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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77703 ***
+
+NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
+
+ * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
+ convertido a MAYÚSCULAS.
+
+ * Los errores de imprenta han sido corregidos.
+
+ * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
+ las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española. La
+ puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su
+ modernización.
+
+ * Así mismo la ortografía de los nombres propios de persona y de
+ lugar ha sido modernizada.
+
+ * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
+ del párrafo en que se las llama.
+
+ * Se han incorporado al texto las correcciones y erratas declaradas
+ al final del libro.
+
+ * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
+
+
+
+
+RECUERDOS DE UN ANCIANO.
+
+
+
+
+ BIBLIOTECA CLÁSICA.
+
+ RECUERDOS
+ DE
+ UN ANCIANO
+
+ POR EL EXCMO. SEÑOR
+ D. ANTONIO ALCALÁ GALIANO
+
+ MADRID
+ Imprenta Central a cargo de Víctor Saiz
+ Colegiata, núm. 6.
+ 1878
+
+
+
+
+AL LECTOR.
+
+
+Al dar a luz, coleccionados y en forma de libro, los artículos que
+con el título de _Recuerdos de un anciano_, hace años y en vida de su
+autor se publicaron en la acreditada revista titulada _La América_, que
+a la sazón dirigía con sumo acierto el señor don Eduardo Asquerino,
+cedo al deseo manifestado repetidamente por muchas personas de valía
+de recorrer de nuevo las interesantes páginas que contienen, y que,
+aparte de su mérito literario, encierran una suma de noticias tan
+curiosas como ignoradas, y de cuya veracidad son garantía suficiente
+la prodigiosa memoria del escritor y la entera buena fe, que si
+resplandeció en su carácter cuando vivo, según es notorio, hoy se
+refleja fielmente en sus escritos.
+
+El haber publicado el periódico _Las Novedades_ el 11 de junio de
+1862, tomada del _Diario_, la sesión de las Cortes en Sevilla de igual
+fecha de 1823, en que se adoptó la resolución de suspender al Rey para
+verificar la traslación del Gobierno a Cádiz, movió al autor, tanto de
+aquella célebre medida como de la presente obra, a escribir el primer
+artículo de sus recuerdos en _La América_, declarando entonces en un
+preámbulo al relato, que hoy se suprime por aparecer este hecho en el
+lugar que cronológicamente le corresponde y resultar allí innecesario
+y aun ocioso, que «como es sabido, las relaciones de oficio solo dan
+una idea imperfecta, o cuando menos no cabal, de los sucesos que
+conmemoran, y quizás no fuese inoportuno añadir al compendioso relato
+de lo que se dijo y se resolvió en aquella ocasión, lo que entretanto
+ocurría en el salón y en sus inmediaciones».
+
+Este fue el propósito que realizó al narrar aquel episodio
+interesantísimo de nuestra historia moderna, y sin duda, animado por el
+éxito que obtuvo y puesto en vena de hablar de los principales sucesos
+de aquel primer tercio del siglo actual en que le tocó ser espectador
+interesado y aun autor principal más de una vez, empezaron a brotar de
+su pluma, sacadas del inmenso arsenal de sus recuerdos, las singulares
+escenas que describe en esta venida a ser hoy obra, de cuyo precio y
+tasa me vedan ocuparme el amor que profesé al padre queridísimo, el
+respeto que a su gloriosa memoria dedico en todas las horas de mi vida,
+y que aun así y todo, apenas creo que me hace digno de llamarme su
+hijo y de llevar, si orgulloso, a la par con temor de no merecerle, el
+nombre ilustre que, cualquier que sea el juicio de los críticos, logró
+aquel varón singular consignar de un modo indeleble en la historia y
+literatura patrias.
+
+Páginas nacidas de tan castiza pluma, hechos interesantes como los
+relatados, bien merecen que el público fije en ellos su atención con
+preferencia; algunos para recordar lo que entonces leyeron; los más
+para leer lo que, conviniendo que se sepa, a la par que instruye,
+deleita.
+
+Más tarde, cuando las circunstancias lo permitan, verá la luz la obra
+póstuma del autor, que es como la fuente y origen de donde proceden
+estos episodios; sus memorias inéditas, en que se presentará al público
+el personaje en la vida política y privada, desnudo de todo atavío, tal
+como fue en sus propósitos y en sus hechos, y derramando cual brillante
+antorcha la más viva luz sobre los sucesos de los dos primeros períodos
+de la revolución española.
+
+Al entregar de nuevo esta producción al juicio del público, sírvame de
+excusa para confiar en su éxito el que ya alcanzó en otro tiempo, y
+que, no tratándose ni mucho menos de una obra de circunstancias, es de
+esperar consiga ahora como entonces.
+
+ ANTONIO ALCALÁ GALIANO.
+
+
+
+
+RECUERDOS DE UN ANCIANO.
+
+I.
+
+CÁDIZ EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO PRESENTE.
+
+
+Cádiz, donde residía yo, poco después de empezado el presente siglo,
+era a la sazón un pueblo floreciente. La guerra con la Gran Bretaña,
+seguida desde 1796 a 1802, le había sido funesta, sin causarle con
+todo males a que no pudiese y debiese poner término la renovación de
+la paz, a la cual habría de acompañar abrirse las comunicaciones con
+nuestras extensas y en cierto modo ricas provincias de América, fuente
+principal por entonces de la riqueza de España, y señaladamente de la
+del puerto y plaza de comercio que, si no monopolizaba, conservaba
+para sí en su mayor parle los provechos del tráfico con aquellas
+apartadas regiones. La paz de Amiens, ajustada al entrar 1802, dejó
+sentir su benéfico influjo en Cádiz de un modo prodigioso. Empezaron
+a venir en abundancia buques de varios puntos de América, todos con
+buenos cargamentos de producciones preciosas y de gran valor en el
+comercio, y, sobre todo, de plata. De esta última recibía gran
+porción el gobierno, no escasa los particulares, una parte crecida el
+vecindario gaditano. Notábase gran movimiento; poblada de buques la
+bahía; transitando por las calles numerosos carros cargados de efectos,
+o procedentes del puerto, o llevando a los muelles los venidos del
+interior, y cruzando por entre la concurrencia de paseantes, allí muy
+numerosa, robustos gallegos en cuyo cuello, doblado por el peso, como
+que relucía al través de la grosera tela de las talegas el metal de
+los pesos duros. En tanto se levantaban casas nuevas, no recomendables
+por su belleza arquitectónica, pero sí por su solidez y primor, todas
+de sillares, cuya piedra fea y de color oscuro cubría una capa de
+blanquísima cal que daba al total de la ciudad el carácter de blancura
+que la distinguía, mientras las rejas, entonces en lo general de España
+dejadas en su negrura primitiva, aparecían cuidadosamente pintadas, las
+más de ellas de color verde, y las vidrieras, en vez de compuestas de
+vidrios feos y pequeños, lo estaban de cristales o vidrio finísimo y
+transparente. Era extremado el aseo del piso, siendo allí desconocido
+el lodo, aun en los días en que aquel cielo, generalmente despejado,
+aparecía cubierto de espesas nubes, que, empujadas por el vendaval,
+descargaban torrentes de agua mientras azotaba el mar las murallas con
+espantoso bramido, derribándolas a trechos, dejando abiertos los allí
+conocidos con el nombre de agujeros, y amenazando ruina a los edificios
+vecinos. Era en cierto grado el lujo grande, pero no parecido al de
+los días presentes, en que conocemos comodidad y regalos ignorados
+de nuestros padres. No existían sino para muy pocos en España las
+alfombras, si bien no faltaban enteramente en Madrid, en las casas
+más principales, y aun de ellas había algunas en provincia. Suplían
+su falta en invierno las esteras; pero las de Valencia, casi únicas
+en Madrid, en Cádiz eran tenidas en corta estima, usando los ricos
+de unas hechas en Chiclana, de buena labor para ser esteras, y cuyo
+precio no era bajo, aunque no fuese alto. La madera de caoba, escasa
+en lo interior de la Península, abundaba en Cádiz. Así los muebles de
+la gente de la clase media hacían notable ventaja a los usados por
+personas de la misma calidad y de iguales o mayores bienes de fortuna
+avecindadas en la corte. Una particularidad de la cultura gaditana en
+el ramo de adorno interior era el cuidado con que se amueblaban las
+habitaciones interiores, cuando en Madrid el escaso lujo solía ceñirse
+a las salas y gabinetes de recibo. Los comedores gaditanos ostentaban,
+por lo común, mesas de caoba, allí entonces siempre maciza, teniéndose
+en menos el trabajo del enchapado. El servicio de cristal era curioso,
+y el agua servida a la mesa en botella blanca, en vez de echarla el
+criado en los vasos desde un jarro de loza basta, siendo la de los
+platos y fuentes toda inglesa de la llamada de pedernal, nombre que en
+nuestros días casi ha perdido. Así es que, trasladados a Madrid, los
+gaditanos hacíamos ascos, y no sin alguna razón, a varias cosas de la
+capital, lo cual hubo de durar aún hasta después de la guerra de la
+Independencia.
+
+En el vestir era también esmerada la gente de Cádiz, pero había
+diferencia notable entre la del uno y la del otro sexo. Porque el traje
+de los hombres era, en la clase alta y media, el de los extranjeros,
+y particularmente el de los ingleses, y la clase baja, aunque usaba
+chaqueta, no vestía a la andaluza, y al revés, las mujeres, aun cuando
+no fuesen de majas (lo cual era diferente del vestir ordinario y no
+estaba en uso común), solo salían a la calle, necesitando para ello
+mudarse de ropa, con basquiña (cuyo nombre era el de saya), mantilla y
+jubón (conocido este último con la palabra corpiño), todo lo cual hacía
+de las gaditanas criaturas (como diríamos ahora) especiales, a las
+cuales daba realce el pie pequeño, calzado con zapato corto y bajo, y,
+al andar por las llanas y bien empedradas calles y plazas, el airoso
+talle y el gracioso contoneo.[1]
+
+ [1] Del andar y meneo de los gaditanos dice lord Byron en su
+ poema _Don Juan_, canto segundo:
+
+ I cannot describe it; so much it strike.
+ Nor liken it: I never saw the like.
+
+ Que mal traducido, dice:
+
+ Tanto admira, que mal puede pintarse.
+ Ni a compararle acierto; que en mi vida
+ Cosa no vi a que pueda compararse.
+
+Eran los gaditanos finos en sus modales, no al par con la gente
+cortesana, sino de una finura cual es la de las personas del alto
+comercio en pueblos donde el trato con los extranjeros de las naciones
+más adelantadas en civilización y cultura es frecuente. Algo y aun no
+poco tenían, con todo, de gente de provincia. Lo notable en Cádiz era
+que las clases bajas en su tono y modos apenas se diferenciaban de las
+altas, siendo corteses, y sobre todo cariñosas, y no manifestando en el
+trato con sus superiores ni humildad ni soberbia, como si un espíritu
+y práctica de igualdad social no dejase lugar ni a la sumisión ni a la
+envidia, o al odio por ella engendrado contra los favorecidos por la
+fortuna, a quienes tampoco consentía el uso que fuesen desdeñosos.
+
+En cambio de tan ventajoso estado de cultura material, el cultivo del
+entendimiento estaba en Cádiz descuidado. Verdad es que se enseñaban
+allí las lenguas francesa e inglesa, abundando quienes las aprendiesen
+hasta llegar a hablarlas con la fluidez y corrección necesarias
+para la conversación y el despacho de los negocios mercantiles. Dos
+establecimientos con el título de academias, a los que hoy diríamos
+colegios, se habían distinguido allí desde los últimos años del siglo
+próximo pasado. Para señoritas había una academia dirigida por una
+francesa llamada madama Bienvenú, a la cual siguió otra no inferior
+en reputación, puesta a cargo de una española llamada doña Rita N.
+Aunque en estas, así como en las dos antes citadas, destinadas a niños,
+de ellos ya muchos crecidos, había clase de francés, no salían las
+discípulas muy aventajadas, porque o la genial pereza era impedimento
+al estudio, o las costumbres de la juventud, nada favorables a él,
+borraban en breve de la cabeza, como cosa no de uso, el corto y
+superficial saber adquirido de no buena gana.
+
+Aunque no habían por entonces llegado los días del _periodismo_,
+palabra todavía desconocida, aunque ya existiese la de periódicos,
+hacia 1804 apareció uno en Cádiz. Privaba en aquellos días entre los
+lectores andaluces _El Correo de Sevilla_, de que era editor don J.
+Matute, médico y literato, y donde salían a luz versos de Blanco,
+Lista, Reinoso, Arjona, Roldán y Mármol, con algunos de González
+Carvajal, y también artículos en prosa sobre crítica, en los cuales _El
+Diario Sevillano_ había medido sus fuerzas con un periódico madrileño
+en que figuraba Quintana, y salido de la contienda triunfante en alguna
+ocasión y siempre airoso. Mal podía Cádiz, falto de jóvenes aficionados
+a las letras y de hombres de edad madura dados a su cultivo, producir
+o sostener una obra semejante. El novel periódico gaditano dado a luz
+con el título de _Correo de las Damas_ era de lo más pobre en mérito
+que en ocasión alguna ha salido de las prensas. Le escribía, o hablando
+con propiedad, le publicaba un buen señor, oficial francés emigrado,
+entrado en años, corto en saber, y no sobrado en luces, honrado
+caballero, cuyos títulos algo pomposos de barón de Bruere y vizconde
+de Brié cuadraban mal con su pobreza. Retazos comúnmente mal zurcidos
+de varios escritos componían los números de aquel periódico (no me
+acuerdo si semanal, pero no diario), siendo la mayor parte de lo en él
+publicado traducciones del francés, todas ellas harto mal hechas, si
+bien es justo decir que en punto a pureza de dicción castellana, con
+tener poquísima, todavía podrían competir con las que hoy leemos en
+días de muy superior ilustración, y en compañía con buenos escritos, y
+quedar victoriosas en la competencia.
+
+En tanto, unos pocos jóvenes de Cádiz tuvimos el atrevimiento de
+pretender fundar no menos que un cuerpo literario, al cual dimos por
+dictado el de Academia de Bellas Letras, remedando a la de Buenas
+Letras que por algunos años había existido en Sevilla, y que a la
+sazón, si no había muerto, estaba moribunda. Eran nuestras fuerzas
+desigualísimas a tanta empresa, no habiendo en nosotros para llevarla
+a ejecución apenas otra calidad que la del buen deseo. Nuestras tareas
+se reducían a tener juntas literarias semanales, en las cuales se leían
+dos disertaciones escritas por uno de los académicos al cual tocaba por
+turno, debiendo versar una sobre elementos de retórica, y otra sobre
+los de poética, y sirviendo de texto para comentarle un capítulo de
+la obra del abate Batteux, traducida por Arrieta, aunque también se
+tenía a la vista las lecciones de Hugo Blair puestas en castellano por
+Munarriz, obra de más valor que la del crítico francés, y cuya versión,
+siendo mala, lo era menos. Seguíase a esto leerse algunas composiciones
+ligeras, las más de ellas en verso y de escasísimo mérito, bien
+que en algunas no faltase algo digno de alabanza conforme al gusto
+pseudo-clásico de aquellos días. Teníamos dos concursos anuales a
+premios, y para el acto de adjudicarlos sesiones públicas de tal cual
+solemnidad, en las cuales, después de leerse las obrillas premiadas,
+era común añadir a su lectura la de otra composición, si no poética,
+metrificada a lo menos. Pero a diferencia de las academias antiguas
+y autorizadas, éramos en la nuestra los académicos competidores y no
+jueces, pues habría sido arrogancia indigna de perdón la idea de juzgar
+obras ajenas, y, al revés, merecía disculpa competir por un premio,
+ejercitando en ello el ingenio, para someter nuestro trabajo al fallo
+de tribunal competente. Así es que de los académicos, no todos, sino
+una parte por acto voluntario, después de discurrir dos programas,
+uno de verso y otro de prosa, escribíamos nuestras composiciones, y,
+nombrados de antemano tres jueces, que eran escogidos de entre los
+hombres de más concepto por su entendimiento y ciencia así de Cádiz
+como de Sevilla, a estos las remitíamos sin nombre de autor y con un
+lema, acompañando un pliego cerrado con el mismo lema en el sobrescrito
+y la firma del escritor adentro, abriéndose solo el que declaraba cúya
+era la obrilla por la mayoría o unanimidad de los jueces preferida.
+La apertura del pliego era en la sesión pública para dar al triunfo
+del vencedor mayor realce. Todo ello, valiendo poco, no dejaba de ser
+ocupación un tanto provechosa, si bien, libertándonos de más graves
+culpas, nos hacía tal vez incurrir en la de presumidos y pedantes.
+
+La Academia, después de algunas ridículas tentativas anteriores,
+comenzó formalmente con el año de 1805 y se prolongó hasta entrar 1808.
+La protegió bastante el capitán general de Andalucía y gobernador
+militar y político de Cádiz don Francisco Solano, marqués del Socorro,
+y antes de la Solana, persona de buenas prendas, cuyo nombre ha
+perpetuado más que otra cosa su trágica muerte. Poco más adelante y en
+este mismo artículo habré de hablar de este digno general, a quien yo
+particularmente debí consideraciones excesivas para una persona que,
+como yo, contaba entonces pocos años. Pero si logramos tan estimables
+aprobaciones, éramos en compensación objeto de burla para la mayor
+parte de los gaditanos, por quienes estábamos considerados como
+ridículos copleros.
+
+De los que compusimos aquella Academia pocos vivimos, y casi todos han
+dejado de sí corta memoria. No porque en ella faltasen jóvenes que
+algo y aun bastante prometían; pero casi ninguno de los académicos
+había seguido la carrera dicha literaria, y, dedicados después a sus
+respectivas profesiones, olvidaron los entretenimientos de su mocedad,
+o solo volvieron a ellos rara vez el pensamiento. Vive, sin embargo, en
+edad muy dilatada allende los términos ordinarios de la vida humana, y
+vive con la cabeza firme y el ingenio despierto, laborioso, habiendo
+alcanzado merecido renombre en las letras, y conservándolo aún por sus
+presentes trabajos en su ancianidad, don José Joaquín de Mora, con la
+singularidad de ser compañero en este periódico del autor del presente
+artículo, como lo era en trabajos académicos ha ya cincuenta y nueve
+años. Ocioso sería y de poco interés para los lectores mentar otros
+nombres, no por ser de personas de corto valer, porque declararlos
+tales sería injusticia y casi acción villana, sino porque la suerte no
+les ha dado renombre, aunque tal vez en compensación les haya dado en
+su tranquila y meritoria vida felicidad superior a la de los que han
+cobrado fama a precio muy subido. Debe, con todo, aquí hacerse mención
+del sujeto en cuya casa celebraba la pobre Academia sus sesiones, sin
+tener que pagar por ello suma alguna, lo cual no nos habría sido fácil:
+de don José de Rojas, después conde de Casa-Rojas, que en aquellos días
+aún no había heredado su título.
+
+Si la literatura daba poca ocupación a los ánimos de los gaditanos,
+tampoco los embebía mucho la atención la política; pero en este último
+punto no era Cádiz una de las poblaciones de España en que nada se
+pensaba sobre los negocios del Estado. Siendo puerto de mar y plaza de
+comercio a la sazón de primer orden, por fuerza había de resentirse
+de la guerra, la cual estaba continuamente poniendo a la vista la
+escuadra inglesa, que a la vela y aun a veces anclada se descubría
+desde sus torres. Si se leía la _Gaceta de Madrid_, que dos veces
+por semana llegaba al sexto día de publicada, también eran leídos,
+aunque por pocas personas, los periódicos extranjeros, inclusos los
+ingleses, no obstante estar prohibida su lectura. Como en toda España,
+abundaban o componían la parte más crecida los parciales de la Francia
+y admiradores de Napoleón, pero no faltaban los mamelucos, cuyo gremio
+constaba de gentes de opiniones muy diferentes: de los odiadores de la
+revolución desde su principio hasta su fin, y de los que veían en el
+emperador francés un destructor de la libertad, siendo muy de notar
+que, andando el tiempo, los más considerables entre los mamelucos
+fueron ardorosos liberales.
+
+En punto a la política interior, daba poco que pensar, salvo en su
+relación con las cuestiones de la paz o de la guerra. Solo había
+conformidad en odiar y despreciar al Gobierno, conviniéndose en punto
+tal por muy diferentes motivos. A Carlos IV era común suponerle bueno,
+pero débil y necio; a la reina considerarla como mala mujer, y al
+príncipe de la Paz como a un monstruo. Pero Madrid estaba lejos, y de
+mudar la forma existente de gobierno nadie tenía la menor esperanza,
+a punto de no consentir la desesperación el deseo. Lo importante para
+los gaditanos era el carácter y hechos de su gobernador, cargo que
+desempeñaba un teniente general que a menudo era asimismo capitán
+general de Andalucía.
+
+Los ancianos hablaban del gobierno del conde de O’Reilly, a quien
+tantas mejoras materiales había debido Cádiz, y que era citado con
+extremos de alabanza, no obstante achacársele, con razón o sin ella,
+poca limpieza, pero suponiendo que empleaba en común provecho buena
+parte, si no el total, de lo que sacaba por medios ilícitos a los
+particulares. Después de él había habido varios gobernadores, de
+quienes no se hacía particular recordación: Fonsdeviela, el conde
+de Cumbrehermosa, Iturrigaray, quizá algún otro. Pero en 1800 fue
+conferido el gobierno de Cádiz a un sujeto notable por su carácter
+personal, que se granjeó parciales acalorados y no menos ardientes
+enemigos: el general de artillería don Tomás de Morla.
+
+Este general, de familia poco conocida de Jerez, pues la antigua y
+aristocrática casa de los López de Morla de aquella ciudad no le
+reconocía por pariente, no obstante tratarle como amigo, aunque sin
+duda de alguna oscura nobleza, pues había entrado en un Real cuerpo
+para ser cadete, del cual era necesario probar que se era noble;
+de claro y agudo entendimiento; de instrucción en su ramo, según
+acreditan sus obras tenidas en estima; con pretensiones hasta de
+escritor poco justificadas, si bien no del todo absurdas; de condición
+violenta y despótica, pero adulador en la corte, así como tirano
+en el mando, grosero con afectación de serlo, bufón a veces en sus
+providencias,[2] recto en medio de esto y desinteresado como pocos,
+con mala reputación de soldado, pues la voz común le suponía falto
+de la calidad primera del guerrero, y sin embargo, arrostrando toda
+oposición con valentía, era temido, y juntamente querido del vulgo, y
+dividía en opuestos pareceres respecto a su conducta a las gentes de
+las clases superiores.[3]
+
+ [2] Morla gustaba mucho de remedar a Federico II de Prusia,
+ objeto de la atención y admiración universal en los días en
+ que el general español comenzó su carrera. Esta imitación se
+ notaba en singularidades de sus decretos. Por ejemplo, se quejó
+ un vecino de que una academia de baile le era molesta, y Morla
+ puso por decreto en el memorial del querellante:
+
+ Siga la danza,
+ Baile el danzante
+ Y tenga paciencia el suplicante.
+
+ De su caprichosa y despótica justicia, citaba con admiración el
+ vulgo el siguiente rasgo: Por cierto favor hecho a una persona
+ de condición humilde, regaló el favorecido al gobernador, su
+ favorecedor, media docena de gallinas. Este, para castigar un
+ acto de gratitud que parecía cohecho, mandó meter en la cárcel
+ al que había hecho el presente, y tenerle allí seis días,
+ sirviéndole en cada uno de ellos una de las gallinas que le
+ había regalado.
+
+ [3] No se haría, ni aun se apuntaría cargo tan grave y feo como
+ es el de falta de valor en un militar, si no hubiese sido hecho
+ a Morla delante del rey Carlos IV y hablando a Su Majestad
+ mismo por el duque de San Carlos, padre del general conde de
+ la Unión, muerto gloriosamente en la campaña en 1794, mientras
+ Morla se retiraba si no vergonzosamente, poco menos.
+
+Habiendo llegado a Cádiz en los días de lo llamado la _epidemia_
+grande, o sea la invasión de la fiebre amarilla en 1800, una de las
+cosas en que se señaló durante su gobierno, fue en providencias
+durísimas para atajar todo contagio, circunstancia digna de
+recordación, porque trasladado el mismo general a Granada en 1804,
+y apareciendo allí la misma cruel enfermedad, por lo que hizo a fin
+de atajarla vino a ser objeto de odio para los granadinos, lloviendo
+sobre él sátiras de versos casi todos malos, pero no sin chiste, y
+respondiendo él en prosa con algún folleto impreso en el cual presumía
+de médico, así como de literato.[4]
+
+ [4] Era empeño de los granadinos, como suele serlo de todo
+ pueblo cuando en él aparece una enfermedad pegadiza o
+ transmisible de enfermos a sanos (para huir de las sutilezas
+ a que da lugar decir contagiosa) negar que existía el mal, y
+ calificar de enfermedades comunes los casos de él que ocurrían.
+ Morla tenía razón en sustentar que había enfermos de la fiebre
+ amarilla en Granada, pero sustentaba su causa con malos
+ medios. De los infinitos versos con que los poetas o copleros
+ granadinos le asaeteaban, algunos quedan en la memoria del
+ anciano cuyos son estos recuerdos. Ya uno decía:
+
+ La fiebre amarilla
+ Que reina en Granada
+ Se pasea en coche,
+ Anda por las plazas.
+ . . . . . . . . . . .
+ . . . . . . . . . . .
+ Aparta, que viene,
+ Mírale a la cara,
+ ¡Qué gesto tan feo!
+ ¡Qué zancas tan largas!
+ Huid, granadinos,
+ No os lleve a la zanja.
+
+ Ya otro glosando la anterior, decía:
+
+ Estimado amigo:
+ En esta letrilla
+ Voy a retratarte,
+ ¡_La fiebre amarilla_!
+ No la verdadera,
+ De esa no hablo nada.
+ Sí solo de aquella
+ Que reina en Granada.
+ Es más horrorosa
+ Que una mala noche,
+ Y todos los días
+ _Se pasea en coche._
+
+ Y así seguía la glosa, peor aún que lo glosado.
+
+ Otra composición era una colección de epitafios para el
+ cementerio, algunos de ellos graciosos y todos satíricos. En
+ uno de ellos, aludiendo a un médico favorecido de Morla, y,
+ por supuesto, de los que daban por cierta la existencia de la
+ fiebre amarilla, se decía:
+
+ Aquí, pecador cristiano,
+ Reposan cuarenta y dos
+ Pidiendo justicia a Dios
+ Contra el médico Solano.
+
+ Y terminaba:
+
+ Del contagio imaginado
+ Que tanto nos da que hablar,
+ Ninguno en este lugar
+ Todavía se ha enterrado.
+
+ Martínez de la Rosa, a la sazón muy joven, fue de los que
+ (según cuentan) hicieron versos contra Morla.
+
+Aunque privaba mucho Morla con el príncipe de la Paz, no conservó por
+entonces largos años el gobierno de Cádiz. Le sucedió en él, siendo
+asimismo capitán general de Andalucía, el aquí mismo poco ha citado don
+Francisco Solano.
+
+No se parecía a su antecesor el gobernador nuevo. Era hombre de
+gallarda presencia, de modales cortesanos, dado a la literatura amena,
+aunque no escritor, activo aun más que lo necesario, y de valor
+extremado, acreditado después en su fortaleza al morir asesinado entre
+tormentos. Había servido, si bien por breve tiempo, en un ejército
+francés y había tomado de los guerreros de aquella nación el porte
+y aire marcial, si bien no los malos hábitos de crueldad y rapiña,
+en aquellos, aunque con excepciones, tan comunes; propia falta de
+conquistadores.
+
+Solano entró a gobernar en tiempo de paz; pero a poco de haberse hecho
+cargo del gobierno rompió la guerra con la Gran Bretaña en 1804. Había
+por aquellos días venido a Cádiz el famoso general francés Moreau de
+camino para el destierro a que le había condenado el cónsul Bonaparte,
+ascendido cabalmente en aquellos momentos al trono imperial, y Solano,
+aunque tenía bastante de cortesano, y aunque sabía la sumisión de
+nuestro Gobierno al francés, acordándose de que había conocido en una
+campaña en Alemania al ilustre proscrito, entonces glorioso general
+republicano, se esmeró en agasajarle. Recién rotas las hostilidades,
+Solano, con su huésped francés al lado, cuidaba de que se armasen
+baterías, recorría las ya hechas, se afanaba y daba aparato teatral
+a todos sus movimientos, mientras el francés, cuya apariencia era
+modesta, y cuyo aspecto y modos fríos y harto diferentes de los
+generales sus compatricios, parecía como que miraba con sonrisa
+benévola, pero sarcástica, tales alardes, cotejándolos con las reñidas
+y sangrientas lides en que él había adquirido inmortal fama.
+
+No fue solo en hacerle ver preparativos militares en lo que entretuvo
+el general español al francés durante la estancia de este en Cádiz, la
+cual hubo de prolongarse algunos meses, no sin disgusto de Napoleón,
+que miraba a Moreau con odio, aunque afectase despreciarle. Duraba aún
+la paz entre España e Inglaterra, cuando llegó el famoso desterrado
+a Cádiz, rica entonces y dada al placer y al lujo, y su gobernador,
+aficionado a fiestas, gustaba de que se diesen bailes públicos en el
+teatro, cosa no usada en Madrid, y que un Gobierno y una corte recelosa
+y oscura habría mirado como criminal por ver en ello un peligro.
+Obsequió, pues, Solano a Moreau con un baile, a que asistió numerosa
+concurrencia. La mujer del general francés, riquísima americana de las
+Antillas francesas, no bella, pero agraciada, se presentó con un lindo
+traje blanco muy ajustado al cuerpo, como era uso entonces llevarlos, y
+de arriba a abajo rodeado como cadena en roscas con hilos de brillantes
+ensartados, que al dar las vueltas del vals, baile que empezaba a estar
+en moda en España, brillaban y como que chispeaban reflejando las luces
+del bien alumbrado salón de baile en que estaba convertido el teatro.
+Así, mientras los hombres contemplaban a aquel personaje que tanto
+ruido había hecho en el mundo, y veían en él una figura cuya traza nada
+declaraba ni prometía, las mujeres admiraban y tal vez envidiaban la
+riqueza de aquella señora, riqueza al lado de la cual era poca cosa el
+lujo gaditano.
+
+No era solo para obsequiar a un huésped ilustre para lo que disponía
+Solano fiestas, pues sin motivo alguno especial las multiplicaba.
+El modo de cubrir su costo demuestra cuáles eran las costumbres de
+aquellos días. Mandó el general descontar de las pagas de los oficiales
+de la guarnición un tanto razonable, o bien podría decirse contra toda
+razón, y destinó el producto de esta exacción a los bailes, mientras a
+los comerciantes ricos de Cádiz, con insinuación que era precepto, sacó
+mucha mayor cantidad, no siendo corta la necesaria para tales fiestas.
+Llegada la Cuaresma, en vez de quitarse el tablado que hacía del teatro
+un salón para los bailes de Carnaval, como entonces no se consintiesen
+representaciones teatrales desde el miércoles de Ceniza hasta el
+domingo de Pascua, fue destinado aquel lugar a funciones calificadas
+de tertulias y conciertos, cuyo gasto se cubría del mismo modo que el
+de los bailes.
+
+Una aventura chistosa interrumpió esta práctica. Se acercaba el día
+de año nuevo, no me acuerdo si de 1807 o 1808, día que celebraba como
+el de su santo el omnipotente don Manuel Godoy. No era Solano un
+adulador rastrero, pero no negaba el culto al ídolo por todos adorado
+aunque entre maldiciones ahogadas. Así es que convocó a los generales
+y oficiales superiores de la guarnición de Cádiz para que se celebrase
+el día del privado con el lucimiento propio de obsequio hecho a tan
+encumbrado personaje. Concurrió entre los generales uno célebre en
+los fastos de Cádiz por ser una de las figuras más raras que paseaban
+las calles de aquella ciudad, correspondiendo en rareza su carácter
+a su figura. Su nombre era don N. Ugalde, pero nadie le conocía (y
+no había chico ni grande que no le conociese) sino como el general
+Chafarote. Parecía una momia de puro pegado que tenía el pellejo a los
+huesos, tenía una nariz enorme y encorvadísima, la barba puntiaguda, y
+por consiguiente la boca hundida por extremo entre las dos facciones
+salientes. Jamás vistió frac, ni pantalones, ni abandonó en el peinado
+los rizos y la coleta. Sombrero de picos puesto de frente; casaca
+redonda, casi siempre de seda de color; chupa o igual a la casaca, o
+blanca con bordado; calzón corto, medias de seda, zapato con hebilla y
+el espadín recto, o, como decían entonces, atravesado por los riñones,
+componían su vestidura, sin que de general llevase más que la faja
+sobre la chupa. Con traje tan insólito añadido a su figura, sostenida
+en piernas que parecían cañas delgadas, era objeto de admiración a
+quienes le veían por la vez primera, y como de diversión para todos,
+aunque de burlas mal podía ser, porque el tal general nada tenía de
+sufrido, y no era lícito entonces ofender a personas de su clase. Pero
+los chiquillos, y aun los grandes, solían con pluma o lápiz dibujar un
+perfil de su persona, siendo ella tal, que era imposible no dar al más
+torpe bosquejo mucha semejanza. Era tan extraño personaje maldiciente
+por demás, y siendo rico y anciano, nada temía; por lo cual siempre
+que se desataba en vituperios del Gobierno, decía que «él por sus
+años estaba _fuera de cuenta_», no siéndole posible recibir ya grave
+daño. Asistió, pues, Chafarote en clase de general a la junta en que
+propuso Solano costear el obsequio al Príncipe de la Paz; y como todos
+al oír la propuesta callasen, aceptando con el silencio la carga que
+a pocos debía de ser grata, llegada la vez al estrafalario anciano,
+dijo, con gran sorpresa de todos, «que él no tenía trato ni relaciones
+de amistad con el caballero a quien se trataba de hacer el obsequio,
+y que si tales relaciones tuviese, medios tenía y voluntad de hacerle
+un obsequio a su costa particular y no en compañía; pero siendo como
+era, no veía para qué contribuir él con suma alguna». Turbáronse los
+circunstantes, y aun el mismo Solano, al oír frases tan atrevidas
+en que se hablaba como de un caballero cualquiera del príncipe
+generalísimo, y se disolvió la junta sin tomarse resolución alguna, de
+que resultó no darse el baile.
+
+No dejó de atender Solano a objetos de más utilidad que la de tales
+diversiones. Si desde los días del gobierno de O’Reilly había sido
+Cádiz una ciudad notable por su aseo, gobernando Solano llegó la
+limpieza, o puede decirse la pulcritud de las calles, al punto más
+subido. El pueblo de Chiclana, lugar de recreo entonces preferido
+de los gaditanos, le debió mucho, haciéndose para él un camino de
+carruajes bueno y cómodo, y estableciéndose en el caño de Zurraque, que
+le atravesaba, una excelente barca. Vivimos en días en que en este ramo
+se ha adelantado infinito, y bien puede mover a risa ver celebradas
+hoy las pobres mejoras de pasados y no muy antiguos tiempos; pero todo
+es comparativo, y Solano era, para sus días, un gobernador celoso y
+entendido, Así es que gozaba de favor con el pueblo de todas clases,
+y si había quien censurase en él ligerezas, actos teatrales y afán
+superior a la importancia de lo a que se dedicaba, todos perdonaban
+estas faltas, tanto por las buenas providencias que las compensaban,
+cuanto porque agradaba a un pueblo ansioso de diversiones y deleite un
+gobernador que se complacía, entre otras cosas, en divertirle.
+
+Así, en medio de la decadencia de aquella ciudad, a la cual privaba
+la guerra de su comercio, fuente única de su prosperidad, seguía
+siendo Cádiz una residencia agradable. Sin duda en los recuerdos de
+una juventud ya muy lejana hay mucho de ilusión, y al representarse
+en la mente las cosas de la primavera de la vida, aparecen frescas y
+brillantes como lo son los cuadros de una estación deliciosa. Pero
+no es ilusión el recuerdo de que los paseos estaban concurridos
+diariamente, y lleno el teatro; de que vivir bien y comer bien era allí
+cosa común, y que en la Pascua de Pentecostés en Chiclana, y en las
+ferias del Puerto se presentaba gran gentío que alegremente gastaba
+sumas, si no crecidas, no despreciables.
+
+Y nótese que aun en los días de más prosperidad de Cádiz, si había
+buenos caudales, no se hablaba de cosa igual a la suma que para ser
+rico se cree necesaria en la hora presente. Un millón de pesos fuertes
+(allí no se solía contar por reales) era lo que se atribuía a tres
+o cuatro de las personas más acaudaladas. Tener cien mil pesos se
+reputaba estar muy bien. Y esto que, salvo el lujo de coches, apenas
+necesario en aquel pueblo llano y pequeño, no se escaseaban los regalos
+de la vida.
+
+Vino al cabo la guerra de la Independencia, y con ella la pérdida
+de nuestra América Continental, y entonces recibió Cádiz la herida
+mortal de que hoy está convalecida, pero sin poder volver a su ser
+antiguo. El lustre y animación que tuvo en los días de la guerra de
+la Independencia, fueron hijos de la circunstancia de estar allí el
+Gobierno supremo de la nación, y las principales personas de esta,
+viniéndose a formar una España reducida a corto recinto. De ello va
+dada razón en _La América_ en recuerdos anteriores a estos en la fecha
+de la publicación, si bien posteriores en punto a la época de que
+tratan.
+
+El autor del presente artículo se acuerda ahora de que vio a Cádiz en
+1844, en días para él no felices, y que admiró con extremo de dolor la
+decadencia de una ciudad antes tan floreciente, decadencia mayor aún
+que la de su propia persona y fortuna, aunque entre estas y aquellas
+hubiese consonancia. Pero Cádiz va recobrándose, porque para los
+pueblos no hay muerte, mientras que quien esto escribe camina para
+el sepulcro, que no puede estar lejano, y en su cansada vejez vuelve
+mentalmente la vista a los lugares que tanto amó, y desea cuantas
+prosperidades sean compatibles con el curso de las cosas humanas a la
+población que fue su cuna, y donde pasó algunos de los dulces años en
+que, a pesar de los inconvenientes que toda edad y toda situación trae
+consigo, es una felicidad la vida.
+
+
+
+
+II.
+
+CÁDIZ EN LOS DÍAS DEL COMBATE DE TRAFALGAR.
+
+
+En el año 1805, España había vuelto a entrar en guerra con la Gran
+Bretaña, gracias al atentado en plena paz cometido contra cuatro
+fragatas españolas. Aun los poco adictos a la alianza francesa, que
+eran, y aun puedo decir, éramos a la sazón muy pocos, aprobamos una
+guerra venida a ser inevitable, si bien censurábamos la desacertada
+conducta que había dado, si ya no razón, motivo al insulto hecho a
+nuestra bandera.
+
+Cádiz fue uno de los puntos en que más se sentía la guerra, limitada a
+los mares y costas, aunque sus efectos aun en lo interior se sintiesen,
+pero siendo casi nada conocidos. En el mar vecino, a vista de los
+gaditanos, solía ondear orgullosa la bandera enemiga, a la cual, rara
+vez las aliadas marinas francesa y española se resolvían a hacer
+frente, reconociendo en ella superior poder, debido a circunstancias
+favorables a una nación, por necesidad y por afición nacida de la
+necesidad, en alto grado marinera. No se contentaban los ingleses con
+insultar en cierto modo a Cádiz con su presencia, sino que trataban
+de dar un duro golpe a las escuadras surtas en su puerto. Las que en
+septiembre y octubre llenaban la entonces espaciosa bahía, eran un
+tanto numerosas, pero estaban nada bien pertrechadas y mal tripuladas.
+Sin embargo, reinaba confianza en que si los ingleses intentaban caer
+sobre ellas forzando la entrada del puerto, saldrían de su empresa
+desairados y mal parados. Si en los días lejanos del reinado de Felipe
+II el conde de Essex había ganado a Cádiz y saqueádola, en tiempo de
+harto menos poder para la monarquía española los esfuerzos de las armas
+británicas contra tan importante punto habían salido vanos. En la
+decaída España de principios del siglo XVIII, las fuerzas inglesas de
+mar y tierra, después de ocupar las poblaciones abiertas de Rota y el
+Puerto de Santa María, se habían estrellado contra el fuertecillo de
+Matagorda, y embarcádose, no sin mengua, los que saltaron en tierra,
+retirándose en seguida sus navíos. En 1797, un bombardeo, cuyo objeto
+más era, al parecer, contra la escuadra que contra la plaza, había
+tenido poco efecto, reduciéndose a combates en que salieron con honra
+y ventaja nuestras lanchas cañoneras, siendo de notar que mandaba en
+esta ocasión las fuerzas agresoras Nelson, cuya fama estaba en sus
+comienzos, pero cuyo arrojo, ya probado en el combate del Cabo de San
+Vicente, era fianza y seguro vaticinio de su futura gloria. En 1805
+el mismo Nelson, ya con la dignidad de Lord y con el crédito que le
+daban su gran victoria de Aboukir o el Nilo, y su menos claro triunfo
+en Copenhague, del cual, sin embargo, sacó partido no inferior al
+que si hubiese sido vencedor podía haber alcanzado; aguijado por una
+ambición noble, pero excesiva, por un patriotismo mezclado con odio
+rencoroso a Francia, y por un orgullo nunca enfrenado por la prudencia
+de que carecía, y despechado de no haber acertado con las escuadras
+de sus contrarios, a los cuales había perseguido con actividad
+pasmosa, pero no con feliz fortuna, venía a ponerse sobre Cádiz con el
+proyecto declarado de buscar dentro del puerto a sus enemigos, y allí
+combatirlos a todo trance. Por nuestra parte, nos preparábamos a la
+resistencia con igual ardor, ayudando a la defensa de los navíos las
+baterías de la costa y ciudad de Cádiz, y numerosas cañoneras.
+
+Gobernaba a la sazón a Cádiz y Andalucía[5] el general don Francisco
+Solano, marqués de la Solana por su mujer y que después heredó de
+su padre el título de marqués del Socorro, que llevaba en el día
+de su trágica muerte, en que se hizo notable por su extraordinaria
+fortaleza.
+
+ [5] La capitanía general, impropiamente llamada de los cuatro
+ reinos de Andalucía, pues había otra en Granada, si bien con
+ el título de la costa, no solía estar unida con el gobierno
+ militar y político de Cádiz, el cual, por sí solo, era un
+ puesto de lustre y alta importancia, confiado a un teniente
+ general. La residencia del capitán general de Andalucía fue,
+ por algunos años, en el Puerto de Santa María, desempeñándola
+ un general con el título de príncipe italiano (creo que de
+ Monforte), o nacido en la Italia inferior, u oriundo de
+ ella. Pero siendo los capitanes generales presidentes de las
+ Audiencias, cosa que tan mal les convenía, se determinó que
+ fuesen a establecerse en Sevilla a presidir la de aquella
+ capital. Sin embargo, juntos en una persona aquel alto cargo
+ con el gobierno de Cádiz, y viva a la sazón la guerra con los
+ ingleses, con sumo acierto se dispuso que el general revestido
+ de ambas dignidades residiese en la plaza fuerte, expuesta a
+ los ataques del enemigo.
+
+Era Solana un general por otro estilo que los que entonces contaba
+España, de alta y aventajada estatura, lleno de carnes, de expresiva
+figura, de presencia marcial, sediento de gloria, no corto en
+instrucción y aun con algo de literato; finísimo en modales, donde
+aparecían sus pensamientos de caballero vestidos con la cultura
+moderna; bastante teatral en sus actos, así militares como civiles;
+más de militar francés que de español; activo a menudo con exceso, lo
+cual le movía a obrar en todo más de lo necesario, frecuentemente con
+alguna precipitación y no siempre con tino; hombre, en suma, digno de
+aprecio, y dueño de él y de buen afecto, sobre todo entre las personas
+ilustradas y de alta y mediana esfera. Había militado por breve plazo
+en los ejércitos republicanos franceses, y si no me es infiel mi
+memoria, al lado del célebre general Moreau. Así es que cuando este
+afamado guerrero vino a Cádiz, de paso para los Estados Unidos, a donde
+le enviaba desterrado el recién coronado Napoleón, Solano, a pesar de
+no ser contrario del novel emperador francés, se esmeró en obsequiar al
+ilustre proscrito, traspasando tal vez en sus atenciones los límites de
+la prudencia. Solano había sucedido al no menos nombrado don Tomás de
+Morla[6] sujeto muy de otra clase, y en sus singularidades muy distante
+de estar falto de talento.
+
+ [6] Quizá, en articulillos posteriores se entretendrá el
+ escritor del presente en traer al conocimiento y vista de sus
+ contemporáneos personajes o tipos de la generación pasada.
+ Faltan y hacen falta en nuestra España noticias de esta clase,
+ de lo cual tienen muy errados juicios. Aun hablando de hombres
+ no de alta estatura intelectual o política, se da a conocer
+ lo que eran ciertos tiempos que fueron; por ejemplo, don
+ Tomás de Morla fue hombre singular, muy notado en su época,
+ y que hoy está olvidado, salvo en el cuerpo de Artillería,
+ donde es venerada su memoria, y con razón, mirándolo como
+ ilustrado artillero, aunque por otro aspecto, si es digno de
+ conmemoración en alguna parte honrosa, también lo es de no
+ blanda censura.
+
+Pero aunque Morla era militar instruido, y oficial facultativo de la
+mejor nota, era su sucesor más soldado, siendo además el mérito de
+este último el entusiasmo de que el otro carecía. Diose, pues, Solano
+a multiplicar y ensayar medios de defensa, así de la plaza de Cádiz
+y la vecina costa, como de las escuadras de que las fortalezas de
+tierra eran amparo, en adición al que les daban sus cañones. Volvíase
+todo revistas, simulacros (voz hasta entonces no oída en España, si no
+es tratándose de templos y aras de falsos dioses), y probar cañones
+para cerciorarse del alcance de los fuegos. A todo acudía solícito el
+general, fastuoso en sus alardes, sin descuidar por esto el gobierno
+civil, pues, al revés, era amigo de fiestas y de mejoras materiales.
+
+Entretanto, las escuadras seguían en su fondeadero, si amenazadas, con
+harta probabilidad de rechazar a un agresor temerario. Más de treinta
+navíos de línea, ondeando en unos la bandera tricolor, en otros la
+amarilla y encarnada, poblaban la bahía gaditana, dilatándose su línea
+desde la boca del puerto, en el lugar llamado el Berreadero, hasta las
+inmediaciones del arsenal de la Carraca. Allí apareció por última vez
+una numerosa escuadra de nuestra entonces ya decaída marina, pocos años
+antes tan floreciente, a lo menos a primera vista y por el indudable
+mérito de muchos de nuestros oficiales, si bien cuerpo de más viso que
+robustez por faltarle el elemento de una buena y numerosa marinería, y
+estar fuera de proporción con la marina mercante.
+
+Mandaba, como es sabido, la escuadra combinada el almirante francés
+Villeneuve; valiente en la pelea, tímido e irresoluto en el consejo,
+no sin razón persuadido de la ventaja que a los suyos y a los nuestros
+llevaban los ingleses, y desaprobador de los planes de su Emperador,
+por lo cual tenía como general el grave inconveniente de ser ejecutor
+de lo que desaprobaba.
+
+Menudeaban los consejos de generales a bordo. La escuadra inglesa
+estaba a la vista como desafiando a sus contrarios. Aún no había
+llegado a tomar de nuevo el mando de ella Nelson, quien no mucho antes
+había pasado a Inglaterra por pocos días; pero su llegada era dada
+por varios como hecho ya ocurrido, y por los demás como cercano. Se
+sabía o se suponía que Napoleón ansiaba porque sus marinos probasen sus
+fuerzas con la de los odiados isleños en un combate.
+
+A un consejo de guerra celebrado para decidir si habría o no de salirse
+a la mar en busca del enemigo, fueron convocados dos brigadieres, uno
+de los cuales era mi padre don Dionisio, a la sazón próximo a recibir
+la faja de jefe de escuadra por haber sido novísimamente nombrado
+comandante general de pilotos, así como por sus antiguos, señalados y
+mal premiados servicios; hombre, en fin, a quien me es lícito calificar
+de varón ilustre, pues tal le juzgaban sus contemporáneos. En el
+consejo de guerra quedó resuelto que las escuadras no saliesen, y a tal
+resolución contribuyó como quien más mi padre, cuya opinión era, y en
+aquel caso fue, que empeñándose un combate general era probabilísimo
+fuese de los enemigos la victoria, siendo grande la probabilidad
+contraria si se arrojaba Nelson a embestir con los nuestros en el
+puerto.
+
+Estando así las cosas, en el 18 de octubre hube yo de salir para
+Chiclana con mi familia, siendo el objeto de nuestro viaje mirar por la
+salud de mi madre, a quien aconsejaban los médicos pasar una temporada
+en el campo por estar convaleciente de una grave enfermedad, sobre
+sus achaques y padecimientos grandes y continuos. Hicimos el viaje
+por agua, llevándonos mi padre en su bote, y llegados, se despidió
+asegurando que volvería dentro de tres o cuatro días, pues era seguro
+que no saldría la escuadra. Despedida fue, que apenas lo era, por
+ser separación por breve plazo y a corta distancia, pero que vino a
+serlo de aquellas que solo en mejor vida terminan, si es que las almas
+igualmente felices pueden renovar los lazos que las unieron en el mundo.
+
+Ajeno yo de toda zozobra, iba paseándome por el lindo campo de Chiclana
+hacia el mediodía del 20 de octubre, cuando un hombre del pueblo,
+encontrándome y saludándome con la cortesía entonces usada fuera de
+poblado, y queriendo entrar conmigo en conversación, cosa no rara en
+la franqueza española, me preguntó si no iba al altillo de Santa Ana
+a ver salir la escuadra. Sorprendiome la noticia, y puse en duda su
+certeza, pero se ratificó en su dicho quien me la había dado, afirmando
+que decía lo que había visto. Corrí entonces desalado a la altura, y
+vi el espectáculo bello para considerado en otras circunstancias, pero
+en aquellas dolorosísimo para mí y aun para personas menos interesadas
+en la suerte de aquellos marinos: el mar poblado de numerosos buques
+de gran porte, navegando a toda vela, ciñendo el viento, largas las
+banderas y en ademán de ir a provocar al enemigo.
+
+Volví apresurado a mi casa, di la fatal noticia, y no estando mi
+madre para moverse, determinó que con una hermana suya, soltera, y
+que siempre vivió a su lado, y después al mío hasta morir en edad muy
+avanzada, pasase yo a Cádiz a averiguar noticias y a cuidar de nuestra
+casa, dejada, por la súbita e inesperada partida de mi padre, en
+completo abandono.
+
+Emprendí, pues, mi viaje, que fue por tierra, en un calesín a uso de
+aquel tiempo. Al atravesar el arrecife que va de la isla de León (hoy
+San Fernando) a Cádiz, era uso de los carruajes, cuando estaba baja la
+marea, dejar el piso duro de la carretera por el blando de la playa,
+por el cual iban pegados al límite del agua, atravesando con frecuencia
+las olas por debajo de las ruedas. Desde allí se descubre largo espacio
+de mar, y cabalmente el lugar donde entonces mismo estaba dándose la
+acción de recordación tan funesta, aunque a la par gloriosa.
+
+Divisábamos a lo lejos, bien que algo envueltos en nieblas, buques de
+la armada. La tarde estaba serena, pero no despejado el horizonte; la
+mar sin gran movimiento, y el sol, ya declinando, pero todavía distante
+del ocaso, ni brillaba con toda su luz, ni estaba oculto por nubes.
+Nos pareció que había humo cerca de los buques; pero a tanta distancia
+era imposible distinguir qué era humo y qué era niebla.
+
+Llegamos por fin a Cádiz; era por la tarde. Pasé a casa de un amigo, y
+no bien había entrado, cuando viniendo otro que lo era de ambos, sin
+reparar en mi presencia, gritó: «Subamos a la torre, porque la de vigía
+ha hecho señal de _combate a la vista_». Inútil era el disimulo, porque
+yo había oído el terrible anuncio; y así, corrimos todos a la torre,
+siendo la de la casa en que estábamos una de las más altas y espaciosas
+entre las muchas que tienen las casas particulares de aquella ciudad, a
+la cual sirven de especial adorno vista desde lejos.
+
+Las numerosas torres de Cádiz, y hasta las azoteas, desde las cuales
+algo del mar puede descubrirse, estaban atestadas de gente, de esta
+gran parte armada de anteojos de larga vista, instrumento muy común
+en los gaditanos, para quienes es registrar el mar y las naves que
+le surcan agradable y constante recreo. Seguía sereno el tiempo, si
+bien con algunas, pero no claras, señales de cercana borrasca. De
+la escuadra se veía poco, porque la envolvía, hasta ocultarla, una
+espesa nube de humo. Pero en las claras hubo de aparecer algún navío
+desarbolado, dando claro indicio de haber sido recio el combate, pues
+el viento, hasta entonces manso, y la mar, poco o nada picada, no
+podían haber causado tales averías. De súbito una vivísima llamarada
+iluminó el mar próximo al horizonte; viose entre la luz como la figura
+de un navío, y desapareciendo al momento la espantosa claridad, un
+tremendo estampido vino muy en breve a anunciar que un navío se había
+volado. Aun en los indiferentes, si alguno lo era del todo, hizo grande
+efecto tal espectáculo, mayor que en los demás en mí, como era natural;
+y con ello, y con ir oscureciendo, bajamos inquietos o afligidos de la
+torre.
+
+Cerró la noche, que lo fue de horrorosa incertidumbre, y no solo para
+los inmediatamente interesados en la suerte de los que iban en la
+escuadra, sino aun para lo general de las gentes, a quienes movía toda
+clase de buenos y nobles afectos, entrando en estos el del patriotismo.
+
+Amaneció el día 22 con horroroso aspecto, cubierto el cielo de nubes
+negras y apiñadas, en cuanto permitía ver lo cerrado del horizonte,
+cayendo con violencia copiosa lluvia, bramando desatado el viento
+del SO, allí denominado vendaval, levantándose olas como montes que,
+según suele suceder en Cádiz en las grandes borrascas, rompían en
+la muralla con espantoso ruido, rociaban con su espuma los lugares
+vecinos, y hasta amenazaban con no leve peligro a la tierra y edificios
+contiguos a la orilla. Consonaba el horror y tristeza que causaba tal
+espectáculo con el efecto que producía en los ánimos la consideración
+de desventuras recién ocurridas. Porque, al asomar las gentes a ver
+la furia de la tempestad, descubría la vista cinco navíos de línea
+españoles, fondeados en lugar muy inseguro por no haberles permitido
+el temporal tomar bien el puerto, desmantelados en gran parte; en
+suma, mostrando señales de la dura pelea que en el día inmediatamente
+anterior habían sustentado. También aparecía uno u otro navío francés.
+A más distancia, cuando rompía a trechos y por cortos instantes la
+espesura de las nubes el furioso viento, se divisaban aquí y allí
+más navíos, de ellos algunos desarbolados, sin vérseles la bandera,
+luchando con las olas, y no pudiendo saberse ni quiénes eran, ni
+cuál sería su suerte. No obstante ser peligrosa y aun difícil la
+comunicación por medio de embarcaciones pequeñas en tan recia marejada,
+pudo al fin irse a los navíos anclados. Entonces empezaron a divulgarse
+los pasados sucesos. El combate había sido terrible. Al principio no
+se suponía haber sido de éxito enteramente contrario a las naciones
+aliadas. Dábase por obra del temporal, sobrevenido de pronto, la
+vuelta al puerto de los navíos presentes en su boca. En ellos (en el
+_Príncipe de Asturias_) venía el general Gravina herido gravemente;
+pero, según afirmaban, no de peligro sumo, a lo menos no de peligro
+inmediato. En el navío _Neptuno_ (otro de los allí presentes) yacía sin
+conocimiento su comandante el brigadier don Cayetano Valdés, heroico
+no menos que lo había sido en el combate de 14 de febrero, ocho años
+antes, y ahora, sobre herido, atolondrado por haberle caído una pieza
+gruesa del aparejo sobre la cabeza. De otro navío, también de los
+venidos del combate, se supo haber muerto su comandante Alcedo. En
+cuanto a lo demás de la escuadra, no a la vista, se ignoraba la suerte
+de cada navío, y la de las personas que llevaban. Hay que añadir que
+esta incertidumbre duró días, pues hasta el 31 de octubre no supe yo la
+muerte de mi glorioso, aunque desdichado padre.
+
+Numerosísimo gentío poblaba el muelle. Ni la inclemencia del tiempo
+impedía que personas aun de las clases superiores y acomodadas, y
+de ambos sexos, acudiesen a ofrecerse a los heridos, solicitando a
+competencia llevárselos a sus casas para su cura y regalo. Fue aquella
+la primera ocasión en España durante dilatados años en que se notó
+lo llamado espíritu público, o digamos tomar parte y aun empeño los
+individuos privados en un suceso público, e interés por personas con
+quienes no tenían relaciones de clase alguna. Ni se descuidaba el
+gobierno. Activo como siempre Solano, había acumulado en el muelle
+todos cuantos medios de transportar heridos o enfermos tenía Cádiz, en
+este punto no muy rico: sillas de manos, que eran entonces allí más
+que los coches, calesines incómodos, parihuelas. Manifestábanse los
+gaditanos, si no arrepentidos de anteriores injusticias, deseosos de
+repararlas, porque el mal éxito del combate del cabo de San Vicente (el
+del 14 de febrero de 1797), los había movido a juicios de desatinada
+severidad contra nuestros marinos, víctimas en aquel caso de la
+impericia y rivalidad necia de dos generales, cuando en la ocasión de
+que voy ahora aquí hablando, venidos a mejores pensamientos, honraban
+el valor y sacrificios de aquellos mismos a quienes había sido adversa
+la fortuna.
+
+Veíanse espectáculos horribles, sabíanse rasgos de valor y sufrimiento
+en el padecer, y también heroicas impaciencias en los que, víctimas
+del recién terminado combate, venían, o a perder al cabo la vida de
+resultas de sus heridas, o a recobrar la salud después de una cura
+penosa. Llegó entre otros el guardia marino don N. Briones, de quien
+se contaba que, habiéndole llevado el pie una bala, pero dejándosele
+unido a lo restante de la pierna por un tendoncillo o nervio, como le
+hubiese dicho a un marinero que le llevase a curarse, y no se viese
+obedecido pronto, con la mano acabó de desprenderse del pie dando un
+tirón, y arrojó el miembro perdido a la cara al marinero mal obediente,
+quedando vivo después de tal acto, pero no por largo tiempo, pues murió
+recién llegado a Cádiz. Mejor suerte cupo al capitán de fragata Somoza,
+segundo comandante del navío _Montañés_, y cuya herida era de lo más
+singular posible; pues una bala, pasándole de refilón por el vientre,
+le había llevado toda la parte carnosa con la piel exterior, y dejádole
+sana una película de las que cubren los intestinos, casi transparente,
+lo cual no estorbó que conservase la vida hasta convalecer del todo,
+siendo curado en el hospital, a donde quiso ir, desechando numerosas
+ofertas de señoras y caballeros que pretendían llevársele a sus casas.
+Gravina padeció largo tiempo, y aun acaso si se hubiese amputado el
+brazo herido, no habría muerto; pero por culpa o suya o ajena, no fue
+llevada a efecto la operación de muchos aconsejada. Salvó a Valdés
+el arrojo de un oficial subalterno o guardia marina, pues habiendo
+quedado abandonado sin conocimiento en el navío de su mando, próximo
+a perderse en la costa, como de hecho se perdió, y no habiendo quien
+se atreviese a ir a bordo del buque puesto en peligro, alrededor del
+cual hervía la mar embravecida, logró el animoso joven persuadir a unos
+pocos valientes marineros a que le siguiesen, y, favorecido por la
+suerte, llegó al navío y sacó de él al digno comandante, quien llegado
+con felicidad a Cádiz, y trasladado a casa de unas señoras sus amigas,
+cuando volvió en sí, se encontró libre de peligro, y vivió después
+largos años para contraer nuevos méritos y pasar nuevos trabajos,
+siendo notable ejemplo de los vaivenes de la fortuna. Dolores hubo y
+desdichas menos conocidos, aunque no de menos lástima, pero quedaron
+ocultos entre las tinieblas en que suelen hechos notables ser desde
+luego envueltos y seguir siempre ignorados.
+
+En cuanto a mí, pues forzoso me es hablar de mí en estos recuerdos, el
+día 22, recién aparecidos delante de Cádiz los navíos que bien merecen
+ser dichos despojos del combate, traté de restituirme a Chiclana a dar
+a mi madre algún consuelo en sus congojas y dudas, que todavía no eran,
+como dejo dicho, dolor por una pérdida temida solo, pero no conocida.
+Difícil nos era el viaje, porque por agua no consentía el tiempo
+hacerle, y por tierra faltaban medios de ponerse en camino, estando
+embargado todo carruaje. Vencí este inconveniente yendo yo a ver a
+Solano, el cual me distinguía notablemente, y que además hubo de tomar
+en consideración las circunstancias en que me hallaba. Concedióseme
+un calesín, y pasé a Chiclana por tierra; pero siendo a la sazón el
+camino que lleva a aquel lindo pueblecito, desde el de la isla de León,
+largo y malísimo, hicimos harto incómoda jornada, calándonos el agua,
+azotándonos el viento en el desabrigado vehículo, traqueteándonos
+horriblemente el movimiento, amenazados mil veces de volcar, y
+agregándose estas incomodidades a la agitación mental, bien que para
+distraer en parte el ánimo de la pena o del cuidado.
+
+No teniendo noticias en Chiclana, resolvimos venir a Cádiz a buscarlas.
+Seguía, como no suele suceder, aun sin intermisión, o con algunas
+breves en duración y no grandes en fuerzas, la borrasca. Hicimos el
+viaje en un coche bastante cómodo; pero salidos de la isla de León, y
+pasada Torregorda, al acercarnos a Cádiz, presenciamos un espectáculo
+espantoso. Estando la marea baja, echamos por la playa. Pero aquel
+camino siempre cómodo dejaba de serlo, porque le cubrían a cada paso
+despojos de naves, pedazos de jarcias, de arboladura, aun de cascos
+de buques, y con particularidad de botes, no faltando entre ellos de
+trecho en trecho algún cadáver, todo lo cual arrojaban a la tierra las
+olas encrespadas, que sin amansar su furia seguían apareciendo en el
+mar a modo de montes y estrellándose con ímpetu y tremendo ruido en la
+arena. Cerraba los ojos mi afligida madre como temerosa de encontrar
+entre los muertos el cuerpo de la persona querida, cuya pérdida, si
+no era para nosotros cierta, estaba muy dentro de los límites de lo
+probable.
+
+Una vez en Cádiz, la incertidumbre seguía. Pero no es de la de mi
+familia y persona de la que me toca ahora aquí hablar, o a lo menos no
+de la que debo tratar, sino como de una parte accesoria de la situación
+de las cosas. En efecto, no mejorando el tiempo, casi todos los buques
+escapados del combate fueron a dar en la costa. Uno francés se fue a
+pique a la boca del puerto, pereciendo todos cuantos le tripulaban. A
+otro, que estaba anclado fuera, tuvo la osadía de acercarse un navío
+inglés hasta dispararle una andanada, a que él respondió con otra, pero
+con poco efecto por ambas partes, retirándose el agresor por respeto a
+la artillería de la plaza que comenzó a disparar, protegiendo a nuestro
+aliado en su apuro. De los diecisiete navíos que habían arriado bandera
+al terminar el combate, la mayor parte, corriendo varias fortunas en
+pocos días, o pocas horas, ya volvían a ser de su nación, sublevada
+la tripulación contra los pocos ingleses que marinaban el buque, ya
+recaían en poder de los que le habían ganado y ocupado, ya iban a
+perderse en la costa. Fue de los más afortunados el navío _Santa Ana_,
+de tres puentes, que ya rendido, combatiéndole el mar y viento, hubo
+de entrarse en Cádiz, cayendo prisioneros los ingleses ya dueños de
+él y rescatándose el teniente general don Ignacio de Álava, que en
+él estaba y venía herido. Así poco a poco iban llegando noticias de
+casos particulares. Hubo también algún parlamento, siendo recibidos
+en Cádiz los oficiales parlamentarios con cortesía, y hospedándose en
+casa de Mr. James Duff (llamado en Cádiz don Diego Duff), cónsul que
+había sido de su nación en la misma plaza, muy querido y respetado
+allí, y que seguía haciendo parte del oficio de cónsul, y llevaba el
+nombre de serlo en boca de lo común de las gentes, no obstante el
+estado de guerra. De un parlamento fue objeto el reclamar los ingleses
+como su prisionero a Álava, porque lo había sido por dos o tres días;
+pero su pretensión fue desatendida, como debía serlo, pues el favor
+de la suerte le había traído la libertad. A la casa de Duff era común
+acudir a averiguar el paradero de una u otra persona de las de la
+escuadra, cuyo fin o existencia aún eran ignorados; pero poco o nada se
+averiguaba, no cuidándose los ingleses de otras vidas que las de los
+suyos, y en quienes el dolor por la pérdida de la de Nelson no dejaba
+lugar a otros dolores.
+
+El 31, según más arriba dejo dicho, cesaron mis dudas y las de mi
+familia, poniéndoles término el dolor más vivo y acerbo, dolor no
+para contado a indiferentes, y del que basta hacer esta leve mención,
+quizás, aun así, inoportuna.
+
+Como todo pasa en el mundo, pasó la imagen de los sucesos que aquí
+acabo de recordar, yendo borrándose poco a poco de la memoria. Por lo
+pronto, dio motivo a los poetas para sentidos cantos, de ellos algunos
+de gran valor, pues que aún bastante conservan. _La sombra de Nelson_,
+obra de Moratín, hasta ha desaparecido de las más de las colecciones de
+sus obras, no tanto por el vicio de oscuridad que la afea, pero el cual
+está rescatado por grandísimas perfecciones, cuanto por las adulaciones
+en él prodigadas, no solo a Napoleón, sino al Príncipe de la Paz, a
+quienes prometen triunfos navales que no vinieron ni era de esperar que
+viniesen. La oda de Quintana vive con gloria; y si no con tanta, no ha
+muerto una de Arriaza.
+
+También el púlpito, en oraciones fúnebres, ensalzó las glorias de aquel
+día. Se distinguió entre los sermones con esta ocasión predicados, uno
+que corrió impreso y aplaudido, pronunciado en el Ferrol por el señor
+Varela, célebre después, siendo comisario de Cruzada, como aficionado y
+protector de las letras y de las artes.
+
+La guerra a Napoleón en defensa y sustento de nuestra independencia y
+gloria, como llena de grandísimos acontecimientos, oscureció la de un
+periodo más antiguo. Además, a la moribunda marina fue no menos funesta
+la paz y alianza con Inglaterra, que lo había sido la imprudente y poco
+feliz guerra sustentada contra aquel gobierno. Porque, siendo forzoso
+atender a lo presente y no más, convertida la atención a los ejércitos,
+y pareciendo como inútil la marina de guerra, perecieron carcomidos los
+navíos, y no se pensó en sustituirlos con otros.
+
+Hoy ha cesado esta situación, y va resucitando, o aun puede decirse ha
+resucitado, nuestra marina de guerra.[7] Aún las reliquias vivas de
+Trafalgar no han sido olvidadas, y al cabo de 56 años sus servicios han
+tenido una remuneración, si no grande, sin duda decente, y lo que vale
+más, honrosa. Y si los sucesivos gobiernos atienden a este ramo del
+servicio público, la opinión general en este punto los ayuda y estimula.
+
+ [7] Aquí merece particular mención y muy honorífica el librito
+ que, con el título de _Trafalgar_, escribió en 1850 don Manuel
+ Marliani. Verdad es que su objeto fue vindicar nuestra marina
+ de los agravios, a veces calumniosos, de M. Thiers; pero
+ cumpliendo el autor su propósito del modo más satisfactorio
+ posible, hizo un servicio señalado a su patria, así como a la
+ Armada española. Al marqués de Molins, cuyo celo del honor
+ del cuerpo a cuyo frente estaba era y es vivísimo, se debe
+ haber patrocinado la obra del señor Marliani, suministrándole
+ datos, y por todos los demás medios posibles, y haciéndose así
+ acreedor a no corta parte del elogio que es debido y se tributa
+ aquí con singular placer al autor y a la obra, y al ministro
+ que les dio su patrocinio.
+
+
+
+
+III.
+
+MADRID EN LOS DÍAS DEL REINADO DE CARLOS IV.
+
+
+Notan algunos, y entre ellos quien esto escribe, que más de una vez lo
+ha repetido, cuán poco sabe la generación presente de lo que eran sus
+padres e inmediatos abuelos, mientras la diligencia de los eruditos
+ha llegado a enterarse bien y a poner con algún acierto a la vista
+del público lo que fueron sus antepasados absoluta o relativamente
+remotos. Últimamente algo se ha dicho de la época de Carlos III, pero
+de la de Carlos IV se habla poco o nada. Bien está, pues, en las
+tristes y escasas reliquias que aún quedamos de los últimos días de
+reinado tan deplorable, que alguna memoria dejemos y transmitamos a
+las generaciones futuras de la imagen política, literaria y social
+de un periodo casi envuelto en niebla, por lo mismo que no tuvo ni
+pudo despedir luz que le diese brillo, y con él a nuestra entonces
+malaventurada patria.
+
+No se suponga en los borrones que siguen, y que están unidos con
+otros iguales o parecidos destinados a pintar usos y costumbres, y
+sucesos de leve monta de época de superior interés, la loca pretensión
+de suplir una falta o de llenar un hueco que han menester esfuerzos
+mayores y más detenimiento para ser suplidos o cubiertos de un modo
+satisfactorio. Cuento (pues justo es usar de la primera persona en
+trabajo de tan corto valor) lo que vi, y lo que otros han callado:
+lo cuento como viejo; pero, si no me engaña (como es posible que me
+engañe) una pasión natural, sin necio apego a lo pasado, si bien no
+con la amarga censura, no siempre justa, de unas escenas lastimosas.
+Escribo tirando a ser imparcial, y sin esperanza de conseguirlo del
+todo; pues, si aun las mejores cabezas y las más nobles almas no están
+exentas de las miserias de la flaqueza humana, cual podría estarlo
+quien no presume de hombre sabio o de varón justo.
+
+Me ciño a traer a la vista de mis lectores solo escenas de la capital
+de la monarquía, y de uno u otro año, porque no pretendo hacer un
+cuadro acabado de la España de mi niñez y de los primeros años de mis
+mocedades. De meros rasgos puede sacarse algo y bastante para hacer
+pinturas, haciendo el ingenio y buen discurso lo que han hecho grandes
+anatomistas al construir con huesos de animales muertos esqueletos, y
+aun cuerpos, con fundada pretensión de ser reproducciones fieles de las
+que fueron criaturas vivas.
+
+En los primeros años del presente siglo, era Madrid un pueblo feísimo,
+con pocos monumentos de arquitectura, con horrible caserío, y, aunque
+ya un tanto limpio desde que, con harto trabajo y suma repugnancia de
+una parte crecida del vecindario, le hizo despojar de la inmundicia
+que afeaba sus calles Carlos III, todavía distantísimo de verdadero
+aseo, como el de que entonces con razón blasonaba Cádiz. Los hierros
+del balconaje estaban tales cuales habían salido de la herrería; las
+vidrieras compuestas de vidrios pequeños, azulados, por los cuales
+penetraba trabajosamente la luz, y no pasaba menos dificultosamente la
+vista de dentro afuera; las fachadas de los edificios sucias, con las
+puertas y ventanas mal pintadas, y renovada en ellas la pintura tan de
+tarde en tarde que tal vez habría presentado mejor aspecto la madera
+dejada en su color primitivo. Era pésimo el empedrado. Verdad es que
+había aceras, de lo cual entonces carecía París y siguió careciendo por
+largos años; pero las aceras madrileñas, de las que hoy duran algunas,
+servían con imperfección al fin a que están destinadas. En los zaguanes
+o portales de casi todas las casas estaba el basurero, y al traer a él
+los sucios materiales que le llenaban, buena parte de ellos se quedaba
+esparcida por las escaleras. Eran estas, en general, oscuras y hechas
+de mala manera, atendiéndose poco o nada a mantenerlas en buen estado.
+
+Bien es cierto que, adelantando el presente siglo, otras capitales
+de Europa han venido a ser muy otras de lo que eran. Londres ha
+visto desaparecer a millares sus horribles casas y angostas calles
+y callejuelas, sustituyéndolas con casas, si no hermosas, limpias y
+con pretensiones de adorno, y con calles bellísimas por su anchura y
+traza, sin contar con que en aquella capital se han construido palacios
+y edificios públicos de que antes carecía. París, que, no obstante
+contar un buen número de bellos edificios, era, en su mayor parte,
+una población de mal aspecto, empezó, imperando Napoleón, y siguió,
+reinando las dos ramas de los Borbones, una carrera de notabilísimas
+mejoras e innovaciones, hasta que en el reinado de Napoleón III, con
+verdadero exceso, atendiendo a doctrinas económicas, ha venido a
+convertirse en nueva ciudad de señalada hermosura. Dista infinito de
+haberse hecho tanto en Madrid, y, sin embargo, es mayor la diferencia
+que hay en nuestra capital, tal cual es y tal cual era, que entre otras
+ciudades mucho más enriquecidas con monumentos soberbios, pero no tan
+cambiadas.
+
+Si de lo exterior pasamos a lo interior de las casas, la mudanza o
+mejora es más notable. Quien ve las habitaciones modernas, no puede
+enterarse de lo que eran las antiguas. No porque, según piensan
+algunos, llevando las cosas a extremos y equivocando épocas, hubiese en
+1806, por ejemplo, en las salas decentes de Madrid sillas de Vitoria.
+En la fecha a que me refiero, en la cual vine yo a esta capital, de
+donde había salido muchos años antes en mi niñez todavía, he aquí lo
+que era la casa de un consejero de Hacienda, cuya mujer pasaba por
+elegante. Había por delante de las paredes, en la sala principal, una
+banqueta de pino pintado imitando caobo, con florones de metal dorado
+en las esquinas, muy alta de pies, con asiento durísimo, y cubierta
+de seda en lo poco que no era de madera. Entre las ventanas había una
+mesa de las hoy llamadas _consolas_, y en la pared, delante de esta,
+un espejo, entonces dicho _tremor_ del francés _trumeau_,[8] cuya
+pequeñísima luna se componía de dos pedazos, siendo el marco grandísimo
+a proporción, aunque no grande en absoluto, y de pino pintado, con dos
+columnitas delgadas, cuyos chapiteles eran de metal dorado, mientras
+sobre la luna o lunas, en el espacioso friso o cornisa, había un ramo
+de flores mal pintadas.
+
+ [8] Ya los franceses usan poco o nada de la voz _trumeau_, y
+ llaman a los espejos de sala _glaces_.
+
+Al adorno de la pieza principal correspondía el de las demás. Pero se
+distinguía por lo pobre el comedor, incluyendo el servicio de mesa. Las
+botellas blancas, de uso general en Cádiz, no se veían en Madrid sino
+en alguna muy rara mesa, sirviendo el vino en su fea botella de vidrio
+negro u oscuro, y el agua en un jarro que tenía el criado para llenar
+los vasos. Los platos y fuentes solían ser de loza de la fábrica de
+la Moncloa; loza blanca, no de mala apariencia. La de Valencia servía
+para casas más humildes. Al mismo tiempo había más vajillas de plata
+que hay hoy; y las empleaba en el servicio diario la gente de más alta
+esfera y superior riqueza; pero esta última era escasa a la sazón, si
+se exceptúa a los grandes señores, porque la capital carecía de los
+hoy llamados capitalistas; y algunos comerciantes ricos, vivían, si no
+pobremente, sin lujo alguno.
+
+Las alfombras eran para pocos, siendo a la sazón su valor muy subido.
+En cambio, en punto a alumbrado se hacía buen gasto de cera. Los
+llamados quinqués, por el nombre de su inventor, eran entonces
+todos de los que se ponen en la pared. Las lámparas para aceite no
+eran conocidas: los antiguos velones estaban ya desterrados de las
+habitaciones de mediana decencia.
+
+Una cosa muy de notar para los que hoy vivimos, es lo distante que
+estaba el lujo que entonces había de la medianía, siendo en ciertos
+ramos de cultura, o digamos en lo perteneciente a las comodidades y
+cortos regalos de la vida, a manera de un precipicio o tajo lo que hoy
+merece llamarse declive suave con varios puntos intermedios. Y aun
+en las casas de los principales señores y superiores empleados, como
+eran los ministros, a la sazón dotados con pingües sueldos, el lujo
+mismo carecía de ciertos ribetes o perfiles, hoy parte principal de
+quienes viven con tal cual desahogo. Había, además, riquísimos señores,
+aun de la grandeza, cuyos gastos eran enormes, llegando a punto de
+ser derroche de cuantiosísimas rentas, y que, sin embargo, en punto
+al servicio de mesa, vivían como hoy viven personas de muy reducidos
+haberes.
+
+En el lujo de fuera de casa hay ahora, sin duda, notable aumento, pero
+no tanto cuanto algunos se figuran. Es idea corriente que ha crecido
+de un modo pasmoso el número de carruajes, y esto es muy cierto; pero
+no en el punto que no pocos dicen y creen. Nace esta equivocación de
+que comparan muchos el Madrid actual con el Madrid de 1815, o 1824,
+o 1836, recién terminadas las guerras de la Independencia o la
+revolución de 1820 a 1823, o pendiente la guerra civil; épocas todas
+de grandes calamidades, juntas con glorias mayores o menores, tanto
+cuanto con lástimas no gloriosas. En Madrid, aun en 1795 y 1796, solía
+llegar la doble fila de coches en el Prado, por una parte, a las
+inmediaciones del convento de Atocha, y por el otro extremo, a las
+del de Recoletos. Esto nacía de ser entonces indecoroso en ciertos
+empleados no tener coche. No podía un consejero ir a pie al Consejo
+sin rebajarse. Tenían coche los más entre los oficiales de secretaría,
+personajes de más cuenta que lo son los actuales, si no por su cuna
+o su talento o instrucción, por su poder o por la esfera en que los
+ponían las preocupaciones de la sociedad existente. Tenían, pues, coche
+gentes que vivían con estrechez en lo demás. Los coches eran pobres y
+feos, con rarísima excepción, tirados por mulas. Algunos llevaban el
+cochero montado; pero había muchos que cocheaban desde el pescante.[9]
+
+ [9] En 1795 y 96 teníamos un coche a medias entre mis padres y
+ mi tío, a la sazón oficial de la secretaría de Hacienda, con
+ una hermana de este y de mi padre. Mi tío, hombre instruidísimo
+ y de talento, y no mal escritor (don Vicente Alcalá Galiano),
+ era persona de poquísimo mundo, y solo conocía a Madrid y sus
+ cercanías, donde había venido siendo niño y seguido viviendo.
+ Como empezaban ya entonces a usarse los pescantes y los coches
+ colgados de muelles, mi madre y tía querían estar al uso
+ nuevo. «Niñas, niñas (decía mi tío, mozo aún, pero viejo en
+ sus modos), esas cosas son para esas capitales extranjeras
+ (que él conocía por los libros solo); pero no sirven en Madrid
+ con su mal empedrado y sus cuestas». Resta decir que en punto
+ al pescante ganaron las señoras, y que desde uno altísimo,
+ como eran los de entonces, fueron gobernadas las mulas sin que
+ sucediese mal alguno. En lo de los muelles nada consiguieron,
+ conservándose las sopandas. De caballos no se habló, pues casi
+ nadie los gastaba entonces. De los españoles se decía que no
+ servían para el tiro, y los extranjeros no venían a España.
+ Además, pasaban por no poder resistir el clima.
+
+ En 1807 ya había algunos coches tirados por caballos, pero
+ pocos. Entonces brillaba sobre todos el de la marquesa de
+ Tavares, recién venida de París; carruaje de los llamados
+ bombés, y cuya figura era una esferoide o como un inmenso huevo
+ de avestruz.
+
+Los coches colgados de muelles se habían multiplicado en 1806: no así
+en 1796, en que casi todos estaban sobre sopandas. Algunos grandes
+tenían lindísimos trenes que lucían, sobre todo en las procesiones de
+administración del Viático a los enfermos por Pascua, y de Minerva
+después del Corpus, en que solían verse varios carruajes de una sola
+casa. En punto a coches de alquiler, denominados _simones_, los que
+había eran pocos y pésimos. Los de número o de plaza, es sabido que no
+han empezado hasta 1847.
+
+El paseo solía estar concurrido, como hoy lo está, y nada menos si se
+toma en cuenta que la población era harto menos numerosa que la de
+nuestros días.
+
+Dos eran los teatros abiertos, estando cerrado a fines de 1806 el de
+los Caños del Peral, que, destinado a óperas italianas, mientras se
+reedificaba el teatro del Príncipe, que se había quemado, servía a la
+compañía cómica de que era ornamento el justamente célebre _Máiquez_.
+Pero, mediando 1806, fue abierto el nuevo teatro del Príncipe, pasando
+a él los actores que representaban en el de los Caños. El recién
+abierto teatro, si menos indecente que el antiguo, era poco digno
+de un pueblo culto, siendo pequeño, como es hoy todavía, incómodo
+y sucio. Faltaba en él, es verdad, casi del todo el patio, donde
+estaban los espectadores de pie. El teatro de la Cruz conservaba su
+fealdad vetusta, de que apenas pudo recobrarse hasta su final caída
+en días novísimos, después de haberse afanado en balde para mejorarle
+y sustentarle. Brillaba en él hasta 1807, en que hubo de retirarse,
+la afamadísima _Rita Luna_, y a la par con ella el célebre gracioso
+Querol, de quienes hablaré después al tratar de lo que eran el arte
+dramático y los actores. Ciñéndome por ahora a la parte material
+del edificio, repetiré que era horrible, y que el espacioso patio,
+cuando estaba lleno, causaba a la vista y al oído un efecto por demás
+desagradable, viéndose en él lo llamado con propiedad oleadas, porque
+imitaba la gente empujándose el movimiento del mar, y aun podía mirarse
+como remedo de sus bramidos la gritería que era consecuencia del
+atropellarse y estrujarse de los concurrentes, en un lugar así como de
+diversión, de tormento. Los pocos asientos que había entre el patio
+y las tablas, así como los más numerosos del teatro del Príncipe,
+asientos entonces conocidos con el nombre de _lunetas_, novísimamente
+trocado por el americano de _butacas_, eran estrechos, duros, con forro
+de mala badana, casi siempre con desgarrones, y nunca limpia. Alumbraba
+los teatros una araña, que ya en 1806 era de _quinqués_, y en los días
+de iluminación además velas puestas en candeleros, que, formando lo
+llamado brazos, salían de los palcos.
+
+La concurrencia a los teatros era regular. Publicaba entonces el
+_Diario_, juntamente con el anuncio de la función del día, la suma de
+lo recibido en la próxima pasada. Las entradas de lleno eran de 6000
+reales[10] poco más, pero rara vez llegaban a tanto. Bien es cierto que
+los precios eran bajos. No se cobraba entrada más que para el patio,
+y a los palcos de amigos iban de balde los convidados o los que se
+convidaban a sí propios.
+
+ [10] Temo que me sea infiel la memoria, y que las entradas de
+ lleno fuesen de 8000 reales.
+
+Poco más tengo que añadir en cuanto a la parte material de la capital
+de nuestra pobre España en aquellos días de decadencia y abatimiento.
+Bien vendría, con todo, hablar algo aún de los vestidos entonces de
+uso, hoy tan ignorados, que su ignorancia ha desfigurado con el vicio
+de anacrónica una muy buena pintura, destinada a recordar un hecho
+memorable de nuestra historia.[11]
+
+ [11] La reunión de las Cortes de Cádiz en 1810, cuadro que
+ existe en el Congreso de los Diputados.
+
+Los hombres solían vestir entonces frac, y también levitas. Ni unos ni
+otros eran muy desemejantes de los del día presente, si bien tampoco
+se les parecían del todo. El cuello cuadrado que llevan en el citado
+cuadro los diputados de las Cortes en 1810, había ya desaparecido en
+1806 y mucho antes. Llevábanse pantalones ajustados con media bota
+encima, y estas con una borla delante, calzado a que dio nombre el
+general ruso Souvarow. También los elegantes usaban calzón corto con
+cinta en vez de hebillas en la parte superior de la pierna, donde se
+unía con las botas de campana, que con él eran indispensables. Rarísima
+vez se veía en Madrid un sombrero redondo o de copa alta, y al ver
+un hombre que le llevaba, se suponía que era procedente de un puerto
+de mar, y particularmente de Cádiz. En los sombreros de picos (que
+así eran llamados) llevaban escarapela negra los que no tenían fuero
+militar: los militares la roja, aun vistiendo traje de paisano. El uso
+de los uniformes para visita, o aun para paseo, era también muy común.
+Las señoras solo gastaban sombrero para ir al teatro, y esto solo las
+de elevada clase. Alternaban las mantillas blancas con las negras. Las
+basquiñas negras, si aún vivían, tenían que compartir su existencia con
+las de color, y en invierno con lo llamado _dulletas_.
+
+El traje del pueblo era diferente del de las personas de alta y
+mediana clase. Con el sombrero de picos cubrían su cabeza los hombres,
+prenda que disonaba de la chaqueta; pero desde el famoso motín de los
+días de Carlos III estaba prohibido el uso del sombrero gacho, cuya
+supresión fue origen de aquel exceso, y vino a ser obligatorio el de
+picos. Así, los señores que por capricho imitaban en su traje y modos
+a la plebe, entre los cuales se distinguían el marqués de Perales y
+el de Torrecuéllar, llevaban con vestidos casi de majos un sombrero
+propio para el traje más de ceremonia. En cuanto a las mujeres, las
+llamadas manolas vestían más o menos según están pintadas en los lindos
+versos, tan populares un día, y dignos de su fama, con que en época muy
+posterior las ha inmortalizado Bretón de los Herreros.
+
+Excusado parece, pero con todo no será fuera de propósito decir que
+las capas, las cuales en España nunca mueren, pues, si por más o
+menos largo plazo un tanto se eclipsan, vuelven a aparecer, estaban
+en uso corriente en los días de que voy aquí ahora hablando. Pero las
+de grana, que privaban en mi niñez, habían desaparecido enteramente,
+destronadas y hasta extirpadas por las blancas. Compartían, sin
+embargo, el favor con ellas unos sobretodos llamados robs o carricks
+con muchos cuellos, poco diferentes de los que hoy llevan los cocheros.
+
+Entre el aspecto puramente externo, y el estado intelectual del pueblo,
+puede decirse que media el trato ordinario, porque los modales tienen
+de ambas cosas. Era por aquellos días la poca sociedad de Madrid culta
+más que lo es hoy, aunque mucho menos instruida. La obscenidad en el
+lenguaje no faltaba, siendo este vicio de los pueblos del Mediodía,
+pero no había llegado al repugnante extremo en que hoy la oímos;
+cosa singular, porque en otros pueblos, con la cultura, si ya no con
+la religión, decrece esta fea práctica que entre nosotros ha tenido
+aumento.
+
+En cambio, el juego de puro azar, que en días novísimos ha sido
+desterrado de las casas más decentes, entonces era la ocupación de las
+poquísimas tertulias de la gente de superior esfera.
+
+La razón de ser tan pocas las tertulias consistía en que era peligroso
+recibir mucha gente en una casa. El Gobierno, recogido en los sitios
+Reales, desde ellos miraba a Madrid con ceño y miedo, y parecía como
+que se declaraba enemigo público, pagando y recibiendo odio por odio.
+Es verdad que el mal que se temía no pasaba de ser el destierro de
+Madrid, pero el destierro no es pena leve en muchos casos, por más que
+a los españoles ni pena parezca, pues le vemos en uso bajo gobiernos
+llamados constitucionales. Pero el peligro de ser desterrado, si no
+grave, era grande, por ser fácil incurrir en culpa que le motivase,
+porque lo era el estar en los sitios Reales sin objeto conocido, o el
+dar un baile en Madrid o cosa parecida.[12]
+
+ [12] En el Carnaval de 1808, varios jóvenes de esta capital,
+ de los más elegantes de ella, resolvimos dar un baile por
+ suscripción. No estaba entonces esto en uso en Madrid, y la
+ cosa pareció, aun más que novedad, atrevimiento. En efecto,
+ la señora que se prestó a recibir salió desterrada. Varios
+ temimos igual suerte. Por fortuna, a pocos días (en marzo de
+ 1808), sucesos de la mayor gravedad dieron al olvido pecados
+ tan leves, pues dieron en tierra con la monarquía antigua.
+
+No dejaba de ir gente a los cafés. Estos no eran lujosos, y los había
+de suma pobreza; pero en uno u otro no faltaba adorno ni aun asomos de
+elegancia, mereciendo tal calificación la Fontana de Oro, que tenía
+una sala espaciosísima; el del Ángel, que ha vivido hasta 1848, si
+bien mejorando, y hoy pasado a ser del Iris, y el de la Cruz de Malta
+en la calle del Caballero de Gracia. Aunque inferior a estos, no era
+indecente el de San Luis, que novísimamente ha sido cerrado, merced a
+la dureza del casero, y que había tenido pocas, aunque algunas mejoras.
+A este último concurrían bastantes guardias de Corps, o de la Real
+persona; cuerpo que representaba muy notable papel en Madrid, y más en
+el pueblo en sus varias clases que en lo llamado alta sociedad, de la
+cual, si embargo, eran, y a que concurrían algunos de ellos, bien que
+no muchos. Aunque ya servían helados en varios cafés, subsistían las
+botillerías, destinadas solo a bebidas frescas. La de Canosa, situada
+en la Carrera de San Jerónimo, era, si no la decana, la que había
+gozado de no disputada primacía entre todas; pero en 1806 estaba en
+decadencia, cuando en mi niñez (hacia 1795 y 96) era la preferida por
+las personas principales de la corte, bien que en ella entraban pocos,
+y ningunas señoras, llevándose la bebida a los coches. Muchos que hoy
+viven han visto tan miserable covacha, reliquia de tiempos antiguos,
+conservada hasta 1846 o 47, si no en toda su fealdad y miseria, poco
+menos, y sin duda teniendo parroquianos fieles, sin los cuales no
+podría haber dilatado su existencia.
+
+Era miserable el aspecto de las tiendas; notándose en ellas todavía más
+la falta del adorno que la escasez del surtido, aunque en el último
+punto había no poco que desear, porque los objetos de lujo eran poco
+numerosos, y menos se encontraban de regalo, señaladamente en punto a
+provisiones. La fonda de Genieys, situada entonces en el Postigo de
+San Martín, era mediana en lo tocante a cocina, y nada brillante en lo
+concerniente al servicio, aunque no mala del todo, comparándola con
+lo que eran a la sazón las casas particulares; pero estaba pobremente
+amueblada. No relucía más, mirada por el mismo aspecto, y aun quizá era
+inferior, la pastelería de Ceferino, situada en la calle del León, a la
+cual concurrían gentes de alta y mediana clase, particularmente a comer
+pescado, del cual había entonces poco fresco en esta población, donde
+apenas se conocían otras clases que el besugo y la merluza.
+
+Si de cosas tan humildes, las cuales, aun siéndolo, pintan, sin
+embargo, el estado de un pueblo, subimos a ver objetos de superior
+esfera, poniéndonos en la del mundo político, intelectual y moral,
+harto hay que decir en estos pobres recuerdos.
+
+No voy aquí a juzgar el antiguo gobierno de España, siendo mi propósito
+únicamente decir, en vez de lo que debía o no ser, lo que era, y no
+describiendo su mecanismo, ni contando sus hechos, sino recordando cómo
+estaba entonces considerado, y sus relaciones con la sociedad y el
+pueblo de la capital de la monarquía.
+
+Veíase el Gobierno en general aborrecido y despreciado. Lo mereció sin
+duda; pero tal vez excedía, en punto tal, lo sentido a lo merecido. No
+alcanzaba el odio al Rey, pero sí el desprecio, haciéndole favor la
+voz popular en cuanto a las intenciones que le suponía, pero teniendo
+en poco su carácter. El aborrecimiento a la Reina llegaba a un extremo
+increíble, solo igualado por el en que se miraba al Príncipe de la
+Paz, su privado y valido, reputado con bastante, pero no con completa
+razón, el verdadero monarca. Al revés, el príncipe de Asturias, después
+Fernando VII, era no un solo _mytho_, sino varios, figurándose gentes
+de diversas y contrarias opiniones en su persona imaginada todas las
+prendas que en un monarca futuro deseaban.
+
+No faltaban en España quienes soñasen en una monarquía de las llamadas
+constitucionales. Republicanos había ya pocos, aunque había habido
+bastantes entre la gente ilustrada hacia 1795, y aun hasta 1804. Pero
+la conversión en imperio de la república francesa había dividido a los
+que, dándole culto, aspiraban a tomarla por modelo. Muchos se adherían
+a Napoleón, como representante de la revolución, en su dictadura, ya
+consular, ya imperial: otros, mirándole como destructor de la libertad,
+le abominaban. Estos últimos eran cortísimos en número, y podría decir,
+éramos, porque yo, niño y joven, me contaba entre ellos, pasando por
+lo que en Cádiz, y aun aquí en Madrid, era conocido con el nombre de
+_mameluco_, el cual, no sé por qué, servía de apodo a los enemigos
+a la sazón de nuestro poderoso y glorioso aliado. Lo general de las
+gentes admiraba y aplaudía al ínclito emperador francés, conquistador y
+legislador, así como supuesto protector de España.
+
+No está de más añadir que entre el clero, y aun entre los frailes,
+gozaba Napoleón de alto y favorable concepto.
+
+La corte no residía en Madrid más que muy de paso;[13] y en los
+últimos años del reinado de Carlos IV, puede decirse que ni aun así.
+
+ [13] La corte solo pasaba en Madrid pocos días a fines de junio
+ y principios de julio al trasladarse de Aranjuez a la Granja,
+ y otros pocos en diciembre al pasar del Escorial a Aranjuez.
+ Pero a fines de 1806 no quiso ni aun entrar en Madrid para la
+ corta estancia de invierno, y viniendo del Escorial procedió
+ del puente de Segovia al de Toledo, formando del uno al otro la
+ tropa. Al terminar 1807, cuando la causa famosa del Escorial
+ había llevado el odio al Gobierno al último extremo, ni aun
+ se acercó el Rey a Madrid y se fue del Escorial a Aranjuez,
+ cortando desde las ventas de Alcorcón al camino de Andalucía.
+
+En los sitios Reales estaban todos los ministros. Allí se acudía a
+los besamanos, o con algún particular motivo. Entre los concurrentes,
+hacían el primer papel los llamados pretendientes, lo cual venía a ser
+a modo de un oficio o profesión con este nombre. En los últimos días de
+la antigua monarquía, aun a estos solía expulsarse de la residencia de
+los reyes.
+
+Así, la corte no existía para la capital sino como para una ciudad de
+provincia. Pero el monarca verdadero, o el considerado como tal, aunque
+una u otra vez no lo fuese, porque lo era en casi todo, el prepotente
+Príncipe de la Paz pasaba la vida, alternando ya en Madrid, ya en los
+sitios. Aquí tenía lo llamado su corte un día a la semana; y no sin
+propiedad era llamada su corte, pues se asemejaba mucho más a la de
+un rey que a la de un ministro, aunque no se pareciese a lo que era
+entonces el modo de recibir a sus súbditos, apellidados vasallos, los
+soberanos de España.
+
+En el hoy ministerio de Marina, edificio que desde la caída del hombre
+singular que le ocupó y desde él casi reinó, ha servido a varios usos,
+y donde vivía, como todos saben, hasta que en los últimos días de su
+poder pasó a residir en una casa casi humilde, mientras le habilitaban
+el palacio de Buena Vista, que acababa de serle ofrecido en dádiva,
+tenía su corte el valido de Carlos IV. Un cuerpo nuevamente creado para
+ser su guardia, hacía la de su casa; cuerpo considerado como ramo del
+de Carabineros reales, pero diferenciándose de él en el uniforme, que
+era el de los húsares de aquellos días; y cuerpo lucido por la buena
+presencia de los soldados, todos ellos escogidos, y de los oficiales,
+a que daban realce el vestido y las prendas todas de su equipo. Una
+escalera hecha a grandísimo costo, y más señalada por la riqueza que
+por el gusto de su adorno, daba paso a varios salones. En uno de
+ellos, largo y comparativamente angosto, estaba lo principal de la
+concurrencia, la cual, sin embargo, se extendía hasta llenar otros
+dos o tres cuartos de menores dimensiones. Contribuían a formar aquel
+concurso personas de muy diferentes clases y categorías, las más de
+ellas traídas allí por el interés de alguna pretensión; algunas, bien
+que pocas, solo para asistir a un espectáculo divertido; bastantes
+sin otro objeto que no faltar, porque no pareciese hija del desafecto
+siendo notada su ausencia. Ambos sexos, en proporción casi igual,
+formaban lo que algunos días parecía hasta bullicio. Como no se exigía
+requisito alguno para tener entrada, veíanse, aunque pocas, mujeres
+de reputación equívoca, o aun quizá más, pues no faltaba una u otra
+prostituta, aunque de lo más alto, o dígase de lo más rico de su mala
+ralea. Y, ¡triste es decirlo, pero aunque el mal se ha ponderado, lo
+hubo y grande!, de las señoras que por su cuna y situación merecían
+respeto, bastantes iban allí a lucir sus dotes personales para captarse
+la buena voluntad de aquel hombre todopoderoso, vendiendo su virtud
+a trueque de mercedes, siendo, si ya no común, caso no infrecuente
+llevar al inmundo mercado madres a sus hijas solteras, y hasta maridos
+a sus esposas. Lo repito, la voz popular, expresando un odio ciego,
+ha abultado y abultaba excesos de suyo tan enormes, pero abultaba y
+no más; y el mismo valido, en los largos años de su abatimiento y
+desventura, disculpándose, ya con más, ya con menos razón, de los
+graves cargos hechos a su persona, se confesaba altamente culpado en
+materia de amoríos, si nombre de amor pudiese merecer la satisfacción
+de apetitos torpes, en que las circunstancias de ambas partes hacían el
+trato de compra y venta.
+
+El método seguido en aquella corte era el que suelen usar los
+soberanos, y el que, remedándolos, usan a veces los capitanes generales
+de nuestras provincias, y a falta de estos, las autoridades superiores
+civiles, a las cuales toca exclusivamente, aunque así no suceda entre
+nosotros, desempeñar el primer papel en todo cuanto no es de la
+milicia. Asomaba, saliendo de los aposentos interiores, el Príncipe de
+la Paz, y cesaba el murmullo que hay siempre en toda reunión numerosa,
+poniéndose en orden los concurrentes, no sin afán de todos o casi todos
+por situarse en la delantera, para no quedar sin ser vistos u oídos
+cuando pasaba, no pudiendo detenerse a hablar con cada uno, el objeto,
+si no de la adoración, del culto interesado de todos cuantos algo
+pretendían del Gobierno.
+
+No estará acaso de más que haga aquí una pintura, o digamos bosquejo
+tosco, de tan afamado personaje. De su exterior solo voy a hablar,
+pues de sus hechos, como es público, se ha dicho bastante, si bien
+con extremos injustos en el vituperio, que en los últimos años de la
+dilatada vida del que llegó a pobre y oscura vejez, hubo de ceder un
+tanto, habiendo sido la singular suerte de hombre un día tan poderoso
+la de sobrevivir hasta al odio, cuya existencia es más tenaz que la
+de otros mejores afectos. Don Manuel Godoy, cuya elevación en sus
+comienzos fue debida puramente a sus prendas personales, era de alta
+estatura, lleno de carnes, aunque no gordo, muy cargado de espaldas,
+a punto de llevar la cabeza algo baja, de pelo rubio, y color muy
+blanco; rara circunstancia en un hijo de Extremadura, cuyos naturales,
+con raras excepciones, llevan en el rostro a manera de un reflejo
+del terreno de las tostadas dehesas donde tienen su cuna y pasan sus
+niñeces. Sobre la blancura de sus mejillas relucía un vivísimo carmín,
+que achacaba la feroz malicia de sus enemigos a lo vulgarmente llamado
+mano de gato; pero aun personas nada amigas suyas sustentaban ser don
+de la naturaleza, el cual en verdad casi rayaba en falta por lo muy
+subido. Vestía el uniforme de capitán general, pero con faja azul, en
+lo cual se diferenciaba como generalísimo de los capitanes generales.
+Llevaba en la mano su sombrero de picos con pluma blanca y su bastón.
+Era de fisonomía dulce, poco expresiva; en el hablar ni muy difícil
+ni muy fácil, no dando muestras de ingenioso, y aspirando a veces a
+chistoso,[14] si no con acierto, haciendo efecto, porque una sonrisa
+más o menos forzada recibía con aparente aprobación sus chistes.
+
+ [14] En la última o penúltima corte que tuvo el Príncipe de
+ la Paz, cuando estaba y aun se veía cercana su caída, estando
+ yo allí con mi madre, teníamos al lado a dos frailes, sin
+ duda personajes de cuenta en su orden, a los cuales se acercó
+ el valido, y dijo las palabras siguientes, cuyo sentido
+ no entendimos hasta que noticias después sabidas nos lo
+ explicaron: ¿_Conque el Espíritu Santo se ha vuelto perdiz_?
+ Y como no recibiese respuesta a esta necedad, que era alusión
+ a haber tomado posesión de Roma y su gobierno, en nombre
+ de su emperador, el general francés _Miollis_, destronando
+ al Papa, prosiguió el gran personaje: _Sí, perdiz con sus
+ patitas coloradas_. A lo cual añadió: «Yo estoy en el caso de
+ desear vestirme, no un hábito como ese (y señalaba el de los
+ religiosos), sino un saco, e ir a encerrarme a un desierto».
+ A tales frases, si no impías, cuando menos indecorosas,
+ respondían los buenos de los frailes con sonrisitas, y esto
+ cuando quien las decía estaba ya en vísperas de caer de su
+ poder y grandeza; pero tales eran los tiempos, que mientras
+ seguía en pie el ídolo, era costumbre seguir dándole culto.
+
+Era notable en recordarse los rostros y el negocio que a cada cual
+traía a verle, en medio de tal confusión de personas y cosas; calidad
+esta de memoria común en los príncipes, donde se prueba cuánto se
+perfecciona cualquiera de las facultades del hombre con ser continua y
+casi exclusivamente cultivada y empleada. Concluida la corte, salían
+los concurrentes: de ellos la mayor parte a maldecir a aquel ante quien
+poco antes habían aparecido solícitos y sumisos. En cuanto al pueblo,
+que no iba a tales ceremonias, maldecía únicamente al privado, pudiendo
+en él más la preocupación que el juicio, y más violento en aborrecer
+por lo mismo que ignoraba en gran parte por qué aborrecía.
+
+Era por cierto muy notable en aquellas horas la situación de nuestro
+Gobierno, y de sus relaciones con los gobernados, o digamos del
+concepto en que era tenido, y de los deseos o esperanzas en cuanto a
+lo venidero. De limitaciones al poder real pocos conocían algo, y así
+eran cortos en número quienes a verlas establecidas aspirasen. Esto no
+obstante, reinaba entre el mismo vulgo una idea confusa de que podía,
+y aun de que debía haberlas, y cierta persuasión de que las había
+habido, y de que era conveniente, así como posible, traerlas de nuevo
+a uso. Era muy general buscar este correctivo al poder arbitrario en
+el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla. Pero la dignidad de
+la Corona seguía, no solo respetada, sino apreciada altamente. Lo que
+era odiado era los favoritos o privados, que (según decían) engañaban
+al Rey siempre bueno, como si fuese imposible impedir que hubiese
+validos prepotentes cuando el monarca lo es todo y quiere depositar su
+confianza en una persona querida. Pero había un síntoma fatal para la
+autoridad, y era haber caído no solo en odio sino en desprecio algunos
+de los que la ejercían, inclusa la Reina, a la cual no alcanzaba la
+inmunidad de que en la opinión vulgar gozaba el trono.
+
+Una sociedad política admirablemente constituida ha causado en
+Inglaterra que no padeciese menoscabo la monarquía ni aun reinando
+aborrecido, despreciado y escarnecido el vicioso Jorge IV. Al revés,
+en Francia recibió una herida, que con el tiempo vino a ser mortal,
+la autoridad real en el reinado del corrompido Luis XV. Lo que en el
+vecino reino, hacia 1770, podían ver en nuestra patria en 1807 vistas
+no de lince; pero en materias políticas pocos eran los que veían
+medianamente claro, porque faltaba generalmente aquí la luz de la
+ciencia.
+
+No porque, al decir esto, afirme yo que estábamos los españoles poco
+antes de la invasión francesa envueltos en espesísimas nieblas,
+pues alguna si bien escasa luz nos alumbraba. El estado puramente
+intelectual del pueblo será asunto de otra parte de este imperfectísimo
+trabajo, digno de ser leído por quienes le leyeren para recibirle como
+chocheces; pero algo se saca de la garrulidad de los viejos, sobre todo
+cuando, callando o habiendo callado muchos, quienes rompen el silencio
+cuentan cosas y aun pequeñeces mal o poco o a veces nada conocidas. Aun
+los chiquillos, ansiosos de diversión, suelen agolparse alrededor de la
+abuela, a oír lo que cuenta de cuando era niña y moza, y por lo común
+lo que cuenta vale poco, y no es raro que contenga, entre cosas nuevas,
+otras muy sabidas. Otro tanto puede prometerse que le suceda quien,
+según el modo de hablar del vulgo, es un pobre abuelito.
+
+
+
+
+IV.
+
+MADRID DE 1806 A 1807.
+
+
+La literatura madrileña estaba en 1806 casi dividida en dos bandos,
+si bien había literatos que no eran completamente del uno ni del
+otro, siendo a modo de imparciales, ya en su común amistad, ya en su
+enemistad a ambos, y no faltando quienes desertasen de una hueste
+a la opuesta. En la formación de estos bandos influían variedad o
+contraposición en las doctrinas, así literarias como de otra clase, no
+dejando de influir estas últimas en aquellas, y viceversa, o razones
+privadas, ya de piques y resentimientos, ya de celos y ambición de
+ocupar puestos absoluta o relativamente superiores.
+
+La una hueste era patrocinada por el Gobierno, o digamos por el
+Príncipe de la Paz, al cual eran los hombres principales o cabos
+personalmente adictos. Era el principal de estos don Leandro Fernández
+Moratín, poeta cómico aventajado, si bien falto de imaginación
+creadora, y de pasión viva o intensa; rico en ingenio y doctrina;
+clásico en su gusto, esto es, a la latina o a la francesa; nada amante
+de la libertad política, y muy bien avenido con la autoridad, aun la
+de entonces, a cuya sombra medraba, y también dominaba; en punto a
+ideas religiosas, laxo por demás, si hemos de tomar por testimonio sus
+obras, donde se complace en satirizar no solo la superstición, sino la
+devoción, como dejando traslucir lo que calla; de condición desabrida e
+imperiosa, aunque burlón; de vanidad no encubierta, y con todo esto, no
+careciendo de algunas buenas dotes privadas que le granjeaban amigos,
+aunque buenos, en número escaso. Seguíale en poder y renombre su amigo
+el presbítero don Pedro Estala, escritor prolífico, y hasta compilador
+a veces; buen helenista, cuyas traducciones del Edipo rey de Sófocles
+y del Pluto de Aristófanes merecen fama superior a la que le dieron;
+literato a quien el gusto de su siglo, como sucedió poco antes en
+Francia al abate Barthelemy, llevó a no conocer del todo el clasicismo
+griego, a pesar de su grande conocimiento de la lengua y buenas obras
+de aquel pueblo sin igual, porque interpretaba lo que sabía con arreglo
+a preocupaciones dominantes en la época en que leía y escribía; hombre
+a quien atribuían buenas prendas sus amigos, y en quien sus contrarios
+solo hallaban dureza reputada de despótica. En pos de estos, o a la par
+con ellos, venía el abate Melón, inferior a sus dos amigos en renombre,
+si no en mérito, pero al cual daba su empleo de juez de imprenta un
+poder que ejercía con rigor injusto a veces contra sus rivales o los
+contrarios a su pandilla.[15] De triunvirato era calificada esta unión
+de los tres, no sin añadirse a un sustantivo nada favorable adjetivos
+que lo eran menos. Los secuaces de los tres eran poco numerosos, no
+contándose entre ellos nombre alguno de los que sonaban con aplauso en
+nuestra literatura contemporánea.
+
+ [15] Por ejemplo, de la traducción de _Blair_ se había hecho
+ un compendio, y negó el juez la licencia para darle a luz,
+ fundando la negativa en una crítica larga de la obra. No era
+ esta muy buena (como se ha visto después), porque al cabo,
+ caído el gobierno de Carlos IV salió a luz, pero tampoco
+ era mala, y al juez no tocaba decidir, para si podía o no
+ imprimirse, cual era su valor literario, sino si contenía algo
+ contra la fe y buenas costumbres.
+
+En el bando opuesto militaban hombres célebres ya entonces, pero cuya
+reputación creció en días posteriores, en los cuales vinieron a estar
+dominantes a la par sus doctrinas y sus personas. Sus ideas eran las
+de los filósofos franceses del siglo XVIII, y las de la revolución del
+pueblo nuestro vecino, así como en la parte religiosa, en la política,
+si bien no yendo todos igualmente lejos. En literatura su clasicismo
+era menos puro que el de sus adversarios, yéndose con los semiheréticos
+de los días de Voltaire, cuando los otros se quedaban con los ortodoxos
+Boileau y Racine. Don Manuel José Quintana, a quien concedió la suerte
+dilatada vida y al cabo próspera fortuna, era el principal, si no en
+crédito, en influencia, de los de su parcialidad literaria. De los
+que esta componían, muchos tenían empleos; pero en su bandera estaba
+el lema de oposición, no escrito en letras claras, lo cual entonces
+no podía haberse tolerado, pero sí en cierta cosa a manera de cifra
+o jeroglífico, cuya clave o sentido a nadie se ocultaba ni podía
+ocultarse. No podía Quintana gozar de la alta reputación que después
+gozó, mereciéndola, porque poco de él era conocido, y cabalmente en
+esto poco consiste su principal merecimiento, porque es el cantor
+sin par de doctrinas políticas y filosóficas, no sanas siempre, e
+imposibles de ser proclamadas en los días de nuestra monarquía antigua.
+Tachaban en él sus contrarios alguna dificultad en la expresión, cuando
+no era magnífica, pobreza en la rima, inexactitud en los epítetos
+y galicismos frecuentes; tachas no infundadas, pero completamente
+oscurecidas por el resplandor de los hermosos pasajes en que aparece
+gran poeta, no solo escribiendo en verso, sino también en prosa. A
+su lado era puesto Cienfuegos, y aun por algunos en lugar superior
+como poeta, no obstante sus extravagancias innegables, figurándose no
+pocos arrebatos de fogosidad lo que eran contorsiones para despertar
+en sí el fuego sacro; en una u otra ocasión, acertando a ser bello,
+pero de belleza singular en sus rarezas; varón justo y dignísimo,
+según acreditó en los últimos días de su vida, y con su desgraciada
+muerte traída por una persecución infame. Era Cienfuegos de las mismas
+doctrinas que su amigo Quintana, quizá extremándolas, quizá no llegando
+tan allá, pero pareciendo lo primero, porque la violencia en las formas
+suponía otra igual en la sustancia. Tras de estos venía un numeroso
+séquito de escritores, a quienes acontecimientos que sobrevinieron
+dieron ya mayor, ya menor fama.
+
+El prosista Capmany, aunque viviendo en trato amistoso con Quintana y
+los suyos, sin que pudiesen verse señales de la enemistad furibunda y
+a todas luces vituperable que después manifestó al primero, no cabía
+dentro ni de la una ni de la otra de las opuestas parcialidades aquí
+recién mencionadas; su antifrancesismo maniático y estrafalario no
+había llegado al punto a que llegó en 1808, pero era purista, si bien
+con extrañezas en su purismo, apareciendo el lemosín cuando pretendía
+el escritor ser acrisolado castellano.
+
+Un poeta de grande y merecida fama, pero de mayor concepto entre el
+vulgo de lectores que entre los literatos rígidos; ingenioso en grado
+altísimo, fácil en la dicción, diestro en el manejo de la rima, dote
+no común en su época; con imaginación viva, pero no fuerte; con pasión
+superficial, siendo su amor mero galanteo, y su patriotismo, aunque
+verdadero, más chispeante que ardiente; terrible en la sátira; ajeno
+hasta entonces a la política, pero cantor asiduo de alabanzas del
+Príncipe de la Paz, de cuya sociedad privada era familiar: don Juan
+Bautista Arriaza constituía una entidad aparte de toda pandilla. Su
+oficio principal, que ahora tal vez llamaríamos, o llamarán muchos su
+misión, era escribir sátiras, sobre todo de composiciones dramáticas,
+en lo cual era siempre admirable, aunque fuese con frecuencia injusto,
+y aun los amigos de las víctimas por él asaetadas no podían menos de
+aplaudir la pasmosa habilidad del flechero.
+
+Los dos bandos literarios tenían cada uno a manera de un catecismo de
+su fe, o dicho con más propiedad, un libro en que a la par promulgaban
+sus doctrinas, y en las aplicaciones de estas daban satisfacción
+a sus afectos. El libro de los Moratinistas era los principios de
+literatura de Batteux; el de los Quintanistas las lecciones de retórica
+y poética del escocés Hugo Blair. Batteux no pasa de ser un comentador
+de Aristóteles en la parte de poética, y explayando y aplicando las
+doctrinas del insigne filósofo de Estagira las desfigura un tanto
+al diluirlas y extenderlas. Blair, hoy tenido en poco entre sus
+compatricios, pero algún día muy estimado, es harto más filosófico que
+Batteux.[16]
+
+ [16] La traducción de Batteux fue tratada con rigor grande,
+ pero no injusto del todo, en el _Memorial literario_. Baste
+ decir que el bueno del traductor, entre otras lindezas, vertió
+ en castellano la voz _ramage_ (esto es, trino, gorjeo o canto
+ de los pájaros), el _ruido que hacen los pájaros en las ramas
+ de los árboles_. Otra cosa se le tacha en la misma crítica como
+ galicismo hasta ridículo, que hoy ha llegado a ser locución
+ corriente: ¡tanto ha crecido la corrupción de nuestra lengua!
+ El galicismo de que hablo, y que afeaba un crítico a principios
+ de este siglo, era traducir _les grecs furent battus_, por los
+ griegos fueron _batidos_, en vez de decir vencidos o deshechos.
+
+ En cuanto a la traducción de Blair, eran otros sus pecados.
+ De estos, fue uno de los más chistosos traducir la voz
+ _tense_, que significa _tiempo_ en gramática, o sea _tiempo
+ de verbo_, por _tenso_, y para autorizar el barbarismo o
+ voz nueva, afirmar con gravedad de doctor que _tense_ en
+ inglés solo significaba ciertos tiempos intermedios, como el
+ pluscuamperfecto, y otros a este tenor.
+
+ En los apéndices de una y otra obra, como se distinguiesen
+ los del Blair por su atrevimiento a veces desvariado pero en
+ otras ocasiones acertado, excitó eso grande indignación en los
+ contrarios anotadores de Batteux. Por ejemplo, dijo el que
+ adicionaba el Blair que Bartolomé Leonardo de Argensola no
+ había sabido escribir en prosa ni en verso. Esto parecía hasta
+ locura, y sonaba a harto más que lo que intentaba decir quien
+ lo escribió. Con tal motivo, los amigos de Moratín y Estala,
+ que eran quienes escribieron los apéndices a Batteux, rompieron
+ en exclamaciones violentas, hasta llegar a apostrofar al
+ maltratado Argensola.
+
+Ambas obras estaban pésimamente traducidas; estando peor todavía la
+del francés que la del inglés. Pero el campo de batalla de las opuestas
+huestes estaba en los apéndices puestos por los traductores o por
+amigos de los traductores a los originales; apéndices destinados a
+juzgar, aunque por encima, las obras de nuestra literatura antigua y
+moderna. Para los Moratinistas la primera era en grado sumo preferible;
+para los Quintanistas la segunda. Aquellos se mostraban, si bien con
+reserva o con timidez, antifranceses; estos otros, sin dejar de ser
+buenos patricios, anteponían los autores extraños a los de su propia
+patria. Nuestro teatro era para los unos objeto de admiración, aunque
+según las preocupaciones del tiempo, confesaban que había pecado en
+no conformarse a las doctrinas creídas aristotélicas: para los de
+opiniones contrarias, si había en nuestra poesía dramática algo bueno,
+lo malo predominaba, siendo el conjunto monstruoso. Al revés, o poco
+menos, salvo al tratar de las comedias de Moratín, acontecía tratándose
+de los contemporáneos, pues en los apéndices a las lecciones de Blair
+llega a afirmarse que es el primero de nuestros poetas trágicos de
+todas épocas Cienfuegos. Que en juicios tales influían afectos de odio
+y de amor visibles, está claro, aunque tal vez hubo de encubrirse en
+parte a quienes los promulgaban, que a menudo se creían desapasionados
+y rectos jueces, cuando procedían como acalorados parciales.
+
+Faltaban buenos lugares donde seguir con espacio semejantes lides.
+Hubo, es verdad, algunos periódicos de crítica, no enteramente faltos
+de mérito; pero vivieron poco. Fue el mejor de ellos el titulado
+_Variedades de ciencias, literatura y artes_, en el cual escribían
+Quintana y sus amigos. Mayor vida tuvo otro, cuyo título era, si mal
+no me acuerdo, el _Memorial literario_, el cual pasó de unas a otras
+manos, dirigiéndole, ya don P. Olive, ya los hermanos Carnerero, y sin
+declararse ni por los Moratinistas ni por los Quintanistas. Uno y otro
+periódico habían ya muerto en 1806; y don P. Olive escribía uno nuevo
+con el título de _La Minerva_, inferior a los antes aquí citados.
+
+El pobre _Diario_, cuyo sucesor es el hoy llamado _de Avisos_, en su
+pequeñez suma y pésima impresión, solía contener breves artículos
+de lo ahora llamado polémica, no siempre despreciables, y algunas
+veces dignos de aprecio. En él habían escrito Capmany y Cienfuegos,
+sobre si es o no es castiza, o diciéndolo como se debe, si debía o no
+ser admitida con título de legitimidad en nuestra lengua la palabra
+_detall_, o detalle. Pero en el mismo _Diario_, hacia fines de 1807
+o principios de 1808, había salido a luz más de una carta donde se
+disputaban la primacía en su arte, o la disputaban sus respectivos
+parciales, los barberos de Madrid y los de Andalucía.
+
+Un periódico semanal de política, o hablando propiamente, de noticias,
+pues sobre materias de gobierno, aun en lo relativo a las relaciones
+con los extranjeros, no era lícito entonces entrar en disputas, ni aun
+en examen, era el _Mercurio_, a la sazón dirigido, y en parte escrito,
+por don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, en su calidad de oficial de la
+primera secretaría de Estado, pues de ella salía la tal obra, siendo
+como de oficio y a manera de un aditamento a la _Gaceta_, que era
+publicada dos veces a la semana. En el _Mercurio_ solían publicarse
+artículos sobre literatura, entre los cuales dio mucho que hablar uno
+de la pluma de Cienfuegos, destinado a juzgar un drama, entonces muy
+aplaudido, cuyo título es: _Sancho Ortiz de las Roelas_, refundición
+hecha por don Cándido Trigueros de la _Estrella de Sevilla_, de Lope.
+
+De obras largas sobre materias graves ninguna llamaba la atención en
+aquel tiempo. Pero la llamaba el teatro, si no en el grado que en la
+hora presente, en uno superior al efecto que producía cualquier otro
+producto del ingenio.
+
+Pocas eran las obras originales que se representaban. Las comedias
+de Moratín estaban en el punto más alto de su reputación; pero no
+las representaba la compañía de Máiquez, y la del teatro de la Cruz
+no estaba en favor entre las gentes de la clase más alta de la
+sociedad, si bien en algunas ocasiones aun esta concurría al teatro
+desfavorecido. Máiquez gustaba de representar piececitas francesas, que
+entonces, como ahora, privaban. En punto a tragedias, las de Alfieri y
+Ducis, varias de ellas bien traducidas, aunque otras muy mal; algunas
+de Arnault y Legouvé, y la _Zaire_, de Voltaire, en la traducción de
+Huerta, donde la heroína tiene por nombre Jaira, disfrutaban de gran
+favor, porque eran muy bien representadas. Es de notar que de Corneille
+solo salía a nuestras tablas una traducción del _Cid_, recibida
+con poco aplauso y aun con mediana atención, y de Racine ninguna
+absolutamente.
+
+De tragedias españolas a la francesa, o sea del género aún hoy mismo
+llamado clásico, aparecía de vez en cuando una nueva, pero casi siempre
+con infeliz éxito, contribuyendo a acabar con ella alguna sátira
+cruel del desapiadado Arriaza, el cual, si no era más blando con los
+traductores, no solía alcanzar sobre ellos completa victoria. _El duque
+de Viseo_, de Quintana, era tolerado y, aunque no con frecuencia, oído.
+_El Pelayo_, del mismo, fue recibido en 1806 con favor, pero no tal ni
+tan duradero que se repitiese su representación pasados los primeros
+días de su aparición y fama. Un _Coriolano_ de Sánchez Barbero murió
+recién nacido. _Abdalaziz y Egilona_, de Vargas Ponce, tuvo igual
+fortuna, no siendo casi ni comprendido, porque era poco comprensible
+su singular lenguaje. Las tragedias de Cienfuegos hubieron de quedar
+reducidas a estériles aprobaciones de los amigos del poeta.[17]
+Alguna más tragedia nueva pasó de la pluma al teatro; pero de ellas
+no me acuerdo para citarlas, y no será temeridad decir que mi olvido
+es sentencia de condenación, porque supone el juicio contrario del
+público; fallo que, aun no siendo justo, es prueba del estado de la
+opinión en aquellos días.
+
+ [17] «La posteridad (dicen las adiciones al _Blair_) dará su
+ lugar a las tragedias de don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, el
+ primero que entre nosotros ha dado a este género su estilo,
+ su colorido y su tono». Ya ha llegado la posteridad y ha dado
+ un fallo diametralmente contrario al que el apasionado de
+ Cienfuegos se prometía. Imposible parece que haya quien se
+ atreva hoy a sacar tales obras a las tablas. ¡En el olvido
+ yacen, y bien están allí! Con dolor dice esto quien respeta
+ la memoria de Cienfuegos cómo hombre dignísimo, aunque como
+ poeta, en general, solo mediano, alguna vez bueno, y con más
+ frecuencia malo, sobre todo en sus tragedias.
+
+En medio de esto, nuestras comedias antiguas solían aparecer en la
+escena, ya refundidas, ya ajustadas a las unidades, ya en su original
+irregularidad, mejor llamada libertad, siendo recibidas a veces con
+aceptación hasta extremada. De ello hubo un notable ejemplo hacia fines
+de 1806, en que _El perro del hortelano_, de Lope de Vega, tal cual
+salió a luz de su autor, obtuvo grandes aplausos en el teatro de la
+Cruz, donde, con rara excepción, únicamente seguían representándose
+nuestras comedias antiguas. Verdad es que fueron los actores que la
+representaron Rita Luna, Querol y Carretero.
+
+De Rita Luna apenas quedan memorias, no obstante el prodigioso favor
+de que gozaba entre la parte más numerosa del público, y aun en el
+concepto de personas inteligentes, siendo como rival de Máiquez, cuyo
+merecido altísimo crédito fue de época posterior, y que hasta sus
+últimos días no llegó a privar con el vulgo, ni aun con unos pocos
+literatos.[18]
+
+ [18] Moratín, en cuyas obras hay un mediano soneto en alabanza
+ de Máiquez, ya difunto, solo hizo justicia al grande actor en
+ sus últimos años, porque antes era parcial de la compañía de
+ la Cruz, y había llevado muy a mal que Máiquez representase
+ en los Caños del Peral _La lugareña orgullosa_, del oficial
+ de caballería don A. Mendoza, que trataba el mismo argumento
+ que el _Barón_ de Moratín, cuyos amigos calificaban la antes
+ citada comedia de _plagio descarado_, no habiendo el _Barón_
+ pasado aún de ser un manuscristo. Gustó _La lugareña_, pero
+ su buen éxito indignó a los Moratinistas, y entonces Moratín
+ hizo representar el _Barón_, del cual decía Querol que no bien
+ saliese al público se morirían de vergüenza los que habían
+ aplaudido _La lugareña_. Pero el _Barón_ si agradó, no fue
+ mucho, porque, en verdad, vale poco, y otro tanto sucede a _La
+ lugareña_, hoy olvidada.
+
+ Arriaza era mortal enemigo de Máiquez. En la linda y justa
+ sátira de la tragedia _Blanca y Montcasín_ critica a la par con
+ la pieza al actor, si bien suaviza la crítica, añadiendo:
+
+ Que en mala situación no hay actor bueno.
+
+ Fue cruel la venganza de Máiquez, el cual, en la comedia
+ titulada _El gusto del día_, salió remedando a Arriaza en traje
+ y modos con fidelidad tal, que dio en rostro a todos.
+
+A Rita Luna había dotado ricamente la naturaleza; pero había hecho poco
+el arte para perfeccionar sus dotes naturales. Tenía muchas de las
+faltas de nuestros comediantes antiguos, y entre otras una intolerable,
+y hoy desconocida, que era la de estar de continuo volviéndose, como si
+de lo que decía, la mitad fuese para el actor con quien hablaba, y la
+otra mitad dirigida a los espectadores. Se empapaba poco en la índole
+de los caracteres que representaba, porque era corta en conocimientos
+literarios; pero a veces los comprendía por intuición, y entonces
+eran sus atisbos aciertos, porque parecía imposible expresar con más
+fuego o ternura, o gracia, o ironía, lo que llegaba ella a comprender
+o sentir.[19]
+
+ [19] Don Antonio Saviñón, que era buen juez en materia de
+ declamación, y muy parcial de Máiquez, me decía hablando de
+ Rita Luna: «En muchas ocasiones, oyéndola, me ha ocurrido decir
+ en voz baja o en mis adentros, viéndola equivocar la índole del
+ personaje o situación que representaba: _No es eso, no es eso_,
+ pero decía esto llorando».
+
+ Tal juicio lo es muy atinado de las faltas de Rita Luna y del
+ singular poder que ejercía sobre su auditorio.
+
+No siendo hermosa, ni aun verdaderamente bella ni bonita, tenía
+ojos admirables, vivos, parleros, así excitando a unas como a otras
+pasiones, y una voz de exquisito metal, y, tanto cuanto sonora,
+flexible. Expresando el dolor, partía el corazón a sus oyentes:
+representando la malicia, enamoraba. En el mal drama de Kotzebue,
+titulado _Misantropía y arrepentimiento_, hoy olvidado, pero algún
+tiempo locamente aplaudido, al descubrir quién era, su culpa producía
+un efecto en nada inferior al de los mejores actores de cualquier
+pueblo o tiempo, y sus sollozos, y sus gemidos, y su voz llorosa
+sacaban lágrimas aun al oyente más frío. En _El perro del hortelano_,
+de Lope de Vega, la condesa Diana con sus caprichos de mala especie
+se llevaba tras sí los corazones o los sentidos. _El desdén con el
+desdén_, de Moreto, nunca ha tenido mejor intérprete. Era, en suma,
+Rita, grande actriz, y tal vez hoy la calificaríamos de grande artista,
+pero de aquellos en que están compensadas considerables imperfecciones
+con singularísimos primores, superando estos a aquellos en cuanto son
+hijos de cosas a que el arte con todo su gran poder nunca alcanza.[20]
+
+ [20] Arriaza en su linda sátira de la tragedia _La muerte de
+ Abel_, donde asimismo censura otras obras dramáticas a la sazón
+ recibidas con aplauso, llama a Rita Luna
+
+ la dama inmemorial
+ _Del desdén con el desdén._
+
+ Ya en sus poesías se leen los siguientes versos hechos al busto
+ de la famosa comedianta:
+
+ Si algún mortal tan insensible vive
+ que de esa tu expresión siendo testigo,
+ dolor igual al tuyo no recibe,
+ no le pidas al cielo otro castigo
+ sino el mismo... que le prohíbe
+ el dulce bien de suspirar contigo.
+
+Ayudaban a esta famosa mujer dos galanes, Carretero y Ponce. No
+cuadraba mal ni al uno ni al otro el nombre de galán, propio de su
+papel en el lenguaje del teatro, porque lo eran ambos de persona.
+Ponce estuvo algún tiempo al lado de Máiquez, antes de pasar a la
+compañía rival de la de este, y tomó algo de la escuela de su maestro,
+pero la dejó pronto para volver al estilo antiguo español en punto
+a representar, si bien nunca viniendo al método extravagante de que
+era modelo el un día celebrado Manuel García Parra. Carretero, dotado
+de una voz bellísima y de bastante sensibilidad, fue mejorando, y
+en días muy posteriores adquirió merecida fama en una escuela que
+tenía bastante de la nueva, pero conservando un tanto de la antigua.
+Por lo que toca a Querol, era inimitable en su género. Quien le vio
+representar el don Claudio del _Hechizado por fuerza_, o el Polilla de
+_El desdén con el desdén_, o aun el Muñoz de _El viejo y la niña_, mal
+podía encontrarle rival; y eso que hemos contado en días más cercanos
+a un Guzmán, superior en lo general a Querol mismo, pero no en los
+papeles de que acabo de hablar, porque los buenos actores, como que
+crean los caracteres en cuya representación brillan, dejan a quienes
+los siguen la situación desventajosa de imitadores.
+
+Si de la compañía cómica del teatro de la Cruz pasamos a la del
+Príncipe, que por algunos años había sido la de los Caños del Peral,
+variamos de escena, pasando a la preferida por la gente de superior
+esfera, si ya no por los primeros literatos. Era el repertorio del
+teatro favorecido casi todo de piececillas francesas traducidas, y de
+tragedias asimismo vertidas del francés o del italiano. En todas ellas
+brillaba Isidoro Máiquez, tan aventajado en el género cómico cuanto
+en el trágico, de no comunes dotes naturales y adquiridas, siendo
+más las primeras, aunque no aparentes, porque entre ellas se contaba
+la capacidad de aprovechar asombrosamente cortos estudios. Máiquez
+había empezado su carrera por ser poco grato al público, por el cual
+estuvo a punto de ser silbado, tachándole principalmente de frío,
+acaso porque era natural; pero, habiendo ido a París y hecho allí una
+corta estancia, durante la cual oyó, admiró y trató al célebre Talma,
+volvió a su patria no imitador ajustado de los actores franceses,
+sino creador de un arte nuevo adaptable y bien adaptado a la lengua
+española. No tenía, con todo, conocimientos literarios, quedándose en
+este punto inferior a nuestros actores del día presente, aun los de
+segundo orden, y hasta no sabía medir el verso, pues en los que decía,
+solía, equivocándose, alterar la cantidad, pasándolos con quitarles o
+añadirles sílabas a la calidad de prosa. Pero tenía la superioridad
+mental, a que dan los franceses, y a su imitación los ingleses, y
+damos hoy los españoles cuando no queremos ser puristas, el título de
+_genio_, y esto lo era como actor en grado eminente y no disputable.
+Su alta estatura, su rostro expresivo, sus ojos llenos de fuego, su
+voz algo sorda, pero propia para conmover, la suma naturalidad en su
+tono y en su acción, su vehemencia, su emoción, y aun lo intenso,
+a falta de lo fogoso, de la pasión en los lances ya terribles, ya
+de ternura profunda, constituían un todo digno de ponerse a la par
+con los primeros de su clase de todas las naciones. Era juntamente
+maestro, aunque los discípulos no supieron conservar todo cuanto
+de él aprendieron; pero bajo su dirección le ayudaban del modo más
+satisfactorio posible Prieto y Caprara, muy decaídos luego que le
+perdieron de vista; conservaban con todo buena parte de su escuela,
+haciéndose oír con gusto aun el segundo, no obstante su desagradable
+acento extranjero, siendo napolitano, esto es, pronunciando con algo
+del más desagradable tono del peor dialecto de Italia. No fue tan
+feliz con su mujer Antonia Prado, de la cual sacó un poco, pero sin
+poder curarla del achaque de afectación como de mujer presumida. En el
+_Otelo_ de Ducis, mala imitación de Shakespeare, en los _Venecianos_
+de Arnault, obra de poquísimo valor, y como la primera, malísimamente
+traducida por una misma persona; en el _Polinice_ y el _Orestes_ de
+Alfieri, puestos en hermosos versos y lenguaje por Saviñón el uno con
+el título de los _Hijos de Edipo_, y por don Dionisio Solís el segundo,
+y en la _Muerte de Abel_ de Legouvé, pieza de corto valor, pero a la
+cual una bellísima versión del ya citado Saviñón dio realce, daba
+representados la compañía de Máiquez, y sobre todo por el que era su
+cabeza, los más perfectos modelos que en su clase se han visto en los
+teatros de España. Inútil es citar caracteres cómicos, en los cuales no
+parecía Máiquez que representaba un papel, sino que era el personaje
+representado; tal era la naturalidad de su expresión y modos. Aunque
+poco aficionado a nuestro teatro antiguo, quiso una vez representar el
+_Pastelero de Madrigal_, y admiró al público en la personificación del
+impostor, ya humilde, ya altivo. Hasta arrebató aplausos representando
+la mala comedia de Comella, cuyo título es _María Teresa de Austria o
+el Buen Hijo_; pero esto lo hizo, si a punto de lograr que se repitiese
+varias noches tan pobre pieza, sacrificando su mérito artístitico en
+su deseo de captarse el favor del vulgo con bufonadas. Máiquez era de
+condición violenta, soberbio por estar ufano de su mérito, nada sufrido
+con los grandes y poderosos, altivo y dominador con los pequeños e
+inferiores. Así lo bueno y malo de su carácter le atrajo frecuentes
+desventuras. En el año de 1807 hubo de salir de Madrid, no me acuerdo
+si desterrado, como lo fue después, y como lo estaba cuando en 1820 le
+sobrevino la muerte. Si en cuanto al arte dramático había en Madrid
+buenos actores, que solían representar malas o medianas piezas, y
+no aparecían producciones originales sino en cortísimo número, y,
+salvo en uno u otro caso, de escasísimo valor, en la parte del drama
+lírico, o dígase cantado, era grande la decadencia. Madrid, que en los
+reinados de Felipe V y Fernando VI había tenido una ópera italiana
+de las mejores de Europa, donde había brillado _Farinelli_; Madrid,
+que, aun reinando Carlos III y Carlos IV, si bien ya cerrado el regio
+teatro del palacio del Buen Retiro, había visto y oído en los Caños del
+Peral a la _Todi_ y a la _Banti_, se contentaba con oír en el teatro
+óperas cómicas francesas medianamente traducidas, en las cuales alterna
+la representación con el canto. El teatro del Príncipe era el lugar
+destinado a tales funciones, alternando en él una compañía de cantantes
+con la de Máiquez. Distinguíase entre aquellos Manuel García, después
+subido a eminente altura; pero entonces aún no consumado maestro, a
+pesar de que su hermosa voz estaba en su mejor periodo. Cantaban con él
+su mujer Manuela Morales, cuyo mérito apenas llegaba a la medianía, aun
+entonces. Ayudábanlos un Cristiani, mejor actor que cantor, cuyo género
+era el jocoso, y la N. Briones, madre de la famosa Malibrán y de madame
+Viardot, ambas nacidas en París, adonde en 1807 pasó su padre con su
+querida.
+
+Ya en 1806 faltaba en Madrid buena compañía de baile. Pocos años antes
+las había habido lindísimas, y tres bailarinas célebres, la Hutin, la
+Costou y la Duchemin, habían tenido acalorados parciales que disputaban
+unos con otros cual podría hoy suceder tratándose de una cuestión
+política de superior empeño. En punto a los bailarines, no daban
+ocasión a tales contiendas; pero no dejaban de llamar la atención y
+de recibir aplausos como ahora no los recibirían, habiendo caído la
+afición al baile, y solo concediéndose aprobación a las mujeres que
+en él lucen, pero poco o nada a los varones. Verdad es que lo que
+agradaba en el tablado tenía igual aceptación, en la proporción debida,
+en los bailes particulares. Quien ve ahora pasearse como de mala gana
+en una sala algunas parejas, figurándose que bailan, no puede hacerse
+cargo del ardor, de los bríos, así como de la habilidad con que se
+entregaban a la pasión de la danza los señoritos de los días de mis
+mocedades, siendo para mí, que vivía entre ellos, causa de dolor que
+por ser torpe o desmañado me veía completamente privado de figurar en
+su compañía. La gavota estaba en su auge. En los rigodones, al bailar
+los solos el galán, se extremaba en piruetas y trenzados, haciendo
+sextas. Era esto punto de vanidad, y así blasonaban los jóvenes de su
+afición al baile, casi como blasonan los del día presente de mirarle
+como una tarea penosa. En cambio, el vals, recién introducido en
+España, pues solo lo fue hacia 1800, era pausado en comparación con el
+actual y con nuestras polkas, etc.
+
+No consentían los tiempos reuniones literarias, y por otra parte,
+escaseaban elementos de qué componerlas. En una u otra tienda de libros
+había tertulia de la clase de la que pinta don Tomás de Iriarte en su
+comedilla titulada _La Librería_; pero los tiempos habían llegado a
+ser tales, que eran muchos los peligros que ocasionaba el estar juntas
+personas instruidas, que por fuerza habían de tratar de materias
+graves, con las cuales a veces se rozaba la política, o de asuntos
+literarios, en que podía decirse alguna cosa desabrida a la pandilla
+predominante.
+
+En medio de esto subsistía por entonces en España la Inquisición, pero
+tan mansa, que apenas era temida. El inquisidor general Arce era hombre
+instruido, de condición suave y, más que otra cosa, cortesano.[21]
+
+ [21] En 1808, viniendo yo de Cádiz a Madrid, traía unos libros.
+ Entre ellos estaba la _Historia de Carlos V_, por Robertson
+ en el original inglés. Llegado mi corto equipaje a la Aduana,
+ se pusieron a examinar los libros dos inquisidores, blando de
+ condición el uno, severo el otro. Al tropezar con Robertson, no
+ entendiendo inglés, me preguntaron qué obra era. Yo, escamado
+ del gesto del uno, dije el argumento de la obra, pero callé el
+ autor, protestando que iba a estudiar el inglés, pero que no
+ le sabía. Oído esto, un inquisidor me dijo que me le llevase,
+ pero el otro, casi furioso, exclamó que siendo Robertson era
+ obra prohibida. En la duda ofrecí yo entregar el libro, y así
+ hice. En seguida conté lo ocurrido a mi tío don Vicente Alcalá
+ Galiano, muy estrecho amigo del señor Arce, inquisidor general
+ y patriarca. A poco me fue devuelta la historia de Robertson,
+ aunque yo era un joven de 17 años y no tenía licencia para leer
+ libros prohibidos. Fui a dar las gracias en persona al señor
+ Arce, el cual tuteándome y con rostro y modos cariñosos: _Hola,
+ muchacho_, me dijo, _¿conque lees esos libros? ¡Pues cuidado!_
+ Poco importaba el aviso, porque el hecho le quitaba el carácter
+ de amenaza.
+
+Así es que la malicia popular, mirándole como privado del gran
+privado, hasta le achacaba estar casado; claro desatino, pero indicio
+de que no veían en él las gentes un sucesor de Torquemada o de Valdés,
+de quienes vino a ser representante el nombrado inquisidor por la Junta
+Central, el afamado obispo de Orense. Se entretenía la Inquisición en
+perseguir y castigar a falsas beatas, inventoras de milagros, lo cual
+hacía con tanto mejor éxito, cuanto que no podía pasar por hija de la
+impiedad o la incredulidad la pena dada.
+
+Sin embargo, la tertulia de Quintana existía, y vivió en los años
+críticos de 1807 y 1808, hasta que la caída del trono antiguo en
+Aranjuez le dio, no solo seguridad, sino importancia. En ella tuve yo
+entrada en noviembre de 1806, no obstante mi corta edad, que era de 17
+años, porque ya cultivaba las letras con buen deseo, si no con acierto,
+ajeno de lo que se llama estudios, pero supliendo con la afición,
+aunque muy imperfectamente, lo que me faltaba. Hoy soy el único que
+vive de quienes componían aquella sociedad medianamente numerosa. Iban
+allí don Juan Nicasio Gallego, cuya fama empezaba entonces; Blanco
+White, ya conocido en Sevilla; Arjona, también del gremio literario
+sevillano; Tapia, unido con Quintana por amistad estrecha; Capmany, a
+quien malas pasiones llevaron después hasta a pintar con negros colores
+a aquella concurrencia donde era bien admitido; Alea, traductor del
+_Pablo y Virginia_, de Saint-Pierre; don Gerónimo de la Escosura,
+muerto académico de la lengua; don N. Viado, y algunos más de cuyos
+nombres no me acuerdo. Se aparecía de cuando en cuando, y no muy de
+tarde en tarde, Arriaza, el cual como que disonaba entre gentes casi
+todas opuestas al Príncipe de la Paz, cuya casa él frecuentaba, como
+antes he dicho. La conversación era sobre materias de literatura; pero
+también se hablaba de noticias, como, por ejemplo, de la campaña de
+Napoleón en Prusia y Polonia, llegando el atrevimiento solo a punto ser
+lícito manifestar, ya afecto, ya desafecto al conquistador glorioso.
+Solía leer Quintana las vidas de hombres célebres, que por entonces dio
+por primera vez a la estampa. Nunca vi allí a Cienfuegos, y en cuanto
+a Meléndez Valdés, creo que estaba ausente de Madrid en aquellos días.
+Era aquella sociedad culta y decorosa, cuadrando bien al dueño de la
+casa, hombre grave y severo. A ella no asistía su mujer, reputada una
+de las principales beldades de Madrid, pero sin duda poco aficionada a
+la literatura o a la sociedad de gentes nada propias para divertir a
+señoras en la flor de la juventud y en la madurez de su hermosura.
+
+Así iban acercándose a la muerte el Madrid y la España de nuestros
+abuelos. Quien vio el Madrid y la España de 1815, con sus pretensiones
+a ser fiel renovación de lo antiguo, se forma de lo pasado una idea,
+cuando no mucho, bastante equivocada. Los que aspiran a resucitar
+muertos no estando dotado por Dios del don de hacer milagros, desvaría,
+y si trabaja para el logro de su descabellado intento, y de su trabajo
+algo llegan a prometerse, y se figuran haber conseguido lo que se
+prometían, equivocan un cadáver galvanizado con un cuerpo venido a
+vida nueva. Fue muy duro el golpe, llegó a penetrar muy en lo hondo el
+movimiento que recibieron nuestra monarquía y nuestra sociedad en 1808,
+y desde entonces hasta 1814, para que pudiesen tener efecto cumplido
+los deseos y conatos de quienes querían pasar por encima de seis años,
+y no años ordinarios, como si tal hueco no hubiese existido.
+
+De la sociedad de 1814 a 1820 hay quienes conservan recuerdos que
+podrían, si quisiesen, trasladar de la mente a la pluma, pero cuidando
+de no equivocarlos con una época muy diferente.
+
+
+
+
+V.
+
+MADRID DESDE FINES DE MAYO HASTA FINES DE AGOSTO DE 1808.
+
+
+Algo hay escrito de la guerra de la Independencia, si bien quizá no
+tanto cuanto debería esperarse, o cuanto en otro pueblo más fecundo
+en autores y lectores habrían dado de sí acontecimientos tan graves y
+tan ricos en escenas del más vivo empeño posible. Y cuando me arrojo
+a decir que solo es algo lo escrito o lo publicado sobre las cosas de
+aquellos días, hablo de la cantidad y no de la calidad, porque hay
+entre lo poco obras de mérito, entre las cuales descuella la historia
+del conde de Toreno, donde, si hay faltas, abundan las perfecciones.
+Pero hay dos puntos que son los principales para quien desea enterarse
+de lo que fue aquella contienda, y de lo que eran aquellos días de que
+poco se ha tratado. Es el primero la consideración crítica y filosófica
+del espíritu de aquella contienda, donde concurrieron con igual celo a
+un fin común gentes de opiniones encontradas, presentando el total muy
+diversos aspectos, según el lado por el cual era mirado, pudiendo solo
+juzgarlo del todo quien atentamente examinare las varias ideas, y la
+general, venida a ser conjunto de todas las diferencias que habrían
+de manifestarse, logrado o próximo a lograrse el objeto del común
+deseo. El mismo conde de Toreno, no obstante ser hombre de grandísimo
+entendimiento y vasta instrucción, concibió su historia atendiendo
+a un modelo clásico o antiguo; y siendo por afición y hábitos poco
+amigo de generalizar, solo mezcló breves reflexiones políticas en
+su narración animada y elocuente. Pero el otro punto, poco o nada
+conocido, es la parle anecdótica de aquellos días, sobre la cual calla
+la historia por juzgarlo indigno de su atención, y faltan testimonios
+de observadores contemporáneos, no habiendo en España lo que es común
+intitular memorias, ni de la clase de que son las inglesas, ni de la de
+que son las francesas, las cuales, siendo unas de otras muy diferentes,
+contribuyen por lados diversos a poner a la vista de generaciones
+sucesivas lo que fueron sus abuelos o eran sus padres. De suplir esta
+falta pueden servir los borrones que siguen, y si pareciere arrogancia
+este aserto, se suplica al lector considere que la empresa es llana,
+pues solo requiere memoria y buen deseo, porque a contar lo que vio
+alcanza la vieja más ignorante, y no es más alta la pretensión de que
+son expresión estos recuerdos. Pocos quedamos ya de los que vivían en
+aquella época, muy diferente de la actual, aunque con ella enlazada, no
+solo como lo están todos los sucesos en los anales del linaje humano,
+sino con más estrecho nudo, porque si entonces vivía la España antigua,
+entonces también murió la España nueva, que era niña balbuciente en
+1810, y hoy frisa con la vejez, por haber vivido muy de prisa, y en
+uno y otro caso tiene las ventajas y desventajas propias de los años
+primeros y otros de los ya avanzados. Basta y sobra ya de preámbulos, y
+entremos en materia.
+
+Después del terrible suceso del Dos de Mayo, había quedado Madrid
+aterrado, pero a la par con el terror reinaba la ira. Los sucesos
+de Bayona, donde fue obligado el rey Fernando, locamente amado por
+lo mismo que era un enigma interpretado de modos diversos, todos
+favorables a ideas también diversas, fue compelido a hacer renuncia de
+la corona en su padre, para que este la traspasase a Napoleón, estaban
+previstos, y a nadie admiraron. Pero lo verdaderamente singular es
+que, en la opinión general, aun contando la de gente muy entendida
+e ilustrada, había poco temor de que uno u otro Napoleón reinase.
+Entretanto, menudeaban decretos y proclamas de Bayona: el trono había
+quedado como vacante (aunque de oficio nunca lo estaba, pues fue
+cedido por Carlos IV a Napoleón, y este a su hermano José); España
+estaba tranquila; de ejército español solo había cortas divisiones en
+lugares muy distantes unos de otros, de suerte que ninguna esperanza
+fundada existía de libertar a España del yugo francés; pero suplía
+completamente la falta de la esperanza lo vivo del deseo, o diciéndolo
+con toda propiedad, era este tal y tanto, que, pasando más allá de
+esperanza, llegaba a ser persuasión. Todos tenían puesta la vista en
+las provincias, como decíamos en el lenguaje común de aquellos días,
+y de allí aguardamos el remedio creyendo infalible su llegada y aun
+su eficacia. Habrá quien achaque esta locura patriótica a una causa
+de muchos creída innegable verdad, y es que en nuestra patria la
+gente superior en talento y ciencia, con raras excepciones, creía que
+debíamos aceptar de Francia con nuevo rey leyes nuevas y un gobierno
+ilustrado; y que solo el vulgo ignorante o los hombres de rancias
+doctrinas deseaban o esperaban el restablecimiento del trono de los
+Borbones, de lo cual, como es natural, se sigue que, conformándose
+la fe con el deseo, y este y aquella con la ceguera intelectual,
+ofuscasen el ánimo visiones que presentaban como fácil y seguro lo casi
+imposible. Tan errada persuasión, originada en escritos y dichos de los
+franceses y sus parciales, acogida y fomentada por algunos ingleses,
+y a la cual dio valimiento la conducta del rey en 1814, está en
+contradicción con los hechos. La tertulia de don Manuel José Quintana,
+por ejemplo, era el punto principal en que concurrían los hombres más
+señalados en España por su talento y saber, y también por sus ideas
+favorables a la libertad política y religiosa en grado hasta excesivo.
+Poco después del Dos de Mayo, don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, a
+quien nadie excedía en amor a las doctrinas después llamadas liberales,
+había sido, por un artículo favorable a Fernando VII, inserto en la
+_Gaceta de Madrid_, llevado ante la autoridad francesa, y amenazado
+de una condenación a muerte. Vivía en lo general de los españoles
+de aquellos días honda y vehementemente sentido el amor de patria
+juntamente con el de libertad, confundiéndose en uno ambos afectos. De
+los pocos que disentían de la opinión popular, los unos eran odiosos
+al pueblo, y otros cedían a compromisos contraídos, no sin dolor y
+vergüenza, que apenas, si acaso algo, disimulaban. A pesar de contarse
+tantas personas de entendimiento e instrucción entre los que padecían
+del achaque de una credulidad infundada en prometerse triunfos de la
+nación española en la indudable resistencia que suponían haría al
+poder francés, tal confianza parecía desatino; pero más difícil que
+probar que lo era, venía a ser negar que existía. Disposición tal en
+los ánimos explica cómo fue acometida, casi unánime y simultáneamente,
+empresa tan atrevida cuanto lo era la de desafiar al poder francés una
+nación falta de recursos, y cuyas plazas fuertes fronterizas y gran
+parte de su territorio, inclusa la capital, estaba en poder de los
+invasores. Como estaban convencidos de que había de haber insurrección,
+bastó que algunos pocos hombres osados en varias capitales, todos ellos
+de corto valer, alzasen la voz, para que fuesen seguidos, siendo la voz
+de tales hombres a modo de campana de reloj que da la hora en que esté
+convenido que ha de hacerse alguna cosa, sea o no de importancia.
+
+Los que vivíamos en Madrid, supusimos el levantamiento antes que
+sucediese; sucedido, le creímos superior en fuerza a la que tenía;
+apenas creímos sus ridiculeces, perdonamos sus excesos, nos figuramos
+triunfos y negamos reveses. No impedía el terror que siguió al Dos
+de Mayo que se mostrase la opinión con poco rebozo. La tertulia de
+Quintana seguía no muy concurrida, pero no falta de gente, y toda ella
+era entonces antifrancesa, a pesar de que, andando el tiempo, hubieron
+de hacerse afrancesados unos pocos de los que la formaban. En lugares
+mucho más humildes había el mismo espíritu. En los pobres cafés de
+aquel tiempo, en que era costumbre leerse la _Gaceta_ al lado de un
+brasero de sartén en invierno, y cerca de la ventana en verano, se
+hablaba con el mismo desahogo, tal, que parecía no se recelaba peligro
+por parte de los dominadores. Al revés, en lo que había miedo, era en
+punto a negar las victorias de los levantados sobre los franceses,
+y los incrédulos, que no lo eran por falta de patriotismo sino por
+sobra de juicio, callaban medrosos cuando oían contar los hechos menos
+creíbles. Así, un pobre levantamiento de Segovia, pronto vencido y
+sofocado, fue pintado como un gran suceso en el cual los franceses,
+de quienes se ignoraba u olvidaba que habían atravesado los Alpes, se
+habían quedado sin atreverse a subir por los puertos de la cordillera
+de Guadarrama. La gente más curiosa acudía a los cuarteles a averiguar
+cuántos soldados y oficiales habían desertado cada noche, esto es,
+ídose a las provincias a engrosar las filas de los ejércitos españoles,
+ya en hostilidades con los franceses. Eran satisfactorias las noticias
+que se adquirían, los cuarteles iban quedando vacíos y, lo que daba
+más gusto, algunos de los honrados desertores se llevaban consigo las
+banderas.
+
+Al paso que seguían llegando las noticias, crecían, si no las
+esperanzas, desde luego grandes, a punto de no admitir aumento, los
+extremos del gozo. Entre todas las noticias, las de Zaragoza excitaban
+particular entusiasmo. Palafox había llegado a ser un semidiós;
+admiradas las gentes que le habían conocido en sus mocedades, apenas
+concluidas, de que hubiese llegado a ser un general tan insigne. Me
+acuerdo de una llamada batalla de _las eras_, dada en junio de 1808,
+en que los franceses habían sido completamente derrotados, y de una
+proclama que contenía, poco más o menos, las frases siguientes: «Si
+la batalla de las eras hubiese sido ganada por esos vocingleros (los
+franceses), se habría puesto a la par de las de Marengo, Austerlitz y
+Jena; pero vosotros (los aragoneses) solo la miráis como un ensayo de
+las que estáis dispuestos a ganar bajo el mando de vuestra Generalísima
+y Patrona». Esta producción fue leída y admirada en el café de la
+Corredera Baja de San Pablo en medio del día, tocándome, como solía
+tocarme, el papel de lector entre los concurrentes.
+
+Si algo se hablaba de la Constitución que estaba haciéndose en Bayona,
+era por vía de burla, no sin maldecir a los que se prestaban a hacerla
+o aprobarla; de ellos los más forzados, como acreditaron muchos con la
+conducta que después siguieron, viva ya la guerra.
+
+Murat se había ido de Madrid a reinar en Nápoles. El odio público había
+seguido al verdugo de las víctimas del Dos de Mayo, y, como poco antes
+de partirse hubiese sido acometido de cólicos violentos, aun hubo la
+atrocidad de culpar al facultativo que le asistió porque le hubiese
+salvado la vida. Quedó mandando Savary, casi igualmente aborrecido
+por su conducta en Madrid y Vitoria en abril próximo anterior, y por
+cierto más digno de aborrecimiento que el mismo Murat, siendo uno
+de los peores satélites de su amo. No tengo presente dónde moraba
+Savary, pero sí que no era en Palacio, el cual estaba abandonado,
+no sin dolor ni escándalo de los españoles, para quienes era a modo
+de religión la monarquía. Me acuerdo de haberle visto con frecuencia
+para ver a mi sabor las bellas pinturas que entonces contenía y ahora
+están en el Museo. En las salas se paseaban algunos franceses, y en un
+dormitorio (el de la reina María Luisa creo) dos o tres de ellos con
+otras tantas mujerzuelas de mala vida estaban ensayándose en el bolero
+con acompañamiento de guitarra y castañuelas. Veíanse por allí, en un
+rincón, el famoso sombrerito de tres picos con un par de botas a un
+lado, que eran, o se suponía ser, del mismo Napoleón, y que enviados
+a esta capital, cuando aún estaba en ella el rey, habían servido de
+prueba de que el emperador francés no solo venía a España como huésped,
+sino que estaba de camino. Y, como ha habido quien niegue la venida
+de tales prendas, no está de más decir que las vi yo más de una vez
+por mis propios ojos. Sin ser yo entonces muy monárquico, si bien no
+era lo contrario, sino mezcla de una y otra cosa, miraba con dolor e
+ira aquellas escenas que me parecían un insulto hecho no solo a la
+majestad del trono, sino al decoro del pueblo español, del cual era el
+trono representante.
+
+Por fortuna, bien está repetirlo, creíamos cercana la venganza de
+tanta afrenta. Había llegado julio, y pocos triunfos habían conseguido
+nuestros odiados dominadores. Resistía Zaragoza: era verdad que el
+mariscal Moncey se había retirado de Valencia, rechazado de los
+flacos muros de aquella ciudad, solo propios para resistir a armas no
+de fuego: de Andalucía era seguro que Dupont se había venido atrás,
+desocupada Córdoba. Andábase averiguando noticias, siendo difícil
+tenerlas ciertas, pues solían carecer de ellas los mismos franceses.
+Tal era la sandez, hija del entusiasmo, que aun en gente no vulgar
+era frecuente salir a la calle a saber qué había, y volver a casa con
+grande satisfacción, porque, habiendo mirado a la cara a algunos
+franceses, habían notado en ellos señales de mal humor; de lo cual
+se deducía que estaban furiosos o tristes por el mal estado de sus
+negocios, como si no pudiese ser y no fuese con frecuencia aprensión
+del observador la figura o mala cara de los observados, o como si
+razones privadas y no políticas no causasen en un francés enfado o
+tristeza.
+
+En medio de esto, súpose que había entrado José Napoleón como rey
+por las provincias del Norte. Estaba desmentido el grosero y sucio
+estribillo de seguidilla, que aún en Madrid cantaban a media voz
+dominando los franceses, el cual era, ni más ni menos, el siguiente:
+
+ Anda salero,
+ No c——á en España
+ José primero.
+
+«Ya sucedió lo que se suponía que no», exclamó con pesar una persona
+al oír el estampido (que entonces no se llamaban detonaciones) de los
+cañones que en esta corte anunciaban y celebraban la entrada del nuevo
+monarca en su reino. Pero así y todo, no había por qué desmayar; malas
+digestiones le esperaban en el mal adquirido trono y en la tierra que
+llamaba su reino, y como había entrado, así saldría. Tiempo hubo en que
+parecía errado el pronóstico, pero al cabo vino a resultar cierto; que
+tanto puede un pueblo resuelto a no llevar el yugo de los extraños y
+tenaz en su esperanza y fe aun en los reveses de la más adversa fortuna.
+
+Por entonces, y estando José cerca de Burgos, llegó la nueva de haberse
+dado una gran batalla en los confines del antiguo reino de León y
+de Castilla la Vieja. Como es de suponer, para los madrileños había
+terminado la batalla en una victoria completa de los nuestros, aunque
+había sido cabalmente todo lo contrario. Algo contradijo la persuasión,
+poco menos que universal, de haber sido de los españoles la victoria
+saber que el titulado rey venía acercándose a Madrid y que iba a entrar
+en la villa que llamaba su corte y en el usurpado palacio.
+
+Entonces ya, si no se convino en que había habido derrota por parte
+de nuestros compatricios, se calló tocante a la batalla, atentos los
+ánimos solo al modo de recibir al rey calificado de intruso. De él se
+afirmaba que era tuerto; y con mayor seguridad, que gustaba de beber
+con exceso, a punto de merecer la grosera calificación de borracho. En
+suma, si de oficio y para sus poco numerosos parciales era don José
+Napoleón I, rey de las Españas y de las Indias (que tales títulos
+tomó), para las noventa y nueve centésimas partes de los españoles vino
+a ser conocido con el apodo familiar, pero no amigo, de Pepe Botellas.
+
+No puedo hablar del recibimiento hecho al pretendiente al trono
+en Madrid, porque, si bien residía yo en esta capital, no salí de
+casa en aquel día. En que fue malo no cabe duda, si bien tal vez se
+ponderó la soledad de las calles, porque a falta de adictos, hubo de
+haber curiosos. Era común en aquellas horas repetir la narración y
+descripción de la entrada del archiduque Carlos en Madrid, titulándose
+el rey Carlos III, que está en los Comentarios del marqués de San
+Felipe, transmitiéndola los que habían leído esta obra a los que no
+la habían leído, y aun a los que no sabían leer; y fue universal
+deseo renovar la escena de casi un siglo antes. Quizá ponderó algo el
+marqués; pero lo cierto es que el archiduque se volvió descontento a
+sus reales, desde la mitad del camino, sin llegar a habitar el regio
+alcázar, cuando José, más fácil de contentar, siguió hasta aposentarse
+en el Palacio.
+
+A la amargura y rabia que causó verle sentado en el trono material
+de los reyes de España, sirvió de calmante, aunque leve, saber los
+desaires a que se veía expuesto. Muchos se negaban a prestarle
+juramento de fidelidad, quiénes a las claras, resueltamente, quiénes
+buscando evasivas, honrados y fieles, pero no animosos; quizá algunos,
+puestos a ver venir, atentos a lo que había de suceder en las
+provincias. Celebrose como grande hazaña que el alférez mayor de los
+Reinos, marqués de Astorga y conde de Altamira, hubiese huido de Madrid
+por no llevar y levantar el pendón en la jura mandada hacer al nuevo
+soberano.
+
+En tanto, habían pasado algunos días después del 19 de julio; día
+inmortal en que de veinte mil franceses rindieron unos y entregaron
+otros las armas a poco más de treinta mil españoles bisoños, en los
+campos de Bailén. Tardó en llegar a Madrid la noticia auténtica de tal
+suceso. Pero ya bien o mal sabida, y trasluciéndose, comenzaron a ser
+fundadas las hasta entonces numerosas y mal fundadas conjeturas.
+
+Pocos días antes había vuelto a las inmediaciones de Madrid con sus
+tropas el mariscal Moncey, rechazado de Valencia; y si no derrotado,
+obligado a desistir de su empresa a término de abandonar dos
+provincias. Aunque no había hecho mucho efecto su llegada, servía,
+como hecho constante, de dar crédito a voces que corrían de otros
+de magnitud muy superior. Ya los observadores de los rostros de los
+franceses no andaban tan fuera de razón, porque a todos ellos y a sus
+parciales los veían cabizbajos, afanados, como quien se prepara a un
+viaje, y este no de recreo. Al cabo, los preparativos de retirada se
+hicieron visibles, y aun comenzó esta a efectuarse en el 29 de julio,
+siguiendo el 30 y 31 en que salió el intruso rey con la corte, yéndose
+con él algunos de sus parciales, y quedándose otros dispuestos a
+pasarse a la bandera nacional.
+
+Amaneció el día 1.º de agosto de 1808, día por cierto memorable, y de
+aquellos de que rara vez gozan los pueblos, día cuya memoria no puede
+borrarse en la mente de los que hoy vivimos, y la cual es bastante viva
+y tierna para reanimar y conmover a personas rendidas al peso de los
+años y heladas por el frío de la vejez, como por fuerza hemos de ser y
+somos los pocos testigos que hoy quedamos de aquellas grandes escenas.
+
+Apenas había amanecido, cuando las calles, y principalmente el
+Salón del Prado, rebosaban en un gentío numeroso, alegre sobre toda
+ponderación, ufano, y si no ajeno de malos deseos, dispuesto a
+enfrenarlos en medio del puro gozo de la victoria. En esto apareció
+entre aquel bullicio un corto piquete de franceses rezagados que
+corrían a juntarse con los suyos: soldados de poca edad, mal vestidos,
+con ciertos como saquillos de color claro y no muy limpios que solían
+llevar aquellas tropas de infantería, parte de ellas nada lucidas,
+aunque temibles en la campaña. Era de temer que la plebe alborotada
+les embistiese; pero se contentó con insultarlos, y si uno de ellos
+recibió unos cuantos golpes que le derribaron, no pasó la cosa a
+más, y recogiendo el pobre muchacho el fusil caído, se fue con sus
+compañeros, perseguido solo con silbidos y risotadas. La turba se
+dirigió al Retiro, que había sido convertido en ciudadela por los
+franceses. Veíanse allí cañones clavados; comienzos de fortificaciones
+o no concluidas o deshechas; municiones de guerra en abundancia; acopio
+de provisiones arrojadas al suelo y desparramadas, o por los mismos
+invasores al retirarse, o por los primeros del pueblo que llegaron,
+y a quienes impelió ya la locura, ya la ira, ya el lícito deseo de
+aprovechar parte de aquellos despojos. Abundaba el vino, como era de
+suponer, y convidaba a hacer de él uso. Pero un clamor casi general,
+levantado de repente, hizo correr la sospecha de que aquellos víveres
+y bebidas estuviesen llenos de veneno, por juzgarse propia acción de
+los pérfidos invasores haber dejado tan funesta dádiva al pueblo del
+Dos de Mayo en la hora de abandonarle. Pronto llegó a creerse realidad
+la sospecha, porque un infeliz del pueblo había caído víctima de la
+ponzoña. Yo mismo le vi traído entre cuatro, siguiéndole centenares
+de hombres enfurecidos, clamando venganza contra los amigos de los
+franceses que en Madrid hubiesen quedado. Pero aun los más apasionados
+hubieron de conocer en breve que el supuesto envenenado no lo estaba de
+otra ponzoña que de una, que si a algunos mata a la larga, a los más
+deja sanos, sin otro remedio más que el del sueño. Al ver puramente
+borracho al que había pasado por agonizante, se trocó el furor en risa,
+y volvieron a predominar los buenos afectos sobre los malos.
+
+No podía, sin embargo, dejar de causar temor a las personas prudentes
+el estado de una población crecida falta absolutamente de gobierno,
+donde la seguridad pública y la de los individuos en sus vidas y
+haciendas había quedado encomendada a la virtud y buen juicio de la
+muchedumbre, virtud que existe, pero que se desmiente con frecuencia.
+No existía en Madrid autoridad ni fuerza alguna moral o material: los
+que estaban gobernando el día 31 de julio bajo el intruso rey, eran,
+cuando menos, sospechosos, y más que de mandar trataban de esconderse.
+Del poder militar, que en España era la verdadera policía, apenas
+quedaban en la capital más que unos pocos inválidos de los entonces
+conocidos con el nombre indecente de «_culones_», pues los soldados y
+oficiales de la anterior guarnición estaban ya todos en las provincias.
+Había otra dificultad, y era que quien se atreviese a tomar el mando no
+acertaría a resolverse en nombre de qué superior habría de ejercerle,
+sí del rey Fernando o del pretendiente José, porque los franceses
+estaban cerca y podían volver sin que hubiere quien se lo estorbase,
+y las tropas españolas lejos, y el pueblo, aunque tranquilo, nada
+dispuesto a sufrir que se le hablase de los Napoleones sino en términos
+del vituperio más extremado. Entonces, por disposición no se sabe de
+quién, se discurrió que numerosas cuadrillas de los llamados vecinos
+honrados paseasen las calles haciendo el oficio de patrullas. Aunque
+solo contaba yo diecinueve años de edad, fui de la de mi barrio o
+cuartel, que se juntaba en el espacioso portal de la casa que había
+sido y aun creo era del Banco Nacional de San Carlos, situada en la
+calle de la Luna, entre las de Tudescos y Silva. De allí salíamos, y
+recorríamos calles y calles entre gritos del pueblo reducidos a vivas,
+pues durante dos o tres días ni una sola desgracia, ni un solo desorden
+vino a turbar el sosiego público, o dígase el bien intencionado
+regocijo.
+
+A cualquier circunstancia se atendía, esperando ver hecha mención
+solemne como de rey del cautivo Fernando. Hubo quien me contase que
+por deseo de oír tan deseada mención, había ido a oír misa cantada,
+y que tuvo el gusto de que en la colecta el sacerdote, anticipándose
+a órdenes de oficio, dijese después de nombrar al Papa y al obispo
+«_Regem nostrum Ferdinandum_». Frivolidades parecen estas cosas a la
+generación presente; pero no lo eran entonces, por ser el pronunciado
+nombre algo más que el de un monarca, la expresión del voto unánime
+de un pueblo, expresada entre grandes peligros y heroicos hechos y
+levantados pensamientos, tipo múltiple que contenía infinidad de
+proyectos y esperanzas, y señal en aquella hora, y también consecuencia
+de una increíble y gloriosísima victoria.
+
+Por fin, al tercero o cuarto día de tan peligrosa situación, ocurrió un
+suceso funesto. Se había quedado en Madrid don Luis Viguri, intendente
+que había sido en la isla de Cuba, muy amigo de don Diego Godoy,
+el hermano de don Manuel, y a quien habían acusado de haber en una
+conversación con un coronel (dignísimo sujeto) llamado don N. Jáuregui,
+insinuado, allá en 1807, que deseando el rey Carlos IV descargarse del
+peso del gobierno, y no queriendo dejársele al príncipe su hijo, bien
+podría el Príncipe de la Paz ser declarado Regente. Fuese por esta
+razón o por otra, es lo cierto que, habiendo Viguri maltratado a un
+negro su esclavo y quejádose este calumniando a su amo, se juntó gente
+a los gritos, y la fama no buena en el concepto popular del desdichado
+amo produjo un alboroto en que cayó muerto Viguri, atándose en seguida
+una soga a su cadáver, con la cual atado fue arrastrado por las calles
+entre gritos de aplauso de gente frenética, si no malvada. Llegonos,
+estando en el zaguán de la casa de la calle de la Luna, la triste
+noticia, que vino por grados: primero, que iban a matar a Viguri; poco
+después, que ya había muerto; y en seguida, la atrocidad de que su
+cuerpo era objeto. Nada podíamos hacer más que dolernos del tal caso,
+y temer otros iguales o parecidos, y otro tanto hubo de pasar a los
+pobres vecinos honrados de los demás barrios.
+
+Había llegado el día 4, y ni aun en las esquinas aparecía documento
+que dijese a los madrileños bajo qué autoridad vivían. Rompió al fin
+el silencio el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla, con
+una alocución no mal escrita, aunque verbosa, impresa y puesta en
+carteles. El Consejo gozaba de cierto favor popular en Madrid; el
+vulgo le suponía un poder legal que no tenía, pero al cual aspiraba,
+como si en algo fuese un sustituto de las Cortes, sobre todo de las
+antiguas. El Consejo no había jurado la Constitución de Bayona, si bien
+no se había resistido de frente a hacerlo; pero su timidez poco sabida
+era de algunos que la sabían perdonada, cuando su resistencia era un
+hecho constante. Vio el Consejo llegada la hora de ser realidad su más
+arrogante pretensión, y ejerció su adquirido poder con satisfacción de
+la población de la capital; no así de las provincias, o, dicho con más
+propiedad, de las Juntas, que tenían pretensiones más subidas y con
+otro fundamento, y a las cuales movía la codicia del poder inherente a
+la naturaleza humana.
+
+La alocución del Consejo tenía algo de confuso, pero no en cuanto a
+declararse contra los aborrecidos franceses. Mi buena memoria (de
+la cual espero que no se lleve a mal que haga mención, por ser dote
+inferior al de un buen entendimiento) es causa de que pueda, al cabo
+de tantos años, poner aquí de tal documento un periodo íntegro, el
+cual me dio golpe por su consonancia con los afectos de que todos
+participábamos: «Adoremos, decía, a la Divina Providencia, que si ha
+sabido humillar a los soberbios, no consentirá queden impunes los
+taladores, incendiarios y asesinos». Requiebros tales era entonces muy
+del uso echar a los franceses.
+
+El atentado cometido en Viguri no se repitió en algunos días. El
+Consejo se convirtió en Gobierno, y dictó providencias tan buenas
+cuanto consentían las circunstancias. Con la crueldad irreflexiva
+propia de días de loco entusiasmo, fue pronto olvidada la víctima de
+la furia popular, y si quedó de ella memoria, fue para crear un verbo
+atroz, porque hacía materia de risa lo que debía de serlo de anatema,
+pues se llamó _Vigurizar_ la acción de asesinar y en seguida arrastrar
+el cuerpo exánime del asesinado.
+
+A otras materias se convirtió la atención de la gente ilustrada, cual
+era la de qué gobierno habría de establecerse.
+
+Entretanto, casi quedó establecida, bien que por plazo breve, la
+libertad de imprenta. Bien es cierto que el Consejo, nada amigo
+de ella, trató de ponerle impedimento; pero en algún tiempo no lo
+consiguió, aunque lo mandase. Había censores, pero o no ejercían la
+censura, o no sé hacía caso de ella, ni se necesitaba. Una censura
+había, y era terrible, que era la seguridad de ser hecho pedazos si
+algo se decía o se insinuaba siquiera contra el punto principal de
+todos los pensamientos: la causa de la nación contra el enemigo. En
+los demás, era la discordancia de opiniones tan grande cuanto cabe
+serlo, y pocos reparaban en ello, no viéndose ni aun disputas entre
+las doctrinas de libertad política llevada casi al extremo, y la poco
+menos que irreligión del _Semanario patriótico_, y otras producciones
+rebosando fanatismo y toda especie de ideas rancias en punto a
+gobierno, y la mezcla singular de máximas favorables al patriotismo
+español y contrarias a la civilización europea y general, contenidas
+en la extravagante _Centinela contra franceses_, de Capmany; obra que
+compartía con los escritos de Quintana el favor popular en primer
+grado. Pero bien está repetirlo: en tales diferencias, no obstante su
+magnitud, llegada a ser contradicción, nadie reparaba, pues bastaba la
+semejanza o igualdad en adhesión viva a la causa santa del pueblo.
+
+No faltaban composiciones poéticas. Primero vieron la luz las dos odas
+de Quintana a España libre. Eran lo que debía esperarse de autor ya
+tan afamado, y reproducían con ventaja los pensamientos y afectos de
+las conocidas composiciones del mismo poeta a la heroica desdicha de
+Trafalgar, y a la hazaña de Guzmán el Bueno. Otra composición salió
+a luz que disputó a las de Quintana la palma, y aun se la arrebató,
+en sentir de muchos jueces, debiendo, en razón, solo compartirla, por
+ser inferior en fuerza de fantasía, y solo igual, por otro lado, en
+el sentimiento, aunque superior en la corrección y en la admirable
+construcción del periodo poético a la del ya un tanto antiguo y
+célebre poeta. Todos entenderán que hablo aquí de la elegía, o lo que
+sea, sobre el suceso del Dos de Mayo, cuyo autor, don Juan Nicasio
+Gallego, a la sazón capellán de los pajes de Su Majestad, se había dado
+a conocer solo por una buena oda a la reconquista de Buenos Aires.
+Gallego era muy amigo de Quintana, a cuya tertulia era concurrente
+asiduo, y los dos poetas, en aquella ocasión rivales, se complacían en
+darse mutuas y sinceras alabanzas.
+
+Otra oda apareció con el título de _Profecía del Pirineo_, abundante
+en perfecciones, manchada por algunos, pero leves, lunares, y que
+excitó aprobación y aun admiración, así como curiosidad, porque desde
+luego su autor no la publicó dando su nombre. Súpose en breve que era
+de Arriaza, buen poeta en su clase, pero de otra estofa que Gallego
+y Quintana. Pareció la nueva composición, si no la mejor de su autor,
+de las mejores, y particularmente de otro estilo que el general suyo.
+Sin embargo, era fácil notar, en composición tan justamente aplaudida,
+que sobresalía el ingenio más que la imaginación o el sentimiento, y la
+principal, si bien no la única prenda de Arriaza, era ser ingenioso.
+
+Hubo, además, una inundación de versos patrióticos o medianos o malos.
+¿Qué más? Hasta yo, empeñado entonces, _invita dea_, en poetizar o
+metrificar, di a luz una oda al uso de lo que se fabricaba, ni siquiera
+señalada por lo mala sino de aquella medianía que, según Horacio, ni
+los postes aguantan, de suerte que ni merecía ni llamó la atención aun
+para desaprobarla.
+
+La Constitución hecha en Bayona mereció ser puesta en coplillas que
+la ridiculizaban, y ciertamente censurándola en lo poco que tenía
+favorable a la libertad y en lo no poco en que tiraba a formar un
+gobierno ilustrado. Por ejemplo, prometiéndose en aquella obra la
+libertad de imprenta, decía el crítico:
+
+ La libertad de la imprenta
+ Disfrutará la nación:
+ ¡Pobre del Papa y del clero!
+ ¡Pobre de la religión!
+
+Y esto no obstante, si la voz común no mentía, esta crítica fue obra de
+un literato, después muy parcial de las doctrinas llamadas liberales y
+de la misma libertad de imprenta: de don Eugenio Tapia.
+
+También se tentó hacer versos para cantarlos; pero, aunque siguiendo la
+guerra las canciones patrióticas adquirieron valimiento, por lo pronto
+no eran oídas sino las más toscas y vulgares. Arriaza escribió el himno
+llamado de las provincias, que tiene muy bellas estrofas; y el famoso
+guitarrista Sor le puso música, pero con corta fortuna en punto a
+hacerle correr entre las gentes. No porque se dejase de cantar por las
+calles, pues, al revés, atronaba los oídos la continua canturía. Pero
+las canciones que resonaban, era una que decía:
+
+ Virgen de Atocha,
+ Dame la mano,
+ Que tienes puesta
+ La bandolera
+ Del rey Fernando.
+ Virgen de Atocha,
+ Dame tu poder,
+ Para que al rey Fernando
+ Le traigas con bien.
+
+o con otra, y no mejor música, la no mejor letra que decía:
+
+ Ya vienen las provincias
+ Arrempujando,
+ Y la Virgen de Atocha
+ Trae a Fernando.
+ ¡Vivan los españoles!
+ ¡Viva la religión!
+ Yo me c...o en el gorro
+ De Napoleón.
+
+o una de igual valor, como es:
+
+ Ya se van los franceses—Larena,
+ Matan los piejos—Juana y Manuela,
+ Matan los piejos—Prenda,
+ Y el general los dice—Larena,
+ Que son conejos—Juana y Manuela,
+ Que son conejos.—Prenda.
+
+Y en el pueblo en que esto se cantaba era el _Semanario patriótico_,
+escrito por Quintana y sus amigos, el periódico más apreciado y
+respetado, y el que más influjo ejercía.
+
+Pasaban días, y no parecían los ejércitos vencedores, aguardados con
+ansioso deseo, el cual vino a ser impaciencia y bien motivada. Sabíase
+que el de Andalucía no se había movido por haber necias rivalidades
+entre las Juntas de Granada y Sevilla, y las tropas de la una y la otra
+que le habían compuesto. Entretanto, Madrid continuaba sin una fuerza
+física necesaria para impedir se turbase el sosiego público, o para
+restablecerle en caso de que ocurriese un acto de desorden y violencia.
+Sobre cuál había de ser el gobierno de España durante la cautividad
+del rey, no había menos ansia, pero de esta solo participaba la gente
+entendida. Habíase armado una violenta disputa entre el Consejo y las
+Juntas de provincia, haciendo aquel las veces de esta en la capital, y
+no admitiéndole las últimas por colega, pues hasta le afeaban sin razón
+haber existido junto bajo el intruso José Napoleón, aunque por pocos
+días. Los madrileños se declararon por el Consejo, quizá por mirarle
+como cosa de casa, y hasta el _Semanario Patriótico_ dedicó un artículo
+a defenderle de las acusaciones de las Juntas; hecho singular, si se
+paraba la atención en que el antiguo tribunal con pujos de gobierno
+debía ser mirado como acérrimo enemigo de las doctrinas políticas del
+periódico liberal, cuando las Juntas, por su origen y aun por uno u
+otro de sus actos, a pesar de sus muchos desatinos e inconsecuencias,
+representaban el poder popular con más o menos acierto y conocimiento
+de su esencia.
+
+Llegó, por fin, el tan suspirado día de ver las madrileñas tropas
+españolas de las que habían vencido a los franceses. Mal representante
+de nuestros ejércitos con el de Valencia, que entró en esta capital
+el 13 o 14 de agosto. Los soldados, mal vestidos, con los zaragüelles
+provinciales y mantas y fajas, con los sombreros redondos, cubiertos
+de malas estampas de santos, desgreñados, sucios, de rostro feroz, de
+modos violentos, en que se veía carecer de toda disciplina, presentaban
+un aspecto repugnante. A la preocupación que daba a temer de tan
+malas trazas nada mejores hechos, se agregaba saberse los horrorosos
+asesinatos cometidos en Valencia en las personas de franceses no
+militares e indefensos, y se suponía, quizá en algún caso con verdad,
+que había entre aquellos soldados varios asesinos, y de cierto, si no
+los había, abundaban los muy capaces de serlo. El buen general Llamas
+que los mandaba, tenía apariencias de oficial antiguo y buen caballero,
+pero no de guerrero a la moderna. Ello es que en Madrid se llenó de
+terror la gente de educación y clase mediana al ver campeando por las
+calles aquella gente con guitarrillas, cantando, y a la par amenazando,
+entrándose en los conventos a pedir a las monjas alguna estampa más que
+poner en sus sombreros cargados de ellas, y dejando asomar puñales que
+contrastaban con las imágenes devotas. Al revés, la plebe, y de esta
+especialmente la parte acostumbrada o aficionada a crímenes, o si no
+tanto, a excesos y alborotos, miraba a los recién llegados como amigos,
+y en caso de necesidad, como apoyos con que podían contar de seguro. No
+salieron fallidas las malas esperanzas, ni vanos los justos temores. A
+los dos o tres días de la entrada de los valencianos, hubo un alboroto
+en las cercanías de la plaza de la Cebada, en que cayó muerto un sujeto
+cuyo nombre y calidad no pudo averiguarse, como tampoco la causa de su
+trágico fin, y el cadáver fue arrastrado con las mismas circunstancias
+que el de Viguri. Súpose que el general Llamas había acudido a impedir
+el asesinato de que sus soldados eran participantes, y que, sobre ser
+desobedecido, había sido amenazado de muerte. Cundió el terror por
+Madrid, por lo mismo que se ignoraba quién era la víctima, de modo que
+nadie podía creerse en plena seguridad.
+
+Así, la estancia de los valencianos en Madrid estaba considerada como
+una desdicha. Por lo mismo se deseaba la llegada del ejército andaluz,
+del cual se sabía que era compuesto de tropas disciplinadas.
+
+El 24 de agosto, si no me es infiel mi memoria, fue cuando los
+vencedores de Bailén pisaron las calles de la capital, por su esfuerzo
+y fortuna libertada de odioso yugo. Era de esperar un entusiasmo loco
+en el recibimiento hecho a tales tropas, y con todo, si bien hubo
+grandes aplausos, se notaba menos ardor en los que aplaudían. Lo que
+más o lo que primero llamó la atención del público, fue el corto cuerpo
+de lanceros de Jerez que venían delante. Desde largos años no veían los
+españoles en su ejército lanzas ni corazas, y en las tropas francesas
+habían visto estas armas, que creían desechadas y olvidadas, vueltas
+a uso. Ahora, pues, pensando en las garrochas con que pican nuestros
+campesinos o picadores en plaza a los toros, se creyó se había dado
+con un medio de contrarrestar a los lanceros polacos, no dudando la
+vanidad nacional de que se haría con ventaja. Y se contaba que así
+había sucedido en Andalucía, donde habían sido ensartados los franceses
+en las garrochi-lanzas jerezanas. Venían los lanceros vestidos, no con
+uniformes al uso común, sino como los hombres del campo de Jerez, con
+sombrero de copa baja, muy parecidos a los hoy llamados calañeses, y
+con traje semejante al que llevarían si fuesen a picar reses en el
+campo. Daba realce a esta apariencia ser andaluces los lanceros, y como
+tales alegres y decidores, y sus gracias gustaban, aunque no fuesen de
+las mejores, por lo mismo que se los suponía graciosos, de modo que era
+un enviar y recibir dichetes lo que se oía alrededor de aquella gente.
+Las demás tropas tenían mediano aspecto, no como las valencianas, no
+como las mejores francesas; llevando aún la infantería el sombrero de
+picos, hoy dicho apuntado, el cual era entonces pequeño. Al recordar
+las gentes el porte marcial de los soldados de la guardia imperial
+francesa que llevaba consigo el vencido Dupont, pasmaba considerar que
+se habían rendido a hombres de muy inferior aspecto como militares.
+
+Después de la entrada del ejército victorioso en los campos de
+Andalucía, ningún otro espectáculo podía llamar la atención o excitar
+los afectos en igual grado. No dejó, con todo, de mover las pasiones la
+proclamación de Fernando como rey, hecha el 25, llevando esta vez el
+pendón el conde de Altamira entre vítores que parecía se levantaban a
+la línea de los héroes.
+
+Pero iba haciéndose hora de que a la embriaguez del triunfo sucediese
+el cuidado de lo presente y no lisonjeras previsiones de lo futuro.
+Aunque se había retirado José Napoleón hasta ponerse del otro lado del
+Ebro, veíanse graves peligros, y se temían no inferiores males para
+la patria. El entusiasmo es cosa que dura poco, sobre todo si se ha
+gastado muy de prisa. Pero a su decadencia no acompañó decaimiento
+de ánimo bastante a aconsejar la sumisión si era adversa la fortuna.
+Así fue que no hubo otra jornada de Bailén, sino al revés, muchas
+en que llevaron nuestras armas lo peor, sin el consuelo de quedar
+gloriosas, aun saliendo vencidas. Pero hubo tenaz propósito, aun
+cuando parecía locura persistir en la resistencia, y esta pertinacia
+heroica nunca faltó en la parte con mucho más numerosa de los hombres
+de aquellos días de prueba. Así, la bandera de la patria, caída a
+veces, se levantaba otra vez al momento, y en la isla gaditana una
+España abreviada, contando por suya toda la tierra no pisada por los
+franceses, vivió mereciendo ver premiados sus esfuerzos con haberse
+logrado afirmar la independencia de la nación española amenazada por el
+mayor poder que ha conocido el mundo.
+
+
+
+
+VI.
+
+MADRID Y ALGUNA PROVINCIA A FINES DE 1808 Y EN 1809.
+
+
+Después de la entrada de los vencedores de Bailén en la capital de
+España, quedó esta en una situación de más sosiego, pero comenzó a
+cundir entre la gente ilustrada la mayor inquietud posible sobre más
+de un punto. Como la gran victoria alcanzada, vistas bien las cosas,
+parecía un milagro, nacieron justísimos temores de que milagros tales
+no se repitiesen. Los elementos de desorden por lo tocante a alborotos
+en las calles y atentados contra la seguridad de las personas parecían
+neutralizados porque estaban suspendidos, o ya los contuviese la tal
+cual fuerza existente de la que se esperaba sustentase el imperio de
+la ley, o ya el haberse apagado el ardor patriótico, que así impelía a
+locos y criminales excesos, como estimulaba a hechos hijos de nobles
+pasiones. Dos cosas daban cuidado: la notoria mala calidad de los
+ejércitos, pobres en número y faltos de buen orden; y la carencia de
+un gobierno general de la nación, necesario hasta para el aumento y
+buena dirección de la fuerza militar. Al fin, esto último hubo de
+conseguirse, no sin trabajo.
+
+Diputados de las Juntas, congregados en Aranjuez, compusieron una
+Junta magna, que tomó el título de Central. Establecido este gobierno
+en una población pequeña, estaba libre de la opresión que en tiempos
+revueltos ejerce sobre una autoridad, por necesidad débil, la plebe de
+las ciudades populosas; pero carecía por lo mismo del favor popular
+que en horas de apuro alienta a un objeto querido, cuya presencia
+inspira entusiasmo, y el cual a la vez recibe como de rechazo buena
+parte del que excita. El pueblo de Madrid se contentó con que hubiese
+al fin nacido la Junta Central, pero no saludó con pasión el día de
+su nacimiento y no llegó a cobrarle amor, como en las capitales de
+provincia le tenía lo general de la población a sus respectivas Juntas.
+
+En cuanto a las personas capaces de juzgar en materias políticas,
+miraron como un bien altísimo que al cabo hubiese un gobierno; pero no
+acertaban a calificar para la aprobación o desaprobación al que acababa
+de salir a luz con harto trabajo y grandes actos de condescendencia
+por diversos lados, resultando una amalgama en que no quedaban bien
+unidas y mezcladas hasta formar un buen todo las varias materias
+que le componían. Por un lado, Quintana había sido nombrado oficial
+mayor de la secretaría de la Junta, ejerciendo grandísimo influjo
+en el secretario don Martín de Garay: por otro, una de las primeras
+disposiciones de la Central había sido nombrar Inquisidor General,
+confiriendo tal puesto al obispo de Orense, muy propio al objeto de tal
+nombramiento. La libertad de la imprenta, reinante de hecho y no de
+derecho, fue de nuevo negada, con rigor, por fortuna o por desgracia,
+no efectivo. Porque seguía la confusión o diversidad de pareceres,
+como cuando más, en lo relativo al modo de gobernar la nación por lo
+presente, y de proveer a cómo habría de ser gobernada en lo futuro.
+_El Semanario Patriótico_ continuaba siendo un periódico igual en ideas
+a los franceses de 1789 o 1790 en punto a doctrinas; don Juan Pérez
+Villamil acababa de publicar un escrito muy aplaudido, en el cual,
+apostrofando al rey cautivo, le decía que «verificado su anhelado
+rescate y vuelto al trono, si quería conservarle, mandase poco, mandase
+menos, porque eran demasías las por muchos juzgadas prerrogativas
+de la Corona, y que el pueblo, de salir a recibirle ya libre, le
+presentaría con una mano una Constitución a que habría de atenerse»; y
+el mismo Quintana había dado a luz sus poemas patrióticos, por largos
+años escondidos en su papelera, y donde ya se ensalzaba al comunero
+Padilla, aprobando sus hechos, ya se denostaba a Felipe II, llenando
+de horror y pasmo a los monjes del Escorial,[22] ya, con motivo de
+celebrar la invención de la imprenta, se calificaba al poder papal de
+no menos que monstruoso, indigno y feo, cuyo abominable solio, sentado
+en las ruinas del capitolio romano, estaba próximo a caer, dejando
+tristes señales en sus ruinas.
+
+ [22] De esto fui yo testigo en una visita que hice al Escorial
+ en noviembre de 1808, de que digo algo aquí más adelante, y que
+ he hablado por extenso en un folletín del periódico _Correo
+ Nacional_ en 20 de agosto de 1840.
+
+De tal y tanta confusión era la recién formada Junta fidelísimo espejo.
+Porque bueno es que lo sepan nuestros contemporáneos; nunca ha habido
+en España, ni aun en otra nación o edad alguna, democracia más perfecta
+que lo era nuestra patria en los días primeros del alzamiento contra
+el poder francés. Gobernaba entonces el pueblo, el pueblo tal cual
+era, ejerciendo en ciertas ocasiones su prepotencia en plebe, como
+más numerosa y resuelta, y yendo el Estado dejando a menudo autoridad
+absoluta a quienes tenían el mando, siendo inconsecuente el poder
+como nave mal gobernada o casi sin gobierno, a la cual arroja el
+ímpetu de las olas venidas a veces de distintos rumbos a muy diversas
+direcciones. Y todo esto no era producido ni dirigido por medios
+juiciosos ni con orden previo, como sucede cuando y donde las leyes
+arreglan el ejercicio del poder popular, sino de una manera confusa,
+haciendo las veces de la razón el instinto. Los amantes de la soberanía
+popular por fuerza habrán de convenir, si ya no deliran, en que en los
+pueblos soberanos, como en los soberanos de cuerpo y alma, los hay
+buenos y malos, porque los hay ilustrados e ignorantes, y la ignorancia
+y pasiones de la multitud traen tan fatales consecuencias al procomún
+cuanto podría traer la calidad de una persona revestida de autoridad
+ilimitada. En el gobierno creado por el pueblo español en 1808 estaba,
+pues, expresado en compendio el mismo pueblo, con todas las calidades
+que a la sazón tenía.
+
+Fue llamado a presidir la Junta el conde de Floridablanca, no con gran
+satisfacción de los hombres adictos a doctrinas de las hoy llamadas
+liberales, pero en obediencia a la voz popular que, por entonces, llena
+de indignación por lo extremada injusta, contra todo lo perteneciente
+al gobierno de Carlos IV, recordaba con aplauso, no menos injusto
+por ser excesivo, los días de Carlos III, y al ministro que en aquel
+gobierno había representado el principal papel. De Floridablanca
+hablaban con variedad los hombres que viviendo entonces ya de edad
+madura, le habían conocido en el mando, y por cierto no todo era
+elogios en el juicio de tales críticos, pues había muy otra cosa. Yo,
+que ahora cuento y no juzgo, debo decir que, fuese lo que hubiese sido
+el Floridablanca de 1780, el de 1808 había llegado a ser incompetente
+para ocupar bien el alto lugar a que había sido elevado. Al frente
+tenía en la Central otro nombre por demás ilustre, y de persona no su
+amiga: el de don Gaspar Melchor de Jovellanos. En este último ponían
+sus esperanzas quienes deseaban encaminar las cosas del Estado por
+una senda cuyo paradero fuese el establecimiento de una monarquía
+limitada. En tanto, el Consejo Real se había resistido a reconocer la
+Junta Central, dando para ello razones buenas y malas, conociéndose
+que la principal era el recelo de que, tomando cuerpo y fuerza ciertas
+doctrinas, no viniesen los tribunales a perder o a no lograr el
+influjo en el gobierno que habían tenido o pretendido tener y a que de
+continuo aspiraban. No estaba dispuesto a acceder a tales pretensiones
+Floridablanca, pues, si bien adverso a toda idea de limitación del
+poder real por el popular, tampoco quería verle censurado o intervenido
+por los togados, y hasta en la forma con que el Consejo, sin negarse
+a obedecer a la Junta, ponía dificultades para hacerlo, veía el antes
+ministro absoluto con enojo lo que llama acertadísimamente Jovellanos
+_escrúpulos de la obediencia_. El mismo Jovellanos se inclinaba algo
+al Consejo Real por dos razones: por preocupaciones de togado, y
+porque efectivamente llevaba razón el Consejo en insinuar que, para el
+ejercicio de la potestad ejecutiva, convenía más una regencia de pocos
+que un cuerpo numeroso. En la gente que veíamos las cosas desde afuera
+andaban muy discordes los pareceres. No llevábamos a mal que hubiese
+una Junta Central, pues había habido y seguía habiendo Juntas de
+provincia. Pero unos estimaban buenas las razones del Consejo, y otros
+al contrario; y por diversos motivos esta y aquella cosa. La Junta,
+por su origen y por lo que este habría de influir en su índole, era
+popular, y el Consejo representaba a la monarquía antigua. De aquella
+eran de temer actos de despotismo, disposiciones imprudentes, poco
+orden, principios nada fijos; de estotro un firme sostener de rancios
+abusos y un orden de mala naturaleza, sobre todo, en punto a lo que
+pedían los tiempos. Fuese como fuese, hubo poco espacio para pensar en
+tales materias mientras residió la Junta en Aranjuez; periodo que no
+pasó de dos meses. Una proclama o alocución de la Junta agradó mucho,
+porque era de la pluma de Quintana. En verdad era una oda más del poeta
+patriota, pero en la disposición de los ánimos gustaba el lirismo.
+Prometía el nuevo gobierno poner en pie un ejército de quinientos mil
+infantes y cincuenta mil caballos, y no parecía desatino promesa tal,
+con estar muy fuera de la esfera de lo posible. También prometía la
+Central leyes enfrenadoras del despotismo, y ni a los que después se
+opusieron a leyes de esta clase sonó mal la promesa. Lo cierto es que
+se veía venir encima una gran desdicha con la reunión de las fuerzas de
+Napoleón, próximas a pasar la frontera, y la falta de poder, no solo
+por la inferior calidad, sino también por el corto número de nuestras
+tropas para disputar el triunfo. Empezaba a oírse la voz de la queja
+y del temor, primero en tono sumiso, porque no pareciese traición la
+desconfianza; luego más perceptible, por no poderse negar el peligro.
+El poeta Meléndez Valdés, en los días primeros del levantamiento, dócil
+instrumento de los franceses, como volvió a serlo, venido entonces a
+mejor acuerdo, y cediendo a su inclinación y a la de sus amigos, y no a
+su flaqueza de espíritu, había publicado un romance de mediano mérito
+con el título de _Alarma_, lleno de las ideas reinantes; pero hubo de
+publicar segunda _Alarma_, mejor que la primera, y en la cual no solo
+añadía un cántico más a los muchos destinados a celebrar triunfos, sino
+que en sentidas y patrióticas palabras anunciaba la próxima venida de
+Napoleón con gran poder, diciendo:
+
+ Vendrá y traerá sus legiones
+ Que oprimen la Escitia helada,
+ Ofreciendo a su codicia,
+ Por cebo, montes de plata.
+ Vendrá y lloraréis de nuevo
+ Las ciudades asoladas, etc.
+
+Estaban tan trocadas, si bien solo hasta cierto punto, las cosas,
+que temores tales, que un mes antes aun hubieran sido calificados de
+traición, parecían cosa natural y sonaban como voces de un patriotismo
+ilustrado y verdadero.
+
+En tanto, se acercaba el día del cumpleaños del cautivo rey, que lo
+era de gala, y se preparaban los madrileños a festejarle, pero con
+tibio ardor, no nacido de flaqueza en el propósito de resistir al poder
+francés, pero sí de desmayo causado por el triste aspecto de la causa
+pública. El día de San Fernando, santo patrono del monarca, había
+sido celebrado en una u otra capital de provincia con el fervor del
+levantamiento recién ocurrido; en otras había sido la señal y época
+del alzamiento mismo, pero en Madrid, día de duelo bajo el yugo de
+los odiados opresores. Quiso la desgracia que no fuese más feliz la
+celebración de una fiesta que tanto debía serlo. A cosa de medio día
+comenzó a correr por las calles la noticia de que iban arrastrando por
+algunas de ellas dos cadáveres de personas bárbaramente asesinadas,
+sin que se llegase a averiguar quiénes eran las víctimas de la ira
+popular locamente excitada contra dos entes sin duda oscuros mientras
+vivieron. Pronto comenzó a asegurarse que eran los muertos arrastrados
+dos mamelucos. Los de la guardia imperial venidos en corto número a
+España con Murat, habían llamado mucho la atención por su vistoso traje
+y armas, y después se habían hecho blanco principal del aborrecimiento
+de la plebe, que veía en ellos, sobre la calidad de franceses, la de
+infieles. Los turbantes y calzones rojos, lo corvo de los alfanjes
+que casi formaban una media luna, el puñal, la carabina o fusil y las
+grandes pistolas, los hacían formidables a la vista. En los sucesos del
+Dos de Mayo se les achacaba la parte principal en punto a crueldad, y
+el destrozo hecho en una casa de la Puerta del Sol, cuyos moradores
+fueron todos pasados a cuchillo, pasaba por acto exclusivo de los
+mamelucos, no sé si con fundamento. Que se hubiesen quedado en Madrid
+mamelucos de la guardia imperial de Napoleón, distaba mucho de ser
+probable, y lo que sí lo venía a ser era haber sido calificados de
+tales los dos pobres hombres asesinados, víctimas probablemente de
+una riña y calumniados por sus mismos matadores. Pero ello es que la
+calumnia creída dio a la plebe de Madrid en aquel día infausto un
+carácter de ferocidad superior al manifestado contra Viguri y contra
+el desconocido igualmente arrastrado en agosto, recién entradas en la
+capital las tropas valencianas. La preocupación popular añeja suponía
+en los judíos un miembro o apéndice que solo tienen los animales,
+y para el ignorante vulgo era judío todo hombre no cristiano o no
+católico. Así es que gritaban por las calles que los dos cadáveres
+tenían rabos, con lo cual quedaba comprobado quiénes eran. Acercándome
+yo a mi casa, situada en la calle del Barco, lugar lejano de los que
+solían ser teatro de escenas de desorden, una vieja de aspecto feroz me
+paró como reconviniéndome, y dijo: «Qué, ¿no va usted a ver arrastrar a
+los mamelucos? Yo los he visto, y por mis propios ojos los he visto el
+rabo». Cuentan algunos que, en efecto, estropeados aquellos cadáveres
+sangrientos por el roce con las piedras, estaban despellejados, y que
+del espinazo a la rabadilla les salían tiras de pellejo que transformó
+en rabo la crédula y rabiosa muchedumbre; pero tal vez ni aun este
+motivo hubo para formar y propagar la indicada ilusión. No traté yo de
+desengañar a la buena, o, diciéndolo con propiedad, a la mala vieja,
+y antes me disculpé, con no me acuerdo qué razones, de no acudir a
+presenciar el espectáculo a que me convidaba. Fue aquel día uno de
+terror y congoja, porque ni siquiera suavizaba la alegría nacida de
+gratos recuerdos y lisonjeras esperanzas lo repugnante de aquellos
+actos y pensamientos de barbarie, manchas feas de las que empañan el
+lustre de los más gloriosos sucesos, cuando la multitud predomina,
+heroica a veces, y en España entonces, cual en cualquiera otra
+situación de las que recuerda la historia del mundo, pero ignorante y
+apasionada, quedando por la primera calidad un tanto, aunque no del
+todo, disculpados sus excesos.
+
+Iba a empezar noviembre y las cosas empeoraban a ojos vistas. Con la
+inquietud crecían desvariadas sospechas y locas e indignas acusaciones.
+Ni el vencedor de Bailén escapó de ser sospechado, no siendo el general
+Castaños de aquellos que se captaban los afectos de la plebe, por lo
+mismo que se granjeaba por sus modales cultos la buena voluntad de los
+de elevada esfera.
+
+Entró por fin aquel fatal noviembre, y con él un golpe de enormes
+desventuras. Súpose que en Lerín había caído prisionero el batallón
+de tiradores de Cádiz, cuerpo compuesto en gran parte de presidiarios
+y otra mala gente, pero consoló el saber que habían hecho una defensa
+gloriosísima, acto no común en los de su clase, cuya valentía, feroz
+en pendencias y acciones criminales, flaquea con frecuencia hasta
+desaparecer en las graves funciones de la guerra. No hubo gloria, y
+sí una fatal derrota en la batalla que sustentaron en Gamonal, cerca
+de Burgos, las tropas procedentes de Extremadura, bisoñas, no bien
+arregladas, y cuyo mando tenía un joven de alta clase, buen caballero
+y patricio, pero capitán inexperto. En breve hubo noticia de mayor
+desdicha, cual fue la rota en Reinosa y Espinosa del ejército llamado
+de la izquierda, que contenía muy buenas tropas. Fuerzas francesas
+veteranas acababan de entrar en España, procedentes de Alemania; con
+ellas venía el gran Napoleón acompañado de sus mejores generales, y a
+tal poder no podía resistir el de la pobre España, escasa en soldados
+y en quienes gobernasen con acierto los pocos, y de ellos muchos no
+buenos, con que contaba. En esto corrió una noticia consoladora,
+porque se aseguraba haber tenido los nuestros una ventaja notable en
+Caparroso, lugar de Navarra que tiene un puente, el cual se suponía
+ganado gloriosamente por los españoles. Vino, con todo, la _Gaceta_ de
+oficio a aguar el gozo, publicando un parte de tal singularidad, que le
+conservo casi íntegro en la memoria, particularmente el último periodo,
+que era cual le pongo en seguida al pie de la letra: «Participo a usted
+que hemos _tomado_ a Caparroso a las _once_ de esta mañana, habiéndole
+_evacuado_ los enemigos a las _ocho_. Voy corriendo a activar todo
+aquello, y a que sigan adelante las conquistas». Firmaba este escrito
+don Francisco Palafox, hermano del célebre don José, defensor de
+Zaragoza, y hombre muy apreciable, pero corto en luces y saber, y, si
+bien digno de estima, impropio para el mando.
+
+Algo animó saberse que parte del ejército inglés vencedor de Junot en
+Portugal, venía adelantándose por una y otra Castilla. La división
+que había entrado por la Nueva se acercaba a Madrid, donde se creyó
+que entrase. No lo hizo, y solo se acercó pasando por el Real Sitio
+de San Lorenzo, o dígase el Escorial, al cual llegó ya más de mediado
+noviembre. Acudí allí yo a verla, pero tuve pocos compañeros. No
+olvidaré los pensamientos que en mí despertó ver aquellos extranjeros
+en aquel lugar. Los herejes ingleses aparecían armados en el monumento
+de Felipe II, y aparecían allí, no como enemigos, sino como aliados,
+y aun como acudiendo a defender la fe que no profesaban, siendo en
+el lema o divisa de la causa de la nación aliada con la protestante
+Inglaterra la defensa de la religión a la par con la del rey y la
+patria. De estos contrastes y de iguales o parecidas inconsecuencias
+vemos mucho en la historia, y no poco en las cosas todas del mundo,
+pero quizá el suceso que aquí conmemoro da de ello una de las pruebas
+más señaladas.[23]
+
+ [23] Permítaseme citarme para no repetirme. De esto hubo mucho
+ en mi antes aquí mencionado escrito, inserto en _El Correo
+ Nacional_ en agosto de 1840.
+
+No pasé arriba de dos días en el Escorial; pero mi vuelta a Madrid
+fue triste, porque en el no largo camino del Real Sitio a esta corte
+tropezaba a cada paso con dispersos fugitivos, casi todos ellos
+procedentes de la derrota de Gamonal y llenos del mayor desaliento.
+Veíase ya llegar la hora de caer Madrid en poder del victorioso y
+terrible enemigo.
+
+No bien llegué a mi casa, cuando mi madre, señora de clarísimo
+entendimiento, de ánimo varonil, instruida, algo dada a pensar en
+la política, acérrima enemiga del emperador francés, aun mucho
+antes de su pérfida invasión de España, y cuando era general en los
+españoles adorarle, previendo el mal que sobrevendría dispuso que nos
+trasladásemos a Cádiz, pues quedarnos en Madrid si le ocupaban los
+franceses venía a ser por razones privadas una cosa imposible, porque
+nos faltaría para vivir todo recurso. Siendo menor de edad, hube de
+seguirla. Salimos de Madrid el 27 de noviembre, y así no fui testigo
+presencial de las escenas de la corta resistencia y ocupación de la
+capital, de las cuales supe, sin embargo, y conservo en la memoria
+curiosas anécdotas; pero me abstengo de referirlas, porque me ciño a
+hablar de lo que vi yo mismo.
+
+Se caminaba entonces lentamente. No porque, como hoy dicen o se figuran
+algunos, fuesen aquellos tiempos los en que hacían las gentes su
+testamento antes de emprender el viaje de Madrid a Andalucía. Al revés,
+el camino era bueno, y si no falto de peligro en punto a ladrones,
+tampoco tal que fuese caso común ser robado. No había diligencias,
+pero había postas medianamente servidas para los viajeros, escasos en
+número, que de ellas usaban, y, lo que hoy falta, en cada casa de posta
+había dos sillas (viejas en verdad, y malas por todos conceptos), de
+suerte que podía viajarse con alguna rapidez en carruaje sin llevarle
+propio. Pero esto solo servía para dos, o cuando más tres, personas.
+A una familia decente era necesario un coche de colleras, medio de
+viajar por cierto no barato. Andábamos nueve leguas al día, alguna vez
+diez con una enorme zaga, y siempre con alguna escolta, saliendo de
+madrugada y haciendo larga parada en la mitad del día.
+
+Así fue que el día en que salimos de Madrid hicimos noche en Aranjuez.
+Allí, al amanecer del día siguiente, nos encontramos en momentos
+de terror y confusión. La Junta Central en la noche había resuelto
+trasladarse a Andalucía o a Extremadura, por venir ya encima y estar
+cercano el enemigo victorioso, bien que no estuviese aún en su poder
+el paso de Somosierra, el cual se creía defendible a pesar de estar
+muy mal guardado. Grande era el apuro de los numerosos dependientes
+del Gobierno, hallándose sin recurso alguno de coches, carros o
+caballerías para acompañarle en su fuga. Se acudió al medio de embargar
+los carruajes que había en Aranjuez, suerte que hubo de tocarnos. En
+tanto ahogo apelamos al favor, y conseguimos el desembargo de nuestro
+coche. Continuamos, pues, nuestro viaje, ya muy entrado el día, siendo
+Tembleque el punto en que habíamos de hacer noche. Pero yendo de
+camino, nos pasó una silla de posta que tuvo la desgracia de volcar
+y, bajándonos a dar socorro a quienes en ella venían, supimos que el
+Gobierno había suspendido su viaje, resuelto a quedarse en Aranjuez
+por no estimar muy inminente el peligro. Con estas mezclas de temor y
+confianza en que la imprevisión de la cabeza del Estado resultaba de
+la mala situación del cuerpo todo que le dominaba, allanado dos días
+después Somosierra, y puesto Napoleón sobre Madrid, hubo la Junta de
+ponerse en camino precipitadamente, siendo como un prodigio que llegase
+sana y salva a Badajoz, de donde por juiciosa determinación pasó a
+Sevilla.
+
+No eran cortos los peligros que en tal confusión corrían los viajeros.
+La voz traición era aplicada a la conducta de los que huían, y el
+calificativo de traidor hallaba en todo lugar jueces y verdugos,
+siendo el juicio tan sumario que a menudo la acusación era la
+sentencia.[24]
+
+ [24] En los días de que voy ahora hablando, fueron asesinados
+ no pocos viajeros. Entre ellos cayeron don Miguel Cayetano
+ Solar, ministro de Hacienda que había sido bajo Carlos IV,
+ y que lejos de servir al rey intruso se venía de Madrid a
+ lugares no ocupados por el enemigo, y el general don Benito
+ San Juan, que había defendido el paso de Somosierra con gran
+ valor, si con infeliz fortuna, abandonado por soldados cobardes
+ que después figuraron entre sus asesinos. Pero a bastantes
+ personas oscuras costó la vida el venir huyendo de Madrid en
+ aquellas horas. De algunas supe que si no murieron, escaparon
+ con trabajo de manos de la plebe, empeñada en reputar a los
+ traidores porque no coadyuvaban a la resistencia heroica que
+ se suponía estaban haciendo a los franceses los madrileños,
+ resistencia que, bien está decirlo, era imposible, por ser
+ muy otras las condiciones relativas de la capital y del poder
+ que vino sobre ella que las de los sitiadores y sitiados de
+ Zaragoza.
+
+Como prueba del estado de las cosas y de los ánimos en aquellos días,
+puede y debe servir la anecdotilla siguiente: Había yo llegado a
+Manzanares al quinto día de mi salida de Madrid, según el modo lento
+de caminar de aquella época. Deteniéndome, según uso, largas horas en
+la mala posada, a poco de estar en ella y en nuestro cuarto, se nos
+presentó un mozo sirviente de la casa, alto, robusto y no de la mejor
+traza, a lo menos en lo tocante a la seguridad de nuestras personas,
+pues su rostro y modos eran insolentes y aun amenazadores. Desde
+luego empezó a hablarnos de las cosas políticas que a todos ocupaban
+con empeño. «Aquí tienen ustedes, dijo, al hombre que más franceses
+tiene muertos en la Mancha». Y entrando en particularidades, comenzó
+a contar hechos atroces, que, según es probable, lo eran aun más
+referidos que lo habían sido real y verdaderamente, porque su idea y
+la de muchos era tener la más bárbara crueldad por virtud, si de ella
+resultaban ser víctimas los enemigos, y la jactancia y ponderación del
+delito pasaban por blasón de acciones heroicas. Así es que contaba el
+alucinado mozo que entrando en un hospital de soldados franceses, había
+quitado la vida a los enfermos en sus camas, y que como uno de ellos
+le dijese (y le remedaba al contarlo): «_Español, agua de tisan_», él
+le había respondido: «Toma tisana», magullándole los sesos. Mi madre y
+yo hubimos de encubrir el horror que tal relato nos causaba, y aun de
+murmurar algo como aprobación del hecho, porque en el rostro y modos
+del narrador veíamos que más quería decir o hacer que enterarnos de sus
+hazañas. Así fue que al cabo de una breve pausa, con gesto amenazador,
+dijo: «Y aquí tienen ustedes al que ha de matar a todos los traidores».
+Aunque sospechando, o, mejor dicho, viendo a qué se encaminaban tales
+palabras: «Bien hecho», exclamé yo, «porque los traidores son peores
+que los franceses». A esta frase mía sucedió nuevo silencio, como
+si el mocetón titubease; pero al fin, descubriendo la intención que
+llevaba en lo que decía: «Dicen», añadió, «que todos los que se vienen
+de Madrid son traidores». Ya la acusación estaba hecha, sin rodeos.
+Si yo hubiese querido argüir, estaba perdido, lo cual, a pesar de mis
+pocos años, conocía, habiendo visto o sabiendo cómo pasaban entonces
+las cosas. Quiso mi suerte que tuviese yo una ocurrencia acertada.
+«¿Por qué han de ser traidores?», le pregunté. A lo que él respondió:
+«Porque se vienen huyendo, en vez de pelear con los franceses». «¿Qué
+franceses?», repuse, «Pues qué, ¿no saben ustedes aquí las noticias?
+¿No han sabido ustedes que Castaños les ha dado una gran batalla en que
+ha acabado con todos los que quedaban en España?». La buena nueva, dada
+hasta en lenguaje que era entonces el del pueblo, llenó de alegría a
+aquel feroz manchego, de suerte que solo pudo decirme: «¿Qué me cuenta
+usted?». «La verdad», fueron mis palabras, «según se supo en Madrid
+el día de mi salida». No cabiendo en sí de gozo el hombre, mudando ya
+de parecer en punto a juzgarnos traidores, salió presuroso a divulgar
+las felices noticias que yo traía. No corría yo el menor peligro
+porque fuese descubierto el engaño, porque, en primer lugar, no podía
+serlo en breve plazo; en segundo, quien me desmintiese no habría sido
+creído, y acaso lo habría pasado mal, y, por último, aun sabido ser
+incierta la gran victoria por mí contada, no se llevaría a mal haberla
+yo anunciado, suponiéndose que la había creído, porque el patriotismo
+consistía en decir lo más grato al soberano popular, siquiera fuese
+mintiendo.
+
+Llegado ya a los términos de Andalucía, solo encontramos un tropiezo
+que podría haber sido ocasionado. Llevábamos moneda francesa, que
+corría entonces en Castilla y donde quiera habían estado los ejércitos
+franceses. El rey Carlos IV había hecho legal el uso de tal moneda,
+y novísimamente la Junta Central había renovado el Real mandamiento.
+Pero en las provincias no ocupadas, faltando la ocasión, faltaba el
+caso de poner en ejecución tal providencia. Así fue que, llegados a
+Santa Elena, hubo dificultad en recibirnos las piezas francesas, y
+la dificultad iba tomando carácter político, pareciendo la empresa
+de defender la efigie de Napoleón un tanto atrevida y arriesgada.
+Por fortuna, tuve yo en el mayoral de mi coche alquilado un auxiliar
+poderoso, porque en los de su clase no era uso buscar los traidores.
+Y como él (según es de creer) traería moneda francesa, la defensa que
+hizo de la legitimidad de este instrumento de cambio fue animosa por
+lo mismo de no ser desinteresada. «¿Quién es ahora el rey de España?
+(dijo); ¿no lo es el conde de Floridablanca? Pues ese manda que corra
+esta moneda». Concedida su premisa, hubo de serlo la consecuencia, y ya
+desde entonces no tuvimos más disputas sobre punto de tanta importancia
+para viajeros.
+
+Llegamos por fin a Córdoba, donde por tener allí familia habíamos
+pensado hacer estancia, que al cabo vino a ser de cerca de dos meses.
+
+Córdoba estaba sosegada. El primer hervor de la insurrección había
+pasado allí. El saqueo de la ciudad por Dupont había dejado ira, pero
+también miedo. En Córdoba se había encarnado el levantamiento en su
+origen en una persona, la cual había por entonces desaparecido del
+teatro, habiéndole sido adversa la fortuna: en don Pedro Agustín de
+Echevarri,[25] singular personaje, no sin ribetes de locura en sus
+rarezas.
+
+ [25] Para la plebe cordobesa se llamaba Chavarría, y no gustaba
+ oírle llamar de otro modo.
+
+Por sus extravagancias había en aquella ciudad la causa nacional sido
+sustentada con menos ardor que en otros pueblos por la parte entendida
+y juiciosa de la población, y a la plebe que le seguía hubo de parecer
+amargo que la hubiese llevado a padecer una derrota en el puente de
+Alcolea, de lo cual fue consecuencia el saqueo antes aquí citado. Así
+es que aún se cantaba alguna coplilla, cuya índole satírica no habría
+sido sufrida en otras partes, como es la siguiente:
+
+ Pensaban los españoles
+ Cargar con toda la Francia,
+ Y se vinieron huyendo
+ Por la cuesta de la Lancha.
+
+Conseguido el triunfo de Bailén, reinó tranquilidad en las provincias
+andaluzas lejanas del teatro de la guerra y a las cuales solo llegaban
+noticias favorables, pues nadie osaba darlas de otra especie. Por
+esto a mi llegada a Córdoba lo general del pueblo, esto es, la clase
+inferior de él, a la sazón predominante, no sospechaba que estuviese
+en peligro de caer en poder del enemigo la capital de la monarquía.
+De súbito se divulgó que estaba sobre Madrid el ejército francés.
+Inquietos los ánimos, pero sin llegar la inquietud a ser alboroto, se
+manifestó el justo y natural deseo de tener noticias ciertas de lo
+que en los lugares donde estaba lo vivo de la guerra ocurría. Había
+en Córdoba una Junta, pero de corta importancia, porque la oscurecía
+la de Sevilla, a la que en cierto modo había obedecido. La Junta
+cordobesa comisionó a un don N. Tenz, prebendado de aquella catedral,
+y que antes había sido guardia de Corps, a averiguar lo que pasaba.
+Tenz, hombre de no muchas luces naturales o adquiridas, pero tampoco
+un necio, buen patricio por otra parte, y aun acalorado parcial de
+la causa de la nación, se puso en camino, pero no fue más adelante
+que los primeros pueblos de la Mancha, donde tuvo la fatal noticia de
+haberse entregado Madrid.[26]
+
+ [26] Llegó a dudar de que hubiese sido tomado Madrid por los
+ franceses todo un Jovellanos, y eso que siendo de la Central
+ sabía las cosas de oficio. Así fue que, hablando con don José
+ Pizarro (después célebre ministro), y diciéndole este que había
+ casi visto entrar a los enemigos cuando él salía huyendo: «Bien
+ (dijo aquel varón insigne, pero crédulo); pero ¿no puede haber
+ sucedido que al entrar los enemigos, un hombre singular, como
+ algunos de aquellos de que habla la historia, haya conmovido al
+ pueblo excitándole a levantarse, y contenido al vencedor en el
+ momento de su entrada?». «¡Ah!, eso sí puede ser», respondió el
+ menos crédulo Pizarro encogiéndose de hombros. El mismo Pizarro
+ me contó este lance.
+
+Siendo hombre veraz y leal, se volvió a Córdoba, cumplida fielmente su
+comisión, y con dolor contó lo que había sabido. Pero encontró casi
+en todos, no solo enojo, sino incredulidad completa, y aun estuvo a
+pique de recibir algo más que desaprobación y reconvenciones, porque
+al cabo no había llegado a Madrid, y contaba lo que le habían dicho
+lenguas acaso de traidores. Se amedrentó el buen Tenz, tergiversó, casi
+se desdijo, y, lo que es más, llegó a dudar si habría sido engañado.
+Vino a ser opinión común que Madrid seguía resistiendo al enemigo,
+y esta opinión, si bien vacilante, reinó todo diciembre y aun buena
+parte de enero. Al propio tiempo corrían otras noticias contrarias a
+tal opinión, y corrían con valimiento, sin que en lo contradictorio se
+reparase. Napoleón había sido rechazado del puerto de Guadarrama, en
+parte por las nieves, en parte por un ejército imaginado, no se sabía
+si inglés o español. Napoleón andaba errante: aun sonó que se había
+refugiado a la Cartuja del Paular, y no faltó quien afirmase que allí
+había caído prisionero. Burlones malignos, ya por ser parciales de
+los franceses, o ya por divertirse, se complacían en añadir ridículas
+circunstancias a las relaciones corrientes, de modo que hubo quien
+afirmó haber sido preso Napoleón disfrazado de monje en el coro de la
+misma Cartuja.
+
+No llegó la credulidad a punto de recibir como verdades tales desatinos.
+
+En tanto, la Junta Central se había establecido en Sevilla,
+encargándose del gobierno supremo de España. Nadie se le disputó a las
+claras; pero algunas provincias apenas la reconocieron por potestad
+soberana, quedando varias de ellas en obediencia imperfecta. En cuanto
+al grande asunto de la caída de Madrid, calló la Junta, no publicando
+en la _Gaceta_ lo que sabía de oficio sobre tal acontecimiento hasta
+cerca de dos meses después de ocurrido.
+
+Así no presentaba Córdoba, hasta que salí yo de ella al ir terminando
+enero, cosa alguna que pudiese llamar la atención, dando materia a
+observaciones. Otra cosa debía suceder en Cádiz, adonde llegué cuando
+iba a entrar febrero. Pero lo que más me admiró fue que, al llegar a
+las puertas de la ciudad, como al presentar nuestros pasaportes se
+viese que procedíamos de Madrid, aunque salidos de aquella población
+en noviembre, se nos preguntase, como si fuese todavía casi dudoso, o
+como si nosotros, al cabo de dos meses de residencia en una provincia,
+pudiésemos saberlo como testigos presenciales, si eran o no real y
+verdaderamente los franceses dueños de la capital de la monarquía.
+No estaban, con todo, tan ignorantes de lo que pasaba los habitantes
+de una ciudad que, si contaba a la sazón pocos literatos, no dejaba
+de tener por moradores a muchos hombres de algunos conocimientos y
+de buen juicio. Y, sin embargo, tan culta ciudad iba a ser en breve
+teatro de un alboroto vergonzoso, mal descrito por todos cuantos de él
+han hablado, entre otros por el conde de Toreno, a quien hubieron de
+engañar falsos informes: el alboroto de febrero de 1809, acompañado
+de un asesinato, y señalado por circunstancias de ridiculez tal, que
+en tal ciudad, según había aparecido antes y apareció después, parece
+increíble.
+
+
+
+
+VII.
+
+UN TUMULTO EN UNA CIUDAD DE PROVINCIA EN 1809.
+
+
+Cádiz en 1809 era entre las ciudades de España una de las de más
+cultura. Hoy, si no ha decaído, apenas ha adelantado, siguiendo casi
+estadiza cuando otras han ido progresando, y ella hasta en ciertos
+puntos perdiendo algo en vez de ganar, si bien hay otros en que ha
+mejorado, viéndose allí, como en todo, la compensación inseparable de
+las cosas humanas. En esto último, o digamos en la parte de ganancias,
+debe contarse el cultivo del entendimiento, señaladamente en materias
+literarias, ramo por aquellos días allí muy descuidado, llegando a
+parecer hasta ridículos unos pocos, poquísimos jóvenes, que teníamos
+pujos de literatos y remedábamos a los escritores de la vecina Sevilla.
+En la parte de lo perdido merece contarse el excesivo aseo, el cual, si
+hoy se conserva, no está en el punto a que había llegado entonces, y el
+general aspecto y modos de los gaditanos, cuyo traje y usos más tenían
+de extranjero que de andaluz, o aun de español, salvo en las mujeres
+que, al revés, conservaban el vestido nacional en su pureza. Lo que
+era muy de notar entonces en aquella ciudad, con razón calificada de
+emporio, era la falta de vulgo, esto es, de vulgo insolente y soez, y
+de ello aun hoy bastante queda. Y no obstante esto, había sido en Cádiz
+feroz, como en otras poblaciones de España, el alzamiento popular,
+haciéndose más notable la ferocidad por lo ilustre de la víctima en que
+dio prueba de sí: el general don Francisco Solano, marqués del Socorro
+y de la Solana, bárbaramente asesinado, después de haber llevado y
+sufrido con heroica fortaleza horrorosos tormentos. Nada parecía más
+ajeno de la índole y costumbres de los gaditanos que los movimientos
+populares, y, con todo, el de últimos de mayo de 1808 (según relaciones
+fidedignas, porque yo no lo presencié) a ninguno de otro pueblo
+había quedado inferior en violencia. Había habido en él asimismo una
+circunstancia singular. Aunque los gaditanos, como todos los españoles,
+eran buenos cristianos, tenía su piedad religiosa otro carácter que el
+de los pueblos de tierra adentro, no dejándose sentir, a lo menos en
+lo aparente, en Cádiz el influjo del clero, particularmente el de los
+monacales. Pero cuando pereció Solano, y quedó señoreada de la ciudad
+la enfurecida plebe, con armas arrancadas del parque en las manos de
+gente de la cual era muy de temer que hiciese de ellas mal uso, hubo de
+apelarse a un singular remedio para recoger aquellos instrumentos de
+daño, y fue que se encargasen de hacerlo los capuchinos. Me contaban
+(mas yo, como aquí dejo dicho, no lo vi, por estar a la sazón en
+Madrid) que era curioso espectáculo el de aquellos religiosos (cuyo
+hábito distaba más del vestido común que el de los frailes de otras
+órdenes, y por lo mismo les daba un carácter extraño), con grandes
+canastas o cestos llenos de fusiles, pistolas y sables que les
+entregaban, soltándolo todo de buena gana los que de ello se habían
+hecho dueños. Resultó de esto conseguir los capuchinos, si bien por
+breve plazo, una prepotencia en Cádiz que nadie les disputaba, ni aun
+otros miembros del cuerpo del clero secular o regular, y ciertamente
+no los militares ni los empleados civiles. No son ajenas estas
+particularidades al suceso del tumulto de febrero de 1809, principal
+asunto del presente artículo, destinado a poner recuerdos de lo pasado
+a la vista de la generación presente.
+
+Pero el influjo de los capuchinos estaba, si así puede hablarse,
+latente y para aparecer solo cuando la necesidad de algún caso hacía
+necesario u oportuno su uso. Otra cosa daba más en rostro en Cádiz, y
+era ver la población armada formando una milicia muy semejante a la
+que después con el nombre de nacional, y siendo remedo de la francesa,
+ha existido en las poblaciones de España, útil por demás a veces, y en
+alto grado; en otras ocasiones en no menor proporción perniciosa; digna
+de alabanza y de censura; lo primero, por sus hechos patrióticos; lo
+segundo, más por su yerro que por su culpa de intención; instrumento,
+no para afianzar la libertad, sino para sustentar un partido; casi
+necesario en una guerra en lo interior de un Estado cuando es forzoso
+no tener ocupado el ejército en guarnición de plazas no amenazadas de
+cercano peligro. En Cádiz, desde muy largo tiempo había existido la
+llamada milicia urbana, pero existido más en el nombre que de hecho,
+y con oficiales más que con soldados, y venida a ser hasta objeto de
+risa, pues era conocida con el nombre de regimiento de la _Pava_.[27]
+
+ [27] De la antigua milicia urbana fue aprovechada una parte,
+ que fue la de los artilleros, servicio que lo era exclusivo
+ de los gallegos, los cuales abundan en Cádiz, siendo de esta
+ provincia todos los mozos de cordel o esquina, y gran parte de
+ los criados.
+
+ Los artilleros gallegos hicieron buen servicio durante el sitio
+ de Cádiz, y destinados a un lugar de algún peligro, como era el
+ del castillo de Puntales, no pocos de ellos perdieron allí la
+ vida. Bien está pagarles este leve tributo en recompensa de sus
+ ignorados méritos y sacrificios.
+
+El gran movimiento de 1808 pedía cosa más viva que poner en pie aquel
+casi cadáver. Cádiz, que envió un número muy crecido de voluntarios
+a los ejércitos, quiso además que acudiese a la campaña la un tanto
+numerosa fuerza que la presidiaba, y como plaza tan fuerte no podía
+quedar desamparada, aun estando lejano el enemigo y cercanos los amigos
+ingleses dominando los mares, discurriose hacer un cuerpo militar del
+vecindario. A formarle concurrieron todos alegremente y con celo.
+Nacieron al momento seis batallones numerosos, cuatro de ellos remedo
+de la infantería de línea; dos de la ligera. Voluntarios de Cádiz era
+su nombre: a poco, y cabalmente por el suceso que voy aquí a narrar,
+se le confirió por el Gobierno supremo el de voluntarios distinguidos;
+pero el uso común era nombrarlos por un apodo o mote: el de guacamayos
+y cananeos. Cuadraba a los primeros la calificación del vistoso
+pájaro de la zona tórrida por la naturaleza de su uniforme, que era a
+imitación de los del ejército inglés; casaca encarnada, cuello, vueltas
+y solapa verde con un ligero bordado en el primero, pantalón blanco
+y sombrero de picos, que así se decía el antes por su figura dicho
+de tres picos, y hoy, por atroz galicismo, hijo de crasa ignorancia,
+dicho por algunos españoles _tricornio_,[28] y con más propiedad, si
+bien con frase nueva, señalado como sombrero apuntado.[29]
+
+ [28] Siendo demasiado vistoso, y también costoso y estorboso el
+ uniforme referido de casaca larga y sombrero de picos para el
+ servicio diario en las guardias y patrullas, los voluntarios
+ de línea tuvieron otro, compuesto de las prendas siguientes:
+ casaca corta de color pardo con cuello, solapa pegada, y
+ vuelta anteados, pantalón igual a la casaca en invierno, y
+ de mahón en verano, y sombrero redondo con chapa de latón
+ blanco y un plumero pequeño, lo cual no disonaba, porque
+ entonces con sombrero igual cubrían la cabeza los soldados
+ de marina ingleses. Parecería una ridiculez recordar estas
+ cosas del vestido, si no viésemos que de olvidarlas resultan
+ inconvenientes. Hoy en un cuadro (de gran mérito por otra
+ parte) destinado a representar la apertura de las Cortes de
+ Cádiz en 1810, se ven los españoles de aquellos días pintados
+ no con el traje que usaban, sino con el de los franceses de
+ quince años antes, o digamos de la Convención, y tal vez del
+ Directorio, o del Consejo de los Quinientos.
+
+ [29] Permítaseme aún aquí dar satisfacción a mi manía contra
+ los corruptores de nuestra lengua. He dicho y escrito (no
+ sin encontrar aprobadores) que muchos de los galicismos hoy
+ corrientes nacen, no de haber leído mucho obras francesas,
+ sino de conocer poco el idioma de nuestros vecinos. Esto
+ sucede a los que traducen _tricorne_ por _tricornio_. Llamaban
+ los franceses _chapeau à trois cornes_ a lo que nosotros
+ sombrero de tres picos. _Corne_ en francés es, pues, _pico_ en
+ castellano, tratándose de sombreros. _Tricorne_ es abreviación
+ de _trois cornes_, y si nosotros fuésemos a hacer una igual o
+ parecida deberíamos decir tripico, pero no podríamos porque
+ sería voz ridícula que sonaría como cosa de _tripas_. De todos
+ modos, como _cornio_ en castellano no es pico de sombrero,
+ es tricornio un barbarismo inadmisible. Dicho sea esto sin
+ esperanza de corrección en los tricornistas.
+
+A los que llevaban por nombre el de la gente infiel de Canaán no
+valía tal calificación el ser reputados descreídos, sino el uso de
+la cartuchera delante del vientre, conocida con la voz de _canana_,
+que venía bien con el uniforme de las tropas ligeras españolas de
+aquel tiempo, chaqueta con alamares ceñida, pantalón igual en color
+a la chaqueta, y en la cabeza lo llamado entonces morrión, y después
+_chacó_, que iba anchando según subía. No me ciega pasión alguna al
+afirmar que aquellos cuerpos se hicieron merecedores de bastante
+elogio, y puede decirse de ninguna censura, salvo en el caso que es
+argumento del presente trabajo, y en el cual lo que empezó por yerro,
+y hasta por culpa, fue en breve remediado y compensado por un buen
+servicio, aunque, si ha de decirse la verdad, ensalzado y premiado con
+exceso.
+
+En los voluntarios de Cádiz se habían alistado solteros, casados y
+viudos; padres o hijos de familia; en suma, hombres a quienes, en caso
+de haber quintas, tocaba entrar en sorteo, y otros que no estaban en
+igual caso. Como aquí poco ha dejo apuntado, Cádiz había enviado muchos
+mozos a las filas de los defensores de la patria en el campo; pero no
+todos sus mozos, y de lo primero estaba muy ufana la población.
+
+Sin embargo, iba llegando el caso de una quinta. El entusiasmo que
+había llevado a empuñar las armas había cesado, o, dígase, los
+entusiasmados ya las habían tomado, y los que en estado de usarlas no
+lo habían hecho, habrían de hacerlo compelidos por la ley, si ya no
+se dejaba sin refuerzos el ejército, muy necesitado de tenerlos en
+abundancia. Corrió de súbito la voz que la quinta estaba resuelta.
+Entonces hubo en algunos la singular ocurrencia de que a ella no debía
+estar sujeta la población de Cádiz, fundándose la pretensión de tal
+excepción en dos razones; de las cuales la primera era haber dado los
+gaditanos más que su cupo, lo que debía tomárseles en cuenta como
+contribución de sangre adelantada; y la segunda, que los voluntarios
+estaban haciendo servicio militar, aunque no de campaña ni con el
+enemigo al frente. No eran razones tales muy poderosas, ni se dieron
+en términos expresos, pero corrían con no poco valimiento, haciéndolas
+correr y esforzándolas los que temían y no querían entrar en cántaro,
+y acogiéndolas con favor muchos, ya por temor de ver forzados a ser
+soldados a sus parientes y amigos, ya por prestarse a creer lo que oyen
+afirmar. En esto, gentes sin duda arteras inventaron y propagaron otra
+voz, causa de disgusto. Los cuerpos de voluntarios (decían) iban a
+salir a campaña por orden del Gobierno residente en Sevilla. Era enorme
+desatino la suposición; pues nadie podía pensar en poner los paisanos
+de Cádiz armados, los vecinos de la regalada Cádiz, frente a frente con
+los aguerridos enemigos a la sazón victoriosos. Pero es común creer
+los desatinos, y los que temían entrar en quinta y no querían salir a
+campaña daban crédito aparente al desagradable rumor, por lo mismo que
+no se le daban verdadero, embaucando a los sencillos.
+
+Por el mismo tiempo había llegado a Cádiz, procedente de Sevilla, y con
+no sé qué comisión del supremo Gobierno, de que era parte, el vocal
+de la Junta Central, marqués del Villel, señor catalán de ilustre
+alcurnia y alguna riqueza. El conde de Toreno en su historia es harto
+desfavorable al del Villel, del cual dice que era, en la Junta Central,
+de los más opuestos a las reformas y apegado a todos los rancios
+abusos. Lo cierto es que el tal personaje era corto en saber, y al
+parecer, no largo en luces, de condición desabrida y de insufrible
+entono, aunque honrado y buen patricio y caballero. Su entono de gran
+señor fue lo que más disgustó a los gaditanos, entre quienes figuraban
+en primer lugar los comerciantes, no de los que pasan en otros lugares
+con este nombre, sino de clase allí diferente de la de los tenderos,
+y de ellos no pocos hidalgos por su cuna y enlazados con gente de la
+nobleza inferior. El trato en Cádiz era fino, culto, y aun podría
+decirse democrático, tomando esta voz en su mejor acepción; y, como
+reinaba la igualdad, era chocante la pretensión de superioridad de la
+gente de más alta esfera. El marqués del Villel disgustó, pues, por su
+modo de hacer las cosas, más todavía que por las cosas que hizo, si
+bien tiene razón Toreno en culparle de haberse entrometido en negocios
+privados, averiguando el modo de vivir de las personas, y queriendo
+arreglar familias entre sí mal avenidas, y corregir vicios a que no
+alcanza, porque se los ocultan fuertes consideraciones, el rigor de las
+leyes. Pero es lo cierto que estas pequeñeces, si contribuyeron no poco
+a los excesos de que el del Villel estuvo a punto de ser víctima, no
+fueron la causa principal que los trajo.
+
+En la quinta que amenazaba está la causa, si no única, verdadera
+del desorden y atentados que voy a referir inmediatamente. Del
+ejército francés solían desertarse bastantes soldados de los numerosos
+extranjeros que en ellos servían. Los convidábamos los españoles a la
+deserción, haciéndoles presente que ellos también estaban padeciendo
+bajo el yugo que contribuían a poner y agravar sobre la cerviz de un
+pueblo que en nada se les había mostrado contrario. De desertores tales
+pocos eran polacos, porque los hijos de nación tan agraviada casi todos
+se habían dado con celo al servicio del emperador francés, de quien
+esperaban fuese su redentor, y, siendo celosos de la independencia
+propia, se mostraban crueles enemigos de la ajena. Sin embargo, los
+polacos eran mirados entre los que componían los ejércitos de Napoleón,
+si no con favor, poco menos, y, cuando no los más gratos, eran los más
+nombrados entre la gente no francesa que militaba en los ejércitos de
+los invasores.
+
+De los desertores de que acabo aquí de hablar se habían formado algunos
+batallones o regimientos, y a uno de ellos se dio la orden de pasar
+a Cádiz, mediando febrero de 1809. Coincidió esto con el temor de
+la quinta, con las patrañas a que el mismo temor dio origen, con el
+disgusto que daba el marqués del Villel, y también con el mal aspecto
+de la causa pública, siendo señaladas y repetidas las ventajas que a la
+sazón alcanzaban las tropas francesas sobre las españolas. Dondequiera
+abundaban combustibles hacinados, y en Cádiz causaron un incendio.
+
+La chispa o la mecha que prendió fuego a tantas materias preparadas
+para recibirle y extenderlo fue la próxima llegada del batallón de
+desertores. De repente se oye una voz terrible: Cádiz estaba vendido:
+los voluntarios iban a salir, y en su lugar iban a entrar los polacos
+(a los cuales el vulgo gaditano, acostumbrado a hablar de barcos,
+y habiendo de estos una clase con el nombre _polacras_, llamaba
+_polacros_). La Central era bien o mal obedecida, pero lo era solo en
+los puntos capitales; merecía a veces aprobación y la conseguía, pero
+no inspiraba plena confianza, porque no estaba en posesión del afecto
+popular, que en cada provincia quedaba reservado a sus respectivas
+juntas. No era de extrañar que en tal cuerpo hubiese traidores. De
+todos modos, lo necesario, lo urgente era impedir la entrada a los
+_polacros_, de lo cual era consecuencia necesaria, aunque de ello no se
+hablase, que los voluntarios no saliesen. La voz propagada fue señal de
+un tumulto. Los fanáticos honrados de la clase inferior, y los amantes
+de desorden, a quienes sucesos poco lejanos habían dado ser y valor,
+acudieron a una señal, que lo era en su sentir de la hora de volver,
+a su modo, por la causa de la patria, siempre puesta en peligro por
+los traidores. El tumulto estalló y creció. Los alborotados salieron
+en tropel voceando y amenazando por la Puerta de Tierra, por donde
+venían, estando ya cercanos, los mal encubiertos enemigos a quienes era
+necesario hacer frente. En el camino que va de Cádiz a unir la ciudad
+con lo demás de España, se alza hoy, y entonces comenzaba a alzarse,
+una obra de fortificación, llamada la Cortadura, porque lo era en el
+arrecife o calzada, formándola un simple lienzo o cortina flanqueada
+por dos baluartes, y bañada por el mar por uno y otro extremo. Había
+comenzado esta obra don Tomás de Morla, destinándola a impedir que los
+franceses, si penetraban en la isla gaditana,[30] pudiesen bombardear
+a Cádiz.
+
+ [30] Es de advertir que la voz «isla gaditana», aunque muy
+ propia, solo empezó a ser usada entonces. Antes la ciudad de
+ Cádiz no daba nombre a la isla, y la población, hoy ciudad de
+ San Fernando, era llamada isla de León, con el aditamento de
+ Real. La isla geográfica dividida de la tierra firme por un
+ brazo de mar, sobre el cual corre el puente de Suazo, no tenía
+ nombre.
+
+Digo que la obra estaba solo comenzada, pues quedaba del todo abierta,
+y no podía hacer todavía ni una mediana defensa, no obstante lo cual,
+había en ella ya cañones. Al llegar los amotinados a aquel punto, le
+encontraron mal defendido, como debían ya saber; pero lo que les probó
+ser su triste estado obra de la traición y no de falta de tiempo, fue
+que, según afirmaban, hallaron los cañones llenos de arena. Que así
+fuese era, no solo posible, sino probable, porque la mar azota con
+furia aquellas playas y todo lugar a ella vecino, y sus olas, cuando
+se encrespan, traen consigo gruesas cantidades de arena, que sacuden,
+despiden y dejan en el terreno a que han llegado o se han acercado
+cuando se retiran. Tal vez no había ni aun tal arena; pero si la
+hubiese, fácil era vaciar de ella las piezas antes de hacer fuego. No
+se paraban a hacer estos juicios críticos los sediciosos. La arena
+hallada, o que creyeron hallar, fue un comprobante de la traición. En
+esto apareció el batallón que venía de marcha, cansado, pacífico, ajeno
+de recelo. Embistió de repente con los extranjeros la turba popular,
+nada temible, pues hasta poco numerosa era. No hicieron defensa
+aquellos pobres soldados, aunque bien podían, porque hubieron de quedar
+pasmados al recibir tal hospedaje. Así es que no hubo ni heridos, pues
+los extranjeros, atónitos, se dejaron hasta apalear, pero no mucho,
+pues retrocedieron, y con mostrarse sumisos apaciguaron la furia de los
+agresores.
+
+Mientras esto pasaba fuera de puertas, dentro iba agavillándose
+la gente alborotada delante de la casa del marqués de Villel. Los
+vencedores de los polacos, vueltos triunfantes a Cádiz, aumentaron
+la furia de la muchedumbre, si muchedumbre merecía llamarse aquel
+número de personas, aunque no crecido, lo bastante para dominar sin
+resistencia. El marqués fue declarado traidor, a lo que se siguió
+el intento de matarle, como era uso hacer con los traidores. Iba
+a ser allanada la casa y muerto el personaje, blanco de la ira de
+los sediciosos. Entonces acudieron los voluntarios a defender a la
+persona así amenazada. Hasta aquel momento habían sido espectadores
+del tumulto, no aprobándole, aunque no faltase entre ellos quienes
+le viesen con aprobación apenas encubierta, pero no haciendo cosa
+encaminada o contenerle. No podía, con todo, aquel cuerpo consentir
+en que se cometiese a su vista, estando armado, un asesinato. Así,
+protegió al marqués de Villel, salvándole la vida, y le llevó entre
+sus filas amparando su persona, mas no sosteniendo su autoridad, hasta
+depositarle en lugar seguro. No había entonces más que uno que lo fuese
+completamente en Cádiz, aun contando las iglesias: no había más que el
+convento de los a la sazón archipopulares capuchinos. Allí quedó el
+vocal del Supremo Gobierno de España reconocido por la misma Cádiz, y
+quedó, si no en calidad de preso, poco menos. En salvo ya la vida del
+marqués, nadie pensó por lo pronto en restablecer el imperio de las
+leyes. Pero era necesario que hubiese quien gobernase aquella ciudad
+y plaza fuerte, siquiera como titular, porque el gobierno quedaba en
+la plebe alborotada. El empleo o puesto de gobernador en Cádiz no
+estaba vacante, pues le tenía un don Félix Jones, mariscal de campo,
+militar antiguo, cuyos servicios habían sido en la brigada irlandesa
+de nuestro ejército, siendo, como declaraba su apellido, su familia
+oriunda de Irlanda o de Gales; buen señor, y no mal oficial o soldado,
+pero desigual sin duda a la situación en que se veía, y en que estaba
+asimismo todo cuanto le rodeaba. Salvó al general Jones de completa
+sospecha su apellido británico, y de que le temiesen los alborotados
+su flaqueza; pero, si hubo de quedar libre de peligro, en su autoridad
+quedó anulado.
+
+Pasó Cádiz un día en poder de la plebe, pero la de Cádiz, por fortuna,
+con alguna rara excepción, está exenta de ferocidad. No peligraron las
+casas, ni en general las personas. Se gritaba, pero a nada se procedía.
+En tal situación cerró la noche y vino con ella el sosiego.
+
+En la mañana del nuevo día aparecieron las cosas sin notable mudanza.
+Pero era imposible que, faltando todo freno a las malas pasiones,
+faltase quien, impelido por ellas, se arrojase a cometer un crimen.
+Desempeñaba a la sazón el cargo de comandante del resguardo don N.
+Heredia, a quien relaciones de su familia con el príncipe de la Paz
+hacían poco grato a la opinión popular, y a quien su ingrato empleo
+forzosamente había de haber puesto en mal predicamento con la clase
+algo numerosa, y nada buena, de los contrabandistas. No había el
+pobre Heredia tenido ni la menor parte en la venida de los terribles
+_polacros_, ni en los actos despóticos del marqués de Villel, ni en
+cosa alguna de todas cuantas daban motivo al tumulto, pero no carecía
+de enemigos, y la hora era propicia para que el que se quejaba con
+razón o sin ella de un daño recibido se vengase. No acierto a decir,
+porque no llegué a averiguarlo, cómo supo el desdichado que su vida
+estaba en peligro, pero ello es que, en vez de esconderse, huyó, no sin
+ser visto y seguido en la fuga. Al ir a embarcarse, o ya embarcado,
+y a corto trecho de tierra, en una barquilla, fue alcanzado por sus
+perseguidores, que le quitaron la vida. Tan inesperado asesinato causó
+horror, y se vio que no podía seguir Cádiz sin gobierno. Jones nada
+hacía y nada podía, y se ignoraba, no viendo que fuese algo de hecho,
+si era o no todavía gobernador de derecho. Resolvió esta cuestión el
+nombramiento de un nuevo gobernador militar y político, y la elección,
+hecha no puede saberse por quién, recayó en el guardián de capuchinos,
+llegando con esto a su apogeo el favor extraordinario de que aquella
+orden monástica gozaba; y no sin razón digo a su apogeo, pues desde
+entonces empezó a declinar, hasta llegar cuatro años después a un
+estado de abatimiento cual nunca le había tenido en España. Había algo
+de instinto popular en nombramiento tan ridículo, porque, recelándose
+traiciones por todos lados, hubo de parecer la persona de más confianza
+la más interesada en que no dominasen los franceses, y tal pareció
+un fraile, pues aunque Napoleón al arrogarse el trono de España y
+traspasarle a su hermano, sin darle absoluta independencia, lejos
+de abolir desde luego las órdenes monacales, las había reconocido
+hasta señalarles lugar representadas por sus generales en las Cortes
+dispuestas por la Constitución de Bayona, bien veían los del clero
+secular, y más aún los del regular, cercano el fin de su existencia
+estos, y de su influjo aquellos con el establecimiento de un poder no
+favorable a la libertad política y civil, pero sí desfavorable a todo
+pensamiento religioso. Otro tanto veía el pueblo confusamente, como
+suele él ver las cosas, y por esto nombró para gobernarle al capuchino,
+si hombre poco a propósito para ejercer la autoridad en lo militar, y
+aun en lo civil, de toda confianza en cuanto a no entregar la plaza de
+Cádiz a los enemigos.
+
+No puedo acordarme cuánto tiempo duró el gobierno del buen
+guardián,[31] pero sé que acabó como por consunción en breve plazo, no
+deponiéndole la Junta central, pero sí nombrando un nuevo gobernador
+militar y político, cargos desempeñados entonces por una misma persona,
+y esta de la clase de los oficiales generales.
+
+ [31] Está en su lugar contar una anecdotilla relativa a estos
+ sucesos. Venía en las horas a que la narración de arriba se
+ refiere, navegando para Cádiz, aun no bien restablecido de una
+ grave herida recibida en la batalla de Espinosa, el ilustre
+ general de marina don Cayetano Valdés, tan célebre en España
+ antes y después, y en Cádiz muy particularmente. Al ir a entrar
+ en el puerto, como pasasen cerca algunas barcas, el general,
+ deseoso de saber quién ejercía la autoridad militar con que
+ él había de entenderse, preguntó quién era el gobernador de
+ Cádiz. «El guardián de Capuchinos», le respondieron desde
+ lejos. Pareció bufonada de mal gusto al general la respuesta.
+ Pero al hacer igual pregunta a otra embarcación que pasó, oyó
+ también que era gobernador de Cádiz el guardián de Capuchinos.
+ Conociendo Valdés que es uso en las cercanías de Cádiz poner
+ en boga por temporadas un dichete más o menos o nada chistoso,
+ pensó que era la gracia de uso entonces decir que gobernaba el
+ guardián de Capuchinos. Pero llegándose al buque donde venía
+ y deteniéndose a un costado un bote (no sé si el de sanidad o
+ el del práctico), y reiterada la pregunta, y recibida la misma
+ respuesta, incomodándose el general de que le viniesen con
+ bufonadas, y manifestando su enojo, supo con admiración ser el
+ hecho que él deseaba saber lo que le había parecido burleta
+ necia. De boca del mismo general he oído, y más de una vez,
+ este lance.
+
+No acierto a decir si fue bien comprendido en Sevilla el alboroto de
+Cádiz, pero lo cierto es que hubo aplausos y premios solo hasta cierto
+punto merecidos, y poca severidad e imparcialidad en el castigo, ya
+dictase tal conducta el error, ya el disimulo.
+
+A los voluntarios de Cádiz fueron dadas recompensas honoríficas, el
+dictado de distinguidos y el uso de los cordones de cadete, todo ello
+por haber amparado la vida del marqués, olvidando, o no sabiendo,
+o callando que para enfrenar el alboroto, particularmente en sus
+principios, cuando era cosa fácil, habían hecho poco o nada. El marqués
+del Villel fue llamado a Sevilla y a la Junta, desagraviado con
+palabras de aprobación y sin repugnancia suya a salir de una ciudad
+en la cual había hallado más sinsabores que satisfacciones. Fueron
+presos, creo que sin otros compañeros, dos jóvenes de Cádiz, ambos
+instruidos, y que después hicieron mediana fortuna, don Manuel María de
+Arrieta y don Pablo Massa, cuyo delito, o dígase cuyo supuesto delito,
+pues fueron al cabo absueltos después de larga, pero no dura prisión,
+y de una causa enojosa, era haber hecho el papel de representantes
+del pueblo alborotado para expresar sus pretensiones. De la quinta no
+volvió a hablarse, quedando exenta de ella los gaditanos, bien que en
+ninguna población de España creo que fue llevado a efecto con la debida
+regularidad y exactitud este modo de reclutar el ejército, poco propio
+para días en que el entusiasmo hacía mucho y el poder de la autoridad
+era corto, por lo cual acudían a las filas los que querían, y a los
+renitentes o reacios nadie podía sacar de su retiro.
+
+Del alboroto de febrero no quedó en Cádiz señal. Pasó allí tranquilo
+el año 1809, causando alegría las pocas y cortas ventajas en el
+mismo periodo conseguidas por nuestras armas, y dolor los grandes y
+multiplicados reveses de las mismas en aquellos días aciagos; pero
+reinando la tranquilidad más completa, de suerte que en momentos de
+tantas penas tuvo Cádiz la felicidad de no tener historia, mientras
+tan llena de sucesos estaba la de otras provincias. Los voluntarios
+siguieron prestando buenos servicios, y manteniendo la ciudad en paz y
+sosiego, de suerte que hasta el término final de la guerra no volvió
+aquella población a ver un alboroto de consideración en sus calles, ni
+cayó víctima de la furia popular persona alguna. Recién entrado el año
+de 1810 fueron otras las circunstancias, en las cuales Cádiz, si no le
+consistieron las suyas señalarse por actos de heroísmo, se acreditó de
+fiel a la causa de la patria, haciendo por sustentarla sacrificios no
+leves. Además, la ciudad que se entregó al gobierno de un religioso
+poco después hizo a la causa de las reformas celoso acogimiento,
+sucediendo allí a las doctrinas innovadoras y liberales lo que a planta
+llevada a terreno bien preparado para recibirla y criarla lozana, y, en
+cuanto no lo impiden desdichas inevitables, fuerte y robusta. Pero los
+sucesos desde 1810 hasta 1813 no entran en el propósito del presente
+artículo, y como son harto conocidos,[32] las memorias que de ellos
+conservo no serán quizá transmitidas a la pluma como parte de los
+recuerdos que con desaliño procuro dejar constantes para divertimiento,
+si ya no para enseñanza, de la generación presente y de las futuras.
+
+ [32] Acaba de salir a luz una obra de mucho mérito en su
+ clase, y cuyo objeto es referir particularidades de sucesos
+ ocurridos en Cádiz, y de los méritos contraídos por aquella
+ población durante la guerra de la Independencia. El autor de
+ este librito, que es don Adolfo de Castro, está ya muy conocido
+ por muchas producciones de su pluma como hombre de nada común
+ erudición y laboriosidad, a lo cual agrega prendas de dicción
+ y estilo. Su obrilla contiene mil cosas, muchas de las cuales
+ conservaba en la memoria quien esto escribe, pensando pasarlas
+ al papel. Hoy no sabe si lo hará, pues lo que contaría como
+ hasta ahora ignorado, en gran parte ha pasado ya a ser sabido.
+ Pero si el señor de Castro ha hecho cuanto es dado hacer a la
+ erudición y diligencia más prolija, como no vio los tiempos
+ de que habla, sabe y cuenta bien lo que en ellos pasó, pero
+ no cómo pasó y con la fisonomía de los hombres y cosas de
+ entonces, lo cual no puede poner a la vista de sus lectores.
+ Hay, por otra parte, ocurrencias de que son narradores infieles
+ los documentos existentes, porque callan menudencias conocidas
+ de los que vivían cuando ellos nacieron, las cuales explican
+ los acontecimientos, a veces a punto de convertirlos en cosa
+ más o menos diferente de lo que referidos de oficio aparecen.
+
+
+
+
+VIII.
+
+CÓMO SE PASABA BIEN EL TIEMPO EN UNA CIUDAD SITIADA.
+
+
+No vayan a creer mis lectores que al escribir las siguientes páginas me
+propongo contar hechos heroicos, ni crean que recomiendo la estancia
+en una plaza fuerte, verdaderamente asediada y combatida, como una
+situación halagüeña. Intento, al refrescar en la mente antiguas
+memorias y pasarlas a la pluma, y de ella a la estampa, poner a la
+vista de la generación presente algunas escenas del singular drama
+que se representaba en Cádiz cuando estaba al frente, en la opuesta
+costa, el ejército enemigo, dueño ya, aunque no bien asentado en
+su posesión, sino muy al contrario, de las tres cuartas partes del
+territorio español, y representante del poder del imperio francés bajo
+el varón más sin igual que vieron todas las edades. Fueron los actos
+de heroísmo nada escasos en la guerra que sostuvo España en desagravio
+de su honor ofendido y en defensa de su independencia, pero de estos
+no hubo de caber parte a los vecinos de Cádiz, si bien muchos de
+ellos se señalaron en la campaña, porque su ciudad, protegida por la
+naturaleza, les facilitaba resistir sin estragos ni graves peligros.
+Así, mal puede llamarse sitio o aun bloqueo lo que hacían los franceses
+respecto a la desde entonces llamada isla gaditana. La relación de
+unos con otros beligerantes en aquellos lugares, desde febrero de 1810
+hasta agosto de 1812, creó un estado anómalo, compendiando o abreviando
+a España hasta tenerla encerrada en reducidísimos límites, pero sin
+quitar el carácter de la potencia España a aquella cortísima porción
+de su territorio. Por esto, cuando los sitios afamados de Zaragoza
+y Gerona, y aun los menos célebres, pero dignos de recordación y
+alabanza, de Astorga, Ciudad Rodrigo, Tortosa, Tarragona y algunos
+más, trajeron a los sitiados horrorosos males, donde fue probado su
+heroísmo, a los moradores en Cádiz y la vecina isla de León (hoy ciudad
+de San Fernando) cupo en suerte un buen pasar a corta distancia de los
+fuegos de un contrario poderoso.
+
+Ni con esto pienso rebajar el mérito contraído por una ciudad de que
+soy hijo, a la cual conservo amor entrañable. No puede afirmarse
+qué habrían hecho los gaditanos puestos en grande apuro, y sujetos
+a los más duros rigores de la guerra; pero lo que les tocó hacer lo
+hicieron bien, portándose como buenos españoles. Ya en otro lugar de
+estos recuerdos he contado que dieron a los ejércitos una buena suma
+de voluntarios, y también he referido que el batallón de tiradores
+de Cádiz, compuesto si no todo de gaditanos, de moradores de aquella
+ciudad y sus cercanías, hizo en Lerín, en octubre de 1808, una gloriosa
+defensa, cabalmente en los días en que, amortecida la llama que tanto
+brilló en los primeros sucesos del alzamiento, y tanto estrago causó en
+el enemigo, empezaba la época de los reveses, no sin mengua del crédito
+de nuestros soldados. También he dicho que todo había sido paz y
+sosiego en Cádiz desde febrero de 1809 hasta ir a terminar el enero del
+año siguiente. Pero entonces, invadida la Andalucía con resistencia
+cortísima de nuestras escasas y desalentadas tropas, venían con gran
+poder sobre Cádiz los franceses. Suya era casi toda España: fuera de la
+Península ibérica no contaba el emperador francés con un solo enemigo
+en el continente. Por un momento parecía como que flaqueaba en los
+españoles el propósito de resistir a todo trance al invasor, dado que
+la resistencia solo podía parar en ser vencidos y al cabo sujetos. Sin
+embargo, nadie pensó en Cádiz en abrir las puertas a los a la sazón
+vencedores. Resistir era tenido por cosa precisa y como natural.
+
+Uno de los graves inconvenientes con que se hacía necesario luchar
+era con la falta de Gobierno. Verdad es que el de la Junta Central,
+por un año establecida en Sevilla, había decretado trasladarse a la
+isla de León; pero la Junta Central había caído en sumo desconcepto,
+por cierto no merecido, a lo menos hasta el punto a que había llegado
+en aquella hora. Sabíase confusamente que en Sevilla un medio motín,
+con pretensiones de revolución, había sustituido al malaventurado y
+desconceptuado Gobierno que lo había sido de España el de la antigua
+Junta de provincia, reforzada con algunos personajes malcontentos e
+inquietos; pero el recién formado o resucitado cuerpo era a modo de
+fantasma o visión, que a soplo mucho menor que el del furioso viento
+que todo lo iba barriendo y desbaratando, debía desaparecer resuelto
+en humo o niebla. Cádiz no hizo caso del recién nacido poder, ni del
+antiguo, que reputaba difunto, y apeló al recurso de aquel tiempo,
+en que era fácil y común nombrar gobierno creando una Junta. De ella
+hizo cabeza el que era gobernador militar y político de la ciudad, el
+general don Francisco Javier Venegas; militar antiguo, general que
+había mandado con varia fortuna, literato, caballero cumplido con mucho
+de cortesano, aunque poco había vivido en la corte; hombre, en fin,
+de los que aciertan a ganarse las voluntades. Los demás de la Junta
+fueron nombrados por un método regular y por elección indirecta, que
+era lo que privaba entonces, o, digamos, el único sistema electoral
+conocido.
+
+Sentado ya que había de resistirse y nombrada Junta, la cual, por
+supuesto, a ninguna autoridad superior obedecía, a lo menos en algún
+tiempo, quedaba y era urgente llevar el propósito a efecto.
+
+Si algo podía disminuir el valor de la animosa resolución de
+defenderse, era la firme fe de que Cádiz y aun la isla eran
+inexpugnables. Ya había pasado por tal Despeñaperros, y acababa de
+desmentirse su alto concepto; pero un caso no probaba contra otro;
+sucediendo, como en otros lances de la vida pública o privada, ser vana
+en su significado la palabra escarmiento, no solo en cabeza ajena,
+sino a menudo hasta en la propia. En cuanto a la ocasión de que voy
+hablando, se veía el puente de Suazo echado sobre un brazo de mar
+con agua harto profunda; baterías rasantes a los lados del extremo
+que va al continente; alrededor, por la parte de afuera, salinas
+pantanosas, donde solo puede andarse por angostísimos pasos conocidos
+solo de los salineros, y fuera de los cuales perece hundiéndose quien
+temerariamente se arroja a pisar el terreno engañoso; y se colegía
+de todo ello, no si razón, pues acreditó después la experiencia ser
+muy fundada la confianza, que obstáculos tales no podían ser vencidos
+por los agresores. Pero se olvidaba que la ciencia y el valor en la
+guerra superan los más formidables, y que para la defensa de puntos,
+aun siendo fortísimos, se ha menester gente numerosa que los presidie.
+Esto faltaba en Cádiz, y porque inesperadamente fue suplida esta falta
+pudo la isla gaditana tener al frente al poderosísimo enemigo durante
+treinta meses y días, sin peligro casi, con pocos inconvenientes, y de
+modo tal, que la vida allí vino a ser, no meramente tranquila y cómoda,
+sino agradable y divertida. Fuese como fuese, aun con la escasa fuerza
+que había en Cádiz y la isla de León comenzó a prepararse la defensa.
+De la del puente de Suazo no trató inmediatamente el vecindario de
+Cádiz, dejándola a cuidado de la autoridad militar entonces obedecida.
+Pero las inmediaciones de la ciudad podían ser puestas en estado de
+buena defensa, construyendo y asimismo derribando lo necesario a
+dificultar su empresa a los sitiadores que se veían en perspectiva.
+Tenía Cádiz, y tiene otra vez hoy, fuera de la punta de tierra, por
+donde solo puede ser atacada, buen número de casitas y jardines, pobres
+o chicos, aunque aseadas y bonitas las primeras, áridos los segundos, a
+los cuales envía de continuo el mar grandes cantidades de arena, cuya
+humedad salitrosa en breve desaparece, volviéndose seca y enemiga de
+la vegetación, aunque no a punto de destruir la que existe, pero sí
+de dejarle poca belleza o frescura. Estos edificios era forzoso echar
+por tierra, dejando llano y liso el terreno donde, llegando ocasión de
+ello, pudiese jugar bien la artillería de la plaza. Aun antes de venir
+a caso tal, convenía detener al enemigo agresor, y particularmente en
+lugar tan distante que desde él no pudiese mortificar al vecindario
+y destruir el caserío, arrojando a la ciudad bombas. Para ello había
+sido trazada y empezaba a levantarse la Cortadura que ya he descrito en
+otro artículo de estos mis recuerdos. Poco se había adelantado en ella
+desde que, once meses antes, había sido teatro donde fue representada
+la escena de la supuesta traición descubierta y del fácil vencimiento
+de los _polacros_. El lienzo de cantería estaba hecho, así en la parte
+de la cortina como en la de los baluartes, pero por otras nada había,
+faltando aún el terraplén o piso de la muralla.
+
+A remediar tales males o peligros acudió solícito todo el vecindario de
+Cádiz, quiero decir, todos los vecinos varones y no impedidos. Era de
+ver el gentío que poblaba las afueras de aquella linda ciudad, todo
+él compuesto de trabajadores aficionados. Como sucede en ocasiones
+semejantes, reinaba entre el bullicio la alegría, sin que se pensase
+en que la causa de tal concurrencia más era para dolerse que para
+alegrarse. Frailes robustos, de aquellos de que sacan copias los
+enemigos de las órdenes monásticas para ridiculizar sin razón a todos,
+asidos de gruesas sogas tiraban de parte de las casitas destinadas a
+ser derribadas, y en breve las igualaban con el suelo, entre risas y
+pullas de las que solían usarse con los de su hábito, a los cuales a
+un tiempo, con notable contradicción, se tributaba respeto y se hacía
+objeto de sátira, a veces grosera, mientras ellos, acostumbrados a
+recibir tiros de saetas sin punta y arrojadas sin intención de dañarlos
+menoscabando su poder o influencia, correspondían de buen humor con
+dichetes iguales a los de que eran objeto. Hombres de todas las
+edades, cuyos vestidos declaraban ser su condición y situación en la
+vida social cuando menos acomodada, formando cadena, pasaban de mano
+en mano espuertas llenas de tierra, revueltos con gente de inferior
+clase para la cual era más fácil, aunque en ellas no fuese costumbre,
+tal trabajo. Suplían el celo y el número la falta de fuerzas o de
+habilidad, y animaba a los trabajadores ver cuánto adelantaban, porque
+en poco tiempo quedó levantado el alto terraplén, que apisonaban otros
+a costa de salir con los brazos, si no lastimados, doloridos.[33]
+
+ [33] Me acuerdo del buen humor con que acudíamos a trabajar,
+ formando una como cuadrilla los que solíamos concurrir a
+ la tertulia de la marquesa de Casa-Pontejos, madre de la
+ excelentísima señora marquesa de Miraflores. Eran estos, entre
+ otros, el duque de Híjar (Agustín), poeta si no de gran mérito,
+ no del todo malo, y regular literato; el actual duque (entonces
+ conde de Salvatierra); el conde de Casa-Tilly (después marqués
+ de Iturbieta); el que llevaba por su mujer el título de
+ Casa-Pontejos; don Fernando Silva (no el afamado corregidor
+ de Madrid, don J. Vizcaíno), y algunos más hoy borrados de mi
+ memoria, y todos, menos el duque de Híjar y yo, salidos ya
+ al teatro del mundo. ¡Con qué alegría y ardor pasábamos de
+ mano a mano las espuertas de tierra, y las contábamos para
+ gloriarnos de lo activo de nuestro trabajo! No así con el
+ pisón, pues yo le hube de tomar creyéndole obra poco penosa, y
+ tuve que soltarle en breve, lleno de dolores en los brazos. Una
+ enorme caldera llena de arroz con buenos tasajos servía para
+ reponernos de la fatiga, y metíamos en ella nuestras cucharas,
+ de palo, pero limpias y cada día nuevas.
+
+Duró cosa de una semana este trabajar de todos sin orden ni regla,
+pero al cabo del breve plazo que acabo de decir, entró un arreglo
+dispuesto por la autoridad, que fue dividir la ciudad en barrios para
+el trabajo, y hacer que cada día fuesen los de aquel al cual tocase a
+hacer la necesaria faena. Ni aun por esto, a pesar de que ya privaba
+algo al trabajo de su calidad de voluntario, cesó el celo durante
+algunos días; pero empezó la hora en que con el cansancio venía la
+tibieza, perdiendo además la obra el atractivo de la novedad, si bien
+por fortuna entonces lo más urgente estaba hecho, y por otra parte
+quedaba muy disminuida la importancia de la Cortadura, porque otro
+era ya el punto destinado a tener a raya el poder francés, salvando
+la independencia de España y, aun bien puede afirmarse sin jactancia,
+por consecuencia de la de España la de Europa, rescatando gobiernos y
+pueblos la que tenían perdida.
+
+Mientras se trabajaba en la Cortadura, y era esto el principal
+entretenimiento de los gaditanos, la inesperada aparición del duque
+de Alburquerque con su división, con dar guarnición suficiente a las
+líneas del brazo de mar que va desde la _Carraca_ a _Sancti Petri_,
+aseguró la posesión de la empezada a llamar isla gaditana a los
+sustentadores de la independencia.
+
+No es asunto de las presentes páginas contar de nuevo la historia de
+aquellos días, referida ya por mejor cortadas plumas, y hasta por
+la misma, tosca y pobre como es, de que salen estos renglones. En
+ellos me propongo solo decir lo que a la historia no compete, por ser
+demasiado humilde; lo que han callado quienes lo vieron; aquello de que
+hoy existen pocos que hayan sido testigos presenciales; pocos, y que
+parecemos ruinas en pie, pero en quienes no está mal, cuando podamos,
+que hablemos, pues no somos piedras, y que presentemos a la generación
+presente algunos cuadros de costumbres donde conozcan las de sus
+abuelos.
+
+No obstante estar preparados a todo, la aparición de los franceses al
+frente de Cádiz no dejó de producir un efecto desagradable, o, cuando
+menos, solemnemente triste. Era el día 5 de febrero. Brillaba, como
+suele allí casi de continuo, el sol, siendo no infrecuentes, pero sí de
+corta duración, los nublados; y la atmósfera, pura y despejada, rival,
+si no superior a la de Madrid en sus bellos días, permitía ver los
+objetos distantes con claridad asombrosa.
+
+En la expectativa del poco grato espectáculo cuya aparición era segura
+y se veía próxima, estaban los moradores de Cádiz, armados muchos de
+ellos con anteojos, poblando torres y azoteas, y la muralla que mira al
+norte, clavada la vista en la contrapuesta costa, y de ella en el punto
+llamado de Buena Vista, por donde es el camino de Jerez al Puerto de
+Santa María, principal medio de comunicación de lo interior de España
+con las poblaciones que rodean a Cádiz. De repente se divisa polvo:
+a poco aparecen tropas de caballería, reflejando un tanto la luz del
+sol las capas blancas y cascos de acero de los dragones franceses que
+venían delante de las demás tropas de su nación, en ordenanza como de
+quien no espera tropezar con oposición alguna inmediata. Singular cosa
+era ver aquella gente, a la par odiosa y temible al pueblo español, y
+verla sin recelo, aunque no para recibirla como a amiga; efecto ello de
+la disposición de aquellos lugares. Así es, que si nadie los vio con
+gusto, no hubo quien los viese con miedo, y hubo de suceder, aun a los
+tímidos, lo que al cordero de la fábula, que en el bien guardado redil
+hasta llegaba a echar fieros y retos al lobo.[34]
+
+ [34] No esta de más repetir aquí la noble y sencilla respuesta,
+ dada por Cádiz a la intimación hecha por los franceses para
+ que se sujetasen a José Bonaparte: «La ciudad de Cádiz, fiel
+ a los principios que ha jurado, no reconoce otro soberano que
+ al señor don Fernando VII». Y tampoco parece excusado renovar
+ aquí la memoria de los agravios y calumnias de la historia de
+ _El Consulado y el Imperio_, de M. Thiers, que en lo referente
+ a otros pueblos que al francés, no pasa de obra de invención.
+ Dice el calumniador de España que los habitantes de Cádiz, muy
+ confiados en la fuerza natural de su ciudad y en el apoyo de
+ las tropas inglesas, dieron suelta a sus pasiones, _opusieron
+ insultantes bravatas a las intimaciones de los franceses, y
+ anduvieron alborotados, divididos, mofándose unos a otros, y
+ todo ello impunemente_. A esto hay quien llame historia, e
+ historia exacta e imparcial. Bien que ya va despertando el
+ mundo en cuanto a la obra de Thiers. Los ingleses, que la
+ llevaron con paciencia, comienzan a probar sus falsedades.
+ Hasta hay ya franceses que la censuran con rigor. Y es de creer
+ que se arrepientan de haberla alabado como imparcial y verídica
+ españoles a quienes alucinó su indudable gran mérito; mérito,
+ sin embargo, oscurecido por gravísimas faltas.
+
+No tardaron los franceses en acercarse al puente de Suazo. Entonces
+empezó a correr la noticia de que, adelantándose a reconocer las
+baterías, algunos pocos dragones hubieron de aventurarse a pisar el
+terreno de las salinas, en el que se hundieron caballos y hombres hasta
+quedar sepultados, lo cual se celebraba con risadas, ponderándose el
+apuro que debieron tener al ir hundiéndose en el fango con la ferocidad
+con que celebra la pasión la desventura de un contrario aborrecido.
+No sé si fue cierto este suceso; pero bien pudo, y, fuese o no
+verdad, sirvió para confirmar en la opinión de que era aquel terreno
+intransitable, dando a los que estaban detrás de él seguro amparo.
+
+A pocos días ya no fue el puente de Suazo el límite entre el reino
+que dominaba el intruso José y el que reconocía por rey al cautivo
+Fernando. El duque de Alburquerque salió de la isla de León, y ocupó
+un puesto que dista de ella sobre un cuarto de legua, donde había un
+portazgo, y que estaba vecino al caño de Zurraque. No sé por qué no
+le disputaron la posesión de tal punto los franceses. Ello es que,
+teniendo condiciones para la defensa iguales a la del puente mismo,
+y además la ventaja de ser punto más avanzado, se plantó allí una
+batería llamada del portazgo, la cual no fue ni siquiera formalmente
+atacada por el enemigo durante los treinta meses que siguió al frente
+de aquella España en compendio, y el poder que se dilataba hasta las
+riberas del Báltico hubo de respetar aquellas obras de pobre aspecto,
+pero de verdadera fortaleza.
+
+Quedó, pues, la isla de León segura a la par que la ciudad de Cádiz.
+Así es que en ella murió legalmente la Central e hizo su testamento,
+instituyendo por heredero al Consejo de Regencia. Allí se estableció
+este y tomó el carácter de Gobierno Supremo de España, sin que se le
+negase Cádiz, aunque por lo pronto no se le reconociese del todo,
+siendo objeto de su amor exclusivo, cuando el amor no era corta parte
+del poder de la autoridad, su nueva Junta.
+
+La isla de León vino a ser para los gaditanos lo que para Madrid un
+Sitio Real cuando en él residía la corte, lugar donde era común,
+y con frecuencia necesario, ir para negocios, y asimismo a veces
+para diversión y recreo. El camino estaba en buen estado, y era
+completamente seguro, pues ni aun cuando pudiesen alcanzar allí los
+fuegos de los franceses, malgastarían ellos su pólvora o municiones en
+disparar a blanco incierto, donde, aun acertando un tiro, sacarían de
+esto muy escasa ventaja.
+
+Febrero, marzo y parte de abril fueron para las dos poblaciones
+asediadas una época de tranquilidad. Algo molestó al principio la
+carestía, pero cesó pronto, recibiéndose toda clase de auxilios de
+lugares vecinos y lejanos y de tierras extrañas. Estando aliados los
+españoles con los ingleses, participaban de la dominación de estos
+en el mar para traficar en toda clase de géneros. Galicia, libre de
+franceses desde junio de 1808, y nunca vuelta a ocupar por ellos,
+aun cuando se enseñorearon de poco menos que toda España, enviaba
+a sus hermanos de la isla gaditana los abundantes productos de sus
+árboles, pastos y corrales; los otros pueblos de la costa de España,
+especialmente los de Andalucía, no bien salían de ellos los soldados
+franceses, que mal podían estar en todas partes de continuo, cuando se
+ponían en comunicación con la España de que eran parte, la cual existía
+allí donde estaba el Gobierno nacional, o, digamos, donde se reconocía
+estar la cabeza del cuerpo moral llamado patria, cuerpo cuyos miembros
+bien podían estar en sujeción al titulado rey José, pero que siempre
+se miraban y en efecto eran partes de un todo que no podía dominar la
+fuerza material, porque estaba por su índole fuera de su jurisdicción o
+de sus alcances. Así es que, como dos meses después de formalizado el
+bloqueo, que solo lo era por la parte de tierra, llegaron los alimentos
+a un precio razonable, manteniéndose el importante artículo de la carne
+de vaca a seis reales la libra de 32 onzas, y las demás carnes y pan en
+proporción a esto, y abundando las verduras, frutas y otros regalos.
+Los aljibes provistos de agua llovediza, que es delgada y sin sabor,
+bastaron a impedir que hubiese sed, sirviéndoles de suplemento algunos
+pozos, cuyo contenido, si menos grato, por ser el agua algo menos
+delgada, nada tenía de salobre.
+
+Hostilidades apenas había. Las escuadras inglesa y española surtas en
+la bahía, y más aún las numerosas lanchas cañoneras de ambas naciones,
+disparaban a veces a los enemigos situados en la costa opuesta.
+Asimismo, en las líneas alguna vez se hacía fuego; pero tan inútil uso
+de pólvora y el no más provechoso sacrificio de algunas vidas, nada
+podían influir en el éxito de la contienda pendiente.
+
+Un suceso desagradable interrumpió, si no del todo o en todos, el
+sosiego material, o el del espíritu en aquel periodo. Pocos días
+después de haberse presentado delante de Cádiz los franceses, y en
+los primeros días de marzo, en que acertó a ser el Carnaval (del 4
+al 6), rompió un furioso temporal del S al SO tal, que recordó a los
+gaditanos el que siguió inmediatamente al combate de Trafalgar, al
+cual superó en violencia, aunque no en duración, no habiendo este
+último excedido del término de tres días. Hasta a los acostumbrados
+a escena tan aterradora como lo es la que presenta la casi aislada
+Cádiz cuando, movidas las olas por un viento parecido, aunque no
+igual, al huracán, amenazan tragarse aquella tierra baja, expuesta a
+los efectos de su furia, horrorizaban el ruido del mar y del viento,
+la atmósfera cargada de nubes, la espuma marina cayendo a la par
+con la lluvia, los edificios estremeciéndose a los recios embates
+a que oponían resistencia, al parecer, si bien no en realidad, por
+demás flaca y precaria. A los venidos de tierra adentro hubo de ser
+objeto de pasmo y terror espectáculo tan horrible y grandioso. En
+medio de él, dos de las reliquias de nuestra antigua marina, y de
+estos uno el navío de tres puentes de más porte entre los de nuestra
+Armada,[35] fondeados en paraje poco seguro, porque en lo interior
+del puerto habrían sido molestados y aun destruidos por los fuegos de
+los franceses, garrándoles las anclas o rompiéndoseles los cables, se
+fueron con mediana rapidez, pero con inatajable curso, hacia la costa
+donde estaba el enemigo.
+
+ [35] _La Purísima Concepción_.
+
+Fue imposible socorrerlos, y llegando casi a dar en tierra, fueron
+desamparados e incendiados. Aumentaba la pena ver lo irreparable de la
+pérdida, porque no era tiempo de pensar en construir buques nuevos.
+Algo pudo mitigar el dolor considerar que lo que entonces hizo el furor
+de los elementos lo habría venido a hacer en no largo plazo la misma
+naturaleza por otro medio, causando en los viejos cascos la podredumbre
+que trae consigo la muerte.
+
+Mediando abril, una mañana empezó a ensordecernos y hasta a conmover
+la tierra un espantoso ruido. Las cañoneras, los navíos, nuestras
+baterías, las enemigas habían roto un fuego vivísimo y continuado.
+Decían los viejos acostumbrados a la guerra que nunca desde el día en
+que combatieron con feliz éxito a Gibraltar las baterías flotantes
+habían oído los hombres tronar a un tiempo tantos cañones de tan
+gruesos calibres. Pasmoso era el efecto que producía; pero, si causaba
+dolor considerar que una grande efusión de sangre acompañaba aquel
+estruendo (punto en el cual hubo de ser exagerada la suposición, pues,
+como sucede en casos tales, no correspondió el estrago al ruido), no
+hubo asomo de temor en cuanto a la seguridad de Cádiz o de la isla; tan
+firme era la persuasión de ser inexpugnables las líneas, y estar, por
+consecuencia, en completa seguridad la plaza, o digamos la ciudad de
+Cádiz.
+
+Un inconveniente de mediana gravedad resultó de aquel tremendo cañoneo.
+Se perdió en él Matagorda, castillejo que mal podía conservarse,
+quedando los franceses dueños de ambos lados de la boca del después
+afamado canal o caño llamado el Trocadero, cuando antes lo eran de
+uno solo. De resultas quedó insegura por demás para nuestros buques
+la parte interior y abrigada de la bahía,[36] y aun casi cortada la
+comunicación por mar entre Cádiz y la isla de León, antes, si no tan
+segura, tan frecuente como la de tierra.
+
+ [36] Quizá con alguna inexactitud doy el nombre de bahía al
+ puerto de Cádiz. Pero hablo como suelen mis paisanos, que así
+ le llaman, diciendo los de la clase ínfima _la badía_. El
+ puerto allí es el de Santa María, o digamos, la ciudad de este
+ nombre. Sin embargo, se dice la boca del puerto a la entrada
+ del de Cádiz.
+
+Otro mal resultó de la pérdida de Matagorda, que entonces no se
+preveía, y fue que desde el cercano lugar llamado punta de la
+Cabezuela, pudieron los enemigos arrojar granadas a la ciudad de Cádiz,
+reputada hasta allí, y con razón, fuera de tiro, según lo que alcanzaba
+la ciencia teórica y había acreditado la experiencia.
+
+Pasado el susto o desabrimiento que trajo consigo la pérdida de
+Matagorda, volvieron las cosas a su estado ordinario. No era este
+todavía de tanto entretenimiento y recreo como llegó a ser en 1812,
+cuando fue compensada, como después diré, la incomodidad de las bombas
+con la multiplicación de las diversiones. Aún no estaba abierto el
+teatro, que lo fue mediando 1811. Encerraba Cádiz muchas personas
+de alta categoría, o por su cuna, o por su dignidad, adquirida en
+el servicio público en una larga carrera. De estos muchos dueños de
+pingües y aun cuantiosísimas rentas, pero cuyo caudal consistía en
+tierras, como estas, estuviesen a la sazón en país ocupado por el
+enemigo, cobraban poco y mal, cuando cobraban algo. Quienes vivían
+de sueldo también recibían mermados o con irregularidad los suyos.
+Pero había conformidad, porque el mal de muchos no es, como suele
+decirse, consuelo solo de los tontos, sino que lo es asimismo de los
+entendidos. Las costumbres hubieron de resentirse de la situación, y
+España, donde el poder era desde tiempo antiguo democrático, pero la
+sociedad no, encogida en el recinto de Cádiz, se amoldó a los usos de
+aquella ciudad, donde reinaba la igualdad, pero donde también brillaba
+entonces hasta un grado considerable la buena crianza. Era la política
+el principal alimento de la conversación; pero la política para las
+más de las gentes se reducía a pensar y hablar de los sucesos de la
+guerra, pues antes de juntarse las Cortes las cuestiones políticas
+sobre materias constitucionales, que poco después embebieron tanto la
+atención, de escaso número de gentes eran conocidas.
+
+La calle Ancha, por las mañanas, la inmediata plaza de San Antonio,
+cuando era posible pasear en ella al sol, o, según la frase española,
+que tanto golpe da a los extranjeros, tomar el sol, y la alameda,
+pobre y fea entonces, pero con deliciosas vistas, estaban atestadas de
+gente. La hora de comer para la de la clase superior o acomodada vino
+por aquellos días a ser la de las tres de la tarde, ya dadas. Así, el
+gentío de ociosos de buen porte que a la hora antes indicada charlaba
+y fumaba en la misma plaza de San Antonio o en sus inmediaciones, al
+sonar tres campanadas del reloj de la parroquia que lleva el nombre del
+mismo santo se dispersaba, yéndose todos en busca de lo que lo general
+de españoles llama la puchera, y a que dan los andaluces por nombre _la
+olla_, pero sin añadirle el epíteto de _podrida_, que solo a ciertas
+ollas cuadra.
+
+Trasladado en mayo el Consejo de Regencia de la isla de León a Cádiz,
+tuvo algunas, pero pocas, creces el vecindario; pero la isla de León,
+convertida en mero puesto militar, no dejó de seguir animada, por
+ser numeroso el ejército que allí tenía su cuartel general, del cual
+eran parte las tropas aliadas inglesas, y un regimiento portugués, y
+además porque residía todavía en aquella población alguna oficialidad
+de marina, a lo cual se agregaba haber ido a establecerse en el mismo
+lugar unas pocas familias a quienes parecía mansión estrecha la de
+Cádiz.
+
+La vida así pasada era uniforme, y si libre de sustos, no ajena de
+fastidio. Pero llegó el día de abrirse las Cortes, con lo cual quedó
+abierto campo a la actividad individual, o, dicho con más propiedad,
+a la del pensamiento; y con avivarse las facultades vinieron a pedir
+más alimento, y, de resultas de ello, el cuerpo de la sociedad,
+sintiéndose más fuerte, buscó y encontró con qué ejercitar su fuerza y
+satisfacer sus lícitos apetitos.
+
+En muchas cosas hace ventaja la generación presente a la de los días
+pasados, porque sabe más y piensa más, y aumenta el caudal de su
+entendimiento y discurso, allegándole los tesoros de la experiencia.
+Pero tal vez siente menos que sentíamos, o, a lo menos, no siente con
+igual viveza. Si no carece de fe, no puede blasonar de tener mucha,
+y esto hasta un bien es, en cuanto evita abrazar una fe errada, y
+sustentarla y propagarla; pero es un mal, y no leve, porque encoge y
+apoca el pensamiento y embota los afectos, si no del todo, quitándoles
+la viveza.
+
+No comprenden los hombres de ahora el entusiasmo con que en 1810
+acogimos unos pocos, que pronto en la isla gaditana fuimos muchos,
+la reunión de las Cortes. Los que eran gratos ensueños, halagüeñas
+visiones, hijas de nuestra lectura, y enseñoreadas de nuestra fantasía,
+pero sin pasar de la clase de deseo, habían llegado a ser realidad,
+harto bien a duras penas conseguido. En el estado de las cosas bien
+merecía ser calificado aquello de locura, pero locura sublime.
+
+Me acuerdo de que en uno de los primeros días de las sesiones de las
+Cortes generales y extraordinarias (hubo de ser el 28 de septiembre,
+pero de la exactitud de la fecha no estoy cierto), estaba yo en la
+isla, cerca del pobre teatro donde los representantes de la nación
+celebraban sus sesiones. Estábamos en la calle, porque el Congreso
+celebraba sesión secreta. En medio de un corrillo, de que era yo
+parte, aparecía la figura severa, pero satisfecha por demás en aquella
+hora, de don Manuel José Quintana. Sabíamos que se estaba tratando
+en la sesión, entre otras cosas, del negocio del duque de Orleans,
+mucho después rey de los franceses. Este alto personaje había venido
+a España solicitando el mando de un ejército; llamado por el regente
+Saavedra; mal apoyado por el mismo cuando ya le tuvo en Cádiz; a quien
+habían hecho viva oposición el gobierno inglés y el ministro de Estado
+español, Bardají; del cual se decía que los diputados por América
+querían hacer algo correspondiente a su clase de personaje de la regia
+estirpe de Borbón, y sobre quien, después de un debate en secreto,
+habían dispuesto las Cortes, o en aquel mismo día o en el anterior,
+que saliese inmediatamente de España. Nadie sospechaba o conocía las
+buenas calidades de aquel príncipe, acreditadas desde 1814 hasta 1830
+en Francia, y después en diecisiete años y medio de reinado, en que
+conservó a los franceses en libertad y prosperidad, llevando tal pago
+cual solo merecía el tirano más aborrecible. Sabíase confusamente que
+había militado con gloria en los ejércitos republicanos, lo cual,
+por cierto, no le recomendaba a la gente del pueblo español, adicta
+con entusiasmo a la monarquía; constaba que estaba reconciliado con
+su familia, y casado con una princesa de la familia real de Nápoles,
+lo cual le hacía mal visto por quienes, odiando a Napoleón, eran,
+con todo, parciales acalorados de las ideas de la revolución por
+él terminada en provecho de la autoridad despótica, y por último,
+era francés, y esto solo bastaba para que el vulgo le recibiese con
+sospecha y aun con mala voluntad; consideración esta bastante a
+alejarle de todo poder o influjo, habiendo de redundar el que pudiese
+dársele por corto plazo en daño ajeno y hasta en el suyo propio. Así
+era aplaudida la resolución de las Cortes contraria a su persona. Con
+este motivo, Quintana dijo que los tiranuelos de Nápoles, Portugal
+y Cerdeña estaban dando pasos encaminados a adquirir el mando o
+influencia superior en España, y que era vano su intento, atendido el
+espíritu de las recién congregadas Cortes; y en todos cuantos allí
+estábamos escuchando causó no solo aprobación, sino placer oír tratar
+de tiranuelos a los pocos reyes nuestros aliados, y ver que había
+llegado en España la hora en que el poder popular trataba al trono
+como de igual a igual, y en algún caso como a inferior. Estábamos en
+aquellos momentos comunes en la historia en que los poderosos están
+caídos y exaltados los antes humildes, de lo cual se sigue por lo
+pronto, no la igualdad, sino un trocar de papeles en que los nuevamente
+encumbrados cobran la soberbia o el entono que en los recién venidos a
+menos afeaban.
+
+Mientras esto pasaba, y seguía la sesión secreta, y los corrillos no
+amenazadores ni inquietos, sino satisfechos y curiosos, continuaban en
+sus conversaciones, afanándose por averiguar lo que estaba pasando en
+el Congreso, sonó ruido de caballos que se acercaban, y a poco asomó en
+la angosta calle, teatro de la escena que voy describiendo, el duque
+de Orleans vestido de general español, que claramente venía a entrar
+en el Congreso. Se apeó, en efecto, a la puerta del teatro, pero no a
+la principal, sino a la del vestuario, estrecha y mezquina, como lo
+era todo en aquel pobre edificio. Por ella entró el príncipe y allí
+le perdimos de vista, pero no del todo, pues hubieron de reducirle a
+tomar asiento en un pasillo o cuarto oscurísimo, de modo que por entre
+las puertas entreabiertas asomaban sus piernas, más visibles, porque
+llevaba calzón corto de grana y media de seda, impropias prendas para
+quien venía a caballo, pero sin duda preferidas por el que las llevaba,
+porque se presentaba con el carácter de capitán general del ejército
+español. Con notoria y ridícula injusticia mirábamos todos el acto del
+príncipe en venir a las Cortes como un insulto, y con malignidad nos
+recreábamos en notar que no se le daba entrada, y que estaba haciendo
+como de portero. El color encendido del calzón seguía dando señal
+vistosa de su presencia en aquel sitio, y nos atropellábamos para
+clavar la vista en aquel objeto, siendo nuestro afán cerciorarnos de
+si entraba o no, y nuestro deseo que no entrase. Quedamos plenamente
+satisfechos, porque, pasado algún tiempo, vimos movimiento en las
+piernas tan observadas, pasando el muslo de la horizontal a la
+vertical, esto es, poniéndose en pie el príncipe, cuyo cuerpo entero
+asomó inmediatamente a la puerta en ademán de quien iba a salir
+despedido, como hizo al momento. Montó de nuevo el duque de Orleans a
+caballo; saludó con cortesía, pero con mal gesto, a los circunstantes,
+que le vieron ir desairado, si no con insulto, pues no llegó a tanto
+la locura, con satisfacción no disimulada. Al día siguiente se embarcó
+el príncipe francés, y dio la vela de vuelta a Sicilia, no volviéndose
+a pensar en él durante largos años en España, ni durante tres o cuatro
+más en lugar alguno del mundo.
+
+Al nuevamente abierto Congreso atendían todos. Por la primera vez
+se oía en España hablar en público a otros que a los predicadores o
+abogados. Encantaba y arrebataba tal novedad, de suerte que nacieron
+y crecieron reputaciones que hubieron de conservarse hasta nuestros
+días, mereciéndolas quienes las alcanzaron por sus virtudes y servicios
+eminentes a la causa pública, si no por su talento oratorio; sentencia
+desfavorable de que es razón excluir al ilustre Argüelles, aunque este
+mismo no pareció a una generación posterior lo que al auditorio de
+las Cortes de Cádiz. Era además común entonces leer discursos, de los
+cuales muchos eran celebradísimos leídos, pero oídos causaban el mal
+reprimido fastidio con que infaliblemente es oído lo que se lee cuando
+es largo, salvo en algunas piezas de verso.
+
+Pero hasta febrero de 1811 no vinieron las Cortes a Cádiz, y los
+gaditanos no pudimos estar de continuo en la isla, donde no abundaban
+los alojamientos y los buenos escaseaban. Hízose, pues, necesario saber
+lo que pasaba en el Congreso, y saberlo sin demora, y para el intento
+servían los periódicos, que desde luego crecieron en poder, aunque ya
+alguno tenía desde que empezó a dominar en las cosas del Gobierno el
+influjo popular, lo cual coincidió con el alzamiento de 1808.
+
+Por desgracia, no contaba Cádiz con periódico alguno como el _Semanario
+patriótico_, muerto en Madrid con la entrada de los franceses, y
+resucitado en Sevilla para morir en breve por su propia voluntad, hija
+de enojo nacido de pretender el Gobierno escatimarle la libertad de sus
+juicios u opiniones, o aun como la _Gaceta de Valencia_, célebre por
+las bufonadas con que comentaba los folletines del ejército francés,
+o como la de la _Mancha_, ya entonces difunta, o saliendo de tarde
+en tarde en diferentes lugares. Pero no mucho antes de abrirse las
+Cortes había empezado a publicarse en Cádiz un periódico titulado
+_El Conciso_, cuyo reducido tamaño, no dando cabida a gran número de
+palabras, justificaba su nombre. Era el fundador y principal escritor
+en él un don G. Ogirando, traductor conocido como tal hacía algunos
+años, cuya versión de la ópera _Une folie_, con el nombre de _Una
+travesura_, le había dado celebridad, más que por su mérito indudable
+de bien hecha y de castizo lenguaje, por la que llegó a tener aquella,
+hoy olvidada, y entonces y poco antes aplaudidísima música de Mehul,
+sobre todo, cantada por nuestro Manuel García. Había asimismo puesto
+en excelente castellano el mismo Ogirando la comedia francesa _Les
+Marionnettes_, a que él llamó _Los Títeres_, obra de Picard, hoy
+completamente decaído del alto concepto de que gozó, aunque, en mi
+pobre sentir, hay más injusticia en el extremo de su actual descrédito
+que la había en el de su antigua celebridad. No sé de qué otros
+conocimientos podía blasonar Ogirando fuera del de las lenguas francesa
+y castellana, siendo en la última verdadero purista: lo cierto es
+que no dio grandes muestras de sí, pero que tuvo fortuna, pues su
+periodiquillo vivió hasta 1814, siempre recibido con algún favor,
+habiéndose desde luego alistado en el partido que tomó el apellido de
+liberal de allí a poco. Pobre cosa era _El Conciso_, pero tal cual
+era, si no ayudaba, servía. Recién abiertas las Cortes, publicó uno
+a modo de número supletorio, al cual nombró _El Concisín_, que venía
+a dar a su _papá_ noticias de lo que en la isla iba pasando en el
+Congreso; obra de escaso chiste, pero de algún efecto.
+
+Dicho dejo que con atender a las cosas de las Cortes empezó un
+entretenimiento nuevo, que llamó otros. En electo, venido el Congreso
+a Cádiz en febrero de 1811, puede decirse que fue su venida principio
+de la segunda parte del drama representado en aquella población sitiada
+o bloqueada. Hasta para variar, vinieron las bombas o granadas como a
+dar aviso de que estábamos en guerra y con el enemigo cercano, pero
+con las bombas vino a multiplicarse las diversiones, abriéndose el
+teatro y celebrándose fiestas de diversas clases al aire libre; estar
+llenos de gente los paseos, animadas con la muchedumbre y buen humor
+de los concurrentes las calles y plazas, y en medio de todo esto,
+ventilándose con ardor todo linaje de cuestiones, no ciertamente con
+los conocimientos venidos hoy a ser comunes, pero con más sinceridad
+y calor al sustentar y esforzar errores que hay hoy para defender
+verdades, siendo aquello las mocedades de un pueblo, llenas de
+inexperiencia y superficialidad, pero ricas en ilusiones, cuyo valor,
+en la flaqueza de la condición humana, a veces iguala y en alguna
+ocasión supera al de la realidad misma.
+
+Pintar esto más circunstanciada, aunque toscamente, será asunto a otra
+parte de este artículo. Si en él me sucede ver las cosas de mis mejores
+días como suelen verlas los ancianos, aun esto servirá para pintar cómo
+pensaban y sentían los hombres de entonces, y una voz que sale de los
+bordes del sepulcro tendrá algo en consonancia con la índole de lo que
+conmemora.
+
+Hermosa imagen han presentado a la vista y contemplación de los
+lectores de todos tiempos los que, narrando y describiendo los sucesos
+y escenas de la guerra por nosotros llamada _de la Independencia_, han
+pintado a un pueblo dándose nuevas leyes mientras llovían sobre él las
+bombas del enemigo sitiador, dueño además de casi toda la superficie
+del país a que la novel legislación estaba destinada. Sin duda hay
+ponderación, y no corta, al decir que caían las bombas como lluvia,
+y más si se tiene presente que en la misma guerra hubo poblaciones
+reducidas a escombros, o poco menos, sin desmayar por esto sus
+defensores hasta la hora fatal en que llegó a ser imposible continuar
+la heroica resistencia. Pero, según la expresión vulgar, así se peca
+por carta de más como por carta de menos, y las bombas arrojadas a
+Cádiz desde diciembre de 1810 hasta el 24 de agosto de 1812, si escasas
+en número, particularmente en los primeros tiempos del bombardeo, y
+menos destructoras que son por lo común tales instrumentos de ruina,
+no dejaron, andando el tiempo, de caer con alguna frecuencia, causando
+molestia y acabando con varias vidas, lo cual implica que para los
+habitantes de Cádiz había entonces cierto grado, si bien corto, de
+peligro.
+
+Ya he dicho que, aun tomado por los franceses el fuertecillo de
+Matagorda, a lo cual siguió establecerse los sitiadores en la Punta
+de la Cabezuela, puesto el más cercano a la ciudad de Cádiz entre
+todos los de la costa fronteriza, no se recelaba que pudiesen alcanzar
+sus fuegos a la linda población, hecha por breve plazo capital de la
+ocupada, pero no sujeta, España. De repente en un día de diciembre,
+pasados ya diez meses de tener delante el ejército francés, como
+estuviésemos los ociosos, no cortos en número, en nuestro acostumbrado
+lugar de reunión en la calle Ancha, llenándola toda de acera a acera
+en corrillos de parleros, se difundió la voz de que había caído una
+granada o bomba cerca del Hospital de mujeres, esto es, en un lugar
+muy del centro de la población. Al oír tal noticia, la primera idea
+fue tratarla de patraña. ¿_De dónde_ había de venir tal bomba? Sabido
+era que de la costa opuesta no podía ser, pues todos sus puntos
+estaban fuera de tiro de la plaza, aun para los morteros conocidos de
+mayor alcance. Por mar, sí, era fácil meter bombas y granadas en el
+recinto de Cádiz, pero los franceses no se atrevían a asomarse con
+sus cañoneras fuera de las bocas del Guadalquivir y Guadalete, y si
+bien algún botecillo o lanchilla podía haberse escurrido por entre las
+fuerzas navales que protegían la ciudad y bahía, no así una bombardera,
+que es embarcación pesada y poco manejable, y ha menester otras que le
+den compañía y amparo. Y suponer que lo juzgado bomba fuese un aerolito
+enorme, no era menor desatino, y además, de aerolitos poco se sabía
+entonces, siendo voz que ni en el Diccionario de la Academia estaba.
+Con todo esto, la curiosidad hubo de llevarnos a muchos al lugar que
+nos daban por teatro de tan singular suceso. Llegados allí ya, a nadie
+quedó duda: había caído una granada de mediano tamaño. Al caer, en
+lugar de reventar con estrago, se había abierto como si la hubiese
+quebrado o rajado la violencia del golpe. Esto consistía en que en vez
+de venir toda rellena de pólvora y con una larga espoleta, al acabar
+de consumirse la cual revientan los proyectiles huecos causando grave
+daño sus cascos, que suben y se extienden de resultas de la explosión,
+venía casi atestada de plomo, y con tan corta cantidad del material
+destructor, que no era bastante a lanzar con violencia hecho pedazos
+el hierro. Veíase, pues, ser aquel un nuevo invento del arte, en que
+el aumento de peso se había hecho necesario para dar más alcance al
+proyectil que se arrojaba. No fue agradable esta ocurrencia, la cual
+podía traer en pos de sí consecuencias muy superiores a las que tuvo,
+pero causó más admiración que terror; y como a la primera granada no
+siguiesen otras en no corto tiempo, hasta llegó a creerse abandonada
+una idea que si había parado en algo, era en muy poco. Olvidadas
+estaban las granadas cuando vinieron las Cortes de la isla: sus debates
+llamaban en gran manera la atención. En las cosas de la guerra no
+dejaba de pensarse, pero tal vez menos de lo debido. Sin embargo,
+yendo a terminar febrero de 1811, empezó a prepararse una expedición,
+de la cual nada menos se prometían las gentes, y aun el Gobierno, que
+la derrota del enemigo y el levantamiento del sitio de Cádiz; porque
+fuerzas respetables inglesas y españolas, con un regimiento portugués,
+salidas de la isla gaditana y desembarcadas en Algeciras, venían a
+embestir a los sitiadores por la espalda, mientras una salida de los
+sitiados, hostilizándolos por el frente, los reducía a estar cogidos
+entre dos fuegos. A la historia toca definir cómo fue el malogramiento
+de esperanzas en gran parte fundadas, a pesar de haber conseguido los
+ingleses en el cerro del Puerco una victoria indudable, si bien los
+historiadores franceses tienen el descaro de afirmar lo contrario,
+dando motivo al aserto mentiroso que desavenencias entre los aliados
+hicieron inútil la ventaja alcanzada, y que un revés anterior llevado
+por nuestras armas había puesto las cosas en tal estado, que no era
+posible ya sacar de la expedición ventajas considerables. Pero lo que
+por ser pequeño no merece mención en la historia, y si en una pintura
+de aquel tiempo, fue el papel que en estos sucesos representaron, o
+diciéndolo con propiedad, representamos los voluntarios de Cádiz.
+Risa dará a los hombres de ahora la importancia que dimos a una cosa
+pequeñísima; pero así éramos, y cuales éramos debemos ser considerados.
+Hasta entonces aquella milicia, casi en todo semejante a la nacional de
+nuestros días, no había pasado de cubrir los puestos del casco de la
+plaza con los anejos castillos de San Sebastián y Santa Catalina, con
+su uniforme pardo, o de lucir el encarnado, remedo del inglés, en la
+procesión del Corpus y otras fiestas, haciendo triste figura con sus
+galas, porque los sombreros de picos o apuntados con que cubríamos
+la cabeza, eran diferentísimos en hechura, produciendo esto en la
+tropa formada un efecto desagradable a la vista. Pero necesitándose
+emplear en la expedición destinada a pelear fuera de la isla gaditana
+y en las líneas de esta la numerosa fuerza que las guarnecía, hubo de
+resolverse que, saliendo del recinto y murallas de Cádiz, fuésemos los
+voluntarios a cubrir los puestos avanzados de la Cortadura y baterías a
+ella inmediatas, a no larga distancia de la boca del Trocadero con los
+fuertes de Matagorda y Ortluis ocupados por los franceses. Levísimo, o
+aun puede decirse ningún peligro había que correr en aquellos lugares;
+porque el castillo de Puntales, próximo a ellos, y donde solían llegar
+las bombas y balas enemigas, y perderse vidas, no estaba incluido en
+los puntos en que habíamos de hacer servicio. Pero así y todo nos
+pareció la faena a que nos vimos destinados una verdadera salida a
+campaña. Por su orden, los cuatro batallones que figuraban ser de línea
+(vulgo guacamayos), y los dos de ligeros (alias cananeos), en seis días
+consecutivos marchamos ufanos a nuestra grande empresa, siguiendo desde
+entonces en dar guarnición a aquellos puntos. La música de un batallón,
+pues solo uno la tenía, fue sucesivamente acompañando a todos en la
+primera salida de cada uno. Tuvimos cuidado de hacer nuestras mochilas
+lo más pesado posible, para dar prueba a los espectadores, y aun
+dárnoslas a nosotros mismos, de nuestra fortaleza, elegimos para romper
+la marcha el punto más distante de aquel donde íbamos a parar, a fin
+de hacer con lo trabajosa más meritoria la jornada, y, acompañando con
+el canto la música instrumental, entonando las canciones patrióticas
+de aquellos días, en los cuales, como desde 1820 hasta 1823, era uso
+dar muestras del patriotismo en el canto, caminamos entre aplausos, y
+anduvimos una buena media legua con nuestra carga sin sentir fatiga;
+¡tan ligero hacía el peso el nada fundado pero sí sincero entusiasmo!
+Años después, la milicia nacional de Madrid hizo muy superior servicio
+con igual celo, justificando con mayor motivo el entusiasmo que en
+ella inunda, y en días más cercanos del nuestro, cuerpos de milicias
+nacionales movilizadas han acreditado su buena voluntad y sufrimiento,
+en servicio de campaña, si no en combates; pero en los días de que
+voy hablando, obrábamos y sentíamos dominados por el hechizo de la
+novedad, y si bastante había ridículo en nuestro orgullo, merecíamos
+indulgencia por la candidez de nuestra soberbia un tanto fatua. Ni
+una sola desgracia, aun de las más leves, ocurrió a los que hasta
+1812 siguieron ocupando aquellos puntos, aunque de ellos a la batería
+llamada la _Furia_, y además a la que tenía por nombre la _Venganza_,
+solían llegar balas y aun granadas; pero, buscando a tiempo, como era
+fácil, el abrigo de los salchichones de tierra y retama de que estaban
+hechas, venía a ser ninguno el peligro.
+
+Aunque llegó a ser modesto o enfadoso pasar tanto tiempo sobre las
+armas, pues cada seis días había que entrar de guardia, y en hacerla en
+los puntos fuera de puertas se consumía buena parte de dos; con todo,
+lo divertido, pues lo era hasta cierto punto, de la ocupación, hacía
+la molestia llevadera. Las inmediaciones de la Puerta de Tierra habían
+sido, y por muchos años han seguido siendo para los gaditanos, lugar de
+recreo y fiesta, y por cierto, rara vez de recreo provechoso. Pasaban,
+pues, los días de guardia como de gresca y broma, siéndolo de comilonas
+en los vecinos ventorrillos. De esto padecían algo las costumbres,
+siendo ello uno de los males que trae consigo el dar a los paisanos
+hábitos de soldados sin el freno de la disciplina.
+
+Mayor y mejor entretenimiento iba dando el interior de la ciudad. A
+muchos del sexo masculino (porque a las personas del femenino estaba
+vedado) ocupaba la asistencia a las Cortes. Celebraban estas sus
+sesiones en la iglesia de la casa de los padres Filipenses, que aun
+hoy subsiste; iglesia en forma de óvalo de no mala planta, pero no
+de adorno de buen gusto, y a la cual había adaptado medianamente al
+nuevo fin a que estaba destinada don N. Prats, oficial de ingenieros
+de marina. Unas tribunas formando a modo de andamiaje, que dentro
+del templo le daban trazas de costado de un teatro, componían las
+tribunas reservadas. Dos galerías altas con reja de balcón hasta el
+pecho, que corrían por todo el recinto de la iglesia y la abrazaban
+por entero, siendo parte antigua del edificio mismo, eran las tribunas
+del público, concurriendo allí donde antes iba el auditorio a oír la
+palabra sagrada numerosos oyentes a oír discursos de muy otra clase.
+De estos oyentes muchos no lo eran asiduos y constantes, pero había
+bastantes que tomaron la asistencia casi como oficio. Si bien la
+maldad de varios anticonstitucionales abultó extremadamente algunos
+excesos cometidos por concurrentes diarios a las galerías, y si
+bien en una época de atroz injusticia e inicua venganza, hubo quien
+inventase un nombre para hombres tales, y con inventarle añadiese,
+no solo un vocablo a la lengua, sino un delito en la lista de los
+hasta allí conocidos, apellidándolos _galeríos_, mal puede negarse
+que con frecuencia olvidaban el papel que estaban representando, el
+cual era el de verdaderos testigos mudos, destinados a transmitir
+afuera, juzgándolo y entregándolo al juicio ajeno, lo que allí veían
+y oían. De estos excesos ha habido no pocos en épocas posteriores, y
+hasta muy cercanas, y algunos de ellos de suma gravedad; pero aunque
+todavía la concurrencia a las sesiones de nuestros Cuerpos deliberantes
+dista un tanto de guardar el silencio absoluto a que está obligada,
+hay en este punto harto menos que censurar, pues en Cádiz, de 1811 a
+1813, el mezclarse el auditorio en las deliberaciones del Congreso,
+dando muestras ruidosas de aprobación y desaprobación que una vez
+pasaron a ser hechos, era cosa continua. Había entre los bulliciosos
+espectadores de que voy ahora aquí hablando, todos ellos movidos
+por un celo sincero aunque descaminado, personas de todas clases,
+gaditanos y forasteros, para quienes vino a ser sustento ordinario del
+entendimiento la política militante.
+
+La hora de concluir las sesiones era sobre las dos de la tarde, y las
+noticias de lo ocurrido en las Cortes pasaban a la calle Ancha, poco
+distante del lugar donde celebraba sus sesiones el Congreso, y los
+juicios de los procedentes de las galerías eran revisados por otra
+más numerosa clase de ociosos, o de hombres cuyas ocupaciones habían
+terminado.
+
+Escaso campo quedaba para entretenimiento puramente literario en Cádiz,
+tal cual era entonces. No estaba enteramente olvidada del trabajo
+del espíritu, pero trabajaba influyendo en él las circunstancias, y
+conforme a lo que recibía era lo que daba, de suerte que el matiz
+político, siempre subido, con frecuencia cubriéndolo todo, daba su
+color a todas las producciones del ingenio.
+
+Residía en Cádiz Quintana, ya con la dignidad de patriarca de la
+iglesia político-filosófica, de que había sido largos años, aunque
+como en secreto, por no consentir otra cosa los tiempos, uno de los
+principales doctores y maestros. Estaba ya en él reconocida su calidad
+de gran poeta, si bien no faltaba quien se la negase. Gallego, a quien
+la famosa composición al _Dos de Mayo_ había desde luego remontado a
+uno de los primeros puestos en lo todavía llamado nuestro _Parnaso_,
+siendo a la sazón diputado a Cortes, y nunca muy amigo del trabajo,
+tenía contenida su vena poética, no fecunda, aunque de exquisitos
+productos.
+
+Beña, militar instruido, no descuidaba, en medio de otras ocupaciones,
+la de lo entonces dicho pulsar la lira. Arriaza, ya en Londres, ya en
+Cádiz, escribía mediana prosa, no manejando mal la pluma en reñidas
+disputas con Blanco White, que desde Inglaterra hacía guerra cruda a
+todo cuanto era de España en un periódico cuyo título era _El Español_,
+pero mostrándose por lo común inferior a su diestrísimo y más instruido
+adversario, y entre tanto seguía cultivando la poesía, fecundo siempre
+y por demás ingenioso, siendo esto último la principal calidad de su
+talento. Capmany, en quien la vejez, aunque no muy avanzada, había
+extremado rarezas que siempre tuvo, docto y vivo, hacía alarde de su
+purismo lleno de singularidades, y mientras en las Cortes seguía las
+hostilidades contra los galicismos de dicción, alistado en la bandera
+de los reformadores, pero con actos de insubordinación frecuente,
+y tan allegado a la Inglaterra que parecía en él falta lo que no
+era sino hábito de extremarse en todo, daba rienda a resentimientos
+personales, publicando vituperios de Quintana. Gallardo, con un lindo
+y chistosísimo folleto había cobrado crédito de los más altos, que
+sostuvo entre lo general de los jueces, pero no entre los mejores,
+con su _Diccionario crítico burlesco_. Algunas composicioncillas,
+aunque no malas, del joven don Ángel de Saavedra, no daban, con
+todo, idea de lo que había de llegar a ser el ilustre duque de
+Rivas. Don Mariano Carnerero, casi abandonando por la política y sus
+marañas la literatura, en que había comenzado a señalarse, parece
+como que anunciaba que no habían de igualar a sus grandes facultades
+intelectuales ni la importancia de sus escritos y actos, ni la altura
+o extensión de su fama en lo venidero. Al revés Martínez de la Rosa,
+recién vuelto de Inglaterra, donde había pasado unos pocos meses,
+empezaba a levantar la fábrica de lo que fue después, con título justo,
+su elevada fortuna. Saviñón, cuya principal celebridad había sido la
+de habilísimo traductor, la confirmaba con nuevas versiones. Jérica
+y Costa, poeta o versista de corto valor, pero fecundo, empleaba
+su mediano ingenio en frívolas censuras de cosas apenas dignas de
+atención. Un don Santiago Jonama, de agudo entendimiento y bastante
+instrucción, pero de no poca rareza, así como otros escribiendo gozaban
+de concepto superior al que merecían, era tenido en precio harto
+inferior al suyo real y verdadero. Algunos más podría nombrar, pero
+me sirve mal la memoria, y con los nombrados basta para dar una idea
+general y somera del estado del cultivo en que estaban las letras en
+Cádiz sitiada.
+
+Pero, según antes he dicho, los mismos literatos solo usaban la pluma
+para tratar cuestiones políticas, porque en otros asuntos apenas
+habrían encontrado lectores. De esto fue excepción, sin embargo, el
+folleto de Capmany contra Quintana, reducido a censurar su estilo,
+y más todavía, su dicción, justo en su crítica en uno y otro caso,
+injusto con suma frecuencia; por lo acre de su tono vituperable a todas
+luces, y no tan bien escrito como debía exigirse a juez tan severo,
+pues si no pecaba de galicista tampoco podía blasonar de natural y
+fluido; vicio este de todos los escritos de un hombre cuyo idioma
+verdadero era el catalán, y en cuyas obras aparecía el castellano puro
+como traído con violencia. A pesar de que ya el censurado Quintana
+había subido a la silla del patriarcado, como en ella era novel,
+faltaba en lo general del público la reverencia que da una larga
+posesión del personaje respetado, y así Capmany hubo de encontrar
+aprobadores numerosos. Pero los amigos de Quintana, en quienes al
+principio causó desmayo la súbita e inesperada acometida, volvieron
+en sí, e hicieron frente al adversario. Entonces, como en otro lugar
+de este libro he contado, salió a nuevo y más brillante teatro el que
+hasta entonces solo había hecho papel en el literario de Granada,
+don Francisco Martínez de la Rosa. Quintana se defendió con nobleza
+en un breve escrito. Con la publicación de este último perdió los
+estribos Capmany, nunca sufrido ni prudente, y en segundo folleto,
+indigno de su pluma, y aun de la de todo hombre de juicio, lanzó sobre
+Quintana, no ya censuras literarias, sino acusaciones y vituperios de
+toda clase, calumniosos algunos, injustos todos, sin perdonar a los
+amigos de su enemigo, y haciendo de los concurrentes a la tertulia de
+Quintana en Madrid, de los cuales era él uno casi perenne, los más
+feos retratos, donde si se acercaba en algún rasgo de la pintura la
+malicia, hasta producir alguna semejanza, con más frecuencia turbaba la
+mente y descomponía la mano del pintor el odio, llevándole a recargar
+leves faltas, o a suponer las que no había. Apoyaban a Capmany en
+esta contienda, más o menos disimuladamente, Arriaza, y sin rebozo,
+Gallardo, a los cuales se adherían todos los adversos a las reformas
+por odio a Quintana el político y a su secta, más que por idea alguna
+literaria. Pero tal contienda fue pronto olvidada, y ni aun en los
+periódicos se hizo de ella larga memoria.
+
+Los periódicos eran pocos y pequeños. _El Conciso_ no traspasaba
+sus estrechísimos límites. Pero el _Redactor general_ los tuvo más
+extensos, llegando a los que hoy tienen algunos periódicos semanales,
+y constando ya cada carilla de dos columnas. Su principal redactor era
+un don Pedro Daza, de buena familia, de mediano pasar, bien criado, y
+caballero en sus modales; pero escaso en conocimientos literarios o
+políticos, por lo cual escribía poco en su diario. Este, sin embargo,
+alcanzó la primacía, escribiendo de cuando en cuando en él hombres
+de alguna nota, y otros de mediana, entre los cuales hube yo de ser
+contado una o dos veces. Los anticonstitucionales tenían periódicos
+de los cuales era el principal el titulado _Procurador de la Nación
+y del Rey_. Por desgracia de los hombres de esta opinión, que en el
+Congreso podían blasonar de tener personas de no corto mérito, aunque
+a reconocérsele se negase la intolerancia liberal, aun mayor entonces
+que lo es ahora, en los periódicos estaban mal representados. A su
+frente tenía el marqués de Villafranés, caballero jerezano de singular
+extravagancia, aun en el vestir, pues con el frac, aunque mal cortado,
+al cabo frac, y no casaca redonda, llevaba cinturón con un medio sable
+en vez de espadín, y el cual se jactaba de dormir en una dura tarima,
+creyendo esto conducente a la salud intelectual más todavía que a la
+corporal, pues contaba que a sus hijos, como les hallase dificultad en
+la comprensión al seguir sus estudios, había remediado el mal, de él
+reputado gravísimo, con rellenarles sus almohadas en vez de plumas o
+lana con piedras. Era el principal ayudante del raro marqués un sujeto
+cuyo nombre se me ha ido de la memoria, esta vez traidora,[37] y que en
+los días de 1814 llegó a gran privanza con el rey, a la cual siguió un
+revés de fortuna; clerizonte, según creo, ordenado de menores, alto,
+desgarbado, con un sombrero de picos mal puesto en la cabeza, cuyo
+título literario principal había sido, según él refería, haber hecho
+oposición a una plaza de organista sin haberla logrado; hombre en quien
+un descaro no común daba realce a sus modos y figura estrafalaria.
+
+ [37] Si mal no me acuerdo, su apellido era Molé. En los días
+ del gobierno absoluto llegó a cierto grado de privanza muy
+ superior a su valer, pero le sucedió lo que entonces a los
+ de su estofa, que fue cambiarse su valimiento en desgracia y
+ destierro. Hubo de pasar algún tiempo en semiconfinamiento en
+ Cabra, donde no se ganó mucho crédito por título alguno, aunque
+ tuvo embaucada a alguna persona devota.
+
+Como ambos personajes se presentaban a tantos lugares donde podían
+herirlos las saetas de la burla, se veían acribillados, más con estas
+armas que con las de argumentos serios. Otro mérito tenían las cartas
+del filósofo rancio, pero estas no salían a luz en períodos fijos.
+
+La sociedad, en tanto, era la que solía ser en Cádiz con fuerte mezcla
+de lo que era la de Madrid, de lo cual resultaba un buen conjunto.
+En aquellos días, nadie en castellano hablaba de abrir los salones,
+pero en cambio se iba a la tertulia. Ya he hecho mención de la de
+la marquesa de casa de Pontejos, en la cual se congregaba la gente
+de la más alta y mejor sociedad; pero, por desgracia, según fea
+costumbre de aquellos días, conservada hasta ha muy poco, ocupando
+a la concurrencia, más que otra cosa, el juego del _monte_. También
+una señora, mujer del abogado don N. Ayesa, recibía en su casa a las
+personas de más jerarquía, pero sin que faltase la mesa de juego,
+centro alrededor del cual giraban los tertulianos como palomitas en
+torno de la luz, y para más perfección del símil, quemándose con
+frecuencia en ella. De muy diversa clase era la reunión, corta en
+número, modesta en la apariencia, pero un tanto rica por el valor
+de varios de quienes la componían, que formaba todas las noches la
+sociedad de la señora doña Margarita López de Morla y Virués, mujer
+de singular entendimiento e instrucción vasta, educada en Inglaterra,
+aficionada a estudios serios, de agradabilísimo trato, y hasta ajena de
+pedantería, en la cual unos ojos hermosos y una conversación viva en
+que asomaba la andaluza entre la docta, suplían la absoluta falta de
+belleza; cargo grave para hecho a persona de su sexo, pero rescatado
+por perfecciones que hasta enamoraban y que hoy puede temerse sin
+lastimar afecto alguno ni aun el filial, al enumerar los méritos de
+tan ilustre difunta.[38]
+
+ [38] Trágica suerte hubo de caber a la señora de quien habla el
+ texto de este artículo. A fuerza de discurrir, hubo de perder
+ el juicio. En sus últimos años, apenas pisando los confines
+ de la vejez a que no llegó, abrazó las doctrinas de Fourier
+ con tal calor, que ya daba indicios de locura. Esta vino,
+ por desgracia, a declararse. Medio sanó, con todo, y hacia
+ 1849 vino a Madrid, donde sus antiguos amigos la visitábamos,
+ y de ellos con más frecuencia Gallego y yo, agregándosenos
+ una persona cuya amistad con tan digna mujer era harto más
+ nueva, pero había llegado a ser estrecha: el señor don Joaquín
+ Francisco Pacheco. Pero a poco volvió a descomponerse aquella
+ cabeza a punto tal, que fue necesario llevarla a la casa de
+ Toledo, en la cual murió no muchos días después de haber
+ entrado en ella, dándole cuanta asistencia podía su amante
+ hijo, obligado muy a su pesar a ponerla en recogimiento, y su
+ amigo Pacheco, que en este triste caso obró como si fuese de su
+ familia.
+
+A su casa llevaba don Juan Nicasio Gallego el buen humor y chiste
+porque tanto se señalaba en el trato social, Quintana su tono severo
+y dogmático, Toreno sus calidades superiores de hombre, así como
+de talento e instrucción, de mundo. Iba allí de cuando en cuando
+Argüelles, pero no ordinariamente como los tres que acabo de nombrar.
+Iba allí el mucho después afamado _Gorozarri_, que en las Cortes de
+1837 llegó a adquirir fama de necio y extravagante, y no sin razón,
+pero que había leído mucho, y que en 1810 y 1811, oscuro todavía, ya
+era notable por sus rarezas. Había en la reunión, como era de suponer,
+el hermano de la señora de la casa y que vivía con ella, don Diego
+López de Morla, después conde de Villacreces, de familia de lo más
+ilustre de Jerez, aunque no hubiese titulado todavía; hombre ingenioso,
+instruido, decidor, raro entre los raros y que hacía gala de serlo y de
+extremarse en todo, dado entonces al estudio de la medicina que después
+practicó, menos aficionado a la política que solían serlo todos cuantos
+habitaban en Cádiz, y particularmente los concurrentes a su casa y aun
+su misma hermana; muy desviado de la democracia, porque tenía en alta
+estima su noble cuna, pero allegado a doctrinas nuevas, porque sus
+principios filosóficos distaban a la sazón infinito de los que eran
+fundamento del gobierno de la España antigua. Era yo su íntimo amigo
+desde los últimos días de nuestras niñeces, y había continuado con
+él en nuestra juventud en frecuente amistoso trato, por lo cual tuve
+entrada en la tertulia de su hermana. A ella hube yo de llevar a otra
+persona de cuenta que empezó a representar en aquella reducida sociedad
+uno de los principales papeles, allegado yo a él, y formando como una
+oposición al partido predominante en el Congreso, del cual era el
+conde de Toreno en aquella sala particular el primer representante,
+así como en la de sesiones uno de los capitanes de la gloriosa hueste
+de los reformadores. Era la persona de quien acabo de hablar don
+José García de León y Pizarro (conocido solo por la parte segunda
+de su apellido), entonces secretario del Consejo de Estado, empleo
+puramente titular, pues este cuerpo, aunque existente de derecho, de
+hecho estaba, si no muerto, en letargo parecido a la muerte; hombre de
+instrucción varia y amena, de clarísimo entendimiento, de gran chiste;
+algo singular, llano por demás y alegre, en el trato tan agradable
+cuanto serlo cabe, algo y aun bastante dado a censurar, tildado de
+tener cierto matiz de afrancesamiento, en doctrinas no poco liberal,
+pero disintiendo a menudo de los corifeos de la parcialidad dominante,
+y, sobre todo, disgustado de lo que en ellos juzgaba entono y orgullo,
+y de la en su sentir casi servil sumisión con que eran mirados por sus
+secuaces; personaje que, después ministro más de una vez, no hubo de
+corresponder a las esperanzas que de él se tenían, pero más que por
+otra cosa, inferior a su concepto por lo duro de las circunstancias,
+y con quien ha sido injusta la opinión, negándole el mérito que sin
+duda tenía, y el cual en algún tiempo era en él conocido y confesado.
+Con extrañeza de las gentes por la diferencia que había entre nuestras
+edades, por tres años fuimos Pizarro y yo inseparables, como pueden
+serlo dos amigos de los más íntimos iguales o cercanos en años,
+paseando juntos, leyendo juntos, comentando lo que leíamos, abarcando
+muy diversas materias en nuestra lectura y conversaciones, conformes o
+poco menos en nuestras ideas políticas,[39] y sobre todo en el orgullo
+con que resistíamos a otro orgullo, siendo en la fe constitucional
+cismáticos, aunque no herejes. En aquel palenque hubo de ser la
+victoria, aunque no completa, de mi amigo Pizarro, de que me cupo una
+pequeña parte.
+
+ [39] En un punto capital eran enteramente disconformes nuestros
+ pareceres, porque Pizarro opinaba que habría convenido a
+ España sujetarse de buena voluntad a Napoleón, y yo todo lo
+ contrario. En el breve primer reinado de José Bonaparte en
+ Madrid, terminado por el suceso de Bailén y la retirada de los
+ franceses (pocos días de julio de 1808), había prestado Pizarro
+ juramento de fidelidad al monarca intruso, como lo había hecho
+ todo el Consejo de Estado, de que él era secretario. Sin
+ embargo, no vaciló en cuanto a seguir al legítimo gobierno en
+ diciembre del mismo 1808, cuando entró el Emperador francés
+ victorioso en la capital de España, y huyó a pie pasando
+ mil trabajos durísimos y peligros. Así sus adversarios le
+ echaban en cara el juramento sin mucha razón, pues habían
+ jurado la Constitución napoleónica en Bayona varios hombres
+ que después se señalaron sirviendo al gobierno legítimo: el
+ señor Romanillos, el general don Miguel de Álava, mi tío el
+ tesorero general don Vicente Alcalá Galiano, con otros de igual
+ o inferior nota. Mostrando yo a Pizarro mi extrañeza al ver
+ que su conducta patriótica desmentía sus opiniones de casi
+ afrancesado, me respondió con la imagen siguiente: «Si cuando
+ en diciembre iba yo saliendo de Madrid a pie con el uniforme
+ puesto y calzado con alpargatas, me hubiesen dicho: “¿Dónde
+ va usted? ¿No ve usted que resistir a los franceses es una
+ locura?”, habría respondido: “Sí, lo creo una locura, pero no
+ me detenga usted, porque la nación quiere, y hay obligación de
+ acceder a su voluntad”».
+
+ En cuanto a mí, pobre muchacho, ya me había negado a las
+ cariñosas ofertas de emplearme ventajosísimamente en el
+ servicio del usurpador, que me había hecho don Miguel de
+ Azanza, íntimo amigo que había sido de mi padre y de toda mi
+ familia.
+
+En esto apareció una tertulia de igual naturaleza, pero en que
+predominaban opiniones diametralmente opuestas: la de la señora doña
+Francisca Larrea, mujer del ilustrado alemán don N. Böhl de Faber,
+literato, buen escritor en nuestra lengua y apreciabilísimo, visto a
+todas luces. Su mujer, a quien acababan de dar licencia los franceses
+para pasar a Cádiz desde Chiclana, donde residía durante los meses
+primeros del sitio, era literata y patriota acérrima, pero de las
+que consideraban el levantamiento de España contra el poder francés
+como empresa destinada a mantener a la nación española en su antigua
+situación[40] y leyes, así en lo político como en lo religioso, y aun
+volviendo algo atrás de los días de Carlos III, únicos principios y
+sistema, según su sentir, justos y saludables.
+
+ [40] Me acuerdo de que la señora de Böhl repetía con
+ entusiasmo, mirándola como emblema de nuestro alzamiento, la
+ siguiente décima, por cierto no falta de brío en la expresión o
+ en el pensamiento, aunque incorrecta:
+
+ Nuestra española arrogancia
+ Siempre ha tenido por punto
+ Acordarse de Sagunto
+ Y no olvidar a Numancia.
+ Franceses, idos a Francia,
+ _Y dejadnos nuestra ley_,
+ Que, en tocando _a Dios y al rey_
+ Y a nuestros patrios hogares,
+ Todos somos militares,
+ Y formamos una grey.
+
+ Aquí está compendiado el modo general de ver el levantamiento
+ del pueblo español por un aspecto de los varios que presentaba,
+ considerándole el único.
+
+ De estas doctrinas de sus padres, y más particularmente de su
+ madre, saca las suyas que con tanto celo sustenta la afamada
+ novelista, hoy viva, cuyo nombre en la república literaria es
+ _Fernán Caballero_.
+
+Fui yo presentado en casa de la señora de Böhl; pero por mil razones
+no hube de agradarle, ni ella por su parte, a pesar de su mérito, se
+captó mi pobre voluntad. Lo cierto es que la vi una vez y después
+fue mi suerte (ya en 1818) entrar con ella y su estimable marido en
+agrias contiendas literarias en que hubieron de injerirse con poco
+disimulo cuestiones políticas, no sin grande peligro mío en aquellas
+horas; acrimonia de que hoy me pesa al hacer a aquellos dos ilustrados
+consortes la debida justicia.
+
+Pero tales reuniones eran para pocos, y lo general de las gentes había
+menester alguna distracción para las noches, pues de día no daban poco
+los paseos, extraordinariamente concurridos. El invierno de 1810 a
+1811 había corrido estando en gran parte de él en la isla de León la
+Regencia y las Cortes, y en el otoño anterior la fiebre amarilla,
+que tanto estrago había hecho en Cádiz y en toda Andalucía en 1800 y
+1804, había aparecido por tercera vez, no con el antiguo rigor, pero
+acabando con no pocas vidas y causando el temor consiguiente. Por esto,
+así como por otras razones, no se pensó en abrir el teatro de Cádiz.
+No era tiempo oportuno para hacerlo el del siguiente verano. Pero
+corrió este sin que diese la menor muestra de sí, como se temía, la
+epidemia. Entonces comenzó a pensarse en la conveniencia de aumentar
+distracciones a una población que, al cabo, si lo pasaba bien, vivía
+encerrada en breve recinto, y expuesta al peligro del bombardeo.
+Había tenido Cádiz sucesivamente varios gobernadores en el corto
+término de dieciséis a diecisiete meses, hasta que en junio de 1811
+fue nombrado para desempeñar su gobierno militar y político, hasta
+allí siempre unidos, el teniente general de marina don Juan María
+de Villavicencio, personaje notable, instruido, activo, de singular
+chiste que contrastaba con lo severo y adusto de su rostro, dotado de
+gran tino para el manejo de los hombres; hombre, a quien confío que me
+será lícito elogiar, sin que el cercano parentesco que con él me unía
+(pues era hermano y muy querido de mi madre, y además mi padrino) me
+incline demasiado a su favor, ni la disconformidad que llegó a haber en
+nuestras opiniones políticas, crecida en sus últimos días a punto de
+romper entre nosotros todo trato, me pueda mover a rebajar en un ápice
+el buen concepto de que entre las gentes, inclusos no pocos de sus
+contrarios, disfrutaba. Aunque era Villavicencio religioso, lo era sin
+superstición, siéndole familiares las obras de los filósofos franceses,
+y así, aunque tropezó con preocupaciones que representaban ser impropio
+en una ciudad amenazada de peligros darse a diversiones profanas que
+bien podrían provocar sobre los moradores de Cádiz la ira de Dios, no
+hizo caso de ellas y atendió a distraer los ánimos de los males de la
+guerra, proporcionándoles el esparcimiento posible en uno que, al cabo,
+aunque cómodo, no dejaba de ser encierro. Se abrió, pues, el teatro,
+y pronto se vio lleno, no obstante la escasez de recursos de los
+habitantes. En aquellos días el teatro de Cádiz, hoy pobre, mezquino y
+feo, puesto en cotejo con otros muchos después edificados, era tenido
+por de los mejores de España, aun incluyendo el del Príncipe, recién
+construido en Madrid, pequeño y de escaso adorno, aun el de los Caños
+del Peral, solo notable por ser algo mayores sus dimensiones. En el
+de Cádiz, los palcos principales, que en la nomenclatura madrileña
+de ahora se llaman bajos, eran todos propiedad particular, la mayor
+parte vinculada. Los apellidados de platea, puestos al nivel del patio
+y lunetas, eran incómodos, y así a los segundos concurrió la flor de
+la sociedad de la corte; familias de grandes de España, y de altos
+empleados.
+
+Eran medianos los actores, pero entre ellos había algunos de los ya
+afamados de la capital. Faltaba Máiquez, que bien podría haber estado
+allí, atendiendo a su celo patriótico que por poco le cuesta la vida
+en el Dos de Mayo; pero el insigne actor se había dejado ablandar por
+los halagos de José Bonaparte y de las autoridades afrancesadas, y
+lucía su habilidad prodigiosa en las tablas de Madrid, si bien no sin
+conservar ardiente amor a su patria, que le atrajo dura persecución
+en 1814 y hasta odio personal del rey Fernando, restablecido en su
+trono. Faltaban dos buenos discípulos de Máiquez, Prieto y Caprara, ya
+conocidos de los gaditanos. Pero estaba Carretero, el galán compañero
+de Rita Luna, de quien ya he hablado en otra parte de estos recuerdos;
+estaba Díez, aventajado alumno de la escuela de Máiquez, a cuyo lado
+había ya representado papeles, y estaba Querol, gracioso de la más
+alta fama en la corte, excelente actor, y en las comedias llamadas de
+figurón, inimitable. Una actriz, de la cual ya he hablado al referir
+anécdotas de las mocedades de Martínez de la Rosa, Agustina Torres,
+hasta allí solo conocida en teatros de inferior clase, y de cuyas
+buenas dotes y cortas facultades he hablado, debiendo ahora añadir que
+con su natural talento y sensibilidad, recibiendo lecciones o consejos
+de personas entendidas, perfeccionó lo que en ella era perfectible, y
+brilló supliendo hasta cierto punto la falta de aquello de que por la
+naturaleza de su voz carecía. Otro actor, después subido a la más alta
+y merecida reputación, apareció en aquel mismo teatro, venido de alguno
+muy oscuro; pero este (hablo de Guzmán) solo apareció después de haber
+levantado el bloqueo y retirádose los franceses, si bien cuando todavía
+era Cádiz residencia del gobierno de España.
+
+Las piezas que se representaban eran de muy varia clase: de la
+antigua poesía dramática castellana, y de las nuevas, representándose
+de cuando en cuando alguna composición patriótica recién escrita.
+También de aquellas de las cuales era natural sacar alusiones al día
+presente, solía echarse mano. Así, una comedia de poco valor titulada
+las _Vísperas sicilianas_, era oída con aplauso, a punto de venirse
+el teatro abajo, cuando al sonido de la campana se arrojaban los
+sicilianos acaudillados por Juan de Prócida sobre los franceses y
+hacían en ellos horrible destrozo.
+
+Estaba el teatro bien dentro del alcance de las bombas enemigas, pero
+desde diciembre de 1810 y en todo 1811, y aun en los días primeros
+de 1812, rara vez nos enviaron los sitiadores tan molesto presente.
+Rara vez, digo, pero no nunca; pues, como para quitar crédito a una
+voz que empezó a correr después de una larga interrupción, suponiendo
+abandonado por los sitiadores un proyecto que tan corto efecto
+producía, con intervalos desiguales, que fueron siendo menores,
+siguieron cayendo en Cádiz granadas. Pero en mucho tiempo todas
+cuantas penetraron en la población se quedaron más cortas que la
+primera, y además viniendo como esta llenas de plomo, y no reventando,
+dieron motivo a la famosa coplilla de
+
+ Con las bombas que tiran
+ los fanfarrones
+ se hacen las gaditanas
+ tirabuzones.[41]
+
+ [41] Alusión a los rizos en forma de sacacorchos usados
+ entonces, y que se formaban ciñendo con pedacitos de plomo
+ delgadas mechas de pelo, que cubre y adorna la frente y sienes.
+
+ Don Adolfo de Castro, en la obrilla excelente de su género,
+ donde trae mil particularidades de lo ocurrido en Cádiz durante
+ la guerra de la Independencia, cita esta coplilla, y con ella
+ una variante que es como sigue:
+
+ Con las bombas que tira
+ el farsante Sult
+ se hacen las gaditanas
+ toquillas de tul.
+
+ Pero como por fuerza ha de ver el lector, esto no tenía
+ sentido, como lo de los tirabuzones. El señor de Castro (que no
+ vivía entonces) ignora que esta variante tonta fue una copla
+ improvisada y cantada en el teatro por un actor llamado Navarro
+ que la echaba de gracioso, y a veces lo era, pero no a menudo.
+ Al oírla fue aplaudida, como suele serlo cualquiera necedad,
+ pero no era uso cantarla, pues bien se veía que no había
+ materiales para medio pañuelo (vulgo toquilla en Andalucía) en
+ las granadas que tiraban los franceses.
+
+Sin embargo, ya entrado 1812, y muy a los principios, empezaron a
+venir con más frecuencia a visitarnos los instrumentos de muerte y
+ruina; y como ocurriese una u otra desgracia, ya comenzaron a buscar
+los habitadores en Cádiz medios de libertarse del peligro. Cabalmente
+de ello nació hacerse aún más alegre la vida. Como se verá en la
+continuación de esta narración (cuyas dimensiones van excediendo a las
+que pensé darle al comenzarla), los últimos meses del sitio, y los
+del bombardeo, nunca terrible, pero sí ya incómodo, fueron los en que
+de tal modo vino a ser la vida armada y rica en entretenimiento, que
+los pocos, poquísimos que hoy vivimos, y fuimos testigos de aquella
+situación, nos acordamos de ella como de una serie de días iguales a
+los que se pasan en una feria o en otra serie semejante de diversiones.
+
+Lo que particularmente distinguía a los españoles de los días gloriosos
+en que sustentó nuestro pueblo, con raras excepciones y sin distinción
+de clases, la independencia y gloria de la patria, heroico en su
+perseverancia, aun cuando en varias ocasiones no lo fuesen en la
+campaña sus soldados bisoños, era la fe en la justicia de su causa, de
+donde nacía la confianza en el triunfo final, fuesen cuán grandes y
+numerosos podían ser los reveses con que hubo de afligirlos la adversa
+fortuna. Era en verdad España, en aquellas horas, personificación del
+varón justo y tenaz en su propósito, que en un pasaje, con frecuencia
+citado, pinta Horacio; cuyo espíritu firme, ni por las ventajas
+alcanzadas por el enemigo, ni por discordias intestinas y funestas
+desmayaba, y a quien no aterraba ver irse desmoronando sobre su cabeza
+el edificio de la nación a los embates del vencedor poderoso, estando,
+como estaba, resuelto a perecer impertérrito sepultado bajo las
+ruinas. De esto daba pruebas, como en ningún otro periodo de la guerra
+comenzada en 1808, España en los últimos meses de 1811 y primeros del
+siguiente; días cabalmente en los cuales hubo más sombras que lustre en
+el honor de nuestras armas, siendo frecuentes y graves los reveses, y
+escasas y de corta importancia las victorias. En aquella misma hora en
+que, consultada la razón, solo podía dar por respuesta que el triunfo
+del invasor era, si ya no seguro, poco menos, venía a ser cuando estaba
+haciéndose una Constitución, y cuando fue nombrado nuevo gobierno,
+atendiendo a ello más que a los sucesos de la guerra los moradores
+de la isla gaditana, mientras los de las tierras enseñoreadas por el
+enemigo, aun cuando poco se cuidasen de legislación política, miraban
+como la real y verdadera la que salía de la asediada Cádiz.
+
+Mediado 1811, empezó en las Cortes a discutirse la Constitución.
+De sus méritos no me toca hablar aquí ahora: básteme decir que su
+todo y sus artículos empeñaban vivamente la atención y toda clase de
+afectos, considerándola como destinada a regir durante plazo más o
+menos breve a España toda. Los discursos de los diputados sobre puntos
+constitucionales eran oídos, no meramente con atención, sino con ansia
+viva, comentándose luego,[42] y aun con frecuencia en la hora de ser
+pronunciados; clase esta última de comentario, si no ilegal en sí,
+ilegalmente ejercida, pues se expresaba con aplauso a los oradores
+gratos al público, y con vituperios a los de opinión contraria.
+
+ [42] Perdóneseme como a un pobre viejo a quien dio algún
+ cuidado su reputación, citar aquí algo de mis mocedades en que
+ pruebe que no fui el loco tribuno que se me supone. En 1811
+ escribí un largo artículo en el _Redactor general_, defendiendo
+ la doctrina que hace necesaria la sanción Real para que las
+ resoluciones de cuerpo o cuerpos legisladores pasen a ser
+ leyes, cuando el _conde de Toreno_ en las Cortes había hablado
+ contra dar al Trono tal prerrogativa. Verdad es que me ceñí
+ a copiar los argumentos de _Mirabeau_. Pero al cabo algo era
+ seguir al Mirabeau gran repúblico, en vez de seguir, como
+ solían los más en aquel tiempo, en Mirabeau al tribuno, al
+ revolucionario demoledor o trazador de locos planes.
+
+Argüelles, Mejía, Muñoz Torrero, Calatrava, Oliveros, Gallego, Golfín,
+con algunos más, eran oídos como oráculos; Inguanzo, Gutiérrez de
+la Huerta, Borruell, Valiente, con otros pocos adictos a las mismas
+doctrinas, con extremos de injusticia. El famoso Ostolaza era blanco
+principal del odio y burlas del auditorio, lo cual merecía en parte por
+una frescura digna de ser calificada de descaro, y por ser conocidas
+sus malas costumbres y sus arterías para elevarse,[43] todo lo cual
+ponía en relieve su figura llena, su cara excesivamente redonda y
+rojiza, y sus ademanes y continente en grado sumo provocativos.
+
+ [43] Justifica lo aquí dicho de Ostolaza el proceso que se le
+ formó por haber seducido a jóvenes de un colegio de que era
+ director, cuando después de haber privado altamente con el
+ rey Fernando fue enviado a residir en una provincia. También
+ los medios por donde se había hecho notorio en 1810 habían
+ sido ridículos y asimismo vituperables. Pero nada alcanza a
+ disculpar la maldad atroz de que fue víctima, hacia 1838 o
+ 1839, cuando, con no sé qué pretextos, murió asesinado con
+ burlescas formas de juicio en Valencia.
+
+Había asimismo diputados cuyos discursos unas veces eran recibidos con
+aplauso y otras con extremada desaprobación, porque en ellos estaban
+representados juntamente, pero alternando, los dos diversos y a veces
+opuestos principios del levantamiento popular de 1808: la predominancia
+del pueblo o de la plebe y el fanatismo. De ello venía o ser ejemplo
+don N. Torreros, conocido por el _Cura de Algeciras_, afluente, de
+corta y mala instrucción, sencillo a veces, malicioso en otras,
+ridículo en sus modos, y mucho en su acento _ceceoso_ a punto de dar
+golpe aun en Andalucía.[44]
+
+ [44] Bien viene aquí, a fuer de buen andaluz, decir que no
+ todos los andaluces cecean, aunque ninguno pronuncia bien el
+ castellano. En Cádiz, por ejemplo, donde el convertir la _l_ en
+ _r_ es vicio común, raros son los que hacen sonar la _z_, cuyo
+ sonido sustituyen con una _s_, cual no la hay en otra lengua o
+ parte alguna.
+
+En los primeros días de las Cortes se había hecho notable el buen cura
+por sustentar la causa de los guerrilleros contra la de los oficiales
+del ejército con frases que le valieron altos aplausos. Cuando empezó
+a discutirse la Constitución, ya no privaba Torreros con el pueblo
+de las galerías, porque había soltado expresiones favorables a la
+intolerancia religiosa llevada al mayor extremo. Pero al hablarse del
+artículo de aquella Constitución que declara que la soberanía reside
+esencialmente en la nación, a la cual asiste el derecho de variar sus
+leyes fundamentales, ningún demagogo pudo exceder al cura de Algeciras
+sustentando una doctrina tan peligrosa, por la cual parece que está la
+asociación política que constituye un Estado como de continuo puesta
+en vilo. Sus elogios del pueblo, los temores o recelos del poder del
+trono, que manifestaba, ya con énfasis, ya con singulares reticencias
+que implicaban cargos y encerraban amenazas, y todo esto dicho con los
+modos y tono estrafalarios, en él tan comunes, recrearon a los oyentes,
+que recibían su discurso con una aprobación mezclada con risa.
+
+También por aquellos días ocuparon a las Cortes otros asuntos, que
+dieron margen a que mostrase el auditorio, que de veras se creía amante
+de la libertad, su feroz tiranía, no sin participación de la mayoría
+del Congreso que en unas ocasiones le excitaba y daba ejemplo, y en
+otras aprobaba sus excesos, pues aprobación venía a ser su tolerancia.
+Los procedimientos contra un folleto del exregente Lardizábal, contra
+otro del consejero don José Colón, y contra una consulta quedada en
+mero proyecto del consejo llamado de Castilla, eran actos de despotismo
+en que las Cortes, figurándose parte, hacían no poca del oficio de
+juez, todo lo cual era celebrado, y lo que es peor, aplaudiéndose el
+rigor injusto, a la par que recibiéndose con violenta desaprobación
+la defensa que hacían de los acusados sus parciales. En uno de estos
+acalorados debates vituperó la conducta del desmandado auditorio el
+diputado don Juan Pablo Valiente, consejero de Indias, y trajo en apoyo
+de su censura una cita de Filangieri; pero aunque este escritor, hoy
+olvidado, era para los hombres de las sectas reformadoras del siglo
+XVIII autoridad de gran peso, los concurrentes a las galerías del
+cuerpo deliberante, entre los cuales no abundaban los doctos, llevaron
+tan a mal la cita, en odio del citador, que rompieron en un torrente de
+dicterios contra el orador, expresándolos en gritos y acompañándolos
+con amenazas, y hasta con señales de querer pasar sin dilación de las
+palabras a las obras. Empezó, pues, un alboroto, interrumpiose la
+sesión, retirose a una pieza interior Valiente, y no paró por esto el
+tumulto, siguiendo en voces y ademanes no leves muestras de propasarse
+a actos de violencia contra su persona. No tenía, con todo, aquel
+bullicio carácter verdadero popular, pues lo general de la población
+se mantenía en paz profunda, ciñéndose la turba medio amotinada al
+corto recinto de las dos o tres calles inmediatas al lugar donde se
+celebraban las sesiones, y en punto a número al de los que tenían la
+asistencia a las galerías por ocupación ordinaria. Hubo con todo de
+acudir llamado el gobernador, mi tío, que aún gozaba de favor con
+todo el pueblo, incluso con los constitucionales, y que, tomando del
+brazo a Valiente, le sacó por entre los alborotadores, y le llevó al
+seguro asilo de un buque surto en la bahía. No se oyó en las Cortes
+la merecida severísima reprobación de tal atentado, ni volvió a tomar
+asiento en ellas Valiente.
+
+Mientras esto pasaba, iban cayendo en poder del enemigo varias plazas
+de Cataluña y Valencia; una gran derrota de la flor de nuestro
+ejército, mandada por el regente Blake, amenazaba aún con mayores
+males; y el ejército inglés, aunque victorioso, ceñido a defender
+a Portugal, si alguna vez conseguía ventajas dentro de España,
+pronto desamparaba nuestro territorio, si bien desde los confines
+del territorio vecino era para la causa de la restauración auxiliar
+poderoso. Todo esto llegaba a noticia de los vecinos de Cádiz, y si no
+les era grato, tampoco los afligía en extremo, llamando más su atención
+la lucha entre las opuestas banderías que acababan de ser bautizadas
+con los nombres de _servil_ y _liberal_, que las operaciones militares.
+
+También se prestaba atención a las producciones impresas, pero
+corta, salvo en una u otra ocasión en que lo impreso era casi como lo
+hablado, porque trataba de las cuestiones políticas pendientes. Los
+antirreformistas iban levantando la cabeza, no sin indignación de sus
+contrarios, que los culpaban de usar de la libertad para hablar contra
+la libertad, como si al obrar así no usasen de un derecho que se les
+había dado, así como a todos. No tenían grandes escritores, pero el
+padre Alvarado, que publicaba unas cartas con el nombre del _Filósofo
+rancio_, no era digno de desprecio. Una obra publicaron los de la misma
+parcialidad que valía poco, pero que hizo ruido, y vino a ser memorable
+por haber dado origen a otra producción de más valor, si bien no del
+que llegó a dársele, y de considerable escándalo. La que acabo de citar
+aquí en lugar primero, tenía por título _Diccionario razonado manual_,
+y era una sátira de los reformadores, siempre acre o amarga, por lo
+común necia e injusta; pero en algunas ocasiones no falta de ingenio o
+chiste, y hasta en uno u otro caso no ajena de justicia. Ello es que
+picó a sus adversarios, decidiéndose desde luego entre estos que era
+indispensable dar las tornas a tal agresor, y hacerlo con armas iguales
+a las por él empleadas. Lo más singular es que fuese señalado, como
+por elección, aunque no hecha por vías notorias, evidente, el campeón
+de los liberales a quien tocaba entrar en batalla, y, según se suponía
+sin consentirse en ello dudas, derribar y aniquilar al osado paladín de
+los serviles. El nombrado fue don Bartolomé Gallardo, dueño entonces de
+altísima reputación, aunque fundada en títulos que si por su calidad
+eran hasta cierto punto valederos, por su número y dimensiones apenas
+alcanzaban a constituir un valor literario muy subido. Gallardo, no
+muy conocido en Madrid, había sido elegido en Sevilla para escribir en
+el _Semanario patriótico_, puesto a la sazón a cargo de don Isidoro
+Antillón, don José María Blanco (el después conocido por Blanco White)
+y don Alberto Lista, a los cuales había encomendado Quintana, por
+entonces muy embebido en las ocupaciones de su empleo, continuar el
+periódico por él fundado en Madrid en agosto de 1808, al cual había
+logrado dar extremada valía e influencia, y en que había empleado su
+ya acreditada pluma. Gallardo hubo de escribir un artículo que no
+gustó, a punto de haber salido desechado por quienes habían de ser
+sus colaboradores. No eran prendas del así maltratado escritor ni la
+modestia, ni el sufrimiento, como hubo de probarlo en su larga carrera
+prolongada hasta días poco remotos del presente; carrera que fue una
+perpetua guerra en que él, agresor a menudo, se vio al fin obligado
+a defenderse y recibió más heridas que llevó, haciendo poco daño con
+sus armas, aunque procuró afilarles todo cuanto cabe en lo posible las
+puntas, y aun untárselas con veneno. Gallardo juró odio acerbo a la
+pandilla de Quintana y al que era de ella cabeza, lo cual, no obstante,
+se allegó a la bandera reformadora, pero como queriendo formar en ella
+un tercio o escuadrón aparte señalado por extremarse en la osadía.
+Había publicado un folletito de pocas páginas, titulado _Apología de
+los palos dados a don Lorenzo Calvo de Rozas_, y en tan breve trabajo
+y sobre tan pobre asunto había mostrado calidades de grande escritor;
+dicción castiza con solo algún ligero ribete de afectación, buen
+estilo, chiste abundante y de la mejor ley. Con tales méritos fue, sin
+embargo, desmedido el concepto que dio a su autor tan ligera obrilla,
+juguete primoroso, pero que de serlo no pasaba. Lo cierto es que
+Gallardo, como dejo dicho, fue señalado para contraponer un diccionario
+al _razonado manual_, y que cumplió con su encargo al cabo de no muy
+breve tiempo, anunciándose próximo unas veces el esperado parto de
+su ingenio, y otras remitiéndose a hora algo posterior el logro de
+las que eran altas esperanzas, y al cabo apareciendo el _Diccionario
+crítico burlesco_ con grande aplauso del vulgo de lectores, y moderada
+aprobación de los entendidos; con bastantes malos chistes entre
+algunos pocos buenos; con no mucha originalidad; conteniendo trozos
+bien escritos y otros en que la afectación llega a ser insufrible. Lo
+que más valor dio a la obra fue la ira que excitó, harto merecida en
+parte, por la ostentación de impiedad que en ella resalta. Gallardo
+hubo de ser condenado por su obrilla y aun reducido a prisión, pero la
+muy suave en que estuvo fue para él lugar de recreo y triunfo, siendo
+allí visitado y adulado por gran número de personas, para quienes eran
+méritos las culpas del autor atrevido.
+
+Tales eran (y si algunas de otra clase pocas) las plantas que florecían
+y fructificaban allí y entonces en el campo de la literatura. Por
+aquellos días publicó Capmany reimpreso en Londres, el libro a que
+impropiamente había dado el título de _Filosofía de la elocuencia_,
+mero tratado de retórica al uso antiguo, en que nada filosófico
+podía encontrarse aun con el mejor deseo de hallarlo, y el cual,
+sin embargo, había corrido con aceptación por muchos años; pero su
+autor, en su _galofobia_, le había variado, dándose por arrepentido
+de haber citado en él, como modelos, trozos de autores franceses, y
+sustituyendo a estos otros de escritores castellanos, a que agregó en
+su estilo renovado salpicar la composición con frases propias de los
+malos conceptistas del siglo XVII y hasta dignas del imaginado fray
+Gerundio. Pero su obra no dio margen por lo pronto ni a alabanza, ni a
+vituperio.[45]
+
+ [45] En días muy posteriores, y (si bien me acuerdo) en
+ la _Gaceta de Bayona_, publicada hacia 1830 y escrita en
+ castellano, fue censurada con extremos de aspereza, aunque
+ no sin mucho de justicia, la aquí citada obra de Capmany,
+ llegando los censores a punto de citar, para usarla en
+ sentido contrario, la famosa frase de Quintiliano, cuando
+ dice tocante a Cicerón: _Ille se profecisse sciat cui Cicero
+ valde placebit_, afirmando que da pruebas de buen gusto quien
+ condena a _Capmany_. Aquí se mezclaban con odios literarios
+ los políticos, porque los críticos, antes servidores de
+ José Napoleón, y pasados a protegidos de Fernando VII, no
+ perdonarían ocasión en que pudiesen cebar su odio a los que se
+ mantuvieron firmes en defender la causa de su patria.
+
+ Sin duda, las rarezas de que llenó Capmany la nueva edición
+ de su obra, nunca más que mediana, justificaban no poco la
+ severidad de la censura. ¿No son dignas de Gracián o aun del
+ supuesto Gerundio frases como las que siguen, «corriendo se
+ vendían antiguamente las rosas», «porque galas tan caducas no
+ permitían asiento»; o esta otra; «los antiguos nos daban dentro
+ de una medalla todo un César, porque los grandes hombres se han
+ de medir de pescuezo arriba»?
+
+En tanto empezaban a darse a luz traducciones de obras que antes no
+habrían podido publicarse en España. Una de Mably, de escaso valor,
+pero que le tuvo no corto cuando su autor, hoy enteramente olvidado,
+pasaba por grande autoridad en política, tuvo por traductor, o, como
+debe decirse, por traductora, a la excelentísima señora marquesa de
+Astorga, condesa de Altamira. Un don N. de la Dehesa, que en 1834 o 35
+fue ministro de Gracia y Justicia, dio a la estampa en nuestra lengua,
+la antes estimada obra del suizo Delolme, sobre la _Constitución
+inglesa_, llamando al autor original, ciudadano de Génova, por decir de
+Ginebra, lo cual a más que a traducir equivocadamente la voz francesa
+_Genève_ se extendía.[46]
+
+ [46] Debía el bueno del traductor, sobre haber sabido que
+ Génova en francés es Gênes, así como Genève es Ginebra, saber
+ que los genoveses, aun cuando era república el Estado de que
+ eran parte, no usaban el título o calificación de _ciudadanos_.
+ Al revés, en Ginebra, donde ciudadano era una calificación o
+ un título legal, no común a todos los habitantes sino a una
+ categoría de estos, por lo cual venía a ser un distintivo.
+
+Más traducciones aparecieron, pero cuáles y cúyas fueron se me
+ha borrado de la memoria. Algo de esto era leído, de donde iban
+propagándose doctrinas hasta allí conocidas de pocos españoles.
+
+Pensose en escribir para el teatro. Comenzó Martínez de la Rosa
+su tragedia _La viuda de Padilla_, y poco después su comedia _Lo
+que puede un empleo_, de las cuales ya he hablado en otro lugar
+de este libro. Infatigable Saviñón en traducir, lo cual hacía con
+extraordinario acierto, se dedicó a poner en verso castellano el
+_Bruto primo_ de Alfieri, mudándole el título en el de _Roma libre_,
+y extremándose alguna vez más que el autor en varias doctrinas
+republicanas.[47]
+
+ [47] Al terminar el primer acto del original, recién expelido
+ del trono Tarquino, grita el pueblo romano:
+
+ «Il primo di che vivrem noi, fia questo».
+
+ Saviñón le tradujo bien diciendo:
+
+ «Este es el primer día en que vivimos».
+
+ Pero como Alfieri usaba del verso suelto, y su traductor del
+ _Romance_ endecasílabo, y como cabalmente el verso aquí citado
+ debía ser seguido en castellano por otro terminado en _e o_
+ con que acabase el acto, hace Saviñón que a la exclamación
+ del pueblo romano, Bruto, que en la tragedia italiana calla
+ entonces, prorrumpa en el siguiente verso:
+
+ «Cópielo el mundo, y vivirán los pueblos».
+
+En tanto, un ingenio muy de otros principios, el duque de Híjar,
+hermano del actual, escribió e hizo representar una composición
+dramática, en parte alegórica, en que no faltaban buenos trozos; pero
+como abundaba en pensamientos monárquicos, aunque no contrarios a las
+reformas que iban haciéndose, fue oída con corto favor, si bien no
+con desaprobación, siendo además su autor persona en quien algunas
+singularidades impedían que se hiciese la debida justicia al valor
+natural y aun al buen cultivo de su entendimiento.[48]
+
+ [48] Como hubiese dicho el buen duque, candoroso por demás, que
+ para componer los versos se tendía boca abajo, dio esto motivo
+ a dichetes de mal gusto. Arriaza dijo sobre ello unos versillos
+ obscenos e ingeniosos, y Gallardo, en su _Diccionario crítico
+ burlesco_, también hace mención de un gran señor, el cual «diz
+ que componía los versos según aquí va referido». Mejor tratado
+ merecía ser el duque de Híjar, cuya afición a las letras era
+ notable y loable, y cuyos versos, si ya no de alto aplauso,
+ eran merecedores de algún aprecio, siendo correctos cuando
+ menos.
+
+Entre tales ocupaciones y entretenimientos dentro de la isla gaditana,
+se multiplicaban fuera de ella las desdichas. Cayó, al terminar el
+año de 1811 o en los primeros días de 1812, en poder de los franceses
+la ciudad de Valencia, y con ella el entonces principal ejército
+español, quedando prisionero el general don Joaquín Blake, uno de
+los del Consejo de Regencia del reino, y aun su presidente. Era el
+revés de tal magnitud que hubo de causar más que la ordinaria pena
+producida por otras desventuras en los descuidados habitantes de la
+isla gaditana. Al mismo tiempo sonaron, aunque medio articuladas, voces
+de traición de las que había tiempo que no se oían. Para Blake nunca
+había soplado favorable el aura popular, a lo menos la que procede
+de las regiones inferiores y medias de la sociedad, mientras de los
+que más presumían, y con razón, de entendidos, una buena parte, en la
+cual se contaban Argüelles y sus amigos, tenía al general desventurado
+en no corta estima, reputándole hombre de saber tanto cuanto buen
+patricio. Lo cierto es que Blake gustaba de dar batallas, y que solía
+perderlas; que su sequedad desagradaba generalmente, cuando a otros
+daba idea alta de su buen entendimiento o instrucción su silencio casi
+perpetuo, y que su amor a su patria y su fidelidad no desmentida a la
+causa de la nación, como estaban juntas con una tibieza que rayaba en
+frialdad, eran poco a propósito para días de pasiones violentas, de
+aquellas que se manifiestan más que en actos útiles, en palabras y
+vanas demostraciones. Así corrió por Cádiz la noticia de que Blake,
+si no había abrazado el partido del rey intruso, estaba cerca de
+abrazarlo, y que los franceses, al recibirle la espada, le habían
+hecho los honores de infante de España; enorme desatino, pues esto, si
+hubiese sucedido, casi equivaldría a reconocer, en cierto grado, los
+soldados de Napoleón y el gobierno de José, la legitimidad del gobierno
+por ellos calificado de rebelde.
+
+Hubieron de terminar tales desvaríos (por otra parte no tan peligrosos
+como habrían sido tres o cuatro años antes) con llegar un parte de
+Blake, donde se expresaba tan bien y con tan nobles pensamientos y
+afectos al referir su desdicha a la par con la del Estado, que le captó
+no pocas voluntades, hasta colocarle en la opinión en punto superior
+al que merecía real y verdaderamente; porque si era honrado y un tanto
+instruido, no tenía las altas dotes que en él suponían sus parciales.
+
+Importaba, después de faltar Blake, nombrar nueva regencia. Sus
+compañeros Agar y Císcar, que después vinieron a recobrar el favor de
+los constitucionales, por entonces le tenían perdido, no dudándose
+de su recta intención, pero sí de su suficiencia. La elección podía
+parecer ridícula, pues apenas había España que gobernar. Pero fue
+llevada a efecto con grande empeño de las Cortes y del público.
+Formáronse los diputados en un remedo de cónclave, encerrándose
+rigurosamente por unas veinticuatro horas poco más o menos. Esperábamos
+delante de las puertas cerradas con notable impaciencia los que nos
+creíamos interesados en cuestión de tanta importancia. Circulaban
+nombres de candidatos, los más de ellos no muy del gusto de la turba
+expectante, más extremada aún que la mayoría de las Cortes. Entre
+los cinco elegidos disgustó, más que otro nombre, el del duque del
+Infantado, sabiéndose además que no había sido del gusto de Argüelles
+y los suyos, en este caso vencidos, aunque generalmente vencedores
+en aquel Congreso. El de mi tío don Juan María Villavicencio tampoco
+fue grato, aunque se supo que le habían votado los caudillos de los
+liberales, y debo confesar, con arrepentimiento y vergüenza, que
+pudo más en mí el fanatismo político que los lazos que me unían al
+hermano querido de mi amadísima y amantísima madre, y que fui de
+los desaprobadores de la elección siendo así que el electo, por sus
+muchas buenas prendas aún gozaba de favor sumo entre lo general
+de las gentes; pero yo conocía sus principios monárquicos que,
+descubiertos, al cabo hubieron de engendrar mutua enemistad entre él y
+los constitucionales. De los otros tres nombrados, solo el nombre del
+conde de La Bisbal, don Enrique O’Donnell pareció bien, lo cual prueba
+no estar dotados de grande penetración los que juzgaban a los recién
+elegidos. Los dos restantes quedaron sin aplauso o censura, aunque uno
+de ellos (don Joaquín Mosquera) fue después objeto, más todavía que de
+acre vituperio, de burla amarga.
+
+Era cosa de ver las enhorabuenas que recibían los nuevos regentes y las
+esperanzas y los temores que reinaban sobre su modo de gobernar, cuando
+faltaba un Estado en que pudiesen acreditar sus dotes de gobierno, y
+era lo más probable que no llegase a haberle.
+
+Ocupaba en medio de esto los ánimos el próximo juramento y promulgación
+solemne de la recién elaborada Constitución, ya llevada a remate. La
+fiesta que para ello se preparaba no podía ser ostentosa, pero lo
+raro de las circunstancias le daba un alto grado de lustre. Señalose
+para la ceremonia el 19 de marzo, aniversario de la subida al trono
+de Fernando, y por singular coincidencia, día de gala forzada para
+los españoles residentes en la opuesta costa, por serlo del santo del
+que se titulaba rey de las Españas _y de las Indias_. En el día 18,
+preparado ya todo para la festividad, se veía que no se prestaría a
+favorecerla el cielo, pues lo que tal nombre lleva aparecía cubierto
+a trechos de negras nubes, casi segura señal de recios aguaceros, y
+aun de viento furioso. Con todo, el nuevo gobernador de Cádiz, el
+dignísimo general de marina, don Cayetano Valdés, juzgando más por
+su deseo que por lo probable, aseguró que según su experiencia y
+habilidad en predecir por el _cariz_ el tiempo, podía augurar que no
+sería malo el del día próximo venidero, y reinando en quienes supieron
+tal vaticinio igual deseo que el del vaticinador, cuyo acierto en
+tales casos era conocido y ponderado, se entregaron todos a lisonjeras
+esperanzas, no obstante ver cargadísimo el horizonte por la boca del
+Guadalquivir, y por el mar alrededor del castillo de San Sebastián,
+circunstancias que, estando unidas, son indicio infalible de un viento
+vendaval acompañado de lluvia. Acertó más que el general marino quien
+con menos pasión juzgaba tomando en cuenta el aspecto del cielo. Fue
+el día de aquellos de que hay pocos en lo malo, y sin embargo, pudo
+más el alborozo que la inclemencia del tiempo, saliendo magnífica a
+su modo la fiesta. Había ya arreciado un tanto el bombardeo, y la
+catedral estaba en uno de los lugares más expuestos a la caída de los
+proyectiles; por lo cual fue elegida para que en él se cantase el
+_Te-Deum_, necesario apéndice de tal clase de funciones, la iglesia del
+convento de Carmelitas Descalzos, situado en la Alameda. Desde ella se
+descubre el mar con la entrada del puerto de Cádiz y la costa desde
+Rota, asentada cerca de la embocadura del Guadalquivir, hasta muy a la
+derecha de la ciudad del Puerto de Santa María, lugares ocupados por
+los franceses. Tronaba la artillería en ambas contrapuestas riberas,
+aunque estuvieron en aquel día suspensas las hostilidades, siendo los
+cañonazos meras salvas, pero por tan contrarias causas, que aquel
+saludo por una y otra parte era un reto o declaración de porfiada
+guerra. Bien lo notaba el numeroso concurso que llenaba aquel paseo
+de Cádiz, y con notarlo crecía en su entusiasmo. Era el caso de que
+voy ahora hablando (según en otro pobre escrito mío he dado a notar)
+uno de aquellos en que un pueblo entero, sin dar lugar a la reflexión,
+obedece a un impulso único que le domina y arrastra, porque, aun a los
+más opuestos a la ley que se estaba promulgando y ensalzando, y aun a
+los más persuadidos de que la causa de la Independencia estaba perdida,
+aquel acto, para los primeros odioso y para los segundos ridículo,
+si meditada y fríamente le consideraban, embargaba, suspendía e
+inspiraba un júbilo irresistible. Apareció en esto la comitiva que
+del edificio donde celebraban sus reuniones las Cortes venía a la
+iglesia. Componíanla los diputados formados de dos en dos: con ellos
+los regentes. Estaba formada haciendo calle por la carrera la tropa,
+o, según se decía entonces, tendida. El viento se había desatado y
+soplaba como un huracán, bramando y combatiendo, y casi derribando a
+las personas expuestas a sus ímpetus: las nubes iban rompiéndose en
+torrentes de agua despedida con violencia, azotando los rostros, a la
+par que calando los vestidos, y los circunstantes no por eso sentían
+incomodidad grave; pues con ademanes de arrebatado entusiasmo, y ojos
+y semblante encendidos, gritaban vivas salidos de lo más hondo del
+pecho y oían con desprecio los cañonazos que en honor del intruso
+rey de España disparaban los enemigos. Entrados en la iglesia los
+diputados y demás personajes a quienes de oficio tocaba asistir al
+acto solemne, y además los espectadores que cupieron, no desamparó la
+concurrencia las inmediaciones del templo, a pesar de lo desabrigado
+del sitio y del rigor del viento y lluvia. En una ráfaga tronchó el
+como huracán un álamo de mediana robustez que estaba a corta distancia
+de la iglesia, y hubo entre quienes lo presenciábamos alguien que, por
+vía de burla, calificase tal incidente de funesto agüero en cuanto
+a la suerte del código objeto de aquella festividad; cosa dicha sin
+intención, pero que así podía haber hecho suya muy de veras la persona
+más supersticiosa como la más sagaz y previsora, porque la obra de los
+legisladores de Cádiz estaba destinada a morir en breve, ya triunfasen
+los franceses, ya Fernando rescatado volviese al trono, no pudiendo
+un rey reducirse de grado a aceptar una ley que tanto restringía su
+poder, sin que esto sea disculpa de la negra ingratitud y bárbara y
+feroz injusticia con que al fin aquel monarca, vuelto a su libertad y
+poder por esfuerzos de los constitucionales, si no solos, a la par con
+los de opinión contraria, pagó con persecución indigna beneficios con
+que podía ir mezclada la equivocación, mas no otra idea contraria a su
+autoridad; mal aconsejado en parte, pero también llevado por no buenas
+inclinaciones propias. Mas esto que hoy vemos no lo veíamos entonces,
+ni venía a cuento en aquella hora pensar en lo futuro. Atendíamos solo
+a la grandeza y singularidad de la escena de que éramos espectadores,
+y asimismo parte en mayor o menor grado. No amainó el temporal, y
+al retirarse las Cortes y el concurso, continuaron el cielo con sus
+rigores y la turba de concurrentes con su entusiasmo y vivas. Hubo
+horas de descanso, retirándose las gentes a hacer su comida diaria
+a la acostumbrada hora de las tres de la tarde, y a poco más de las
+cuatro de la misma, nueva ceremonia llamó al pueblo a las calles, a
+pesar de la continuada inclemencia del tiempo. Había preparados en los
+principales sitios de la ciudad cuatro o cinco tablados donde había
+de publicarse la Constitución con solemnidad. Presidió este acto el
+gobernador don Cayetano Valdés, vestido de grande uniforme que estrenó
+para el intento; circunstancia, aunque leve, notable, porque solía
+tan digno personaje recordarla, pues, calado de agua al desempeñar su
+encargo, hubo de perder aquel vestido algo costoso; pérdida de tal cual
+consideración en sus entonces cortos haberes, y sacrificio que hacía
+a la causa de la patria una misma con la de la Constitución en tan
+memorable día. Terminó este tempestuoso y lluvioso, pero sin que hasta
+cerrar la noche dejasen de estar atestadas de gente calles y plazas.
+Había preparada una iluminación general, pero no fue posible llevarla a
+efecto.
+
+Ya dejo dicho que empezaban a caer las granadas con más frecuencia que
+antes, aunque sin periodo fijo. Pero el 16 de mayo, primer aniversario
+de la batalla de la Albuera, vino el mariscal Soult de Sevilla a las
+líneas fronterizas a la isla gaditana, y como en desquite del revés
+padecido en igual día del año anterior, dispuso y llevó a ejecución al
+cerrar la noche un bombardeo más serio por su duración que todos los
+anteriores. Esto, si no aterró, incomodó, y, como desde entonces, o de
+allí a pocos días, siguiese el arrojar de granadas con regularidad,
+se creó con ello un modo de vivir en los moradores adecuado a las
+circunstancias.
+
+El método que adoptaron los franceses fue disparar de cuatro en cuatro
+horas sus trece o quince obuses-morteros. Tal regularidad, por más
+de dos meses no desmentida, trajo consigo un método de vida en los
+habitantes de la ciudad, el cual correspondía con el peligro o la
+molestia, contribuyendo a hacerlos menores.
+
+Las granadas alcanzaban como a dos tercios o más de la ciudad,[49] y el
+otro hasta el fin del sitio quedó indemne y seguro.
+
+ [49] Es muy de notar que el alcance de la primer granada que
+ entró en Cádiz (en diciembre de 1810) fue rarísima vez excedido
+ y no muchas igualado por las que cayeron en su recinto hasta
+ el 24 de agosto de 1812, último día del bombardeo, siendo
+ lo común quedarse muy cortas hasta caer muchas en la bahía.
+ Próximos ya a retirarse los enemigos cayó una en la iglesia de
+ San Antonio excediendo a todas las anteriores y posteriores,
+ pero, como esto sucediese sabida ya la victoria de Salamanca,
+ y previéndose la retirada del enemigo, no hizo el efecto que
+ habría hecho en otro caso.
+
+A él acudían a pasar la noche la mayor parte de los que vivían en
+los barrios expuestos. Rebosaban en gente las casas del barrio que
+lo era de refugio, y era de temer, y se temió, que con el rigor del
+verano, el hacinamiento de personas en espacios breves y cerrados
+produjese enfermedades, y tal vez que asomase y se propagase la fiebre
+amarilla.[50]
+
+ [50] También en el paseo de la Alameda, del cual una buena
+ parte estaba fuera de tiro, y la otra no era de lo más
+ expuesto, dormían muchos a cielo raso y aun solían llevar allí
+ colchones. Como esto era en los meses de junio (hacia los
+ fines), julio y agosto, no resultó de ello daño, no siendo, por
+ otra parte en Cádiz, rodeado de mar, perjudicial a la salud el
+ rocío de la noche.
+
+De este último azote que en 1810 había caído sobre la población,
+aunque no recio como en 1800 y 1804, y que volvió a aparecer, con
+algún más rigor que en 1810, en 1813, cuando por fortuna ya estaba
+Cádiz libre del asedio, nos libertó aquel año como en 1811 la bondad
+de la Divina Providencia. Pero el fundado temor dictó precauciones.
+Los hombres, con rara excepción, nos quedamos a dormir en nuestras
+casas. Otro tanto sucedía en general aun con las mujeres de clase menos
+acomodada, siendo esta una de las muchas desdichas inseparables de la
+pobreza. Las personas apiñadas en casas por lo común pequeñas, por
+ser cabalmente el barrio seguro de la ciudad uno en que abundan más
+las habitaciones reducidas que las espaciosas, tendían sus colchones
+en el suelo, y, no siendo las camas cómodas, ni la estación impropia
+para pasar el tiempo al raso, no bien se levantaban y limpiaban y se
+aviaban un tanto en peinado y traje, cuando, sacando sillas fuera de
+las puertas, se sentaban a conversar unas con otras. Concurríase allí
+como a una tertulia constante. Durante los intervalos regulares entre
+los disparos solían los refugiados, o digamos las refugiadas, ir a dar
+una vuelta a sus casas. A veces se descuidaban, siendo sorprendidas por
+las granadas antes de volverse a su asilo o a veces cuando a él venían
+encaminándose.[51]
+
+ [51] De esto ocurrió un lance en mi familia, que cuento porque
+ puede servir de dar a entender lo que pasaba. En el intervalo
+ entre los disparos había venido a mi casa, situada en lugar
+ ni de los más expuestos ni de los seguros, con otra criada,
+ el ama de leche que lo era de mi desgraciado hijo Dionisio.
+ Se descuidó hasta dejar pasar las cuatro horas de suspensión
+ del bombardeo. Entonces se vino apresurada con el niño en sus
+ brazos hacia el lugar que era asilo de mi mujer y parientes.
+ Pero recién salida sonó la campana y siguió el zumbido de
+ una granada que vino a caer en la calle a muy corto trecho,
+ cubriéndola de polvo así como a la criatura. Era de ver, según
+ me contaron, cómo entró despavorida y llevando en su persona y
+ ropas señales del recién ocurrido lance.
+
+Al llegar el término fatal, todos se ponían en escucha, atentos al
+sonido de la campana del convento de San Francisco. Porque, por
+juiciosa providencia, estaba prohibido el toque de campanas en todo
+caso, para que no sonase otra que la de aviso, salida del aquí citado
+campanario, donde un fraile, hecho atalaya, puesta la vista en las
+baterías francesas, al ver salir de ellas un fogonazo, daba una
+campanada, siendo estas tantas cuantos eran los tiros. Al sonido de la
+campana seguía inmediato el estampido (que entonces no era _detonación_
+más que en francés) del temible obús o mortero; venía luego el zumbido
+de la granada por el aire, y cuando no caía el proyectil en la mar,
+como solía suceder, daba aviso de su caída un recio golpe. Entraba
+el averiguar dónde había caído y si había hecho daño a personas o
+a edificios. Lo primero ocurría rara vez; lo segundo no pasaba del
+agujero abierto por la casi inofensiva máquina de guerra. Había risa
+aun cuando hubiese miedo. En los lugares seguros, donde faltaba el
+temor de desgracia en la propia persona, había cuidado por las más
+o menos queridas que estaban en sitio expuesto, y aun por las casas
+y muebles que podían haber padecido detrimento. Libres ya de este
+cuidado, aunque ciertos de haber de sentirle igual cuatro horas
+después, se entregaban las gentes al buen humor, por lo común compañero
+de incomodidades no graves. Parecía como que se estaba en competencia
+para hacer gala de superior mérito contraído sobre quién vivía con más
+estrechez en punto a espacio, o con menos regalo en punto a cama y
+muebles.
+
+Pero a criaturas que viven incómodas se hace necesario procurar
+distracciones. En ello se ocupó la autoridad. En el lugar más lejano
+del alcance de los fuegos enemigos, se puso al modo de una feria. Había
+además allí un tablado para música instrumental y vocal, que servía
+con frecuencia al fin a que estaba destinado. También se formó una como
+plaza donde se corrió por la sortija.
+
+El embajador de Inglaterra, que lo era entonces sir Enrique Wellesley,
+hermano del general que llevaba el título de lord Wellington, solía
+dar bailes, si no con la suntuosidad que hoy se ve en algunos, y con
+lo que da de sí la ostentosa grandeza de los señores ingleses, unos
+donde concurría la buena sociedad gaditana y la grandeza de España y
+demás forasteros de alta categoría residentes en Cádiz, pero hubo de
+cesar en la costumbre por estar su casa muy expuesta a las granadas,
+porque sabiendo donde estaba, se recreaban los franceses en asestar
+allí sus tiros, y también por estar inmediata al campanario de San
+Francisco, otro punto a que ponían la puntería los sitiadores. Pero
+si el agente diplomático de la nación, nuestra principal aliada,
+interrumpió sus funciones destinadas al recreo de las clases altas,
+convirtió su atención al entretenimiento del pueblo todo, costeando
+fuegos artificiales, conciertos al aire libre, y otras diversiones
+de clase parecida. El teatro asimismo era lugar peligroso, y ya he
+contado en otro lugar que nos pasó por encima y cayó muy cerca una
+granada, al estar representándose con loco aplauso la comedia de
+Martínez de la Rosa titulada: _Lo que puede un empleo_. Pensose, pues,
+en hacer otro en el lugar a la sazón destinado a espectáculos, donde
+concurriese el público, y comenzó la obra, trabajándose en ella con
+actividad, y llegándose a construir un edificio mezquinísimo y de mal
+gusto, solo propio para aquellos días, pero que hoy está en pie y sirve
+a su destino, no sin descrédito de la culta Cádiz. También se dio
+principio a una plaza de toros allí muy al lado. Todo esto indicaba que
+esperábamos pasar largo tiempo en la situación en que nos veíamos, y
+de hacerla llevadera. En medio de todo ello no eran desatendidos los
+pobres. Como de estos había y hay muchos en el barrio llamado de Santa
+María, de los menos distantes de la línea enemiga, se formó delante de
+la casa Hospicio, y a corto trecho del lugar de las diversiones, un
+campamento en cuyas tiendas de lona tenían albergue muchas familias, y
+si bien no parecían tales habitaciones propias para pasar en ellas el
+invierno aun en el templado clima de Cádiz, se dejaba la consideración
+de buscar a aquella gente otra morada a la estación del otoño, y entre
+tanto se remediaba en algo el mal presente.
+
+No puede decirse qué habría sucedido si semejante estado de cosas
+hubiese durado mucho, dilatándose hasta la entrada de una estación en
+que no es agradable, ni fácil, ni siquiera posible, pasar gran parte de
+la vida en la calle, o si logrando los enemigos dar mayor alcance a sus
+piezas, no hubiese quedado en la ciudad de Cádiz lugar completamente
+seguro. Por fortuna, nos vimos libres de las calamidades que eran de
+temer antes de sentir puesto a más prueba nuestro sufrimiento.
+
+No me acuerdo si fue el 30 o 31 de julio cuando llegó al Gobierno la
+noticia de la victoria alcanzada por el ejército inglés en la jornada
+dicha por los vencidos de los _Arapiles_ y por los vencedores de
+Salamanca. Era a medio día; la noticia corrió veloz por la población;
+sonaron exclamaciones altas y unánimes; celebrose con salva el triunfo;
+respondieron al saludo con sus granadas los enemigos, y a cada tiro de
+estos, correspondía por nuestra parte un grito de alegría y desprecio.
+Hasta contaban que el fraile a quien tocaba dar las campanadas para
+anunciar la venida del proyectil, a cada llamarada que veía en la
+batería francesa, no bien tocaba la campana, saludaba a los enemigos de
+un modo que con poca razón, si con universal consentimiento, pasa por
+obsceno, a pesar de qué su nombre suena ser, más que de otra cosa, de
+_sastrería_. De allí a pocos días, como se esperaba con fundamento,
+se supo haber entrado en Madrid el ejército aliado vencedor. Estas
+segundas buenas nuevas, llegadas al anochecer, renovaron el entusiasmo,
+particularmente en los madrileños y demás gentes de las provincias
+del interior refugiadas en la isla gaditana. Apareció de súbito y por
+movimiento espontáneo iluminada la ciudad toda, y cantos y gritos
+poblaban el aire, y se abrazaban en las calles los más particularmente
+interesados en el recién sabido feliz suceso.
+
+Pero, así y todo, el bombardeo seguía. Al mismo paso iban los festejos.
+El tablado de la música no estaba ya vacío ni silencioso ni una sola
+noche. La fecunda vena patriótica de Arriaza había dado de sí una
+canción nueva, cuyo coro era:
+
+ Viva el grande, viva el fuerte
+ Que en la más gloriosa acción
+ El furor francés convierte
+ En vergüenza y confusión.
+
+Siendo la primera copla:
+
+ Ved cuál entre polvo y humo
+ Por los campos de Castilla
+ Va la bárbara gavilla
+ Que era un tiempo su opresión.
+ ¿Quién los bate y los humilla
+ Con el rayo de victoria?
+ La trompeta de la gloria
+ Dice al mundo, _Velintón_.[52]
+
+ [52] Adrede va escrito el nombre del ilustre lord y general, no
+ como debe escribirse, sino como se pronuncia en castellano y es
+ necesario para la rima.
+
+Como se ve, no era la composición de lo mejor de un poeta que ha dejado
+muchas buenas, ni tampoco acertó quien lo puso en música; pero se oía
+con más gusto y entusiasmo que en tiempo alguno pueden haberse oído los
+mejores versos o los sonidos más melodiosos.
+
+Como dentro de una semana, poco más o menos (en la noche del 24 al 25
+de agosto de 1812), habiendo ya cesado los disparos en la tarde, el
+ruido de repetidas explosiones anunciaba que se estaban poniendo en
+retirada los sitiadores; suceso ya esperado. Amaneció el 25, y a su
+luz viéronse evacuadas las líneas enemigas, y a lo lejos, por el mismo
+camino de Buena Vista por el cual en el 5 de febrero de 1810 habían
+aparecido los franceses, ir marchando las columnas de caballería e
+infantería de los enemigos que para nunca volver desocupaban la tierra
+de que por tanto tiempo habían estado enseñoreados, dando poco menos
+que seguro vaticinio de que en no largo plazo habrían de abandonar
+la de España; castigada así la perfidia y dura conducta del invasor,
+y recibiendo el pueblo español la recompensa merecida por su primer
+arrojo y su no desmentida constancia.
+
+La tarde del 25 fue destinada por un gentío numeroso a visitar las
+baterías abandonadas del Trocadero y la vecina punta de la Cabezuela,
+de la cual salían las granadas arrojadas a Cádiz. A los que en el
+1.º de agosto de 1808 habíamos visitado el Retiro, nos parecía una
+repetición de la anterior escena la que presentaba el campamento
+francés en aquel momento. Los obuses-morteros eran principal objeto de
+la atención: se los miraba, se los palpaba, se les decían injurias, se
+los cargaba de desprecio, como si pudiesen ellos sentir el vituperio
+o la burla. El viaje a aquel punto se hacía por mar, pues por tierra
+había que dar para llegar a él un largo rodeo; los barcos, a pesar de
+haber muchos, escaseaban e iban atestados de gente, y todos ellos, al
+volver, traían en el tope de sus palos un gran ramo de hierba, como
+en señal de que ya podían pisarse los campos, saliendo de los áridos
+arenales a que por largos días habíamos estado reducidos. Es cierto que
+ramaje como el que venía en muestra traído del terreno del Trocadero,
+nada mejor que el de la isla gaditana, podía haberse hallado en esta
+última; pero no era del caso ser críticos tan prolijos, y bien venía
+saludar con gusto la señal que lo era de una feliz vuelta de la fortuna.
+
+¡Rara condición la del hombre! El vernos libres del sitio no trajo
+consigo toda la alegría propia de tan fausto acontecimiento.
+
+A quienes se ha acostumbrado a la agitación parecen la paz y
+tranquilidad una situación fastidiosa. Así es que, a los pocos días de
+levantado el sitio, vueltas las gentes a sus comodidades acostumbradas,
+era frecuente decir: «Gracias a Dios que nos vemos libres de franceses
+y de bombas, pero hay que confesar que la vida ahora es algo pesada, y
+que en los últimos apuros del sitio era muy divertida. Casi hace falta
+el oír sonar una campana que sirva de anunciar la venida de una bomba».
+Así éramos las personas de 1812: así serían las de ahora puestas en
+iguales circunstancias.
+
+
+
+
+IX.
+
+CÓMO CAE UN MAL GOBIERNO.
+
+
+No intenta quien esto escribe, al cabo de largos años de vida, rica en
+desengaños y no pobre en arrepentimientos, pero en la cual no faltan
+casos, siquiera se engañe, en que se ratifica en sus antiguos juicios,
+y en que la fría prudencia de la vejez confirma los dados entre las
+pasiones de una juventud ardorosa, ensalzar aquí una forma de gobierno
+a costa de otros, aun cuando crea hoy mismo que hay en unos de ellos
+superiores calidades. Pero con toda forma de gobierno puede gobernarse
+bien, o, si no tanto, medianamente, y con la mejor en cuanto cabe
+serlo, si no en absoluto relativamente a otras, es no solo dable sino
+frecuente cometerse desaciertos enormes contra el provecho común, así
+como contra el derecho o interés de los particulares. Ahora, pues, el
+Gobierno establecido en España en mayo de 1814, sobre las ruinas del
+constitucional, era malo por varios títulos, más todavía que por ser
+absoluto y tener la pretensión, imposible de lograr, de renovar una
+época pasada, y, si no remota, separada de la que la seguía por el
+campo de una revolución llena de graves sucesos y de consecuencias
+no menos importantes de los mismos, por ser ejercido sin justicia y
+también sin tino, guiándole un espíritu de persecución odiosa, que
+era, no como otras, venganza de agravios, sino injusta paga de buenos
+servicios, faltando concierto en las cosas y dignidad en las personas,
+inclusa la más alta, y sobre todo esto siendo débil a la par que
+violento, y encerrando en sí las causas de una caída, a la larga,
+infalible. Que tal caída llegó, cosa es que consta, y aun quienes la
+lloraron y la reputaron no merecida por sus excesos, habrán de confesar
+que lo fue por su torpeza.
+
+Los padecimientos de los constitucionales, en 1814 y 1815, en quienes
+eran de las mismas ideas causaron un apetito de venganza vituperable,
+pero natural, y, como era de presumir, ansioso de saciarse, fuesen
+cuales fuesen los medios.
+
+Uno se presentaba de los peores, pero asimismo de los más eficaces,
+señaladamente en aquellos tiempos en que tenía el atractivo de la
+novedad y el valor de ser no muy usado ni muy conocido, cuando hoy,
+si no falto enteramente de fuerza, está muy enflaquecido por el
+uso y por la mayor facilidad que hay para descubrir sus manejos y
+contrarrestarle. Ya se entenderá que se va aquí ahora hablando de una
+sociedad secreta. De estas había una de antigua mala fama, condenada
+por la Iglesia, mirada con horror por la gente piadosa, y aun por
+la que no lo era mucho con sospecha, a la que era común atribuir en
+las grandes mudanzas del mundo moderno una parte que nunca tuvo, aun
+cuando alguna haya tenido; en España, harto novel entonces, y grata a
+los ojos de los innovadores, porque era uno de los blancos de la ira
+de los llamados serviles, y hoy subsistente en varios pueblos donde
+su existencia está declarada, pero convertida en inocente y un tanto
+simple juego de vanas ceremonias, y aun a veces en loable medio de
+ejercitar la virtud de la beneficencia. Había sido costumbre en los
+adversarios de la Constitución suponer a tal sociedad una fuerza que
+no tuvo en los días de la guerra de la Independencia, pues si bien es
+cierto que contó entonces con algunos prosélitos, fue con pocos, y
+estos no los de superior influencia en los sucesos de aquellos días.
+Los invasores franceses la habían establecido en España, y en ella
+se habían afiliado muchos de sus secuaces, como por hacer corte a
+sus señores, y también como para dar al mundo, y darse a sí propios,
+una prueba de que, despreciando preocupaciones añejas, al servir al
+dominador extranjero trabajaban por la regeneración de la patria.
+Esto mismo daba a la sociedad mal color, aun a los ojos de los más
+entendidos y más adictos a las reformas entre los sustentadores de la
+causa de la Independencia, de los cuales algunos, como por ejemplo
+Argüelles y sus amigos, no miraban ni podían mirar con favor cosa de
+que eran parciales y propagadores los servidores de José Bonaparte y
+del poder francés, nuestro odiado enemigo.
+
+Pero vuelto al trono Fernando, restablecida la Inquisición, perseguidos
+insignes patriotas y amenazados otros, el fanatismo y la sed de
+venganza unieron con estrecho lazo a los adictos a la Constitución
+proscrita que aún gozaban de libertad. Los conatos de restablecer la
+ley caída en muchos no pasaban del decir a las obras. Pero si una
+conjuración duradera era, cuando no imposible, dificultosa, porque
+estaría de continuo expuesta a ser descubierta y deshecha con grave
+daño de los conjurados, una sociedad con sus ritos y ceremonias, con su
+orden y arreglo, en que hay mucho simbólico capaz de interpretaciones,
+que así puede ser nada como mucho, la cual, cuando es conjuración, se
+disfraza un tanto para que haya quienes sean hermanos sin el temor o
+escrúpulo de ser conspiradores, era cosa muy hacedera. La hubo, pues,
+en España, y comenzó a tener consistencia hacia 1816. Por una rara
+casualidad, siendo muy extendidas sus ramas, y alcanzando a todas las
+ciudades principales del reino, el tronco no vino a estar en la capital
+de la monarquía, sino en una ciudad de provincia, y esta no de entre
+las de primer orden, aunque por muchos títulos ilustre: en Granada.
+Gobernaba a la sazón aquella provincia como capitán general de ella el
+conde del Montijo.[53]
+
+ [53] No el último conde del Montijo, padre de la emperatriz de
+ los franceses, caballero de altas prendas y muy pacífico, sino
+ su hermano mayor, muerto sin hijos en 1834.
+
+Este personaje había figurado mucho en las cosas de nuestra patria,
+acreditándose de ambicioso e inquieto, pues pasaba por cosa averiguada
+que en marzo de 1808, en Aranjuez, disfrazado de hombre de la plebe,
+y llamándose el tío Pedro, había capitaneado la sedición que derribó
+al príncipe de la Paz, y por consecuencia, aunque en verdad no de
+intento, movió a Carlos IV a hacer renuncia de la corona. En la guerra
+de la Independencia el mismo conde había representado algún papel,
+aunque no de los de más nota o lustre, siendo a veces soldado valiente
+en el campo y nunca general, y soliendo en las ciudades trazar o
+dirigir alborotos, cuyo objeto era apoderarse él del mando o dársele
+a algunos de sus amigos. Restablecido Fernando en el trono y presos
+y encausados los de superior renombre entre los diputados a Cortes,
+apareció con general admiración declarando contra ellos para contribuir
+a su condenación el conde del Montijo, acción tanto más extraña, cuanto
+que él, por su vida anterior y opiniones conocidas, más parecía de las
+opiniones de los constitucionales que de las contrarias, y por otra
+parte, cuanto que, ausente casi siempre del lugar en que celebraban sus
+sesiones las Cortes, poco podía saber de ellas sino por rumores vagos.
+Pero como no era en él costumbre ni perseverar en un sistema ni dejar
+que no hablase de él la voz pública, ello es que, llegando a Granada,
+estableció allí la sociedad secreta, que se difundió por toda la
+monarquía siendo él general cabeza del cuerpo conspirador, y teniendo
+igual carácter la parte de la sociedad de que era inmediato presidente.
+Que aspirase tal sociedad desde luego al restablecimiento de la
+Constitución, dudoso es, y aun puedo decirse falso; pero al cabo era
+una asociación prohibida por las leyes humanas, y aun por las divinas,
+y en España, en 1816, por fuerza había de ser una máquina de guerra,
+cuyo juego, si ya no cuyo objeto, sería conmover o derribar el trono,
+pues que combatía los cimientos en que el de 1814 estaba asentado. Se
+multiplicaron las sociedades; hubo una en Madrid, poco notable por la
+calidad de las personas que la formaban; gente ardorosa, pero de poco
+nombre o corto influjo. No podía faltar una en Cádiz, pueblo señalado
+por su adhesión a la Constitución caída y la consiguiente aversión al
+gobierno del rey Fernando. La hubo, pues, y me tocó (pues fuerza es
+hablar de mí) hacer un mediano papel en ella.
+
+Había yo vuelto de Suecia, donde era secretario en la legación de
+España, en el otoño de 1814 con licencia para restablecer mi salud,
+tan quebrantada por algún tiempo, que por rara fortuna había escapado,
+como suele decirse, de las puertas de la muerte. En Gotemburgo había
+sabido los sucesos de mayo, la disolución de las Cortes, la prisión de
+los diputados de más importancia y de otros costitucionales. Llenome
+tal noticia de indignación, la cual subió de punto cuando a mi regreso
+a España, verificado muy en breve, pasando por Inglaterra, me vi en
+Londres con algunos de los que se habían salvado de la proscripción con
+la fuga, y entre ellos con Gallardo, a quien miraba yo con estimación
+superior a la de que era digno, si bien alguna merecía, no habiendo
+sido justos por lo excesivos, ni su anterior altísimo concepto ni
+el descrédito absoluto en que cayó en sus últimos años. Cuáles eran
+nuestros pensamientos y afectos de odio al Gobierno establecido
+en Madrid, bien puede presumirse, y a ellos correspondían nuestros
+propósitos de venganza. Prometí yo a los desterrados contribuir a
+su logro en cuanto pudiese; promesa hija de loca presunción, pero
+cuyo cumplimiento hubo de tener efecto por un concurso de singulares
+circunstancias. Pero llegado a Cádiz en octubre de 1814, no encontré
+ni el menor medio que pudiese dar esperanza de hacer cosa alguna
+contra el Gobierno, a la sazón pujante. Gobernaba entonces a Cádiz y
+también a Andalucía el conde de La Bisbal, y estaba extremándose en
+dar pruebas de adhesión al Gobierno restaurado, más ofensivas a los
+caídos y a los parciales de estos que conducentes al fin de dar a la
+autoridad verdadera fuerza. En una mañana apareció en la plaza de San
+Antonio un cañón como amenazando a una rebelión en que nadie soñaba, e
+invadida y convertida en cuerpo de guardia una casa-café allí situada,
+a cuyo dueño, al intimarle que entregase a los soldados aquel lugar
+destinado al recreo público y al provecho de su propietario, se le hizo
+entender que era aquello castigo, o modo de purgar la atmósfera de una
+pieza donde, en los días del reinado de la Constitución, habían los
+concurrentes hablado del Rey en términos descomedidos. A esto se seguía
+querer reconciliar el mismo general a muchos matrimonios desavenidos,
+y castigar a personas por irreverencias ligeras en los templos; cosa
+llevada más a mal porque al mismo tiempo vivía si no divorciado,
+separado de su mujer y entregado a escandalosos amoríos, a punto de
+haber llegado a las manos en la escalera de su casa, por disputarse
+el papel primero entre sus queridas, dos señoras, si dignas de esta
+calificación por su clase, no cierto por su conducta. Todo ello hacía
+odioso al Gobierno, pero aún no era tiempo de que el odio pudiese hacer
+más que maldecir en voz baja.
+
+Enormes desgracias domésticas que cayeron sobre mí por aquellos días
+no me permitieron pensar en otra cosa que en mis aflicciones. La
+tentativa de Mina, cuya índole no llegó a ser conocida, aunque él
+haya impreso muchos años después que tenía por objeto restablecer la
+Constitución, y la de Porlier, claramente encaminada al fin que supuso
+después Mina haber sido el suyo, malogradas ambas, pasaron pronto sin
+dejar otra huella que dos ejemplos. Ni una ni otra fueron trazadas en
+las sociedades secretas.
+
+Empezaba la de Cádiz a trabajar con alguna frecuencia en 1817. Pero
+sus trabajos se quedaban en vanas ceremonias, aunque muchos no nos
+dedicábamos a tales juegos sino con propósito y esperanza de que fuesen
+comienzos y medios de cosas muy graves, en tanto que otros con el juego
+se contentaban por lo que tenía de misterioso, y por parecerles un
+triunfo sobre las preocupaciones, sin que faltasen quienes, conociendo
+cuán natural era pasar a veras de aquellas como burlas, quisiesen
+diferir todo lo posible el tránsito, temerosos de agravar su peligro,
+como si el que corrían ya fuese corto.
+
+De estas disposiciones se vio un ejemplo en 1817. Hizo el infeliz
+general Lacy una tentativa de proclamar la caída Constitución en
+Cataluña, llegando a dar principio a su empresa; pero vio muy en breve
+deshecha la escasa fuerza que le seguía, y, cayendo él prisionero para
+pasar en breve del encierro al suplicio, huyeron varios de sus secuaces
+hasta lograr ponerse en salvo. De estos fugitivos, el general Milans,
+con algunos pocos, llegó a Gibraltar, donde se detuvo pocos días. No
+era la gran sociedad secreta, ya entonces vigorosa por lo extendida, la
+que había tramado la conjuración de que fue fruto inmediato la fatal
+empresa de _Lacy_. Pero participaban los asociados de las ideas de
+los complicados en el alzamiento, y así fue que, no bien fue sabida
+la llegada de Milans y los suyos a Gibraltar en Algeciras, cuando de
+la sociedad residente en esta última población pasaron a la fortaleza
+inglesa comisionados a verlos y consolarlos, y en cuanto era posible
+a favorecerlos, siendo una de las muestras de afecto que les dieron
+iniciarlos y afiliarlos. De esto enviaron pronta noticia a Cádiz
+muy ufanos de su hecho los de Algeciras, solicitando aprobación con
+algo de aplauso, porque en la jerarquía de la sociedad era autoridad
+superior de la algecireña la gaditana. Presidía esta última a la
+sazón don Joaquín de Frías, oficial de la real Armada, que en días
+posteriores más de una vez llegó a ser ministro de Marina; hombre de
+mediano talento y un tanto de instrucción superficial, solemne en
+sus modos, campanudo en su lenguaje, que había sido encausado como
+constitucional en 1814 y condenado a una pena leve, y que después,
+como escamado, andaba cauto por demás en punto a contraer compromisos,
+aunque con inconsecuencia no extraordinaria en los hombres, no dejaba
+de persistir en algunos que bien podían serle fatales. Ello es que
+Frías desaprobó la conducta de los que por celo excesivo se habían
+propasado a patrocinar a los cómplices de una rebelión, si bien,
+ahuecando la voz, con frases peinadas, y como fingiendo llanto, lamentó
+la suerte de Lacy, a quien comparó con el asesinado maestro de obras
+de Salomón, personaje imaginario, cuya catástrofe sacó todavía más
+ayes y lágrimas aparentes de su elogiador que la verdadera y recién
+ocurrida del general su contemporáneo, que acababa de caer víctima de
+su arrojo imprudente. Pero a varios de los presididos sonó pésimamente
+lo dicho por el ocupante de la silla presidencial, y al revés, pareció
+la conducta de los hermanos de Algeciras loable en alto grado, y como
+propia de los fines para el logro de los cuales existía la sociedad
+secreta en España y en aquel tiempo. Nada formal hubo con todo de
+resolverse, ni había necesidad de resolución, porque los escapados de
+la catástrofe de Cataluña, salidos ya de Gibraltar, iban navegando para
+Buenos Aires, y el pensamiento de hacer lo que ellos habían hecho con
+infausta fortuna a nadie ocurría por entonces. Así es que el hecho que
+acabo aquí de referir sirvió solo de mostrar la índole y situación de
+las sociedades secretas en aquella hora, dispuestos a un levantamiento
+los más de quienes las componían, pero no todos, y unos y otros
+resueltos o resignados a remitir la satisfacción de su deseo a época
+más o menos distante, en la cual pudiere contarse con medios de que
+entonces se veían todavía completamente faltos.
+
+Poco después un suceso, que pudo ser fecundo en tragedias, pero que
+tuvo cortas consecuencias, vino a causar fundados temores en todas
+las sociedades que eran ramas del tronco aún subsistente en Granada.
+La de Madrid fue descubierta, procediéndose a disponer la prisión de
+quienes la componían; pero casi todos huyeron, y solo cayó en poder
+de los tribunales don Juan Van Halen, coronel entonces, o teniente
+coronel, si no me es infiel la memoria. Era conocido Van Halen por
+su extremada travesura, acreditada en 1814 en una acción que estuvo
+a pique de costarle la vida, y que le mereció altos elogios de las
+Cortes y del Gobierno constitucional aún no caídos, sin que el rey
+restaurado declarase con su aprobación o desaprobación manifestadas
+en consideraciones o despego al individuo celebrado y agraciado haber
+tomado en gran cuenta sus servicios. Ello es que Van Halen, sin duda
+afiliado en las sociedades secretas, si no patrocinadas, toleradas por
+el Gobierno de José Bonaparte, al cual él servía, bullía en la Sociedad
+nueva o alterada que de la antigua tomaba rito y formas. Preso ya este
+personaje, y puesto en la cárcel de la Inquisición, a la cual tocaba
+juzgarle, no fue tratado, según parece, con rigor excesivo. De allí a
+poco se susurró que Van Halen había sido llevado ante el Rey mismo,
+a ruegos del mismo preso, o por mandado del monarca. Añadíase que
+súbdito y Rey habían tenido una larga conferencia, cuyos particulares
+eran referidos de muy diversos modos, corriendo versiones, sin duda
+injustas, en que se acusaba a Van Halen de haber hecho revelaciones,
+cuando menos, impropias; y sosteniendo otros que había tratado de
+persuadir a Fernando a que capitanease la Sociedad que le inspiraba
+odio y miedo, hasta convertirla, de enemiga que le era, en su firme
+apoyo. La verdad que de tan singular conferencia (si es que la hubo) no
+resultó cosa alguna notable, ni creció o se extendió la persecución, ni
+en el trato dado al encarcelado hubo agravación en la dureza, o clase
+mayor o menor de alivio. Lo que añadió singularidad a estos sucesos
+fue que muy en breve se escapó de su encierro el cautivo, y de allí
+a poco, de España, ejecutando su intento con facilidad tal, que bien
+aclaraba cuán distante estaba la Inquisición de 1817 de ser la de los
+días de los reyes austríacos. Así es que no faltó quien supiese haber
+sido la fuga de Van Halen protegida por poder muy superior; pero falta
+fundamento para tal sospecha, siendo cierto que, al salir, el preso fue
+favorecido por personas, aunque amigas suyas, enemigas del Gobierno y
+de la corte existentes.
+
+No dejó de tener consecuencias el descubrimiento de la rama de la
+Sociedad que residía y trabajaba en Madrid. En largo tiempo no llegó
+a juntarse, fugitivos unos de los principales socios, y otros siempre
+recelando, y por lo mismo no dando nuevos motivos que los sujetasen
+a persecución. Así es que en 1818 estaba como rota la red que un año
+antes envolvía la mayor parte de España. En la misma Granada había
+desaparecido la autoridad superior de un cuerpo tan temible. El conde
+del Montijo ya no mandaba allí, y, o cansado del oficio de conspirador,
+no obstante tenerle suma afición, o temeroso, vivía sin ser molestado;
+pero había cesado de ser objeto de consideración, así como para el
+temor, para la esperanza.
+
+Mas cuando iba a empezar 1819, las materias que encerraba la atmósfera
+política, como neutralizadas por algún tiempo, fueron agregándose
+hacia Cádiz para formar allí, apiñadas y en buena situación de hacer
+efecto, negrísima nube preñada de recia tormenta. Se había reunido en
+la Andalucía baja, y estaba destinado a pasar a América a intentar
+la reconquista de aquellas perdidas posesiones de la corona de
+España, un ejército que por la cortedad de su fuerza apenas merecía
+el nombre de tal, pero que, atendido cuál era el estado de nuestra
+nación entonces, no dejaba de ser considerable. Al frente de él había
+sido puesto el conde de La Bisbal, cuya condición mudable y ambición
+inquieta, si no eran ya cosa conocida, daban motivo fundado a recelos
+en quien depositase en él su confianza para empresas importantes. A los
+soldados, y aun a los oficiales poco instruidos, repugnaba atravesar
+el mar para ir a aportar a tierra ingrata y enemiga, donde repetidos
+ejemplos acreditaban que había que recoger escasa gloria y aun más
+corto provecho, y que temer todo linaje de calamidades. Ya, al salir
+de Cádiz, en 1815, la expedición mandada por el general Morillo, había
+habido temores de un levantamiento de los soldados; pero entonces la
+idea de un movimiento favorable a lo llamado libertad reinaba en pocos,
+y además, el general era dueño de la confianza del Gobierno, y la
+merecía. Otras eran las circunstancias al expirar 1818, así en punto al
+espíritu de las tropas como tocante a la calidad de la persona que las
+mandaba.
+
+Al saberse en Cádiz que venía a ser gobernador militar y político de
+la ciudad, así como capitán general de Andalucía, juntamente con ser
+jefe del ejército destinado a América, el conde de La Bisbal, fueron
+grandes el descontento y el miedo. Se recordaban las gentes los cañones
+puestos en la plaza de San Antonio; varias tropelías cometidas contra
+las personas; en suma, actos de tiranía desconcertada, y por lo mismo
+temible en mayor grado, pues no es fácil precaverse de sus rigores.
+Pero el conde, no bien llegó a la ciudad donde había dejado nada buena
+fama, cuando se mostró tan trocado de lo que había allí sido, que
+en cortesía y benignidad, si no excedía, igualaba a los más queridos
+entre sus predecesores. Corría la voz de que tanta mudanza en los modos
+encerraba otra igual en las ideas sobre cosas de superior cuantía. En
+una palabra, el conde de La Bisbal pasaba por convertido a la doctrina
+constitucional, y tanto que, a manera de otro _Saulo_, era ya un
+_Pablo_ resuelto a propagar la fe nueva que había abrazado por los
+medios más eficaces que los de la predicación que en su mano tenía.
+
+Mucho encerraban de cierto estos rumores, según vinieron a probar los
+sucesos, si bien probaron asimismo que tan poco podrían contar con su
+nuevo campeón los constitucionales, como el Gobierno que acababa de
+poner en él su confianza.
+
+En aquellos días yo acababa de ser nombrado secretario de la legación
+de España en Río de Janeiro, donde residía el rey que lo era así del
+Brasil como de Portugal. En 1818 me había trasladado de Cádiz a Madrid
+y sido relevado del cargo de secretario de la legación de S. M. en
+Suecia, cargo que había conservado como titular, y gozando de licencia
+por cerca de cuatro años después de haber salido de aquella corte
+remota. Mi tenaz propósito por tan largo plazo había sido no servir al
+Gobierno, que odiaba; mis conatos encaminados a derribarle. Pero pasaba
+el tiempo, y no veía señal que me diese la menor esperanza de alcanzar
+lo mirado por mí como un bien y ardientemente apetecido. En Madrid no
+encontré Sociedad formada. Así es que hube de resignarme a salir de
+España continuando el servicio en mi carrera. Fui, pues, nombrado para
+el cargo en el Brasil que poco antes he dicho, y en enero de 1819 me
+puse en camino para Cádiz, resuelto a embarcarme allí para el lejano
+país a que me llevaba la suerte.
+
+Pero cuando llegué a Andalucía en los días últimos de enero hallé tan
+mudadas las cosas, que lo antes desesperación y desmayo pasó a ser
+fundada cuanto lisonjera esperanza, que trajo consigo renovados bríos
+para trabajar en lo que en mis circunstancias era criminal empresa.
+
+No sé lo que son las sociedades secretas desde 1823 hasta el día
+presente. Que de ellas ha habido muchas, es constante; que aún hay
+algunas, es probable; pero que no son ni han sido desde mucho acá lo
+que eran desde 1816 hasta 1820, me parece fuera de duda. Son ya muy
+conocidas; están muy gastadas por el uso; reinan sobre ellas muchas
+menos ilusiones. Puede ser que como todo viejo estime yo las cosas
+de mis mocedades en grado superior al de su merecimiento, y tase las
+de ahora en valor inferior al suyo real y verdadero; pero hay una
+razón que me persuade de que no me engaño. Las Sociedades de aquel
+tiempo tenían en la vida política, el ardor y lozanía de la juventud,
+y la pureza de la virginidad; las de hoy adolecen de la frialdad y
+astucia de la vejez, y a fuerza de dar fruto están, si no corrompidas,
+estropeadas.
+
+Los hermanos de 1819 teníamos bastante de fraternal en nuestro modo de
+considerarnos y tratarnos. El común peligro, así como el común empeño
+en una tarea que veíamos trabajosa y divisamos en nuestra ilusión como
+gloriosísima una vez llevada a feliz remate, nos unía con estrechos
+lazos, que, por otro lado, eran sobremanera agradables, porque
+contribuían en mucho al buen pasar de la vida. Así es, que al poner el
+pie en Sevilla, donde yo había parado poco tiempo, me encontré rodeado
+de numerosos amigos íntimos, a los más de los cuales solo había hablado
+una o dos veces en época anterior, cuando a otros veía entonces por
+la vez primera. Al momento fui informado de que en Cádiz estaba todo
+preparado para un levantamiento en que el general puesto al frente
+de sus tropas, había de pedir al Rey, en términos que harían de lo
+llamado súplica precepto, si no el restablecimiento de la Constitución
+de 1812, poco menos; esto es, la sustitución del sistema de gobierno
+de las monarquías moderadas al entonces vigente, calificado por su
+propio consentimiento de absoluto. De todo esto, gran parte era verdad;
+pero había bastante ponderación, porque el conde de La Bisbal sabía la
+conjuración, la toleraba y hasta la fomentaba; pero se detenía, daba
+largas, y retrocedía; incierto siempre, pues que hasta al dar el golpe
+contra los conjurados le dio de tal manera que los dejó con fuerzas
+bastantes para convertir en triunfo lo que había sido derrota.
+
+Los pocos días que me detuve en Sevilla (y pasé allí tres o cuatro
+sin motivo para tal detención), fueron para mí muy lisonjeros. Se
+hablaba de nuestra empresa con poco, si bien con algún recato. Que así
+hiciesen entre sí los _hermanos_, todos ellos conspiradores, natural
+era, pero a muchos de los profanos encubrían mal o poco el proyecto
+que los tenía ocupados. Solía estar en trato frecuente con nosotros
+un sujeto no de la Sociedad, y por consiguiente no de la conjuración;
+hombre singularísimo en persona y modos; de estatura muy elevada, si
+no gordo, rehecho, con la cabeza pobladísima de pelo un tanto mal
+peinado, o a lo menos no peinado al uso, con el vestido mal cortado,
+dado a familiarizarse con gente a quien conocía poco, hablador, y que
+parecía, como lo era, bien intencionado, franco, servicial, y en el
+trato agradable en grado no corto. Este hombre, con quien fue mi suerte
+trabajar unido muchos años, que tuvo en el alzamiento de enero de 1820
+una de las partes principales, que después ha hecho gran papel en la
+historia de nuestra patria, y del cual por no breve tiempo he sido
+amigo político, y por más largo periodo contrario, viniendo en sus
+últimos días a renovar nuestra amistad privada, y siendo de los que
+más han llorado su muerte, era don Juan Álvarez y Mendizábal. Siendo
+de pocos conocido entonces, era socio y principal agente de la casa
+de comercio de Bertrán de Lis, y tenía a su cargo las provisiones
+del ejército llamado expedicionario. La familia de Bertrán de Lis
+acababa de perder uno de los hijos, del que era su cabeza, muerto
+arcabuceado por orden de Elío, a quien sin razón echábamos en cara como
+un asesinato lo que solo fue un acto de rigor cruel, ejecutado con la
+ferocidad propia del carácter de aquel general, de mala condición y
+durísimas entrañas. Un hermano de la víctima era de los más ardientes
+de la sociedad secreta y de la conjuración; pero a Mendizábal no
+se había dado entrada en la primera, ni parte en la segunda, no
+sospechándose en él las calidades que después descubrió, y las cuales
+llegaron a dar tanta importancia a su persona. Estando él en continuo
+roce con los conjurados, poco reservados en aquellos días, algo sabía
+de sus proyectos y más trataba de averiguar, deseoso de bullir y
+señalarse en los sucesos que se preparaban. Como yo le viese entre mis
+amigos o _hermanos_, estos me avisaron que no le contábamos en nuestro
+gremio, si bien nada recelaban de él, mirándole como seguro, pero de
+poca cuenta. Mas, con sorpresa mía, esta misma persona, que conmigo
+tenía tan poco trato, me llamó a parte y me dijo que, pues tratábamos
+de hacer una revolución, debíamos proponernos llamar otra vez al trono
+al anciano Carlos IV. Tal desvarío había ya ocurrido a mejores cabezas,
+y aun habían dado pasos para ello algunos constitucionales de los a la
+sazón desterrados, pero con tan mala fortuna cuanto escaso acierto.
+Esto aparte, fuese o no descabellada la idea, hacerme tal proposición,
+a mí, empleado del Gobierno y recién llegado a la corte, un hombre
+que apenas me conocía, da a entender a la par el estado de los ánimos
+en aquellos momentos y la singularidad del carácter de Mendizábal.
+Como debía suponerse, respondí yo a este haciendo de su propuesta
+objeto medio de burlas, medio de veras, no ofendiéndole ni dándome por
+ofendido, no haciendo protestas hipócritas de adhesión al Gobierno,
+pero tratando de vanos proyectos o ilusiones los pensamientos de
+contribuir a una revolución que se figuraba él que yo abrigaba. No
+pasó de aquí por entonces tan curioso incidente: en menos de un año,
+Mendizábal y yo, de acuerdo, fuimos los dos los principales entre
+muchos que lograron el restablecimiento de la Constitución de 1812,
+dando así principio a la serie de revoluciones y contrarrevoluciones
+que han venido a hacer una España nueva tan desemejante a la antigua.
+
+Llegado yo a Cádiz al comenzar febrero, me encontré en una escena
+animada. La conjuración estaba adelantada, patrocinándola el conde
+de La Bisbal; pero por medios rodeados, como era indispensable en su
+situación, si bien usando de más artificio que lo que esta exigía. Al
+pueblo de Cádiz trataba de hacerse grato hasta en frioleras. Como de
+resultas de la muerte de la reina María Isabel de Braganza, segunda
+esposa del rey Fernando, estuviesen cerrados los teatros, dispuso que
+en los cafés se jugase a la lotería a precios bajos, proporcionando
+así a los ociosos un entretenimiento no perjudicial, aunque no loable.
+Consintió las máscaras en Carnaval, no en público ni de día en las
+calles, pero sí en casas particulares con más franqueza que antes
+era uso. A esto agregó cosas de mayor importancia y transcendencia.
+De los conjurados que fueron sorprendidos en Valencia trazando un
+levantamiento, y que, cayendo en poder de Elío, fueron todos al
+suplicio sin demora, uno había logrado escaparse y venídose a Cádiz,
+donde residía, sabiéndolo el general gobernador, que le daba amparo
+a pesar de que recibía repetidas órdenes de buscarle y prenderle. En
+tanto, las juntas de la sociedad secreta menudeaban, no tan de oculto
+que su existencia no fuese sabida de muchos que de ellas no eran parte.
+De tal estado de cosas fuerza era que tuviese noticia el gobierno de
+Madrid, que nada hacía, o ya temiese al general viéndole cabeza y dueño
+de un ejército al cual no podía oponer otro España, o ya fiase en
+promesas de contener la rebelión en la hora en que llegase a serlo;
+prueba todo ello de flaqueza junto con perfidia. Cinco meses hubo de
+durar tal situación, plazo ciertamente largo para negocio de naturaleza
+tan peligrosa y apremiante.
+
+Como era natural, los conjurados se impacientaban. ¿Qué aguardaba el
+general? Era la voz común ya con algo de queja. A esta, que tenía
+un tanto de acusación, hija de la sospecha, respondía el conde que
+aún no estaba el ejército bastante trabajado; frase esta del día,
+que significaba no estar todavía todo lo extendido que era necesario
+entre la oficialidad la filiación a la sociedad secreta. Se tropezaba
+en estas comunicaciones con un inconveniente irremediable, el cual
+consistía en que el conde no podía tratar con los conjurados sino por
+el conducto de una o dos personas, y las destinadas al intento eran, si
+no de las menos celosas, de las menos impacientes, llenas de confianza
+superior a la debida en la sinceridad del hombre de quien dependía en
+aquel momento la suerte de la conjuración y la de la patria. Y aquí
+viene bien explicar en pocas frases cuál era la planta y arreglo de la
+sociedad conspiradora en el momento de que voy aquí hablando.
+
+La sociedad, cuyo nombre callo solo por razones de decencia, pues harto
+sabido es, no era, como ya he dicho, en España en 1819 lo que ahora es,
+o lo que en tiempo alguno había sido en otros pueblos. Así, conservando
+su rito, había buscado la fuerza en un orden propio para dar a la
+conjuración efecto. Había una sociedad de la clase común o inferior en
+Cádiz, componiéndola militares y paisanos. Formose además una sociedad
+en cada regimiento. Pero sobre estas existía una autoridad ejercida
+por una junta con el nombre de Capítulo, que celebraba sus sesiones
+sin aparato ni fórmula en la casa de don Francisco Javier de Istúriz.
+Allí asistían personas acaudaladas de Cádiz, de las que son a manera de
+la aristocracia de aquella ciudad, las más de ellas de edad madura,
+graves, sesudas, si fanáticas en alto grado, de un fanatismo por lo
+común no acompañado de arrojo, un tanto despreciadoras de la gente
+inferior, que era toda cuanta no entraba en su gremio. De esta reunión
+salían y eran parte quienes se entendían con el conde.
+
+Pero se creyó necesario introducir entre el puro simbolismo a que
+estaban reducidas las sociedades inferiores, el cual no impedía ver
+claro el fin a que se caminaba, y las maquinaciones políticas de la
+alta junta, poco trabajadora por su índole, un cuerpo donde estuviesen
+juntos los más arrojados y diligentes de los conspiradores; cuerpo al
+cual tocaba, sin descartar de él algo de la parte simbólica, formar los
+planes del levantamiento proyectado y hasta extender proclamas, como
+si estuviese cercano el momento en que estas habían de ser de uso. De
+reunión tal me tocó ser parte, siendo ella más adaptada a mi condición,
+a mis años y a mis hábitos de vida alegre, que la grave autoridad que
+se congregaba en casa de Istúriz, con quien tenía yo algún trato,
+pero todavía no amistad estrecha y tierna como la que después por
+dilatados años nos ha ligado, y hoy en una vejez avanzada nos liga. No
+me acuerdo de quiénes y cuántos éramos los de la junta intermedia, y
+básteme decir que don Evaristo San Miguel y yo éramos los que en ella
+más trabajábamos, sin decir por esto que en su interior hiciésemos el
+primer papel o tuviésemos superior influencia. Esta junta espoleaba a
+la superior sin necesidad de ser aguijada por las inferiores; porque
+en ella estaba lo más ardoroso de los conjurados. Asimismo los que la
+componíamos no dejábamos de asistir a nuestras respectivas sociedades
+de última clase, donde bullíamos y dirigíamos, ya incitando, ya
+refrenando, muy atendidos y aun respetados por suponérsenos dueños de
+secretos que al oído de otros llegaban algo confusos.
+
+Era a principios de junio, e iba haciéndose imposible demorar mucho
+el golpe tan de antemano resuelto y preparado. Sonaba que el ejército
+iba a embarcarse, En esto fue nombrado para mandar la caballería de
+la expedición el general don Pedro Sarsfield, de gran crédito en
+nuestro ejército por sus campañas en Cataluña, durante la guerra de la
+Independencia, y persona con quien era forzoso contar para tratarla,
+o como a eficacísimo cooperador o como a terrible contrario. Unían
+al general O’Donnell, conde de La Bisbal, con Sarsfield, antiguas
+relaciones; el común origen irlandés, haber militado juntos, mucha
+semejanza de hábitos, si no identidad completa. De las opiniones
+políticas de Sarsfield nada se sabía, siendo probable que hubiese
+pensado poco hasta entonces en tales materias, ciñéndose a vivir y
+pensar como mero soldado, y así es que en las mudanzas de gobierno
+ocurridas o intentadas en España, no había sido pronunciado su nombre.
+Sabíase que había sido muy amigo de Lacy, y se suponía que lamentaba
+su suerte y veneraba su memoria; mera suposición no apoyada en hecho
+alguno evidente. Era hombre seco por demás, casi hipocondríaco,
+entregado, según decían, a la bebida y aun al uso del opio. Todo ello
+le daba para el caso de la conjuración existente el carácter de un
+enigma que era indispensable adivinar, valiéndose para ello del método
+indagatorio directo o indirecto, no siendo conveniente esperar a que
+los sucesos le descifrasen. El conde de La Bisbal dijo a los conjurados
+que con él se entendían que era indispensable ganar a Sarsfield porque
+_le valía lo que una división_ para la propuesta empresa. Debía ocurrir
+a los que recibieron tal encargo, que nadie era más a propósito que el
+conde mismo para ganar al general, su segundo, y asimismo su compañero
+y amigo en tiempos pasados. Pero alegaba O’Donnell que no podía él
+hacer tal averiguación sin exponer su persona, y con ella el grande
+hecho proyectado, si Sarsfield se mostraba adverso a la idea de una
+rebelión contra el Gobierno. Satisfizo a casi todos esta razón, aunque
+no buena, porque, fuese quien fuese el destinado a tantear a Sarsfield,
+por fuerza había de darle a entender, cuando no de descubrirle, que
+el general del ejército tenía parte muy principal en la trama. No
+era, sin embargo, posible desatender un encargo hecho por el conde de
+La Bisbal, dueño a la par de la fuerza militar y del secreto de la
+conjuración, por lo cual podía fácilmente valerse de la primera para
+acabar con la segunda. Hubo, por tanto, la autoridad superior que se
+congregaba en casa de Istúriz de nombrar una comisión que se entendiese
+con Sarsfield. De aquí tuvo origen el malogramiento de una empresa
+que tanto prometía, pero malogramiento tan incompleto, que, acometida
+después con inferiorísima fuerza, salió favorable a quienes la llevaron
+adelante, hasta darle feliz término contra toda racional esperanza,
+y gracias a la sin igual torpeza de un Gobierno que, titulándose
+absoluto, no sabía ejercer la autoridad de uno u otro modo entre los
+muchos que se presentan a quienes son cabezas del cuerpo de un Estado.
+
+
+II.
+
+Resuelto ya a entrar en tratos con el general Sarsfield, y nombrada
+para ello una comisión, pasó esta a la ciudad de Jerez de la Frontera,
+donde residía el general de la caballería, por tener allí lo principal
+de la fuerza de su arma. Componían la comisión tres personas; dos
+de ellas escogidas con acierto, pero no así la tercera. Eran las
+primeras las de dos oficiales de artillería, uno de ellos, amigo
+que había sido del general, don José Grasses, a quien ha visto gran
+parte de quienes hoy viven gobernador de Madrid, militar arrojado y
+no falto de instrucción, de natural talento y singular viveza, un
+tanto ligero, calidad que, viéndose en él demasiado, lo hacía a veces
+parecer inferior a su natural valor, de muy nobles pensamientos y
+finísimos modales que le acreditaban de caballero cumplido, y el otro
+don Bartolomé Gutiérrez de Acuña, de buenas dotes naturales, de corto
+saber y caballero en sus modos como lo era por su cuna, pero persona
+a quien hubo de tasarse por algún tiempo en valor mucho más alto que
+el de sus merecimientos, dándole la autoridad de un _sabio_ en los
+varios sentidos de esta palabra, exageración que al cabo hubo de
+rebajarle en algo, cuando fue forzoso moderar la alta tasación primera,
+la cual daba al así celebrado, con una idea grandísima de sí mismo,
+un tanto de entono, a pesar de lo cual era imposible negarle buenas
+calidades. No sé por qué razón fue agregado a estos dos oficiales en la
+peliaguda comisión para que con ellos fuese un paisano a representar
+la parte civil de los conjurados, quitando así al proyecto el carácter
+de pura sedición militar, una de las criaturas más estrafalarias
+que han representado un papel notable en los sucesos de nuestras
+revoluciones, don José Moreno de Guerra. Era este un caballero de un
+lugar no de los principales de la provincia de Córdoba, y aunque de
+ideas muy revolucionarias, blasonaba no poco de su alcurnia, siendo
+en esto lo peor que lo hacía con no mucha razón, si bien no con falta
+absoluta de ella, pues decían que su nobleza era, aunque verdadera
+en el sentido legal, de pocos quilates y fecha no muy antigua. Tenía
+algún ingenio, desordenado, y en cuyos irregulares desahogos asomaba
+el mérito de la novedad en sus aciertos y en sus desaciertos: había
+leído algo,[54] sin método, por lo cual descubría no poca confusión
+en sus ideas; era atrevidísimo y carecía absolutamente de valor, por
+donde no sustentaba bien los excesos de su lengua; se consumía en
+deseos de hacerse notable, y a todo esto como que daba realce para
+llamar a él más la atención su alta estatura acompañada, si ya no de
+gordura de poco menos, su vestido mal hecho y desaliñado, sus modales
+por lo común toscos, su acento andaluz con la pronunciación de la
+gente del pueblo de su tierra, y la incoherencia de sus discursos en
+que mezclaba toda especie de cosas, de las cuales muchas no venían a
+cuento para las materias sobre que hablaba.[55]
+
+ [54] Moreno Guerra había leído a Maquiavelo, y, como el famoso
+ florentino goza de mala fama entre la gente piadosa, así como
+ entre mucha que no lo es, miraba como gran mérito el conocer
+ las obras del autor del tratado _El Príncipe_, y le ensalzaba
+ y citaba tanto que por ello era ridiculizado por quienes de
+ cerca le trataban. En verdad, aprendió algo de las arterías
+ recomendadas por tan insigne autor, pues en su carrera se
+ mostró poco escrupuloso en cuanto al uso de medios para llegar
+ a fines que, si alguna vez eran buenos, solían ser muy otra
+ cosa.
+
+ [55] En un folleto muy gracioso y celebrado, cuyo título era
+ _Semblanzas de los diputados a Cortes de 1820 y 21_, está bien
+ retratado, como todos, y aun mejor que varios más, Moreno
+ Guerra, y se hace alusión a lo incoherente de sus discursos,
+ diciéndose de él que en las Cortes había contado que _vio la
+ fragata Perla_, etc.
+
+Estos tres comisionados se presentaron al general, según es de creer
+tomando por pretexto que iban a visitarle. Llegados a su presencia, le
+declararon el objeto de su visita, la existencia de la conjuración,
+el propósito de la misma y los medios con que contaba, oyéndolo
+Sarsfield, atento, impasible, como provocando con su silencio a que se
+le explicase todo muy por menor y puntualmente. Pero, no bien se hubo
+enterado de todo cuanto de él se esperaba, cuando, levantándose con
+tono y gesto amenazadores, dijo a los conjurados que le mirasen como
+a un enemigo resuelto a oponerse a su proyecto con todas sus fuerzas
+hasta desbaratarle y aniquilarlos a ellos, aunque puso por correctivo
+a sus amenazas que, como hombre de honor, no descubriría lo que
+fiándose en su honor acababa de serle confiado. Quedáronse atónitos y
+suspensos, pero no aterrados, Gutiérrez Acuña y Grasses, y temblando
+de pies a cabeza el casi agigantado Moreno Guerra. Pero Sarsfield,
+viendo la turbación de aquellos hombres, y pensándolo mejor (o bien
+podría decirse peor), si no es la honradez palabra vana, detuvo a los
+que iban a retirarse, y les dijo que la respuesta recién salida de sus
+labios no expresaba su modo de pensar ni su intención, pues la había
+dado solo para poner a prueba el temple de los conjurados, con quienes
+si aceptaba lo por ellos propuesto, como iba a aceptarlo, había de
+asociarse. No satisfizo ni podía satisfacer el nuevo aserto, pero el
+mal estaba hecho, el remedio era difícil, y, como durante algunos días
+se manifestase Sarsfield en palabras hasta celoso en la prosecución
+de la empresa, llegó a contarse con él, siguiéndose la propensión del
+hombre a acomodar su fe a su deseo.
+
+En la Junta principal causó sumo disgusto lo ocurrido en Jerez, y
+aun hubo (pero fue uno solo, reprobándolo todos) quien propusiese
+un medio atrozmente criminal para libertarse del peligro con que
+Sarsfield amenazaba.[56] Pero como el daño no aparecía, continuaba la
+conjuración, la cual se hacía ya necesario que de proyecto pasase a ser
+hecho dentro de corto plazo.
+
+ [56] La persona cuya mala acción o cuyo delito intentado, de
+ tal modo y clase que es ya altamente criminal solo el intento,
+ pues hasta tuvo preparado el veneno que quería se diese a
+ Sarsfield, por fortuna no era la de un español, sin que por
+ esto pretenda yo tiznar la buena fama de sus compatricios al
+ referir su malvado proyecto. Era, en verdad, mal sujeto, aunque
+ hombre de bastante talento y de alguna instrucción, bien que la
+ suya fuese superficial y de no la mejor clase. También, como
+ Moreno Guerra, había leído a Maquiavelo, y le tenía en mucho,
+ porque era cosa singular que el famoso florentino gozase de
+ alta reputación entre los liberales conjurados de 1819, no solo
+ como portentoso ingenio, lo cual es justo, sino como maestro
+ de sanas doctrinas. Verdad es que hay liberales italianos de
+ la misma opinión, pero a esto mueve y domina el patriotismo,
+ olvidando al maestro de la tiranía y torcida política en su
+ admiración al escritor ingenioso, agudo y profundo, y en su
+ conducta no mal patricio, cuando en los no italianos es de
+ admirar que consideren doctor y apóstol de la iglesia liberal
+ al admirador y ensalzador de _César Borja_ y de _Castruccio
+ Castracani_. Volviendo al objeto de esta nota, diré de él que,
+ nacido de dignísimo padre español, abrazó la causa de los
+ americanos que alzaron bandera contra España, pasó a servirlos,
+ y (lo que es en él de vituperar) sustentó su causa, según voz
+ común, con espíritu de feroz odio a todo cuanto era español,
+ acreditado en hechos de crueldad y perfidia. Esto no obstó a
+ que después viniese a España, donde residía ya en 1816, hasta
+ siendo oficial en nuestro ejército, si bien no en servicio
+ activo. Tuvo parte en los trabajos de la sociedad secreta y
+ en la conjuración de 1819, pero no pasó a la ciudad de San
+ Fernando cuando allí tremolaba el pendón constitucional en
+ enero, febrero y marzo de 1820. Proclamada en toda España y
+ aceptada por el rey la Constitución, logró este mismo individuo
+ tener asiento en las Cortes de 1820 y 1821 como representante
+ (creo que suplente) por una provincia de América. No hizo papel
+ lucido en aquel Congreso, donde votó con la oposición, siendo
+ del partido que entonces llevaba el título de _exaltado_.
+ En sus conversaciones solía hablar de aquellas Cortes en
+ términos de vituperio y aun de desprecio absoluto. Concluida la
+ legislatura ordinaria de aquel Congreso en julio de 1821, se
+ fue a Cádiz, donde se entregó a tales maquinaciones que hubo de
+ huir de España por no ser preso al terminar aquel año. Después
+ poco se ha hablado de él. No quiero decir su nombre, hoy de
+ casi todos ignorado.
+
+Al intento, la Junta intermedia convocó a diputados de todas las
+inferiores, o dígase de las de los regimientos, a una reunión solemne.
+Celebrose esta de noche, y con un tanto de misterio y reserva, pues
+si no amenazaba grave peligro, no consentía el decoro ni quería el
+general que se dejase de proceder con cierto recato, si bien más
+aparente que verdadero. En una pieza de no grandes dimensiones,
+medianamente alumbrada, con un calor propio del mes de junio en climas
+muy ardientes, nos congregamos en número bastante crecido. En el ritual
+y planta de la sociedad hay un individuo, cuyo cargo tiene el título
+de _Orador_, aunque no lo es, pues su oficio se reduce a leer breves
+escritos. Desempeñaba yo este oficio como por vía de preludio de ser
+orador más de una vez y en varios lugares, con crédito, y también con
+descrédito de mi pobre persona, y ciertamente, mirando a mi interés,
+más en mi daño que en mi provecho, viniéndose a añadir a mi nombre,
+como profesión, la oratoria, que en los demás es solo un apéndice de
+otras ocupaciones y obligaciones.
+
+Era entonces, como confieso, ardiente mi fanatismo; mi edad, aunque ya
+no la de la verdadera juventud, una en que todavía ejercen grandísimo
+poder en el hombre las pasiones; mi natural, más que lo común
+apasionado, y el lugar, la calidad de la reunión, el corto peligro
+presente, el no leve futuro, todo contribuía a exaltarme y dar casi
+frenética viveza a mis palabras y a mi acento y modos. Rasgué, pues, el
+velo harto transparente de símbolos inútiles, convidé al levantamiento,
+ponderé la tiranía bajo que gemíamos, presenté la imagen de la libertad
+coronada con la aureola de glorias cuyo lustre había de rodear a sus
+restauradores, y, al fin, cogiendo una espada desnuda que en nuestro
+rito debía estar y estaba siempre sobre la mesa: «Jurad», dije con
+voz fuerte y trémula de emoción, «jurad llevar a cabo esta empresa,
+y juradlo sobre esta espada, símbolo del honor, que no en balde en
+este lugar se os pone a la vista». Un grito unánime, que casi era un
+alarido, respondió a mis palabras y a mi acción y gesto, arrojándose
+casi todos los concurrentes a la espada, y profiriendo el juramento
+con tono, rostro y ademanes de loco entusiasmo, no inferior al mío.
+¡Escena tremenda, preñada de males futuros, recordada aquí y ahora no
+para recomendarla al aplauso, y todavía menos a la imitación, sino
+como retrato de los tiempos y con la mira a que sirva, entre otras, de
+lección a gobiernos y pueblos; a los primeros para evitar, en cuanto
+sea posible, con una conducta juiciosa, acertada y firme, que se
+repitan; a los segundos para que, difundida en ellos la ilustración, no
+dejen que las pasiones ahoguen y usurpen la voz y autoridad del juicio!
+
+De esta escena hubo de tener noticia el conde de La Bisbal, y hubo de
+conocer que ya le era forzoso acabar con la conjuración, si ya no es
+que, llevando a ejecución el proyecto de los conjurados, quería darle
+favorable remate.
+
+Empezó, pues, a obrar, y contra los conjurados. Su primer disposición
+fue mudar la guarnición de Cádiz; disposición importante, porque en la
+ciudad debía darse el grito de rebelión al amparo de sus murallas, y
+entre su población, toda ella con rarísimas excepciones, constitucional
+ardorosa, y en la guarnición que iba a salir estaba la mayor parte de
+la oficialidad ganada a la causa del alzamiento propuesto, y, al revés,
+en los cuerpos que venían a relevarla había menos que en otros del
+mismo ejército oficiales comprometidos en la empresa cuyo éxito estaba
+pendiente.
+
+Si esto disgustó de cierto, otro suceso causó mayor recelo, aunque para
+algunos fue motivo de esperanza. De súbito vino Sarsfield de Jerez
+a Cádiz, y encerrándose con el conde, tuvieron ambos una larguísima
+conferencia sin testigos. En que trataban de combinar sus operaciones,
+no cabía duda: si era para llevar a efecto la revolución o para
+impedirla, venía a ser también dudoso; pero, bien mirado, con arreglo a
+fuertes indicios, lo segundo era lo probable.
+
+Vuelto Sarsfield a Jerez, entró en comunicaciones amistosas y muy
+frecuentes con Gutiérrez Acuña, que allí residía. Se mostraba ya
+tan dado a la causa de la revolución, que vituperaba la tibieza e
+irresolución de su amigo el conde de La Bisbal, aunque sin poner en
+duda lo sincero de su fe, porque decía: «A Enrique le falta corazón».
+Como esto era dicho para engañar, mal puede afirmarse que hubiese
+veracidad al hacer semejante cargo.
+
+Así estaban las cosas al anochecer del 6 de julio de 1819. Ya
+oscurecido, se habían cerrado las puertas de la ciudad de Cádiz,
+entonces, aunque en tiempo de paz, cerradas de noche con rigor, que
+para pocos casos tenía relajación, sobre todo en la Puerta de Tierra,
+solo abierta cuando lo era para dar paso al correo. De repente corre
+la voz de que la guarnición toda, menos la parte de ella que cubría
+las guardias, se había puesto en movimiento y aun salido por la Puerta
+de Tierra con el general a su frente, encaminándose al Puerto de Santa
+María, donde estaba acantonada la división del ejército que pocos días
+antes estaba guarneciendo la plaza. Con haber llegado la hora de la
+retreta, y no aparecer los tambores o músicas, como hacían siempre, en
+la plaza de San Antonio, desapareció toda duda sobre si era falso lo
+que corría respecto a estar en camino las tropas, sin duda para objeto
+importante, aunque ignorado. Empieza entonces a decirse que, antes de
+salir, el conde había llamado a una de las personas con quienes se
+entendía, y díchole que preparase todo para proclamar restablecida la
+Constitución de 1812 en la ciudad de Cádiz, mientras él lo hacía en el
+ejército, para lo cual iba a juntarle todo. Con este motivo comenzaron
+las enhorabuenas, y aun los vivas dados en voz baja como grato secreto
+que se confían las gentes unas a otras. Sin embargo, la autenticidad de
+la comunicación verbal hecha por el conde no constaba, y lo evidente
+era su salida misteriosa, y haberla dispuesto cuando, cerrada ya Cádiz,
+no podía ir de ella al Puerto la noticia de que marchaba allí el
+general con demasiado acompañamiento.
+
+En mí como en otros despertó circunstancia tal fuertes sospechas. Pero
+nadie pensaba en dar aviso a nuestros amigos del Puerto, y menos que
+otros la Junta de casa de Istúriz, a la cual correspondía hacerlo,
+pero que ni congregada estaba. Lo que nadie hacía hube yo de hacerlo,
+obrando por mí, sin participación y aun sin consejo ajeno. Debía dar la
+vela en la próxima madrugada con destino a la Habana un buque-correo,
+cuyo mando tenía don Antonio Valera, primo mío muy querido y de
+nuestra grey conspiradora. Para él y la tripulación de sus botes
+se abría la puerta de la mar a todas las horas de la noche. Acudí,
+pues, a él, le pedí un bote para que fuese al Puerto con un aviso, y
+busqué también persona que le llevase, y cuya salida era fácil, no
+examinándose quiénes salían para ir en los botes. Me puso Valera por
+reparo la falta de tiempo, pues que de allí a pocas horas tenía que
+levar anclas y hacerse a la mar; pero yo le hice presente cuán fácil
+era a un bote con buenos remos ir en una hora al Puerto y en menos
+tiempo volverse a bordo del buque a que pertenecía. Accedió a mi ruego
+Valera, marchó el comisionado, llegó a su destino sin obstáculo ni
+demora, se avistó con los conjurados, y los informó de que venía sobre
+ellos el Conde con tropas, sin poderse decir si como amigo o contrario.
+De nada sirvió el aviso, pues, por causas que nunca han sido bien
+explicadas, y que no es ahora del caso averiguar, determinaron esperar
+pacíficos, cuando si hubiesen tenido intento de resistir, era muy
+probable que parase la resistencia en darles el triunfo, pues contaban
+en los que seguían al general con muchos parciales. Bien es cierto que
+al mismo tiempo iba a caer sobre ellos por la espalda Sarsfield al
+frente de la caballería, pero esto lo ignoraban.
+
+Ahora será bien dar cuenta de lo que el mismo Sarsfield había hecho en
+Jerez. Allí seguía engañando a Gutiérrez Acuña y a Grasses, quizás aún
+más de lo necesario para su propósito. Cuando ya se preparaba a marchar
+contra los conjurados, en la noche, en sus primeras horas, y poco
+antes de la destinada a emprender su movimiento, yendo de paseo con
+los dos que llamaba amigos, tropezó con un rosario donde iban cantando
+el _Ave María_, y dijo en tono de burla: _Cantad, cantad, que pronto
+no cantaréis_, como considerando triunfo sobre prácticas religiosas el
+hecho político que suponía cercano. A esto agregó decir a Gutiérrez
+Acuña, que estaba levemente indispuesto: «Recójase usted y descanse
+para prepararse a los brillantes trabajos que le esperan». Dicho esto,
+se despidió, y yéndose a su casa, no bien llegó a ella, cuando firmó
+una orden para prender a aquellos dos crédulos conjurados, orden que
+fue fiel e inmediatamente cumplida. Puesto al fin en camino, ya cerca
+del alba, llegó al Puerto de Santa María con sus caballos, casi a la
+misma hora en que llegaba al mismo punto el conde con su gente por
+el lado opuesto. En esto, amanecido ya, las tropas acantonadas en el
+Puerto habían salido a formarse, como tenían por costumbre, en un sitio
+apellidado el Palmar,[57] llevándolos allí sus jefes, no sabedores del
+intento con que se les venían acercando fuerzas un tanto crecidas; pero
+recelosos de que era en su daño, si bien resueltos a no resistir, a
+no innovar cosa alguna en su conducta diaria, y a aparecer ignorantes
+de que la guarnición de Cádiz hubiese hecho algún movimiento.
+
+ [57] Palmar llaman en Andalucía a ciertos terrenos incultos que
+ allí abundan, y deben su nombre a estar llenos de palmas enanas
+ que no sé cómo deben llamarse, pues aunque soy en extremo
+ aficionado a árboles, plantas y flores, ni sé de ello lo que
+ sabe no ya un botánico, sino acaso el jardinero u hortelano más
+ tosco y rudo. Este Palmar del Puerto, teatro de la hazaña de
+ O’Donnell y Sarsfield, tiene cierta fama. Cuando en los pueblos
+ de la Andalucía baja, vecinos a la costa, se habla de una
+ persona de mucha edad, y quiere ponderarse su vejez, es común
+ decir de ella _que tiene más años que el Palmar del Puerto_.
+
+Así los encontraron formados al acercarse por la parte de Cádiz el
+conde y por la de Jerez Sarsfield. Puesto el general al frente de la
+formación, hizo salir y presentarse ante él a todos los comandantes[58]
+primeros y segundos, a los cuales intimó que se diesen presos, no
+expresando sino a medias por qué causa.
+
+ [58] En el orden y planta dados a aquel ejército
+ expedicionario, constaban los regimientos de un solo batallón
+ cada uno, como sucedía, y aun creo sucede en Inglaterra, y
+ hoy en Portugal. No había, pues, coroneles, aunque lo fuesen
+ personalmente algunos de los que mandaban los regimientos de
+ un solo batallón. El de Canarias, por ejemplo, estaba mandado
+ por don Demetrio O’Daly, brigadier, que fue uno de los presos
+ por el conde. Pero otros tenían a su frente meros comandantes,
+ aunque de primera clase.
+
+Este acto pasó sin la menor alteración de la tranquilidad, viéndole
+con admiración los oficiales y tropa, unos, y los más, por no adivinar
+del todo la causa de tan raro y general rigor; otros, y no pocos, por
+ver convertido en contrario y perseguidor al que miraban como caudillo
+futuro en la empresa en que tenían parte. Cuentan que recién acabado
+este acto, encontrándose Sarsfield y el conde, el primero soltó la
+risa; fea acción, si ya no fue calumnioso aserto el suponerlo, y
+agravación de otra de no menos fealdad. Si los posteriores, así como
+los anteriores señalados servicios de Sarsfield pueden, aunque no
+disculpar, compensar lo vituperable de su conducta en los sucesos
+de que soy ahora narrador, y si su desdichada muerte, causada por
+un vil asesinato en medio de una sedición infame, debe hacer cara
+y aun respetable su memoria, la historia debe ser veraz, y para
+serlo, inflexible, máxima seguida aun tratándose de los primeros
+personajes históricos, pues hasta los mayores encomiadores en Augusto
+no han dejado de vituperar, ni aun pasado en silencio, las horribles
+proscripciones del triumviro Octavio.
+
+No aparecía risueño ni contento el conde de La Bisbal, sino al
+revés, como pesaroso y avergonzado de su acción, en el momento mismo
+de cometerla. Al prender a los comandantes primeros y segundos de
+los cuerpos que estaban en el Puerto, había envuelto en su rigor a
+culpados e inocentes, y de entre los últimos a algunos que ni siquiera
+comprendían la causa por que se veían presos, pues de la conjuración
+tenían escasa noticia, y juzgaban la corta que tenían por rumor vano. A
+los no militares, y aun a algunos militares cuya culpa sabía, no quiso
+molestar siquiera. Se dejó decir más de una vez que nadie temiese,
+porque «_él era caballero, y a nadie vendería_», y cumplió tal palabra,
+que estaba en contradicción con su modo de portarse tocante a la
+conjuración y a los conjurados ya presos. De resultas vino a quedar en
+situación harto amarga, porque, si bien recibió del Gobierno la gran
+cruz de Carlos III, distinción que entonces tenía más valor que en el
+día presente, fue a la par separado del mando del ejército y llamado a
+Madrid, a donde hubo de encaminarse lleno de recelo, pues al cabo, si
+había deshecho la conjuración por lo pronto, antes la había fomentado
+a punto de poner como al vuelco de un dado su éxito, y de ser dueño de
+la suerte de España pasaba a una situación en la cual así podía recibir
+castigo como recompensa.
+
+Volviendo atrás, y al suceso del 8 de julio, bien será decir
+que, al saberse en Cádiz lo ocurrido en el Puerto, fue grande la
+consternación entre los conjurados. De ellos huyeron algunos de los más
+comprometidos, como por ejemplo Istúriz, y no dejó de hacer otro tanto
+Moreno de Guerra, que se figuraba ver tras sí a Sarsfield. Pero otros
+no se movieron, creyéndose en mucho menos peligro. Con razón creía
+yo que el mío no era muy grave, porque solo había representado hasta
+entonces en aquellos sucesos segundos papeles, entre otros muchos; pero
+me constaba que el conde no ignoraba mi parte en la trama, aunque a la
+par me alentó haber sabido desde luego que a nadie pensaba perseguir,
+excepto a los ya presos. Ello es que, a pesar de aconsejarme no pocos
+la fuga, yo ni pensé en ella. Tal era la ceguedad del Gobierno, que
+nada sabía de mi conducta, ni aun de mi paradero: tal la mía, que,
+olvidado de toda regla de moral, conservando el título y derechos de mi
+empleo, pensé en trabajar con más ardor que antes en la obra que en el
+Palmar del Puerto parecía que había quedado reducida a ruinas.
+
+Y así fue que, cuando una conjuración formidable había venido a parar
+en nada, otra compuesta de sus reliquias, como pobre rama de planta
+poderosa, que trasplantada apenas con esperanza de verla prender,
+prende, con todo, y crece, y fortifica, una conjuración, de puro
+arrojada hasta ridícula, vino a derribar el trono de Fernando, sentado
+pocos años antes en lo que parecía robustísimo cimiento, y aún lo era
+ciertamente.
+
+Pocos días habían pasado desde el en que fueron presos varios de los
+conjurados, y ya los escapados del peligro le queríamos correr mayor
+con acciones que eran delito atroz, y no inferior desatino. Siete u
+ocho personas de escaso poder, y sin recursos, nos juntamos y formamos
+el proyecto de hacer una tentativa contra la persona del conde de La
+Bisbal, en uno de los cortos viajes que solía hacer de uno a otro
+punto de aquellos en que tenía acantonadas sus tropas, tentativa que
+bien podía ser asesinato; pero el fanatismo a estos excesos, y aun a
+mayores si cabe, lleva, y particularmente si se le agrega el deseo
+de tomar venganza. Por fortuna, locuras tales algo tenían, si no de
+baladronadas, de visiones, y nuestra mala idea ni a ser proyecto llegó,
+quedándose en desahogo de vana rabia.
+
+Todo aparecía, pues, por entonces concluido. Así es que hube de pensar
+en hacer mi viaje al Brasil a servir allí mi empleo, mudando una
+traición en otra, porque traición era seguir sirviendo al Gobierno al
+cual había tratado de derribar.
+
+Había, con todo, en mi propósito de irme al Brasil, algo de segunda
+intención, porque lo natural era, saliendo de Cádiz, pasar a Lisboa,
+donde casi de seguro encontraría barcos con destino a aquel país, parte
+entonces de la monarquía portuguesa, y aun residencia de su gobierno,
+y preferí trasladarme a Gibraltar, donde faltaban medios de hacer el
+viaje, aunque yo suponía que debía de haberlos. La verdad es que a
+Gibraltar me llevaba otro motivo. Allí sabía que había ido Istúriz con
+otros fugitivos, cortos en número, y casi todos ellos de poco influjo,
+y allí se decía que estaban Gutiérrez Acuña y Grasses, escapados con
+poca dificultad de su prisión en Jerez, donde tenían la casa por
+cárcel. Todo esto era a manera de un núcleo de conjuración renovada.
+A lo menos, así se lo figuraba el deseo, el cual, no obstante ser
+vivísimo en mí, no me llevaba, sin embargo, como suele suceder, a ser
+crédulo en demasía, pero tenía poder bastante para no dejar morir mis
+esperanzas.
+
+El 22 de julio, día en que cumplía los treinta años de mi edad, y
+catorce días después de la catástrofe del Palmar, salí de Cádiz. Nadie
+me había molestado, y ningún peligro corría; otros en igual caso que yo
+vivían tranquilos, y así fue que tomé el pasaporte correspondiente como
+secretario de la legación en el Brasil, que iba a servir su empleo.
+Llegué a Gibraltar al cuarto día de mi partida; con tanta detención
+se caminaba, y aun todavía por allí con poca más prontitud se camina;
+siendo entonces forzoso ir a caballo desde la isla de León o San
+Fernando, cuando hoy hasta Medina Sidonia se va en ruedas por carretera
+bien construida. En Gibraltar, a mi arribo, encontré lo que parecía
+desengaño. Istúriz, en quien era común poner grandes esperanzas, como
+si él tuviese medios iguales a su deseo, los cuales era común suponerle
+en un grado excesivo, había marchado de Gibraltar a Lisboa, porque
+la autoridad superior de la fortaleza inglesa veía con poco gusto su
+estancia allí, recelosa de que tramase algo contra el gobierno español,
+aliado del de la Gran Bretaña. Pero estaban en la plaza Gutiérrez
+Acuña y Grasses, ambos y señaladamente el segundo muy amigos míos, y
+con ellos había algunos más a quienes el miedo o el figurarse con una
+importancia superior a la que tenían, habían llevado a buscar en la
+fuga una seguridad que igualmente habrían tenido estándose quietos, y
+estaba Moreno Guerra, que así nos servía de embarazo a veces, como de
+distracción a menudo, con sus singularidades. Todo ello nada prometía,
+y seguía yo resuelto a embarcarme.
+
+Al llegar a Gibraltar me vi, como era de suponer, con el cónsul de
+España en aquella plaza. El que a la sazón servía aquel destino era
+un excelente caballero, que sin duda se portaba bien en el desempeño
+de su obligación salvo en un punto en que podía más su bondad que su
+celo o su perspicacia, el cual era el vigilar bien la conducta de los
+conjurados fugitivos allí congregados. A mí me trataba con cordialidad
+como a un diplomático que va de viaje. Si mi conducta en Gibraltar
+hubiese sido cauta, habría él merecido disculpa, pero me portaba yo
+con una imprudencia que excede los límites de lo creíble. Vivía con
+mis compañeros de conjuración como si lo fuese suyo de proscripción;
+con ellos paseaba; con ellos hablaba de los negocios pendientes sin el
+menor recato. Hasta hube de escribir allí un soneto atroz[59] contra
+el conde de La Bisbal, composición hija de un frenético espíritu de
+venganza, y mis amigos imprimieron el soneto en un papelillo, el cual
+circuló por la ciudad y fue transmitido a España, sin que locura
+tanta llamase particularmente la atención a mi persona.
+
+ [59] No quiero copiar este soneto, harto conocido. De él tuvo
+ noticia el conde de La Bisbal, y después de restablecida la
+ Constitución, procuró y logró entrar en trato, aunque no
+ frecuente, amistoso conmigo, quejándoseme en una ocasión de
+ que yo le había tratado mal por no conocer los motivos de su
+ conducta. Sabido es que otra vez (en 1823) faltó el conde
+ a la confianza que en él pusieron los constitucionales más
+ ardorosos. Aunque yo entonces en Sevilla, en las Cortes, hablé
+ con violencia suma contra él, hoy, sin disculparle, debo
+ decir de su carácter lo que siento. Si el conde de La Bisbal
+ cometió varios y gravísimos actos de falta a la fe jurada y
+ a la obligación contraída, no tenía el carácter propio de un
+ traidor, no obrando con premeditación ni doblez continuada. Era
+ ligero como pocos hombres. Una hora después de haber pensado
+ una cosa pensaba la contraria. Así obraba con sinceridad en sus
+ mudanzas violentas.
+
+Entretanto, recibíamos de la vecina Cádiz noticias que nos daban a
+creer que la desbaratada trama cuyos hilos habían sido solo en un punto
+cortados, estaba anudada de nuevo. Sin duda en ello había ponderación,
+pues mal podían hacer unos pocos individuos, de ellos ninguno de
+superior poder o influjo, lo que se había malogrado contando con un
+ejército, con un general, y con buena parte de lo más granado de la
+ciudad de Cádiz. Pero pensábamos y sentíamos como piensan y sienten,
+dominando el sentir al pensar, todos cuantos están empeñados en una
+obra de grande importancia y además de peligro, a que se agrega
+estar en destierro, circunstancia muy para tomada en cuenta, porque
+no hay ilusiones iguales a las de los desterrados. No lo era yo, en
+verdad, pero en cierto modo había llegado a serlo por mi voluntad,
+si bien, gracias a la incuria del Gobierno, podía todavía haberme
+trasladado en paz y sosiego a una situación decorosa y provechosa.
+Pero apenas pensaba ya en ello, renovado en Gibraltar el espíritu que
+poco antes me animaba en Cádiz. Lo que más nos ocupaba el ánimo era
+saber a punto fijo el estado de las cosas, más aún que en Cádiz, en
+el ejército acantonado en varios puntos de las provincias que hoy son
+de Cádiz y Sevilla. Al intento convenía enviar allí emisarios; pero
+estos nos hacían falta, y no era menor la que nos hacía el dinero,
+alma de toda empresa. Aun contaba yo con algunos recursos, bien que
+ya escasos, reliquias de un buen pasar heredado de mi padre, pero
+era poca cosa lo que podía destinar a gastos de la naturaleza de los
+que se presentaban como indispensables. No estaban más sobrados que
+yo los otros fugitivos, y Moreno Guerra, que presumía de acaudalado,
+y que real y verdaderamente tenía un mediano pasar, gustaba más de
+gastar palabras que dinero, no obstante ser su celo furibundo y haber
+en él sinceridad, aunque por las contradicciones propias del hombre
+su misma pasión se contenía si llegaba el caso de hacer sacrificios.
+Hicimos, pues, un cortísimo fondo, y solo quedó el discurrir cómo
+emplearle, esto es, qué emisarios habrían de salir de la plaza para el
+interior de España a ponernos en comunicación con la que juzgábamos
+conjuración ya en trabajos. No vino a ser muy dificultoso hallar
+algunos, pero sí lo era hallarlos buenos. Ya dejo dicho que al saberse
+la ocurrencia del Palmar, huyeron algunas personas de poca cuenta
+creyéndose comprometidos. De estas eran casi todas las de oficiales
+subalternos, de las sociedades fundadas en los regimientos, hombres de
+limitadas luces y ningún saber, y cuya fuga intempestiva los acreditaba
+de cautos más que de arrojados. Estos hombres no se hallaban bien en
+Gibraltar, pues se veían absolutamente faltos de recursos. Propúsoseles
+que se arrojasen a entrar en España: pusieron primero dificultades,
+en que unos tres o cuatro persistieron empeñados en irse a América a
+las tierras fuera del poder de nuestro Gobierno y enemigas, y otros
+al cabo se allanaron a hacer lo que de ellos se exigía, y socorridos
+con escasas sumas, penetraron con poca dificultad en España. Pero
+nosotros mismos conocíamos cuán poco podía esperarse de aquellos pobres
+individuos, los cuales, dicho sea de paso, y anticipádose a hablar
+de lo que después pasó, nada absolutamente hicieron más que vivir
+escondidos hasta la hora en que cinco meses después fue levantada
+la bandera de la rebelión constitucional para ser por tres años muy
+largos la dominante en nuestro suelo. Visto, pues, que se necesitaba
+gente más activa y entendida para, o soplar el medio avivado fuego
+que ardía en el ejército, o poner en comunicación con los conjurados
+de España los de Gibraltar, como si estos algo pudiesen ayudar a los
+primeros, me brindé yo loca y criminalmente a desempeñar comisión tan
+aventurada, lo cual por un lado me era fácil, pues no estando proscrito
+ni encausado, era dueño de ir y venir según mi antojo, hasta con el
+carácter de empleado, aunque fuerza es confesar que para ir a mi puesto
+daba extraños y multiplicados rodeos sin adelantar camino. Aceptado por
+mí el encargo, me preparé a volver a Cádiz, y para ello vi al cónsul
+pidiéndole me refrendase mi pasaporte a fin de que en otro punto me
+embarcase con destino a Río de Janeiro, pues de Gibraltar no salía, ni
+se esperaba saliese, barco para aquella región lejana. El buen cónsul,
+siempre cortés y cariñoso, así como descuidado, ni siquiera me habló
+de mi singular proceder durante mi estancia en la plaza inglesa, ni
+extrañó que me volviese al lugar de que había venido, ni hubo de hablar
+de mí en sus despachos. Así pude yo seguir con algún grado de seguridad
+mis maquinaciones, cuando con un mero aviso que habría producido mi
+prisión, sin duda alguna no habría caído el trono al empuje de la
+rebelión, o a lo menos no habría caído dentro de breve plazo.
+
+El primer punto donde me dirigí al salir de Gibraltar, fue a Algeciras.
+Allí nada pude hacer ni saber, por dos razones. Era la primera que los
+de la sociedad algecireña, tan animados dos años antes, a tal punto se
+habían amedrentado y dado al desmayo de resultas de lo ocurrido en el
+Palmar, que, lejos de auxiliarme, ni aun trato privado querían con mi
+persona, desmintiéndose ya en esta ocasión el afecto fraternal con que
+los conjurados se miraban. Bien es cierto que yo, petulante entonces,
+y engreído así como intolerante, no bien noté en ellos señales de
+tibieza, cuando los traté con muestras hasta de desprecio, de modo que
+al encontrarme con ellos ni siquiera los saludaba, perdonándome ellos
+de buena gana una grosería que les venía a cuento por libertarlos de
+amigo tan peligroso. Pero otra circunstancia me tenía en apartamiento
+e ignorancia de todo cuanto pasaba; circunstancia que pudo haber
+frustrado nuestra empresa, pero que, si no la favoreció en cierto modo,
+no le sirvió de grande obstáculo, dando a los pasos de los conjurados
+una dirección por la cual vinimos a alcanzar el triunfo. Al expirar
+julio habían aparecido en la ciudad de San Fernando varios casos de
+fiebre amarilla, azote que por aquellos años solía caer sobre Cádiz y
+otros puntos de Andalucía, si bien no había vuelto a descargar desde
+1813. En breve se difundió el mal, primero en un barrio de aquel
+pueblo, y a poco en todo él, haciendo numerosas víctimas. Acudiose
+al medio de incomunicar el pueblo infestado, y se multiplicaron las
+precauciones, disponiéndose cordones sanitarios para mirar por la
+salud del ejército, tanto cuanto por la de las poblaciones cercanas.
+Al entrar septiembre no había prendido del todo el mal en la ciudad
+de Cádiz, por donde siempre había empezado en los años anteriores,
+pero algunos casos eran poco menos que seguro anuncio de que allí
+se propagaría. Entre tanto, los cordones impedían el paso de unos a
+otros puntos, y como no era el correo el conducto por donde podían
+comunicarse con seguridad los conjurados, Algeciras venía a ser un
+punto donde apenas se sabía lo que cerca pasaba. Resolví, pues, pasar
+a Cádiz, y lo hice algo entrado septiembre, yendo en un miserable
+barquichuelo cargado de carbón, con harta incomodidad, pero, en
+cambio, con alguna más seguridad, porque no llamaban la atención
+pasajeros de los que suelen ir en semejantes barcos. Fue corta y feliz
+la navegación, y antes de veinticuatro horas de hacerme a la mar en
+Algeciras, estaba ya en Cádiz. A mi llegada me encontré en situación
+de no poco apuro. Cádiz estaba ya infestada, había salido de allí la
+guarnición, dejando en la plaza solo un batallón, el de Soria; con
+el ejército se había ido la verdadera fuerza de la conjuración, si
+bien de ella quedaba algo en la ciudad, a la cual se había puesto en
+incomunicación absoluta con el continente vecino, imponiéndose pena de
+la vida a quien atravesase los cordones; exceso de rigor que en casos
+tales nunca pasa de amenaza. Me vi, pues, encerrado y como caído en un
+pozo, en cuanto a la dificultad de salir, pero no en punto a ahogarme,
+si bien mi estancia en la ciudad era ya, cuando no un delito, un fuerte
+motivo de sospechar de mi conducta. Era además claro que el encierro
+había de durar hasta entrado diciembre, pues la experiencia tenía
+acreditado que la maléfica enfermedad no paraba en sus estragos hasta
+los fines del otoño. Estaban, sin embargo, compensados tantos graves
+inconvenientes con noticias para mi situación y proyectos un tanto
+lisonjeras. La deshecha trama estaba anudada, y si le faltaba infinito
+de su fuerza antigua, en cambio había adquirido ventajas nuevas,
+porque si entraban en la nueva composición materiales al parecer muy
+inferiores, servían bien a su juego todos los que en ella entraban,
+y si no teníamos al frente un caudillo poderoso, tampoco nos veíamos
+en el caso de depender de la voluntad mudable de un personaje poco
+seguro. De los elementos antiguos quedaban muchos en la obra nueva,
+aunque todos ellos de los inferiores, o cuando más de los de segundo
+orden tres meses antes. Por último, había entrado en nuestras filas
+algún refuerzo, y tal y tan bueno, que contribuyó en gran manera a la
+terminación feliz del renovado plan, en la ocasión primera malogrado.
+
+Dos personas, entre varias de escaso valer, constituían tan importante
+refuerzo. De ellas la una al cabo de nada vino a servir, pero sirvió
+durante mediano tiempo por la clase de concepto de que gozaba. La
+otra se dio a conocer por la vez primera, mostrando calidades tan
+singulares, que en obra como la que teníamos a nuestro cargo son de
+subidísimo precio. Los dos sujetos a que acabo de referirme eran don
+Domingo Antonio de la Vega, abogado, ya algo entrado en años, y don
+Juan Álvarez y Mendizábal, harto conocido de la generación presente.
+El primero estaba en Cádiz; el segundo había salido con el ejército, y
+andaba de uno en otro acantonamiento fuera de los cordones, dándole
+su encargo de contratista de provisiones, medios abundantes y eficaces
+para trabajar en el logro de nuestro propósito con más facilidad y sin
+hacerse notable. Cómo alcanzamos el triunfo que tan difícil parecía
+debe causar admiración y pasmo en quien lo ignore, siendo todo ello
+cargo gravísimo contra el Gobierno que se dejó derribar por tan flacas
+fuerzas, y sorprender por una conjuración llevada a efecto con tan poco
+recato.
+
+
+III.
+
+Don Domingo Antonio de la Vega, cuya entrada en el gremio de los
+conjurados he citado más arriba y ha poco, declarándola suceso
+importante, era un hombre singular, aunque antes y después de los días
+en que contribuyó más con su nombre que con sus hechos al levantamiento
+constitucional no fuese conocido sino en reducido recinto; pero allí
+donde llegaba la fama de su nombre, era esta a tal punto diversa, que
+a los ojos de uno apareció si no radiante, poco menos, y a los de
+otros cubierta de negra sombra. Al querer decidir hoy cuál de los dos
+conceptos en que era tenido merecía, sin temeridad puede afirmarse
+que ni el uno ni el otro. Estaba pobre, lo cual era, si no completa,
+a lo menos fuerte prueba de que no había carecido de limpieza en su
+conducta en punto a dineros, porque de talento para ganarle no carecía,
+y de gastador no había pecado. Hubo, pues, de consistir su desconcepto
+en que tenía mala condición, siendo por demás díscolo, maldiciente y
+descontentadizo, y dado a satisfacer su afición a ofender a las gentes
+por varias clases de medios. Y en cuanto a quienes tenían formado alto
+concepto de su merecimiento, se fundaban en su antiguo y conocido apego
+a la causa apellidada de la libertad, y más digna de ser llamada de
+la revolución, y además en su práctica añeja de las conjuraciones, por
+sospechársele, y no sin razón, que en muchas de ellas había padecido
+persecuciones y llevado penas, aunque no graves. Verdad era que ninguna
+conjuración de las varias en que había entrado había pasado de mero
+proyecto, ni aun llegado a principios de ejecución; pero con todo, a
+falta del acierto había conseguido ser celebrado por la perseverancia.
+De la sociedad secreta antigua de que era hija o rama la conjuración
+existente, era uno de los asociados más antiguos en España, y lo había
+sido en época en que la hermandad privaba más que entre los liberales
+de Cádiz, entre los afrancesados. Desde 1816 no había tenido entrada en
+la sociedad de forma nueva. Siendo él un tanto inquieto, había tratado,
+como suele decirse, de levantar altar contra altar, y hacia 1818 había
+formado en Cádiz una sociedad del rito antiguo sin enlace con las
+modernas. Por un descuido increíble, la casa donde este cuerpo débil y
+pobre se congregaba fue registrada por los agentes del Gobierno, pero
+a hora en que no había en ella reunión, hallándose solo en su interior
+el aparato que sirve para sus símbolos y rito. No tuvo consecuencia el
+descubrimiento, siendo el suceso en breve olvidado; y Vega continuó, si
+no del todo ignorante de la conjuración, extraño a ella en la época de
+sus altas esperanzas y de su terminación funesta por lo pronto, aunque
+no absoluta. Pero como no careciese de amigos entre los hermanos,
+comenzó en el vulgo de estos a correr con valimiento la idea de que
+había sido gravísimo error excluirle de toda participación en tal
+negocio, pues era posible y aun probable que su experiencia, constancia
+y resolución hubiesen dado a las cosas mayor impulso, mejor sesgo y más
+feliz remate que lo que habían venido a producir los últimos tristes
+sucesos. Este modo de pensar cundió entre muchos de la oficialidad;
+a la sazón, los principales conjurados, o dicho de otro modo, los
+únicos, con rara excepción, que no habían desistido de trabajar en
+la, aunque malograda, al parecer no enteramente perdida empresa. Los
+principales enemigos de Vega, decían, eran los personajes de Cádiz
+que con tanta flojedad y torpeza se habían portado: bueno era, pues,
+sustituir a gente, si no tímida, tibia, personas cuyo mérito consistía
+en la audacia. Estaba, pues Vega, afiliado en la sociedad conspiradora,
+de la cual era ya parte cuando llegué de vuelta de Gibraltar a Cádiz.
+Había yo tratado al objeto de esta parte de mi narración en Madrid en
+1808, y después en Cádiz; nunca en relaciones intimas o frecuentes,
+pero teniéndole en alguna estima, y si no participaba de la desmedida
+opinión de su valor como elemento de conjuración que muchos le
+atribuían, le suponía alguno superior al suyo real y verdadero, sin
+contar con dos circunstancias, ambas poderosas para influir en mi
+conducta respecto a él, de las cuales era la una participar yo en algo
+del enojo general contra los anteriores directores de una obra sin
+duda fatalmente terminada, y en mi sentir seguida con falta de valor o
+de tino, y la segunda que un nombre cualquiera, si era para nosotros
+aumento de fuerza, debía ser aprovechado conservándole o aumentándole
+la que traía. Sirva todo esto de disculpa de haber hablado aquí tanto
+de hombre que antes y después figuró tan poco, lo cual le fue común con
+algunos más de quienes mayor parte tuvieron en el restablecimiento de
+la Constitución, mal pagados después por sus servicios hasta en punto a
+fama.
+
+De Mendizábal es inútil hablar en punto a su carácter, harto conocido
+de los más de la generación presente. No sé cómo tuvo entrada en la
+sociedad y conjuración, durante mi estancia en Gibraltar, pero supe a
+mi vuelta a Cádiz que no bien entró cuando empezó a figurar en ella
+en primer término, por su prodigiosa audacia y actividad y lo vivo y
+travieso de su imaginación e inventiva; hombre sin par en horas de
+desorden para traer las cosas a feliz paradero por singulares caminos,
+aunque por desgracia propio para desordenar lo ya ordenado, cediendo
+a un deseo de bullir y de ocuparse y ponerlo todo en movimiento. Se
+dieron al trabajo suspendido las sociedades de los regimientos. De
+la junta superior nada quedaba, pero hubo de suplirse su falta de un
+modo que ignoro. No era ya hora de entretenerse en meros trabajos
+simbólicos, aunque tampoco quedaron estos descuidados, sirviendo de
+medios de traer individuos a la conjuración, pero él pensó desde
+luego en llevar a efecto el alzamiento. Mucho faltaba para ello, y
+una de las principales faltas era la de un general que le capitanease
+llevándose consigo la oficialidad no participante de la conjuración, y
+con ella a la tropa. Se contaba como con el auxilio más poderoso con la
+repugnancia a embarcarse, general en el ejército, en fuerza de la cual
+era probable y casi seguro que seguiría dócil y aun con celo a quien
+le asegurase no haría viaje tan desagradable. Pero no había un general
+a mano, ni aun a mediana distancia, con intención o con osadía de las
+necesarias para acometer tal y tanta empresa, pues si es cierto que en
+Sevilla residía a la sazón el general don Juan O’Donojú, sabedor de lo
+que se tramaba, hombre de talento e instrucción, de algún crédito, en
+los pasados tiempos ministro de la Guerra, con no corta fama entre los
+constitucionales por haber estado preso como sospechado de conspirador,
+y a quien recomendaba para los de sus ideas la circunstancia de pasar
+por cosa cierta, aunque no lo fuese, que había padecido tormento;
+este personaje, cauto, o por su natural o a consecuencia de lo que
+había padecido, conocía el proyecto, le fomentaba, pero con precaución
+bastante a libertarse de grave peligro, de modo que lejos de querer ser
+cabeza de una rebelión, ni parte ostensible quería tener en ella, aun
+cuando no solo desease sino que por ocultos manejos contribuyese a su
+triunfo.
+
+En apuro tal, tuvo Mendizábal una idea como suya, de la cual después
+me habló repetidas veces. Pues tanta necesidad hay de un general
+(dijo), ¿por qué no ha de hacerse uno a gusto? Circule entre la tropa
+que viene uno, sin decir su nombre o dándosele supuesto; háblese
+mucho de ello ponderando su importancia y la del negocio que se le
+confía, y yo de pronto me presentaré en los cuarteles con cualquier
+uniforme y faja, con lo que, gritando quienes están en la trama «Viva
+el general» seguirán otros, daré yo órdenes, se conmoverá Cádiz, y
+en un instante queda efectuado el levantamiento. Acaso tal acto de
+osadía habría salido bien, siendo la disposición de la tropa, como
+acreditaron los sucesos, seguir a quien la venía a libertar del viaje
+a América, por lo cual no habría entrado en averiguaciones sobre la
+persona que venía a mandarla. Pero hubo de parecer loco el proyecto,
+aun en días de locuras, y se siguió buscando general, si no entre
+quienes lo eran, entre los inmediatos a serlo. Mandaba en la isla de
+León un cuerpo, cuyo nombre era el depósito, un don N. Omlin, no me
+acuerdo si coronel o brigadier, de origen o nacimiento extranjero,
+con crédito de buen oficial, de opiniones políticas hasta entonces
+no conocidas, y que, o no había tenido parte en la recién sofocada
+conjuración, o solo había tenido una muy corta, y a este se brindó no
+menos que con el cargo de general del ejército si era llevado a cabo
+bajo su mando el levantamiento, a lo que él se prestó en la apariencia
+gustoso. Pero entretanto crecían los estragos de la epidemia reinante
+en San Fernando, y ya iban extendiéndose a Cádiz, de lo cual resultó,
+como antes va dicho, salir y desparramarse un tanto el ejército por la
+Andalucía baja, quedar cerrada Cádiz, y suspenderse toda operación,
+soltándose, si no rompiéndose, los hilos de la ya reparada trama. Por
+los mismos días, acometido Omlin de la fiebre, murió al cuarto o quinto
+de haber caído en cama.
+
+Todo esto pasó en días poco anteriores al de mi llegada a Cádiz. En
+este, como he dicho, nada vi posible sino hacer en aquella ciudad una
+estancia como de tres meses. Por no sé qué aprensión juzgué conveniente
+estar oculto, como si mi presencia allí hubiese de causar sospecha,
+y aun para mi persona peligro. Uno de los conjurados mis hermanos me
+ofreció como asilo su casa, y yo la acepté pasando a ser su incómodo y
+peligroso, y aun algo gravoso huésped. Era el sujeto que me hospedó un
+joven llamado don José María Montero, de un mediano pasar, propietario
+de una botica aunque no la servía, teniendo el título muy general
+en Cádiz de comerciante, de buenas luces, de corta instrucción, de
+apreciabilísimas calidades en punto a honradez y celo, entrado en
+la conjuración por la sociedad, aunque a ella poco llevaba, y que
+a su ardor en favor del proyecto que teníamos entre manos agregaba
+una amistad ardiente a mi persona, no obstante haber corto tiempo
+que estábamos en clase alguna de trato. Cupo a este joven tener una
+gran parte en el restablecimiento de la Constitución, a que también
+contribuyó con alguna suma no muy corta, atendiendo a no ser cuantioso
+su caudal, y le cupo asimismo la suerte que suele tocar a ciertos
+participantes en grandes empresas, que fue vivir muy ignorado después
+del triunfo, y habiendo venido muy a menos, tener que contentarse con
+un mediano empleo, que también perdió sin dar para ello motivo, siendo
+triste ejemplo que debía retraer, pero no retrae siempre, de mezclarse
+en negocios políticos a personas faltas de las altas dotes o de las
+malas calidades necesarias para guiar con acierto la nave de la propia
+fortuna por el mar borrascoso de las revoluciones.
+
+Establecido yo en casa de Montero, nada tenía que hacer allí por algún
+tiempo sino estar en expectativa. No me presentaba en público, y solo
+salía de noche, y esto para pasar a casa de una persona de toda mi
+confianza, con la cual me unían relaciones más estrechas que lícitas.
+Sin embargo, el secreto de mi residencia en Cádiz lo era solo para
+algunas personas, de suerte que acaso habría valido más darme al
+público como detenido en mi viaje a Río de Janeiro. En mi encierro tuve
+el disgusto de que hubiese en la casa no menos que cuatro víctimas
+de la epidemia reinante, pero de sus estragos estaba yo seguro, por
+haberla pasado ya en un año de los anteriores. Apenas hallaba con qué
+entretener mi ocio, y así, cediendo a una imprudencia apenas creíble,
+hube de escribir versillos sobre negocios de Cádiz no políticos, pero
+que con la política se rozaban, y en los cuales aprovechaba yo la
+ocasión de decir algo, y aun mucho, contra el Gobierno, sucediendo,
+como era natural, que tan pobres y ligeras obrillas eran recogidas
+y copiadas, y circulaban con aprobación muy superior a su valor
+escasísimo, no sin declararse el nombre del autor y el lugar donde
+escribía.[60]
+
+ [60] Por aquel tiempo vino a Cádiz, comisionado por el Gobierno
+ para estudiar la epidemia, un médico llamado Cavanellas, que
+ dijo e hizo mil extravagancias. Llovieron pullas sobre su
+ persona y yo tomé parte en ellas, pero vituperando, más que al
+ doctor, al Gobierno que le enviaba, y pasando a vituperarle por
+ algo más y de mayor gravedad que la comisión dada al Cavanellas.
+
+Iba corriendo el tiempo; había entrado noviembre; la epidemia estaba
+extinguida en San Fernando, y apenas existía ya en Cádiz, y se hacía
+urgente adelantar los trabajos desigualísimos a nuestra empresa, y
+sin embargo tales que en breve dieron las resultas apetecidas. Risa
+daría a cualquiera considerar los elementos de que se componía la poco
+numerosa sociedad que dentro del recinto de Cádiz era lo restante de
+la conjuración todavía pertinaz en su propósito. Se reducía a dos
+abogados con pocos pleitos, y con menor nombre que aun el ya citado
+Vega, y don Sebastián Fernández Vallesa, de quien habré de hablar
+después con alguna extensión, el joven Montero en cuya casa he dicho
+que yo vivía, el teniente de navío que era de la real armada don
+Olegario de los Cuetos, a quien han visto los que hoy viven por pocos
+días ministro de Estado, y, por último, mi pobre persona. Teníamos del
+ejército noticias cortas y confusas, y lo mismo sucedía a los que con
+él estaban, pero unos y otros sabíamos que trabajaban nuestros amigos o
+cómplices en los puntos donde residían. Los del ejército contaban mucho
+con los de Cádiz, figurándose que allí estaban congregadas las mismas
+personas que antes componían la autoridad superior de la sociedad o
+de la conjuración, gentes a quienes reputaban de grande influjo, y
+particularmente de considerable riqueza, de la cual estaban prontos
+a sacrificar gran parte para el infeliz remate de la grande obra.
+Hacíase, pues, necesario ponernos en comunicación y no por cartas, y
+no menos indispensable nos era a los de Cádiz engañar a los de afuera,
+suponiéndonos con un poder de que carecíamos para darles aliento con
+la seguridad de que tenían un auxiliar poderoso. Mal medio, puede
+decirse, y para no buen fin, pero estas son confesiones y no apología.
+Me tocaba ser el conducto de comunicaciones tales, pues no para otra
+cosa me había venido de Gibraltar, y a mi fanatismo complacía, a punto
+de ensoberbecerme, el peligro que iba a correr, el cual no fue grande,
+pero podía haberlo sido, si no estuviesen dormidos el Gobierno de
+España y todos sus agentes.
+
+Salí de Cádiz, pasé a San Fernando, y atrevesé el cordón, no obstante
+la pena capital impuesta a quien así hiciese, y no fue necesario para
+ello más que unos pocos reales dados al sargento de la guardia, que vio
+en mí un trajinante. Verdad es que un mes antes habría habido para ello
+bastante dificultad; pero la epidemia estaba concluida en San Fernando
+y concluyendo en la algo más lejana Cádiz, y con la falta de peligro
+de que se propagase, yendo a entrar el invierno, el cordón era mirado
+como una cosa impertinente. El primer lugar a que me encaminé fue la
+villa de Alcalá de los Gazules. Allí estaban algunos, bien que pocos,
+de los comandantes y oficiales presos en el Palmar, siendo de ellos
+el más notable don Antonio Quiroga, que tenía el grado de coronel.
+Este oficial en la noche anterior al suceso del 8 de julio, al recibir
+en el Puerto mi aviso, había opinado por hacer resistencia al conde.
+En el batallón titulado de Cataluña que mandaba era muy querido, y
+tal le tenía en punto a disposiciones relativas al alzamiento, que
+receloso de él el Gobierno, hubo de hacerle embarcar hacia fines de
+julio y de enviarle a la isla de Cuba. Estas circunstancias habían
+dado al preso coronel cierto grado de concepto, y si se le suponía
+ambicioso, cabalmente eran ambiciosos los que nos hacían falta. Pasé,
+pues, a verme con Quiroga, lo cual en otro tiempo y lugar habría sido
+peligroso y también difícil, porque estaba preso, y por no menos causa
+que una tentativa de rebelión, lo cual traía consigo un encierro con
+incomunicación rigurosa. Pero tales estaban las cosas, que los presos
+por aquella causa, incomunicados de derecho, lo pasaban de hecho no
+solo en comunicación, sino en libertad. Quiroga se paseaba por las
+calles de Alcalá de los Gazules a la luz del día, concurría a un
+juego de billar, jugaba, y con frecuencia solía asomarse a la puerta
+de la casa de juego, y con el taco en la mano veía pasar la guardia
+destinada a tener segura su persona y saludaba al oficial que llevaba
+orden de no consentir que saliese ni hablase a criatura alguna. Me
+contaron que un oficial,[61] no de la sociedad ni de la conjuración,
+un día había reclamado contra tal escándalo, y blasonado de que el
+día en que a él tocase la guardia de los presos, cumpliría con su
+obligación, haciendo a los demás sujetarse al imperio de la ley; pero
+pareció tan mal el anuncio de esta determinación, que cayendo sobre él
+todos sus compañeros, aunque no de hecho de palabra, le obligaron a
+retractarse de su propósito, de suerte que hubo de faltar a su deber
+lo mismo que los otros.
+
+ [61] A este oficial dejaron atrás en Alcalá sus compañeros al
+ ponerse en movimiento ya levantados, creyéndole su contrario.
+ Pero él, cuando se vio solo, se vino tras de su batallón, se
+ presentó en San Fernando, se mostró quejoso de que no hubiesen
+ contado con él, y siguió muy celoso en la causa constitucional.
+
+Yo, en Alcalá, tuve por habitación la prisión de mis cómplices,
+y dormí en el cuarto mismo de Quiroga, llevando allí adelante la
+conjuración ajeno de temor porque estaba en seguridad completa. En la
+misma villa recibí a un oficial en el gremio de la sociedad, con pocas
+formalidades, pero con algunas, siendo la sala de recepción una cueva
+pequeña en el cerro en que está edificada aquella población, y mi
+asiento un canto a medio pulir de mediano tamaño. Al mismo tiempo me
+presenté confiado, soberbio y aun misterioso para dar a entender que
+algo importante callaba, porque no convenía divulgarlo; mentí afirmando
+que trabajaba con nosotros en Cádiz gente de la mayor importancia en
+aquella población: conociendo cuán necesaria era tal mentira; notando
+el alto concepto en que era tenido Vega, por suponerle dueño de grandes
+dotes y secretos para llevar a feliz término las conjuraciones, abundé
+en el mismo sentido, y en suma, hallando en aquella gente, o dígase
+en la oficialidad allí residente, materia dispuesta para el logro de
+mis fines, fomenté su disposición hasta darles con una buena dosis
+de esperanza otra no menor de aliento. Pero saqué una ventaja más de
+mi corta estancia de dos días en aquel pueblo, que fue la de tener
+un general para la empresa, aunque nos hubiese de costar a mí y a
+mis socios el trabajo de darle tal dignidad, que aún no tenía. Desde
+las primeras palabras que hablé con Quiroga, descubrí en él deseo de
+ponerse al frente del levantamiento para llevarle a cabo, y deseo
+tal no era común, sino todo lo contrario, pues los más resueltos y
+firmes se mostraban prontos a seguir y no a acaudillar, influyendo en
+ellos una aprensión que no era miedo ciertamente, pero la cual los
+inutilizaba para llenar un lugar que era imposible dejar vacío. En
+suma, ningún general quería serlo del levantamiento, y ningún oficial,
+por muy determinado que estuviese a aventurar la vida y honra en la
+empresa, quería comenzar por el acto de usurpar un cargo alto de la
+milicia; y pues Quiroga quería, lo cual no era digno de vituperio,
+concediendo mirar nuestro proyecto como bueno y aun como noble, a
+Quiroga convenía y hasta era preciso dar el mando. Esto decidí en mi
+interior, y al salir de Alcalá me propuse dar pasos para ello, casi con
+seguridad de lograr mi intento, como le logré sin mucho trabajo.
+
+Lo que tenía que hacer en Alcalá estaba concluido. Allí solo había
+visto un batallón o regimiento, y por consiguiente solo una sociedad,
+siendo lo que le daba importancia estar en aquel pueblo algunos de
+los en el nombre presos, pero lo principal de mi encargo era ponerme
+en comunicación con todas las sociedades del ejército, y a estas unas
+con otras, más que lo estaban, hasta ligarlas con fuerte lazo, dar
+al todo un recio impulso y tenerle preparado a recibir otro mayor y
+definitivo en la ya no lejana hora del alzamiento. Salido de Alcalá,
+pensé, pero no sin vacilar, en trasladarme a Arcos de la Frontera,
+donde estaba el cuartel general; lugar el más propio para trabajar con
+fruto, pero asimismo de no corto peligro, pues aun yendo, como iba,
+disfrazado, era fácil que de alguien fuese conocido, de lo cual podía
+seguirse mi prisión, y con ella nuevo y más completo malogramiento de
+nuestra empresa. Mientras, revolviendo yo en la mente estas varias
+consideraciones, caminaba al paso de mi mal caballo de alquiler,
+acompañado de un oficial, mi amigo y cómplice, y cuando, habiendo
+bajado de una serrezuela, atravesábamos un llano, por el cual corre
+el río Majaceite, al que dio fama no ha mucho un suceso de la guerra
+civil, y al tiempo en que poníamos la vista en Arcos, que asentada en
+un cerro vecino se presenta allí al viajero, divisamos una persona a
+caballo, viéndose ser la de un oficial seguido de su asistente, y como
+fuésemos acercándonos, descubrimos, él en mí y yo en él, las personas
+de dos amigos, agregándose a ello que él venía, si no en mi busca,
+poco menos. Era el con quien tropecé don N. Bustillos, oficial de
+artillería, sujeto digno de aprecio por mil títulos, aunque culpado del
+muy común delito de participante en la proyectada rebelión, y uno de
+los más activos entre los conjurados, sobre las cuales circunstancias
+tenía la de haber contraído conmigo amistad estrecha, aunque no
+antigua. El objeto de Bustillos era impedir que yo fuese a Arcos, acto
+que, según él sabía, lo sería de imprudencia temeraria. Convencido de
+lo que me decía Bustillos, pues ya me lo recelaba, determiné pasar a
+Bornos, y para ello hice noche en el camino en la casa de una viña,
+en despoblado, no causando extrañeza, porque con motivo de estar
+acantonado el ejército por aquella vecindad, transitaba por allí
+alguna gente. No me acuerdo por qué motivo mudé otra vez de propósito,
+resolviendo ir más allá, a un pueblo cuyo nombre es Villamartín, de
+corta nota aunque de alguna celebridad en los contornos por sus ferias.
+Allí había un batallón con su sociedad correspondiente, y esta de las
+más numerosas y celosas; allí, por supuesto, encontré amigo; allí me
+detuve, y desde aquel punto envié mi convocatoria a las sociedades
+vecinas, convocatoria que encabecé poniendo por título las más altas
+dignidades de la sociedad, de que estaba revestido. La convocatoria
+solo mandaba enviar diputados al lugar de mi residencia, y fue
+obedecida, acudiendo bastantes. El punto principal fue el nombramiento
+del general que había de ser, y yo por bajo de cuerda hice presentar
+como candidato a Quiroga, proposición que admiró a todos y pareció
+mal a no pocos, pero que, recomendada por mí cuando era consultado,
+en breve empezó a correr con favor, porque al cabo no se presentaba
+quien a mi candidato hiciese competencia. Convenidos en varios otros
+particulares de importancia, se retiraron a sus respectivos lugares de
+residencia los diputados, y yo me puse en camino de vuelta a Cádiz.
+Entrar en los pueblos me parecía que encerraba peligro sin tener ya
+objeto, y así busqué hospedaje en los campos. Al atravesar en mi
+viaje de vuelta la llanura regada por Majaceite, e ir a subir por la
+vecina serrezuela, comenzaba a cerrar la noche, que era la del 29 de
+noviembre, y no obstante nada tenía de oscura ni de fría. Pero aun así,
+necesario era encontrar cama y sustento, y al efecto se me presentaba
+delante un convento titulado del Valle, en tiempos no muy distantes
+algo celebrado por su hospedería. Aunque no era un convento lugar
+propio de residencia para un viajero de mis circunstancias, allí me
+dirigí, seguro de no correr peligro al hacerlo, y también de encontrar
+mediana comodidad, si ya no regalo. Pero al llamar a sus puertas y
+pedir asilo, logré entrar, no sin mostrar poca voluntad de acogerme, y
+me encontré con la mansión más desabrida que puede figurarse el hombre
+menos descontentadizo. De ello hago mención por ser esto retrato de los
+tiempos, o prueba de la mudanza ocurrida en España durante la guerra de
+la Independencia, y de lo imperfecto de la restauración que la siguió,
+a pesar de la intención de Fernando VII de reponer las cosas en el pie
+en que estaban en los días de su subida al trono. Aquel convento donde
+había habido algo de regalo, aunque tal vez grosero, estaba reducido a
+un grado de miseria apenas creíble. Le habitaban tres o cuatro frailes
+cuya estupidez ni por la de los rústicos del campo vecino podía ser
+excedida; tan ignorantes de todo cuanto cerca de ellos pasaba que no
+podía yo ser sospechado, porque carecían de toda idea en qué fundar
+sospecha. Pasada allí una noche, que en lo incómoda no había tenido
+igual, ni la he tenido después en el largo discurso de mi trabajada
+vida, al día siguiente, y aun temprano, llegué a Alcalá de los Gazules.
+Allí me recibió con gusto Quiroga; me detuve a comer, di a conocer
+a mi huésped que era probable fuese elegido general, con lo cual le
+dejé satisfecho, y proseguí mi viaje a Medina Sidonia, donde contaba
+pasar la noche. Era aquella ciudad la cuna de mi madre, y tenía yo en
+ella por parientes más o menos lejanos todas las personas principales
+que encierra: el alcalde, además, hombre instruido y aficionado a
+la literatura, era de nuestra sociedad y conjuración, y a esto se
+agregaba estar residiendo allí mi hijo único en compañía de una tía
+mía ya anciana, que había sido y siguió siendo largo tiempo para mí
+y para él segunda madre; pero esto no obstante, y a pesar también de
+que toda la gente granada de aquella ciudad era constitucional en
+sus ideas y deseos, la prudencia me dictaba no verlos ni aun darles
+noticia de que tan próximo a ellos estaba. Como mi llegada fue ya bien
+entrada una de las largas noches de aquella estación, hallé fuera de
+la población esperándome, por aviso que de ir yo allí tenían, varios
+oficiales del regimiento de la Corona. A ninguno de ellos conocía, y
+por lo mismo hube de ser tenido en más como personaje a quien daba alto
+valor su comisión misteriosa. Pasé allí la noche más dado a trabajos
+concernientes a nuestra empresa que al sueño, y después de uno breve
+monté a caballo antes de amanecer y me encaminé a San Fernando. Pero
+al llegar me esperaba una dificultad de mí no prevista, pues creía yo
+que el cordón sanitario por mí atravesado tan fácilmente cuando podía
+llevar conmigo un germen de enfermedad a países sanos no me opondría el
+menor tropiezo al querer penetrar de uno sano en otro en que solo mi
+persona podía correr peligro. Me engañaba, con todo, y así me lo dio
+a entender el hombre, mi compañero, que me había alquilado el caballo
+que montaba, ducho en aquellas cosas por ser su ocupación constante
+ir al cordón desde los lugares vecinos. «Mayor riguridad», me dijo,
+«hay para dejar entrar que para dejar salir, y hoy como nunca, porque
+manda la guardia un sargento muy malo que tiene dicho a los soldados
+que cuidado como dejan pasar a naide, que para eso les da el rey su
+paga». Poco menos que acorde con mi acompañante quedé yo en punto a
+calificar de _malo_ al sargento que tan bien cumplía con su obligación,
+porque me ponía en situación harto penosa. Por fortuna, me ocurrió una
+idea, fruto de mi lectura, lo cual, dicho sea de paso, prueba que el
+leer para mucho sirve, aunque abunden quienes lo crean cosa de poca
+utilidad verdadera en los casos comunes de la vida. Tenía, pues, yo
+noticia de que habiendo sido preso un fraile, en el reinado de Felipe
+V, por fundada sospecha de ser autor de unos papelillos satíricos que
+de cuando en cuando aparecían en palacio con el título de _El Duende_
+(obrilla de fama en su tiempo, aunque de cortísimo mérito), como
+estuviese su prisión harto mal guardada, se acercó un día a la puerta
+con intento de escaparse, y, no encontrando para ello más obstáculo
+que el de la centinela que estaba paseándose, acechó el momento en
+que esta le volvía la espalda, salió, casi se cosió a ella, yéndole
+detrás, y cuando el soldado dio la vuelta y tomó la contraria en su
+paseo, él sin correr ni dar sospecha siguió en dirección opuesta como
+un fraile cualquiera que andaba por la calle. Había yo tenido por
+cuento esta relación; pero en mi apuro recurrí a hacer una cosa si no
+del todo igual, muy parecida, la cual me salió a medida de mi deseo.
+Estaba el puesto del cordón en la batería llamada del Portazgo, célebre
+límite que desde 1810 hasta 1812 había separado del gigante imperio
+francés a la entonces reducida España independiente. Tiene aquella
+batería, como todas, un glacis y lo llamado camino cubierto. Despedí
+yo desde afuera al caballo con el hombre cuyo era, y con mi maletilla,
+encargándole la entregase en Medina Sidonia, y me quedé sin señal
+alguna de caminante. Esperé a un momento en que el soldado que estaba
+de centinela se quedase solo, lo cual sucedió, si bien era de temer que
+no, pues convidaba a estar al sol la mañana, o dígase el medio día de
+uno de los bellos de principios de diciembre. Seguí medio agachado, y
+cuando vi a la centinela volverme la espalda, me dejé caer del glacis
+al camino cubierto; pero, en vez de retirarme, volví la cara al lugar
+de donde venía, y cruzados los brazos me eché de bruces sobre el borde
+del glasis mirando a adelante. Al volver el soldado me vio, y creyendo
+que había venido de adentro, y que en contravención a las órdenes me
+ponía en lugar donde era prohibido estar, me dio el grito común entre
+los militares de «Atrás, paisano». Como su _atrás_ para mí quería
+decir _adelante_, obedecí gustoso, y me encaminé a la vecina ciudad
+de San Fernando, sin que en mí reparase el terrible sargento. Una vez
+dentro de la población tenía en ella amigos, y de los que más podían
+valerme, porque la conjuración, previsora, se había asegurado de muchos
+empleados en el ramo de Correos, y el administrador de esta dependencia
+del Estado en San Fernando, o digamos la isla de León, era todo nuestro
+y muy celoso. De este modo, esperando a la noche, llegada que fue
+esta, vino la correspondencia de Madrid, que debía pasar a Cádiz, y en
+el carrillo que la llevaba, abriéndose para darle paso la Puerta de
+Tierra, entró en la ciudad de Cádiz bajo el amparo del Gobierno el que
+estaba trabajando en derribarle.
+
+Volví a Cádiz y a mi antiguo hospedaje, a descansar algunos días
+mientras crecía fuera el incendio, no obra mía, pero por mí
+poderosamente avivado y soplado. Di cuenta de lo ocurrido a mis poco
+numerosos cómplices, que nada podían hacer por lo pronto más que
+esperar y buscar dinero para los primeros gastos del alzamiento, género
+entre nosotros escaso, y que teníamos pocos medios de sacar a quienes
+podían disponer de sumas de mediana cuantía.
+
+En todo cuanto acaba aquí de referirse apenas va hecha mención de
+Mendizábal, de quien algo atrás se ha asegurado haber sido de los
+principales entre los agentes y fautores del levantamiento. La razón
+de omisión tan notable es que sus trabajos, si iban a la par con
+los nuestros y los míos, eran llevados adelante en otros lugares.
+En verdad, el estado presente de la conjuración en el ejército era
+poco menos que obra suya, pues de un cuerpo casi muerto había hecho
+uno vivo, robusto ya, y muy alentado; confirmando en su propósito a
+los fuertes, acalorando a los tibios, restituyendo los bríos a los
+desmayados, activando los trabajos de las sociedades, y estrechando las
+relaciones que a unas con otras unían; cosas para las cuales le hacían
+propio sus calidades naturales, y la situación en que se hallaba. En mi
+viaje al ejército no pude yo verme con él, oponiéndose a ello más de un
+obstáculo; pero si de nuestras visitas habrían resultado ventajas a la
+común empresa, no habrían dejado de nacer de ellas algunos y no leves
+inconvenientes. Mendizábal era dado a bullir más de lo necesario; con
+sus singularidades conducentes al logro de sus fines mezclaba rarezas
+inútiles, y era por demás indócil y aun dominante, y yo, entre otras
+faltas, tenía la que aun en cierto grado conservo de mal sufrido. Es
+por lo mismo probable que nos hubiésemos desavenido en cuanto al uso de
+muchos medios de los encaminados a alcanzar los fines en que estábamos
+acordes. Por otra parte, habría disminuido la importancia con que yo
+me presentaba, y la cual contribuía eficazmente a llevar adelante con
+más aliento el proyecto que teníamos entre manos, hallarme al lado con
+hombre a quien no podía engañar respecto a los recursos de que era yo
+dueño, recursos no solo pecuniarios, sino de otras varias clases. Bien
+estuvo, pues, que no nos viésemos entonces, como lo vino a estar que
+nos viésemos luego.
+
+La cuestión de dinero era, como poco ha aquí he dicho, una de las
+que más nos daba que pensar, e iba haciéndose apremiante. Yo solo
+cortísimos picos podía dar; Montero, cuyo capital era escaso, dio
+veinte mil reales y un poco más, y Cuetos, simple oficial de marina
+en grado subalterno, pero que tenía alguno, bien que reducido
+crédito personal, usó de todo el suyo para tomar prestado hasta mil
+pesos fuertes. A personas pudientes de Cádiz no había que pensar en
+dirigirnos. En tanto, supimos que había vuelto a la ciudad Istúriz,
+persuadido con razones que parecían convincentes de que nada tenía que
+temer de la causa pendiente hecha a los militares, y solo a estos,
+después de la ocurrencia del 8 de julio. Sabedores de su llegada,
+pensamos en acudir a él conociendo su generosidad y suponiéndole
+riquezas que no poseía, así como no ignorantes de que el malogrado
+proyecto anterior le había sido harto costoso. Aunque, como antes
+aquí he dicho, no era todavía nuestra amistad estrecha, teníamos
+algún trato, y para él valía más que las de los otros asociados mi
+persona. Fui por esto yo diputado a verle y pedirle. La visita tenía
+que ser de día, y aunque yo solo de noche pisaba la calle, me arrojé
+a ella en la mañana del 25 de diciembre. Vivía Istúriz en el lugar
+de más concurrencia que hay en Cádiz (en la plaza de San Antonio),
+y el día festivo era de los en que más están fuera de su casa las
+gentes, lo cual hacía en la apariencia peligrosa para mí mi salida,
+aunque en verdad en el general descuido era el peligro que yo corría,
+si acaso alguno, muy corto. Me embocé en mi capa, me calé un gorro,
+me puse unos anteojos, y así mal encubierto llegué a la casa a que
+iba; pregunté por el amo, di mi nombre para ser recibido, y lo fui
+al instante con muestras de consideración y afecto. Pero al buen
+juicio de Istúriz, al cual se agregaba el escarmiento, pareció nuestro
+plan descabellado, porque no sin razón tenía en poco a los que en él
+entrábamos, menos a mí (según me dijo y probó en cierto modo), y no
+creía posible hiciésemos sin fuerza de clase alguna lo que no se había
+podido teniendo mucha, ni que se atreviesen a un acto de loco arrojo
+los que no habían sabido hacer una resistencia con visos de terminar
+en una victoria. Noté yo que en él influía el desabrimiento hijo del
+desengaño, y así se lo manifesté, a lo que dio por respuesta que yo
+estaba llevado por una imaginación acalorada con exceso, en razón de
+los mismos sacrificios que había hecho y estaba haciendo a una causa
+desesperada. Terminó nuestra disputa en decirme que por consideración
+personal a mí, me entregaría al momento mil duros, aunque los
+consideraba perdidos. Acepté la oferta, pero había una dificultad. No
+tenía Istúriz en casa oro, y no era día de buscarle, ni tampoco nuestro
+negocio consentía espera, no siendo por otra parte conveniente que me
+presentase yo en público, sobre todo en momentos que iban siendo muy
+críticos, pues no podía tardar arriba de muy pocos días el rompimiento.
+En caso tal, temerariamente cargué yo con el peso de más de dos arrobas
+y media que tiene una talega, y metiéndome esta debajo de mi capa salí
+de vuelta a mi asilo. A los pocos pasos conocí el desatino que había
+hecho. Siempre he sido de poquísimas fuerzas, y aun las muy grandes
+apenas bastan para llevar a pulso tanto peso, y así es que sentí írseme
+escurriendo el que llevaba, y faltarme poder para contenerle, viéndome
+además obligado a atender al embozo. En un momento me asaltaron
+consideraciones tristísimas y harto fundadas. Ver rodar por el suelo
+una suma crecida de dinero, saliendo de debajo de la capa de un hombre
+embozado, en un día de los más festivos, y en que no se hacen pagos,
+por fuerza habría de inducir a quienes tal cosa viesen a fortísimas
+sospechas de ser un ladrón el sujeto al cual pasaba tan raro lance.
+Habrían acudido mirones, y entre ellos gente dispuesta a recoger una u
+otra moneda de las caídas y desparramadas, y de resultas de ello era
+inevitable mi prisión hasta averiguar quién era yo, y por qué andaba
+con aquel dinero oculto. Pero si, hecha la averiguación, quedaba
+(solo por ser conocido mi carácter y no haber quien se quejase de
+haber sido robado) indemne yo de la nota y sospecha de ladrón, entraba
+otra cuestión no menos grave. ¿Qué hacía yo en Cádiz? ¿Por qué estaba
+escondido? ¿A qué llevaba tan crecida suma en día de Navidad y con tal
+recato, en vez de fiarla a un mozo de cordel? Y, agregando a esto las
+voces que corrían sobre haber conjuración, y si no pruebas legales,
+casi general convencimiento de haber yo tenido parte en la formada
+primero y luego desbaratada a medias por el conde de La Bisbal, ¿no se
+seguiría de mi prisión gravísimo peligro, más todavía al proyecto de
+levantamiento que a mi persona? Todo esto en menos tiempo que el en que
+lo escribo se me vino de tropel a la mente, aumentando con la congoja
+moral la corporal que me producía el peso que me iba rindiendo. Pero un
+grande apuro da fuerzas, y de ello tuve yo y di entonces una prueba,
+pues entrándome por una calle corta y poco transitada, me arrimé a
+una pared, sostuve mi embozo con los dientes, aproveché un punto algo
+saliente en el a modo de zócalo de una casa para en él apoyarme,
+respiré con fuerza, cobré con esto bríos, y capaz ya de andar por breve
+espacio sin soltar mi carga, apreté el paso aprovechando la feliz
+circunstancia de estar poco distante de la de Istúriz la casa que era
+mi residencia. Llegué por fin a ella, atravesé la puerta de la calle,
+en Cádiz por lo común abierta, llegué al segundo portón cerrado, así el
+cordón de la campanilla, la toqué con violencia, y hecho ya el último
+esfuerzo, vino la postración y hube de caer, si bien no enteramente de
+golpe, boca abajo, quedando cubierta con mi cuerpo la talega. Al recio
+campanillazo acudieron los de la casa, no sin susto, pues sabían estaba
+yo fuera, y las circunstancias eran para estar con recelo y temor por
+mí y por nosotros todos. Abierta la puerta, grité yo desde abajo con
+voz lastimera y como enfermiza, y corriendo mis amigos a darme favor
+aunque ignorando cuál era mi pena, al principio se quedaron admirados,
+y luego soltaron la risa, distinguiéndose entre ellos el viejo Vega,
+que se desternillaba. Cuenta de Napoleón el obispo de Pradt que le
+dijo repetidas veces, en una conversación en Varsovia, que lo sublime
+y lo ridículo distan un paso no más, copiando con alguna mudanza el
+Emperador lo que había dicho Voltaire de _el amor y la devoción_,[62]
+y prueba es de ello el lance que acabo de referir.
+
+ [62]
+
+ _Car de l’amour à la dévotion_
+ _il n’y a qu’un pas._
+
+ De la cual dice nuestro Arriaza en su linda sátira de la
+ tragedia _Los Venecianos_,
+
+ Sin duda se diría por tal caso
+ Que amor y devoción distan un paso.
+
+No porque califique yo de sublime ni mi acción ni la empresa en que
+estaba empeñado, pues sería hasta profanación de la voz sublime
+aplicarla a tales objetos, pero al cabo grande era y grandísima vino a
+ser por sus resultas la importancia de un suceso tan de burlas, por lo
+cual no quiero omitir su relato donde aparece un testimonio más de cuán
+común es depender cosas graves de sucesos por demás pequeños.
+
+Mientras esto pasaba, nuestras relaciones con el ejército iban siendo
+más frecuentes. Pero se había hecho necesario no dejar enfriar el
+calor producido por mi visita. No pareció conveniente que yo la
+repitiese, y fue en mi lugar Fernández Vallesa. Este sujeto, digno de
+aprecio por más de un título, pero poco o nada conocido, apareció con
+importancia superior a la que tenía, y desempeñó su encargo con sumo
+acierto, mezclando el valor con la prudencia. Era, en verdad, Vallesa
+persona de muy buenas prendas, aunque sin calidad alguna superior, no
+muy instruido, pero tampoco ignorante, a lo cual acompañaba un juicio
+claro, una gran serenidad de ánimo, y no común honradez; sujeto muy
+deslucido en persona y modos, defecto que a primera vista oscurecía
+sus dotes, las cuales se descubrían después de algún trato, y hombre
+a quien tocó hacer mucho en la conjuración y figurar poco después del
+triunfo, pero que, al cabo de su carrera, querido y también estimado,
+vino a ocupar un puesto alto y no de los superiores, colocándose así
+en el lugar correspodiente a su mérito, lugar que era de los elevados
+entre los de segunda clase.[63]
+
+ [63] Murió siendo magistrado del Tribunal Supremo de Guerra y
+ Marina.
+
+Vallesa, una vez en el ejército, lo cual logró hacer con poca
+dificultad, porque de día en día iba allanándose más el paso por los
+cordones, anunció estar hecha la elección de general en el coronel
+Quiroga, el cual, sin embargo, seguía preso, si tal calificación podía
+darse a la situación en que estaba. Poco al parecer tenía que hacer
+este nuestro nuevo comisionado, pero con todo hizo mucho, porque la
+conjuración, como todas comúnmente comparadas al fuego, necesitaba como
+el fuego continuos soplos para mantenerse viva.
+
+Había en medio de esto llegado el 26 de diciembre. No estaba señalado
+el día en que había de tener efecto el rompimiento, pero no podía ya
+perderse tiempo, y era necesario poner en obra lo propuesto y dentro
+de plazo muy breve. Estando así las cosas, se me presentó un sujeto
+de mí desconocido, que me traía, de parte de Mendizábal, un encargo,
+diciéndome que sin demora pasase a verle en Jerez, para lo cual me
+traía el mensajero medio fácil y seguro de atravesar el cordón. Cauto
+yo, como convenía a las circunstancias, con arte procuré averiguar si
+el mensajero era nuestro aliado o cómplice, y pronto hube de conocer
+que no lo era, sino que, al contrario, ignoraba qué clase de negocio
+tenía yo en trato con nuestro común amigo, y creía que era sobre cosa
+de compra y venta, todo ello relativo al ramo de provisiones. Acomodé
+al saber esto mi lenguaje a lo que de mí debía pensar el que iba a ser
+en mi nuevo corto viaje mi compañero. En medio del día tuve que salir
+por medio de Cádiz, donde era tan conocido, embozado y tapándome, pero
+de manera que no diese tampoco sospechas por mi empeño en encubrirme a
+la persona que iba conmigo. No pude conseguir esto último, pues como
+él me dijo después, receló que yo tenía alguna causa por la cual me
+recataba con exceso. El hombre, sin embargo, no era de temer, porque
+a la política atendía poco, y si algo, era allá constitucional a su
+modo, como buen gaditano. Así es que nos embarcamos sin tropiezo para
+el Puerto, de la cual población salimos sin perder tiempo para Jerez,
+donde nos encontramos Mendizábal y yo, siendo de notar que no le había
+yo visto desde que había entrado en nuestra sociedad y nuestro proyecto.
+
+Ya en aquella hora, una conjuración sin verdadera cabeza, sin
+recursos, o poco menos, tenía una fuerza formidable. Con todo eso, aún
+podría el Gobierno haberla atajado, como pudo fácilmente después del
+levantamiento haberla sujetado; pero dio con su conducta sobrado motivo
+para que los más amantes de las doctrinas que profesaba y de las cuales
+era defensor, se viesen forzados a darlo, aunque de mala gana, y por
+otras causas, la calificación de malo que le daban sus enemigos y se le
+da en esta narración prolija. Sirva de disculpa de esta prolijidad que
+ella misma, en sus menudencias, manifiesta con lo flaco de los medios
+empleados para derribar aquel poder, hasta qué punto había en él venido
+a menos la fuerza que tenía en 1814.
+
+
+IV.
+
+Al llegar a Jerez y verme con Mendizábal, encontré a este lleno de
+su importancia, y no sin razón, ufano del éxito de sus trabajos,
+tan feliz, según nuestro deseo, que era ya fácil y llano, a punto
+de contarlo como seguro lo que tres meses antes habría parecido un
+delirio. Por desgracia, o diciéndolo con propiedad, para mortificación
+de nuestra impaciencia, teníamos al principio un testigo de nuestra
+conversación en mi acompañante, quien, al vernos hablar de negocios de
+compra y venta, con ingenuidad manifestó que había recelado otra cosa
+de mí, porque a la salida de Cádiz tenía para él trazas de persona muy
+sospechosa, y tal vez implicada en un suceso político de aquellos días
+al cual aludió,[64] pero sin darnos susto, porque no era el de harta
+más gravedad que teníamos entre manos.
+
+ [64] Por aquellos días fue comunicada una Real orden supuesta,
+ mandando poner en pie y entrar en servicio activo las milicias
+ provinciales. De dónde salió, y cuál fin llevaba tal fraude,
+ no creo que se haya sabido, pues de los conjurados no fue ni
+ podía ser, porque en las milicias más contrarios teníamos
+ que amigos. Lo cierto es que el Gobierno se indignó, y en la
+ _Gaceta_ expresó su indignación en nuevas y verdaderas Reales
+ órdenes, mandando averiguar el origen de un hecho en que veía
+ un peligro. De esto se habló mucho; no entre nosotros, atentos
+ a mayor cuidado. Mi acompañante, más enterado de ello que de
+ nuestro negocio, me dijo, pues, que al figurarse que yo me
+ tapaba mucho, receló si sería de los implicados en la causa
+ mandada formar sobre el asunto de las milicias provinciales.
+
+Un negocio o solo un deseo de distracción llevó a este que nos era
+importuno, y dejándonos a solas uno con otro a los dos agentes de
+conjuración, supe de Mendizábal que me llamaba para que juntos
+pasásemos a las Cabezas de San Juan, donde habían de darse sus
+disposiciones finales para el levantamiento casi inmediato, porque allí
+estaba uno de los que en él habían de hacerlo principal, nombrándome a
+la tal persona, hasta allí de mí no conocida. Era esta la del primer
+comandante del batallón de Asturias, don Rafael del Riego, de allí a
+poco de tan alto renombre, por algunos años después de controvertida
+fama, al cabo de suerte por extremo lastimosa. Del carácter del tal
+personaje deben dar el mejor testimonio sus hechos, pero estos son
+conocidos imperfectamente, habiéndolos abultado, sacado de quicio, y
+desfigurado en contrarios sentidos pasiones furiosas o locas, unas
+de amor y otras de odio. Un motivo poderoso me sirve de impedimento
+para hacer su retrato, y es que lo trágico de su fin y el extremo de
+barbarie con que fue tratado por sus enemigos vencedores deben hacer
+en alto grado respetable su memoria, mientras por el lado opuesto la
+verdad histórica, que no admite falsedades, ni aun abona el silencio
+cuando es justa y necesaria la censura, exigiría, al hacer mención
+de sus buenas prendas, señalar igualmente las faltas enormes que las
+compensaban y deslustraban, y que tan fatales fueron a la patria, causa
+y persona del que sobre todo era desigual por demás al puesto a que por
+breve plazo le encumbró la fortuna. Riego tenía parte en la conjuración
+medio sofocada en el Palmar, siendo de la sociedad secreta, pero tenía
+en ella tan pobre papel, que solo era conocido de sus amigos. Tuvo la
+mala suerte de haber ido en el séquito militar del conde de La Bisbal
+en la noche del 7 al 8 de julio, desde Cádiz al Puerto, a ejecutar la
+prisión de los comandantes, pero, lleno del celo de la causa común, y
+conociendo la intención del general desde el momento en que se puso
+en marcha, había tratado en el camino de dar aviso a sus cómplices y
+de excitar a la resistencia. O por no ser sabido tal proceder, o por
+otra causa ignorada, lejos de participar de la desgracia de los que
+cayeron presos en aquel lance, había sucedido a dos de ellos (los
+hermanos San Miguel) en el mando del batallón de Asturias; pero lo
+ignorado o desatendido por unos, era recordado y aprobado por otros, de
+lo cual había nacido contarse mucho con Riego entre los continuadores
+de la poco antes malograda empresa. Yo ni de vista le conocía; pero
+Mendizábal me hizo de él grandes elogios, porque en la trama renovada
+y reforzada en el ejército había tenido y tenía muy principal parte.
+Esto supe en Jerez, y esto oí de nuevo en el camino que emprendimos
+Mendizábal y yo, sin compañeros, en la noche del 26 al 27 de diciembre.
+Habiendo llegado al amanecer a las Cabezas, villa pequeña, villa cuya
+existencia y nombre sabían pocos, excepto en los lugares comarcanos,
+pero de extendida fama después, y que será recordada siempre, ya para
+bien, ya para mal, en la historia de España, entramos en el pueblo,
+fuimos al alojamiento de Riego, y yo fui presentado a él, quien desde
+luego me recibió como amigo, a uso de aquellos días de sinceridad en
+nuestro entusiasmo, y se empezó al momento a trabajar en los pormenores
+del plan del levantamiento. Tres habían de ser los movimientos
+principales. El batallón de Asturias, saliendo de las Cabezas en la
+noche del 31 de diciembre (después se pospuso a la del 11 de enero de
+1820), había de irse sobre Arcos, donde estaba el cuartel general, y
+juntándose en las inmediaciones de aquella población con el batallón
+de Sevilla, que había de acudir al mismo punto desde su acantonamiento
+en Villamartín, y con algún otro, juntos caer sobre la residencia
+del general del ejército, prenderle con todos cuantos a él siguiesen
+adictos, y proclamar lo que llamábamos la libertad, y por general a
+Quiroga. Al mismo tiempo este, sacado de su prisión en Alcalá por el
+batallón de España, allí acuartelado, y puesto a su frente, había de ir
+sobre Medina Sidonia, donde le esperaba y se le reuniría el batallón
+de la Corona, y ambos juntos, marchando en la larga noche de invierno,
+debían con la primera alborada estar sobre la batería del Portazgo y
+puente de Suazo, donde, aprovechando el general completo descuido, lo
+cual, como acreditó la experiencia, no era prometerse mucho, entrar
+sin resistencia y por sorpresa en la isla gaditana, y dueños ya de
+ella los levantados, creían seguro serlo de Cádiz, guarnecida por el
+batallón de Soria, muy nuestro, aunque no lo era su primer comandante,
+y cuyo vecindario, liberal ardoroso, recibiría con aplauso a los que
+debía considerar como libertadores de la patria, sujeta al yugo del
+despotismo. Por último, tercer movimiento hecho un poco más en lo
+interior, y empezado por la artillería, cuyo comandante, el coronel don
+Miguel López de Baños, era contado entre los más firmes y ardientes
+de nuestra sociedad y empresa, agregándose el batallón de Canarias
+y algunos más, había de marchar a la costa, donde el ejército antes
+expedicionario, y ya destinado a muy otro fin, había de presentarse
+junto. De este plan solo una parte tuvo efecto, y muchas tropas de las
+que con harta razón suponíamos amigas, en fuerza de las circunstancias,
+vinieron a sernos contrarias, no obstante lo cual, en el término de
+poco más de dos meses fue nuestra y completa la victoria.
+
+Estando ocupados en estos trabajos, se presentó en las Cabezas, llamado
+por Riego, el comandante de un batallón acantonado, no me acuerdo si en
+Trebujena o en Constantina, de la sociedad también, y de la conjuración
+por consiguiente, pero hombre tibio e irresoluto. Enterósele de lo
+quede tocaba hacer en la obra común, lo cual era ponerse en marcha
+sobre Cádiz, juntándose, si le era posible, con Riego. Allanose a ello
+sin poner objeción alguna, y como si hubiese aún algo en qué convenir,
+después de estar conformes en lo principal, fue preguntado por Riego si
+necesitaba todavía alguna cosa, a lo que él respondió con gran flema y
+no menor asombro de nuestra parte, que solo pedía una orden del general
+(no del nombrado por nosotros, sino del que lo era por el Rey), para
+ponerse en movimiento. Ridiculizó Riego, como era de suponer, la idea
+de pedir una orden del general para rebelarse contra el Gobierno y
+contra su misma persona, pero el bueno del comandante repuso: «¿Pero
+y yo, si no sale bien el movimiento, con qué me cubro?». «¿Y con
+qué me cubro yo atacando el cuartel general?», exclamó arrebatado y
+replicándole Riego. No hizo mella tal consideración en el ánimo de
+su compañero, del cual visto estaba que poco o nada era de esperar,
+pues trataba de cubrirse, y así fue que se marchó con apariencias de
+ir disgustado, y que no tomó parte en el movimiento verificado de
+allí a cinco días. Pero hizo otra cosa más singular, y es que Riego,
+habiéndole parecido tan ridícula pretensión la de su compañero, apelase
+después al arbitrio de que se burló e indignó;[65] acción por largo
+tiempo ignorada aun de mí, y descubierta por el mismo que la hizo en
+una de sus frecuentes indiscreciones.
+
+ [65] Cuando regía la Constitución, y estaba Riego en el punto
+ más alto de su fama e influjo o poder, como estuviésemos un
+ día, estando él presente, hablando del pormenor de los sucesos
+ de nuestra conjuración, cité yo, como idea singular por lo
+ ridícula, la del buen comandante que necesitaba una orden
+ supuesta del general para sublevarse, y la alentada y oportuna
+ respuesta del que era llamado Héroe de las Cabezas, cuando, con
+ sorpresa mía, este dijo: «_Pues yo hice escribir una orden como
+ la de que se trata, para mí, y estaba tan bien imitada la letra
+ de la oficina y la firma del general_ (el conde de Calderón),
+ _que puestas al lado las órdenes verdaderas y la supuesta, no
+ se distinguía la una de las otras_». Como había entre nosotros
+ personas, si no enemigas, tales que podían hablar de este acto,
+ hicimos ruido y procuramos que apenas se entendiese lo que algo
+ menguaba la clara fama de Riego. Lo más raro de todo ello, es
+ que habiendo él publicado la Constitución de 1812, separándose
+ del plan del alzamiento, no se atina cómo pudo pretender
+ cubrirse con una orden para ponerse en marcha.
+
+Pasose en claro la noche del 27 al 28, como había yo pasado la anterior
+caminando, pero no sentíamos la falta de sueño. Arregladas las cosas
+en las Cabezas, salí para Jerez de vuelta a Cádiz, y me separé de
+Mendizábal. En las pocas horas que pasé en Jerez, escribí para Quiroga
+la proclama que había de dar en la hora del levantamiento, y que solo
+fue publicada en San Fernando al tercero o cuarto día de estar allí,
+siendo ya inoportuna. Marchó a Alcalá a llevarla don Vicente Bertrán
+de Lis y Rives, amigo muy querido mío, cuya muerte temprana, aunque no
+ocurrida en la primera juventud, es una de las que lamento entre las
+muchas que está destinado a llorar aquel a quien concede el cielo el
+dudoso favor de una vida larga.
+
+Tenía prisa de llegar a Cádiz, y lo hice sin tropiezo o gran
+dificultad, aunque estaba el cordón subsistente como para prueba de que
+había una ley o disposición del Gobierno, de que nadie hacía caso. A
+favor de mis relaciones con el correo, desde el Puerto fui en el carro
+que llevaba las valijas, juntamente con el conductor, que solo vio en
+mí un recomendado, y así penetré en la ciudad a la acostumbrada hora de
+la noche. Encontré a la gente un tanto inquieta con una novedad, y era
+que en la noche anterior había sido preso Istúriz y llevado al castillo
+de San Sebastián, donde estaba encerrado e incomunicado. Seguía, pues,
+la causa de los complicados en la conjuración, y con algún aumento
+de actividad, pues ya eran presos paisanos como cómplices de los
+militares; pero seguía con tan poco tino que dejaba libres a los que a
+la sazón amenazaban al Gobierno con peligro tan inmediato como grave.
+Aun mi prisión acaso, que mes y medio antes habría desbaratado de nuevo
+la trama, ya no habría alcanzado a impedir el alzamiento, pero a lo
+menos habría sido ponerse en el rastro verdadero, cuando con prender
+entonces a Istúriz se seguía uno que no llevaba objeto a la sazón
+importante.
+
+Así es que la prisión de Istúriz nos dio pena, pero susto no, y aun la
+primera fue poca, por creernos seguros de libertarle dentro de tres o
+cuatro días. No eran más los que faltaban para el gran suceso esperado.
+Los pasamos en ansiosa expectativa, si llenos de esperanza, no ajenos
+de temor, y este, puede afirmarse sin jactancia, no por nuestras
+personas, sino por la causa a que con empeño tal nos habíamos dado.
+Llegó, por fin, el 1.º de enero y pasó, y ninguna noticia tuvimos;
+pasó el día siguiente y continuó la misma incertidumbre, hasta llegar
+la noche y cerrarse las puertas. Aunque estas habían de abrirse para
+el correo, ya apenas contaba yo con recibir por él noticias, y tan
+subidas cuanto habían sido mis esperanzas, tanto era mi desaliento, o
+debo decir mi desesperación, figurándome, si no una desgracia como la
+del Palmar, pues de ella, si la hubiese habido, habría tenido noticia
+el gobernador de Cádiz y sería pública, un amilanamiento al tiempo
+de obrar, u otra cosa parecida, que causando nuevas dilaciones iba a
+malograrlo todo, pues la dilación encerraba entonces segura ruina.
+Entre furioso y triste, siguiendo mi costumbre de salir de noche, me
+fui al lugar donde solía estarme hasta la hora de recogerme. Pero no
+habría estado allí una hora, cuando llamaron con recio campanillazo
+a la puerta, y acudiendo a ver quién era, preguntó por mí un sujeto
+desconocido. Bien podía infundir temor la pregunta, y el hecho de
+buscarme allí donde poquísimos sabían que podría hallárseme; pero era
+hora de aventurarlo todo, y así me presenté resuelto al que deseaba
+verme. No le conocí, pues en mi vida le había visto, pero me hizo las
+señales por donde nos dábamos a conocer unos a otros, a lo que siguió
+decirme lo siguiente: «Acabo de entrar en Cádiz en el carro del correo.
+Vallesa ha llegado a la isla esta tarde de vuelta del ejército: el gran
+golpe está dado:[66] el cuartel general ha sido sorprendido ayer antes
+de amanecer con feliz fortuna y ninguna resistencia: el general del
+ejército está preso con otros muchos: Quiroga libre, y dueño del mando,
+viene marchando sobre el Puente de Suazo, donde llegará al amanecer,
+siendo fácil, a punto de darse por seguro, que en el descuido que hay
+entrará en San Fernando, sorprendiendo antes la guardia avanzada del
+Portazgo, sin que se note siquiera».
+
+ [66] No deben extrañar los lectores que no entre aquí a referir
+ el famoso hecho de Riego, porque hablo de cosas en que o tuve
+ parte, o que estaban enlazadas inmediatamente con mis actos
+ personales, Riego proclamó la Constitución de 1812 en las
+ Cabezas, el 1.º de enero de 1820 por la mañana, y al cerrar
+ la noche fue sobre el cuartel general de Arcos, le sorprendió
+ con extraordinario arrojo, y con ello ganó eterno y en no
+ corto grado merecido renombre. Pero con su valor mezcló no
+ poco de imprudencia, mostrando ya lo que constantemente mostró
+ en su breve carrera política, y es que obraba a medida de su
+ capricho. Riego no tenía encargo de proclamar la Constitución
+ de 1812, ni hacer tal cosa era parte principal de nuestros
+ planes. Debía haber ido sobre Arcos, según estaba convenido,
+ ocultando a qué iba hasta dar el golpe. En verdad un solo
+ soldado infiel en un caso en que la infidelidad habría sido
+ altamente premiada, un solo vecino del pueblo de las Cabezas
+ que se hubiese escapado en las horas que mediaron entre la
+ proclamación del Código de Cádiz y la salida del batallón de
+ Asturias del pueblo, habría malogrado el plan general, y hecho
+ la sorpresa imposible. Y no vale decir que Riego acordonó el
+ pueblo, pues sabido es cuán fácilmente atraviesa un cordón un
+ hombre solo.
+
+ El batallón de Sevilla, acantonado en Villamartín, cumpliendo
+ fielmente lo dispuesto, y guiado por su segundo comandante don
+ N. Osorio, a quien siguió el primer comandante, fue asimismo
+ sobre Arcos, adonde llegó antes de amanecer. Pero no dio con
+ Riego y los de este. En tal situación esperó a la luz del día,
+ siendo prodigio que al verse solos y creerse perdidos, la
+ tropa no se creyese vendida y se dispersase. En tanto, Riego,
+ viéndose sin esta ayuda que esperaba, dio el golpe solo. Pero
+ si de este fue el atrevimiento, del otro fue el mérito de la
+ obediencia al plan formado y de la firmeza. Sin embargo, nadie
+ habló con alabanza de la conducta del batallón de Sevilla y de
+ sus jefes. Una acción de valor temerario seguida del triunfo,
+ se lleva tras sí la atención general, distrayéndola de ocuparse
+ en actos, si no de inferior mérito, de menos bulto.
+
+Grandes noticias eran estas, y tales que equivalían al triunfo
+completo de nuestra causa; de suerte, que hasta en mí, siempre más
+inclinado a creer y mirar posible lo adverso que lo favorable,
+produjeron el efecto de infundirme, juntamente con loca alegría por lo
+presente, las más lisonjeras esperanzas para lo futuro.
+
+El gran golpe estaba dado, y si aún quedaba por hacer una cosa, al
+parecer nada fácil, que era la entrada en la isla gaditana, atendido
+el estado de las cosas, lo miraba yo como cosa hecha. En esto último
+acerté, pues, como referiré de aquí a poco, fue entrado y ganado por
+nosotros lo que había sido diez años antes baluarte de la España
+independiente y límite del gigante imperio de Napoleón, sin resistencia
+y hasta sin conocimiento de los que dentro estaban, a pesar de lo cual,
+y de algún otro suceso feliz, montes de dificultades se nos pusieron
+delante, a punto de poner muy a pique de ser trágicos fines los que
+habían sido tan afortunados principios.
+
+Volviendo a mi persona, cuando recibí las para mí tan faustas nuevas,
+corrí a verme con mis amigos y cómplices, a fin de prepararlo todo para
+abrir las puertas de Cádiz a los levantados. Parecía la cosa fácil una
+vez en San Fernando los nuestros. Guarnecía a Cádiz con muy escasa
+fuerza el batallón de Soria, en el cual teníamos cómplices numerosos,
+si bien no lo era el primer comandante; pero este más trazas tenía de
+sernos amigo que contrario, como lo probó al fin, aunque tarde; y de
+los gaditanos esperábanos con plena seguridad, si no otro auxilio, el
+de su arrebatado aplauso, que no deja de servir, y aun bastante, en
+señaladas ocasiones.
+
+Pero luchábamos con un inconveniente, el cual era lo corto del poder
+o influjo de las cinco o seis personas únicas que en Cádiz estábamos
+en el secreto de lo que pasaba, y aquí se nos presentó un obstáculo en
+don Domingo Antonio de la Vega, quien, sin contar con que se nos mostró
+tímido, como de él no se esperaba, obró guiado por consideraciones
+de interés privado, harto disculpables en sus circunstancias, pero
+funestas para nuestra empresa, pues habiendo él tomado tanta parte
+en los trabajos y peligros, no quería que fuese de otros el provecho
+ni la gloria, y sabía que, levantaba la población de Cádiz, daría el
+mando por elección a los que nada habían hecho en la empresa nueva,
+cuando, entrando el ejército, tocara un alto puesto al que en la
+nueva conjuración le ocupaba muy principal, y en el concepto de los
+vencedores era tenido en mucho. Que no calumnio a Vega al decir de él
+que tales motivos le guiaban en el 3 de enero de 1820, me consta de sus
+propias declaraciones, pues más de una vez en el aquí recién citado
+día, me expresó lo que yo de él no supongo, sino refiero, procurando
+hacer uno con su interés el mío. Pero me olvido de que pensando en lo
+posterior, aunque inmediato, he pasado por alto varias circunstancias
+de la mañana del mismo 3 de enero.
+
+Bien era de suponer que dormiría yo poco en la noche anterior. Así
+es que el alba me encontró despierto, suponiendo que en aquella hora
+o éramos dueños de la importante posición de la isla de León o San
+Fernando, o habíamos tenido un revés inesperado que reduciría a nada
+la victoria en el cuartel general recién conseguida. Pasaron horas,
+y ninguna noticia me llegaba. Inquieto nuevamente por demás, envié
+una persona a la Puerta de Tierra a que viese si venía gente de la
+Isla, como viene todos los días a Cádiz en no corto número, y de
+los que viniesen averiguase lo que allí había pasado o pasaba. Fue
+mi comisionado y volvió con noticias que, por ser tan ordinarias y
+triviales, si no me causaron dolor, aumentaron mis angustiosas dudas.
+Habían llegado de la isla de León calesines salidos de aquel pueblo ya
+entrado el día, y como fuesen preguntados los caleseros qué había de
+nuevo en el punto de que venían, respondieron que nada. Terrible era
+la respuesta, por ser al parecer prueba evidente de que se le había a
+Quiroga malogrado el golpe. No perdí tiempo en despachar una persona de
+mi confianza a la isla de León, y me puse a esperar las tres o cuatro
+horas que debía tardar la respuesta. No hube de estar por tan largo
+tiempo en mi casi congojosa espera, pues a poco más de una hora de
+su salida, mi comisionado me escribió desde poco más de la mitad del
+camino que Quiroga y los suyos eran ya dueños de la Isla, y que había
+hablado con una corta partida o avanzada de sus tropas, que, vencida
+ya más de la cuarta parte del camino que separa aquella población de
+la de Cádiz, estaba en el lugar a que da nombre un torreón antiguo
+llamado Torregorda. Nueva alegría fue esta tras de nuevas congojas, y
+esta vez parecía todo concluido, aunque vino a distar mucho de estarlo.
+He aquí lo que había pasado con particularidades que calla o ignora la
+historia; menudencias quizás, pero tales que explican nuestro increíble
+triunfo.
+
+Por mucha prisa que se hubiese dado Quiroga en su marcha, no había
+podido hacerla con la prontitud necesaria para el fin propuesto. En
+primer lugar, no se había movido en el día 1.º al mismo tiempo que
+Riego, lo cual se le achacaba a grave culpa, pero no lo fue, porque si
+se hubiese movido, habría habido de detenerse en el camino, atajándole
+el paso dos ríos que, estando como estaba lloviendo con violencia, y
+siendo como torrentes, hasta dos o tres horas después de escampar, no
+podían ser vadeados. En segundo lugar, puesto ya en marcha, encontró
+muy malo de resultas de las lluvias el camino. También al llegar a
+Medina Sidonia, si allí se le reunió el batallón de la Corona, lo
+hizo, aunque sin asomo de resistencia, con alguna tardanza. Esta,
+aunque no grande, trajo pérdida de tiempo, y lo mojado y cenagoso del
+terreno hicieron trabajoso el paso de las cuatro leguas que hay de
+Medina-Sidonia al puente de Suazo. Ello es que, en vez de llegar a
+avistar este punto antes de amanecer, o con luz dudosa, se vio cercano
+a la batería del Portazgo entre las nueve y diez de la mañana de un
+claro día; mala hora para sorpresas.
+
+Hubieron de titubear todos cuantos allí venían sobre acometer una
+empresa a que todo el poder de Napoleón no había bastado, pero hubieron
+también de reflexionar que ningún lugar es fuerte si no está defendido.
+Hízose, pues, la prueba de si lo estaba. Dos compañías del regimiento
+de la Corona se adelantaron hasta la batería del Portazgo. Había en
+esta una corta guardia mandada por un oficial subalterno, ignorante de
+lo que pasaba, pues aún lo estaban las autoridades de Cádiz de haber
+sido sorprendido el cuartel general treinta horas antes a cinco o seis
+leguas de distancia. Viendo el oficial del puesto llegar tropa, la
+juzgó amiga, no suponiendo que pudiese haberla contraria en España,
+entonces en paz, y saludando al que mandaba a los recién llegados como
+compañero, le pidió que le entregase el pasaporte o carta de sanidad u
+otro documento que debía traer consigo. En tanto, formados como venían
+los de la Corona, hicieron alto delante del cuerpo de guardia, mientras
+los que este lugar ocupaban, ajenos de recelo, no tomaron las armas,
+dejándolas asimismo afuera en el lugar acostumbrado. Al fingir ir a
+dar el pasaporte el que mandaba a los en aquel caso agresores, hizo a
+los suyos una seña, a la cual, obedientes ellos, se arrojaron de golpe
+al soldado que estaba de centinela, le desarmaron, no consintiéndole
+resistir el asombro; cogieron como a manojo las armas y las tiraron a
+tierra, y apuntando al oficial y a los suyos que, sin armas, salían
+a echar mano a las suyas, curiosos más todavía que irritados de tan
+imprevisto suceso, les intimaron que se entregasen prisioneros, lo cual
+hicieron ellos sin resistir y sin saber por qué eran así tratados. Todo
+esto pasó en completo silencio. Quedaba aún el Puente de Suazo, de más
+fama que fuerza, entonces, pues da su nombre a los lugares vecinos, y
+si es formidable y dificilísimo de expugnar, aun en la guerra de la
+Independencia había quedado de segunda línea, y en 1820 ni guarnecido
+estaba. Salió encargado de tomarle o de ocuparle, o solo de pasar
+por él, un capitán de granaderos de la Corona, llamado don Miguel de
+Bádenas, joven de singular humor festivo, atronado, muy conocido en la
+buena sociedad de Madrid, donde eran citadas sus rarezas. No conocía
+Bádenas el lugar a que iba, pues nunca había estado en él, por lo cual
+fue yerro darle el encargo que llevaba, si bien fue yerro que no tuvo
+malas consecuencias. Atravesó Bádenas con los suyos a todo correr el
+espacio como de un cuarto de legua o algo más, que separa el Portazgo
+del Puente; llegó a este último sin saber dónde estaba; vio baterías a
+sus costados y un puente levadizo al frente, sin gente las primeras, y
+el segundo con el paso expedito; siguió adelante, mirándole desde las
+baterías uno u otro soldado sin conmoverse o mostrar extrañeza; se puso
+al otro extremo del largo puente, y ya frente de las primeras casas de
+la población de San Fernando, y enterado allí, con asombro suyo, de
+que dejaba ya atrás el fuerte puesto, cuyo nombre había sonado en sus
+oídos, loco de alegría, y apelando a sus singularidades, se echó en
+tierra, se revolcó por ella, pidió papel, y con lápiz puso en el que le
+trajeron _Soy dueño del Puente de Suazo_, y firmó tan raro parte con
+la palabra _Netez_, voz derivada del adjetivo _neto_ que él usaba con
+frecuencia, soliendo designarse por ella a sí propio. Así fue entrada
+por pocos hombres la isla gaditana.
+
+En el pueblo de San Fernando nadie sabía lo que estaba sucediendo,
+menos los conjurados, y aun estos apenas, porque habiendo salido al
+amanecer a recibir a sus amigos, con no verlos venir, cansados de
+esperar, recelosos y desesperados, se habían vuelto a sus casas. Un
+incidente más señaló tan singular suceso, como para poner en relieve la
+inercia o incuria de las autoridades que allí había. Estaba en aquella
+población, que es el primer departamento de marina, no menor personaje
+que el ministro, o dígase el secretario de Estado y del despacho del
+ramo, que era entonces el teniente general don Baltasar Hidalgo de
+Cisneros, buen oficial, pero no político avisado. Residía allí, por
+breve tiempo, aunque conservando su alto puesto e importante cargo
+por orden del Rey, a fin de que activase la salida de la expedición
+dedicada a reconquistar una parte de nuestras perdidas provincias
+ultramarinas. Estaba el buen ministro o trabajando o descansando en su
+morada, en plena paz, y en su entender seguridad completa, cuando ya la
+bandera de la insurrección, que pronto fue la constitucional de 1812,
+pasaba triunfante las desiertas calles. Sabedores los constitucionales
+de la presencia allí de tal personaje, no tardaron en dar orden de
+asegurarse de su persona. De hacerlo fue encargado un oficial con pocos
+soldados. Tenía el ministro en su casa una guardia de infantería de
+marina, la cual, viendo formarse enfrente tropa de tierra, no hizo
+alto en ello, y antes dio franca entrada al oficial de ejército que
+manifestó deseos de ver al general ministro. Este último, asimismo se
+mostró pronto a recibir la visita que se le anunciaba; pero como, con
+sorpresa suya, el recién entrado a su presencia le intimase que se
+diese a prisión, el honrado y candoroso anciano, aunque no ignorante
+por experiencia propia de lo que son las revoluciones, pues diez años
+antes había sido en la de Buenos Aires, donde era virrey, depuesto
+y preso, ajeno de toda sospecha de ver en la España europea cosa
+igual o parecida, juzgó que procedía del Rey el duro injusto proceder
+que con él se usaba, y exclamó: «que bien veía que S. M. había sido
+sorprendido, pues él había hecho de su parte todo lo posible para que
+la expedición saliese». Pero como, continuando la conversación, pasase
+él a averiguar por qué conducto venía la orden de prenderle, y le fuese
+respondido que la disposición era del general del ejército nacional;
+asombrado al oír tal adjetivo, comprendió su significado, y se vio
+llevar a decoroso encierro, no volviendo en sí de su asombro de que se
+hubiese apoderado de la isla de León fuerza armada sin sentirlo ni el
+vecindario ni las autoridades militares de lugar de tanta importancia.
+No sin razón va aquí citada esta ocurrencia, porque esclarece la
+situación en que tuvo efecto, y explica, como lo que más, el éxito de
+una conjuración, solo por culpa del Gobierno favorecida por la fortuna.
+
+Mientras esto sucedía en la isla de León, en Cádiz, recibido ya el
+aviso de estar cercana parte de nuestras tropas, sin que supiésemos en
+cuánta fuerza, nos preparábamos a recibirla. Al intento juntamos gente,
+de ella la mayor parte de la peor clase posible, y le dimos por punto
+de reunión la Puerta de Tierra. Pero aquí empezaron las dificultades.
+Guiado Vega por los motivos que antes aquí dejo dichos, y además,
+faltándole arrojo por haberle quitado los años el que tenía; como había
+sabido que hora y media antes estaban algunos de los de Quiroga en
+Torregorda, los suponía, no sin razón, en la Cortadura, y por estar
+este puesto avanzado indefenso, dueños de ella, que es decir casi a
+las puertas de la plaza. Por esto prefería en su entender lo cierto y
+seguro a lo dudoso y arriesgado, y también se veía ya puesto por los
+vencedores sus cómplices a la cabeza de una junta. En tanto, furioso
+yo con su vacilación y dilaciones, quería arrojarme a la calle, pero
+me lo estorbaba diciéndome que con mi salida intempestiva podía echar
+a perder lo que había salido o iba tan a medida de nuestro deseo. Es
+de contar que ya recibíamos avisos de que las autoridades de Cádiz,
+sabedoras, aunque tarde, de lo que pasaba, estaban en movimiento y
+apercibiéndose a la defensa, pero nos daba esto poco miedo. Faltaba
+a Cádiz gobernador; el que hacía sus veces, el teniente de rey don
+N. González Valdés, había sido castigado en 1814 por constitucional,
+pecado no común en el ejército, y de él juzgábamos que si no se nos
+declaraba amigo no se nos mostraría acérrimo contrario. Verdad es que
+estaba en Cádiz el general Campana, pero en él ni pensábamos, siendo
+hombre que, con razón o sin ella, gozaba de escaso concepto en la
+milicia. En el batallón que guarnecía la plaza veíamos un apéndice de
+la parte del ejército levantado. Solo quedaba en Cádiz el regimiento
+de la Pava, o sea milicia urbana del tiempo antiguo, tal que ni sirvió
+en la guerra de la Independencia, sustituyéndole los voluntarios. Pero
+¡rareza de las que suelen suceder en el mundo! Contra toda probabilidad
+habíamos logrado levantar el ejército, y traer parte de él hasta dentro
+de la isla gaditana, y con todas las probabilidades en favor nuestro,
+no fuimos dueños de la, aunque fuerte, indefensa ciudad de Cádiz,
+cuyo vecindario nos era afecto, y con no lograr su posesión, nuestra
+empresa, bien comenzada, estuvo cerca de terminar trágicamente y en
+nuestra ruina.
+
+Volviendo a mi situación y la de mis allegados, continuaba yo mi
+altercado con Vega, insistiendo en hacer algo, cuando él, con el tono
+enfático siempre suyo y el medio bramido que precedía en su boca a sus
+frases: «Calle usted, Antonio», me dijo, «y no dude de que no hay que
+temer; que si hubiese gobierno en España, meses ha que estaría usted
+siete estados debajo de tierra». Triunfó al fin Vega, ayudado de otros,
+aunque solo por lo pronto, creyendo todos de cuarto en cuarto de hora
+saber que los de Quiroga estaban en la Puerta de Tierra, o cuando menos
+en la Cortadura.
+
+En esto, el día brevísimo, como de los primeros de enero, iba a
+terminar, y yo, esperando a Vega que se había ido a su casa para
+volver o aguardando noticias, y entre ellas la de la llegada de los
+de Quiroga, me consumía de rabia, hasta que me eché a la calle. Pero
+no encontraba conocidos a quienes preguntar, y solo veía la gente
+inquieta y notaba movimiento. Vega, creyendo errado el golpe, se había
+escondido. La gente nuestra que estaba apostada en la Puerta de Tierra,
+no viendo venir tropa de afuera, y sin moverse la de adentro, se había
+ido dispersando. Acudí al cuartel del regimiento de Soria, y el segundo
+comandante, mi amigo y cómplice, me declaró que no era posible por
+entonces que su tropa se declarase por nuestra causa. No sabiendo qué
+hacer, lleno de dolor y de rabia, corrí a la casa donde solía pasar las
+primeras horas de la noche, y allí me estuve sin pensar en volver a la
+de mi asilo, de donde se había retirado su propio dueño no creyendo
+aquella estancia segura.
+
+Seguía la ciudad en silencio, cuando a altas horas de la noche, que
+yo no había tratado de dar al sueño, sonaron dos o tres cañonazos. De
+nuevo volví a salir, pero no tenía a dónde ir ni a quién preguntar.
+Al cabo llegué a saber de un desconocido, en la calle, que el fuego
+que había sonado había sido en la Cortadura. Pero reinaba donde
+quiera silencio, dormía el pueblo, o velaba recogido cada cual en su
+casa, y todo declaraba que, si había habido choque, los que venían
+de fuera habían sido rechazados. Era mortal mi angustia, porque a la
+incertidumbre se agregaba un tanto de reconvención que me hacía a mí
+propio por haber cedido en el día anterior a ajena voluntad en vez de
+hacer la mía, y además consideraba culpados a todos cuantos desde Cádiz
+habíamos traído allí a los levantados, prometiéndoles fácil entrada en
+aquella plaza, sin cuya posesión corrían grave peligro.
+
+Estos pensamientos me hicieron pasar segunda noche desvelada, pero
+harto peor que la anterior, en que la inquietud estaba acompañada de
+alegría. Con el nuevo día vine a saber lo ocurrido en la noche, lo cual
+fue, según testimonios venidos después a confirmar o rectificar las
+primeras noticias, lo siguiente.
+
+Quiroga había perdido muchas horas en la Isla, atento a varios
+cuidados y no ligeros. Pero debía haber desatendido cualquiera otra
+consideración, poniendo la suya principalmente en ocupar desde luego
+a Cádiz, o cuando menos la Cortadura, pues esta dista solo como una
+legua de Torregorda, donde ya habían llegado algunos de sus soldados
+al mediodía, y con haber adelantado en la tarde una corta fuerza hasta
+aquella obra avanzada, a la sazón sin defensa alguna, nuestra habría
+sido la plaza de Cádiz, o en la misma noche, o al día siguiente.
+Difirió, con todo, hasta cerca del oscurecer la marcha de la fuerza
+destinada a tan importante objeto, la cual hubo de andar su camino
+entre las tinieblas de la noche. A yerro tal agregó otro para los
+suyos no menos funesto. Aunque tenía a su lado el comandante que había
+sido del batallón de Aragón, don Lorenzo García, llamado el _fraile_
+por haberlo sido lego antes de ser militar, y el cual era persona de
+no común arrojo, y con la circunstancia de ser hombre de los dichos
+«_de vida airada_», que en Cádiz, donde él había residido, pasan la
+vida en comilonas, en los ventorrillos que hay en el camino a San
+Fernando, y aunque el mismo García solicitó del nuevo general, muy su
+amigo, la dirección de una expedición a que llevaba él la ventaja de
+conocer aquel terreno a palmos, fue encomendada la empresa al primer
+comandante de la Corona don N. Rodríguez Vera, buen oficial, pero para
+quien los lugares donde iba a obrar eran absolutamente desconocidos.
+Así es que en su marcha nocturna, ya casi cerca de media noche, se
+encontró Vera al frente, como gigante que le atajaba el paso, la alta
+muralla de la Cortadura corriendo de mar a mar, y al acercársele, oyó
+dentro gran rumor de armas, llamar a la pelea en voces terribles, y
+en medio de esto salieron de las troneras dos disparos de cañones
+de grueso calibre, la bala de uno de los cuales acertó a caer en la
+poco numerosa columna de su mando, matando a dos e hiriendo a algunos
+más de los que la componían. Fue, por cierto, rara casualidad que
+de dos tiros solos, salidos de batería no rasante, sino al revés,
+muy elevada, una bala de cañón fuese tan certera. Mayor casualidad
+fue que en una tropa declarada en rebelión al Gobierno, y persuadida
+de que venía a consultar amigos, tal recibimiento, acompañado de
+tal estrago, no hubiese infundido sospechas de traición y producido
+un contralevantamiento, pero la tropa se mantuvo fiel, y el que la
+mandaba, desesperando de poder tomar tanta fortaleza con el corto
+poder de que disponía, hubo de volverse a San Fernando. Desde entonces
+la Cortadura, en poder de las tropas fieles al rey, fue valladar
+insuperable para las fuerzas de Quiroga y Riego, y aseguró al Gobierno
+la posesión de Cádiz por más de dos meses; de suerte que, solo
+después de haber jurado Fernando VII la Constitución, lograron los
+restauradores de esta poner el pie en lo que debía haber sido una de
+sus primeras conquistas.
+
+He aquí lo que había sido la inesperada y feliz resistencia de la
+Cortadura. Al saberse confusamente lo ocurrido en Arcos, donde había
+caído prisionero el general del ejército expedicionario, y con
+alguna más claridad que habían entrado en la isla de León tropas de
+los levantados, las autoridades de la plaza de Cádiz trataron de
+defenderla. El teniente de rey acudió al general Campana, el cual
+tomó el mando con cualquier título. No tenían mucha fuerza, y de la
+poca que tenían desconfiaban; pero nadie se movía ni alzaba la voz, y
+era fácil obrar cuando nadie se presentaba a oponerse, reinando en la
+ciudad quietud y silencio. En esto, un joven animoso tomó a su cargo la
+defensa de la Cortadura. Era el de quien aquí ahora hablo el capitán
+de infantería don Luis Fernández de Córdoba, tan famoso después en
+los anales de España, entonces de pocos años y ningún renombre, no
+obstante lo ilustre de su familia. Tenía yo relaciones de parentesco
+con Córdoba y alguna amistad, y bien podría, si hubiese yo andado libre
+por Cádiz, haber tratado de atraerle a nuestro partido, y es probable
+que lo hubiese hecho, y aun que lo hubiese conseguido, porque no tenía
+él opiniones políticas formadas, y de su carácter podía presumirse que
+le sedujesen el atractivo de lo llamado libertad, y una empresa que
+abría a su actividad un camino ancho, y, según la opinión de muchos en
+aquellos días, glorioso. Pero Córdoba solo supo que había una rebelión
+o sedición militar, y que faltaban fuerzas para hacerle resistencia,
+si bien no tanto que algo no pudiese hacerse, y esto poco cubriría de
+gloria a quien con brío lo acometiese, mayormente si, favoreciéndole
+la fortuna, salía airoso de su empeño. Marchó, pues, a la Cortadura
+con poquísima gente de la milicia urbana y algunos artilleros; llegó
+allí, por su buena suerte y nuestra desdicha y la tardanza de Quiroga,
+como una hora antes que los que venían a ocupar aquel puesto se
+presentasen; al sentirlos venir dio voces, armó alboroto, tocó tambores
+aparentando tener consigo gran fuerza, mandó hacer disparos con tanta
+felicidad que, de dos cañonazos, uno hizo estrago en sus enemigos, y
+con su osadía y habilidad, cuando ya pocos, si acaso algún más disparo
+podía hacer, vio retirarse a los que venían a apoderarse del punto de
+cuya defensa se había encargado, labrando con este hecho la fábrica
+de su fortuna, que después tuvo su mayor aumento en una causa, si no
+idéntica, análoga a la de que él había sido ardoroso contrario, y todo
+ello no con una deserción vergonzosa, sino al revés, sin mengua de
+su decoro. Pero fuerza es confesar que le favoreció la suerte, pues
+si Rodríguez Vera hubiese conocido el lugar donde estaba, lejos de
+retroceder, habría seguido por la playa, al abrigo ya de los fuegos
+de la fortaleza, y rodeando esta la habría entrado por la gola casi
+indefensa, pudiendo Córdoba y los suyos solo morir con gloria, pero no
+rechazar a los agresores.
+
+Con esto quedó por lo pronto seguro Cádiz por la causa del Rey. Una
+tentativa hecha de allí a dos días, en la noche del 5, a que asistí yo
+en persona y que tenía mil probabilidades de salirnos favorable, por
+haberse entrometido en ella más de una persona y dado disposiciones que
+se contradecían, vino a parar solo en proporcionar la fuga de varios
+de los presos en el castillo de San Sebastián, que pasaron al ejército
+ya constitucional, y fueron allí de tanto servicio y provecho que sin
+ellos no habría triunfado; pero no sirvió de darnos la posesión de
+Cádiz, que sin duda habría sido nuestra si se hubiese seguido el plan
+primero en vez de alterarle con inoportunas adiciones, como hicieron
+algunos en la hora de ejecutarle. Aunque en lo singular no es este
+lance menos digno de atención que otros aquí referidos, pues al revés,
+abunda en escenas que juntamente provocan a risa y pena, me abstengo de
+contarle por menor ahora, por haber dejado correr la pluma harto más de
+lo debido en estas narraciones prolijas. Baste decir que de resultas
+salió orden de prenderme, y que, después de estar siete días oculto,
+salí de Cádiz no sin peligro, favoreciéndome para atravesar la Puerta
+de Mar la casualidad apenas vista en aquellos alrededores de estar
+nevando, y que pasado a un buque francés disfrazado de marinero, entre
+otros de la misma nación, me fui al Trocadero, y de allí pude escapar a
+Puerto Real, donde encontré a Riego con algunas tropas de las suyas. Ya
+en el ejército de San Fernando, referir lo que allí pasaba y pasó sale
+fuera de los límites de esta parte de mis recuerdos.
+
+Réstame solo hacer leve mención de lo que todos saben. Nuestra empresa,
+gracias a la torpeza del Gobierno llevada a ejecución con felices
+comienzos, por nuestros yerros, y asimismo por causas que no pudimos
+remediar, llegó a tener tan mal aspecto al cabo de dos meses de floja
+guerra civil, que nuestra perdición parecía segura; pero el mismo torpe
+proceder que dejó pasar a ser rebelión una conjuración mezquina, dio al
+cabo la victoria a una rebelión de flaquísima fuerza cuando estaba, si
+no vencida, poco menos. Tres años y medio hubo de durar el edificio que
+levantamos con tan malos materiales; pero la falta de solidez apareció
+al cabo: tal cual fue levantado, cayó derribado a no muy recio embate.
+De él algo quedó, sin embargo, malo y bueno, y de lo uno y de lo otro
+está sintiendo los efectos la generación presente.
+
+
+
+
+X.
+
+EL 10 DE MARZO DE CÁDIZ.
+
+
+Ya más de una vez ha dado a notar quien esto escribe cuán olvidada
+está la generación presente de lo que hicieron y pensaron sus padres.
+Parece como que la parte más moderna de nuestra historia, o digamos la
+que está más atrás del periodo en que, muerto Fernando VII, comenzó
+la guerra por la sucesión a la corona de España, es una de las más
+desconocidas. Verdad es que la breve época desde 1820 hasta 1823
+tiene poco que la recomiende, habiendo sido su terminación no solo
+funesta, sino ignominiosa para los que entonces predominaron, y no,
+cierto, porque todos ellos fuesen dignos de desprecio, sino porque,
+traídos por los sucesos a una situación de que era imposible no salir
+mal, si no merecieron el descrédito en que cayó la revolución de que
+fueron defensores, y con ella hasta cierto punto sus personas, tampoco
+pudieron, ni pueden con razón, extrañar la a veces injusta y acre
+censura que ha sido común hacer de sus hechos y sus nombres.
+
+Pero no es lo malo que se tache, si a veces con justicia, a veces
+sin ella y en todo caso con rigor, por lo excesivo no merecido, a los
+constitucionales de 1823, pues peor es, si cabe, y atendiendo a que
+duele más a los humanos ser despreciados que ser maltratados; que de
+las cosas de aquellos días solo queden memorias escasas y confusas.
+De seguro no faltarán quienes al leer el encabezamiento del artículo
+presente pregunten: ¿Y qué ocurrió en Cádiz el 10 de marzo que merezca
+ser conmemorado? ¿Y de qué año fue el 10 de marzo, cuya recordación da
+margen a no menos que un artículo de periódico del día presente?
+
+Sin embargo, este 10 de marzo hoy conservado en pocas memorias, como
+que casi ha desaparecido la generación cuyos ánimos tanto ocupó, era
+citado con frecuencia desde 1820 a 1823, siendo uno de los asuntos
+que daban motivo a encarnizadas disputas y vehementes declamaciones
+y apasionados juicios, en los cuales, tomando la fundada acusación
+carácter de odio y venganza, y apareciendo espíritu de bandería,
+perdía mucho de su fuerza, mientras por el lado opuesto, defensas
+hijas de parcialidad política, tiraban a convertir en acto loable, o
+cuando menos disculpable, un delito que debía ser calificado de tal,
+juzgándole por sus méritos y fuese cual fuese la causa en cuyo favor
+se declarase, y diese su fallo definitivo la fortuna. Y así fue que,
+vuelto en 1823 al mando y predominio el partido de la monarquía, fue
+celebrado y recompensado como buen servicio hecho al trono un atentado
+que toda autoridad debería haber desaprobado, aun cuando por motivos
+dignos de consideración no castigase a los perpetradores y directores.
+
+Empezaba a correr marzo de 1820, y se veía España en una situación de
+que da la historia pocos ejemplos. Sobre cuatro mil hombres no cabales
+dueños de la ciudad de San Fernando tenían allí levantada la bandera
+de la Constitución de 1812, y el Rey, señor de todas las fuerzas de la
+monarquía, en el término de más de dos meses no había podido vencer
+una rebelión de tan flacas fuerzas. Una columna procedente de aquel
+punto, y que apenas ascendió en la hora de su salida a dos mil hombres,
+había recorrido buena parte de la Andalucía Baja, proclamando en varias
+de sus poblaciones la Constitución, y perseguida por las tropas reales,
+alcanzada y vencida, pero no desbaratada, en Marbella, haciéndose
+después de este revés señora de la ciudad de Málaga, rechazando allí
+a los contrarios que vinieron a embestirle, y obligada a emprender la
+fuga después de su triunfo, había padecido segunda y mayor derrota
+en Morón, lo cual no impidió que sus fugitivas reliquias ocupasen
+por algunas horas a Córdoba. En tanto, los que habían quedado en San
+Fernando se veían cercados por fuerzas muy superiores a las suyas en
+puesto harto mal defendido, pues dueños de Cádiz sus contrarios, así
+como lo eran de la tierra de allende el Puente de Suazo y la batería
+del Portazgo, fácilmente podían por el lado nombrado en primer lugar
+haber superado los pobres obstáculos que les ofrecía la espaciosa
+playa. Que tan flaco poder como era el de los rebeldes existiese
+aún, y hasta con apariencias de fuerte, era ciertamente un prodigio,
+pero prodigio que podía y debía ser explicado por la situación de
+España por aquellos días. Los constitucionales, aunque en número muy
+escaso, tenían la ventaja de estar en perfecto concierto, unidos con
+el lazo de la sociedad secreta, si no todos ellos, los que gozaban
+de algún influjo, y hasta el ser pocos les daba vigor, porque es
+privilegio de una minoría reducida tener una fuerza que es grande por
+estar reconcentrada. Además tenían parciales en el ejército que con
+habilidad y osadía habían adquirido extraordinaria influencia sobre
+sus compañeros e inferiores. Si la mayor parte de los españoles era
+realista, lo era tímida y confusamente, sin pasión todavía, porque no
+tenía que chocar y luchar con pasiones contrarias, poco satisfecha
+del Gobierno, del cual juzgaba por los efectos que era malo, y de
+resultas, si no deseosa de verle caído, tampoco dispuesta a sostenerle
+contra una fuerza contraria. Así, los constitucionales levantados,
+donde quiera que ponían el pie y levantaban el grito, si no encontraban
+amigos y valedores, tampoco tenían que habérselas con enemigos, y,
+hasta viéndose rodeados de espectadores cuya indiferencia parecía buena
+voluntad, cobraban bríos suponiéndose o figurándose tener un tanto
+numerosos parciales.
+
+Si tal era la disposición de los ánimos en lo general de la nación, y
+si por ello, y particularmente por el estado de la opinión en una parte
+crecida de la oficialidad del ejército, la causa de los levantados
+dueños de la ciudad de San Fernando no podía darse por perdida, resta
+considerar cómo pensaban y sentían en aquellas horas quienes componían
+las dos fuerzas beligerantes, dando este nombre solo a los que en
+Andalucía sustentaban las opuestas partes de la revolución y de la
+monarquía.
+
+En el ejército destinado a Ultramar reinaba entre la tropa, corriendo
+1819, grande repugnancia a embarcarse. Esta repugnancia de los soldados
+fue aprovechada por los conspiradores, los cuales, fomentándola y
+avivándola, predispusieron los ánimos de gente ruda en quienes no
+podía haber opiniones políticas en favor del levantamiento. En punto
+a la oficialidad, ha sido calumnia corriente atribuir a toda ella que
+obraba movida por tan feo motivo, pero en punto a que influía en una
+parte de ella, quizá la menor, apenas cabe duda. A unos pocos oficiales
+instruidos habían llevado a la empresa doctrinas de las llamadas
+liberales, bien estudiadas; a muchos, deseos de medrar; a otros un
+espíritu inquieto. La sociedad secreta había comprometido a no pocos,
+que habían pasado a ser constitucionales porque habían empezado por ser
+sectarios. Así, en general, y aun puede decirse con rarísima excepción,
+si acaso alguna, todavía en marzo las tropas acantonadas en San
+Fernando bajo la bandera constitucional se mantenían firmes y hasta
+ardorosas en su adhesión a la causa que habían abrazado.
+
+No había sucedido lo mismo en la columna volante, de la cual habían
+desertado algunos oficiales y muchos soldados a la bandera Real. Pero
+esto era sabido de pocos en San Fernando, los cuales lo ocultaban a
+punto de conseguir que estuviese casi generalmente ignorado, no fuese
+que el ejemplo incitase a la imitación, cosa en aquellas circunstancias
+harto probable.
+
+Pero lo que apenas sabían ni los constitucionales ni los mismos
+oficiales superiores que militaban en las filas de los Reales, era que,
+particularmente en las tropas que formaban la guarnición de Cádiz,
+había llegado a crearse un espíritu, si no anticonstitucional, hostil a
+los constitucionales, que iba llegando a ser entusiasmo. Por cierto, si
+esto hubiese sido conocido, habría causado en la parte opuesta desmayo,
+y en la propia bríos, con lo cual la expugnación de San Fernando y la
+ruina completa del levantamiento constitucional habría sido cosa fácil.
+
+Varias causas habían contribuido a convertir en celosos y acalorados
+parciales de la causa monárquica a los mismos que poco antes por la
+aversión a embarcarse abrazaron o favorecían la de los levantados. Fue
+una desgracia que, al ser sorprendido por Riego en Arcos el cuartel
+general del ejército, sin haber verdadera refriega, hubiesen caído
+muertos dos o tres soldados del batallón de Guías del general, y
+aunque luego este mismo cuerpo se puso bajo la bandera constitucional,
+desde luego dio muestras de obrar como forzado y resentido, pudiendo
+estas cosas al parecer de inferior importancia más que otras de muy
+superior clase en los ánimos de la soldadesca. Así, los guías se
+fueron desertando casi todos, y viniéndose a Cádiz se formó de ellos
+un cuerpo con su nombre antiguo. De otros desertores de la bandera
+constitucional, y no del batallón de _Guías_, fue compuesto en la misma
+plaza de Cádiz otro batallón con el nombre de Leales de Fernando
+VII, y con llamarse así, y con la idea constante en su mente de la
+deserción, se sentían poseídos de afectos de ardorosa lealtad al
+monarca. Hasta la circunstancia de ser el vecindario de Cádiz, con
+rarísimas excepciones, apasionado amigo de la Constitución en aquel
+pueblo nacida, contribuyó a excitar en el soldado pensamientos y
+afectos contrarios, porque el no encubierto desvío de los paisanos a
+los que miraban como opresores aumentó la mala voluntad o desprecio con
+que suelen mirarlos y tratarlos los militares.
+
+Todo esto, bien será repetirlo, no estaba patente. Así, en la
+oficialidad de la fuerza opuesta a la constitucional abundaban
+parciales de estos, irresolutos tanto cuanto ignorantes del modo de
+pensar y sentir de la clase llamada de tropa.
+
+Tal era la situación de las cosas, y bien podía ser considerado el
+ejército de San Fernando como perdido, cuando comenzaron a circular
+por Cádiz rumores que daban por noticia haber sido proclamada la
+Constitución en puntos de España bastante lejanos. De Galicia llegó
+casi a saberse con certeza. De otros lugares se decía con menos verdad,
+pero se presumía con sobrado fundamento que así fuese. En tanto, faltó
+el correo de Madrid, porque el conde de La Bisbal, puesto al frente
+de una corta fuerza, había proclamado la Constitución en la Mancha
+cortando la comunicación entre la capital y Andalucía, lo cual hizo
+creer desde luego como cierto lo que en breve llegó a serlo, y era
+haber triunfado la causa del levantamiento constitucional en el mismo
+centro del Gobierno, compeliendo al Rey a doblar la cerviz y sujetarse
+al yugo.
+
+Mandaba el ejército opuesto a los levantados constitucionales el
+general Freire, y la escuadra surta en la bahía de Cádiz el capitán
+general de marina don Juan María Villavicencio; el primero bien
+acreditado en la guerra de la Independencia por distinguidos
+servicios, y en 1814 sospechado de cierta inclinación a la Constitución
+entonces derribada; el segundo, persona muy notable por haber sido
+hasta uno de los regentes del reino desde 1812 a 1813, así como por
+su larga carrera, y también por su talento y saber, nada afecto a la
+causa constitucional, de lo cual había dado pruebas, pero tolerante
+con sus adversarios. Como puede presumirse, aparecía el primero
+más celoso de la causa que sustentaba, por lo mismo que podía ser
+sospechado de tibio, mientras el segundo, señalado por sus no lejanos
+grandes servicios al poder monárquico, cuyos excesos había condenado
+como prudente sin faltarle por esto a la lealtad debida, parecía que
+preveía ser necesario buscar un medio de avenencia entre parcialidades
+poderosas. Sabidas las noticias de la sublevación de Galicia con
+certeza, y de la de la Mancha confusamente, y siendo muy de temer que
+hubiese habido una gran mudanza en Madrid, ambos generales vinieron
+a Cádiz, el uno del Puerto de Santa María, y el otro de su navío.
+Su llegada conmovió al pueblo de Cádiz; supusiéronles intenciones
+que no traían; acudió numeroso gentío a la plaza de San Antonio, que
+había sido llamada de la Constitución desde 1812 a 1814; el hecho
+mismo de haber allí tal concurso era ya grave, trocado el temor en
+confianza, siendo así que poco antes los gaditanos, irritados y
+medrosos, apenas salían a la calle, y no osaban congregarse en crecido
+número; y, como acaece siempre cuando hay muchas personas juntas, la
+concurrencia, aun sin ser bulliciosa, tenía apariencias y aun carácter
+de serlo, sonando como clamor sordo las conversaciones particulares, y
+alterados los rostros de los concurrentes como de quienes estaban en
+ansiosa expectativa a punto de no poder ya distinguirse que aquella
+reunión fuese pacífica, sin poder por esto ser calificada con razón
+de sediciosa. No podía durar mucho tal incertidumbre. Los generales
+se asomaron al balcón de una casa que daba a la misma plaza, y en
+breve, sin que ninguno de los dos lo hubiese dispuesto ni consentido,
+pero sin que mostrase resolución de estorbarlo, un grito de «Viva
+la Constitución» salido de mil bocas pobló el aire, y atronó aquel
+recinto. No sonó una voz que a tal exclamación se opusiese; no se dio
+providencia para reprimir un movimiento que era ya una rebelión o
+revolución declarada. Era entonces, y fue por algún tiempo, costumbre
+dar a la inscripción que anunciaba tener una plaza el nombre de la
+Constitución a modo de un carácter sagrado y una importancia política
+la más alta. Así es que de pronto se buscó una tabla, y escribiendo
+en ella el a la sazón terrible letrero, fue este colocado en el lugar
+donde había estado otro igual escrito con letras de bronce dorado en
+lápida de mármol, saludando apasionadas aclamaciones a aquel símbolo
+de una época renovada, que para los gaditanos era de glorioso y caro
+recuerdo. Siguiose iluminarse el pueblo todo al cerrar la noche, y
+discurrir las gentes por las calles con ruidosa alegría, tanto que en
+las escenas de la revolución de 1808 a 1814 no hubo una que a esta
+excediese en punto a manifestaciones de entusiasmo popular, y pocas que
+la igualasen.
+
+En tanto, el general de marina Villavicencio, a impulsos de su natural
+conciliador, o mandó o consintió que pasasen a San Fernando tres
+oficiales de la armada a dar al ejército llamado Nacional noticia de
+lo ocurrido. Fueron los que llevaron tal comisión el conde de Mirasol,
+muerto ha pocos días, don Jacobo Oreiro, y don N. Sánchez Cerquero.
+
+Poco esperábamos en San Fernando recibir tan faustas nuevas. Yo, que
+era uno de los contados a cuya noticia había llegado haber sido vencida
+y deshecha la columna volante del mando de Riego, había salido en la
+misma tarde de aquel día (9 de marzo), y cuando en Cádiz ocurría tan
+inesperada mudanza, a dar un corto paseo, y me sentía poseído de negra
+melancolía, viendo cercano el momento en que, o había de caer en manos
+de nuestros contrarios y pagar con la vida mi delito, o de escapar
+con trabajo a vivir la vida del proscrito, empresa nada fácil. Venía
+retirándome de mi paseo, y había entrado en las calles, cuando noté
+súbito alboroto de general alegría. Anunciábase haberse jurado en Cádiz
+la Constitución, y la llegada de los portadores de la noticia tanto
+cuanto feliz difícil de creer. Ya antes más de una vez habían corrido
+voces semejantes creídas de algunos, dudadas de muchos, y venidas a
+desvanecerse como ilusión hija del deseo. En esta ocasión fui yo de
+los incrédulos, hasta que varias personas me afirmaron ser verdad
+averiguada lo que yo estimaba lo contrario. Me encaminé, pues, a casa
+del general Quiroga, donde hallé a los oficiales de marina, procedentes
+de Cádiz, rodeados de gente alborozada, agasajados, festejados y
+acosados a preguntas por quienes apenas podían creer el felicísimo
+suceso de que eran nuncios.
+
+Entró entonces el discurrir qué habría de hacerse, por nuestra
+parte. Lo primero que se resolvió, fue enviar a Cádiz comisionados
+que tratasen de ponernos en paz y unión con las autoridades y tropas
+de aquella ciudad, si bien pareció oportuno dar el carácter de
+parlamentarios a los encargados de tan importante comisión, por no
+considerarse aún la paz asentada. Tres fuimos los nombrados para la
+comisión o parlamento; el coronel don Felipe Arco-Agüero, jefe de
+estado mayor de nuestro ejército; el de igual graduación don Miguel
+López de Baños, que tenía el mando de nuestra artillería, y tercera
+persona no militar, que fue la mía, recomendándome para tal comisión
+el ser diplomático, y más todavía el cercano parentesco que me unía
+con el general Villavicencio, hermano de mi madre, además mi padrino
+de bautismo, y a cuyo lado había yo pasado buena parte de mi niñez.
+Comenzamos desde las primeras horas de la noche a prepararnos para
+nuestro viaje, si bien los preparativos no podían ser muchos, ni lo
+eran. De ello nos distrajo por breve rato la agradable ocupación de
+salir de la población al sitio llamado Manchón de Torrealta, donde está
+situado el observatorio astronómico, y desde el cual registra la vista
+no corto espacio, descubriéndose a lo lejos, allende las aguas de la
+bahía y las tierras llanas inmediatas, la ciudad de Cádiz, blanca como
+la nieve, en el horizonte; pero en aquel momento, si las tinieblas de
+la noche no permitían ver sus casas y torres, señalaba el lugar donde
+estaban un resplandor vivísimo nacido de las luminarias, cuya luz se
+dilataba a largo trecho. Numerosos espectadores acudían a recrearse
+con la contemplación de aquella luz, más grata todavía que la de la
+aurora lo es para el navegante, tras de una noche de borrasca, peligro
+y ansias.
+
+Poquísimo dormí yo en la noche de que voy ahora aquí hablando, porque
+hacía en mí el gozo lo que podría haber hecho la pena más aguda.
+Amaneció el deseado día, y en sus primeras horas pasé a juntarme con
+mis compañeros, y emprendimos nuestro breve viaje. Llevábamos los
+parlamentarios algún acompañamiento: un ayudante de Arco-Agüero,
+llamado don N. Silva, cuatro soldados de artillería de a caballo, con
+largas barbas, por lo cual eran apellidados _barbones_, y un trompeta
+de la misma arma. Todos iban a caballo menos yo; circunstancia no
+digna de mención si no hubiese influido en mi suerte en los sucesos
+que siguieron, y debida a que, siendo yo pésimo jinete, no quería ir
+haciendo ridícula figura a nuestra entrada en Cádiz, por lo cual escogí
+un calesín a pesar de lo incómodo y feo de tan mala y antigua máquina
+de viaje.
+
+Poco más de media legua habríamos andado desde San Fernando, y
+estábamos cercanos al lugar donde, cerca del torreón apellidado de
+Torregorda, tuerce casi formando un ángulo recto, y va en derechura a
+Cádiz la carretera nombrada allí arrecife, cuando empezamos a encontrar
+gente de Cádiz, que a pie había andado sobre legua y media ansiosa
+de ver y saludar a los constitucionales de ellos tan amados. Según
+íbamos adelantando, iba creciendo el número de los viajeros, que llegó
+a ser muy considerable ya a más de media legua de Cádiz. Habíamos los
+del ejército constitucional, cuyo título era el de nacional, tomado
+por divisa añadir a la escarapela encarnada un ribete ancho de cinta
+verde, divisa considerada después por muchos como propia de la sociedad
+secreta directora del levantamiento, y de la cual éramos gran parte
+de los del ejército, si bien no todos, pero divisa que no lo era de
+sociedad alguna, siendo solo emblema de nuestra esperanza al acometer
+y empezar a poner por obra nuestra empresa, esperanza nunca del todo
+perdida. Como sabían esto los gaditanos todos, los paisanos se habían
+puesto escarapela como militares, y, no habiendo tenido tiempo para
+coser a las que traían el ribete verde, se habían contentado con poner
+un lazo de este color sobre el centro de la escarapela encarnada.
+Las manifestaciones de alegría de aquellas gentes tenían trazas de
+delirio, y al vernos rompían en altos vivas, declarando, a la par que
+adhesión a la causa que con ellos nos era común, afecto vivo y aun
+admiración a nuestras personas, en las cuales veían representadas
+las de nuestros compañeros. En medio de tanto aplauso, llegamos a la
+obra avanzada llamada la Cortadura, guarnecida por tropas que poco
+antes eran para nosotros enemigas, habiéndolo sido por espacio de dos
+meses, plazo durante el cual habían nacido en ella contra nuestra
+causa, y más aún contra nuestras personas, pasiones de odio no poco
+vivo, siendo muy otra nuestra firme, pero errada creencia, pues los
+reputábamos amigos violentados a sernos hostiles. Sin embargo, al
+acercarnos al fuerte, más por pedantería que por recelo, quisimos usar
+las fórmulas comunes de la guerra, y mandamos al trompeta que con
+nosotros venía, tocar llamada. Salieron a respondernos; pero no como
+prestándose al parlamento, sino calificándole de inútil, porque ya no
+estábamos en guerra. Parecía afectuosa la respuesta, así como fundada
+en buena razón, y, con todo, no hubo de agradarnos, porque fue dada
+con desabrimiento. Otras dos causas, con harto más motivo, mezclaron
+un tanto de disgusto y desconfianza a nuestra alegría. Poco antes de
+llegar a la Cortadura, del numeroso gentío que venía de Cádiz se separó
+una persona que vino a hablarnos, entendiéndose particularmente con
+Arco-Agüero, con quien había tenido algunas relaciones de trato casi
+amistoso. Era el personaje de quien ahora hago aquí mención un don
+N. Elola, oidor o, como decimos ahora, magistrado de la Audiencia de
+Sevilla, vivo, travieso, no de la mejor reputación, pues era tachado
+de ligero y cruel, no sé si con justicia, entremetido y dado a bullir,
+sin crédito de constitucional ni de lo contrario, y el cual, no sé,
+ni llegamos a saber, por qué razón venía de Cádiz, y si lo hacía por
+voluntad propia o encargo de otros. Lo cierto es que Elola se empeñó
+en persuadir a Arco-Agüero a que nos volviésemos sin llegar a Cádiz;
+pero como las razones que alegaba nada claro ni explícito contenían,
+no juzgamos decoroso ni justo dejar de cumplir con lo que nos estaba
+encomendado. Separose, pues, de nosotros Elola, sin haber logrado
+convencernos, y no sé si regresó a Cádiz o si siguió a San Fernando.
+
+Igual, si no mayor, causa de temor o de sospecha nos dio otra
+circunstancia que por lo pronto no fue de todos nosotros notada ni
+aun sabida. Cabalmente, cuando estábamos llamando a parlamento, y
+recibiendo por respuesta que tal acto era impropio entre gentes ya no
+enemigas, había crecido sobre manera y agolpádose en aquel lugar la
+turba procedente de Cádiz, cuyos vivas y aplausos eran tales y tantos
+que nos ensordecían, y en medio de la gritería reparamos que también
+gritaban desde el fuerte asomados a sus murallas los soldados, y aunque
+viniendo sus gritos de lejos solo podían oírse estos, confundiéndose
+otros más cercanos y numerosos, no faltó quien oyese que eran, en vez
+de bendiciones y aplausos, maldiciones y denuestos. Pero esto, repito,
+apenas llegó a nuestra noticia, y aun cuando hubiese llegado nos habría
+desviado de pensar en ello el espectáculo que presentó a nuestra vista
+Cádiz.
+
+A pesar de que las turbas (pues llegaron a serlo) que nos esperaban
+fuera de las puertas parecía como que debían haber dejado poca gente
+en el casco de la ciudad, o fuese porque de la población nadie había
+querido quedarse en casa, o que los que no habían salido a la calle,
+sin excepción de clase u ocupación, poblaban los balcones y ventanas,
+era inmenso el gentío que se presentaba a la vista. Las casas estaban
+adornadas con colgaduras. Entre tanto llovían sobre nosotros, los
+parlamentarios, flores arrojadas por los que estaban en alto, mientras
+los que paseaban las calles se apiñaban a nuestro alrededor con
+animación casi frenética, gritando y procurando asirnos la mano o
+bien la pierna, o aun solo el vestido. Mis compañeros, poco o mucho
+conocidos en Cádiz, eran objeto de admiración, y a mí, nacido en
+aquella ciudad y que en ella había pasado buena parte de mi juventud,
+se me daban generalmente testimonios de ardiente afecto. Los caballos
+de mis compañeros apenas podían romper por el tropel, y se encabritaban
+espantados, y a mi pobre calesín apenas consentían que rodase, no
+faltando quien se subiese en las ruedas para apretarme la mano o darme
+una enhorabuena afectuosa. ¡Días eran aquellos que no volverán en
+largo tiempo, no siendo tan arrebatado o loco entusiasmo posible ya a
+una generación llena de desengaños y escarmientos, y que por ser más
+cuerda ha perdido muchos de los placeres que las ilusiones hijas de la
+inexperiencia traen consigo!
+
+Como ya va aquí dicho, atravesamos casi toda la ciudad de Cádiz por
+estar muy distante de la Puerta de Tierra la casa del general Freire,
+a que nos encaminábamos. Al ir a llegar a ella, pasamos las esquinas
+de la calle de Linares, que desde la plaza de San Antonio, que iba a
+ser de la Constitución, va al paseo de la Alameda, y que era y debe
+de ser aún hoy una de las vías de comunicación en aquella ciudad más
+transitadas. Al atravesar descubrimos parte de la plaza atestada de
+gente, porque allí iba a jurarse la Constitución ante la lápida que de
+ella era recordación y símbolo. Reservándonos nosotros asistir a aquel
+espectáculo para la hora muy cercana en que, presentes las autoridades,
+había de celebrarse la ceremonia del juramento, nos apeamos a la puerta
+de la casa del general y pasamos a su presencia.
+
+Hallamos a Freire cortado, inquieto, ni desabrido ni afable, y solo con
+muestras de estar muy poco satisfecho de la situación en que se veía.
+La sala en que le vimos estaba muy concurrida, llenándola personas
+de diversas opiniones, cuáles alegres y soberbias, cuáles si ya no
+mostrando tristeza o enojo, dando señales o de abatimiento o de recelo.
+Vinieron a abrazarnos amigos nuestros, que presos por haber sido
+cómplices en nuestra empresa, habían sido puestos en libertad pocas
+horas antes y en las de la noche. Otros, poco antes nuestros contrarios
+ardorosos, con frases conciliatorias procuraban captarse nuestro
+afecto, explicando su conducta anterior como quien se disculpa de una
+falta. Bien mirado y considerado todo, no nos sentíamos satisfechos
+de la escena de que eran teatro aquel lugar y los cercanos, y de que
+éramos testigos. Freire como que procuraba despedirnos para que nos
+volviésemos al lugar de que habíamos venido, aunque no lo dijese
+claramente, y habiendo soltado una expresión de temor de que puestas
+en roce las tropas de su mando con las del ejército nacional, este
+introdujese en aquellas un espíritu de indisciplina; y respondiendo a
+esto Arco-Agüero, como algo picado, que el ejército constitucional
+era por demás disciplinado, añadió el general de las tropas reales
+que las suyas (según esperaba) a ningunas cedían en este punto; pero
+lo dijo con tan anublado rostro y vacilante acento, que bien parecía
+que hablaba según su deseo y no según su esperanza. En esto sonó un
+tremendo ruido, oyéronse tiros, voces confusas, carreras: se asomó
+al balcón Freire y desde la calle le gritaron que estaban asesinando
+al pueblo. Él dio muestras de no creer tal cosa, pero poco pudo
+decir, porque ya el hecho estaba patente. La parte trágica y en sus
+consecuencias no poco funesta de la historia de la segunda época
+constitucional había comenzado, anticipando los odios que por fuerza
+habían de nacer de la mudanza de una a otra opinión sustentada con
+vehemencia, y del choque de intereses que cambios tales tienen por
+consecuencia forzosa.
+
+
+II.
+
+La súbita acometida de parte de la guarnición de Cádiz a los pacíficos
+paisanos que habían acudido alegres a una fiesta a que los había
+convidado la autoridad, era un suceso que debían haber previsto el
+general Freire y los que a sus órdenes mandaban las tropas de aquella
+plaza. Pero de estos últimos, algunos, sin duda, fueron cómplices,
+aunque solo cómplices hasta cierto grado, del hecho atroz de la
+desmandada soldadesca; y en cuanto al general, justo será decir que,
+combatido de terribles dudas, casi arrepentido de haberse prestado a
+que se proclamase la Constitución en el día anterior, sin llegar su
+arrepentimiento a punto de atreverse a revocar su resolución cuando
+menos aventurada, sintiéndose casi rebelde sin serlo, y por lo mismo
+falto o de la osadía o de la fe que hace de la rebelión la defensa
+de un principio, o bien creído, o tomado por pretexto, no acertaba a
+contener la tropa, sofocando el espíritu que la animaba, y dejaba andar
+las cosas, lisonjeándose de que no llegarían a un extremo.
+
+Así, mientras con loco alborozo celebraba en la noche del 9 al 10
+de marzo el restablecimiento de la Constitución el vecindario de
+Cádiz, bramaban de coraje los soldados en los cuarteles, siendo para
+ellos cada viva que oían un insulto insufrible, o un reto que pedía
+respuesta. En tal disposición de ánimo no fallaron malos consejeros que
+les persuadiesen a pasar de las palabras de queja y resentimiento a
+las obras. Quiénes fueron los consejeros del atentado que cometieron,
+no está averiguado, ni aun hoy, al cabo de largos años y de una causa
+que duró más de tres, sin dar de si más que llevar al suplicio a
+un pobre guarda de las puertas, no más culpado que otros, pero sí
+totalmente desvalido. Que los consejeros del movimiento que vino a ser
+sublevación, no dictasen el modo brutal con que fue llevado a efecto,
+probabilísimo es; pues, resuelto el hecho, hubo de quedar el modo de
+la ejecución encargado a gente baja y grosera. Porque haberse opuesto
+en la tarde del 9 a obedecer a quien les mandaba, fuese quien fuese,
+proclamar la Constitución, o consentir que la proclamase el pueblo,
+habría sido acto loable en cierto grado, y aun haber manifestado los
+soldados y oficiales en la mañana del 10, quietos en sus cuarteles,
+su desaprobación de todo cuanto estaba pasando e iba a hacerse,
+declarándose resueltos a ser fieles al Rey y su Gobierno, habría
+merecido aprobación más todavía que disculpa. Y con tal declaración
+bastaba para que el acto de jurar la Constitución hubiese sido por lo
+menos suspendido, evitando por tal medio un choque al cual no podía
+arrojarse el indefenso y tímido vecindario.
+
+Pera no fue así; y saliendo a la calle primero el batallón de Guías y
+después el de Leales, casi en tropel, sin son de cajas, asomaron los de
+aquel a la plaza de San Antonio por varias de las calles que en ella
+desembocan, y saludaron al numeroso gentío allí congregado con una
+descarga. Pretenden los defensores de la inicua agresión que muchos
+de los tiros disparados lo fueron al aire, y solo para amedrentar,
+de lo cual citan como prueba haber habido pocas víctimas entre tanta
+gente allí apiñada; pero si tan prudentes o misericordiosos estuvieron
+algunos, no fueron todos, pues quedaron una o dos personas muertas
+y varias heridas en aquel sitio, sin contar con que solo el terror
+producido por tal barbarie era un acto de ferocidad punible. Huyeron en
+confuso tropel los que llenaban la espaciosa plaza, entre los cuales
+había mujeres, niños y ancianos, dándoles alcance los soldados con
+muestras, si no con intención, de hacer en ellos estrago. Difundiose
+por la ciudad el alboroto, hubo gritería, gemidos; cerrar de puertas
+que parecía nuevos disparos y alternaba con los que ciertamente lo
+eran. Enfureciéndose los agresores, como siempre acaece, con sus
+primeros actos de violencia, discurrían por las calles voceando,
+amenazando y a veces hiriendo, pues en lugares distantes del teatro
+del acto primero de aquella tragedia cayeron muertos algunos paisanos.
+Resistencia no hubo, por no ser el pueblo gaditano propio para la
+guerra de calles. Así, al alboroto y bullicio siguió la soledad de
+las calles, y la angustia y terror en el interior de las casas, pero
+el silencio no en algún tiempo; pues los vencedores sin batalla con
+tiros continuos y gritos descompasados de _viva el rey_ seguían dando
+satisfacción a sus pasiones.
+
+Ya dejo dicho que a la primer noticia del alboroto se asomó el general
+Freire al balcón para sosegar al pueblo que acudía a quejarse y pedir
+favor, y que aseguró que nada había qué temer, quizá no creyendo lo
+ya ocurrido. En tanto los del parlamento, desempeñada ya nuestra
+comisión, íbamos a volvernos a nuestro ejército a ser portadores de
+nuevas poco satisfactorias, y muy otras que las que los nuestros con
+harta razón esperaban. Fue gran fortuna que hubiésemos diferido unos
+cuantos minutos ponernos en camino, pues, no siendo así, habría roto
+la sedición antes de haber nosotros llegado a la Puerta de Tierra;
+y no habiendo por ella salida, porque nos la habría impedido la
+tropa acuartelada en la inmediación, sin duda alguna habríamos sido
+sacrificados. Pero como el tumulto comenzó cabalmente en el momento
+de ir a montar mis compañeros en los caballos que habían dejado a la
+puerta de la casa del general, suspendieron el salir, y, al revés, se
+volvieron adentro, donde no creyéndose seguros, subieron a las azoteas
+que tienen todas las casas de Cádiz, y saltando de una en otra de las
+de la manzana, al fin pararon en una ya algo distante, donde bajando
+por la escalera encontraron en uno de los pisos o cuartos de la casa
+quien les diese abrigo. Otra y harto más crítica fue mi suerte.
+
+Ya dije que había dejado mi calesín a alguna, bien que corta, distancia
+del alojamiento de Freire, y en esta distancia estaba la calle de
+Linares en medio. La había yo atravesado, o iba a subir en el calesín,
+cuando vi que este huía a buen correr de su caballo, y, por otro
+lado, un golpe crecido de gente huyendo en tropel y barriendo la
+angosta calle como un torrente me atajaba el camino para la vuelta.
+En la esquina había (y creo hay aún) una confitería que comunica con
+una botillería del mismo dueño, a la cual solía yo concurrir algunos
+meses antes, y había concurrido bastantes años, siendo en ella
+conocido de los mozos de servicio. Respaldarme a una de las puertas
+de la confitería, ya cerradas, fue mi primer acto; el segundo o casi
+inmediato volver mi sombrero de suerte que la escarapela con su lista
+verde no se viese. Así parecía yo un militar, siendo entonces muy
+común en los oficiales llevar el sombrero de picos o apuntado con
+divisas juntamente con el traje de paisano. Por esto no llamé la
+atención de unos cuantos soldados de Guías que entraron furiosos por
+la calle persiguiendo a los fugitivos. Delante de mí, y en la acera
+opuesta, cayó uno de estos enredado en su capa, y echándose sobre él
+un soldado repetidas veces, le hirió al parecer con su bayoneta; pero
+creyéndole muerto o moribundo, pasó adelante en busca de nueva víctima,
+cuando, con sorpresa mía, el que creía yo cadáver se levantó sano y
+salvo, y se puso en huida, pues ni él tenía otra lesión ni daño que el
+causado por el miedo, ni su agresor, ciego de furia, había acertado
+a atravesar con su arma otra cosa que la capa o capotillo del caído.
+En medio de esto oí yo que me llamaban por mi nombre por las rendijas
+de la puerta. Respondí, y volvió a hablarme un mozo del café que,
+preguntándome en voz baja si había algún soldado enfrente, y diciendo
+yo que todos estaban ya distantes siguiendo el alcance, abrió de la
+puerta lo bastante para que por allí cupiese mi persona, y tirándome
+de los faldones me hizo entrar de espaldas, siendo tal la prisa que
+teníamos, yo por verme en seguridad y él por llevarme a lugar en su
+sentir algo menos expuesto, que, sin detenerse a abrir la entrada que
+alzando una tabla del mostrador da paso de este a la parte exterior
+de la tienda, me hizo saltar por encima y casi caer al lado opuesto.
+Una vez dentro de la casa, pasé a la sala que servía de botillería y
+no tenía puerta a la calle, sino solo a un patio, y encontré aquella
+pieza llena de gente, en su mayor número de mujeres, acongojadas y
+aterradas. No les fue grata mi llegada, pues pronto se enteraron de
+quién era yo y del triste caso en que me veía, y les entró el fundado
+temor de que podrían penetrar allí los soldados y el menos racional de
+que, si entraban, pagarían todas las personas en aquel lugar refugiadas
+la pena de hallarse en mi compañía. Así fue que un rumor sordo empezó
+a declarar deseos de que saliese de entre gentes a las cuales estaba
+comprometiendo; pero pudo más al cabo la compasión que el miedo, y no
+hubo quien se atreviese a proponer acción tan fea como habría sido la
+de arrojarme a la calle donde me amenazaba grandísimo peligro. Lo que
+sí hicieron fue apoderarse de mi sombrero, y con tijeras descoserme
+de la escarapela la cinta verde que le servía de ribete, y la cual,
+por lo mismo de no estar sobrepuesta, me delataba como procedente del
+ejército de San Fernando. Entre tanto poblaban el aire varios ruidos
+de voces y tiros, y desde adentro juzgaban muchos refriega o combate
+lo que era alboroto y excesos de los vencedores, que lo habían sido
+sin hallar resistencia. Mal podía suponerse que hubiera poder que la
+hiciese, pero no faltaban quienes se figurasen que en aquel pueblo
+indefenso y nada belicoso podía haber personas capaces de apelar a las
+armas para, o hacer frente a una agresión, o tomar de ella venganza,
+mientras otros se lisonjeaban de que una parte de la guarnición estaba
+en batalla con la otra en cuya sublevación no había tenido parte. Cesó
+por fin el ruido, o solo sonaba el de los vivas al Rey dados con voces
+así como destempladas, roncas: claro indicio tanto de la furia mostrada
+en la repetición del gritar de los voceantes, cuanto de la bebida con
+que habían excitado su entusiasmo al arrojarse a su atroz hazaña, y
+le habían mantenido y seguían manteniendo al solemnizar su triunfo.
+Pero, como no se oyesen ya disparos, comenzaron los abrigados en la
+botillería a pensar en irse a sus respectivas casas, lo cual fueron
+llevando a efecto poco a poco, asomándose primero algunos o algunas
+con precaución, y aventurándose luego a salir los menos tímidos, y
+sirviendo el ejemplo a los demás, pues ya veían que habían pasado para
+lo general de las gentes los momentos de mayor peligro. No así para
+mí, cuya situación era diferente, y que a la sazón no tenía casa en
+Cádiz. Por esto hube de detenerme, pensando en qué haría. Solo ya, o
+poco menos, en mi asilo, había llegado la hora de las tres de la tarde,
+que era la de comer en Cádiz, y el dueño de aquel establecimiento,
+no obstante no ser fonda, ni servirse en él otra cosa que bebidas
+frescas, me propuso darme de comer, lo cual acepte yo sin escrúpulo,
+suponiendo que pagaría lo que gastase. Comí, pues, y no mal en medio
+de mi inquietud, y hube de hacerlo de pescado, por ser aquel día
+viernes de Cuaresma, pensando en que a un francés o inglés parecería
+natural, siguiendo ideas supersticiosas sobrado comunes, que fuere tan
+trágico aquel día de la semana, porque entre los extranjeros tiene
+la reputación de aciago que los españoles atribuyen al martes. Pero
+cuando concluí mi comida, y para pagarla pedí la cuenta, se me presentó
+el mismo amo de la casa diciendo que nada me cobraría por título
+alguno; acto de cortesía y generosidad por desgracia compensado con la
+condición que me puso, y fue que le hiciese el favor de irme a la calle
+lo más pronto posible. No tuve otro remedio que obedecer, y me arrojé a
+correr mi suerte por medio de la ciudad atribulada y desierta, o solo
+poblada fuera de las casas por soldados que habían roto el freno de la
+disciplina.
+
+Triste era por cierto y espantoso el aspecto de aquella población,
+entonces todavía por lo común alegre y de gran concurrencia en sus
+calles y paseos. Veíanse cerradas todas las puertas, así las que
+caían a la calle como las que daban paso a los balcones y rejas, y
+se notaba que aun las de madera detrás de las vidrieras lo estaban
+asimismo; reinaba profundo silencio, cuando no le interrumpían los
+gritos de los soldados. Vagaban estos por el pueblo con gesto airado
+y ademanes descompuestos, como buscando enemigos en quienes desahogar
+su furia, y rabiosos porque no los encontraban. Por entre ellos pasaba
+yo sin ser notado, gracias a las divisas de militar que llevaba en
+mi sombrero. Incierto en cuanto a escoger el punto a que primero me
+dirigiría, resolví ir a casa de mi tío, porque precisamente por haber
+él enviado a nuestro ejército en la tarde anterior los oficiales de
+marina portadores de las para nosotros alegres nuevas, y también, según
+nos parecía, de seguridades de paz y unión, le considerábamos, no con
+toda justicia, obligado a hacer que se nos respetase. Llegué, pues,
+a su casa, penetré donde él estaba, le encontré comiendo con alguna
+gente, y levantándose al verme, con rostro donde se pintaban sorpresa
+y enojo, me mandó ir a otra pieza, donde sin perder un momento vino a
+hablarme sin testigos. Su primer palabra fue preguntarme qué traía,
+y mi respuesta, seca y hasta insultante, nacida de ver su gesto no
+afable, fue que no venía a buscar al pariente, o al hermano más querido
+de mi difunta adorada madre, sino al general de marina que nos había
+convidado a venir a Cádiz como amigos; siendo mi principal empeño
+que me reuniese con mis compañeros para que juntos tuviésemos igual
+fortuna. La respuesta de mi tío fue que nada sabía de ellos, ni tenía
+que ver con lo que pasaba, por lo cual me remitía al general Campana,
+con quien me tocaba entenderme, pues este era el gobernador de Cádiz.
+Salime yo, pues, sin despedirme ni ser despedido, y resuelto a seguir
+el consejo de mi tío, fui en busca del personaje a quien me remitía;
+viaje nuevo más peligroso que el que acababa de hacer con tan poco
+feliz suceso. Estaba por entonces el general Campana en uno de los
+pabellones de los cuarteles próximos a la Puerta de Tierra, siendo
+forzoso para llegar allí desde el punto de la ciudad de que yo venía
+atravesarla toda cuan larga es, pasando por sitios por los cuales
+estaba en mayor número desparramada la sublevada tropa. Fue mi suerte
+oír entre sus gritos expresados deseos de haber a las manos a los que
+pocas horas antes habían entrado en Cádiz procedentes de San Fernando
+y sido recibidos en triunfo, prometiéndoles, si los descubrían, saciar
+en ellos su saña. Bien temía yo, y no sin algún motivo, ser conocido
+de alguno de aquellos hombres feroces, porque de su número no pocos
+habían estado en el ejército de San Fernando, en el cual era yo muy
+conocido, aun de los individuos de la clase de tropa, que me daban por
+título o nombre el de _El Gacetero_. Pero tuve la dicha de no tropezar
+con quien me conociese, y llegué al alojamiento del general Campana.
+La sala en aquella hora estaba llena de oficiales, todos celosos
+de la causa Real, todos, a lo menos en la apariencia, ufanos de lo
+ocurrido. Asombrose el general de verme allí, y no obstante no tener
+conmigo amistad, sino mero conocimiento, se esforzó en persuadirme a
+que luego, luego, me retirase y fuese a esconderme, porque (según me
+decía) estaba la gente muy exaltada, y era muy posible que fuese yo
+víctima de alguna violencia. Pero yo insistí en reclamar mi privilegio
+de parlamentario, y más todavía en que se me llevase donde estaban mis
+compañeros, siendo esto último mi principal deseo, porque me habría
+creído deshonrado si no participaba de su suerte, y también porque
+ellos no sabían si yo había huido dejándolos en peligro, y no quería yo
+tener sobre mí tan fea y no merecida nota, ni justificar la prevención
+desfavorable con que aun el más despreocupado militar juzga al paisano.
+Mi primera pretensión fue tratada como ridícula; y en cuanto a la
+segunda, se me aseguró lo que era verdad, y yo no quería creer, a
+saber: que nadie de los que estaban en autoridad entonces sabía ni
+sospechaba dónde habían ido a ocultarse los oficiales parlamentarios,
+pues los soldados estaban presos. Desistí al fin de mi temeridad, o,
+diciéndolo con más propiedad, de mi necia pertinacia; seguí el consejo
+del general Campana, que me le daba con empeño e insistencia afectuosa,
+y me encaminé a buscar abrigo en los puntos en que juzgué me sería
+menos difícil hallarle. Pero encontré resistencia a acogerme aun en
+amigos y parientes: tal era el terror de que estaban poseídos los
+gaditanos. Cerró en tanto la noche, que fue nublada y lluviosa, y, no
+habiéndose encendido los faroles del alumbrado de la ciudad, que, si
+no tan bueno como suele serlo ahora el de toda población considerable,
+era lo mejor qué a la sazón había en España, quedó Cádiz así como
+en soledad y silencio, en tinieblas, de manera que los poquísimos
+precisados a transitar por las calles íbamos a tientas y tropezando.
+En tanta incomodidad y angustia ocurrió que en la calle cuyo nombre es
+del Sacramento, oí cerca de mí un «¡Viva el Rey!» dado por voz bronca
+y vinosa, y, antes que viese la persona de quien salía el grito, me
+sentí detenido y asido por un soldado que, en estado de embriaguez casi
+completa, andaba, vagando con el sable desnudo, pronto así a hacer mal
+como a contentarse con dar voces. «¿Quién vive?», me dijo, «y ¿dónde
+va usted?», a lo cual respondí yo ser oficial de la _Real_ marina (y
+recalqué el adjetivo Real) que iba con una comisión de mi general. No
+estaba el que me detenía para entrar en averiguaciones prolijas, y como
+su enojo era con los paisanos y yo no le parecí tal, por mi sombrero
+que veía en la oscuridad cuando estábamos juntos, me llamó compañero,
+trocado en familiaridad el respeto, y, convidándome a gritar «Viva el
+Rey», lo cual hice yo de buena o mala gana, me dejó ir adelante. Pero
+podía repetirse este lance con peores resultas. Así fue que crecieron
+mis ansias, hasta que, por fortuna, en casa de la viuda del hermano
+mayor de mi madre (que también había sido general de marina) y con
+cuyas hijas gemelas me había criado más como hermano que como primo,
+siendo la misma nuestra edad, encontré donde pasar con descanso y
+seguridad la noche. Pero aun esta misma familia limitó a una noche su
+hospitalidad, lo cuál no extrañé, pues al cabo más hacían por mí que
+otros. Pasé, pues, en aquella casa la noche, y dormí profundamente,
+con admiración de quienes me hospedaban, que atribuyeron a serenidad
+lo que era cansancio. Llegó la mañana y hube de desocupan mi lugar de
+provisional abrigo, y de volver a mis vanas pesquisas del día anterior.
+No había mejorado con el nuevo día el aspecto de Cádiz, y apenas uno
+u otro habitante había salido de su casa, mientras los soldados,
+cansados de la agitación pasada, casi todos se habían recogido a las
+filas de sus respectivos cuerpos, quedando pocos, si bien todavía
+algunos, sueltos por las calles. En tanto, acudí yo en busca de
+noticias o de asilo, entre otras personas, a dos que eran de nuestra
+sociedad secreta, que habían sido partícipes en sus trabajos juntos
+conmigo pocos meses antes, y que, hasta por su obligación así como
+por reglas de decoro, debían darme amparo. Pero ambos me recibieron
+con sequedad casi grosera, y me trataron con tan claro desvío, que,
+si no me echaron fuera de sus casas a viva fuerza, me intimaron que
+saliese de ellas en términos que no daban lugar a resistencia alguna
+y ni siquiera a demora. Volví otra vez a mi paseo sin objeto, cuando
+una casualidad rarísima le puso término, dándole el más favorable en
+mis circunstancias, o, a lo menos, el más conforme a mis deseos con
+empeño manifestados. Caminando yo por una de las desiertas calles del
+centro de Cádiz, y próximo al teatro Principal, sentí pasos detrás de
+mí, y a corta distancia, dados tan a compás con los míos, que bien
+declaraba ser de persona que me seguía. En caso tal, fuese amigo o
+contrario quien venía sobre mí o a mí, la resistencia era inútil. En
+efecto, mi seguidor, pues no era perseguidor, en voz muy baja me llamó
+por mi apellido. Respondí yo, preguntando qué me quería. «¿A dónde va
+usted?», repuso él; y un _no lo sé_ fue mi segunda respuesta. «¿Y por
+qué no va usted a juntarse con sus compañeros (dijo hablando otra vez
+el desconocido, que para mí lo era, aunque él me conociese bien)».
+«Porque no sé dónde están (respondí yo), y desde el alboroto de ayer
+los ando buscando». «Pues yo soy quien los tengo ocultos (dijo aquel
+hombre), y precisamente he salido a comprar algo con que almuercen.
+¿Quiere usted venirse conmigo?». «¿No he de querer?», fue mi nueva
+respuesta. «Pues déjeme usted pasar delante», dijo mi interlocutor
+(cuya conversación conmigo había pasado siguiendo andando el uno detrás
+del otro), «sígame usted, y al llegar a la casa número tantos de la
+calle de Linares entraré yo, y, si no hay soldados en la calle, dejaré
+la puerta entornada, y por ella entrará usted en mi seguimiento».
+Hicímoslo así, hallamos la calle del todo desierta, se entró mi guía en
+la casa indicada, pasé yo detrás y cerré tras de mí la puerta, y siendo
+la casa de las llamadas de pisos, esto es, como son generalmente las de
+Madrid que tienen más de un vecino, subiendo la escalera hasta llegar
+al cuarto tercero, llamamos a él, y abierto que nos fue, sin anunciar
+mi llegada pasé yo a la sala donde encontré a Arco-Agüero, López de
+Baños y el ayudante Silva. Un grito de agradable sorpresa me saludó al
+ponerme delante de mis compañeros, que, juzgando al haberme perdido de
+vista que yo me había acogido a lugar seguro, oyeron con sorpresa que
+mis aventuras, trabajos y peligros habían sido muy otros que los suyos,
+pues desde la casa del general a su asilo solo habían tenido que saltar
+azoteas y, no habiendo sido descubiertos, no habían sido molestados.
+Juntos ya los tres del parlamento, determinamos qué habíamos de
+hacer, lo cual fue, en vez de seguir escondidos, reclamar el derecho
+de parlamentarios según práctica o ley de la guerra, alegando que al
+llegar a las obras avanzadas de la plaza habíamos tocado llamada.
+Quiso Arco-Agüero que yo extendiese la reclamación como ejercitado en
+el manejo de la pluma. Pero, hecho el escrito y firmado, ocurrió una
+dificultad no leve, que lo era asimismo para que permaneciésemos por
+más tiempo abrigados o amparados en aquella casa. El que en ella vivía
+comenzó a sentir remordimiento o miedo de tenernos allí, y, sobre
+todo, rehuía llevar un mensaje nuestro por donde quedase convicto de
+habernos protegido por un periodo de cerca de veinticuatro horas. Nos
+sacó, y a él también, de este apuro una idea de Arco-Agüero, la cual
+fue aconsejar a aquel buen hombre que dijese al gobernador, al llevarle
+nuestra reclamación, que en el día antes, en el momento de empezar
+el alboroto habían llamado a la puerta de su habitación en el cuarto
+tercero, y que, yendo él a abrir fue sorprendido por tres oficiales
+armados venidos de la azotea, según pareció, los cuales, habiéndole
+sujetado le habían encerrado en un cuarto interior y tenídole desde
+entonces en aquel encierro, no dándole libertad sino para encargarle
+del papel de que era portador. Agradó al mensajero el ingenioso
+embuste, y, prestándose a él, marchó a cumplir su comisión, aliviado de
+sus ansias. En tanto, nos preparamos a matar el hambre, dando prisa
+a la criada para que nos trajese el almuerzo; almuerzo, ¡ay!, que no
+hubimos de comer, ni tampoco otro igualmente mandado traer con no mejor
+fortuna en el discurso de aquella malaventurada mañana.
+
+Hubo de andar ligero nuestro enviado, porque no mucho después de su
+salida oímos ruido en la calle, y asomándonos con precaución por
+detrás de la vidriera, vimos hasta veinte hombres de tropa formados
+enfrente del lugar de nuestro refugio. Siguiose oír abrir la puerta
+que daba a la calle, sonar pasos pesados de más de una persona en
+la escalera, llamar con recios golpes al cuarto en que estábamos,
+darse entrada a los que venían, y aparecerse en la sala un oficial
+de la peor traza posible, siguiéndole tres o cuatro soldados con las
+armas preparadas. Era el tal oficial, repito (sin que la desfavorable
+preocupación con que le mirábamos nos llevase a ser injustos), de fea
+catadura, alto, por demás moreno, de tosca presencia y groserísimos
+modales; hablador, con mucho de jaque, y de la clase de los llamados
+_pinos_ entonces en nuestro ejército, lo que significaba haber
+ascendido a oficial, de la clase de sargento y no de la de cadetes,
+de la cual salía nuestra oficialidad con no muchas excepciones. De que
+había sido o valiente o afortunado era testimonio un buen número de
+cruces que llevaba, trayéndolas dispuestas formando un círculo en el
+costado de su uniforme. Al atravesar los umbrales de la sala en que
+estábamos esperándole, este oficial nos presentó la punta de su espada
+desnuda, plantándose como un matador en la plaza de toros al ponerse
+en suerte, y mandando a sus soldados asimismo preparar las armas,
+aunque no apuntar, nos gritó ron voz ronca y amenazadora: ¡_Dense
+ustedes presos_! Admirámonos todos, y López de Baños, hombre de valor
+sereno y acreditado, riéndose, dijo a nuestro aprehensor que no le
+miraba con miedo, pues era un oficial antiguo de superior graduación;
+que extrañaba su proceder violento y hasta ridículo, y que mal venía
+suponernos dispuestos a resistir y querer atropellarnos, cuando venía
+allí por nuestro llamamiento. Quedose cortado aquel soldado rudo,
+cuya estupidez excedía a lo común de las gentes faltas de talento,
+instrucción y crianza, y tal fue su confusión, que hasta se olvidó de
+pedir las espadas a aquellos a quienes iba a llevar y llevó consigo en
+calidad en que disonaba ir con la espada ceñida. Salimos a la calle
+con la escolta que nos esperaba, y marchando diez soldados delante
+de nosotros y otros tantos detrás, nos pusimos en camino, ignorando
+nosotros cuál iba a ser nuestra suerte. Al atravesar la vecina plaza
+de San Antonio, vimos que venía por ella formado un cuerpo de tropas
+a situarse donde había estado el día antes el letrero de plaza de la
+Constitución y poner otro en su lugar, que hubo de ser el _del Rey_,
+y no el antiguo del Santo, haciendo esta sustitución con ceremonia
+solemne y expiatoria del pecado allí recién cometido. Algo de susto
+pasamos al ver aquella fuerza, pero no fuimos de ella notados, pues
+no recibimos ni aun el más leve insulto. Prosiguiendo nuestro camino,
+llegamos a la puerta llamada de la Caleta, donde hicimos alto,
+entrando en el cuerpo de guardia de aquel punto, con lo cual estaba
+visto que por entonces iba a ser nuestra prisión el vecino castillo de
+San Sebastián. Pero como esta fortaleza está a alguna, bien que corta
+distancia de la plaza, y asentada en peñas asperísimas, aunque bajas,
+siendo el camino hasta llegar a su recinto por demás desigual y también
+de rocas, y cubriéndole la mar cuando está la marea llena, hasta dejar
+el castillo en una isla a que se va por un pésimo puente de tablas; y
+como la hora de nuestra llegada a la Caleta fuese la de la pleamar, y
+el puente estuviese cortado en todo su largo, fue necesario aguardar
+a la vaciante para tener franco el paso al lugar de nuestro destino.
+En el cuerpo de guardia había un oficial de milicias provinciales de
+Sevilla con tropa del mismo cuerpo; hombre atento, servicial, cortés,
+en suma, caballero, que, siéndolo por su cuna,[67] declaraba serlo por
+su crianza.
+
+ [67] Era hijo o hermano del marqués de San Gil.
+
+Este consintió en que un ordenanza fuese a una tienda de comestibles
+poco distante a traernos de allí algo que comer durante nuestro
+descanso, que debía ser de dos o tres horas, atendiendo al estado de la
+marea. Supo esto con enojo nuestro aprehensor, que deseaba sujetarnos
+hasta a padecer hambre. Pero como declarase este su intento, y mezclase
+con la declaración nuevos insultos y amenazas, ya colérico López de
+Baños le hizo presente que, preso y todo, antes de ser condenado era
+un coronel a quien debía respeto un subalterno, y que, esto aparte,
+nunca un hombre de honor, como debe serlo quien viste uniforme,
+maltrata ni aun de palabra a persona alguna, y menos siendo personas
+algo distinguidas, de cuya custodia está encargado. Parose un sí es
+no es turbado con esta reconvención aquel hombre rudo y violento;
+pero, recapacitando un poco para buscar disculpa o explicación de sus
+malos modos y rigor brutal, _nada de esto es por ustedes_ (dijo),
+_compañeros; esto va principalmente para el perillán del paisano_.
+Oí yo con paciencia el cumplimiento hecho a mi pobre persona, pero
+no le extrañé, por ser entonces tal modo de pensar común en la parte
+baja de la milicia; ideas que ya van desvaneciéndose, aunque no hayan
+desaparecido del todo en cabezas poco ilustradas.
+
+Lo cierto fue que por mortificar al perillán del paisano no quiso
+el bueno del oficial dejar de hacer lo mismo con aquellos a quienes
+llamaba compañeros. Porque, ansiando privarnos del corto regalo de
+un mal almuerzo, de repente dio orden de ponernos en marcha para el
+castillo, a pesar de que no había bajado la marea lo bastante para
+ir a él a pie enjuto, como habría sucedido con solo haber esperado
+todavía sobre una media hora. Perdimos, pues, como antes apunté, el
+segundo almuerzo, y le perdimos habiéndole pagado como el primero, y
+nos dirigimos sin demora a nuestra prisión por entonces definitiva,
+llegándonos el agua hasta el tobillo cuando menos, y en algunos lugares
+bastante más arriba, y lastimándonos los pies con tropezar en las
+puntas agudas de las numerosas rocas que, cubiertas por el mar, aún
+no podíamos ver para evitar pisarlas. No era esta una gran desdicha
+ni un peligro, pero era incomodidad bastante para que los soldados de
+nuestra escolta, no obstante ser del batallón de Leales y nuestros
+enemigos, haciéndose cargo del mal ajeno porque en aquel caso lo era
+también propio, gruñesen y en voz perceptible y alta dijesen que _no
+era regular ni había para qué hacer pasar aquel mal rato a aquellos
+caballeros oficiales_. Pero la incomodidad duró poco, y una vez en
+el castillo, nuestro aprehensor hizo entrega de nuestras personas al
+gobernador del fuerte, y dejándonos seguros se volvió a Cádiz, no sin
+esperar a que bajase más la marea para hacer menos incómodo su regreso.
+
+Era el gobernador del castillo un buen sujeto, oficial antiguo, bien
+criado, y según aparecía, y apareció, no muy extremado ni firme en
+ideas políticas, de las cuales alcanzaba poco; fiel sin exceso de celo,
+por lo cual no nos trató ni con rigor ni con blandura, no faltándonos
+a la cortesía, pero rehuyendo ocasiones en que ejercerla. Dispuso
+ponernos incomunicados, para lo cual había recibido órdenes; pero
+protestando tener pocos encierros, nos puso de dos en dos, a López de
+Baños con el ayudante Silva, y a Arco-Agüero conmigo. A esto agregó
+concedernos que para comer lo hiciésemos juntos los cuatro, estando
+presente para observarnos el oficial de la guardia.
+
+El que lo era a la sazón se llamaba don N. Riego Pica, según él nos
+dijo, añadiendo, como quien desea estar exento de un borrón, que no
+tenía parentesco, con el Riego no Pica, señalado por el hecho de las
+Cabezas. Solía el Riego realista venir a visitarnos, pero no entraba
+muy adentro en nuestro cuarto, diciendo que tenía horror a las pulgas,
+de las que, en su opinión, había allí muchas, de cuyo rigor nos dejaba
+participar, y paseando de la puerta del cuarto hasta la pared de
+enfrente, ensartada la llave de nuestra prisión por su ojo en un dedo
+de su mano, y haciéndole dar vueltas continuas, se entretenía en darnos
+noticias propias para desconsolarnos. En verdad, no se quedaba inferior
+a nuestro aprehensor en cuanto a tenernos y mostrarnos mala voluntad,
+pero nos daba pruebas de su desafecto con modos, aunque secos y fríos,
+corteses.
+
+Así pasamos la tarde del día 11, en la mañana del cual ocurrió nuestra
+prisión y llegada al castillo, y lo mismo fueron todo el día 12 y aun
+la mañana del 13.
+
+Entretanto, deliberaban los que mandaban en Cádiz sobre qué debía
+hacerse con nosotros. Que hubo quien aconsejase pasarnos por las
+armas como a rebeldes, si bien ha habido quien lo haya dicho, no
+parece cierto. Lo primero a que se apeló fue a enviar a San Fernando
+un parlamento proponiendo canjearnos por los generales a la sazón
+encerrados en la Carraca, y hechos prisioneros cuando fue sorprendido
+por Riego el cuartel general en Arcos, así como por el ministro de
+Marina Cisneros, que en la misma ciudad de San Fernando había caído en
+poder de los levantados constitucionales.
+
+Al llegar al ejército dicho nacional esta propuesta, encontró los
+ánimos de los que allí mandaban llenos a la par de soberbia y de ira.
+Sabíase ya estar ondeando triunfante en más de un punto de España el
+pendón constitucional, presumiéndose con razón que sería alzado en
+breve aun en Madrid mismo. Si esto daba aliento, por otra parte el
+atentado cometido en Cádiz había sido sabido con indignación furiosa.
+De los gaditanos que en la mañana del infausto día 10 habían salido
+de la ciudad y adelantado largo trecho, pocos se volvieron atrás
+y los más huyeron a San Fernando. Congregados allí, y enfurecidos
+con la noticia del hecho atroz y pérfido de la guarnición de Cádiz,
+rompieron en altos clamores, y comunicaron sus pensamientos y afectos
+al vecindario de la población donde por dos meses y días había residido
+el ejército nacional, vecindario, hasta entonces tranquilo, y el
+cual, si en general más que contrario nos era amigo, no había, con
+todo, hecho demostración alguna favorable a nuestra causa. Alborotada
+aquella gente, pedía armas para tomar venganza en los asesinos, del
+pueblo gaditano; y si tal jactancia de población poco belicosa habría
+valido poco delante de los soldados, tenía fuerza moral y no corta oír
+proclamados nuestros principios ya por algunos más que los militares
+del ejército sublevado, o los pocos que estábamos militando con nuestra
+presencia o con nuestra pluma bajo la misma bandera. En aquellas
+mismas horas llegaron de Gibraltar algunos personajes de cuenta, entre
+ellos don Facundo Infante y don Bartolomé Gutiérrez Acuña, trayendo
+buenas noticias, como era el pormenor de la revolución de Galicia, y
+todavía más alegres y muy fundadas esperanzas. Tal era la situación
+de las cosas cuando llegó allí la propuesta del canje, la cual fue
+desechada con indignación, dando por motivo de desecharla que los
+generales prisioneros lo habían sido por una sorpresa, cuando nosotros
+los parlamentarios por el carácter que llevábamos éramos personas
+sagradas aun en medio de la guerra más reñida y seguida con más furor
+y encono. Pero, como podía recelarse que los de Cádiz intentasen algo
+en nuestro daño, se los amenazó con que si en algo nos maltrataban,
+igual suerte cabría a los generales prisioneros, ateniéndose al
+principio de las represalias; cruel y no muy justo para puesto en
+ejecución, pero saludable como amenaza cuando el temor que infunde
+impide actos de bárbara violencia. Siguiose a esto que envalentonados
+los constitucionales así como irritados, rotas ya las hostilidades con
+los de Cádiz, adelantasen por la carretera o arrecife, y plantasen una
+batería a corta distancia de la Cortadura, arrojando desde ella bombas
+o granadas, y haciendo esto como por vía de reto y a fin de tomar el
+papel de agresores.
+
+Mientras esto pasaba, medio ignorándolo nosotros, en la tarde del 13
+entró Riego Pica, según era su costumbre, en nuestro encierro, y dando
+su acostumbrado paseo sin perder la maña de guardarse de las temidas
+pulgas ni dejar de hacer girar la llave en su dedo, nos dijo que corría
+la voz de haberse prestado el rey a jurar la Constitución, pero que,
+siendo tal acto a las claras forzado, no hacía caso de él la guarnición
+de Cádiz. No sé si esperaba respuesta, pero ninguna dimos, aparentando
+recibir con frialdad tan graves noticias.
+
+Pasó la noche, y en la mañana del 14 fue relevada nuestra guardia,
+sustituyendo a los del batallón de Leales que la formaba, tropa de las
+milicias provinciales de Sevilla. Aunque estos cuerpos de provinciales
+desde 1820 a 1823 se dieron a conocer en general por desafectos a la
+Constitución, en las horas de que voy ahora aquí hablando, ganamos
+mucho con pasar bajo su custodia. El oficial que mandaba la nueva
+guardia, si no era amigo de nuestra causa, tampoco era enemigo, y
+considerándonos como a individuos, se nos mostraba atento y afable,
+de suerte que nos fue muy satisfactorio el cambio que nos privaba del
+Riego tan diferente del constitucional del mismo apellido. Pero lo
+principal era no ser dudoso que en Madrid había triunfado la causa
+constitucional, aun cuando no fuese completo su triunfo.
+
+Tranquila y aun agradable fue la noche del 14 al 15, pero más agradable
+aún la mañana que siguió. En ella fueron recibidas en Cádiz las
+_Gacetas_ de oficio de Madrid con el decreto del 7 en que prometía
+Fernando VII jurar la Constitución, y con la noticia de haber hecho
+el juramento el 9 con toda formalidad, habiéndose además creado una
+junta a modo de vigilante de los hechos futuros del monarca. Viendo
+tan trocadas las cosas el gobernador del castillo, envió a decirnos
+que estábamos en libertad, pero que nos tenía aún en aquella fortaleza
+por precaución, trocada la prisión en amparo amistoso, porque estaba
+revuelta y amenazando la guarnición en Cádiz, dominada por los autores
+del atentado cometido cinco días antes. Y como en el mensaje se nos
+exhortase a que nos alegrásemos, _comiésemos y bebiésemos_, hubo
+quien respondiese por vía de burlas que en punto a comer, sobre todo
+_Galiano_ no había esperado el consejo, siendo cierto que yo, a la
+sazón joven y glotón, había distraído mis penas comiendo copiosamente.
+Pasamos a visitar al gobernador en respuesta a su cortesía, y fuimos
+muy agasajados por él y por su mujer y dos hermanas de esta que tenía
+consigo.
+
+Así corrió el día 15, hasta que, llegadas las horas avanzadas de la
+noche, nos entregamos al descanso y sosegado sueño. Habíamos despertado
+temprano, y Arco-Agüero, cuyo humor era alegre, me había rogado que
+escribiese una proclama o de mi invención o dictada por él, cuando,
+llamando a la puerta de nuestro cuarto, ya no encierro, al abrir me
+encontré al entonces oficial subalterno de la armada Real, y hoy
+teniente general de la misma y consejero de Estado, don Juan José
+Martínez y Tacón, conocido mío antiguo, el cual me dijo que venía
+con un bote de orden de su general a recogernos para llevarnos a
+San Fernando, haciendo el viaje por agua, por donde no es costumbre
+hacerlo, rodeando a Cádiz, porque el estado de la plaza o ciudad,
+donde seguía la guarnición, si no sublevada, poco menos, y mostrándose
+resuelta a no hacer paz con los constitucionales, no consentía que
+atravesásemos por dentro de su recinto, de lo que se seguiría peligro
+no solo a nuestras personas sino a la paz pública. Vestímonos al
+instante, despedímonos apresurados del ya amigo gobernador y de su
+familia, subimos al bote por la playa, no habiendo allí muelle, y,
+estando clara y templada la mañana, casi callado el viento y la mar
+serena, como si estuviese la naturaleza en consonancia con el estado
+de nuestros ánimos, rodeamos la todavía inquieta y acongojada Cádiz
+hasta llegar a las aguas de su bahía. Allí atracamos al navío general,
+y se nos dijo que subiésemos a él. Hicímoslo así, y pasando a la cámara
+encontramos en ella al general, mi tío, acompañado de sus hijas. Un
+seco saludo de nuestra parte correspondió al que él nos hizo, y,
+puestos a un lado de la cámara como en formación nosotros, y al otro el
+general con su familia, reinó por algunos instantes completo silencio,
+dominando en nuestros ánimos la pasión política a un punto de hacerme
+aún a mí olvidar las relaciones de estrecho parentesco. Mi tío, siempre
+cortés, aunque nunca afable en su rostro, ni cuando lo era en su
+intención y su trato, nos instó a que participásemos de su almuerzo,
+pero, proponiéndonos la alternativa, en caso de no aceptar el convite,
+de irnos inmediatamente a nuestro ejército en una falúa que al intento
+estaba preparada. Escogimos lo último con despego que rayaba en
+descortesía, y nos salimos de la cámara haciendo un frío y silencioso
+saludo. Bajamos a la embarcación, emprendimos nuestro corto viaje, y al
+enfilar, después de la línea de la Cortadura, la en que estaba nuestra
+recién plantada batería, sabedores los que la guarnecían de ir nosotros
+en la falúa que veían a lo lejos navegando para San Fernando, rompieron
+el fuego con un ruidoso saludo. Otro tanto hicieron las baterías de
+las inmediaciones de San Fernando, habiendo la particularidad de que
+pasasen muy altas silbando dos o tres balas de cañón por encima de
+nuestras cabezas, lo cual alborotó a nuestro acompañante el oficial de
+marina, poco antes aquí citado, no por causarle linaje alguno de temor,
+pues ningún peligro corríamos, ni aun, habiéndole corrido, podía ello
+haber hecho mella en el ánimo de un militar pundonoroso y bizarro, sino
+porque receló que, enfurecidos y enconados los constitucionales contra
+los de Cádiz, quisiesen mostrárseles enemigos. Así me lo manifestó,
+pero yo le desvanecí su sospecha, adivinando la causa de la ocurrencia
+que la motivaba, la cual fue que en la prisa del alborozo, sin reparar
+que algunos cañones estaban cargados con bala, los dispararon por vía
+de salva en celebridad de nuestro regreso. Así fue que continuaron los
+disparos ya con solo pólvora, produciendo cada estampido en nuestros
+ánimos más grato efecto que el que habría causado la más dulce melodía.
+Llegamos por fin al muelle denominado de la Punta de la Cantera,
+hallámosle cuajado de gente, rompió en altos vivas el concurso, y al
+poner el pie en tierra fuimos abrazados y aun llevados en brazos o en
+andas formadas por brazos, no solo por los de nuestro ejército, sino
+por el paisanaje de aquella vecina población, si antes indiferente,
+o cuando más tibia, entonces ya constitucional ardorosa. Volviose a
+la escuadra la falúa, y nosotros pasamos al pueblo que por más de dos
+meses había sido el de nuestra residencia, en días muchos de ellos de
+tribulación, y al cual volvíamos en horas de triunfo e inefable alegría.
+
+Tardó algunos días en abrirse del todo la comunicación con Cádiz,
+cuyos habitantes seguían amedrentados a punto de ni sentir gozo por
+las que debían ser para ellos felicísimas nuevas. Tardó asimismo la
+guarnición en resignarse a las consecuencias de la mudanza de gobierno,
+aun sabido ya que a ella se había doblado el Rey, y continuó por breve
+plazo de días ni sumisa ni rebelde. Pero de allí a poco hubieron de
+salir de la plaza, teatro de su exceso, aquellas tropas mal contentas,
+entrando a ocupar su lugar los de nuestro ejército, cuya causa había
+triunfado. Entonces comenzó a tratarse de formar causa a los fautores
+del suceso del 10 de marzo, y así lo dispuso el Gobierno, haciendo lo
+que debía en rigurosa justicia, pero quizá no lo más conveniente. El
+clamor de los constitucionales de Cádiz y de nuestro ejército pidiendo
+que fuesen tratados aquellos delincuentes con todo el rigor de la ley,
+quitó (bien es repetir lo dicho en el principio del artículo presente)
+a la justicia, si no su verdadero carácter, las apariencias de serlo y
+casi toda su fuerza moral, porque nuestros clamores más que otra casa
+sonaban como de quien pedía venganza.[68]
+
+ [68] Estando, como estoy, pronto siempre a condenarme a mí
+ mismo, cuando creo que he errado o yerre, debo recordar un
+ hecho. En el 10 de marzo de 1822, esto es, habiendo pasado
+ sin particular mención en el de 1821, si mal no recuerdo por
+ consejo mío, nos presentamos en el Congreso, vestidos de luto,
+ los diputados por la provincia de Cádiz a pedir se activase
+ la causa de los que habían trazado o capitaneado la sedición
+ militar ocurrida en aquel día dos años antes. Si bien es cierto
+ que escandalizaba la dilación en el proceso, la cual fue tanta
+ que solo una víctima oscura pagó por otras personas harto más
+ culpadas que vivieron para recibir alabanzas y premios por su
+ atentado, no es menos verdad que influir con nuestra acción en
+ el curso de la justicia era, cuando menos, impropio. A esto
+ se agregó que, habiendo hablado contra nosotros un diputado
+ eclesiástico, constitucional moderado, le repliqué yo con
+ tal violencia que hubo de rayar en desmán, pues se alzó un
+ clamor contra mí, aun en aquellas Cortes tan violentas en sus
+ principios y conducta.
+
+Justo habría sido calificar la acción de los realistas del 10 de marzo
+como delito, y no como fidelidad a la causa del monarca; pero bien
+habría sido también cubrir aquellos excesos y a quienes los cometieron
+con el manto del olvido o de la clemencia. No fue así, y con todo no
+se logró su condenación y castigo; pero les preparamos días de altas
+alabanzas y recompensas dentro del plazo de poco más de tres años,
+plazo al expirar el cual dio vuelta completa en nuestro daño la rueda
+de la fortuna.
+
+
+
+
+XI.
+
+LAS SOCIEDADES PATRIÓTICAS DE 1820 A 1823.
+
+
+Tanto hay dicho, y con tantas equivocaciones a veces, sobre las
+llamadas sociedades patrióticas de la época corrida desde 1820 a 1823,
+que bien será dar de ellas alguna razón, o exacta noticia, aun cuando
+obliguen las circunstancias a hacer breve y superficial la que a dar me
+arrojo. Hasta puede decirse que, en cierta manera, a aquel cuyo nombre
+suele ir unido con la de una de ellas, y esta la más célebre, toca
+describir el teatro en que hizo algún papel, y recordar las escenas
+allí representadas, lo cual tal vez no hará con la imparcialidad debida
+en los juicios, pero sí con fidelidad al referir de los hechos.
+
+Establecido en España un gobierno de los apellidados libres, dignos
+del nombre que llevan en cuanto les es apropiado porque en ellos hay
+libertad para expresar los pensamientos, ya por la vía de la imprenta,
+ya por discursos en los Cuerpos deliberantes, cuyas sesiones son
+públicas, nadie pensó por lo pronto en hacer uso de la palabra ante un
+numeroso concurso para tratar cuestiones políticas, no haciéndolo en
+virtud de ejercer un cargo público, sino solo para ejercitar un derecho
+de individuo particular y libre. La Constitución de 1812, prolija en
+general, estaba manca en algunos puntos, y sobre lo llamado derecho de
+reunión nada decía. El recuerdo de los famosos clubs de Francia vivía
+entre los franceses y asimismo entre los extranjeros, e inspirando un
+horror de lo pasado, infundía terror cuanto a lo futuro. En Inglaterra
+es cierto que con frecuencia se congregaban crecidas turbas a tratar
+de la cosa pública, ya en general, ya en lo relativo a cuestiones
+pendientes; pero tal práctica, emanada no ya de una ley, sino de falta
+de ley que la prohibiese, había sido, como lo ha sido después en más
+de una ocasión, coartada, y por otro lado estaba enlazada con las
+costumbres de un pueblo rara vez tomado por modelo, aun cuando sea muy
+común, así como muy justo, alabarle. Además, la Constitución había
+nacido en una plaza sitiada, donde era difícil que se consintiese
+deliberar en reuniones numerosas, que fácilmente podían convertirse en
+motín, con gravísimo peligro, cuando no daño, de la seguridad pública.
+En medio de todo ello, resultó que mientras de la libertad de imprenta
+se habló mucho en la primera época constitucional, en la de reunión
+apenas hubo quien pensase.
+
+Sin embargo, en Cádiz, entrado el año de 1814, hubo de formarse una
+como tertulia pública en la sala de un café, donde se hacían discursos,
+y aun, según tengo entendido, proposiciones para que fuesen aprobadas.
+Pero aquella ciudad, si bien la más señalada entre todas las de España
+por su adhesión a la causa constitucional, no era ya residencia del
+Gobierno, y todo cuanto en ella pasaba no tenía importancia superior a
+la que tiene una capital de provincia. Murió recién nacida la tertulia
+o sociedad de que acabo de hacer mención, y solo dejó de sí memoria
+por haber sido duramente castigados quienes a ella concurrieron, y por
+haber alcanzado el castigo al sitio en que celebró sus sesiones, pues,
+como en otro lugar de estos mis recuerdos dejo contado, restablecido el
+Gobierno absoluto, el conde de La Bisbal mandó convertir aquella pieza
+de un café en cuerpo de guardia para purificar su atmósfera; castigo
+que, declarando serlo de una sala inocente e impasible, lo era del
+dueño del establecimiento, a quien causó grave perjuicio.
+
+Corrieron, en tanto, los años, y en 1820 fue restablecida la
+Constitución por un levantamiento militar que vino a ser popular, y
+por haberse allanado el Rey a jurarla y ponerla en ejecución. Entonces
+hubo de pensarse en celebrar reuniones que imitasen a los _meetings_
+ingleses o a los clubs franceses.
+
+No sé de quién nació esta idea, y lo cierto es que, poco después de
+jurada por Fernando VII la Constitución, se abrió en Madrid en el café
+llamado de Lorencini, situado en la Puerta del Sol, una sociedad que
+pronto adquirió grande influjo y fama no de la mejor clase. A ella, con
+todo, hubieron de concurrir personajes de tanta nota cuanto eran el
+exministro don José García de León y Pizarra y el conde de La Bisbal,
+a sincerarse de cargos que allí les hacían en discursos apasionados
+delante de un auditorio numeroso. Como debía suponerse de tal reunión
+y de aquellas circunstancias, predominaban allí las opiniones más
+extremadas, sustentadas con vehemencia; y no siendo los oradores ni
+los asistentes gente flemática ni acostumbrada al uso del examen y
+discusión libres, pronto asomó intención de que lo que en la reunión se
+resolviese no se quedase en vanas palabras.
+
+Mientras esto ocurría en la capital de España, otro tanto pasaba o iba
+a pasar en varias poblaciones de las más considerables. Era natural
+que en la ciudad de San Fernando (o según era común todavía llamarla
+por su nombre antiguo de la isla de León) no nos quedásemos atrás en
+punto a formar reuniones de igual clase, que desde luego tomaron el
+nombre de sociedades patrióticas, con el cual llegaron a adquirir nada
+buena fama y censura merecida; pero es error suponer que en los dos
+meses y medio que había estado allí proclamada la Constitución por
+el ejército encerrado en su recinto, se hubiese pensado siquiera en
+hablar en público sobre materias políticas, lo cual no podría haber
+sido sin algún peligro para nuestra causa. Al revés, hubo de preceder
+la sociedad apellidada Lorencini en Madrid a la que se abrió en San
+Fernando, muy entrado el mes de abril de 1820.
+
+Dispúsose abrirla en un café, en el cual se levantó una tribuna,
+remedo fiel en la forma de los púlpitos de nuestras iglesias, desde
+el cual sitio tocaba perorar ante un inmenso auditorio al que se
+titulaba orador, a falta de título que mejor le cuadrase. Me tocó ser
+el primero para inaugurar las tareas de la sociedad, pues no inferior
+título que el de inauguración dábamos a aquel acto. Era la vez primera
+que iba yo a hablar a un número crecido de personas congregadas sin
+exigir circunstancia alguna para darles entrada, esto es, a puerta
+abierta. Y aquí perdonarán mis lectores que me detenga un tanto a
+hablar de cosa de tan corto valer como es mi persona, o, digamos,
+mis pensamientos, dichos y hechos, porque lícito es aprovechar una
+ocasión de manifestarse tal cual es y ha sido un anciano con frecuencia
+maltratado, y porque tal manifestación, aun teniendo mucho de defensa,
+contribuye a poner en su verdadera luz sucesos mal conocidos de una
+parte de nuestra historia.
+
+Haciendo mi examen de conciencia, y buscando en mis adentros qué
+motivo pudo inducirme, con algunos años ya de carrera diplomática, con
+parientes cercanos, todos ellos parciales del Gobierno del Rey, tal
+cual era su forma en 1819, aunque desaprobasen sus excesos por un lado
+y por el otro su torpeza, y teniendo medios de medrar como había tenido
+algunos, y despreciándolos, a jugar con gravísimo peligro mi vida,
+y mi situación y esperanzas, podría caer en la tentación, que sería
+sobre criminal, ridícula, de reputarme a manera de un _Santo_ en lo
+político, como lo son algunos en lo religioso, o, dicho de otro modo,
+un varón justo olvidado de su propio interés y hasta de su vanidad, y
+dedicado completamente al triunfo de un principio al que estaba pronto
+a sacrificarlo todo para conseguirle a cualquiera costa. Ahora bien: si
+hay tales hombres en la esfera política, lo cual ni afirmo ni niego,
+no tengo yo ni tenía la arrogante pretensión de ser de su número. He
+de confesar, pues, que mi deseo de hablar en público, o lo que puede
+llamarse una fuerte vocación, me impelía a sobreponer a mi interés
+inmediato el más remoto de obtener aumentos a la par con gloria, y
+proporcionármelos con el instrumento de la palabra.
+
+A dar fomento a esta mi ambición me llevaban asimismo mis doctrinas.
+Lo poco que en España se entendía de política, ha sido causa de no
+haberse comprendido bien las mías, y los hombres más entendidos de la
+generación presente, dándose poco a estudiar lo pasado, han formado con
+ligereza sus juicios sobre mi conducta y opiniones. Hasta ha habido
+hoy mismo un escritor, y no mi enemigo, que, honrándome con elogios
+excesivos y superiores a mis merecimientos, comete la atroz injusticia
+de compararme con _Danton_;[69] con el feroz demagogo incitador de
+sediciones y matanzas, cuya memoria está unida a la de los asesinatos
+de septiembre.
+
+ [69] Alúdese aquí a la obra recién publicada por don Juan Rico
+ y Amat sobre los oradores españoles. Hay en ella errores, no
+ pocos ni leves, nacidos de que al hablar de aquella época,
+ faltando noticias, se fundan los juicios en suposiciones. Así,
+ da por supuesto el autor que hubo muchas reuniones en San
+ Fernando, en las cuales me mostré yo furibundo demagogo.
+
+Cierto es que yo he dado ocasión alguna vez a tales cargos, y que,
+puesto en circunstancias revolucionarias, he obrado y aun hablado como
+procedían y hablaban los prohombres de la revolución francesa, si bien
+no como los feroces jacobinos; pero estos casos raros no constituyen, o
+no constituyeron en mí, según es común suponer, un desmandado demagogo.
+
+Mi yerro principal venía de mi admiración de las libertados inglesas,
+y de mi persuasión de que podían y debían ser aplicadas a mi patria.
+Sabía yo el inglés casi desde la niñez; había leído mucho los buenos
+autores de aquella nación, miraba sus prácticas y leyes con veneración
+y envidia, y deseaba traerlas a mi patria. Republicano, ni soñaba en
+serlo. Una mudanza de soberano, llegase o no a serlo de dinastía,
+habría sido muy de mi gusto, por razones claras de comprender; pero,
+no viéndola posible, no ponía mi pensamiento en cosa que a ella
+encaminase. Tal era el interior, tales las doctrinas del hombre que
+comenzó a adquirir renombre en las tribunas de las sociedades populares.
+
+Cuando subí a la abierta en San Fernando, varias circunstancias
+ridículas por ser pequeñas contribuían a turbarme, y, sin embargo, aun
+no estando preparado, rompí a hablar, y siendo locamente aplaudido
+por mi verbosidad, cobré con los aplausos bríos, y concluí mi primera
+arenga en público, la cual habría de ser seguida de muchas, no siempre
+en provecho de mi persona, o, diciéndolo con propiedad, de mi concepto.
+Pero tales discursos, más que encaminados a promover desorden o a
+pregonar y propagar doctrinas demagógicas, se reducían a trivialidades:
+mucho repetir la voz libertad; mucho encarecer los bienes que ella trae
+consigo; mucho ensalzar la Constitución, como fuente de la cual había
+de correr como en torrentes todo linaje de felicidad pública y aun
+privada; alguna vez explicar la índole del recién establecido Gobierno,
+o en su todo o en sus partes. Debo añadir que, con rara excepción,
+las sociedades patrióticas de provincias no pasaron de ser necias o
+insulsas, quedando reservado a las de la capital el ser en alto grado
+perjudiciales.
+
+Ya lo era entonces en Madrid la llamada de Lorencini. O sea la
+condición impaciente de los pueblos meridionales, gente la cual, con
+alguna contradicción, es larga en palabras y no se contenta con ellas,
+sin querer pasar desde luego a las obras, o sea porque todo pueblo no
+acostumbrado a la discusión templada y pacífica solo quiere usarla
+como preliminar de actos dirigidos a ejercer el poder, los oradores
+del café de Lorencini pretendieron ser no una reunión de individuos
+sueltos, sino un cuerpo deliberante. Así es que enviaron diputaciones
+al Gobierno, pidiendo no menos que excluir del Ministerio a uno de los
+que le componían, al ministro de la Guerra, marqués de las Amarillas.
+Admiró al Gobierno tal y tanto desacato; negó a los suplicantes su
+arrogante pretensión; alterose con este motivo, aunque no gravemente,
+la paz pública; fueron de resultas presos algunos de los de la sociedad
+señalados por haberse desmandado, y la sociedad de Lorencini, si no fue
+disuelta, hubo de ser reducida a silencio, a lo menos por breve plazo.
+
+Pero el viento soplaba a la sazón favorable a las reuniones llamadas
+sociedades patrióticas, que iban naciendo en toda población un tanto
+considerable de nuestra España, con aprobación de los constitucionales
+todos. Hasta les había dado su aprobación Martínez de la Rosa, quien,
+recién salido del lugar de su confinamiento, había estado en la de
+Granada a su paso por aquella ciudad; aprobación expresada con una
+frase ingeniosa, pues las calificó de _batidores de la ley_. Así en
+Madrid, sintiéndose los malos efectos de las discusiones del café
+de Lorencini, pero conviniéndose, en general, en que, si aquella
+sociedad había sido mala, era lo conveniente crear una buena que le
+hiciese frente, se procedió a la formación de una asociación nueva,
+titulándosela de los amigos del orden, y escogiendo para lugar donde
+se estableciese el espacioso salón del café apellidado de la Fontana
+de Oro. Era el tal salón larguísimo y de alguna anchura, y por su
+construcción permitía hacer una división entre la parte de la sala
+que habían de ocupar los socios, y otra de grande capacidad destinada
+a contener un crecido número de oyentes. No faltó su púlpito con el
+nombre de tribuna, remedos la cosa y el nombre de la vecina Francia,
+bien que ya hubiese habido un mueble igual, llamado lo mismo en
+nuestras Cortes de 1810 a 1814, donde uno u otro orador subía para
+pronunciar desde allí o leer sus arengas.
+
+Había yo llegado a Madrid a ocupar y servir mi plaza de oficial último
+de la secretaría de Estado (ascenso por cierto no muy notable con
+que había sido premiada la parte que había tenido en la recién hecha
+revolución), cuando fue abierta la sociedad de los amigos del orden,
+cuyo destino fue en breve ser conocida solo por el del lugar en que
+celebraba sus sesiones, perdiendo poco a poco, pero no desde luego,
+del todo su derecho a la honrosa denominación que había tomado. Yo,
+que había hablado dos o tres veces en la de San Fernando, y una vez
+sola en la que se abrió en Cádiz en el café del Correo, granjeándome en
+esta última más desaprobación que aplauso, porque choqué con una pasión
+nacida de lo que creían los gaditanos ser su interés, me preparé para
+estrenarme en la capital como orador estrenando la sociedad nueva, sin
+que pueda ahora acordarme de cómo me fue concedido tal honor, aunque sí
+confiese que le deseaba y que le había solicitado.
+
+Mi primer discurso ya tuvo algo de oposición; acción impropia de un
+empleado, pero muy natural en aquellas circunstancias, porque ya
+empezaba a haber disensión entre los que comenzaban a calificarse
+unos de hombres de 1812 y otros de 1820; los primeros, ufanos de la
+fama antigua y de sus gloriosos padecimientos, y los segundos de
+ser restauradores de la caída Constitución; aquellos, tratando a
+estotros con entono y desdén, y correspondiendo los desairados con
+resentimiento, pues llevaban menos que lo debido cuando tal vez eran
+superiores a sus merecimientos, sus esperanzas o sus pretensiones. No
+estaban aún, sin embargo, vivas las pasiones que pronto empezaron a
+dar muestra de sí, excepto en lo relativo al marqués de las Amarillas,
+a quien miraban con disgusto los constitucionales más ardorosos, y
+particularmente los restauradores de la Constitución, o digamos los
+revolucionarios, porque el marqués, constitucional, pero tibio, no de
+los perseguidos en 1814, aristocrático en sus modos y aficiones, y
+celoso de la disciplina militar y aun del orden civil, no era admirador
+de la sublevación militar de las Cabezas ni de las que siguieron, y si
+bien no trataba mal a los participantes en aquella empresa, ocultaba
+poco que al considerarlos como buenos obraba casi forzado. Y si bien
+no era esto de culpar en el marqués, tampoco es de extrañar que no le
+mirasen bien aquellos que le creían su enemigo, ni que extremándose
+como gente violenta, y abultándose su enemistad, le profesasen poco
+menos que odio. Si yo no llegaba a tanto, esto prueba que hacer guerra
+al marqués de las Amarillas era cosa natural en un hombre de 1820,
+revolucionario, y aunque no militar, parte del ejército de Quiroga, que
+con el dictado de ejército libertador subsistía unido. Además, aunque
+desaprobase la sociedad nueva los excesos de la antigua, y hubiese
+sido creada para formar respecto de ella un contraste, la miraba, sin
+poderlo remediar, como a hermana; hermana de mala conducta, pero con
+quien la ligaba algún vínculo, y cuyos yerros, si bien indudables
+y vituperables, más consistían en su modo de proceder que en sus
+doctrinas, porque había caminado por malas sendas a buenos fines. Lo
+cierto es que yo, en mi primer discurso en la Fontana, impugné la idea
+de que por la vía de la imprenta o en los discursos de las sociedades
+se debía hablar de las cosas en general y no de las personas,
+sosteniendo que en los actos de la vida pública, si bien respetando
+los de la privada, era en los que debían ocuparse quienes servían o de
+intérpretes o de despertadores de la opinión pública. Y siguiendo esta
+idea, puse un caso hipotético de un personaje elevado a quien debíamos
+aparecer hostiles, y designé al marqués ministro de la Guerra sin
+nombrarle, casi copiando un discurso que contra el ministro inglés sir
+Roberto Walpole hizo hacia 1730 sir Guillermo Windham en el Parlamento
+británico; discurso de poquísimos, si acaso de algunos, españoles
+conocido entonces, por lo cual hubo de parecer idea original mía lo
+que era plagio, y logré altos y repetidos aplausos por el contenido
+de mi discurso y por mi modo desenfadado de pronunciarle. Así empezó,
+la sociedad de la Fontana, y así poco más o menos siguió en 1820,
+hasta que en 1821, ausente yo de ella, vino a ser un teatro donde se
+representaban escenas escandalosas.
+
+Cuatro o cinco discursos de medianas dimensiones hice yo en la Fontana,
+en todos los cuales me mostré parcial loco del levantamiento de 1820,
+pero no deseoso de desorden ni provocando a él; errado con frecuencia
+en mis principios, pero solo por extremarlos, y nunca trocándolos
+por otros ajenos a la Constitución vigente; en suma, digno de severa
+censura por mi poco seso, pero no de mayor pena como incitador a
+desmanes. Hablaban allí don Ramón Adán, don Manuel Eduardo Gorostiza,
+célebre autor de comedias, en aquellos días muy aplaudidas, don Manuel
+Núñez, muerto pocos días ha, intendente jubilado, y otros más de cuyos
+nombres en este instante no me acuerdo. Todos ellos, si no hacían
+oposición al Gobierno, abogaban la causa entonces llamada ya de los
+exaltados. Apareció un día en aquella tribuna un eclesiástico llamado
+don N. Falcó, que había sido (creo) diputado en las Cortes ordinarias
+de 1813 y 1814, y pronunció una oración elegantísima, cuya única falta
+era exceso en el aliño del estilo y en el esmero de la pronunciación;
+y agradó sobremanera al auditorio y hasta le cautivó lo que dijo, y el
+modo de decirlo. Con todo, su argumento no pasó de ser alabanzas de
+la Constitución y de sus consecuencias en términos generales; propio
+proceder de hombre que de allí a dos años había de señalarse como
+diputado a Cortes entre los moderados primero, y a la postre entre
+los apenas constitucionales, si bien no enteramente absolutistas.
+Otro clérigo de distinta especie, grosero y osado, y antes de una
+orden monástica, también apareció en más de una ocasión en aquella
+tribuna, sacando partido de que solía acompañar a una señora francesa
+viuda del general don Luis Lacy, y de que presentaba al público un
+niño del cual decía, no sin ser contradicho, que era hijo de aquella
+ilustre y desgraciada víctima de nuestras discordias civiles. Con todo
+esto, corría el tiempo, y los amigos del orden, si bien contrarios al
+Gobierno, como no podían menos de serlo, pues una reunión de la clase
+de aquella sociedad, si no es de oposición, muere, matándola cuando no
+otra cosa el fastidio que causa, todavía no habían hecho cosa alguna en
+quebrantamiento del orden ni que a ello se aproximase.
+
+Sin embargo, había dado la sociedad uno u otro paso en que nadie
+reparó por el pronto, y cuyas consecuencias podían ser peligrosas y
+aun fatales, porque se arrogaba facultades de un cuerpo político que,
+como tal, procedía fuera del lugar donde se congregaban los socios para
+hacer discursos. Así fue que en junio de 1820, estando próximo a venir
+a Madrid el general Quiroga, diputado a Cortes electo, la sociedad de
+la Fontana nombró una comisión que fuese a obsequiarle en nombre de la
+misma en su entrada en la capital de la monarquía. Pero en ello nadie
+hizo alto para censurarlo, y la sociedad, como tal, rerepresentó su
+papel en las demostraciones hechas para honrar al general del ejército
+que había proclamado la Constitución en San Fernando.
+
+Entretanto, ninguno de los socios primeros de la Fontana se había
+separado de la sociedad, aunque desaprobasen el espíritu que le
+animaba, y solía concurrir a ella aún don Sebastián Miñano con otros de
+sus opiniones, censurando a los oradores, casi siempre con razón, pero
+no condenando al cuerpo entero. Iban así las cosas, cuando la llegada
+de Riego a Madrid, juntamente con los sucesos que la acompañaron y
+siguieron, y los que habían antecedido y produjeron su viaje, vinieron
+a convertir en rompimiento escandaloso lo que era discordancia de
+opiniones, y más todavía de intereses, entre los dos bandos que ya
+aparecían formados en el gremio de los constitucionales.
+
+No es mi propósito ahora referir aquí lo que ya en alguna otra obrilla
+mía dejo dicho, y lo que con más extensión está explicado en algún
+escrito mío que acaso verá la luz después del momento, poco lejano, en
+que cierre yo los ojos a ella, tocante a la conducta de Riego, de los
+ministros y del partido que con el famoso general obraba, y del cual
+se desentendió y apartó él en su conducta en los sucesos que señalaron
+los días primeros de septiembre de 1820. Me ciño a hablar del papel que
+en tan graves circunstancias presentó la sociedad de que era yo parte
+principalísima entonces.
+
+La cuestión pendiente entre el Gobierno y los hombres de 1820, casi
+todos, era si había o no de ser disuelto el ejército que se había
+levantado en enero proclamando la Constitución, y que después había
+tenido aumento de fuerza, y estaba al mando de Riego desde que había
+venido Quiroga a tomar como diputado su asiento en las Cortes. No
+había una buena razón que pudiese alegarse contra la providencia del
+ministerio que había dispuesto la disolución, pero con ello parecía sin
+razón que caía una mancha sobre la revolución, representada por aquel
+ejército; no siendo de extrañar que fuésemos tan propensos a recelar
+los que sentíamos en nuestro fuero interno que nuestro hecho nos hacía
+acreedores a extremos o de alabanza o de censura, participando mucho
+de esta última todo cuanto no era la primera. Era lo cierto entonces
+que la revolución estaba concluida legalmente, pero en la realidad no,
+porque estaba fuerte, y trabajando con actividad la vencida causa su
+contraria, teniendo por su cabeza al monarca reinante, y por cómplices
+a todos los gobiernos de Europa y a una parte muy crecida del pueblo
+en España. De tal situación nada bueno podía salir, y en ella nada
+podía hacerse con acierto completo; y no siendo las cosas lo que
+sonaban y aparentaban ser, lo que tenía visos de racional por lo común
+no lo era, y de todo ello nacían juicios errados y actos conformes a
+tales juicios, siendo la verdad que del triunfo de la Constitución
+rígidamente observada, y dando al trono todo cuanto ella le concedía,
+con ser tan poco, la restauración del antiguo gobierno absoluto era, si
+no infalible, harto probable. No pretendo con esto abonar mi conducta
+y la de quienes conmigo obraban. Trato solo de explicar el origen y la
+índole de nuestras culpas.
+
+En la Fontana solía hablarse contra la disolución del ejército, pero no
+con mucho calor ni con insistencia, porque en otras partes, y no del
+todo ostensiblemente, había comenzado y estaba siguiéndose con ardor la
+guerra comenzada.
+
+A la llegada de Riego se habían repetido los obsequios hechos a
+Quiroga, pero con muy inferior efecto, a pesar de que en renombre y
+concepto excedía mucho el primero al segundo. Las circunstancias habían
+variado: los constitucionales estaban divididos, y los ánimos estaban
+más dispuestos a luchar que a mostrar satisfacción o a concurrir
+a festejos. Todo ello vino a parar en recibir Riego una orden de
+ir de cuartel a Asturias, lo cual equivalía a un destierro; y en
+recibir órdenes iguales o parecidas el general de artillería don N.
+Velasco, el coronel don Evaristo San Miguel; el de igual clase don N.
+Manzanares y algún otro. De mí comenzó a susurrarse que sería enviado
+como secretario de embajada a Londres, plaza que entonces desempeñaba,
+sin perder por ello su puesto, un oficial de la secretaría de Estado.
+Pero no fue así, y las cosas tomaron para mí otro aspecto. Fui llamado
+por el oficial mayor de la secretaría don Joaquín Anduaga, el cual me
+hizo presente que así él como otros dos compañeros suyos que lo eran
+míos, don Mauricio Onís y don Manuel de Aguilar, iban a separarse
+de la sociedad de la Fontana, de la cual eran todavía socios, y que
+esperaban que yo hiciese otro tanto, no solo por razones de lo llamado
+_compañerismo_, sino también por otras de mucha mayor fuerza. Mi
+respuesta fue negarme rotundamente a lo que se me pedía, y, como se
+me hiciese presente cuán impropio era seguir yo sirviendo mi plaza en
+una secretaría del despacho, y continuar siendo miembro de un cuerpo
+declarado ya hostil al Gobierno, convine yo en que tal proceder sería
+malo y hasta escandaloso, y que por lo mismo estaba yo dispuesto
+a hacer renuncia, pero de mi empleo, y no del oficio de orador en
+la tribuna de la Fontana. Cumplí en breve mi propósito, extendí mi
+renuncia en términos un tanto impropios, y aunque respetuosos en la
+forma, todo lo contrario en el fondo, y al cabo de ocho años largos de
+carrera, y tras de mis servicios a una causa que entonces «de oficio»
+estaba declarada justa, quedé reducido a la clase de mero particular,
+sin derecho a percibir sueldo, porque aún no existía la clase de
+cesantes.
+
+Consumado hecho tal, en que mi fatua vanidad tenía no corta parte,
+aunque también tuviesen alguna y no leve los principios a que quería
+yo arreglar mi conducta, esperé coger amplio premio de mi sacrificio
+en vivas y palmadas. Subí, pues, en la noche del 6 de septiembre a
+la tribuna de la sociedad, seguro de ser aplaudido, y ciertamente al
+principio excedió la realidad a mis esperanzas, con ser estas muy
+subidas. Una salva de aplausos tanto cuanto ruidosa, prolongada,
+me saludó al presentarme al público, y yo, embargado el ánimo,
+enternecido, cediendo a un tiempo a buenos y a malos afectos, iba
+a empezar mi discurso, del cual hube de pronunciar algunas frases,
+justificando o ensalzando mi proceder, cuando fui interrumpido de un
+modo inesperado, y tanto, que habría sido en balde todo intento de
+proseguir mi arenga, si ya no me contentaba con hacer el papel, sobre
+inútil a todo fin desairado, de quien, según la frase vulgar, predica
+en desierto.
+
+El suceso que interrumpió mi oración fue haber coincidido con ella un
+alboroto o motín de aquellos a que entonces comenzó a aplicarse la
+voz de asonada, palabra rejuvenecida de nuestro vocabulario, donde
+como anticuada figuraba, estando en desuso. A los gritos de viva la
+Constitución y viva el pueblo soberano, que eran las aclamaciones
+principales usadas en semejantes alborotos, hubieron de estremecerse
+de placer mis numerosos oyentes, a los cuales, si eran gratas mis
+declamaciones, era harto más agradable el tumulto, pues sobre ser más
+animado que el discurso más vehemente, prometía tener efectos más
+inmediatos y de superior importancia. En vano yo, influyendo en mí por
+un lado la vanidad, pero también (séame lícito decirlo) por otro mi
+convencimiento de que convenía más la oposición por medio de palabras
+que por el de alborotos, traté de persuadir a mi auditorio de que con
+oírme serviría mejor a nuestra causa común, que con lanzarse a excesos,
+si no de los mayores, desde luego propensos a producir algunos de los
+más graves.
+
+Cansado yo, y habiendo dejado vacía la tribuna, no hubo quien viniese
+a ocuparla, entretenida la gente ociosa y bulliciosa con el alboroto de
+las calles; de suerte que con mi malhadada y apenas comenzada arenga
+se cerró el primer periodo de aquella sociedad de la que tanto se ha
+hablado.
+
+Al día siguiente a la noche de que acabo de hablar, hubo una acalorada
+sesión en las Cortes sobre los excesos de la noche anterior y los de
+que ellos eran resultas. Habló Argüelles con alguna elocuencia, con
+la razón de su parte, y no del todo con prudencia o tino, y los de la
+oposición con escasa habilidad para defender su mala causa. Mientras el
+Ministerio sustentaba la lid en las Cortes, hizo un alarde ostentoso de
+fuerza en las calles, poblándolas de tropas, y en la Puerta del Sol de
+cañones, a cuyo lado estaban los artilleros con las mechas encendidas.
+En el Congreso fue completa la victoria del Gobierno, y en las calles
+mal pudo conseguirla, pues no hubo asomo de resistencia. Hablar en
+la Fontana en circunstancias tales era imposible, por lo mismo que
+no podíamos hacerlo con templanza, ni sin ella. Lo que hicimos los
+principales socios, esto es, los más activos, fue meternos en una pieza
+de la casa en cuyo piso bajo celebrábalos las sesiones, y acordar
+suspender estas por plazo indeterminado, pero no sin hacer a manera
+de una protesta en términos violentos en la esencia, aun cuando no lo
+fuesen en la forma. Se me encargó este trabajo, le hice yo de prisa, y
+le leí a mis consocios, pero no acerté a darles gusto, recayendo sobre
+mi obra muy general desaprobación por muy diversas razones aparentes,
+y en verdad, por una común a no pocos que la disimulaban, la cual
+era el miedo, porque a la fiera amenaza del Gobierno recelaban que
+seguirían duros golpes. Me acuerdo particularmente que, como yo en el
+desaprobado escrito dijese cosas graves por lo fuertes, protestando que
+no las decía, hubo un socio de pocas letras que expresó su extrañeza
+al notar la contradicción entre lo que yo afirmaba estando haciendo
+lo contraído, a lo cual respondió en mi defensa otro socio «que el
+escribir es un arte, y que la contradicción aparente en mí tachada era
+una figura retórica (la preterición)», lo cual con todo no satisfizo.
+Vino, pues, a quedar cerrada la Fontana por dos meses a lo menos, sin
+que los socios compensasen con excesos de la pluma en un manifiesto el
+sacrificio forzado que hacían renunciando al uso de la palabra.
+
+Pero cuando permanecíamos callados, estuvo a pique de llevarnos a
+romper el silencio un incidente, el cual prueba que no teníamos
+inclinación a obrar por medio de motines. Habían las Cortes votado
+una ley suprimiendo gran parte de las órdenes monásticas, y el Rey, a
+quien repugnaba dar su sanción a tal proyecto, se manifestó primero
+dispuesto a negarla, pero después consintió en darla a trueco de
+ciertas condiciones, y luego volvió a manifestarse resuelto a la
+negativa. Entendida entonces la Constitución al pie de la letra, se
+creía que con negar o conceder el monarca su sanción a un proyecto de
+ley, nada o poco tenía que ver el Ministerio, siendo asunto propio
+de la regia prerrogativa; pero aun así importaba a los ministros que
+el proyecto de ley sobre monacales, aun no habiendo sido propuesto
+por ellos, pasase a ser ley con la sanción real. En medio de esto,
+o de algún ministro más ligero e imprudente que violento o pérfido,
+o de empleados allegados a los ministros que creían complacer a sus
+superiores o servirlos bien, aun contra su deseo en punto a los medios,
+nació la idea de que convenía amedrentar al monarca, sacando de él por
+el miedo una vez más lo que ya con frecuencia en los puntos de mayor
+gravedad se había sacado. Para tan vituperable fin no dudaron quienes
+a él aspiraban escoger medios nada buenos, pero oportunos; y como la
+Fontana había conseguido inspirar a la corte terror a la par que odio,
+a la Fontana apelaron quienes deseaban violentar la conciencia del
+Rey compeliéndole a confirmar con su sanción la ley sobre monacales.
+Difundiose de súbito por Madrid a mediodía la voz de que a la noche
+había sesión en la Fontana, excitose por varios conductos a los socios
+a que cesase la suspensión voluntaria de hablar en su tribuna, hubo
+muchos que acogiesen por buena tal idea y se prestasen a llevarla a
+efecto, y el vulgo liberal, lleno de gozo, se preparó a acudir a un
+espectáculo para él siempre entretenido, y que lo sería más si en él
+hubiese de hablarse contra la persona misma del Rey en términos poco
+embozados. Pero a unos cuantos socios no acomodaba de manera alguna
+servir de instrumento a política tan torcida, lo cual sería por otra
+parte convenir en que nuestra sociedad merecía la acusación que le
+hacían sus enemigos, suponiéndola promovedora de sediciones. Así
+fue que, congregados en la pieza en que habíamos acordado suspender
+nuestras sesiones cerca de dos meses antes, ahora deliberamos si era
+conveniente abrirlas, y, si bien no faltaron quienes opinasen por la
+afirmativa, prevalecimos los de contrario parecer, y quedó la sociedad
+en su silencio. Por desgracia, sirvió de poco esta determinación
+nuestra, pues llegó a Palacio la falsa noticia de que en la Fontana
+estaba ya hablándose contra la corte con gran calor, y ante un numeroso
+gentío igualmente acalorado, con lo cual amilanado el Rey se allanó
+a dar la sanción que de él se exigía. Cuál fue el resentimiento del
+monarca y los palaciegos, y qué efectos estuvo a pique de tener, no es
+asunto de la relación presente: baste en ella decir que la sociedad
+de la Fontana, lejos de prestarse a promover un alboroto, se resistió
+hasta a abrir sus sesiones cuando a hacerlo era provocada, y no fue,
+por cierto, culpa de los que en ella figurábamos que, contra nuestra
+voluntad, sirviésemos de instrumento con que, amenazado, el Palacio
+cedió al terror que le causaba nuestro nombre, viéndose en esto que
+era peor nuestro concepto que nuestros merecimientos; preocupación de
+entonces que hoy todavía dura. Pero si permaneció muda la Fontana en
+el suceso que acabo de referir, no así cuando, retirado Fernando VII al
+Escorial, trazó allí planes de derribar la Constitución, y con escasa
+maña declaró su intento sin dar el golpe que meditaba nombrando por sí,
+y sin anuencia de sus demás ministros, para desempeñar el ministerio
+de la Guerra a una persona a todas luces sospechosa. Estalló con esta
+en Madrid un motín que duró tres días, consintiendo el alboroto los
+ministros, si bien, por lo mismo que nadie se opuso a los bulliciosos,
+no pasó el desorden de ser una continuada gritería en que abundaban
+voces injuriosas a la real persona.[70]
+
+ [70] Los que no vivieron en aquellos días no tienen idea de lo
+ que era entonces una asonada. Lejos de causar terror, como los
+ alborotos de nuestros días, eran una verdadera fiesta. En vez
+ de cerrarse las puertas de las casas o las tiendas, todo estaba
+ abierto y poblados de gente los balcones. El motín se reducía
+ a gritos acompañados de canto, porque la revolución de 1820
+ fue en alto grado filarmónica. El grito principal era viva el
+ pueblo soberano; las canciones varias. La famosa del _trágala_
+ se usaba solo delante de las casas de determinadas personas, y,
+ por lo común, de noche como por vía de cencerrada.
+
+Se abrió con este motivo la Fontana, y desde su tribuna peroraron
+varios de los que solían lucir allí su elocuencia, y algunos más
+que en aquella ocasión se estrenaron. Hablé yo también, y parecí
+frío y poco digno de mi fama, porque eran horas aquellas de desacato
+en el hablar, y yo no sabía llegar en la forma a la descompostura
+generalmente usada entonces. Esto aparte, la Fontana en aquella
+ocasión obró en consonancia con lo que pasaba fuera de su recinto,
+pues ni excitó ni fomentó en gran manera el desorden, contentándose
+con hacer en él un papel y no el primero. Quien más se desmandó fue
+un don Santiago Jonama, hombre de gran talento y regular instrucción,
+nada liberal desde 1814 hasta 1820, y hasta entonces poco grato a los
+constitucionales, si bien figuró después entre los más extremados
+de su bando, acarreándole sus violencias prisión y temprana muerte
+causada por enfermedad contraída en su encierro. Este tal aludió a que
+era posible que llegasen las cosas al caso de deponer al Rey, por lo
+cual, pasado ya el tumulto, fue llamado por el jefe político y medio
+reprendido en términos suaves. De los demás en ninguno hubo que notar,
+porque el yerro o delito era de tantas personas y en tantos lugares,
+que se hacía imposible no solo el castigo sino aun la censura.
+
+Después de estos sucesos (por noviembre y diciembre de 1820 y al
+principiar 1821) tuvo la Fontana un eclipse. Estaba, bien puede
+decirse, abierta de derecho; pero de hecho nadie hablaba en su tribuna.
+Hasta no sé por qué causa la tribuna hubo de desaparecer por breve
+plazo, siendo de notar que nadie la echase de menos. Si no había
+recibido aquella sociedad un golpe, había sido acometida de un mal
+funestísimo a un cuerpo de su clase, como lo es a los periódicos de
+oposición violenta, y era que el partido en ella dominante había venido
+a ser el del gobierno o ministerio, por lo cual no era posible hablar
+desde aquella tribuna dando gusto a la muchedumbre. Entretanto, por
+lo mismo que los llamados hombres de 1820 se habían avenido y unido
+con los ministros, otras personas de diferente opinión, o cuyo interés
+era casi contrario, se iban deslizando a una recia oposición, cuya
+fuerza principal era que contaba con el favor palaciego y con el del
+Rey mismo. Quiso este partido novel, que ni aun podía pretender ser un
+bando de alguna influencia, usar también del arma de los discursos en
+sociedad patriótica, sin conocer que arma tal no sirve para todas las
+manos. Así es que formó una sociedad en el café de la Cruz de Malta;
+pero según debía suceder, con poca feliz fortuna a la postre.
+
+
+II.
+
+Para lograr que comprendan los que poco saben de la historia de España
+en 1820 por qué la sociedad patriótica fundada y abierta en el café
+de la Cruz de Malta tuvo breve la vida y escasa la fortuna, aunque en
+ella se habló con tanta violencia cuanto en donde más, indispensable es
+decir a qué circunstancias debió su origen aquella malhadada reunión y
+de qué clase de personas estuvo compuesta.
+
+Ofendido y no sin causa el Rey de haber sido engañado y compelido
+por un terror sin motivo a dar su sanción a la ley de supresión de
+monacales, se propuso vengarse de un agravio que le punzaba más porque
+le lastimaba en su vanidad de sagaz y ladino. Buscó la codiciada
+venganza por varias sendas; primero por una en que caminasen unidos
+los llamados exaltados u hombres de 1820 con los amigos personales del
+monarca, o digamos sus privados, contra los ministros, y después, no
+siendo fácil llevar a cabo tal unión, por otro medio a él más grato,
+cual era el de una conjuración que, si salía favorecida por la suerte,
+acabaría a la par con la Constitución y los ministros. Malogrose este
+último plan, y descubierta la trama, salvó al Rey su inviolabilidad,
+pero la legal de que disfrutaba no alcanzó a ser moral, por lo cual
+su persona quedó expuesta, no solo a acre censura, sino a groseros
+insultos. Vuelto del Escorial, a donde había ido para llevar adelante
+su empresa hasta darle cima, y regresando de allí, no por su voluntad,
+sino llamado o constreñido por fuerza a la cual nada tenía que oponer,
+fue a su entrada en la capital saludado con maldiciones y denuestos,
+y estos últimos de la clase más soez, de lo que recibió dolor y enojo
+superiores a todo cuanto podrían haberle causado tentativas contra
+su vida. De ello acusaba a sus ministros, y no sin razón, bien que
+a estos servía de disculpa haberles sido imposible refrenar la ira
+de los constitucionales sin dar a los enemigos de la Constitución un
+grado no leve de fuerza; cuando estos ya la habían cobrado no corta de
+resultas de haber sido maltratados los prohombres de la revolución en
+los sucesos de septiembre. Haberse avenido los ministros con aquellos
+a quienes dos meses antes habían mirado como a contrarios y castigado
+como a inquietos, era otro acto que la corte calificaba de culpa,
+aunque lo mismo habían querido hacer o aparentádolo los palaciegos con
+plena aprobación del Rey mal disimulada. Había además un crecido número
+de personas no palaciegas, que en las ocurrencias que causaron el
+destierro de Riego y sus amigos habían abrazado la causa del ministerio
+con calor, cebándose en los caídos, proclamándose constitucionales,
+y calificando de facciosos a sus adversarios; en suma, ofendiendo
+gravemente a unas personas y a un partido cuyo nuevo encumbramiento
+veían con dolor e ira, viéndose ellos casi pasados a una oposición
+de la cual no podían prometerse ventajas, ni aun siquiera sentirse
+halagados por el aura popular que respiran por lo común con recreo las
+oposiciones. Si entre tales individuos había algunos amantes sinceros
+de la Constitución o de un gobierno libre, eran estos en número corto,
+no señalados por su adhesión a la causa constitucional en los tiempos
+pasados, y por lo mismo, o ya sospechosos a los liberales extremados,
+o en situación en la cual era fácil hacer caer sobre ellos sospechas
+de la peor clase posible. Contábase entre esta gente lo general de
+los afrancesados, llenos de odio a los constitucionales de 1812, y no
+sin alguna razón, si bien no la bastante, a justificar los medios que
+empleaban para satisfacer su pasión rencorosa. Porque es cierto que en
+1820, con alguna injusticia y con ninguna cordura, los restauradores
+de la Constitución, con raras excepciones, no habían escaseado insultos
+a los malaventurados secuaces de José Bonaparte, cuyo crimen había sido
+grave, pero en algunos acompañado de circunstancias atenuantes, y a los
+cuales aconsejaba una sana política tratar como lo han sido en nuestros
+días los servidores del Pretendiente. Provocados los maltratados, que
+lo eran de palabra más que de obra, pero resentidos de la injuria
+más todavía que del daño, y estrechando los lazos que los unía su
+misma situación de excomulgados políticos, iban formando un partido
+que buscaba en los anticonstitucionales aliados, yéndose poco a poco
+desviando aun de la profesión de doctrinas un tanto liberales en que
+solían ellos buscar y creían hallar la justificación de su pasada culpa.
+
+Esta amalgama de personas vituperaba entonces la conducta del
+ministerio por lo que llamaba vergonzosa capitulación con los que le
+habían hecho guerra en septiembre, y a los cuales había vencido y
+sujetado a merecida, aunque blanda pena. Pero escogieron para comenzar
+su campaña los de la novel oposición el medio de formar una sociedad
+patriótica, idea desatinada, de la cual, si lo pensaban bien, no
+podían sacar provecho. No era la hora en que principiaron a poner por
+obra su plan la más a propósito para sociedades patrióticas, si ya
+no las hacían como lo que eran las de provincia, donde se reducían
+las sesiones a explicar artículos de la Constitución, por lo común
+disparatando, cosa que no bastaba para los auditorios madrileños, y por
+esto era preciso que en una tribuna popular de la capital o se hiciesen
+elogios de los ministros, lo que en reuniones tales no es sufrible, o
+se hiciesen censuras oyéndolas con desaprobación cabalmente la gente en
+lo general más inclinada a aceptarlas y aplaudirlas, porque no eran del
+gusto de estas o no merecían su confianza los censores.
+
+Sin embargo, a los primeros discursos pronunciados en la Cruz de
+Malta acudieron numerosos oyentes, y como los oradores en punto a
+doctrinas y a invectivas contra el Gobierno nada dejasen que desear,
+ni aun comparándolos con los de a la sazón muda Fontana, fueron oídos
+con satisfacción y terminaron sus arengas entre vivas y palmadas.
+Pero bajo la corriente a la cual cedían los aprobantes, dejándose
+llevar por ella como incautos, había otra que impelía a mirar con
+reprobación la oposición nueva. Los liberales antiguos, y aun la
+mayor parte de los nuevos, descontando los del mero vulgo, comenzaron
+a murmurar de la sociedad novel, sospechando la intención que la
+movía, convirtiendo pronto en certidumbre la sospecha, y llevando
+a mal, como era y es propio de la parcialidad que se dice o aun se
+cree amante de la libertad, que otros hiciesen corte al ídolo de su
+culto y pretendiesen ser por él favorecidos. De todo ello resultó
+caer la reunión de la Cruz de Malta en pronto y completo descrédito
+entre los partidos todos, condenándola unos por lo que sonaba ser, y
+otros por no ser lo que sonaba. Despertose la idea muy natural de que
+convenía que se hablase en la Fontana levantando altar contra altar,
+o, digamos, contraponiendo el de la deidad verdadera al de la falsa,
+con lo cual caería al instante la última resuelta en polvo. Presteme
+yo a llevar a efecto tal proyecto, y lo hice de muy mala gana, porque
+acababa de ser incluido entre los vueltos a sus destinos con ventaja,
+y además aprobaba hasta cierto punto la conducta del Gobierno, quizá
+porque desaprobaba la de sus contrarios, y, por el lado opuesto,
+sentía afición a toda sociedad patriótica y llevaba a mal que les
+coartase la facultad de hablar el Gobierno, del cual, si estaba yo
+satisfecho en buena parte, no lo estaba del todo. Batallaban también
+en mi ánimo dos principios encontrados, llevándome a sustentarlos
+pasiones diversas a ellos conformes: no querer ponerme en guerra con
+un Gobierno del cual había novísimamente recibido una merced, y, lo
+que era más, recibido otras iguales mis amigos políticos, siendo esta
+señal de alianza contra un enemigo común, y sentir repugnancia, por
+otra parte, o aparecer apóstata, aun cuando no lo era, pues hablaría
+al cabo contra una sociedad de la clase de las que yo admiraba, si
+bien compuesta de personas muy otras que las de mi bando, o, dígase,
+de una sociedad en la cual apenas podía yo culpar los hechos, pero
+en que juzgaba muy mal de las intenciones de los oradores. Con todo,
+acudí a la Fontana, y como no estuviese allí aún repuesta en su lugar
+la tribuna, peroré subido en una mesa, según se hacía en el café de
+Lorencini. Mi discurso no fue ni ministerial ni de oposición, porque
+inculpé malamente a los ministros, y afeé el espíritu inquieto de los
+de la Cruz de Malta, sustentando el derecho de hablar en público y
+condenando al Gobierno porque le coartaba o se le declaraba contrario,
+pero insistiendo en que la oposición hecha de palabra no debía
+provocar a sediciones ni alborotos. Poco efecto hubo de hacer mi
+arenga, sucediendo otro tanto a la que en seguida hizo mi amigo don
+Manuel Eduardo de Gorostiza. No recibí señal de desaprobación de los
+ministros, aunque alguna merecía, ni de los de mi partido, no obstante
+ser ellos a la sazón ministeriales. Los periódicos dijeron que se había
+hablado en la Fontana, donde los oradores (señalándonos por nuestros
+nombres) habíamos sostenido principios de orden, lo cual fue hacernos
+favor, sin dejar de hacernos justicia. Nuestros pobres rivales de la
+Cruz de Malta hubieron de callar, porque para seguir la guerra por
+ellos declarada habían menester fuerzas muy superiores a las suyas.
+Quedó, pues, triunfante la Fontana, y con ella el ministerio, el cual
+la miraba, si como amiga, como una que lo era poco segura y no más
+grata. Fue restablecida la tribuna, pero desde ella se hablaba poco y
+con escasísimo efecto. Concurría yo, pero solo como oyente, distraído a
+otras atenciones que la a que llamaban los discursos, dignos en verdad
+de poca, porque, no siendo la reunión de oposición, en sus efectos era
+nada. En medio de ello (empezando enero de 1821) salí yo de Madrid y me
+trasladé a Córdoba, a servir la intendencia de aquella provincia, con
+la que había sido agraciado al expirar el anterior noviembre.
+
+En Córdoba se formó una sociedad, y, como debe suponerse, hablé yo
+en ella, cosa que no cuadraba con la dignidad de mi cargo; pero en
+aquellos días se reparaba poco en tal cosa. Mis discursos allí no
+fueron demagógicos ni podían serlo, porque no eran de lucha entre
+doctrinas o intereses opuestos y se reducían a alabanzas de la
+Constitución, a explicaciones de artículos de la misma, o a justificar
+reformas de las que entonces estaban haciendo las Cortes.
+
+Corriendo el año de 1821, separó el Rey de sus puestos a sus ministros,
+y puso en su lugar otros, si bien muchos de ellos constitucionales
+que habían dado pruebas de serlo, harto inferiores en renombre a
+aquellos cuyos puestos ocupaban. El espíritu de inquietud comenzó a dar
+muestras de sí, y, andando el tiempo y mediado el año, la sociedad de
+la Fontana comenzó a ser por demás borrascosa, según entendí entonces
+y ha sido fama luego. De sus excesos me hacen responsable no pocos
+escritores de hoy, completamente ignorantes de lo pasado en los días
+de que voy hablando; pero mi justificación es fácil, pues no podía,
+estando en Córdoba, estar en una sociedad madrileña. Lo cierto es
+que el jefe político de Madrid, Martínez de San Martín, mandó cerrar
+la tal sociedad, excediéndose, en mi sentir, aun pensándolo hoy, de
+las facultades que le concedía la ley vigente, pero procediendo con
+acierto, si cabe acierto en no atenerse a la ley, porque la interpretó
+estirándola, y la interpretación, aunque errónea, hubo al fin de ser
+aprobada por las Cortes.
+
+Separado Riego del mando militar de Aragón, siendo su separación bien
+merecida, coincidió, o poco menos, con el cerrar de la Fontana, haber
+varios individuos, de ellos muchos socios y oradores en aquellas
+reuniones turbulentas, que discurrieron pasear por las calles de Madrid
+como imagen de santo en procesión el retrato del general objeto de
+la severidad del Gobierno y del culto de los patriotas extremados,
+haciéndole honores parecidos a los que a las santas imágenes hace
+la Iglesia. Disgustó al Ministerio el proyecto, y salió una orden
+prohibiendo ponerle en ejecución; pero tal orden o no fue sabida, o
+no se tuvo por ajustada a la ley ni por acreedora a obediencia, y,
+comenzada la procesión, tropezó esta en la calle de las Platerías con
+un batallón de la Milicia nacional mandado por don Pedro Surra y Rull,
+a la sazón del comercio de Madrid, el cual, habiendo intimado a los que
+traían con pompa solemne el retrato que se retirasen y disolviesen,
+y hallando resistencia pasiva, mandó embestir con ellos a bayoneta
+calada; pero de tal modo, que la embestida no pasase de amago, porque
+no preveía que hubiese quien a los suyos hiciese frente. Y fue así,
+que los de la procesión, viendo venir sobre ellos a los milicianos, se
+dieron a la fuga, dejando en el suelo la imagen objeto de su veneración
+y obsequios, la cual fue recogida, y por lo pronto depositada (según
+creo) en las casas consistoriales. Tanto los del partido vencedor
+cuanto los del vencido en lid tan poco reñida, convinieron en dar a
+aquel lance, más cómico que trágico, por nombre o apodo el de batalla
+de las Platerías; pero no pocos escritores tildaron como horrible
+exceso la conducta en caso tal observada por el Gobierno y sus agentes.
+Alcanzó el golpe a la sociedad de la Fontana, cuyas puertas quedaron
+entonces para siempre cerradas para otro fin que el servicio ordinario
+de un café, pues aunque todavía hubo en Madrid una sociedad patriótica,
+y por cierto no poco alborotada, fue otro el lugar donde se congregó,
+y otros que los socios antiguos de la Fontana quienes en ella se
+distinguieron.
+
+En tanto, continuaban en varias ciudades de provincias las sociedades
+patrióticas; pero el hecho mismo de que continuasen acreditaba no ser
+miradas como peligrosas por las autoridades.
+
+Sin embargo, podría decirse que la tolerancia de la autoridad probaba
+poco en varias poblaciones, donde o estaba supeditada, o era ejercida
+contra el Gobierno. Esto pasaba en Cádiz y Sevilla en los últimos meses
+del año de 1821 en que estaban ambas capitales con las dos provincias
+de ellas dependientes separadas de la obediencia al Ministerio y a
+las leyes. Pero, aun allí y entonces, las sociedades patrióticas o
+públicas no dirigían el movimiento que nacía de las sociedades secretas
+dominantes en ambas ciudades y si a él coadyuvaban era en corto grado y
+con escaso efecto.
+
+Así fue que en diciembre del aquí recién citado año, siendo yo diputado
+electo por la provincia de Cádiz, y habiendo pasado a ella con objeto
+de traerla con política artificiosa a la obediencia al Gobierno y a
+las leyes, cuando me proponía valerme para mis fines de la sociedad
+patriótica de aquella ciudad, supe que tal sociedad era tenida en
+muy poco hasta por los hombres de opiniones más extremadas y los
+más empeñados en que no cediese la loca resistencia o rebelión que
+tantos males estaba produciendo. Era cabeza de la sociedad don Domingo
+Antonio de la Vega, de quien he hablado bastante en otro lugar de estos
+mis recuerdos, y participaba la reunión del disfavor con que estaba
+mirado en Cádiz su presidente, o digamos, de la mala fortuna que a
+este perseguía, a punto de no haber recaído en él premio alguno por
+los notabilísimos servicios que había hecho a la causa constitucional
+en los trabajos que, con grave peligro de quienes en ellos tuvieron
+parte, la sacaron triunfante al cabo. Fui yo, con todo, una vez a la
+sociedad, invitado a ello, y no pudiendo excusarme, hablé, y fui muy
+aplaudido al oírme; pero en breve fue muy censurado mi discurso por
+haber sido completamente evasivo, pues ni una sola palabra dije sobre
+la gran cuestión pendiente, la cual ocupaba todos los ánimos, y me
+ceñí a hablar de las obligaciones que había contraído al ser nombrado
+diputado y de mis propósitos en punto al modo de desempeñarlas. Era,
+con todo, tan corto el valor que se daba a todo cuanto se decía o hacía
+en la sociedad que aun mi proceder algo cauteloso, o, cuando menos,
+poco franco, si fue con razón desaprobado, no me atrajo clase alguna
+de sinsabores, y eso que no escasearon para mí en aquellos días, en la
+misma ciudad, y por la causa que a todos tenía en ansioso empeño.
+
+Igual era, o quizá inferior en importancia a la sociedad de Cádiz, la
+de Sevilla. No porque en la una y en la otra se oyesen sanas doctrinas,
+pues sucedía a menudo lo contrario; pero se perdían en los aires, sin
+dejarse sentir su influencia fuera del recinto en que se celebraban
+las sesiones todas las perjudiciales ideas que desde sus tribunas se
+predicaban.
+
+No hablé yo en la sociedad de Sevilla en dos o tres días que pasé
+en el mes de enero de vuelta de Cádiz en aquella ciudad, reducida
+ya con trabajo a la obediencia, así como lo había sido su compañera
+en los anteriores excesos. También a mi paso por Écija asistí a la
+sociedad que en ella había, a pesar de no ser capital de provincia,
+pero sí población importante por su vecindario y su riqueza. Era común
+entonces en España decirse que unos pueblos eran constitucionales y
+otros no, y el de Écija estaba contado por de los apasionados de la
+Constitución, y en alto grado. Pero su sociedad era pacífica, y en ella
+se explicaban los artículos del Código sagrado (que tal nombre se le
+daba entonces), con poco acierto en general, como se debía esperar del
+corto saber de casi todos cuantos en ella peroraban; pero con mucha
+paz y a satisfacción del auditorio, al cual servían aquellas pláticas
+doctrinales profanas de diversión, que, en una ciudad donde hay pocas,
+venía bien por cierto. Aunque solo me detuve allí a hacer noche, como
+fui a la sociedad no pude excusarme de hablar en ella, y dije algunas
+trivialidades que me valieron buena cosecha de aplausos.
+
+Abriéronse en breve las Cortes de 1822 y 1823, y considerando quiénes
+eran los diputados electos, había razón sobrada para presumir que
+en ellas predominaría el partido dicho a la sazón exaltado. No
+correspondieron del todo a las esperanzas o los temores las resultas,
+pues en la primera legislatura del nuevo Congreso, variando la mayoría,
+ya se declaraba por uno, ya por otro de los dos bandos que estaban
+haciéndose cruda guerra. En la cuestión de las sociedades patrióticas
+ganaron los moderados una victoria, desechándose una proposición en la
+cual iba implicado que se abriese la de Madrid, porque se interpretaba
+la ley vigente hasta aprobar la conducta del jefe político que la
+había cerrado y mantenía cerrada. Con vergüenza confieso que fui yo de
+parecer contrario al de la mayoría, durando aún en mí la afición a tan
+perniciosas reuniones.
+
+Pero sobrevinieron los sucesos que señalaron el día 30 de junio y los
+seis siguientes, concluyendo el 7 de julio en una agresión violentísima
+del partido monárquico o absolutista, y una victoria completa de
+los constitucionales. Del triunfo, al cual habían contribuido los
+moderados, sacaron los exaltados todo el provecho, cayendo en sus manos
+el poder a despecho del Rey, constreñido a escoger de entre ellos sus
+ministros. Abiertas Cortes extraordinarias en octubre de 1822, una
+comisión del Congreso, entre varias proposiciones que hizo encaminadas
+a defender y sustentar la Constitución contra los enemigos que dentro
+de España la combatían y desde afuera la amenazaban, propuso que
+fuesen abiertas las sociedades patrióticas. Me tocó hacer una nueva
+ley sobre ellas, y la hice sencillísima, y muy arreglada a las buenas
+doctrinas, siendo su único defecto que, con ponerla en práctica en
+las circunstancias en que se veía el pueblo español, se fomentaba todo
+linaje de desorden y se imposibilitaba el remedio cuando ocurriese.
+
+No tardó mucho en abrirse en Madrid una sociedad para que sirviese
+de prueba de lo que era en su aplicación y uso la nueva ley. No
+sirvió ya la Fontana, sin que sepa yo la causa, para teatro de nuevos
+alborotos, como si fuese menester otro edificio cuya fama oscureciese
+la del antiguo, por excederle en lo malo. Trabajaba ya entonces
+una división más al no muy fuerte partido constitucional, pues los
+exaltados, guiados por dos sociedades secretas, una de otra enemigas,
+estaban en pugna no menos recia que la que ambos juntos habían tenido
+y aun no cesaban de sustentar contra los moderados. El Ministerio
+tuvo, pues, a su frente a los de la sociedad otra que la de que había
+salido, y sus contrarios, como era natural, extremando las doctrinas
+favorables al poder popular, le tachaban no solo de torpe, sino de
+tibio, aplicándole el epíteto, común en aquellas horas, de _pastelero_.
+La sociedad, junta en un salón del convento de Santo Tomás, hubo de
+llamarse _Landaburiana_, tomando este nombre en obsequio a la memoria
+del oficial de la Guardia Real don Mamerto Landáburu, asesinado en
+la tarde del 30 de junio del año 1822 por los anticonstitucionales
+de la misma Guardia. Acudí yo a ella como a campo de batalla donde
+lejos de esquivar la lid la buscaba, seguro de la victoria alcanzada
+entre aplausos. En efecto, en el primer día en que hablé en su
+tribuna, como fuese el argumento de mi discurso declamar contra las
+potencias extranjeras que a las claras estaban preparándose a romper
+en hostilidades contra la España constitucional, salí de mi empresa
+airoso, vitoreado como cuando más en ocasiones anteriores. Poco me duró
+mi triunfo. Yo era amigo del Ministerio, impropio título para ganarme
+aprobaciones en una reunión de la clase de la _Landaburiana_, en la
+cual la sociedad de los comuneros, enemiga de la de que yo seguía
+siendo en ella parte de las principales, contaba por representantes
+de sus doctrinas e interés a la mayor parte de los oradores. Habló en
+ella el anciano Romero Alpuente, vertiendo con su débil voz de viejo
+achacoso máximas subversivas e incitadoras a toda clase de excesos, que
+si bien proferidas con frialdad excesiva, y saliendo de hombre cuya
+cabeza estaba cubierta de canas, producían efectos perniciosísimos.
+Empezó a distinguirse en el mismo teatro don Juan Florán, muerto poco
+ha titulándose marqués de Tabuérniga; joven entonces, de claro talento
+y de instrucción corta, declamador hueco y teatral en sus modos,
+pero propio para arengar a la muchedumbre ignorante. A estas famas
+recién nacidas y crecientes intenté yo oponer la mía algo antigua;
+pero con poco fruto, y en breve hube de conocer que no solo quedaba
+y quedaría vencido en la lid, si a ella me arrojaba, sino que me
+costaría suma dificultad hasta el intentarlo, impidiéndomelo muestras
+de desaprobación próximas a ser insultos. Abandoné, pues, el campo, y
+hube de retirarme aun del lugar destinado a los socios, y si alguna vez
+concurría a la sociedad fue al sitio destinado a los meros oyentes,
+desde el cual oía llover denuestos sobre mis amigos políticos y sobre
+mi persona.[71]
+
+ [71] Desde el lugar destinado al público solían mis amigos
+ políticos desmentir a los oradores. Una noche, el señor don
+ Facundo Infante, entonces diputado, como oyese que decían de mí
+ una cosa falsa, gritó «_es mentira_»; conmoviose el auditorio,
+ pero no paso de murmullo desaprobador su enojo. El orador
+ desmentido no hizo más que ratificarse, pero solo en parte, en
+ lo que había afirmado.
+
+No faltaban en aquella reunión los mueras y a alguno de estos se
+agregaba mi nombre. Entre tanto iba haciéndose la sociedad turbulenta,
+a punto de que amenazaba excitar a un motín, y, aunque era probable
+que no pasasen de amenazas sus provocaciones, el Gobierno y sus
+parciales no eran sufridos, no siéndolo partido alguno en España y
+menos entonces, y las circunstancias habían venido a ser críticas
+sobremanera, despedazando el Estado una guerra interior y viéndose
+venir una invasión de los extraños. Pero la inexorable mal pensada
+ley, hija de mi locura más que de la de otros, tenía atadas las manos
+a la autoridad, pues si podía mandar cerrar la sociedad en la hora
+en que se desmandase, tenía obligación de consentir que de nuevo se
+abriese, corrido brevísimo plazo. En apuro tal, apeló el Gobierno a
+un recurso en que llegaba a los últimos términos de lo ridículo su
+mal encubierta flaqueza. Mandó reconocer la sala en que celebraba sus
+sesiones aquella reunión turbulenta, y cuidó de que se declarase el
+edificio en mal estado, a punto de amenazar ruina, por lo cual, celoso
+al parecer del bien de los socios y del público, cuya concurrencia le
+hacía participante del peligro, prohibió congregarse en lugar tan poco
+seguro. Bien era fácil haber hallado otra sala, aunque menos espaciosa,
+donde seguir perorando y alborotando; pero estaban cansados de la
+sociedad hasta los mismos socios. Murió, pues, tan singularmente la
+sociedad _Landaburiana_ dejando de sí menos nombre que su antecesora,
+aunque en la historia de nuestros desvaríos merecía ocupar un lugar
+prominente.
+
+Su fin fue el de las sociedades patrióticas de la capital, porque,
+coincidiendo con él gravísimos acontecimientos, como fueron la
+presentación de las notas de las potencias aliadas y la inminencia
+de la invasión francesa, que pronto vino a ser un hecho, ocupaban
+los ánimos mayores cuidados que el de prestar atención a vanas
+declamaciones.
+
+Sin embargo, en las provincias no quedaron desocupadas las tribunas
+populares. En el último tercio del año 1822, favoreciéndolas hasta no
+corto grado el Gobierno, si bien hallando en ellas más contrarios que
+amigos, daban entretenimiento a las poblaciones. De las de algunas
+sé, pero confusamente, que fueron promovedoras no solo de desorden,
+sino de excesos. Una hubo en Cartagena cuyo nombre descubre su mala
+índole, porque se titulaba de los _virtuosos descamisados_, remedo
+este sustantivo del de _sans culottes_, si bien, al copiar a nuestros
+vecinos, pareció conveniente mudar la pieza de ropa, cuya carencia
+constituía un mérito o un derecho a ser tenidos los asociados por
+modelos de patriotismo. Por supuesto, cuadraba mal a semejante cuerpo
+el nombre que llevaba y el epíteto con que se distinguía, por no ser
+en sus miembros la virtud calidad muy común, ni dejar de llevar camisa
+los que pretendían ser de suma pobreza, porque los verdaderamente
+necesitados no son los que asisten a tales reuniones ni los que en
+ellas predominan.
+
+Otras sociedades se distinguían por su inocencia. En la de Córdoba,
+a ejemplo de otras, sintiéndose escasez de oradores y hambre de
+discursos, se apeló al arbitrio de convidar al clero y a las
+comunidades religiosas a que viniesen a la tribuna a hacer panegíricos
+de la Constitución, y como no aceptar el convite pareciese peligroso,
+acudieron clérigos y frailes a hacer el para ellos ingrato oficio de
+predicadores profanos.[72] Cosa era que movía a risa oír a aquellos
+infelices, casi todos ellos enemigos de la causa porque se veían
+obligados a abogar, decir trivialidades que por lo común eran desatinos
+enormes, agregándose a la mala voluntad visible en los oradores su
+ignorancia completa en punto a las materias que trataban.
+
+ [72] En una excursión de unos días que hice a Andalucía a fines
+ de febrero de 1823, como hiciese noche en Andújar la diligencia
+ en que yo iba y se supiese ser yo uno de los pasajeros, me
+ envió una diputación la sociedad de aquella ciudad, la cual,
+ sin ser capital, la tenía, así como Écija, por ser población
+ crecida y rica. Pero fue grande mi extrañeza al ver al frente
+ de los que me convidaban al vicario, a quien yo por casualidad
+ conocía por haber viajado con él en silla de posta hasta Madrid
+ en 1817, y porque en el viaje, hablando de un obispo de Jaén
+ que había sido liberal en 1813, se expresó el buen eclesiástico
+ en términos que le declaraban tan lejano de ser constitucional,
+ cuanto cabe. Pero el pobre señor cedía a las circunstancias,
+ como otros de su clase y opiniones. Por supuesto, fui yo a la
+ sociedad y hablé como en Écija. No era por cierto peligrosa al
+ orden público aquella reunión, pues era solo inocente, dando a
+ esta palabra las varias acepciones que es común darle.
+
+Pero solía suceder con alguno de estos eclesiásticos, a quien, en
+sentido inverso de un personaje de comedia muy conocido, no cuadraría
+mal el nombre de fray Obediente Forzado, se deslizase un tanto a
+mostrar desaprobación, si bien no de la Constitución, de su espíritu
+y de varias doctrinas a la sazón predominantes, así como de leyes de
+ellas emanadas, y entonces era grande la indignación del auditorio,
+sin considerar que el malhadado orador, apremiado a hablar, había
+de hacerlo, o contra su propia opinión en gravísimas materias, o
+en parte contra los principios reputados santos en el lugar donde
+predicaba. Por fortuna, fueron raros casos tales, y cuando ocurrieron,
+no tuvieron efectos funestos a los oradores. En general los discursos
+_constitucionales_ de los _desafectos a la Constitución_ solo se
+señalaban por lo vacíos de ideas y por la insulsez a ello consiguiente.
+Pero tales cuales eran bastaban para hacer pasar el tiempo a los
+oyentes, que lo eran solo a medias, pues más debían ser llamados
+concurrentes distraídos.
+
+Estas sociedades pacíficas vinieron a ser a modo de tertulias públicas,
+en que el orador hacía a veces el papel de algún pobre músico que
+toca o canta delante de un auditorio que le presta o poca atención o
+ninguna. Yo hacía el papel de asistente a la de Córdoba durante el mes
+de marzo de 1823 que pasé en aquella ciudad, y aun hablé en ella una
+vez para oponerme al desmandado comunero Moreno Guerra, quien, hablando
+de la próxima entrada del ejército francés invasor en nuestro suelo, le
+pronosticó pronta y fácil victoria, moviéndole a tal aserto, que vino a
+ser verdad, el mismo exceso de su furor de partido, pues solo intentaba
+cebarse en los de la sociedad secreta su enemiga, a la cual achacaba
+haber traído la guerra.
+
+Durante la estancia del Rey y las Cortes en Sevilla en la fatal
+primavera de 1823, aún no sé si seguía allí abierta una sociedad
+patriótica, pero el hecho mismo de no saberlo prueba que si existía,
+era tenida en muy poco. No la hubo, y mal podía consentirse en el
+siguiente verano en Cádiz, estando sitiada y combatida la plaza por
+el ejército francés mandado por el duque de Angulema. Ni estaban a la
+sazón los espíritus para echar de menos declamaciones vagas de tribuna,
+siendo general el decaimiento llegado a ser postración, y si poseídos
+algunos de furia intensa, precisados a no manifestarla, en parte por
+temor a la autoridad, y en parte también por estar ciertos de que a
+pocos lograrían comunicar sus pasiones furibundas, y porque sentían que
+un furioso, cuando no causa terror, provoca a risa.
+
+Que las sociedades patrióticas causaron algún mal, aunque no al punto
+que suele suponerse, y ningún bien, es cosa que hoy apenas hay quien
+duda. Así es que, recién proclamada la Constitución de 1812 en 1836,
+de resultas de varias conmociones populares, y triunfante el partido
+más extremado de esta época, los ministros de él salidos, y que eran
+sus caudillos y representantes, se negaron a conceder licencia para el
+establecimiento de una sociedad patriótica al uso antiguo en Madrid, y
+si el haber habido quien esto solicitase prueba que aquellas reuniones
+aún contaban con uno u otro aprobante, el hecho de que no hubo un
+clamor pidiendo su resurrección, cuando todo quería reponerse según
+estaba en 1823, acreditó que aquellos cuerpos un tiempo tan famosos
+vivían en el recuerdo más para ser reprobados que aplaudidos.
+
+En estos años novísimos ha habido, sin embargo, reuniones en que se
+ha hablado ante un público numeroso sin que de ello haya resultado el
+menor inconveniente. Pero las reuniones de ahora son para un punto
+concreto, y versan sobre cuestiones en que la pasión toma poca parte,
+no teniendo por tanto semejanza con las sociedades patrióticas que
+tanto dieron que hacer y decir en los tres años y poco más en que
+estuvo la Constitución de 1812 establecida, pero no firmemente asentada
+en nuestro suelo. Que hoy produjesen el efecto que en los pasados
+tiempos, es muy dudoso, siendo lo cierto que si existiesen tendrían
+forma diversa de la que tuvieron, y serían en algo, aunque no en
+mucho, diferentes las doctrinas que en ellas resonasen. Pero estas son
+conjeturas ajenas del artículo presente, en el cual solo ha querido
+darse un compendio de la historia de aquellos cuerpos, compendio
+escrito _ad narrandum_ y no _ad probandum_, aunque de la narración bien
+pueden y aun deben sacar datos en que fundar juicios los lectores.
+
+
+
+
+XII.
+
+SOCIEDADES SECRETAS DE ESPAÑA DESDE 1820 A 1823.
+
+
+En anteriores trabajos he hablado, con ocasión de referir o explicar
+cómo cayó un mal gobierno en nuestra patria, de la parte principal que
+tuvo en derribarle una sociedad secreta. Posteriormente he escrito
+en compendio la historia de las reuniones públicas apellidadas
+sociedades patrióticas, que representaron importantísimo papel en el
+drama de trágico fin de que fue España teatro, desde que fue en ella
+restablecida la Constitución de 1812 por un acto de violencia, hasta
+que la invasión de un ejército extranjero, favorecida por la parte más
+numerosa, aunque, cierto, no la más respetable o ilustrada, del pueblo
+español, la echó al suelo. Pero quizá no esté de más dar alguna noticia
+de lo que la misma sociedad restablecedora de la Constitución hizo
+mientras la ley política restablecida por sus esfuerzos se mantuvo en
+pie, como también del nacimiento y creces de otra sociedad salida de
+sus entrañas, la cual, su rival y aun su enemiga desde luego, cobrando
+pujanza, vino a entrar en viva y enconada guerra con su madre; lid a
+la par ridícula y funesta, que, si no trajo consigo el acabamiento de
+la Constitución, debido a superiores causas, contribuyó a él en grado
+no corto. En verdad, sin saber qué hacían las sociedades secretas en
+1820, 21 y 22, la historia de las cosas de aquellos días incurre en
+errores graves, e induce con ello a equivocados juicios, siendo común
+achacar los efectos a causas otras que las verdaderas.
+
+Mucho han dicho los pocos escritores que han tratado de un periodo de
+nuestros anales en verdad nada glorioso, contra la fatal y desvariada
+idea de que una sociedad, máquina usada para combatir y derribar
+un gobierno, continuase en juego con la pretensión de dirigir en
+conciliábulos secretos la conducta del que había puesto en pie.
+Autoridad de tanto respeto como es la de don Manuel José Quintana
+asienta en sus cartas a lord Holland que es absurda por demás la idea
+de «_gobernar como se conspira_». Pero los censores, si bien lo son con
+justicia, olvidan que hay malas consecuencias casi forzosas de hechos
+de mala especie, y que el medio abrazado para acabar con el despotismo
+del gobierno de 1819 hubo de ser vituperable aun a los ojos de la gente
+juiciosa que aplaudía el para ellas buen fin a que se había llegado por
+nada buen camino. Pretender que, jurada por el Rey la Constitución, y
+establecido como gobierno legal el constitucional, se hubiese disuelto
+por voluntad propia una sociedad ufana de su triunfo y llena del
+conocimiento de su poder, es pretender una cosa justa, pero apenas
+asequible.
+
+Sin duda erramos o pecamos gravemente quienes, en vez de disolver
+la sociedad a que me voy ahora aquí refiriendo, atendimos no solo a
+conservarla viva y en acción sino a extenderla y robustecerla, y no
+fui yo de los que menos parte tuvieron en tanta culpa. Pero hoy mismo,
+cuando lo confieso y de ello me arrepiento, no puedo olvidar las
+razones no enteramente desatinadas que influyeron en mi conducta y en
+la de otros mis compañeros en aquellos días. Que Fernando VII había
+jurado la Constitución forzado a hacerlo, era evidente, a punto de no
+haber quien lo negase; que los enemigos del recién entronizado sistema
+político eran muchos y poderosos, no era menos notorio; que así no
+podía considerarse la revolución como concluida, era opinión de muchos,
+si bien no de todos, y aun los que lo contrario decían tenían trazas de
+hablar, o quizá de juzgar, en su interior, más que guiados por la luz
+de la razón, movidos por la fuerza de su buen deseo.
+
+Ahora bien: suponiendo la revolución detenida en su carrera, pero no
+terminada, porque tenía a su frente amenazándola a la contrarrevolución
+su enemiga, sin poderse evitar que de nuevo entrasen en pugna, convenía
+que los constitucionales, no sobrados en número, tuviesen un orden
+y arreglo interno por el cual estuviesen unidos con fuerte lazo.
+Sucedía, como antes de romper la revolución, y en los actos que la
+prepararon, que la curiosidad hacía sectarios a muchos que sin serlo
+no habrían sido liberales ardorosos. Además el interés, no de la clase
+del individual, sino el de partido, menos feo que el primero, aunque
+también digno de reprobación, movía a los autores de la revolución a
+desear ser fuertes, para afianzar la seguridad y lograr el aumento, o
+cuando menos la conservación, de lo que habían ganado. Todo ello valía
+poco mirado como argumento encaminado a justificar un acto reprensible,
+pero quien no le dé valor ignora qué cosa es lo llamado _capitulaciones
+de conciencia_.
+
+Al cabo, fuese o no disculpable, acaeció que la sociedad secreta
+determinó seguir unida y activa, siendo gobierno oculto del Estado,
+resuelta al principio a ser auxiliar del gobierno legal, pero llevada
+en breve por impulso inevitable a pretender dominarlo, y a veces a
+serle contraria.
+
+Poco varió la sociedad su planta antigua. Fue adoptado en ella el
+sistema de representación o electivo. Madrid, como era natural,
+vino a ser la residencia del cuerpo Supremo director o cabeza de la
+sociedad entera. Componíanle representantes de los cuerpos llamados
+capítulos, constituidos en las capitales de provincia, y compuestos
+de representantes de los cuerpos inferiores repartidos en diferentes
+poblaciones, o en los regimientos del ejército que los tenían
+privativos suyos, siendo de ellos a la par con los oficiales uno u
+otro sargento, bien que en raro caso; perniciosa idea esta última, que
+hizo suya, pero dándolo extensión, andando el tiempo, la otra sociedad
+rival, con notable daño de la disciplina.
+
+Estaba formado el gobierno Supremo oculto (si oculto puede llamarse
+uno cuya existencia es sabida y nadie trata de encubrir) de personajes
+de tal cual nota y cuenta, de estos algunos de los de la primera,
+otros no tanto. Del primer ministerio constitucional a que dio nombre
+Argüelles ni uno solo era de la sociedad, ni en el cuerpo director ni
+en otro, hasta después de cumplirse el segundo tercio de 1820. Pero
+tenía en el mismo cuerpo asiento el conde de Toreno, ilustre ya por
+más de un título, si bien a la sazón mero diputado a Cortes, por no
+haber aceptado una legación que le fue confiada. Estaba asimismo en
+él don Bartolomé Gallardo, cuyo renombre había llegado a ser altísimo
+al terminar la primera época constitucional en 1814 y cuya fama aún
+no podía haber tenido el menoscabo que de allí a poco fue teniendo,
+hasta llegar a la decadencia suma en que ha muerto oscuramente en vejez
+bastante avanzada; concepto después sobradamente rebajado en lo tocante
+a su valor literario, si bien con más injusta y aun loca exageración
+avaluado en días anteriores. Predominaba, con todo, en el gobierno de
+la sociedad, como en ella entera, el interés más que las doctrinas de
+los hombres de 1820, los cuales comenzaban a llamarse así por lo mismo
+que su interés iba siendo otro que el de los hombres de 1812.
+
+Hasta julio de 1820 (época en que se abrieron las Cortes primeras
+del nuevo periodo constitucional), nada hacía la sociedad más que
+extenderse, sin disentir del gobierno legal en punto alguno importante.
+Pero habiendo el ministerio dispuesto la disolución del ejército
+llamado libertador, resolvió la sociedad, por medio del cuerpo de su
+director o autoridad suprema, oponerse a una disposición arreglada a
+la justicia. Para lograr su intento apeló a medios harto dignos de
+reprobación, pues no eran menos que los de una resistencia, la cual, si
+bien había de comenzar por medios, aunque ilegales, pacíficos, no podía
+parar sino en pésimo fin, ya se encendiese guerra civil, ya encendida
+fuese la victoria del uno o del otro partido, ya, por último, hecha
+pública la resistencia, viniese el gobierno a quedar vencido, quedando
+con esto conculcadas las leyes. El plan era que el general del ejército
+(cargo ejercido a la sazón por Riego, sucesor de Quiroga, al cual
+excedía mucho en fama) representase contra la dispersión de la fuerza
+de su mando, en vez de obedecer la orden que para llevarla a efecto
+había recibido. Para dorar este acto de insubordinación, quitándole
+su carácter puramente militar, habían de representar en igual sentido
+varios cuerpos civiles, y entre estos la diputación provincial de
+Cádiz, a la cual ni la razón ni aun las leyes de entonces daban derecho
+para entrometerse en tal negocio. Pero estas peticiones unidas,
+procedentes de un ejército cuyo alzamiento acababa de ser coronado por
+la victoria, y al cual debía su existencia la nueva Constitución, y
+de una provincia y ciudad constitucionales como por antonomasia, eran
+retos más que súplicas, y quienes las usábamos como instrumento las
+mirábamos como armas que habrían de darnos de seguro el triunfo. Salvó
+a la patria de este peligro, pero no sin causarle graves males, la
+súbita determinación de Riego, que, siguiendo el consejo de un canónigo
+su hermano, célebre después por sus rarezas, y entonces enviado a
+traerle a la razón, por el conde de Toreno entre varios y más que
+por otro alguno, se vino del ejército, dando a su viaje el carácter
+de fuga, pues no tuvieron noticia de su partida sus cómplices hasta
+después de estar él en camino.
+
+La llegada de Riego a Madrid desbarató nuestro plan criminal, y desde
+entonces, por algún tiempo, la sociedad secreta nada hizo sino dejarse
+llevar por las circunstancias. De los pasos desatentados que dio Riego
+durante su breve estancia en Madrid, lejos de ser consejera, como fue
+entonces y aun es hoy común suponer, fue desaprobadora, pero tímida y
+callada. Llevó, sin embargo, el cuerpo en algunos de sus miembros el
+golpe merecido por su anterior y mal conocido exceso, pero no merecido
+por los que se le achacaron, los cuales fueron pretexto o motivo de la
+leve pena impuesta a los culpados, y de la más grave del desconcepto
+en que se trató de ponerlos, y en parte se consiguió, llegando a pasar
+por verdades averiguadas falsísimos cargos.[73]
+
+ [73] Entre otras calumnias, corrió con valimiento la de que
+ tenía la sociedad formado un ministerio, que por un acto
+ de violencia había de ser sustituido al que existía. En el
+ supuesto proyecto me tocaba ser ministro de Estado. Aunque
+ contaba yo treinta y un años de edad y ocho de carrera
+ diplomática, y había sido de los principales entre los
+ restablecedores de la Constitución, esta calumnia me ofendió,
+ más porque parecía una burla, que por lo infundada. ¡Tanto se
+ distaba entonces de hacer las rápidas carreras que después
+ hemos visto!
+
+La pena impuesta a unos causó en otros disgusto y hasta indignación:
+nació de ello aumentarse la desunión entre los que componían el
+gobierno oculto: se exacerbaron las pasiones, y vino a parar la
+discordia en una proscripción, que, por fortuna, no pudo pasar de ser
+expulsión de la sociedad de los que en ella eran minoría. Alcanzó tal
+rigor a no menor personaje que el conde de Toreno, no aprovechándole
+su renombre antiguo, ni su recién terminado destierro huyendo de la
+pena capital que, si bien solo en rebeldía, le había sido impuesta.
+Igual suerte cupo al intendente de ejército don Domingo de Torres, a
+pesar de su extremado celo del bien y lustre de la sociedad, celo que
+se extendía a la observancia de los ritos estimados por otros en poco.
+Algunos más fueron los expulsados.
+
+Seguía en tanto la sociedad fría y desmayada. Era contraria al
+ministerio; pero, como este se componía de hombres de altísimo concepto
+entre los constitucionales antiguos, la oposición que se le hacía era
+de parte de algunos hecha casi con repugnancia, y de parte de otros, si
+con acrimonia y encono, con corta esperanza del triunfo.
+
+Pero con la división de los constitucionales iban cobrando aliento el
+Rey y los parciales de Fernando, que lo eran del gobierno absoluto.
+De aquí nacía irse arrimando al gobierno los más entre los antes sus
+contrarios, en tanto que unos pocos, entre los cuales me contaba yo,
+nos resistíamos a la reconciliación mientras no avasallásemos a los
+que nos habían vencido y desconceptuado, guiándonos, ya ciego deseo de
+venganza, ya razones políticas de más o menos peso.
+
+Así, cuando el Rey trató de negar la sanción al decreto de las Cortes
+sobre supresión de los monacales, y cuando fue forzado a darla por
+la amenaza de una sedición que en la sociedad de la Fontana había de
+comenzar, pero que no comenzó, por no prestarse los socios a abrir
+las sesiones por ellos voluntariamente suspendidas, el gobierno de la
+sociedad secreta nada resolvió y nada hizo. Verdad es que Regato y yo,
+ambos parte del actual gobierno, nos afanamos, y no sin éxito, porque
+la Fontana siguiese cerrada y muda; pero nuestra conducta no fue ni
+censurada ni aprobada por nuestros compañeros.
+
+Sin embargo, de allí a poco, cuando, irritado Fernando VII de haber
+sido engañado y burlado al compelerle a dar la sanción al decreto
+que desaprobaba, hubo de decir en privada conversación a alguno de
+sus fieles servidores que se prestaría a avenirse con los llamados
+exaltados para hacer guerra a sus ministros, y aun para sustituirlos
+con otros entre los cuales hubiese constitucionales de los más
+ardorosos, llevada al gobierno oculto la cuestión sobre si convendría o
+no entrar en trato con la corte, fue resuelta por afirmativa, pero nos
+costó gran trabajo ganar la votación a los que en ella triunfamos, no
+sin haber de esforzarnos en gran manera para alcanzar el triunfo, y aun
+vimos tal tibieza, recelo, y como pena en los aprobantes, que reputamos
+desde luego muy difícil aprovechar nuestra victoria. Así fue que los
+tratos seguidos con mutua desconfianza por parte de los palaciegos y
+por la nuestra, oyéndose con poca satisfacción todo cuanto de ello se
+iba dando parte mientras estaban pendientes, pronto concluyeron en un
+rompimiento, siendo por otra parte verdad que la perfidia de la corte
+justificó a los que de ella nada favorable a nuestros intentos se
+prometían.
+
+En los alborotos que ocurrieron durante la residencia del Rey en el
+Escorial, en noviembre de 1820, y con motivo de haber Su Majestad
+nombrado un ministro de la Guerra sin consultar a los demás del
+Ministerio, agregándose a ello ser el sujeto nombrado notoriamente
+desafecto a la Constitución, y haberse descubierto al mismo tiempo una
+conjuración cuyo objeto era el restablecimiento del gobierno absoluto,
+poco tuvo que hacer el gobierno de la sociedad secreta para fomentar
+el desorden que desde luego se manifestó en la capital y reinó en
+ella durante tres o cuatro días. Su resolución formal por votación
+unánime fue _dejar correr las cosas_. Corrían, en efecto, como torrente
+impetuoso, contra la persona del monarca. No eran, como he dicho en
+otros de estos mis recuerdos, los de la sociedad ni los apellidados
+exaltados los más furiosos en aquellos días, pues los que pasaban
+por moderados y ministeriales se mostraban, si no en mayor grado,
+igualmente violentos en la sociedad de la Fontana, y por las calles y
+plazas, hechas teatro de un alboroto que, no hallando resistencia, no
+causó daños materiales o inmediatos. Quizá no es fuera de propósito
+decir que en los groseros insultos hechos al Rey a su entrada en Madrid
+de vuelta del Real Sitio, solo tomó parte la gente soez o uno u otro
+loco, pero cediendo a propio impulso y no a dirección alguna.
+
+Mas si el gobierno de la sociedad secreta no fue excitador ni aun
+siquiera causador de los desmanes de aquellos momentos, no se descuidó
+en punto a aprovecharlos, pues lo hizo celebrando con el Ministerio una
+concordia como entre potencia y potencia.
+
+Verdad es que el Ministerio había mudado en aquellos días en parte en
+su conducta, en otra parte en su composición. Al ministro de Ultramar,
+don N. Porcel, había sucedido don Ramón Gil de la Cuadra, a la sazón
+ni enteramente moderado, ni exaltado, pero con algo del uno y del
+otro carácter, y además de la sociedad secreta, aunque no del cuerpo
+supremo de la misma, sino de otro de los inferiores, en el cual estaba
+compensado lo inferior de su categoría con lo distinguido de las
+personas de que estaba compuesto. Como estuviese asimismo vacante el
+ministerio de la Guerra, fue nombrado para desempeñarle el ilustre
+general de marina don Cayetano Valdés, el cual no era exaltado, pero
+había hecho actos de tal; honradísimo caballero, así como militar
+valiente, y en quien concurría la circunstancia de ser pariente
+lejano de Riego. Ambas cosas facilitaron la avenencia poco menos que
+generalmente deseada. Pasaron los militares desterrados a ocupar cargos
+importantes, y a mí me cupo una suerte parecida. Fue muy censurada
+esta capitulación, pero los censores afeaban más la conducta de los
+ministros que la nuestra, suponiéndola para ellos humillación y para
+nosotros victoria.
+
+Para hacer constar mejor la paz restablecida entre los de la oposición,
+que eran de la sociedad, y los ministros y amigos de ellos, volvieron
+al cuerpo director o gobierno oculto los que de él habían sido
+excluidos, pero con una u otra excepción, y entre estas la notabilísima
+hecha de Toreno, a quien no alcanzó nuestra amnistía. Sin duda
+contribuyó a tal rigor el valor político de tan digno personaje, y
+haber él tratado con desprecio la como pena que le había sido impuesta
+sin previo juicio. Así, cuando Argüelles y Valdés entraron en la
+hermandad, quedó separado de ella para siempre el digno amigo de ambos,
+que era hermano antiguo.
+
+Lo cierto es que la sociedad secreta se declaró amiga y auxiliar del
+Ministerio, y siguió siéndolo hasta la caída de este en marzo de
+1821. Se prestaron Argüelles y Valdés a entrar en la sociedad, y así
+lo hicieron, pero sin ser del cuerpo su director supremo, sino del
+inferior de que seguía siendo parte su colega Gil de la Cuadra. Debe
+añadirse que ni uno ni otro fueron _hermanos_ muy celosos, aunque no
+fuesen infieles, y que antepusieron siempre, como debían, su oficio de
+altos empleados y de ciudadanos al de socios.
+
+No a toda la sociedad fue grata la reconciliación con los ministros.
+En el cuerpo su director se mostraba muy descontento el después
+celebérrimo Regato, o ya hubiese empezado a ser traidor a la causa
+constitucional, o ya estuviese vacilante y jugando juego doble, o solo
+alimentase su odio sin objeto fijo todavía, habiéndole posteriormente
+empujado las circunstancias y su falta de honradez a la infame conducta
+que siguió, la cual le ha dado tan merecida mala fama. Ni era único
+en su modo de pensar, porque en los socios o hermanos de inferiores
+categorías no escaseaban, aunque no abundasen, quienes en su opinión
+coincidían.
+
+En febrero de 1821 (ausente yo de Madrid por estar sirviendo la
+Intendencia de la provincia de Córdoba), se sublevaron los guardias
+de la Real persona (vulgarmente dichos de Corps), tal vez forzados a
+hacerlo por habérseles hecho groseros insultos. Acudió a reprimir la
+sublevación el Gobierno, y lo llevó a efecto; pero fue acusado con
+poca razón de tibieza y aun de contemplaciones con los sublevados.
+Es lo cierto que en la indisciplina civil y aun militar de aquella
+época, no pocos de los que se precipitaron a oponerse a la sublevación
+obraron como de _motu proprio_, más que como obedientes a orden
+superior de legítima procedencia, y que la ejecución de lo dispuesto
+por el Gobierno hubo de resentirse de tal circunstancia. Los que por
+exceso de celo, haciendo más de lo que les era mandado, merecieron
+ser tachados de cierto linaje de desobediencia, quedaron por demás
+descontentos cuando vieron, si no desaprobada, tibiamente aprobada su
+conducta. Regato y algún otro abrazaron la causa de estos quejosos,
+siendo probable que al hacerlo solo vieron con gusto llegada la
+hora de un rompimiento, de ellos mucho antes ardientemente deseado.
+Desprendiéndose del tronco de la sociedad antigua, fueron estos a
+fundar otra nueva, si al principio pobre y con pocas apariencias de
+medro, no muy tarde robusta y poderosa, tal que, si la catástrofe que
+acabó con la Constitución y con todo linaje de liberalismo, y aun de
+libertad, no hubiese sobrevenido, compitiendo con la sociedad madre,
+habría llegado a oscurecerla y tal vez a destruirla.
+
+Dio nombre y correspondiente forma, o fórmulas, a la novel sociedad
+secreta (si es que de secreta merecía con exactitud el nombre) una
+idea de don Bartolomé Gallardo. Este escritor afectadísimo, político
+violento más que atinado o agudo, se distinguía por su afición ardorosa
+a las cosas de su patria y lengua. La sociedad en que él tenía un
+puesto de los superiores en categoría, aunque en ella no ejerciese
+grande influencia, había tomado de una antigua y extranjera nombre y
+ritos. Bien es cierto que de la del mismo nombre en otros pueblos se
+diferenciaba notablemente, por ser una asociación puramente política y
+concretarse a los negocios del país donde estaba establecida, y que al
+ritual y planta y arreglo de las de su clase en tierras extrañas había
+añadido algo peculiar de España y del oficio que en su patria ejercía.
+Pero todo ello aun parecía poco a Gallardo, resuelto a españolizar más
+los nombres y símbolos de la que era propiamente una asociación de
+españoles constitucionales o liberales. Para su intento había vuelto la
+atención a la época de la guerra de las comunidades de Castilla, traída
+a la memoria de los españoles con ideas de amor y veneración a quienes
+en ella figuraron sustentando la parte del popular por la oda de
+Quintana a Juan de Padilla, y por la tragedia de Martínez de la Rosa,
+cuya heroína, que le da título, es la viuda del mismo famoso personaje.
+De aquí nació un plan de crear en la sociedad secreta grados y dictados
+que variasen los en uso o se les sustituyesen, tomándolo todo de lo que
+habían sido los comuneros.
+
+Tal idea de Gallardo, comunicada por él en conversaciones particulares,
+hubo de dar golpe y de agradar a quienes proyectaban una asociación
+entre secreta y pública, cuya índole y apariencia fuesen propias para
+captarse voluntades y encontrar secuaces, particularmente en el vulgo.
+Diéronse, pues, los nuevos sectarios el nombre de comuneros, siendo en
+el uso común más corriente apellidarse hijos de Padilla; y llamaron a
+sus sociedades particulares _Torres_. A esto añadieron varios dictados
+de los cargos de la secta, insignias, ritos; todo ello en parte remedo,
+pero asimismo variación, de los usos y formas del cuerpo de que se
+separaban. Uno u otro nombre de personaje distinguido contribuyó desde
+luego al lustre e importancia de los comuneros. Ocupaba entre ellos uno
+de los primeros puestos Regato, de no corto poder e influjo todavía en
+los negocios, y de gran crédito entre los liberales más extremados, no
+obstante ser escasos sus merecimientos, aunque fuese de ingenio vivo y
+sutil y de extraordinaria audacia y travesura. De mucho más valor era
+el joven, a la sazón brigadier, don José María Torrijos, de quien tanto
+va dicho en otra parte de estos recuerdos. Movió a Torrijos a entrar
+en los comuneros, además de su natural fogoso, estar descontento del
+Gobierno legal y también del secreto de la sociedad antigua, porque en
+la represión del levantamiento de los guardias de Corps había hecho más
+que otro alguno, y por ello había sido si no reprendido, poco menos.
+También fue comunero y llegó al puesto más alto en la sociedad el
+brigadier Palarea, en la guerra de la Independencia acreditado, pero en
+su clase culto, guerrillero, y en las Cortes, a la sazón juntas, orador
+de la oposición, si bien hablaba con más ardor y celo que elocuencia
+o tino. Andando el tiempo, y no pasando mucho, contaron en su gremio
+los hijos de Padilla al general Ballesteros, hombre que, a pesar de
+su corto entendimiento, había alcanzado grande fama en la guerra de
+la Independencia, y que desde 1815, época en que fue ministro de la
+Guerra bajo el rey absoluto, en días de sañuda persecución de los
+constitucionales, había seguido una conducta vacilante y dudosa, y, a
+pesar de ello, privaba sobremanera con los liberales más ardientes;
+ejemplo este, no raro, de sujetos que, aun sin el talento de ser
+arteros, consiguen medrar y tener concepto en diversos y aun opuestos
+bandos. Adquirió desde su entrada en el gremio de los de la misma
+comunión política cierto puesto como de maestro y personaje venerado,
+el anciano Romero Alpuente, cuyo renombre de magistrado desinteresado
+mal podía encubrir sus malísimas calidades; fríamente violento y
+predicador de la anarquía, que se valía de medios torcidos para recoger
+aplausos de la gente más baladí. También, como se debía suponer, pasó
+a militar en las filas comuneras Moreno Guerra, el cual (según le he
+pintado en otros de mis recuerdos anteriormente publicados)[74] parecía
+como naturalmente llamado a tal milicia por la clase de su instrucción,
+por los hábitos de su vida política y hasta por su misma persona
+física y lo general de su porte y modos.
+
+ [74] En los artículos cuyo título es _Cómo cae un mal
+ Gobierno_. Al escribir lo que va arriba, difícil es no tropezar
+ en uno de dos escollos: o el de repetir lo dicho en otro lugar,
+ o el de citarme a mí propio apareciendo presumido.
+
+También figuró y mucho en la comunería, sin mayor mérito que el de
+una osadía e inquietud a que pocos podían llegar, el diputado a
+Cortes don Francisco Díaz Morales, oficial de artillería comprometido
+en una conjuración en los días de la monarquía absoluta, y por ello
+condenado a muerte, aunque, suspendida por largo plazo la ejecución
+de la sentencia, logró, a la par con la libertad, el concepto de
+víctima ilustre cuando vino a triunfar su causa; de ilustre familia
+cordobesa, pero inclinado a mezclarse con la plebe, no obstante su
+educación en el real colegio de Segovia; padrino de todo alboroto y de
+todo alborotador,[75] y hasta con un matiz como de locura que hacía
+menos criminales sus malos hechos; persona que murió ha poco tiempo
+en indigencia absoluta, habiéndose apelado a la caridad pública para
+que una suscripción le diese el sustento y abrigo necesarios, y siendo
+su desgracia tal, que le sobrevino la muerte al llegarle el tal cual
+alivio de su miseria.
+
+ [75] Entre otros, había apadrinado a principios de 1821 al
+ después famoso Bessieres, que había sido condenado a muerte
+ en Barcelona por tener parte en una conjuración republicana.
+ No fue, como es notorio, ejecutada la sentencia, empeñándose
+ los más ardorosos y extremados liberales por salvar al que
+ estimaban su caro hermano, el cual vino a ser campeón del
+ absolutismo.
+
+Este último personaje, muy dado al cosmopolitismo, trasplantó a
+España vástagos de otra sociedad extranjera que procuró enlazar con
+la de los comuneros; pero el vástago, si prendió, no echó raíces ni
+medró a punto de figurar notablemente en un terreno ocupado ya por
+producciones del suelo propio. Fue así que, recién nacida la sociedad
+de los comuneros, ocurrió caer de súbito la Constitución española en
+Nápoles y el Piamonte, que, proclamada en el reino aquí nombrado en
+primer lugar, había vivido allí algunos meses, y siéndolo igualmente en
+la Italia Septentrional solo existió en ella algunos días, de lo cual
+resultó haber de huir del suelo patrio los liberales más comprometidos,
+y acudir a España, donde encontraron, como debían esperar, cariñoso
+y aun fraternal acogimiento. No se mostraron, por cierto, ingratos
+los así favorecidos, pues, lejos de serlo, declaraban que en nuestro
+suelo habían hallado segunda patria; pero la misma circunstancia de
+vivir con los españoles como hermanos los llevaba, sin mala intención,
+a mezclarse muchos de ellos más de lo justo en los negocios de su
+nueva familia. La revolución de Italia había sido obra de una sociedad
+secreta, desde 1817 o 12 establecida en su suelo, y conocida con el
+dictado de la de los carbonarios (o carboneros), la cual se había
+dilatado por Francia, donde la sociedad masónica era instrumento
+muy conocido y gastado, y por lo mismo, para fines políticos inútil
+enteramente. Hubo, pues, también en España _ventas de carbonarios_,
+pero en corto número y con flaco poder, siendo Díaz Morales uno de los
+que trataron de fomentarlas. Andando el tiempo, y ya al empezar 1823,
+aspiraron los carbonarios a salir de su oscuridad o insignificancia,
+como pegándose a los comuneros más violentos y obrando a la par con
+estos; pero nunca llegaron a merecer mucha atención, y aun una u otra
+fechoría que discurrieron no alcanzó a darles siquiera un grado mediano
+de mala fama.
+
+Grande fue la indignación en la sociedad primitiva al ver desgajar de
+su tronco aquella rama y plantarla como destinada a ser árbol rival del
+antiguo destinado a hacerle sombra, y desde luego a desacreditarle,
+porque su descrédito justificaba el nuevo plantío, suponiéndole
+necesario para dar a los liberales mejor sombra y nutrirlos con más
+saludable fruto. Lo en parte singular fue ver entre los más furiosos
+anticomuneros a Gallardo, a quien por sus antecedentes y conducta
+habría parecido natural ver alistado en el gremio de la gente más
+extremada y violenta, y del cual debía presumirse que se dejase llevar
+por los nombres castellanos algo autorizados de la novel asociación;
+pero se indignó sobremanera de ver como que se apropiaban su invención,
+y, pudiendo en él más lo literato que lo político, miró solo a los
+nuevos asociados como a plagiarios, les achacó que al robarle sus ideas
+se las habían desfigurado por no comprenderlas bien, y dio suelta
+contra ellos a su natural de hombre vano y acre en demasía.
+
+No correspondió la novel asociación con odio manifiesto al de que era
+objeto, porque se sentía débil aún y conocía que debía ser modesta y
+reservada, aspirando solo a cobrar fuerzas y destinando las que cobrase
+a una guerra contra su rival, pero difiriéndola para tiempo oportuno.
+
+La caída del Ministerio en que figuraba en primer término Argüelles,
+fue dolorosísima para la sociedad antigua, que durante cuatro meses
+había estado con él en unión estrecha, contentándose con ser su
+auxiliar, y no aspirando a dominarle, como hizo año y medio después con
+un ministerio nacido de su seno. Los comuneros que acababan de nacer
+no eran muy adictos a los ministros caídos, pero aparentaron serlo,
+y se excedieron en sus demostraciones de enojo por el acto que los
+derribó, mirando en él una ocasión de mostrar su celo para descubrir
+conjuraciones y conjurados.
+
+Corría en tanto el año de 1821, no exento de turbulencias ni de
+sublevaciones realistas, pero amenazando con males superiores a los que
+ocurrían, los cuales eran pronto remediados, o sobresanados.
+
+Pero en otoño del mismo año tomaron los negocios un aspecto y sesgo
+pésimos, no tanto por hechos de los enemigos de la Constitución,
+cuanto por disensiones entre sus amigos. Habiendo cometido Riego actos
+de enorme imprudencia como capitán general que era de Aragón, fue
+separado de aquel mando por el Gobierno; disposición justa, pero que
+tenía la desgracia de ser grata al Rey, lo cual, sobre otras razones,
+era una poderosísima para que pareciese injusta, y aun atroz, a los
+liberales conocidos por el distintivo de exaltados. Hubo en Madrid
+conatos de sedición que fueron reprimidos. Entretanto, circulaba
+por las provincias la idea de que el Gobierno supremo, dócil por
+demás con la real persona y con toda la corte, iba a consentir en el
+restablecimiento del poder absoluto, o en algo poco menos. En todos los
+conventículos de la sociedad antigua, a la sazón en el apogeo de su
+poder, era tal el pensamiento dominante.
+
+En ninguna parte de España eran los constitucionales más numerosos, ni
+contaba la antigua sociedad secreta con más poder, así por el número
+como por la calidad de quienes la componían, que en la ciudad de
+Cádiz. Los comuneros, escasos en número, y apenas contando con persona
+alguna de tal cual valía, eran casi nada en un lugar teatro donde la
+otra sociedad poderosa había llevado a cabo el restablecimiento de
+la Constitución, siendo de todos sabido que era obra suya. Y lo fue
+también, y casi exclusivamente, el proyecto concebido en los días de
+que voy ahora aquí hablando, y llevado a ejecución hasta cierto punto
+de levantar bandera contra el Gobierno constitucional en nombre de la
+Constitución misma.
+
+No fue consultado para el intento el gobierno superior establecido en
+Madrid. Al revés, procedieron los de Cádiz ocultándole su proyecto, y
+hasta fue tildado de delación algún paso dado para que, conocido en la
+capital el daño que amenazaba, se atajase o previniese por las vías
+de consejo cariñosas y fraternales, por las cuales únicamente podía
+proceder un cuerpo falto de fuerza material, y que, aun si la hubiese
+tenido, no habría querido emplearla.
+
+Al cabo la semirrebelión estalló y se comunicó a Sevilla, siendo
+también allí de la misma sociedad la dirección, así como lo fue el
+origen del levantamiento.
+
+Entonces el gobierno de Cádiz estuvo en la sociedad apenas disimulado.
+Los que no eran de ella sabían su existencia, se mostraban prontos a
+prestarle obediencia, averiguaban ansiosos lo que en ella se trataba, y
+esperaban para cumplirlo a saber lo que se resolvía.
+
+En medio de esto, el cuerpo llamado Capítulo de Cádiz, al cual
+obedecía, las sociedades inferiores de la provincia, inclusas las de la
+misma ciudad, numerosas y acaloradas, se veían en situación de notable
+apuro. Muchos de aquel cuerpo habían atizado el fuego que veían con
+pena y terror crecido hasta ser incendio que amenazaba gravísimo daño.
+La autoridad suprema de Madrid había disculpado más que aprobado los
+hechos de las de Cádiz y Sevilla, y, si nada afecta al Ministerio, ni
+aun a la mayoría de las Cortes, que solo era semiministerial y solía
+variar, tampoco veía sin horror que fuese a encenderse una guerra
+civil entre los constitucionales. Los enemigos de estos se mostraban
+al doble satisfechos, porque el desorden les daba motivo a censurar
+un estado de cosas que tan malos efectos producía y en que eran
+desatendidas impunemente las leyes, y porque esta misma confusión les
+daba juntamente materia a la censura, y fundadas esperanzas de triunfo.
+Pero en el mismo Capítulo había hombres obcecados resueltos a llevar
+las cosas adelante hasta a una situación de rebelión completa, mientras
+otros procuraban traer una avenencia que no dejaba de ser dificultosa.
+En las juntas inferiores era lo común estar por los pareceres más
+violentos, influyendo en esto varias razones: fanatismo nacido de
+escasa ilustración en algunos, temor en otros por creerse comprometidos
+por los pasos primeros dados en la carrera de la rebelión, y ambición
+o interés en un gran número, que esperaban de la guerra civil ascensos
+y otras ventajas, porque comenzaba a asomar la idea, llevada después a
+extremos a resultas de verla realizada, de que sembrando o fomentando
+las revueltas se coge buena cosecha de grados y honores. Y si bien las
+Cortes, en dos resoluciones que se contradecían, habían a la par dado
+apoyo al Ministerio y declarádosele enemigas, aprobando con esto último
+el quebrantamiento de las leyes que como por fórmula en su primera
+resolución sustentaban, ni aun esto alcanzó a traer a la sumisión a la
+parte más crecida de los rebelados en Cádiz y Sevilla, muy numerosos en
+la primera ciudad, y escasos en número en la segunda, pero dominantes
+en ambas.
+
+Tal era la situación de las cosas en Cádiz al terminar 1821, gobernando
+allí la sociedad secreta, a la cual obedecía, sin ser de ella, el
+gobernador militar y político; hombre honradísimo, hasta virtuoso, de
+mansa condición, deseoso del bien, y pesaroso del papel que estaba
+representando por sentir que con su conducta evitaba mayores males.
+
+Me tocó en aquellos días, en que acababa de ser elegido diputado a
+Cortes por la provincia de Cádiz, pasar a aquella ciudad desde la de
+Córdoba en que estaba residiendo, porque había estado sirviendo en
+ella mi empleo de intendente. Había yo sido de los desaprobadores del
+pensamiento de resistir al Gobierno legal; pero empezada, contra mi
+deseo no encubierto, la guerra entre los exaltados y los moderados,
+por cálculo político no desacertado, aunque de mala especie, me
+había puesto de parte de los primeros, y bullía en su favor, porque
+preveía que, si triunfando el Ministerio triunfaba con él la ley,
+infaliblemente los anticonstitucionales, unidos a la sazón con
+los ministeriales, pronto se sobrepondrían a sus compañeros, y
+deshaciéndose de ellos y de la Constitución, recogerían todo el fruto
+de la victoria. Salí, pues, para Cádiz lleno de pena, descontento aun
+de mí mismo, incierto sobre cuál sería el modo de pensar de mis amigos
+políticos, de los cuales había disentido al desaprobar yo el proyecto
+del rompimiento, y deseoso de encontrar términos de avenencia, si
+bien con poca esperanza de ver mi deseo logrado. Pero, llegado que
+hube al pueblo de mi nacimiento y también de mi amor, cabeza de la
+provincia que me había elegido diputado a Cortes, encontré que mis
+amigos, con rara excepción, deseaban ya la paz, viendo cuán funesta
+sería la guerra. Había con todo dificultades enormes que vencer para
+reducir a la obediencia a los que habían sacudido el yugo y querían
+sustentar con la fuerza su desobediencia. En dos semanas que pasé en
+Cádiz apenas salí del Capítulo, casi constituido en sesión permanente.
+Debo decir que pocos días de mi larga vida han sido más amargos, aunque
+en ella hayan abundado horas de amargura. Los singulares medios por
+donde llegamos por lo pronto, pero no de buena manera, al fin apetecido
+merecen una relación circunstanciada en la cual se dé a conocer qué
+eran aquellos días.
+
+
+II.
+
+Si era el Capítulo de Cádiz la única autoridad real y verdadera de
+aquella provincia, era una autoridad supeditada por los que de ella
+dependían. Así es que no osaba tomar resolución alguna, disimulaba,
+y cuando se aventuraba a dar un paso adelante en la carrera por
+donde los que en él eran el mayor número querían llevar las cosas,
+al punto se veía precisado a detenerse y aun a retroceder, si no en
+la realidad, en la apariencia. Hasta con la minoría del mismo Cuerpo
+se veía la mayoría forzada a guardar contemplaciones, que eran actos
+de condescendencia. Verdad es que los frívolos pretextos con que se
+cohonestó el primer acto de resistencia estaban desvanecidos; que
+habían intervenido en el negocio las Cortes, y en dos votaciones,
+en no corto grado, si ya no enteramente contradictorias, se habían
+declarado contra los ministros, aunque condenando a los semirrebelados,
+y mandándoles sujetarse a las leyes y al Gobierno, y (lo que es más)
+que, pendientes estos sucesos, había habido una elección general, y en
+las Cortes electas iba a predominar el partido exaltado, con lo cual
+estaba logrado el objeto que había dado ocasión a la resistencia de los
+gaditanos y sevillanos. Pero esto último venía a ser una desgracia,
+porque daba un argumento erróneo, pero de gran fuerza para el vulgo, a
+los que insistían en seguir desobedientes hasta llegar a ser rebeldes,
+sustentando su causa con las armas. Algunos hombres, y de los más
+notables, causantes o fautores de los primeros movimientos, habían
+sido elegidos diputados, y, si bien con esto había adquirido fuerza la
+causa por ellos abrazada y sustentada, era común decir que, llegados
+ellos a encumbrarse, daban con el pie a lo que les había servido de
+escalera, lo cual no parecía bien y aun dolía a quienes nada habían
+ganado en toda la serie, aunque no larga tampoco corta, de aquellos
+disturbios. Esto decían algunos, y acusación tal muy repetida hallaba
+favorable acogimiento en numerosos jueces, en litigio en que eran muy
+crecidos en número los que juzgaban. En la ciudad de Cádiz la sociedad
+tenía influjo sobre las clases todas del pueblo, inclusas las ínfimas,
+allí a la sazón constitucionales, y sabido es que entre la gente ruda e
+ignorante, las opiniones extremadas prevalecen.
+
+Ni se contentaban los de los cuerpos inferiores con mostrarse
+indóciles en sus reuniones y en su manejo para allegarse parciales
+fuera de ellas, a lo que hacía, y más todavía a lo que, no sin causa,
+sospechaban que intentaba hacer el Capítulo, sino que le enviaban una
+u otra diputación, que, contra toda regla, era admitida, y a la cual
+se daba voz, si bien no voto, y que al usar de la voz lo hacía en tono
+de no encubierta amenaza, y como quien manda en vez de ser como quien
+representa. Mal podía reprimir la ira el presidente del Capítulo,
+hombre nada sufrido entonces, y, sin embargo, tascaba el freno, aunque
+sin poder ocultar que se violentaba. Al revés los de la corta minoría;
+viéndose apoyados por gente de afuera, aparecían no solo renuentes,
+sino indignados y soberbios.
+
+Pasaba uno y otro día sin salir de situación tan angustiosa, cuando
+urgía una decisión final, y apremiaban a darla los sucesos, empujando
+a ella por opuestos lados. Se presentó en el Capítulo un comisionado
+del de Sevilla, y nos echó en cara nuestra timidez, declarando que
+los sevillanos (esto es, no los hijos y vecinos de aquella ciudad,
+sino los que en ella pretendían llevar la voz del pueblo) estaban
+resueltos a seguir resistiendo hasta que la victoria en verdadera
+lid decidiese entre la causa del Gobierno de Madrid y la de las
+provincias desobedientes. Singular era tal aserto, siendo sabido que
+en Sevilla la población, aunque con excepciones, no era, como en
+Cádiz, constitucional, sino lo contrario, por lo cual, si llegaban
+las hostilidades, difícil había de ser que no fuese el triunfo de los
+parciales del Gobierno, a los cuales se habían agregado los de la
+monarquía absoluta. Pero cuando a los de Cádiz, tachados de tibios,
+o quizá de algo más, se ponía por ejemplo de ardor y fortaleza la
+conducta de los de Sevilla, a estos, según supimos muy en breve, se
+citaba por modelo para avergonzarlos, y aun para intimidarlos, los de
+Cádiz.
+
+Entretanto, el Gobierno supremo oculto de Madrid, lleno de congoja y de
+temores, ansiaba por ver reducidas a la obediencia a las provincias ya
+casi rebeladas. Apeló, pues, de nuevo al consejo, porque otras armas
+no tenía, y solo por la vía de la persuasión podía lograr el fin que
+anhelaba. No creyendo los escritos suficientes para ver satisfecho su
+buen deseo, cuerdamente dispuso enviar a Cádiz un hermano comisionado,
+y al intento eligió uno de los más comprometidos en el alzamiento de
+1820, lo cual equivale a decir de aquellos para quienes la causa de la
+Constitución era una misma con la de su interés personal, pues cayendo
+aquella, vería en grave riesgo hasta su vida. Fue el elegido el oficial
+de marina don Olegario de los Cuetos, a quien ha visto la generación
+presente figurar, al cabo, en primer término en el partido apellidado
+progresista.
+
+Sabida que fue en lo general de la población de Cádiz la venida de
+tan digna persona, y sospechándose y aun casi sabiéndose a qué venía,
+los más extremados y alborotados levantaron la voz de que un emisario
+del Ministerio había llegado con la mira de reducir al pueblo a la
+servidumbre y acabar con los patriotas, y de resultas con la libertad
+misma. Hubo hasta inquietud peligrosa por la propagación de tal
+rumor, acogiendo la credulidad las calumnias de la maldad, y estuvo a
+pique de ser maltratado, y aun tal vez en el grado último, uno de los
+restablecedores de la Constitución.
+
+La llegada de Cuetos ponía al Capítulo gaditano en una situación por
+un lado ventajosísima, y por otro algo apurada, porque si la autoridad
+del Gobierno oculto, si no de todos obedecida, por todos declarado
+con derecho a exigir obediencia, nos mandaba someternos, de temer
+era, atendido el estado de los ánimos, que aun a su mismo Gobierno
+secreto la sociedad de Cádiz se declarase medio rebelde, llevando
+delante, hasta sustentarla con las armas y hacer la rebelión completa,
+acompañada de guerra civil entre constitucionales, la separación de la
+obediencia a las leyes y a la autoridad que en nombre de las leyes
+obraba. De todos modos, iba a acabar la hora de las dilaciones y
+tergiversaciones.
+
+Pero si bien el Capítulo podía proceder por sí en tan grave negocio,
+no quiso; en lo cual si un tanto se expuso, obró con cordura a la
+par que con atrevimiento, trayendo el negocio a la deliberación y
+resolución de toda la sociedad secreta, o, dígase, de todos cuantos
+quisieron concurrir con su voto, o con su voz, o con su asistencia
+a la determinación final sobre la cuestión pendiente. Fue, pues,
+convocada, al intento de promover en ella un debate y resolución
+definitiva, una junta magna para las primeras horas de la noche. Era
+esta de las de enero (1822), que aun en las latitudes apartadas de las
+polares son bastante largas, y dan tiempo para detenerse en prolongadas
+discusiones. Acudieron los de la sociedad, si todos no, en número
+muy crecido: corrió por la ciudad la noticia de la convocación y del
+negocio que iba en ella a tratarse y decidirse; estaban todos suspensos
+y como colgados de lo que iba a dictar una asociación ilícita, y hasta
+el mismo gobernador y jefe político, no obstante ser honrado patricio,
+buen caballero y cristiano piadoso, como si hubiese renunciado a su
+autoridad por no poder ejercerla, se sometía al fallo de un tribunal o
+cuerpo cuyos miembros estaban anatematizados por la Iglesia, sobre sus
+otras nulidades.
+
+Aunque el Capítulo había resuelto someter la cuestión a la resolución
+de la irregular _Junta magna_, no debía ni quería, ni en razón podía,
+presentarse en ella sin el intento formado de influir poderosamente en
+lo que resolviese la numerosa reunión convocada. Para el intento, era
+indispensable que hasta desapareciese la minoría del mismo Capítulo,
+corta, pero tenaz, y tal que podría frustrar el proyecto de sumisión,
+si no aparecía unanimidad en vez de mayoría en lo resuelto por el
+cuerpo cuya autoridad iba a ser como renunciada al ponerla en juicio
+ante quienes de ella dependían. Consiguiose nuestro intento, no sin
+trabajo, sosegando el honrado fanatismo de una o dos personas, y aun
+logrando que guardase silencio otra, cuya violencia, según juicio que
+pudo ser erróneo, pero que tenía harto fundamento, parecía hija de
+malas pasiones y de ambición poco escrupulosa. Así nos encaminamos al
+sitio donde se había de celebrar la junta con un tanto de confianza,
+pero ciertamente no ajenos de recelo.
+
+Abierta la sesión, siendo en ella presidente el del Capítulo, y
+proponiéndose ante todo que entrase y fuese oído el comisionado del
+gobierno supremo de nuestra sociedad, se levantó a oponerse a que
+siquiera se le diese entrada el entonces famoso escritor que llevaba
+por apellido Clara-Rosa. El tal sujeto, ejemplo lastimoso del influjo
+que tienen y poder que cobran en tiempos revueltos personas cuyo ningún
+valor moral no está compensado por dotes intelectuales ni por saber,
+acreditó con sus palabras mal zurcidas, en las cuales ni observó las
+fórmulas de la sociedad, cuán malas eran sus intenciones, y cuán
+escasos sus recursos para sustentar sus opiniones. Entre sus errores,
+fue uno apellidar a Cuetos emisario, dictado que, sin ser ofensivo,
+venía a serlo, porque con nombrar así a Cuetos se le había hecho odioso
+ante el vulgo. Esto proporcionó al presidente una ocasión de ensalzar
+a Cuetos, y de poner en claro, si no cual era su comisión, la alta
+procedencia de este, y por consiguiente, su importancia. No bastaron,
+con todo, ni la dignidad de la silla presidencial, ni las convincentes
+razones dadas por quien la ocupaba para que no siguiese la discusión
+sobre si había o no de entrar Cuetos. Tales trazas llevaba el negocio,
+predominando en la junta los de opiniones extremadas, si no por ser
+allí los más numerosos, por ser los más audaces y llevarse consigo a
+los tímidos o vacilantes, que parecía casi cierto que el comisionado
+del gobierno de la sociedad no sería ni admitido en la junta, cuando
+el presidente, sin esperar la votación, dando un golpe en la mesa,
+con voz clara, fuerte y como de quien manda, dijo que «en nombre de
+nuestras leyes, dese entrada al momento a nuestro digno hermano».
+Sorprendió a todos el atrevimiento, y siguió al mandato la obediencia,
+de suerte que, cuando empezaban los malcontentos a quejarse de lo que
+calificaban de acto ilegal y despótico, estaba Cuetos en la sala, y
+llenos de aliento los deseosos de la sumisión, y de desmayo, en medio
+de su furia, los de la opinión contraria. Oído Cuetos, el cual, no por
+sí, sino en nombre de quienes le enviaban, aconsejó el desistimiento de
+la resistencia, todavía iba a renovarse sobre ello el debate, cuando
+alzando la voz el comandante del batallón de la Princesa, hombre de
+gran entereza y de aquellos para quienes valían más sus obligaciones
+de militar y de ciudadano que los de miembro de un cuerpo no legal,
+declaró que él con la tropa de su mando estaba resuelto a obedecer a la
+autoridad legítima y constitucional, o, dígase, a las leyes civiles y
+militares. Era tal modo de expresarse una condenación explícita hasta
+de la existencia de la sociedad, o, si no tanto, de la parte que la
+misma tomaba en la dirección de los negocios públicos, así como lo era
+de todo lo hecho en Cádiz y Sevilla desde los primeros pasos dados en
+la carrera de la resistencia al Ministerio. Pero lo atrevido de la
+declaración cuadraba bien con el deseo de quienes deseaban sofocar el
+incendio que ellos mismos habían causado y atizado. El escándalo causó
+un alboroto o principio de desorden en la junta, e impidiendo seguir
+la discusión, produjo una cosa a manera de votación, pero no votación
+perfecta, la cual, levantada la sesión entre quejas y reconvenciones de
+los vencidos, vino a dar de sí que Cádiz entrase en el orden de que se
+había separado. La gente que, en las inmediaciones o en otros lugares,
+estaba aguardando ansiosa a saber lo resuelto por la sociedad, árbitra
+entonces de la suerte de aquellas provincias, entendió desde luego
+que la resistencia había concluido. Al día siguiente hubo un amago de
+motín dirigido contra los de la sociedad a quienes con sobrada razón se
+atribuía el éxito del grave negocio que tanto ocupaba los ánimos del
+vecindario gaditano. Pero los sediciosos, faltándoles apoyo, no pasaron
+de amenazar, y tras días de inquietud vinieron otros de sosiego, ya muy
+deseados por la gente de algún valer, y aun por la parte de esta que
+había visto con placer y aprobado los primeros desmanes.
+
+Allanándose Cádiz a entrar en la senda legal, inmediatamente le siguió
+Sevilla, dándose el parabién quienes dirigían los negocios en esta
+última ciudad de verse fuera de una situación de angustia y peligro.
+Allí no había que temer alboroto de la plebe, siendo la de Sevilla,
+con raras excepciones, indiferente en punto a los promovedores de la
+resistencia, cuando no contraria.
+
+En dos provincias más de España (en Galicia y Murcia) había habido
+movimientos para ayudar a los desobedientes de Cádiz y Sevilla; pero
+duró poco el triunfo de los que los causaron, restableciéndose el orden
+e imperio de la ley sin dificultad considerable. En todo ello obraban
+ciertos cuerpos de la sociedad secreta, no en obediencia al gobierno de
+la misma, sino por sí, de lo cual resultaba falta de unión y concierto
+en el gremio numeroso de los asociados en España.
+
+Mientras esto pasaba, apenas daban señal de vida los comuneros como
+cuerpo, si bien algunos de ellos se asociaban a los desobedientes, como
+convenía a personas de las ideas más extremadas. Con todo, ocurrió
+recién pasados los primeros días de haber levantado la bandera de
+la resistencia Cádiz y Sevilla, un incidente notable y extraño. El
+Gobierno legal, no bien supo las inquietudes de Andalucía, cuando cuidó
+de impedir que a las poblaciones semirrebeladas acudiesen personas
+cuyas opiniones y conducta conocidas diesen fundado motivo de temer
+que fuesen a fomentar la idea de la resistencia. Pero cuando esta
+disposición, no muy legal pero en uso constante en nuestra España
+donde los movimientos y residencia de las personas están como sujetos
+a la intervención de los que mandan, estaba llevándose a efecto, se
+apareció en Andalucía, con licencia de la superioridad, Regato, persona
+muy principal entre los comuneros, pero hombre de cuyos antecedentes
+conocidos debía esperarse que prestase eficaz auxilio a los
+desobedientes. No hubo de hacerlo, ni tampoco lo contrario, a lo menos
+claramente, y la como oscuridad con que vivió entre los semirrebelados
+encerraba sin duda un misterio, si bien en ello apenas se hizo alto.
+
+También pareció extraño que el Ministerio nombrase entonces para
+desempeñar el gobierno político de Sevilla a un sujeto de mérito, pero
+comunero y amigo no menos que del anciano Romero Alpuente, es decir,
+de la persona a quien más se allegaba la gente más sediciosa. Así es
+que en Sevilla, restablecido el orden, los pocos hijos de Padilla que
+encerraba aquella ciudad, aparecían adictos a quien había venido a
+poner, y puesto, término a la resistencia.
+
+No sucedió lo mismo en Cádiz. Allí creció de súbito la sociedad
+comunera, y creció prodigiosamente, pasándose a ella todos los de
+la antigua, descontentos y aun furiosos por la terminación de los
+recién pasados disturbios. Y como en Cádiz las clases inferiores eran
+constitucionales, fue fácil a la comunería aumentar allí sus filas
+hasta formar una crecida hueste. De esta era principio fundamental el
+odio a la sociedad antigua.
+
+Entretanto, en Madrid, abiertas las nuevas Cortes, trabajaban las
+dos sociedades influyendo en la conducta de los diputados que
+respectivamente eran de ellas, los cuales cuando menos componían más de
+una mitad del nuevo Congreso.
+
+Pero, coincidiendo con la reunión de este nuevo cuerpo legislador
+y en la esencia soberano, por un lado ser elegido Riego para la
+presidencia durante el primer mes de la legislatura, y por el otro
+haberse formado un Ministerio de moderados, todos ellos hombres de
+mérito y alto concepto, entre los cuales descollaba Martínez de
+la Rosa, tomaron las cosas singular aspecto y sesgo en cuanto al
+proceder de los gobiernos ocultos. El de la antigua no era amigo
+del Ministerio, pero tampoco su enemigo, y los meros socios estaban
+divididos, contándose entre ellos así los hombres más vehementes de
+la oposición, como no pocos ministeriales declarados y celosos. Vino
+esto a influir en la mayoría del Congreso a punto tal que no la había
+fija, sino al revés muy variable, y esto sobre cuestiones importantes,
+siendo así que, recién hechas las elecciones, era general esperar,
+unos con temor y pena, y otros con gozo y soberbia, que predominarían
+constantemente los exaltados. En tanto, el gobierno de los hijos de
+Padilla y todos cuantos de él dependían, hacían al Ministerio cruda
+guerra en unión estrecha con no pocos diputados que éramos de la otra
+sociedad rival. Yo, que estaba entre estos últimos, obrando o hablando
+con desatentada violencia, como si quisiese probar que no merecía
+ser acusado de moderado, como lo había sido poco antes en Cádiz, y
+que veía mi conducta aprobada y ensalzada por los escritos de los
+comuneros, y o tibiamente aplaudida, o a veces solo disculpada por
+los de mi _hermandad_, sentí lo que era a la par pueril enojo y justo
+cálculo político, y en un momento de mal humor, para el cual no me
+faltaba motivo, solté la expresión de que mi puesto natural entonces
+era estar entre los comuneros. Oyeron algunos de estos, amigos míos,
+mis palabras, y equivocando por resolución deliberada un arranque de
+ira, participaron a su gobierno que iban a contarme en su gremio; y tal
+era la necesidad que tenía su sociedad de recibir aumentos, que pasó
+nada menos que una circular a todas las _torres_, haciéndoles saber la
+adquisición de mi pobre persona como una conquista digna de mención
+especial. Pronto, sin embargo, vino el desengaño, porque pasado el
+ímpetu en que yo me había mostrado inclinado a dar tal paso, determiné
+por varias razones mantenerme firme en la asociación a que me ligaban
+fortísimos lazos. Grandísima fue la indignación de los comuneros contra
+mí, y si disimulada por algún tiempo, conservada hasta dar claras y
+vivas muestras de sí en periodo no muy distante.
+
+Iban así las cosas trabajosamente, y estaban próximas a terminar las
+Cortes ordinarias de 1822, encendida la guerra civil en Cataluña,
+no sin tentativas de emprenderla en otros puntos; no encubriendo
+el gobierno francés la mala voluntad que nos profesaba, ni aun su
+intención de hostilizarnos a la larga; el Rey dispuesto a recobrar su
+poder antiguo, y ya apenas contento con el Ministerio moderado por él
+mismo escogido, y lleno de condescendencia a sus deseos, y las Cortes
+con escaso concepto, sin fe en sí propias, no atreviéndose ni a dar
+apoyo al Ministerio ni a hacerle guerra. En la sociedad de que yo era
+parte había la misma incertidumbre que en las Cortes.
+
+Ocurrieron en esto los sucesos que señalaron los días corridos desde
+el 30 de junio al 7 de julio: la sublevación de la Guardia Real, y su
+vencimiento en las calles de la capital que invadieron. En los días que
+permanecieron las tropas sublevadas y el Gobierno constitucional frente
+a frente, nada hicieron las sociedades secretas que no les fuese común
+con los demás liberales. La nuestra apenas celebró juntas.
+
+Pero la victoria de la causa constitucional mudó la faz de las cosas.
+El Rey, vencido y sujeto, se veía forzado a darse por satisfecho con
+seguir reinando en la apariencia, o dicho con más propiedad, con que
+continuase la ficción legal que le suponía reinante, ficción, como
+todas las de igual clase, de nadie creída.
+
+El Ministerio, bajo cuya dirección habían venido las cosas públicas a
+tan fatal paradero, no podía seguir gobernando, ni él quería. Formar el
+que había de sustituirle vino a ser puesto a cargo del gobierno oculto
+de nuestra sociedad, el cual, puesta mano a la obra, la completó como
+pudo, aceptando la lista de ministros que le fue presentada el Rey, tan
+sujeto a todo que en prestarse a cuanto más le dolía encontraba nuevas
+pruebas de su estado de cautiverio.
+
+No solo tuvo nuestra sociedad la imprudencia de hacer nombrar un
+Ministerio compuesto exclusivamente de personas de ella misma, sino que
+se mostró satisfecha y aun ufana de ello, como si hubiese alcanzado una
+victoria y conseguido una gran ventaja. Lo que había logrado era cargar
+con una responsabilidad enorme, introducir en el Estado un gobierno
+secreto al cual obedecía el gobierno público o legal, y crear nuevos
+elementos de discordia, cuando tantos había que pugnaban unos contra
+otros, en nuestro daño y el de nuestra causa.
+
+Grande fue el furor de la mayor parte de los comuneros al verse
+excluidos de participación en el Ministerio, cuando este venía a
+manos de una oposición, en la cual muchos de ellos habían peleado y
+señaládose. Pero los más de ellos disimularon por lo pronto, tirando
+a contener a los impacientes o mal sufridos de su sociedad, lo cual
+dentro de breve plazo llegó a ser nada fácil empresa.
+
+Otro inconveniente asimismo de bulto tenía el recién formado
+Ministerio. No podían por la Constitución vigente ser ministros los
+diputados, y era forzoso llamar para entregarles las riendas del
+gobierno a otros hombres en vez de los caudillos de la parcialidad
+predominante en el Congreso, donde tenían asiento los de más
+nombradía entre los exaltados. Ahora bien; aun cuando habría sido
+dificultoso hallar en nuestras filas hombres capaces de ser buenos
+ministros, y tampoco era fácil señalar algunos siquiera medianos para
+circunstancias en que acertar era casi imposible, crecía de punto la
+dificultad si se iba a buscar sujetos idóneos para estar al frente de
+la nación en la minoría de las Cortes nuestras antecesoras, o fuera de
+ellas en lo general de los españoles de algún renombre. En el Congreso
+inmediatamente anterior habían figurado los constitucionales de antigua
+fama, y el mayor número de estos pasaban por ser del partido moderado,
+cuando la oposición exaltada del mismo cuerpo, si bien compuesta de
+personas muy dignas, era reputada, y no sin razón, inferior en valor
+intelectual al gremio de aquellos con quienes habían estado en guerra,
+y por los cuales había sido vencida repetidas veces. Sin agravio de la
+respetable memoria de los que en agosto o a últimos de julio de 1822 se
+encargaron del gobierno de la nación, bien puede decirse que no eran
+sus fuerzas bastantes a llevar el grave peso que se echó sobre sus
+hombros. Don Evaristo San Miguel, que no había sido diputado, merecía
+ser tenido por un buen militar y no mal literato, recomendándole además
+ser amigo y compañero de Riego; pero por ninguna de sus calidades, a
+pesar de tenerlas buenas, parecía a propósito para ministro de Estado.
+Tal vez el ministerio de la Guerra, que fue confiado al general López
+de Baños, no caía mal en él, aunque fuese bizarrísimo soldado y hombre
+entero más que instruido o agudo. Recomendaban a don José Manuel de
+Vadillo, diputado que acababa de ser en las Cortes de 1820 y 21, su
+instrucción algo extensa y su entonces no mal juicio, así como el haber
+sido ya jefe político de una provincia en 1814, a pesar de lo cual
+para la actividad necesaria en un ministro le faltaba mucho. Aunque
+nadie podía negar algún talento y buena intención a don F. Fernández
+Gascó y a don Felipe Benicio Navarro, por confesión casi general, y
+por no ser sus nombres de suficiente fama, hacían desairada figura en
+su encumbramiento. La Hacienda fue dada a don M. Egea, pero solo en
+interinidad, pues no obstante ser de nuestra sociedad secreta, y buen
+empleado, todavía no tenía nombre bastante para ser elevado a ministro
+propietario. Por último, fue llamado a desempeñar el alto cargo de
+ministro de Marina el entonces capitán de navío don Dionisio Capaz,
+que había sido diputado a Cortes en las de 1813 y 14, pero de quien,
+para no decir más en su censura, bien puede asegurarse que su elevación
+admiró al cuerpo de la armada, y no pudo causar grande satisfacción a
+los pocos que le conocían.
+
+Formado el Ministerio, solo agradó al cuerpo del cual procedía. A
+no pocos causó disgusto; a lo general de las gentes, sorpresa. No
+justificaron los hechos los temores de quienes recelaban ver salir de
+los nuevos ministros disposiciones de violencia revolucionaria, ni
+correspondieron ellos a las lisonjeras esperanzas y a los temores que
+de su advenimiento al poder habían concebido por un lado sus amigos y
+por el opuesto sus contrarios.
+
+Sin embargo, hubo al principiar los recién nombrados a desempeñar
+sus cargos un momento en que cesaron los odios antiguos y todavía
+no aparecieron los nuevos, periodo en el cual los parciales de la
+monarquía absoluta, no bien recobrados de su derrota en Madrid,
+guardaban silencio, en que los moderados, igualmente vencidos en
+las últimas lides, aunque no hubiese sido sobre ellos directamente
+alcanzada la victoria, se resignaban a su destino, y en que los
+exaltados, aun los descontentos, no creían conveniente a ellos mismos
+dar todavía señal del espíritu que los animaba.
+
+Mina, nombrando general del ejército destinado a sujetar a los rebeldes
+catalanes, caminaba a su destino con algunas tropas, y ningún liberal
+extremado por entonces dejaba de tener en mucho a Mina, y si otra cosa
+sentía, lo disimulaba. Iban a juntarse Cortes extraordinarias como
+con harta menos necesidad de tenerlas juntas se había hecho el año
+anterior, cuando era de los moderados el predominio, y las Cortes
+eran más que son hoy lo que a todos los sucesos daba color e impulso,
+aun cuando las Cortes mismas, como el Ministerio, habían venido a ser
+poco más que ejecutores de lo que disponían las sociedades secretas, o
+digamos de lo que dictaba las más antigua de estas, sirviéndole hasta
+entonces la novel de auxiliar, si bien no de buena voluntad y teniendo
+que contentarse con censurar a algunos de los miembros de aquel cuerpo,
+pero respetando al cuerpo entero, a lo menos en público, mientras en
+hablillas o en sus conciliábulos le zahería y tiraba a desconceptuarle.
+
+Abiertas las Cortes extraordinarias, el primer paso de estas, de
+alguna bien que no grande importancia, fue elegir el que había de ser
+presidente durante el primer mes de la recién comenzada legislatura.
+Aquí resultó la votación hecha con arreglo al espíritu de los partidos
+políticos antiguos y no con el que comenzaba a animar a las dos
+sociedades hasta convertir su rivalidad en guerra; pues los de una y
+otra sociedad secreta conocidos por ser exaltados se declararon por
+el candidato que triunfó, el cual era comunero, mientras otros de
+la sociedad antigua antes, y aun entonces moderados, votaron con la
+minoría casi constituida en oposición al novel Ministerio.
+
+Entretanto, los gobiernos supremos ocultos se iban preparando a
+hostilizarse, pero con timidez y hasta con vacilación, no sin disimulo,
+pero más engañándose a sí propios, a lo menos en los primeros tiempos,
+que procediendo con doblez o encubriendo con apariencias de amistad
+o de indiferencia afectos de odio y propósito de empeñar una lid en
+viendo para ello ocasión oportuna.
+
+En los debates y aun en los votos de las Cortes extraordinarias
+continuó por algunos días, o, digamos, como dos meses; se vio lo que
+se había visto al elegir el presidente del primer mes. El Ministerio
+veía entre los que le hacían oposición, si no violenta, declarada, a
+no pocos de la misma sociedad de que él había nacido y de que seguía
+siendo representación pública o legal, y por la cual era dirigido en
+muchos de sus actos, en tanto que encontraba apoyo en lo general de los
+comuneros.
+
+Daba tal irregularidad materia a debates alguna vez acalorados en el
+cuerpo director supremo de la sociedad antigua, donde pudiendo más la
+amistad política reinante que la enemistad incipiente de secta, varios
+nos inclinábamos a los comuneros, sin llegar con todo a pretender aunar
+con los nuestros el interés o principios de quienes, como sectarios,
+eran nuestros rivales; pero en los cuerpos inferiores de la sociedad,
+en Madrid y más en los de las provincias, la enemistad a los comuneros
+comenzó a dar muestra de sí, aunque casi siempre justificada o
+disculpada por claras provocaciones.
+
+Pero un periódico, a la sazón famoso, vino a hacer imposible la
+continuación de la paz entre los hijos de Padilla y los a quienes estos
+calificaban de _hermanos pasteleros_.
+
+Ya se entenderá que hablo del _Zurriago_, cuyo valor entonces era
+grandísimo, no estando tasado ni siendo posible tasarle por su mérito
+intrínseco, sino por el que le daban las circunstancias, el cual era
+escandalosamente exorbitante. Creado el Ministerio de una sociedad
+sola, el _Zurriago_ se le declaró enemigo, por razones obvias, y
+entre estas la principal, por su necesidad de ser enemigo del poder
+dominante, so pena, si a ello faltaba, de no ser leído; de suerte que
+no hubo de ser de la oposición por ser comunero, sino que al revés, se
+veía como precisado a llevar la voz de la comunería para cumplir con
+su obligación de hacer guerra al Gobierno a todo trance. Sin embargo,
+el _Zurriago_ se declaraba intérprete de los deseos y opiniones de
+los comuneros, estos no le desmentían, y los ministros y la sociedad
+antigua eran, no solo censurados, sino insultados gravemente por
+aquel periódico procaz. Así, los más pacíficos no pudimos continuar
+siéndolo, por más que nos doliese empezar la campaña.
+
+Para ver cómo esta comenzó y fue seguida, no estará de más, aun cuando
+para ello se vuelva atrás un tanto, pintar lo que era entonces el
+cuerpo director y gobernador de la sociedad antigua y sus relaciones
+con los que le prestaban obediencia.
+
+
+III.
+
+El cuerpo director, o sea gobierno supremo de la antigua sociedad
+secreta, en octubre de 1822, al tiempo de congregarse las Cortes
+extraordinarias, estaba, como antes, compuesto de representantes de
+los Capítulos, o digamos, de las autoridades superiores de provincia.
+Los más de los que componíamos cuerpo tal éramos diputados a Cortes, y
+de los que más papel hacían en el Congreso, aunque no pocos comuneros
+también figuraban en las primeras filas del mismo Congreso a nuestro
+lado. Nuestro presidente era por entonces Riego, y no siendo la menor
+irregularidad de nuestra situación en aquellas horas estar presididos
+por una persona cuyas inclinaciones eran todas hacia la sociedad
+comunera nuestra contraria; inclinaciones apenas disimuladas y cuya
+manifestación nos causaba grandes apuros y aun disgustos. En efecto,
+Riego, no bien fue nombrado el ministerio de la sociedad con su
+anuencia, teniendo en él entrada y aun lugar principal San Miguel su
+amigo, cuando comenzó a querer ejercer sobre este último personaje
+un influjo extraordinario, tanto más insufrible cuanto pretendía
+ejercerle, no en punto a graves cuestiones, sino en pequeñeces, y para
+satisfacción de pasiones personales, ya favorables, ya adversas a
+sujetos determinados. No siempre quisieron o pudieron los ministros
+prestarse a conceder pretensiones caprichosas, que a veces eran en
+daño de hombres apreciables, y Riego, que veía en San Miguel un
+amigo, pero también un subalterno suyo, miró la menor resistencia
+hecha a sus deseos por el novel ministro como un acto de ingratitud,
+o sea de rebeldía. Llegó a tanto el enojo del famoso general, que
+hubo de partirse de Madrid para Andalucía en el mes de septiembre, y
+de pasear varias poblaciones, donde, haciendo imprudentes discursos
+mal pergeñados, recibió altos y vivos aplausos de los necios, y
+fue oído con desaprobación por los entendidos. Era el héroe de las
+Cabezas hombre desinteresado en punto a provechos, y aun en punto a
+honores, pero no así en lo tocante a oírse vitorear, para lo cual no
+excusaba servirse de artes de toda especie, y, por lo mismo que se
+creía íntegro, y tenía razón de creerlo, miraba como enemigo de mala
+naturaleza al que le negaba, o siquiera le escaseaba, el culto.
+
+No dejaba con todo Riego, aunque su inclinación a los comuneros nacía
+de verse de ellos aplaudido, de tener quienes con él coincidiesen,
+manifestándose, cuando no favorables, poco menos a la sociedad comunera.
+
+Bien será confesar que, recién abiertas las Cortes extraordinarias, y
+empezados en ellas debates de no corto empeño, como resultase que el
+Ministerio encontraba fuerte oposición en algunos de nuestra sociedad,
+los más de ellos personas de valía, y al revés recibía apoyo de casi
+todos los diputados comuneros, algunos de nosotros, uno de los cuales
+era yo, y con sumo calor a veces, nos mostrábamos amigos más que
+contrarios de la sociedad rival, cuya conducta política, fuera del
+interés o pasión de secta, era conforme a la nuestra en todo punto.
+Nacían de esto disputas que en nada venían a parar, pues no terminaban
+en una resolución, quizá por estar todos seguros de que si alguna se
+tomase, de nadie sería obedecida.
+
+Pero el interés y pasión de secta iban mostrándose en negocios de
+menor cuantía en sí, pero de no inferior importancia si se tomaba en
+cuenta el efecto que producían en los ánimos, y por consecuencia en el
+proceder de los individuos.
+
+Al abrirse las sesiones de nuestro cuerpo, harto frecuentes, se
+empezaba por lo que se llama despacho ordinario en los Cuerpos
+legisladores u otros de índole igual o parecida. Ya una sociedad
+particular, ya un Capítulo de provincia, se quejaba de los comuneros,
+especificando los agravios que de ellos recibían los nuestros, y aun
+solía mezclar con la queja otra del Gobierno legal, nuestro hijo y
+representante, al cual atribuían que favorecía a nuestros enemigos los
+hijos de Padilla harto más de lo debido. Es un escándalo (nos hacía
+presente una sociedad) que el empleo tal (y citaba uno, a veces no
+muy alto ni de grande influjo en los negocios) haya sido dado a un
+comunero, cuando hay aquí hermanos dignísimos que podrían servirle,
+y le han pretendido con éxito desfavorable a su pretensión. Ya no
+es posible (venían diciéndonos por otro lado) sufrir más tiempo los
+insultos de los comuneros, a quienes la autoridad en vez de refrenar
+parece como que apadrina. En las quejas de estos últimos había más
+razón, porque en las provincias la desunión entre las dos sociedades
+había llegado a ser enemistad, lo cual se dejaba sentir aun en Madrid,
+salvo donde abundaban los diputados propensos a no mirar mal a quienes
+con ellos votaban.
+
+Pero la hostilidad de los periódicos comuneros iba asomando, aun cuando
+solo en el _Zurriago_ apareciese desembozada, descarada y violenta.
+En tanto se abrió nuevo teatro, donde los de la sociedad de fecha
+moderna, declarando, con fundamento o sin él, que obraban no solo
+como particulares, sino en nombre del cuerpo de que eran miembros,
+comenzaron a desatarse, así como contra el Ministerio, contra el
+Gobierno oculto del cual eran representación los ministros. Fue el
+nuevo teatro a que acabo ahora de referirme, la sociedad patriótica
+llamada Landaburiana, abierta hacia principios de noviembre de 1822. De
+ella y de sus excesos he hablado hace poco, y por tocante al argumento
+del presente artículo, debo añadir que casi todos cuantos allí hablaban
+se proclamaban hijos de Padilla y enemigos de aquellos a quienes,
+con grosera expresión, común entonces, daban el mote de hermanos
+pasteleros. Asistía a la sociedad Landaburiana Romero Alpuente, y
+recibía allí obsequiosas aprobaciones tributadas en su persona a uno
+de los personajes más venerandos y venerados de la novel comunidad.
+Asistía asimismo Riego, pero su asistencia solo servía de provocar,
+a la par con aplausos a su persona, vituperios a la sociedad por él
+presidida, habiendo a la sazón comenzado a oírse la frase, después muy
+repetida, de _viva Riego sin mandil_; grito que oía con frecuencia el
+así aplaudido, sin dar la menor muestra de desaprobarle.
+
+Agregábase a todas estas causas de disensión entre las dos sociedades
+una quizá de superior gravedad. Estaba a la sazón haciéndose proceso
+criminal a los principales fautores y caudillos de la rebelión de la
+Guardia Real, ocurrida en los días primeros de julio. La causa era
+seguida ante la justicia militar con beneplácito y aun con aprobación
+de los liberales más extremados, los cuales, por una singularidad hoy
+no enteramente desterrada aun cuando solo aparezca en raros casos,
+buscaban apoyo en la Milicia contra la autoridad civil cuando les
+convenía para el logro de sus deseos, encontrando en el ejército, tal
+cual estaba entonces, instrumentos propios para el triunfo o defensa
+de la causa revolucionaria. Fue nombrado para fiscal en el proceso un
+oficial llamado don N. Paredes, comunero muy estimado entre los suyos.
+Al encargarse este de la causa, o a petición propia, o por disposición
+ajena, se hizo ramo separado relativo a un don N. Goiffieu, francés
+de nacimiento, realista extremado en sus opiniones, oficial de las
+Guardias Reales y del regimiento antes llamado de Walonas, y culpado
+en la sublevación del cuerpo de que era parte, y en la muerte dada
+a Landáburu su compañero por los soldados. A pesar de ser notoria y
+grave la culpa del tal infeliz, como tenía cómplices si no en el todo,
+en una parte no leve de su delito, chocó, y no sin razón, ver que él
+solo fuese juzgado como lo fue, y condenado a muerte, siendo en breve
+ejecutada la sentencia. Pero a los fautores de la sedición y caudillos
+de la soldadesca rebelada se sujetó a una causa larga y enmarañada,
+con trazas de no terminar sino en muy dilatado plazo, yendo el fiscal
+buscando delincuentes por todos lados, en lo cual veían sus amigos
+pruebas de su celo, y sospechaban sus contrarios intentos de salvar
+con las dilaciones y complicaciones a aquellos en cuya salvación
+tenían no encubierto empeño el Rey y sus parciales. Llegó la osadía de
+Paredes a pedir y lograr por breves días la prisión de los que habían
+sido ministros en los días en que se rebeló y continuó en rebelión la
+Guardia. Tanto desafuero causó la indignación que no podía menos de
+excitar: alzose un clamor contra que un mero fiscal y un consejo de
+guerra se arrogasen facultades solo propias de las Cortes, declarando
+haber lugar a exigir la responsabilidad a los ministros por sus actos:
+llevose el negocio al Congreso, y en él fue desaprobada la conducta de
+Paredes; pero no con la dureza debida, y tampoco sin alguna oposición,
+siendo yo (con dolor y vergüenza así como con arrepentimiento lo
+confieso) de los pocos que desaprobaron hasta la blanda y tímida
+desaprobación de los actos ilegales y altamente vituperables del
+fiscal sospechoso.[76]
+
+ [76] Cuando repaso los sucesos de mi vida y trato de juzgarlos,
+ no con imparcialidad, lo cual no es posible, pero según me
+ dicta hoy mi conciencia, y con la frialdad que trae consigo el
+ tiempo, no hay parte de mi carrera en que crea haber andado
+ más errado, y de que más me arrepienta y aun me avergüence,
+ que de los pasos dados por mí en el negocio de Paredes, y en
+ todo lo relativo a mis relaciones con el Ministerio y con los
+ comuneros en octubre y noviembre de 1822, durante los primeros
+ meses de aquellas Cortes extraordinarias. Al meditar en ello
+ ahora, encuentro en mi propio ejemplo, cuán común es en el
+ hombre la adulación, pues quien la niega a las cortes de los
+ reyes la tributa a los pueblos, o, diciéndolo como se debe, a
+ los que tomando el nombre del pueblo no pasan de ser partidos.
+ Yo entonces sostenía al Ministerio y conocía su nulidad; me
+ arrimaba a los comuneros, estando persuadido de su mala índole,
+ defendía en público mucho de lo que en mi interior desaprobaba,
+ y mal satisfecho de mí mismo, no me corregía de una conducta
+ que estimaba en algo reprensible. Verdad es que no todo era en
+ mí lisonja, pues había en mi proceder loca pasión, lo cual es
+ igualmente vituperable, pero no tan feo.
+
+Abrazaron los comuneros la causa del de su sociedad, diciendo de los
+de la rival y ya contraria «estar visto que el ministerio y los amigos
+de este querían guardar indignas contemplaciones con los moderados,
+y, por condescendencia con ellos y aun con los realistas, salvar a
+los culpados principales sujetos a juicio, de donde provenía ponerse
+obstáculos al honrado, celoso y valiente fiscal en el desempeño de
+su cargo». A acusaciones tales respondían con contra-acusaciones los
+inculpados, según los cuales Paredes se había puesto de inteligencia
+con la corte, siendo mera apariencia el exceso de su celo, y la
+realidad que, mientras buscaba criminales donde mal podía encontrarlos,
+y donde no le era lícito entrometerse, aquellos sobre quienes debía
+recaer la pena escapaban cuando menos por lo pronto sin castigo, siendo
+su defensa lo enredado de la causa, cuya complicación los daba amparo.
+En suma, para los de la sociedad ministerial vino a ser casi verdad
+averiguada estar Paredes ganado por el Rey; cargo tal vez injusto,
+a pesar de que su proceder vino al cabo a dar a aquellos a quienes
+acusaba, no solo la impunidad, sino, con la mudanza que ocurrió sin
+concluirse la causa, el triunfo más completo.
+
+Entretanto en la tribuna de la sociedad Landaburiana y en _El Zurriago_
+era el asunto principal tratado en aquellos días el de Paredes y los
+encausados. Los _hermanos pasteleros_ decían (para usar de las groseras
+palabras empleadas entonces) se habían quitado la máscara, apadrinando
+a los conspiradores para libertarlos del rigor de la ley, a lo cual
+se seguiría hacer con ellos causa común, y hasta echar por tierra la
+Constitución, sustituyéndola una con dos Cámaras, a las cuales se
+apellidaba odiosas.
+
+Ya he dicho que aun yo, tachado (no sin algún motivo) de inclinarme a
+los comuneros, no pude sufrir más ver a mis amigos hechos blanco de
+acusaciones tanto cuanto injustas inicuas. Rompí, pues, aun por mi
+cuenta propia la guerra contra la comunería, aunque no disparando mis
+tiros contra ella como sociedad, sino solo increpando a quienes en su
+nombre nos hostilizaban, a la par que ensalzando los merecimientos
+de nuestra hermandad en términos poco prudentes. Mi folleto (pues un
+folleto fue mi acto de hostilidad) valía poquísimo, pero encendió una
+ira violenta en aquellos contra quienes estaba dirigido, los cuales me
+atribuyeron una imprudencia muy superior a la que en justicia debía
+echárseme en cara.
+
+La sociedad comunera no por esto se había puesto en guerra con la
+nuestra, si bien no desmentía a los que blasonaban de llevar su voz
+al acusarnos y denostarnos. Pareció entonces como forzoso poner en
+claro la situación respectiva de las dos potencias semiocultas que
+existían dentro del Estado legal. A una declaración formal de guerra
+suelen preceder negociaciones, y el modo de hacer estas más solemnes
+es el nombramiento de un embajador. Fue nombrado uno por el gobierno
+de nuestra sociedad para que pasase a entenderse con el de la potencia
+antes solo rival, hasta a veces aparente amiga, ya en aquella hora
+enemiga, pero enemiga dudosa. Para desempeñar tan importante embajada
+fue escogida mi pobre persona.
+
+Ya nombrado, cuidé de aumentar con ridículo énfasis la importancia de
+mi misión a la autoridad delante de la cual había de desempeñarla,
+solicitando pública audiencia con la solemnidad correspondiente. Fueme
+concedida, como era de esperar, y difícil es decir, al recordar el
+desempeño de mi embajada, quién se llevó en aquella farsa la palma
+en punto a ridiculez, habiéndonos ambas partes extremado. Aunque
+nuestra sociedad antigua se distinguía por su ceremonial, en el cuerpo
+gobernador de ella la habíamos omitido enteramente, pero en el de los
+comuneros, a lo menos para acto tal como era el de recibir una embajada
+de potencia extraña, había algo, bien que poco, en adorno del lugar,
+e insignias o condecoraciones en las personas. Lleno yo de entono, me
+presenté haciendo el papel de legado romano que intimaba al Senado
+cartaginés que se decidiese sin demora por la paz o la guerra, o el
+de Argante haciendo la misma intimación a los Cruzados presididos por
+Godofredo; y no se tenga por pedante esta cita, porque llevaba yo en la
+mente los lances a que me refiero para acomodarlos disparatadamente a
+la ocasión en que me veía. Si entonado y hueco aparecí yo, no lo estuvo
+menos el gran maestre de la orden que me recibió en pleno capítulo. A
+mis quejas de la conducta de _El Zurriago_, y a mi petición, reducida
+a que declarase la sociedad no ser aquel periódico representante de
+sus opiniones o intentos según él aseguraba, recibí una respuesta casi
+evasiva sobre el primer punto, y sobre el segundo una negativa rotunda.
+
+En suma, por ambas partes hubo pompa en los modos, y sequedad en el
+tono hasta rayar en desabrimiento. Me retiré, pues, sin sacar fruto
+de mi embajada; mal ensayo de un diplomático que ya lo había sido de
+veras, pero en puestos inferiores. Fui muy censurado de los comuneros,
+y creo que merecía serlo, pero incurrieron en la ridiculez de afirmar
+que yo me había turbado y cortado ante el espectáculo solemne que
+presentó a mi vista su sociedad reunida.
+
+Como era de suponer, la negociación malograda produjo exacerbarse la
+guerra. Pero como ya entonces amenazase una más seria de parte de
+Francia, y como, a pesar de ventajas alcanzadas sobre los realistas
+levantados en Cataluña y las Provincias Vascongadas por Mina y
+Torrijos, donde quiera asomasen partidas de anticonstitucionales, dando
+a conocer por estas chispas, y sobre ellas por otros síntomas, la
+existencia de intenso fuego oculto pronto a romper en voraz incendio,
+se veía claro la necesidad de avenirse entre sí los constitucionales,
+o, cuando menos, de estos los conocidos por exaltados. Hubo, pues,
+tratos para venir a conciliación las sociedades ya enemigas, no
+por medio de pomposas embajadas, sino por medio de negociadores en
+conferencia amistosa. Nombró para el intento la sociedad comunera
+al general Ballesteros, a Romero Alpuente y a Regato; la nuestra a
+Istúriz, a otro, cuyo nombre no recuerdo, y a mí, a pesar del mal éxito
+del desempeño de mi anterior cargo. Abierta la conferencia, habló
+primero en ella Romero Alpuente, cuyo talento no era grande y a quien
+entre otras calidades, aunque le sobrase la malicia, faltaba el tino.
+Díjonos que los comuneros tenían muchas quejas de nosotros, y una de
+las principales era que al formarse el Ministerio nos le hubiésemos
+tomado por entero, sin darles en él siquiera una corta parte, y que
+podía remediarse el yerro con darles _una dedadita de miel_, lo cual
+por el pronto bastaría, siendo por otra parte fácil, pues «en el
+ministerio había un Capaz que era muy incapaz».[77]
+
+ [77] Esto aludía a que _El Zurriago_, una de cuyas mañas
+ era poner nombres de burla a personas conocidas, llamaba al
+ ministro de Marina Capaz el incapaz.
+
+Iba a continuar cuando le interrumpió su colega Regato, con muestras
+visibles de ira contenida a duras penas, el cual negó que los
+comuneros reclamasen una parte en el gobierno, pues su deseo era que
+se gobernase bien, fuese por ellos o por otros, de lo cual se estaba
+muy distante. Toconos hablar en medio de esto; pero dijimos poco, y sin
+claridad ni precisión, no siendo fácil avenirnos con quienes parecían
+mal avenidos entre sí, y aun sintiendo la maligna complacencia que
+es común sentir cuando se ve división entre los enemigos. Fuéronse
+enzarzando en su disputa Romero Alpuente y Regato; seguimos nosotros
+más entretenidos con su riña y deseosos de fomentarla que atentos a
+buscar una concordia en aquellos momentos inasequible, y, sin resolver
+ni aun proponer cosa alguna, había el cansancio de los disputantes
+traído un momento de silencio, cuando rompiéndole Ballesteros, hasta
+entonces callado, y medio dormido, expresó con cuánto placer veía que
+al cabo estábamos todos acordes, no pudiendo menos de ser así entre
+personas amantes de la libertad y de la Constitución en igual grado.
+Aunque de las luces del buen general no era de admirar tal ocurrencia,
+todavía hubo de dejarnos parados, y, reprimiendo la risa, no obstante
+la tentación fortísima que de ella nos asaltó, aprovechamos en cierto
+modo la ocasión de terminar la conferencia, no persuadidos como
+Ballesteros de que estaba trocado en amistad el odio, pero tampoco
+negándolo, y satisfechos de haber concluido con un negocio al cual no
+era posible hallar buena salida.[78]
+
+ [78] Por aquel tiempo comenzaron a salir a luz unas cartas que
+ se decían ser del compadre de _El Zurriago_, en las cuales
+ se hacía cruda guerra a este periódico y a toda la sociedad
+ comunera. Estaban escritas en buen estilo, y abundaban en
+ chistes, muchos de ellos de buena ley. Su autor (por unos
+ pocos días ignorado) era un don Gabriel García, que había sido
+ del ayuntamiento de Madrid, y señalándose por una defensa de
+ Goiffieu que le mereció injustas censuras, y el mismo que en
+ 1836, después del suceso de la Granja, fue subsecretario de
+ Estado. Mucho incomodaron a los comuneros las tales cartas, de
+ que hoy apenas habrá quien se acuerde.
+
+Así es que la guerra continuó embravecida, y aun hubo de señalarse por
+un incidente de pocos sabido. Por aquellos días desapareció uno de los
+dos que escribían _El Zurriago_. Corrió al momento la voz de que los
+hermanos, en aquel lance no pasteleros, sino muy al revés, lo habían
+hecho víctima, y tal vez quitado la vida, o que a lo menos le tenían
+encerrado en alguna oscura mazmorra. Nosotros ya nos quejábamos, ya nos
+indignábamos, ya nos burlábamos de lo que reputábamos una calumnia,
+opinión que hasta ahora había tenido, y sobre la cual me ha hecho
+vacilar un aserto de fecha moderna y digno de alguna fe.[79]
+
+ [79] Este escritor de _El Zurriago_ (Don N. Mejía), cuyo
+ compañero murió pasado por las armas en 1824 cerca de Almería,
+ en una loca tentativa de restablecer la Constitución, vivió
+ hasta ha poco, pero vuelto a su patria desde los Estados
+ Unidos de la América Septentrional a donde había huido en
+ 1823, vino tan trocado que no intentó hacer papel, como bien
+ podía; se mostraba arrepentido de su conducta anterior,
+ prefería la oscuridad y la indigencia a darse a conocer, y es
+ fama que recibió socorros, de que tenía suma necesidad, hasta
+ de Martínez de la Rosa, a quien tanto había ultrajado, pero
+ cuyo perdón solicitó humilde y alcanzó, pagando con gratitud
+ el beneficio. Sin embargo de su arrepentimiento acompañado
+ de una confesión de sus yerros, siguió afirmando que real
+ y verdaderamente había sido asaltado de noche, y encerrado
+ después de aprehendido, hasta qué al cabo de algunos días fue
+ puesto en libertad, también de noche, dejándole en una plaza.
+ Tal aserto es digno de crédito. Pero por el lado opuesto me
+ consta que la sociedad a la cual fue achacado aquel acto
+ criminal, ni le dispuso ni le creyó cierto. Quizá algunos de
+ ella, más celosos que cuerdos o justos, cometieron tal, sin
+ dar parte de él al cuerpo director, que no le habría aprobado.
+ Quizá algunos de sus aparentes amigos fueron culpados de
+ aquella maldad para atribuirla a sus contrarios. De todos
+ modos, el asunto queda oscuro, y llevar a él la luz se ha hecho
+ imposible.
+
+Mientras seguía escondido, o por disposición propia, como maquinación
+contra sus enemigos, o por otra causa hasta hoy de mí ignorada, el
+zurriaguista, algunos amigos de este, o que para ciertos fines pasaban
+por serlo, trazaron su rescate o venganza.
+
+Ya dejo dicho en una parte anterior de este trabajo que, como a la
+sombra de la sociedad comunera, existía cierta cosa a modo de ramal de
+la de los carbonarios italianos. Estos, como si estuviesen cansados
+de que de ellos no se hablase, ni aun para vituperarlos, hubieron
+de pensar en señalarse por un acto de vigor, y, con motivo de la
+desaparición del escritor de _El Zurriago_, discurrieron echar mano
+a una persona de la sociedad a la sazón ministerial, y tenerle en
+estrecho y duro encierro en rehenes del perdido periodista. Fueron los
+que tomaron tal determinación pocos en número, y hubo la singularidad
+de que entre ellos figurase el que era a la sazón _bufo caricato_ de
+la ópera italiana, mediano cantante y no mal actor, que solía dar
+que reír al público y recoger aplausos, por gestos raros, y palabras
+en español chapurreado interpoladas en el texto italiano de lo que
+cantaba. No obstante el secreto que era natural guardar en resolución
+tan aventurada, no faltó un delator ni aun en el escaso número de los
+congregados, así que como a las once de la noche, hallándome yo como
+tenía por costumbre en casa de mi amigo y colega Istúriz, llegó a este
+el aviso de mi peligro, y él, sin enterarme del negocio, me rogó que
+me quedase a dormir en su casa aquella noche, dándome por motivo que
+a la mañana siguiente muy temprano habíamos de tratar de un asunto
+importante. Accedí yo, como debía suponerse, al deseo de mi amigo, y
+llegado el día siguiente, supe la causa que me había hecho pernoctar en
+casa ajena aunque tan amiga. Con estar descubierta la fechoría trazada,
+quedó imposibilitada su ejecución. De allí a muy poco, en altas
+horas de la noche, apareció en una plaza de Madrid, medio desnudo,
+el escritor secuestrado, con lo cual terminó tan ridículo incidente,
+ruidosísimo entonces, casi de todos ignorado hoy, siendo la común
+opinión tener el suceso por farsa dispuesta por la aparente víctima y
+por sus amigos.[80]
+
+ [80] En prueba de que este malvado proyecto existió, contaré
+ lo siguiente: Un íntimo amigo nuestro comunero, concurrente
+ a casa de Istúriz, como oyese hablar de la reunión en que se
+ había resuelto el atentado contra mi persona, clamó que era una
+ calumnia o un chisme de los que suelen correr y creerse entre
+ enemigos. Pero al día siguiente volvió confuso, y con candor
+ confesó que había averiguado ser cierto haber habido tal junta
+ y tal resolución; si bien afirmó, con veracidad, que no había
+ sido acto de los comuneros.
+
+Mucho mayores sucesos estaban preparándose en aquellas horas. No
+tardaron en llegar a nuestro Gobierno las famosas notas en que
+Rusia, Austria, Prusia y Francia condenaban nuestra Constitución,
+y más todavía la revolución que había traído su restablecimiento,
+declarándose resueltas a obligar a España de uno u otro modo a devolver
+al Rey el uso de su autoridad para que la ejerciese según creyese justo
+y oportuno.
+
+El Ministerio, recibidas estas comunicaciones, preparó la respuesta,
+y la comunicó a la sociedad antes de traerla a las Cortes. El supremo
+gobierno oculto aprobó plenamente la conducta de los ministros, y en
+cierto grado preparó, aunque no dispuso del todo, ni podía disponer, la
+escena del 9 de enero de 1823.
+
+Mi intento ahora es referir y no disputar, por lo cual no pretendo ni
+desaprobar ni justificar la conducta de nuestro Gobierno al resolver
+cuestión de tanta magnitud cuanta fue la que encerraba la paz o la
+guerra; la sumisión de la nación o su resistencia; la posibilidad o no
+posibilidad de entrar en tratos; conducta casi generalmente reprobada,
+entre otras razones, por haberle sido notoriamente adversa la fortuna.
+Diré solo que de muchos actos de mi vida política estoy arrepentido,
+y lo confieso y aun lo pregono; que de otros sigo satisfecho, aun hoy
+mismo, en mi interior y no lo encubro; que conozco puedo equivocarme
+ahora como juzgo que me equivoqué antes, y, finalmente, que hay pasos
+dados en mi carrera sobre los cuales hoy mismo opino que no fueron
+dados ni con acierto completo ni con desatino, incluyendo en estos
+últimos la parte considerable que tuve en lo relativo a la respuesta
+dada a las famosas notas. Creo en este momento mismo que nada habría
+salvado la Constitución, ni Constitución alguna que no fuese la que da
+al monarca una autoridad semiabsoluta, acompañada de una condenación
+solemne de la revolución de 1820; del trágico fin que cupo a la
+española de 1812 en 1823: creo asimismo que procedimos con poca maña y
+sobrada ligereza, errando los medios aun cuando acertásemos en el fin
+que nos proponíamos. Aun cálculos de política en que predominaba el
+interés de bandería sobre el del Estado hubieron de influir en nuestro
+ánimo, no conociendo, pero tampoco ignorando enteramente, su influjo en
+nuestros pensamientos y resoluciones. Nos oíamos acusar de vergonzosas
+contemplaciones con los enemigos de la Constitución y de la libertad, y
+hasta de prestarnos a la sustitución de una Constitución reformada a la
+vigente, y quisimos desmentir la acusación, no sin el loable propósito,
+mezclado con nuestra mira interesada, de impedir una revolución que
+amenazaba, si nos manifestábamos dispuestos a acceder a los deseos de
+los monarcas extranjeros, o a los del Rey y sus parciales.
+
+Sea como fuere, el entusiasmo, en gran parte facticio, y ciertamente
+de pocos, pero aparente, vivo y común en los que sentían empeño en
+la causa pública, con que fueron recibidas las resoluciones del
+Congreso en las sesiones de 9 y 11 de enero, calló por algún tiempo
+a los comuneros, y aun los constriñó a mezclar sus voces en el coro
+de alabanzas tributadas a los ministros prohombres de la sociedad
+de ellos aborrecida. Pero quiso la común desdicha que al ruidoso
+himno laudatorio sucediese muy en breve un grito de pena y terror,
+y también de afectos de ira y vergüenza, causado por la derrota
+de una división de nuestro ejército por una partida de facciosos,
+gruesa sí, pero al parecer poco respetable; derrota padecida a corta
+distancia de la capital, y que causó en ella un temor sumo, aunque
+no fundado. Al creerse que los vencedores podían presentarse delante
+de los muros, o, hablando con propiedad, de las tapias de Madrid, en
+cuyo interior contaban numerosos amigos, pensó el Gobierno, forzado a
+ello, conferir el mando militar de la capital al general Ballesteros,
+lo cual en aquellas circunstancias era una importantísima concesión
+hecha a la sociedad comunera. El negocio vino a las Cortes en sesión
+pública, donde un diputado comunero calificó al general agraciado de
+personaje que había figurado en primer término en el cuadro del 7 de
+julio, siendo recibida la expresión con palmadas de los concurrentes
+a la tribuna, en la cual escaseaban, como siempre escasean, los
+ministeriales. Sobre la importancia general de aquellos sucesos
+gravísimos, apareció en ellos rota la unión hasta entonces constante de
+los diputados a Cortes de la una y la otra sociedad.
+
+Pasó en no largo plazo el peligro inmediato de Madrid, y del gobierno
+constitucional, pero había descubierto y hasta hecho patente el peligro
+algo menos cercano, pero no muy distante, en que estaba la causa
+pública, amenazada por fuerte poder, flaquísima en fuerzas para la
+defensa.
+
+El conocimiento del común peligro trajo la división al seno de la
+sociedad comunera. De ella muchos personajes de nota, y entre estos
+casi todos los que eran diputados a Cortes, menos tres o cuatro, más
+notables por su violencia que por su brillo, se adhirieron a los de la
+sociedad rival dando apoyo al Ministerio. Pero los capitanes, aunque
+de los principales de su hueste, fueron seguidos de pocos soldados,
+y, según sucede en casos tales, los más vehementes y extremados se
+llevaron consigo o mantuvieron bajo su influjo o mando a las turbas.
+
+Estas, casi todas comuneras, entre los liberales de las provincias
+habían llegado a un estado de frenética furia contra los de la
+sociedad su rival. En Cádiz las cosas habían llegado a excesos
+increíbles. Las cintas y divisas verdes, en las que (como en otra
+ocasión he dicho) veían los poco entendidos un símbolo de la sociedad
+antigua, no habiéndolo sido sino de la esperanza en el triunfo que
+los restablecedores de la Constitución habían tenido al acometer y
+sustentar su empresa, eran objeto de insulto para la plebe liberal.
+Persona hubo del sexo femenino, y no de la clase baja, que se paseó
+con zapatos en que lo bajo de la suela era verde para indicar que
+destinaba aquel color a ser pisado. A puerilidades semejantes
+acompañaron serios desórdenes, y a estos actos de despotismo por
+parte de la autoridad, la cual, no obstante estar en manos de
+constitucionales y aun de exaltados, procedía con la tiranía que en
+tiempos de revolución, y sobre todo en España, es la regla de conducta
+de los partidos políticos militantes. En suma, en toda la nación los
+comuneros numerosos y violentos, con sumo poder en las poblaciones
+donde abundando los liberales lo era la plebe, y con menos fuerza donde
+los constitucionales escaseaban, o apenas contaban entre los suyos
+genios de las clases ignorantes, seguían a los caudillos hasta entonces
+inferiores en nota que no se habían unido al Ministerio.
+
+Todo ello venía a parecer cosa leve, cuando llamaba la atención la
+invasión inminente pronto pasada a ser invasión realizada. Ante ella
+fueron casi nada en la apariencia las rencillas de las sociedades
+rivales, pero en la apariencia y no más, pues a la sorda obraban, y no
+tuvieron poco influjo en las deserciones de los antes defensores de la
+Constitución; deserciones en que los de una y otra sociedad tuvieron
+igual vergonzosa parte, pero a las cuales dieron con sus argumentos
+pretexto los comuneros más que los de otra parcialidad, por lo mismo
+que, saliendo de ellos, parecían más poderosas las razones contra la
+continuación de la resistencia.
+
+En efecto, la condenación de las respuestas dadas a las notas comenzó
+a oírse salida de los labios que poco antes clamaban contra toda idea
+de avenencia con los extranjeros o con los realistas. De aquí siguió
+desaprobarse la idea de la traslación del Rey, Gobierno y Cortes a
+Andalucía, la cual era consecuencia forzosa de la resistencia a la
+invasión francesa, encaminada a restituir al Rey el lleno de su poder
+perdido. Cayó, por proponer este viaje necesario, el ministerio de
+los hermanos, pero un motín escandaloso obligó al monarca a reponer a
+los ministros caídos. Vituperaron entonces agriamente los comuneros
+(si no todos, los más de ellos, y entre estos los que entre los
+antes caudillos de la sociedad se habían resistido a unirse con los
+ministeriales) el atentado cometido contra la real persona y las
+leyes; desacato y aun exceso atroz que no admitía disculpa, pero
+tal era la desgracia de los tiempos que, al vituperarle con sobrada
+razón, tenían que declararse aprobadores de una conducta cuyo término
+forzoso era el triunfo de la invasión francesa y la caída de la
+Constitución, lo cual disonaba en boca de constitucionales de celo
+extremado. Una vez llegados el monarca y el Congreso a Sevilla, nuevo
+Ministerio, pero ya no de la sociedad secreta, aunque de ella fuesen
+varios de los ministros nombrados, tampoco mereció la aprobación de
+los comuneros, si bien tuvo en su favor los votos de los que de la
+sociedad se habían separado. En verdad ya entonces ambas sociedades
+habían perdido su fuerza, y las luchas, si alguna había, eran como la
+de cuerpos debilitados por achaques de temprana vejez en las cuales
+se muestra el rencor inveterado, pero falta poder en los combatientes
+para hacerse daños graves. Además, en su interior las mismas sociedades
+estaban, si no disueltas, combatidas por un elemento de disolución
+incipiente, a modo de lo que es en lo material un cuerpo apolillado
+del cual se va desprendiendo resuelta en polvo mucha parte, mientras
+lo que sigue en pie solo existe entero en la apariencia. Algunos de
+los prohombres de los hijos de Padilla más exaltados (no de los que se
+habían unido al cabo con la sociedad rival) entraron en trato secreto y
+amistoso con el Real Palacio, pero estos tratos conocidos poco dieron
+de sí, a no ser por lo que influyeron en la opinión de gente de más
+poder, señaladamente en los ejércitos, y, siendo sabidos, no podían
+ser castigados, ni aun con entregarlos a la vergüenza y censura,
+porque había llegado la hora en que la opinión pública, dividida,
+trabajada, desmayada e incierta, no acertaba a juzgar ni aun para
+condenar las acciones más feas, y en que, desapareciendo el interés
+público, atendían los más cada cual al suyo privado. En situación tal
+fue la causa de la Constitución y aun la de la dignidad de la nación
+abandonada por personas de todas las sociedades, o de ninguna de las
+secretas; personas altas y bajas; de las antes apasionadas y de las
+tibias; de las entendidas y de las ignorantes. Ejemplos hubo en medio
+de esto de honrada fidelidad, compartiendo también la gloria (si en
+ello gloria había, aunque haya quien contra toda regla de justicia
+y moral lo niegue) algunos comuneros distinguidos, y otros que se
+contaban en la sociedad antigua, y el general Mina de esta última, y el
+general Torrijos de aquella, pudieron presentarse en tierra extraña,
+proscritos, pero con la frente erguida como de quienes han cumplido
+con su obligación a todo trance, en medio de numerosos ejemplos de lo
+contrario. Ni fueron los generales citados los únicos dignos de ser
+mencionados con alabanza, porque militares y no militares de varias
+categorías los acompañaron en su honrosa desventura. Como en otros
+de estos mis recuerdos he dicho, por consecuencia de la flaqueza
+humana, la cual apenas consiente que en el hombre no vaya mezclado
+lo malo con lo bueno, los que llevaron al destierro su honor intacto
+llevaron con él un tanto de sus antiguas rivalidades. Pero, como los
+años de la emigración engendraron nuevas pasiones de amistad y aun de
+odio, al aparecer restablecido en España el gobierno parlamentario,
+ya no revivieron las antiguas sociedades secretas. Hubo, es verdad,
+otras de que solo tengo noticias vagas, y aun hubo cierta cosa a modo
+de resurrección de la antigua, pero el cuerpo que hubo de creerse
+resucitado estaba meramente galvanizado, y, en vez de repetir, remedaba
+las funciones de su pasada vida. No sé si me engaño, pero, tímido como
+soy en aventurar opiniones, todavía me arrojo a decir que el tiempo
+del predominio absoluto de las sociedades secretas en los negocios
+públicos, si no es ya imposible, es improbable en altísimo grado.
+
+
+
+
+XIII.
+
+DEPOSICIÓN DEL REY POR LAS CORTES EN SEVILLA EL 11 DE JUNIO DE 1823.
+
+
+Las Cortes, de resultas de la invasión del territorio español por
+el ejército francés, se habían retirado a Andalucía y abierto sus
+sesiones en Sevilla, habiéndose traído consigo al Rey, su enemigo, pero
+embozado, y traídosele, no sin haberse él resistido a hacer el viaje,
+si bien valiéndose de pretextos no políticos, pero tan claramente
+pretextos, y no más, que nadie ignoraba, ni S. M. mismo pretendía
+ocultar del todo, que eran un modo decoroso de declarar su resolución
+de esperar a los invasores, los cuales de hecho eran sus mejores
+amigos, aunque de derecho o de oficio aparecían siendo sus contrarios.
+
+Las Cortes en Sevilla discutían, deliberaban, resolvían, pero con
+evidente desmayo, que era forzosa consecuencia de las tristísimas
+circunstancias en que se hallaban. Veíase claro que del pueblo, si
+no la parte mejor, la mucho más numerosa, hacía causa común con los
+invasores. Flacos de espíritu, si no traidores, los generales se
+rendían al peso de desdichas superiores a las que pueden resistir
+humanas fuerzas. Divisábase la nube desde mucho antes formada, y se la
+notaba crecer en negrura y oscuridad, hacer ya estragos en los lugares
+a que alcanzaba, y amenazar con otros, tal vez mayores, aquellos donde
+no había llegado pero a que se venía encaminando con mediana rapidez,
+si bien con curso que no podía ser atajado. En el mismo Congreso, lo
+que había sido unanimidad en los días 9 y 11 de enero, en mayo era ya
+solo mayoría, si numerosa aún, poco alentada, y a la cual se oponía
+una minoría valiente, cuya osadía y firmeza declaraban que contaba con
+auxilio poderoso.
+
+Fuera del recinto en que se celebraban las sesiones, los diputados
+estaban, como era fuerza sucediese, inquietos, tristes y dudosos en
+punto a la conducta que debía seguirse, cuando se estaba viniendo a
+tierra la fábrica de que eran custodios. Era común quejarse de que nada
+se hacía; pero provocados quienes así se quejaban a indicar qué podía
+hacerse, nadie acertaba a proponer cosa alguna, porque, en verdad, nada
+había que hacer, sino seguir la guerra y llevar los reveses que eran de
+ella consecuencia con resignación, tanto más difícil de tener cuanto
+que el trágico fin de la Constitución se descubría claro y a poca
+distancia. El Ministerio, incompleto y hecho a retazos, no gozaba de la
+confianza del Rey, el cual, sin embargo, le miraba con cierto afecto
+parecido a gratitud, porque le había libertado de otro de él tan odiado
+como el de San Miguel y consortes, pero que le habría preferido al de
+los comuneros y de Flores Estrada; gente, en verdad, más extremada
+en sus doctrinas contrarias a toda autoridad, inclusa la del trono,
+pero unida entonces con la corte y las reales personas por común
+aborrecimiento a la sociedad secreta, su enemiga, en aquellas horas
+predominante.
+
+Las dos sociedades seguían en guerra más rencorosa que viva. De la
+comunera se habían separado muchos de los de superior valer, y de
+ellos no pocos diputados pasados a hacer causa común con el ministerio
+de San Miguel y con el que le había sucedido. Por eso los fieles a la
+bandera comunera, sin profesar ideas muy monárquicas, se habían, con
+todo, arrimado a la persona de Fernando VII y a la corte, reprobando
+la guerra empezada y pintando posible un ajuste con los franceses. La
+otra sociedad, debilitada por su mismo triunfo, y porque, habiendo
+gobernado por algún tiempo en malas circunstancias, había cometido
+graves yerros, se sentía incapaz de hacer frente a desdichas de que se
+la hacía, y no con grande injusticia, responsable. En las reuniones del
+cuerpo principal director no se formaban ya los planes del Gobierno,
+como sucedía en los últimos meses de 1822 y principios de 1823, cuando
+el Ministerio era poco más que ejecutor de las resoluciones de la
+sociedad; cosa a que no se habría sujetado Calatrava y algún otro
+de sus compañeros. En medio de esto, dictando, según con frecuencia
+sucede, la flaqueza actos de violencia, y también llevando el hecho
+mismo de no tener que hacer o proponer a pensar en desatinos, ocurrió
+un día en la Junta, que era autoridad suprema de la sociedad,
+encontrarse en la bolsa llamada _Saco de proposiciones_, donde,
+conforme a rito, se presentaban todas cuantas se hacían ignorándose
+sus autores, una reducida a que se discurriese medio de acabar con
+Fernando, y aun con su real familia.[81]
+
+ [81] Este incidente tuvo resultas. Hubo de revelarle al rey
+ un traidor, a quien hizo tal el miedo. Compró el revelador
+ su perdón con esta bajeza; pero, siendo hombre cobarde por
+ extremo, el pensamiento de que podría tener consecuencias para
+ él funestas su acción, le trajo una enfermedad que le acabó
+ con la vida. Quedó de la delación testimonio en una cláusula
+ de la amnistía dada por el Rey absoluto en mayo de 1824, donde
+ se exceptuaba del perdón a «_los que en sociedades secretas
+ hubiesen propuesto la muerte del Rey_ o de otras personas
+ reales».
+
+Indignó sobremanera tal idea a varios de los concurrentes, y entre
+ellos a Istúriz y al que esto escribe, y nos separamos de la sociedad,
+a punto de declarar que no asistiríamos en adelante a sus juntas;
+lo cual cumplimos, viendo en el acto de aquella propuesta, no solo
+un crimen, sino, como teníamos razón para presumir, un lazo que se
+nos armaba. De este modo las dos sociedades, poco antes gigantes, y
+disputándose con calor y furia la dominación, habían perdido en gran
+parte su fuerza, como en aquella hora lo había perdido todo en el
+gremio de los constitucionales, el cual iban reduciendo continuas
+deserciones.
+
+El estado de la población donde celebraba sus sesiones el Congreso,
+y donde residían el Rey y su Gobierno, distaba mucho de ser
+satisfactorio. Eran numerosísimos en Sevilla los parciales del Rey
+absoluto y enemigos de la Constitución, y solo por lo cobardes no se
+hacían en alto grado temibles. La milicia nacional sevillana, poco
+numerosa, no inspiraba ni temor ni confianza. La de Madrid, trasladada
+a Andalucía con el Gobierno, era ardorosamente constitucional, pero de
+su mismo ardor había que recelar, porque una parte de ella, corta pero
+atrevida, tomaba, como siempre acontece, el predominio en el cuerpo
+entero, cuya voz intentaba llevar, y en cuya conducta a veces influía.
+En verdad, los dos batallones de milicianos que, acompañando al Rey y
+al Congreso, habían hecho la larga marcha de Madrid a Sevilla, nada
+menos que admiración merecían por su ejemplar conducta, en que la
+disciplina, por ser voluntaria, no dejaba de ser severa; por su porte
+marcial, y por su sufrimiento en el viaje, en que hombres acomodados
+y criados con cierto grado de regalo, habían llevado las mismas
+penalidades que los soldados verdaderos, y llevádolas con alegría
+serena. Pero un tercer batallón que salió de la capital de España
+bastante después que los otros dos, se distinguía de estos por el
+espíritu que le animaba, siendo alborotado y propenso a la sedición y
+a todo linaje de excesos. Recién llegado a Sevilla este batallón, al
+recibirse la noticia de desmanes ocurridos en Madrid al entrar en la
+capital los realistas y los franceses, abultando la voz pública lo que
+en sí ya no era poco, trataron los nuevamente venidos de tomar lo que
+llamaban _represalias_ en los absolutistas sevillanos de los crímenes
+de los absolutistas madrileños, y, para el intento, ya en sí injusto,
+como lo es castigar ajenas culpas aun en el cómplice en la intención
+pero no en el acto, se valieron del peor medio posible: armaron un
+alboroto en que cayó asesinado en la calle un sujeto desconocido, y
+fue saqueada una casa donde residía un diputado a Cortes, virtuoso
+eclesiástico y juicioso constitucional, que perdió su escaso haber
+sin perder por esto la serenidad plácida de su condición, por que se
+distinguía. El Ministerio, del cual era, si no presidente, por no haber
+entonces entre nosotros tal dignidad, el principal en consideración
+e influjo, don José María Calatrava, obró con todo el vigor posible,
+separando de su destino al jefe político de Sevilla, flojo por demás en
+aquel suceso. Pero lo posible en vigor era harto poco en horas de tanto
+apuro y peligro, y así los elementos de desorden subsistían fuertes,
+mal contenidos y amenazando estragos para el momento seguro y vecino en
+que sucesos graves viniesen a acabar con la fuerza que los contenía.
+
+Tal era el estado de las cosas, cuando se supo que venía adelantando el
+ejército francés, el cual estaba ya próximo a invadir las Andalucías
+por los caminos que las separan de la Mancha, sin que existiese
+fuerza armada capaz ni siquiera de dificultarles un tanto el paso. El
+ejército, o, diciéndolo con más propiedad, la corta división que había
+llevado el nombre de ejército, y cuyo mando había tenido el conde de
+La Bisbal, puesto a las órdenes del general López de Baños, había
+emprendido por Extremadura su retirada, delante de los invasores;
+pero de él llegaban al Gobierno pocas y confusas noticias, porque los
+pueblos nada dispuestos a favorecer a los constitucionales ponían
+obstáculos a las comunicaciones. Por esto, el Ministerio, que contaba
+con las tropas de López de Baños para cubrir a Sevilla, y con la
+ciudad al Rey y a las Cortes, hubo de pensar en enviar al general una
+persona de confianza para saber de él, entenderse con él y concertar
+las disposiciones por las cuales había el Gobierno de salvarse de
+caer en poder del enemigo. Quiso la desgracia que el comisionado, por
+motivo que no es del caso referir, pequeñísimo en sí, pero por sus
+consecuencias grave en extremo, cumpliese tan mal su encargo, que ni
+salió de Sevilla, donde estuvo escondido para no poner patente su
+culpa, y de ello se siguió, con ignorarse su paradero y el de las
+tropas a que había sido enviado, hacerse las más fatales suposiciones.
+Entretanto, el que debía ser ejército, y no lo era, y cuyo núcleo
+estaba en la parte más meridional de Andalucía, mandándole el general
+Villacampa, de nada podía servir, y además su general, honrado, pero
+no de grandes luces, cediendo a un uso de pronto introducido, pasó
+al Gobierno un escrito, cuyo objeto mal podía conocerse, y el mismo
+escritor no podría haber explicado, en el cual exponía y ponderaba las
+dificultades de resistir a los enemigos, a punto de convertirlas en
+imposibilidad absoluta.
+
+Tan congojosa situación para los constitucionales era la en que se
+veían en el día 10 de junio de 1823, víspera de otro funestísimo, en
+que todo cuanto podía hacerse era escoger entre gravísimos males uno
+que, por ser menor que otros, no dejaba de ser un mal en grado no
+pequeño.
+
+Yo (pues fuerza es hablar de mí en lances en que a mi pequeñez tocó
+aparecer en primer término) me encontraba aquel día en cama, con
+alguna calentura. Era a la sazón mi compañero inseparable el duque de
+Veragua, miliciano de caballería de Madrid, el cual, separándose de
+mi cabecera, vino pronto a avisarme que el Congreso estaba en sesión
+secreta porque le habían llegado importantes y malísimas noticias.
+Me vestí aprisa, salí, me encaminé al lugar donde se celebraban las
+sesiones, y antes de llegar a él, tropecé con varios diputados amigos
+que se volvían, acabada ya la sesión, que fue muy breve. Lo que a ella
+había dado motivo, era un oficio o parte recibido de un don N. Mateos,
+jefe político de una de las provincias andaluzas, donde se refería
+haber pasado los franceses el famoso desfiladero de Despeñaperros,
+sin tropiezo alguno, retirándose fugitivas y dispersas las poquísimas
+tropas constitucionales apostadas en aquel paso y sus inmediaciones.
+Concluía el parte de Mateos con repetir, trocada alguna palabra y el
+sentido, la frase o el dicho atribuido a Francisco I, pues decía:
+«_Todo se ha perdido, hasta el honor_». Tan consoladora aserción era
+digna de las circunstancias. Por supuesto, oída la comunicación, nada
+se había hecho o dicho, y callando el Ministerio, y no hablando los
+diputados, la campanilla del presidente había dado la señal para que
+cada cual se fuese a su casa, o a sus quehaceres, y a llorar males al
+parecer irremediables, o a buscarles remedio.
+
+No lo era por cierto para mi dolencia lo que acababa de saber, y así,
+vuelto a mi casa y a recogerme, hube de pasar una tarde y noche nada
+agradables. Sin embargo, no tenía mi indisposición tanta gravedad
+que me embargase el pensamiento o me ofuscase la razón. Me entretuve
+en discurrir, pero sin acertar con cosa que, aun medianamente, me
+satisficiese.
+
+Amaneció el nuevo día, sin que posteriores noticias, o de Córdoba,
+en cuyos términos era de suponer estuviesen los franceses entrados
+por Sierra Morena, o de Extremadura, donde ni había lugar a suponer
+cuál era la situación de los enemigos o de nuestras cortas fuerzas,
+llegasen a aumentar o disminuir el temor o la pena, el aliento o
+la desconfianza. Pero era hora de la sesión ordinaria y pública
+del Congreso, la cual se hacía imposible no celebrar, sin que la
+impaciencia y ansias generales diesen de sí fatalísimas consecuencias.
+
+No obstante el mal estado de mi salud, me encaminé a mi puesto en las
+Cortes. Cuando para allí iba, me detuve a hablar con un amigo, en
+cuya compañía iba un médico, y, quejándome yo de mi indisposición,
+examinándome este último, me encargó me volviese a mi casa a recogerme
+y que tomase un vomitivo. Por más de una razón no hice caso de su
+dictamen, pues la ocasión no era para otra cosa que para morir en pie,
+si se me agravaba la enfermedad, sin contar con que, locamente parcial
+yo entonces del sistema médico de _Broussais_, casi nuevo en España,
+acudía por remedio de mis males al agua de limón con goma, cuando no
+había tiempo o necesidad de aplicarme sanguijuelas.
+
+Fuime, pues, al Congreso y encontré a mi llegada un espectáculo
+doloroso.
+
+La sala de sesiones estaba vacía, porque no se acertaba a abrir la del
+día sin haber de antemano pensado, y hasta cierto punto dispuesto,
+lo que en ella habría de hacerse. Las tribunas rebosaban en gente,
+siendo las destinadas al público capaces de contener un auditorio algo
+numeroso. En el allí congregado reinaban el dolor y el miedo, a la par
+con una ira feroz, de aquella que, mezclada con el terror del cual
+en gran parte procede, es más temible que otra alguna hija de pasión
+menos fea. No teníamos los diputados otro lugar en que estar juntos
+fuera del salón que una pieza no muy grande, a los pies de este, a
+la cual separaba de él solo una pared con puertas que, aun cerradas,
+daban paso al ruido. Así es que oíamos el murmullo, salido de las
+tribunas; murmullo triste y amenazador que nos estaba convidando, si
+merece la calificación de convite lo que era precepto, a abrir la
+sesión, y dar en ella alguna disposición de la más alta importancia.
+En cambio, llegaba a las tribunas el zumbido que formábamos muchos
+hablando a un tiempo en voz más o menos baja, pero que a cierta
+distancia debía de parecer disputa a voces. No lo era por cierto, pero
+sí un desordenado dar de pareceres, en que todos tomaban parte sin
+que uno solo fuese atendido. Se perdía el tiempo, lo cual era un mal
+grande en tanto ahogo, pero lo era mayor porque la parte violenta del
+público parecía dispuesta a tener poca espera y a obrar si nuestra
+inacción continuaba. Los ministros estaban entre nosotros abrumados
+por el peso de la desdicha, sin hallar salida del laberinto en que
+todos estábamos enredados. Habían aconsejado al Rey que se trasladase
+a Cádiz, única salida posible; pero el monarca parecía resuelto a no
+seguir el consejo. De cuando en cuando, formando no poco ruido las
+muchas conversaciones particulares, había quien dijese en voz algo más
+alta, ¡_silencio_!, y, repetida la insinuación como para recomendarla,
+al repetirla sonaba tanto, saliendo de muchas bocas, que venía a ser
+casi una gritería.
+
+En esto yo, acostumbrado a la acción por aquellos días, y persuadido
+de que, en horas críticas, no hacer cosa alguna es hacer lo peor
+posible; conociendo además que, en momentos de incertidumbre, en medio
+de una turba, aún poco numerosa, ejerce el mando o superior influjo
+quien osa tomársele, esforzando la voz y dando a mis palabras el tono
+de mandato, grité: ¡_silencio_!, y tuve la fortuna de lograr lo que
+pretendía. Callaron todos por un momento, y acudiendo Riego, con quien
+no estaba yo entonces en amistoso trato, pero que hubo de desear oírme,
+y diciendo él _oigamos a Galiano_, me vi dueño del campo entre tantos
+mis iguales y algunos mis superiores.
+
+Mi plan estaba formado de pronto, y, si no era bueno, al cabo no era
+peor que otros, y a todos llevaba la ventaja de ser un plan, y de haber
+en mí resuelta voluntad de ponerle en ejecución inmediatamente, en
+hora en que la menor dilación era cierta ruina.
+
+El plan consistía en hacer que constase de _oficio_ la resistencia del
+Rey a salir de Sevilla, lo cual quería decir su resolución de esperar
+allí a los franceses, para que, junto con estos sus enemigos de derecho
+y sus amigos de hecho, fuese la Constitución abolida y duramente
+tratados los constitucionales. Y, si bien ni aun a mí convenía que esto
+constase, mientras podía disimularse, había llegado el caso en que era
+preciso poner patente el mal para proveer a la cura.
+
+La cura era tratar de vencer al Rey, hasta hacerle consentir en pasar a
+Cádiz, y el método que había de seguirse tenía que ser análogo al antes
+usado para traerle de Madrid a Andalucía.
+
+Pero, si era necesario algo más duro, forzoso se hacía proceder hasta
+suspenderle en el ejercicio de su autoridad, y, no siendo posible
+llevarle como Rey, llevarle como cautivo, con todo el decoro que había
+en tal atentado. Porque, además, se hacía necesario tener presente que,
+en la frenética indignación de los constitucionales, y al desaparecer
+toda barrera legal, los más atrevidos serían, si bien por brevísimo
+plazo, dueños del campo, y en el inevitable confuso desorden, habría
+estragos y víctimas, no siendo poco probable que entre las últimas
+fuese incluido el imprudente monarca.[82]
+
+ [82] El general Álava (don Miguel), aunque constitucional,
+ honrado y leal por su deber, monárquico por sus afectos, votó
+ en Sevilla la suspensión del Rey, y de ello estaba ufano,
+ diciendo que creía que votándola había salvado a S. M. la vida.
+ Quienes estaban en Sevilla en junio de 1823 no extrañarán que
+ haya personas que así hayan opinado y opinen.
+
+Todo ello lo pensé y arreglé de pronto, y traté de proceder a la
+ejecución. Desde luego las tres proposiciones que hice, y que en la
+relación de la sesión aparecen, estaban formadas en mi mente, si bien
+no del todo, pudiendo y debiendo variarse según fuesen dictándolo las
+circunstancias.
+
+Se presentó desde luego una dificultad. Calatrava decía que, siendo
+él ministro, solo como tal podía hablar en el Congreso, y como tal
+representaba al Rey; por lo cual juzgaba indecente, y hasta criminal,
+en vez de declarar su voluntad, acusarle. Era honroso al buen juicio
+y a la rectitud de Calatrava tal escrúpulo, y yo, estimulándole en lo
+debido, me dediqué a buscar medio de libertarle del compromiso en que
+se hallaba. Le rogué, pues, que se fuese a Palacio, e hiciese nuevo y
+mayor esfuerzo para vencer al Rey, y, si nada conseguía, me avisase;
+o, en caso de no poder darme aviso, fijase un plazo, vencido el cual,
+debía yo del silencio colegir que el deseado consentimiento no se había
+obtenido. Conformose Calatrava, pero me puso otras dificultades, que yo
+no traté de tomar en poco, pues, si entrábamos en contestación, sobre
+perder tiempo, le confirmaría yo en su opinión, en vez de convencerle.
+Así, prometiéndole acceder en todo a su deseo, él se marchó, y los
+diputados nos quedamos aguardando noticias, sin abrir la sesión, aunque
+oíamos que su apertura era pedida casi con bramidos. Aguardamos, sin
+embargo, a que llegase la hora, pasada la cual, acabada la esperanza,
+y aun vencido ya el plazo, y sirviendo, según estaba convenido, por
+respuesta desfavorable el silencio, hubo prórroga en la espera, hasta
+que, al fin, dándose por mala noticia la falta de ellas, iba yo a
+empezar la fatal campaña, cuando vino a confirmarme en mi propósito
+aviso recibido de Palacio, en que se me decía mostrarse el Rey
+obstinadamente resuelto a no moverse. Con esto entramos en el salón,
+reinó silencio, y levantándome yo, hice la primera proposición,[83]
+que consta en el acta de aquel día. No hubo sobre ella debate, porque
+oír explicaciones del Gobierno a todos parecía justo y conveniente.
+
+ [83] En punto al orden y tenor de estas proposiciones, véase el
+ tomo que contiene algunos _Diarios de Cortes_ (bien que muchos
+ de ellos compendiados) relativos a las sesiones del Congreso
+ de 1822 y 1823, cuando desde abril a septiembre de este último
+ año celebraba sus sesiones, en Sevilla primero, y después en
+ Cádiz. Esta obrita es curiosa, porque da a conocer sucesos,
+ o ignorados, o muy imperfectamente sabidos.(_a_) — _Nota del
+ autor_.
+
+ (_a_) El tomo a que se refiere es el compilado por el oficial
+ mayor del Congreso don Francisco Argüelles, que por acuerdo de
+ la Comisión de gobierno interior de dicho Cuerpo, fue publicado
+ en 1858.
+
+Cuando, por medio de preguntas, saqué a los ministros respuestas por
+donde, sin acusar ellos al Rey, constaba que S. M. no atendía a sus
+consejos, hice la segunda proposición, que ya dio margen a algunas
+observaciones. No pudo, con todo esto, haber fuerte oposición a que se
+solicitase del Rey que pasase a Cádiz, pues ya por iguales medios se lo
+había traído a Sevilla.
+
+Al salir del salón la comisión nombrada para llevar a S. M. el mensaje
+en el que el Congreso, sin irreverencia en la forma, le hacía una
+súplica apremiante, que él miraba como nuevo exceso contra su persona,
+y mientras diputados y espectadores, con rostros en que se pintaban,
+ya cólera, ya pena, ya inquietud, seguíamos con la vista a nuestros
+compañeros, y sobre todo, al presidente de la comisión, el general don
+Cayetano Valdés, cuya figura, severa y desabrida, era como una imagen
+de las circunstancias, pasé yo de mi asiento al de enfrente, inmediato
+al que ocupaba Argüelles, con el cual entré en conversación sobre
+el gran negocio que nos estaba ocupando. Vivía yo entonces en trato
+amistoso con el célebre orador y repúblico asturiano, particularmente
+desde que juntos habíamos sustentado acaloradas lides en defensa de las
+respuestas dadas a las notas de los soberanos aliados y la resistencia
+a poner la Constitución y la suerte de nuestra patria a merced de
+los extranjeros, o del Rey mismo. Tanto Argüelles cuanto yo (créase
+o no esto último) sentíamos dolor vivo y aun repugnancia a tomar un
+partido violento; pero él igualmente que yo, preferíamos un golpe
+violento a dejar perecer la ley fundamental del Estado, y lo que es
+uso llamar la libertad, a la cual amenazaba en aquella hora muerte
+segura y próxima, y muerte que vendría indudablemente acompañada de
+horrorosas convulsiones, o digamos, variando la imagen para expresar
+mejor la idea, que al desplomarse el edificio político, todavía en
+pie, a más de una víctima, y estas de distinta especie, habría de
+hacer polvo y confundir en sus ruinas. Menos dispuesto Argüelles que
+yo a pensar lo peor, conservaba esperanza de que cediese el Rey,
+como había cedido en Madrid, y así me lo expresó, a lo cual repliqué
+con dolor que yo esperaba una respuesta arrogantemente desfavorable.
+«_Pues entonces, ¿qué ha de hacerse?_», me dijo. «_¿Qué?_», respondí:
+«_nombrar una regencia_». «_¿Y ha pensado usted en las consecuencias
+tristísimas de tal acto?_», volvió a preguntarme. «_Sí_», le dije,
+«_y no me excede usted en sentimiento al vernos obligados a tal cosa;
+pero ¿hay otro medio? Si le hay, dígamele usted, y yo estoy por él_».
+Meditándolo un poco: «_No veo otro_», repuso, «_y yo apoyaré lo que
+usted proponga. Pero_», añadió, «_¿no será bueno, si hemos de pasar a
+nombrar regencia, suspendiendo al Rey en el uso de su poder, que solo
+lo hagamos interinamente, y para el acto de trasladarse el Gobierno
+con las Cortes a Cádiz?_». Fue nueva para mí la idea, y me dio golpe,
+y así, aun no contando con que necesitaba el apoyo de Argüelles y los
+que le seguían para dar el paso atrevidísimo a que iba a arrojarme,
+aprobé y adopté el pensamiento de mi poderoso colega, por lo mismo
+que era menos violento el acto; porque, lo repito, no tenía deseo de
+atentar a la persona o dignidad real, contra la cual, si procedía, lo
+hacía obrando en defensa de las para mí sagradas leyes. Convenidos,
+pues, mi antes antagonista y ahora amigo político y yo, contaba con que
+sus palabras sostendrían mi propuesta. En esto aparece la diputación
+de vuelta de Palacio, tristes y cabizbajos todos cuantos la componían,
+y sobre todos ellos el Presidente, muy venerador de sus reyes, aunque
+constitucional celoso. Lo que dijo consta en el acta y es público,
+de modo que no es posible negar que el Rey nos arrojaba el guante,
+siéndonos forzoso, o recogerle y entrar en fatal lid, o abandonar el
+campo y entregarnos a la fuga. La cara y el acento de Valdés eran
+tanto cuanto melancólicos, solemnes; en los demás diputados y en el
+auditorio era igualmente lúgubre en cierto grado el aspecto, y en no
+poca parte de gravedad en el silencio, parecido a la calma precursora
+de las más recias tormentas. Entonces me levanté conmovido, tanto más
+cuanto que la agitación sentía en mí crecida la calentura, y, apoyadas
+las manos en el respaldo del banco que delante de mí tenía, comencé en
+un breve discurso a explanar y sostener mi proposición, clavando todos
+en mí los ojos, atentos los oídos, llenos de ansia los semblantes, y
+como colgados de mis labios los oyentes, no, cierto, para oír de mi un
+discurso entretenido, sino por lo que contenían mis palabras. Cesé de
+hablar, y, por algunos segundos, nadie siguió, ni hubo murmullo en las
+tribunas. Pero, a poco, pidiendo la palabra en contra de mi proposición
+dos o tres diputados, y en pro también uno u otro, y entre estos el que
+importaba más que todos, el mismo Argüelles. Impugnó mi proposición,
+con un calor que parecía delirio, el diputado Vega Infanzón, oficial de
+marina, cuyo hermano, muerto en Cádiz en 1813 de la fiebre amarilla,
+había representado uno de los principales papeles en las Cortes de
+1810, al lado del conde Toreno, con quien asimismo dos años antes había
+pasado a Inglaterra, como representantes ambos de la junta de Asturias
+en el levantamiento de España contra Napoleón. No tenía el diputado de
+1823 las calidades de su hermano; pero era honrado, de mediano saber,
+y de condición suave, por lo cual se extrañó más su acaloramiento en
+este debate. Como el tiempo apremiaba, y todos cuantos hablábamos lo
+hacíamos en pocas frases, y Vega, al revés, divagaba, repelía muchas
+veces no solo sus ideas, sino aun sus expresiones, y gritaba, ya con
+voz de ira, ya con acento de dolor, entró en muchos la sospecha de que
+intentaba alargar la discusión con algún fin torcido; acusación en
+mi sentir injusta, pero a la cual daba motivo saberse que se estaba
+conjurando contra el gobierno constitucional, y que en la dilación
+ponían gran parte de sus esperanzas los conjurados. Lo cierto es que
+empezaron murmullos en las tribunas, y aun en los bancos, intentando
+hacer callar al difuso orador; yerro gravísimo que procuré yo con otros
+pocos impedir, yéndome de banco a banco a recomendar la prudencia, y
+reclamando que guardasen orden los concurrentes a las tribunas. No
+dejó de costarnos trabajo conseguir nuestro intento, porque aun en el
+salón, un diputado eclesiástico llamado _Sáenz de Buruaga_, hombre de
+más celo que talento o saber, y en quien el amor, que él creía serlo de
+la libertad, era furibunda intolerancia, con voces y ademanes quería
+imponer silencio al Vega, no sin dar muestras de tratar de pasar de
+las palabras a las obras; ejemplo que había sido seguido; y por otra
+parte el diputado, general Álava, se quejó de que desde una tribuna
+amenazaba al Congreso un espectador con un sable desnudo. Pudo, no
+obstante, impedirse todo desmán, y, si solo la amenaza puso miedo en
+algunos diputados a punto de influir en sus votos, peligro poco más
+lejano y harto más seguro retraía de votar mi proposición. Esto hizo
+notar con sentidas frases y nobleza en su breve discurso Argüelles,
+respondiendo a Vega, su paisano y amigo, que blasonaba de su firmeza en
+defender al Rey en aquella hora. Por fin tuvo término el discurso de
+Vega, y reducidos los que siguieron a dos o tres sentencias, declarado
+el punto suficientemente discutido, hubo de procederse a la votación.
+Ocurrió a algunos el desatino de pedir que fuese nominal, lo cual,
+entre mayores inconvenientes, tenía el de la pérdida de tiempo, cuando
+cada minuto parecía precioso. Logré yo disuadir de la pretensión a
+quienes la tenían, y tuvo efecto la votación según el método ordinario,
+levantándose los que aprobaban, y quedándose sentados los de parecer
+contrario. Muy pocos fueron los que no se pusieron de pie, pues
+vimos hasta con sorpresa levantados aprobando la atrevida propuesta
+a aquellos pocos diputados cuya moderación rayaba en desafecto a las
+nuevas leyes y en adhesión a la antigua monarquía. Algunos, bien que
+no muchos, se ausentaron del todo; otros, asimismo en reducido número,
+amedrentados y vergonzantes andaban entre los bancos y la pared, no
+atreviéndose a votar en pro o en contra, y ni siquiera a salirse porque
+no se les achacase a falta haberse ausentado. Así y todo, a bulto,
+contamos sobre 90[84] o poco menos levantados; mayoría crecida en aquel
+Congreso en que rara vez eran más de 120 los votantes. Hubo, después,
+quien hiciese constar su voto contrario y se le consintió, a pesar de
+que ninguno había dado; pero esto fue ya en Cádiz, llevándose a exceso
+la condescendencia, por no pasar la mayoría por tirana.
+
+ [84] En la sentencia a pena capital dada por la Audiencia de
+ Sevilla contra los que votaron la suspensión del Rey, resulta
+ ser el número de los que aprobaron mi proposición muy inferior
+ al que este artículo afirma. Pero la sentencia no está fundada
+ en la verdad, aunque lo esté en que como tal aparece en el
+ proceso. Muchos de los que votaron aprobando, arrepentidos
+ después o medrosos, aseguraron no haber votado o hécholo en
+ contra. La Audiencia y aun el Gobierno tenían poco deseo de
+ cebar su saña en diputados que no habían figurado en primer
+ término, y así se prestaban a admitir justificaciones bien o
+ mal fundadas. Asimismo, por razones de política, venía bien
+ que apareciese haber sido una minoría del Congreso lo que
+ apareció mayoría en aquel acto. Si no fuese algo fea acción
+ bajar a personalidades, podía aquí citarse más de un nombre
+ de diputados que votaron el sí y habiendo después probado con
+ falsedad lo contrario no fueron incluidos en la proscripción
+ que cayó sobre todos sus compañeros, aunque de ellos solo en el
+ pobre _Riego_ fue ejecutada la sentencia.
+
+El gran voto estaba dado, y restaba convertirle en hecho. Nombrada la
+regencia en pocos minutos, su presidente don Cayetano Valdés hizo un
+discurso brevísimo, pero muy notable. _He sido vencido más de una vez_
+(dijo), pero he cumplido siempre con mi obligación, y esto prometo
+ahora. Daba realce a estas sencillas palabras el aspecto de quien
+las pronunciaba, de rostro desfigurado por efecto de las viruelas,
+de andar desgraciado, de desaliño sumo, si bien no de desaseo, en el
+vestido y en el modo de expresarse; con apariencias de vejez, aunque
+apenas entrado en ella; modelo de patriotismo, cubierto de heridas[85]
+gloriosamente ganadas en mar y tierra, leal servidor de sus reyes y
+observante de la ley militar y civil, y en quien se notaba entonces el
+dolor del trance en que se veía, a la par con su firme resolución de
+proceder a ejecutar lo que él mismo, si bien con amargura, había votado.
+
+ [85] Fue gravemente herido en el combate naval de Trafalgar
+ y en la batalla de Espinosa en noviembre de 1808. Ya en el
+ combate del 14 de febrero de 1797 (el del cabo de San Vicente)
+ fatalísimo para nuestra marina, se había distinguido por
+ un excesivo arrojo acompañado de tino, salvando, o dígase
+ rescatando, del poder del enemigo al navío general _La
+ Trinidad_ que había arriado la bandera y volvió a izarla.
+
+Iba ya entrando la noche. En esto anunciaron haber sido sorprendidos en
+una reunión o conciliábulo unos cuantos que estaban tratando de dar un
+golpe decisivo que acabase con los constitucionales. Fueron presos en
+el acto los conjurados, a quienes presidía el general Downie, escocés
+venido al servicio de España en la guerra de la Independencia, alcaide
+a la sazón del alcázar de Sevilla, hombre estrafalario por demás,
+y que, puesto en libertad al restablecerse el poder absoluto, fue
+recompensado medianamente, y hubo de dar que pensar y que sentir a sus
+favorecedores por sus rarezas, las cuales, yendo en aumento, vinieron a
+ser demasías insufribles, con ribetes de actos de locura.
+
+Quedaron las Cortes en sesión permanente, que duró hasta entrar la
+noche del día 12. Pero, no habiendo qué hacer o qué decir, era la
+única señal de continuar el Congreso en sesión, que ocupaban la silla
+el presidente y su lugar en la mesa los secretarios. No muy alumbrado
+el salón, con poca, aunque alguna, gente en las tribunas, y en los
+asientos solo algunos diputados que se remudaban; interrumpido de
+cuando en cuando el silencio por unas pocas breves razones a que los
+incidentes que ocurrían daban margen, presentaban la sala de sesiones y
+quienes en ella figuraban un aspecto de tristísima solemnidad.
+
+De afuera menudeaban los oficiosos que acudían con avisos o consejos,
+de ellos los más, o poco útiles, o impertinentes. En aquella suspensión
+de las leyes, no pocos hubieron de figurarse que, siendo yo el autor de
+la proposición aprobada, había venido a ser un ente a modo de cabeza
+interina del Congreso y del gobierno, y así no puede decirse a qué
+punto me veía molestado a cada momento con comunicarme noticias de poca
+importancia o con insinuarme lo que debía hacerse, como si hacerlo
+estuviese en mi mano. No limpio aún de calentura, aunque no agravado,
+me sentía rendido, y así me eché y aun me entregué por cortos ratos al
+sueño, tendido en un hueco que quedaba entre la espalda del dosel y
+la pared, y teniendo por cabecera un cojín, en que ponían la rodilla
+los diputados al jurar, mientras que, fiel yo al método _Broussaísta_,
+bebía copiosos tragos de agua de limón con goma, absteniéndome de
+probar otra cualquiera sustancia aun líquida. Ello es que así me puse
+bueno enteramente al llegar la mañana.
+
+Todo el día 12 fue día de vivas ansias. El Rey se había sujetado sin
+resistencia a la decisión del Congreso; la conjuración en su favor
+estaba descubierta en su parte principal, y presos los principales
+conjurados; y, con todo esto, estábamos en no leve peligro, siendo el
+mayor que tan atrevido golpe como el que acabábamos de dar llevaba
+trazas de ser golpe en vago. La regencia no encontraba desobediencia,
+pero tampoco obediencia, haciendo la inercia lo que podría haber
+hecho la resistencia más viva. Poco se adelantaba en la disposición
+del viaje. Se escondían aquellos a quienes tocaba recibir o ejecutar
+órdenes. Tardó tiempo en encontrarse un general[86] que mandase las
+tropas que habían de ir escoltando y guardando al Rey, a la par que
+monarca, preso.
+
+ [86] Un general se disculpó de admitir el desabrido encargo
+ alegando que no tenía faja, porque había enviado fuera su
+ equipaje.
+
+Hasta la guardia del Congreso desamparó casi toda su puesto, yéndose
+a sus casas, o a disponerse a acompañarnos a Cádiz los milicianos
+nacionales de Sevilla que la formaban, hasta el punto de quedar casi
+solas las pocas centinelas. Si no hubieren sido cobardísimos los
+realistas sevillanos, con suma facilidad nos habrían disuelto, y preso
+o muerto, pero esperaron al día siguiente para dar prueba de su número,
+de su previo concierto y de su furia; prueba que se desahogó en robar,
+en saquear equipajes, y en dar de palos a constitucionales de poca
+monta, entre ellos a los dependientes del Congreso.
+
+Adelantada la tarde del 12, llegó a creerse que el Rey no se
+pondría en camino. Hubo entonces proyectos extremados de hacerle
+salir violentamente. Por fortuna, al ponerse el sol, cuando varios
+desesperaban de ver terminado aquel conflicto en paz y en orden, se
+supo que Fernando estaba fuera de las puertas de Sevilla, con su
+familia y séquito de viaje.
+
+Entonces se levantó la sesión fríamente.
+
+Por la noche hubo orden de iluminar la ciudad, y, lo que bien podía
+temerse que no sucediese, la orden fue puntual y aun escrupulosamente
+obedecida. Ardían hachas en todos los balcones y ventanas, y a una
+claridad como la del día acompañaba una suma soledad en las calles;
+cabizbajos, afanados o inquietos los pocos que por ellas transitaban;
+extrañísimo contraste el de las luminarias, siempre señal de bullicio
+y alegría, con una situación de terror y pena de que daba muestra el
+melancólico silencio.
+
+En la misma noche nos embarcamos los diputados en el barco de vapor que
+por entonces solo iba a Sanlúcar de Barrameda. Lo que después ocurrió
+está ya fuera del argumento del presente artículo.
+
+Bien será con todo añadir una circunstancia. Recelábase que al llegar
+Fernando VII a la isla gaditana, dueño ya otra vez del poder, se
+resistiese a encargase de él, protestando así contra la violencia de
+que había sido víctima. Había, por lo mismo, dudas sobre qué habría de
+hacerse para proveer al gobierno del Estado. Pero aquel Rey, a menudo
+singular en sus actos y modos, al decirle el presidente de la regencia
+interina que, nombrada esta solo para el acto de la traslación del
+gobierno a Cádiz, había cesado en su cargo, y entregaba el gobierno a
+sus reales manos, solo dijo prestándose a reinar y gobernar como antes:
+«_Pues qué, ¿no estoy ya loco?_». Nada respondió, ni podía responder el
+presidente, quien se contentó con hacer una demostración de respeto,
+y pasó S. M. a ejercer sus facultades y prerrogativa, según la
+Constitución, en Cádiz del modo y para los fines que mostraron sucesos
+posteriores.
+
+Tales incidentes trajeron y acompañaron el célebre acto de las Cortes
+en Sevilla, en que fue suspenso un rey, como podía haberlo sido el
+último empleado.
+
+La historia le ha juzgado, y casi con unanimidad, desfavorablemente.
+
+El pobre individuo que esto escribe tiene, con todo, el atrevimiento de
+creer tal fallo injusto. Dispuesto y aun acostumbrado a arrepentirse de
+muchas acciones de su vida política, y siendo apóstata confeso, como
+es, si bien no en el grado que suponen quienes le han pintado como
+sedicioso tribuno, de lo que hizo en Sevilla en el día 11 de junio, no
+está arrepentido.
+
+Esto no es decir que aquel acto de las Cortes fue bueno. Ninguno podía
+serlo en aquellas circunstancias. Fue acaso del mal el menos; pero
+el menos era ya mucho, cuando la elección había de ser de uno entre
+varios gravísimos males. Pensar que habría muerto pacíficamente la
+Constitución en Sevilla, como vino a morir poco después en Cádiz, es un
+desatino en que solo pueden creer quienes no vieron o no se representan
+bien la situación de las cosas y de los ánimos, en la hora en que el
+Rey provocó a las Cortes y a todos los constitucionales, intimándolos
+rendirse a discreción dentro de un brevísimo plazo. De seguro la
+contrarrevolución en Sevilla habría sido desordenada y sangrienta.
+
+Pero esta es disputa larga, y a que, solo de paso, ha sido casi forzoso
+aludir en este breve escrito. Lo que en él se ha pretendido es pintar
+el suceso de Sevilla, en la parte en que los documentos de oficio ni le
+pintan ni pueden pintarle.
+
+
+
+
+XIV.
+
+DOS VIAJES QUE NO SE PARECEN EL UNO AL OTRO.
+
+
+Los lectores que tengan paciencia para leer lo que sale a luz
+procedente de mi pobre cabeza, tal vez van a ser puestos a dura prueba
+leyendo en los renglones que siguen cosas que solo tocan a mi persona.
+Pero, al cabo, la persona de un viejo tiene la particularidad de ser
+imagen de tiempos pasados: en un hombre que en su larga vida física
+y política ha hecho un papel superior a su valor, y más señalado por
+reveses que por triunfos, y por censuras que por alabanzas, despierta
+la curiosidad la relación de lo ocurrido en sus primeros años; y los
+sucesos de una vida se enlazan con las costumbres de los tiempos en que
+pasaron. Si he de decir verdad, aunque parezca blasfemia y tal vez lo
+sea, la fama de la elocuencia de Néstor está fundada en gran parte en
+que hablaba como viejo, y sacaba a plaza las cosas de sus mocedades.
+No soy yo un Néstor, por cierto; pero me parezco a él en la edad, y
+en referirme a antiguallas, y por esto reclamo, no en todo, pero sí
+en parte, la indulgencia que con él han tenido lectores de todas las
+edades.
+
+En año de 1802 se casó por la vez primera el entonces príncipe de
+Asturias, que después reinó con tan varia fortuna llamándose Fernando
+VII, con una princesa de Nápoles. Fue destinada a traer a España la
+real novia desde la capital del reino de las Dos Sicilias una división,
+que hoy sería escuadra, compuesta de tres navíos, el _Príncipe de
+Asturias_, de 120 cañones; el _Bahama_, de 74, y el _Guerrero_, del
+mismo porte; de dos fragatas, la _Sabina_ y la _Atocha_ de 36 y 40,
+y de un buque menor. Mandaba mi padre el _Bahama_, cuyas tablas de
+hermoso cedro, que fueron admiración de los napolitanos, le tocó
+tres años después manchar con su sangre, cuando en Trafalgar perdió
+gloriosamente la vida. Quiso entonces el ilustre marino de quien me
+glorío de ser hijo, llevarme consigo, no para acostumbrarme a la vida
+de marino, pues al revés, no quería que siguiese yo su carrera, no
+obstante saber de mí que tenía afición loca al cuerpo de la Armada y a
+las cosas de la mar, sino para contribuir a lo que se llama formarse
+viendo el mundo. Contaba yo a la sazón trece años de edad, vestía el
+uniforme de cadete de Reales Guardias Españolas desde los siete años,
+y había empezado a ser cadete efectivo a los doce, pero vivía en mi
+casa con real licencia hacía un año. Fuimos en aquella expedición dos
+individuos pertenecientes al ejército, pero de diferentes grados,
+que el uno era mariscal de campo y yo cadete, siendo el primero don
+Francisco Solano, de quien más de una vez he hecho mención en los
+recuerdos de mi juventud, y al cual tocó representar distinguido papel
+en el teatro de nuestros sucesos políticos, papel trágico al fin para
+él, pero propio para realzar su memoria, por la no común fortaleza con
+que llevó la muerte violenta de que fue víctima.
+
+Zarpamos de Cádiz en los días primeros de junio de 1802, yendo con
+nosotros el navío _Reina Luisa_, de 120 cañones, destinado a ir
+Livorno para traer a España a la entonces reina de Escocia, hija
+querida de la reina María Luisa, cuyo destino fue tan desgraciado,
+que hasta de compasión vino a ser indigna; blanco del odio de los
+españoles, y habiendo pasado, destronada y desterrada, a figurar como
+principal acusada en un proceso criminal por estafa ante los tribunales
+franceses. En el Estrecho, un abordaje del _Bahama_ con el _Príncipe_
+estuvo a pique de acabar con ambos navíos, siendo casi milagroso que
+escapasen solo rozándose por los costados, y haciéndose una ligera
+avería. Después pasamos a ponernos a la vista de Argel, con el objeto
+de ajustar diferencias pendientes con el Dey. De allí fue comisionado
+nuestro navío con solo la fragata _Sabina_ a pasar a Túnez, con igual
+objeto. Tres días pasamos en el último puerto fondeados, pero sin ir
+a tierra, para evitar cuarentenas a nuestra vuelta, que había de ser
+al puerto de Cartagena de Levante.[87] Séame lícito decir que era yo
+instruido para mi edad, y que la vista de la Goleta y los lugares
+inmediatos, teatro de antiguas glorias, seguidas de reveses, hizo
+grande efecto en mi ánimo casi de niño.
+
+ [87] Así se decía entonces para distinguir la otra Cartagena
+ que era española, y a la cual se daba el nombre de Cartagena de
+ Indias.
+
+Llegados a Cartagena, y habiendo pasado allí más de un mes, salimos
+para Nápoles, entrado agosto. La navegación fue larga, porque sopló
+con frecuencia el Levante. Llegó al cabo el ansiado día de avistar a
+la famosa Nápoles, y entramos en su puerto con ostentación y ufanía,
+porque la España de entonces, aunque decaída hasta lo sumo, todavía era
+considerada como potencia poderosa por los napolitanos.
+
+Navegaba nuestra escuadra con viento favorable y bonancible; en el
+centro el navío general, a los dos costados de este, de modo que los
+baupreses hiciesen línea con las aletas de babor y estribor al buque
+del centro,[88] el _Bahama_ y el _Guerrero_: algo más atrás las
+fragatas.
+
+ [88] Esta situación de los buques me recuerda una que puede
+ llamarse rareza de mi digno padre, pero rareza loable
+ atendiendo a su origen. Había dado orden el general de navegar
+ en el orden que dice el texto. Era vanidad de mi padre,
+ justificada por sus navegaciones atrevidas y felices, ser
+ marinero a la par que astrónomo, desvaneciendo la preocupación
+ que suponía ser los oficiales apellidados científicos no
+ de los más hábiles navegantes. Puso pues, grande empeño en
+ llevar su navío durante la travesía como clavado en el punto
+ que le estaba señalado, y lo consiguió, aunque era difícil, y
+ el lograrlo causó mucha molestia a los oficiales de guardia.
+ No pudo hacer lo mismo el _Guerrero_ por el otro costado del
+ general. Bien es verdad que en lo velero le aventajaba mucho el
+ _Bahama_.
+
+Embargaba los ánimos el hermoso espectáculo; el Vesubio,
+aunque sin lanzar fuego entonces, con sus tostadas cumbres y sus
+bellísimas verdes faldas; al otro lado la ciudad en lindo anfiteatro,
+dominándola el castillo de San Telmo; en los contornos amenos campos,
+y a nuestra espalda las islas que ciernen una parte del que más que
+puerto es golfo; despejado el cielo, templado el aire, azules las
+ondas, como son las del Mediterráneo; y en medio de todo, surcando
+pausada y majestuosamente las apenas agitadas aguas, los buques de
+guerra en son de fiesta, ondeando al viento las banderas y gallardetes.
+Entretanto, tronaban a la par los cañones de tierra y de mar,
+destinados igualmente a ser instrumentos de destrucción y muerte, o
+pregoneros de alegría.
+
+Fuimos, como era de presumir, sumamente obsequiados en la corte
+napolitana los españoles. Todo era convites, bailes, festejos. Entre
+la lava que rodea a Pórtici, sin quitarle ser mansión deleitosísima,
+y en la residencia que allí tenía el Rey, nos dio la corte una linda
+fiesta. Acertó a tronar aquella noche, y repetido el retumbar de los
+truenos por el eco hasta en las cavernas del vecino Vesubio, daba al
+baile singular carácter. Era aquella, por cierto, fiesta napolitana,
+porque se bailaba sobre un volcán verdadero en las inmediaciones de la
+verdadera Nápoles.
+
+No pudimos detenernos mucho en aquellos lugares. Nos aguardaba
+impaciente la corte de España en Barcelona, a donde se había trasladado.
+
+En el navío general iba la infanta de Nápoles destinada a ser princesa
+de Asturias. Pero no había en él cabida para toda su comitiva, y se
+dispuso que una parte de ella fuese en el _Bahama_. Mi padre, generoso
+por demás, y a la sazón medianamente rico, en vez de sentir que le
+hubiese tocado esta suerte de que escapó el navío _Guerrero_, y que
+solo le traía gastos crecidos, aprovechó la ocasión de acreditarse de
+hombre garboso y de gusto. Hasta convidó a hacer el viaje en su navío a
+varias personas, mas todas ellas de distinción, las cuales aceptaron el
+convite.
+
+No se conocían aún, entonces, a bordo de un buque los regalos y
+comodidades que hoy se han hecho comunes, gracias a los progresos de
+las ciencias acomodados a la civilización moderna. Pero así y todo,
+puede afirmarse que aun para el día presente habría sido señalado aquel
+viaje por los placeres de que pudo gozarse en la navegación: para
+entonces fue extraordinario. Un buen cocinero francés nos tenía una
+exquisita mesa, para la cual hubo esmero y lujo en escoger las primeras
+materias, y un buen acopio de nieve consintió que se sirviesen con
+frecuencia en alta mar, no solo al fin de la comida, sino en las horas
+del calor, quesitos helados, obra de un excelente repostero napolitano
+que tomó mi padre a su servicio. No era menos notable la colección de
+vinos, entre los cuales lucía el Jerez amontillado, hoy común, entonces
+con el mérito de ser sobre exquisito, de invención moderna. La sociedad
+era excelente; reinaban en el _Bahama_ el buen humor, y aun la alegría.
+Entre los pasajeros había una señora siciliana, muy buena cantora, que
+recreaba a la sociedad acompañándose con la guitarra (pues piano aun no
+era uso llevar a bordo). Entre otras piezas sobresalía una a la sazón
+famosa (según creo de Paisiello), cuya letra es:
+
+ Nel cor più non mi sento
+ Brillar la gioventù
+
+y cuyo final es:
+
+ Pietà, pietà, pietà
+ L’amore è un certo che
+ Che delirar mi fa,
+
+dulcísima melodía que hoy han condenado al olvido las armonías noveles
+y aun otras melodías más vivas. No faltaba en la concurrencia el
+atractivo de la belleza, porque venía con nosotros una de las más
+celebradas beldades de España, la Matilde Gálvez, nacida en nuestro
+suelo, pero precisada a residir en Italia por haberse casado con el
+coronel napolitano Minuolo, de distinguida familia. Me acuerdo de que,
+como toda mujer hermosa, gustaba de ganarse adoraciones, y que con
+sus bellísimos ojos, bien manejados, daba placer y tormento a varios
+de sus compañeros de navegación. En mí, con mis once años, nada podía
+producir, pero sentía gusto en verla, y en que, como solía, me hiciese
+fiestas como a un chiquillo. El tiempo parecía como que se había
+convenido en que aquella travesía todo fuese placer puro, porque el
+viento nos fue constantemente favorable, y siempre flojo, por lo cual
+navegábamos, si no con grande velocidad, con mediana, y con la mar
+serena. Un día apareció por entre nuestra escuadra un buque de guerra
+inglés de poco porte. Largó su bandera y nosotros las nuestras, y en
+el tope del palo mayor del navío general apareció el estandarte real,
+por entonces rara vez visto a bordo, que fue al momento saludado,
+correspondiendo con sus saludos el buque extranjero.
+
+Al séptimo día de nuestra salida de Nápoles, llegamos a Barcelona, cuyo
+brillo entonces nos la hizo parecer poco inferior a la capital de las
+Dos Sicilias. Desplegaba allí en aquella ocasión nuestra corte su lujo,
+tal cual era entonces, suspendida la tristeza que por lo común en ella
+reinaba. Esmerábanse en obsequiarla los catalanes con procesiones de
+máscaras y demás clases de fiestas por que se distinguen. Juntose allí
+con nuestra corte la de Etruria, venida a tomar parte en los festejos.
+Entretanto, la mesa del _Bahama_ se distinguía aun entre las de la
+corte, y nunca volvía mi padre de tierra a comer sin traer consigo
+algunos convidados.[89]
+
+ [89] Quiero contar un incidente de poca monta y ridículo,
+ ocurrido en Barcelona, pero que estimo digno de mención, como
+ pintura de usos y costumbres de aquel tiempo. Dispuso mi
+ padre presentarme a S. M. a que besase la real mano. Como en
+ otro artículo de los que he publicado anteriormente he dicho,
+ entonces los uniformes servían para paseo y visitas, pero el
+ uniforme de ordenanza y el de moda eran muy desemejantes.
+ Carlos IV miraba con horror que se llevase el pelo cortado
+ en redondo, y en su corte eran indispensables la coleta en
+ los militares y la bolsa en los paisanos. Así, pues, hube yo
+ de prepararme a parecer en la real presencia vistiéndome muy
+ de otro modo que de ordinario. Al uniforme con solapa suelta
+ sustituí otro con solapa pegada y redonda sobre el pecho; al
+ chaleco, la chupa; al pantalón, el calzón corto con hebilla
+ de charretera debajo de la rodilla; a la bota, el zapato con
+ hebilla también; el sable, arrastrando; la espada, de media
+ taza ceñida; al sombrero con plumero llevado de lado, uno
+ con galón y sin plumero dispuesto para llevarle de frente.
+ Una coleta postiza, sujeta con una cinta, me caía por la
+ espalda. En tal atavío, luciendo dos piernas en que ni asomo de
+ pantorrillas se veía, entré en el palacio del capitán general,
+ que era la residencia del monarca. En una de las antecámaras
+ estaba mi coronel, el duque de Osuna, abuelo del que hoy
+ lleva este título, con otros varios. Era diligencia precisa
+ presentarme a mi coronel antes que al Rey. El duque me recibió
+ afable, me examinó bien, me hizo dar vuelta en redondo, y,
+ se cercioró, por lo pronto, de que iba yo en regla. Pero de
+ súbito, me miró a la frente, y su aprobación cesó. Llevaba yo
+ el pelo cayendo sobre la frente, y debía llevarle cortado casi
+ a raíz y formando punta saliente en el medio. Intentó bondadoso
+ el Duque remediar el daño, y con su propia mano, pasándomela
+ por la cabeza, procuró alzar hacia atrás los pelos pecadores,
+ pero rebeldes ellos caían hacia adelante no bien faltaba la
+ fuerza que les daba dirección contraria a la que tenían.
+ Entonces, vuelto el general coronel a mi padre: «_Galiano_ (le
+ dijo), _no le aconsejo a usted que le presente al Rey así, no
+ sea que haya un disgusto_». Tuve, pues, que salir de palacio,
+ sin lograr el fin para que había entrado, con gran dolor mío y
+ no menor de mi padre, el cual, no obstante su gran talento y
+ saber, daba importancia a tales menudencias.
+
+ Cuatro años después, de Real orden cayeron las coletas, y
+ el Rey mismo sacrificó la suya. Citábase como prueba de la
+ extremada privanza del príncipe de la Paz que hubiese logrado
+ de su Soberano tal sacrificio.
+
+Hubimos en breve de regresar a Nápoles, porque habíamos de llevar allí
+a nuestra infanta doña Isabel a celebrar su matrimonio con el príncipe
+heredero de la corona napolitana; enlace del cual fue uno de los
+frutos la señora doña María Cristina de Borbón, tan célebre en nuestra
+historia contemporánea, objeto de tan altos y tan merecidos aplausos,
+y hoy... En este lugar, sobre tal punto, es lo mejor el silencio; pero
+sea permitido a quien se gloría de su adhesión a tan ilustre señora,
+derramar sobre esta página una lágrima que se agregue a las que en
+este momento está ella derramando por la muerte de la cuarta víctima
+que entre sus hijos ha hecho la muerte, arrebatándole todos en lo más
+florido de sus años.
+
+Nuestro viaje de vuelta a Nápoles igualó al primero, en lo breve, en lo
+cómodo, en lo regalado, pero no en lo alegre. Faltaban algunos de los
+del viaje a Barcelona, y además, las segundas partes, que con rarísima
+excepción no son buenas en los libros, suelen no serlo en la vida. Es
+calidad del placer la de durar poco.
+
+Largos años habían pasado desde el viaje que acabo de conmemorar
+hasta otro de que voy a hablar ahora. Y bien pensado, no habían sido
+tantos, pues no habían pasado de veintiuno, pero ¡cuán llenos de
+sucesos! Mediaban entre ambas épocas la guerra de la Independencia y
+la revolución de 1820. El cadete de guardias de 1802 no había seguido
+la carrera militar. Había sido diplomático, pero más que otra cosa,
+político revolucionario. Era en 1823, yendo a terminar aquel año
+funesto. Acababa de ser diputado a Cortes. ¡Diputado a Cortes! ¿Quién
+podía haber dicho en Barcelona en 1802 que había de haber diputados a
+Cortes en España de allí a ocho años, y de volver a haberlos de allí a
+dieciocho? ¿Quién, que el muchacho que admiraba la corte de Carlos IV,
+había de tener la desdicha de verse obligado a proponer la suspensión
+del ejercicio de la autoridad Real en su hijo?
+
+Y, sin embargo, en 1823, la monarquía de Carlos IV había resucitado de
+derecho, pero de hecho no. Había en su lugar otra, quizá más absoluta,
+pero no la misma. Un gobierno no es todo en una nación, y el de más
+ilimitado poder tiene en buena parte que ser lo que los pueblos a
+él sujetos. Pero, fuese como fuese, el Gobierno de Fernando VII en
+1823 tenía que vengarse de agravios grandes, aunque provocados, y era
+natural que estuviese yo señalado como uno de los principales objetos
+de su resentimiento y odio.
+
+Fui, pues, proscrito, y me libertó de la muerte la fuga. La plaza
+de Gibraltar vino a ser mi primer puerto de salvamento. Pero allí
+no era posible permanecer, pues ni tenía yo recursos para vivir,
+ni el gobierno inglés consentía la estancia de los enemigos del
+gobierno español en un lugar que, si bien con mengua nuestra de dueño
+extranjero, es por su situación parte de España.
+
+Nos vimos forzados a desocupar a Gibraltar y trasladarnos a Inglaterra.
+Pero era dificultad, y no leve, que poquísimos entre nosotros teníamos
+con que costear el viaje. A mí, que en mis primeros años pasaba hasta
+por rico, y era en verdad hombre acomodado, reveses pecuniarios
+considerables, y también mi imprudencia en gastar alegremente en mi
+juventud, nada había quedado de lo heredado de mi padre, más que un
+crédito crecido, cantidad muy difícil de cobrar, y que vino a ser
+incobrable. Es elogio que no niegan nuestros enemigos a los hombres de
+aquella época, que salieron de los más altos destinos con las manos
+puras. Así es que en octubre y noviembre de 1823 estaba llena la plaza
+de Gibraltar de personajes de alta categoría como empleados, que eran
+verdaderos indigentes, y como allí no había medios de ganar la vida, y
+menos de contar con la suma necesaria para pagar un pasaje a país algo
+distante, solo de la caridad podíamos esperar alivio.
+
+La caridad no nos faltó. Declamen enhorabuena contra los ingleses
+muchos de nuestros compatricios; los más de ellos, sin conocerlo, ecos
+de las pasiones francesas: lo cierto es que en caridad ningún pueblo
+aventaja ni aun iguala al británico, y de ello buenas pruebas hemos
+tenido no pocos españoles.
+
+Pero la caridad tiene sus límites, y su oficio es socorrer la
+necesidad, y no suministrar al lujo y ni aun siquiera al regalo.
+Además, los ingleses son en tal punto caritativos, pero severos.
+En Gibraltar no era posible hacer distinción de personas entre los
+necesitados. Otra cosa fue en Inglaterra, y de esto se dio buena prueba
+conmigo, que recibí favores de los cuales conservo agradecido recuerdo.
+No extraño que en Gibraltar fuese yo medido por el rasero común, por el
+cual pasaron personas distinguidas, a la par con otras que en la esfera
+social eran muy poco.
+
+Una suscripción dio medios para fletar un buque. Era este un bergantín
+de poco porte, cuyo nombre era _El Orbe_, y que no llegaba a medir
+doscientas toneladas inglesas. En él nos fue destinado para nuestra
+habitación el entrepuente. Pusiéronse en él camas, cada una para tres
+personas. Destinósenos para alimento carne salada y galleta, con un
+barril de ron. Así nos amontonamos hasta creo unas cuarenta o cincuenta
+personas, en muy reducido espacio. Era en diciembre, y el tiempo fue
+como de la estación, y aun peor quizá que lo ordinario. Al tercer día
+era la mar muy recia, y rompía en el barco. No estaba el entrepuente
+preparado para pasajeros, y recibiendo nuestra habitación la luz por
+arriba, no había, como hay en las cámaras, cubierta con vidrios que
+poner, a fin de evitar que los golpes de mar entren con gran peligro
+del barco, que podría llenarse de agua. Así, nos pusieron una cubierta
+de madera que clavaron, y nos dejaron a oscuras en estrecho encierro.
+Como salir era imposible para socorrer necesidades indispensables,
+sobre todo de las menores, pusieron en medio del entrepuente dos
+enormes cubos o tinas. A poco, los recios balances hacían salir el
+asqueroso contenido de las cubas ya llenas, y le siguió una hediondez
+insufrible. A ello había que agregar los no menos sucios productos
+del mareo. Se inficionó el aire. En suma, tal vino a ser nuestra
+situación, que dando recios golpes, comenzamos a pedir socorro. Se
+apiadaron de nosotros el capitán y dos ingleses pasajeros de cámara que
+con él iban, y derribando dos tablas pusieron en comunicación nuestro
+entrepuente con la cámara y con la escalera que subía a la cubierta,
+con lo cual nuestra situación, sin dejar de ser demasiado crítica,
+se hizo tolerable, pues podíamos salir del encierro y subir al aire
+libre, y aun recibíamos alguna ventilación de lado por la puerta recién
+abierta. Por mi conocimiento del idioma inglés, el capitán quiso darme
+entrada en su cámara, y aun asiento en su mesa, pero solo una vez
+acepté por no parecer grosero. En tanto, sucediéndose el mal tiempo y
+arreciando la borrasca, apenas permitía salir del lugar que, si ya no
+encierro, era horrorosa vivienda. Una noche derribó un golpe de mar
+lo que se llama obra muerta, que es como el pretil del buque, y se
+llevó consigo para anegarlos a un pobre perro y a algunas gallinas que
+traía el capitán para sí y los pasajeros de cámara. Hízose por esto
+difícil a los pasajeros caminar por tablas cubiertas de agua, sujetas
+a violentos vaivenes, y con uno como precipicio al lado. La mala
+comida fue empeorando con el tiempo, y a estómagos no acostumbrados a
+ella se hizo casi insufrible. Fortuna fue que los vientos furiosos
+soplasen favorables, de suerte que a los quince días de nuestra salida
+de Gibraltar avistamos las costas de Inglaterra. En prueba de que no
+hay ponderación en este relato de nuestras miserias, no está de más
+decir que nuestro barco corrió con el apodo del _barco negrero_, por
+juzgársele parecido a aquellos en que van encerrados los infelices
+africanos destinados a servir como esclavos en los puntos de América
+donde subsiste la esclavitud, para afrenta de la civilización, digan
+cuanto quieran sus defensores.
+
+Bien es de suponer que en este viaje últimamente descrito hube yo de
+acordarme del otro pasado en días más felices. Algunas navegaciones
+había yo hecho entre las dos, y no era la vez primera que atravesaba
+los mares que separan a Inglaterra de España; pero mis pasajes no se
+habían señalado ni por el extremo de lo bueno, ni por el de lo malo.
+Las incomodidades horrorosas trajeron a la memoria el placer antiguo.
+Cuarenta años y meses van pasados después, y el contenido de los dos
+viajes está fijo en mi mente. Además, los miro como ejemplos de las
+grandes vueltas de mi fortuna. Esta importa poco a mis lectores, pero
+quizá pueda servir de aviso a los que se aventuran en la carrera de las
+revoluciones, a lo menos para que sepan que si en ella se encuentran
+bienes, se encuentran comprados a precio subido. Pero me arrepiento de
+esta sentencia al momento de haberla dicho, porque las revoluciones
+son hembras caprichosas, y hay quien logra sus favores sin hacer mucho
+gasto de ingenio o de padecimientos para adquirirlos.
+
+
+
+
+XV.
+
+RECUERDOS DE UNA EMIGRACIÓN.
+
+
+La voz emigración, aplicada a los que, o desterrados o huyendo del
+peligro de padecer graves daños por fallos de tribunales, o por la
+tiranía de los soberanos o gobiernos, o de las turbas, se refugian a
+tierra extraña, es nueva, y comenzó a estar en uso para señalar con
+un dictado al conjunto de hombres que, de resultas o de reformas, aun
+cuando útiles algunas para ellos odiosas, o de excesos atroces y de
+una persecución feroz, huyeron de su patria, Francia, en el periodo
+corrido desde 1789 a 1794, y fueron a poner en salvo sus vidas y
+juntamente a formar a manera de un Estado hostil al que figuraba
+como tal en el patrio suelo. Bien es verdad que, como antes de los
+últimos años del siglo próximo pasado había habido en Europa, y aun
+fuera de Europa, guerras intestinas y mudanzas de gobierno, las cuales
+llevaban consigo padecimientos o amenaza de gravísimos males para los
+vencidos, no habían faltado ocasiones en que agregaciones numerosas de
+gentes fugitivas de un país habían venido a formarse en otro vecino
+o distante, uniéndolas afectos vivos de odio al contrario y de amor
+entre sí, nacido de común interés e iguales pasiones. Las guerras de
+religión en el siglo XVI crearon lo que hoy diríamos una emigración
+de protestantes que, desde el lugar donde habían hallado asilo,
+hacían cruda guerra al gobierno católico de su nación y a todos los
+de la misma fe. La revocación del edicto de Nantes por Luis XIV de
+Francia, dio ser y vida a una como colonia francesa que se extendía por
+Inglaterra y Holanda, y que llegó a ser funestísima al gran monarca
+francés en los años postreros de su largo reinado, antes tan lleno de
+poder y gloria. No había sido menos considerable la reunión de los
+fieles servidores y parciales de la monarquía inglesa que, después
+de degollado en público cadalso Carlos I y proclamada en el suelo
+inglés la república, pronto pasada a ser regida por Cromwell con poder
+absoluto, se había establecido en Holanda y Flandes, aunque parte de
+ella hiciese residencia en Francia.
+
+De los yerros y culpas comunes a las emigraciones cupo alguna, y no muy
+leve parte, a las anteriores al siglo XVIII, pero en nada comparable
+con lo que pasó a la emigración de los franceses desde 1789 hasta 1795,
+o a las de otros pueblos en días del presente harto más cercanos.
+
+En la vida del desterrado alternan y se mezclan las penas con las
+ilusiones, el interés que a todos liga con las pasiones que los desunen
+hasta llegar a producir entre ellos odios acerbos, y las preocupaciones
+respecto a lo pasado con los que engendra lo presente, y se preparan
+para lo futuro. La historia de su patria en los años en que hubieron
+de abandonarla aparece a sus ojos desfigurada, naciendo de ello
+variadas acusaciones, a la par con cargos justos, y en la halagüeña
+visión, sin cesar presente a su sentido interno, de su futura victoria
+y dominación, la ambición más violenta mueve a disputarse con furia
+los imaginados puestos de mayor provecho y honra. No es más reñida
+y extremada la guerra entre un ministerio real y verdadero, y los
+hombres de una oposición que con ardor tira a derribarle, que la que
+siguen unos con otros pobres desterrados en medio de su desvalimiento,
+contendiendo por los despojos de una batalla que suponen ganada, aun
+cuando estén enteramente faltos de fuerza, siquiera para salir al campo.
+
+De estas faltas adolecía la porción considerable de españoles a los
+cuales arrojó la caída del Gobierno constitucional en 1823 al lejano
+suelo de la Gran Bretaña. Porque si en Francia y en otros países
+encontraron más o menos seguro asilo los fugitivos de nuestra patria
+en aquellos días, siendo en corto número y estando apenas tolerados y
+vigilados, no llegaron a formar cuerpo político o social, mientras en
+el suelo británico, al amparo de las leyes, favorecidos por la opinión,
+si no patrocinados socorridos por el gobierno, libres en cuanto cabe
+estarlo entre un pueblo libre, se miraban y eran, hasta cierto grado,
+una potencia, sin contar con que los refugiados a otras tierras,
+adictos a la España constitucional, que en su patria había desaparecido
+o estaba eclipsada, la saludaban allí donde la creían existente y
+de donde esperaban verla salir de nuevo como astro que oculta el
+movimiento de los mundos.
+
+Justo es decir que si nuestra emigración tuvo las flaquezas inherentes
+a la naturaleza humana, fue bastante superior a las de otros pueblos
+en este punto, y lo fue a la de los italianos y polacos, que vinieron
+a ser, o fueron desde luego, sus compañeras. Hubo, es verdad, en la
+española espíritu de bandería, piques de que nacieron odios, mutuas
+acusaciones, casi todas injustas o cuando menos exageradas, ya
+relativas a lo pasado, ya a lo presente, y envidias de quienes padecían
+más a otros cuyos padecimientos, por ser menores a los ojos ajenos,
+parecían cortos o ningunos; en suma, todas las pasiones que más nacen y
+crecen, y aparecen en horas de desventura, pero no las imputaciones de
+traición, y menos aún los actos de violencia que entre otros emigrados
+llegaron a causar hasta asesinatos.
+
+Y una cosa ennobleció a nuestros hombres de 1820 a 23; hombres cuyos
+errores o cuyas culpas no trato de disimular, errados por lo común
+en las doctrinas, desacertados y aun desatinados muchos de ellos
+en su conducta, y a algunos de los cuales manchaba el recuerdo de
+actos de feroz crueldad cometidos en su patria impeliéndolos a ellos
+el fanatismo, pero cuyo blasón indudable fue que se presentaron,
+con rarísima si acaso alguna excepción, puros del ruin delito de la
+corrupción, viéndose en situación de honrosa indigencia a los que en
+el gobierno constitucional habían ocupado los más altos puestos. Bien
+sé que este mérito es solo negativo, que puede el hombre ser culpado
+de delitos atroces, y hasta feos, conservando honradez en punto a
+ceder al influjo del dinero, y que observar un precepto del Décalogo
+no autoriza a mostrarse ufano a quien quebranta los otros. Pero al
+cabo tiene quien (según la expresión vulgar) se ensucia las manos una
+circunstancia contra sí que le agrava la culpa, y es que a otros actos
+criminales suele acompañar cierta justificación a los ojos del propio
+pecador en su fuero interno, siendo en estos puntos las capitulaciones
+de conciencia muy comunes, pero el que se vende conoce bien su propia
+maldad y bajeza, de donde nace en él mismo la degradación, y en el
+público la idea que califica su culpa como superior a todas las demás
+de que es capaz el linaje humano.
+
+Cuando al terminar 1823 y en los días primeros de 1824 apareció el
+gran golpe de los emigrados o refugiados españoles en Inglaterra,
+fueron todos ellos recibidos, por lo general del público, con favor
+extremado. Bien es verdad que los Tories, por entonces dominantes,
+pues de su bando eran los ministros, y la parte más crecida de la
+nación que en las cosas políticas influye o toma empeño, habían mirado
+con aversión a veces excesiva la causa de la Constitución de 1812 y
+a sus restablecedores y defensores, y aun visto con cierto grado de
+satisfacción el triunfo del duque de Angulema y del poder francés;
+venciendo en sus ánimos el odio a la democracia y a la revolución, y
+el afecto parcial a los Borbones de Francia, el disgusto que solía
+causar el engrandecimiento de una potencia rival antigua y moderna de
+la Gran Bretaña; pero aun los Tories tenían menos aborrecimiento a los
+demócratas españoles que a los de otros pueblos, viviendo en su mente
+recuerdos de los días de la guerra de nuestra independencia en que
+los constitucionales eran sus amigos en su porfiada contienda contra
+el tremendo y temido poder de Napoleón _Buonaparte_.[90]
+
+ [90] De intento va escrito con _u_ antes de la _o_ el apellido
+ de Napoleón, porque se va hablando de sus acérrimos enemigos
+ que así le llamaban, sin que haya datos para resolver por qué
+ razón era mirada esta intercalación de la _u_ como una ofensa
+ por los que tenían intención de hacerla, y por los que la
+ recibían con enojo. Los realistas más violentos de Francia
+ Buonaparte le decían, y con solo leer el apellido así escrito
+ estaba declarado ser el escritor contrario por extremo del
+ emperador caído. Otro tanto hacían los Tories ingleses, y el
+ periódico _Quarterly Review_, señalado por su odio acerbo al
+ grande emperador, así le llama aún hoy mismo, cuando, olvidadas
+ antiguas pasiones, es de Napoleón III parcial más que otra
+ cosa. Walter Scott, aunque tory, en su _Vida de Napoleón_, que
+ a pesar de su corto valor tuvo alguna celebridad más de treinta
+ años ha, blasona de su imparcialidad por preferir llamarle
+ sin la odiosa o sospechosa _u_, Bonaparte. Y con todo, en sus
+ primeros años, cuando no era conocido su nombre de pila, y sí
+ solo su apellido, Buonaparte le llamaban hasta en impresos
+ algunos de sus admiradores. Un dichete italiano que corrió en
+ boca de muchos era _i tutti i francesi sono ladri_. ¿Son todos
+ los franceses ladrones? A lo cual era la respuesta: «non tutti
+ ma Buonaparte». Todos no, pero sí una buena parte. Verdad es
+ que esto salía de injusto enemigo, pero no habría jugado así
+ con el vocablo quien no llamase Buonaparte al vencedor de
+ Italia.
+
+Los Whigs no admiraban mucho nuestra caída Constitución, pero habían
+sustentado nuestra causa en el Parlamento y por la vía de la imprenta,
+y tenían más motivos para protegernos y agasajarnos vencidos porque
+la parte de nuestras doctrinas para ellos censurable, si no odiosa,
+ya mal podía propagarse. En cuanto a los radicales, nos recibían
+con los brazos abiertos como a hermanos y mártires por una causa
+que les era común, sin pensar que no todos los españoles que allí
+acudían profesaban su fe, por otra parte mal conocida de la turba de
+desterrados, cuyas doctrinas eran confusas y limitadas. Pero había y
+hay en Inglaterra, como en todos los pueblos, no obstante ser allí
+más común que en otras tener noticia de las cosas políticas, y tomar
+en ellas alguna parte lo general de las gentes, muchas personas que
+no eran propiamente ni Tories, ni Whigs, ni radicales, y estas nos
+hicieron desde luego el mejor acogimiento posible. El capricho popular,
+más fuerte en el pueblo inglés que en los demás del mundo, se mostró en
+nuestro favor, debiendo añadirse que en diez años tal favor apenas tuvo
+menoscabo.
+
+Había, sin embargo, preocupaciones en punto a los últimos sucesos de
+España, imperfectamente conocidos, como suelen serlo en Inglaterra
+los de todos los pueblos extraños. Habían visto los ingleses caer las
+Cortes y el Gobierno constitucional con poca gloria, malográndose
+locas infundadas esperanzas de una porfiada resistencia a la invasión
+francesa; desertar al enemigo nuestros generales La Bisbal, Morillo
+y Ballesteros con otros de inferior nota; seguir en su deserción a
+sus caudillos los oficiales y soldados, en vez de abandonarlos como
+a traidores. En medio de estas deserciones, aparecía la figura de un
+general fiel a sus juramentos hasta la última hora, y pertinaz en la
+defensa de la Constitución hasta la caída del Gobierno constitucional,
+y además este general era una persona cuyo nombre había sonado en
+los oídos ingleses, siendo recibido con aplauso en los días de la
+guerra contra Napoleón, y aun en las horas en que la causa de la
+independencia española era más tibiamente sustentada. Esta figura
+era la del general Espoz y Mina, a la cual singulares circunstancias
+anteriores daban proporciones, belleza y lustre muy superiores a lo
+que de justicia le correspondía, si bien sería injusticia y locura
+negarle buen grado y cantidad de merecimientos. Así, al llegar Mina a
+Inglaterra fue recibido y considerado como el principal representante
+de la España constitucional, vencida y prófuga, pero viva aún en tierra
+extraña. Ni por lo pronto se negaron los desterrados a reconocer en
+el general exguerrillero esta como supremacía, que después le fue tan
+contestada. Verdad es que aún no estaba en el territorio inglés el
+general don José María Torrijos, después cabeza de un partido opuesto
+al de Mina, y el cual podía blasonar de constancia no inferior a
+la de su rival, y de lealtad acrisolada en la defensa de la causa
+constitucional en sus últimas horas. Aparte de estos dos personajes,
+había uno a quien daban a la sazón gran valor circunstancias no
+personales suyas, pero muy poderosas. Era este el canónigo Riego,
+hermano del infeliz general bárbaramente sacrificado, aun siendo
+admitidas doctrinas que justificasen su castigo. Era el canónigo hombre
+por demás estrafalario, y tenía consigo a su sobrina, viuda[91] del
+general, de todo lo cual procuraba él sacar partido en su particular
+provecho; ocultándose sin duda a sus propios ojos este su interés
+personal, porque se equivocaba y confundía hasta en su propio concepto
+el amor de su familia y nombre, con el deseo de figurar, que era en él,
+si no el único, el mayor de sus defectos.
+
+ [91] Esta pobre señora murió a poco de su llegada a Londres.
+
+Como dejo dicho aquí poco ha, llegábamos casi todos los españoles a
+Inglaterra en un estado de miseria completa, de suerte que solo la
+caridad pública podía darnos el indispensable abrigo y sustento. Si
+algunos tenían bienes, no podían recibir auxilios, o los recibían
+mal, en fuerza de las circunstancias; de decretos que les confiscaban
+o secuestraban su hacienda privada, de persecuciones populares que no
+respetaban su propiedad, de temor en algunos de sus apoderados, de mala
+fe en otros. Pero la mayor parte de ellos se componía de personas que
+vivían de su profesión, militares, eclesiásticos, abogados, empleados
+civiles, médicos, escritores; en suma, lo que constituye el núcleo del
+partido llamado liberal en todos los pueblos, o, digamos, de lo que en
+él forma la porción más activa y predominante. Ocurrir a cubrir las
+necesidades de tantos desdichados fue una de las primeras atenciones
+de los ingleses, y antes que su gobierno lo hiciese, como vino pronto
+a hacerlo con no común generosidad, hubo de anticiparse el público por
+medio de cuantiosas suscripciones.
+
+Pero se hacía necesario calificar los méritos de los refugiados para
+que no viniese a disfrutar de los beneficios de tales gente perdida
+(como en parte suele suceder y, aun en cierto aunque en corto grado,
+sucedió entre nosotros), y para que en los auxilios dados hubiese una
+regla de proporción, recibiendo más quien más había perdido en su
+patria, no siendo posible igualar a un exministro con un exmiliciano
+nacional, al cual algunos actos particulares, o su propia voluntad,
+hija de excesivo temor, o de idea de su superior importancia, había
+lanzado con sus superiores al destierro. Esta calificación mal podían
+hacerla los ingleses. Discurriose, pues, crear una comisión de
+españoles que sirviese para el intento. Mi conocimiento del idioma
+inglés, adquirido en mis primeros años, y aumentado con el estudio y
+con una corta residencia anterior en Inglaterra cuando servía en la
+carrera diplomática, llevó a mis compañeros a incluirme en comisión
+tan desabrida, de la que hube de escapar en breve, pero para volver
+a entrar en otra de la misma clase. A pesar de mi buena memoria, no
+me acuerdo de por quiénes o cómo fue hecha la elección, aunque no
+hubo de serlo con mucha regularidad, pero, tal cual fue, satisfizo.
+Como era natural, salió elegido por cabeza o presidente de la
+comisión el general Mina, bajo cuya bandera parecía que estaban los
+fugitivos alistados. Fuimos los demás elegidos a ver al que había
+de presidirnos, manifestando con este paso la superioridad que en
+él era uso por entonces reconocer, aunque a muchos ya desabrida por
+varias y muy diferentes razones. No era yo de los contrarios a Mina, a
+quien ni siquiera conocía de vista; pero, cediendo a un fatuo orgullo
+que conozco ser uno de mis capitales defectos, por lo mismo que le
+veía tan ensalzado y adulado, no quería tributarle obsequios, y ni
+me había presentado a él hasta entonces, ni al ir a verle con mis
+compañeros me puse delante para ser notado, sino que al revés, medio
+ocultándome detrás de los otros, logré que en mí en aquel momento
+nadie reparase. La figura de Mina de ningún modo correspondió a la
+idea que de él me tenía yo formada, lo cual a menudo sucede tratándose
+de personas conocidas por su mucha buena o mala fama. Tenía el famoso
+exguerrillero una presencia en nada notable, no siendo ni muy bien ni
+muy mal parecido, con nada de guerrero ni de feroz en su fisonomía,
+pues antes parecía un buen hombre de la clase inferior entre la media.
+El trato con gente principal no había afinado mucho sus modales[92]
+ni corregido su lenguaje, que seguía siendo el de un campesino
+navarro, y más tosco que de lo que de su presencia debía esperarse.
+
+ [92] Algo los afinó, sin embargo, la compañía de su señora,
+ con quien acababa entonces de casarse, y cuya educación era
+ esmerada, así como modales en alto grado finos.
+
+Pero lo que en él desde luego asomaba era la cautela, hija de la
+clase de vida que se había visto obligado a seguir en sus campañas de
+guerrillero, y que él acertó a aplicar a sus hechos y dichos como
+político, de suerte que el diplomático más avisado no podía excederle
+en cuanto a hacer, como cuentan decía Talleyrand, uso de la palabra
+para ocultar sus pensamientos. De esto dio desde luego una prueba en
+la corta conferencia de que voy ahora aquí hablando. Llevó la voz, en
+nombre de la comisión que iba a reconocerle por presidente, el famoso
+eclesiástico y escritor, exdiputado de las Cortes extraordinarias de
+1812 y de las ordinarias de 1820, don Joaquín Lorenzo Villanueva.
+Este varón erudito, contra la general esperanza, entrando en las
+Cortes primeras de la isla de León con apariencias de antirreformista,
+se había pronto señalado como de los primeros campeones del bando
+apellidado liberal, y granjeádose el odio acerbo del bando opuesto,
+por lo cual, en la persecución padecida por los liberales en 1814,
+había salido de los peor librados. Si bien sustentaba Villanueva con
+tesón y aun con ardor las doctrinas con poco motivo aunque generalmente
+calificadas de jansenistas en la parte de resistencia a los principios
+conocidos por ultramontanos, o favorables a la mayor extensión de la
+potestad pontificia, en sus modos excesivamente suaves representaba lo
+que la preocupación vulgar tiene por propio de un jesuita consumado.
+Solía clavar los ojos en el cielo cuando hablaba, e inclinando también
+un tanto la cabeza parecía como que trataba de reducir a menos su
+alta estatura. Siendo escritor notable por la pureza de su dicción
+castellana y por lo correcto de su estilo, si bien difuso y pesado y
+de corto juicio, en sus discursos dejaba ver bastante de la calidad de
+sus escritos.[93]
+
+ [93] No ha mucho ha salido a luz una obra póstuma de este
+ autor, titulada _Viaje a las Cortes_, por don Joaquín
+ Lorenzo Villanueva, trabajo cuya publicación es de aquellas
+ imprudencias que suele cometer un amor vivo y respetuoso, pero
+ ciego, a la memoria de un difunto. En verdad la tal obrilla no
+ solo rebaja, y no poco, el mérito del autor, y en este el del
+ hombre, por más de un título, sino que bien meditada apoca y
+ aun humilla el concepto de las Cortes de 1810, pintando con
+ fidelidad prolija muchos de sus yerros y flaquezas. Muchas
+ citas podrían hacerse en abono de la censura severa, pero justa
+ y acaso oportuna, que acaba aquí de hacerse de tan pobre y mal
+ pensado libro.
+
+Nunca tanto cuanto en la ocasión a que la narración presente se
+refiere, pudo manifestar estas singularidades de sus modos el buen
+padre Villanueva, que empezó a hablar al general dándole altas
+alabanzas en aliñadas frases y rotundos períodos, que si habrían
+sentado bien en un discurso pronunciado en las Cortes, y mejor todavía
+en uno académico, aun en tales lugares podrían haber sido tachados de
+un tanto de afectación ciceroniana. Mina, a quien no acomodaba ser
+de la comisión, porque el serlo le habría acarreado, sobre molestia,
+algunos compromisos que él deseaba excusarse, respondió a su elogiador,
+que trataba a la par de ensalzarle y de persuadirle, expresando su
+resistencia a aceptar el cargo que se le confería, pero procurando
+dar a su resistencia el mejor color posible. «Yo...», decía, «sí, por
+mis compañeros quiero hacer mucho, pero... eso de comisión, yo...,
+no conviene, y... pues no hay cuidiao..., yo siempre..., pero de ese
+modo no..., porque yo acá me lo entiendo y..., y siempre haré por
+todos..., no así, pues porque no me parece lo mejor», y por este estilo
+seguía con palabras sueltas, cuyo sentido apenas podía comprenderse,
+ni deseaba, por otra parte, quien las decía fuesen muy comprendidas,
+salvo en cuanto a que no quería ser de la comisión, ni en clase
+de presidente, ni como mera parte de ella. Insistió Villanueva en
+convencer o persuadir al general, y se entabló una como discusión entre
+los que se expresaban en tan diferente estilo, la cual vino a parar en
+nada, si nada era no contar con Mina. Asistí yo silencioso espectador
+a tal escena, en que encontré algo de diversión, y de que saqué algún
+conocimiento de Mina, bien que escaso. Esto aparte, no quedé resentido
+de la conducta del general, como quedaron otros, siendo la ocasión
+que acabo ahora aquí de referir motivo, y más que motivo pretexto,
+de los primeros descontentos que excitó contra sí Mina; descontentos
+hijos de pasiones y del interés, así como del desvanecimiento de locas
+ilusiones, no sin tener él grave culpa de las enemistades que se
+granjeó, pues, poco franco de suyo, alimentaba en otros esperanzas que
+él no tenía; esperanzas cuya falta de cumplimiento causaba a la par con
+dolor enojo, y recaía sobre quien las había fomentado.
+
+A la llegada de la primera inundación de emigrados, que coincidió con
+los últimos días del año para España infausto de 1823, solo pensaron
+por lo pronto los fugitivos en su desvalida situación, y en acomodarse
+a vivir con lo que la caridad británica les daba, no corta cantidad
+para socorro cuando habían de ser muchos los socorridos, y tampoco
+grande para personas que solían vivir con tal cual desahogo. Pero si
+los partidos que en su patria los dividían no aparecieron vivos en el
+lugar del destierro, no estaban muertos, y tenía cada cual su bandera
+recogida, mas no abandonada. Bien es cierto que, andando el tiempo,
+asomaron, y se manifestaron y crecieron, no sin furor y encono, las
+anteriores discordias, y hubo continuas deserciones de uno a otro
+bando, en las cuales iba de continuo perdiendo el que tenía por cabeza
+a Mina.
+
+Sabido es que la mutua enemistad de dos sociedades secretas había sido
+causa de grandes inquietudes en los últimos meses de 1822 y primeros
+de 1823, así en Madrid como en las provincias. De ellas, la de los
+comuneros, la más extremada en doctrinas, no había llegado a apoderarse
+del Gobierno, que sin cesar codició, y con toda clase de medios buscó,
+teniendo que contentarse con hacer el mando desabrido, peligroso y
+casi imposible a su rival, cuyo acierto, por otra parte, no había
+sido mucho. Cuando ya amenazaba ruina el edificio de la Constitución,
+o, digamos, de la revolución, los comuneros se habían dividido,
+viniéndose de ellos las personas de más nota, y especialmente casi
+todos los diputados de su gremio, a unir con los prohombres de la
+sociedad enemiga, quedándose algunos de menos valer por su talento,
+ciencia o reputación, pero de los más osados o extremados, en su campo
+antiguo, y siguiendo a estos últimos casi toda la hueste. El general
+Ballesteros, cabeza de la sociedad de hecho, aunque no por su título,
+aparecía dudoso, pero más allegado a los de superior moderación. El
+general Torrijos, quizá segundo en importancia entre ellos, atento a
+su obligación de soldado en la campaña, se había alejado de las lides
+políticas, salvo en punto a defender la Constitución contra la invasión
+extranjera. Comenzada la guerra, Ballesteros en una capitulación había
+entregado su ejército, y con él la causa constitucional y de su patria,
+a los invasores. Torrijos se había mantenido fiel hasta la última
+hora, y, libre y restablecido ya el Rey en su trono, había celebrado
+una verdadera capitulación militar con los franceses, y puesto en
+salvo su persona sin menoscabo de su obligación o de su honor; hecho
+lo cual se vino a Inglaterra, donde llegó ya bien entrado el año de
+1824. Su nombre, poco o nada conocido hasta entonces de los ingleses,
+apenas sonó en la hora de su llegada, pero entre los españoles trajo
+a los comuneros uno de sus más notables caudillos. La desunión que
+existe siempre entre los desterrados, y que más que de otros pueblos
+es culpa constante del español, y había sido muy señalada durante la
+dominación de los constitucionales, tomó en breve forma y cuerpo en
+Inglaterra. Las dos sociedades rivales no resucitaron, pero sí los dos
+bandos de moderados y exaltados, bien que no compuestos completamente
+de quienes de ellos eran parte en España. Dos hombres simbolizaron
+estas parcialidades, y en cuanto cabía en su situación, fueron cabezas
+de dos cuerpos inertes, pero vivos, y con esperanzas de despertar de
+su letargo y dar muestras de sí en nuevos sucesos, restituidos ya
+al seno de su patria, llevando a ella la bandera a la sazón caída.
+Fue casualidad que la cabeza de cada bando fuese, al parecer, más
+propia para serlo del cuerpo otro que el suyo. Torrijos, de ilustre
+familia, nacido, bien puede decirse, en la corte, educado en la casa
+de pajes del Rey, y, por lo mismo, entrado en la carrera militar ya
+en la clase de capitán, hombre de fina crianza y modales amables, no
+muy instruido, pero sí con los conocimientos comunes de la gente de
+su clase, era sin duda a propósito para acaudillar y representar al
+partido más aristocrático de la emigración, si algo en la emigración
+merecía el nombre de aristocracia. Al revés, oriundo Mina de la clase
+del pueblo, habiendo recibido en sus primeros años solo los rudimentos
+de la educación más común, habiéndose formado en la dura y áspera
+vida de guerrillero, y debiendo su elevación al poder popular, cuando
+había divisiones políticas, tenía su puesto natural entre la gente más
+extremada y menos culta. Ambos eran ambiciosos; pero el primero, franco
+en su ambición hasta pecar en no leve grado de imprudente, se prestaba
+a seguir para mandar a la gente que en su sentir era más activa, de la
+cual se prometía más pronta la victoria, cuando el segundo, cauto y
+astuto, veía en el sabor y juicio de las personas más entendidas más
+abonada fianza de su seguro si no cercano triunfo.
+
+Esto aparte, no todos los emigrados eran del uno o del otro de estos
+partidos; pero sucedía en el pueblo emigrado lo que en otros pueblos,
+y era que los pacíficos no entraban en cuenta, cuando la emigración
+aparecía en movimiento, aunque este movimiento no llegase a más que a
+hacer ruido. Además, en todo caso, en cualquiera eventualidad prevista,
+los pacíficos se allegaban a uno u otro bando, salvo unos pocos que
+tenían pretensión de levantar bandera propia, de lo que en 1830 dieron
+muestras fatales para la causa común, y en alguna ocasión para ellos
+mismos.
+
+No faltaban, entre estos pacíficos, personajes de nota, pues, al revés,
+abundaban; pero tales personajes son los menos. Por ejemplo, Quiroga,
+cuya importancia como primer caudillo del levantamiento constitucional
+debía haber sido grande, figuraba poco y no tenía quien le siguiese.
+Bullía infinito el canónigo Riego; pero por su profesión no podía ser
+caudillo, y por su vanidad contaba con su apellido y la memoria de
+su hermano para ser figura principal en el drama de la revolución
+española, viva o amortecida, no consiguiendo lo cual, se contentaba
+con hacer papel entre radicales ingleses y desterrados franceses e
+italianos, habiendo logrado con que apareciese mención de su nombre en
+la vida del ilustre _Ugo Fóscolo_, uno de los objetos de su ambición
+algo pueril. Argüelles, ilustre entre los ingleses y relacionado con
+gran parte de lo más distinguido de aquel pueblo, vivía con sus amigos
+el respetabilísimo general de marina don Cayetano Valdés y su excolega
+en el Ministerio de 1820 don Ramón Gil de la Cuadra, apartado de un
+movimiento cuya esterilidad conocía, y respetado en su apartamiento,
+pero se inclinaba a Mina para el caso, poco probable durante algunos
+años, de que pudiese hacerse algo para variar la suerte de nuestra
+patria. Istúriz y yo, unidos en estrechísima amistad, solíamos estar
+en frecuente o íntimo trato con la casa de Argüelles y sus compañeros,
+y como ellos pensábamos y obrábamos, si bien Istúriz se desviaba
+en su interior de Mina un poco más que yo, que, viéndolo muy rara
+vez y habiéndole primero mirado con muy poca afición, al fin tenía
+pensamientos de ponerme a su lado, si llegase la hora de obrar, no
+obstante unirme con Torrijos relaciones de amistad antigua, contraída
+en nuestras mocedades. Ni debo omitir hacer desde luego aquí mención de
+un hombre a quien dio importancia su trágica muerte, hija de su natural
+indómito y de su presunción ciega. El coronel _de Pablo_, conocido
+por su mote de _Chapalangarra_, había defendido a Alicante hasta la
+última hora del reinado de la Constitución, como Torrijos a Cartagena,
+cometiendo, según es fama, actos de tiranía, como era de esperar de su
+condición feroz y escaso discurso, pero sin impureza, aunque dijo lo
+contrario la voz de la calumnia, y había parado en entregar la plaza
+por una capitulación asimismo honrosa, en la hora en que llegaba a
+ser inútil y habría sido hasta perjudicial prolongar la resistencia.
+Venido a Inglaterra, se había acercado a Mina, bajo quien había servido
+y distinguídose en la guerra de la Independencia; pero, como hombre
+ignorante y apasionado, le había casi exigido que inmediatamente se
+lanzase a restablecer la Constitución en España, y como no consintiese
+tal desvarío el buen juicio de Mina, el antes su amigo y secuaz se
+convirtió en su enemigo más crudo y violento, creyéndole traidor y
+acusándole sin rebozo de serlo.[94]
+
+ [94] Un caso singular ocurrió en 1826 que explica la condición
+ de _Chapalangarra_, y alguna de las causas del odio que este
+ cobró a Mina. Salió a luz en un periódico inglés un artículo
+ en que era acusado Chapalangarra, respecto al tiempo en
+ que gobernaba a Alicante con poder absoluto, de actos, no
+ solo de cruel y feroz tiranía, sino de rapiña. Presentose
+ el así infamado ante un tribunal a demandar al escritor su
+ enemigo de injuria y calumnia. Temió este, y con razón, ser
+ condenado, y ofreció al querellante una suma razonable para
+ que se retirase de la demanda. No era vergonzoso aceptar tal
+ propuesta, acompañada de desmentirse el libelista a sí propio,
+ como prometía hacer e hizo, porque en dinero habría pagado
+ su exceso, si hubiese sido condenado, y en dinero dado en
+ calidad de daños y perjuicios a la persona por él infamada.
+ Pero Chapalangarra, no bien recibió el dinero cuando fue a
+ entregarle a Mina para que le emplease en el restablecimiento
+ de la libertad en España. Mina era hombre puro por demás, y no
+ estaba necesitado, pero recibió la cantidad por no descorazonar
+ o enojar al que la daba, siendo su política no dar un golpe
+ ni aun leve a esperanzas con que estaban enlazados su crédito
+ personal de patriota y su influjo. Pero Chapalangarra, que
+ quería lanzarse a España a todas horas, y que juzgaba la suma
+ que había dado, aunque pobrísima para una tentativa política,
+ bastante a una empresa de las que él deseaba y estimaba
+ oportunas, entró en un furor ciego contra Mina, y si bien no
+ acusándole de haberse apropiado aquella cantidad, sino de
+ haberla recibido para seguir engañando con esperanzas que no
+ pensaba en hacer realidades.
+
+Pero Chapalangarra, si se apartó de su bandera antigua, no se pasó a
+la de otro, y llegó a ser caudillo sin secuaces, viviendo por lo común
+solitario, desabrido, parco por demás en la comida y bebida hasta
+hacerse notar por ello, casi indispuesto con todos; en suma, llegando
+con su carácter bilioso y su corto saber, a rayar en los límites de la
+locura, pero locura de una sola clase, o dígase, monomanía de belicoso
+patriotismo.
+
+En medio de todo esto, la esperanza de volver pronto a España, y entrar
+en ella victoriosos, no faltaba en la clase ignorante y numerosa de
+los emigrados. En balde era que una parte, aunque corta, del ejército
+francés siguiese en territorio español, y que estuviesen prontas a
+seguirle numerosas tropas, si de ello hubiese necesidad; en balde que
+la parte más crecida de nuestro pueblo manifestase a la derribada
+Constitución enemistad violenta, y que la contrarrevolución, la cual
+viene a ser la revolución continuada, presentando una de sus fases,
+pusiese a la vista armada la plebe con el nombre de voluntarios
+realistas; fuerza democrática al servicio de un poder absoluto
+representante, y ya antiguo representante, de una considerabilísima
+parte de lo que lleva y merece el nombre de pueblo. Había otro pueblo
+imaginario en la cabeza de los emigrados, el pueblo de que ellos habían
+sido parte, y tipo, y representantes en España. Solo la traición, o
+cuando no tanto, la incapacidad de los gobiernos podía haber dado la
+victoria a los franceses y a los realistas; pero volviendo la nación
+en sí, como era fuerza que sucediese, y con unos más honrados o más
+hábiles caudillos que los anteriores, pronto restablecería la libertad
+en su suelo, plantándola harto más firme que antes estaba. Tales
+opiniones son las de toda emigración, y de ellas no podía estar exenta
+la española de 1821.
+
+Así es que, cuando una desvariada empresa dio a una corta cuadrilla de
+constitucionales por el término de tres o cuatro días posesión de la
+plaza de Tarifa, desmantelada y descuidada, a punto de no tener fuerza
+que la presidiese, hubo un movimiento de alegría entre la parte más
+numerosa de los emigrados, a cuya noticia llegó la de la inesperada
+ocupación de aquella fortaleza, de corta importancia, pero fortaleza
+al cabo, antes que llegase, horas después, la de su pronta e infalible
+caída en poder de los franceses que guarnecían a Cádiz. Hombres hubo,
+si no de los de superior agudeza y claridad de entendimiento ni de la
+más vasta instrucción, pero no rudos ni ignorantes,[95] a quienes,
+anublando el juicio la pasión, pareció aurora de la regeneración
+española lo que era una mala clara entre negras nubes y que traía en
+pos de sí nuevas desdichas.
+
+ [95] Entre estos puedo citar a don Olegario de los Cuetos, que
+ hasta llegó a ser ministro de Estado, bien que por breve plazo
+ (en 1843 bajo la regencia del duque de la Victoria), el cual
+ llegó a Londres trayendo la noticia de la toma de Tarifa por
+ los constitucionales, y prometiéndose de ello resultas que al
+ cabo traerían el restablecimiento de la Constitución en España.
+
+Pero la tentativa hecha sobre Tarifa, y a la par en Almería, con no
+menos infeliz fortuna, y pérdidas de vidas, dignas, a lo menos, de
+lástima, pasó en breve, y cayó la emigración en su estado ordinario,
+nunca enteramente abandonada por la esperanza, aunque no hubiese en
+qué fundarla, pero resignada a aplazar el cumplimiento de esta, o
+si no tanto, los esfuerzos inmediatos para traerlo a época algo más
+lejana. Hasta la inesperada aparición de la carta constitucional dada a
+Portugal por su nuevo rey don Pedro, vivió la emigración tranquila.
+
+No por esto, en verdad, desaparecían los partidos, pero existían
+oscuros, sin extender su influjo a más que a un corto número
+de personas, y dejando a las otras adherirse al que fuese de su
+aprobación, cuando hacerlo así fuese oportuno. En suma, los partidos
+políticos de aquellos días tenían las apariencias, y en cierto grado la
+índole de las rivalidades de un lugar de provincia, y para que en ello
+hubiese semejanza, solían ceñirse al recinto de Somers Town, barrio
+pequeño en los extremos de Londres, que es a modo de un lugarillo entre
+los varios cuya aglomeración forman aquella capital inmensa, falta de
+límites legales conocidos. Allí vivía una España que no ha dejado de
+tener influencia en los sucesos de la España verdadera.
+
+
+II.
+
+De muchos de nuestros compatriotas que nunca han pisado el suelo de
+la Gran Bretaña es conocido el nombre de Somers Town como el de una
+abreviada España constitucional, que hizo tal, con su residencia allí,
+una gran parte de los desterrados españoles, de los cuales pocos
+viven hoy para conservar de ella memoria, pero de que se conserva
+no poca por transmisión de padres a hijos, y de ancianos a amigos,
+cuyos descendientes existen y forman buena porción de la generación
+presente. Es Somers Town un barrio pequeño, al cual divide del casco de
+la aglomeración de casas que hoy y ha mucho constituye el como centro
+de lo llamado Londres un camino o calle, pues de ambas cosas tiene, y
+camino nuevo (_New road_) se llama, y de tal le dan aspecto las casas,
+que todas tienen delante reducidos jardines en vez de formar la calle
+sus paredes, pero que, por la extensión que va teniendo, y aun por
+la que tienen ha ya largo tiempo la metrópoli del imperio británico,
+calle viene a ser, a ambos lados de la cual hay barrios crecidos
+y populosos. Apenas cuenta Somers Town casas para gente de más que
+decorosa pobreza, constando las más de ellas de un solo piso sobre el
+bajo o entresuelo; algunas de dos, casi ninguna de tres: número que
+es el común de los pisos de las habitaciones de la gente acomodada
+en los buenos barrios del centro de aquella capital inmensa. Esta
+circunstancia, haciendo las casas un tanto baratas, señalaba aquel
+barrio como propia residencia de gentes de escasos haberes, aunque no
+de indigencia absoluta. Ya en época muy anterior, cuando aquel mismo
+barrio, recién formado o poco menos, y todavía muy reducido, distaba
+bastante del casco de la gran ciudad, faltando en el lado contrario
+del _camino nuevo_ las numerosas y bellas calles y plazas que hoy
+llenan y adornan aquel espacio, había servido de morada a muchos de los
+emigrados franceses del tiempo de la primera revolución de su patria,
+circunstancia que, conmemorada por residentes en Londres, hubo de
+llevar a tal lugar a los primeros españoles que a él acudieron y fueron
+núcleo del cuerpo que allí vino a formarse.
+
+Con todo, si bien Somers Town era el lugar considerado, y con razón,
+como la población cabeza de la nación emigrada, o hablando, como suele
+hacerse, con frase militar y a la moderna, el cuartel general de la
+emigración, no residían en él los emigrados todos. Varios de ellos,
+entre los cuales era yo uno, y otro Istúriz, y otro Argüelles con sus
+compañeros de casa, el general Valdés y don Ramón Gil de la Cuadra,
+con unos cuantos más de menos nombradía, no vivíamos en el barrio que
+llegó a ser español, pero sí a poca distancia de él, yéndonos acercando
+unos a otros hasta habitar los más en las calles próximas al camino
+nuevo, por el lado opuesto al en que está Somers Town. Así eran las
+comunicaciones frecuentes, a pesar de lo cual la línea divisoria no
+dejaba de producir efectos y no cortos. Porque la política militante
+que se mantenía siempre viva en la otra banda del _New road_, y lo
+llamado chismografía, que siempre existe donde hay agregación de
+gentes, y más cuando no pasa la agregación de ser corta, o no llegaban
+al lugar en que residíamos, o llegaban ya debilitados habiendo perdido
+mucho en la corta travesía.
+
+Hay quien pondera las ventajas que sacan los hombres de una residencia
+en tierra extraña, y no faltan por otro lado desaprobadores de los
+pensamientos y hábitos que engendra la ausencia voluntaria o forzada
+del suelo patrio. Ello es que en verdad los viajes son útiles, y quien
+de ellos vuelve fatuo es porque llevaba en sí el germen que el viaje
+ha desenvuelto. Pero el establecimiento de una a manera de colonia
+unida por estrechos lazos y pasiones e interés común en medio de una
+población de extraños, carece de la mayor parte de las ventajas que el
+viajar lleva consigo. Hasta la necesidad de aprender la lengua de los
+naturales de la tierra donde se vive, grande para quien tiene que estar
+en perpetuo trato y roce con ellos, se hace mucho menor para gentes
+que, salvo en unos pocos negocios de la vida, encuentran con quienes
+comunicar sus pensamientos y afectos en la lengua propia. Así es que
+de los emigrados españoles pocos aprendieron de la lengua inglesa más
+que algunas voces de ellos no bien pronunciadas; y de estos pocos, los
+más se ciñeron a aprenderla para la conversación o la lectura de los
+periódicos; pero de la Inglaterra política, de la Inglaterra literaria,
+de la Inglaterra social, ni se cuidaron siquiera, y las escasas ideas
+que sobre tan graves puntos adquirieron fueron sobremanera cortas y
+confusas. Verdad es que de esto hubo tal cual excepción, pero tal
+cual y no más; y en su escasez se vio prueba nueva de lo verdadero
+de la máxima antigua en cuanto a que la excepción confirma la regla.
+Y era hasta blasón de algunos emigrados que habían creado una imagen
+de su patria en su barrio, habiendo aprendido en él algo de la lengua
+castellana criadas de servicio y tenderos, y hasta habiendo llegado a
+pregonar la hora en las altas de la noche en idioma de Castilla uno de
+los guardas nocturnos de la clase de los que llamamos _serenos_, a los
+cuales convendría mal tal nombre en la nebulosa Londres; guardas que
+hoy ya no existen, habiéndoseles sustituido los empleados de policía.
+A un árbol que crecía solitario cerca de una esquina en la banda del
+camino nuevo, y donde, a uso español, solían juntarse muchos a engañar,
+a cielo raso, las horas ociosas en conversación entretenida, bautizaron
+con el nombre de árbol de _Guernica_, sin que hubiese entre él y el
+de Vizcaya la semejanza más remota, y solo por agregar a un árbol la
+calificación que ha hecho famoso a uno de los de nuestra tierra.
+
+Un poco ajenos a la vida interior y política ordinaria de Somers
+Town vivíamos otros españoles. La casa en que residía Argüelles era
+el punto en que por la noche solíamos juntarnos, y también en esto
+seguíamos un mal uso de nuestra patria, porque aun en las noches de
+invierno, bastante más largas que aquí, donde no son cortas, era
+nuestra asistencia a hora bien avanzada, o digamos, al dar las once
+poco más o menos. Allí solía la conversación ser amena, y en algún
+caso instructiva. Argüelles, dulce en su trato, aunque de condición
+violenta que sabía reprimir; muy amigo de sus amigos, y no menos
+enemigo de sus enemigos; lleno de honradas preocupaciones casi todas
+ellas patrióticas; estudioso, pero nada aficionado a ideas nuevas, y
+tratando hasta de ignorarlas para no reprobarlas, bajaba a la sala,
+tarde, de la parte alta de la casa donde tenía su dormitorio, que era
+asimismo cuarto de estudio, trayendo por lo común en la mano una gran
+jaula que contenía un ruiseñor, porque era hábil en avezar a la vida de
+encierro estos pájaros ariscos, de suerte que lograba darnos un rato de
+agradable música de la que poco se disfruta en España. Cuando bajaba
+con nosotros ya estaba allí sustentando la tertulia el respetable
+general don Cayetano Valdés, para mí aun más que para otros objeto de
+respetuoso cariño, porque había sido compañero y muy amigo de mi padre;
+cuyos modales de caballero, habiendo vivido en roce con las primeras
+clases de la sociedad, y siendo él mismo de familia distinguida por
+su antigua nobleza, aparecían en medio de la llaneza de su modo de
+producirse; de instrucción corta, salvo en su profesión de marino, y
+aun en esta más de los hábiles marineros que de los sabios astrónomos,
+no muy escasos en número entre los oficiales de nuestra antigua real
+armada; de buen juicio, manifestado a veces con singularidades, más que
+de agudo ingenio; cuya bien merecida fama de valiente estaba hermanada
+con otra no menor de honrado, y que llevaba con plácida resignación y
+dignidad las amarguras del destierro, sujetándose a las que eran duras
+necesidades para hombre acostumbrado a vivir como persona de alta
+esfera.[96]
+
+ [96] Este respetabilísimo personaje, poco antes de verse
+ obligado a salir de España, se había casado con una señora
+ viuda, de muy ilustre cuna y alguna riqueza. De ella recibía
+ en la emigración los medios de vivir, lo cual le dolía
+ sobremanera. Por lo mismo excusaba gastos, sujetándose a lo
+ que para él hubieron de ser duras privaciones, aunque las
+ llevase con ánimo sereno. Era fumador, y siempre lo había
+ sido de buenos puros habanos, y en la emigración se redujo a
+ fumar un pésimo tabaco picado llamado _returns_, muy barato,
+ en pipas ordinarias de barro blanco, según uso de la ínfima
+ plebe inglesa. Menudencias son estas, pero de aquellas que debe
+ tener en cuenta quien desee conocer bien los sucesos y los
+ caracteres de los hombres. Causaba pena y admiración ver al
+ sobrino querido del poderoso ministro de Marina de Carlos III y
+ Carlos IV, el bailío don Antonio Valdés, y al general que había
+ ocupado tan altos puestos y disfrutado constantemente de los
+ regalos de la vida, envuelto en una nube de tabaco pestífero,
+ entre la cual asomaba su rostro risueño.
+
+El tercero que vino a serlo de aquella familia, que lo venía a ser por
+la amistad, si no por el parentesco, era Gil de la Cuadra, que por
+algún tiempo vivió en el campo, y ya en la casa, tomaba menos parte
+que sus dos compañeros en nuestro trato, soliendo estar él encerrado
+en una segunda sala contigua a la en que nos juntábamos, escribiendo
+siempre, y (según corría la voz) formando el plan de una conjuración de
+cuya ejecución había de ser cabeza Mina; pero como conjuración tal no
+llegó a ponerse por obra, ni del futuro plan de gobierno para nuestra
+patria que acompañaba el proyecto apareció cosa alguna en 1834, bien es
+de suponer que sobre otra materia serían los constantes escritos del
+autor, hasta ahora sepultados en el olvido, como al cabo de larguísima
+vida ha venido a estarlo su persona en la tumba. Ocioso sería enumerar
+quiénes componíamos de continuo aquella reunión diaria, o, hablando
+quizá con propiedad, nocturna; pero sería injusticia no nombrar entre
+ellos a don Felipe Bauzá, muerto en Inglaterra en vísperas del día en
+que nos tocó, y habría tocado a él, volver al suelo patrio, cosmógrafo
+distinguidísimo y director del depósito hidrográfico en Madrid, a quien
+haber sido diputado en las Cortes de 1822 y 23 atrajo su desgracia, por
+causas políticas, a tratar las cuales no era él aficionado. Rara noche
+dejábamos de asistir Istúriz y yo, que juntos llegábamos sobre las
+once, y nos retirábamos dadas las doce cuando más temprano. Hablábase
+allí de varias materias, pero más con mucho que de otra alguna de las
+políticas. Sobre estas, si no reinaba unanimidad de opiniones, eran
+cortas en número y no importantes las discordias, olvidado de todo
+punto lo que en 1820 y hasta últimos de 1822 nos había dividido, y muy
+presente en la memoria y el juicio lo que en el curso de 1823 hasta la
+caída del Gobierno constitucional nos había unido con estrecho lazo.
+Desatinábamos no poco, según yo ahora veo las cosas, y aun según todos
+deben suponer, si conocen cuán errados son generalmente los juicios
+en situación tal cual era entonces la nuestra, pero había en nosotros
+tanta fe, que bien nos hacía merecedores de absolución por nuestros
+yerros. Eran aquellas sin duda horas de amargura, y bien echábamos de
+menos la patria ausente, y harto llorábamos la suerte de la causa que
+habíamos creído para nosotros justa y puede decirse santa, lo cual no
+obstante, había en nuestra situación algo y no poco que la suavizase:
+la amistad, que se hace más tierna en la desdicha, algo de lícito
+orgullo de lo que estimábamos nuestro honrado proceder, y esperanzas,
+aunque lejanas y débiles nunca del todo perdidas, que nos presentaban
+un futuro incierto, distante, pero hermoso, como es en sí todo porvenir
+halagüeño, a lo cual nunca pueden llegar las realidades. En mejores
+días me ha sucedido, y no a mí solo, volver la vista con la mente a
+aquellas horas de destierro y pobreza, y considerarlas casi como suele
+considerarse un bien perdido. Verdad es que nuestros años eran entonces
+menos, y esto era una gran ventaja cuya pérdida es al hombre por demás
+dolorosa: verdad es que la edad de la mayor fuerza intelectual y física
+lleva consigo bienes que dan resistencia y con ella buen ánimo en las
+mismas desventuras: verdad que
+
+ «a nuestro parecer,
+ cualquiera tiempo pasado
+ fue mejor».
+
+Del imaginado Robinson, en cuya inventada historia encuentran los
+críticos el mayor mérito el de la habilidad con que el autor da a su
+narración la apariencia de serlo de sucesos real y verdaderamente
+pasados, se supone que, al salir de su isla desierta, donde tanto había
+padecido, sintió vivo dolor, aunque salía de un lugar horrible para
+trasladarse a uno culto, que era además su patria. No de otra manera,
+al recordarnos las noches de Londres sentimos tentación de exclamar:
+«¡Aquellas eran horas felices!». Y una buena razón tenemos para decirlo
+cuando pensamos en desengaños posteriores, en ilusiones desvanecidas,
+en yerros propios y ajenos, pues del hombre es errar, y tanto cuanto se
+dilata la vida se multiplican los errores a la par con los que no lo
+son, en tantas amistades acabadas, convertidas a veces en enemistades,
+o pasadas a ser desvío cuando menos. Perdonen mis lectores esta efusión
+del ánimo contristado al meditar sobre consecuencias forzosas de una
+vida prolongada, y particularmente de una vida política en que tantas y
+tales son las mudanzas traídas por modos diferentes de ver las cosas,
+en que el interés o la pasión suelen cegarnos, pero en que motivos
+poderosos nos compelen a volver por lo que estimamos el provecho común,
+impeliéndonos a actos en que, discordando los pareceres, chocan unas
+con otras las voluntades, siendo el choque, por necesidad, violento.
+
+Volviendo de estas reflexiones, acompañadas de arrebato acaso
+intempestivo, al tono de narrador, y narrador en estilo llano, cual
+conviene a quien lo es de nada graves sucesos, diré que, por lo general
+de la emigración, la tertulia de la casa de Argüelles y Valdés era
+mirada con cierta clase de respeto. Sin duda, los parciales de Torrijos
+y otros que, sin serlo de este, miraban ya a Mina con bastante mala
+voluntad, recelaban, y no sin causa, que, si no con todos los de
+nuestra tertulia, con los habitantes de la casa en que esta se reunía,
+privaba en grado no corto el general exguerrillero; pero tal privanza
+no daba muestras de sí, porque parecía aquella pobre reunión como
+puesta en superior esfera, a donde no llegaban los como airecillos o
+vaporcillos de pasiones que influían en los habitantes de Somers Town,
+o en quienes, viviendo con estos en continuo trato, como ellos pensaban
+y sentían.
+
+Algunos pocos imprudentes, como es sabido, se lanzaron a España, donde
+al momento cayeron en poder del Gobierno, siendo sin misericordia
+sacrificados. Tal suerte cupo a los hermanos _Bazán_, un tiempo
+parciales de Mina, y después sus contrarios, que no contentos con
+vituperar al juicioso general por lo que hacía, y lo cual si hubiese
+hecho, habría sido no solo en su propio daño, sino contra el harto más
+importante interés de nuestra causa y nuestra patria, se arrojaron a
+dar ejemplo de una conducta diametralmente opuesta, siendo su trágico
+fin lección, aunque de pocos aprovechada, porque si en su locura no
+tuvieron muchos imitadores, no cesó la desatinada opinión de mucha
+parte de los desterrados de seguir culpando en Mina una inacción que
+las circunstancias no solo justificaban sino hacían forzosa.
+
+En tanto, el general, objeto de tan injustas censuras, no residía en
+Somers Town, ni aun por lo común en Londres. Su salud y su conveniencia
+le dictaban vivir apartado del aire de una ciudad populosa y de los
+chismes de una emigración desocupada y malcontenta. Sus parciales iban
+decreciendo en número, sus enemigos antiguos y nuevos creciendo en
+bríos. Torrijos había atraído a sí no poca gente, mucha de ella de la
+sociedad rival de la Comunera, mientras la Constitución estaba vigente
+en España. Don Evaristo San Miguel, a quien daba fama haber sido
+compañero de Riego, y escritor en 1820 en el ejército levantado en San
+Fernando, así como después la circunstancia de ser ministro de Estado,
+y como tal haber respondido a las famosas notas de Verona, sustentando
+después su respuesta, calificada de temeraria, en el campo de batalla,
+donde cayó prisionero muy gravemente herido, sin ser de Torrijos,
+no encubría su aversión a Mina. Acompañábale en ello su entonces
+estrechísimo amigo don Olegario de los Cuetos, el cual, si no era
+personaje de cuenta, no dejaba de hacer papel, y siendo chistoso y de
+felices ocurrencias, amontonaba contra Mina acres y a veces ingeniosas
+frases de vituperio.[97]
+
+ [97] No muy bien aconsejado Mina, dio a luz en Inglaterra una
+ compendiada historia de los hechos de su vida toda, librillo
+ mal escrito y no mejor pensado, que hubo de causar pena a
+ los que entonces éramos sus amigos. Por lo mismo fue materia
+ de censura burlona para sus contrarios. Como ponderase en su
+ obra el excaudillo de guerrillas hasta un punto increíble
+ la cantidad y calidad de sus victorias en la guerra de la
+ Independencia, anubló con ello la indudable alta gloria que
+ había adquirido, si bien solo a los ojos de un odio ciego pudo
+ borrarse. Me acuerdo que el ya aquí citado don Olegario de los
+ Cuetos puso por mote a tal escrito _El romance de Francisco
+ Espoz_, aludiendo a los conocidos romances de _Francisco
+ Esteban_, chiste que fue aplaudido de muchos, siendo entonces
+ manía de algunos suponer que el general no tenía el apellido
+ de Mina y que le tomó por ser el de Mina de uno en 1809
+ guerrillero afamado.
+
+Así estaban las cosas cuando de súbito, mediado 1826, llegó a
+Inglaterra la noticia de que, muerto don Juan VI, rey de Portugal, su
+hijo y heredero don Pedro, residente en el Brasil y rebelado contra su
+padre, con el ya título de Emperador de aquel remoto estado americano,
+renunciando su cetro europeo, le había puesto en manos de su hija,
+menor de edad, acompañando la dádiva con la de una Constitución a
+su pueblo. No era este suceso de poca monta, porque una ley de las
+llamadas como por antonomasia Constitución, y que de hecho creaba un
+poder popular, mal podía existir en una parte de la Península ibérica
+sin que a la otra algo de ella se comunicase. Había más, y era haber
+sido el ministro plenipotenciario de Inglaterra en Portugal el portador
+de la recién otorgada Constitución, de lo cual era general deducir
+que de su influjo venía tan inesperado suceso, no pudiendo él haberse
+atrevido a usar de su influencia en tan grave materia sin estar para
+ello autorizado por su gobierno, consecuencia que sacaron, no solo los
+pobres desterrados españoles, crédulos de suyo, y más de lo que tanto
+los lisonjeaba, sino liberales y monárquicos de todos los pueblos, los
+primeros para prometerse mucho del gobierno británico y ensalzarle,
+los segundos para recelarse de él y maldecirle. Se equivocaban, con
+todo, unos y otros, pero no era fácil desengañarlos, lo cual no es
+maravilla, pues la equivocación todavía hoy en algunos dura. Todo ello
+consistía en atribuir al famoso ministro Canning intenciones que nunca
+tuvo del todo, y que si llegó a tener en parte, y esta muy corta,
+fue en fuerza de habérsela atribuido, y aprovecharse él de lo que se
+le suponía. Porque Canning tory era, aunque de los de doctrinas más
+liberales entre los de su partido, y tory murió y haciendo profesión de
+serlo, aun cuando llegado a ser primer ministro en 1827 vio contra sí
+la mayor parte de los antes sus amigos políticos, sin contar con que
+en 1826 no era más que uno del ministerio, aunque superior en mérito
+y renombre a sus compañeros, inferior en categoría a lord Liverpool,
+acérrimo tory, teniendo que avenirse con él y otros de sus colegas de
+las mismas ideas, nada favorables por cierto a la extensión del poder
+popular en el continente, si a los ojos de otros constitucional, a los
+de ellos revolucionario. Pero, dejando esto aparte, que bien merece ser
+calificado de digresión, y aun tal vez de digresión impertinente, el
+efecto producido en los españoles constitucionales por la Constitución
+dada a Portugal fue tal y tanto, que a quienes menos esperanzas
+teníamos de mejora en nuestra suerte y la de nuestra patria, entre
+los cuales me contaba yo, llenó de alegría e infundió confianza en lo
+futuro.
+
+Con todo esto, el número de los desterrados que de Inglaterra
+acudió a Portugal fue corto, y las noticias que de allí venían, si
+no desconsoladoras, propias para rebajar en no corto grado nuestro
+gozo. Volvió, sin embargo, a subir este de punto cuando, amenazando a
+Portugal el Gobierno español, el británico resolvió enviar tropas a
+socorrer al portugués, su aliado, y llevó su resolución a efecto sin
+demora. Entonces pronunció Canning con este motivo un discurso célebre,
+calificado de revolucionario por los más de los que eran todo lo
+contrario en el continente, y aplaudido por muchos liberales, según mi
+corto entender, con poco motivo, pero que a varios de entre nosotros,
+y entre estos a Argüelles, más que placer causó disgusto y enojo. Las
+resultas confirmaron lo que en nosotros parecía nimio recelo.
+
+Sin embargo, aun los desconfiados no dejaron de concebir esperanzas. El
+amigo y compañero de casa de Argüelles don Ramón Gil de la Cuadra, que
+entre sus íntimos gozaba del más alto concepto por nada justificado,
+me encargó que escribiese una carta para que fuese publicada en el
+periódico _The Times_, donde procurase desvanecer la idea de que el
+pueblo español no deseaba una Constitución liberal, y, sosteniendo
+lo contrario, ponderando el crédito de que Mina gozaba en España
+en calidad de tipo de la causa de que había sido defensor, dándome
+a entender, pero no claramente, que deseaba el gobierno inglés ver
+propagada tal idea como para preparar la opinión a que aprobase
+cualquier acto encaminado a restablecer la libertad en España. Escribí
+yo la carta, que salió a luz y dio motivo a artículos en otros
+periódicos; pero todo se quedó en dar margen a reflexiones sobre
+la materia que contenía, las cuales duraron poco. Entretanto, los
+contrarios a Mina manifestaron gran descontento, suponiendo el paso
+dado por mí, no en favor de la causa común tomando por instrumento a
+Mina, sino en favor de Mina en el caso para ellos cercano de ondear
+de nuevo la bandera constitucional en nuestra patria. Nunca he podido
+averiguar después si de hecho hubo entonces algo de trato, aunque
+poco e indirecto, entre el desterrado general español y algún agente
+subalterno, pero autorizado, del gobierno británico; mas me inclino
+a creer que nada absolutamente hubo, si bien no acuso de fingirlo a
+Mina, y menos todavía a Gil de la Cuadra, y solo juzgo que uno y otro
+tomaron por realidad las ilusiones de su deseo, fundándose en algunas
+conversaciones a que dieron importancia muy superior a la debida.
+
+Pronto pasó lo que parecía aurora de nuestra felicidad rayando en
+Portugal, y se convertía en día tormentoso, y en encapotársenos más
+que antes estaba el horizonte. Volvimos, pues, a nuestra vida pacífica
+y triste. En medio de esto, la como colonia de Somers Town se iba
+desmembrando, y buena parte de ella empezaba a escoger por morada una
+isla dependiente de las británicas, poco distante de ellas, y sujeta
+al gobierno inglés, que brindaba con grandes ventajas a quienes vivían
+en situación cercana a la pobreza. Era esta la isla de Jersey, un
+tiempo, pero en días ya remotos, francesa, o, diciéndolo con propiedad,
+_normanda_, donde el idioma es francés, aunque no puro, y de los
+llamados _patois_ entre nuestros vecinos, las leyes peculiares suyas,
+las costumbres sencillas, la vida un tanto barata, el clima no frío,
+pero sí sujeto a violentas y frecuentes borrascas, a vientos impetuosos
+y a continuas lluvias, y cercada de un mar rara vez tranquilo, que
+brama y se estrella furibundo contra multiplicados escollos. Es, con
+todo, bellísima aquella isla, en cuyo terreno reducido, pues apenas
+mide legua y media de norte a sur, y casi otro tanto del este al oeste,
+abundan lindas vistas campestres; cubierto el suelo de abundante
+arbolado, principalmente de manzanos, de cuyo fruto se saca la sidra,
+bebida ordinaria de aquellos isleños; en cuyo terreno quebrado cerros
+de poca altura, cortados por valles, remedan altas y fragosas sierras,
+y representan, en pequeño, los países de los Alpes y Pirineos; donde
+abunda el ganado vacuno, siendo el de allí señalado por la abundancia y
+calidad de la leche de las vacas, de que se saca exquisita manteca, aun
+superior a la de la vecina Bretaña. Es allí franco el puerto, aunque
+no para todos los objetos, pero tal cual es, trae consigo en algunas
+cosas necesarias a la vida copioso surtido y precios bajos. Todo ello
+hacía aquel asilo propio para pasar en él la vida los desterrados; y
+comunicada la noticia de lo bien que allí se pasaba por los primeros
+llegados, fueron siguiéndolos otros, y en breve excedió a la de Somers
+Town la población española de Jersey. Los más de los desterrados
+se establecieron en la población de Saint-Helier, que, con la de
+Saint-Aubin, son las dos de la isla que merecen el nombre de pueblos;
+pero hay doce divisiones llamadas parroquias, y que lo son del culto
+protestante, y todo el territorio está sembrado de casas de campo con
+anejos de tierras de corta extensión. Varias de estas casas fueron
+tomadas en arrendamiento a precios cómodos por españoles que se dieron
+al cultivo o al cuidado de las reses vacunas, de que tenían dos o tres
+cabezas no más; pero, ayudándose con lo que recibían del gobierno, lo
+cual constituía una renta que suele faltar al labrador, sacaban los más
+de sus afanes alguno aunque escaso provecho. En aquella vida campestre
+no fue olvidada la política, pero compartían con ella la atención
+diaria otros cuidados, u otras ocupaciones, o cuando no, conversaciones
+a que daban materia cuidados ajenos, pareciendo como que aquel aire, si
+no mitigaba la pena causada por el destierro, le daba cierto carácter
+tranquilo y, en cuanto cabe, dulce. Allí terminaron su carrera mortal
+algunos de nuestros compañeros de destierro; y quienes en los tiempos
+venideros visiten el cementerio de Saint-Helier encontrarán en él
+testimonios del dolor de los que sobrevivían a los amigos o parientes
+perdidos, y en uno como apartado rincón de un mar distante, recuerdos
+de los disturbios de la revuelta y malaventurada España.
+
+También estaba más pacífica que antes la mermada población española de
+Londres. Mina seguía casi siempre en el campo. Torrijos se había vuelto
+escritor. Los demás seguían su vida acostumbrada.
+
+En medio de esta situación pacífica, recibimos algunos, y entre ellos
+Istúriz y yo, una carta del general Mina, residente a la sazón a
+alguna pero corta distancia de Londres, en que nos acompañaba una
+serie de cuestiones a que solicitaba respuesta; todas ellas relativas
+a la suerte de España, en la suposición de una empresa encaminada a
+sustituir al gobierno del Rey uno de los llamados constitucionales. Qué
+gobierno o qué sistema convendría establecer en la rescatada patria,
+por lo pronto, era el principal asunto de todas aquellas cuestiones
+que bajaban a más de un pormenor, no reinando en ellas el mejor orden,
+y faltando algo, y también sobrando, de lo que, al parecer, requería
+tal materia, pero al cabo, dándose a entender que ocurría o se tenía
+entre manos un negocio que hacía necesaria una determinación sobre
+tan importantes puntos. Como a la sazón reinaba completa tranquilidad
+en Europa, y no sabíamos, ni aun parecía probable, que corriese
+peligro la de España, nos sorprendió la carta de Mina, y aunque
+solicitaba respuesta a sus preguntas solamente por escrito, Istúriz
+y yo determinamos pasar a dársela en persona, tanto para explanar
+bien nuestras ideas, cuanto, y esto era lo principal, para averiguar
+el motivo de pedirnos opinión sobre tales puntos en aquella hora.
+Fuimos, pues, a vernos con Mina, y nada sacamos en limpio, así porque
+el general nada tenía de franco, y siendo, como suele decirse, de
+_malas explicaderas_, no trataba de mejorar las suyas, sino al revés,
+de valerse de su defecto para no comprometerse a cosa alguna, como
+porque el secreto más fácil de guardar es el que nada contiene, y este
+era entonces el de Mina. Volvímosnos, pues, de mal humor, porque nos
+habíamos llevado chasco, y sentíamos nuestra vanidad un tanto ofendida
+de haber como caído en un lazo, cuando presumíamos de avisados, siendo
+el lazo haber contribuido, aunque en poco, a favorecer un manejo del
+astuto general, quien, sintiéndose acosado con pretensiones de amigos
+poco sagaces o juiciosos para que algo hiciese por la causa común, y
+molestado con injustísimas y violentas acusaciones porque nada hacía,
+quería entretener la impaciencia y acallar la malicia, para lo cual
+empleaba medios poco a propósito al cabo para el logro de su intento,
+pues si él con su buen juicio conocía cuán imposible era restablecer en
+España la Constitución caída, u otra a ella semejante, por otro lado
+se engañaba al creer que con arterías harto visibles podía satisfacer
+a los bien dispuestos, o desarmar a contrarios enconados, cuando a
+los primeros disgustaba y a los segundos daba ocasión de renovar con
+aumento de furia y con mejor pretexto sus acusaciones.
+
+La guerra declarada por la Rusia a la Puerta Otomana en 1828 fue para
+nosotros causa de prometernos algo, bien que inciertos en nuestra
+esperanza o nuestro deseo, porque es una de las tristes condiciones
+del destierro mirar con disgusto la pública felicidad en los extraños
+y celebrar las discordias y guerras, considerando, a veces sin motivo,
+que de la inquietud han de salir gananciosos.
+
+Al revés, el ministerio de Martignac en Francia fue visto por nosotros
+con poca satisfacción, pues si bien algunos esperaban de él que,
+influyendo en las cosas de España, hiciese al Gobierno de Madrid,
+cuando no otra cosa, más indulgente, no era un perdón lo que en general
+podía contentar a nuestra soberbia, aun dejando aparte la consideración
+de que un perdón dado por Fernando VII en el pleno de su autoridad mal
+podía alcanzarnos a todos.
+
+Pero la mudanza del ministerio francés en 1829 y el descontento que en
+Francia causó, despertó esperanzas dormidas, y esta vez no sin algún
+fundamento, como vinieron a acreditar los sucesos en el término de
+menos de un año. De la resistencia hecha al nuevo ministerio por el
+pueblo de Francia recibíamos noticias ciertas. Veíase inminente una
+revolución en el Estado nuestro vecino, cuyos príncipes y gobierno
+habían impuesto a nuestra patria el que nosotros considerábamos pesado
+yugo. Así, los impacientes entre los desterrados comenzaron a bullir,
+y si Mina no se movía, otros creyeron llegada la hora de una tentativa
+en favor de nuestra causa de que a ellos resultaría gloria y provecho
+legítimos, y a la par descrédito a un rival casi odiado. Verdad era que
+si la situación de Francia no consentía que pudiese ayudar al Gobierno
+español, y aun prometía dentro de poco tal vez convertir en auxiliador
+el poder que nos había sido, y debía ser el más temible contrario,
+el estado de Inglaterra no era tal que de ella pudiese esperarse que
+favoreciese o siquiera consintiese empresas revolucionarias. Era a
+la sazón cabeza del ministerio británico el duque de Wellington, muy
+favorable a los españoles en punto a socorrer sus necesidades y a
+mostrarles cierto grado de consideración y afecto compasivo, pero por
+sus doctrinas políticas y antecedentes por extremo opuesto a todo
+cuanto a revolución en pro del poder popular se parecía. Esto no
+retrajo de la idea de acometer la empresa de restaurar a viva fuerza
+la libertad española no solo a Torrijos y sus allegados antiguos, sino
+a otros que habían venido a serlo, y en aquella hora a algunos dignos
+sujetos de buen seso y prudentes de los que hasta entonces habían
+tenido con el general excomunero poco trato, viendo en él, si no un
+contrario político, menos todavía un amigo, y sí una persona enlazada
+con los que habían sido de ellos enemigos verdaderos. Nació de estas
+circunstancias un proyecto, que empezó a ser llevado a ejecución, tan
+descabellado que asombra ver participando en él ciertos personajes;
+proyecto que sin la revolución casi inmediatamente ocurrida en Francia
+se habría quedado en ser una locura inocente, pero que con el suceso,
+si no del todo inesperado, nada seguro, que derribó del trono a Carlos
+X, perdió en la apariencia lo que había tenido de desatino, y al revés,
+andando el tiempo, vino a parar en una sangrienta tragedia.
+
+
+III.
+
+La expedición destinada a dar libertad a España, que hacia fines
+de junio de 1890 se preparó en Londres, y cuya primera terminación
+(porque bien puede decirse que la tuvo segunda, y funestísima) no
+pasó de la corriente del Támesis, es una prueba dolorosa, entre otras
+muchas, del extremo a que precipitan a hombres de entendimiento y
+aun de prudencia desvariadas ilusiones nacidas del entusiasmo, y la
+impaciencia de la desdicha. En efecto; en aquella expedición iban
+hermanadas la falta de secreto con la cortedad de medios, de suerte
+que faltaban las condiciones para que pudiese tener un éxito siquiera
+medianamente satisfactorio. Un golpe dado de pronto e inesperado suele
+salir bien, o si no tanto, llega a tener algún efecto, a punto de
+dejar por mayor o menor plazo dudosas sus resultas. Napoleón mismo,
+con ser todo un Napoleón, no habría entrado en París y tomado de nuevo
+posesión del trono imperial a los veinte días de haber desembarcado en
+Cannes al frente de menos de mil hombres, si hubiese habido noticias
+de que estaba preparándose en la isla de Elba a invadir a Francia.
+Y para descender de lo muy grande a lo muy pequeño, en 1824 había
+sido ocupada Tarifa por una corta porción de hombres arrojados,
+cabalmente porque nadie podía sospechar tal exceso de atrevimiento,
+cual era el de lanzarse con tan flaco poder a restablecer en España la
+Constitución entonces recién caída. Por otro lado, la expedición del
+príncipe de Orange, después Guillermo III de Inglaterra, para arrebatar
+el cetro de manos de su suegro Jacobo II, fue llevada adelante con
+harta publicidad; pero era de tal poder, que, aun viéndola venir, no
+alcanzaban a malograrla los preparativos hechos para resistirle. Y
+aun lo mismo hubo de acontecer, andando el tiempo, y después del en
+que ocurrió lo que estos renglones refieren, a la fuerza que preparó
+el exemperador del Brasil para sentar en el trono de Portugal a su
+hija; empresa favorecida al cabo por la fortuna. Muy distantes estaban
+de contar con medios de algún valor los que en Londres se aprestaban
+a dar por tierra con el gobierno de Fernando VII. Un barco mercante
+de poco porte, acaso un centenar de hombres, y armamento para algunos
+más, pero no en cantidad considerable, constituían toda su fuerza. En
+otro punto de igual o superior importancia, que era el de recursos
+pecuniarios, tampoco iba la expedición muy sobrada; pero llevaba más
+que lo suficiente a su escaso poder en gente y armas, habiéndole
+facilitado una suma de algunos miles de pesos fuertes un buen inglés
+de la clase media, llamado Boyd, el cual, hallándose con una suma de
+dinero para Inglaterra no muy crecida, y según creo procedente de una
+herencia, ardiendo en celo arrebatado de la causa de la libertad, y
+particularmente de la de España, buscó empleo a su reducido capital
+en una empresa que a la postre podría darle provecho y desde luego
+le daría gloria y encumbramiento; desdichado cálculo en lo que de
+tal tenía, pues hubo de costar al infeliz la vida poco más de un año
+después, cayendo desapiadadamente sacrificado. La expedición llevaba
+también a la España rescatada un gobierno ya formado, nacido no
+ciertamente de la elección, ni aun de una hecha por la nación emigrada,
+que si poco habría valido, al cabo podía blasonar de ser producto
+de una votación de lo que quedaba siendo el pueblo de la España
+constitucional, sino, cuando no por sí mismo nombrado, hijo de los
+votos de pocos; pero esto era inconveniente inevitable de tal empresa.
+No se puede llamar del todo singular la composición del gobierno a que
+ahora aquí me refiero, sino en cuanto a la persona de uno de los tres
+que le formaban, don Manuel Flores Calderón, nunca en España de la
+asociación comunera, de severo juicio, y al parecer de pasiones poco
+violentas, pero en quien debía de haber un ardor encubierto que le
+movió a entrar y tener parte principal en un proyecto de hombres más
+celosos que prudentes, y a entrar en ella asociándose con personas
+a las cuales hasta entonces no había estado arrimado. No era menos
+extraño ver haciendo uno de los principales papeles en aquel drama a
+don José María Calatrava; pero en este la vehemencia de las pasiones
+lo explicaba todo. De la pluma del mismo Calatrava salió un manifiesto
+o alocución a la nación, que fue, para no perder tiempo, impreso en
+Inglaterra, como si no quisiesen los que iban a entrar en guerra con
+Fernando hacerla sin declararla, imitando actos de iniquidad de otros
+gobiernos, siendo la producción de que voy hablando una obra bien
+escrita, sin inoportunas galas en el estilo, y con elegancia y decoro,
+y, si no bien pensada, lo bastante para lo que eran nuestras doctrinas
+y deseos en aquel tiempo. Pero en la obra había un defecto que la
+hacía, si no ridícula, poco menos, y era la solemnidad y pompa con que
+tan flaco poder se presentaba como podría una potencia fuerte; propio
+proceder del autor, el cual, entre algunas buenas dotes, y otras no tan
+buenas calidades, tenía un orgullo excesivo. Así es que, en general,
+aun a aquellos no de la expedición a quienes agradó el papel, disonó
+haberse escrito y dado a luz para tan pobre empresa, como si fuese
+voz sonora y bien templada, así como fuerte, que sonaba amenazando,
+pero salida de cuerpo tan pequeño, que mal podría dar efecto a la
+amenaza. Sin embargo, a casi todos admiraba y a no pocos infundía
+desatinadas esperanzas ver que semejante escrito, reproducido en muchos
+ejemplares, circulando por Londres, y acompañado de actos que seguían
+sin interrupción, como era haber un barco fletado en que entraban
+municiones de guerra y estaba pronta a embarcarse gente armada y
+prevenida a guerrear, no diese margen a providencia alguna del gobierno
+inglés, cuando al lado de él había un ministro plenipotenciario del rey
+de España que no podía menos de hacer sobre tan grave negocio vivas
+reclamaciones, no siendo creíble que el duque de Wellington, tanto
+por sus inclinaciones conocidas, cuanto por su situación y deber,
+dejase de atender a ellas del modo más satisfactorio posible para el
+reclamante. Duró más de lo regular un estado motivo de admiración
+para algunos y para otros de dudas, así como para unos pocos de
+desvariadas figuraciones. Zarpó entretanto de su fondeadero el buque,
+que le tenía en el río Támesis, cerca del puente de Londres, y comenzó
+su navegación, que por fuerza en sus principios había de ser lenta
+hasta desembocar en el mar, y, según es allí uso, no se embarcaron
+los pasajeros, pensando hacerlo en Gravesend o algo más abajo. Pero
+entonces el Gobierno, que sin duda no quiso dar el golpe hasta darle
+seguro, sin dilatarle a punto de verse precisado a prender y sujetar al
+rigor de las leyes a los principales de la expedición, mandó detener el
+buque, como debía y podía, siendo ya fácil probar cuál era su destino.
+Terminó así la expedición, muy superior en importancia a todas cuantas
+tentativas de parecida naturaleza habían hecho los emigrados, pero
+superior únicamente por el valor de las personas que en ella entraron y
+por la solemnidad con que se preparó, si bien tan desigual al fin que
+se proponía cuanto lo habían sido en épocas poco anteriores aun las más
+descabelladas.
+
+Materia a grandes disensiones habría dado la mala fortuna de la
+expedición, por lo mismo que nada había tenido de trágica, pues hubo
+de ocasionar burlas malignas de los que la desaprobaban; burlas que
+habrían causado resentimiento, si en parte no justo, en otra parte
+fundado; pero nos salvó de disgustos, de que tocaría algo aun a los al
+parecer más indiferentes, el gran suceso de la revolución de Francia
+en 1830 que inmediatamente sobrevino.
+
+No es de extrañar que hasta a los más descorazonados llenase de
+alegrísimas esperanzas y renovados bríos ver derribada del trono
+la rama superior de la estirpe de los Borbones, y sustituida la
+bandera tricolor, emblema de la revolución, y emblema del cual no se
+suponía que se quedase en ser para nosotros y para casi todos los
+revolucionarios de fuera de Francia inútil, a la bandera blanca que
+nos había sido tan funesta, y que, mientras ondeaba triunfante, era un
+signo propio para recordar nuestra desventura y prometernos que sería
+esta duradera.
+
+Si cuando faltaban de todo punto, aunque no para algunos pocos,
+esperanzas de volver al suelo patrio y de entrar a pisarlo no
+perdonados sino vencedores, pasando por consiguiente a ocupar en él los
+puestos eminentes, eran entre nosotros tales y tantas las discordias y
+ambiciones de mando, ¿qué no hubieron de ser cuando a la vista aun de
+los menos propensos a formarse halagüeñas ilusiones se presentaba una
+España constitucional renacida y abierta de nuevo a los desterrados,
+estándoles tan llano el camino, o, cuando menos, habiendo en él
+tropiezos tan escasos en número y tan fáciles de vencer?
+
+Así es que no bien constó estar ya triunfante en Francia el partido
+apellidado liberal, cuando fue nuestra idea, con raras excepciones,
+trasladarnos al territorio donde prevalecían nuestras doctrinas y cuyo
+interés juzgábamos uno mismo que el de los constitucionales españoles.
+Fui yo uno de los primeros que de Inglaterra pasaron a Francia,
+encargado por los que nos juntábamos en casa de Valdés y Argüelles de
+ir a tantear el estado e intenciones de aquel recién nacido gobierno en
+lo tocante a España, encargo que admití suponiendo, por haber salido
+de aquella reducida, pero importante reunión, o digamos tertulia de
+la paz hija de la falta de esperanza en que vivía, que se obraba de
+acuerdo con Mina, sirviendo de conducto para entenderse con él Gil de
+la Cuadra, quien fue asimismo el que con más ahinco me aconsejó ponerme
+en camino, dando así a mi comisión, si tal nombre merecía, algún valor,
+y sobre todo a mis ojos, el bastante para que me encargase de ella
+sin temor de aparecer neciamente crédulo y vano. Séame lícito añadir
+que contaba yo asimismo con el tal cual renombre de que entonces aún
+gozaba, muy superior, sin duda, a mis merecimientos, pero debido a mi
+conducta política en el alzamiento de 1820, y en las Cortes de 1822 y
+23, y a la circunstancia de figurar yo entre los primeros en más de una
+lista de proscritos condenados a muerte por más de una causa. Pero se
+presentaba una dificultad para hacer mi viaje con la prontitud que, al
+parecer, requerían las circunstancias, y cuya importancia abultaba mi
+deseo. La embajada francesa en Londres estaba compuesta casi toda de
+gente muy adicta al derribado gobierno de Carlos X, que había recibido
+con no corto dolor y enojo la noticia de la gran mudanza ocurrida en
+su patria, y, como es natural, no la creía definitiva según llegó a
+serlo, y teniendo además órdenes muy estrechas de no dar ni visar
+pasaportes para Francia a constitucionales españoles, cumplía con su
+obligación sin tomar en cuenta que, trocadas las cosas, era natural que
+fuese diferente y aun contraria su conducta, y discutiéndose de esto,
+y ateniéndose a órdenes no revocadas, con lo cual procedían aquellos
+empleados conforme a sus inclinaciones y deseos, sin poder por ello ser
+reprendidos ni aun desaprobados en justicia por la autoridad nueva de
+su patria. Parecía, pues, difícil llevar a efecto mi proyectado viaje,
+a lo menos hasta que corriese algún tiempo; pero me sacó del apuro y me
+facilitó la entrada en Francia, yendo en mi compañía una persona que
+solía aparecer y hacer gran papel en horas de desorden y revueltas,
+siendo como nacida para discurrir arbitrios raros y salir bien de
+empresas dificultosas, aunque era menos feliz su suerte y muy inferior
+su acierto en circunstancias ordinarias; persona parecida en lo moral
+a lo que son en lo físico seres que andan admirablemente por tierra
+asperísima y quebrada, y en la llana y fácil de pisar, o tropiezan o
+son torpes. La persona a quien me refiero en este instante era la de
+Mendizábal.
+
+Este, por muchos títulos acreedor a ser llamado digno personaje,
+a pesar de sus defectos y yerros, había vivido hasta un grado muy
+notable oscurecido en la época corrida desde marzo de 1820 hasta
+junio de 1823, esto es, mientras estuvo vigente la Constitución,
+en cuyo restablecimiento había tenido tanta y tan principal parte.
+Figuraba como intendente honorario, y aún no sé si este destino o
+estos honores eran adquiridos antes de 1820 por servicios buenos,
+aunque nada conocidos, que había prestado sirviendo en el ramo de
+provisiones del ejército durante la guerra de la Independencia.
+Llevaba, sin quejarse, tal suerte que había sido común a hombres de
+méritos, si algo inferiores a los suyos, muy considerables, contraídos
+en la empresa que mudó, y durante tres años tuvo mudada, la suerte de
+España. Pero encerrado el gobierno constitucional en Cádiz en junio
+de 1823, se presentó Mendizábal ofreciéndose a la nada fácil tarea de
+mantener al ejército sitiado en la isla gaditana con los escasísimos
+recursos que podían ponerse a su alcance. No bien tomó tal encargo,
+cuando empezó al desempeño con actividad prodigiosa, atrayéndose por
+ello la atención y aun la admiración de muchos que hasta entonces
+poco o nada le conocían.[98]
+
+ [98] Entre estos citaré al general Álava, el cual me dijo
+ en julio de 1823 que merecía Mendizábal una estatua de _oro
+ lágrima_. Singular coincidencia es esta con la de la malhadada
+ estatua de 1858.
+
+Pero no podía Mendizábal crear dinero, y como lo necesitaba en
+cantidad, si no muy crecida, tampoco corta, el gobierno, reducido a la
+mayor estrechez, y las Cortes, a las cuales este apeló, recurrieron
+a un medio altamente vituperable, pero, por desgracia, usado por
+anteriores gobiernos de España, hasta de los constitucionales, siendo
+vicio nuestro muy común respetar poco todo derecho individual, sin
+que el de la propiedad esté exceptuado. Por aquellos días, o pocos
+meses antes, el cónsul general de España en París, don Justo Machado,
+encargado del fondo producto de las indemnizaciones que en virtud
+de tratados había pagado Francia a particulares españoles para
+reparación de perjuicios causados en España desde 1808 hasta 1814
+por los ejércitos franceses, viendo próxima la invasión de nuestro
+territorio por la fuerza que a ello se aprestaba con el fin de
+acabar con el gobierno constitucional, y receloso de que el gobierno
+francés, no reconociendo ya por tal al español, se echase sobre aquel
+fondo, le puso en salvo, de lo cual dio aviso, mereciendo por esta
+su acción aprobación muy señalada. De esta suma, pues, determinó
+disponer el gobierno de Cádiz, por lo pronto, para sus necesidades
+grandísimas y urgentísimas, no haciendo alto en que no era suyo, y
+quedando satisfecho con prometer competente indemnización en mejor
+tiempo a aquellos a quienes despojaba de sus bienes. Diéronse, pues,
+a Mendizábal letras contra Machado, a la sazón residente en Londres,
+y en cuyo poder estaban, o debían suponerse que estuviesen, tales
+sumas. Pero Machado protestó las letras, alegando para su acción más
+de un pretexto, siendo uno de ellos, que el fondo de que se trataba
+no era del gobierno, lo cual era verdad, pero lo cual no tocaba a
+Machado resolver, pues por el gobierno estaba encargado de aquel
+dinero, y no por los interesados. Corrieron, en tanto, con tal rapidez
+los sucesos, y cayó tan pronto el gobierno constitucional, que no
+pudo este, dar paso alguno en tal negocio. Restablecido Fernando VII
+en su poder absoluto, su gobierno escribió a Machado aprobando y aun
+ensalzando su proceder, no solo como justo, sino como un señalado
+servicio hecho a su soberano. Pero Machado, con extraña modestia,
+apenas aceptó tal elogio, soltando la expresión de que había salvado
+caudales de particulares, esto es, dando a entender que no tenía los
+que estaban en su poder a disposición del nuevo gobierno de Madrid,
+como no los había puesto a la del caído encerrado en Cádiz. Siguiose
+de aquí una correspondencia bastante singular y aun chistosa, pero
+inútil en cuanto a sacar a Machado el dinero que de él se reclamaba.
+Entretanto, Mendizábal, tenedor de las letras protestadas, estaba en
+Inglaterra refugiado, mientras Machado residía, ya en la misma Londres,
+ya en París, evitando pasar a España, ni separado de la obediencia al
+gobierno del rey, ni lo contrario, y viviendo bien, como persona muy
+entendida en tal materia.
+
+No tenía tan buena suerte Mendizábal, a quien, sobre las calamidades
+comunes a los desterrados, había caído encima otra nueva, pues, andando
+siempre en negocios, hubo de contraer una deuda que no pudo pagar, y
+cuyo importe era, creo, de unas 2000 libras esterlinas (sobre 190.000
+reales), habiéndole su acreedor, a uso inglés, hecho encerrar en la
+cárcel destinada particularmente a los presos por deudas. Allí vivía,
+pues, disfrutando en su desgracia del alivio que dan las leyes inglesas
+a los que están en tal situación, pues habitaba fuera de las paredes
+de la cárcel, en sus inmediaciones, dentro de ciertos límites donde es
+lícita la residencia a los deudores presos, y además tenía el derecho
+de salir en ciertas no largas épocas del año, con la obligación de
+recogerse temprano a su habitación forzada, y de no entrar en ciertos
+lugares como aquellos donde se come y bebe por dinero, y otros de igual
+o parecida naturaleza. En medio de esto, Mendizábal, o aconsejado u
+obrando por su propio discurso como hombre de ingenio fecundo en formar
+raros planes, tuvo la idea de prender a Machado como su acreedor por
+no menor suma que la de 100.000 libras esterlinas (o dígase sobre
+9.500.000 reales), cantidad casi igual al valor de las letras de cambio
+que contra él tenía. Inadmisible parecía su pretensión, porque las
+letras estaban giradas por el muerto gobierno constitucional de España,
+y al que le había sucedido tocaba demandar a Machado con más o menos
+fundamento, así como a Mendizábal repetir contra el gobierno su deudor.
+Pero las circunstancias eran raras, tanto que de otras iguales no había
+ejemplo: el gobierno de Madrid no se reconocía heredero del de Cádiz,
+como lo es todo gobierno de su antecesor, y Mendizábal, o había de
+quedarse sin lo suyo, o había de lograr cobrarlo allí donde estaba.
+Lo cierto es que encontró abogados que le persuadiesen, no solo de lo
+justo de su pretensión, sino de que era probable que saliese de ella
+triunfante. Las leyes inglesas, que dan excesivo valor al juramento,
+sujetan a aquel de quien se reclama bajo él una deuda a ser desde
+luego detenido y encarcelado, dejándole el recurso de pedir y lograr
+crecidas sumas, como daños y perjuicios del que le hizo prender, si
+resulta haber sido sin bastante fundamento. Mendizábal, pues, logró
+fácilmente el mandamiento de prisión por él solicitado, y aprovechando
+uno de los días en que él tenía la facultad de salir, acompañado de un
+su amigo, portador del documento terrible, se fue a esperar a Machado
+a la puerta del teatro de la Ópera italiana, donde sabía que había de
+ir el destinado a ser su víctima, como lugar de concurso casi forzoso
+a quienes como él vivían. Por rara casualidad tardó algo aquella noche
+en acudir al teatro Machado, y corría el tiempo, y estaba cercana y
+casi inmediata la hora en que Mendizábal debía estar recogido, pues de
+no hacerlo sería agravada su prisión, sobre tener que pagar una buena
+cantidad, perdiendo la fianza de que de su imperfecta o incompleta
+libertad no abusaría. Tuvo al fin término tan fundada congoja, con
+aparecer, aunque tarde, antes de la hora fatal, Machado, y un preso
+por deuda de 2000 libras hizo prender a otro por 100.000; caso que
+rara vez, si acaso alguna más, habrá ocurrido. No es del todo una
+digresión de mi objeto la narración que acabo aquí de hacer, pues
+la prisión de Machado y los procedimientos legales a que dio motivo
+pusieron a Mendizábal en el caso de hacer servicios a nuestra causa,
+que lo era suya. En primer lugar, tuvo licencia para pasar a Francia,
+cosa que era común negar a constitucionales menos comprometidos que él,
+consintiéndolo su acreedor primitivo, sin duda con seguridad, pero no
+tal que estuviese el deudor enteramente libre.
+
+Llegó a noticia de Mendizábal, que entonces me veía poco (no por haber
+tibieza en nuestra amistad, sino por desviarnos diversos cuidados en
+la inmensa y afanada Londres), que necesitaba yo un pase para Francia,
+y al punto me ofreció llevarme como su criado, porque su pasaporte
+le concedía llevar uno. Emprendimos, pues, nuestro viaje en el 11 de
+agosto de 1830, día cabalmente en que se sentaba Luis Felipe en el
+trono que le había levantado la revolución, y de que otra revolución
+vino a derribarle.
+
+Momento de inefable placer fue aquel para mí, que, al cabo de cerca
+de siete años de destierro, me ponía en camino, según creía, para
+mi patria, yendo a entrar en ella triunfante con el triunfo de la
+causa que había servido con celo. Por casualidad, el día antes me
+había sentido con algo de calentura, la cual, con todo, consultado
+un facultativo, por ser ligeramente nerviosa, no era obstáculo para
+viajar, y aunque estando a bordo sentí síntomas febriles, pronto
+noté que habían desaparecido. Era el día hermoso como de los buenos
+de agosto; soplaba favorable el viento, no recio, pero no calmoso;
+rizaban la superficie del mar en el por lo común alborotado estrecho
+de Calais algunas bien que no altas olas; daba el sol calor grato, y
+yo, puesto en la cubierta cerca de la proa del buque, le veía cortar
+el mar, y me hallaba a cada instante bañado por el rocío del agua
+marina, con lo cual sentía volverme del todo la salud, y nacer en mí
+más que común aliento, agregándose a lo cual, cuando nos acercamos a
+la costa francesa, ver en Calais tremolando a millares las banderas
+tricolores, signo de victoria a la sazón para la causa de la libertad
+común a muchos pueblos; con el influjo de lo moral en lo físico, me
+vi al instante en un estado de salud la más robusta. Tres horas duró
+la agradable travesía: saltamos en tierra a la tarde, nos pusimos en
+camino a prima noche en la silla correo, y poco después de amanecer el
+día 13 me encontré en la capital de Francia.
+
+Si en breve fui seguido de españoles de los residentes en Londres,
+por lo pronto hallé en París varios compañeros de destierro, de los
+cuales algunos nunca habían venido a Inglaterra, y otros habían salido
+de allí algún tiempo antes. Era de los primeros una persona que por
+algunos días bulló mucho entre nosotros, y haciendo papel logró cierto
+influjo, aunque corto, habiendo sido después su suerte alcanzar alguna
+fortuna en España, si bien no empleos del Gobierno, distinguirse como
+escritor, figurar en el Congreso de Diputados, aunque no con lustre
+como orador, gozar de varia reputación, y al fin caer en la desdicha,
+si merecida por sus faltas, más dura que la que ha cabido en suerte a
+hombres con menores prendas y no inferiores culpas. Era este el tan
+nombrado don Andrés Borrego, a quien no siempre he mirado como amigo, y
+a veces hasta como a contrario, con quien había contraído en 1858, como
+alguna vez antes, relaciones, aunque no estrechas, de trato amistoso,
+y cuya triste fortuna, sin abonar su conducta, hoy lamento sin querer
+encubrirlo.
+
+Había yo visto a Borrego algunas veces en Gibraltar en octubre de 1823,
+cuando recién salido yo de Cádiz empezaba la vida de desterrado. Había
+reparado poco en él, pero a mi llegada a París se me presentó como
+conocido y aun como amigo, y también como hombre dispuesto a trabajar
+en la causa que a Francia me había traído, y dueño ya de cierto grado
+de influjo entre los periodistas y aun en el ánimo del general
+Lafayette, todavía omnipotente o poco menos en aquella hora, propenso
+a dejarse cautivar por la lisonja, y en verdad (según supe de su misma
+boca), prendado de Borrego, al cual suponía de harto más valer entre
+nosotros que el que entonces tenía. De cuáles eran las pretensiones
+de Borrego, que las abrigaba grandes, hablaré posteriormente, cuando
+refiera la lucha que empezó al competir por acaudillar la empresa de lo
+que llamábamos dar libertad a España.
+
+Encontré también en París a mi queridísimo amigo y compañero don Ángel
+Saavedra, todavía no, como es hoy, duque de Rivas. Con él renové los
+lazos de estrecha amistad que nos habían unido, nunca rotos y solo
+aflojados por habernos separado largas distancias y no corto plazo;
+pero Saavedra, si firme constitucional, no tenía ambición de figurar
+en primera línea, y así en mis proyectos conté con él solo como un
+compañero en la fortuna que habría de caber a nuestra causa.
+
+También encontré a don José Manuel de Vadillo, otro amigo antiguo,
+y de los que habían compuesto el Ministerio a que dio nombre don
+Evaristo San Miguel; pero en él tampoco pude ver más que un liberal
+extremado, en quien lo atrevido y aun exagerado de los principios hacía
+mal maridaje con su natural flemático e indolente; hombre no falto
+de valor, pero sí muy opuesto a hacer esfuerzos; en suma, bastante
+revolucionario en las doctrinas y nada propio para serlo en las obras.
+
+Otro sujeto acudió desde luego a verme, y a tratar conmigo con empeño
+y pertinacia de negocios políticos, no encubriendo su pretensión de
+ocupar en cualquiera empresa el puesto de uno de los principales, si
+ya no el principal caudillo, que era el general don Pedro Méndez de
+Vigo. Con él no había yo tenido amistad, y solo alguno, pero poco,
+trato en Londres. No obstante haber sido acusado de la muerte dada a
+ciertos presos en el mar cerca de la Coruña en 1823, hecho que fue,
+como debía serlo, muy vituperado, había logrado Méndez Vigo licencia
+para pasar de Inglaterra a Francia, cosa que a pocos de nosotros se
+concedía, y lo cual en nuestras preocupaciones era, si no una culpa,
+cosa a ella parecida, como si la emigración en Inglaterra hiciese del
+suelo británico una patria, y del territorio francés, mientras dominaba
+en él un gobierno causador de nuestra ruina, un lugar de mala nota.
+Extrañé, por lo mismo, ver a Méndez Vigo tan ansioso de lanzarse a
+restaurar la libertad y con ideas revolucionarias extremadas; pero sin
+serle adicto ni enemigo, como le encontré pretensiones tan subidas,
+esquivé ligarme con él, porque no buscaba yo gobierno para España ni
+generales para el mando de fuerzas destinadas a libertarla, todo lo
+cual me sobraba, siendo mi objeto solicitar ayuda del gobierno francés,
+y con ella medios para juntar y preparar del todo fuerzas, a las cuales
+no faltarían de cierto quienes, bien o mal, las dirigiesen y gobernasen.
+
+Estaban también a la sazón en París dos personajes de tanta importancia
+como eran don Francisco Martínez de la Rosa y el conde de Toreno. Con
+el primero me había unido en mi primera juventud estrecha amistad;
+pero en las lides políticas desde 1820 a 1823, alistados en diferentes
+y opuestas banderas, nos habíamos llegado a mirar con algo parecido
+a odio, que por fortuna desapareció del todo con el tiempo, y que
+ya entonces no existía, pues entramos desde luego en trato cortés,
+si no amistoso. Pero Martínez de la Rosa, muy dura o injustamente
+tratado por el bando llamado exaltado en 1822, estaba desviado de la
+política; aunque vivía fuera de España, vivía como mero desterrado
+y no como proscrito; hasta había paseado por las calles de Madrid
+cuando los invasores y absolutistas españoles cantaban su triunfo
+sobre la Constitución, y huían o gemían ocultos o padecían todos los
+constitucionales; y por esto, y por el horror que había concebido a
+los desmanes populares, si no deseaba que continuase en su patria
+el gobierno que la regía, no se prestaba a actos de violencia que le
+derribasen. Así nadie contaba con él en agosto de 1830. No así el
+conde de Toreno, quien, si por razones de algún peso para él, no quiso
+aparecer figurando en aquellos momentos, cooperaba a los planes de
+los constitucionales más activos hasta con celo, empleando en ello su
+influjo en buena parte de la sociedad de París de la clase llamada
+de capitalistas; ardoroso como el que más, si bien no traspasando
+los límites del partido en cuyas filas militó, y olvidado todo
+resentimiento, no obstante haber tenido motivo de queja por enormes
+agravios a veces iguales a los de que había sido blanco Martínez de la
+Rosa, y otras veces de distinta clase, pero no menos atroces.
+
+Desde luego empecé a dar pasos, poniéndome en comunicación con
+personajes franceses, de los de más nota y cuenta en aquellos momentos.
+El primero de ellos fue el general Lafayette, que me recibió con el
+agasajo en él natural, cautivándome desde luego, pero no en el grado
+que a otros, sus modales de caballero y aun de cortesano cumplido,
+cierta bondad no exenta de ambición, y una llaneza donde se descubría
+que, al querer igualarse con sus inferiores, era un señor muy principal
+que descendía, como sin esfuerzo, naturalmente y por afición, pero que
+descendía al cabo. A todo proyecto favorable a extender la revolución
+fuera de su patria se prestaba Lafayette gustoso, y hasta con celo;
+pero, aunque su poder era mucho, nunca llegaba a tanto que pudiese
+lanzar al gobierno o aun al pueblo francés a empresas aventuradas,
+cuyo objeto fuese puramente el provecho ajeno, aunque sea común en los
+franceses blasonar del desinterés con que sirven a los extraños. Aunque
+vi más de una vez a Lafayette, no llegó a ser intimidad nuestro trato,
+porque aun para los asuntos de España, divididos de allí a poco los
+españoles, acertaron a captarse la voluntad del general otros de mis
+compatricios que aquellos con quienes yo estaba en unión formando un
+partido aun antes de tener campo en que los partidos pudiesen dar de
+sí consecuencias. Debo, con todo, añadir que, aun cerca de cuatro años
+después, próximo ya a morir aquel ilustre anciano, pues ilustre era, no
+obstante sus graves yerros, y cercano yo también a volver a mi patria,
+cuyas puertas ya me daban paso franco, tuve la satisfacción de recibir
+muestras de su amistoso afecto, dadas en el mismo lecho de que a pocos
+días pasó a ser trasladado al sepulcro.
+
+No fue para mí de tanto agrado, ni aun de alguno, la visita que por el
+mismo tiempo hice al afamado Benjamin Constant. Había sido yo admirador
+apasionado de sus escritos, y seguía siéndolo, y aun hoy lo soy en
+bastante grado, pues veo con placer que van recobrando sus doctrinas la
+por algún tiempo casi perdida fama, mientras de su carácter y conducta
+sabía, aunque algo, poco, recomendándole a mis ojos la enemistad
+que le profesaban mis enemigos, y no habiendo sabido, como haré por
+posteriores escritos dignos de crédito, que si en él todavía como
+escritor hay mucho que aprobar y alabar, en los hechos de su vida hay
+harto más motivo que para el elogio para el vituperio. Pero, aun con
+toda mi admiración de entonces, salí de mi corta conversación con el
+famoso publicista por demás descontento. Porque habiendo yo manifestado
+a aquel célebre personaje que tratábamos de dar cuanto antes a nuestra
+patria la libertad de que el anterior gobierno francés la había
+despojado, él, asomando ya entonces entre los suyos la idea política
+del partido que vino a triunfar en Francia sin que él hasta entonces le
+fuese contrario, me dijo: _Ah! il ne faut pas_, que puede traducirse
+_no hay que hacer eso_. Incomodado yo, con gesto y tono que hubieron
+de ser desabridos, _à qui ne faut-il pas?_ le pregunté, haciendo de
+la pregunta réplica, a lo cual él, conociendo el mal efecto en mí
+producido por sus palabras, se explayó en vagas, pero frías protestas
+de su conocido amor a la libertad, recordando cuánto había condenado la
+guerra o expedición en que el gobierno francés restableció en España
+el poder absoluto. Pocas y cortadas frases siguieron a estas, y me
+despedí, siendo probable haberle yo disgustado tanto cuanto él a mí, si
+no más todavía. No volví a verle, ni hubo para qué, en lo que duró su
+vida, de allí a pocos meses terminada.
+
+Pero no era yo solo quien bullía entre los constitucionales españoles.
+Obraba como un comisionado; pero sin saberse de quién ni saberlo bien
+yo mismo, mientras otros, cuyo número creció mucho en breve, bullían
+y obraban, o por su cuenta propia, o por la ajena. Desde luego me
+estorbaba y juntamente me ayudaba Mendizábal, porque, siendo de mi
+partido, pero de natural propenso a hacerlo todo por sí, estimaba
+en nada mis acciones, y pretendía dictarme las que él juzgaba
+convenientes. De una cosa estaba ufano, y con razón, y era de que,
+haciéndonos falta dinero, él había dado con un medio de encontrarle
+en cantidad suficiente para nuestras necesidades. Ahora, pues, para
+toda empresa es indispensable el dinero, y para una como la nuestra lo
+era en alto grado, y la dificultad de hacerse con él era grandísima,
+y Mendizábal la había vencido hasta cierto punto, lo cual habría
+envanecido a cualquiera, y dádole, sobre entono, superioridad sobre sus
+compañeros; pero a Mendizábal daba una vanidad como a quien más, porque
+en proporcionar recursos pecuniarios tenía él el punto de su gloria,
+mirando lo demás como de muy inferior importancia, y, si estimando
+el talento aplicado a otras materias como instrumento, juzgándole,
+aunque bueno, propio solo para servir de ayuda a planes de Hacienda. Yo
+cabalmente pecaba entonces, y gravemente, por el lado opuesto, no dando
+a las atenciones pecuniarias la importancia que merecen. Agregándose a
+esto ser Mendizábal dominante y yo nada sufrido, en sus conatos para
+dictarme lo que debía hacer, siendo él todavía persona cuyo nombre
+distaba de ponerse en parangón con el mío, hubo entre los dos disputas,
+a veces acaloradas, si no agrias, y una de ellas llegó a agriarse,
+aunque por corto tiempo, naciendo de ella para mí un revés que hubo de
+influir en mi suerte.
+
+Se iban trasladando a Francia todos los emigrados de Inglaterra que se
+sentían o creían capaces, o de entrar en acción con las armas en la
+mano, o de dirigir los negocios políticos como conviene a una empresa
+tal cual era la del restablecimiento del Gobierno constitucional,
+lo que llevaba consigo una revolución, no pudiendo esperarse que
+fuese llevada a feliz remate sin resistencia. Entre estos no tardó
+en presentarse Istúriz, cuyas relaciones conmigo eran de amistad
+fraternal. Tardaba, en tanto, Mina, y quienes culpaban su flojedad
+cuando nada había que hacer, más la culpaban en horas en que obrar
+con vigor era en nosotros casi una obligación sagrada; pero sin razón
+entonces como antes, pues el precavido general, si, como acreditó de
+allí a poco, no se había olvidado de su antiguo valor, calculaba las
+dificultades que tenía que vencer y les daba el valor debido. Al cabo
+pasó a París, y de París se fue muy pronto a la frontera.
+
+Entre este acudir de españoles a Francia, no apareció Torrijos ni
+sus compañeros en el Gobierno formado para la expedición acabada en
+flor, o aun podría decirse en capullo, como un mes antes, pero no
+porque el activo general y su no menos animoso colega Flores Calderón
+huyesen del peligro, pues fueron a buscar para teatro de sus hechos la
+parte meridional de España, trasladándose a Gibraltar, tanto porque
+allí encontrarían menos competidores por el mando, cuanto por ser
+conveniente acometer al Gobierno español por puntos uno de otro muy
+distantes, a fin de distraer su atención para la defensa.
+
+Así puede decirse que había terminado la emigración en Inglaterra, si
+bien quedaban allí no pocos de los proscritos, pero como retirados
+de la política militante, y espectadores y no actores en las escenas
+que se preparaban, las cuales distaron mucho de corresponder a las
+esperanzas lisonjeras con mucho fundamento concebidas con motivo de la
+mudanza del gobierno francés, hasta el punto de haber reducido a la
+emigración en Francia, durante tres años, a una situación más pacífica,
+si cabe, que la en que había estado en Inglaterra.
+
+Referir las particularidades o el pormenor de los sucesos que en
+septiembre y octubre de 1830 prepararon en París y otros puntos, y en
+la frontera produjeron la infeliz tentativa hecha para restablecer en
+nuestro suelo la Constitución u otra cosa semejante, dará argumento
+a otra parte de este enojoso trabajo; pero antes no será ocioso,
+volviendo atrás la vista, contar algunos sucesos anecdóticos de nuestra
+larga estancia en Inglaterra; sucesos que sería bien haber referido
+antes, pero que, corriendo sin buen gobierno la pluma, han sido
+omitidos, aunque en mi sentir no deben quedar olvidados, siquiera sea
+para puro entretenimiento de mis lectores, si acierto a entretenerlos,
+lo cual, no lo puedo negar, es uno de los fines a que aspiro.
+
+
+IV.
+
+Hubo entre los españoles emigrados en Inglaterra algunos caracteres
+raros, y en mi corto entender, no dignos de recordación, o dignos de
+ella a lo menos en cuanto la de las personas está enlazada con la de
+las cosas de aquel periodo, en el cual eran para nosotros motivo de
+conversación, ya para la extrañeza, ya para la risa, las singularidades
+a que ahora aquí me refiero. Por lo mismo, la omisión que de tales
+menudencias he hecho, según me parece, es de condenar, y merece reparo,
+porque con ella falta algo en la tosca, si bien fiel, pintura que he
+hecho de nuestra estancia en Inglaterra. Pero tengo que echarme en
+cara otra omisión de más bulto, y es la de no haberme detenido más en
+especificar los favores que al pueblo inglés debimos, los cuales fueron
+tales y tantos, que la ligera mención de ellos antes hecha en otros
+artículos no es paga suficiente de nuestra deuda de gratitud, cuando en
+mi sentir era ocasión de satisfacerla en lo posible la narración de lo
+ocurrido en los días en que se contrajo obligación tan crecida.
+
+Invirtiendo el orden con que acabo de hablar de estas mis omisiones,
+empezaré a repararlas por la que he puesto en segundo lugar, por
+parecerme de superior importancia. Y aquí me veo obligado a acogerme de
+nuevo a la indulgencia de mis lectores, tantas veces solicitada; porque
+he de decir cosas relativas a tan pobre sujeto como soy y me conozco, y
+confieso ser, para ocupar la atención pública; pero de mis negocios, a
+la par que de otros de más valor escribo, y, tratándose de beneficios
+recibidos, mal podría callar los hechos a su persona quien los recibió
+muy señalados. Y hay una razón más que me mueve, o, hablando con
+propiedad, me impele, y como que me precisa a dar tal testimonio. Por
+ser lo que llaman las gentes anglómano paso, y no puedo negar que en
+algún grado lo soy, y desde los años primeros de mi edad adulta comencé
+a serlo, y en lo que eran vagas inclinaciones nacidas de circunstancias
+particulares me han confirmado después mis estudios. Además, las
+bondades de que no solo yo, sino muchos de mis compatricios y hermanos
+en fe política, hemos sido objetos han añadido un título más, y este
+poderoso, para que mostremos gratitud y admiración a un pueblo que,
+con colmarnos de beneficios, dio pruebas de una de sus muchas buenas
+cualidades; lo cual no obstante, ha querido mi suerte que divida mi
+patria en bandos, y habiendo yo mudado el de mí seguido por otro, al
+parecer, si no del todo, opuesto, haya en la última y buena parte de
+mi vida allegádome al que la Francia de 1834 a 1848 miraba como amigo y
+la Gran Bretaña como contrario, sujetándome a ser tachado de ingrato,
+aunque en verdad sin causa.
+
+Ya dejo apuntado en las primeras páginas de estos artículos cuán
+bien recibidos fuimos por el pueblo del Imperio británico los
+constitucionales españoles. También he dicho con cuánta largueza
+contribuyeron a socorrer nuestras necesidades personas de todas las
+opiniones, aun aquellas que con más desaprobación, y hasta con ceño,
+miraban las doctrinas por sustentar las cuales estábamos padeciendo.
+Pero no estará de más entrar en el pormenor de algunos de los
+beneficios a que debimos vivir, si no con regalo, con comodidades
+propias de un estado que, si era pobreza en sentido relativo, no lo era
+en absoluto.
+
+El gobierno inglés, a los pocos meses de haber la como inundación de
+refugiados españoles invadido la tierra británica, trató de sustituirse
+a los actos de caridad, aunque colectiva y pública, en su carácter de
+meros particulares, asegurando de un modo permanente la suerte de las
+desdichadas víctimas de la revolución vencida en España. De notar es
+que el Ministerio inglés de aquel tiempo era tory, y que a pesar de
+todo cuanto han dicho los franceses, y creído los no franceses, había
+visto con poco disgusto, y aun algunos de quienes le componían con
+satisfacción, el triunfo del duque de Angulema, porque, no obstante
+serlo del poder francés, lo era asimismo de la bandera blanca, tan
+grata a los antirrevolucionarios de todos los pueblos, y esto no obstó
+a que los socorros dados a los españoles tuviesen cierta solemnidad,
+como acto patente en que la compasión iba hermanada con algo de respeto
+y cariño. Tomó a su cargo el duque de Wellington la dirección superior
+de tal negocio, y bajo de él entendió en ello más particularmente su
+amigo, y antes su secretario de campaña, el lord Fitzroy Somerset,
+que en días muy posteriores, con el título de lord Raglan, ha hallado
+en Crimea un campo de victoria y una tumba, dilatando por el mundo
+su nombre. Por los españoles fue escogido para entenderse con los
+ingleses, en los casos frecuentes en que estos necesitaban auxilio para
+el justo reparto de las sumas con que socorrían a los objetos de su
+beneficencia, el exdiputado a Cortes don Domingo Ruiz de la Vega, hoy
+uno de los pocos que sobrevivimos de aquella época; ruinas tristes del
+viejo edificio resuelto ya en polvo y casi olvidado. Poco menos que a
+todos los refugiados comprendió la beneficencia del Gobierno, y los
+que de ella no participaron fue porque, o tenían medios de subsistir,
+y no les consentía su delicadeza recibir auxilios no necesarios, o se
+hallaban en circunstancias particulares en que mal podían tomar lo que
+venía por mano de aquel Gobierno. Debe añadirse que quien una vez fue
+incluido en la lista siguió siendo socorrido con tal que no saliese
+de las Islas británicas o sus dependencias inmediatas las de Jersey
+y Guernesey, extendiéndose el beneficio a tal punto que ha habido y
+quizás hay algunos, triunfante ya nuestra causa en el suelo patrio
+desde ha veintinueve años muy cumplidos, que todavía viven de lo que
+cobran de una suma destinada a ser socorro para el forzoso destierro.
+
+Pero aunque el Gobierno acogió a todos, hubo de cerrar su lista, si
+bien después más de una vez la abrió de nuevo para incluir a refugiados
+que llegaban. Sin embargo, por lo pronto, estos nuevos desterrados,
+que iban creciendo en número, no podían ser abandonados por un pueblo
+en general caritativo, y en particular, por entonces, amante de los
+españoles. Así es que revivió al momento la junta llamada _Commité_,
+que antes de dar socorros el Gobierno los daba, hallándolos en
+numerosas suscripciones. Pasado algún tiempo, el exdiputado don Joaquín
+Lorenzo Villanueva y yo hicimos al lado de esta junta de socorros
+el oficio que con el Gobierno hacía Ruiz de la Vega. Además, me
+alcanzaron los auxilios de esta junta en graves necesidades que hube de
+padecer con mi reducida familia, compuesta de un hijo de catorce años
+(en 1825) cuando llegó conmigo, y de una anciana de cerca de setenta,
+tía carnal materna mía, y para mí y mi hijo Dionisio segunda madre, y
+la cual no dejaba de ser uno de los objetos curiosos de la emigración,
+trasladada a tanta edad a clima y pueblo para ella tan extraños.
+
+En los que así iban acudiendo había personas dignas; de ellas muchas
+expuestas a ser perseguidas en su patria por motivos que no los
+deshonraban, pero tampoco faltaban quienes viniesen buscando un modo
+de vivir que les faltaba en España, o quienes hubiesen merecido
+castigos por culpas en que la política tenía o poca o ninguna parte.
+Aun entre estos, pocos hacían cosa que pudiese desacreditarlos y,
+desconceptuándolos, comunicar algo de su desconcepto a sus compañeros.
+Eran sí, por lo común, descontentadizos y maldicientes, siendo blanco
+de sus censuras los principales de la emigración. Aun a los ingleses
+de la junta que los socorrían acusaban malamente, y sobre todo al
+secretario de la misma, míster Freshfield, buen hombre, de poca cuenta,
+que, sin duda a la par que por loables motivos, trabajaba para que
+sonase su nombre hasta allí oscuro, pretensión harto disimulable, pero
+al cual comenzaron a calumniar, suponiéndole que se enriquecía con
+los fondos de las suscripciones, y los escatimaba a los desterrados;
+acusación que, sobre ser calumniosa, era desvariada pero general,
+a punto de llevarse a mal que se defendiese al acusado. También
+Villanueva y yo llevábamos nuestra parte de malquerencia porque no se
+concediese todo cuanto solicitaban a todos los que pedían. Pero estas
+eran pequeñeces recibidas comúnmente con risa por ser ridículas, y si
+alguna vez con un tanto de indignación, con una que duraba poco.
+
+Hacia fines de 1828, cuando el Gobierno más de una vez había dado
+entrada en la lista de los socorridos a número no corto de personas,
+y cuando las suscripciones no habían parado del todo, si bien eran
+menos, fue hecha una nueva apelación a la caridad pública en nuestro
+favor, con solemnidad bastante a darle fuerza. Hubo una reunión de las
+llamadas _meetings_, en la ciudad vieja (_City_); la presidió el lord
+corregidor, hablaron en ella personas notables y se distinguió por un
+discurso el elocuente abogado Mr. Denman, a la sazón afamado diputado
+en la Cámara de los Comunes, que, después con la dignidad de lord,
+añadida, no a nombre de tierras, sino a su apellido, llegó a ser primer
+juez en Inglaterra (_lord chief justice_), y murió desempeñando tan
+alto cargo. Correspondió bien el público al llamamiento, no cansándose
+la generosidad con hacerse de ella tanto uso, y una suscripción nueva y
+bastante cuantiosa alivió miserias que constantemente se iban renovando.
+
+Pero no era solo en actos que al cabo tienen la índole de limosnas
+en lo que mostraban los ingleses el afecto que nos profesaban. Se
+extendían las pruebas de su cariñoso empeño en mirar por nosotros
+hasta el punto de dar cierta protección a criminales, contribuyendo
+a que no fuese probada su culpa puestos en juicio, y a que saliesen
+por consiguiente absueltos. De esto hubo dos ejemplos notables. Fue
+el primero el de un joven cuyo padre, oficial que había sido en
+nuestro ejército, era emigrado, y que había logrado colocación en
+una casa de comercio inglesa y, con igual irreflexión que maldad,
+falsificado la firma de sus principales. Llevaba en aquel tiempo tal
+delito en Inglaterra por pena la capital, y según costumbre, hija de
+preocupaciones de aquel pueblo mercantil, mientras el derecho del Rey
+de perdonar o conmutar las penas era ejercido con frecuencia para
+mitigar el rigor de unas leyes penales entonces todavía con exceso
+duras, rarísima vez, si acaso alguna, había sido dejada de ejecutarse
+una sentencia de muerte en un falsario. Pero en el caso de que voy
+ahora hablando, no hubo perdón que solicitar, porque el acusado salió
+absuelto, no obstante ser clara su culpa, pues la acusación fue
+seguida de tal modo, que evidentemente tiraba a hacer pocas o nulas
+las pruebas del delito: los testigos, así los contrarios al reo como
+los llamados en su defensa, se pusieron en lo posible como de acuerdo,
+el juez fue blando en el resumen, y el jurado sin vacilación dio su
+fallo, como allí tiene que serlo por unanimidad, favorable. Triste es
+añadir que costó la vida al padre la culpa del hijo, no obstante haber
+este quedado impune.[99]
+
+ [99] El infeliz padre se suicidó.
+
+Fue el otro caso el de un zapatero riojano, habilísimo en su oficio,
+tanto que encontraba trabajo en abundancia y bien remunerado, pero
+haragán incorregible, así como vicioso. Este tal se dejó crecer
+la barba, cosa a la sazón rara, y más en Inglaterra, y haraposo y
+necesitado por gastar más del corto socorro que recibía, después de
+vagar y dormir al raso alguna noche, entró en una tienda de licores
+de las a que concurre la plebe, donde su singular aspecto, su color
+cetrino y las miradas de sus ojos negros y lucientes infundieron terror
+a algunos que le miraban como a un bandido de teatro, y risa a otros
+menos asustadizos, de lo último de lo cual enojado nuestro compatriota,
+apeló al recurso común de la gente no buena de su clase y hábitos en
+nuestra tierra, y sacando una navaja, hirió a uno de los burlones y
+puso en fuga despavoridos a los circunstantes. También tenía entonces
+pena de la vida su delito, aun cuando las heridas hechas no causasen
+la muerte. Fue, pues, preso el criminal, y llevado a juicio, y no
+habiendo otro modo de salvarle la vida que el de declararle loco, hubo
+de probarse que lo estaba, siendo la sentencia la de encierro en una de
+las casas destinadas a los dementes, a lo cual debe añadirse que en
+breve de la casa de su prisión se le proporcionó la fuga y la pronta
+salida del territorio británico.
+
+Otras faltas menores hubieron de ser disimuladas, pues si bien en
+general fue digna de alabanza la conducta de los emigrados españoles,
+imposible era que entre tantos hombres no hubiese quienes pecasen, ya
+leve, ya gravemente, sobre todo, si consideramos que entre ellos, si no
+abundaban, no faltaban gentes no de las más respetables cuando vivían
+en su patrio suelo.
+
+Especificar las muestras de consideración que en el trato privado
+solían recibir nuestros compañeros, sería tarea enojosa y difícil de
+desempeñar, pues muchas no fueron conocidas. Reinaban sobre este punto
+generosas ilusiones. Una vez, preguntado yo sobre las calidades y
+circunstancias de un compañero de destierro que no me merecía muy alto
+concepto, hube de responder que no le conocía, a lo cual el preguntante
+me añadió que sin duda era un caballero, pues tal le declaraba su
+traza, porte y modales, cuando el objeto de semejante elogio, si no era
+un mal sujeto, pecaba por tosco y sin crianza, como hombre que no había
+recibido buena educación, ni tenido trato con gente fina. Debe añadirse
+que unos pocos, y la justicia, aunque sea en nuestra honra, dicta decir
+poquísimos, que para darse valor apelaron a imposturas, titulándose lo
+que no eran y tomando distinciones muy altas, lograron casi todos salir
+con su intento a medida de su deseo; pero tales personas se iban a
+residir fuera de Londres o de Jersey, y lejos de la observación de sus
+compañeros de destierro.
+
+A los más conocidos de nuestro gremio fue común hacer señaladas
+distinciones; pero todos ellos esquivaban recibirlas, aunque
+las agradeciesen. Hubo de aceptar algunas muestras de superior
+consideración, pero poquísimas, entre las muchas con que a porfía se
+le brindaba, Argüelles, si no contento, y esto dejaba de estarlo por
+lo tocante a la suerte de su patria y causa, resignado en su modesto
+retiro, viviendo de aquello que sus amigos y parientes le socorrían,
+bastante a cubrir sus escasísimas necesidades de hombre parco, sobrio,
+ajeno de lujo y regalo y de todo lo que se llama vicio, aun de la clase
+apenas digna de tal nombre. Como él vivía el venerable Valdés, como
+él Istúriz, como él Bauzá, y otros cuya enumeración sería enojosa.
+En cuanto a mi pobre persona, como tenía perdido ya, o próximo a
+perderse, el por algún tiempo no corto haber heredado de mi padre,
+había recurrido al arbitrio de dar lecciones de lengua española a los
+ingleses, por lo cual hube de rozarme con muchos de ellos, y entre
+estos con bastantes de las clases superiores de la sociedad, así como
+con muchos de la media, siendo mi fortuna, no por mi escaso merecer,
+sino en atención a mi desgracia, ser tratado, no como un maestro que
+enseña por dinero (gente a quien trataba entonces, si no con desdén,
+con poco menos la gente inglesa de clase), sino como un amigo a quien
+se convidaba a la mesa y a tertulias concurridas. Sir Jorge Grey,
+ahora ministro en su patria, y sobrino del afamado conde de Grey,
+primer ministro desde 1830 a 34; sir Dionisio Lemarchant; Mr. Eduardo
+Ellice, que hoy acaba de fallecer, y era entonces cuñado del mismo
+conde Grey; el Alderman Woor, miembro del Parlamento, y que hizo
+gran papel algún tiempo en Inglaterra, me favorecieron con tratarme
+más según mi clase en España, que según la a que me veía reducido en
+Inglaterra. Pero entre todas las personas a quienes me complazco en
+tributar este homenaje de tierna gratitud que no llegará a su noticia,
+hay una familia que me hizo enteramente suyo, y en la cual encontré
+consideración superior a la merecida, y con ella vivo y casi fraternal
+afecto, sin olvidar hasta favores en intereses que, por ser dados con
+delicadeza, pude recibir sin menoscabo de mi decoro. Era esta familia
+la de un comerciante retirado inglés llamado Mr. Griffin, cuyas
+hijas, pues hijos no tenía, por su crianza, talento e instrucción se
+distinguían aun en Inglaterra, y una de las cuales casada durante
+nuestra amistad con el afamado navegante inglés sir Juan Franklin, con
+el nombre de lady Franklin se ha hecho notable en sus esfuerzos por
+averiguar la por mucho tiempo ignorada suerte de su marido, muerto en
+una expedición en las regiones polares, mientras otra, casada con sir
+Juan Simpkinson, me proporcionó la estrecha amistad con su marido,
+abogado en chancillería, hombre de vasta instrucción, entendidísimo en
+los clásicos griegos y latinos, y también en la literatura francesa
+e italiana, de ingenio agudo, de humor sarcástico, y por mil títulos
+de agradabilísima compañía. Así su mujer, como las dos hermanas,
+solteras cuando las conocí, y ya no en la primera juventud, pero
+pasadas al estado de matrimonio después, instruidas por la lectura y
+por multiplicados viajes, de modales como los de la parte superior de
+la clase media, o dígase de la de caballeros en su patria, cultos al
+par de los de la sociedad más alta, me dieron a conocer juntamente con
+el trato de otras personas, pero en grado muy superior, lo íntimo de la
+sociedad inglesa, a ninguna inferior en lo agradable, y la posibilidad
+de una amistad estrechísima entre personas de diferente sexo, y no
+enlazadas por parentesco o deudo, sin el más leve matiz de lo que en
+otros pueblos hace tales amistades sospechosas a veces, y hasta en
+no corto grado merecedoras de sospecha. Otra vez y mil pido perdón a
+quienes lean estos renglones por hacer mención de cosas que me son tan
+personales; pero sobre serme necesario dar aquí salida a afectos vivos
+y tiernos de gratitud, bien puede servir mi caso de ejemplo de lo que
+debieron los españoles constitucionales a los ingleses. Los enemigos
+del pueblo británico, frío en la apariencia, pero caluroso en sus
+actos, y si con trazas y actos que a nuestros ojos son de grosería,
+llevando en su trato la cortesía y respetos sociales a un grado no
+común de refinamiento, bien harían en enterarse de la historia de la
+emigración española, y aprenderían de los pocos que de ella quedan, que
+bienhechores y amigos como lo fueron para nosotros los del gran pueblo
+que nos dio acogimiento por largo plazo, mal pueden hallarse en otra
+tierra alguna.
+
+Entre los objetos de tan vivo y por largos días constante afecto, había
+algunos, bien que pocos, no muy dignos de él, pero casi ningún ingrato.
+El estado de ociosidad en que los emigrados vivían no era favorable a
+su buena moral, y, sin embargo, apenas produjo efectos perniciosos,
+salvo en chismes entre ellos de los que abundan en las poblaciones
+reducidas. Pero como en toda reunión de hombres los hay de condición
+singular que se dan a notar por algo entre sus compañeros, no faltaban
+entre nosotros, y porque servían de causarnos o diversión o extrañeza,
+esta última mezclada en alguna ocasión con aprecio, no estará de más en
+este trabajo dedicar unos renglones a hacer de ellos memoria.
+
+Alguna se conserva del extorero José González, conocido por el mote
+de _Muselina_, a quien dio más fama que su corta habilidad en su
+oficio de banderillero, que le granjeó más silbidos que aplausos en
+las plazas de toros, el papel que representó en la emigración, y aun
+la circunstancia de estar en ella por razones políticas muy ajenas de
+su antiguo modo de vida y de su crianza. Pero el pobre hombre había
+sido de los que capitanearon la plebe de Málaga, cuando allí fue
+proclamada con alboroto la Constitución en marzo de 1820, por lo cual
+temió, no sin razón, ser castigado por el gobierno absoluto, el cual
+así solía cebarse en los pequeños como en los grandes. El haber sido
+colocado en la lista de los socorridos, dividida primero en seis y
+después en cinco clases,[100] en la cuarta de estas, que comprendía
+a los escritores y otros y tenía por encabezamiento _literatos_, se
+dio motivo a un lance chistoso que, contado después, ha sido causa de
+la idea errada de que la comisión inglesa, no contando con la clase
+en que era justo colocar a un torero, había juzgado su profesión, si
+no literaria,[101] cosa a ello parecida en las costumbres españolas.
+
+ [100] Seis fueron en el principio las clases en que fueron
+ distribuidos los refugiados, y las cuotas las siguientes:
+
+ 1.ª clase 5 libras esterlinas, sobre 475 rs.
+ 2.ª — 4 — 380 —
+ 3.ª — 3½ — 322 — 17 ms.
+ 4.ª — 3 — 285 —
+ 5.ª — 2½ — 234 — 17 ms.
+ 6.ª — 2 — 190 —
+
+ En breve fue suprimida la sexta clase, porque se consideró
+ que 190 reales al mes era poco aun para pobres, y los que la
+ componían pasaron a la quinta.
+
+ Para cada mujer propia o parienta más cercana y dependiente del
+ socorrido, recibía este dos libras esterlinas o 190 reales, y
+ por cada hijo una libra o 95 reales, pero con tal que el total
+ del socorro no pasase de once libras al mes (1645 reales),
+ que fue el máximum. Por los hijos nacidos en Inglaterra de
+ matrimonios refugiados nada se daba, porque eran ingleses, y
+ como tales tenían derecho a ser socorridos por la ley de pobres.
+
+ Estos eran los auxilios que daba el Gobierno. Los de los
+ comités variaban.
+
+ [101] El lance que dio a notar la rareza de hablarse de estar
+ Muselina entre los literatos fue el siguiente: Era amigo
+ íntimo del famoso señor Manuel García, padre de la muy afamada
+ Malibrán, y por empeños de este, que a la sazón tenía cierto
+ influjo en Londres como hábil maestro de música, fue colocado
+ entre los socorridos, como debía serlo, no atendiendo a su
+ categoría, difícil de señalar, sino a la cantidad que se
+ deseaba que recibiese, la cual era de tres libras esterlinas,
+ o sea sobre 285 reales mensuales. En un día de cobranza fue
+ Muselina con los demás que recibían auxilios al lugar donde
+ estos se distribuían. Como al margen de la lista debía cada
+ cual poner recibí y añadir su firma, él, que no sabía escribir
+ ni aun leer, dijo a uno que estaba cerca: «_¿Quiee osté poné
+ ahí mi nombre o una cruj?_». «_¿En qué clase está usted?_», le
+ preguntó aquel a quien pidió el favor, pronto a complacerle.
+ «_Yo no zé en qué claze_ (dijo Muselina); _pero entre loz que
+ cobran tres libraj estoy yo_». Fue el otro a mirar, y viendo
+ que los de la cuota indicada formaban la clase cuarta, y que
+ el título de esta empezaba con _literatos_: «_Bueno está_»,
+ dijo riéndose, «_¿conque está usted como literato y no sabe
+ escribir?_». Corrió de boca en boca el suceso, y se comentó,
+ aumentó y desfiguró un poco.
+
+Muselina era entrometido, chistoso como el más salado andaluz, aunque
+grosero, bastante avisado para no dar muestras de su grosería entre
+gentes decentes, activo y servicial. A él solían deber muchos españoles
+concurrir en alguna ocasión al aristocrático teatro de la Ópera
+italiana, porque estando en trato de estrecha amistad con varios de la
+compañía, estos le daban billetes de favor, que él vendía a reducido
+precio. Muselina (como era de presumir) no volvió a España, aun después
+del triunfo de nuestra causa, porque siguió allí socorrido, cuando en
+su patria nada tenía con qué contar, y en tierra ajena, para él amiga,
+murió, y descansan sus despojos.
+
+De muy diferente carácter, pero de humilde, aunque de harto más
+decorosa profesión que la suya, era un zapatero de Granada llamado N.
+Crespo, y conocido por el mote de _Patillas_, con el cual se apellidaba
+él a sí propio y quería que los demás le apellidasen.
+
+Era habilísimo en su oficio, hasta para calzar señoras; pero, aunque
+bien avenido con los ingleses, miraba con aversión sus modas en el
+calzado, y se atenía a las de España, si bien a las del tiempo en que
+él tenía fama y parroquianos numerosos. Su manía era no tener muebles
+ni alfombrado el suelo, como suele estarlo en Inglaterra hasta el de
+las casas pobres, y lo estaba el de las en que vivían los emigrados,
+pero con el socorro del Gobierno, y lo poco que le daba su trabajo,
+tenía mesa abierta, y como es de suponer, concurrida, gastando así gran
+parte de su escaso haber en dar sustento a compañeros de desdicha que
+no lo necesitaban absolutamente. Este infeliz, que así como otros con
+razón suponía que en su patria no podía prometerse otra suerte que la
+de caer en completa miseria, se quedó asimismo en Londres recibiendo
+socorros del Gobierno hasta 1847; pero entonces, como hubiese caído
+enfermo del pecho un hijo que tenía consigo, al cual amaba tiernamente,
+y como por consejo de los médicos para tal dolencia fuese conveniente
+un clima menos frío y los aires patrios, hubo de venirse a Madrid,
+donde su desdicha excedió con mucho a lo que podían ser sus temores.
+Siendo honradísimo y pundonoroso, tuvo con todo que recurrir a la
+caridad, por impedirle trabajar su vejez y achaques, y el número grande
+de los de su oficio en una capital populosa. Aquí, lamentándose de que
+en suelo extraño vivía, aunque modesta, algo holgadamente, cuando en
+el propio se veía mendigo, llegó hasta a serlo en las calles, donde
+haraposo, sucio, con la barba larga y cana, presentaba una imagen
+lastimosa, sobre todo, a la vista de quienes le habíamos conocido en
+Inglaterra, hasta que, rendido por las enfermedades y los años, fue a
+parar a un hospital, donde tuvo triste fin su vida.
+
+No tocó tan mal destino al un día afamado Cojo de Málaga, que también
+quería ser llamado así, y no por su nombre de Pablo López. Este, que
+por la indigna injustísima sentencia que en 1814 produjo su condena a
+muerte, por fortuna no llevada a ejecución, más que por ser conocido
+como grande alborotador en las tribunas de las Cortes, había adquirido
+cierta fama, desde 1820 hasta 1823 había vivido sin hacer el papel que
+él creía que le tocaba, pero resignado, si bien escamado del peligro
+que había corrido, se mostraba más cauto que locamente celoso, y viendo
+a los constitucionales desunidos y en guerra, no acertaba a ponerse,
+ni de parte de los exaltados, a lo cual parecía que debían inclinarle
+sus hábitos, pero a lo cual se oponía su antiguo culto a Argüelles, ni
+de la de los moderados por no chocar con los liberales más ardorosos,
+y entre estos con los del ejército un día llamado libertador, por
+quienes en enero de 1820 había sido sacado del presidio de la Carraca
+y venido a pasar dos meses con nosotros en el cercado ejército de
+Quiroga. Era el Cojo cortísimo de luces y sobrado en presunción,
+pero no mal hombre, y daba mucho que reír con sus necedades, si bien
+estas eran ponderadas, achacándosele muchas que no decía, pero no mal
+discurridas y muy del género de las que con frecuencia salían de sus
+labios. No sé si murió en Jersey en los últimos días de la emigración,
+o si logró pisar de nuevo la tierra de España en 1834; pero corriendo
+este año, estaba ya terminada su vida y olvidado su nombre.
+
+Por otras rarezas, y de mucha peor especie, era notado el anciano
+Romero Alpuente, siempre singular en nuestra España. Con todo, varios
+de entre los que habían sido comuneros seguían honrándole mucho, y
+también a una amiga que tenía consigo, hembra de no buena ralea, de la
+cual hubo algo fundadas sospechas de que se entendía con el Gobierno
+de Fernando VII, si bien pudo esto no pasar de sospecha causada por
+el mal concepto de aquella en quien recaía. Romero Alpuente, de quien
+es el famoso dicho _la guerra civil es un don del cielo_, achacado a
+algún otro en días muy posteriores, pero no cuando fue pronunciado, sin
+que el mismo de quien salió negase ser suyo, logró volver a su patria,
+donde murió en julio o agosto de 1834, nombrado, creo, procurador
+a Cortes; pero ya puesto en causa por acusación de querer traer su
+figurado don del cielo a nuestra patria, la cual le habría tenido
+doblado, pues ya disfrutaba de él con el levantamiento carlista, a la
+sazón un tanto pujante.
+
+De diferentísima especie era otro sujeto digno del más alto aprecio, y
+de lástima mucho más que de censura, por sus no comunes rarezas, que le
+redujeron a triste vida y le trajeron a miserable muerte. Hablo aquí
+ahora de un sujeto de mí muy querido, y a quien nadie podía querer
+mal conociendo las dotes de su buen entendimiento, aunque pervertido
+por un tanto de locura, su vasta instrucción, su escrupulosa honradez,
+aun su modestia con visos de afectada, pero real y verdadera, en medio
+de cosas que al parecer la contradecían, del malhadado don Esteban
+Desprat, diputado que había sido en las Cortes de 1820 y 21, y poco
+señalado en ellas porque carecía del don de la palabra, y hermanaba,
+con desvariada osadía en sus doctrinas, singular encogimiento en sus
+modos. Fue el acto de huir de España hasta cierto grado voluntario en
+Desprat, pues si bien quedándose habría sido perseguido, no tenía que
+temer extremos en el rigor de la persecución, pues había figurado poco,
+y no era de las segundas Cortes, blanco principal, por sus actos, de
+la saña del Gobierno del rey vuelto a su trono. Pero Desprat, no por
+mero temor, como después acreditó no volviendo a su patria cuando en
+ella no corría el menor peligro y sí podía volver hasta a ser diputado
+a Cortes, sino por un arrebatado celo de la causa liberal, huyó a
+Inglaterra. Allí se condenó a una vida de duras privaciones, dándose
+juntamente al estudio. Llegó a tener en varios ramos conocimientos
+extensos y algo profundos; pero en vez de hacer alarde de su saber,
+lo encubría, siendo costumbre suya hacer sobre una u otra materias
+preguntas como de ignorante, deseoso de saber de ella un poco; cuando
+no del todo satisfecha su curiosidad con la respuesta a sus primeras
+preguntas, solía en la conversación ir manifestándose más entendido a
+veces que la persona por él preguntada. Poco a poco sus ideas fueron
+siendo las de un radical de los más extremados, y paró, andando el
+tiempo, en socialista. En medio de esto, dio en frecuentar gente de sus
+ideas; y como entonces estas en Inglaterra contaban pocos prosélitos, y
+estos no respetables, se habituó a asociarse con personas, o de corto
+valer, o, cuando menos en la esfera social, de puesto muy humilde.
+Comenzó también a tasarse la comida y bebida, siendo lo común hacer
+la primera de pan y queso que llevaba en la faltriquera, y la segunda
+de agua, que bebía sacándola de las bombas que hay en Londres en las
+calles, donde asimismo solía lavarse. Renunció a cama mullida, y como
+tenía bastantes libros, dormía sobre un cajón lleno de ellos. Pero por
+algún tiempo pagó dos casas, pequeñas ambas, mezquinas y sin muebles,
+situadas en distintos y uno de otro apartados barrios, para poder ir
+con más comodidad a diversos y entre sí no cercanos lugares a que le
+llamaban sus ocupaciones estudiosas. Andando el tiempo, llegó el en
+que volvimos a nuestra patria los desterrados; pero Desprat no pensó
+en acompañarnos, y no porque, como otros, prefiriese vivir del socorro
+que daban los ingleses, pues tenía un pasar más que mediano en España,
+sino porque el Gobierno aquí establecido distaba infinito de ser
+conforme a sus ideas, ya ultrarrepublicanas, si tal expresión puede
+con propiedad usarse. Aun la revolución de 1836 que trajo consigo el
+restablecimiento de la Constitución de 1812 por la fuerza popular, y
+aun lo llamado en jerga novel pronunciamiento de 1840, no llegaron a
+satisfacerle ni con mucho. En tanto, una hermana suya, sabedora de sus
+necesidades, sobre rogarle por sí y por conducto de varios amigos que
+volviese con su familia, le remitió sumas no cortas para que viviese
+con comodidad en Inglaterra si se obstinaba en permanecer allí; pero él
+no quiso tomar ni aun la más leve parte de aquel dinero, alegando que
+había causado a la que se le remitía graves perjuicios, sujetándola a
+persecuciones en los días del restaurado absolutismo, contra lo cual
+la digna señora protestó, asegurando que los daños por ella recibidos
+estaban más que subsanados. Quería vivir de su trabajo, y para ello se
+afanaba, pero le ponía tasa, y una muy baja, y si le daban algo más
+que la tasación no lo admitía. Tan mala vida hubo de hacer mella en
+su salud; pero no por esto se prestaba él a linaje alguno de regalo,
+parecido más a santo penitente que a otra cosa, y siendo ejemplo de
+ascetismo revolucionario. Su estatura pequeña, lo raro de su vestido,
+que, según creo, él mismo cortaba y cosía, y un tono humilde, no
+afectado, sino producto natural de su rareza, chocaban desde luego en
+su persona al verle y oírle. Hube de tratarle mucho en una estancia de
+seis meses que hice en Londres en 1843, proscrito yo entonces de nuevo,
+pero por causa diferentísima de la que él sustentaba, y le encontré
+muy amigo, a pesar de lo opuesto de nuestras opiniones, porque me
+profesaba muy buen afecto. Pero le encontré enfermo y llegado a los
+mayores extremos en sus manías; acostumbrado a andar a pie larguísimas
+distancias con su ración de pan y queso en el bolsillo, resistiéndose
+a tomar otro alimento, aunque alguna vez accediendo al cabo, y, ¡cosa
+singular!, diciendo que él, por lo común, trataba con _pillos_, porque
+en ellos encontraba gentes de sus opiniones, siendo, en la suya, gran
+lástima que los hombres en otras cosas honrados y decentes, en política
+abrigasen y sustentasen doctrinas falsas y perniciosas. Al cabo hubo
+de terminar su vida, en periodo poco distante del día de hoy, en un
+destierro y en su absoluta pobreza, constante en no apelar al uso del
+dinero suyo propio para hacer más suave el tránsito de la vida a la
+muerte, a que llegó por dolencias molestísimas y prolongadas.
+
+No me ocurren por ahora a la memoria otros ejemplos de hombres
+singulares en nuestra emigración, aunque hubo algunos más; pero bien ha
+sido cerrar su catálogo con la mención de uno en alto grado estimable.
+
+De los escritos publicados durante la emigración, pocos son dignos
+de ser recordados. Don José Joaquín de Mora publicó algunas obrillas
+cortas en prosa y verso, pero pronto salió de Inglaterra para la
+América antes española.
+
+Dos periódicos, no diarios ni aun semanales, sino publicados a largos
+plazos, existieron, siendo la vida del uno breve, y la del otro casi
+igual en lo larga a nuestro destierro.
+
+El citado en primer lugar tenía por redactor principal a un hombre
+de cortos alcances y escaso saber, que en Cádiz o en la isla de León
+en 1811 había publicado uno con el título del _Robespierre español_,
+y que en Inglaterra hacia 1816 y 17 había publicado otro que por su
+destemplanza había precisado a sus compañeros de destierro a negarle de
+un modo solemne que fuese expresión de sus doctrinas o pensamientos. A
+él se agregó y en él escribió no poco un don N. Acevedo, asturiano, que
+en Madrid en 1821 y 22 había escrito en _El Espectador_ titulándose el
+_Momo_, nombre que inspiraba pretensiones a ser chistoso, por cierto
+nada fundadas, porque si bien bastante instruido, era de erudición
+indigesta y muy escaso juicio, escritor pesado, acre, grosero en sus
+denuestos, y que hasta en 1824 tomó el nombre de Mysse Basileos (si no
+me engaño) sin reparar en que en un constitucional español no estaba
+bien declararse odiador de los reyes.
+
+Fue el segundo periódico el titulado _Ocios_ de españoles emigrados,
+donde escribieron principalmente don José Canga Argüelles y don Joaquín
+Lorenzo Villanueva. En ninguno de los dos escribí yo, lo cual digo
+porque ha sido frecuente creer lo contrario. Una contienda literaria
+entre el mismo Villanueva y don N. Puigblanc mostró superioridad de
+saber en el último, pero empleada en sustentar extravagancias a la
+par con verdades, haciéndole mucha ventaja como escritor el primero.
+En una contestación sobre política entre el insigne economista, pero
+hombre singular, don Álvaro Flórez Estrada y don José Calatrava, cada
+uno llevó en mi sentir la palma, pero fue del segundo en materia
+de estilo. Don Vicente Salvá, dueño de un almacén de librería y
+exdiputado, trabajó mucho en el ramo de bibliografía. Lo que otros tal
+vez hicieron, o no salió a luz, o no llamó la atención a punto de
+habérseme quedado grabado en la memoria.
+
+Tiempo es ya de seguir a la emigración a Francia y decir algo de sus
+esfuerzos para restablecer en España, si no la Constitución íntegra de
+1812, una que de ella fuese y proclamase ser legítima heredera.
+
+
+
+
+XVI.
+
+LA EMIGRACIÓN CONSTITUCIONAL EN LA FRONTERA Y EN CAMPAÑA.
+
+
+Tiempo es de volver al punto de estos recuerdos en que me separé del
+orden de la narración para reparar omisiones cometidas al referir los
+sucesos, si es que merecen tal nombre, que señalaron la estancia de los
+españoles constitucionales en la Gran Bretaña, mientras allí estuvieron
+formando cuerpo con presunciones de una nación abreviada. Este mismo
+carácter hubieron de conservar por breve plazo, y con pretensiones, si
+no más subidas, más fundadas, los que pasando a Francia en agosto y
+septiembre de 1830 vinieron a formar una potencia enemiga de la España
+regida por el poder absoluto de Fernando VII, y resueltos a romper las
+hostilidades con un acto de agresión, acción justificable en quienes
+creían que iban a dar libertad a un pueblo oprimido, a deshacer lo
+hecho por la invasión francesa de 1823, y a encontrar en su patria
+numerosos parciales, cuya cooperación, sobre contribuir a un triunfo
+sin ella difícil, y, diciéndolo con propiedad, imposible, convertiría
+en nacional y legítimo el hecho de entrar en son de guerra en tierra
+propia procediendo de una extraña.
+
+Ya en una parte anterior de este trabajo he contado la llegada de
+muchos de mis compañeros de destierro a París, nuestros primeros
+actos en la capital de Francia, los pasos que dimos para lograr del
+gobierno francés que favoreciese nuestros intentos, y la división que
+entre nosotros había, existente ya desde mucho antes, mayor entonces,
+como era natural que fuese cuando pintaba una ilusión no del todo
+descabellada, cercano el día en que ambiciones, ya nobles y prudentes,
+ya locas y criminales, iban a encontrar un terreno donde podrían
+contender por la victoria desde luego, y por el predominio muy en breve.
+
+Dos eran, en medio de esto, las principales necesidades de los
+refugiados, en su situación nueva de potencia beligerante. La una era
+encontrar en el gobierno francés, no solo favorable acogimiento, sino
+disposición a ayudarlos embozada o desembozadamente en la empresa a
+que iban a arrojarse. La otra era tener una cabeza común, de todos
+reconocida por tal y obedecida. Aun esto segundo en no corto grado se
+enlazaba con lo primero, porque era indispensable tal cabeza para los
+tratos necesarios que exigía el hecho de ponerse de acuerdo los futuros
+auxiliadores con los auxiliados. Por su desgracia, estos últimos no
+tenían una autoridad o gobierno, sino varias o varios: el de Torrijos,
+ya formado en Inglaterra y trasladado a Gibraltar; pero no sin dejar
+en Francia jefes militares dependientes de él y hasta negociadores
+semiagentes diplomáticos: otro que iba a formarse, el cual tendría en
+Mina un general a sus órdenes y un señor verdadero, y sobre esto tres o
+cuatro personas de alguna, si bien no mucha cuenta, sin la presunción
+de tomar el título de gobierno, pero igualmente resueltos a no obedecer
+ni a Mina ni a Torrijos, esto es, a no ser gobernados.
+
+En el gobierno francés había muy diferentes opiniones, que poco a
+poco vinieron a ser opuestas la una a la otra, sobre si era o no
+conveniente al nuevo poder francés contribuir al restablecimiento de
+la Constitución caída en España, y, aun concediendo que conviniese
+contribuir a tal fin, por qué medios, hasta qué grado había de hacerse.
+Ya he referido cuán empeñado estaba en favorecernos Lafayette, cuyo
+influjo en los actos del gobierno hasta diciembre de 1830, y por
+consiguiente, en agosto, septiembre y octubre, periodo en que hicieron
+los expatriados españoles su tentativa de restauración constitucional,
+era grandísimo, pero no tanto que venciese toda oposición, pues sabían
+resistirle, al cabo con feliz fortuna, adversarios más prudentes o
+más diestros. De estos últimos, no pocos que podían bastante en el
+ánimo del rey Luis Felipe y en el de sus ministros, y casi todos los
+ministros mismos, preferían ver el nuevo rey o el recién levantado
+trono reconocido por todas las potencias, y en paz, si no en amistad
+con ellas, a lanzarse en una carrera donde, si podían alcanzar
+gloriosos triunfos, de seguro habría de correrse grave peligro, y donde
+la victoria habría de ser comprada con la guerra, lo cual juzgaban
+que era pagarla a precio excesivo. Entre estas opiniones fluctuaba, o
+tenía apariencias de fluctuar, el rey mismo, por su índole inclinado a
+la paz, y juzgándola asimismo conducente al común provecho y al suyo
+particular, bien que cediendo a veces, no a ímpetus hijos de su valor
+antiguo que aún conservaba en los peligros, sino a deseos de conservar
+el buen afecto aun del partido popular extremado, y de no llevar las
+cosas por exceso de condescendencia a situación no menos peligrosa
+que la de que huía. De todo ello resultó apelar a términos medios;
+favorecernos, pero con timidez y parsimonia, y estar preparado a trocar
+el escaso favor en oposición declarada, aunque nunca en hostilidad a
+las personas.
+
+Entretanto, como no era posible, no estando en guerra Francia con
+España, tratar el gobierno de aquella abiertamente con los españoles
+proscritos, nos veíamos obligados, según la frase vulgar, a llamar a
+varias puertas, por donde teníamos un tanto franca o menos trabajosa
+la entrada. La de Lafayette nos estaba abierta con la mejor voluntad
+posible; pero si todos penetrábamos por ella, no todos éramos recibidos
+con igual favor; y como íbamos con pretensiones muy diversas en punto a
+las personas que habrían de dirigir nuestra empresa, seguíase de ello
+que la preferencia dada a unos era, si bien no en la intención, en los
+efectos, disfavor hecho a otros, causando a la causa común no leve
+perjuicio.
+
+Desde algunos años antes estaban Lafayette y Torrijos en
+correspondencia epistolar muy amistosa. Agregábase a esto ser Torrijos
+de la sociedad de los comuneros, reputada por los franceses y por
+todos los extranjeros la más análoga en ideas al partido político
+de que el afamado y anciano general era cabeza aparente. También
+Torrijos, aunque ausente, contaba con un gobierno formado, el cual,
+si le faltaba tierra en que ejercer su autoridad, tenía nombrados sus
+generales, y hasta sus negociadores. Con algunos de estos estrechó
+sus relaciones el ilustre francés, y a él dio los no muy cuantiosos
+socorros destinados a empresa tal como era la de hacer guerra a un
+rey que contaba para defenderse con todos los recursos de una, si no
+poderosa, tampoco pequeña monarquía. Pero como en la desunión y los
+odios que nos estaban destrozando y enflaqueciendo se hacía necesario a
+los de un bando desconceptuar a los de otro opuesto o diverso, los que
+más privaban con Lafayette lograron persuadir a este personaje, a veces
+por demás crédulo, de que Mina cedía mucho a los consejos e influjo
+del duque de Wellington, y bastó la mención de un nombre a la sazón
+en Francia aborrecido para hacer sospechosos, si no odiosos, a los
+meramente acusados de estar en relaciones amistosas con el vencedor de
+Waterloo, que era asimismo un tory acérrimo, y enemigo de la Francia
+revolucionaria.[102]
+
+ [102] Ocurrió sobre esto un lance chistoso o como represalias
+ de los de Mina. Entre los agentes de Torrijos lo era entonces
+ en París, muy activo, el a la sazón coronel o brigadier
+ Miniussir, hermano político del desdichado general. A un
+ parcial de Mina, que hablando con varios franceses los halló
+ preocupados con la idea de que el exguerrillero navarro
+ obedecía al influjo inglés, se le ocurrió citar el hecho de
+ que Miniussir había estado en la batalla de Waterloo, donde se
+ portó con bizarría. «_¿No habrá sido con Wellington_», dijeron
+ los franceses. «_Sí, con Wellington estuvo_», dijo, y dijo
+ verdad el parcial de Mina. Bastó esto para alejar del trato con
+ Miniussir a los franceses, que miraron como culpa lo que no lo
+ era. Por fortuna de Torrijos, tenía este otro negociador en don
+ Ignacio López Pinta, muy querido de Lafayette.
+
+Entretanto Mina, se preparaba a venir a Francia y a la frontera de
+España, desmintiendo los infundados cargos que era común hacerle. Pero
+él había menester también de un gobierno que le auxiliase, y fondos con
+que proveer a los primeros gastos de la campaña que iba a emprender. De
+esto último se encargó Mendizábal, y lo consiguió sacándolo de fondos
+de los empréstitos hechos por el gobierno constitucional desde 1820
+hasta 1822 y no reconocidos por el rey de España vuelto a su poder
+absoluto. Pero un dueño del dinero en casos tales quiere, y con razón,
+saber a quién ha de dársele, y a esto debe añadirse que Mendizábal, por
+su natural, propendía a querer gobernarlo todo. Así es que activó el
+nombramiento de una junta, y pretendió influir en él, y lo consiguió
+completamente. Entonces, acordándose del disgusto que había tenido
+conmigo, y del cual seguía resentido, intentó y logró que no fuese yo
+de ella, como parecía natural, por haber sido yo el primero que aparecí
+en París, y haber entablado tratos en nombre de la emigración con
+algunos, bien que pocos, personajes de cuenta. Tuvo Mendizábal el arte
+de sustituir a mi nombre el de Istúriz, recién llegado a París, y mal
+podía yo oponerme a que recayese tal distinción en uno que, sobre ser
+distinguido patricio, era mi amigo más estrecho y querido, carácter que
+todavía conserva. Había también en Mendizábal para preferir a Istúriz
+una razón que podía mucho en su ánimo entonces, como pudo después,
+y cabalmente en una ocasión señalada respecto al mismo personaje.
+Istúriz había tratado muy poco a Mendizábal, y, si no le miraba con
+malos ojos, tampoco le tenía en mucho, y Mendizábal tenía singular
+empeño en ganarse y hacer suyos a los que de hecho eran, o él reputaba,
+sus contrarios. Fuese como fuese, quedé yo descartado y arrinconado,
+lo cual confieso que fue uno de los golpes más duros que he llevado,
+o que más he sentido entre los muchos reveses y sinsabores por que
+he pasado en mi larga y no muy feliz carrera. No me acuerdo bien de
+quiénes fueron los otros cuatro que compusieron la junta, aunque sé que
+fue uno de ellos el general (a la sazón brigadier) don Vicente Sancho,
+no procedente de Inglaterra, pues había pasado la emigración en el
+Mediodía de Francia, y muy relacionado con Mina.
+
+Había ya dos _poderes constituidos_ (hablando a la moderna) en la
+emigración que amenazaba invadir a España, y pretendía gobernarla;
+pero así como al lado de potencias poderosas viven, y vivían antes más
+que hoy, Estados pequeños, ya con el título de repúblicas o ciudades
+libres, ya con el de principados o ducados, y aun con el de reinos
+independientes, a pesar de su corta extensión y mezquina fuerza, así
+algunos caudillos se mantenían firmes en su propósito de libertar a
+España, no por cuenta ajena, sino por la suya propia.
+
+No podía aspirar a tanto Borrego, pero no menos pretendía que
+conseguirlo, dando el mando a un su amigo, del cual creía que podía
+disponer a su antojo. Era su candidato un catalán llamado don Antonio
+Baiges,[103] exguardia de Corps, y no sé si ya en grado superior al de
+subalterno en la milicia, rudo, sin letras, notable por su gallarda
+presencia no acompañada de finos modales, ambiciosísimo, inquieto,
+sospechado antes y después de infidelidad a la causa liberal, quizá
+sin motivo, y cuya suerte fue venir a morir, después de estar por
+largo tiempo olvidado, herido de una bala o granada, cuando en 1843
+estaba ejerciendo un mando entre los entonces rebeldes dueños de la
+ciudad de Barcelona.
+
+ [103] Este Baiges fue acusado de haber estado en el campo
+ carlista. Como quería figurar entre los progresistas más
+ extremados, pendiente aún la guerra civil, vino una vez a
+ Madrid, y se presentó en el Café Nuevo, donde concurría la
+ gente más ardorosa, entre la cual quiso entrar y ser contado.
+ Pero le avino mal, pues muchos le cayeron encima, de modo
+ que corrió peligro. Desapareció entonces, y vino a aparecer
+ sirviendo a la Junta central de Barcelona en la época en que en
+ aquella ciudad perdió la vida.
+
+Por descabellada que pareciese la idea de Borrego en sustituir tal
+candidato a Torrijos o a Mina, no dejó su empeño de causar molestia
+y crear obstáculos, porque, si era de poco valer el favorecido, su
+favorecedor tenía en París algunas y buenas relaciones, que él sabía
+aprovechar, siendo activo y osado, aun sin contar con que para hacer
+mal bastan fuerzas muy inferiores a las necesarias para hacer bien, y
+desunirnos era hacernos mal, y también cosa fácil, pues lo difícil era
+unirnos para formar un cuerpo que forzosamente tuviese una cabeza.
+
+Serlo pretendía el general don Pedro Méndez de Vigo, y al efecto se
+afanaba sobremanera. Si no alcanzó el objeto de su deseo por lo pronto,
+al cabo, andando el tiempo, se granjeó una clientela, pero no toda
+de españoles, pues se ligó con refugiados italianos y polacos, con
+los cuales entró en locas empresas; pero en días posteriores a los
+sucesos que voy ahora aquí narrando. En ellos no apareció Vigo como
+independiente, sino solo con pretensiones de serlo, y pasado a la
+frontera, no sé a quién se agregó con sus no numerosos secuaces.
+
+No estaba muy claro si el general Milans reconocía a alguno por su
+superior, porque sus parciales solo de él se decían dependientes; pero
+no era hombre desvariadamente ambicioso ni de mala índole, y por su
+cuna y primera crianza tenía prendas de caballero. Así es que a nadie
+fue obstáculo.
+
+Tampoco lo fue el infeliz De Pablo o Chapalangarra, aunque hizo alarde
+de su independencia en vez de ocultarla; pero si se declaró resuelto a
+no reconocer superiores, no pretendió buscar en la emigración secuaces.
+De todos desconfiaba, por lo cual a nadie se prestaba a seguir; siendo
+más que vano, receloso, y persuadido por otra parte de que en España
+misma era donde convenía buscar auxiliares para la empresa de levantar
+en ella la bandera constitucional, lo cual no era desacierto, siendo
+solo el error de sus ideas, y la causa de su trágico fin, el creer que
+allí donde era conveniente buscarlos era fácil encontrarlos.
+
+Hechos ya estos arreglos harto imperfectos, aquellos a quienes tocaba
+pasar de los proyectos a las obras se trasladaron a Bayona. Allí pasó
+Mina sin haberse detenido en París, donde hubo de estar de incógnito
+por brevísimo plazo, tal vez solo de horas.
+
+Desde aquel momento en adelante no fui testigo presencial de los
+sucesos de la frontera, pero de ellos puedo decir algo, refiriéndome
+a noticias dadas por varias personas de cuya veracidad no tengo ni
+debo tener duda. Porque, volviéndome a Inglaterra, levanté mi casa,
+recogí mi familia, y hube de volverme a París, adonde llegué en los
+días últimos de septiembre a pasar en Francia una vida oscura harto
+más desagradable que la que pasaba en Londres, hasta que trasladado a
+Tours en 1832, durante mi estancia de dos años en aquella linda ciudad,
+viví en ella, si con grande estrechez, agradablemente, compensando el
+trato de amigos allí adquiridos los inconvenientes de mi cortedad de
+recursos.
+
+Coincidió, pues, con mi llegada a la capital de Francia el comenzar
+de los preparativos para la invasión de España, siendo teatro de
+las operaciones preliminares las poblaciones francesas linderas del
+Pirineo. El centro de estas era Bayona, y allí fue a establecerse la
+junta que, para evitar confusión, llamaré aquí del partido de _Mina_.
+Los que obedecían a la del partido de Torrijos establecida ya en
+Gibraltar, en número igual o tal vez superior a los otros, si bien
+acudieron a la misma ciudad, y en ella hicieron estancia, no tenían
+allí su cabeza. Los independientes vagaban por las inmediaciones.
+
+Entonces comenzó a verse un espectáculo en algo parecido al que, según
+noticias, presentaba a la vista y consideración la reunión de los
+emigrados franceses en _Coblenza_ en 1792. Se creía seguro el triunfo,
+y empezaba a reputarse delito o poco menos la tardanza, echando en
+cara los primeros en llegar a quienes venían después que no era razón
+participasen de la honra y provecho de la victoria los omisos o menos
+diligentes en presentarse en el campo. Y el campo (como me escribía un
+amigo dándome noticias de lo que allí pasaba) era las a la sazón mal
+empedradas calles de Bayona.
+
+Mina no había llegado de los primeros, ni tenía para qué apresurarse.
+Pero sus contrarios aun entonces se desataron a incriminar su pereza,
+tachándole cuando menos de irresoluto. A su lado, o bajo sus órdenes,
+se habían puesto, sin embargo, los más entre los principales de
+la emigración, aunque no faltasen entre los parciales de Torrijos
+personas de mérito y de bien adquirido renombre en el gran partido
+constitucional, cuya bandera habían seguido. El exministro y militar
+don Evaristo San Miguel recibió un mando de la junta que obraba de
+acuerdo con Mina, no obstante ser de los mayores enemigos del caudillo
+navarro, y salió a desempeñarle a la frontera de Cataluña, donde
+se encontró con los parciales de Torrijos, que obedecían al digno
+exdiputado don José Grasses; pero, pudiendo en ambos la antigua amistad
+más que las nuevas discordias, y el amor a la causa común más que
+afectos de bandería, se pusieron de acuerdo a punto de no conocerse
+quién tenía el mando. Pocas ocasiones tuvieron de competir por él, pues
+apenas se alejaron de la raya, entrado que hubieron en la tierra de
+España, para ellos entonces enemiga, y se vieron obligados a recogerse
+pronto a Francia casi sin pelear, pero sin mengua, no estando en su
+mano acometer imposibles.
+
+Por el confín de Francia con Navarra y Guipúzcoa era donde se preparaba
+lo recio de la guerra, porque si bien amenazaron los constitucionales
+entrar por Aragón, allí nada hicieron, sin que esto sea, ni por asomo,
+culpar a los encargados de guerrear por aquellos lugares, que faltos de
+fuerza, y no unidos, encontraron a su frente preparados a resistirles
+las tropas del general Rodil, que no era todavía en aquella hora
+constitucional celoso.
+
+Cortas, por cierto, eran las fuerzas que se arrojaban a tanta empresa
+como era derribar al Gobierno establecido en España, y bien habría
+sido esperar a que entendiéndose con los constitucionales de dentro
+de la Península los de fuera a punto de concentrar sus operaciones,
+encontrasen los invasores una ayuda, no solo útil, sino absolutamente
+necesaria. Tal vez esta idea detenía a Mina, si detenerse puede
+decirse no haberse arrojado al territorio español, a pocas horas de
+haber llegado a los puntos con él confinantes. Pero a tan juicioso
+proceder se oponían poderosas consideraciones. Los de Torrijos,
+capitaneados por don Francisco Valdés, coronel en España, y que
+tenía de la junta formada en Londres meses antes, y ya residente en
+Gibraltar, un despacho de mariscal de campo, del cual, sin embargo,
+no usó las divisas, estaban llenos de impaciencia, vituperaban la
+flojedad de Mina, y por otro lado, temían que obrando el caudillo
+navarro cogiese para sí la mayor parte de la honra y provecho de la, a
+sus ojos alucinados, casi segura victoria. Los mismos amigos de Mina
+le apremiaban a que obrase, porque no quedasen solos los que iban a
+hacerlo, y saliendo deshechos con estrago, se atribuyese al acto de
+haberlos abandonado su desdicha, que lo sería de la causa común. Por
+otra parte, el gobierno francés, tímido y no muy seguro auxiliador de
+los constitucionales armados en su territorio, no estaba en guerra
+con el de España, ni deseaba estarlo si lo podía evitar, por lo cual
+no quería, ni era razón quisiese, conservar en su territorio aquella
+fuerza armada, amenazando a una potencia extraña, siendo por esto su
+anhelo que de una vez se saliese de situación tan embarazosa, pues,
+o triunfante la bandera liberal en España, pasaría a tener en su
+vecina una amiga fiel en vez de una enemiga encubierta, o, vencidos
+los agresores, dictarían la prudencia y aun la justicia disolver
+las reuniones de gente armada que comprometiese la paz sin dar en
+compensación el menor provecho.
+
+Parecerá extraño, al tratar de estos sucesos y referir los intentos
+y actos de Mina, en punto de tal gravedad como era el de empezar la
+guerra, que nada diga de la junta, que al parecer para algo hubo de
+haber sido nombrada, y no siendo gobierno, mal podía acertarse con
+lo que era. Pero la pobre junta se veía mirada como rival por la de
+Torrijos, como nada por los que a nadie obedecían, y no como mucho
+por Mina, el cual, si bien no le faltaba a la consideración, rara vez
+acudía a ella, y en verdad no tenía para qué. Lo más singular era que
+el mismo padre de la junta, Mendizábal, dado siempre a llevar las
+cosas por medios irregulares y a hacer poquísimo caso de superiores,
+iguales o inferiores para dirigir por ajeno precepto o consejo su
+conducta, en vez de oír para seguirla la voz de su propio capricho,
+solía entenderse con Mina para todo, incluso aquello en que debería
+haberse dirigido a la junta, si es que esta era algo. Tal proceder
+disgustó sobremanera al nada sufrido Istúriz, y aun hubo de enojar en
+cuanto cabía a sus flemáticos compañeros. De estos el brigadier Sancho,
+sin incomodarse al parecer ni con Mina ni con Mendizábal, con quienes
+le unía estrecha amistad, pero sin avenirse a representar un papel un
+tanto desairado, acordándose de que era militar, desamparó la junta por
+salir a campaña, y fue a ponerse como soldado a las órdenes de Mina.
+
+Singular principio habían tenido en aquella hora las hostilidades, si
+tal nombre merece el suceso que voy a referir, trágico y horroroso en
+extremo. Mientras se apresuraba Valdés a penetrar en España seguido
+de unos 1000 hombres y poco más, como para dar ejemplo a Mina,
+poniendo patente lo que en él culpaba de indecisión, y mientras Mina
+se preparaba a seguirle, no de buena gana, porque veía cuán locamente
+precipitada era la agresión, pero resuelto a no dejar de exponer su
+vida, un hombre impelido por el fanatismo más ciego posible se arrojó
+casi solo a representar el papel de restaurador de lo llamado libertad
+en su patria. Con haber dicho antes cuáles eran los pensamientos,
+afectos y situación extraña de Chapalangarra (o digamos de De Pablo),
+fácil es adivinar que era el sujeto de quien voy hablando en el momento
+presente. Fiado en su gloria y renombre, y en el influjo que se
+figuraba tener entre sus paisanos, lleno de los recuerdos de la guerra
+de la Independencia, y olvidado de lo ocurrido desde 1820 a 23, pensó
+que su presencia y voz conocidas bastarían para inducir a millares de
+navarros a seguirle.[104]
+
+ [104] He entendido que alguien acompañaba a Chapalangarra. Pero
+ él solo se lanzó a la muerte.
+
+No había andado largo trecho por el suelo patrio, cuando dio con una
+cuadrilla o partida de gente armada, que era, según es probable, parte
+de un cuerpo de voluntarios realistas. En vez de huir el desalumbrado
+constitucional, se fue en derechura a los que juzgaba que podía hacerse
+amigos, y comenzó a predicarles, trayéndoles a la memoria sucesos de la
+guerra contra Napoleón; cómo seguían entonces a Mina, y aun al mismo De
+Pablo los navarros; ser una misma la causa que él venía a sustentar,
+y que tenía esperanzas de ser oído con tanto favor que encontrase en
+ellos auxiliadores para la obra de dar libertad a la patria. Hubieron
+de quedarse atónitos y suspensos los oyentes al oír las extrañas frases
+que el predicador les dirigía, frases para muchos incomprensibles,
+si bien para otros abominables, y más hubo de causarles pasmo ver
+que un hombre, no seguido de fuerza, osase pon tanta serenidad
+ponérseles delante, cuando los principios que proclamaba declaraban
+ser su enemigo. Pero no duró mucho la admiración, sucediendo a esta
+pasiones de muy otra clase, y, disparando uno un tiro al predicador
+como en respuesta al sermón, el ejemplo fue seguido, y cayó el infeliz
+Chapalangarra cubierto de heridas. Ni se contentaron sus matadores con
+verle muerto, sino que arrojándose sobre su cadáver, le destrozaron,
+llevándose algunos de sus miembros por trofeo; hecho atroz repetido
+en otra ocasión por gente igualmente bárbara, pero proclamando otras
+doctrinas, y propio proceder de la plebe feroz por su ignorancia, y
+cruel, sea cual fuere la voz que apellida o la bandera que sigue.
+
+Debió el triste fin de Chapalangarra haber dado que pensar a los
+constitucionales, no porque la temeridad de aquel infeliz, víctima
+de su fanatismo y arrojo, pudiese tener buen término, sino porque
+indicaba, por las circunstancias anejas a la desgracia, cuál era el
+espíritu de las poblaciones donde esperaba la inminente agresión
+encontrar amigos. Pero nunca emigrados comprenden la situación del
+pueblo que se han visto obligados a abandonar y de que han estado
+ausentes por no breve plazo. Así es que coincidió con la muerte de
+Chapalangarra la entrada de los de Valdés, A los cuales siguieron muy
+pronto los de Mina, no sin que antes, según me han referido personas
+dignas de todo crédito, hubiesen estado a punto de venir a las manos
+unos con otros. No se quedó Mina en Francia; pero por causas que
+ignoro, hubo de entrar separado del grueso de su gente, pues solo
+acompañado de dos o tres fieles secuaces, corrió gravísimos peligros,
+de que escapó como por milagro.
+
+No tengo datos para contar por menor o con exactitud las ocurrencias
+de la guerra de dos o tres días, de que hubieron de volver los
+constitucionales vencidos, sin mengua de su honra, y habiendo tenido
+pérdidas lastimosas. Al segundo o tercer día de estar en España
+vinieron sobre ellos fuerzas respetables de las que mandaba el general
+Llauder, entre las cuales se contaban tropas de la Guardia Real,
+a la sazón muy lucida. Resistir a tal poder era imposible, y fue
+fortuna que todos cuantos habían penetrado en el territorio español
+no hubiesen quedado en él para bañar el suelo patrio con su sangre;
+pues el Gobierno del rey Fernando a ningún enemigo político perdonaba
+la vida. Porque las tropas reales, en vez de embestir desde luego a
+sus contrarios, se encaminaron como a cortarles la retirada a Francia,
+lo cual notado por los constitucionales, retrocedieron estos a buscar
+el abrigo del Estado vecino; pero aun así no habrían hallado franco
+el paso a no habérsele abierto con una carga dada por unos pocos de a
+caballo de su mando el antes capitán de carabineros reales don N. Cía,
+recién venido a la emigración. Cedió con tal flojedad la infantería de
+la Guardia Real a tan pobre fuerza, que merece algún crédito lo que
+después aseguraron varios realistas pasados a ser sostenedores del
+trono legítimo y constitucional de Isabel II, y es que adrede dejaron
+pasar a los que se retiraban, sabiendo que de no hacerlo así, sería
+horrorosamente ensangrentada la victoria. Pero si hubo tal humanidad
+en aquella hora, no la hubo en la inmediatamente posterior, que fue
+la del alcance. No habiendo señales visibles que demarquen en los
+despoblados de la frontera teatro de aquellos sucesos el territorio del
+uno y otro Estados vecinos, dentro de Francia fueron muertos, o cayeron
+prisioneros para perecer con cortísima demora bastantes de entre los
+constitucionales.
+
+Entretanto, quedaba en España Mina, no ignorándolo sus enemigos, esto
+es, los servidores del gobierno español. Hacerse con su persona para
+quitarle con alguna solemnidad, aunque escasa y sin dilación, la vida,
+vino a ser empeño vivo en unos, tibio en otros, pero igual en sus
+efectos, de todos los vencedores. Registraron los lugares más fragosos
+del Pirineo, ayudándose con perros de caza. Apenas quedó monte, valle
+o cueva en que no se hiciese escrupuloso registro, Pero el caudillo
+navarro estaba en su elemento cuando trataba de escapar indemne de una
+persecución aun la más tenaz, y oculto, ya en cuevas, ya en medio de la
+intrincada maleza, más de una vez sintió o vio pasar a su lado y casi
+tocándole, a los que le buscaban ansiosos de su prisión y suplicio. Dos
+o tres días hubo de durar este peligro, corridos los cuales, pisó Mina
+de nuevo el territorio francés volviendo a su situación de emigrado,
+de la cual no había de salir sino en virtud de una amnistía traída por
+posteriores y entonces inesperados sucesos.
+
+No tuvieron tan trágico fin las tentativas hechas por los confines de
+Aragón y Cataluña, las cuales vinieron a parar en nada, recogiéndose
+los invasores a Francia sin pelear, viendo que no tenían fuerzas para
+empeñar una lid contra sus poderosos enemigos.
+
+De allí a muy poco, el gobierno francés, habiendo logrado del de España
+que, si bien con visible mala voluntad, reconociese a Luis Felipe
+por rey de los franceses, mandó, como era de esperar, dispersarse a
+los españoles reunidos en la frontera. Grande indignación nos causó
+este hecho, que, bien mirado, era un acto de rigurosa justicia. Bien
+es verdad que porque los franceses nos habían quitado la libertad en
+1823 los juzgábamos obligados a devolvérnosla en 1830, tan trocadas
+ya las cosas que en Francia dominaban los que más habían vituperado
+la invasión del ejército del duque de Angulema. Pero no pueden las
+naciones regirse por leyes que obliguen a la restitución de lo que no
+es un objeto material o físico, ni cabe una reparación tal que subsane
+todos los daños y perjuicios hechos en época no inmediata.
+
+Desparramáronse los emigrados por Francia, no viniendo a ser París su
+centro, como poco antes lo era Londres. En las tentativas hechas en el
+Mediodía, que produjeron la muerte de Torrijos, no pudieron tomar parte
+más que llorando a las víctimas y maldiciendo a los sacrificadores.
+Uniéndose con emigrados de otras naciones uno u otro de los nuestros,
+bien que en cortísimo número, fueron participantes en empresas
+encaminadas a derribar otros gobiernos que el de España. Hasta se
+distinguieron por más pacíficos que otros emigrados, y particularmente
+que los polacos, en no mezclarse en los negocios del pueblo francés, a
+la sazón por demás inquieto.[105]
+
+ [105] Es de notar que al solemne entierro del general Lamarque,
+ donde se presentaron con banderas los emigrados de todas las
+ naciones, concurrieron poquísimos españoles de los que vivían
+ en París. Por supuesto, no fue allí Mina. Al difunto general,
+ más ansioso de los triunfos y gloria de las armas francesas que
+ del establecimiento de la libertad en pueblos extraños, solo
+ debían mirar los españoles como a un devastador de su patria,
+ que lo había sido en la guerra de nuestra independencia.
+
+Con harto mayores motivos para tener alegres esperanzas que los que
+debíamos tener en Inglaterra, acaso teníamos menos, sobre todo al
+empezar 1832, viendo cómo triunfaba el gobierno español cuando era
+combatido.
+
+Sin embargo, los sucesos de Portugal, cuando el exemperador del Brasil
+don Pedro de Braganza tremoló el pendón constitucional en Oporto,
+fueron como una aurora nuncia del cercano día de nuestra redención
+y victoria. Pero el día vino sin traérnosla, y fue nublado, y con
+presagios de acabar fatalmente. Por otro lado, sin embargo, se nos
+abrió el camino a nuestra patria. A ella volvimos casi todos mal
+corregidos de nuestros yerros, pero firmes en nuestros principios y con
+honra. Perdidos en el seno de la nación, nuestra historia cesó en 1834,
+y algunos solo hemos figurado con más o menos lustre, y diferentemente
+juzgados por diversas y opuestas doctrinas e interés, en los anales de
+la España nueva.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+ÍNDICE.
+
+
+ Caps. Págs.
+
+ I. Cádiz en los primeros años del siglo presente. 9
+
+ II. Cádiz en los días del combate de Trafalgar. 27
+
+ III. Madrid en los días del reinado de Carlos IV. 43
+
+ IV. Madrid de 1806 a 1807. 63
+
+ V. Madrid desde fines de mayo hasta fines de agosto de 1808. 83
+
+ VI. Madrid y alguna provincia a fines de 1808 y en 1809. 105
+
+ VII. Un tumulto en una ciudad de provincia en 1809. 125
+
+ VIII. Cómo se pasaba bien el tiempo en una ciudad sitiada. 141
+
+ IX. Cómo cae un mal gobierno. 207
+
+ X. El 10 de marzo en Cádiz. 291
+
+ XI. Las sociedades patrióticas de 1820 a 1823. 329
+
+ XII. Sociedades secretas de España desde 1820 a 1823. 367
+
+ XIII. Deposición del rey por las Cortes en Sevilla el 11 de
+ junio de 1823. 421
+
+ XIV. Dos viajes que no se parecen el uno al otro. 443
+
+ XV. Recuerdos de una emigración. 455
+
+ XVI. La emigración constitucional en la frontera y en campaña. 529
+
+
+
+
+CORRECCIONES Y ERRATAS.
+
+
+ PÁGINA. LÍNEA. DICE. DEBE DECIR.
+
+ 67 28 _baetus_ _battus_
+
+ 88 24 esforzados forzados
+
+ 113 5 empezaban empeoraban
+
+ 218 32 1810 1819
+
+ 392 4 entrase al momento dese entrada al momento a
+
+ 459 24 _Guartvrly Revieu_ _Quarterly Review_
+
+ 459 35 _nia_ _ma_
+
+ 466 28 comunetis comuneros
+
+ 477 29 _veturns_ _returns_
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77703 ***
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+ Recuerdos de un anciano | Project Gutenberg
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+/* Footnotes */
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+/* Transcriber's notes */
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+<div style='text-align:center'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77703 ***</div>
+<div class="formato">
+
+<div class="front">
+ <hr class="full">
+ <p><a href="#ToC">Índice</a> &nbsp;&bullet;&nbsp; <a href="#Err">Erratas</a></p>
+ <h1 class="faux">Recuerdos de un anciano</h1>
+</div>
+
+<div class="transnote" id="tnote">
+ <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
+ <ul>
+ <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
+
+ <li>La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
+ las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española. La
+ puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su
+ modernización.</li>
+
+ <li>Así mismo la ortografía de los nombres propios de persona y de lugar
+ ha sido modernizada.</li>
+
+ <li>Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
+ del párrafo en que se las llama.</li>
+
+ <li>Se han incorporado al texto las <a href="#Err">correcciones y erratas</a>
+ declaradas al final del libro.</li>
+
+ <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li>
+ </ul>
+</div>
+
+
+<div class="screenonly x-ebookmaker-drop">
+ <hr class="chap">
+ <figure class="figcenter">
+ <img class="thin"
+ style="width: 22em; height: auto;"
+ src="images/cover.jpg"
+ alt="Cubierta del libro">
+ </figure>
+</div>
+
+
+<div class="tit pt6">
+ <hr class="chap">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p>
+ <p class="fs120 g0 ws1">RECUERDOS DE UN ANCIANO.</p>
+ <hr class="chap">
+</div>
+
+
+<div class="tit">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p>
+ <p class="fs110 lh150 g1 ws2">BIBLIOTECA CLÁSICA.</p>
+ <hr class="fil">
+
+ <p class="fs150 lh150 g1 mt2">RECUERDOS</p>
+ <p class="fs75 lh150 g0 mt1">DE</p>
+ <p class="fs250 lh150 g1 ws1">UN ANCIANO</p>
+
+ <p class="fs60 ws1 mt2">POR EL EXCMO. SEÑOR</p>
+ <p class="fs110 g0 ws1 mt15">D. ANTONIO ALCALÁ GALIANO</p>
+ <hr class="sep">
+
+ <p class="g0">MADRID</p>
+ <p class="smaller sc ws1 mt05">Imprenta Central a cargo de Víctor Saiz</p>
+ <p class="fs75 ws1">Colegiata, núm. 6.</p>
+ <p class="g0 negr mt05">1878</p>
+</div>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p>
+ <h2 class="nobreak peq g0">AL LECTOR.</h2>
+ <hr class="tir">
+</div>
+
+<p>Al dar a luz, coleccionados y en forma de libro, los artículos que
+con el título de <i>Recuerdos de un anciano</i>, hace años y en vida
+de su autor se publicaron en la acreditada revista titulada <i>La
+América</i>, que a la sazón dirigía con sumo acierto el señor don
+Eduardo Asquerino, cedo al deseo manifestado repetidamente por muchas
+personas de valía de recorrer de nuevo las interesantes páginas que
+contienen, y que, aparte de su mérito literario, encierran una suma de
+noticias tan curiosas como ignoradas, y de cuya veracidad son garantía
+suficiente la prodigiosa memoria del escritor y la entera buena fe, que
+si resplandeció en su carácter cuando vivo, según es notorio, hoy se
+refleja fielmente en sus escritos.</p>
+
+<p>El haber publicado el periódico <i>Las Novedades</i> el 11 de junio
+de 1862, tomada del <i>Diario</i>, la sesión de las Cortes en Sevilla
+de igual fecha de 1823, en que se adoptó la resolución de suspender al
+Rey para verificar la traslación del Gobierno a Cádiz, movió al autor,
+tanto de aquella célebre medida como de la presente obra, a escribir el
+primer <span class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span>artículo de sus
+recuerdos en <i>La América</i>, declarando entonces en un preámbulo
+al relato, que hoy se suprime por aparecer este hecho en el lugar que
+cronológicamente le corresponde y resultar allí innecesario y aun
+ocioso, que «como es sabido, las relaciones de oficio solo dan una idea
+imperfecta, o cuando menos no cabal, de los sucesos que conmemoran, y
+quizás no fuese inoportuno añadir al compendioso relato de lo que se
+dijo y se resolvió en aquella ocasión, lo que entretanto ocurría en el
+salón y en sus inmediaciones».</p>
+
+<p>Este fue el propósito que realizó al narrar aquel episodio
+interesantísimo de nuestra historia moderna, y sin duda, animado por el
+éxito que obtuvo y puesto en vena de hablar de los principales sucesos
+de aquel primer tercio del siglo actual en que le tocó ser espectador
+interesado y aun autor principal más de una vez, empezaron a brotar de
+su pluma, sacadas del inmenso arsenal de sus recuerdos, las singulares
+escenas que describe en esta venida a ser hoy obra, de cuyo precio y
+tasa me vedan ocuparme el amor que profesé al padre queridísimo, el
+respeto que a su gloriosa memoria dedico en todas las horas de mi vida,
+y que aun así y todo, apenas creo que me hace digno de llamarme su
+hijo y de llevar, si orgulloso, a la par con temor de no merecerle, el
+nombre ilustre que, cualquier que sea el juicio de los críticos, logró
+aquel varón singular consignar de un modo indeleble en la historia y
+literatura patrias.</p>
+
+<p>Páginas nacidas de tan castiza pluma, hechos interesantes como los
+relatados, bien merecen que el público fije <span class="pagenum"
+id="Page_7">p. 7</span>en ellos su atención con preferencia; algunos
+para recordar lo que entonces leyeron; los más para leer lo que,
+conviniendo que se sepa, a la par que instruye, deleita.</p>
+
+<p>Más tarde, cuando las circunstancias lo permitan, verá la luz
+la obra póstuma del autor, que es como la fuente y origen de donde
+proceden estos episodios; sus memorias inéditas, en que se presentará
+al público el personaje en la vida política y privada, desnudo de todo
+atavío, tal como fue en sus propósitos y en sus hechos, y derramando
+cual brillante antorcha la más viva luz sobre los sucesos de los dos
+primeros períodos de la revolución española.</p>
+
+<p>Al entregar de nuevo esta producción al juicio del público, sírvame
+de excusa para confiar en su éxito el que ya alcanzó en otro tiempo, y
+que, no tratándose ni mucho menos de una obra de circunstancias, es de
+esperar consiga ahora como entonces.</p>
+
+<p class="firma sc ws1">Antonio Alcalá Galiano.</p>
+
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch1">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span></p>
+ <p class="centra fs120 g0 ws1">RECUERDOS DE UN ANCIANO.</p>
+ <hr class="tir">
+ <h2 class="nobreak g0">I.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">CÁDIZ EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO PRESENTE.</p>
+</div>
+
+<p>Cádiz, donde residía yo, poco después de empezado el presente siglo,
+era a la sazón un pueblo floreciente. La guerra con la Gran Bretaña,
+seguida desde 1796 a 1802, le había sido funesta, sin causarle con
+todo males a que no pudiese y debiese poner término la renovación de
+la paz, a la cual habría de acompañar abrirse las comunicaciones con
+nuestras extensas y en cierto modo ricas provincias de América, fuente
+principal por entonces de la riqueza de España, y señaladamente de la
+del puerto y plaza de comercio que, si no monopolizaba, conservaba
+para sí en su mayor parle los provechos del tráfico con aquellas
+apartadas regiones. La paz de Amiens, ajustada al entrar 1802, dejó
+sentir su benéfico influjo en Cádiz de un modo prodigioso. Empezaron
+a venir en abundancia buques de varios puntos de América, todos con
+buenos cargamentos de producciones preciosas y de gran valor en el
+comercio, <span class="pagenum" id="Page_10">p. 10</span>y, sobre
+todo, de plata. De esta última recibía gran porción el gobierno, no
+escasa los particulares, una parte crecida el vecindario gaditano.
+Notábase gran movimiento; poblada de buques la bahía; transitando por
+las calles numerosos carros cargados de efectos, o procedentes del
+puerto, o llevando a los muelles los venidos del interior, y cruzando
+por entre la concurrencia de paseantes, allí muy numerosa, robustos
+gallegos en cuyo cuello, doblado por el peso, como que relucía al
+través de la grosera tela de las talegas el metal de los pesos duros.
+En tanto se levantaban casas nuevas, no recomendables por su belleza
+arquitectónica, pero sí por su solidez y primor, todas de sillares,
+cuya piedra fea y de color oscuro cubría una capa de blanquísima
+cal que daba al total de la ciudad el carácter de blancura que la
+distinguía, mientras las rejas, entonces en lo general de España
+dejadas en su negrura primitiva, aparecían cuidadosamente pintadas, las
+más de ellas de color verde, y las vidrieras, en vez de compuestas de
+vidrios feos y pequeños, lo estaban de cristales o vidrio finísimo y
+transparente. Era extremado el aseo del piso, siendo allí desconocido
+el lodo, aun en los días en que aquel cielo, generalmente despejado,
+aparecía cubierto de espesas nubes, que, empujadas por el vendaval,
+descargaban torrentes de agua mientras azotaba el mar las murallas con
+espantoso bramido, derribándolas a trechos, dejando abiertos los allí
+conocidos con el nombre de agujeros, y amenazando ruina a los edificios
+vecinos. Era en cierto grado el lujo grande, pero no parecido al de
+los días presentes, en que conocemos comodidad y regalos ignorados
+de nuestros padres. No existían sino para muy pocos en España las
+alfombras, si bien no faltaban enteramente en Madrid, en las casas
+más principales, y aun de ellas había algunas en provincia. Suplían
+su falta en invierno las esteras; pero las de Valencia, casi únicas
+en Madrid, en Cádiz eran tenidas en corta estima, usando los <span
+class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>ricos de unas hechas en
+Chiclana, de buena labor para ser esteras, y cuyo precio no era bajo,
+aunque no fuese alto. La madera de caoba, escasa en lo interior de
+la Península, abundaba en Cádiz. Así los muebles de la gente de la
+clase media hacían notable ventaja a los usados por personas de la
+misma calidad y de iguales o mayores bienes de fortuna avecindadas
+en la corte. Una particularidad de la cultura gaditana en el ramo de
+adorno interior era el cuidado con que se amueblaban las habitaciones
+interiores, cuando en Madrid el escaso lujo solía ceñirse a las salas
+y gabinetes de recibo. Los comedores gaditanos ostentaban, por lo
+común, mesas de caoba, allí entonces siempre maciza, teniéndose en
+menos el trabajo del enchapado. El servicio de cristal era curioso,
+y el agua servida a la mesa en botella blanca, en vez de echarla el
+criado en los vasos desde un jarro de loza basta, siendo la de los
+platos y fuentes toda inglesa de la llamada de pedernal, nombre que en
+nuestros días casi ha perdido. Así es que, trasladados a Madrid, los
+gaditanos hacíamos ascos, y no sin alguna razón, a varias cosas de la
+capital, lo cual hubo de durar aún hasta después de la guerra de la
+Independencia.</p>
+
+<p>En el vestir era también esmerada la gente de Cádiz, pero había
+diferencia notable entre la del uno y la del otro sexo. Porque el traje
+de los hombres era, en la clase alta y media, el de los extranjeros,
+y particularmente el de los ingleses, y la clase baja, aunque usaba
+chaqueta, no vestía a la andaluza, y al revés, las mujeres, aun cuando
+no fuesen de majas (lo cual era diferente del vestir ordinario y no
+estaba en uso común), solo salían a la calle, necesitando para ello
+mudarse de ropa, con basquiña (cuyo nombre era el de saya), mantilla
+y jubón (conocido este último con la palabra corpiño), todo lo cual
+hacía de las gaditanas criaturas (como diríamos ahora) especiales,
+a las cuales daba realce el pie pequeño, calzado con zapato corto y
+bajo, y, <span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span>al andar
+por las llanas y bien empedradas calles y plazas, el airoso talle
+y el gracioso contoneo.<a id="FNanchor_1_1" href="#Footnote_1_1"
+class="fnanchor">[1]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_1_1" href="#FNanchor_1_1" class="label">[1]</a>
+Del andar y meneo de los gaditanos dice lord Byron en su poema <i>Don
+Juan</i>, canto segundo:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">I cannot describe it; so much it strike.</div>
+ <div class="verse indent0">Nor liken it: I never saw the like.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Que mal traducido, dice:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">Tanto admira, que mal puede pintarse.</div>
+ <div class="verse indent0">Ni a compararle acierto; que en mi vida</div>
+ <div class="verse indent0">Cosa no vi a que pueda compararse.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+</div>
+
+<p>Eran los gaditanos finos en sus modales, no al par con la gente
+cortesana, sino de una finura cual es la de las personas del alto
+comercio en pueblos donde el trato con los extranjeros de las naciones
+más adelantadas en civilización y cultura es frecuente. Algo y aun no
+poco tenían, con todo, de gente de provincia. Lo notable en Cádiz era
+que las clases bajas en su tono y modos apenas se diferenciaban de las
+altas, siendo corteses, y sobre todo cariñosas, y no manifestando en el
+trato con sus superiores ni humildad ni soberbia, como si un espíritu
+y práctica de igualdad social no dejase lugar ni a la sumisión ni a la
+envidia, o al odio por ella engendrado contra los favorecidos por la
+fortuna, a quienes tampoco consentía el uso que fuesen desdeñosos.</p>
+
+<p>En cambio de tan ventajoso estado de cultura material, el cultivo
+del entendimiento estaba en Cádiz descuidado. Verdad es que se
+enseñaban allí las lenguas francesa e inglesa, abundando quienes las
+aprendiesen hasta llegar a hablarlas con la fluidez y corrección
+necesarias para la conversación y el despacho de los negocios
+mercantiles. Dos establecimientos con el título de academias, a los que
+hoy diríamos colegios, se habían distinguido allí desde los últimos
+años del siglo próximo pasado. Para señoritas había una academia
+dirigida por una francesa llamada madama Bienvenú, a la cual siguió
+otra no inferior en reputación, <span class="pagenum" id="Page_13">p.
+13</span>puesta a cargo de una española llamada doña Rita N. Aunque en
+estas, así como en las dos antes citadas, destinadas a niños, de ellos
+ya muchos crecidos, había clase de francés, no salían las discípulas
+muy aventajadas, porque o la genial pereza era impedimento al estudio,
+o las costumbres de la juventud, nada favorables a él, borraban en
+breve de la cabeza, como cosa no de uso, el corto y superficial saber
+adquirido de no buena gana.</p>
+
+<p>Aunque no habían por entonces llegado los días del
+<i>periodismo</i>, palabra todavía desconocida, aunque ya existiese la
+de periódicos, hacia 1804 apareció uno en Cádiz. Privaba en aquellos
+días entre los lectores andaluces <i>El Correo de Sevilla</i>, de que
+era editor don J. Matute, médico y literato, y donde salían a luz
+versos de Blanco, Lista, Reinoso, Arjona, Roldán y Mármol, con algunos
+de González Carvajal, y también artículos en prosa sobre crítica, en
+los cuales <i>El Diario Sevillano</i> había medido sus fuerzas con un
+periódico madrileño en que figuraba Quintana, y salido de la contienda
+triunfante en alguna ocasión y siempre airoso. Mal podía Cádiz, falto
+de jóvenes aficionados a las letras y de hombres de edad madura dados a
+su cultivo, producir o sostener una obra semejante. El novel periódico
+gaditano dado a luz con el título de <i>Correo de las Damas</i> era de
+lo más pobre en mérito que en ocasión alguna ha salido de las prensas.
+Le escribía, o hablando con propiedad, le publicaba un buen señor,
+oficial francés emigrado, entrado en años, corto en saber, y no sobrado
+en luces, honrado caballero, cuyos títulos algo pomposos de barón
+de Bruere y vizconde de Brié cuadraban mal con su pobreza. Retazos
+comúnmente mal zurcidos de varios escritos componían los números de
+aquel periódico (no me acuerdo si semanal, pero no diario), siendo
+la mayor parte de lo en él publicado traducciones del francés, todas
+ellas harto mal hechas, si bien es justo decir que en punto a pureza de
+dicción castellana, con tener poquísima, todavía <span class="pagenum"
+id="Page_14">p. 14</span>podrían competir con las que hoy leemos en
+días de muy superior ilustración, y en compañía con buenos escritos, y
+quedar victoriosas en la competencia.</p>
+
+<p>En tanto, unos pocos jóvenes de Cádiz tuvimos el atrevimiento de
+pretender fundar no menos que un cuerpo literario, al cual dimos por
+dictado el de Academia de Bellas Letras, remedando a la de Buenas
+Letras que por algunos años había existido en Sevilla, y que a la
+sazón, si no había muerto, estaba moribunda. Eran nuestras fuerzas
+desigualísimas a tanta empresa, no habiendo en nosotros para llevarla
+a ejecución apenas otra calidad que la del buen deseo. Nuestras tareas
+se reducían a tener juntas literarias semanales, en las cuales se leían
+dos disertaciones escritas por uno de los académicos al cual tocaba por
+turno, debiendo versar una sobre elementos de retórica, y otra sobre
+los de poética, y sirviendo de texto para comentarle un capítulo de
+la obra del abate Batteux, traducida por Arrieta, aunque también se
+tenía a la vista las lecciones de Hugo Blair puestas en castellano por
+Munarriz, obra de más valor que la del crítico francés, y cuya versión,
+siendo mala, lo era menos. Seguíase a esto leerse algunas composiciones
+ligeras, las más de ellas en verso y de escasísimo mérito, bien
+que en algunas no faltase algo digno de alabanza conforme al gusto
+pseudo-clásico de aquellos días. Teníamos dos concursos anuales a
+premios, y para el acto de adjudicarlos sesiones públicas de tal cual
+solemnidad, en las cuales, después de leerse las obrillas premiadas,
+era común añadir a su lectura la de otra composición, si no poética,
+metrificada a lo menos. Pero a diferencia de las academias antiguas
+y autorizadas, éramos en la nuestra los académicos competidores y
+no jueces, pues habría sido arrogancia indigna de perdón la idea de
+juzgar obras ajenas, y, al revés, merecía disculpa competir por un
+premio, ejercitando en ello el ingenio, para someter nuestro trabajo al
+fallo de tribunal competente. <span class="pagenum" id="Page_15">p.
+15</span>Así es que de los académicos, no todos, sino una parte por
+acto voluntario, después de discurrir dos programas, uno de verso y
+otro de prosa, escribíamos nuestras composiciones, y, nombrados de
+antemano tres jueces, que eran escogidos de entre los hombres de más
+concepto por su entendimiento y ciencia así de Cádiz como de Sevilla,
+a estos las remitíamos sin nombre de autor y con un lema, acompañando
+un pliego cerrado con el mismo lema en el sobrescrito y la firma del
+escritor adentro, abriéndose solo el que declaraba cúya era la obrilla
+por la mayoría o unanimidad de los jueces preferida. La apertura del
+pliego era en la sesión pública para dar al triunfo del vencedor mayor
+realce. Todo ello, valiendo poco, no dejaba de ser ocupación un tanto
+provechosa, si bien, libertándonos de más graves culpas, nos hacía tal
+vez incurrir en la de presumidos y pedantes.</p>
+
+<p>La Academia, después de algunas ridículas tentativas anteriores,
+comenzó formalmente con el año de 1805 y se prolongó hasta entrar 1808.
+La protegió bastante el capitán general de Andalucía y gobernador
+militar y político de Cádiz don Francisco Solano, marqués del Socorro,
+y antes de la Solana, persona de buenas prendas, cuyo nombre ha
+perpetuado más que otra cosa su trágica muerte. Poco más adelante y en
+este mismo artículo habré de hablar de este digno general, a quien yo
+particularmente debí consideraciones excesivas para una persona que,
+como yo, contaba entonces pocos años. Pero si logramos tan estimables
+aprobaciones, éramos en compensación objeto de burla para la mayor
+parte de los gaditanos, por quienes estábamos considerados como
+ridículos copleros.</p>
+
+<p>De los que compusimos aquella Academia pocos vivimos, y casi
+todos han dejado de sí corta memoria. No porque en ella faltasen
+jóvenes que algo y aun bastante prometían; pero casi ninguno de los
+académicos había seguido la carrera dicha literaria, y, dedicados
+después a sus respectivas <span class="pagenum" id="Page_16">p.
+16</span>profesiones, olvidaron los entretenimientos de su mocedad, o
+solo volvieron a ellos rara vez el pensamiento. Vive, sin embargo, en
+edad muy dilatada allende los términos ordinarios de la vida humana, y
+vive con la cabeza firme y el ingenio despierto, laborioso, habiendo
+alcanzado merecido renombre en las letras, y conservándolo aún por sus
+presentes trabajos en su ancianidad, don José Joaquín de Mora, con la
+singularidad de ser compañero en este periódico del autor del presente
+artículo, como lo era en trabajos académicos ha ya cincuenta y nueve
+años. Ocioso sería y de poco interés para los lectores mentar otros
+nombres, no por ser de personas de corto valer, porque declararlos
+tales sería injusticia y casi acción villana, sino porque la suerte no
+les ha dado renombre, aunque tal vez en compensación les haya dado en
+su tranquila y meritoria vida felicidad superior a la de los que han
+cobrado fama a precio muy subido. Debe, con todo, aquí hacerse mención
+del sujeto en cuya casa celebraba la pobre Academia sus sesiones, sin
+tener que pagar por ello suma alguna, lo cual no nos habría sido fácil:
+de don José de Rojas, después conde de Casa-Rojas, que en aquellos días
+aún no había heredado su título.</p>
+
+<p>Si la literatura daba poca ocupación a los ánimos de los gaditanos,
+tampoco los embebía mucho la atención la política; pero en este último
+punto no era Cádiz una de las poblaciones de España en que nada se
+pensaba sobre los negocios del Estado. Siendo puerto de mar y plaza de
+comercio a la sazón de primer orden, por fuerza había de resentirse de
+la guerra, la cual estaba continuamente poniendo a la vista la escuadra
+inglesa, que a la vela y aun a veces anclada se descubría desde sus
+torres. Si se leía la <i>Gaceta de Madrid</i>, que dos veces por semana
+llegaba al sexto día de publicada, también eran leídos, aunque por
+pocas personas, los periódicos extranjeros, inclusos los ingleses, no
+obstante estar prohibida su lectura. Como en <span class="pagenum"
+id="Page_17">p. 17</span>toda España, abundaban o componían la parte
+más crecida los parciales de la Francia y admiradores de Napoleón, pero
+no faltaban los mamelucos, cuyo gremio constaba de gentes de opiniones
+muy diferentes: de los odiadores de la revolución desde su principio
+hasta su fin, y de los que veían en el emperador francés un destructor
+de la libertad, siendo muy de notar que, andando el tiempo, los más
+considerables entre los mamelucos fueron ardorosos liberales.</p>
+
+<p>En punto a la política interior, daba poco que pensar, salvo en
+su relación con las cuestiones de la paz o de la guerra. Solo había
+conformidad en odiar y despreciar al Gobierno, conviniéndose en punto
+tal por muy diferentes motivos. A Carlos IV era común suponerle bueno,
+pero débil y necio; a la reina considerarla como mala mujer, y al
+príncipe de la Paz como a un monstruo. Pero Madrid estaba lejos, y de
+mudar la forma existente de gobierno nadie tenía la menor esperanza,
+a punto de no consentir la desesperación el deseo. Lo importante para
+los gaditanos era el carácter y hechos de su gobernador, cargo que
+desempeñaba un teniente general que a menudo era asimismo capitán
+general de Andalucía.</p>
+
+<p>Los ancianos hablaban del gobierno del conde de O’Reilly, a quien
+tantas mejoras materiales había debido Cádiz, y que era citado con
+extremos de alabanza, no obstante achacársele, con razón o sin ella,
+poca limpieza, pero suponiendo que empleaba en común provecho buena
+parte, si no el total, de lo que sacaba por medios ilícitos a los
+particulares. Después de él había habido varios gobernadores, de
+quienes no se hacía particular recordación: Fonsdeviela, el conde
+de Cumbrehermosa, Iturrigaray, quizá algún otro. Pero en 1800 fue
+conferido el gobierno de Cádiz a un sujeto notable por su carácter
+personal, que se granjeó parciales acalorados y no menos ardientes
+enemigos: el general de artillería don Tomás de Morla.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span></p>
+
+<p>Este general, de familia poco conocida de Jerez, pues la antigua
+y aristocrática casa de los López de Morla de aquella ciudad no le
+reconocía por pariente, no obstante tratarle como amigo, aunque sin
+duda de alguna oscura nobleza, pues había entrado en un Real cuerpo
+para ser cadete, del cual era necesario probar que se era noble; de
+claro y agudo entendimiento; de instrucción en su ramo, según acreditan
+sus obras tenidas en estima; con pretensiones hasta de escritor poco
+justificadas, si bien no del todo absurdas; de condición violenta y
+despótica, pero adulador en la corte, así como tirano en el mando,
+grosero con afectación de serlo, bufón a veces en sus providencias,<a
+id="FNanchor_2_2" href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> recto
+en medio de esto y desinteresado como pocos, con mala reputación de
+soldado, pues la voz común le suponía falto de la calidad primera del
+guerrero, y sin embargo, arrostrando toda oposición con valentía, era
+temido, y juntamente querido del vulgo, y dividía en opuestos pareceres
+respecto a su conducta a las gentes de las clases superiores.<a
+id="FNanchor_3_3" href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_2_2" href="#FNanchor_2_2" class="label">[2]</a>
+Morla gustaba mucho de remedar a Federico II de Prusia, objeto de la
+atención y admiración universal en los días en que el general español
+comenzó su carrera. Esta imitación se notaba en singularidades de
+sus decretos. Por ejemplo, se quejó un vecino de que una academia de
+baile le era molesta, y Morla puso por decreto en el memorial del
+querellante:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Siga la danza,</div>
+ <div class="verse indent0">Baile el danzante</div>
+ <div class="verse indent0">Y tenga paciencia el suplicante.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">De su caprichosa y despótica justicia, citaba con
+admiración el vulgo el siguiente rasgo: Por cierto favor hecho a una
+persona de condición humilde, regaló el favorecido al gobernador, su
+favorecedor, media docena de gallinas. Este, para castigar un acto de
+gratitud que parecía cohecho, mandó meter en la cárcel al que había
+hecho el presente, y tenerle allí seis días, sirviéndole en cada uno de
+ellos una de las gallinas que le había regalado.</p>
+
+</div>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_3_3" href="#FNanchor_3_3" class="label">[3]</a>
+No se haría, ni aun se apuntaría cargo tan grave y feo como es el de
+falta de valor en un militar, si no hubiese sido hecho a Morla delante
+del rey Carlos IV y hablando a Su Majestad mismo por el duque de San
+Carlos, padre del general conde de la Unión, muerto gloriosamente en la
+campaña en 1794, mientras Morla se retiraba si no vergonzosamente, poco
+menos.</p>
+
+</div>
+
+<p>Habiendo llegado a Cádiz en los <span class="pagenum" id="Page_19">p.
+19</span>días de lo llamado la <i>epidemia</i> grande, o sea la
+invasión de la fiebre amarilla en 1800, una de las cosas en que se
+señaló durante su gobierno, fue en providencias durísimas para atajar
+todo contagio, circunstancia digna de recordación, porque trasladado
+el mismo general a Granada en 1804, y apareciendo allí la misma cruel
+enfermedad, por lo que hizo a fin de atajarla vino a ser objeto de
+odio para los granadinos, lloviendo sobre él sátiras de versos casi
+todos malos, pero no sin chiste, y respondiendo él en prosa con algún
+folleto impreso en el cual presumía de médico, así como de literato.<a
+id="FNanchor_4_4" href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_4_4" href="#FNanchor_4_4" class="label">[4]</a> Era
+empeño de los granadinos, como suele serlo de todo pueblo cuando en
+él aparece una enfermedad pegadiza o transmisible de enfermos a sanos
+(para huir de las sutilezas a que da lugar decir contagiosa) negar que
+existía el mal, y calificar de enfermedades comunes los casos de él
+que ocurrían. Morla tenía razón en sustentar que había enfermos de la
+fiebre amarilla en Granada, pero sustentaba su causa con malos medios.
+De los infinitos versos con que los poetas o copleros granadinos le
+asaeteaban, algunos quedan en la memoria del anciano cuyos son estos
+recuerdos. Ya uno decía:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">La fiebre amarilla</div>
+ <div class="verse indent0">Que reina en Granada</div>
+ <div class="verse indent0">Se pasea en coche,</div>
+ <div class="verse indent0">Anda por las plazas.</div>
+ <div class="verse negr g1 indent0">. . . . . . . . . . .</div>
+ <div class="verse negr g1 indent0">. . . . . . . . . . .</div>
+ <div class="verse indent0">Aparta, que viene,</div>
+ <div class="verse indent0">Mírale a la cara,</div>
+ <div class="verse indent0">¡Qué gesto tan feo!</div>
+ <div class="verse indent0">¡Qué zancas tan largas!</div>
+ <div class="verse indent0">Huid, granadinos,</div>
+ <div class="verse indent0">No os lleve a la zanja.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Ya otro glosando la anterior, decía:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Estimado amigo:</div>
+ <div class="verse indent0">En esta letrilla</div>
+ <div class="verse indent0">Voy a retratarte,</div>
+ <div class="verse indent0">¡<i>La fiebre amarilla</i>!</div>
+ <div class="verse indent0">No la verdadera,</div>
+ <div class="verse indent0">De esa no hablo nada.</div>
+ <div class="verse indent0">Sí solo de aquella</div>
+ <div class="verse indent0">Que reina en Granada.</div>
+ <div class="verse indent0">Es más horrorosa</div>
+ <div class="verse indent0">Que una mala noche,</div>
+ <div class="verse indent0">Y todos los días</div>
+ <div class="verse indent0"><i>Se pasea en coche.</i></div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Y así seguía la glosa, peor aún que lo glosado.</p>
+
+<p class="ti1">Otra composición era una colección de epitafios para
+el cementerio, algunos de ellos graciosos y todos satíricos. En uno
+de ellos, aludiendo a un médico favorecido de Morla, y, por supuesto,
+de los que daban por cierta la existencia de la fiebre amarilla, se
+decía:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Aquí, pecador cristiano,</div>
+ <div class="verse indent0">Reposan cuarenta y dos</div>
+ <div class="verse indent0">Pidiendo justicia a Dios</div>
+ <div class="verse indent0">Contra el médico Solano.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Y terminaba:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Del contagio imaginado</div>
+ <div class="verse indent0">Que tanto nos da que hablar,</div>
+ <div class="verse indent0">Ninguno en este lugar</div>
+ <div class="verse indent0">Todavía se ha enterrado.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Martínez de la Rosa, a la sazón muy joven, fue de los
+que (según cuentan) hicieron versos contra Morla.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span></p>
+
+<p>Aunque privaba mucho Morla con el príncipe de la Paz, no conservó
+por entonces largos años el gobierno de Cádiz. Le sucedió en él, siendo
+asimismo capitán general de Andalucía, el aquí mismo poco ha citado don
+Francisco Solano.</p>
+
+<p>No se parecía a su antecesor el gobernador nuevo. Era <span
+class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span>hombre de gallarda presencia,
+de modales cortesanos, dado a la literatura amena, aunque no escritor,
+activo aun más que lo necesario, y de valor extremado, acreditado
+después en su fortaleza al morir asesinado entre tormentos. Había
+servido, si bien por breve tiempo, en un ejército francés y había
+tomado de los guerreros de aquella nación el porte y aire marcial, si
+bien no los malos hábitos de crueldad y rapiña, en aquellos, aunque con
+excepciones, tan comunes; propia falta de conquistadores.</p>
+
+<p>Solano entró a gobernar en tiempo de paz; pero a poco de haberse
+hecho cargo del gobierno rompió la guerra con la Gran Bretaña en 1804.
+Había por aquellos días venido a Cádiz el famoso general francés
+Moreau de camino para el destierro a que le había condenado el
+cónsul Bonaparte, ascendido cabalmente en aquellos momentos al trono
+imperial, y Solano, aunque tenía bastante de cortesano, y aunque sabía
+la sumisión de nuestro Gobierno al francés, acordándose de que había
+conocido en una campaña en Alemania al ilustre proscrito, entonces
+glorioso general republicano, se esmeró en agasajarle. Recién rotas
+las hostilidades, Solano, con su huésped francés al lado, cuidaba de
+que se armasen baterías, recorría las ya hechas, se afanaba y daba
+aparato teatral a todos sus movimientos, mientras el francés, cuya
+apariencia era modesta, y cuyo aspecto y modos fríos y harto diferentes
+de los generales sus compatricios, parecía como que miraba con sonrisa
+benévola, pero sarcástica, tales alardes, cotejándolos con las reñidas
+y sangrientas lides en que él había adquirido inmortal fama.</p>
+
+<p>No fue solo en hacerle ver preparativos militares en lo que
+entretuvo el general español al francés durante la estancia de este en
+Cádiz, la cual hubo de prolongarse algunos meses, no sin disgusto de
+Napoleón, que miraba a Moreau con odio, aunque afectase despreciarle.
+Duraba aún la paz entre España e Inglaterra, cuando llegó el famoso
+<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span>desterrado a Cádiz,
+rica entonces y dada al placer y al lujo, y su gobernador, aficionado
+a fiestas, gustaba de que se diesen bailes públicos en el teatro, cosa
+no usada en Madrid, y que un Gobierno y una corte recelosa y oscura
+habría mirado como criminal por ver en ello un peligro. Obsequió, pues,
+Solano a Moreau con un baile, a que asistió numerosa concurrencia.
+La mujer del general francés, riquísima americana de las Antillas
+francesas, no bella, pero agraciada, se presentó con un lindo traje
+blanco muy ajustado al cuerpo, como era uso entonces llevarlos, y de
+arriba a abajo rodeado como cadena en roscas con hilos de brillantes
+ensartados, que al dar las vueltas del vals, baile que empezaba a estar
+en moda en España, brillaban y como que chispeaban reflejando las luces
+del bien alumbrado salón de baile en que estaba convertido el teatro.
+Así, mientras los hombres contemplaban a aquel personaje que tanto
+ruido había hecho en el mundo, y veían en él una figura cuya traza nada
+declaraba ni prometía, las mujeres admiraban y tal vez envidiaban la
+riqueza de aquella señora, riqueza al lado de la cual era poca cosa el
+lujo gaditano.</p>
+
+<p>No era solo para obsequiar a un huésped ilustre para lo que disponía
+Solano fiestas, pues sin motivo alguno especial las multiplicaba.
+El modo de cubrir su costo demuestra cuáles eran las costumbres de
+aquellos días. Mandó el general descontar de las pagas de los oficiales
+de la guarnición un tanto razonable, o bien podría decirse contra toda
+razón, y destinó el producto de esta exacción a los bailes, mientras a
+los comerciantes ricos de Cádiz, con insinuación que era precepto, sacó
+mucha mayor cantidad, no siendo corta la necesaria para tales fiestas.
+Llegada la Cuaresma, en vez de quitarse el tablado que hacía del teatro
+un salón para los bailes de Carnaval, como entonces no se consintiesen
+representaciones teatrales desde el miércoles de Ceniza hasta el
+domingo de Pascua, fue destinado <span class="pagenum" id="Page_23">p.
+23</span>aquel lugar a funciones calificadas de tertulias y conciertos,
+cuyo gasto se cubría del mismo modo que el de los bailes.</p>
+
+<p>Una aventura chistosa interrumpió esta práctica. Se acercaba el
+día de año nuevo, no me acuerdo si de 1807 o 1808, día que celebraba
+como el de su santo el omnipotente don Manuel Godoy. No era Solano
+un adulador rastrero, pero no negaba el culto al ídolo por todos
+adorado aunque entre maldiciones ahogadas. Así es que convocó a los
+generales y oficiales superiores de la guarnición de Cádiz para que
+se celebrase el día del privado con el lucimiento propio de obsequio
+hecho a tan encumbrado personaje. Concurrió entre los generales uno
+célebre en los fastos de Cádiz por ser una de las figuras más raras
+que paseaban las calles de aquella ciudad, correspondiendo en rareza
+su carácter a su figura. Su nombre era don N. Ugalde, pero nadie le
+conocía (y no había chico ni grande que no le conociese) sino como
+el general Chafarote. Parecía una momia de puro pegado que tenía el
+pellejo a los huesos, tenía una nariz enorme y encorvadísima, la barba
+puntiaguda, y por consiguiente la boca hundida por extremo entre las
+dos facciones salientes. Jamás vistió frac, ni pantalones, ni abandonó
+en el peinado los rizos y la coleta. Sombrero de picos puesto de
+frente; casaca redonda, casi siempre de seda de color; chupa o igual a
+la casaca, o blanca con bordado; calzón corto, medias de seda, zapato
+con hebilla y el espadín recto, o, como decían entonces, atravesado
+por los riñones, componían su vestidura, sin que de general llevase
+más que la faja sobre la chupa. Con traje tan insólito añadido a su
+figura, sostenida en piernas que parecían cañas delgadas, era objeto de
+admiración a quienes le veían por la vez primera, y como de diversión
+para todos, aunque de burlas mal podía ser, porque el tal general nada
+tenía de sufrido, y no era lícito entonces ofender a personas de su
+clase. Pero los chiquillos, y aun los grandes, <span class="pagenum"
+id="Page_24">p. 24</span>solían con pluma o lápiz dibujar un perfil
+de su persona, siendo ella tal, que era imposible no dar al más torpe
+bosquejo mucha semejanza. Era tan extraño personaje maldiciente por
+demás, y siendo rico y anciano, nada temía; por lo cual siempre que
+se desataba en vituperios del Gobierno, decía que «él por sus años
+estaba <i>fuera de cuenta</i>», no siéndole posible recibir ya grave
+daño. Asistió, pues, Chafarote en clase de general a la junta en que
+propuso Solano costear el obsequio al Príncipe de la Paz; y como todos
+al oír la propuesta callasen, aceptando con el silencio la carga que
+a pocos debía de ser grata, llegada la vez al estrafalario anciano,
+dijo, con gran sorpresa de todos, «que él no tenía trato ni relaciones
+de amistad con el caballero a quien se trataba de hacer el obsequio,
+y que si tales relaciones tuviese, medios tenía y voluntad de hacerle
+un obsequio a su costa particular y no en compañía; pero siendo como
+era, no veía para qué contribuir él con suma alguna». Turbáronse los
+circunstantes, y aun el mismo Solano, al oír frases tan atrevidas
+en que se hablaba como de un caballero cualquiera del príncipe
+generalísimo, y se disolvió la junta sin tomarse resolución alguna, de
+que resultó no darse el baile.</p>
+
+<p>No dejó de atender Solano a objetos de más utilidad que la de
+tales diversiones. Si desde los días del gobierno de O’Reilly había
+sido Cádiz una ciudad notable por su aseo, gobernando Solano llegó la
+limpieza, o puede decirse la pulcritud de las calles, al punto más
+subido. El pueblo de Chiclana, lugar de recreo entonces preferido
+de los gaditanos, le debió mucho, haciéndose para él un camino de
+carruajes bueno y cómodo, y estableciéndose en el caño de Zurraque,
+que le atravesaba, una excelente barca. Vivimos en días en que en
+este ramo se ha adelantado infinito, y bien puede mover a risa ver
+celebradas hoy las pobres mejoras de pasados y no muy antiguos tiempos;
+pero todo es comparativo, y Solano era, para sus días, un gobernador
+<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span>celoso y entendido,
+Así es que gozaba de favor con el pueblo de todas clases, y si había
+quien censurase en él ligerezas, actos teatrales y afán superior a la
+importancia de lo a que se dedicaba, todos perdonaban estas faltas,
+tanto por las buenas providencias que las compensaban, cuanto porque
+agradaba a un pueblo ansioso de diversiones y deleite un gobernador que
+se complacía, entre otras cosas, en divertirle.</p>
+
+<p>Así, en medio de la decadencia de aquella ciudad, a la cual privaba
+la guerra de su comercio, fuente única de su prosperidad, seguía
+siendo Cádiz una residencia agradable. Sin duda en los recuerdos de
+una juventud ya muy lejana hay mucho de ilusión, y al representarse
+en la mente las cosas de la primavera de la vida, aparecen frescas y
+brillantes como lo son los cuadros de una estación deliciosa. Pero
+no es ilusión el recuerdo de que los paseos estaban concurridos
+diariamente, y lleno el teatro; de que vivir bien y comer bien era allí
+cosa común, y que en la Pascua de Pentecostés en Chiclana, y en las
+ferias del Puerto se presentaba gran gentío que alegremente gastaba
+sumas, si no crecidas, no despreciables.</p>
+
+<p>Y nótese que aun en los días de más prosperidad de Cádiz, si había
+buenos caudales, no se hablaba de cosa igual a la suma que para ser
+rico se cree necesaria en la hora presente. Un millón de pesos fuertes
+(allí no se solía contar por reales) era lo que se atribuía a tres
+o cuatro de las personas más acaudaladas. Tener cien mil pesos se
+reputaba estar muy bien. Y esto que, salvo el lujo de coches, apenas
+necesario en aquel pueblo llano y pequeño, no se escaseaban los regalos
+de la vida.</p>
+
+<p>Vino al cabo la guerra de la Independencia, y con ella la
+pérdida de nuestra América Continental, y entonces recibió Cádiz la
+herida mortal de que hoy está convalecida, pero sin poder volver a
+su ser antiguo. El lustre y animación que tuvo en los días de la
+guerra de la Independencia, <span class="pagenum" id="Page_26">p.
+26</span>fueron hijos de la circunstancia de estar allí el Gobierno
+supremo de la nación, y las principales personas de esta, viniéndose a
+formar una España reducida a corto recinto. De ello va dada razón en
+<i>La América</i> en recuerdos anteriores a estos en la fecha de la
+publicación, si bien posteriores en punto a la época de que tratan.</p>
+
+<p>El autor del presente artículo se acuerda ahora de que vio a Cádiz
+en 1844, en días para él no felices, y que admiró con extremo de
+dolor la decadencia de una ciudad antes tan floreciente, decadencia
+mayor aún que la de su propia persona y fortuna, aunque entre estas y
+aquellas hubiese consonancia. Pero Cádiz va recobrándose, porque para
+los pueblos no hay muerte, mientras que quien esto escribe camina para
+el sepulcro, que no puede estar lejano, y en su cansada vejez vuelve
+mentalmente la vista a los lugares que tanto amó, y desea cuantas
+prosperidades sean compatibles con el curso de las cosas humanas a la
+población que fue su cuna, y donde pasó algunos de los dulces años en
+que, a pesar de los inconvenientes que toda edad y toda situación trae
+consigo, es una felicidad la vida.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch2">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">II.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">CÁDIZ EN LOS DÍAS DEL COMBATE DE TRAFALGAR.</p>
+</div>
+
+<p>En el año 1805, España había vuelto a entrar en guerra con la Gran
+Bretaña, gracias al atentado en plena paz cometido contra cuatro
+fragatas españolas. Aun los poco adictos a la alianza francesa, que
+eran, y aun puedo decir, éramos a la sazón muy pocos, aprobamos una
+guerra venida a ser inevitable, si bien censurábamos la desacertada
+conducta que había dado, si ya no razón, motivo al insulto hecho a
+nuestra bandera.</p>
+
+<p>Cádiz fue uno de los puntos en que más se sentía la guerra, limitada
+a los mares y costas, aunque sus efectos aun en lo interior se
+sintiesen, pero siendo casi nada conocidos. En el mar vecino, a vista
+de los gaditanos, solía ondear orgullosa la bandera enemiga, a la cual,
+rara vez las aliadas marinas francesa y española se resolvían a hacer
+frente, reconociendo en ella superior poder, debido a circunstancias
+favorables a una nación, por necesidad y <span class="pagenum"
+id="Page_28">p. 28</span>por afición nacida de la necesidad, en alto
+grado marinera. No se contentaban los ingleses con insultar en cierto
+modo a Cádiz con su presencia, sino que trataban de dar un duro
+golpe a las escuadras surtas en su puerto. Las que en septiembre y
+octubre llenaban la entonces espaciosa bahía, eran un tanto numerosas,
+pero estaban nada bien pertrechadas y mal tripuladas. Sin embargo,
+reinaba confianza en que si los ingleses intentaban caer sobre ellas
+forzando la entrada del puerto, saldrían de su empresa desairados y
+mal parados. Si en los días lejanos del reinado de Felipe II el conde
+de Essex había ganado a Cádiz y saqueádola, en tiempo de harto menos
+poder para la monarquía española los esfuerzos de las armas británicas
+contra tan importante punto habían salido vanos. En la decaída España
+de principios del siglo <span class="asc">XVIII</span>, las
+fuerzas inglesas de mar y tierra, después de ocupar las poblaciones
+abiertas de Rota y el Puerto de Santa María, se habían estrellado
+contra el fuertecillo de Matagorda, y embarcádose, no sin mengua, los
+que saltaron en tierra, retirándose en seguida sus navíos. En 1797,
+un bombardeo, cuyo objeto más era, al parecer, contra la escuadra que
+contra la plaza, había tenido poco efecto, reduciéndose a combates en
+que salieron con honra y ventaja nuestras lanchas cañoneras, siendo
+de notar que mandaba en esta ocasión las fuerzas agresoras Nelson,
+cuya fama estaba en sus comienzos, pero cuyo arrojo, ya probado en el
+combate del Cabo de San Vicente, era fianza y seguro vaticinio de su
+futura gloria. En 1805 el mismo Nelson, ya con la dignidad de Lord y
+con el crédito que le daban su gran victoria de Aboukir o el Nilo, y su
+menos claro triunfo en Copenhague, del cual, sin embargo, sacó partido
+no inferior al que si hubiese sido vencedor podía haber alcanzado;
+aguijado por una ambición noble, pero excesiva, por un patriotismo
+mezclado con odio rencoroso a Francia, y por un orgullo nunca enfrenado
+por la prudencia de que carecía, <span class="pagenum" id="Page_29">p.
+29</span>y despechado de no haber acertado con las escuadras de sus
+contrarios, a los cuales había perseguido con actividad pasmosa,
+pero no con feliz fortuna, venía a ponerse sobre Cádiz con el
+proyecto declarado de buscar dentro del puerto a sus enemigos, y allí
+combatirlos a todo trance. Por nuestra parte, nos preparábamos a la
+resistencia con igual ardor, ayudando a la defensa de los navíos las
+baterías de la costa y ciudad de Cádiz, y numerosas cañoneras.</p>
+
+<p>Gobernaba a la sazón a Cádiz y Andalucía<a id="FNanchor_5_5"
+href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a> el general don Francisco
+Solano, marqués de la Solana por su mujer y que después heredó de
+su padre el título de marqués del Socorro, que llevaba en el día
+de su trágica muerte, en que se hizo notable por su extraordinaria
+fortaleza.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_5_5" href="#FNanchor_5_5" class="label">[5]</a>
+La capitanía general, impropiamente llamada de los cuatro reinos
+de Andalucía, pues había otra en Granada, si bien con el título de
+la costa, no solía estar unida con el gobierno militar y político
+de Cádiz, el cual, por sí solo, era un puesto de lustre y alta
+importancia, confiado a un teniente general. La residencia del capitán
+general de Andalucía fue, por algunos años, en el Puerto de Santa
+María, desempeñándola un general con el título de príncipe italiano
+(creo que de Monforte), o nacido en la Italia inferior, u oriundo
+de ella. Pero siendo los capitanes generales presidentes de las
+Audiencias, cosa que tan mal les convenía, se determinó que fuesen a
+establecerse en Sevilla a presidir la de aquella capital. Sin embargo,
+juntos en una persona aquel alto cargo con el gobierno de Cádiz, y viva
+a la sazón la guerra con los ingleses, con sumo acierto se dispuso que
+el general revestido de ambas dignidades residiese en la plaza fuerte,
+expuesta a los ataques del enemigo.</p>
+
+</div>
+
+<p>Era Solana un general por otro estilo que los que entonces contaba
+España, de alta y aventajada estatura, lleno de carnes, de expresiva
+figura, de presencia marcial, sediento de gloria, no corto en
+instrucción y aun con algo de literato; finísimo en modales, donde
+aparecían sus pensamientos de caballero vestidos con la cultura
+moderna; <span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span>bastante
+teatral en sus actos, así militares como civiles; más de militar
+francés que de español; activo a menudo con exceso, lo cual le movía
+a obrar en todo más de lo necesario, frecuentemente con alguna
+precipitación y no siempre con tino; hombre, en suma, digno de
+aprecio, y dueño de él y de buen afecto, sobre todo entre las personas
+ilustradas y de alta y mediana esfera. Había militado por breve plazo
+en los ejércitos republicanos franceses, y si no me es infiel mi
+memoria, al lado del célebre general Moreau. Así es que cuando este
+afamado guerrero vino a Cádiz, de paso para los Estados Unidos, a donde
+le enviaba desterrado el recién coronado Napoleón, Solano, a pesar de
+no ser contrario del novel emperador francés, se esmeró en obsequiar al
+ilustre proscrito, traspasando tal vez en sus atenciones los límites de
+la prudencia. Solano había sucedido al no menos nombrado don Tomás de
+Morla<a id="FNanchor_6_6" href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>
+sujeto muy de otra clase, y en sus singularidades muy distante de estar
+falto de talento.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_6_6" href="#FNanchor_6_6" class="label">[6]</a>
+Quizá, en articulillos posteriores se entretendrá el escritor del
+presente en traer al conocimiento y vista de sus contemporáneos
+personajes o tipos de la generación pasada. Faltan y hacen falta en
+nuestra España noticias de esta clase, de lo cual tienen muy errados
+juicios. Aun hablando de hombres no de alta estatura intelectual o
+política, se da a conocer lo que eran ciertos tiempos que fueron;
+por ejemplo, don Tomás de Morla fue hombre singular, muy notado en
+su época, y que hoy está olvidado, salvo en el cuerpo de Artillería,
+donde es venerada su memoria, y con razón, mirándolo como ilustrado
+artillero, aunque por otro aspecto, si es digno de conmemoración en
+alguna parte honrosa, también lo es de no blanda censura.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pero aunque Morla era militar instruido, y oficial facultativo de
+la mejor nota, era su sucesor más soldado, siendo además el mérito
+de este último el entusiasmo de que el otro carecía. Diose, pues,
+Solano a multiplicar y ensayar medios de defensa, así de la plaza de
+Cádiz y la vecina costa, como de las escuadras <span class="pagenum"
+id="Page_31">p. 31</span>de que las fortalezas de tierra eran amparo,
+en adición al que les daban sus cañones. Volvíase todo revistas,
+simulacros (voz hasta entonces no oída en España, si no es tratándose
+de templos y aras de falsos dioses), y probar cañones para cerciorarse
+del alcance de los fuegos. A todo acudía solícito el general, fastuoso
+en sus alardes, sin descuidar por esto el gobierno civil, pues, al
+revés, era amigo de fiestas y de mejoras materiales.</p>
+
+<p>Entretanto, las escuadras seguían en su fondeadero, si amenazadas,
+con harta probabilidad de rechazar a un agresor temerario. Más de
+treinta navíos de línea, ondeando en unos la bandera tricolor, en otros
+la amarilla y encarnada, poblaban la bahía gaditana, dilatándose su
+línea desde la boca del puerto, en el lugar llamado el Berreadero,
+hasta las inmediaciones del arsenal de la Carraca. Allí apareció por
+última vez una numerosa escuadra de nuestra entonces ya decaída marina,
+pocos años antes tan floreciente, a lo menos a primera vista y por el
+indudable mérito de muchos de nuestros oficiales, si bien cuerpo de
+más viso que robustez por faltarle el elemento de una buena y numerosa
+marinería, y estar fuera de proporción con la marina mercante.</p>
+
+<p>Mandaba, como es sabido, la escuadra combinada el almirante francés
+Villeneuve; valiente en la pelea, tímido e irresoluto en el consejo,
+no sin razón persuadido de la ventaja que a los suyos y a los nuestros
+llevaban los ingleses, y desaprobador de los planes de su Emperador,
+por lo cual tenía como general el grave inconveniente de ser ejecutor
+de lo que desaprobaba.</p>
+
+<p>Menudeaban los consejos de generales a bordo. La escuadra inglesa
+estaba a la vista como desafiando a sus contrarios. Aún no había
+llegado a tomar de nuevo el mando de ella Nelson, quien no mucho antes
+había pasado a Inglaterra por pocos días; pero su llegada era dada por
+varios como hecho ya ocurrido, y por los demás como cercano. <span
+class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span>Se sabía o se suponía que
+Napoleón ansiaba porque sus marinos probasen sus fuerzas con la de los
+odiados isleños en un combate.</p>
+
+<p>A un consejo de guerra celebrado para decidir si habría o no
+de salirse a la mar en busca del enemigo, fueron convocados dos
+brigadieres, uno de los cuales era mi padre don Dionisio, a la
+sazón próximo a recibir la faja de jefe de escuadra por haber sido
+novísimamente nombrado comandante general de pilotos, así como por
+sus antiguos, señalados y mal premiados servicios; hombre, en fin, a
+quien me es lícito calificar de varón ilustre, pues tal le juzgaban
+sus contemporáneos. En el consejo de guerra quedó resuelto que las
+escuadras no saliesen, y a tal resolución contribuyó como quien más
+mi padre, cuya opinión era, y en aquel caso fue, que empeñándose un
+combate general era probabilísimo fuese de los enemigos la victoria,
+siendo grande la probabilidad contraria si se arrojaba Nelson a
+embestir con los nuestros en el puerto.</p>
+
+<p>Estando así las cosas, en el 18 de octubre hube yo de salir para
+Chiclana con mi familia, siendo el objeto de nuestro viaje mirar por la
+salud de mi madre, a quien aconsejaban los médicos pasar una temporada
+en el campo por estar convaleciente de una grave enfermedad, sobre
+sus achaques y padecimientos grandes y continuos. Hicimos el viaje
+por agua, llevándonos mi padre en su bote, y llegados, se despidió
+asegurando que volvería dentro de tres o cuatro días, pues era seguro
+que no saldría la escuadra. Despedida fue, que apenas lo era, por
+ser separación por breve plazo y a corta distancia, pero que vino a
+serlo de aquellas que solo en mejor vida terminan, si es que las almas
+igualmente felices pueden renovar los lazos que las unieron en el
+mundo.</p>
+
+<p>Ajeno yo de toda zozobra, iba paseándome por el lindo campo de
+Chiclana hacia el mediodía del 20 de octubre, <span class="pagenum"
+id="Page_33">p. 33</span>cuando un hombre del pueblo, encontrándome
+y saludándome con la cortesía entonces usada fuera de poblado, y
+queriendo entrar conmigo en conversación, cosa no rara en la franqueza
+española, me preguntó si no iba al altillo de Santa Ana a ver salir la
+escuadra. Sorprendiome la noticia, y puse en duda su certeza, pero se
+ratificó en su dicho quien me la había dado, afirmando que decía lo que
+había visto. Corrí entonces desalado a la altura, y vi el espectáculo
+bello para considerado en otras circunstancias, pero en aquellas
+dolorosísimo para mí y aun para personas menos interesadas en la suerte
+de aquellos marinos: el mar poblado de numerosos buques de gran porte,
+navegando a toda vela, ciñendo el viento, largas las banderas y en
+ademán de ir a provocar al enemigo.</p>
+
+<p>Volví apresurado a mi casa, di la fatal noticia, y no estando mi
+madre para moverse, determinó que con una hermana suya, soltera, y
+que siempre vivió a su lado, y después al mío hasta morir en edad muy
+avanzada, pasase yo a Cádiz a averiguar noticias y a cuidar de nuestra
+casa, dejada, por la súbita e inesperada partida de mi padre, en
+completo abandono.</p>
+
+<p>Emprendí, pues, mi viaje, que fue por tierra, en un calesín a uso de
+aquel tiempo. Al atravesar el arrecife que va de la isla de León (hoy
+San Fernando) a Cádiz, era uso de los carruajes, cuando estaba baja la
+marea, dejar el piso duro de la carretera por el blando de la playa,
+por el cual iban pegados al límite del agua, atravesando con frecuencia
+las olas por debajo de las ruedas. Desde allí se descubre largo espacio
+de mar, y cabalmente el lugar donde entonces mismo estaba dándose la
+acción de recordación tan funesta, aunque a la par gloriosa.</p>
+
+<p>Divisábamos a lo lejos, bien que algo envueltos en nieblas,
+buques de la armada. La tarde estaba serena, pero no despejado el
+horizonte; la mar sin gran movimiento, y el sol, ya declinando, pero
+todavía distante del ocaso, ni <span class="pagenum" id="Page_34">p.
+34</span>brillaba con toda su luz, ni estaba oculto por nubes. Nos
+pareció que había humo cerca de los buques; pero a tanta distancia era
+imposible distinguir qué era humo y qué era niebla.</p>
+
+<p>Llegamos por fin a Cádiz; era por la tarde. Pasé a casa de un amigo,
+y no bien había entrado, cuando viniendo otro que lo era de ambos,
+sin reparar en mi presencia, gritó: «Subamos a la torre, porque la
+de vigía ha hecho señal de <i>combate a la vista</i>». Inútil era el
+disimulo, porque yo había oído el terrible anuncio; y así, corrimos
+todos a la torre, siendo la de la casa en que estábamos una de las más
+altas y espaciosas entre las muchas que tienen las casas particulares
+de aquella ciudad, a la cual sirven de especial adorno vista desde
+lejos.</p>
+
+<p>Las numerosas torres de Cádiz, y hasta las azoteas, desde las
+cuales algo del mar puede descubrirse, estaban atestadas de gente, de
+esta gran parte armada de anteojos de larga vista, instrumento muy
+común en los gaditanos, para quienes es registrar el mar y las naves
+que le surcan agradable y constante recreo. Seguía sereno el tiempo,
+si bien con algunas, pero no claras, señales de cercana borrasca. De
+la escuadra se veía poco, porque la envolvía, hasta ocultarla, una
+espesa nube de humo. Pero en las claras hubo de aparecer algún navío
+desarbolado, dando claro indicio de haber sido recio el combate, pues
+el viento, hasta entonces manso, y la mar, poco o nada picada, no
+podían haber causado tales averías. De súbito una vivísima llamarada
+iluminó el mar próximo al horizonte; viose entre la luz como la figura
+de un navío, y desapareciendo al momento la espantosa claridad, un
+tremendo estampido vino muy en breve a anunciar que un navío se había
+volado. Aun en los indiferentes, si alguno lo era del todo, hizo grande
+efecto tal espectáculo, mayor que en los demás en mí, como era natural;
+y con ello, y con ir oscureciendo, bajamos inquietos o afligidos de la
+torre.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span></p>
+
+<p>Cerró la noche, que lo fue de horrorosa incertidumbre, y no solo
+para los inmediatamente interesados en la suerte de los que iban en
+la escuadra, sino aun para lo general de las gentes, a quienes movía
+toda clase de buenos y nobles afectos, entrando en estos el del
+patriotismo.</p>
+
+<p>Amaneció el día 22 con horroroso aspecto, cubierto el cielo de
+nubes negras y apiñadas, en cuanto permitía ver lo cerrado del
+horizonte, cayendo con violencia copiosa lluvia, bramando desatado
+el viento del SO, allí denominado vendaval, levantándose olas como
+montes que, según suele suceder en Cádiz en las grandes borrascas,
+rompían en la muralla con espantoso ruido, rociaban con su espuma los
+lugares vecinos, y hasta amenazaban con no leve peligro a la tierra
+y edificios contiguos a la orilla. Consonaba el horror y tristeza
+que causaba tal espectáculo con el efecto que producía en los ánimos
+la consideración de desventuras recién ocurridas. Porque, al asomar
+las gentes a ver la furia de la tempestad, descubría la vista cinco
+navíos de línea españoles, fondeados en lugar muy inseguro por no
+haberles permitido el temporal tomar bien el puerto, desmantelados en
+gran parte; en suma, mostrando señales de la dura pelea que en el día
+inmediatamente anterior habían sustentado. También aparecía uno u otro
+navío francés. A más distancia, cuando rompía a trechos y por cortos
+instantes la espesura de las nubes el furioso viento, se divisaban
+aquí y allí más navíos, de ellos algunos desarbolados, sin vérseles
+la bandera, luchando con las olas, y no pudiendo saberse ni quiénes
+eran, ni cuál sería su suerte. No obstante ser peligrosa y aun difícil
+la comunicación por medio de embarcaciones pequeñas en tan recia
+marejada, pudo al fin irse a los navíos anclados. Entonces empezaron
+a divulgarse los pasados sucesos. El combate había sido terrible. Al
+principio no se suponía haber sido de éxito enteramente contrario a las
+naciones aliadas. Dábase por obra del temporal, sobrevenido de <span
+class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span>pronto, la vuelta al puerto
+de los navíos presentes en su boca. En ellos (en el <i>Príncipe de
+Asturias</i>) venía el general Gravina herido gravemente; pero, según
+afirmaban, no de peligro sumo, a lo menos no de peligro inmediato.
+En el navío <i>Neptuno</i> (otro de los allí presentes) yacía sin
+conocimiento su comandante el brigadier don Cayetano Valdés, heroico
+no menos que lo había sido en el combate de 14 de febrero, ocho años
+antes, y ahora, sobre herido, atolondrado por haberle caído una pieza
+gruesa del aparejo sobre la cabeza. De otro navío, también de los
+venidos del combate, se supo haber muerto su comandante Alcedo. En
+cuanto a lo demás de la escuadra, no a la vista, se ignoraba la suerte
+de cada navío, y la de las personas que llevaban. Hay que añadir que
+esta incertidumbre duró días, pues hasta el 31 de octubre no supe yo la
+muerte de mi glorioso, aunque desdichado padre.</p>
+
+<p>Numerosísimo gentío poblaba el muelle. Ni la inclemencia del tiempo
+impedía que personas aun de las clases superiores y acomodadas, y
+de ambos sexos, acudiesen a ofrecerse a los heridos, solicitando a
+competencia llevárselos a sus casas para su cura y regalo. Fue aquella
+la primera ocasión en España durante dilatados años en que se notó
+lo llamado espíritu público, o digamos tomar parte y aun empeño los
+individuos privados en un suceso público, e interés por personas con
+quienes no tenían relaciones de clase alguna. Ni se descuidaba el
+gobierno. Activo como siempre Solano, había acumulado en el muelle
+todos cuantos medios de transportar heridos o enfermos tenía Cádiz, en
+este punto no muy rico: sillas de manos, que eran entonces allí más
+que los coches, calesines incómodos, parihuelas. Manifestábanse los
+gaditanos, si no arrepentidos de anteriores injusticias, deseosos de
+repararlas, porque el mal éxito del combate del cabo de San Vicente (el
+del 14 de febrero de 1797), los había movido a juicios de desatinada
+severidad contra nuestros marinos, víctimas en <span class="pagenum"
+id="Page_37">p. 37</span>aquel caso de la impericia y rivalidad necia
+de dos generales, cuando en la ocasión de que voy ahora aquí hablando,
+venidos a mejores pensamientos, honraban el valor y sacrificios de
+aquellos mismos a quienes había sido adversa la fortuna.</p>
+
+<p>Veíanse espectáculos horribles, sabíanse rasgos de valor y
+sufrimiento en el padecer, y también heroicas impaciencias en los que,
+víctimas del recién terminado combate, venían, o a perder al cabo la
+vida de resultas de sus heridas, o a recobrar la salud después de
+una cura penosa. Llegó entre otros el guardia marino don N. Briones,
+de quien se contaba que, habiéndole llevado el pie una bala, pero
+dejándosele unido a lo restante de la pierna por un tendoncillo o
+nervio, como le hubiese dicho a un marinero que le llevase a curarse,
+y no se viese obedecido pronto, con la mano acabó de desprenderse del
+pie dando un tirón, y arrojó el miembro perdido a la cara al marinero
+mal obediente, quedando vivo después de tal acto, pero no por largo
+tiempo, pues murió recién llegado a Cádiz. Mejor suerte cupo al capitán
+de fragata Somoza, segundo comandante del navío <i>Montañés</i>, y
+cuya herida era de lo más singular posible; pues una bala, pasándole
+de refilón por el vientre, le había llevado toda la parte carnosa con
+la piel exterior, y dejádole sana una película de las que cubren los
+intestinos, casi transparente, lo cual no estorbó que conservase la
+vida hasta convalecer del todo, siendo curado en el hospital, a donde
+quiso ir, desechando numerosas ofertas de señoras y caballeros que
+pretendían llevársele a sus casas. Gravina padeció largo tiempo, y
+aun acaso si se hubiese amputado el brazo herido, no habría muerto;
+pero por culpa o suya o ajena, no fue llevada a efecto la operación de
+muchos aconsejada. Salvó a Valdés el arrojo de un oficial subalterno o
+guardia marina, pues habiendo quedado abandonado sin conocimiento en
+el navío de su mando, próximo a perderse en la costa, como de <span
+class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span>hecho se perdió, y no habiendo
+quien se atreviese a ir a bordo del buque puesto en peligro, alrededor
+del cual hervía la mar embravecida, logró el animoso joven persuadir a
+unos pocos valientes marineros a que le siguiesen, y, favorecido por la
+suerte, llegó al navío y sacó de él al digno comandante, quien llegado
+con felicidad a Cádiz, y trasladado a casa de unas señoras sus amigas,
+cuando volvió en sí, se encontró libre de peligro, y vivió después
+largos años para contraer nuevos méritos y pasar nuevos trabajos,
+siendo notable ejemplo de los vaivenes de la fortuna. Dolores hubo y
+desdichas menos conocidos, aunque no de menos lástima, pero quedaron
+ocultos entre las tinieblas en que suelen hechos notables ser desde
+luego envueltos y seguir siempre ignorados.</p>
+
+<p>En cuanto a mí, pues forzoso me es hablar de mí en estos recuerdos,
+el día 22, recién aparecidos delante de Cádiz los navíos que bien
+merecen ser dichos despojos del combate, traté de restituirme a
+Chiclana a dar a mi madre algún consuelo en sus congojas y dudas,
+que todavía no eran, como dejo dicho, dolor por una pérdida temida
+solo, pero no conocida. Difícil nos era el viaje, porque por agua no
+consentía el tiempo hacerle, y por tierra faltaban medios de ponerse en
+camino, estando embargado todo carruaje. Vencí este inconveniente yendo
+yo a ver a Solano, el cual me distinguía notablemente, y que además
+hubo de tomar en consideración las circunstancias en que me hallaba.
+Concedióseme un calesín, y pasé a Chiclana por tierra; pero siendo a
+la sazón el camino que lleva a aquel lindo pueblecito, desde el de
+la isla de León, largo y malísimo, hicimos harto incómoda jornada,
+calándonos el agua, azotándonos el viento en el desabrigado vehículo,
+traqueteándonos horriblemente el movimiento, amenazados mil veces de
+volcar, y agregándose estas incomodidades a la agitación mental, bien
+que para distraer en parte el ánimo de la pena o del cuidado.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span></p>
+
+<p>No teniendo noticias en Chiclana, resolvimos venir a Cádiz a
+buscarlas. Seguía, como no suele suceder, aun sin intermisión, o con
+algunas breves en duración y no grandes en fuerzas, la borrasca.
+Hicimos el viaje en un coche bastante cómodo; pero salidos de la isla
+de León, y pasada Torregorda, al acercarnos a Cádiz, presenciamos un
+espectáculo espantoso. Estando la marea baja, echamos por la playa.
+Pero aquel camino siempre cómodo dejaba de serlo, porque le cubrían
+a cada paso despojos de naves, pedazos de jarcias, de arboladura,
+aun de cascos de buques, y con particularidad de botes, no faltando
+entre ellos de trecho en trecho algún cadáver, todo lo cual arrojaban
+a la tierra las olas encrespadas, que sin amansar su furia seguían
+apareciendo en el mar a modo de montes y estrellándose con ímpetu
+y tremendo ruido en la arena. Cerraba los ojos mi afligida madre
+como temerosa de encontrar entre los muertos el cuerpo de la persona
+querida, cuya pérdida, si no era para nosotros cierta, estaba muy
+dentro de los límites de lo probable.</p>
+
+<p>Una vez en Cádiz, la incertidumbre seguía. Pero no es de la de mi
+familia y persona de la que me toca ahora aquí hablar, o a lo menos no
+de la que debo tratar, sino como de una parte accesoria de la situación
+de las cosas. En efecto, no mejorando el tiempo, casi todos los buques
+escapados del combate fueron a dar en la costa. Uno francés se fue a
+pique a la boca del puerto, pereciendo todos cuantos le tripulaban. A
+otro, que estaba anclado fuera, tuvo la osadía de acercarse un navío
+inglés hasta dispararle una andanada, a que él respondió con otra, pero
+con poco efecto por ambas partes, retirándose el agresor por respeto a
+la artillería de la plaza que comenzó a disparar, protegiendo a nuestro
+aliado en su apuro. De los diecisiete navíos que habían arriado bandera
+al terminar el combate, la mayor parte, corriendo varias fortunas
+en pocos días, o pocas horas, ya volvían a ser de su nación, <span
+class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span>sublevada la tripulación
+contra los pocos ingleses que marinaban el buque, ya recaían en poder
+de los que le habían ganado y ocupado, ya iban a perderse en la costa.
+Fue de los más afortunados el navío <i>Santa Ana</i>, de tres puentes,
+que ya rendido, combatiéndole el mar y viento, hubo de entrarse en
+Cádiz, cayendo prisioneros los ingleses ya dueños de él y rescatándose
+el teniente general don Ignacio de Álava, que en él estaba y venía
+herido. Así poco a poco iban llegando noticias de casos particulares.
+Hubo también algún parlamento, siendo recibidos en Cádiz los oficiales
+parlamentarios con cortesía, y hospedándose en casa de Mr. James Duff
+(llamado en Cádiz don Diego Duff), cónsul que había sido de su nación
+en la misma plaza, muy querido y respetado allí, y que seguía haciendo
+parte del oficio de cónsul, y llevaba el nombre de serlo en boca de lo
+común de las gentes, no obstante el estado de guerra. De un parlamento
+fue objeto el reclamar los ingleses como su prisionero a Álava, porque
+lo había sido por dos o tres días; pero su pretensión fue desatendida,
+como debía serlo, pues el favor de la suerte le había traído la
+libertad. A la casa de Duff era común acudir a averiguar el paradero
+de una u otra persona de las de la escuadra, cuyo fin o existencia
+aún eran ignorados; pero poco o nada se averiguaba, no cuidándose los
+ingleses de otras vidas que las de los suyos, y en quienes el dolor por
+la pérdida de la de Nelson no dejaba lugar a otros dolores.</p>
+
+<p>El 31, según más arriba dejo dicho, cesaron mis dudas y las de mi
+familia, poniéndoles término el dolor más vivo y acerbo, dolor no
+para contado a indiferentes, y del que basta hacer esta leve mención,
+quizás, aun así, inoportuna.</p>
+
+<p>Como todo pasa en el mundo, pasó la imagen de los sucesos que aquí
+acabo de recordar, yendo borrándose poco a poco de la memoria. Por lo
+pronto, dio motivo a los poetas para sentidos cantos, de ellos algunos
+de gran valor, <span class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span>pues que
+aún bastante conservan. <i>La sombra de Nelson</i>, obra de Moratín,
+hasta ha desaparecido de las más de las colecciones de sus obras,
+no tanto por el vicio de oscuridad que la afea, pero el cual está
+rescatado por grandísimas perfecciones, cuanto por las adulaciones
+en él prodigadas, no solo a Napoleón, sino al Príncipe de la Paz, a
+quienes prometen triunfos navales que no vinieron ni era de esperar que
+viniesen. La oda de Quintana vive con gloria; y si no con tanta, no ha
+muerto una de Arriaza.</p>
+
+<p>También el púlpito, en oraciones fúnebres, ensalzó las glorias
+de aquel día. Se distinguió entre los sermones con esta ocasión
+predicados, uno que corrió impreso y aplaudido, pronunciado en el
+Ferrol por el señor Varela, célebre después, siendo comisario de
+Cruzada, como aficionado y protector de las letras y de las artes.</p>
+
+<p>La guerra a Napoleón en defensa y sustento de nuestra independencia
+y gloria, como llena de grandísimos acontecimientos, oscureció la de un
+periodo más antiguo. Además, a la moribunda marina fue no menos funesta
+la paz y alianza con Inglaterra, que lo había sido la imprudente y poco
+feliz guerra sustentada contra aquel gobierno. Porque, siendo forzoso
+atender a lo presente y no más, convertida la atención a los ejércitos,
+y pareciendo como inútil la marina de guerra, perecieron carcomidos los
+navíos, y no se pensó en sustituirlos con otros.</p>
+
+<p>Hoy ha cesado esta situación, y va resucitando, o aun puede
+decirse ha resucitado, nuestra marina de guerra.<a id="FNanchor_7_7"
+href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a> <span class="pagenum"
+id="Page_42">p. 42</span>Aún las reliquias vivas de Trafalgar no han
+sido olvidadas, y al cabo de 56 años sus servicios han tenido una
+remuneración, si no grande, sin duda decente, y lo que vale más,
+honrosa. Y si los sucesivos gobiernos atienden a este ramo del servicio
+público, la opinión general en este punto los ayuda y estimula.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_7_7" href="#FNanchor_7_7" class="label">[7]</a>
+Aquí merece particular mención y muy honorífica el librito que, con
+el título de <i>Trafalgar</i>, escribió en 1850 don Manuel Marliani.
+Verdad es que su objeto fue vindicar nuestra marina de los agravios, a
+veces calumniosos, de M. Thiers; pero cumpliendo el autor su propósito
+del modo más satisfactorio posible, hizo un servicio señalado a su
+patria, así como a la Armada española. Al marqués de Molins, cuyo celo
+del honor del cuerpo a cuyo frente estaba era y es vivísimo, se debe
+haber patrocinado la obra del señor Marliani, suministrándole datos,
+y por todos los demás medios posibles, y haciéndose así acreedor
+a no corta parte del elogio que es debido y se tributa aquí con
+singular placer al autor y a la obra, y al ministro que les dio su
+patrocinio.</p>
+
+</div>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch3">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">III.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">MADRID EN LOS DÍAS DEL REINADO DE CARLOS IV.</p>
+</div>
+
+<p>Notan algunos, y entre ellos quien esto escribe, que más de una vez
+lo ha repetido, cuán poco sabe la generación presente de lo que eran
+sus padres e inmediatos abuelos, mientras la diligencia de los eruditos
+ha llegado a enterarse bien y a poner con algún acierto a la vista
+del público lo que fueron sus antepasados absoluta o relativamente
+remotos. Últimamente algo se ha dicho de la época de Carlos III, pero
+de la de Carlos IV se habla poco o nada. Bien está, pues, en las
+tristes y escasas reliquias que aún quedamos de los últimos días de
+reinado tan deplorable, que alguna memoria dejemos y transmitamos a
+las generaciones futuras de la imagen política, literaria y social
+de un periodo casi envuelto en niebla, por lo mismo que no tuvo ni
+pudo despedir luz que le diese brillo, y con él a nuestra entonces
+malaventurada patria.</p>
+
+<p>No se suponga en los borrones que siguen, y que están unidos con
+otros iguales o parecidos destinados a pintar <span class="pagenum"
+id="Page_44">p. 44</span>usos y costumbres, y sucesos de leve monta de
+época de superior interés, la loca pretensión de suplir una falta o de
+llenar un hueco que han menester esfuerzos mayores y más detenimiento
+para ser suplidos o cubiertos de un modo satisfactorio. Cuento (pues
+justo es usar de la primera persona en trabajo de tan corto valor) lo
+que vi, y lo que otros han callado: lo cuento como viejo; pero, si no
+me engaña (como es posible que me engañe) una pasión natural, sin necio
+apego a lo pasado, si bien no con la amarga censura, no siempre justa,
+de unas escenas lastimosas. Escribo tirando a ser imparcial, y sin
+esperanza de conseguirlo del todo; pues, si aun las mejores cabezas y
+las más nobles almas no están exentas de las miserias de la flaqueza
+humana, cual podría estarlo quien no presume de hombre sabio o de varón
+justo.</p>
+
+<p>Me ciño a traer a la vista de mis lectores solo escenas de la
+capital de la monarquía, y de uno u otro año, porque no pretendo hacer
+un cuadro acabado de la España de mi niñez y de los primeros años de
+mis mocedades. De meros rasgos puede sacarse algo y bastante para hacer
+pinturas, haciendo el ingenio y buen discurso lo que han hecho grandes
+anatomistas al construir con huesos de animales muertos esqueletos, y
+aun cuerpos, con fundada pretensión de ser reproducciones fieles de las
+que fueron criaturas vivas.</p>
+
+<p>En los primeros años del presente siglo, era Madrid un pueblo
+feísimo, con pocos monumentos de arquitectura, con horrible caserío,
+y, aunque ya un tanto limpio desde que, con harto trabajo y suma
+repugnancia de una parte crecida del vecindario, le hizo despojar de
+la inmundicia que afeaba sus calles Carlos III, todavía distantísimo
+de verdadero aseo, como el de que entonces con razón blasonaba Cádiz.
+Los hierros del balconaje estaban tales cuales habían salido de la
+herrería; las vidrieras compuestas de vidrios pequeños, azulados,
+por los cuales penetraba <span class="pagenum" id="Page_45">p.
+45</span>trabajosamente la luz, y no pasaba menos dificultosamente la
+vista de dentro afuera; las fachadas de los edificios sucias, con las
+puertas y ventanas mal pintadas, y renovada en ellas la pintura tan de
+tarde en tarde que tal vez habría presentado mejor aspecto la madera
+dejada en su color primitivo. Era pésimo el empedrado. Verdad es que
+había aceras, de lo cual entonces carecía París y siguió careciendo por
+largos años; pero las aceras madrileñas, de las que hoy duran algunas,
+servían con imperfección al fin a que están destinadas. En los zaguanes
+o portales de casi todas las casas estaba el basurero, y al traer a
+él los sucios materiales que le llenaban, buena parte de ellos se
+quedaba esparcida por las escaleras. Eran estas, en general, oscuras y
+hechas de mala manera, atendiéndose poco o nada a mantenerlas en buen
+estado.</p>
+
+<p>Bien es cierto que, adelantando el presente siglo, otras capitales
+de Europa han venido a ser muy otras de lo que eran. Londres ha
+visto desaparecer a millares sus horribles casas y angostas calles
+y callejuelas, sustituyéndolas con casas, si no hermosas, limpias y
+con pretensiones de adorno, y con calles bellísimas por su anchura y
+traza, sin contar con que en aquella capital se han construido palacios
+y edificios públicos de que antes carecía. París, que, no obstante
+contar un buen número de bellos edificios, era, en su mayor parte,
+una población de mal aspecto, empezó, imperando Napoleón, y siguió,
+reinando las dos ramas de los Borbones, una carrera de notabilísimas
+mejoras e innovaciones, hasta que en el reinado de Napoleón III, con
+verdadero exceso, atendiendo a doctrinas económicas, ha venido a
+convertirse en nueva ciudad de señalada hermosura. Dista infinito de
+haberse hecho tanto en Madrid, y, sin embargo, es mayor la diferencia
+que hay en nuestra capital, tal cual es y tal cual era, que entre otras
+ciudades mucho más enriquecidas con monumentos soberbios, pero no tan
+cambiadas.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_46">p. 46</span></p>
+
+<p>Si de lo exterior pasamos a lo interior de las casas, la mudanza o
+mejora es más notable. Quien ve las habitaciones modernas, no puede
+enterarse de lo que eran las antiguas. No porque, según piensan
+algunos, llevando las cosas a extremos y equivocando épocas, hubiese en
+1806, por ejemplo, en las salas decentes de Madrid sillas de Vitoria.
+En la fecha a que me refiero, en la cual vine yo a esta capital, de
+donde había salido muchos años antes en mi niñez todavía, he aquí lo
+que era la casa de un consejero de Hacienda, cuya mujer pasaba por
+elegante. Había por delante de las paredes, en la sala principal, una
+banqueta de pino pintado imitando caobo, con florones de metal dorado
+en las esquinas, muy alta de pies, con asiento durísimo, y cubierta de
+seda en lo poco que no era de madera. Entre las ventanas había una mesa
+de las hoy llamadas <i>consolas</i>, y en la pared, delante de esta,
+un espejo, entonces dicho <i>tremor</i> del francés <i>trumeau</i>,<a
+id="FNanchor_8_8" href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a> cuya
+pequeñísima luna se componía de dos pedazos, siendo el marco grandísimo
+a proporción, aunque no grande en absoluto, y de pino pintado, con dos
+columnitas delgadas, cuyos chapiteles eran de metal dorado, mientras
+sobre la luna o lunas, en el espacioso friso o cornisa, había un ramo
+de flores mal pintadas.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_8_8" href="#FNanchor_8_8" class="label">[8]</a> Ya
+los franceses usan poco o nada de la voz <i>trumeau</i>, y llaman a los
+espejos de sala <i>glaces</i>.</p>
+
+</div>
+
+<p>Al adorno de la pieza principal correspondía el de las demás. Pero
+se distinguía por lo pobre el comedor, incluyendo el servicio de mesa.
+Las botellas blancas, de uso general en Cádiz, no se veían en Madrid
+sino en alguna muy rara mesa, sirviendo el vino en su fea botella
+de vidrio negro u oscuro, y el agua en un jarro que tenía el criado
+para llenar los vasos. Los platos y fuentes solían ser de loza de
+la fábrica de la Moncloa; loza blanca, no de mala apariencia. La de
+Valencia servía para casas más humildes. Al mismo tiempo había <span
+class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>más vajillas de plata que
+hay hoy; y las empleaba en el servicio diario la gente de más alta
+esfera y superior riqueza; pero esta última era escasa a la sazón, si
+se exceptúa a los grandes señores, porque la capital carecía de los
+hoy llamados capitalistas; y algunos comerciantes ricos, vivían, si no
+pobremente, sin lujo alguno.</p>
+
+<p>Las alfombras eran para pocos, siendo a la sazón su valor muy
+subido. En cambio, en punto a alumbrado se hacía buen gasto de cera.
+Los llamados quinqués, por el nombre de su inventor, eran entonces
+todos de los que se ponen en la pared. Las lámparas para aceite no
+eran conocidas: los antiguos velones estaban ya desterrados de las
+habitaciones de mediana decencia.</p>
+
+<p>Una cosa muy de notar para los que hoy vivimos, es lo distante que
+estaba el lujo que entonces había de la medianía, siendo en ciertos
+ramos de cultura, o digamos en lo perteneciente a las comodidades y
+cortos regalos de la vida, a manera de un precipicio o tajo lo que hoy
+merece llamarse declive suave con varios puntos intermedios. Y aun
+en las casas de los principales señores y superiores empleados, como
+eran los ministros, a la sazón dotados con pingües sueldos, el lujo
+mismo carecía de ciertos ribetes o perfiles, hoy parte principal de
+quienes viven con tal cual desahogo. Había, además, riquísimos señores,
+aun de la grandeza, cuyos gastos eran enormes, llegando a punto de
+ser derroche de cuantiosísimas rentas, y que, sin embargo, en punto
+al servicio de mesa, vivían como hoy viven personas de muy reducidos
+haberes.</p>
+
+<p>En el lujo de fuera de casa hay ahora, sin duda, notable aumento,
+pero no tanto cuanto algunos se figuran. Es idea corriente que ha
+crecido de un modo pasmoso el número de carruajes, y esto es muy
+cierto; pero no en el punto que no pocos dicen y creen. Nace esta
+equivocación de que comparan muchos el Madrid actual con el Madrid
+de 1815, o 1824, o 1836, recién terminadas las guerras de <span
+class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span>la Independencia o la
+revolución de 1820 a 1823, o pendiente la guerra civil; épocas todas
+de grandes calamidades, juntas con glorias mayores o menores, tanto
+cuanto con lástimas no gloriosas. En Madrid, aun en 1795 y 1796, solía
+llegar la doble fila de coches en el Prado, por una parte, a las
+inmediaciones del convento de Atocha, y por el otro extremo, a las
+del de Recoletos. Esto nacía de ser entonces indecoroso en ciertos
+empleados no tener coche. No podía un consejero ir a pie al Consejo
+sin rebajarse. Tenían coche los más entre los oficiales de secretaría,
+personajes de más cuenta que lo son los actuales, si no por su cuna
+o su talento o instrucción, por su poder o por la esfera en que los
+ponían las preocupaciones de la sociedad existente. Tenían, pues, coche
+gentes que vivían con estrechez en lo demás. Los coches eran pobres y
+feos, con rarísima excepción, tirados por mulas. Algunos llevaban el
+cochero montado; pero había muchos que cocheaban desde el pescante.<a
+id="FNanchor_9_9" href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_9_9" href="#FNanchor_9_9" class="label">[9]</a> En
+1795 y 96 teníamos un coche a medias entre mis padres y mi tío, a la
+sazón oficial de la secretaría de Hacienda, con una hermana de este
+y de mi padre. Mi tío, hombre instruidísimo y de talento, y no mal
+escritor (don Vicente Alcalá Galiano), era persona de poquísimo mundo,
+y solo conocía a Madrid y sus cercanías, donde había venido siendo niño
+y seguido viviendo. Como empezaban ya entonces a usarse los pescantes
+y los coches colgados de muelles, mi madre y tía querían estar al uso
+nuevo. «Niñas, niñas (decía mi tío, mozo aún, pero viejo en sus modos),
+esas cosas son para esas capitales extranjeras (que él conocía por
+los libros solo); pero no sirven en Madrid con su mal empedrado y sus
+cuestas». Resta decir que en punto al pescante ganaron las señoras, y
+que desde uno altísimo, como eran los de entonces, fueron gobernadas
+las mulas sin que sucediese mal alguno. En lo de los muelles nada
+consiguieron, conservándose las sopandas. De caballos no se habló,
+pues casi nadie los gastaba entonces. De los españoles se decía que no
+servían para el tiro, y los extranjeros no venían a España. Además,
+pasaban por no poder resistir el clima.</p>
+
+<p class="ti1">En 1807 ya había algunos coches tirados por caballos,
+pero pocos. Entonces brillaba sobre todos el de la marquesa de Tavares,
+recién venida de París; carruaje de los llamados bombés, y cuya figura
+era una esferoide o como un inmenso huevo de avestruz.</p>
+
+</div>
+
+<p>Los coches colgados de muelles <span class="pagenum"
+id="Page_49">p. 49</span>se habían multiplicado en 1806: no así en
+1796, en que casi todos estaban sobre sopandas. Algunos grandes
+tenían lindísimos trenes que lucían, sobre todo en las procesiones de
+administración del Viático a los enfermos por Pascua, y de Minerva
+después del Corpus, en que solían verse varios carruajes de una sola
+casa. En punto a coches de alquiler, denominados <i>simones</i>, los
+que había eran pocos y pésimos. Los de número o de plaza, es sabido que
+no han empezado hasta 1847.</p>
+
+<p>El paseo solía estar concurrido, como hoy lo está, y nada menos si se
+toma en cuenta que la población era harto menos numerosa que la de
+nuestros días.</p>
+
+<p>Dos eran los teatros abiertos, estando cerrado a fines de 1806 el
+de los Caños del Peral, que, destinado a óperas italianas, mientras
+se reedificaba el teatro del Príncipe, que se había quemado, servía
+a la compañía cómica de que era ornamento el justamente célebre
+<i>Máiquez</i>. Pero, mediando 1806, fue abierto el nuevo teatro del
+Príncipe, pasando a él los actores que representaban en el de los
+Caños. El recién abierto teatro, si menos indecente que el antiguo,
+era poco digno de un pueblo culto, siendo pequeño, como es hoy
+todavía, incómodo y sucio. Faltaba en él, es verdad, casi del todo el
+patio, donde estaban los espectadores de pie. El teatro de la Cruz
+conservaba su fealdad vetusta, de que apenas pudo recobrarse hasta su
+final caída en días novísimos, después de haberse afanado en balde
+para mejorarle y sustentarle. Brillaba en él hasta 1807, en que hubo
+de retirarse, la afamadísima <i>Rita Luna</i>, y a la par con ella
+el célebre gracioso Querol, de quienes hablaré después al tratar de
+lo que eran el arte dramático y los actores. Ciñéndome por ahora a
+la parte <span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span>material
+del edificio, repetiré que era horrible, y que el espacioso patio,
+cuando estaba lleno, causaba a la vista y al oído un efecto por demás
+desagradable, viéndose en él lo llamado con propiedad oleadas, porque
+imitaba la gente empujándose el movimiento del mar, y aun podía
+mirarse como remedo de sus bramidos la gritería que era consecuencia
+del atropellarse y estrujarse de los concurrentes, en un lugar así
+como de diversión, de tormento. Los pocos asientos que había entre
+el patio y las tablas, así como los más numerosos del teatro del
+Príncipe, asientos entonces conocidos con el nombre de <i>lunetas</i>,
+novísimamente trocado por el americano de <i>butacas</i>, eran
+estrechos, duros, con forro de mala badana, casi siempre con
+desgarrones, y nunca limpia. Alumbraba los teatros una araña, que ya en
+1806 era de <i>quinqués</i>, y en los días de iluminación además velas
+puestas en candeleros, que, formando lo llamado brazos, salían de los
+palcos.</p>
+
+<p>La concurrencia a los teatros era regular. Publicaba entonces
+el <i>Diario</i>, juntamente con el anuncio de la función del día,
+la suma de lo recibido en la próxima pasada. Las entradas de lleno
+eran de 6000 reales<a id="FNanchor_10_10" href="#Footnote_10_10"
+class="fnanchor">[10]</a> poco más, pero rara vez llegaban a tanto.
+Bien es cierto que los precios eran bajos. No se cobraba entrada
+más que para el patio, y a los palcos de amigos iban de balde los
+convidados o los que se convidaban a sí propios.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_10_10" href="#FNanchor_10_10" class="label">[10]</a>
+Temo que me sea infiel la memoria, y que las entradas de lleno fuesen
+de 8000 reales.</p>
+
+</div>
+
+<p>Poco más tengo que añadir en cuanto a la parte material de la
+capital de nuestra pobre España en aquellos días de decadencia y
+abatimiento. Bien vendría, con todo, hablar algo aún de los vestidos
+entonces de uso, hoy tan ignorados, que su ignorancia ha desfigurado
+con el vicio de anacrónica una muy buena pintura, destinada <span
+class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span>a recordar un hecho memorable
+de nuestra historia.<a id="FNanchor_11_11" href="#Footnote_11_11"
+class="fnanchor">[11]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_11_11" href="#FNanchor_11_11" class="label">[11]</a>
+La reunión de las Cortes de Cádiz en 1810, cuadro que existe en el
+Congreso de los Diputados.</p>
+
+</div>
+
+<p>Los hombres solían vestir entonces frac, y también levitas. Ni unos
+ni otros eran muy desemejantes de los del día presente, si bien tampoco
+se les parecían del todo. El cuello cuadrado que llevan en el citado
+cuadro los diputados de las Cortes en 1810, había ya desaparecido en
+1806 y mucho antes. Llevábanse pantalones ajustados con media bota
+encima, y estas con una borla delante, calzado a que dio nombre el
+general ruso Souvarow. También los elegantes usaban calzón corto con
+cinta en vez de hebillas en la parte superior de la pierna, donde se
+unía con las botas de campana, que con él eran indispensables. Rarísima
+vez se veía en Madrid un sombrero redondo o de copa alta, y al ver
+un hombre que le llevaba, se suponía que era procedente de un puerto
+de mar, y particularmente de Cádiz. En los sombreros de picos (que
+así eran llamados) llevaban escarapela negra los que no tenían fuero
+militar: los militares la roja, aun vistiendo traje de paisano. El uso
+de los uniformes para visita, o aun para paseo, era también muy común.
+Las señoras solo gastaban sombrero para ir al teatro, y esto solo las
+de elevada clase. Alternaban las mantillas blancas con las negras. Las
+basquiñas negras, si aún vivían, tenían que compartir su existencia con
+las de color, y en invierno con lo llamado <i>dulletas</i>.</p>
+
+<p>El traje del pueblo era diferente del de las personas de alta y
+mediana clase. Con el sombrero de picos cubrían su cabeza los hombres,
+prenda que disonaba de la chaqueta; pero desde el famoso motín de los
+días de Carlos III estaba prohibido el uso del sombrero gacho, cuya
+supresión fue origen de aquel exceso, y vino a ser obligatorio el de
+picos. Así, los señores que por capricho imitaban en su traje y modos
+a la plebe, entre los cuales se distinguían el <span class="pagenum"
+id="Page_52">p. 52</span>marqués de Perales y el de Torrecuéllar,
+llevaban con vestidos casi de majos un sombrero propio para el traje
+más de ceremonia. En cuanto a las mujeres, las llamadas manolas vestían
+más o menos según están pintadas en los lindos versos, tan populares
+un día, y dignos de su fama, con que en época muy posterior las ha
+inmortalizado Bretón de los Herreros.</p>
+
+<p>Excusado parece, pero con todo no será fuera de propósito decir
+que las capas, las cuales en España nunca mueren, pues, si por más o
+menos largo plazo un tanto se eclipsan, vuelven a aparecer, estaban
+en uso corriente en los días de que voy aquí ahora hablando. Pero las
+de grana, que privaban en mi niñez, habían desaparecido enteramente,
+destronadas y hasta extirpadas por las blancas. Compartían, sin
+embargo, el favor con ellas unos sobretodos llamados robs o carricks
+con muchos cuellos, poco diferentes de los que hoy llevan los
+cocheros.</p>
+
+<p>Entre el aspecto puramente externo, y el estado intelectual del
+pueblo, puede decirse que media el trato ordinario, porque los modales
+tienen de ambas cosas. Era por aquellos días la poca sociedad de Madrid
+culta más que lo es hoy, aunque mucho menos instruida. La obscenidad en
+el lenguaje no faltaba, siendo este vicio de los pueblos del Mediodía,
+pero no había llegado al repugnante extremo en que hoy la oímos;
+cosa singular, porque en otros pueblos, con la cultura, si ya no con
+la religión, decrece esta fea práctica que entre nosotros ha tenido
+aumento.</p>
+
+<p>En cambio, el juego de puro azar, que en días novísimos ha sido
+desterrado de las casas más decentes, entonces era la ocupación de las
+poquísimas tertulias de la gente de superior esfera.</p>
+
+<p>La razón de ser tan pocas las tertulias consistía en que era
+peligroso recibir mucha gente en una casa. El Gobierno, recogido en
+los sitios Reales, desde ellos miraba a Madrid con ceño y miedo, y
+parecía como que se declaraba <span class="pagenum" id="Page_53">p.
+53</span>enemigo público, pagando y recibiendo odio por odio. Es verdad
+que el mal que se temía no pasaba de ser el destierro de Madrid,
+pero el destierro no es pena leve en muchos casos, por más que a los
+españoles ni pena parezca, pues le vemos en uso bajo gobiernos llamados
+constitucionales. Pero el peligro de ser desterrado, si no grave, era
+grande, por ser fácil incurrir en culpa que le motivase, porque lo era
+el estar en los sitios Reales sin objeto conocido, o el dar un baile en
+Madrid o cosa parecida.<a id="FNanchor_12_12" href="#Footnote_12_12"
+class="fnanchor">[12]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_12_12" href="#FNanchor_12_12" class="label">[12]</a>
+En el Carnaval de 1808, varios jóvenes de esta capital, de los más
+elegantes de ella, resolvimos dar un baile por suscripción. No estaba
+entonces esto en uso en Madrid, y la cosa pareció, aun más que novedad,
+atrevimiento. En efecto, la señora que se prestó a recibir salió
+desterrada. Varios temimos igual suerte. Por fortuna, a pocos días (en
+marzo de 1808), sucesos de la mayor gravedad dieron al olvido pecados
+tan leves, pues dieron en tierra con la monarquía antigua.</p>
+
+</div>
+
+<p>No dejaba de ir gente a los cafés. Estos no eran lujosos, y los
+había de suma pobreza; pero en uno u otro no faltaba adorno ni aun
+asomos de elegancia, mereciendo tal calificación la Fontana de Oro,
+que tenía una sala espaciosísima; el del Ángel, que ha vivido hasta
+1848, si bien mejorando, y hoy pasado a ser del Iris, y el de la Cruz
+de Malta en la calle del Caballero de Gracia. Aunque inferior a estos,
+no era indecente el de San Luis, que novísimamente ha sido cerrado,
+merced a la dureza del casero, y que había tenido pocas, aunque algunas
+mejoras. A este último concurrían bastantes guardias de Corps, o de la
+Real persona; cuerpo que representaba muy notable papel en Madrid, y
+más en el pueblo en sus varias clases que en lo llamado alta sociedad,
+de la cual, si embargo, eran, y a que concurrían algunos de ellos, bien
+que no muchos. Aunque ya servían helados en varios cafés, subsistían
+las botillerías, destinadas solo a bebidas frescas. La de Canosa,
+situada en la Carrera de San Jerónimo, era, si no la decana, <span
+class="pagenum" id="Page_54">p. 54</span>la que había gozado de no
+disputada primacía entre todas; pero en 1806 estaba en decadencia,
+cuando en mi niñez (hacia 1795 y 96) era la preferida por las personas
+principales de la corte, bien que en ella entraban pocos, y ningunas
+señoras, llevándose la bebida a los coches. Muchos que hoy viven han
+visto tan miserable covacha, reliquia de tiempos antiguos, conservada
+hasta 1846 o 47, si no en toda su fealdad y miseria, poco menos, y
+sin duda teniendo parroquianos fieles, sin los cuales no podría haber
+dilatado su existencia.</p>
+
+<p>Era miserable el aspecto de las tiendas; notándose en ellas todavía
+más la falta del adorno que la escasez del surtido, aunque en el último
+punto había no poco que desear, porque los objetos de lujo eran poco
+numerosos, y menos se encontraban de regalo, señaladamente en punto a
+provisiones. La fonda de Genieys, situada entonces en el Postigo de
+San Martín, era mediana en lo tocante a cocina, y nada brillante en lo
+concerniente al servicio, aunque no mala del todo, comparándola con
+lo que eran a la sazón las casas particulares; pero estaba pobremente
+amueblada. No relucía más, mirada por el mismo aspecto, y aun quizá era
+inferior, la pastelería de Ceferino, situada en la calle del León, a la
+cual concurrían gentes de alta y mediana clase, particularmente a comer
+pescado, del cual había entonces poco fresco en esta población, donde
+apenas se conocían otras clases que el besugo y la merluza.</p>
+
+<p>Si de cosas tan humildes, las cuales, aun siéndolo, pintan, sin
+embargo, el estado de un pueblo, subimos a ver objetos de superior
+esfera, poniéndonos en la del mundo político, intelectual y moral,
+harto hay que decir en estos pobres recuerdos.</p>
+
+<p>No voy aquí a juzgar el antiguo gobierno de España, siendo mi
+propósito únicamente decir, en vez de lo que debía o no ser, lo
+que era, y no describiendo su mecanismo, ni contando sus hechos,
+sino recordando cómo estaba <span class="pagenum" id="Page_55">p.
+55</span>entonces considerado, y sus relaciones con la sociedad y el
+pueblo de la capital de la monarquía.</p>
+
+<p>Veíase el Gobierno en general aborrecido y despreciado. Lo mereció
+sin duda; pero tal vez excedía, en punto tal, lo sentido a lo merecido.
+No alcanzaba el odio al Rey, pero sí el desprecio, haciéndole favor la
+voz popular en cuanto a las intenciones que le suponía, pero teniendo
+en poco su carácter. El aborrecimiento a la Reina llegaba a un extremo
+increíble, solo igualado por el en que se miraba al Príncipe de la
+Paz, su privado y valido, reputado con bastante, pero no con completa
+razón, el verdadero monarca. Al revés, el príncipe de Asturias, después
+Fernando VII, era no un solo <i>mytho</i>, sino varios, figurándose
+gentes de diversas y contrarias opiniones en su persona imaginada todas
+las prendas que en un monarca futuro deseaban.</p>
+
+<p>No faltaban en España quienes soñasen en una monarquía de las
+llamadas constitucionales. Republicanos había ya pocos, aunque había
+habido bastantes entre la gente ilustrada hacia 1795, y aun hasta 1804.
+Pero la conversión en imperio de la república francesa había dividido
+a los que, dándole culto, aspiraban a tomarla por modelo. Muchos
+se adherían a Napoleón, como representante de la revolución, en su
+dictadura, ya consular, ya imperial: otros, mirándole como destructor
+de la libertad, le abominaban. Estos últimos eran cortísimos en número,
+y podría decir, éramos, porque yo, niño y joven, me contaba entre
+ellos, pasando por lo que en Cádiz, y aun aquí en Madrid, era conocido
+con el nombre de <i>mameluco</i>, el cual, no sé por qué, servía de
+apodo a los enemigos a la sazón de nuestro poderoso y glorioso aliado.
+Lo general de las gentes admiraba y aplaudía al ínclito emperador
+francés, conquistador y legislador, así como supuesto protector de
+España.</p>
+
+<p>No está de más añadir que entre el clero, y aun entre los frailes,
+gozaba Napoleón de alto y favorable concepto.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span></p>
+
+<p>La corte no residía en Madrid más que muy de paso;<a
+id="FNanchor_13_13" href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a> y
+en los últimos años del reinado de Carlos IV, puede decirse que ni aun
+así.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_13_13" href="#FNanchor_13_13" class="label">[13]</a>
+La corte solo pasaba en Madrid pocos días a fines de junio y principios
+de julio al trasladarse de Aranjuez a la Granja, y otros pocos en
+diciembre al pasar del Escorial a Aranjuez. Pero a fines de 1806 no
+quiso ni aun entrar en Madrid para la corta estancia de invierno, y
+viniendo del Escorial procedió del puente de Segovia al de Toledo,
+formando del uno al otro la tropa. Al terminar 1807, cuando la causa
+famosa del Escorial había llevado el odio al Gobierno al último
+extremo, ni aun se acercó el Rey a Madrid y se fue del Escorial
+a Aranjuez, cortando desde las ventas de Alcorcón al camino de
+Andalucía.</p>
+
+</div>
+
+<p>En los sitios Reales estaban todos los ministros. Allí se acudía a
+los besamanos, o con algún particular motivo. Entre los concurrentes,
+hacían el primer papel los llamados pretendientes, lo cual venía a ser
+a modo de un oficio o profesión con este nombre. En los últimos días de
+la antigua monarquía, aun a estos solía expulsarse de la residencia de
+los reyes.</p>
+
+<p>Así, la corte no existía para la capital sino como para una ciudad
+de provincia. Pero el monarca verdadero, o el considerado como tal,
+aunque una u otra vez no lo fuese, porque lo era en casi todo, el
+prepotente Príncipe de la Paz pasaba la vida, alternando ya en Madrid,
+ya en los sitios. Aquí tenía lo llamado su corte un día a la semana; y
+no sin propiedad era llamada su corte, pues se asemejaba mucho más a la
+de un rey que a la de un ministro, aunque no se pareciese a lo que era
+entonces el modo de recibir a sus súbditos, apellidados vasallos, los
+soberanos de España.</p>
+
+<p>En el hoy ministerio de Marina, edificio que desde la caída del
+hombre singular que le ocupó y desde él casi reinó, ha servido a
+varios usos, y donde vivía, como todos saben, hasta que en los últimos
+días de su poder pasó a residir en una casa casi humilde, mientras le
+habilitaban <span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span>el palacio
+de Buena Vista, que acababa de serle ofrecido en dádiva, tenía su
+corte el valido de Carlos IV. Un cuerpo nuevamente creado para ser
+su guardia, hacía la de su casa; cuerpo considerado como ramo del de
+Carabineros reales, pero diferenciándose de él en el uniforme, que
+era el de los húsares de aquellos días; y cuerpo lucido por la buena
+presencia de los soldados, todos ellos escogidos, y de los oficiales,
+a que daban realce el vestido y las prendas todas de su equipo. Una
+escalera hecha a grandísimo costo, y más señalada por la riqueza que
+por el gusto de su adorno, daba paso a varios salones. En uno de
+ellos, largo y comparativamente angosto, estaba lo principal de la
+concurrencia, la cual, sin embargo, se extendía hasta llenar otros
+dos o tres cuartos de menores dimensiones. Contribuían a formar aquel
+concurso personas de muy diferentes clases y categorías, las más de
+ellas traídas allí por el interés de alguna pretensión; algunas, bien
+que pocas, solo para asistir a un espectáculo divertido; bastantes
+sin otro objeto que no faltar, porque no pareciese hija del desafecto
+siendo notada su ausencia. Ambos sexos, en proporción casi igual,
+formaban lo que algunos días parecía hasta bullicio. Como no se exigía
+requisito alguno para tener entrada, veíanse, aunque pocas, mujeres
+de reputación equívoca, o aun quizá más, pues no faltaba una u otra
+prostituta, aunque de lo más alto, o dígase de lo más rico de su mala
+ralea. Y, ¡triste es decirlo, pero aunque el mal se ha ponderado, lo
+hubo y grande!, de las señoras que por su cuna y situación merecían
+respeto, bastantes iban allí a lucir sus dotes personales para captarse
+la buena voluntad de aquel hombre todopoderoso, vendiendo su virtud
+a trueque de mercedes, siendo, si ya no común, caso no infrecuente
+llevar al inmundo mercado madres a sus hijas solteras, y hasta maridos
+a sus esposas. Lo repito, la voz popular, expresando un odio ciego, ha
+abultado y abultaba excesos de suyo tan enormes, pero abultaba y no
+más; y el <span class="pagenum" id="Page_58">p. 58</span>mismo valido,
+en los largos años de su abatimiento y desventura, disculpándose, ya
+con más, ya con menos razón, de los graves cargos hechos a su persona,
+se confesaba altamente culpado en materia de amoríos, si nombre de
+amor pudiese merecer la satisfacción de apetitos torpes, en que las
+circunstancias de ambas partes hacían el trato de compra y venta.</p>
+
+<p>El método seguido en aquella corte era el que suelen usar los
+soberanos, y el que, remedándolos, usan a veces los capitanes generales
+de nuestras provincias, y a falta de estos, las autoridades superiores
+civiles, a las cuales toca exclusivamente, aunque así no suceda entre
+nosotros, desempeñar el primer papel en todo cuanto no es de la
+milicia. Asomaba, saliendo de los aposentos interiores, el Príncipe de
+la Paz, y cesaba el murmullo que hay siempre en toda reunión numerosa,
+poniéndose en orden los concurrentes, no sin afán de todos o casi todos
+por situarse en la delantera, para no quedar sin ser vistos u oídos
+cuando pasaba, no pudiendo detenerse a hablar con cada uno, el objeto,
+si no de la adoración, del culto interesado de todos cuantos algo
+pretendían del Gobierno.</p>
+
+<p>No estará acaso de más que haga aquí una pintura, o digamos
+bosquejo tosco, de tan afamado personaje. De su exterior solo voy a
+hablar, pues de sus hechos, como es público, se ha dicho bastante, si
+bien con extremos injustos en el vituperio, que en los últimos años
+de la dilatada vida del que llegó a pobre y oscura vejez, hubo de
+ceder un tanto, habiendo sido la singular suerte de hombre un día tan
+poderoso la de sobrevivir hasta al odio, cuya existencia es más tenaz
+que la de otros mejores afectos. Don Manuel Godoy, cuya elevación
+en sus comienzos fue debida puramente a sus prendas personales, era
+de alta estatura, lleno de carnes, aunque no gordo, muy cargado de
+espaldas, a punto de llevar la cabeza algo baja, de pelo rubio,
+y color muy blanco; rara circunstancia en <span class="pagenum"
+id="Page_59">p. 59</span>un hijo de Extremadura, cuyos naturales,
+con raras excepciones, llevan en el rostro a manera de un reflejo
+del terreno de las tostadas dehesas donde tienen su cuna y pasan
+sus niñeces. Sobre la blancura de sus mejillas relucía un vivísimo
+carmín, que achacaba la feroz malicia de sus enemigos a lo vulgarmente
+llamado mano de gato; pero aun personas nada amigas suyas sustentaban
+ser don de la naturaleza, el cual en verdad casi rayaba en falta por
+lo muy subido. Vestía el uniforme de capitán general, pero con faja
+azul, en lo cual se diferenciaba como generalísimo de los capitanes
+generales. Llevaba en la mano su sombrero de picos con pluma blanca
+y su bastón. Era de fisonomía dulce, poco expresiva; en el hablar ni
+muy difícil ni muy fácil, no dando muestras de ingenioso, y aspirando
+a veces a chistoso,<a id="FNanchor_14_14" href="#Footnote_14_14"
+class="fnanchor">[14]</a> si no con acierto, haciendo efecto, porque
+una sonrisa más o menos forzada recibía con aparente aprobación sus
+chistes.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_14_14" href="#FNanchor_14_14" class="label">[14]</a>
+En la última o penúltima corte que tuvo el Príncipe de la Paz,
+cuando estaba y aun se veía cercana su caída, estando yo allí con mi
+madre, teníamos al lado a dos frailes, sin duda personajes de cuenta
+en su orden, a los cuales se acercó el valido, y dijo las palabras
+siguientes, cuyo sentido no entendimos hasta que noticias después
+sabidas nos lo explicaron: ¿<i>Conque el Espíritu Santo se ha vuelto
+perdiz</i>? Y como no recibiese respuesta a esta necedad, que era
+alusión a haber tomado posesión de Roma y su gobierno, en nombre
+de su emperador, el general francés <i>Miollis</i>, destronando al
+Papa, prosiguió el gran personaje: <i>Sí, perdiz con sus patitas
+coloradas</i>. A lo cual añadió: «Yo estoy en el caso de desear
+vestirme, no un hábito como ese (y señalaba el de los religiosos),
+sino un saco, e ir a encerrarme a un desierto». A tales frases, si no
+impías, cuando menos indecorosas, respondían los buenos de los frailes
+con sonrisitas, y esto cuando quien las decía estaba ya en vísperas de
+caer de su poder y grandeza; pero tales eran los tiempos, que mientras
+seguía en pie el ídolo, era costumbre seguir dándole culto.</p>
+
+</div>
+
+<p>Era notable en recordarse los rostros y el negocio que a cada cual
+traía a verle, en medio de tal confusión de personas y cosas; calidad
+<span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span>esta de memoria común
+en los príncipes, donde se prueba cuánto se perfecciona cualquiera
+de las facultades del hombre con ser continua y casi exclusivamente
+cultivada y empleada. Concluida la corte, salían los concurrentes: de
+ellos la mayor parte a maldecir a aquel ante quien poco antes habían
+aparecido solícitos y sumisos. En cuanto al pueblo, que no iba a tales
+ceremonias, maldecía únicamente al privado, pudiendo en él más la
+preocupación que el juicio, y más violento en aborrecer por lo mismo
+que ignoraba en gran parte por qué aborrecía.</p>
+
+<p>Era por cierto muy notable en aquellas horas la situación de nuestro
+Gobierno, y de sus relaciones con los gobernados, o digamos del
+concepto en que era tenido, y de los deseos o esperanzas en cuanto a
+lo venidero. De limitaciones al poder real pocos conocían algo, y así
+eran cortos en número quienes a verlas establecidas aspirasen. Esto no
+obstante, reinaba entre el mismo vulgo una idea confusa de que podía,
+y aun de que debía haberlas, y cierta persuasión de que las había
+habido, y de que era conveniente, así como posible, traerlas de nuevo
+a uso. Era muy general buscar este correctivo al poder arbitrario en
+el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla. Pero la dignidad de
+la Corona seguía, no solo respetada, sino apreciada altamente. Lo que
+era odiado era los favoritos o privados, que (según decían) engañaban
+al Rey siempre bueno, como si fuese imposible impedir que hubiese
+validos prepotentes cuando el monarca lo es todo y quiere depositar su
+confianza en una persona querida. Pero había un síntoma fatal para la
+autoridad, y era haber caído no solo en odio sino en desprecio algunos
+de los que la ejercían, inclusa la Reina, a la cual no alcanzaba la
+inmunidad de que en la opinión vulgar gozaba el trono.</p>
+
+<p>Una sociedad política admirablemente constituida ha causado en
+Inglaterra que no padeciese menoscabo la monarquía ni aun reinando
+aborrecido, despreciado y <span class="pagenum" id="Page_61">p.
+61</span>escarnecido el vicioso Jorge IV. Al revés, en Francia recibió
+una herida, que con el tiempo vino a ser mortal, la autoridad real en
+el reinado del corrompido Luis XV. Lo que en el vecino reino, hacia
+1770, podían ver en nuestra patria en 1807 vistas no de lince; pero en
+materias políticas pocos eran los que veían medianamente claro, porque
+faltaba generalmente aquí la luz de la ciencia.</p>
+
+<p>No porque, al decir esto, afirme yo que estábamos los españoles
+poco antes de la invasión francesa envueltos en espesísimas nieblas,
+pues alguna si bien escasa luz nos alumbraba. El estado puramente
+intelectual del pueblo será asunto de otra parte de este imperfectísimo
+trabajo, digno de ser leído por quienes le leyeren para recibirle como
+chocheces; pero algo se saca de la garrulidad de los viejos, sobre todo
+cuando, callando o habiendo callado muchos, quienes rompen el silencio
+cuentan cosas y aun pequeñeces mal o poco o a veces nada conocidas. Aun
+los chiquillos, ansiosos de diversión, suelen agolparse alrededor de la
+abuela, a oír lo que cuenta de cuando era niña y moza, y por lo común
+lo que cuenta vale poco, y no es raro que contenga, entre cosas nuevas,
+otras muy sabidas. Otro tanto puede prometerse que le suceda quien,
+según el modo de hablar del vulgo, es un pobre abuelito.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch4">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">IV.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">MADRID DE 1806 A 1807.</p>
+</div>
+
+<p>La literatura madrileña estaba en 1806 casi dividida en dos bandos,
+si bien había literatos que no eran completamente del uno ni del
+otro, siendo a modo de imparciales, ya en su común amistad, ya en su
+enemistad a ambos, y no faltando quienes desertasen de una hueste
+a la opuesta. En la formación de estos bandos influían variedad o
+contraposición en las doctrinas, así literarias como de otra clase, no
+dejando de influir estas últimas en aquellas, y viceversa, o razones
+privadas, ya de piques y resentimientos, ya de celos y ambición de
+ocupar puestos absoluta o relativamente superiores.</p>
+
+<p>La una hueste era patrocinada por el Gobierno, o digamos por el
+Príncipe de la Paz, al cual eran los hombres principales o cabos
+personalmente adictos. Era el principal de estos don Leandro Fernández
+Moratín, poeta cómico aventajado, si bien falto de imaginación
+creadora, y de pasión viva o intensa; rico en ingenio y doctrina;
+clásico en su gusto, esto es, a la latina o a la francesa; nada
+amante <span class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span>de la libertad
+política, y muy bien avenido con la autoridad, aun la de entonces, a
+cuya sombra medraba, y también dominaba; en punto a ideas religiosas,
+laxo por demás, si hemos de tomar por testimonio sus obras, donde se
+complace en satirizar no solo la superstición, sino la devoción, como
+dejando traslucir lo que calla; de condición desabrida e imperiosa,
+aunque burlón; de vanidad no encubierta, y con todo esto, no careciendo
+de algunas buenas dotes privadas que le granjeaban amigos, aunque
+buenos, en número escaso. Seguíale en poder y renombre su amigo el
+presbítero don Pedro Estala, escritor prolífico, y hasta compilador a
+veces; buen helenista, cuyas traducciones del Edipo rey de Sófocles
+y del Pluto de Aristófanes merecen fama superior a la que le dieron;
+literato a quien el gusto de su siglo, como sucedió poco antes en
+Francia al abate Barthelemy, llevó a no conocer del todo el clasicismo
+griego, a pesar de su grande conocimiento de la lengua y buenas obras
+de aquel pueblo sin igual, porque interpretaba lo que sabía con arreglo
+a preocupaciones dominantes en la época en que leía y escribía; hombre
+a quien atribuían buenas prendas sus amigos, y en quien sus contrarios
+solo hallaban dureza reputada de despótica. En pos de estos, o a la par
+con ellos, venía el abate Melón, inferior a sus dos amigos en renombre,
+si no en mérito, pero al cual daba su empleo de juez de imprenta un
+poder que ejercía con rigor injusto a veces contra sus rivales o los
+contrarios a su pandilla.<a id="FNanchor_15_15" href="#Footnote_15_15"
+class="fnanchor">[15]</a> De triunvirato era calificada esta unión
+de los tres, no sin añadirse a un sustantivo <span class="pagenum"
+id="Page_65">p. 65</span>nada favorable adjetivos que lo eran menos.
+Los secuaces de los tres eran poco numerosos, no contándose entre ellos
+nombre alguno de los que sonaban con aplauso en nuestra literatura
+contemporánea.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_15_15" href="#FNanchor_15_15" class="label">[15]</a>
+Por ejemplo, de la traducción de <i>Blair</i> se había hecho un
+compendio, y negó el juez la licencia para darle a luz, fundando la
+negativa en una crítica larga de la obra. No era esta muy buena (como
+se ha visto después), porque al cabo, caído el gobierno de Carlos IV
+salió a luz, pero tampoco era mala, y al juez no tocaba decidir, para
+si podía o no imprimirse, cual era su valor literario, sino si contenía
+algo contra la fe y buenas costumbres.</p>
+
+</div>
+
+<p>En el bando opuesto militaban hombres célebres ya entonces,
+pero cuya reputación creció en días posteriores, en los cuales
+vinieron a estar dominantes a la par sus doctrinas y sus personas.
+Sus ideas eran las de los filósofos franceses del siglo <span
+class="asc">XVIII</span>, y las de la revolución del pueblo
+nuestro vecino, así como en la parte religiosa, en la política, si
+bien no yendo todos igualmente lejos. En literatura su clasicismo era
+menos puro que el de sus adversarios, yéndose con los semiheréticos de
+los días de Voltaire, cuando los otros se quedaban con los ortodoxos
+Boileau y Racine. Don Manuel José Quintana, a quien concedió la suerte
+dilatada vida y al cabo próspera fortuna, era el principal, si no en
+crédito, en influencia, de los de su parcialidad literaria. De los
+que esta componían, muchos tenían empleos; pero en su bandera estaba
+el lema de oposición, no escrito en letras claras, lo cual entonces
+no podía haberse tolerado, pero sí en cierta cosa a manera de cifra
+o jeroglífico, cuya clave o sentido a nadie se ocultaba ni podía
+ocultarse. No podía Quintana gozar de la alta reputación que después
+gozó, mereciéndola, porque poco de él era conocido, y cabalmente en
+esto poco consiste su principal merecimiento, porque es el cantor
+sin par de doctrinas políticas y filosóficas, no sanas siempre, e
+imposibles de ser proclamadas en los días de nuestra monarquía antigua.
+Tachaban en él sus contrarios alguna dificultad en la expresión, cuando
+no era magnífica, pobreza en la rima, inexactitud en los epítetos
+y galicismos frecuentes; tachas no infundadas, pero completamente
+oscurecidas por el resplandor de los hermosos pasajes en que aparece
+gran poeta, no solo escribiendo en verso, sino también en prosa. A su
+lado era puesto Cienfuegos, y aun por algunos en <span class="pagenum"
+id="Page_66">p. 66</span>lugar superior como poeta, no obstante sus
+extravagancias innegables, figurándose no pocos arrebatos de fogosidad
+lo que eran contorsiones para despertar en sí el fuego sacro; en una u
+otra ocasión, acertando a ser bello, pero de belleza singular en sus
+rarezas; varón justo y dignísimo, según acreditó en los últimos días de
+su vida, y con su desgraciada muerte traída por una persecución infame.
+Era Cienfuegos de las mismas doctrinas que su amigo Quintana, quizá
+extremándolas, quizá no llegando tan allá, pero pareciendo lo primero,
+porque la violencia en las formas suponía otra igual en la sustancia.
+Tras de estos venía un numeroso séquito de escritores, a quienes
+acontecimientos que sobrevinieron dieron ya mayor, ya menor fama.</p>
+
+<p>El prosista Capmany, aunque viviendo en trato amistoso con Quintana
+y los suyos, sin que pudiesen verse señales de la enemistad furibunda
+y a todas luces vituperable que después manifestó al primero, no cabía
+dentro ni de la una ni de la otra de las opuestas parcialidades aquí
+recién mencionadas; su antifrancesismo maniático y estrafalario no
+había llegado al punto a que llegó en 1808, pero era purista, si bien
+con extrañezas en su purismo, apareciendo el lemosín cuando pretendía
+el escritor ser acrisolado castellano.</p>
+
+<p>Un poeta de grande y merecida fama, pero de mayor concepto entre
+el vulgo de lectores que entre los literatos rígidos; ingenioso en
+grado altísimo, fácil en la dicción, diestro en el manejo de la rima,
+dote no común en su época; con imaginación viva, pero no fuerte; con
+pasión superficial, siendo su amor mero galanteo, y su patriotismo,
+aunque verdadero, más chispeante que ardiente; terrible en la sátira;
+ajeno hasta entonces a la política, pero cantor asiduo de alabanzas del
+Príncipe de la Paz, de cuya sociedad privada era familiar: don Juan
+Bautista Arriaza constituía una entidad aparte de toda pandilla. Su
+oficio <span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span>principal, que
+ahora tal vez llamaríamos, o llamarán muchos su misión, era escribir
+sátiras, sobre todo de composiciones dramáticas, en lo cual era siempre
+admirable, aunque fuese con frecuencia injusto, y aun los amigos de
+las víctimas por él asaetadas no podían menos de aplaudir la pasmosa
+habilidad del flechero.</p>
+
+<p>Los dos bandos literarios tenían cada uno a manera de un catecismo
+de su fe, o dicho con más propiedad, un libro en que a la par
+promulgaban sus doctrinas, y en las aplicaciones de estas daban
+satisfacción a sus afectos. El libro de los Moratinistas era los
+principios de literatura de Batteux; el de los Quintanistas las
+lecciones de retórica y poética del escocés Hugo Blair. Batteux no
+pasa de ser un comentador de Aristóteles en la parte de poética, y
+explayando y aplicando las doctrinas del insigne filósofo de Estagira
+las desfigura un tanto al diluirlas y extenderlas. Blair, hoy tenido en
+poco entre sus compatricios, pero algún día muy estimado, es harto más
+filosófico que Batteux.<a id="FNanchor_16_16" href="#Footnote_16_16"
+class="fnanchor">[16]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_16_16" href="#FNanchor_16_16" class="label">[16]</a>
+La traducción de Batteux fue tratada con rigor grande, pero no injusto
+del todo, en el <i>Memorial literario</i>. Baste decir que el bueno
+del traductor, entre otras lindezas, vertió en castellano la voz
+<i>ramage</i> (esto es, trino, gorjeo o canto de los pájaros), el
+<i>ruido que hacen los pájaros en las ramas de los árboles</i>. Otra
+cosa se le tacha en la misma crítica como galicismo hasta ridículo,
+que hoy ha llegado a ser locución corriente: ¡tanto ha crecido la
+corrupción de nuestra lengua! El galicismo de que hablo, y que afeaba
+un crítico a principios de este siglo, era traducir <i>les grecs furent
+battus</i>, por los griegos fueron <i>batidos</i>, en vez de decir
+vencidos o deshechos.</p>
+
+<p class="ti1">En cuanto a la traducción de Blair, eran otros sus
+pecados. De estos, fue uno de los más chistosos traducir la voz
+<i>tense</i>, que significa <i>tiempo</i> en gramática, o sea <i>tiempo
+de verbo</i>, por <i>tenso</i>, y para autorizar el barbarismo o voz
+nueva, afirmar con gravedad de doctor que <i>tense</i> en inglés solo
+significaba ciertos tiempos intermedios, como el pluscuamperfecto, y
+otros a este tenor.</p>
+
+<p class="ti1">En los apéndices de una y otra obra, como se
+distinguiesen los del Blair por su atrevimiento a veces desvariado
+pero en otras ocasiones acertado, excitó eso grande indignación en los
+contrarios anotadores de Batteux. Por ejemplo, dijo el que adicionaba
+el Blair que Bartolomé Leonardo de Argensola no había sabido escribir
+en prosa ni en verso. Esto parecía hasta locura, y sonaba a harto más
+que lo que intentaba decir quien lo escribió. Con tal motivo, los
+amigos de Moratín y Estala, que eran quienes escribieron los apéndices
+a Batteux, rompieron en exclamaciones violentas, hasta llegar a
+apostrofar al maltratado Argensola.</p>
+
+</div>
+
+<p>Ambas obras estaban pésimamente traducidas; <span class="pagenum"
+id="Page_68">p. 68</span>estando peor todavía la del francés que la
+del inglés. Pero el campo de batalla de las opuestas huestes estaba
+en los apéndices puestos por los traductores o por amigos de los
+traductores a los originales; apéndices destinados a juzgar, aunque
+por encima, las obras de nuestra literatura antigua y moderna. Para
+los Moratinistas la primera era en grado sumo preferible; para los
+Quintanistas la segunda. Aquellos se mostraban, si bien con reserva
+o con timidez, antifranceses; estos otros, sin dejar de ser buenos
+patricios, anteponían los autores extraños a los de su propia patria.
+Nuestro teatro era para los unos objeto de admiración, aunque según
+las preocupaciones del tiempo, confesaban que había pecado en no
+conformarse a las doctrinas creídas aristotélicas: para los de
+opiniones contrarias, si había en nuestra poesía dramática algo bueno,
+lo malo predominaba, siendo el conjunto monstruoso. Al revés, o poco
+menos, salvo al tratar de las comedias de Moratín, acontecía tratándose
+de los contemporáneos, pues en los apéndices a las lecciones de Blair
+llega a afirmarse que es el primero de nuestros poetas trágicos de
+todas épocas Cienfuegos. Que en juicios tales influían afectos de odio
+y de amor visibles, está claro, aunque tal vez hubo de encubrirse en
+parte a quienes los promulgaban, que a menudo se creían desapasionados
+y rectos jueces, cuando procedían como acalorados parciales.</p>
+
+<p>Faltaban buenos lugares donde seguir con espacio semejantes <span
+class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span>lides. Hubo, es verdad,
+algunos periódicos de crítica, no enteramente faltos de mérito;
+pero vivieron poco. Fue el mejor de ellos el titulado <i>Variedades
+de ciencias, literatura y artes</i>, en el cual escribían Quintana
+y sus amigos. Mayor vida tuvo otro, cuyo título era, si mal no me
+acuerdo, el <i>Memorial literario</i>, el cual pasó de unas a otras
+manos, dirigiéndole, ya don P. Olive, ya los hermanos Carnerero, y
+sin declararse ni por los Moratinistas ni por los Quintanistas. Uno y
+otro periódico habían ya muerto en 1806; y don P. Olive escribía uno
+nuevo con el título de <i>La Minerva</i>, inferior a los antes aquí
+citados.</p>
+
+<p>El pobre <i>Diario</i>, cuyo sucesor es el hoy llamado <i>de
+Avisos</i>, en su pequeñez suma y pésima impresión, solía contener
+breves artículos de lo ahora llamado polémica, no siempre
+despreciables, y algunas veces dignos de aprecio. En él habían escrito
+Capmany y Cienfuegos, sobre si es o no es castiza, o diciéndolo como
+se debe, si debía o no ser admitida con título de legitimidad en
+nuestra lengua la palabra <i>detall</i>, o detalle. Pero en el mismo
+<i>Diario</i>, hacia fines de 1807 o principios de 1808, había salido a
+luz más de una carta donde se disputaban la primacía en su arte, o la
+disputaban sus respectivos parciales, los barberos de Madrid y los de
+Andalucía.</p>
+
+<p>Un periódico semanal de política, o hablando propiamente, de
+noticias, pues sobre materias de gobierno, aun en lo relativo a
+las relaciones con los extranjeros, no era lícito entonces entrar
+en disputas, ni aun en examen, era el <i>Mercurio</i>, a la sazón
+dirigido, y en parte escrito, por don Nicasio Álvarez de Cienfuegos,
+en su calidad de oficial de la primera secretaría de Estado, pues
+de ella salía la tal obra, siendo como de oficio y a manera de un
+aditamento a la <i>Gaceta</i>, que era publicada dos veces a la semana.
+En el <i>Mercurio</i> solían publicarse artículos sobre literatura,
+entre los cuales dio mucho que hablar uno de la pluma de Cienfuegos,
+destinado a juzgar un drama, entonces <span class="pagenum"
+id="Page_70">p. 70</span>muy aplaudido, cuyo título es: <i>Sancho Ortiz
+de las Roelas</i>, refundición hecha por don Cándido Trigueros de la
+<i>Estrella de Sevilla</i>, de Lope.</p>
+
+<p>De obras largas sobre materias graves ninguna llamaba la atención en
+aquel tiempo. Pero la llamaba el teatro, si no en el grado que en la
+hora presente, en uno superior al efecto que producía cualquier otro
+producto del ingenio.</p>
+
+<p>Pocas eran las obras originales que se representaban. Las comedias
+de Moratín estaban en el punto más alto de su reputación; pero no
+las representaba la compañía de Máiquez, y la del teatro de la Cruz
+no estaba en favor entre las gentes de la clase más alta de la
+sociedad, si bien en algunas ocasiones aun esta concurría al teatro
+desfavorecido. Máiquez gustaba de representar piececitas francesas, que
+entonces, como ahora, privaban. En punto a tragedias, las de Alfieri y
+Ducis, varias de ellas bien traducidas, aunque otras muy mal; algunas
+de Arnault y Legouvé, y la <i>Zaire</i>, de Voltaire, en la traducción
+de Huerta, donde la heroína tiene por nombre Jaira, disfrutaban de gran
+favor, porque eran muy bien representadas. Es de notar que de Corneille
+solo salía a nuestras tablas una traducción del <i>Cid</i>, recibida
+con poco aplauso y aun con mediana atención, y de Racine ninguna
+absolutamente.</p>
+
+<p>De tragedias españolas a la francesa, o sea del género aún hoy
+mismo llamado clásico, aparecía de vez en cuando una nueva, pero casi
+siempre con infeliz éxito, contribuyendo a acabar con ella alguna
+sátira cruel del desapiadado Arriaza, el cual, si no era más blando
+con los traductores, no solía alcanzar sobre ellos completa victoria.
+<i>El duque de Viseo</i>, de Quintana, era tolerado y, aunque no con
+frecuencia, oído. <i>El Pelayo</i>, del mismo, fue recibido en 1806 con
+favor, pero no tal ni tan duradero que se repitiese su representación
+pasados los primeros días de su aparición y fama. Un <i>Coriolano</i>
+de Sánchez Barbero murió <span class="pagenum" id="Page_71">p.
+71</span>recién nacido. <i>Abdalaziz y Egilona</i>, de Vargas Ponce,
+tuvo igual fortuna, no siendo casi ni comprendido, porque era poco
+comprensible su singular lenguaje. Las tragedias de Cienfuegos hubieron
+de quedar reducidas a estériles aprobaciones de los amigos del poeta.<a
+id="FNanchor_17_17" href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>
+Alguna más tragedia nueva pasó de la pluma al teatro; pero de ellas
+no me acuerdo para citarlas, y no será temeridad decir que mi olvido
+es sentencia de condenación, porque supone el juicio contrario del
+público; fallo que, aun no siendo justo, es prueba del estado de la
+opinión en aquellos días.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_17_17" href="#FNanchor_17_17" class="label">[17]</a>
+«La posteridad (dicen las adiciones al <i>Blair</i>) dará su lugar a
+las tragedias de don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, el primero que
+entre nosotros ha dado a este género su estilo, su colorido y su tono».
+Ya ha llegado la posteridad y ha dado un fallo diametralmente contrario
+al que el apasionado de Cienfuegos se prometía. Imposible parece que
+haya quien se atreva hoy a sacar tales obras a las tablas. ¡En el
+olvido yacen, y bien están allí! Con dolor dice esto quien respeta la
+memoria de Cienfuegos cómo hombre dignísimo, aunque como poeta, en
+general, solo mediano, alguna vez bueno, y con más frecuencia malo,
+sobre todo en sus tragedias.</p>
+
+</div>
+
+<p>En medio de esto, nuestras comedias antiguas solían aparecer en la
+escena, ya refundidas, ya ajustadas a las unidades, ya en su original
+irregularidad, mejor llamada libertad, siendo recibidas a veces con
+aceptación hasta extremada. De ello hubo un notable ejemplo hacia fines
+de 1806, en que <i>El perro del hortelano</i>, de Lope de Vega, tal
+cual salió a luz de su autor, obtuvo grandes aplausos en el teatro de
+la Cruz, donde, con rara excepción, únicamente seguían representándose
+nuestras comedias antiguas. Verdad es que fueron los actores que la
+representaron Rita Luna, Querol y Carretero.</p>
+
+<p>De Rita Luna apenas quedan memorias, no obstante el prodigioso
+favor de que gozaba entre la parte más numerosa del público, y
+aun en el concepto de personas inteligentes, siendo como rival de
+Máiquez, cuyo merecido altísimo <span class="pagenum" id="Page_72">p.
+72</span>crédito fue de época posterior, y que hasta sus últimos días
+no llegó a privar con el vulgo, ni aun con unos pocos literatos.<a
+id="FNanchor_18_18" href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_18_18" href="#FNanchor_18_18" class="label">[18]</a>
+Moratín, en cuyas obras hay un mediano soneto en alabanza de Máiquez,
+ya difunto, solo hizo justicia al grande actor en sus últimos años,
+porque antes era parcial de la compañía de la Cruz, y había llevado
+muy a mal que Máiquez representase en los Caños del Peral <i>La
+lugareña orgullosa</i>, del oficial de caballería don A. Mendoza,
+que trataba el mismo argumento que el <i>Barón</i> de Moratín, cuyos
+amigos calificaban la antes citada comedia de <i>plagio descarado</i>,
+no habiendo el <i>Barón</i> pasado aún de ser un manuscristo. Gustó
+<i>La lugareña</i>, pero su buen éxito indignó a los Moratinistas,
+y entonces Moratín hizo representar el <i>Barón</i>, del cual decía
+Querol que no bien saliese al público se morirían de vergüenza los que
+habían aplaudido <i>La lugareña</i>. Pero el <i>Barón</i> si agradó, no
+fue mucho, porque, en verdad, vale poco, y otro tanto sucede a <i>La
+lugareña</i>, hoy olvidada.</p>
+
+<p class="ti1">Arriaza era mortal enemigo de Máiquez. En la linda y
+justa sátira de la tragedia <i>Blanca y Montcasín</i> critica a la par
+con la pieza al actor, si bien suaviza la crítica, añadiendo:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">Que en mala situación no hay actor bueno.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Fue cruel la venganza de Máiquez, el cual, en la comedia
+titulada <i>El gusto del día</i>, salió remedando a Arriaza en traje y
+modos con fidelidad tal, que dio en rostro a todos.</p>
+
+</div>
+
+<p>A Rita Luna había dotado ricamente la naturaleza; pero había hecho
+poco el arte para perfeccionar sus dotes naturales. Tenía muchas de las
+faltas de nuestros comediantes antiguos, y entre otras una intolerable,
+y hoy desconocida, que era la de estar de continuo volviéndose, como
+si de lo que decía, la mitad fuese para el actor con quien hablaba,
+y la otra mitad dirigida a los espectadores. Se empapaba poco en
+la índole de los caracteres que representaba, porque era corta en
+conocimientos literarios; pero a veces los comprendía por intuición, y
+entonces eran sus atisbos aciertos, porque parecía imposible expresar
+con más fuego o ternura, o gracia, o ironía, lo que llegaba ella a
+comprender o sentir.<a id="FNanchor_19_19" href="#Footnote_19_19"
+class="fnanchor">[19]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_19_19" href="#FNanchor_19_19" class="label">[19]</a>
+Don Antonio Saviñón, que era buen juez en materia de declamación, y
+muy parcial de Máiquez, me decía hablando de Rita Luna: «En muchas
+ocasiones, oyéndola, me ha ocurrido decir en voz baja o en mis
+adentros, viéndola equivocar la índole del personaje o situación
+que representaba: <i>No es eso, no es eso</i>, pero decía esto
+llorando».</p>
+
+<p class="ti1">Tal juicio lo es muy atinado de las faltas de Rita Luna
+y del singular poder que ejercía sobre su auditorio.</p>
+
+</div>
+
+<p>No <span class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span>siendo hermosa,
+ni aun verdaderamente bella ni bonita, tenía ojos admirables, vivos,
+parleros, así excitando a unas como a otras pasiones, y una voz de
+exquisito metal, y, tanto cuanto sonora, flexible. Expresando el
+dolor, partía el corazón a sus oyentes: representando la malicia,
+enamoraba. En el mal drama de Kotzebue, titulado <i>Misantropía
+y arrepentimiento</i>, hoy olvidado, pero algún tiempo locamente
+aplaudido, al descubrir quién era, su culpa producía un efecto en nada
+inferior al de los mejores actores de cualquier pueblo o tiempo, y
+sus sollozos, y sus gemidos, y su voz llorosa sacaban lágrimas aun al
+oyente más frío. En <i>El perro del hortelano</i>, de Lope de Vega, la
+condesa Diana con sus caprichos de mala especie se llevaba tras sí los
+corazones o los sentidos. <i>El desdén con el desdén</i>, de Moreto,
+nunca ha tenido mejor intérprete. Era, en suma, Rita, grande actriz, y
+tal vez hoy la calificaríamos de grande artista, pero de aquellos en
+que están compensadas considerables imperfecciones con singularísimos
+primores, superando estos a aquellos en cuanto son hijos de cosas a que
+el arte con todo su gran poder nunca alcanza.<a id="FNanchor_20_20"
+href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_20_20" href="#FNanchor_20_20" class="label">[20]</a>
+Arriaza en su linda sátira de la tragedia <i>La muerte de Abel</i>,
+donde asimismo censura otras obras dramáticas a la sazón recibidas con
+aplauso, llama a Rita Luna</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">la dama inmemorial</div>
+ <div class="verse indent0"><i>Del desdén con el desdén.</i></div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Ya en sus poesías se leen los siguientes versos hechos al busto de la
+famosa comedianta:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Si algún mortal tan insensible vive</div>
+ <div class="verse indent0">que de esa tu expresión siendo testigo,</div>
+ <div class="verse indent0">dolor igual al tuyo no recibe,</div>
+ <div class="verse indent0">no le pidas al cielo otro castigo</div>
+ <div class="verse indent0">sino el mismo... que le prohíbe</div>
+ <div class="verse indent0">el dulce bien de suspirar contigo.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+</div>
+
+<p class="mt-1"><span class="pagenum" id="Page_74">p. 74</span>Ayudaban
+a esta famosa mujer dos galanes, Carretero y Ponce. No cuadraba mal
+ni al uno ni al otro el nombre de galán, propio de su papel en el
+lenguaje del teatro, porque lo eran ambos de persona. Ponce estuvo
+algún tiempo al lado de Máiquez, antes de pasar a la compañía rival
+de la de este, y tomó algo de la escuela de su maestro, pero la dejó
+pronto para volver al estilo antiguo español en punto a representar, si
+bien nunca viniendo al método extravagante de que era modelo el un día
+celebrado Manuel García Parra. Carretero, dotado de una voz bellísima
+y de bastante sensibilidad, fue mejorando, y en días muy posteriores
+adquirió merecida fama en una escuela que tenía bastante de la nueva,
+pero conservando un tanto de la antigua. Por lo que toca a Querol,
+era inimitable en su género. Quien le vio representar el don Claudio
+del <i>Hechizado por fuerza</i>, o el Polilla de <i>El desdén con el
+desdén</i>, o aun el Muñoz de <i>El viejo y la niña</i>, mal podía
+encontrarle rival; y eso que hemos contado en días más cercanos a un
+Guzmán, superior en lo general a Querol mismo, pero no en los papeles
+de que acabo de hablar, porque los buenos actores, como que crean los
+caracteres en cuya representación brillan, dejan a quienes los siguen
+la situación desventajosa de imitadores.</p>
+
+<p>Si de la compañía cómica del teatro de la Cruz pasamos a la del
+Príncipe, que por algunos años había sido la de los Caños del Peral,
+variamos de escena, pasando a la preferida por la gente de superior
+esfera, si ya no por los primeros literatos. Era el repertorio del
+teatro favorecido casi todo de piececillas francesas traducidas, y de
+tragedias <span class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>asimismo
+vertidas del francés o del italiano. En todas ellas brillaba Isidoro
+Máiquez, tan aventajado en el género cómico cuanto en el trágico, de no
+comunes dotes naturales y adquiridas, siendo más las primeras, aunque
+no aparentes, porque entre ellas se contaba la capacidad de aprovechar
+asombrosamente cortos estudios. Máiquez había empezado su carrera por
+ser poco grato al público, por el cual estuvo a punto de ser silbado,
+tachándole principalmente de frío, acaso porque era natural; pero,
+habiendo ido a París y hecho allí una corta estancia, durante la cual
+oyó, admiró y trató al célebre Talma, volvió a su patria no imitador
+ajustado de los actores franceses, sino creador de un arte nuevo
+adaptable y bien adaptado a la lengua española. No tenía, con todo,
+conocimientos literarios, quedándose en este punto inferior a nuestros
+actores del día presente, aun los de segundo orden, y hasta no sabía
+medir el verso, pues en los que decía, solía, equivocándose, alterar la
+cantidad, pasándolos con quitarles o añadirles sílabas a la calidad de
+prosa. Pero tenía la superioridad mental, a que dan los franceses, y a
+su imitación los ingleses, y damos hoy los españoles cuando no queremos
+ser puristas, el título de <i>genio</i>, y esto lo era como actor en
+grado eminente y no disputable. Su alta estatura, su rostro expresivo,
+sus ojos llenos de fuego, su voz algo sorda, pero propia para conmover,
+la suma naturalidad en su tono y en su acción, su vehemencia, su
+emoción, y aun lo intenso, a falta de lo fogoso, de la pasión en los
+lances ya terribles, ya de ternura profunda, constituían un todo digno
+de ponerse a la par con los primeros de su clase de todas las naciones.
+Era juntamente maestro, aunque los discípulos no supieron conservar
+todo cuanto de él aprendieron; pero bajo su dirección le ayudaban del
+modo más satisfactorio posible Prieto y Caprara, muy decaídos luego que
+le perdieron de vista; conservaban con todo buena parte de su escuela,
+haciéndose oír con gusto aun el segundo, <span class="pagenum"
+id="Page_76">p. 76</span>no obstante su desagradable acento extranjero,
+siendo napolitano, esto es, pronunciando con algo del más desagradable
+tono del peor dialecto de Italia. No fue tan feliz con su mujer Antonia
+Prado, de la cual sacó un poco, pero sin poder curarla del achaque
+de afectación como de mujer presumida. En el <i>Otelo</i> de Ducis,
+mala imitación de Shakespeare, en los <i>Venecianos</i> de Arnault,
+obra de poquísimo valor, y como la primera, malísimamente traducida
+por una misma persona; en el <i>Polinice</i> y el <i>Orestes</i> de
+Alfieri, puestos en hermosos versos y lenguaje por Saviñón el uno
+con el título de los <i>Hijos de Edipo</i>, y por don Dionisio Solís
+el segundo, y en la <i>Muerte de Abel</i> de Legouvé, pieza de corto
+valor, pero a la cual una bellísima versión del ya citado Saviñón
+dio realce, daba representados la compañía de Máiquez, y sobre todo
+por el que era su cabeza, los más perfectos modelos que en su clase
+se han visto en los teatros de España. Inútil es citar caracteres
+cómicos, en los cuales no parecía Máiquez que representaba un papel,
+sino que era el personaje representado; tal era la naturalidad de su
+expresión y modos. Aunque poco aficionado a nuestro teatro antiguo,
+quiso una vez representar el <i>Pastelero de Madrigal</i>, y admiró
+al público en la personificación del impostor, ya humilde, ya altivo.
+Hasta arrebató aplausos representando la mala comedia de Comella, cuyo
+título es <i>María Teresa de Austria o el Buen Hijo</i>; pero esto lo
+hizo, si a punto de lograr que se repitiese varias noches tan pobre
+pieza, sacrificando su mérito artístitico en su deseo de captarse el
+favor del vulgo con bufonadas. Máiquez era de condición violenta,
+soberbio por estar ufano de su mérito, nada sufrido con los grandes
+y poderosos, altivo y dominador con los pequeños e inferiores. Así
+lo bueno y malo de su carácter le atrajo frecuentes desventuras. En
+el año de 1807 hubo de salir de Madrid, no me acuerdo si desterrado,
+como lo fue después, y como lo estaba cuando en 1820 le sobrevino
+la muerte. <span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span>Si en
+cuanto al arte dramático había en Madrid buenos actores, que solían
+representar malas o medianas piezas, y no aparecían producciones
+originales sino en cortísimo número, y, salvo en uno u otro caso, de
+escasísimo valor, en la parte del drama lírico, o dígase cantado,
+era grande la decadencia. Madrid, que en los reinados de Felipe V y
+Fernando VI había tenido una ópera italiana de las mejores de Europa,
+donde había brillado <i>Farinelli</i>; Madrid, que, aun reinando
+Carlos III y Carlos IV, si bien ya cerrado el regio teatro del palacio
+del Buen Retiro, había visto y oído en los Caños del Peral a la
+<i>Todi</i> y a la <i>Banti</i>, se contentaba con oír en el teatro
+óperas cómicas francesas medianamente traducidas, en las cuales alterna
+la representación con el canto. El teatro del Príncipe era el lugar
+destinado a tales funciones, alternando en él una compañía de cantantes
+con la de Máiquez. Distinguíase entre aquellos Manuel García, después
+subido a eminente altura; pero entonces aún no consumado maestro, a
+pesar de que su hermosa voz estaba en su mejor periodo. Cantaban con él
+su mujer Manuela Morales, cuyo mérito apenas llegaba a la medianía, aun
+entonces. Ayudábanlos un Cristiani, mejor actor que cantor, cuyo género
+era el jocoso, y la N. Briones, madre de la famosa Malibrán y de madame
+Viardot, ambas nacidas en París, adonde en 1807 pasó su padre con su
+querida.</p>
+
+<p>Ya en 1806 faltaba en Madrid buena compañía de baile. Pocos años
+antes las había habido lindísimas, y tres bailarinas célebres, la
+Hutin, la Costou y la Duchemin, habían tenido acalorados parciales que
+disputaban unos con otros cual podría hoy suceder tratándose de una
+cuestión política de superior empeño. En punto a los bailarines, no
+daban ocasión a tales contiendas; pero no dejaban de llamar la atención
+y de recibir aplausos como ahora no los recibirían, habiendo caído
+la afición al baile, y solo concediéndose aprobación a las mujeres
+que en él lucen, pero poco o <span class="pagenum" id="Page_78">p.
+78</span>nada a los varones. Verdad es que lo que agradaba en el
+tablado tenía igual aceptación, en la proporción debida, en los bailes
+particulares. Quien ve ahora pasearse como de mala gana en una sala
+algunas parejas, figurándose que bailan, no puede hacerse cargo del
+ardor, de los bríos, así como de la habilidad con que se entregaban
+a la pasión de la danza los señoritos de los días de mis mocedades,
+siendo para mí, que vivía entre ellos, causa de dolor que por ser torpe
+o desmañado me veía completamente privado de figurar en su compañía.
+La gavota estaba en su auge. En los rigodones, al bailar los solos el
+galán, se extremaba en piruetas y trenzados, haciendo sextas. Era esto
+punto de vanidad, y así blasonaban los jóvenes de su afición al baile,
+casi como blasonan los del día presente de mirarle como una tarea
+penosa. En cambio, el vals, recién introducido en España, pues solo lo
+fue hacia 1800, era pausado en comparación con el actual y con nuestras
+polkas, etc.</p>
+
+<p>No consentían los tiempos reuniones literarias, y por otra parte,
+escaseaban elementos de qué componerlas. En una u otra tienda de libros
+había tertulia de la clase de la que pinta don Tomás de Iriarte en su
+comedilla titulada <i>La Librería</i>; pero los tiempos habían llegado
+a ser tales, que eran muchos los peligros que ocasionaba el estar
+juntas personas instruidas, que por fuerza habían de tratar de materias
+graves, con las cuales a veces se rozaba la política, o de asuntos
+literarios, en que podía decirse alguna cosa desabrida a la pandilla
+predominante.</p>
+
+<p>En medio de esto subsistía por entonces en España la Inquisición,
+pero tan mansa, que apenas era temida. El inquisidor general Arce era
+hombre instruido, de condición suave y, más que otra cosa, cortesano.<a
+id="FNanchor_21_21" href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_21_21" href="#FNanchor_21_21" class="label">[21]</a>
+En 1808, viniendo yo de Cádiz a Madrid, traía unos libros. Entre ellos
+estaba la <i>Historia de Carlos V</i>, por Robertson en el original
+inglés. Llegado mi corto equipaje a la Aduana, se pusieron a examinar
+los libros dos inquisidores, blando de condición el uno, severo el
+otro. Al tropezar con Robertson, no entendiendo inglés, me preguntaron
+qué obra era. Yo, escamado del gesto del uno, dije el argumento de la
+obra, pero callé el autor, protestando que iba a estudiar el inglés,
+pero que no le sabía. Oído esto, un inquisidor me dijo que me le
+llevase, pero el otro, casi furioso, exclamó que siendo Robertson era
+obra prohibida. En la duda ofrecí yo entregar el libro, y así hice.
+En seguida conté lo ocurrido a mi tío don Vicente Alcalá Galiano, muy
+estrecho amigo del señor Arce, inquisidor general y patriarca. A poco
+me fue devuelta la historia de Robertson, aunque yo era un joven de 17
+años y no tenía licencia para leer libros prohibidos. Fui a dar las
+gracias en persona al señor Arce, el cual tuteándome y con rostro y
+modos cariñosos: <i>Hola, muchacho</i>, me dijo, <i>¿conque lees esos
+libros? ¡Pues cuidado!</i> Poco importaba el aviso, porque el hecho le
+quitaba el carácter de amenaza.</p>
+
+</div>
+
+<p>Así es que la <span class="pagenum" id="Page_79">p.
+79</span>malicia popular, mirándole como privado del gran privado,
+hasta le achacaba estar casado; claro desatino, pero indicio de que no
+veían en él las gentes un sucesor de Torquemada o de Valdés, de quienes
+vino a ser representante el nombrado inquisidor por la Junta Central,
+el afamado obispo de Orense. Se entretenía la Inquisición en perseguir
+y castigar a falsas beatas, inventoras de milagros, lo cual hacía con
+tanto mejor éxito, cuanto que no podía pasar por hija de la impiedad o
+la incredulidad la pena dada.</p>
+
+<p>Sin embargo, la tertulia de Quintana existía, y vivió en los años
+críticos de 1807 y 1808, hasta que la caída del trono antiguo en
+Aranjuez le dio, no solo seguridad, sino importancia. En ella tuve
+yo entrada en noviembre de 1806, no obstante mi corta edad, que era
+de 17 años, porque ya cultivaba las letras con buen deseo, si no con
+acierto, ajeno de lo que se llama estudios, pero supliendo con la
+afición, aunque muy imperfectamente, lo que me faltaba. Hoy soy el
+único que vive de quienes componían aquella sociedad medianamente
+numerosa. Iban allí don Juan Nicasio Gallego, <span class="pagenum"
+id="Page_80">p. 80</span>cuya fama empezaba entonces; Blanco White, ya
+conocido en Sevilla; Arjona, también del gremio literario sevillano;
+Tapia, unido con Quintana por amistad estrecha; Capmany, a quien malas
+pasiones llevaron después hasta a pintar con negros colores a aquella
+concurrencia donde era bien admitido; Alea, traductor del <i>Pablo y
+Virginia</i>, de Saint-Pierre; don Gerónimo de la Escosura, muerto
+académico de la lengua; don N. Viado, y algunos más de cuyos nombres
+no me acuerdo. Se aparecía de cuando en cuando, y no muy de tarde en
+tarde, Arriaza, el cual como que disonaba entre gentes casi todas
+opuestas al Príncipe de la Paz, cuya casa él frecuentaba, como antes he
+dicho. La conversación era sobre materias de literatura; pero también
+se hablaba de noticias, como, por ejemplo, de la campaña de Napoleón
+en Prusia y Polonia, llegando el atrevimiento solo a punto ser lícito
+manifestar, ya afecto, ya desafecto al conquistador glorioso. Solía
+leer Quintana las vidas de hombres célebres, que por entonces dio por
+primera vez a la estampa. Nunca vi allí a Cienfuegos, y en cuanto a
+Meléndez Valdés, creo que estaba ausente de Madrid en aquellos días.
+Era aquella sociedad culta y decorosa, cuadrando bien al dueño de la
+casa, hombre grave y severo. A ella no asistía su mujer, reputada una
+de las principales beldades de Madrid, pero sin duda poco aficionada a
+la literatura o a la sociedad de gentes nada propias para divertir a
+señoras en la flor de la juventud y en la madurez de su hermosura.</p>
+
+<p>Así iban acercándose a la muerte el Madrid y la España de nuestros
+abuelos. Quien vio el Madrid y la España de 1815, con sus pretensiones
+a ser fiel renovación de lo antiguo, se forma de lo pasado una idea,
+cuando no mucho, bastante equivocada. Los que aspiran a resucitar
+muertos no estando dotado por Dios del don de hacer milagros, desvaría,
+y si trabaja para el logro de su descabellado intento, y de su
+trabajo algo llegan a prometerse, y se figuran <span class="pagenum"
+id="Page_81">p. 81</span>haber conseguido lo que se prometían,
+equivocan un cadáver galvanizado con un cuerpo venido a vida nueva.
+Fue muy duro el golpe, llegó a penetrar muy en lo hondo el movimiento
+que recibieron nuestra monarquía y nuestra sociedad en 1808, y desde
+entonces hasta 1814, para que pudiesen tener efecto cumplido los deseos
+y conatos de quienes querían pasar por encima de seis años, y no años
+ordinarios, como si tal hueco no hubiese existido.</p>
+
+<p>De la sociedad de 1814 a 1820 hay quienes conservan recuerdos que
+podrían, si quisiesen, trasladar de la mente a la pluma, pero cuidando
+de no equivocarlos con una época muy diferente.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch5">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span></p>
+ <h2 class="nobreak">V.</h2>
+ <p class="subh2">MADRID DESDE FINES DE MAYO HASTA FINES DE&nbsp;AGOSTO DE&nbsp;1808.</p>
+</div>
+
+<p>Algo hay escrito de la guerra de la Independencia, si bien quizá no
+tanto cuanto debería esperarse, o cuanto en otro pueblo más fecundo
+en autores y lectores habrían dado de sí acontecimientos tan graves y
+tan ricos en escenas del más vivo empeño posible. Y cuando me arrojo
+a decir que solo es algo lo escrito o lo publicado sobre las cosas de
+aquellos días, hablo de la cantidad y no de la calidad, porque hay
+entre lo poco obras de mérito, entre las cuales descuella la historia
+del conde de Toreno, donde, si hay faltas, abundan las perfecciones.
+Pero hay dos puntos que son los principales para quien desea enterarse
+de lo que fue aquella contienda, y de lo que eran aquellos días de
+que poco se ha tratado. Es el primero la consideración crítica y
+filosófica del espíritu de aquella contienda, donde concurrieron con
+igual celo a un fin común gentes de opiniones encontradas, presentando
+el total muy diversos aspectos, según el lado por el cual era mirado,
+pudiendo solo juzgarlo del todo quien atentamente examinare las
+<span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>varias ideas, y la
+general, venida a ser conjunto de todas las diferencias que habrían
+de manifestarse, logrado o próximo a lograrse el objeto del común
+deseo. El mismo conde de Toreno, no obstante ser hombre de grandísimo
+entendimiento y vasta instrucción, concibió su historia atendiendo
+a un modelo clásico o antiguo; y siendo por afición y hábitos poco
+amigo de generalizar, solo mezcló breves reflexiones políticas en
+su narración animada y elocuente. Pero el otro punto, poco o nada
+conocido, es la parle anecdótica de aquellos días, sobre la cual calla
+la historia por juzgarlo indigno de su atención, y faltan testimonios
+de observadores contemporáneos, no habiendo en España lo que es común
+intitular memorias, ni de la clase de que son las inglesas, ni de la de
+que son las francesas, las cuales, siendo unas de otras muy diferentes,
+contribuyen por lados diversos a poner a la vista de generaciones
+sucesivas lo que fueron sus abuelos o eran sus padres. De suplir esta
+falta pueden servir los borrones que siguen, y si pareciere arrogancia
+este aserto, se suplica al lector considere que la empresa es llana,
+pues solo requiere memoria y buen deseo, porque a contar lo que vio
+alcanza la vieja más ignorante, y no es más alta la pretensión de que
+son expresión estos recuerdos. Pocos quedamos ya de los que vivían en
+aquella época, muy diferente de la actual, aunque con ella enlazada, no
+solo como lo están todos los sucesos en los anales del linaje humano,
+sino con más estrecho nudo, porque si entonces vivía la España antigua,
+entonces también murió la España nueva, que era niña balbuciente en
+1810, y hoy frisa con la vejez, por haber vivido muy de prisa, y en
+uno y otro caso tiene las ventajas y desventajas propias de los años
+primeros y otros de los ya avanzados. Basta y sobra ya de preámbulos, y
+entremos en materia.</p>
+
+<p>Después del terrible suceso del Dos de Mayo, había quedado Madrid
+aterrado, pero a la par con el terror reinaba <span class="pagenum"
+id="Page_85">p. 85</span>la ira. Los sucesos de Bayona, donde fue
+obligado el rey Fernando, locamente amado por lo mismo que era un
+enigma interpretado de modos diversos, todos favorables a ideas también
+diversas, fue compelido a hacer renuncia de la corona en su padre,
+para que este la traspasase a Napoleón, estaban previstos, y a nadie
+admiraron. Pero lo verdaderamente singular es que, en la opinión
+general, aun contando la de gente muy entendida e ilustrada, había
+poco temor de que uno u otro Napoleón reinase. Entretanto, menudeaban
+decretos y proclamas de Bayona: el trono había quedado como vacante
+(aunque de oficio nunca lo estaba, pues fue cedido por Carlos IV a
+Napoleón, y este a su hermano José); España estaba tranquila; de
+ejército español solo había cortas divisiones en lugares muy distantes
+unos de otros, de suerte que ninguna esperanza fundada existía de
+libertar a España del yugo francés; pero suplía completamente la falta
+de la esperanza lo vivo del deseo, o diciéndolo con toda propiedad,
+era este tal y tanto, que, pasando más allá de esperanza, llegaba a
+ser persuasión. Todos tenían puesta la vista en las provincias, como
+decíamos en el lenguaje común de aquellos días, y de allí aguardamos
+el remedio creyendo infalible su llegada y aun su eficacia. Habrá
+quien achaque esta locura patriótica a una causa de muchos creída
+innegable verdad, y es que en nuestra patria la gente superior en
+talento y ciencia, con raras excepciones, creía que debíamos aceptar
+de Francia con nuevo rey leyes nuevas y un gobierno ilustrado; y que
+solo el vulgo ignorante o los hombres de rancias doctrinas deseaban o
+esperaban el restablecimiento del trono de los Borbones, de lo cual,
+como es natural, se sigue que, conformándose la fe con el deseo, y
+este y aquella con la ceguera intelectual, ofuscasen el ánimo visiones
+que presentaban como fácil y seguro lo casi imposible. Tan errada
+persuasión, originada en escritos y dichos de los franceses <span
+class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span>y sus parciales, acogida y
+fomentada por algunos ingleses, y a la cual dio valimiento la conducta
+del rey en 1814, está en contradicción con los hechos. La tertulia
+de don Manuel José Quintana, por ejemplo, era el punto principal en
+que concurrían los hombres más señalados en España por su talento y
+saber, y también por sus ideas favorables a la libertad política y
+religiosa en grado hasta excesivo. Poco después del Dos de Mayo, don
+Nicasio Álvarez de Cienfuegos, a quien nadie excedía en amor a las
+doctrinas después llamadas liberales, había sido, por un artículo
+favorable a Fernando VII, inserto en la <i>Gaceta de Madrid</i>,
+llevado ante la autoridad francesa, y amenazado de una condenación a
+muerte. Vivía en lo general de los españoles de aquellos días honda y
+vehementemente sentido el amor de patria juntamente con el de libertad,
+confundiéndose en uno ambos afectos. De los pocos que disentían de la
+opinión popular, los unos eran odiosos al pueblo, y otros cedían a
+compromisos contraídos, no sin dolor y vergüenza, que apenas, si acaso
+algo, disimulaban. A pesar de contarse tantas personas de entendimiento
+e instrucción entre los que padecían del achaque de una credulidad
+infundada en prometerse triunfos de la nación española en la indudable
+resistencia que suponían haría al poder francés, tal confianza parecía
+desatino; pero más difícil que probar que lo era, venía a ser negar
+que existía. Disposición tal en los ánimos explica cómo fue acometida,
+casi unánime y simultáneamente, empresa tan atrevida cuanto lo era la
+de desafiar al poder francés una nación falta de recursos, y cuyas
+plazas fuertes fronterizas y gran parte de su territorio, inclusa la
+capital, estaba en poder de los invasores. Como estaban convencidos de
+que había de haber insurrección, bastó que algunos pocos hombres osados
+en varias capitales, todos ellos de corto valer, alzasen la voz, para
+que fuesen seguidos, siendo la voz de tales hombres a modo de campana
+<span class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span>de reloj que da la
+hora en que esté convenido que ha de hacerse alguna cosa, sea o no de
+importancia.</p>
+
+<p>Los que vivíamos en Madrid, supusimos el levantamiento antes que
+sucediese; sucedido, le creímos superior en fuerza a la que tenía;
+apenas creímos sus ridiculeces, perdonamos sus excesos, nos figuramos
+triunfos y negamos reveses. No impedía el terror que siguió al Dos
+de Mayo que se mostrase la opinión con poco rebozo. La tertulia de
+Quintana seguía no muy concurrida, pero no falta de gente, y toda ella
+era entonces antifrancesa, a pesar de que, andando el tiempo, hubieron
+de hacerse afrancesados unos pocos de los que la formaban. En lugares
+mucho más humildes había el mismo espíritu. En los pobres cafés de
+aquel tiempo, en que era costumbre leerse la <i>Gaceta</i> al lado de
+un brasero de sartén en invierno, y cerca de la ventana en verano, se
+hablaba con el mismo desahogo, tal, que parecía no se recelaba peligro
+por parte de los dominadores. Al revés, en lo que había miedo, era en
+punto a negar las victorias de los levantados sobre los franceses,
+y los incrédulos, que no lo eran por falta de patriotismo sino por
+sobra de juicio, callaban medrosos cuando oían contar los hechos menos
+creíbles. Así, un pobre levantamiento de Segovia, pronto vencido y
+sofocado, fue pintado como un gran suceso en el cual los franceses,
+de quienes se ignoraba u olvidaba que habían atravesado los Alpes, se
+habían quedado sin atreverse a subir por los puertos de la cordillera
+de Guadarrama. La gente más curiosa acudía a los cuarteles a averiguar
+cuántos soldados y oficiales habían desertado cada noche, esto es,
+ídose a las provincias a engrosar las filas de los ejércitos españoles,
+ya en hostilidades con los franceses. Eran satisfactorias las noticias
+que se adquirían, los cuarteles iban quedando vacíos y, lo que daba
+más gusto, algunos de los honrados desertores se llevaban consigo las
+banderas.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span></p>
+
+<p>Al paso que seguían llegando las noticias, crecían, si no las
+esperanzas, desde luego grandes, a punto de no admitir aumento, los
+extremos del gozo. Entre todas las noticias, las de Zaragoza excitaban
+particular entusiasmo. Palafox había llegado a ser un semidiós;
+admiradas las gentes que le habían conocido en sus mocedades, apenas
+concluidas, de que hubiese llegado a ser un general tan insigne. Me
+acuerdo de una llamada batalla de <i>las eras</i>, dada en junio de
+1808, en que los franceses habían sido completamente derrotados, y de
+una proclama que contenía, poco más o menos, las frases siguientes: «Si
+la batalla de las eras hubiese sido ganada por esos vocingleros (los
+franceses), se habría puesto a la par de las de Marengo, Austerlitz y
+Jena; pero vosotros (los aragoneses) solo la miráis como un ensayo de
+las que estáis dispuestos a ganar bajo el mando de vuestra Generalísima
+y Patrona». Esta producción fue leída y admirada en el café de la
+Corredera Baja de San Pablo en medio del día, tocándome, como solía
+tocarme, el papel de lector entre los concurrentes.</p>
+
+<p>Si algo se hablaba de la Constitución que estaba haciéndose en
+Bayona, era por vía de burla, no sin maldecir a los que se prestaban a
+hacerla o aprobarla; de ellos los más forzados, como acreditaron muchos
+con la conducta que después siguieron, viva ya la guerra.</p>
+
+<p>Murat se había ido de Madrid a reinar en Nápoles. El odio público
+había seguido al verdugo de las víctimas del Dos de Mayo, y, como poco
+antes de partirse hubiese sido acometido de cólicos violentos, aun hubo
+la atrocidad de culpar al facultativo que le asistió porque le hubiese
+salvado la vida. Quedó mandando Savary, casi igualmente aborrecido
+por su conducta en Madrid y Vitoria en abril próximo anterior, y por
+cierto más digno de aborrecimiento que el mismo Murat, siendo uno de
+los peores satélites de su amo. No tengo presente dónde moraba Savary,
+<span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>pero sí que no era
+en Palacio, el cual estaba abandonado, no sin dolor ni escándalo de
+los españoles, para quienes era a modo de religión la monarquía. Me
+acuerdo de haberle visto con frecuencia para ver a mi sabor las bellas
+pinturas que entonces contenía y ahora están en el Museo. En las salas
+se paseaban algunos franceses, y en un dormitorio (el de la reina María
+Luisa creo) dos o tres de ellos con otras tantas mujerzuelas de mala
+vida estaban ensayándose en el bolero con acompañamiento de guitarra y
+castañuelas. Veíanse por allí, en un rincón, el famoso sombrerito de
+tres picos con un par de botas a un lado, que eran, o se suponía ser,
+del mismo Napoleón, y que enviados a esta capital, cuando aún estaba en
+ella el rey, habían servido de prueba de que el emperador francés no
+solo venía a España como huésped, sino que estaba de camino. Y, como ha
+habido quien niegue la venida de tales prendas, no está de más decir
+que las vi yo más de una vez por mis propios ojos. Sin ser yo entonces
+muy monárquico, si bien no era lo contrario, sino mezcla de una y
+otra cosa, miraba con dolor e ira aquellas escenas que me parecían
+un insulto hecho no solo a la majestad del trono, sino al decoro del
+pueblo español, del cual era el trono representante.</p>
+
+<p>Por fortuna, bien está repetirlo, creíamos cercana la venganza de
+tanta afrenta. Había llegado julio, y pocos triunfos habían conseguido
+nuestros odiados dominadores. Resistía Zaragoza: era verdad que el
+mariscal Moncey se había retirado de Valencia, rechazado de los
+flacos muros de aquella ciudad, solo propios para resistir a armas no
+de fuego: de Andalucía era seguro que Dupont se había venido atrás,
+desocupada Córdoba. Andábase averiguando noticias, siendo difícil
+tenerlas ciertas, pues solían carecer de ellas los mismos franceses.
+Tal era la sandez, hija del entusiasmo, que aun en gente no vulgar
+era frecuente salir a la calle a saber qué había, y volver a casa con
+<span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span>grande satisfacción,
+porque, habiendo mirado a la cara a algunos franceses, habían notado en
+ellos señales de mal humor; de lo cual se deducía que estaban furiosos
+o tristes por el mal estado de sus negocios, como si no pudiese ser
+y no fuese con frecuencia aprensión del observador la figura o mala
+cara de los observados, o como si razones privadas y no políticas no
+causasen en un francés enfado o tristeza.</p>
+
+<p>En medio de esto, súpose que había entrado José Napoleón como rey
+por las provincias del Norte. Estaba desmentido el grosero y sucio
+estribillo de seguidilla, que aún en Madrid cantaban a media voz
+dominando los franceses, el cual era, ni más ni menos, el siguiente:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Anda salero,</div>
+ <div class="verse indent0">No c——á en España</div>
+ <div class="verse indent0">José primero.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>«Ya sucedió lo que se suponía que no», exclamó con pesar una persona
+al oír el estampido (que entonces no se llamaban detonaciones) de los
+cañones que en esta corte anunciaban y celebraban la entrada del nuevo
+monarca en su reino. Pero así y todo, no había por qué desmayar; malas
+digestiones le esperaban en el mal adquirido trono y en la tierra que
+llamaba su reino, y como había entrado, así saldría. Tiempo hubo en
+que parecía errado el pronóstico, pero al cabo vino a resultar cierto;
+que tanto puede un pueblo resuelto a no llevar el yugo de los extraños
+y tenaz en su esperanza y fe aun en los reveses de la más adversa
+fortuna.</p>
+
+<p>Por entonces, y estando José cerca de Burgos, llegó la nueva de
+haberse dado una gran batalla en los confines del antiguo reino de
+León y de Castilla la Vieja. Como es de suponer, para los madrileños
+había terminado la batalla en una victoria completa de los nuestros,
+aunque había sido cabalmente todo lo contrario. Algo contradijo la
+persuasión, poco menos que universal, de haber sido de los españoles
+<span class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>la victoria saber que
+el titulado rey venía acercándose a Madrid y que iba a entrar en la
+villa que llamaba su corte y en el usurpado palacio.</p>
+
+<p>Entonces ya, si no se convino en que había habido derrota por parte
+de nuestros compatricios, se calló tocante a la batalla, atentos los
+ánimos solo al modo de recibir al rey calificado de intruso. De él se
+afirmaba que era tuerto; y con mayor seguridad, que gustaba de beber
+con exceso, a punto de merecer la grosera calificación de borracho. En
+suma, si de oficio y para sus poco numerosos parciales era don José
+Napoleón I, rey de las Españas y de las Indias (que tales títulos
+tomó), para las noventa y nueve centésimas partes de los españoles
+vino a ser conocido con el apodo familiar, pero no amigo, de Pepe
+Botellas.</p>
+
+<p>No puedo hablar del recibimiento hecho al pretendiente al trono
+en Madrid, porque, si bien residía yo en esta capital, no salí de
+casa en aquel día. En que fue malo no cabe duda, si bien tal vez se
+ponderó la soledad de las calles, porque a falta de adictos, hubo de
+haber curiosos. Era común en aquellas horas repetir la narración y
+descripción de la entrada del archiduque Carlos en Madrid, titulándose
+el rey Carlos III, que está en los Comentarios del marqués de San
+Felipe, transmitiéndola los que habían leído esta obra a los que no
+la habían leído, y aun a los que no sabían leer; y fue universal
+deseo renovar la escena de casi un siglo antes. Quizá ponderó algo el
+marqués; pero lo cierto es que el archiduque se volvió descontento a
+sus reales, desde la mitad del camino, sin llegar a habitar el regio
+alcázar, cuando José, más fácil de contentar, siguió hasta aposentarse
+en el Palacio.</p>
+
+<p>A la amargura y rabia que causó verle sentado en el trono material
+de los reyes de España, sirvió de calmante, aunque leve, saber los
+desaires a que se veía expuesto. Muchos se negaban a prestarle
+juramento de fidelidad, <span class="pagenum" id="Page_92">p.
+92</span>quiénes a las claras, resueltamente, quiénes buscando
+evasivas, honrados y fieles, pero no animosos; quizá algunos, puestos
+a ver venir, atentos a lo que había de suceder en las provincias.
+Celebrose como grande hazaña que el alférez mayor de los Reinos,
+marqués de Astorga y conde de Altamira, hubiese huido de Madrid por
+no llevar y levantar el pendón en la jura mandada hacer al nuevo
+soberano.</p>
+
+<p>En tanto, habían pasado algunos días después del 19 de julio; día
+inmortal en que de veinte mil franceses rindieron unos y entregaron
+otros las armas a poco más de treinta mil españoles bisoños, en los
+campos de Bailén. Tardó en llegar a Madrid la noticia auténtica de tal
+suceso. Pero ya bien o mal sabida, y trasluciéndose, comenzaron a ser
+fundadas las hasta entonces numerosas y mal fundadas conjeturas.</p>
+
+<p>Pocos días antes había vuelto a las inmediaciones de Madrid
+con sus tropas el mariscal Moncey, rechazado de Valencia; y si no
+derrotado, obligado a desistir de su empresa a término de abandonar
+dos provincias. Aunque no había hecho mucho efecto su llegada, servía,
+como hecho constante, de dar crédito a voces que corrían de otros
+de magnitud muy superior. Ya los observadores de los rostros de los
+franceses no andaban tan fuera de razón, porque a todos ellos y a sus
+parciales los veían cabizbajos, afanados, como quien se prepara a un
+viaje, y este no de recreo. Al cabo, los preparativos de retirada se
+hicieron visibles, y aun comenzó esta a efectuarse en el 29 de julio,
+siguiendo el 30 y 31 en que salió el intruso rey con la corte, yéndose
+con él algunos de sus parciales, y quedándose otros dispuestos a
+pasarse a la bandera nacional.</p>
+
+<p>Amaneció el día 1.º de agosto de 1808, día por cierto memorable,
+y de aquellos de que rara vez gozan los pueblos, día cuya memoria
+no puede borrarse en la mente de los que hoy vivimos, y la cual
+es bastante viva y tierna <span class="pagenum" id="Page_93">p.
+93</span>para reanimar y conmover a personas rendidas al peso de los
+años y heladas por el frío de la vejez, como por fuerza hemos de
+ser y somos los pocos testigos que hoy quedamos de aquellas grandes
+escenas.</p>
+
+<p>Apenas había amanecido, cuando las calles, y principalmente el
+Salón del Prado, rebosaban en un gentío numeroso, alegre sobre toda
+ponderación, ufano, y si no ajeno de malos deseos, dispuesto a
+enfrenarlos en medio del puro gozo de la victoria. En esto apareció
+entre aquel bullicio un corto piquete de franceses rezagados que
+corrían a juntarse con los suyos: soldados de poca edad, mal vestidos,
+con ciertos como saquillos de color claro y no muy limpios que solían
+llevar aquellas tropas de infantería, parte de ellas nada lucidas,
+aunque temibles en la campaña. Era de temer que la plebe alborotada
+les embistiese; pero se contentó con insultarlos, y si uno de ellos
+recibió unos cuantos golpes que le derribaron, no pasó la cosa a
+más, y recogiendo el pobre muchacho el fusil caído, se fue con sus
+compañeros, perseguido solo con silbidos y risotadas. La turba se
+dirigió al Retiro, que había sido convertido en ciudadela por los
+franceses. Veíanse allí cañones clavados; comienzos de fortificaciones
+o no concluidas o deshechas; municiones de guerra en abundancia; acopio
+de provisiones arrojadas al suelo y desparramadas, o por los mismos
+invasores al retirarse, o por los primeros del pueblo que llegaron,
+y a quienes impelió ya la locura, ya la ira, ya el lícito deseo de
+aprovechar parte de aquellos despojos. Abundaba el vino, como era de
+suponer, y convidaba a hacer de él uso. Pero un clamor casi general,
+levantado de repente, hizo correr la sospecha de que aquellos víveres
+y bebidas estuviesen llenos de veneno, por juzgarse propia acción de
+los pérfidos invasores haber dejado tan funesta dádiva al pueblo del
+Dos de Mayo en la hora de abandonarle. Pronto llegó a creerse realidad
+la sospecha, porque un infeliz del pueblo había caído víctima de la
+ponzoña. Yo <span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>mismo le
+vi traído entre cuatro, siguiéndole centenares de hombres enfurecidos,
+clamando venganza contra los amigos de los franceses que en Madrid
+hubiesen quedado. Pero aun los más apasionados hubieron de conocer
+en breve que el supuesto envenenado no lo estaba de otra ponzoña que
+de una, que si a algunos mata a la larga, a los más deja sanos, sin
+otro remedio más que el del sueño. Al ver puramente borracho al que
+había pasado por agonizante, se trocó el furor en risa, y volvieron a
+predominar los buenos afectos sobre los malos.</p>
+
+<p>No podía, sin embargo, dejar de causar temor a las personas
+prudentes el estado de una población crecida falta absolutamente de
+gobierno, donde la seguridad pública y la de los individuos en sus
+vidas y haciendas había quedado encomendada a la virtud y buen juicio
+de la muchedumbre, virtud que existe, pero que se desmiente con
+frecuencia. No existía en Madrid autoridad ni fuerza alguna moral o
+material: los que estaban gobernando el día 31 de julio bajo el intruso
+rey, eran, cuando menos, sospechosos, y más que de mandar trataban de
+esconderse. Del poder militar, que en España era la verdadera policía,
+apenas quedaban en la capital más que unos pocos inválidos de los
+entonces conocidos con el nombre indecente de «<i>culones</i>», pues
+los soldados y oficiales de la anterior guarnición estaban ya todos en
+las provincias. Había otra dificultad, y era que quien se atreviese
+a tomar el mando no acertaría a resolverse en nombre de qué superior
+habría de ejercerle, sí del rey Fernando o del pretendiente José,
+porque los franceses estaban cerca y podían volver sin que hubiere
+quien se lo estorbase, y las tropas españolas lejos, y el pueblo,
+aunque tranquilo, nada dispuesto a sufrir que se le hablase de los
+Napoleones sino en términos del vituperio más extremado. Entonces, por
+disposición no se sabe de quién, se discurrió que numerosas cuadrillas
+de los llamados vecinos honrados paseasen las calles haciendo el oficio
+<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>de patrullas. Aunque
+solo contaba yo diecinueve años de edad, fui de la de mi barrio o
+cuartel, que se juntaba en el espacioso portal de la casa que había
+sido y aun creo era del Banco Nacional de San Carlos, situada en la
+calle de la Luna, entre las de Tudescos y Silva. De allí salíamos, y
+recorríamos calles y calles entre gritos del pueblo reducidos a vivas,
+pues durante dos o tres días ni una sola desgracia, ni un solo desorden
+vino a turbar el sosiego público, o dígase el bien intencionado
+regocijo.</p>
+
+<p>A cualquier circunstancia se atendía, esperando ver hecha mención
+solemne como de rey del cautivo Fernando. Hubo quien me contase que
+por deseo de oír tan deseada mención, había ido a oír misa cantada,
+y que tuvo el gusto de que en la colecta el sacerdote, anticipándose
+a órdenes de oficio, dijese después de nombrar al Papa y al obispo
+«<i>Regem nostrum Ferdinandum</i>». Frivolidades parecen estas
+cosas a la generación presente; pero no lo eran entonces, por ser
+el pronunciado nombre algo más que el de un monarca, la expresión
+del voto unánime de un pueblo, expresada entre grandes peligros y
+heroicos hechos y levantados pensamientos, tipo múltiple que contenía
+infinidad de proyectos y esperanzas, y señal en aquella hora, y también
+consecuencia de una increíble y gloriosísima victoria.</p>
+
+<p>Por fin, al tercero o cuarto día de tan peligrosa situación,
+ocurrió un suceso funesto. Se había quedado en Madrid don Luis Viguri,
+intendente que había sido en la isla de Cuba, muy amigo de don Diego
+Godoy, el hermano de don Manuel, y a quien habían acusado de haber
+en una conversación con un coronel (dignísimo sujeto) llamado don
+N. Jáuregui, insinuado, allá en 1807, que deseando el rey Carlos IV
+descargarse del peso del gobierno, y no queriendo dejársele al príncipe
+su hijo, bien podría el Príncipe de la Paz ser declarado Regente. Fuese
+por esta razón o por otra, es lo cierto que, habiendo Viguri maltratado
+a un negro <span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span>su esclavo
+y quejádose este calumniando a su amo, se juntó gente a los gritos, y
+la fama no buena en el concepto popular del desdichado amo produjo un
+alboroto en que cayó muerto Viguri, atándose en seguida una soga a su
+cadáver, con la cual atado fue arrastrado por las calles entre gritos
+de aplauso de gente frenética, si no malvada. Llegonos, estando en el
+zaguán de la casa de la calle de la Luna, la triste noticia, que vino
+por grados: primero, que iban a matar a Viguri; poco después, que ya
+había muerto; y en seguida, la atrocidad de que su cuerpo era objeto.
+Nada podíamos hacer más que dolernos del tal caso, y temer otros
+iguales o parecidos, y otro tanto hubo de pasar a los pobres vecinos
+honrados de los demás barrios.</p>
+
+<p>Había llegado el día 4, y ni aun en las esquinas aparecía documento
+que dijese a los madrileños bajo qué autoridad vivían. Rompió al fin
+el silencio el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla, con
+una alocución no mal escrita, aunque verbosa, impresa y puesta en
+carteles. El Consejo gozaba de cierto favor popular en Madrid; el
+vulgo le suponía un poder legal que no tenía, pero al cual aspiraba,
+como si en algo fuese un sustituto de las Cortes, sobre todo de las
+antiguas. El Consejo no había jurado la Constitución de Bayona, si bien
+no se había resistido de frente a hacerlo; pero su timidez poco sabida
+era de algunos que la sabían perdonada, cuando su resistencia era un
+hecho constante. Vio el Consejo llegada la hora de ser realidad su más
+arrogante pretensión, y ejerció su adquirido poder con satisfacción de
+la población de la capital; no así de las provincias, o, dicho con más
+propiedad, de las Juntas, que tenían pretensiones más subidas y con
+otro fundamento, y a las cuales movía la codicia del poder inherente a
+la naturaleza humana.</p>
+
+<p>La alocución del Consejo tenía algo de confuso, pero no en cuanto
+a declararse contra los aborrecidos franceses. <span class="pagenum"
+id="Page_97">p. 97</span>Mi buena memoria (de la cual espero que no
+se lleve a mal que haga mención, por ser dote inferior al de un buen
+entendimiento) es causa de que pueda, al cabo de tantos años, poner
+aquí de tal documento un periodo íntegro, el cual me dio golpe por su
+consonancia con los afectos de que todos participábamos: «Adoremos,
+decía, a la Divina Providencia, que si ha sabido humillar a los
+soberbios, no consentirá queden impunes los taladores, incendiarios
+y asesinos». Requiebros tales era entonces muy del uso echar a los
+franceses.</p>
+
+<p>El atentado cometido en Viguri no se repitió en algunos días. El
+Consejo se convirtió en Gobierno, y dictó providencias tan buenas
+cuanto consentían las circunstancias. Con la crueldad irreflexiva
+propia de días de loco entusiasmo, fue pronto olvidada la víctima de
+la furia popular, y si quedó de ella memoria, fue para crear un verbo
+atroz, porque hacía materia de risa lo que debía de serlo de anatema,
+pues se llamó <i>Vigurizar</i> la acción de asesinar y en seguida
+arrastrar el cuerpo exánime del asesinado.</p>
+
+<p>A otras materias se convirtió la atención de la gente ilustrada,
+cual era la de qué gobierno habría de establecerse.</p>
+
+<p>Entretanto, casi quedó establecida, bien que por plazo breve,
+la libertad de imprenta. Bien es cierto que el Consejo, nada amigo
+de ella, trató de ponerle impedimento; pero en algún tiempo no lo
+consiguió, aunque lo mandase. Había censores, pero o no ejercían la
+censura, o no sé hacía caso de ella, ni se necesitaba. Una censura
+había, y era terrible, que era la seguridad de ser hecho pedazos si
+algo se decía o se insinuaba siquiera contra el punto principal de
+todos los pensamientos: la causa de la nación contra el enemigo. En
+los demás, era la discordancia de opiniones tan grande cuanto cabe
+serlo, y pocos reparaban en ello, no viéndose ni aun disputas entre las
+doctrinas de libertad política llevada casi al extremo, y la poco menos
+que irreligión del <i>Semanario patriótico</i>, y otras producciones
+<span class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span>rebosando fanatismo
+y toda especie de ideas rancias en punto a gobierno, y la mezcla
+singular de máximas favorables al patriotismo español y contrarias
+a la civilización europea y general, contenidas en la extravagante
+<i>Centinela contra franceses</i>, de Capmany; obra que compartía con
+los escritos de Quintana el favor popular en primer grado. Pero bien
+está repetirlo: en tales diferencias, no obstante su magnitud, llegada
+a ser contradicción, nadie reparaba, pues bastaba la semejanza o
+igualdad en adhesión viva a la causa santa del pueblo.</p>
+
+<p>No faltaban composiciones poéticas. Primero vieron la luz las dos
+odas de Quintana a España libre. Eran lo que debía esperarse de autor
+ya tan afamado, y reproducían con ventaja los pensamientos y afectos
+de las conocidas composiciones del mismo poeta a la heroica desdicha
+de Trafalgar, y a la hazaña de Guzmán el Bueno. Otra composición salió
+a luz que disputó a las de Quintana la palma, y aun se la arrebató,
+en sentir de muchos jueces, debiendo, en razón, solo compartirla, por
+ser inferior en fuerza de fantasía, y solo igual, por otro lado, en
+el sentimiento, aunque superior en la corrección y en la admirable
+construcción del periodo poético a la del ya un tanto antiguo y
+célebre poeta. Todos entenderán que hablo aquí de la elegía, o lo que
+sea, sobre el suceso del Dos de Mayo, cuyo autor, don Juan Nicasio
+Gallego, a la sazón capellán de los pajes de Su Majestad, se había dado
+a conocer solo por una buena oda a la reconquista de Buenos Aires.
+Gallego era muy amigo de Quintana, a cuya tertulia era concurrente
+asiduo, y los dos poetas, en aquella ocasión rivales, se complacían en
+darse mutuas y sinceras alabanzas.</p>
+
+<p>Otra oda apareció con el título de <i>Profecía del Pirineo</i>,
+abundante en perfecciones, manchada por algunos, pero leves, lunares,
+y que excitó aprobación y aun admiración, así como curiosidad, porque
+desde luego su autor no la publicó dando su nombre. Súpose en breve que
+era de <span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span>Arriaza, buen
+poeta en su clase, pero de otra estofa que Gallego y Quintana. Pareció
+la nueva composición, si no la mejor de su autor, de las mejores, y
+particularmente de otro estilo que el general suyo. Sin embargo, era
+fácil notar, en composición tan justamente aplaudida, que sobresalía
+el ingenio más que la imaginación o el sentimiento, y la principal, si
+bien no la única prenda de Arriaza, era ser ingenioso.</p>
+
+<p>Hubo, además, una inundación de versos patrióticos o medianos o
+malos. ¿Qué más? Hasta yo, empeñado entonces, <i>invita dea</i>, en
+poetizar o metrificar, di a luz una oda al uso de lo que se fabricaba,
+ni siquiera señalada por lo mala sino de aquella medianía que, según
+Horacio, ni los postes aguantan, de suerte que ni merecía ni llamó la
+atención aun para desaprobarla.</p>
+
+<p>La Constitución hecha en Bayona mereció ser puesta en coplillas
+que la ridiculizaban, y ciertamente censurándola en lo poco que tenía
+favorable a la libertad y en lo no poco en que tiraba a formar un
+gobierno ilustrado. Por ejemplo, prometiéndose en aquella obra la
+libertad de imprenta, decía el crítico:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">La libertad de la imprenta</div>
+ <div class="verse indent0">Disfrutará la nación:</div>
+ <div class="verse indent0">¡Pobre del Papa y del clero!</div>
+ <div class="verse indent0">¡Pobre de la religión!</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Y esto no obstante, si la voz común no mentía, esta crítica fue obra
+de un literato, después muy parcial de las doctrinas llamadas liberales
+y de la misma libertad de imprenta: de don Eugenio Tapia.</p>
+
+<p>También se tentó hacer versos para cantarlos; pero, aunque siguiendo
+la guerra las canciones patrióticas adquirieron valimiento, por lo
+pronto no eran oídas sino las más toscas y vulgares. Arriaza escribió
+el himno llamado de las provincias, que tiene muy bellas estrofas; y el
+<span class="pagenum" id="Page_100">p. 100</span>famoso guitarrista
+Sor le puso música, pero con corta fortuna en punto a hacerle correr
+entre las gentes. No porque se dejase de cantar por las calles, pues,
+al revés, atronaba los oídos la continua canturía. Pero las canciones
+que resonaban, era una que decía:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Virgen de Atocha,</div>
+ <div class="verse indent0">Dame la mano,</div>
+ <div class="verse indent0">Que tienes puesta</div>
+ <div class="verse indent0">La bandolera</div>
+ <div class="verse indent0">Del rey Fernando.</div>
+ <div class="verse indent0">Virgen de Atocha,</div>
+ <div class="verse indent0">Dame tu poder,</div>
+ <div class="verse indent0">Para que al rey Fernando</div>
+ <div class="verse indent0">Le traigas con bien.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">o con otra, y no mejor música, la no mejor letra que decía:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Ya vienen las provincias</div>
+ <div class="verse indent0">Arrempujando,</div>
+ <div class="verse indent0">Y la Virgen de Atocha</div>
+ <div class="verse indent0">Trae a Fernando.</div>
+ <div class="verse indent0">¡Vivan los españoles!</div>
+ <div class="verse indent0">¡Viva la religión!</div>
+ <div class="verse indent0">Yo me c...o en el gorro</div>
+ <div class="verse indent0">De Napoleón.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">o una de igual valor, como es:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">Ya se van los franceses—Larena,</div>
+ <div class="verse indent0">Matan los piejos—Juana y Manuela,</div>
+ <div class="verse indent0">Matan los piejos—Prenda,</div>
+ <div class="verse indent0">Y el general los dice—Larena,</div>
+ <div class="verse indent0">Que son conejos—Juana y Manuela,</div>
+ <div class="verse indent0">Que son conejos.—Prenda.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span></p>
+
+<p>Y en el pueblo en que esto se cantaba era el <i>Semanario
+patriótico</i>, escrito por Quintana y sus amigos, el periódico más
+apreciado y respetado, y el que más influjo ejercía.</p>
+
+<p>Pasaban días, y no parecían los ejércitos vencedores, aguardados con
+ansioso deseo, el cual vino a ser impaciencia y bien motivada. Sabíase
+que el de Andalucía no se había movido por haber necias rivalidades
+entre las Juntas de Granada y Sevilla, y las tropas de la una y la otra
+que le habían compuesto. Entretanto, Madrid continuaba sin una fuerza
+física necesaria para impedir se turbase el sosiego público, o para
+restablecerle en caso de que ocurriese un acto de desorden y violencia.
+Sobre cuál había de ser el gobierno de España durante la cautividad
+del rey, no había menos ansia, pero de esta solo participaba la gente
+entendida. Habíase armado una violenta disputa entre el Consejo y las
+Juntas de provincia, haciendo aquel las veces de esta en la capital,
+y no admitiéndole las últimas por colega, pues hasta le afeaban sin
+razón haber existido junto bajo el intruso José Napoleón, aunque por
+pocos días. Los madrileños se declararon por el Consejo, quizá por
+mirarle como cosa de casa, y hasta el <i>Semanario Patriótico</i>
+dedicó un artículo a defenderle de las acusaciones de las Juntas; hecho
+singular, si se paraba la atención en que el antiguo tribunal con pujos
+de gobierno debía ser mirado como acérrimo enemigo de las doctrinas
+políticas del periódico liberal, cuando las Juntas, por su origen y
+aun por uno u otro de sus actos, a pesar de sus muchos desatinos e
+inconsecuencias, representaban el poder popular con más o menos acierto
+y conocimiento de su esencia.</p>
+
+<p>Llegó, por fin, el tan suspirado día de ver las madrileñas tropas
+españolas de las que habían vencido a los franceses. Mal representante
+de nuestros ejércitos con el de Valencia, que entró en esta capital
+el 13 o 14 de agosto. Los soldados, mal vestidos, con los zaragüelles
+provinciales y mantas y fajas, con los sombreros redondos, cubiertos
+<span class="pagenum" id="Page_102">p. 102</span>de malas estampas
+de santos, desgreñados, sucios, de rostro feroz, de modos violentos,
+en que se veía carecer de toda disciplina, presentaban un aspecto
+repugnante. A la preocupación que daba a temer de tan malas trazas nada
+mejores hechos, se agregaba saberse los horrorosos asesinatos cometidos
+en Valencia en las personas de franceses no militares e indefensos, y
+se suponía, quizá en algún caso con verdad, que había entre aquellos
+soldados varios asesinos, y de cierto, si no los había, abundaban los
+muy capaces de serlo. El buen general Llamas que los mandaba, tenía
+apariencias de oficial antiguo y buen caballero, pero no de guerrero
+a la moderna. Ello es que en Madrid se llenó de terror la gente de
+educación y clase mediana al ver campeando por las calles aquella gente
+con guitarrillas, cantando, y a la par amenazando, entrándose en los
+conventos a pedir a las monjas alguna estampa más que poner en sus
+sombreros cargados de ellas, y dejando asomar puñales que contrastaban
+con las imágenes devotas. Al revés, la plebe, y de esta especialmente
+la parte acostumbrada o aficionada a crímenes, o si no tanto, a excesos
+y alborotos, miraba a los recién llegados como amigos, y en caso de
+necesidad, como apoyos con que podían contar de seguro. No salieron
+fallidas las malas esperanzas, ni vanos los justos temores. A los dos
+o tres días de la entrada de los valencianos, hubo un alboroto en las
+cercanías de la plaza de la Cebada, en que cayó muerto un sujeto cuyo
+nombre y calidad no pudo averiguarse, como tampoco la causa de su
+trágico fin, y el cadáver fue arrastrado con las mismas circunstancias
+que el de Viguri. Súpose que el general Llamas había acudido a impedir
+el asesinato de que sus soldados eran participantes, y que, sobre ser
+desobedecido, había sido amenazado de muerte. Cundió el terror por
+Madrid, por lo mismo que se ignoraba quién era la víctima, de modo que
+nadie podía creerse en plena seguridad.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_103">p. 103</span></p>
+
+<p>Así, la estancia de los valencianos en Madrid estaba considerada
+como una desdicha. Por lo mismo se deseaba la llegada del
+ejército andaluz, del cual se sabía que era compuesto de tropas
+disciplinadas.</p>
+
+<p>El 24 de agosto, si no me es infiel mi memoria, fue cuando los
+vencedores de Bailén pisaron las calles de la capital, por su esfuerzo
+y fortuna libertada de odioso yugo. Era de esperar un entusiasmo loco
+en el recibimiento hecho a tales tropas, y con todo, si bien hubo
+grandes aplausos, se notaba menos ardor en los que aplaudían. Lo que
+más o lo que primero llamó la atención del público, fue el corto cuerpo
+de lanceros de Jerez que venían delante. Desde largos años no veían los
+españoles en su ejército lanzas ni corazas, y en las tropas francesas
+habían visto estas armas, que creían desechadas y olvidadas, vueltas
+a uso. Ahora, pues, pensando en las garrochas con que pican nuestros
+campesinos o picadores en plaza a los toros, se creyó se había dado
+con un medio de contrarrestar a los lanceros polacos, no dudando la
+vanidad nacional de que se haría con ventaja. Y se contaba que así
+había sucedido en Andalucía, donde habían sido ensartados los franceses
+en las garrochi-lanzas jerezanas. Venían los lanceros vestidos, no con
+uniformes al uso común, sino como los hombres del campo de Jerez, con
+sombrero de copa baja, muy parecidos a los hoy llamados calañeses,
+y con traje semejante al que llevarían si fuesen a picar reses en
+el campo. Daba realce a esta apariencia ser andaluces los lanceros,
+y como tales alegres y decidores, y sus gracias gustaban, aunque no
+fuesen de las mejores, por lo mismo que se los suponía graciosos, de
+modo que era un enviar y recibir dichetes lo que se oía alrededor de
+aquella gente. Las demás tropas tenían mediano aspecto, no como las
+valencianas, no como las mejores francesas; llevando aún la infantería
+el sombrero de picos, hoy dicho apuntado, el cual era entonces pequeño.
+Al recordar las gentes el porte <span class="pagenum" id="Page_104">p.
+104</span>marcial de los soldados de la guardia imperial francesa que
+llevaba consigo el vencido Dupont, pasmaba considerar que se habían
+rendido a hombres de muy inferior aspecto como militares.</p>
+
+<p>Después de la entrada del ejército victorioso en los campos de
+Andalucía, ningún otro espectáculo podía llamar la atención o excitar
+los afectos en igual grado. No dejó, con todo, de mover las pasiones la
+proclamación de Fernando como rey, hecha el 25, llevando esta vez el
+pendón el conde de Altamira entre vítores que parecía se levantaban a
+la línea de los héroes.</p>
+
+<p>Pero iba haciéndose hora de que a la embriaguez del triunfo
+sucediese el cuidado de lo presente y no lisonjeras previsiones de lo
+futuro. Aunque se había retirado José Napoleón hasta ponerse del otro
+lado del Ebro, veíanse graves peligros, y se temían no inferiores males
+para la patria. El entusiasmo es cosa que dura poco, sobre todo si se
+ha gastado muy de prisa. Pero a su decadencia no acompañó decaimiento
+de ánimo bastante a aconsejar la sumisión si era adversa la fortuna.
+Así fue que no hubo otra jornada de Bailén, sino al revés, muchas
+en que llevaron nuestras armas lo peor, sin el consuelo de quedar
+gloriosas, aun saliendo vencidas. Pero hubo tenaz propósito, aun
+cuando parecía locura persistir en la resistencia, y esta pertinacia
+heroica nunca faltó en la parte con mucho más numerosa de los hombres
+de aquellos días de prueba. Así, la bandera de la patria, caída a
+veces, se levantaba otra vez al momento, y en la isla gaditana una
+España abreviada, contando por suya toda la tierra no pisada por los
+franceses, vivió mereciendo ver premiados sus esfuerzos con haberse
+logrado afirmar la independencia de la nación española amenazada por el
+mayor poder que ha conocido el mundo.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch6">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">VI.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">MADRID Y ALGUNA PROVINCIA A FINES DE&nbsp;1808 Y&nbsp;EN&nbsp;1809.</p>
+</div>
+
+<p>Después de la entrada de los vencedores de Bailén en la capital de
+España, quedó esta en una situación de más sosiego, pero comenzó a
+cundir entre la gente ilustrada la mayor inquietud posible sobre más
+de un punto. Como la gran victoria alcanzada, vistas bien las cosas,
+parecía un milagro, nacieron justísimos temores de que milagros tales
+no se repitiesen. Los elementos de desorden por lo tocante a alborotos
+en las calles y atentados contra la seguridad de las personas parecían
+neutralizados porque estaban suspendidos, o ya los contuviese la tal
+cual fuerza existente de la que se esperaba sustentase el imperio de
+la ley, o ya el haberse apagado el ardor patriótico, que así impelía a
+locos y criminales excesos, como estimulaba a hechos hijos de nobles
+pasiones. Dos cosas daban cuidado: la notoria mala calidad de los
+ejércitos, pobres en número y faltos de buen orden; y la carencia de un
+gobierno general de la nación, necesario hasta para el aumento y <span
+class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span>buena dirección de la fuerza
+militar. Al fin, esto último hubo de conseguirse, no sin trabajo.</p>
+
+<p>Diputados de las Juntas, congregados en Aranjuez, compusieron una
+Junta magna, que tomó el título de Central. Establecido este gobierno
+en una población pequeña, estaba libre de la opresión que en tiempos
+revueltos ejerce sobre una autoridad, por necesidad débil, la plebe de
+las ciudades populosas; pero carecía por lo mismo del favor popular
+que en horas de apuro alienta a un objeto querido, cuya presencia
+inspira entusiasmo, y el cual a la vez recibe como de rechazo buena
+parte del que excita. El pueblo de Madrid se contentó con que hubiese
+al fin nacido la Junta Central, pero no saludó con pasión el día
+de su nacimiento y no llegó a cobrarle amor, como en las capitales
+de provincia le tenía lo general de la población a sus respectivas
+Juntas.</p>
+
+<p>En cuanto a las personas capaces de juzgar en materias políticas,
+miraron como un bien altísimo que al cabo hubiese un gobierno;
+pero no acertaban a calificar para la aprobación o desaprobación
+al que acababa de salir a luz con harto trabajo y grandes actos de
+condescendencia por diversos lados, resultando una amalgama en que no
+quedaban bien unidas y mezcladas hasta formar un buen todo las varias
+materias que le componían. Por un lado, Quintana había sido nombrado
+oficial mayor de la secretaría de la Junta, ejerciendo grandísimo
+influjo en el secretario don Martín de Garay: por otro, una de las
+primeras disposiciones de la Central había sido nombrar Inquisidor
+General, confiriendo tal puesto al obispo de Orense, muy propio al
+objeto de tal nombramiento. La libertad de la imprenta, reinante de
+hecho y no de derecho, fue de nuevo negada, con rigor, por fortuna o
+por desgracia, no efectivo. Porque seguía la confusión o diversidad
+de pareceres, como cuando más, en lo relativo al modo de gobernar la
+nación por lo presente, y de proveer a cómo habría de ser gobernada
+<span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span>en lo futuro. <i>El
+Semanario Patriótico</i> continuaba siendo un periódico igual en ideas
+a los franceses de 1789 o 1790 en punto a doctrinas; don Juan Pérez
+Villamil acababa de publicar un escrito muy aplaudido, en el cual,
+apostrofando al rey cautivo, le decía que «verificado su anhelado
+rescate y vuelto al trono, si quería conservarle, mandase poco, mandase
+menos, porque eran demasías las por muchos juzgadas prerrogativas
+de la Corona, y que el pueblo, de salir a recibirle ya libre, le
+presentaría con una mano una Constitución a que habría de atenerse»; y
+el mismo Quintana había dado a luz sus poemas patrióticos, por largos
+años escondidos en su papelera, y donde ya se ensalzaba al comunero
+Padilla, aprobando sus hechos, ya se denostaba a Felipe II, llenando
+de horror y pasmo a los monjes del Escorial,<a id="FNanchor_22_22"
+href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a> ya, con motivo de
+celebrar la invención de la imprenta, se calificaba al poder papal de
+no menos que monstruoso, indigno y feo, cuyo abominable solio, sentado
+en las ruinas del capitolio romano, estaba próximo a caer, dejando
+tristes señales en sus ruinas.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_22_22" href="#FNanchor_22_22" class="label">[22]</a>
+De esto fui yo testigo en una visita que hice al Escorial en noviembre
+de 1808, de que digo algo aquí más adelante, y que he hablado por
+extenso en un folletín del periódico <i>Correo Nacional</i> en 20 de
+agosto de 1840.</p>
+
+</div>
+
+<p>De tal y tanta confusión era la recién formada Junta fidelísimo
+espejo. Porque bueno es que lo sepan nuestros contemporáneos; nunca ha
+habido en España, ni aun en otra nación o edad alguna, democracia más
+perfecta que lo era nuestra patria en los días primeros del alzamiento
+contra el poder francés. Gobernaba entonces el pueblo, el pueblo tal
+cual era, ejerciendo en ciertas ocasiones su prepotencia en plebe, como
+más numerosa y resuelta, y yendo el Estado dejando a menudo autoridad
+absoluta a quienes tenían el mando, siendo inconsecuente el poder como
+nave mal gobernada o casi sin gobierno, a la cual arroja el ímpetu
+<span class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span>de las olas venidas
+a veces de distintos rumbos a muy diversas direcciones. Y todo esto no
+era producido ni dirigido por medios juiciosos ni con orden previo,
+como sucede cuando y donde las leyes arreglan el ejercicio del poder
+popular, sino de una manera confusa, haciendo las veces de la razón
+el instinto. Los amantes de la soberanía popular por fuerza habrán
+de convenir, si ya no deliran, en que en los pueblos soberanos, como
+en los soberanos de cuerpo y alma, los hay buenos y malos, porque
+los hay ilustrados e ignorantes, y la ignorancia y pasiones de la
+multitud traen tan fatales consecuencias al procomún cuanto podría
+traer la calidad de una persona revestida de autoridad ilimitada. En el
+gobierno creado por el pueblo español en 1808 estaba, pues, expresado
+en compendio el mismo pueblo, con todas las calidades que a la sazón
+tenía.</p>
+
+<p>Fue llamado a presidir la Junta el conde de Floridablanca, no
+con gran satisfacción de los hombres adictos a doctrinas de las hoy
+llamadas liberales, pero en obediencia a la voz popular que, por
+entonces, llena de indignación por lo extremada injusta, contra todo lo
+perteneciente al gobierno de Carlos IV, recordaba con aplauso, no menos
+injusto por ser excesivo, los días de Carlos III, y al ministro que en
+aquel gobierno había representado el principal papel. De Floridablanca
+hablaban con variedad los hombres que viviendo entonces ya de edad
+madura, le habían conocido en el mando, y por cierto no todo era
+elogios en el juicio de tales críticos, pues había muy otra cosa. Yo,
+que ahora cuento y no juzgo, debo decir que, fuese lo que hubiese sido
+el Floridablanca de 1780, el de 1808 había llegado a ser incompetente
+para ocupar bien el alto lugar a que había sido elevado. Al frente
+tenía en la Central otro nombre por demás ilustre, y de persona no su
+amiga: el de don Gaspar Melchor de Jovellanos. En este último ponían
+sus esperanzas quienes deseaban encaminar <span class="pagenum"
+id="Page_109">p. 109</span>las cosas del Estado por una senda cuyo
+paradero fuese el establecimiento de una monarquía limitada. En tanto,
+el Consejo Real se había resistido a reconocer la Junta Central, dando
+para ello razones buenas y malas, conociéndose que la principal era el
+recelo de que, tomando cuerpo y fuerza ciertas doctrinas, no viniesen
+los tribunales a perder o a no lograr el influjo en el gobierno que
+habían tenido o pretendido tener y a que de continuo aspiraban. No
+estaba dispuesto a acceder a tales pretensiones Floridablanca, pues, si
+bien adverso a toda idea de limitación del poder real por el popular,
+tampoco quería verle censurado o intervenido por los togados, y hasta
+en la forma con que el Consejo, sin negarse a obedecer a la Junta,
+ponía dificultades para hacerlo, veía el antes ministro absoluto con
+enojo lo que llama acertadísimamente Jovellanos <i>escrúpulos de la
+obediencia</i>. El mismo Jovellanos se inclinaba algo al Consejo Real
+por dos razones: por preocupaciones de togado, y porque efectivamente
+llevaba razón el Consejo en insinuar que, para el ejercicio de la
+potestad ejecutiva, convenía más una regencia de pocos que un cuerpo
+numeroso. En la gente que veíamos las cosas desde afuera andaban muy
+discordes los pareceres. No llevábamos a mal que hubiese una Junta
+Central, pues había habido y seguía habiendo Juntas de provincia. Pero
+unos estimaban buenas las razones del Consejo, y otros al contrario;
+y por diversos motivos esta y aquella cosa. La Junta, por su origen
+y por lo que este habría de influir en su índole, era popular, y el
+Consejo representaba a la monarquía antigua. De aquella eran de temer
+actos de despotismo, disposiciones imprudentes, poco orden, principios
+nada fijos; de estotro un firme sostener de rancios abusos y un orden
+de mala naturaleza, sobre todo, en punto a lo que pedían los tiempos.
+Fuese como fuese, hubo poco espacio para pensar en tales materias
+mientras residió la Junta en Aranjuez; periodo que no pasó de dos
+meses. <span class="pagenum" id="Page_110">p. 110</span>Una proclama o
+alocución de la Junta agradó mucho, porque era de la pluma de Quintana.
+En verdad era una oda más del poeta patriota, pero en la disposición
+de los ánimos gustaba el lirismo. Prometía el nuevo gobierno poner en
+pie un ejército de quinientos mil infantes y cincuenta mil caballos,
+y no parecía desatino promesa tal, con estar muy fuera de la esfera
+de lo posible. También prometía la Central leyes enfrenadoras del
+despotismo, y ni a los que después se opusieron a leyes de esta clase
+sonó mal la promesa. Lo cierto es que se veía venir encima una gran
+desdicha con la reunión de las fuerzas de Napoleón, próximas a pasar
+la frontera, y la falta de poder, no solo por la inferior calidad,
+sino también por el corto número de nuestras tropas para disputar el
+triunfo. Empezaba a oírse la voz de la queja y del temor, primero
+en tono sumiso, porque no pareciese traición la desconfianza; luego
+más perceptible, por no poderse negar el peligro. El poeta Meléndez
+Valdés, en los días primeros del levantamiento, dócil instrumento de
+los franceses, como volvió a serlo, venido entonces a mejor acuerdo, y
+cediendo a su inclinación y a la de sus amigos, y no a su flaqueza de
+espíritu, había publicado un romance de mediano mérito con el título
+de <i>Alarma</i>, lleno de las ideas reinantes; pero hubo de publicar
+segunda <i>Alarma</i>, mejor que la primera, y en la cual no solo
+añadía un cántico más a los muchos destinados a celebrar triunfos, sino
+que en sentidas y patrióticas palabras anunciaba la próxima venida de
+Napoleón con gran poder, diciendo:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Vendrá y traerá sus legiones</div>
+ <div class="verse indent0">Que oprimen la Escitia helada,</div>
+ <div class="verse indent0">Ofreciendo a su codicia,</div>
+ <div class="verse indent0">Por cebo, montes de plata.</div>
+ <div class="verse indent2">Vendrá y lloraréis de nuevo</div>
+ <div class="verse indent0">Las ciudades asoladas, etc.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_111">p. 111</span></p>
+
+<p>Estaban tan trocadas, si bien solo hasta cierto punto, las cosas,
+que temores tales, que un mes antes aun hubieran sido calificados de
+traición, parecían cosa natural y sonaban como voces de un patriotismo
+ilustrado y verdadero.</p>
+
+<p>En tanto, se acercaba el día del cumpleaños del cautivo rey, que
+lo era de gala, y se preparaban los madrileños a festejarle, pero con
+tibio ardor, no nacido de flaqueza en el propósito de resistir al poder
+francés, pero sí de desmayo causado por el triste aspecto de la causa
+pública. El día de San Fernando, santo patrono del monarca, había
+sido celebrado en una u otra capital de provincia con el fervor del
+levantamiento recién ocurrido; en otras había sido la señal y época
+del alzamiento mismo, pero en Madrid, día de duelo bajo el yugo de
+los odiados opresores. Quiso la desgracia que no fuese más feliz la
+celebración de una fiesta que tanto debía serlo. A cosa de medio día
+comenzó a correr por las calles la noticia de que iban arrastrando por
+algunas de ellas dos cadáveres de personas bárbaramente asesinadas,
+sin que se llegase a averiguar quiénes eran las víctimas de la ira
+popular locamente excitada contra dos entes sin duda oscuros mientras
+vivieron. Pronto comenzó a asegurarse que eran los muertos arrastrados
+dos mamelucos. Los de la guardia imperial venidos en corto número a
+España con Murat, habían llamado mucho la atención por su vistoso traje
+y armas, y después se habían hecho blanco principal del aborrecimiento
+de la plebe, que veía en ellos, sobre la calidad de franceses, la de
+infieles. Los turbantes y calzones rojos, lo corvo de los alfanjes
+que casi formaban una media luna, el puñal, la carabina o fusil y
+las grandes pistolas, los hacían formidables a la vista. En los
+sucesos del Dos de Mayo se les achacaba la parte principal en punto a
+crueldad, y el destrozo hecho en una casa de la Puerta del Sol, cuyos
+moradores fueron todos pasados a cuchillo, pasaba por acto exclusivo
+de los mamelucos, no sé si con fundamento. Que <span class="pagenum"
+id="Page_112">p. 112</span>se hubiesen quedado en Madrid mamelucos
+de la guardia imperial de Napoleón, distaba mucho de ser probable,
+y lo que sí lo venía a ser era haber sido calificados de tales los
+dos pobres hombres asesinados, víctimas probablemente de una riña y
+calumniados por sus mismos matadores. Pero ello es que la calumnia
+creída dio a la plebe de Madrid en aquel día infausto un carácter de
+ferocidad superior al manifestado contra Viguri y contra el desconocido
+igualmente arrastrado en agosto, recién entradas en la capital las
+tropas valencianas. La preocupación popular añeja suponía en los
+judíos un miembro o apéndice que solo tienen los animales, y para el
+ignorante vulgo era judío todo hombre no cristiano o no católico. Así
+es que gritaban por las calles que los dos cadáveres tenían rabos, con
+lo cual quedaba comprobado quiénes eran. Acercándome yo a mi casa,
+situada en la calle del Barco, lugar lejano de los que solían ser
+teatro de escenas de desorden, una vieja de aspecto feroz me paró como
+reconviniéndome, y dijo: «Qué, ¿no va usted a ver arrastrar a los
+mamelucos? Yo los he visto, y por mis propios ojos los he visto el
+rabo». Cuentan algunos que, en efecto, estropeados aquellos cadáveres
+sangrientos por el roce con las piedras, estaban despellejados, y que
+del espinazo a la rabadilla les salían tiras de pellejo que transformó
+en rabo la crédula y rabiosa muchedumbre; pero tal vez ni aun este
+motivo hubo para formar y propagar la indicada ilusión. No traté yo de
+desengañar a la buena, o, diciéndolo con propiedad, a la mala vieja,
+y antes me disculpé, con no me acuerdo qué razones, de no acudir a
+presenciar el espectáculo a que me convidaba. Fue aquel día uno de
+terror y congoja, porque ni siquiera suavizaba la alegría nacida de
+gratos recuerdos y lisonjeras esperanzas lo repugnante de aquellos
+actos y pensamientos de barbarie, manchas feas de las que empañan el
+lustre de los más gloriosos sucesos, cuando la multitud predomina,
+heroica a veces, y en España <span class="pagenum" id="Page_113">p.
+113</span>entonces, cual en cualquiera otra situación de las que
+recuerda la historia del mundo, pero ignorante y apasionada, quedando
+por la primera calidad un tanto, aunque no del todo, disculpados sus
+excesos.</p>
+
+<p>Iba a empezar noviembre y las cosas empeoraban a ojos vistas. Con la
+inquietud crecían desvariadas sospechas y locas e indignas acusaciones.
+Ni el vencedor de Bailén escapó de ser sospechado, no siendo el general
+Castaños de aquellos que se captaban los afectos de la plebe, por lo
+mismo que se granjeaba por sus modales cultos la buena voluntad de los
+de elevada esfera.</p>
+
+<p>Entró por fin aquel fatal noviembre, y con él un golpe de enormes
+desventuras. Súpose que en Lerín había caído prisionero el batallón
+de tiradores de Cádiz, cuerpo compuesto en gran parte de presidiarios
+y otra mala gente, pero consoló el saber que habían hecho una defensa
+gloriosísima, acto no común en los de su clase, cuya valentía, feroz
+en pendencias y acciones criminales, flaquea con frecuencia hasta
+desaparecer en las graves funciones de la guerra. No hubo gloria, y
+sí una fatal derrota en la batalla que sustentaron en Gamonal, cerca
+de Burgos, las tropas procedentes de Extremadura, bisoñas, no bien
+arregladas, y cuyo mando tenía un joven de alta clase, buen caballero
+y patricio, pero capitán inexperto. En breve hubo noticia de mayor
+desdicha, cual fue la rota en Reinosa y Espinosa del ejército llamado
+de la izquierda, que contenía muy buenas tropas. Fuerzas francesas
+veteranas acababan de entrar en España, procedentes de Alemania; con
+ellas venía el gran Napoleón acompañado de sus mejores generales, y a
+tal poder no podía resistir el de la pobre España, escasa en soldados
+y en quienes gobernasen con acierto los pocos, y de ellos muchos no
+buenos, con que contaba. En esto corrió una noticia consoladora,
+porque se aseguraba haber tenido los nuestros una ventaja notable en
+Caparroso, lugar de Navarra que tiene un puente, el cual se <span
+class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span>suponía ganado gloriosamente
+por los españoles. Vino, con todo, la <i>Gaceta</i> de oficio a aguar
+el gozo, publicando un parte de tal singularidad, que le conservo casi
+íntegro en la memoria, particularmente el último periodo, que era cual
+le pongo en seguida al pie de la letra: «Participo a usted que hemos
+<i>tomado</i> a Caparroso a las <i>once</i> de esta mañana, habiéndole
+<i>evacuado</i> los enemigos a las <i>ocho</i>. Voy corriendo a activar
+todo aquello, y a que sigan adelante las conquistas». Firmaba este
+escrito don Francisco Palafox, hermano del célebre don José, defensor
+de Zaragoza, y hombre muy apreciable, pero corto en luces y saber, y,
+si bien digno de estima, impropio para el mando.</p>
+
+<p>Algo animó saberse que parte del ejército inglés vencedor de Junot
+en Portugal, venía adelantándose por una y otra Castilla. La división
+que había entrado por la Nueva se acercaba a Madrid, donde se creyó
+que entrase. No lo hizo, y solo se acercó pasando por el Real Sitio
+de San Lorenzo, o dígase el Escorial, al cual llegó ya más de mediado
+noviembre. Acudí allí yo a verla, pero tuve pocos compañeros. No
+olvidaré los pensamientos que en mí despertó ver aquellos extranjeros
+en aquel lugar. Los herejes ingleses aparecían armados en el monumento
+de Felipe II, y aparecían allí, no como enemigos, sino como aliados,
+y aun como acudiendo a defender la fe que no profesaban, siendo en
+el lema o divisa de la causa de la nación aliada con la protestante
+Inglaterra la defensa de la religión a la par con la del rey y la
+patria. De estos contrastes y de iguales o parecidas inconsecuencias
+vemos mucho en la historia, y no poco en las cosas todas del mundo,
+pero quizá el suceso que aquí conmemoro da de ello una de las
+pruebas más señaladas.<a id="FNanchor_23_23" href="#Footnote_23_23"
+class="fnanchor">[23]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_23_23" href="#FNanchor_23_23" class="label">[23]</a>
+Permítaseme citarme para no repetirme. De esto hubo mucho en mi antes
+aquí mencionado escrito, inserto en <i>El Correo Nacional</i> en agosto
+de 1840.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span></p>
+
+<p>No pasé arriba de dos días en el Escorial; pero mi vuelta a Madrid
+fue triste, porque en el no largo camino del Real Sitio a esta corte
+tropezaba a cada paso con dispersos fugitivos, casi todos ellos
+procedentes de la derrota de Gamonal y llenos del mayor desaliento.
+Veíase ya llegar la hora de caer Madrid en poder del victorioso y
+terrible enemigo.</p>
+
+<p>No bien llegué a mi casa, cuando mi madre, señora de clarísimo
+entendimiento, de ánimo varonil, instruida, algo dada a pensar en
+la política, acérrima enemiga del emperador francés, aun mucho
+antes de su pérfida invasión de España, y cuando era general en los
+españoles adorarle, previendo el mal que sobrevendría dispuso que nos
+trasladásemos a Cádiz, pues quedarnos en Madrid si le ocupaban los
+franceses venía a ser por razones privadas una cosa imposible, porque
+nos faltaría para vivir todo recurso. Siendo menor de edad, hube de
+seguirla. Salimos de Madrid el 27 de noviembre, y así no fui testigo
+presencial de las escenas de la corta resistencia y ocupación de la
+capital, de las cuales supe, sin embargo, y conservo en la memoria
+curiosas anécdotas; pero me abstengo de referirlas, porque me ciño a
+hablar de lo que vi yo mismo.</p>
+
+<p>Se caminaba entonces lentamente. No porque, como hoy dicen o se
+figuran algunos, fuesen aquellos tiempos los en que hacían las gentes
+su testamento antes de emprender el viaje de Madrid a Andalucía.
+Al revés, el camino era bueno, y si no falto de peligro en punto
+a ladrones, tampoco tal que fuese caso común ser robado. No había
+diligencias, pero había postas medianamente servidas para los viajeros,
+escasos en número, que de ellas usaban, y, lo que hoy falta, en cada
+casa de posta había dos sillas (viejas en verdad, y malas por todos
+conceptos), de suerte que podía viajarse con alguna rapidez en carruaje
+sin llevarle propio. Pero esto solo servía para dos, o cuando más
+tres, personas. A una familia decente era necesario un coche <span
+class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span>de colleras, medio de
+viajar por cierto no barato. Andábamos nueve leguas al día, alguna vez
+diez con una enorme zaga, y siempre con alguna escolta, saliendo de
+madrugada y haciendo larga parada en la mitad del día.</p>
+
+<p>Así fue que el día en que salimos de Madrid hicimos noche en
+Aranjuez. Allí, al amanecer del día siguiente, nos encontramos en
+momentos de terror y confusión. La Junta Central en la noche había
+resuelto trasladarse a Andalucía o a Extremadura, por venir ya encima
+y estar cercano el enemigo victorioso, bien que no estuviese aún en
+su poder el paso de Somosierra, el cual se creía defendible a pesar
+de estar muy mal guardado. Grande era el apuro de los numerosos
+dependientes del Gobierno, hallándose sin recurso alguno de coches,
+carros o caballerías para acompañarle en su fuga. Se acudió al medio
+de embargar los carruajes que había en Aranjuez, suerte que hubo de
+tocarnos. En tanto ahogo apelamos al favor, y conseguimos el desembargo
+de nuestro coche. Continuamos, pues, nuestro viaje, ya muy entrado el
+día, siendo Tembleque el punto en que habíamos de hacer noche. Pero
+yendo de camino, nos pasó una silla de posta que tuvo la desgracia de
+volcar y, bajándonos a dar socorro a quienes en ella venían, supimos
+que el Gobierno había suspendido su viaje, resuelto a quedarse en
+Aranjuez por no estimar muy inminente el peligro. Con estas mezclas
+de temor y confianza en que la imprevisión de la cabeza del Estado
+resultaba de la mala situación del cuerpo todo que le dominaba,
+allanado dos días después Somosierra, y puesto Napoleón sobre Madrid,
+hubo la Junta de ponerse en camino precipitadamente, siendo como un
+prodigio que llegase sana y salva a Badajoz, de donde por juiciosa
+determinación pasó a Sevilla.</p>
+
+<p>No eran cortos los peligros que en tal confusión corrían los
+viajeros. La voz traición era aplicada a la conducta de los que huían,
+y el calificativo de traidor hallaba en todo <span class="pagenum"
+id="Page_117">p. 117</span>lugar jueces y verdugos, siendo el
+juicio tan sumario que a menudo la acusación era la sentencia.<a
+id="FNanchor_24_24" href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_24_24" href="#FNanchor_24_24" class="label">[24]</a>
+En los días de que voy ahora hablando, fueron asesinados no pocos
+viajeros. Entre ellos cayeron don Miguel Cayetano Solar, ministro de
+Hacienda que había sido bajo Carlos IV, y que lejos de servir al rey
+intruso se venía de Madrid a lugares no ocupados por el enemigo, y el
+general don Benito San Juan, que había defendido el paso de Somosierra
+con gran valor, si con infeliz fortuna, abandonado por soldados
+cobardes que después figuraron entre sus asesinos. Pero a bastantes
+personas oscuras costó la vida el venir huyendo de Madrid en aquellas
+horas. De algunas supe que si no murieron, escaparon con trabajo de
+manos de la plebe, empeñada en reputar a los traidores porque no
+coadyuvaban a la resistencia heroica que se suponía estaban haciendo a
+los franceses los madrileños, resistencia que, bien está decirlo, era
+imposible, por ser muy otras las condiciones relativas de la capital y
+del poder que vino sobre ella que las de los sitiadores y sitiados de
+Zaragoza.</p>
+
+</div>
+
+<p>Como prueba del estado de las cosas y de los ánimos en aquellos
+días, puede y debe servir la anecdotilla siguiente: Había yo llegado a
+Manzanares al quinto día de mi salida de Madrid, según el modo lento
+de caminar de aquella época. Deteniéndome, según uso, largas horas en
+la mala posada, a poco de estar en ella y en nuestro cuarto, se nos
+presentó un mozo sirviente de la casa, alto, robusto y no de la mejor
+traza, a lo menos en lo tocante a la seguridad de nuestras personas,
+pues su rostro y modos eran insolentes y aun amenazadores. Desde
+luego empezó a hablarnos de las cosas políticas que a todos ocupaban
+con empeño. «Aquí tienen ustedes, dijo, al hombre que más franceses
+tiene muertos en la Mancha». Y entrando en particularidades, comenzó
+a contar hechos atroces, que, según es probable, lo eran aun más
+referidos que lo habían sido real y verdaderamente, porque su idea y
+la de muchos era tener la más bárbara crueldad por virtud, si de ella
+resultaban ser víctimas los enemigos, y la jactancia y ponderación del
+delito pasaban por blasón de acciones heroicas. <span class="pagenum"
+id="Page_118">p. 118</span>Así es que contaba el alucinado mozo que
+entrando en un hospital de soldados franceses, había quitado la vida
+a los enfermos en sus camas, y que como uno de ellos le dijese (y le
+remedaba al contarlo): «<i>Español, agua de tisan</i>», él le había
+respondido: «Toma tisana», magullándole los sesos. Mi madre y yo
+hubimos de encubrir el horror que tal relato nos causaba, y aun de
+murmurar algo como aprobación del hecho, porque en el rostro y modos
+del narrador veíamos que más quería decir o hacer que enterarnos de sus
+hazañas. Así fue que al cabo de una breve pausa, con gesto amenazador,
+dijo: «Y aquí tienen ustedes al que ha de matar a todos los traidores».
+Aunque sospechando, o, mejor dicho, viendo a qué se encaminaban tales
+palabras: «Bien hecho», exclamé yo, «porque los traidores son peores
+que los franceses». A esta frase mía sucedió nuevo silencio, como
+si el mocetón titubease; pero al fin, descubriendo la intención que
+llevaba en lo que decía: «Dicen», añadió, «que todos los que se vienen
+de Madrid son traidores». Ya la acusación estaba hecha, sin rodeos.
+Si yo hubiese querido argüir, estaba perdido, lo cual, a pesar de mis
+pocos años, conocía, habiendo visto o sabiendo cómo pasaban entonces
+las cosas. Quiso mi suerte que tuviese yo una ocurrencia acertada.
+«¿Por qué han de ser traidores?», le pregunté. A lo que él respondió:
+«Porque se vienen huyendo, en vez de pelear con los franceses». «¿Qué
+franceses?», repuse, «Pues qué, ¿no saben ustedes aquí las noticias?
+¿No han sabido ustedes que Castaños les ha dado una gran batalla en que
+ha acabado con todos los que quedaban en España?». La buena nueva, dada
+hasta en lenguaje que era entonces el del pueblo, llenó de alegría a
+aquel feroz manchego, de suerte que solo pudo decirme: «¿Qué me cuenta
+usted?». «La verdad», fueron mis palabras, «según se supo en Madrid
+el día de mi salida». No cabiendo en sí de gozo el hombre, mudando ya
+de parecer en punto a juzgarnos traidores, salió presuroso a divulgar
+las felices <span class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span>noticias
+que yo traía. No corría yo el menor peligro porque fuese descubierto
+el engaño, porque, en primer lugar, no podía serlo en breve plazo; en
+segundo, quien me desmintiese no habría sido creído, y acaso lo habría
+pasado mal, y, por último, aun sabido ser incierta la gran victoria por
+mí contada, no se llevaría a mal haberla yo anunciado, suponiéndose que
+la había creído, porque el patriotismo consistía en decir lo más grato
+al soberano popular, siquiera fuese mintiendo.</p>
+
+<p>Llegado ya a los términos de Andalucía, solo encontramos un tropiezo
+que podría haber sido ocasionado. Llevábamos moneda francesa, que
+corría entonces en Castilla y donde quiera habían estado los ejércitos
+franceses. El rey Carlos IV había hecho legal el uso de tal moneda,
+y novísimamente la Junta Central había renovado el Real mandamiento.
+Pero en las provincias no ocupadas, faltando la ocasión, faltaba el
+caso de poner en ejecución tal providencia. Así fue que, llegados a
+Santa Elena, hubo dificultad en recibirnos las piezas francesas, y
+la dificultad iba tomando carácter político, pareciendo la empresa
+de defender la efigie de Napoleón un tanto atrevida y arriesgada.
+Por fortuna, tuve yo en el mayoral de mi coche alquilado un auxiliar
+poderoso, porque en los de su clase no era uso buscar los traidores.
+Y como él (según es de creer) traería moneda francesa, la defensa que
+hizo de la legitimidad de este instrumento de cambio fue animosa por
+lo mismo de no ser desinteresada. «¿Quién es ahora el rey de España?
+(dijo); ¿no lo es el conde de Floridablanca? Pues ese manda que corra
+esta moneda». Concedida su premisa, hubo de serlo la consecuencia, y ya
+desde entonces no tuvimos más disputas sobre punto de tanta importancia
+para viajeros.</p>
+
+<p>Llegamos por fin a Córdoba, donde por tener allí familia habíamos
+pensado hacer estancia, que al cabo vino a ser de cerca de dos
+meses.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span></p>
+
+<p>Córdoba estaba sosegada. El primer hervor de la insurrección había
+pasado allí. El saqueo de la ciudad por Dupont había dejado ira,
+pero también miedo. En Córdoba se había encarnado el levantamiento
+en su origen en una persona, la cual había por entonces desaparecido
+del teatro, habiéndole sido adversa la fortuna: en don Pedro
+Agustín de Echevarri,<a id="FNanchor_25_25" href="#Footnote_25_25"
+class="fnanchor">[25]</a> singular personaje, no sin ribetes de locura
+en sus rarezas.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_25_25" href="#FNanchor_25_25" class="label">[25]</a>
+Para la plebe cordobesa se llamaba Chavarría, y no gustaba oírle llamar
+de otro modo.</p>
+
+</div>
+
+<p>Por sus extravagancias había en aquella ciudad la causa nacional
+sido sustentada con menos ardor que en otros pueblos por la parte
+entendida y juiciosa de la población, y a la plebe que le seguía hubo
+de parecer amargo que la hubiese llevado a padecer una derrota en el
+puente de Alcolea, de lo cual fue consecuencia el saqueo antes aquí
+citado. Así es que aún se cantaba alguna coplilla, cuya índole satírica
+no habría sido sufrida en otras partes, como es la siguiente:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Pensaban los españoles</div>
+ <div class="verse indent0">Cargar con toda la Francia,</div>
+ <div class="verse indent0">Y se vinieron huyendo</div>
+ <div class="verse indent0">Por la cuesta de la Lancha.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Conseguido el triunfo de Bailén, reinó tranquilidad en las
+provincias andaluzas lejanas del teatro de la guerra y a las cuales
+solo llegaban noticias favorables, pues nadie osaba darlas de otra
+especie. Por esto a mi llegada a Córdoba lo general del pueblo, esto
+es, la clase inferior de él, a la sazón predominante, no sospechaba
+que estuviese en peligro de caer en poder del enemigo la capital de la
+monarquía. De súbito se divulgó que estaba sobre Madrid el ejército
+francés. Inquietos los ánimos, pero sin llegar la inquietud a ser
+alboroto, se manifestó el justo y natural deseo de tener noticias
+ciertas de lo que en los lugares donde estaba lo vivo de la guerra
+ocurría. Había en Córdoba <span class="pagenum" id="Page_121">p.
+121</span>una Junta, pero de corta importancia, porque la oscurecía
+la de Sevilla, a la que en cierto modo había obedecido. La Junta
+cordobesa comisionó a un don N. Tenz, prebendado de aquella catedral,
+y que antes había sido guardia de Corps, a averiguar lo que pasaba.
+Tenz, hombre de no muchas luces naturales o adquiridas, pero tampoco
+un necio, buen patricio por otra parte, y aun acalorado parcial de
+la causa de la nación, se puso en camino, pero no fue más adelante
+que los primeros pueblos de la Mancha, donde tuvo la fatal noticia de
+haberse entregado Madrid.<a id="FNanchor_26_26" href="#Footnote_26_26"
+class="fnanchor">[26]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_26_26" href="#FNanchor_26_26" class="label">[26]</a>
+Llegó a dudar de que hubiese sido tomado Madrid por los franceses
+todo un Jovellanos, y eso que siendo de la Central sabía las cosas de
+oficio. Así fue que, hablando con don José Pizarro (después célebre
+ministro), y diciéndole este que había casi visto entrar a los enemigos
+cuando él salía huyendo: «Bien (dijo aquel varón insigne, pero
+crédulo); pero ¿no puede haber sucedido que al entrar los enemigos, un
+hombre singular, como algunos de aquellos de que habla la historia,
+haya conmovido al pueblo excitándole a levantarse, y contenido al
+vencedor en el momento de su entrada?». «¡Ah!, eso sí puede ser»,
+respondió el menos crédulo Pizarro encogiéndose de hombros. El mismo
+Pizarro me contó este lance.</p>
+
+</div>
+
+<p>Siendo hombre veraz y leal, se volvió a Córdoba, cumplida fielmente
+su comisión, y con dolor contó lo que había sabido. Pero encontró casi
+en todos, no solo enojo, sino incredulidad completa, y aun estuvo a
+pique de recibir algo más que desaprobación y reconvenciones, porque
+al cabo no había llegado a Madrid, y contaba lo que le habían dicho
+lenguas acaso de traidores. Se amedrentó el buen Tenz, tergiversó, casi
+se desdijo, y, lo que es más, llegó a dudar si habría sido engañado.
+Vino a ser opinión común que Madrid seguía resistiendo al enemigo,
+y esta opinión, si bien vacilante, reinó todo diciembre y aun buena
+parte de enero. Al propio tiempo corrían otras noticias contrarias a
+tal opinión, y corrían con valimiento, sin que en lo contradictorio
+se reparase. Napoleón había <span class="pagenum" id="Page_122">p.
+122</span>sido rechazado del puerto de Guadarrama, en parte por las
+nieves, en parte por un ejército imaginado, no se sabía si inglés o
+español. Napoleón andaba errante: aun sonó que se había refugiado a
+la Cartuja del Paular, y no faltó quien afirmase que allí había caído
+prisionero. Burlones malignos, ya por ser parciales de los franceses,
+o ya por divertirse, se complacían en añadir ridículas circunstancias
+a las relaciones corrientes, de modo que hubo quien afirmó haber sido
+preso Napoleón disfrazado de monje en el coro de la misma Cartuja.</p>
+
+<p>No llegó la credulidad a punto de recibir como verdades tales
+desatinos.</p>
+
+<p>En tanto, la Junta Central se había establecido en Sevilla,
+encargándose del gobierno supremo de España. Nadie se le disputó a las
+claras; pero algunas provincias apenas la reconocieron por potestad
+soberana, quedando varias de ellas en obediencia imperfecta. En cuanto
+al grande asunto de la caída de Madrid, calló la Junta, no publicando
+en la <i>Gaceta</i> lo que sabía de oficio sobre tal acontecimiento
+hasta cerca de dos meses después de ocurrido.</p>
+
+<p>Así no presentaba Córdoba, hasta que salí yo de ella al ir
+terminando enero, cosa alguna que pudiese llamar la atención, dando
+materia a observaciones. Otra cosa debía suceder en Cádiz, adonde
+llegué cuando iba a entrar febrero. Pero lo que más me admiró fue
+que, al llegar a las puertas de la ciudad, como al presentar nuestros
+pasaportes se viese que procedíamos de Madrid, aunque salidos de
+aquella población en noviembre, se nos preguntase, como si fuese
+todavía casi dudoso, o como si nosotros, al cabo de dos meses de
+residencia en una provincia, pudiésemos saberlo como testigos
+presenciales, si eran o no real y verdaderamente los franceses dueños
+de la capital de la monarquía. No estaban, con todo, tan ignorantes
+de lo que pasaba los habitantes de una ciudad que, si contaba a
+la sazón pocos literatos, no dejaba de tener por moradores <span
+class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span>a muchos hombres de algunos
+conocimientos y de buen juicio. Y, sin embargo, tan culta ciudad iba a
+ser en breve teatro de un alboroto vergonzoso, mal descrito por todos
+cuantos de él han hablado, entre otros por el conde de Toreno, a quien
+hubieron de engañar falsos informes: el alboroto de febrero de 1809,
+acompañado de un asesinato, y señalado por circunstancias de ridiculez
+tal, que en tal ciudad, según había aparecido antes y apareció después,
+parece increíble.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch7">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_125">p. 125</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">VII.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">UN TUMULTO EN UNA CIUDAD DE PROVINCIA EN&nbsp;1809.</p>
+</div>
+
+<p>Cádiz en 1809 era entre las ciudades de España una de las de más
+cultura. Hoy, si no ha decaído, apenas ha adelantado, siguiendo casi
+estadiza cuando otras han ido progresando, y ella hasta en ciertos
+puntos perdiendo algo en vez de ganar, si bien hay otros en que ha
+mejorado, viéndose allí, como en todo, la compensación inseparable de
+las cosas humanas. En esto último, o digamos en la parte de ganancias,
+debe contarse el cultivo del entendimiento, señaladamente en materias
+literarias, ramo por aquellos días allí muy descuidado, llegando a
+parecer hasta ridículos unos pocos, poquísimos jóvenes, que teníamos
+pujos de literatos y remedábamos a los escritores de la vecina Sevilla.
+En la parte de lo perdido merece contarse el excesivo aseo, el cual,
+si hoy se conserva, no está en el punto a que había llegado entonces,
+y el general aspecto y modos de los gaditanos, cuyo traje y usos más
+tenían de extranjero que de andaluz, o aun de español, salvo en las
+mujeres que, al revés, conservaban el vestido nacional en <span
+class="pagenum" id="Page_126">p. 126</span>su pureza. Lo que era muy
+de notar entonces en aquella ciudad, con razón calificada de emporio,
+era la falta de vulgo, esto es, de vulgo insolente y soez, y de ello
+aun hoy bastante queda. Y no obstante esto, había sido en Cádiz
+feroz, como en otras poblaciones de España, el alzamiento popular,
+haciéndose más notable la ferocidad por lo ilustre de la víctima en
+que dio prueba de sí: el general don Francisco Solano, marqués del
+Socorro y de la Solana, bárbaramente asesinado, después de haber
+llevado y sufrido con heroica fortaleza horrorosos tormentos. Nada
+parecía más ajeno de la índole y costumbres de los gaditanos que los
+movimientos populares, y, con todo, el de últimos de mayo de 1808
+(según relaciones fidedignas, porque yo no lo presencié) a ninguno
+de otro pueblo había quedado inferior en violencia. Había habido en
+él asimismo una circunstancia singular. Aunque los gaditanos, como
+todos los españoles, eran buenos cristianos, tenía su piedad religiosa
+otro carácter que el de los pueblos de tierra adentro, no dejándose
+sentir, a lo menos en lo aparente, en Cádiz el influjo del clero,
+particularmente el de los monacales. Pero cuando pereció Solano, y
+quedó señoreada de la ciudad la enfurecida plebe, con armas arrancadas
+del parque en las manos de gente de la cual era muy de temer que
+hiciese de ellas mal uso, hubo de apelarse a un singular remedio para
+recoger aquellos instrumentos de daño, y fue que se encargasen de
+hacerlo los capuchinos. Me contaban (mas yo, como aquí dejo dicho, no
+lo vi, por estar a la sazón en Madrid) que era curioso espectáculo
+el de aquellos religiosos (cuyo hábito distaba más del vestido común
+que el de los frailes de otras órdenes, y por lo mismo les daba un
+carácter extraño), con grandes canastas o cestos llenos de fusiles,
+pistolas y sables que les entregaban, soltándolo todo de buena gana
+los que de ello se habían hecho dueños. Resultó de esto conseguir los
+capuchinos, si bien por breve plazo, una prepotencia en Cádiz <span
+class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span>que nadie les disputaba,
+ni aun otros miembros del cuerpo del clero secular o regular, y
+ciertamente no los militares ni los empleados civiles. No son ajenas
+estas particularidades al suceso del tumulto de febrero de 1809,
+principal asunto del presente artículo, destinado a poner recuerdos de
+lo pasado a la vista de la generación presente.</p>
+
+<p>Pero el influjo de los capuchinos estaba, si así puede hablarse,
+latente y para aparecer solo cuando la necesidad de algún caso hacía
+necesario u oportuno su uso. Otra cosa daba más en rostro en Cádiz, y
+era ver la población armada formando una milicia muy semejante a la
+que después con el nombre de nacional, y siendo remedo de la francesa,
+ha existido en las poblaciones de España, útil por demás a veces, y en
+alto grado; en otras ocasiones en no menor proporción perniciosa; digna
+de alabanza y de censura; lo primero, por sus hechos patrióticos; lo
+segundo, más por su yerro que por su culpa de intención; instrumento,
+no para afianzar la libertad, sino para sustentar un partido; casi
+necesario en una guerra en lo interior de un Estado cuando es forzoso
+no tener ocupado el ejército en guarnición de plazas no amenazadas
+de cercano peligro. En Cádiz, desde muy largo tiempo había existido
+la llamada milicia urbana, pero existido más en el nombre que de
+hecho, y con oficiales más que con soldados, y venida a ser hasta
+objeto de risa, pues era conocida con el nombre de regimiento
+de la <i>Pava</i>.<a id="FNanchor_27_27" href="#Footnote_27_27"
+class="fnanchor">[27]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_27_27" href="#FNanchor_27_27" class="label">[27]</a>
+De la antigua milicia urbana fue aprovechada una parte, que fue la de
+los artilleros, servicio que lo era exclusivo de los gallegos, los
+cuales abundan en Cádiz, siendo de esta provincia todos los mozos de
+cordel o esquina, y gran parte de los criados.</p>
+
+<p class="ti1">Los artilleros gallegos hicieron buen servicio durante
+el sitio de Cádiz, y destinados a un lugar de algún peligro, como era
+el del castillo de Puntales, no pocos de ellos perdieron allí la vida.
+Bien está pagarles este leve tributo en recompensa de sus ignorados
+méritos y sacrificios.</p>
+
+</div>
+
+<p>El gran movimiento <span class="pagenum" id="Page_128">p.
+128</span>de 1808 pedía cosa más viva que poner en pie aquel casi
+cadáver. Cádiz, que envió un número muy crecido de voluntarios a los
+ejércitos, quiso además que acudiese a la campaña la un tanto numerosa
+fuerza que la presidiaba, y como plaza tan fuerte no podía quedar
+desamparada, aun estando lejano el enemigo y cercanos los amigos
+ingleses dominando los mares, discurriose hacer un cuerpo militar del
+vecindario. A formarle concurrieron todos alegremente y con celo.
+Nacieron al momento seis batallones numerosos, cuatro de ellos remedo
+de la infantería de línea; dos de la ligera. Voluntarios de Cádiz era
+su nombre: a poco, y cabalmente por el suceso que voy aquí a narrar,
+se le confirió por el Gobierno supremo el de voluntarios distinguidos;
+pero el uso común era nombrarlos por un apodo o mote: el de guacamayos
+y cananeos. Cuadraba a los primeros la calificación del vistoso
+pájaro de la zona tórrida por la naturaleza de su uniforme, que era a
+imitación de los del ejército inglés; casaca encarnada, cuello, vueltas
+y solapa verde con un ligero bordado en el primero, pantalón blanco
+y sombrero de picos, que así se decía el antes por su figura dicho
+de tres picos, y hoy, por atroz galicismo, hijo de crasa ignorancia,
+dicho por algunos españoles <i>tricornio</i>,<a id="FNanchor_28_28"
+href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a> y con más propiedad,
+si bien <span class="pagenum" id="Page_129">p. 129</span>con frase
+nueva, señalado como sombrero apuntado.<a id="FNanchor_29_29"
+href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_28_28" href="#FNanchor_28_28" class="label">[28]</a>
+Siendo demasiado vistoso, y también costoso y estorboso el uniforme
+referido de casaca larga y sombrero de picos para el servicio diario
+en las guardias y patrullas, los voluntarios de línea tuvieron otro,
+compuesto de las prendas siguientes: casaca corta de color pardo con
+cuello, solapa pegada, y vuelta anteados, pantalón igual a la casaca
+en invierno, y de mahón en verano, y sombrero redondo con chapa de
+latón blanco y un plumero pequeño, lo cual no disonaba, porque entonces
+con sombrero igual cubrían la cabeza los soldados de marina ingleses.
+Parecería una ridiculez recordar estas cosas del vestido, si no
+viésemos que de olvidarlas resultan inconvenientes. Hoy en un cuadro
+(de gran mérito por otra parte) destinado a representar la apertura
+de las Cortes de Cádiz en 1810, se ven los españoles de aquellos días
+pintados no con el traje que usaban, sino con el de los franceses
+de quince años antes, o digamos de la Convención, y tal vez del
+Directorio, o del Consejo de los Quinientos.</p>
+
+</div>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_29_29" href="#FNanchor_29_29" class="label">[29]</a>
+Permítaseme aún aquí dar satisfacción a mi manía contra los
+corruptores de nuestra lengua. He dicho y escrito (no sin encontrar
+aprobadores) que muchos de los galicismos hoy corrientes nacen, no
+de haber leído mucho obras francesas, sino de conocer poco el idioma
+de nuestros vecinos. Esto sucede a los que traducen <i>tricorne</i>
+por <i>tricornio</i>. Llamaban los franceses <i>chapeau à trois
+cornes</i> a lo que nosotros sombrero de tres picos. <i>Corne</i> en
+francés es, pues, <i>pico</i> en castellano, tratándose de sombreros.
+<i>Tricorne</i> es abreviación de <i>trois cornes</i>, y si nosotros
+fuésemos a hacer una igual o parecida deberíamos decir tripico, pero
+no podríamos porque sería voz ridícula que sonaría como cosa de
+<i>tripas</i>. De todos modos, como <i>cornio</i> en castellano no es
+pico de sombrero, es tricornio un barbarismo inadmisible. Dicho sea
+esto sin esperanza de corrección en los tricornistas.</p>
+
+</div>
+
+<p>A los que llevaban por nombre el de la gente infiel de Canaán no
+valía tal calificación el ser reputados descreídos, sino el uso de la
+cartuchera delante del vientre, conocida con la voz de <i>canana</i>,
+que venía bien con el uniforme de las tropas ligeras españolas de
+aquel tiempo, chaqueta con alamares ceñida, pantalón igual en color
+a la chaqueta, y en la cabeza lo llamado entonces morrión, y después
+<i>chacó</i>, que iba anchando según subía. No me ciega pasión alguna
+al afirmar que aquellos cuerpos se hicieron merecedores de bastante
+elogio, y puede decirse de ninguna censura, salvo en el caso que es
+argumento del presente trabajo, y en el cual lo que empezó por yerro,
+y hasta por culpa, fue en breve remediado y compensado por un buen
+servicio, aunque, si ha de decirse la verdad, ensalzado y premiado con
+exceso.</p>
+
+<p>En los voluntarios de Cádiz se habían alistado solteros, casados y
+viudos; padres o hijos de familia; en suma, hombres a quienes, en caso
+de haber quintas, tocaba entrar <span class="pagenum" id="Page_130">p.
+130</span>en sorteo, y otros que no estaban en igual caso. Como aquí
+poco ha dejo apuntado, Cádiz había enviado muchos mozos a las filas de
+los defensores de la patria en el campo; pero no todos sus mozos, y de
+lo primero estaba muy ufana la población.</p>
+
+<p>Sin embargo, iba llegando el caso de una quinta. El entusiasmo
+que había llevado a empuñar las armas había cesado, o, dígase, los
+entusiasmados ya las habían tomado, y los que en estado de usarlas no
+lo habían hecho, habrían de hacerlo compelidos por la ley, si ya no
+se dejaba sin refuerzos el ejército, muy necesitado de tenerlos en
+abundancia. Corrió de súbito la voz que la quinta estaba resuelta.
+Entonces hubo en algunos la singular ocurrencia de que a ella no debía
+estar sujeta la población de Cádiz, fundándose la pretensión de tal
+excepción en dos razones; de las cuales la primera era haber dado los
+gaditanos más que su cupo, lo que debía tomárseles en cuenta como
+contribución de sangre adelantada; y la segunda, que los voluntarios
+estaban haciendo servicio militar, aunque no de campaña ni con el
+enemigo al frente. No eran razones tales muy poderosas, ni se dieron
+en términos expresos, pero corrían con no poco valimiento, haciéndolas
+correr y esforzándolas los que temían y no querían entrar en cántaro,
+y acogiéndolas con favor muchos, ya por temor de ver forzados a ser
+soldados a sus parientes y amigos, ya por prestarse a creer lo que oyen
+afirmar. En esto, gentes sin duda arteras inventaron y propagaron otra
+voz, causa de disgusto. Los cuerpos de voluntarios (decían) iban a
+salir a campaña por orden del Gobierno residente en Sevilla. Era enorme
+desatino la suposición; pues nadie podía pensar en poner los paisanos
+de Cádiz armados, los vecinos de la regalada Cádiz, frente a frente con
+los aguerridos enemigos a la sazón victoriosos. Pero es común creer
+los desatinos, y los que temían entrar en quinta y no querían salir a
+campaña daban crédito aparente <span class="pagenum" id="Page_131">p.
+131</span>al desagradable rumor, por lo mismo que no se le daban
+verdadero, embaucando a los sencillos.</p>
+
+<p>Por el mismo tiempo había llegado a Cádiz, procedente de Sevilla,
+y con no sé qué comisión del supremo Gobierno, de que era parte, el
+vocal de la Junta Central, marqués del Villel, señor catalán de ilustre
+alcurnia y alguna riqueza. El conde de Toreno en su historia es harto
+desfavorable al del Villel, del cual dice que era, en la Junta Central,
+de los más opuestos a las reformas y apegado a todos los rancios
+abusos. Lo cierto es que el tal personaje era corto en saber, y al
+parecer, no largo en luces, de condición desabrida y de insufrible
+entono, aunque honrado y buen patricio y caballero. Su entono de gran
+señor fue lo que más disgustó a los gaditanos, entre quienes figuraban
+en primer lugar los comerciantes, no de los que pasan en otros lugares
+con este nombre, sino de clase allí diferente de la de los tenderos,
+y de ellos no pocos hidalgos por su cuna y enlazados con gente de la
+nobleza inferior. El trato en Cádiz era fino, culto, y aun podría
+decirse democrático, tomando esta voz en su mejor acepción; y, como
+reinaba la igualdad, era chocante la pretensión de superioridad de la
+gente de más alta esfera. El marqués del Villel disgustó, pues, por su
+modo de hacer las cosas, más todavía que por las cosas que hizo, si
+bien tiene razón Toreno en culparle de haberse entrometido en negocios
+privados, averiguando el modo de vivir de las personas, y queriendo
+arreglar familias entre sí mal avenidas, y corregir vicios a que no
+alcanza, porque se los ocultan fuertes consideraciones, el rigor de las
+leyes. Pero es lo cierto que estas pequeñeces, si contribuyeron no poco
+a los excesos de que el del Villel estuvo a punto de ser víctima, no
+fueron la causa principal que los trajo.</p>
+
+<p>En la quinta que amenazaba está la causa, si no única, verdadera
+del desorden y atentados que voy a referir inmediatamente. <span
+class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span>Del ejército francés
+solían desertarse bastantes soldados de los numerosos extranjeros
+que en ellos servían. Los convidábamos los españoles a la deserción,
+haciéndoles presente que ellos también estaban padeciendo bajo el yugo
+que contribuían a poner y agravar sobre la cerviz de un pueblo que en
+nada se les había mostrado contrario. De desertores tales pocos eran
+polacos, porque los hijos de nación tan agraviada casi todos se habían
+dado con celo al servicio del emperador francés, de quien esperaban
+fuese su redentor, y, siendo celosos de la independencia propia, se
+mostraban crueles enemigos de la ajena. Sin embargo, los polacos eran
+mirados entre los que componían los ejércitos de Napoleón, si no con
+favor, poco menos, y, cuando no los más gratos, eran los más nombrados
+entre la gente no francesa que militaba en los ejércitos de los
+invasores.</p>
+
+<p>De los desertores de que acabo aquí de hablar se habían formado
+algunos batallones o regimientos, y a uno de ellos se dio la orden de
+pasar a Cádiz, mediando febrero de 1809. Coincidió esto con el temor
+de la quinta, con las patrañas a que el mismo temor dio origen, con el
+disgusto que daba el marqués del Villel, y también con el mal aspecto
+de la causa pública, siendo señaladas y repetidas las ventajas que a la
+sazón alcanzaban las tropas francesas sobre las españolas. Dondequiera
+abundaban combustibles hacinados, y en Cádiz causaron un incendio.</p>
+
+<p>La chispa o la mecha que prendió fuego a tantas materias preparadas
+para recibirle y extenderlo fue la próxima llegada del batallón
+de desertores. De repente se oye una voz terrible: Cádiz estaba
+vendido: los voluntarios iban a salir, y en su lugar iban a entrar
+los polacos (a los cuales el vulgo gaditano, acostumbrado a hablar de
+barcos, y habiendo de estos una clase con el nombre <i>polacras</i>,
+llamaba <i>polacros</i>). La Central era bien o mal obedecida, pero
+lo era solo en los puntos capitales; merecía <span class="pagenum"
+id="Page_133">p. 133</span>a veces aprobación y la conseguía, pero no
+inspiraba plena confianza, porque no estaba en posesión del afecto
+popular, que en cada provincia quedaba reservado a sus respectivas
+juntas. No era de extrañar que en tal cuerpo hubiese traidores. De
+todos modos, lo necesario, lo urgente era impedir la entrada a los
+<i>polacros</i>, de lo cual era consecuencia necesaria, aunque de ello
+no se hablase, que los voluntarios no saliesen. La voz propagada fue
+señal de un tumulto. Los fanáticos honrados de la clase inferior, y
+los amantes de desorden, a quienes sucesos poco lejanos habían dado
+ser y valor, acudieron a una señal, que lo era en su sentir de la hora
+de volver, a su modo, por la causa de la patria, siempre puesta en
+peligro por los traidores. El tumulto estalló y creció. Los alborotados
+salieron en tropel voceando y amenazando por la Puerta de Tierra, por
+donde venían, estando ya cercanos, los mal encubiertos enemigos a
+quienes era necesario hacer frente. En el camino que va de Cádiz a unir
+la ciudad con lo demás de España, se alza hoy, y entonces comenzaba a
+alzarse, una obra de fortificación, llamada la Cortadura, porque lo
+era en el arrecife o calzada, formándola un simple lienzo o cortina
+flanqueada por dos baluartes, y bañada por el mar por uno y otro
+extremo. Había comenzado esta obra don Tomás de Morla, destinándola
+a impedir que los franceses, si penetraban en la isla gaditana,<a
+id="FNanchor_30_30" href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a>
+pudiesen bombardear a Cádiz.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_30_30" href="#FNanchor_30_30" class="label">[30]</a>
+Es de advertir que la voz «isla gaditana», aunque muy propia, solo
+empezó a ser usada entonces. Antes la ciudad de Cádiz no daba nombre a
+la isla, y la población, hoy ciudad de San Fernando, era llamada isla
+de León, con el aditamento de Real. La isla geográfica dividida de la
+tierra firme por un brazo de mar, sobre el cual corre el puente de
+Suazo, no tenía nombre.</p>
+
+</div>
+
+<p>Digo que la obra estaba solo comenzada, pues quedaba del todo
+abierta, y no podía hacer todavía ni una mediana defensa, no obstante
+lo cual, había en ella ya cañones. Al llegar los amotinados a aquel
+<span class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span>punto, le encontraron
+mal defendido, como debían ya saber; pero lo que les probó ser su
+triste estado obra de la traición y no de falta de tiempo, fue que,
+según afirmaban, hallaron los cañones llenos de arena. Que así fuese
+era, no solo posible, sino probable, porque la mar azota con furia
+aquellas playas y todo lugar a ella vecino, y sus olas, cuando se
+encrespan, traen consigo gruesas cantidades de arena, que sacuden,
+despiden y dejan en el terreno a que han llegado o se han acercado
+cuando se retiran. Tal vez no había ni aun tal arena; pero si la
+hubiese, fácil era vaciar de ella las piezas antes de hacer fuego. No
+se paraban a hacer estos juicios críticos los sediciosos. La arena
+hallada, o que creyeron hallar, fue un comprobante de la traición. En
+esto apareció el batallón que venía de marcha, cansado, pacífico, ajeno
+de recelo. Embistió de repente con los extranjeros la turba popular,
+nada temible, pues hasta poco numerosa era. No hicieron defensa
+aquellos pobres soldados, aunque bien podían, porque hubieron de quedar
+pasmados al recibir tal hospedaje. Así es que no hubo ni heridos, pues
+los extranjeros, atónitos, se dejaron hasta apalear, pero no mucho,
+pues retrocedieron, y con mostrarse sumisos apaciguaron la furia de los
+agresores.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba fuera de puertas, dentro iba agavillándose
+la gente alborotada delante de la casa del marqués de Villel. Los
+vencedores de los polacos, vueltos triunfantes a Cádiz, aumentaron
+la furia de la muchedumbre, si muchedumbre merecía llamarse aquel
+número de personas, aunque no crecido, lo bastante para dominar sin
+resistencia. El marqués fue declarado traidor, a lo que se siguió
+el intento de matarle, como era uso hacer con los traidores. Iba
+a ser allanada la casa y muerto el personaje, blanco de la ira
+de los sediciosos. Entonces acudieron los voluntarios a defender
+a la persona así amenazada. Hasta aquel momento habían sido
+espectadores del tumulto, no <span class="pagenum" id="Page_135">p.
+135</span>aprobándole, aunque no faltase entre ellos quienes le viesen
+con aprobación apenas encubierta, pero no haciendo cosa encaminada
+o contenerle. No podía, con todo, aquel cuerpo consentir en que se
+cometiese a su vista, estando armado, un asesinato. Así, protegió
+al marqués de Villel, salvándole la vida, y le llevó entre sus
+filas amparando su persona, mas no sosteniendo su autoridad, hasta
+depositarle en lugar seguro. No había entonces más que uno que lo fuese
+completamente en Cádiz, aun contando las iglesias: no había más que el
+convento de los a la sazón archipopulares capuchinos. Allí quedó el
+vocal del Supremo Gobierno de España reconocido por la misma Cádiz, y
+quedó, si no en calidad de preso, poco menos. En salvo ya la vida del
+marqués, nadie pensó por lo pronto en restablecer el imperio de las
+leyes. Pero era necesario que hubiese quien gobernase aquella ciudad
+y plaza fuerte, siquiera como titular, porque el gobierno quedaba en
+la plebe alborotada. El empleo o puesto de gobernador en Cádiz no
+estaba vacante, pues le tenía un don Félix Jones, mariscal de campo,
+militar antiguo, cuyos servicios habían sido en la brigada irlandesa
+de nuestro ejército, siendo, como declaraba su apellido, su familia
+oriunda de Irlanda o de Gales; buen señor, y no mal oficial o soldado,
+pero desigual sin duda a la situación en que se veía, y en que estaba
+asimismo todo cuanto le rodeaba. Salvó al general Jones de completa
+sospecha su apellido británico, y de que le temiesen los alborotados
+su flaqueza; pero, si hubo de quedar libre de peligro, en su autoridad
+quedó anulado.</p>
+
+<p>Pasó Cádiz un día en poder de la plebe, pero la de Cádiz, por
+fortuna, con alguna rara excepción, está exenta de ferocidad. No
+peligraron las casas, ni en general las personas. Se gritaba, pero a
+nada se procedía. En tal situación cerró la noche y vino con ella el
+sosiego.</p>
+
+<p>En la mañana del nuevo día aparecieron las cosas sin <span
+class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span>notable mudanza. Pero era
+imposible que, faltando todo freno a las malas pasiones, faltase quien,
+impelido por ellas, se arrojase a cometer un crimen. Desempeñaba a la
+sazón el cargo de comandante del resguardo don N. Heredia, a quien
+relaciones de su familia con el príncipe de la Paz hacían poco grato
+a la opinión popular, y a quien su ingrato empleo forzosamente había
+de haber puesto en mal predicamento con la clase algo numerosa, y
+nada buena, de los contrabandistas. No había el pobre Heredia tenido
+ni la menor parte en la venida de los terribles <i>polacros</i>, ni
+en los actos despóticos del marqués de Villel, ni en cosa alguna de
+todas cuantas daban motivo al tumulto, pero no carecía de enemigos,
+y la hora era propicia para que el que se quejaba con razón o sin
+ella de un daño recibido se vengase. No acierto a decir, porque no
+llegué a averiguarlo, cómo supo el desdichado que su vida estaba en
+peligro, pero ello es que, en vez de esconderse, huyó, no sin ser
+visto y seguido en la fuga. Al ir a embarcarse, o ya embarcado, y
+a corto trecho de tierra, en una barquilla, fue alcanzado por sus
+perseguidores, que le quitaron la vida. Tan inesperado asesinato causó
+horror, y se vio que no podía seguir Cádiz sin gobierno. Jones nada
+hacía y nada podía, y se ignoraba, no viendo que fuese algo de hecho,
+si era o no todavía gobernador de derecho. Resolvió esta cuestión el
+nombramiento de un nuevo gobernador militar y político, y la elección,
+hecha no puede saberse por quién, recayó en el guardián de capuchinos,
+llegando con esto a su apogeo el favor extraordinario de que aquella
+orden monástica gozaba; y no sin razón digo a su apogeo, pues desde
+entonces empezó a declinar, hasta llegar cuatro años después a un
+estado de abatimiento cual nunca le había tenido en España. Había algo
+de instinto popular en nombramiento tan ridículo, porque, recelándose
+traiciones por todos lados, hubo de parecer la persona de más
+confianza la más interesada en que no dominasen los franceses, <span
+class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span>y tal pareció un fraile,
+pues aunque Napoleón al arrogarse el trono de España y traspasarle a
+su hermano, sin darle absoluta independencia, lejos de abolir desde
+luego las órdenes monacales, las había reconocido hasta señalarles
+lugar representadas por sus generales en las Cortes dispuestas por
+la Constitución de Bayona, bien veían los del clero secular, y más
+aún los del regular, cercano el fin de su existencia estos, y de su
+influjo aquellos con el establecimiento de un poder no favorable a la
+libertad política y civil, pero sí desfavorable a todo pensamiento
+religioso. Otro tanto veía el pueblo confusamente, como suele él ver
+las cosas, y por esto nombró para gobernarle al capuchino, si hombre
+poco a propósito para ejercer la autoridad en lo militar, y aun en lo
+civil, de toda confianza en cuanto a no entregar la plaza de Cádiz a
+los enemigos.</p>
+
+<p>No puedo acordarme cuánto tiempo duró el gobierno del
+buen guardián,<a id="FNanchor_31_31" href="#Footnote_31_31"
+class="fnanchor">[31]</a> pero sé que acabó como por consunción
+<span class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span>en breve plazo, no
+deponiéndole la Junta central, pero sí nombrando un nuevo gobernador
+militar y político, cargos desempeñados entonces por una misma persona,
+y esta de la clase de los oficiales generales.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_31_31" href="#FNanchor_31_31" class="label">[31]</a>
+Está en su lugar contar una anecdotilla relativa a estos sucesos. Venía
+en las horas a que la narración de arriba se refiere, navegando para
+Cádiz, aun no bien restablecido de una grave herida recibida en la
+batalla de Espinosa, el ilustre general de marina don Cayetano Valdés,
+tan célebre en España antes y después, y en Cádiz muy particularmente.
+Al ir a entrar en el puerto, como pasasen cerca algunas barcas, el
+general, deseoso de saber quién ejercía la autoridad militar con que
+él había de entenderse, preguntó quién era el gobernador de Cádiz.
+«El guardián de Capuchinos», le respondieron desde lejos. Pareció
+bufonada de mal gusto al general la respuesta. Pero al hacer igual
+pregunta a otra embarcación que pasó, oyó también que era gobernador
+de Cádiz el guardián de Capuchinos. Conociendo Valdés que es uso en
+las cercanías de Cádiz poner en boga por temporadas un dichete más o
+menos o nada chistoso, pensó que era la gracia de uso entonces decir
+que gobernaba el guardián de Capuchinos. Pero llegándose al buque donde
+venía y deteniéndose a un costado un bote (no sé si el de sanidad
+o el del práctico), y reiterada la pregunta, y recibida la misma
+respuesta, incomodándose el general de que le viniesen con bufonadas, y
+manifestando su enojo, supo con admiración ser el hecho que él deseaba
+saber lo que le había parecido burleta necia. De boca del mismo general
+he oído, y más de una vez, este lance.</p>
+
+</div>
+
+<p>No acierto a decir si fue bien comprendido en Sevilla el alboroto de
+Cádiz, pero lo cierto es que hubo aplausos y premios solo hasta cierto
+punto merecidos, y poca severidad e imparcialidad en el castigo, ya
+dictase tal conducta el error, ya el disimulo.</p>
+
+<p>A los voluntarios de Cádiz fueron dadas recompensas honoríficas,
+el dictado de distinguidos y el uso de los cordones de cadete, todo
+ello por haber amparado la vida del marqués, olvidando, o no sabiendo,
+o callando que para enfrenar el alboroto, particularmente en sus
+principios, cuando era cosa fácil, habían hecho poco o nada. El marqués
+del Villel fue llamado a Sevilla y a la Junta, desagraviado con
+palabras de aprobación y sin repugnancia suya a salir de una ciudad
+en la cual había hallado más sinsabores que satisfacciones. Fueron
+presos, creo que sin otros compañeros, dos jóvenes de Cádiz, ambos
+instruidos, y que después hicieron mediana fortuna, don Manuel María de
+Arrieta y don Pablo Massa, cuyo delito, o dígase cuyo supuesto delito,
+pues fueron al cabo absueltos después de larga, pero no dura prisión,
+y de una causa enojosa, era haber hecho el papel de representantes
+del pueblo alborotado para expresar sus pretensiones. De la quinta no
+volvió a hablarse, quedando exenta de ella los gaditanos, bien que en
+ninguna población de España creo que fue llevado a efecto con la debida
+regularidad y exactitud este modo de reclutar el ejército, poco propio
+para días en que el entusiasmo hacía mucho y el poder de la autoridad
+era corto, por lo cual acudían a las filas los que querían, y a los
+renitentes o reacios nadie podía sacar de su retiro.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span></p>
+
+<p>Del alboroto de febrero no quedó en Cádiz señal. Pasó allí tranquilo
+el año 1809, causando alegría las pocas y cortas ventajas en el
+mismo periodo conseguidas por nuestras armas, y dolor los grandes y
+multiplicados reveses de las mismas en aquellos días aciagos; pero
+reinando la tranquilidad más completa, de suerte que en momentos de
+tantas penas tuvo Cádiz la felicidad de no tener historia, mientras
+tan llena de sucesos estaba la de otras provincias. Los voluntarios
+siguieron prestando buenos servicios, y manteniendo la ciudad en paz y
+sosiego, de suerte que hasta el término final de la guerra no volvió
+aquella población a ver un alboroto de consideración en sus calles, ni
+cayó víctima de la furia popular persona alguna. Recién entrado el año
+de 1810 fueron otras las circunstancias, en las cuales Cádiz, si no le
+consistieron las suyas señalarse por actos de heroísmo, se acreditó de
+fiel a la causa de la patria, haciendo por sustentarla sacrificios no
+leves. Además, la ciudad que se entregó al gobierno de un religioso
+poco después hizo a la causa de las reformas celoso acogimiento,
+sucediendo allí a las doctrinas innovadoras y liberales lo que a planta
+llevada a terreno bien preparado para recibirla y criarla lozana,
+y, en cuanto no lo impiden desdichas inevitables, fuerte y robusta.
+Pero los sucesos desde 1810 hasta 1813 no entran en el propósito del
+presente artículo, y como son harto conocidos,<a id="FNanchor_32_32"
+href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a> las memorias
+que de ellos conservo no <span class="pagenum" id="Page_140">p.
+140</span>serán quizá transmitidas a la pluma como parte de los
+recuerdos que con desaliño procuro dejar constantes para divertimiento,
+si ya no para enseñanza, de la generación presente y de las futuras.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_32_32" href="#FNanchor_32_32" class="label">[32]</a>
+Acaba de salir a luz una obra de mucho mérito en su clase, y cuyo
+objeto es referir particularidades de sucesos ocurridos en Cádiz, y de
+los méritos contraídos por aquella población durante la guerra de la
+Independencia. El autor de este librito, que es don Adolfo de Castro,
+está ya muy conocido por muchas producciones de su pluma como hombre
+de nada común erudición y laboriosidad, a lo cual agrega prendas de
+dicción y estilo. Su obrilla contiene mil cosas, muchas de las cuales
+conservaba en la memoria quien esto escribe, pensando pasarlas al
+papel. Hoy no sabe si lo hará, pues lo que contaría como hasta ahora
+ignorado, en gran parte ha pasado ya a ser sabido. Pero si el señor de
+Castro ha hecho cuanto es dado hacer a la erudición y diligencia más
+prolija, como no vio los tiempos de que habla, sabe y cuenta bien lo
+que en ellos pasó, pero no cómo pasó y con la fisonomía de los hombres
+y cosas de entonces, lo cual no puede poner a la vista de sus lectores.
+Hay, por otra parte, ocurrencias de que son narradores infieles los
+documentos existentes, porque callan menudencias conocidas de los que
+vivían cuando ellos nacieron, las cuales explican los acontecimientos,
+a veces a punto de convertirlos en cosa más o menos diferente de lo que
+referidos de oficio aparecen.</p>
+
+</div>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch8">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">VIII.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">CÓMO SE PASABA BIEN EL TIEMPO EN UNA CIUDAD SITIADA.</p>
+</div>
+
+<p>No vayan a creer mis lectores que al escribir las siguientes páginas me
+propongo contar hechos heroicos, ni crean que recomiendo la estancia
+en una plaza fuerte, verdaderamente asediada y combatida, como una
+situación halagüeña. Intento, al refrescar en la mente antiguas
+memorias y pasarlas a la pluma, y de ella a la estampa, poner a la
+vista de la generación presente algunas escenas del singular drama
+que se representaba en Cádiz cuando estaba al frente, en la opuesta
+costa, el ejército enemigo, dueño ya, aunque no bien asentado en
+su posesión, sino muy al contrario, de las tres cuartas partes del
+territorio español, y representante del poder del imperio francés bajo
+el varón más sin igual que vieron todas las edades. Fueron los actos
+de heroísmo nada escasos en la guerra que sostuvo España en desagravio
+de su honor ofendido y en defensa de su independencia, pero de estos
+no hubo de caber parte a los vecinos de Cádiz, si bien muchos de
+ellos se señalaron en la campaña, porque su ciudad, protegida <span
+class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span>por la naturaleza, les
+facilitaba resistir sin estragos ni graves peligros. Así, mal puede
+llamarse sitio o aun bloqueo lo que hacían los franceses respecto a la
+desde entonces llamada isla gaditana. La relación de unos con otros
+beligerantes en aquellos lugares, desde febrero de 1810 hasta agosto de
+1812, creó un estado anómalo, compendiando o abreviando a España hasta
+tenerla encerrada en reducidísimos límites, pero sin quitar el carácter
+de la potencia España a aquella cortísima porción de su territorio. Por
+esto, cuando los sitios afamados de Zaragoza y Gerona, y aun los menos
+célebres, pero dignos de recordación y alabanza, de Astorga, Ciudad
+Rodrigo, Tortosa, Tarragona y algunos más, trajeron a los sitiados
+horrorosos males, donde fue probado su heroísmo, a los moradores en
+Cádiz y la vecina isla de León (hoy ciudad de San Fernando) cupo en
+suerte un buen pasar a corta distancia de los fuegos de un contrario
+poderoso.</p>
+
+<p>Ni con esto pienso rebajar el mérito contraído por una ciudad de
+que soy hijo, a la cual conservo amor entrañable. No puede afirmarse
+qué habrían hecho los gaditanos puestos en grande apuro, y sujetos
+a los más duros rigores de la guerra; pero lo que les tocó hacer lo
+hicieron bien, portándose como buenos españoles. Ya en otro lugar de
+estos recuerdos he contado que dieron a los ejércitos una buena suma
+de voluntarios, y también he referido que el batallón de tiradores
+de Cádiz, compuesto si no todo de gaditanos, de moradores de aquella
+ciudad y sus cercanías, hizo en Lerín, en octubre de 1808, una gloriosa
+defensa, cabalmente en los días en que, amortecida la llama que tanto
+brilló en los primeros sucesos del alzamiento, y tanto estrago causó en
+el enemigo, empezaba la época de los reveses, no sin mengua del crédito
+de nuestros soldados. También he dicho que todo había sido paz y
+sosiego en Cádiz desde febrero de 1809 hasta ir a terminar el enero del
+año siguiente. Pero entonces, <span class="pagenum" id="Page_143">p.
+143</span>invadida la Andalucía con resistencia cortísima de nuestras
+escasas y desalentadas tropas, venían con gran poder sobre Cádiz los
+franceses. Suya era casi toda España: fuera de la Península ibérica no
+contaba el emperador francés con un solo enemigo en el continente. Por
+un momento parecía como que flaqueaba en los españoles el propósito de
+resistir a todo trance al invasor, dado que la resistencia solo podía
+parar en ser vencidos y al cabo sujetos. Sin embargo, nadie pensó en
+Cádiz en abrir las puertas a los a la sazón vencedores. Resistir era
+tenido por cosa precisa y como natural.</p>
+
+<p>Uno de los graves inconvenientes con que se hacía necesario luchar
+era con la falta de Gobierno. Verdad es que el de la Junta Central,
+por un año establecida en Sevilla, había decretado trasladarse a la
+isla de León; pero la Junta Central había caído en sumo desconcepto,
+por cierto no merecido, a lo menos hasta el punto a que había llegado
+en aquella hora. Sabíase confusamente que en Sevilla un medio motín,
+con pretensiones de revolución, había sustituido al malaventurado y
+desconceptuado Gobierno que lo había sido de España el de la antigua
+Junta de provincia, reforzada con algunos personajes malcontentos e
+inquietos; pero el recién formado o resucitado cuerpo era a modo de
+fantasma o visión, que a soplo mucho menor que el del furioso viento
+que todo lo iba barriendo y desbaratando, debía desaparecer resuelto
+en humo o niebla. Cádiz no hizo caso del recién nacido poder, ni del
+antiguo, que reputaba difunto, y apeló al recurso de aquel tiempo,
+en que era fácil y común nombrar gobierno creando una Junta. De ella
+hizo cabeza el que era gobernador militar y político de la ciudad, el
+general don Francisco Javier Venegas; militar antiguo, general que
+había mandado con varia fortuna, literato, caballero cumplido con mucho
+de cortesano, aunque poco había vivido en la corte; hombre, en fin, de
+los que aciertan a ganarse las <span class="pagenum" id="Page_144">p.
+144</span>voluntades. Los demás de la Junta fueron nombrados por
+un método regular y por elección indirecta, que era lo que privaba
+entonces, o, digamos, el único sistema electoral conocido.</p>
+
+<p>Sentado ya que había de resistirse y nombrada Junta, la cual, por
+supuesto, a ninguna autoridad superior obedecía, a lo menos en algún
+tiempo, quedaba y era urgente llevar el propósito a efecto.</p>
+
+<p>Si algo podía disminuir el valor de la animosa resolución
+de defenderse, era la firme fe de que Cádiz y aun la isla eran
+inexpugnables. Ya había pasado por tal Despeñaperros, y acababa de
+desmentirse su alto concepto; pero un caso no probaba contra otro;
+sucediendo, como en otros lances de la vida pública o privada, ser vana
+en su significado la palabra escarmiento, no solo en cabeza ajena,
+sino a menudo hasta en la propia. En cuanto a la ocasión de que voy
+hablando, se veía el puente de Suazo echado sobre un brazo de mar
+con agua harto profunda; baterías rasantes a los lados del extremo
+que va al continente; alrededor, por la parte de afuera, salinas
+pantanosas, donde solo puede andarse por angostísimos pasos conocidos
+solo de los salineros, y fuera de los cuales perece hundiéndose quien
+temerariamente se arroja a pisar el terreno engañoso; y se colegía
+de todo ello, no si razón, pues acreditó después la experiencia ser
+muy fundada la confianza, que obstáculos tales no podían ser vencidos
+por los agresores. Pero se olvidaba que la ciencia y el valor en la
+guerra superan los más formidables, y que para la defensa de puntos,
+aun siendo fortísimos, se ha menester gente numerosa que los presidie.
+Esto faltaba en Cádiz, y porque inesperadamente fue suplida esta falta
+pudo la isla gaditana tener al frente al poderosísimo enemigo durante
+treinta meses y días, sin peligro casi, con pocos inconvenientes, y de
+modo tal, que la vida allí vino a ser, no meramente tranquila y cómoda,
+sino agradable y divertida. <span class="pagenum" id="Page_145">p.
+145</span>Fuese como fuese, aun con la escasa fuerza que había en
+Cádiz y la isla de León comenzó a prepararse la defensa. De la del
+puente de Suazo no trató inmediatamente el vecindario de Cádiz,
+dejándola a cuidado de la autoridad militar entonces obedecida. Pero
+las inmediaciones de la ciudad podían ser puestas en estado de buena
+defensa, construyendo y asimismo derribando lo necesario a dificultar
+su empresa a los sitiadores que se veían en perspectiva. Tenía Cádiz,
+y tiene otra vez hoy, fuera de la punta de tierra, por donde solo
+puede ser atacada, buen número de casitas y jardines, pobres o chicos,
+aunque aseadas y bonitas las primeras, áridos los segundos, a los
+cuales envía de continuo el mar grandes cantidades de arena, cuya
+humedad salitrosa en breve desaparece, volviéndose seca y enemiga de
+la vegetación, aunque no a punto de destruir la que existe, pero sí
+de dejarle poca belleza o frescura. Estos edificios era forzoso echar
+por tierra, dejando llano y liso el terreno donde, llegando ocasión de
+ello, pudiese jugar bien la artillería de la plaza. Aun antes de venir
+a caso tal, convenía detener al enemigo agresor, y particularmente en
+lugar tan distante que desde él no pudiese mortificar al vecindario
+y destruir el caserío, arrojando a la ciudad bombas. Para ello había
+sido trazada y empezaba a levantarse la Cortadura que ya he descrito en
+otro artículo de estos mis recuerdos. Poco se había adelantado en ella
+desde que, once meses antes, había sido teatro donde fue representada
+la escena de la supuesta traición descubierta y del fácil vencimiento
+de los <i>polacros</i>. El lienzo de cantería estaba hecho, así en la
+parte de la cortina como en la de los baluartes, pero por otras nada
+había, faltando aún el terraplén o piso de la muralla.</p>
+
+<p>A remediar tales males o peligros acudió solícito todo el
+vecindario de Cádiz, quiero decir, todos los vecinos varones y no
+impedidos. Era de ver el gentío que poblaba las <span class="pagenum"
+id="Page_146">p. 146</span>afueras de aquella linda ciudad, todo
+él compuesto de trabajadores aficionados. Como sucede en ocasiones
+semejantes, reinaba entre el bullicio la alegría, sin que se pensase
+en que la causa de tal concurrencia más era para dolerse que para
+alegrarse. Frailes robustos, de aquellos de que sacan copias los
+enemigos de las órdenes monásticas para ridiculizar sin razón a todos,
+asidos de gruesas sogas tiraban de parte de las casitas destinadas a
+ser derribadas, y en breve las igualaban con el suelo, entre risas y
+pullas de las que solían usarse con los de su hábito, a los cuales a
+un tiempo, con notable contradicción, se tributaba respeto y se hacía
+objeto de sátira, a veces grosera, mientras ellos, acostumbrados
+a recibir tiros de saetas sin punta y arrojadas sin intención de
+dañarlos menoscabando su poder o influencia, correspondían de buen
+humor con dichetes iguales a los de que eran objeto. Hombres de todas
+las edades, cuyos vestidos declaraban ser su condición y situación
+en la vida social cuando menos acomodada, formando cadena, pasaban
+de mano en mano espuertas llenas de tierra, revueltos con gente de
+inferior clase para la cual era más fácil, aunque en ellas no fuese
+costumbre, tal trabajo. Suplían el celo y el número la falta de fuerzas
+o de habilidad, y animaba a los trabajadores ver cuánto adelantaban,
+porque en poco tiempo quedó levantado el alto terraplén, que apisonaban
+otros a costa de salir con los brazos, si no lastimados, doloridos.<a
+id="FNanchor_33_33" href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_33_33" href="#FNanchor_33_33" class="label">[33]</a>
+Me acuerdo del buen humor con que acudíamos a trabajar, formando
+una como cuadrilla los que solíamos concurrir a la tertulia de la
+marquesa de Casa-Pontejos, madre de la excelentísima señora marquesa de
+Miraflores. Eran estos, entre otros, el duque de Híjar (Agustín), poeta
+si no de gran mérito, no del todo malo, y regular literato; el actual
+duque (entonces conde de Salvatierra); el conde de Casa-Tilly (después
+marqués de Iturbieta); el que llevaba por su mujer el título de
+Casa-Pontejos; don Fernando Silva (no el afamado corregidor de Madrid,
+don J. Vizcaíno), y algunos más hoy borrados de mi memoria, y todos,
+menos el duque de Híjar y yo, salidos ya al teatro del mundo. ¡Con qué
+alegría y ardor pasábamos de mano a mano las espuertas de tierra, y
+las contábamos para gloriarnos de lo activo de nuestro trabajo! No así
+con el pisón, pues yo le hube de tomar creyéndole obra poco penosa, y
+tuve que soltarle en breve, lleno de dolores en los brazos. Una enorme
+caldera llena de arroz con buenos tasajos servía para reponernos de la
+fatiga, y metíamos en ella nuestras cucharas, de palo, pero limpias y
+cada día nuevas.</p>
+
+</div>
+
+<p>Duró cosa de <span class="pagenum" id="Page_147">p. 147</span>una
+semana este trabajar de todos sin orden ni regla, pero al cabo del
+breve plazo que acabo de decir, entró un arreglo dispuesto por la
+autoridad, que fue dividir la ciudad en barrios para el trabajo, y
+hacer que cada día fuesen los de aquel al cual tocase a hacer la
+necesaria faena. Ni aun por esto, a pesar de que ya privaba algo al
+trabajo de su calidad de voluntario, cesó el celo durante algunos días;
+pero empezó la hora en que con el cansancio venía la tibieza, perdiendo
+además la obra el atractivo de la novedad, si bien por fortuna entonces
+lo más urgente estaba hecho, y por otra parte quedaba muy disminuida
+la importancia de la Cortadura, porque otro era ya el punto destinado
+a tener a raya el poder francés, salvando la independencia de España
+y, aun bien puede afirmarse sin jactancia, por consecuencia de la de
+España la de Europa, rescatando gobiernos y pueblos la que tenían
+perdida.</p>
+
+<p>Mientras se trabajaba en la Cortadura, y era esto el principal
+entretenimiento de los gaditanos, la inesperada aparición del duque
+de Alburquerque con su división, con dar guarnición suficiente a las
+líneas del brazo de mar que va desde la <i>Carraca</i> a <i>Sancti
+Petri</i>, aseguró la posesión de la empezada a llamar isla gaditana a
+los sustentadores de la independencia.</p>
+
+<p>No es asunto de las presentes páginas contar de nuevo la historia de
+aquellos días, referida ya por mejor cortadas <span class="pagenum"
+id="Page_148">p. 148</span>plumas, y hasta por la misma, tosca y pobre
+como es, de que salen estos renglones. En ellos me propongo solo decir
+lo que a la historia no compete, por ser demasiado humilde; lo que han
+callado quienes lo vieron; aquello de que hoy existen pocos que hayan
+sido testigos presenciales; pocos, y que parecemos ruinas en pie, pero
+en quienes no está mal, cuando podamos, que hablemos, pues no somos
+piedras, y que presentemos a la generación presente algunos cuadros de
+costumbres donde conozcan las de sus abuelos.</p>
+
+<p>No obstante estar preparados a todo, la aparición de los franceses
+al frente de Cádiz no dejó de producir un efecto desagradable, o,
+cuando menos, solemnemente triste. Era el día 5 de febrero. Brillaba,
+como suele allí casi de continuo, el sol, siendo no infrecuentes, pero
+sí de corta duración, los nublados; y la atmósfera, pura y despejada,
+rival, si no superior a la de Madrid en sus bellos días, permitía ver
+los objetos distantes con claridad asombrosa.</p>
+
+<p>En la expectativa del poco grato espectáculo cuya aparición era
+segura y se veía próxima, estaban los moradores de Cádiz, armados
+muchos de ellos con anteojos, poblando torres y azoteas, y la muralla
+que mira al norte, clavada la vista en la contrapuesta costa, y de ella
+en el punto llamado de Buena Vista, por donde es el camino de Jerez al
+Puerto de Santa María, principal medio de comunicación de lo interior
+de España con las poblaciones que rodean a Cádiz. De repente se divisa
+polvo: a poco aparecen tropas de caballería, reflejando un tanto la luz
+del sol las capas blancas y cascos de acero de los dragones franceses
+que venían delante de las demás tropas de su nación, en ordenanza como
+de quien no espera tropezar con oposición alguna inmediata. Singular
+cosa era ver aquella gente, a la par odiosa y temible al pueblo
+español, y verla sin recelo, aunque no para recibirla como a amiga;
+efecto ello de la disposición de aquellos lugares. Así es, que si
+<span class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span>nadie los vio con
+gusto, no hubo quien los viese con miedo, y hubo de suceder, aun a los
+tímidos, lo que al cordero de la fábula, que en el bien guardado redil
+hasta llegaba a echar fieros y retos al lobo.<a id="FNanchor_34_34"
+href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_34_34" href="#FNanchor_34_34" class="label">[34]</a>
+No esta de más repetir aquí la noble y sencilla respuesta, dada por
+Cádiz a la intimación hecha por los franceses para que se sujetasen
+a José Bonaparte: «La ciudad de Cádiz, fiel a los principios que ha
+jurado, no reconoce otro soberano que al señor don Fernando VII». Y
+tampoco parece excusado renovar aquí la memoria de los agravios y
+calumnias de la historia de <i>El Consulado y el Imperio</i>, de M.
+Thiers, que en lo referente a otros pueblos que al francés, no pasa de
+obra de invención. Dice el calumniador de España que los habitantes de
+Cádiz, muy confiados en la fuerza natural de su ciudad y en el apoyo
+de las tropas inglesas, dieron suelta a sus pasiones, <i>opusieron
+insultantes bravatas a las intimaciones de los franceses, y anduvieron
+alborotados, divididos, mofándose unos a otros, y todo ello
+impunemente</i>. A esto hay quien llame historia, e historia exacta e
+imparcial. Bien que ya va despertando el mundo en cuanto a la obra de
+Thiers. Los ingleses, que la llevaron con paciencia, comienzan a probar
+sus falsedades. Hasta hay ya franceses que la censuran con rigor. Y
+es de creer que se arrepientan de haberla alabado como imparcial y
+verídica españoles a quienes alucinó su indudable gran mérito; mérito,
+sin embargo, oscurecido por gravísimas faltas.</p>
+
+</div>
+
+<p>No tardaron los franceses en acercarse al puente de Suazo. Entonces
+empezó a correr la noticia de que, adelantándose a reconocer las
+baterías, algunos pocos dragones hubieron de aventurarse a pisar el
+terreno de las salinas, en el que se hundieron caballos y hombres hasta
+quedar sepultados, lo cual se celebraba con risadas, ponderándose el
+apuro que debieron tener al ir hundiéndose en el fango con la ferocidad
+con que celebra la pasión la desventura de un contrario aborrecido.
+No sé si fue cierto este suceso; pero bien pudo, y, fuese o no
+verdad, sirvió para confirmar en la opinión de que era aquel terreno
+intransitable, dando a los que estaban detrás de él seguro amparo.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span></p>
+
+<p>A pocos días ya no fue el puente de Suazo el límite entre el reino
+que dominaba el intruso José y el que reconocía por rey al cautivo
+Fernando. El duque de Alburquerque salió de la isla de León, y ocupó
+un puesto que dista de ella sobre un cuarto de legua, donde había un
+portazgo, y que estaba vecino al caño de Zurraque. No sé por qué no
+le disputaron la posesión de tal punto los franceses. Ello es que,
+teniendo condiciones para la defensa iguales a la del puente mismo,
+y además la ventaja de ser punto más avanzado, se plantó allí una
+batería llamada del portazgo, la cual no fue ni siquiera formalmente
+atacada por el enemigo durante los treinta meses que siguió al frente
+de aquella España en compendio, y el poder que se dilataba hasta las
+riberas del Báltico hubo de respetar aquellas obras de pobre aspecto,
+pero de verdadera fortaleza.</p>
+
+<p>Quedó, pues, la isla de León segura a la par que la ciudad de Cádiz.
+Así es que en ella murió legalmente la Central e hizo su testamento,
+instituyendo por heredero al Consejo de Regencia. Allí se estableció
+este y tomó el carácter de Gobierno Supremo de España, sin que se le
+negase Cádiz, aunque por lo pronto no se le reconociese del todo,
+siendo objeto de su amor exclusivo, cuando el amor no era corta parte
+del poder de la autoridad, su nueva Junta.</p>
+
+<p>La isla de León vino a ser para los gaditanos lo que para Madrid
+un Sitio Real cuando en él residía la corte, lugar donde era común,
+y con frecuencia necesario, ir para negocios, y asimismo a veces
+para diversión y recreo. El camino estaba en buen estado, y era
+completamente seguro, pues ni aun cuando pudiesen alcanzar allí los
+fuegos de los franceses, malgastarían ellos su pólvora o municiones en
+disparar a blanco incierto, donde, aun acertando un tiro, sacarían de
+esto muy escasa ventaja.</p>
+
+<p>Febrero, marzo y parte de abril fueron para las dos poblaciones
+<span class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>asediadas una
+época de tranquilidad. Algo molestó al principio la carestía, pero
+cesó pronto, recibiéndose toda clase de auxilios de lugares vecinos
+y lejanos y de tierras extrañas. Estando aliados los españoles con
+los ingleses, participaban de la dominación de estos en el mar para
+traficar en toda clase de géneros. Galicia, libre de franceses desde
+junio de 1808, y nunca vuelta a ocupar por ellos, aun cuando se
+enseñorearon de poco menos que toda España, enviaba a sus hermanos
+de la isla gaditana los abundantes productos de sus árboles, pastos
+y corrales; los otros pueblos de la costa de España, especialmente
+los de Andalucía, no bien salían de ellos los soldados franceses, que
+mal podían estar en todas partes de continuo, cuando se ponían en
+comunicación con la España de que eran parte, la cual existía allí
+donde estaba el Gobierno nacional, o, digamos, donde se reconocía
+estar la cabeza del cuerpo moral llamado patria, cuerpo cuyos miembros
+bien podían estar en sujeción al titulado rey José, pero que siempre
+se miraban y en efecto eran partes de un todo que no podía dominar la
+fuerza material, porque estaba por su índole fuera de su jurisdicción o
+de sus alcances. Así es que, como dos meses después de formalizado el
+bloqueo, que solo lo era por la parte de tierra, llegaron los alimentos
+a un precio razonable, manteniéndose el importante artículo de la carne
+de vaca a seis reales la libra de 32 onzas, y las demás carnes y pan en
+proporción a esto, y abundando las verduras, frutas y otros regalos.
+Los aljibes provistos de agua llovediza, que es delgada y sin sabor,
+bastaron a impedir que hubiese sed, sirviéndoles de suplemento algunos
+pozos, cuyo contenido, si menos grato, por ser el agua algo menos
+delgada, nada tenía de salobre.</p>
+
+<p>Hostilidades apenas había. Las escuadras inglesa y española
+surtas en la bahía, y más aún las numerosas lanchas cañoneras de
+ambas naciones, disparaban a veces a los <span class="pagenum"
+id="Page_152">p. 152</span>enemigos situados en la costa opuesta.
+Asimismo, en las líneas alguna vez se hacía fuego; pero tan inútil uso
+de pólvora y el no más provechoso sacrificio de algunas vidas, nada
+podían influir en el éxito de la contienda pendiente.</p>
+
+<p>Un suceso desagradable interrumpió, si no del todo o en todos,
+el sosiego material, o el del espíritu en aquel periodo. Pocos días
+después de haberse presentado delante de Cádiz los franceses, y en
+los primeros días de marzo, en que acertó a ser el Carnaval (del 4
+al 6), rompió un furioso temporal del S al SO tal, que recordó a los
+gaditanos el que siguió inmediatamente al combate de Trafalgar, al
+cual superó en violencia, aunque no en duración, no habiendo este
+último excedido del término de tres días. Hasta a los acostumbrados a
+escena tan aterradora como lo es la que presenta la casi aislada Cádiz
+cuando, movidas las olas por un viento parecido, aunque no igual, al
+huracán, amenazan tragarse aquella tierra baja, expuesta a los efectos
+de su furia, horrorizaban el ruido del mar y del viento, la atmósfera
+cargada de nubes, la espuma marina cayendo a la par con la lluvia,
+los edificios estremeciéndose a los recios embates a que oponían
+resistencia, al parecer, si bien no en realidad, por demás flaca y
+precaria. A los venidos de tierra adentro hubo de ser objeto de pasmo y
+terror espectáculo tan horrible y grandioso. En medio de él, dos de las
+reliquias de nuestra antigua marina, y de estos uno el navío de tres
+puentes de más porte entre los de nuestra Armada,<a id="FNanchor_35_35"
+href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a> fondeados en paraje
+poco seguro, porque en lo interior del puerto habrían sido molestados y
+aun destruidos por los fuegos de los franceses, garrándoles las anclas
+o rompiéndoseles los cables, se fueron con mediana rapidez, pero con
+inatajable curso, hacia la costa donde estaba el enemigo.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_35_35" href="#FNanchor_35_35" class="label">[35]</a>
+<i>La Purísima Concepción</i>.</p>
+
+</div>
+
+<p>Fue <span class="pagenum" id="Page_153">p. 153</span>imposible
+socorrerlos, y llegando casi a dar en tierra, fueron desamparados e
+incendiados. Aumentaba la pena ver lo irreparable de la pérdida, porque
+no era tiempo de pensar en construir buques nuevos. Algo pudo mitigar
+el dolor considerar que lo que entonces hizo el furor de los elementos
+lo habría venido a hacer en no largo plazo la misma naturaleza por otro
+medio, causando en los viejos cascos la podredumbre que trae consigo la
+muerte.</p>
+
+<p>Mediando abril, una mañana empezó a ensordecernos y hasta a conmover
+la tierra un espantoso ruido. Las cañoneras, los navíos, nuestras
+baterías, las enemigas habían roto un fuego vivísimo y continuado.
+Decían los viejos acostumbrados a la guerra que nunca desde el día en
+que combatieron con feliz éxito a Gibraltar las baterías flotantes
+habían oído los hombres tronar a un tiempo tantos cañones de tan
+gruesos calibres. Pasmoso era el efecto que producía; pero, si causaba
+dolor considerar que una grande efusión de sangre acompañaba aquel
+estruendo (punto en el cual hubo de ser exagerada la suposición, pues,
+como sucede en casos tales, no correspondió el estrago al ruido), no
+hubo asomo de temor en cuanto a la seguridad de Cádiz o de la isla; tan
+firme era la persuasión de ser inexpugnables las líneas, y estar, por
+consecuencia, en completa seguridad la plaza, o digamos la ciudad de
+Cádiz.</p>
+
+<p>Un inconveniente de mediana gravedad resultó de aquel tremendo
+cañoneo. Se perdió en él Matagorda, castillejo que mal podía
+conservarse, quedando los franceses dueños de ambos lados de la boca
+del después afamado canal o caño llamado el Trocadero, cuando antes lo
+eran de uno solo. De resultas quedó insegura por demás para nuestros
+buques la parte interior y abrigada de la bahía,<a id="FNanchor_36_36"
+href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a> y aun <span
+class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span>casi cortada la comunicación
+por mar entre Cádiz y la isla de León, antes, si no tan segura,
+tan frecuente como la de tierra.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_36_36" href="#FNanchor_36_36" class="label">[36]</a>
+Quizá con alguna inexactitud doy el nombre de bahía al puerto de Cádiz.
+Pero hablo como suelen mis paisanos, que así le llaman, diciendo los de
+la clase ínfima <i>la badía</i>. El puerto allí es el de Santa María,
+o digamos, la ciudad de este nombre. Sin embargo, se dice la boca del
+puerto a la entrada del de Cádiz.</p>
+
+</div>
+
+<p>Otro mal resultó de la pérdida de Matagorda, que entonces no
+se preveía, y fue que desde el cercano lugar llamado punta de la
+Cabezuela, pudieron los enemigos arrojar granadas a la ciudad de Cádiz,
+reputada hasta allí, y con razón, fuera de tiro, según lo que alcanzaba
+la ciencia teórica y había acreditado la experiencia.</p>
+
+<p>Pasado el susto o desabrimiento que trajo consigo la pérdida de
+Matagorda, volvieron las cosas a su estado ordinario. No era este
+todavía de tanto entretenimiento y recreo como llegó a ser en 1812,
+cuando fue compensada, como después diré, la incomodidad de las bombas
+con la multiplicación de las diversiones. Aún no estaba abierto el
+teatro, que lo fue mediando 1811. Encerraba Cádiz muchas personas
+de alta categoría, o por su cuna, o por su dignidad, adquirida en
+el servicio público en una larga carrera. De estos muchos dueños de
+pingües y aun cuantiosísimas rentas, pero cuyo caudal consistía en
+tierras, como estas, estuviesen a la sazón en país ocupado por el
+enemigo, cobraban poco y mal, cuando cobraban algo. Quienes vivían
+de sueldo también recibían mermados o con irregularidad los suyos.
+Pero había conformidad, porque el mal de muchos no es, como suele
+decirse, consuelo solo de los tontos, sino que lo es asimismo de los
+entendidos. Las costumbres hubieron de resentirse de la situación, y
+España, donde el poder era desde tiempo antiguo democrático, pero la
+sociedad no, encogida en el recinto de Cádiz, se amoldó a los usos
+de aquella ciudad, donde reinaba la igualdad, pero donde también
+brillaba entonces hasta un grado considerable la buena crianza. Era la
+política el principal alimento de la conversación; pero la política
+para <span class="pagenum" id="Page_155">p. 155</span>las más de las
+gentes se reducía a pensar y hablar de los sucesos de la guerra, pues
+antes de juntarse las Cortes las cuestiones políticas sobre materias
+constitucionales, que poco después embebieron tanto la atención, de
+escaso número de gentes eran conocidas.</p>
+
+<p>La calle Ancha, por las mañanas, la inmediata plaza de San Antonio,
+cuando era posible pasear en ella al sol, o, según la frase española,
+que tanto golpe da a los extranjeros, tomar el sol, y la alameda,
+pobre y fea entonces, pero con deliciosas vistas, estaban atestadas de
+gente. La hora de comer para la de la clase superior o acomodada vino
+por aquellos días a ser la de las tres de la tarde, ya dadas. Así, el
+gentío de ociosos de buen porte que a la hora antes indicada charlaba
+y fumaba en la misma plaza de San Antonio o en sus inmediaciones, al
+sonar tres campanadas del reloj de la parroquia que lleva el nombre del
+mismo santo se dispersaba, yéndose todos en busca de lo que lo general
+de españoles llama la puchera, y a que dan los andaluces por nombre
+<i>la olla</i>, pero sin añadirle el epíteto de <i>podrida</i>, que
+solo a ciertas ollas cuadra.</p>
+
+<p>Trasladado en mayo el Consejo de Regencia de la isla de León a
+Cádiz, tuvo algunas, pero pocas, creces el vecindario; pero la isla de
+León, convertida en mero puesto militar, no dejó de seguir animada, por
+ser numeroso el ejército que allí tenía su cuartel general, del cual
+eran parte las tropas aliadas inglesas, y un regimiento portugués, y
+además porque residía todavía en aquella población alguna oficialidad
+de marina, a lo cual se agregaba haber ido a establecerse en el mismo
+lugar unas pocas familias a quienes parecía mansión estrecha la de
+Cádiz.</p>
+
+<p>La vida así pasada era uniforme, y si libre de sustos, no ajena de
+fastidio. Pero llegó el día de abrirse las Cortes, con lo cual quedó
+abierto campo a la actividad individual, o, dicho con más propiedad,
+a la del pensamiento; y con avivarse las facultades vinieron a pedir
+más alimento, <span class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span>y, de
+resultas de ello, el cuerpo de la sociedad, sintiéndose más fuerte,
+buscó y encontró con qué ejercitar su fuerza y satisfacer sus lícitos
+apetitos.</p>
+
+<p>En muchas cosas hace ventaja la generación presente a la de los
+días pasados, porque sabe más y piensa más, y aumenta el caudal de su
+entendimiento y discurso, allegándole los tesoros de la experiencia.
+Pero tal vez siente menos que sentíamos, o, a lo menos, no siente con
+igual viveza. Si no carece de fe, no puede blasonar de tener mucha,
+y esto hasta un bien es, en cuanto evita abrazar una fe errada, y
+sustentarla y propagarla; pero es un mal, y no leve, porque encoge y
+apoca el pensamiento y embota los afectos, si no del todo, quitándoles
+la viveza.</p>
+
+<p>No comprenden los hombres de ahora el entusiasmo con que en 1810
+acogimos unos pocos, que pronto en la isla gaditana fuimos muchos,
+la reunión de las Cortes. Los que eran gratos ensueños, halagüeñas
+visiones, hijas de nuestra lectura, y enseñoreadas de nuestra fantasía,
+pero sin pasar de la clase de deseo, habían llegado a ser realidad,
+harto bien a duras penas conseguido. En el estado de las cosas bien
+merecía ser calificado aquello de locura, pero locura sublime.</p>
+
+<p>Me acuerdo de que en uno de los primeros días de las sesiones
+de las Cortes generales y extraordinarias (hubo de ser el 28 de
+septiembre, pero de la exactitud de la fecha no estoy cierto), estaba
+yo en la isla, cerca del pobre teatro donde los representantes de
+la nación celebraban sus sesiones. Estábamos en la calle, porque el
+Congreso celebraba sesión secreta. En medio de un corrillo, de que
+era yo parte, aparecía la figura severa, pero satisfecha por demás
+en aquella hora, de don Manuel José Quintana. Sabíamos que se estaba
+tratando en la sesión, entre otras cosas, del negocio del duque de
+Orleans, mucho después rey de los franceses. Este alto personaje
+había venido a España solicitando el mando de un ejército; llamado
+por <span class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span>el regente
+Saavedra; mal apoyado por el mismo cuando ya le tuvo en Cádiz; a quien
+habían hecho viva oposición el gobierno inglés y el ministro de Estado
+español, Bardají; del cual se decía que los diputados por América
+querían hacer algo correspondiente a su clase de personaje de la regia
+estirpe de Borbón, y sobre quien, después de un debate en secreto,
+habían dispuesto las Cortes, o en aquel mismo día o en el anterior,
+que saliese inmediatamente de España. Nadie sospechaba o conocía las
+buenas calidades de aquel príncipe, acreditadas desde 1814 hasta 1830
+en Francia, y después en diecisiete años y medio de reinado, en que
+conservó a los franceses en libertad y prosperidad, llevando tal pago
+cual solo merecía el tirano más aborrecible. Sabíase confusamente que
+había militado con gloria en los ejércitos republicanos, lo cual,
+por cierto, no le recomendaba a la gente del pueblo español, adicta
+con entusiasmo a la monarquía; constaba que estaba reconciliado con
+su familia, y casado con una princesa de la familia real de Nápoles,
+lo cual le hacía mal visto por quienes, odiando a Napoleón, eran,
+con todo, parciales acalorados de las ideas de la revolución por
+él terminada en provecho de la autoridad despótica, y por último,
+era francés, y esto solo bastaba para que el vulgo le recibiese con
+sospecha y aun con mala voluntad; consideración esta bastante a
+alejarle de todo poder o influjo, habiendo de redundar el que pudiese
+dársele por corto plazo en daño ajeno y hasta en el suyo propio. Así
+era aplaudida la resolución de las Cortes contraria a su persona. Con
+este motivo, Quintana dijo que los tiranuelos de Nápoles, Portugal
+y Cerdeña estaban dando pasos encaminados a adquirir el mando o
+influencia superior en España, y que era vano su intento, atendido el
+espíritu de las recién congregadas Cortes; y en todos cuantos allí
+estábamos escuchando causó no solo aprobación, sino placer oír tratar
+de tiranuelos a los pocos reyes nuestros aliados, y ver que había
+<span class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span>llegado en España la
+hora en que el poder popular trataba al trono como de igual a igual, y
+en algún caso como a inferior. Estábamos en aquellos momentos comunes
+en la historia en que los poderosos están caídos y exaltados los antes
+humildes, de lo cual se sigue por lo pronto, no la igualdad, sino un
+trocar de papeles en que los nuevamente encumbrados cobran la soberbia
+o el entono que en los recién venidos a menos afeaban.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba, y seguía la sesión secreta, y los corrillos no
+amenazadores ni inquietos, sino satisfechos y curiosos, continuaban en
+sus conversaciones, afanándose por averiguar lo que estaba pasando en
+el Congreso, sonó ruido de caballos que se acercaban, y a poco asomó en
+la angosta calle, teatro de la escena que voy describiendo, el duque
+de Orleans vestido de general español, que claramente venía a entrar
+en el Congreso. Se apeó, en efecto, a la puerta del teatro, pero no a
+la principal, sino a la del vestuario, estrecha y mezquina, como lo
+era todo en aquel pobre edificio. Por ella entró el príncipe y allí
+le perdimos de vista, pero no del todo, pues hubieron de reducirle a
+tomar asiento en un pasillo o cuarto oscurísimo, de modo que por entre
+las puertas entreabiertas asomaban sus piernas, más visibles, porque
+llevaba calzón corto de grana y media de seda, impropias prendas para
+quien venía a caballo, pero sin duda preferidas por el que las llevaba,
+porque se presentaba con el carácter de capitán general del ejército
+español. Con notoria y ridícula injusticia mirábamos todos el acto del
+príncipe en venir a las Cortes como un insulto, y con malignidad nos
+recreábamos en notar que no se le daba entrada, y que estaba haciendo
+como de portero. El color encendido del calzón seguía dando señal
+vistosa de su presencia en aquel sitio, y nos atropellábamos para
+clavar la vista en aquel objeto, siendo nuestro afán cerciorarnos de
+si entraba o no, y nuestro deseo que no entrase. Quedamos plenamente
+satisfechos, <span class="pagenum" id="Page_159">p. 159</span>porque,
+pasado algún tiempo, vimos movimiento en las piernas tan observadas,
+pasando el muslo de la horizontal a la vertical, esto es, poniéndose
+en pie el príncipe, cuyo cuerpo entero asomó inmediatamente a la
+puerta en ademán de quien iba a salir despedido, como hizo al momento.
+Montó de nuevo el duque de Orleans a caballo; saludó con cortesía,
+pero con mal gesto, a los circunstantes, que le vieron ir desairado,
+si no con insulto, pues no llegó a tanto la locura, con satisfacción
+no disimulada. Al día siguiente se embarcó el príncipe francés, y dio
+la vela de vuelta a Sicilia, no volviéndose a pensar en él durante
+largos años en España, ni durante tres o cuatro más en lugar alguno del
+mundo.</p>
+
+<p>Al nuevamente abierto Congreso atendían todos. Por la primera vez
+se oía en España hablar en público a otros que a los predicadores o
+abogados. Encantaba y arrebataba tal novedad, de suerte que nacieron
+y crecieron reputaciones que hubieron de conservarse hasta nuestros
+días, mereciéndolas quienes las alcanzaron por sus virtudes y servicios
+eminentes a la causa pública, si no por su talento oratorio; sentencia
+desfavorable de que es razón excluir al ilustre Argüelles, aunque este
+mismo no pareció a una generación posterior lo que al auditorio de
+las Cortes de Cádiz. Era además común entonces leer discursos, de los
+cuales muchos eran celebradísimos leídos, pero oídos causaban el mal
+reprimido fastidio con que infaliblemente es oído lo que se lee cuando
+es largo, salvo en algunas piezas de verso.</p>
+
+<p>Pero hasta febrero de 1811 no vinieron las Cortes a Cádiz, y los
+gaditanos no pudimos estar de continuo en la isla, donde no abundaban
+los alojamientos y los buenos escaseaban. Hízose, pues, necesario saber
+lo que pasaba en el Congreso, y saberlo sin demora, y para el intento
+servían los periódicos, que desde luego crecieron en poder, aunque
+ya alguno tenía desde que empezó a dominar <span class="pagenum"
+id="Page_160">p. 160</span>en las cosas del Gobierno el influjo
+popular, lo cual coincidió con el alzamiento de 1808.</p>
+
+<p>Por desgracia, no contaba Cádiz con periódico alguno como el
+<i>Semanario patriótico</i>, muerto en Madrid con la entrada de los
+franceses, y resucitado en Sevilla para morir en breve por su propia
+voluntad, hija de enojo nacido de pretender el Gobierno escatimarle
+la libertad de sus juicios u opiniones, o aun como la <i>Gaceta
+de Valencia</i>, célebre por las bufonadas con que comentaba los
+folletines del ejército francés, o como la de la <i>Mancha</i>, ya
+entonces difunta, o saliendo de tarde en tarde en diferentes lugares.
+Pero no mucho antes de abrirse las Cortes había empezado a publicarse
+en Cádiz un periódico titulado <i>El Conciso</i>, cuyo reducido tamaño,
+no dando cabida a gran número de palabras, justificaba su nombre. Era
+el fundador y principal escritor en él un don G. Ogirando, traductor
+conocido como tal hacía algunos años, cuya versión de la ópera <i>Une
+folie</i>, con el nombre de <i>Una travesura</i>, le había dado
+celebridad, más que por su mérito indudable de bien hecha y de castizo
+lenguaje, por la que llegó a tener aquella, hoy olvidada, y entonces
+y poco antes aplaudidísima música de Mehul, sobre todo, cantada por
+nuestro Manuel García. Había asimismo puesto en excelente castellano
+el mismo Ogirando la comedia francesa <i>Les Marionnettes</i>, a que
+él llamó <i>Los Títeres</i>, obra de Picard, hoy completamente decaído
+del alto concepto de que gozó, aunque, en mi pobre sentir, hay más
+injusticia en el extremo de su actual descrédito que la había en el de
+su antigua celebridad. No sé de qué otros conocimientos podía blasonar
+Ogirando fuera del de las lenguas francesa y castellana, siendo en la
+última verdadero purista: lo cierto es que no dio grandes muestras de
+sí, pero que tuvo fortuna, pues su periodiquillo vivió hasta 1814,
+siempre recibido con algún favor, habiéndose desde luego alistado
+en el partido que tomó el apellido de liberal de allí a poco. Pobre
+cosa <span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span>era <i>El
+Conciso</i>, pero tal cual era, si no ayudaba, servía. Recién abiertas
+las Cortes, publicó uno a modo de número supletorio, al cual nombró
+<i>El Concisín</i>, que venía a dar a su <i>papá</i> noticias de lo que
+en la isla iba pasando en el Congreso; obra de escaso chiste, pero de
+algún efecto.</p>
+
+<p>Dicho dejo que con atender a las cosas de las Cortes empezó un
+entretenimiento nuevo, que llamó otros. En electo, venido el Congreso
+a Cádiz en febrero de 1811, puede decirse que fue su venida principio
+de la segunda parte del drama representado en aquella población sitiada
+o bloqueada. Hasta para variar, vinieron las bombas o granadas como a
+dar aviso de que estábamos en guerra y con el enemigo cercano, pero
+con las bombas vino a multiplicarse las diversiones, abriéndose el
+teatro y celebrándose fiestas de diversas clases al aire libre; estar
+llenos de gente los paseos, animadas con la muchedumbre y buen humor
+de los concurrentes las calles y plazas, y en medio de todo esto,
+ventilándose con ardor todo linaje de cuestiones, no ciertamente con
+los conocimientos venidos hoy a ser comunes, pero con más sinceridad
+y calor al sustentar y esforzar errores que hay hoy para defender
+verdades, siendo aquello las mocedades de un pueblo, llenas de
+inexperiencia y superficialidad, pero ricas en ilusiones, cuyo valor,
+en la flaqueza de la condición humana, a veces iguala y en alguna
+ocasión supera al de la realidad misma.</p>
+
+<p>Pintar esto más circunstanciada, aunque toscamente, será asunto a
+otra parte de este artículo. Si en él me sucede ver las cosas de mis
+mejores días como suelen verlas los ancianos, aun esto servirá para
+pintar cómo pensaban y sentían los hombres de entonces, y una voz que
+sale de los bordes del sepulcro tendrá algo en consonancia con la
+índole de lo que conmemora.</p>
+
+<p>Hermosa imagen han presentado a la vista y contemplación de los
+lectores de todos tiempos los que, narrando y <span class="pagenum"
+id="Page_162">p. 162</span>describiendo los sucesos y escenas de la
+guerra por nosotros llamada <i>de la Independencia</i>, han pintado a
+un pueblo dándose nuevas leyes mientras llovían sobre él las bombas del
+enemigo sitiador, dueño además de casi toda la superficie del país a
+que la novel legislación estaba destinada. Sin duda hay ponderación, y
+no corta, al decir que caían las bombas como lluvia, y más si se tiene
+presente que en la misma guerra hubo poblaciones reducidas a escombros,
+o poco menos, sin desmayar por esto sus defensores hasta la hora fatal
+en que llegó a ser imposible continuar la heroica resistencia. Pero,
+según la expresión vulgar, así se peca por carta de más como por carta
+de menos, y las bombas arrojadas a Cádiz desde diciembre de 1810 hasta
+el 24 de agosto de 1812, si escasas en número, particularmente en los
+primeros tiempos del bombardeo, y menos destructoras que son por lo
+común tales instrumentos de ruina, no dejaron, andando el tiempo, de
+caer con alguna frecuencia, causando molestia y acabando con varias
+vidas, lo cual implica que para los habitantes de Cádiz había entonces
+cierto grado, si bien corto, de peligro.</p>
+
+<p>Ya he dicho que, aun tomado por los franceses el fuertecillo de
+Matagorda, a lo cual siguió establecerse los sitiadores en la Punta
+de la Cabezuela, puesto el más cercano a la ciudad de Cádiz entre
+todos los de la costa fronteriza, no se recelaba que pudiesen alcanzar
+sus fuegos a la linda población, hecha por breve plazo capital de la
+ocupada, pero no sujeta, España. De repente en un día de diciembre,
+pasados ya diez meses de tener delante el ejército francés, como
+estuviésemos los ociosos, no cortos en número, en nuestro acostumbrado
+lugar de reunión en la calle Ancha, llenándola toda de acera a acera
+en corrillos de parleros, se difundió la voz de que había caído una
+granada o bomba cerca del Hospital de mujeres, esto es, en un lugar
+muy del centro de la población. Al oír tal noticia, la primera idea
+fue tratarla de patraña. ¿<i>De dónde</i> <span class="pagenum"
+id="Page_163">p. 163</span>había de venir tal bomba? Sabido era que de
+la costa opuesta no podía ser, pues todos sus puntos estaban fuera de
+tiro de la plaza, aun para los morteros conocidos de mayor alcance.
+Por mar, sí, era fácil meter bombas y granadas en el recinto de Cádiz,
+pero los franceses no se atrevían a asomarse con sus cañoneras fuera
+de las bocas del Guadalquivir y Guadalete, y si bien algún botecillo
+o lanchilla podía haberse escurrido por entre las fuerzas navales que
+protegían la ciudad y bahía, no así una bombardera, que es embarcación
+pesada y poco manejable, y ha menester otras que le den compañía y
+amparo. Y suponer que lo juzgado bomba fuese un aerolito enorme, no era
+menor desatino, y además, de aerolitos poco se sabía entonces, siendo
+voz que ni en el Diccionario de la Academia estaba. Con todo esto, la
+curiosidad hubo de llevarnos a muchos al lugar que nos daban por teatro
+de tan singular suceso. Llegados allí ya, a nadie quedó duda: había
+caído una granada de mediano tamaño. Al caer, en lugar de reventar
+con estrago, se había abierto como si la hubiese quebrado o rajado la
+violencia del golpe. Esto consistía en que en vez de venir toda rellena
+de pólvora y con una larga espoleta, al acabar de consumirse la cual
+revientan los proyectiles huecos causando grave daño sus cascos, que
+suben y se extienden de resultas de la explosión, venía casi atestada
+de plomo, y con tan corta cantidad del material destructor, que no era
+bastante a lanzar con violencia hecho pedazos el hierro. Veíase, pues,
+ser aquel un nuevo invento del arte, en que el aumento de peso se había
+hecho necesario para dar más alcance al proyectil que se arrojaba.
+No fue agradable esta ocurrencia, la cual podía traer en pos de sí
+consecuencias muy superiores a las que tuvo, pero causó más admiración
+que terror; y como a la primera granada no siguiesen otras en no corto
+tiempo, hasta llegó a creerse abandonada una idea que si había parado
+en algo, era en muy poco. <span class="pagenum" id="Page_164">p.
+164</span>Olvidadas estaban las granadas cuando vinieron las Cortes de
+la isla: sus debates llamaban en gran manera la atención. En las cosas
+de la guerra no dejaba de pensarse, pero tal vez menos de lo debido.
+Sin embargo, yendo a terminar febrero de 1811, empezó a prepararse
+una expedición, de la cual nada menos se prometían las gentes, y aun
+el Gobierno, que la derrota del enemigo y el levantamiento del sitio
+de Cádiz; porque fuerzas respetables inglesas y españolas, con un
+regimiento portugués, salidas de la isla gaditana y desembarcadas en
+Algeciras, venían a embestir a los sitiadores por la espalda, mientras
+una salida de los sitiados, hostilizándolos por el frente, los reducía
+a estar cogidos entre dos fuegos. A la historia toca definir cómo fue
+el malogramiento de esperanzas en gran parte fundadas, a pesar de haber
+conseguido los ingleses en el cerro del Puerco una victoria indudable,
+si bien los historiadores franceses tienen el descaro de afirmar lo
+contrario, dando motivo al aserto mentiroso que desavenencias entre los
+aliados hicieron inútil la ventaja alcanzada, y que un revés anterior
+llevado por nuestras armas había puesto las cosas en tal estado, que
+no era posible ya sacar de la expedición ventajas considerables.
+Pero lo que por ser pequeño no merece mención en la historia, y si
+en una pintura de aquel tiempo, fue el papel que en estos sucesos
+representaron, o diciéndolo con propiedad, representamos los
+voluntarios de Cádiz. Risa dará a los hombres de ahora la importancia
+que dimos a una cosa pequeñísima; pero así éramos, y cuales éramos
+debemos ser considerados. Hasta entonces aquella milicia, casi en todo
+semejante a la nacional de nuestros días, no había pasado de cubrir los
+puestos del casco de la plaza con los anejos castillos de San Sebastián
+y Santa Catalina, con su uniforme pardo, o de lucir el encarnado,
+remedo del inglés, en la procesión del Corpus y otras fiestas, haciendo
+triste figura con sus galas, porque los sombreros de picos o apuntados
+con <span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span>que cubríamos
+la cabeza, eran diferentísimos en hechura, produciendo esto en la
+tropa formada un efecto desagradable a la vista. Pero necesitándose
+emplear en la expedición destinada a pelear fuera de la isla gaditana
+y en las líneas de esta la numerosa fuerza que las guarnecía, hubo de
+resolverse que, saliendo del recinto y murallas de Cádiz, fuésemos los
+voluntarios a cubrir los puestos avanzados de la Cortadura y baterías a
+ella inmediatas, a no larga distancia de la boca del Trocadero con los
+fuertes de Matagorda y Ortluis ocupados por los franceses. Levísimo, o
+aun puede decirse ningún peligro había que correr en aquellos lugares;
+porque el castillo de Puntales, próximo a ellos, y donde solían llegar
+las bombas y balas enemigas, y perderse vidas, no estaba incluido en
+los puntos en que habíamos de hacer servicio. Pero así y todo nos
+pareció la faena a que nos vimos destinados una verdadera salida a
+campaña. Por su orden, los cuatro batallones que figuraban ser de línea
+(vulgo guacamayos), y los dos de ligeros (alias cananeos), en seis días
+consecutivos marchamos ufanos a nuestra grande empresa, siguiendo desde
+entonces en dar guarnición a aquellos puntos. La música de un batallón,
+pues solo uno la tenía, fue sucesivamente acompañando a todos en la
+primera salida de cada uno. Tuvimos cuidado de hacer nuestras mochilas
+lo más pesado posible, para dar prueba a los espectadores, y aun
+dárnoslas a nosotros mismos, de nuestra fortaleza, elegimos para romper
+la marcha el punto más distante de aquel donde íbamos a parar, a fin
+de hacer con lo trabajosa más meritoria la jornada, y, acompañando con
+el canto la música instrumental, entonando las canciones patrióticas
+de aquellos días, en los cuales, como desde 1820 hasta 1823, era uso
+dar muestras del patriotismo en el canto, caminamos entre aplausos, y
+anduvimos una buena media legua con nuestra carga sin sentir fatiga;
+¡tan ligero hacía el peso el nada fundado pero sí sincero entusiasmo!
+Años <span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span>después, la
+milicia nacional de Madrid hizo muy superior servicio con igual celo,
+justificando con mayor motivo el entusiasmo que en ella inunda, y
+en días más cercanos del nuestro, cuerpos de milicias nacionales
+movilizadas han acreditado su buena voluntad y sufrimiento, en servicio
+de campaña, si no en combates; pero en los días de que voy hablando,
+obrábamos y sentíamos dominados por el hechizo de la novedad, y si
+bastante había ridículo en nuestro orgullo, merecíamos indulgencia por
+la candidez de nuestra soberbia un tanto fatua. Ni una sola desgracia,
+aun de las más leves, ocurrió a los que hasta 1812 siguieron ocupando
+aquellos puntos, aunque de ellos a la batería llamada la <i>Furia</i>,
+y además a la que tenía por nombre la <i>Venganza</i>, solían llegar
+balas y aun granadas; pero, buscando a tiempo, como era fácil, el
+abrigo de los salchichones de tierra y retama de que estaban hechas,
+venía a ser ninguno el peligro.</p>
+
+<p>Aunque llegó a ser modesto o enfadoso pasar tanto tiempo sobre las
+armas, pues cada seis días había que entrar de guardia, y en hacerla en
+los puntos fuera de puertas se consumía buena parte de dos; con todo,
+lo divertido, pues lo era hasta cierto punto, de la ocupación, hacía
+la molestia llevadera. Las inmediaciones de la Puerta de Tierra habían
+sido, y por muchos años han seguido siendo para los gaditanos, lugar de
+recreo y fiesta, y por cierto, rara vez de recreo provechoso. Pasaban,
+pues, los días de guardia como de gresca y broma, siéndolo de comilonas
+en los vecinos ventorrillos. De esto padecían algo las costumbres,
+siendo ello uno de los males que trae consigo el dar a los paisanos
+hábitos de soldados sin el freno de la disciplina.</p>
+
+<p>Mayor y mejor entretenimiento iba dando el interior de la ciudad.
+A muchos del sexo masculino (porque a las personas del femenino
+estaba vedado) ocupaba la asistencia a las Cortes. Celebraban estas
+sus sesiones en la iglesia <span class="pagenum" id="Page_167">p.
+167</span>de la casa de los padres Filipenses, que aun hoy subsiste;
+iglesia en forma de óvalo de no mala planta, pero no de adorno de
+buen gusto, y a la cual había adaptado medianamente al nuevo fin a
+que estaba destinada don N. Prats, oficial de ingenieros de marina.
+Unas tribunas formando a modo de andamiaje, que dentro del templo
+le daban trazas de costado de un teatro, componían las tribunas
+reservadas. Dos galerías altas con reja de balcón hasta el pecho,
+que corrían por todo el recinto de la iglesia y la abrazaban por
+entero, siendo parte antigua del edificio mismo, eran las tribunas
+del público, concurriendo allí donde antes iba el auditorio a oír la
+palabra sagrada numerosos oyentes a oír discursos de muy otra clase.
+De estos oyentes muchos no lo eran asiduos y constantes, pero había
+bastantes que tomaron la asistencia casi como oficio. Si bien la
+maldad de varios anticonstitucionales abultó extremadamente algunos
+excesos cometidos por concurrentes diarios a las galerías, y si
+bien en una época de atroz injusticia e inicua venganza, hubo quien
+inventase un nombre para hombres tales, y con inventarle añadiese, no
+solo un vocablo a la lengua, sino un delito en la lista de los hasta
+allí conocidos, apellidándolos <i>galeríos</i>, mal puede negarse
+que con frecuencia olvidaban el papel que estaban representando, el
+cual era el de verdaderos testigos mudos, destinados a transmitir
+afuera, juzgándolo y entregándolo al juicio ajeno, lo que allí veían
+y oían. De estos excesos ha habido no pocos en épocas posteriores, y
+hasta muy cercanas, y algunos de ellos de suma gravedad; pero aunque
+todavía la concurrencia a las sesiones de nuestros Cuerpos deliberantes
+dista un tanto de guardar el silencio absoluto a que está obligada,
+hay en este punto harto menos que censurar, pues en Cádiz, de 1811 a
+1813, el mezclarse el auditorio en las deliberaciones del Congreso,
+dando muestras ruidosas de aprobación y desaprobación que una vez
+pasaron a ser hechos, era cosa continua. Había <span class="pagenum"
+id="Page_168">p. 168</span>entre los bulliciosos espectadores de que
+voy ahora aquí hablando, todos ellos movidos por un celo sincero aunque
+descaminado, personas de todas clases, gaditanos y forasteros, para
+quienes vino a ser sustento ordinario del entendimiento la política
+militante.</p>
+
+<p>La hora de concluir las sesiones era sobre las dos de la tarde, y
+las noticias de lo ocurrido en las Cortes pasaban a la calle Ancha,
+poco distante del lugar donde celebraba sus sesiones el Congreso, y
+los juicios de los procedentes de las galerías eran revisados por otra
+más numerosa clase de ociosos, o de hombres cuyas ocupaciones habían
+terminado.</p>
+
+<p>Escaso campo quedaba para entretenimiento puramente literario
+en Cádiz, tal cual era entonces. No estaba enteramente olvidada
+del trabajo del espíritu, pero trabajaba influyendo en él las
+circunstancias, y conforme a lo que recibía era lo que daba, de suerte
+que el matiz político, siempre subido, con frecuencia cubriéndolo todo,
+daba su color a todas las producciones del ingenio.</p>
+
+<p>Residía en Cádiz Quintana, ya con la dignidad de patriarca de la
+iglesia político-filosófica, de que había sido largos años, aunque
+como en secreto, por no consentir otra cosa los tiempos, uno de los
+principales doctores y maestros. Estaba ya en él reconocida su calidad
+de gran poeta, si bien no faltaba quien se la negase. Gallego, a
+quien la famosa composición al <i>Dos de Mayo</i> había desde luego
+remontado a uno de los primeros puestos en lo todavía llamado nuestro
+<i>Parnaso</i>, siendo a la sazón diputado a Cortes, y nunca muy amigo
+del trabajo, tenía contenida su vena poética, no fecunda, aunque de
+exquisitos productos.</p>
+
+<p>Beña, militar instruido, no descuidaba, en medio de otras
+ocupaciones, la de lo entonces dicho pulsar la lira. Arriaza, ya en
+Londres, ya en Cádiz, escribía mediana prosa, no manejando mal la
+pluma en reñidas disputas con <span class="pagenum" id="Page_169">p.
+169</span>Blanco White, que desde Inglaterra hacía guerra cruda a todo
+cuanto era de España en un periódico cuyo título era <i>El Español</i>,
+pero mostrándose por lo común inferior a su diestrísimo y más instruido
+adversario, y entre tanto seguía cultivando la poesía, fecundo siempre
+y por demás ingenioso, siendo esto último la principal calidad de su
+talento. Capmany, en quien la vejez, aunque no muy avanzada, había
+extremado rarezas que siempre tuvo, docto y vivo, hacía alarde de su
+purismo lleno de singularidades, y mientras en las Cortes seguía las
+hostilidades contra los galicismos de dicción, alistado en la bandera
+de los reformadores, pero con actos de insubordinación frecuente,
+y tan allegado a la Inglaterra que parecía en él falta lo que no
+era sino hábito de extremarse en todo, daba rienda a resentimientos
+personales, publicando vituperios de Quintana. Gallardo, con un lindo
+y chistosísimo folleto había cobrado crédito de los más altos, que
+sostuvo entre lo general de los jueces, pero no entre los mejores, con
+su <i>Diccionario crítico burlesco</i>. Algunas composicioncillas,
+aunque no malas, del joven don Ángel de Saavedra, no daban, con
+todo, idea de lo que había de llegar a ser el ilustre duque de
+Rivas. Don Mariano Carnerero, casi abandonando por la política y sus
+marañas la literatura, en que había comenzado a señalarse, parece
+como que anunciaba que no habían de igualar a sus grandes facultades
+intelectuales ni la importancia de sus escritos y actos, ni la altura
+o extensión de su fama en lo venidero. Al revés Martínez de la Rosa,
+recién vuelto de Inglaterra, donde había pasado unos pocos meses,
+empezaba a levantar la fábrica de lo que fue después, con título
+justo, su elevada fortuna. Saviñón, cuya principal celebridad había
+sido la de habilísimo traductor, la confirmaba con nuevas versiones.
+Jérica y Costa, poeta o versista de corto valor, pero fecundo,
+empleaba su mediano ingenio en frívolas censuras de cosas apenas
+dignas de atención. Un don Santiago Jonama, de <span class="pagenum"
+id="Page_170">p. 170</span>agudo entendimiento y bastante instrucción,
+pero de no poca rareza, así como otros escribiendo gozaban de concepto
+superior al que merecían, era tenido en precio harto inferior al suyo
+real y verdadero. Algunos más podría nombrar, pero me sirve mal la
+memoria, y con los nombrados basta para dar una idea general y somera
+del estado del cultivo en que estaban las letras en Cádiz sitiada.</p>
+
+<p>Pero, según antes he dicho, los mismos literatos solo usaban la
+pluma para tratar cuestiones políticas, porque en otros asuntos apenas
+habrían encontrado lectores. De esto fue excepción, sin embargo, el
+folleto de Capmany contra Quintana, reducido a censurar su estilo,
+y más todavía, su dicción, justo en su crítica en uno y otro caso,
+injusto con suma frecuencia; por lo acre de su tono vituperable a todas
+luces, y no tan bien escrito como debía exigirse a juez tan severo,
+pues si no pecaba de galicista tampoco podía blasonar de natural y
+fluido; vicio este de todos los escritos de un hombre cuyo idioma
+verdadero era el catalán, y en cuyas obras aparecía el castellano puro
+como traído con violencia. A pesar de que ya el censurado Quintana
+había subido a la silla del patriarcado, como en ella era novel,
+faltaba en lo general del público la reverencia que da una larga
+posesión del personaje respetado, y así Capmany hubo de encontrar
+aprobadores numerosos. Pero los amigos de Quintana, en quienes al
+principio causó desmayo la súbita e inesperada acometida, volvieron
+en sí, e hicieron frente al adversario. Entonces, como en otro lugar
+de este libro he contado, salió a nuevo y más brillante teatro el que
+hasta entonces solo había hecho papel en el literario de Granada,
+don Francisco Martínez de la Rosa. Quintana se defendió con nobleza
+en un breve escrito. Con la publicación de este último perdió los
+estribos Capmany, nunca sufrido ni prudente, y en segundo folleto,
+indigno de su pluma, y aun de la de todo hombre de juicio, lanzó sobre
+Quintana, no ya censuras <span class="pagenum" id="Page_171">p.
+171</span>literarias, sino acusaciones y vituperios de toda clase,
+calumniosos algunos, injustos todos, sin perdonar a los amigos de su
+enemigo, y haciendo de los concurrentes a la tertulia de Quintana en
+Madrid, de los cuales era él uno casi perenne, los más feos retratos,
+donde si se acercaba en algún rasgo de la pintura la malicia, hasta
+producir alguna semejanza, con más frecuencia turbaba la mente y
+descomponía la mano del pintor el odio, llevándole a recargar leves
+faltas, o a suponer las que no había. Apoyaban a Capmany en esta
+contienda, más o menos disimuladamente, Arriaza, y sin rebozo,
+Gallardo, a los cuales se adherían todos los adversos a las reformas
+por odio a Quintana el político y a su secta, más que por idea alguna
+literaria. Pero tal contienda fue pronto olvidada, y ni aun en los
+periódicos se hizo de ella larga memoria.</p>
+
+<p>Los periódicos eran pocos y pequeños. <i>El Conciso</i> no
+traspasaba sus estrechísimos límites. Pero el <i>Redactor general</i>
+los tuvo más extensos, llegando a los que hoy tienen algunos periódicos
+semanales, y constando ya cada carilla de dos columnas. Su principal
+redactor era un don Pedro Daza, de buena familia, de mediano pasar,
+bien criado, y caballero en sus modales; pero escaso en conocimientos
+literarios o políticos, por lo cual escribía poco en su diario. Este,
+sin embargo, alcanzó la primacía, escribiendo de cuando en cuando en él
+hombres de alguna nota, y otros de mediana, entre los cuales hube yo de
+ser contado una o dos veces. Los anticonstitucionales tenían periódicos
+de los cuales era el principal el titulado <i>Procurador de la Nación
+y del Rey</i>. Por desgracia de los hombres de esta opinión, que en el
+Congreso podían blasonar de tener personas de no corto mérito, aunque
+a reconocérsele se negase la intolerancia liberal, aun mayor entonces
+que lo es ahora, en los periódicos estaban mal representados. A su
+frente tenía el marqués de Villafranés, caballero jerezano de singular
+extravagancia, aun en el vestir, pues con el <span class="pagenum"
+id="Page_172">p. 172</span>frac, aunque mal cortado, al cabo frac,
+y no casaca redonda, llevaba cinturón con un medio sable en vez de
+espadín, y el cual se jactaba de dormir en una dura tarima, creyendo
+esto conducente a la salud intelectual más todavía que a la corporal,
+pues contaba que a sus hijos, como les hallase dificultad en la
+comprensión al seguir sus estudios, había remediado el mal, de él
+reputado gravísimo, con rellenarles sus almohadas en vez de plumas
+o lana con piedras. Era el principal ayudante del raro marqués un
+sujeto cuyo nombre se me ha ido de la memoria, esta vez traidora,<a
+id="FNanchor_37_37" href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a>
+y que en los días de 1814 llegó a gran privanza con el rey, a la
+cual siguió un revés de fortuna; clerizonte, según creo, ordenado de
+menores, alto, desgarbado, con un sombrero de picos mal puesto en la
+cabeza, cuyo título literario principal había sido, según él refería,
+haber hecho oposición a una plaza de organista sin haberla logrado;
+hombre en quien un descaro no común daba realce a sus modos y figura
+estrafalaria.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_37_37" href="#FNanchor_37_37" class="label">[37]</a>
+Si mal no me acuerdo, su apellido era Molé. En los días del gobierno
+absoluto llegó a cierto grado de privanza muy superior a su valer,
+pero le sucedió lo que entonces a los de su estofa, que fue cambiarse
+su valimiento en desgracia y destierro. Hubo de pasar algún tiempo en
+semiconfinamiento en Cabra, donde no se ganó mucho crédito por título
+alguno, aunque tuvo embaucada a alguna persona devota.</p>
+
+</div>
+
+<p>Como ambos personajes se presentaban a tantos lugares donde podían
+herirlos las saetas de la burla, se veían acribillados, más con estas
+armas que con las de argumentos serios. Otro mérito tenían las cartas
+del filósofo rancio, pero estas no salían a luz en períodos fijos.</p>
+
+<p>La sociedad, en tanto, era la que solía ser en Cádiz con fuerte
+mezcla de lo que era la de Madrid, de lo cual resultaba un buen
+conjunto. En aquellos días, nadie en castellano hablaba de abrir los
+salones, pero en cambio se iba a la tertulia. Ya he hecho mención de
+la de la marquesa <span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span>de
+casa de Pontejos, en la cual se congregaba la gente de la más alta y
+mejor sociedad; pero, por desgracia, según fea costumbre de aquellos
+días, conservada hasta ha muy poco, ocupando a la concurrencia, más
+que otra cosa, el juego del <i>monte</i>. También una señora, mujer
+del abogado don N. Ayesa, recibía en su casa a las personas de más
+jerarquía, pero sin que faltase la mesa de juego, centro alrededor
+del cual giraban los tertulianos como palomitas en torno de la luz,
+y para más perfección del símil, quemándose con frecuencia en ella.
+De muy diversa clase era la reunión, corta en número, modesta en la
+apariencia, pero un tanto rica por el valor de varios de quienes la
+componían, que formaba todas las noches la sociedad de la señora doña
+Margarita López de Morla y Virués, mujer de singular entendimiento e
+instrucción vasta, educada en Inglaterra, aficionada a estudios serios,
+de agradabilísimo trato, y hasta ajena de pedantería, en la cual unos
+ojos hermosos y una conversación viva en que asomaba la andaluza
+entre la docta, suplían la absoluta falta de belleza; cargo grave
+para hecho a persona de su sexo, pero rescatado por perfecciones que
+hasta enamoraban y que hoy puede temerse sin lastimar afecto alguno
+ni aun el filial, al enumerar los méritos de tan ilustre difunta.<a
+id="FNanchor_38_38" href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_38_38" href="#FNanchor_38_38" class="label">[38]</a>
+Trágica suerte hubo de caber a la señora de quien habla el texto de
+este artículo. A fuerza de discurrir, hubo de perder el juicio. En sus
+últimos años, apenas pisando los confines de la vejez a que no llegó,
+abrazó las doctrinas de Fourier con tal calor, que ya daba indicios de
+locura. Esta vino, por desgracia, a declararse. Medio sanó, con todo,
+y hacia 1849 vino a Madrid, donde sus antiguos amigos la visitábamos,
+y de ellos con más frecuencia Gallego y yo, agregándosenos una persona
+cuya amistad con tan digna mujer era harto más nueva, pero había
+llegado a ser estrecha: el señor don Joaquín Francisco Pacheco. Pero
+a poco volvió a descomponerse aquella cabeza a punto tal, que fue
+necesario llevarla a la casa de Toledo, en la cual murió no muchos
+días después de haber entrado en ella, dándole cuanta asistencia podía
+su amante hijo, obligado muy a su pesar a ponerla en recogimiento, y
+su amigo Pacheco, que en este triste caso obró como si fuese de su
+familia.</p>
+
+</div>
+
+<p>A su <span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span>casa
+llevaba don Juan Nicasio Gallego el buen humor y chiste porque tanto
+se señalaba en el trato social, Quintana su tono severo y dogmático,
+Toreno sus calidades superiores de hombre, así como de talento e
+instrucción, de mundo. Iba allí de cuando en cuando Argüelles, pero
+no ordinariamente como los tres que acabo de nombrar. Iba allí el
+mucho después afamado <i>Gorozarri</i>, que en las Cortes de 1837
+llegó a adquirir fama de necio y extravagante, y no sin razón, pero
+que había leído mucho, y que en 1810 y 1811, oscuro todavía, ya era
+notable por sus rarezas. Había en la reunión, como era de suponer,
+el hermano de la señora de la casa y que vivía con ella, don Diego
+López de Morla, después conde de Villacreces, de familia de lo más
+ilustre de Jerez, aunque no hubiese titulado todavía; hombre ingenioso,
+instruido, decidor, raro entre los raros y que hacía gala de serlo y
+de extremarse en todo, dado entonces al estudio de la medicina que
+después practicó, menos aficionado a la política que solían serlo todos
+cuantos habitaban en Cádiz, y particularmente los concurrentes a su
+casa y aun su misma hermana; muy desviado de la democracia, porque
+tenía en alta estima su noble cuna, pero allegado a doctrinas nuevas,
+porque sus principios filosóficos distaban a la sazón infinito de los
+que eran fundamento del gobierno de la España antigua. Era yo su íntimo
+amigo desde los últimos días de nuestras niñeces, y había continuado
+con él en nuestra juventud en frecuente amistoso trato, por lo cual
+tuve entrada en la tertulia de su hermana. A ella hube yo de llevar a
+otra persona de cuenta que empezó a representar en aquella reducida
+sociedad uno de los principales papeles, allegado yo a él, y formando
+como una oposición al partido predominante en <span class="pagenum"
+id="Page_175">p. 175</span>el Congreso, del cual era el conde de
+Toreno en aquella sala particular el primer representante, así como
+en la de sesiones uno de los capitanes de la gloriosa hueste de los
+reformadores. Era la persona de quien acabo de hablar don José García
+de León y Pizarro (conocido solo por la parte segunda de su apellido),
+entonces secretario del Consejo de Estado, empleo puramente titular,
+pues este cuerpo, aunque existente de derecho, de hecho estaba, si no
+muerto, en letargo parecido a la muerte; hombre de instrucción varia
+y amena, de clarísimo entendimiento, de gran chiste; algo singular,
+llano por demás y alegre, en el trato tan agradable cuanto serlo cabe,
+algo y aun bastante dado a censurar, tildado de tener cierto matiz
+de afrancesamiento, en doctrinas no poco liberal, pero disintiendo a
+menudo de los corifeos de la parcialidad dominante, y, sobre todo,
+disgustado de lo que en ellos juzgaba entono y orgullo, y de la en su
+sentir casi servil sumisión con que eran mirados por sus secuaces;
+personaje que, después ministro más de una vez, no hubo de corresponder
+a las esperanzas que de él se tenían, pero más que por otra cosa,
+inferior a su concepto por lo duro de las circunstancias, y con quien
+ha sido injusta la opinión, negándole el mérito que sin duda tenía, y
+el cual en algún tiempo era en él conocido y confesado. Con extrañeza
+de las gentes por la diferencia que había entre nuestras edades, por
+tres años fuimos Pizarro y yo inseparables, como pueden serlo dos
+amigos de los más íntimos iguales o cercanos en años, paseando juntos,
+leyendo juntos, comentando lo que leíamos, abarcando muy diversas
+materias en nuestra lectura y conversaciones, conformes o poco menos en
+nuestras ideas políticas,<a id="FNanchor_39_39" href="#Footnote_39_39"
+class="fnanchor">[39]</a> y sobre todo en el orgullo con que
+resistíamos <span class="pagenum" id="Page_176">p. 176</span>a otro
+orgullo, siendo en la fe constitucional cismáticos, aunque no herejes.
+En aquel palenque hubo de ser la victoria, aunque no completa, de mi
+amigo Pizarro, de que me cupo una pequeña parte.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_39_39" href="#FNanchor_39_39" class="label">[39]</a>
+En un punto capital eran enteramente disconformes nuestros pareceres,
+porque Pizarro opinaba que habría convenido a España sujetarse de
+buena voluntad a Napoleón, y yo todo lo contrario. En el breve primer
+reinado de José Bonaparte en Madrid, terminado por el suceso de Bailén
+y la retirada de los franceses (pocos días de julio de 1808), había
+prestado Pizarro juramento de fidelidad al monarca intruso, como lo
+había hecho todo el Consejo de Estado, de que él era secretario. Sin
+embargo, no vaciló en cuanto a seguir al legítimo gobierno en diciembre
+del mismo 1808, cuando entró el Emperador francés victorioso en la
+capital de España, y huyó a pie pasando mil trabajos durísimos y
+peligros. Así sus adversarios le echaban en cara el juramento sin mucha
+razón, pues habían jurado la Constitución napoleónica en Bayona varios
+hombres que después se señalaron sirviendo al gobierno legítimo: el
+señor Romanillos, el general don Miguel de Álava, mi tío el tesorero
+general don Vicente Alcalá Galiano, con otros de igual o inferior nota.
+Mostrando yo a Pizarro mi extrañeza al ver que su conducta patriótica
+desmentía sus opiniones de casi afrancesado, me respondió con la
+imagen siguiente: «Si cuando en diciembre iba yo saliendo de Madrid
+a pie con el uniforme puesto y calzado con alpargatas, me hubiesen
+dicho: “¿Dónde va usted? ¿No ve usted que resistir a los franceses es
+una locura?”, habría respondido: “Sí, lo creo una locura, pero no me
+detenga usted, porque la nación quiere, y hay obligación de acceder a
+su voluntad”».</p>
+
+<p class="ti1">En cuanto a mí, pobre muchacho, ya me había negado a las
+cariñosas ofertas de emplearme ventajosísimamente en el servicio del
+usurpador, que me había hecho don Miguel de Azanza, íntimo amigo que
+había sido de mi padre y de toda mi familia.</p>
+
+</div>
+
+<p>En esto apareció una tertulia de igual naturaleza, pero en que
+predominaban opiniones diametralmente opuestas: la de la señora doña
+Francisca Larrea, mujer del ilustrado alemán don N. Böhl de Faber,
+literato, buen escritor en nuestra lengua y apreciabilísimo, visto a
+todas luces. Su mujer, a quien acababan de dar licencia los franceses
+para pasar a Cádiz desde Chiclana, donde residía durante los meses
+primeros del sitio, era literata y patriota acérrima, pero de las
+que consideraban el levantamiento de España <span class="pagenum"
+id="Page_177">p. 177</span>contra el poder francés como empresa
+destinada a mantener a la nación española en su antigua situación<a
+id="FNanchor_40_40" href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a> y
+leyes, así en lo político como en lo religioso, y aun volviendo algo
+atrás de los días de Carlos III, únicos principios y sistema, según su
+sentir, justos y saludables.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_40_40" href="#FNanchor_40_40" class="label">[40]</a>
+Me acuerdo de que la señora de Böhl repetía con entusiasmo, mirándola
+como emblema de nuestro alzamiento, la siguiente décima, por cierto
+no falta de brío en la expresión o en el pensamiento, aunque
+incorrecta:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Nuestra española arrogancia</div>
+ <div class="verse indent0">Siempre ha tenido por punto</div>
+ <div class="verse indent0">Acordarse de Sagunto</div>
+ <div class="verse indent0">Y no olvidar a Numancia.</div>
+ <div class="verse indent0">Franceses, idos a Francia,</div>
+ <div class="verse indent0"><i>Y dejadnos nuestra ley</i>,</div>
+ <div class="verse indent0">Que, en tocando <i>a Dios y al rey</i></div>
+ <div class="verse indent0">Y a nuestros patrios hogares,</div>
+ <div class="verse indent0">Todos somos militares,</div>
+ <div class="verse indent0">Y formamos una grey.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Aquí está compendiado el modo general de ver el
+levantamiento del pueblo español por un aspecto de los varios que
+presentaba, considerándole el único.</p>
+
+<p class="ti1">De estas doctrinas de sus padres, y más particularmente
+de su madre, saca las suyas que con tanto celo sustenta la afamada
+novelista, hoy viva, cuyo nombre en la república literaria es <i>Fernán
+Caballero</i>.</p>
+
+</div>
+
+<p>Fui yo presentado en casa de la señora de Böhl; pero por mil razones
+no hube de agradarle, ni ella por su parte, a pesar de su mérito, se
+captó mi pobre voluntad. Lo cierto es que la vi una vez y después
+fue mi suerte (ya en 1818) entrar con ella y su estimable marido en
+agrias contiendas literarias en que hubieron de injerirse con poco
+disimulo cuestiones políticas, no sin grande peligro mío en aquellas
+horas; acrimonia de que hoy me pesa al hacer a aquellos dos ilustrados
+consortes la debida justicia.</p>
+
+<p>Pero tales reuniones eran para pocos, y lo general de las gentes
+había menester alguna distracción para las noches, pues de día no
+daban poco los paseos, extraordinariamente <span class="pagenum"
+id="Page_178">p. 178</span>concurridos. El invierno de 1810 a 1811
+había corrido estando en gran parte de él en la isla de León la
+Regencia y las Cortes, y en el otoño anterior la fiebre amarilla,
+que tanto estrago había hecho en Cádiz y en toda Andalucía en 1800 y
+1804, había aparecido por tercera vez, no con el antiguo rigor, pero
+acabando con no pocas vidas y causando el temor consiguiente. Por esto,
+así como por otras razones, no se pensó en abrir el teatro de Cádiz.
+No era tiempo oportuno para hacerlo el del siguiente verano. Pero
+corrió este sin que diese la menor muestra de sí, como se temía, la
+epidemia. Entonces comenzó a pensarse en la conveniencia de aumentar
+distracciones a una población que, al cabo, si lo pasaba bien, vivía
+encerrada en breve recinto, y expuesta al peligro del bombardeo.
+Había tenido Cádiz sucesivamente varios gobernadores en el corto
+término de dieciséis a diecisiete meses, hasta que en junio de 1811
+fue nombrado para desempeñar su gobierno militar y político, hasta
+allí siempre unidos, el teniente general de marina don Juan María
+de Villavicencio, personaje notable, instruido, activo, de singular
+chiste que contrastaba con lo severo y adusto de su rostro, dotado de
+gran tino para el manejo de los hombres; hombre, a quien confío que me
+será lícito elogiar, sin que el cercano parentesco que con él me unía
+(pues era hermano y muy querido de mi madre, y además mi padrino) me
+incline demasiado a su favor, ni la disconformidad que llegó a haber en
+nuestras opiniones políticas, crecida en sus últimos días a punto de
+romper entre nosotros todo trato, me pueda mover a rebajar en un ápice
+el buen concepto de que entre las gentes, inclusos no pocos de sus
+contrarios, disfrutaba. Aunque era Villavicencio religioso, lo era sin
+superstición, siéndole familiares las obras de los filósofos franceses,
+y así, aunque tropezó con preocupaciones que representaban ser impropio
+en una ciudad amenazada de peligros darse a diversiones profanas que
+bien podrían <span class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span>provocar
+sobre los moradores de Cádiz la ira de Dios, no hizo caso de
+ellas y atendió a distraer los ánimos de los males de la guerra,
+proporcionándoles el esparcimiento posible en uno que, al cabo, aunque
+cómodo, no dejaba de ser encierro. Se abrió, pues, el teatro, y pronto
+se vio lleno, no obstante la escasez de recursos de los habitantes. En
+aquellos días el teatro de Cádiz, hoy pobre, mezquino y feo, puesto
+en cotejo con otros muchos después edificados, era tenido por de los
+mejores de España, aun incluyendo el del Príncipe, recién construido
+en Madrid, pequeño y de escaso adorno, aun el de los Caños del Peral,
+solo notable por ser algo mayores sus dimensiones. En el de Cádiz, los
+palcos principales, que en la nomenclatura madrileña de ahora se llaman
+bajos, eran todos propiedad particular, la mayor parte vinculada. Los
+apellidados de platea, puestos al nivel del patio y lunetas, eran
+incómodos, y así a los segundos concurrió la flor de la sociedad de la
+corte; familias de grandes de España, y de altos empleados.</p>
+
+<p>Eran medianos los actores, pero entre ellos había algunos de los ya
+afamados de la capital. Faltaba Máiquez, que bien podría haber estado
+allí, atendiendo a su celo patriótico que por poco le cuesta la vida
+en el Dos de Mayo; pero el insigne actor se había dejado ablandar por
+los halagos de José Bonaparte y de las autoridades afrancesadas, y
+lucía su habilidad prodigiosa en las tablas de Madrid, si bien no sin
+conservar ardiente amor a su patria, que le atrajo dura persecución
+en 1814 y hasta odio personal del rey Fernando, restablecido en su
+trono. Faltaban dos buenos discípulos de Máiquez, Prieto y Caprara,
+ya conocidos de los gaditanos. Pero estaba Carretero, el galán
+compañero de Rita Luna, de quien ya he hablado en otra parte de estos
+recuerdos; estaba Díez, aventajado alumno de la escuela de Máiquez,
+a cuyo lado había ya representado papeles, y estaba Querol, gracioso
+de la más <span class="pagenum" id="Page_180">p. 180</span>alta fama
+en la corte, excelente actor, y en las comedias llamadas de figurón,
+inimitable. Una actriz, de la cual ya he hablado al referir anécdotas
+de las mocedades de Martínez de la Rosa, Agustina Torres, hasta allí
+solo conocida en teatros de inferior clase, y de cuyas buenas dotes
+y cortas facultades he hablado, debiendo ahora añadir que con su
+natural talento y sensibilidad, recibiendo lecciones o consejos de
+personas entendidas, perfeccionó lo que en ella era perfectible, y
+brilló supliendo hasta cierto punto la falta de aquello de que por la
+naturaleza de su voz carecía. Otro actor, después subido a la más alta
+y merecida reputación, apareció en aquel mismo teatro, venido de alguno
+muy oscuro; pero este (hablo de Guzmán) solo apareció después de haber
+levantado el bloqueo y retirádose los franceses, si bien cuando todavía
+era Cádiz residencia del gobierno de España.</p>
+
+<p>Las piezas que se representaban eran de muy varia clase: de la
+antigua poesía dramática castellana, y de las nuevas, representándose
+de cuando en cuando alguna composición patriótica recién escrita.
+También de aquellas de las cuales era natural sacar alusiones al día
+presente, solía echarse mano. Así, una comedia de poco valor titulada
+las <i>Vísperas sicilianas</i>, era oída con aplauso, a punto de
+venirse el teatro abajo, cuando al sonido de la campana se arrojaban
+los sicilianos acaudillados por Juan de Prócida sobre los franceses y
+hacían en ellos horrible destrozo.</p>
+
+<p>Estaba el teatro bien dentro del alcance de las bombas enemigas,
+pero desde diciembre de 1810 y en todo 1811, y aun en los días
+primeros de 1812, rara vez nos enviaron los sitiadores tan molesto
+presente. Rara vez, digo, pero no nunca; pues, como para quitar crédito
+a una voz que empezó a correr después de una larga interrupción,
+suponiendo abandonado por los sitiadores un proyecto que tan corto
+efecto producía, con intervalos desiguales, que fueron siendo
+menores, siguieron cayendo en Cádiz granadas. <span class="pagenum"
+id="Page_181">p. 181</span>Pero en mucho tiempo todas cuantas
+penetraron en la población se quedaron más cortas que la primera, y
+además viniendo como esta llenas de plomo, y no reventando, dieron
+motivo a la famosa coplilla de</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Con las bombas que tiran</div>
+ <div class="verse indent0">los fanfarrones</div>
+ <div class="verse indent0">se hacen las gaditanas</div>
+ <div class="verse indent0">tirabuzones.<a id="FNanchor_41_41" href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a></div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_41_41" href="#FNanchor_41_41" class="label">[41]</a>
+Alusión a los rizos en forma de sacacorchos usados entonces, y que se
+formaban ciñendo con pedacitos de plomo delgadas mechas de pelo, que
+cubre y adorna la frente y sienes.</p>
+
+<p class="ti1">Don Adolfo de Castro, en la obrilla excelente de su
+género, donde trae mil particularidades de lo ocurrido en Cádiz durante
+la guerra de la Independencia, cita esta coplilla, y con ella una
+variante que es como sigue:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Con las bombas que tira</div>
+ <div class="verse indent0">el farsante Sult</div>
+ <div class="verse indent0">se hacen las gaditanas</div>
+ <div class="verse indent0">toquillas de tul.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Pero como por fuerza ha de ver el lector, esto no tenía
+sentido, como lo de los tirabuzones. El señor de Castro (que no vivía
+entonces) ignora que esta variante tonta fue una copla improvisada y
+cantada en el teatro por un actor llamado Navarro que la echaba de
+gracioso, y a veces lo era, pero no a menudo. Al oírla fue aplaudida,
+como suele serlo cualquiera necedad, pero no era uso cantarla, pues
+bien se veía que no había materiales para medio pañuelo (vulgo toquilla
+en Andalucía) en las granadas que tiraban los franceses.</p>
+
+</div>
+
+<p>Sin embargo, ya entrado 1812, y muy a los principios, empezaron a
+venir con más frecuencia a visitarnos los instrumentos de muerte y
+ruina; y como ocurriese una u otra desgracia, ya comenzaron a buscar
+los habitadores en Cádiz medios de libertarse del peligro. Cabalmente
+de ello nació hacerse aún más alegre la vida. Como se verá en la
+continuación de esta narración (cuyas dimensiones van excediendo
+a las que pensé darle al comenzarla), los <span class="pagenum"
+id="Page_182">p. 182</span>últimos meses del sitio, y los del
+bombardeo, nunca terrible, pero sí ya incómodo, fueron los en que
+de tal modo vino a ser la vida armada y rica en entretenimiento,
+que los pocos, poquísimos que hoy vivimos, y fuimos testigos de
+aquella situación, nos acordamos de ella como de una serie de días
+iguales a los que se pasan en una feria o en otra serie semejante de
+diversiones.</p>
+
+<p>Lo que particularmente distinguía a los españoles de los días
+gloriosos en que sustentó nuestro pueblo, con raras excepciones y sin
+distinción de clases, la independencia y gloria de la patria, heroico
+en su perseverancia, aun cuando en varias ocasiones no lo fuesen en la
+campaña sus soldados bisoños, era la fe en la justicia de su causa, de
+donde nacía la confianza en el triunfo final, fuesen cuán grandes y
+numerosos podían ser los reveses con que hubo de afligirlos la adversa
+fortuna. Era en verdad España, en aquellas horas, personificación del
+varón justo y tenaz en su propósito, que en un pasaje, con frecuencia
+citado, pinta Horacio; cuyo espíritu firme, ni por las ventajas
+alcanzadas por el enemigo, ni por discordias intestinas y funestas
+desmayaba, y a quien no aterraba ver irse desmoronando sobre su cabeza
+el edificio de la nación a los embates del vencedor poderoso, estando,
+como estaba, resuelto a perecer impertérrito sepultado bajo las
+ruinas. De esto daba pruebas, como en ningún otro periodo de la guerra
+comenzada en 1808, España en los últimos meses de 1811 y primeros del
+siguiente; días cabalmente en los cuales hubo más sombras que lustre
+en el honor de nuestras armas, siendo frecuentes y graves los reveses,
+y escasas y de corta importancia las victorias. En aquella misma
+hora en que, consultada la razón, solo podía dar por respuesta que
+el triunfo del invasor era, si ya no seguro, poco menos, venía a ser
+cuando estaba haciéndose una Constitución, y cuando fue nombrado nuevo
+gobierno, atendiendo a ello más que a los sucesos de la guerra los
+<span class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span>moradores de la isla
+gaditana, mientras los de las tierras enseñoreadas por el enemigo, aun
+cuando poco se cuidasen de legislación política, miraban como la real y
+verdadera la que salía de la asediada Cádiz.</p>
+
+<p>Mediado 1811, empezó en las Cortes a discutirse la Constitución.
+De sus méritos no me toca hablar aquí ahora: básteme decir que su
+todo y sus artículos empeñaban vivamente la atención y toda clase de
+afectos, considerándola como destinada a regir durante plazo más o
+menos breve a España toda. Los discursos de los diputados sobre puntos
+constitucionales eran oídos, no meramente con atención, sino con ansia
+viva, comentándose luego,<a id="FNanchor_42_42" href="#Footnote_42_42"
+class="fnanchor">[42]</a> y aun con frecuencia en la hora de ser
+pronunciados; clase esta última de comentario, si no ilegal en sí,
+ilegalmente ejercida, pues se expresaba con aplauso a los oradores
+gratos al público, y con vituperios a los de opinión contraria.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_42_42" href="#FNanchor_42_42" class="label">[42]</a>
+Perdóneseme como a un pobre viejo a quien dio algún cuidado su
+reputación, citar aquí algo de mis mocedades en que pruebe que no fui
+el loco tribuno que se me supone. En 1811 escribí un largo artículo
+en el <i>Redactor general</i>, defendiendo la doctrina que hace
+necesaria la sanción Real para que las resoluciones de cuerpo o cuerpos
+legisladores pasen a ser leyes, cuando el <i>conde de Toreno</i> en
+las Cortes había hablado contra dar al Trono tal prerrogativa. Verdad
+es que me ceñí a copiar los argumentos de <i>Mirabeau</i>. Pero al
+cabo algo era seguir al Mirabeau gran repúblico, en vez de seguir,
+como solían los más en aquel tiempo, en Mirabeau al tribuno, al
+revolucionario demoledor o trazador de locos planes.</p>
+
+</div>
+
+<p>Argüelles, Mejía, Muñoz Torrero, Calatrava, Oliveros, Gallego,
+Golfín, con algunos más, eran oídos como oráculos; Inguanzo, Gutiérrez
+de la Huerta, Borruell, Valiente, con otros pocos adictos a las
+mismas doctrinas, con extremos de injusticia. El famoso Ostolaza era
+blanco principal del odio y burlas del auditorio, lo cual merecía
+en parte por una frescura digna de ser calificada de descaro, y por
+ser conocidas sus malas costumbres y sus arterías para elevarse,<a
+id="FNanchor_43_43" href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a>
+<span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span>todo lo cual ponía en
+relieve su figura llena, su cara excesivamente redonda y rojiza, y sus
+ademanes y continente en grado sumo provocativos.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_43_43" href="#FNanchor_43_43" class="label">[43]</a>
+Justifica lo aquí dicho de Ostolaza el proceso que se le formó por
+haber seducido a jóvenes de un colegio de que era director, cuando
+después de haber privado altamente con el rey Fernando fue enviado a
+residir en una provincia. También los medios por donde se había hecho
+notorio en 1810 habían sido ridículos y asimismo vituperables. Pero
+nada alcanza a disculpar la maldad atroz de que fue víctima, hacia 1838
+o 1839, cuando, con no sé qué pretextos, murió asesinado con burlescas
+formas de juicio en Valencia.</p>
+
+</div>
+
+<p>Había asimismo diputados cuyos discursos unas veces eran recibidos
+con aplauso y otras con extremada desaprobación, porque en ellos
+estaban representados juntamente, pero alternando, los dos diversos
+y a veces opuestos principios del levantamiento popular de 1808: la
+predominancia del pueblo o de la plebe y el fanatismo. De ello venía o
+ser ejemplo don N. Torreros, conocido por el <i>Cura de Algeciras</i>,
+afluente, de corta y mala instrucción, sencillo a veces, malicioso
+en otras, ridículo en sus modos, y mucho en su acento <i>ceceoso</i>
+a punto de dar golpe aun en Andalucía.<a id="FNanchor_44_44"
+href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_44_44" href="#FNanchor_44_44" class="label">[44]</a>
+Bien viene aquí, a fuer de buen andaluz, decir que no todos los
+andaluces cecean, aunque ninguno pronuncia bien el castellano. En
+Cádiz, por ejemplo, donde el convertir la <i>l</i> en <i>r</i> es
+vicio común, raros son los que hacen sonar la <i>z</i>, cuyo sonido
+sustituyen con una <i>s</i>, cual no la hay en otra lengua o parte
+alguna.</p>
+
+</div>
+
+<p>En los primeros días de las Cortes se había hecho notable el buen
+cura por sustentar la causa de los guerrilleros contra la de los
+oficiales del ejército con frases que le valieron altos aplausos.
+Cuando empezó a discutirse la Constitución, ya no privaba Torreros
+con el pueblo de las galerías, porque había soltado expresiones
+favorables a la intolerancia religiosa llevada al mayor extremo. Pero
+al hablarse del artículo de aquella Constitución que declara que la
+soberanía reside esencialmente en la nación, a la cual asiste el <span
+class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span>derecho de variar sus leyes
+fundamentales, ningún demagogo pudo exceder al cura de Algeciras
+sustentando una doctrina tan peligrosa, por la cual parece que está la
+asociación política que constituye un Estado como de continuo puesta
+en vilo. Sus elogios del pueblo, los temores o recelos del poder del
+trono, que manifestaba, ya con énfasis, ya con singulares reticencias
+que implicaban cargos y encerraban amenazas, y todo esto dicho con los
+modos y tono estrafalarios, en él tan comunes, recrearon a los oyentes,
+que recibían su discurso con una aprobación mezclada con risa.</p>
+
+<p>También por aquellos días ocuparon a las Cortes otros asuntos, que
+dieron margen a que mostrase el auditorio, que de veras se creía amante
+de la libertad, su feroz tiranía, no sin participación de la mayoría
+del Congreso que en unas ocasiones le excitaba y daba ejemplo, y en
+otras aprobaba sus excesos, pues aprobación venía a ser su tolerancia.
+Los procedimientos contra un folleto del exregente Lardizábal, contra
+otro del consejero don José Colón, y contra una consulta quedada en
+mero proyecto del consejo llamado de Castilla, eran actos de despotismo
+en que las Cortes, figurándose parte, hacían no poca del oficio de
+juez, todo lo cual era celebrado, y lo que es peor, aplaudiéndose el
+rigor injusto, a la par que recibiéndose con violenta desaprobación
+la defensa que hacían de los acusados sus parciales. En uno de estos
+acalorados debates vituperó la conducta del desmandado auditorio el
+diputado don Juan Pablo Valiente, consejero de Indias, y trajo en
+apoyo de su censura una cita de Filangieri; pero aunque este escritor,
+hoy olvidado, era para los hombres de las sectas reformadoras del
+siglo <span class="asc">XVIII</span> autoridad de gran peso, los
+concurrentes a las galerías del cuerpo deliberante, entre los cuales
+no abundaban los doctos, llevaron tan a mal la cita, en odio del
+citador, que rompieron en un torrente de dicterios contra el orador,
+expresándolos <span class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span>en
+gritos y acompañándolos con amenazas, y hasta con señales de querer
+pasar sin dilación de las palabras a las obras. Empezó, pues, un
+alboroto, interrumpiose la sesión, retirose a una pieza interior
+Valiente, y no paró por esto el tumulto, siguiendo en voces y ademanes
+no leves muestras de propasarse a actos de violencia contra su persona.
+No tenía, con todo, aquel bullicio carácter verdadero popular, pues lo
+general de la población se mantenía en paz profunda, ciñéndose la turba
+medio amotinada al corto recinto de las dos o tres calles inmediatas
+al lugar donde se celebraban las sesiones, y en punto a número al de
+los que tenían la asistencia a las galerías por ocupación ordinaria.
+Hubo con todo de acudir llamado el gobernador, mi tío, que aún gozaba
+de favor con todo el pueblo, incluso con los constitucionales, y que,
+tomando del brazo a Valiente, le sacó por entre los alborotadores, y le
+llevó al seguro asilo de un buque surto en la bahía. No se oyó en las
+Cortes la merecida severísima reprobación de tal atentado, ni volvió a
+tomar asiento en ellas Valiente.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba, iban cayendo en poder del enemigo varias
+plazas de Cataluña y Valencia; una gran derrota de la flor de nuestro
+ejército, mandada por el regente Blake, amenazaba aún con mayores
+males; y el ejército inglés, aunque victorioso, ceñido a defender
+a Portugal, si alguna vez conseguía ventajas dentro de España,
+pronto desamparaba nuestro territorio, si bien desde los confines
+del territorio vecino era para la causa de la restauración auxiliar
+poderoso. Todo esto llegaba a noticia de los vecinos de Cádiz, y si no
+les era grato, tampoco los afligía en extremo, llamando más su atención
+la lucha entre las opuestas banderías que acababan de ser bautizadas
+con los nombres de <i>servil</i> y <i>liberal</i>, que las operaciones
+militares.</p>
+
+<p>También se prestaba atención a las producciones impresas, <span
+class="pagenum" id="Page_187">p. 187</span>pero corta, salvo en una
+u otra ocasión en que lo impreso era casi como lo hablado, porque
+trataba de las cuestiones políticas pendientes. Los antirreformistas
+iban levantando la cabeza, no sin indignación de sus contrarios, que
+los culpaban de usar de la libertad para hablar contra la libertad,
+como si al obrar así no usasen de un derecho que se les había dado, así
+como a todos. No tenían grandes escritores, pero el padre Alvarado, que
+publicaba unas cartas con el nombre del <i>Filósofo rancio</i>, no era
+digno de desprecio. Una obra publicaron los de la misma parcialidad
+que valía poco, pero que hizo ruido, y vino a ser memorable por haber
+dado origen a otra producción de más valor, si bien no del que llegó
+a dársele, y de considerable escándalo. La que acabo de citar aquí en
+lugar primero, tenía por título <i>Diccionario razonado manual</i>,
+y era una sátira de los reformadores, siempre acre o amarga, por lo
+común necia e injusta; pero en algunas ocasiones no falta de ingenio o
+chiste, y hasta en uno u otro caso no ajena de justicia. Ello es que
+picó a sus adversarios, decidiéndose desde luego entre estos que era
+indispensable dar las tornas a tal agresor, y hacerlo con armas iguales
+a las por él empleadas. Lo más singular es que fuese señalado, como
+por elección, aunque no hecha por vías notorias, evidente, el campeón
+de los liberales a quien tocaba entrar en batalla, y, según se suponía
+sin consentirse en ello dudas, derribar y aniquilar al osado paladín de
+los serviles. El nombrado fue don Bartolomé Gallardo, dueño entonces de
+altísima reputación, aunque fundada en títulos que si por su calidad
+eran hasta cierto punto valederos, por su número y dimensiones apenas
+alcanzaban a constituir un valor literario muy subido. Gallardo, no
+muy conocido en Madrid, había sido elegido en Sevilla para escribir
+en el <i>Semanario patriótico</i>, puesto a la sazón a cargo de don
+Isidoro Antillón, don José María Blanco (el después conocido por Blanco
+White) y don Alberto Lista, a los cuales había <span class="pagenum"
+id="Page_188">p. 188</span>encomendado Quintana, por entonces muy
+embebido en las ocupaciones de su empleo, continuar el periódico por
+él fundado en Madrid en agosto de 1808, al cual había logrado dar
+extremada valía e influencia, y en que había empleado su ya acreditada
+pluma. Gallardo hubo de escribir un artículo que no gustó, a punto de
+haber salido desechado por quienes habían de ser sus colaboradores.
+No eran prendas del así maltratado escritor ni la modestia, ni el
+sufrimiento, como hubo de probarlo en su larga carrera prolongada
+hasta días poco remotos del presente; carrera que fue una perpetua
+guerra en que él, agresor a menudo, se vio al fin obligado a defenderse
+y recibió más heridas que llevó, haciendo poco daño con sus armas,
+aunque procuró afilarles todo cuanto cabe en lo posible las puntas, y
+aun untárselas con veneno. Gallardo juró odio acerbo a la pandilla de
+Quintana y al que era de ella cabeza, lo cual, no obstante, se allegó a
+la bandera reformadora, pero como queriendo formar en ella un tercio o
+escuadrón aparte señalado por extremarse en la osadía. Había publicado
+un folletito de pocas páginas, titulado <i>Apología de los palos dados
+a don Lorenzo Calvo de Rozas</i>, y en tan breve trabajo y sobre tan
+pobre asunto había mostrado calidades de grande escritor; dicción
+castiza con solo algún ligero ribete de afectación, buen estilo, chiste
+abundante y de la mejor ley. Con tales méritos fue, sin embargo,
+desmedido el concepto que dio a su autor tan ligera obrilla, juguete
+primoroso, pero que de serlo no pasaba. Lo cierto es que Gallardo,
+como dejo dicho, fue señalado para contraponer un diccionario al
+<i>razonado manual</i>, y que cumplió con su encargo al cabo de no muy
+breve tiempo, anunciándose próximo unas veces el esperado parto de su
+ingenio, y otras remitiéndose a hora algo posterior el logro de las que
+eran altas esperanzas, y al cabo apareciendo el <i>Diccionario crítico
+burlesco</i> con grande aplauso del vulgo de lectores, y moderada
+aprobación de <span class="pagenum" id="Page_189">p. 189</span>los
+entendidos; con bastantes malos chistes entre algunos pocos buenos; con
+no mucha originalidad; conteniendo trozos bien escritos y otros en que
+la afectación llega a ser insufrible. Lo que más valor dio a la obra
+fue la ira que excitó, harto merecida en parte, por la ostentación de
+impiedad que en ella resalta. Gallardo hubo de ser condenado por su
+obrilla y aun reducido a prisión, pero la muy suave en que estuvo fue
+para él lugar de recreo y triunfo, siendo allí visitado y adulado por
+gran número de personas, para quienes eran méritos las culpas del autor
+atrevido.</p>
+
+<p>Tales eran (y si algunas de otra clase pocas) las plantas
+que florecían y fructificaban allí y entonces en el campo de la
+literatura. Por aquellos días publicó Capmany reimpreso en Londres,
+el libro a que impropiamente había dado el título de <i>Filosofía
+de la elocuencia</i>, mero tratado de retórica al uso antiguo, en
+que nada filosófico podía encontrarse aun con el mejor deseo de
+hallarlo, y el cual, sin embargo, había corrido con aceptación por
+muchos años; pero su autor, en su <i>galofobia</i>, le había variado,
+dándose por arrepentido de haber citado en él, como modelos, trozos
+de autores franceses, y sustituyendo a estos otros de escritores
+castellanos, a que agregó en su estilo renovado salpicar la
+composición con frases propias de los malos conceptistas del siglo
+<span class="asc">XVII</span> y hasta dignas del imaginado fray
+Gerundio. Pero su obra no dio margen por lo pronto ni a alabanza,
+ni a vituperio.<a id="FNanchor_45_45" href="#Footnote_45_45"
+class="fnanchor">[45]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_45_45" href="#FNanchor_45_45" class="label">[45]</a>
+En días muy posteriores, y (si bien me acuerdo) en la <i>Gaceta de
+Bayona</i>, publicada hacia 1830 y escrita en castellano, fue censurada
+con extremos de aspereza, aunque no sin mucho de justicia, la aquí
+citada obra de Capmany, llegando los censores a punto de citar, para
+usarla en sentido contrario, la famosa frase de Quintiliano, cuando
+dice tocante a Cicerón: <i>Ille se profecisse sciat cui Cicero valde
+placebit</i>, afirmando que da pruebas de buen gusto quien condena a
+<i>Capmany</i>. Aquí se mezclaban con odios literarios los políticos,
+porque los críticos, antes servidores de José Napoleón, y pasados a
+protegidos de Fernando VII, no perdonarían ocasión en que pudiesen
+cebar su odio a los que se mantuvieron firmes en defender la causa de
+su patria.</p>
+
+<p class="ti1">Sin duda, las rarezas de que llenó Capmany la nueva
+edición de su obra, nunca más que mediana, justificaban no poco la
+severidad de la censura. ¿No son dignas de Gracián o aun del supuesto
+Gerundio frases como las que siguen, «corriendo se vendían antiguamente
+las rosas», «porque galas tan caducas no permitían asiento»; o esta
+otra; «los antiguos nos daban dentro de una medalla todo un César,
+porque los grandes hombres se han de medir de pescuezo arriba»?</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_190">p. 190</span>En tanto empezaban
+a darse a luz traducciones de obras que antes no habrían podido
+publicarse en España. Una de Mably, de escaso valor, pero que le tuvo
+no corto cuando su autor, hoy enteramente olvidado, pasaba por grande
+autoridad en política, tuvo por traductor, o, como debe decirse, por
+traductora, a la excelentísima señora marquesa de Astorga, condesa
+de Altamira. Un don N. de la Dehesa, que en 1834 o 35 fue ministro
+de Gracia y Justicia, dio a la estampa en nuestra lengua, la antes
+estimada obra del suizo Delolme, sobre la <i>Constitución inglesa</i>,
+llamando al autor original, ciudadano de Génova, por decir de
+Ginebra, lo cual a más que a traducir equivocadamente la voz francesa
+<i>Genève</i> se extendía.<a id="FNanchor_46_46" href="#Footnote_46_46"
+class="fnanchor">[46]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_46_46" href="#FNanchor_46_46" class="label">[46]</a>
+Debía el bueno del traductor, sobre haber sabido que Génova en francés
+es Gênes, así como Genève es Ginebra, saber que los genoveses, aun
+cuando era república el Estado de que eran parte, no usaban el título
+o calificación de <i>ciudadanos</i>. Al revés, en Ginebra, donde
+ciudadano era una calificación o un título legal, no común a todos los
+habitantes sino a una categoría de estos, por lo cual venía a ser un
+distintivo.</p>
+
+</div>
+
+<p>Más traducciones aparecieron, pero cuáles y cúyas fueron se me
+ha borrado de la memoria. Algo de esto era leído, de donde iban
+propagándose doctrinas hasta allí conocidas de pocos españoles.</p>
+
+<p>Pensose en escribir para el teatro. Comenzó Martínez de la Rosa
+su tragedia <i>La viuda de Padilla</i>, y poco después <span
+class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span>su comedia <i>Lo que puede
+un empleo</i>, de las cuales ya he hablado en otro lugar de este libro.
+Infatigable Saviñón en traducir, lo cual hacía con extraordinario
+acierto, se dedicó a poner en verso castellano el <i>Bruto primo</i> de
+Alfieri, mudándole el título en el de <i>Roma libre</i>, y extremándose
+alguna vez más que el autor en varias doctrinas republicanas.<a
+id="FNanchor_47_47" href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_47_47" href="#FNanchor_47_47" class="label">[47]</a>
+Al terminar el primer acto del original, recién expelido del trono
+Tarquino, grita el pueblo romano:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">«Il primo di che vivrem noi, fia questo».</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Saviñón le tradujo bien diciendo:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">«Este es el primer día en que vivimos».</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">Pero como Alfieri usaba del verso suelto, y su traductor
+del <i>Romance</i> endecasílabo, y como cabalmente el verso aquí citado
+debía ser seguido en castellano por otro terminado en <i>e o</i> con
+que acabase el acto, hace Saviñón que a la exclamación del pueblo
+romano, Bruto, que en la tragedia italiana calla entonces, prorrumpa en
+el siguiente verso:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">«Cópielo el mundo, y vivirán los pueblos».</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+</div>
+
+<p class="mt-1">En tanto, un ingenio muy de otros principios, el
+duque de Híjar, hermano del actual, escribió e hizo representar una
+composición dramática, en parte alegórica, en que no faltaban buenos
+trozos; pero como abundaba en pensamientos monárquicos, aunque no
+contrarios a las reformas que iban haciéndose, fue oída con corto
+favor, si bien no con desaprobación, siendo además su autor persona
+en quien algunas singularidades impedían que se hiciese la debida
+justicia al valor natural y aun al buen cultivo de su entendimiento.<a
+id="FNanchor_48_48" href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_48_48" href="#FNanchor_48_48" class="label">[48]</a>
+Como hubiese dicho el buen duque, candoroso por demás, que para
+componer los versos se tendía boca abajo, dio esto motivo a dichetes
+de mal gusto. Arriaza dijo sobre ello unos versillos obscenos e
+ingeniosos, y Gallardo, en su <i>Diccionario crítico burlesco</i>,
+también hace mención de un gran señor, el cual «diz que componía los
+versos según aquí va referido». Mejor tratado merecía ser el duque de
+Híjar, cuya afición a las letras era notable y loable, y cuyos versos,
+si ya no de alto aplauso, eran merecedores de algún aprecio, siendo
+correctos cuando menos.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span></p>
+
+<p>Entre tales ocupaciones y entretenimientos dentro de la isla
+gaditana, se multiplicaban fuera de ella las desdichas. Cayó, al
+terminar el año de 1811 o en los primeros días de 1812, en poder de
+los franceses la ciudad de Valencia, y con ella el entonces principal
+ejército español, quedando prisionero el general don Joaquín Blake,
+uno de los del Consejo de Regencia del reino, y aun su presidente. Era
+el revés de tal magnitud que hubo de causar más que la ordinaria pena
+producida por otras desventuras en los descuidados habitantes de la
+isla gaditana. Al mismo tiempo sonaron, aunque medio articuladas, voces
+de traición de las que había tiempo que no se oían. Para Blake nunca
+había soplado favorable el aura popular, a lo menos la que procede de
+las regiones inferiores y medias de la sociedad, mientras de los que
+más presumían, y con razón, de entendidos, una buena parte, en la cual
+se contaban Argüelles y sus amigos, tenía al general desventurado en no
+corta estima, reputándole hombre de saber tanto cuanto buen patricio.
+Lo cierto es que Blake gustaba de dar batallas, y que solía perderlas;
+que su sequedad desagradaba generalmente, cuando a otros daba idea alta
+de su buen entendimiento o instrucción su silencio casi perpetuo, y
+que su amor a su patria y su fidelidad no desmentida a la causa de la
+nación, como estaban juntas con una tibieza que rayaba en frialdad,
+eran poco a propósito para días de pasiones violentas, de aquellas
+que se manifiestan más que en actos útiles, en palabras y vanas
+demostraciones. Así corrió por Cádiz la noticia de que Blake, si no
+había abrazado el partido del rey intruso, estaba cerca de abrazarlo, y
+que los franceses, al recibirle la espada, le habían hecho los honores
+de infante de España; enorme desatino, pues esto, si hubiese sucedido,
+casi equivaldría a reconocer, en cierto grado, los soldados de Napoleón
+y el gobierno de José, la legitimidad del gobierno por ellos calificado
+de rebelde.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_193">p. 193</span>Hubieron de
+terminar tales desvaríos (por otra parte no tan peligrosos como
+habrían sido tres o cuatro años antes) con llegar un parte de Blake,
+donde se expresaba tan bien y con tan nobles pensamientos y afectos
+al referir su desdicha a la par con la del Estado, que le captó no
+pocas voluntades, hasta colocarle en la opinión en punto superior
+al que merecía real y verdaderamente; porque si era honrado y un
+tanto instruido, no tenía las altas dotes que en él suponían sus
+parciales.</p>
+
+<p>Importaba, después de faltar Blake, nombrar nueva regencia. Sus
+compañeros Agar y Císcar, que después vinieron a recobrar el favor de
+los constitucionales, por entonces le tenían perdido, no dudándose
+de su recta intención, pero sí de su suficiencia. La elección podía
+parecer ridícula, pues apenas había España que gobernar. Pero fue
+llevada a efecto con grande empeño de las Cortes y del público.
+Formáronse los diputados en un remedo de cónclave, encerrándose
+rigurosamente por unas veinticuatro horas poco más o menos. Esperábamos
+delante de las puertas cerradas con notable impaciencia los que nos
+creíamos interesados en cuestión de tanta importancia. Circulaban
+nombres de candidatos, los más de ellos no muy del gusto de la turba
+expectante, más extremada aún que la mayoría de las Cortes. Entre
+los cinco elegidos disgustó, más que otro nombre, el del duque del
+Infantado, sabiéndose además que no había sido del gusto de Argüelles
+y los suyos, en este caso vencidos, aunque generalmente vencedores
+en aquel Congreso. El de mi tío don Juan María Villavicencio tampoco
+fue grato, aunque se supo que le habían votado los caudillos de los
+liberales, y debo confesar, con arrepentimiento y vergüenza, que
+pudo más en mí el fanatismo político que los lazos que me unían al
+hermano querido de mi amadísima y amantísima madre, y que fui de los
+desaprobadores de la elección siendo así que el electo, por sus muchas
+buenas prendas <span class="pagenum" id="Page_194">p. 194</span>aún
+gozaba de favor sumo entre lo general de las gentes; pero yo conocía
+sus principios monárquicos que, descubiertos, al cabo hubieron de
+engendrar mutua enemistad entre él y los constitucionales. De los otros
+tres nombrados, solo el nombre del conde de La Bisbal, don Enrique
+O’Donnell pareció bien, lo cual prueba no estar dotados de grande
+penetración los que juzgaban a los recién elegidos. Los dos restantes
+quedaron sin aplauso o censura, aunque uno de ellos (don Joaquín
+Mosquera) fue después objeto, más todavía que de acre vituperio, de
+burla amarga.</p>
+
+<p>Era cosa de ver las enhorabuenas que recibían los nuevos regentes y
+las esperanzas y los temores que reinaban sobre su modo de gobernar,
+cuando faltaba un Estado en que pudiesen acreditar sus dotes de
+gobierno, y era lo más probable que no llegase a haberle.</p>
+
+<p>Ocupaba en medio de esto los ánimos el próximo juramento y
+promulgación solemne de la recién elaborada Constitución, ya llevada a
+remate. La fiesta que para ello se preparaba no podía ser ostentosa,
+pero lo raro de las circunstancias le daba un alto grado de lustre.
+Señalose para la ceremonia el 19 de marzo, aniversario de la subida al
+trono de Fernando, y por singular coincidencia, día de gala forzada
+para los españoles residentes en la opuesta costa, por serlo del
+santo del que se titulaba rey de las Españas <i>y de las Indias</i>.
+En el día 18, preparado ya todo para la festividad, se veía que no
+se prestaría a favorecerla el cielo, pues lo que tal nombre lleva
+aparecía cubierto a trechos de negras nubes, casi segura señal
+de recios aguaceros, y aun de viento furioso. Con todo, el nuevo
+gobernador de Cádiz, el dignísimo general de marina, don Cayetano
+Valdés, juzgando más por su deseo que por lo probable, aseguró que
+según su experiencia y habilidad en predecir por el <i>cariz</i> el
+tiempo, podía augurar que no sería malo el del día próximo venidero,
+y reinando en quienes supieron tal vaticinio igual deseo que el del
+vaticinador, <span class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span>cuyo
+acierto en tales casos era conocido y ponderado, se entregaron todos
+a lisonjeras esperanzas, no obstante ver cargadísimo el horizonte
+por la boca del Guadalquivir, y por el mar alrededor del castillo
+de San Sebastián, circunstancias que, estando unidas, son indicio
+infalible de un viento vendaval acompañado de lluvia. Acertó más que
+el general marino quien con menos pasión juzgaba tomando en cuenta el
+aspecto del cielo. Fue el día de aquellos de que hay pocos en lo malo,
+y sin embargo, pudo más el alborozo que la inclemencia del tiempo,
+saliendo magnífica a su modo la fiesta. Había ya arreciado un tanto el
+bombardeo, y la catedral estaba en uno de los lugares más expuestos
+a la caída de los proyectiles; por lo cual fue elegida para que en
+él se cantase el <i>Te-Deum</i>, necesario apéndice de tal clase de
+funciones, la iglesia del convento de Carmelitas Descalzos, situado en
+la Alameda. Desde ella se descubre el mar con la entrada del puerto
+de Cádiz y la costa desde Rota, asentada cerca de la embocadura del
+Guadalquivir, hasta muy a la derecha de la ciudad del Puerto de Santa
+María, lugares ocupados por los franceses. Tronaba la artillería en
+ambas contrapuestas riberas, aunque estuvieron en aquel día suspensas
+las hostilidades, siendo los cañonazos meras salvas, pero por tan
+contrarias causas, que aquel saludo por una y otra parte era un reto o
+declaración de porfiada guerra. Bien lo notaba el numeroso concurso que
+llenaba aquel paseo de Cádiz, y con notarlo crecía en su entusiasmo.
+Era el caso de que voy ahora hablando (según en otro pobre escrito mío
+he dado a notar) uno de aquellos en que un pueblo entero, sin dar lugar
+a la reflexión, obedece a un impulso único que le domina y arrastra,
+porque, aun a los más opuestos a la ley que se estaba promulgando
+y ensalzando, y aun a los más persuadidos de que la causa de la
+Independencia estaba perdida, aquel acto, para los primeros odioso y
+para los segundos ridículo, si meditada y fríamente le consideraban,
+<span class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span>embargaba, suspendía
+e inspiraba un júbilo irresistible. Apareció en esto la comitiva que
+del edificio donde celebraban sus reuniones las Cortes venía a la
+iglesia. Componíanla los diputados formados de dos en dos: con ellos
+los regentes. Estaba formada haciendo calle por la carrera la tropa,
+o, según se decía entonces, tendida. El viento se había desatado y
+soplaba como un huracán, bramando y combatiendo, y casi derribando a
+las personas expuestas a sus ímpetus: las nubes iban rompiéndose en
+torrentes de agua despedida con violencia, azotando los rostros, a la
+par que calando los vestidos, y los circunstantes no por eso sentían
+incomodidad grave; pues con ademanes de arrebatado entusiasmo, y ojos
+y semblante encendidos, gritaban vivas salidos de lo más hondo del
+pecho y oían con desprecio los cañonazos que en honor del intruso
+rey de España disparaban los enemigos. Entrados en la iglesia los
+diputados y demás personajes a quienes de oficio tocaba asistir al
+acto solemne, y además los espectadores que cupieron, no desamparó la
+concurrencia las inmediaciones del templo, a pesar de lo desabrigado
+del sitio y del rigor del viento y lluvia. En una ráfaga tronchó el
+como huracán un álamo de mediana robustez que estaba a corta distancia
+de la iglesia, y hubo entre quienes lo presenciábamos alguien que, por
+vía de burla, calificase tal incidente de funesto agüero en cuanto
+a la suerte del código objeto de aquella festividad; cosa dicha sin
+intención, pero que así podía haber hecho suya muy de veras la persona
+más supersticiosa como la más sagaz y previsora, porque la obra de los
+legisladores de Cádiz estaba destinada a morir en breve, ya triunfasen
+los franceses, ya Fernando rescatado volviese al trono, no pudiendo
+un rey reducirse de grado a aceptar una ley que tanto restringía su
+poder, sin que esto sea disculpa de la negra ingratitud y bárbara y
+feroz injusticia con que al fin aquel monarca, vuelto a su libertad
+y poder por esfuerzos de <span class="pagenum" id="Page_197">p.
+197</span>los constitucionales, si no solos, a la par con los de
+opinión contraria, pagó con persecución indigna beneficios con que
+podía ir mezclada la equivocación, mas no otra idea contraria a su
+autoridad; mal aconsejado en parte, pero también llevado por no buenas
+inclinaciones propias. Mas esto que hoy vemos no lo veíamos entonces,
+ni venía a cuento en aquella hora pensar en lo futuro. Atendíamos solo
+a la grandeza y singularidad de la escena de que éramos espectadores,
+y asimismo parte en mayor o menor grado. No amainó el temporal, y
+al retirarse las Cortes y el concurso, continuaron el cielo con sus
+rigores y la turba de concurrentes con su entusiasmo y vivas. Hubo
+horas de descanso, retirándose las gentes a hacer su comida diaria
+a la acostumbrada hora de las tres de la tarde, y a poco más de las
+cuatro de la misma, nueva ceremonia llamó al pueblo a las calles, a
+pesar de la continuada inclemencia del tiempo. Había preparados en los
+principales sitios de la ciudad cuatro o cinco tablados donde había
+de publicarse la Constitución con solemnidad. Presidió este acto el
+gobernador don Cayetano Valdés, vestido de grande uniforme que estrenó
+para el intento; circunstancia, aunque leve, notable, porque solía
+tan digno personaje recordarla, pues, calado de agua al desempeñar su
+encargo, hubo de perder aquel vestido algo costoso; pérdida de tal cual
+consideración en sus entonces cortos haberes, y sacrificio que hacía
+a la causa de la patria una misma con la de la Constitución en tan
+memorable día. Terminó este tempestuoso y lluvioso, pero sin que hasta
+cerrar la noche dejasen de estar atestadas de gente calles y plazas.
+Había preparada una iluminación general, pero no fue posible llevarla a
+efecto.</p>
+
+<p>Ya dejo dicho que empezaban a caer las granadas con más
+frecuencia que antes, aunque sin periodo fijo. Pero el 16 de mayo,
+primer aniversario de la batalla de la Albuera, vino el mariscal
+Soult de Sevilla a las líneas fronterizas <span class="pagenum"
+id="Page_198">p. 198</span>a la isla gaditana, y como en desquite
+del revés padecido en igual día del año anterior, dispuso y llevó a
+ejecución al cerrar la noche un bombardeo más serio por su duración
+que todos los anteriores. Esto, si no aterró, incomodó, y, como desde
+entonces, o de allí a pocos días, siguiese el arrojar de granadas
+con regularidad, se creó con ello un modo de vivir en los moradores
+adecuado a las circunstancias.</p>
+
+<p>El método que adoptaron los franceses fue disparar de cuatro en
+cuatro horas sus trece o quince obuses-morteros. Tal regularidad, por
+más de dos meses no desmentida, trajo consigo un método de vida en
+los habitantes de la ciudad, el cual correspondía con el peligro o la
+molestia, contribuyendo a hacerlos menores.</p>
+
+<p>Las granadas alcanzaban como a dos tercios o más de la ciudad,<a
+id="FNanchor_49_49" href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a> y
+el otro hasta el fin del sitio quedó indemne y seguro.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_49_49" href="#FNanchor_49_49" class="label">[49]</a>
+Es muy de notar que el alcance de la primer granada que entró en Cádiz
+(en diciembre de 1810) fue rarísima vez excedido y no muchas igualado
+por las que cayeron en su recinto hasta el 24 de agosto de 1812, último
+día del bombardeo, siendo lo común quedarse muy cortas hasta caer
+muchas en la bahía. Próximos ya a retirarse los enemigos cayó una en la
+iglesia de San Antonio excediendo a todas las anteriores y posteriores,
+pero, como esto sucediese sabida ya la victoria de Salamanca, y
+previéndose la retirada del enemigo, no hizo el efecto que habría hecho
+en otro caso.</p>
+
+</div>
+
+<p>A él acudían a pasar la noche la mayor parte de los que vivían en
+los barrios expuestos. Rebosaban en gente las casas del barrio que
+lo era de refugio, y era de temer, y se temió, que con el rigor del
+verano, el hacinamiento de personas en espacios breves y cerrados
+produjese enfermedades, y tal vez que asomase y se propagase la
+fiebre amarilla.<a id="FNanchor_50_50" href="#Footnote_50_50"
+class="fnanchor">[50]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_50_50" href="#FNanchor_50_50" class="label">[50]</a>
+También en el paseo de la Alameda, del cual una buena parte estaba
+fuera de tiro, y la otra no era de lo más expuesto, dormían muchos a
+cielo raso y aun solían llevar allí colchones. Como esto era en los
+meses de junio (hacia los fines), julio y agosto, no resultó de ello
+daño, no siendo, por otra parte en Cádiz, rodeado de mar, perjudicial a
+la salud el rocío de la noche.</p>
+
+</div>
+
+<p>De este último azote que en 1810 <span class="pagenum"
+id="Page_199">p. 199</span>había caído sobre la población, aunque
+no recio como en 1800 y 1804, y que volvió a aparecer, con algún
+más rigor que en 1810, en 1813, cuando por fortuna ya estaba Cádiz
+libre del asedio, nos libertó aquel año como en 1811 la bondad de la
+Divina Providencia. Pero el fundado temor dictó precauciones. Los
+hombres, con rara excepción, nos quedamos a dormir en nuestras casas.
+Otro tanto sucedía en general aun con las mujeres de clase menos
+acomodada, siendo esta una de las muchas desdichas inseparables de la
+pobreza. Las personas apiñadas en casas por lo común pequeñas, por
+ser cabalmente el barrio seguro de la ciudad uno en que abundan más
+las habitaciones reducidas que las espaciosas, tendían sus colchones
+en el suelo, y, no siendo las camas cómodas, ni la estación impropia
+para pasar el tiempo al raso, no bien se levantaban y limpiaban y se
+aviaban un tanto en peinado y traje, cuando, sacando sillas fuera de
+las puertas, se sentaban a conversar unas con otras. Concurríase allí
+como a una tertulia constante. Durante los intervalos regulares entre
+los disparos solían los refugiados, o digamos las refugiadas, ir a dar
+una vuelta a sus casas. A veces se descuidaban, siendo sorprendidas
+por las granadas antes de volverse a su asilo o a veces cuando a él
+venían encaminándose.<a id="FNanchor_51_51" href="#Footnote_51_51"
+class="fnanchor">[51]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_51_51" href="#FNanchor_51_51" class="label">[51]</a>
+De esto ocurrió un lance en mi familia, que cuento porque puede servir
+de dar a entender lo que pasaba. En el intervalo entre los disparos
+había venido a mi casa, situada en lugar ni de los más expuestos ni
+de los seguros, con otra criada, el ama de leche que lo era de mi
+desgraciado hijo Dionisio. Se descuidó hasta dejar pasar las cuatro
+horas de suspensión del bombardeo. Entonces se vino apresurada con
+el niño en sus brazos hacia el lugar que era asilo de mi mujer y
+parientes. Pero recién salida sonó la campana y siguió el zumbido de
+una granada que vino a caer en la calle a muy corto trecho, cubriéndola
+de polvo así como a la criatura. Era de ver, según me contaron, cómo
+entró despavorida y llevando en su persona y ropas señales del recién
+ocurrido lance.</p>
+
+</div>
+
+<p>Al llegar el término fatal, todos se ponían en escucha, atentos al
+sonido <span class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span>de la campana
+del convento de San Francisco. Porque, por juiciosa providencia, estaba
+prohibido el toque de campanas en todo caso, para que no sonase otra
+que la de aviso, salida del aquí citado campanario, donde un fraile,
+hecho atalaya, puesta la vista en las baterías francesas, al ver salir
+de ellas un fogonazo, daba una campanada, siendo estas tantas cuantos
+eran los tiros. Al sonido de la campana seguía inmediato el estampido
+(que entonces no era <i>detonación</i> más que en francés) del temible
+obús o mortero; venía luego el zumbido de la granada por el aire, y
+cuando no caía el proyectil en la mar, como solía suceder, daba aviso
+de su caída un recio golpe. Entraba el averiguar dónde había caído y si
+había hecho daño a personas o a edificios. Lo primero ocurría rara vez;
+lo segundo no pasaba del agujero abierto por la casi inofensiva máquina
+de guerra. Había risa aun cuando hubiese miedo. En los lugares seguros,
+donde faltaba el temor de desgracia en la propia persona, había cuidado
+por las más o menos queridas que estaban en sitio expuesto, y aun por
+las casas y muebles que podían haber padecido detrimento. Libres ya de
+este cuidado, aunque ciertos de haber de sentirle igual cuatro horas
+después, se entregaban las gentes al buen humor, por lo común compañero
+de incomodidades no graves. Parecía como que se estaba en competencia
+para hacer gala de superior mérito contraído sobre quién vivía con más
+estrechez en punto a espacio, o con menos regalo en punto a cama y
+muebles.</p>
+
+<p>Pero a criaturas que viven incómodas se hace necesario procurar
+distracciones. En ello se ocupó la autoridad. En el lugar más lejano
+del alcance de los fuegos enemigos, se puso al modo de una feria.
+Había además allí un tablado <span class="pagenum" id="Page_201">p.
+201</span>para música instrumental y vocal, que servía con frecuencia
+al fin a que estaba destinado. También se formó una como plaza donde se
+corrió por la sortija.</p>
+
+<p>El embajador de Inglaterra, que lo era entonces sir Enrique
+Wellesley, hermano del general que llevaba el título de lord
+Wellington, solía dar bailes, si no con la suntuosidad que hoy se
+ve en algunos, y con lo que da de sí la ostentosa grandeza de los
+señores ingleses, unos donde concurría la buena sociedad gaditana y
+la grandeza de España y demás forasteros de alta categoría residentes
+en Cádiz, pero hubo de cesar en la costumbre por estar su casa muy
+expuesta a las granadas, porque sabiendo donde estaba, se recreaban
+los franceses en asestar allí sus tiros, y también por estar inmediata
+al campanario de San Francisco, otro punto a que ponían la puntería
+los sitiadores. Pero si el agente diplomático de la nación, nuestra
+principal aliada, interrumpió sus funciones destinadas al recreo de
+las clases altas, convirtió su atención al entretenimiento del pueblo
+todo, costeando fuegos artificiales, conciertos al aire libre, y otras
+diversiones de clase parecida. El teatro asimismo era lugar peligroso,
+y ya he contado en otro lugar que nos pasó por encima y cayó muy cerca
+una granada, al estar representándose con loco aplauso la comedia de
+Martínez de la Rosa titulada: <i>Lo que puede un empleo</i>. Pensose,
+pues, en hacer otro en el lugar a la sazón destinado a espectáculos,
+donde concurriese el público, y comenzó la obra, trabajándose en ella
+con actividad, y llegándose a construir un edificio mezquinísimo y de
+mal gusto, solo propio para aquellos días, pero que hoy está en pie y
+sirve a su destino, no sin descrédito de la culta Cádiz. También se dio
+principio a una plaza de toros allí muy al lado. Todo esto indicaba que
+esperábamos pasar largo tiempo en la situación en que nos veíamos, y
+de hacerla llevadera. En medio de todo ello no eran desatendidos los
+<span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span>pobres. Como de estos
+había y hay muchos en el barrio llamado de Santa María, de los menos
+distantes de la línea enemiga, se formó delante de la casa Hospicio,
+y a corto trecho del lugar de las diversiones, un campamento en cuyas
+tiendas de lona tenían albergue muchas familias, y si bien no parecían
+tales habitaciones propias para pasar en ellas el invierno aun en el
+templado clima de Cádiz, se dejaba la consideración de buscar a aquella
+gente otra morada a la estación del otoño, y entre tanto se remediaba
+en algo el mal presente.</p>
+
+<p>No puede decirse qué habría sucedido si semejante estado de cosas
+hubiese durado mucho, dilatándose hasta la entrada de una estación en
+que no es agradable, ni fácil, ni siquiera posible, pasar gran parte de
+la vida en la calle, o si logrando los enemigos dar mayor alcance a sus
+piezas, no hubiese quedado en la ciudad de Cádiz lugar completamente
+seguro. Por fortuna, nos vimos libres de las calamidades que eran de
+temer antes de sentir puesto a más prueba nuestro sufrimiento.</p>
+
+<p>No me acuerdo si fue el 30 o 31 de julio cuando llegó al Gobierno la
+noticia de la victoria alcanzada por el ejército inglés en la jornada
+dicha por los vencidos de los <i>Arapiles</i> y por los vencedores de
+Salamanca. Era a medio día; la noticia corrió veloz por la población;
+sonaron exclamaciones altas y unánimes; celebrose con salva el triunfo;
+respondieron al saludo con sus granadas los enemigos, y a cada tiro de
+estos, correspondía por nuestra parte un grito de alegría y desprecio.
+Hasta contaban que el fraile a quien tocaba dar las campanadas para
+anunciar la venida del proyectil, a cada llamarada que veía en la
+batería francesa, no bien tocaba la campana, saludaba a los enemigos de
+un modo que con poca razón, si con universal consentimiento, pasa por
+obsceno, a pesar de qué su nombre suena ser, más que de otra cosa, de
+<i>sastrería</i>. <span class="pagenum" id="Page_203">p. 203</span>De
+allí a pocos días, como se esperaba con fundamento, se supo haber
+entrado en Madrid el ejército aliado vencedor. Estas segundas buenas
+nuevas, llegadas al anochecer, renovaron el entusiasmo, particularmente
+en los madrileños y demás gentes de las provincias del interior
+refugiadas en la isla gaditana. Apareció de súbito y por movimiento
+espontáneo iluminada la ciudad toda, y cantos y gritos poblaban el
+aire, y se abrazaban en las calles los más particularmente interesados
+en el recién sabido feliz suceso.</p>
+
+<p>Pero, así y todo, el bombardeo seguía. Al mismo paso iban los
+festejos. El tablado de la música no estaba ya vacío ni silencioso ni
+una sola noche. La fecunda vena patriótica de Arriaza había dado de sí
+una canción nueva, cuyo coro era:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Viva el grande, viva el fuerte</div>
+ <div class="verse indent0">Que en la más gloriosa acción</div>
+ <div class="verse indent0">El furor francés convierte</div>
+ <div class="verse indent0">En vergüenza y confusión.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">Siendo la primera copla:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Ved cuál entre polvo y humo</div>
+ <div class="verse indent0">Por los campos de Castilla</div>
+ <div class="verse indent0">Va la bárbara gavilla</div>
+ <div class="verse indent0">Que era un tiempo su opresión.</div>
+ <div class="verse indent0">¿Quién los bate y los humilla</div>
+ <div class="verse indent0">Con el rayo de victoria?</div>
+ <div class="verse indent0">La trompeta de la gloria</div>
+ <div class="verse indent0">Dice al mundo, <i>Velintón</i>.<a id="FNanchor_52_52" href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a></div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_52_52" href="#FNanchor_52_52" class="label">[52]</a>
+Adrede va escrito el nombre del ilustre lord y general, no como debe
+escribirse, sino como se pronuncia en castellano y es necesario para la
+rima.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_204">p. 204</span></p>
+
+<p>Como se ve, no era la composición de lo mejor de un poeta que ha
+dejado muchas buenas, ni tampoco acertó quien lo puso en música; pero
+se oía con más gusto y entusiasmo que en tiempo alguno pueden haberse
+oído los mejores versos o los sonidos más melodiosos.</p>
+
+<p>Como dentro de una semana, poco más o menos (en la noche del 24 al
+25 de agosto de 1812), habiendo ya cesado los disparos en la tarde, el
+ruido de repetidas explosiones anunciaba que se estaban poniendo en
+retirada los sitiadores; suceso ya esperado. Amaneció el 25, y a su
+luz viéronse evacuadas las líneas enemigas, y a lo lejos, por el mismo
+camino de Buena Vista por el cual en el 5 de febrero de 1810 habían
+aparecido los franceses, ir marchando las columnas de caballería e
+infantería de los enemigos que para nunca volver desocupaban la tierra
+de que por tanto tiempo habían estado enseñoreados, dando poco menos
+que seguro vaticinio de que en no largo plazo habrían de abandonar
+la de España; castigada así la perfidia y dura conducta del invasor,
+y recibiendo el pueblo español la recompensa merecida por su primer
+arrojo y su no desmentida constancia.</p>
+
+<p>La tarde del 25 fue destinada por un gentío numeroso a visitar las
+baterías abandonadas del Trocadero y la vecina punta de la Cabezuela,
+de la cual salían las granadas arrojadas a Cádiz. A los que en el
+1.º de agosto de 1808 habíamos visitado el Retiro, nos parecía una
+repetición de la anterior escena la que presentaba el campamento
+francés en aquel momento. Los obuses-morteros eran principal objeto de
+la atención: se los miraba, se los palpaba, se les decían injurias, se
+los cargaba de desprecio, como si pudiesen ellos sentir el vituperio
+o la burla. El viaje a aquel punto se hacía por mar, pues por tierra
+había que dar para llegar a él un largo rodeo; los barcos, a pesar de
+haber muchos, escaseaban e iban atestados de gente, y todos ellos,
+al volver, traían en el tope de sus palos un gran ramo de <span
+class="pagenum" id="Page_205">p. 205</span>hierba, como en señal de que
+ya podían pisarse los campos, saliendo de los áridos arenales a que por
+largos días habíamos estado reducidos. Es cierto que ramaje como el que
+venía en muestra traído del terreno del Trocadero, nada mejor que el de
+la isla gaditana, podía haberse hallado en esta última; pero no era del
+caso ser críticos tan prolijos, y bien venía saludar con gusto la señal
+que lo era de una feliz vuelta de la fortuna.</p>
+
+<p>¡Rara condición la del hombre! El vernos libres del sitio no trajo
+consigo toda la alegría propia de tan fausto acontecimiento.</p>
+
+<p>A quienes se ha acostumbrado a la agitación parecen la paz y
+tranquilidad una situación fastidiosa. Así es que, a los pocos días de
+levantado el sitio, vueltas las gentes a sus comodidades acostumbradas,
+era frecuente decir: «Gracias a Dios que nos vemos libres de franceses
+y de bombas, pero hay que confesar que la vida ahora es algo pesada, y
+que en los últimos apuros del sitio era muy divertida. Casi hace falta
+el oír sonar una campana que sirva de anunciar la venida de una bomba».
+Así éramos las personas de 1812: así serían las de ahora puestas en
+iguales circunstancias.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch9">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">IX.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">CÓMO CAE UN MAL GOBIERNO.</p>
+</div>
+
+<p>No intenta quien esto escribe, al cabo de largos años de vida,
+rica en desengaños y no pobre en arrepentimientos, pero en la cual no
+faltan casos, siquiera se engañe, en que se ratifica en sus antiguos
+juicios, y en que la fría prudencia de la vejez confirma los dados
+entre las pasiones de una juventud ardorosa, ensalzar aquí una forma
+de gobierno a costa de otros, aun cuando crea hoy mismo que hay en
+unos de ellos superiores calidades. Pero con toda forma de gobierno
+puede gobernarse bien, o, si no tanto, medianamente, y con la mejor en
+cuanto cabe serlo, si no en absoluto relativamente a otras, es no solo
+dable sino frecuente cometerse desaciertos enormes contra el provecho
+común, así como contra el derecho o interés de los particulares. Ahora,
+pues, el Gobierno establecido en España en mayo de 1814, sobre las
+ruinas del constitucional, era malo por varios títulos, más todavía
+que por ser absoluto y tener la pretensión, imposible de lograr, de
+renovar una época pasada, y, si no remota, separada de la que la
+<span class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span>seguía por el campo
+de una revolución llena de graves sucesos y de consecuencias no menos
+importantes de los mismos, por ser ejercido sin justicia y también sin
+tino, guiándole un espíritu de persecución odiosa, que era, no como
+otras, venganza de agravios, sino injusta paga de buenos servicios,
+faltando concierto en las cosas y dignidad en las personas, inclusa
+la más alta, y sobre todo esto siendo débil a la par que violento, y
+encerrando en sí las causas de una caída, a la larga, infalible. Que
+tal caída llegó, cosa es que consta, y aun quienes la lloraron y la
+reputaron no merecida por sus excesos, habrán de confesar que lo fue
+por su torpeza.</p>
+
+<p>Los padecimientos de los constitucionales, en 1814 y 1815, en
+quienes eran de las mismas ideas causaron un apetito de venganza
+vituperable, pero natural, y, como era de presumir, ansioso de
+saciarse, fuesen cuales fuesen los medios.</p>
+
+<p>Uno se presentaba de los peores, pero asimismo de los más eficaces,
+señaladamente en aquellos tiempos en que tenía el atractivo de la
+novedad y el valor de ser no muy usado ni muy conocido, cuando hoy,
+si no falto enteramente de fuerza, está muy enflaquecido por el
+uso y por la mayor facilidad que hay para descubrir sus manejos y
+contrarrestarle. Ya se entenderá que se va aquí ahora hablando de una
+sociedad secreta. De estas había una de antigua mala fama, condenada
+por la Iglesia, mirada con horror por la gente piadosa, y aun por
+la que no lo era mucho con sospecha, a la que era común atribuir en
+las grandes mudanzas del mundo moderno una parte que nunca tuvo, aun
+cuando alguna haya tenido; en España, harto novel entonces, y grata a
+los ojos de los innovadores, porque era uno de los blancos de la ira
+de los llamados serviles, y hoy subsistente en varios pueblos donde
+su existencia está declarada, pero convertida en inocente y un tanto
+simple juego de vanas ceremonias, y aun a veces <span class="pagenum"
+id="Page_209">p. 209</span>en loable medio de ejercitar la virtud
+de la beneficencia. Había sido costumbre en los adversarios de la
+Constitución suponer a tal sociedad una fuerza que no tuvo en los
+días de la guerra de la Independencia, pues si bien es cierto que
+contó entonces con algunos prosélitos, fue con pocos, y estos no los
+de superior influencia en los sucesos de aquellos días. Los invasores
+franceses la habían establecido en España, y en ella se habían
+afiliado muchos de sus secuaces, como por hacer corte a sus señores,
+y también como para dar al mundo, y darse a sí propios, una prueba
+de que, despreciando preocupaciones añejas, al servir al dominador
+extranjero trabajaban por la regeneración de la patria. Esto mismo
+daba a la sociedad mal color, aun a los ojos de los más entendidos y
+más adictos a las reformas entre los sustentadores de la causa de la
+Independencia, de los cuales algunos, como por ejemplo Argüelles y sus
+amigos, no miraban ni podían mirar con favor cosa de que eran parciales
+y propagadores los servidores de José Bonaparte y del poder francés,
+nuestro odiado enemigo.</p>
+
+<p>Pero vuelto al trono Fernando, restablecida la Inquisición,
+perseguidos insignes patriotas y amenazados otros, el fanatismo y
+la sed de venganza unieron con estrecho lazo a los adictos a la
+Constitución proscrita que aún gozaban de libertad. Los conatos
+de restablecer la ley caída en muchos no pasaban del decir a las
+obras. Pero si una conjuración duradera era, cuando no imposible,
+dificultosa, porque estaría de continuo expuesta a ser descubierta y
+deshecha con grave daño de los conjurados, una sociedad con sus ritos
+y ceremonias, con su orden y arreglo, en que hay mucho simbólico capaz
+de interpretaciones, que así puede ser nada como mucho, la cual,
+cuando es conjuración, se disfraza un tanto para que haya quienes sean
+hermanos sin el temor o escrúpulo de ser conspiradores, era cosa muy
+hacedera. La hubo, pues, en España, y comenzó <span class="pagenum"
+id="Page_210">p. 210</span>a tener consistencia hacia 1816. Por una
+rara casualidad, siendo muy extendidas sus ramas, y alcanzando a todas
+las ciudades principales del reino, el tronco no vino a estar en la
+capital de la monarquía, sino en una ciudad de provincia, y esta no
+de entre las de primer orden, aunque por muchos títulos ilustre: en
+Granada. Gobernaba a la sazón aquella provincia como capitán general de
+ella el conde del Montijo.<a id="FNanchor_53_53" href="#Footnote_53_53"
+class="fnanchor">[53]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_53_53" href="#FNanchor_53_53" class="label">[53]</a>
+No el último conde del Montijo, padre de la emperatriz de los
+franceses, caballero de altas prendas y muy pacífico, sino su hermano
+mayor, muerto sin hijos en 1834.</p>
+
+</div>
+
+<p>Este personaje había figurado mucho en las cosas de nuestra patria,
+acreditándose de ambicioso e inquieto, pues pasaba por cosa averiguada
+que en marzo de 1808, en Aranjuez, disfrazado de hombre de la plebe,
+y llamándose el tío Pedro, había capitaneado la sedición que derribó
+al príncipe de la Paz, y por consecuencia, aunque en verdad no de
+intento, movió a Carlos IV a hacer renuncia de la corona. En la guerra
+de la Independencia el mismo conde había representado algún papel,
+aunque no de los de más nota o lustre, siendo a veces soldado valiente
+en el campo y nunca general, y soliendo en las ciudades trazar o
+dirigir alborotos, cuyo objeto era apoderarse él del mando o dársele
+a algunos de sus amigos. Restablecido Fernando en el trono y presos
+y encausados los de superior renombre entre los diputados a Cortes,
+apareció con general admiración declarando contra ellos para contribuir
+a su condenación el conde del Montijo, acción tanto más extraña, cuanto
+que él, por su vida anterior y opiniones conocidas, más parecía de las
+opiniones de los constitucionales que de las contrarias, y por otra
+parte, cuanto que, ausente casi siempre del lugar en que celebraban sus
+sesiones las Cortes, poco podía saber de ellas sino por rumores vagos.
+Pero como no era en él costumbre ni perseverar en un sistema ni dejar
+que no hablase <span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span>de
+él la voz pública, ello es que, llegando a Granada, estableció allí
+la sociedad secreta, que se difundió por toda la monarquía siendo él
+general cabeza del cuerpo conspirador, y teniendo igual carácter la
+parte de la sociedad de que era inmediato presidente. Que aspirase tal
+sociedad desde luego al restablecimiento de la Constitución, dudoso es,
+y aun puedo decirse falso; pero al cabo era una asociación prohibida
+por las leyes humanas, y aun por las divinas, y en España, en 1816,
+por fuerza había de ser una máquina de guerra, cuyo juego, si ya no
+cuyo objeto, sería conmover o derribar el trono, pues que combatía
+los cimientos en que el de 1814 estaba asentado. Se multiplicaron las
+sociedades; hubo una en Madrid, poco notable por la calidad de las
+personas que la formaban; gente ardorosa, pero de poco nombre o corto
+influjo. No podía faltar una en Cádiz, pueblo señalado por su adhesión
+a la Constitución caída y la consiguiente aversión al gobierno del rey
+Fernando. La hubo, pues, y me tocó (pues fuerza es hablar de mí) hacer
+un mediano papel en ella.</p>
+
+<p>Había yo vuelto de Suecia, donde era secretario en la legación de
+España, en el otoño de 1814 con licencia para restablecer mi salud,
+tan quebrantada por algún tiempo, que por rara fortuna había escapado,
+como suele decirse, de las puertas de la muerte. En Gotemburgo había
+sabido los sucesos de mayo, la disolución de las Cortes, la prisión de
+los diputados de más importancia y de otros costitucionales. Llenome
+tal noticia de indignación, la cual subió de punto cuando a mi regreso
+a España, verificado muy en breve, pasando por Inglaterra, me vi en
+Londres con algunos de los que se habían salvado de la proscripción con
+la fuga, y entre ellos con Gallardo, a quien miraba yo con estimación
+superior a la de que era digno, si bien alguna merecía, no habiendo
+sido justos por lo excesivos, ni su anterior altísimo concepto ni
+el descrédito absoluto en que cayó en sus últimos años. Cuáles
+eran nuestros pensamientos <span class="pagenum" id="Page_212">p.
+212</span>y afectos de odio al Gobierno establecido en Madrid, bien
+puede presumirse, y a ellos correspondían nuestros propósitos de
+venganza. Prometí yo a los desterrados contribuir a su logro en cuanto
+pudiese; promesa hija de loca presunción, pero cuyo cumplimiento hubo
+de tener efecto por un concurso de singulares circunstancias. Pero
+llegado a Cádiz en octubre de 1814, no encontré ni el menor medio que
+pudiese dar esperanza de hacer cosa alguna contra el Gobierno, a la
+sazón pujante. Gobernaba entonces a Cádiz y también a Andalucía el
+conde de La Bisbal, y estaba extremándose en dar pruebas de adhesión al
+Gobierno restaurado, más ofensivas a los caídos y a los parciales de
+estos que conducentes al fin de dar a la autoridad verdadera fuerza. En
+una mañana apareció en la plaza de San Antonio un cañón como amenazando
+a una rebelión en que nadie soñaba, e invadida y convertida en cuerpo
+de guardia una casa-café allí situada, a cuyo dueño, al intimarle que
+entregase a los soldados aquel lugar destinado al recreo público y
+al provecho de su propietario, se le hizo entender que era aquello
+castigo, o modo de purgar la atmósfera de una pieza donde, en los días
+del reinado de la Constitución, habían los concurrentes hablado del
+Rey en términos descomedidos. A esto se seguía querer reconciliar el
+mismo general a muchos matrimonios desavenidos, y castigar a personas
+por irreverencias ligeras en los templos; cosa llevada más a mal
+porque al mismo tiempo vivía si no divorciado, separado de su mujer y
+entregado a escandalosos amoríos, a punto de haber llegado a las manos
+en la escalera de su casa, por disputarse el papel primero entre sus
+queridas, dos señoras, si dignas de esta calificación por su clase,
+no cierto por su conducta. Todo ello hacía odioso al Gobierno, pero
+aún no era tiempo de que el odio pudiese hacer más que maldecir en voz
+baja.</p>
+
+<p>Enormes desgracias domésticas que cayeron sobre mí por aquellos
+días no me permitieron pensar en otra cosa que <span class="pagenum"
+id="Page_213">p. 213</span>en mis aflicciones. La tentativa de Mina,
+cuya índole no llegó a ser conocida, aunque él haya impreso muchos
+años después que tenía por objeto restablecer la Constitución, y la de
+Porlier, claramente encaminada al fin que supuso después Mina haber
+sido el suyo, malogradas ambas, pasaron pronto sin dejar otra huella
+que dos ejemplos. Ni una ni otra fueron trazadas en las sociedades
+secretas.</p>
+
+<p>Empezaba la de Cádiz a trabajar con alguna frecuencia en 1817. Pero
+sus trabajos se quedaban en vanas ceremonias, aunque muchos no nos
+dedicábamos a tales juegos sino con propósito y esperanza de que fuesen
+comienzos y medios de cosas muy graves, en tanto que otros con el juego
+se contentaban por lo que tenía de misterioso, y por parecerles un
+triunfo sobre las preocupaciones, sin que faltasen quienes, conociendo
+cuán natural era pasar a veras de aquellas como burlas, quisiesen
+diferir todo lo posible el tránsito, temerosos de agravar su peligro,
+como si el que corrían ya fuese corto.</p>
+
+<p>De estas disposiciones se vio un ejemplo en 1817. Hizo el infeliz
+general Lacy una tentativa de proclamar la caída Constitución en
+Cataluña, llegando a dar principio a su empresa; pero vio muy en breve
+deshecha la escasa fuerza que le seguía, y, cayendo él prisionero
+para pasar en breve del encierro al suplicio, huyeron varios de sus
+secuaces hasta lograr ponerse en salvo. De estos fugitivos, el general
+Milans, con algunos pocos, llegó a Gibraltar, donde se detuvo pocos
+días. No era la gran sociedad secreta, ya entonces vigorosa por lo
+extendida, la que había tramado la conjuración de que fue fruto
+inmediato la fatal empresa de <i>Lacy</i>. Pero participaban los
+asociados de las ideas de los complicados en el alzamiento, y así fue
+que, no bien fue sabida la llegada de Milans y los suyos a Gibraltar
+en Algeciras, cuando de la sociedad residente en esta última población
+pasaron a la fortaleza inglesa comisionados <span class="pagenum"
+id="Page_214">p. 214</span>a verlos y consolarlos, y en cuanto era
+posible a favorecerlos, siendo una de las muestras de afecto que les
+dieron iniciarlos y afiliarlos. De esto enviaron pronta noticia a Cádiz
+muy ufanos de su hecho los de Algeciras, solicitando aprobación con
+algo de aplauso, porque en la jerarquía de la sociedad era autoridad
+superior de la algecireña la gaditana. Presidía esta última a la
+sazón don Joaquín de Frías, oficial de la real Armada, que en días
+posteriores más de una vez llegó a ser ministro de Marina; hombre de
+mediano talento y un tanto de instrucción superficial, solemne en
+sus modos, campanudo en su lenguaje, que había sido encausado como
+constitucional en 1814 y condenado a una pena leve, y que después,
+como escamado, andaba cauto por demás en punto a contraer compromisos,
+aunque con inconsecuencia no extraordinaria en los hombres, no dejaba
+de persistir en algunos que bien podían serle fatales. Ello es que
+Frías desaprobó la conducta de los que por celo excesivo se habían
+propasado a patrocinar a los cómplices de una rebelión, si bien,
+ahuecando la voz, con frases peinadas, y como fingiendo llanto, lamentó
+la suerte de Lacy, a quien comparó con el asesinado maestro de obras
+de Salomón, personaje imaginario, cuya catástrofe sacó todavía más
+ayes y lágrimas aparentes de su elogiador que la verdadera y recién
+ocurrida del general su contemporáneo, que acababa de caer víctima de
+su arrojo imprudente. Pero a varios de los presididos sonó pésimamente
+lo dicho por el ocupante de la silla presidencial, y al revés, pareció
+la conducta de los hermanos de Algeciras loable en alto grado, y como
+propia de los fines para el logro de los cuales existía la sociedad
+secreta en España y en aquel tiempo. Nada formal hubo con todo de
+resolverse, ni había necesidad de resolución, porque los escapados de
+la catástrofe de Cataluña, salidos ya de Gibraltar, iban navegando
+para Buenos Aires, y el pensamiento de hacer lo que ellos habían hecho
+con infausta <span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span>fortuna
+a nadie ocurría por entonces. Así es que el hecho que acabo aquí de
+referir sirvió solo de mostrar la índole y situación de las sociedades
+secretas en aquella hora, dispuestos a un levantamiento los más de
+quienes las componían, pero no todos, y unos y otros resueltos o
+resignados a remitir la satisfacción de su deseo a época más o menos
+distante, en la cual pudiere contarse con medios de que entonces se
+veían todavía completamente faltos.</p>
+
+<p>Poco después un suceso, que pudo ser fecundo en tragedias, pero que
+tuvo cortas consecuencias, vino a causar fundados temores en todas
+las sociedades que eran ramas del tronco aún subsistente en Granada.
+La de Madrid fue descubierta, procediéndose a disponer la prisión de
+quienes la componían; pero casi todos huyeron, y solo cayó en poder
+de los tribunales don Juan Van Halen, coronel entonces, o teniente
+coronel, si no me es infiel la memoria. Era conocido Van Halen por
+su extremada travesura, acreditada en 1814 en una acción que estuvo
+a pique de costarle la vida, y que le mereció altos elogios de las
+Cortes y del Gobierno constitucional aún no caídos, sin que el rey
+restaurado declarase con su aprobación o desaprobación manifestadas
+en consideraciones o despego al individuo celebrado y agraciado haber
+tomado en gran cuenta sus servicios. Ello es que Van Halen, sin duda
+afiliado en las sociedades secretas, si no patrocinadas, toleradas
+por el Gobierno de José Bonaparte, al cual él servía, bullía en la
+Sociedad nueva o alterada que de la antigua tomaba rito y formas.
+Preso ya este personaje, y puesto en la cárcel de la Inquisición,
+a la cual tocaba juzgarle, no fue tratado, según parece, con rigor
+excesivo. De allí a poco se susurró que Van Halen había sido llevado
+ante el Rey mismo, a ruegos del mismo preso, o por mandado del monarca.
+Añadíase que súbdito y Rey habían tenido una larga conferencia, cuyos
+particulares eran referidos de <span class="pagenum" id="Page_216">p.
+216</span>muy diversos modos, corriendo versiones, sin duda injustas,
+en que se acusaba a Van Halen de haber hecho revelaciones, cuando
+menos, impropias; y sosteniendo otros que había tratado de persuadir a
+Fernando a que capitanease la Sociedad que le inspiraba odio y miedo,
+hasta convertirla, de enemiga que le era, en su firme apoyo. La verdad
+que de tan singular conferencia (si es que la hubo) no resultó cosa
+alguna notable, ni creció o se extendió la persecución, ni en el trato
+dado al encarcelado hubo agravación en la dureza, o clase mayor o
+menor de alivio. Lo que añadió singularidad a estos sucesos fue que
+muy en breve se escapó de su encierro el cautivo, y de allí a poco, de
+España, ejecutando su intento con facilidad tal, que bien aclaraba cuán
+distante estaba la Inquisición de 1817 de ser la de los días de los
+reyes austríacos. Así es que no faltó quien supiese haber sido la fuga
+de Van Halen protegida por poder muy superior; pero falta fundamento
+para tal sospecha, siendo cierto que, al salir, el preso fue favorecido
+por personas, aunque amigas suyas, enemigas del Gobierno y de la corte
+existentes.</p>
+
+<p>No dejó de tener consecuencias el descubrimiento de la rama de la
+Sociedad que residía y trabajaba en Madrid. En largo tiempo no llegó
+a juntarse, fugitivos unos de los principales socios, y otros siempre
+recelando, y por lo mismo no dando nuevos motivos que los sujetasen
+a persecución. Así es que en 1818 estaba como rota la red que un año
+antes envolvía la mayor parte de España. En la misma Granada había
+desaparecido la autoridad superior de un cuerpo tan temible. El conde
+del Montijo ya no mandaba allí, y, o cansado del oficio de conspirador,
+no obstante tenerle suma afición, o temeroso, vivía sin ser molestado;
+pero había cesado de ser objeto de consideración, así como para el
+temor, para la esperanza.</p>
+
+<p>Mas cuando iba a empezar 1819, las materias que encerraba la
+atmósfera política, como neutralizadas por algún <span class="pagenum"
+id="Page_217">p. 217</span>tiempo, fueron agregándose hacia Cádiz para
+formar allí, apiñadas y en buena situación de hacer efecto, negrísima
+nube preñada de recia tormenta. Se había reunido en la Andalucía baja,
+y estaba destinado a pasar a América a intentar la reconquista de
+aquellas perdidas posesiones de la corona de España, un ejército que
+por la cortedad de su fuerza apenas merecía el nombre de tal, pero
+que, atendido cuál era el estado de nuestra nación entonces, no dejaba
+de ser considerable. Al frente de él había sido puesto el conde de
+La Bisbal, cuya condición mudable y ambición inquieta, si no eran ya
+cosa conocida, daban motivo fundado a recelos en quien depositase en
+él su confianza para empresas importantes. A los soldados, y aun a los
+oficiales poco instruidos, repugnaba atravesar el mar para ir a aportar
+a tierra ingrata y enemiga, donde repetidos ejemplos acreditaban
+que había que recoger escasa gloria y aun más corto provecho, y que
+temer todo linaje de calamidades. Ya, al salir de Cádiz, en 1815, la
+expedición mandada por el general Morillo, había habido temores de un
+levantamiento de los soldados; pero entonces la idea de un movimiento
+favorable a lo llamado libertad reinaba en pocos, y además, el general
+era dueño de la confianza del Gobierno, y la merecía. Otras eran las
+circunstancias al expirar 1818, así en punto al espíritu de las tropas
+como tocante a la calidad de la persona que las mandaba.</p>
+
+<p>Al saberse en Cádiz que venía a ser gobernador militar y político
+de la ciudad, así como capitán general de Andalucía, juntamente con
+ser jefe del ejército destinado a América, el conde de La Bisbal,
+fueron grandes el descontento y el miedo. Se recordaban las gentes
+los cañones puestos en la plaza de San Antonio; varias tropelías
+cometidas contra las personas; en suma, actos de tiranía desconcertada,
+y por lo mismo temible en mayor grado, pues no es fácil precaverse
+de sus rigores. Pero el conde, no bien llegó a la ciudad donde había
+dejado nada buena fama, <span class="pagenum" id="Page_218">p.
+218</span>cuando se mostró tan trocado de lo que había allí sido, que
+en cortesía y benignidad, si no excedía, igualaba a los más queridos
+entre sus predecesores. Corría la voz de que tanta mudanza en los modos
+encerraba otra igual en las ideas sobre cosas de superior cuantía. En
+una palabra, el conde de La Bisbal pasaba por convertido a la doctrina
+constitucional, y tanto que, a manera de otro <i>Saulo</i>, era ya un
+<i>Pablo</i> resuelto a propagar la fe nueva que había abrazado por los
+medios más eficaces que los de la predicación que en su mano tenía.</p>
+
+<p>Mucho encerraban de cierto estos rumores, según vinieron a probar
+los sucesos, si bien probaron asimismo que tan poco podrían contar con
+su nuevo campeón los constitucionales, como el Gobierno que acababa de
+poner en él su confianza.</p>
+
+<p>En aquellos días yo acababa de ser nombrado secretario de la
+legación de España en Río de Janeiro, donde residía el rey que lo era
+así del Brasil como de Portugal. En 1818 me había trasladado de Cádiz
+a Madrid y sido relevado del cargo de secretario de la legación de S.
+M. en Suecia, cargo que había conservado como titular, y gozando de
+licencia por cerca de cuatro años después de haber salido de aquella
+corte remota. Mi tenaz propósito por tan largo plazo había sido no
+servir al Gobierno, que odiaba; mis conatos encaminados a derribarle.
+Pero pasaba el tiempo, y no veía señal que me diese la menor esperanza
+de alcanzar lo mirado por mí como un bien y ardientemente apetecido.
+En Madrid no encontré Sociedad formada. Así es que hube de resignarme
+a salir de España continuando el servicio en mi carrera. Fui, pues,
+nombrado para el cargo en el Brasil que poco antes he dicho, y en enero
+de 1819 me puse en camino para Cádiz, resuelto a embarcarme allí para
+el lejano país a que me llevaba la suerte.</p>
+
+<p>Pero cuando llegué a Andalucía en los días últimos <span
+class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span>de enero hallé tan mudadas
+las cosas, que lo antes desesperación y desmayo pasó a ser fundada
+cuanto lisonjera esperanza, que trajo consigo renovados bríos para
+trabajar en lo que en mis circunstancias era criminal empresa.</p>
+
+<p>No sé lo que son las sociedades secretas desde 1823 hasta el día
+presente. Que de ellas ha habido muchas, es constante; que aún hay
+algunas, es probable; pero que no son ni han sido desde mucho acá lo
+que eran desde 1816 hasta 1820, me parece fuera de duda. Son ya muy
+conocidas; están muy gastadas por el uso; reinan sobre ellas muchas
+menos ilusiones. Puede ser que como todo viejo estime yo las cosas
+de mis mocedades en grado superior al de su merecimiento, y tase las
+de ahora en valor inferior al suyo real y verdadero; pero hay una
+razón que me persuade de que no me engaño. Las Sociedades de aquel
+tiempo tenían en la vida política, el ardor y lozanía de la juventud,
+y la pureza de la virginidad; las de hoy adolecen de la frialdad y
+astucia de la vejez, y a fuerza de dar fruto están, si no corrompidas,
+estropeadas.</p>
+
+<p>Los hermanos de 1819 teníamos bastante de fraternal en nuestro modo
+de considerarnos y tratarnos. El común peligro, así como el común
+empeño en una tarea que veíamos trabajosa y divisamos en nuestra
+ilusión como gloriosísima una vez llevada a feliz remate, nos unía
+con estrechos lazos, que, por otro lado, eran sobremanera agradables,
+porque contribuían en mucho al buen pasar de la vida. Así es, que al
+poner el pie en Sevilla, donde yo había parado poco tiempo, me encontré
+rodeado de numerosos amigos íntimos, a los más de los cuales solo había
+hablado una o dos veces en época anterior, cuando a otros veía entonces
+por la vez primera. Al momento fui informado de que en Cádiz estaba
+todo preparado para un levantamiento en que el general puesto al frente
+de sus tropas, había de pedir al Rey, en términos que harían de lo
+llamado súplica precepto, si no el restablecimiento de la Constitución
+de 1812, <span class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span>poco menos;
+esto es, la sustitución del sistema de gobierno de las monarquías
+moderadas al entonces vigente, calificado por su propio consentimiento
+de absoluto. De todo esto, gran parte era verdad; pero había bastante
+ponderación, porque el conde de La Bisbal sabía la conjuración,
+la toleraba y hasta la fomentaba; pero se detenía, daba largas, y
+retrocedía; incierto siempre, pues que hasta al dar el golpe contra los
+conjurados le dio de tal manera que los dejó con fuerzas bastantes para
+convertir en triunfo lo que había sido derrota.</p>
+
+<p>Los pocos días que me detuve en Sevilla (y pasé allí tres o cuatro
+sin motivo para tal detención), fueron para mí muy lisonjeros. Se
+hablaba de nuestra empresa con poco, si bien con algún recato. Que
+así hiciesen entre sí los <i>hermanos</i>, todos ellos conspiradores,
+natural era, pero a muchos de los profanos encubrían mal o poco el
+proyecto que los tenía ocupados. Solía estar en trato frecuente con
+nosotros un sujeto no de la Sociedad, y por consiguiente no de la
+conjuración; hombre singularísimo en persona y modos; de estatura
+muy elevada, si no gordo, rehecho, con la cabeza pobladísima de pelo
+un tanto mal peinado, o a lo menos no peinado al uso, con el vestido
+mal cortado, dado a familiarizarse con gente a quien conocía poco,
+hablador, y que parecía, como lo era, bien intencionado, franco,
+servicial, y en el trato agradable en grado no corto. Este hombre,
+con quien fue mi suerte trabajar unido muchos años, que tuvo en el
+alzamiento de enero de 1820 una de las partes principales, que después
+ha hecho gran papel en la historia de nuestra patria, y del cual
+por no breve tiempo he sido amigo político, y por más largo periodo
+contrario, viniendo en sus últimos días a renovar nuestra amistad
+privada, y siendo de los que más han llorado su muerte, era don Juan
+Álvarez y Mendizábal. Siendo de pocos conocido entonces, era socio y
+principal agente de la casa de comercio de Bertrán de Lis, y tenía
+a su <span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span>cargo las
+provisiones del ejército llamado expedicionario. La familia de Bertrán
+de Lis acababa de perder uno de los hijos, del que era su cabeza,
+muerto arcabuceado por orden de Elío, a quien sin razón echábamos
+en cara como un asesinato lo que solo fue un acto de rigor cruel,
+ejecutado con la ferocidad propia del carácter de aquel general, de
+mala condición y durísimas entrañas. Un hermano de la víctima era de
+los más ardientes de la sociedad secreta y de la conjuración; pero
+a Mendizábal no se había dado entrada en la primera, ni parte en la
+segunda, no sospechándose en él las calidades que después descubrió,
+y las cuales llegaron a dar tanta importancia a su persona. Estando
+él en continuo roce con los conjurados, poco reservados en aquellos
+días, algo sabía de sus proyectos y más trataba de averiguar, deseoso
+de bullir y señalarse en los sucesos que se preparaban. Como yo le
+viese entre mis amigos o <i>hermanos</i>, estos me avisaron que no le
+contábamos en nuestro gremio, si bien nada recelaban de él, mirándole
+como seguro, pero de poca cuenta. Mas, con sorpresa mía, esta misma
+persona, que conmigo tenía tan poco trato, me llamó a parte y me dijo
+que, pues tratábamos de hacer una revolución, debíamos proponernos
+llamar otra vez al trono al anciano Carlos IV. Tal desvarío había ya
+ocurrido a mejores cabezas, y aun habían dado pasos para ello algunos
+constitucionales de los a la sazón desterrados, pero con tan mala
+fortuna cuanto escaso acierto. Esto aparte, fuese o no descabellada la
+idea, hacerme tal proposición, a mí, empleado del Gobierno y recién
+llegado a la corte, un hombre que apenas me conocía, da a entender a
+la par el estado de los ánimos en aquellos momentos y la singularidad
+del carácter de Mendizábal. Como debía suponerse, respondí yo a este
+haciendo de su propuesta objeto medio de burlas, medio de veras, no
+ofendiéndole ni dándome por ofendido, no haciendo protestas hipócritas
+de adhesión al Gobierno, pero <span class="pagenum" id="Page_222">p.
+222</span>tratando de vanos proyectos o ilusiones los pensamientos de
+contribuir a una revolución que se figuraba él que yo abrigaba. No
+pasó de aquí por entonces tan curioso incidente: en menos de un año,
+Mendizábal y yo, de acuerdo, fuimos los dos los principales entre
+muchos que lograron el restablecimiento de la Constitución de 1812,
+dando así principio a la serie de revoluciones y contrarrevoluciones
+que han venido a hacer una España nueva tan desemejante a la
+antigua.</p>
+
+<p>Llegado yo a Cádiz al comenzar febrero, me encontré en una escena
+animada. La conjuración estaba adelantada, patrocinándola el conde
+de La Bisbal; pero por medios rodeados, como era indispensable en su
+situación, si bien usando de más artificio que lo que esta exigía. Al
+pueblo de Cádiz trataba de hacerse grato hasta en frioleras. Como de
+resultas de la muerte de la reina María Isabel de Braganza, segunda
+esposa del rey Fernando, estuviesen cerrados los teatros, dispuso que
+en los cafés se jugase a la lotería a precios bajos, proporcionando
+así a los ociosos un entretenimiento no perjudicial, aunque no loable.
+Consintió las máscaras en Carnaval, no en público ni de día en las
+calles, pero sí en casas particulares con más franqueza que antes
+era uso. A esto agregó cosas de mayor importancia y transcendencia.
+De los conjurados que fueron sorprendidos en Valencia trazando un
+levantamiento, y que, cayendo en poder de Elío, fueron todos al
+suplicio sin demora, uno había logrado escaparse y venídose a Cádiz,
+donde residía, sabiéndolo el general gobernador, que le daba amparo
+a pesar de que recibía repetidas órdenes de buscarle y prenderle. En
+tanto, las juntas de la sociedad secreta menudeaban, no tan de oculto
+que su existencia no fuese sabida de muchos que de ellas no eran parte.
+De tal estado de cosas fuerza era que tuviese noticia el gobierno de
+Madrid, que nada hacía, o ya temiese al general viéndole cabeza y dueño
+de un ejército al cual no podía oponer otro <span class="pagenum"
+id="Page_223">p. 223</span>España, o ya fiase en promesas de contener
+la rebelión en la hora en que llegase a serlo; prueba todo ello de
+flaqueza junto con perfidia. Cinco meses hubo de durar tal situación,
+plazo ciertamente largo para negocio de naturaleza tan peligrosa y
+apremiante.</p>
+
+<p>Como era natural, los conjurados se impacientaban. ¿Qué aguardaba
+el general? Era la voz común ya con algo de queja. A esta, que tenía
+un tanto de acusación, hija de la sospecha, respondía el conde que
+aún no estaba el ejército bastante trabajado; frase esta del día,
+que significaba no estar todavía todo lo extendido que era necesario
+entre la oficialidad la filiación a la sociedad secreta. Se tropezaba
+en estas comunicaciones con un inconveniente irremediable, el cual
+consistía en que el conde no podía tratar con los conjurados sino por
+el conducto de una o dos personas, y las destinadas al intento eran, si
+no de las menos celosas, de las menos impacientes, llenas de confianza
+superior a la debida en la sinceridad del hombre de quien dependía en
+aquel momento la suerte de la conjuración y la de la patria. Y aquí
+viene bien explicar en pocas frases cuál era la planta y arreglo de la
+sociedad conspiradora en el momento de que voy aquí hablando.</p>
+
+<p>La sociedad, cuyo nombre callo solo por razones de decencia, pues
+harto sabido es, no era, como ya he dicho, en España en 1819 lo que
+ahora es, o lo que en tiempo alguno había sido en otros pueblos. Así,
+conservando su rito, había buscado la fuerza en un orden propio para
+dar a la conjuración efecto. Había una sociedad de la clase común o
+inferior en Cádiz, componiéndola militares y paisanos. Formose además
+una sociedad en cada regimiento. Pero sobre estas existía una autoridad
+ejercida por una junta con el nombre de Capítulo, que celebraba sus
+sesiones sin aparato ni fórmula en la casa de don Francisco Javier de
+Istúriz. Allí asistían personas acaudaladas de Cádiz, de las que son
+a manera de la aristocracia de aquella ciudad, <span class="pagenum"
+id="Page_224">p. 224</span>las más de ellas de edad madura, graves,
+sesudas, si fanáticas en alto grado, de un fanatismo por lo común no
+acompañado de arrojo, un tanto despreciadoras de la gente inferior, que
+era toda cuanta no entraba en su gremio. De esta reunión salían y eran
+parte quienes se entendían con el conde.</p>
+
+<p>Pero se creyó necesario introducir entre el puro simbolismo a que
+estaban reducidas las sociedades inferiores, el cual no impedía ver
+claro el fin a que se caminaba, y las maquinaciones políticas de la
+alta junta, poco trabajadora por su índole, un cuerpo donde estuviesen
+juntos los más arrojados y diligentes de los conspiradores; cuerpo al
+cual tocaba, sin descartar de él algo de la parte simbólica, formar los
+planes del levantamiento proyectado y hasta extender proclamas, como
+si estuviese cercano el momento en que estas habían de ser de uso. De
+reunión tal me tocó ser parte, siendo ella más adaptada a mi condición,
+a mis años y a mis hábitos de vida alegre, que la grave autoridad que
+se congregaba en casa de Istúriz, con quien tenía yo algún trato,
+pero todavía no amistad estrecha y tierna como la que después por
+dilatados años nos ha ligado, y hoy en una vejez avanzada nos liga. No
+me acuerdo de quiénes y cuántos éramos los de la junta intermedia, y
+básteme decir que don Evaristo San Miguel y yo éramos los que en ella
+más trabajábamos, sin decir por esto que en su interior hiciésemos el
+primer papel o tuviésemos superior influencia. Esta junta espoleaba a
+la superior sin necesidad de ser aguijada por las inferiores; porque
+en ella estaba lo más ardoroso de los conjurados. Asimismo los que la
+componíamos no dejábamos de asistir a nuestras respectivas sociedades
+de última clase, donde bullíamos y dirigíamos, ya incitando, ya
+refrenando, muy atendidos y aun respetados por suponérsenos dueños de
+secretos que al oído de otros llegaban algo confusos.</p>
+
+<p>Era a principios de junio, e iba haciéndose imposible <span
+class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span>demorar mucho el golpe
+tan de antemano resuelto y preparado. Sonaba que el ejército iba a
+embarcarse, En esto fue nombrado para mandar la caballería de la
+expedición el general don Pedro Sarsfield, de gran crédito en nuestro
+ejército por sus campañas en Cataluña, durante la guerra de la
+Independencia, y persona con quien era forzoso contar para tratarla,
+o como a eficacísimo cooperador o como a terrible contrario. Unían
+al general O’Donnell, conde de La Bisbal, con Sarsfield, antiguas
+relaciones; el común origen irlandés, haber militado juntos, mucha
+semejanza de hábitos, si no identidad completa. De las opiniones
+políticas de Sarsfield nada se sabía, siendo probable que hubiese
+pensado poco hasta entonces en tales materias, ciñéndose a vivir y
+pensar como mero soldado, y así es que en las mudanzas de gobierno
+ocurridas o intentadas en España, no había sido pronunciado su nombre.
+Sabíase que había sido muy amigo de Lacy, y se suponía que lamentaba
+su suerte y veneraba su memoria; mera suposición no apoyada en hecho
+alguno evidente. Era hombre seco por demás, casi hipocondríaco,
+entregado, según decían, a la bebida y aun al uso del opio. Todo ello
+le daba para el caso de la conjuración existente el carácter de un
+enigma que era indispensable adivinar, valiéndose para ello del método
+indagatorio directo o indirecto, no siendo conveniente esperar a que
+los sucesos le descifrasen. El conde de La Bisbal dijo a los conjurados
+que con él se entendían que era indispensable ganar a Sarsfield porque
+<i>le valía lo que una división</i> para la propuesta empresa. Debía
+ocurrir a los que recibieron tal encargo, que nadie era más a propósito
+que el conde mismo para ganar al general, su segundo, y asimismo su
+compañero y amigo en tiempos pasados. Pero alegaba O’Donnell que no
+podía él hacer tal averiguación sin exponer su persona, y con ella el
+grande hecho proyectado, si Sarsfield se mostraba adverso a la idea
+de una rebelión contra el Gobierno. Satisfizo <span class="pagenum"
+id="Page_226">p. 226</span>a casi todos esta razón, aunque no buena,
+porque, fuese quien fuese el destinado a tantear a Sarsfield, por
+fuerza había de darle a entender, cuando no de descubrirle, que el
+general del ejército tenía parte muy principal en la trama. No era,
+sin embargo, posible desatender un encargo hecho por el conde de
+La Bisbal, dueño a la par de la fuerza militar y del secreto de la
+conjuración, por lo cual podía fácilmente valerse de la primera para
+acabar con la segunda. Hubo, por tanto, la autoridad superior que se
+congregaba en casa de Istúriz de nombrar una comisión que se entendiese
+con Sarsfield. De aquí tuvo origen el malogramiento de una empresa
+que tanto prometía, pero malogramiento tan incompleto, que, acometida
+después con inferiorísima fuerza, salió favorable a quienes la llevaron
+adelante, hasta darle feliz término contra toda racional esperanza,
+y gracias a la sin igual torpeza de un Gobierno que, titulándose
+absoluto, no sabía ejercer la autoridad de uno u otro modo entre
+los muchos que se presentan a quienes son cabezas del cuerpo de un
+Estado.</p>
+
+
+<h3>II.</h3>
+
+<p>Resuelto ya a entrar en tratos con el general Sarsfield, y nombrada
+para ello una comisión, pasó esta a la ciudad de Jerez de la Frontera,
+donde residía el general de la caballería, por tener allí lo principal
+de la fuerza de su arma. Componían la comisión tres personas; dos
+de ellas escogidas con acierto, pero no así la tercera. Eran las
+primeras las de dos oficiales de artillería, uno de ellos, amigo que
+había sido del general, don José Grasses, a quien ha visto gran parte
+de quienes hoy viven gobernador de Madrid, militar arrojado y no
+falto de instrucción, de natural talento y singular viveza, un tanto
+ligero, calidad que, viéndose <span class="pagenum" id="Page_227">p.
+227</span>en él demasiado, lo hacía a veces parecer inferior a su
+natural valor, de muy nobles pensamientos y finísimos modales que le
+acreditaban de caballero cumplido, y el otro don Bartolomé Gutiérrez
+de Acuña, de buenas dotes naturales, de corto saber y caballero en sus
+modos como lo era por su cuna, pero persona a quien hubo de tasarse
+por algún tiempo en valor mucho más alto que el de sus merecimientos,
+dándole la autoridad de un <i>sabio</i> en los varios sentidos de esta
+palabra, exageración que al cabo hubo de rebajarle en algo, cuando
+fue forzoso moderar la alta tasación primera, la cual daba al así
+celebrado, con una idea grandísima de sí mismo, un tanto de entono,
+a pesar de lo cual era imposible negarle buenas calidades. No sé por
+qué razón fue agregado a estos dos oficiales en la peliaguda comisión
+para que con ellos fuese un paisano a representar la parte civil de
+los conjurados, quitando así al proyecto el carácter de pura sedición
+militar, una de las criaturas más estrafalarias que han representado un
+papel notable en los sucesos de nuestras revoluciones, don José Moreno
+de Guerra. Era este un caballero de un lugar no de los principales
+de la provincia de Córdoba, y aunque de ideas muy revolucionarias,
+blasonaba no poco de su alcurnia, siendo en esto lo peor que lo hacía
+con no mucha razón, si bien no con falta absoluta de ella, pues decían
+que su nobleza era, aunque verdadera en el sentido legal, de pocos
+quilates y fecha no muy antigua. Tenía algún ingenio, desordenado, y
+en cuyos irregulares desahogos asomaba el mérito de la novedad en sus
+aciertos y en sus desaciertos: había leído algo,<a id="FNanchor_54_54"
+href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a> sin método, por lo
+cual <span class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span>descubría no
+poca confusión en sus ideas; era atrevidísimo y carecía absolutamente
+de valor, por donde no sustentaba bien los excesos de su lengua; se
+consumía en deseos de hacerse notable, y a todo esto como que daba
+realce para llamar a él más la atención su alta estatura acompañada, si
+ya no de gordura de poco menos, su vestido mal hecho y desaliñado, sus
+modales por lo común toscos, su acento andaluz con la pronunciación de
+la gente del pueblo de su tierra, y la incoherencia de sus discursos
+en que mezclaba toda especie de cosas, de las cuales muchas no venían
+a cuento para las materias sobre que hablaba.<a id="FNanchor_55_55"
+href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_54_54" href="#FNanchor_54_54" class="label">[54]</a>
+Moreno Guerra había leído a Maquiavelo, y, como el famoso florentino
+goza de mala fama entre la gente piadosa, así como entre mucha que
+no lo es, miraba como gran mérito el conocer las obras del autor del
+tratado <i>El Príncipe</i>, y le ensalzaba y citaba tanto que por ello
+era ridiculizado por quienes de cerca le trataban. En verdad, aprendió
+algo de las arterías recomendadas por tan insigne autor, pues en su
+carrera se mostró poco escrupuloso en cuanto al uso de medios para
+llegar a fines que, si alguna vez eran buenos, solían ser muy otra
+cosa.</p>
+
+</div>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_55_55" href="#FNanchor_55_55" class="label">[55]</a>
+En un folleto muy gracioso y celebrado, cuyo título era <i>Semblanzas
+de los diputados a Cortes de 1820 y 21</i>, está bien retratado, como
+todos, y aun mejor que varios más, Moreno Guerra, y se hace alusión a
+lo incoherente de sus discursos, diciéndose de él que en las Cortes
+había contado que <i>vio la fragata Perla</i>, etc.</p>
+
+</div>
+
+<p>Estos tres comisionados se presentaron al general, según es de creer
+tomando por pretexto que iban a visitarle. Llegados a su presencia, le
+declararon el objeto de su visita, la existencia de la conjuración,
+el propósito de la misma y los medios con que contaba, oyéndolo
+Sarsfield, atento, impasible, como provocando con su silencio a que se
+le explicase todo muy por menor y puntualmente. Pero, no bien se hubo
+enterado de todo cuanto de él se esperaba, cuando, levantándose con
+tono y gesto amenazadores, dijo a los conjurados que le mirasen como
+a un enemigo resuelto a oponerse a su proyecto con todas sus fuerzas
+hasta desbaratarle y aniquilarlos a ellos, aunque puso por correctivo a
+sus amenazas que, como hombre de honor, no descubriría lo que fiándose
+en su honor acababa de serle confiado. Quedáronse atónitos y suspensos,
+pero no aterrados, Gutiérrez Acuña y Grasses, y temblando de pies
+a cabeza el <span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>casi
+agigantado Moreno Guerra. Pero Sarsfield, viendo la turbación de
+aquellos hombres, y pensándolo mejor (o bien podría decirse peor), si
+no es la honradez palabra vana, detuvo a los que iban a retirarse, y
+les dijo que la respuesta recién salida de sus labios no expresaba su
+modo de pensar ni su intención, pues la había dado solo para poner a
+prueba el temple de los conjurados, con quienes si aceptaba lo por
+ellos propuesto, como iba a aceptarlo, había de asociarse. No satisfizo
+ni podía satisfacer el nuevo aserto, pero el mal estaba hecho, el
+remedio era difícil, y, como durante algunos días se manifestase
+Sarsfield en palabras hasta celoso en la prosecución de la empresa,
+llegó a contarse con él, siguiéndose la propensión del hombre a
+acomodar su fe a su deseo.</p>
+
+<p>En la Junta principal causó sumo disgusto lo ocurrido en Jerez,
+y aun hubo (pero fue uno solo, reprobándolo todos) quien propusiese
+un medio atrozmente criminal para libertarse del peligro con que
+Sarsfield amenazaba.<a id="FNanchor_56_56" href="#Footnote_56_56"
+class="fnanchor">[56]</a> <span class="pagenum" id="Page_230">p.
+230</span>Pero como el daño no aparecía, continuaba la conjuración, la
+cual se hacía ya necesario que de proyecto pasase a ser hecho dentro de
+corto plazo.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_56_56" href="#FNanchor_56_56" class="label">[56]</a>
+La persona cuya mala acción o cuyo delito intentado, de tal modo y
+clase que es ya altamente criminal solo el intento, pues hasta tuvo
+preparado el veneno que quería se diese a Sarsfield, por fortuna no era
+la de un español, sin que por esto pretenda yo tiznar la buena fama de
+sus compatricios al referir su malvado proyecto. Era, en verdad, mal
+sujeto, aunque hombre de bastante talento y de alguna instrucción, bien
+que la suya fuese superficial y de no la mejor clase. También, como
+Moreno Guerra, había leído a Maquiavelo, y le tenía en mucho, porque
+era cosa singular que el famoso florentino gozase de alta reputación
+entre los liberales conjurados de 1819, no solo como portentoso
+ingenio, lo cual es justo, sino como maestro de sanas doctrinas. Verdad
+es que hay liberales italianos de la misma opinión, pero a esto mueve
+y domina el patriotismo, olvidando al maestro de la tiranía y torcida
+política en su admiración al escritor ingenioso, agudo y profundo, y en
+su conducta no mal patricio, cuando en los no italianos es de admirar
+que consideren doctor y apóstol de la iglesia liberal al admirador y
+ensalzador de <i>César Borja</i> y de <i>Castruccio Castracani</i>.
+Volviendo al objeto de esta nota, diré de él que, nacido de dignísimo
+padre español, abrazó la causa de los americanos que alzaron bandera
+contra España, pasó a servirlos, y (lo que es en él de vituperar)
+sustentó su causa, según voz común, con espíritu de feroz odio a todo
+cuanto era español, acreditado en hechos de crueldad y perfidia. Esto
+no obstó a que después viniese a España, donde residía ya en 1816,
+hasta siendo oficial en nuestro ejército, si bien no en servicio
+activo. Tuvo parte en los trabajos de la sociedad secreta y en la
+conjuración de 1819, pero no pasó a la ciudad de San Fernando cuando
+allí tremolaba el pendón constitucional en enero, febrero y marzo de
+1820. Proclamada en toda España y aceptada por el rey la Constitución,
+logró este mismo individuo tener asiento en las Cortes de 1820 y 1821
+como representante (creo que suplente) por una provincia de América.
+No hizo papel lucido en aquel Congreso, donde votó con la oposición,
+siendo del partido que entonces llevaba el título de <i>exaltado</i>.
+En sus conversaciones solía hablar de aquellas Cortes en términos
+de vituperio y aun de desprecio absoluto. Concluida la legislatura
+ordinaria de aquel Congreso en julio de 1821, se fue a Cádiz, donde
+se entregó a tales maquinaciones que hubo de huir de España por no
+ser preso al terminar aquel año. Después poco se ha hablado de él. No
+quiero decir su nombre, hoy de casi todos ignorado.</p>
+
+</div>
+
+<p>Al intento, la Junta intermedia convocó a diputados de todas las
+inferiores, o dígase de las de los regimientos, a una reunión solemne.
+Celebrose esta de noche, y con un tanto de misterio y reserva, pues
+si no amenazaba grave peligro, no consentía el decoro ni quería el
+general que se dejase de proceder con cierto recato, si bien más
+aparente que verdadero. En una pieza de no grandes dimensiones,
+medianamente alumbrada, con un calor propio del mes de junio en climas
+muy ardientes, nos congregamos en número bastante crecido. En el ritual
+y planta de la sociedad hay un individuo, cuyo cargo tiene el título
+de <i>Orador</i>, aunque no lo es, pues su oficio se reduce a leer
+breves escritos. Desempeñaba yo este oficio como por vía de preludio de
+ser orador más de una vez y en varios lugares, <span class="pagenum"
+id="Page_231">p. 231</span>con crédito, y también con descrédito de mi
+pobre persona, y ciertamente, mirando a mi interés, más en mi daño que
+en mi provecho, viniéndose a añadir a mi nombre, como profesión, la
+oratoria, que en los demás es solo un apéndice de otras ocupaciones y
+obligaciones.</p>
+
+<p>Era entonces, como confieso, ardiente mi fanatismo; mi edad,
+aunque ya no la de la verdadera juventud, una en que todavía ejercen
+grandísimo poder en el hombre las pasiones; mi natural, más que lo
+común apasionado, y el lugar, la calidad de la reunión, el corto
+peligro presente, el no leve futuro, todo contribuía a exaltarme y dar
+casi frenética viveza a mis palabras y a mi acento y modos. Rasgué,
+pues, el velo harto transparente de símbolos inútiles, convidé al
+levantamiento, ponderé la tiranía bajo que gemíamos, presenté la imagen
+de la libertad coronada con la aureola de glorias cuyo lustre había de
+rodear a sus restauradores, y, al fin, cogiendo una espada desnuda que
+en nuestro rito debía estar y estaba siempre sobre la mesa: «Jurad»,
+dije con voz fuerte y trémula de emoción, «jurad llevar a cabo esta
+empresa, y juradlo sobre esta espada, símbolo del honor, que no en
+balde en este lugar se os pone a la vista». Un grito unánime, que
+casi era un alarido, respondió a mis palabras y a mi acción y gesto,
+arrojándose casi todos los concurrentes a la espada, y profiriendo el
+juramento con tono, rostro y ademanes de loco entusiasmo, no inferior
+al mío. ¡Escena tremenda, preñada de males futuros, recordada aquí y
+ahora no para recomendarla al aplauso, y todavía menos a la imitación,
+sino como retrato de los tiempos y con la mira a que sirva, entre
+otras, de lección a gobiernos y pueblos; a los primeros para evitar, en
+cuanto sea posible, con una conducta juiciosa, acertada y firme, que se
+repitan; a los segundos para que, difundida en ellos la ilustración,
+no dejen que las pasiones ahoguen y usurpen la voz y autoridad del
+juicio!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_232">p. 232</span></p>
+
+<p>De esta escena hubo de tener noticia el conde de La Bisbal, y hubo
+de conocer que ya le era forzoso acabar con la conjuración, si ya no es
+que, llevando a ejecución el proyecto de los conjurados, quería darle
+favorable remate.</p>
+
+<p>Empezó, pues, a obrar, y contra los conjurados. Su primer disposición
+fue mudar la guarnición de Cádiz; disposición importante, porque en la
+ciudad debía darse el grito de rebelión al amparo de sus murallas, y
+entre su población, toda ella con rarísimas excepciones, constitucional
+ardorosa, y en la guarnición que iba a salir estaba la mayor parte de
+la oficialidad ganada a la causa del alzamiento propuesto, y, al revés,
+en los cuerpos que venían a relevarla había menos que en otros del
+mismo ejército oficiales comprometidos en la empresa cuyo éxito estaba
+pendiente.</p>
+
+<p>Si esto disgustó de cierto, otro suceso causó mayor recelo, aunque
+para algunos fue motivo de esperanza. De súbito vino Sarsfield de Jerez
+a Cádiz, y encerrándose con el conde, tuvieron ambos una larguísima
+conferencia sin testigos. En que trataban de combinar sus operaciones,
+no cabía duda: si era para llevar a efecto la revolución o para
+impedirla, venía a ser también dudoso; pero, bien mirado, con arreglo a
+fuertes indicios, lo segundo era lo probable.</p>
+
+<p>Vuelto Sarsfield a Jerez, entró en comunicaciones amistosas y muy
+frecuentes con Gutiérrez Acuña, que allí residía. Se mostraba ya
+tan dado a la causa de la revolución, que vituperaba la tibieza e
+irresolución de su amigo el conde de La Bisbal, aunque sin poner en
+duda lo sincero de su fe, porque decía: «A Enrique le falta corazón».
+Como esto era dicho para engañar, mal puede afirmarse que hubiese
+veracidad al hacer semejante cargo.</p>
+
+<p>Así estaban las cosas al anochecer del 6 de julio de 1819. Ya
+oscurecido, se habían cerrado las puertas de la <span class="pagenum"
+id="Page_233">p. 233</span>ciudad de Cádiz, entonces, aunque en tiempo
+de paz, cerradas de noche con rigor, que para pocos casos tenía
+relajación, sobre todo en la Puerta de Tierra, solo abierta cuando
+lo era para dar paso al correo. De repente corre la voz de que la
+guarnición toda, menos la parte de ella que cubría las guardias, se
+había puesto en movimiento y aun salido por la Puerta de Tierra con
+el general a su frente, encaminándose al Puerto de Santa María, donde
+estaba acantonada la división del ejército que pocos días antes estaba
+guarneciendo la plaza. Con haber llegado la hora de la retreta, y no
+aparecer los tambores o músicas, como hacían siempre, en la plaza de
+San Antonio, desapareció toda duda sobre si era falso lo que corría
+respecto a estar en camino las tropas, sin duda para objeto importante,
+aunque ignorado. Empieza entonces a decirse que, antes de salir, el
+conde había llamado a una de las personas con quienes se entendía, y
+díchole que preparase todo para proclamar restablecida la Constitución
+de 1812 en la ciudad de Cádiz, mientras él lo hacía en el ejército,
+para lo cual iba a juntarle todo. Con este motivo comenzaron las
+enhorabuenas, y aun los vivas dados en voz baja como grato secreto que
+se confían las gentes unas a otras. Sin embargo, la autenticidad de la
+comunicación verbal hecha por el conde no constaba, y lo evidente era
+su salida misteriosa, y haberla dispuesto cuando, cerrada ya Cádiz, no
+podía ir de ella al Puerto la noticia de que marchaba allí el general
+con demasiado acompañamiento.</p>
+
+<p>En mí como en otros despertó circunstancia tal fuertes sospechas.
+Pero nadie pensaba en dar aviso a nuestros amigos del Puerto, y menos
+que otros la Junta de casa de Istúriz, a la cual correspondía hacerlo,
+pero que ni congregada estaba. Lo que nadie hacía hube yo de hacerlo,
+obrando por mí, sin participación y aun sin consejo ajeno. Debía dar la
+vela en la próxima madrugada con destino a la Habana un buque-correo,
+cuyo mando tenía don Antonio <span class="pagenum" id="Page_234">p.
+234</span>Valera, primo mío muy querido y de nuestra grey conspiradora.
+Para él y la tripulación de sus botes se abría la puerta de la mar a
+todas las horas de la noche. Acudí, pues, a él, le pedí un bote para
+que fuese al Puerto con un aviso, y busqué también persona que le
+llevase, y cuya salida era fácil, no examinándose quiénes salían para
+ir en los botes. Me puso Valera por reparo la falta de tiempo, pues
+que de allí a pocas horas tenía que levar anclas y hacerse a la mar;
+pero yo le hice presente cuán fácil era a un bote con buenos remos ir
+en una hora al Puerto y en menos tiempo volverse a bordo del buque a
+que pertenecía. Accedió a mi ruego Valera, marchó el comisionado, llegó
+a su destino sin obstáculo ni demora, se avistó con los conjurados, y
+los informó de que venía sobre ellos el Conde con tropas, sin poderse
+decir si como amigo o contrario. De nada sirvió el aviso, pues, por
+causas que nunca han sido bien explicadas, y que no es ahora del caso
+averiguar, determinaron esperar pacíficos, cuando si hubiesen tenido
+intento de resistir, era muy probable que parase la resistencia en
+darles el triunfo, pues contaban en los que seguían al general con
+muchos parciales. Bien es cierto que al mismo tiempo iba a caer sobre
+ellos por la espalda Sarsfield al frente de la caballería, pero esto lo
+ignoraban.</p>
+
+<p>Ahora será bien dar cuenta de lo que el mismo Sarsfield había hecho
+en Jerez. Allí seguía engañando a Gutiérrez Acuña y a Grasses, quizás
+aún más de lo necesario para su propósito. Cuando ya se preparaba a
+marchar contra los conjurados, en la noche, en sus primeras horas, y
+poco antes de la destinada a emprender su movimiento, yendo de paseo
+con los dos que llamaba amigos, tropezó con un rosario donde iban
+cantando el <i>Ave María</i>, y dijo en tono de burla: <i>Cantad,
+cantad, que pronto no cantaréis</i>, como considerando triunfo sobre
+prácticas religiosas el hecho político que suponía cercano. A esto
+agregó decir a Gutiérrez <span class="pagenum" id="Page_235">p.
+235</span>Acuña, que estaba levemente indispuesto: «Recójase usted y
+descanse para prepararse a los brillantes trabajos que le esperan».
+Dicho esto, se despidió, y yéndose a su casa, no bien llegó a ella,
+cuando firmó una orden para prender a aquellos dos crédulos conjurados,
+orden que fue fiel e inmediatamente cumplida. Puesto al fin en
+camino, ya cerca del alba, llegó al Puerto de Santa María con sus
+caballos, casi a la misma hora en que llegaba al mismo punto el conde
+con su gente por el lado opuesto. En esto, amanecido ya, las tropas
+acantonadas en el Puerto habían salido a formarse, como tenían por
+costumbre, en un sitio apellidado el Palmar,<a id="FNanchor_57_57"
+href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a> llevándolos allí
+sus jefes, no sabedores del intento con que se les venían acercando
+fuerzas un tanto crecidas; pero recelosos de que era en su daño, si
+bien resueltos a no resistir, a no innovar cosa alguna en su conducta
+diaria, y a aparecer ignorantes de que la guarnición de Cádiz hubiese
+hecho algún movimiento.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_57_57" href="#FNanchor_57_57" class="label">[57]</a>
+Palmar llaman en Andalucía a ciertos terrenos incultos que allí
+abundan, y deben su nombre a estar llenos de palmas enanas que no sé
+cómo deben llamarse, pues aunque soy en extremo aficionado a árboles,
+plantas y flores, ni sé de ello lo que sabe no ya un botánico, sino
+acaso el jardinero u hortelano más tosco y rudo. Este Palmar del
+Puerto, teatro de la hazaña de O’Donnell y Sarsfield, tiene cierta
+fama. Cuando en los pueblos de la Andalucía baja, vecinos a la costa,
+se habla de una persona de mucha edad, y quiere ponderarse su vejez,
+es común decir de ella <i>que tiene más años que el Palmar del
+Puerto</i>.</p>
+
+</div>
+
+<p>Así los encontraron formados al acercarse por la parte de Cádiz el
+conde y por la de Jerez Sarsfield. Puesto el general al frente de la
+formación, hizo salir y presentarse ante él a todos los comandantes<a
+id="FNanchor_58_58" href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a>
+primeros y segundos, <span class="pagenum" id="Page_236">p.
+236</span>a los cuales intimó que se diesen presos, no expresando sino
+a medias por qué causa.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_58_58" href="#FNanchor_58_58" class="label">[58]</a>
+En el orden y planta dados a aquel ejército expedicionario, constaban
+los regimientos de un solo batallón cada uno, como sucedía, y aun creo
+sucede en Inglaterra, y hoy en Portugal. No había, pues, coroneles,
+aunque lo fuesen personalmente algunos de los que mandaban los
+regimientos de un solo batallón. El de Canarias, por ejemplo, estaba
+mandado por don Demetrio O’Daly, brigadier, que fue uno de los presos
+por el conde. Pero otros tenían a su frente meros comandantes, aunque
+de primera clase.</p>
+
+</div>
+
+<p>Este acto pasó sin la menor alteración de la tranquilidad, viéndole
+con admiración los oficiales y tropa, unos, y los más, por no adivinar
+del todo la causa de tan raro y general rigor; otros, y no pocos, por
+ver convertido en contrario y perseguidor al que miraban como caudillo
+futuro en la empresa en que tenían parte. Cuentan que recién acabado
+este acto, encontrándose Sarsfield y el conde, el primero soltó la
+risa; fea acción, si ya no fue calumnioso aserto el suponerlo, y
+agravación de otra de no menos fealdad. Si los posteriores, así como
+los anteriores señalados servicios de Sarsfield pueden, aunque no
+disculpar, compensar lo vituperable de su conducta en los sucesos
+de que soy ahora narrador, y si su desdichada muerte, causada por
+un vil asesinato en medio de una sedición infame, debe hacer cara
+y aun respetable su memoria, la historia debe ser veraz, y para
+serlo, inflexible, máxima seguida aun tratándose de los primeros
+personajes históricos, pues hasta los mayores encomiadores en Augusto
+no han dejado de vituperar, ni aun pasado en silencio, las horribles
+proscripciones del triumviro Octavio.</p>
+
+<p>No aparecía risueño ni contento el conde de La Bisbal, sino al
+revés, como pesaroso y avergonzado de su acción, en el momento mismo
+de cometerla. Al prender a los comandantes primeros y segundos de
+los cuerpos que estaban en el Puerto, había envuelto en su rigor a
+culpados e inocentes, y de entre los últimos a algunos que ni siquiera
+comprendían la causa por que se veían presos, pues de la conjuración
+tenían escasa noticia, y juzgaban la corta que tenían por rumor vano.
+A los no militares, y aun a algunos militares cuya culpa sabía, no
+quiso molestar siquiera. Se <span class="pagenum" id="Page_237">p.
+237</span>dejó decir más de una vez que nadie temiese, porque «<i>él
+era caballero, y a nadie vendería</i>», y cumplió tal palabra,
+que estaba en contradicción con su modo de portarse tocante a la
+conjuración y a los conjurados ya presos. De resultas vino a quedar en
+situación harto amarga, porque, si bien recibió del Gobierno la gran
+cruz de Carlos III, distinción que entonces tenía más valor que en el
+día presente, fue a la par separado del mando del ejército y llamado a
+Madrid, a donde hubo de encaminarse lleno de recelo, pues al cabo, si
+había deshecho la conjuración por lo pronto, antes la había fomentado
+a punto de poner como al vuelco de un dado su éxito, y de ser dueño de
+la suerte de España pasaba a una situación en la cual así podía recibir
+castigo como recompensa.</p>
+
+<p>Volviendo atrás, y al suceso del 8 de julio, bien será decir
+que, al saberse en Cádiz lo ocurrido en el Puerto, fue grande la
+consternación entre los conjurados. De ellos huyeron algunos de los más
+comprometidos, como por ejemplo Istúriz, y no dejó de hacer otro tanto
+Moreno de Guerra, que se figuraba ver tras sí a Sarsfield. Pero otros
+no se movieron, creyéndose en mucho menos peligro. Con razón creía
+yo que el mío no era muy grave, porque solo había representado hasta
+entonces en aquellos sucesos segundos papeles, entre otros muchos; pero
+me constaba que el conde no ignoraba mi parte en la trama, aunque a la
+par me alentó haber sabido desde luego que a nadie pensaba perseguir,
+excepto a los ya presos. Ello es que, a pesar de aconsejarme no pocos
+la fuga, yo ni pensé en ella. Tal era la ceguedad del Gobierno, que
+nada sabía de mi conducta, ni aun de mi paradero: tal la mía, que,
+olvidado de toda regla de moral, conservando el título y derechos de mi
+empleo, pensé en trabajar con más ardor que antes en la obra que en el
+Palmar del Puerto parecía que había quedado reducida a ruinas.</p>
+
+<p>Y así fue que, cuando una conjuración formidable había <span
+class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span>venido a parar en nada, otra
+compuesta de sus reliquias, como pobre rama de planta poderosa, que
+trasplantada apenas con esperanza de verla prender, prende, con todo, y
+crece, y fortifica, una conjuración, de puro arrojada hasta ridícula,
+vino a derribar el trono de Fernando, sentado pocos años antes en lo
+que parecía robustísimo cimiento, y aún lo era ciertamente.</p>
+
+<p>Pocos días habían pasado desde el en que fueron presos varios de los
+conjurados, y ya los escapados del peligro le queríamos correr mayor
+con acciones que eran delito atroz, y no inferior desatino. Siete u
+ocho personas de escaso poder, y sin recursos, nos juntamos y formamos
+el proyecto de hacer una tentativa contra la persona del conde de La
+Bisbal, en uno de los cortos viajes que solía hacer de uno a otro
+punto de aquellos en que tenía acantonadas sus tropas, tentativa que
+bien podía ser asesinato; pero el fanatismo a estos excesos, y aun a
+mayores si cabe, lleva, y particularmente si se le agrega el deseo
+de tomar venganza. Por fortuna, locuras tales algo tenían, si no de
+baladronadas, de visiones, y nuestra mala idea ni a ser proyecto llegó,
+quedándose en desahogo de vana rabia.</p>
+
+<p>Todo aparecía, pues, por entonces concluido. Así es que hube de
+pensar en hacer mi viaje al Brasil a servir allí mi empleo, mudando una
+traición en otra, porque traición era seguir sirviendo al Gobierno al
+cual había tratado de derribar.</p>
+
+<p>Había, con todo, en mi propósito de irme al Brasil, algo de segunda
+intención, porque lo natural era, saliendo de Cádiz, pasar a Lisboa,
+donde casi de seguro encontraría barcos con destino a aquel país,
+parte entonces de la monarquía portuguesa, y aun residencia de su
+gobierno, y preferí trasladarme a Gibraltar, donde faltaban medios de
+hacer el viaje, aunque yo suponía que debía de haberlos. La verdad es
+que a Gibraltar me llevaba otro motivo. Allí <span class="pagenum"
+id="Page_239">p. 239</span>sabía que había ido Istúriz con otros
+fugitivos, cortos en número, y casi todos ellos de poco influjo, y
+allí se decía que estaban Gutiérrez Acuña y Grasses, escapados con
+poca dificultad de su prisión en Jerez, donde tenían la casa por
+cárcel. Todo esto era a manera de un núcleo de conjuración renovada.
+A lo menos, así se lo figuraba el deseo, el cual, no obstante ser
+vivísimo en mí, no me llevaba, sin embargo, como suele suceder, a ser
+crédulo en demasía, pero tenía poder bastante para no dejar morir mis
+esperanzas.</p>
+
+<p>El 22 de julio, día en que cumplía los treinta años de mi edad, y
+catorce días después de la catástrofe del Palmar, salí de Cádiz. Nadie
+me había molestado, y ningún peligro corría; otros en igual caso que yo
+vivían tranquilos, y así fue que tomé el pasaporte correspondiente como
+secretario de la legación en el Brasil, que iba a servir su empleo.
+Llegué a Gibraltar al cuarto día de mi partida; con tanta detención
+se caminaba, y aun todavía por allí con poca más prontitud se camina;
+siendo entonces forzoso ir a caballo desde la isla de León o San
+Fernando, cuando hoy hasta Medina Sidonia se va en ruedas por carretera
+bien construida. En Gibraltar, a mi arribo, encontré lo que parecía
+desengaño. Istúriz, en quien era común poner grandes esperanzas, como
+si él tuviese medios iguales a su deseo, los cuales era común suponerle
+en un grado excesivo, había marchado de Gibraltar a Lisboa, porque
+la autoridad superior de la fortaleza inglesa veía con poco gusto su
+estancia allí, recelosa de que tramase algo contra el gobierno español,
+aliado del de la Gran Bretaña. Pero estaban en la plaza Gutiérrez
+Acuña y Grasses, ambos y señaladamente el segundo muy amigos míos, y
+con ellos había algunos más a quienes el miedo o el figurarse con una
+importancia superior a la que tenían, habían llevado a buscar en la
+fuga una seguridad que igualmente habrían tenido estándose quietos, y
+estaba Moreno Guerra, que así <span class="pagenum" id="Page_240">p.
+240</span>nos servía de embarazo a veces, como de distracción a menudo,
+con sus singularidades. Todo ello nada prometía, y seguía yo resuelto a
+embarcarme.</p>
+
+<p>Al llegar a Gibraltar me vi, como era de suponer, con el cónsul de
+España en aquella plaza. El que a la sazón servía aquel destino era
+un excelente caballero, que sin duda se portaba bien en el desempeño
+de su obligación salvo en un punto en que podía más su bondad que su
+celo o su perspicacia, el cual era el vigilar bien la conducta de los
+conjurados fugitivos allí congregados. A mí me trataba con cordialidad
+como a un diplomático que va de viaje. Si mi conducta en Gibraltar
+hubiese sido cauta, habría él merecido disculpa, pero me portaba yo
+con una imprudencia que excede los límites de lo creíble. Vivía con
+mis compañeros de conjuración como si lo fuese suyo de proscripción;
+con ellos paseaba; con ellos hablaba de los negocios pendientes
+sin el menor recato. Hasta hube de escribir allí un soneto atroz<a
+id="FNanchor_59_59" href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a>
+contra el conde de La Bisbal, composición hija de un frenético espíritu
+de venganza, y mis amigos imprimieron el soneto en un papelillo, el
+cual circuló por la ciudad y fue transmitido a España, sin que <span
+class="pagenum" id="Page_241">p. 241</span>locura tanta llamase
+particularmente la atención a mi persona.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_59_59" href="#FNanchor_59_59" class="label">[59]</a>
+No quiero copiar este soneto, harto conocido. De él tuvo noticia el
+conde de La Bisbal, y después de restablecida la Constitución, procuró
+y logró entrar en trato, aunque no frecuente, amistoso conmigo,
+quejándoseme en una ocasión de que yo le había tratado mal por no
+conocer los motivos de su conducta. Sabido es que otra vez (en 1823)
+faltó el conde a la confianza que en él pusieron los constitucionales
+más ardorosos. Aunque yo entonces en Sevilla, en las Cortes, hablé
+con violencia suma contra él, hoy, sin disculparle, debo decir de su
+carácter lo que siento. Si el conde de La Bisbal cometió varios y
+gravísimos actos de falta a la fe jurada y a la obligación contraída,
+no tenía el carácter propio de un traidor, no obrando con premeditación
+ni doblez continuada. Era ligero como pocos hombres. Una hora después
+de haber pensado una cosa pensaba la contraria. Así obraba con
+sinceridad en sus mudanzas violentas.</p>
+
+</div>
+
+<p>Entretanto, recibíamos de la vecina Cádiz noticias que nos daban
+a creer que la desbaratada trama cuyos hilos habían sido solo en
+un punto cortados, estaba anudada de nuevo. Sin duda en ello había
+ponderación, pues mal podían hacer unos pocos individuos, de ellos
+ninguno de superior poder o influjo, lo que se había malogrado contando
+con un ejército, con un general, y con buena parte de lo más granado
+de la ciudad de Cádiz. Pero pensábamos y sentíamos como piensan y
+sienten, dominando el sentir al pensar, todos cuantos están empeñados
+en una obra de grande importancia y además de peligro, a que se agrega
+estar en destierro, circunstancia muy para tomada en cuenta, porque
+no hay ilusiones iguales a las de los desterrados. No lo era yo, en
+verdad, pero en cierto modo había llegado a serlo por mi voluntad,
+si bien, gracias a la incuria del Gobierno, podía todavía haberme
+trasladado en paz y sosiego a una situación decorosa y provechosa.
+Pero apenas pensaba ya en ello, renovado en Gibraltar el espíritu que
+poco antes me animaba en Cádiz. Lo que más nos ocupaba el ánimo era
+saber a punto fijo el estado de las cosas, más aún que en Cádiz, en
+el ejército acantonado en varios puntos de las provincias que hoy son
+de Cádiz y Sevilla. Al intento convenía enviar allí emisarios; pero
+estos nos hacían falta, y no era menor la que nos hacía el dinero,
+alma de toda empresa. Aun contaba yo con algunos recursos, bien que
+ya escasos, reliquias de un buen pasar heredado de mi padre, pero era
+poca cosa lo que podía destinar a gastos de la naturaleza de los que
+se presentaban como indispensables. No estaban más sobrados que yo los
+otros fugitivos, y Moreno Guerra, que presumía de acaudalado, y que
+real y verdaderamente tenía un mediano pasar, gustaba más de gastar
+palabras que dinero, no obstante ser su celo furibundo y haber en él
+sinceridad, aunque por las contradicciones propias del hombre <span
+class="pagenum" id="Page_242">p. 242</span>su misma pasión se contenía
+si llegaba el caso de hacer sacrificios. Hicimos, pues, un cortísimo
+fondo, y solo quedó el discurrir cómo emplearle, esto es, qué emisarios
+habrían de salir de la plaza para el interior de España a ponernos en
+comunicación con la que juzgábamos conjuración ya en trabajos. No vino
+a ser muy dificultoso hallar algunos, pero sí lo era hallarlos buenos.
+Ya dejo dicho que al saberse la ocurrencia del Palmar, huyeron algunas
+personas de poca cuenta creyéndose comprometidos. De estas eran casi
+todas las de oficiales subalternos, de las sociedades fundadas en los
+regimientos, hombres de limitadas luces y ningún saber, y cuya fuga
+intempestiva los acreditaba de cautos más que de arrojados. Estos
+hombres no se hallaban bien en Gibraltar, pues se veían absolutamente
+faltos de recursos. Propúsoseles que se arrojasen a entrar en España:
+pusieron primero dificultades, en que unos tres o cuatro persistieron
+empeñados en irse a América a las tierras fuera del poder de nuestro
+Gobierno y enemigas, y otros al cabo se allanaron a hacer lo que de
+ellos se exigía, y socorridos con escasas sumas, penetraron con poca
+dificultad en España. Pero nosotros mismos conocíamos cuán poco podía
+esperarse de aquellos pobres individuos, los cuales, dicho sea de paso,
+y anticipádose a hablar de lo que después pasó, nada absolutamente
+hicieron más que vivir escondidos hasta la hora en que cinco meses
+después fue levantada la bandera de la rebelión constitucional para
+ser por tres años muy largos la dominante en nuestro suelo. Visto,
+pues, que se necesitaba gente más activa y entendida para, o soplar el
+medio avivado fuego que ardía en el ejército, o poner en comunicación
+con los conjurados de España los de Gibraltar, como si estos algo
+pudiesen ayudar a los primeros, me brindé yo loca y criminalmente a
+desempeñar comisión tan aventurada, lo cual por un lado me era fácil,
+pues no estando proscrito ni encausado, era dueño de ir y venir <span
+class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span>según mi antojo, hasta
+con el carácter de empleado, aunque fuerza es confesar que para ir a
+mi puesto daba extraños y multiplicados rodeos sin adelantar camino.
+Aceptado por mí el encargo, me preparé a volver a Cádiz, y para ello vi
+al cónsul pidiéndole me refrendase mi pasaporte a fin de que en otro
+punto me embarcase con destino a Río de Janeiro, pues de Gibraltar
+no salía, ni se esperaba saliese, barco para aquella región lejana.
+El buen cónsul, siempre cortés y cariñoso, así como descuidado, ni
+siquiera me habló de mi singular proceder durante mi estancia en la
+plaza inglesa, ni extrañó que me volviese al lugar de que había venido,
+ni hubo de hablar de mí en sus despachos. Así pude yo seguir con algún
+grado de seguridad mis maquinaciones, cuando con un mero aviso que
+habría producido mi prisión, sin duda alguna no habría caído el trono
+al empuje de la rebelión, o a lo menos no habría caído dentro de breve
+plazo.</p>
+
+<p>El primer punto donde me dirigí al salir de Gibraltar, fue a
+Algeciras. Allí nada pude hacer ni saber, por dos razones. Era la
+primera que los de la sociedad algecireña, tan animados dos años
+antes, a tal punto se habían amedrentado y dado al desmayo de resultas
+de lo ocurrido en el Palmar, que, lejos de auxiliarme, ni aun trato
+privado querían con mi persona, desmintiéndose ya en esta ocasión el
+afecto fraternal con que los conjurados se miraban. Bien es cierto
+que yo, petulante entonces, y engreído así como intolerante, no bien
+noté en ellos señales de tibieza, cuando los traté con muestras hasta
+de desprecio, de modo que al encontrarme con ellos ni siquiera los
+saludaba, perdonándome ellos de buena gana una grosería que les venía a
+cuento por libertarlos de amigo tan peligroso. Pero otra circunstancia
+me tenía en apartamiento e ignorancia de todo cuanto pasaba;
+circunstancia que pudo haber frustrado nuestra empresa, pero que, si no
+la favoreció en cierto modo, no le sirvió de grande obstáculo, dando
+a <span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span>los pasos de los
+conjurados una dirección por la cual vinimos a alcanzar el triunfo.
+Al expirar julio habían aparecido en la ciudad de San Fernando varios
+casos de fiebre amarilla, azote que por aquellos años solía caer sobre
+Cádiz y otros puntos de Andalucía, si bien no había vuelto a descargar
+desde 1813. En breve se difundió el mal, primero en un barrio de aquel
+pueblo, y a poco en todo él, haciendo numerosas víctimas. Acudiose
+al medio de incomunicar el pueblo infestado, y se multiplicaron las
+precauciones, disponiéndose cordones sanitarios para mirar por la
+salud del ejército, tanto cuanto por la de las poblaciones cercanas.
+Al entrar septiembre no había prendido del todo el mal en la ciudad
+de Cádiz, por donde siempre había empezado en los años anteriores,
+pero algunos casos eran poco menos que seguro anuncio de que allí
+se propagaría. Entre tanto, los cordones impedían el paso de unos a
+otros puntos, y como no era el correo el conducto por donde podían
+comunicarse con seguridad los conjurados, Algeciras venía a ser un
+punto donde apenas se sabía lo que cerca pasaba. Resolví, pues, pasar
+a Cádiz, y lo hice algo entrado septiembre, yendo en un miserable
+barquichuelo cargado de carbón, con harta incomodidad, pero, en
+cambio, con alguna más seguridad, porque no llamaban la atención
+pasajeros de los que suelen ir en semejantes barcos. Fue corta y feliz
+la navegación, y antes de veinticuatro horas de hacerme a la mar en
+Algeciras, estaba ya en Cádiz. A mi llegada me encontré en situación
+de no poco apuro. Cádiz estaba ya infestada, había salido de allí la
+guarnición, dejando en la plaza solo un batallón, el de Soria; con
+el ejército se había ido la verdadera fuerza de la conjuración, si
+bien de ella quedaba algo en la ciudad, a la cual se había puesto
+en incomunicación absoluta con el continente vecino, imponiéndose
+pena de la vida a quien atravesase los cordones; exceso de rigor que
+en casos tales nunca pasa de amenaza. Me vi, pues, encerrado <span
+class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span>y como caído en un pozo, en
+cuanto a la dificultad de salir, pero no en punto a ahogarme, si bien
+mi estancia en la ciudad era ya, cuando no un delito, un fuerte motivo
+de sospechar de mi conducta. Era además claro que el encierro había de
+durar hasta entrado diciembre, pues la experiencia tenía acreditado que
+la maléfica enfermedad no paraba en sus estragos hasta los fines del
+otoño. Estaban, sin embargo, compensados tantos graves inconvenientes
+con noticias para mi situación y proyectos un tanto lisonjeras. La
+deshecha trama estaba anudada, y si le faltaba infinito de su fuerza
+antigua, en cambio había adquirido ventajas nuevas, porque si entraban
+en la nueva composición materiales al parecer muy inferiores, servían
+bien a su juego todos los que en ella entraban, y si no teníamos al
+frente un caudillo poderoso, tampoco nos veíamos en el caso de depender
+de la voluntad mudable de un personaje poco seguro. De los elementos
+antiguos quedaban muchos en la obra nueva, aunque todos ellos de los
+inferiores, o cuando más de los de segundo orden tres meses antes.
+Por último, había entrado en nuestras filas algún refuerzo, y tal y
+tan bueno, que contribuyó en gran manera a la terminación feliz del
+renovado plan, en la ocasión primera malogrado.</p>
+
+<p>Dos personas, entre varias de escaso valer, constituían tan
+importante refuerzo. De ellas la una al cabo de nada vino a servir,
+pero sirvió durante mediano tiempo por la clase de concepto de que
+gozaba. La otra se dio a conocer por la vez primera, mostrando
+calidades tan singulares, que en obra como la que teníamos a nuestro
+cargo son de subidísimo precio. Los dos sujetos a que acabo de
+referirme eran don Domingo Antonio de la Vega, abogado, ya algo
+entrado en años, y don Juan Álvarez y Mendizábal, harto conocido de
+la generación presente. El primero estaba en Cádiz; el segundo había
+salido con el ejército, y andaba de uno en otro acantonamiento fuera de
+los cordones, <span class="pagenum" id="Page_246">p. 246</span>dándole
+su encargo de contratista de provisiones, medios abundantes y eficaces
+para trabajar en el logro de nuestro propósito con más facilidad y sin
+hacerse notable. Cómo alcanzamos el triunfo que tan difícil parecía
+debe causar admiración y pasmo en quien lo ignore, siendo todo ello
+cargo gravísimo contra el Gobierno que se dejó derribar por tan flacas
+fuerzas, y sorprender por una conjuración llevada a efecto con tan poco
+recato.</p>
+
+
+<h3>III.</h3>
+
+<p>Don Domingo Antonio de la Vega, cuya entrada en el gremio de
+los conjurados he citado más arriba y ha poco, declarándola suceso
+importante, era un hombre singular, aunque antes y después de los días
+en que contribuyó más con su nombre que con sus hechos al levantamiento
+constitucional no fuese conocido sino en reducido recinto; pero allí
+donde llegaba la fama de su nombre, era esta a tal punto diversa, que
+a los ojos de uno apareció si no radiante, poco menos, y a los de
+otros cubierta de negra sombra. Al querer decidir hoy cuál de los dos
+conceptos en que era tenido merecía, sin temeridad puede afirmarse
+que ni el uno ni el otro. Estaba pobre, lo cual era, si no completa,
+a lo menos fuerte prueba de que no había carecido de limpieza en su
+conducta en punto a dineros, porque de talento para ganarle no carecía,
+y de gastador no había pecado. Hubo, pues, de consistir su desconcepto
+en que tenía mala condición, siendo por demás díscolo, maldiciente
+y descontentadizo, y dado a satisfacer su afición a ofender a las
+gentes por varias clases de medios. Y en cuanto a quienes tenían
+formado alto concepto de su merecimiento, se fundaban en su antiguo y
+conocido apego a la causa apellidada de la libertad, y más digna de
+<span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span>ser llamada de la
+revolución, y además en su práctica añeja de las conjuraciones, por
+sospechársele, y no sin razón, que en muchas de ellas había padecido
+persecuciones y llevado penas, aunque no graves. Verdad era que ninguna
+conjuración de las varias en que había entrado había pasado de mero
+proyecto, ni aun llegado a principios de ejecución; pero con todo, a
+falta del acierto había conseguido ser celebrado por la perseverancia.
+De la sociedad secreta antigua de que era hija o rama la conjuración
+existente, era uno de los asociados más antiguos en España, y lo había
+sido en época en que la hermandad privaba más que entre los liberales
+de Cádiz, entre los afrancesados. Desde 1816 no había tenido entrada en
+la sociedad de forma nueva. Siendo él un tanto inquieto, había tratado,
+como suele decirse, de levantar altar contra altar, y hacia 1818 había
+formado en Cádiz una sociedad del rito antiguo sin enlace con las
+modernas. Por un descuido increíble, la casa donde este cuerpo débil y
+pobre se congregaba fue registrada por los agentes del Gobierno, pero
+a hora en que no había en ella reunión, hallándose solo en su interior
+el aparato que sirve para sus símbolos y rito. No tuvo consecuencia el
+descubrimiento, siendo el suceso en breve olvidado; y Vega continuó, si
+no del todo ignorante de la conjuración, extraño a ella en la época de
+sus altas esperanzas y de su terminación funesta por lo pronto, aunque
+no absoluta. Pero como no careciese de amigos entre los hermanos,
+comenzó en el vulgo de estos a correr con valimiento la idea de que
+había sido gravísimo error excluirle de toda participación en tal
+negocio, pues era posible y aun probable que su experiencia, constancia
+y resolución hubiesen dado a las cosas mayor impulso, mejor sesgo y más
+feliz remate que lo que habían venido a producir los últimos tristes
+sucesos. Este modo de pensar cundió entre muchos de la oficialidad;
+a la sazón, los principales conjurados, o dicho de otro modo, los
+únicos, con <span class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span>rara
+excepción, que no habían desistido de trabajar en la, aunque malograda,
+al parecer no enteramente perdida empresa. Los principales enemigos de
+Vega, decían, eran los personajes de Cádiz que con tanta flojedad y
+torpeza se habían portado: bueno era, pues, sustituir a gente, si no
+tímida, tibia, personas cuyo mérito consistía en la audacia. Estaba,
+pues Vega, afiliado en la sociedad conspiradora, de la cual era ya
+parte cuando llegué de vuelta de Gibraltar a Cádiz. Había yo tratado
+al objeto de esta parte de mi narración en Madrid en 1808, y después
+en Cádiz; nunca en relaciones intimas o frecuentes, pero teniéndole en
+alguna estima, y si no participaba de la desmedida opinión de su valor
+como elemento de conjuración que muchos le atribuían, le suponía alguno
+superior al suyo real y verdadero, sin contar con dos circunstancias,
+ambas poderosas para influir en mi conducta respecto a él, de las
+cuales era la una participar yo en algo del enojo general contra los
+anteriores directores de una obra sin duda fatalmente terminada, y en
+mi sentir seguida con falta de valor o de tino, y la segunda que un
+nombre cualquiera, si era para nosotros aumento de fuerza, debía ser
+aprovechado conservándole o aumentándole la que traía. Sirva todo esto
+de disculpa de haber hablado aquí tanto de hombre que antes y después
+figuró tan poco, lo cual le fue común con algunos más de quienes mayor
+parte tuvieron en el restablecimiento de la Constitución, mal pagados
+después por sus servicios hasta en punto a fama.</p>
+
+<p>De Mendizábal es inútil hablar en punto a su carácter, harto
+conocido de los más de la generación presente. No sé cómo tuvo entrada
+en la sociedad y conjuración, durante mi estancia en Gibraltar, pero
+supe a mi vuelta a Cádiz que no bien entró cuando empezó a figurar en
+ella en primer término, por su prodigiosa audacia y actividad y lo vivo
+y travieso de su imaginación e inventiva; hombre sin par en horas de
+desorden para traer las cosas a <span class="pagenum" id="Page_249">p.
+249</span>feliz paradero por singulares caminos, aunque por desgracia
+propio para desordenar lo ya ordenado, cediendo a un deseo de bullir
+y de ocuparse y ponerlo todo en movimiento. Se dieron al trabajo
+suspendido las sociedades de los regimientos. De la junta superior
+nada quedaba, pero hubo de suplirse su falta de un modo que ignoro.
+No era ya hora de entretenerse en meros trabajos simbólicos, aunque
+tampoco quedaron estos descuidados, sirviendo de medios de traer
+individuos a la conjuración, pero él pensó desde luego en llevar a
+efecto el alzamiento. Mucho faltaba para ello, y una de las principales
+faltas era la de un general que le capitanease llevándose consigo la
+oficialidad no participante de la conjuración, y con ella a la tropa.
+Se contaba como con el auxilio más poderoso con la repugnancia a
+embarcarse, general en el ejército, en fuerza de la cual era probable
+y casi seguro que seguiría dócil y aun con celo a quien le asegurase
+no haría viaje tan desagradable. Pero no había un general a mano, ni
+aun a mediana distancia, con intención o con osadía de las necesarias
+para acometer tal y tanta empresa, pues si es cierto que en Sevilla
+residía a la sazón el general don Juan O’Donojú, sabedor de lo que se
+tramaba, hombre de talento e instrucción, de algún crédito, en los
+pasados tiempos ministro de la Guerra, con no corta fama entre los
+constitucionales por haber estado preso como sospechado de conspirador,
+y a quien recomendaba para los de sus ideas la circunstancia de pasar
+por cosa cierta, aunque no lo fuese, que había padecido tormento;
+este personaje, cauto, o por su natural o a consecuencia de lo que
+había padecido, conocía el proyecto, le fomentaba, pero con precaución
+bastante a libertarse de grave peligro, de modo que lejos de querer ser
+cabeza de una rebelión, ni parte ostensible quería tener en ella, aun
+cuando no solo desease sino que por ocultos manejos contribuyese a su
+triunfo.</p>
+
+<p>En apuro tal, tuvo Mendizábal una idea como suya, de <span
+class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span>la cual después me habló
+repetidas veces. Pues tanta necesidad hay de un general (dijo), ¿por
+qué no ha de hacerse uno a gusto? Circule entre la tropa que viene
+uno, sin decir su nombre o dándosele supuesto; háblese mucho de ello
+ponderando su importancia y la del negocio que se le confía, y yo de
+pronto me presentaré en los cuarteles con cualquier uniforme y faja,
+con lo que, gritando quienes están en la trama «Viva el general»
+seguirán otros, daré yo órdenes, se conmoverá Cádiz, y en un instante
+queda efectuado el levantamiento. Acaso tal acto de osadía habría
+salido bien, siendo la disposición de la tropa, como acreditaron los
+sucesos, seguir a quien la venía a libertar del viaje a América,
+por lo cual no habría entrado en averiguaciones sobre la persona
+que venía a mandarla. Pero hubo de parecer loco el proyecto, aun en
+días de locuras, y se siguió buscando general, si no entre quienes
+lo eran, entre los inmediatos a serlo. Mandaba en la isla de León un
+cuerpo, cuyo nombre era el depósito, un don N. Omlin, no me acuerdo si
+coronel o brigadier, de origen o nacimiento extranjero, con crédito
+de buen oficial, de opiniones políticas hasta entonces no conocidas,
+y que, o no había tenido parte en la recién sofocada conjuración, o
+solo había tenido una muy corta, y a este se brindó no menos que con
+el cargo de general del ejército si era llevado a cabo bajo su mando
+el levantamiento, a lo que él se prestó en la apariencia gustoso.
+Pero entretanto crecían los estragos de la epidemia reinante en San
+Fernando, y ya iban extendiéndose a Cádiz, de lo cual resultó, como
+antes va dicho, salir y desparramarse un tanto el ejército por la
+Andalucía baja, quedar cerrada Cádiz, y suspenderse toda operación,
+soltándose, si no rompiéndose, los hilos de la ya reparada trama. Por
+los mismos días, acometido Omlin de la fiebre, murió al cuarto o quinto
+de haber caído en cama.</p>
+
+<p>Todo esto pasó en días poco anteriores al de mi llegada <span
+class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span>a Cádiz. En este, como he
+dicho, nada vi posible sino hacer en aquella ciudad una estancia como
+de tres meses. Por no sé qué aprensión juzgué conveniente estar oculto,
+como si mi presencia allí hubiese de causar sospecha, y aun para mi
+persona peligro. Uno de los conjurados mis hermanos me ofreció como
+asilo su casa, y yo la acepté pasando a ser su incómodo y peligroso,
+y aun algo gravoso huésped. Era el sujeto que me hospedó un joven
+llamado don José María Montero, de un mediano pasar, propietario de una
+botica aunque no la servía, teniendo el título muy general en Cádiz de
+comerciante, de buenas luces, de corta instrucción, de apreciabilísimas
+calidades en punto a honradez y celo, entrado en la conjuración por la
+sociedad, aunque a ella poco llevaba, y que a su ardor en favor del
+proyecto que teníamos entre manos agregaba una amistad ardiente a mi
+persona, no obstante haber corto tiempo que estábamos en clase alguna
+de trato. Cupo a este joven tener una gran parte en el restablecimiento
+de la Constitución, a que también contribuyó con alguna suma no muy
+corta, atendiendo a no ser cuantioso su caudal, y le cupo asimismo la
+suerte que suele tocar a ciertos participantes en grandes empresas, que
+fue vivir muy ignorado después del triunfo, y habiendo venido muy a
+menos, tener que contentarse con un mediano empleo, que también perdió
+sin dar para ello motivo, siendo triste ejemplo que debía retraer, pero
+no retrae siempre, de mezclarse en negocios políticos a personas faltas
+de las altas dotes o de las malas calidades necesarias para guiar con
+acierto la nave de la propia fortuna por el mar borrascoso de las
+revoluciones.</p>
+
+<p>Establecido yo en casa de Montero, nada tenía que hacer allí por
+algún tiempo sino estar en expectativa. No me presentaba en público, y
+solo salía de noche, y esto para pasar a casa de una persona de toda mi
+confianza, con la cual me unían relaciones más estrechas que lícitas.
+Sin <span class="pagenum" id="Page_252">p. 252</span>embargo, el
+secreto de mi residencia en Cádiz lo era solo para algunas personas, de
+suerte que acaso habría valido más darme al público como detenido en mi
+viaje a Río de Janeiro. En mi encierro tuve el disgusto de que hubiese
+en la casa no menos que cuatro víctimas de la epidemia reinante, pero
+de sus estragos estaba yo seguro, por haberla pasado ya en un año de
+los anteriores. Apenas hallaba con qué entretener mi ocio, y así,
+cediendo a una imprudencia apenas creíble, hube de escribir versillos
+sobre negocios de Cádiz no políticos, pero que con la política se
+rozaban, y en los cuales aprovechaba yo la ocasión de decir algo, y
+aun mucho, contra el Gobierno, sucediendo, como era natural, que tan
+pobres y ligeras obrillas eran recogidas y copiadas, y circulaban
+con aprobación muy superior a su valor escasísimo, no sin declararse
+el nombre del autor y el lugar donde escribía.<a id="FNanchor_60_60"
+href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_60_60" href="#FNanchor_60_60" class="label">[60]</a>
+Por aquel tiempo vino a Cádiz, comisionado por el Gobierno para
+estudiar la epidemia, un médico llamado Cavanellas, que dijo e hizo
+mil extravagancias. Llovieron pullas sobre su persona y yo tomé parte
+en ellas, pero vituperando, más que al doctor, al Gobierno que le
+enviaba, y pasando a vituperarle por algo más y de mayor gravedad que
+la comisión dada al Cavanellas.</p>
+
+</div>
+
+<p>Iba corriendo el tiempo; había entrado noviembre; la epidemia estaba
+extinguida en San Fernando, y apenas existía ya en Cádiz, y se hacía
+urgente adelantar los trabajos desigualísimos a nuestra empresa, y
+sin embargo tales que en breve dieron las resultas apetecidas. Risa
+daría a cualquiera considerar los elementos de que se componía la poco
+numerosa sociedad que dentro del recinto de Cádiz era lo restante
+de la conjuración todavía pertinaz en su propósito. Se reducía a
+dos abogados con pocos pleitos, y con menor nombre que aun el ya
+citado Vega, y don Sebastián Fernández Vallesa, de quien habré de
+hablar después con alguna extensión, el joven Montero en cuya casa he
+dicho que yo vivía, el teniente de navío que <span class="pagenum"
+id="Page_253">p. 253</span>era de la real armada don Olegario de los
+Cuetos, a quien han visto los que hoy viven por pocos días ministro
+de Estado, y, por último, mi pobre persona. Teníamos del ejército
+noticias cortas y confusas, y lo mismo sucedía a los que con él
+estaban, pero unos y otros sabíamos que trabajaban nuestros amigos o
+cómplices en los puntos donde residían. Los del ejército contaban mucho
+con los de Cádiz, figurándose que allí estaban congregadas las mismas
+personas que antes componían la autoridad superior de la sociedad o
+de la conjuración, gentes a quienes reputaban de grande influjo, y
+particularmente de considerable riqueza, de la cual estaban prontos
+a sacrificar gran parte para el infeliz remate de la grande obra.
+Hacíase, pues, necesario ponernos en comunicación y no por cartas, y
+no menos indispensable nos era a los de Cádiz engañar a los de afuera,
+suponiéndonos con un poder de que carecíamos para darles aliento con
+la seguridad de que tenían un auxiliar poderoso. Mal medio, puede
+decirse, y para no buen fin, pero estas son confesiones y no apología.
+Me tocaba ser el conducto de comunicaciones tales, pues no para otra
+cosa me había venido de Gibraltar, y a mi fanatismo complacía, a punto
+de ensoberbecerme, el peligro que iba a correr, el cual no fue grande,
+pero podía haberlo sido, si no estuviesen dormidos el Gobierno de
+España y todos sus agentes.</p>
+
+<p>Salí de Cádiz, pasé a San Fernando, y atrevesé el cordón, no
+obstante la pena capital impuesta a quien así hiciese, y no fue
+necesario para ello más que unos pocos reales dados al sargento de la
+guardia, que vio en mí un trajinante. Verdad es que un mes antes habría
+habido para ello bastante dificultad; pero la epidemia estaba concluida
+en San Fernando y concluyendo en la algo más lejana Cádiz, y con la
+falta de peligro de que se propagase, yendo a entrar el invierno, el
+cordón era mirado como una cosa impertinente. <span class="pagenum"
+id="Page_254">p. 254</span>El primer lugar a que me encaminé fue la
+villa de Alcalá de los Gazules. Allí estaban algunos, bien que pocos,
+de los comandantes y oficiales presos en el Palmar, siendo de ellos
+el más notable don Antonio Quiroga, que tenía el grado de coronel.
+Este oficial en la noche anterior al suceso del 8 de julio, al recibir
+en el Puerto mi aviso, había opinado por hacer resistencia al conde.
+En el batallón titulado de Cataluña que mandaba era muy querido, y
+tal le tenía en punto a disposiciones relativas al alzamiento, que
+receloso de él el Gobierno, hubo de hacerle embarcar hacia fines de
+julio y de enviarle a la isla de Cuba. Estas circunstancias habían
+dado al preso coronel cierto grado de concepto, y si se le suponía
+ambicioso, cabalmente eran ambiciosos los que nos hacían falta. Pasé,
+pues, a verme con Quiroga, lo cual en otro tiempo y lugar habría sido
+peligroso y también difícil, porque estaba preso, y por no menos causa
+que una tentativa de rebelión, lo cual traía consigo un encierro con
+incomunicación rigurosa. Pero tales estaban las cosas, que los presos
+por aquella causa, incomunicados de derecho, lo pasaban de hecho no
+solo en comunicación, sino en libertad. Quiroga se paseaba por las
+calles de Alcalá de los Gazules a la luz del día, concurría a un
+juego de billar, jugaba, y con frecuencia solía asomarse a la puerta
+de la casa de juego, y con el taco en la mano veía pasar la guardia
+destinada a tener segura su persona y saludaba al oficial que llevaba
+orden de no consentir que saliese ni hablase a criatura alguna. Me
+contaron que un oficial,<a id="FNanchor_61_61" href="#Footnote_61_61"
+class="fnanchor">[61]</a> no de la sociedad ni de la conjuración, un
+día había reclamado contra tal escándalo, y blasonado de que el día en
+que a él tocase la guardia de <span class="pagenum" id="Page_255">p.
+255</span>los presos, cumpliría con su obligación, haciendo a los demás
+sujetarse al imperio de la ley; pero pareció tan mal el anuncio de
+esta determinación, que cayendo sobre él todos sus compañeros, aunque
+no de hecho de palabra, le obligaron a retractarse de su propósito, de
+suerte que hubo de faltar a su deber lo mismo que los otros.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_61_61" href="#FNanchor_61_61" class="label">[61]</a>
+A este oficial dejaron atrás en Alcalá sus compañeros al ponerse en
+movimiento ya levantados, creyéndole su contrario. Pero él, cuando se
+vio solo, se vino tras de su batallón, se presentó en San Fernando, se
+mostró quejoso de que no hubiesen contado con él, y siguió muy celoso
+en la causa constitucional.</p>
+
+</div>
+
+<p>Yo, en Alcalá, tuve por habitación la prisión de mis cómplices,
+y dormí en el cuarto mismo de Quiroga, llevando allí adelante la
+conjuración ajeno de temor porque estaba en seguridad completa. En la
+misma villa recibí a un oficial en el gremio de la sociedad, con pocas
+formalidades, pero con algunas, siendo la sala de recepción una cueva
+pequeña en el cerro en que está edificada aquella población, y mi
+asiento un canto a medio pulir de mediano tamaño. Al mismo tiempo me
+presenté confiado, soberbio y aun misterioso para dar a entender que
+algo importante callaba, porque no convenía divulgarlo; mentí afirmando
+que trabajaba con nosotros en Cádiz gente de la mayor importancia en
+aquella población: conociendo cuán necesaria era tal mentira; notando
+el alto concepto en que era tenido Vega, por suponerle dueño de grandes
+dotes y secretos para llevar a feliz término las conjuraciones, abundé
+en el mismo sentido, y en suma, hallando en aquella gente, o dígase
+en la oficialidad allí residente, materia dispuesta para el logro de
+mis fines, fomenté su disposición hasta darles con una buena dosis
+de esperanza otra no menor de aliento. Pero saqué una ventaja más de
+mi corta estancia de dos días en aquel pueblo, que fue la de tener
+un general para la empresa, aunque nos hubiese de costar a mí y a
+mis socios el trabajo de darle tal dignidad, que aún no tenía. Desde
+las primeras palabras que hablé con Quiroga, descubrí en él deseo de
+ponerse al frente del levantamiento para llevarle a cabo, y deseo tal
+no era común, sino todo lo contrario, pues los más resueltos y firmes
+se mostraban prontos a seguir y no a acaudillar, influyendo <span
+class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span>en ellos una aprensión que
+no era miedo ciertamente, pero la cual los inutilizaba para llenar un
+lugar que era imposible dejar vacío. En suma, ningún general quería
+serlo del levantamiento, y ningún oficial, por muy determinado que
+estuviese a aventurar la vida y honra en la empresa, quería comenzar
+por el acto de usurpar un cargo alto de la milicia; y pues Quiroga
+quería, lo cual no era digno de vituperio, concediendo mirar nuestro
+proyecto como bueno y aun como noble, a Quiroga convenía y hasta
+era preciso dar el mando. Esto decidí en mi interior, y al salir de
+Alcalá me propuse dar pasos para ello, casi con seguridad de lograr mi
+intento, como le logré sin mucho trabajo.</p>
+
+<p>Lo que tenía que hacer en Alcalá estaba concluido. Allí solo había
+visto un batallón o regimiento, y por consiguiente solo una sociedad,
+siendo lo que le daba importancia estar en aquel pueblo algunos de
+los en el nombre presos, pero lo principal de mi encargo era ponerme
+en comunicación con todas las sociedades del ejército, y a estas unas
+con otras, más que lo estaban, hasta ligarlas con fuerte lazo, dar
+al todo un recio impulso y tenerle preparado a recibir otro mayor y
+definitivo en la ya no lejana hora del alzamiento. Salido de Alcalá,
+pensé, pero no sin vacilar, en trasladarme a Arcos de la Frontera,
+donde estaba el cuartel general; lugar el más propio para trabajar con
+fruto, pero asimismo de no corto peligro, pues aun yendo, como iba,
+disfrazado, era fácil que de alguien fuese conocido, de lo cual podía
+seguirse mi prisión, y con ella nuevo y más completo malogramiento de
+nuestra empresa. Mientras, revolviendo yo en la mente estas varias
+consideraciones, caminaba al paso de mi mal caballo de alquiler,
+acompañado de un oficial, mi amigo y cómplice, y cuando, habiendo
+bajado de una serrezuela, atravesábamos un llano, por el cual corre
+el río Majaceite, al que dio fama no ha mucho un suceso de la guerra
+civil, <span class="pagenum" id="Page_257">p. 257</span>y al tiempo
+en que poníamos la vista en Arcos, que asentada en un cerro vecino se
+presenta allí al viajero, divisamos una persona a caballo, viéndose ser
+la de un oficial seguido de su asistente, y como fuésemos acercándonos,
+descubrimos, él en mí y yo en él, las personas de dos amigos,
+agregándose a ello que él venía, si no en mi busca, poco menos. Era
+el con quien tropecé don N. Bustillos, oficial de artillería, sujeto
+digno de aprecio por mil títulos, aunque culpado del muy común delito
+de participante en la proyectada rebelión, y uno de los más activos
+entre los conjurados, sobre las cuales circunstancias tenía la de haber
+contraído conmigo amistad estrecha, aunque no antigua. El objeto de
+Bustillos era impedir que yo fuese a Arcos, acto que, según él sabía,
+lo sería de imprudencia temeraria. Convencido de lo que me decía
+Bustillos, pues ya me lo recelaba, determiné pasar a Bornos, y para
+ello hice noche en el camino en la casa de una viña, en despoblado, no
+causando extrañeza, porque con motivo de estar acantonado el ejército
+por aquella vecindad, transitaba por allí alguna gente. No me acuerdo
+por qué motivo mudé otra vez de propósito, resolviendo ir más allá, a
+un pueblo cuyo nombre es Villamartín, de corta nota aunque de alguna
+celebridad en los contornos por sus ferias. Allí había un batallón con
+su sociedad correspondiente, y esta de las más numerosas y celosas;
+allí, por supuesto, encontré amigo; allí me detuve, y desde aquel
+punto envié mi convocatoria a las sociedades vecinas, convocatoria que
+encabecé poniendo por título las más altas dignidades de la sociedad,
+de que estaba revestido. La convocatoria solo mandaba enviar diputados
+al lugar de mi residencia, y fue obedecida, acudiendo bastantes. El
+punto principal fue el nombramiento del general que había de ser, y yo
+por bajo de cuerda hice presentar como candidato a Quiroga, proposición
+que admiró a todos y pareció mal a no pocos, pero que, recomendada por
+mí cuando era consultado, en <span class="pagenum" id="Page_258">p.
+258</span>breve empezó a correr con favor, porque al cabo no se
+presentaba quien a mi candidato hiciese competencia. Convenidos
+en varios otros particulares de importancia, se retiraron a sus
+respectivos lugares de residencia los diputados, y yo me puse en camino
+de vuelta a Cádiz. Entrar en los pueblos me parecía que encerraba
+peligro sin tener ya objeto, y así busqué hospedaje en los campos.
+Al atravesar en mi viaje de vuelta la llanura regada por Majaceite,
+e ir a subir por la vecina serrezuela, comenzaba a cerrar la noche,
+que era la del 29 de noviembre, y no obstante nada tenía de oscura
+ni de fría. Pero aun así, necesario era encontrar cama y sustento, y
+al efecto se me presentaba delante un convento titulado del Valle,
+en tiempos no muy distantes algo celebrado por su hospedería. Aunque
+no era un convento lugar propio de residencia para un viajero de mis
+circunstancias, allí me dirigí, seguro de no correr peligro al hacerlo,
+y también de encontrar mediana comodidad, si ya no regalo. Pero al
+llamar a sus puertas y pedir asilo, logré entrar, no sin mostrar poca
+voluntad de acogerme, y me encontré con la mansión más desabrida que
+puede figurarse el hombre menos descontentadizo. De ello hago mención
+por ser esto retrato de los tiempos, o prueba de la mudanza ocurrida
+en España durante la guerra de la Independencia, y de lo imperfecto de
+la restauración que la siguió, a pesar de la intención de Fernando VII
+de reponer las cosas en el pie en que estaban en los días de su subida
+al trono. Aquel convento donde había habido algo de regalo, aunque tal
+vez grosero, estaba reducido a un grado de miseria apenas creíble.
+Le habitaban tres o cuatro frailes cuya estupidez ni por la de los
+rústicos del campo vecino podía ser excedida; tan ignorantes de todo
+cuanto cerca de ellos pasaba que no podía yo ser sospechado, porque
+carecían de toda idea en qué fundar sospecha. Pasada allí una noche,
+que en lo incómoda no había tenido igual, ni la he tenido después en el
+largo discurso <span class="pagenum" id="Page_259">p. 259</span>de mi
+trabajada vida, al día siguiente, y aun temprano, llegué a Alcalá de
+los Gazules. Allí me recibió con gusto Quiroga; me detuve a comer, di
+a conocer a mi huésped que era probable fuese elegido general, con lo
+cual le dejé satisfecho, y proseguí mi viaje a Medina Sidonia, donde
+contaba pasar la noche. Era aquella ciudad la cuna de mi madre, y
+tenía yo en ella por parientes más o menos lejanos todas las personas
+principales que encierra: el alcalde, además, hombre instruido y
+aficionado a la literatura, era de nuestra sociedad y conjuración, y a
+esto se agregaba estar residiendo allí mi hijo único en compañía de una
+tía mía ya anciana, que había sido y siguió siendo largo tiempo para
+mí y para él segunda madre; pero esto no obstante, y a pesar también
+de que toda la gente granada de aquella ciudad era constitucional en
+sus ideas y deseos, la prudencia me dictaba no verlos ni aun darles
+noticia de que tan próximo a ellos estaba. Como mi llegada fue ya bien
+entrada una de las largas noches de aquella estación, hallé fuera de
+la población esperándome, por aviso que de ir yo allí tenían, varios
+oficiales del regimiento de la Corona. A ninguno de ellos conocía, y
+por lo mismo hube de ser tenido en más como personaje a quien daba alto
+valor su comisión misteriosa. Pasé allí la noche más dado a trabajos
+concernientes a nuestra empresa que al sueño, y después de uno breve
+monté a caballo antes de amanecer y me encaminé a San Fernando. Pero
+al llegar me esperaba una dificultad de mí no prevista, pues creía yo
+que el cordón sanitario por mí atravesado tan fácilmente cuando podía
+llevar conmigo un germen de enfermedad a países sanos no me opondría el
+menor tropiezo al querer penetrar de uno sano en otro en que solo mi
+persona podía correr peligro. Me engañaba, con todo, y así me lo dio
+a entender el hombre, mi compañero, que me había alquilado el caballo
+que montaba, ducho en aquellas cosas por ser su ocupación constante
+ir al cordón desde los lugares vecinos. <span class="pagenum"
+id="Page_260">p. 260</span>«Mayor riguridad», me dijo, «hay para
+dejar entrar que para dejar salir, y hoy como nunca, porque manda la
+guardia un sargento muy malo que tiene dicho a los soldados que cuidado
+como dejan pasar a naide, que para eso les da el rey su paga». Poco
+menos que acorde con mi acompañante quedé yo en punto a calificar de
+<i>malo</i> al sargento que tan bien cumplía con su obligación, porque
+me ponía en situación harto penosa. Por fortuna, me ocurrió una idea,
+fruto de mi lectura, lo cual, dicho sea de paso, prueba que el leer
+para mucho sirve, aunque abunden quienes lo crean cosa de poca utilidad
+verdadera en los casos comunes de la vida. Tenía, pues, yo noticia
+de que habiendo sido preso un fraile, en el reinado de Felipe V, por
+fundada sospecha de ser autor de unos papelillos satíricos que de
+cuando en cuando aparecían en palacio con el título de <i>El Duende</i>
+(obrilla de fama en su tiempo, aunque de cortísimo mérito), como
+estuviese su prisión harto mal guardada, se acercó un día a la puerta
+con intento de escaparse, y, no encontrando para ello más obstáculo
+que el de la centinela que estaba paseándose, acechó el momento en que
+esta le volvía la espalda, salió, casi se cosió a ella, yéndole detrás,
+y cuando el soldado dio la vuelta y tomó la contraria en su paseo, él
+sin correr ni dar sospecha siguió en dirección opuesta como un fraile
+cualquiera que andaba por la calle. Había yo tenido por cuento esta
+relación; pero en mi apuro recurrí a hacer una cosa si no del todo
+igual, muy parecida, la cual me salió a medida de mi deseo. Estaba el
+puesto del cordón en la batería llamada del Portazgo, célebre límite
+que desde 1810 hasta 1812 había separado del gigante imperio francés a
+la entonces reducida España independiente. Tiene aquella batería, como
+todas, un glacis y lo llamado camino cubierto. Despedí yo desde afuera
+al caballo con el hombre cuyo era, y con mi maletilla, encargándole la
+entregase en Medina Sidonia, y me quedé sin señal alguna de caminante.
+<span class="pagenum" id="Page_261">p. 261</span>Esperé a un momento
+en que el soldado que estaba de centinela se quedase solo, lo cual
+sucedió, si bien era de temer que no, pues convidaba a estar al sol la
+mañana, o dígase el medio día de uno de los bellos de principios de
+diciembre. Seguí medio agachado, y cuando vi a la centinela volverme
+la espalda, me dejé caer del glacis al camino cubierto; pero, en vez
+de retirarme, volví la cara al lugar de donde venía, y cruzados los
+brazos me eché de bruces sobre el borde del glasis mirando a adelante.
+Al volver el soldado me vio, y creyendo que había venido de adentro,
+y que en contravención a las órdenes me ponía en lugar donde era
+prohibido estar, me dio el grito común entre los militares de «Atrás,
+paisano». Como su <i>atrás</i> para mí quería decir <i>adelante</i>,
+obedecí gustoso, y me encaminé a la vecina ciudad de San Fernando,
+sin que en mí reparase el terrible sargento. Una vez dentro de la
+población tenía en ella amigos, y de los que más podían valerme, porque
+la conjuración, previsora, se había asegurado de muchos empleados en
+el ramo de Correos, y el administrador de esta dependencia del Estado
+en San Fernando, o digamos la isla de León, era todo nuestro y muy
+celoso. De este modo, esperando a la noche, llegada que fue esta, vino
+la correspondencia de Madrid, que debía pasar a Cádiz, y en el carrillo
+que la llevaba, abriéndose para darle paso la Puerta de Tierra, entró
+en la ciudad de Cádiz bajo el amparo del Gobierno el que estaba
+trabajando en derribarle.</p>
+
+<p>Volví a Cádiz y a mi antiguo hospedaje, a descansar algunos
+días mientras crecía fuera el incendio, no obra mía, pero por mí
+poderosamente avivado y soplado. Di cuenta de lo ocurrido a mis poco
+numerosos cómplices, que nada podían hacer por lo pronto más que
+esperar y buscar dinero para los primeros gastos del alzamiento, género
+entre nosotros escaso, y que teníamos pocos medios de sacar a quienes
+podían disponer de sumas de mediana cuantía.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_262">p. 262</span></p>
+
+<p>En todo cuanto acaba aquí de referirse apenas va hecha mención de
+Mendizábal, de quien algo atrás se ha asegurado haber sido de los
+principales entre los agentes y fautores del levantamiento. La razón
+de omisión tan notable es que sus trabajos, si iban a la par con
+los nuestros y los míos, eran llevados adelante en otros lugares.
+En verdad, el estado presente de la conjuración en el ejército era
+poco menos que obra suya, pues de un cuerpo casi muerto había hecho
+uno vivo, robusto ya, y muy alentado; confirmando en su propósito a
+los fuertes, acalorando a los tibios, restituyendo los bríos a los
+desmayados, activando los trabajos de las sociedades, y estrechando las
+relaciones que a unas con otras unían; cosas para las cuales le hacían
+propio sus calidades naturales, y la situación en que se hallaba. En mi
+viaje al ejército no pude yo verme con él, oponiéndose a ello más de un
+obstáculo; pero si de nuestras visitas habrían resultado ventajas a la
+común empresa, no habrían dejado de nacer de ellas algunos y no leves
+inconvenientes. Mendizábal era dado a bullir más de lo necesario; con
+sus singularidades conducentes al logro de sus fines mezclaba rarezas
+inútiles, y era por demás indócil y aun dominante, y yo, entre otras
+faltas, tenía la que aun en cierto grado conservo de mal sufrido. Es
+por lo mismo probable que nos hubiésemos desavenido en cuanto al uso de
+muchos medios de los encaminados a alcanzar los fines en que estábamos
+acordes. Por otra parte, habría disminuido la importancia con que yo
+me presentaba, y la cual contribuía eficazmente a llevar adelante con
+más aliento el proyecto que teníamos entre manos, hallarme al lado con
+hombre a quien no podía engañar respecto a los recursos de que era yo
+dueño, recursos no solo pecuniarios, sino de otras varias clases. Bien
+estuvo, pues, que no nos viésemos entonces, como lo vino a estar que
+nos viésemos luego.</p>
+
+<p>La cuestión de dinero era, como poco ha aquí he dicho, <span
+class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span>una de las que más nos daba
+que pensar, e iba haciéndose apremiante. Yo solo cortísimos picos podía
+dar; Montero, cuyo capital era escaso, dio veinte mil reales y un poco
+más, y Cuetos, simple oficial de marina en grado subalterno, pero que
+tenía alguno, bien que reducido crédito personal, usó de todo el suyo
+para tomar prestado hasta mil pesos fuertes. A personas pudientes
+de Cádiz no había que pensar en dirigirnos. En tanto, supimos que
+había vuelto a la ciudad Istúriz, persuadido con razones que parecían
+convincentes de que nada tenía que temer de la causa pendiente hecha
+a los militares, y solo a estos, después de la ocurrencia del 8 de
+julio. Sabedores de su llegada, pensamos en acudir a él conociendo
+su generosidad y suponiéndole riquezas que no poseía, así como no
+ignorantes de que el malogrado proyecto anterior le había sido harto
+costoso. Aunque, como antes aquí he dicho, no era todavía nuestra
+amistad estrecha, teníamos algún trato, y para él valía más que las
+de los otros asociados mi persona. Fui por esto yo diputado a verle
+y pedirle. La visita tenía que ser de día, y aunque yo solo de noche
+pisaba la calle, me arrojé a ella en la mañana del 25 de diciembre.
+Vivía Istúriz en el lugar de más concurrencia que hay en Cádiz (en la
+plaza de San Antonio), y el día festivo era de los en que más están
+fuera de su casa las gentes, lo cual hacía en la apariencia peligrosa
+para mí mi salida, aunque en verdad en el general descuido era el
+peligro que yo corría, si acaso alguno, muy corto. Me embocé en mi
+capa, me calé un gorro, me puse unos anteojos, y así mal encubierto
+llegué a la casa a que iba; pregunté por el amo, di mi nombre para
+ser recibido, y lo fui al instante con muestras de consideración
+y afecto. Pero al buen juicio de Istúriz, al cual se agregaba el
+escarmiento, pareció nuestro plan descabellado, porque no sin razón
+tenía en poco a los que en él entrábamos, menos a mí (según me dijo
+y probó en cierto modo), y no creía posible hiciésemos sin fuerza
+de clase <span class="pagenum" id="Page_264">p. 264</span>alguna
+lo que no se había podido teniendo mucha, ni que se atreviesen a un
+acto de loco arrojo los que no habían sabido hacer una resistencia
+con visos de terminar en una victoria. Noté yo que en él influía el
+desabrimiento hijo del desengaño, y así se lo manifesté, a lo que dio
+por respuesta que yo estaba llevado por una imaginación acalorada con
+exceso, en razón de los mismos sacrificios que había hecho y estaba
+haciendo a una causa desesperada. Terminó nuestra disputa en decirme
+que por consideración personal a mí, me entregaría al momento mil
+duros, aunque los consideraba perdidos. Acepté la oferta, pero había
+una dificultad. No tenía Istúriz en casa oro, y no era día de buscarle,
+ni tampoco nuestro negocio consentía espera, no siendo por otra parte
+conveniente que me presentase yo en público, sobre todo en momentos
+que iban siendo muy críticos, pues no podía tardar arriba de muy pocos
+días el rompimiento. En caso tal, temerariamente cargué yo con el peso
+de más de dos arrobas y media que tiene una talega, y metiéndome esta
+debajo de mi capa salí de vuelta a mi asilo. A los pocos pasos conocí
+el desatino que había hecho. Siempre he sido de poquísimas fuerzas, y
+aun las muy grandes apenas bastan para llevar a pulso tanto peso, y
+así es que sentí írseme escurriendo el que llevaba, y faltarme poder
+para contenerle, viéndome además obligado a atender al embozo. En un
+momento me asaltaron consideraciones tristísimas y harto fundadas.
+Ver rodar por el suelo una suma crecida de dinero, saliendo de debajo
+de la capa de un hombre embozado, en un día de los más festivos, y
+en que no se hacen pagos, por fuerza habría de inducir a quienes tal
+cosa viesen a fortísimas sospechas de ser un ladrón el sujeto al cual
+pasaba tan raro lance. Habrían acudido mirones, y entre ellos gente
+dispuesta a recoger una u otra moneda de las caídas y desparramadas, y
+de resultas de ello era inevitable mi prisión hasta averiguar quién era
+yo, y por qué andaba con aquel dinero oculto. <span class="pagenum"
+id="Page_265">p. 265</span>Pero si, hecha la averiguación, quedaba
+(solo por ser conocido mi carácter y no haber quien se quejase de
+haber sido robado) indemne yo de la nota y sospecha de ladrón, entraba
+otra cuestión no menos grave. ¿Qué hacía yo en Cádiz? ¿Por qué estaba
+escondido? ¿A qué llevaba tan crecida suma en día de Navidad y con tal
+recato, en vez de fiarla a un mozo de cordel? Y, agregando a esto las
+voces que corrían sobre haber conjuración, y si no pruebas legales,
+casi general convencimiento de haber yo tenido parte en la formada
+primero y luego desbaratada a medias por el conde de La Bisbal, ¿no se
+seguiría de mi prisión gravísimo peligro, más todavía al proyecto de
+levantamiento que a mi persona? Todo esto en menos tiempo que el en que
+lo escribo se me vino de tropel a la mente, aumentando con la congoja
+moral la corporal que me producía el peso que me iba rindiendo. Pero un
+grande apuro da fuerzas, y de ello tuve yo y di entonces una prueba,
+pues entrándome por una calle corta y poco transitada, me arrimé a
+una pared, sostuve mi embozo con los dientes, aproveché un punto algo
+saliente en el a modo de zócalo de una casa para en él apoyarme,
+respiré con fuerza, cobré con esto bríos, y capaz ya de andar por breve
+espacio sin soltar mi carga, apreté el paso aprovechando la feliz
+circunstancia de estar poco distante de la de Istúriz la casa que era
+mi residencia. Llegué por fin a ella, atravesé la puerta de la calle,
+en Cádiz por lo común abierta, llegué al segundo portón cerrado, así el
+cordón de la campanilla, la toqué con violencia, y hecho ya el último
+esfuerzo, vino la postración y hube de caer, si bien no enteramente de
+golpe, boca abajo, quedando cubierta con mi cuerpo la talega. Al recio
+campanillazo acudieron los de la casa, no sin susto, pues sabían estaba
+yo fuera, y las circunstancias eran para estar con recelo y temor por
+mí y por nosotros todos. Abierta la puerta, grité yo desde abajo con
+voz lastimera y como enfermiza, y corriendo mis amigos a darme favor
+<span class="pagenum" id="Page_266">p. 266</span>aunque ignorando cuál
+era mi pena, al principio se quedaron admirados, y luego soltaron la
+risa, distinguiéndose entre ellos el viejo Vega, que se desternillaba.
+Cuenta de Napoleón el obispo de Pradt que le dijo repetidas veces, en
+una conversación en Varsovia, que lo sublime y lo ridículo distan un
+paso no más, copiando con alguna mudanza el Emperador lo que había
+dicho Voltaire de <i>el amor y la devoción</i>,<a id="FNanchor_62_62"
+href="#Footnote_62_62" class="fnanchor">[62]</a> y prueba es de ello
+el lance que acabo de referir.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_62_62" href="#FNanchor_62_62"
+class="label">[62]</a></p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0"><i>Car de l’amour à la dévotion</i></div>
+ <div class="verse indent0"><i>il n’y a qu’un pas.</i></div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti1">De la cual dice nuestro Arriaza en su linda sátira de la
+tragedia <i>Los Venecianos</i>,</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Sin duda se diría por tal caso</div>
+ <div class="verse indent0">Que amor y devoción distan un paso.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+</div>
+
+<p>No porque califique yo de sublime ni mi acción ni la empresa en
+que estaba empeñado, pues sería hasta profanación de la voz sublime
+aplicarla a tales objetos, pero al cabo grande era y grandísima vino a
+ser por sus resultas la importancia de un suceso tan de burlas, por lo
+cual no quiero omitir su relato donde aparece un testimonio más de cuán
+común es depender cosas graves de sucesos por demás pequeños.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba, nuestras relaciones con el ejército iban
+siendo más frecuentes. Pero se había hecho necesario no dejar enfriar
+el calor producido por mi visita. No pareció conveniente que yo la
+repitiese, y fue en mi lugar Fernández Vallesa. Este sujeto, digno de
+aprecio por más de un título, pero poco o nada conocido, apareció con
+importancia superior a la que tenía, y desempeñó su encargo con sumo
+acierto, mezclando el valor con la prudencia. Era, en verdad, Vallesa
+persona de muy buenas prendas, aunque sin calidad alguna superior,
+no muy instruido, pero tampoco ignorante, a lo cual acompañaba un
+juicio claro, una gran serenidad de ánimo, y no común honradez; sujeto
+muy deslucido en persona y modos, defecto <span class="pagenum"
+id="Page_267">p. 267</span>que a primera vista oscurecía sus dotes,
+las cuales se descubrían después de algún trato, y hombre a quien tocó
+hacer mucho en la conjuración y figurar poco después del triunfo,
+pero que, al cabo de su carrera, querido y también estimado, vino a
+ocupar un puesto alto y no de los superiores, colocándose así en el
+lugar correspodiente a su mérito, lugar que era de los elevados entre
+los de segunda clase.<a id="FNanchor_63_63" href="#Footnote_63_63"
+class="fnanchor">[63]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_63_63" href="#FNanchor_63_63" class="label">[63]</a>
+Murió siendo magistrado del Tribunal Supremo de Guerra y Marina.</p>
+
+</div>
+
+<p>Vallesa, una vez en el ejército, lo cual logró hacer con poca
+dificultad, porque de día en día iba allanándose más el paso por los
+cordones, anunció estar hecha la elección de general en el coronel
+Quiroga, el cual, sin embargo, seguía preso, si tal calificación podía
+darse a la situación en que estaba. Poco al parecer tenía que hacer
+este nuestro nuevo comisionado, pero con todo hizo mucho, porque la
+conjuración, como todas comúnmente comparadas al fuego, necesitaba como
+el fuego continuos soplos para mantenerse viva.</p>
+
+<p>Había en medio de esto llegado el 26 de diciembre. No estaba
+señalado el día en que había de tener efecto el rompimiento, pero no
+podía ya perderse tiempo, y era necesario poner en obra lo propuesto
+y dentro de plazo muy breve. Estando así las cosas, se me presentó
+un sujeto de mí desconocido, que me traía, de parte de Mendizábal,
+un encargo, diciéndome que sin demora pasase a verle en Jerez, para
+lo cual me traía el mensajero medio fácil y seguro de atravesar el
+cordón. Cauto yo, como convenía a las circunstancias, con arte procuré
+averiguar si el mensajero era nuestro aliado o cómplice, y pronto
+hube de conocer que no lo era, sino que, al contrario, ignoraba
+qué clase de negocio tenía yo en trato con nuestro común amigo, y
+creía que era sobre cosa de compra y venta, todo ello relativo al
+ramo de provisiones. Acomodé al saber esto <span class="pagenum"
+id="Page_268">p. 268</span>mi lenguaje a lo que de mí debía pensar el
+que iba a ser en mi nuevo corto viaje mi compañero. En medio del día
+tuve que salir por medio de Cádiz, donde era tan conocido, embozado
+y tapándome, pero de manera que no diese tampoco sospechas por mi
+empeño en encubrirme a la persona que iba conmigo. No pude conseguir
+esto último, pues como él me dijo después, receló que yo tenía alguna
+causa por la cual me recataba con exceso. El hombre, sin embargo, no
+era de temer, porque a la política atendía poco, y si algo, era allá
+constitucional a su modo, como buen gaditano. Así es que nos embarcamos
+sin tropiezo para el Puerto, de la cual población salimos sin perder
+tiempo para Jerez, donde nos encontramos Mendizábal y yo, siendo de
+notar que no le había yo visto desde que había entrado en nuestra
+sociedad y nuestro proyecto.</p>
+
+<p>Ya en aquella hora, una conjuración sin verdadera cabeza, sin
+recursos, o poco menos, tenía una fuerza formidable. Con todo eso, aún
+podría el Gobierno haberla atajado, como pudo fácilmente después del
+levantamiento haberla sujetado; pero dio con su conducta sobrado motivo
+para que los más amantes de las doctrinas que profesaba y de las cuales
+era defensor, se viesen forzados a darlo, aunque de mala gana, y por
+otras causas, la calificación de malo que le daban sus enemigos y se le
+da en esta narración prolija. Sirva de disculpa de esta prolijidad que
+ella misma, en sus menudencias, manifiesta con lo flaco de los medios
+empleados para derribar aquel poder, hasta qué punto había en él venido
+a menos la fuerza que tenía en 1814.</p>
+
+
+<h3 title="IV."><span class="pagenum" id="Page_269">p. 269</span>IV.</h3>
+
+<p>Al llegar a Jerez y verme con Mendizábal, encontré a este lleno
+de su importancia, y no sin razón, ufano del éxito de sus trabajos,
+tan feliz, según nuestro deseo, que era ya fácil y llano, a punto
+de contarlo como seguro lo que tres meses antes habría parecido un
+delirio. Por desgracia, o diciéndolo con propiedad, para mortificación
+de nuestra impaciencia, teníamos al principio un testigo de nuestra
+conversación en mi acompañante, quien, al vernos hablar de negocios de
+compra y venta, con ingenuidad manifestó que había recelado otra cosa
+de mí, porque a la salida de Cádiz tenía para él trazas de persona
+muy sospechosa, y tal vez implicada en un suceso político de aquellos
+días al cual aludió,<a id="FNanchor_64_64" href="#Footnote_64_64"
+class="fnanchor">[64]</a> pero sin darnos susto, porque no era el de
+harta más gravedad que teníamos entre manos.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_64_64" href="#FNanchor_64_64" class="label">[64]</a>
+Por aquellos días fue comunicada una Real orden supuesta, mandando
+poner en pie y entrar en servicio activo las milicias provinciales. De
+dónde salió, y cuál fin llevaba tal fraude, no creo que se haya sabido,
+pues de los conjurados no fue ni podía ser, porque en las milicias
+más contrarios teníamos que amigos. Lo cierto es que el Gobierno se
+indignó, y en la <i>Gaceta</i> expresó su indignación en nuevas y
+verdaderas Reales órdenes, mandando averiguar el origen de un hecho en
+que veía un peligro. De esto se habló mucho; no entre nosotros, atentos
+a mayor cuidado. Mi acompañante, más enterado de ello que de nuestro
+negocio, me dijo, pues, que al figurarse que yo me tapaba mucho, receló
+si sería de los implicados en la causa mandada formar sobre el asunto
+de las milicias provinciales.</p>
+
+</div>
+
+<p>Un negocio o solo un deseo de distracción llevó a este que nos
+era importuno, y dejándonos a solas uno con otro a los dos agentes
+de conjuración, supe de Mendizábal que me llamaba para que juntos
+pasásemos a las Cabezas de San <span class="pagenum" id="Page_270">p.
+270</span>Juan, donde habían de darse sus disposiciones finales para el
+levantamiento casi inmediato, porque allí estaba uno de los que en él
+habían de hacerlo principal, nombrándome a la tal persona, hasta allí
+de mí no conocida. Era esta la del primer comandante del batallón de
+Asturias, don Rafael del Riego, de allí a poco de tan alto renombre,
+por algunos años después de controvertida fama, al cabo de suerte por
+extremo lastimosa. Del carácter del tal personaje deben dar el mejor
+testimonio sus hechos, pero estos son conocidos imperfectamente,
+habiéndolos abultado, sacado de quicio, y desfigurado en contrarios
+sentidos pasiones furiosas o locas, unas de amor y otras de odio. Un
+motivo poderoso me sirve de impedimento para hacer su retrato, y es
+que lo trágico de su fin y el extremo de barbarie con que fue tratado
+por sus enemigos vencedores deben hacer en alto grado respetable su
+memoria, mientras por el lado opuesto la verdad histórica, que no
+admite falsedades, ni aun abona el silencio cuando es justa y necesaria
+la censura, exigiría, al hacer mención de sus buenas prendas, señalar
+igualmente las faltas enormes que las compensaban y deslustraban, y
+que tan fatales fueron a la patria, causa y persona del que sobre todo
+era desigual por demás al puesto a que por breve plazo le encumbró
+la fortuna. Riego tenía parte en la conjuración medio sofocada en el
+Palmar, siendo de la sociedad secreta, pero tenía en ella tan pobre
+papel, que solo era conocido de sus amigos. Tuvo la mala suerte de
+haber ido en el séquito militar del conde de La Bisbal en la noche
+del 7 al 8 de julio, desde Cádiz al Puerto, a ejecutar la prisión de
+los comandantes, pero, lleno del celo de la causa común, y conociendo
+la intención del general desde el momento en que se puso en marcha,
+había tratado en el camino de dar aviso a sus cómplices y de excitar
+a la resistencia. O por no ser sabido tal proceder, o por otra causa
+ignorada, lejos de participar de la desgracia de los que cayeron
+presos en aquel lance, había <span class="pagenum" id="Page_271">p.
+271</span>sucedido a dos de ellos (los hermanos San Miguel) en el mando
+del batallón de Asturias; pero lo ignorado o desatendido por unos, era
+recordado y aprobado por otros, de lo cual había nacido contarse mucho
+con Riego entre los continuadores de la poco antes malograda empresa.
+Yo ni de vista le conocía; pero Mendizábal me hizo de él grandes
+elogios, porque en la trama renovada y reforzada en el ejército había
+tenido y tenía muy principal parte. Esto supe en Jerez, y esto oí de
+nuevo en el camino que emprendimos Mendizábal y yo, sin compañeros, en
+la noche del 26 al 27 de diciembre. Habiendo llegado al amanecer a las
+Cabezas, villa pequeña, villa cuya existencia y nombre sabían pocos,
+excepto en los lugares comarcanos, pero de extendida fama después, y
+que será recordada siempre, ya para bien, ya para mal, en la historia
+de España, entramos en el pueblo, fuimos al alojamiento de Riego, y yo
+fui presentado a él, quien desde luego me recibió como amigo, a uso
+de aquellos días de sinceridad en nuestro entusiasmo, y se empezó al
+momento a trabajar en los pormenores del plan del levantamiento. Tres
+habían de ser los movimientos principales. El batallón de Asturias,
+saliendo de las Cabezas en la noche del 31 de diciembre (después se
+pospuso a la del 11 de enero de 1820), había de irse sobre Arcos,
+donde estaba el cuartel general, y juntándose en las inmediaciones
+de aquella población con el batallón de Sevilla, que había de acudir
+al mismo punto desde su acantonamiento en Villamartín, y con algún
+otro, juntos caer sobre la residencia del general del ejército,
+prenderle con todos cuantos a él siguiesen adictos, y proclamar lo
+que llamábamos la libertad, y por general a Quiroga. Al mismo tiempo
+este, sacado de su prisión en Alcalá por el batallón de España, allí
+acuartelado, y puesto a su frente, había de ir sobre Medina Sidonia,
+donde le esperaba y se le reuniría el batallón de la Corona, y ambos
+juntos, marchando en la larga noche de invierno, debían con la <span
+class="pagenum" id="Page_272">p. 272</span>primera alborada estar
+sobre la batería del Portazgo y puente de Suazo, donde, aprovechando
+el general completo descuido, lo cual, como acreditó la experiencia,
+no era prometerse mucho, entrar sin resistencia y por sorpresa en la
+isla gaditana, y dueños ya de ella los levantados, creían seguro serlo
+de Cádiz, guarnecida por el batallón de Soria, muy nuestro, aunque
+no lo era su primer comandante, y cuyo vecindario, liberal ardoroso,
+recibiría con aplauso a los que debía considerar como libertadores de
+la patria, sujeta al yugo del despotismo. Por último, tercer movimiento
+hecho un poco más en lo interior, y empezado por la artillería, cuyo
+comandante, el coronel don Miguel López de Baños, era contado entre
+los más firmes y ardientes de nuestra sociedad y empresa, agregándose
+el batallón de Canarias y algunos más, había de marchar a la costa,
+donde el ejército antes expedicionario, y ya destinado a muy otro fin,
+había de presentarse junto. De este plan solo una parte tuvo efecto, y
+muchas tropas de las que con harta razón suponíamos amigas, en fuerza
+de las circunstancias, vinieron a sernos contrarias, no obstante lo
+cual, en el término de poco más de dos meses fue nuestra y completa la
+victoria.</p>
+
+<p>Estando ocupados en estos trabajos, se presentó en las Cabezas,
+llamado por Riego, el comandante de un batallón acantonado, no me
+acuerdo si en Trebujena o en Constantina, de la sociedad también, y
+de la conjuración por consiguiente, pero hombre tibio e irresoluto.
+Enterósele de lo quede tocaba hacer en la obra común, lo cual era
+ponerse en marcha sobre Cádiz, juntándose, si le era posible, con
+Riego. Allanose a ello sin poner objeción alguna, y como si hubiese aún
+algo en qué convenir, después de estar conformes en lo principal, fue
+preguntado por Riego si necesitaba todavía alguna cosa, a lo que él
+respondió con gran flema y no menor asombro de nuestra parte, que solo
+pedía una orden del general (no del nombrado por nosotros, sino <span
+class="pagenum" id="Page_273">p. 273</span>del que lo era por el Rey),
+para ponerse en movimiento. Ridiculizó Riego, como era de suponer, la
+idea de pedir una orden del general para rebelarse contra el Gobierno
+y contra su misma persona, pero el bueno del comandante repuso: «¿Pero
+y yo, si no sale bien el movimiento, con qué me cubro?». «¿Y con
+qué me cubro yo atacando el cuartel general?», exclamó arrebatado y
+replicándole Riego. No hizo mella tal consideración en el ánimo de
+su compañero, del cual visto estaba que poco o nada era de esperar,
+pues trataba de cubrirse, y así fue que se marchó con apariencias de
+ir disgustado, y que no tomó parte en el movimiento verificado de
+allí a cinco días. Pero hizo otra cosa más singular, y es que Riego,
+habiéndole parecido tan ridícula pretensión la de su compañero, apelase
+después al arbitrio de que se burló e indignó;<a id="FNanchor_65_65"
+href="#Footnote_65_65" class="fnanchor">[65]</a> acción por largo
+tiempo ignorada aun de mí, y descubierta por el mismo que la hizo en
+una de sus frecuentes indiscreciones.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_65_65" href="#FNanchor_65_65" class="label">[65]</a>
+Cuando regía la Constitución, y estaba Riego en el punto más alto
+de su fama e influjo o poder, como estuviésemos un día, estando él
+presente, hablando del pormenor de los sucesos de nuestra conjuración,
+cité yo, como idea singular por lo ridícula, la del buen comandante
+que necesitaba una orden supuesta del general para sublevarse, y la
+alentada y oportuna respuesta del que era llamado Héroe de las Cabezas,
+cuando, con sorpresa mía, este dijo: «<i>Pues yo hice escribir una
+orden como la de que se trata, para mí, y estaba tan bien imitada la
+letra de la oficina y la firma del general</i> (el conde de Calderón),
+<i>que puestas al lado las órdenes verdaderas y la supuesta, no
+se distinguía la una de las otras</i>». Como había entre nosotros
+personas, si no enemigas, tales que podían hablar de este acto, hicimos
+ruido y procuramos que apenas se entendiese lo que algo menguaba la
+clara fama de Riego. Lo más raro de todo ello, es que habiendo él
+publicado la Constitución de 1812, separándose del plan del alzamiento,
+no se atina cómo pudo pretender cubrirse con una orden para ponerse en
+marcha.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pasose en claro la noche del 27 al 28, como había yo pasado la
+anterior caminando, pero no sentíamos la falta <span class="pagenum"
+id="Page_274">p. 274</span>de sueño. Arregladas las cosas en las
+Cabezas, salí para Jerez de vuelta a Cádiz, y me separé de Mendizábal.
+En las pocas horas que pasé en Jerez, escribí para Quiroga la proclama
+que había de dar en la hora del levantamiento, y que solo fue publicada
+en San Fernando al tercero o cuarto día de estar allí, siendo ya
+inoportuna. Marchó a Alcalá a llevarla don Vicente Bertrán de Lis y
+Rives, amigo muy querido mío, cuya muerte temprana, aunque no ocurrida
+en la primera juventud, es una de las que lamento entre las muchas que
+está destinado a llorar aquel a quien concede el cielo el dudoso favor
+de una vida larga.</p>
+
+<p>Tenía prisa de llegar a Cádiz, y lo hice sin tropiezo o gran
+dificultad, aunque estaba el cordón subsistente como para prueba de que
+había una ley o disposición del Gobierno, de que nadie hacía caso. A
+favor de mis relaciones con el correo, desde el Puerto fui en el carro
+que llevaba las valijas, juntamente con el conductor, que solo vio en
+mí un recomendado, y así penetré en la ciudad a la acostumbrada hora de
+la noche. Encontré a la gente un tanto inquieta con una novedad, y era
+que en la noche anterior había sido preso Istúriz y llevado al castillo
+de San Sebastián, donde estaba encerrado e incomunicado. Seguía, pues,
+la causa de los complicados en la conjuración, y con algún aumento
+de actividad, pues ya eran presos paisanos como cómplices de los
+militares; pero seguía con tan poco tino que dejaba libres a los que a
+la sazón amenazaban al Gobierno con peligro tan inmediato como grave.
+Aun mi prisión acaso, que mes y medio antes habría desbaratado de nuevo
+la trama, ya no habría alcanzado a impedir el alzamiento, pero a lo
+menos habría sido ponerse en el rastro verdadero, cuando con prender
+entonces a Istúriz se seguía uno que no llevaba objeto a la sazón
+importante.</p>
+
+<p>Así es que la prisión de Istúriz nos dio pena, pero susto no, y
+aun la primera fue poca, por creernos seguros <span class="pagenum"
+id="Page_275">p. 275</span>de libertarle dentro de tres o cuatro días.
+No eran más los que faltaban para el gran suceso esperado. Los pasamos
+en ansiosa expectativa, si llenos de esperanza, no ajenos de temor,
+y este, puede afirmarse sin jactancia, no por nuestras personas,
+sino por la causa a que con empeño tal nos habíamos dado. Llegó, por
+fin, el 1.º de enero y pasó, y ninguna noticia tuvimos; pasó el día
+siguiente y continuó la misma incertidumbre, hasta llegar la noche y
+cerrarse las puertas. Aunque estas habían de abrirse para el correo,
+ya apenas contaba yo con recibir por él noticias, y tan subidas cuanto
+habían sido mis esperanzas, tanto era mi desaliento, o debo decir mi
+desesperación, figurándome, si no una desgracia como la del Palmar,
+pues de ella, si la hubiese habido, habría tenido noticia el gobernador
+de Cádiz y sería pública, un amilanamiento al tiempo de obrar, u otra
+cosa parecida, que causando nuevas dilaciones iba a malograrlo todo,
+pues la dilación encerraba entonces segura ruina. Entre furioso y
+triste, siguiendo mi costumbre de salir de noche, me fui al lugar
+donde solía estarme hasta la hora de recogerme. Pero no habría estado
+allí una hora, cuando llamaron con recio campanillazo a la puerta, y
+acudiendo a ver quién era, preguntó por mí un sujeto desconocido. Bien
+podía infundir temor la pregunta, y el hecho de buscarme allí donde
+poquísimos sabían que podría hallárseme; pero era hora de aventurarlo
+todo, y así me presenté resuelto al que deseaba verme. No le conocí,
+pues en mi vida le había visto, pero me hizo las señales por donde nos
+dábamos a conocer unos a otros, a lo que siguió decirme lo siguiente:
+«Acabo de entrar en Cádiz en el carro del correo. Vallesa ha llegado a
+la isla esta tarde de vuelta del ejército: el gran golpe está dado:<a
+id="FNanchor_66_66" href="#Footnote_66_66" class="fnanchor">[66]</a>
+el cuartel general ha sido <span class="pagenum" id="Page_276">p.
+276</span>sorprendido ayer antes de amanecer con feliz fortuna y
+ninguna resistencia: el general del ejército está preso con otros
+muchos: Quiroga libre, y dueño del mando, viene marchando sobre el
+Puente de Suazo, donde llegará al amanecer, siendo fácil, a punto de
+darse por seguro, que en el descuido que hay entrará en San Fernando,
+sorprendiendo antes la guardia avanzada del Portazgo, sin que se
+note siquiera».</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_66_66" href="#FNanchor_66_66" class="label">[66]</a>
+No deben extrañar los lectores que no entre aquí a referir el famoso
+hecho de Riego, porque hablo de cosas en que o tuve parte, o que
+estaban enlazadas inmediatamente con mis actos personales, Riego
+proclamó la Constitución de 1812 en las Cabezas, el 1.º de enero de
+1820 por la mañana, y al cerrar la noche fue sobre el cuartel general
+de Arcos, le sorprendió con extraordinario arrojo, y con ello ganó
+eterno y en no corto grado merecido renombre. Pero con su valor mezcló
+no poco de imprudencia, mostrando ya lo que constantemente mostró en
+su breve carrera política, y es que obraba a medida de su capricho.
+Riego no tenía encargo de proclamar la Constitución de 1812, ni hacer
+tal cosa era parte principal de nuestros planes. Debía haber ido sobre
+Arcos, según estaba convenido, ocultando a qué iba hasta dar el golpe.
+En verdad un solo soldado infiel en un caso en que la infidelidad
+habría sido altamente premiada, un solo vecino del pueblo de las
+Cabezas que se hubiese escapado en las horas que mediaron entre la
+proclamación del Código de Cádiz y la salida del batallón de Asturias
+del pueblo, habría malogrado el plan general, y hecho la sorpresa
+imposible. Y no vale decir que Riego acordonó el pueblo, pues sabido es
+cuán fácilmente atraviesa un cordón un hombre solo.</p>
+
+<p class="ti1">El batallón de Sevilla, acantonado en Villamartín,
+cumpliendo fielmente lo dispuesto, y guiado por su segundo comandante
+don N. Osorio, a quien siguió el primer comandante, fue asimismo sobre
+Arcos, adonde llegó antes de amanecer. Pero no dio con Riego y los de
+este. En tal situación esperó a la luz del día, siendo prodigio que al
+verse solos y creerse perdidos, la tropa no se creyese vendida y se
+dispersase. En tanto, Riego, viéndose sin esta ayuda que esperaba, dio
+el golpe solo. Pero si de este fue el atrevimiento, del otro fue el
+mérito de la obediencia al plan formado y de la firmeza. Sin embargo,
+nadie habló con alabanza de la conducta del batallón de Sevilla y de
+sus jefes. Una acción de valor temerario seguida del triunfo, se lleva
+tras sí la atención general, distrayéndola de ocuparse en actos, si no
+de inferior mérito, de menos bulto.</p>
+
+</div>
+
+<p>Grandes noticias eran estas, y tales que <span class="pagenum"
+id="Page_277">p. 277</span>equivalían al triunfo completo de nuestra
+causa; de suerte, que hasta en mí, siempre más inclinado a creer y
+mirar posible lo adverso que lo favorable, produjeron el efecto de
+infundirme, juntamente con loca alegría por lo presente, las más
+lisonjeras esperanzas para lo futuro.</p>
+
+<p>El gran golpe estaba dado, y si aún quedaba por hacer una cosa, al
+parecer nada fácil, que era la entrada en la isla gaditana, atendido
+el estado de las cosas, lo miraba yo como cosa hecha. En esto último
+acerté, pues, como referiré de aquí a poco, fue entrado y ganado por
+nosotros lo que había sido diez años antes baluarte de la España
+independiente y límite del gigante imperio de Napoleón, sin resistencia
+y hasta sin conocimiento de los que dentro estaban, a pesar de lo cual,
+y de algún otro suceso feliz, montes de dificultades se nos pusieron
+delante, a punto de poner muy a pique de ser trágicos fines los que
+habían sido tan afortunados principios.</p>
+
+<p>Volviendo a mi persona, cuando recibí las para mí tan faustas
+nuevas, corrí a verme con mis amigos y cómplices, a fin de prepararlo
+todo para abrir las puertas de Cádiz a los levantados. Parecía la cosa
+fácil una vez en San Fernando los nuestros. Guarnecía a Cádiz con muy
+escasa fuerza el batallón de Soria, en el cual teníamos cómplices
+numerosos, si bien no lo era el primer comandante; pero este más trazas
+tenía de sernos amigo que contrario, como lo probó al fin, aunque
+tarde; y de los gaditanos esperábanos con plena seguridad, si no otro
+auxilio, el de su arrebatado aplauso, que no deja de servir, y aun
+bastante, en señaladas ocasiones.</p>
+
+<p>Pero luchábamos con un inconveniente, el cual era lo corto del poder
+o influjo de las cinco o seis personas únicas que en Cádiz estábamos
+en el secreto de lo que pasaba, y aquí se nos presentó un obstáculo en
+don Domingo Antonio de la Vega, quien, sin contar con que se nos mostró
+tímido, como de él no se esperaba, obró guiado <span class="pagenum"
+id="Page_278">p. 278</span>por consideraciones de interés privado,
+harto disculpables en sus circunstancias, pero funestas para nuestra
+empresa, pues habiendo él tomado tanta parte en los trabajos y
+peligros, no quería que fuese de otros el provecho ni la gloria, y
+sabía que, levantaba la población de Cádiz, daría el mando por elección
+a los que nada habían hecho en la empresa nueva, cuando, entrando
+el ejército, tocara un alto puesto al que en la nueva conjuración
+le ocupaba muy principal, y en el concepto de los vencedores era
+tenido en mucho. Que no calumnio a Vega al decir de él que tales
+motivos le guiaban en el 3 de enero de 1820, me consta de sus propias
+declaraciones, pues más de una vez en el aquí recién citado día, me
+expresó lo que yo de él no supongo, sino refiero, procurando hacer uno
+con su interés el mío. Pero me olvido de que pensando en lo posterior,
+aunque inmediato, he pasado por alto varias circunstancias de la mañana
+del mismo 3 de enero.</p>
+
+<p>Bien era de suponer que dormiría yo poco en la noche anterior.
+Así es que el alba me encontró despierto, suponiendo que en aquella
+hora o éramos dueños de la importante posición de la isla de León o
+San Fernando, o habíamos tenido un revés inesperado que reduciría a
+nada la victoria en el cuartel general recién conseguida. Pasaron
+horas, y ninguna noticia me llegaba. Inquieto nuevamente por demás,
+envié una persona a la Puerta de Tierra a que viese si venía gente de
+la Isla, como viene todos los días a Cádiz en no corto número, y de
+los que viniesen averiguase lo que allí había pasado o pasaba. Fue
+mi comisionado y volvió con noticias que, por ser tan ordinarias y
+triviales, si no me causaron dolor, aumentaron mis angustiosas dudas.
+Habían llegado de la isla de León calesines salidos de aquel pueblo ya
+entrado el día, y como fuesen preguntados los caleseros qué había de
+nuevo en el punto de que venían, respondieron que nada. Terrible era la
+respuesta, por ser al parecer prueba evidente de <span class="pagenum"
+id="Page_279">p. 279</span>que se le había a Quiroga malogrado el
+golpe. No perdí tiempo en despachar una persona de mi confianza a la
+isla de León, y me puse a esperar las tres o cuatro horas que debía
+tardar la respuesta. No hube de estar por tan largo tiempo en mi
+casi congojosa espera, pues a poco más de una hora de su salida, mi
+comisionado me escribió desde poco más de la mitad del camino que
+Quiroga y los suyos eran ya dueños de la Isla, y que había hablado
+con una corta partida o avanzada de sus tropas, que, vencida ya más
+de la cuarta parte del camino que separa aquella población de la de
+Cádiz, estaba en el lugar a que da nombre un torreón antiguo llamado
+Torregorda. Nueva alegría fue esta tras de nuevas congojas, y esta
+vez parecía todo concluido, aunque vino a distar mucho de estarlo. He
+aquí lo que había pasado con particularidades que calla o ignora la
+historia; menudencias quizás, pero tales que explican nuestro increíble
+triunfo.</p>
+
+<p>Por mucha prisa que se hubiese dado Quiroga en su marcha, no había
+podido hacerla con la prontitud necesaria para el fin propuesto. En
+primer lugar, no se había movido en el día 1.º al mismo tiempo que
+Riego, lo cual se le achacaba a grave culpa, pero no lo fue, porque si
+se hubiese movido, habría habido de detenerse en el camino, atajándole
+el paso dos ríos que, estando como estaba lloviendo con violencia, y
+siendo como torrentes, hasta dos o tres horas después de escampar, no
+podían ser vadeados. En segundo lugar, puesto ya en marcha, encontró
+muy malo de resultas de las lluvias el camino. También al llegar a
+Medina Sidonia, si allí se le reunió el batallón de la Corona, lo
+hizo, aunque sin asomo de resistencia, con alguna tardanza. Esta,
+aunque no grande, trajo pérdida de tiempo, y lo mojado y cenagoso del
+terreno hicieron trabajoso el paso de las cuatro leguas que hay de
+Medina-Sidonia al puente de Suazo. Ello es que, en vez de llegar a
+avistar este punto antes de amanecer, o con luz <span class="pagenum"
+id="Page_280">p. 280</span>dudosa, se vio cercano a la batería del
+Portazgo entre las nueve y diez de la mañana de un claro día; mala hora
+para sorpresas.</p>
+
+<p>Hubieron de titubear todos cuantos allí venían sobre acometer una
+empresa a que todo el poder de Napoleón no había bastado, pero hubieron
+también de reflexionar que ningún lugar es fuerte si no está defendido.
+Hízose, pues, la prueba de si lo estaba. Dos compañías del regimiento
+de la Corona se adelantaron hasta la batería del Portazgo. Había en
+esta una corta guardia mandada por un oficial subalterno, ignorante de
+lo que pasaba, pues aún lo estaban las autoridades de Cádiz de haber
+sido sorprendido el cuartel general treinta horas antes a cinco o seis
+leguas de distancia. Viendo el oficial del puesto llegar tropa, la
+juzgó amiga, no suponiendo que pudiese haberla contraria en España,
+entonces en paz, y saludando al que mandaba a los recién llegados como
+compañero, le pidió que le entregase el pasaporte o carta de sanidad u
+otro documento que debía traer consigo. En tanto, formados como venían
+los de la Corona, hicieron alto delante del cuerpo de guardia, mientras
+los que este lugar ocupaban, ajenos de recelo, no tomaron las armas,
+dejándolas asimismo afuera en el lugar acostumbrado. Al fingir ir a
+dar el pasaporte el que mandaba a los en aquel caso agresores, hizo a
+los suyos una seña, a la cual, obedientes ellos, se arrojaron de golpe
+al soldado que estaba de centinela, le desarmaron, no consintiéndole
+resistir el asombro; cogieron como a manojo las armas y las tiraron a
+tierra, y apuntando al oficial y a los suyos que, sin armas, salían
+a echar mano a las suyas, curiosos más todavía que irritados de tan
+imprevisto suceso, les intimaron que se entregasen prisioneros, lo cual
+hicieron ellos sin resistir y sin saber por qué eran así tratados. Todo
+esto pasó en completo silencio. Quedaba aún el Puente de Suazo, de más
+fama que fuerza, entonces, pues da su nombre a los lugares vecinos,
+y si es <span class="pagenum" id="Page_281">p. 281</span>formidable
+y dificilísimo de expugnar, aun en la guerra de la Independencia
+había quedado de segunda línea, y en 1820 ni guarnecido estaba. Salió
+encargado de tomarle o de ocuparle, o solo de pasar por él, un capitán
+de granaderos de la Corona, llamado don Miguel de Bádenas, joven de
+singular humor festivo, atronado, muy conocido en la buena sociedad de
+Madrid, donde eran citadas sus rarezas. No conocía Bádenas el lugar a
+que iba, pues nunca había estado en él, por lo cual fue yerro darle el
+encargo que llevaba, si bien fue yerro que no tuvo malas consecuencias.
+Atravesó Bádenas con los suyos a todo correr el espacio como de un
+cuarto de legua o algo más, que separa el Portazgo del Puente; llegó a
+este último sin saber dónde estaba; vio baterías a sus costados y un
+puente levadizo al frente, sin gente las primeras, y el segundo con el
+paso expedito; siguió adelante, mirándole desde las baterías uno u otro
+soldado sin conmoverse o mostrar extrañeza; se puso al otro extremo
+del largo puente, y ya frente de las primeras casas de la población
+de San Fernando, y enterado allí, con asombro suyo, de que dejaba ya
+atrás el fuerte puesto, cuyo nombre había sonado en sus oídos, loco de
+alegría, y apelando a sus singularidades, se echó en tierra, se revolcó
+por ella, pidió papel, y con lápiz puso en el que le trajeron <i>Soy
+dueño del Puente de Suazo</i>, y firmó tan raro parte con la palabra
+<i>Netez</i>, voz derivada del adjetivo <i>neto</i> que él usaba con
+frecuencia, soliendo designarse por ella a sí propio. Así fue entrada
+por pocos hombres la isla gaditana.</p>
+
+<p>En el pueblo de San Fernando nadie sabía lo que estaba sucediendo,
+menos los conjurados, y aun estos apenas, porque habiendo salido al
+amanecer a recibir a sus amigos, con no verlos venir, cansados de
+esperar, recelosos y desesperados, se habían vuelto a sus casas. Un
+incidente más señaló tan singular suceso, como para poner en relieve
+la inercia o incuria de las autoridades que allí había. <span
+class="pagenum" id="Page_282">p. 282</span>Estaba en aquella población,
+que es el primer departamento de marina, no menor personaje que el
+ministro, o dígase el secretario de Estado y del despacho del ramo,
+que era entonces el teniente general don Baltasar Hidalgo de Cisneros,
+buen oficial, pero no político avisado. Residía allí, por breve tiempo,
+aunque conservando su alto puesto e importante cargo por orden del
+Rey, a fin de que activase la salida de la expedición dedicada a
+reconquistar una parte de nuestras perdidas provincias ultramarinas.
+Estaba el buen ministro o trabajando o descansando en su morada, en
+plena paz, y en su entender seguridad completa, cuando ya la bandera
+de la insurrección, que pronto fue la constitucional de 1812, pasaba
+triunfante las desiertas calles. Sabedores los constitucionales de la
+presencia allí de tal personaje, no tardaron en dar orden de asegurarse
+de su persona. De hacerlo fue encargado un oficial con pocos soldados.
+Tenía el ministro en su casa una guardia de infantería de marina, la
+cual, viendo formarse enfrente tropa de tierra, no hizo alto en ello,
+y antes dio franca entrada al oficial de ejército que manifestó deseos
+de ver al general ministro. Este último, asimismo se mostró pronto a
+recibir la visita que se le anunciaba; pero como, con sorpresa suya,
+el recién entrado a su presencia le intimase que se diese a prisión,
+el honrado y candoroso anciano, aunque no ignorante por experiencia
+propia de lo que son las revoluciones, pues diez años antes había sido
+en la de Buenos Aires, donde era virrey, depuesto y preso, ajeno de
+toda sospecha de ver en la España europea cosa igual o parecida, juzgó
+que procedía del Rey el duro injusto proceder que con él se usaba, y
+exclamó: «que bien veía que S. M. había sido sorprendido, pues él había
+hecho de su parte todo lo posible para que la expedición saliese».
+Pero como, continuando la conversación, pasase él a averiguar por
+qué conducto venía la orden de prenderle, y le fuese respondido que
+la disposición era del general del ejército <span class="pagenum"
+id="Page_283">p. 283</span>nacional; asombrado al oír tal adjetivo,
+comprendió su significado, y se vio llevar a decoroso encierro, no
+volviendo en sí de su asombro de que se hubiese apoderado de la isla
+de León fuerza armada sin sentirlo ni el vecindario ni las autoridades
+militares de lugar de tanta importancia. No sin razón va aquí citada
+esta ocurrencia, porque esclarece la situación en que tuvo efecto, y
+explica, como lo que más, el éxito de una conjuración, solo por culpa
+del Gobierno favorecida por la fortuna.</p>
+
+<p>Mientras esto sucedía en la isla de León, en Cádiz, recibido ya el
+aviso de estar cercana parte de nuestras tropas, sin que supiésemos
+en cuánta fuerza, nos preparábamos a recibirla. Al intento juntamos
+gente, de ella la mayor parte de la peor clase posible, y le dimos
+por punto de reunión la Puerta de Tierra. Pero aquí empezaron las
+dificultades. Guiado Vega por los motivos que antes aquí dejo dichos,
+y además, faltándole arrojo por haberle quitado los años el que tenía;
+como había sabido que hora y media antes estaban algunos de los de
+Quiroga en Torregorda, los suponía, no sin razón, en la Cortadura,
+y por estar este puesto avanzado indefenso, dueños de ella, que
+es decir casi a las puertas de la plaza. Por esto prefería en su
+entender lo cierto y seguro a lo dudoso y arriesgado, y también se
+veía ya puesto por los vencedores sus cómplices a la cabeza de una
+junta. En tanto, furioso yo con su vacilación y dilaciones, quería
+arrojarme a la calle, pero me lo estorbaba diciéndome que con mi salida
+intempestiva podía echar a perder lo que había salido o iba tan a
+medida de nuestro deseo. Es de contar que ya recibíamos avisos de que
+las autoridades de Cádiz, sabedoras, aunque tarde, de lo que pasaba,
+estaban en movimiento y apercibiéndose a la defensa, pero nos daba
+esto poco miedo. Faltaba a Cádiz gobernador; el que hacía sus veces,
+el teniente de rey don N. González Valdés, había sido castigado en
+1814 por constitucional, pecado no común en el ejército, y de <span
+class="pagenum" id="Page_284">p. 284</span>él juzgábamos que si no se
+nos declaraba amigo no se nos mostraría acérrimo contrario. Verdad
+es que estaba en Cádiz el general Campana, pero en él ni pensábamos,
+siendo hombre que, con razón o sin ella, gozaba de escaso concepto en
+la milicia. En el batallón que guarnecía la plaza veíamos un apéndice
+de la parte del ejército levantado. Solo quedaba en Cádiz el regimiento
+de la Pava, o sea milicia urbana del tiempo antiguo, tal que ni sirvió
+en la guerra de la Independencia, sustituyéndole los voluntarios. Pero
+¡rareza de las que suelen suceder en el mundo! Contra toda probabilidad
+habíamos logrado levantar el ejército, y traer parte de él hasta dentro
+de la isla gaditana, y con todas las probabilidades en favor nuestro,
+no fuimos dueños de la, aunque fuerte, indefensa ciudad de Cádiz,
+cuyo vecindario nos era afecto, y con no lograr su posesión, nuestra
+empresa, bien comenzada, estuvo cerca de terminar trágicamente y en
+nuestra ruina.</p>
+
+<p>Volviendo a mi situación y la de mis allegados, continuaba yo mi
+altercado con Vega, insistiendo en hacer algo, cuando él, con el tono
+enfático siempre suyo y el medio bramido que precedía en su boca a sus
+frases: «Calle usted, Antonio», me dijo, «y no dude de que no hay que
+temer; que si hubiese gobierno en España, meses ha que estaría usted
+siete estados debajo de tierra». Triunfó al fin Vega, ayudado de otros,
+aunque solo por lo pronto, creyendo todos de cuarto en cuarto de hora
+saber que los de Quiroga estaban en la Puerta de Tierra, o cuando menos
+en la Cortadura.</p>
+
+<p>En esto, el día brevísimo, como de los primeros de enero, iba a
+terminar, y yo, esperando a Vega que se había ido a su casa para
+volver o aguardando noticias, y entre ellas la de la llegada de los de
+Quiroga, me consumía de rabia, hasta que me eché a la calle. Pero no
+encontraba conocidos a quienes preguntar, y solo veía la gente inquieta
+y notaba movimiento. Vega, creyendo errado el <span class="pagenum"
+id="Page_285">p. 285</span>golpe, se había escondido. La gente nuestra
+que estaba apostada en la Puerta de Tierra, no viendo venir tropa de
+afuera, y sin moverse la de adentro, se había ido dispersando. Acudí
+al cuartel del regimiento de Soria, y el segundo comandante, mi amigo
+y cómplice, me declaró que no era posible por entonces que su tropa
+se declarase por nuestra causa. No sabiendo qué hacer, lleno de dolor
+y de rabia, corrí a la casa donde solía pasar las primeras horas de
+la noche, y allí me estuve sin pensar en volver a la de mi asilo, de
+donde se había retirado su propio dueño no creyendo aquella estancia
+segura.</p>
+
+<p>Seguía la ciudad en silencio, cuando a altas horas de la noche, que
+yo no había tratado de dar al sueño, sonaron dos o tres cañonazos. De
+nuevo volví a salir, pero no tenía a dónde ir ni a quién preguntar.
+Al cabo llegué a saber de un desconocido, en la calle, que el fuego
+que había sonado había sido en la Cortadura. Pero reinaba donde
+quiera silencio, dormía el pueblo, o velaba recogido cada cual en su
+casa, y todo declaraba que, si había habido choque, los que venían
+de fuera habían sido rechazados. Era mortal mi angustia, porque a la
+incertidumbre se agregaba un tanto de reconvención que me hacía a mí
+propio por haber cedido en el día anterior a ajena voluntad en vez de
+hacer la mía, y además consideraba culpados a todos cuantos desde Cádiz
+habíamos traído allí a los levantados, prometiéndoles fácil entrada en
+aquella plaza, sin cuya posesión corrían grave peligro.</p>
+
+<p>Estos pensamientos me hicieron pasar segunda noche desvelada, pero
+harto peor que la anterior, en que la inquietud estaba acompañada de
+alegría. Con el nuevo día vine a saber lo ocurrido en la noche, lo cual
+fue, según testimonios venidos después a confirmar o rectificar las
+primeras noticias, lo siguiente.</p>
+
+<p>Quiroga había perdido muchas horas en la Isla, atento a varios
+cuidados y no ligeros. Pero debía haber desatendido <span
+class="pagenum" id="Page_286">p. 286</span>cualquiera otra
+consideración, poniendo la suya principalmente en ocupar desde luego
+a Cádiz, o cuando menos la Cortadura, pues esta dista solo como una
+legua de Torregorda, donde ya habían llegado algunos de sus soldados
+al mediodía, y con haber adelantado en la tarde una corta fuerza hasta
+aquella obra avanzada, a la sazón sin defensa alguna, nuestra habría
+sido la plaza de Cádiz, o en la misma noche, o al día siguiente.
+Difirió, con todo, hasta cerca del oscurecer la marcha de la fuerza
+destinada a tan importante objeto, la cual hubo de andar su camino
+entre las tinieblas de la noche. A yerro tal agregó otro para los suyos
+no menos funesto. Aunque tenía a su lado el comandante que había sido
+del batallón de Aragón, don Lorenzo García, llamado el <i>fraile</i>
+por haberlo sido lego antes de ser militar, y el cual era persona de no
+común arrojo, y con la circunstancia de ser hombre de los dichos «<i>de
+vida airada</i>», que en Cádiz, donde él había residido, pasan la vida
+en comilonas, en los ventorrillos que hay en el camino a San Fernando,
+y aunque el mismo García solicitó del nuevo general, muy su amigo, la
+dirección de una expedición a que llevaba él la ventaja de conocer
+aquel terreno a palmos, fue encomendada la empresa al primer comandante
+de la Corona don N. Rodríguez Vera, buen oficial, pero para quien los
+lugares donde iba a obrar eran absolutamente desconocidos. Así es
+que en su marcha nocturna, ya casi cerca de media noche, se encontró
+Vera al frente, como gigante que le atajaba el paso, la alta muralla
+de la Cortadura corriendo de mar a mar, y al acercársele, oyó dentro
+gran rumor de armas, llamar a la pelea en voces terribles, y en medio
+de esto salieron de las troneras dos disparos de cañones de grueso
+calibre, la bala de uno de los cuales acertó a caer en la poco numerosa
+columna de su mando, matando a dos e hiriendo a algunos más de los que
+la componían. Fue, por cierto, rara casualidad que de dos tiros solos,
+salidos de batería no rasante, <span class="pagenum" id="Page_287">p.
+287</span>sino al revés, muy elevada, una bala de cañón fuese tan
+certera. Mayor casualidad fue que en una tropa declarada en rebelión
+al Gobierno, y persuadida de que venía a consultar amigos, tal
+recibimiento, acompañado de tal estrago, no hubiese infundido sospechas
+de traición y producido un contralevantamiento, pero la tropa se
+mantuvo fiel, y el que la mandaba, desesperando de poder tomar tanta
+fortaleza con el corto poder de que disponía, hubo de volverse a San
+Fernando. Desde entonces la Cortadura, en poder de las tropas fieles
+al rey, fue valladar insuperable para las fuerzas de Quiroga y Riego,
+y aseguró al Gobierno la posesión de Cádiz por más de dos meses; de
+suerte que, solo después de haber jurado Fernando VII la Constitución,
+lograron los restauradores de esta poner el pie en lo que debía haber
+sido una de sus primeras conquistas.</p>
+
+<p>He aquí lo que había sido la inesperada y feliz resistencia de
+la Cortadura. Al saberse confusamente lo ocurrido en Arcos, donde
+había caído prisionero el general del ejército expedicionario, y con
+alguna más claridad que habían entrado en la isla de León tropas de
+los levantados, las autoridades de la plaza de Cádiz trataron de
+defenderla. El teniente de rey acudió al general Campana, el cual
+tomó el mando con cualquier título. No tenían mucha fuerza, y de la
+poca que tenían desconfiaban; pero nadie se movía ni alzaba la voz,
+y era fácil obrar cuando nadie se presentaba a oponerse, reinando en
+la ciudad quietud y silencio. En esto, un joven animoso tomó a su
+cargo la defensa de la Cortadura. Era el de quien aquí ahora hablo
+el capitán de infantería don Luis Fernández de Córdoba, tan famoso
+después en los anales de España, entonces de pocos años y ningún
+renombre, no obstante lo ilustre de su familia. Tenía yo relaciones de
+parentesco con Córdoba y alguna amistad, y bien podría, si hubiese yo
+andado libre por Cádiz, haber tratado de atraerle a nuestro partido,
+y es probable que lo hubiese hecho, y aun que lo hubiese conseguido,
+<span class="pagenum" id="Page_288">p. 288</span>porque no tenía él
+opiniones políticas formadas, y de su carácter podía presumirse que
+le sedujesen el atractivo de lo llamado libertad, y una empresa que
+abría a su actividad un camino ancho, y, según la opinión de muchos en
+aquellos días, glorioso. Pero Córdoba solo supo que había una rebelión
+o sedición militar, y que faltaban fuerzas para hacerle resistencia,
+si bien no tanto que algo no pudiese hacerse, y esto poco cubriría de
+gloria a quien con brío lo acometiese, mayormente si, favoreciéndole
+la fortuna, salía airoso de su empeño. Marchó, pues, a la Cortadura
+con poquísima gente de la milicia urbana y algunos artilleros; llegó
+allí, por su buena suerte y nuestra desdicha y la tardanza de Quiroga,
+como una hora antes que los que venían a ocupar aquel puesto se
+presentasen; al sentirlos venir dio voces, armó alboroto, tocó tambores
+aparentando tener consigo gran fuerza, mandó hacer disparos con tanta
+felicidad que, de dos cañonazos, uno hizo estrago en sus enemigos, y
+con su osadía y habilidad, cuando ya pocos, si acaso algún más disparo
+podía hacer, vio retirarse a los que venían a apoderarse del punto de
+cuya defensa se había encargado, labrando con este hecho la fábrica
+de su fortuna, que después tuvo su mayor aumento en una causa, si no
+idéntica, análoga a la de que él había sido ardoroso contrario, y todo
+ello no con una deserción vergonzosa, sino al revés, sin mengua de
+su decoro. Pero fuerza es confesar que le favoreció la suerte, pues
+si Rodríguez Vera hubiese conocido el lugar donde estaba, lejos de
+retroceder, habría seguido por la playa, al abrigo ya de los fuegos
+de la fortaleza, y rodeando esta la habría entrado por la gola casi
+indefensa, pudiendo Córdoba y los suyos solo morir con gloria, pero no
+rechazar a los agresores.</p>
+
+<p>Con esto quedó por lo pronto seguro Cádiz por la causa del Rey. Una
+tentativa hecha de allí a dos días, en la noche del 5, a que asistí
+yo en persona y que tenía mil probabilidades <span class="pagenum"
+id="Page_289">p. 289</span>de salirnos favorable, por haberse
+entrometido en ella más de una persona y dado disposiciones que se
+contradecían, vino a parar solo en proporcionar la fuga de varios de
+los presos en el castillo de San Sebastián, que pasaron al ejército
+ya constitucional, y fueron allí de tanto servicio y provecho que sin
+ellos no habría triunfado; pero no sirvió de darnos la posesión de
+Cádiz, que sin duda habría sido nuestra si se hubiese seguido el plan
+primero en vez de alterarle con inoportunas adiciones, como hicieron
+algunos en la hora de ejecutarle. Aunque en lo singular no es este
+lance menos digno de atención que otros aquí referidos, pues al revés,
+abunda en escenas que juntamente provocan a risa y pena, me abstengo de
+contarle por menor ahora, por haber dejado correr la pluma harto más de
+lo debido en estas narraciones prolijas. Baste decir que de resultas
+salió orden de prenderme, y que, después de estar siete días oculto,
+salí de Cádiz no sin peligro, favoreciéndome para atravesar la Puerta
+de Mar la casualidad apenas vista en aquellos alrededores de estar
+nevando, y que pasado a un buque francés disfrazado de marinero, entre
+otros de la misma nación, me fui al Trocadero, y de allí pude escapar a
+Puerto Real, donde encontré a Riego con algunas tropas de las suyas. Ya
+en el ejército de San Fernando, referir lo que allí pasaba y pasó sale
+fuera de los límites de esta parte de mis recuerdos.</p>
+
+<p>Réstame solo hacer leve mención de lo que todos saben. Nuestra
+empresa, gracias a la torpeza del Gobierno llevada a ejecución con
+felices comienzos, por nuestros yerros, y asimismo por causas que no
+pudimos remediar, llegó a tener tan mal aspecto al cabo de dos meses
+de floja guerra civil, que nuestra perdición parecía segura; pero el
+mismo torpe proceder que dejó pasar a ser rebelión una conjuración
+mezquina, dio al cabo la victoria a una rebelión de flaquísima fuerza
+cuando estaba, si no vencida, poco menos. Tres años y medio hubo
+de durar el edificio que <span class="pagenum" id="Page_290">p.
+290</span>levantamos con tan malos materiales; pero la falta de solidez
+apareció al cabo: tal cual fue levantado, cayó derribado a no muy recio
+embate. De él algo quedó, sin embargo, malo y bueno, y de lo uno y de
+lo otro está sintiendo los efectos la generación presente.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch10">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_291">p. 291</span></p>
+ <h2 class="nobreak">X.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">EL 10 DE MARZO DE CÁDIZ.</p>
+</div>
+
+<p>Ya más de una vez ha dado a notar quien esto escribe cuán olvidada
+está la generación presente de lo que hicieron y pensaron sus padres.
+Parece como que la parte más moderna de nuestra historia, o digamos la
+que está más atrás del periodo en que, muerto Fernando VII, comenzó
+la guerra por la sucesión a la corona de España, es una de las más
+desconocidas. Verdad es que la breve época desde 1820 hasta 1823
+tiene poco que la recomiende, habiendo sido su terminación no solo
+funesta, sino ignominiosa para los que entonces predominaron, y no,
+cierto, porque todos ellos fuesen dignos de desprecio, sino porque,
+traídos por los sucesos a una situación de que era imposible no salir
+mal, si no merecieron el descrédito en que cayó la revolución de que
+fueron defensores, y con ella hasta cierto punto sus personas, tampoco
+pudieron, ni pueden con razón, extrañar la a veces injusta y acre
+censura que ha sido común hacer de sus hechos y sus nombres.</p>
+
+<p>Pero no es lo malo que se tache, si a veces con justicia, <span
+class="pagenum" id="Page_292">p. 292</span>a veces sin ella y en todo
+caso con rigor, por lo excesivo no merecido, a los constitucionales de
+1823, pues peor es, si cabe, y atendiendo a que duele más a los humanos
+ser despreciados que ser maltratados; que de las cosas de aquellos días
+solo queden memorias escasas y confusas. De seguro no faltarán quienes
+al leer el encabezamiento del artículo presente pregunten: ¿Y qué
+ocurrió en Cádiz el 10 de marzo que merezca ser conmemorado? ¿Y de qué
+año fue el 10 de marzo, cuya recordación da margen a no menos que un
+artículo de periódico del día presente?</p>
+
+<p>Sin embargo, este 10 de marzo hoy conservado en pocas memorias,
+como que casi ha desaparecido la generación cuyos ánimos tanto ocupó,
+era citado con frecuencia desde 1820 a 1823, siendo uno de los asuntos
+que daban motivo a encarnizadas disputas y vehementes declamaciones
+y apasionados juicios, en los cuales, tomando la fundada acusación
+carácter de odio y venganza, y apareciendo espíritu de bandería,
+perdía mucho de su fuerza, mientras por el lado opuesto, defensas
+hijas de parcialidad política, tiraban a convertir en acto loable, o
+cuando menos disculpable, un delito que debía ser calificado de tal,
+juzgándole por sus méritos y fuese cual fuese la causa en cuyo favor
+se declarase, y diese su fallo definitivo la fortuna. Y así fue que,
+vuelto en 1823 al mando y predominio el partido de la monarquía,
+fue celebrado y recompensado como buen servicio hecho al trono un
+atentado que toda autoridad debería haber desaprobado, aun cuando por
+motivos dignos de consideración no castigase a los perpetradores y
+directores.</p>
+
+<p>Empezaba a correr marzo de 1820, y se veía España en una situación
+de que da la historia pocos ejemplos. Sobre cuatro mil hombres no
+cabales dueños de la ciudad de San Fernando tenían allí levantada
+la bandera de la Constitución de 1812, y el Rey, señor de todas las
+fuerzas de la monarquía, en el término de más de dos meses no había
+<span class="pagenum" id="Page_293">p. 293</span>podido vencer una
+rebelión de tan flacas fuerzas. Una columna procedente de aquel punto,
+y que apenas ascendió en la hora de su salida a dos mil hombres, había
+recorrido buena parte de la Andalucía Baja, proclamando en varias de
+sus poblaciones la Constitución, y perseguida por las tropas reales,
+alcanzada y vencida, pero no desbaratada, en Marbella, haciéndose
+después de este revés señora de la ciudad de Málaga, rechazando allí
+a los contrarios que vinieron a embestirle, y obligada a emprender la
+fuga después de su triunfo, había padecido segunda y mayor derrota
+en Morón, lo cual no impidió que sus fugitivas reliquias ocupasen
+por algunas horas a Córdoba. En tanto, los que habían quedado en San
+Fernando se veían cercados por fuerzas muy superiores a las suyas en
+puesto harto mal defendido, pues dueños de Cádiz sus contrarios, así
+como lo eran de la tierra de allende el Puente de Suazo y la batería
+del Portazgo, fácilmente podían por el lado nombrado en primer lugar
+haber superado los pobres obstáculos que les ofrecía la espaciosa
+playa. Que tan flaco poder como era el de los rebeldes existiese
+aún, y hasta con apariencias de fuerte, era ciertamente un prodigio,
+pero prodigio que podía y debía ser explicado por la situación de
+España por aquellos días. Los constitucionales, aunque en número muy
+escaso, tenían la ventaja de estar en perfecto concierto, unidos con
+el lazo de la sociedad secreta, si no todos ellos, los que gozaban
+de algún influjo, y hasta el ser pocos les daba vigor, porque es
+privilegio de una minoría reducida tener una fuerza que es grande por
+estar reconcentrada. Además tenían parciales en el ejército que con
+habilidad y osadía habían adquirido extraordinaria influencia sobre
+sus compañeros e inferiores. Si la mayor parte de los españoles era
+realista, lo era tímida y confusamente, sin pasión todavía, porque no
+tenía que chocar y luchar con pasiones contrarias, poco satisfecha
+del Gobierno, del cual juzgaba por los efectos que era <span
+class="pagenum" id="Page_294">p. 294</span>malo, y de resultas, si
+no deseosa de verle caído, tampoco dispuesta a sostenerle contra una
+fuerza contraria. Así, los constitucionales levantados, donde quiera
+que ponían el pie y levantaban el grito, si no encontraban amigos
+y valedores, tampoco tenían que habérselas con enemigos, y, hasta
+viéndose rodeados de espectadores cuya indiferencia parecía buena
+voluntad, cobraban bríos suponiéndose o figurándose tener un tanto
+numerosos parciales.</p>
+
+<p>Si tal era la disposición de los ánimos en lo general de la
+nación, y si por ello, y particularmente por el estado de la opinión
+en una parte crecida de la oficialidad del ejército, la causa de los
+levantados dueños de la ciudad de San Fernando no podía darse por
+perdida, resta considerar cómo pensaban y sentían en aquellas horas
+quienes componían las dos fuerzas beligerantes, dando este nombre solo
+a los que en Andalucía sustentaban las opuestas partes de la revolución
+y de la monarquía.</p>
+
+<p>En el ejército destinado a Ultramar reinaba entre la tropa,
+corriendo 1819, grande repugnancia a embarcarse. Esta repugnancia
+de los soldados fue aprovechada por los conspiradores, los cuales,
+fomentándola y avivándola, predispusieron los ánimos de gente ruda en
+quienes no podía haber opiniones políticas en favor del levantamiento.
+En punto a la oficialidad, ha sido calumnia corriente atribuir a toda
+ella que obraba movida por tan feo motivo, pero en punto a que influía
+en una parte de ella, quizá la menor, apenas cabe duda. A unos pocos
+oficiales instruidos habían llevado a la empresa doctrinas de las
+llamadas liberales, bien estudiadas; a muchos, deseos de medrar; a
+otros un espíritu inquieto. La sociedad secreta había comprometido a no
+pocos, que habían pasado a ser constitucionales porque habían empezado
+por ser sectarios. Así, en general, y aun puede decirse con rarísima
+excepción, si acaso alguna, todavía en marzo las tropas acantonadas en
+San Fernando bajo la bandera constitucional se mantenían firmes <span
+class="pagenum" id="Page_295">p. 295</span>y hasta ardorosas en su
+adhesión a la causa que habían abrazado.</p>
+
+<p>No había sucedido lo mismo en la columna volante, de la cual habían
+desertado algunos oficiales y muchos soldados a la bandera Real. Pero
+esto era sabido de pocos en San Fernando, los cuales lo ocultaban a
+punto de conseguir que estuviese casi generalmente ignorado, no fuese
+que el ejemplo incitase a la imitación, cosa en aquellas circunstancias
+harto probable.</p>
+
+<p>Pero lo que apenas sabían ni los constitucionales ni los mismos
+oficiales superiores que militaban en las filas de los Reales, era que,
+particularmente en las tropas que formaban la guarnición de Cádiz,
+había llegado a crearse un espíritu, si no anticonstitucional, hostil a
+los constitucionales, que iba llegando a ser entusiasmo. Por cierto, si
+esto hubiese sido conocido, habría causado en la parte opuesta desmayo,
+y en la propia bríos, con lo cual la expugnación de San Fernando y
+la ruina completa del levantamiento constitucional habría sido cosa
+fácil.</p>
+
+<p>Varias causas habían contribuido a convertir en celosos y acalorados
+parciales de la causa monárquica a los mismos que poco antes por la
+aversión a embarcarse abrazaron o favorecían la de los levantados. Fue
+una desgracia que, al ser sorprendido por Riego en Arcos el cuartel
+general del ejército, sin haber verdadera refriega, hubiesen caído
+muertos dos o tres soldados del batallón de Guías del general, y
+aunque luego este mismo cuerpo se puso bajo la bandera constitucional,
+desde luego dio muestras de obrar como forzado y resentido, pudiendo
+estas cosas al parecer de inferior importancia más que otras de muy
+superior clase en los ánimos de la soldadesca. Así, los guías se
+fueron desertando casi todos, y viniéndose a Cádiz se formó de ellos
+un cuerpo con su nombre antiguo. De otros desertores de la bandera
+constitucional, y no del batallón de <i>Guías</i>, fue compuesto en la
+misma plaza de <span class="pagenum" id="Page_296">p. 296</span>Cádiz
+otro batallón con el nombre de Leales de Fernando VII, y con llamarse
+así, y con la idea constante en su mente de la deserción, se sentían
+poseídos de afectos de ardorosa lealtad al monarca. Hasta la
+circunstancia de ser el vecindario de Cádiz, con rarísimas excepciones,
+apasionado amigo de la Constitución en aquel pueblo nacida, contribuyó
+a excitar en el soldado pensamientos y afectos contrarios, porque el
+no encubierto desvío de los paisanos a los que miraban como opresores
+aumentó la mala voluntad o desprecio con que suelen mirarlos y
+tratarlos los militares.</p>
+
+<p>Todo esto, bien será repetirlo, no estaba patente. Así, en la
+oficialidad de la fuerza opuesta a la constitucional abundaban
+parciales de estos, irresolutos tanto cuanto ignorantes del modo de
+pensar y sentir de la clase llamada de tropa.</p>
+
+<p>Tal era la situación de las cosas, y bien podía ser considerado el
+ejército de San Fernando como perdido, cuando comenzaron a circular
+por Cádiz rumores que daban por noticia haber sido proclamada la
+Constitución en puntos de España bastante lejanos. De Galicia llegó
+casi a saberse con certeza. De otros lugares se decía con menos verdad,
+pero se presumía con sobrado fundamento que así fuese. En tanto, faltó
+el correo de Madrid, porque el conde de La Bisbal, puesto al frente
+de una corta fuerza, había proclamado la Constitución en la Mancha
+cortando la comunicación entre la capital y Andalucía, lo cual hizo
+creer desde luego como cierto lo que en breve llegó a serlo, y era
+haber triunfado la causa del levantamiento constitucional en el mismo
+centro del Gobierno, compeliendo al Rey a doblar la cerviz y sujetarse
+al yugo.</p>
+
+<p>Mandaba el ejército opuesto a los levantados constitucionales el
+general Freire, y la escuadra surta en la bahía de Cádiz el capitán
+general de marina don Juan María Villavicencio; el primero bien
+acreditado en la guerra de la Independencia <span class="pagenum"
+id="Page_297">p. 297</span>por distinguidos servicios, y en 1814
+sospechado de cierta inclinación a la Constitución entonces derribada;
+el segundo, persona muy notable por haber sido hasta uno de los
+regentes del reino desde 1812 a 1813, así como por su larga carrera, y
+también por su talento y saber, nada afecto a la causa constitucional,
+de lo cual había dado pruebas, pero tolerante con sus adversarios.
+Como puede presumirse, aparecía el primero más celoso de la causa que
+sustentaba, por lo mismo que podía ser sospechado de tibio, mientras
+el segundo, señalado por sus no lejanos grandes servicios al poder
+monárquico, cuyos excesos había condenado como prudente sin faltarle
+por esto a la lealtad debida, parecía que preveía ser necesario
+buscar un medio de avenencia entre parcialidades poderosas. Sabidas
+las noticias de la sublevación de Galicia con certeza, y de la de la
+Mancha confusamente, y siendo muy de temer que hubiese habido una gran
+mudanza en Madrid, ambos generales vinieron a Cádiz, el uno del Puerto
+de Santa María, y el otro de su navío. Su llegada conmovió al pueblo de
+Cádiz; supusiéronles intenciones que no traían; acudió numeroso gentío
+a la plaza de San Antonio, que había sido llamada de la Constitución
+desde 1812 a 1814; el hecho mismo de haber allí tal concurso era
+ya grave, trocado el temor en confianza, siendo así que poco antes
+los gaditanos, irritados y medrosos, apenas salían a la calle, y no
+osaban congregarse en crecido número; y, como acaece siempre cuando
+hay muchas personas juntas, la concurrencia, aun sin ser bulliciosa,
+tenía apariencias y aun carácter de serlo, sonando como clamor sordo
+las conversaciones particulares, y alterados los rostros de los
+concurrentes como de quienes estaban en ansiosa expectativa a punto de
+no poder ya distinguirse que aquella reunión fuese pacífica, sin poder
+por esto ser calificada con razón de sediciosa. No podía durar mucho
+tal incertidumbre. Los generales se asomaron al balcón de una casa
+<span class="pagenum" id="Page_298">p. 298</span>que daba a la misma
+plaza, y en breve, sin que ninguno de los dos lo hubiese dispuesto ni
+consentido, pero sin que mostrase resolución de estorbarlo, un grito
+de «Viva la Constitución» salido de mil bocas pobló el aire, y atronó
+aquel recinto. No sonó una voz que a tal exclamación se opusiese; no se
+dio providencia para reprimir un movimiento que era ya una rebelión o
+revolución declarada. Era entonces, y fue por algún tiempo, costumbre
+dar a la inscripción que anunciaba tener una plaza el nombre de la
+Constitución a modo de un carácter sagrado y una importancia política
+la más alta. Así es que de pronto se buscó una tabla, y escribiendo
+en ella el a la sazón terrible letrero, fue este colocado en el lugar
+donde había estado otro igual escrito con letras de bronce dorado en
+lápida de mármol, saludando apasionadas aclamaciones a aquel símbolo
+de una época renovada, que para los gaditanos era de glorioso y caro
+recuerdo. Siguiose iluminarse el pueblo todo al cerrar la noche, y
+discurrir las gentes por las calles con ruidosa alegría, tanto que en
+las escenas de la revolución de 1808 a 1814 no hubo una que a esta
+excediese en punto a manifestaciones de entusiasmo popular, y pocas que
+la igualasen.</p>
+
+<p>En tanto, el general de marina Villavicencio, a impulsos de su
+natural conciliador, o mandó o consintió que pasasen a San Fernando
+tres oficiales de la armada a dar al ejército llamado Nacional noticia
+de lo ocurrido. Fueron los que llevaron tal comisión el conde de
+Mirasol, muerto ha pocos días, don Jacobo Oreiro, y don N. Sánchez
+Cerquero.</p>
+
+<p>Poco esperábamos en San Fernando recibir tan faustas nuevas. Yo,
+que era uno de los contados a cuya noticia había llegado haber sido
+vencida y deshecha la columna volante del mando de Riego, había salido
+en la misma tarde de aquel día (9 de marzo), y cuando en Cádiz ocurría
+tan inesperada mudanza, a dar un corto paseo, y me sentía <span
+class="pagenum" id="Page_299">p. 299</span>poseído de negra melancolía,
+viendo cercano el momento en que, o había de caer en manos de nuestros
+contrarios y pagar con la vida mi delito, o de escapar con trabajo a
+vivir la vida del proscrito, empresa nada fácil. Venía retirándome de
+mi paseo, y había entrado en las calles, cuando noté súbito alboroto de
+general alegría. Anunciábase haberse jurado en Cádiz la Constitución, y
+la llegada de los portadores de la noticia tanto cuanto feliz difícil
+de creer. Ya antes más de una vez habían corrido voces semejantes
+creídas de algunos, dudadas de muchos, y venidas a desvanecerse como
+ilusión hija del deseo. En esta ocasión fui yo de los incrédulos,
+hasta que varias personas me afirmaron ser verdad averiguada lo que yo
+estimaba lo contrario. Me encaminé, pues, a casa del general Quiroga,
+donde hallé a los oficiales de marina, procedentes de Cádiz, rodeados
+de gente alborozada, agasajados, festejados y acosados a preguntas
+por quienes apenas podían creer el felicísimo suceso de que eran
+nuncios.</p>
+
+<p>Entró entonces el discurrir qué habría de hacerse, por nuestra
+parte. Lo primero que se resolvió, fue enviar a Cádiz comisionados
+que tratasen de ponernos en paz y unión con las autoridades y tropas
+de aquella ciudad, si bien pareció oportuno dar el carácter de
+parlamentarios a los encargados de tan importante comisión, por no
+considerarse aún la paz asentada. Tres fuimos los nombrados para la
+comisión o parlamento; el coronel don Felipe Arco-Agüero, jefe de
+estado mayor de nuestro ejército; el de igual graduación don Miguel
+López de Baños, que tenía el mando de nuestra artillería, y tercera
+persona no militar, que fue la mía, recomendándome para tal comisión
+el ser diplomático, y más todavía el cercano parentesco que me unía
+con el general Villavicencio, hermano de mi madre, además mi padrino
+de bautismo, y a cuyo lado había yo pasado buena parte de mi niñez.
+Comenzamos desde las primeras horas de la noche a prepararnos para
+nuestro <span class="pagenum" id="Page_300">p. 300</span>viaje,
+si bien los preparativos no podían ser muchos, ni lo eran. De ello
+nos distrajo por breve rato la agradable ocupación de salir de la
+población al sitio llamado Manchón de Torrealta, donde está situado el
+observatorio astronómico, y desde el cual registra la vista no corto
+espacio, descubriéndose a lo lejos, allende las aguas de la bahía y las
+tierras llanas inmediatas, la ciudad de Cádiz, blanca como la nieve,
+en el horizonte; pero en aquel momento, si las tinieblas de la noche
+no permitían ver sus casas y torres, señalaba el lugar donde estaban
+un resplandor vivísimo nacido de las luminarias, cuya luz se dilataba
+a largo trecho. Numerosos espectadores acudían a recrearse con la
+contemplación de aquella luz, más grata todavía que la de la aurora
+lo es para el navegante, tras de una noche de borrasca, peligro y
+ansias.</p>
+
+<p>Poquísimo dormí yo en la noche de que voy ahora aquí hablando,
+porque hacía en mí el gozo lo que podría haber hecho la pena más aguda.
+Amaneció el deseado día, y en sus primeras horas pasé a juntarme con
+mis compañeros, y emprendimos nuestro breve viaje. Llevábamos los
+parlamentarios algún acompañamiento: un ayudante de Arco-Agüero,
+llamado don N. Silva, cuatro soldados de artillería de a caballo, con
+largas barbas, por lo cual eran apellidados <i>barbones</i>, y un
+trompeta de la misma arma. Todos iban a caballo menos yo; circunstancia
+no digna de mención si no hubiese influido en mi suerte en los sucesos
+que siguieron, y debida a que, siendo yo pésimo jinete, no quería ir
+haciendo ridícula figura a nuestra entrada en Cádiz, por lo cual escogí
+un calesín a pesar de lo incómodo y feo de tan mala y antigua máquina
+de viaje.</p>
+
+<p>Poco más de media legua habríamos andado desde San Fernando, y
+estábamos cercanos al lugar donde, cerca del torreón apellidado de
+Torregorda, tuerce casi formando un ángulo recto, y va en derechura
+a Cádiz la carretera nombrada allí arrecife, cuando empezamos a
+encontrar <span class="pagenum" id="Page_301">p. 301</span>gente
+de Cádiz, que a pie había andado sobre legua y media ansiosa de ver
+y saludar a los constitucionales de ellos tan amados. Según íbamos
+adelantando, iba creciendo el número de los viajeros, que llegó a
+ser muy considerable ya a más de media legua de Cádiz. Habíamos los
+del ejército constitucional, cuyo título era el de nacional, tomado
+por divisa añadir a la escarapela encarnada un ribete ancho de cinta
+verde, divisa considerada después por muchos como propia de la sociedad
+secreta directora del levantamiento, y de la cual éramos gran parte
+de los del ejército, si bien no todos, pero divisa que no lo era de
+sociedad alguna, siendo solo emblema de nuestra esperanza al acometer
+y empezar a poner por obra nuestra empresa, esperanza nunca del todo
+perdida. Como sabían esto los gaditanos todos, los paisanos se habían
+puesto escarapela como militares, y, no habiendo tenido tiempo para
+coser a las que traían el ribete verde, se habían contentado con poner
+un lazo de este color sobre el centro de la escarapela encarnada. Las
+manifestaciones de alegría de aquellas gentes tenían trazas de delirio,
+y al vernos rompían en altos vivas, declarando, a la par que adhesión
+a la causa que con ellos nos era común, afecto vivo y aun admiración a
+nuestras personas, en las cuales veían representadas las de nuestros
+compañeros. En medio de tanto aplauso, llegamos a la obra avanzada
+llamada la Cortadura, guarnecida por tropas que poco antes eran para
+nosotros enemigas, habiéndolo sido por espacio de dos meses, plazo
+durante el cual habían nacido en ella contra nuestra causa, y más
+aún contra nuestras personas, pasiones de odio no poco vivo, siendo
+muy otra nuestra firme, pero errada creencia, pues los reputábamos
+amigos violentados a sernos hostiles. Sin embargo, al acercarnos al
+fuerte, más por pedantería que por recelo, quisimos usar las fórmulas
+comunes de la guerra, y mandamos al trompeta que con nosotros venía,
+tocar llamada. Salieron a respondernos; <span class="pagenum"
+id="Page_302">p. 302</span>pero no como prestándose al parlamento,
+sino calificándole de inútil, porque ya no estábamos en guerra.
+Parecía afectuosa la respuesta, así como fundada en buena razón, y,
+con todo, no hubo de agradarnos, porque fue dada con desabrimiento.
+Otras dos causas, con harto más motivo, mezclaron un tanto de disgusto
+y desconfianza a nuestra alegría. Poco antes de llegar a la Cortadura,
+del numeroso gentío que venía de Cádiz se separó una persona que
+vino a hablarnos, entendiéndose particularmente con Arco-Agüero, con
+quien había tenido algunas relaciones de trato casi amistoso. Era el
+personaje de quien ahora hago aquí mención un don N. Elola, oidor
+o, como decimos ahora, magistrado de la Audiencia de Sevilla, vivo,
+travieso, no de la mejor reputación, pues era tachado de ligero y
+cruel, no sé si con justicia, entremetido y dado a bullir, sin crédito
+de constitucional ni de lo contrario, y el cual, no sé, ni llegamos a
+saber, por qué razón venía de Cádiz, y si lo hacía por voluntad propia
+o encargo de otros. Lo cierto es que Elola se empeñó en persuadir a
+Arco-Agüero a que nos volviésemos sin llegar a Cádiz; pero como las
+razones que alegaba nada claro ni explícito contenían, no juzgamos
+decoroso ni justo dejar de cumplir con lo que nos estaba encomendado.
+Separose, pues, de nosotros Elola, sin haber logrado convencernos, y no
+sé si regresó a Cádiz o si siguió a San Fernando.</p>
+
+<p>Igual, si no mayor, causa de temor o de sospecha nos dio otra
+circunstancia que por lo pronto no fue de todos nosotros notada ni
+aun sabida. Cabalmente, cuando estábamos llamando a parlamento, y
+recibiendo por respuesta que tal acto era impropio entre gentes ya no
+enemigas, había crecido sobre manera y agolpádose en aquel lugar la
+turba procedente de Cádiz, cuyos vivas y aplausos eran tales y tantos
+que nos ensordecían, y en medio de la gritería reparamos que también
+gritaban desde el fuerte asomados a sus murallas los soldados, y aunque
+viniendo <span class="pagenum" id="Page_303">p. 303</span>sus gritos
+de lejos solo podían oírse estos, confundiéndose otros más cercanos
+y numerosos, no faltó quien oyese que eran, en vez de bendiciones y
+aplausos, maldiciones y denuestos. Pero esto, repito, apenas llegó a
+nuestra noticia, y aun cuando hubiese llegado nos habría desviado de
+pensar en ello el espectáculo que presentó a nuestra vista Cádiz.</p>
+
+<p>A pesar de que las turbas (pues llegaron a serlo) que nos esperaban
+fuera de las puertas parecía como que debían haber dejado poca gente
+en el casco de la ciudad, o fuese porque de la población nadie había
+querido quedarse en casa, o que los que no habían salido a la calle,
+sin excepción de clase u ocupación, poblaban los balcones y ventanas,
+era inmenso el gentío que se presentaba a la vista. Las casas estaban
+adornadas con colgaduras. Entre tanto llovían sobre nosotros, los
+parlamentarios, flores arrojadas por los que estaban en alto, mientras
+los que paseaban las calles se apiñaban a nuestro alrededor con
+animación casi frenética, gritando y procurando asirnos la mano o
+bien la pierna, o aun solo el vestido. Mis compañeros, poco o mucho
+conocidos en Cádiz, eran objeto de admiración, y a mí, nacido en
+aquella ciudad y que en ella había pasado buena parte de mi juventud,
+se me daban generalmente testimonios de ardiente afecto. Los caballos
+de mis compañeros apenas podían romper por el tropel, y se encabritaban
+espantados, y a mi pobre calesín apenas consentían que rodase, no
+faltando quien se subiese en las ruedas para apretarme la mano o darme
+una enhorabuena afectuosa. ¡Días eran aquellos que no volverán en
+largo tiempo, no siendo tan arrebatado o loco entusiasmo posible ya a
+una generación llena de desengaños y escarmientos, y que por ser más
+cuerda ha perdido muchos de los placeres que las ilusiones hijas de la
+inexperiencia traen consigo!</p>
+
+<p>Como ya va aquí dicho, atravesamos casi toda la ciudad <span
+class="pagenum" id="Page_304">p. 304</span>de Cádiz por estar muy
+distante de la Puerta de Tierra la casa del general Freire, a que
+nos encaminábamos. Al ir a llegar a ella, pasamos las esquinas de la
+calle de Linares, que desde la plaza de San Antonio, que iba a ser
+de la Constitución, va al paseo de la Alameda, y que era y debe de
+ser aún hoy una de las vías de comunicación en aquella ciudad más
+transitadas. Al atravesar descubrimos parte de la plaza atestada de
+gente, porque allí iba a jurarse la Constitución ante la lápida que de
+ella era recordación y símbolo. Reservándonos nosotros asistir a aquel
+espectáculo para la hora muy cercana en que, presentes las autoridades,
+había de celebrarse la ceremonia del juramento, nos apeamos a la puerta
+de la casa del general y pasamos a su presencia.</p>
+
+<p>Hallamos a Freire cortado, inquieto, ni desabrido ni afable, y
+solo con muestras de estar muy poco satisfecho de la situación en que
+se veía. La sala en que le vimos estaba muy concurrida, llenándola
+personas de diversas opiniones, cuáles alegres y soberbias, cuáles
+si ya no mostrando tristeza o enojo, dando señales o de abatimiento
+o de recelo. Vinieron a abrazarnos amigos nuestros, que presos por
+haber sido cómplices en nuestra empresa, habían sido puestos en
+libertad pocas horas antes y en las de la noche. Otros, poco antes
+nuestros contrarios ardorosos, con frases conciliatorias procuraban
+captarse nuestro afecto, explicando su conducta anterior como quien
+se disculpa de una falta. Bien mirado y considerado todo, no nos
+sentíamos satisfechos de la escena de que eran teatro aquel lugar y
+los cercanos, y de que éramos testigos. Freire como que procuraba
+despedirnos para que nos volviésemos al lugar de que habíamos venido,
+aunque no lo dijese claramente, y habiendo soltado una expresión
+de temor de que puestas en roce las tropas de su mando con las del
+ejército nacional, este introdujese en aquellas un espíritu de
+indisciplina; y respondiendo a esto Arco-Agüero, como algo <span
+class="pagenum" id="Page_305">p. 305</span>picado, que el ejército
+constitucional era por demás disciplinado, añadió el general de las
+tropas reales que las suyas (según esperaba) a ningunas cedían en este
+punto; pero lo dijo con tan anublado rostro y vacilante acento, que
+bien parecía que hablaba según su deseo y no según su esperanza. En
+esto sonó un tremendo ruido, oyéronse tiros, voces confusas, carreras:
+se asomó al balcón Freire y desde la calle le gritaron que estaban
+asesinando al pueblo. Él dio muestras de no creer tal cosa, pero poco
+pudo decir, porque ya el hecho estaba patente. La parte trágica y en
+sus consecuencias no poco funesta de la historia de la segunda época
+constitucional había comenzado, anticipando los odios que por fuerza
+habían de nacer de la mudanza de una a otra opinión sustentada con
+vehemencia, y del choque de intereses que cambios tales tienen por
+consecuencia forzosa.</p>
+
+
+<h3>II.</h3>
+
+<p>La súbita acometida de parte de la guarnición de Cádiz a los
+pacíficos paisanos que habían acudido alegres a una fiesta a que
+los había convidado la autoridad, era un suceso que debían haber
+previsto el general Freire y los que a sus órdenes mandaban las
+tropas de aquella plaza. Pero de estos últimos, algunos, sin duda,
+fueron cómplices, aunque solo cómplices hasta cierto grado, del hecho
+atroz de la desmandada soldadesca; y en cuanto al general, justo será
+decir que, combatido de terribles dudas, casi arrepentido de haberse
+prestado a que se proclamase la Constitución en el día anterior, sin
+llegar su arrepentimiento a punto de atreverse a revocar su resolución
+cuando menos aventurada, sintiéndose casi rebelde sin serlo, y por
+lo mismo falto o de la osadía o de la fe que <span class="pagenum"
+id="Page_306">p. 306</span>hace de la rebelión la defensa de un
+principio, o bien creído, o tomado por pretexto, no acertaba a contener
+la tropa, sofocando el espíritu que la animaba, y dejaba andar las
+cosas, lisonjeándose de que no llegarían a un extremo.</p>
+
+<p>Así, mientras con loco alborozo celebraba en la noche del 9 al
+10 de marzo el restablecimiento de la Constitución el vecindario de
+Cádiz, bramaban de coraje los soldados en los cuarteles, siendo para
+ellos cada viva que oían un insulto insufrible, o un reto que pedía
+respuesta. En tal disposición de ánimo no fallaron malos consejeros que
+les persuadiesen a pasar de las palabras de queja y resentimiento a
+las obras. Quiénes fueron los consejeros del atentado que cometieron,
+no está averiguado, ni aun hoy, al cabo de largos años y de una causa
+que duró más de tres, sin dar de si más que llevar al suplicio a
+un pobre guarda de las puertas, no más culpado que otros, pero sí
+totalmente desvalido. Que los consejeros del movimiento que vino a ser
+sublevación, no dictasen el modo brutal con que fue llevado a efecto,
+probabilísimo es; pues, resuelto el hecho, hubo de quedar el modo de
+la ejecución encargado a gente baja y grosera. Porque haberse opuesto
+en la tarde del 9 a obedecer a quien les mandaba, fuese quien fuese,
+proclamar la Constitución, o consentir que la proclamase el pueblo,
+habría sido acto loable en cierto grado, y aun haber manifestado los
+soldados y oficiales en la mañana del 10, quietos en sus cuarteles,
+su desaprobación de todo cuanto estaba pasando e iba a hacerse,
+declarándose resueltos a ser fieles al Rey y su Gobierno, habría
+merecido aprobación más todavía que disculpa. Y con tal declaración
+bastaba para que el acto de jurar la Constitución hubiese sido por lo
+menos suspendido, evitando por tal medio un choque al cual no podía
+arrojarse el indefenso y tímido vecindario.</p>
+
+<p>Pera no fue así; y saliendo a la calle primero el batallón <span
+class="pagenum" id="Page_307">p. 307</span>de Guías y después el de
+Leales, casi en tropel, sin son de cajas, asomaron los de aquel a la
+plaza de San Antonio por varias de las calles que en ella desembocan,
+y saludaron al numeroso gentío allí congregado con una descarga.
+Pretenden los defensores de la inicua agresión que muchos de los tiros
+disparados lo fueron al aire, y solo para amedrentar, de lo cual
+citan como prueba haber habido pocas víctimas entre tanta gente allí
+apiñada; pero si tan prudentes o misericordiosos estuvieron algunos,
+no fueron todos, pues quedaron una o dos personas muertas y varias
+heridas en aquel sitio, sin contar con que solo el terror producido
+por tal barbarie era un acto de ferocidad punible. Huyeron en confuso
+tropel los que llenaban la espaciosa plaza, entre los cuales había
+mujeres, niños y ancianos, dándoles alcance los soldados con muestras,
+si no con intención, de hacer en ellos estrago. Difundiose por la
+ciudad el alboroto, hubo gritería, gemidos; cerrar de puertas que
+parecía nuevos disparos y alternaba con los que ciertamente lo eran.
+Enfureciéndose los agresores, como siempre acaece, con sus primeros
+actos de violencia, discurrían por las calles voceando, amenazando y a
+veces hiriendo, pues en lugares distantes del teatro del acto primero
+de aquella tragedia cayeron muertos algunos paisanos. Resistencia no
+hubo, por no ser el pueblo gaditano propio para la guerra de calles.
+Así, al alboroto y bullicio siguió la soledad de las calles, y la
+angustia y terror en el interior de las casas, pero el silencio no en
+algún tiempo; pues los vencedores sin batalla con tiros continuos y
+gritos descompasados de <i>viva el rey</i> seguían dando satisfacción a
+sus pasiones.</p>
+
+<p>Ya dejo dicho que a la primer noticia del alboroto se asomó el
+general Freire al balcón para sosegar al pueblo que acudía a quejarse
+y pedir favor, y que aseguró que nada había qué temer, quizá no
+creyendo lo ya ocurrido. En tanto los del parlamento, desempeñada
+ya nuestra comisión, <span class="pagenum" id="Page_308">p.
+308</span>íbamos a volvernos a nuestro ejército a ser portadores de
+nuevas poco satisfactorias, y muy otras que las que los nuestros con
+harta razón esperaban. Fue gran fortuna que hubiésemos diferido unos
+cuantos minutos ponernos en camino, pues, no siendo así, habría roto
+la sedición antes de haber nosotros llegado a la Puerta de Tierra;
+y no habiendo por ella salida, porque nos la habría impedido la
+tropa acuartelada en la inmediación, sin duda alguna habríamos sido
+sacrificados. Pero como el tumulto comenzó cabalmente en el momento
+de ir a montar mis compañeros en los caballos que habían dejado a la
+puerta de la casa del general, suspendieron el salir, y, al revés, se
+volvieron adentro, donde no creyéndose seguros, subieron a las azoteas
+que tienen todas las casas de Cádiz, y saltando de una en otra de las
+de la manzana, al fin pararon en una ya algo distante, donde bajando
+por la escalera encontraron en uno de los pisos o cuartos de la casa
+quien les diese abrigo. Otra y harto más crítica fue mi suerte.</p>
+
+<p>Ya dije que había dejado mi calesín a alguna, bien que corta,
+distancia del alojamiento de Freire, y en esta distancia estaba la
+calle de Linares en medio. La había yo atravesado, o iba a subir en el
+calesín, cuando vi que este huía a buen correr de su caballo, y, por
+otro lado, un golpe crecido de gente huyendo en tropel y barriendo la
+angosta calle como un torrente me atajaba el camino para la vuelta.
+En la esquina había (y creo hay aún) una confitería que comunica con
+una botillería del mismo dueño, a la cual solía yo concurrir algunos
+meses antes, y había concurrido bastantes años, siendo en ella
+conocido de los mozos de servicio. Respaldarme a una de las puertas
+de la confitería, ya cerradas, fue mi primer acto; el segundo o casi
+inmediato volver mi sombrero de suerte que la escarapela con su lista
+verde no se viese. Así parecía yo un militar, siendo entonces muy común
+en los oficiales llevar el <span class="pagenum" id="Page_309">p.
+309</span>sombrero de picos o apuntado con divisas juntamente con
+el traje de paisano. Por esto no llamé la atención de unos cuantos
+soldados de Guías que entraron furiosos por la calle persiguiendo
+a los fugitivos. Delante de mí, y en la acera opuesta, cayó uno de
+estos enredado en su capa, y echándose sobre él un soldado repetidas
+veces, le hirió al parecer con su bayoneta; pero creyéndole muerto
+o moribundo, pasó adelante en busca de nueva víctima, cuando, con
+sorpresa mía, el que creía yo cadáver se levantó sano y salvo, y se
+puso en huida, pues ni él tenía otra lesión ni daño que el causado por
+el miedo, ni su agresor, ciego de furia, había acertado a atravesar
+con su arma otra cosa que la capa o capotillo del caído. En medio de
+esto oí yo que me llamaban por mi nombre por las rendijas de la puerta.
+Respondí, y volvió a hablarme un mozo del café que, preguntándome en
+voz baja si había algún soldado enfrente, y diciendo yo que todos
+estaban ya distantes siguiendo el alcance, abrió de la puerta lo
+bastante para que por allí cupiese mi persona, y tirándome de los
+faldones me hizo entrar de espaldas, siendo tal la prisa que teníamos,
+yo por verme en seguridad y él por llevarme a lugar en su sentir algo
+menos expuesto, que, sin detenerse a abrir la entrada que alzando una
+tabla del mostrador da paso de este a la parte exterior de la tienda,
+me hizo saltar por encima y casi caer al lado opuesto. Una vez dentro
+de la casa, pasé a la sala que servía de botillería y no tenía puerta
+a la calle, sino solo a un patio, y encontré aquella pieza llena de
+gente, en su mayor número de mujeres, acongojadas y aterradas. No les
+fue grata mi llegada, pues pronto se enteraron de quién era yo y del
+triste caso en que me veía, y les entró el fundado temor de que podrían
+penetrar allí los soldados y el menos racional de que, si entraban,
+pagarían todas las personas en aquel lugar refugiadas la pena de
+hallarse en mi compañía. Así fue que un rumor sordo empezó a declarar
+deseos de que <span class="pagenum" id="Page_310">p. 310</span>saliese
+de entre gentes a las cuales estaba comprometiendo; pero pudo más al
+cabo la compasión que el miedo, y no hubo quien se atreviese a proponer
+acción tan fea como habría sido la de arrojarme a la calle donde me
+amenazaba grandísimo peligro. Lo que sí hicieron fue apoderarse de mi
+sombrero, y con tijeras descoserme de la escarapela la cinta verde que
+le servía de ribete, y la cual, por lo mismo de no estar sobrepuesta,
+me delataba como procedente del ejército de San Fernando. Entre tanto
+poblaban el aire varios ruidos de voces y tiros, y desde adentro
+juzgaban muchos refriega o combate lo que era alboroto y excesos de
+los vencedores, que lo habían sido sin hallar resistencia. Mal podía
+suponerse que hubiera poder que la hiciese, pero no faltaban quienes
+se figurasen que en aquel pueblo indefenso y nada belicoso podía
+haber personas capaces de apelar a las armas para, o hacer frente a
+una agresión, o tomar de ella venganza, mientras otros se lisonjeaban
+de que una parte de la guarnición estaba en batalla con la otra en
+cuya sublevación no había tenido parte. Cesó por fin el ruido, o solo
+sonaba el de los vivas al Rey dados con voces así como destempladas,
+roncas: claro indicio tanto de la furia mostrada en la repetición del
+gritar de los voceantes, cuanto de la bebida con que habían excitado
+su entusiasmo al arrojarse a su atroz hazaña, y le habían mantenido
+y seguían manteniendo al solemnizar su triunfo. Pero, como no se
+oyesen ya disparos, comenzaron los abrigados en la botillería a pensar
+en irse a sus respectivas casas, lo cual fueron llevando a efecto
+poco a poco, asomándose primero algunos o algunas con precaución, y
+aventurándose luego a salir los menos tímidos, y sirviendo el ejemplo
+a los demás, pues ya veían que habían pasado para lo general de las
+gentes los momentos de mayor peligro. No así para mí, cuya situación
+era diferente, y que a la sazón no tenía casa en Cádiz. Por esto hube
+de detenerme, pensando en qué haría. Solo <span class="pagenum"
+id="Page_311">p. 311</span>ya, o poco menos, en mi asilo, había llegado
+la hora de las tres de la tarde, que era la de comer en Cádiz, y el
+dueño de aquel establecimiento, no obstante no ser fonda, ni servirse
+en él otra cosa que bebidas frescas, me propuso darme de comer, lo
+cual acepte yo sin escrúpulo, suponiendo que pagaría lo que gastase.
+Comí, pues, y no mal en medio de mi inquietud, y hube de hacerlo de
+pescado, por ser aquel día viernes de Cuaresma, pensando en que a un
+francés o inglés parecería natural, siguiendo ideas supersticiosas
+sobrado comunes, que fuere tan trágico aquel día de la semana, porque
+entre los extranjeros tiene la reputación de aciago que los españoles
+atribuyen al martes. Pero cuando concluí mi comida, y para pagarla
+pedí la cuenta, se me presentó el mismo amo de la casa diciendo que
+nada me cobraría por título alguno; acto de cortesía y generosidad por
+desgracia compensado con la condición que me puso, y fue que le hiciese
+el favor de irme a la calle lo más pronto posible. No tuve otro remedio
+que obedecer, y me arrojé a correr mi suerte por medio de la ciudad
+atribulada y desierta, o solo poblada fuera de las casas por soldados
+que habían roto el freno de la disciplina.</p>
+
+<p>Triste era por cierto y espantoso el aspecto de aquella población,
+entonces todavía por lo común alegre y de gran concurrencia en sus
+calles y paseos. Veíanse cerradas todas las puertas, así las que caían
+a la calle como las que daban paso a los balcones y rejas, y se notaba
+que aun las de madera detrás de las vidrieras lo estaban asimismo;
+reinaba profundo silencio, cuando no le interrumpían los gritos de
+los soldados. Vagaban estos por el pueblo con gesto airado y ademanes
+descompuestos, como buscando enemigos en quienes desahogar su furia, y
+rabiosos porque no los encontraban. Por entre ellos pasaba yo sin ser
+notado, gracias a las divisas de militar que llevaba en mi sombrero.
+Incierto en cuanto a escoger el punto a que <span class="pagenum"
+id="Page_312">p. 312</span>primero me dirigiría, resolví ir a casa de
+mi tío, porque precisamente por haber él enviado a nuestro ejército
+en la tarde anterior los oficiales de marina portadores de las para
+nosotros alegres nuevas, y también, según nos parecía, de seguridades
+de paz y unión, le considerábamos, no con toda justicia, obligado a
+hacer que se nos respetase. Llegué, pues, a su casa, penetré donde él
+estaba, le encontré comiendo con alguna gente, y levantándose al verme,
+con rostro donde se pintaban sorpresa y enojo, me mandó ir a otra
+pieza, donde sin perder un momento vino a hablarme sin testigos. Su
+primer palabra fue preguntarme qué traía, y mi respuesta, seca y hasta
+insultante, nacida de ver su gesto no afable, fue que no venía a buscar
+al pariente, o al hermano más querido de mi difunta adorada madre,
+sino al general de marina que nos había convidado a venir a Cádiz como
+amigos; siendo mi principal empeño que me reuniese con mis compañeros
+para que juntos tuviésemos igual fortuna. La respuesta de mi tío fue
+que nada sabía de ellos, ni tenía que ver con lo que pasaba, por lo
+cual me remitía al general Campana, con quien me tocaba entenderme,
+pues este era el gobernador de Cádiz. Salime yo, pues, sin despedirme
+ni ser despedido, y resuelto a seguir el consejo de mi tío, fui en
+busca del personaje a quien me remitía; viaje nuevo más peligroso
+que el que acababa de hacer con tan poco feliz suceso. Estaba por
+entonces el general Campana en uno de los pabellones de los cuarteles
+próximos a la Puerta de Tierra, siendo forzoso para llegar allí desde
+el punto de la ciudad de que yo venía atravesarla toda cuan larga es,
+pasando por sitios por los cuales estaba en mayor número desparramada
+la sublevada tropa. Fue mi suerte oír entre sus gritos expresados
+deseos de haber a las manos a los que pocas horas antes habían entrado
+en Cádiz procedentes de San Fernando y sido recibidos en triunfo,
+prometiéndoles, si los descubrían, saciar en ellos su saña. Bien <span
+class="pagenum" id="Page_313">p. 313</span>temía yo, y no sin algún
+motivo, ser conocido de alguno de aquellos hombres feroces, porque de
+su número no pocos habían estado en el ejército de San Fernando, en el
+cual era yo muy conocido, aun de los individuos de la clase de tropa,
+que me daban por título o nombre el de <i>El Gacetero</i>. Pero tuve la
+dicha de no tropezar con quien me conociese, y llegué al alojamiento
+del general Campana. La sala en aquella hora estaba llena de oficiales,
+todos celosos de la causa Real, todos, a lo menos en la apariencia,
+ufanos de lo ocurrido. Asombrose el general de verme allí, y no
+obstante no tener conmigo amistad, sino mero conocimiento, se esforzó
+en persuadirme a que luego, luego, me retirase y fuese a esconderme,
+porque (según me decía) estaba la gente muy exaltada, y era muy posible
+que fuese yo víctima de alguna violencia. Pero yo insistí en reclamar
+mi privilegio de parlamentario, y más todavía en que se me llevase
+donde estaban mis compañeros, siendo esto último mi principal deseo,
+porque me habría creído deshonrado si no participaba de su suerte, y
+también porque ellos no sabían si yo había huido dejándolos en peligro,
+y no quería yo tener sobre mí tan fea y no merecida nota, ni justificar
+la prevención desfavorable con que aun el más despreocupado militar
+juzga al paisano. Mi primera pretensión fue tratada como ridícula;
+y en cuanto a la segunda, se me aseguró lo que era verdad, y yo no
+quería creer, a saber: que nadie de los que estaban en autoridad
+entonces sabía ni sospechaba dónde habían ido a ocultarse los oficiales
+parlamentarios, pues los soldados estaban presos. Desistí al fin de mi
+temeridad, o, diciéndolo con más propiedad, de mi necia pertinacia;
+seguí el consejo del general Campana, que me le daba con empeño e
+insistencia afectuosa, y me encaminé a buscar abrigo en los puntos en
+que juzgué me sería menos difícil hallarle. Pero encontré resistencia
+a acogerme aun en amigos y parientes: tal era el terror de que estaban
+poseídos los gaditanos. <span class="pagenum" id="Page_314">p.
+314</span>Cerró en tanto la noche, que fue nublada y lluviosa, y, no
+habiéndose encendido los faroles del alumbrado de la ciudad, que, si
+no tan bueno como suele serlo ahora el de toda población considerable,
+era lo mejor qué a la sazón había en España, quedó Cádiz así como
+en soledad y silencio, en tinieblas, de manera que los poquísimos
+precisados a transitar por las calles íbamos a tientas y tropezando.
+En tanta incomodidad y angustia ocurrió que en la calle cuyo nombre es
+del Sacramento, oí cerca de mí un «¡Viva el Rey!» dado por voz bronca
+y vinosa, y, antes que viese la persona de quien salía el grito, me
+sentí detenido y asido por un soldado que, en estado de embriaguez casi
+completa, andaba, vagando con el sable desnudo, pronto así a hacer mal
+como a contentarse con dar voces. «¿Quién vive?», me dijo, «y ¿dónde va
+usted?», a lo cual respondí yo ser oficial de la <i>Real</i> marina (y
+recalqué el adjetivo Real) que iba con una comisión de mi general. No
+estaba el que me detenía para entrar en averiguaciones prolijas, y como
+su enojo era con los paisanos y yo no le parecí tal, por mi sombrero
+que veía en la oscuridad cuando estábamos juntos, me llamó compañero,
+trocado en familiaridad el respeto, y, convidándome a gritar «Viva el
+Rey», lo cual hice yo de buena o mala gana, me dejó ir adelante. Pero
+podía repetirse este lance con peores resultas. Así fue que crecieron
+mis ansias, hasta que, por fortuna, en casa de la viuda del hermano
+mayor de mi madre (que también había sido general de marina) y con
+cuyas hijas gemelas me había criado más como hermano que como primo,
+siendo la misma nuestra edad, encontré donde pasar con descanso y
+seguridad la noche. Pero aun esta misma familia limitó a una noche su
+hospitalidad, lo cuál no extrañé, pues al cabo más hacían por mí que
+otros. Pasé, pues, en aquella casa la noche, y dormí profundamente, con
+admiración de quienes me hospedaban, que atribuyeron a serenidad lo que
+era cansancio. Llegó la mañana <span class="pagenum" id="Page_315">p.
+315</span>y hube de desocupan mi lugar de provisional abrigo, y de
+volver a mis vanas pesquisas del día anterior. No había mejorado con
+el nuevo día el aspecto de Cádiz, y apenas uno u otro habitante había
+salido de su casa, mientras los soldados, cansados de la agitación
+pasada, casi todos se habían recogido a las filas de sus respectivos
+cuerpos, quedando pocos, si bien todavía algunos, sueltos por las
+calles. En tanto, acudí yo en busca de noticias o de asilo, entre
+otras personas, a dos que eran de nuestra sociedad secreta, que habían
+sido partícipes en sus trabajos juntos conmigo pocos meses antes, y
+que, hasta por su obligación así como por reglas de decoro, debían
+darme amparo. Pero ambos me recibieron con sequedad casi grosera, y
+me trataron con tan claro desvío, que, si no me echaron fuera de sus
+casas a viva fuerza, me intimaron que saliese de ellas en términos
+que no daban lugar a resistencia alguna y ni siquiera a demora. Volví
+otra vez a mi paseo sin objeto, cuando una casualidad rarísima le
+puso término, dándole el más favorable en mis circunstancias, o, a lo
+menos, el más conforme a mis deseos con empeño manifestados. Caminando
+yo por una de las desiertas calles del centro de Cádiz, y próximo al
+teatro Principal, sentí pasos detrás de mí, y a corta distancia, dados
+tan a compás con los míos, que bien declaraba ser de persona que me
+seguía. En caso tal, fuese amigo o contrario quien venía sobre mí o
+a mí, la resistencia era inútil. En efecto, mi seguidor, pues no era
+perseguidor, en voz muy baja me llamó por mi apellido. Respondí yo,
+preguntando qué me quería. «¿A dónde va usted?», repuso él; y un <i>no
+lo sé</i> fue mi segunda respuesta. «¿Y por qué no va usted a juntarse
+con sus compañeros (dijo hablando otra vez el desconocido, que para
+mí lo era, aunque él me conociese bien)». «Porque no sé dónde están
+(respondí yo), y desde el alboroto de ayer los ando buscando». «Pues
+yo soy quien los tengo ocultos (dijo aquel hombre), y precisamente he
+salido a <span class="pagenum" id="Page_316">p. 316</span>comprar
+algo con que almuercen. ¿Quiere usted venirse conmigo?». «¿No he de
+querer?», fue mi nueva respuesta. «Pues déjeme usted pasar delante»,
+dijo mi interlocutor (cuya conversación conmigo había pasado siguiendo
+andando el uno detrás del otro), «sígame usted, y al llegar a la
+casa número tantos de la calle de Linares entraré yo, y, si no hay
+soldados en la calle, dejaré la puerta entornada, y por ella entrará
+usted en mi seguimiento». Hicímoslo así, hallamos la calle del todo
+desierta, se entró mi guía en la casa indicada, pasé yo detrás y cerré
+tras de mí la puerta, y siendo la casa de las llamadas de pisos, esto
+es, como son generalmente las de Madrid que tienen más de un vecino,
+subiendo la escalera hasta llegar al cuarto tercero, llamamos a él, y
+abierto que nos fue, sin anunciar mi llegada pasé yo a la sala donde
+encontré a Arco-Agüero, López de Baños y el ayudante Silva. Un grito
+de agradable sorpresa me saludó al ponerme delante de mis compañeros,
+que, juzgando al haberme perdido de vista que yo me había acogido
+a lugar seguro, oyeron con sorpresa que mis aventuras, trabajos y
+peligros habían sido muy otros que los suyos, pues desde la casa del
+general a su asilo solo habían tenido que saltar azoteas y, no habiendo
+sido descubiertos, no habían sido molestados. Juntos ya los tres del
+parlamento, determinamos qué habíamos de hacer, lo cual fue, en vez de
+seguir escondidos, reclamar el derecho de parlamentarios según práctica
+o ley de la guerra, alegando que al llegar a las obras avanzadas de la
+plaza habíamos tocado llamada. Quiso Arco-Agüero que yo extendiese la
+reclamación como ejercitado en el manejo de la pluma. Pero, hecho el
+escrito y firmado, ocurrió una dificultad no leve, que lo era asimismo
+para que permaneciésemos por más tiempo abrigados o amparados en
+aquella casa. El que en ella vivía comenzó a sentir remordimiento o
+miedo de tenernos allí, y, sobre todo, rehuía llevar un mensaje nuestro
+por donde quedase convicto de habernos protegido <span class="pagenum"
+id="Page_317">p. 317</span>por un periodo de cerca de veinticuatro
+horas. Nos sacó, y a él también, de este apuro una idea de Arco-Agüero,
+la cual fue aconsejar a aquel buen hombre que dijese al gobernador,
+al llevarle nuestra reclamación, que en el día antes, en el momento
+de empezar el alboroto habían llamado a la puerta de su habitación en
+el cuarto tercero, y que, yendo él a abrir fue sorprendido por tres
+oficiales armados venidos de la azotea, según pareció, los cuales,
+habiéndole sujetado le habían encerrado en un cuarto interior y
+tenídole desde entonces en aquel encierro, no dándole libertad sino
+para encargarle del papel de que era portador. Agradó al mensajero el
+ingenioso embuste, y, prestándose a él, marchó a cumplir su comisión,
+aliviado de sus ansias. En tanto, nos preparamos a matar el hambre,
+dando prisa a la criada para que nos trajese el almuerzo; almuerzo,
+¡ay!, que no hubimos de comer, ni tampoco otro igualmente mandado traer
+con no mejor fortuna en el discurso de aquella malaventurada mañana.</p>
+
+<p>Hubo de andar ligero nuestro enviado, porque no mucho después de su
+salida oímos ruido en la calle, y asomándonos con precaución por detrás
+de la vidriera, vimos hasta veinte hombres de tropa formados enfrente
+del lugar de nuestro refugio. Siguiose oír abrir la puerta que daba a
+la calle, sonar pasos pesados de más de una persona en la escalera,
+llamar con recios golpes al cuarto en que estábamos, darse entrada a
+los que venían, y aparecerse en la sala un oficial de la peor traza
+posible, siguiéndole tres o cuatro soldados con las armas preparadas.
+Era el tal oficial, repito (sin que la desfavorable preocupación con
+que le mirábamos nos llevase a ser injustos), de fea catadura, alto,
+por demás moreno, de tosca presencia y groserísimos modales; hablador,
+con mucho de jaque, y de la clase de los llamados <i>pinos</i> entonces
+en nuestro ejército, lo que significaba haber ascendido a oficial,
+<span class="pagenum" id="Page_318">p. 318</span>de la clase de
+sargento y no de la de cadetes, de la cual salía nuestra oficialidad
+con no muchas excepciones. De que había sido o valiente o afortunado
+era testimonio un buen número de cruces que llevaba, trayéndolas
+dispuestas formando un círculo en el costado de su uniforme. Al
+atravesar los umbrales de la sala en que estábamos esperándole, este
+oficial nos presentó la punta de su espada desnuda, plantándose como
+un matador en la plaza de toros al ponerse en suerte, y mandando a sus
+soldados asimismo preparar las armas, aunque no apuntar, nos gritó ron
+voz ronca y amenazadora: ¡<i>Dense ustedes presos</i>! Admirámonos
+todos, y López de Baños, hombre de valor sereno y acreditado, riéndose,
+dijo a nuestro aprehensor que no le miraba con miedo, pues era un
+oficial antiguo de superior graduación; que extrañaba su proceder
+violento y hasta ridículo, y que mal venía suponernos dispuestos
+a resistir y querer atropellarnos, cuando venía allí por nuestro
+llamamiento. Quedose cortado aquel soldado rudo, cuya estupidez excedía
+a lo común de las gentes faltas de talento, instrucción y crianza,
+y tal fue su confusión, que hasta se olvidó de pedir las espadas a
+aquellos a quienes iba a llevar y llevó consigo en calidad en que
+disonaba ir con la espada ceñida. Salimos a la calle con la escolta que
+nos esperaba, y marchando diez soldados delante de nosotros y otros
+tantos detrás, nos pusimos en camino, ignorando nosotros cuál iba a
+ser nuestra suerte. Al atravesar la vecina plaza de San Antonio, vimos
+que venía por ella formado un cuerpo de tropas a situarse donde había
+estado el día antes el letrero de plaza de la Constitución y poner otro
+en su lugar, que hubo de ser el <i>del Rey</i>, y no el antiguo del
+Santo, haciendo esta sustitución con ceremonia solemne y expiatoria
+del pecado allí recién cometido. Algo de susto pasamos al ver aquella
+fuerza, pero no fuimos de ella notados, pues no recibimos ni aun el
+más leve insulto. Prosiguiendo nuestro camino, llegamos a la puerta
+<span class="pagenum" id="Page_319">p. 319</span>llamada de la Caleta,
+donde hicimos alto, entrando en el cuerpo de guardia de aquel punto,
+con lo cual estaba visto que por entonces iba a ser nuestra prisión
+el vecino castillo de San Sebastián. Pero como esta fortaleza está
+a alguna, bien que corta distancia de la plaza, y asentada en peñas
+asperísimas, aunque bajas, siendo el camino hasta llegar a su recinto
+por demás desigual y también de rocas, y cubriéndole la mar cuando
+está la marea llena, hasta dejar el castillo en una isla a que se va
+por un pésimo puente de tablas; y como la hora de nuestra llegada a
+la Caleta fuese la de la pleamar, y el puente estuviese cortado en
+todo su largo, fue necesario aguardar a la vaciante para tener franco
+el paso al lugar de nuestro destino. En el cuerpo de guardia había
+un oficial de milicias provinciales de Sevilla con tropa del mismo
+cuerpo; hombre atento, servicial, cortés, en suma, caballero, que,
+siéndolo por su cuna,<a id="FNanchor_67_67" href="#Footnote_67_67"
+class="fnanchor">[67]</a> declaraba serlo por su crianza.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_67_67" href="#FNanchor_67_67" class="label">[67]</a>
+Era hijo o hermano del marqués de San Gil.</p>
+
+</div>
+
+<p class="ti0">Este consintió en que un ordenanza fuese a una tienda
+de comestibles poco distante a traernos de allí algo que comer durante
+nuestro descanso, que debía ser de dos o tres horas, atendiendo al
+estado de la marea. Supo esto con enojo nuestro aprehensor, que
+deseaba sujetarnos hasta a padecer hambre. Pero como declarase este su
+intento, y mezclase con la declaración nuevos insultos y amenazas, ya
+colérico López de Baños le hizo presente que, preso y todo, antes de
+ser condenado era un coronel a quien debía respeto un subalterno, y
+que, esto aparte, nunca un hombre de honor, como debe serlo quien viste
+uniforme, maltrata ni aun de palabra a persona alguna, y menos siendo
+personas algo distinguidas, de cuya custodia está encargado. Parose un
+sí es no es turbado con esta reconvención aquel hombre rudo y violento;
+pero, recapacitando un poco para buscar disculpa o explicación de sus
+<span class="pagenum" id="Page_320">p. 320</span>malos modos y rigor
+brutal, <i>nada de esto es por ustedes</i> (dijo), <i>compañeros; esto
+va principalmente para el perillán del paisano</i>. Oí yo con paciencia
+el cumplimiento hecho a mi pobre persona, pero no le extrañé, por ser
+entonces tal modo de pensar común en la parte baja de la milicia; ideas
+que ya van desvaneciéndose, aunque no hayan desaparecido del todo en
+cabezas poco ilustradas.</p>
+
+<p>Lo cierto fue que por mortificar al perillán del paisano no quiso
+el bueno del oficial dejar de hacer lo mismo con aquellos a quienes
+llamaba compañeros. Porque, ansiando privarnos del corto regalo de
+un mal almuerzo, de repente dio orden de ponernos en marcha para el
+castillo, a pesar de que no había bajado la marea lo bastante para
+ir a él a pie enjuto, como habría sucedido con solo haber esperado
+todavía sobre una media hora. Perdimos, pues, como antes apunté, el
+segundo almuerzo, y le perdimos habiéndole pagado como el primero, y
+nos dirigimos sin demora a nuestra prisión por entonces definitiva,
+llegándonos el agua hasta el tobillo cuando menos, y en algunos lugares
+bastante más arriba, y lastimándonos los pies con tropezar en las
+puntas agudas de las numerosas rocas que, cubiertas por el mar, aún
+no podíamos ver para evitar pisarlas. No era esta una gran desdicha
+ni un peligro, pero era incomodidad bastante para que los soldados de
+nuestra escolta, no obstante ser del batallón de Leales y nuestros
+enemigos, haciéndose cargo del mal ajeno porque en aquel caso lo era
+también propio, gruñesen y en voz perceptible y alta dijesen que <i>no
+era regular ni había para qué hacer pasar aquel mal rato a aquellos
+caballeros oficiales</i>. Pero la incomodidad duró poco, y una vez
+en el castillo, nuestro aprehensor hizo entrega de nuestras personas
+al gobernador del fuerte, y dejándonos seguros se volvió a Cádiz, no
+sin esperar a que bajase más la marea para hacer menos incómodo su
+regreso.</p>
+
+<p>Era el gobernador del castillo un buen sujeto, oficial <span
+class="pagenum" id="Page_321">p. 321</span>antiguo, bien criado,
+y según aparecía, y apareció, no muy extremado ni firme en ideas
+políticas, de las cuales alcanzaba poco; fiel sin exceso de celo, por
+lo cual no nos trató ni con rigor ni con blandura, no faltándonos a la
+cortesía, pero rehuyendo ocasiones en que ejercerla. Dispuso ponernos
+incomunicados, para lo cual había recibido órdenes; pero protestando
+tener pocos encierros, nos puso de dos en dos, a López de Baños con
+el ayudante Silva, y a Arco-Agüero conmigo. A esto agregó concedernos
+que para comer lo hiciésemos juntos los cuatro, estando presente para
+observarnos el oficial de la guardia.</p>
+
+<p>El que lo era a la sazón se llamaba don N. Riego Pica, según él nos
+dijo, añadiendo, como quien desea estar exento de un borrón, que no
+tenía parentesco, con el Riego no Pica, señalado por el hecho de las
+Cabezas. Solía el Riego realista venir a visitarnos, pero no entraba
+muy adentro en nuestro cuarto, diciendo que tenía horror a las pulgas,
+de las que, en su opinión, había allí muchas, de cuyo rigor nos dejaba
+participar, y paseando de la puerta del cuarto hasta la pared de
+enfrente, ensartada la llave de nuestra prisión por su ojo en un dedo
+de su mano, y haciéndole dar vueltas continuas, se entretenía en darnos
+noticias propias para desconsolarnos. En verdad, no se quedaba inferior
+a nuestro aprehensor en cuanto a tenernos y mostrarnos mala voluntad,
+pero nos daba pruebas de su desafecto con modos, aunque secos y fríos,
+corteses.</p>
+
+<p>Así pasamos la tarde del día 11, en la mañana del cual ocurrió
+nuestra prisión y llegada al castillo, y lo mismo fueron todo el día 12
+y aun la mañana del 13.</p>
+
+<p>Entretanto, deliberaban los que mandaban en Cádiz sobre qué
+debía hacerse con nosotros. Que hubo quien aconsejase pasarnos por
+las armas como a rebeldes, si bien ha habido quien lo haya dicho,
+no parece cierto. Lo primero a que se apeló fue a enviar a San
+Fernando un parlamento <span class="pagenum" id="Page_322">p.
+322</span>proponiendo canjearnos por los generales a la sazón
+encerrados en la Carraca, y hechos prisioneros cuando fue sorprendido
+por Riego el cuartel general en Arcos, así como por el ministro de
+Marina Cisneros, que en la misma ciudad de San Fernando había caído en
+poder de los levantados constitucionales.</p>
+
+<p>Al llegar al ejército dicho nacional esta propuesta, encontró los
+ánimos de los que allí mandaban llenos a la par de soberbia y de ira.
+Sabíase ya estar ondeando triunfante en más de un punto de España el
+pendón constitucional, presumiéndose con razón que sería alzado en
+breve aun en Madrid mismo. Si esto daba aliento, por otra parte el
+atentado cometido en Cádiz había sido sabido con indignación furiosa.
+De los gaditanos que en la mañana del infausto día 10 habían salido
+de la ciudad y adelantado largo trecho, pocos se volvieron atrás
+y los más huyeron a San Fernando. Congregados allí, y enfurecidos
+con la noticia del hecho atroz y pérfido de la guarnición de Cádiz,
+rompieron en altos clamores, y comunicaron sus pensamientos y afectos
+al vecindario de la población donde por dos meses y días había residido
+el ejército nacional, vecindario, hasta entonces tranquilo, y el
+cual, si en general más que contrario nos era amigo, no había, con
+todo, hecho demostración alguna favorable a nuestra causa. Alborotada
+aquella gente, pedía armas para tomar venganza en los asesinos, del
+pueblo gaditano; y si tal jactancia de población poco belicosa habría
+valido poco delante de los soldados, tenía fuerza moral y no corta oír
+proclamados nuestros principios ya por algunos más que los militares
+del ejército sublevado, o los pocos que estábamos militando con nuestra
+presencia o con nuestra pluma bajo la misma bandera. En aquellas mismas
+horas llegaron de Gibraltar algunos personajes de cuenta, entre ellos
+don Facundo Infante y don Bartolomé Gutiérrez Acuña, trayendo buenas
+noticias, como era el pormenor de la revolución de Galicia, y todavía
+más <span class="pagenum" id="Page_323">p. 323</span>alegres y muy
+fundadas esperanzas. Tal era la situación de las cosas cuando llegó
+allí la propuesta del canje, la cual fue desechada con indignación,
+dando por motivo de desecharla que los generales prisioneros lo habían
+sido por una sorpresa, cuando nosotros los parlamentarios por el
+carácter que llevábamos éramos personas sagradas aun en medio de la
+guerra más reñida y seguida con más furor y encono. Pero, como podía
+recelarse que los de Cádiz intentasen algo en nuestro daño, se los
+amenazó con que si en algo nos maltrataban, igual suerte cabría a los
+generales prisioneros, ateniéndose al principio de las represalias;
+cruel y no muy justo para puesto en ejecución, pero saludable como
+amenaza cuando el temor que infunde impide actos de bárbara violencia.
+Siguiose a esto que envalentonados los constitucionales así como
+irritados, rotas ya las hostilidades con los de Cádiz, adelantasen por
+la carretera o arrecife, y plantasen una batería a corta distancia de
+la Cortadura, arrojando desde ella bombas o granadas, y haciendo esto
+como por vía de reto y a fin de tomar el papel de agresores.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba, medio ignorándolo nosotros, en la tarde del 13
+entró Riego Pica, según era su costumbre, en nuestro encierro, y dando
+su acostumbrado paseo sin perder la maña de guardarse de las temidas
+pulgas ni dejar de hacer girar la llave en su dedo, nos dijo que corría
+la voz de haberse prestado el rey a jurar la Constitución, pero que,
+siendo tal acto a las claras forzado, no hacía caso de él la guarnición
+de Cádiz. No sé si esperaba respuesta, pero ninguna dimos, aparentando
+recibir con frialdad tan graves noticias.</p>
+
+<p>Pasó la noche, y en la mañana del 14 fue relevada nuestra guardia,
+sustituyendo a los del batallón de Leales que la formaba, tropa de las
+milicias provinciales de Sevilla. Aunque estos cuerpos de provinciales
+desde 1820 a 1823 se dieron a conocer en general por desafectos a la
+Constitución, <span class="pagenum" id="Page_324">p. 324</span>en
+las horas de que voy ahora aquí hablando, ganamos mucho con pasar
+bajo su custodia. El oficial que mandaba la nueva guardia, si no era
+amigo de nuestra causa, tampoco era enemigo, y considerándonos como a
+individuos, se nos mostraba atento y afable, de suerte que nos fue muy
+satisfactorio el cambio que nos privaba del Riego tan diferente del
+constitucional del mismo apellido. Pero lo principal era no ser dudoso
+que en Madrid había triunfado la causa constitucional, aun cuando no
+fuese completo su triunfo.</p>
+
+<p>Tranquila y aun agradable fue la noche del 14 al 15, pero más
+agradable aún la mañana que siguió. En ella fueron recibidas en Cádiz
+las <i>Gacetas</i> de oficio de Madrid con el decreto del 7 en que
+prometía Fernando VII jurar la Constitución, y con la noticia de haber
+hecho el juramento el 9 con toda formalidad, habiéndose además creado
+una junta a modo de vigilante de los hechos futuros del monarca. Viendo
+tan trocadas las cosas el gobernador del castillo, envió a decirnos
+que estábamos en libertad, pero que nos tenía aún en aquella fortaleza
+por precaución, trocada la prisión en amparo amistoso, porque estaba
+revuelta y amenazando la guarnición en Cádiz, dominada por los autores
+del atentado cometido cinco días antes. Y como en el mensaje se nos
+exhortase a que nos alegrásemos, <i>comiésemos y bebiésemos</i>, hubo
+quien respondiese por vía de burlas que en punto a comer, sobre todo
+<i>Galiano</i> no había esperado el consejo, siendo cierto que yo, a la
+sazón joven y glotón, había distraído mis penas comiendo copiosamente.
+Pasamos a visitar al gobernador en respuesta a su cortesía, y fuimos
+muy agasajados por él y por su mujer y dos hermanas de esta que tenía
+consigo.</p>
+
+<p>Así corrió el día 15, hasta que, llegadas las horas avanzadas de la
+noche, nos entregamos al descanso y sosegado sueño. Habíamos despertado
+temprano, y Arco-Agüero, <span class="pagenum" id="Page_325">p.
+325</span>cuyo humor era alegre, me había rogado que escribiese una
+proclama o de mi invención o dictada por él, cuando, llamando a la
+puerta de nuestro cuarto, ya no encierro, al abrir me encontré al
+entonces oficial subalterno de la armada Real, y hoy teniente general
+de la misma y consejero de Estado, don Juan José Martínez y Tacón,
+conocido mío antiguo, el cual me dijo que venía con un bote de orden
+de su general a recogernos para llevarnos a San Fernando, haciendo el
+viaje por agua, por donde no es costumbre hacerlo, rodeando a Cádiz,
+porque el estado de la plaza o ciudad, donde seguía la guarnición, si
+no sublevada, poco menos, y mostrándose resuelta a no hacer paz con
+los constitucionales, no consentía que atravesásemos por dentro de su
+recinto, de lo que se seguiría peligro no solo a nuestras personas sino
+a la paz pública. Vestímonos al instante, despedímonos apresurados del
+ya amigo gobernador y de su familia, subimos al bote por la playa,
+no habiendo allí muelle, y, estando clara y templada la mañana, casi
+callado el viento y la mar serena, como si estuviese la naturaleza
+en consonancia con el estado de nuestros ánimos, rodeamos la todavía
+inquieta y acongojada Cádiz hasta llegar a las aguas de su bahía.
+Allí atracamos al navío general, y se nos dijo que subiésemos a él.
+Hicímoslo así, y pasando a la cámara encontramos en ella al general,
+mi tío, acompañado de sus hijas. Un seco saludo de nuestra parte
+correspondió al que él nos hizo, y, puestos a un lado de la cámara como
+en formación nosotros, y al otro el general con su familia, reinó por
+algunos instantes completo silencio, dominando en nuestros ánimos la
+pasión política a un punto de hacerme aún a mí olvidar las relaciones
+de estrecho parentesco. Mi tío, siempre cortés, aunque nunca afable en
+su rostro, ni cuando lo era en su intención y su trato, nos instó a que
+participásemos de su almuerzo, pero, proponiéndonos la alternativa,
+en caso de no aceptar el convite, de irnos inmediatamente a nuestro
+ejército en <span class="pagenum" id="Page_326">p. 326</span>una falúa
+que al intento estaba preparada. Escogimos lo último con despego que
+rayaba en descortesía, y nos salimos de la cámara haciendo un frío
+y silencioso saludo. Bajamos a la embarcación, emprendimos nuestro
+corto viaje, y al enfilar, después de la línea de la Cortadura, la
+en que estaba nuestra recién plantada batería, sabedores los que la
+guarnecían de ir nosotros en la falúa que veían a lo lejos navegando
+para San Fernando, rompieron el fuego con un ruidoso saludo. Otro tanto
+hicieron las baterías de las inmediaciones de San Fernando, habiendo
+la particularidad de que pasasen muy altas silbando dos o tres balas
+de cañón por encima de nuestras cabezas, lo cual alborotó a nuestro
+acompañante el oficial de marina, poco antes aquí citado, no por
+causarle linaje alguno de temor, pues ningún peligro corríamos, ni
+aun, habiéndole corrido, podía ello haber hecho mella en el ánimo de
+un militar pundonoroso y bizarro, sino porque receló que, enfurecidos
+y enconados los constitucionales contra los de Cádiz, quisiesen
+mostrárseles enemigos. Así me lo manifestó, pero yo le desvanecí
+su sospecha, adivinando la causa de la ocurrencia que la motivaba,
+la cual fue que en la prisa del alborozo, sin reparar que algunos
+cañones estaban cargados con bala, los dispararon por vía de salva en
+celebridad de nuestro regreso. Así fue que continuaron los disparos ya
+con solo pólvora, produciendo cada estampido en nuestros ánimos más
+grato efecto que el que habría causado la más dulce melodía. Llegamos
+por fin al muelle denominado de la Punta de la Cantera, hallámosle
+cuajado de gente, rompió en altos vivas el concurso, y al poner el
+pie en tierra fuimos abrazados y aun llevados en brazos o en andas
+formadas por brazos, no solo por los de nuestro ejército, sino por el
+paisanaje de aquella vecina población, si antes indiferente, o cuando
+más tibia, entonces ya constitucional ardorosa. Volviose a la escuadra
+la falúa, y nosotros pasamos al pueblo que por más de dos meses había
+<span class="pagenum" id="Page_327">p. 327</span>sido el de nuestra
+residencia, en días muchos de ellos de tribulación, y al cual volvíamos
+en horas de triunfo e inefable alegría.</p>
+
+<p>Tardó algunos días en abrirse del todo la comunicación con Cádiz,
+cuyos habitantes seguían amedrentados a punto de ni sentir gozo por
+las que debían ser para ellos felicísimas nuevas. Tardó asimismo la
+guarnición en resignarse a las consecuencias de la mudanza de gobierno,
+aun sabido ya que a ella se había doblado el Rey, y continuó por breve
+plazo de días ni sumisa ni rebelde. Pero de allí a poco hubieron de
+salir de la plaza, teatro de su exceso, aquellas tropas mal contentas,
+entrando a ocupar su lugar los de nuestro ejército, cuya causa había
+triunfado. Entonces comenzó a tratarse de formar causa a los fautores
+del suceso del 10 de marzo, y así lo dispuso el Gobierno, haciendo lo
+que debía en rigurosa justicia, pero quizá no lo más conveniente. El
+clamor de los constitucionales de Cádiz y de nuestro ejército pidiendo
+que fuesen tratados aquellos delincuentes con todo el rigor de la
+ley, quitó (bien es repetir lo dicho en el principio del artículo
+presente) a la justicia, si no su verdadero carácter, las apariencias
+de serlo y casi toda su fuerza moral, porque nuestros clamores más que
+otra casa sonaban como de quien pedía venganza.<a id="FNanchor_68_68"
+href="#Footnote_68_68" class="fnanchor">[68]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_68_68" href="#FNanchor_68_68" class="label">[68]</a>
+Estando, como estoy, pronto siempre a condenarme a mí mismo, cuando
+creo que he errado o yerre, debo recordar un hecho. En el 10 de marzo
+de 1822, esto es, habiendo pasado sin particular mención en el de 1821,
+si mal no recuerdo por consejo mío, nos presentamos en el Congreso,
+vestidos de luto, los diputados por la provincia de Cádiz a pedir se
+activase la causa de los que habían trazado o capitaneado la sedición
+militar ocurrida en aquel día dos años antes. Si bien es cierto que
+escandalizaba la dilación en el proceso, la cual fue tanta que solo una
+víctima oscura pagó por otras personas harto más culpadas que vivieron
+para recibir alabanzas y premios por su atentado, no es menos verdad
+que influir con nuestra acción en el curso de la justicia era, cuando
+menos, impropio. A esto se agregó que, habiendo hablado contra nosotros
+un diputado eclesiástico, constitucional moderado, le repliqué yo con
+tal violencia que hubo de rayar en desmán, pues se alzó un clamor
+contra mí, aun en aquellas Cortes tan violentas en sus principios y
+conducta.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_328">p. 328</span>Justo habría sido
+calificar la acción de los realistas del 10 de marzo como delito,
+y no como fidelidad a la causa del monarca; pero bien habría sido
+también cubrir aquellos excesos y a quienes los cometieron con el manto
+del olvido o de la clemencia. No fue así, y con todo no se logró su
+condenación y castigo; pero les preparamos días de altas alabanzas y
+recompensas dentro del plazo de poco más de tres años, plazo al expirar
+el cual dio vuelta completa en nuestro daño la rueda de la fortuna.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch11">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_329">p. 329</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XI.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">LAS SOCIEDADES PATRIÓTICAS DE 1820 A 1823.</p>
+</div>
+
+<p>Tanto hay dicho, y con tantas equivocaciones a veces, sobre las
+llamadas sociedades patrióticas de la época corrida desde 1820 a 1823,
+que bien será dar de ellas alguna razón, o exacta noticia, aun cuando
+obliguen las circunstancias a hacer breve y superficial la que a dar me
+arrojo. Hasta puede decirse que, en cierta manera, a aquel cuyo nombre
+suele ir unido con la de una de ellas, y esta la más célebre, toca
+describir el teatro en que hizo algún papel, y recordar las escenas
+allí representadas, lo cual tal vez no hará con la imparcialidad debida
+en los juicios, pero sí con fidelidad al referir de los hechos.</p>
+
+<p>Establecido en España un gobierno de los apellidados libres,
+dignos del nombre que llevan en cuanto les es apropiado porque en
+ellos hay libertad para expresar los pensamientos, ya por la vía de
+la imprenta, ya por discursos en los Cuerpos deliberantes, cuyas
+sesiones son públicas, nadie pensó por lo pronto en hacer uso de la
+palabra ante un numeroso concurso para tratar cuestiones políticas,
+no <span class="pagenum" id="Page_330">p. 330</span>haciéndolo en
+virtud de ejercer un cargo público, sino solo para ejercitar un derecho
+de individuo particular y libre. La Constitución de 1812, prolija en
+general, estaba manca en algunos puntos, y sobre lo llamado derecho de
+reunión nada decía. El recuerdo de los famosos clubs de Francia vivía
+entre los franceses y asimismo entre los extranjeros, e inspirando un
+horror de lo pasado, infundía terror cuanto a lo futuro. En Inglaterra
+es cierto que con frecuencia se congregaban crecidas turbas a tratar
+de la cosa pública, ya en general, ya en lo relativo a cuestiones
+pendientes; pero tal práctica, emanada no ya de una ley, sino de falta
+de ley que la prohibiese, había sido, como lo ha sido después en más
+de una ocasión, coartada, y por otro lado estaba enlazada con las
+costumbres de un pueblo rara vez tomado por modelo, aun cuando sea muy
+común, así como muy justo, alabarle. Además, la Constitución había
+nacido en una plaza sitiada, donde era difícil que se consintiese
+deliberar en reuniones numerosas, que fácilmente podían convertirse en
+motín, con gravísimo peligro, cuando no daño, de la seguridad pública.
+En medio de todo ello, resultó que mientras de la libertad de imprenta
+se habló mucho en la primera época constitucional, en la de reunión
+apenas hubo quien pensase.</p>
+
+<p>Sin embargo, en Cádiz, entrado el año de 1814, hubo de formarse una
+como tertulia pública en la sala de un café, donde se hacían discursos,
+y aun, según tengo entendido, proposiciones para que fuesen aprobadas.
+Pero aquella ciudad, si bien la más señalada entre todas las de España
+por su adhesión a la causa constitucional, no era ya residencia del
+Gobierno, y todo cuanto en ella pasaba no tenía importancia superior a
+la que tiene una capital de provincia. Murió recién nacida la tertulia
+o sociedad de que acabo de hacer mención, y solo dejó de sí memoria
+por haber sido duramente castigados quienes a ella concurrieron, y
+por haber alcanzado el castigo al sitio en que <span class="pagenum"
+id="Page_331">p. 331</span>celebró sus sesiones, pues, como en otro
+lugar de estos mis recuerdos dejo contado, restablecido el Gobierno
+absoluto, el conde de La Bisbal mandó convertir aquella pieza de un
+café en cuerpo de guardia para purificar su atmósfera; castigo que,
+declarando serlo de una sala inocente e impasible, lo era del dueño del
+establecimiento, a quien causó grave perjuicio.</p>
+
+<p>Corrieron, en tanto, los años, y en 1820 fue restablecida la
+Constitución por un levantamiento militar que vino a ser popular, y por
+haberse allanado el Rey a jurarla y ponerla en ejecución. Entonces hubo
+de pensarse en celebrar reuniones que imitasen a los <i>meetings</i>
+ingleses o a los clubs franceses.</p>
+
+<p>No sé de quién nació esta idea, y lo cierto es que, poco después de
+jurada por Fernando VII la Constitución, se abrió en Madrid en el café
+llamado de Lorencini, situado en la Puerta del Sol, una sociedad que
+pronto adquirió grande influjo y fama no de la mejor clase. A ella, con
+todo, hubieron de concurrir personajes de tanta nota cuanto eran el
+exministro don José García de León y Pizarra y el conde de La Bisbal,
+a sincerarse de cargos que allí les hacían en discursos apasionados
+delante de un auditorio numeroso. Como debía suponerse de tal reunión
+y de aquellas circunstancias, predominaban allí las opiniones más
+extremadas, sustentadas con vehemencia; y no siendo los oradores ni
+los asistentes gente flemática ni acostumbrada al uso del examen y
+discusión libres, pronto asomó intención de que lo que en la reunión se
+resolviese no se quedase en vanas palabras.</p>
+
+<p>Mientras esto ocurría en la capital de España, otro tanto pasaba o
+iba a pasar en varias poblaciones de las más considerables. Era natural
+que en la ciudad de San Fernando (o según era común todavía llamarla
+por su nombre antiguo de la isla de León) no nos quedásemos atrás en
+punto a formar reuniones de igual clase, que desde luego tomaron <span
+class="pagenum" id="Page_332">p. 332</span>el nombre de sociedades
+patrióticas, con el cual llegaron a adquirir nada buena fama y censura
+merecida; pero es error suponer que en los dos meses y medio que había
+estado allí proclamada la Constitución por el ejército encerrado en
+su recinto, se hubiese pensado siquiera en hablar en público sobre
+materias políticas, lo cual no podría haber sido sin algún peligro
+para nuestra causa. Al revés, hubo de preceder la sociedad apellidada
+Lorencini en Madrid a la que se abrió en San Fernando, muy entrado el
+mes de abril de 1820.</p>
+
+<p>Dispúsose abrirla en un café, en el cual se levantó una tribuna,
+remedo fiel en la forma de los púlpitos de nuestras iglesias, desde
+el cual sitio tocaba perorar ante un inmenso auditorio al que se
+titulaba orador, a falta de título que mejor le cuadrase. Me tocó ser
+el primero para inaugurar las tareas de la sociedad, pues no inferior
+título que el de inauguración dábamos a aquel acto. Era la vez primera
+que iba yo a hablar a un número crecido de personas congregadas sin
+exigir circunstancia alguna para darles entrada, esto es, a puerta
+abierta. Y aquí perdonarán mis lectores que me detenga un tanto a
+hablar de cosa de tan corto valer como es mi persona, o, digamos,
+mis pensamientos, dichos y hechos, porque lícito es aprovechar una
+ocasión de manifestarse tal cual es y ha sido un anciano con frecuencia
+maltratado, y porque tal manifestación, aun teniendo mucho de defensa,
+contribuye a poner en su verdadera luz sucesos mal conocidos de una
+parte de nuestra historia.</p>
+
+<p>Haciendo mi examen de conciencia, y buscando en mis adentros qué
+motivo pudo inducirme, con algunos años ya de carrera diplomática,
+con parientes cercanos, todos ellos parciales del Gobierno del Rey,
+tal cual era su forma en 1819, aunque desaprobasen sus excesos por un
+lado y por el otro su torpeza, y teniendo medios de medrar como había
+tenido algunos, y despreciándolos, a jugar <span class="pagenum"
+id="Page_333">p. 333</span>con gravísimo peligro mi vida, y mi
+situación y esperanzas, podría caer en la tentación, que sería sobre
+criminal, ridícula, de reputarme a manera de un <i>Santo</i> en lo
+político, como lo son algunos en lo religioso, o, dicho de otro modo,
+un varón justo olvidado de su propio interés y hasta de su vanidad, y
+dedicado completamente al triunfo de un principio al que estaba pronto
+a sacrificarlo todo para conseguirle a cualquiera costa. Ahora bien: si
+hay tales hombres en la esfera política, lo cual ni afirmo ni niego,
+no tengo yo ni tenía la arrogante pretensión de ser de su número. He
+de confesar, pues, que mi deseo de hablar en público, o lo que puede
+llamarse una fuerte vocación, me impelía a sobreponer a mi interés
+inmediato el más remoto de obtener aumentos a la par con gloria, y
+proporcionármelos con el instrumento de la palabra.</p>
+
+<p>A dar fomento a esta mi ambición me llevaban asimismo mis doctrinas.
+Lo poco que en España se entendía de política, ha sido causa de no
+haberse comprendido bien las mías, y los hombres más entendidos de la
+generación presente, dándose poco a estudiar lo pasado, han formado
+con ligereza sus juicios sobre mi conducta y opiniones. Hasta ha
+habido hoy mismo un escritor, y no mi enemigo, que, honrándome con
+elogios excesivos y superiores a mis merecimientos, comete la atroz
+injusticia de compararme con <i>Danton</i>;<a id="FNanchor_69_69"
+href="#Footnote_69_69" class="fnanchor">[69]</a> con el feroz demagogo
+incitador de sediciones y matanzas, cuya memoria está unida a la de los
+asesinatos de septiembre.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_69_69" href="#FNanchor_69_69" class="label">[69]</a>
+Alúdese aquí a la obra recién publicada por don Juan Rico y Amat
+sobre los oradores españoles. Hay en ella errores, no pocos ni leves,
+nacidos de que al hablar de aquella época, faltando noticias, se fundan
+los juicios en suposiciones. Así, da por supuesto el autor que hubo
+muchas reuniones en San Fernando, en las cuales me mostré yo furibundo
+demagogo.</p>
+
+</div>
+
+<p>Cierto es que yo he dado ocasión alguna vez a tales cargos, y que,
+puesto en circunstancias revolucionarias, he <span class="pagenum"
+id="Page_334">p. 334</span>obrado y aun hablado como procedían y
+hablaban los prohombres de la revolución francesa, si bien no como
+los feroces jacobinos; pero estos casos raros no constituyen, o no
+constituyeron en mí, según es común suponer, un desmandado demagogo.</p>
+
+<p>Mi yerro principal venía de mi admiración de las libertados
+inglesas, y de mi persuasión de que podían y debían ser aplicadas a
+mi patria. Sabía yo el inglés casi desde la niñez; había leído mucho
+los buenos autores de aquella nación, miraba sus prácticas y leyes con
+veneración y envidia, y deseaba traerlas a mi patria. Republicano,
+ni soñaba en serlo. Una mudanza de soberano, llegase o no a serlo
+de dinastía, habría sido muy de mi gusto, por razones claras de
+comprender; pero, no viéndola posible, no ponía mi pensamiento en
+cosa que a ella encaminase. Tal era el interior, tales las doctrinas
+del hombre que comenzó a adquirir renombre en las tribunas de las
+sociedades populares.</p>
+
+<p>Cuando subí a la abierta en San Fernando, varias circunstancias
+ridículas por ser pequeñas contribuían a turbarme, y, sin embargo, aun
+no estando preparado, rompí a hablar, y siendo locamente aplaudido
+por mi verbosidad, cobré con los aplausos bríos, y concluí mi primera
+arenga en público, la cual habría de ser seguida de muchas, no siempre
+en provecho de mi persona, o, diciéndolo con propiedad, de mi concepto.
+Pero tales discursos, más que encaminados a promover desorden o a
+pregonar y propagar doctrinas demagógicas, se reducían a trivialidades:
+mucho repetir la voz libertad; mucho encarecer los bienes que ella trae
+consigo; mucho ensalzar la Constitución, como fuente de la cual había
+de correr como en torrentes todo linaje de felicidad pública y aun
+privada; alguna vez explicar la índole del recién establecido Gobierno,
+o en su todo o en sus partes. Debo añadir que, con rara excepción, las
+sociedades patrióticas de provincias no pasaron <span class="pagenum"
+id="Page_335">p. 335</span>de ser necias o insulsas, quedando reservado
+a las de la capital el ser en alto grado perjudiciales.</p>
+
+<p>Ya lo era entonces en Madrid la llamada de Lorencini. O sea la
+condición impaciente de los pueblos meridionales, gente la cual, con
+alguna contradicción, es larga en palabras y no se contenta con ellas,
+sin querer pasar desde luego a las obras, o sea porque todo pueblo no
+acostumbrado a la discusión templada y pacífica solo quiere usarla
+como preliminar de actos dirigidos a ejercer el poder, los oradores
+del café de Lorencini pretendieron ser no una reunión de individuos
+sueltos, sino un cuerpo deliberante. Así es que enviaron diputaciones
+al Gobierno, pidiendo no menos que excluir del Ministerio a uno de los
+que le componían, al ministro de la Guerra, marqués de las Amarillas.
+Admiró al Gobierno tal y tanto desacato; negó a los suplicantes su
+arrogante pretensión; alterose con este motivo, aunque no gravemente,
+la paz pública; fueron de resultas presos algunos de los de la sociedad
+señalados por haberse desmandado, y la sociedad de Lorencini, si no
+fue disuelta, hubo de ser reducida a silencio, a lo menos por breve
+plazo.</p>
+
+<p>Pero el viento soplaba a la sazón favorable a las reuniones llamadas
+sociedades patrióticas, que iban naciendo en toda población un tanto
+considerable de nuestra España, con aprobación de los constitucionales
+todos. Hasta les había dado su aprobación Martínez de la Rosa, quien,
+recién salido del lugar de su confinamiento, había estado en la de
+Granada a su paso por aquella ciudad; aprobación expresada con una
+frase ingeniosa, pues las calificó de <i>batidores de la ley</i>.
+Así en Madrid, sintiéndose los malos efectos de las discusiones del
+café de Lorencini, pero conviniéndose, en general, en que, si aquella
+sociedad había sido mala, era lo conveniente crear una buena que le
+hiciese frente, se procedió a la formación de una asociación nueva,
+titulándosela de los amigos del orden, y escogiendo para lugar <span
+class="pagenum" id="Page_336">p. 336</span>donde se estableciese el
+espacioso salón del café apellidado de la Fontana de Oro. Era el tal
+salón larguísimo y de alguna anchura, y por su construcción permitía
+hacer una división entre la parte de la sala que habían de ocupar los
+socios, y otra de grande capacidad destinada a contener un crecido
+número de oyentes. No faltó su púlpito con el nombre de tribuna,
+remedos la cosa y el nombre de la vecina Francia, bien que ya hubiese
+habido un mueble igual, llamado lo mismo en nuestras Cortes de 1810 a
+1814, donde uno u otro orador subía para pronunciar desde allí o leer
+sus arengas.</p>
+
+<p>Había yo llegado a Madrid a ocupar y servir mi plaza de oficial
+último de la secretaría de Estado (ascenso por cierto no muy notable
+con que había sido premiada la parte que había tenido en la recién
+hecha revolución), cuando fue abierta la sociedad de los amigos del
+orden, cuyo destino fue en breve ser conocida solo por el del lugar en
+que celebraba sus sesiones, perdiendo poco a poco, pero no desde luego,
+del todo su derecho a la honrosa denominación que había tomado. Yo,
+que había hablado dos o tres veces en la de San Fernando, y una vez
+sola en la que se abrió en Cádiz en el café del Correo, granjeándome en
+esta última más desaprobación que aplauso, porque choqué con una pasión
+nacida de lo que creían los gaditanos ser su interés, me preparé para
+estrenarme en la capital como orador estrenando la sociedad nueva, sin
+que pueda ahora acordarme de cómo me fue concedido tal honor, aunque sí
+confiese que le deseaba y que le había solicitado.</p>
+
+<p>Mi primer discurso ya tuvo algo de oposición; acción impropia de
+un empleado, pero muy natural en aquellas circunstancias, porque ya
+empezaba a haber disensión entre los que comenzaban a calificarse
+unos de hombres de 1812 y otros de 1820; los primeros, ufanos de la
+fama antigua y de sus gloriosos padecimientos, y los segundos <span
+class="pagenum" id="Page_337">p. 337</span>de ser restauradores de
+la caída Constitución; aquellos, tratando a estotros con entono y
+desdén, y correspondiendo los desairados con resentimiento, pues
+llevaban menos que lo debido cuando tal vez eran superiores a sus
+merecimientos, sus esperanzas o sus pretensiones. No estaban aún, sin
+embargo, vivas las pasiones que pronto empezaron a dar muestra de sí,
+excepto en lo relativo al marqués de las Amarillas, a quien miraban
+con disgusto los constitucionales más ardorosos, y particularmente
+los restauradores de la Constitución, o digamos los revolucionarios,
+porque el marqués, constitucional, pero tibio, no de los perseguidos
+en 1814, aristocrático en sus modos y aficiones, y celoso de la
+disciplina militar y aun del orden civil, no era admirador de la
+sublevación militar de las Cabezas ni de las que siguieron, y si bien
+no trataba mal a los participantes en aquella empresa, ocultaba poco
+que al considerarlos como buenos obraba casi forzado. Y si bien no era
+esto de culpar en el marqués, tampoco es de extrañar que no le mirasen
+bien aquellos que le creían su enemigo, ni que extremándose como gente
+violenta, y abultándose su enemistad, le profesasen poco menos que
+odio. Si yo no llegaba a tanto, esto prueba que hacer guerra al marqués
+de las Amarillas era cosa natural en un hombre de 1820, revolucionario,
+y aunque no militar, parte del ejército de Quiroga, que con el dictado
+de ejército libertador subsistía unido. Además, aunque desaprobase la
+sociedad nueva los excesos de la antigua, y hubiese sido creada para
+formar respecto de ella un contraste, la miraba, sin poderlo remediar,
+como a hermana; hermana de mala conducta, pero con quien la ligaba
+algún vínculo, y cuyos yerros, si bien indudables y vituperables,
+más consistían en su modo de proceder que en sus doctrinas, porque
+había caminado por malas sendas a buenos fines. Lo cierto es que yo,
+en mi primer discurso en la Fontana, impugné la idea de que por la
+vía de la imprenta o en los <span class="pagenum" id="Page_338">p.
+338</span>discursos de las sociedades se debía hablar de las cosas en
+general y no de las personas, sosteniendo que en los actos de la vida
+pública, si bien respetando los de la privada, era en los que debían
+ocuparse quienes servían o de intérpretes o de despertadores de la
+opinión pública. Y siguiendo esta idea, puse un caso hipotético de un
+personaje elevado a quien debíamos aparecer hostiles, y designé al
+marqués ministro de la Guerra sin nombrarle, casi copiando un discurso
+que contra el ministro inglés sir Roberto Walpole hizo hacia 1730 sir
+Guillermo Windham en el Parlamento británico; discurso de poquísimos,
+si acaso de algunos, españoles conocido entonces, por lo cual hubo de
+parecer idea original mía lo que era plagio, y logré altos y repetidos
+aplausos por el contenido de mi discurso y por mi modo desenfadado de
+pronunciarle. Así empezó, la sociedad de la Fontana, y así poco más o
+menos siguió en 1820, hasta que en 1821, ausente yo de ella, vino a ser
+un teatro donde se representaban escenas escandalosas.</p>
+
+<p>Cuatro o cinco discursos de medianas dimensiones hice yo en la
+Fontana, en todos los cuales me mostré parcial loco del levantamiento
+de 1820, pero no deseoso de desorden ni provocando a él; errado con
+frecuencia en mis principios, pero solo por extremarlos, y nunca
+trocándolos por otros ajenos a la Constitución vigente; en suma,
+digno de severa censura por mi poco seso, pero no de mayor pena como
+incitador a desmanes. Hablaban allí don Ramón Adán, don Manuel Eduardo
+Gorostiza, célebre autor de comedias, en aquellos días muy aplaudidas,
+don Manuel Núñez, muerto pocos días ha, intendente jubilado, y otros
+más de cuyos nombres en este instante no me acuerdo. Todos ellos, si
+no hacían oposición al Gobierno, abogaban la causa entonces llamada ya
+de los exaltados. Apareció un día en aquella tribuna un eclesiástico
+llamado don N. Falcó, que había sido (creo) diputado en las Cortes
+ordinarias <span class="pagenum" id="Page_339">p. 339</span>de 1813
+y 1814, y pronunció una oración elegantísima, cuya única falta era
+exceso en el aliño del estilo y en el esmero de la pronunciación; y
+agradó sobremanera al auditorio y hasta le cautivó lo que dijo, y el
+modo de decirlo. Con todo, su argumento no pasó de ser alabanzas de
+la Constitución y de sus consecuencias en términos generales; propio
+proceder de hombre que de allí a dos años había de señalarse como
+diputado a Cortes entre los moderados primero, y a la postre entre
+los apenas constitucionales, si bien no enteramente absolutistas.
+Otro clérigo de distinta especie, grosero y osado, y antes de una
+orden monástica, también apareció en más de una ocasión en aquella
+tribuna, sacando partido de que solía acompañar a una señora francesa
+viuda del general don Luis Lacy, y de que presentaba al público un
+niño del cual decía, no sin ser contradicho, que era hijo de aquella
+ilustre y desgraciada víctima de nuestras discordias civiles. Con todo
+esto, corría el tiempo, y los amigos del orden, si bien contrarios al
+Gobierno, como no podían menos de serlo, pues una reunión de la clase
+de aquella sociedad, si no es de oposición, muere, matándola cuando no
+otra cosa el fastidio que causa, todavía no habían hecho cosa alguna en
+quebrantamiento del orden ni que a ello se aproximase.</p>
+
+<p>Sin embargo, había dado la sociedad uno u otro paso en que nadie
+reparó por el pronto, y cuyas consecuencias podían ser peligrosas y
+aun fatales, porque se arrogaba facultades de un cuerpo político que,
+como tal, procedía fuera del lugar donde se congregaban los socios para
+hacer discursos. Así fue que en junio de 1820, estando próximo a venir
+a Madrid el general Quiroga, diputado a Cortes electo, la sociedad de
+la Fontana nombró una comisión que fuese a obsequiarle en nombre de
+la misma en su entrada en la capital de la monarquía. Pero en ello
+nadie hizo alto para censurarlo, y la sociedad, como tal, rerepresentó
+<span class="pagenum" id="Page_340">p. 340</span>su papel en las
+demostraciones hechas para honrar al general del ejército que había
+proclamado la Constitución en San Fernando.</p>
+
+<p>Entretanto, ninguno de los socios primeros de la Fontana se había
+separado de la sociedad, aunque desaprobasen el espíritu que le
+animaba, y solía concurrir a ella aún don Sebastián Miñano con otros de
+sus opiniones, censurando a los oradores, casi siempre con razón, pero
+no condenando al cuerpo entero. Iban así las cosas, cuando la llegada
+de Riego a Madrid, juntamente con los sucesos que la acompañaron y
+siguieron, y los que habían antecedido y produjeron su viaje, vinieron
+a convertir en rompimiento escandaloso lo que era discordancia de
+opiniones, y más todavía de intereses, entre los dos bandos que ya
+aparecían formados en el gremio de los constitucionales.</p>
+
+<p>No es mi propósito ahora referir aquí lo que ya en alguna otra
+obrilla mía dejo dicho, y lo que con más extensión está explicado en
+algún escrito mío que acaso verá la luz después del momento, poco
+lejano, en que cierre yo los ojos a ella, tocante a la conducta de
+Riego, de los ministros y del partido que con el famoso general obraba,
+y del cual se desentendió y apartó él en su conducta en los sucesos que
+señalaron los días primeros de septiembre de 1820. Me ciño a hablar del
+papel que en tan graves circunstancias presentó la sociedad de que era
+yo parte principalísima entonces.</p>
+
+<p>La cuestión pendiente entre el Gobierno y los hombres de 1820,
+casi todos, era si había o no de ser disuelto el ejército que se
+había levantado en enero proclamando la Constitución, y que después
+había tenido aumento de fuerza, y estaba al mando de Riego desde que
+había venido Quiroga a tomar como diputado su asiento en las Cortes.
+No había una buena razón que pudiese alegarse contra la providencia
+del ministerio que había dispuesto la disolución, pero con ello
+parecía sin razón que caía una <span class="pagenum" id="Page_341">p.
+341</span>mancha sobre la revolución, representada por aquel ejército;
+no siendo de extrañar que fuésemos tan propensos a recelar los que
+sentíamos en nuestro fuero interno que nuestro hecho nos hacía
+acreedores a extremos o de alabanza o de censura, participando mucho
+de esta última todo cuanto no era la primera. Era lo cierto entonces
+que la revolución estaba concluida legalmente, pero en la realidad no,
+porque estaba fuerte, y trabajando con actividad la vencida causa su
+contraria, teniendo por su cabeza al monarca reinante, y por cómplices
+a todos los gobiernos de Europa y a una parte muy crecida del pueblo
+en España. De tal situación nada bueno podía salir, y en ella nada
+podía hacerse con acierto completo; y no siendo las cosas lo que
+sonaban y aparentaban ser, lo que tenía visos de racional por lo común
+no lo era, y de todo ello nacían juicios errados y actos conformes a
+tales juicios, siendo la verdad que del triunfo de la Constitución
+rígidamente observada, y dando al trono todo cuanto ella le concedía,
+con ser tan poco, la restauración del antiguo gobierno absoluto era, si
+no infalible, harto probable. No pretendo con esto abonar mi conducta
+y la de quienes conmigo obraban. Trato solo de explicar el origen y la
+índole de nuestras culpas.</p>
+
+<p>En la Fontana solía hablarse contra la disolución del ejército, pero
+no con mucho calor ni con insistencia, porque en otras partes, y no del
+todo ostensiblemente, había comenzado y estaba siguiéndose con ardor la
+guerra comenzada.</p>
+
+<p>A la llegada de Riego se habían repetido los obsequios hechos a
+Quiroga, pero con muy inferior efecto, a pesar de que en renombre y
+concepto excedía mucho el primero al segundo. Las circunstancias habían
+variado: los constitucionales estaban divididos, y los ánimos estaban
+más dispuestos a luchar que a mostrar satisfacción o a concurrir a
+festejos. <span class="pagenum" id="Page_342">p. 342</span>Todo ello
+vino a parar en recibir Riego una orden de ir de cuartel a Asturias, lo
+cual equivalía a un destierro; y en recibir órdenes iguales o parecidas
+el general de artillería don N. Velasco, el coronel don Evaristo
+San Miguel; el de igual clase don N. Manzanares y algún otro. De mí
+comenzó a susurrarse que sería enviado como secretario de embajada a
+Londres, plaza que entonces desempeñaba, sin perder por ello su puesto,
+un oficial de la secretaría de Estado. Pero no fue así, y las cosas
+tomaron para mí otro aspecto. Fui llamado por el oficial mayor de la
+secretaría don Joaquín Anduaga, el cual me hizo presente que así él
+como otros dos compañeros suyos que lo eran míos, don Mauricio Onís y
+don Manuel de Aguilar, iban a separarse de la sociedad de la Fontana,
+de la cual eran todavía socios, y que esperaban que yo hiciese otro
+tanto, no solo por razones de lo llamado <i>compañerismo</i>, sino
+también por otras de mucha mayor fuerza. Mi respuesta fue negarme
+rotundamente a lo que se me pedía, y, como se me hiciese presente
+cuán impropio era seguir yo sirviendo mi plaza en una secretaría
+del despacho, y continuar siendo miembro de un cuerpo declarado ya
+hostil al Gobierno, convine yo en que tal proceder sería malo y hasta
+escandaloso, y que por lo mismo estaba yo dispuesto a hacer renuncia,
+pero de mi empleo, y no del oficio de orador en la tribuna de la
+Fontana. Cumplí en breve mi propósito, extendí mi renuncia en términos
+un tanto impropios, y aunque respetuosos en la forma, todo lo contrario
+en el fondo, y al cabo de ocho años largos de carrera, y tras de mis
+servicios a una causa que entonces «de oficio» estaba declarada justa,
+quedé reducido a la clase de mero particular, sin derecho a percibir
+sueldo, porque aún no existía la clase de cesantes.</p>
+
+<p>Consumado hecho tal, en que mi fatua vanidad tenía no corta parte,
+aunque también tuviesen alguna y no leve los principios a que quería yo
+arreglar mi conducta, esperé <span class="pagenum" id="Page_343">p.
+343</span>coger amplio premio de mi sacrificio en vivas y palmadas.
+Subí, pues, en la noche del 6 de septiembre a la tribuna de la
+sociedad, seguro de ser aplaudido, y ciertamente al principio excedió
+la realidad a mis esperanzas, con ser estas muy subidas. Una salva de
+aplausos tanto cuanto ruidosa, prolongada, me saludó al presentarme al
+público, y yo, embargado el ánimo, enternecido, cediendo a un tiempo
+a buenos y a malos afectos, iba a empezar mi discurso, del cual hube
+de pronunciar algunas frases, justificando o ensalzando mi proceder,
+cuando fui interrumpido de un modo inesperado, y tanto, que habría sido
+en balde todo intento de proseguir mi arenga, si ya no me contentaba
+con hacer el papel, sobre inútil a todo fin desairado, de quien, según
+la frase vulgar, predica en desierto.</p>
+
+<p>El suceso que interrumpió mi oración fue haber coincidido con ella
+un alboroto o motín de aquellos a que entonces comenzó a aplicarse la
+voz de asonada, palabra rejuvenecida de nuestro vocabulario, donde
+como anticuada figuraba, estando en desuso. A los gritos de viva la
+Constitución y viva el pueblo soberano, que eran las aclamaciones
+principales usadas en semejantes alborotos, hubieron de estremecerse
+de placer mis numerosos oyentes, a los cuales, si eran gratas mis
+declamaciones, era harto más agradable el tumulto, pues sobre ser más
+animado que el discurso más vehemente, prometía tener efectos más
+inmediatos y de superior importancia. En vano yo, influyendo en mí por
+un lado la vanidad, pero también (séame lícito decirlo) por otro mi
+convencimiento de que convenía más la oposición por medio de palabras
+que por el de alborotos, traté de persuadir a mi auditorio de que con
+oírme serviría mejor a nuestra causa común, que con lanzarse a excesos,
+si no de los mayores, desde luego propensos a producir algunos de los
+más graves.</p>
+
+<p>Cansado yo, y habiendo dejado vacía la tribuna, no <span
+class="pagenum" id="Page_344">p. 344</span>hubo quien viniese a
+ocuparla, entretenida la gente ociosa y bulliciosa con el alboroto de
+las calles; de suerte que con mi malhadada y apenas comenzada arenga
+se cerró el primer periodo de aquella sociedad de la que tanto se ha
+hablado.</p>
+
+<p>Al día siguiente a la noche de que acabo de hablar, hubo una
+acalorada sesión en las Cortes sobre los excesos de la noche anterior y
+los de que ellos eran resultas. Habló Argüelles con alguna elocuencia,
+con la razón de su parte, y no del todo con prudencia o tino, y los
+de la oposición con escasa habilidad para defender su mala causa.
+Mientras el Ministerio sustentaba la lid en las Cortes, hizo un alarde
+ostentoso de fuerza en las calles, poblándolas de tropas, y en la
+Puerta del Sol de cañones, a cuyo lado estaban los artilleros con
+las mechas encendidas. En el Congreso fue completa la victoria del
+Gobierno, y en las calles mal pudo conseguirla, pues no hubo asomo
+de resistencia. Hablar en la Fontana en circunstancias tales era
+imposible, por lo mismo que no podíamos hacerlo con templanza, ni sin
+ella. Lo que hicimos los principales socios, esto es, los más activos,
+fue meternos en una pieza de la casa en cuyo piso bajo celebrábalos
+las sesiones, y acordar suspender estas por plazo indeterminado,
+pero no sin hacer a manera de una protesta en términos violentos en
+la esencia, aun cuando no lo fuesen en la forma. Se me encargó este
+trabajo, le hice yo de prisa, y le leí a mis consocios, pero no acerté
+a darles gusto, recayendo sobre mi obra muy general desaprobación
+por muy diversas razones aparentes, y en verdad, por una común a no
+pocos que la disimulaban, la cual era el miedo, porque a la fiera
+amenaza del Gobierno recelaban que seguirían duros golpes. Me acuerdo
+particularmente que, como yo en el desaprobado escrito dijese cosas
+graves por lo fuertes, protestando que no las decía, hubo un socio
+de pocas letras que expresó su extrañeza al notar la contradicción
+entre lo que yo afirmaba <span class="pagenum" id="Page_345">p.
+345</span>estando haciendo lo contraído, a lo cual respondió en mi
+defensa otro socio «que el escribir es un arte, y que la contradicción
+aparente en mí tachada era una figura retórica (la preterición)», lo
+cual con todo no satisfizo. Vino, pues, a quedar cerrada la Fontana por
+dos meses a lo menos, sin que los socios compensasen con excesos de la
+pluma en un manifiesto el sacrificio forzado que hacían renunciando al
+uso de la palabra.</p>
+
+<p>Pero cuando permanecíamos callados, estuvo a pique de llevarnos
+a romper el silencio un incidente, el cual prueba que no teníamos
+inclinación a obrar por medio de motines. Habían las Cortes votado
+una ley suprimiendo gran parte de las órdenes monásticas, y el Rey, a
+quien repugnaba dar su sanción a tal proyecto, se manifestó primero
+dispuesto a negarla, pero después consintió en darla a trueco de
+ciertas condiciones, y luego volvió a manifestarse resuelto a la
+negativa. Entendida entonces la Constitución al pie de la letra, se
+creía que con negar o conceder el monarca su sanción a un proyecto de
+ley, nada o poco tenía que ver el Ministerio, siendo asunto propio
+de la regia prerrogativa; pero aun así importaba a los ministros que
+el proyecto de ley sobre monacales, aun no habiendo sido propuesto
+por ellos, pasase a ser ley con la sanción real. En medio de esto,
+o de algún ministro más ligero e imprudente que violento o pérfido,
+o de empleados allegados a los ministros que creían complacer a sus
+superiores o servirlos bien, aun contra su deseo en punto a los medios,
+nació la idea de que convenía amedrentar al monarca, sacando de él por
+el miedo una vez más lo que ya con frecuencia en los puntos de mayor
+gravedad se había sacado. Para tan vituperable fin no dudaron quienes
+a él aspiraban escoger medios nada buenos, pero oportunos; y como la
+Fontana había conseguido inspirar a la corte terror a la par que odio,
+a la Fontana apelaron quienes deseaban violentar la conciencia del
+Rey compeliéndole a confirmar <span class="pagenum" id="Page_346">p.
+346</span>con su sanción la ley sobre monacales. Difundiose de súbito
+por Madrid a mediodía la voz de que a la noche había sesión en la
+Fontana, excitose por varios conductos a los socios a que cesase
+la suspensión voluntaria de hablar en su tribuna, hubo muchos que
+acogiesen por buena tal idea y se prestasen a llevarla a efecto, y el
+vulgo liberal, lleno de gozo, se preparó a acudir a un espectáculo para
+él siempre entretenido, y que lo sería más si en él hubiese de hablarse
+contra la persona misma del Rey en términos poco embozados. Pero a unos
+cuantos socios no acomodaba de manera alguna servir de instrumento a
+política tan torcida, lo cual sería por otra parte convenir en que
+nuestra sociedad merecía la acusación que le hacían sus enemigos,
+suponiéndola promovedora de sediciones. Así fue que, congregados en la
+pieza en que habíamos acordado suspender nuestras sesiones cerca de dos
+meses antes, ahora deliberamos si era conveniente abrirlas, y, si bien
+no faltaron quienes opinasen por la afirmativa, prevalecimos los de
+contrario parecer, y quedó la sociedad en su silencio. Por desgracia,
+sirvió de poco esta determinación nuestra, pues llegó a Palacio la
+falsa noticia de que en la Fontana estaba ya hablándose contra la corte
+con gran calor, y ante un numeroso gentío igualmente acalorado, con lo
+cual amilanado el Rey se allanó a dar la sanción que de él se exigía.
+Cuál fue el resentimiento del monarca y los palaciegos, y qué efectos
+estuvo a pique de tener, no es asunto de la relación presente: baste
+en ella decir que la sociedad de la Fontana, lejos de prestarse a
+promover un alboroto, se resistió hasta a abrir sus sesiones cuando a
+hacerlo era provocada, y no fue, por cierto, culpa de los que en ella
+figurábamos que, contra nuestra voluntad, sirviésemos de instrumento
+con que, amenazado, el Palacio cedió al terror que le causaba nuestro
+nombre, viéndose en esto que era peor nuestro concepto que nuestros
+merecimientos; preocupación de entonces que hoy todavía dura. <span
+class="pagenum" id="Page_347">p. 347</span>Pero si permaneció
+muda la Fontana en el suceso que acabo de referir, no así cuando,
+retirado Fernando VII al Escorial, trazó allí planes de derribar la
+Constitución, y con escasa maña declaró su intento sin dar el golpe
+que meditaba nombrando por sí, y sin anuencia de sus demás ministros,
+para desempeñar el ministerio de la Guerra a una persona a todas luces
+sospechosa. Estalló con esta en Madrid un motín que duró tres días,
+consintiendo el alboroto los ministros, si bien, por lo mismo que nadie
+se opuso a los bulliciosos, no pasó el desorden de ser una continuada
+gritería en que abundaban voces injuriosas a la real persona.<a
+id="FNanchor_70_70" href="#Footnote_70_70" class="fnanchor">[70]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_70_70" href="#FNanchor_70_70" class="label">[70]</a>
+Los que no vivieron en aquellos días no tienen idea de lo que era
+entonces una asonada. Lejos de causar terror, como los alborotos de
+nuestros días, eran una verdadera fiesta. En vez de cerrarse las
+puertas de las casas o las tiendas, todo estaba abierto y poblados de
+gente los balcones. El motín se reducía a gritos acompañados de canto,
+porque la revolución de 1820 fue en alto grado filarmónica. El grito
+principal era viva el pueblo soberano; las canciones varias. La famosa
+del <i>trágala</i> se usaba solo delante de las casas de determinadas
+personas, y, por lo común, de noche como por vía de cencerrada.</p>
+
+</div>
+
+<p>Se abrió con este motivo la Fontana, y desde su tribuna peroraron
+varios de los que solían lucir allí su elocuencia, y algunos más
+que en aquella ocasión se estrenaron. Hablé yo también, y parecí
+frío y poco digno de mi fama, porque eran horas aquellas de desacato
+en el hablar, y yo no sabía llegar en la forma a la descompostura
+generalmente usada entonces. Esto aparte, la Fontana en aquella
+ocasión obró en consonancia con lo que pasaba fuera de su recinto,
+pues ni excitó ni fomentó en gran manera el desorden, contentándose
+con hacer en él un papel y no el primero. Quien más se desmandó fue
+un don Santiago Jonama, hombre de gran talento y regular instrucción,
+nada liberal desde 1814 hasta 1820, y hasta entonces poco grato a
+los constitucionales, si bien figuró después entre los más <span
+class="pagenum" id="Page_348">p. 348</span>extremados de su bando,
+acarreándole sus violencias prisión y temprana muerte causada por
+enfermedad contraída en su encierro. Este tal aludió a que era posible
+que llegasen las cosas al caso de deponer al Rey, por lo cual, pasado
+ya el tumulto, fue llamado por el jefe político y medio reprendido en
+términos suaves. De los demás en ninguno hubo que notar, porque el
+yerro o delito era de tantas personas y en tantos lugares, que se hacía
+imposible no solo el castigo sino aun la censura.</p>
+
+<p>Después de estos sucesos (por noviembre y diciembre de 1820 y
+al principiar 1821) tuvo la Fontana un eclipse. Estaba, bien puede
+decirse, abierta de derecho; pero de hecho nadie hablaba en su tribuna.
+Hasta no sé por qué causa la tribuna hubo de desaparecer por breve
+plazo, siendo de notar que nadie la echase de menos. Si no había
+recibido aquella sociedad un golpe, había sido acometida de un mal
+funestísimo a un cuerpo de su clase, como lo es a los periódicos de
+oposición violenta, y era que el partido en ella dominante había venido
+a ser el del gobierno o ministerio, por lo cual no era posible hablar
+desde aquella tribuna dando gusto a la muchedumbre. Entretanto, por
+lo mismo que los llamados hombres de 1820 se habían avenido y unido
+con los ministros, otras personas de diferente opinión, o cuyo interés
+era casi contrario, se iban deslizando a una recia oposición, cuya
+fuerza principal era que contaba con el favor palaciego y con el del
+Rey mismo. Quiso este partido novel, que ni aun podía pretender ser un
+bando de alguna influencia, usar también del arma de los discursos en
+sociedad patriótica, sin conocer que arma tal no sirve para todas las
+manos. Así es que formó una sociedad en el café de la Cruz de Malta;
+pero según debía suceder, con poca feliz fortuna a la postre.</p>
+
+
+<h3 title="II."><span class="pagenum" id="Page_349">p. 349</span>II.</h3>
+
+<p>Para lograr que comprendan los que poco saben de la historia de
+España en 1820 por qué la sociedad patriótica fundada y abierta en el
+café de la Cruz de Malta tuvo breve la vida y escasa la fortuna, aunque
+en ella se habló con tanta violencia cuanto en donde más, indispensable
+es decir a qué circunstancias debió su origen aquella malhadada reunión
+y de qué clase de personas estuvo compuesta.</p>
+
+<p>Ofendido y no sin causa el Rey de haber sido engañado y compelido
+por un terror sin motivo a dar su sanción a la ley de supresión de
+monacales, se propuso vengarse de un agravio que le punzaba más porque
+le lastimaba en su vanidad de sagaz y ladino. Buscó la codiciada
+venganza por varias sendas; primero por una en que caminasen unidos
+los llamados exaltados u hombres de 1820 con los amigos personales
+del monarca, o digamos sus privados, contra los ministros, y después,
+no siendo fácil llevar a cabo tal unión, por otro medio a él más
+grato, cual era el de una conjuración que, si salía favorecida por
+la suerte, acabaría a la par con la Constitución y los ministros.
+Malogrose este último plan, y descubierta la trama, salvó al Rey su
+inviolabilidad, pero la legal de que disfrutaba no alcanzó a ser moral,
+por lo cual su persona quedó expuesta, no solo a acre censura, sino a
+groseros insultos. Vuelto del Escorial, a donde había ido para llevar
+adelante su empresa hasta darle cima, y regresando de allí, no por su
+voluntad, sino llamado o constreñido por fuerza a la cual nada tenía
+que oponer, fue a su entrada en la capital saludado con maldiciones
+y denuestos, y estos últimos de la clase más soez, de lo que recibió
+dolor y enojo superiores <span class="pagenum" id="Page_350">p.
+350</span>a todo cuanto podrían haberle causado tentativas contra
+su vida. De ello acusaba a sus ministros, y no sin razón, bien que
+a estos servía de disculpa haberles sido imposible refrenar la ira
+de los constitucionales sin dar a los enemigos de la Constitución un
+grado no leve de fuerza; cuando estos ya la habían cobrado no corta de
+resultas de haber sido maltratados los prohombres de la revolución en
+los sucesos de septiembre. Haberse avenido los ministros con aquellos
+a quienes dos meses antes habían mirado como a contrarios y castigado
+como a inquietos, era otro acto que la corte calificaba de culpa,
+aunque lo mismo habían querido hacer o aparentádolo los palaciegos con
+plena aprobación del Rey mal disimulada. Había además un crecido número
+de personas no palaciegas, que en las ocurrencias que causaron el
+destierro de Riego y sus amigos habían abrazado la causa del ministerio
+con calor, cebándose en los caídos, proclamándose constitucionales,
+y calificando de facciosos a sus adversarios; en suma, ofendiendo
+gravemente a unas personas y a un partido cuyo nuevo encumbramiento
+veían con dolor e ira, viéndose ellos casi pasados a una oposición
+de la cual no podían prometerse ventajas, ni aun siquiera sentirse
+halagados por el aura popular que respiran por lo común con recreo las
+oposiciones. Si entre tales individuos había algunos amantes sinceros
+de la Constitución o de un gobierno libre, eran estos en número corto,
+no señalados por su adhesión a la causa constitucional en los tiempos
+pasados, y por lo mismo, o ya sospechosos a los liberales extremados,
+o en situación en la cual era fácil hacer caer sobre ellos sospechas
+de la peor clase posible. Contábase entre esta gente lo general de
+los afrancesados, llenos de odio a los constitucionales de 1812, y
+no sin alguna razón, si bien no la bastante, a justificar los medios
+que empleaban para satisfacer su pasión rencorosa. Porque es cierto
+que en 1820, con alguna injusticia y con ninguna cordura, <span
+class="pagenum" id="Page_351">p. 351</span>los restauradores de la
+Constitución, con raras excepciones, no habían escaseado insultos a
+los malaventurados secuaces de José Bonaparte, cuyo crimen había sido
+grave, pero en algunos acompañado de circunstancias atenuantes, y a los
+cuales aconsejaba una sana política tratar como lo han sido en nuestros
+días los servidores del Pretendiente. Provocados los maltratados, que
+lo eran de palabra más que de obra, pero resentidos de la injuria
+más todavía que del daño, y estrechando los lazos que los unía su
+misma situación de excomulgados políticos, iban formando un partido
+que buscaba en los anticonstitucionales aliados, yéndose poco a poco
+desviando aun de la profesión de doctrinas un tanto liberales en que
+solían ellos buscar y creían hallar la justificación de su pasada
+culpa.</p>
+
+<p>Esta amalgama de personas vituperaba entonces la conducta del
+ministerio por lo que llamaba vergonzosa capitulación con los que le
+habían hecho guerra en septiembre, y a los cuales había vencido y
+sujetado a merecida, aunque blanda pena. Pero escogieron para comenzar
+su campaña los de la novel oposición el medio de formar una sociedad
+patriótica, idea desatinada, de la cual, si lo pensaban bien, no
+podían sacar provecho. No era la hora en que principiaron a poner por
+obra su plan la más a propósito para sociedades patrióticas, si ya
+no las hacían como lo que eran las de provincia, donde se reducían
+las sesiones a explicar artículos de la Constitución, por lo común
+disparatando, cosa que no bastaba para los auditorios madrileños, y por
+esto era preciso que en una tribuna popular de la capital o se hiciesen
+elogios de los ministros, lo que en reuniones tales no es sufrible, o
+se hiciesen censuras oyéndolas con desaprobación cabalmente la gente en
+lo general más inclinada a aceptarlas y aplaudirlas, porque no eran del
+gusto de estas o no merecían su confianza los censores.</p>
+
+<p>Sin embargo, a los primeros discursos pronunciados en <span
+class="pagenum" id="Page_352">p. 352</span>la Cruz de Malta acudieron
+numerosos oyentes, y como los oradores en punto a doctrinas y a
+invectivas contra el Gobierno nada dejasen que desear, ni aun
+comparándolos con los de a la sazón muda Fontana, fueron oídos con
+satisfacción y terminaron sus arengas entre vivas y palmadas. Pero
+bajo la corriente a la cual cedían los aprobantes, dejándose llevar
+por ella como incautos, había otra que impelía a mirar con reprobación
+la oposición nueva. Los liberales antiguos, y aun la mayor parte de
+los nuevos, descontando los del mero vulgo, comenzaron a murmurar de
+la sociedad novel, sospechando la intención que la movía, convirtiendo
+pronto en certidumbre la sospecha, y llevando a mal, como era y es
+propio de la parcialidad que se dice o aun se cree amante de la
+libertad, que otros hiciesen corte al ídolo de su culto y pretendiesen
+ser por él favorecidos. De todo ello resultó caer la reunión de la
+Cruz de Malta en pronto y completo descrédito entre los partidos
+todos, condenándola unos por lo que sonaba ser, y otros por no ser
+lo que sonaba. Despertose la idea muy natural de que convenía que
+se hablase en la Fontana levantando altar contra altar, o, digamos,
+contraponiendo el de la deidad verdadera al de la falsa, con lo cual
+caería al instante la última resuelta en polvo. Presteme yo a llevar
+a efecto tal proyecto, y lo hice de muy mala gana, porque acababa de
+ser incluido entre los vueltos a sus destinos con ventaja, y además
+aprobaba hasta cierto punto la conducta del Gobierno, quizá porque
+desaprobaba la de sus contrarios, y, por el lado opuesto, sentía
+afición a toda sociedad patriótica y llevaba a mal que les coartase la
+facultad de hablar el Gobierno, del cual, si estaba yo satisfecho en
+buena parte, no lo estaba del todo. Batallaban también en mi ánimo dos
+principios encontrados, llevándome a sustentarlos pasiones diversas a
+ellos conformes: no querer ponerme en guerra con un Gobierno del cual
+había novísimamente recibido una merced, y, lo que era más, recibido
+<span class="pagenum" id="Page_353">p. 353</span>otras iguales mis
+amigos políticos, siendo esta señal de alianza contra un enemigo común,
+y sentir repugnancia, por otra parte, o aparecer apóstata, aun cuando
+no lo era, pues hablaría al cabo contra una sociedad de la clase de
+las que yo admiraba, si bien compuesta de personas muy otras que las
+de mi bando, o, dígase, de una sociedad en la cual apenas podía yo
+culpar los hechos, pero en que juzgaba muy mal de las intenciones de
+los oradores. Con todo, acudí a la Fontana, y como no estuviese allí
+aún repuesta en su lugar la tribuna, peroré subido en una mesa, según
+se hacía en el café de Lorencini. Mi discurso no fue ni ministerial
+ni de oposición, porque inculpé malamente a los ministros, y afeé el
+espíritu inquieto de los de la Cruz de Malta, sustentando el derecho
+de hablar en público y condenando al Gobierno porque le coartaba o se
+le declaraba contrario, pero insistiendo en que la oposición hecha de
+palabra no debía provocar a sediciones ni alborotos. Poco efecto hubo
+de hacer mi arenga, sucediendo otro tanto a la que en seguida hizo mi
+amigo don Manuel Eduardo de Gorostiza. No recibí señal de desaprobación
+de los ministros, aunque alguna merecía, ni de los de mi partido, no
+obstante ser ellos a la sazón ministeriales. Los periódicos dijeron
+que se había hablado en la Fontana, donde los oradores (señalándonos
+por nuestros nombres) habíamos sostenido principios de orden, lo cual
+fue hacernos favor, sin dejar de hacernos justicia. Nuestros pobres
+rivales de la Cruz de Malta hubieron de callar, porque para seguir la
+guerra por ellos declarada habían menester fuerzas muy superiores a las
+suyas. Quedó, pues, triunfante la Fontana, y con ella el ministerio, el
+cual la miraba, si como amiga, como una que lo era poco segura y no más
+grata. Fue restablecida la tribuna, pero desde ella se hablaba poco y
+con escasísimo efecto. Concurría yo, pero solo como oyente, distraído a
+otras atenciones que la a que llamaban los discursos, dignos en verdad
+de poca, porque, no siendo <span class="pagenum" id="Page_354">p.
+354</span>la reunión de oposición, en sus efectos era nada. En medio
+de ello (empezando enero de 1821) salí yo de Madrid y me trasladé a
+Córdoba, a servir la intendencia de aquella provincia, con la que había
+sido agraciado al expirar el anterior noviembre.</p>
+
+<p>En Córdoba se formó una sociedad, y, como debe suponerse, hablé
+yo en ella, cosa que no cuadraba con la dignidad de mi cargo; pero
+en aquellos días se reparaba poco en tal cosa. Mis discursos allí no
+fueron demagógicos ni podían serlo, porque no eran de lucha entre
+doctrinas o intereses opuestos y se reducían a alabanzas de la
+Constitución, a explicaciones de artículos de la misma, o a justificar
+reformas de las que entonces estaban haciendo las Cortes.</p>
+
+<p>Corriendo el año de 1821, separó el Rey de sus puestos a sus
+ministros, y puso en su lugar otros, si bien muchos de ellos
+constitucionales que habían dado pruebas de serlo, harto inferiores en
+renombre a aquellos cuyos puestos ocupaban. El espíritu de inquietud
+comenzó a dar muestras de sí, y, andando el tiempo y mediado el
+año, la sociedad de la Fontana comenzó a ser por demás borrascosa,
+según entendí entonces y ha sido fama luego. De sus excesos me hacen
+responsable no pocos escritores de hoy, completamente ignorantes de lo
+pasado en los días de que voy hablando; pero mi justificación es fácil,
+pues no podía, estando en Córdoba, estar en una sociedad madrileña. Lo
+cierto es que el jefe político de Madrid, Martínez de San Martín, mandó
+cerrar la tal sociedad, excediéndose, en mi sentir, aun pensándolo hoy,
+de las facultades que le concedía la ley vigente, pero procediendo con
+acierto, si cabe acierto en no atenerse a la ley, porque la interpretó
+estirándola, y la interpretación, aunque errónea, hubo al fin de ser
+aprobada por las Cortes.</p>
+
+<p>Separado Riego del mando militar de Aragón, siendo su separación
+bien merecida, coincidió, o poco menos, con <span class="pagenum"
+id="Page_355">p. 355</span>el cerrar de la Fontana, haber varios
+individuos, de ellos muchos socios y oradores en aquellas reuniones
+turbulentas, que discurrieron pasear por las calles de Madrid como
+imagen de santo en procesión el retrato del general objeto de la
+severidad del Gobierno y del culto de los patriotas extremados,
+haciéndole honores parecidos a los que a las santas imágenes hace
+la Iglesia. Disgustó al Ministerio el proyecto, y salió una orden
+prohibiendo ponerle en ejecución; pero tal orden o no fue sabida, o
+no se tuvo por ajustada a la ley ni por acreedora a obediencia, y,
+comenzada la procesión, tropezó esta en la calle de las Platerías con
+un batallón de la Milicia nacional mandado por don Pedro Surra y Rull,
+a la sazón del comercio de Madrid, el cual, habiendo intimado a los que
+traían con pompa solemne el retrato que se retirasen y disolviesen,
+y hallando resistencia pasiva, mandó embestir con ellos a bayoneta
+calada; pero de tal modo, que la embestida no pasase de amago, porque
+no preveía que hubiese quien a los suyos hiciese frente. Y fue así,
+que los de la procesión, viendo venir sobre ellos a los milicianos, se
+dieron a la fuga, dejando en el suelo la imagen objeto de su veneración
+y obsequios, la cual fue recogida, y por lo pronto depositada (según
+creo) en las casas consistoriales. Tanto los del partido vencedor
+cuanto los del vencido en lid tan poco reñida, convinieron en dar a
+aquel lance, más cómico que trágico, por nombre o apodo el de batalla
+de las Platerías; pero no pocos escritores tildaron como horrible
+exceso la conducta en caso tal observada por el Gobierno y sus agentes.
+Alcanzó el golpe a la sociedad de la Fontana, cuyas puertas quedaron
+entonces para siempre cerradas para otro fin que el servicio ordinario
+de un café, pues aunque todavía hubo en Madrid una sociedad patriótica,
+y por cierto no poco alborotada, fue otro el lugar donde se congregó,
+y otros que los socios antiguos de la Fontana quienes en ella se
+distinguieron.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_356">p. 356</span></p>
+
+<p>En tanto, continuaban en varias ciudades de provincias las
+sociedades patrióticas; pero el hecho mismo de que continuasen
+acreditaba no ser miradas como peligrosas por las autoridades.</p>
+
+<p>Sin embargo, podría decirse que la tolerancia de la autoridad
+probaba poco en varias poblaciones, donde o estaba supeditada, o era
+ejercida contra el Gobierno. Esto pasaba en Cádiz y Sevilla en los
+últimos meses del año de 1821 en que estaban ambas capitales con las
+dos provincias de ellas dependientes separadas de la obediencia al
+Ministerio y a las leyes. Pero, aun allí y entonces, las sociedades
+patrióticas o públicas no dirigían el movimiento que nacía de las
+sociedades secretas dominantes en ambas ciudades y si a él coadyuvaban
+era en corto grado y con escaso efecto.</p>
+
+<p>Así fue que en diciembre del aquí recién citado año, siendo yo
+diputado electo por la provincia de Cádiz, y habiendo pasado a ella
+con objeto de traerla con política artificiosa a la obediencia al
+Gobierno y a las leyes, cuando me proponía valerme para mis fines de
+la sociedad patriótica de aquella ciudad, supe que tal sociedad era
+tenida en muy poco hasta por los hombres de opiniones más extremadas y
+los más empeñados en que no cediese la loca resistencia o rebelión que
+tantos males estaba produciendo. Era cabeza de la sociedad don Domingo
+Antonio de la Vega, de quien he hablado bastante en otro lugar de estos
+mis recuerdos, y participaba la reunión del disfavor con que estaba
+mirado en Cádiz su presidente, o digamos, de la mala fortuna que a este
+perseguía, a punto de no haber recaído en él premio alguno por los
+notabilísimos servicios que había hecho a la causa constitucional en
+los trabajos que, con grave peligro de quienes en ellos tuvieron parte,
+la sacaron triunfante al cabo. Fui yo, con todo, una vez a la sociedad,
+invitado a ello, y no pudiendo excusarme, hablé, y fui muy aplaudido
+al oírme; pero en breve <span class="pagenum" id="Page_357">p.
+357</span>fue muy censurado mi discurso por haber sido completamente
+evasivo, pues ni una sola palabra dije sobre la gran cuestión
+pendiente, la cual ocupaba todos los ánimos, y me ceñí a hablar de las
+obligaciones que había contraído al ser nombrado diputado y de mis
+propósitos en punto al modo de desempeñarlas. Era, con todo, tan corto
+el valor que se daba a todo cuanto se decía o hacía en la sociedad que
+aun mi proceder algo cauteloso, o, cuando menos, poco franco, si fue
+con razón desaprobado, no me atrajo clase alguna de sinsabores, y eso
+que no escasearon para mí en aquellos días, en la misma ciudad, y por
+la causa que a todos tenía en ansioso empeño.</p>
+
+<p>Igual era, o quizá inferior en importancia a la sociedad de Cádiz,
+la de Sevilla. No porque en la una y en la otra se oyesen sanas
+doctrinas, pues sucedía a menudo lo contrario; pero se perdían en los
+aires, sin dejarse sentir su influencia fuera del recinto en que se
+celebraban las sesiones todas las perjudiciales ideas que desde sus
+tribunas se predicaban.</p>
+
+<p>No hablé yo en la sociedad de Sevilla en dos o tres días que pasé
+en el mes de enero de vuelta de Cádiz en aquella ciudad, reducida
+ya con trabajo a la obediencia, así como lo había sido su compañera
+en los anteriores excesos. También a mi paso por Écija asistí a la
+sociedad que en ella había, a pesar de no ser capital de provincia,
+pero sí población importante por su vecindario y su riqueza. Era común
+entonces en España decirse que unos pueblos eran constitucionales y
+otros no, y el de Écija estaba contado por de los apasionados de la
+Constitución, y en alto grado. Pero su sociedad era pacífica, y en
+ella se explicaban los artículos del Código sagrado (que tal nombre se
+le daba entonces), con poco acierto en general, como se debía esperar
+del corto saber de casi todos cuantos en ella peroraban; pero con
+mucha paz y a satisfacción del auditorio, al cual servían aquellas
+pláticas doctrinales profanas <span class="pagenum" id="Page_358">p.
+358</span>de diversión, que, en una ciudad donde hay pocas, venía
+bien por cierto. Aunque solo me detuve allí a hacer noche, como fui
+a la sociedad no pude excusarme de hablar en ella, y dije algunas
+trivialidades que me valieron buena cosecha de aplausos.</p>
+
+<p>Abriéronse en breve las Cortes de 1822 y 1823, y considerando
+quiénes eran los diputados electos, había razón sobrada para presumir
+que en ellas predominaría el partido dicho a la sazón exaltado. No
+correspondieron del todo a las esperanzas o los temores las resultas,
+pues en la primera legislatura del nuevo Congreso, variando la mayoría,
+ya se declaraba por uno, ya por otro de los dos bandos que estaban
+haciéndose cruda guerra. En la cuestión de las sociedades patrióticas
+ganaron los moderados una victoria, desechándose una proposición en la
+cual iba implicado que se abriese la de Madrid, porque se interpretaba
+la ley vigente hasta aprobar la conducta del jefe político que la
+había cerrado y mantenía cerrada. Con vergüenza confieso que fui yo de
+parecer contrario al de la mayoría, durando aún en mí la afición a tan
+perniciosas reuniones.</p>
+
+<p>Pero sobrevinieron los sucesos que señalaron el día 30 de junio
+y los seis siguientes, concluyendo el 7 de julio en una agresión
+violentísima del partido monárquico o absolutista, y una victoria
+completa de los constitucionales. Del triunfo, al cual habían
+contribuido los moderados, sacaron los exaltados todo el provecho,
+cayendo en sus manos el poder a despecho del Rey, constreñido a escoger
+de entre ellos sus ministros. Abiertas Cortes extraordinarias en
+octubre de 1822, una comisión del Congreso, entre varias proposiciones
+que hizo encaminadas a defender y sustentar la Constitución contra
+los enemigos que dentro de España la combatían y desde afuera la
+amenazaban, propuso que fuesen abiertas las sociedades patrióticas. Me
+tocó hacer una nueva ley sobre ellas, y la hice sencillísima, y muy
+arreglada a las buenas doctrinas, siendo su <span class="pagenum"
+id="Page_359">p. 359</span>único defecto que, con ponerla en práctica
+en las circunstancias en que se veía el pueblo español, se fomentaba
+todo linaje de desorden y se imposibilitaba el remedio cuando
+ocurriese.</p>
+
+<p>No tardó mucho en abrirse en Madrid una sociedad para que sirviese
+de prueba de lo que era en su aplicación y uso la nueva ley. No
+sirvió ya la Fontana, sin que sepa yo la causa, para teatro de nuevos
+alborotos, como si fuese menester otro edificio cuya fama oscureciese
+la del antiguo, por excederle en lo malo. Trabajaba ya entonces
+una división más al no muy fuerte partido constitucional, pues los
+exaltados, guiados por dos sociedades secretas, una de otra enemigas,
+estaban en pugna no menos recia que la que ambos juntos habían tenido y
+aun no cesaban de sustentar contra los moderados. El Ministerio tuvo,
+pues, a su frente a los de la sociedad otra que la de que había salido,
+y sus contrarios, como era natural, extremando las doctrinas favorables
+al poder popular, le tachaban no solo de torpe, sino de tibio,
+aplicándole el epíteto, común en aquellas horas, de <i>pastelero</i>.
+La sociedad, junta en un salón del convento de Santo Tomás, hubo de
+llamarse <i>Landaburiana</i>, tomando este nombre en obsequio a la
+memoria del oficial de la Guardia Real don Mamerto Landáburu, asesinado
+en la tarde del 30 de junio del año 1822 por los anticonstitucionales
+de la misma Guardia. Acudí yo a ella como a campo de batalla donde
+lejos de esquivar la lid la buscaba, seguro de la victoria alcanzada
+entre aplausos. En efecto, en el primer día en que hablé en su
+tribuna, como fuese el argumento de mi discurso declamar contra las
+potencias extranjeras que a las claras estaban preparándose a romper
+en hostilidades contra la España constitucional, salí de mi empresa
+airoso, vitoreado como cuando más en ocasiones anteriores. Poco me duró
+mi triunfo. Yo era amigo del Ministerio, impropio título para ganarme
+aprobaciones en una reunión de la clase de la <i>Landaburiana</i>,
+<span class="pagenum" id="Page_360">p. 360</span>en la cual la
+sociedad de los comuneros, enemiga de la de que yo seguía siendo en
+ella parte de las principales, contaba por representantes de sus
+doctrinas e interés a la mayor parte de los oradores. Habló en ella el
+anciano Romero Alpuente, vertiendo con su débil voz de viejo achacoso
+máximas subversivas e incitadoras a toda clase de excesos, que si
+bien proferidas con frialdad excesiva, y saliendo de hombre cuya
+cabeza estaba cubierta de canas, producían efectos perniciosísimos.
+Empezó a distinguirse en el mismo teatro don Juan Florán, muerto
+poco ha titulándose marqués de Tabuérniga; joven entonces, de claro
+talento y de instrucción corta, declamador hueco y teatral en sus
+modos, pero propio para arengar a la muchedumbre ignorante. A estas
+famas recién nacidas y crecientes intenté yo oponer la mía algo
+antigua; pero con poco fruto, y en breve hube de conocer que no solo
+quedaba y quedaría vencido en la lid, si a ella me arrojaba, sino
+que me costaría suma dificultad hasta el intentarlo, impidiéndomelo
+muestras de desaprobación próximas a ser insultos. Abandoné, pues, el
+campo, y hube de retirarme aun del lugar destinado a los socios, y si
+alguna vez concurría a la sociedad fue al sitio destinado a los meros
+oyentes, desde el cual oía llover denuestos sobre mis amigos políticos
+y sobre mi persona.<a id="FNanchor_71_71" href="#Footnote_71_71"
+class="fnanchor">[71]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_71_71" href="#FNanchor_71_71" class="label">[71]</a>
+Desde el lugar destinado al público solían mis amigos políticos
+desmentir a los oradores. Una noche, el señor don Facundo Infante,
+entonces diputado, como oyese que decían de mí una cosa falsa,
+gritó «<i>es mentira</i>»; conmoviose el auditorio, pero no paso de
+murmullo desaprobador su enojo. El orador desmentido no hizo más que
+ratificarse, pero solo en parte, en lo que había afirmado.</p>
+
+</div>
+
+<p>No faltaban en aquella reunión los mueras y a alguno de estos se
+agregaba mi nombre. Entre tanto iba haciéndose la sociedad turbulenta,
+a punto de que amenazaba excitar a un motín, y, aunque era probable que
+no pasasen de amenazas sus provocaciones, el Gobierno y sus parciales
+no eran sufridos, no siéndolo partido alguno <span class="pagenum"
+id="Page_361">p. 361</span>en España y menos entonces, y las
+circunstancias habían venido a ser críticas sobremanera, despedazando
+el Estado una guerra interior y viéndose venir una invasión de los
+extraños. Pero la inexorable mal pensada ley, hija de mi locura más
+que de la de otros, tenía atadas las manos a la autoridad, pues si
+podía mandar cerrar la sociedad en la hora en que se desmandase, tenía
+obligación de consentir que de nuevo se abriese, corrido brevísimo
+plazo. En apuro tal, apeló el Gobierno a un recurso en que llegaba
+a los últimos términos de lo ridículo su mal encubierta flaqueza.
+Mandó reconocer la sala en que celebraba sus sesiones aquella reunión
+turbulenta, y cuidó de que se declarase el edificio en mal estado, a
+punto de amenazar ruina, por lo cual, celoso al parecer del bien de
+los socios y del público, cuya concurrencia le hacía participante del
+peligro, prohibió congregarse en lugar tan poco seguro. Bien era fácil
+haber hallado otra sala, aunque menos espaciosa, donde seguir perorando
+y alborotando; pero estaban cansados de la sociedad hasta los mismos
+socios. Murió, pues, tan singularmente la sociedad <i>Landaburiana</i>
+dejando de sí menos nombre que su antecesora, aunque en la historia de
+nuestros desvaríos merecía ocupar un lugar prominente.</p>
+
+<p>Su fin fue el de las sociedades patrióticas de la capital, porque,
+coincidiendo con él gravísimos acontecimientos, como fueron la
+presentación de las notas de las potencias aliadas y la inminencia
+de la invasión francesa, que pronto vino a ser un hecho, ocupaban
+los ánimos mayores cuidados que el de prestar atención a vanas
+declamaciones.</p>
+
+<p>Sin embargo, en las provincias no quedaron desocupadas las tribunas
+populares. En el último tercio del año 1822, favoreciéndolas hasta no
+corto grado el Gobierno, si bien hallando en ellas más contrarios que
+amigos, daban entretenimiento a las poblaciones. De las de algunas
+sé, pero confusamente, que fueron promovedoras no solo de desorden,
+sino de excesos. Una hubo en Cartagena cuyo <span class="pagenum"
+id="Page_362">p. 362</span>nombre descubre su mala índole, porque se
+titulaba de los <i>virtuosos descamisados</i>, remedo este sustantivo
+del de <i>sans culottes</i>, si bien, al copiar a nuestros vecinos,
+pareció conveniente mudar la pieza de ropa, cuya carencia constituía
+un mérito o un derecho a ser tenidos los asociados por modelos de
+patriotismo. Por supuesto, cuadraba mal a semejante cuerpo el nombre
+que llevaba y el epíteto con que se distinguía, por no ser en sus
+miembros la virtud calidad muy común, ni dejar de llevar camisa
+los que pretendían ser de suma pobreza, porque los verdaderamente
+necesitados no son los que asisten a tales reuniones ni los que en
+ellas predominan.</p>
+
+<p>Otras sociedades se distinguían por su inocencia. En la de
+Córdoba, a ejemplo de otras, sintiéndose escasez de oradores y hambre
+de discursos, se apeló al arbitrio de convidar al clero y a las
+comunidades religiosas a que viniesen a la tribuna a hacer panegíricos
+de la Constitución, y como no aceptar el convite pareciese peligroso,
+acudieron clérigos y frailes a hacer el para ellos ingrato oficio de
+predicadores profanos.<a id="FNanchor_72_72" href="#Footnote_72_72"
+class="fnanchor">[72]</a> Cosa era que movía a risa oír a aquellos
+infelices, casi todos ellos enemigos de la causa <span class="pagenum"
+id="Page_363">p. 363</span>porque se veían obligados a abogar, decir
+trivialidades que por lo común eran desatinos enormes, agregándose a la
+mala voluntad visible en los oradores su ignorancia completa en punto a
+las materias que trataban.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_72_72" href="#FNanchor_72_72" class="label">[72]</a>
+En una excursión de unos días que hice a Andalucía a fines de febrero
+de 1823, como hiciese noche en Andújar la diligencia en que yo iba
+y se supiese ser yo uno de los pasajeros, me envió una diputación
+la sociedad de aquella ciudad, la cual, sin ser capital, la tenía,
+así como Écija, por ser población crecida y rica. Pero fue grande mi
+extrañeza al ver al frente de los que me convidaban al vicario, a quien
+yo por casualidad conocía por haber viajado con él en silla de posta
+hasta Madrid en 1817, y porque en el viaje, hablando de un obispo de
+Jaén que había sido liberal en 1813, se expresó el buen eclesiástico
+en términos que le declaraban tan lejano de ser constitucional, cuanto
+cabe. Pero el pobre señor cedía a las circunstancias, como otros de su
+clase y opiniones. Por supuesto, fui yo a la sociedad y hablé como en
+Écija. No era por cierto peligrosa al orden público aquella reunión,
+pues era solo inocente, dando a esta palabra las varias acepciones que
+es común darle.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pero solía suceder con alguno de estos eclesiásticos, a quien, en
+sentido inverso de un personaje de comedia muy conocido, no cuadraría
+mal el nombre de fray Obediente Forzado, se deslizase un tanto a
+mostrar desaprobación, si bien no de la Constitución, de su espíritu
+y de varias doctrinas a la sazón predominantes, así como de leyes de
+ellas emanadas, y entonces era grande la indignación del auditorio,
+sin considerar que el malhadado orador, apremiado a hablar, había
+de hacerlo, o contra su propia opinión en gravísimas materias, o
+en parte contra los principios reputados santos en el lugar donde
+predicaba. Por fortuna, fueron raros casos tales, y cuando ocurrieron,
+no tuvieron efectos funestos a los oradores. En general los discursos
+<i>constitucionales</i> de los <i>desafectos a la Constitución</i>
+solo se señalaban por lo vacíos de ideas y por la insulsez a ello
+consiguiente. Pero tales cuales eran bastaban para hacer pasar el
+tiempo a los oyentes, que lo eran solo a medias, pues más debían ser
+llamados concurrentes distraídos.</p>
+
+<p>Estas sociedades pacíficas vinieron a ser a modo de tertulias
+públicas, en que el orador hacía a veces el papel de algún pobre músico
+que toca o canta delante de un auditorio que le presta o poca atención
+o ninguna. Yo hacía el papel de asistente a la de Córdoba durante el
+mes de marzo de 1823 que pasé en aquella ciudad, y aun hablé en ella
+una vez para oponerme al desmandado comunero Moreno Guerra, quien,
+hablando de la próxima entrada del ejército francés invasor en nuestro
+suelo, le pronosticó pronta y fácil victoria, moviéndole a tal aserto,
+que vino a ser verdad, el mismo exceso de su furor de partido, pues
+solo intentaba cebarse en los de la sociedad secreta su enemiga, a la
+cual achacaba haber traído la guerra.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_364">p. 364</span></p>
+
+<p>Durante la estancia del Rey y las Cortes en Sevilla en la fatal
+primavera de 1823, aún no sé si seguía allí abierta una sociedad
+patriótica, pero el hecho mismo de no saberlo prueba que si existía,
+era tenida en muy poco. No la hubo, y mal podía consentirse en el
+siguiente verano en Cádiz, estando sitiada y combatida la plaza por
+el ejército francés mandado por el duque de Angulema. Ni estaban a la
+sazón los espíritus para echar de menos declamaciones vagas de tribuna,
+siendo general el decaimiento llegado a ser postración, y si poseídos
+algunos de furia intensa, precisados a no manifestarla, en parte por
+temor a la autoridad, y en parte también por estar ciertos de que a
+pocos lograrían comunicar sus pasiones furibundas, y porque sentían que
+un furioso, cuando no causa terror, provoca a risa.</p>
+
+<p>Que las sociedades patrióticas causaron algún mal, aunque no al
+punto que suele suponerse, y ningún bien, es cosa que hoy apenas hay
+quien duda. Así es que, recién proclamada la Constitución de 1812 en
+1836, de resultas de varias conmociones populares, y triunfante el
+partido más extremado de esta época, los ministros de él salidos,
+y que eran sus caudillos y representantes, se negaron a conceder
+licencia para el establecimiento de una sociedad patriótica al uso
+antiguo en Madrid, y si el haber habido quien esto solicitase prueba
+que aquellas reuniones aún contaban con uno u otro aprobante, el hecho
+de que no hubo un clamor pidiendo su resurrección, cuando todo quería
+reponerse según estaba en 1823, acreditó que aquellos cuerpos un
+tiempo tan famosos vivían en el recuerdo más para ser reprobados que
+aplaudidos.</p>
+
+<p>En estos años novísimos ha habido, sin embargo, reuniones en que
+se ha hablado ante un público numeroso sin que de ello haya resultado
+el menor inconveniente. Pero las reuniones de ahora son para un punto
+concreto, y versan sobre cuestiones en que la pasión toma poca parte,
+no teniendo por tanto semejanza con las sociedades patrióticas <span
+class="pagenum" id="Page_365">p. 365</span>que tanto dieron que hacer
+y decir en los tres años y poco más en que estuvo la Constitución de
+1812 establecida, pero no firmemente asentada en nuestro suelo. Que hoy
+produjesen el efecto que en los pasados tiempos, es muy dudoso, siendo
+lo cierto que si existiesen tendrían forma diversa de la que tuvieron,
+y serían en algo, aunque no en mucho, diferentes las doctrinas que
+en ellas resonasen. Pero estas son conjeturas ajenas del artículo
+presente, en el cual solo ha querido darse un compendio de la historia
+de aquellos cuerpos, compendio escrito <i>ad narrandum</i> y no <i>ad
+probandum</i>, aunque de la narración bien pueden y aun deben sacar
+datos en que fundar juicios los lectores.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch12">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_367">p. 367</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XII.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">SOCIEDADES SECRETAS DE ESPAÑA DESDE&nbsp;1820 A&nbsp;1823.</p>
+</div>
+
+<p>En anteriores trabajos he hablado, con ocasión de referir o explicar
+cómo cayó un mal gobierno en nuestra patria, de la parte principal que
+tuvo en derribarle una sociedad secreta. Posteriormente he escrito
+en compendio la historia de las reuniones públicas apellidadas
+sociedades patrióticas, que representaron importantísimo papel en el
+drama de trágico fin de que fue España teatro, desde que fue en ella
+restablecida la Constitución de 1812 por un acto de violencia, hasta
+que la invasión de un ejército extranjero, favorecida por la parte más
+numerosa, aunque, cierto, no la más respetable o ilustrada, del pueblo
+español, la echó al suelo. Pero quizá no esté de más dar alguna noticia
+de lo que la misma sociedad restablecedora de la Constitución hizo
+mientras la ley política restablecida por sus esfuerzos se mantuvo en
+pie, como también del nacimiento y creces de otra sociedad salida de
+sus entrañas, la cual, su rival y aun su enemiga desde luego, cobrando
+pujanza, vino a entrar en viva y enconada guerra <span class="pagenum"
+id="Page_368">p. 368</span>con su madre; lid a la par ridícula y
+funesta, que, si no trajo consigo el acabamiento de la Constitución,
+debido a superiores causas, contribuyó a él en grado no corto. En
+verdad, sin saber qué hacían las sociedades secretas en 1820, 21 y 22,
+la historia de las cosas de aquellos días incurre en errores graves, e
+induce con ello a equivocados juicios, siendo común achacar los efectos
+a causas otras que las verdaderas.</p>
+
+<p>Mucho han dicho los pocos escritores que han tratado de un
+periodo de nuestros anales en verdad nada glorioso, contra la fatal
+y desvariada idea de que una sociedad, máquina usada para combatir y
+derribar un gobierno, continuase en juego con la pretensión de dirigir
+en conciliábulos secretos la conducta del que había puesto en pie.
+Autoridad de tanto respeto como es la de don Manuel José Quintana
+asienta en sus cartas a lord Holland que es absurda por demás la idea
+de «<i>gobernar como se conspira</i>». Pero los censores, si bien lo
+son con justicia, olvidan que hay malas consecuencias casi forzosas
+de hechos de mala especie, y que el medio abrazado para acabar con
+el despotismo del gobierno de 1819 hubo de ser vituperable aun a los
+ojos de la gente juiciosa que aplaudía el para ellas buen fin a que se
+había llegado por nada buen camino. Pretender que, jurada por el Rey la
+Constitución, y establecido como gobierno legal el constitucional, se
+hubiese disuelto por voluntad propia una sociedad ufana de su triunfo y
+llena del conocimiento de su poder, es pretender una cosa justa, pero
+apenas asequible.</p>
+
+<p>Sin duda erramos o pecamos gravemente quienes, en vez de disolver
+la sociedad a que me voy ahora aquí refiriendo, atendimos no solo
+a conservarla viva y en acción sino a extenderla y robustecerla,
+y no fui yo de los que menos parte tuvieron en tanta culpa. Pero
+hoy mismo, cuando lo confieso y de ello me arrepiento, no puedo
+olvidar las razones no enteramente desatinadas que influyeron <span
+class="pagenum" id="Page_369">p. 369</span>en mi conducta y en la de
+otros mis compañeros en aquellos días. Que Fernando VII había jurado
+la Constitución forzado a hacerlo, era evidente, a punto de no haber
+quien lo negase; que los enemigos del recién entronizado sistema
+político eran muchos y poderosos, no era menos notorio; que así no
+podía considerarse la revolución como concluida, era opinión de muchos,
+si bien no de todos, y aun los que lo contrario decían tenían trazas de
+hablar, o quizá de juzgar, en su interior, más que guiados por la luz
+de la razón, movidos por la fuerza de su buen deseo.</p>
+
+<p>Ahora bien: suponiendo la revolución detenida en su carrera, pero no
+terminada, porque tenía a su frente amenazándola a la contrarrevolución
+su enemiga, sin poderse evitar que de nuevo entrasen en pugna, convenía
+que los constitucionales, no sobrados en número, tuviesen un orden
+y arreglo interno por el cual estuviesen unidos con fuerte lazo.
+Sucedía, como antes de romper la revolución, y en los actos que la
+prepararon, que la curiosidad hacía sectarios a muchos que sin serlo
+no habrían sido liberales ardorosos. Además el interés, no de la clase
+del individual, sino el de partido, menos feo que el primero, aunque
+también digno de reprobación, movía a los autores de la revolución a
+desear ser fuertes, para afianzar la seguridad y lograr el aumento,
+o cuando menos la conservación, de lo que habían ganado. Todo ello
+valía poco mirado como argumento encaminado a justificar un acto
+reprensible, pero quien no le dé valor ignora qué cosa es lo llamado
+<i>capitulaciones de conciencia</i>.</p>
+
+<p>Al cabo, fuese o no disculpable, acaeció que la sociedad secreta
+determinó seguir unida y activa, siendo gobierno oculto del Estado,
+resuelta al principio a ser auxiliar del gobierno legal, pero llevada
+en breve por impulso inevitable a pretender dominarlo, y a veces a
+serle contraria.</p>
+
+<p>Poco varió la sociedad su planta antigua. Fue adoptado en ella el
+sistema de representación o electivo. Madrid, <span class="pagenum"
+id="Page_370">p. 370</span>como era natural, vino a ser la residencia
+del cuerpo Supremo director o cabeza de la sociedad entera. Componíanle
+representantes de los cuerpos llamados capítulos, constituidos en las
+capitales de provincia, y compuestos de representantes de los cuerpos
+inferiores repartidos en diferentes poblaciones, o en los regimientos
+del ejército que los tenían privativos suyos, siendo de ellos a la
+par con los oficiales uno u otro sargento, bien que en raro caso;
+perniciosa idea esta última, que hizo suya, pero dándolo extensión,
+andando el tiempo, la otra sociedad rival, con notable daño de la
+disciplina.</p>
+
+<p>Estaba formado el gobierno Supremo oculto (si oculto puede llamarse
+uno cuya existencia es sabida y nadie trata de encubrir) de personajes
+de tal cual nota y cuenta, de estos algunos de los de la primera,
+otros no tanto. Del primer ministerio constitucional a que dio nombre
+Argüelles ni uno solo era de la sociedad, ni en el cuerpo director ni
+en otro, hasta después de cumplirse el segundo tercio de 1820. Pero
+tenía en el mismo cuerpo asiento el conde de Toreno, ilustre ya por
+más de un título, si bien a la sazón mero diputado a Cortes, por no
+haber aceptado una legación que le fue confiada. Estaba asimismo en
+él don Bartolomé Gallardo, cuyo renombre había llegado a ser altísimo
+al terminar la primera época constitucional en 1814 y cuya fama aún
+no podía haber tenido el menoscabo que de allí a poco fue teniendo,
+hasta llegar a la decadencia suma en que ha muerto oscuramente en vejez
+bastante avanzada; concepto después sobradamente rebajado en lo tocante
+a su valor literario, si bien con más injusta y aun loca exageración
+avaluado en días anteriores. Predominaba, con todo, en el gobierno de
+la sociedad, como en ella entera, el interés más que las doctrinas de
+los hombres de 1820, los cuales comenzaban a llamarse así por lo mismo
+que su interés iba siendo otro que el de los hombres de 1812.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_371">p. 371</span></p>
+
+<p>Hasta julio de 1820 (época en que se abrieron las Cortes primeras
+del nuevo periodo constitucional), nada hacía la sociedad más que
+extenderse, sin disentir del gobierno legal en punto alguno importante.
+Pero habiendo el ministerio dispuesto la disolución del ejército
+llamado libertador, resolvió la sociedad, por medio del cuerpo de su
+director o autoridad suprema, oponerse a una disposición arreglada a
+la justicia. Para lograr su intento apeló a medios harto dignos de
+reprobación, pues no eran menos que los de una resistencia, la cual, si
+bien había de comenzar por medios, aunque ilegales, pacíficos, no podía
+parar sino en pésimo fin, ya se encendiese guerra civil, ya encendida
+fuese la victoria del uno o del otro partido, ya, por último, hecha
+pública la resistencia, viniese el gobierno a quedar vencido, quedando
+con esto conculcadas las leyes. El plan era que el general del ejército
+(cargo ejercido a la sazón por Riego, sucesor de Quiroga, al cual
+excedía mucho en fama) representase contra la dispersión de la fuerza
+de su mando, en vez de obedecer la orden que para llevarla a efecto
+había recibido. Para dorar este acto de insubordinación, quitándole
+su carácter puramente militar, habían de representar en igual sentido
+varios cuerpos civiles, y entre estos la diputación provincial de
+Cádiz, a la cual ni la razón ni aun las leyes de entonces daban derecho
+para entrometerse en tal negocio. Pero estas peticiones unidas,
+procedentes de un ejército cuyo alzamiento acababa de ser coronado por
+la victoria, y al cual debía su existencia la nueva Constitución, y
+de una provincia y ciudad constitucionales como por antonomasia, eran
+retos más que súplicas, y quienes las usábamos como instrumento las
+mirábamos como armas que habrían de darnos de seguro el triunfo. Salvó
+a la patria de este peligro, pero no sin causarle graves males, la
+súbita determinación de Riego, que, siguiendo el consejo de un canónigo
+su hermano, célebre después por sus rarezas, y entonces enviado <span
+class="pagenum" id="Page_372">p. 372</span>a traerle a la razón, por
+el conde de Toreno entre varios y más que por otro alguno, se vino
+del ejército, dando a su viaje el carácter de fuga, pues no tuvieron
+noticia de su partida sus cómplices hasta después de estar él en
+camino.</p>
+
+<p>La llegada de Riego a Madrid desbarató nuestro plan criminal, y
+desde entonces, por algún tiempo, la sociedad secreta nada hizo sino
+dejarse llevar por las circunstancias. De los pasos desatentados que
+dio Riego durante su breve estancia en Madrid, lejos de ser consejera,
+como fue entonces y aun es hoy común suponer, fue desaprobadora, pero
+tímida y callada. Llevó, sin embargo, el cuerpo en algunos de sus
+miembros el golpe merecido por su anterior y mal conocido exceso, pero
+no merecido por los que se le achacaron, los cuales fueron pretexto
+o motivo de la leve pena impuesta a los culpados, y de la más grave
+del desconcepto en que se trató de ponerlos, y en parte se consiguió,
+llegando a pasar por verdades averiguadas falsísimos cargos.<a
+id="FNanchor_73_73" href="#Footnote_73_73" class="fnanchor">[73]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_73_73" href="#FNanchor_73_73" class="label">[73]</a>
+Entre otras calumnias, corrió con valimiento la de que tenía la
+sociedad formado un ministerio, que por un acto de violencia había
+de ser sustituido al que existía. En el supuesto proyecto me tocaba
+ser ministro de Estado. Aunque contaba yo treinta y un años de edad
+y ocho de carrera diplomática, y había sido de los principales entre
+los restablecedores de la Constitución, esta calumnia me ofendió, más
+porque parecía una burla, que por lo infundada. ¡Tanto se distaba
+entonces de hacer las rápidas carreras que después hemos visto!</p>
+
+</div>
+
+<p>La pena impuesta a unos causó en otros disgusto y hasta indignación:
+nació de ello aumentarse la desunión entre los que componían el
+gobierno oculto: se exacerbaron las pasiones, y vino a parar la
+discordia en una proscripción, que, por fortuna, no pudo pasar de ser
+expulsión de la sociedad de los que en ella eran minoría. Alcanzó tal
+rigor a no menor personaje que el conde de Toreno, no aprovechándole su
+renombre antiguo, <span class="pagenum" id="Page_373">p. 373</span>ni
+su recién terminado destierro huyendo de la pena capital que, si
+bien solo en rebeldía, le había sido impuesta. Igual suerte cupo al
+intendente de ejército don Domingo de Torres, a pesar de su extremado
+celo del bien y lustre de la sociedad, celo que se extendía a la
+observancia de los ritos estimados por otros en poco. Algunos más
+fueron los expulsados.</p>
+
+<p>Seguía en tanto la sociedad fría y desmayada. Era contraria al
+ministerio; pero, como este se componía de hombres de altísimo concepto
+entre los constitucionales antiguos, la oposición que se le hacía era
+de parte de algunos hecha casi con repugnancia, y de parte de otros, si
+con acrimonia y encono, con corta esperanza del triunfo.</p>
+
+<p>Pero con la división de los constitucionales iban cobrando aliento
+el Rey y los parciales de Fernando, que lo eran del gobierno absoluto.
+De aquí nacía irse arrimando al gobierno los más entre los antes sus
+contrarios, en tanto que unos pocos, entre los cuales me contaba yo,
+nos resistíamos a la reconciliación mientras no avasallásemos a los
+que nos habían vencido y desconceptuado, guiándonos, ya ciego deseo de
+venganza, ya razones políticas de más o menos peso.</p>
+
+<p>Así, cuando el Rey trató de negar la sanción al decreto de las
+Cortes sobre supresión de los monacales, y cuando fue forzado a darla
+por la amenaza de una sedición que en la sociedad de la Fontana había
+de comenzar, pero que no comenzó, por no prestarse los socios a abrir
+las sesiones por ellos voluntariamente suspendidas, el gobierno de la
+sociedad secreta nada resolvió y nada hizo. Verdad es que Regato y yo,
+ambos parte del actual gobierno, nos afanamos, y no sin éxito, porque
+la Fontana siguiese cerrada y muda; pero nuestra conducta no fue ni
+censurada ni aprobada por nuestros compañeros.</p>
+
+<p>Sin embargo, de allí a poco, cuando, irritado Fernando VII de
+haber sido engañado y burlado al compelerle a <span class="pagenum"
+id="Page_374">p. 374</span>dar la sanción al decreto que desaprobaba,
+hubo de decir en privada conversación a alguno de sus fieles servidores
+que se prestaría a avenirse con los llamados exaltados para hacer
+guerra a sus ministros, y aun para sustituirlos con otros entre
+los cuales hubiese constitucionales de los más ardorosos, llevada
+al gobierno oculto la cuestión sobre si convendría o no entrar en
+trato con la corte, fue resuelta por afirmativa, pero nos costó gran
+trabajo ganar la votación a los que en ella triunfamos, no sin haber
+de esforzarnos en gran manera para alcanzar el triunfo, y aun vimos
+tal tibieza, recelo, y como pena en los aprobantes, que reputamos
+desde luego muy difícil aprovechar nuestra victoria. Así fue que los
+tratos seguidos con mutua desconfianza por parte de los palaciegos y
+por la nuestra, oyéndose con poca satisfacción todo cuanto de ello se
+iba dando parte mientras estaban pendientes, pronto concluyeron en un
+rompimiento, siendo por otra parte verdad que la perfidia de la corte
+justificó a los que de ella nada favorable a nuestros intentos se
+prometían.</p>
+
+<p>En los alborotos que ocurrieron durante la residencia del Rey en
+el Escorial, en noviembre de 1820, y con motivo de haber Su Majestad
+nombrado un ministro de la Guerra sin consultar a los demás del
+Ministerio, agregándose a ello ser el sujeto nombrado notoriamente
+desafecto a la Constitución, y haberse descubierto al mismo tiempo una
+conjuración cuyo objeto era el restablecimiento del gobierno absoluto,
+poco tuvo que hacer el gobierno de la sociedad secreta para fomentar
+el desorden que desde luego se manifestó en la capital y reinó en ella
+durante tres o cuatro días. Su resolución formal por votación unánime
+fue <i>dejar correr las cosas</i>. Corrían, en efecto, como torrente
+impetuoso, contra la persona del monarca. No eran, como he dicho en
+otros de estos mis recuerdos, los de la sociedad ni los apellidados
+exaltados los más furiosos en aquellos días, pues los que pasaban por
+moderados y ministeriales <span class="pagenum" id="Page_375">p.
+375</span>se mostraban, si no en mayor grado, igualmente violentos en
+la sociedad de la Fontana, y por las calles y plazas, hechas teatro de
+un alboroto que, no hallando resistencia, no causó daños materiales o
+inmediatos. Quizá no es fuera de propósito decir que en los groseros
+insultos hechos al Rey a su entrada en Madrid de vuelta del Real Sitio,
+solo tomó parte la gente soez o uno u otro loco, pero cediendo a propio
+impulso y no a dirección alguna.</p>
+
+<p>Mas si el gobierno de la sociedad secreta no fue excitador ni aun
+siquiera causador de los desmanes de aquellos momentos, no se descuidó
+en punto a aprovecharlos, pues lo hizo celebrando con el Ministerio una
+concordia como entre potencia y potencia.</p>
+
+<p>Verdad es que el Ministerio había mudado en aquellos días en parte
+en su conducta, en otra parte en su composición. Al ministro de
+Ultramar, don N. Porcel, había sucedido don Ramón Gil de la Cuadra, a
+la sazón ni enteramente moderado, ni exaltado, pero con algo del uno
+y del otro carácter, y además de la sociedad secreta, aunque no del
+cuerpo supremo de la misma, sino de otro de los inferiores, en el cual
+estaba compensado lo inferior de su categoría con lo distinguido de
+las personas de que estaba compuesto. Como estuviese asimismo vacante
+el ministerio de la Guerra, fue nombrado para desempeñarle el ilustre
+general de marina don Cayetano Valdés, el cual no era exaltado, pero
+había hecho actos de tal; honradísimo caballero, así como militar
+valiente, y en quien concurría la circunstancia de ser pariente
+lejano de Riego. Ambas cosas facilitaron la avenencia poco menos que
+generalmente deseada. Pasaron los militares desterrados a ocupar cargos
+importantes, y a mí me cupo una suerte parecida. Fue muy censurada
+esta capitulación, pero los censores afeaban más la conducta de los
+ministros que la nuestra, suponiéndola para ellos humillación y para
+nosotros victoria.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_376">p. 376</span></p>
+
+<p>Para hacer constar mejor la paz restablecida entre los de la
+oposición, que eran de la sociedad, y los ministros y amigos de ellos,
+volvieron al cuerpo director o gobierno oculto los que de él habían
+sido excluidos, pero con una u otra excepción, y entre estas la
+notabilísima hecha de Toreno, a quien no alcanzó nuestra amnistía. Sin
+duda contribuyó a tal rigor el valor político de tan digno personaje, y
+haber él tratado con desprecio la como pena que le había sido impuesta
+sin previo juicio. Así, cuando Argüelles y Valdés entraron en la
+hermandad, quedó separado de ella para siempre el digno amigo de ambos,
+que era hermano antiguo.</p>
+
+<p>Lo cierto es que la sociedad secreta se declaró amiga y auxiliar
+del Ministerio, y siguió siéndolo hasta la caída de este en marzo de
+1821. Se prestaron Argüelles y Valdés a entrar en la sociedad, y así
+lo hicieron, pero sin ser del cuerpo su director supremo, sino del
+inferior de que seguía siendo parte su colega Gil de la Cuadra. Debe
+añadirse que ni uno ni otro fueron <i>hermanos</i> muy celosos, aunque
+no fuesen infieles, y que antepusieron siempre, como debían, su oficio
+de altos empleados y de ciudadanos al de socios.</p>
+
+<p>No a toda la sociedad fue grata la reconciliación con los ministros.
+En el cuerpo su director se mostraba muy descontento el después
+celebérrimo Regato, o ya hubiese empezado a ser traidor a la causa
+constitucional, o ya estuviese vacilante y jugando juego doble, o solo
+alimentase su odio sin objeto fijo todavía, habiéndole posteriormente
+empujado las circunstancias y su falta de honradez a la infame conducta
+que siguió, la cual le ha dado tan merecida mala fama. Ni era único
+en su modo de pensar, porque en los socios o hermanos de inferiores
+categorías no escaseaban, aunque no abundasen, quienes en su opinión
+coincidían.</p>
+
+<p>En febrero de 1821 (ausente yo de Madrid por estar <span
+class="pagenum" id="Page_377">p. 377</span>sirviendo la Intendencia
+de la provincia de Córdoba), se sublevaron los guardias de la Real
+persona (vulgarmente dichos de Corps), tal vez forzados a hacerlo por
+habérseles hecho groseros insultos. Acudió a reprimir la sublevación
+el Gobierno, y lo llevó a efecto; pero fue acusado con poca razón de
+tibieza y aun de contemplaciones con los sublevados. Es lo cierto que
+en la indisciplina civil y aun militar de aquella época, no pocos
+de los que se precipitaron a oponerse a la sublevación obraron como
+de <i>motu proprio</i>, más que como obedientes a orden superior
+de legítima procedencia, y que la ejecución de lo dispuesto por
+el Gobierno hubo de resentirse de tal circunstancia. Los que por
+exceso de celo, haciendo más de lo que les era mandado, merecieron
+ser tachados de cierto linaje de desobediencia, quedaron por demás
+descontentos cuando vieron, si no desaprobada, tibiamente aprobada su
+conducta. Regato y algún otro abrazaron la causa de estos quejosos,
+siendo probable que al hacerlo solo vieron con gusto llegada la
+hora de un rompimiento, de ellos mucho antes ardientemente deseado.
+Desprendiéndose del tronco de la sociedad antigua, fueron estos a
+fundar otra nueva, si al principio pobre y con pocas apariencias de
+medro, no muy tarde robusta y poderosa, tal que, si la catástrofe que
+acabó con la Constitución y con todo linaje de liberalismo, y aun de
+libertad, no hubiese sobrevenido, compitiendo con la sociedad madre,
+habría llegado a oscurecerla y tal vez a destruirla.</p>
+
+<p>Dio nombre y correspondiente forma, o fórmulas, a la novel sociedad
+secreta (si es que de secreta merecía con exactitud el nombre) una
+idea de don Bartolomé Gallardo. Este escritor afectadísimo, político
+violento más que atinado o agudo, se distinguía por su afición ardorosa
+a las cosas de su patria y lengua. La sociedad en que él tenía un
+puesto de los superiores en categoría, aunque en ella no ejerciese
+grande influencia, había tomado de una antigua <span class="pagenum"
+id="Page_378">p. 378</span>y extranjera nombre y ritos. Bien es
+cierto que de la del mismo nombre en otros pueblos se diferenciaba
+notablemente, por ser una asociación puramente política y concretarse
+a los negocios del país donde estaba establecida, y que al ritual y
+planta y arreglo de las de su clase en tierras extrañas había añadido
+algo peculiar de España y del oficio que en su patria ejercía. Pero
+todo ello aun parecía poco a Gallardo, resuelto a españolizar más
+los nombres y símbolos de la que era propiamente una asociación de
+españoles constitucionales o liberales. Para su intento había vuelto la
+atención a la época de la guerra de las comunidades de Castilla, traída
+a la memoria de los españoles con ideas de amor y veneración a quienes
+en ella figuraron sustentando la parte del popular por la oda de
+Quintana a Juan de Padilla, y por la tragedia de Martínez de la Rosa,
+cuya heroína, que le da título, es la viuda del mismo famoso personaje.
+De aquí nació un plan de crear en la sociedad secreta grados y dictados
+que variasen los en uso o se les sustituyesen, tomándolo todo de lo que
+habían sido los comuneros.</p>
+
+<p>Tal idea de Gallardo, comunicada por él en conversaciones
+particulares, hubo de dar golpe y de agradar a quienes proyectaban una
+asociación entre secreta y pública, cuya índole y apariencia fuesen
+propias para captarse voluntades y encontrar secuaces, particularmente
+en el vulgo. Diéronse, pues, los nuevos sectarios el nombre de
+comuneros, siendo en el uso común más corriente apellidarse hijos de
+Padilla; y llamaron a sus sociedades particulares <i>Torres</i>. A
+esto añadieron varios dictados de los cargos de la secta, insignias,
+ritos; todo ello en parte remedo, pero asimismo variación, de los
+usos y formas del cuerpo de que se separaban. Uno u otro nombre de
+personaje distinguido contribuyó desde luego al lustre e importancia
+de los comuneros. Ocupaba entre ellos uno de los primeros puestos
+Regato, de no corto poder e influjo todavía <span class="pagenum"
+id="Page_379">p. 379</span>en los negocios, y de gran crédito entre los
+liberales más extremados, no obstante ser escasos sus merecimientos,
+aunque fuese de ingenio vivo y sutil y de extraordinaria audacia y
+travesura. De mucho más valor era el joven, a la sazón brigadier,
+don José María Torrijos, de quien tanto va dicho en otra parte
+de estos recuerdos. Movió a Torrijos a entrar en los comuneros,
+además de su natural fogoso, estar descontento del Gobierno legal y
+también del secreto de la sociedad antigua, porque en la represión
+del levantamiento de los guardias de Corps había hecho más que otro
+alguno, y por ello había sido si no reprendido, poco menos. También
+fue comunero y llegó al puesto más alto en la sociedad el brigadier
+Palarea, en la guerra de la Independencia acreditado, pero en su
+clase culto, guerrillero, y en las Cortes, a la sazón juntas, orador
+de la oposición, si bien hablaba con más ardor y celo que elocuencia
+o tino. Andando el tiempo, y no pasando mucho, contaron en su gremio
+los hijos de Padilla al general Ballesteros, hombre que, a pesar de
+su corto entendimiento, había alcanzado grande fama en la guerra de
+la Independencia, y que desde 1815, época en que fue ministro de la
+Guerra bajo el rey absoluto, en días de sañuda persecución de los
+constitucionales, había seguido una conducta vacilante y dudosa, y, a
+pesar de ello, privaba sobremanera con los liberales más ardientes;
+ejemplo este, no raro, de sujetos que, aun sin el talento de ser
+arteros, consiguen medrar y tener concepto en diversos y aun opuestos
+bandos. Adquirió desde su entrada en el gremio de los de la misma
+comunión política cierto puesto como de maestro y personaje venerado,
+el anciano Romero Alpuente, cuyo renombre de magistrado desinteresado
+mal podía encubrir sus malísimas calidades; fríamente violento y
+predicador de la anarquía, que se valía de medios torcidos para recoger
+aplausos de la gente más baladí. También, como se debía suponer,
+pasó a militar en las filas <span class="pagenum" id="Page_380">p.
+380</span>comuneras Moreno Guerra, el cual (según le he pintado en
+otros de mis recuerdos anteriormente publicados)<a id="FNanchor_74_74"
+href="#Footnote_74_74" class="fnanchor">[74]</a> parecía como
+naturalmente llamado a tal milicia por la clase de su instrucción, por
+los hábitos de su vida política y hasta por su misma persona física y
+lo general de su porte y modos.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_74_74" href="#FNanchor_74_74" class="label">[74]</a>
+En los artículos cuyo título es <i>Cómo cae un mal Gobierno</i>.
+Al escribir lo que va arriba, difícil es no tropezar en uno de dos
+escollos: o el de repetir lo dicho en otro lugar, o el de citarme a mí
+propio apareciendo presumido.</p>
+
+</div>
+
+<p>También figuró y mucho en la comunería, sin mayor mérito que el
+de una osadía e inquietud a que pocos podían llegar, el diputado a
+Cortes don Francisco Díaz Morales, oficial de artillería comprometido
+en una conjuración en los días de la monarquía absoluta, y por ello
+condenado a muerte, aunque, suspendida por largo plazo la ejecución
+de la sentencia, logró, a la par con la libertad, el concepto de
+víctima ilustre cuando vino a triunfar su causa; de ilustre familia
+cordobesa, pero inclinado a mezclarse con la plebe, no obstante su
+educación en el real colegio de Segovia; padrino de todo alboroto y
+de todo alborotador,<a id="FNanchor_75_75" href="#Footnote_75_75"
+class="fnanchor">[75]</a> y hasta con un matiz como de locura que hacía
+menos criminales sus malos hechos; persona que murió ha poco tiempo
+en indigencia absoluta, habiéndose apelado a la caridad pública para
+que una suscripción le diese el sustento y abrigo necesarios, y siendo
+su desgracia tal, que le sobrevino la muerte al llegarle el tal cual
+alivio de su miseria.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_75_75" href="#FNanchor_75_75" class="label">[75]</a>
+Entre otros, había apadrinado a principios de 1821 al después famoso
+Bessieres, que había sido condenado a muerte en Barcelona por tener
+parte en una conjuración republicana. No fue, como es notorio,
+ejecutada la sentencia, empeñándose los más ardorosos y extremados
+liberales por salvar al que estimaban su caro hermano, el cual vino a
+ser campeón del absolutismo.</p>
+
+</div>
+
+<p>Este último personaje, muy dado al cosmopolitismo, trasplantó
+a España vástagos de otra sociedad extranjera que procuró enlazar
+con la de los comuneros; pero el vástago, <span class="pagenum"
+id="Page_381">p. 381</span>si prendió, no echó raíces ni medró a punto
+de figurar notablemente en un terreno ocupado ya por producciones
+del suelo propio. Fue así que, recién nacida la sociedad de los
+comuneros, ocurrió caer de súbito la Constitución española en
+Nápoles y el Piamonte, que, proclamada en el reino aquí nombrado en
+primer lugar, había vivido allí algunos meses, y siéndolo igualmente
+en la Italia Septentrional solo existió en ella algunos días, de
+lo cual resultó haber de huir del suelo patrio los liberales más
+comprometidos, y acudir a España, donde encontraron, como debían
+esperar, cariñoso y aun fraternal acogimiento. No se mostraron, por
+cierto, ingratos los así favorecidos, pues, lejos de serlo, declaraban
+que en nuestro suelo habían hallado segunda patria; pero la misma
+circunstancia de vivir con los españoles como hermanos los llevaba,
+sin mala intención, a mezclarse muchos de ellos más de lo justo en
+los negocios de su nueva familia. La revolución de Italia había sido
+obra de una sociedad secreta, desde 1817 o 12 establecida en su suelo,
+y conocida con el dictado de la de los carbonarios (o carboneros),
+la cual se había dilatado por Francia, donde la sociedad masónica
+era instrumento muy conocido y gastado, y por lo mismo, para fines
+políticos inútil enteramente. Hubo, pues, también en España <i>ventas
+de carbonarios</i>, pero en corto número y con flaco poder, siendo Díaz
+Morales uno de los que trataron de fomentarlas. Andando el tiempo, y ya
+al empezar 1823, aspiraron los carbonarios a salir de su oscuridad o
+insignificancia, como pegándose a los comuneros más violentos y obrando
+a la par con estos; pero nunca llegaron a merecer mucha atención, y aun
+una u otra fechoría que discurrieron no alcanzó a darles siquiera un
+grado mediano de mala fama.</p>
+
+<p>Grande fue la indignación en la sociedad primitiva al ver desgajar
+de su tronco aquella rama y plantarla como destinada a ser árbol rival
+del antiguo destinado a hacerle <span class="pagenum" id="Page_382">p.
+382</span>sombra, y desde luego a desacreditarle, porque su descrédito
+justificaba el nuevo plantío, suponiéndole necesario para dar a los
+liberales mejor sombra y nutrirlos con más saludable fruto. Lo en parte
+singular fue ver entre los más furiosos anticomuneros a Gallardo, a
+quien por sus antecedentes y conducta habría parecido natural ver
+alistado en el gremio de la gente más extremada y violenta, y del cual
+debía presumirse que se dejase llevar por los nombres castellanos algo
+autorizados de la novel asociación; pero se indignó sobremanera de ver
+como que se apropiaban su invención, y, pudiendo en él más lo literato
+que lo político, miró solo a los nuevos asociados como a plagiarios,
+les achacó que al robarle sus ideas se las habían desfigurado por no
+comprenderlas bien, y dio suelta contra ellos a su natural de hombre
+vano y acre en demasía.</p>
+
+<p>No correspondió la novel asociación con odio manifiesto al de que
+era objeto, porque se sentía débil aún y conocía que debía ser modesta
+y reservada, aspirando solo a cobrar fuerzas y destinando las que
+cobrase a una guerra contra su rival, pero difiriéndola para tiempo
+oportuno.</p>
+
+<p>La caída del Ministerio en que figuraba en primer término Argüelles,
+fue dolorosísima para la sociedad antigua, que durante cuatro meses
+había estado con él en unión estrecha, contentándose con ser su
+auxiliar, y no aspirando a dominarle, como hizo año y medio después con
+un ministerio nacido de su seno. Los comuneros que acababan de nacer
+no eran muy adictos a los ministros caídos, pero aparentaron serlo,
+y se excedieron en sus demostraciones de enojo por el acto que los
+derribó, mirando en él una ocasión de mostrar su celo para descubrir
+conjuraciones y conjurados.</p>
+
+<p>Corría en tanto el año de 1821, no exento de turbulencias ni de
+sublevaciones realistas, pero amenazando con males superiores a los que
+ocurrían, los cuales eran pronto remediados, o sobresanados.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_383">p. 383</span></p>
+
+<p>Pero en otoño del mismo año tomaron los negocios un aspecto y sesgo
+pésimos, no tanto por hechos de los enemigos de la Constitución,
+cuanto por disensiones entre sus amigos. Habiendo cometido Riego actos
+de enorme imprudencia como capitán general que era de Aragón, fue
+separado de aquel mando por el Gobierno; disposición justa, pero que
+tenía la desgracia de ser grata al Rey, lo cual, sobre otras razones,
+era una poderosísima para que pareciese injusta, y aun atroz, a los
+liberales conocidos por el distintivo de exaltados. Hubo en Madrid
+conatos de sedición que fueron reprimidos. Entretanto, circulaba
+por las provincias la idea de que el Gobierno supremo, dócil por
+demás con la real persona y con toda la corte, iba a consentir en el
+restablecimiento del poder absoluto, o en algo poco menos. En todos los
+conventículos de la sociedad antigua, a la sazón en el apogeo de su
+poder, era tal el pensamiento dominante.</p>
+
+<p>En ninguna parte de España eran los constitucionales más numerosos,
+ni contaba la antigua sociedad secreta con más poder, así por el número
+como por la calidad de quienes la componían, que en la ciudad de
+Cádiz. Los comuneros, escasos en número, y apenas contando con persona
+alguna de tal cual valía, eran casi nada en un lugar teatro donde la
+otra sociedad poderosa había llevado a cabo el restablecimiento de
+la Constitución, siendo de todos sabido que era obra suya. Y lo fue
+también, y casi exclusivamente, el proyecto concebido en los días de
+que voy ahora aquí hablando, y llevado a ejecución hasta cierto punto
+de levantar bandera contra el Gobierno constitucional en nombre de la
+Constitución misma.</p>
+
+<p>No fue consultado para el intento el gobierno superior establecido
+en Madrid. Al revés, procedieron los de Cádiz ocultándole su proyecto,
+y hasta fue tildado de delación algún paso dado para que, conocido en
+la capital el daño que amenazaba, se atajase o previniese por las vías
+de <span class="pagenum" id="Page_384">p. 384</span>consejo cariñosas
+y fraternales, por las cuales únicamente podía proceder un cuerpo falto
+de fuerza material, y que, aun si la hubiese tenido, no habría querido
+emplearla.</p>
+
+<p>Al cabo la semirrebelión estalló y se comunicó a Sevilla, siendo
+también allí de la misma sociedad la dirección, así como lo fue el
+origen del levantamiento.</p>
+
+<p>Entonces el gobierno de Cádiz estuvo en la sociedad apenas
+disimulado. Los que no eran de ella sabían su existencia, se mostraban
+prontos a prestarle obediencia, averiguaban ansiosos lo que en ella se
+trataba, y esperaban para cumplirlo a saber lo que se resolvía.</p>
+
+<p>En medio de esto, el cuerpo llamado Capítulo de Cádiz, al cual
+obedecía, las sociedades inferiores de la provincia, inclusas las de la
+misma ciudad, numerosas y acaloradas, se veían en situación de notable
+apuro. Muchos de aquel cuerpo habían atizado el fuego que veían con
+pena y terror crecido hasta ser incendio que amenazaba gravísimo daño.
+La autoridad suprema de Madrid había disculpado más que aprobado los
+hechos de las de Cádiz y Sevilla, y, si nada afecta al Ministerio,
+ni aun a la mayoría de las Cortes, que solo era semiministerial y
+solía variar, tampoco veía sin horror que fuese a encenderse una
+guerra civil entre los constitucionales. Los enemigos de estos se
+mostraban al doble satisfechos, porque el desorden les daba motivo a
+censurar un estado de cosas que tan malos efectos producía y en que
+eran desatendidas impunemente las leyes, y porque esta misma confusión
+les daba juntamente materia a la censura, y fundadas esperanzas de
+triunfo. Pero en el mismo Capítulo había hombres obcecados resueltos a
+llevar las cosas adelante hasta a una situación de rebelión completa,
+mientras otros procuraban traer una avenencia que no dejaba de ser
+dificultosa. En las juntas inferiores era lo común estar por los
+pareceres más violentos, influyendo en esto varias razones: fanatismo
+<span class="pagenum" id="Page_385">p. 385</span>nacido de escasa
+ilustración en algunos, temor en otros por creerse comprometidos por
+los pasos primeros dados en la carrera de la rebelión, y ambición o
+interés en un gran número, que esperaban de la guerra civil ascensos y
+otras ventajas, porque comenzaba a asomar la idea, llevada después a
+extremos a resultas de verla realizada, de que sembrando o fomentando
+las revueltas se coge buena cosecha de grados y honores. Y si bien las
+Cortes, en dos resoluciones que se contradecían, habían a la par dado
+apoyo al Ministerio y declarádosele enemigas, aprobando con esto último
+el quebrantamiento de las leyes que como por fórmula en su primera
+resolución sustentaban, ni aun esto alcanzó a traer a la sumisión a la
+parte más crecida de los rebelados en Cádiz y Sevilla, muy numerosos en
+la primera ciudad, y escasos en número en la segunda, pero dominantes
+en ambas.</p>
+
+<p>Tal era la situación de las cosas en Cádiz al terminar 1821,
+gobernando allí la sociedad secreta, a la cual obedecía, sin ser de
+ella, el gobernador militar y político; hombre honradísimo, hasta
+virtuoso, de mansa condición, deseoso del bien, y pesaroso del papel
+que estaba representando por sentir que con su conducta evitaba mayores
+males.</p>
+
+<p>Me tocó en aquellos días, en que acababa de ser elegido diputado
+a Cortes por la provincia de Cádiz, pasar a aquella ciudad desde la
+de Córdoba en que estaba residiendo, porque había estado sirviendo en
+ella mi empleo de intendente. Había yo sido de los desaprobadores del
+pensamiento de resistir al Gobierno legal; pero empezada, contra mi
+deseo no encubierto, la guerra entre los exaltados y los moderados,
+por cálculo político no desacertado, aunque de mala especie, me
+había puesto de parte de los primeros, y bullía en su favor, porque
+preveía que, si triunfando el Ministerio triunfaba con él la ley,
+infaliblemente los anticonstitucionales, unidos a la sazón con los
+ministeriales, <span class="pagenum" id="Page_386">p. 386</span>pronto
+se sobrepondrían a sus compañeros, y deshaciéndose de ellos y de la
+Constitución, recogerían todo el fruto de la victoria. Salí, pues, para
+Cádiz lleno de pena, descontento aun de mí mismo, incierto sobre cuál
+sería el modo de pensar de mis amigos políticos, de los cuales había
+disentido al desaprobar yo el proyecto del rompimiento, y deseoso de
+encontrar términos de avenencia, si bien con poca esperanza de ver
+mi deseo logrado. Pero, llegado que hube al pueblo de mi nacimiento
+y también de mi amor, cabeza de la provincia que me había elegido
+diputado a Cortes, encontré que mis amigos, con rara excepción,
+deseaban ya la paz, viendo cuán funesta sería la guerra. Había con
+todo dificultades enormes que vencer para reducir a la obediencia a
+los que habían sacudido el yugo y querían sustentar con la fuerza
+su desobediencia. En dos semanas que pasé en Cádiz apenas salí del
+Capítulo, casi constituido en sesión permanente. Debo decir que pocos
+días de mi larga vida han sido más amargos, aunque en ella hayan
+abundado horas de amargura. Los singulares medios por donde llegamos
+por lo pronto, pero no de buena manera, al fin apetecido merecen una
+relación circunstanciada en la cual se dé a conocer qué eran aquellos
+días.</p>
+
+
+<h3>II.</h3>
+
+<p>Si era el Capítulo de Cádiz la única autoridad real y verdadera de
+aquella provincia, era una autoridad supeditada por los que de ella
+dependían. Así es que no osaba tomar resolución alguna, disimulaba, y
+cuando se aventuraba a dar un paso adelante en la carrera por donde los
+que en él eran el mayor número querían llevar las cosas, al punto se
+veía precisado a detenerse y aun a retroceder, <span class="pagenum"
+id="Page_387">p. 387</span>si no en la realidad, en la apariencia.
+Hasta con la minoría del mismo Cuerpo se veía la mayoría forzada a
+guardar contemplaciones, que eran actos de condescendencia. Verdad
+es que los frívolos pretextos con que se cohonestó el primer acto
+de resistencia estaban desvanecidos; que habían intervenido en el
+negocio las Cortes, y en dos votaciones, en no corto grado, si ya no
+enteramente contradictorias, se habían declarado contra los ministros,
+aunque condenando a los semirrebelados, y mandándoles sujetarse a las
+leyes y al Gobierno, y (lo que es más) que, pendientes estos sucesos,
+había habido una elección general, y en las Cortes electas iba a
+predominar el partido exaltado, con lo cual estaba logrado el objeto
+que había dado ocasión a la resistencia de los gaditanos y sevillanos.
+Pero esto último venía a ser una desgracia, porque daba un argumento
+erróneo, pero de gran fuerza para el vulgo, a los que insistían en
+seguir desobedientes hasta llegar a ser rebeldes, sustentando su causa
+con las armas. Algunos hombres, y de los más notables, causantes o
+fautores de los primeros movimientos, habían sido elegidos diputados,
+y, si bien con esto había adquirido fuerza la causa por ellos abrazada
+y sustentada, era común decir que, llegados ellos a encumbrarse, daban
+con el pie a lo que les había servido de escalera, lo cual no parecía
+bien y aun dolía a quienes nada habían ganado en toda la serie, aunque
+no larga tampoco corta, de aquellos disturbios. Esto decían algunos, y
+acusación tal muy repetida hallaba favorable acogimiento en numerosos
+jueces, en litigio en que eran muy crecidos en número los que juzgaban.
+En la ciudad de Cádiz la sociedad tenía influjo sobre las clases todas
+del pueblo, inclusas las ínfimas, allí a la sazón constitucionales, y
+sabido es que entre la gente ruda e ignorante, las opiniones extremadas
+prevalecen.</p>
+
+<p>Ni se contentaban los de los cuerpos inferiores con mostrarse
+indóciles en sus reuniones y en su manejo para <span class="pagenum"
+id="Page_388">p. 388</span>allegarse parciales fuera de ellas, a lo que
+hacía, y más todavía a lo que, no sin causa, sospechaban que intentaba
+hacer el Capítulo, sino que le enviaban una u otra diputación, que,
+contra toda regla, era admitida, y a la cual se daba voz, si bien
+no voto, y que al usar de la voz lo hacía en tono de no encubierta
+amenaza, y como quien manda en vez de ser como quien representa. Mal
+podía reprimir la ira el presidente del Capítulo, hombre nada sufrido
+entonces, y, sin embargo, tascaba el freno, aunque sin poder ocultar
+que se violentaba. Al revés los de la corta minoría; viéndose apoyados
+por gente de afuera, aparecían no solo renuentes, sino indignados y
+soberbios.</p>
+
+<p>Pasaba uno y otro día sin salir de situación tan angustiosa, cuando
+urgía una decisión final, y apremiaban a darla los sucesos, empujando
+a ella por opuestos lados. Se presentó en el Capítulo un comisionado
+del de Sevilla, y nos echó en cara nuestra timidez, declarando que
+los sevillanos (esto es, no los hijos y vecinos de aquella ciudad,
+sino los que en ella pretendían llevar la voz del pueblo) estaban
+resueltos a seguir resistiendo hasta que la victoria en verdadera
+lid decidiese entre la causa del Gobierno de Madrid y la de las
+provincias desobedientes. Singular era tal aserto, siendo sabido que
+en Sevilla la población, aunque con excepciones, no era, como en
+Cádiz, constitucional, sino lo contrario, por lo cual, si llegaban
+las hostilidades, difícil había de ser que no fuese el triunfo de los
+parciales del Gobierno, a los cuales se habían agregado los de la
+monarquía absoluta. Pero cuando a los de Cádiz, tachados de tibios,
+o quizá de algo más, se ponía por ejemplo de ardor y fortaleza la
+conducta de los de Sevilla, a estos, según supimos muy en breve, se
+citaba por modelo para avergonzarlos, y aun para intimidarlos, los de
+Cádiz.</p>
+
+<p>Entretanto, el Gobierno supremo oculto de Madrid, lleno de congoja
+y de temores, ansiaba por ver reducidas a <span class="pagenum"
+id="Page_389">p. 389</span>la obediencia a las provincias ya casi
+rebeladas. Apeló, pues, de nuevo al consejo, porque otras armas no
+tenía, y solo por la vía de la persuasión podía lograr el fin que
+anhelaba. No creyendo los escritos suficientes para ver satisfecho su
+buen deseo, cuerdamente dispuso enviar a Cádiz un hermano comisionado,
+y al intento eligió uno de los más comprometidos en el alzamiento de
+1820, lo cual equivale a decir de aquellos para quienes la causa de la
+Constitución era una misma con la de su interés personal, pues cayendo
+aquella, vería en grave riesgo hasta su vida. Fue el elegido el oficial
+de marina don Olegario de los Cuetos, a quien ha visto la generación
+presente figurar, al cabo, en primer término en el partido apellidado
+progresista.</p>
+
+<p>Sabida que fue en lo general de la población de Cádiz la venida de
+tan digna persona, y sospechándose y aun casi sabiéndose a qué venía,
+los más extremados y alborotados levantaron la voz de que un emisario
+del Ministerio había llegado con la mira de reducir al pueblo a la
+servidumbre y acabar con los patriotas, y de resultas con la libertad
+misma. Hubo hasta inquietud peligrosa por la propagación de tal
+rumor, acogiendo la credulidad las calumnias de la maldad, y estuvo a
+pique de ser maltratado, y aun tal vez en el grado último, uno de los
+restablecedores de la Constitución.</p>
+
+<p>La llegada de Cuetos ponía al Capítulo gaditano en una situación por
+un lado ventajosísima, y por otro algo apurada, porque si la autoridad
+del Gobierno oculto, si no de todos obedecida, por todos declarado
+con derecho a exigir obediencia, nos mandaba someternos, de temer
+era, atendido el estado de los ánimos, que aun a su mismo Gobierno
+secreto la sociedad de Cádiz se declarase medio rebelde, llevando
+delante, hasta sustentarla con las armas y hacer la rebelión completa,
+acompañada de guerra civil entre constitucionales, la separación
+de la obediencia a las <span class="pagenum" id="Page_390">p.
+390</span>leyes y a la autoridad que en nombre de las leyes
+obraba. De todos modos, iba a acabar la hora de las dilaciones y
+tergiversaciones.</p>
+
+<p>Pero si bien el Capítulo podía proceder por sí en tan grave
+negocio, no quiso; en lo cual si un tanto se expuso, obró con cordura
+a la par que con atrevimiento, trayendo el negocio a la deliberación
+y resolución de toda la sociedad secreta, o, dígase, de todos cuantos
+quisieron concurrir con su voto, o con su voz, o con su asistencia
+a la determinación final sobre la cuestión pendiente. Fue, pues,
+convocada, al intento de promover en ella un debate y resolución
+definitiva, una junta magna para las primeras horas de la noche. Era
+esta de las de enero (1822), que aun en las latitudes apartadas de las
+polares son bastante largas, y dan tiempo para detenerse en prolongadas
+discusiones. Acudieron los de la sociedad, si todos no, en número
+muy crecido: corrió por la ciudad la noticia de la convocación y del
+negocio que iba en ella a tratarse y decidirse; estaban todos suspensos
+y como colgados de lo que iba a dictar una asociación ilícita, y hasta
+el mismo gobernador y jefe político, no obstante ser honrado patricio,
+buen caballero y cristiano piadoso, como si hubiese renunciado a su
+autoridad por no poder ejercerla, se sometía al fallo de un tribunal o
+cuerpo cuyos miembros estaban anatematizados por la Iglesia, sobre sus
+otras nulidades.</p>
+
+<p>Aunque el Capítulo había resuelto someter la cuestión a la
+resolución de la irregular <i>Junta magna</i>, no debía ni quería, ni
+en razón podía, presentarse en ella sin el intento formado de influir
+poderosamente en lo que resolviese la numerosa reunión convocada.
+Para el intento, era indispensable que hasta desapareciese la minoría
+del mismo Capítulo, corta, pero tenaz, y tal que podría frustrar el
+proyecto de sumisión, si no aparecía unanimidad en vez de mayoría
+en lo resuelto por el cuerpo cuya autoridad <span class="pagenum"
+id="Page_391">p. 391</span>iba a ser como renunciada al ponerla en
+juicio ante quienes de ella dependían. Consiguiose nuestro intento, no
+sin trabajo, sosegando el honrado fanatismo de una o dos personas, y
+aun logrando que guardase silencio otra, cuya violencia, según juicio
+que pudo ser erróneo, pero que tenía harto fundamento, parecía hija de
+malas pasiones y de ambición poco escrupulosa. Así nos encaminamos al
+sitio donde se había de celebrar la junta con un tanto de confianza,
+pero ciertamente no ajenos de recelo.</p>
+
+<p>Abierta la sesión, siendo en ella presidente el del Capítulo, y
+proponiéndose ante todo que entrase y fuese oído el comisionado del
+gobierno supremo de nuestra sociedad, se levantó a oponerse a que
+siquiera se le diese entrada el entonces famoso escritor que llevaba
+por apellido Clara-Rosa. El tal sujeto, ejemplo lastimoso del influjo
+que tienen y poder que cobran en tiempos revueltos personas cuyo ningún
+valor moral no está compensado por dotes intelectuales ni por saber,
+acreditó con sus palabras mal zurcidas, en las cuales ni observó las
+fórmulas de la sociedad, cuán malas eran sus intenciones, y cuán
+escasos sus recursos para sustentar sus opiniones. Entre sus errores,
+fue uno apellidar a Cuetos emisario, dictado que, sin ser ofensivo,
+venía a serlo, porque con nombrar así a Cuetos se le había hecho odioso
+ante el vulgo. Esto proporcionó al presidente una ocasión de ensalzar
+a Cuetos, y de poner en claro, si no cual era su comisión, la alta
+procedencia de este, y por consiguiente, su importancia. No bastaron,
+con todo, ni la dignidad de la silla presidencial, ni las convincentes
+razones dadas por quien la ocupaba para que no siguiese la discusión
+sobre si había o no de entrar Cuetos. Tales trazas llevaba el negocio,
+predominando en la junta los de opiniones extremadas, si no por ser
+allí los más numerosos, por ser los más audaces y llevarse consigo a
+los tímidos o vacilantes, que parecía casi cierto que el comisionado
+del gobierno de la sociedad no sería ni admitido <span class="pagenum"
+id="Page_392">p. 392</span>en la junta, cuando el presidente, sin
+esperar la votación, dando un golpe en la mesa, con voz clara, fuerte
+y como de quien manda, dijo que «en nombre de nuestras leyes, dese
+entrada al momento a nuestro digno hermano». Sorprendió a todos el
+atrevimiento, y siguió al mandato la obediencia, de suerte que, cuando
+empezaban los malcontentos a quejarse de lo que calificaban de acto
+ilegal y despótico, estaba Cuetos en la sala, y llenos de aliento los
+deseosos de la sumisión, y de desmayo, en medio de su furia, los de
+la opinión contraria. Oído Cuetos, el cual, no por sí, sino en nombre
+de quienes le enviaban, aconsejó el desistimiento de la resistencia,
+todavía iba a renovarse sobre ello el debate, cuando alzando la voz
+el comandante del batallón de la Princesa, hombre de gran entereza y
+de aquellos para quienes valían más sus obligaciones de militar y de
+ciudadano que los de miembro de un cuerpo no legal, declaró que él con
+la tropa de su mando estaba resuelto a obedecer a la autoridad legítima
+y constitucional, o, dígase, a las leyes civiles y militares. Era tal
+modo de expresarse una condenación explícita hasta de la existencia
+de la sociedad, o, si no tanto, de la parte que la misma tomaba en la
+dirección de los negocios públicos, así como lo era de todo lo hecho
+en Cádiz y Sevilla desde los primeros pasos dados en la carrera de la
+resistencia al Ministerio. Pero lo atrevido de la declaración cuadraba
+bien con el deseo de quienes deseaban sofocar el incendio que ellos
+mismos habían causado y atizado. El escándalo causó un alboroto o
+principio de desorden en la junta, e impidiendo seguir la discusión,
+produjo una cosa a manera de votación, pero no votación perfecta,
+la cual, levantada la sesión entre quejas y reconvenciones de los
+vencidos, vino a dar de sí que Cádiz entrase en el orden de que se
+había separado. La gente que, en las inmediaciones o en otros lugares,
+estaba aguardando ansiosa a saber lo resuelto por la sociedad, árbitra
+entonces de la suerte de aquellas provincias, <span class="pagenum"
+id="Page_393">p. 393</span>entendió desde luego que la resistencia
+había concluido. Al día siguiente hubo un amago de motín dirigido
+contra los de la sociedad a quienes con sobrada razón se atribuía el
+éxito del grave negocio que tanto ocupaba los ánimos del vecindario
+gaditano. Pero los sediciosos, faltándoles apoyo, no pasaron de
+amenazar, y tras días de inquietud vinieron otros de sosiego, ya muy
+deseados por la gente de algún valer, y aun por la parte de esta que
+había visto con placer y aprobado los primeros desmanes.</p>
+
+<p>Allanándose Cádiz a entrar en la senda legal, inmediatamente le
+siguió Sevilla, dándose el parabién quienes dirigían los negocios
+en esta última ciudad de verse fuera de una situación de angustia y
+peligro. Allí no había que temer alboroto de la plebe, siendo la de
+Sevilla, con raras excepciones, indiferente en punto a los promovedores
+de la resistencia, cuando no contraria.</p>
+
+<p>En dos provincias más de España (en Galicia y Murcia) había habido
+movimientos para ayudar a los desobedientes de Cádiz y Sevilla; pero
+duró poco el triunfo de los que los causaron, restableciéndose el orden
+e imperio de la ley sin dificultad considerable. En todo ello obraban
+ciertos cuerpos de la sociedad secreta, no en obediencia al gobierno de
+la misma, sino por sí, de lo cual resultaba falta de unión y concierto
+en el gremio numeroso de los asociados en España.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba, apenas daban señal de vida los comuneros como
+cuerpo, si bien algunos de ellos se asociaban a los desobedientes, como
+convenía a personas de las ideas más extremadas. Con todo, ocurrió
+recién pasados los primeros días de haber levantado la bandera de
+la resistencia Cádiz y Sevilla, un incidente notable y extraño. El
+Gobierno legal, no bien supo las inquietudes de Andalucía, cuando cuidó
+de impedir que a las poblaciones semirrebeladas acudiesen personas
+cuyas opiniones y conducta conocidas diesen fundado motivo de temer que
+fuesen a <span class="pagenum" id="Page_394">p. 394</span>fomentar
+la idea de la resistencia. Pero cuando esta disposición, no muy legal
+pero en uso constante en nuestra España donde los movimientos y
+residencia de las personas están como sujetos a la intervención de los
+que mandan, estaba llevándose a efecto, se apareció en Andalucía, con
+licencia de la superioridad, Regato, persona muy principal entre los
+comuneros, pero hombre de cuyos antecedentes conocidos debía esperarse
+que prestase eficaz auxilio a los desobedientes. No hubo de hacerlo, ni
+tampoco lo contrario, a lo menos claramente, y la como oscuridad con
+que vivió entre los semirrebelados encerraba sin duda un misterio, si
+bien en ello apenas se hizo alto.</p>
+
+<p>También pareció extraño que el Ministerio nombrase entonces para
+desempeñar el gobierno político de Sevilla a un sujeto de mérito, pero
+comunero y amigo no menos que del anciano Romero Alpuente, es decir,
+de la persona a quien más se allegaba la gente más sediciosa. Así es
+que en Sevilla, restablecido el orden, los pocos hijos de Padilla que
+encerraba aquella ciudad, aparecían adictos a quien había venido a
+poner, y puesto, término a la resistencia.</p>
+
+<p>No sucedió lo mismo en Cádiz. Allí creció de súbito la sociedad
+comunera, y creció prodigiosamente, pasándose a ella todos los de
+la antigua, descontentos y aun furiosos por la terminación de los
+recién pasados disturbios. Y como en Cádiz las clases inferiores eran
+constitucionales, fue fácil a la comunería aumentar allí sus filas
+hasta formar una crecida hueste. De esta era principio fundamental el
+odio a la sociedad antigua.</p>
+
+<p>Entretanto, en Madrid, abiertas las nuevas Cortes, trabajaban
+las dos sociedades influyendo en la conducta de los diputados que
+respectivamente eran de ellas, los cuales cuando menos componían más de
+una mitad del nuevo Congreso.</p>
+
+<p>Pero, coincidiendo con la reunión de este nuevo cuerpo <span
+class="pagenum" id="Page_395">p. 395</span>legislador y en la esencia
+soberano, por un lado ser elegido Riego para la presidencia durante
+el primer mes de la legislatura, y por el otro haberse formado
+un Ministerio de moderados, todos ellos hombres de mérito y alto
+concepto, entre los cuales descollaba Martínez de la Rosa, tomaron
+las cosas singular aspecto y sesgo en cuanto al proceder de los
+gobiernos ocultos. El de la antigua no era amigo del Ministerio, pero
+tampoco su enemigo, y los meros socios estaban divididos, contándose
+entre ellos así los hombres más vehementes de la oposición, como no
+pocos ministeriales declarados y celosos. Vino esto a influir en la
+mayoría del Congreso a punto tal que no la había fija, sino al revés
+muy variable, y esto sobre cuestiones importantes, siendo así que,
+recién hechas las elecciones, era general esperar, unos con temor y
+pena, y otros con gozo y soberbia, que predominarían constantemente
+los exaltados. En tanto, el gobierno de los hijos de Padilla y todos
+cuantos de él dependían, hacían al Ministerio cruda guerra en unión
+estrecha con no pocos diputados que éramos de la otra sociedad rival.
+Yo, que estaba entre estos últimos, obrando o hablando con desatentada
+violencia, como si quisiese probar que no merecía ser acusado de
+moderado, como lo había sido poco antes en Cádiz, y que veía mi
+conducta aprobada y ensalzada por los escritos de los comuneros,
+y o tibiamente aplaudida, o a veces solo disculpada por los de mi
+<i>hermandad</i>, sentí lo que era a la par pueril enojo y justo
+cálculo político, y en un momento de mal humor, para el cual no me
+faltaba motivo, solté la expresión de que mi puesto natural entonces
+era estar entre los comuneros. Oyeron algunos de estos, amigos míos,
+mis palabras, y equivocando por resolución deliberada un arranque de
+ira, participaron a su gobierno que iban a contarme en su gremio; y
+tal era la necesidad que tenía su sociedad de recibir aumentos, que
+pasó nada menos que una circular a todas las <i>torres</i>, haciéndoles
+saber <span class="pagenum" id="Page_396">p. 396</span>la adquisición
+de mi pobre persona como una conquista digna de mención especial.
+Pronto, sin embargo, vino el desengaño, porque pasado el ímpetu en que
+yo me había mostrado inclinado a dar tal paso, determiné por varias
+razones mantenerme firme en la asociación a que me ligaban fortísimos
+lazos. Grandísima fue la indignación de los comuneros contra mí, y
+si disimulada por algún tiempo, conservada hasta dar claras y vivas
+muestras de sí en periodo no muy distante.</p>
+
+<p>Iban así las cosas trabajosamente, y estaban próximas a terminar
+las Cortes ordinarias de 1822, encendida la guerra civil en Cataluña,
+no sin tentativas de emprenderla en otros puntos; no encubriendo
+el gobierno francés la mala voluntad que nos profesaba, ni aun su
+intención de hostilizarnos a la larga; el Rey dispuesto a recobrar su
+poder antiguo, y ya apenas contento con el Ministerio moderado por él
+mismo escogido, y lleno de condescendencia a sus deseos, y las Cortes
+con escaso concepto, sin fe en sí propias, no atreviéndose ni a dar
+apoyo al Ministerio ni a hacerle guerra. En la sociedad de que yo era
+parte había la misma incertidumbre que en las Cortes.</p>
+
+<p>Ocurrieron en esto los sucesos que señalaron los días corridos desde
+el 30 de junio al 7 de julio: la sublevación de la Guardia Real, y su
+vencimiento en las calles de la capital que invadieron. En los días que
+permanecieron las tropas sublevadas y el Gobierno constitucional frente
+a frente, nada hicieron las sociedades secretas que no les fuese común
+con los demás liberales. La nuestra apenas celebró juntas.</p>
+
+<p>Pero la victoria de la causa constitucional mudó la faz de las
+cosas. El Rey, vencido y sujeto, se veía forzado a darse por satisfecho
+con seguir reinando en la apariencia, o dicho con más propiedad, con
+que continuase la ficción legal que le suponía reinante, ficción, como
+todas las de igual clase, de nadie creída.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_397">p. 397</span></p>
+
+<p>El Ministerio, bajo cuya dirección habían venido las cosas públicas
+a tan fatal paradero, no podía seguir gobernando, ni él quería. Formar
+el que había de sustituirle vino a ser puesto a cargo del gobierno
+oculto de nuestra sociedad, el cual, puesta mano a la obra, la completó
+como pudo, aceptando la lista de ministros que le fue presentada
+el Rey, tan sujeto a todo que en prestarse a cuanto más le dolía
+encontraba nuevas pruebas de su estado de cautiverio.</p>
+
+<p>No solo tuvo nuestra sociedad la imprudencia de hacer nombrar un
+Ministerio compuesto exclusivamente de personas de ella misma, sino que
+se mostró satisfecha y aun ufana de ello, como si hubiese alcanzado una
+victoria y conseguido una gran ventaja. Lo que había logrado era cargar
+con una responsabilidad enorme, introducir en el Estado un gobierno
+secreto al cual obedecía el gobierno público o legal, y crear nuevos
+elementos de discordia, cuando tantos había que pugnaban unos contra
+otros, en nuestro daño y el de nuestra causa.</p>
+
+<p>Grande fue el furor de la mayor parte de los comuneros al verse
+excluidos de participación en el Ministerio, cuando este venía a
+manos de una oposición, en la cual muchos de ellos habían peleado y
+señaládose. Pero los más de ellos disimularon por lo pronto, tirando
+a contener a los impacientes o mal sufridos de su sociedad, lo cual
+dentro de breve plazo llegó a ser nada fácil empresa.</p>
+
+<p>Otro inconveniente asimismo de bulto tenía el recién formado
+Ministerio. No podían por la Constitución vigente ser ministros los
+diputados, y era forzoso llamar para entregarles las riendas del
+gobierno a otros hombres en vez de los caudillos de la parcialidad
+predominante en el Congreso, donde tenían asiento los de más nombradía
+entre los exaltados. Ahora bien; aun cuando habría sido dificultoso
+hallar en nuestras filas hombres capaces de ser buenos ministros, y
+tampoco era fácil señalar algunos siquiera <span class="pagenum"
+id="Page_398">p. 398</span>medianos para circunstancias en que acertar
+era casi imposible, crecía de punto la dificultad si se iba a buscar
+sujetos idóneos para estar al frente de la nación en la minoría de las
+Cortes nuestras antecesoras, o fuera de ellas en lo general de los
+españoles de algún renombre. En el Congreso inmediatamente anterior
+habían figurado los constitucionales de antigua fama, y el mayor número
+de estos pasaban por ser del partido moderado, cuando la oposición
+exaltada del mismo cuerpo, si bien compuesta de personas muy dignas,
+era reputada, y no sin razón, inferior en valor intelectual al gremio
+de aquellos con quienes habían estado en guerra, y por los cuales había
+sido vencida repetidas veces. Sin agravio de la respetable memoria
+de los que en agosto o a últimos de julio de 1822 se encargaron del
+gobierno de la nación, bien puede decirse que no eran sus fuerzas
+bastantes a llevar el grave peso que se echó sobre sus hombros. Don
+Evaristo San Miguel, que no había sido diputado, merecía ser tenido
+por un buen militar y no mal literato, recomendándole además ser amigo
+y compañero de Riego; pero por ninguna de sus calidades, a pesar de
+tenerlas buenas, parecía a propósito para ministro de Estado. Tal
+vez el ministerio de la Guerra, que fue confiado al general López de
+Baños, no caía mal en él, aunque fuese bizarrísimo soldado y hombre
+entero más que instruido o agudo. Recomendaban a don José Manuel de
+Vadillo, diputado que acababa de ser en las Cortes de 1820 y 21, su
+instrucción algo extensa y su entonces no mal juicio, así como el
+haber sido ya jefe político de una provincia en 1814, a pesar de lo
+cual para la actividad necesaria en un ministro le faltaba mucho.
+Aunque nadie podía negar algún talento y buena intención a don F.
+Fernández Gascó y a don Felipe Benicio Navarro, por confesión casi
+general, y por no ser sus nombres de suficiente fama, hacían desairada
+figura en su encumbramiento. La Hacienda fue dada a don M. Egea, pero
+solo en interinidad, pues no <span class="pagenum" id="Page_399">p.
+399</span>obstante ser de nuestra sociedad secreta, y buen empleado,
+todavía no tenía nombre bastante para ser elevado a ministro
+propietario. Por último, fue llamado a desempeñar el alto cargo de
+ministro de Marina el entonces capitán de navío don Dionisio Capaz,
+que había sido diputado a Cortes en las de 1813 y 14, pero de quien,
+para no decir más en su censura, bien puede asegurarse que su elevación
+admiró al cuerpo de la armada, y no pudo causar grande satisfacción a
+los pocos que le conocían.</p>
+
+<p>Formado el Ministerio, solo agradó al cuerpo del cual procedía.
+A no pocos causó disgusto; a lo general de las gentes, sorpresa. No
+justificaron los hechos los temores de quienes recelaban ver salir de
+los nuevos ministros disposiciones de violencia revolucionaria, ni
+correspondieron ellos a las lisonjeras esperanzas y a los temores que
+de su advenimiento al poder habían concebido por un lado sus amigos y
+por el opuesto sus contrarios.</p>
+
+<p>Sin embargo, hubo al principiar los recién nombrados a desempeñar
+sus cargos un momento en que cesaron los odios antiguos y todavía
+no aparecieron los nuevos, periodo en el cual los parciales de la
+monarquía absoluta, no bien recobrados de su derrota en Madrid,
+guardaban silencio, en que los moderados, igualmente vencidos en
+las últimas lides, aunque no hubiese sido sobre ellos directamente
+alcanzada la victoria, se resignaban a su destino, y en que los
+exaltados, aun los descontentos, no creían conveniente a ellos mismos
+dar todavía señal del espíritu que los animaba.</p>
+
+<p>Mina, nombrando general del ejército destinado a sujetar a los
+rebeldes catalanes, caminaba a su destino con algunas tropas, y
+ningún liberal extremado por entonces dejaba de tener en mucho a
+Mina, y si otra cosa sentía, lo disimulaba. Iban a juntarse Cortes
+extraordinarias como con harta menos necesidad de tenerlas juntas se
+había hecho el año anterior, cuando era de los moderados el predominio,
+<span class="pagenum" id="Page_400">p. 400</span>y las Cortes eran
+más que son hoy lo que a todos los sucesos daba color e impulso, aun
+cuando las Cortes mismas, como el Ministerio, habían venido a ser
+poco más que ejecutores de lo que disponían las sociedades secretas,
+o digamos de lo que dictaba las más antigua de estas, sirviéndole
+hasta entonces la novel de auxiliar, si bien no de buena voluntad y
+teniendo que contentarse con censurar a algunos de los miembros de
+aquel cuerpo, pero respetando al cuerpo entero, a lo menos en público,
+mientras en hablillas o en sus conciliábulos le zahería y tiraba a
+desconceptuarle.</p>
+
+<p>Abiertas las Cortes extraordinarias, el primer paso de estas, de
+alguna bien que no grande importancia, fue elegir el que había de ser
+presidente durante el primer mes de la recién comenzada legislatura.
+Aquí resultó la votación hecha con arreglo al espíritu de los partidos
+políticos antiguos y no con el que comenzaba a animar a las dos
+sociedades hasta convertir su rivalidad en guerra; pues los de una y
+otra sociedad secreta conocidos por ser exaltados se declararon por
+el candidato que triunfó, el cual era comunero, mientras otros de
+la sociedad antigua antes, y aun entonces moderados, votaron con la
+minoría casi constituida en oposición al novel Ministerio.</p>
+
+<p>Entretanto, los gobiernos supremos ocultos se iban preparando a
+hostilizarse, pero con timidez y hasta con vacilación, no sin disimulo,
+pero más engañándose a sí propios, a lo menos en los primeros tiempos,
+que procediendo con doblez o encubriendo con apariencias de amistad
+o de indiferencia afectos de odio y propósito de empeñar una lid en
+viendo para ello ocasión oportuna.</p>
+
+<p>En los debates y aun en los votos de las Cortes extraordinarias
+continuó por algunos días, o, digamos, como dos meses; se vio lo que
+se había visto al elegir el presidente del primer mes. El Ministerio
+veía entre los que le hacían oposición, si no violenta, declarada,
+a no pocos de la misma <span class="pagenum" id="Page_401">p.
+401</span>sociedad de que él había nacido y de que seguía siendo
+representación pública o legal, y por la cual era dirigido en muchos
+de sus actos, en tanto que encontraba apoyo en lo general de los
+comuneros.</p>
+
+<p>Daba tal irregularidad materia a debates alguna vez acalorados en el
+cuerpo director supremo de la sociedad antigua, donde pudiendo más la
+amistad política reinante que la enemistad incipiente de secta, varios
+nos inclinábamos a los comuneros, sin llegar con todo a pretender aunar
+con los nuestros el interés o principios de quienes, como sectarios,
+eran nuestros rivales; pero en los cuerpos inferiores de la sociedad,
+en Madrid y más en los de las provincias, la enemistad a los comuneros
+comenzó a dar muestra de sí, aunque casi siempre justificada o
+disculpada por claras provocaciones.</p>
+
+<p>Pero un periódico, a la sazón famoso, vino a hacer imposible la
+continuación de la paz entre los hijos de Padilla y los a quienes estos
+calificaban de <i>hermanos pasteleros</i>.</p>
+
+<p>Ya se entenderá que hablo del <i>Zurriago</i>, cuyo valor entonces
+era grandísimo, no estando tasado ni siendo posible tasarle por su
+mérito intrínseco, sino por el que le daban las circunstancias, el cual
+era escandalosamente exorbitante. Creado el Ministerio de una sociedad
+sola, el <i>Zurriago</i> se le declaró enemigo, por razones obvias, y
+entre estas la principal, por su necesidad de ser enemigo del poder
+dominante, so pena, si a ello faltaba, de no ser leído; de suerte que
+no hubo de ser de la oposición por ser comunero, sino que al revés, se
+veía como precisado a llevar la voz de la comunería para cumplir con
+su obligación de hacer guerra al Gobierno a todo trance. Sin embargo,
+el <i>Zurriago</i> se declaraba intérprete de los deseos y opiniones
+de los comuneros, estos no le desmentían, y los ministros y la
+sociedad antigua eran, no solo censurados, sino insultados gravemente
+por aquel periódico procaz. <span class="pagenum" id="Page_402">p.
+402</span>Así, los más pacíficos no pudimos continuar siéndolo, por más
+que nos doliese empezar la campaña.</p>
+
+<p>Para ver cómo esta comenzó y fue seguida, no estará de más, aun
+cuando para ello se vuelva atrás un tanto, pintar lo que era entonces
+el cuerpo director y gobernador de la sociedad antigua y sus relaciones
+con los que le prestaban obediencia.</p>
+
+
+<h3>III.</h3>
+
+<p>El cuerpo director, o sea gobierno supremo de la antigua sociedad
+secreta, en octubre de 1822, al tiempo de congregarse las Cortes
+extraordinarias, estaba, como antes, compuesto de representantes de
+los Capítulos, o digamos, de las autoridades superiores de provincia.
+Los más de los que componíamos cuerpo tal éramos diputados a Cortes, y
+de los que más papel hacían en el Congreso, aunque no pocos comuneros
+también figuraban en las primeras filas del mismo Congreso a nuestro
+lado. Nuestro presidente era por entonces Riego, y no siendo la menor
+irregularidad de nuestra situación en aquellas horas estar presididos
+por una persona cuyas inclinaciones eran todas hacia la sociedad
+comunera nuestra contraria; inclinaciones apenas disimuladas y cuya
+manifestación nos causaba grandes apuros y aun disgustos. En efecto,
+Riego, no bien fue nombrado el ministerio de la sociedad con su
+anuencia, teniendo en él entrada y aun lugar principal San Miguel su
+amigo, cuando comenzó a querer ejercer sobre este último personaje
+un influjo extraordinario, tanto más insufrible cuanto pretendía
+ejercerle, no en punto a graves cuestiones, sino en pequeñeces, y para
+satisfacción de pasiones personales, ya favorables, ya adversas a
+sujetos <span class="pagenum" id="Page_403">p. 403</span>determinados.
+No siempre quisieron o pudieron los ministros prestarse a conceder
+pretensiones caprichosas, que a veces eran en daño de hombres
+apreciables, y Riego, que veía en San Miguel un amigo, pero también un
+subalterno suyo, miró la menor resistencia hecha a sus deseos por el
+novel ministro como un acto de ingratitud, o sea de rebeldía. Llegó a
+tanto el enojo del famoso general, que hubo de partirse de Madrid para
+Andalucía en el mes de septiembre, y de pasear varias poblaciones,
+donde, haciendo imprudentes discursos mal pergeñados, recibió altos
+y vivos aplausos de los necios, y fue oído con desaprobación por los
+entendidos. Era el héroe de las Cabezas hombre desinteresado en punto a
+provechos, y aun en punto a honores, pero no así en lo tocante a oírse
+vitorear, para lo cual no excusaba servirse de artes de toda especie,
+y, por lo mismo que se creía íntegro, y tenía razón de creerlo, miraba
+como enemigo de mala naturaleza al que le negaba, o siquiera le
+escaseaba, el culto.</p>
+
+<p>No dejaba con todo Riego, aunque su inclinación a los comuneros
+nacía de verse de ellos aplaudido, de tener quienes con él
+coincidiesen, manifestándose, cuando no favorables, poco menos a la
+sociedad comunera.</p>
+
+<p>Bien será confesar que, recién abiertas las Cortes extraordinarias,
+y empezados en ellas debates de no corto empeño, como resultase que el
+Ministerio encontraba fuerte oposición en algunos de nuestra sociedad,
+los más de ellos personas de valía, y al revés recibía apoyo de casi
+todos los diputados comuneros, algunos de nosotros, uno de los cuales
+era yo, y con sumo calor a veces, nos mostrábamos amigos más que
+contrarios de la sociedad rival, cuya conducta política, fuera del
+interés o pasión de secta, era conforme a la nuestra en todo punto.
+Nacían de esto disputas que en nada venían a parar, pues no terminaban
+en una resolución, quizá por estar todos seguros de que si alguna se
+tomase, de nadie sería obedecida.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_404">p. 404</span></p>
+
+<p>Pero el interés y pasión de secta iban mostrándose en negocios de
+menor cuantía en sí, pero de no inferior importancia si se tomaba en
+cuenta el efecto que producían en los ánimos, y por consecuencia en el
+proceder de los individuos.</p>
+
+<p>Al abrirse las sesiones de nuestro cuerpo, harto frecuentes,
+se empezaba por lo que se llama despacho ordinario en los Cuerpos
+legisladores u otros de índole igual o parecida. Ya una sociedad
+particular, ya un Capítulo de provincia, se quejaba de los comuneros,
+especificando los agravios que de ellos recibían los nuestros, y aun
+solía mezclar con la queja otra del Gobierno legal, nuestro hijo y
+representante, al cual atribuían que favorecía a nuestros enemigos los
+hijos de Padilla harto más de lo debido. Es un escándalo (nos hacía
+presente una sociedad) que el empleo tal (y citaba uno, a veces no
+muy alto ni de grande influjo en los negocios) haya sido dado a un
+comunero, cuando hay aquí hermanos dignísimos que podrían servirle,
+y le han pretendido con éxito desfavorable a su pretensión. Ya no
+es posible (venían diciéndonos por otro lado) sufrir más tiempo los
+insultos de los comuneros, a quienes la autoridad en vez de refrenar
+parece como que apadrina. En las quejas de estos últimos había más
+razón, porque en las provincias la desunión entre las dos sociedades
+había llegado a ser enemistad, lo cual se dejaba sentir aun en Madrid,
+salvo donde abundaban los diputados propensos a no mirar mal a quienes
+con ellos votaban.</p>
+
+<p>Pero la hostilidad de los periódicos comuneros iba asomando, aun
+cuando solo en el <i>Zurriago</i> apareciese desembozada, descarada
+y violenta. En tanto se abrió nuevo teatro, donde los de la sociedad
+de fecha moderna, declarando, con fundamento o sin él, que obraban no
+solo como particulares, sino en nombre del cuerpo de que eran miembros,
+comenzaron a desatarse, así como contra el Ministerio, contra el
+Gobierno oculto del cual eran representación <span class="pagenum"
+id="Page_405">p. 405</span>los ministros. Fue el nuevo teatro a que
+acabo ahora de referirme, la sociedad patriótica llamada Landaburiana,
+abierta hacia principios de noviembre de 1822. De ella y de sus excesos
+he hablado hace poco, y por tocante al argumento del presente artículo,
+debo añadir que casi todos cuantos allí hablaban se proclamaban hijos
+de Padilla y enemigos de aquellos a quienes, con grosera expresión,
+común entonces, daban el mote de hermanos pasteleros. Asistía a la
+sociedad Landaburiana Romero Alpuente, y recibía allí obsequiosas
+aprobaciones tributadas en su persona a uno de los personajes más
+venerandos y venerados de la novel comunidad. Asistía asimismo Riego,
+pero su asistencia solo servía de provocar, a la par con aplausos a su
+persona, vituperios a la sociedad por él presidida, habiendo a la sazón
+comenzado a oírse la frase, después muy repetida, de <i>viva Riego sin
+mandil</i>; grito que oía con frecuencia el así aplaudido, sin dar la
+menor muestra de desaprobarle.</p>
+
+<p>Agregábase a todas estas causas de disensión entre las dos
+sociedades una quizá de superior gravedad. Estaba a la sazón haciéndose
+proceso criminal a los principales fautores y caudillos de la
+rebelión de la Guardia Real, ocurrida en los días primeros de julio.
+La causa era seguida ante la justicia militar con beneplácito y aun
+con aprobación de los liberales más extremados, los cuales, por una
+singularidad hoy no enteramente desterrada aun cuando solo aparezca
+en raros casos, buscaban apoyo en la Milicia contra la autoridad
+civil cuando les convenía para el logro de sus deseos, encontrando
+en el ejército, tal cual estaba entonces, instrumentos propios para
+el triunfo o defensa de la causa revolucionaria. Fue nombrado para
+fiscal en el proceso un oficial llamado don N. Paredes, comunero muy
+estimado entre los suyos. Al encargarse este de la causa, o a petición
+propia, o por disposición ajena, se hizo ramo separado relativo a
+un don N. Goiffieu, francés de nacimiento, <span class="pagenum"
+id="Page_406">p. 406</span>realista extremado en sus opiniones, oficial
+de las Guardias Reales y del regimiento antes llamado de Walonas, y
+culpado en la sublevación del cuerpo de que era parte, y en la muerte
+dada a Landáburu su compañero por los soldados. A pesar de ser notoria y
+grave la culpa del tal infeliz, como tenía cómplices si no en el todo,
+en una parte no leve de su delito, chocó, y no sin razón, ver que él
+solo fuese juzgado como lo fue, y condenado a muerte, siendo en breve
+ejecutada la sentencia. Pero a los fautores de la sedición
+y caudillos de la soldadesca rebelada se sujetó a una causa larga y
+enmarañada, con trazas de no terminar sino en muy dilatado plazo, yendo
+el fiscal buscando delincuentes por todos lados, en lo cual veían sus
+amigos pruebas de su celo, y sospechaban sus contrarios intentos de
+salvar con las dilaciones y complicaciones a aquellos en cuya salvación
+tenían no encubierto empeño el Rey y sus parciales. Llegó la osadía de
+Paredes a pedir y lograr por breves días la prisión de los que habían
+sido ministros en los días en que se rebeló y continuó en rebelión la
+Guardia. Tanto desafuero causó la indignación que no podía menos de
+excitar: alzose un clamor contra que un mero fiscal y un consejo de
+guerra se arrogasen facultades solo propias de las Cortes, declarando
+haber lugar a exigir la responsabilidad a los ministros por sus actos:
+llevose el negocio al Congreso, y en él fue desaprobada la conducta de
+Paredes; pero no con la dureza debida, y tampoco sin alguna oposición,
+siendo yo (con dolor y vergüenza así como con arrepentimiento lo
+confieso) de los pocos que desaprobaron hasta la blanda y tímida
+desaprobación de los actos ilegales y altamente vituperables del
+fiscal sospechoso.<a id="FNanchor_76_76" href="#Footnote_76_76"
+class="fnanchor">[76]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_76_76" href="#FNanchor_76_76" class="label">[76]</a>
+Cuando repaso los sucesos de mi vida y trato de juzgarlos, no con
+imparcialidad, lo cual no es posible, pero según me dicta hoy mi
+conciencia, y con la frialdad que trae consigo el tiempo, no hay parte
+de mi carrera en que crea haber andado más errado, y de que más me
+arrepienta y aun me avergüence, que de los pasos dados por mí en el
+negocio de Paredes, y en todo lo relativo a mis relaciones con el
+Ministerio y con los comuneros en octubre y noviembre de 1822, durante
+los primeros meses de aquellas Cortes extraordinarias. Al meditar
+en ello ahora, encuentro en mi propio ejemplo, cuán común es en el
+hombre la adulación, pues quien la niega a las cortes de los reyes la
+tributa a los pueblos, o, diciéndolo como se debe, a los que tomando
+el nombre del pueblo no pasan de ser partidos. Yo entonces sostenía al
+Ministerio y conocía su nulidad; me arrimaba a los comuneros, estando
+persuadido de su mala índole, defendía en público mucho de lo que en mi
+interior desaprobaba, y mal satisfecho de mí mismo, no me corregía de
+una conducta que estimaba en algo reprensible. Verdad es que no todo
+era en mí lisonja, pues había en mi proceder loca pasión, lo cual es
+igualmente vituperable, pero no tan feo.</p>
+
+</div>
+
+<p>Abrazaron los comuneros la causa <span class="pagenum"
+id="Page_407">p. 407</span>del de su sociedad, diciendo de los de
+la rival y ya contraria «estar visto que el ministerio y los amigos
+de este querían guardar indignas contemplaciones con los moderados,
+y, por condescendencia con ellos y aun con los realistas, salvar a
+los culpados principales sujetos a juicio, de donde provenía ponerse
+obstáculos al honrado, celoso y valiente fiscal en el desempeño de
+su cargo». A acusaciones tales respondían con contra-acusaciones los
+inculpados, según los cuales Paredes se había puesto de inteligencia
+con la corte, siendo mera apariencia el exceso de su celo, y la
+realidad que, mientras buscaba criminales donde mal podía encontrarlos,
+y donde no le era lícito entrometerse, aquellos sobre quienes debía
+recaer la pena escapaban cuando menos por lo pronto sin castigo, siendo
+su defensa lo enredado de la causa, cuya complicación los daba amparo.
+En suma, para los de la sociedad ministerial vino a ser casi verdad
+averiguada estar Paredes ganado por el Rey; cargo tal vez injusto,
+a pesar de que su proceder vino al cabo a dar a aquellos a quienes
+acusaba, no solo la impunidad, sino, con la mudanza que ocurrió sin
+concluirse la causa, el triunfo más completo.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_408">p. 408</span></p>
+
+<p>Entretanto en la tribuna de la sociedad Landaburiana y en <i>El
+Zurriago</i> era el asunto principal tratado en aquellos días el de
+Paredes y los encausados. Los <i>hermanos pasteleros</i> decían (para
+usar de las groseras palabras empleadas entonces) se habían quitado la
+máscara, apadrinando a los conspiradores para libertarlos del rigor
+de la ley, a lo cual se seguiría hacer con ellos causa común, y hasta
+echar por tierra la Constitución, sustituyéndola una con dos Cámaras, a
+las cuales se apellidaba odiosas.</p>
+
+<p>Ya he dicho que aun yo, tachado (no sin algún motivo) de inclinarme
+a los comuneros, no pude sufrir más ver a mis amigos hechos blanco de
+acusaciones tanto cuanto injustas inicuas. Rompí, pues, aun por mi
+cuenta propia la guerra contra la comunería, aunque no disparando mis
+tiros contra ella como sociedad, sino solo increpando a quienes en su
+nombre nos hostilizaban, a la par que ensalzando los merecimientos
+de nuestra hermandad en términos poco prudentes. Mi folleto (pues un
+folleto fue mi acto de hostilidad) valía poquísimo, pero encendió una
+ira violenta en aquellos contra quienes estaba dirigido, los cuales me
+atribuyeron una imprudencia muy superior a la que en justicia debía
+echárseme en cara.</p>
+
+<p>La sociedad comunera no por esto se había puesto en guerra con la
+nuestra, si bien no desmentía a los que blasonaban de llevar su voz
+al acusarnos y denostarnos. Pareció entonces como forzoso poner en
+claro la situación respectiva de las dos potencias semiocultas que
+existían dentro del Estado legal. A una declaración formal de guerra
+suelen preceder negociaciones, y el modo de hacer estas más solemnes
+es el nombramiento de un embajador. Fue nombrado uno por el gobierno
+de nuestra sociedad para que pasase a entenderse con el de la potencia
+antes solo rival, hasta a veces aparente amiga, ya en aquella hora
+enemiga, pero enemiga dudosa. Para desempeñar tan importante embajada
+fue escogida mi pobre persona.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_409">p. 409</span></p>
+
+<p>Ya nombrado, cuidé de aumentar con ridículo énfasis la importancia
+de mi misión a la autoridad delante de la cual había de desempeñarla,
+solicitando pública audiencia con la solemnidad correspondiente. Fueme
+concedida, como era de esperar, y difícil es decir, al recordar el
+desempeño de mi embajada, quién se llevó en aquella farsa la palma
+en punto a ridiculez, habiéndonos ambas partes extremado. Aunque
+nuestra sociedad antigua se distinguía por su ceremonial, en el cuerpo
+gobernador de ella la habíamos omitido enteramente, pero en el de los
+comuneros, a lo menos para acto tal como era el de recibir una embajada
+de potencia extraña, había algo, bien que poco, en adorno del lugar,
+e insignias o condecoraciones en las personas. Lleno yo de entono, me
+presenté haciendo el papel de legado romano que intimaba al Senado
+cartaginés que se decidiese sin demora por la paz o la guerra, o el
+de Argante haciendo la misma intimación a los Cruzados presididos por
+Godofredo; y no se tenga por pedante esta cita, porque llevaba yo en
+la mente los lances a que me refiero para acomodarlos disparatadamente
+a la ocasión en que me veía. Si entonado y hueco aparecí yo, no lo
+estuvo menos el gran maestre de la orden que me recibió en pleno
+capítulo. A mis quejas de la conducta de <i>El Zurriago</i>, y a mi
+petición, reducida a que declarase la sociedad no ser aquel periódico
+representante de sus opiniones o intentos según él aseguraba, recibí
+una respuesta casi evasiva sobre el primer punto, y sobre el segundo
+una negativa rotunda.</p>
+
+<p>En suma, por ambas partes hubo pompa en los modos, y sequedad en el
+tono hasta rayar en desabrimiento. Me retiré, pues, sin sacar fruto
+de mi embajada; mal ensayo de un diplomático que ya lo había sido de
+veras, pero en puestos inferiores. Fui muy censurado de los comuneros,
+y creo que merecía serlo, pero incurrieron en la ridiculez de afirmar
+que yo me había turbado y cortado ante <span class="pagenum"
+id="Page_410">p. 410</span>el espectáculo solemne que presentó a mi
+vista su sociedad reunida.</p>
+
+<p>Como era de suponer, la negociación malograda produjo exacerbarse
+la guerra. Pero como ya entonces amenazase una más seria de parte de
+Francia, y como, a pesar de ventajas alcanzadas sobre los realistas
+levantados en Cataluña y las Provincias Vascongadas por Mina y
+Torrijos, donde quiera asomasen partidas de anticonstitucionales, dando
+a conocer por estas chispas, y sobre ellas por otros síntomas, la
+existencia de intenso fuego oculto pronto a romper en voraz incendio,
+se veía claro la necesidad de avenirse entre sí los constitucionales,
+o, cuando menos, de estos los conocidos por exaltados. Hubo, pues,
+tratos para venir a conciliación las sociedades ya enemigas, no
+por medio de pomposas embajadas, sino por medio de negociadores en
+conferencia amistosa. Nombró para el intento la sociedad comunera
+al general Ballesteros, a Romero Alpuente y a Regato; la nuestra a
+Istúriz, a otro, cuyo nombre no recuerdo, y a mí, a pesar del mal éxito
+del desempeño de mi anterior cargo. Abierta la conferencia, habló
+primero en ella Romero Alpuente, cuyo talento no era grande y a quien
+entre otras calidades, aunque le sobrase la malicia, faltaba el tino.
+Díjonos que los comuneros tenían muchas quejas de nosotros, y una de
+las principales era que al formarse el Ministerio nos le hubiésemos
+tomado por entero, sin darles en él siquiera una corta parte, y que
+podía remediarse el yerro con darles <i>una dedadita de miel</i>, lo
+cual por el pronto bastaría, siendo por otra parte fácil, pues «en el
+ministerio había un Capaz que era muy incapaz».<a id="FNanchor_77_77"
+href="#Footnote_77_77" class="fnanchor">[77]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_77_77" href="#FNanchor_77_77" class="label">[77]</a>
+Esto aludía a que <i>El Zurriago</i>, una de cuyas mañas era poner
+nombres de burla a personas conocidas, llamaba al ministro de Marina
+Capaz el incapaz.</p>
+
+</div>
+
+<p>Iba a continuar cuando le interrumpió su colega Regato, con muestras
+visibles de <span class="pagenum" id="Page_411">p. 411</span>ira
+contenida a duras penas, el cual negó que los comuneros reclamasen
+una parte en el gobierno, pues su deseo era que se gobernase bien,
+fuese por ellos o por otros, de lo cual se estaba muy distante.
+Toconos hablar en medio de esto; pero dijimos poco, y sin claridad ni
+precisión, no siendo fácil avenirnos con quienes parecían mal avenidos
+entre sí, y aun sintiendo la maligna complacencia que es común sentir
+cuando se ve división entre los enemigos. Fuéronse enzarzando en su
+disputa Romero Alpuente y Regato; seguimos nosotros más entretenidos
+con su riña y deseosos de fomentarla que atentos a buscar una concordia
+en aquellos momentos inasequible, y, sin resolver ni aun proponer cosa
+alguna, había el cansancio de los disputantes traído un momento de
+silencio, cuando rompiéndole Ballesteros, hasta entonces callado, y
+medio dormido, expresó con cuánto placer veía que al cabo estábamos
+todos acordes, no pudiendo menos de ser así entre personas amantes de
+la libertad y de la Constitución en igual grado. Aunque de las luces
+del buen general no era de admirar tal ocurrencia, todavía hubo de
+dejarnos parados, y, reprimiendo la risa, no obstante la tentación
+fortísima que de ella nos asaltó, aprovechamos en cierto modo la
+ocasión de terminar la conferencia, no persuadidos como Ballesteros
+de que estaba trocado en amistad el odio, pero tampoco negándolo, y
+satisfechos de haber concluido con un negocio al cual no era posible
+hallar buena salida.<a id="FNanchor_78_78" href="#Footnote_78_78"
+class="fnanchor">[78]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_78_78" href="#FNanchor_78_78" class="label">[78]</a>
+Por aquel tiempo comenzaron a salir a luz unas cartas que se decían
+ser del compadre de <i>El Zurriago</i>, en las cuales se hacía cruda
+guerra a este periódico y a toda la sociedad comunera. Estaban escritas
+en buen estilo, y abundaban en chistes, muchos de ellos de buena ley.
+Su autor (por unos pocos días ignorado) era un don Gabriel García, que
+había sido del ayuntamiento de Madrid, y señalándose por una defensa
+de Goiffieu que le mereció injustas censuras, y el mismo que en 1836,
+después del suceso de la Granja, fue subsecretario de Estado. Mucho
+incomodaron a los comuneros las tales cartas, de que hoy apenas habrá
+quien se acuerde.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_412">p. 412</span></p>
+
+<p>Así es que la guerra continuó embravecida, y aun hubo de señalarse
+por un incidente de pocos sabido. Por aquellos días desapareció uno de
+los dos que escribían <i>El Zurriago</i>. Corrió al momento la voz de
+que los hermanos, en aquel lance no pasteleros, sino muy al revés, lo
+habían hecho víctima, y tal vez quitado la vida, o que a lo menos le
+tenían encerrado en alguna oscura mazmorra. Nosotros ya nos quejábamos,
+ya nos indignábamos, ya nos burlábamos de lo que reputábamos una
+calumnia, opinión que hasta ahora había tenido, y sobre la cual me
+ha hecho vacilar un aserto de fecha moderna y digno de alguna fe.<a
+id="FNanchor_79_79" href="#Footnote_79_79" class="fnanchor">[79]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_79_79" href="#FNanchor_79_79" class="label">[79]</a>
+Este escritor de <i>El Zurriago</i> (Don N. Mejía), cuyo compañero
+murió pasado por las armas en 1824 cerca de Almería, en una loca
+tentativa de restablecer la Constitución, vivió hasta ha poco, pero
+vuelto a su patria desde los Estados Unidos de la América Septentrional
+a donde había huido en 1823, vino tan trocado que no intentó hacer
+papel, como bien podía; se mostraba arrepentido de su conducta
+anterior, prefería la oscuridad y la indigencia a darse a conocer, y
+es fama que recibió socorros, de que tenía suma necesidad, hasta de
+Martínez de la Rosa, a quien tanto había ultrajado, pero cuyo perdón
+solicitó humilde y alcanzó, pagando con gratitud el beneficio. Sin
+embargo de su arrepentimiento acompañado de una confesión de sus
+yerros, siguió afirmando que real y verdaderamente había sido asaltado
+de noche, y encerrado después de aprehendido, hasta qué al cabo de
+algunos días fue puesto en libertad, también de noche, dejándole en
+una plaza. Tal aserto es digno de crédito. Pero por el lado opuesto
+me consta que la sociedad a la cual fue achacado aquel acto criminal,
+ni le dispuso ni le creyó cierto. Quizá algunos de ella, más celosos
+que cuerdos o justos, cometieron tal, sin dar parte de él al cuerpo
+director, que no le habría aprobado. Quizá algunos de sus aparentes
+amigos fueron culpados de aquella maldad para atribuirla a sus
+contrarios. De todos modos, el asunto queda oscuro, y llevar a él la
+luz se ha hecho imposible.</p>
+
+</div>
+
+<p>Mientras seguía escondido, o por disposición propia, como
+maquinación contra sus enemigos, o por otra causa hasta hoy de mí
+ignorada, el zurriaguista, algunos amigos <span class="pagenum"
+id="Page_413">p. 413</span>de este, o que para ciertos fines pasaban
+por serlo, trazaron su rescate o venganza.</p>
+
+<p>Ya dejo dicho en una parte anterior de este trabajo que, como a la
+sombra de la sociedad comunera, existía cierta cosa a modo de ramal de
+la de los carbonarios italianos. Estos, como si estuviesen cansados
+de que de ellos no se hablase, ni aun para vituperarlos, hubieron
+de pensar en señalarse por un acto de vigor, y, con motivo de la
+desaparición del escritor de <i>El Zurriago</i>, discurrieron echar
+mano a una persona de la sociedad a la sazón ministerial, y tenerle en
+estrecho y duro encierro en rehenes del perdido periodista. Fueron los
+que tomaron tal determinación pocos en número, y hubo la singularidad
+de que entre ellos figurase el que era a la sazón <i>bufo caricato</i>
+de la ópera italiana, mediano cantante y no mal actor, que solía dar
+que reír al público y recoger aplausos, por gestos raros, y palabras
+en español chapurreado interpoladas en el texto italiano de lo que
+cantaba. No obstante el secreto que era natural guardar en resolución
+tan aventurada, no faltó un delator ni aun en el escaso número de los
+congregados, así que como a las once de la noche, hallándome yo como
+tenía por costumbre en casa de mi amigo y colega Istúriz, llegó a este
+el aviso de mi peligro, y él, sin enterarme del negocio, me rogó que
+me quedase a dormir en su casa aquella noche, dándome por motivo que
+a la mañana siguiente muy temprano habíamos de tratar de un asunto
+importante. Accedí yo, como debía suponerse, al deseo de mi amigo, y
+llegado el día siguiente, supe la causa que me había hecho pernoctar en
+casa ajena aunque tan amiga. Con estar descubierta la fechoría trazada,
+quedó imposibilitada su ejecución. De allí a muy poco, en altas
+horas de la noche, apareció en una plaza de Madrid, medio desnudo,
+el escritor secuestrado, con lo cual terminó tan ridículo incidente,
+ruidosísimo entonces, casi de todos ignorado hoy, siendo la común
+opinión tener el suceso por <span class="pagenum" id="Page_414">p.
+414</span>farsa dispuesta por la aparente víctima y por sus amigos.<a
+id="FNanchor_80_80" href="#Footnote_80_80" class="fnanchor">[80]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_80_80" href="#FNanchor_80_80" class="label">[80]</a>
+En prueba de que este malvado proyecto existió, contaré lo siguiente:
+Un íntimo amigo nuestro comunero, concurrente a casa de Istúriz, como
+oyese hablar de la reunión en que se había resuelto el atentado contra
+mi persona, clamó que era una calumnia o un chisme de los que suelen
+correr y creerse entre enemigos. Pero al día siguiente volvió confuso,
+y con candor confesó que había averiguado ser cierto haber habido tal
+junta y tal resolución; si bien afirmó, con veracidad, que no había
+sido acto de los comuneros.</p>
+
+</div>
+
+<p>Mucho mayores sucesos estaban preparándose en aquellas horas.
+No tardaron en llegar a nuestro Gobierno las famosas notas en que
+Rusia, Austria, Prusia y Francia condenaban nuestra Constitución,
+y más todavía la revolución que había traído su restablecimiento,
+declarándose resueltas a obligar a España de uno u otro modo a devolver
+al Rey el uso de su autoridad para que la ejerciese según creyese justo
+y oportuno.</p>
+
+<p>El Ministerio, recibidas estas comunicaciones, preparó la respuesta,
+y la comunicó a la sociedad antes de traerla a las Cortes. El supremo
+gobierno oculto aprobó plenamente la conducta de los ministros, y en
+cierto grado preparó, aunque no dispuso del todo, ni podía disponer, la
+escena del 9 de enero de 1823.</p>
+
+<p>Mi intento ahora es referir y no disputar, por lo cual no pretendo
+ni desaprobar ni justificar la conducta de nuestro Gobierno al resolver
+cuestión de tanta magnitud cuanta fue la que encerraba la paz o la
+guerra; la sumisión de la nación o su resistencia; la posibilidad o no
+posibilidad de entrar en tratos; conducta casi generalmente reprobada,
+entre otras razones, por haberle sido notoriamente adversa la fortuna.
+Diré solo que de muchos actos de mi vida política estoy arrepentido,
+y lo confieso y aun lo pregono; que de otros sigo satisfecho, aun hoy
+mismo, en mi interior y no lo encubro; que conozco puedo equivocarme
+<span class="pagenum" id="Page_415">p. 415</span>ahora como juzgo
+que me equivoqué antes, y, finalmente, que hay pasos dados en mi
+carrera sobre los cuales hoy mismo opino que no fueron dados ni con
+acierto completo ni con desatino, incluyendo en estos últimos la
+parte considerable que tuve en lo relativo a la respuesta dada a las
+famosas notas. Creo en este momento mismo que nada habría salvado la
+Constitución, ni Constitución alguna que no fuese la que da al monarca
+una autoridad semiabsoluta, acompañada de una condenación solemne
+de la revolución de 1820; del trágico fin que cupo a la española de
+1812 en 1823: creo asimismo que procedimos con poca maña y sobrada
+ligereza, errando los medios aun cuando acertásemos en el fin que nos
+proponíamos. Aun cálculos de política en que predominaba el interés
+de bandería sobre el del Estado hubieron de influir en nuestro ánimo,
+no conociendo, pero tampoco ignorando enteramente, su influjo en
+nuestros pensamientos y resoluciones. Nos oíamos acusar de vergonzosas
+contemplaciones con los enemigos de la Constitución y de la libertad, y
+hasta de prestarnos a la sustitución de una Constitución reformada a la
+vigente, y quisimos desmentir la acusación, no sin el loable propósito,
+mezclado con nuestra mira interesada, de impedir una revolución que
+amenazaba, si nos manifestábamos dispuestos a acceder a los deseos de
+los monarcas extranjeros, o a los del Rey y sus parciales.</p>
+
+<p>Sea como fuere, el entusiasmo, en gran parte facticio, y ciertamente
+de pocos, pero aparente, vivo y común en los que sentían empeño en
+la causa pública, con que fueron recibidas las resoluciones del
+Congreso en las sesiones de 9 y 11 de enero, calló por algún tiempo
+a los comuneros, y aun los constriñó a mezclar sus voces en el coro
+de alabanzas tributadas a los ministros prohombres de la sociedad de
+ellos aborrecida. Pero quiso la común desdicha que al ruidoso himno
+laudatorio sucediese muy en breve un grito de pena y terror, y también
+de afectos <span class="pagenum" id="Page_416">p. 416</span>de
+ira y vergüenza, causado por la derrota de una división de nuestro
+ejército por una partida de facciosos, gruesa sí, pero al parecer poco
+respetable; derrota padecida a corta distancia de la capital, y que
+causó en ella un temor sumo, aunque no fundado. Al creerse que los
+vencedores podían presentarse delante de los muros, o, hablando con
+propiedad, de las tapias de Madrid, en cuyo interior contaban numerosos
+amigos, pensó el Gobierno, forzado a ello, conferir el mando militar de
+la capital al general Ballesteros, lo cual en aquellas circunstancias
+era una importantísima concesión hecha a la sociedad comunera. El
+negocio vino a las Cortes en sesión pública, donde un diputado comunero
+calificó al general agraciado de personaje que había figurado en primer
+término en el cuadro del 7 de julio, siendo recibida la expresión con
+palmadas de los concurrentes a la tribuna, en la cual escaseaban, como
+siempre escasean, los ministeriales. Sobre la importancia general de
+aquellos sucesos gravísimos, apareció en ellos rota la unión hasta
+entonces constante de los diputados a Cortes de la una y la otra
+sociedad.</p>
+
+<p>Pasó en no largo plazo el peligro inmediato de Madrid, y del
+gobierno constitucional, pero había descubierto y hasta hecho patente
+el peligro algo menos cercano, pero no muy distante, en que estaba la
+causa pública, amenazada por fuerte poder, flaquísima en fuerzas para
+la defensa.</p>
+
+<p>El conocimiento del común peligro trajo la división al seno de la
+sociedad comunera. De ella muchos personajes de nota, y entre estos
+casi todos los que eran diputados a Cortes, menos tres o cuatro, más
+notables por su violencia que por su brillo, se adhirieron a los de la
+sociedad rival dando apoyo al Ministerio. Pero los capitanes, aunque
+de los principales de su hueste, fueron seguidos de pocos soldados,
+y, según sucede en casos tales, los más vehementes y extremados se
+llevaron consigo o mantuvieron bajo su influjo o mando a las turbas.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_417">p. 417</span></p>
+
+<p>Estas, casi todas comuneras, entre los liberales de las provincias
+habían llegado a un estado de frenética furia contra los de la
+sociedad su rival. En Cádiz las cosas habían llegado a excesos
+increíbles. Las cintas y divisas verdes, en las que (como en otra
+ocasión he dicho) veían los poco entendidos un símbolo de la sociedad
+antigua, no habiéndolo sido sino de la esperanza en el triunfo que
+los restablecedores de la Constitución habían tenido al acometer y
+sustentar su empresa, eran objeto de insulto para la plebe liberal.
+Persona hubo del sexo femenino, y no de la clase baja, que se paseó
+con zapatos en que lo bajo de la suela era verde para indicar que
+destinaba aquel color a ser pisado. A puerilidades semejantes
+acompañaron serios desórdenes, y a estos actos de despotismo por
+parte de la autoridad, la cual, no obstante estar en manos de
+constitucionales y aun de exaltados, procedía con la tiranía que en
+tiempos de revolución, y sobre todo en España, es la regla de conducta
+de los partidos políticos militantes. En suma, en toda la nación los
+comuneros numerosos y violentos, con sumo poder en las poblaciones
+donde abundando los liberales lo era la plebe, y con menos fuerza donde
+los constitucionales escaseaban, o apenas contaban entre los suyos
+genios de las clases ignorantes, seguían a los caudillos hasta entonces
+inferiores en nota que no se habían unido al Ministerio.</p>
+
+<p>Todo ello venía a parecer cosa leve, cuando llamaba la atención la
+invasión inminente pronto pasada a ser invasión realizada. Ante ella
+fueron casi nada en la apariencia las rencillas de las sociedades
+rivales, pero en la apariencia y no más, pues a la sorda obraban, y
+no tuvieron poco influjo en las deserciones de los antes defensores
+de la Constitución; deserciones en que los de una y otra sociedad
+tuvieron igual vergonzosa parte, pero a las cuales dieron con sus
+argumentos pretexto los comuneros más que los de otra parcialidad,
+por lo mismo que, saliendo de <span class="pagenum" id="Page_418">p.
+418</span>ellos, parecían más poderosas las razones contra la
+continuación de la resistencia.</p>
+
+<p>En efecto, la condenación de las respuestas dadas a las notas
+comenzó a oírse salida de los labios que poco antes clamaban contra
+toda idea de avenencia con los extranjeros o con los realistas. De
+aquí siguió desaprobarse la idea de la traslación del Rey, Gobierno y
+Cortes a Andalucía, la cual era consecuencia forzosa de la resistencia
+a la invasión francesa, encaminada a restituir al Rey el lleno de su
+poder perdido. Cayó, por proponer este viaje necesario, el ministerio
+de los hermanos, pero un motín escandaloso obligó al monarca a
+reponer a los ministros caídos. Vituperaron entonces agriamente los
+comuneros (si no todos, los más de ellos, y entre estos los que entre
+los antes caudillos de la sociedad se habían resistido a unirse con
+los ministeriales) el atentado cometido contra la real persona y las
+leyes; desacato y aun exceso atroz que no admitía disculpa, pero
+tal era la desgracia de los tiempos que, al vituperarle con sobrada
+razón, tenían que declararse aprobadores de una conducta cuyo término
+forzoso era el triunfo de la invasión francesa y la caída de la
+Constitución, lo cual disonaba en boca de constitucionales de celo
+extremado. Una vez llegados el monarca y el Congreso a Sevilla, nuevo
+Ministerio, pero ya no de la sociedad secreta, aunque de ella fuesen
+varios de los ministros nombrados, tampoco mereció la aprobación de
+los comuneros, si bien tuvo en su favor los votos de los que de la
+sociedad se habían separado. En verdad ya entonces ambas sociedades
+habían perdido su fuerza, y las luchas, si alguna había, eran como
+la de cuerpos debilitados por achaques de temprana vejez en las
+cuales se muestra el rencor inveterado, pero falta poder en los
+combatientes para hacerse daños graves. Además, en su interior las
+mismas sociedades estaban, si no disueltas, combatidas por un elemento
+de disolución incipiente, a modo de lo que es en lo material un <span
+class="pagenum" id="Page_419">p. 419</span>cuerpo apolillado del
+cual se va desprendiendo resuelta en polvo mucha parte, mientras lo
+que sigue en pie solo existe entero en la apariencia. Algunos de los
+prohombres de los hijos de Padilla más exaltados (no de los que se
+habían unido al cabo con la sociedad rival) entraron en trato secreto y
+amistoso con el Real Palacio, pero estos tratos conocidos poco dieron
+de sí, a no ser por lo que influyeron en la opinión de gente de más
+poder, señaladamente en los ejércitos, y, siendo sabidos, no podían
+ser castigados, ni aun con entregarlos a la vergüenza y censura,
+porque había llegado la hora en que la opinión pública, dividida,
+trabajada, desmayada e incierta, no acertaba a juzgar ni aun para
+condenar las acciones más feas, y en que, desapareciendo el interés
+público, atendían los más cada cual al suyo privado. En situación tal
+fue la causa de la Constitución y aun la de la dignidad de la nación
+abandonada por personas de todas las sociedades, o de ninguna de las
+secretas; personas altas y bajas; de las antes apasionadas y de las
+tibias; de las entendidas y de las ignorantes. Ejemplos hubo en medio
+de esto de honrada fidelidad, compartiendo también la gloria (si en
+ello gloria había, aunque haya quien contra toda regla de justicia
+y moral lo niegue) algunos comuneros distinguidos, y otros que se
+contaban en la sociedad antigua, y el general Mina de esta última, y el
+general Torrijos de aquella, pudieron presentarse en tierra extraña,
+proscritos, pero con la frente erguida como de quienes han cumplido
+con su obligación a todo trance, en medio de numerosos ejemplos de lo
+contrario. Ni fueron los generales citados los únicos dignos de ser
+mencionados con alabanza, porque militares y no militares de varias
+categorías los acompañaron en su honrosa desventura. Como en otros de
+estos mis recuerdos he dicho, por consecuencia de la flaqueza humana,
+la cual apenas consiente que en el hombre no vaya mezclado lo malo
+con lo bueno, los que llevaron al destierro su honor intacto <span
+class="pagenum" id="Page_420">p. 420</span>llevaron con él un tanto
+de sus antiguas rivalidades. Pero, como los años de la emigración
+engendraron nuevas pasiones de amistad y aun de odio, al aparecer
+restablecido en España el gobierno parlamentario, ya no revivieron las
+antiguas sociedades secretas. Hubo, es verdad, otras de que solo tengo
+noticias vagas, y aun hubo cierta cosa a modo de resurrección de la
+antigua, pero el cuerpo que hubo de creerse resucitado estaba meramente
+galvanizado, y, en vez de repetir, remedaba las funciones de su pasada
+vida. No sé si me engaño, pero, tímido como soy en aventurar opiniones,
+todavía me arrojo a decir que el tiempo del predominio absoluto de las
+sociedades secretas en los negocios públicos, si no es ya imposible, es
+improbable en altísimo grado.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch13">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_421">p. 421</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XIII.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">DEPOSICIÓN DEL REY POR LAS CORTES EN SEVILLA EL&nbsp;11&nbsp;DE&nbsp;JUNIO DE 1823.</p>
+</div>
+
+<p>Las Cortes, de resultas de la invasión del territorio español por
+el ejército francés, se habían retirado a Andalucía y abierto sus
+sesiones en Sevilla, habiéndose traído consigo al Rey, su enemigo,
+pero embozado, y traídosele, no sin haberse él resistido a hacer
+el viaje, si bien valiéndose de pretextos no políticos, pero tan
+claramente pretextos, y no más, que nadie ignoraba, ni S. M. mismo
+pretendía ocultar del todo, que eran un modo decoroso de declarar su
+resolución de esperar a los invasores, los cuales de hecho eran sus
+mejores amigos, aunque de derecho o de oficio aparecían siendo sus
+contrarios.</p>
+
+<p>Las Cortes en Sevilla discutían, deliberaban, resolvían, pero con
+evidente desmayo, que era forzosa consecuencia de las tristísimas
+circunstancias en que se hallaban. Veíase claro que del pueblo, si
+no la parte mejor, la mucho más numerosa, hacía causa común con los
+invasores. Flacos de espíritu, si no traidores, los generales se
+rendían al peso de desdichas superiores a las que pueden resistir
+humanas <span class="pagenum" id="Page_422">p. 422</span>fuerzas.
+Divisábase la nube desde mucho antes formada, y se la notaba crecer en
+negrura y oscuridad, hacer ya estragos en los lugares a que alcanzaba,
+y amenazar con otros, tal vez mayores, aquellos donde no había llegado
+pero a que se venía encaminando con mediana rapidez, si bien con curso
+que no podía ser atajado. En el mismo Congreso, lo que había sido
+unanimidad en los días 9 y 11 de enero, en mayo era ya solo mayoría,
+si numerosa aún, poco alentada, y a la cual se oponía una minoría
+valiente, cuya osadía y firmeza declaraban que contaba con auxilio
+poderoso.</p>
+
+<p>Fuera del recinto en que se celebraban las sesiones, los diputados
+estaban, como era fuerza sucediese, inquietos, tristes y dudosos en
+punto a la conducta que debía seguirse, cuando se estaba viniendo a
+tierra la fábrica de que eran custodios. Era común quejarse de que nada
+se hacía; pero provocados quienes así se quejaban a indicar qué podía
+hacerse, nadie acertaba a proponer cosa alguna, porque, en verdad, nada
+había que hacer, sino seguir la guerra y llevar los reveses que eran de
+ella consecuencia con resignación, tanto más difícil de tener cuanto
+que el trágico fin de la Constitución se descubría claro y a poca
+distancia. El Ministerio, incompleto y hecho a retazos, no gozaba de la
+confianza del Rey, el cual, sin embargo, le miraba con cierto afecto
+parecido a gratitud, porque le había libertado de otro de él tan odiado
+como el de San Miguel y consortes, pero que le habría preferido al de
+los comuneros y de Flores Estrada; gente, en verdad, más extremada
+en sus doctrinas contrarias a toda autoridad, inclusa la del trono,
+pero unida entonces con la corte y las reales personas por común
+aborrecimiento a la sociedad secreta, su enemiga, en aquellas horas
+predominante.</p>
+
+<p>Las dos sociedades seguían en guerra más rencorosa que viva. De
+la comunera se habían separado muchos de <span class="pagenum"
+id="Page_423">p. 423</span>los de superior valer, y de ellos no pocos
+diputados pasados a hacer causa común con el ministerio de San Miguel y
+con el que le había sucedido. Por eso los fieles a la bandera comunera,
+sin profesar ideas muy monárquicas, se habían, con todo, arrimado a la
+persona de Fernando VII y a la corte, reprobando la guerra empezada
+y pintando posible un ajuste con los franceses. La otra sociedad,
+debilitada por su mismo triunfo, y porque, habiendo gobernado por
+algún tiempo en malas circunstancias, había cometido graves yerros, se
+sentía incapaz de hacer frente a desdichas de que se la hacía, y no con
+grande injusticia, responsable. En las reuniones del cuerpo principal
+director no se formaban ya los planes del Gobierno, como sucedía en
+los últimos meses de 1822 y principios de 1823, cuando el Ministerio
+era poco más que ejecutor de las resoluciones de la sociedad; cosa a
+que no se habría sujetado Calatrava y algún otro de sus compañeros.
+En medio de esto, dictando, según con frecuencia sucede, la flaqueza
+actos de violencia, y también llevando el hecho mismo de no tener que
+hacer o proponer a pensar en desatinos, ocurrió un día en la Junta, que
+era autoridad suprema de la sociedad, encontrarse en la bolsa llamada
+<i>Saco de proposiciones</i>, donde, conforme a rito, se presentaban
+todas cuantas se hacían ignorándose sus autores, una reducida a que se
+discurriese medio de acabar con Fernando, y aun con su real familia.<a
+id="FNanchor_81_81" href="#Footnote_81_81" class="fnanchor">[81]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_81_81" href="#FNanchor_81_81" class="label">[81]</a>
+Este incidente tuvo resultas. Hubo de revelarle al rey un traidor, a
+quien hizo tal el miedo. Compró el revelador su perdón con esta bajeza;
+pero, siendo hombre cobarde por extremo, el pensamiento de que podría
+tener consecuencias para él funestas su acción, le trajo una enfermedad
+que le acabó con la vida. Quedó de la delación testimonio en una
+cláusula de la amnistía dada por el Rey absoluto en mayo de 1824, donde
+se exceptuaba del perdón a «<i>los que en sociedades secretas hubiesen
+propuesto la muerte del Rey</i> o de otras personas reales».</p>
+
+</div>
+
+<p>Indignó sobremanera tal idea a varios de los concurrentes, y entre
+ellos a Istúriz y al que esto <span class="pagenum" id="Page_424">p.
+424</span>escribe, y nos separamos de la sociedad, a punto de declarar
+que no asistiríamos en adelante a sus juntas; lo cual cumplimos, viendo
+en el acto de aquella propuesta, no solo un crimen, sino, como teníamos
+razón para presumir, un lazo que se nos armaba. De este modo las dos
+sociedades, poco antes gigantes, y disputándose con calor y furia la
+dominación, habían perdido en gran parte su fuerza, como en aquella
+hora lo había perdido todo en el gremio de los constitucionales, el
+cual iban reduciendo continuas deserciones.</p>
+
+<p>El estado de la población donde celebraba sus sesiones el
+Congreso, y donde residían el Rey y su Gobierno, distaba mucho de ser
+satisfactorio. Eran numerosísimos en Sevilla los parciales del Rey
+absoluto y enemigos de la Constitución, y solo por lo cobardes no se
+hacían en alto grado temibles. La milicia nacional sevillana, poco
+numerosa, no inspiraba ni temor ni confianza. La de Madrid, trasladada
+a Andalucía con el Gobierno, era ardorosamente constitucional, pero
+de su mismo ardor había que recelar, porque una parte de ella, corta
+pero atrevida, tomaba, como siempre acontece, el predominio en el
+cuerpo entero, cuya voz intentaba llevar, y en cuya conducta a veces
+influía. En verdad, los dos batallones de milicianos que, acompañando
+al Rey y al Congreso, habían hecho la larga marcha de Madrid a Sevilla,
+nada menos que admiración merecían por su ejemplar conducta, en que
+la disciplina, por ser voluntaria, no dejaba de ser severa; por su
+porte marcial, y por su sufrimiento en el viaje, en que hombres
+acomodados y criados con cierto grado de regalo, habían llevado las
+mismas penalidades que los soldados verdaderos, y llevádolas con
+alegría serena. Pero un tercer batallón que salió de la capital de
+España bastante después que los otros dos, se distinguía de estos por
+el espíritu que le animaba, siendo alborotado y propenso a la sedición
+y a todo linaje de excesos. Recién llegado a <span class="pagenum"
+id="Page_425">p. 425</span>Sevilla este batallón, al recibirse la
+noticia de desmanes ocurridos en Madrid al entrar en la capital los
+realistas y los franceses, abultando la voz pública lo que en sí ya
+no era poco, trataron los nuevamente venidos de tomar lo que llamaban
+<i>represalias</i> en los absolutistas sevillanos de los crímenes de
+los absolutistas madrileños, y, para el intento, ya en sí injusto, como
+lo es castigar ajenas culpas aun en el cómplice en la intención pero no
+en el acto, se valieron del peor medio posible: armaron un alboroto en
+que cayó asesinado en la calle un sujeto desconocido, y fue saqueada
+una casa donde residía un diputado a Cortes, virtuoso eclesiástico y
+juicioso constitucional, que perdió su escaso haber sin perder por
+esto la serenidad plácida de su condición, por que se distinguía. El
+Ministerio, del cual era, si no presidente, por no haber entonces
+entre nosotros tal dignidad, el principal en consideración e influjo,
+don José María Calatrava, obró con todo el vigor posible, separando
+de su destino al jefe político de Sevilla, flojo por demás en aquel
+suceso. Pero lo posible en vigor era harto poco en horas de tanto apuro
+y peligro, y así los elementos de desorden subsistían fuertes, mal
+contenidos y amenazando estragos para el momento seguro y vecino en que
+sucesos graves viniesen a acabar con la fuerza que los contenía.</p>
+
+<p>Tal era el estado de las cosas, cuando se supo que venía adelantando
+el ejército francés, el cual estaba ya próximo a invadir las Andalucías
+por los caminos que las separan de la Mancha, sin que existiese
+fuerza armada capaz ni siquiera de dificultarles un tanto el paso. El
+ejército, o, diciéndolo con más propiedad, la corta división que había
+llevado el nombre de ejército, y cuyo mando había tenido el conde de
+La Bisbal, puesto a las órdenes del general López de Baños, había
+emprendido por Extremadura su retirada, delante de los invasores;
+pero de él llegaban al Gobierno pocas y confusas noticias, porque
+los pueblos <span class="pagenum" id="Page_426">p. 426</span>nada
+dispuestos a favorecer a los constitucionales ponían obstáculos a las
+comunicaciones. Por esto, el Ministerio, que contaba con las tropas de
+López de Baños para cubrir a Sevilla, y con la ciudad al Rey y a las
+Cortes, hubo de pensar en enviar al general una persona de confianza
+para saber de él, entenderse con él y concertar las disposiciones por
+las cuales había el Gobierno de salvarse de caer en poder del enemigo.
+Quiso la desgracia que el comisionado, por motivo que no es del caso
+referir, pequeñísimo en sí, pero por sus consecuencias grave en
+extremo, cumpliese tan mal su encargo, que ni salió de Sevilla, donde
+estuvo escondido para no poner patente su culpa, y de ello se siguió,
+con ignorarse su paradero y el de las tropas a que había sido enviado,
+hacerse las más fatales suposiciones. Entretanto, el que debía ser
+ejército, y no lo era, y cuyo núcleo estaba en la parte más meridional
+de Andalucía, mandándole el general Villacampa, de nada podía servir,
+y además su general, honrado, pero no de grandes luces, cediendo a un
+uso de pronto introducido, pasó al Gobierno un escrito, cuyo objeto mal
+podía conocerse, y el mismo escritor no podría haber explicado, en el
+cual exponía y ponderaba las dificultades de resistir a los enemigos, a
+punto de convertirlas en imposibilidad absoluta.</p>
+
+<p>Tan congojosa situación para los constitucionales era la en que
+se veían en el día 10 de junio de 1823, víspera de otro funestísimo,
+en que todo cuanto podía hacerse era escoger entre gravísimos males
+uno que, por ser menor que otros, no dejaba de ser un mal en grado no
+pequeño.</p>
+
+<p>Yo (pues fuerza es hablar de mí en lances en que a mi pequeñez tocó
+aparecer en primer término) me encontraba aquel día en cama, con alguna
+calentura. Era a la sazón mi compañero inseparable el duque de Veragua,
+miliciano de caballería de Madrid, el cual, separándose de <span
+class="pagenum" id="Page_427">p. 427</span>mi cabecera, vino pronto
+a avisarme que el Congreso estaba en sesión secreta porque le habían
+llegado importantes y malísimas noticias. Me vestí aprisa, salí, me
+encaminé al lugar donde se celebraban las sesiones, y antes de llegar
+a él, tropecé con varios diputados amigos que se volvían, acabada
+ya la sesión, que fue muy breve. Lo que a ella había dado motivo,
+era un oficio o parte recibido de un don N. Mateos, jefe político
+de una de las provincias andaluzas, donde se refería haber pasado
+los franceses el famoso desfiladero de Despeñaperros, sin tropiezo
+alguno, retirándose fugitivas y dispersas las poquísimas tropas
+constitucionales apostadas en aquel paso y sus inmediaciones. Concluía
+el parte de Mateos con repetir, trocada alguna palabra y el sentido,
+la frase o el dicho atribuido a Francisco I, pues decía: «<i>Todo se
+ha perdido, hasta el honor</i>». Tan consoladora aserción era digna de
+las circunstancias. Por supuesto, oída la comunicación, nada se había
+hecho o dicho, y callando el Ministerio, y no hablando los diputados,
+la campanilla del presidente había dado la señal para que cada cual
+se fuese a su casa, o a sus quehaceres, y a llorar males al parecer
+irremediables, o a buscarles remedio.</p>
+
+<p>No lo era por cierto para mi dolencia lo que acababa de saber, y
+así, vuelto a mi casa y a recogerme, hube de pasar una tarde y noche
+nada agradables. Sin embargo, no tenía mi indisposición tanta gravedad
+que me embargase el pensamiento o me ofuscase la razón. Me entretuve
+en discurrir, pero sin acertar con cosa que, aun medianamente, me
+satisficiese.</p>
+
+<p>Amaneció el nuevo día, sin que posteriores noticias, o de Córdoba,
+en cuyos términos era de suponer estuviesen los franceses entrados por
+Sierra Morena, o de Extremadura, donde ni había lugar a suponer cuál
+era la situación de los enemigos o de nuestras cortas fuerzas, llegasen
+a aumentar o disminuir el temor o la pena, el aliento o la <span
+class="pagenum" id="Page_428">p. 428</span>desconfianza. Pero era
+hora de la sesión ordinaria y pública del Congreso, la cual se hacía
+imposible no celebrar, sin que la impaciencia y ansias generales diesen
+de sí fatalísimas consecuencias.</p>
+
+<p>No obstante el mal estado de mi salud, me encaminé a mi puesto en
+las Cortes. Cuando para allí iba, me detuve a hablar con un amigo, en
+cuya compañía iba un médico, y, quejándome yo de mi indisposición,
+examinándome este último, me encargó me volviese a mi casa a recogerme
+y que tomase un vomitivo. Por más de una razón no hice caso de su
+dictamen, pues la ocasión no era para otra cosa que para morir en
+pie, si se me agravaba la enfermedad, sin contar con que, locamente
+parcial yo entonces del sistema médico de <i>Broussais</i>, casi nuevo
+en España, acudía por remedio de mis males al agua de limón con goma,
+cuando no había tiempo o necesidad de aplicarme sanguijuelas.</p>
+
+<p>Fuime, pues, al Congreso y encontré a mi llegada un espectáculo
+doloroso.</p>
+
+<p>La sala de sesiones estaba vacía, porque no se acertaba a abrir la
+del día sin haber de antemano pensado, y hasta cierto punto dispuesto,
+lo que en ella habría de hacerse. Las tribunas rebosaban en gente,
+siendo las destinadas al público capaces de contener un auditorio algo
+numeroso. En el allí congregado reinaban el dolor y el miedo, a la par
+con una ira feroz, de aquella que, mezclada con el terror del cual en
+gran parte procede, es más temible que otra alguna hija de pasión menos
+fea. No teníamos los diputados otro lugar en que estar juntos fuera
+del salón que una pieza no muy grande, a los pies de este, a la cual
+separaba de él solo una pared con puertas que, aun cerradas, daban
+paso al ruido. Así es que oíamos el murmullo, salido de las tribunas;
+murmullo triste y amenazador que nos estaba convidando, si merece la
+calificación de convite lo que era precepto, a abrir la sesión, y
+dar en ella <span class="pagenum" id="Page_429">p. 429</span>alguna
+disposición de la más alta importancia. En cambio, llegaba a las
+tribunas el zumbido que formábamos muchos hablando a un tiempo en voz
+más o menos baja, pero que a cierta distancia debía de parecer disputa
+a voces. No lo era por cierto, pero sí un desordenado dar de pareceres,
+en que todos tomaban parte sin que uno solo fuese atendido. Se perdía
+el tiempo, lo cual era un mal grande en tanto ahogo, pero lo era mayor
+porque la parte violenta del público parecía dispuesta a tener poca
+espera y a obrar si nuestra inacción continuaba. Los ministros estaban
+entre nosotros abrumados por el peso de la desdicha, sin hallar salida
+del laberinto en que todos estábamos enredados. Habían aconsejado
+al Rey que se trasladase a Cádiz, única salida posible; pero el
+monarca parecía resuelto a no seguir el consejo. De cuando en cuando,
+formando no poco ruido las muchas conversaciones particulares, había
+quien dijese en voz algo más alta, ¡<i>silencio</i>!, y, repetida la
+insinuación como para recomendarla, al repetirla sonaba tanto, saliendo
+de muchas bocas, que venía a ser casi una gritería.</p>
+
+<p>En esto yo, acostumbrado a la acción por aquellos días, y persuadido
+de que, en horas críticas, no hacer cosa alguna es hacer lo peor
+posible; conociendo además que, en momentos de incertidumbre, en medio
+de una turba, aún poco numerosa, ejerce el mando o superior influjo
+quien osa tomársele, esforzando la voz y dando a mis palabras el tono
+de mandato, grité: ¡<i>silencio</i>!, y tuve la fortuna de lograr lo
+que pretendía. Callaron todos por un momento, y acudiendo Riego, con
+quien no estaba yo entonces en amistoso trato, pero que hubo de desear
+oírme, y diciendo él <i>oigamos a Galiano</i>, me vi dueño del campo
+entre tantos mis iguales y algunos mis superiores.</p>
+
+<p>Mi plan estaba formado de pronto, y, si no era bueno, al cabo no
+era peor que otros, y a todos llevaba la ventaja de ser un plan, y
+de haber en mí resuelta voluntad de ponerle <span class="pagenum"
+id="Page_430">p. 430</span>en ejecución inmediatamente, en hora en que
+la menor dilación era cierta ruina.</p>
+
+<p>El plan consistía en hacer que constase de <i>oficio</i> la
+resistencia del Rey a salir de Sevilla, lo cual quería decir su
+resolución de esperar allí a los franceses, para que, junto con estos
+sus enemigos de derecho y sus amigos de hecho, fuese la Constitución
+abolida y duramente tratados los constitucionales. Y, si bien ni aun
+a mí convenía que esto constase, mientras podía disimularse, había
+llegado el caso en que era preciso poner patente el mal para proveer a
+la cura.</p>
+
+<p>La cura era tratar de vencer al Rey, hasta hacerle consentir en
+pasar a Cádiz, y el método que había de seguirse tenía que ser análogo
+al antes usado para traerle de Madrid a Andalucía.</p>
+
+<p>Pero, si era necesario algo más duro, forzoso se hacía proceder
+hasta suspenderle en el ejercicio de su autoridad, y, no siendo
+posible llevarle como Rey, llevarle como cautivo, con todo el decoro
+que había en tal atentado. Porque, además, se hacía necesario tener
+presente que, en la frenética indignación de los constitucionales, y
+al desaparecer toda barrera legal, los más atrevidos serían, si bien
+por brevísimo plazo, dueños del campo, y en el inevitable confuso
+desorden, habría estragos y víctimas, no siendo poco probable que entre
+las últimas fuese incluido el imprudente monarca.<a id="FNanchor_82_82"
+href="#Footnote_82_82" class="fnanchor">[82]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_82_82" href="#FNanchor_82_82" class="label">[82]</a>
+El general Álava (don Miguel), aunque constitucional, honrado y leal
+por su deber, monárquico por sus afectos, votó en Sevilla la suspensión
+del Rey, y de ello estaba ufano, diciendo que creía que votándola había
+salvado a S. M. la vida. Quienes estaban en Sevilla en junio de 1823 no
+extrañarán que haya personas que así hayan opinado y opinen.</p>
+
+</div>
+
+<p>Todo ello lo pensé y arreglé de pronto, y traté de proceder a la
+ejecución. Desde luego las tres proposiciones que hice, y que en
+la relación de la sesión aparecen, estaban <span class="pagenum"
+id="Page_431">p. 431</span>formadas en mi mente, si bien no del
+todo, pudiendo y debiendo variarse según fuesen dictándolo las
+circunstancias.</p>
+
+<p>Se presentó desde luego una dificultad. Calatrava decía que, siendo
+él ministro, solo como tal podía hablar en el Congreso, y como tal
+representaba al Rey; por lo cual juzgaba indecente, y hasta criminal,
+en vez de declarar su voluntad, acusarle. Era honroso al buen juicio
+y a la rectitud de Calatrava tal escrúpulo, y yo, estimulándole en lo
+debido, me dediqué a buscar medio de libertarle del compromiso en que
+se hallaba. Le rogué, pues, que se fuese a Palacio, e hiciese nuevo y
+mayor esfuerzo para vencer al Rey, y, si nada conseguía, me avisase;
+o, en caso de no poder darme aviso, fijase un plazo, vencido el cual,
+debía yo del silencio colegir que el deseado consentimiento no se había
+obtenido. Conformose Calatrava, pero me puso otras dificultades, que yo
+no traté de tomar en poco, pues, si entrábamos en contestación, sobre
+perder tiempo, le confirmaría yo en su opinión, en vez de convencerle.
+Así, prometiéndole acceder en todo a su deseo, él se marchó, y los
+diputados nos quedamos aguardando noticias, sin abrir la sesión, aunque
+oíamos que su apertura era pedida casi con bramidos. Aguardamos, sin
+embargo, a que llegase la hora, pasada la cual, acabada la esperanza,
+y aun vencido ya el plazo, y sirviendo, según estaba convenido, por
+respuesta desfavorable el silencio, hubo prórroga en la espera, hasta
+que, al fin, dándose por mala noticia la falta de ellas, iba yo a
+empezar la fatal campaña, cuando vino a confirmarme en mi propósito
+aviso recibido de Palacio, en que se me decía mostrarse el Rey
+obstinadamente resuelto a no moverse. Con esto entramos en el salón,
+reinó silencio, y levantándome yo, hice la primera proposición,<a
+id="FNanchor_83_83" href="#Footnote_83_83" class="fnanchor">[83]</a>
+<span class="pagenum" id="Page_432">p. 432</span>que consta en el acta
+de aquel día. No hubo sobre ella debate, porque oír explicaciones del
+Gobierno a todos parecía justo y conveniente.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_83_83" href="#FNanchor_83_83" class="label">[83]</a>
+En punto al orden y tenor de estas proposiciones, véase el tomo
+que contiene algunos <i>Diarios de Cortes</i> (bien que muchos
+de ellos compendiados) relativos a las sesiones del Congreso de
+1822 y 1823, cuando desde abril a septiembre de este último año
+celebraba sus sesiones, en Sevilla primero, y después en Cádiz. Esta
+obrita es curiosa, porque da a conocer sucesos, o ignorados, o muy
+imperfectamente sabidos.(<i>a</i>) — <i>Nota del autor</i>.</p>
+
+<hr class="tir">
+
+<p>(<i>a</i>) El tomo a que se refiere es el compilado por el oficial
+mayor del Congreso don Francisco Argüelles, que por acuerdo de la
+Comisión de gobierno interior de dicho Cuerpo, fue publicado en
+1858.</p>
+
+</div>
+
+<p>Cuando, por medio de preguntas, saqué a los ministros respuestas
+por donde, sin acusar ellos al Rey, constaba que S. M. no atendía a
+sus consejos, hice la segunda proposición, que ya dio margen a algunas
+observaciones. No pudo, con todo esto, haber fuerte oposición a que se
+solicitase del Rey que pasase a Cádiz, pues ya por iguales medios se lo
+había traído a Sevilla.</p>
+
+<p>Al salir del salón la comisión nombrada para llevar a S. M. el
+mensaje en el que el Congreso, sin irreverencia en la forma, le hacía
+una súplica apremiante, que él miraba como nuevo exceso contra su
+persona, y mientras diputados y espectadores, con rostros en que se
+pintaban, ya cólera, ya pena, ya inquietud, seguíamos con la vista
+a nuestros compañeros, y sobre todo, al presidente de la comisión,
+el general don Cayetano Valdés, cuya figura, severa y desabrida, era
+como una imagen de las circunstancias, pasé yo de mi asiento al de
+enfrente, inmediato al que ocupaba Argüelles, con el cual entré en
+conversación sobre el gran negocio que nos estaba ocupando. Vivía yo
+entonces en trato amistoso con el célebre orador y repúblico asturiano,
+particularmente desde que juntos habíamos sustentado acaloradas lides
+en defensa de las respuestas dadas a las notas de los soberanos aliados
+y la resistencia <span class="pagenum" id="Page_433">p. 433</span>a
+poner la Constitución y la suerte de nuestra patria a merced de los
+extranjeros, o del Rey mismo. Tanto Argüelles cuanto yo (créase o
+no esto último) sentíamos dolor vivo y aun repugnancia a tomar un
+partido violento; pero él igualmente que yo, preferíamos un golpe
+violento a dejar perecer la ley fundamental del Estado, y lo que es
+uso llamar la libertad, a la cual amenazaba en aquella hora muerte
+segura y próxima, y muerte que vendría indudablemente acompañada de
+horrorosas convulsiones, o digamos, variando la imagen para expresar
+mejor la idea, que al desplomarse el edificio político, todavía en
+pie, a más de una víctima, y estas de distinta especie, habría de
+hacer polvo y confundir en sus ruinas. Menos dispuesto Argüelles que
+yo a pensar lo peor, conservaba esperanza de que cediese el Rey,
+como había cedido en Madrid, y así me lo expresó, a lo cual repliqué
+con dolor que yo esperaba una respuesta arrogantemente desfavorable.
+«<i>Pues entonces, ¿qué ha de hacerse?</i>», me dijo. «<i>¿Qué?</i>»,
+respondí: «<i>nombrar una regencia</i>». «<i>¿Y ha pensado usted en
+las consecuencias tristísimas de tal acto?</i>», volvió a preguntarme.
+«<i>Sí</i>», le dije, «<i>y no me excede usted en sentimiento al vernos
+obligados a tal cosa; pero ¿hay otro medio? Si le hay, dígamele usted,
+y yo estoy por él</i>». Meditándolo un poco: «<i>No veo otro</i>»,
+repuso, «<i>y yo apoyaré lo que usted proponga. Pero</i>», añadió,
+«<i>¿no será bueno, si hemos de pasar a nombrar regencia, suspendiendo
+al Rey en el uso de su poder, que solo lo hagamos interinamente, y
+para el acto de trasladarse el Gobierno con las Cortes a Cádiz?</i>».
+Fue nueva para mí la idea, y me dio golpe, y así, aun no contando con
+que necesitaba el apoyo de Argüelles y los que le seguían para dar el
+paso atrevidísimo a que iba a arrojarme, aprobé y adopté el pensamiento
+de mi poderoso colega, por lo mismo que era menos violento el acto;
+porque, lo repito, no tenía deseo de atentar a la persona o dignidad
+real, contra la cual, si procedía, lo hacía obrando en defensa de las
+<span class="pagenum" id="Page_434">p. 434</span>para mí sagradas
+leyes. Convenidos, pues, mi antes antagonista y ahora amigo político
+y yo, contaba con que sus palabras sostendrían mi propuesta. En esto
+aparece la diputación de vuelta de Palacio, tristes y cabizbajos todos
+cuantos la componían, y sobre todos ellos el Presidente, muy venerador
+de sus reyes, aunque constitucional celoso. Lo que dijo consta en el
+acta y es público, de modo que no es posible negar que el Rey nos
+arrojaba el guante, siéndonos forzoso, o recogerle y entrar en fatal
+lid, o abandonar el campo y entregarnos a la fuga. La cara y el acento
+de Valdés eran tanto cuanto melancólicos, solemnes; en los demás
+diputados y en el auditorio era igualmente lúgubre en cierto grado el
+aspecto, y en no poca parte de gravedad en el silencio, parecido a
+la calma precursora de las más recias tormentas. Entonces me levanté
+conmovido, tanto más cuanto que la agitación sentía en mí crecida la
+calentura, y, apoyadas las manos en el respaldo del banco que delante
+de mí tenía, comencé en un breve discurso a explanar y sostener mi
+proposición, clavando todos en mí los ojos, atentos los oídos, llenos
+de ansia los semblantes, y como colgados de mis labios los oyentes,
+no, cierto, para oír de mi un discurso entretenido, sino por lo que
+contenían mis palabras. Cesé de hablar, y, por algunos segundos, nadie
+siguió, ni hubo murmullo en las tribunas. Pero, a poco, pidiendo la
+palabra en contra de mi proposición dos o tres diputados, y en pro
+también uno u otro, y entre estos el que importaba más que todos, el
+mismo Argüelles. Impugnó mi proposición, con un calor que parecía
+delirio, el diputado Vega Infanzón, oficial de marina, cuyo hermano,
+muerto en Cádiz en 1813 de la fiebre amarilla, había representado uno
+de los principales papeles en las Cortes de 1810, al lado del conde
+Toreno, con quien asimismo dos años antes había pasado a Inglaterra,
+como representantes ambos de la junta de Asturias en el levantamiento
+de España contra Napoleón. <span class="pagenum" id="Page_435">p.
+435</span>No tenía el diputado de 1823 las calidades de su hermano;
+pero era honrado, de mediano saber, y de condición suave, por lo
+cual se extrañó más su acaloramiento en este debate. Como el tiempo
+apremiaba, y todos cuantos hablábamos lo hacíamos en pocas frases,
+y Vega, al revés, divagaba, repelía muchas veces no solo sus ideas,
+sino aun sus expresiones, y gritaba, ya con voz de ira, ya con acento
+de dolor, entró en muchos la sospecha de que intentaba alargar la
+discusión con algún fin torcido; acusación en mi sentir injusta, pero
+a la cual daba motivo saberse que se estaba conjurando contra el
+gobierno constitucional, y que en la dilación ponían gran parte de
+sus esperanzas los conjurados. Lo cierto es que empezaron murmullos
+en las tribunas, y aun en los bancos, intentando hacer callar al
+difuso orador; yerro gravísimo que procuré yo con otros pocos impedir,
+yéndome de banco a banco a recomendar la prudencia, y reclamando que
+guardasen orden los concurrentes a las tribunas. No dejó de costarnos
+trabajo conseguir nuestro intento, porque aun en el salón, un diputado
+eclesiástico llamado <i>Sáenz de Buruaga</i>, hombre de más celo
+que talento o saber, y en quien el amor, que él creía serlo de la
+libertad, era furibunda intolerancia, con voces y ademanes quería
+imponer silencio al Vega, no sin dar muestras de tratar de pasar de las
+palabras a las obras; ejemplo que había sido seguido; y por otra parte
+el diputado, general Álava, se quejó de que desde una tribuna amenazaba
+al Congreso un espectador con un sable desnudo. Pudo, no obstante,
+impedirse todo desmán, y, si solo la amenaza puso miedo en algunos
+diputados a punto de influir en sus votos, peligro poco más lejano y
+harto más seguro retraía de votar mi proposición. Esto hizo notar con
+sentidas frases y nobleza en su breve discurso Argüelles, respondiendo
+a Vega, su paisano y amigo, que blasonaba de su firmeza en defender al
+Rey en aquella hora. Por fin tuvo término el discurso de Vega, y <span
+class="pagenum" id="Page_436">p. 436</span>reducidos los que siguieron
+a dos o tres sentencias, declarado el punto suficientemente discutido,
+hubo de procederse a la votación. Ocurrió a algunos el desatino de
+pedir que fuese nominal, lo cual, entre mayores inconvenientes, tenía
+el de la pérdida de tiempo, cuando cada minuto parecía precioso. Logré
+yo disuadir de la pretensión a quienes la tenían, y tuvo efecto la
+votación según el método ordinario, levantándose los que aprobaban,
+y quedándose sentados los de parecer contrario. Muy pocos fueron los
+que no se pusieron de pie, pues vimos hasta con sorpresa levantados
+aprobando la atrevida propuesta a aquellos pocos diputados cuya
+moderación rayaba en desafecto a las nuevas leyes y en adhesión a la
+antigua monarquía. Algunos, bien que no muchos, se ausentaron del
+todo; otros, asimismo en reducido número, amedrentados y vergonzantes
+andaban entre los bancos y la pared, no atreviéndose a votar en pro
+o en contra, y ni siquiera a salirse porque no se les achacase a
+falta haberse ausentado. Así y todo, a bulto, contamos sobre 90<a
+id="FNanchor_84_84" href="#Footnote_84_84" class="fnanchor">[84]</a> o
+poco menos levantados; mayoría crecida en aquel Congreso en que <span
+class="pagenum" id="Page_437">p. 437</span>rara vez eran más de 120 los
+votantes. Hubo, después, quien hiciese constar su voto contrario y se
+le consintió, a pesar de que ninguno había dado; pero esto fue ya en
+Cádiz, llevándose a exceso la condescendencia, por no pasar la mayoría
+por tirana.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_84_84" href="#FNanchor_84_84" class="label">[84]</a>
+En la sentencia a pena capital dada por la Audiencia de Sevilla contra
+los que votaron la suspensión del Rey, resulta ser el número de los
+que aprobaron mi proposición muy inferior al que este artículo afirma.
+Pero la sentencia no está fundada en la verdad, aunque lo esté en que
+como tal aparece en el proceso. Muchos de los que votaron aprobando,
+arrepentidos después o medrosos, aseguraron no haber votado o hécholo
+en contra. La Audiencia y aun el Gobierno tenían poco deseo de cebar su
+saña en diputados que no habían figurado en primer término, y así se
+prestaban a admitir justificaciones bien o mal fundadas. Asimismo, por
+razones de política, venía bien que apareciese haber sido una minoría
+del Congreso lo que apareció mayoría en aquel acto. Si no fuese algo
+fea acción bajar a personalidades, podía aquí citarse más de un nombre
+de diputados que votaron el sí y habiendo después probado con falsedad
+lo contrario no fueron incluidos en la proscripción que cayó sobre
+todos sus compañeros, aunque de ellos solo en el pobre <i>Riego</i> fue
+ejecutada la sentencia.</p>
+
+</div>
+
+<p>El gran voto estaba dado, y restaba convertirle en hecho. Nombrada
+la regencia en pocos minutos, su presidente don Cayetano Valdés hizo
+un discurso brevísimo, pero muy notable. <i>He sido vencido más de
+una vez</i> (dijo), pero he cumplido siempre con mi obligación, y
+esto prometo ahora. Daba realce a estas sencillas palabras el aspecto
+de quien las pronunciaba, de rostro desfigurado por efecto de las
+viruelas, de andar desgraciado, de desaliño sumo, si bien no de
+desaseo, en el vestido y en el modo de expresarse; con apariencias
+de vejez, aunque apenas entrado en ella; modelo de patriotismo,
+cubierto de heridas<a id="FNanchor_85_85" href="#Footnote_85_85"
+class="fnanchor">[85]</a> gloriosamente ganadas en mar y tierra, leal
+servidor de sus reyes y observante de la ley militar y civil, y en
+quien se notaba entonces el dolor del trance en que se veía, a la par
+con su firme resolución de proceder a ejecutar lo que él mismo, si bien
+con amargura, había votado.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_85_85" href="#FNanchor_85_85" class="label">[85]</a>
+Fue gravemente herido en el combate naval de Trafalgar y en la batalla
+de Espinosa en noviembre de 1808. Ya en el combate del 14 de febrero de
+1797 (el del cabo de San Vicente) fatalísimo para nuestra marina, se
+había distinguido por un excesivo arrojo acompañado de tino, salvando,
+o dígase rescatando, del poder del enemigo al navío general <i>La
+Trinidad</i> que había arriado la bandera y volvió a izarla.</p>
+
+</div>
+
+<p>Iba ya entrando la noche. En esto anunciaron haber sido sorprendidos
+en una reunión o conciliábulo unos cuantos que estaban tratando de
+dar un golpe decisivo que acabase con los constitucionales. Fueron
+presos en el acto los conjurados, a quienes presidía el general
+Downie, escocés venido al servicio de España en la guerra de la
+Independencia, alcaide a la sazón del alcázar de Sevilla, hombre <span
+class="pagenum" id="Page_438">p. 438</span>estrafalario por demás,
+y que, puesto en libertad al restablecerse el poder absoluto, fue
+recompensado medianamente, y hubo de dar que pensar y que sentir a sus
+favorecedores por sus rarezas, las cuales, yendo en aumento, vinieron a
+ser demasías insufribles, con ribetes de actos de locura.</p>
+
+<p>Quedaron las Cortes en sesión permanente, que duró hasta entrar
+la noche del día 12. Pero, no habiendo qué hacer o qué decir, era la
+única señal de continuar el Congreso en sesión, que ocupaban la silla
+el presidente y su lugar en la mesa los secretarios. No muy alumbrado
+el salón, con poca, aunque alguna, gente en las tribunas, y en los
+asientos solo algunos diputados que se remudaban; interrumpido de
+cuando en cuando el silencio por unas pocas breves razones a que los
+incidentes que ocurrían daban margen, presentaban la sala de sesiones y
+quienes en ella figuraban un aspecto de tristísima solemnidad.</p>
+
+<p>De afuera menudeaban los oficiosos que acudían con avisos o
+consejos, de ellos los más, o poco útiles, o impertinentes. En aquella
+suspensión de las leyes, no pocos hubieron de figurarse que, siendo yo
+el autor de la proposición aprobada, había venido a ser un ente a modo
+de cabeza interina del Congreso y del gobierno, y así no puede decirse
+a qué punto me veía molestado a cada momento con comunicarme noticias
+de poca importancia o con insinuarme lo que debía hacerse, como si
+hacerlo estuviese en mi mano. No limpio aún de calentura, aunque no
+agravado, me sentía rendido, y así me eché y aun me entregué por cortos
+ratos al sueño, tendido en un hueco que quedaba entre la espalda del
+dosel y la pared, y teniendo por cabecera un cojín, en que ponían
+la rodilla los diputados al jurar, mientras que, fiel yo al método
+<i>Broussaísta</i>, bebía copiosos tragos de agua de limón con goma,
+absteniéndome de probar otra cualquiera sustancia aun líquida. Ello es
+que así me puse bueno enteramente al llegar la mañana.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_439">p. 439</span></p>
+
+<p>Todo el día 12 fue día de vivas ansias. El Rey se había sujetado
+sin resistencia a la decisión del Congreso; la conjuración en su favor
+estaba descubierta en su parte principal, y presos los principales
+conjurados; y, con todo esto, estábamos en no leve peligro, siendo el
+mayor que tan atrevido golpe como el que acabábamos de dar llevaba
+trazas de ser golpe en vago. La regencia no encontraba desobediencia,
+pero tampoco obediencia, haciendo la inercia lo que podría haber
+hecho la resistencia más viva. Poco se adelantaba en la disposición
+del viaje. Se escondían aquellos a quienes tocaba recibir o ejecutar
+órdenes. Tardó tiempo en encontrarse un general<a id="FNanchor_86_86"
+href="#Footnote_86_86" class="fnanchor">[86]</a> que mandase las tropas
+que habían de ir escoltando y guardando al Rey, a la par que monarca,
+preso.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_86_86" href="#FNanchor_86_86" class="label">[86]</a>
+Un general se disculpó de admitir el desabrido encargo alegando que no
+tenía faja, porque había enviado fuera su equipaje.</p>
+
+</div>
+
+<p class="ti0">Hasta la guardia del Congreso desamparó casi toda su
+puesto, yéndose a sus casas, o a disponerse a acompañarnos a Cádiz
+los milicianos nacionales de Sevilla que la formaban, hasta el punto
+de quedar casi solas las pocas centinelas. Si no hubieren sido
+cobardísimos los realistas sevillanos, con suma facilidad nos habrían
+disuelto, y preso o muerto, pero esperaron al día siguiente para dar
+prueba de su número, de su previo concierto y de su furia; prueba
+que se desahogó en robar, en saquear equipajes, y en dar de palos a
+constitucionales de poca monta, entre ellos a los dependientes del
+Congreso.</p>
+
+<p>Adelantada la tarde del 12, llegó a creerse que el Rey no se
+pondría en camino. Hubo entonces proyectos extremados de hacerle
+salir violentamente. Por fortuna, al ponerse el sol, cuando varios
+desesperaban de ver terminado aquel conflicto en paz y en orden, se
+supo que Fernando estaba fuera de las puertas de Sevilla, con su
+familia y séquito de viaje.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_440">p. 440</span></p>
+
+<p>Entonces se levantó la sesión fríamente.</p>
+
+<p>Por la noche hubo orden de iluminar la ciudad, y, lo que bien podía
+temerse que no sucediese, la orden fue puntual y aun escrupulosamente
+obedecida. Ardían hachas en todos los balcones y ventanas, y a una
+claridad como la del día acompañaba una suma soledad en las calles;
+cabizbajos, afanados o inquietos los pocos que por ellas transitaban;
+extrañísimo contraste el de las luminarias, siempre señal de bullicio
+y alegría, con una situación de terror y pena de que daba muestra el
+melancólico silencio.</p>
+
+<p>En la misma noche nos embarcamos los diputados en el barco de vapor
+que por entonces solo iba a Sanlúcar de Barrameda. Lo que después
+ocurrió está ya fuera del argumento del presente artículo.</p>
+
+<p>Bien será con todo añadir una circunstancia. Recelábase que al
+llegar Fernando VII a la isla gaditana, dueño ya otra vez del poder, se
+resistiese a encargase de él, protestando así contra la violencia de
+que había sido víctima. Había, por lo mismo, dudas sobre qué habría de
+hacerse para proveer al gobierno del Estado. Pero aquel Rey, a menudo
+singular en sus actos y modos, al decirle el presidente de la regencia
+interina que, nombrada esta solo para el acto de la traslación del
+gobierno a Cádiz, había cesado en su cargo, y entregaba el gobierno
+a sus reales manos, solo dijo prestándose a reinar y gobernar como
+antes: «<i>Pues qué, ¿no estoy ya loco?</i>». Nada respondió, ni podía
+responder el presidente, quien se contentó con hacer una demostración
+de respeto, y pasó S. M. a ejercer sus facultades y prerrogativa, según
+la Constitución, en Cádiz del modo y para los fines que mostraron
+sucesos posteriores.</p>
+
+<p>Tales incidentes trajeron y acompañaron el célebre acto de las
+Cortes en Sevilla, en que fue suspenso un rey, como podía haberlo sido
+el último empleado.</p>
+
+<p>La historia le ha juzgado, y casi con unanimidad,
+desfavorablemente.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_441">p. 441</span></p>
+
+<p>El pobre individuo que esto escribe tiene, con todo, el atrevimiento
+de creer tal fallo injusto. Dispuesto y aun acostumbrado a arrepentirse
+de muchas acciones de su vida política, y siendo apóstata confeso, como
+es, si bien no en el grado que suponen quienes le han pintado como
+sedicioso tribuno, de lo que hizo en Sevilla en el día 11 de junio, no
+está arrepentido.</p>
+
+<p>Esto no es decir que aquel acto de las Cortes fue bueno. Ninguno
+podía serlo en aquellas circunstancias. Fue acaso del mal el menos;
+pero el menos era ya mucho, cuando la elección había de ser de uno
+entre varios gravísimos males. Pensar que habría muerto pacíficamente
+la Constitución en Sevilla, como vino a morir poco después en Cádiz,
+es un desatino en que solo pueden creer quienes no vieron o no se
+representan bien la situación de las cosas y de los ánimos, en la hora
+en que el Rey provocó a las Cortes y a todos los constitucionales,
+intimándolos rendirse a discreción dentro de un brevísimo plazo. De
+seguro la contrarrevolución en Sevilla habría sido desordenada y
+sangrienta.</p>
+
+<p>Pero esta es disputa larga, y a que, solo de paso, ha sido casi
+forzoso aludir en este breve escrito. Lo que en él se ha pretendido
+es pintar el suceso de Sevilla, en la parte en que los documentos de
+oficio ni le pintan ni pueden pintarle.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch14">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_443">p. 443</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XIV.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">DOS VIAJES QUE NO SE PARECEN EL UNO AL OTRO.</p>
+</div>
+
+<p>Los lectores que tengan paciencia para leer lo que sale a luz
+procedente de mi pobre cabeza, tal vez van a ser puestos a dura prueba
+leyendo en los renglones que siguen cosas que solo tocan a mi persona.
+Pero, al cabo, la persona de un viejo tiene la particularidad de ser
+imagen de tiempos pasados: en un hombre que en su larga vida física
+y política ha hecho un papel superior a su valor, y más señalado por
+reveses que por triunfos, y por censuras que por alabanzas, despierta
+la curiosidad la relación de lo ocurrido en sus primeros años; y los
+sucesos de una vida se enlazan con las costumbres de los tiempos en que
+pasaron. Si he de decir verdad, aunque parezca blasfemia y tal vez lo
+sea, la fama de la elocuencia de Néstor está fundada en gran parte en
+que hablaba como viejo, y sacaba a plaza las cosas de sus mocedades.
+No soy yo un Néstor, por cierto; pero me parezco a él en la edad, y
+en referirme a antiguallas, y por esto reclamo, no en todo, pero sí
+en parte, la indulgencia que con él han tenido lectores de todas las
+edades.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_444">p. 444</span></p>
+
+<p>En año de 1802 se casó por la vez primera el entonces príncipe
+de Asturias, que después reinó con tan varia fortuna llamándose
+Fernando VII, con una princesa de Nápoles. Fue destinada a traer a
+España la real novia desde la capital del reino de las Dos Sicilias
+una división, que hoy sería escuadra, compuesta de tres navíos, el
+<i>Príncipe de Asturias</i>, de 120 cañones; el <i>Bahama</i>, de 74, y
+el <i>Guerrero</i>, del mismo porte; de dos fragatas, la <i>Sabina</i>
+y la <i>Atocha</i> de 36 y 40, y de un buque menor. Mandaba mi padre
+el <i>Bahama</i>, cuyas tablas de hermoso cedro, que fueron admiración
+de los napolitanos, le tocó tres años después manchar con su sangre,
+cuando en Trafalgar perdió gloriosamente la vida. Quiso entonces el
+ilustre marino de quien me glorío de ser hijo, llevarme consigo, no
+para acostumbrarme a la vida de marino, pues al revés, no quería que
+siguiese yo su carrera, no obstante saber de mí que tenía afición loca
+al cuerpo de la Armada y a las cosas de la mar, sino para contribuir a
+lo que se llama formarse viendo el mundo. Contaba yo a la sazón trece
+años de edad, vestía el uniforme de cadete de Reales Guardias Españolas
+desde los siete años, y había empezado a ser cadete efectivo a los
+doce, pero vivía en mi casa con real licencia hacía un año. Fuimos en
+aquella expedición dos individuos pertenecientes al ejército, pero de
+diferentes grados, que el uno era mariscal de campo y yo cadete, siendo
+el primero don Francisco Solano, de quien más de una vez he hecho
+mención en los recuerdos de mi juventud, y al cual tocó representar
+distinguido papel en el teatro de nuestros sucesos políticos, papel
+trágico al fin para él, pero propio para realzar su memoria, por la no
+común fortaleza con que llevó la muerte violenta de que fue víctima.</p>
+
+<p>Zarpamos de Cádiz en los días primeros de junio de 1802, yendo con
+nosotros el navío <i>Reina Luisa</i>, de 120 cañones, destinado a
+ir Livorno para traer a España a la entonces reina de Escocia, hija
+querida de la reina María <span class="pagenum" id="Page_445">p.
+445</span>Luisa, cuyo destino fue tan desgraciado, que hasta de
+compasión vino a ser indigna; blanco del odio de los españoles, y
+habiendo pasado, destronada y desterrada, a figurar como principal
+acusada en un proceso criminal por estafa ante los tribunales
+franceses. En el Estrecho, un abordaje del <i>Bahama</i> con el
+<i>Príncipe</i> estuvo a pique de acabar con ambos navíos, siendo casi
+milagroso que escapasen solo rozándose por los costados, y haciéndose
+una ligera avería. Después pasamos a ponernos a la vista de Argel,
+con el objeto de ajustar diferencias pendientes con el Dey. De allí
+fue comisionado nuestro navío con solo la fragata <i>Sabina</i> a
+pasar a Túnez, con igual objeto. Tres días pasamos en el último
+puerto fondeados, pero sin ir a tierra, para evitar cuarentenas a
+nuestra vuelta, que había de ser al puerto de Cartagena de Levante.<a
+id="FNanchor_87_87" href="#Footnote_87_87" class="fnanchor">[87]</a>
+Séame lícito decir que era yo instruido para mi edad, y que la vista
+de la Goleta y los lugares inmediatos, teatro de antiguas glorias,
+seguidas de reveses, hizo grande efecto en mi ánimo casi de niño.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_87_87" href="#FNanchor_87_87" class="label">[87]</a>
+Así se decía entonces para distinguir la otra Cartagena que era
+española, y a la cual se daba el nombre de Cartagena de Indias.</p>
+
+</div>
+
+<p>Llegados a Cartagena, y habiendo pasado allí más de un mes, salimos
+para Nápoles, entrado agosto. La navegación fue larga, porque sopló
+con frecuencia el Levante. Llegó al cabo el ansiado día de avistar a
+la famosa Nápoles, y entramos en su puerto con ostentación y ufanía,
+porque la España de entonces, aunque decaída hasta lo sumo, todavía era
+considerada como potencia poderosa por los napolitanos.</p>
+
+<p>Navegaba nuestra escuadra con viento favorable y bonancible; en
+el centro el navío general, a los dos costados de este, de modo que
+los baupreses hiciesen línea con las aletas de babor y estribor
+al buque del centro,<a id="FNanchor_88_88" href="#Footnote_88_88"
+class="fnanchor">[88]</a> el <i>Bahama</i> <span class="pagenum"
+id="Page_446">p. 446</span>y el <i>Guerrero</i>: algo más atrás las
+fragatas.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_88_88" href="#FNanchor_88_88" class="label">[88]</a>
+Esta situación de los buques me recuerda una que puede llamarse
+rareza de mi digno padre, pero rareza loable atendiendo a su origen.
+Había dado orden el general de navegar en el orden que dice el texto.
+Era vanidad de mi padre, justificada por sus navegaciones atrevidas
+y felices, ser marinero a la par que astrónomo, desvaneciendo la
+preocupación que suponía ser los oficiales apellidados científicos
+no de los más hábiles navegantes. Puso pues, grande empeño en llevar
+su navío durante la travesía como clavado en el punto que le estaba
+señalado, y lo consiguió, aunque era difícil, y el lograrlo causó
+mucha molestia a los oficiales de guardia. No pudo hacer lo mismo el
+<i>Guerrero</i> por el otro costado del general. Bien es verdad que en
+lo velero le aventajaba mucho el <i>Bahama</i>.</p>
+
+</div>
+
+<p>Embargaba los ánimos el hermoso espectáculo; el Vesubio, aunque
+sin lanzar fuego entonces, con sus tostadas cumbres y sus bellísimas
+verdes faldas; al otro lado la ciudad en lindo anfiteatro, dominándola
+el castillo de San Telmo; en los contornos amenos campos, y a nuestra
+espalda las islas que ciernen una parte del que más que puerto es
+golfo; despejado el cielo, templado el aire, azules las ondas, como
+son las del Mediterráneo; y en medio de todo, surcando pausada y
+majestuosamente las apenas agitadas aguas, los buques de guerra en son
+de fiesta, ondeando al viento las banderas y gallardetes. Entretanto,
+tronaban a la par los cañones de tierra y de mar, destinados igualmente
+a ser instrumentos de destrucción y muerte, o pregoneros de alegría.</p>
+
+<p>Fuimos, como era de presumir, sumamente obsequiados en la corte
+napolitana los españoles. Todo era convites, bailes, festejos. Entre
+la lava que rodea a Pórtici, sin quitarle ser mansión deleitosísima,
+y en la residencia que allí tenía el Rey, nos dio la corte una linda
+fiesta. Acertó a tronar aquella noche, y repetido el retumbar de los
+truenos por el eco hasta en las cavernas del vecino Vesubio, daba al
+baile singular carácter. Era aquella, por cierto, fiesta napolitana,
+porque se bailaba sobre un volcán verdadero <span class="pagenum"
+id="Page_447">p. 447</span>en las inmediaciones de la verdadera
+Nápoles.</p>
+
+<p>No pudimos detenernos mucho en aquellos lugares. Nos aguardaba
+impaciente la corte de España en Barcelona, a donde se había
+trasladado.</p>
+
+<p>En el navío general iba la infanta de Nápoles destinada a ser
+princesa de Asturias. Pero no había en él cabida para toda su comitiva,
+y se dispuso que una parte de ella fuese en el <i>Bahama</i>. Mi
+padre, generoso por demás, y a la sazón medianamente rico, en vez
+de sentir que le hubiese tocado esta suerte de que escapó el navío
+<i>Guerrero</i>, y que solo le traía gastos crecidos, aprovechó la
+ocasión de acreditarse de hombre garboso y de gusto. Hasta convidó
+a hacer el viaje en su navío a varias personas, mas todas ellas de
+distinción, las cuales aceptaron el convite.</p>
+
+<p>No se conocían aún, entonces, a bordo de un buque los regalos y
+comodidades que hoy se han hecho comunes, gracias a los progresos de
+las ciencias acomodados a la civilización moderna. Pero así y todo,
+puede afirmarse que aun para el día presente habría sido señalado aquel
+viaje por los placeres de que pudo gozarse en la navegación: para
+entonces fue extraordinario. Un buen cocinero francés nos tenía una
+exquisita mesa, para la cual hubo esmero y lujo en escoger las primeras
+materias, y un buen acopio de nieve consintió que se sirviesen con
+frecuencia en alta mar, no solo al fin de la comida, sino en las horas
+del calor, quesitos helados, obra de un excelente repostero napolitano
+que tomó mi padre a su servicio. No era menos notable la colección de
+vinos, entre los cuales lucía el Jerez amontillado, hoy común, entonces
+con el mérito de ser sobre exquisito, de invención moderna. La sociedad
+era excelente; reinaban en el <i>Bahama</i> el buen humor, y aun la
+alegría. Entre los pasajeros había una señora siciliana, muy buena
+cantora, que recreaba a la sociedad acompañándose con la guitarra (pues
+piano aun no era uso llevar a bordo). Entre otras piezas sobresalía una
+<span class="pagenum" id="Page_448">p. 448</span>a la sazón famosa
+(según creo de Paisiello), cuya letra es:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Nel cor più non mi sento</div>
+ <div class="verse indent0">Brillar la gioventù</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">y cuyo final es:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">Pietà, pietà, pietà</div>
+ <div class="verse indent0">L’amore è un certo che</div>
+ <div class="verse indent0">Che delirar mi fa,</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">dulcísima melodía que hoy han condenado al olvido las
+armonías noveles y aun otras melodías más vivas. No faltaba en la
+concurrencia el atractivo de la belleza, porque venía con nosotros una
+de las más celebradas beldades de España, la Matilde Gálvez, nacida en
+nuestro suelo, pero precisada a residir en Italia por haberse casado
+con el coronel napolitano Minuolo, de distinguida familia. Me acuerdo
+de que, como toda mujer hermosa, gustaba de ganarse adoraciones, y
+que con sus bellísimos ojos, bien manejados, daba placer y tormento
+a varios de sus compañeros de navegación. En mí, con mis once años,
+nada podía producir, pero sentía gusto en verla, y en que, como solía,
+me hiciese fiestas como a un chiquillo. El tiempo parecía como que se
+había convenido en que aquella travesía todo fuese placer puro, porque
+el viento nos fue constantemente favorable, y siempre flojo, por lo
+cual navegábamos, si no con grande velocidad, con mediana, y con la
+mar serena. Un día apareció por entre nuestra escuadra un buque de
+guerra inglés de poco porte. Largó su bandera y nosotros las nuestras,
+y en el tope del palo mayor del navío general apareció el estandarte
+real, por entonces rara vez visto a bordo, que fue al momento saludado,
+correspondiendo con sus saludos el buque extranjero.</p>
+
+<p>Al séptimo día de nuestra salida de Nápoles, llegamos a Barcelona,
+cuyo brillo entonces nos la hizo parecer poco inferior a la capital
+de las Dos Sicilias. Desplegaba allí en aquella ocasión nuestra
+corte su lujo, tal cual era entonces, suspendida la tristeza que por
+lo común en ella reinaba. <span class="pagenum" id="Page_449">p.
+449</span>Esmerábanse en obsequiarla los catalanes con procesiones de
+máscaras y demás clases de fiestas por que se distinguen. Juntose allí
+con nuestra corte la de Etruria, venida a tomar parte en los festejos.
+Entretanto, la mesa del <i>Bahama</i> se distinguía aun entre las de
+la corte, y nunca volvía mi padre de tierra a comer sin traer consigo
+algunos convidados.<a id="FNanchor_89_89" href="#Footnote_89_89"
+class="fnanchor">[89]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_89_89" href="#FNanchor_89_89" class="label">[89]</a>
+Quiero contar un incidente de poca monta y ridículo, ocurrido en
+Barcelona, pero que estimo digno de mención, como pintura de usos
+y costumbres de aquel tiempo. Dispuso mi padre presentarme a S.
+M. a que besase la real mano. Como en otro artículo de los que he
+publicado anteriormente he dicho, entonces los uniformes servían para
+paseo y visitas, pero el uniforme de ordenanza y el de moda eran muy
+desemejantes. Carlos IV miraba con horror que se llevase el pelo
+cortado en redondo, y en su corte eran indispensables la coleta en los
+militares y la bolsa en los paisanos. Así, pues, hube yo de prepararme
+a parecer en la real presencia vistiéndome muy de otro modo que de
+ordinario. Al uniforme con solapa suelta sustituí otro con solapa
+pegada y redonda sobre el pecho; al chaleco, la chupa; al pantalón,
+el calzón corto con hebilla de charretera debajo de la rodilla; a la
+bota, el zapato con hebilla también; el sable, arrastrando; la espada,
+de media taza ceñida; al sombrero con plumero llevado de lado, uno
+con galón y sin plumero dispuesto para llevarle de frente. Una coleta
+postiza, sujeta con una cinta, me caía por la espalda. En tal atavío,
+luciendo dos piernas en que ni asomo de pantorrillas se veía, entré en
+el palacio del capitán general, que era la residencia del monarca. En
+una de las antecámaras estaba mi coronel, el duque de Osuna, abuelo del
+que hoy lleva este título, con otros varios. Era diligencia precisa
+presentarme a mi coronel antes que al Rey. El duque me recibió afable,
+me examinó bien, me hizo dar vuelta en redondo, y, se cercioró, por lo
+pronto, de que iba yo en regla. Pero de súbito, me miró a la frente,
+y su aprobación cesó. Llevaba yo el pelo cayendo sobre la frente, y
+debía llevarle cortado casi a raíz y formando punta saliente en el
+medio. Intentó bondadoso el Duque remediar el daño, y con su propia
+mano, pasándomela por la cabeza, procuró alzar hacia atrás los pelos
+pecadores, pero rebeldes ellos caían hacia adelante no bien faltaba
+la fuerza que les daba dirección contraria a la que tenían. Entonces,
+vuelto el general coronel a mi padre: «<i>Galiano</i> (le dijo), <i>no
+le aconsejo a usted que le presente al Rey así, no sea que haya un
+disgusto</i>». Tuve, pues, que salir de palacio, sin lograr el fin
+para que había entrado, con gran dolor mío y no menor de mi padre, el
+cual, no obstante su gran talento y saber, daba importancia a tales
+menudencias.</p>
+
+<p class="ti1">Cuatro años después, de Real orden cayeron las coletas,
+y el Rey mismo sacrificó la suya. Citábase como prueba de la extremada
+privanza del príncipe de la Paz que hubiese logrado de su Soberano tal
+sacrificio.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_450">p. 450</span></p>
+
+<p>Hubimos en breve de regresar a Nápoles, porque habíamos de llevar
+allí a nuestra infanta doña Isabel a celebrar su matrimonio con el
+príncipe heredero de la corona napolitana; enlace del cual fue uno de
+los frutos la señora doña María Cristina de Borbón, tan célebre en
+nuestra historia contemporánea, objeto de tan altos y tan merecidos
+aplausos, y hoy... En este lugar, sobre tal punto, es lo mejor el
+silencio; pero sea permitido a quien se gloría de su adhesión a tan
+ilustre señora, derramar sobre esta página una lágrima que se agregue a
+las que en este momento está ella derramando por la muerte de la cuarta
+víctima que entre sus hijos ha hecho la muerte, arrebatándole todos en
+lo más florido de sus años.</p>
+
+<p>Nuestro viaje de vuelta a Nápoles igualó al primero, en lo breve,
+en lo cómodo, en lo regalado, pero no en lo alegre. Faltaban algunos
+de los del viaje a Barcelona, y además, las segundas partes, que con
+rarísima excepción no son buenas en los libros, suelen no serlo en la
+vida. Es calidad del placer la de durar poco.</p>
+
+<p>Largos años habían pasado desde el viaje que acabo de conmemorar
+hasta otro de que voy a hablar ahora. Y bien pensado, no habían sido
+tantos, pues no habían pasado de veintiuno, pero ¡cuán llenos de
+sucesos! Mediaban entre ambas épocas la guerra de la Independencia
+y la revolución de 1820. El cadete de guardias de 1802 no había
+seguido la carrera militar. Había sido diplomático, pero más que
+otra cosa, político revolucionario. Era en 1823, yendo a terminar
+aquel año funesto. Acababa de ser diputado a <span class="pagenum"
+id="Page_451">p. 451</span>Cortes. ¡Diputado a Cortes! ¿Quién podía
+haber dicho en Barcelona en 1802 que había de haber diputados a Cortes
+en España de allí a ocho años, y de volver a haberlos de allí a
+dieciocho? ¿Quién, que el muchacho que admiraba la corte de Carlos IV,
+había de tener la desdicha de verse obligado a proponer la suspensión
+del ejercicio de la autoridad Real en su hijo?</p>
+
+<p>Y, sin embargo, en 1823, la monarquía de Carlos IV había resucitado
+de derecho, pero de hecho no. Había en su lugar otra, quizá más
+absoluta, pero no la misma. Un gobierno no es todo en una nación, y el
+de más ilimitado poder tiene en buena parte que ser lo que los pueblos
+a él sujetos. Pero, fuese como fuese, el Gobierno de Fernando VII en
+1823 tenía que vengarse de agravios grandes, aunque provocados, y era
+natural que estuviese yo señalado como uno de los principales objetos
+de su resentimiento y odio.</p>
+
+<p>Fui, pues, proscrito, y me libertó de la muerte la fuga. La plaza
+de Gibraltar vino a ser mi primer puerto de salvamento. Pero allí
+no era posible permanecer, pues ni tenía yo recursos para vivir,
+ni el gobierno inglés consentía la estancia de los enemigos del
+gobierno español en un lugar que, si bien con mengua nuestra de dueño
+extranjero, es por su situación parte de España.</p>
+
+<p>Nos vimos forzados a desocupar a Gibraltar y trasladarnos a
+Inglaterra. Pero era dificultad, y no leve, que poquísimos entre
+nosotros teníamos con que costear el viaje. A mí, que en mis primeros
+años pasaba hasta por rico, y era en verdad hombre acomodado, reveses
+pecuniarios considerables, y también mi imprudencia en gastar
+alegremente en mi juventud, nada había quedado de lo heredado de mi
+padre, más que un crédito crecido, cantidad muy difícil de cobrar, y
+que vino a ser incobrable. Es elogio que no niegan nuestros enemigos a
+los hombres de aquella época, que salieron de los más altos destinos
+con <span class="pagenum" id="Page_452">p. 452</span>las manos puras.
+Así es que en octubre y noviembre de 1823 estaba llena la plaza de
+Gibraltar de personajes de alta categoría como empleados, que eran
+verdaderos indigentes, y como allí no había medios de ganar la vida, y
+menos de contar con la suma necesaria para pagar un pasaje a país algo
+distante, solo de la caridad podíamos esperar alivio.</p>
+
+<p>La caridad no nos faltó. Declamen enhorabuena contra los ingleses
+muchos de nuestros compatricios; los más de ellos, sin conocerlo, ecos
+de las pasiones francesas: lo cierto es que en caridad ningún pueblo
+aventaja ni aun iguala al británico, y de ello buenas pruebas hemos
+tenido no pocos españoles.</p>
+
+<p>Pero la caridad tiene sus límites, y su oficio es socorrer la
+necesidad, y no suministrar al lujo y ni aun siquiera al regalo.
+Además, los ingleses son en tal punto caritativos, pero severos.
+En Gibraltar no era posible hacer distinción de personas entre los
+necesitados. Otra cosa fue en Inglaterra, y de esto se dio buena prueba
+conmigo, que recibí favores de los cuales conservo agradecido recuerdo.
+No extraño que en Gibraltar fuese yo medido por el rasero común, por el
+cual pasaron personas distinguidas, a la par con otras que en la esfera
+social eran muy poco.</p>
+
+<p>Una suscripción dio medios para fletar un buque. Era este un
+bergantín de poco porte, cuyo nombre era <i>El Orbe</i>, y que no
+llegaba a medir doscientas toneladas inglesas. En él nos fue destinado
+para nuestra habitación el entrepuente. Pusiéronse en él camas, cada
+una para tres personas. Destinósenos para alimento carne salada y
+galleta, con un barril de ron. Así nos amontonamos hasta creo unas
+cuarenta o cincuenta personas, en muy reducido espacio. Era en
+diciembre, y el tiempo fue como de la estación, y aun peor quizá que lo
+ordinario. Al tercer día era la mar muy recia, y rompía en el barco. No
+estaba el entrepuente preparado para pasajeros, y recibiendo nuestra
+<span class="pagenum" id="Page_453">p. 453</span>habitación la luz por
+arriba, no había, como hay en las cámaras, cubierta con vidrios que
+poner, a fin de evitar que los golpes de mar entren con gran peligro
+del barco, que podría llenarse de agua. Así, nos pusieron una cubierta
+de madera que clavaron, y nos dejaron a oscuras en estrecho encierro.
+Como salir era imposible para socorrer necesidades indispensables,
+sobre todo de las menores, pusieron en medio del entrepuente dos
+enormes cubos o tinas. A poco, los recios balances hacían salir el
+asqueroso contenido de las cubas ya llenas, y le siguió una hediondez
+insufrible. A ello había que agregar los no menos sucios productos del
+mareo. Se inficionó el aire. En suma, tal vino a ser nuestra situación,
+que dando recios golpes, comenzamos a pedir socorro. Se apiadaron de
+nosotros el capitán y dos ingleses pasajeros de cámara que con él iban,
+y derribando dos tablas pusieron en comunicación nuestro entrepuente
+con la cámara y con la escalera que subía a la cubierta, con lo
+cual nuestra situación, sin dejar de ser demasiado crítica, se hizo
+tolerable, pues podíamos salir del encierro y subir al aire libre, y
+aun recibíamos alguna ventilación de lado por la puerta recién abierta.
+Por mi conocimiento del idioma inglés, el capitán quiso darme entrada
+en su cámara, y aun asiento en su mesa, pero solo una vez acepté por
+no parecer grosero. En tanto, sucediéndose el mal tiempo y arreciando
+la borrasca, apenas permitía salir del lugar que, si ya no encierro,
+era horrorosa vivienda. Una noche derribó un golpe de mar lo que se
+llama obra muerta, que es como el pretil del buque, y se llevó consigo
+para anegarlos a un pobre perro y a algunas gallinas que traía el
+capitán para sí y los pasajeros de cámara. Hízose por esto difícil a
+los pasajeros caminar por tablas cubiertas de agua, sujetas a violentos
+vaivenes, y con uno como precipicio al lado. La mala comida fue
+empeorando con el tiempo, y a estómagos no acostumbrados a ella se hizo
+casi insufrible. Fortuna fue <span class="pagenum" id="Page_454">p.
+454</span>que los vientos furiosos soplasen favorables, de suerte que
+a los quince días de nuestra salida de Gibraltar avistamos las costas
+de Inglaterra. En prueba de que no hay ponderación en este relato de
+nuestras miserias, no está de más decir que nuestro barco corrió con
+el apodo del <i>barco negrero</i>, por juzgársele parecido a aquellos
+en que van encerrados los infelices africanos destinados a servir como
+esclavos en los puntos de América donde subsiste la esclavitud, para
+afrenta de la civilización, digan cuanto quieran sus defensores.</p>
+
+<p>Bien es de suponer que en este viaje últimamente descrito hube yo
+de acordarme del otro pasado en días más felices. Algunas navegaciones
+había yo hecho entre las dos, y no era la vez primera que atravesaba
+los mares que separan a Inglaterra de España; pero mis pasajes no se
+habían señalado ni por el extremo de lo bueno, ni por el de lo malo.
+Las incomodidades horrorosas trajeron a la memoria el placer antiguo.
+Cuarenta años y meses van pasados después, y el contenido de los dos
+viajes está fijo en mi mente. Además, los miro como ejemplos de las
+grandes vueltas de mi fortuna. Esta importa poco a mis lectores, pero
+quizá pueda servir de aviso a los que se aventuran en la carrera de las
+revoluciones, a lo menos para que sepan que si en ella se encuentran
+bienes, se encuentran comprados a precio subido. Pero me arrepiento de
+esta sentencia al momento de haberla dicho, porque las revoluciones
+son hembras caprichosas, y hay quien logra sus favores sin hacer mucho
+gasto de ingenio o de padecimientos para adquirirlos.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch15">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_455">p. 455</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XV.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">RECUERDOS DE UNA EMIGRACIÓN.</p>
+</div>
+
+<p>La voz emigración, aplicada a los que, o desterrados o huyendo del
+peligro de padecer graves daños por fallos de tribunales, o por la
+tiranía de los soberanos o gobiernos, o de las turbas, se refugian a
+tierra extraña, es nueva, y comenzó a estar en uso para señalar con
+un dictado al conjunto de hombres que, de resultas o de reformas, aun
+cuando útiles algunas para ellos odiosas, o de excesos atroces y de
+una persecución feroz, huyeron de su patria, Francia, en el periodo
+corrido desde 1789 a 1794, y fueron a poner en salvo sus vidas y
+juntamente a formar a manera de un Estado hostil al que figuraba
+como tal en el patrio suelo. Bien es verdad que, como antes de los
+últimos años del siglo próximo pasado había habido en Europa, y aun
+fuera de Europa, guerras intestinas y mudanzas de gobierno, las cuales
+llevaban consigo padecimientos o amenaza de gravísimos males para los
+vencidos, no habían faltado ocasiones en que agregaciones numerosas de
+gentes fugitivas de un país habían venido a formarse en otro vecino
+o distante, uniéndolas afectos vivos de odio al contrario y <span
+class="pagenum" id="Page_456">p. 456</span>de amor entre sí, nacido de
+común interés e iguales pasiones. Las guerras de religión en el siglo
+<span class="asc">XVI</span> crearon lo que hoy diríamos una
+emigración de protestantes que, desde el lugar donde habían hallado
+asilo, hacían cruda guerra al gobierno católico de su nación y a todos
+los de la misma fe. La revocación del edicto de Nantes por Luis XIV de
+Francia, dio ser y vida a una como colonia francesa que se extendía por
+Inglaterra y Holanda, y que llegó a ser funestísima al gran monarca
+francés en los años postreros de su largo reinado, antes tan lleno de
+poder y gloria. No había sido menos considerable la reunión de los
+fieles servidores y parciales de la monarquía inglesa que, después
+de degollado en público cadalso Carlos I y proclamada en el suelo
+inglés la república, pronto pasada a ser regida por Cromwell con poder
+absoluto, se había establecido en Holanda y Flandes, aunque parte de
+ella hiciese residencia en Francia.</p>
+
+<p>De los yerros y culpas comunes a las emigraciones cupo
+alguna, y no muy leve parte, a las anteriores al siglo <span
+class="asc">XVIII</span>, pero en nada comparable con lo que pasó
+a la emigración de los franceses desde 1789 hasta 1795, o a las de
+otros pueblos en días del presente harto más cercanos.</p>
+
+<p>En la vida del desterrado alternan y se mezclan las penas con
+las ilusiones, el interés que a todos liga con las pasiones que los
+desunen hasta llegar a producir entre ellos odios acerbos, y las
+preocupaciones respecto a lo pasado con los que engendra lo presente,
+y se preparan para lo futuro. La historia de su patria en los años en
+que hubieron de abandonarla aparece a sus ojos desfigurada, naciendo
+de ello variadas acusaciones, a la par con cargos justos, y en la
+halagüeña visión, sin cesar presente a su sentido interno, de su futura
+victoria y dominación, la ambición más violenta mueve a disputarse
+con furia los imaginados puestos de mayor provecho y honra. No es más
+<span class="pagenum" id="Page_457">p. 457</span>reñida y extremada
+la guerra entre un ministerio real y verdadero, y los hombres de una
+oposición que con ardor tira a derribarle, que la que siguen unos con
+otros pobres desterrados en medio de su desvalimiento, contendiendo
+por los despojos de una batalla que suponen ganada, aun cuando estén
+enteramente faltos de fuerza, siquiera para salir al campo.</p>
+
+<p>De estas faltas adolecía la porción considerable de españoles a los
+cuales arrojó la caída del Gobierno constitucional en 1823 al lejano
+suelo de la Gran Bretaña. Porque si en Francia y en otros países
+encontraron más o menos seguro asilo los fugitivos de nuestra patria
+en aquellos días, siendo en corto número y estando apenas tolerados y
+vigilados, no llegaron a formar cuerpo político o social, mientras en
+el suelo británico, al amparo de las leyes, favorecidos por la opinión,
+si no patrocinados socorridos por el gobierno, libres en cuanto cabe
+estarlo entre un pueblo libre, se miraban y eran, hasta cierto grado,
+una potencia, sin contar con que los refugiados a otras tierras,
+adictos a la España constitucional, que en su patria había desaparecido
+o estaba eclipsada, la saludaban allí donde la creían existente y
+de donde esperaban verla salir de nuevo como astro que oculta el
+movimiento de los mundos.</p>
+
+<p>Justo es decir que si nuestra emigración tuvo las flaquezas
+inherentes a la naturaleza humana, fue bastante superior a las de otros
+pueblos en este punto, y lo fue a la de los italianos y polacos, que
+vinieron a ser, o fueron desde luego, sus compañeras. Hubo, es verdad,
+en la española espíritu de bandería, piques de que nacieron odios,
+mutuas acusaciones, casi todas injustas o cuando menos exageradas, ya
+relativas a lo pasado, ya a lo presente, y envidias de quienes padecían
+más a otros cuyos padecimientos, por ser menores a los ojos ajenos,
+parecían cortos o ningunos; en suma, todas las pasiones que más nacen
+y <span class="pagenum" id="Page_458">p. 458</span>crecen, y aparecen
+en horas de desventura, pero no las imputaciones de traición, y menos
+aún los actos de violencia que entre otros emigrados llegaron a causar
+hasta asesinatos.</p>
+
+<p>Y una cosa ennobleció a nuestros hombres de 1820 a 23; hombres
+cuyos errores o cuyas culpas no trato de disimular, errados por lo
+común en las doctrinas, desacertados y aun desatinados muchos de ellos
+en su conducta, y a algunos de los cuales manchaba el recuerdo de
+actos de feroz crueldad cometidos en su patria impeliéndolos a ellos
+el fanatismo, pero cuyo blasón indudable fue que se presentaron,
+con rarísima si acaso alguna excepción, puros del ruin delito de la
+corrupción, viéndose en situación de honrosa indigencia a los que en
+el gobierno constitucional habían ocupado los más altos puestos. Bien
+sé que este mérito es solo negativo, que puede el hombre ser culpado
+de delitos atroces, y hasta feos, conservando honradez en punto a
+ceder al influjo del dinero, y que observar un precepto del Décalogo
+no autoriza a mostrarse ufano a quien quebranta los otros. Pero al
+cabo tiene quien (según la expresión vulgar) se ensucia las manos una
+circunstancia contra sí que le agrava la culpa, y es que a otros actos
+criminales suele acompañar cierta justificación a los ojos del propio
+pecador en su fuero interno, siendo en estos puntos las capitulaciones
+de conciencia muy comunes, pero el que se vende conoce bien su propia
+maldad y bajeza, de donde nace en él mismo la degradación, y en el
+público la idea que califica su culpa como superior a todas las demás
+de que es capaz el linaje humano.</p>
+
+<p>Cuando al terminar 1823 y en los días primeros de 1824 apareció
+el gran golpe de los emigrados o refugiados españoles en Inglaterra,
+fueron todos ellos recibidos, por lo general del público, con favor
+extremado. Bien es verdad que los Tories, por entonces dominantes, pues
+de su bando eran los ministros, y la parte más crecida de la nación
+<span class="pagenum" id="Page_459">p. 459</span>que en las cosas
+políticas influye o toma empeño, habían mirado con aversión a veces
+excesiva la causa de la Constitución de 1812 y a sus restablecedores
+y defensores, y aun visto con cierto grado de satisfacción el triunfo
+del duque de Angulema y del poder francés; venciendo en sus ánimos
+el odio a la democracia y a la revolución, y el afecto parcial a los
+Borbones de Francia, el disgusto que solía causar el engrandecimiento
+de una potencia rival antigua y moderna de la Gran Bretaña; pero aun
+los Tories tenían menos aborrecimiento a los demócratas españoles que
+a los de otros pueblos, viviendo en su mente recuerdos de los días
+de la guerra de nuestra independencia en que los constitucionales
+eran sus amigos en su porfiada contienda contra el tremendo y
+temido poder de Napoleón <i>Buonaparte</i>.<a id="FNanchor_90_90"
+href="#Footnote_90_90" class="fnanchor">[90]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_90_90" href="#FNanchor_90_90" class="label">[90]</a>
+De intento va escrito con <i>u</i> antes de la <i>o</i> el apellido
+de Napoleón, porque se va hablando de sus acérrimos enemigos que
+así le llamaban, sin que haya datos para resolver por qué razón era
+mirada esta intercalación de la <i>u</i> como una ofensa por los que
+tenían intención de hacerla, y por los que la recibían con enojo.
+Los realistas más violentos de Francia Buonaparte le decían, y con
+solo leer el apellido así escrito estaba declarado ser el escritor
+contrario por extremo del emperador caído. Otro tanto hacían los Tories
+ingleses, y el periódico <i>Quarterly Review</i>, señalado por su
+odio acerbo al grande emperador, así le llama aún hoy mismo, cuando,
+olvidadas antiguas pasiones, es de Napoleón III parcial más que otra
+cosa. Walter Scott, aunque tory, en su <i>Vida de Napoleón</i>, que
+a pesar de su corto valor tuvo alguna celebridad más de treinta años
+ha, blasona de su imparcialidad por preferir llamarle sin la odiosa
+o sospechosa <i>u</i>, Bonaparte. Y con todo, en sus primeros años,
+cuando no era conocido su nombre de pila, y sí solo su apellido,
+Buonaparte le llamaban hasta en impresos algunos de sus admiradores. Un
+dichete italiano que corrió en boca de muchos era <i>i tutti i francesi
+sono ladri</i>. ¿Son todos los franceses ladrones? A lo cual era la
+respuesta: «non tutti ma Buonaparte». Todos no, pero sí una buena
+parte. Verdad es que esto salía de injusto enemigo, pero no habría
+jugado así con el vocablo quien no llamase Buonaparte al vencedor de
+Italia.</p>
+
+</div>
+
+<p>Los Whigs no admiraban mucho nuestra caída <span class="pagenum"
+id="Page_460">p. 460</span>Constitución, pero habían sustentado nuestra
+causa en el Parlamento y por la vía de la imprenta, y tenían más
+motivos para protegernos y agasajarnos vencidos porque la parte de
+nuestras doctrinas para ellos censurable, si no odiosa, ya mal podía
+propagarse. En cuanto a los radicales, nos recibían con los brazos
+abiertos como a hermanos y mártires por una causa que les era común,
+sin pensar que no todos los españoles que allí acudían profesaban su
+fe, por otra parte mal conocida de la turba de desterrados, cuyas
+doctrinas eran confusas y limitadas. Pero había y hay en Inglaterra,
+como en todos los pueblos, no obstante ser allí más común que en otras
+tener noticia de las cosas políticas, y tomar en ellas alguna parte
+lo general de las gentes, muchas personas que no eran propiamente ni
+Tories, ni Whigs, ni radicales, y estas nos hicieron desde luego el
+mejor acogimiento posible. El capricho popular, más fuerte en el pueblo
+inglés que en los demás del mundo, se mostró en nuestro favor, debiendo
+añadirse que en diez años tal favor apenas tuvo menoscabo.</p>
+
+<p>Había, sin embargo, preocupaciones en punto a los últimos sucesos
+de España, imperfectamente conocidos, como suelen serlo en Inglaterra
+los de todos los pueblos extraños. Habían visto los ingleses caer las
+Cortes y el Gobierno constitucional con poca gloria, malográndose
+locas infundadas esperanzas de una porfiada resistencia a la invasión
+francesa; desertar al enemigo nuestros generales La Bisbal, Morillo
+y Ballesteros con otros de inferior nota; seguir en su deserción a
+sus caudillos los oficiales y soldados, en vez de abandonarlos como
+a traidores. En medio de estas deserciones, aparecía la figura de un
+general fiel a sus juramentos hasta la última hora, y pertinaz en la
+defensa de la Constitución hasta la caída del Gobierno constitucional,
+y además este general era una persona cuyo nombre había sonado en
+los oídos ingleses, siendo recibido con aplauso en los días de la
+guerra contra Napoleón, y aun en las horas <span class="pagenum"
+id="Page_461">p. 461</span>en que la causa de la independencia
+española era más tibiamente sustentada. Esta figura era la del general
+Espoz y Mina, a la cual singulares circunstancias anteriores daban
+proporciones, belleza y lustre muy superiores a lo que de justicia le
+correspondía, si bien sería injusticia y locura negarle buen grado
+y cantidad de merecimientos. Así, al llegar Mina a Inglaterra fue
+recibido y considerado como el principal representante de la España
+constitucional, vencida y prófuga, pero viva aún en tierra extraña.
+Ni por lo pronto se negaron los desterrados a reconocer en el general
+exguerrillero esta como supremacía, que después le fue tan contestada.
+Verdad es que aún no estaba en el territorio inglés el general don
+José María Torrijos, después cabeza de un partido opuesto al de Mina,
+y el cual podía blasonar de constancia no inferior a la de su rival,
+y de lealtad acrisolada en la defensa de la causa constitucional en
+sus últimas horas. Aparte de estos dos personajes, había uno a quien
+daban a la sazón gran valor circunstancias no personales suyas,
+pero muy poderosas. Era este el canónigo Riego, hermano del infeliz
+general bárbaramente sacrificado, aun siendo admitidas doctrinas
+que justificasen su castigo. Era el canónigo hombre por demás
+estrafalario, y tenía consigo a su sobrina, viuda<a id="FNanchor_91_91"
+href="#Footnote_91_91" class="fnanchor">[91]</a> del general, de
+todo lo cual procuraba él sacar partido en su particular provecho;
+ocultándose sin duda a sus propios ojos este su interés personal,
+porque se equivocaba y confundía hasta en su propio concepto el amor de
+su familia y nombre, con el deseo de figurar, que era en él, si no el
+único, el mayor de sus defectos.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_91_91" href="#FNanchor_91_91" class="label">[91]</a>
+Esta pobre señora murió a poco de su llegada a Londres.</p>
+
+</div>
+
+<p>Como dejo dicho aquí poco ha, llegábamos casi todos los españoles
+a Inglaterra en un estado de miseria completa, de suerte que solo
+la caridad pública podía darnos el indispensable abrigo y sustento.
+Si algunos tenían bienes, <span class="pagenum" id="Page_462">p.
+462</span>no podían recibir auxilios, o los recibían mal, en fuerza
+de las circunstancias; de decretos que les confiscaban o secuestraban
+su hacienda privada, de persecuciones populares que no respetaban su
+propiedad, de temor en algunos de sus apoderados, de mala fe en otros.
+Pero la mayor parte de ellos se componía de personas que vivían de
+su profesión, militares, eclesiásticos, abogados, empleados civiles,
+médicos, escritores; en suma, lo que constituye el núcleo del partido
+llamado liberal en todos los pueblos, o, digamos, de lo que en él
+forma la porción más activa y predominante. Ocurrir a cubrir las
+necesidades de tantos desdichados fue una de las primeras atenciones
+de los ingleses, y antes que su gobierno lo hiciese, como vino pronto
+a hacerlo con no común generosidad, hubo de anticiparse el público por
+medio de cuantiosas suscripciones.</p>
+
+<p>Pero se hacía necesario calificar los méritos de los refugiados para
+que no viniese a disfrutar de los beneficios de tales gente perdida
+(como en parte suele suceder y, aun en cierto aunque en corto grado,
+sucedió entre nosotros), y para que en los auxilios dados hubiese una
+regla de proporción, recibiendo más quien más había perdido en su
+patria, no siendo posible igualar a un exministro con un exmiliciano
+nacional, al cual algunos actos particulares, o su propia voluntad,
+hija de excesivo temor, o de idea de su superior importancia, había
+lanzado con sus superiores al destierro. Esta calificación mal podían
+hacerla los ingleses. Discurriose, pues, crear una comisión de
+españoles que sirviese para el intento. Mi conocimiento del idioma
+inglés, adquirido en mis primeros años, y aumentado con el estudio y
+con una corta residencia anterior en Inglaterra cuando servía en la
+carrera diplomática, llevó a mis compañeros a incluirme en comisión
+tan desabrida, de la que hube de escapar en breve, pero para volver a
+entrar en otra de la misma clase. A pesar de mi <span class="pagenum"
+id="Page_463">p. 463</span>buena memoria, no me acuerdo de por quiénes
+o cómo fue hecha la elección, aunque no hubo de serlo con mucha
+regularidad, pero, tal cual fue, satisfizo. Como era natural, salió
+elegido por cabeza o presidente de la comisión el general Mina, bajo
+cuya bandera parecía que estaban los fugitivos alistados. Fuimos los
+demás elegidos a ver al que había de presidirnos, manifestando con
+este paso la superioridad que en él era uso por entonces reconocer,
+aunque a muchos ya desabrida por varias y muy diferentes razones. No
+era yo de los contrarios a Mina, a quien ni siquiera conocía de vista;
+pero, cediendo a un fatuo orgullo que conozco ser uno de mis capitales
+defectos, por lo mismo que le veía tan ensalzado y adulado, no quería
+tributarle obsequios, y ni me había presentado a él hasta entonces,
+ni al ir a verle con mis compañeros me puse delante para ser notado,
+sino que al revés, medio ocultándome detrás de los otros, logré que
+en mí en aquel momento nadie reparase. La figura de Mina de ningún
+modo correspondió a la idea que de él me tenía yo formada, lo cual a
+menudo sucede tratándose de personas conocidas por su mucha buena o
+mala fama. Tenía el famoso exguerrillero una presencia en nada notable,
+no siendo ni muy bien ni muy mal parecido, con nada de guerrero ni
+de feroz en su fisonomía, pues antes parecía un buen hombre de la
+clase inferior entre la media. El trato con gente principal no había
+afinado mucho sus modales<a id="FNanchor_92_92" href="#Footnote_92_92"
+class="fnanchor">[92]</a> ni corregido su lenguaje, que seguía siendo
+el de un campesino navarro, y más tosco que de lo que de su presencia
+debía esperarse.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_92_92" href="#FNanchor_92_92" class="label">[92]</a>
+Algo los afinó, sin embargo, la compañía de su señora, con quien
+acababa entonces de casarse, y cuya educación era esmerada, así como
+modales en alto grado finos.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pero lo que en él desde luego asomaba era la cautela, hija de la
+clase de vida que se había visto obligado a seguir en sus campañas
+de guerrillero, y que él acertó a aplicar a sus hechos y dichos
+<span class="pagenum" id="Page_464">p. 464</span>como político, de
+suerte que el diplomático más avisado no podía excederle en cuanto
+a hacer, como cuentan decía Talleyrand, uso de la palabra para
+ocultar sus pensamientos. De esto dio desde luego una prueba en la
+corta conferencia de que voy ahora aquí hablando. Llevó la voz, en
+nombre de la comisión que iba a reconocerle por presidente, el famoso
+eclesiástico y escritor, exdiputado de las Cortes extraordinarias de
+1812 y de las ordinarias de 1820, don Joaquín Lorenzo Villanueva.
+Este varón erudito, contra la general esperanza, entrando en las
+Cortes primeras de la isla de León con apariencias de antirreformista,
+se había pronto señalado como de los primeros campeones del bando
+apellidado liberal, y granjeádose el odio acerbo del bando opuesto,
+por lo cual, en la persecución padecida por los liberales en 1814,
+había salido de los peor librados. Si bien sustentaba Villanueva con
+tesón y aun con ardor las doctrinas con poco motivo aunque generalmente
+calificadas de jansenistas en la parte de resistencia a los principios
+conocidos por ultramontanos, o favorables a la mayor extensión de la
+potestad pontificia, en sus modos excesivamente suaves representaba lo
+que la preocupación vulgar tiene por propio de un jesuita consumado.
+Solía clavar los ojos en el cielo cuando hablaba, e inclinando
+también un tanto la cabeza parecía como que trataba de reducir a
+menos su alta estatura. Siendo escritor notable por la pureza de su
+dicción castellana y por lo correcto de su estilo, si bien difuso y
+pesado y de corto juicio, en sus discursos dejaba ver bastante de la
+calidad de sus escritos.<a id="FNanchor_93_93" href="#Footnote_93_93"
+class="fnanchor">[93]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_93_93" href="#FNanchor_93_93" class="label">[93]</a>
+No ha mucho ha salido a luz una obra póstuma de este autor, titulada
+<i>Viaje a las Cortes</i>, por don Joaquín Lorenzo Villanueva, trabajo
+cuya publicación es de aquellas imprudencias que suele cometer un amor
+vivo y respetuoso, pero ciego, a la memoria de un difunto. En verdad la
+tal obrilla no solo rebaja, y no poco, el mérito del autor, y en este
+el del hombre, por más de un título, sino que bien meditada apoca y
+aun humilla el concepto de las Cortes de 1810, pintando con fidelidad
+prolija muchos de sus yerros y flaquezas. Muchas citas podrían hacerse
+en abono de la censura severa, pero justa y acaso oportuna, que acaba
+aquí de hacerse de tan pobre y mal pensado libro.</p>
+
+</div>
+
+<p>Nunca tanto cuanto en la ocasión a que la narración <span
+class="pagenum" id="Page_465">p. 465</span>presente se refiere, pudo
+manifestar estas singularidades de sus modos el buen padre Villanueva,
+que empezó a hablar al general dándole altas alabanzas en aliñadas
+frases y rotundos períodos, que si habrían sentado bien en un discurso
+pronunciado en las Cortes, y mejor todavía en uno académico, aun en
+tales lugares podrían haber sido tachados de un tanto de afectación
+ciceroniana. Mina, a quien no acomodaba ser de la comisión, porque el
+serlo le habría acarreado, sobre molestia, algunos compromisos que
+él deseaba excusarse, respondió a su elogiador, que trataba a la par
+de ensalzarle y de persuadirle, expresando su resistencia a aceptar
+el cargo que se le confería, pero procurando dar a su resistencia el
+mejor color posible. «Yo...», decía, «sí, por mis compañeros quiero
+hacer mucho, pero... eso de comisión, yo..., no conviene, y... pues
+no hay cuidiao..., yo siempre..., pero de ese modo no..., porque yo
+acá me lo entiendo y..., y siempre haré por todos..., no así, pues
+porque no me parece lo mejor», y por este estilo seguía con palabras
+sueltas, cuyo sentido apenas podía comprenderse, ni deseaba, por otra
+parte, quien las decía fuesen muy comprendidas, salvo en cuanto a que
+no quería ser de la comisión, ni en clase de presidente, ni como mera
+parte de ella. Insistió Villanueva en convencer o persuadir al general,
+y se entabló una como discusión entre los que se expresaban en tan
+diferente estilo, la cual vino a parar en nada, si nada era no contar
+con Mina. Asistí yo silencioso espectador a tal escena, en que encontré
+algo de diversión, y de que saqué algún conocimiento de Mina, bien que
+escaso. Esto aparte, no quedé resentido de la conducta del general,
+como quedaron otros, siendo <span class="pagenum" id="Page_466">p.
+466</span>la ocasión que acabo ahora aquí de referir motivo, y más
+que motivo pretexto, de los primeros descontentos que excitó contra
+sí Mina; descontentos hijos de pasiones y del interés, así como del
+desvanecimiento de locas ilusiones, no sin tener él grave culpa de las
+enemistades que se granjeó, pues, poco franco de suyo, alimentaba en
+otros esperanzas que él no tenía; esperanzas cuya falta de cumplimiento
+causaba a la par con dolor enojo, y recaía sobre quien las había
+fomentado.</p>
+
+<p>A la llegada de la primera inundación de emigrados, que coincidió
+con los últimos días del año para España infausto de 1823, solo
+pensaron por lo pronto los fugitivos en su desvalida situación, y en
+acomodarse a vivir con lo que la caridad británica les daba, no corta
+cantidad para socorro cuando habían de ser muchos los socorridos, y
+tampoco grande para personas que solían vivir con tal cual desahogo.
+Pero si los partidos que en su patria los dividían no aparecieron vivos
+en el lugar del destierro, no estaban muertos, y tenía cada cual su
+bandera recogida, mas no abandonada. Bien es cierto que, andando el
+tiempo, asomaron, y se manifestaron y crecieron, no sin furor y encono,
+las anteriores discordias, y hubo continuas deserciones de uno a otro
+bando, en las cuales iba de continuo perdiendo el que tenía por cabeza
+a Mina.</p>
+
+<p>Sabido es que la mutua enemistad de dos sociedades secretas había
+sido causa de grandes inquietudes en los últimos meses de 1822 y
+primeros de 1823, así en Madrid como en las provincias. De ellas, la
+de los comuneros, la más extremada en doctrinas, no había llegado a
+apoderarse del Gobierno, que sin cesar codició, y con toda clase de
+medios buscó, teniendo que contentarse con hacer el mando desabrido,
+peligroso y casi imposible a su rival, cuyo acierto, por otra
+parte, no había sido mucho. Cuando ya amenazaba ruina el edificio
+de la Constitución, o, digamos, de la revolución, los comuneros se
+habían dividido, viniéndose <span class="pagenum" id="Page_467">p.
+467</span>de ellos las personas de más nota, y especialmente casi
+todos los diputados de su gremio, a unir con los prohombres de la
+sociedad enemiga, quedándose algunos de menos valer por su talento,
+ciencia o reputación, pero de los más osados o extremados, en su campo
+antiguo, y siguiendo a estos últimos casi toda la hueste. El general
+Ballesteros, cabeza de la sociedad de hecho, aunque no por su título,
+aparecía dudoso, pero más allegado a los de superior moderación. El
+general Torrijos, quizá segundo en importancia entre ellos, atento a
+su obligación de soldado en la campaña, se había alejado de las lides
+políticas, salvo en punto a defender la Constitución contra la invasión
+extranjera. Comenzada la guerra, Ballesteros en una capitulación había
+entregado su ejército, y con él la causa constitucional y de su patria,
+a los invasores. Torrijos se había mantenido fiel hasta la última
+hora, y, libre y restablecido ya el Rey en su trono, había celebrado
+una verdadera capitulación militar con los franceses, y puesto en
+salvo su persona sin menoscabo de su obligación o de su honor; hecho
+lo cual se vino a Inglaterra, donde llegó ya bien entrado el año de
+1824. Su nombre, poco o nada conocido hasta entonces de los ingleses,
+apenas sonó en la hora de su llegada, pero entre los españoles trajo
+a los comuneros uno de sus más notables caudillos. La desunión que
+existe siempre entre los desterrados, y que más que de otros pueblos
+es culpa constante del español, y había sido muy señalada durante la
+dominación de los constitucionales, tomó en breve forma y cuerpo en
+Inglaterra. Las dos sociedades rivales no resucitaron, pero sí los dos
+bandos de moderados y exaltados, bien que no compuestos completamente
+de quienes de ellos eran parte en España. Dos hombres simbolizaron
+estas parcialidades, y en cuanto cabía en su situación, fueron cabezas
+de dos cuerpos inertes, pero vivos, y con esperanzas de despertar de
+su letargo y dar muestras de sí en nuevos sucesos, restituidos ya al
+<span class="pagenum" id="Page_468">p. 468</span>seno de su patria,
+llevando a ella la bandera a la sazón caída. Fue casualidad que la
+cabeza de cada bando fuese, al parecer, más propia para serlo del
+cuerpo otro que el suyo. Torrijos, de ilustre familia, nacido, bien
+puede decirse, en la corte, educado en la casa de pajes del Rey, y,
+por lo mismo, entrado en la carrera militar ya en la clase de capitán,
+hombre de fina crianza y modales amables, no muy instruido, pero sí
+con los conocimientos comunes de la gente de su clase, era sin duda a
+propósito para acaudillar y representar al partido más aristocrático
+de la emigración, si algo en la emigración merecía el nombre de
+aristocracia. Al revés, oriundo Mina de la clase del pueblo, habiendo
+recibido en sus primeros años solo los rudimentos de la educación más
+común, habiéndose formado en la dura y áspera vida de guerrillero,
+y debiendo su elevación al poder popular, cuando había divisiones
+políticas, tenía su puesto natural entre la gente más extremada y menos
+culta. Ambos eran ambiciosos; pero el primero, franco en su ambición
+hasta pecar en no leve grado de imprudente, se prestaba a seguir para
+mandar a la gente que en su sentir era más activa, de la cual se
+prometía más pronta la victoria, cuando el segundo, cauto y astuto,
+veía en el sabor y juicio de las personas más entendidas más abonada
+fianza de su seguro si no cercano triunfo.</p>
+
+<p>Esto aparte, no todos los emigrados eran del uno o del otro de estos
+partidos; pero sucedía en el pueblo emigrado lo que en otros pueblos,
+y era que los pacíficos no entraban en cuenta, cuando la emigración
+aparecía en movimiento, aunque este movimiento no llegase a más que a
+hacer ruido. Además, en todo caso, en cualquiera eventualidad prevista,
+los pacíficos se allegaban a uno u otro bando, salvo unos pocos que
+tenían pretensión de levantar bandera propia, de lo que en 1830 dieron
+muestras fatales para la causa común, y en alguna ocasión para ellos
+mismos.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_469">p. 469</span></p>
+
+<p>No faltaban, entre estos pacíficos, personajes de nota, pues, al
+revés, abundaban; pero tales personajes son los menos. Por ejemplo,
+Quiroga, cuya importancia como primer caudillo del levantamiento
+constitucional debía haber sido grande, figuraba poco y no tenía quien
+le siguiese. Bullía infinito el canónigo Riego; pero por su profesión
+no podía ser caudillo, y por su vanidad contaba con su apellido y
+la memoria de su hermano para ser figura principal en el drama de
+la revolución española, viva o amortecida, no consiguiendo lo cual,
+se contentaba con hacer papel entre radicales ingleses y desterrados
+franceses e italianos, habiendo logrado con que apareciese mención de
+su nombre en la vida del ilustre <i>Ugo Fóscolo</i>, uno de los objetos
+de su ambición algo pueril. Argüelles, ilustre entre los ingleses y
+relacionado con gran parte de lo más distinguido de aquel pueblo, vivía
+con sus amigos el respetabilísimo general de marina don Cayetano Valdés
+y su excolega en el Ministerio de 1820 don Ramón Gil de la Cuadra,
+apartado de un movimiento cuya esterilidad conocía, y respetado en su
+apartamiento, pero se inclinaba a Mina para el caso, poco probable
+durante algunos años, de que pudiese hacerse algo para variar la suerte
+de nuestra patria. Istúriz y yo, unidos en estrechísima amistad,
+solíamos estar en frecuente o íntimo trato con la casa de Argüelles y
+sus compañeros, y como ellos pensábamos y obrábamos, si bien Istúriz se
+desviaba en su interior de Mina un poco más que yo, que, viéndolo muy
+rara vez y habiéndole primero mirado con muy poca afición, al fin tenía
+pensamientos de ponerme a su lado, si llegase la hora de obrar, no
+obstante unirme con Torrijos relaciones de amistad antigua, contraída
+en nuestras mocedades. Ni debo omitir hacer desde luego aquí mención
+de un hombre a quien dio importancia su trágica muerte, hija de su
+natural indómito y de su presunción ciega. El coronel <i>de Pablo</i>,
+conocido por su mote de <i>Chapalangarra</i>, había defendido <span
+class="pagenum" id="Page_470">p. 470</span>a Alicante hasta la última
+hora del reinado de la Constitución, como Torrijos a Cartagena,
+cometiendo, según es fama, actos de tiranía, como era de esperar de su
+condición feroz y escaso discurso, pero sin impureza, aunque dijo lo
+contrario la voz de la calumnia, y había parado en entregar la plaza
+por una capitulación asimismo honrosa, en la hora en que llegaba a
+ser inútil y habría sido hasta perjudicial prolongar la resistencia.
+Venido a Inglaterra, se había acercado a Mina, bajo quien había servido
+y distinguídose en la guerra de la Independencia; pero, como hombre
+ignorante y apasionado, le había casi exigido que inmediatamente
+se lanzase a restablecer la Constitución en España, y como no
+consintiese tal desvarío el buen juicio de Mina, el antes su amigo y
+secuaz se convirtió en su enemigo más crudo y violento, creyéndole
+traidor y acusándole sin rebozo de serlo.<a id="FNanchor_94_94"
+href="#Footnote_94_94" class="fnanchor">[94]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_94_94" href="#FNanchor_94_94" class="label">[94]</a>
+Un caso singular ocurrió en 1826 que explica la condición de
+<i>Chapalangarra</i>, y alguna de las causas del odio que este cobró a
+Mina. Salió a luz en un periódico inglés un artículo en que era acusado
+Chapalangarra, respecto al tiempo en que gobernaba a Alicante con poder
+absoluto, de actos, no solo de cruel y feroz tiranía, sino de rapiña.
+Presentose el así infamado ante un tribunal a demandar al escritor su
+enemigo de injuria y calumnia. Temió este, y con razón, ser condenado,
+y ofreció al querellante una suma razonable para que se retirase de
+la demanda. No era vergonzoso aceptar tal propuesta, acompañada de
+desmentirse el libelista a sí propio, como prometía hacer e hizo,
+porque en dinero habría pagado su exceso, si hubiese sido condenado,
+y en dinero dado en calidad de daños y perjuicios a la persona por él
+infamada. Pero Chapalangarra, no bien recibió el dinero cuando fue
+a entregarle a Mina para que le emplease en el restablecimiento de
+la libertad en España. Mina era hombre puro por demás, y no estaba
+necesitado, pero recibió la cantidad por no descorazonar o enojar
+al que la daba, siendo su política no dar un golpe ni aun leve a
+esperanzas con que estaban enlazados su crédito personal de patriota y
+su influjo. Pero Chapalangarra, que quería lanzarse a España a todas
+horas, y que juzgaba la suma que había dado, aunque pobrísima para
+una tentativa política, bastante a una empresa de las que él deseaba
+y estimaba oportunas, entró en un furor ciego contra Mina, y si bien
+no acusándole de haberse apropiado aquella cantidad, sino de haberla
+recibido para seguir engañando con esperanzas que no pensaba en hacer
+realidades.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pero Chapalangarra, <span class="pagenum" id="Page_471">p.
+471</span>si se apartó de su bandera antigua, no se pasó a la de
+otro, y llegó a ser caudillo sin secuaces, viviendo por lo común
+solitario, desabrido, parco por demás en la comida y bebida hasta
+hacerse notar por ello, casi indispuesto con todos; en suma, llegando
+con su carácter bilioso y su corto saber, a rayar en los límites de la
+locura, pero locura de una sola clase, o dígase, monomanía de belicoso
+patriotismo.</p>
+
+<p>En medio de todo esto, la esperanza de volver pronto a España,
+y entrar en ella victoriosos, no faltaba en la clase ignorante y
+numerosa de los emigrados. En balde era que una parte, aunque corta,
+del ejército francés siguiese en territorio español, y que estuviesen
+prontas a seguirle numerosas tropas, si de ello hubiese necesidad;
+en balde que la parte más crecida de nuestro pueblo manifestase a la
+derribada Constitución enemistad violenta, y que la contrarrevolución,
+la cual viene a ser la revolución continuada, presentando una de sus
+fases, pusiese a la vista armada la plebe con el nombre de voluntarios
+realistas; fuerza democrática al servicio de un poder absoluto
+representante, y ya antiguo representante, de una considerabilísima
+parte de lo que lleva y merece el nombre de pueblo. Había otro pueblo
+imaginario en la cabeza de los emigrados, el pueblo de que ellos habían
+sido parte, y tipo, y representantes en España. Solo la traición, o
+cuando no tanto, la incapacidad de los gobiernos podía haber dado la
+victoria a los franceses y a los realistas; pero volviendo la nación
+en sí, como era fuerza que sucediese, y con unos más honrados o más
+hábiles caudillos que los anteriores, pronto restablecería la libertad
+en su suelo, plantándola harto más firme que <span class="pagenum"
+id="Page_472">p. 472</span>antes estaba. Tales opiniones son las de
+toda emigración, y de ellas no podía estar exenta la española de
+1821.</p>
+
+<p>Así es que, cuando una desvariada empresa dio a una corta cuadrilla
+de constitucionales por el término de tres o cuatro días posesión de la
+plaza de Tarifa, desmantelada y descuidada, a punto de no tener fuerza
+que la presidiese, hubo un movimiento de alegría entre la parte más
+numerosa de los emigrados, a cuya noticia llegó la de la inesperada
+ocupación de aquella fortaleza, de corta importancia, pero fortaleza
+al cabo, antes que llegase, horas después, la de su pronta e infalible
+caída en poder de los franceses que guarnecían a Cádiz. Hombres
+hubo, si no de los de superior agudeza y claridad de entendimiento
+ni de la más vasta instrucción, pero no rudos ni ignorantes,<a
+id="FNanchor_95_95" href="#Footnote_95_95" class="fnanchor">[95]</a>
+a quienes, anublando el juicio la pasión, pareció aurora de la
+regeneración española lo que era una mala clara entre negras nubes y
+que traía en pos de sí nuevas desdichas.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_95_95" href="#FNanchor_95_95" class="label">[95]</a>
+Entre estos puedo citar a don Olegario de los Cuetos, que hasta llegó
+a ser ministro de Estado, bien que por breve plazo (en 1843 bajo la
+regencia del duque de la Victoria), el cual llegó a Londres trayendo la
+noticia de la toma de Tarifa por los constitucionales, y prometiéndose
+de ello resultas que al cabo traerían el restablecimiento de la
+Constitución en España.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pero la tentativa hecha sobre Tarifa, y a la par en Almería, con
+no menos infeliz fortuna, y pérdidas de vidas, dignas, a lo menos, de
+lástima, pasó en breve, y cayó la emigración en su estado ordinario,
+nunca enteramente abandonada por la esperanza, aunque no hubiese en
+qué fundarla, pero resignada a aplazar el cumplimiento de esta, o
+si no tanto, los esfuerzos inmediatos para traerlo a época algo más
+lejana. Hasta la inesperada aparición de la carta constitucional dada a
+Portugal por su nuevo rey don Pedro, vivió la emigración tranquila.</p>
+
+<p>No por esto, en verdad, desaparecían los partidos, pero existían
+oscuros, sin extender su influjo a más que a un <span class="pagenum"
+id="Page_473">p. 473</span>corto número de personas, y dejando a las
+otras adherirse al que fuese de su aprobación, cuando hacerlo así fuese
+oportuno. En suma, los partidos políticos de aquellos días tenían las
+apariencias, y en cierto grado la índole de las rivalidades de un lugar
+de provincia, y para que en ello hubiese semejanza, solían ceñirse al
+recinto de Somers Town, barrio pequeño en los extremos de Londres, que
+es a modo de un lugarillo entre los varios cuya aglomeración forman
+aquella capital inmensa, falta de límites legales conocidos. Allí vivía
+una España que no ha dejado de tener influencia en los sucesos de la
+España verdadera.</p>
+
+
+<h3>II.</h3>
+
+<p>De muchos de nuestros compatriotas que nunca han pisado el suelo
+de la Gran Bretaña es conocido el nombre de Somers Town como el de
+una abreviada España constitucional, que hizo tal, con su residencia
+allí, una gran parte de los desterrados españoles, de los cuales pocos
+viven hoy para conservar de ella memoria, pero de que se conserva
+no poca por transmisión de padres a hijos, y de ancianos a amigos,
+cuyos descendientes existen y forman buena porción de la generación
+presente. Es Somers Town un barrio pequeño, al cual divide del casco
+de la aglomeración de casas que hoy y ha mucho constituye el como
+centro de lo llamado Londres un camino o calle, pues de ambas cosas
+tiene, y camino nuevo (<i>New road</i>) se llama, y de tal le dan
+aspecto las casas, que todas tienen delante reducidos jardines en vez
+de formar la calle sus paredes, pero que, por la extensión que va
+teniendo, y aun por la que tienen ha ya largo tiempo la metrópoli del
+imperio británico, calle viene a ser, a ambos lados de la cual hay
+<span class="pagenum" id="Page_474">p. 474</span>barrios crecidos
+y populosos. Apenas cuenta Somers Town casas para gente de más que
+decorosa pobreza, constando las más de ellas de un solo piso sobre el
+bajo o entresuelo; algunas de dos, casi ninguna de tres: número que
+es el común de los pisos de las habitaciones de la gente acomodada
+en los buenos barrios del centro de aquella capital inmensa. Esta
+circunstancia, haciendo las casas un tanto baratas, señalaba aquel
+barrio como propia residencia de gentes de escasos haberes, aunque no
+de indigencia absoluta. Ya en época muy anterior, cuando aquel mismo
+barrio, recién formado o poco menos, y todavía muy reducido, distaba
+bastante del casco de la gran ciudad, faltando en el lado contrario
+del <i>camino nuevo</i> las numerosas y bellas calles y plazas que hoy
+llenan y adornan aquel espacio, había servido de morada a muchos de los
+emigrados franceses del tiempo de la primera revolución de su patria,
+circunstancia que, conmemorada por residentes en Londres, hubo de
+llevar a tal lugar a los primeros españoles que a él acudieron y fueron
+núcleo del cuerpo que allí vino a formarse.</p>
+
+<p>Con todo, si bien Somers Town era el lugar considerado, y con razón,
+como la población cabeza de la nación emigrada, o hablando, como suele
+hacerse, con frase militar y a la moderna, el cuartel general de la
+emigración, no residían en él los emigrados todos. Varios de ellos,
+entre los cuales era yo uno, y otro Istúriz, y otro Argüelles con sus
+compañeros de casa, el general Valdés y don Ramón Gil de la Cuadra,
+con unos cuantos más de menos nombradía, no vivíamos en el barrio
+que llegó a ser español, pero sí a poca distancia de él, yéndonos
+acercando unos a otros hasta habitar los más en las calles próximas
+al camino nuevo, por el lado opuesto al en que está Somers Town.
+Así eran las comunicaciones frecuentes, a pesar de lo cual la línea
+divisoria no dejaba de producir efectos y no cortos. Porque la política
+militante que se mantenía <span class="pagenum" id="Page_475">p.
+475</span>siempre viva en la otra banda del <i>New road</i>, y lo
+llamado chismografía, que siempre existe donde hay agregación de
+gentes, y más cuando no pasa la agregación de ser corta, o no llegaban
+al lugar en que residíamos, o llegaban ya debilitados habiendo perdido
+mucho en la corta travesía.</p>
+
+<p>Hay quien pondera las ventajas que sacan los hombres de una
+residencia en tierra extraña, y no faltan por otro lado desaprobadores
+de los pensamientos y hábitos que engendra la ausencia voluntaria o
+forzada del suelo patrio. Ello es que en verdad los viajes son útiles,
+y quien de ellos vuelve fatuo es porque llevaba en sí el germen que
+el viaje ha desenvuelto. Pero el establecimiento de una a manera de
+colonia unida por estrechos lazos y pasiones e interés común en medio
+de una población de extraños, carece de la mayor parte de las ventajas
+que el viajar lleva consigo. Hasta la necesidad de aprender la lengua
+de los naturales de la tierra donde se vive, grande para quien tiene
+que estar en perpetuo trato y roce con ellos, se hace mucho menor
+para gentes que, salvo en unos pocos negocios de la vida, encuentran
+con quienes comunicar sus pensamientos y afectos en la lengua propia.
+Así es que de los emigrados españoles pocos aprendieron de la lengua
+inglesa más que algunas voces de ellos no bien pronunciadas; y de
+estos pocos, los más se ciñeron a aprenderla para la conversación o
+la lectura de los periódicos; pero de la Inglaterra política, de la
+Inglaterra literaria, de la Inglaterra social, ni se cuidaron siquiera,
+y las escasas ideas que sobre tan graves puntos adquirieron fueron
+sobremanera cortas y confusas. Verdad es que de esto hubo tal cual
+excepción, pero tal cual y no más; y en su escasez se vio prueba nueva
+de lo verdadero de la máxima antigua en cuanto a que la excepción
+confirma la regla. Y era hasta blasón de algunos emigrados que habían
+creado una imagen de su patria en su barrio, habiendo aprendido
+en él algo de la lengua castellana criadas de servicio y <span
+class="pagenum" id="Page_476">p. 476</span>tenderos, y hasta habiendo
+llegado a pregonar la hora en las altas de la noche en idioma de
+Castilla uno de los guardas nocturnos de la clase de los que llamamos
+<i>serenos</i>, a los cuales convendría mal tal nombre en la nebulosa
+Londres; guardas que hoy ya no existen, habiéndoseles sustituido
+los empleados de policía. A un árbol que crecía solitario cerca de
+una esquina en la banda del camino nuevo, y donde, a uso español,
+solían juntarse muchos a engañar, a cielo raso, las horas ociosas
+en conversación entretenida, bautizaron con el nombre de árbol de
+<i>Guernica</i>, sin que hubiese entre él y el de Vizcaya la semejanza
+más remota, y solo por agregar a un árbol la calificación que ha hecho
+famoso a uno de los de nuestra tierra.</p>
+
+<p>Un poco ajenos a la vida interior y política ordinaria de Somers
+Town vivíamos otros españoles. La casa en que residía Argüelles era
+el punto en que por la noche solíamos juntarnos, y también en esto
+seguíamos un mal uso de nuestra patria, porque aun en las noches de
+invierno, bastante más largas que aquí, donde no son cortas, era
+nuestra asistencia a hora bien avanzada, o digamos, al dar las once
+poco más o menos. Allí solía la conversación ser amena, y en algún
+caso instructiva. Argüelles, dulce en su trato, aunque de condición
+violenta que sabía reprimir; muy amigo de sus amigos, y no menos
+enemigo de sus enemigos; lleno de honradas preocupaciones casi todas
+ellas patrióticas; estudioso, pero nada aficionado a ideas nuevas, y
+tratando hasta de ignorarlas para no reprobarlas, bajaba a la sala,
+tarde, de la parte alta de la casa donde tenía su dormitorio, que
+era asimismo cuarto de estudio, trayendo por lo común en la mano una
+gran jaula que contenía un ruiseñor, porque era hábil en avezar a la
+vida de encierro estos pájaros ariscos, de suerte que lograba darnos
+un rato de agradable música de la que poco se disfruta en España.
+Cuando bajaba con nosotros ya estaba allí sustentando la tertulia
+el respetable general don <span class="pagenum" id="Page_477">p.
+477</span>Cayetano Valdés, para mí aun más que para otros objeto de
+respetuoso cariño, porque había sido compañero y muy amigo de mi padre;
+cuyos modales de caballero, habiendo vivido en roce con las primeras
+clases de la sociedad, y siendo él mismo de familia distinguida por
+su antigua nobleza, aparecían en medio de la llaneza de su modo de
+producirse; de instrucción corta, salvo en su profesión de marino, y
+aun en esta más de los hábiles marineros que de los sabios astrónomos,
+no muy escasos en número entre los oficiales de nuestra antigua real
+armada; de buen juicio, manifestado a veces con singularidades, más
+que de agudo ingenio; cuya bien merecida fama de valiente estaba
+hermanada con otra no menor de honrado, y que llevaba con plácida
+resignación y dignidad las amarguras del destierro, sujetándose a
+las que eran duras necesidades para hombre acostumbrado a vivir como
+persona de alta esfera.<a id="FNanchor_96_96" href="#Footnote_96_96"
+class="fnanchor">[96]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_96_96" href="#FNanchor_96_96" class="label">[96]</a>
+Este respetabilísimo personaje, poco antes de verse obligado a salir
+de España, se había casado con una señora viuda, de muy ilustre cuna y
+alguna riqueza. De ella recibía en la emigración los medios de vivir,
+lo cual le dolía sobremanera. Por lo mismo excusaba gastos, sujetándose
+a lo que para él hubieron de ser duras privaciones, aunque las llevase
+con ánimo sereno. Era fumador, y siempre lo había sido de buenos puros
+habanos, y en la emigración se redujo a fumar un pésimo tabaco picado
+llamado <i>returns</i>, muy barato, en pipas ordinarias de barro
+blanco, según uso de la ínfima plebe inglesa. Menudencias son estas,
+pero de aquellas que debe tener en cuenta quien desee conocer bien los
+sucesos y los caracteres de los hombres. Causaba pena y admiración ver
+al sobrino querido del poderoso ministro de Marina de Carlos III y
+Carlos IV, el bailío don Antonio Valdés, y al general que había ocupado
+tan altos puestos y disfrutado constantemente de los regalos de la
+vida, envuelto en una nube de tabaco pestífero, entre la cual asomaba
+su rostro risueño.</p>
+
+</div>
+
+<p>El tercero que vino a serlo de aquella familia, que lo venía a ser
+por la amistad, si no por el parentesco, era Gil de la Cuadra, que
+por algún tiempo vivió en el campo, y ya en la casa, tomaba menos
+parte que sus dos compañeros <span class="pagenum" id="Page_478">p.
+478</span>en nuestro trato, soliendo estar él encerrado en una segunda
+sala contigua a la en que nos juntábamos, escribiendo siempre, y
+(según corría la voz) formando el plan de una conjuración de cuya
+ejecución había de ser cabeza Mina; pero como conjuración tal no llegó
+a ponerse por obra, ni del futuro plan de gobierno para nuestra patria
+que acompañaba el proyecto apareció cosa alguna en 1834, bien es de
+suponer que sobre otra materia serían los constantes escritos del
+autor, hasta ahora sepultados en el olvido, como al cabo de larguísima
+vida ha venido a estarlo su persona en la tumba. Ocioso sería enumerar
+quiénes componíamos de continuo aquella reunión diaria, o, hablando
+quizá con propiedad, nocturna; pero sería injusticia no nombrar entre
+ellos a don Felipe Bauzá, muerto en Inglaterra en vísperas del día en
+que nos tocó, y habría tocado a él, volver al suelo patrio, cosmógrafo
+distinguidísimo y director del depósito hidrográfico en Madrid, a quien
+haber sido diputado en las Cortes de 1822 y 23 atrajo su desgracia, por
+causas políticas, a tratar las cuales no era él aficionado. Rara noche
+dejábamos de asistir Istúriz y yo, que juntos llegábamos sobre las
+once, y nos retirábamos dadas las doce cuando más temprano. Hablábase
+allí de varias materias, pero más con mucho que de otra alguna de las
+políticas. Sobre estas, si no reinaba unanimidad de opiniones, eran
+cortas en número y no importantes las discordias, olvidado de todo
+punto lo que en 1820 y hasta últimos de 1822 nos había dividido, y muy
+presente en la memoria y el juicio lo que en el curso de 1823 hasta
+la caída del Gobierno constitucional nos había unido con estrecho
+lazo. Desatinábamos no poco, según yo ahora veo las cosas, y aun según
+todos deben suponer, si conocen cuán errados son generalmente los
+juicios en situación tal cual era entonces la nuestra, pero había en
+nosotros tanta fe, que bien nos hacía merecedores de absolución por
+nuestros yerros. Eran aquellas sin duda horas de amargura, <span
+class="pagenum" id="Page_479">p. 479</span>y bien echábamos de menos
+la patria ausente, y harto llorábamos la suerte de la causa que
+habíamos creído para nosotros justa y puede decirse santa, lo cual no
+obstante, había en nuestra situación algo y no poco que la suavizase:
+la amistad, que se hace más tierna en la desdicha, algo de lícito
+orgullo de lo que estimábamos nuestro honrado proceder, y esperanzas,
+aunque lejanas y débiles nunca del todo perdidas, que nos presentaban
+un futuro incierto, distante, pero hermoso, como es en sí todo porvenir
+halagüeño, a lo cual nunca pueden llegar las realidades. En mejores
+días me ha sucedido, y no a mí solo, volver la vista con la mente a
+aquellas horas de destierro y pobreza, y considerarlas casi como suele
+considerarse un bien perdido. Verdad es que nuestros años eran entonces
+menos, y esto era una gran ventaja cuya pérdida es al hombre por demás
+dolorosa: verdad es que la edad de la mayor fuerza intelectual y física
+lleva consigo bienes que dan resistencia y con ella buen ánimo en las
+mismas desventuras: verdad que</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">«a nuestro parecer,</div>
+ <div class="verse indent0">cualquiera tiempo pasado</div>
+ <div class="verse indent0">fue mejor».</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">Del imaginado Robinson, en cuya inventada historia
+encuentran los críticos el mayor mérito el de la habilidad con que
+el autor da a su narración la apariencia de serlo de sucesos real y
+verdaderamente pasados, se supone que, al salir de su isla desierta,
+donde tanto había padecido, sintió vivo dolor, aunque salía de un lugar
+horrible para trasladarse a uno culto, que era además su patria. No de
+otra manera, al recordarnos las noches de Londres sentimos tentación de
+exclamar: «¡Aquellas eran horas felices!». Y una buena razón tenemos
+para decirlo cuando pensamos en desengaños posteriores, en ilusiones
+desvanecidas, en yerros propios y ajenos, pues del hombre es errar,
+y tanto cuanto se dilata la vida se multiplican los errores a la par
+<span class="pagenum" id="Page_480">p. 480</span>con los que no lo
+son, en tantas amistades acabadas, convertidas a veces en enemistades,
+o pasadas a ser desvío cuando menos. Perdonen mis lectores esta efusión
+del ánimo contristado al meditar sobre consecuencias forzosas de una
+vida prolongada, y particularmente de una vida política en que tantas y
+tales son las mudanzas traídas por modos diferentes de ver las cosas,
+en que el interés o la pasión suelen cegarnos, pero en que motivos
+poderosos nos compelen a volver por lo que estimamos el provecho común,
+impeliéndonos a actos en que, discordando los pareceres, chocan unas
+con otras las voluntades, siendo el choque, por necesidad, violento.</p>
+
+<p>Volviendo de estas reflexiones, acompañadas de arrebato acaso
+intempestivo, al tono de narrador, y narrador en estilo llano, cual
+conviene a quien lo es de nada graves sucesos, diré que, por lo general
+de la emigración, la tertulia de la casa de Argüelles y Valdés era
+mirada con cierta clase de respeto. Sin duda, los parciales de Torrijos
+y otros que, sin serlo de este, miraban ya a Mina con bastante mala
+voluntad, recelaban, y no sin causa, que, si no con todos los de
+nuestra tertulia, con los habitantes de la casa en que esta se reunía,
+privaba en grado no corto el general exguerrillero; pero tal privanza
+no daba muestras de sí, porque parecía aquella pobre reunión como
+puesta en superior esfera, a donde no llegaban los como airecillos o
+vaporcillos de pasiones que influían en los habitantes de Somers Town,
+o en quienes, viviendo con estos en continuo trato, como ellos pensaban
+y sentían.</p>
+
+<p>Algunos pocos imprudentes, como es sabido, se lanzaron a España,
+donde al momento cayeron en poder del Gobierno, siendo sin misericordia
+sacrificados. Tal suerte cupo a los hermanos <i>Bazán</i>, un tiempo
+parciales de Mina, y después sus contrarios, que no contentos con
+vituperar al juicioso general por lo que hacía, y lo cual si hubiese
+hecho, habría sido no solo en su propio daño, sino contra <span
+class="pagenum" id="Page_481">p. 481</span>el harto más importante
+interés de nuestra causa y nuestra patria, se arrojaron a dar ejemplo
+de una conducta diametralmente opuesta, siendo su trágico fin lección,
+aunque de pocos aprovechada, porque si en su locura no tuvieron
+muchos imitadores, no cesó la desatinada opinión de mucha parte de
+los desterrados de seguir culpando en Mina una inacción que las
+circunstancias no solo justificaban sino hacían forzosa.</p>
+
+<p>En tanto, el general, objeto de tan injustas censuras, no residía en
+Somers Town, ni aun por lo común en Londres. Su salud y su conveniencia
+le dictaban vivir apartado del aire de una ciudad populosa y de los
+chismes de una emigración desocupada y malcontenta. Sus parciales iban
+decreciendo en número, sus enemigos antiguos y nuevos creciendo en
+bríos. Torrijos había atraído a sí no poca gente, mucha de ella de la
+sociedad rival de la Comunera, mientras la Constitución estaba vigente
+en España. Don Evaristo San Miguel, a quien daba fama haber sido
+compañero de Riego, y escritor en 1820 en el ejército levantado en San
+Fernando, así como después la circunstancia de ser ministro de Estado,
+y como tal haber respondido a las famosas notas de Verona, sustentando
+después su respuesta, calificada de temeraria, en el campo de batalla,
+donde cayó prisionero muy gravemente herido, sin ser de Torrijos,
+no encubría su aversión a Mina. Acompañábale en ello su entonces
+estrechísimo amigo don Olegario de los Cuetos, el cual, si no era
+personaje de cuenta, no dejaba de hacer papel, y siendo chistoso y de
+felices ocurrencias, amontonaba contra Mina acres y a veces ingeniosas
+frases de vituperio.<a id="FNanchor_97_97" href="#Footnote_97_97"
+class="fnanchor">[97]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_97_97" href="#FNanchor_97_97" class="label">[97]</a>
+No muy bien aconsejado Mina, dio a luz en Inglaterra una compendiada
+historia de los hechos de su vida toda, librillo mal escrito y no mejor
+pensado, que hubo de causar pena a los que entonces éramos sus amigos.
+Por lo mismo fue materia de censura burlona para sus contrarios.
+Como ponderase en su obra el excaudillo de guerrillas hasta un punto
+increíble la cantidad y calidad de sus victorias en la guerra de la
+Independencia, anubló con ello la indudable alta gloria que había
+adquirido, si bien solo a los ojos de un odio ciego pudo borrarse.
+Me acuerdo que el ya aquí citado don Olegario de los Cuetos puso por
+mote a tal escrito <i>El romance de Francisco Espoz</i>, aludiendo a
+los conocidos romances de <i>Francisco Esteban</i>, chiste que fue
+aplaudido de muchos, siendo entonces manía de algunos suponer que el
+general no tenía el apellido de Mina y que le tomó por ser el de Mina
+de uno en 1809 guerrillero afamado.</p>
+
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_482">p. 482</span></p>
+
+<p>Así estaban las cosas cuando de súbito, mediado 1826, llegó a
+Inglaterra la noticia de que, muerto don Juan VI, rey de Portugal, su
+hijo y heredero don Pedro, residente en el Brasil y rebelado contra su
+padre, con el ya título de Emperador de aquel remoto estado americano,
+renunciando su cetro europeo, le había puesto en manos de su hija,
+menor de edad, acompañando la dádiva con la de una Constitución a
+su pueblo. No era este suceso de poca monta, porque una ley de las
+llamadas como por antonomasia Constitución, y que de hecho creaba un
+poder popular, mal podía existir en una parte de la Península ibérica
+sin que a la otra algo de ella se comunicase. Había más, y era haber
+sido el ministro plenipotenciario de Inglaterra en Portugal el portador
+de la recién otorgada Constitución, de lo cual era general deducir
+que de su influjo venía tan inesperado suceso, no pudiendo él haberse
+atrevido a usar de su influencia en tan grave materia sin estar para
+ello autorizado por su gobierno, consecuencia que sacaron, no solo los
+pobres desterrados españoles, crédulos de suyo, y más de lo que tanto
+los lisonjeaba, sino liberales y monárquicos de todos los pueblos, los
+primeros para prometerse mucho del gobierno británico y ensalzarle,
+los segundos para recelarse de él y maldecirle. Se equivocaban, con
+todo, unos y otros, pero no era fácil desengañarlos, lo cual no es
+maravilla, pues la equivocación todavía hoy en algunos dura. Todo
+ello consistía en atribuir al famoso ministro <span class="pagenum"
+id="Page_483">p. 483</span>Canning intenciones que nunca tuvo del todo,
+y que si llegó a tener en parte, y esta muy corta, fue en fuerza de
+habérsela atribuido, y aprovecharse él de lo que se le suponía. Porque
+Canning tory era, aunque de los de doctrinas más liberales entre los
+de su partido, y tory murió y haciendo profesión de serlo, aun cuando
+llegado a ser primer ministro en 1827 vio contra sí la mayor parte de
+los antes sus amigos políticos, sin contar con que en 1826 no era más
+que uno del ministerio, aunque superior en mérito y renombre a sus
+compañeros, inferior en categoría a lord Liverpool, acérrimo tory,
+teniendo que avenirse con él y otros de sus colegas de las mismas
+ideas, nada favorables por cierto a la extensión del poder popular
+en el continente, si a los ojos de otros constitucional, a los de
+ellos revolucionario. Pero, dejando esto aparte, que bien merece ser
+calificado de digresión, y aun tal vez de digresión impertinente, el
+efecto producido en los españoles constitucionales por la Constitución
+dada a Portugal fue tal y tanto, que a quienes menos esperanzas
+teníamos de mejora en nuestra suerte y la de nuestra patria, entre
+los cuales me contaba yo, llenó de alegría e infundió confianza en lo
+futuro.</p>
+
+<p>Con todo esto, el número de los desterrados que de Inglaterra
+acudió a Portugal fue corto, y las noticias que de allí venían, si
+no desconsoladoras, propias para rebajar en no corto grado nuestro
+gozo. Volvió, sin embargo, a subir este de punto cuando, amenazando a
+Portugal el Gobierno español, el británico resolvió enviar tropas a
+socorrer al portugués, su aliado, y llevó su resolución a efecto sin
+demora. Entonces pronunció Canning con este motivo un discurso célebre,
+calificado de revolucionario por los más de los que eran todo lo
+contrario en el continente, y aplaudido por muchos liberales, según mi
+corto entender, con poco motivo, pero que a varios de entre nosotros, y
+entre estos a Argüelles, más que placer causó disgusto y enojo. <span
+class="pagenum" id="Page_484">p. 484</span>Las resultas confirmaron lo
+que en nosotros parecía nimio recelo.</p>
+
+<p>Sin embargo, aun los desconfiados no dejaron de concebir
+esperanzas. El amigo y compañero de casa de Argüelles don Ramón Gil
+de la Cuadra, que entre sus íntimos gozaba del más alto concepto
+por nada justificado, me encargó que escribiese una carta para que
+fuese publicada en el periódico <i>The Times</i>, donde procurase
+desvanecer la idea de que el pueblo español no deseaba una Constitución
+liberal, y, sosteniendo lo contrario, ponderando el crédito de que
+Mina gozaba en España en calidad de tipo de la causa de que había
+sido defensor, dándome a entender, pero no claramente, que deseaba el
+gobierno inglés ver propagada tal idea como para preparar la opinión
+a que aprobase cualquier acto encaminado a restablecer la libertad en
+España. Escribí yo la carta, que salió a luz y dio motivo a artículos
+en otros periódicos; pero todo se quedó en dar margen a reflexiones
+sobre la materia que contenía, las cuales duraron poco. Entretanto, los
+contrarios a Mina manifestaron gran descontento, suponiendo el paso
+dado por mí, no en favor de la causa común tomando por instrumento a
+Mina, sino en favor de Mina en el caso para ellos cercano de ondear
+de nuevo la bandera constitucional en nuestra patria. Nunca he podido
+averiguar después si de hecho hubo entonces algo de trato, aunque
+poco e indirecto, entre el desterrado general español y algún agente
+subalterno, pero autorizado, del gobierno británico; mas me inclino
+a creer que nada absolutamente hubo, si bien no acuso de fingirlo a
+Mina, y menos todavía a Gil de la Cuadra, y solo juzgo que uno y otro
+tomaron por realidad las ilusiones de su deseo, fundándose en algunas
+conversaciones a que dieron importancia muy superior a la debida.</p>
+
+<p>Pronto pasó lo que parecía aurora de nuestra felicidad rayando en
+Portugal, y se convertía en día tormentoso, y <span class="pagenum"
+id="Page_485">p. 485</span>en encapotársenos más que antes estaba el
+horizonte. Volvimos, pues, a nuestra vida pacífica y triste. En medio
+de esto, la como colonia de Somers Town se iba desmembrando, y buena
+parte de ella empezaba a escoger por morada una isla dependiente de las
+británicas, poco distante de ellas, y sujeta al gobierno inglés, que
+brindaba con grandes ventajas a quienes vivían en situación cercana
+a la pobreza. Era esta la isla de Jersey, un tiempo, pero en días ya
+remotos, francesa, o, diciéndolo con propiedad, <i>normanda</i>, donde
+el idioma es francés, aunque no puro, y de los llamados <i>patois</i>
+entre nuestros vecinos, las leyes peculiares suyas, las costumbres
+sencillas, la vida un tanto barata, el clima no frío, pero sí
+sujeto a violentas y frecuentes borrascas, a vientos impetuosos y a
+continuas lluvias, y cercada de un mar rara vez tranquilo, que brama
+y se estrella furibundo contra multiplicados escollos. Es, con todo,
+bellísima aquella isla, en cuyo terreno reducido, pues apenas mide
+legua y media de norte a sur, y casi otro tanto del este al oeste,
+abundan lindas vistas campestres; cubierto el suelo de abundante
+arbolado, principalmente de manzanos, de cuyo fruto se saca la sidra,
+bebida ordinaria de aquellos isleños; en cuyo terreno quebrado cerros
+de poca altura, cortados por valles, remedan altas y fragosas sierras,
+y representan, en pequeño, los países de los Alpes y Pirineos; donde
+abunda el ganado vacuno, siendo el de allí señalado por la abundancia y
+calidad de la leche de las vacas, de que se saca exquisita manteca, aun
+superior a la de la vecina Bretaña. Es allí franco el puerto, aunque
+no para todos los objetos, pero tal cual es, trae consigo en algunas
+cosas necesarias a la vida copioso surtido y precios bajos. Todo ello
+hacía aquel asilo propio para pasar en él la vida los desterrados; y
+comunicada la noticia de lo bien que allí se pasaba por los primeros
+llegados, fueron siguiéndolos otros, y en breve excedió a la de Somers
+Town la población española <span class="pagenum" id="Page_486">p.
+486</span>de Jersey. Los más de los desterrados se establecieron en
+la población de Saint-Helier, que, con la de Saint-Aubin, son las dos
+de la isla que merecen el nombre de pueblos; pero hay doce divisiones
+llamadas parroquias, y que lo son del culto protestante, y todo el
+territorio está sembrado de casas de campo con anejos de tierras de
+corta extensión. Varias de estas casas fueron tomadas en arrendamiento
+a precios cómodos por españoles que se dieron al cultivo o al cuidado
+de las reses vacunas, de que tenían dos o tres cabezas no más; pero,
+ayudándose con lo que recibían del gobierno, lo cual constituía una
+renta que suele faltar al labrador, sacaban los más de sus afanes
+alguno aunque escaso provecho. En aquella vida campestre no fue
+olvidada la política, pero compartían con ella la atención diaria otros
+cuidados, u otras ocupaciones, o cuando no, conversaciones a que daban
+materia cuidados ajenos, pareciendo como que aquel aire, si no mitigaba
+la pena causada por el destierro, le daba cierto carácter tranquilo y,
+en cuanto cabe, dulce. Allí terminaron su carrera mortal algunos de
+nuestros compañeros de destierro; y quienes en los tiempos venideros
+visiten el cementerio de Saint-Helier encontrarán en él testimonios
+del dolor de los que sobrevivían a los amigos o parientes perdidos,
+y en uno como apartado rincón de un mar distante, recuerdos de los
+disturbios de la revuelta y malaventurada España.</p>
+
+<p>También estaba más pacífica que antes la mermada población española
+de Londres. Mina seguía casi siempre en el campo. Torrijos se había
+vuelto escritor. Los demás seguían su vida acostumbrada.</p>
+
+<p>En medio de esta situación pacífica, recibimos algunos, y entre
+ellos Istúriz y yo, una carta del general Mina, residente a la sazón a
+alguna pero corta distancia de Londres, en que nos acompañaba una serie
+de cuestiones a que solicitaba respuesta; todas ellas relativas a la
+suerte <span class="pagenum" id="Page_487">p. 487</span>de España, en
+la suposición de una empresa encaminada a sustituir al gobierno del
+Rey uno de los llamados constitucionales. Qué gobierno o qué sistema
+convendría establecer en la rescatada patria, por lo pronto, era el
+principal asunto de todas aquellas cuestiones que bajaban a más de
+un pormenor, no reinando en ellas el mejor orden, y faltando algo, y
+también sobrando, de lo que, al parecer, requería tal materia, pero
+al cabo, dándose a entender que ocurría o se tenía entre manos un
+negocio que hacía necesaria una determinación sobre tan importantes
+puntos. Como a la sazón reinaba completa tranquilidad en Europa, y no
+sabíamos, ni aun parecía probable, que corriese peligro la de España,
+nos sorprendió la carta de Mina, y aunque solicitaba respuesta a sus
+preguntas solamente por escrito, Istúriz y yo determinamos pasar a
+dársela en persona, tanto para explanar bien nuestras ideas, cuanto,
+y esto era lo principal, para averiguar el motivo de pedirnos opinión
+sobre tales puntos en aquella hora. Fuimos, pues, a vernos con Mina, y
+nada sacamos en limpio, así porque el general nada tenía de franco, y
+siendo, como suele decirse, de <i>malas explicaderas</i>, no trataba
+de mejorar las suyas, sino al revés, de valerse de su defecto para
+no comprometerse a cosa alguna, como porque el secreto más fácil de
+guardar es el que nada contiene, y este era entonces el de Mina.
+Volvímosnos, pues, de mal humor, porque nos habíamos llevado chasco,
+y sentíamos nuestra vanidad un tanto ofendida de haber como caído
+en un lazo, cuando presumíamos de avisados, siendo el lazo haber
+contribuido, aunque en poco, a favorecer un manejo del astuto general,
+quien, sintiéndose acosado con pretensiones de amigos poco sagaces
+o juiciosos para que algo hiciese por la causa común, y molestado
+con injustísimas y violentas acusaciones porque nada hacía, quería
+entretener la impaciencia y acallar la malicia, para lo cual empleaba
+medios poco a propósito al cabo para el logro de <span class="pagenum"
+id="Page_488">p. 488</span>su intento, pues si él con su buen juicio
+conocía cuán imposible era restablecer en España la Constitución caída,
+u otra a ella semejante, por otro lado se engañaba al creer que con
+arterías harto visibles podía satisfacer a los bien dispuestos, o
+desarmar a contrarios enconados, cuando a los primeros disgustaba y a
+los segundos daba ocasión de renovar con aumento de furia y con mejor
+pretexto sus acusaciones.</p>
+
+<p>La guerra declarada por la Rusia a la Puerta Otomana en 1828 fue
+para nosotros causa de prometernos algo, bien que inciertos en nuestra
+esperanza o nuestro deseo, porque es una de las tristes condiciones
+del destierro mirar con disgusto la pública felicidad en los extraños
+y celebrar las discordias y guerras, considerando, a veces sin motivo,
+que de la inquietud han de salir gananciosos.</p>
+
+<p>Al revés, el ministerio de Martignac en Francia fue visto por
+nosotros con poca satisfacción, pues si bien algunos esperaban de él
+que, influyendo en las cosas de España, hiciese al Gobierno de Madrid,
+cuando no otra cosa, más indulgente, no era un perdón lo que en general
+podía contentar a nuestra soberbia, aun dejando aparte la consideración
+de que un perdón dado por Fernando VII en el pleno de su autoridad mal
+podía alcanzarnos a todos.</p>
+
+<p>Pero la mudanza del ministerio francés en 1829 y el descontento
+que en Francia causó, despertó esperanzas dormidas, y esta vez no sin
+algún fundamento, como vinieron a acreditar los sucesos en el término
+de menos de un año. De la resistencia hecha al nuevo ministerio por el
+pueblo de Francia recibíamos noticias ciertas. Veíase inminente una
+revolución en el Estado nuestro vecino, cuyos príncipes y gobierno
+habían impuesto a nuestra patria el que nosotros considerábamos pesado
+yugo. Así, los impacientes entre los desterrados comenzaron a bullir, y
+si Mina no se movía, otros creyeron llegada la hora de una tentativa en
+favor de nuestra causa de que a ellos resultaría <span class="pagenum"
+id="Page_489">p. 489</span>gloria y provecho legítimos, y a la par
+descrédito a un rival casi odiado. Verdad era que si la situación de
+Francia no consentía que pudiese ayudar al Gobierno español, y aun
+prometía dentro de poco tal vez convertir en auxiliador el poder que
+nos había sido, y debía ser el más temible contrario, el estado de
+Inglaterra no era tal que de ella pudiese esperarse que favoreciese o
+siquiera consintiese empresas revolucionarias. Era a la sazón cabeza
+del ministerio británico el duque de Wellington, muy favorable a los
+españoles en punto a socorrer sus necesidades y a mostrarles cierto
+grado de consideración y afecto compasivo, pero por sus doctrinas
+políticas y antecedentes por extremo opuesto a todo cuanto a revolución
+en pro del poder popular se parecía. Esto no retrajo de la idea de
+acometer la empresa de restaurar a viva fuerza la libertad española
+no solo a Torrijos y sus allegados antiguos, sino a otros que habían
+venido a serlo, y en aquella hora a algunos dignos sujetos de buen seso
+y prudentes de los que hasta entonces habían tenido con el general
+excomunero poco trato, viendo en él, si no un contrario político, menos
+todavía un amigo, y sí una persona enlazada con los que habían sido de
+ellos enemigos verdaderos. Nació de estas circunstancias un proyecto,
+que empezó a ser llevado a ejecución, tan descabellado que asombra ver
+participando en él ciertos personajes; proyecto que sin la revolución
+casi inmediatamente ocurrida en Francia se habría quedado en ser una
+locura inocente, pero que con el suceso, si no del todo inesperado,
+nada seguro, que derribó del trono a Carlos X, perdió en la apariencia
+lo que había tenido de desatino, y al revés, andando el tiempo, vino a
+parar en una sangrienta tragedia.</p>
+
+
+<h3 title="III."><span class="pagenum" id="Page_490">p. 490</span>III.</h3>
+
+<p>La expedición destinada a dar libertad a España, que hacia fines
+de junio de 1890 se preparó en Londres, y cuya primera terminación
+(porque bien puede decirse que la tuvo segunda, y funestísima) no
+pasó de la corriente del Támesis, es una prueba dolorosa, entre otras
+muchas, del extremo a que precipitan a hombres de entendimiento y
+aun de prudencia desvariadas ilusiones nacidas del entusiasmo, y la
+impaciencia de la desdicha. En efecto; en aquella expedición iban
+hermanadas la falta de secreto con la cortedad de medios, de suerte
+que faltaban las condiciones para que pudiese tener un éxito siquiera
+medianamente satisfactorio. Un golpe dado de pronto e inesperado suele
+salir bien, o si no tanto, llega a tener algún efecto, a punto de
+dejar por mayor o menor plazo dudosas sus resultas. Napoleón mismo,
+con ser todo un Napoleón, no habría entrado en París y tomado de nuevo
+posesión del trono imperial a los veinte días de haber desembarcado en
+Cannes al frente de menos de mil hombres, si hubiese habido noticias
+de que estaba preparándose en la isla de Elba a invadir a Francia.
+Y para descender de lo muy grande a lo muy pequeño, en 1824 había
+sido ocupada Tarifa por una corta porción de hombres arrojados,
+cabalmente porque nadie podía sospechar tal exceso de atrevimiento,
+cual era el de lanzarse con tan flaco poder a restablecer en España
+la Constitución entonces recién caída. Por otro lado, la expedición
+del príncipe de Orange, después Guillermo III de Inglaterra, para
+arrebatar el cetro de manos de su suegro Jacobo II, fue llevada
+adelante con harta publicidad; pero era de tal poder, que, aun
+viéndola venir, no alcanzaban a malograrla los preparativos hechos
+para <span class="pagenum" id="Page_491">p. 491</span>resistirle. Y
+aun lo mismo hubo de acontecer, andando el tiempo, y después del en
+que ocurrió lo que estos renglones refieren, a la fuerza que preparó
+el exemperador del Brasil para sentar en el trono de Portugal a su
+hija; empresa favorecida al cabo por la fortuna. Muy distantes estaban
+de contar con medios de algún valor los que en Londres se aprestaban
+a dar por tierra con el gobierno de Fernando VII. Un barco mercante
+de poco porte, acaso un centenar de hombres, y armamento para algunos
+más, pero no en cantidad considerable, constituían toda su fuerza. En
+otro punto de igual o superior importancia, que era el de recursos
+pecuniarios, tampoco iba la expedición muy sobrada; pero llevaba más
+que lo suficiente a su escaso poder en gente y armas, habiéndole
+facilitado una suma de algunos miles de pesos fuertes un buen inglés
+de la clase media, llamado Boyd, el cual, hallándose con una suma de
+dinero para Inglaterra no muy crecida, y según creo procedente de una
+herencia, ardiendo en celo arrebatado de la causa de la libertad, y
+particularmente de la de España, buscó empleo a su reducido capital
+en una empresa que a la postre podría darle provecho y desde luego
+le daría gloria y encumbramiento; desdichado cálculo en lo que de
+tal tenía, pues hubo de costar al infeliz la vida poco más de un año
+después, cayendo desapiadadamente sacrificado. La expedición llevaba
+también a la España rescatada un gobierno ya formado, nacido no
+ciertamente de la elección, ni aun de una hecha por la nación emigrada,
+que si poco habría valido, al cabo podía blasonar de ser producto
+de una votación de lo que quedaba siendo el pueblo de la España
+constitucional, sino, cuando no por sí mismo nombrado, hijo de los
+votos de pocos; pero esto era inconveniente inevitable de tal empresa.
+No se puede llamar del todo singular la composición del gobierno a que
+ahora aquí me refiero, sino en cuanto a la persona de uno de los tres
+que le formaban, don Manuel <span class="pagenum" id="Page_492">p.
+492</span>Flores Calderón, nunca en España de la asociación comunera,
+de severo juicio, y al parecer de pasiones poco violentas, pero en
+quien debía de haber un ardor encubierto que le movió a entrar y tener
+parte principal en un proyecto de hombres más celosos que prudentes, y
+a entrar en ella asociándose con personas a las cuales hasta entonces
+no había estado arrimado. No era menos extraño ver haciendo uno de los
+principales papeles en aquel drama a don José María Calatrava; pero en
+este la vehemencia de las pasiones lo explicaba todo. De la pluma del
+mismo Calatrava salió un manifiesto o alocución a la nación, que fue,
+para no perder tiempo, impreso en Inglaterra, como si no quisiesen
+los que iban a entrar en guerra con Fernando hacerla sin declararla,
+imitando actos de iniquidad de otros gobiernos, siendo la producción
+de que voy hablando una obra bien escrita, sin inoportunas galas en el
+estilo, y con elegancia y decoro, y, si no bien pensada, lo bastante
+para lo que eran nuestras doctrinas y deseos en aquel tiempo. Pero en
+la obra había un defecto que la hacía, si no ridícula, poco menos, y
+era la solemnidad y pompa con que tan flaco poder se presentaba como
+podría una potencia fuerte; propio proceder del autor, el cual, entre
+algunas buenas dotes, y otras no tan buenas calidades, tenía un orgullo
+excesivo. Así es que, en general, aun a aquellos no de la expedición
+a quienes agradó el papel, disonó haberse escrito y dado a luz para
+tan pobre empresa, como si fuese voz sonora y bien templada, así como
+fuerte, que sonaba amenazando, pero salida de cuerpo tan pequeño, que
+mal podría dar efecto a la amenaza. Sin embargo, a casi todos admiraba
+y a no pocos infundía desatinadas esperanzas ver que semejante escrito,
+reproducido en muchos ejemplares, circulando por Londres, y acompañado
+de actos que seguían sin interrupción, como era haber un barco fletado
+en que entraban municiones de guerra y estaba pronta a embarcarse gente
+<span class="pagenum" id="Page_493">p. 493</span>armada y prevenida
+a guerrear, no diese margen a providencia alguna del gobierno inglés,
+cuando al lado de él había un ministro plenipotenciario del rey de
+España que no podía menos de hacer sobre tan grave negocio vivas
+reclamaciones, no siendo creíble que el duque de Wellington, tanto
+por sus inclinaciones conocidas, cuanto por su situación y deber,
+dejase de atender a ellas del modo más satisfactorio posible para el
+reclamante. Duró más de lo regular un estado motivo de admiración
+para algunos y para otros de dudas, así como para unos pocos de
+desvariadas figuraciones. Zarpó entretanto de su fondeadero el buque,
+que le tenía en el río Támesis, cerca del puente de Londres, y comenzó
+su navegación, que por fuerza en sus principios había de ser lenta
+hasta desembocar en el mar, y, según es allí uso, no se embarcaron
+los pasajeros, pensando hacerlo en Gravesend o algo más abajo. Pero
+entonces el Gobierno, que sin duda no quiso dar el golpe hasta darle
+seguro, sin dilatarle a punto de verse precisado a prender y sujetar al
+rigor de las leyes a los principales de la expedición, mandó detener el
+buque, como debía y podía, siendo ya fácil probar cuál era su destino.
+Terminó así la expedición, muy superior en importancia a todas cuantas
+tentativas de parecida naturaleza habían hecho los emigrados, pero
+superior únicamente por el valor de las personas que en ella entraron y
+por la solemnidad con que se preparó, si bien tan desigual al fin que
+se proponía cuanto lo habían sido en épocas poco anteriores aun las más
+descabelladas.</p>
+
+<p>Materia a grandes disensiones habría dado la mala fortuna de la
+expedición, por lo mismo que nada había tenido de trágica, pues hubo
+de ocasionar burlas malignas de los que la desaprobaban; burlas que
+habrían causado resentimiento, si en parte no justo, en otra parte
+fundado; pero nos salvó de disgustos, de que tocaría algo aun a los
+al parecer más indiferentes, el gran suceso de la revolución <span
+class="pagenum" id="Page_494">p. 494</span>de Francia en 1830 que
+inmediatamente sobrevino.</p>
+
+<p>No es de extrañar que hasta a los más descorazonados llenase de
+alegrísimas esperanzas y renovados bríos ver derribada del trono
+la rama superior de la estirpe de los Borbones, y sustituida la
+bandera tricolor, emblema de la revolución, y emblema del cual no se
+suponía que se quedase en ser para nosotros y para casi todos los
+revolucionarios de fuera de Francia inútil, a la bandera blanca que
+nos había sido tan funesta, y que, mientras ondeaba triunfante, era un
+signo propio para recordar nuestra desventura y prometernos que sería
+esta duradera.</p>
+
+<p>Si cuando faltaban de todo punto, aunque no para algunos pocos,
+esperanzas de volver al suelo patrio y de entrar a pisarlo no
+perdonados sino vencedores, pasando por consiguiente a ocupar en él los
+puestos eminentes, eran entre nosotros tales y tantas las discordias y
+ambiciones de mando, ¿qué no hubieron de ser cuando a la vista aun de
+los menos propensos a formarse halagüeñas ilusiones se presentaba una
+España constitucional renacida y abierta de nuevo a los desterrados,
+estándoles tan llano el camino, o, cuando menos, habiendo en él
+tropiezos tan escasos en número y tan fáciles de vencer?</p>
+
+<p>Así es que no bien constó estar ya triunfante en Francia el partido
+apellidado liberal, cuando fue nuestra idea, con raras excepciones,
+trasladarnos al territorio donde prevalecían nuestras doctrinas y cuyo
+interés juzgábamos uno mismo que el de los constitucionales españoles.
+Fui yo uno de los primeros que de Inglaterra pasaron a Francia,
+encargado por los que nos juntábamos en casa de Valdés y Argüelles de
+ir a tantear el estado e intenciones de aquel recién nacido gobierno en
+lo tocante a España, encargo que admití suponiendo, por haber salido
+de aquella reducida, pero importante reunión, o digamos tertulia de
+la paz hija de la falta de esperanza en que vivía, que se obraba de
+acuerdo con Mina, sirviendo de conducto para <span class="pagenum"
+id="Page_495">p. 495</span>entenderse con él Gil de la Cuadra, quien
+fue asimismo el que con más ahinco me aconsejó ponerme en camino,
+dando así a mi comisión, si tal nombre merecía, algún valor, y sobre
+todo a mis ojos, el bastante para que me encargase de ella sin temor
+de aparecer neciamente crédulo y vano. Séame lícito añadir que contaba
+yo asimismo con el tal cual renombre de que entonces aún gozaba, muy
+superior, sin duda, a mis merecimientos, pero debido a mi conducta
+política en el alzamiento de 1820, y en las Cortes de 1822 y 23, y
+a la circunstancia de figurar yo entre los primeros en más de una
+lista de proscritos condenados a muerte por más de una causa. Pero se
+presentaba una dificultad para hacer mi viaje con la prontitud que, al
+parecer, requerían las circunstancias, y cuya importancia abultaba mi
+deseo. La embajada francesa en Londres estaba compuesta casi toda de
+gente muy adicta al derribado gobierno de Carlos X, que había recibido
+con no corto dolor y enojo la noticia de la gran mudanza ocurrida en
+su patria, y, como es natural, no la creía definitiva según llegó a
+serlo, y teniendo además órdenes muy estrechas de no dar ni visar
+pasaportes para Francia a constitucionales españoles, cumplía con su
+obligación sin tomar en cuenta que, trocadas las cosas, era natural que
+fuese diferente y aun contraria su conducta, y discutiéndose de esto,
+y ateniéndose a órdenes no revocadas, con lo cual procedían aquellos
+empleados conforme a sus inclinaciones y deseos, sin poder por ello ser
+reprendidos ni aun desaprobados en justicia por la autoridad nueva de
+su patria. Parecía, pues, difícil llevar a efecto mi proyectado viaje,
+a lo menos hasta que corriese algún tiempo; pero me sacó del apuro y me
+facilitó la entrada en Francia, yendo en mi compañía una persona que
+solía aparecer y hacer gran papel en horas de desorden y revueltas,
+siendo como nacida para discurrir arbitrios raros y salir bien de
+empresas dificultosas, aunque era menos feliz su suerte y muy inferior
+su acierto <span class="pagenum" id="Page_496">p. 496</span>en
+circunstancias ordinarias; persona parecida en lo moral a lo que son
+en lo físico seres que andan admirablemente por tierra asperísima y
+quebrada, y en la llana y fácil de pisar, o tropiezan o son torpes. La
+persona a quien me refiero en este instante era la de Mendizábal.</p>
+
+<p>Este, por muchos títulos acreedor a ser llamado digno personaje,
+a pesar de sus defectos y yerros, había vivido hasta un grado muy
+notable oscurecido en la época corrida desde marzo de 1820 hasta
+junio de 1823, esto es, mientras estuvo vigente la Constitución,
+en cuyo restablecimiento había tenido tanta y tan principal parte.
+Figuraba como intendente honorario, y aún no sé si este destino o
+estos honores eran adquiridos antes de 1820 por servicios buenos,
+aunque nada conocidos, que había prestado sirviendo en el ramo de
+provisiones del ejército durante la guerra de la Independencia.
+Llevaba, sin quejarse, tal suerte que había sido común a hombres de
+méritos, si algo inferiores a los suyos, muy considerables, contraídos
+en la empresa que mudó, y durante tres años tuvo mudada, la suerte de
+España. Pero encerrado el gobierno constitucional en Cádiz en junio
+de 1823, se presentó Mendizábal ofreciéndose a la nada fácil tarea de
+mantener al ejército sitiado en la isla gaditana con los escasísimos
+recursos que podían ponerse a su alcance. No bien tomó tal encargo,
+cuando empezó al desempeño con actividad prodigiosa, atrayéndose por
+ello la atención y aun la admiración de muchos que hasta entonces
+poco o nada le conocían.<a id="FNanchor_98_98" href="#Footnote_98_98"
+class="fnanchor">[98]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_98_98" href="#FNanchor_98_98" class="label">[98]</a>
+Entre estos citaré al general Álava, el cual me dijo en julio de 1823
+que merecía Mendizábal una estatua de <i>oro lágrima</i>. Singular
+coincidencia es esta con la de la malhadada estatua de 1858.</p>
+
+</div>
+
+<p>Pero no podía Mendizábal crear dinero, y como lo necesitaba en
+cantidad, si no muy crecida, tampoco corta, el gobierno, reducido a la
+mayor estrechez, y las Cortes, a las cuales este apeló, recurrieron
+a un medio altamente <span class="pagenum" id="Page_497">p.
+497</span>vituperable, pero, por desgracia, usado por anteriores
+gobiernos de España, hasta de los constitucionales, siendo vicio
+nuestro muy común respetar poco todo derecho individual, sin que el de
+la propiedad esté exceptuado. Por aquellos días, o pocos meses antes,
+el cónsul general de España en París, don Justo Machado, encargado del
+fondo producto de las indemnizaciones que en virtud de tratados había
+pagado Francia a particulares españoles para reparación de perjuicios
+causados en España desde 1808 hasta 1814 por los ejércitos franceses,
+viendo próxima la invasión de nuestro territorio por la fuerza que a
+ello se aprestaba con el fin de acabar con el gobierno constitucional,
+y receloso de que el gobierno francés, no reconociendo ya por tal al
+español, se echase sobre aquel fondo, le puso en salvo, de lo cual
+dio aviso, mereciendo por esta su acción aprobación muy señalada.
+De esta suma, pues, determinó disponer el gobierno de Cádiz, por lo
+pronto, para sus necesidades grandísimas y urgentísimas, no haciendo
+alto en que no era suyo, y quedando satisfecho con prometer competente
+indemnización en mejor tiempo a aquellos a quienes despojaba de sus
+bienes. Diéronse, pues, a Mendizábal letras contra Machado, a la sazón
+residente en Londres, y en cuyo poder estaban, o debían suponerse que
+estuviesen, tales sumas. Pero Machado protestó las letras, alegando
+para su acción más de un pretexto, siendo uno de ellos, que el fondo de
+que se trataba no era del gobierno, lo cual era verdad, pero lo cual
+no tocaba a Machado resolver, pues por el gobierno estaba encargado de
+aquel dinero, y no por los interesados. Corrieron, en tanto, con tal
+rapidez los sucesos, y cayó tan pronto el gobierno constitucional, que
+no pudo este, dar paso alguno en tal negocio. Restablecido Fernando
+VII en su poder absoluto, su gobierno escribió a Machado aprobando y
+aun ensalzando su proceder, no solo como justo, sino como un señalado
+servicio hecho a su soberano. Pero Machado, con <span class="pagenum"
+id="Page_498">p. 498</span>extraña modestia, apenas aceptó tal elogio,
+soltando la expresión de que había salvado caudales de particulares,
+esto es, dando a entender que no tenía los que estaban en su poder a
+disposición del nuevo gobierno de Madrid, como no los había puesto a
+la del caído encerrado en Cádiz. Siguiose de aquí una correspondencia
+bastante singular y aun chistosa, pero inútil en cuanto a sacar a
+Machado el dinero que de él se reclamaba. Entretanto, Mendizábal,
+tenedor de las letras protestadas, estaba en Inglaterra refugiado,
+mientras Machado residía, ya en la misma Londres, ya en París, evitando
+pasar a España, ni separado de la obediencia al gobierno del rey,
+ni lo contrario, y viviendo bien, como persona muy entendida en tal
+materia.</p>
+
+<p>No tenía tan buena suerte Mendizábal, a quien, sobre las calamidades
+comunes a los desterrados, había caído encima otra nueva, pues, andando
+siempre en negocios, hubo de contraer una deuda que no pudo pagar, y
+cuyo importe era, creo, de unas 2000 libras esterlinas (sobre 190.000
+reales), habiéndole su acreedor, a uso inglés, hecho encerrar en la
+cárcel destinada particularmente a los presos por deudas. Allí vivía,
+pues, disfrutando en su desgracia del alivio que dan las leyes inglesas
+a los que están en tal situación, pues habitaba fuera de las paredes
+de la cárcel, en sus inmediaciones, dentro de ciertos límites donde es
+lícita la residencia a los deudores presos, y además tenía el derecho
+de salir en ciertas no largas épocas del año, con la obligación de
+recogerse temprano a su habitación forzada, y de no entrar en ciertos
+lugares como aquellos donde se come y bebe por dinero, y otros de igual
+o parecida naturaleza. En medio de esto, Mendizábal, o aconsejado u
+obrando por su propio discurso como hombre de ingenio fecundo en formar
+raros planes, tuvo la idea de prender a Machado como su acreedor por
+no menor suma que la de 100.000 libras esterlinas (o dígase sobre
+9.500.000 reales), cantidad casi igual al valor de las letras de
+cambio <span class="pagenum" id="Page_499">p. 499</span>que contra él
+tenía. Inadmisible parecía su pretensión, porque las letras estaban
+giradas por el muerto gobierno constitucional de España, y al que le
+había sucedido tocaba demandar a Machado con más o menos fundamento,
+así como a Mendizábal repetir contra el gobierno su deudor. Pero
+las circunstancias eran raras, tanto que de otras iguales no había
+ejemplo: el gobierno de Madrid no se reconocía heredero del de Cádiz,
+como lo es todo gobierno de su antecesor, y Mendizábal, o había de
+quedarse sin lo suyo, o había de lograr cobrarlo allí donde estaba.
+Lo cierto es que encontró abogados que le persuadiesen, no solo de lo
+justo de su pretensión, sino de que era probable que saliese de ella
+triunfante. Las leyes inglesas, que dan excesivo valor al juramento,
+sujetan a aquel de quien se reclama bajo él una deuda a ser desde
+luego detenido y encarcelado, dejándole el recurso de pedir y lograr
+crecidas sumas, como daños y perjuicios del que le hizo prender, si
+resulta haber sido sin bastante fundamento. Mendizábal, pues, logró
+fácilmente el mandamiento de prisión por él solicitado, y aprovechando
+uno de los días en que él tenía la facultad de salir, acompañado de un
+su amigo, portador del documento terrible, se fue a esperar a Machado
+a la puerta del teatro de la Ópera italiana, donde sabía que había de
+ir el destinado a ser su víctima, como lugar de concurso casi forzoso
+a quienes como él vivían. Por rara casualidad tardó algo aquella noche
+en acudir al teatro Machado, y corría el tiempo, y estaba cercana y
+casi inmediata la hora en que Mendizábal debía estar recogido, pues de
+no hacerlo sería agravada su prisión, sobre tener que pagar una buena
+cantidad, perdiendo la fianza de que de su imperfecta o incompleta
+libertad no abusaría. Tuvo al fin término tan fundada congoja, con
+aparecer, aunque tarde, antes de la hora fatal, Machado, y un preso
+por deuda de 2000 libras hizo prender a otro por 100.000; caso que
+rara vez, si acaso alguna más, habrá ocurrido. <span class="pagenum"
+id="Page_500">p. 500</span>No es del todo una digresión de mi objeto
+la narración que acabo aquí de hacer, pues la prisión de Machado y los
+procedimientos legales a que dio motivo pusieron a Mendizábal en el
+caso de hacer servicios a nuestra causa, que lo era suya. En primer
+lugar, tuvo licencia para pasar a Francia, cosa que era común negar a
+constitucionales menos comprometidos que él, consintiéndolo su acreedor
+primitivo, sin duda con seguridad, pero no tal que estuviese el deudor
+enteramente libre.</p>
+
+<p>Llegó a noticia de Mendizábal, que entonces me veía poco (no
+por haber tibieza en nuestra amistad, sino por desviarnos diversos
+cuidados en la inmensa y afanada Londres), que necesitaba yo un pase
+para Francia, y al punto me ofreció llevarme como su criado, porque
+su pasaporte le concedía llevar uno. Emprendimos, pues, nuestro viaje
+en el 11 de agosto de 1830, día cabalmente en que se sentaba Luis
+Felipe en el trono que le había levantado la revolución, y de que otra
+revolución vino a derribarle.</p>
+
+<p>Momento de inefable placer fue aquel para mí, que, al cabo de
+cerca de siete años de destierro, me ponía en camino, según creía,
+para mi patria, yendo a entrar en ella triunfante con el triunfo de
+la causa que había servido con celo. Por casualidad, el día antes me
+había sentido con algo de calentura, la cual, con todo, consultado
+un facultativo, por ser ligeramente nerviosa, no era obstáculo para
+viajar, y aunque estando a bordo sentí síntomas febriles, pronto
+noté que habían desaparecido. Era el día hermoso como de los buenos
+de agosto; soplaba favorable el viento, no recio, pero no calmoso;
+rizaban la superficie del mar en el por lo común alborotado estrecho
+de Calais algunas bien que no altas olas; daba el sol calor grato, y
+yo, puesto en la cubierta cerca de la proa del buque, le veía cortar el
+mar, y me hallaba a cada instante bañado por el rocío del agua marina,
+con lo cual sentía volverme del todo la salud, y nacer en mí más que
+común aliento, agregándose <span class="pagenum" id="Page_501">p.
+501</span>a lo cual, cuando nos acercamos a la costa francesa, ver en
+Calais tremolando a millares las banderas tricolores, signo de victoria
+a la sazón para la causa de la libertad común a muchos pueblos; con el
+influjo de lo moral en lo físico, me vi al instante en un estado de
+salud la más robusta. Tres horas duró la agradable travesía: saltamos
+en tierra a la tarde, nos pusimos en camino a prima noche en la silla
+correo, y poco después de amanecer el día 13 me encontré en la capital
+de Francia.</p>
+
+<p>Si en breve fui seguido de españoles de los residentes en Londres,
+por lo pronto hallé en París varios compañeros de destierro, de los
+cuales algunos nunca habían venido a Inglaterra, y otros habían salido
+de allí algún tiempo antes. Era de los primeros una persona que por
+algunos días bulló mucho entre nosotros, y haciendo papel logró cierto
+influjo, aunque corto, habiendo sido después su suerte alcanzar alguna
+fortuna en España, si bien no empleos del Gobierno, distinguirse como
+escritor, figurar en el Congreso de Diputados, aunque no con lustre
+como orador, gozar de varia reputación, y al fin caer en la desdicha,
+si merecida por sus faltas, más dura que la que ha cabido en suerte a
+hombres con menores prendas y no inferiores culpas. Era este el tan
+nombrado don Andrés Borrego, a quien no siempre he mirado como amigo, y
+a veces hasta como a contrario, con quien había contraído en 1858, como
+alguna vez antes, relaciones, aunque no estrechas, de trato amistoso,
+y cuya triste fortuna, sin abonar su conducta, hoy lamento sin querer
+encubrirlo.</p>
+
+<p>Había yo visto a Borrego algunas veces en Gibraltar en octubre
+de 1823, cuando recién salido yo de Cádiz empezaba la vida de
+desterrado. Había reparado poco en él, pero a mi llegada a París se
+me presentó como conocido y aun como amigo, y también como hombre
+dispuesto a trabajar en la causa que a Francia me había traído, y
+dueño ya de cierto grado de influjo entre los periodistas y aun <span
+class="pagenum" id="Page_502">p. 502</span>en el ánimo del general
+Lafayette, todavía omnipotente o poco menos en aquella hora, propenso
+a dejarse cautivar por la lisonja, y en verdad (según supe de su misma
+boca), prendado de Borrego, al cual suponía de harto más valer entre
+nosotros que el que entonces tenía. De cuáles eran las pretensiones
+de Borrego, que las abrigaba grandes, hablaré posteriormente, cuando
+refiera la lucha que empezó al competir por acaudillar la empresa de lo
+que llamábamos dar libertad a España.</p>
+
+<p>Encontré también en París a mi queridísimo amigo y compañero don
+Ángel Saavedra, todavía no, como es hoy, duque de Rivas. Con él renové
+los lazos de estrecha amistad que nos habían unido, nunca rotos y solo
+aflojados por habernos separado largas distancias y no corto plazo;
+pero Saavedra, si firme constitucional, no tenía ambición de figurar
+en primera línea, y así en mis proyectos conté con él solo como un
+compañero en la fortuna que habría de caber a nuestra causa.</p>
+
+<p>También encontré a don José Manuel de Vadillo, otro amigo antiguo,
+y de los que habían compuesto el Ministerio a que dio nombre don
+Evaristo San Miguel; pero en él tampoco pude ver más que un liberal
+extremado, en quien lo atrevido y aun exagerado de los principios hacía
+mal maridaje con su natural flemático e indolente; hombre no falto
+de valor, pero sí muy opuesto a hacer esfuerzos; en suma, bastante
+revolucionario en las doctrinas y nada propio para serlo en las
+obras.</p>
+
+<p>Otro sujeto acudió desde luego a verme, y a tratar conmigo con
+empeño y pertinacia de negocios políticos, no encubriendo su pretensión
+de ocupar en cualquiera empresa el puesto de uno de los principales,
+si ya no el principal caudillo, que era el general don Pedro Méndez
+de Vigo. Con él no había yo tenido amistad, y solo alguno, pero poco,
+trato en Londres. No obstante haber sido acusado de la muerte dada a
+ciertos presos en el mar cerca <span class="pagenum" id="Page_503">p.
+503</span>de la Coruña en 1823, hecho que fue, como debía serlo,
+muy vituperado, había logrado Méndez Vigo licencia para pasar de
+Inglaterra a Francia, cosa que a pocos de nosotros se concedía, y lo
+cual en nuestras preocupaciones era, si no una culpa, cosa a ella
+parecida, como si la emigración en Inglaterra hiciese del suelo
+británico una patria, y del territorio francés, mientras dominaba
+en él un gobierno causador de nuestra ruina, un lugar de mala nota.
+Extrañé, por lo mismo, ver a Méndez Vigo tan ansioso de lanzarse a
+restaurar la libertad y con ideas revolucionarias extremadas; pero sin
+serle adicto ni enemigo, como le encontré pretensiones tan subidas,
+esquivé ligarme con él, porque no buscaba yo gobierno para España ni
+generales para el mando de fuerzas destinadas a libertarla, todo lo
+cual me sobraba, siendo mi objeto solicitar ayuda del gobierno francés,
+y con ella medios para juntar y preparar del todo fuerzas, a las
+cuales no faltarían de cierto quienes, bien o mal, las dirigiesen y
+gobernasen.</p>
+
+<p>Estaban también a la sazón en París dos personajes de tanta
+importancia como eran don Francisco Martínez de la Rosa y el conde de
+Toreno. Con el primero me había unido en mi primera juventud estrecha
+amistad; pero en las lides políticas desde 1820 a 1823, alistados en
+diferentes y opuestas banderas, nos habíamos llegado a mirar con algo
+parecido a odio, que por fortuna desapareció del todo con el tiempo, y
+que ya entonces no existía, pues entramos desde luego en trato cortés,
+si no amistoso. Pero Martínez de la Rosa, muy dura o injustamente
+tratado por el bando llamado exaltado en 1822, estaba desviado de la
+política; aunque vivía fuera de España, vivía como mero desterrado
+y no como proscrito; hasta había paseado por las calles de Madrid
+cuando los invasores y absolutistas españoles cantaban su triunfo
+sobre la Constitución, y huían o gemían ocultos o padecían todos los
+constitucionales; y por esto, y por el horror que había concebido
+a los desmanes populares, <span class="pagenum" id="Page_504">p.
+504</span>si no deseaba que continuase en su patria el gobierno que la
+regía, no se prestaba a actos de violencia que le derribasen. Así nadie
+contaba con él en agosto de 1830. No así el conde de Toreno, quien,
+si por razones de algún peso para él, no quiso aparecer figurando en
+aquellos momentos, cooperaba a los planes de los constitucionales más
+activos hasta con celo, empleando en ello su influjo en buena parte de
+la sociedad de París de la clase llamada de capitalistas; ardoroso como
+el que más, si bien no traspasando los límites del partido en cuyas
+filas militó, y olvidado todo resentimiento, no obstante haber tenido
+motivo de queja por enormes agravios a veces iguales a los de que había
+sido blanco Martínez de la Rosa, y otras veces de distinta clase, pero
+no menos atroces.</p>
+
+<p>Desde luego empecé a dar pasos, poniéndome en comunicación con
+personajes franceses, de los de más nota y cuenta en aquellos momentos.
+El primero de ellos fue el general Lafayette, que me recibió con el
+agasajo en él natural, cautivándome desde luego, pero no en el grado
+que a otros, sus modales de caballero y aun de cortesano cumplido,
+cierta bondad no exenta de ambición, y una llaneza donde se descubría
+que, al querer igualarse con sus inferiores, era un señor muy principal
+que descendía, como sin esfuerzo, naturalmente y por afición, pero que
+descendía al cabo. A todo proyecto favorable a extender la revolución
+fuera de su patria se prestaba Lafayette gustoso, y hasta con celo;
+pero, aunque su poder era mucho, nunca llegaba a tanto que pudiese
+lanzar al gobierno o aun al pueblo francés a empresas aventuradas,
+cuyo objeto fuese puramente el provecho ajeno, aunque sea común en los
+franceses blasonar del desinterés con que sirven a los extraños. Aunque
+vi más de una vez a Lafayette, no llegó a ser intimidad nuestro trato,
+porque aun para los asuntos de España, divididos de allí a poco los
+españoles, acertaron a captarse la voluntad del general otros <span
+class="pagenum" id="Page_505">p. 505</span>de mis compatricios que
+aquellos con quienes yo estaba en unión formando un partido aun antes
+de tener campo en que los partidos pudiesen dar de sí consecuencias.
+Debo, con todo, añadir que, aun cerca de cuatro años después, próximo
+ya a morir aquel ilustre anciano, pues ilustre era, no obstante sus
+graves yerros, y cercano yo también a volver a mi patria, cuyas puertas
+ya me daban paso franco, tuve la satisfacción de recibir muestras de su
+amistoso afecto, dadas en el mismo lecho de que a pocos días pasó a ser
+trasladado al sepulcro.</p>
+
+<p>No fue para mí de tanto agrado, ni aun de alguno, la visita que
+por el mismo tiempo hice al afamado Benjamin Constant. Había sido
+yo admirador apasionado de sus escritos, y seguía siéndolo, y aun
+hoy lo soy en bastante grado, pues veo con placer que van recobrando
+sus doctrinas la por algún tiempo casi perdida fama, mientras de su
+carácter y conducta sabía, aunque algo, poco, recomendándole a mis ojos
+la enemistad que le profesaban mis enemigos, y no habiendo sabido, como
+haré por posteriores escritos dignos de crédito, que si en él todavía
+como escritor hay mucho que aprobar y alabar, en los hechos de su
+vida hay harto más motivo que para el elogio para el vituperio. Pero,
+aun con toda mi admiración de entonces, salí de mi corta conversación
+con el famoso publicista por demás descontento. Porque habiendo yo
+manifestado a aquel célebre personaje que tratábamos de dar cuanto
+antes a nuestra patria la libertad de que el anterior gobierno francés
+la había despojado, él, asomando ya entonces entre los suyos la idea
+política del partido que vino a triunfar en Francia sin que él hasta
+entonces le fuese contrario, me dijo: <i>Ah! il ne faut pas</i>, que
+puede traducirse <i>no hay que hacer eso</i>. Incomodado yo, con
+gesto y tono que hubieron de ser desabridos, <i>à qui ne faut-il
+pas?</i> le pregunté, haciendo de la pregunta réplica, a lo cual él,
+conociendo el mal efecto en mí producido por sus palabras, se explayó
+<span class="pagenum" id="Page_506">p. 506</span>en vagas, pero frías
+protestas de su conocido amor a la libertad, recordando cuánto había
+condenado la guerra o expedición en que el gobierno francés restableció
+en España el poder absoluto. Pocas y cortadas frases siguieron a estas,
+y me despedí, siendo probable haberle yo disgustado tanto cuanto él a
+mí, si no más todavía. No volví a verle, ni hubo para qué, en lo que
+duró su vida, de allí a pocos meses terminada.</p>
+
+<p>Pero no era yo solo quien bullía entre los constitucionales
+españoles. Obraba como un comisionado; pero sin saberse de quién ni
+saberlo bien yo mismo, mientras otros, cuyo número creció mucho en
+breve, bullían y obraban, o por su cuenta propia, o por la ajena.
+Desde luego me estorbaba y juntamente me ayudaba Mendizábal, porque,
+siendo de mi partido, pero de natural propenso a hacerlo todo por sí,
+estimaba en nada mis acciones, y pretendía dictarme las que él juzgaba
+convenientes. De una cosa estaba ufano, y con razón, y era de que,
+haciéndonos falta dinero, él había dado con un medio de encontrarle
+en cantidad suficiente para nuestras necesidades. Ahora, pues, para
+toda empresa es indispensable el dinero, y para una como la nuestra lo
+era en alto grado, y la dificultad de hacerse con él era grandísima,
+y Mendizábal la había vencido hasta cierto punto, lo cual habría
+envanecido a cualquiera, y dádole, sobre entono, superioridad sobre sus
+compañeros; pero a Mendizábal daba una vanidad como a quien más, porque
+en proporcionar recursos pecuniarios tenía él el punto de su gloria,
+mirando lo demás como de muy inferior importancia, y, si estimando
+el talento aplicado a otras materias como instrumento, juzgándole,
+aunque bueno, propio solo para servir de ayuda a planes de Hacienda. Yo
+cabalmente pecaba entonces, y gravemente, por el lado opuesto, no dando
+a las atenciones pecuniarias la importancia que merecen. Agregándose a
+esto ser Mendizábal dominante y yo nada sufrido, en sus conatos para
+dictarme <span class="pagenum" id="Page_507">p. 507</span>lo que debía
+hacer, siendo él todavía persona cuyo nombre distaba de ponerse en
+parangón con el mío, hubo entre los dos disputas, a veces acaloradas,
+si no agrias, y una de ellas llegó a agriarse, aunque por corto tiempo,
+naciendo de ella para mí un revés que hubo de influir en mi suerte.</p>
+
+<p>Se iban trasladando a Francia todos los emigrados de Inglaterra que
+se sentían o creían capaces, o de entrar en acción con las armas en la
+mano, o de dirigir los negocios políticos como conviene a una empresa
+tal cual era la del restablecimiento del Gobierno constitucional,
+lo que llevaba consigo una revolución, no pudiendo esperarse que
+fuese llevada a feliz remate sin resistencia. Entre estos no tardó
+en presentarse Istúriz, cuyas relaciones conmigo eran de amistad
+fraternal. Tardaba, en tanto, Mina, y quienes culpaban su flojedad
+cuando nada había que hacer, más la culpaban en horas en que obrar
+con vigor era en nosotros casi una obligación sagrada; pero sin razón
+entonces como antes, pues el precavido general, si, como acreditó de
+allí a poco, no se había olvidado de su antiguo valor, calculaba las
+dificultades que tenía que vencer y les daba el valor debido. Al cabo
+pasó a París, y de París se fue muy pronto a la frontera.</p>
+
+<p>Entre este acudir de españoles a Francia, no apareció Torrijos ni
+sus compañeros en el Gobierno formado para la expedición acabada en
+flor, o aun podría decirse en capullo, como un mes antes, pero no
+porque el activo general y su no menos animoso colega Flores Calderón
+huyesen del peligro, pues fueron a buscar para teatro de sus hechos la
+parte meridional de España, trasladándose a Gibraltar, tanto porque
+allí encontrarían menos competidores por el mando, cuanto por ser
+conveniente acometer al Gobierno español por puntos uno de otro muy
+distantes, a fin de distraer su atención para la defensa.</p>
+
+<p>Así puede decirse que había terminado la emigración en
+Inglaterra, si bien quedaban allí no pocos de los proscritos, <span
+class="pagenum" id="Page_508">p. 508</span>pero como retirados de la
+política militante, y espectadores y no actores en las escenas que se
+preparaban, las cuales distaron mucho de corresponder a las esperanzas
+lisonjeras con mucho fundamento concebidas con motivo de la mudanza del
+gobierno francés, hasta el punto de haber reducido a la emigración en
+Francia, durante tres años, a una situación más pacífica, si cabe, que
+la en que había estado en Inglaterra.</p>
+
+<p>Referir las particularidades o el pormenor de los sucesos que en
+septiembre y octubre de 1830 prepararon en París y otros puntos, y en
+la frontera produjeron la infeliz tentativa hecha para restablecer en
+nuestro suelo la Constitución u otra cosa semejante, dará argumento
+a otra parte de este enojoso trabajo; pero antes no será ocioso,
+volviendo atrás la vista, contar algunos sucesos anecdóticos de nuestra
+larga estancia en Inglaterra; sucesos que sería bien haber referido
+antes, pero que, corriendo sin buen gobierno la pluma, han sido
+omitidos, aunque en mi sentir no deben quedar olvidados, siquiera sea
+para puro entretenimiento de mis lectores, si acierto a entretenerlos,
+lo cual, no lo puedo negar, es uno de los fines a que aspiro.</p>
+
+
+<h3>IV.</h3>
+
+<p>Hubo entre los españoles emigrados en Inglaterra algunos caracteres
+raros, y en mi corto entender, no dignos de recordación, o dignos de
+ella a lo menos en cuanto la de las personas está enlazada con la de
+las cosas de aquel periodo, en el cual eran para nosotros motivo de
+conversación, ya para la extrañeza, ya para la risa, las singularidades
+a que ahora aquí me refiero. Por lo mismo, la omisión que de tales
+menudencias he hecho, según me parece, es de condenar, y merece
+reparo, porque con ella falta <span class="pagenum" id="Page_509">p.
+509</span>algo en la tosca, si bien fiel, pintura que he hecho de
+nuestra estancia en Inglaterra. Pero tengo que echarme en cara otra
+omisión de más bulto, y es la de no haberme detenido más en especificar
+los favores que al pueblo inglés debimos, los cuales fueron tales y
+tantos, que la ligera mención de ellos antes hecha en otros artículos
+no es paga suficiente de nuestra deuda de gratitud, cuando en mi sentir
+era ocasión de satisfacerla en lo posible la narración de lo ocurrido
+en los días en que se contrajo obligación tan crecida.</p>
+
+<p>Invirtiendo el orden con que acabo de hablar de estas mis omisiones,
+empezaré a repararlas por la que he puesto en segundo lugar, por
+parecerme de superior importancia. Y aquí me veo obligado a acogerme de
+nuevo a la indulgencia de mis lectores, tantas veces solicitada; porque
+he de decir cosas relativas a tan pobre sujeto como soy y me conozco, y
+confieso ser, para ocupar la atención pública; pero de mis negocios, a
+la par que de otros de más valor escribo, y, tratándose de beneficios
+recibidos, mal podría callar los hechos a su persona quien los recibió
+muy señalados. Y hay una razón más que me mueve, o, hablando con
+propiedad, me impele, y como que me precisa a dar tal testimonio. Por
+ser lo que llaman las gentes anglómano paso, y no puedo negar que en
+algún grado lo soy, y desde los años primeros de mi edad adulta comencé
+a serlo, y en lo que eran vagas inclinaciones nacidas de circunstancias
+particulares me han confirmado después mis estudios. Además, las
+bondades de que no solo yo, sino muchos de mis compatricios y hermanos
+en fe política, hemos sido objetos han añadido un título más, y este
+poderoso, para que mostremos gratitud y admiración a un pueblo que,
+con colmarnos de beneficios, dio pruebas de una de sus muchas buenas
+cualidades; lo cual no obstante, ha querido mi suerte que divida mi
+patria en bandos, y habiendo yo mudado el de mí seguido por otro, al
+parecer, <span class="pagenum" id="Page_510">p. 510</span>si no del
+todo, opuesto, haya en la última y buena parte de mi vida allegádome al
+que la Francia de 1834 a 1848 miraba como amigo y la Gran Bretaña como
+contrario, sujetándome a ser tachado de ingrato, aunque en verdad sin
+causa.</p>
+
+<p>Ya dejo apuntado en las primeras páginas de estos artículos
+cuán bien recibidos fuimos por el pueblo del Imperio británico los
+constitucionales españoles. También he dicho con cuánta largueza
+contribuyeron a socorrer nuestras necesidades personas de todas las
+opiniones, aun aquellas que con más desaprobación, y hasta con ceño,
+miraban las doctrinas por sustentar las cuales estábamos padeciendo.
+Pero no estará de más entrar en el pormenor de algunos de los
+beneficios a que debimos vivir, si no con regalo, con comodidades
+propias de un estado que, si era pobreza en sentido relativo, no lo era
+en absoluto.</p>
+
+<p>El gobierno inglés, a los pocos meses de haber la como inundación de
+refugiados españoles invadido la tierra británica, trató de sustituirse
+a los actos de caridad, aunque colectiva y pública, en su carácter de
+meros particulares, asegurando de un modo permanente la suerte de las
+desdichadas víctimas de la revolución vencida en España. De notar es
+que el Ministerio inglés de aquel tiempo era tory, y que a pesar de
+todo cuanto han dicho los franceses, y creído los no franceses, había
+visto con poco disgusto, y aun algunos de quienes le componían con
+satisfacción, el triunfo del duque de Angulema, porque, no obstante
+serlo del poder francés, lo era asimismo de la bandera blanca, tan
+grata a los antirrevolucionarios de todos los pueblos, y esto no obstó
+a que los socorros dados a los españoles tuviesen cierta solemnidad,
+como acto patente en que la compasión iba hermanada con algo de respeto
+y cariño. Tomó a su cargo el duque de Wellington la dirección superior
+de tal negocio, y bajo de él entendió en ello más particularmente
+su amigo, y antes su secretario de campaña, <span class="pagenum"
+id="Page_511">p. 511</span>el lord Fitzroy Somerset, que en días muy
+posteriores, con el título de lord Raglan, ha hallado en Crimea un
+campo de victoria y una tumba, dilatando por el mundo su nombre. Por
+los españoles fue escogido para entenderse con los ingleses, en los
+casos frecuentes en que estos necesitaban auxilio para el justo reparto
+de las sumas con que socorrían a los objetos de su beneficencia, el
+exdiputado a Cortes don Domingo Ruiz de la Vega, hoy uno de los pocos
+que sobrevivimos de aquella época; ruinas tristes del viejo edificio
+resuelto ya en polvo y casi olvidado. Poco menos que a todos los
+refugiados comprendió la beneficencia del Gobierno, y los que de ella
+no participaron fue porque, o tenían medios de subsistir, y no les
+consentía su delicadeza recibir auxilios no necesarios, o se hallaban
+en circunstancias particulares en que mal podían tomar lo que venía por
+mano de aquel Gobierno. Debe añadirse que quien una vez fue incluido en
+la lista siguió siendo socorrido con tal que no saliese de las Islas
+británicas o sus dependencias inmediatas las de Jersey y Guernesey,
+extendiéndose el beneficio a tal punto que ha habido y quizás hay
+algunos, triunfante ya nuestra causa en el suelo patrio desde ha
+veintinueve años muy cumplidos, que todavía viven de lo que cobran de
+una suma destinada a ser socorro para el forzoso destierro.</p>
+
+<p>Pero aunque el Gobierno acogió a todos, hubo de cerrar su lista,
+si bien después más de una vez la abrió de nuevo para incluir a
+refugiados que llegaban. Sin embargo, por lo pronto, estos nuevos
+desterrados, que iban creciendo en número, no podían ser abandonados
+por un pueblo en general caritativo, y en particular, por entonces,
+amante de los españoles. Así es que revivió al momento la junta
+llamada <i>Commité</i>, que antes de dar socorros el Gobierno los
+daba, hallándolos en numerosas suscripciones. Pasado algún tiempo, el
+exdiputado don Joaquín Lorenzo Villanueva y yo hicimos al lado de esta
+junta de socorros el oficio <span class="pagenum" id="Page_512">p.
+512</span>que con el Gobierno hacía Ruiz de la Vega. Además, me
+alcanzaron los auxilios de esta junta en graves necesidades que hube de
+padecer con mi reducida familia, compuesta de un hijo de catorce años
+(en 1825) cuando llegó conmigo, y de una anciana de cerca de setenta,
+tía carnal materna mía, y para mí y mi hijo Dionisio segunda madre, y
+la cual no dejaba de ser uno de los objetos curiosos de la emigración,
+trasladada a tanta edad a clima y pueblo para ella tan extraños.</p>
+
+<p>En los que así iban acudiendo había personas dignas; de ellas
+muchas expuestas a ser perseguidas en su patria por motivos que no
+los deshonraban, pero tampoco faltaban quienes viniesen buscando un
+modo de vivir que les faltaba en España, o quienes hubiesen merecido
+castigos por culpas en que la política tenía o poca o ninguna parte.
+Aun entre estos, pocos hacían cosa que pudiese desacreditarlos y,
+desconceptuándolos, comunicar algo de su desconcepto a sus compañeros.
+Eran sí, por lo común, descontentadizos y maldicientes, siendo blanco
+de sus censuras los principales de la emigración. Aun a los ingleses
+de la junta que los socorrían acusaban malamente, y sobre todo al
+secretario de la misma, míster Freshfield, buen hombre, de poca cuenta,
+que, sin duda a la par que por loables motivos, trabajaba para que
+sonase su nombre hasta allí oscuro, pretensión harto disimulable, pero
+al cual comenzaron a calumniar, suponiéndole que se enriquecía con
+los fondos de las suscripciones, y los escatimaba a los desterrados;
+acusación que, sobre ser calumniosa, era desvariada pero general,
+a punto de llevarse a mal que se defendiese al acusado. También
+Villanueva y yo llevábamos nuestra parte de malquerencia porque no se
+concediese todo cuanto solicitaban a todos los que pedían. Pero estas
+eran pequeñeces recibidas comúnmente con risa por ser ridículas, y si
+alguna vez con un tanto de indignación, con una que duraba poco.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_513">p. 513</span></p>
+
+<p>Hacia fines de 1828, cuando el Gobierno más de una vez había dado
+entrada en la lista de los socorridos a número no corto de personas,
+y cuando las suscripciones no habían parado del todo, si bien eran
+menos, fue hecha una nueva apelación a la caridad pública en nuestro
+favor, con solemnidad bastante a darle fuerza. Hubo una reunión de
+las llamadas <i>meetings</i>, en la ciudad vieja (<i>City</i>); la
+presidió el lord corregidor, hablaron en ella personas notables y se
+distinguió por un discurso el elocuente abogado Mr. Denman, a la sazón
+afamado diputado en la Cámara de los Comunes, que, después con la
+dignidad de lord, añadida, no a nombre de tierras, sino a su apellido,
+llegó a ser primer juez en Inglaterra (<i>lord chief justice</i>), y
+murió desempeñando tan alto cargo. Correspondió bien el público al
+llamamiento, no cansándose la generosidad con hacerse de ella tanto
+uso, y una suscripción nueva y bastante cuantiosa alivió miserias que
+constantemente se iban renovando.</p>
+
+<p>Pero no era solo en actos que al cabo tienen la índole de limosnas
+en lo que mostraban los ingleses el afecto que nos profesaban. Se
+extendían las pruebas de su cariñoso empeño en mirar por nosotros
+hasta el punto de dar cierta protección a criminales, contribuyendo
+a que no fuese probada su culpa puestos en juicio, y a que saliesen
+por consiguiente absueltos. De esto hubo dos ejemplos notables. Fue
+el primero el de un joven cuyo padre, oficial que había sido en
+nuestro ejército, era emigrado, y que había logrado colocación en
+una casa de comercio inglesa y, con igual irreflexión que maldad,
+falsificado la firma de sus principales. Llevaba en aquel tiempo tal
+delito en Inglaterra por pena la capital, y según costumbre, hija de
+preocupaciones de aquel pueblo mercantil, mientras el derecho del Rey
+de perdonar o conmutar las penas era ejercido con frecuencia para
+mitigar el rigor de unas leyes penales entonces todavía con exceso
+duras, rarísima vez, si <span class="pagenum" id="Page_514">p.
+514</span>acaso alguna, había sido dejada de ejecutarse una sentencia
+de muerte en un falsario. Pero en el caso de que voy ahora hablando,
+no hubo perdón que solicitar, porque el acusado salió absuelto, no
+obstante ser clara su culpa, pues la acusación fue seguida de tal
+modo, que evidentemente tiraba a hacer pocas o nulas las pruebas del
+delito: los testigos, así los contrarios al reo como los llamados en su
+defensa, se pusieron en lo posible como de acuerdo, el juez fue blando
+en el resumen, y el jurado sin vacilación dio su fallo, como allí tiene
+que serlo por unanimidad, favorable. Triste es añadir que costó la vida
+al padre la culpa del hijo, no obstante haber este quedado impune.<a
+id="FNanchor_99_99" href="#Footnote_99_99" class="fnanchor">[99]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_99_99" href="#FNanchor_99_99" class="label">[99]</a>
+El infeliz padre se suicidó.</p>
+
+</div>
+
+<p>Fue el otro caso el de un zapatero riojano, habilísimo en su
+oficio, tanto que encontraba trabajo en abundancia y bien remunerado,
+pero haragán incorregible, así como vicioso. Este tal se dejó crecer
+la barba, cosa a la sazón rara, y más en Inglaterra, y haraposo y
+necesitado por gastar más del corto socorro que recibía, después de
+vagar y dormir al raso alguna noche, entró en una tienda de licores
+de las a que concurre la plebe, donde su singular aspecto, su color
+cetrino y las miradas de sus ojos negros y lucientes infundieron terror
+a algunos que le miraban como a un bandido de teatro, y risa a otros
+menos asustadizos, de lo último de lo cual enojado nuestro compatriota,
+apeló al recurso común de la gente no buena de su clase y hábitos en
+nuestra tierra, y sacando una navaja, hirió a uno de los burlones y
+puso en fuga despavoridos a los circunstantes. También tenía entonces
+pena de la vida su delito, aun cuando las heridas hechas no causasen
+la muerte. Fue, pues, preso el criminal, y llevado a juicio, y no
+habiendo otro modo de salvarle la vida que el de declararle loco, hubo
+de probarse que lo estaba, siendo la sentencia la de encierro en una
+de las casas destinadas a los <span class="pagenum" id="Page_515">p.
+515</span>dementes, a lo cual debe añadirse que en breve de la casa de
+su prisión se le proporcionó la fuga y la pronta salida del territorio
+británico.</p>
+
+<p>Otras faltas menores hubieron de ser disimuladas, pues si bien en
+general fue digna de alabanza la conducta de los emigrados españoles,
+imposible era que entre tantos hombres no hubiese quienes pecasen, ya
+leve, ya gravemente, sobre todo, si consideramos que entre ellos, si no
+abundaban, no faltaban gentes no de las más respetables cuando vivían
+en su patrio suelo.</p>
+
+<p>Especificar las muestras de consideración que en el trato privado
+solían recibir nuestros compañeros, sería tarea enojosa y difícil de
+desempeñar, pues muchas no fueron conocidas. Reinaban sobre este punto
+generosas ilusiones. Una vez, preguntado yo sobre las calidades y
+circunstancias de un compañero de destierro que no me merecía muy alto
+concepto, hube de responder que no le conocía, a lo cual el preguntante
+me añadió que sin duda era un caballero, pues tal le declaraba su
+traza, porte y modales, cuando el objeto de semejante elogio, si no era
+un mal sujeto, pecaba por tosco y sin crianza, como hombre que no había
+recibido buena educación, ni tenido trato con gente fina. Debe añadirse
+que unos pocos, y la justicia, aunque sea en nuestra honra, dicta decir
+poquísimos, que para darse valor apelaron a imposturas, titulándose lo
+que no eran y tomando distinciones muy altas, lograron casi todos salir
+con su intento a medida de su deseo; pero tales personas se iban a
+residir fuera de Londres o de Jersey, y lejos de la observación de sus
+compañeros de destierro.</p>
+
+<p>A los más conocidos de nuestro gremio fue común hacer señaladas
+distinciones; pero todos ellos esquivaban recibirlas, aunque
+las agradeciesen. Hubo de aceptar algunas muestras de superior
+consideración, pero poquísimas, entre las muchas con que a porfía se le
+brindaba, <span class="pagenum" id="Page_516">p. 516</span>Argüelles,
+si no contento, y esto dejaba de estarlo por lo tocante a la suerte
+de su patria y causa, resignado en su modesto retiro, viviendo de
+aquello que sus amigos y parientes le socorrían, bastante a cubrir sus
+escasísimas necesidades de hombre parco, sobrio, ajeno de lujo y regalo
+y de todo lo que se llama vicio, aun de la clase apenas digna de tal
+nombre. Como él vivía el venerable Valdés, como él Istúriz, como él
+Bauzá, y otros cuya enumeración sería enojosa. En cuanto a mi pobre
+persona, como tenía perdido ya, o próximo a perderse, el por algún
+tiempo no corto haber heredado de mi padre, había recurrido al arbitrio
+de dar lecciones de lengua española a los ingleses, por lo cual hube
+de rozarme con muchos de ellos, y entre estos con bastantes de las
+clases superiores de la sociedad, así como con muchos de la media,
+siendo mi fortuna, no por mi escaso merecer, sino en atención a mi
+desgracia, ser tratado, no como un maestro que enseña por dinero (gente
+a quien trataba entonces, si no con desdén, con poco menos la gente
+inglesa de clase), sino como un amigo a quien se convidaba a la mesa y
+a tertulias concurridas. Sir Jorge Grey, ahora ministro en su patria,
+y sobrino del afamado conde de Grey, primer ministro desde 1830 a 34;
+sir Dionisio Lemarchant; Mr. Eduardo Ellice, que hoy acaba de fallecer,
+y era entonces cuñado del mismo conde Grey; el Alderman Woor, miembro
+del Parlamento, y que hizo gran papel algún tiempo en Inglaterra, me
+favorecieron con tratarme más según mi clase en España, que según la
+a que me veía reducido en Inglaterra. Pero entre todas las personas
+a quienes me complazco en tributar este homenaje de tierna gratitud
+que no llegará a su noticia, hay una familia que me hizo enteramente
+suyo, y en la cual encontré consideración superior a la merecida, y
+con ella vivo y casi fraternal afecto, sin olvidar hasta favores en
+intereses que, por ser dados con delicadeza, pude recibir sin menoscabo
+de mi decoro. Era esta familia <span class="pagenum" id="Page_517">p.
+517</span>la de un comerciante retirado inglés llamado Mr. Griffin,
+cuyas hijas, pues hijos no tenía, por su crianza, talento e instrucción
+se distinguían aun en Inglaterra, y una de las cuales casada durante
+nuestra amistad con el afamado navegante inglés sir Juan Franklin, con
+el nombre de lady Franklin se ha hecho notable en sus esfuerzos por
+averiguar la por mucho tiempo ignorada suerte de su marido, muerto en
+una expedición en las regiones polares, mientras otra, casada con sir
+Juan Simpkinson, me proporcionó la estrecha amistad con su marido,
+abogado en chancillería, hombre de vasta instrucción, entendidísimo en
+los clásicos griegos y latinos, y también en la literatura francesa
+e italiana, de ingenio agudo, de humor sarcástico, y por mil títulos
+de agradabilísima compañía. Así su mujer, como las dos hermanas,
+solteras cuando las conocí, y ya no en la primera juventud, pero
+pasadas al estado de matrimonio después, instruidas por la lectura y
+por multiplicados viajes, de modales como los de la parte superior de
+la clase media, o dígase de la de caballeros en su patria, cultos al
+par de los de la sociedad más alta, me dieron a conocer juntamente con
+el trato de otras personas, pero en grado muy superior, lo íntimo de la
+sociedad inglesa, a ninguna inferior en lo agradable, y la posibilidad
+de una amistad estrechísima entre personas de diferente sexo, y no
+enlazadas por parentesco o deudo, sin el más leve matiz de lo que en
+otros pueblos hace tales amistades sospechosas a veces, y hasta en
+no corto grado merecedoras de sospecha. Otra vez y mil pido perdón a
+quienes lean estos renglones por hacer mención de cosas que me son
+tan personales; pero sobre serme necesario dar aquí salida a afectos
+vivos y tiernos de gratitud, bien puede servir mi caso de ejemplo de
+lo que debieron los españoles constitucionales a los ingleses. Los
+enemigos del pueblo británico, frío en la apariencia, pero caluroso
+en sus <span class="pagenum" id="Page_518">p. 518</span>actos, y
+si con trazas y actos que a nuestros ojos son de grosería, llevando
+en su trato la cortesía y respetos sociales a un grado no común
+de refinamiento, bien harían en enterarse de la historia de la
+emigración española, y aprenderían de los pocos que de ella quedan, que
+bienhechores y amigos como lo fueron para nosotros los del gran pueblo
+que nos dio acogimiento por largo plazo, mal pueden hallarse en otra
+tierra alguna.</p>
+
+<p>Entre los objetos de tan vivo y por largos días constante afecto,
+había algunos, bien que pocos, no muy dignos de él, pero casi ningún
+ingrato. El estado de ociosidad en que los emigrados vivían no era
+favorable a su buena moral, y, sin embargo, apenas produjo efectos
+perniciosos, salvo en chismes entre ellos de los que abundan en las
+poblaciones reducidas. Pero como en toda reunión de hombres los hay de
+condición singular que se dan a notar por algo entre sus compañeros,
+no faltaban entre nosotros, y porque servían de causarnos o diversión
+o extrañeza, esta última mezclada en alguna ocasión con aprecio, no
+estará de más en este trabajo dedicar unos renglones a hacer de ellos
+memoria.</p>
+
+<p>Alguna se conserva del extorero José González, conocido por el mote
+de <i>Muselina</i>, a quien dio más fama que su corta habilidad en su
+oficio de banderillero, que le granjeó más silbidos que aplausos en
+las plazas de toros, el papel que representó en la emigración, y aun
+la circunstancia de estar en ella por razones políticas muy ajenas
+de su antiguo modo de vida y de su crianza. Pero el pobre hombre
+había sido de los que capitanearon la plebe de Málaga, cuando allí
+fue proclamada con alboroto la Constitución en marzo de 1820, por lo
+cual temió, no sin razón, ser castigado por el gobierno absoluto,
+el cual así solía cebarse en los pequeños como en los grandes. El
+haber sido colocado en la lista de los socorridos, dividida primero
+<span class="pagenum" id="Page_519">p. 519</span>en seis y después
+en cinco clases,<a id="FNanchor_100_100" href="#Footnote_100_100"
+class="fnanchor">[100]</a> en la cuarta de estas, que comprendía a los
+escritores y otros y tenía por encabezamiento <i>literatos</i>, se
+dio motivo a un lance chistoso que, contado después, ha sido causa de
+la idea errada de que la comisión inglesa, no contando con la clase
+en que era justo colocar a un torero, había juzgado su profesión,
+si no literaria,<a id="FNanchor_101_101" href="#Footnote_101_101"
+class="fnanchor">[101]</a> cosa a ello parecida en las costumbres
+<span class="pagenum" id="Page_520">p. 520</span>españolas.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_100_100" href="#FNanchor_100_100"
+class="label">[100]</a> Seis fueron en el principio las clases en que
+fueron distribuidos los refugiados, y las cuotas las siguientes:</p>
+
+<table class="form">
+ <tr>
+ <td class="tdl">1.ª</td>
+ <td class="tdc">clase</td>
+ <td class="tdl">5</td>
+ <td class="tdc">libras esterlinas, sobre</td>
+ <td class="tdl">475</td>
+ <td class="tdc">rs.</td>
+ <td>&nbsp;</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdl">2.ª</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">4</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">380</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td>&nbsp;</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdl">3.ª</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">3½</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">322</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">17 ms.</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdl">4.ª</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">3</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">285</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td>&nbsp;</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdl">5.ª</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">2½</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">234</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">17 ms.</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdl">6.ª</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">2</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td class="tdl">190</td>
+ <td class="tdc">—</td>
+ <td>&nbsp;</td>
+ </tr>
+</table>
+
+<p class="ti1">En breve fue suprimida la sexta clase, porque se
+consideró que 190 reales al mes era poco aun para pobres, y los que la
+componían pasaron a la quinta.</p>
+
+<p class="ti1">Para cada mujer propia o parienta más cercana y
+dependiente del socorrido, recibía este dos libras esterlinas o 190
+reales, y por cada hijo una libra o 95 reales, pero con tal que el
+total del socorro no pasase de once libras al mes (1645 reales), que
+fue el máximum. Por los hijos nacidos en Inglaterra de matrimonios
+refugiados nada se daba, porque eran ingleses, y como tales tenían
+derecho a ser socorridos por la ley de pobres.</p>
+
+<p class="ti1">Estos eran los auxilios que daba el Gobierno. Los de los
+comités variaban.</p>
+
+</div>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_101_101" href="#FNanchor_101_101"
+class="label">[101]</a> El lance que dio a notar la rareza de hablarse
+de estar Muselina entre los literatos fue el siguiente: Era amigo
+íntimo del famoso señor Manuel García, padre de la muy afamada
+Malibrán, y por empeños de este, que a la sazón tenía cierto influjo
+en Londres como hábil maestro de música, fue colocado entre los
+socorridos, como debía serlo, no atendiendo a su categoría, difícil
+de señalar, sino a la cantidad que se deseaba que recibiese, la cual
+era de tres libras esterlinas, o sea sobre 285 reales mensuales. En
+un día de cobranza fue Muselina con los demás que recibían auxilios
+al lugar donde estos se distribuían. Como al margen de la lista debía
+cada cual poner recibí y añadir su firma, él, que no sabía escribir
+ni aun leer, dijo a uno que estaba cerca: «<i>¿Quiee osté poné ahí
+mi nombre o una cruj?</i>». «<i>¿En qué clase está usted?</i>», le
+preguntó aquel a quien pidió el favor, pronto a complacerle. «<i>Yo no
+zé en qué claze</i> (dijo Muselina); <i>pero entre loz que cobran tres
+libraj estoy yo</i>». Fue el otro a mirar, y viendo que los de la cuota
+indicada formaban la clase cuarta, y que el título de esta empezaba con
+<i>literatos</i>: «<i>Bueno está</i>», dijo riéndose, «<i>¿conque está
+usted como literato y no sabe escribir?</i>». Corrió de boca en boca el
+suceso, y se comentó, aumentó y desfiguró un poco.</p>
+
+</div>
+
+<p class="ti0">Muselina era entrometido, chistoso como el más salado
+andaluz, aunque grosero, bastante avisado para no dar muestras de su
+grosería entre gentes decentes, activo y servicial. A él solían deber
+muchos españoles concurrir en alguna ocasión al aristocrático teatro
+de la Ópera italiana, porque estando en trato de estrecha amistad con
+varios de la compañía, estos le daban billetes de favor, que él vendía
+a reducido precio. Muselina (como era de presumir) no volvió a España,
+aun después del triunfo de nuestra causa, porque siguió allí socorrido,
+cuando en su patria nada tenía con qué contar, y en tierra ajena, para
+él amiga, murió, y descansan sus despojos.</p>
+
+<p>De muy diferente carácter, pero de humilde, aunque de harto más
+decorosa profesión que la suya, era un zapatero de Granada llamado
+N. Crespo, y conocido por el mote de <i>Patillas</i>, con el cual se
+apellidaba él a sí propio y quería que los demás le apellidasen.</p>
+
+<p>Era habilísimo en su oficio, hasta para calzar señoras; pero, aunque
+bien avenido con los ingleses, miraba con aversión sus modas en el
+calzado, y se atenía a las de España, si bien a las del tiempo en que
+él tenía fama y parroquianos numerosos. Su manía era no tener muebles
+ni alfombrado el suelo, como suele estarlo en Inglaterra hasta el de
+las casas pobres, y lo estaba el de las en que vivían los emigrados,
+pero con el socorro del Gobierno, y lo poco que le daba su trabajo,
+tenía mesa abierta, y como es de suponer, concurrida, gastando así
+gran parte de su escaso haber en dar sustento a compañeros de desdicha
+que no lo necesitaban absolutamente. Este infeliz, que así como
+otros con razón suponía que en su patria no podía prometerse <span
+class="pagenum" id="Page_521">p. 521</span>otra suerte que la de caer
+en completa miseria, se quedó asimismo en Londres recibiendo socorros
+del Gobierno hasta 1847; pero entonces, como hubiese caído enfermo del
+pecho un hijo que tenía consigo, al cual amaba tiernamente, y como por
+consejo de los médicos para tal dolencia fuese conveniente un clima
+menos frío y los aires patrios, hubo de venirse a Madrid, donde su
+desdicha excedió con mucho a lo que podían ser sus temores. Siendo
+honradísimo y pundonoroso, tuvo con todo que recurrir a la caridad, por
+impedirle trabajar su vejez y achaques, y el número grande de los de
+su oficio en una capital populosa. Aquí, lamentándose de que en suelo
+extraño vivía, aunque modesta, algo holgadamente, cuando en el propio
+se veía mendigo, llegó hasta a serlo en las calles, donde haraposo,
+sucio, con la barba larga y cana, presentaba una imagen lastimosa,
+sobre todo, a la vista de quienes le habíamos conocido en Inglaterra,
+hasta que, rendido por las enfermedades y los años, fue a parar a un
+hospital, donde tuvo triste fin su vida.</p>
+
+<p>No tocó tan mal destino al un día afamado Cojo de Málaga, que
+también quería ser llamado así, y no por su nombre de Pablo López.
+Este, que por la indigna injustísima sentencia que en 1814 produjo su
+condena a muerte, por fortuna no llevada a ejecución, más que por ser
+conocido como grande alborotador en las tribunas de las Cortes, había
+adquirido cierta fama, desde 1820 hasta 1823 había vivido sin hacer el
+papel que él creía que le tocaba, pero resignado, si bien escamado del
+peligro que había corrido, se mostraba más cauto que locamente celoso,
+y viendo a los constitucionales desunidos y en guerra, no acertaba a
+ponerse, ni de parte de los exaltados, a lo cual parecía que debían
+inclinarle sus hábitos, pero a lo cual se oponía su antiguo culto a
+Argüelles, ni de la de los moderados por no chocar con los liberales
+más ardorosos, y entre estos con los del ejército un día llamado
+libertador, <span class="pagenum" id="Page_522">p. 522</span>por
+quienes en enero de 1820 había sido sacado del presidio de la Carraca
+y venido a pasar dos meses con nosotros en el cercado ejército de
+Quiroga. Era el Cojo cortísimo de luces y sobrado en presunción,
+pero no mal hombre, y daba mucho que reír con sus necedades, si bien
+estas eran ponderadas, achacándosele muchas que no decía, pero no mal
+discurridas y muy del género de las que con frecuencia salían de sus
+labios. No sé si murió en Jersey en los últimos días de la emigración,
+o si logró pisar de nuevo la tierra de España en 1834; pero corriendo
+este año, estaba ya terminada su vida y olvidado su nombre.</p>
+
+<p>Por otras rarezas, y de mucha peor especie, era notado el anciano
+Romero Alpuente, siempre singular en nuestra España. Con todo, varios
+de entre los que habían sido comuneros seguían honrándole mucho, y
+también a una amiga que tenía consigo, hembra de no buena ralea, de la
+cual hubo algo fundadas sospechas de que se entendía con el Gobierno
+de Fernando VII, si bien pudo esto no pasar de sospecha causada por el
+mal concepto de aquella en quien recaía. Romero Alpuente, de quien es
+el famoso dicho <i>la guerra civil es un don del cielo</i>, achacado a
+algún otro en días muy posteriores, pero no cuando fue pronunciado, sin
+que el mismo de quien salió negase ser suyo, logró volver a su patria,
+donde murió en julio o agosto de 1834, nombrado, creo, procurador
+a Cortes; pero ya puesto en causa por acusación de querer traer su
+figurado don del cielo a nuestra patria, la cual le habría tenido
+doblado, pues ya disfrutaba de él con el levantamiento carlista, a la
+sazón un tanto pujante.</p>
+
+<p>De diferentísima especie era otro sujeto digno del más alto aprecio,
+y de lástima mucho más que de censura, por sus no comunes rarezas, que
+le redujeron a triste vida y le trajeron a miserable muerte. Hablo aquí
+ahora de un sujeto de mí muy querido, y a quien nadie podía querer
+<span class="pagenum" id="Page_523">p. 523</span>mal conociendo las
+dotes de su buen entendimiento, aunque pervertido por un tanto de
+locura, su vasta instrucción, su escrupulosa honradez, aun su modestia
+con visos de afectada, pero real y verdadera, en medio de cosas que al
+parecer la contradecían, del malhadado don Esteban Desprat, diputado
+que había sido en las Cortes de 1820 y 21, y poco señalado en ellas
+porque carecía del don de la palabra, y hermanaba, con desvariada
+osadía en sus doctrinas, singular encogimiento en sus modos. Fue el
+acto de huir de España hasta cierto grado voluntario en Desprat, pues
+si bien quedándose habría sido perseguido, no tenía que temer extremos
+en el rigor de la persecución, pues había figurado poco, y no era de
+las segundas Cortes, blanco principal, por sus actos, de la saña del
+Gobierno del rey vuelto a su trono. Pero Desprat, no por mero temor,
+como después acreditó no volviendo a su patria cuando en ella no corría
+el menor peligro y sí podía volver hasta a ser diputado a Cortes, sino
+por un arrebatado celo de la causa liberal, huyó a Inglaterra. Allí se
+condenó a una vida de duras privaciones, dándose juntamente al estudio.
+Llegó a tener en varios ramos conocimientos extensos y algo profundos;
+pero en vez de hacer alarde de su saber, lo encubría, siendo costumbre
+suya hacer sobre una u otra materias preguntas como de ignorante,
+deseoso de saber de ella un poco; cuando no del todo satisfecha su
+curiosidad con la respuesta a sus primeras preguntas, solía en la
+conversación ir manifestándose más entendido a veces que la persona por
+él preguntada. Poco a poco sus ideas fueron siendo las de un radical
+de los más extremados, y paró, andando el tiempo, en socialista. En
+medio de esto, dio en frecuentar gente de sus ideas; y como entonces
+estas en Inglaterra contaban pocos prosélitos, y estos no respetables,
+se habituó a asociarse con personas, o de corto valer, o, cuando
+menos en la esfera social, de puesto muy humilde. Comenzó también a
+tasarse la comida y bebida, <span class="pagenum" id="Page_524">p.
+524</span>siendo lo común hacer la primera de pan y queso que llevaba
+en la faltriquera, y la segunda de agua, que bebía sacándola de las
+bombas que hay en Londres en las calles, donde asimismo solía lavarse.
+Renunció a cama mullida, y como tenía bastantes libros, dormía sobre un
+cajón lleno de ellos. Pero por algún tiempo pagó dos casas, pequeñas
+ambas, mezquinas y sin muebles, situadas en distintos y uno de otro
+apartados barrios, para poder ir con más comodidad a diversos y entre
+sí no cercanos lugares a que le llamaban sus ocupaciones estudiosas.
+Andando el tiempo, llegó el en que volvimos a nuestra patria los
+desterrados; pero Desprat no pensó en acompañarnos, y no porque, como
+otros, prefiriese vivir del socorro que daban los ingleses, pues
+tenía un pasar más que mediano en España, sino porque el Gobierno
+aquí establecido distaba infinito de ser conforme a sus ideas, ya
+ultrarrepublicanas, si tal expresión puede con propiedad usarse. Aun
+la revolución de 1836 que trajo consigo el restablecimiento de la
+Constitución de 1812 por la fuerza popular, y aun lo llamado en jerga
+novel pronunciamiento de 1840, no llegaron a satisfacerle ni con
+mucho. En tanto, una hermana suya, sabedora de sus necesidades, sobre
+rogarle por sí y por conducto de varios amigos que volviese con su
+familia, le remitió sumas no cortas para que viviese con comodidad en
+Inglaterra si se obstinaba en permanecer allí; pero él no quiso tomar
+ni aun la más leve parte de aquel dinero, alegando que había causado
+a la que se le remitía graves perjuicios, sujetándola a persecuciones
+en los días del restaurado absolutismo, contra lo cual la digna señora
+protestó, asegurando que los daños por ella recibidos estaban más que
+subsanados. Quería vivir de su trabajo, y para ello se afanaba, pero
+le ponía tasa, y una muy baja, y si le daban algo más que la tasación
+no lo admitía. Tan mala vida hubo de hacer mella en su salud; pero no
+por esto se prestaba él a linaje alguno de regalo, parecido más <span
+class="pagenum" id="Page_525">p. 525</span>a santo penitente que a
+otra cosa, y siendo ejemplo de ascetismo revolucionario. Su estatura
+pequeña, lo raro de su vestido, que, según creo, él mismo cortaba y
+cosía, y un tono humilde, no afectado, sino producto natural de su
+rareza, chocaban desde luego en su persona al verle y oírle. Hube de
+tratarle mucho en una estancia de seis meses que hice en Londres en
+1843, proscrito yo entonces de nuevo, pero por causa diferentísima de
+la que él sustentaba, y le encontré muy amigo, a pesar de lo opuesto
+de nuestras opiniones, porque me profesaba muy buen afecto. Pero le
+encontré enfermo y llegado a los mayores extremos en sus manías;
+acostumbrado a andar a pie larguísimas distancias con su ración de pan
+y queso en el bolsillo, resistiéndose a tomar otro alimento, aunque
+alguna vez accediendo al cabo, y, ¡cosa singular!, diciendo que él, por
+lo común, trataba con <i>pillos</i>, porque en ellos encontraba gentes
+de sus opiniones, siendo, en la suya, gran lástima que los hombres en
+otras cosas honrados y decentes, en política abrigasen y sustentasen
+doctrinas falsas y perniciosas. Al cabo hubo de terminar su vida, en
+periodo poco distante del día de hoy, en un destierro y en su absoluta
+pobreza, constante en no apelar al uso del dinero suyo propio para
+hacer más suave el tránsito de la vida a la muerte, a que llegó por
+dolencias molestísimas y prolongadas.</p>
+
+<p>No me ocurren por ahora a la memoria otros ejemplos de hombres
+singulares en nuestra emigración, aunque hubo algunos más; pero
+bien ha sido cerrar su catálogo con la mención de uno en alto grado
+estimable.</p>
+
+<p>De los escritos publicados durante la emigración, pocos son dignos
+de ser recordados. Don José Joaquín de Mora publicó algunas obrillas
+cortas en prosa y verso, pero pronto salió de Inglaterra para la
+América antes española.</p>
+
+<p>Dos periódicos, no diarios ni aun semanales, sino publicados <span
+class="pagenum" id="Page_526">p. 526</span>a largos plazos, existieron,
+siendo la vida del uno breve, y la del otro casi igual en lo larga a
+nuestro destierro.</p>
+
+<p>El citado en primer lugar tenía por redactor principal a un hombre
+de cortos alcances y escaso saber, que en Cádiz o en la isla de León en
+1811 había publicado uno con el título del <i>Robespierre español</i>,
+y que en Inglaterra hacia 1816 y 17 había publicado otro que por su
+destemplanza había precisado a sus compañeros de destierro a negarle de
+un modo solemne que fuese expresión de sus doctrinas o pensamientos.
+A él se agregó y en él escribió no poco un don N. Acevedo, asturiano,
+que en Madrid en 1821 y 22 había escrito en <i>El Espectador</i>
+titulándose el <i>Momo</i>, nombre que inspiraba pretensiones a ser
+chistoso, por cierto nada fundadas, porque si bien bastante instruido,
+era de erudición indigesta y muy escaso juicio, escritor pesado, acre,
+grosero en sus denuestos, y que hasta en 1824 tomó el nombre de Mysse
+Basileos (si no me engaño) sin reparar en que en un constitucional
+español no estaba bien declararse odiador de los reyes.</p>
+
+<p>Fue el segundo periódico el titulado <i>Ocios</i> de españoles
+emigrados, donde escribieron principalmente don José Canga Argüelles
+y don Joaquín Lorenzo Villanueva. En ninguno de los dos escribí
+yo, lo cual digo porque ha sido frecuente creer lo contrario. Una
+contienda literaria entre el mismo Villanueva y don N. Puigblanc
+mostró superioridad de saber en el último, pero empleada en sustentar
+extravagancias a la par con verdades, haciéndole mucha ventaja como
+escritor el primero. En una contestación sobre política entre el
+insigne economista, pero hombre singular, don Álvaro Flórez Estrada y
+don José Calatrava, cada uno llevó en mi sentir la palma, pero fue del
+segundo en materia de estilo. Don Vicente Salvá, dueño de un almacén de
+librería y exdiputado, trabajó mucho en el ramo de bibliografía. Lo que
+otros tal vez hicieron, o no <span class="pagenum" id="Page_527">p.
+527</span>salió a luz, o no llamó la atención a punto de habérseme
+quedado grabado en la memoria.</p>
+
+<p>Tiempo es ya de seguir a la emigración a Francia y decir algo de sus
+esfuerzos para restablecer en España, si no la Constitución íntegra de
+1812, una que de ella fuese y proclamase ser legítima heredera.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch16">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_529">p. 529</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XVI.</h2>
+ <p class="subh2 ws1">LA EMIGRACIÓN CONSTITUCIONAL EN LA FRONTERA Y&nbsp;EN&nbsp;CAMPAÑA.</p>
+</div>
+
+<p>Tiempo es de volver al punto de estos recuerdos en que me separé del
+orden de la narración para reparar omisiones cometidas al referir los
+sucesos, si es que merecen tal nombre, que señalaron la estancia de los
+españoles constitucionales en la Gran Bretaña, mientras allí estuvieron
+formando cuerpo con presunciones de una nación abreviada. Este mismo
+carácter hubieron de conservar por breve plazo, y con pretensiones, si
+no más subidas, más fundadas, los que pasando a Francia en agosto y
+septiembre de 1830 vinieron a formar una potencia enemiga de la España
+regida por el poder absoluto de Fernando VII, y resueltos a romper las
+hostilidades con un acto de agresión, acción justificable en quienes
+creían que iban a dar libertad a un pueblo oprimido, a deshacer lo
+hecho por la invasión francesa de 1823, y a encontrar en su patria
+numerosos parciales, cuya cooperación, sobre contribuir a un triunfo
+sin ella difícil, y, diciéndolo con propiedad, imposible, <span
+class="pagenum" id="Page_530">p. 530</span>convertiría en nacional
+y legítimo el hecho de entrar en son de guerra en tierra propia
+procediendo de una extraña.</p>
+
+<p>Ya en una parte anterior de este trabajo he contado la llegada
+de muchos de mis compañeros de destierro a París, nuestros primeros
+actos en la capital de Francia, los pasos que dimos para lograr del
+gobierno francés que favoreciese nuestros intentos, y la división que
+entre nosotros había, existente ya desde mucho antes, mayor entonces,
+como era natural que fuese cuando pintaba una ilusión no del todo
+descabellada, cercano el día en que ambiciones, ya nobles y prudentes,
+ya locas y criminales, iban a encontrar un terreno donde podrían
+contender por la victoria desde luego, y por el predominio muy en
+breve.</p>
+
+<p>Dos eran, en medio de esto, las principales necesidades de los
+refugiados, en su situación nueva de potencia beligerante. La una era
+encontrar en el gobierno francés, no solo favorable acogimiento, sino
+disposición a ayudarlos embozada o desembozadamente en la empresa a
+que iban a arrojarse. La otra era tener una cabeza común, de todos
+reconocida por tal y obedecida. Aun esto segundo en no corto grado se
+enlazaba con lo primero, porque era indispensable tal cabeza para los
+tratos necesarios que exigía el hecho de ponerse de acuerdo los futuros
+auxiliadores con los auxiliados. Por su desgracia, estos últimos no
+tenían una autoridad o gobierno, sino varias o varios: el de Torrijos,
+ya formado en Inglaterra y trasladado a Gibraltar; pero no sin dejar
+en Francia jefes militares dependientes de él y hasta negociadores
+semiagentes diplomáticos: otro que iba a formarse, el cual tendría en
+Mina un general a sus órdenes y un señor verdadero, y sobre esto tres o
+cuatro personas de alguna, si bien no mucha cuenta, sin la presunción
+de tomar el título de gobierno, pero igualmente resueltos a no obedecer
+ni a Mina ni a Torrijos, esto es, a no ser gobernados.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_531">p. 531</span></p>
+
+<p>En el gobierno francés había muy diferentes opiniones, que poco
+a poco vinieron a ser opuestas la una a la otra, sobre si era o no
+conveniente al nuevo poder francés contribuir al restablecimiento de
+la Constitución caída en España, y, aun concediendo que conviniese
+contribuir a tal fin, por qué medios, hasta qué grado había de hacerse.
+Ya he referido cuán empeñado estaba en favorecernos Lafayette, cuyo
+influjo en los actos del gobierno hasta diciembre de 1830, y por
+consiguiente, en agosto, septiembre y octubre, periodo en que hicieron
+los expatriados españoles su tentativa de restauración constitucional,
+era grandísimo, pero no tanto que venciese toda oposición, pues sabían
+resistirle, al cabo con feliz fortuna, adversarios más prudentes o
+más diestros. De estos últimos, no pocos que podían bastante en el
+ánimo del rey Luis Felipe y en el de sus ministros, y casi todos los
+ministros mismos, preferían ver el nuevo rey o el recién levantado
+trono reconocido por todas las potencias, y en paz, si no en amistad
+con ellas, a lanzarse en una carrera donde, si podían alcanzar
+gloriosos triunfos, de seguro habría de correrse grave peligro, y donde
+la victoria habría de ser comprada con la guerra, lo cual juzgaban
+que era pagarla a precio excesivo. Entre estas opiniones fluctuaba, o
+tenía apariencias de fluctuar, el rey mismo, por su índole inclinado a
+la paz, y juzgándola asimismo conducente al común provecho y al suyo
+particular, bien que cediendo a veces, no a ímpetus hijos de su valor
+antiguo que aún conservaba en los peligros, sino a deseos de conservar
+el buen afecto aun del partido popular extremado, y de no llevar las
+cosas por exceso de condescendencia a situación no menos peligrosa
+que la de que huía. De todo ello resultó apelar a términos medios;
+favorecernos, pero con timidez y parsimonia, y estar preparado a trocar
+el escaso favor en oposición declarada, aunque nunca en hostilidad a
+las personas.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_532">p. 532</span></p>
+
+<p>Entretanto, como no era posible, no estando en guerra Francia con
+España, tratar el gobierno de aquella abiertamente con los españoles
+proscritos, nos veíamos obligados, según la frase vulgar, a llamar a
+varias puertas, por donde teníamos un tanto franca o menos trabajosa
+la entrada. La de Lafayette nos estaba abierta con la mejor voluntad
+posible; pero si todos penetrábamos por ella, no todos éramos recibidos
+con igual favor; y como íbamos con pretensiones muy diversas en punto a
+las personas que habrían de dirigir nuestra empresa, seguíase de ello
+que la preferencia dada a unos era, si bien no en la intención, en los
+efectos, disfavor hecho a otros, causando a la causa común no leve
+perjuicio.</p>
+
+<p>Desde algunos años antes estaban Lafayette y Torrijos en
+correspondencia epistolar muy amistosa. Agregábase a esto ser Torrijos
+de la sociedad de los comuneros, reputada por los franceses y por
+todos los extranjeros la más análoga en ideas al partido político
+de que el afamado y anciano general era cabeza aparente. También
+Torrijos, aunque ausente, contaba con un gobierno formado, el cual,
+si le faltaba tierra en que ejercer su autoridad, tenía nombrados sus
+generales, y hasta sus negociadores. Con algunos de estos estrechó
+sus relaciones el ilustre francés, y a él dio los no muy cuantiosos
+socorros destinados a empresa tal como era la de hacer guerra a un
+rey que contaba para defenderse con todos los recursos de una, si no
+poderosa, tampoco pequeña monarquía. Pero como en la desunión y los
+odios que nos estaban destrozando y enflaqueciendo se hacía necesario
+a los de un bando desconceptuar a los de otro opuesto o diverso, los
+que más privaban con Lafayette lograron persuadir a este personaje,
+a veces por demás crédulo, de que Mina cedía mucho a los consejos e
+influjo del duque de Wellington, y bastó la mención de un nombre a la
+sazón en Francia aborrecido para hacer sospechosos, si no odiosos,
+a los meramente acusados <span class="pagenum" id="Page_533">p.
+533</span>de estar en relaciones amistosas con el vencedor de
+Waterloo, que era asimismo un tory acérrimo, y enemigo de la Francia
+revolucionaria.<a id="FNanchor_102_102" href="#Footnote_102_102"
+class="fnanchor">[102]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_102_102" href="#FNanchor_102_102"
+class="label">[102]</a> Ocurrió sobre esto un lance chistoso o como
+represalias de los de Mina. Entre los agentes de Torrijos lo era
+entonces en París, muy activo, el a la sazón coronel o brigadier
+Miniussir, hermano político del desdichado general. A un parcial de
+Mina, que hablando con varios franceses los halló preocupados con
+la idea de que el exguerrillero navarro obedecía al influjo inglés,
+se le ocurrió citar el hecho de que Miniussir había estado en la
+batalla de Waterloo, donde se portó con bizarría. «<i>¿No habrá sido
+con Wellington</i>», dijeron los franceses. «<i>Sí, con Wellington
+estuvo</i>», dijo, y dijo verdad el parcial de Mina. Bastó esto para
+alejar del trato con Miniussir a los franceses, que miraron como culpa
+lo que no lo era. Por fortuna de Torrijos, tenía este otro negociador
+en don Ignacio López Pinta, muy querido de Lafayette.</p>
+
+</div>
+
+<p>Entretanto Mina, se preparaba a venir a Francia y a la frontera de
+España, desmintiendo los infundados cargos que era común hacerle. Pero
+él había menester también de un gobierno que le auxiliase, y fondos con
+que proveer a los primeros gastos de la campaña que iba a emprender.
+De esto último se encargó Mendizábal, y lo consiguió sacándolo de
+fondos de los empréstitos hechos por el gobierno constitucional desde
+1820 hasta 1822 y no reconocidos por el rey de España vuelto a su
+poder absoluto. Pero un dueño del dinero en casos tales quiere, y
+con razón, saber a quién ha de dársele, y a esto debe añadirse que
+Mendizábal, por su natural, propendía a querer gobernarlo todo. Así es
+que activó el nombramiento de una junta, y pretendió influir en él,
+y lo consiguió completamente. Entonces, acordándose del disgusto que
+había tenido conmigo, y del cual seguía resentido, intentó y logró
+que no fuese yo de ella, como parecía natural, por haber sido yo el
+primero que aparecí en París, y haber entablado tratos en nombre de
+la emigración con algunos, bien que pocos, personajes de cuenta. Tuvo
+Mendizábal el arte de sustituir a mi nombre <span class="pagenum"
+id="Page_534">p. 534</span>el de Istúriz, recién llegado a París, y mal
+podía yo oponerme a que recayese tal distinción en uno que, sobre ser
+distinguido patricio, era mi amigo más estrecho y querido, carácter que
+todavía conserva. Había también en Mendizábal para preferir a Istúriz
+una razón que podía mucho en su ánimo entonces, como pudo después,
+y cabalmente en una ocasión señalada respecto al mismo personaje.
+Istúriz había tratado muy poco a Mendizábal, y, si no le miraba con
+malos ojos, tampoco le tenía en mucho, y Mendizábal tenía singular
+empeño en ganarse y hacer suyos a los que de hecho eran, o él reputaba,
+sus contrarios. Fuese como fuese, quedé yo descartado y arrinconado,
+lo cual confieso que fue uno de los golpes más duros que he llevado,
+o que más he sentido entre los muchos reveses y sinsabores por que
+he pasado en mi larga y no muy feliz carrera. No me acuerdo bien de
+quiénes fueron los otros cuatro que compusieron la junta, aunque sé que
+fue uno de ellos el general (a la sazón brigadier) don Vicente Sancho,
+no procedente de Inglaterra, pues había pasado la emigración en el
+Mediodía de Francia, y muy relacionado con Mina.</p>
+
+<p>Había ya dos <i>poderes constituidos</i> (hablando a la moderna) en
+la emigración que amenazaba invadir a España, y pretendía gobernarla;
+pero así como al lado de potencias poderosas viven, y vivían antes más
+que hoy, Estados pequeños, ya con el título de repúblicas o ciudades
+libres, ya con el de principados o ducados, y aun con el de reinos
+independientes, a pesar de su corta extensión y mezquina fuerza, así
+algunos caudillos se mantenían firmes en su propósito de libertar a
+España, no por cuenta ajena, sino por la suya propia.</p>
+
+<p>No podía aspirar a tanto Borrego, pero no menos pretendía
+que conseguirlo, dando el mando a un su amigo, del cual creía
+que podía disponer a su antojo. Era su candidato <span
+class="pagenum" id="Page_535">p. 535</span>un catalán llamado don
+Antonio Baiges,<a id="FNanchor_103_103" href="#Footnote_103_103"
+class="fnanchor">[103]</a> exguardia de Corps, y no sé si ya en grado
+superior al de subalterno en la milicia, rudo, sin letras, notable por
+su gallarda presencia no acompañada de finos modales, ambiciosísimo,
+inquieto, sospechado antes y después de infidelidad a la causa liberal,
+quizá sin motivo, y cuya suerte fue venir a morir, después de estar por
+largo tiempo olvidado, herido de una bala o granada, cuando en 1843
+estaba ejerciendo un mando entre los entonces rebeldes dueños de la
+ciudad de Barcelona.</p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_103_103" href="#FNanchor_103_103"
+class="label">[103]</a> Este Baiges fue acusado de haber estado en
+el campo carlista. Como quería figurar entre los progresistas más
+extremados, pendiente aún la guerra civil, vino una vez a Madrid, y se
+presentó en el Café Nuevo, donde concurría la gente más ardorosa, entre
+la cual quiso entrar y ser contado. Pero le avino mal, pues muchos le
+cayeron encima, de modo que corrió peligro. Desapareció entonces, y
+vino a aparecer sirviendo a la Junta central de Barcelona en la época
+en que en aquella ciudad perdió la vida.</p>
+
+</div>
+
+<p>Por descabellada que pareciese la idea de Borrego
+en sustituir tal candidato a Torrijos o a Mina, no dejó su empeño de
+causar molestia y crear obstáculos, porque, si era de poco valer el
+favorecido, su favorecedor tenía en París algunas y buenas relaciones,
+que él sabía aprovechar, siendo activo y osado, aun sin contar con que
+para hacer mal bastan fuerzas muy inferiores a las necesarias para
+hacer bien, y desunirnos era hacernos mal, y también cosa fácil, pues
+lo difícil era unirnos para formar un cuerpo que forzosamente tuviese
+una cabeza.</p>
+
+<p>Serlo pretendía el general don Pedro Méndez de Vigo, y al efecto
+se afanaba sobremanera. Si no alcanzó el objeto de su deseo por lo
+pronto, al cabo, andando el tiempo, se granjeó una clientela, pero no
+toda de españoles, pues se ligó con refugiados italianos y polacos,
+con los cuales entró en locas empresas; pero en días posteriores a los
+sucesos que voy ahora aquí narrando. En ellos no apareció Vigo como
+independiente, sino solo con pretensiones de <span class="pagenum"
+id="Page_536">p. 536</span>serlo, y pasado a la frontera, no sé a quién
+se agregó con sus no numerosos secuaces.</p>
+
+<p>No estaba muy claro si el general Milans reconocía a alguno por su
+superior, porque sus parciales solo de él se decían dependientes; pero
+no era hombre desvariadamente ambicioso ni de mala índole, y por su
+cuna y primera crianza tenía prendas de caballero. Así es que a nadie
+fue obstáculo.</p>
+
+<p>Tampoco lo fue el infeliz De Pablo o Chapalangarra, aunque hizo
+alarde de su independencia en vez de ocultarla; pero si se declaró
+resuelto a no reconocer superiores, no pretendió buscar en la
+emigración secuaces. De todos desconfiaba, por lo cual a nadie se
+prestaba a seguir; siendo más que vano, receloso, y persuadido por
+otra parte de que en España misma era donde convenía buscar auxiliares
+para la empresa de levantar en ella la bandera constitucional, lo cual
+no era desacierto, siendo solo el error de sus ideas, y la causa de
+su trágico fin, el creer que allí donde era conveniente buscarlos era
+fácil encontrarlos.</p>
+
+<p>Hechos ya estos arreglos harto imperfectos, aquellos a quienes
+tocaba pasar de los proyectos a las obras se trasladaron a Bayona.
+Allí pasó Mina sin haberse detenido en París, donde hubo de estar de
+incógnito por brevísimo plazo, tal vez solo de horas.</p>
+
+<p>Desde aquel momento en adelante no fui testigo presencial de los
+sucesos de la frontera, pero de ellos puedo decir algo, refiriéndome
+a noticias dadas por varias personas de cuya veracidad no tengo ni
+debo tener duda. Porque, volviéndome a Inglaterra, levanté mi casa,
+recogí mi familia, y hube de volverme a París, adonde llegué en los
+días últimos de septiembre a pasar en Francia una vida oscura harto
+más desagradable que la que pasaba en Londres, hasta que trasladado a
+Tours en 1832, durante mi estancia de dos años en aquella linda ciudad,
+viví en ella, si con grande estrechez, agradablemente, compensando el
+trato <span class="pagenum" id="Page_537">p. 537</span>de amigos allí
+adquiridos los inconvenientes de mi cortedad de recursos.</p>
+
+<p>Coincidió, pues, con mi llegada a la capital de Francia el
+comenzar de los preparativos para la invasión de España, siendo
+teatro de las operaciones preliminares las poblaciones francesas
+linderas del Pirineo. El centro de estas era Bayona, y allí fue a
+establecerse la junta que, para evitar confusión, llamaré aquí del
+partido de <i>Mina</i>. Los que obedecían a la del partido de Torrijos
+establecida ya en Gibraltar, en número igual o tal vez superior a
+los otros, si bien acudieron a la misma ciudad, y en ella hicieron
+estancia, no tenían allí su cabeza. Los independientes vagaban por las
+inmediaciones.</p>
+
+<p>Entonces comenzó a verse un espectáculo en algo parecido al que,
+según noticias, presentaba a la vista y consideración la reunión de
+los emigrados franceses en <i>Coblenza</i> en 1792. Se creía seguro
+el triunfo, y empezaba a reputarse delito o poco menos la tardanza,
+echando en cara los primeros en llegar a quienes venían después que no
+era razón participasen de la honra y provecho de la victoria los omisos
+o menos diligentes en presentarse en el campo. Y el campo (como me
+escribía un amigo dándome noticias de lo que allí pasaba) era las a la
+sazón mal empedradas calles de Bayona.</p>
+
+<p>Mina no había llegado de los primeros, ni tenía para qué
+apresurarse. Pero sus contrarios aun entonces se desataron a incriminar
+su pereza, tachándole cuando menos de irresoluto. A su lado, o bajo sus
+órdenes, se habían puesto, sin embargo, los más entre los principales
+de la emigración, aunque no faltasen entre los parciales de Torrijos
+personas de mérito y de bien adquirido renombre en el gran partido
+constitucional, cuya bandera habían seguido. El exministro y militar
+don Evaristo San Miguel recibió un mando de la junta que obraba de
+acuerdo con Mina, no obstante ser de los mayores enemigos del caudillo
+navarro, <span class="pagenum" id="Page_538">p. 538</span>y salió
+a desempeñarle a la frontera de Cataluña, donde se encontró con los
+parciales de Torrijos, que obedecían al digno exdiputado don José
+Grasses; pero, pudiendo en ambos la antigua amistad más que las nuevas
+discordias, y el amor a la causa común más que afectos de bandería, se
+pusieron de acuerdo a punto de no conocerse quién tenía el mando. Pocas
+ocasiones tuvieron de competir por él, pues apenas se alejaron de la
+raya, entrado que hubieron en la tierra de España, para ellos entonces
+enemiga, y se vieron obligados a recogerse pronto a Francia casi sin
+pelear, pero sin mengua, no estando en su mano acometer imposibles.</p>
+
+<p>Por el confín de Francia con Navarra y Guipúzcoa era donde se
+preparaba lo recio de la guerra, porque si bien amenazaron los
+constitucionales entrar por Aragón, allí nada hicieron, sin que esto
+sea, ni por asomo, culpar a los encargados de guerrear por aquellos
+lugares, que faltos de fuerza, y no unidos, encontraron a su frente
+preparados a resistirles las tropas del general Rodil, que no era
+todavía en aquella hora constitucional celoso.</p>
+
+<p>Cortas, por cierto, eran las fuerzas que se arrojaban a tanta
+empresa como era derribar al Gobierno establecido en España, y bien
+habría sido esperar a que entendiéndose con los constitucionales
+de dentro de la Península los de fuera a punto de concentrar sus
+operaciones, encontrasen los invasores una ayuda, no solo útil,
+sino absolutamente necesaria. Tal vez esta idea detenía a Mina, si
+detenerse puede decirse no haberse arrojado al territorio español, a
+pocas horas de haber llegado a los puntos con él confinantes. Pero a
+tan juicioso proceder se oponían poderosas consideraciones. Los de
+Torrijos, capitaneados por don Francisco Valdés, coronel en España, y
+que tenía de la junta formada en Londres meses antes, y ya residente en
+Gibraltar, un despacho de mariscal de campo, del cual, sin embargo, no
+usó las divisas, estaban llenos de impaciencia, <span class="pagenum"
+id="Page_539">p. 539</span>vituperaban la flojedad de Mina, y por
+otro lado, temían que obrando el caudillo navarro cogiese para sí
+la mayor parte de la honra y provecho de la, a sus ojos alucinados,
+casi segura victoria. Los mismos amigos de Mina le apremiaban a que
+obrase, porque no quedasen solos los que iban a hacerlo, y saliendo
+deshechos con estrago, se atribuyese al acto de haberlos abandonado su
+desdicha, que lo sería de la causa común. Por otra parte, el gobierno
+francés, tímido y no muy seguro auxiliador de los constitucionales
+armados en su territorio, no estaba en guerra con el de España, ni
+deseaba estarlo si lo podía evitar, por lo cual no quería, ni era razón
+quisiese, conservar en su territorio aquella fuerza armada, amenazando
+a una potencia extraña, siendo por esto su anhelo que de una vez se
+saliese de situación tan embarazosa, pues, o triunfante la bandera
+liberal en España, pasaría a tener en su vecina una amiga fiel en vez
+de una enemiga encubierta, o, vencidos los agresores, dictarían la
+prudencia y aun la justicia disolver las reuniones de gente armada que
+comprometiese la paz sin dar en compensación el menor provecho.</p>
+
+<p>Parecerá extraño, al tratar de estos sucesos y referir los intentos
+y actos de Mina, en punto de tal gravedad como era el de empezar la
+guerra, que nada diga de la junta, que al parecer para algo hubo de
+haber sido nombrada, y no siendo gobierno, mal podía acertarse con
+lo que era. Pero la pobre junta se veía mirada como rival por la de
+Torrijos, como nada por los que a nadie obedecían, y no como mucho
+por Mina, el cual, si bien no le faltaba a la consideración, rara vez
+acudía a ella, y en verdad no tenía para qué. Lo más singular era que
+el mismo padre de la junta, Mendizábal, dado siempre a llevar las cosas
+por medios irregulares y a hacer poquísimo caso de superiores, iguales
+o inferiores para dirigir por ajeno precepto o consejo su conducta,
+en vez de oír para seguirla <span class="pagenum" id="Page_540">p.
+540</span>la voz de su propio capricho, solía entenderse con Mina para
+todo, incluso aquello en que debería haberse dirigido a la junta,
+si es que esta era algo. Tal proceder disgustó sobremanera al nada
+sufrido Istúriz, y aun hubo de enojar en cuanto cabía a sus flemáticos
+compañeros. De estos el brigadier Sancho, sin incomodarse al parecer ni
+con Mina ni con Mendizábal, con quienes le unía estrecha amistad, pero
+sin avenirse a representar un papel un tanto desairado, acordándose
+de que era militar, desamparó la junta por salir a campaña, y fue a
+ponerse como soldado a las órdenes de Mina.</p>
+
+<p>Singular principio habían tenido en aquella hora las hostilidades,
+si tal nombre merece el suceso que voy a referir, trágico y horroroso
+en extremo. Mientras se apresuraba Valdés a penetrar en España seguido
+de unos 1000 hombres y poco más, como para dar ejemplo a Mina,
+poniendo patente lo que en él culpaba de indecisión, y mientras Mina
+se preparaba a seguirle, no de buena gana, porque veía cuán locamente
+precipitada era la agresión, pero resuelto a no dejar de exponer su
+vida, un hombre impelido por el fanatismo más ciego posible se arrojó
+casi solo a representar el papel de restaurador de lo llamado libertad
+en su patria. Con haber dicho antes cuáles eran los pensamientos,
+afectos y situación extraña de Chapalangarra (o digamos de De Pablo),
+fácil es adivinar que era el sujeto de quien voy hablando en el momento
+presente. Fiado en su gloria y renombre, y en el influjo que se
+figuraba tener entre sus paisanos, lleno de los recuerdos de la guerra
+de la Independencia, y olvidado de lo ocurrido desde 1820 a 23, pensó
+que su presencia y voz conocidas bastarían para inducir a millares de
+navarros a seguirle.<a id="FNanchor_104_104" href="#Footnote_104_104"
+class="fnanchor">[104]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_104_104" href="#FNanchor_104_104"
+class="label">[104]</a> He entendido que alguien acompañaba a
+Chapalangarra. Pero él solo se lanzó a la muerte.</p>
+
+</div>
+
+<p>No había andado largo trecho por el suelo patrio, cuando dio con una
+<span class="pagenum" id="Page_541">p. 541</span>cuadrilla o partida
+de gente armada, que era, según es probable, parte de un cuerpo de
+voluntarios realistas. En vez de huir el desalumbrado constitucional,
+se fue en derechura a los que juzgaba que podía hacerse amigos, y
+comenzó a predicarles, trayéndoles a la memoria sucesos de la guerra
+contra Napoleón; cómo seguían entonces a Mina, y aun al mismo De Pablo
+los navarros; ser una misma la causa que él venía a sustentar, y que
+tenía esperanzas de ser oído con tanto favor que encontrase en ellos
+auxiliadores para la obra de dar libertad a la patria. Hubieron de
+quedarse atónitos y suspensos los oyentes al oír las extrañas frases
+que el predicador les dirigía, frases para muchos incomprensibles,
+si bien para otros abominables, y más hubo de causarles pasmo ver
+que un hombre, no seguido de fuerza, osase pon tanta serenidad
+ponérseles delante, cuando los principios que proclamaba declaraban
+ser su enemigo. Pero no duró mucho la admiración, sucediendo a esta
+pasiones de muy otra clase, y, disparando uno un tiro al predicador
+como en respuesta al sermón, el ejemplo fue seguido, y cayó el infeliz
+Chapalangarra cubierto de heridas. Ni se contentaron sus matadores con
+verle muerto, sino que arrojándose sobre su cadáver, le destrozaron,
+llevándose algunos de sus miembros por trofeo; hecho atroz repetido
+en otra ocasión por gente igualmente bárbara, pero proclamando otras
+doctrinas, y propio proceder de la plebe feroz por su ignorancia, y
+cruel, sea cual fuere la voz que apellida o la bandera que sigue.</p>
+
+<p>Debió el triste fin de Chapalangarra haber dado que pensar a los
+constitucionales, no porque la temeridad de aquel infeliz, víctima
+de su fanatismo y arrojo, pudiese tener buen término, sino porque
+indicaba, por las circunstancias anejas a la desgracia, cuál era el
+espíritu de las poblaciones donde esperaba la inminente agresión
+encontrar amigos. Pero nunca emigrados comprenden la situación
+del pueblo que se han visto obligados a abandonar y de <span
+class="pagenum" id="Page_542">p. 542</span>que han estado ausentes por
+no breve plazo. Así es que coincidió con la muerte de Chapalangarra
+la entrada de los de Valdés, A los cuales siguieron muy pronto los de
+Mina, no sin que antes, según me han referido personas dignas de todo
+crédito, hubiesen estado a punto de venir a las manos unos con otros.
+No se quedó Mina en Francia; pero por causas que ignoro, hubo de entrar
+separado del grueso de su gente, pues solo acompañado de dos o tres
+fieles secuaces, corrió gravísimos peligros, de que escapó como por
+milagro.</p>
+
+<p>No tengo datos para contar por menor o con exactitud las ocurrencias
+de la guerra de dos o tres días, de que hubieron de volver los
+constitucionales vencidos, sin mengua de su honra, y habiendo tenido
+pérdidas lastimosas. Al segundo o tercer día de estar en España
+vinieron sobre ellos fuerzas respetables de las que mandaba el general
+Llauder, entre las cuales se contaban tropas de la Guardia Real,
+a la sazón muy lucida. Resistir a tal poder era imposible, y fue
+fortuna que todos cuantos habían penetrado en el territorio español
+no hubiesen quedado en él para bañar el suelo patrio con su sangre;
+pues el Gobierno del rey Fernando a ningún enemigo político perdonaba
+la vida. Porque las tropas reales, en vez de embestir desde luego a
+sus contrarios, se encaminaron como a cortarles la retirada a Francia,
+lo cual notado por los constitucionales, retrocedieron estos a buscar
+el abrigo del Estado vecino; pero aun así no habrían hallado franco
+el paso a no habérsele abierto con una carga dada por unos pocos de
+a caballo de su mando el antes capitán de carabineros reales don
+N. Cía, recién venido a la emigración. Cedió con tal flojedad la
+infantería de la Guardia Real a tan pobre fuerza, que merece algún
+crédito lo que después aseguraron varios realistas pasados a ser
+sostenedores del trono legítimo y constitucional de Isabel II, y es
+que adrede dejaron pasar a los que se retiraban, sabiendo que de no
+hacerlo <span class="pagenum" id="Page_543">p. 543</span>así, sería
+horrorosamente ensangrentada la victoria. Pero si hubo tal humanidad
+en aquella hora, no la hubo en la inmediatamente posterior, que fue
+la del alcance. No habiendo señales visibles que demarquen en los
+despoblados de la frontera teatro de aquellos sucesos el territorio del
+uno y otro Estados vecinos, dentro de Francia fueron muertos, o cayeron
+prisioneros para perecer con cortísima demora bastantes de entre los
+constitucionales.</p>
+
+<p>Entretanto, quedaba en España Mina, no ignorándolo sus enemigos,
+esto es, los servidores del gobierno español. Hacerse con su persona
+para quitarle con alguna solemnidad, aunque escasa y sin dilación, la
+vida, vino a ser empeño vivo en unos, tibio en otros, pero igual en sus
+efectos, de todos los vencedores. Registraron los lugares más fragosos
+del Pirineo, ayudándose con perros de caza. Apenas quedó monte, valle
+o cueva en que no se hiciese escrupuloso registro, Pero el caudillo
+navarro estaba en su elemento cuando trataba de escapar indemne de una
+persecución aun la más tenaz, y oculto, ya en cuevas, ya en medio de la
+intrincada maleza, más de una vez sintió o vio pasar a su lado y casi
+tocándole, a los que le buscaban ansiosos de su prisión y suplicio. Dos
+o tres días hubo de durar este peligro, corridos los cuales, pisó Mina
+de nuevo el territorio francés volviendo a su situación de emigrado,
+de la cual no había de salir sino en virtud de una amnistía traída por
+posteriores y entonces inesperados sucesos.</p>
+
+<p>No tuvieron tan trágico fin las tentativas hechas por los confines
+de Aragón y Cataluña, las cuales vinieron a parar en nada, recogiéndose
+los invasores a Francia sin pelear, viendo que no tenían fuerzas para
+empeñar una lid contra sus poderosos enemigos.</p>
+
+<p>De allí a muy poco, el gobierno francés, habiendo logrado del
+de España que, si bien con visible mala voluntad, reconociese a
+Luis Felipe por rey de los franceses, mandó, como era de esperar,
+dispersarse a los españoles <span class="pagenum" id="Page_544">p.
+544</span>reunidos en la frontera. Grande indignación nos causó este
+hecho, que, bien mirado, era un acto de rigurosa justicia. Bien es
+verdad que porque los franceses nos habían quitado la libertad en
+1823 los juzgábamos obligados a devolvérnosla en 1830, tan trocadas
+ya las cosas que en Francia dominaban los que más habían vituperado
+la invasión del ejército del duque de Angulema. Pero no pueden las
+naciones regirse por leyes que obliguen a la restitución de lo que no
+es un objeto material o físico, ni cabe una reparación tal que subsane
+todos los daños y perjuicios hechos en época no inmediata.</p>
+
+<p>Desparramáronse los emigrados por Francia, no viniendo a ser París
+su centro, como poco antes lo era Londres. En las tentativas hechas
+en el Mediodía, que produjeron la muerte de Torrijos, no pudieron
+tomar parte más que llorando a las víctimas y maldiciendo a los
+sacrificadores. Uniéndose con emigrados de otras naciones uno u otro
+de los nuestros, bien que en cortísimo número, fueron participantes
+en empresas encaminadas a derribar otros gobiernos que el de España.
+Hasta se distinguieron por más pacíficos que otros emigrados, y
+particularmente que los polacos, en no mezclarse en los negocios del
+pueblo francés, a la sazón por demás inquieto.<a id="FNanchor_105_105"
+href="#Footnote_105_105" class="fnanchor">[105]</a></p>
+
+<div class="footnote">
+
+<p><a id="Footnote_105_105" href="#FNanchor_105_105"
+class="label">[105]</a> Es de notar que al solemne entierro del general
+Lamarque, donde se presentaron con banderas los emigrados de todas las
+naciones, concurrieron poquísimos españoles de los que vivían en París.
+Por supuesto, no fue allí Mina. Al difunto general, más ansioso de los
+triunfos y gloria de las armas francesas que del establecimiento de la
+libertad en pueblos extraños, solo debían mirar los españoles como a
+un devastador de su patria, que lo había sido en la guerra de nuestra
+independencia.</p>
+
+</div>
+
+<p>Con harto mayores motivos para tener alegres esperanzas que los
+que debíamos tener en Inglaterra, acaso teníamos menos, sobre todo al
+empezar 1832, viendo cómo triunfaba el gobierno español cuando era
+combatido.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_545">p. 545</span></p>
+
+<p>Sin embargo, los sucesos de Portugal, cuando el exemperador del
+Brasil don Pedro de Braganza tremoló el pendón constitucional en
+Oporto, fueron como una aurora nuncia del cercano día de nuestra
+redención y victoria. Pero el día vino sin traérnosla, y fue nublado,
+y con presagios de acabar fatalmente. Por otro lado, sin embargo, se
+nos abrió el camino a nuestra patria. A ella volvimos casi todos mal
+corregidos de nuestros yerros, pero firmes en nuestros principios y con
+honra. Perdidos en el seno de la nación, nuestra historia cesó en 1834,
+y algunos solo hemos figurado con más o menos lustre, y diferentemente
+juzgados por diversas y opuestas doctrinas e interés, en los anales de
+la España nueva.</p>
+
+
+<p class="fin g1">FIN.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop">
+
+
+<div class="chapter" id="ToC">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_547">p. 547</span></p>
+ <h2 class="nobreak">ÍNDICE.</h2>
+ <hr class="tir">
+</div>
+
+<table class="toc">
+ <tr>
+ <td class="tdc sc bb smaller">Caps.</td>
+ <td>&nbsp;</td>
+ <td class="tdc sc bb smaller">Págs.</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch1">I.</a></td>
+ <td class="tdlh">Cádiz en los primeros años del siglo presente.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_9">9</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch2">II.</a></td>
+ <td class="tdlh">Cádiz en los días del combate de Trafalgar.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_27">27</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch3">III.</a></td>
+ <td class="tdlh">Madrid en los días del reinado de Carlos IV.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_43">43</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch4">IV.</a></td>
+ <td class="tdlh">Madrid de 1806 a 1807.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_63">63</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch5">V.</a></td>
+ <td class="tdlh">Madrid desde fines de mayo hasta fines de agosto de 1808.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_83">83</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch6">VI.</a></td>
+ <td class="tdlh">Madrid y alguna provincia a fines de 1808 y en 1809.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_105">105</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch7">VII.</a></td>
+ <td class="tdlh">Un tumulto en una ciudad de provincia en 1809.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_125">125</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch8">VIII.</a></td>
+ <td class="tdlh">Cómo se pasaba bien el tiempo en una ciudad sitiada.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_141">141</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch9">IX.</a></td>
+ <td class="tdlh">Cómo cae un mal gobierno.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_207">207</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch10">X.</a></td>
+ <td class="tdlh">El 10 de marzo en Cádiz.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_291">291</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch11">XI.</a></td>
+ <td class="tdlh">Las sociedades patrióticas de 1820 a 1823.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_329">329</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch12">XII.</a></td>
+ <td class="tdlh">Sociedades secretas de España desde 1820 a 1823.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_367">367</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch13">XIII.</a></td>
+ <td class="tdlh">Deposición del rey por las Cortes en Sevilla el 11 de&nbsp;junio de 1823.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_421">421</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch14">XIV.</a></td>
+ <td class="tdlh">Dos viajes que no se parecen el uno al otro.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_443">443</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch15">XV.</a></td>
+ <td class="tdlh">Recuerdos de una emigración.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_455">455</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdru"><a href="#Ch16">XVI.</a></td>
+ <td class="tdlh">La emigración constitucional en la frontera y en campaña.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_529">529</a></td>
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