Gillespie consistía en verlo +perseguido por ellos. + +Quedó tan satisfecho de la visita de Flimnap, que hasta quiso borrar la +mala impresión que podían haber dejado en él ciertas palabras de su +último discurso. + +--Lo de pedante y otras expresiones parecidas--dijo--no debe usted +aceptarlo como verdades indiscutibles. Son libertades oratorias, hijas +de la improvisación, que yo mismo empiezo por no creer. Los oradores +somos así. Ahora que le conozco, querido profesor, declaro que es usted +hombre de ingenio y que me ha hecho pasar un rato muy agradable. Hasta +mañana. + +Flimnap, contento de esta entrevista, que le proporcionaba un poderoso +apoyo, pasó, sin embargo, la noche en dolorosa incertidumbre, sin poder +apartar de su memoria al vencido gigante. + +En las primeras horas de la mañana quiso verle, y se dirigió á la +Galería de la Industria. Su vehículo, al llegar á la mitad de la colina, +donde estaban acampadas las tropas, fué detenido por un delegado +gubernamental, que se negó á dejarle pasar. En vano dió su nombre. + +--Le conozco, doctor--dijo el funcionario--; pero el gigante está preso +y nadie puede verlo sin una orden del gobierno. + +--Soy el presidente del Comité encargado del Hombre-Montaña. Los altos +señores del Consejo me designaron para ocupar dicho sitio. + +--El Comité ha sido disuelto esta mañana, por ser ya +innecesario--contestó el otro--. Puede usted leerlo en los periódicos. + +Tuvo que retroceder Flimnap á la capital, paseando por sus principales +avenidas mientras esperaba con impaciencia la hora de la sesión del +Senado. El despego que le mostraban las gentes había ido en aumento, +convirtiéndose en franca impopularidad. Los que el día anterior fingían +no verle le miraban ahora con una fijeza hostil. Su decadencia iba unida +á la del pobre Hombre-Montaña. + +Los envidiosos de su antigua gloria se aproximaban únicamente para darle +noticias alarmantes sobre la suerte de su protegido. Un compañero de +Universidad le hizo saber que el gobierno enviaría un mensaje al Senado, +al principio de la sesión, pidiendo permiso para matar al coloso +inmediatamente. + +Otro profesor que era verdaderamente amigo suyo le detuvo para +comunicarle algo referente á la vida íntima universitaria. Popito había +desaparecido, sin que el Padre de los Maestros encontrase el más leve +rastro de su paradero. Todos presentían que esta fuga había sido para +reunirse con el rebelde Ra-Ra. Momaren se hallaba á estas horas en el +palacio del gobierno hablando con el ministro de Policía, y los aparatos +de transmisión aérea enviaban órdenes por toda la República para la +detención de los fugitivos. + +No se interesó Flimnap por el paradero de Popito. Lo que á él le +preocupaba era la suerte de su gigante. + +Apenas se abrieron las puertas del Senado, el profesor corrió á sentarse +en la primera fila de una tribuna. Sus ojos buscaron á Gurdilo entre los +senadores. ¡Simpático personaje! El orador, enjuto, verdoso y de torva +mirada, le parecía ahora de una belleza extraordinaria. + +Ordenó el presidente la lectura de una comunicación enviada por el +Consejo Ejecutivo. Era, como esperaba Flimnap, una solicitud para poder +suprimir al Hombre-Montaña, fundándose en su falta de adaptación á las +costumbres del país y en los enormes gastos que exigía su cuidado y su +sustento. + +Gurdilo pidió inmediatamente la palabra. Después de su último discurso, +todos creyeron adivinar lo que iba á decir contra el gigante. Por +primera vez el jefe de la oposición y el gobierno se mostrarían acordes. +Y como esto significaba un suceso nunca visto, los senadores y el +público avanzaron sus cabezas, deseosos de no perder una sílaba. + +Flimnap, que era el único que sabía lo que el orador pensaba decir, se +estremeció considerando lo difícil que resultaba su trabajo. ¿Llegaría á +exponer con habilidad, y sin que el público protestase, todo lo +contrario de lo que había afirmado dos días antes?... + +Su confianza renació al ver la calma con que empezaba á hablar Gurdilo. +El orador no había sido nunca amigo del Hombre-Montaña; lo hacía constar +desde el principio de su discurso. Si el mismo día de la llegada del +gigante al país se hubiese acordado su muerte, el acto le habría +parecido muy oportuno é inspirado en una verdadera prudencia política, +mereciendo su completa aprobación. + +--Pero como estamos dirigidos por un gobierno inconsciente--continuó--, +por un gobierno que no tiene opiniones propias y cada día obra de +distinta manera, según los consejos del favorito que está de moda, se ha +procedido en este asunto del Hombre-Montaña con una torpeza que hace +inoportuna y perjudicial la petición que ahora nos dirige el Consejo +Ejecutivo y que yo no aceptaré nunca. + +El orador, después de indicar con estas palabras el nuevo rumbo que iba +á emprender, se dedicó á la descripción de todos los gastos que llevaba +hechos el gobierno para el sostenimiento del intruso. Al enumerar el +considerable personal instalado en la Galería de la Industria para la +vigilancia y manutención del Hombre-Montaña, aludió al Comité encargado +de dirigir este servicio costoso y á su presidente Flimnap. Pero ahora +no le llamó pedante, sino digno profesor y notable sabio, que merecía +ser empleado en servicios más útiles á la patria. + +Después abrió una cartera llena de papeles. Allí tenía almacenados todos +los datos estadísticos sobre el costo de la alimentación del gigante. +Leerlos equivalía á apoyar al gobierno, que solicitaba precisamente la +destrucción del coloso por razones económicas. Pero el tribuno no estaba +dispuesto á renunciar al regocijo que su lectura provocaría en el +público; era duro para él privarse de un gran éxito de hilaridad, y +empezó á dar á conocer los citados datos, confiando en sus habilidades +oratorias, que le permitirían emplear después esta misma lectura como un +arma contra los gobernantes. + +Los senadores y el público lanzaron grandes carcajadas mientras él iba +detallando su estadística alimenticia. El Hombre-Montaña devoraba cuatro +bueyes cada día, dos por la mañana y dos por la noche, además de enormes +cantidades de aves, pescados y frutas. + +--Con una de sus comidas á mediodía--comentaba Gurdilo--podría +mantenerse la guarnición entera de nuestra capital; con una de sus cenas +habría bastante para la alimentación de toda la escuadra del Sol +Naciente. Y el gobierno, que ha dispuesto este despilfarro monstruoso, +nos pide ahora, de repente, la muerte de su antiguo protegido. ¿Qué +secreto hay en el fondo de tal petición?... Todavía estaría derrochando +el dinero del país para sostener al gigantesco intruso, si éste, por su +bestialidad nativa y su ignorancia, no hubiese molestado +inconscientemente á ciertos personajes, especialmente á uno que es el +consejero secreto del gobierno y el verdadero autor de los errores que +comete. + +Aquí Gurdilo se lanzó rencorosamente contra Momaren, describiéndolo sin +dar su nombre, relatando sus desgracias domésticas, su lucha con Popito, +su odio contra el gigante, por creerle cómplice de Ra-Ra. Hasta los +senadores más amigos del Padre de los Maestros rieron francamente cuando +el senador fué relatando, con una cómica exageración, todo lo ocurrido +en la tertulia literaria. La imagen de los dos poetas cayendo envueltos +por el salivazo del gigante provocó risas tan enormes, que el orador se +vió obligado á una larga pausa. Fueron muchos los que empezaron á ver en +aquel coloso, tenido por estúpido, una bestia chusca, graciosa por sus +brusquedades y merecedora de cierta piedad. + +Gurdilo terminó declarando que él no podía admitir la petición del +gobierno, y rogó al Senado que votase contra ella. Admitirla equivalía á +servir una venganza particular. Podía haberse aceptado esta resolución +en el primer momento de la llegada del Hombre-Montaña, cuando el Estado +no había hecho aún ningún gasto; pero resultaba incongruente matarlo +ahora, después de haber costado al país tan enormes sumas. + +Una parte de la asamblea aceptó la opinión de Gurdilo; pero esta vez el +orador no consiguió apoderarse de la voluntad de todos los senadores, y +varios amigos de los altos señores del Consejo se levantaron á +contestarle. + +Después de una larga discusión, la asamblea quedó dividida en dos +grupos: unos, con Gurdilo, pedían que no se matase al Hombre-Montaña, +pues esto representaba el derroche inútil de las sumas empleadas en su +manutención; otros defendían al gobierno, demostrando que tan enormes +gastos eran la prueba mejor de la necesidad de suprimir al costoso +intruso para realizar economías. + +Flimnap tembló en su asiento. Gurdilo iba á perder la victoria que se +imaginaba haber alcanzado con su discurso. Como los defensores del +gobierno hablaban de economías, la opinión se iba hacia ellos. + +Vió que Gurdilo conversaba en voz baja con un viejo senador de palabra +balbuciente y aspecto caduco, el cual daba fin muchas veces á las +discusiones más intrincadas con una solución de sentido vulgar, conocida +de todos, pero que todos habían olvidado. + +El anciano, después de oir al tribuno, se levantó para formular una +proposición que podía satisfacer á los dos bandos. Era oportuno no matar +al gigante, para que así no quedasen perdidas las grandes sumas que +había costado su manutención, y era conveniente también que en adelante +no comiera á costa del Estado, consiguiéndose de tal modo la economía +que buscaban los amigos del gobierno. Para esto, lo más sencillo era +obligar al Hombre-Montaña á que viviese lo mismo que los hombres +esclavos, que ganaban su subsistencia trabajando como máquinas de +fuerza. + +--Ese gigante puede emplear sus brazos en las obras de ampliación de +nuestro puerto. Su enorme estatura y su vigor le permitirán colocar +grandes rocas en los fondos submarinos más aprisa que lo hacen nuestros +buzos y nuestras máquinas. De este modo su manutención puede resultarnos +gratuita, y ¡quién sabe si hasta representará un buen negocio para el +Estado!... Ese animal enorme, bajo una dirección severa y convencido de +que no comerá si no trabaja, puede dar un rendimiento mayor de lo que +creemos. + +La proposición fué admitida acto seguido por los senadores que gustaban +de las soluciones de carácter utilitario. El público la encontró también +acertada. Los pigmeos se sentían halagados al pensar que iban á infligir +una existencia de crueldades y privaciones á aquel gigante capaz de +aplastarlos entre sus dedos. Esto resultaba más útil y más divertido que +darle muerte. + +En vano los amigos del gobierno intentaron una última resistencia, +alegando que el Hombre-Montaña se resistirá á trabajar. + +--Le obligaremos--dijo ferozmente un senador--. Si no trabaja no comerá. +Además, nuestras máquinas voladoras y nuestros buques le harán obedecer. + +Esta contestación enérgica fué acogida con grandes aplausos, y después +de ella cesó toda resistencia. Gillespie se libró de la muerte, pero fué +condenado á trabajo perpetuo. + +Gurdilo, medianamente satisfecho de su triunfo, miró á las tribunas, +descubriendo al doctor Flimnap. Éste bajó á un salón donde le esperaba +el célebre senador. + +--No he podido hacer más--dijo--; pero en fin, algo es haberle salvado +la vida.... Afortunadamente, el gobierno no será eterno, y el día que yo +le suceda me acordaré de mejorar la suerte del pobre gigante. + +Flimnap se hallaba en una situación igual á la del senador. Sentía +contento porque el amado gentleman no iba á morir, pero se aterraba al +imaginarse su nueva existencia. + +No intentó en el resto de la tarde ni durante la noche subir á la colina +donde estaba el prisionero; pero fué en busca de los periodistas que le +perseguían días antes con sus elogios y ahora le trataban con cierta +protección compasiva, como si viesen en él otra vez á un pobre profesor +algo maniático. Estos sujetos podían darle noticias del Hombre-Montaña. + +Por ellos supo que una comisión de médicos había sido enviada para que +curasen al gigante las heridas de las manos y los pies producidas por +los cables metálicos. Ya estaba más tranquilo y parecía resignado á su +nueva situación. Las máquinas voladoras continuaban teniéndolo sujeto al +extremo de sus hilos, obligándole con crueles tirones á obedecer las +órdenes del jefe de la escuadrilla. El interior de su antigua vivienda +estaba ahora ocupado por las tropas. El coloso permanecía á la +intemperie día y noche, pues así sus guardianes aéreos podían hacerle +sentir más pronto sus mandatos. + +Un antiguo discípulo de Flimnap, que hablaba incorrectamente y con +balbuceos el idioma del gigante, era ahora su traductor. El gobierno +había prescindido del bondadoso universitario, considerándolo poco +seguro. + +Según los periodistas, el Hombre-Montaña sería conducido al puerto en la +mañana siguiente para que empezase sus trabajos. + +Así fué. El desconsolado profesor le vió trabajando en la orilla del +mar, lo mismo que un esclavo. Ya no llevaba su traje nuevo, igual al que +usaban las mujeres antes de la Verdadera Revolución. Iba medio desnudo, +como los atletas embrutecidos que servían de máquinas de fuerza. Sólo +conservaba las antiguas prendas de su ropa interior. + +Le vió metido en el agua azul hasta la cintura, inclinándose para +colocar dos pesados sillares que llevaba en ambas manos. Estas masas +enormes las movía con tanta soltura como un niño maneja un guijarro. +Después de tomarlas en la orilla con las puntas de sus dedos, avanzaba +mar adentro, yendo á colocarlas en el extremo de un malecón que se +estaba construyendo para el resguardo del puerto hacía muchos años. Esta +obra colosal había sufrido grandes retrasos á causa de las dificultades +que ofrecía; pero ahora, gracias á Gillespie, sus directores esperaban +terminarla con rapidez. + +Flimnap tuvo que mantenerse lejos de su amigo, pues un cordón de +soldados cerraba el paso á los curiosos. Los grupos reunidos á espaldas +de la tropa comentaban con asombro la rapidez del trabajo del gigante. +En dos horas había hecho lo que antes costaba varias semanas. El malecón +crecía por momentos. Todos alababan el acuerdo del Senado. Pero el +profesor sintió deseos de llorar al ver á su amado en esta situación +envilecedora. + +Sobre su cabeza flotaban continuamente unas cuantas máquinas aéreas +llevando colgantes sus cables, flácidos y muertos en apariencia. Al +menor intento de rebeldía estos hilos amenazadores podían animarse y +retorcerse, haciendo presa en el coloso. Por las inmediaciones de la +escollera iban y venían en incesante navegación dos buques de la +escuadra, interponiéndose entre el prisionero y el mar libre. + +El profesor tuvo que retirarse sin poder hablar á su antiguo protegido. +Únicamente por los periodistas tuvo noticias de su nueva existencia. +Dormía sobre la arena de la playa, sin una manta que le sirviera de +lecho, sin una lona que le defendiese del rocío de la noche. ¡Cómo debía +acordarse el pobre gentleman de su cama mullida, allá en la Galería de +la Industria, que el presidente de su Comité hacía preparar todas las +noches con tanta minuciosidad!... + +La comida del coloso daba motivo á nuevas lágrimas del profesor. Varios +desalmados de los que pululan en los puertos eran los que preparaban su +alimento, en una de las grandes calderas traídas de su antigua vivienda. +Esta gente inquietante y zafia reemplazaba á la selecta servidumbre que +había trabajado para él en la cumbre de la colina. + +Lo alimentaban con arreglo á su trabajo. Cada piedra se la pagaban +echando un pescado más en la caldera; pero como los cocineros vivían de +la misma alimentación del gigante, ésta experimentaba considerables +mermas. Gillespie, acostumbrado á las abundancias de su primer +alojamiento, debía sufrir hambre. + +--¡No poder hacer yo nada por él!--murmuraba el profesor +desesperadamente. + +Los representantes de la autoridad no le dejaban aproximarse al +gentleman; pero aunque le permitieran atender á su alimentación, ¿qué +podía hacer un catedrático de tan escasa fortuna como era la suya? Los +dos bueyes que necesitaba para un solo plato costaban una cantidad igual +á la que recibía él por dos meses de cátedra; tres almuerzos del +Hombre-Montaña acabarían con todos sus ahorros.... Y convencido de que +no podía remediar su hambre, se entregó á la desesperación. + +Gillespie, en realidad, era menos digno de lástima que lo imaginaba el +profesor. Convencido de que su triste situación no tenía remedio, se +había sumido en ella con una calma fatalista. El embrutecimiento del +continuo trabajo borraba todos sus conatos de rebeldía. + +Después de haber sido arrastrado y maltratado por las máquinas +voladoras, ya no despreciaba á los pigmeos y tenía por menos vil la +esclavitud á que le habían sometido. + +Como sólo le daban á comer parcamente, con arreglo á su trabajo, se +esforzaba por que cada día su labor resultase más grande. Era imposible +todo intento de fuga, pues ni por un momento cesaba la vigilancia en +torno de él. Al llegar á la punta de la escollera donde colocaba sus +rocas podía ver todo el puerto de la capital. El bote que le había +traído estaba en mitad de él, como un navío de dimensiones +inverosímiles, rodeado de las unidades de la escuadra del Sol Naciente. +Unos cuantos pasos en el agua le bastaban para llegar á su antigua +embarcación, y un día sintió la curiosidad de verla de cerca. +Representaba un consuelo en medio de su esclavitud tocar con sus manos +este bote, que le hacía recordar el mundo de sus semejantes. + +Pero apenas intentó avanzar hacia el interior del puerto, uno de los +buques de guerra que le vigilaban forzó sus máquinas para cortarle el +paso, colocándose ante él. La tripulación de pigmeos braceaba sobre la +cubierta, gritándole para que volviese atrás, y como tardase en +obedecer, una gran flecha disparada por el buque pasó cerca de su nariz +á guisa de amenazadora advertencia. + +Otro día, aburrido de la monotonía de sus continuos viajes entre la +orilla de la playa y la punta de la escollera, el Hombre Montaña quiso +permitirse una ligera diversión. Sentía el deseo de nadar un poco en +aguas más profundas, pues el mar sólo le llegaba á la cintura en sus +idas y venidas. Y después de acarrear cuatro piedras en vez de dos, se +echó de espaldas en el agua, nadando mar adentro. + +Este simple juego produjo gran alarma en los buques y las máquinas +aéreas, que hasta entonces habían evolucionado mansamente. Los navíos se +lanzaron en su persecución, y al ver que el gigante se ocultaba bajo el +agua en una de sus cabriolas de nadador, como todos ellos eran +sumergibles, le imitaron, sumiéndose igualmente en las profundidades +submarinas. + +Antes de que Gillespie volviese á la superficie se sintió aprisionado +por las patas de un pulpo, que le inmovilizaban, acabando por tirar de +él. Eran los cables vivientes de los sumergibles, que le habían cazado +en el seno del mar. Salió á la superficie remolcado por estos lazos, que +se clavaban en sus carnes, y para evitar su cruel mordedura hizo pie en +la arena, procurando correr hacia la costa con una velocidad igual á la +de los buques. + +Su nuevo traductor, que estaba en la punta de la escollera para +transmitirle las órdenes de los constructores, le habló con la dureza de +un carcelero. + +--Esclavo-Montaña--dijo--, no vuelva á repetir esos juegos de mal gusto, +so pena de morir estrangulado por las máquinas aéreas ó de que la +escuadra del Sol Naciente le rompa el cráneo enviándole una nube de +piedras con sus catapultas. + +Y el Esclavo-Montaña--pues al separarse Flimnap de él había dejado de +ser gentleman--se sumió otra vez en su resignación servil. + +Durante la noche tampoco podía pensar en fugarse. Las máquinas aéreas +enviaban de vez en cuando la luz de sus faros sobre el cuerpo de +Gillespie, interrumpiendo su sueño. Además, los hombres que preparaban +su comida dormían en torno de él. + +Eran esclavos todos ellos, gente innoble y de mala catadura. Muchos +habían sido perseguidos por la policía y habitado los establecimientos +penitenciarios. Además, todos ignoraban el idioma del gigante, y éste +tenía que hacerse respetar empleando gestos amenazadores. Algunas noches +se veía obligado á colocarse junto á la hoguera que hacía hervir el +caldero de su comida, repeliendo con el terror de sus manos enormes á +toda la chusma voraz. Sólo así conseguía que los pescados no +desapareciesen de la vasija, quedando únicamente el caldo para él. + +El primer día festivo le dejaron libre de trabajo. No fué esto por +humanidad, sino porque los obreros que sujetaban con garfios de hierro +las rocas aportadas por él exigían descanso. + +Gillespie pudo vagar durante la mañana por la costa inmediata al puerto. +Un buque de guerra navegaba paralelo á la orilla para cortarle el paso +si se echaba al agua. Una máquina aérea le seguía con perezoso vuelo. + +El gigante vió un edificio bajo, de paredes blancas, con extensas +columnatas, jardines y amplias escaleras de mármol que se hundían en el +agua azul. Recordó que Flimnap le había hablado de este palacio, +construído por los antiguos emperadores para sus baños de mar. + +Bajo las columnatas había parterres llenos de flores. Los muros, +pintados por los más viejos artistas del país, representaban el +nacimiento y las aventuras de las divinidades marítimas. Después de su +triunfo, la República de las mujeres había regalado este palacio á las +amazonas del ejército, que acudían todos los días de fiesta á +ejercitarse en la natación. + +Vió Edwin cómo algunas damas que se paseaban con sus hijas por las +terrazas del blanco palacio huían apresuradamente, cual si se acercase +un peligro. Distinguió igualmente cómo iban avanzando por la costa +varias compañías de arrogantes muchachas de la Guardia. Las matronas +masculinas apresuraron el paso, sintiendo alarmado su pudor por la +proximidad de estos guerreros, algo libres en palabras y costumbres. +Todas ellas ordenaban á sus hijas masculinas que marchasen rápidamente, +antes de que los militares se echasen al agua. No era decente permanecer +allí. Algunas mamás barbudas hasta criticaban al gobierno porque no +disponía que las tropas de la guarnición nadasen en otro lugar más +solitario de la costa. + +Los grupos de hombres, pudorosos y tímidos, huyeron hacia la ciudad con +tanto apresuramiento, que detrás de sus pasos temblaban como banderas +fugitivas los extremos de velos y túnicas. Mientras tanto, varios +centenares de hembras guerreras se despojaban tranquilamente de sus +uniformes, y unas en simples calzoncillos, otras completamente desnudas, +se lanzaron al agua, haciendo alegres suertes de natación. + +El gigante, atraído por sus risas y queriendo ver el espectáculo de más +cerca, se tendió de bruces en la arena, apoyándose después en ambas +manos para sacar su cabeza por encima del palacio. + +Un griterío de mil voces acogió la aparición de este rostro gigantesco +que iba elevándose poco á poco sobre el palacio como surge el sol por +detrás de las montañas. Después del regocijo provocado por su presencia, +las amazonas quedaron como asombradas de la conducta impúdica del +coloso. ¡Era un hombre!... ¡Y este hombre, en vez de huir con el recato +propio de su sexo, osaba permanecer allí, contemplando á todo un +batallón desnudo!... + +Ningún varón de sus familias hubiese hecho esto. Los militares más +jóvenes sacaban el cuerpo fuera del agua, como si quisieran castigar al +atrevido con la exhibición de su desnudez. Pretendían asustarlo para +despertar de este modo el olvidado pudor de su sexo; proferían palabras +de cuartel para que se ruborizase. Pero el desvergonzado gigante sonrió +placenteramente, sin pensar en huir, encontrando muy ameno el +espectáculo. + +Y los militares más viejos y más expertos en la vida se asombraban al +pensar en el mundo de los Hombres-Montañas: un mundo absurdo, donde los +sexos están lamentablemente invertidos, y son los hombres los que buscan +á las mujeres, no sintiendo rubor ni deseos de huir cuando las mujeres +se muestran á ellos en toda su desnudez. + + + + +XIII + +Donde se ve cómo unos pigmeos bigotudos intentaron asesinar al gigante + + +Un anochecer, cuando Gillespie había terminado su trabajo y, sentado en +la playa, descansaba de ciento ochenta viajes entre la orilla del mar y +la punta de la escollera, recibió una visita extraordinaria. + +Estaba á esta hora vigilando el hervor del caldero, para que sus +acompañantes no metiesen en la sopa las lanzas con que extraían los +peces, y vió cómo un hombre de los que iban vestidos con túnica y velos +se aproximaba lentamente á él. Sus ropas eran pobres, remendadas y algo +sucias. Parecía por su aspecto la esposa masculina de alguna de las +mujeres empleadas en el puerto ó de alguna contramaestre de la escuadra. +Entre la gentuza que vivía alrededor del gigante se mostraban de tarde +en tarde algunos de estos seres pobremente vestidos, pero que ostentaban +el mismo indumento de los hombres de clase superior, para indicar que no +pertenecían al rebaño de los esclavos aprovechados como máquinas de +fuerza. + +Este hombre de traje femenil paseó varias veces en torno del gigante, +mirándole con interés por un resquicio de sus velos. Los malhechores al +servicio del Hombre-Montaña, que formaban grupos á cierta distancia, no +extrañaron la presencia del hombre con faldas. Eran muchos los que al +conseguir un descanso en sus tareas domésticas venían solos ó en grupos +á ver de cerca al coloso. + +Cuando el nuevo visitante se hubo cansado de mirar á Gillespie, medio +tendido en la arena, saltó sobre uno de sus tobillos, que eran lo más +accesible de las piernas en reposo. Luego empezó á caminar sobre la +arista huesosa de la pantorrilla, pasando la redonda plaza de la rótula, +para seguir avanzando por el lomo redondo del muslo, deteniéndose +únicamente junto al abdomen. + +Ninguno de los curiosos osaba permitirse con Gillespie esta intimidad. +Le habían hecho una fama de maligno y cruel en toda la nación, y las +gentes, al insultarle ó agredirle con piedras, procuraban siempre +colocarse á gran distancia. + +Sintió no tener á mano aquella lente que le había regalado Flimnap, para +poder contemplar de cerca á este pigmeo que se entregaba á él con tanta +confianza. Inclinó su rostro para verle mejor, y notó que abría sus +velos y erguía la cabeza, queriendo hablarle y temiendo al mismo tiempo +que pudieran oir su voz los grupos inmediatos. + +Gillespie creyó adivinar la personalidad del recién llegado. + +--Debe ser Ra-Ra--se dijo. + +Pero la turbia luz del crepúsculo no le permitía reconocerlo. Además, +los movimientos de sus brazos indicaban un afán de ser levantado hasta +el rostro del gigante para poder hablarle con toda confianza. Gillespie +lo colocó sobre la palma de su diestra y lo fué elevando hasta cerca de +sus ojos. + +Una agradable sorpresa le conmovió entonces de tal modo, que por +instinto hubo de tomar al pigmeo entre dos dedos de su mano izquierda +para que no se cayese de la mano derecha.... Lo que él creía un hombre +era miss Margaret Haynes que venía á visitarle. + +Su rostro, único en el mundo, le sonreía encuadrado por los velos, +agradeciendo como un homenaje su extraordinaria sorpresa. Pero +inmediatamente pensó que, aunque miss Margaret no era de gran estatura, +jamás habría podido él mantenerla sobre una de sus manos, como si fuese +un objeto de bolsillo. No podía ser miss Margaret, y siguiendo una +deducción lógica, descubrió que la que tenía ante sus ojos era +simplemente Popito. + +El doctor hijo del Padre de los Maestros había renunciado á su traje +universitario é iba vestido como la esposa de un menestral. + +--Así, gentleman--dijo ella, como si adivinase sus pensamientos--, es +imposible que me reconozcan. ¿A quién se le puede ocurrir en nuestra +República que una mujer vaya vestida de mujer? + +Y al decir esto miraba sus ropas con satisfacción, como si se encontrase +dentro de ellas mejor que cuando vestía su uniforme doctoral. + +--¿Y Ra-Ra?--preguntó el gigante. + +Ella bajó la voz para contar su vida de aventuras desde que se fugó de +la Universidad. Como el gobierno, influenciado por el Padre de los +Maestros, los hacía buscar en todas las ciudades de la República, habían +creído preferible no moverse de la capital. + +Vivían en los barrios miserables inmediatos al puerto. Entre los hombres +envilecidos que el gobierno femenil empleaba como máquinas de trabajo +eran muchos los que habían abierto sus ojos á la verdad, pero lo +disimulaban fingiendo seguir en su antiguo embrutecimiento. Ra-Ra +contaba con el auxilio de muchos partidarios, que se encargaban de +mantenerle oculto. Del mismo modo que ella para librarse de las +persecuciones iba vestida de mujer, su amante había abandonado el traje +femenil, imitando la semidesnudez de los atletas condenados á las faenas +rudas. La suciedad propia de su estado le servía para disimular su +rostro. + +Así vivían, satisfechos de su nueva situación, participando de la +pobreza y las esperanzas de todo aquel rebaño servil, que escuchaba á +Ra-Ra como á un apóstol. El doctor era el encargado de cocinar y también +de limpiar la choza en que vivían, encontrando un placer original en el +desempeño de estas funciones que habían pertenecido á su sexo en tiempos +tan remotos que ya estaban olvidados. Además se consideraba feliz porque +Ra-Ra parecía contento. La fe de éste en la victoria de los hombres +había acabado por sentirla ella igualmente, traicionando por amor los +intereses de su sexo. + +--Ahora creo de un modo indiscutible, gentleman--dijo en voz baja--, +que Ra-Ra no se equivocaba al hablarnos de su triunfo. + +Inclinándose hacia una oreja del gigante, murmuró los secretos del +partido masculista con el fervor de un neófito convencido hasta el +fanatismo de la bondad de la causa que acaba de abrazar. + +Los nuevos tiempos estaban próximos. Ya había sido descubierto el gran +secreto que neutralizaría el poder de los rayos negros. Los días de lo +que llamaban las mujeres la Verdadera Revolución estaban contados. Sus +máquinas que habían hecho estallar las armas sostenedoras del poder de +los hombres resultaban ya inútiles. Los fusiles y los cañones sacudirían +su largo ensueño para recobrar el diabólico poder que les hacía +temibles. Los iniciados más valerosos se estaban ejercitando ya en su +manejo. + +Cuando llegase el momento decisivo, los rebeldes no tendrían mas que +penetrar en los olvidados museos universitarios que guardaban cantidades +enormes de material de guerra perteneciente á una historia remota. Estos +museos de industria retrospectiva iban á convertirse en arsenales +inmediatamente, dando á sus poseedores el dominio del país, como los +rayos negros lo habían dado á las mujeres. + +--Ra-Ra sólo espera un aviso de las otras ciudades para lanzarse á la +destrucción del gobierno femenino. Tal vez no sea prudente empezar la +insurrección en nuestra capital. El prodigioso invento lo han realizado +en otra ciudad, y en ella lo preparan para que pueda usarse en +abundancia y no como un descubrimiento de laboratorio.... Además, otros +Estados de nuestra Confederación guardan el viejo material de guerra en +mayores cantidades que aquí. El gobierno de las mujeres lo regaló á las +provincias de poca importancia, con irónica generosidad, para que +pudiesen llenar sus museos locales ... En resumen, gentleman, que la +revolución soñada por Ra-Ra va á realizarse, y yo creo en ella. + +Calló la joven después de dar estas noticias. No quiso decir más sobre +el complot que preparaban los hombres y pasó á hablar del gigante. + +Popito y Ra-Ra habían lamentado mucho su desgracia, sintiendo además +cierto remordimiento al pensar que habían contribuído á ella los dos. El +joven deseaba que la revolución de los hombres estallase cuanto antes, +para libertar al gigante de la esclavitud á que le había sometido el +gobierno femenino. Su primer acto apenas triunfase sería venir á +buscarle para llevarlo otra vez al palacio situado en la cumbre de la +colina, rodeándole de tantas comodidades y homenajes como si fuese un +dios. + +--Pero mientras llega ese momento--continuó Popito--él teme por la vida +de usted, gentleman, y le recomienda que no tenga confianza en ninguno +de los que le rodean. + +Como Ra-Ra vivía entre los esclavos del puerto, y éstos guardaban cierta +relación con aquella otra gente todavía más inferior que acompañaba al +gigante, había recibido ciertas confidencias sobre peligros que +amenazaban al Hombre-Montaña. + +--Son noticias todavía vagas--continuó Popito--. Nuestros amigos sólo +han podido sorprender hasta ahora palabras sueltas. Hay entre esos +hombres que viven junto á usted una docena que son los peores y +proyectan matarle, no sabemos por orden de quién. + +Gillespie buscó con su vista los grupos que estaban poco antes en la +orilla del mar, y no vió á ninguno. Se habían deslizado hacia el sitio +donde hervía el caldero sobre las llamas de una hoguera, para repartirse +su contenido, devorándolo. Esta noche Gillespie iba á pasar hambre. Los +bellacos parecían contentos de la visita del hombre con velos, que había +distraído la atención del coloso. + +Popito siguió hablando para contar lo que sabía de estas gentes: +fugitivos de todos los países; hombres con los que no querían contar los +otros hombres, deseosos de emancipación. Entre ellos eran tenidos como +peores los de un grupo procedente de Blefuscú, fácilmente reconocibles +por sus luengas cabelleras y sus bigotes, que pendían con no menos +abundancia por ambos lados de sus bocas. + +Oyendo á estos hombres era como los amigos de Ra-Ra habían sospechado +que se tramaba algo contra el coloso. Parecía que sólo esperaban recibir +su recompensa por adelantado para matar al Hombre-Montaña. Como el tal +asesinato no resultaba empresa fácil, discutían mucho los procedimientos +para conseguirlo. + +--Esté usted tranquilo, gentleman--siguió diciendo la joven--. Nuestros +amigos vigilan, y nos traerán noticias más concretas. + +--¿Quién puede tener interés en matarme?--repuso Gillespie +tristemente--. Los que deseaban vengarse de mí deben sentirse ya más que +satisfechos por el castigo que me han impuesto. Equivale á una muerte +lenta. + +Popito siguió hablando: + +--Ra-Ra cree que los personajes misteriosos que dirigen á estos bandidos +son Golbasto y Momaren, mi padre. Pero ya sabe usted, gentleman, que él +tiene la manía de atribuir al Padre de los Maestros todo lo malo que +ocurre en el país.... En fin, sea quien sea el que proyecta la muerte de +usted, nosotros lo averiguaremos. + +Después de esto, Popito mostró deseos de que su interlocutor la pusiera +en el suelo para marcharse, pues acababa de cerrar la noche. Ra-Ra no +había podido ir á ver al gentleman por una ocupación inesperada y +urgente. Su grande obra le obligaba á continuas ausencias. Sólo por el +deseo de que Gillespie no viviera más tiempo confiadamente entre la +chusma que le rodeaba, había enviado á Popito; pero la próxima vez sería +él quien viniese, trayéndole una información más precisa. + +La joven se marchó, y el gigante, al verse solo, se puso de pie para +aproximarse al lugar donde la hoguera acariciaba con sus últimas llamas +la panza del caldero. + +No encontró como alimento mas que un caldo sucio en el que flotaban +espinas y cabezas de pescado. Dió un rugido, amenazando con sus puños á +los insolentes que acababan de devorar su comida, pero éstos huyeron, +estableciendo cierta distancia entre ellos y el coloso. Además se +sentían protegidos por las tinieblas de la noche, y contestaron con +risas y exclamaciones de burla á la protesta del Hombre-Montaña. + +Éste se arrodilló y puso sus manos en la arena para reconocer á aquellos +hombres bigotudos de Blefuscú, sus presuntos matadores. Tenía el feroz +propósito de meterlos en la caldera, como un castigo previsor y +ejemplar; pero toda la servidumbre había desaparecido, ocultándose +detrás de las colinas de arena y los cañaverales de la playa. + +Transcurrieron dos días sin que recibiese una nueva visita. Llevó +piedras, como siempre, de la orilla del mar á la escollera, y vigiló el +hervor de su caldero para no verse robado como en la noche que le visitó +Popito. Conocía ahora á los hombres bigotudos, que parecían ejercer +sobre sus camaradas la superioridad arrogante y cruel del matón. Con uno +de ellos, el más alto y musculoso, se permitió una broma digna de su +fuerza. + +Al ver cómo rondaba por cerca del caldero, aproximó su mano derecha á +este valentón, manteniendo encorvado el dedo índice y sostenido por el +pulgar. De repente el dedo encorvado se disparó para quedar rígido, +pillando por en medio al bigotudo jayán, y lo envió á través del aire, +haciéndolo caer de cabeza en la hoguera. Sus camaradas tuvieron que +sacarlo de entre los tizones tirando de sus pies, mientras otros corrían +hacia el mar para echarle agua en los mostachos y la cabellera +humeantes. + +Cuando en la tarde siguiente empezaba la playa á obscurecerse, Gillespie +vió la llegada de otro hombre con faldas y velos. Debía ser Popito, que +le traía más noticias. Lo mismo que la vez anterior, dió varias vueltas +en torno de él con la cara oculta. Al fin se decidió á subir á una de +las piernas extendidas del coloso. Entonces pudo darse cuenta de que el +visitante era más grueso que Popito y se balanceaba á cada paso. + +Consiguió con dificultad subirse sobre un tobillo, pero al avanzar +lentamente y titubeando por la arista huesosa de la pantorrilla, perdió +pie, cayendo de cabeza en la arena. Gillespie tuvo lástima de él y +extendió una mano para tomarlo con los dedos, subiéndole hasta la altura +de su pecho. Daba gritos de susto por su caída, y al quedar sentado en +la mano del gigante tampoco se consideró seguro, agarrándose á uno de +sus dedos. Al fin pareció serenarse, echando atrás el velo que cubría su +rostro para poder hablar. + +--Sólo por usted soy capaz de arrostrar tantos peligros. Pero todo lo +doy por bien empleado á cambio del placer de verle. + +Esta vez el asombro de Gillespie fué risueño. + +--¡El profesor Flimnap!... ¡Y vestido de mujer! + +Comprendió el catedrático el asombro que sus ropas inspiraban al +gigante. + +--Verdaderamente, de toda mi aventura lo más estupendo es haberme +vestido con el traje que llevaban antes las mujeres como una librea de +esclavitud. ¡Qué dirían mis discípulos si me viesen!... + +Pero después de esta lamentación, su coquetería amorosa le hizo +explicarse para excusar los defectos que pudiera tener su vestido. + +--Me lo ha prestado la esposa de mi colega el profesor de Física. Sé +bien que es de forma algo anticuada. Hay muchos hombres que visten +mejor. Pero debe usted tener en cuenta que mi compañero de la Facultad +de Ciencias Físicas raro es el año que no tiene un hijo, y como su +hombre se pasa todo el tiempo en la cama con el recién nacido ó cuidando +de su nutrición, no le queda tiempo para seguir las modas. + +Luego el profesor miró con unos ojos admirativos y tristes al mismo +tiempo á su amado gigante. + +--¡Qué cambios en nuestra existencia--dijo--. Pero no hablemos de esto, +no perdamos el tiempo en lamentaciones. Necesito irme cuanto antes; +siento miedo, gentleman.... Para venir aquí he tenido que pasar cerca de +un grupo de soldados, que han empezado á decirme cosas atrevidas, +creyendo que yo era un hombre. ¡Imagínese si descubriesen al profesor +Flimnap vestido con estas ropas! Ahora, según parece, soy mal mirado por +el gobierno, y el Padre de los Maestros desea quitarme mi cátedra para +dársela á ese intrigantuelo cruel que le sirve á usted de traductor.... + +»Pero no hablemos de mí. Estoy dispuesto á aceptar como un placer todo +lo que sufra por usted. Ya conoce mis sentimientos. Hablemos de su +persona, pues para eso he venido. + +Miró á un lado y á otro, á pesar de que no había nadie cerca del +gigante, y añadió con voz tenue: + +--Gentleman, le amenazan grandes peligros y vengo á anunciárselos, +aunque ignoro, por desgracia, cómo podré defenderle de ellos. + +Su amigo el profesor de Física le había llevado aquella mañana á lo más +apartado y profundo de su laboratorio para confiarle un gran secreto. El +Padre de los Maestros acababa de llamarle para saber si tenía siempre +lista la máquina que había servido para dar inyecciones soporíferas al +Hombre-Montaña la noche que llegó al país. Y como el físico le +contestase afirmativamente, volvió á preguntar si era posible la +fabricación en pocas horas--de acuerdo con la sección de Química--de la +cantidad necesaria de veneno para darle una inyección al gigante, +dejándolo muerto sin señales escandalosas de intoxicación. + +El profesor había contestado que no podía encargarse de este servicio +sin una orden expresa del gobierno, y el jefe se la había prometido para +más adelante, dejando el asunto en tal estado. + +--La promesa de una orden del gobierno es falsa, gentleman--añadió +Flimnap--. Ningún señor del Consejo Ejecutivo osará firmarla. Yo, por el +deseo de defender á usted, ando ahora mezclado en las cosas de la +política y me honro con la amistad del elocuente Gurdilo. El gobierno +sabe que el tribuno se interesa por el Hombre-Montaña, y como teme á su +palabra vengadora, se cuidará bien de autorizar tal crimen. + +No obstante su confianza en el miedo de los gobernantes, dudaba de que +Momaren abandonase sus malos propósitos. + +--Desea su muerte, gentleman, y si no puede organizar lo de la inyección +venenosa, buscará otro medio. Debe ayudarle en estos planes el vanidoso +Golbasto. Ya no creo que el tal Golbasto sea un gran poeta, ni mediano +siquiera. La otra noche quise releer sus versos, y me parecieron +despreciables. ¡Ay, no poder permanecer yo á su lado, gentleman, para +seguir su misma suerte!... + +La consideración de su impotencia casi le hizo llorar. Influenciado por +su nueva amistad con Gurdilo, sólo veía en este personaje el remedio de +sus preocupaciones. + +--¡Si ocupase el gobierno nuestro gran orador!... + +A continuación se mostraba pesimista. + +--El gobierno actual es más fuerte que nunca. ¿Quién puede derribarlo? +No será ciertamente Ra-Ra y los dementes que le siguen. Las mujeres que +nos dirigen en el presente momento son enemigos nuestros, pero hay que +reconocer que nunca gobierno alguno se consideró tan sólido. Hasta +parece, según dice mi ilustre amigo Gurdilo, que proyectan celebrar una +gran Exposición, como la de hace años, de la que es un recuerdo la +Galería que habitó usted. Tal vez con motivo de esta solemnidad +universal consigamos su indulto, y usted podrá presenciar todas nuestras +fiestas. + +Pero el profesor abandonó repentinamente este ensueño optimista. Vió con +la imaginación á su amado gigante tendido en la playa, inerte como un +cadáver, las carnes verdosas y descompuestas por el veneno y +revoloteando sobre su rostro, en fúnebre espiral, miles y miles de +cuervos. + +--Cuídese, gentleman--dijo con ansiedad--; desconfíe de todos; piense +que pueden echarle veneno en sus alimentos. No coma sin que antes haya +probado su comida esa gentuza que le rodea. + +El gigante acogió con una risa sonora la última recomendación. Era +innecesaria. Y miró hacia la hoguera que calentaba el caldero, en torno +de la cual se iban agrupando sus acompañantes para aprovecharse de su +distracción. + +--Sobre todo, gentleman, tenga cuidado mientras duerme. También le +pueden matar durante su sueño. + +El gigante celebró otra vez con risas la simpleza de este consejo. ¿Cómo +iba á guardarse á sí mismo mientras dormía? + +--Es verdad, es verdad--gimió angustiado el profesor--. ¡Dioses +poderosos! ¡Y no poder estar yo al lado de usted para defenderle durante +su sueño! ¿Qué hacer?... + +Se preguntó esto varias veces, convenciéndose al fin de que lo primero +que debía hacer era marcharse, pues el miedo le hacía insufrible su +permanencia allí. Temía ser sorprendida en su regreso á la capital si +dejaba que cerrase la noche. + +--Debo ser prudente, gentleman; el gobierno tal vez me vigila. Fíjese: +¡amigo de usted y amigo de Gurdilo!... Hay más de lo necesario para que +me encierren en una prisión. Pero volveré; yo le traeré noticias. Cuente +con que mi amigo el profesor de Física no hará nada contra usted aunque +se lo mande el gobierno. Pero ¡ay! sus enemigos no cejarán por esto.... +Baje la mano, gentleman; póngame en el suelo. Necesito irme.... Cuente +con que pienso en usted á todas horas y me preocupo de su suerte. + +Gillespie dejó al profesor en la arena, para no prolongar más el +tormento de su inquietud. Luego le vió correr, balanceando sus formas +abultadas y reteniendo sus velos, que el viento marítimo parecía querer +arrebatarle. + +Transcurrieron varios días de trabajo, de cansancio y de hambre, sin que +el coloso recibiese nuevas visitas. Un anochecer, estando sentado en la +arena, vió que un hombre saltaba ágilmente sobre una de sus rodillas, +corriendo después á lo largo del muslo. Este no llevaba falda ni toca +mujeriles. Iba casi desnudo, como los hombres condenados al trabajo, con +una tela arrollada á los riñones por toda vestidura y mostrando los +musculosos relieves de un cuerpo armoniosamente formado. + +Antes de reconocerlo con sus ojos, sintió el gigante que un instinto +fraternal despertaba en su interior para avisarle quién era. + +--¡Oh, Ra-Ra!--dijo con voz tenue--. ¡Cómo deseaba verte! + +Adivinando los propósitos de su visitante, lo puso sobre la palma de su +mano derecha, elevándole después hasta su rostro. + +Ra-Ra se tendió sobre esta meseta de carne y hueso, y apoyando su cara +en ambas manos, habló al Gentleman-Montaña: + +--Popito le avisó á usted hace días que algunos de estos hombres que le +rodean proyectan asesinarlo. Hasta ayer sólo tenía vagas noticias de +ello; ahora puedo darle un aviso concreto. Creo que es mañana cuando +intentarán el golpe contra usted, gentleman. En cuanto á los +instigadores del crimen, tengo formada mi convicción y nadie me hará +desistir de ella. Son Momaren y Golbasto los que desean su exterminio, y +ya que no han podido lograr que el gobierno favoreciese sus deseos, se +valen de esta chusma que rodea á usted. + +Siguió hablando Ra-Ra, y algunas de sus revelaciones vinieron á +corroborar las que le había hecho el profesor. + +--Al principio, estos dos personajes proyectaron matarle á usted por +medio de una inyección venenosa. Ignoro cómo pensaban realizarlo, pero +de su intención no me cabe ninguna duda. Deseaban que usted apareciese +muerto un amanecer, aquí en la playa, y que la gente creyese en un +fallecimiento ordinario. Pero como no han podido realizar este plan +hipócrita de venganza, apelan ahora al asesinato. Ya lo sabe, gentleman; +esta noche y la siguiente no duerma usted. Yo creo que el golpe lo +intentarán mañana, pero le aconsejo que, de todos modos, se guarde esta +noche, pues bien podrían haber adelantado la fecha de su crimen. + +Ra-Ra sacó la cabeza fuera de la mano del gigante para buscar abajo con +su mirada los grupos de gente sospechosa. + +--Los que le rodean, gentleman, son personas de malos antecedentes, pero +no creo que todos ellos vayan á intervenir en el crimen. Según mis +informes, los únicos que han tomado algún dinero para ejecutarlo y +desean ganar el resto de la cantidad son esos bigotudos de Blefuscú, que +tan orgullosos se muestran de su fuerza. No los pierda nunca de vista, +pues en ellos está el peligro. + +Gillespie se resistía á comprender cómo varios pigmeos podían matarle +durante su sueño no disponiendo de una máquina inyectora como aquella de +que le había hablado Flimnap. + +--Mis amigos--contestó Ra-Ra--han podido adivinar, gracias á algunas +palabras de estos hombres, cómo se proponen matarle durante su sueño. +Treparán cautelosamente hasta lo alto de su pecho, pues han observado +que usted duerme de espaldas; pegarán su oído á la curva de su tronco, +para guiarse por las palpitaciones del corazón, y cuando sientan bajo +sus pies estos latidos, cinco ó seis de ellos empuñarán una barra enorme +de acero terriblemente aguzada, clavándola todos á un tiempo en su +carne, hasta que le traspasen el corazón y salten en torno de su arma +caños de sangre. Momaren y Golbasto deben haberles proporcionado la +barra, dándoles, además, lecciones para que asesten el golpe en el lugar +preciso. + +Aún hablaron los dos un largo rato. El gigante acabó por olvidar los +propios asuntos para que Ra-Ra le contase sus planes revolucionarios y +sus esperanzas en el próximo triunfo. + +Ya no podía fijar el joven la fecha del movimiento insurreccional contra +la República de las mujeres. Todos los preparativos estaban terminados y +las órdenes transmitidas á las diferentes ciudades. Sólo faltaba que se +iniciase el movimiento en un Estado lejano, el más favorable para +emplear aquel descubrimiento que debía vencer á los famosos rayos +negros. + +Esto iba á ocurrir de un momento á otro; tal vez fuese al día siguiente; +tal vez había sido ya y lo ignoraban en la capital. + +--Le quedan á usted muy pocos días de esclavitud, gentleman--añadió el +joven--, y por lo mismo sería lamentable que esos malvados le matasen +aprovechando los últimos momentos de la tiranía femenina.... No tema +usted las consecuencias: castigue con dureza á esos asesinos en el +momento que intenten el golpe. ¡Ojalá estuviesen entre ellos sus +instigadores!... + +Ra-Ra no podía prolongar mucho esta entrevista. Temía que los que +acompañaban al gigante se hubiesen fijado en su llegada. Pensó también +en las precauciones que debía tomar para que no le sorprendiesen durante +su regreso. Un destacamento de soldados estaba acampado en la playa, +cerca del puerto, para impedir que los curiosos se aproximasen al +gigante. + +Como veía próximo el momento de la victoria, se mostraba más prudente +que antes, evitando incurrir en sus antiguas audacias. Si le descubrían +y apresaban á última hora, podía quedar frustrado el levantamiento de +los hombres en la capital, dejando sin respuesta las sublevaciones de +las demás ciudades. + +--Va usted á ver grandes cosas--siguió diciendo--, ¡Quién sabe si será +esta misma noche cuando nos sublevemos contra la tiranía femenil y +vendremos á libertarle!... Y si no esta noche, será en breve plazo. + +Se fué Ra-Ra, y el gigante, después de comer, quedó tendido en la arena, +como todas las noches. No quiso dormir, manteniéndose en una fingida +tranquilidad, con los ojos entornados y vigilando las idas y venidas de +algunos pigmeos que aún no se habían acostado. Al fin el silencio del +sueño se fué extendiendo sobre la playa, y Gillespie, convencido de que +no intentarían aquella noche nada contra él, acabó por entregarse al +descanso. + +Al día siguiente, cuando llevaba piedras al extremo de la escollera, vió +á un hombrecillo en una pequeña barca, que fingía pescar y se colocaba +siempre cerca de su paso, sin asustarse de los remolinos que abrían en +las aguas las piernas gigantescas al cortarlas ruidosamente. La +insistencia del pescador acabó por atraer la atención de Gillespie. Miró +verticalmente la barquita del pigmeo, que se mantenía junto á una de sus +pantorrillas, y reconoció á Ra-Ra. Este, puesto de pie y con las dos +manos en torno de su boca formando bocina, se limitó á gritar: + +--Va á ser esta noche; lo sé con certeza.... Y ahora continúe su +trabajo. No me hable. + +Efectivamente, la voz del gigante, sonando como un trueno desde lo alto, +hubiese llamado la atención de todos sus guardianes y hasta de las +tripulaciones de los buques de guerra que evolucionaban en plena mar +vigilándole. + +Continuó el gigante su viaje con una roca en cada mano, y el pescador, +recobrando sus remos, se alejó hacia el puerto. + +Apenas hubo cerrado la noche, se fué dando cuenta Gillespie, por ciertos +preparativos, de que el aviso de Ra-Ra era cierto. Vió cómo los atletas +bigotudos y malencarados se echaban á la espalda sus mochilas, +despidiéndose de sus compañeros. Esto último lo presintió únicamente por +sus gestos; pero así era en realidad. El grupo de valentones se volvía á +Blefuscú, anunciando su partida en la primera máquina voladora que +saliese al amanecer para su país. Los que se quedaban no podían ocultar +su satisfacción al verse libres de unos matones que tanto abusaban de +ellos. + +Gillespie consideró este viaje repentino, preparado con ostentación, +como una certeza de que el golpe contra él sería aquella misma noche. + +Se tendió en la playa, como siempre, colocándose á poca distancia de la +hoguera, que empezaba á disminuir sus llamas. Poco á poco se fueron +retirando sus acompañantes para dormir detrás de las dunas ó al abrigo +de los cañares. Transcurrieron largas horas de silencio. La obscuridad +era cortada de tarde en tarde por los rayos de colores que llegaban de +las máquinas aéreas. Pero en la presente noche estas iluminaciones +resultaban menos numerosas, como si alguien hubiese influido para que +sus guardianes le vigilasen menos. En los largos períodos de obscuridad, +las palpitaciones de la hoguera poblaban la noche de repentinos fulgores +de incendio, seguidos de largas y profundas tinieblas. + +Permanecía el gigante en voluntaria inmovilidad, con los ojos entornados +y lanzando una respiración ruidosa. De pronto creyó oir un ligerísimo +susurro semejante al de unos insectos arrastrándose sobre la arena. + +--Ya están aquí--dijo mentalmente. + +La camiseta que cubría su pecho se agitó con un leve tirón. Era uno de +los asaltantes, el más ágil de todos, que se había agarrado al tejido, +encaramándose por él hasta llegar á lo más alto de su tórax. Desde allí +arrojó una cuerda á los que esperaban abajo, y uno tras otro fueron +subiendo cinco hombres, con grandes precauciones, procurando evitar un +roce demasiado fuerte al deslizarse por la curva del pecho gigantesco. + +El Hombre-Montaña seguía respirando ruidosamente, y sus ojos apenas +entreabiertos podían ver lo que ocurría alrededor de él, aunque de un +modo vago. Distinguió cómo se movían sobre la arena obscura de la playa +algunos animales todavía más obscuros. Sin duda eran compañeros de los +asesinos, que se quedaban abajo para dar la señal en caso de peligro. + +Los seis hombres que estaban sobre su pecho tiraron de la cuerda con un +esfuerzo regular y prudente para evitar que él despertase. Sintió que lo +que subían no era un ser animado, sino algo largo y de una rigidez +metálica. + +--La barra de acero que desean clavarme en el corazón--pensó el +gigante. + +No se equivocaba. A través de sus párpados entornados vió cómo el grupo +de hombres iba desatando la barra mortífera, poniéndola en posición +horizontal. Su tamaño era doble que la estatura de ellos. + +Sonó abajo un leve silbido, y volvieron á echar la cuerda. El hombre que +subía ahora carecía de agilidad, hundiendo pesadamente sus pies entre +las costillas del gigante, como si temiera caerse. + +Gillespie no alcanzaba á verle bien, pero sospechó que era una mujer. +Esta mujer, tendiéndose sobre su pecho, se fué arrastrando con el oído +pegado á la piel, sirviéndole de guía el ruidoso bombeo de la sangre á +través del enorme corazón. + +Al fin el director femenino se irguió, señalando con un dedo á sus pies, +como si dijese: «Aquí». + +Inmediatamente acudieron los seis bandoleros con su barra. Mientras unos +la mantenían verticalmente, otros se frotaban las manos y escupían en +ellas, preparándose para el gran esfuerzo común. + +Cuando todos estuvieron listos, la mujer levantó un brazo para dar la +señal, y los seis elevaron al mismo tiempo el gran hierro de punta +aguda. Sólo esperaban la voz de su jefe para dejarlo caer; pero antes de +que esto ocurriese, una catástrofe los anonadó, como si se hubiesen +desatado sobre ellos todas las fuerzas crueles y ciegas de la +Naturaleza, como si las montañas que cerraban el horizonte se hubieran +desplomado sobre sus cabezas formando una cascada de tierra y de +piedras, como si el mar hubiera abandonado su lecho levantando una ola +única para barrerlos. + +El gigante había movido un brazo para colocarlo al nivel de su cuello, y +á continuación hizo con él un rudo movimiento á lo largo del pecho, que +anonadó y se llevó rodando cuanto pudo encontrar. + +Los seis hombres, con su barra, así como la misteriosa mujer que los +dirigía, salieron disparados por el aire. + +Y no fué esto lo peor para ellos, pues el Hombre-Montaña se levantó á +continuación, de un salto, y empezó á dar patadas en el suelo, +persiguiendo á las figurillas negras, que huían aterradas en todas +direcciones lanzando chillidos. Cada puntapié dado por el gigante +levantaba nubes de arena, y en ellas se veía flotar siempre algún +pigmeo, los brazos y las piernas abiertos lo mismo que las ranas, unas +veces con la cabeza arriba, otras con la cabeza abajo. + +La cólera del coloso no encontró á los pocos momentos enemigos que +perseguir. Todos habían huído. Los inmediatos cañaverales se estremecían +agitados por la carrera medrosa de los hombrecillos. Gillespie iba á +tenderse otra vez en la arena, convencido de que nadie osaría ya +atacarle, cuando sintió que algo se agitaba debajo de uno de sus pies. + +Era una cosa blanda que se retorcía lanzando ahogados chillidos, +aprisionada por la arena y el arco de puente que formaban sus zapatos +entre la planta y el tacón. Se inclinó hasta tocar el suelo y, +levantando el pie, extrajo aquella cosa animada de su dolorosa +esclavitud. + +Vió que eran dos hombrecillos sobre los que había puesto su pie sin +saberlo. Milagrosamente se habían librado de morir aplastados al +incrustarse entre la arena y el arco del zapato. + +Daban gemidos como si hubiesen sufrido graves lesiones interiores, pero +el susto era en ellos tal vez más grande que las heridas. + +Gillespie, que había tomado estos dos animalejos entre sus dedos, los +subió á su rostro, colocándoselos entre ambos ojos. Pero la obscuridad +no le permitió reconocerlos. Únicamente pudo ver que eran mujeres. + +Uno de estos pigmeos debía ser el que había seguido los latidos de su +corazón para marcar á los asesinos el emplazamiento más favorable para +el golpe. + +Pensó si serían Golbasto y Momaren, vanidosos personajes implacables en +su venganza y directores de su asesinato, como creía Ra-Ra. Lamentaba +que las máquinas aéreas no le enviasen un rayo de luz para poder +reconocerlos. + +Su primer impulso fué oprimirlos entre sus dedos, aplastándolos como +insectos dañinos. Pero le faltó la voluntad para darles este género de +muerte.... + +Como deseaba al mismo tiempo desembarazarse de ellos, se dirigió á la +orilla del mar y, echando atrás su brazo para que el impulso fuese más +grande, los arrojó en el vacío. + +Lo mismo que dos piedras atravesaron la obscuridad, perdiéndose sus +lamentos en el sonoro chapoteo de su caída. + + + + +XIV + +Lo que hizo el Gentleman-Montaña para que Popito no llorase más + + +Al día siguiente los periódicos lanzaron en sus ediciones de la tarde la +noticia de un suceso que interesó mucho al público. + +Golbasto, el gran poeta nacional, había sido encontrado por unos +pescadores, poco antes de la salida del sol, tendido en la playa sobre +la línea divisoria del agua y la arena. Lo habían conducido moribundo á +su vivienda, pero á la hora en que aparecieron dichas ediciones los +médicos mostraban esperanzas de salvarle la vida. + +Cada uno comentó la noticia según la repulsión ó la simpatía que le +inspiraba el poeta. Los hubo que hablaron de un exceso de inspiración +que, haciéndole olvidar la realidad, le había impulsado á arrojarse al +agua. Otros, más malignos, suponían un suicidio por decepciones +amorosas. + +Muchos pretendieron establecer una relación entre esta noticia, +anunciada con grandes rótulos de plana entera, y otra más humilde, sin +grandes títulos, que había que buscar en la última página de los +diarios, haciendo saber que el Padre de los Maestros estaba en cama +gravemente enfermo. + +Como un vago rumor empezó á circular la murmuración de que también á +Momaren lo habían llevado á su casa, en las primeras horas de la mañana, +unos hombres que lo encontraron cerca del puerto. Pero como se trataba +de un personaje oficial, fué imposible conocer la verdad. Nadie pudo +encontrar á los empleados universitarios que habían cometido la +indiscreción de contar la llegada de Momaren conducido en brazos por +unos marineros. Al contrario, todos declaraban que esta noticia era +absurda, pues el jefe de la Universidad estaba en cama desde tres días +antes. + +Pero esto no evitó que la murmuración siguiese haciendo su camino, y los +noveleros empezaron á afirmar que la misteriosa enfermedad del poeta era +igual á la del Padre de los Maestros, teniendo ambas el mismo origen. El +senador Gurdilo, ansioso de venganza, insinuó á los periodistas que +Momaren y Golbasto se habían batido de noche en la playa por alguna +rivalidad amorosa, pues los dos, á pesar de su exterior solemne, eran +unos hipócritas de perversas costumbres y tal vez se disputaban el +monopolio de algún esclavo atlético. + +El vecindario de la capital se acostó pensando en estas dos enfermedades +misteriosas, con la esperanza de que al despertar conocería detalles más +interesantes sobre la existencia privada de tan célebres personajes. +Ninguno de los dos había podido hablar hasta el presente. Al poeta se lo +prohibían los módicos hasta que recobrase su perdido vigor. Momaren, +aislado en su palacio, no era accesible á las averiguaciones de los +periodistas.... Pero al día siguiente todo este misterio iba á +desvanecerse, como ocurre en los grandes sucesos que interesan al +público. + +Sin embargo, al despertar ocho horas después los habitantes de la +ciudad, ni uno solo se acordó del poeta célebre ni del Padre de los +Maestros. Un suceso inaudito llenaba las páginas de los periódicos, y +tal era su novedad, que paralizó la vida corriente, aglomerando á todos +los habitantes en las plazas y calles céntricas. Un temblor de tierra, +la erupción de un nuevo volcán, un gran naufragio ó una catástrofe aérea +no hubiesen acaparado tanto la atención. Lo que ocurría era aún más +extraordinario. + +Después de tantos años de paz, cuando nadie se acordaba de la existencia +de las antiguas guerras, acababa de surgir una guerra. + +En Balmuff, uno de los Estados más lejanos y pobres, se habían sublevado +el día anterior todos los hombres contra el gobierno de la +Confederación, dirigidos por algunos jóvenes excéntricos de los que +figuraban en el partido masculista. Su primer acto había sido constituir +un gobierno provisional, todo de varones, que redactó un manifiesto +dirigido al pueblo. En él se decretaba para siempre la abolición de la +supremacía de las mujeres, declarando que éstas debían ser por el +momento inferiores al hombre, y tal vez más adelante, cuando hubiesen +perdido su presente orgullo, se accedería á que fuesen sus iguales. + +La noticia de tal sublevación, así como el manifiesto de sus jefes, hizo +reir mucho al público femenino. Algunos caricaturistas habían +improvisado á última hora dibujos para los periódicos, representando las +tropas revolucionarias compuestas de hombres todos con faldas y con +velos, llevando además lanzas y espadas. Las esposas masculinas de los +individuos del gobierno y de sus altos empleados, así como las +pertenecientes á las familias ricas de la capital, eran las que más se +indignaban contra esta sublevación de sus compañeros de sexo. + +--El hombre--decían--debe permanecer quieto en su casa, ocupándose de +los hijos y de la fortuna conyugal. Eso de gobernar es oficio de las +mujeres. ¿Adonde iríamos á parar si nosotros, con nuestra inexperiencia, +nos metiésemos á dirigir las cosas públicas?... + +Y los que pedían más crueles castigos para la revolución de los hombres +eran los hombres. En cambio, había mujeres que permanecían en silencio, +como si temiesen hacer pública su opinión sobre este suceso. Pero se +notaba en su mutismo algo que hacía recordar la doctrina de Popito +acerca de la armonía entre los dos sexos. + +Se sucedían con rapidez las noticias de Balmuff. Las transmisiones +aéreas hacían vibrar el espacio incesantemente, y cada media hora +descendía una máquina voladora sobre el palacio del gobierno, viniendo +de los últimos confines del mundo conocido. + +Los curiosos ya no reían de la grotesca revolución de los hombres. +Lanzaban los periódicos edición tras edición para contar la historia de +este suceso, el más inaudito é inesperado desde que las mujeres +constituyeron los Estados Unidos de la Felicidad. Los insurgentes de +Balmuff se habían lanzado con piedras y palos sobre la Universidad de su +capital, apoderándose de ella sin más esfuerzo que repartir unos cuantos +garrotazos entre los profesores femeninos y otros empleados de igual +sexo que dependían del lejano y omnipotente Momaren. Luego se habían +esparcido por el Museo Histórico, apoderándose de los fusiles y cañones +que figuraban en sus salas. Precisamente el gobierno de la +Confederación, para satisfacer sin gasto alguno la vanidad de las +mujeres patriotas de este Estado remoto, había enviado, poco después del +triunfo femenil, enormes cantidades del antiguo material de guerra de +los hombres, para que con esta ferretería inútil adornasen su palacio +universitario. + +El jefe militar de Balmuff era una amazona membruda y de labios +bigotudos, desterrada de la capital á causa de sus costumbres demasiado +libres. Este guerrero rió al saber que la canalla masculina--que hacía +sus delicias en secreto--se armaba con los artefactos inútiles del +pasado, y se limitó á ir en su busca con unas cuantas máquinas +expeledoras de rayos negros. De este modo no necesitaría que sus +amazonas persiguiesen á los insurrectos á flechazos. Ellos mismos iban á +matarse, pues los rayos prodigiosos harían estallar entre sus manos las +máquinas anticuadas que acababan de adquirir ilegalmente. + +Pero al dirigir contra los revolucionarios los rayos negros, siempre +poderosos, quedó absorto viendo su ineficacia. De los grupos rebeldes no +surgió ninguna explosión. Además, estos grupos eran casi invisibles, +pues en torno de ellos se notaba la existencia de una neblina gris, un +halo denso, que los envolvía y los acompañaba como una armadura aérea. +En cambio, de la masa insurrecta surgió de pronto el trac-trac de las +ametralladoras, semejante al ruido de las antiguas máquinas de coser, el +largo y ruidoso desgarrón de las descargas de fusilería, el puñetazo +seco y continuo de los cañones de tiro rápido, y en unos segundos +quedaron en el suelo la mayor parte de las tropas del gobierno, huyendo +las restantes con un pánico irresistible. + +Las gentes de la capital, al leer esto, se miraban aterradas, no +encontrando en su atolondramiento palabras capaces de expresar su +asombro. Los más locuaces sólo sabían decir: + +--¿Será posible?... ¿Será posible todo eso? + +La actitud del gobierno les hacía ver que era posible eso y aun algo +más, que no decían los periódicos, pero que las gentes se comunicaban en +voz baja. + +Ya no era Balmuff el único país ganado por la revolución. Los hombres de +otras regiones inmediatas se habían sublevado igualmente, y parecían +contar con el mismo invento de la coraza vaporosa repeledora de los +rayos negros. Todos ellos se pertrechaban á estilo antiguo en los +museos, venciendo instantáneamente con sus armas de repetición á las +tropas gubernamentales. Indudablemente algún hombre dedicado á la +ciencia había hecho en favor de los de su sexo un invento semejante al +de aquella sabia mujer venerada en el templo de los rayos negros. + +Ahora las máquinas voladoras que iban llegando al palacio del gobierno +procedían de los más diversos extremos de la República. En casi todas +las provincias acababan de sublevarse los hombres. En unas habían +vencido, en otras habían fracasado, porque las autoridades supieron +guardar y defender á tiempo los depósitos de armamento antiguo. + +Poco antes de cerrar la noche, los altos señores del gobierno, de +acuerdo con las instituciones parlamentarias, declararon en estado de +guerra á toda la República. Al mismo tiempo decretaron la movilización +de las mujeres menores de cuarenta años, para que tomasen las armas, y +el alistamiento voluntario de los hombres que quisieran trabajar en los +servicios auxiliares y en los hospitales. + +En el Senado, el público lloró de emoción escuchando á Gurdilo el más +desinteresado y sublime de sus discursos. Todo lo olvidaba ante la +inminencia del peligro común. Besó y abrazó á los señores del Consejo +Ejecutivo, odiados por él hasta un día antes. Ya no resultaban oportunos +los rencores políticos; todos eran mujeres y tenían el deber de morir +defendiendo el orden social, puesto en peligro por las utopías +anárquicas de unos cuantos varones ambiciosos ó locos, olvidados de las +virtudes, respetos y jerarquías que forman la base de un país +sólidamente constituído. + +El gran orador fué breve y luminoso en su arenga, repleta de consejos +para los gobernantes. Ya que un nuevo invento masculino hacía inútiles +por el momento los salvadores rayos negros, las mujeres sabrían valerse +igualmente del antiguo material de guerra de los hombres olvidado en las +universidades. También sabrían inventar y fabricar nuevas armas más +poderosas, apelando á la colaboración de las mujeres científicas y de +las que dirigían la industria. + +¡Antes la guerra, una guerra larga y sangrienta como las de Eulame, que +verse vencidas y esclavizadas por el hombre, lo mismo que en otros +siglos! + +La muchedumbre aglomerada ante el palacio rugió de entusiasmo al ver en +un balcón al siempre descontento tribuno sonriendo á los señores del +gobierno y abrazándose con ellos. + +Bajo el resplandor sonrosado de las iluminaciones nocturnas desfilaron +todas las tropas de la capital. El entusiasmo femenino estalló en gritos +estridentes al ver pasar los batallones de muchachas arrogantes +acompañadas por el centelleo de sus espadas, de sus casquetes y de sus +uniformes cubiertos de escamas metálicas. ¿Cómo los hombres, groseros y +cortos de inteligencia, iban á poder resistir el empuje de estas +amazonas robustas, esbeltas y de ligero paso?... Después, las hembras +más rabiosas rectificaban sus opiniones para aplaudir igualmente al sexo +enemigo. + +No todos los hombres eran dignos de abominación. Los jinetes de la +policía, aquellos barbudos de la cimitarra, tan odiados por el pueblo, +desfilaban igualmente. Todos habían pedido que los enviasen á combatir á +los insurrectos. Y detrás de ellos pasaron miles y miles de voluntarios +que acababan de alistarse: atletas semidesnudos, máquinas de trabajo que +habían vivido hasta entonces en una pasividad estúpida y parecían +despertar á una nueva existencia con la aparición de la guerra. Las +mujeres los admiraban ahora como si fuesen unos seres completamente +diferentes de los siervos que habían conocido horas antes. + +--¡Viva el gobierno! ¡Viva la Verdadera Revolución! ¡Vivan las +mujeres!--gritaban al pasar entre el gentío. + +Y sus gritos los lanzaban de buena fe, sin ninguna ironía. Lo importante +para ellos era hacer la guerra, no parándose en averiguar contra quién +la hacían. Marchaban á combatir á los hombres porque estaban en la +capital; de haberse encontrado en Balmuff, hubiesen ido á combatir á las +mujeres, profiriendo gritos radicalmente contrarios con el mismo +entusiasmo y la misma voluntad de ser héroes. + +El Hombre-Montaña adivinó desde las primeras horas del día que algo +extraordinario estaba ocurriendo en la Ciudad-Paraíso de las Mujeres. +Los constructores de la escollera le ordenaron, valiéndose de gestos, +que suspendiese el trabajo de acarrear grandes piedras. Los obreros que +las acoplaban se habían marchado, y el universitario que traducía las +órdenes no apareció en todo el día. + +Los buques de guerra que navegaban siguiendo la costa para impedir que +el gigante se lanzase mar adentro se metieron en el puerto ó se alejaron +á toda máquina, perdiéndose en la línea del horizonte, como si se les +acabase de ordenar un rápido viaje. Los aparatos aéreos emprendieron el +vuelo, desapareciendo igualmente, y sólo quedó uno flotando en el +espacio, con el pico vuelto hacia la ciudad, pues á sus tripulantes +parecía interesarles más lo que pasaba en ella que la vigilancia del +Hombre-Montaña. + +También había disminuído considerablemente el número de los esclavos +encargados de su cuidado y vigilancia. Sólo quedaban los más viejos, y +fué para él una fortuna que hubiesen traído al amanecer la diaria +provisión de pescado. Gracias á esto, los servidores pudieron preparar +el caldero, y Gillespie, al cerrar la noche, encontró algo que comer, á +pesar del abandono que notaba en torno á su persona. + +Pasó una gran parte de la noche de pie, mirando hacia la ciudad. Su +estatura le permitía abarcar con los ojos la mayoría de sus barrios. El +halo rojo de la iluminación duró hasta altas horas de la noche. Llegaba +á sus oídos el vocerío de la inmensa muchedumbre, sus aclamaciones +entusiásticas, las canciones patrióticas entonadas á coro y el estruendo +enardecedor de las músicas militares. Al mismo tiempo surcaban el +espacio, como si fuesen cometas de distintos colores, los ojos de las +máquinas voladoras con sus largas colas de luz. Abajo, en la obscuridad +del mar, se deslizaban igualmente otras estrellas con todos los fulgores +del iris. Por el aire y por el agua, un movimiento continuo y +extraordinario iba llevándose fuera de la capital miles y miles de +seres. + +Sus servidores le gritaban de vez en cuando una palabra en el idioma del +país, que él no podía entender. Le dió, sin embargo, dos significados +semejantes, y estaba casi seguro de no equivocarse. Aquellos hombres +querían decir «guerra» ó «revolución». + +Indudablemente había surgido el movimiento insurreccional que venía +preparando Ra-Ra. ¿Qué sería de Popito?... + +Acabó por acostarse en la arena para dormir el resto de la noche, +diciéndose que al día siguiente tendría noticias más exactas de lo +ocurrido. No le iban á dejar olvidado en aquella playa. Fuesen los +vencedores unos ú otros, se acordarían de él para tributarle honores +casi divinos, como lo prometía Ra-Ra, ó para obligarle á trabajar y +darle mal de comer, como venía haciéndolo el gobierno de las mujeres. + +Al despertar en la mañana siguiente, se vió completamente solo. Todos +sus acompañantes habían huído. Esta soledad inquietó al Hombre-Montaña. +Nadie iba á traerle el pescado para el diario alimento, ni el agua +necesaria, ni la leña para hacerle hervir el caldero. Lo único que le +tranquilizó, dándole la seguridad de no morir de hambre, fué ver que no +quedaba nadie en torno de él capaz de cortarle el paso. + +El destacamento de soldados que vivaqueaba antes entre el puerto y la +playa había desaparecido. Sobre su cabeza no vió una sola máquina +voladora ni sus ojos encontraron ningún buque enfrente de él. Salían de +la ciudad verdaderas nubes de aviones, algunos de ellos enormes hasta el +punto de poder transportar varios centenares de pasajeros. Pero todos se +alejaban en dirección opuesta, y lo mismo hacían las escuadras de buques +que abandonaban el puerto. + +Llevaba una hora de pie, mirando hacia la ciudad, espiando las amplias +avenidas que alcanzaba á ver entre los aleros, y en las cuales +hormigueaba un público continuamente renovado, cuando sintió con +insistencia un cosquilleo en uno de sus tobillos. Al volver sus ojos +hacia el suelo, vió erguido en la arena, sobre las puntas de sus botas +para hacerse más visible y moviendo los brazos, á un pigmeo, mejor +dicho, á un soldado, con casco de aletas y espada al cinto, el cual daba +gritos para llamar su atención. Un poco más allá vió también una máquina +rodante en figura de tigre, que había traído sin duda á este guerrero, y +era guiada por otro de la misma clase, aunque de aspecto más modesto. + +El gigante se sentó en la arena lentamente, para no dañar con el +movimiento de su cuerpo al enviado del gobierno. Porque Gillespie sólo +podía imaginar que fuese un emisario del Consejo Ejecutivo este oficial +que brillaba al sol como si fuese todo él vestido de vidrio y además +llegaba montado en un vehículo automóvil de aspecto tan fiero. + +Puso sobre la arena una de sus manos, y el militar montó en la palma con +cierta torpeza, que hizo sonreir al coloso. Para ser una mujer de +guerra, estaba demasiado gruesa y tenía los pies inseguros. Fué subiendo +la mano poco á poco para que el emisario no sufriese rudos balanceos, y +al tenerla junto á sus ojos lanzó una exclamación de sorpresa. + +--¡Profesor Flimnap! + +La traductora saludó quitándose el casquete alado, mientras apoyaba su +mano izquierda en la empuñadura de su espada. + +Iba vestida con un traje de escamas metálicas muy ajustado á sus formas +exuberantes, y pareció satisfecha del asombro del gentleman, viendo en +él un homenaje á su nueva categoría y al embellecimiento que le +proporcionaba el uniforme. Con una concisión verdaderamente guerrera, +dió cuenta á Gillespie de todo lo ocurrido. + +El gobierno acababa de decretar la movilización contra los hombres +insurrectos, y ella, aunque por su carácter universitario estaba libre +del servicio de las armas, había sido de las primeras en ofrecerse para +pelear por la buena causa. Consideraba esto un deber ineludible, por ser +nieta de una de las heroínas de la Verdadera Revolución. Pero Gurdilo, +su ilustre amigo, que mandaba ahora tanto como los altos señores del +gobierno, se había negado á permitir que un profesor de sus méritos +fuese simple soldado y lo había nombrado capitán, aunque en realidad no +mandaba tropa alguna. + +Su obligación militar iba á consistir en permanecer jauto al gobierno +escribiendo la crónica de la guerra y revisando las proclamas dirigidas +al país, por si era posible agregarles nuevos toques de retórica. + +--Venceremos, gentleman--dijo con entusiasmo--. Desde anoche están +saliendo tropas para los Estados donde se han sublevado los hombres. Ya +le he dicho que éstos disponen de una invención, de una especie de nube +que los pone á cubierto de los rayos negros; pero aunque esto parezca de +gran importancia á ciertos varones ilusos, influirá poco en el resultado +final. Si ellos pueden valerse, gracias á su descubrimiento, de las +armas antiguas que inventaron los hombres, nosotros también podemos +hacer uso de ellas, y las guardamos en mayores cantidades. Esta mañana +hemos extraído de los archivos de la Universidad Central una estadística +de todos los depósitos que existen en las otras universidades y se +hallan en poder del gobierno. Por cierto que esto me ha permitido +adquirir noticias sobre el Padre de los Maestros, que está enfermo de +gravedad, lo que originó ayer muchos comentarios. + +Y con serena indiferencia, como si hablase de algo ocurrido muchos años +antes, relató á Gillespie la misteriosa aparición del poeta Golbasto +tendido en la arena de la playa y medio ahogado, así como la dolencia +extraña de Momaren y las murmuraciones de los que afirmaban que á la +misma hora lo habían llevado inánime á su palacio unos desconocidos. + +Parpadeó el gigante oyendo estas noticias, pero sin pronunciar una +palabra de comentario. No hubiera podido tampoco decirla aunque tal +fuese su voluntad, porque el profesor siguió su relato de la sublevación +de los hombres. + +--Los derrotaremos, gentleman. Hay que someter á esa canalla que +pretende resucitar las vergüenzas y los crímenes de otros siglos. Lo que +ellos quieren es que volvamos á la guerra y al militarismo. + +Y al decir esto se irguió, acariciándose con una mano las melenas +mientras apoyaba la otra en la empuñadura de su espada, cuya hoja se +extendía horizontalmente más allá de sus exuberancias dorsales. + +--Yo siento expresarme así--continuó--porque usted es un hombre. Pero +hay hombres de distintas clases. Hubiese usted sentido orgullo anoche y +esta mañana al ver cómo desfilaban miles y miles de varones que han +abrazado nuestra causa y desean morir en defensa del beneficioso régimen +organizado por las mujeres. + +El flamante capitán se interrumpió para mirar abajo, extrañándose de la +soledad de la playa. Todos los servidores habían desaparecido. + +--Esto no puede seguir así--dijo con autoridad--. Afortunadamente, yo +vuelvo á ser alguien en los presentes momentos, y remediaré tal +desorden. No le prometo volverle hoy mismo á la Galería de la Industria, +donde usted se encontraba tan bien. Sería demasiado rápido el cambio y +los señores del Consejo Ejecutivo podrían ofenderse. Pero yo hablaré a +mi ilustre jefe Gurdilo, y es casi seguro que dentro de unos días +ocupará usted su antigua vivienda. Mientras tanto, cuidaré directamente +de su alimentación. Ahora manda su amigo Flimnap, y no morirá usted de +hambre. + +Sonrió el profesor al acordarse de sus preocupaciones pecuniarias +algunos días antes, cuando intentaba ayudar á la alimentación del +gentleman con sus modestos recursos. + +Como era un guerrero influyente, podía regalar hasta la saciedad á su +adorado gigante distrayendo una parte mínima de los grandes depósitos de +materias nutritivas requisadas por el gobierno para las necesidades del +ejército. + +--Va usted á comer mejor que en los últimos días--dijo con el tono +maternal que emplea toda mujer cuando se ocupa de la alimentación del +hombre que adora--. ¿Le siguen gustando á usted los bueyes asados?... +¿Cuántos quiere para hoy, dos ó media docena? + +Iba á contestar el coloso, cuando un ruido extraordinario vino del lado +de la ciudad. Para el oído de Gillespie no era gran cosa: hubiese +equivalido en el mundo de los seres de su estatura al ruido que produce +el choque de dos guijarros, ó al de varias bolas de espuma de jabón +cuando estallan. Pero el capitán Flimnap, que tenía más limitadas y por +lo mismo más sensibles sus facultades auditivas, se estremeció de los +pies á la cabeza, vacilando sobre la mano del gigante. + +Escuchaba por primera vez estos ruidos pavorosos, y aunque había leído +en las crónicas antiguas muchas descripciones del estruendo de las armas +inventadas por los hombres, nunca pudo suponerlo tal como era en la +realidad. + +--¡Grandes dioses!--gritó--. ¡Son tiros! ¡Disparos de armas de fuego!... +¡Y suenan cerca de la Universidad!... Adivino lo que ocurre. También se +han sublevado los hombres en la capital, intentando apoderarse de +nuestro Museo Histórico. Pero el gobierno ha previsto el caso, y los +sublevados, en vez de llevarse las llamadas armas de fuego, son +recibidos en este momento por nuestras tropas, que emplean contra ellos +las mismas armas.... ¡Otra vez disparos! ¡Gentleman, déjeme en el suelo +inmediatamente! Necesito ir allá.... Allá no; al palacio del gobierno, +donde me buscan tal vez á estas horas para pedirme datos. + +Y era tal su nerviosidad, que el gigante temió que se arrojase desde lo +alto de su mano. Dejó al profesor-guerrero en la arena, y vió cómo +corría hacia su automóvil-tigre y cómo escapaba éste á toda velocidad +hacia el puerto. + +--¡Con tal que no olvide su promesa!--pensó el Hombre-Montaña, que +empezaba á sentir el tormento del hambre. + +El enamorado capitán era incapaz de abandonar un instante el recuerdo de +su protegido, y á la caída de la tarde, cuando ya desesperaba éste de +satisfacer su apetito, empezando á calcular la posibilidad de una +invasión de la capital en busca de comida, vió cómo avanzaban por la +playa unas cuantas máquinas rodantes, negras y sin adornos, de las que +servían para el avituallamiento del ejército. Sostenido por dos de ellas +reconoció un plato enorme, de los empleados en su servicio allá en la +Galería de la Industria. Sobre este plato se elevaban, formando +pirámide, cuatro bueyes asados. En los otros vehículos llegaban montañas +de panes--cada uno de ellos del tamaño de un grano de maíz ante los ojos +del gigante--, pirámides de frutas enormes para los pigmeos, pero que +venían á ser del volumen de un cañamón, y montones de quesos. Una +sección de atletas agregados al ejército traía en varios vagones una +docena de toneles de agua. + +Cuando toda esta gente se marchó, anunciando que volvería al día +siguiente con nuevos víveres, el gigante, sentado en la arena, pudo +saciar su hambre con holgura. Hacía mucho tiempo que no había saboreado +una comida igual. Hasta encontró agradable la existencia á la +intemperie, siempre que Flimnap cuidase de su alimentación. Luego pensó +que su enamorado capitán acabaría por volverle á la Galería de la +Industria, apreciada ahora por él como un palacio maravilloso. + +Pasó la noche en un sueño profundo, á pesar de que llegaban hasta la +playa los rumores de la ciudad en continuo movimiento. + +--Mañana--pensó--á primera hora, cuando me traigan el almuerzo, se +presentará Flimnap con nuevas noticias. + +Pero transcurrieron muchas horas de la mañana sin que llegase el +almuerzo ni el amable capitán. Pasado mediodía, cuando el coloso, mal +acostumbrado por las abundancias de la noche anterior, empezaba á sentir +el tormento del hambre, vió avanzar á través de la playa solitaria á un +pigmeo que, sin duda, venía en su busca. + +No llevaba uniforme militar ni le seguía vehículo alguno. Su vestidura +estaba compuesta de túnica y velo, como la de todos los hombres que no +eran esclavos. + +Gillespie pensó inmediatamente que tal vez era Ra-Ra ó Popito, aunque +sin decidirse por ninguno de los dos, pues se sentía desorientado por la +inversión de sus trajes. Cuando el recién llegado, hombre ó mujer, +estaba todavía á unos cuantos pasos, Edwin puso una mano en el suelo +para que montase en ella, y así lo hizo el pigmeo. Llevaba la cara +envuelta en velos, pero al quedar cerca de los ojos del coloso descubrió +su rostro. + +Experimentó Gillespie una sorpresa que no por haberse repetido muchas +veces resultaba menos intensa. «¡Miss Margaret Haynes!...» Luego tuvo +que pensar, como siempre, que miss Margaret, aunque pequeña, grácil y +delicada, no era tan diminuta, y que esta beldad pigmea sólo podía ser +Popito. + +Vió una Popito llorosa y humilde, que en nada hacía recordar al doctor +juvenil y seguro de sí mismo conocido días antes. + +--¡Gentleman--gimió--, van á matar á Ra-Ra! + +Y fué contando rápidamente todo lo que había ocurrido el día anterior en +la Ciudad-Paraíso de las Mujeres. + +Los hombres de la capital se habían mostrado menos audaces que los de +otros Estados. Tal vez influía en ello la proximidad del gobierno y de +los grandes medios defensivos acumulados por éste. Además, dicha +vecindad resultaba corruptora. La mayoría de los varones, en vez de +seguir á los que peleaban por la emancipación de su sexo, habían +preferido ayudar al gobierno de las mujeres. + +--Esto no es extraordinario, gentleman. También creo que en el mundo de +los Hombres-Montañas las gentes dan su sangre y mueren por intereses +completamente opuestos á sus propios intereses. Los pobres, vestidos con +un uniforme, pelean por conservar á los ricos su riqueza; los soldados, +cuando terminan las guerras, viven en la miseria, mientras los que se +quedaron tranquilos en sus casas se reparten las cosas conquistadas; las +mujeres ignorantes apoyan á los hombres que se oponen á las +reivindicaciones del sexo femenino. Así son los absurdos de la vida. + +El gigante asintió con un movimiento de cabeza, mientras Popito +continuaba su relato. + +La insurrección había tenido que retrasarse un día, hasta que, al fin, +en la mañana anterior, Ra-Ra, con unos cuantos miles de esclavos y +llevando como oficiales á muchos jóvenes de los clubs «varonistas», se +lanzó al asalto de la Universidad para apoderarse de las armas +depositadas en el Museo Histórico. Se creían seguros de obtener la +victoria gracias á las máquinas productoras de una coraza vaporosa que +neutralizaba el efecto de los rayos negros. Una ligera interrupción +ocurrida á última hora en el mecanismo de estas máquinas había +ocasionado el retraso del movimiento insurreccional. + +Pero el gobierno estaba advertido de él, y un batallón de muchachas de +la Guardia defendía la Universidad. Muchas de éstas se lanzaron +espontáneamente á manejar las armas antiguas, inventadas por los +hombres, siguiendo los consejos de un profesor que creía haber adivinado +su uso leyendo libros rancios. + +La mayor parte de los fusiles no funcionaron. En otros se rompieron los +cañones, matando á las amazonas que los manejaban. Pero los muy contados +que por casualidad pudieron enviar sus proyectiles contra los asaltantes +pusieron á éstos en dispersión. Además, los hombres, que no habían +escuchado nunca el estrépito de las armas de fuego, sufrieron el +sobresalto propio de la falta de costumbre. + +El resto de la Guardia atacó á flechazos á los insurrectos tenaces que +no querían huir, y Ra-Ra, con muchos de sus oficiales, cayó prisionero. + +--Hoy lo juzgan, gentleman, y es seguro que lo condenarán á muerte. Sólo +usted puede salvarlo. No desoiga mi ruego. + +Gillespie quedó mirando á Popito con una fijeza dolorosa. La pobre +muchacha gemía, sin apartar de él sus ojos lacrimosos, como si fuese una +divinidad en la que ponía todas sus esperanzas. Empezó á sentir la +cólera de un celoso al ver que miss Margaret Haynes se preocupaba tanto +de Ra-Ra y lloraba por su suerte. + +--Yo seré su esclava--decía la joven--; pero sálvelo. Que él viva, +aunque yo pierda mi libertad para siempre. + +Luego pensó que Ra-Ra era una reducción de su persona, y esto le hizo +encontrar más lógica la conducta de miss Margaret, ó sea de Popito. Pero +¿qué podía hacer él, pobre gigante, para salvarse á sí mismo?... Quedó +pensativo, mientras la joven, imaginándose que aún intentaba resistirse +á sus ruegos, los repetía con una expresión trágicamente desesperada. + +--Le suplico, miss Margaret--dijo Edwin--, que calle un momento y me +deje pensar. + +Al oirse llamar así, creyó Popito que verdaderamente sus lamentos +distraían al gigante, y permaneció silenciosa. + +Por un fenómeno mental debido á la influencia irresistible de su +egoísmo, Gillespie empezó á pensar, contra su voluntad, en el antiguo +traductor convertido en guerrero. No le había enviado el almuerzo y +seguramente tampoco le enviaría la comida. Los pigmeos, ocupados en su +guerra de sexos, no se acordaban de él, y le dejarían morir de hambre. +El Hombre-Montaña, después de llamar tanto la atención, había pasado de +moda, como esos artistas viejos que hicieron correr las muchedumbres +hacia su persona y acaban muriendo en un hospital. Además, el capitán +Flimnap, arrogante y fanfarrón, parecía una persona diferente de aquel +profesor Flimnap bondadoso y simple que había conocido. Entusiasmado por +sus ridículas tareas militares, permanecería ausente, sin comprobar la +exacta ejecución de sus órdenes. Nadie se cuidaba de su alimentación, y +él necesitaba comer. + +--¡Salve usted á Ra-Ra!--volvió á repetir Popito, considerando, sin +duda, demasiado largas las reflexiones del gigante. + +Este grito le hizo pensar de nuevo en el pigmeo revolucionario que era +él mismo. ¿Podía dejarlo abandonado á la venganza de las mujeres?... ¿No +equivalía esto á un suicidio?... + +Además, miss Margaret estaba allí, arrodillada en la palma de su mano, +tendiendo los brazos en actitud implorante, y no es correcto que un +gentleman se deje rogar por una señorita que pide protección, y más si +esta señorita es su novia. + +Miró hacia el puerto, que dominaba en gran parte con su vista. Luego +volvió los ojos hacia la cumbre de la colina ocupada por la Galería de +la Industria. + +--Miss Margaret--digo con inflexiones cariñosas de voz--, haré lo que +usted me mande. + +Pero reconociendo su error, se rectificó, añadiendo: + +--Doctor Popito, salvaremos á Ra-Ra y nos iremos de este país, que va +resultando poco agradable. + +Luego hizo preguntas á la joven para conocer las últimas noticias de la +revolución, y, sobre todo, si eran muchas las fuerzas militares que +habían quedado en la capital. Popito, satisfecha de las promesas del +gigante, habló con más tranquilidad. + +Las nuevas recién llegadas eran malas para el gobierno. Los hombres +habían suprimido la dominación de las mujeres en catorce Estados; la +agitación iba en aumento en toda la República. + +--Sin embargo, gentleman, yo no tengo el entusiasmo ciego de Ra-Ra, y +veo más claramente que unos y otros. La revolución de los hombres ha +fracasado. Su primera condición de éxito era la sorpresa, y ésta ha +dejado de ser posible. Los hombres ya no pueden vencer en unos cuantos +minutos, como vencieron las mujeres gracias á los rayos negros. Esto no +es una revolución, es una guerra, y una guerra larguísima, igual á todas +las del pasado. Se sabe que empieza ahora, pero nadie puede decir cuándo +terminará. El invento de la coraza vaporosa hecho por los hombres les ha +servido para poder utilizar las armas antiguas; pero estas armas son +viejísimas, y aunque las ha conservado mucho la limpieza de los museos, +estallan y revientan frecuentemente, por no poder resistir su ancianidad +las funciones ordinarias de la juventud. + +»Además, las municiones son tan antiguas como las armas, y los +explosivos que duermen hace tantos años en el ataúd metálico de las +cápsulas se inflaman de una manera caprichosa ó insisten en seguir +silenciosos para siempre. De cada cien tiros sale uno. Las mujeres, por +su parte, al ver la impotencia de los rayos negros, apelan á las armas +de los hombres, aunque las manejan peor que éstos. El gobierno quiere +fabricar nuevas municiones, y todas las universitarias dedicadas á la +ciencia estudian desde hace dos días incesantemente para resucitar los +secretos malignos y destructores de los varones, que voluntariamente +fueron olvidados. + +»Pero aunque los descubran, ¿cómo aprenderán las mujeres el manejo de +tanta cosa peligrosa y mortífera? Las próximas batallas, ó tal vez las +que se están dando en este momento, serán con armas blancas. Unos y +otros apelarán á la espada, á la lanza, á la saeta, como antes que +Eulame trajese los inventos de los Hombres-Montañas, y en esta lucha de +músculos y de agresividad feroz, el hombre va á acabar por vencer á la +mujer. ¡Pero esto tardará tanto!... Antes de que la guerra termine serán +muchas las víctimas, muchísimas; entre las primeras figurará Ra-Ra, si +usted no lo remedia ... y yo moriré. + +Esto último no podía tolerarlo Edwin Gillespie. + +--¿Morir usted, miss Margaret ... digo Popito? + +Únicamente podría ocurrir una cosa tan absurda después que él hubiese +muerto. + +--¡Sálvelo usted!--insistió la joven--. Llévenos lejos de aquí. Este es +un país donde no queda sitio para nosotros. + +De la misma opinión era el gigante. Volvió á mirar en torno de él, y vió +la playa desierta. Ni un solo carro de avituallamiento, ni un emisario +que le trajese explicaciones acerca de su futura alimentación. +Decididamente, le habían olvidado. + +Gillespie, ruborizándose un poco, empezó á hablar con cierta dificultad, +como si abordase un tema algo inconveniente: + +--Miss, los compatriotas de usted me han dejado en un traje poco +presentable. Verdaderamente, mi facha no es para acompañar á una +señorita. Usted va á venir conmigo, y yo no sé dónde meterla, pues las +ropas ligeras que me cubren en este momento carecen de bolsillos. + +Quedó en actitud reflexiva, acariciándose la mandíbula inferior con la +mano que tenía libre, mientras sostenía á la joven en la palma de la +mano opuesta. + +--¿Se siente usted capaz de viajar montada en mi cabeza? + +Popito, á pesar de sus tristes preocupaciones, contestó con una pálida +sonrisa. + +Ella estaba dispuesta á seguir al gigante, arrostrando los mayores +peligros, para salvar á Ra-Ra. Debía tratarla como á un camarada, sin +miramiento alguno. + +--Instálese usted ahí como pueda. + +Y al decir esto, el gigante levantó su mano derecha, colocándola al +nivel de la cúspide de su cráneo. Popito saltó entre los negros +matorrales de la cabellera, buscando un lugar á propósito para sentarse. + +--Agárrese con fuerza á un mechón--dijo Gillespie--. No tema hacerme +daño. Todo lo que venga de usted es para mí una caricia. + +Después de estas palabras galantes, añadió: + +--Viajará usted un poco sacudida, pero la primera parte de nuestra +expedición conviene que sea rápida. Vamos ahora, miss Margaret, á mi +antigua vivienda. Necesito mi traje y otra cosa que guardo allá, sin la +cual reconozco que valgo muy poco. Creo recordar el camino, pero, si me +extravío, adviértamelo inmediatamente. Nos conviene llegar antes de que +nuestros enemigos hayan adivinado mi intención. + +Y empezó á marchar á grandes zancadas, procurando mantener rígido su +cuello; pero esto no libró á la joven de un vaivén igual al de un navío +en un mar tormentoso. Agarrada á dos mechones de cabellos y contrayendo +sus brazos, se defendió de este rudo movimiento, á la vez que seguía con +mirada atenta la marcha de su gigantesco portador. + +--Muy bien, gentleman. Eso es. ¡A la derecha!... Ahora siempre de +frente. + +Habían llegado al puerto, y Gillespie, marchando por una avenida +exterior de la ciudad, avanzó hacia la colina en cuya cúspide se elevaba +su antigua vivienda. Las gentes del puerto, que estaban ayudando al +embarque de material de guerra para las islas amenazadas de sublevación, +se esparcieron por las calles gritando la terrible noticia. + +--¡El Hombre-Montaña se ha escapado!... ¡El gigante se marcha de la +capital!... + +Y todos, al oir esto, pensaban lo mismo. El coloso era hombre, y por +solidaridad de sexo iba indudablemente á unirse con los revolucionarios. +Los pesimistas levantaban las manos hacia el cielo, exclamando: + +--¡Sólo nos faltaba esta nueva calamidad!... + +Cuando llegó la noticia al palacio del gobierno, ya pisaba Gillespie la +cúspide de la colina. Al entrar en su antigua vivienda notó +inmediatamente los efectos del abandono. Todo lo perteneciente á él +estaba en la misma situación que lo dejó al salir de allí. Únicamente, +en los extremos del edificio, las cocinas y la despensa mostraban un +desorden semejante al de una ciudad entregada al saqueo. La servidumbre, +antes de marcharse, lo había robado todo. + +Sonrió el gigante al ver en el suelo sus pantalones y su chaqueta. Pero +su satisfacción aún fué más grande al encontrar apoyado en la mesa el +enorme tronco arrancado por él de la selva de los emperadores. + +Se llevó una mano á la cabeza, buscando entre los mechones de su +cabellera á Pepito, y ésta le gritó varias veces: «¡Estoy aquí!», para +que su voz sirviese de guía á los dedos. El Gentleman-Montaña la dejó +cuidadosamente sobre la mesa cubierta de polvo, diciendo con voz +suplicante: + +--Vuélvase de espaldas, miss. Siento mucho tener que vestirme en su +presencia, pero nuestra situación no es para entretenernos en escrúpulos +de buena crianza. Termino en un momento. + +Y el gigante, levantando sus ropas del suelo, se vistió apresuradamente. + +Luego, al empuñar con su diestra la enorme cachiporra, le pareció que se +habían doblado su estatura y su vigor, sintiéndose capaz de suprimir de +un golpe á cuantos pigmeos intentasen cerrarle el paso. + +--Ahora va usted á viajar con más comodidad--dijo, tomando á Popito +entre dos dedos y elevándola sobre la mesa. + +La introdujo en el bolsillo superior de su chaqueta, donde otras veces +había guardado á Ra-Ra. Ya no necesitaba mantener su cuello rígido ni +marchar con cierta precaución, temiendo que Popito cayese desde la +inmensa altura de la selva capilar que cubría su cráneo. Ahora podría +moverse y correr cuanto quisiera, sin otro inconveniente que el de +sacudir un poco á la joven dentro de su encierro. + +Se lanzó fuera del edificio, en dirección á la ciudad, pero al dar los +primeros pasos por la pendiente de la colina vió que se cruzaba en su +camino una máquina rodante con cabeza de tigre, ocupada por militares. + +El Hombre-Montaña levantó su garrote con intención de aplastar al +vehículo y los que iban en él. Bastaba para esto un simple golpe dado +con la parte gruesa del tronco. Pero reconoció al capitán Flimnap, que +le gritaba, abriendo los brazos: + +--¡Deténgase, gentleman! ¿Adonde va?... Le pido perdón por el olvido de +que ha sido objeto. Los culpables son esas gentes de la administración +del ejército, que, como no están acostumbradas al nuevo servicio, +equivocaron mis órdenes. Pero vámonos á la playa; deben haber llegado ya +doce furgones llenos de víveres. Tiene usted preparada una comida +magnífica. + +El gigante se encogió de hombros, como si no reconociese á su antiguo +traductor. + +Luego pasó sus pies por encima de la máquina rodante, con cierta +lentitud para no aplastarla, y continuó marchando hacia la capital, sin +hacer caso de los gritos que lanzaba Flimnap al verse abandonado. + + + + +XV + +Que trata de muchos sucesos interesantes, como podrá apreciarlo el +curioso lector + + +Inclinó la cabeza para hablar á Popito, que se había asomado á la +abertura del bolsillo. + +--Sepa usted, miss--dijo--, que vamos en busca de Ra-Ra. Dígame dónde lo +tienen preso; guíe mis pasos. + +Le fué indicando la joven las avenidas que debía seguir por las afueras +de la ciudad. Marchaban entre grandes edificios levantados cuando la +capital se ensanchó á consecuencia de la Verdadera Revolución. + +La cárcel donde guardaban á Ra-Ra era un antiguo cuartel que las tropas +femeninas habían abandonado por insalubre. + +--Aquí--dijo Popito. + +Y le señaló con sus gritos y sus manoteos un edificio de paredes +sombrías, con las ventanas cerradas. + +Ante el paso del gigante huían las gentes dando gritos. Sus pies sólo +encontraban un desierto repentino, mientras á sus espaldas se iba +levantando un bullicio enorme, pues el público se arremolinaba para +seguirle entre vaivenes de audacia y de pavor. + +Aquella cárcel estaba guardada por una tropa numerosa, compuesta de +mujeres flecheras y hombres barbudos de la policía montada. Al ver +aproximarse al gigante por el extremo de la avenida, ó sea á una +distancia que habíese exigido de cualquier pigmeo mil pasos para +correrla, todas estas tropas acudieron á las armas. Nadie pensó en huir. +Las explosiones de entusiasmo y los cantos patrióticos de los días +anteriores habían infundido á todos una audacia heroica. + +Con sólo media docena de zancadas llegó el coloso á la puerta de la +prisión, hundiendo sus pies en la muchedumbre armada. Las amazonas +enviaron á lo alto una nube de flechas contra su pecho y su cabeza, +mientras los jinetes de las cimitarras intentaban herirle en las +pantorrillas. Pero él, con un golpe de su garrote, abrió anchísimo surco +en la masa de enemigos, enviando por el aire docenas de éstos, y á +continuación le bastaron varias patadas para desbaratar el resto de la +tropa. Todos los que aún se mantenían de pie huyeron, dejando el suelo +cubierto de camaradas inertes ó gimeantes. + +Gillespie acometió inmediatamente á puntapiés, la gran puerta del +edificio, y finalmente hizo de su cachiporra una catapulta, derribando á +los primeros embates las dos hojas chapadas de acero. + +--¡Ra-Ra, hijo mío--gritó á toda voz--, la salida está libre; huye y no +perdamos tiempo! + +Saltando sobre las hojas rotas de la puerta aparecieron bajo su arco +varios hombres que parecían asombrados de su buena suerte y miraban en +torno, no sabiendo por dónde escapar. Debían ser los compañeros de +Ra-Ra. Éste apareció al fin, y al ver al gigante con su arma aplastadora +y todo el suelo en torno de él cubierto de enemigos, gritó con +entusiasmo: + +--¡Victoria!... Marchemos inmediatamente contra el palacio y acabaremos +en un instante con el gobierno de las mujeres. ¡Viva la emancipación +masculina!... + +Pero Edwin se había inclinado sobre él, tomándole con sus dedos, y lo +elevó hasta el mismo bolsillo donde estaba oculta Popito. Al hacer este +movimiento cayeron de su pecho muchas flechas que habían quedado medio +clavadas en el paño de la chaqueta. + +--Lo que vas á hacer, querido Ra-Ra--dijo--, es quedarte quietecito +dentro de este bolsillo, donde encontrarás una agradable sorpresa. +¿Crees que voy á perder el tiempo mezclándome en esta ridícula guerra +entre hombres y mujeres?... ¡A callar! Es inútil que protestes, porque +no te oiré. Ahora ya no necesito guías; puedo moverme solo. + +Y como su estatura le permitía ver por encima de los tejados, se dirigió +hacia el puerto por el camino más corto. + +Ra-Ra, luego de quedar sumido en el fondo del bolsillo, se asomó á su +abertura, braceando entre gritos de desesperación. Pero el gigante no +quiso escuchar lo que juzgaba protestas políticas del revolucionario y +le dió un golpe en la cabeza con uno de sus dedos, enviándolo otra vez +al fondo del bolsillo. + +Llegó Gillespie al puerto, teniendo siempre ante sus pies un ancho +espacio de terreno libre de gentío. Todos huían á ambos lados de él, +pero era para juntarse luego que había pasado, profiriendo gritos de +alarma y amenazas. + +A la cabeza de esta muchedumbre rodaba el automóvil-tigre de Flimnap. El +profesor, puesto de pie sobre el vehículo, iba arengando al gentío. + +--¡No le hagan daño!--decía--. Se ha vuelto loco; no puede ser otra +cosa; pero tratándolo con dulzura acabará por someterse. + +Unos le escuchaban sin hacerle caso; otros, que habían visto de lejos el +exterminio realizado por el gigante ante la cárcel, gritaban venganza. +Esta masa enorme y alborotada, sin organización alguna, en la que se +confundían militares y civiles, mujeres y hombres, avanzaba cada vez más +rápidamente, hasta que se detuvo de pronto con un movimiento de +retroceso que se extendió hasta el centro de la ciudad, esparciendo la +alarma en las calles transversales. El gigante se había detenido al +llegar al puerto, y la muchedumbre que le seguía se detuvo igualmente. + +Al ver llegar al Hombre-Montaña huyeron todos los que trabajaban en los +muelles trasladando á varios buques mercantes los víveres amontonados +para el avituallamiento del ejército y de la flota. El gigante avanzó +por uno de estos muelles, anchísimo para los pigmeos, pero en el cual +tenía que colocar sus pies con precaución, como si marchase por lo alto +de una pared. + +La muchedumbre lanzó un grito de sorpresa y de rabia al darse cuenta de +la dirección que seguía. Junto á este muelle se hallaba anclado el bote +que le había traído de su remoto país. + +--¡El Hombre-Montaña va á escaparse!--gritaron miles de voces. + +Otros se alegraron de esto, aceptándolo como una solución beneficiosa +para el país, ahora que necesitaba concentrar todas sus actividades en +la guerra contra los hombres. + +Todos vieron cómo se inclinaba sobre los peñascos que defendían el lado +exterior del muelle formando una línea de rompeolas. Con una roca en +cada mano, levantó la cabeza, mirando en torno de él inquietamente. +Desde el principio de su fuga le preocupaban más los ruidos del aire que +las agresiones de los enemigos que marchaban sobre la tierra. Una +flotilla de máquinas voladoras representaba para él un peligro temible. + +Sonó un zumbido de avión cerca de sus orejas y se puso en guardia; pero +al ver que sólo era una máquina la que flotaba en el aire, sonrió +satisfecho. + +En aquel mismo momento los señores del Consejo Ejecutivo y sus ministros +deploraban haber enviado contra los hombres sublevados todas las fuerzas +aéreas existentes en la capital, y les ordenaban por medio de ondas +atmosféricas que volviesen con toda rapidez para exterminar al gigante. +Sólo había quedado un aparato volador, algo antiguo, para los servicios +extraordinarios, y su tripulación estaba compuesta de señoras maduras, +movilizadas por la guerra, que habían permanecido largos años sin +ejercer sus habilidades de guerreras del aire. + +La máquina, que tenía la forma de una paloma, no osó aproximarse mucho +al Hombre-Montaña. Los aviadores que le aprisionaron durante su sueño al +desembarcar en el país tampoco se habrían atrevido á pasar ahora cerca +de su cabeza, como lo hicieron entonces. Había que temer un golpe de +aquel árbol que le servía de bastón. + +Gillespie oyó un silbido, viendo al mismo tiempo ondular en el espacio +un serpenteo luminoso semejante á un relámpago blanco. Acababan de +arrojar sobre él uno de aquellos cables de platino de los cuales no +podía defenderse. Pero echó atrás la cabeza, y el brillante hilo pasó +sin tocarle, retorciéndose y doblando su extremo hacia arriba, como una +serpiente furiosa. + +Las matronas de la máquina volante, que veían debajo de ellas á todo el +vecindario de la capital admirándolas, como si de su esfuerzo dependiese +la suerte de la República, quisieron no marrar su segundo ataque, y para +ello hicieron descender la máquina más cerca del gigante, aunque +manteniéndola á tal altura que no pudiera alcanzarla con su garrote. + +El Hombre-Montaña levantó una mano y, antes de que los aviadores +lograsen enviar de nuevo su lazo metálico, asestó á la máquina una +pedrada certera. El ave mecánica se desplomó herida, flotando algunos +momentos sobre la copa azul del puerto, mientras las matronas +reservistas se salvaban á nado. Al fin se acostó sobre una de sus +aletas, desapareciendo entre los círculos concéntricos que había abierto +en el agua. + +Como Gillespie no veía otros enemigos aéreos, saltó dentro de su bote, +lo que produjo en el puerto una enorme ondulación que hizo danzar sobre +sus amarras á todos los buques de los pigmeos. + +Rápidamente, el coloso había amontonado con ambas manos varias rocas de +la escollera, arrojándolas en el fondo de su barca. Vió con placer que +la marinería de la escuadra del Sol Naciente había dejado en su +embarcación dos remos antiguos, así como una cesta, una paleta para +achicar el agua y otros objetos de menos valor. Todo lo demás, víveres y +ropas, se lo habían llevado el primer día de su llegada para exhibirlo +ante el gobierno y guardarlo, finalmente, en los arsenales de la ciudad. + +Lo primero que procuró fué librar el bote de las amarras puestas por los +pigmeos. Lamentaba no tener un simple cortaplumas para terminar más +pronto, partiendo los cables que lo tenían sujeto. Dos de éstos le unían +al muelle, atados á dos troncos de pino que hacían oficio de pilotes. +Gillespie, para no perder tiempo desenredando los nudos hechos por la +marinería enana, tiró simplemente de estos cables, enormes para los +habitantes del país, pero menos gruesos que su dedo meñique, arrancando +los dos maderos de la tierra en que estaban clavados. Luego se dirigió +hacia la proa para levantar las anclas hundidas en el fondo del puerto. + +Estas anclas eran recuerdos venerables de la época posterior á Eulame, +cuando las naciones, en implacable rivalidad marítima, se dedicaron á +construir buques inmensos, fortalezas flotantes de numerosos cañones, +guarnecidas por miles de combatientes. Para Gillespie resultaban de un +tamaño considerable, más allá de las proporciones guardadas por las +demás cosas de los pigmeos, pues eran tan largas casi como sus piernas. +Por esto tuvo que esforzarse mucho para arrancarlas del barro del fondo, +subiéndolas hasta el bote. + +De pronto suspendió su trabajo al oir que le hablaban en inglés desde el +muelle. Era Flimnap. Todos sus compatriotas permanecían alejados después +de haber visto que el gigante del árbol amenazador sabía igualmente +aplastar á sus enemigos á gran distancia, valiéndose de rocas capaces de +destruir una casa ó un buque. Gritaban contra él, pero se mantenían +aglomerados en las bocacalles, prontos á huir, sin atreverse á avanzar +al descubierto sobre los muelles. Sólo Flimnap, siguiendo los consejos +de su amor y seguro de la bondad del gigante, se atrevió á ir hacia él. + +--¡Gentleman--dijo con voz llorosa--, lléveme con usted, ya que su +intención es huir para siempre de esta tierra! ¡Piense en mí, se lo +suplico!... ¿Cómo podré vivir cuando el Gentleman-Montaña se haya +marchado para siempre?... + +Pero el Gentleman-Montaña miró sonriendo al grueso capitán y levantó los +hombros. Luego le volvió la espalda, empezando á forcejear para subir la +segunda ancla. + +--¡Lléveme!--continuó--. ¿Qué voy á hacer en mi patria?... Al ver que +usted quiere marcharse, todas mis creencias se han derrumbado. Nada me +importa que perezca el gobierno de las mujeres, que triunfen los hombres +ó que la guerra sea interminable. Lo único que me interesa es mi amor. + +»Además, gentleman, este país me parece inmensamente triste y empiezo á +aborrecer á los que lo habitan. Creíamos terminada para siempre la +guerra; era un monstruo de los tiempos remotos que nunca podía +resucitar; y ahora la guerra surge cuando menos lo esperábamos y nadie +sabe cuándo acabará. ¿Viviremos esclavos eternamente de nuestra barbarie +original, sin que haya educación capaz de modificarnos?... ¿Será una +mentira el progreso?... ¿Estaremos condenados á dar eternas vueltas, lo +mismo que una rueda, sin salir jamás del mismo círculo?... + +Pero el coloso no oía sus ruegos ni prestaba atención á las preguntas +que iba formulando Flimnap, de acuerdo con sus hábitos de conferencista. +Lo que á Gillespie le preocupaba era salir del puerto cuanto antes. Ya +tenía fuera del agua la segunda ancla, y empuñó los remos, empezando á +bogar de pie y mirando á la proa. + +--¡Gentleman, lléveme!--gritó el amoroso catedrático con un temblor +histérico en la voz y extendiendo sus brazos--. Yo no quiero vivir aquí. +Tómeme en su navío gigantesco ó me arrojo al agua. + +No supo nunca Gillespie si el enamorado capitán fué capaz de cumplir su +amenaza, pues se negó á volver el rostro. Pronto dejó de oir la voz de +su antiguo traductor. Remaba tan vigorosamente, que con unas cuantas +paladas se colocó en el centro del puerto. De los buques mercantes +escapaban en masa las tripulaciones, por creer que el Hombre-Montaña +quería tomarlos al abordaje. Pero Gillespie puso su proa hacia el otro +lado del puerto, donde estaban los almacenes de víveres para las tropas. + +Al saltar sobre el muelle, éste quedó desierto. Por encima de las +techumbres de los almacenes vió un patio donde estaban puestas á secar +enormes cantidades de carne convertida en cecina. A puñados arrebató +esta reserva alimenticia, arrojándola en el cesto que había sacado del +bote. También limpió otro patio de los víveres que guardaba formando +montones, y los depositó en el mismo cesto sin ningún orden. + +Cuando estuvo otra vez en su embarcación notó que los muelles se iban +cubriendo de pigmeos. Eran soldados vestidos con vistosos uniformes y +que avanzaban denodadamente. Los que tenían arcos disparaban, pero sus +flechas caían mucho antes de llegar adonde estaba el gigante, lo que +hizo sonreir á éste despectivamente, no queriendo responder á la +agresión. + +Hubo en la muchedumbre un movimiento de retroceso, y luego se abrió +dejando paso á algo que provocaba aclamaciones de entusiasmo. Gillespie, +interesado por este movimiento, permaneció de pie en su bote, mirando +hacia dicho sitio. + +Era que el Consejo Ejecutivo, para remedio de la inferioridad agresiva +de sus tropas, acababa de enviar varios cañones de los más grandes que +se conservaban en el Museo Histórico. Esta artillería gruesa databa de +los tiempos de Eulame, y la componían ocho piezas de asedio del tamaño y +el calibre de un revólver de marca mayor, de los usados en el mundo de +los Hombres-Montañas. + +Los guerreros femeninos empujaban con entusiasmo estas armas colosales, +colgándose de los rayos de sus ruedas para hacerlas avanzar. Momaren, +con la cabeza cubierta de vendajes y el aspecto dolorido, marchaba al +frente de varios profesores que se imaginaban conocer por sus lecturas +el manejo de tales monstruos de acero. Lloró de emoción la muchedumbre +al ver que el Padre de los Maestros, á pesar de hallarse gravemente +enfermo, había abandonado su cama para servir á la patria. + +Tres cañones fueron apuntados contra el gigante. Uno permaneció mudo, +por más que los artilleros improvisados se agitaron en torno de él; +otro, al disparar, se acostó de lado por haberse roto una de sus ruedas, +aplastando á los que pilló debajo. El tercero funcionó normalmente, y su +proyectil, en vez de tocar al coloso, echó á pique dos de los barcos que +estaban á la carga. + +El estruendo de las explosiones, completamente nuevo para la mayor parte +de este gentío, le hizo huir con más rapidez que el miedo al coloso. +Gillespie no quiso dejar que sus enemigos continuaran ejercitándose en +el manejo de la artillería, y tomó el achicador que estaba en el fondo +de su barca. Con esta paleta envió por el aire unas cuantas masas de +agua, que vinieron á desplomarse algunos metros más allá, sobre los +grandes cañones y todos los que se movían en torno á ellos. + +Momaren huyó con sus profesores, perseguido por el enorme diluvio, y +hasta las amazonas más dispuestas á morir se refugiaron detrás de las +piezas de artillería y de los armones chorreantes. + +Edwin, empuñando otra vez sus remos, procuró salir rápidamente del +puerto. Nada le quedaba que hacer en él. Pero fuera de su boca le salió +al encuentro un obstáculo inesperado. + +La escuadra del Sol Naciente había zarpado días antes, lo mismo que las +flotas aéreas, para combatir á los insurrectos, dejando solamente dos +buques á las órdenes del gobierno. Estos buques, mientras Gillespie +levantaba sus anclas y saqueaba los almacenes, habían embarcado una +parte de sus tripulaciones que se hallaban en tierra con permiso, +saliendo del puerto para combatirle, por creer sus capitanes que fuera +de él podrían maniobrar mejor contra el barco gigantesco. Reconocían la +desigualdad de sus fuerzas al compararlas con el poder ofensivo de este +último, pero habían recibido órdenes precisas de los gobernantes--todos +ellos de una ignorancia completa en las cosas del mar--, y marchaban al +ataque con el heroísmo sombrío del que sabe que va á morir inútilmente. + +Uno de los navíos se colocó ante el bote de Gillespie, cortándole el +camino, al mismo tiempo que le enviaba una nube de pequeños guijarros +con sus catapultas; pero el gigante remó vigorosamente, cayendo sobre él +en unos segundos, y lo hizo desaparecer bajo el rudo choque de su proa. + +En el mismo instante el bote quedó inmovilizado con tal brusquedad, que +Edwin casi cayó de espaldas. Miró en torno de él, sin distinguir nada +amenazante en el mar; pero sobre una de las bordas de su embarcación vió +cómo se movía una especie de hilo de araña. Este filamento había acabado +por pegarse á la madera, como si fuese un ser vivo, mientras su extremo +opuesto se perdía en la profundidad acuática. + +Era un cable igual á los de las máquinas aéreas. Gillespie adivinó que +el segundo buque se había sumergido y le enviaba desde el fondo sus +tentáculos metálicos, animados y prensibles, que parecían poseer la +inteligencia de un ser viviente. Varios de estos cables debían estar +pegados ya á la quilla de su bote. Otro salió del agua, como una lombriz +de nerviosas contracciones, enroscándose en torno á uno de sus remos. +Iba á quedar allí, prisionero del buque invisible, no más grande que un +juguete, el cual lentamente tiraría de él hacia el interior del puerto, +ó le retendría inmovilizado, esperando que llegase la flota, avisada por +las comunicaciones atmosféricas. + +Por primera vez en toda la tarde sintió el coloso la angustia del +peligro. Este adversario resultaba más temible que todas las +muchedumbres aporreadas y perseguidas por él en las calles de la +capital. Cuando se consideraba libre para siempre de los pigmeos, era su +prisionero y sólo podía esperar la muerte. + +Asomó cautelosamente su cabeza por las bordas de la embarcación, pronto +á retirarla antes de que un nuevo cable viniera á enroscarse en su +cuello. Siguiendo la dirección de los filamentos hundidos en el agua, +creyó ver un objeto negro que flotaba á pocos metros de la superficie. +Agarró una piedra, arrojándola en el mar con una fuerza que hizo surgir +chorros de espuma. Pero en vez de obtener su deseo, un nuevo cable se +elevó amenazante sobre las aguas. Arrojó otra piedra, y luego otra, +persiguiendo de este modo al terrible pez mecánico que daba vueltas en +torno á su bote. + +Sintió un escalofrío de angustia al darse cuenta de que sólo le quedaba +un pedazo de roca como último proyectil, y lo arrojó con toda la fuerza +de su desesperación, casi sin mirar, confiándose al instinto y á la +suerte. + +Se obscureció el agua con una dilatación negra, como si se hubiese roto +en sus entrañas una gran bolsa repleta de tinta. Subieron á la +superficie densas burbujas de gases, que estallaron con un estrépito +hediondo, y todos los cables se soltaron á la vez, cayendo inertes, como +los segmentos de una serpiente partida, como los tentáculos de un pulpo +desgarrado. + +Libre ya de este obstáculo, Gillespie volvió á empuñar los remos, +avanzando por unas aguas que la marina pigmea rehuía el frecuentar. Puso +la proa hacia la barrera de rocas y espumas, obra de los dioses, que +limitaba el mundo conocido. + +Después de una hora de violento ejercicio, Gillespie, cubierto de sudor, +necesitó despojarse de la chaqueta. Todavía pendían de su tejido muchas +flechas, que le recordaron su primer choque con los soldados de la +República femenina. La vista de ellas evocó en su memoria á los dos +compañeros de viaje, completamente olvidados hasta entonces. + +Sosteniendo la chaqueta con una mano, metió la otra en el bolsillo +superior, extrayendo uno tras otro á los dos pigmeos para depositarlos +dulcemente en la popa de la embarcación. + +Ra-Ra se mostró sombrío y ceñudo, mirando al Hombre-Montaña con +hostilidad, como si recordase aún el golpe que le había dado con un dedo +para que permaneciese dentro del bolsillo. Al ver que el gigante, +hundiendo por segunda vez su mano en la tela, sacaba á su amada, le +gritó con dureza: + +--¡Tenga cuidado, monstruo!... La pobre Popito tal vez va á morir. + +Edwin miró con asombro á la delicada joven, que, no pudiendo continuar +de pie, acababa de tenderse sobre la madera de la popa, mientras Ra-Ra +sostenía su cabeza, arrodillado. + +¡Gran Dios!... Miss Margaret Haynes, por otro nombre Popito, tenía las +ropas manchadas de sangre. Su rostro estaba empalidecido por una lividez +mortal. Sus labios eran ahora azules, y una humildad dolorosa parecía +haber agrandado sus ojos. + +Con acento de rencor, como si el gigante tuviese la culpa de la herida +recibida por su amada, Ra-Ra fué explicándole todo lo ocurrido desde que +salió de la cárcel. Al caer en el fondo del bolsillo oyó gemidos +dolorosos, viendo á continuación cómo la dulce Popito chorreaba sangre. +Una de las muchas flechas dirigidas contra el Hombre-Montaña, al +clavarse en el paño de la chaqueta, la había alcanzado con su punta. +Ra-Ra trepó inmediatamente á la abertura para advertir al gigante; pero +éste, en vez de escucharle, lo golpeó con uno de sus dedos, haciéndole +caer de nuevo sobre el cuerpo de la joven herida. Así habían permanecido +los dos mucho tiempo, sufriendo el más horrible de los suplicios +encerrados en aquella bolsa agitada continuamente por los movimientos +que hizo el coloso para defenderse de la máquina voladora, para +desamarrar la barca, para inundar la artillería de los pigmeos y para +batirse al fin con los dos buques enemigos. + +Era extraordinario que Popito viviese aún. Él había vendado la herida +con pedazos de tela arrancados á su traje, y temblaba al pensar que la +delicada joven tal vez no pudiera resistir tantos sufrimientos. + +--Usted tiene la culpa, gentleman. ¿Por qué no nos dejó en nuestra +patria? ¿Por qué nos ha traído aquí, haciéndonos sus esclavos? + +Edwin lanzó á su propia miniatura una mirada de desprecio. + +--¿Vivirías ahora si te hubiese dejado en tu país?... ¿No era necesario +que me defendiese para que los tres nos viésemos libres?... + +Y convencido de que Ra-Ra, por ser igual á él, sólo podía decir +tonterías cuando estaba furioso, prescindió de su persona para ocuparse +únicamente de Popito. ¿Era posible que miss Margaret fuese á morir +cuando él la había salvado?... Volver atrás resultaba imposible; en la +tierra de los pigmeos sólo les esperaba la muerte. Lo mejor era ir al +encuentro de los gigantes de su especie, para que aquella pobre joven +recobrase la salud. Pensó además que los buques de la flota, avisados +por el gobierno, navegarían ya á estas horas para darle caza, y era +necesario pasar cuanto antes la barrera de los dioses. + +Gillespie volvió otra vez á empuñar los remos, bogando con un vigor +maravilloso del que no se habría considerado capaz días antes. Le +pareció que el cansancio era algo que su cuerpo no podía conocer. +También creyó sobrenatural que el día se prolongase más allá de sus +límites ordinarios. El sol parecía inmóvil en el horizonte. Llevaba +horas y horas remando, sin que sus brazos se fatigasen y sin que el +astro diurno descendiese hacia el mar. + +Popito, al permanecer fuera de su encierro, respirando el aire salino, +pareció reanimarse. Sonreía dulcemente, con la cabeza apoyada en una +rodilla de Ra-Ra. Sus ojos estaban fijos en los ojos de él, que la +contemplaban verticalmente. Después, estrechándose las manos, paseaban +los dos sus miradas por aquel mar misterioso y temible, poco frecuentado +por los seres de su especie. Pasaron junto á una roca cubierta de +plantas marítimas, en la que Gillespie sólo hubiera podido dar unos +veinte pasos. + +--Aquí está sepultado mi glorioso abuelo--dijo Ra-Ra. El mar se iba +rizando con largas ondulaciones que hacían cabecear al bote y hubiesen +representado un oleaje de tormenta para los buques de la escuadra del +Sol Naciente. Los dos amantes miraban con espanto el movimiento de la +enorme nave. + +--¡Atención, hijos míos!--dijo Gillespie--. Vamos á pasar la llamada +barrera de los dioses, y las rompientes nos sacudirán un poco. + +Dobló su chaqueta sobre la popa y puso entre los pliegues á los dos +pigmeos. Luego siguió remando, de pie y con la vista fija en la línea de +escollos, para enfilar á tiempo los callejones de espuma hirviente +abiertos en ella. + +El bote se levantó sobre las olas y volvió á caer, tocando varias veces +con su quilla los obstáculos invisibles. Terminaron los sacudimientos al +quedar atrás la línea de rocas submarinas, y un mar de azul obscuro y +profundo se extendió sin límites ante la proa del bote. + +--Entramos en el mundo de los Hombres Montañas--gritó alegremente +Gillespie. + +Después de estas palabras se hizo inmediatamente la noche, y Edwin +sintió de golpe toda la fatiga de los esfuerzos que llevaba realizados. + +Buscó en su cesto de provisiones lo que le pareció más exquisito, +depositándolo á puñados sobre su chaqueta para que comiesen los dos +amantes refugiados en sus pliegues. Él también comió, tendiéndose +después en el fondo de la barca para dormir. + +No pudo explicarse cómo el sueño le mantuvo bajo su dominio tantas +horas. Cuando despertó, el sol estaba ya muy alto, pero no fué la +caricia cáustica de su luz la que le volvió á la vida. Unos gritos que +parecían venir de muy lejos, entrecortados por llantos, fueron el +verdadero motivo que le hizo salir de su sopor incomprensible. Ra-Ra le +llamaba. + +--¡Gentleman, Popito se me muere!... ¡Ya ha muerto tal vez! + +Gillespie se irguió al escuchar esta terrible noticia. ¿Era posible que +miss Margaret pudiese morir?... + +La vió tendida entre dos dobleces del paño de su chaqueta, con la cabeza +sobre una arruga que había preparado y mullido su amante para que la +sirviese de almohada. Estaba más blanca que el día anterior, como si +hubiese perdido toda la sangre de su cuerpo. Abrió los ojos y volvió á +cerrarlos repetidas veces después de mirar á Ra-Ra y al gigante. + +--¡Oh, miss Margaret!--suplicó Edwin--. No se muera. ¿Qué haré yo en el +mundo si usted me abandona?... + +Y el pobre coloso tenía en su voz el mismo tono desesperado del pigmeo +Ra-Ra. + +Como si necesitase contemplarla de más cerca, pasó una mano con suavidad +por debajo del cuerpo de Popito y puso igualmente sobre la palma á su +lloroso compañero, para no privarle ni un instante de la presencia de su +amada. + +Sentado en el centro del bote permaneció mucho tiempo, con la diestra +cerca de los ojos, contemplando el grupo que formaban los dos pigmeos +enamorados. + +Ra-Ra, arrodillado junto á ella, le tomaba las manos, hablándola +ansiosamente para que abriese los ojos una vez más, y creyendo que +cuando los cerraba era para siempre. + +--¡Oh, hermano de mis ensueños! ¡Madre de mis alegrías! ¿Me oyes?... No +te mueras; yo no quiero que mueras. Aún quedan para nosotros muchos +soles dichosos y muchas lunas de amor. El Gentleman-Montaña nos llevará +á su país, y las esposas de los gigantes sentirán asombro al verte tan +hermosa. Para las reinas de aquellas tierras será una gloria llevarte +dormida sobre su pecho, pues no hay joya que pueda compararse en +hermosura contigo. ¿Me oyes ... di ... me oyes? + +Y el gigante, con su bronca voz, se unía á este lamento acariciador, +repitiendo monótonamente: + +--No se muera usted, miss Margaret.... ¡No se muera! + +De pronto Ra-Ra lanzó un chillido casi femenil: + +--No me contesta.... ¡Ha muerto!... ¡ha muerto!... + +Así era. Hacía mucho tiempo que él hablaba, sin que la joven pareciese +oirle. Su última sonrisa se había inmovilizado, convirtiéndose en una +mueca fría y lúgubre. + +Ra-Ra levantó uno de los brazos de su amada, y el brazo volvió á caer +con la inercia de la muerte. Entreabrió sus párpados, y sólo pudo +encontrar un globo vidrioso y empañado, del que había huído toda luz. + +--¡Ha muerto, gentleman!--gritó llorando como un niño. + +Y el gentleman permanecía cabizbajo, mirando fijamente su mano, en cuya +palma acababa de desarrollarse la tragedia amorosa de su propia vida. + +Pasó mucho tiempo ... ¡mucho! Ra-Ra, tendido junto al cadáver y abrazado +á él, lloraba y lloraba incesantemente. Gillespie seguía inmóvil, sin +hacer ningún gesto de dolor, considerando inútil la exteriorización de +su pena, pues contaba con un «otro yo» ocupado en derramar sus propias +lágrimas. + +A la caída de la tarde, un fuerte deseo de actividad hizo salir á Edwin +de esta inercia. Un gentleman debe al cadáver de la mujer amada algo más +que una dolorosa contemplación. + +Pensó en los cementerios de su América, verdes, rumorosos, abundantes en +flores y mariposas, verdaderos jardines que sirven de lugar de cita á +los enamorados y asoman sus tumbas entre frescas arboledas al borde de +riachuelos que se deslizan bajo puentes rústicos. De estar allá, +construiría en uno de estos paseos, que con su sonrisa primaveral +parecen burlarse del miedo á la muerte, un gracioso monumento para +depositar á Popito, y la visitaría todas las tardes llevándola un ramo +de flores. ¡Pero aquí, en medio del mar, tan lejos de las tierras +habitadas por los hombres de su especie!... + +Creyó ver que el adorable cuerpo de miss Margaret empezaba á +descomponerse. Tal vez era ilusión de sus ojos, pero el mármol de su +palidez parecía haber tomado un tono verdinegro, con estrías que +denunciaban la podredumbre interior. Resultaba preferible no presenciar +la desagregación material y desesperante de este cuerpo adorado. Además, +su deber era darle sepultura inmediata en el mar, ya que no podía +hacerlo en tierra. + +Tomó á un mismo tiempo con sus dedos el cadáver de Popito y el cuerpo de +Ra-Ra, depositándolos de nuevo sobre la chaqueta. Luego hizo una rebusca +entre los objetos amontonados en la barca después del registro realizado +por la marinería de la escuadra del Sol Naciente, y encontró una pequeña +caja de cigarros que él había tomado en su camarote al ocurrir la +voladura del paquebote. Los pigmeos la habían dejado vacía después de +llevarse las seis columnas de hierba prensada, obscura y picante que +contenía su interior, tan altas como sus cuerpos. Esta caja iba á ser el +féretro de la dulce Popito. + +Empezaba á ponerse el sol, cuando Gillespie pasó á la popa con la cajita +en su diestra. Ra-Ra, como si presintiese el peligro, se puso de pie, y +al fijarse en la mano del gigante adivinó su intención, gritando con voz +desesperada: + +--¡No quiero!... ¡No quiero! + +Luego, comprendiendo que su resistencia resultaría inútil ante las +fuerzas del coloso, apeló á la súplica: + +--Déjela aquí, gentleman. ¿Por qué me la arrebata? Esa tumba que quiere +darle es tan enorme, ¡es tan fría!... Usted es bueno, gentleman; usted +me ha protegido siempre. Atienda mis ruegos. + +Pero el gigante le hizo retroceder con el dorso de una de sus manos, +tomando después el cadáver para depositarlo en la cajita. + +Iba á cerrar su tapa, cuando Ra-Ra se abalanzó sobre ella. + +--Métame á mí también--dijo--. Donde Popito vaya debo ir yo. Nos lo +hemos jurado muchas veces. ¿Por qué se empeña en separarnos?... + +La mano del gigante volvió á repelerle, mientras dos lágrimas se +desplomaban de los ojos de Gillespie, cayendo en el interior de la +cajita. + +Cerró lentamente la tapa, volviendo con una presión de sus dedos á hacer +penetrar las tachuelas en sus antiguos orificios. + +Ya se había ocultado el sol, dejando en el horizonte una barra roja +entre vapores flotantes de oro mortecino. + +Otras dos gotas enormes de llanto vinieron á caer sobre la cubierta del +improvisado ataúd. + +Mientras tanto, Ra-Ra lanzaba continuos lamentos, iguales á los aullidos +de una bestezuela herida muy lejos ... muy lejos.... + +--¡Adiós, Margaret!--murmuró Edwin. + +Y sacando un brazo fuera del bote, dejó caer la caja de cigarros. + +Flotó sobre el agua unos instantes, y luego se fué al fondo bajo el peso +de alguien que acababa de arrojarse sobre ella. + +Era Ra-Ra, que había saltado fuera de la embarcación para abrazarse al +féretro, desapareciendo con él. + +Y Edwin Gillespie, como si temiera quedarse solo, obedeciendo á una +voluntad superior y misteriosa que le empujaba con fuerza irresistible, +imitó á Ra-Ra, lanzándose también de cabeza en el mar. + + + + +XVI + +Donde el Hombre-Montaña deja de ser gigante y da por terminado su viaje + + +Se vió envuelto en pegajosa obscuridad. Una fuerza voraz tiraba de él, +absorbiéndole. Así fué descendiendo á las regiones inferiores, donde las +tinieblas eran aún más densas. + +Braceó desesperadamente al sentir las primeras angustias de la asfixia, +dando al mismo tiempo furiosas patadas en el ambiente líquido. Tenía la +certeza de que iba á morir ahogado, y esto mismo comunicaba á sus +fuerzas un nuevo vigor. + +--¡No quiero morir, no debo morir!--se decía Edwin. + +El egoísmo vital se había apoderado de él, borrando las tristezas +sentimentales de poco antes. Ya no se acordaba de la dulce Popito ni de +Ra-Ra, suicida por amor. Este pigmeo podía matarse, era dueño de su +vida, y él no pensaba negarle el derecho á disponer de ella. Pero el +Gentleman-Montaña no alcanzaba á comprender en virtud de qué razones +debía imitar al otro, solamente porque se parecían, como una persona se +asemeja á un retrato suyo en miniatura. + +Como el joven americano deseaba prolongar su vida, agitó brazos y +piernas, no sabiendo en realidad si el abismo seguía absorbiéndolo ó si +lograba remontarse poco á poco hacia la superficie. + +Su deseo era terminar lo más pronto que fuese posible esta vida flotante +y anormal, en la que su cuerpo tenía que luchar contra las leyes +físicas, trabajando desesperadamente por libertarse de los tirones de la +gravitación. Sólo aspiraba á encontrar un punto de apoyo, algo sólido +que poder asir con sus manos. + +Tan vehemente era este deseo, que no tenía en cuenta la magnitud del +objeto. Una botella cerrada, un simple tapón flotante, bastarían para +sostener todo su cuerpo. Lo esencial era encontrar donde agarrarse. + +Y de pronto su mano derecha sintió el duro contacto de una madera pulida +y firme. + +Se cogió á ella con la crispación del que va á morir; la oprimió como si +pretendiese incrustar sus dedos en la venosa y compacta superficie. +Después pegó á ella su otra mano, y, apoyándose en este sostén, fué +elevando todo su cuerpo. + +Tan grande resultaba la violencia del esfuerzo, que la madera crujió, +esparciendo un sonido de rotura á través del ambiente líquido y +pegajoso. + +Poco á poco sacó la cabeza fuera del agua y vió que había cerrado la +noche. Pero la lobreguez nocturna estaba cortada por el resplandor de un +sol rojo cuyos rayos parecían de sangre flúida. + +Este sol lo tenía sobre su cabeza, é instintivamente volvió los ojos +para verlo. Era simplemente una lamparilla eléctrica resguardada por un +vidrio cóncavo. + +Aturdido por tal descubrimiento, cerró los ojos para condensar sus +sentidos y poder apreciar lo que le rodeaba sin absurdos +fantasmagóricos. El hecho de que el sol se convirtiese de pronto en una +lámpara eléctrica le hizo sospechar que estaba dormido ó que el descenso +al abismo oceánico había perturbado sus facultades mentales. + +Volvió á abrir los ojos, limitándose á mirar enfrente de él. Lo primero +que vió fué sus pies descansando sobre algo que estaba más alto que el +suelo; después contempló este suelo, que era de madera limpia y +brillante, con ensambladuras muy ajustadas; y más allá, como último +término, una barandilla recubierta exteriormente de lona pintada de +blanco. Sobre esta baranda se abría una obscuridad misteriosa que +parecía exhalar el aliento salitroso del infinito. + +Sintió dolor en las manos á causa de la tenacidad con que estaban +agarradas al objeto providencial que le había servido de punto de apoyo +en su agonía de náufrago. + +Los ojos de Gillespie, todavía mal abiertos, siguieron la longitud de +uno de sus brazos, en busca de las manos, para encontrarlas al fin +agarradas á una madera de color de manteca, pulida y brillante. Esta +madera afectaba una forma que no era desconocida para Edwin. + +Después de examinarla con los titubeos de un entendimiento todavía +confuso, acabó por descubrir que era el brazo de un sillón. Una vez +hecho este descubrimiento, todo lo demás resultó fácil para él; sus +facultades despertaron instantáneamente, ayudándose unas á otras. + +Se dió cuenta de que estaba sentado en un sillón, con las piernas +extendidas. Luego se incorporó, soltando el brazo de madera, que dejó +oir un nuevo quejido de quebrantamiento al verse libre de la desesperada +opresión. Rápidamente fué reconociendo el verdadero aspecto de todo lo +que le rodeaba. El sol rojo no era mas que una lámpara eléctrica de las +que alumbran el puente de paseo de un paquebote. + +Gillespie tardó en reconocer el buque. ¿Qué hacía él allí?... ¿Quién le +había traído?... Quiso echar una pierna fuera del sillón, y su pie +tropezó con algo que resbalaba sobre la madera lanzando un susurro, como +de frote de papeles. + +Al avanzar su cabeza vió un libro caído, que tenía el lomo en alto, +ostentando en su tapa de colores un hombre con casaca á la antigua, las +piernas en forma de compás, y pasando entre ellas un ejército de +pigmeos. La vista de este dibujo le ayudó á despertar completamente, +reanudando el funcionamiento de su memoria. + +No había hecho mas que dormir, como tantos protagonistas de cuentos y +comedias, soñando con arreglo á su última lectura y viendo las escenas +de su ensueño lo mismo que si realmente transcurriesen en la realidad. + +Sintió un escalofrío, y poniéndose de pie, miró su reloj. Eran las ocho. +Los pasajeros debían estar ya terminando de comer. Al extremo de la +cubierta de paseo jugueteaban tres niños vigilados por una institutriz. +Tal vez les pertenecía aquel libro que había hecho pasar á Gillespie +cuatro horas de continuos ensueños, inmóvil en un sillón, mientras por +el interior de su cráneo desfilaban las escenas de una historia tan +interesante como inverosímil. + +Al verle despierto y de pie, los niños hicieron esfuerzos por ocultar +sus risas. Debían haber pasado muchas veces ante su asiento, +contemplando cómo se agitaba y hablaba en voz baja sin dejar de dormir. + +La risa sofocada de los tres y de la institutriz le hizo abandonar el +puente, bajando á los salones del paquebote. El americano, después de +tanto soñar, sentía hambre, un hambre sólo comparable á la que había +sufrido cerca del puerto de la Ciudad-Paraíso de las Mujeres mientras +esperaba inútilmente el envío de víveres prometido por la enamorada +Flimnap. + +Pero la evocación de esta parte material de su ensueño sirvió para +resucitar en su memoria la imagen de la dulce Popito y la escena de su +muerte. + +Pepito era miss Margaret, y al recordar cómo había fallecido sobre una +de sus manos y cómo la había arrojado al agua, se sintió invadido por +los más tristes presentimientos. + +Reconoció de pronto que los supersticiosos no son dignos de burla, como +él había creído siempre. Se imaginó que todo lo que llevaba visto en +sueños no era mas que una preparación para llegar á la muerte de Popito +y que esta muerte debía considerarla como un aviso de las potencias +misteriosas que rigen el curso de la vida humana. + +--Miss Margaret ha muerto, estoy seguro de ello--se dijo el joven. + +Y en el comedor, cada vez más solitario, pues los pasajeros abandonaban +ya las mesas, Gillespie dejó intactos todos los platos que le presentó +el camarero. + +--Ha muerto, ha muerto indudablemente. + +Cuando vió entrar al encargado de la telegrafía sin hilos del paquebote, +mirando á un lado y á otro, con un pequeño sobre en una mano, Edwin se +incorporó para atraer su atención. + +Estaba seguro de que le buscaba á él, trayéndole la más fatal de las +noticias. + +Efectivamente, el telegrafista fué hacia su mesa y le entregó el +despacho. + +Gillespie abrió el sobre con mano temblorosa, buscando inmediatamente la +firma del telegrama. ¡Lo que él había pensado!... El despacho iba +suscrito por mistress Augusta Haynes. + +No consideró necesario leer las líneas del texto. ¿Para qué?... Sólo un +acontecimiento terrible podía obligar á esta señora, tan enemiga suya, á +enviarle un telegrama. + +--Ha muerto; efectivamente, ha muerto. + +Danzaron ante sus ojos las luces del comedor; después se fueron +debilitando, como si les faltase la fuerza del fluido. Un velo acuático +acababa de correrse entre sus ojos y estas luces. Y para que los +pasajeros retardados no le viesen llorar, Edwin Gillespie inclinó la +cabeza permaneciendo así mucho tiempo. + +Al fin volvió á abrir el despacho instintivamente, para leerlo línea por +línea. Sentía el deseo amargamente atractivo que nos impulsa á paladear +los grandes dolores. Necesitaba saber cómo había sido su desgracia, +conocerla detalle por detalle, rebuscando entre las palabras inmóviles y +secas del telegrama la vibración de aquella catástrofe, sin interés para +el resto de los humanos, pero la más grande que podía ocurrir en el +mundo para la madre y para él. + +Se movió en su asiento nerviosamente al leer las primeras palabras. +¡Miss Margaret no había muerto!... La madre le decía simplemente que su +hija estaba enferma, muy enferma, y para que recobrase la salud, ella +rogaba á Gillespie que regresase cuanto antes á los Estados Unidos. + +Quedó aturdido por el texto inesperado del despacho. Experimentó una +gran alegría, avergonzándose á continuación de ella. El desesperado +pesimismo que había sentido en los primeros momentos se reprodujo, +haciéndole buscar en el telegrama la parte más alarmante, ó sea las +primeras palabras. + +¿Qué importaba que la orgullosa señora, olvidando la altivez con que +siempre le había tratado, se humillase hasta formular este +llamamiento?... Lo concreto, lo seguro, era que Margaret estaba muy +enferma. Para que mistress Augusta Haynes se decidiese á llamar al +ingeniero Gillespie--pretendiente que nunca había sido de su gusto--era +preciso que la hija estuviera en verdadero peligro de muerte. ¡Y él que +se hallaba al otro lado del mundo, separado por una navegación de varias +semanas!... + +Pasó la noche sin dormir, saltando de su lecho para pasear por el puente +y volviendo á meterse en el camarote con un deseo siempre incumplido de +lograr un poco de sueño. + +--¡Quién sabe si ya habrá, muerto!--pensaba tenazmente bajo el influjo +de su pesimismo--. Cuando la madre ha enviado este despacho, es +indudable que Margaret va á morir.... ¡Y yo sin poder realizar los +deseos de esa señora, que parece me espera con ansiedad!... ¡Qué idea la +mía de emprender un viaje á estas tierras remotas! + +Después del amanecer subió á la última cubierta, paseando cerca del +puente de mando para poder hablar con alguno de los oficiales. + +Encontró á uno que no se parecía en nada al que había visto durante su +ensueño, ocupando juntos el mismo bote cuando abandonaron el buque +próximo á hundirse. + +Quiso saber los medios más seguros para regresar á los Estados Unidos +cuanto antes, y el oficial le habló de un paquebote que partiría de +Melbourne horas después de la llegada de éste en que iban ellos. + +La buena noticia animó un poco á Gillespie, haciéndole pensar en la +remota posibilidad de que sus asuntos pasionales obtuviesen finalmente +una solución dichosa. + +Cuando se dirigía al comedor en busca del desayuno, escuchó su nombre. +Era el empleado del telégrafo, que le buscaba para entregarle un nuevo +despacho. + +Sintió que toda su sangre afluía al corazón, dejando sus miembros en una +frialdad cadavérica. Después el torrente sanguíneo refluyó con +violencia, esparciendo por todo su cuerpo una picazón cáustica.... Lo +que él había presentido durante la noche iba á realizarse. El primer +telegrama de la madre era una especie de preparación para que el dolor +lo fuese recibiendo por gradaciones. Le había anunciado que Margaret +sólo estaba enferma, para horas después enviarle un segundo telegrama +con la terrible noticia de su muerte.... Y el telegrama estaba allí al +alcance de su mano. + +Pero el telegrafista, un jovenzuelo de ojos maliciosos, le miraba +sonriente, y se adivinaba en su sonrisa algo que tal vez tenía relación +con el despacho. + +En el primer momento Gillespie se sintió tan irritado por esta +jovialidad, completamente en desacuerdo con su dolor, que hasta tuvo el +propósito de gratificar al joven con un puñetazo entre ambas cejas. +Después pensó que el telegrafista estaba enterado indudablemente de lo +que contenía el sobre, y era inverosímil que entregase sonriendo una +noticia de muerte. + +Hasta se imaginó que su sonrisa actual era continuación de otras +sonrisas anteriores que no había podido reprimir mientras con un lápiz +en la mano y el casco de orejas metálicas en la cabeza escribía las +palabras misteriosas llegadas á través de la atmósfera. + +Gillespie le arrebató el despacho para abrirlo.... ¡Oh Dios! ¡La firma +de miss Margaret! + +Y después de leerlo en un silencio entrecortado por su respiración +jadeante, empezó á reir. Luego dijo en voz alta, con tono de admiración +y regocijo: + +--¡Oh, las mujeres! ¿Quién podrá nunca luchar con las mujeres? + +Saludó el telegrafista, asintiendo á estas palabras, y sus ojos +parecieron decir: «El gentleman tiene mucha razón.» + +Luego se marchó para que Edwin pudiese volver á leer con toda calma +aquel papelillo que contenía todo un mundo de felicidad. + +La dulce miss Margaret Haynes le telegrafiaba para ordenarle que +volviese cuanto antes, añadiendo que si había recibido un despacho de su +madre con la noticia de que ella estaba gravemente enferma no hiciese +caso alguno. + +Su salud era mejor que nunca; pero había necesitado fingirse enferma +durante un mes, con gran abundancia de melancolías y llantos, y hasta +privarse de bailar en tanto tiempo. Esto último era lo que había +asustado más á la madre, haciéndola creer en una muerte próxima; y como +amaba mucho á su hija, la grave señora había acabado por acceder á su +matrimonio con el ingeniero. + +La consideración de que Margaret había podido privarse de bailar durante +cuatro semanas para casarse con Edwin conmovió á éste profundamente. +«¡Adorable criatura!... ¡Imposible pedir mayor sacrificio!...» ¡Ay! +¡Cómo deseaba tenerla en sus brazos, de cinco á siete de la tarde, en +cualquier hotel de las riberas del Atlántico ó del Pacífico, bailando al +son de una orquesta de negros, cadenciosa y disparatada! + +Su impaciencia le hizo subir otra vez al puente, en busca del mismo +oficial. + +--¿Cuándo llegaremos á Melbourne? + +--Dentro de tres horas. + +--¿Está usted seguro de que el otro vapor sale en seguida para San +Francisco? + +--Zarpará lo más tarde mañana al amanecer.... Tal vez salga hoy, y +tendrá usted que moverse mucho para obtener un buen camarote y trasladar +su equipaje. + +¡Oh, Providencia, que alguna vez te acuerdas de los enamorados!... +Gillespie, después de tales noticias, bajó al camarote para preparar sus +maletas. Pero mientras cumplía este trabajo mecánico, su imaginación +empezó á galopar por los campos del futuro, creando instantáneamente las +escenas más risueñas. + +Se vió unido á miss Margaret Haynes, que había pasado á ser mistress +Gillespie. Recorrió la casa que habitarían en Nueva York, improvisando +en unos segundos, sin gasto alguno y sin discusiones con los +proveedores, todas sus piezas, amuebladas con gran comodidad. + +Después, dando una cabriola sobre el obstáculo de diez años, se +contempló entre varios niños hermosos, bien vestidos y de una gracia +conmovedora, iguales á los que se muestran en los escenarios de los +teatros y en el lienzo luminoso de los cinemas. + +La señora Gillespie, mamá de todos ellos, estaba más bella que nunca, +con ese esplendor de verano hermoso que proporciona la maternidad y un +aterciopelamiento azucarado de fruto en plena sazón. + +Pero de pronto su fantasía optimista se estremeció, dando un salto +atrás. Acababa de ver á alguien que había olvidado. La solemne mistress +Augusta Haynes pasó ante sus ojos. ¿Cómo se portaría con él?... ¿Sería +la serpiente del paraíso que acababa de crear?... + +Su optimismo acabó por no tener en cuenta el aspecto imponente y duro de +la madre de Margaret. El fondo de su carácter tal vez era bondadoso, +como afirmaba la hija. + +--¿Y si no lo es?... ¿Y si no lo es?... + +Gillespie, ante tal duda, se sintió con un alma enérgica hasta la +crueldad. + +Lo que él deseaba era que Margaret le amase siempre. Contando con el +cariño de su esposa, no había suegra que le infundiese miedo. + +Nueva York y San Francisco están á orillas del mar, y él se acordó de lo +que había hecho cierta noche, estando en la playa, con el ilustre +Momaren, Padre de los Maestros y madre de la dulce Popito. + +Y lo que hace un gigante puede repetirlo igualmente un simple hombre, +siempre que no le falte buena voluntad. + + + + FIN + + + + ÍNDICE + + + AL LECTOR + + I.--Frente á la Tierra de Van Diemen + II.--Noche de misterios y despertar asombroso + III.--De cómo Edwin Gillespie fué llevado á la capital de la República + IV.--Las riquezas del Hombre-Montaña + V.--La lección de Historia del profesor Flimnap + VI.--Donde el profesor Flimnap termina su lección + VII.--El más grande de los asombros de Gillespie + VIII.--En el que el Padre de los Maestros visita al Hombre-Montaña + IX.--Donde el gigante va de caza y Popito expone sus ideas sobre el + gobierno de las mujeres + X.--En el que se ve cómo el Hombre-Montaña conoció al fin la + Ciudad-Paraíso de las Mujeres, y la deplorable aventura con + que terminó esta visita + XI.--Que trata del discurso pronunciado por el senador Gurdilo y de + cómo el Hombre-Montaña cambió de traje + XII.--De cómo Edwin Gillespie perdió su bienestar y le faltó muy poco + para perder su vida + XIII.--Donde se ve como unos pigmeos bigotudos intentaron asesinar al + gigante + XIV.--Lo que hizo el Gentleman-Montaña para que Popito no llorase más + XV.--Que trata de muchos sucesos interesantes, como podrá apreciarlo + el curioso lector. + XVI.--Donde el Hombre-Montaña deja de ser gigante y da por terminado + su viaje + + + + + + + + + + + + + +End of Project Gutenberg's El paraiso de las mujeres, by Vicente Blasco Ibanez + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 10822 *** |
