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La + puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su + modernización. + + * Así mismo la ortografía de los nombres propios de persona y de + lugar ha sido modernizada. + + * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final + del párrafo en que se las llama. + + * Se han incorporado al texto las correcciones y erratas declaradas + al final del libro. + + * Las páginas en blanco han sido eliminadas. + + + + +RECUERDOS DE UN ANCIANO. + + + + + BIBLIOTECA CLÁSICA. + + RECUERDOS + DE + UN ANCIANO + + POR EL EXCMO. SEÑOR + D. ANTONIO ALCALÁ GALIANO + + MADRID + Imprenta Central a cargo de Víctor Saiz + Colegiata, núm. 6. + 1878 + + + + +AL LECTOR. + + +Al dar a luz, coleccionados y en forma de libro, los artículos que +con el título de _Recuerdos de un anciano_, hace años y en vida de su +autor se publicaron en la acreditada revista titulada _La América_, que +a la sazón dirigía con sumo acierto el señor don Eduardo Asquerino, +cedo al deseo manifestado repetidamente por muchas personas de valía +de recorrer de nuevo las interesantes páginas que contienen, y que, +aparte de su mérito literario, encierran una suma de noticias tan +curiosas como ignoradas, y de cuya veracidad son garantía suficiente +la prodigiosa memoria del escritor y la entera buena fe, que si +resplandeció en su carácter cuando vivo, según es notorio, hoy se +refleja fielmente en sus escritos. + +El haber publicado el periódico _Las Novedades_ el 11 de junio de +1862, tomada del _Diario_, la sesión de las Cortes en Sevilla de igual +fecha de 1823, en que se adoptó la resolución de suspender al Rey para +verificar la traslación del Gobierno a Cádiz, movió al autor, tanto de +aquella célebre medida como de la presente obra, a escribir el primer +artículo de sus recuerdos en _La América_, declarando entonces en un +preámbulo al relato, que hoy se suprime por aparecer este hecho en el +lugar que cronológicamente le corresponde y resultar allí innecesario +y aun ocioso, que «como es sabido, las relaciones de oficio solo dan +una idea imperfecta, o cuando menos no cabal, de los sucesos que +conmemoran, y quizás no fuese inoportuno añadir al compendioso relato +de lo que se dijo y se resolvió en aquella ocasión, lo que entretanto +ocurría en el salón y en sus inmediaciones». + +Este fue el propósito que realizó al narrar aquel episodio +interesantísimo de nuestra historia moderna, y sin duda, animado por el +éxito que obtuvo y puesto en vena de hablar de los principales sucesos +de aquel primer tercio del siglo actual en que le tocó ser espectador +interesado y aun autor principal más de una vez, empezaron a brotar de +su pluma, sacadas del inmenso arsenal de sus recuerdos, las singulares +escenas que describe en esta venida a ser hoy obra, de cuyo precio y +tasa me vedan ocuparme el amor que profesé al padre queridísimo, el +respeto que a su gloriosa memoria dedico en todas las horas de mi vida, +y que aun así y todo, apenas creo que me hace digno de llamarme su +hijo y de llevar, si orgulloso, a la par con temor de no merecerle, el +nombre ilustre que, cualquier que sea el juicio de los críticos, logró +aquel varón singular consignar de un modo indeleble en la historia y +literatura patrias. + +Páginas nacidas de tan castiza pluma, hechos interesantes como los +relatados, bien merecen que el público fije en ellos su atención con +preferencia; algunos para recordar lo que entonces leyeron; los más +para leer lo que, conviniendo que se sepa, a la par que instruye, +deleita. + +Más tarde, cuando las circunstancias lo permitan, verá la luz la obra +póstuma del autor, que es como la fuente y origen de donde proceden +estos episodios; sus memorias inéditas, en que se presentará al público +el personaje en la vida política y privada, desnudo de todo atavío, tal +como fue en sus propósitos y en sus hechos, y derramando cual brillante +antorcha la más viva luz sobre los sucesos de los dos primeros períodos +de la revolución española. + +Al entregar de nuevo esta producción al juicio del público, sírvame de +excusa para confiar en su éxito el que ya alcanzó en otro tiempo, y +que, no tratándose ni mucho menos de una obra de circunstancias, es de +esperar consiga ahora como entonces. + + ANTONIO ALCALÁ GALIANO. + + + + +RECUERDOS DE UN ANCIANO. + +I. + +CÁDIZ EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO PRESENTE. + + +Cádiz, donde residía yo, poco después de empezado el presente siglo, +era a la sazón un pueblo floreciente. La guerra con la Gran Bretaña, +seguida desde 1796 a 1802, le había sido funesta, sin causarle con +todo males a que no pudiese y debiese poner término la renovación de +la paz, a la cual habría de acompañar abrirse las comunicaciones con +nuestras extensas y en cierto modo ricas provincias de América, fuente +principal por entonces de la riqueza de España, y señaladamente de la +del puerto y plaza de comercio que, si no monopolizaba, conservaba +para sí en su mayor parle los provechos del tráfico con aquellas +apartadas regiones. La paz de Amiens, ajustada al entrar 1802, dejó +sentir su benéfico influjo en Cádiz de un modo prodigioso. Empezaron +a venir en abundancia buques de varios puntos de América, todos con +buenos cargamentos de producciones preciosas y de gran valor en el +comercio, y, sobre todo, de plata. De esta última recibía gran +porción el gobierno, no escasa los particulares, una parte crecida el +vecindario gaditano. Notábase gran movimiento; poblada de buques la +bahía; transitando por las calles numerosos carros cargados de efectos, +o procedentes del puerto, o llevando a los muelles los venidos del +interior, y cruzando por entre la concurrencia de paseantes, allí muy +numerosa, robustos gallegos en cuyo cuello, doblado por el peso, como +que relucía al través de la grosera tela de las talegas el metal de +los pesos duros. En tanto se levantaban casas nuevas, no recomendables +por su belleza arquitectónica, pero sí por su solidez y primor, todas +de sillares, cuya piedra fea y de color oscuro cubría una capa de +blanquísima cal que daba al total de la ciudad el carácter de blancura +que la distinguía, mientras las rejas, entonces en lo general de España +dejadas en su negrura primitiva, aparecían cuidadosamente pintadas, las +más de ellas de color verde, y las vidrieras, en vez de compuestas de +vidrios feos y pequeños, lo estaban de cristales o vidrio finísimo y +transparente. Era extremado el aseo del piso, siendo allí desconocido +el lodo, aun en los días en que aquel cielo, generalmente despejado, +aparecía cubierto de espesas nubes, que, empujadas por el vendaval, +descargaban torrentes de agua mientras azotaba el mar las murallas con +espantoso bramido, derribándolas a trechos, dejando abiertos los allí +conocidos con el nombre de agujeros, y amenazando ruina a los edificios +vecinos. Era en cierto grado el lujo grande, pero no parecido al de +los días presentes, en que conocemos comodidad y regalos ignorados +de nuestros padres. No existían sino para muy pocos en España las +alfombras, si bien no faltaban enteramente en Madrid, en las casas +más principales, y aun de ellas había algunas en provincia. Suplían +su falta en invierno las esteras; pero las de Valencia, casi únicas +en Madrid, en Cádiz eran tenidas en corta estima, usando los ricos +de unas hechas en Chiclana, de buena labor para ser esteras, y cuyo +precio no era bajo, aunque no fuese alto. La madera de caoba, escasa +en lo interior de la Península, abundaba en Cádiz. Así los muebles de +la gente de la clase media hacían notable ventaja a los usados por +personas de la misma calidad y de iguales o mayores bienes de fortuna +avecindadas en la corte. Una particularidad de la cultura gaditana en +el ramo de adorno interior era el cuidado con que se amueblaban las +habitaciones interiores, cuando en Madrid el escaso lujo solía ceñirse +a las salas y gabinetes de recibo. Los comedores gaditanos ostentaban, +por lo común, mesas de caoba, allí entonces siempre maciza, teniéndose +en menos el trabajo del enchapado. El servicio de cristal era curioso, +y el agua servida a la mesa en botella blanca, en vez de echarla el +criado en los vasos desde un jarro de loza basta, siendo la de los +platos y fuentes toda inglesa de la llamada de pedernal, nombre que en +nuestros días casi ha perdido. Así es que, trasladados a Madrid, los +gaditanos hacíamos ascos, y no sin alguna razón, a varias cosas de la +capital, lo cual hubo de durar aún hasta después de la guerra de la +Independencia. + +En el vestir era también esmerada la gente de Cádiz, pero había +diferencia notable entre la del uno y la del otro sexo. Porque el traje +de los hombres era, en la clase alta y media, el de los extranjeros, +y particularmente el de los ingleses, y la clase baja, aunque usaba +chaqueta, no vestía a la andaluza, y al revés, las mujeres, aun cuando +no fuesen de majas (lo cual era diferente del vestir ordinario y no +estaba en uso común), solo salían a la calle, necesitando para ello +mudarse de ropa, con basquiña (cuyo nombre era el de saya), mantilla y +jubón (conocido este último con la palabra corpiño), todo lo cual hacía +de las gaditanas criaturas (como diríamos ahora) especiales, a las +cuales daba realce el pie pequeño, calzado con zapato corto y bajo, y, +al andar por las llanas y bien empedradas calles y plazas, el airoso +talle y el gracioso contoneo.[1] + + [1] Del andar y meneo de los gaditanos dice lord Byron en su + poema _Don Juan_, canto segundo: + + I cannot describe it; so much it strike. + Nor liken it: I never saw the like. + + Que mal traducido, dice: + + Tanto admira, que mal puede pintarse. + Ni a compararle acierto; que en mi vida + Cosa no vi a que pueda compararse. + +Eran los gaditanos finos en sus modales, no al par con la gente +cortesana, sino de una finura cual es la de las personas del alto +comercio en pueblos donde el trato con los extranjeros de las naciones +más adelantadas en civilización y cultura es frecuente. Algo y aun no +poco tenían, con todo, de gente de provincia. Lo notable en Cádiz era +que las clases bajas en su tono y modos apenas se diferenciaban de las +altas, siendo corteses, y sobre todo cariñosas, y no manifestando en el +trato con sus superiores ni humildad ni soberbia, como si un espíritu +y práctica de igualdad social no dejase lugar ni a la sumisión ni a la +envidia, o al odio por ella engendrado contra los favorecidos por la +fortuna, a quienes tampoco consentía el uso que fuesen desdeñosos. + +En cambio de tan ventajoso estado de cultura material, el cultivo del +entendimiento estaba en Cádiz descuidado. Verdad es que se enseñaban +allí las lenguas francesa e inglesa, abundando quienes las aprendiesen +hasta llegar a hablarlas con la fluidez y corrección necesarias +para la conversación y el despacho de los negocios mercantiles. Dos +establecimientos con el título de academias, a los que hoy diríamos +colegios, se habían distinguido allí desde los últimos años del siglo +próximo pasado. Para señoritas había una academia dirigida por una +francesa llamada madama Bienvenú, a la cual siguió otra no inferior +en reputación, puesta a cargo de una española llamada doña Rita N. +Aunque en estas, así como en las dos antes citadas, destinadas a niños, +de ellos ya muchos crecidos, había clase de francés, no salían las +discípulas muy aventajadas, porque o la genial pereza era impedimento +al estudio, o las costumbres de la juventud, nada favorables a él, +borraban en breve de la cabeza, como cosa no de uso, el corto y +superficial saber adquirido de no buena gana. + +Aunque no habían por entonces llegado los días del _periodismo_, +palabra todavía desconocida, aunque ya existiese la de periódicos, +hacia 1804 apareció uno en Cádiz. Privaba en aquellos días entre los +lectores andaluces _El Correo de Sevilla_, de que era editor don J. +Matute, médico y literato, y donde salían a luz versos de Blanco, +Lista, Reinoso, Arjona, Roldán y Mármol, con algunos de González +Carvajal, y también artículos en prosa sobre crítica, en los cuales _El +Diario Sevillano_ había medido sus fuerzas con un periódico madrileño +en que figuraba Quintana, y salido de la contienda triunfante en alguna +ocasión y siempre airoso. Mal podía Cádiz, falto de jóvenes aficionados +a las letras y de hombres de edad madura dados a su cultivo, producir +o sostener una obra semejante. El novel periódico gaditano dado a luz +con el título de _Correo de las Damas_ era de lo más pobre en mérito +que en ocasión alguna ha salido de las prensas. Le escribía, o hablando +con propiedad, le publicaba un buen señor, oficial francés emigrado, +entrado en años, corto en saber, y no sobrado en luces, honrado +caballero, cuyos títulos algo pomposos de barón de Bruere y vizconde +de Brié cuadraban mal con su pobreza. Retazos comúnmente mal zurcidos +de varios escritos componían los números de aquel periódico (no me +acuerdo si semanal, pero no diario), siendo la mayor parte de lo en él +publicado traducciones del francés, todas ellas harto mal hechas, si +bien es justo decir que en punto a pureza de dicción castellana, con +tener poquísima, todavía podrían competir con las que hoy leemos en +días de muy superior ilustración, y en compañía con buenos escritos, y +quedar victoriosas en la competencia. + +En tanto, unos pocos jóvenes de Cádiz tuvimos el atrevimiento de +pretender fundar no menos que un cuerpo literario, al cual dimos por +dictado el de Academia de Bellas Letras, remedando a la de Buenas +Letras que por algunos años había existido en Sevilla, y que a la +sazón, si no había muerto, estaba moribunda. Eran nuestras fuerzas +desigualísimas a tanta empresa, no habiendo en nosotros para llevarla +a ejecución apenas otra calidad que la del buen deseo. Nuestras tareas +se reducían a tener juntas literarias semanales, en las cuales se leían +dos disertaciones escritas por uno de los académicos al cual tocaba por +turno, debiendo versar una sobre elementos de retórica, y otra sobre +los de poética, y sirviendo de texto para comentarle un capítulo de +la obra del abate Batteux, traducida por Arrieta, aunque también se +tenía a la vista las lecciones de Hugo Blair puestas en castellano por +Munarriz, obra de más valor que la del crítico francés, y cuya versión, +siendo mala, lo era menos. Seguíase a esto leerse algunas composiciones +ligeras, las más de ellas en verso y de escasísimo mérito, bien +que en algunas no faltase algo digno de alabanza conforme al gusto +pseudo-clásico de aquellos días. Teníamos dos concursos anuales a +premios, y para el acto de adjudicarlos sesiones públicas de tal cual +solemnidad, en las cuales, después de leerse las obrillas premiadas, +era común añadir a su lectura la de otra composición, si no poética, +metrificada a lo menos. Pero a diferencia de las academias antiguas +y autorizadas, éramos en la nuestra los académicos competidores y no +jueces, pues habría sido arrogancia indigna de perdón la idea de juzgar +obras ajenas, y, al revés, merecía disculpa competir por un premio, +ejercitando en ello el ingenio, para someter nuestro trabajo al fallo +de tribunal competente. Así es que de los académicos, no todos, sino +una parte por acto voluntario, después de discurrir dos programas, +uno de verso y otro de prosa, escribíamos nuestras composiciones, y, +nombrados de antemano tres jueces, que eran escogidos de entre los +hombres de más concepto por su entendimiento y ciencia así de Cádiz +como de Sevilla, a estos las remitíamos sin nombre de autor y con un +lema, acompañando un pliego cerrado con el mismo lema en el sobrescrito +y la firma del escritor adentro, abriéndose solo el que declaraba cúya +era la obrilla por la mayoría o unanimidad de los jueces preferida. +La apertura del pliego era en la sesión pública para dar al triunfo +del vencedor mayor realce. Todo ello, valiendo poco, no dejaba de ser +ocupación un tanto provechosa, si bien, libertándonos de más graves +culpas, nos hacía tal vez incurrir en la de presumidos y pedantes. + +La Academia, después de algunas ridículas tentativas anteriores, +comenzó formalmente con el año de 1805 y se prolongó hasta entrar 1808. +La protegió bastante el capitán general de Andalucía y gobernador +militar y político de Cádiz don Francisco Solano, marqués del Socorro, +y antes de la Solana, persona de buenas prendas, cuyo nombre ha +perpetuado más que otra cosa su trágica muerte. Poco más adelante y en +este mismo artículo habré de hablar de este digno general, a quien yo +particularmente debí consideraciones excesivas para una persona que, +como yo, contaba entonces pocos años. Pero si logramos tan estimables +aprobaciones, éramos en compensación objeto de burla para la mayor +parte de los gaditanos, por quienes estábamos considerados como +ridículos copleros. + +De los que compusimos aquella Academia pocos vivimos, y casi todos han +dejado de sí corta memoria. No porque en ella faltasen jóvenes que +algo y aun bastante prometían; pero casi ninguno de los académicos +había seguido la carrera dicha literaria, y, dedicados después a sus +respectivas profesiones, olvidaron los entretenimientos de su mocedad, +o solo volvieron a ellos rara vez el pensamiento. Vive, sin embargo, en +edad muy dilatada allende los términos ordinarios de la vida humana, y +vive con la cabeza firme y el ingenio despierto, laborioso, habiendo +alcanzado merecido renombre en las letras, y conservándolo aún por sus +presentes trabajos en su ancianidad, don José Joaquín de Mora, con la +singularidad de ser compañero en este periódico del autor del presente +artículo, como lo era en trabajos académicos ha ya cincuenta y nueve +años. Ocioso sería y de poco interés para los lectores mentar otros +nombres, no por ser de personas de corto valer, porque declararlos +tales sería injusticia y casi acción villana, sino porque la suerte no +les ha dado renombre, aunque tal vez en compensación les haya dado en +su tranquila y meritoria vida felicidad superior a la de los que han +cobrado fama a precio muy subido. Debe, con todo, aquí hacerse mención +del sujeto en cuya casa celebraba la pobre Academia sus sesiones, sin +tener que pagar por ello suma alguna, lo cual no nos habría sido fácil: +de don José de Rojas, después conde de Casa-Rojas, que en aquellos días +aún no había heredado su título. + +Si la literatura daba poca ocupación a los ánimos de los gaditanos, +tampoco los embebía mucho la atención la política; pero en este último +punto no era Cádiz una de las poblaciones de España en que nada se +pensaba sobre los negocios del Estado. Siendo puerto de mar y plaza de +comercio a la sazón de primer orden, por fuerza había de resentirse +de la guerra, la cual estaba continuamente poniendo a la vista la +escuadra inglesa, que a la vela y aun a veces anclada se descubría +desde sus torres. Si se leía la _Gaceta de Madrid_, que dos veces +por semana llegaba al sexto día de publicada, también eran leídos, +aunque por pocas personas, los periódicos extranjeros, inclusos los +ingleses, no obstante estar prohibida su lectura. Como en toda España, +abundaban o componían la parte más crecida los parciales de la Francia +y admiradores de Napoleón, pero no faltaban los mamelucos, cuyo gremio +constaba de gentes de opiniones muy diferentes: de los odiadores de la +revolución desde su principio hasta su fin, y de los que veían en el +emperador francés un destructor de la libertad, siendo muy de notar +que, andando el tiempo, los más considerables entre los mamelucos +fueron ardorosos liberales. + +En punto a la política interior, daba poco que pensar, salvo en su +relación con las cuestiones de la paz o de la guerra. Solo había +conformidad en odiar y despreciar al Gobierno, conviniéndose en punto +tal por muy diferentes motivos. A Carlos IV era común suponerle bueno, +pero débil y necio; a la reina considerarla como mala mujer, y al +príncipe de la Paz como a un monstruo. Pero Madrid estaba lejos, y de +mudar la forma existente de gobierno nadie tenía la menor esperanza, +a punto de no consentir la desesperación el deseo. Lo importante para +los gaditanos era el carácter y hechos de su gobernador, cargo que +desempeñaba un teniente general que a menudo era asimismo capitán +general de Andalucía. + +Los ancianos hablaban del gobierno del conde de O’Reilly, a quien +tantas mejoras materiales había debido Cádiz, y que era citado con +extremos de alabanza, no obstante achacársele, con razón o sin ella, +poca limpieza, pero suponiendo que empleaba en común provecho buena +parte, si no el total, de lo que sacaba por medios ilícitos a los +particulares. Después de él había habido varios gobernadores, de +quienes no se hacía particular recordación: Fonsdeviela, el conde +de Cumbrehermosa, Iturrigaray, quizá algún otro. Pero en 1800 fue +conferido el gobierno de Cádiz a un sujeto notable por su carácter +personal, que se granjeó parciales acalorados y no menos ardientes +enemigos: el general de artillería don Tomás de Morla. + +Este general, de familia poco conocida de Jerez, pues la antigua y +aristocrática casa de los López de Morla de aquella ciudad no le +reconocía por pariente, no obstante tratarle como amigo, aunque sin +duda de alguna oscura nobleza, pues había entrado en un Real cuerpo +para ser cadete, del cual era necesario probar que se era noble; +de claro y agudo entendimiento; de instrucción en su ramo, según +acreditan sus obras tenidas en estima; con pretensiones hasta de +escritor poco justificadas, si bien no del todo absurdas; de condición +violenta y despótica, pero adulador en la corte, así como tirano +en el mando, grosero con afectación de serlo, bufón a veces en sus +providencias,[2] recto en medio de esto y desinteresado como pocos, +con mala reputación de soldado, pues la voz común le suponía falto +de la calidad primera del guerrero, y sin embargo, arrostrando toda +oposición con valentía, era temido, y juntamente querido del vulgo, y +dividía en opuestos pareceres respecto a su conducta a las gentes de +las clases superiores.[3] + + [2] Morla gustaba mucho de remedar a Federico II de Prusia, + objeto de la atención y admiración universal en los días en + que el general español comenzó su carrera. Esta imitación se + notaba en singularidades de sus decretos. Por ejemplo, se quejó + un vecino de que una academia de baile le era molesta, y Morla + puso por decreto en el memorial del querellante: + + Siga la danza, + Baile el danzante + Y tenga paciencia el suplicante. + + De su caprichosa y despótica justicia, citaba con admiración el + vulgo el siguiente rasgo: Por cierto favor hecho a una persona + de condición humilde, regaló el favorecido al gobernador, su + favorecedor, media docena de gallinas. Este, para castigar un + acto de gratitud que parecía cohecho, mandó meter en la cárcel + al que había hecho el presente, y tenerle allí seis días, + sirviéndole en cada uno de ellos una de las gallinas que le + había regalado. + + [3] No se haría, ni aun se apuntaría cargo tan grave y feo como + es el de falta de valor en un militar, si no hubiese sido hecho + a Morla delante del rey Carlos IV y hablando a Su Majestad + mismo por el duque de San Carlos, padre del general conde de + la Unión, muerto gloriosamente en la campaña en 1794, mientras + Morla se retiraba si no vergonzosamente, poco menos. + +Habiendo llegado a Cádiz en los días de lo llamado la _epidemia_ +grande, o sea la invasión de la fiebre amarilla en 1800, una de las +cosas en que se señaló durante su gobierno, fue en providencias +durísimas para atajar todo contagio, circunstancia digna de +recordación, porque trasladado el mismo general a Granada en 1804, +y apareciendo allí la misma cruel enfermedad, por lo que hizo a fin +de atajarla vino a ser objeto de odio para los granadinos, lloviendo +sobre él sátiras de versos casi todos malos, pero no sin chiste, y +respondiendo él en prosa con algún folleto impreso en el cual presumía +de médico, así como de literato.[4] + + [4] Era empeño de los granadinos, como suele serlo de todo + pueblo cuando en él aparece una enfermedad pegadiza o + transmisible de enfermos a sanos (para huir de las sutilezas + a que da lugar decir contagiosa) negar que existía el mal, y + calificar de enfermedades comunes los casos de él que ocurrían. + Morla tenía razón en sustentar que había enfermos de la fiebre + amarilla en Granada, pero sustentaba su causa con malos + medios. De los infinitos versos con que los poetas o copleros + granadinos le asaeteaban, algunos quedan en la memoria del + anciano cuyos son estos recuerdos. Ya uno decía: + + La fiebre amarilla + Que reina en Granada + Se pasea en coche, + Anda por las plazas. + . . . . . . . . . . . + . . . . . . . . . . . + Aparta, que viene, + Mírale a la cara, + ¡Qué gesto tan feo! + ¡Qué zancas tan largas! + Huid, granadinos, + No os lleve a la zanja. + + Ya otro glosando la anterior, decía: + + Estimado amigo: + En esta letrilla + Voy a retratarte, + ¡_La fiebre amarilla_! + No la verdadera, + De esa no hablo nada. + Sí solo de aquella + Que reina en Granada. + Es más horrorosa + Que una mala noche, + Y todos los días + _Se pasea en coche._ + + Y así seguía la glosa, peor aún que lo glosado. + + Otra composición era una colección de epitafios para el + cementerio, algunos de ellos graciosos y todos satíricos. En + uno de ellos, aludiendo a un médico favorecido de Morla, y, + por supuesto, de los que daban por cierta la existencia de la + fiebre amarilla, se decía: + + Aquí, pecador cristiano, + Reposan cuarenta y dos + Pidiendo justicia a Dios + Contra el médico Solano. + + Y terminaba: + + Del contagio imaginado + Que tanto nos da que hablar, + Ninguno en este lugar + Todavía se ha enterrado. + + Martínez de la Rosa, a la sazón muy joven, fue de los que + (según cuentan) hicieron versos contra Morla. + +Aunque privaba mucho Morla con el príncipe de la Paz, no conservó por +entonces largos años el gobierno de Cádiz. Le sucedió en él, siendo +asimismo capitán general de Andalucía, el aquí mismo poco ha citado don +Francisco Solano. + +No se parecía a su antecesor el gobernador nuevo. Era hombre de +gallarda presencia, de modales cortesanos, dado a la literatura amena, +aunque no escritor, activo aun más que lo necesario, y de valor +extremado, acreditado después en su fortaleza al morir asesinado entre +tormentos. Había servido, si bien por breve tiempo, en un ejército +francés y había tomado de los guerreros de aquella nación el porte +y aire marcial, si bien no los malos hábitos de crueldad y rapiña, +en aquellos, aunque con excepciones, tan comunes; propia falta de +conquistadores. + +Solano entró a gobernar en tiempo de paz; pero a poco de haberse hecho +cargo del gobierno rompió la guerra con la Gran Bretaña en 1804. Había +por aquellos días venido a Cádiz el famoso general francés Moreau de +camino para el destierro a que le había condenado el cónsul Bonaparte, +ascendido cabalmente en aquellos momentos al trono imperial, y Solano, +aunque tenía bastante de cortesano, y aunque sabía la sumisión de +nuestro Gobierno al francés, acordándose de que había conocido en una +campaña en Alemania al ilustre proscrito, entonces glorioso general +republicano, se esmeró en agasajarle. Recién rotas las hostilidades, +Solano, con su huésped francés al lado, cuidaba de que se armasen +baterías, recorría las ya hechas, se afanaba y daba aparato teatral +a todos sus movimientos, mientras el francés, cuya apariencia era +modesta, y cuyo aspecto y modos fríos y harto diferentes de los +generales sus compatricios, parecía como que miraba con sonrisa +benévola, pero sarcástica, tales alardes, cotejándolos con las reñidas +y sangrientas lides en que él había adquirido inmortal fama. + +No fue solo en hacerle ver preparativos militares en lo que entretuvo +el general español al francés durante la estancia de este en Cádiz, la +cual hubo de prolongarse algunos meses, no sin disgusto de Napoleón, +que miraba a Moreau con odio, aunque afectase despreciarle. Duraba aún +la paz entre España e Inglaterra, cuando llegó el famoso desterrado +a Cádiz, rica entonces y dada al placer y al lujo, y su gobernador, +aficionado a fiestas, gustaba de que se diesen bailes públicos en el +teatro, cosa no usada en Madrid, y que un Gobierno y una corte recelosa +y oscura habría mirado como criminal por ver en ello un peligro. +Obsequió, pues, Solano a Moreau con un baile, a que asistió numerosa +concurrencia. La mujer del general francés, riquísima americana de las +Antillas francesas, no bella, pero agraciada, se presentó con un lindo +traje blanco muy ajustado al cuerpo, como era uso entonces llevarlos, y +de arriba a abajo rodeado como cadena en roscas con hilos de brillantes +ensartados, que al dar las vueltas del vals, baile que empezaba a estar +en moda en España, brillaban y como que chispeaban reflejando las luces +del bien alumbrado salón de baile en que estaba convertido el teatro. +Así, mientras los hombres contemplaban a aquel personaje que tanto +ruido había hecho en el mundo, y veían en él una figura cuya traza nada +declaraba ni prometía, las mujeres admiraban y tal vez envidiaban la +riqueza de aquella señora, riqueza al lado de la cual era poca cosa el +lujo gaditano. + +No era solo para obsequiar a un huésped ilustre para lo que disponía +Solano fiestas, pues sin motivo alguno especial las multiplicaba. +El modo de cubrir su costo demuestra cuáles eran las costumbres de +aquellos días. Mandó el general descontar de las pagas de los oficiales +de la guarnición un tanto razonable, o bien podría decirse contra toda +razón, y destinó el producto de esta exacción a los bailes, mientras a +los comerciantes ricos de Cádiz, con insinuación que era precepto, sacó +mucha mayor cantidad, no siendo corta la necesaria para tales fiestas. +Llegada la Cuaresma, en vez de quitarse el tablado que hacía del teatro +un salón para los bailes de Carnaval, como entonces no se consintiesen +representaciones teatrales desde el miércoles de Ceniza hasta el +domingo de Pascua, fue destinado aquel lugar a funciones calificadas +de tertulias y conciertos, cuyo gasto se cubría del mismo modo que el +de los bailes. + +Una aventura chistosa interrumpió esta práctica. Se acercaba el día +de año nuevo, no me acuerdo si de 1807 o 1808, día que celebraba como +el de su santo el omnipotente don Manuel Godoy. No era Solano un +adulador rastrero, pero no negaba el culto al ídolo por todos adorado +aunque entre maldiciones ahogadas. Así es que convocó a los generales +y oficiales superiores de la guarnición de Cádiz para que se celebrase +el día del privado con el lucimiento propio de obsequio hecho a tan +encumbrado personaje. Concurrió entre los generales uno célebre en +los fastos de Cádiz por ser una de las figuras más raras que paseaban +las calles de aquella ciudad, correspondiendo en rareza su carácter +a su figura. Su nombre era don N. Ugalde, pero nadie le conocía (y +no había chico ni grande que no le conociese) sino como el general +Chafarote. Parecía una momia de puro pegado que tenía el pellejo a los +huesos, tenía una nariz enorme y encorvadísima, la barba puntiaguda, y +por consiguiente la boca hundida por extremo entre las dos facciones +salientes. Jamás vistió frac, ni pantalones, ni abandonó en el peinado +los rizos y la coleta. Sombrero de picos puesto de frente; casaca +redonda, casi siempre de seda de color; chupa o igual a la casaca, o +blanca con bordado; calzón corto, medias de seda, zapato con hebilla y +el espadín recto, o, como decían entonces, atravesado por los riñones, +componían su vestidura, sin que de general llevase más que la faja +sobre la chupa. Con traje tan insólito añadido a su figura, sostenida +en piernas que parecían cañas delgadas, era objeto de admiración a +quienes le veían por la vez primera, y como de diversión para todos, +aunque de burlas mal podía ser, porque el tal general nada tenía de +sufrido, y no era lícito entonces ofender a personas de su clase. Pero +los chiquillos, y aun los grandes, solían con pluma o lápiz dibujar un +perfil de su persona, siendo ella tal, que era imposible no dar al más +torpe bosquejo mucha semejanza. Era tan extraño personaje maldiciente +por demás, y siendo rico y anciano, nada temía; por lo cual siempre +que se desataba en vituperios del Gobierno, decía que «él por sus +años estaba _fuera de cuenta_», no siéndole posible recibir ya grave +daño. Asistió, pues, Chafarote en clase de general a la junta en que +propuso Solano costear el obsequio al Príncipe de la Paz; y como todos +al oír la propuesta callasen, aceptando con el silencio la carga que +a pocos debía de ser grata, llegada la vez al estrafalario anciano, +dijo, con gran sorpresa de todos, «que él no tenía trato ni relaciones +de amistad con el caballero a quien se trataba de hacer el obsequio, +y que si tales relaciones tuviese, medios tenía y voluntad de hacerle +un obsequio a su costa particular y no en compañía; pero siendo como +era, no veía para qué contribuir él con suma alguna». Turbáronse los +circunstantes, y aun el mismo Solano, al oír frases tan atrevidas +en que se hablaba como de un caballero cualquiera del príncipe +generalísimo, y se disolvió la junta sin tomarse resolución alguna, de +que resultó no darse el baile. + +No dejó de atender Solano a objetos de más utilidad que la de tales +diversiones. Si desde los días del gobierno de O’Reilly había sido +Cádiz una ciudad notable por su aseo, gobernando Solano llegó la +limpieza, o puede decirse la pulcritud de las calles, al punto más +subido. El pueblo de Chiclana, lugar de recreo entonces preferido +de los gaditanos, le debió mucho, haciéndose para él un camino de +carruajes bueno y cómodo, y estableciéndose en el caño de Zurraque, que +le atravesaba, una excelente barca. Vivimos en días en que en este ramo +se ha adelantado infinito, y bien puede mover a risa ver celebradas +hoy las pobres mejoras de pasados y no muy antiguos tiempos; pero todo +es comparativo, y Solano era, para sus días, un gobernador celoso y +entendido, Así es que gozaba de favor con el pueblo de todas clases, +y si había quien censurase en él ligerezas, actos teatrales y afán +superior a la importancia de lo a que se dedicaba, todos perdonaban +estas faltas, tanto por las buenas providencias que las compensaban, +cuanto porque agradaba a un pueblo ansioso de diversiones y deleite un +gobernador que se complacía, entre otras cosas, en divertirle. + +Así, en medio de la decadencia de aquella ciudad, a la cual privaba +la guerra de su comercio, fuente única de su prosperidad, seguía +siendo Cádiz una residencia agradable. Sin duda en los recuerdos de +una juventud ya muy lejana hay mucho de ilusión, y al representarse +en la mente las cosas de la primavera de la vida, aparecen frescas y +brillantes como lo son los cuadros de una estación deliciosa. Pero +no es ilusión el recuerdo de que los paseos estaban concurridos +diariamente, y lleno el teatro; de que vivir bien y comer bien era allí +cosa común, y que en la Pascua de Pentecostés en Chiclana, y en las +ferias del Puerto se presentaba gran gentío que alegremente gastaba +sumas, si no crecidas, no despreciables. + +Y nótese que aun en los días de más prosperidad de Cádiz, si había +buenos caudales, no se hablaba de cosa igual a la suma que para ser +rico se cree necesaria en la hora presente. Un millón de pesos fuertes +(allí no se solía contar por reales) era lo que se atribuía a tres +o cuatro de las personas más acaudaladas. Tener cien mil pesos se +reputaba estar muy bien. Y esto que, salvo el lujo de coches, apenas +necesario en aquel pueblo llano y pequeño, no se escaseaban los regalos +de la vida. + +Vino al cabo la guerra de la Independencia, y con ella la pérdida +de nuestra América Continental, y entonces recibió Cádiz la herida +mortal de que hoy está convalecida, pero sin poder volver a su ser +antiguo. El lustre y animación que tuvo en los días de la guerra de +la Independencia, fueron hijos de la circunstancia de estar allí el +Gobierno supremo de la nación, y las principales personas de esta, +viniéndose a formar una España reducida a corto recinto. De ello va +dada razón en _La América_ en recuerdos anteriores a estos en la fecha +de la publicación, si bien posteriores en punto a la época de que +tratan. + +El autor del presente artículo se acuerda ahora de que vio a Cádiz en +1844, en días para él no felices, y que admiró con extremo de dolor la +decadencia de una ciudad antes tan floreciente, decadencia mayor aún +que la de su propia persona y fortuna, aunque entre estas y aquellas +hubiese consonancia. Pero Cádiz va recobrándose, porque para los +pueblos no hay muerte, mientras que quien esto escribe camina para +el sepulcro, que no puede estar lejano, y en su cansada vejez vuelve +mentalmente la vista a los lugares que tanto amó, y desea cuantas +prosperidades sean compatibles con el curso de las cosas humanas a la +población que fue su cuna, y donde pasó algunos de los dulces años en +que, a pesar de los inconvenientes que toda edad y toda situación trae +consigo, es una felicidad la vida. + + + + +II. + +CÁDIZ EN LOS DÍAS DEL COMBATE DE TRAFALGAR. + + +En el año 1805, España había vuelto a entrar en guerra con la Gran +Bretaña, gracias al atentado en plena paz cometido contra cuatro +fragatas españolas. Aun los poco adictos a la alianza francesa, que +eran, y aun puedo decir, éramos a la sazón muy pocos, aprobamos una +guerra venida a ser inevitable, si bien censurábamos la desacertada +conducta que había dado, si ya no razón, motivo al insulto hecho a +nuestra bandera. + +Cádiz fue uno de los puntos en que más se sentía la guerra, limitada a +los mares y costas, aunque sus efectos aun en lo interior se sintiesen, +pero siendo casi nada conocidos. En el mar vecino, a vista de los +gaditanos, solía ondear orgullosa la bandera enemiga, a la cual, rara +vez las aliadas marinas francesa y española se resolvían a hacer +frente, reconociendo en ella superior poder, debido a circunstancias +favorables a una nación, por necesidad y por afición nacida de la +necesidad, en alto grado marinera. No se contentaban los ingleses con +insultar en cierto modo a Cádiz con su presencia, sino que trataban +de dar un duro golpe a las escuadras surtas en su puerto. Las que en +septiembre y octubre llenaban la entonces espaciosa bahía, eran un +tanto numerosas, pero estaban nada bien pertrechadas y mal tripuladas. +Sin embargo, reinaba confianza en que si los ingleses intentaban caer +sobre ellas forzando la entrada del puerto, saldrían de su empresa +desairados y mal parados. Si en los días lejanos del reinado de Felipe +II el conde de Essex había ganado a Cádiz y saqueádola, en tiempo de +harto menos poder para la monarquía española los esfuerzos de las armas +británicas contra tan importante punto habían salido vanos. En la +decaída España de principios del siglo XVIII, las fuerzas inglesas de +mar y tierra, después de ocupar las poblaciones abiertas de Rota y el +Puerto de Santa María, se habían estrellado contra el fuertecillo de +Matagorda, y embarcádose, no sin mengua, los que saltaron en tierra, +retirándose en seguida sus navíos. En 1797, un bombardeo, cuyo objeto +más era, al parecer, contra la escuadra que contra la plaza, había +tenido poco efecto, reduciéndose a combates en que salieron con honra +y ventaja nuestras lanchas cañoneras, siendo de notar que mandaba en +esta ocasión las fuerzas agresoras Nelson, cuya fama estaba en sus +comienzos, pero cuyo arrojo, ya probado en el combate del Cabo de San +Vicente, era fianza y seguro vaticinio de su futura gloria. En 1805 +el mismo Nelson, ya con la dignidad de Lord y con el crédito que le +daban su gran victoria de Aboukir o el Nilo, y su menos claro triunfo +en Copenhague, del cual, sin embargo, sacó partido no inferior al +que si hubiese sido vencedor podía haber alcanzado; aguijado por una +ambición noble, pero excesiva, por un patriotismo mezclado con odio +rencoroso a Francia, y por un orgullo nunca enfrenado por la prudencia +de que carecía, y despechado de no haber acertado con las escuadras +de sus contrarios, a los cuales había perseguido con actividad +pasmosa, pero no con feliz fortuna, venía a ponerse sobre Cádiz con el +proyecto declarado de buscar dentro del puerto a sus enemigos, y allí +combatirlos a todo trance. Por nuestra parte, nos preparábamos a la +resistencia con igual ardor, ayudando a la defensa de los navíos las +baterías de la costa y ciudad de Cádiz, y numerosas cañoneras. + +Gobernaba a la sazón a Cádiz y Andalucía[5] el general don Francisco +Solano, marqués de la Solana por su mujer y que después heredó de +su padre el título de marqués del Socorro, que llevaba en el día +de su trágica muerte, en que se hizo notable por su extraordinaria +fortaleza. + + [5] La capitanía general, impropiamente llamada de los cuatro + reinos de Andalucía, pues había otra en Granada, si bien con + el título de la costa, no solía estar unida con el gobierno + militar y político de Cádiz, el cual, por sí solo, era un + puesto de lustre y alta importancia, confiado a un teniente + general. La residencia del capitán general de Andalucía fue, + por algunos años, en el Puerto de Santa María, desempeñándola + un general con el título de príncipe italiano (creo que de + Monforte), o nacido en la Italia inferior, u oriundo de + ella. Pero siendo los capitanes generales presidentes de las + Audiencias, cosa que tan mal les convenía, se determinó que + fuesen a establecerse en Sevilla a presidir la de aquella + capital. Sin embargo, juntos en una persona aquel alto cargo + con el gobierno de Cádiz, y viva a la sazón la guerra con los + ingleses, con sumo acierto se dispuso que el general revestido + de ambas dignidades residiese en la plaza fuerte, expuesta a + los ataques del enemigo. + +Era Solana un general por otro estilo que los que entonces contaba +España, de alta y aventajada estatura, lleno de carnes, de expresiva +figura, de presencia marcial, sediento de gloria, no corto en +instrucción y aun con algo de literato; finísimo en modales, donde +aparecían sus pensamientos de caballero vestidos con la cultura +moderna; bastante teatral en sus actos, así militares como civiles; +más de militar francés que de español; activo a menudo con exceso, lo +cual le movía a obrar en todo más de lo necesario, frecuentemente con +alguna precipitación y no siempre con tino; hombre, en suma, digno de +aprecio, y dueño de él y de buen afecto, sobre todo entre las personas +ilustradas y de alta y mediana esfera. Había militado por breve plazo +en los ejércitos republicanos franceses, y si no me es infiel mi +memoria, al lado del célebre general Moreau. Así es que cuando este +afamado guerrero vino a Cádiz, de paso para los Estados Unidos, a donde +le enviaba desterrado el recién coronado Napoleón, Solano, a pesar de +no ser contrario del novel emperador francés, se esmeró en obsequiar al +ilustre proscrito, traspasando tal vez en sus atenciones los límites de +la prudencia. Solano había sucedido al no menos nombrado don Tomás de +Morla[6] sujeto muy de otra clase, y en sus singularidades muy distante +de estar falto de talento. + + [6] Quizá, en articulillos posteriores se entretendrá el + escritor del presente en traer al conocimiento y vista de sus + contemporáneos personajes o tipos de la generación pasada. + Faltan y hacen falta en nuestra España noticias de esta clase, + de lo cual tienen muy errados juicios. Aun hablando de hombres + no de alta estatura intelectual o política, se da a conocer + lo que eran ciertos tiempos que fueron; por ejemplo, don + Tomás de Morla fue hombre singular, muy notado en su época, + y que hoy está olvidado, salvo en el cuerpo de Artillería, + donde es venerada su memoria, y con razón, mirándolo como + ilustrado artillero, aunque por otro aspecto, si es digno de + conmemoración en alguna parte honrosa, también lo es de no + blanda censura. + +Pero aunque Morla era militar instruido, y oficial facultativo de la +mejor nota, era su sucesor más soldado, siendo además el mérito de +este último el entusiasmo de que el otro carecía. Diose, pues, Solano +a multiplicar y ensayar medios de defensa, así de la plaza de Cádiz +y la vecina costa, como de las escuadras de que las fortalezas de +tierra eran amparo, en adición al que les daban sus cañones. Volvíase +todo revistas, simulacros (voz hasta entonces no oída en España, si no +es tratándose de templos y aras de falsos dioses), y probar cañones +para cerciorarse del alcance de los fuegos. A todo acudía solícito el +general, fastuoso en sus alardes, sin descuidar por esto el gobierno +civil, pues, al revés, era amigo de fiestas y de mejoras materiales. + +Entretanto, las escuadras seguían en su fondeadero, si amenazadas, con +harta probabilidad de rechazar a un agresor temerario. Más de treinta +navíos de línea, ondeando en unos la bandera tricolor, en otros la +amarilla y encarnada, poblaban la bahía gaditana, dilatándose su línea +desde la boca del puerto, en el lugar llamado el Berreadero, hasta las +inmediaciones del arsenal de la Carraca. Allí apareció por última vez +una numerosa escuadra de nuestra entonces ya decaída marina, pocos años +antes tan floreciente, a lo menos a primera vista y por el indudable +mérito de muchos de nuestros oficiales, si bien cuerpo de más viso que +robustez por faltarle el elemento de una buena y numerosa marinería, y +estar fuera de proporción con la marina mercante. + +Mandaba, como es sabido, la escuadra combinada el almirante francés +Villeneuve; valiente en la pelea, tímido e irresoluto en el consejo, +no sin razón persuadido de la ventaja que a los suyos y a los nuestros +llevaban los ingleses, y desaprobador de los planes de su Emperador, +por lo cual tenía como general el grave inconveniente de ser ejecutor +de lo que desaprobaba. + +Menudeaban los consejos de generales a bordo. La escuadra inglesa +estaba a la vista como desafiando a sus contrarios. Aún no había +llegado a tomar de nuevo el mando de ella Nelson, quien no mucho antes +había pasado a Inglaterra por pocos días; pero su llegada era dada +por varios como hecho ya ocurrido, y por los demás como cercano. Se +sabía o se suponía que Napoleón ansiaba porque sus marinos probasen sus +fuerzas con la de los odiados isleños en un combate. + +A un consejo de guerra celebrado para decidir si habría o no de salirse +a la mar en busca del enemigo, fueron convocados dos brigadieres, uno +de los cuales era mi padre don Dionisio, a la sazón próximo a recibir +la faja de jefe de escuadra por haber sido novísimamente nombrado +comandante general de pilotos, así como por sus antiguos, señalados y +mal premiados servicios; hombre, en fin, a quien me es lícito calificar +de varón ilustre, pues tal le juzgaban sus contemporáneos. En el +consejo de guerra quedó resuelto que las escuadras no saliesen, y a tal +resolución contribuyó como quien más mi padre, cuya opinión era, y en +aquel caso fue, que empeñándose un combate general era probabilísimo +fuese de los enemigos la victoria, siendo grande la probabilidad +contraria si se arrojaba Nelson a embestir con los nuestros en el +puerto. + +Estando así las cosas, en el 18 de octubre hube yo de salir para +Chiclana con mi familia, siendo el objeto de nuestro viaje mirar por la +salud de mi madre, a quien aconsejaban los médicos pasar una temporada +en el campo por estar convaleciente de una grave enfermedad, sobre +sus achaques y padecimientos grandes y continuos. Hicimos el viaje +por agua, llevándonos mi padre en su bote, y llegados, se despidió +asegurando que volvería dentro de tres o cuatro días, pues era seguro +que no saldría la escuadra. Despedida fue, que apenas lo era, por +ser separación por breve plazo y a corta distancia, pero que vino a +serlo de aquellas que solo en mejor vida terminan, si es que las almas +igualmente felices pueden renovar los lazos que las unieron en el mundo. + +Ajeno yo de toda zozobra, iba paseándome por el lindo campo de Chiclana +hacia el mediodía del 20 de octubre, cuando un hombre del pueblo, +encontrándome y saludándome con la cortesía entonces usada fuera de +poblado, y queriendo entrar conmigo en conversación, cosa no rara en +la franqueza española, me preguntó si no iba al altillo de Santa Ana +a ver salir la escuadra. Sorprendiome la noticia, y puse en duda su +certeza, pero se ratificó en su dicho quien me la había dado, afirmando +que decía lo que había visto. Corrí entonces desalado a la altura, y +vi el espectáculo bello para considerado en otras circunstancias, pero +en aquellas dolorosísimo para mí y aun para personas menos interesadas +en la suerte de aquellos marinos: el mar poblado de numerosos buques +de gran porte, navegando a toda vela, ciñendo el viento, largas las +banderas y en ademán de ir a provocar al enemigo. + +Volví apresurado a mi casa, di la fatal noticia, y no estando mi +madre para moverse, determinó que con una hermana suya, soltera, y +que siempre vivió a su lado, y después al mío hasta morir en edad muy +avanzada, pasase yo a Cádiz a averiguar noticias y a cuidar de nuestra +casa, dejada, por la súbita e inesperada partida de mi padre, en +completo abandono. + +Emprendí, pues, mi viaje, que fue por tierra, en un calesín a uso de +aquel tiempo. Al atravesar el arrecife que va de la isla de León (hoy +San Fernando) a Cádiz, era uso de los carruajes, cuando estaba baja la +marea, dejar el piso duro de la carretera por el blando de la playa, +por el cual iban pegados al límite del agua, atravesando con frecuencia +las olas por debajo de las ruedas. Desde allí se descubre largo espacio +de mar, y cabalmente el lugar donde entonces mismo estaba dándose la +acción de recordación tan funesta, aunque a la par gloriosa. + +Divisábamos a lo lejos, bien que algo envueltos en nieblas, buques de +la armada. La tarde estaba serena, pero no despejado el horizonte; la +mar sin gran movimiento, y el sol, ya declinando, pero todavía distante +del ocaso, ni brillaba con toda su luz, ni estaba oculto por nubes. +Nos pareció que había humo cerca de los buques; pero a tanta distancia +era imposible distinguir qué era humo y qué era niebla. + +Llegamos por fin a Cádiz; era por la tarde. Pasé a casa de un amigo, y +no bien había entrado, cuando viniendo otro que lo era de ambos, sin +reparar en mi presencia, gritó: «Subamos a la torre, porque la de vigía +ha hecho señal de _combate a la vista_». Inútil era el disimulo, porque +yo había oído el terrible anuncio; y así, corrimos todos a la torre, +siendo la de la casa en que estábamos una de las más altas y espaciosas +entre las muchas que tienen las casas particulares de aquella ciudad, a +la cual sirven de especial adorno vista desde lejos. + +Las numerosas torres de Cádiz, y hasta las azoteas, desde las cuales +algo del mar puede descubrirse, estaban atestadas de gente, de esta +gran parte armada de anteojos de larga vista, instrumento muy común +en los gaditanos, para quienes es registrar el mar y las naves que +le surcan agradable y constante recreo. Seguía sereno el tiempo, si +bien con algunas, pero no claras, señales de cercana borrasca. De +la escuadra se veía poco, porque la envolvía, hasta ocultarla, una +espesa nube de humo. Pero en las claras hubo de aparecer algún navío +desarbolado, dando claro indicio de haber sido recio el combate, pues +el viento, hasta entonces manso, y la mar, poco o nada picada, no +podían haber causado tales averías. De súbito una vivísima llamarada +iluminó el mar próximo al horizonte; viose entre la luz como la figura +de un navío, y desapareciendo al momento la espantosa claridad, un +tremendo estampido vino muy en breve a anunciar que un navío se había +volado. Aun en los indiferentes, si alguno lo era del todo, hizo grande +efecto tal espectáculo, mayor que en los demás en mí, como era natural; +y con ello, y con ir oscureciendo, bajamos inquietos o afligidos de la +torre. + +Cerró la noche, que lo fue de horrorosa incertidumbre, y no solo para +los inmediatamente interesados en la suerte de los que iban en la +escuadra, sino aun para lo general de las gentes, a quienes movía toda +clase de buenos y nobles afectos, entrando en estos el del patriotismo. + +Amaneció el día 22 con horroroso aspecto, cubierto el cielo de nubes +negras y apiñadas, en cuanto permitía ver lo cerrado del horizonte, +cayendo con violencia copiosa lluvia, bramando desatado el viento +del SO, allí denominado vendaval, levantándose olas como montes que, +según suele suceder en Cádiz en las grandes borrascas, rompían en +la muralla con espantoso ruido, rociaban con su espuma los lugares +vecinos, y hasta amenazaban con no leve peligro a la tierra y edificios +contiguos a la orilla. Consonaba el horror y tristeza que causaba tal +espectáculo con el efecto que producía en los ánimos la consideración +de desventuras recién ocurridas. Porque, al asomar las gentes a ver +la furia de la tempestad, descubría la vista cinco navíos de línea +españoles, fondeados en lugar muy inseguro por no haberles permitido +el temporal tomar bien el puerto, desmantelados en gran parte; en +suma, mostrando señales de la dura pelea que en el día inmediatamente +anterior habían sustentado. También aparecía uno u otro navío francés. +A más distancia, cuando rompía a trechos y por cortos instantes la +espesura de las nubes el furioso viento, se divisaban aquí y allí +más navíos, de ellos algunos desarbolados, sin vérseles la bandera, +luchando con las olas, y no pudiendo saberse ni quiénes eran, ni +cuál sería su suerte. No obstante ser peligrosa y aun difícil la +comunicación por medio de embarcaciones pequeñas en tan recia marejada, +pudo al fin irse a los navíos anclados. Entonces empezaron a divulgarse +los pasados sucesos. El combate había sido terrible. Al principio no +se suponía haber sido de éxito enteramente contrario a las naciones +aliadas. Dábase por obra del temporal, sobrevenido de pronto, la +vuelta al puerto de los navíos presentes en su boca. En ellos (en el +_Príncipe de Asturias_) venía el general Gravina herido gravemente; +pero, según afirmaban, no de peligro sumo, a lo menos no de peligro +inmediato. En el navío _Neptuno_ (otro de los allí presentes) yacía sin +conocimiento su comandante el brigadier don Cayetano Valdés, heroico +no menos que lo había sido en el combate de 14 de febrero, ocho años +antes, y ahora, sobre herido, atolondrado por haberle caído una pieza +gruesa del aparejo sobre la cabeza. De otro navío, también de los +venidos del combate, se supo haber muerto su comandante Alcedo. En +cuanto a lo demás de la escuadra, no a la vista, se ignoraba la suerte +de cada navío, y la de las personas que llevaban. Hay que añadir que +esta incertidumbre duró días, pues hasta el 31 de octubre no supe yo la +muerte de mi glorioso, aunque desdichado padre. + +Numerosísimo gentío poblaba el muelle. Ni la inclemencia del tiempo +impedía que personas aun de las clases superiores y acomodadas, y +de ambos sexos, acudiesen a ofrecerse a los heridos, solicitando a +competencia llevárselos a sus casas para su cura y regalo. Fue aquella +la primera ocasión en España durante dilatados años en que se notó +lo llamado espíritu público, o digamos tomar parte y aun empeño los +individuos privados en un suceso público, e interés por personas con +quienes no tenían relaciones de clase alguna. Ni se descuidaba el +gobierno. Activo como siempre Solano, había acumulado en el muelle +todos cuantos medios de transportar heridos o enfermos tenía Cádiz, en +este punto no muy rico: sillas de manos, que eran entonces allí más +que los coches, calesines incómodos, parihuelas. Manifestábanse los +gaditanos, si no arrepentidos de anteriores injusticias, deseosos de +repararlas, porque el mal éxito del combate del cabo de San Vicente (el +del 14 de febrero de 1797), los había movido a juicios de desatinada +severidad contra nuestros marinos, víctimas en aquel caso de la +impericia y rivalidad necia de dos generales, cuando en la ocasión de +que voy ahora aquí hablando, venidos a mejores pensamientos, honraban +el valor y sacrificios de aquellos mismos a quienes había sido adversa +la fortuna. + +Veíanse espectáculos horribles, sabíanse rasgos de valor y sufrimiento +en el padecer, y también heroicas impaciencias en los que, víctimas +del recién terminado combate, venían, o a perder al cabo la vida de +resultas de sus heridas, o a recobrar la salud después de una cura +penosa. Llegó entre otros el guardia marino don N. Briones, de quien +se contaba que, habiéndole llevado el pie una bala, pero dejándosele +unido a lo restante de la pierna por un tendoncillo o nervio, como le +hubiese dicho a un marinero que le llevase a curarse, y no se viese +obedecido pronto, con la mano acabó de desprenderse del pie dando un +tirón, y arrojó el miembro perdido a la cara al marinero mal obediente, +quedando vivo después de tal acto, pero no por largo tiempo, pues murió +recién llegado a Cádiz. Mejor suerte cupo al capitán de fragata Somoza, +segundo comandante del navío _Montañés_, y cuya herida era de lo más +singular posible; pues una bala, pasándole de refilón por el vientre, +le había llevado toda la parte carnosa con la piel exterior, y dejádole +sana una película de las que cubren los intestinos, casi transparente, +lo cual no estorbó que conservase la vida hasta convalecer del todo, +siendo curado en el hospital, a donde quiso ir, desechando numerosas +ofertas de señoras y caballeros que pretendían llevársele a sus casas. +Gravina padeció largo tiempo, y aun acaso si se hubiese amputado el +brazo herido, no habría muerto; pero por culpa o suya o ajena, no fue +llevada a efecto la operación de muchos aconsejada. Salvó a Valdés +el arrojo de un oficial subalterno o guardia marina, pues habiendo +quedado abandonado sin conocimiento en el navío de su mando, próximo +a perderse en la costa, como de hecho se perdió, y no habiendo quien +se atreviese a ir a bordo del buque puesto en peligro, alrededor del +cual hervía la mar embravecida, logró el animoso joven persuadir a unos +pocos valientes marineros a que le siguiesen, y, favorecido por la +suerte, llegó al navío y sacó de él al digno comandante, quien llegado +con felicidad a Cádiz, y trasladado a casa de unas señoras sus amigas, +cuando volvió en sí, se encontró libre de peligro, y vivió después +largos años para contraer nuevos méritos y pasar nuevos trabajos, +siendo notable ejemplo de los vaivenes de la fortuna. Dolores hubo y +desdichas menos conocidos, aunque no de menos lástima, pero quedaron +ocultos entre las tinieblas en que suelen hechos notables ser desde +luego envueltos y seguir siempre ignorados. + +En cuanto a mí, pues forzoso me es hablar de mí en estos recuerdos, el +día 22, recién aparecidos delante de Cádiz los navíos que bien merecen +ser dichos despojos del combate, traté de restituirme a Chiclana a dar +a mi madre algún consuelo en sus congojas y dudas, que todavía no eran, +como dejo dicho, dolor por una pérdida temida solo, pero no conocida. +Difícil nos era el viaje, porque por agua no consentía el tiempo +hacerle, y por tierra faltaban medios de ponerse en camino, estando +embargado todo carruaje. Vencí este inconveniente yendo yo a ver a +Solano, el cual me distinguía notablemente, y que además hubo de tomar +en consideración las circunstancias en que me hallaba. Concedióseme +un calesín, y pasé a Chiclana por tierra; pero siendo a la sazón el +camino que lleva a aquel lindo pueblecito, desde el de la isla de León, +largo y malísimo, hicimos harto incómoda jornada, calándonos el agua, +azotándonos el viento en el desabrigado vehículo, traqueteándonos +horriblemente el movimiento, amenazados mil veces de volcar, y +agregándose estas incomodidades a la agitación mental, bien que para +distraer en parte el ánimo de la pena o del cuidado. + +No teniendo noticias en Chiclana, resolvimos venir a Cádiz a buscarlas. +Seguía, como no suele suceder, aun sin intermisión, o con algunas +breves en duración y no grandes en fuerzas, la borrasca. Hicimos el +viaje en un coche bastante cómodo; pero salidos de la isla de León, y +pasada Torregorda, al acercarnos a Cádiz, presenciamos un espectáculo +espantoso. Estando la marea baja, echamos por la playa. Pero aquel +camino siempre cómodo dejaba de serlo, porque le cubrían a cada paso +despojos de naves, pedazos de jarcias, de arboladura, aun de cascos +de buques, y con particularidad de botes, no faltando entre ellos de +trecho en trecho algún cadáver, todo lo cual arrojaban a la tierra las +olas encrespadas, que sin amansar su furia seguían apareciendo en el +mar a modo de montes y estrellándose con ímpetu y tremendo ruido en la +arena. Cerraba los ojos mi afligida madre como temerosa de encontrar +entre los muertos el cuerpo de la persona querida, cuya pérdida, si +no era para nosotros cierta, estaba muy dentro de los límites de lo +probable. + +Una vez en Cádiz, la incertidumbre seguía. Pero no es de la de mi +familia y persona de la que me toca ahora aquí hablar, o a lo menos no +de la que debo tratar, sino como de una parte accesoria de la situación +de las cosas. En efecto, no mejorando el tiempo, casi todos los buques +escapados del combate fueron a dar en la costa. Uno francés se fue a +pique a la boca del puerto, pereciendo todos cuantos le tripulaban. A +otro, que estaba anclado fuera, tuvo la osadía de acercarse un navío +inglés hasta dispararle una andanada, a que él respondió con otra, pero +con poco efecto por ambas partes, retirándose el agresor por respeto a +la artillería de la plaza que comenzó a disparar, protegiendo a nuestro +aliado en su apuro. De los diecisiete navíos que habían arriado bandera +al terminar el combate, la mayor parte, corriendo varias fortunas en +pocos días, o pocas horas, ya volvían a ser de su nación, sublevada +la tripulación contra los pocos ingleses que marinaban el buque, ya +recaían en poder de los que le habían ganado y ocupado, ya iban a +perderse en la costa. Fue de los más afortunados el navío _Santa Ana_, +de tres puentes, que ya rendido, combatiéndole el mar y viento, hubo +de entrarse en Cádiz, cayendo prisioneros los ingleses ya dueños de +él y rescatándose el teniente general don Ignacio de Álava, que en +él estaba y venía herido. Así poco a poco iban llegando noticias de +casos particulares. Hubo también algún parlamento, siendo recibidos +en Cádiz los oficiales parlamentarios con cortesía, y hospedándose en +casa de Mr. James Duff (llamado en Cádiz don Diego Duff), cónsul que +había sido de su nación en la misma plaza, muy querido y respetado +allí, y que seguía haciendo parte del oficio de cónsul, y llevaba el +nombre de serlo en boca de lo común de las gentes, no obstante el +estado de guerra. De un parlamento fue objeto el reclamar los ingleses +como su prisionero a Álava, porque lo había sido por dos o tres días; +pero su pretensión fue desatendida, como debía serlo, pues el favor +de la suerte le había traído la libertad. A la casa de Duff era común +acudir a averiguar el paradero de una u otra persona de las de la +escuadra, cuyo fin o existencia aún eran ignorados; pero poco o nada se +averiguaba, no cuidándose los ingleses de otras vidas que las de los +suyos, y en quienes el dolor por la pérdida de la de Nelson no dejaba +lugar a otros dolores. + +El 31, según más arriba dejo dicho, cesaron mis dudas y las de mi +familia, poniéndoles término el dolor más vivo y acerbo, dolor no +para contado a indiferentes, y del que basta hacer esta leve mención, +quizás, aun así, inoportuna. + +Como todo pasa en el mundo, pasó la imagen de los sucesos que aquí +acabo de recordar, yendo borrándose poco a poco de la memoria. Por lo +pronto, dio motivo a los poetas para sentidos cantos, de ellos algunos +de gran valor, pues que aún bastante conservan. _La sombra de Nelson_, +obra de Moratín, hasta ha desaparecido de las más de las colecciones de +sus obras, no tanto por el vicio de oscuridad que la afea, pero el cual +está rescatado por grandísimas perfecciones, cuanto por las adulaciones +en él prodigadas, no solo a Napoleón, sino al Príncipe de la Paz, a +quienes prometen triunfos navales que no vinieron ni era de esperar que +viniesen. La oda de Quintana vive con gloria; y si no con tanta, no ha +muerto una de Arriaza. + +También el púlpito, en oraciones fúnebres, ensalzó las glorias de aquel +día. Se distinguió entre los sermones con esta ocasión predicados, uno +que corrió impreso y aplaudido, pronunciado en el Ferrol por el señor +Varela, célebre después, siendo comisario de Cruzada, como aficionado y +protector de las letras y de las artes. + +La guerra a Napoleón en defensa y sustento de nuestra independencia y +gloria, como llena de grandísimos acontecimientos, oscureció la de un +periodo más antiguo. Además, a la moribunda marina fue no menos funesta +la paz y alianza con Inglaterra, que lo había sido la imprudente y poco +feliz guerra sustentada contra aquel gobierno. Porque, siendo forzoso +atender a lo presente y no más, convertida la atención a los ejércitos, +y pareciendo como inútil la marina de guerra, perecieron carcomidos los +navíos, y no se pensó en sustituirlos con otros. + +Hoy ha cesado esta situación, y va resucitando, o aun puede decirse ha +resucitado, nuestra marina de guerra.[7] Aún las reliquias vivas de +Trafalgar no han sido olvidadas, y al cabo de 56 años sus servicios han +tenido una remuneración, si no grande, sin duda decente, y lo que vale +más, honrosa. Y si los sucesivos gobiernos atienden a este ramo del +servicio público, la opinión general en este punto los ayuda y estimula. + + [7] Aquí merece particular mención y muy honorífica el librito + que, con el título de _Trafalgar_, escribió en 1850 don Manuel + Marliani. Verdad es que su objeto fue vindicar nuestra marina + de los agravios, a veces calumniosos, de M. Thiers; pero + cumpliendo el autor su propósito del modo más satisfactorio + posible, hizo un servicio señalado a su patria, así como a la + Armada española. Al marqués de Molins, cuyo celo del honor + del cuerpo a cuyo frente estaba era y es vivísimo, se debe + haber patrocinado la obra del señor Marliani, suministrándole + datos, y por todos los demás medios posibles, y haciéndose así + acreedor a no corta parte del elogio que es debido y se tributa + aquí con singular placer al autor y a la obra, y al ministro + que les dio su patrocinio. + + + + +III. + +MADRID EN LOS DÍAS DEL REINADO DE CARLOS IV. + + +Notan algunos, y entre ellos quien esto escribe, que más de una vez lo +ha repetido, cuán poco sabe la generación presente de lo que eran sus +padres e inmediatos abuelos, mientras la diligencia de los eruditos +ha llegado a enterarse bien y a poner con algún acierto a la vista +del público lo que fueron sus antepasados absoluta o relativamente +remotos. Últimamente algo se ha dicho de la época de Carlos III, pero +de la de Carlos IV se habla poco o nada. Bien está, pues, en las +tristes y escasas reliquias que aún quedamos de los últimos días de +reinado tan deplorable, que alguna memoria dejemos y transmitamos a +las generaciones futuras de la imagen política, literaria y social +de un periodo casi envuelto en niebla, por lo mismo que no tuvo ni +pudo despedir luz que le diese brillo, y con él a nuestra entonces +malaventurada patria. + +No se suponga en los borrones que siguen, y que están unidos con +otros iguales o parecidos destinados a pintar usos y costumbres, y +sucesos de leve monta de época de superior interés, la loca pretensión +de suplir una falta o de llenar un hueco que han menester esfuerzos +mayores y más detenimiento para ser suplidos o cubiertos de un modo +satisfactorio. Cuento (pues justo es usar de la primera persona en +trabajo de tan corto valor) lo que vi, y lo que otros han callado: +lo cuento como viejo; pero, si no me engaña (como es posible que me +engañe) una pasión natural, sin necio apego a lo pasado, si bien no +con la amarga censura, no siempre justa, de unas escenas lastimosas. +Escribo tirando a ser imparcial, y sin esperanza de conseguirlo del +todo; pues, si aun las mejores cabezas y las más nobles almas no están +exentas de las miserias de la flaqueza humana, cual podría estarlo +quien no presume de hombre sabio o de varón justo. + +Me ciño a traer a la vista de mis lectores solo escenas de la capital +de la monarquía, y de uno u otro año, porque no pretendo hacer un +cuadro acabado de la España de mi niñez y de los primeros años de mis +mocedades. De meros rasgos puede sacarse algo y bastante para hacer +pinturas, haciendo el ingenio y buen discurso lo que han hecho grandes +anatomistas al construir con huesos de animales muertos esqueletos, y +aun cuerpos, con fundada pretensión de ser reproducciones fieles de las +que fueron criaturas vivas. + +En los primeros años del presente siglo, era Madrid un pueblo feísimo, +con pocos monumentos de arquitectura, con horrible caserío, y, aunque +ya un tanto limpio desde que, con harto trabajo y suma repugnancia de +una parte crecida del vecindario, le hizo despojar de la inmundicia +que afeaba sus calles Carlos III, todavía distantísimo de verdadero +aseo, como el de que entonces con razón blasonaba Cádiz. Los hierros +del balconaje estaban tales cuales habían salido de la herrería; las +vidrieras compuestas de vidrios pequeños, azulados, por los cuales +penetraba trabajosamente la luz, y no pasaba menos dificultosamente la +vista de dentro afuera; las fachadas de los edificios sucias, con las +puertas y ventanas mal pintadas, y renovada en ellas la pintura tan de +tarde en tarde que tal vez habría presentado mejor aspecto la madera +dejada en su color primitivo. Era pésimo el empedrado. Verdad es que +había aceras, de lo cual entonces carecía París y siguió careciendo por +largos años; pero las aceras madrileñas, de las que hoy duran algunas, +servían con imperfección al fin a que están destinadas. En los zaguanes +o portales de casi todas las casas estaba el basurero, y al traer a él +los sucios materiales que le llenaban, buena parte de ellos se quedaba +esparcida por las escaleras. Eran estas, en general, oscuras y hechas +de mala manera, atendiéndose poco o nada a mantenerlas en buen estado. + +Bien es cierto que, adelantando el presente siglo, otras capitales +de Europa han venido a ser muy otras de lo que eran. Londres ha +visto desaparecer a millares sus horribles casas y angostas calles +y callejuelas, sustituyéndolas con casas, si no hermosas, limpias y +con pretensiones de adorno, y con calles bellísimas por su anchura y +traza, sin contar con que en aquella capital se han construido palacios +y edificios públicos de que antes carecía. París, que, no obstante +contar un buen número de bellos edificios, era, en su mayor parte, +una población de mal aspecto, empezó, imperando Napoleón, y siguió, +reinando las dos ramas de los Borbones, una carrera de notabilísimas +mejoras e innovaciones, hasta que en el reinado de Napoleón III, con +verdadero exceso, atendiendo a doctrinas económicas, ha venido a +convertirse en nueva ciudad de señalada hermosura. Dista infinito de +haberse hecho tanto en Madrid, y, sin embargo, es mayor la diferencia +que hay en nuestra capital, tal cual es y tal cual era, que entre otras +ciudades mucho más enriquecidas con monumentos soberbios, pero no tan +cambiadas. + +Si de lo exterior pasamos a lo interior de las casas, la mudanza o +mejora es más notable. Quien ve las habitaciones modernas, no puede +enterarse de lo que eran las antiguas. No porque, según piensan +algunos, llevando las cosas a extremos y equivocando épocas, hubiese en +1806, por ejemplo, en las salas decentes de Madrid sillas de Vitoria. +En la fecha a que me refiero, en la cual vine yo a esta capital, de +donde había salido muchos años antes en mi niñez todavía, he aquí lo +que era la casa de un consejero de Hacienda, cuya mujer pasaba por +elegante. Había por delante de las paredes, en la sala principal, una +banqueta de pino pintado imitando caobo, con florones de metal dorado +en las esquinas, muy alta de pies, con asiento durísimo, y cubierta +de seda en lo poco que no era de madera. Entre las ventanas había una +mesa de las hoy llamadas _consolas_, y en la pared, delante de esta, +un espejo, entonces dicho _tremor_ del francés _trumeau_,[8] cuya +pequeñísima luna se componía de dos pedazos, siendo el marco grandísimo +a proporción, aunque no grande en absoluto, y de pino pintado, con dos +columnitas delgadas, cuyos chapiteles eran de metal dorado, mientras +sobre la luna o lunas, en el espacioso friso o cornisa, había un ramo +de flores mal pintadas. + + [8] Ya los franceses usan poco o nada de la voz _trumeau_, y + llaman a los espejos de sala _glaces_. + +Al adorno de la pieza principal correspondía el de las demás. Pero se +distinguía por lo pobre el comedor, incluyendo el servicio de mesa. Las +botellas blancas, de uso general en Cádiz, no se veían en Madrid sino +en alguna muy rara mesa, sirviendo el vino en su fea botella de vidrio +negro u oscuro, y el agua en un jarro que tenía el criado para llenar +los vasos. Los platos y fuentes solían ser de loza de la fábrica de +la Moncloa; loza blanca, no de mala apariencia. La de Valencia servía +para casas más humildes. Al mismo tiempo había más vajillas de plata +que hay hoy; y las empleaba en el servicio diario la gente de más alta +esfera y superior riqueza; pero esta última era escasa a la sazón, si +se exceptúa a los grandes señores, porque la capital carecía de los +hoy llamados capitalistas; y algunos comerciantes ricos, vivían, si no +pobremente, sin lujo alguno. + +Las alfombras eran para pocos, siendo a la sazón su valor muy subido. +En cambio, en punto a alumbrado se hacía buen gasto de cera. Los +llamados quinqués, por el nombre de su inventor, eran entonces +todos de los que se ponen en la pared. Las lámparas para aceite no +eran conocidas: los antiguos velones estaban ya desterrados de las +habitaciones de mediana decencia. + +Una cosa muy de notar para los que hoy vivimos, es lo distante que +estaba el lujo que entonces había de la medianía, siendo en ciertos +ramos de cultura, o digamos en lo perteneciente a las comodidades y +cortos regalos de la vida, a manera de un precipicio o tajo lo que hoy +merece llamarse declive suave con varios puntos intermedios. Y aun +en las casas de los principales señores y superiores empleados, como +eran los ministros, a la sazón dotados con pingües sueldos, el lujo +mismo carecía de ciertos ribetes o perfiles, hoy parte principal de +quienes viven con tal cual desahogo. Había, además, riquísimos señores, +aun de la grandeza, cuyos gastos eran enormes, llegando a punto de +ser derroche de cuantiosísimas rentas, y que, sin embargo, en punto +al servicio de mesa, vivían como hoy viven personas de muy reducidos +haberes. + +En el lujo de fuera de casa hay ahora, sin duda, notable aumento, pero +no tanto cuanto algunos se figuran. Es idea corriente que ha crecido +de un modo pasmoso el número de carruajes, y esto es muy cierto; pero +no en el punto que no pocos dicen y creen. Nace esta equivocación de +que comparan muchos el Madrid actual con el Madrid de 1815, o 1824, +o 1836, recién terminadas las guerras de la Independencia o la +revolución de 1820 a 1823, o pendiente la guerra civil; épocas todas +de grandes calamidades, juntas con glorias mayores o menores, tanto +cuanto con lástimas no gloriosas. En Madrid, aun en 1795 y 1796, solía +llegar la doble fila de coches en el Prado, por una parte, a las +inmediaciones del convento de Atocha, y por el otro extremo, a las +del de Recoletos. Esto nacía de ser entonces indecoroso en ciertos +empleados no tener coche. No podía un consejero ir a pie al Consejo +sin rebajarse. Tenían coche los más entre los oficiales de secretaría, +personajes de más cuenta que lo son los actuales, si no por su cuna +o su talento o instrucción, por su poder o por la esfera en que los +ponían las preocupaciones de la sociedad existente. Tenían, pues, coche +gentes que vivían con estrechez en lo demás. Los coches eran pobres y +feos, con rarísima excepción, tirados por mulas. Algunos llevaban el +cochero montado; pero había muchos que cocheaban desde el pescante.[9] + + [9] En 1795 y 96 teníamos un coche a medias entre mis padres y + mi tío, a la sazón oficial de la secretaría de Hacienda, con + una hermana de este y de mi padre. Mi tío, hombre instruidísimo + y de talento, y no mal escritor (don Vicente Alcalá Galiano), + era persona de poquísimo mundo, y solo conocía a Madrid y sus + cercanías, donde había venido siendo niño y seguido viviendo. + Como empezaban ya entonces a usarse los pescantes y los coches + colgados de muelles, mi madre y tía querían estar al uso + nuevo. «Niñas, niñas (decía mi tío, mozo aún, pero viejo en + sus modos), esas cosas son para esas capitales extranjeras + (que él conocía por los libros solo); pero no sirven en Madrid + con su mal empedrado y sus cuestas». Resta decir que en punto + al pescante ganaron las señoras, y que desde uno altísimo, + como eran los de entonces, fueron gobernadas las mulas sin que + sucediese mal alguno. En lo de los muelles nada consiguieron, + conservándose las sopandas. De caballos no se habló, pues casi + nadie los gastaba entonces. De los españoles se decía que no + servían para el tiro, y los extranjeros no venían a España. + Además, pasaban por no poder resistir el clima. + + En 1807 ya había algunos coches tirados por caballos, pero + pocos. Entonces brillaba sobre todos el de la marquesa de + Tavares, recién venida de París; carruaje de los llamados + bombés, y cuya figura era una esferoide o como un inmenso huevo + de avestruz. + +Los coches colgados de muelles se habían multiplicado en 1806: no así +en 1796, en que casi todos estaban sobre sopandas. Algunos grandes +tenían lindísimos trenes que lucían, sobre todo en las procesiones de +administración del Viático a los enfermos por Pascua, y de Minerva +después del Corpus, en que solían verse varios carruajes de una sola +casa. En punto a coches de alquiler, denominados _simones_, los que +había eran pocos y pésimos. Los de número o de plaza, es sabido que no +han empezado hasta 1847. + +El paseo solía estar concurrido, como hoy lo está, y nada menos si se +toma en cuenta que la población era harto menos numerosa que la de +nuestros días. + +Dos eran los teatros abiertos, estando cerrado a fines de 1806 el de +los Caños del Peral, que, destinado a óperas italianas, mientras se +reedificaba el teatro del Príncipe, que se había quemado, servía a la +compañía cómica de que era ornamento el justamente célebre _Máiquez_. +Pero, mediando 1806, fue abierto el nuevo teatro del Príncipe, pasando +a él los actores que representaban en el de los Caños. El recién +abierto teatro, si menos indecente que el antiguo, era poco digno +de un pueblo culto, siendo pequeño, como es hoy todavía, incómodo +y sucio. Faltaba en él, es verdad, casi del todo el patio, donde +estaban los espectadores de pie. El teatro de la Cruz conservaba su +fealdad vetusta, de que apenas pudo recobrarse hasta su final caída +en días novísimos, después de haberse afanado en balde para mejorarle +y sustentarle. Brillaba en él hasta 1807, en que hubo de retirarse, +la afamadísima _Rita Luna_, y a la par con ella el célebre gracioso +Querol, de quienes hablaré después al tratar de lo que eran el arte +dramático y los actores. Ciñéndome por ahora a la parte material +del edificio, repetiré que era horrible, y que el espacioso patio, +cuando estaba lleno, causaba a la vista y al oído un efecto por demás +desagradable, viéndose en él lo llamado con propiedad oleadas, porque +imitaba la gente empujándose el movimiento del mar, y aun podía mirarse +como remedo de sus bramidos la gritería que era consecuencia del +atropellarse y estrujarse de los concurrentes, en un lugar así como de +diversión, de tormento. Los pocos asientos que había entre el patio +y las tablas, así como los más numerosos del teatro del Príncipe, +asientos entonces conocidos con el nombre de _lunetas_, novísimamente +trocado por el americano de _butacas_, eran estrechos, duros, con forro +de mala badana, casi siempre con desgarrones, y nunca limpia. Alumbraba +los teatros una araña, que ya en 1806 era de _quinqués_, y en los días +de iluminación además velas puestas en candeleros, que, formando lo +llamado brazos, salían de los palcos. + +La concurrencia a los teatros era regular. Publicaba entonces el +_Diario_, juntamente con el anuncio de la función del día, la suma de +lo recibido en la próxima pasada. Las entradas de lleno eran de 6000 +reales[10] poco más, pero rara vez llegaban a tanto. Bien es cierto que +los precios eran bajos. No se cobraba entrada más que para el patio, +y a los palcos de amigos iban de balde los convidados o los que se +convidaban a sí propios. + + [10] Temo que me sea infiel la memoria, y que las entradas de + lleno fuesen de 8000 reales. + +Poco más tengo que añadir en cuanto a la parte material de la capital +de nuestra pobre España en aquellos días de decadencia y abatimiento. +Bien vendría, con todo, hablar algo aún de los vestidos entonces de +uso, hoy tan ignorados, que su ignorancia ha desfigurado con el vicio +de anacrónica una muy buena pintura, destinada a recordar un hecho +memorable de nuestra historia.[11] + + [11] La reunión de las Cortes de Cádiz en 1810, cuadro que + existe en el Congreso de los Diputados. + +Los hombres solían vestir entonces frac, y también levitas. Ni unos ni +otros eran muy desemejantes de los del día presente, si bien tampoco +se les parecían del todo. El cuello cuadrado que llevan en el citado +cuadro los diputados de las Cortes en 1810, había ya desaparecido en +1806 y mucho antes. Llevábanse pantalones ajustados con media bota +encima, y estas con una borla delante, calzado a que dio nombre el +general ruso Souvarow. También los elegantes usaban calzón corto con +cinta en vez de hebillas en la parte superior de la pierna, donde se +unía con las botas de campana, que con él eran indispensables. Rarísima +vez se veía en Madrid un sombrero redondo o de copa alta, y al ver +un hombre que le llevaba, se suponía que era procedente de un puerto +de mar, y particularmente de Cádiz. En los sombreros de picos (que +así eran llamados) llevaban escarapela negra los que no tenían fuero +militar: los militares la roja, aun vistiendo traje de paisano. El uso +de los uniformes para visita, o aun para paseo, era también muy común. +Las señoras solo gastaban sombrero para ir al teatro, y esto solo las +de elevada clase. Alternaban las mantillas blancas con las negras. Las +basquiñas negras, si aún vivían, tenían que compartir su existencia con +las de color, y en invierno con lo llamado _dulletas_. + +El traje del pueblo era diferente del de las personas de alta y +mediana clase. Con el sombrero de picos cubrían su cabeza los hombres, +prenda que disonaba de la chaqueta; pero desde el famoso motín de los +días de Carlos III estaba prohibido el uso del sombrero gacho, cuya +supresión fue origen de aquel exceso, y vino a ser obligatorio el de +picos. Así, los señores que por capricho imitaban en su traje y modos +a la plebe, entre los cuales se distinguían el marqués de Perales y +el de Torrecuéllar, llevaban con vestidos casi de majos un sombrero +propio para el traje más de ceremonia. En cuanto a las mujeres, las +llamadas manolas vestían más o menos según están pintadas en los lindos +versos, tan populares un día, y dignos de su fama, con que en época muy +posterior las ha inmortalizado Bretón de los Herreros. + +Excusado parece, pero con todo no será fuera de propósito decir que +las capas, las cuales en España nunca mueren, pues, si por más o +menos largo plazo un tanto se eclipsan, vuelven a aparecer, estaban +en uso corriente en los días de que voy aquí ahora hablando. Pero las +de grana, que privaban en mi niñez, habían desaparecido enteramente, +destronadas y hasta extirpadas por las blancas. Compartían, sin +embargo, el favor con ellas unos sobretodos llamados robs o carricks +con muchos cuellos, poco diferentes de los que hoy llevan los cocheros. + +Entre el aspecto puramente externo, y el estado intelectual del pueblo, +puede decirse que media el trato ordinario, porque los modales tienen +de ambas cosas. Era por aquellos días la poca sociedad de Madrid culta +más que lo es hoy, aunque mucho menos instruida. La obscenidad en el +lenguaje no faltaba, siendo este vicio de los pueblos del Mediodía, +pero no había llegado al repugnante extremo en que hoy la oímos; +cosa singular, porque en otros pueblos, con la cultura, si ya no con +la religión, decrece esta fea práctica que entre nosotros ha tenido +aumento. + +En cambio, el juego de puro azar, que en días novísimos ha sido +desterrado de las casas más decentes, entonces era la ocupación de las +poquísimas tertulias de la gente de superior esfera. + +La razón de ser tan pocas las tertulias consistía en que era peligroso +recibir mucha gente en una casa. El Gobierno, recogido en los sitios +Reales, desde ellos miraba a Madrid con ceño y miedo, y parecía como +que se declaraba enemigo público, pagando y recibiendo odio por odio. +Es verdad que el mal que se temía no pasaba de ser el destierro de +Madrid, pero el destierro no es pena leve en muchos casos, por más que +a los españoles ni pena parezca, pues le vemos en uso bajo gobiernos +llamados constitucionales. Pero el peligro de ser desterrado, si no +grave, era grande, por ser fácil incurrir en culpa que le motivase, +porque lo era el estar en los sitios Reales sin objeto conocido, o el +dar un baile en Madrid o cosa parecida.[12] + + [12] En el Carnaval de 1808, varios jóvenes de esta capital, + de los más elegantes de ella, resolvimos dar un baile por + suscripción. No estaba entonces esto en uso en Madrid, y la + cosa pareció, aun más que novedad, atrevimiento. En efecto, + la señora que se prestó a recibir salió desterrada. Varios + temimos igual suerte. Por fortuna, a pocos días (en marzo de + 1808), sucesos de la mayor gravedad dieron al olvido pecados + tan leves, pues dieron en tierra con la monarquía antigua. + +No dejaba de ir gente a los cafés. Estos no eran lujosos, y los había +de suma pobreza; pero en uno u otro no faltaba adorno ni aun asomos de +elegancia, mereciendo tal calificación la Fontana de Oro, que tenía +una sala espaciosísima; el del Ángel, que ha vivido hasta 1848, si +bien mejorando, y hoy pasado a ser del Iris, y el de la Cruz de Malta +en la calle del Caballero de Gracia. Aunque inferior a estos, no era +indecente el de San Luis, que novísimamente ha sido cerrado, merced a +la dureza del casero, y que había tenido pocas, aunque algunas mejoras. +A este último concurrían bastantes guardias de Corps, o de la Real +persona; cuerpo que representaba muy notable papel en Madrid, y más en +el pueblo en sus varias clases que en lo llamado alta sociedad, de la +cual, si embargo, eran, y a que concurrían algunos de ellos, bien que +no muchos. Aunque ya servían helados en varios cafés, subsistían las +botillerías, destinadas solo a bebidas frescas. La de Canosa, situada +en la Carrera de San Jerónimo, era, si no la decana, la que había +gozado de no disputada primacía entre todas; pero en 1806 estaba en +decadencia, cuando en mi niñez (hacia 1795 y 96) era la preferida por +las personas principales de la corte, bien que en ella entraban pocos, +y ningunas señoras, llevándose la bebida a los coches. Muchos que hoy +viven han visto tan miserable covacha, reliquia de tiempos antiguos, +conservada hasta 1846 o 47, si no en toda su fealdad y miseria, poco +menos, y sin duda teniendo parroquianos fieles, sin los cuales no +podría haber dilatado su existencia. + +Era miserable el aspecto de las tiendas; notándose en ellas todavía más +la falta del adorno que la escasez del surtido, aunque en el último +punto había no poco que desear, porque los objetos de lujo eran poco +numerosos, y menos se encontraban de regalo, señaladamente en punto a +provisiones. La fonda de Genieys, situada entonces en el Postigo de +San Martín, era mediana en lo tocante a cocina, y nada brillante en lo +concerniente al servicio, aunque no mala del todo, comparándola con +lo que eran a la sazón las casas particulares; pero estaba pobremente +amueblada. No relucía más, mirada por el mismo aspecto, y aun quizá era +inferior, la pastelería de Ceferino, situada en la calle del León, a la +cual concurrían gentes de alta y mediana clase, particularmente a comer +pescado, del cual había entonces poco fresco en esta población, donde +apenas se conocían otras clases que el besugo y la merluza. + +Si de cosas tan humildes, las cuales, aun siéndolo, pintan, sin +embargo, el estado de un pueblo, subimos a ver objetos de superior +esfera, poniéndonos en la del mundo político, intelectual y moral, +harto hay que decir en estos pobres recuerdos. + +No voy aquí a juzgar el antiguo gobierno de España, siendo mi propósito +únicamente decir, en vez de lo que debía o no ser, lo que era, y no +describiendo su mecanismo, ni contando sus hechos, sino recordando cómo +estaba entonces considerado, y sus relaciones con la sociedad y el +pueblo de la capital de la monarquía. + +Veíase el Gobierno en general aborrecido y despreciado. Lo mereció sin +duda; pero tal vez excedía, en punto tal, lo sentido a lo merecido. No +alcanzaba el odio al Rey, pero sí el desprecio, haciéndole favor la +voz popular en cuanto a las intenciones que le suponía, pero teniendo +en poco su carácter. El aborrecimiento a la Reina llegaba a un extremo +increíble, solo igualado por el en que se miraba al Príncipe de la +Paz, su privado y valido, reputado con bastante, pero no con completa +razón, el verdadero monarca. Al revés, el príncipe de Asturias, después +Fernando VII, era no un solo _mytho_, sino varios, figurándose gentes +de diversas y contrarias opiniones en su persona imaginada todas las +prendas que en un monarca futuro deseaban. + +No faltaban en España quienes soñasen en una monarquía de las llamadas +constitucionales. Republicanos había ya pocos, aunque había habido +bastantes entre la gente ilustrada hacia 1795, y aun hasta 1804. Pero +la conversión en imperio de la república francesa había dividido a los +que, dándole culto, aspiraban a tomarla por modelo. Muchos se adherían +a Napoleón, como representante de la revolución, en su dictadura, ya +consular, ya imperial: otros, mirándole como destructor de la libertad, +le abominaban. Estos últimos eran cortísimos en número, y podría decir, +éramos, porque yo, niño y joven, me contaba entre ellos, pasando por +lo que en Cádiz, y aun aquí en Madrid, era conocido con el nombre de +_mameluco_, el cual, no sé por qué, servía de apodo a los enemigos +a la sazón de nuestro poderoso y glorioso aliado. Lo general de las +gentes admiraba y aplaudía al ínclito emperador francés, conquistador y +legislador, así como supuesto protector de España. + +No está de más añadir que entre el clero, y aun entre los frailes, +gozaba Napoleón de alto y favorable concepto. + +La corte no residía en Madrid más que muy de paso;[13] y en los +últimos años del reinado de Carlos IV, puede decirse que ni aun así. + + [13] La corte solo pasaba en Madrid pocos días a fines de junio + y principios de julio al trasladarse de Aranjuez a la Granja, + y otros pocos en diciembre al pasar del Escorial a Aranjuez. + Pero a fines de 1806 no quiso ni aun entrar en Madrid para la + corta estancia de invierno, y viniendo del Escorial procedió + del puente de Segovia al de Toledo, formando del uno al otro la + tropa. Al terminar 1807, cuando la causa famosa del Escorial + había llevado el odio al Gobierno al último extremo, ni aun + se acercó el Rey a Madrid y se fue del Escorial a Aranjuez, + cortando desde las ventas de Alcorcón al camino de Andalucía. + +En los sitios Reales estaban todos los ministros. Allí se acudía a +los besamanos, o con algún particular motivo. Entre los concurrentes, +hacían el primer papel los llamados pretendientes, lo cual venía a ser +a modo de un oficio o profesión con este nombre. En los últimos días de +la antigua monarquía, aun a estos solía expulsarse de la residencia de +los reyes. + +Así, la corte no existía para la capital sino como para una ciudad de +provincia. Pero el monarca verdadero, o el considerado como tal, aunque +una u otra vez no lo fuese, porque lo era en casi todo, el prepotente +Príncipe de la Paz pasaba la vida, alternando ya en Madrid, ya en los +sitios. Aquí tenía lo llamado su corte un día a la semana; y no sin +propiedad era llamada su corte, pues se asemejaba mucho más a la de +un rey que a la de un ministro, aunque no se pareciese a lo que era +entonces el modo de recibir a sus súbditos, apellidados vasallos, los +soberanos de España. + +En el hoy ministerio de Marina, edificio que desde la caída del hombre +singular que le ocupó y desde él casi reinó, ha servido a varios usos, +y donde vivía, como todos saben, hasta que en los últimos días de su +poder pasó a residir en una casa casi humilde, mientras le habilitaban +el palacio de Buena Vista, que acababa de serle ofrecido en dádiva, +tenía su corte el valido de Carlos IV. Un cuerpo nuevamente creado para +ser su guardia, hacía la de su casa; cuerpo considerado como ramo del +de Carabineros reales, pero diferenciándose de él en el uniforme, que +era el de los húsares de aquellos días; y cuerpo lucido por la buena +presencia de los soldados, todos ellos escogidos, y de los oficiales, +a que daban realce el vestido y las prendas todas de su equipo. Una +escalera hecha a grandísimo costo, y más señalada por la riqueza que +por el gusto de su adorno, daba paso a varios salones. En uno de +ellos, largo y comparativamente angosto, estaba lo principal de la +concurrencia, la cual, sin embargo, se extendía hasta llenar otros +dos o tres cuartos de menores dimensiones. Contribuían a formar aquel +concurso personas de muy diferentes clases y categorías, las más de +ellas traídas allí por el interés de alguna pretensión; algunas, bien +que pocas, solo para asistir a un espectáculo divertido; bastantes +sin otro objeto que no faltar, porque no pareciese hija del desafecto +siendo notada su ausencia. Ambos sexos, en proporción casi igual, +formaban lo que algunos días parecía hasta bullicio. Como no se exigía +requisito alguno para tener entrada, veíanse, aunque pocas, mujeres +de reputación equívoca, o aun quizá más, pues no faltaba una u otra +prostituta, aunque de lo más alto, o dígase de lo más rico de su mala +ralea. Y, ¡triste es decirlo, pero aunque el mal se ha ponderado, lo +hubo y grande!, de las señoras que por su cuna y situación merecían +respeto, bastantes iban allí a lucir sus dotes personales para captarse +la buena voluntad de aquel hombre todopoderoso, vendiendo su virtud +a trueque de mercedes, siendo, si ya no común, caso no infrecuente +llevar al inmundo mercado madres a sus hijas solteras, y hasta maridos +a sus esposas. Lo repito, la voz popular, expresando un odio ciego, +ha abultado y abultaba excesos de suyo tan enormes, pero abultaba y +no más; y el mismo valido, en los largos años de su abatimiento y +desventura, disculpándose, ya con más, ya con menos razón, de los +graves cargos hechos a su persona, se confesaba altamente culpado en +materia de amoríos, si nombre de amor pudiese merecer la satisfacción +de apetitos torpes, en que las circunstancias de ambas partes hacían el +trato de compra y venta. + +El método seguido en aquella corte era el que suelen usar los +soberanos, y el que, remedándolos, usan a veces los capitanes generales +de nuestras provincias, y a falta de estos, las autoridades superiores +civiles, a las cuales toca exclusivamente, aunque así no suceda entre +nosotros, desempeñar el primer papel en todo cuanto no es de la +milicia. Asomaba, saliendo de los aposentos interiores, el Príncipe de +la Paz, y cesaba el murmullo que hay siempre en toda reunión numerosa, +poniéndose en orden los concurrentes, no sin afán de todos o casi todos +por situarse en la delantera, para no quedar sin ser vistos u oídos +cuando pasaba, no pudiendo detenerse a hablar con cada uno, el objeto, +si no de la adoración, del culto interesado de todos cuantos algo +pretendían del Gobierno. + +No estará acaso de más que haga aquí una pintura, o digamos bosquejo +tosco, de tan afamado personaje. De su exterior solo voy a hablar, +pues de sus hechos, como es público, se ha dicho bastante, si bien +con extremos injustos en el vituperio, que en los últimos años de la +dilatada vida del que llegó a pobre y oscura vejez, hubo de ceder un +tanto, habiendo sido la singular suerte de hombre un día tan poderoso +la de sobrevivir hasta al odio, cuya existencia es más tenaz que la +de otros mejores afectos. Don Manuel Godoy, cuya elevación en sus +comienzos fue debida puramente a sus prendas personales, era de alta +estatura, lleno de carnes, aunque no gordo, muy cargado de espaldas, +a punto de llevar la cabeza algo baja, de pelo rubio, y color muy +blanco; rara circunstancia en un hijo de Extremadura, cuyos naturales, +con raras excepciones, llevan en el rostro a manera de un reflejo +del terreno de las tostadas dehesas donde tienen su cuna y pasan sus +niñeces. Sobre la blancura de sus mejillas relucía un vivísimo carmín, +que achacaba la feroz malicia de sus enemigos a lo vulgarmente llamado +mano de gato; pero aun personas nada amigas suyas sustentaban ser don +de la naturaleza, el cual en verdad casi rayaba en falta por lo muy +subido. Vestía el uniforme de capitán general, pero con faja azul, en +lo cual se diferenciaba como generalísimo de los capitanes generales. +Llevaba en la mano su sombrero de picos con pluma blanca y su bastón. +Era de fisonomía dulce, poco expresiva; en el hablar ni muy difícil +ni muy fácil, no dando muestras de ingenioso, y aspirando a veces a +chistoso,[14] si no con acierto, haciendo efecto, porque una sonrisa +más o menos forzada recibía con aparente aprobación sus chistes. + + [14] En la última o penúltima corte que tuvo el Príncipe de + la Paz, cuando estaba y aun se veía cercana su caída, estando + yo allí con mi madre, teníamos al lado a dos frailes, sin + duda personajes de cuenta en su orden, a los cuales se acercó + el valido, y dijo las palabras siguientes, cuyo sentido + no entendimos hasta que noticias después sabidas nos lo + explicaron: ¿_Conque el Espíritu Santo se ha vuelto perdiz_? + Y como no recibiese respuesta a esta necedad, que era alusión + a haber tomado posesión de Roma y su gobierno, en nombre + de su emperador, el general francés _Miollis_, destronando + al Papa, prosiguió el gran personaje: _Sí, perdiz con sus + patitas coloradas_. A lo cual añadió: «Yo estoy en el caso de + desear vestirme, no un hábito como ese (y señalaba el de los + religiosos), sino un saco, e ir a encerrarme a un desierto». + A tales frases, si no impías, cuando menos indecorosas, + respondían los buenos de los frailes con sonrisitas, y esto + cuando quien las decía estaba ya en vísperas de caer de su + poder y grandeza; pero tales eran los tiempos, que mientras + seguía en pie el ídolo, era costumbre seguir dándole culto. + +Era notable en recordarse los rostros y el negocio que a cada cual +traía a verle, en medio de tal confusión de personas y cosas; calidad +esta de memoria común en los príncipes, donde se prueba cuánto se +perfecciona cualquiera de las facultades del hombre con ser continua y +casi exclusivamente cultivada y empleada. Concluida la corte, salían +los concurrentes: de ellos la mayor parte a maldecir a aquel ante quien +poco antes habían aparecido solícitos y sumisos. En cuanto al pueblo, +que no iba a tales ceremonias, maldecía únicamente al privado, pudiendo +en él más la preocupación que el juicio, y más violento en aborrecer +por lo mismo que ignoraba en gran parte por qué aborrecía. + +Era por cierto muy notable en aquellas horas la situación de nuestro +Gobierno, y de sus relaciones con los gobernados, o digamos del +concepto en que era tenido, y de los deseos o esperanzas en cuanto a +lo venidero. De limitaciones al poder real pocos conocían algo, y así +eran cortos en número quienes a verlas establecidas aspirasen. Esto no +obstante, reinaba entre el mismo vulgo una idea confusa de que podía, +y aun de que debía haberlas, y cierta persuasión de que las había +habido, y de que era conveniente, así como posible, traerlas de nuevo +a uso. Era muy general buscar este correctivo al poder arbitrario en +el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla. Pero la dignidad de +la Corona seguía, no solo respetada, sino apreciada altamente. Lo que +era odiado era los favoritos o privados, que (según decían) engañaban +al Rey siempre bueno, como si fuese imposible impedir que hubiese +validos prepotentes cuando el monarca lo es todo y quiere depositar su +confianza en una persona querida. Pero había un síntoma fatal para la +autoridad, y era haber caído no solo en odio sino en desprecio algunos +de los que la ejercían, inclusa la Reina, a la cual no alcanzaba la +inmunidad de que en la opinión vulgar gozaba el trono. + +Una sociedad política admirablemente constituida ha causado en +Inglaterra que no padeciese menoscabo la monarquía ni aun reinando +aborrecido, despreciado y escarnecido el vicioso Jorge IV. Al revés, +en Francia recibió una herida, que con el tiempo vino a ser mortal, +la autoridad real en el reinado del corrompido Luis XV. Lo que en el +vecino reino, hacia 1770, podían ver en nuestra patria en 1807 vistas +no de lince; pero en materias políticas pocos eran los que veían +medianamente claro, porque faltaba generalmente aquí la luz de la +ciencia. + +No porque, al decir esto, afirme yo que estábamos los españoles poco +antes de la invasión francesa envueltos en espesísimas nieblas, +pues alguna si bien escasa luz nos alumbraba. El estado puramente +intelectual del pueblo será asunto de otra parte de este imperfectísimo +trabajo, digno de ser leído por quienes le leyeren para recibirle como +chocheces; pero algo se saca de la garrulidad de los viejos, sobre todo +cuando, callando o habiendo callado muchos, quienes rompen el silencio +cuentan cosas y aun pequeñeces mal o poco o a veces nada conocidas. Aun +los chiquillos, ansiosos de diversión, suelen agolparse alrededor de la +abuela, a oír lo que cuenta de cuando era niña y moza, y por lo común +lo que cuenta vale poco, y no es raro que contenga, entre cosas nuevas, +otras muy sabidas. Otro tanto puede prometerse que le suceda quien, +según el modo de hablar del vulgo, es un pobre abuelito. + + + + +IV. + +MADRID DE 1806 A 1807. + + +La literatura madrileña estaba en 1806 casi dividida en dos bandos, +si bien había literatos que no eran completamente del uno ni del +otro, siendo a modo de imparciales, ya en su común amistad, ya en su +enemistad a ambos, y no faltando quienes desertasen de una hueste +a la opuesta. En la formación de estos bandos influían variedad o +contraposición en las doctrinas, así literarias como de otra clase, no +dejando de influir estas últimas en aquellas, y viceversa, o razones +privadas, ya de piques y resentimientos, ya de celos y ambición de +ocupar puestos absoluta o relativamente superiores. + +La una hueste era patrocinada por el Gobierno, o digamos por el +Príncipe de la Paz, al cual eran los hombres principales o cabos +personalmente adictos. Era el principal de estos don Leandro Fernández +Moratín, poeta cómico aventajado, si bien falto de imaginación +creadora, y de pasión viva o intensa; rico en ingenio y doctrina; +clásico en su gusto, esto es, a la latina o a la francesa; nada amante +de la libertad política, y muy bien avenido con la autoridad, aun la +de entonces, a cuya sombra medraba, y también dominaba; en punto a +ideas religiosas, laxo por demás, si hemos de tomar por testimonio sus +obras, donde se complace en satirizar no solo la superstición, sino la +devoción, como dejando traslucir lo que calla; de condición desabrida e +imperiosa, aunque burlón; de vanidad no encubierta, y con todo esto, no +careciendo de algunas buenas dotes privadas que le granjeaban amigos, +aunque buenos, en número escaso. Seguíale en poder y renombre su amigo +el presbítero don Pedro Estala, escritor prolífico, y hasta compilador +a veces; buen helenista, cuyas traducciones del Edipo rey de Sófocles +y del Pluto de Aristófanes merecen fama superior a la que le dieron; +literato a quien el gusto de su siglo, como sucedió poco antes en +Francia al abate Barthelemy, llevó a no conocer del todo el clasicismo +griego, a pesar de su grande conocimiento de la lengua y buenas obras +de aquel pueblo sin igual, porque interpretaba lo que sabía con arreglo +a preocupaciones dominantes en la época en que leía y escribía; hombre +a quien atribuían buenas prendas sus amigos, y en quien sus contrarios +solo hallaban dureza reputada de despótica. En pos de estos, o a la par +con ellos, venía el abate Melón, inferior a sus dos amigos en renombre, +si no en mérito, pero al cual daba su empleo de juez de imprenta un +poder que ejercía con rigor injusto a veces contra sus rivales o los +contrarios a su pandilla.[15] De triunvirato era calificada esta unión +de los tres, no sin añadirse a un sustantivo nada favorable adjetivos +que lo eran menos. Los secuaces de los tres eran poco numerosos, no +contándose entre ellos nombre alguno de los que sonaban con aplauso en +nuestra literatura contemporánea. + + [15] Por ejemplo, de la traducción de _Blair_ se había hecho + un compendio, y negó el juez la licencia para darle a luz, + fundando la negativa en una crítica larga de la obra. No era + esta muy buena (como se ha visto después), porque al cabo, + caído el gobierno de Carlos IV salió a luz, pero tampoco + era mala, y al juez no tocaba decidir, para si podía o no + imprimirse, cual era su valor literario, sino si contenía algo + contra la fe y buenas costumbres. + +En el bando opuesto militaban hombres célebres ya entonces, pero cuya +reputación creció en días posteriores, en los cuales vinieron a estar +dominantes a la par sus doctrinas y sus personas. Sus ideas eran las +de los filósofos franceses del siglo XVIII, y las de la revolución del +pueblo nuestro vecino, así como en la parte religiosa, en la política, +si bien no yendo todos igualmente lejos. En literatura su clasicismo +era menos puro que el de sus adversarios, yéndose con los semiheréticos +de los días de Voltaire, cuando los otros se quedaban con los ortodoxos +Boileau y Racine. Don Manuel José Quintana, a quien concedió la suerte +dilatada vida y al cabo próspera fortuna, era el principal, si no en +crédito, en influencia, de los de su parcialidad literaria. De los +que esta componían, muchos tenían empleos; pero en su bandera estaba +el lema de oposición, no escrito en letras claras, lo cual entonces +no podía haberse tolerado, pero sí en cierta cosa a manera de cifra +o jeroglífico, cuya clave o sentido a nadie se ocultaba ni podía +ocultarse. No podía Quintana gozar de la alta reputación que después +gozó, mereciéndola, porque poco de él era conocido, y cabalmente en +esto poco consiste su principal merecimiento, porque es el cantor +sin par de doctrinas políticas y filosóficas, no sanas siempre, e +imposibles de ser proclamadas en los días de nuestra monarquía antigua. +Tachaban en él sus contrarios alguna dificultad en la expresión, cuando +no era magnífica, pobreza en la rima, inexactitud en los epítetos +y galicismos frecuentes; tachas no infundadas, pero completamente +oscurecidas por el resplandor de los hermosos pasajes en que aparece +gran poeta, no solo escribiendo en verso, sino también en prosa. A +su lado era puesto Cienfuegos, y aun por algunos en lugar superior +como poeta, no obstante sus extravagancias innegables, figurándose no +pocos arrebatos de fogosidad lo que eran contorsiones para despertar +en sí el fuego sacro; en una u otra ocasión, acertando a ser bello, +pero de belleza singular en sus rarezas; varón justo y dignísimo, +según acreditó en los últimos días de su vida, y con su desgraciada +muerte traída por una persecución infame. Era Cienfuegos de las mismas +doctrinas que su amigo Quintana, quizá extremándolas, quizá no llegando +tan allá, pero pareciendo lo primero, porque la violencia en las formas +suponía otra igual en la sustancia. Tras de estos venía un numeroso +séquito de escritores, a quienes acontecimientos que sobrevinieron +dieron ya mayor, ya menor fama. + +El prosista Capmany, aunque viviendo en trato amistoso con Quintana y +los suyos, sin que pudiesen verse señales de la enemistad furibunda y +a todas luces vituperable que después manifestó al primero, no cabía +dentro ni de la una ni de la otra de las opuestas parcialidades aquí +recién mencionadas; su antifrancesismo maniático y estrafalario no +había llegado al punto a que llegó en 1808, pero era purista, si bien +con extrañezas en su purismo, apareciendo el lemosín cuando pretendía +el escritor ser acrisolado castellano. + +Un poeta de grande y merecida fama, pero de mayor concepto entre el +vulgo de lectores que entre los literatos rígidos; ingenioso en grado +altísimo, fácil en la dicción, diestro en el manejo de la rima, dote +no común en su época; con imaginación viva, pero no fuerte; con pasión +superficial, siendo su amor mero galanteo, y su patriotismo, aunque +verdadero, más chispeante que ardiente; terrible en la sátira; ajeno +hasta entonces a la política, pero cantor asiduo de alabanzas del +Príncipe de la Paz, de cuya sociedad privada era familiar: don Juan +Bautista Arriaza constituía una entidad aparte de toda pandilla. Su +oficio principal, que ahora tal vez llamaríamos, o llamarán muchos su +misión, era escribir sátiras, sobre todo de composiciones dramáticas, +en lo cual era siempre admirable, aunque fuese con frecuencia injusto, +y aun los amigos de las víctimas por él asaetadas no podían menos de +aplaudir la pasmosa habilidad del flechero. + +Los dos bandos literarios tenían cada uno a manera de un catecismo de +su fe, o dicho con más propiedad, un libro en que a la par promulgaban +sus doctrinas, y en las aplicaciones de estas daban satisfacción +a sus afectos. El libro de los Moratinistas era los principios de +literatura de Batteux; el de los Quintanistas las lecciones de retórica +y poética del escocés Hugo Blair. Batteux no pasa de ser un comentador +de Aristóteles en la parte de poética, y explayando y aplicando las +doctrinas del insigne filósofo de Estagira las desfigura un tanto +al diluirlas y extenderlas. Blair, hoy tenido en poco entre sus +compatricios, pero algún día muy estimado, es harto más filosófico que +Batteux.[16] + + [16] La traducción de Batteux fue tratada con rigor grande, + pero no injusto del todo, en el _Memorial literario_. Baste + decir que el bueno del traductor, entre otras lindezas, vertió + en castellano la voz _ramage_ (esto es, trino, gorjeo o canto + de los pájaros), el _ruido que hacen los pájaros en las ramas + de los árboles_. Otra cosa se le tacha en la misma crítica como + galicismo hasta ridículo, que hoy ha llegado a ser locución + corriente: ¡tanto ha crecido la corrupción de nuestra lengua! + El galicismo de que hablo, y que afeaba un crítico a principios + de este siglo, era traducir _les grecs furent battus_, por los + griegos fueron _batidos_, en vez de decir vencidos o deshechos. + + En cuanto a la traducción de Blair, eran otros sus pecados. + De estos, fue uno de los más chistosos traducir la voz + _tense_, que significa _tiempo_ en gramática, o sea _tiempo + de verbo_, por _tenso_, y para autorizar el barbarismo o + voz nueva, afirmar con gravedad de doctor que _tense_ en + inglés solo significaba ciertos tiempos intermedios, como el + pluscuamperfecto, y otros a este tenor. + + En los apéndices de una y otra obra, como se distinguiesen + los del Blair por su atrevimiento a veces desvariado pero en + otras ocasiones acertado, excitó eso grande indignación en los + contrarios anotadores de Batteux. Por ejemplo, dijo el que + adicionaba el Blair que Bartolomé Leonardo de Argensola no + había sabido escribir en prosa ni en verso. Esto parecía hasta + locura, y sonaba a harto más que lo que intentaba decir quien + lo escribió. Con tal motivo, los amigos de Moratín y Estala, + que eran quienes escribieron los apéndices a Batteux, rompieron + en exclamaciones violentas, hasta llegar a apostrofar al + maltratado Argensola. + +Ambas obras estaban pésimamente traducidas; estando peor todavía la +del francés que la del inglés. Pero el campo de batalla de las opuestas +huestes estaba en los apéndices puestos por los traductores o por +amigos de los traductores a los originales; apéndices destinados a +juzgar, aunque por encima, las obras de nuestra literatura antigua y +moderna. Para los Moratinistas la primera era en grado sumo preferible; +para los Quintanistas la segunda. Aquellos se mostraban, si bien con +reserva o con timidez, antifranceses; estos otros, sin dejar de ser +buenos patricios, anteponían los autores extraños a los de su propia +patria. Nuestro teatro era para los unos objeto de admiración, aunque +según las preocupaciones del tiempo, confesaban que había pecado en +no conformarse a las doctrinas creídas aristotélicas: para los de +opiniones contrarias, si había en nuestra poesía dramática algo bueno, +lo malo predominaba, siendo el conjunto monstruoso. Al revés, o poco +menos, salvo al tratar de las comedias de Moratín, acontecía tratándose +de los contemporáneos, pues en los apéndices a las lecciones de Blair +llega a afirmarse que es el primero de nuestros poetas trágicos de +todas épocas Cienfuegos. Que en juicios tales influían afectos de odio +y de amor visibles, está claro, aunque tal vez hubo de encubrirse en +parte a quienes los promulgaban, que a menudo se creían desapasionados +y rectos jueces, cuando procedían como acalorados parciales. + +Faltaban buenos lugares donde seguir con espacio semejantes lides. +Hubo, es verdad, algunos periódicos de crítica, no enteramente faltos +de mérito; pero vivieron poco. Fue el mejor de ellos el titulado +_Variedades de ciencias, literatura y artes_, en el cual escribían +Quintana y sus amigos. Mayor vida tuvo otro, cuyo título era, si mal +no me acuerdo, el _Memorial literario_, el cual pasó de unas a otras +manos, dirigiéndole, ya don P. Olive, ya los hermanos Carnerero, y sin +declararse ni por los Moratinistas ni por los Quintanistas. Uno y otro +periódico habían ya muerto en 1806; y don P. Olive escribía uno nuevo +con el título de _La Minerva_, inferior a los antes aquí citados. + +El pobre _Diario_, cuyo sucesor es el hoy llamado _de Avisos_, en su +pequeñez suma y pésima impresión, solía contener breves artículos +de lo ahora llamado polémica, no siempre despreciables, y algunas +veces dignos de aprecio. En él habían escrito Capmany y Cienfuegos, +sobre si es o no es castiza, o diciéndolo como se debe, si debía o no +ser admitida con título de legitimidad en nuestra lengua la palabra +_detall_, o detalle. Pero en el mismo _Diario_, hacia fines de 1807 +o principios de 1808, había salido a luz más de una carta donde se +disputaban la primacía en su arte, o la disputaban sus respectivos +parciales, los barberos de Madrid y los de Andalucía. + +Un periódico semanal de política, o hablando propiamente, de noticias, +pues sobre materias de gobierno, aun en lo relativo a las relaciones +con los extranjeros, no era lícito entonces entrar en disputas, ni aun +en examen, era el _Mercurio_, a la sazón dirigido, y en parte escrito, +por don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, en su calidad de oficial de la +primera secretaría de Estado, pues de ella salía la tal obra, siendo +como de oficio y a manera de un aditamento a la _Gaceta_, que era +publicada dos veces a la semana. En el _Mercurio_ solían publicarse +artículos sobre literatura, entre los cuales dio mucho que hablar uno +de la pluma de Cienfuegos, destinado a juzgar un drama, entonces muy +aplaudido, cuyo título es: _Sancho Ortiz de las Roelas_, refundición +hecha por don Cándido Trigueros de la _Estrella de Sevilla_, de Lope. + +De obras largas sobre materias graves ninguna llamaba la atención en +aquel tiempo. Pero la llamaba el teatro, si no en el grado que en la +hora presente, en uno superior al efecto que producía cualquier otro +producto del ingenio. + +Pocas eran las obras originales que se representaban. Las comedias +de Moratín estaban en el punto más alto de su reputación; pero no +las representaba la compañía de Máiquez, y la del teatro de la Cruz +no estaba en favor entre las gentes de la clase más alta de la +sociedad, si bien en algunas ocasiones aun esta concurría al teatro +desfavorecido. Máiquez gustaba de representar piececitas francesas, que +entonces, como ahora, privaban. En punto a tragedias, las de Alfieri y +Ducis, varias de ellas bien traducidas, aunque otras muy mal; algunas +de Arnault y Legouvé, y la _Zaire_, de Voltaire, en la traducción de +Huerta, donde la heroína tiene por nombre Jaira, disfrutaban de gran +favor, porque eran muy bien representadas. Es de notar que de Corneille +solo salía a nuestras tablas una traducción del _Cid_, recibida +con poco aplauso y aun con mediana atención, y de Racine ninguna +absolutamente. + +De tragedias españolas a la francesa, o sea del género aún hoy mismo +llamado clásico, aparecía de vez en cuando una nueva, pero casi siempre +con infeliz éxito, contribuyendo a acabar con ella alguna sátira +cruel del desapiadado Arriaza, el cual, si no era más blando con los +traductores, no solía alcanzar sobre ellos completa victoria. _El duque +de Viseo_, de Quintana, era tolerado y, aunque no con frecuencia, oído. +_El Pelayo_, del mismo, fue recibido en 1806 con favor, pero no tal ni +tan duradero que se repitiese su representación pasados los primeros +días de su aparición y fama. Un _Coriolano_ de Sánchez Barbero murió +recién nacido. _Abdalaziz y Egilona_, de Vargas Ponce, tuvo igual +fortuna, no siendo casi ni comprendido, porque era poco comprensible +su singular lenguaje. Las tragedias de Cienfuegos hubieron de quedar +reducidas a estériles aprobaciones de los amigos del poeta.[17] +Alguna más tragedia nueva pasó de la pluma al teatro; pero de ellas +no me acuerdo para citarlas, y no será temeridad decir que mi olvido +es sentencia de condenación, porque supone el juicio contrario del +público; fallo que, aun no siendo justo, es prueba del estado de la +opinión en aquellos días. + + [17] «La posteridad (dicen las adiciones al _Blair_) dará su + lugar a las tragedias de don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, el + primero que entre nosotros ha dado a este género su estilo, + su colorido y su tono». Ya ha llegado la posteridad y ha dado + un fallo diametralmente contrario al que el apasionado de + Cienfuegos se prometía. Imposible parece que haya quien se + atreva hoy a sacar tales obras a las tablas. ¡En el olvido + yacen, y bien están allí! Con dolor dice esto quien respeta + la memoria de Cienfuegos cómo hombre dignísimo, aunque como + poeta, en general, solo mediano, alguna vez bueno, y con más + frecuencia malo, sobre todo en sus tragedias. + +En medio de esto, nuestras comedias antiguas solían aparecer en la +escena, ya refundidas, ya ajustadas a las unidades, ya en su original +irregularidad, mejor llamada libertad, siendo recibidas a veces con +aceptación hasta extremada. De ello hubo un notable ejemplo hacia fines +de 1806, en que _El perro del hortelano_, de Lope de Vega, tal cual +salió a luz de su autor, obtuvo grandes aplausos en el teatro de la +Cruz, donde, con rara excepción, únicamente seguían representándose +nuestras comedias antiguas. Verdad es que fueron los actores que la +representaron Rita Luna, Querol y Carretero. + +De Rita Luna apenas quedan memorias, no obstante el prodigioso favor +de que gozaba entre la parte más numerosa del público, y aun en el +concepto de personas inteligentes, siendo como rival de Máiquez, cuyo +merecido altísimo crédito fue de época posterior, y que hasta sus +últimos días no llegó a privar con el vulgo, ni aun con unos pocos +literatos.[18] + + [18] Moratín, en cuyas obras hay un mediano soneto en alabanza + de Máiquez, ya difunto, solo hizo justicia al grande actor en + sus últimos años, porque antes era parcial de la compañía de + la Cruz, y había llevado muy a mal que Máiquez representase + en los Caños del Peral _La lugareña orgullosa_, del oficial + de caballería don A. Mendoza, que trataba el mismo argumento + que el _Barón_ de Moratín, cuyos amigos calificaban la antes + citada comedia de _plagio descarado_, no habiendo el _Barón_ + pasado aún de ser un manuscristo. Gustó _La lugareña_, pero + su buen éxito indignó a los Moratinistas, y entonces Moratín + hizo representar el _Barón_, del cual decía Querol que no bien + saliese al público se morirían de vergüenza los que habían + aplaudido _La lugareña_. Pero el _Barón_ si agradó, no fue + mucho, porque, en verdad, vale poco, y otro tanto sucede a _La + lugareña_, hoy olvidada. + + Arriaza era mortal enemigo de Máiquez. En la linda y justa + sátira de la tragedia _Blanca y Montcasín_ critica a la par con + la pieza al actor, si bien suaviza la crítica, añadiendo: + + Que en mala situación no hay actor bueno. + + Fue cruel la venganza de Máiquez, el cual, en la comedia + titulada _El gusto del día_, salió remedando a Arriaza en traje + y modos con fidelidad tal, que dio en rostro a todos. + +A Rita Luna había dotado ricamente la naturaleza; pero había hecho poco +el arte para perfeccionar sus dotes naturales. Tenía muchas de las +faltas de nuestros comediantes antiguos, y entre otras una intolerable, +y hoy desconocida, que era la de estar de continuo volviéndose, como si +de lo que decía, la mitad fuese para el actor con quien hablaba, y la +otra mitad dirigida a los espectadores. Se empapaba poco en la índole +de los caracteres que representaba, porque era corta en conocimientos +literarios; pero a veces los comprendía por intuición, y entonces +eran sus atisbos aciertos, porque parecía imposible expresar con más +fuego o ternura, o gracia, o ironía, lo que llegaba ella a comprender +o sentir.[19] + + [19] Don Antonio Saviñón, que era buen juez en materia de + declamación, y muy parcial de Máiquez, me decía hablando de + Rita Luna: «En muchas ocasiones, oyéndola, me ha ocurrido decir + en voz baja o en mis adentros, viéndola equivocar la índole del + personaje o situación que representaba: _No es eso, no es eso_, + pero decía esto llorando». + + Tal juicio lo es muy atinado de las faltas de Rita Luna y del + singular poder que ejercía sobre su auditorio. + +No siendo hermosa, ni aun verdaderamente bella ni bonita, tenía +ojos admirables, vivos, parleros, así excitando a unas como a otras +pasiones, y una voz de exquisito metal, y, tanto cuanto sonora, +flexible. Expresando el dolor, partía el corazón a sus oyentes: +representando la malicia, enamoraba. En el mal drama de Kotzebue, +titulado _Misantropía y arrepentimiento_, hoy olvidado, pero algún +tiempo locamente aplaudido, al descubrir quién era, su culpa producía +un efecto en nada inferior al de los mejores actores de cualquier +pueblo o tiempo, y sus sollozos, y sus gemidos, y su voz llorosa +sacaban lágrimas aun al oyente más frío. En _El perro del hortelano_, +de Lope de Vega, la condesa Diana con sus caprichos de mala especie +se llevaba tras sí los corazones o los sentidos. _El desdén con el +desdén_, de Moreto, nunca ha tenido mejor intérprete. Era, en suma, +Rita, grande actriz, y tal vez hoy la calificaríamos de grande artista, +pero de aquellos en que están compensadas considerables imperfecciones +con singularísimos primores, superando estos a aquellos en cuanto son +hijos de cosas a que el arte con todo su gran poder nunca alcanza.[20] + + [20] Arriaza en su linda sátira de la tragedia _La muerte de + Abel_, donde asimismo censura otras obras dramáticas a la sazón + recibidas con aplauso, llama a Rita Luna + + la dama inmemorial + _Del desdén con el desdén._ + + Ya en sus poesías se leen los siguientes versos hechos al busto + de la famosa comedianta: + + Si algún mortal tan insensible vive + que de esa tu expresión siendo testigo, + dolor igual al tuyo no recibe, + no le pidas al cielo otro castigo + sino el mismo... que le prohíbe + el dulce bien de suspirar contigo. + +Ayudaban a esta famosa mujer dos galanes, Carretero y Ponce. No +cuadraba mal ni al uno ni al otro el nombre de galán, propio de su +papel en el lenguaje del teatro, porque lo eran ambos de persona. +Ponce estuvo algún tiempo al lado de Máiquez, antes de pasar a la +compañía rival de la de este, y tomó algo de la escuela de su maestro, +pero la dejó pronto para volver al estilo antiguo español en punto +a representar, si bien nunca viniendo al método extravagante de que +era modelo el un día celebrado Manuel García Parra. Carretero, dotado +de una voz bellísima y de bastante sensibilidad, fue mejorando, y +en días muy posteriores adquirió merecida fama en una escuela que +tenía bastante de la nueva, pero conservando un tanto de la antigua. +Por lo que toca a Querol, era inimitable en su género. Quien le vio +representar el don Claudio del _Hechizado por fuerza_, o el Polilla de +_El desdén con el desdén_, o aun el Muñoz de _El viejo y la niña_, mal +podía encontrarle rival; y eso que hemos contado en días más cercanos +a un Guzmán, superior en lo general a Querol mismo, pero no en los +papeles de que acabo de hablar, porque los buenos actores, como que +crean los caracteres en cuya representación brillan, dejan a quienes +los siguen la situación desventajosa de imitadores. + +Si de la compañía cómica del teatro de la Cruz pasamos a la del +Príncipe, que por algunos años había sido la de los Caños del Peral, +variamos de escena, pasando a la preferida por la gente de superior +esfera, si ya no por los primeros literatos. Era el repertorio del +teatro favorecido casi todo de piececillas francesas traducidas, y de +tragedias asimismo vertidas del francés o del italiano. En todas ellas +brillaba Isidoro Máiquez, tan aventajado en el género cómico cuanto +en el trágico, de no comunes dotes naturales y adquiridas, siendo +más las primeras, aunque no aparentes, porque entre ellas se contaba +la capacidad de aprovechar asombrosamente cortos estudios. Máiquez +había empezado su carrera por ser poco grato al público, por el cual +estuvo a punto de ser silbado, tachándole principalmente de frío, +acaso porque era natural; pero, habiendo ido a París y hecho allí una +corta estancia, durante la cual oyó, admiró y trató al célebre Talma, +volvió a su patria no imitador ajustado de los actores franceses, +sino creador de un arte nuevo adaptable y bien adaptado a la lengua +española. No tenía, con todo, conocimientos literarios, quedándose en +este punto inferior a nuestros actores del día presente, aun los de +segundo orden, y hasta no sabía medir el verso, pues en los que decía, +solía, equivocándose, alterar la cantidad, pasándolos con quitarles o +añadirles sílabas a la calidad de prosa. Pero tenía la superioridad +mental, a que dan los franceses, y a su imitación los ingleses, y +damos hoy los españoles cuando no queremos ser puristas, el título de +_genio_, y esto lo era como actor en grado eminente y no disputable. +Su alta estatura, su rostro expresivo, sus ojos llenos de fuego, su +voz algo sorda, pero propia para conmover, la suma naturalidad en su +tono y en su acción, su vehemencia, su emoción, y aun lo intenso, +a falta de lo fogoso, de la pasión en los lances ya terribles, ya +de ternura profunda, constituían un todo digno de ponerse a la par +con los primeros de su clase de todas las naciones. Era juntamente +maestro, aunque los discípulos no supieron conservar todo cuanto +de él aprendieron; pero bajo su dirección le ayudaban del modo más +satisfactorio posible Prieto y Caprara, muy decaídos luego que le +perdieron de vista; conservaban con todo buena parte de su escuela, +haciéndose oír con gusto aun el segundo, no obstante su desagradable +acento extranjero, siendo napolitano, esto es, pronunciando con algo +del más desagradable tono del peor dialecto de Italia. No fue tan +feliz con su mujer Antonia Prado, de la cual sacó un poco, pero sin +poder curarla del achaque de afectación como de mujer presumida. En el +_Otelo_ de Ducis, mala imitación de Shakespeare, en los _Venecianos_ +de Arnault, obra de poquísimo valor, y como la primera, malísimamente +traducida por una misma persona; en el _Polinice_ y el _Orestes_ de +Alfieri, puestos en hermosos versos y lenguaje por Saviñón el uno con +el título de los _Hijos de Edipo_, y por don Dionisio Solís el segundo, +y en la _Muerte de Abel_ de Legouvé, pieza de corto valor, pero a la +cual una bellísima versión del ya citado Saviñón dio realce, daba +representados la compañía de Máiquez, y sobre todo por el que era su +cabeza, los más perfectos modelos que en su clase se han visto en los +teatros de España. Inútil es citar caracteres cómicos, en los cuales no +parecía Máiquez que representaba un papel, sino que era el personaje +representado; tal era la naturalidad de su expresión y modos. Aunque +poco aficionado a nuestro teatro antiguo, quiso una vez representar el +_Pastelero de Madrigal_, y admiró al público en la personificación del +impostor, ya humilde, ya altivo. Hasta arrebató aplausos representando +la mala comedia de Comella, cuyo título es _María Teresa de Austria o +el Buen Hijo_; pero esto lo hizo, si a punto de lograr que se repitiese +varias noches tan pobre pieza, sacrificando su mérito artístitico en +su deseo de captarse el favor del vulgo con bufonadas. Máiquez era de +condición violenta, soberbio por estar ufano de su mérito, nada sufrido +con los grandes y poderosos, altivo y dominador con los pequeños e +inferiores. Así lo bueno y malo de su carácter le atrajo frecuentes +desventuras. En el año de 1807 hubo de salir de Madrid, no me acuerdo +si desterrado, como lo fue después, y como lo estaba cuando en 1820 le +sobrevino la muerte. Si en cuanto al arte dramático había en Madrid +buenos actores, que solían representar malas o medianas piezas, y +no aparecían producciones originales sino en cortísimo número, y, +salvo en uno u otro caso, de escasísimo valor, en la parte del drama +lírico, o dígase cantado, era grande la decadencia. Madrid, que en los +reinados de Felipe V y Fernando VI había tenido una ópera italiana +de las mejores de Europa, donde había brillado _Farinelli_; Madrid, +que, aun reinando Carlos III y Carlos IV, si bien ya cerrado el regio +teatro del palacio del Buen Retiro, había visto y oído en los Caños del +Peral a la _Todi_ y a la _Banti_, se contentaba con oír en el teatro +óperas cómicas francesas medianamente traducidas, en las cuales alterna +la representación con el canto. El teatro del Príncipe era el lugar +destinado a tales funciones, alternando en él una compañía de cantantes +con la de Máiquez. Distinguíase entre aquellos Manuel García, después +subido a eminente altura; pero entonces aún no consumado maestro, a +pesar de que su hermosa voz estaba en su mejor periodo. Cantaban con él +su mujer Manuela Morales, cuyo mérito apenas llegaba a la medianía, aun +entonces. Ayudábanlos un Cristiani, mejor actor que cantor, cuyo género +era el jocoso, y la N. Briones, madre de la famosa Malibrán y de madame +Viardot, ambas nacidas en París, adonde en 1807 pasó su padre con su +querida. + +Ya en 1806 faltaba en Madrid buena compañía de baile. Pocos años antes +las había habido lindísimas, y tres bailarinas célebres, la Hutin, la +Costou y la Duchemin, habían tenido acalorados parciales que disputaban +unos con otros cual podría hoy suceder tratándose de una cuestión +política de superior empeño. En punto a los bailarines, no daban +ocasión a tales contiendas; pero no dejaban de llamar la atención y +de recibir aplausos como ahora no los recibirían, habiendo caído la +afición al baile, y solo concediéndose aprobación a las mujeres que +en él lucen, pero poco o nada a los varones. Verdad es que lo que +agradaba en el tablado tenía igual aceptación, en la proporción debida, +en los bailes particulares. Quien ve ahora pasearse como de mala gana +en una sala algunas parejas, figurándose que bailan, no puede hacerse +cargo del ardor, de los bríos, así como de la habilidad con que se +entregaban a la pasión de la danza los señoritos de los días de mis +mocedades, siendo para mí, que vivía entre ellos, causa de dolor que +por ser torpe o desmañado me veía completamente privado de figurar en +su compañía. La gavota estaba en su auge. En los rigodones, al bailar +los solos el galán, se extremaba en piruetas y trenzados, haciendo +sextas. Era esto punto de vanidad, y así blasonaban los jóvenes de su +afición al baile, casi como blasonan los del día presente de mirarle +como una tarea penosa. En cambio, el vals, recién introducido en +España, pues solo lo fue hacia 1800, era pausado en comparación con el +actual y con nuestras polkas, etc. + +No consentían los tiempos reuniones literarias, y por otra parte, +escaseaban elementos de qué componerlas. En una u otra tienda de libros +había tertulia de la clase de la que pinta don Tomás de Iriarte en su +comedilla titulada _La Librería_; pero los tiempos habían llegado a +ser tales, que eran muchos los peligros que ocasionaba el estar juntas +personas instruidas, que por fuerza habían de tratar de materias +graves, con las cuales a veces se rozaba la política, o de asuntos +literarios, en que podía decirse alguna cosa desabrida a la pandilla +predominante. + +En medio de esto subsistía por entonces en España la Inquisición, pero +tan mansa, que apenas era temida. El inquisidor general Arce era hombre +instruido, de condición suave y, más que otra cosa, cortesano.[21] + + [21] En 1808, viniendo yo de Cádiz a Madrid, traía unos libros. + Entre ellos estaba la _Historia de Carlos V_, por Robertson + en el original inglés. Llegado mi corto equipaje a la Aduana, + se pusieron a examinar los libros dos inquisidores, blando de + condición el uno, severo el otro. Al tropezar con Robertson, no + entendiendo inglés, me preguntaron qué obra era. Yo, escamado + del gesto del uno, dije el argumento de la obra, pero callé el + autor, protestando que iba a estudiar el inglés, pero que no + le sabía. Oído esto, un inquisidor me dijo que me le llevase, + pero el otro, casi furioso, exclamó que siendo Robertson era + obra prohibida. En la duda ofrecí yo entregar el libro, y así + hice. En seguida conté lo ocurrido a mi tío don Vicente Alcalá + Galiano, muy estrecho amigo del señor Arce, inquisidor general + y patriarca. A poco me fue devuelta la historia de Robertson, + aunque yo era un joven de 17 años y no tenía licencia para leer + libros prohibidos. Fui a dar las gracias en persona al señor + Arce, el cual tuteándome y con rostro y modos cariñosos: _Hola, + muchacho_, me dijo, _¿conque lees esos libros? ¡Pues cuidado!_ + Poco importaba el aviso, porque el hecho le quitaba el carácter + de amenaza. + +Así es que la malicia popular, mirándole como privado del gran +privado, hasta le achacaba estar casado; claro desatino, pero indicio +de que no veían en él las gentes un sucesor de Torquemada o de Valdés, +de quienes vino a ser representante el nombrado inquisidor por la Junta +Central, el afamado obispo de Orense. Se entretenía la Inquisición en +perseguir y castigar a falsas beatas, inventoras de milagros, lo cual +hacía con tanto mejor éxito, cuanto que no podía pasar por hija de la +impiedad o la incredulidad la pena dada. + +Sin embargo, la tertulia de Quintana existía, y vivió en los años +críticos de 1807 y 1808, hasta que la caída del trono antiguo en +Aranjuez le dio, no solo seguridad, sino importancia. En ella tuve yo +entrada en noviembre de 1806, no obstante mi corta edad, que era de 17 +años, porque ya cultivaba las letras con buen deseo, si no con acierto, +ajeno de lo que se llama estudios, pero supliendo con la afición, +aunque muy imperfectamente, lo que me faltaba. Hoy soy el único que +vive de quienes componían aquella sociedad medianamente numerosa. Iban +allí don Juan Nicasio Gallego, cuya fama empezaba entonces; Blanco +White, ya conocido en Sevilla; Arjona, también del gremio literario +sevillano; Tapia, unido con Quintana por amistad estrecha; Capmany, a +quien malas pasiones llevaron después hasta a pintar con negros colores +a aquella concurrencia donde era bien admitido; Alea, traductor del +_Pablo y Virginia_, de Saint-Pierre; don Gerónimo de la Escosura, +muerto académico de la lengua; don N. Viado, y algunos más de cuyos +nombres no me acuerdo. Se aparecía de cuando en cuando, y no muy de +tarde en tarde, Arriaza, el cual como que disonaba entre gentes casi +todas opuestas al Príncipe de la Paz, cuya casa él frecuentaba, como +antes he dicho. La conversación era sobre materias de literatura; pero +también se hablaba de noticias, como, por ejemplo, de la campaña de +Napoleón en Prusia y Polonia, llegando el atrevimiento solo a punto ser +lícito manifestar, ya afecto, ya desafecto al conquistador glorioso. +Solía leer Quintana las vidas de hombres célebres, que por entonces dio +por primera vez a la estampa. Nunca vi allí a Cienfuegos, y en cuanto +a Meléndez Valdés, creo que estaba ausente de Madrid en aquellos días. +Era aquella sociedad culta y decorosa, cuadrando bien al dueño de la +casa, hombre grave y severo. A ella no asistía su mujer, reputada una +de las principales beldades de Madrid, pero sin duda poco aficionada a +la literatura o a la sociedad de gentes nada propias para divertir a +señoras en la flor de la juventud y en la madurez de su hermosura. + +Así iban acercándose a la muerte el Madrid y la España de nuestros +abuelos. Quien vio el Madrid y la España de 1815, con sus pretensiones +a ser fiel renovación de lo antiguo, se forma de lo pasado una idea, +cuando no mucho, bastante equivocada. Los que aspiran a resucitar +muertos no estando dotado por Dios del don de hacer milagros, desvaría, +y si trabaja para el logro de su descabellado intento, y de su trabajo +algo llegan a prometerse, y se figuran haber conseguido lo que se +prometían, equivocan un cadáver galvanizado con un cuerpo venido a +vida nueva. Fue muy duro el golpe, llegó a penetrar muy en lo hondo el +movimiento que recibieron nuestra monarquía y nuestra sociedad en 1808, +y desde entonces hasta 1814, para que pudiesen tener efecto cumplido +los deseos y conatos de quienes querían pasar por encima de seis años, +y no años ordinarios, como si tal hueco no hubiese existido. + +De la sociedad de 1814 a 1820 hay quienes conservan recuerdos que +podrían, si quisiesen, trasladar de la mente a la pluma, pero cuidando +de no equivocarlos con una época muy diferente. + + + + +V. + +MADRID DESDE FINES DE MAYO HASTA FINES DE AGOSTO DE 1808. + + +Algo hay escrito de la guerra de la Independencia, si bien quizá no +tanto cuanto debería esperarse, o cuanto en otro pueblo más fecundo +en autores y lectores habrían dado de sí acontecimientos tan graves y +tan ricos en escenas del más vivo empeño posible. Y cuando me arrojo +a decir que solo es algo lo escrito o lo publicado sobre las cosas de +aquellos días, hablo de la cantidad y no de la calidad, porque hay +entre lo poco obras de mérito, entre las cuales descuella la historia +del conde de Toreno, donde, si hay faltas, abundan las perfecciones. +Pero hay dos puntos que son los principales para quien desea enterarse +de lo que fue aquella contienda, y de lo que eran aquellos días de que +poco se ha tratado. Es el primero la consideración crítica y filosófica +del espíritu de aquella contienda, donde concurrieron con igual celo a +un fin común gentes de opiniones encontradas, presentando el total muy +diversos aspectos, según el lado por el cual era mirado, pudiendo solo +juzgarlo del todo quien atentamente examinare las varias ideas, y la +general, venida a ser conjunto de todas las diferencias que habrían +de manifestarse, logrado o próximo a lograrse el objeto del común +deseo. El mismo conde de Toreno, no obstante ser hombre de grandísimo +entendimiento y vasta instrucción, concibió su historia atendiendo +a un modelo clásico o antiguo; y siendo por afición y hábitos poco +amigo de generalizar, solo mezcló breves reflexiones políticas en +su narración animada y elocuente. Pero el otro punto, poco o nada +conocido, es la parle anecdótica de aquellos días, sobre la cual calla +la historia por juzgarlo indigno de su atención, y faltan testimonios +de observadores contemporáneos, no habiendo en España lo que es común +intitular memorias, ni de la clase de que son las inglesas, ni de la de +que son las francesas, las cuales, siendo unas de otras muy diferentes, +contribuyen por lados diversos a poner a la vista de generaciones +sucesivas lo que fueron sus abuelos o eran sus padres. De suplir esta +falta pueden servir los borrones que siguen, y si pareciere arrogancia +este aserto, se suplica al lector considere que la empresa es llana, +pues solo requiere memoria y buen deseo, porque a contar lo que vio +alcanza la vieja más ignorante, y no es más alta la pretensión de que +son expresión estos recuerdos. Pocos quedamos ya de los que vivían en +aquella época, muy diferente de la actual, aunque con ella enlazada, no +solo como lo están todos los sucesos en los anales del linaje humano, +sino con más estrecho nudo, porque si entonces vivía la España antigua, +entonces también murió la España nueva, que era niña balbuciente en +1810, y hoy frisa con la vejez, por haber vivido muy de prisa, y en +uno y otro caso tiene las ventajas y desventajas propias de los años +primeros y otros de los ya avanzados. Basta y sobra ya de preámbulos, y +entremos en materia. + +Después del terrible suceso del Dos de Mayo, había quedado Madrid +aterrado, pero a la par con el terror reinaba la ira. Los sucesos +de Bayona, donde fue obligado el rey Fernando, locamente amado por +lo mismo que era un enigma interpretado de modos diversos, todos +favorables a ideas también diversas, fue compelido a hacer renuncia de +la corona en su padre, para que este la traspasase a Napoleón, estaban +previstos, y a nadie admiraron. Pero lo verdaderamente singular es +que, en la opinión general, aun contando la de gente muy entendida +e ilustrada, había poco temor de que uno u otro Napoleón reinase. +Entretanto, menudeaban decretos y proclamas de Bayona: el trono había +quedado como vacante (aunque de oficio nunca lo estaba, pues fue +cedido por Carlos IV a Napoleón, y este a su hermano José); España +estaba tranquila; de ejército español solo había cortas divisiones en +lugares muy distantes unos de otros, de suerte que ninguna esperanza +fundada existía de libertar a España del yugo francés; pero suplía +completamente la falta de la esperanza lo vivo del deseo, o diciéndolo +con toda propiedad, era este tal y tanto, que, pasando más allá de +esperanza, llegaba a ser persuasión. Todos tenían puesta la vista en +las provincias, como decíamos en el lenguaje común de aquellos días, +y de allí aguardamos el remedio creyendo infalible su llegada y aun +su eficacia. Habrá quien achaque esta locura patriótica a una causa +de muchos creída innegable verdad, y es que en nuestra patria la +gente superior en talento y ciencia, con raras excepciones, creía que +debíamos aceptar de Francia con nuevo rey leyes nuevas y un gobierno +ilustrado; y que solo el vulgo ignorante o los hombres de rancias +doctrinas deseaban o esperaban el restablecimiento del trono de los +Borbones, de lo cual, como es natural, se sigue que, conformándose +la fe con el deseo, y este y aquella con la ceguera intelectual, +ofuscasen el ánimo visiones que presentaban como fácil y seguro lo casi +imposible. Tan errada persuasión, originada en escritos y dichos de los +franceses y sus parciales, acogida y fomentada por algunos ingleses, +y a la cual dio valimiento la conducta del rey en 1814, está en +contradicción con los hechos. La tertulia de don Manuel José Quintana, +por ejemplo, era el punto principal en que concurrían los hombres más +señalados en España por su talento y saber, y también por sus ideas +favorables a la libertad política y religiosa en grado hasta excesivo. +Poco después del Dos de Mayo, don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, a +quien nadie excedía en amor a las doctrinas después llamadas liberales, +había sido, por un artículo favorable a Fernando VII, inserto en la +_Gaceta de Madrid_, llevado ante la autoridad francesa, y amenazado +de una condenación a muerte. Vivía en lo general de los españoles +de aquellos días honda y vehementemente sentido el amor de patria +juntamente con el de libertad, confundiéndose en uno ambos afectos. De +los pocos que disentían de la opinión popular, los unos eran odiosos +al pueblo, y otros cedían a compromisos contraídos, no sin dolor y +vergüenza, que apenas, si acaso algo, disimulaban. A pesar de contarse +tantas personas de entendimiento e instrucción entre los que padecían +del achaque de una credulidad infundada en prometerse triunfos de la +nación española en la indudable resistencia que suponían haría al +poder francés, tal confianza parecía desatino; pero más difícil que +probar que lo era, venía a ser negar que existía. Disposición tal en +los ánimos explica cómo fue acometida, casi unánime y simultáneamente, +empresa tan atrevida cuanto lo era la de desafiar al poder francés una +nación falta de recursos, y cuyas plazas fuertes fronterizas y gran +parte de su territorio, inclusa la capital, estaba en poder de los +invasores. Como estaban convencidos de que había de haber insurrección, +bastó que algunos pocos hombres osados en varias capitales, todos ellos +de corto valer, alzasen la voz, para que fuesen seguidos, siendo la voz +de tales hombres a modo de campana de reloj que da la hora en que esté +convenido que ha de hacerse alguna cosa, sea o no de importancia. + +Los que vivíamos en Madrid, supusimos el levantamiento antes que +sucediese; sucedido, le creímos superior en fuerza a la que tenía; +apenas creímos sus ridiculeces, perdonamos sus excesos, nos figuramos +triunfos y negamos reveses. No impedía el terror que siguió al Dos +de Mayo que se mostrase la opinión con poco rebozo. La tertulia de +Quintana seguía no muy concurrida, pero no falta de gente, y toda ella +era entonces antifrancesa, a pesar de que, andando el tiempo, hubieron +de hacerse afrancesados unos pocos de los que la formaban. En lugares +mucho más humildes había el mismo espíritu. En los pobres cafés de +aquel tiempo, en que era costumbre leerse la _Gaceta_ al lado de un +brasero de sartén en invierno, y cerca de la ventana en verano, se +hablaba con el mismo desahogo, tal, que parecía no se recelaba peligro +por parte de los dominadores. Al revés, en lo que había miedo, era en +punto a negar las victorias de los levantados sobre los franceses, +y los incrédulos, que no lo eran por falta de patriotismo sino por +sobra de juicio, callaban medrosos cuando oían contar los hechos menos +creíbles. Así, un pobre levantamiento de Segovia, pronto vencido y +sofocado, fue pintado como un gran suceso en el cual los franceses, +de quienes se ignoraba u olvidaba que habían atravesado los Alpes, se +habían quedado sin atreverse a subir por los puertos de la cordillera +de Guadarrama. La gente más curiosa acudía a los cuarteles a averiguar +cuántos soldados y oficiales habían desertado cada noche, esto es, +ídose a las provincias a engrosar las filas de los ejércitos españoles, +ya en hostilidades con los franceses. Eran satisfactorias las noticias +que se adquirían, los cuarteles iban quedando vacíos y, lo que daba +más gusto, algunos de los honrados desertores se llevaban consigo las +banderas. + +Al paso que seguían llegando las noticias, crecían, si no las +esperanzas, desde luego grandes, a punto de no admitir aumento, los +extremos del gozo. Entre todas las noticias, las de Zaragoza excitaban +particular entusiasmo. Palafox había llegado a ser un semidiós; +admiradas las gentes que le habían conocido en sus mocedades, apenas +concluidas, de que hubiese llegado a ser un general tan insigne. Me +acuerdo de una llamada batalla de _las eras_, dada en junio de 1808, +en que los franceses habían sido completamente derrotados, y de una +proclama que contenía, poco más o menos, las frases siguientes: «Si +la batalla de las eras hubiese sido ganada por esos vocingleros (los +franceses), se habría puesto a la par de las de Marengo, Austerlitz y +Jena; pero vosotros (los aragoneses) solo la miráis como un ensayo de +las que estáis dispuestos a ganar bajo el mando de vuestra Generalísima +y Patrona». Esta producción fue leída y admirada en el café de la +Corredera Baja de San Pablo en medio del día, tocándome, como solía +tocarme, el papel de lector entre los concurrentes. + +Si algo se hablaba de la Constitución que estaba haciéndose en Bayona, +era por vía de burla, no sin maldecir a los que se prestaban a hacerla +o aprobarla; de ellos los más forzados, como acreditaron muchos con la +conducta que después siguieron, viva ya la guerra. + +Murat se había ido de Madrid a reinar en Nápoles. El odio público había +seguido al verdugo de las víctimas del Dos de Mayo, y, como poco antes +de partirse hubiese sido acometido de cólicos violentos, aun hubo la +atrocidad de culpar al facultativo que le asistió porque le hubiese +salvado la vida. Quedó mandando Savary, casi igualmente aborrecido +por su conducta en Madrid y Vitoria en abril próximo anterior, y por +cierto más digno de aborrecimiento que el mismo Murat, siendo uno +de los peores satélites de su amo. No tengo presente dónde moraba +Savary, pero sí que no era en Palacio, el cual estaba abandonado, +no sin dolor ni escándalo de los españoles, para quienes era a modo +de religión la monarquía. Me acuerdo de haberle visto con frecuencia +para ver a mi sabor las bellas pinturas que entonces contenía y ahora +están en el Museo. En las salas se paseaban algunos franceses, y en un +dormitorio (el de la reina María Luisa creo) dos o tres de ellos con +otras tantas mujerzuelas de mala vida estaban ensayándose en el bolero +con acompañamiento de guitarra y castañuelas. Veíanse por allí, en un +rincón, el famoso sombrerito de tres picos con un par de botas a un +lado, que eran, o se suponía ser, del mismo Napoleón, y que enviados +a esta capital, cuando aún estaba en ella el rey, habían servido de +prueba de que el emperador francés no solo venía a España como huésped, +sino que estaba de camino. Y, como ha habido quien niegue la venida +de tales prendas, no está de más decir que las vi yo más de una vez +por mis propios ojos. Sin ser yo entonces muy monárquico, si bien no +era lo contrario, sino mezcla de una y otra cosa, miraba con dolor e +ira aquellas escenas que me parecían un insulto hecho no solo a la +majestad del trono, sino al decoro del pueblo español, del cual era el +trono representante. + +Por fortuna, bien está repetirlo, creíamos cercana la venganza de +tanta afrenta. Había llegado julio, y pocos triunfos habían conseguido +nuestros odiados dominadores. Resistía Zaragoza: era verdad que el +mariscal Moncey se había retirado de Valencia, rechazado de los +flacos muros de aquella ciudad, solo propios para resistir a armas no +de fuego: de Andalucía era seguro que Dupont se había venido atrás, +desocupada Córdoba. Andábase averiguando noticias, siendo difícil +tenerlas ciertas, pues solían carecer de ellas los mismos franceses. +Tal era la sandez, hija del entusiasmo, que aun en gente no vulgar +era frecuente salir a la calle a saber qué había, y volver a casa con +grande satisfacción, porque, habiendo mirado a la cara a algunos +franceses, habían notado en ellos señales de mal humor; de lo cual +se deducía que estaban furiosos o tristes por el mal estado de sus +negocios, como si no pudiese ser y no fuese con frecuencia aprensión +del observador la figura o mala cara de los observados, o como si +razones privadas y no políticas no causasen en un francés enfado o +tristeza. + +En medio de esto, súpose que había entrado José Napoleón como rey +por las provincias del Norte. Estaba desmentido el grosero y sucio +estribillo de seguidilla, que aún en Madrid cantaban a media voz +dominando los franceses, el cual era, ni más ni menos, el siguiente: + + Anda salero, + No c——á en España + José primero. + +«Ya sucedió lo que se suponía que no», exclamó con pesar una persona +al oír el estampido (que entonces no se llamaban detonaciones) de los +cañones que en esta corte anunciaban y celebraban la entrada del nuevo +monarca en su reino. Pero así y todo, no había por qué desmayar; malas +digestiones le esperaban en el mal adquirido trono y en la tierra que +llamaba su reino, y como había entrado, así saldría. Tiempo hubo en que +parecía errado el pronóstico, pero al cabo vino a resultar cierto; que +tanto puede un pueblo resuelto a no llevar el yugo de los extraños y +tenaz en su esperanza y fe aun en los reveses de la más adversa fortuna. + +Por entonces, y estando José cerca de Burgos, llegó la nueva de haberse +dado una gran batalla en los confines del antiguo reino de León y +de Castilla la Vieja. Como es de suponer, para los madrileños había +terminado la batalla en una victoria completa de los nuestros, aunque +había sido cabalmente todo lo contrario. Algo contradijo la persuasión, +poco menos que universal, de haber sido de los españoles la victoria +saber que el titulado rey venía acercándose a Madrid y que iba a entrar +en la villa que llamaba su corte y en el usurpado palacio. + +Entonces ya, si no se convino en que había habido derrota por parte +de nuestros compatricios, se calló tocante a la batalla, atentos los +ánimos solo al modo de recibir al rey calificado de intruso. De él se +afirmaba que era tuerto; y con mayor seguridad, que gustaba de beber +con exceso, a punto de merecer la grosera calificación de borracho. En +suma, si de oficio y para sus poco numerosos parciales era don José +Napoleón I, rey de las Españas y de las Indias (que tales títulos +tomó), para las noventa y nueve centésimas partes de los españoles vino +a ser conocido con el apodo familiar, pero no amigo, de Pepe Botellas. + +No puedo hablar del recibimiento hecho al pretendiente al trono +en Madrid, porque, si bien residía yo en esta capital, no salí de +casa en aquel día. En que fue malo no cabe duda, si bien tal vez se +ponderó la soledad de las calles, porque a falta de adictos, hubo de +haber curiosos. Era común en aquellas horas repetir la narración y +descripción de la entrada del archiduque Carlos en Madrid, titulándose +el rey Carlos III, que está en los Comentarios del marqués de San +Felipe, transmitiéndola los que habían leído esta obra a los que no +la habían leído, y aun a los que no sabían leer; y fue universal +deseo renovar la escena de casi un siglo antes. Quizá ponderó algo el +marqués; pero lo cierto es que el archiduque se volvió descontento a +sus reales, desde la mitad del camino, sin llegar a habitar el regio +alcázar, cuando José, más fácil de contentar, siguió hasta aposentarse +en el Palacio. + +A la amargura y rabia que causó verle sentado en el trono material +de los reyes de España, sirvió de calmante, aunque leve, saber los +desaires a que se veía expuesto. Muchos se negaban a prestarle +juramento de fidelidad, quiénes a las claras, resueltamente, quiénes +buscando evasivas, honrados y fieles, pero no animosos; quizá algunos, +puestos a ver venir, atentos a lo que había de suceder en las +provincias. Celebrose como grande hazaña que el alférez mayor de los +Reinos, marqués de Astorga y conde de Altamira, hubiese huido de Madrid +por no llevar y levantar el pendón en la jura mandada hacer al nuevo +soberano. + +En tanto, habían pasado algunos días después del 19 de julio; día +inmortal en que de veinte mil franceses rindieron unos y entregaron +otros las armas a poco más de treinta mil españoles bisoños, en los +campos de Bailén. Tardó en llegar a Madrid la noticia auténtica de tal +suceso. Pero ya bien o mal sabida, y trasluciéndose, comenzaron a ser +fundadas las hasta entonces numerosas y mal fundadas conjeturas. + +Pocos días antes había vuelto a las inmediaciones de Madrid con sus +tropas el mariscal Moncey, rechazado de Valencia; y si no derrotado, +obligado a desistir de su empresa a término de abandonar dos +provincias. Aunque no había hecho mucho efecto su llegada, servía, +como hecho constante, de dar crédito a voces que corrían de otros +de magnitud muy superior. Ya los observadores de los rostros de los +franceses no andaban tan fuera de razón, porque a todos ellos y a sus +parciales los veían cabizbajos, afanados, como quien se prepara a un +viaje, y este no de recreo. Al cabo, los preparativos de retirada se +hicieron visibles, y aun comenzó esta a efectuarse en el 29 de julio, +siguiendo el 30 y 31 en que salió el intruso rey con la corte, yéndose +con él algunos de sus parciales, y quedándose otros dispuestos a +pasarse a la bandera nacional. + +Amaneció el día 1.º de agosto de 1808, día por cierto memorable, y de +aquellos de que rara vez gozan los pueblos, día cuya memoria no puede +borrarse en la mente de los que hoy vivimos, y la cual es bastante viva +y tierna para reanimar y conmover a personas rendidas al peso de los +años y heladas por el frío de la vejez, como por fuerza hemos de ser y +somos los pocos testigos que hoy quedamos de aquellas grandes escenas. + +Apenas había amanecido, cuando las calles, y principalmente el +Salón del Prado, rebosaban en un gentío numeroso, alegre sobre toda +ponderación, ufano, y si no ajeno de malos deseos, dispuesto a +enfrenarlos en medio del puro gozo de la victoria. En esto apareció +entre aquel bullicio un corto piquete de franceses rezagados que +corrían a juntarse con los suyos: soldados de poca edad, mal vestidos, +con ciertos como saquillos de color claro y no muy limpios que solían +llevar aquellas tropas de infantería, parte de ellas nada lucidas, +aunque temibles en la campaña. Era de temer que la plebe alborotada +les embistiese; pero se contentó con insultarlos, y si uno de ellos +recibió unos cuantos golpes que le derribaron, no pasó la cosa a +más, y recogiendo el pobre muchacho el fusil caído, se fue con sus +compañeros, perseguido solo con silbidos y risotadas. La turba se +dirigió al Retiro, que había sido convertido en ciudadela por los +franceses. Veíanse allí cañones clavados; comienzos de fortificaciones +o no concluidas o deshechas; municiones de guerra en abundancia; acopio +de provisiones arrojadas al suelo y desparramadas, o por los mismos +invasores al retirarse, o por los primeros del pueblo que llegaron, +y a quienes impelió ya la locura, ya la ira, ya el lícito deseo de +aprovechar parte de aquellos despojos. Abundaba el vino, como era de +suponer, y convidaba a hacer de él uso. Pero un clamor casi general, +levantado de repente, hizo correr la sospecha de que aquellos víveres +y bebidas estuviesen llenos de veneno, por juzgarse propia acción de +los pérfidos invasores haber dejado tan funesta dádiva al pueblo del +Dos de Mayo en la hora de abandonarle. Pronto llegó a creerse realidad +la sospecha, porque un infeliz del pueblo había caído víctima de la +ponzoña. Yo mismo le vi traído entre cuatro, siguiéndole centenares +de hombres enfurecidos, clamando venganza contra los amigos de los +franceses que en Madrid hubiesen quedado. Pero aun los más apasionados +hubieron de conocer en breve que el supuesto envenenado no lo estaba de +otra ponzoña que de una, que si a algunos mata a la larga, a los más +deja sanos, sin otro remedio más que el del sueño. Al ver puramente +borracho al que había pasado por agonizante, se trocó el furor en risa, +y volvieron a predominar los buenos afectos sobre los malos. + +No podía, sin embargo, dejar de causar temor a las personas prudentes +el estado de una población crecida falta absolutamente de gobierno, +donde la seguridad pública y la de los individuos en sus vidas y +haciendas había quedado encomendada a la virtud y buen juicio de la +muchedumbre, virtud que existe, pero que se desmiente con frecuencia. +No existía en Madrid autoridad ni fuerza alguna moral o material: los +que estaban gobernando el día 31 de julio bajo el intruso rey, eran, +cuando menos, sospechosos, y más que de mandar trataban de esconderse. +Del poder militar, que en España era la verdadera policía, apenas +quedaban en la capital más que unos pocos inválidos de los entonces +conocidos con el nombre indecente de «_culones_», pues los soldados y +oficiales de la anterior guarnición estaban ya todos en las provincias. +Había otra dificultad, y era que quien se atreviese a tomar el mando no +acertaría a resolverse en nombre de qué superior habría de ejercerle, +sí del rey Fernando o del pretendiente José, porque los franceses +estaban cerca y podían volver sin que hubiere quien se lo estorbase, +y las tropas españolas lejos, y el pueblo, aunque tranquilo, nada +dispuesto a sufrir que se le hablase de los Napoleones sino en términos +del vituperio más extremado. Entonces, por disposición no se sabe de +quién, se discurrió que numerosas cuadrillas de los llamados vecinos +honrados paseasen las calles haciendo el oficio de patrullas. Aunque +solo contaba yo diecinueve años de edad, fui de la de mi barrio o +cuartel, que se juntaba en el espacioso portal de la casa que había +sido y aun creo era del Banco Nacional de San Carlos, situada en la +calle de la Luna, entre las de Tudescos y Silva. De allí salíamos, y +recorríamos calles y calles entre gritos del pueblo reducidos a vivas, +pues durante dos o tres días ni una sola desgracia, ni un solo desorden +vino a turbar el sosiego público, o dígase el bien intencionado +regocijo. + +A cualquier circunstancia se atendía, esperando ver hecha mención +solemne como de rey del cautivo Fernando. Hubo quien me contase que +por deseo de oír tan deseada mención, había ido a oír misa cantada, +y que tuvo el gusto de que en la colecta el sacerdote, anticipándose +a órdenes de oficio, dijese después de nombrar al Papa y al obispo +«_Regem nostrum Ferdinandum_». Frivolidades parecen estas cosas a la +generación presente; pero no lo eran entonces, por ser el pronunciado +nombre algo más que el de un monarca, la expresión del voto unánime +de un pueblo, expresada entre grandes peligros y heroicos hechos y +levantados pensamientos, tipo múltiple que contenía infinidad de +proyectos y esperanzas, y señal en aquella hora, y también consecuencia +de una increíble y gloriosísima victoria. + +Por fin, al tercero o cuarto día de tan peligrosa situación, ocurrió un +suceso funesto. Se había quedado en Madrid don Luis Viguri, intendente +que había sido en la isla de Cuba, muy amigo de don Diego Godoy, +el hermano de don Manuel, y a quien habían acusado de haber en una +conversación con un coronel (dignísimo sujeto) llamado don N. Jáuregui, +insinuado, allá en 1807, que deseando el rey Carlos IV descargarse del +peso del gobierno, y no queriendo dejársele al príncipe su hijo, bien +podría el Príncipe de la Paz ser declarado Regente. Fuese por esta +razón o por otra, es lo cierto que, habiendo Viguri maltratado a un +negro su esclavo y quejádose este calumniando a su amo, se juntó gente +a los gritos, y la fama no buena en el concepto popular del desdichado +amo produjo un alboroto en que cayó muerto Viguri, atándose en seguida +una soga a su cadáver, con la cual atado fue arrastrado por las calles +entre gritos de aplauso de gente frenética, si no malvada. Llegonos, +estando en el zaguán de la casa de la calle de la Luna, la triste +noticia, que vino por grados: primero, que iban a matar a Viguri; poco +después, que ya había muerto; y en seguida, la atrocidad de que su +cuerpo era objeto. Nada podíamos hacer más que dolernos del tal caso, +y temer otros iguales o parecidos, y otro tanto hubo de pasar a los +pobres vecinos honrados de los demás barrios. + +Había llegado el día 4, y ni aun en las esquinas aparecía documento +que dijese a los madrileños bajo qué autoridad vivían. Rompió al fin +el silencio el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla, con +una alocución no mal escrita, aunque verbosa, impresa y puesta en +carteles. El Consejo gozaba de cierto favor popular en Madrid; el +vulgo le suponía un poder legal que no tenía, pero al cual aspiraba, +como si en algo fuese un sustituto de las Cortes, sobre todo de las +antiguas. El Consejo no había jurado la Constitución de Bayona, si bien +no se había resistido de frente a hacerlo; pero su timidez poco sabida +era de algunos que la sabían perdonada, cuando su resistencia era un +hecho constante. Vio el Consejo llegada la hora de ser realidad su más +arrogante pretensión, y ejerció su adquirido poder con satisfacción de +la población de la capital; no así de las provincias, o, dicho con más +propiedad, de las Juntas, que tenían pretensiones más subidas y con +otro fundamento, y a las cuales movía la codicia del poder inherente a +la naturaleza humana. + +La alocución del Consejo tenía algo de confuso, pero no en cuanto a +declararse contra los aborrecidos franceses. Mi buena memoria (de +la cual espero que no se lleve a mal que haga mención, por ser dote +inferior al de un buen entendimiento) es causa de que pueda, al cabo +de tantos años, poner aquí de tal documento un periodo íntegro, el +cual me dio golpe por su consonancia con los afectos de que todos +participábamos: «Adoremos, decía, a la Divina Providencia, que si ha +sabido humillar a los soberbios, no consentirá queden impunes los +taladores, incendiarios y asesinos». Requiebros tales era entonces muy +del uso echar a los franceses. + +El atentado cometido en Viguri no se repitió en algunos días. El +Consejo se convirtió en Gobierno, y dictó providencias tan buenas +cuanto consentían las circunstancias. Con la crueldad irreflexiva +propia de días de loco entusiasmo, fue pronto olvidada la víctima de +la furia popular, y si quedó de ella memoria, fue para crear un verbo +atroz, porque hacía materia de risa lo que debía de serlo de anatema, +pues se llamó _Vigurizar_ la acción de asesinar y en seguida arrastrar +el cuerpo exánime del asesinado. + +A otras materias se convirtió la atención de la gente ilustrada, cual +era la de qué gobierno habría de establecerse. + +Entretanto, casi quedó establecida, bien que por plazo breve, la +libertad de imprenta. Bien es cierto que el Consejo, nada amigo +de ella, trató de ponerle impedimento; pero en algún tiempo no lo +consiguió, aunque lo mandase. Había censores, pero o no ejercían la +censura, o no sé hacía caso de ella, ni se necesitaba. Una censura +había, y era terrible, que era la seguridad de ser hecho pedazos si +algo se decía o se insinuaba siquiera contra el punto principal de +todos los pensamientos: la causa de la nación contra el enemigo. En +los demás, era la discordancia de opiniones tan grande cuanto cabe +serlo, y pocos reparaban en ello, no viéndose ni aun disputas entre +las doctrinas de libertad política llevada casi al extremo, y la poco +menos que irreligión del _Semanario patriótico_, y otras producciones +rebosando fanatismo y toda especie de ideas rancias en punto a +gobierno, y la mezcla singular de máximas favorables al patriotismo +español y contrarias a la civilización europea y general, contenidas +en la extravagante _Centinela contra franceses_, de Capmany; obra que +compartía con los escritos de Quintana el favor popular en primer +grado. Pero bien está repetirlo: en tales diferencias, no obstante su +magnitud, llegada a ser contradicción, nadie reparaba, pues bastaba la +semejanza o igualdad en adhesión viva a la causa santa del pueblo. + +No faltaban composiciones poéticas. Primero vieron la luz las dos odas +de Quintana a España libre. Eran lo que debía esperarse de autor ya +tan afamado, y reproducían con ventaja los pensamientos y afectos de +las conocidas composiciones del mismo poeta a la heroica desdicha de +Trafalgar, y a la hazaña de Guzmán el Bueno. Otra composición salió +a luz que disputó a las de Quintana la palma, y aun se la arrebató, +en sentir de muchos jueces, debiendo, en razón, solo compartirla, por +ser inferior en fuerza de fantasía, y solo igual, por otro lado, en +el sentimiento, aunque superior en la corrección y en la admirable +construcción del periodo poético a la del ya un tanto antiguo y +célebre poeta. Todos entenderán que hablo aquí de la elegía, o lo que +sea, sobre el suceso del Dos de Mayo, cuyo autor, don Juan Nicasio +Gallego, a la sazón capellán de los pajes de Su Majestad, se había dado +a conocer solo por una buena oda a la reconquista de Buenos Aires. +Gallego era muy amigo de Quintana, a cuya tertulia era concurrente +asiduo, y los dos poetas, en aquella ocasión rivales, se complacían en +darse mutuas y sinceras alabanzas. + +Otra oda apareció con el título de _Profecía del Pirineo_, abundante +en perfecciones, manchada por algunos, pero leves, lunares, y que +excitó aprobación y aun admiración, así como curiosidad, porque desde +luego su autor no la publicó dando su nombre. Súpose en breve que era +de Arriaza, buen poeta en su clase, pero de otra estofa que Gallego +y Quintana. Pareció la nueva composición, si no la mejor de su autor, +de las mejores, y particularmente de otro estilo que el general suyo. +Sin embargo, era fácil notar, en composición tan justamente aplaudida, +que sobresalía el ingenio más que la imaginación o el sentimiento, y la +principal, si bien no la única prenda de Arriaza, era ser ingenioso. + +Hubo, además, una inundación de versos patrióticos o medianos o malos. +¿Qué más? Hasta yo, empeñado entonces, _invita dea_, en poetizar o +metrificar, di a luz una oda al uso de lo que se fabricaba, ni siquiera +señalada por lo mala sino de aquella medianía que, según Horacio, ni +los postes aguantan, de suerte que ni merecía ni llamó la atención aun +para desaprobarla. + +La Constitución hecha en Bayona mereció ser puesta en coplillas que +la ridiculizaban, y ciertamente censurándola en lo poco que tenía +favorable a la libertad y en lo no poco en que tiraba a formar un +gobierno ilustrado. Por ejemplo, prometiéndose en aquella obra la +libertad de imprenta, decía el crítico: + + La libertad de la imprenta + Disfrutará la nación: + ¡Pobre del Papa y del clero! + ¡Pobre de la religión! + +Y esto no obstante, si la voz común no mentía, esta crítica fue obra de +un literato, después muy parcial de las doctrinas llamadas liberales y +de la misma libertad de imprenta: de don Eugenio Tapia. + +También se tentó hacer versos para cantarlos; pero, aunque siguiendo la +guerra las canciones patrióticas adquirieron valimiento, por lo pronto +no eran oídas sino las más toscas y vulgares. Arriaza escribió el himno +llamado de las provincias, que tiene muy bellas estrofas; y el famoso +guitarrista Sor le puso música, pero con corta fortuna en punto a +hacerle correr entre las gentes. No porque se dejase de cantar por las +calles, pues, al revés, atronaba los oídos la continua canturía. Pero +las canciones que resonaban, era una que decía: + + Virgen de Atocha, + Dame la mano, + Que tienes puesta + La bandolera + Del rey Fernando. + Virgen de Atocha, + Dame tu poder, + Para que al rey Fernando + Le traigas con bien. + +o con otra, y no mejor música, la no mejor letra que decía: + + Ya vienen las provincias + Arrempujando, + Y la Virgen de Atocha + Trae a Fernando. + ¡Vivan los españoles! + ¡Viva la religión! + Yo me c...o en el gorro + De Napoleón. + +o una de igual valor, como es: + + Ya se van los franceses—Larena, + Matan los piejos—Juana y Manuela, + Matan los piejos—Prenda, + Y el general los dice—Larena, + Que son conejos—Juana y Manuela, + Que son conejos.—Prenda. + +Y en el pueblo en que esto se cantaba era el _Semanario patriótico_, +escrito por Quintana y sus amigos, el periódico más apreciado y +respetado, y el que más influjo ejercía. + +Pasaban días, y no parecían los ejércitos vencedores, aguardados con +ansioso deseo, el cual vino a ser impaciencia y bien motivada. Sabíase +que el de Andalucía no se había movido por haber necias rivalidades +entre las Juntas de Granada y Sevilla, y las tropas de la una y la otra +que le habían compuesto. Entretanto, Madrid continuaba sin una fuerza +física necesaria para impedir se turbase el sosiego público, o para +restablecerle en caso de que ocurriese un acto de desorden y violencia. +Sobre cuál había de ser el gobierno de España durante la cautividad +del rey, no había menos ansia, pero de esta solo participaba la gente +entendida. Habíase armado una violenta disputa entre el Consejo y las +Juntas de provincia, haciendo aquel las veces de esta en la capital, y +no admitiéndole las últimas por colega, pues hasta le afeaban sin razón +haber existido junto bajo el intruso José Napoleón, aunque por pocos +días. Los madrileños se declararon por el Consejo, quizá por mirarle +como cosa de casa, y hasta el _Semanario Patriótico_ dedicó un artículo +a defenderle de las acusaciones de las Juntas; hecho singular, si se +paraba la atención en que el antiguo tribunal con pujos de gobierno +debía ser mirado como acérrimo enemigo de las doctrinas políticas del +periódico liberal, cuando las Juntas, por su origen y aun por uno u +otro de sus actos, a pesar de sus muchos desatinos e inconsecuencias, +representaban el poder popular con más o menos acierto y conocimiento +de su esencia. + +Llegó, por fin, el tan suspirado día de ver las madrileñas tropas +españolas de las que habían vencido a los franceses. Mal representante +de nuestros ejércitos con el de Valencia, que entró en esta capital +el 13 o 14 de agosto. Los soldados, mal vestidos, con los zaragüelles +provinciales y mantas y fajas, con los sombreros redondos, cubiertos +de malas estampas de santos, desgreñados, sucios, de rostro feroz, de +modos violentos, en que se veía carecer de toda disciplina, presentaban +un aspecto repugnante. A la preocupación que daba a temer de tan +malas trazas nada mejores hechos, se agregaba saberse los horrorosos +asesinatos cometidos en Valencia en las personas de franceses no +militares e indefensos, y se suponía, quizá en algún caso con verdad, +que había entre aquellos soldados varios asesinos, y de cierto, si no +los había, abundaban los muy capaces de serlo. El buen general Llamas +que los mandaba, tenía apariencias de oficial antiguo y buen caballero, +pero no de guerrero a la moderna. Ello es que en Madrid se llenó de +terror la gente de educación y clase mediana al ver campeando por las +calles aquella gente con guitarrillas, cantando, y a la par amenazando, +entrándose en los conventos a pedir a las monjas alguna estampa más que +poner en sus sombreros cargados de ellas, y dejando asomar puñales que +contrastaban con las imágenes devotas. Al revés, la plebe, y de esta +especialmente la parte acostumbrada o aficionada a crímenes, o si no +tanto, a excesos y alborotos, miraba a los recién llegados como amigos, +y en caso de necesidad, como apoyos con que podían contar de seguro. No +salieron fallidas las malas esperanzas, ni vanos los justos temores. A +los dos o tres días de la entrada de los valencianos, hubo un alboroto +en las cercanías de la plaza de la Cebada, en que cayó muerto un sujeto +cuyo nombre y calidad no pudo averiguarse, como tampoco la causa de su +trágico fin, y el cadáver fue arrastrado con las mismas circunstancias +que el de Viguri. Súpose que el general Llamas había acudido a impedir +el asesinato de que sus soldados eran participantes, y que, sobre ser +desobedecido, había sido amenazado de muerte. Cundió el terror por +Madrid, por lo mismo que se ignoraba quién era la víctima, de modo que +nadie podía creerse en plena seguridad. + +Así, la estancia de los valencianos en Madrid estaba considerada como +una desdicha. Por lo mismo se deseaba la llegada del ejército andaluz, +del cual se sabía que era compuesto de tropas disciplinadas. + +El 24 de agosto, si no me es infiel mi memoria, fue cuando los +vencedores de Bailén pisaron las calles de la capital, por su esfuerzo +y fortuna libertada de odioso yugo. Era de esperar un entusiasmo loco +en el recibimiento hecho a tales tropas, y con todo, si bien hubo +grandes aplausos, se notaba menos ardor en los que aplaudían. Lo que +más o lo que primero llamó la atención del público, fue el corto cuerpo +de lanceros de Jerez que venían delante. Desde largos años no veían los +españoles en su ejército lanzas ni corazas, y en las tropas francesas +habían visto estas armas, que creían desechadas y olvidadas, vueltas +a uso. Ahora, pues, pensando en las garrochas con que pican nuestros +campesinos o picadores en plaza a los toros, se creyó se había dado +con un medio de contrarrestar a los lanceros polacos, no dudando la +vanidad nacional de que se haría con ventaja. Y se contaba que así +había sucedido en Andalucía, donde habían sido ensartados los franceses +en las garrochi-lanzas jerezanas. Venían los lanceros vestidos, no con +uniformes al uso común, sino como los hombres del campo de Jerez, con +sombrero de copa baja, muy parecidos a los hoy llamados calañeses, y +con traje semejante al que llevarían si fuesen a picar reses en el +campo. Daba realce a esta apariencia ser andaluces los lanceros, y como +tales alegres y decidores, y sus gracias gustaban, aunque no fuesen de +las mejores, por lo mismo que se los suponía graciosos, de modo que era +un enviar y recibir dichetes lo que se oía alrededor de aquella gente. +Las demás tropas tenían mediano aspecto, no como las valencianas, no +como las mejores francesas; llevando aún la infantería el sombrero de +picos, hoy dicho apuntado, el cual era entonces pequeño. Al recordar +las gentes el porte marcial de los soldados de la guardia imperial +francesa que llevaba consigo el vencido Dupont, pasmaba considerar que +se habían rendido a hombres de muy inferior aspecto como militares. + +Después de la entrada del ejército victorioso en los campos de +Andalucía, ningún otro espectáculo podía llamar la atención o excitar +los afectos en igual grado. No dejó, con todo, de mover las pasiones la +proclamación de Fernando como rey, hecha el 25, llevando esta vez el +pendón el conde de Altamira entre vítores que parecía se levantaban a +la línea de los héroes. + +Pero iba haciéndose hora de que a la embriaguez del triunfo sucediese +el cuidado de lo presente y no lisonjeras previsiones de lo futuro. +Aunque se había retirado José Napoleón hasta ponerse del otro lado del +Ebro, veíanse graves peligros, y se temían no inferiores males para +la patria. El entusiasmo es cosa que dura poco, sobre todo si se ha +gastado muy de prisa. Pero a su decadencia no acompañó decaimiento +de ánimo bastante a aconsejar la sumisión si era adversa la fortuna. +Así fue que no hubo otra jornada de Bailén, sino al revés, muchas +en que llevaron nuestras armas lo peor, sin el consuelo de quedar +gloriosas, aun saliendo vencidas. Pero hubo tenaz propósito, aun +cuando parecía locura persistir en la resistencia, y esta pertinacia +heroica nunca faltó en la parte con mucho más numerosa de los hombres +de aquellos días de prueba. Así, la bandera de la patria, caída a +veces, se levantaba otra vez al momento, y en la isla gaditana una +España abreviada, contando por suya toda la tierra no pisada por los +franceses, vivió mereciendo ver premiados sus esfuerzos con haberse +logrado afirmar la independencia de la nación española amenazada por el +mayor poder que ha conocido el mundo. + + + + +VI. + +MADRID Y ALGUNA PROVINCIA A FINES DE 1808 Y EN 1809. + + +Después de la entrada de los vencedores de Bailén en la capital de +España, quedó esta en una situación de más sosiego, pero comenzó a +cundir entre la gente ilustrada la mayor inquietud posible sobre más +de un punto. Como la gran victoria alcanzada, vistas bien las cosas, +parecía un milagro, nacieron justísimos temores de que milagros tales +no se repitiesen. Los elementos de desorden por lo tocante a alborotos +en las calles y atentados contra la seguridad de las personas parecían +neutralizados porque estaban suspendidos, o ya los contuviese la tal +cual fuerza existente de la que se esperaba sustentase el imperio de +la ley, o ya el haberse apagado el ardor patriótico, que así impelía a +locos y criminales excesos, como estimulaba a hechos hijos de nobles +pasiones. Dos cosas daban cuidado: la notoria mala calidad de los +ejércitos, pobres en número y faltos de buen orden; y la carencia de +un gobierno general de la nación, necesario hasta para el aumento y +buena dirección de la fuerza militar. Al fin, esto último hubo de +conseguirse, no sin trabajo. + +Diputados de las Juntas, congregados en Aranjuez, compusieron una +Junta magna, que tomó el título de Central. Establecido este gobierno +en una población pequeña, estaba libre de la opresión que en tiempos +revueltos ejerce sobre una autoridad, por necesidad débil, la plebe de +las ciudades populosas; pero carecía por lo mismo del favor popular +que en horas de apuro alienta a un objeto querido, cuya presencia +inspira entusiasmo, y el cual a la vez recibe como de rechazo buena +parte del que excita. El pueblo de Madrid se contentó con que hubiese +al fin nacido la Junta Central, pero no saludó con pasión el día de +su nacimiento y no llegó a cobrarle amor, como en las capitales de +provincia le tenía lo general de la población a sus respectivas Juntas. + +En cuanto a las personas capaces de juzgar en materias políticas, +miraron como un bien altísimo que al cabo hubiese un gobierno; pero no +acertaban a calificar para la aprobación o desaprobación al que acababa +de salir a luz con harto trabajo y grandes actos de condescendencia +por diversos lados, resultando una amalgama en que no quedaban bien +unidas y mezcladas hasta formar un buen todo las varias materias +que le componían. Por un lado, Quintana había sido nombrado oficial +mayor de la secretaría de la Junta, ejerciendo grandísimo influjo +en el secretario don Martín de Garay: por otro, una de las primeras +disposiciones de la Central había sido nombrar Inquisidor General, +confiriendo tal puesto al obispo de Orense, muy propio al objeto de tal +nombramiento. La libertad de la imprenta, reinante de hecho y no de +derecho, fue de nuevo negada, con rigor, por fortuna o por desgracia, +no efectivo. Porque seguía la confusión o diversidad de pareceres, +como cuando más, en lo relativo al modo de gobernar la nación por lo +presente, y de proveer a cómo habría de ser gobernada en lo futuro. +_El Semanario Patriótico_ continuaba siendo un periódico igual en ideas +a los franceses de 1789 o 1790 en punto a doctrinas; don Juan Pérez +Villamil acababa de publicar un escrito muy aplaudido, en el cual, +apostrofando al rey cautivo, le decía que «verificado su anhelado +rescate y vuelto al trono, si quería conservarle, mandase poco, mandase +menos, porque eran demasías las por muchos juzgadas prerrogativas +de la Corona, y que el pueblo, de salir a recibirle ya libre, le +presentaría con una mano una Constitución a que habría de atenerse»; y +el mismo Quintana había dado a luz sus poemas patrióticos, por largos +años escondidos en su papelera, y donde ya se ensalzaba al comunero +Padilla, aprobando sus hechos, ya se denostaba a Felipe II, llenando +de horror y pasmo a los monjes del Escorial,[22] ya, con motivo de +celebrar la invención de la imprenta, se calificaba al poder papal de +no menos que monstruoso, indigno y feo, cuyo abominable solio, sentado +en las ruinas del capitolio romano, estaba próximo a caer, dejando +tristes señales en sus ruinas. + + [22] De esto fui yo testigo en una visita que hice al Escorial + en noviembre de 1808, de que digo algo aquí más adelante, y que + he hablado por extenso en un folletín del periódico _Correo + Nacional_ en 20 de agosto de 1840. + +De tal y tanta confusión era la recién formada Junta fidelísimo espejo. +Porque bueno es que lo sepan nuestros contemporáneos; nunca ha habido +en España, ni aun en otra nación o edad alguna, democracia más perfecta +que lo era nuestra patria en los días primeros del alzamiento contra +el poder francés. Gobernaba entonces el pueblo, el pueblo tal cual +era, ejerciendo en ciertas ocasiones su prepotencia en plebe, como +más numerosa y resuelta, y yendo el Estado dejando a menudo autoridad +absoluta a quienes tenían el mando, siendo inconsecuente el poder +como nave mal gobernada o casi sin gobierno, a la cual arroja el +ímpetu de las olas venidas a veces de distintos rumbos a muy diversas +direcciones. Y todo esto no era producido ni dirigido por medios +juiciosos ni con orden previo, como sucede cuando y donde las leyes +arreglan el ejercicio del poder popular, sino de una manera confusa, +haciendo las veces de la razón el instinto. Los amantes de la soberanía +popular por fuerza habrán de convenir, si ya no deliran, en que en los +pueblos soberanos, como en los soberanos de cuerpo y alma, los hay +buenos y malos, porque los hay ilustrados e ignorantes, y la ignorancia +y pasiones de la multitud traen tan fatales consecuencias al procomún +cuanto podría traer la calidad de una persona revestida de autoridad +ilimitada. En el gobierno creado por el pueblo español en 1808 estaba, +pues, expresado en compendio el mismo pueblo, con todas las calidades +que a la sazón tenía. + +Fue llamado a presidir la Junta el conde de Floridablanca, no con gran +satisfacción de los hombres adictos a doctrinas de las hoy llamadas +liberales, pero en obediencia a la voz popular que, por entonces, llena +de indignación por lo extremada injusta, contra todo lo perteneciente +al gobierno de Carlos IV, recordaba con aplauso, no menos injusto +por ser excesivo, los días de Carlos III, y al ministro que en aquel +gobierno había representado el principal papel. De Floridablanca +hablaban con variedad los hombres que viviendo entonces ya de edad +madura, le habían conocido en el mando, y por cierto no todo era +elogios en el juicio de tales críticos, pues había muy otra cosa. Yo, +que ahora cuento y no juzgo, debo decir que, fuese lo que hubiese sido +el Floridablanca de 1780, el de 1808 había llegado a ser incompetente +para ocupar bien el alto lugar a que había sido elevado. Al frente +tenía en la Central otro nombre por demás ilustre, y de persona no su +amiga: el de don Gaspar Melchor de Jovellanos. En este último ponían +sus esperanzas quienes deseaban encaminar las cosas del Estado por +una senda cuyo paradero fuese el establecimiento de una monarquía +limitada. En tanto, el Consejo Real se había resistido a reconocer la +Junta Central, dando para ello razones buenas y malas, conociéndose +que la principal era el recelo de que, tomando cuerpo y fuerza ciertas +doctrinas, no viniesen los tribunales a perder o a no lograr el +influjo en el gobierno que habían tenido o pretendido tener y a que de +continuo aspiraban. No estaba dispuesto a acceder a tales pretensiones +Floridablanca, pues, si bien adverso a toda idea de limitación del +poder real por el popular, tampoco quería verle censurado o intervenido +por los togados, y hasta en la forma con que el Consejo, sin negarse +a obedecer a la Junta, ponía dificultades para hacerlo, veía el antes +ministro absoluto con enojo lo que llama acertadísimamente Jovellanos +_escrúpulos de la obediencia_. El mismo Jovellanos se inclinaba algo +al Consejo Real por dos razones: por preocupaciones de togado, y +porque efectivamente llevaba razón el Consejo en insinuar que, para el +ejercicio de la potestad ejecutiva, convenía más una regencia de pocos +que un cuerpo numeroso. En la gente que veíamos las cosas desde afuera +andaban muy discordes los pareceres. No llevábamos a mal que hubiese +una Junta Central, pues había habido y seguía habiendo Juntas de +provincia. Pero unos estimaban buenas las razones del Consejo, y otros +al contrario; y por diversos motivos esta y aquella cosa. La Junta, +por su origen y por lo que este habría de influir en su índole, era +popular, y el Consejo representaba a la monarquía antigua. De aquella +eran de temer actos de despotismo, disposiciones imprudentes, poco +orden, principios nada fijos; de estotro un firme sostener de rancios +abusos y un orden de mala naturaleza, sobre todo, en punto a lo que +pedían los tiempos. Fuese como fuese, hubo poco espacio para pensar en +tales materias mientras residió la Junta en Aranjuez; periodo que no +pasó de dos meses. Una proclama o alocución de la Junta agradó mucho, +porque era de la pluma de Quintana. En verdad era una oda más del poeta +patriota, pero en la disposición de los ánimos gustaba el lirismo. +Prometía el nuevo gobierno poner en pie un ejército de quinientos mil +infantes y cincuenta mil caballos, y no parecía desatino promesa tal, +con estar muy fuera de la esfera de lo posible. También prometía la +Central leyes enfrenadoras del despotismo, y ni a los que después se +opusieron a leyes de esta clase sonó mal la promesa. Lo cierto es que +se veía venir encima una gran desdicha con la reunión de las fuerzas de +Napoleón, próximas a pasar la frontera, y la falta de poder, no solo +por la inferior calidad, sino también por el corto número de nuestras +tropas para disputar el triunfo. Empezaba a oírse la voz de la queja +y del temor, primero en tono sumiso, porque no pareciese traición la +desconfianza; luego más perceptible, por no poderse negar el peligro. +El poeta Meléndez Valdés, en los días primeros del levantamiento, dócil +instrumento de los franceses, como volvió a serlo, venido entonces a +mejor acuerdo, y cediendo a su inclinación y a la de sus amigos, y no a +su flaqueza de espíritu, había publicado un romance de mediano mérito +con el título de _Alarma_, lleno de las ideas reinantes; pero hubo de +publicar segunda _Alarma_, mejor que la primera, y en la cual no solo +añadía un cántico más a los muchos destinados a celebrar triunfos, sino +que en sentidas y patrióticas palabras anunciaba la próxima venida de +Napoleón con gran poder, diciendo: + + Vendrá y traerá sus legiones + Que oprimen la Escitia helada, + Ofreciendo a su codicia, + Por cebo, montes de plata. + Vendrá y lloraréis de nuevo + Las ciudades asoladas, etc. + +Estaban tan trocadas, si bien solo hasta cierto punto, las cosas, +que temores tales, que un mes antes aun hubieran sido calificados de +traición, parecían cosa natural y sonaban como voces de un patriotismo +ilustrado y verdadero. + +En tanto, se acercaba el día del cumpleaños del cautivo rey, que lo +era de gala, y se preparaban los madrileños a festejarle, pero con +tibio ardor, no nacido de flaqueza en el propósito de resistir al poder +francés, pero sí de desmayo causado por el triste aspecto de la causa +pública. El día de San Fernando, santo patrono del monarca, había +sido celebrado en una u otra capital de provincia con el fervor del +levantamiento recién ocurrido; en otras había sido la señal y época +del alzamiento mismo, pero en Madrid, día de duelo bajo el yugo de +los odiados opresores. Quiso la desgracia que no fuese más feliz la +celebración de una fiesta que tanto debía serlo. A cosa de medio día +comenzó a correr por las calles la noticia de que iban arrastrando por +algunas de ellas dos cadáveres de personas bárbaramente asesinadas, +sin que se llegase a averiguar quiénes eran las víctimas de la ira +popular locamente excitada contra dos entes sin duda oscuros mientras +vivieron. Pronto comenzó a asegurarse que eran los muertos arrastrados +dos mamelucos. Los de la guardia imperial venidos en corto número a +España con Murat, habían llamado mucho la atención por su vistoso traje +y armas, y después se habían hecho blanco principal del aborrecimiento +de la plebe, que veía en ellos, sobre la calidad de franceses, la de +infieles. Los turbantes y calzones rojos, lo corvo de los alfanjes +que casi formaban una media luna, el puñal, la carabina o fusil y las +grandes pistolas, los hacían formidables a la vista. En los sucesos del +Dos de Mayo se les achacaba la parte principal en punto a crueldad, y +el destrozo hecho en una casa de la Puerta del Sol, cuyos moradores +fueron todos pasados a cuchillo, pasaba por acto exclusivo de los +mamelucos, no sé si con fundamento. Que se hubiesen quedado en Madrid +mamelucos de la guardia imperial de Napoleón, distaba mucho de ser +probable, y lo que sí lo venía a ser era haber sido calificados de +tales los dos pobres hombres asesinados, víctimas probablemente de +una riña y calumniados por sus mismos matadores. Pero ello es que la +calumnia creída dio a la plebe de Madrid en aquel día infausto un +carácter de ferocidad superior al manifestado contra Viguri y contra +el desconocido igualmente arrastrado en agosto, recién entradas en la +capital las tropas valencianas. La preocupación popular añeja suponía +en los judíos un miembro o apéndice que solo tienen los animales, +y para el ignorante vulgo era judío todo hombre no cristiano o no +católico. Así es que gritaban por las calles que los dos cadáveres +tenían rabos, con lo cual quedaba comprobado quiénes eran. Acercándome +yo a mi casa, situada en la calle del Barco, lugar lejano de los que +solían ser teatro de escenas de desorden, una vieja de aspecto feroz me +paró como reconviniéndome, y dijo: «Qué, ¿no va usted a ver arrastrar a +los mamelucos? Yo los he visto, y por mis propios ojos los he visto el +rabo». Cuentan algunos que, en efecto, estropeados aquellos cadáveres +sangrientos por el roce con las piedras, estaban despellejados, y que +del espinazo a la rabadilla les salían tiras de pellejo que transformó +en rabo la crédula y rabiosa muchedumbre; pero tal vez ni aun este +motivo hubo para formar y propagar la indicada ilusión. No traté yo de +desengañar a la buena, o, diciéndolo con propiedad, a la mala vieja, +y antes me disculpé, con no me acuerdo qué razones, de no acudir a +presenciar el espectáculo a que me convidaba. Fue aquel día uno de +terror y congoja, porque ni siquiera suavizaba la alegría nacida de +gratos recuerdos y lisonjeras esperanzas lo repugnante de aquellos +actos y pensamientos de barbarie, manchas feas de las que empañan el +lustre de los más gloriosos sucesos, cuando la multitud predomina, +heroica a veces, y en España entonces, cual en cualquiera otra +situación de las que recuerda la historia del mundo, pero ignorante y +apasionada, quedando por la primera calidad un tanto, aunque no del +todo, disculpados sus excesos. + +Iba a empezar noviembre y las cosas empeoraban a ojos vistas. Con la +inquietud crecían desvariadas sospechas y locas e indignas acusaciones. +Ni el vencedor de Bailén escapó de ser sospechado, no siendo el general +Castaños de aquellos que se captaban los afectos de la plebe, por lo +mismo que se granjeaba por sus modales cultos la buena voluntad de los +de elevada esfera. + +Entró por fin aquel fatal noviembre, y con él un golpe de enormes +desventuras. Súpose que en Lerín había caído prisionero el batallón +de tiradores de Cádiz, cuerpo compuesto en gran parte de presidiarios +y otra mala gente, pero consoló el saber que habían hecho una defensa +gloriosísima, acto no común en los de su clase, cuya valentía, feroz +en pendencias y acciones criminales, flaquea con frecuencia hasta +desaparecer en las graves funciones de la guerra. No hubo gloria, y +sí una fatal derrota en la batalla que sustentaron en Gamonal, cerca +de Burgos, las tropas procedentes de Extremadura, bisoñas, no bien +arregladas, y cuyo mando tenía un joven de alta clase, buen caballero +y patricio, pero capitán inexperto. En breve hubo noticia de mayor +desdicha, cual fue la rota en Reinosa y Espinosa del ejército llamado +de la izquierda, que contenía muy buenas tropas. Fuerzas francesas +veteranas acababan de entrar en España, procedentes de Alemania; con +ellas venía el gran Napoleón acompañado de sus mejores generales, y a +tal poder no podía resistir el de la pobre España, escasa en soldados +y en quienes gobernasen con acierto los pocos, y de ellos muchos no +buenos, con que contaba. En esto corrió una noticia consoladora, +porque se aseguraba haber tenido los nuestros una ventaja notable en +Caparroso, lugar de Navarra que tiene un puente, el cual se suponía +ganado gloriosamente por los españoles. Vino, con todo, la _Gaceta_ de +oficio a aguar el gozo, publicando un parte de tal singularidad, que le +conservo casi íntegro en la memoria, particularmente el último periodo, +que era cual le pongo en seguida al pie de la letra: «Participo a usted +que hemos _tomado_ a Caparroso a las _once_ de esta mañana, habiéndole +_evacuado_ los enemigos a las _ocho_. Voy corriendo a activar todo +aquello, y a que sigan adelante las conquistas». Firmaba este escrito +don Francisco Palafox, hermano del célebre don José, defensor de +Zaragoza, y hombre muy apreciable, pero corto en luces y saber, y, si +bien digno de estima, impropio para el mando. + +Algo animó saberse que parte del ejército inglés vencedor de Junot en +Portugal, venía adelantándose por una y otra Castilla. La división +que había entrado por la Nueva se acercaba a Madrid, donde se creyó +que entrase. No lo hizo, y solo se acercó pasando por el Real Sitio +de San Lorenzo, o dígase el Escorial, al cual llegó ya más de mediado +noviembre. Acudí allí yo a verla, pero tuve pocos compañeros. No +olvidaré los pensamientos que en mí despertó ver aquellos extranjeros +en aquel lugar. Los herejes ingleses aparecían armados en el monumento +de Felipe II, y aparecían allí, no como enemigos, sino como aliados, +y aun como acudiendo a defender la fe que no profesaban, siendo en +el lema o divisa de la causa de la nación aliada con la protestante +Inglaterra la defensa de la religión a la par con la del rey y la +patria. De estos contrastes y de iguales o parecidas inconsecuencias +vemos mucho en la historia, y no poco en las cosas todas del mundo, +pero quizá el suceso que aquí conmemoro da de ello una de las pruebas +más señaladas.[23] + + [23] Permítaseme citarme para no repetirme. De esto hubo mucho + en mi antes aquí mencionado escrito, inserto en _El Correo + Nacional_ en agosto de 1840. + +No pasé arriba de dos días en el Escorial; pero mi vuelta a Madrid +fue triste, porque en el no largo camino del Real Sitio a esta corte +tropezaba a cada paso con dispersos fugitivos, casi todos ellos +procedentes de la derrota de Gamonal y llenos del mayor desaliento. +Veíase ya llegar la hora de caer Madrid en poder del victorioso y +terrible enemigo. + +No bien llegué a mi casa, cuando mi madre, señora de clarísimo +entendimiento, de ánimo varonil, instruida, algo dada a pensar en +la política, acérrima enemiga del emperador francés, aun mucho +antes de su pérfida invasión de España, y cuando era general en los +españoles adorarle, previendo el mal que sobrevendría dispuso que nos +trasladásemos a Cádiz, pues quedarnos en Madrid si le ocupaban los +franceses venía a ser por razones privadas una cosa imposible, porque +nos faltaría para vivir todo recurso. Siendo menor de edad, hube de +seguirla. Salimos de Madrid el 27 de noviembre, y así no fui testigo +presencial de las escenas de la corta resistencia y ocupación de la +capital, de las cuales supe, sin embargo, y conservo en la memoria +curiosas anécdotas; pero me abstengo de referirlas, porque me ciño a +hablar de lo que vi yo mismo. + +Se caminaba entonces lentamente. No porque, como hoy dicen o se figuran +algunos, fuesen aquellos tiempos los en que hacían las gentes su +testamento antes de emprender el viaje de Madrid a Andalucía. Al revés, +el camino era bueno, y si no falto de peligro en punto a ladrones, +tampoco tal que fuese caso común ser robado. No había diligencias, +pero había postas medianamente servidas para los viajeros, escasos en +número, que de ellas usaban, y, lo que hoy falta, en cada casa de posta +había dos sillas (viejas en verdad, y malas por todos conceptos), de +suerte que podía viajarse con alguna rapidez en carruaje sin llevarle +propio. Pero esto solo servía para dos, o cuando más tres, personas. +A una familia decente era necesario un coche de colleras, medio de +viajar por cierto no barato. Andábamos nueve leguas al día, alguna vez +diez con una enorme zaga, y siempre con alguna escolta, saliendo de +madrugada y haciendo larga parada en la mitad del día. + +Así fue que el día en que salimos de Madrid hicimos noche en Aranjuez. +Allí, al amanecer del día siguiente, nos encontramos en momentos +de terror y confusión. La Junta Central en la noche había resuelto +trasladarse a Andalucía o a Extremadura, por venir ya encima y estar +cercano el enemigo victorioso, bien que no estuviese aún en su poder +el paso de Somosierra, el cual se creía defendible a pesar de estar +muy mal guardado. Grande era el apuro de los numerosos dependientes +del Gobierno, hallándose sin recurso alguno de coches, carros o +caballerías para acompañarle en su fuga. Se acudió al medio de embargar +los carruajes que había en Aranjuez, suerte que hubo de tocarnos. En +tanto ahogo apelamos al favor, y conseguimos el desembargo de nuestro +coche. Continuamos, pues, nuestro viaje, ya muy entrado el día, siendo +Tembleque el punto en que habíamos de hacer noche. Pero yendo de +camino, nos pasó una silla de posta que tuvo la desgracia de volcar +y, bajándonos a dar socorro a quienes en ella venían, supimos que el +Gobierno había suspendido su viaje, resuelto a quedarse en Aranjuez +por no estimar muy inminente el peligro. Con estas mezclas de temor y +confianza en que la imprevisión de la cabeza del Estado resultaba de +la mala situación del cuerpo todo que le dominaba, allanado dos días +después Somosierra, y puesto Napoleón sobre Madrid, hubo la Junta de +ponerse en camino precipitadamente, siendo como un prodigio que llegase +sana y salva a Badajoz, de donde por juiciosa determinación pasó a +Sevilla. + +No eran cortos los peligros que en tal confusión corrían los viajeros. +La voz traición era aplicada a la conducta de los que huían, y el +calificativo de traidor hallaba en todo lugar jueces y verdugos, +siendo el juicio tan sumario que a menudo la acusación era la +sentencia.[24] + + [24] En los días de que voy ahora hablando, fueron asesinados + no pocos viajeros. Entre ellos cayeron don Miguel Cayetano + Solar, ministro de Hacienda que había sido bajo Carlos IV, + y que lejos de servir al rey intruso se venía de Madrid a + lugares no ocupados por el enemigo, y el general don Benito + San Juan, que había defendido el paso de Somosierra con gran + valor, si con infeliz fortuna, abandonado por soldados cobardes + que después figuraron entre sus asesinos. Pero a bastantes + personas oscuras costó la vida el venir huyendo de Madrid en + aquellas horas. De algunas supe que si no murieron, escaparon + con trabajo de manos de la plebe, empeñada en reputar a los + traidores porque no coadyuvaban a la resistencia heroica que + se suponía estaban haciendo a los franceses los madrileños, + resistencia que, bien está decirlo, era imposible, por ser + muy otras las condiciones relativas de la capital y del poder + que vino sobre ella que las de los sitiadores y sitiados de + Zaragoza. + +Como prueba del estado de las cosas y de los ánimos en aquellos días, +puede y debe servir la anecdotilla siguiente: Había yo llegado a +Manzanares al quinto día de mi salida de Madrid, según el modo lento +de caminar de aquella época. Deteniéndome, según uso, largas horas en +la mala posada, a poco de estar en ella y en nuestro cuarto, se nos +presentó un mozo sirviente de la casa, alto, robusto y no de la mejor +traza, a lo menos en lo tocante a la seguridad de nuestras personas, +pues su rostro y modos eran insolentes y aun amenazadores. Desde +luego empezó a hablarnos de las cosas políticas que a todos ocupaban +con empeño. «Aquí tienen ustedes, dijo, al hombre que más franceses +tiene muertos en la Mancha». Y entrando en particularidades, comenzó +a contar hechos atroces, que, según es probable, lo eran aun más +referidos que lo habían sido real y verdaderamente, porque su idea y +la de muchos era tener la más bárbara crueldad por virtud, si de ella +resultaban ser víctimas los enemigos, y la jactancia y ponderación del +delito pasaban por blasón de acciones heroicas. Así es que contaba el +alucinado mozo que entrando en un hospital de soldados franceses, había +quitado la vida a los enfermos en sus camas, y que como uno de ellos +le dijese (y le remedaba al contarlo): «_Español, agua de tisan_», él +le había respondido: «Toma tisana», magullándole los sesos. Mi madre y +yo hubimos de encubrir el horror que tal relato nos causaba, y aun de +murmurar algo como aprobación del hecho, porque en el rostro y modos +del narrador veíamos que más quería decir o hacer que enterarnos de sus +hazañas. Así fue que al cabo de una breve pausa, con gesto amenazador, +dijo: «Y aquí tienen ustedes al que ha de matar a todos los traidores». +Aunque sospechando, o, mejor dicho, viendo a qué se encaminaban tales +palabras: «Bien hecho», exclamé yo, «porque los traidores son peores +que los franceses». A esta frase mía sucedió nuevo silencio, como +si el mocetón titubease; pero al fin, descubriendo la intención que +llevaba en lo que decía: «Dicen», añadió, «que todos los que se vienen +de Madrid son traidores». Ya la acusación estaba hecha, sin rodeos. +Si yo hubiese querido argüir, estaba perdido, lo cual, a pesar de mis +pocos años, conocía, habiendo visto o sabiendo cómo pasaban entonces +las cosas. Quiso mi suerte que tuviese yo una ocurrencia acertada. +«¿Por qué han de ser traidores?», le pregunté. A lo que él respondió: +«Porque se vienen huyendo, en vez de pelear con los franceses». «¿Qué +franceses?», repuse, «Pues qué, ¿no saben ustedes aquí las noticias? +¿No han sabido ustedes que Castaños les ha dado una gran batalla en que +ha acabado con todos los que quedaban en España?». La buena nueva, dada +hasta en lenguaje que era entonces el del pueblo, llenó de alegría a +aquel feroz manchego, de suerte que solo pudo decirme: «¿Qué me cuenta +usted?». «La verdad», fueron mis palabras, «según se supo en Madrid +el día de mi salida». No cabiendo en sí de gozo el hombre, mudando ya +de parecer en punto a juzgarnos traidores, salió presuroso a divulgar +las felices noticias que yo traía. No corría yo el menor peligro +porque fuese descubierto el engaño, porque, en primer lugar, no podía +serlo en breve plazo; en segundo, quien me desmintiese no habría sido +creído, y acaso lo habría pasado mal, y, por último, aun sabido ser +incierta la gran victoria por mí contada, no se llevaría a mal haberla +yo anunciado, suponiéndose que la había creído, porque el patriotismo +consistía en decir lo más grato al soberano popular, siquiera fuese +mintiendo. + +Llegado ya a los términos de Andalucía, solo encontramos un tropiezo +que podría haber sido ocasionado. Llevábamos moneda francesa, que +corría entonces en Castilla y donde quiera habían estado los ejércitos +franceses. El rey Carlos IV había hecho legal el uso de tal moneda, +y novísimamente la Junta Central había renovado el Real mandamiento. +Pero en las provincias no ocupadas, faltando la ocasión, faltaba el +caso de poner en ejecución tal providencia. Así fue que, llegados a +Santa Elena, hubo dificultad en recibirnos las piezas francesas, y +la dificultad iba tomando carácter político, pareciendo la empresa +de defender la efigie de Napoleón un tanto atrevida y arriesgada. +Por fortuna, tuve yo en el mayoral de mi coche alquilado un auxiliar +poderoso, porque en los de su clase no era uso buscar los traidores. +Y como él (según es de creer) traería moneda francesa, la defensa que +hizo de la legitimidad de este instrumento de cambio fue animosa por +lo mismo de no ser desinteresada. «¿Quién es ahora el rey de España? +(dijo); ¿no lo es el conde de Floridablanca? Pues ese manda que corra +esta moneda». Concedida su premisa, hubo de serlo la consecuencia, y ya +desde entonces no tuvimos más disputas sobre punto de tanta importancia +para viajeros. + +Llegamos por fin a Córdoba, donde por tener allí familia habíamos +pensado hacer estancia, que al cabo vino a ser de cerca de dos meses. + +Córdoba estaba sosegada. El primer hervor de la insurrección había +pasado allí. El saqueo de la ciudad por Dupont había dejado ira, pero +también miedo. En Córdoba se había encarnado el levantamiento en su +origen en una persona, la cual había por entonces desaparecido del +teatro, habiéndole sido adversa la fortuna: en don Pedro Agustín de +Echevarri,[25] singular personaje, no sin ribetes de locura en sus +rarezas. + + [25] Para la plebe cordobesa se llamaba Chavarría, y no gustaba + oírle llamar de otro modo. + +Por sus extravagancias había en aquella ciudad la causa nacional sido +sustentada con menos ardor que en otros pueblos por la parte entendida +y juiciosa de la población, y a la plebe que le seguía hubo de parecer +amargo que la hubiese llevado a padecer una derrota en el puente de +Alcolea, de lo cual fue consecuencia el saqueo antes aquí citado. Así +es que aún se cantaba alguna coplilla, cuya índole satírica no habría +sido sufrida en otras partes, como es la siguiente: + + Pensaban los españoles + Cargar con toda la Francia, + Y se vinieron huyendo + Por la cuesta de la Lancha. + +Conseguido el triunfo de Bailén, reinó tranquilidad en las provincias +andaluzas lejanas del teatro de la guerra y a las cuales solo llegaban +noticias favorables, pues nadie osaba darlas de otra especie. Por +esto a mi llegada a Córdoba lo general del pueblo, esto es, la clase +inferior de él, a la sazón predominante, no sospechaba que estuviese +en peligro de caer en poder del enemigo la capital de la monarquía. +De súbito se divulgó que estaba sobre Madrid el ejército francés. +Inquietos los ánimos, pero sin llegar la inquietud a ser alboroto, se +manifestó el justo y natural deseo de tener noticias ciertas de lo +que en los lugares donde estaba lo vivo de la guerra ocurría. Había +en Córdoba una Junta, pero de corta importancia, porque la oscurecía +la de Sevilla, a la que en cierto modo había obedecido. La Junta +cordobesa comisionó a un don N. Tenz, prebendado de aquella catedral, +y que antes había sido guardia de Corps, a averiguar lo que pasaba. +Tenz, hombre de no muchas luces naturales o adquiridas, pero tampoco +un necio, buen patricio por otra parte, y aun acalorado parcial de +la causa de la nación, se puso en camino, pero no fue más adelante +que los primeros pueblos de la Mancha, donde tuvo la fatal noticia de +haberse entregado Madrid.[26] + + [26] Llegó a dudar de que hubiese sido tomado Madrid por los + franceses todo un Jovellanos, y eso que siendo de la Central + sabía las cosas de oficio. Así fue que, hablando con don José + Pizarro (después célebre ministro), y diciéndole este que había + casi visto entrar a los enemigos cuando él salía huyendo: «Bien + (dijo aquel varón insigne, pero crédulo); pero ¿no puede haber + sucedido que al entrar los enemigos, un hombre singular, como + algunos de aquellos de que habla la historia, haya conmovido al + pueblo excitándole a levantarse, y contenido al vencedor en el + momento de su entrada?». «¡Ah!, eso sí puede ser», respondió el + menos crédulo Pizarro encogiéndose de hombros. El mismo Pizarro + me contó este lance. + +Siendo hombre veraz y leal, se volvió a Córdoba, cumplida fielmente su +comisión, y con dolor contó lo que había sabido. Pero encontró casi +en todos, no solo enojo, sino incredulidad completa, y aun estuvo a +pique de recibir algo más que desaprobación y reconvenciones, porque +al cabo no había llegado a Madrid, y contaba lo que le habían dicho +lenguas acaso de traidores. Se amedrentó el buen Tenz, tergiversó, casi +se desdijo, y, lo que es más, llegó a dudar si habría sido engañado. +Vino a ser opinión común que Madrid seguía resistiendo al enemigo, +y esta opinión, si bien vacilante, reinó todo diciembre y aun buena +parte de enero. Al propio tiempo corrían otras noticias contrarias a +tal opinión, y corrían con valimiento, sin que en lo contradictorio se +reparase. Napoleón había sido rechazado del puerto de Guadarrama, en +parte por las nieves, en parte por un ejército imaginado, no se sabía +si inglés o español. Napoleón andaba errante: aun sonó que se había +refugiado a la Cartuja del Paular, y no faltó quien afirmase que allí +había caído prisionero. Burlones malignos, ya por ser parciales de +los franceses, o ya por divertirse, se complacían en añadir ridículas +circunstancias a las relaciones corrientes, de modo que hubo quien +afirmó haber sido preso Napoleón disfrazado de monje en el coro de la +misma Cartuja. + +No llegó la credulidad a punto de recibir como verdades tales desatinos. + +En tanto, la Junta Central se había establecido en Sevilla, +encargándose del gobierno supremo de España. Nadie se le disputó a las +claras; pero algunas provincias apenas la reconocieron por potestad +soberana, quedando varias de ellas en obediencia imperfecta. En cuanto +al grande asunto de la caída de Madrid, calló la Junta, no publicando +en la _Gaceta_ lo que sabía de oficio sobre tal acontecimiento hasta +cerca de dos meses después de ocurrido. + +Así no presentaba Córdoba, hasta que salí yo de ella al ir terminando +enero, cosa alguna que pudiese llamar la atención, dando materia a +observaciones. Otra cosa debía suceder en Cádiz, adonde llegué cuando +iba a entrar febrero. Pero lo que más me admiró fue que, al llegar a +las puertas de la ciudad, como al presentar nuestros pasaportes se +viese que procedíamos de Madrid, aunque salidos de aquella población +en noviembre, se nos preguntase, como si fuese todavía casi dudoso, o +como si nosotros, al cabo de dos meses de residencia en una provincia, +pudiésemos saberlo como testigos presenciales, si eran o no real y +verdaderamente los franceses dueños de la capital de la monarquía. +No estaban, con todo, tan ignorantes de lo que pasaba los habitantes +de una ciudad que, si contaba a la sazón pocos literatos, no dejaba +de tener por moradores a muchos hombres de algunos conocimientos y +de buen juicio. Y, sin embargo, tan culta ciudad iba a ser en breve +teatro de un alboroto vergonzoso, mal descrito por todos cuantos de él +han hablado, entre otros por el conde de Toreno, a quien hubieron de +engañar falsos informes: el alboroto de febrero de 1809, acompañado +de un asesinato, y señalado por circunstancias de ridiculez tal, que +en tal ciudad, según había aparecido antes y apareció después, parece +increíble. + + + + +VII. + +UN TUMULTO EN UNA CIUDAD DE PROVINCIA EN 1809. + + +Cádiz en 1809 era entre las ciudades de España una de las de más +cultura. Hoy, si no ha decaído, apenas ha adelantado, siguiendo casi +estadiza cuando otras han ido progresando, y ella hasta en ciertos +puntos perdiendo algo en vez de ganar, si bien hay otros en que ha +mejorado, viéndose allí, como en todo, la compensación inseparable de +las cosas humanas. En esto último, o digamos en la parte de ganancias, +debe contarse el cultivo del entendimiento, señaladamente en materias +literarias, ramo por aquellos días allí muy descuidado, llegando a +parecer hasta ridículos unos pocos, poquísimos jóvenes, que teníamos +pujos de literatos y remedábamos a los escritores de la vecina Sevilla. +En la parte de lo perdido merece contarse el excesivo aseo, el cual, si +hoy se conserva, no está en el punto a que había llegado entonces, y el +general aspecto y modos de los gaditanos, cuyo traje y usos más tenían +de extranjero que de andaluz, o aun de español, salvo en las mujeres +que, al revés, conservaban el vestido nacional en su pureza. Lo que +era muy de notar entonces en aquella ciudad, con razón calificada de +emporio, era la falta de vulgo, esto es, de vulgo insolente y soez, y +de ello aun hoy bastante queda. Y no obstante esto, había sido en Cádiz +feroz, como en otras poblaciones de España, el alzamiento popular, +haciéndose más notable la ferocidad por lo ilustre de la víctima en que +dio prueba de sí: el general don Francisco Solano, marqués del Socorro +y de la Solana, bárbaramente asesinado, después de haber llevado y +sufrido con heroica fortaleza horrorosos tormentos. Nada parecía más +ajeno de la índole y costumbres de los gaditanos que los movimientos +populares, y, con todo, el de últimos de mayo de 1808 (según relaciones +fidedignas, porque yo no lo presencié) a ninguno de otro pueblo +había quedado inferior en violencia. Había habido en él asimismo una +circunstancia singular. Aunque los gaditanos, como todos los españoles, +eran buenos cristianos, tenía su piedad religiosa otro carácter que el +de los pueblos de tierra adentro, no dejándose sentir, a lo menos en +lo aparente, en Cádiz el influjo del clero, particularmente el de los +monacales. Pero cuando pereció Solano, y quedó señoreada de la ciudad +la enfurecida plebe, con armas arrancadas del parque en las manos de +gente de la cual era muy de temer que hiciese de ellas mal uso, hubo de +apelarse a un singular remedio para recoger aquellos instrumentos de +daño, y fue que se encargasen de hacerlo los capuchinos. Me contaban +(mas yo, como aquí dejo dicho, no lo vi, por estar a la sazón en +Madrid) que era curioso espectáculo el de aquellos religiosos (cuyo +hábito distaba más del vestido común que el de los frailes de otras +órdenes, y por lo mismo les daba un carácter extraño), con grandes +canastas o cestos llenos de fusiles, pistolas y sables que les +entregaban, soltándolo todo de buena gana los que de ello se habían +hecho dueños. Resultó de esto conseguir los capuchinos, si bien por +breve plazo, una prepotencia en Cádiz que nadie les disputaba, ni aun +otros miembros del cuerpo del clero secular o regular, y ciertamente +no los militares ni los empleados civiles. No son ajenas estas +particularidades al suceso del tumulto de febrero de 1809, principal +asunto del presente artículo, destinado a poner recuerdos de lo pasado +a la vista de la generación presente. + +Pero el influjo de los capuchinos estaba, si así puede hablarse, +latente y para aparecer solo cuando la necesidad de algún caso hacía +necesario u oportuno su uso. Otra cosa daba más en rostro en Cádiz, y +era ver la población armada formando una milicia muy semejante a la +que después con el nombre de nacional, y siendo remedo de la francesa, +ha existido en las poblaciones de España, útil por demás a veces, y en +alto grado; en otras ocasiones en no menor proporción perniciosa; digna +de alabanza y de censura; lo primero, por sus hechos patrióticos; lo +segundo, más por su yerro que por su culpa de intención; instrumento, +no para afianzar la libertad, sino para sustentar un partido; casi +necesario en una guerra en lo interior de un Estado cuando es forzoso +no tener ocupado el ejército en guarnición de plazas no amenazadas de +cercano peligro. En Cádiz, desde muy largo tiempo había existido la +llamada milicia urbana, pero existido más en el nombre que de hecho, +y con oficiales más que con soldados, y venida a ser hasta objeto de +risa, pues era conocida con el nombre de regimiento de la _Pava_.[27] + + [27] De la antigua milicia urbana fue aprovechada una parte, + que fue la de los artilleros, servicio que lo era exclusivo + de los gallegos, los cuales abundan en Cádiz, siendo de esta + provincia todos los mozos de cordel o esquina, y gran parte de + los criados. + + Los artilleros gallegos hicieron buen servicio durante el sitio + de Cádiz, y destinados a un lugar de algún peligro, como era el + del castillo de Puntales, no pocos de ellos perdieron allí la + vida. Bien está pagarles este leve tributo en recompensa de sus + ignorados méritos y sacrificios. + +El gran movimiento de 1808 pedía cosa más viva que poner en pie aquel +casi cadáver. Cádiz, que envió un número muy crecido de voluntarios +a los ejércitos, quiso además que acudiese a la campaña la un tanto +numerosa fuerza que la presidiaba, y como plaza tan fuerte no podía +quedar desamparada, aun estando lejano el enemigo y cercanos los amigos +ingleses dominando los mares, discurriose hacer un cuerpo militar del +vecindario. A formarle concurrieron todos alegremente y con celo. +Nacieron al momento seis batallones numerosos, cuatro de ellos remedo +de la infantería de línea; dos de la ligera. Voluntarios de Cádiz era +su nombre: a poco, y cabalmente por el suceso que voy aquí a narrar, +se le confirió por el Gobierno supremo el de voluntarios distinguidos; +pero el uso común era nombrarlos por un apodo o mote: el de guacamayos +y cananeos. Cuadraba a los primeros la calificación del vistoso +pájaro de la zona tórrida por la naturaleza de su uniforme, que era a +imitación de los del ejército inglés; casaca encarnada, cuello, vueltas +y solapa verde con un ligero bordado en el primero, pantalón blanco +y sombrero de picos, que así se decía el antes por su figura dicho +de tres picos, y hoy, por atroz galicismo, hijo de crasa ignorancia, +dicho por algunos españoles _tricornio_,[28] y con más propiedad, si +bien con frase nueva, señalado como sombrero apuntado.[29] + + [28] Siendo demasiado vistoso, y también costoso y estorboso el + uniforme referido de casaca larga y sombrero de picos para el + servicio diario en las guardias y patrullas, los voluntarios + de línea tuvieron otro, compuesto de las prendas siguientes: + casaca corta de color pardo con cuello, solapa pegada, y + vuelta anteados, pantalón igual a la casaca en invierno, y + de mahón en verano, y sombrero redondo con chapa de latón + blanco y un plumero pequeño, lo cual no disonaba, porque + entonces con sombrero igual cubrían la cabeza los soldados + de marina ingleses. Parecería una ridiculez recordar estas + cosas del vestido, si no viésemos que de olvidarlas resultan + inconvenientes. Hoy en un cuadro (de gran mérito por otra + parte) destinado a representar la apertura de las Cortes de + Cádiz en 1810, se ven los españoles de aquellos días pintados + no con el traje que usaban, sino con el de los franceses de + quince años antes, o digamos de la Convención, y tal vez del + Directorio, o del Consejo de los Quinientos. + + [29] Permítaseme aún aquí dar satisfacción a mi manía contra + los corruptores de nuestra lengua. He dicho y escrito (no + sin encontrar aprobadores) que muchos de los galicismos hoy + corrientes nacen, no de haber leído mucho obras francesas, + sino de conocer poco el idioma de nuestros vecinos. Esto + sucede a los que traducen _tricorne_ por _tricornio_. Llamaban + los franceses _chapeau à trois cornes_ a lo que nosotros + sombrero de tres picos. _Corne_ en francés es, pues, _pico_ en + castellano, tratándose de sombreros. _Tricorne_ es abreviación + de _trois cornes_, y si nosotros fuésemos a hacer una igual o + parecida deberíamos decir tripico, pero no podríamos porque + sería voz ridícula que sonaría como cosa de _tripas_. De todos + modos, como _cornio_ en castellano no es pico de sombrero, + es tricornio un barbarismo inadmisible. Dicho sea esto sin + esperanza de corrección en los tricornistas. + +A los que llevaban por nombre el de la gente infiel de Canaán no +valía tal calificación el ser reputados descreídos, sino el uso de +la cartuchera delante del vientre, conocida con la voz de _canana_, +que venía bien con el uniforme de las tropas ligeras españolas de +aquel tiempo, chaqueta con alamares ceñida, pantalón igual en color +a la chaqueta, y en la cabeza lo llamado entonces morrión, y después +_chacó_, que iba anchando según subía. No me ciega pasión alguna al +afirmar que aquellos cuerpos se hicieron merecedores de bastante +elogio, y puede decirse de ninguna censura, salvo en el caso que es +argumento del presente trabajo, y en el cual lo que empezó por yerro, +y hasta por culpa, fue en breve remediado y compensado por un buen +servicio, aunque, si ha de decirse la verdad, ensalzado y premiado con +exceso. + +En los voluntarios de Cádiz se habían alistado solteros, casados y +viudos; padres o hijos de familia; en suma, hombres a quienes, en caso +de haber quintas, tocaba entrar en sorteo, y otros que no estaban en +igual caso. Como aquí poco ha dejo apuntado, Cádiz había enviado muchos +mozos a las filas de los defensores de la patria en el campo; pero no +todos sus mozos, y de lo primero estaba muy ufana la población. + +Sin embargo, iba llegando el caso de una quinta. El entusiasmo que +había llevado a empuñar las armas había cesado, o, dígase, los +entusiasmados ya las habían tomado, y los que en estado de usarlas no +lo habían hecho, habrían de hacerlo compelidos por la ley, si ya no +se dejaba sin refuerzos el ejército, muy necesitado de tenerlos en +abundancia. Corrió de súbito la voz que la quinta estaba resuelta. +Entonces hubo en algunos la singular ocurrencia de que a ella no debía +estar sujeta la población de Cádiz, fundándose la pretensión de tal +excepción en dos razones; de las cuales la primera era haber dado los +gaditanos más que su cupo, lo que debía tomárseles en cuenta como +contribución de sangre adelantada; y la segunda, que los voluntarios +estaban haciendo servicio militar, aunque no de campaña ni con el +enemigo al frente. No eran razones tales muy poderosas, ni se dieron +en términos expresos, pero corrían con no poco valimiento, haciéndolas +correr y esforzándolas los que temían y no querían entrar en cántaro, +y acogiéndolas con favor muchos, ya por temor de ver forzados a ser +soldados a sus parientes y amigos, ya por prestarse a creer lo que oyen +afirmar. En esto, gentes sin duda arteras inventaron y propagaron otra +voz, causa de disgusto. Los cuerpos de voluntarios (decían) iban a +salir a campaña por orden del Gobierno residente en Sevilla. Era enorme +desatino la suposición; pues nadie podía pensar en poner los paisanos +de Cádiz armados, los vecinos de la regalada Cádiz, frente a frente con +los aguerridos enemigos a la sazón victoriosos. Pero es común creer +los desatinos, y los que temían entrar en quinta y no querían salir a +campaña daban crédito aparente al desagradable rumor, por lo mismo que +no se le daban verdadero, embaucando a los sencillos. + +Por el mismo tiempo había llegado a Cádiz, procedente de Sevilla, y con +no sé qué comisión del supremo Gobierno, de que era parte, el vocal +de la Junta Central, marqués del Villel, señor catalán de ilustre +alcurnia y alguna riqueza. El conde de Toreno en su historia es harto +desfavorable al del Villel, del cual dice que era, en la Junta Central, +de los más opuestos a las reformas y apegado a todos los rancios +abusos. Lo cierto es que el tal personaje era corto en saber, y al +parecer, no largo en luces, de condición desabrida y de insufrible +entono, aunque honrado y buen patricio y caballero. Su entono de gran +señor fue lo que más disgustó a los gaditanos, entre quienes figuraban +en primer lugar los comerciantes, no de los que pasan en otros lugares +con este nombre, sino de clase allí diferente de la de los tenderos, +y de ellos no pocos hidalgos por su cuna y enlazados con gente de la +nobleza inferior. El trato en Cádiz era fino, culto, y aun podría +decirse democrático, tomando esta voz en su mejor acepción; y, como +reinaba la igualdad, era chocante la pretensión de superioridad de la +gente de más alta esfera. El marqués del Villel disgustó, pues, por su +modo de hacer las cosas, más todavía que por las cosas que hizo, si +bien tiene razón Toreno en culparle de haberse entrometido en negocios +privados, averiguando el modo de vivir de las personas, y queriendo +arreglar familias entre sí mal avenidas, y corregir vicios a que no +alcanza, porque se los ocultan fuertes consideraciones, el rigor de las +leyes. Pero es lo cierto que estas pequeñeces, si contribuyeron no poco +a los excesos de que el del Villel estuvo a punto de ser víctima, no +fueron la causa principal que los trajo. + +En la quinta que amenazaba está la causa, si no única, verdadera +del desorden y atentados que voy a referir inmediatamente. Del +ejército francés solían desertarse bastantes soldados de los numerosos +extranjeros que en ellos servían. Los convidábamos los españoles a la +deserción, haciéndoles presente que ellos también estaban padeciendo +bajo el yugo que contribuían a poner y agravar sobre la cerviz de un +pueblo que en nada se les había mostrado contrario. De desertores tales +pocos eran polacos, porque los hijos de nación tan agraviada casi todos +se habían dado con celo al servicio del emperador francés, de quien +esperaban fuese su redentor, y, siendo celosos de la independencia +propia, se mostraban crueles enemigos de la ajena. Sin embargo, los +polacos eran mirados entre los que componían los ejércitos de Napoleón, +si no con favor, poco menos, y, cuando no los más gratos, eran los más +nombrados entre la gente no francesa que militaba en los ejércitos de +los invasores. + +De los desertores de que acabo aquí de hablar se habían formado algunos +batallones o regimientos, y a uno de ellos se dio la orden de pasar +a Cádiz, mediando febrero de 1809. Coincidió esto con el temor de +la quinta, con las patrañas a que el mismo temor dio origen, con el +disgusto que daba el marqués del Villel, y también con el mal aspecto +de la causa pública, siendo señaladas y repetidas las ventajas que a la +sazón alcanzaban las tropas francesas sobre las españolas. Dondequiera +abundaban combustibles hacinados, y en Cádiz causaron un incendio. + +La chispa o la mecha que prendió fuego a tantas materias preparadas +para recibirle y extenderlo fue la próxima llegada del batallón de +desertores. De repente se oye una voz terrible: Cádiz estaba vendido: +los voluntarios iban a salir, y en su lugar iban a entrar los polacos +(a los cuales el vulgo gaditano, acostumbrado a hablar de barcos, +y habiendo de estos una clase con el nombre _polacras_, llamaba +_polacros_). La Central era bien o mal obedecida, pero lo era solo en +los puntos capitales; merecía a veces aprobación y la conseguía, pero +no inspiraba plena confianza, porque no estaba en posesión del afecto +popular, que en cada provincia quedaba reservado a sus respectivas +juntas. No era de extrañar que en tal cuerpo hubiese traidores. De +todos modos, lo necesario, lo urgente era impedir la entrada a los +_polacros_, de lo cual era consecuencia necesaria, aunque de ello no se +hablase, que los voluntarios no saliesen. La voz propagada fue señal de +un tumulto. Los fanáticos honrados de la clase inferior, y los amantes +de desorden, a quienes sucesos poco lejanos habían dado ser y valor, +acudieron a una señal, que lo era en su sentir de la hora de volver, +a su modo, por la causa de la patria, siempre puesta en peligro por +los traidores. El tumulto estalló y creció. Los alborotados salieron +en tropel voceando y amenazando por la Puerta de Tierra, por donde +venían, estando ya cercanos, los mal encubiertos enemigos a quienes era +necesario hacer frente. En el camino que va de Cádiz a unir la ciudad +con lo demás de España, se alza hoy, y entonces comenzaba a alzarse, +una obra de fortificación, llamada la Cortadura, porque lo era en el +arrecife o calzada, formándola un simple lienzo o cortina flanqueada +por dos baluartes, y bañada por el mar por uno y otro extremo. Había +comenzado esta obra don Tomás de Morla, destinándola a impedir que los +franceses, si penetraban en la isla gaditana,[30] pudiesen bombardear +a Cádiz. + + [30] Es de advertir que la voz «isla gaditana», aunque muy + propia, solo empezó a ser usada entonces. Antes la ciudad de + Cádiz no daba nombre a la isla, y la población, hoy ciudad de + San Fernando, era llamada isla de León, con el aditamento de + Real. La isla geográfica dividida de la tierra firme por un + brazo de mar, sobre el cual corre el puente de Suazo, no tenía + nombre. + +Digo que la obra estaba solo comenzada, pues quedaba del todo abierta, +y no podía hacer todavía ni una mediana defensa, no obstante lo cual, +había en ella ya cañones. Al llegar los amotinados a aquel punto, le +encontraron mal defendido, como debían ya saber; pero lo que les probó +ser su triste estado obra de la traición y no de falta de tiempo, fue +que, según afirmaban, hallaron los cañones llenos de arena. Que así +fuese era, no solo posible, sino probable, porque la mar azota con +furia aquellas playas y todo lugar a ella vecino, y sus olas, cuando +se encrespan, traen consigo gruesas cantidades de arena, que sacuden, +despiden y dejan en el terreno a que han llegado o se han acercado +cuando se retiran. Tal vez no había ni aun tal arena; pero si la +hubiese, fácil era vaciar de ella las piezas antes de hacer fuego. No +se paraban a hacer estos juicios críticos los sediciosos. La arena +hallada, o que creyeron hallar, fue un comprobante de la traición. En +esto apareció el batallón que venía de marcha, cansado, pacífico, ajeno +de recelo. Embistió de repente con los extranjeros la turba popular, +nada temible, pues hasta poco numerosa era. No hicieron defensa +aquellos pobres soldados, aunque bien podían, porque hubieron de quedar +pasmados al recibir tal hospedaje. Así es que no hubo ni heridos, pues +los extranjeros, atónitos, se dejaron hasta apalear, pero no mucho, +pues retrocedieron, y con mostrarse sumisos apaciguaron la furia de los +agresores. + +Mientras esto pasaba fuera de puertas, dentro iba agavillándose +la gente alborotada delante de la casa del marqués de Villel. Los +vencedores de los polacos, vueltos triunfantes a Cádiz, aumentaron +la furia de la muchedumbre, si muchedumbre merecía llamarse aquel +número de personas, aunque no crecido, lo bastante para dominar sin +resistencia. El marqués fue declarado traidor, a lo que se siguió +el intento de matarle, como era uso hacer con los traidores. Iba +a ser allanada la casa y muerto el personaje, blanco de la ira de +los sediciosos. Entonces acudieron los voluntarios a defender a la +persona así amenazada. Hasta aquel momento habían sido espectadores +del tumulto, no aprobándole, aunque no faltase entre ellos quienes +le viesen con aprobación apenas encubierta, pero no haciendo cosa +encaminada o contenerle. No podía, con todo, aquel cuerpo consentir +en que se cometiese a su vista, estando armado, un asesinato. Así, +protegió al marqués de Villel, salvándole la vida, y le llevó entre +sus filas amparando su persona, mas no sosteniendo su autoridad, hasta +depositarle en lugar seguro. No había entonces más que uno que lo fuese +completamente en Cádiz, aun contando las iglesias: no había más que el +convento de los a la sazón archipopulares capuchinos. Allí quedó el +vocal del Supremo Gobierno de España reconocido por la misma Cádiz, y +quedó, si no en calidad de preso, poco menos. En salvo ya la vida del +marqués, nadie pensó por lo pronto en restablecer el imperio de las +leyes. Pero era necesario que hubiese quien gobernase aquella ciudad +y plaza fuerte, siquiera como titular, porque el gobierno quedaba en +la plebe alborotada. El empleo o puesto de gobernador en Cádiz no +estaba vacante, pues le tenía un don Félix Jones, mariscal de campo, +militar antiguo, cuyos servicios habían sido en la brigada irlandesa +de nuestro ejército, siendo, como declaraba su apellido, su familia +oriunda de Irlanda o de Gales; buen señor, y no mal oficial o soldado, +pero desigual sin duda a la situación en que se veía, y en que estaba +asimismo todo cuanto le rodeaba. Salvó al general Jones de completa +sospecha su apellido británico, y de que le temiesen los alborotados +su flaqueza; pero, si hubo de quedar libre de peligro, en su autoridad +quedó anulado. + +Pasó Cádiz un día en poder de la plebe, pero la de Cádiz, por fortuna, +con alguna rara excepción, está exenta de ferocidad. No peligraron las +casas, ni en general las personas. Se gritaba, pero a nada se procedía. +En tal situación cerró la noche y vino con ella el sosiego. + +En la mañana del nuevo día aparecieron las cosas sin notable mudanza. +Pero era imposible que, faltando todo freno a las malas pasiones, +faltase quien, impelido por ellas, se arrojase a cometer un crimen. +Desempeñaba a la sazón el cargo de comandante del resguardo don N. +Heredia, a quien relaciones de su familia con el príncipe de la Paz +hacían poco grato a la opinión popular, y a quien su ingrato empleo +forzosamente había de haber puesto en mal predicamento con la clase +algo numerosa, y nada buena, de los contrabandistas. No había el +pobre Heredia tenido ni la menor parte en la venida de los terribles +_polacros_, ni en los actos despóticos del marqués de Villel, ni en +cosa alguna de todas cuantas daban motivo al tumulto, pero no carecía +de enemigos, y la hora era propicia para que el que se quejaba con +razón o sin ella de un daño recibido se vengase. No acierto a decir, +porque no llegué a averiguarlo, cómo supo el desdichado que su vida +estaba en peligro, pero ello es que, en vez de esconderse, huyó, no sin +ser visto y seguido en la fuga. Al ir a embarcarse, o ya embarcado, +y a corto trecho de tierra, en una barquilla, fue alcanzado por sus +perseguidores, que le quitaron la vida. Tan inesperado asesinato causó +horror, y se vio que no podía seguir Cádiz sin gobierno. Jones nada +hacía y nada podía, y se ignoraba, no viendo que fuese algo de hecho, +si era o no todavía gobernador de derecho. Resolvió esta cuestión el +nombramiento de un nuevo gobernador militar y político, y la elección, +hecha no puede saberse por quién, recayó en el guardián de capuchinos, +llegando con esto a su apogeo el favor extraordinario de que aquella +orden monástica gozaba; y no sin razón digo a su apogeo, pues desde +entonces empezó a declinar, hasta llegar cuatro años después a un +estado de abatimiento cual nunca le había tenido en España. Había algo +de instinto popular en nombramiento tan ridículo, porque, recelándose +traiciones por todos lados, hubo de parecer la persona de más confianza +la más interesada en que no dominasen los franceses, y tal pareció +un fraile, pues aunque Napoleón al arrogarse el trono de España y +traspasarle a su hermano, sin darle absoluta independencia, lejos +de abolir desde luego las órdenes monacales, las había reconocido +hasta señalarles lugar representadas por sus generales en las Cortes +dispuestas por la Constitución de Bayona, bien veían los del clero +secular, y más aún los del regular, cercano el fin de su existencia +estos, y de su influjo aquellos con el establecimiento de un poder no +favorable a la libertad política y civil, pero sí desfavorable a todo +pensamiento religioso. Otro tanto veía el pueblo confusamente, como +suele él ver las cosas, y por esto nombró para gobernarle al capuchino, +si hombre poco a propósito para ejercer la autoridad en lo militar, y +aun en lo civil, de toda confianza en cuanto a no entregar la plaza de +Cádiz a los enemigos. + +No puedo acordarme cuánto tiempo duró el gobierno del buen +guardián,[31] pero sé que acabó como por consunción en breve plazo, no +deponiéndole la Junta central, pero sí nombrando un nuevo gobernador +militar y político, cargos desempeñados entonces por una misma persona, +y esta de la clase de los oficiales generales. + + [31] Está en su lugar contar una anecdotilla relativa a estos + sucesos. Venía en las horas a que la narración de arriba se + refiere, navegando para Cádiz, aun no bien restablecido de una + grave herida recibida en la batalla de Espinosa, el ilustre + general de marina don Cayetano Valdés, tan célebre en España + antes y después, y en Cádiz muy particularmente. Al ir a entrar + en el puerto, como pasasen cerca algunas barcas, el general, + deseoso de saber quién ejercía la autoridad militar con que + él había de entenderse, preguntó quién era el gobernador de + Cádiz. «El guardián de Capuchinos», le respondieron desde + lejos. Pareció bufonada de mal gusto al general la respuesta. + Pero al hacer igual pregunta a otra embarcación que pasó, oyó + también que era gobernador de Cádiz el guardián de Capuchinos. + Conociendo Valdés que es uso en las cercanías de Cádiz poner + en boga por temporadas un dichete más o menos o nada chistoso, + pensó que era la gracia de uso entonces decir que gobernaba el + guardián de Capuchinos. Pero llegándose al buque donde venía + y deteniéndose a un costado un bote (no sé si el de sanidad o + el del práctico), y reiterada la pregunta, y recibida la misma + respuesta, incomodándose el general de que le viniesen con + bufonadas, y manifestando su enojo, supo con admiración ser el + hecho que él deseaba saber lo que le había parecido burleta + necia. De boca del mismo general he oído, y más de una vez, + este lance. + +No acierto a decir si fue bien comprendido en Sevilla el alboroto de +Cádiz, pero lo cierto es que hubo aplausos y premios solo hasta cierto +punto merecidos, y poca severidad e imparcialidad en el castigo, ya +dictase tal conducta el error, ya el disimulo. + +A los voluntarios de Cádiz fueron dadas recompensas honoríficas, el +dictado de distinguidos y el uso de los cordones de cadete, todo ello +por haber amparado la vida del marqués, olvidando, o no sabiendo, +o callando que para enfrenar el alboroto, particularmente en sus +principios, cuando era cosa fácil, habían hecho poco o nada. El marqués +del Villel fue llamado a Sevilla y a la Junta, desagraviado con +palabras de aprobación y sin repugnancia suya a salir de una ciudad +en la cual había hallado más sinsabores que satisfacciones. Fueron +presos, creo que sin otros compañeros, dos jóvenes de Cádiz, ambos +instruidos, y que después hicieron mediana fortuna, don Manuel María de +Arrieta y don Pablo Massa, cuyo delito, o dígase cuyo supuesto delito, +pues fueron al cabo absueltos después de larga, pero no dura prisión, +y de una causa enojosa, era haber hecho el papel de representantes +del pueblo alborotado para expresar sus pretensiones. De la quinta no +volvió a hablarse, quedando exenta de ella los gaditanos, bien que en +ninguna población de España creo que fue llevado a efecto con la debida +regularidad y exactitud este modo de reclutar el ejército, poco propio +para días en que el entusiasmo hacía mucho y el poder de la autoridad +era corto, por lo cual acudían a las filas los que querían, y a los +renitentes o reacios nadie podía sacar de su retiro. + +Del alboroto de febrero no quedó en Cádiz señal. Pasó allí tranquilo +el año 1809, causando alegría las pocas y cortas ventajas en el +mismo periodo conseguidas por nuestras armas, y dolor los grandes y +multiplicados reveses de las mismas en aquellos días aciagos; pero +reinando la tranquilidad más completa, de suerte que en momentos de +tantas penas tuvo Cádiz la felicidad de no tener historia, mientras +tan llena de sucesos estaba la de otras provincias. Los voluntarios +siguieron prestando buenos servicios, y manteniendo la ciudad en paz y +sosiego, de suerte que hasta el término final de la guerra no volvió +aquella población a ver un alboroto de consideración en sus calles, ni +cayó víctima de la furia popular persona alguna. Recién entrado el año +de 1810 fueron otras las circunstancias, en las cuales Cádiz, si no le +consistieron las suyas señalarse por actos de heroísmo, se acreditó de +fiel a la causa de la patria, haciendo por sustentarla sacrificios no +leves. Además, la ciudad que se entregó al gobierno de un religioso +poco después hizo a la causa de las reformas celoso acogimiento, +sucediendo allí a las doctrinas innovadoras y liberales lo que a planta +llevada a terreno bien preparado para recibirla y criarla lozana, y, en +cuanto no lo impiden desdichas inevitables, fuerte y robusta. Pero los +sucesos desde 1810 hasta 1813 no entran en el propósito del presente +artículo, y como son harto conocidos,[32] las memorias que de ellos +conservo no serán quizá transmitidas a la pluma como parte de los +recuerdos que con desaliño procuro dejar constantes para divertimiento, +si ya no para enseñanza, de la generación presente y de las futuras. + + [32] Acaba de salir a luz una obra de mucho mérito en su + clase, y cuyo objeto es referir particularidades de sucesos + ocurridos en Cádiz, y de los méritos contraídos por aquella + población durante la guerra de la Independencia. El autor de + este librito, que es don Adolfo de Castro, está ya muy conocido + por muchas producciones de su pluma como hombre de nada común + erudición y laboriosidad, a lo cual agrega prendas de dicción + y estilo. Su obrilla contiene mil cosas, muchas de las cuales + conservaba en la memoria quien esto escribe, pensando pasarlas + al papel. Hoy no sabe si lo hará, pues lo que contaría como + hasta ahora ignorado, en gran parte ha pasado ya a ser sabido. + Pero si el señor de Castro ha hecho cuanto es dado hacer a la + erudición y diligencia más prolija, como no vio los tiempos + de que habla, sabe y cuenta bien lo que en ellos pasó, pero + no cómo pasó y con la fisonomía de los hombres y cosas de + entonces, lo cual no puede poner a la vista de sus lectores. + Hay, por otra parte, ocurrencias de que son narradores infieles + los documentos existentes, porque callan menudencias conocidas + de los que vivían cuando ellos nacieron, las cuales explican + los acontecimientos, a veces a punto de convertirlos en cosa + más o menos diferente de lo que referidos de oficio aparecen. + + + + +VIII. + +CÓMO SE PASABA BIEN EL TIEMPO EN UNA CIUDAD SITIADA. + + +No vayan a creer mis lectores que al escribir las siguientes páginas me +propongo contar hechos heroicos, ni crean que recomiendo la estancia +en una plaza fuerte, verdaderamente asediada y combatida, como una +situación halagüeña. Intento, al refrescar en la mente antiguas +memorias y pasarlas a la pluma, y de ella a la estampa, poner a la +vista de la generación presente algunas escenas del singular drama +que se representaba en Cádiz cuando estaba al frente, en la opuesta +costa, el ejército enemigo, dueño ya, aunque no bien asentado en +su posesión, sino muy al contrario, de las tres cuartas partes del +territorio español, y representante del poder del imperio francés bajo +el varón más sin igual que vieron todas las edades. Fueron los actos +de heroísmo nada escasos en la guerra que sostuvo España en desagravio +de su honor ofendido y en defensa de su independencia, pero de estos +no hubo de caber parte a los vecinos de Cádiz, si bien muchos de +ellos se señalaron en la campaña, porque su ciudad, protegida por la +naturaleza, les facilitaba resistir sin estragos ni graves peligros. +Así, mal puede llamarse sitio o aun bloqueo lo que hacían los franceses +respecto a la desde entonces llamada isla gaditana. La relación de +unos con otros beligerantes en aquellos lugares, desde febrero de 1810 +hasta agosto de 1812, creó un estado anómalo, compendiando o abreviando +a España hasta tenerla encerrada en reducidísimos límites, pero sin +quitar el carácter de la potencia España a aquella cortísima porción +de su territorio. Por esto, cuando los sitios afamados de Zaragoza +y Gerona, y aun los menos célebres, pero dignos de recordación y +alabanza, de Astorga, Ciudad Rodrigo, Tortosa, Tarragona y algunos +más, trajeron a los sitiados horrorosos males, donde fue probado su +heroísmo, a los moradores en Cádiz y la vecina isla de León (hoy ciudad +de San Fernando) cupo en suerte un buen pasar a corta distancia de los +fuegos de un contrario poderoso. + +Ni con esto pienso rebajar el mérito contraído por una ciudad de que +soy hijo, a la cual conservo amor entrañable. No puede afirmarse +qué habrían hecho los gaditanos puestos en grande apuro, y sujetos +a los más duros rigores de la guerra; pero lo que les tocó hacer lo +hicieron bien, portándose como buenos españoles. Ya en otro lugar de +estos recuerdos he contado que dieron a los ejércitos una buena suma +de voluntarios, y también he referido que el batallón de tiradores +de Cádiz, compuesto si no todo de gaditanos, de moradores de aquella +ciudad y sus cercanías, hizo en Lerín, en octubre de 1808, una gloriosa +defensa, cabalmente en los días en que, amortecida la llama que tanto +brilló en los primeros sucesos del alzamiento, y tanto estrago causó en +el enemigo, empezaba la época de los reveses, no sin mengua del crédito +de nuestros soldados. También he dicho que todo había sido paz y +sosiego en Cádiz desde febrero de 1809 hasta ir a terminar el enero del +año siguiente. Pero entonces, invadida la Andalucía con resistencia +cortísima de nuestras escasas y desalentadas tropas, venían con gran +poder sobre Cádiz los franceses. Suya era casi toda España: fuera de la +Península ibérica no contaba el emperador francés con un solo enemigo +en el continente. Por un momento parecía como que flaqueaba en los +españoles el propósito de resistir a todo trance al invasor, dado que +la resistencia solo podía parar en ser vencidos y al cabo sujetos. Sin +embargo, nadie pensó en Cádiz en abrir las puertas a los a la sazón +vencedores. Resistir era tenido por cosa precisa y como natural. + +Uno de los graves inconvenientes con que se hacía necesario luchar +era con la falta de Gobierno. Verdad es que el de la Junta Central, +por un año establecida en Sevilla, había decretado trasladarse a la +isla de León; pero la Junta Central había caído en sumo desconcepto, +por cierto no merecido, a lo menos hasta el punto a que había llegado +en aquella hora. Sabíase confusamente que en Sevilla un medio motín, +con pretensiones de revolución, había sustituido al malaventurado y +desconceptuado Gobierno que lo había sido de España el de la antigua +Junta de provincia, reforzada con algunos personajes malcontentos e +inquietos; pero el recién formado o resucitado cuerpo era a modo de +fantasma o visión, que a soplo mucho menor que el del furioso viento +que todo lo iba barriendo y desbaratando, debía desaparecer resuelto +en humo o niebla. Cádiz no hizo caso del recién nacido poder, ni del +antiguo, que reputaba difunto, y apeló al recurso de aquel tiempo, +en que era fácil y común nombrar gobierno creando una Junta. De ella +hizo cabeza el que era gobernador militar y político de la ciudad, el +general don Francisco Javier Venegas; militar antiguo, general que +había mandado con varia fortuna, literato, caballero cumplido con mucho +de cortesano, aunque poco había vivido en la corte; hombre, en fin, +de los que aciertan a ganarse las voluntades. Los demás de la Junta +fueron nombrados por un método regular y por elección indirecta, que +era lo que privaba entonces, o, digamos, el único sistema electoral +conocido. + +Sentado ya que había de resistirse y nombrada Junta, la cual, por +supuesto, a ninguna autoridad superior obedecía, a lo menos en algún +tiempo, quedaba y era urgente llevar el propósito a efecto. + +Si algo podía disminuir el valor de la animosa resolución de +defenderse, era la firme fe de que Cádiz y aun la isla eran +inexpugnables. Ya había pasado por tal Despeñaperros, y acababa de +desmentirse su alto concepto; pero un caso no probaba contra otro; +sucediendo, como en otros lances de la vida pública o privada, ser vana +en su significado la palabra escarmiento, no solo en cabeza ajena, +sino a menudo hasta en la propia. En cuanto a la ocasión de que voy +hablando, se veía el puente de Suazo echado sobre un brazo de mar +con agua harto profunda; baterías rasantes a los lados del extremo +que va al continente; alrededor, por la parte de afuera, salinas +pantanosas, donde solo puede andarse por angostísimos pasos conocidos +solo de los salineros, y fuera de los cuales perece hundiéndose quien +temerariamente se arroja a pisar el terreno engañoso; y se colegía +de todo ello, no si razón, pues acreditó después la experiencia ser +muy fundada la confianza, que obstáculos tales no podían ser vencidos +por los agresores. Pero se olvidaba que la ciencia y el valor en la +guerra superan los más formidables, y que para la defensa de puntos, +aun siendo fortísimos, se ha menester gente numerosa que los presidie. +Esto faltaba en Cádiz, y porque inesperadamente fue suplida esta falta +pudo la isla gaditana tener al frente al poderosísimo enemigo durante +treinta meses y días, sin peligro casi, con pocos inconvenientes, y de +modo tal, que la vida allí vino a ser, no meramente tranquila y cómoda, +sino agradable y divertida. Fuese como fuese, aun con la escasa fuerza +que había en Cádiz y la isla de León comenzó a prepararse la defensa. +De la del puente de Suazo no trató inmediatamente el vecindario de +Cádiz, dejándola a cuidado de la autoridad militar entonces obedecida. +Pero las inmediaciones de la ciudad podían ser puestas en estado de +buena defensa, construyendo y asimismo derribando lo necesario a +dificultar su empresa a los sitiadores que se veían en perspectiva. +Tenía Cádiz, y tiene otra vez hoy, fuera de la punta de tierra, por +donde solo puede ser atacada, buen número de casitas y jardines, pobres +o chicos, aunque aseadas y bonitas las primeras, áridos los segundos, a +los cuales envía de continuo el mar grandes cantidades de arena, cuya +humedad salitrosa en breve desaparece, volviéndose seca y enemiga de +la vegetación, aunque no a punto de destruir la que existe, pero sí +de dejarle poca belleza o frescura. Estos edificios era forzoso echar +por tierra, dejando llano y liso el terreno donde, llegando ocasión de +ello, pudiese jugar bien la artillería de la plaza. Aun antes de venir +a caso tal, convenía detener al enemigo agresor, y particularmente en +lugar tan distante que desde él no pudiese mortificar al vecindario +y destruir el caserío, arrojando a la ciudad bombas. Para ello había +sido trazada y empezaba a levantarse la Cortadura que ya he descrito en +otro artículo de estos mis recuerdos. Poco se había adelantado en ella +desde que, once meses antes, había sido teatro donde fue representada +la escena de la supuesta traición descubierta y del fácil vencimiento +de los _polacros_. El lienzo de cantería estaba hecho, así en la parte +de la cortina como en la de los baluartes, pero por otras nada había, +faltando aún el terraplén o piso de la muralla. + +A remediar tales males o peligros acudió solícito todo el vecindario de +Cádiz, quiero decir, todos los vecinos varones y no impedidos. Era de +ver el gentío que poblaba las afueras de aquella linda ciudad, todo +él compuesto de trabajadores aficionados. Como sucede en ocasiones +semejantes, reinaba entre el bullicio la alegría, sin que se pensase +en que la causa de tal concurrencia más era para dolerse que para +alegrarse. Frailes robustos, de aquellos de que sacan copias los +enemigos de las órdenes monásticas para ridiculizar sin razón a todos, +asidos de gruesas sogas tiraban de parte de las casitas destinadas a +ser derribadas, y en breve las igualaban con el suelo, entre risas y +pullas de las que solían usarse con los de su hábito, a los cuales a +un tiempo, con notable contradicción, se tributaba respeto y se hacía +objeto de sátira, a veces grosera, mientras ellos, acostumbrados a +recibir tiros de saetas sin punta y arrojadas sin intención de dañarlos +menoscabando su poder o influencia, correspondían de buen humor con +dichetes iguales a los de que eran objeto. Hombres de todas las +edades, cuyos vestidos declaraban ser su condición y situación en la +vida social cuando menos acomodada, formando cadena, pasaban de mano +en mano espuertas llenas de tierra, revueltos con gente de inferior +clase para la cual era más fácil, aunque en ellas no fuese costumbre, +tal trabajo. Suplían el celo y el número la falta de fuerzas o de +habilidad, y animaba a los trabajadores ver cuánto adelantaban, porque +en poco tiempo quedó levantado el alto terraplén, que apisonaban otros +a costa de salir con los brazos, si no lastimados, doloridos.[33] + + [33] Me acuerdo del buen humor con que acudíamos a trabajar, + formando una como cuadrilla los que solíamos concurrir a + la tertulia de la marquesa de Casa-Pontejos, madre de la + excelentísima señora marquesa de Miraflores. Eran estos, entre + otros, el duque de Híjar (Agustín), poeta si no de gran mérito, + no del todo malo, y regular literato; el actual duque (entonces + conde de Salvatierra); el conde de Casa-Tilly (después marqués + de Iturbieta); el que llevaba por su mujer el título de + Casa-Pontejos; don Fernando Silva (no el afamado corregidor + de Madrid, don J. Vizcaíno), y algunos más hoy borrados de mi + memoria, y todos, menos el duque de Híjar y yo, salidos ya + al teatro del mundo. ¡Con qué alegría y ardor pasábamos de + mano a mano las espuertas de tierra, y las contábamos para + gloriarnos de lo activo de nuestro trabajo! No así con el + pisón, pues yo le hube de tomar creyéndole obra poco penosa, y + tuve que soltarle en breve, lleno de dolores en los brazos. Una + enorme caldera llena de arroz con buenos tasajos servía para + reponernos de la fatiga, y metíamos en ella nuestras cucharas, + de palo, pero limpias y cada día nuevas. + +Duró cosa de una semana este trabajar de todos sin orden ni regla, +pero al cabo del breve plazo que acabo de decir, entró un arreglo +dispuesto por la autoridad, que fue dividir la ciudad en barrios para +el trabajo, y hacer que cada día fuesen los de aquel al cual tocase a +hacer la necesaria faena. Ni aun por esto, a pesar de que ya privaba +algo al trabajo de su calidad de voluntario, cesó el celo durante +algunos días; pero empezó la hora en que con el cansancio venía la +tibieza, perdiendo además la obra el atractivo de la novedad, si bien +por fortuna entonces lo más urgente estaba hecho, y por otra parte +quedaba muy disminuida la importancia de la Cortadura, porque otro +era ya el punto destinado a tener a raya el poder francés, salvando +la independencia de España y, aun bien puede afirmarse sin jactancia, +por consecuencia de la de España la de Europa, rescatando gobiernos y +pueblos la que tenían perdida. + +Mientras se trabajaba en la Cortadura, y era esto el principal +entretenimiento de los gaditanos, la inesperada aparición del duque +de Alburquerque con su división, con dar guarnición suficiente a las +líneas del brazo de mar que va desde la _Carraca_ a _Sancti Petri_, +aseguró la posesión de la empezada a llamar isla gaditana a los +sustentadores de la independencia. + +No es asunto de las presentes páginas contar de nuevo la historia de +aquellos días, referida ya por mejor cortadas plumas, y hasta por +la misma, tosca y pobre como es, de que salen estos renglones. En +ellos me propongo solo decir lo que a la historia no compete, por ser +demasiado humilde; lo que han callado quienes lo vieron; aquello de que +hoy existen pocos que hayan sido testigos presenciales; pocos, y que +parecemos ruinas en pie, pero en quienes no está mal, cuando podamos, +que hablemos, pues no somos piedras, y que presentemos a la generación +presente algunos cuadros de costumbres donde conozcan las de sus +abuelos. + +No obstante estar preparados a todo, la aparición de los franceses al +frente de Cádiz no dejó de producir un efecto desagradable, o, cuando +menos, solemnemente triste. Era el día 5 de febrero. Brillaba, como +suele allí casi de continuo, el sol, siendo no infrecuentes, pero sí de +corta duración, los nublados; y la atmósfera, pura y despejada, rival, +si no superior a la de Madrid en sus bellos días, permitía ver los +objetos distantes con claridad asombrosa. + +En la expectativa del poco grato espectáculo cuya aparición era segura +y se veía próxima, estaban los moradores de Cádiz, armados muchos de +ellos con anteojos, poblando torres y azoteas, y la muralla que mira al +norte, clavada la vista en la contrapuesta costa, y de ella en el punto +llamado de Buena Vista, por donde es el camino de Jerez al Puerto de +Santa María, principal medio de comunicación de lo interior de España +con las poblaciones que rodean a Cádiz. De repente se divisa polvo: +a poco aparecen tropas de caballería, reflejando un tanto la luz del +sol las capas blancas y cascos de acero de los dragones franceses que +venían delante de las demás tropas de su nación, en ordenanza como de +quien no espera tropezar con oposición alguna inmediata. Singular cosa +era ver aquella gente, a la par odiosa y temible al pueblo español, y +verla sin recelo, aunque no para recibirla como a amiga; efecto ello de +la disposición de aquellos lugares. Así es, que si nadie los vio con +gusto, no hubo quien los viese con miedo, y hubo de suceder, aun a los +tímidos, lo que al cordero de la fábula, que en el bien guardado redil +hasta llegaba a echar fieros y retos al lobo.[34] + + [34] No esta de más repetir aquí la noble y sencilla respuesta, + dada por Cádiz a la intimación hecha por los franceses para + que se sujetasen a José Bonaparte: «La ciudad de Cádiz, fiel + a los principios que ha jurado, no reconoce otro soberano que + al señor don Fernando VII». Y tampoco parece excusado renovar + aquí la memoria de los agravios y calumnias de la historia de + _El Consulado y el Imperio_, de M. Thiers, que en lo referente + a otros pueblos que al francés, no pasa de obra de invención. + Dice el calumniador de España que los habitantes de Cádiz, muy + confiados en la fuerza natural de su ciudad y en el apoyo de + las tropas inglesas, dieron suelta a sus pasiones, _opusieron + insultantes bravatas a las intimaciones de los franceses, y + anduvieron alborotados, divididos, mofándose unos a otros, y + todo ello impunemente_. A esto hay quien llame historia, e + historia exacta e imparcial. Bien que ya va despertando el + mundo en cuanto a la obra de Thiers. Los ingleses, que la + llevaron con paciencia, comienzan a probar sus falsedades. + Hasta hay ya franceses que la censuran con rigor. Y es de creer + que se arrepientan de haberla alabado como imparcial y verídica + españoles a quienes alucinó su indudable gran mérito; mérito, + sin embargo, oscurecido por gravísimas faltas. + +No tardaron los franceses en acercarse al puente de Suazo. Entonces +empezó a correr la noticia de que, adelantándose a reconocer las +baterías, algunos pocos dragones hubieron de aventurarse a pisar el +terreno de las salinas, en el que se hundieron caballos y hombres hasta +quedar sepultados, lo cual se celebraba con risadas, ponderándose el +apuro que debieron tener al ir hundiéndose en el fango con la ferocidad +con que celebra la pasión la desventura de un contrario aborrecido. +No sé si fue cierto este suceso; pero bien pudo, y, fuese o no +verdad, sirvió para confirmar en la opinión de que era aquel terreno +intransitable, dando a los que estaban detrás de él seguro amparo. + +A pocos días ya no fue el puente de Suazo el límite entre el reino +que dominaba el intruso José y el que reconocía por rey al cautivo +Fernando. El duque de Alburquerque salió de la isla de León, y ocupó +un puesto que dista de ella sobre un cuarto de legua, donde había un +portazgo, y que estaba vecino al caño de Zurraque. No sé por qué no +le disputaron la posesión de tal punto los franceses. Ello es que, +teniendo condiciones para la defensa iguales a la del puente mismo, +y además la ventaja de ser punto más avanzado, se plantó allí una +batería llamada del portazgo, la cual no fue ni siquiera formalmente +atacada por el enemigo durante los treinta meses que siguió al frente +de aquella España en compendio, y el poder que se dilataba hasta las +riberas del Báltico hubo de respetar aquellas obras de pobre aspecto, +pero de verdadera fortaleza. + +Quedó, pues, la isla de León segura a la par que la ciudad de Cádiz. +Así es que en ella murió legalmente la Central e hizo su testamento, +instituyendo por heredero al Consejo de Regencia. Allí se estableció +este y tomó el carácter de Gobierno Supremo de España, sin que se le +negase Cádiz, aunque por lo pronto no se le reconociese del todo, +siendo objeto de su amor exclusivo, cuando el amor no era corta parte +del poder de la autoridad, su nueva Junta. + +La isla de León vino a ser para los gaditanos lo que para Madrid un +Sitio Real cuando en él residía la corte, lugar donde era común, +y con frecuencia necesario, ir para negocios, y asimismo a veces +para diversión y recreo. El camino estaba en buen estado, y era +completamente seguro, pues ni aun cuando pudiesen alcanzar allí los +fuegos de los franceses, malgastarían ellos su pólvora o municiones en +disparar a blanco incierto, donde, aun acertando un tiro, sacarían de +esto muy escasa ventaja. + +Febrero, marzo y parte de abril fueron para las dos poblaciones +asediadas una época de tranquilidad. Algo molestó al principio la +carestía, pero cesó pronto, recibiéndose toda clase de auxilios de +lugares vecinos y lejanos y de tierras extrañas. Estando aliados los +españoles con los ingleses, participaban de la dominación de estos +en el mar para traficar en toda clase de géneros. Galicia, libre de +franceses desde junio de 1808, y nunca vuelta a ocupar por ellos, +aun cuando se enseñorearon de poco menos que toda España, enviaba +a sus hermanos de la isla gaditana los abundantes productos de sus +árboles, pastos y corrales; los otros pueblos de la costa de España, +especialmente los de Andalucía, no bien salían de ellos los soldados +franceses, que mal podían estar en todas partes de continuo, cuando se +ponían en comunicación con la España de que eran parte, la cual existía +allí donde estaba el Gobierno nacional, o, digamos, donde se reconocía +estar la cabeza del cuerpo moral llamado patria, cuerpo cuyos miembros +bien podían estar en sujeción al titulado rey José, pero que siempre +se miraban y en efecto eran partes de un todo que no podía dominar la +fuerza material, porque estaba por su índole fuera de su jurisdicción o +de sus alcances. Así es que, como dos meses después de formalizado el +bloqueo, que solo lo era por la parte de tierra, llegaron los alimentos +a un precio razonable, manteniéndose el importante artículo de la carne +de vaca a seis reales la libra de 32 onzas, y las demás carnes y pan en +proporción a esto, y abundando las verduras, frutas y otros regalos. +Los aljibes provistos de agua llovediza, que es delgada y sin sabor, +bastaron a impedir que hubiese sed, sirviéndoles de suplemento algunos +pozos, cuyo contenido, si menos grato, por ser el agua algo menos +delgada, nada tenía de salobre. + +Hostilidades apenas había. Las escuadras inglesa y española surtas en +la bahía, y más aún las numerosas lanchas cañoneras de ambas naciones, +disparaban a veces a los enemigos situados en la costa opuesta. +Asimismo, en las líneas alguna vez se hacía fuego; pero tan inútil uso +de pólvora y el no más provechoso sacrificio de algunas vidas, nada +podían influir en el éxito de la contienda pendiente. + +Un suceso desagradable interrumpió, si no del todo o en todos, el +sosiego material, o el del espíritu en aquel periodo. Pocos días +después de haberse presentado delante de Cádiz los franceses, y en +los primeros días de marzo, en que acertó a ser el Carnaval (del 4 +al 6), rompió un furioso temporal del S al SO tal, que recordó a los +gaditanos el que siguió inmediatamente al combate de Trafalgar, al +cual superó en violencia, aunque no en duración, no habiendo este +último excedido del término de tres días. Hasta a los acostumbrados +a escena tan aterradora como lo es la que presenta la casi aislada +Cádiz cuando, movidas las olas por un viento parecido, aunque no +igual, al huracán, amenazan tragarse aquella tierra baja, expuesta a +los efectos de su furia, horrorizaban el ruido del mar y del viento, +la atmósfera cargada de nubes, la espuma marina cayendo a la par +con la lluvia, los edificios estremeciéndose a los recios embates +a que oponían resistencia, al parecer, si bien no en realidad, por +demás flaca y precaria. A los venidos de tierra adentro hubo de ser +objeto de pasmo y terror espectáculo tan horrible y grandioso. En +medio de él, dos de las reliquias de nuestra antigua marina, y de +estos uno el navío de tres puentes de más porte entre los de nuestra +Armada,[35] fondeados en paraje poco seguro, porque en lo interior +del puerto habrían sido molestados y aun destruidos por los fuegos de +los franceses, garrándoles las anclas o rompiéndoseles los cables, se +fueron con mediana rapidez, pero con inatajable curso, hacia la costa +donde estaba el enemigo. + + [35] _La Purísima Concepción_. + +Fue imposible socorrerlos, y llegando casi a dar en tierra, fueron +desamparados e incendiados. Aumentaba la pena ver lo irreparable de la +pérdida, porque no era tiempo de pensar en construir buques nuevos. +Algo pudo mitigar el dolor considerar que lo que entonces hizo el furor +de los elementos lo habría venido a hacer en no largo plazo la misma +naturaleza por otro medio, causando en los viejos cascos la podredumbre +que trae consigo la muerte. + +Mediando abril, una mañana empezó a ensordecernos y hasta a conmover +la tierra un espantoso ruido. Las cañoneras, los navíos, nuestras +baterías, las enemigas habían roto un fuego vivísimo y continuado. +Decían los viejos acostumbrados a la guerra que nunca desde el día en +que combatieron con feliz éxito a Gibraltar las baterías flotantes +habían oído los hombres tronar a un tiempo tantos cañones de tan +gruesos calibres. Pasmoso era el efecto que producía; pero, si causaba +dolor considerar que una grande efusión de sangre acompañaba aquel +estruendo (punto en el cual hubo de ser exagerada la suposición, pues, +como sucede en casos tales, no correspondió el estrago al ruido), no +hubo asomo de temor en cuanto a la seguridad de Cádiz o de la isla; tan +firme era la persuasión de ser inexpugnables las líneas, y estar, por +consecuencia, en completa seguridad la plaza, o digamos la ciudad de +Cádiz. + +Un inconveniente de mediana gravedad resultó de aquel tremendo cañoneo. +Se perdió en él Matagorda, castillejo que mal podía conservarse, +quedando los franceses dueños de ambos lados de la boca del después +afamado canal o caño llamado el Trocadero, cuando antes lo eran de +uno solo. De resultas quedó insegura por demás para nuestros buques +la parte interior y abrigada de la bahía,[36] y aun casi cortada la +comunicación por mar entre Cádiz y la isla de León, antes, si no tan +segura, tan frecuente como la de tierra. + + [36] Quizá con alguna inexactitud doy el nombre de bahía al + puerto de Cádiz. Pero hablo como suelen mis paisanos, que así + le llaman, diciendo los de la clase ínfima _la badía_. El + puerto allí es el de Santa María, o digamos, la ciudad de este + nombre. Sin embargo, se dice la boca del puerto a la entrada + del de Cádiz. + +Otro mal resultó de la pérdida de Matagorda, que entonces no se +preveía, y fue que desde el cercano lugar llamado punta de la +Cabezuela, pudieron los enemigos arrojar granadas a la ciudad de Cádiz, +reputada hasta allí, y con razón, fuera de tiro, según lo que alcanzaba +la ciencia teórica y había acreditado la experiencia. + +Pasado el susto o desabrimiento que trajo consigo la pérdida de +Matagorda, volvieron las cosas a su estado ordinario. No era este +todavía de tanto entretenimiento y recreo como llegó a ser en 1812, +cuando fue compensada, como después diré, la incomodidad de las bombas +con la multiplicación de las diversiones. Aún no estaba abierto el +teatro, que lo fue mediando 1811. Encerraba Cádiz muchas personas +de alta categoría, o por su cuna, o por su dignidad, adquirida en +el servicio público en una larga carrera. De estos muchos dueños de +pingües y aun cuantiosísimas rentas, pero cuyo caudal consistía en +tierras, como estas, estuviesen a la sazón en país ocupado por el +enemigo, cobraban poco y mal, cuando cobraban algo. Quienes vivían +de sueldo también recibían mermados o con irregularidad los suyos. +Pero había conformidad, porque el mal de muchos no es, como suele +decirse, consuelo solo de los tontos, sino que lo es asimismo de los +entendidos. Las costumbres hubieron de resentirse de la situación, y +España, donde el poder era desde tiempo antiguo democrático, pero la +sociedad no, encogida en el recinto de Cádiz, se amoldó a los usos de +aquella ciudad, donde reinaba la igualdad, pero donde también brillaba +entonces hasta un grado considerable la buena crianza. Era la política +el principal alimento de la conversación; pero la política para las +más de las gentes se reducía a pensar y hablar de los sucesos de la +guerra, pues antes de juntarse las Cortes las cuestiones políticas +sobre materias constitucionales, que poco después embebieron tanto la +atención, de escaso número de gentes eran conocidas. + +La calle Ancha, por las mañanas, la inmediata plaza de San Antonio, +cuando era posible pasear en ella al sol, o, según la frase española, +que tanto golpe da a los extranjeros, tomar el sol, y la alameda, +pobre y fea entonces, pero con deliciosas vistas, estaban atestadas de +gente. La hora de comer para la de la clase superior o acomodada vino +por aquellos días a ser la de las tres de la tarde, ya dadas. Así, el +gentío de ociosos de buen porte que a la hora antes indicada charlaba +y fumaba en la misma plaza de San Antonio o en sus inmediaciones, al +sonar tres campanadas del reloj de la parroquia que lleva el nombre del +mismo santo se dispersaba, yéndose todos en busca de lo que lo general +de españoles llama la puchera, y a que dan los andaluces por nombre _la +olla_, pero sin añadirle el epíteto de _podrida_, que solo a ciertas +ollas cuadra. + +Trasladado en mayo el Consejo de Regencia de la isla de León a Cádiz, +tuvo algunas, pero pocas, creces el vecindario; pero la isla de León, +convertida en mero puesto militar, no dejó de seguir animada, por +ser numeroso el ejército que allí tenía su cuartel general, del cual +eran parte las tropas aliadas inglesas, y un regimiento portugués, y +además porque residía todavía en aquella población alguna oficialidad +de marina, a lo cual se agregaba haber ido a establecerse en el mismo +lugar unas pocas familias a quienes parecía mansión estrecha la de +Cádiz. + +La vida así pasada era uniforme, y si libre de sustos, no ajena de +fastidio. Pero llegó el día de abrirse las Cortes, con lo cual quedó +abierto campo a la actividad individual, o, dicho con más propiedad, +a la del pensamiento; y con avivarse las facultades vinieron a pedir +más alimento, y, de resultas de ello, el cuerpo de la sociedad, +sintiéndose más fuerte, buscó y encontró con qué ejercitar su fuerza y +satisfacer sus lícitos apetitos. + +En muchas cosas hace ventaja la generación presente a la de los días +pasados, porque sabe más y piensa más, y aumenta el caudal de su +entendimiento y discurso, allegándole los tesoros de la experiencia. +Pero tal vez siente menos que sentíamos, o, a lo menos, no siente con +igual viveza. Si no carece de fe, no puede blasonar de tener mucha, +y esto hasta un bien es, en cuanto evita abrazar una fe errada, y +sustentarla y propagarla; pero es un mal, y no leve, porque encoge y +apoca el pensamiento y embota los afectos, si no del todo, quitándoles +la viveza. + +No comprenden los hombres de ahora el entusiasmo con que en 1810 +acogimos unos pocos, que pronto en la isla gaditana fuimos muchos, +la reunión de las Cortes. Los que eran gratos ensueños, halagüeñas +visiones, hijas de nuestra lectura, y enseñoreadas de nuestra fantasía, +pero sin pasar de la clase de deseo, habían llegado a ser realidad, +harto bien a duras penas conseguido. En el estado de las cosas bien +merecía ser calificado aquello de locura, pero locura sublime. + +Me acuerdo de que en uno de los primeros días de las sesiones de las +Cortes generales y extraordinarias (hubo de ser el 28 de septiembre, +pero de la exactitud de la fecha no estoy cierto), estaba yo en la +isla, cerca del pobre teatro donde los representantes de la nación +celebraban sus sesiones. Estábamos en la calle, porque el Congreso +celebraba sesión secreta. En medio de un corrillo, de que era yo +parte, aparecía la figura severa, pero satisfecha por demás en aquella +hora, de don Manuel José Quintana. Sabíamos que se estaba tratando +en la sesión, entre otras cosas, del negocio del duque de Orleans, +mucho después rey de los franceses. Este alto personaje había venido +a España solicitando el mando de un ejército; llamado por el regente +Saavedra; mal apoyado por el mismo cuando ya le tuvo en Cádiz; a quien +habían hecho viva oposición el gobierno inglés y el ministro de Estado +español, Bardají; del cual se decía que los diputados por América +querían hacer algo correspondiente a su clase de personaje de la regia +estirpe de Borbón, y sobre quien, después de un debate en secreto, +habían dispuesto las Cortes, o en aquel mismo día o en el anterior, +que saliese inmediatamente de España. Nadie sospechaba o conocía las +buenas calidades de aquel príncipe, acreditadas desde 1814 hasta 1830 +en Francia, y después en diecisiete años y medio de reinado, en que +conservó a los franceses en libertad y prosperidad, llevando tal pago +cual solo merecía el tirano más aborrecible. Sabíase confusamente que +había militado con gloria en los ejércitos republicanos, lo cual, +por cierto, no le recomendaba a la gente del pueblo español, adicta +con entusiasmo a la monarquía; constaba que estaba reconciliado con +su familia, y casado con una princesa de la familia real de Nápoles, +lo cual le hacía mal visto por quienes, odiando a Napoleón, eran, +con todo, parciales acalorados de las ideas de la revolución por +él terminada en provecho de la autoridad despótica, y por último, +era francés, y esto solo bastaba para que el vulgo le recibiese con +sospecha y aun con mala voluntad; consideración esta bastante a +alejarle de todo poder o influjo, habiendo de redundar el que pudiese +dársele por corto plazo en daño ajeno y hasta en el suyo propio. Así +era aplaudida la resolución de las Cortes contraria a su persona. Con +este motivo, Quintana dijo que los tiranuelos de Nápoles, Portugal +y Cerdeña estaban dando pasos encaminados a adquirir el mando o +influencia superior en España, y que era vano su intento, atendido el +espíritu de las recién congregadas Cortes; y en todos cuantos allí +estábamos escuchando causó no solo aprobación, sino placer oír tratar +de tiranuelos a los pocos reyes nuestros aliados, y ver que había +llegado en España la hora en que el poder popular trataba al trono +como de igual a igual, y en algún caso como a inferior. Estábamos en +aquellos momentos comunes en la historia en que los poderosos están +caídos y exaltados los antes humildes, de lo cual se sigue por lo +pronto, no la igualdad, sino un trocar de papeles en que los nuevamente +encumbrados cobran la soberbia o el entono que en los recién venidos a +menos afeaban. + +Mientras esto pasaba, y seguía la sesión secreta, y los corrillos no +amenazadores ni inquietos, sino satisfechos y curiosos, continuaban en +sus conversaciones, afanándose por averiguar lo que estaba pasando en +el Congreso, sonó ruido de caballos que se acercaban, y a poco asomó en +la angosta calle, teatro de la escena que voy describiendo, el duque +de Orleans vestido de general español, que claramente venía a entrar +en el Congreso. Se apeó, en efecto, a la puerta del teatro, pero no a +la principal, sino a la del vestuario, estrecha y mezquina, como lo +era todo en aquel pobre edificio. Por ella entró el príncipe y allí +le perdimos de vista, pero no del todo, pues hubieron de reducirle a +tomar asiento en un pasillo o cuarto oscurísimo, de modo que por entre +las puertas entreabiertas asomaban sus piernas, más visibles, porque +llevaba calzón corto de grana y media de seda, impropias prendas para +quien venía a caballo, pero sin duda preferidas por el que las llevaba, +porque se presentaba con el carácter de capitán general del ejército +español. Con notoria y ridícula injusticia mirábamos todos el acto del +príncipe en venir a las Cortes como un insulto, y con malignidad nos +recreábamos en notar que no se le daba entrada, y que estaba haciendo +como de portero. El color encendido del calzón seguía dando señal +vistosa de su presencia en aquel sitio, y nos atropellábamos para +clavar la vista en aquel objeto, siendo nuestro afán cerciorarnos de +si entraba o no, y nuestro deseo que no entrase. Quedamos plenamente +satisfechos, porque, pasado algún tiempo, vimos movimiento en las +piernas tan observadas, pasando el muslo de la horizontal a la +vertical, esto es, poniéndose en pie el príncipe, cuyo cuerpo entero +asomó inmediatamente a la puerta en ademán de quien iba a salir +despedido, como hizo al momento. Montó de nuevo el duque de Orleans a +caballo; saludó con cortesía, pero con mal gesto, a los circunstantes, +que le vieron ir desairado, si no con insulto, pues no llegó a tanto +la locura, con satisfacción no disimulada. Al día siguiente se embarcó +el príncipe francés, y dio la vela de vuelta a Sicilia, no volviéndose +a pensar en él durante largos años en España, ni durante tres o cuatro +más en lugar alguno del mundo. + +Al nuevamente abierto Congreso atendían todos. Por la primera vez +se oía en España hablar en público a otros que a los predicadores o +abogados. Encantaba y arrebataba tal novedad, de suerte que nacieron +y crecieron reputaciones que hubieron de conservarse hasta nuestros +días, mereciéndolas quienes las alcanzaron por sus virtudes y servicios +eminentes a la causa pública, si no por su talento oratorio; sentencia +desfavorable de que es razón excluir al ilustre Argüelles, aunque este +mismo no pareció a una generación posterior lo que al auditorio de +las Cortes de Cádiz. Era además común entonces leer discursos, de los +cuales muchos eran celebradísimos leídos, pero oídos causaban el mal +reprimido fastidio con que infaliblemente es oído lo que se lee cuando +es largo, salvo en algunas piezas de verso. + +Pero hasta febrero de 1811 no vinieron las Cortes a Cádiz, y los +gaditanos no pudimos estar de continuo en la isla, donde no abundaban +los alojamientos y los buenos escaseaban. Hízose, pues, necesario saber +lo que pasaba en el Congreso, y saberlo sin demora, y para el intento +servían los periódicos, que desde luego crecieron en poder, aunque ya +alguno tenía desde que empezó a dominar en las cosas del Gobierno el +influjo popular, lo cual coincidió con el alzamiento de 1808. + +Por desgracia, no contaba Cádiz con periódico alguno como el _Semanario +patriótico_, muerto en Madrid con la entrada de los franceses, y +resucitado en Sevilla para morir en breve por su propia voluntad, hija +de enojo nacido de pretender el Gobierno escatimarle la libertad de sus +juicios u opiniones, o aun como la _Gaceta de Valencia_, célebre por +las bufonadas con que comentaba los folletines del ejército francés, +o como la de la _Mancha_, ya entonces difunta, o saliendo de tarde +en tarde en diferentes lugares. Pero no mucho antes de abrirse las +Cortes había empezado a publicarse en Cádiz un periódico titulado +_El Conciso_, cuyo reducido tamaño, no dando cabida a gran número de +palabras, justificaba su nombre. Era el fundador y principal escritor +en él un don G. Ogirando, traductor conocido como tal hacía algunos +años, cuya versión de la ópera _Une folie_, con el nombre de _Una +travesura_, le había dado celebridad, más que por su mérito indudable +de bien hecha y de castizo lenguaje, por la que llegó a tener aquella, +hoy olvidada, y entonces y poco antes aplaudidísima música de Mehul, +sobre todo, cantada por nuestro Manuel García. Había asimismo puesto +en excelente castellano el mismo Ogirando la comedia francesa _Les +Marionnettes_, a que él llamó _Los Títeres_, obra de Picard, hoy +completamente decaído del alto concepto de que gozó, aunque, en mi +pobre sentir, hay más injusticia en el extremo de su actual descrédito +que la había en el de su antigua celebridad. No sé de qué otros +conocimientos podía blasonar Ogirando fuera del de las lenguas francesa +y castellana, siendo en la última verdadero purista: lo cierto es +que no dio grandes muestras de sí, pero que tuvo fortuna, pues su +periodiquillo vivió hasta 1814, siempre recibido con algún favor, +habiéndose desde luego alistado en el partido que tomó el apellido de +liberal de allí a poco. Pobre cosa era _El Conciso_, pero tal cual +era, si no ayudaba, servía. Recién abiertas las Cortes, publicó uno +a modo de número supletorio, al cual nombró _El Concisín_, que venía +a dar a su _papá_ noticias de lo que en la isla iba pasando en el +Congreso; obra de escaso chiste, pero de algún efecto. + +Dicho dejo que con atender a las cosas de las Cortes empezó un +entretenimiento nuevo, que llamó otros. En electo, venido el Congreso +a Cádiz en febrero de 1811, puede decirse que fue su venida principio +de la segunda parte del drama representado en aquella población sitiada +o bloqueada. Hasta para variar, vinieron las bombas o granadas como a +dar aviso de que estábamos en guerra y con el enemigo cercano, pero +con las bombas vino a multiplicarse las diversiones, abriéndose el +teatro y celebrándose fiestas de diversas clases al aire libre; estar +llenos de gente los paseos, animadas con la muchedumbre y buen humor +de los concurrentes las calles y plazas, y en medio de todo esto, +ventilándose con ardor todo linaje de cuestiones, no ciertamente con +los conocimientos venidos hoy a ser comunes, pero con más sinceridad +y calor al sustentar y esforzar errores que hay hoy para defender +verdades, siendo aquello las mocedades de un pueblo, llenas de +inexperiencia y superficialidad, pero ricas en ilusiones, cuyo valor, +en la flaqueza de la condición humana, a veces iguala y en alguna +ocasión supera al de la realidad misma. + +Pintar esto más circunstanciada, aunque toscamente, será asunto a otra +parte de este artículo. Si en él me sucede ver las cosas de mis mejores +días como suelen verlas los ancianos, aun esto servirá para pintar cómo +pensaban y sentían los hombres de entonces, y una voz que sale de los +bordes del sepulcro tendrá algo en consonancia con la índole de lo que +conmemora. + +Hermosa imagen han presentado a la vista y contemplación de los +lectores de todos tiempos los que, narrando y describiendo los sucesos +y escenas de la guerra por nosotros llamada _de la Independencia_, han +pintado a un pueblo dándose nuevas leyes mientras llovían sobre él las +bombas del enemigo sitiador, dueño además de casi toda la superficie +del país a que la novel legislación estaba destinada. Sin duda hay +ponderación, y no corta, al decir que caían las bombas como lluvia, +y más si se tiene presente que en la misma guerra hubo poblaciones +reducidas a escombros, o poco menos, sin desmayar por esto sus +defensores hasta la hora fatal en que llegó a ser imposible continuar +la heroica resistencia. Pero, según la expresión vulgar, así se peca +por carta de más como por carta de menos, y las bombas arrojadas a +Cádiz desde diciembre de 1810 hasta el 24 de agosto de 1812, si escasas +en número, particularmente en los primeros tiempos del bombardeo, y +menos destructoras que son por lo común tales instrumentos de ruina, +no dejaron, andando el tiempo, de caer con alguna frecuencia, causando +molestia y acabando con varias vidas, lo cual implica que para los +habitantes de Cádiz había entonces cierto grado, si bien corto, de +peligro. + +Ya he dicho que, aun tomado por los franceses el fuertecillo de +Matagorda, a lo cual siguió establecerse los sitiadores en la Punta +de la Cabezuela, puesto el más cercano a la ciudad de Cádiz entre +todos los de la costa fronteriza, no se recelaba que pudiesen alcanzar +sus fuegos a la linda población, hecha por breve plazo capital de la +ocupada, pero no sujeta, España. De repente en un día de diciembre, +pasados ya diez meses de tener delante el ejército francés, como +estuviésemos los ociosos, no cortos en número, en nuestro acostumbrado +lugar de reunión en la calle Ancha, llenándola toda de acera a acera +en corrillos de parleros, se difundió la voz de que había caído una +granada o bomba cerca del Hospital de mujeres, esto es, en un lugar +muy del centro de la población. Al oír tal noticia, la primera idea +fue tratarla de patraña. ¿_De dónde_ había de venir tal bomba? Sabido +era que de la costa opuesta no podía ser, pues todos sus puntos +estaban fuera de tiro de la plaza, aun para los morteros conocidos de +mayor alcance. Por mar, sí, era fácil meter bombas y granadas en el +recinto de Cádiz, pero los franceses no se atrevían a asomarse con +sus cañoneras fuera de las bocas del Guadalquivir y Guadalete, y si +bien algún botecillo o lanchilla podía haberse escurrido por entre las +fuerzas navales que protegían la ciudad y bahía, no así una bombardera, +que es embarcación pesada y poco manejable, y ha menester otras que le +den compañía y amparo. Y suponer que lo juzgado bomba fuese un aerolito +enorme, no era menor desatino, y además, de aerolitos poco se sabía +entonces, siendo voz que ni en el Diccionario de la Academia estaba. +Con todo esto, la curiosidad hubo de llevarnos a muchos al lugar que +nos daban por teatro de tan singular suceso. Llegados allí ya, a nadie +quedó duda: había caído una granada de mediano tamaño. Al caer, en +lugar de reventar con estrago, se había abierto como si la hubiese +quebrado o rajado la violencia del golpe. Esto consistía en que en vez +de venir toda rellena de pólvora y con una larga espoleta, al acabar +de consumirse la cual revientan los proyectiles huecos causando grave +daño sus cascos, que suben y se extienden de resultas de la explosión, +venía casi atestada de plomo, y con tan corta cantidad del material +destructor, que no era bastante a lanzar con violencia hecho pedazos +el hierro. Veíase, pues, ser aquel un nuevo invento del arte, en que +el aumento de peso se había hecho necesario para dar más alcance al +proyectil que se arrojaba. No fue agradable esta ocurrencia, la cual +podía traer en pos de sí consecuencias muy superiores a las que tuvo, +pero causó más admiración que terror; y como a la primera granada no +siguiesen otras en no corto tiempo, hasta llegó a creerse abandonada +una idea que si había parado en algo, era en muy poco. Olvidadas +estaban las granadas cuando vinieron las Cortes de la isla: sus debates +llamaban en gran manera la atención. En las cosas de la guerra no +dejaba de pensarse, pero tal vez menos de lo debido. Sin embargo, +yendo a terminar febrero de 1811, empezó a prepararse una expedición, +de la cual nada menos se prometían las gentes, y aun el Gobierno, que +la derrota del enemigo y el levantamiento del sitio de Cádiz; porque +fuerzas respetables inglesas y españolas, con un regimiento portugués, +salidas de la isla gaditana y desembarcadas en Algeciras, venían a +embestir a los sitiadores por la espalda, mientras una salida de los +sitiados, hostilizándolos por el frente, los reducía a estar cogidos +entre dos fuegos. A la historia toca definir cómo fue el malogramiento +de esperanzas en gran parte fundadas, a pesar de haber conseguido los +ingleses en el cerro del Puerco una victoria indudable, si bien los +historiadores franceses tienen el descaro de afirmar lo contrario, +dando motivo al aserto mentiroso que desavenencias entre los aliados +hicieron inútil la ventaja alcanzada, y que un revés anterior llevado +por nuestras armas había puesto las cosas en tal estado, que no era +posible ya sacar de la expedición ventajas considerables. Pero lo que +por ser pequeño no merece mención en la historia, y si en una pintura +de aquel tiempo, fue el papel que en estos sucesos representaron, o +diciéndolo con propiedad, representamos los voluntarios de Cádiz. +Risa dará a los hombres de ahora la importancia que dimos a una cosa +pequeñísima; pero así éramos, y cuales éramos debemos ser considerados. +Hasta entonces aquella milicia, casi en todo semejante a la nacional de +nuestros días, no había pasado de cubrir los puestos del casco de la +plaza con los anejos castillos de San Sebastián y Santa Catalina, con +su uniforme pardo, o de lucir el encarnado, remedo del inglés, en la +procesión del Corpus y otras fiestas, haciendo triste figura con sus +galas, porque los sombreros de picos o apuntados con que cubríamos +la cabeza, eran diferentísimos en hechura, produciendo esto en la +tropa formada un efecto desagradable a la vista. Pero necesitándose +emplear en la expedición destinada a pelear fuera de la isla gaditana +y en las líneas de esta la numerosa fuerza que las guarnecía, hubo de +resolverse que, saliendo del recinto y murallas de Cádiz, fuésemos los +voluntarios a cubrir los puestos avanzados de la Cortadura y baterías a +ella inmediatas, a no larga distancia de la boca del Trocadero con los +fuertes de Matagorda y Ortluis ocupados por los franceses. Levísimo, o +aun puede decirse ningún peligro había que correr en aquellos lugares; +porque el castillo de Puntales, próximo a ellos, y donde solían llegar +las bombas y balas enemigas, y perderse vidas, no estaba incluido en +los puntos en que habíamos de hacer servicio. Pero así y todo nos +pareció la faena a que nos vimos destinados una verdadera salida a +campaña. Por su orden, los cuatro batallones que figuraban ser de línea +(vulgo guacamayos), y los dos de ligeros (alias cananeos), en seis días +consecutivos marchamos ufanos a nuestra grande empresa, siguiendo desde +entonces en dar guarnición a aquellos puntos. La música de un batallón, +pues solo uno la tenía, fue sucesivamente acompañando a todos en la +primera salida de cada uno. Tuvimos cuidado de hacer nuestras mochilas +lo más pesado posible, para dar prueba a los espectadores, y aun +dárnoslas a nosotros mismos, de nuestra fortaleza, elegimos para romper +la marcha el punto más distante de aquel donde íbamos a parar, a fin +de hacer con lo trabajosa más meritoria la jornada, y, acompañando con +el canto la música instrumental, entonando las canciones patrióticas +de aquellos días, en los cuales, como desde 1820 hasta 1823, era uso +dar muestras del patriotismo en el canto, caminamos entre aplausos, y +anduvimos una buena media legua con nuestra carga sin sentir fatiga; +¡tan ligero hacía el peso el nada fundado pero sí sincero entusiasmo! +Años después, la milicia nacional de Madrid hizo muy superior servicio +con igual celo, justificando con mayor motivo el entusiasmo que en +ella inunda, y en días más cercanos del nuestro, cuerpos de milicias +nacionales movilizadas han acreditado su buena voluntad y sufrimiento, +en servicio de campaña, si no en combates; pero en los días de que +voy hablando, obrábamos y sentíamos dominados por el hechizo de la +novedad, y si bastante había ridículo en nuestro orgullo, merecíamos +indulgencia por la candidez de nuestra soberbia un tanto fatua. Ni +una sola desgracia, aun de las más leves, ocurrió a los que hasta +1812 siguieron ocupando aquellos puntos, aunque de ellos a la batería +llamada la _Furia_, y además a la que tenía por nombre la _Venganza_, +solían llegar balas y aun granadas; pero, buscando a tiempo, como era +fácil, el abrigo de los salchichones de tierra y retama de que estaban +hechas, venía a ser ninguno el peligro. + +Aunque llegó a ser modesto o enfadoso pasar tanto tiempo sobre las +armas, pues cada seis días había que entrar de guardia, y en hacerla en +los puntos fuera de puertas se consumía buena parte de dos; con todo, +lo divertido, pues lo era hasta cierto punto, de la ocupación, hacía +la molestia llevadera. Las inmediaciones de la Puerta de Tierra habían +sido, y por muchos años han seguido siendo para los gaditanos, lugar de +recreo y fiesta, y por cierto, rara vez de recreo provechoso. Pasaban, +pues, los días de guardia como de gresca y broma, siéndolo de comilonas +en los vecinos ventorrillos. De esto padecían algo las costumbres, +siendo ello uno de los males que trae consigo el dar a los paisanos +hábitos de soldados sin el freno de la disciplina. + +Mayor y mejor entretenimiento iba dando el interior de la ciudad. A +muchos del sexo masculino (porque a las personas del femenino estaba +vedado) ocupaba la asistencia a las Cortes. Celebraban estas sus +sesiones en la iglesia de la casa de los padres Filipenses, que aun +hoy subsiste; iglesia en forma de óvalo de no mala planta, pero no +de adorno de buen gusto, y a la cual había adaptado medianamente al +nuevo fin a que estaba destinada don N. Prats, oficial de ingenieros +de marina. Unas tribunas formando a modo de andamiaje, que dentro +del templo le daban trazas de costado de un teatro, componían las +tribunas reservadas. Dos galerías altas con reja de balcón hasta el +pecho, que corrían por todo el recinto de la iglesia y la abrazaban +por entero, siendo parte antigua del edificio mismo, eran las tribunas +del público, concurriendo allí donde antes iba el auditorio a oír la +palabra sagrada numerosos oyentes a oír discursos de muy otra clase. +De estos oyentes muchos no lo eran asiduos y constantes, pero había +bastantes que tomaron la asistencia casi como oficio. Si bien la +maldad de varios anticonstitucionales abultó extremadamente algunos +excesos cometidos por concurrentes diarios a las galerías, y si +bien en una época de atroz injusticia e inicua venganza, hubo quien +inventase un nombre para hombres tales, y con inventarle añadiese, +no solo un vocablo a la lengua, sino un delito en la lista de los +hasta allí conocidos, apellidándolos _galeríos_, mal puede negarse +que con frecuencia olvidaban el papel que estaban representando, el +cual era el de verdaderos testigos mudos, destinados a transmitir +afuera, juzgándolo y entregándolo al juicio ajeno, lo que allí veían +y oían. De estos excesos ha habido no pocos en épocas posteriores, y +hasta muy cercanas, y algunos de ellos de suma gravedad; pero aunque +todavía la concurrencia a las sesiones de nuestros Cuerpos deliberantes +dista un tanto de guardar el silencio absoluto a que está obligada, +hay en este punto harto menos que censurar, pues en Cádiz, de 1811 a +1813, el mezclarse el auditorio en las deliberaciones del Congreso, +dando muestras ruidosas de aprobación y desaprobación que una vez +pasaron a ser hechos, era cosa continua. Había entre los bulliciosos +espectadores de que voy ahora aquí hablando, todos ellos movidos +por un celo sincero aunque descaminado, personas de todas clases, +gaditanos y forasteros, para quienes vino a ser sustento ordinario del +entendimiento la política militante. + +La hora de concluir las sesiones era sobre las dos de la tarde, y las +noticias de lo ocurrido en las Cortes pasaban a la calle Ancha, poco +distante del lugar donde celebraba sus sesiones el Congreso, y los +juicios de los procedentes de las galerías eran revisados por otra +más numerosa clase de ociosos, o de hombres cuyas ocupaciones habían +terminado. + +Escaso campo quedaba para entretenimiento puramente literario en Cádiz, +tal cual era entonces. No estaba enteramente olvidada del trabajo +del espíritu, pero trabajaba influyendo en él las circunstancias, y +conforme a lo que recibía era lo que daba, de suerte que el matiz +político, siempre subido, con frecuencia cubriéndolo todo, daba su +color a todas las producciones del ingenio. + +Residía en Cádiz Quintana, ya con la dignidad de patriarca de la +iglesia político-filosófica, de que había sido largos años, aunque +como en secreto, por no consentir otra cosa los tiempos, uno de los +principales doctores y maestros. Estaba ya en él reconocida su calidad +de gran poeta, si bien no faltaba quien se la negase. Gallego, a quien +la famosa composición al _Dos de Mayo_ había desde luego remontado a +uno de los primeros puestos en lo todavía llamado nuestro _Parnaso_, +siendo a la sazón diputado a Cortes, y nunca muy amigo del trabajo, +tenía contenida su vena poética, no fecunda, aunque de exquisitos +productos. + +Beña, militar instruido, no descuidaba, en medio de otras ocupaciones, +la de lo entonces dicho pulsar la lira. Arriaza, ya en Londres, ya en +Cádiz, escribía mediana prosa, no manejando mal la pluma en reñidas +disputas con Blanco White, que desde Inglaterra hacía guerra cruda a +todo cuanto era de España en un periódico cuyo título era _El Español_, +pero mostrándose por lo común inferior a su diestrísimo y más instruido +adversario, y entre tanto seguía cultivando la poesía, fecundo siempre +y por demás ingenioso, siendo esto último la principal calidad de su +talento. Capmany, en quien la vejez, aunque no muy avanzada, había +extremado rarezas que siempre tuvo, docto y vivo, hacía alarde de su +purismo lleno de singularidades, y mientras en las Cortes seguía las +hostilidades contra los galicismos de dicción, alistado en la bandera +de los reformadores, pero con actos de insubordinación frecuente, +y tan allegado a la Inglaterra que parecía en él falta lo que no +era sino hábito de extremarse en todo, daba rienda a resentimientos +personales, publicando vituperios de Quintana. Gallardo, con un lindo +y chistosísimo folleto había cobrado crédito de los más altos, que +sostuvo entre lo general de los jueces, pero no entre los mejores, +con su _Diccionario crítico burlesco_. Algunas composicioncillas, +aunque no malas, del joven don Ángel de Saavedra, no daban, con +todo, idea de lo que había de llegar a ser el ilustre duque de +Rivas. Don Mariano Carnerero, casi abandonando por la política y sus +marañas la literatura, en que había comenzado a señalarse, parece +como que anunciaba que no habían de igualar a sus grandes facultades +intelectuales ni la importancia de sus escritos y actos, ni la altura +o extensión de su fama en lo venidero. Al revés Martínez de la Rosa, +recién vuelto de Inglaterra, donde había pasado unos pocos meses, +empezaba a levantar la fábrica de lo que fue después, con título justo, +su elevada fortuna. Saviñón, cuya principal celebridad había sido la +de habilísimo traductor, la confirmaba con nuevas versiones. Jérica +y Costa, poeta o versista de corto valor, pero fecundo, empleaba +su mediano ingenio en frívolas censuras de cosas apenas dignas de +atención. Un don Santiago Jonama, de agudo entendimiento y bastante +instrucción, pero de no poca rareza, así como otros escribiendo gozaban +de concepto superior al que merecían, era tenido en precio harto +inferior al suyo real y verdadero. Algunos más podría nombrar, pero +me sirve mal la memoria, y con los nombrados basta para dar una idea +general y somera del estado del cultivo en que estaban las letras en +Cádiz sitiada. + +Pero, según antes he dicho, los mismos literatos solo usaban la pluma +para tratar cuestiones políticas, porque en otros asuntos apenas +habrían encontrado lectores. De esto fue excepción, sin embargo, el +folleto de Capmany contra Quintana, reducido a censurar su estilo, +y más todavía, su dicción, justo en su crítica en uno y otro caso, +injusto con suma frecuencia; por lo acre de su tono vituperable a todas +luces, y no tan bien escrito como debía exigirse a juez tan severo, +pues si no pecaba de galicista tampoco podía blasonar de natural y +fluido; vicio este de todos los escritos de un hombre cuyo idioma +verdadero era el catalán, y en cuyas obras aparecía el castellano puro +como traído con violencia. A pesar de que ya el censurado Quintana +había subido a la silla del patriarcado, como en ella era novel, +faltaba en lo general del público la reverencia que da una larga +posesión del personaje respetado, y así Capmany hubo de encontrar +aprobadores numerosos. Pero los amigos de Quintana, en quienes al +principio causó desmayo la súbita e inesperada acometida, volvieron +en sí, e hicieron frente al adversario. Entonces, como en otro lugar +de este libro he contado, salió a nuevo y más brillante teatro el que +hasta entonces solo había hecho papel en el literario de Granada, +don Francisco Martínez de la Rosa. Quintana se defendió con nobleza +en un breve escrito. Con la publicación de este último perdió los +estribos Capmany, nunca sufrido ni prudente, y en segundo folleto, +indigno de su pluma, y aun de la de todo hombre de juicio, lanzó sobre +Quintana, no ya censuras literarias, sino acusaciones y vituperios de +toda clase, calumniosos algunos, injustos todos, sin perdonar a los +amigos de su enemigo, y haciendo de los concurrentes a la tertulia de +Quintana en Madrid, de los cuales era él uno casi perenne, los más +feos retratos, donde si se acercaba en algún rasgo de la pintura la +malicia, hasta producir alguna semejanza, con más frecuencia turbaba la +mente y descomponía la mano del pintor el odio, llevándole a recargar +leves faltas, o a suponer las que no había. Apoyaban a Capmany en +esta contienda, más o menos disimuladamente, Arriaza, y sin rebozo, +Gallardo, a los cuales se adherían todos los adversos a las reformas +por odio a Quintana el político y a su secta, más que por idea alguna +literaria. Pero tal contienda fue pronto olvidada, y ni aun en los +periódicos se hizo de ella larga memoria. + +Los periódicos eran pocos y pequeños. _El Conciso_ no traspasaba +sus estrechísimos límites. Pero el _Redactor general_ los tuvo más +extensos, llegando a los que hoy tienen algunos periódicos semanales, +y constando ya cada carilla de dos columnas. Su principal redactor era +un don Pedro Daza, de buena familia, de mediano pasar, bien criado, y +caballero en sus modales; pero escaso en conocimientos literarios o +políticos, por lo cual escribía poco en su diario. Este, sin embargo, +alcanzó la primacía, escribiendo de cuando en cuando en él hombres +de alguna nota, y otros de mediana, entre los cuales hube yo de ser +contado una o dos veces. Los anticonstitucionales tenían periódicos +de los cuales era el principal el titulado _Procurador de la Nación +y del Rey_. Por desgracia de los hombres de esta opinión, que en el +Congreso podían blasonar de tener personas de no corto mérito, aunque +a reconocérsele se negase la intolerancia liberal, aun mayor entonces +que lo es ahora, en los periódicos estaban mal representados. A su +frente tenía el marqués de Villafranés, caballero jerezano de singular +extravagancia, aun en el vestir, pues con el frac, aunque mal cortado, +al cabo frac, y no casaca redonda, llevaba cinturón con un medio sable +en vez de espadín, y el cual se jactaba de dormir en una dura tarima, +creyendo esto conducente a la salud intelectual más todavía que a la +corporal, pues contaba que a sus hijos, como les hallase dificultad en +la comprensión al seguir sus estudios, había remediado el mal, de él +reputado gravísimo, con rellenarles sus almohadas en vez de plumas o +lana con piedras. Era el principal ayudante del raro marqués un sujeto +cuyo nombre se me ha ido de la memoria, esta vez traidora,[37] y que en +los días de 1814 llegó a gran privanza con el rey, a la cual siguió un +revés de fortuna; clerizonte, según creo, ordenado de menores, alto, +desgarbado, con un sombrero de picos mal puesto en la cabeza, cuyo +título literario principal había sido, según él refería, haber hecho +oposición a una plaza de organista sin haberla logrado; hombre en quien +un descaro no común daba realce a sus modos y figura estrafalaria. + + [37] Si mal no me acuerdo, su apellido era Molé. En los días + del gobierno absoluto llegó a cierto grado de privanza muy + superior a su valer, pero le sucedió lo que entonces a los + de su estofa, que fue cambiarse su valimiento en desgracia y + destierro. Hubo de pasar algún tiempo en semiconfinamiento en + Cabra, donde no se ganó mucho crédito por título alguno, aunque + tuvo embaucada a alguna persona devota. + +Como ambos personajes se presentaban a tantos lugares donde podían +herirlos las saetas de la burla, se veían acribillados, más con estas +armas que con las de argumentos serios. Otro mérito tenían las cartas +del filósofo rancio, pero estas no salían a luz en períodos fijos. + +La sociedad, en tanto, era la que solía ser en Cádiz con fuerte mezcla +de lo que era la de Madrid, de lo cual resultaba un buen conjunto. +En aquellos días, nadie en castellano hablaba de abrir los salones, +pero en cambio se iba a la tertulia. Ya he hecho mención de la de +la marquesa de casa de Pontejos, en la cual se congregaba la gente +de la más alta y mejor sociedad; pero, por desgracia, según fea +costumbre de aquellos días, conservada hasta ha muy poco, ocupando +a la concurrencia, más que otra cosa, el juego del _monte_. También +una señora, mujer del abogado don N. Ayesa, recibía en su casa a las +personas de más jerarquía, pero sin que faltase la mesa de juego, +centro alrededor del cual giraban los tertulianos como palomitas en +torno de la luz, y para más perfección del símil, quemándose con +frecuencia en ella. De muy diversa clase era la reunión, corta en +número, modesta en la apariencia, pero un tanto rica por el valor +de varios de quienes la componían, que formaba todas las noches la +sociedad de la señora doña Margarita López de Morla y Virués, mujer +de singular entendimiento e instrucción vasta, educada en Inglaterra, +aficionada a estudios serios, de agradabilísimo trato, y hasta ajena de +pedantería, en la cual unos ojos hermosos y una conversación viva en +que asomaba la andaluza entre la docta, suplían la absoluta falta de +belleza; cargo grave para hecho a persona de su sexo, pero rescatado +por perfecciones que hasta enamoraban y que hoy puede temerse sin +lastimar afecto alguno ni aun el filial, al enumerar los méritos de +tan ilustre difunta.[38] + + [38] Trágica suerte hubo de caber a la señora de quien habla el + texto de este artículo. A fuerza de discurrir, hubo de perder + el juicio. En sus últimos años, apenas pisando los confines + de la vejez a que no llegó, abrazó las doctrinas de Fourier + con tal calor, que ya daba indicios de locura. Esta vino, + por desgracia, a declararse. Medio sanó, con todo, y hacia + 1849 vino a Madrid, donde sus antiguos amigos la visitábamos, + y de ellos con más frecuencia Gallego y yo, agregándosenos + una persona cuya amistad con tan digna mujer era harto más + nueva, pero había llegado a ser estrecha: el señor don Joaquín + Francisco Pacheco. Pero a poco volvió a descomponerse aquella + cabeza a punto tal, que fue necesario llevarla a la casa de + Toledo, en la cual murió no muchos días después de haber + entrado en ella, dándole cuanta asistencia podía su amante + hijo, obligado muy a su pesar a ponerla en recogimiento, y su + amigo Pacheco, que en este triste caso obró como si fuese de su + familia. + +A su casa llevaba don Juan Nicasio Gallego el buen humor y chiste +porque tanto se señalaba en el trato social, Quintana su tono severo +y dogmático, Toreno sus calidades superiores de hombre, así como +de talento e instrucción, de mundo. Iba allí de cuando en cuando +Argüelles, pero no ordinariamente como los tres que acabo de nombrar. +Iba allí el mucho después afamado _Gorozarri_, que en las Cortes de +1837 llegó a adquirir fama de necio y extravagante, y no sin razón, +pero que había leído mucho, y que en 1810 y 1811, oscuro todavía, ya +era notable por sus rarezas. Había en la reunión, como era de suponer, +el hermano de la señora de la casa y que vivía con ella, don Diego +López de Morla, después conde de Villacreces, de familia de lo más +ilustre de Jerez, aunque no hubiese titulado todavía; hombre ingenioso, +instruido, decidor, raro entre los raros y que hacía gala de serlo y de +extremarse en todo, dado entonces al estudio de la medicina que después +practicó, menos aficionado a la política que solían serlo todos cuantos +habitaban en Cádiz, y particularmente los concurrentes a su casa y aun +su misma hermana; muy desviado de la democracia, porque tenía en alta +estima su noble cuna, pero allegado a doctrinas nuevas, porque sus +principios filosóficos distaban a la sazón infinito de los que eran +fundamento del gobierno de la España antigua. Era yo su íntimo amigo +desde los últimos días de nuestras niñeces, y había continuado con +él en nuestra juventud en frecuente amistoso trato, por lo cual tuve +entrada en la tertulia de su hermana. A ella hube yo de llevar a otra +persona de cuenta que empezó a representar en aquella reducida sociedad +uno de los principales papeles, allegado yo a él, y formando como una +oposición al partido predominante en el Congreso, del cual era el +conde de Toreno en aquella sala particular el primer representante, +así como en la de sesiones uno de los capitanes de la gloriosa hueste +de los reformadores. Era la persona de quien acabo de hablar don +José García de León y Pizarro (conocido solo por la parte segunda +de su apellido), entonces secretario del Consejo de Estado, empleo +puramente titular, pues este cuerpo, aunque existente de derecho, de +hecho estaba, si no muerto, en letargo parecido a la muerte; hombre de +instrucción varia y amena, de clarísimo entendimiento, de gran chiste; +algo singular, llano por demás y alegre, en el trato tan agradable +cuanto serlo cabe, algo y aun bastante dado a censurar, tildado de +tener cierto matiz de afrancesamiento, en doctrinas no poco liberal, +pero disintiendo a menudo de los corifeos de la parcialidad dominante, +y, sobre todo, disgustado de lo que en ellos juzgaba entono y orgullo, +y de la en su sentir casi servil sumisión con que eran mirados por sus +secuaces; personaje que, después ministro más de una vez, no hubo de +corresponder a las esperanzas que de él se tenían, pero más que por +otra cosa, inferior a su concepto por lo duro de las circunstancias, +y con quien ha sido injusta la opinión, negándole el mérito que sin +duda tenía, y el cual en algún tiempo era en él conocido y confesado. +Con extrañeza de las gentes por la diferencia que había entre nuestras +edades, por tres años fuimos Pizarro y yo inseparables, como pueden +serlo dos amigos de los más íntimos iguales o cercanos en años, +paseando juntos, leyendo juntos, comentando lo que leíamos, abarcando +muy diversas materias en nuestra lectura y conversaciones, conformes o +poco menos en nuestras ideas políticas,[39] y sobre todo en el orgullo +con que resistíamos a otro orgullo, siendo en la fe constitucional +cismáticos, aunque no herejes. En aquel palenque hubo de ser la +victoria, aunque no completa, de mi amigo Pizarro, de que me cupo una +pequeña parte. + + [39] En un punto capital eran enteramente disconformes nuestros + pareceres, porque Pizarro opinaba que habría convenido a + España sujetarse de buena voluntad a Napoleón, y yo todo lo + contrario. En el breve primer reinado de José Bonaparte en + Madrid, terminado por el suceso de Bailén y la retirada de los + franceses (pocos días de julio de 1808), había prestado Pizarro + juramento de fidelidad al monarca intruso, como lo había hecho + todo el Consejo de Estado, de que él era secretario. Sin + embargo, no vaciló en cuanto a seguir al legítimo gobierno en + diciembre del mismo 1808, cuando entró el Emperador francés + victorioso en la capital de España, y huyó a pie pasando + mil trabajos durísimos y peligros. Así sus adversarios le + echaban en cara el juramento sin mucha razón, pues habían + jurado la Constitución napoleónica en Bayona varios hombres + que después se señalaron sirviendo al gobierno legítimo: el + señor Romanillos, el general don Miguel de Álava, mi tío el + tesorero general don Vicente Alcalá Galiano, con otros de igual + o inferior nota. Mostrando yo a Pizarro mi extrañeza al ver + que su conducta patriótica desmentía sus opiniones de casi + afrancesado, me respondió con la imagen siguiente: «Si cuando + en diciembre iba yo saliendo de Madrid a pie con el uniforme + puesto y calzado con alpargatas, me hubiesen dicho: “¿Dónde + va usted? ¿No ve usted que resistir a los franceses es una + locura?”, habría respondido: “Sí, lo creo una locura, pero no + me detenga usted, porque la nación quiere, y hay obligación de + acceder a su voluntad”». + + En cuanto a mí, pobre muchacho, ya me había negado a las + cariñosas ofertas de emplearme ventajosísimamente en el + servicio del usurpador, que me había hecho don Miguel de + Azanza, íntimo amigo que había sido de mi padre y de toda mi + familia. + +En esto apareció una tertulia de igual naturaleza, pero en que +predominaban opiniones diametralmente opuestas: la de la señora doña +Francisca Larrea, mujer del ilustrado alemán don N. Böhl de Faber, +literato, buen escritor en nuestra lengua y apreciabilísimo, visto a +todas luces. Su mujer, a quien acababan de dar licencia los franceses +para pasar a Cádiz desde Chiclana, donde residía durante los meses +primeros del sitio, era literata y patriota acérrima, pero de las +que consideraban el levantamiento de España contra el poder francés +como empresa destinada a mantener a la nación española en su antigua +situación[40] y leyes, así en lo político como en lo religioso, y aun +volviendo algo atrás de los días de Carlos III, únicos principios y +sistema, según su sentir, justos y saludables. + + [40] Me acuerdo de que la señora de Böhl repetía con + entusiasmo, mirándola como emblema de nuestro alzamiento, la + siguiente décima, por cierto no falta de brío en la expresión o + en el pensamiento, aunque incorrecta: + + Nuestra española arrogancia + Siempre ha tenido por punto + Acordarse de Sagunto + Y no olvidar a Numancia. + Franceses, idos a Francia, + _Y dejadnos nuestra ley_, + Que, en tocando _a Dios y al rey_ + Y a nuestros patrios hogares, + Todos somos militares, + Y formamos una grey. + + Aquí está compendiado el modo general de ver el levantamiento + del pueblo español por un aspecto de los varios que presentaba, + considerándole el único. + + De estas doctrinas de sus padres, y más particularmente de su + madre, saca las suyas que con tanto celo sustenta la afamada + novelista, hoy viva, cuyo nombre en la república literaria es + _Fernán Caballero_. + +Fui yo presentado en casa de la señora de Böhl; pero por mil razones +no hube de agradarle, ni ella por su parte, a pesar de su mérito, se +captó mi pobre voluntad. Lo cierto es que la vi una vez y después +fue mi suerte (ya en 1818) entrar con ella y su estimable marido en +agrias contiendas literarias en que hubieron de injerirse con poco +disimulo cuestiones políticas, no sin grande peligro mío en aquellas +horas; acrimonia de que hoy me pesa al hacer a aquellos dos ilustrados +consortes la debida justicia. + +Pero tales reuniones eran para pocos, y lo general de las gentes había +menester alguna distracción para las noches, pues de día no daban poco +los paseos, extraordinariamente concurridos. El invierno de 1810 a +1811 había corrido estando en gran parte de él en la isla de León la +Regencia y las Cortes, y en el otoño anterior la fiebre amarilla, +que tanto estrago había hecho en Cádiz y en toda Andalucía en 1800 y +1804, había aparecido por tercera vez, no con el antiguo rigor, pero +acabando con no pocas vidas y causando el temor consiguiente. Por esto, +así como por otras razones, no se pensó en abrir el teatro de Cádiz. +No era tiempo oportuno para hacerlo el del siguiente verano. Pero +corrió este sin que diese la menor muestra de sí, como se temía, la +epidemia. Entonces comenzó a pensarse en la conveniencia de aumentar +distracciones a una población que, al cabo, si lo pasaba bien, vivía +encerrada en breve recinto, y expuesta al peligro del bombardeo. +Había tenido Cádiz sucesivamente varios gobernadores en el corto +término de dieciséis a diecisiete meses, hasta que en junio de 1811 +fue nombrado para desempeñar su gobierno militar y político, hasta +allí siempre unidos, el teniente general de marina don Juan María +de Villavicencio, personaje notable, instruido, activo, de singular +chiste que contrastaba con lo severo y adusto de su rostro, dotado de +gran tino para el manejo de los hombres; hombre, a quien confío que me +será lícito elogiar, sin que el cercano parentesco que con él me unía +(pues era hermano y muy querido de mi madre, y además mi padrino) me +incline demasiado a su favor, ni la disconformidad que llegó a haber en +nuestras opiniones políticas, crecida en sus últimos días a punto de +romper entre nosotros todo trato, me pueda mover a rebajar en un ápice +el buen concepto de que entre las gentes, inclusos no pocos de sus +contrarios, disfrutaba. Aunque era Villavicencio religioso, lo era sin +superstición, siéndole familiares las obras de los filósofos franceses, +y así, aunque tropezó con preocupaciones que representaban ser impropio +en una ciudad amenazada de peligros darse a diversiones profanas que +bien podrían provocar sobre los moradores de Cádiz la ira de Dios, no +hizo caso de ellas y atendió a distraer los ánimos de los males de la +guerra, proporcionándoles el esparcimiento posible en uno que, al cabo, +aunque cómodo, no dejaba de ser encierro. Se abrió, pues, el teatro, +y pronto se vio lleno, no obstante la escasez de recursos de los +habitantes. En aquellos días el teatro de Cádiz, hoy pobre, mezquino y +feo, puesto en cotejo con otros muchos después edificados, era tenido +por de los mejores de España, aun incluyendo el del Príncipe, recién +construido en Madrid, pequeño y de escaso adorno, aun el de los Caños +del Peral, solo notable por ser algo mayores sus dimensiones. En el +de Cádiz, los palcos principales, que en la nomenclatura madrileña +de ahora se llaman bajos, eran todos propiedad particular, la mayor +parte vinculada. Los apellidados de platea, puestos al nivel del patio +y lunetas, eran incómodos, y así a los segundos concurrió la flor de +la sociedad de la corte; familias de grandes de España, y de altos +empleados. + +Eran medianos los actores, pero entre ellos había algunos de los ya +afamados de la capital. Faltaba Máiquez, que bien podría haber estado +allí, atendiendo a su celo patriótico que por poco le cuesta la vida +en el Dos de Mayo; pero el insigne actor se había dejado ablandar por +los halagos de José Bonaparte y de las autoridades afrancesadas, y +lucía su habilidad prodigiosa en las tablas de Madrid, si bien no sin +conservar ardiente amor a su patria, que le atrajo dura persecución +en 1814 y hasta odio personal del rey Fernando, restablecido en su +trono. Faltaban dos buenos discípulos de Máiquez, Prieto y Caprara, ya +conocidos de los gaditanos. Pero estaba Carretero, el galán compañero +de Rita Luna, de quien ya he hablado en otra parte de estos recuerdos; +estaba Díez, aventajado alumno de la escuela de Máiquez, a cuyo lado +había ya representado papeles, y estaba Querol, gracioso de la más +alta fama en la corte, excelente actor, y en las comedias llamadas de +figurón, inimitable. Una actriz, de la cual ya he hablado al referir +anécdotas de las mocedades de Martínez de la Rosa, Agustina Torres, +hasta allí solo conocida en teatros de inferior clase, y de cuyas +buenas dotes y cortas facultades he hablado, debiendo ahora añadir que +con su natural talento y sensibilidad, recibiendo lecciones o consejos +de personas entendidas, perfeccionó lo que en ella era perfectible, y +brilló supliendo hasta cierto punto la falta de aquello de que por la +naturaleza de su voz carecía. Otro actor, después subido a la más alta +y merecida reputación, apareció en aquel mismo teatro, venido de alguno +muy oscuro; pero este (hablo de Guzmán) solo apareció después de haber +levantado el bloqueo y retirádose los franceses, si bien cuando todavía +era Cádiz residencia del gobierno de España. + +Las piezas que se representaban eran de muy varia clase: de la +antigua poesía dramática castellana, y de las nuevas, representándose +de cuando en cuando alguna composición patriótica recién escrita. +También de aquellas de las cuales era natural sacar alusiones al día +presente, solía echarse mano. Así, una comedia de poco valor titulada +las _Vísperas sicilianas_, era oída con aplauso, a punto de venirse +el teatro abajo, cuando al sonido de la campana se arrojaban los +sicilianos acaudillados por Juan de Prócida sobre los franceses y +hacían en ellos horrible destrozo. + +Estaba el teatro bien dentro del alcance de las bombas enemigas, pero +desde diciembre de 1810 y en todo 1811, y aun en los días primeros +de 1812, rara vez nos enviaron los sitiadores tan molesto presente. +Rara vez, digo, pero no nunca; pues, como para quitar crédito a una +voz que empezó a correr después de una larga interrupción, suponiendo +abandonado por los sitiadores un proyecto que tan corto efecto +producía, con intervalos desiguales, que fueron siendo menores, +siguieron cayendo en Cádiz granadas. Pero en mucho tiempo todas +cuantas penetraron en la población se quedaron más cortas que la +primera, y además viniendo como esta llenas de plomo, y no reventando, +dieron motivo a la famosa coplilla de + + Con las bombas que tiran + los fanfarrones + se hacen las gaditanas + tirabuzones.[41] + + [41] Alusión a los rizos en forma de sacacorchos usados + entonces, y que se formaban ciñendo con pedacitos de plomo + delgadas mechas de pelo, que cubre y adorna la frente y sienes. + + Don Adolfo de Castro, en la obrilla excelente de su género, + donde trae mil particularidades de lo ocurrido en Cádiz durante + la guerra de la Independencia, cita esta coplilla, y con ella + una variante que es como sigue: + + Con las bombas que tira + el farsante Sult + se hacen las gaditanas + toquillas de tul. + + Pero como por fuerza ha de ver el lector, esto no tenía + sentido, como lo de los tirabuzones. El señor de Castro (que no + vivía entonces) ignora que esta variante tonta fue una copla + improvisada y cantada en el teatro por un actor llamado Navarro + que la echaba de gracioso, y a veces lo era, pero no a menudo. + Al oírla fue aplaudida, como suele serlo cualquiera necedad, + pero no era uso cantarla, pues bien se veía que no había + materiales para medio pañuelo (vulgo toquilla en Andalucía) en + las granadas que tiraban los franceses. + +Sin embargo, ya entrado 1812, y muy a los principios, empezaron a +venir con más frecuencia a visitarnos los instrumentos de muerte y +ruina; y como ocurriese una u otra desgracia, ya comenzaron a buscar +los habitadores en Cádiz medios de libertarse del peligro. Cabalmente +de ello nació hacerse aún más alegre la vida. Como se verá en la +continuación de esta narración (cuyas dimensiones van excediendo a las +que pensé darle al comenzarla), los últimos meses del sitio, y los +del bombardeo, nunca terrible, pero sí ya incómodo, fueron los en que +de tal modo vino a ser la vida armada y rica en entretenimiento, que +los pocos, poquísimos que hoy vivimos, y fuimos testigos de aquella +situación, nos acordamos de ella como de una serie de días iguales a +los que se pasan en una feria o en otra serie semejante de diversiones. + +Lo que particularmente distinguía a los españoles de los días gloriosos +en que sustentó nuestro pueblo, con raras excepciones y sin distinción +de clases, la independencia y gloria de la patria, heroico en su +perseverancia, aun cuando en varias ocasiones no lo fuesen en la +campaña sus soldados bisoños, era la fe en la justicia de su causa, de +donde nacía la confianza en el triunfo final, fuesen cuán grandes y +numerosos podían ser los reveses con que hubo de afligirlos la adversa +fortuna. Era en verdad España, en aquellas horas, personificación del +varón justo y tenaz en su propósito, que en un pasaje, con frecuencia +citado, pinta Horacio; cuyo espíritu firme, ni por las ventajas +alcanzadas por el enemigo, ni por discordias intestinas y funestas +desmayaba, y a quien no aterraba ver irse desmoronando sobre su cabeza +el edificio de la nación a los embates del vencedor poderoso, estando, +como estaba, resuelto a perecer impertérrito sepultado bajo las +ruinas. De esto daba pruebas, como en ningún otro periodo de la guerra +comenzada en 1808, España en los últimos meses de 1811 y primeros del +siguiente; días cabalmente en los cuales hubo más sombras que lustre en +el honor de nuestras armas, siendo frecuentes y graves los reveses, y +escasas y de corta importancia las victorias. En aquella misma hora en +que, consultada la razón, solo podía dar por respuesta que el triunfo +del invasor era, si ya no seguro, poco menos, venía a ser cuando estaba +haciéndose una Constitución, y cuando fue nombrado nuevo gobierno, +atendiendo a ello más que a los sucesos de la guerra los moradores +de la isla gaditana, mientras los de las tierras enseñoreadas por el +enemigo, aun cuando poco se cuidasen de legislación política, miraban +como la real y verdadera la que salía de la asediada Cádiz. + +Mediado 1811, empezó en las Cortes a discutirse la Constitución. +De sus méritos no me toca hablar aquí ahora: básteme decir que su +todo y sus artículos empeñaban vivamente la atención y toda clase de +afectos, considerándola como destinada a regir durante plazo más o +menos breve a España toda. Los discursos de los diputados sobre puntos +constitucionales eran oídos, no meramente con atención, sino con ansia +viva, comentándose luego,[42] y aun con frecuencia en la hora de ser +pronunciados; clase esta última de comentario, si no ilegal en sí, +ilegalmente ejercida, pues se expresaba con aplauso a los oradores +gratos al público, y con vituperios a los de opinión contraria. + + [42] Perdóneseme como a un pobre viejo a quien dio algún + cuidado su reputación, citar aquí algo de mis mocedades en que + pruebe que no fui el loco tribuno que se me supone. En 1811 + escribí un largo artículo en el _Redactor general_, defendiendo + la doctrina que hace necesaria la sanción Real para que las + resoluciones de cuerpo o cuerpos legisladores pasen a ser + leyes, cuando el _conde de Toreno_ en las Cortes había hablado + contra dar al Trono tal prerrogativa. Verdad es que me ceñí + a copiar los argumentos de _Mirabeau_. Pero al cabo algo era + seguir al Mirabeau gran repúblico, en vez de seguir, como + solían los más en aquel tiempo, en Mirabeau al tribuno, al + revolucionario demoledor o trazador de locos planes. + +Argüelles, Mejía, Muñoz Torrero, Calatrava, Oliveros, Gallego, Golfín, +con algunos más, eran oídos como oráculos; Inguanzo, Gutiérrez de +la Huerta, Borruell, Valiente, con otros pocos adictos a las mismas +doctrinas, con extremos de injusticia. El famoso Ostolaza era blanco +principal del odio y burlas del auditorio, lo cual merecía en parte por +una frescura digna de ser calificada de descaro, y por ser conocidas +sus malas costumbres y sus arterías para elevarse,[43] todo lo cual +ponía en relieve su figura llena, su cara excesivamente redonda y +rojiza, y sus ademanes y continente en grado sumo provocativos. + + [43] Justifica lo aquí dicho de Ostolaza el proceso que se le + formó por haber seducido a jóvenes de un colegio de que era + director, cuando después de haber privado altamente con el + rey Fernando fue enviado a residir en una provincia. También + los medios por donde se había hecho notorio en 1810 habían + sido ridículos y asimismo vituperables. Pero nada alcanza a + disculpar la maldad atroz de que fue víctima, hacia 1838 o + 1839, cuando, con no sé qué pretextos, murió asesinado con + burlescas formas de juicio en Valencia. + +Había asimismo diputados cuyos discursos unas veces eran recibidos con +aplauso y otras con extremada desaprobación, porque en ellos estaban +representados juntamente, pero alternando, los dos diversos y a veces +opuestos principios del levantamiento popular de 1808: la predominancia +del pueblo o de la plebe y el fanatismo. De ello venía o ser ejemplo +don N. Torreros, conocido por el _Cura de Algeciras_, afluente, de +corta y mala instrucción, sencillo a veces, malicioso en otras, +ridículo en sus modos, y mucho en su acento _ceceoso_ a punto de dar +golpe aun en Andalucía.[44] + + [44] Bien viene aquí, a fuer de buen andaluz, decir que no + todos los andaluces cecean, aunque ninguno pronuncia bien el + castellano. En Cádiz, por ejemplo, donde el convertir la _l_ en + _r_ es vicio común, raros son los que hacen sonar la _z_, cuyo + sonido sustituyen con una _s_, cual no la hay en otra lengua o + parte alguna. + +En los primeros días de las Cortes se había hecho notable el buen cura +por sustentar la causa de los guerrilleros contra la de los oficiales +del ejército con frases que le valieron altos aplausos. Cuando empezó +a discutirse la Constitución, ya no privaba Torreros con el pueblo +de las galerías, porque había soltado expresiones favorables a la +intolerancia religiosa llevada al mayor extremo. Pero al hablarse del +artículo de aquella Constitución que declara que la soberanía reside +esencialmente en la nación, a la cual asiste el derecho de variar sus +leyes fundamentales, ningún demagogo pudo exceder al cura de Algeciras +sustentando una doctrina tan peligrosa, por la cual parece que está la +asociación política que constituye un Estado como de continuo puesta +en vilo. Sus elogios del pueblo, los temores o recelos del poder del +trono, que manifestaba, ya con énfasis, ya con singulares reticencias +que implicaban cargos y encerraban amenazas, y todo esto dicho con los +modos y tono estrafalarios, en él tan comunes, recrearon a los oyentes, +que recibían su discurso con una aprobación mezclada con risa. + +También por aquellos días ocuparon a las Cortes otros asuntos, que +dieron margen a que mostrase el auditorio, que de veras se creía amante +de la libertad, su feroz tiranía, no sin participación de la mayoría +del Congreso que en unas ocasiones le excitaba y daba ejemplo, y en +otras aprobaba sus excesos, pues aprobación venía a ser su tolerancia. +Los procedimientos contra un folleto del exregente Lardizábal, contra +otro del consejero don José Colón, y contra una consulta quedada en +mero proyecto del consejo llamado de Castilla, eran actos de despotismo +en que las Cortes, figurándose parte, hacían no poca del oficio de +juez, todo lo cual era celebrado, y lo que es peor, aplaudiéndose el +rigor injusto, a la par que recibiéndose con violenta desaprobación +la defensa que hacían de los acusados sus parciales. En uno de estos +acalorados debates vituperó la conducta del desmandado auditorio el +diputado don Juan Pablo Valiente, consejero de Indias, y trajo en apoyo +de su censura una cita de Filangieri; pero aunque este escritor, hoy +olvidado, era para los hombres de las sectas reformadoras del siglo +XVIII autoridad de gran peso, los concurrentes a las galerías del +cuerpo deliberante, entre los cuales no abundaban los doctos, llevaron +tan a mal la cita, en odio del citador, que rompieron en un torrente de +dicterios contra el orador, expresándolos en gritos y acompañándolos +con amenazas, y hasta con señales de querer pasar sin dilación de las +palabras a las obras. Empezó, pues, un alboroto, interrumpiose la +sesión, retirose a una pieza interior Valiente, y no paró por esto el +tumulto, siguiendo en voces y ademanes no leves muestras de propasarse +a actos de violencia contra su persona. No tenía, con todo, aquel +bullicio carácter verdadero popular, pues lo general de la población +se mantenía en paz profunda, ciñéndose la turba medio amotinada al +corto recinto de las dos o tres calles inmediatas al lugar donde se +celebraban las sesiones, y en punto a número al de los que tenían la +asistencia a las galerías por ocupación ordinaria. Hubo con todo de +acudir llamado el gobernador, mi tío, que aún gozaba de favor con +todo el pueblo, incluso con los constitucionales, y que, tomando del +brazo a Valiente, le sacó por entre los alborotadores, y le llevó al +seguro asilo de un buque surto en la bahía. No se oyó en las Cortes +la merecida severísima reprobación de tal atentado, ni volvió a tomar +asiento en ellas Valiente. + +Mientras esto pasaba, iban cayendo en poder del enemigo varias plazas +de Cataluña y Valencia; una gran derrota de la flor de nuestro +ejército, mandada por el regente Blake, amenazaba aún con mayores +males; y el ejército inglés, aunque victorioso, ceñido a defender +a Portugal, si alguna vez conseguía ventajas dentro de España, +pronto desamparaba nuestro territorio, si bien desde los confines +del territorio vecino era para la causa de la restauración auxiliar +poderoso. Todo esto llegaba a noticia de los vecinos de Cádiz, y si no +les era grato, tampoco los afligía en extremo, llamando más su atención +la lucha entre las opuestas banderías que acababan de ser bautizadas +con los nombres de _servil_ y _liberal_, que las operaciones militares. + +También se prestaba atención a las producciones impresas, pero +corta, salvo en una u otra ocasión en que lo impreso era casi como lo +hablado, porque trataba de las cuestiones políticas pendientes. Los +antirreformistas iban levantando la cabeza, no sin indignación de sus +contrarios, que los culpaban de usar de la libertad para hablar contra +la libertad, como si al obrar así no usasen de un derecho que se les +había dado, así como a todos. No tenían grandes escritores, pero el +padre Alvarado, que publicaba unas cartas con el nombre del _Filósofo +rancio_, no era digno de desprecio. Una obra publicaron los de la misma +parcialidad que valía poco, pero que hizo ruido, y vino a ser memorable +por haber dado origen a otra producción de más valor, si bien no del +que llegó a dársele, y de considerable escándalo. La que acabo de citar +aquí en lugar primero, tenía por título _Diccionario razonado manual_, +y era una sátira de los reformadores, siempre acre o amarga, por lo +común necia e injusta; pero en algunas ocasiones no falta de ingenio o +chiste, y hasta en uno u otro caso no ajena de justicia. Ello es que +picó a sus adversarios, decidiéndose desde luego entre estos que era +indispensable dar las tornas a tal agresor, y hacerlo con armas iguales +a las por él empleadas. Lo más singular es que fuese señalado, como +por elección, aunque no hecha por vías notorias, evidente, el campeón +de los liberales a quien tocaba entrar en batalla, y, según se suponía +sin consentirse en ello dudas, derribar y aniquilar al osado paladín de +los serviles. El nombrado fue don Bartolomé Gallardo, dueño entonces de +altísima reputación, aunque fundada en títulos que si por su calidad +eran hasta cierto punto valederos, por su número y dimensiones apenas +alcanzaban a constituir un valor literario muy subido. Gallardo, no +muy conocido en Madrid, había sido elegido en Sevilla para escribir en +el _Semanario patriótico_, puesto a la sazón a cargo de don Isidoro +Antillón, don José María Blanco (el después conocido por Blanco White) +y don Alberto Lista, a los cuales había encomendado Quintana, por +entonces muy embebido en las ocupaciones de su empleo, continuar el +periódico por él fundado en Madrid en agosto de 1808, al cual había +logrado dar extremada valía e influencia, y en que había empleado su +ya acreditada pluma. Gallardo hubo de escribir un artículo que no +gustó, a punto de haber salido desechado por quienes habían de ser +sus colaboradores. No eran prendas del así maltratado escritor ni la +modestia, ni el sufrimiento, como hubo de probarlo en su larga carrera +prolongada hasta días poco remotos del presente; carrera que fue una +perpetua guerra en que él, agresor a menudo, se vio al fin obligado +a defenderse y recibió más heridas que llevó, haciendo poco daño con +sus armas, aunque procuró afilarles todo cuanto cabe en lo posible las +puntas, y aun untárselas con veneno. Gallardo juró odio acerbo a la +pandilla de Quintana y al que era de ella cabeza, lo cual, no obstante, +se allegó a la bandera reformadora, pero como queriendo formar en ella +un tercio o escuadrón aparte señalado por extremarse en la osadía. +Había publicado un folletito de pocas páginas, titulado _Apología de +los palos dados a don Lorenzo Calvo de Rozas_, y en tan breve trabajo +y sobre tan pobre asunto había mostrado calidades de grande escritor; +dicción castiza con solo algún ligero ribete de afectación, buen +estilo, chiste abundante y de la mejor ley. Con tales méritos fue, sin +embargo, desmedido el concepto que dio a su autor tan ligera obrilla, +juguete primoroso, pero que de serlo no pasaba. Lo cierto es que +Gallardo, como dejo dicho, fue señalado para contraponer un diccionario +al _razonado manual_, y que cumplió con su encargo al cabo de no muy +breve tiempo, anunciándose próximo unas veces el esperado parto de +su ingenio, y otras remitiéndose a hora algo posterior el logro de +las que eran altas esperanzas, y al cabo apareciendo el _Diccionario +crítico burlesco_ con grande aplauso del vulgo de lectores, y moderada +aprobación de los entendidos; con bastantes malos chistes entre +algunos pocos buenos; con no mucha originalidad; conteniendo trozos +bien escritos y otros en que la afectación llega a ser insufrible. Lo +que más valor dio a la obra fue la ira que excitó, harto merecida en +parte, por la ostentación de impiedad que en ella resalta. Gallardo +hubo de ser condenado por su obrilla y aun reducido a prisión, pero la +muy suave en que estuvo fue para él lugar de recreo y triunfo, siendo +allí visitado y adulado por gran número de personas, para quienes eran +méritos las culpas del autor atrevido. + +Tales eran (y si algunas de otra clase pocas) las plantas que florecían +y fructificaban allí y entonces en el campo de la literatura. Por +aquellos días publicó Capmany reimpreso en Londres, el libro a que +impropiamente había dado el título de _Filosofía de la elocuencia_, +mero tratado de retórica al uso antiguo, en que nada filosófico +podía encontrarse aun con el mejor deseo de hallarlo, y el cual, +sin embargo, había corrido con aceptación por muchos años; pero su +autor, en su _galofobia_, le había variado, dándose por arrepentido +de haber citado en él, como modelos, trozos de autores franceses, y +sustituyendo a estos otros de escritores castellanos, a que agregó en +su estilo renovado salpicar la composición con frases propias de los +malos conceptistas del siglo XVII y hasta dignas del imaginado fray +Gerundio. Pero su obra no dio margen por lo pronto ni a alabanza, ni a +vituperio.[45] + + [45] En días muy posteriores, y (si bien me acuerdo) en + la _Gaceta de Bayona_, publicada hacia 1830 y escrita en + castellano, fue censurada con extremos de aspereza, aunque + no sin mucho de justicia, la aquí citada obra de Capmany, + llegando los censores a punto de citar, para usarla en + sentido contrario, la famosa frase de Quintiliano, cuando + dice tocante a Cicerón: _Ille se profecisse sciat cui Cicero + valde placebit_, afirmando que da pruebas de buen gusto quien + condena a _Capmany_. Aquí se mezclaban con odios literarios + los políticos, porque los críticos, antes servidores de + José Napoleón, y pasados a protegidos de Fernando VII, no + perdonarían ocasión en que pudiesen cebar su odio a los que se + mantuvieron firmes en defender la causa de su patria. + + Sin duda, las rarezas de que llenó Capmany la nueva edición + de su obra, nunca más que mediana, justificaban no poco la + severidad de la censura. ¿No son dignas de Gracián o aun del + supuesto Gerundio frases como las que siguen, «corriendo se + vendían antiguamente las rosas», «porque galas tan caducas no + permitían asiento»; o esta otra; «los antiguos nos daban dentro + de una medalla todo un César, porque los grandes hombres se han + de medir de pescuezo arriba»? + +En tanto empezaban a darse a luz traducciones de obras que antes no +habrían podido publicarse en España. Una de Mably, de escaso valor, +pero que le tuvo no corto cuando su autor, hoy enteramente olvidado, +pasaba por grande autoridad en política, tuvo por traductor, o, como +debe decirse, por traductora, a la excelentísima señora marquesa de +Astorga, condesa de Altamira. Un don N. de la Dehesa, que en 1834 o 35 +fue ministro de Gracia y Justicia, dio a la estampa en nuestra lengua, +la antes estimada obra del suizo Delolme, sobre la _Constitución +inglesa_, llamando al autor original, ciudadano de Génova, por decir de +Ginebra, lo cual a más que a traducir equivocadamente la voz francesa +_Genève_ se extendía.[46] + + [46] Debía el bueno del traductor, sobre haber sabido que + Génova en francés es Gênes, así como Genève es Ginebra, saber + que los genoveses, aun cuando era república el Estado de que + eran parte, no usaban el título o calificación de _ciudadanos_. + Al revés, en Ginebra, donde ciudadano era una calificación o + un título legal, no común a todos los habitantes sino a una + categoría de estos, por lo cual venía a ser un distintivo. + +Más traducciones aparecieron, pero cuáles y cúyas fueron se me +ha borrado de la memoria. Algo de esto era leído, de donde iban +propagándose doctrinas hasta allí conocidas de pocos españoles. + +Pensose en escribir para el teatro. Comenzó Martínez de la Rosa +su tragedia _La viuda de Padilla_, y poco después su comedia _Lo +que puede un empleo_, de las cuales ya he hablado en otro lugar +de este libro. Infatigable Saviñón en traducir, lo cual hacía con +extraordinario acierto, se dedicó a poner en verso castellano el +_Bruto primo_ de Alfieri, mudándole el título en el de _Roma libre_, +y extremándose alguna vez más que el autor en varias doctrinas +republicanas.[47] + + [47] Al terminar el primer acto del original, recién expelido + del trono Tarquino, grita el pueblo romano: + + «Il primo di che vivrem noi, fia questo». + + Saviñón le tradujo bien diciendo: + + «Este es el primer día en que vivimos». + + Pero como Alfieri usaba del verso suelto, y su traductor del + _Romance_ endecasílabo, y como cabalmente el verso aquí citado + debía ser seguido en castellano por otro terminado en _e o_ + con que acabase el acto, hace Saviñón que a la exclamación + del pueblo romano, Bruto, que en la tragedia italiana calla + entonces, prorrumpa en el siguiente verso: + + «Cópielo el mundo, y vivirán los pueblos». + +En tanto, un ingenio muy de otros principios, el duque de Híjar, +hermano del actual, escribió e hizo representar una composición +dramática, en parte alegórica, en que no faltaban buenos trozos; pero +como abundaba en pensamientos monárquicos, aunque no contrarios a las +reformas que iban haciéndose, fue oída con corto favor, si bien no +con desaprobación, siendo además su autor persona en quien algunas +singularidades impedían que se hiciese la debida justicia al valor +natural y aun al buen cultivo de su entendimiento.[48] + + [48] Como hubiese dicho el buen duque, candoroso por demás, que + para componer los versos se tendía boca abajo, dio esto motivo + a dichetes de mal gusto. Arriaza dijo sobre ello unos versillos + obscenos e ingeniosos, y Gallardo, en su _Diccionario crítico + burlesco_, también hace mención de un gran señor, el cual «diz + que componía los versos según aquí va referido». Mejor tratado + merecía ser el duque de Híjar, cuya afición a las letras era + notable y loable, y cuyos versos, si ya no de alto aplauso, + eran merecedores de algún aprecio, siendo correctos cuando + menos. + +Entre tales ocupaciones y entretenimientos dentro de la isla gaditana, +se multiplicaban fuera de ella las desdichas. Cayó, al terminar el +año de 1811 o en los primeros días de 1812, en poder de los franceses +la ciudad de Valencia, y con ella el entonces principal ejército +español, quedando prisionero el general don Joaquín Blake, uno de +los del Consejo de Regencia del reino, y aun su presidente. Era el +revés de tal magnitud que hubo de causar más que la ordinaria pena +producida por otras desventuras en los descuidados habitantes de la +isla gaditana. Al mismo tiempo sonaron, aunque medio articuladas, voces +de traición de las que había tiempo que no se oían. Para Blake nunca +había soplado favorable el aura popular, a lo menos la que procede +de las regiones inferiores y medias de la sociedad, mientras de los +que más presumían, y con razón, de entendidos, una buena parte, en la +cual se contaban Argüelles y sus amigos, tenía al general desventurado +en no corta estima, reputándole hombre de saber tanto cuanto buen +patricio. Lo cierto es que Blake gustaba de dar batallas, y que solía +perderlas; que su sequedad desagradaba generalmente, cuando a otros +daba idea alta de su buen entendimiento o instrucción su silencio casi +perpetuo, y que su amor a su patria y su fidelidad no desmentida a la +causa de la nación, como estaban juntas con una tibieza que rayaba en +frialdad, eran poco a propósito para días de pasiones violentas, de +aquellas que se manifiestan más que en actos útiles, en palabras y +vanas demostraciones. Así corrió por Cádiz la noticia de que Blake, +si no había abrazado el partido del rey intruso, estaba cerca de +abrazarlo, y que los franceses, al recibirle la espada, le habían +hecho los honores de infante de España; enorme desatino, pues esto, si +hubiese sucedido, casi equivaldría a reconocer, en cierto grado, los +soldados de Napoleón y el gobierno de José, la legitimidad del gobierno +por ellos calificado de rebelde. + +Hubieron de terminar tales desvaríos (por otra parte no tan peligrosos +como habrían sido tres o cuatro años antes) con llegar un parte de +Blake, donde se expresaba tan bien y con tan nobles pensamientos y +afectos al referir su desdicha a la par con la del Estado, que le captó +no pocas voluntades, hasta colocarle en la opinión en punto superior +al que merecía real y verdaderamente; porque si era honrado y un tanto +instruido, no tenía las altas dotes que en él suponían sus parciales. + +Importaba, después de faltar Blake, nombrar nueva regencia. Sus +compañeros Agar y Císcar, que después vinieron a recobrar el favor de +los constitucionales, por entonces le tenían perdido, no dudándose +de su recta intención, pero sí de su suficiencia. La elección podía +parecer ridícula, pues apenas había España que gobernar. Pero fue +llevada a efecto con grande empeño de las Cortes y del público. +Formáronse los diputados en un remedo de cónclave, encerrándose +rigurosamente por unas veinticuatro horas poco más o menos. Esperábamos +delante de las puertas cerradas con notable impaciencia los que nos +creíamos interesados en cuestión de tanta importancia. Circulaban +nombres de candidatos, los más de ellos no muy del gusto de la turba +expectante, más extremada aún que la mayoría de las Cortes. Entre +los cinco elegidos disgustó, más que otro nombre, el del duque del +Infantado, sabiéndose además que no había sido del gusto de Argüelles +y los suyos, en este caso vencidos, aunque generalmente vencedores +en aquel Congreso. El de mi tío don Juan María Villavicencio tampoco +fue grato, aunque se supo que le habían votado los caudillos de los +liberales, y debo confesar, con arrepentimiento y vergüenza, que +pudo más en mí el fanatismo político que los lazos que me unían al +hermano querido de mi amadísima y amantísima madre, y que fui de +los desaprobadores de la elección siendo así que el electo, por sus +muchas buenas prendas aún gozaba de favor sumo entre lo general +de las gentes; pero yo conocía sus principios monárquicos que, +descubiertos, al cabo hubieron de engendrar mutua enemistad entre él y +los constitucionales. De los otros tres nombrados, solo el nombre del +conde de La Bisbal, don Enrique O’Donnell pareció bien, lo cual prueba +no estar dotados de grande penetración los que juzgaban a los recién +elegidos. Los dos restantes quedaron sin aplauso o censura, aunque uno +de ellos (don Joaquín Mosquera) fue después objeto, más todavía que de +acre vituperio, de burla amarga. + +Era cosa de ver las enhorabuenas que recibían los nuevos regentes y las +esperanzas y los temores que reinaban sobre su modo de gobernar, cuando +faltaba un Estado en que pudiesen acreditar sus dotes de gobierno, y +era lo más probable que no llegase a haberle. + +Ocupaba en medio de esto los ánimos el próximo juramento y promulgación +solemne de la recién elaborada Constitución, ya llevada a remate. La +fiesta que para ello se preparaba no podía ser ostentosa, pero lo +raro de las circunstancias le daba un alto grado de lustre. Señalose +para la ceremonia el 19 de marzo, aniversario de la subida al trono +de Fernando, y por singular coincidencia, día de gala forzada para +los españoles residentes en la opuesta costa, por serlo del santo del +que se titulaba rey de las Españas _y de las Indias_. En el día 18, +preparado ya todo para la festividad, se veía que no se prestaría a +favorecerla el cielo, pues lo que tal nombre lleva aparecía cubierto +a trechos de negras nubes, casi segura señal de recios aguaceros, y +aun de viento furioso. Con todo, el nuevo gobernador de Cádiz, el +dignísimo general de marina, don Cayetano Valdés, juzgando más por +su deseo que por lo probable, aseguró que según su experiencia y +habilidad en predecir por el _cariz_ el tiempo, podía augurar que no +sería malo el del día próximo venidero, y reinando en quienes supieron +tal vaticinio igual deseo que el del vaticinador, cuyo acierto en +tales casos era conocido y ponderado, se entregaron todos a lisonjeras +esperanzas, no obstante ver cargadísimo el horizonte por la boca del +Guadalquivir, y por el mar alrededor del castillo de San Sebastián, +circunstancias que, estando unidas, son indicio infalible de un viento +vendaval acompañado de lluvia. Acertó más que el general marino quien +con menos pasión juzgaba tomando en cuenta el aspecto del cielo. Fue +el día de aquellos de que hay pocos en lo malo, y sin embargo, pudo +más el alborozo que la inclemencia del tiempo, saliendo magnífica a +su modo la fiesta. Había ya arreciado un tanto el bombardeo, y la +catedral estaba en uno de los lugares más expuestos a la caída de los +proyectiles; por lo cual fue elegida para que en él se cantase el +_Te-Deum_, necesario apéndice de tal clase de funciones, la iglesia del +convento de Carmelitas Descalzos, situado en la Alameda. Desde ella se +descubre el mar con la entrada del puerto de Cádiz y la costa desde +Rota, asentada cerca de la embocadura del Guadalquivir, hasta muy a la +derecha de la ciudad del Puerto de Santa María, lugares ocupados por +los franceses. Tronaba la artillería en ambas contrapuestas riberas, +aunque estuvieron en aquel día suspensas las hostilidades, siendo los +cañonazos meras salvas, pero por tan contrarias causas, que aquel +saludo por una y otra parte era un reto o declaración de porfiada +guerra. Bien lo notaba el numeroso concurso que llenaba aquel paseo +de Cádiz, y con notarlo crecía en su entusiasmo. Era el caso de que +voy ahora hablando (según en otro pobre escrito mío he dado a notar) +uno de aquellos en que un pueblo entero, sin dar lugar a la reflexión, +obedece a un impulso único que le domina y arrastra, porque, aun a los +más opuestos a la ley que se estaba promulgando y ensalzando, y aun a +los más persuadidos de que la causa de la Independencia estaba perdida, +aquel acto, para los primeros odioso y para los segundos ridículo, +si meditada y fríamente le consideraban, embargaba, suspendía e +inspiraba un júbilo irresistible. Apareció en esto la comitiva que +del edificio donde celebraban sus reuniones las Cortes venía a la +iglesia. Componíanla los diputados formados de dos en dos: con ellos +los regentes. Estaba formada haciendo calle por la carrera la tropa, +o, según se decía entonces, tendida. El viento se había desatado y +soplaba como un huracán, bramando y combatiendo, y casi derribando a +las personas expuestas a sus ímpetus: las nubes iban rompiéndose en +torrentes de agua despedida con violencia, azotando los rostros, a la +par que calando los vestidos, y los circunstantes no por eso sentían +incomodidad grave; pues con ademanes de arrebatado entusiasmo, y ojos +y semblante encendidos, gritaban vivas salidos de lo más hondo del +pecho y oían con desprecio los cañonazos que en honor del intruso +rey de España disparaban los enemigos. Entrados en la iglesia los +diputados y demás personajes a quienes de oficio tocaba asistir al +acto solemne, y además los espectadores que cupieron, no desamparó la +concurrencia las inmediaciones del templo, a pesar de lo desabrigado +del sitio y del rigor del viento y lluvia. En una ráfaga tronchó el +como huracán un álamo de mediana robustez que estaba a corta distancia +de la iglesia, y hubo entre quienes lo presenciábamos alguien que, por +vía de burla, calificase tal incidente de funesto agüero en cuanto +a la suerte del código objeto de aquella festividad; cosa dicha sin +intención, pero que así podía haber hecho suya muy de veras la persona +más supersticiosa como la más sagaz y previsora, porque la obra de los +legisladores de Cádiz estaba destinada a morir en breve, ya triunfasen +los franceses, ya Fernando rescatado volviese al trono, no pudiendo +un rey reducirse de grado a aceptar una ley que tanto restringía su +poder, sin que esto sea disculpa de la negra ingratitud y bárbara y +feroz injusticia con que al fin aquel monarca, vuelto a su libertad y +poder por esfuerzos de los constitucionales, si no solos, a la par con +los de opinión contraria, pagó con persecución indigna beneficios con +que podía ir mezclada la equivocación, mas no otra idea contraria a su +autoridad; mal aconsejado en parte, pero también llevado por no buenas +inclinaciones propias. Mas esto que hoy vemos no lo veíamos entonces, +ni venía a cuento en aquella hora pensar en lo futuro. Atendíamos solo +a la grandeza y singularidad de la escena de que éramos espectadores, +y asimismo parte en mayor o menor grado. No amainó el temporal, y +al retirarse las Cortes y el concurso, continuaron el cielo con sus +rigores y la turba de concurrentes con su entusiasmo y vivas. Hubo +horas de descanso, retirándose las gentes a hacer su comida diaria +a la acostumbrada hora de las tres de la tarde, y a poco más de las +cuatro de la misma, nueva ceremonia llamó al pueblo a las calles, a +pesar de la continuada inclemencia del tiempo. Había preparados en los +principales sitios de la ciudad cuatro o cinco tablados donde había +de publicarse la Constitución con solemnidad. Presidió este acto el +gobernador don Cayetano Valdés, vestido de grande uniforme que estrenó +para el intento; circunstancia, aunque leve, notable, porque solía +tan digno personaje recordarla, pues, calado de agua al desempeñar su +encargo, hubo de perder aquel vestido algo costoso; pérdida de tal cual +consideración en sus entonces cortos haberes, y sacrificio que hacía +a la causa de la patria una misma con la de la Constitución en tan +memorable día. Terminó este tempestuoso y lluvioso, pero sin que hasta +cerrar la noche dejasen de estar atestadas de gente calles y plazas. +Había preparada una iluminación general, pero no fue posible llevarla a +efecto. + +Ya dejo dicho que empezaban a caer las granadas con más frecuencia que +antes, aunque sin periodo fijo. Pero el 16 de mayo, primer aniversario +de la batalla de la Albuera, vino el mariscal Soult de Sevilla a las +líneas fronterizas a la isla gaditana, y como en desquite del revés +padecido en igual día del año anterior, dispuso y llevó a ejecución al +cerrar la noche un bombardeo más serio por su duración que todos los +anteriores. Esto, si no aterró, incomodó, y, como desde entonces, o de +allí a pocos días, siguiese el arrojar de granadas con regularidad, +se creó con ello un modo de vivir en los moradores adecuado a las +circunstancias. + +El método que adoptaron los franceses fue disparar de cuatro en cuatro +horas sus trece o quince obuses-morteros. Tal regularidad, por más +de dos meses no desmentida, trajo consigo un método de vida en los +habitantes de la ciudad, el cual correspondía con el peligro o la +molestia, contribuyendo a hacerlos menores. + +Las granadas alcanzaban como a dos tercios o más de la ciudad,[49] y el +otro hasta el fin del sitio quedó indemne y seguro. + + [49] Es muy de notar que el alcance de la primer granada que + entró en Cádiz (en diciembre de 1810) fue rarísima vez excedido + y no muchas igualado por las que cayeron en su recinto hasta + el 24 de agosto de 1812, último día del bombardeo, siendo + lo común quedarse muy cortas hasta caer muchas en la bahía. + Próximos ya a retirarse los enemigos cayó una en la iglesia de + San Antonio excediendo a todas las anteriores y posteriores, + pero, como esto sucediese sabida ya la victoria de Salamanca, + y previéndose la retirada del enemigo, no hizo el efecto que + habría hecho en otro caso. + +A él acudían a pasar la noche la mayor parte de los que vivían en +los barrios expuestos. Rebosaban en gente las casas del barrio que +lo era de refugio, y era de temer, y se temió, que con el rigor del +verano, el hacinamiento de personas en espacios breves y cerrados +produjese enfermedades, y tal vez que asomase y se propagase la fiebre +amarilla.[50] + + [50] También en el paseo de la Alameda, del cual una buena + parte estaba fuera de tiro, y la otra no era de lo más + expuesto, dormían muchos a cielo raso y aun solían llevar allí + colchones. Como esto era en los meses de junio (hacia los + fines), julio y agosto, no resultó de ello daño, no siendo, por + otra parte en Cádiz, rodeado de mar, perjudicial a la salud el + rocío de la noche. + +De este último azote que en 1810 había caído sobre la población, +aunque no recio como en 1800 y 1804, y que volvió a aparecer, con +algún más rigor que en 1810, en 1813, cuando por fortuna ya estaba +Cádiz libre del asedio, nos libertó aquel año como en 1811 la bondad +de la Divina Providencia. Pero el fundado temor dictó precauciones. +Los hombres, con rara excepción, nos quedamos a dormir en nuestras +casas. Otro tanto sucedía en general aun con las mujeres de clase menos +acomodada, siendo esta una de las muchas desdichas inseparables de la +pobreza. Las personas apiñadas en casas por lo común pequeñas, por +ser cabalmente el barrio seguro de la ciudad uno en que abundan más +las habitaciones reducidas que las espaciosas, tendían sus colchones +en el suelo, y, no siendo las camas cómodas, ni la estación impropia +para pasar el tiempo al raso, no bien se levantaban y limpiaban y se +aviaban un tanto en peinado y traje, cuando, sacando sillas fuera de +las puertas, se sentaban a conversar unas con otras. Concurríase allí +como a una tertulia constante. Durante los intervalos regulares entre +los disparos solían los refugiados, o digamos las refugiadas, ir a dar +una vuelta a sus casas. A veces se descuidaban, siendo sorprendidas por +las granadas antes de volverse a su asilo o a veces cuando a él venían +encaminándose.[51] + + [51] De esto ocurrió un lance en mi familia, que cuento porque + puede servir de dar a entender lo que pasaba. En el intervalo + entre los disparos había venido a mi casa, situada en lugar + ni de los más expuestos ni de los seguros, con otra criada, + el ama de leche que lo era de mi desgraciado hijo Dionisio. + Se descuidó hasta dejar pasar las cuatro horas de suspensión + del bombardeo. Entonces se vino apresurada con el niño en sus + brazos hacia el lugar que era asilo de mi mujer y parientes. + Pero recién salida sonó la campana y siguió el zumbido de + una granada que vino a caer en la calle a muy corto trecho, + cubriéndola de polvo así como a la criatura. Era de ver, según + me contaron, cómo entró despavorida y llevando en su persona y + ropas señales del recién ocurrido lance. + +Al llegar el término fatal, todos se ponían en escucha, atentos al +sonido de la campana del convento de San Francisco. Porque, por +juiciosa providencia, estaba prohibido el toque de campanas en todo +caso, para que no sonase otra que la de aviso, salida del aquí citado +campanario, donde un fraile, hecho atalaya, puesta la vista en las +baterías francesas, al ver salir de ellas un fogonazo, daba una +campanada, siendo estas tantas cuantos eran los tiros. Al sonido de la +campana seguía inmediato el estampido (que entonces no era _detonación_ +más que en francés) del temible obús o mortero; venía luego el zumbido +de la granada por el aire, y cuando no caía el proyectil en la mar, +como solía suceder, daba aviso de su caída un recio golpe. Entraba +el averiguar dónde había caído y si había hecho daño a personas o +a edificios. Lo primero ocurría rara vez; lo segundo no pasaba del +agujero abierto por la casi inofensiva máquina de guerra. Había risa +aun cuando hubiese miedo. En los lugares seguros, donde faltaba el +temor de desgracia en la propia persona, había cuidado por las más +o menos queridas que estaban en sitio expuesto, y aun por las casas +y muebles que podían haber padecido detrimento. Libres ya de este +cuidado, aunque ciertos de haber de sentirle igual cuatro horas +después, se entregaban las gentes al buen humor, por lo común compañero +de incomodidades no graves. Parecía como que se estaba en competencia +para hacer gala de superior mérito contraído sobre quién vivía con más +estrechez en punto a espacio, o con menos regalo en punto a cama y +muebles. + +Pero a criaturas que viven incómodas se hace necesario procurar +distracciones. En ello se ocupó la autoridad. En el lugar más lejano +del alcance de los fuegos enemigos, se puso al modo de una feria. Había +además allí un tablado para música instrumental y vocal, que servía +con frecuencia al fin a que estaba destinado. También se formó una como +plaza donde se corrió por la sortija. + +El embajador de Inglaterra, que lo era entonces sir Enrique Wellesley, +hermano del general que llevaba el título de lord Wellington, solía +dar bailes, si no con la suntuosidad que hoy se ve en algunos, y con +lo que da de sí la ostentosa grandeza de los señores ingleses, unos +donde concurría la buena sociedad gaditana y la grandeza de España y +demás forasteros de alta categoría residentes en Cádiz, pero hubo de +cesar en la costumbre por estar su casa muy expuesta a las granadas, +porque sabiendo donde estaba, se recreaban los franceses en asestar +allí sus tiros, y también por estar inmediata al campanario de San +Francisco, otro punto a que ponían la puntería los sitiadores. Pero +si el agente diplomático de la nación, nuestra principal aliada, +interrumpió sus funciones destinadas al recreo de las clases altas, +convirtió su atención al entretenimiento del pueblo todo, costeando +fuegos artificiales, conciertos al aire libre, y otras diversiones +de clase parecida. El teatro asimismo era lugar peligroso, y ya he +contado en otro lugar que nos pasó por encima y cayó muy cerca una +granada, al estar representándose con loco aplauso la comedia de +Martínez de la Rosa titulada: _Lo que puede un empleo_. Pensose, pues, +en hacer otro en el lugar a la sazón destinado a espectáculos, donde +concurriese el público, y comenzó la obra, trabajándose en ella con +actividad, y llegándose a construir un edificio mezquinísimo y de mal +gusto, solo propio para aquellos días, pero que hoy está en pie y sirve +a su destino, no sin descrédito de la culta Cádiz. También se dio +principio a una plaza de toros allí muy al lado. Todo esto indicaba que +esperábamos pasar largo tiempo en la situación en que nos veíamos, y +de hacerla llevadera. En medio de todo ello no eran desatendidos los +pobres. Como de estos había y hay muchos en el barrio llamado de Santa +María, de los menos distantes de la línea enemiga, se formó delante de +la casa Hospicio, y a corto trecho del lugar de las diversiones, un +campamento en cuyas tiendas de lona tenían albergue muchas familias, y +si bien no parecían tales habitaciones propias para pasar en ellas el +invierno aun en el templado clima de Cádiz, se dejaba la consideración +de buscar a aquella gente otra morada a la estación del otoño, y entre +tanto se remediaba en algo el mal presente. + +No puede decirse qué habría sucedido si semejante estado de cosas +hubiese durado mucho, dilatándose hasta la entrada de una estación en +que no es agradable, ni fácil, ni siquiera posible, pasar gran parte de +la vida en la calle, o si logrando los enemigos dar mayor alcance a sus +piezas, no hubiese quedado en la ciudad de Cádiz lugar completamente +seguro. Por fortuna, nos vimos libres de las calamidades que eran de +temer antes de sentir puesto a más prueba nuestro sufrimiento. + +No me acuerdo si fue el 30 o 31 de julio cuando llegó al Gobierno la +noticia de la victoria alcanzada por el ejército inglés en la jornada +dicha por los vencidos de los _Arapiles_ y por los vencedores de +Salamanca. Era a medio día; la noticia corrió veloz por la población; +sonaron exclamaciones altas y unánimes; celebrose con salva el triunfo; +respondieron al saludo con sus granadas los enemigos, y a cada tiro de +estos, correspondía por nuestra parte un grito de alegría y desprecio. +Hasta contaban que el fraile a quien tocaba dar las campanadas para +anunciar la venida del proyectil, a cada llamarada que veía en la +batería francesa, no bien tocaba la campana, saludaba a los enemigos de +un modo que con poca razón, si con universal consentimiento, pasa por +obsceno, a pesar de qué su nombre suena ser, más que de otra cosa, de +_sastrería_. De allí a pocos días, como se esperaba con fundamento, +se supo haber entrado en Madrid el ejército aliado vencedor. Estas +segundas buenas nuevas, llegadas al anochecer, renovaron el entusiasmo, +particularmente en los madrileños y demás gentes de las provincias +del interior refugiadas en la isla gaditana. Apareció de súbito y por +movimiento espontáneo iluminada la ciudad toda, y cantos y gritos +poblaban el aire, y se abrazaban en las calles los más particularmente +interesados en el recién sabido feliz suceso. + +Pero, así y todo, el bombardeo seguía. Al mismo paso iban los festejos. +El tablado de la música no estaba ya vacío ni silencioso ni una sola +noche. La fecunda vena patriótica de Arriaza había dado de sí una +canción nueva, cuyo coro era: + + Viva el grande, viva el fuerte + Que en la más gloriosa acción + El furor francés convierte + En vergüenza y confusión. + +Siendo la primera copla: + + Ved cuál entre polvo y humo + Por los campos de Castilla + Va la bárbara gavilla + Que era un tiempo su opresión. + ¿Quién los bate y los humilla + Con el rayo de victoria? + La trompeta de la gloria + Dice al mundo, _Velintón_.[52] + + [52] Adrede va escrito el nombre del ilustre lord y general, no + como debe escribirse, sino como se pronuncia en castellano y es + necesario para la rima. + +Como se ve, no era la composición de lo mejor de un poeta que ha dejado +muchas buenas, ni tampoco acertó quien lo puso en música; pero se oía +con más gusto y entusiasmo que en tiempo alguno pueden haberse oído los +mejores versos o los sonidos más melodiosos. + +Como dentro de una semana, poco más o menos (en la noche del 24 al 25 +de agosto de 1812), habiendo ya cesado los disparos en la tarde, el +ruido de repetidas explosiones anunciaba que se estaban poniendo en +retirada los sitiadores; suceso ya esperado. Amaneció el 25, y a su +luz viéronse evacuadas las líneas enemigas, y a lo lejos, por el mismo +camino de Buena Vista por el cual en el 5 de febrero de 1810 habían +aparecido los franceses, ir marchando las columnas de caballería e +infantería de los enemigos que para nunca volver desocupaban la tierra +de que por tanto tiempo habían estado enseñoreados, dando poco menos +que seguro vaticinio de que en no largo plazo habrían de abandonar +la de España; castigada así la perfidia y dura conducta del invasor, +y recibiendo el pueblo español la recompensa merecida por su primer +arrojo y su no desmentida constancia. + +La tarde del 25 fue destinada por un gentío numeroso a visitar las +baterías abandonadas del Trocadero y la vecina punta de la Cabezuela, +de la cual salían las granadas arrojadas a Cádiz. A los que en el +1.º de agosto de 1808 habíamos visitado el Retiro, nos parecía una +repetición de la anterior escena la que presentaba el campamento +francés en aquel momento. Los obuses-morteros eran principal objeto de +la atención: se los miraba, se los palpaba, se les decían injurias, se +los cargaba de desprecio, como si pudiesen ellos sentir el vituperio +o la burla. El viaje a aquel punto se hacía por mar, pues por tierra +había que dar para llegar a él un largo rodeo; los barcos, a pesar de +haber muchos, escaseaban e iban atestados de gente, y todos ellos, al +volver, traían en el tope de sus palos un gran ramo de hierba, como +en señal de que ya podían pisarse los campos, saliendo de los áridos +arenales a que por largos días habíamos estado reducidos. Es cierto que +ramaje como el que venía en muestra traído del terreno del Trocadero, +nada mejor que el de la isla gaditana, podía haberse hallado en esta +última; pero no era del caso ser críticos tan prolijos, y bien venía +saludar con gusto la señal que lo era de una feliz vuelta de la fortuna. + +¡Rara condición la del hombre! El vernos libres del sitio no trajo +consigo toda la alegría propia de tan fausto acontecimiento. + +A quienes se ha acostumbrado a la agitación parecen la paz y +tranquilidad una situación fastidiosa. Así es que, a los pocos días de +levantado el sitio, vueltas las gentes a sus comodidades acostumbradas, +era frecuente decir: «Gracias a Dios que nos vemos libres de franceses +y de bombas, pero hay que confesar que la vida ahora es algo pesada, y +que en los últimos apuros del sitio era muy divertida. Casi hace falta +el oír sonar una campana que sirva de anunciar la venida de una bomba». +Así éramos las personas de 1812: así serían las de ahora puestas en +iguales circunstancias. + + + + +IX. + +CÓMO CAE UN MAL GOBIERNO. + + +No intenta quien esto escribe, al cabo de largos años de vida, rica en +desengaños y no pobre en arrepentimientos, pero en la cual no faltan +casos, siquiera se engañe, en que se ratifica en sus antiguos juicios, +y en que la fría prudencia de la vejez confirma los dados entre las +pasiones de una juventud ardorosa, ensalzar aquí una forma de gobierno +a costa de otros, aun cuando crea hoy mismo que hay en unos de ellos +superiores calidades. Pero con toda forma de gobierno puede gobernarse +bien, o, si no tanto, medianamente, y con la mejor en cuanto cabe +serlo, si no en absoluto relativamente a otras, es no solo dable sino +frecuente cometerse desaciertos enormes contra el provecho común, así +como contra el derecho o interés de los particulares. Ahora, pues, el +Gobierno establecido en España en mayo de 1814, sobre las ruinas del +constitucional, era malo por varios títulos, más todavía que por ser +absoluto y tener la pretensión, imposible de lograr, de renovar una +época pasada, y, si no remota, separada de la que la seguía por el +campo de una revolución llena de graves sucesos y de consecuencias +no menos importantes de los mismos, por ser ejercido sin justicia y +también sin tino, guiándole un espíritu de persecución odiosa, que +era, no como otras, venganza de agravios, sino injusta paga de buenos +servicios, faltando concierto en las cosas y dignidad en las personas, +inclusa la más alta, y sobre todo esto siendo débil a la par que +violento, y encerrando en sí las causas de una caída, a la larga, +infalible. Que tal caída llegó, cosa es que consta, y aun quienes la +lloraron y la reputaron no merecida por sus excesos, habrán de confesar +que lo fue por su torpeza. + +Los padecimientos de los constitucionales, en 1814 y 1815, en quienes +eran de las mismas ideas causaron un apetito de venganza vituperable, +pero natural, y, como era de presumir, ansioso de saciarse, fuesen +cuales fuesen los medios. + +Uno se presentaba de los peores, pero asimismo de los más eficaces, +señaladamente en aquellos tiempos en que tenía el atractivo de la +novedad y el valor de ser no muy usado ni muy conocido, cuando hoy, +si no falto enteramente de fuerza, está muy enflaquecido por el +uso y por la mayor facilidad que hay para descubrir sus manejos y +contrarrestarle. Ya se entenderá que se va aquí ahora hablando de una +sociedad secreta. De estas había una de antigua mala fama, condenada +por la Iglesia, mirada con horror por la gente piadosa, y aun por +la que no lo era mucho con sospecha, a la que era común atribuir en +las grandes mudanzas del mundo moderno una parte que nunca tuvo, aun +cuando alguna haya tenido; en España, harto novel entonces, y grata a +los ojos de los innovadores, porque era uno de los blancos de la ira +de los llamados serviles, y hoy subsistente en varios pueblos donde +su existencia está declarada, pero convertida en inocente y un tanto +simple juego de vanas ceremonias, y aun a veces en loable medio de +ejercitar la virtud de la beneficencia. Había sido costumbre en los +adversarios de la Constitución suponer a tal sociedad una fuerza que +no tuvo en los días de la guerra de la Independencia, pues si bien es +cierto que contó entonces con algunos prosélitos, fue con pocos, y +estos no los de superior influencia en los sucesos de aquellos días. +Los invasores franceses la habían establecido en España, y en ella +se habían afiliado muchos de sus secuaces, como por hacer corte a +sus señores, y también como para dar al mundo, y darse a sí propios, +una prueba de que, despreciando preocupaciones añejas, al servir al +dominador extranjero trabajaban por la regeneración de la patria. +Esto mismo daba a la sociedad mal color, aun a los ojos de los más +entendidos y más adictos a las reformas entre los sustentadores de la +causa de la Independencia, de los cuales algunos, como por ejemplo +Argüelles y sus amigos, no miraban ni podían mirar con favor cosa de +que eran parciales y propagadores los servidores de José Bonaparte y +del poder francés, nuestro odiado enemigo. + +Pero vuelto al trono Fernando, restablecida la Inquisición, perseguidos +insignes patriotas y amenazados otros, el fanatismo y la sed de +venganza unieron con estrecho lazo a los adictos a la Constitución +proscrita que aún gozaban de libertad. Los conatos de restablecer la +ley caída en muchos no pasaban del decir a las obras. Pero si una +conjuración duradera era, cuando no imposible, dificultosa, porque +estaría de continuo expuesta a ser descubierta y deshecha con grave +daño de los conjurados, una sociedad con sus ritos y ceremonias, con su +orden y arreglo, en que hay mucho simbólico capaz de interpretaciones, +que así puede ser nada como mucho, la cual, cuando es conjuración, se +disfraza un tanto para que haya quienes sean hermanos sin el temor o +escrúpulo de ser conspiradores, era cosa muy hacedera. La hubo, pues, +en España, y comenzó a tener consistencia hacia 1816. Por una rara +casualidad, siendo muy extendidas sus ramas, y alcanzando a todas las +ciudades principales del reino, el tronco no vino a estar en la capital +de la monarquía, sino en una ciudad de provincia, y esta no de entre +las de primer orden, aunque por muchos títulos ilustre: en Granada. +Gobernaba a la sazón aquella provincia como capitán general de ella el +conde del Montijo.[53] + + [53] No el último conde del Montijo, padre de la emperatriz de + los franceses, caballero de altas prendas y muy pacífico, sino + su hermano mayor, muerto sin hijos en 1834. + +Este personaje había figurado mucho en las cosas de nuestra patria, +acreditándose de ambicioso e inquieto, pues pasaba por cosa averiguada +que en marzo de 1808, en Aranjuez, disfrazado de hombre de la plebe, +y llamándose el tío Pedro, había capitaneado la sedición que derribó +al príncipe de la Paz, y por consecuencia, aunque en verdad no de +intento, movió a Carlos IV a hacer renuncia de la corona. En la guerra +de la Independencia el mismo conde había representado algún papel, +aunque no de los de más nota o lustre, siendo a veces soldado valiente +en el campo y nunca general, y soliendo en las ciudades trazar o +dirigir alborotos, cuyo objeto era apoderarse él del mando o dársele +a algunos de sus amigos. Restablecido Fernando en el trono y presos +y encausados los de superior renombre entre los diputados a Cortes, +apareció con general admiración declarando contra ellos para contribuir +a su condenación el conde del Montijo, acción tanto más extraña, cuanto +que él, por su vida anterior y opiniones conocidas, más parecía de las +opiniones de los constitucionales que de las contrarias, y por otra +parte, cuanto que, ausente casi siempre del lugar en que celebraban sus +sesiones las Cortes, poco podía saber de ellas sino por rumores vagos. +Pero como no era en él costumbre ni perseverar en un sistema ni dejar +que no hablase de él la voz pública, ello es que, llegando a Granada, +estableció allí la sociedad secreta, que se difundió por toda la +monarquía siendo él general cabeza del cuerpo conspirador, y teniendo +igual carácter la parte de la sociedad de que era inmediato presidente. +Que aspirase tal sociedad desde luego al restablecimiento de la +Constitución, dudoso es, y aun puedo decirse falso; pero al cabo era +una asociación prohibida por las leyes humanas, y aun por las divinas, +y en España, en 1816, por fuerza había de ser una máquina de guerra, +cuyo juego, si ya no cuyo objeto, sería conmover o derribar el trono, +pues que combatía los cimientos en que el de 1814 estaba asentado. Se +multiplicaron las sociedades; hubo una en Madrid, poco notable por la +calidad de las personas que la formaban; gente ardorosa, pero de poco +nombre o corto influjo. No podía faltar una en Cádiz, pueblo señalado +por su adhesión a la Constitución caída y la consiguiente aversión al +gobierno del rey Fernando. La hubo, pues, y me tocó (pues fuerza es +hablar de mí) hacer un mediano papel en ella. + +Había yo vuelto de Suecia, donde era secretario en la legación de +España, en el otoño de 1814 con licencia para restablecer mi salud, +tan quebrantada por algún tiempo, que por rara fortuna había escapado, +como suele decirse, de las puertas de la muerte. En Gotemburgo había +sabido los sucesos de mayo, la disolución de las Cortes, la prisión de +los diputados de más importancia y de otros costitucionales. Llenome +tal noticia de indignación, la cual subió de punto cuando a mi regreso +a España, verificado muy en breve, pasando por Inglaterra, me vi en +Londres con algunos de los que se habían salvado de la proscripción con +la fuga, y entre ellos con Gallardo, a quien miraba yo con estimación +superior a la de que era digno, si bien alguna merecía, no habiendo +sido justos por lo excesivos, ni su anterior altísimo concepto ni +el descrédito absoluto en que cayó en sus últimos años. Cuáles eran +nuestros pensamientos y afectos de odio al Gobierno establecido +en Madrid, bien puede presumirse, y a ellos correspondían nuestros +propósitos de venganza. Prometí yo a los desterrados contribuir a +su logro en cuanto pudiese; promesa hija de loca presunción, pero +cuyo cumplimiento hubo de tener efecto por un concurso de singulares +circunstancias. Pero llegado a Cádiz en octubre de 1814, no encontré +ni el menor medio que pudiese dar esperanza de hacer cosa alguna +contra el Gobierno, a la sazón pujante. Gobernaba entonces a Cádiz y +también a Andalucía el conde de La Bisbal, y estaba extremándose en +dar pruebas de adhesión al Gobierno restaurado, más ofensivas a los +caídos y a los parciales de estos que conducentes al fin de dar a la +autoridad verdadera fuerza. En una mañana apareció en la plaza de San +Antonio un cañón como amenazando a una rebelión en que nadie soñaba, e +invadida y convertida en cuerpo de guardia una casa-café allí situada, +a cuyo dueño, al intimarle que entregase a los soldados aquel lugar +destinado al recreo público y al provecho de su propietario, se le hizo +entender que era aquello castigo, o modo de purgar la atmósfera de una +pieza donde, en los días del reinado de la Constitución, habían los +concurrentes hablado del Rey en términos descomedidos. A esto se seguía +querer reconciliar el mismo general a muchos matrimonios desavenidos, +y castigar a personas por irreverencias ligeras en los templos; cosa +llevada más a mal porque al mismo tiempo vivía si no divorciado, +separado de su mujer y entregado a escandalosos amoríos, a punto de +haber llegado a las manos en la escalera de su casa, por disputarse +el papel primero entre sus queridas, dos señoras, si dignas de esta +calificación por su clase, no cierto por su conducta. Todo ello hacía +odioso al Gobierno, pero aún no era tiempo de que el odio pudiese hacer +más que maldecir en voz baja. + +Enormes desgracias domésticas que cayeron sobre mí por aquellos días +no me permitieron pensar en otra cosa que en mis aflicciones. La +tentativa de Mina, cuya índole no llegó a ser conocida, aunque él +haya impreso muchos años después que tenía por objeto restablecer la +Constitución, y la de Porlier, claramente encaminada al fin que supuso +después Mina haber sido el suyo, malogradas ambas, pasaron pronto sin +dejar otra huella que dos ejemplos. Ni una ni otra fueron trazadas en +las sociedades secretas. + +Empezaba la de Cádiz a trabajar con alguna frecuencia en 1817. Pero +sus trabajos se quedaban en vanas ceremonias, aunque muchos no nos +dedicábamos a tales juegos sino con propósito y esperanza de que fuesen +comienzos y medios de cosas muy graves, en tanto que otros con el juego +se contentaban por lo que tenía de misterioso, y por parecerles un +triunfo sobre las preocupaciones, sin que faltasen quienes, conociendo +cuán natural era pasar a veras de aquellas como burlas, quisiesen +diferir todo lo posible el tránsito, temerosos de agravar su peligro, +como si el que corrían ya fuese corto. + +De estas disposiciones se vio un ejemplo en 1817. Hizo el infeliz +general Lacy una tentativa de proclamar la caída Constitución en +Cataluña, llegando a dar principio a su empresa; pero vio muy en breve +deshecha la escasa fuerza que le seguía, y, cayendo él prisionero para +pasar en breve del encierro al suplicio, huyeron varios de sus secuaces +hasta lograr ponerse en salvo. De estos fugitivos, el general Milans, +con algunos pocos, llegó a Gibraltar, donde se detuvo pocos días. No +era la gran sociedad secreta, ya entonces vigorosa por lo extendida, la +que había tramado la conjuración de que fue fruto inmediato la fatal +empresa de _Lacy_. Pero participaban los asociados de las ideas de +los complicados en el alzamiento, y así fue que, no bien fue sabida +la llegada de Milans y los suyos a Gibraltar en Algeciras, cuando de +la sociedad residente en esta última población pasaron a la fortaleza +inglesa comisionados a verlos y consolarlos, y en cuanto era posible +a favorecerlos, siendo una de las muestras de afecto que les dieron +iniciarlos y afiliarlos. De esto enviaron pronta noticia a Cádiz +muy ufanos de su hecho los de Algeciras, solicitando aprobación con +algo de aplauso, porque en la jerarquía de la sociedad era autoridad +superior de la algecireña la gaditana. Presidía esta última a la +sazón don Joaquín de Frías, oficial de la real Armada, que en días +posteriores más de una vez llegó a ser ministro de Marina; hombre de +mediano talento y un tanto de instrucción superficial, solemne en +sus modos, campanudo en su lenguaje, que había sido encausado como +constitucional en 1814 y condenado a una pena leve, y que después, +como escamado, andaba cauto por demás en punto a contraer compromisos, +aunque con inconsecuencia no extraordinaria en los hombres, no dejaba +de persistir en algunos que bien podían serle fatales. Ello es que +Frías desaprobó la conducta de los que por celo excesivo se habían +propasado a patrocinar a los cómplices de una rebelión, si bien, +ahuecando la voz, con frases peinadas, y como fingiendo llanto, lamentó +la suerte de Lacy, a quien comparó con el asesinado maestro de obras +de Salomón, personaje imaginario, cuya catástrofe sacó todavía más +ayes y lágrimas aparentes de su elogiador que la verdadera y recién +ocurrida del general su contemporáneo, que acababa de caer víctima de +su arrojo imprudente. Pero a varios de los presididos sonó pésimamente +lo dicho por el ocupante de la silla presidencial, y al revés, pareció +la conducta de los hermanos de Algeciras loable en alto grado, y como +propia de los fines para el logro de los cuales existía la sociedad +secreta en España y en aquel tiempo. Nada formal hubo con todo de +resolverse, ni había necesidad de resolución, porque los escapados de +la catástrofe de Cataluña, salidos ya de Gibraltar, iban navegando para +Buenos Aires, y el pensamiento de hacer lo que ellos habían hecho con +infausta fortuna a nadie ocurría por entonces. Así es que el hecho que +acabo aquí de referir sirvió solo de mostrar la índole y situación de +las sociedades secretas en aquella hora, dispuestos a un levantamiento +los más de quienes las componían, pero no todos, y unos y otros +resueltos o resignados a remitir la satisfacción de su deseo a época +más o menos distante, en la cual pudiere contarse con medios de que +entonces se veían todavía completamente faltos. + +Poco después un suceso, que pudo ser fecundo en tragedias, pero que +tuvo cortas consecuencias, vino a causar fundados temores en todas +las sociedades que eran ramas del tronco aún subsistente en Granada. +La de Madrid fue descubierta, procediéndose a disponer la prisión de +quienes la componían; pero casi todos huyeron, y solo cayó en poder +de los tribunales don Juan Van Halen, coronel entonces, o teniente +coronel, si no me es infiel la memoria. Era conocido Van Halen por +su extremada travesura, acreditada en 1814 en una acción que estuvo +a pique de costarle la vida, y que le mereció altos elogios de las +Cortes y del Gobierno constitucional aún no caídos, sin que el rey +restaurado declarase con su aprobación o desaprobación manifestadas +en consideraciones o despego al individuo celebrado y agraciado haber +tomado en gran cuenta sus servicios. Ello es que Van Halen, sin duda +afiliado en las sociedades secretas, si no patrocinadas, toleradas por +el Gobierno de José Bonaparte, al cual él servía, bullía en la Sociedad +nueva o alterada que de la antigua tomaba rito y formas. Preso ya este +personaje, y puesto en la cárcel de la Inquisición, a la cual tocaba +juzgarle, no fue tratado, según parece, con rigor excesivo. De allí a +poco se susurró que Van Halen había sido llevado ante el Rey mismo, +a ruegos del mismo preso, o por mandado del monarca. Añadíase que +súbdito y Rey habían tenido una larga conferencia, cuyos particulares +eran referidos de muy diversos modos, corriendo versiones, sin duda +injustas, en que se acusaba a Van Halen de haber hecho revelaciones, +cuando menos, impropias; y sosteniendo otros que había tratado de +persuadir a Fernando a que capitanease la Sociedad que le inspiraba +odio y miedo, hasta convertirla, de enemiga que le era, en su firme +apoyo. La verdad que de tan singular conferencia (si es que la hubo) no +resultó cosa alguna notable, ni creció o se extendió la persecución, ni +en el trato dado al encarcelado hubo agravación en la dureza, o clase +mayor o menor de alivio. Lo que añadió singularidad a estos sucesos +fue que muy en breve se escapó de su encierro el cautivo, y de allí +a poco, de España, ejecutando su intento con facilidad tal, que bien +aclaraba cuán distante estaba la Inquisición de 1817 de ser la de los +días de los reyes austríacos. Así es que no faltó quien supiese haber +sido la fuga de Van Halen protegida por poder muy superior; pero falta +fundamento para tal sospecha, siendo cierto que, al salir, el preso fue +favorecido por personas, aunque amigas suyas, enemigas del Gobierno y +de la corte existentes. + +No dejó de tener consecuencias el descubrimiento de la rama de la +Sociedad que residía y trabajaba en Madrid. En largo tiempo no llegó +a juntarse, fugitivos unos de los principales socios, y otros siempre +recelando, y por lo mismo no dando nuevos motivos que los sujetasen +a persecución. Así es que en 1818 estaba como rota la red que un año +antes envolvía la mayor parte de España. En la misma Granada había +desaparecido la autoridad superior de un cuerpo tan temible. El conde +del Montijo ya no mandaba allí, y, o cansado del oficio de conspirador, +no obstante tenerle suma afición, o temeroso, vivía sin ser molestado; +pero había cesado de ser objeto de consideración, así como para el +temor, para la esperanza. + +Mas cuando iba a empezar 1819, las materias que encerraba la atmósfera +política, como neutralizadas por algún tiempo, fueron agregándose +hacia Cádiz para formar allí, apiñadas y en buena situación de hacer +efecto, negrísima nube preñada de recia tormenta. Se había reunido en +la Andalucía baja, y estaba destinado a pasar a América a intentar +la reconquista de aquellas perdidas posesiones de la corona de +España, un ejército que por la cortedad de su fuerza apenas merecía +el nombre de tal, pero que, atendido cuál era el estado de nuestra +nación entonces, no dejaba de ser considerable. Al frente de él había +sido puesto el conde de La Bisbal, cuya condición mudable y ambición +inquieta, si no eran ya cosa conocida, daban motivo fundado a recelos +en quien depositase en él su confianza para empresas importantes. A los +soldados, y aun a los oficiales poco instruidos, repugnaba atravesar +el mar para ir a aportar a tierra ingrata y enemiga, donde repetidos +ejemplos acreditaban que había que recoger escasa gloria y aun más +corto provecho, y que temer todo linaje de calamidades. Ya, al salir +de Cádiz, en 1815, la expedición mandada por el general Morillo, había +habido temores de un levantamiento de los soldados; pero entonces la +idea de un movimiento favorable a lo llamado libertad reinaba en pocos, +y además, el general era dueño de la confianza del Gobierno, y la +merecía. Otras eran las circunstancias al expirar 1818, así en punto al +espíritu de las tropas como tocante a la calidad de la persona que las +mandaba. + +Al saberse en Cádiz que venía a ser gobernador militar y político de +la ciudad, así como capitán general de Andalucía, juntamente con ser +jefe del ejército destinado a América, el conde de La Bisbal, fueron +grandes el descontento y el miedo. Se recordaban las gentes los cañones +puestos en la plaza de San Antonio; varias tropelías cometidas contra +las personas; en suma, actos de tiranía desconcertada, y por lo mismo +temible en mayor grado, pues no es fácil precaverse de sus rigores. +Pero el conde, no bien llegó a la ciudad donde había dejado nada buena +fama, cuando se mostró tan trocado de lo que había allí sido, que +en cortesía y benignidad, si no excedía, igualaba a los más queridos +entre sus predecesores. Corría la voz de que tanta mudanza en los modos +encerraba otra igual en las ideas sobre cosas de superior cuantía. En +una palabra, el conde de La Bisbal pasaba por convertido a la doctrina +constitucional, y tanto que, a manera de otro _Saulo_, era ya un +_Pablo_ resuelto a propagar la fe nueva que había abrazado por los +medios más eficaces que los de la predicación que en su mano tenía. + +Mucho encerraban de cierto estos rumores, según vinieron a probar los +sucesos, si bien probaron asimismo que tan poco podrían contar con su +nuevo campeón los constitucionales, como el Gobierno que acababa de +poner en él su confianza. + +En aquellos días yo acababa de ser nombrado secretario de la legación +de España en Río de Janeiro, donde residía el rey que lo era así del +Brasil como de Portugal. En 1818 me había trasladado de Cádiz a Madrid +y sido relevado del cargo de secretario de la legación de S. M. en +Suecia, cargo que había conservado como titular, y gozando de licencia +por cerca de cuatro años después de haber salido de aquella corte +remota. Mi tenaz propósito por tan largo plazo había sido no servir al +Gobierno, que odiaba; mis conatos encaminados a derribarle. Pero pasaba +el tiempo, y no veía señal que me diese la menor esperanza de alcanzar +lo mirado por mí como un bien y ardientemente apetecido. En Madrid no +encontré Sociedad formada. Así es que hube de resignarme a salir de +España continuando el servicio en mi carrera. Fui, pues, nombrado para +el cargo en el Brasil que poco antes he dicho, y en enero de 1819 me +puse en camino para Cádiz, resuelto a embarcarme allí para el lejano +país a que me llevaba la suerte. + +Pero cuando llegué a Andalucía en los días últimos de enero hallé tan +mudadas las cosas, que lo antes desesperación y desmayo pasó a ser +fundada cuanto lisonjera esperanza, que trajo consigo renovados bríos +para trabajar en lo que en mis circunstancias era criminal empresa. + +No sé lo que son las sociedades secretas desde 1823 hasta el día +presente. Que de ellas ha habido muchas, es constante; que aún hay +algunas, es probable; pero que no son ni han sido desde mucho acá lo +que eran desde 1816 hasta 1820, me parece fuera de duda. Son ya muy +conocidas; están muy gastadas por el uso; reinan sobre ellas muchas +menos ilusiones. Puede ser que como todo viejo estime yo las cosas +de mis mocedades en grado superior al de su merecimiento, y tase las +de ahora en valor inferior al suyo real y verdadero; pero hay una +razón que me persuade de que no me engaño. Las Sociedades de aquel +tiempo tenían en la vida política, el ardor y lozanía de la juventud, +y la pureza de la virginidad; las de hoy adolecen de la frialdad y +astucia de la vejez, y a fuerza de dar fruto están, si no corrompidas, +estropeadas. + +Los hermanos de 1819 teníamos bastante de fraternal en nuestro modo de +considerarnos y tratarnos. El común peligro, así como el común empeño +en una tarea que veíamos trabajosa y divisamos en nuestra ilusión como +gloriosísima una vez llevada a feliz remate, nos unía con estrechos +lazos, que, por otro lado, eran sobremanera agradables, porque +contribuían en mucho al buen pasar de la vida. Así es, que al poner el +pie en Sevilla, donde yo había parado poco tiempo, me encontré rodeado +de numerosos amigos íntimos, a los más de los cuales solo había hablado +una o dos veces en época anterior, cuando a otros veía entonces por +la vez primera. Al momento fui informado de que en Cádiz estaba todo +preparado para un levantamiento en que el general puesto al frente +de sus tropas, había de pedir al Rey, en términos que harían de lo +llamado súplica precepto, si no el restablecimiento de la Constitución +de 1812, poco menos; esto es, la sustitución del sistema de gobierno +de las monarquías moderadas al entonces vigente, calificado por su +propio consentimiento de absoluto. De todo esto, gran parte era verdad; +pero había bastante ponderación, porque el conde de La Bisbal sabía la +conjuración, la toleraba y hasta la fomentaba; pero se detenía, daba +largas, y retrocedía; incierto siempre, pues que hasta al dar el golpe +contra los conjurados le dio de tal manera que los dejó con fuerzas +bastantes para convertir en triunfo lo que había sido derrota. + +Los pocos días que me detuve en Sevilla (y pasé allí tres o cuatro +sin motivo para tal detención), fueron para mí muy lisonjeros. Se +hablaba de nuestra empresa con poco, si bien con algún recato. Que así +hiciesen entre sí los _hermanos_, todos ellos conspiradores, natural +era, pero a muchos de los profanos encubrían mal o poco el proyecto +que los tenía ocupados. Solía estar en trato frecuente con nosotros +un sujeto no de la Sociedad, y por consiguiente no de la conjuración; +hombre singularísimo en persona y modos; de estatura muy elevada, si +no gordo, rehecho, con la cabeza pobladísima de pelo un tanto mal +peinado, o a lo menos no peinado al uso, con el vestido mal cortado, +dado a familiarizarse con gente a quien conocía poco, hablador, y que +parecía, como lo era, bien intencionado, franco, servicial, y en el +trato agradable en grado no corto. Este hombre, con quien fue mi suerte +trabajar unido muchos años, que tuvo en el alzamiento de enero de 1820 +una de las partes principales, que después ha hecho gran papel en la +historia de nuestra patria, y del cual por no breve tiempo he sido +amigo político, y por más largo periodo contrario, viniendo en sus +últimos días a renovar nuestra amistad privada, y siendo de los que +más han llorado su muerte, era don Juan Álvarez y Mendizábal. Siendo +de pocos conocido entonces, era socio y principal agente de la casa +de comercio de Bertrán de Lis, y tenía a su cargo las provisiones +del ejército llamado expedicionario. La familia de Bertrán de Lis +acababa de perder uno de los hijos, del que era su cabeza, muerto +arcabuceado por orden de Elío, a quien sin razón echábamos en cara como +un asesinato lo que solo fue un acto de rigor cruel, ejecutado con la +ferocidad propia del carácter de aquel general, de mala condición y +durísimas entrañas. Un hermano de la víctima era de los más ardientes +de la sociedad secreta y de la conjuración; pero a Mendizábal no +se había dado entrada en la primera, ni parte en la segunda, no +sospechándose en él las calidades que después descubrió, y las cuales +llegaron a dar tanta importancia a su persona. Estando él en continuo +roce con los conjurados, poco reservados en aquellos días, algo sabía +de sus proyectos y más trataba de averiguar, deseoso de bullir y +señalarse en los sucesos que se preparaban. Como yo le viese entre mis +amigos o _hermanos_, estos me avisaron que no le contábamos en nuestro +gremio, si bien nada recelaban de él, mirándole como seguro, pero de +poca cuenta. Mas, con sorpresa mía, esta misma persona, que conmigo +tenía tan poco trato, me llamó a parte y me dijo que, pues tratábamos +de hacer una revolución, debíamos proponernos llamar otra vez al trono +al anciano Carlos IV. Tal desvarío había ya ocurrido a mejores cabezas, +y aun habían dado pasos para ello algunos constitucionales de los a la +sazón desterrados, pero con tan mala fortuna cuanto escaso acierto. +Esto aparte, fuese o no descabellada la idea, hacerme tal proposición, +a mí, empleado del Gobierno y recién llegado a la corte, un hombre +que apenas me conocía, da a entender a la par el estado de los ánimos +en aquellos momentos y la singularidad del carácter de Mendizábal. +Como debía suponerse, respondí yo a este haciendo de su propuesta +objeto medio de burlas, medio de veras, no ofendiéndole ni dándome por +ofendido, no haciendo protestas hipócritas de adhesión al Gobierno, +pero tratando de vanos proyectos o ilusiones los pensamientos de +contribuir a una revolución que se figuraba él que yo abrigaba. No +pasó de aquí por entonces tan curioso incidente: en menos de un año, +Mendizábal y yo, de acuerdo, fuimos los dos los principales entre +muchos que lograron el restablecimiento de la Constitución de 1812, +dando así principio a la serie de revoluciones y contrarrevoluciones +que han venido a hacer una España nueva tan desemejante a la antigua. + +Llegado yo a Cádiz al comenzar febrero, me encontré en una escena +animada. La conjuración estaba adelantada, patrocinándola el conde +de La Bisbal; pero por medios rodeados, como era indispensable en su +situación, si bien usando de más artificio que lo que esta exigía. Al +pueblo de Cádiz trataba de hacerse grato hasta en frioleras. Como de +resultas de la muerte de la reina María Isabel de Braganza, segunda +esposa del rey Fernando, estuviesen cerrados los teatros, dispuso que +en los cafés se jugase a la lotería a precios bajos, proporcionando +así a los ociosos un entretenimiento no perjudicial, aunque no loable. +Consintió las máscaras en Carnaval, no en público ni de día en las +calles, pero sí en casas particulares con más franqueza que antes +era uso. A esto agregó cosas de mayor importancia y transcendencia. +De los conjurados que fueron sorprendidos en Valencia trazando un +levantamiento, y que, cayendo en poder de Elío, fueron todos al +suplicio sin demora, uno había logrado escaparse y venídose a Cádiz, +donde residía, sabiéndolo el general gobernador, que le daba amparo +a pesar de que recibía repetidas órdenes de buscarle y prenderle. En +tanto, las juntas de la sociedad secreta menudeaban, no tan de oculto +que su existencia no fuese sabida de muchos que de ellas no eran parte. +De tal estado de cosas fuerza era que tuviese noticia el gobierno de +Madrid, que nada hacía, o ya temiese al general viéndole cabeza y dueño +de un ejército al cual no podía oponer otro España, o ya fiase en +promesas de contener la rebelión en la hora en que llegase a serlo; +prueba todo ello de flaqueza junto con perfidia. Cinco meses hubo de +durar tal situación, plazo ciertamente largo para negocio de naturaleza +tan peligrosa y apremiante. + +Como era natural, los conjurados se impacientaban. ¿Qué aguardaba el +general? Era la voz común ya con algo de queja. A esta, que tenía +un tanto de acusación, hija de la sospecha, respondía el conde que +aún no estaba el ejército bastante trabajado; frase esta del día, +que significaba no estar todavía todo lo extendido que era necesario +entre la oficialidad la filiación a la sociedad secreta. Se tropezaba +en estas comunicaciones con un inconveniente irremediable, el cual +consistía en que el conde no podía tratar con los conjurados sino por +el conducto de una o dos personas, y las destinadas al intento eran, si +no de las menos celosas, de las menos impacientes, llenas de confianza +superior a la debida en la sinceridad del hombre de quien dependía en +aquel momento la suerte de la conjuración y la de la patria. Y aquí +viene bien explicar en pocas frases cuál era la planta y arreglo de la +sociedad conspiradora en el momento de que voy aquí hablando. + +La sociedad, cuyo nombre callo solo por razones de decencia, pues harto +sabido es, no era, como ya he dicho, en España en 1819 lo que ahora es, +o lo que en tiempo alguno había sido en otros pueblos. Así, conservando +su rito, había buscado la fuerza en un orden propio para dar a la +conjuración efecto. Había una sociedad de la clase común o inferior en +Cádiz, componiéndola militares y paisanos. Formose además una sociedad +en cada regimiento. Pero sobre estas existía una autoridad ejercida +por una junta con el nombre de Capítulo, que celebraba sus sesiones +sin aparato ni fórmula en la casa de don Francisco Javier de Istúriz. +Allí asistían personas acaudaladas de Cádiz, de las que son a manera de +la aristocracia de aquella ciudad, las más de ellas de edad madura, +graves, sesudas, si fanáticas en alto grado, de un fanatismo por lo +común no acompañado de arrojo, un tanto despreciadoras de la gente +inferior, que era toda cuanta no entraba en su gremio. De esta reunión +salían y eran parte quienes se entendían con el conde. + +Pero se creyó necesario introducir entre el puro simbolismo a que +estaban reducidas las sociedades inferiores, el cual no impedía ver +claro el fin a que se caminaba, y las maquinaciones políticas de la +alta junta, poco trabajadora por su índole, un cuerpo donde estuviesen +juntos los más arrojados y diligentes de los conspiradores; cuerpo al +cual tocaba, sin descartar de él algo de la parte simbólica, formar los +planes del levantamiento proyectado y hasta extender proclamas, como +si estuviese cercano el momento en que estas habían de ser de uso. De +reunión tal me tocó ser parte, siendo ella más adaptada a mi condición, +a mis años y a mis hábitos de vida alegre, que la grave autoridad que +se congregaba en casa de Istúriz, con quien tenía yo algún trato, +pero todavía no amistad estrecha y tierna como la que después por +dilatados años nos ha ligado, y hoy en una vejez avanzada nos liga. No +me acuerdo de quiénes y cuántos éramos los de la junta intermedia, y +básteme decir que don Evaristo San Miguel y yo éramos los que en ella +más trabajábamos, sin decir por esto que en su interior hiciésemos el +primer papel o tuviésemos superior influencia. Esta junta espoleaba a +la superior sin necesidad de ser aguijada por las inferiores; porque +en ella estaba lo más ardoroso de los conjurados. Asimismo los que la +componíamos no dejábamos de asistir a nuestras respectivas sociedades +de última clase, donde bullíamos y dirigíamos, ya incitando, ya +refrenando, muy atendidos y aun respetados por suponérsenos dueños de +secretos que al oído de otros llegaban algo confusos. + +Era a principios de junio, e iba haciéndose imposible demorar mucho +el golpe tan de antemano resuelto y preparado. Sonaba que el ejército +iba a embarcarse, En esto fue nombrado para mandar la caballería de +la expedición el general don Pedro Sarsfield, de gran crédito en +nuestro ejército por sus campañas en Cataluña, durante la guerra de la +Independencia, y persona con quien era forzoso contar para tratarla, +o como a eficacísimo cooperador o como a terrible contrario. Unían +al general O’Donnell, conde de La Bisbal, con Sarsfield, antiguas +relaciones; el común origen irlandés, haber militado juntos, mucha +semejanza de hábitos, si no identidad completa. De las opiniones +políticas de Sarsfield nada se sabía, siendo probable que hubiese +pensado poco hasta entonces en tales materias, ciñéndose a vivir y +pensar como mero soldado, y así es que en las mudanzas de gobierno +ocurridas o intentadas en España, no había sido pronunciado su nombre. +Sabíase que había sido muy amigo de Lacy, y se suponía que lamentaba +su suerte y veneraba su memoria; mera suposición no apoyada en hecho +alguno evidente. Era hombre seco por demás, casi hipocondríaco, +entregado, según decían, a la bebida y aun al uso del opio. Todo ello +le daba para el caso de la conjuración existente el carácter de un +enigma que era indispensable adivinar, valiéndose para ello del método +indagatorio directo o indirecto, no siendo conveniente esperar a que +los sucesos le descifrasen. El conde de La Bisbal dijo a los conjurados +que con él se entendían que era indispensable ganar a Sarsfield porque +_le valía lo que una división_ para la propuesta empresa. Debía ocurrir +a los que recibieron tal encargo, que nadie era más a propósito que el +conde mismo para ganar al general, su segundo, y asimismo su compañero +y amigo en tiempos pasados. Pero alegaba O’Donnell que no podía él +hacer tal averiguación sin exponer su persona, y con ella el grande +hecho proyectado, si Sarsfield se mostraba adverso a la idea de una +rebelión contra el Gobierno. Satisfizo a casi todos esta razón, aunque +no buena, porque, fuese quien fuese el destinado a tantear a Sarsfield, +por fuerza había de darle a entender, cuando no de descubrirle, que +el general del ejército tenía parte muy principal en la trama. No +era, sin embargo, posible desatender un encargo hecho por el conde de +La Bisbal, dueño a la par de la fuerza militar y del secreto de la +conjuración, por lo cual podía fácilmente valerse de la primera para +acabar con la segunda. Hubo, por tanto, la autoridad superior que se +congregaba en casa de Istúriz de nombrar una comisión que se entendiese +con Sarsfield. De aquí tuvo origen el malogramiento de una empresa +que tanto prometía, pero malogramiento tan incompleto, que, acometida +después con inferiorísima fuerza, salió favorable a quienes la llevaron +adelante, hasta darle feliz término contra toda racional esperanza, +y gracias a la sin igual torpeza de un Gobierno que, titulándose +absoluto, no sabía ejercer la autoridad de uno u otro modo entre los +muchos que se presentan a quienes son cabezas del cuerpo de un Estado. + + +II. + +Resuelto ya a entrar en tratos con el general Sarsfield, y nombrada +para ello una comisión, pasó esta a la ciudad de Jerez de la Frontera, +donde residía el general de la caballería, por tener allí lo principal +de la fuerza de su arma. Componían la comisión tres personas; dos +de ellas escogidas con acierto, pero no así la tercera. Eran las +primeras las de dos oficiales de artillería, uno de ellos, amigo +que había sido del general, don José Grasses, a quien ha visto gran +parte de quienes hoy viven gobernador de Madrid, militar arrojado y +no falto de instrucción, de natural talento y singular viveza, un +tanto ligero, calidad que, viéndose en él demasiado, lo hacía a veces +parecer inferior a su natural valor, de muy nobles pensamientos y +finísimos modales que le acreditaban de caballero cumplido, y el otro +don Bartolomé Gutiérrez de Acuña, de buenas dotes naturales, de corto +saber y caballero en sus modos como lo era por su cuna, pero persona +a quien hubo de tasarse por algún tiempo en valor mucho más alto que +el de sus merecimientos, dándole la autoridad de un _sabio_ en los +varios sentidos de esta palabra, exageración que al cabo hubo de +rebajarle en algo, cuando fue forzoso moderar la alta tasación primera, +la cual daba al así celebrado, con una idea grandísima de sí mismo, +un tanto de entono, a pesar de lo cual era imposible negarle buenas +calidades. No sé por qué razón fue agregado a estos dos oficiales en la +peliaguda comisión para que con ellos fuese un paisano a representar +la parte civil de los conjurados, quitando así al proyecto el carácter +de pura sedición militar, una de las criaturas más estrafalarias +que han representado un papel notable en los sucesos de nuestras +revoluciones, don José Moreno de Guerra. Era este un caballero de un +lugar no de los principales de la provincia de Córdoba, y aunque de +ideas muy revolucionarias, blasonaba no poco de su alcurnia, siendo +en esto lo peor que lo hacía con no mucha razón, si bien no con falta +absoluta de ella, pues decían que su nobleza era, aunque verdadera +en el sentido legal, de pocos quilates y fecha no muy antigua. Tenía +algún ingenio, desordenado, y en cuyos irregulares desahogos asomaba +el mérito de la novedad en sus aciertos y en sus desaciertos: había +leído algo,[54] sin método, por lo cual descubría no poca confusión +en sus ideas; era atrevidísimo y carecía absolutamente de valor, por +donde no sustentaba bien los excesos de su lengua; se consumía en +deseos de hacerse notable, y a todo esto como que daba realce para +llamar a él más la atención su alta estatura acompañada, si ya no de +gordura de poco menos, su vestido mal hecho y desaliñado, sus modales +por lo común toscos, su acento andaluz con la pronunciación de la +gente del pueblo de su tierra, y la incoherencia de sus discursos en +que mezclaba toda especie de cosas, de las cuales muchas no venían a +cuento para las materias sobre que hablaba.[55] + + [54] Moreno Guerra había leído a Maquiavelo, y, como el famoso + florentino goza de mala fama entre la gente piadosa, así como + entre mucha que no lo es, miraba como gran mérito el conocer + las obras del autor del tratado _El Príncipe_, y le ensalzaba + y citaba tanto que por ello era ridiculizado por quienes de + cerca le trataban. En verdad, aprendió algo de las arterías + recomendadas por tan insigne autor, pues en su carrera se + mostró poco escrupuloso en cuanto al uso de medios para llegar + a fines que, si alguna vez eran buenos, solían ser muy otra + cosa. + + [55] En un folleto muy gracioso y celebrado, cuyo título era + _Semblanzas de los diputados a Cortes de 1820 y 21_, está bien + retratado, como todos, y aun mejor que varios más, Moreno + Guerra, y se hace alusión a lo incoherente de sus discursos, + diciéndose de él que en las Cortes había contado que _vio la + fragata Perla_, etc. + +Estos tres comisionados se presentaron al general, según es de creer +tomando por pretexto que iban a visitarle. Llegados a su presencia, le +declararon el objeto de su visita, la existencia de la conjuración, +el propósito de la misma y los medios con que contaba, oyéndolo +Sarsfield, atento, impasible, como provocando con su silencio a que se +le explicase todo muy por menor y puntualmente. Pero, no bien se hubo +enterado de todo cuanto de él se esperaba, cuando, levantándose con +tono y gesto amenazadores, dijo a los conjurados que le mirasen como +a un enemigo resuelto a oponerse a su proyecto con todas sus fuerzas +hasta desbaratarle y aniquilarlos a ellos, aunque puso por correctivo +a sus amenazas que, como hombre de honor, no descubriría lo que +fiándose en su honor acababa de serle confiado. Quedáronse atónitos y +suspensos, pero no aterrados, Gutiérrez Acuña y Grasses, y temblando +de pies a cabeza el casi agigantado Moreno Guerra. Pero Sarsfield, +viendo la turbación de aquellos hombres, y pensándolo mejor (o bien +podría decirse peor), si no es la honradez palabra vana, detuvo a los +que iban a retirarse, y les dijo que la respuesta recién salida de sus +labios no expresaba su modo de pensar ni su intención, pues la había +dado solo para poner a prueba el temple de los conjurados, con quienes +si aceptaba lo por ellos propuesto, como iba a aceptarlo, había de +asociarse. No satisfizo ni podía satisfacer el nuevo aserto, pero el +mal estaba hecho, el remedio era difícil, y, como durante algunos días +se manifestase Sarsfield en palabras hasta celoso en la prosecución +de la empresa, llegó a contarse con él, siguiéndose la propensión del +hombre a acomodar su fe a su deseo. + +En la Junta principal causó sumo disgusto lo ocurrido en Jerez, y +aun hubo (pero fue uno solo, reprobándolo todos) quien propusiese +un medio atrozmente criminal para libertarse del peligro con que +Sarsfield amenazaba.[56] Pero como el daño no aparecía, continuaba la +conjuración, la cual se hacía ya necesario que de proyecto pasase a ser +hecho dentro de corto plazo. + + [56] La persona cuya mala acción o cuyo delito intentado, de + tal modo y clase que es ya altamente criminal solo el intento, + pues hasta tuvo preparado el veneno que quería se diese a + Sarsfield, por fortuna no era la de un español, sin que por + esto pretenda yo tiznar la buena fama de sus compatricios al + referir su malvado proyecto. Era, en verdad, mal sujeto, aunque + hombre de bastante talento y de alguna instrucción, bien que la + suya fuese superficial y de no la mejor clase. También, como + Moreno Guerra, había leído a Maquiavelo, y le tenía en mucho, + porque era cosa singular que el famoso florentino gozase de + alta reputación entre los liberales conjurados de 1819, no solo + como portentoso ingenio, lo cual es justo, sino como maestro + de sanas doctrinas. Verdad es que hay liberales italianos de + la misma opinión, pero a esto mueve y domina el patriotismo, + olvidando al maestro de la tiranía y torcida política en su + admiración al escritor ingenioso, agudo y profundo, y en su + conducta no mal patricio, cuando en los no italianos es de + admirar que consideren doctor y apóstol de la iglesia liberal + al admirador y ensalzador de _César Borja_ y de _Castruccio + Castracani_. Volviendo al objeto de esta nota, diré de él que, + nacido de dignísimo padre español, abrazó la causa de los + americanos que alzaron bandera contra España, pasó a servirlos, + y (lo que es en él de vituperar) sustentó su causa, según voz + común, con espíritu de feroz odio a todo cuanto era español, + acreditado en hechos de crueldad y perfidia. Esto no obstó a + que después viniese a España, donde residía ya en 1816, hasta + siendo oficial en nuestro ejército, si bien no en servicio + activo. Tuvo parte en los trabajos de la sociedad secreta y + en la conjuración de 1819, pero no pasó a la ciudad de San + Fernando cuando allí tremolaba el pendón constitucional en + enero, febrero y marzo de 1820. Proclamada en toda España y + aceptada por el rey la Constitución, logró este mismo individuo + tener asiento en las Cortes de 1820 y 1821 como representante + (creo que suplente) por una provincia de América. No hizo papel + lucido en aquel Congreso, donde votó con la oposición, siendo + del partido que entonces llevaba el título de _exaltado_. + En sus conversaciones solía hablar de aquellas Cortes en + términos de vituperio y aun de desprecio absoluto. Concluida la + legislatura ordinaria de aquel Congreso en julio de 1821, se + fue a Cádiz, donde se entregó a tales maquinaciones que hubo de + huir de España por no ser preso al terminar aquel año. Después + poco se ha hablado de él. No quiero decir su nombre, hoy de + casi todos ignorado. + +Al intento, la Junta intermedia convocó a diputados de todas las +inferiores, o dígase de las de los regimientos, a una reunión solemne. +Celebrose esta de noche, y con un tanto de misterio y reserva, pues +si no amenazaba grave peligro, no consentía el decoro ni quería el +general que se dejase de proceder con cierto recato, si bien más +aparente que verdadero. En una pieza de no grandes dimensiones, +medianamente alumbrada, con un calor propio del mes de junio en climas +muy ardientes, nos congregamos en número bastante crecido. En el ritual +y planta de la sociedad hay un individuo, cuyo cargo tiene el título +de _Orador_, aunque no lo es, pues su oficio se reduce a leer breves +escritos. Desempeñaba yo este oficio como por vía de preludio de ser +orador más de una vez y en varios lugares, con crédito, y también con +descrédito de mi pobre persona, y ciertamente, mirando a mi interés, +más en mi daño que en mi provecho, viniéndose a añadir a mi nombre, +como profesión, la oratoria, que en los demás es solo un apéndice de +otras ocupaciones y obligaciones. + +Era entonces, como confieso, ardiente mi fanatismo; mi edad, aunque ya +no la de la verdadera juventud, una en que todavía ejercen grandísimo +poder en el hombre las pasiones; mi natural, más que lo común +apasionado, y el lugar, la calidad de la reunión, el corto peligro +presente, el no leve futuro, todo contribuía a exaltarme y dar casi +frenética viveza a mis palabras y a mi acento y modos. Rasgué, pues, el +velo harto transparente de símbolos inútiles, convidé al levantamiento, +ponderé la tiranía bajo que gemíamos, presenté la imagen de la libertad +coronada con la aureola de glorias cuyo lustre había de rodear a sus +restauradores, y, al fin, cogiendo una espada desnuda que en nuestro +rito debía estar y estaba siempre sobre la mesa: «Jurad», dije con +voz fuerte y trémula de emoción, «jurad llevar a cabo esta empresa, +y juradlo sobre esta espada, símbolo del honor, que no en balde en +este lugar se os pone a la vista». Un grito unánime, que casi era un +alarido, respondió a mis palabras y a mi acción y gesto, arrojándose +casi todos los concurrentes a la espada, y profiriendo el juramento +con tono, rostro y ademanes de loco entusiasmo, no inferior al mío. +¡Escena tremenda, preñada de males futuros, recordada aquí y ahora no +para recomendarla al aplauso, y todavía menos a la imitación, sino +como retrato de los tiempos y con la mira a que sirva, entre otras, de +lección a gobiernos y pueblos; a los primeros para evitar, en cuanto +sea posible, con una conducta juiciosa, acertada y firme, que se +repitan; a los segundos para que, difundida en ellos la ilustración, no +dejen que las pasiones ahoguen y usurpen la voz y autoridad del juicio! + +De esta escena hubo de tener noticia el conde de La Bisbal, y hubo de +conocer que ya le era forzoso acabar con la conjuración, si ya no es +que, llevando a ejecución el proyecto de los conjurados, quería darle +favorable remate. + +Empezó, pues, a obrar, y contra los conjurados. Su primer disposición +fue mudar la guarnición de Cádiz; disposición importante, porque en la +ciudad debía darse el grito de rebelión al amparo de sus murallas, y +entre su población, toda ella con rarísimas excepciones, constitucional +ardorosa, y en la guarnición que iba a salir estaba la mayor parte de +la oficialidad ganada a la causa del alzamiento propuesto, y, al revés, +en los cuerpos que venían a relevarla había menos que en otros del +mismo ejército oficiales comprometidos en la empresa cuyo éxito estaba +pendiente. + +Si esto disgustó de cierto, otro suceso causó mayor recelo, aunque para +algunos fue motivo de esperanza. De súbito vino Sarsfield de Jerez +a Cádiz, y encerrándose con el conde, tuvieron ambos una larguísima +conferencia sin testigos. En que trataban de combinar sus operaciones, +no cabía duda: si era para llevar a efecto la revolución o para +impedirla, venía a ser también dudoso; pero, bien mirado, con arreglo a +fuertes indicios, lo segundo era lo probable. + +Vuelto Sarsfield a Jerez, entró en comunicaciones amistosas y muy +frecuentes con Gutiérrez Acuña, que allí residía. Se mostraba ya +tan dado a la causa de la revolución, que vituperaba la tibieza e +irresolución de su amigo el conde de La Bisbal, aunque sin poner en +duda lo sincero de su fe, porque decía: «A Enrique le falta corazón». +Como esto era dicho para engañar, mal puede afirmarse que hubiese +veracidad al hacer semejante cargo. + +Así estaban las cosas al anochecer del 6 de julio de 1819. Ya +oscurecido, se habían cerrado las puertas de la ciudad de Cádiz, +entonces, aunque en tiempo de paz, cerradas de noche con rigor, que +para pocos casos tenía relajación, sobre todo en la Puerta de Tierra, +solo abierta cuando lo era para dar paso al correo. De repente corre +la voz de que la guarnición toda, menos la parte de ella que cubría +las guardias, se había puesto en movimiento y aun salido por la Puerta +de Tierra con el general a su frente, encaminándose al Puerto de Santa +María, donde estaba acantonada la división del ejército que pocos días +antes estaba guarneciendo la plaza. Con haber llegado la hora de la +retreta, y no aparecer los tambores o músicas, como hacían siempre, en +la plaza de San Antonio, desapareció toda duda sobre si era falso lo +que corría respecto a estar en camino las tropas, sin duda para objeto +importante, aunque ignorado. Empieza entonces a decirse que, antes de +salir, el conde había llamado a una de las personas con quienes se +entendía, y díchole que preparase todo para proclamar restablecida la +Constitución de 1812 en la ciudad de Cádiz, mientras él lo hacía en el +ejército, para lo cual iba a juntarle todo. Con este motivo comenzaron +las enhorabuenas, y aun los vivas dados en voz baja como grato secreto +que se confían las gentes unas a otras. Sin embargo, la autenticidad de +la comunicación verbal hecha por el conde no constaba, y lo evidente +era su salida misteriosa, y haberla dispuesto cuando, cerrada ya Cádiz, +no podía ir de ella al Puerto la noticia de que marchaba allí el +general con demasiado acompañamiento. + +En mí como en otros despertó circunstancia tal fuertes sospechas. Pero +nadie pensaba en dar aviso a nuestros amigos del Puerto, y menos que +otros la Junta de casa de Istúriz, a la cual correspondía hacerlo, +pero que ni congregada estaba. Lo que nadie hacía hube yo de hacerlo, +obrando por mí, sin participación y aun sin consejo ajeno. Debía dar la +vela en la próxima madrugada con destino a la Habana un buque-correo, +cuyo mando tenía don Antonio Valera, primo mío muy querido y de +nuestra grey conspiradora. Para él y la tripulación de sus botes +se abría la puerta de la mar a todas las horas de la noche. Acudí, +pues, a él, le pedí un bote para que fuese al Puerto con un aviso, y +busqué también persona que le llevase, y cuya salida era fácil, no +examinándose quiénes salían para ir en los botes. Me puso Valera por +reparo la falta de tiempo, pues que de allí a pocas horas tenía que +levar anclas y hacerse a la mar; pero yo le hice presente cuán fácil +era a un bote con buenos remos ir en una hora al Puerto y en menos +tiempo volverse a bordo del buque a que pertenecía. Accedió a mi ruego +Valera, marchó el comisionado, llegó a su destino sin obstáculo ni +demora, se avistó con los conjurados, y los informó de que venía sobre +ellos el Conde con tropas, sin poderse decir si como amigo o contrario. +De nada sirvió el aviso, pues, por causas que nunca han sido bien +explicadas, y que no es ahora del caso averiguar, determinaron esperar +pacíficos, cuando si hubiesen tenido intento de resistir, era muy +probable que parase la resistencia en darles el triunfo, pues contaban +en los que seguían al general con muchos parciales. Bien es cierto que +al mismo tiempo iba a caer sobre ellos por la espalda Sarsfield al +frente de la caballería, pero esto lo ignoraban. + +Ahora será bien dar cuenta de lo que el mismo Sarsfield había hecho en +Jerez. Allí seguía engañando a Gutiérrez Acuña y a Grasses, quizás aún +más de lo necesario para su propósito. Cuando ya se preparaba a marchar +contra los conjurados, en la noche, en sus primeras horas, y poco +antes de la destinada a emprender su movimiento, yendo de paseo con +los dos que llamaba amigos, tropezó con un rosario donde iban cantando +el _Ave María_, y dijo en tono de burla: _Cantad, cantad, que pronto +no cantaréis_, como considerando triunfo sobre prácticas religiosas el +hecho político que suponía cercano. A esto agregó decir a Gutiérrez +Acuña, que estaba levemente indispuesto: «Recójase usted y descanse +para prepararse a los brillantes trabajos que le esperan». Dicho esto, +se despidió, y yéndose a su casa, no bien llegó a ella, cuando firmó +una orden para prender a aquellos dos crédulos conjurados, orden que +fue fiel e inmediatamente cumplida. Puesto al fin en camino, ya cerca +del alba, llegó al Puerto de Santa María con sus caballos, casi a la +misma hora en que llegaba al mismo punto el conde con su gente por +el lado opuesto. En esto, amanecido ya, las tropas acantonadas en el +Puerto habían salido a formarse, como tenían por costumbre, en un sitio +apellidado el Palmar,[57] llevándolos allí sus jefes, no sabedores del +intento con que se les venían acercando fuerzas un tanto crecidas; pero +recelosos de que era en su daño, si bien resueltos a no resistir, a +no innovar cosa alguna en su conducta diaria, y a aparecer ignorantes +de que la guarnición de Cádiz hubiese hecho algún movimiento. + + [57] Palmar llaman en Andalucía a ciertos terrenos incultos que + allí abundan, y deben su nombre a estar llenos de palmas enanas + que no sé cómo deben llamarse, pues aunque soy en extremo + aficionado a árboles, plantas y flores, ni sé de ello lo que + sabe no ya un botánico, sino acaso el jardinero u hortelano más + tosco y rudo. Este Palmar del Puerto, teatro de la hazaña de + O’Donnell y Sarsfield, tiene cierta fama. Cuando en los pueblos + de la Andalucía baja, vecinos a la costa, se habla de una + persona de mucha edad, y quiere ponderarse su vejez, es común + decir de ella _que tiene más años que el Palmar del Puerto_. + +Así los encontraron formados al acercarse por la parte de Cádiz el +conde y por la de Jerez Sarsfield. Puesto el general al frente de la +formación, hizo salir y presentarse ante él a todos los comandantes[58] +primeros y segundos, a los cuales intimó que se diesen presos, no +expresando sino a medias por qué causa. + + [58] En el orden y planta dados a aquel ejército + expedicionario, constaban los regimientos de un solo batallón + cada uno, como sucedía, y aun creo sucede en Inglaterra, y + hoy en Portugal. No había, pues, coroneles, aunque lo fuesen + personalmente algunos de los que mandaban los regimientos de + un solo batallón. El de Canarias, por ejemplo, estaba mandado + por don Demetrio O’Daly, brigadier, que fue uno de los presos + por el conde. Pero otros tenían a su frente meros comandantes, + aunque de primera clase. + +Este acto pasó sin la menor alteración de la tranquilidad, viéndole +con admiración los oficiales y tropa, unos, y los más, por no adivinar +del todo la causa de tan raro y general rigor; otros, y no pocos, por +ver convertido en contrario y perseguidor al que miraban como caudillo +futuro en la empresa en que tenían parte. Cuentan que recién acabado +este acto, encontrándose Sarsfield y el conde, el primero soltó la +risa; fea acción, si ya no fue calumnioso aserto el suponerlo, y +agravación de otra de no menos fealdad. Si los posteriores, así como +los anteriores señalados servicios de Sarsfield pueden, aunque no +disculpar, compensar lo vituperable de su conducta en los sucesos +de que soy ahora narrador, y si su desdichada muerte, causada por +un vil asesinato en medio de una sedición infame, debe hacer cara +y aun respetable su memoria, la historia debe ser veraz, y para +serlo, inflexible, máxima seguida aun tratándose de los primeros +personajes históricos, pues hasta los mayores encomiadores en Augusto +no han dejado de vituperar, ni aun pasado en silencio, las horribles +proscripciones del triumviro Octavio. + +No aparecía risueño ni contento el conde de La Bisbal, sino al +revés, como pesaroso y avergonzado de su acción, en el momento mismo +de cometerla. Al prender a los comandantes primeros y segundos de +los cuerpos que estaban en el Puerto, había envuelto en su rigor a +culpados e inocentes, y de entre los últimos a algunos que ni siquiera +comprendían la causa por que se veían presos, pues de la conjuración +tenían escasa noticia, y juzgaban la corta que tenían por rumor vano. A +los no militares, y aun a algunos militares cuya culpa sabía, no quiso +molestar siquiera. Se dejó decir más de una vez que nadie temiese, +porque «_él era caballero, y a nadie vendería_», y cumplió tal palabra, +que estaba en contradicción con su modo de portarse tocante a la +conjuración y a los conjurados ya presos. De resultas vino a quedar en +situación harto amarga, porque, si bien recibió del Gobierno la gran +cruz de Carlos III, distinción que entonces tenía más valor que en el +día presente, fue a la par separado del mando del ejército y llamado a +Madrid, a donde hubo de encaminarse lleno de recelo, pues al cabo, si +había deshecho la conjuración por lo pronto, antes la había fomentado +a punto de poner como al vuelco de un dado su éxito, y de ser dueño de +la suerte de España pasaba a una situación en la cual así podía recibir +castigo como recompensa. + +Volviendo atrás, y al suceso del 8 de julio, bien será decir +que, al saberse en Cádiz lo ocurrido en el Puerto, fue grande la +consternación entre los conjurados. De ellos huyeron algunos de los más +comprometidos, como por ejemplo Istúriz, y no dejó de hacer otro tanto +Moreno de Guerra, que se figuraba ver tras sí a Sarsfield. Pero otros +no se movieron, creyéndose en mucho menos peligro. Con razón creía +yo que el mío no era muy grave, porque solo había representado hasta +entonces en aquellos sucesos segundos papeles, entre otros muchos; pero +me constaba que el conde no ignoraba mi parte en la trama, aunque a la +par me alentó haber sabido desde luego que a nadie pensaba perseguir, +excepto a los ya presos. Ello es que, a pesar de aconsejarme no pocos +la fuga, yo ni pensé en ella. Tal era la ceguedad del Gobierno, que +nada sabía de mi conducta, ni aun de mi paradero: tal la mía, que, +olvidado de toda regla de moral, conservando el título y derechos de mi +empleo, pensé en trabajar con más ardor que antes en la obra que en el +Palmar del Puerto parecía que había quedado reducida a ruinas. + +Y así fue que, cuando una conjuración formidable había venido a parar +en nada, otra compuesta de sus reliquias, como pobre rama de planta +poderosa, que trasplantada apenas con esperanza de verla prender, +prende, con todo, y crece, y fortifica, una conjuración, de puro +arrojada hasta ridícula, vino a derribar el trono de Fernando, sentado +pocos años antes en lo que parecía robustísimo cimiento, y aún lo era +ciertamente. + +Pocos días habían pasado desde el en que fueron presos varios de los +conjurados, y ya los escapados del peligro le queríamos correr mayor +con acciones que eran delito atroz, y no inferior desatino. Siete u +ocho personas de escaso poder, y sin recursos, nos juntamos y formamos +el proyecto de hacer una tentativa contra la persona del conde de La +Bisbal, en uno de los cortos viajes que solía hacer de uno a otro +punto de aquellos en que tenía acantonadas sus tropas, tentativa que +bien podía ser asesinato; pero el fanatismo a estos excesos, y aun a +mayores si cabe, lleva, y particularmente si se le agrega el deseo +de tomar venganza. Por fortuna, locuras tales algo tenían, si no de +baladronadas, de visiones, y nuestra mala idea ni a ser proyecto llegó, +quedándose en desahogo de vana rabia. + +Todo aparecía, pues, por entonces concluido. Así es que hube de pensar +en hacer mi viaje al Brasil a servir allí mi empleo, mudando una +traición en otra, porque traición era seguir sirviendo al Gobierno al +cual había tratado de derribar. + +Había, con todo, en mi propósito de irme al Brasil, algo de segunda +intención, porque lo natural era, saliendo de Cádiz, pasar a Lisboa, +donde casi de seguro encontraría barcos con destino a aquel país, parte +entonces de la monarquía portuguesa, y aun residencia de su gobierno, +y preferí trasladarme a Gibraltar, donde faltaban medios de hacer el +viaje, aunque yo suponía que debía de haberlos. La verdad es que a +Gibraltar me llevaba otro motivo. Allí sabía que había ido Istúriz con +otros fugitivos, cortos en número, y casi todos ellos de poco influjo, +y allí se decía que estaban Gutiérrez Acuña y Grasses, escapados con +poca dificultad de su prisión en Jerez, donde tenían la casa por +cárcel. Todo esto era a manera de un núcleo de conjuración renovada. +A lo menos, así se lo figuraba el deseo, el cual, no obstante ser +vivísimo en mí, no me llevaba, sin embargo, como suele suceder, a ser +crédulo en demasía, pero tenía poder bastante para no dejar morir mis +esperanzas. + +El 22 de julio, día en que cumplía los treinta años de mi edad, y +catorce días después de la catástrofe del Palmar, salí de Cádiz. Nadie +me había molestado, y ningún peligro corría; otros en igual caso que yo +vivían tranquilos, y así fue que tomé el pasaporte correspondiente como +secretario de la legación en el Brasil, que iba a servir su empleo. +Llegué a Gibraltar al cuarto día de mi partida; con tanta detención +se caminaba, y aun todavía por allí con poca más prontitud se camina; +siendo entonces forzoso ir a caballo desde la isla de León o San +Fernando, cuando hoy hasta Medina Sidonia se va en ruedas por carretera +bien construida. En Gibraltar, a mi arribo, encontré lo que parecía +desengaño. Istúriz, en quien era común poner grandes esperanzas, como +si él tuviese medios iguales a su deseo, los cuales era común suponerle +en un grado excesivo, había marchado de Gibraltar a Lisboa, porque +la autoridad superior de la fortaleza inglesa veía con poco gusto su +estancia allí, recelosa de que tramase algo contra el gobierno español, +aliado del de la Gran Bretaña. Pero estaban en la plaza Gutiérrez +Acuña y Grasses, ambos y señaladamente el segundo muy amigos míos, y +con ellos había algunos más a quienes el miedo o el figurarse con una +importancia superior a la que tenían, habían llevado a buscar en la +fuga una seguridad que igualmente habrían tenido estándose quietos, y +estaba Moreno Guerra, que así nos servía de embarazo a veces, como de +distracción a menudo, con sus singularidades. Todo ello nada prometía, +y seguía yo resuelto a embarcarme. + +Al llegar a Gibraltar me vi, como era de suponer, con el cónsul de +España en aquella plaza. El que a la sazón servía aquel destino era +un excelente caballero, que sin duda se portaba bien en el desempeño +de su obligación salvo en un punto en que podía más su bondad que su +celo o su perspicacia, el cual era el vigilar bien la conducta de los +conjurados fugitivos allí congregados. A mí me trataba con cordialidad +como a un diplomático que va de viaje. Si mi conducta en Gibraltar +hubiese sido cauta, habría él merecido disculpa, pero me portaba yo +con una imprudencia que excede los límites de lo creíble. Vivía con +mis compañeros de conjuración como si lo fuese suyo de proscripción; +con ellos paseaba; con ellos hablaba de los negocios pendientes sin el +menor recato. Hasta hube de escribir allí un soneto atroz[59] contra +el conde de La Bisbal, composición hija de un frenético espíritu de +venganza, y mis amigos imprimieron el soneto en un papelillo, el cual +circuló por la ciudad y fue transmitido a España, sin que locura +tanta llamase particularmente la atención a mi persona. + + [59] No quiero copiar este soneto, harto conocido. De él tuvo + noticia el conde de La Bisbal, y después de restablecida la + Constitución, procuró y logró entrar en trato, aunque no + frecuente, amistoso conmigo, quejándoseme en una ocasión de + que yo le había tratado mal por no conocer los motivos de su + conducta. Sabido es que otra vez (en 1823) faltó el conde + a la confianza que en él pusieron los constitucionales más + ardorosos. Aunque yo entonces en Sevilla, en las Cortes, hablé + con violencia suma contra él, hoy, sin disculparle, debo + decir de su carácter lo que siento. Si el conde de La Bisbal + cometió varios y gravísimos actos de falta a la fe jurada y + a la obligación contraída, no tenía el carácter propio de un + traidor, no obrando con premeditación ni doblez continuada. Era + ligero como pocos hombres. Una hora después de haber pensado + una cosa pensaba la contraria. Así obraba con sinceridad en sus + mudanzas violentas. + +Entretanto, recibíamos de la vecina Cádiz noticias que nos daban a +creer que la desbaratada trama cuyos hilos habían sido solo en un punto +cortados, estaba anudada de nuevo. Sin duda en ello había ponderación, +pues mal podían hacer unos pocos individuos, de ellos ninguno de +superior poder o influjo, lo que se había malogrado contando con un +ejército, con un general, y con buena parte de lo más granado de la +ciudad de Cádiz. Pero pensábamos y sentíamos como piensan y sienten, +dominando el sentir al pensar, todos cuantos están empeñados en una +obra de grande importancia y además de peligro, a que se agrega +estar en destierro, circunstancia muy para tomada en cuenta, porque +no hay ilusiones iguales a las de los desterrados. No lo era yo, en +verdad, pero en cierto modo había llegado a serlo por mi voluntad, +si bien, gracias a la incuria del Gobierno, podía todavía haberme +trasladado en paz y sosiego a una situación decorosa y provechosa. +Pero apenas pensaba ya en ello, renovado en Gibraltar el espíritu que +poco antes me animaba en Cádiz. Lo que más nos ocupaba el ánimo era +saber a punto fijo el estado de las cosas, más aún que en Cádiz, en +el ejército acantonado en varios puntos de las provincias que hoy son +de Cádiz y Sevilla. Al intento convenía enviar allí emisarios; pero +estos nos hacían falta, y no era menor la que nos hacía el dinero, +alma de toda empresa. Aun contaba yo con algunos recursos, bien que +ya escasos, reliquias de un buen pasar heredado de mi padre, pero +era poca cosa lo que podía destinar a gastos de la naturaleza de los +que se presentaban como indispensables. No estaban más sobrados que +yo los otros fugitivos, y Moreno Guerra, que presumía de acaudalado, +y que real y verdaderamente tenía un mediano pasar, gustaba más de +gastar palabras que dinero, no obstante ser su celo furibundo y haber +en él sinceridad, aunque por las contradicciones propias del hombre +su misma pasión se contenía si llegaba el caso de hacer sacrificios. +Hicimos, pues, un cortísimo fondo, y solo quedó el discurrir cómo +emplearle, esto es, qué emisarios habrían de salir de la plaza para el +interior de España a ponernos en comunicación con la que juzgábamos +conjuración ya en trabajos. No vino a ser muy dificultoso hallar +algunos, pero sí lo era hallarlos buenos. Ya dejo dicho que al saberse +la ocurrencia del Palmar, huyeron algunas personas de poca cuenta +creyéndose comprometidos. De estas eran casi todas las de oficiales +subalternos, de las sociedades fundadas en los regimientos, hombres de +limitadas luces y ningún saber, y cuya fuga intempestiva los acreditaba +de cautos más que de arrojados. Estos hombres no se hallaban bien en +Gibraltar, pues se veían absolutamente faltos de recursos. Propúsoseles +que se arrojasen a entrar en España: pusieron primero dificultades, +en que unos tres o cuatro persistieron empeñados en irse a América a +las tierras fuera del poder de nuestro Gobierno y enemigas, y otros +al cabo se allanaron a hacer lo que de ellos se exigía, y socorridos +con escasas sumas, penetraron con poca dificultad en España. Pero +nosotros mismos conocíamos cuán poco podía esperarse de aquellos pobres +individuos, los cuales, dicho sea de paso, y anticipádose a hablar +de lo que después pasó, nada absolutamente hicieron más que vivir +escondidos hasta la hora en que cinco meses después fue levantada +la bandera de la rebelión constitucional para ser por tres años muy +largos la dominante en nuestro suelo. Visto, pues, que se necesitaba +gente más activa y entendida para, o soplar el medio avivado fuego +que ardía en el ejército, o poner en comunicación con los conjurados +de España los de Gibraltar, como si estos algo pudiesen ayudar a los +primeros, me brindé yo loca y criminalmente a desempeñar comisión tan +aventurada, lo cual por un lado me era fácil, pues no estando proscrito +ni encausado, era dueño de ir y venir según mi antojo, hasta con el +carácter de empleado, aunque fuerza es confesar que para ir a mi puesto +daba extraños y multiplicados rodeos sin adelantar camino. Aceptado por +mí el encargo, me preparé a volver a Cádiz, y para ello vi al cónsul +pidiéndole me refrendase mi pasaporte a fin de que en otro punto me +embarcase con destino a Río de Janeiro, pues de Gibraltar no salía, ni +se esperaba saliese, barco para aquella región lejana. El buen cónsul, +siempre cortés y cariñoso, así como descuidado, ni siquiera me habló +de mi singular proceder durante mi estancia en la plaza inglesa, ni +extrañó que me volviese al lugar de que había venido, ni hubo de hablar +de mí en sus despachos. Así pude yo seguir con algún grado de seguridad +mis maquinaciones, cuando con un mero aviso que habría producido mi +prisión, sin duda alguna no habría caído el trono al empuje de la +rebelión, o a lo menos no habría caído dentro de breve plazo. + +El primer punto donde me dirigí al salir de Gibraltar, fue a Algeciras. +Allí nada pude hacer ni saber, por dos razones. Era la primera que los +de la sociedad algecireña, tan animados dos años antes, a tal punto se +habían amedrentado y dado al desmayo de resultas de lo ocurrido en el +Palmar, que, lejos de auxiliarme, ni aun trato privado querían con mi +persona, desmintiéndose ya en esta ocasión el afecto fraternal con que +los conjurados se miraban. Bien es cierto que yo, petulante entonces, +y engreído así como intolerante, no bien noté en ellos señales de +tibieza, cuando los traté con muestras hasta de desprecio, de modo que +al encontrarme con ellos ni siquiera los saludaba, perdonándome ellos +de buena gana una grosería que les venía a cuento por libertarlos de +amigo tan peligroso. Pero otra circunstancia me tenía en apartamiento +e ignorancia de todo cuanto pasaba; circunstancia que pudo haber +frustrado nuestra empresa, pero que, si no la favoreció en cierto modo, +no le sirvió de grande obstáculo, dando a los pasos de los conjurados +una dirección por la cual vinimos a alcanzar el triunfo. Al expirar +julio habían aparecido en la ciudad de San Fernando varios casos de +fiebre amarilla, azote que por aquellos años solía caer sobre Cádiz y +otros puntos de Andalucía, si bien no había vuelto a descargar desde +1813. En breve se difundió el mal, primero en un barrio de aquel +pueblo, y a poco en todo él, haciendo numerosas víctimas. Acudiose +al medio de incomunicar el pueblo infestado, y se multiplicaron las +precauciones, disponiéndose cordones sanitarios para mirar por la +salud del ejército, tanto cuanto por la de las poblaciones cercanas. +Al entrar septiembre no había prendido del todo el mal en la ciudad +de Cádiz, por donde siempre había empezado en los años anteriores, +pero algunos casos eran poco menos que seguro anuncio de que allí +se propagaría. Entre tanto, los cordones impedían el paso de unos a +otros puntos, y como no era el correo el conducto por donde podían +comunicarse con seguridad los conjurados, Algeciras venía a ser un +punto donde apenas se sabía lo que cerca pasaba. Resolví, pues, pasar +a Cádiz, y lo hice algo entrado septiembre, yendo en un miserable +barquichuelo cargado de carbón, con harta incomodidad, pero, en +cambio, con alguna más seguridad, porque no llamaban la atención +pasajeros de los que suelen ir en semejantes barcos. Fue corta y feliz +la navegación, y antes de veinticuatro horas de hacerme a la mar en +Algeciras, estaba ya en Cádiz. A mi llegada me encontré en situación +de no poco apuro. Cádiz estaba ya infestada, había salido de allí la +guarnición, dejando en la plaza solo un batallón, el de Soria; con +el ejército se había ido la verdadera fuerza de la conjuración, si +bien de ella quedaba algo en la ciudad, a la cual se había puesto en +incomunicación absoluta con el continente vecino, imponiéndose pena de +la vida a quien atravesase los cordones; exceso de rigor que en casos +tales nunca pasa de amenaza. Me vi, pues, encerrado y como caído en un +pozo, en cuanto a la dificultad de salir, pero no en punto a ahogarme, +si bien mi estancia en la ciudad era ya, cuando no un delito, un fuerte +motivo de sospechar de mi conducta. Era además claro que el encierro +había de durar hasta entrado diciembre, pues la experiencia tenía +acreditado que la maléfica enfermedad no paraba en sus estragos hasta +los fines del otoño. Estaban, sin embargo, compensados tantos graves +inconvenientes con noticias para mi situación y proyectos un tanto +lisonjeras. La deshecha trama estaba anudada, y si le faltaba infinito +de su fuerza antigua, en cambio había adquirido ventajas nuevas, +porque si entraban en la nueva composición materiales al parecer muy +inferiores, servían bien a su juego todos los que en ella entraban, +y si no teníamos al frente un caudillo poderoso, tampoco nos veíamos +en el caso de depender de la voluntad mudable de un personaje poco +seguro. De los elementos antiguos quedaban muchos en la obra nueva, +aunque todos ellos de los inferiores, o cuando más de los de segundo +orden tres meses antes. Por último, había entrado en nuestras filas +algún refuerzo, y tal y tan bueno, que contribuyó en gran manera a la +terminación feliz del renovado plan, en la ocasión primera malogrado. + +Dos personas, entre varias de escaso valer, constituían tan importante +refuerzo. De ellas la una al cabo de nada vino a servir, pero sirvió +durante mediano tiempo por la clase de concepto de que gozaba. La +otra se dio a conocer por la vez primera, mostrando calidades tan +singulares, que en obra como la que teníamos a nuestro cargo son de +subidísimo precio. Los dos sujetos a que acabo de referirme eran don +Domingo Antonio de la Vega, abogado, ya algo entrado en años, y don +Juan Álvarez y Mendizábal, harto conocido de la generación presente. +El primero estaba en Cádiz; el segundo había salido con el ejército, y +andaba de uno en otro acantonamiento fuera de los cordones, dándole +su encargo de contratista de provisiones, medios abundantes y eficaces +para trabajar en el logro de nuestro propósito con más facilidad y sin +hacerse notable. Cómo alcanzamos el triunfo que tan difícil parecía +debe causar admiración y pasmo en quien lo ignore, siendo todo ello +cargo gravísimo contra el Gobierno que se dejó derribar por tan flacas +fuerzas, y sorprender por una conjuración llevada a efecto con tan poco +recato. + + +III. + +Don Domingo Antonio de la Vega, cuya entrada en el gremio de los +conjurados he citado más arriba y ha poco, declarándola suceso +importante, era un hombre singular, aunque antes y después de los días +en que contribuyó más con su nombre que con sus hechos al levantamiento +constitucional no fuese conocido sino en reducido recinto; pero allí +donde llegaba la fama de su nombre, era esta a tal punto diversa, que +a los ojos de uno apareció si no radiante, poco menos, y a los de +otros cubierta de negra sombra. Al querer decidir hoy cuál de los dos +conceptos en que era tenido merecía, sin temeridad puede afirmarse +que ni el uno ni el otro. Estaba pobre, lo cual era, si no completa, +a lo menos fuerte prueba de que no había carecido de limpieza en su +conducta en punto a dineros, porque de talento para ganarle no carecía, +y de gastador no había pecado. Hubo, pues, de consistir su desconcepto +en que tenía mala condición, siendo por demás díscolo, maldiciente y +descontentadizo, y dado a satisfacer su afición a ofender a las gentes +por varias clases de medios. Y en cuanto a quienes tenían formado alto +concepto de su merecimiento, se fundaban en su antiguo y conocido apego +a la causa apellidada de la libertad, y más digna de ser llamada de +la revolución, y además en su práctica añeja de las conjuraciones, por +sospechársele, y no sin razón, que en muchas de ellas había padecido +persecuciones y llevado penas, aunque no graves. Verdad era que ninguna +conjuración de las varias en que había entrado había pasado de mero +proyecto, ni aun llegado a principios de ejecución; pero con todo, a +falta del acierto había conseguido ser celebrado por la perseverancia. +De la sociedad secreta antigua de que era hija o rama la conjuración +existente, era uno de los asociados más antiguos en España, y lo había +sido en época en que la hermandad privaba más que entre los liberales +de Cádiz, entre los afrancesados. Desde 1816 no había tenido entrada en +la sociedad de forma nueva. Siendo él un tanto inquieto, había tratado, +como suele decirse, de levantar altar contra altar, y hacia 1818 había +formado en Cádiz una sociedad del rito antiguo sin enlace con las +modernas. Por un descuido increíble, la casa donde este cuerpo débil y +pobre se congregaba fue registrada por los agentes del Gobierno, pero +a hora en que no había en ella reunión, hallándose solo en su interior +el aparato que sirve para sus símbolos y rito. No tuvo consecuencia el +descubrimiento, siendo el suceso en breve olvidado; y Vega continuó, si +no del todo ignorante de la conjuración, extraño a ella en la época de +sus altas esperanzas y de su terminación funesta por lo pronto, aunque +no absoluta. Pero como no careciese de amigos entre los hermanos, +comenzó en el vulgo de estos a correr con valimiento la idea de que +había sido gravísimo error excluirle de toda participación en tal +negocio, pues era posible y aun probable que su experiencia, constancia +y resolución hubiesen dado a las cosas mayor impulso, mejor sesgo y más +feliz remate que lo que habían venido a producir los últimos tristes +sucesos. Este modo de pensar cundió entre muchos de la oficialidad; +a la sazón, los principales conjurados, o dicho de otro modo, los +únicos, con rara excepción, que no habían desistido de trabajar en +la, aunque malograda, al parecer no enteramente perdida empresa. Los +principales enemigos de Vega, decían, eran los personajes de Cádiz +que con tanta flojedad y torpeza se habían portado: bueno era, pues, +sustituir a gente, si no tímida, tibia, personas cuyo mérito consistía +en la audacia. Estaba, pues Vega, afiliado en la sociedad conspiradora, +de la cual era ya parte cuando llegué de vuelta de Gibraltar a Cádiz. +Había yo tratado al objeto de esta parte de mi narración en Madrid en +1808, y después en Cádiz; nunca en relaciones intimas o frecuentes, +pero teniéndole en alguna estima, y si no participaba de la desmedida +opinión de su valor como elemento de conjuración que muchos le +atribuían, le suponía alguno superior al suyo real y verdadero, sin +contar con dos circunstancias, ambas poderosas para influir en mi +conducta respecto a él, de las cuales era la una participar yo en algo +del enojo general contra los anteriores directores de una obra sin +duda fatalmente terminada, y en mi sentir seguida con falta de valor o +de tino, y la segunda que un nombre cualquiera, si era para nosotros +aumento de fuerza, debía ser aprovechado conservándole o aumentándole +la que traía. Sirva todo esto de disculpa de haber hablado aquí tanto +de hombre que antes y después figuró tan poco, lo cual le fue común con +algunos más de quienes mayor parte tuvieron en el restablecimiento de +la Constitución, mal pagados después por sus servicios hasta en punto a +fama. + +De Mendizábal es inútil hablar en punto a su carácter, harto conocido +de los más de la generación presente. No sé cómo tuvo entrada en la +sociedad y conjuración, durante mi estancia en Gibraltar, pero supe a +mi vuelta a Cádiz que no bien entró cuando empezó a figurar en ella +en primer término, por su prodigiosa audacia y actividad y lo vivo y +travieso de su imaginación e inventiva; hombre sin par en horas de +desorden para traer las cosas a feliz paradero por singulares caminos, +aunque por desgracia propio para desordenar lo ya ordenado, cediendo +a un deseo de bullir y de ocuparse y ponerlo todo en movimiento. Se +dieron al trabajo suspendido las sociedades de los regimientos. De +la junta superior nada quedaba, pero hubo de suplirse su falta de un +modo que ignoro. No era ya hora de entretenerse en meros trabajos +simbólicos, aunque tampoco quedaron estos descuidados, sirviendo de +medios de traer individuos a la conjuración, pero él pensó desde +luego en llevar a efecto el alzamiento. Mucho faltaba para ello, y +una de las principales faltas era la de un general que le capitanease +llevándose consigo la oficialidad no participante de la conjuración, y +con ella a la tropa. Se contaba como con el auxilio más poderoso con la +repugnancia a embarcarse, general en el ejército, en fuerza de la cual +era probable y casi seguro que seguiría dócil y aun con celo a quien +le asegurase no haría viaje tan desagradable. Pero no había un general +a mano, ni aun a mediana distancia, con intención o con osadía de las +necesarias para acometer tal y tanta empresa, pues si es cierto que en +Sevilla residía a la sazón el general don Juan O’Donojú, sabedor de lo +que se tramaba, hombre de talento e instrucción, de algún crédito, en +los pasados tiempos ministro de la Guerra, con no corta fama entre los +constitucionales por haber estado preso como sospechado de conspirador, +y a quien recomendaba para los de sus ideas la circunstancia de pasar +por cosa cierta, aunque no lo fuese, que había padecido tormento; +este personaje, cauto, o por su natural o a consecuencia de lo que +había padecido, conocía el proyecto, le fomentaba, pero con precaución +bastante a libertarse de grave peligro, de modo que lejos de querer ser +cabeza de una rebelión, ni parte ostensible quería tener en ella, aun +cuando no solo desease sino que por ocultos manejos contribuyese a su +triunfo. + +En apuro tal, tuvo Mendizábal una idea como suya, de la cual después +me habló repetidas veces. Pues tanta necesidad hay de un general +(dijo), ¿por qué no ha de hacerse uno a gusto? Circule entre la tropa +que viene uno, sin decir su nombre o dándosele supuesto; háblese +mucho de ello ponderando su importancia y la del negocio que se le +confía, y yo de pronto me presentaré en los cuarteles con cualquier +uniforme y faja, con lo que, gritando quienes están en la trama «Viva +el general» seguirán otros, daré yo órdenes, se conmoverá Cádiz, y +en un instante queda efectuado el levantamiento. Acaso tal acto de +osadía habría salido bien, siendo la disposición de la tropa, como +acreditaron los sucesos, seguir a quien la venía a libertar del viaje +a América, por lo cual no habría entrado en averiguaciones sobre la +persona que venía a mandarla. Pero hubo de parecer loco el proyecto, +aun en días de locuras, y se siguió buscando general, si no entre +quienes lo eran, entre los inmediatos a serlo. Mandaba en la isla de +León un cuerpo, cuyo nombre era el depósito, un don N. Omlin, no me +acuerdo si coronel o brigadier, de origen o nacimiento extranjero, +con crédito de buen oficial, de opiniones políticas hasta entonces +no conocidas, y que, o no había tenido parte en la recién sofocada +conjuración, o solo había tenido una muy corta, y a este se brindó no +menos que con el cargo de general del ejército si era llevado a cabo +bajo su mando el levantamiento, a lo que él se prestó en la apariencia +gustoso. Pero entretanto crecían los estragos de la epidemia reinante +en San Fernando, y ya iban extendiéndose a Cádiz, de lo cual resultó, +como antes va dicho, salir y desparramarse un tanto el ejército por la +Andalucía baja, quedar cerrada Cádiz, y suspenderse toda operación, +soltándose, si no rompiéndose, los hilos de la ya reparada trama. Por +los mismos días, acometido Omlin de la fiebre, murió al cuarto o quinto +de haber caído en cama. + +Todo esto pasó en días poco anteriores al de mi llegada a Cádiz. En +este, como he dicho, nada vi posible sino hacer en aquella ciudad una +estancia como de tres meses. Por no sé qué aprensión juzgué conveniente +estar oculto, como si mi presencia allí hubiese de causar sospecha, +y aun para mi persona peligro. Uno de los conjurados mis hermanos me +ofreció como asilo su casa, y yo la acepté pasando a ser su incómodo y +peligroso, y aun algo gravoso huésped. Era el sujeto que me hospedó un +joven llamado don José María Montero, de un mediano pasar, propietario +de una botica aunque no la servía, teniendo el título muy general +en Cádiz de comerciante, de buenas luces, de corta instrucción, de +apreciabilísimas calidades en punto a honradez y celo, entrado en +la conjuración por la sociedad, aunque a ella poco llevaba, y que +a su ardor en favor del proyecto que teníamos entre manos agregaba +una amistad ardiente a mi persona, no obstante haber corto tiempo +que estábamos en clase alguna de trato. Cupo a este joven tener una +gran parte en el restablecimiento de la Constitución, a que también +contribuyó con alguna suma no muy corta, atendiendo a no ser cuantioso +su caudal, y le cupo asimismo la suerte que suele tocar a ciertos +participantes en grandes empresas, que fue vivir muy ignorado después +del triunfo, y habiendo venido muy a menos, tener que contentarse con +un mediano empleo, que también perdió sin dar para ello motivo, siendo +triste ejemplo que debía retraer, pero no retrae siempre, de mezclarse +en negocios políticos a personas faltas de las altas dotes o de las +malas calidades necesarias para guiar con acierto la nave de la propia +fortuna por el mar borrascoso de las revoluciones. + +Establecido yo en casa de Montero, nada tenía que hacer allí por algún +tiempo sino estar en expectativa. No me presentaba en público, y solo +salía de noche, y esto para pasar a casa de una persona de toda mi +confianza, con la cual me unían relaciones más estrechas que lícitas. +Sin embargo, el secreto de mi residencia en Cádiz lo era solo para +algunas personas, de suerte que acaso habría valido más darme al +público como detenido en mi viaje a Río de Janeiro. En mi encierro tuve +el disgusto de que hubiese en la casa no menos que cuatro víctimas +de la epidemia reinante, pero de sus estragos estaba yo seguro, por +haberla pasado ya en un año de los anteriores. Apenas hallaba con qué +entretener mi ocio, y así, cediendo a una imprudencia apenas creíble, +hube de escribir versillos sobre negocios de Cádiz no políticos, pero +que con la política se rozaban, y en los cuales aprovechaba yo la +ocasión de decir algo, y aun mucho, contra el Gobierno, sucediendo, +como era natural, que tan pobres y ligeras obrillas eran recogidas +y copiadas, y circulaban con aprobación muy superior a su valor +escasísimo, no sin declararse el nombre del autor y el lugar donde +escribía.[60] + + [60] Por aquel tiempo vino a Cádiz, comisionado por el Gobierno + para estudiar la epidemia, un médico llamado Cavanellas, que + dijo e hizo mil extravagancias. Llovieron pullas sobre su + persona y yo tomé parte en ellas, pero vituperando, más que al + doctor, al Gobierno que le enviaba, y pasando a vituperarle por + algo más y de mayor gravedad que la comisión dada al Cavanellas. + +Iba corriendo el tiempo; había entrado noviembre; la epidemia estaba +extinguida en San Fernando, y apenas existía ya en Cádiz, y se hacía +urgente adelantar los trabajos desigualísimos a nuestra empresa, y +sin embargo tales que en breve dieron las resultas apetecidas. Risa +daría a cualquiera considerar los elementos de que se componía la poco +numerosa sociedad que dentro del recinto de Cádiz era lo restante de +la conjuración todavía pertinaz en su propósito. Se reducía a dos +abogados con pocos pleitos, y con menor nombre que aun el ya citado +Vega, y don Sebastián Fernández Vallesa, de quien habré de hablar +después con alguna extensión, el joven Montero en cuya casa he dicho +que yo vivía, el teniente de navío que era de la real armada don +Olegario de los Cuetos, a quien han visto los que hoy viven por pocos +días ministro de Estado, y, por último, mi pobre persona. Teníamos del +ejército noticias cortas y confusas, y lo mismo sucedía a los que con +él estaban, pero unos y otros sabíamos que trabajaban nuestros amigos o +cómplices en los puntos donde residían. Los del ejército contaban mucho +con los de Cádiz, figurándose que allí estaban congregadas las mismas +personas que antes componían la autoridad superior de la sociedad o +de la conjuración, gentes a quienes reputaban de grande influjo, y +particularmente de considerable riqueza, de la cual estaban prontos +a sacrificar gran parte para el infeliz remate de la grande obra. +Hacíase, pues, necesario ponernos en comunicación y no por cartas, y +no menos indispensable nos era a los de Cádiz engañar a los de afuera, +suponiéndonos con un poder de que carecíamos para darles aliento con +la seguridad de que tenían un auxiliar poderoso. Mal medio, puede +decirse, y para no buen fin, pero estas son confesiones y no apología. +Me tocaba ser el conducto de comunicaciones tales, pues no para otra +cosa me había venido de Gibraltar, y a mi fanatismo complacía, a punto +de ensoberbecerme, el peligro que iba a correr, el cual no fue grande, +pero podía haberlo sido, si no estuviesen dormidos el Gobierno de +España y todos sus agentes. + +Salí de Cádiz, pasé a San Fernando, y atrevesé el cordón, no obstante +la pena capital impuesta a quien así hiciese, y no fue necesario para +ello más que unos pocos reales dados al sargento de la guardia, que vio +en mí un trajinante. Verdad es que un mes antes habría habido para ello +bastante dificultad; pero la epidemia estaba concluida en San Fernando +y concluyendo en la algo más lejana Cádiz, y con la falta de peligro +de que se propagase, yendo a entrar el invierno, el cordón era mirado +como una cosa impertinente. El primer lugar a que me encaminé fue la +villa de Alcalá de los Gazules. Allí estaban algunos, bien que pocos, +de los comandantes y oficiales presos en el Palmar, siendo de ellos +el más notable don Antonio Quiroga, que tenía el grado de coronel. +Este oficial en la noche anterior al suceso del 8 de julio, al recibir +en el Puerto mi aviso, había opinado por hacer resistencia al conde. +En el batallón titulado de Cataluña que mandaba era muy querido, y +tal le tenía en punto a disposiciones relativas al alzamiento, que +receloso de él el Gobierno, hubo de hacerle embarcar hacia fines de +julio y de enviarle a la isla de Cuba. Estas circunstancias habían +dado al preso coronel cierto grado de concepto, y si se le suponía +ambicioso, cabalmente eran ambiciosos los que nos hacían falta. Pasé, +pues, a verme con Quiroga, lo cual en otro tiempo y lugar habría sido +peligroso y también difícil, porque estaba preso, y por no menos causa +que una tentativa de rebelión, lo cual traía consigo un encierro con +incomunicación rigurosa. Pero tales estaban las cosas, que los presos +por aquella causa, incomunicados de derecho, lo pasaban de hecho no +solo en comunicación, sino en libertad. Quiroga se paseaba por las +calles de Alcalá de los Gazules a la luz del día, concurría a un +juego de billar, jugaba, y con frecuencia solía asomarse a la puerta +de la casa de juego, y con el taco en la mano veía pasar la guardia +destinada a tener segura su persona y saludaba al oficial que llevaba +orden de no consentir que saliese ni hablase a criatura alguna. Me +contaron que un oficial,[61] no de la sociedad ni de la conjuración, +un día había reclamado contra tal escándalo, y blasonado de que el +día en que a él tocase la guardia de los presos, cumpliría con su +obligación, haciendo a los demás sujetarse al imperio de la ley; pero +pareció tan mal el anuncio de esta determinación, que cayendo sobre él +todos sus compañeros, aunque no de hecho de palabra, le obligaron a +retractarse de su propósito, de suerte que hubo de faltar a su deber +lo mismo que los otros. + + [61] A este oficial dejaron atrás en Alcalá sus compañeros al + ponerse en movimiento ya levantados, creyéndole su contrario. + Pero él, cuando se vio solo, se vino tras de su batallón, se + presentó en San Fernando, se mostró quejoso de que no hubiesen + contado con él, y siguió muy celoso en la causa constitucional. + +Yo, en Alcalá, tuve por habitación la prisión de mis cómplices, +y dormí en el cuarto mismo de Quiroga, llevando allí adelante la +conjuración ajeno de temor porque estaba en seguridad completa. En la +misma villa recibí a un oficial en el gremio de la sociedad, con pocas +formalidades, pero con algunas, siendo la sala de recepción una cueva +pequeña en el cerro en que está edificada aquella población, y mi +asiento un canto a medio pulir de mediano tamaño. Al mismo tiempo me +presenté confiado, soberbio y aun misterioso para dar a entender que +algo importante callaba, porque no convenía divulgarlo; mentí afirmando +que trabajaba con nosotros en Cádiz gente de la mayor importancia en +aquella población: conociendo cuán necesaria era tal mentira; notando +el alto concepto en que era tenido Vega, por suponerle dueño de grandes +dotes y secretos para llevar a feliz término las conjuraciones, abundé +en el mismo sentido, y en suma, hallando en aquella gente, o dígase +en la oficialidad allí residente, materia dispuesta para el logro de +mis fines, fomenté su disposición hasta darles con una buena dosis +de esperanza otra no menor de aliento. Pero saqué una ventaja más de +mi corta estancia de dos días en aquel pueblo, que fue la de tener +un general para la empresa, aunque nos hubiese de costar a mí y a +mis socios el trabajo de darle tal dignidad, que aún no tenía. Desde +las primeras palabras que hablé con Quiroga, descubrí en él deseo de +ponerse al frente del levantamiento para llevarle a cabo, y deseo +tal no era común, sino todo lo contrario, pues los más resueltos y +firmes se mostraban prontos a seguir y no a acaudillar, influyendo en +ellos una aprensión que no era miedo ciertamente, pero la cual los +inutilizaba para llenar un lugar que era imposible dejar vacío. En +suma, ningún general quería serlo del levantamiento, y ningún oficial, +por muy determinado que estuviese a aventurar la vida y honra en la +empresa, quería comenzar por el acto de usurpar un cargo alto de la +milicia; y pues Quiroga quería, lo cual no era digno de vituperio, +concediendo mirar nuestro proyecto como bueno y aun como noble, a +Quiroga convenía y hasta era preciso dar el mando. Esto decidí en mi +interior, y al salir de Alcalá me propuse dar pasos para ello, casi con +seguridad de lograr mi intento, como le logré sin mucho trabajo. + +Lo que tenía que hacer en Alcalá estaba concluido. Allí solo había +visto un batallón o regimiento, y por consiguiente solo una sociedad, +siendo lo que le daba importancia estar en aquel pueblo algunos de +los en el nombre presos, pero lo principal de mi encargo era ponerme +en comunicación con todas las sociedades del ejército, y a estas unas +con otras, más que lo estaban, hasta ligarlas con fuerte lazo, dar +al todo un recio impulso y tenerle preparado a recibir otro mayor y +definitivo en la ya no lejana hora del alzamiento. Salido de Alcalá, +pensé, pero no sin vacilar, en trasladarme a Arcos de la Frontera, +donde estaba el cuartel general; lugar el más propio para trabajar con +fruto, pero asimismo de no corto peligro, pues aun yendo, como iba, +disfrazado, era fácil que de alguien fuese conocido, de lo cual podía +seguirse mi prisión, y con ella nuevo y más completo malogramiento de +nuestra empresa. Mientras, revolviendo yo en la mente estas varias +consideraciones, caminaba al paso de mi mal caballo de alquiler, +acompañado de un oficial, mi amigo y cómplice, y cuando, habiendo +bajado de una serrezuela, atravesábamos un llano, por el cual corre +el río Majaceite, al que dio fama no ha mucho un suceso de la guerra +civil, y al tiempo en que poníamos la vista en Arcos, que asentada en +un cerro vecino se presenta allí al viajero, divisamos una persona a +caballo, viéndose ser la de un oficial seguido de su asistente, y como +fuésemos acercándonos, descubrimos, él en mí y yo en él, las personas +de dos amigos, agregándose a ello que él venía, si no en mi busca, +poco menos. Era el con quien tropecé don N. Bustillos, oficial de +artillería, sujeto digno de aprecio por mil títulos, aunque culpado del +muy común delito de participante en la proyectada rebelión, y uno de +los más activos entre los conjurados, sobre las cuales circunstancias +tenía la de haber contraído conmigo amistad estrecha, aunque no +antigua. El objeto de Bustillos era impedir que yo fuese a Arcos, acto +que, según él sabía, lo sería de imprudencia temeraria. Convencido de +lo que me decía Bustillos, pues ya me lo recelaba, determiné pasar a +Bornos, y para ello hice noche en el camino en la casa de una viña, +en despoblado, no causando extrañeza, porque con motivo de estar +acantonado el ejército por aquella vecindad, transitaba por allí +alguna gente. No me acuerdo por qué motivo mudé otra vez de propósito, +resolviendo ir más allá, a un pueblo cuyo nombre es Villamartín, de +corta nota aunque de alguna celebridad en los contornos por sus ferias. +Allí había un batallón con su sociedad correspondiente, y esta de las +más numerosas y celosas; allí, por supuesto, encontré amigo; allí me +detuve, y desde aquel punto envié mi convocatoria a las sociedades +vecinas, convocatoria que encabecé poniendo por título las más altas +dignidades de la sociedad, de que estaba revestido. La convocatoria +solo mandaba enviar diputados al lugar de mi residencia, y fue +obedecida, acudiendo bastantes. El punto principal fue el nombramiento +del general que había de ser, y yo por bajo de cuerda hice presentar +como candidato a Quiroga, proposición que admiró a todos y pareció +mal a no pocos, pero que, recomendada por mí cuando era consultado, +en breve empezó a correr con favor, porque al cabo no se presentaba +quien a mi candidato hiciese competencia. Convenidos en varios otros +particulares de importancia, se retiraron a sus respectivos lugares de +residencia los diputados, y yo me puse en camino de vuelta a Cádiz. +Entrar en los pueblos me parecía que encerraba peligro sin tener ya +objeto, y así busqué hospedaje en los campos. Al atravesar en mi +viaje de vuelta la llanura regada por Majaceite, e ir a subir por la +vecina serrezuela, comenzaba a cerrar la noche, que era la del 29 de +noviembre, y no obstante nada tenía de oscura ni de fría. Pero aun así, +necesario era encontrar cama y sustento, y al efecto se me presentaba +delante un convento titulado del Valle, en tiempos no muy distantes +algo celebrado por su hospedería. Aunque no era un convento lugar +propio de residencia para un viajero de mis circunstancias, allí me +dirigí, seguro de no correr peligro al hacerlo, y también de encontrar +mediana comodidad, si ya no regalo. Pero al llamar a sus puertas y +pedir asilo, logré entrar, no sin mostrar poca voluntad de acogerme, y +me encontré con la mansión más desabrida que puede figurarse el hombre +menos descontentadizo. De ello hago mención por ser esto retrato de los +tiempos, o prueba de la mudanza ocurrida en España durante la guerra de +la Independencia, y de lo imperfecto de la restauración que la siguió, +a pesar de la intención de Fernando VII de reponer las cosas en el pie +en que estaban en los días de su subida al trono. Aquel convento donde +había habido algo de regalo, aunque tal vez grosero, estaba reducido a +un grado de miseria apenas creíble. Le habitaban tres o cuatro frailes +cuya estupidez ni por la de los rústicos del campo vecino podía ser +excedida; tan ignorantes de todo cuanto cerca de ellos pasaba que no +podía yo ser sospechado, porque carecían de toda idea en qué fundar +sospecha. Pasada allí una noche, que en lo incómoda no había tenido +igual, ni la he tenido después en el largo discurso de mi trabajada +vida, al día siguiente, y aun temprano, llegué a Alcalá de los Gazules. +Allí me recibió con gusto Quiroga; me detuve a comer, di a conocer +a mi huésped que era probable fuese elegido general, con lo cual le +dejé satisfecho, y proseguí mi viaje a Medina Sidonia, donde contaba +pasar la noche. Era aquella ciudad la cuna de mi madre, y tenía yo en +ella por parientes más o menos lejanos todas las personas principales +que encierra: el alcalde, además, hombre instruido y aficionado a +la literatura, era de nuestra sociedad y conjuración, y a esto se +agregaba estar residiendo allí mi hijo único en compañía de una tía +mía ya anciana, que había sido y siguió siendo largo tiempo para mí +y para él segunda madre; pero esto no obstante, y a pesar también de +que toda la gente granada de aquella ciudad era constitucional en +sus ideas y deseos, la prudencia me dictaba no verlos ni aun darles +noticia de que tan próximo a ellos estaba. Como mi llegada fue ya bien +entrada una de las largas noches de aquella estación, hallé fuera de +la población esperándome, por aviso que de ir yo allí tenían, varios +oficiales del regimiento de la Corona. A ninguno de ellos conocía, y +por lo mismo hube de ser tenido en más como personaje a quien daba alto +valor su comisión misteriosa. Pasé allí la noche más dado a trabajos +concernientes a nuestra empresa que al sueño, y después de uno breve +monté a caballo antes de amanecer y me encaminé a San Fernando. Pero +al llegar me esperaba una dificultad de mí no prevista, pues creía yo +que el cordón sanitario por mí atravesado tan fácilmente cuando podía +llevar conmigo un germen de enfermedad a países sanos no me opondría el +menor tropiezo al querer penetrar de uno sano en otro en que solo mi +persona podía correr peligro. Me engañaba, con todo, y así me lo dio +a entender el hombre, mi compañero, que me había alquilado el caballo +que montaba, ducho en aquellas cosas por ser su ocupación constante +ir al cordón desde los lugares vecinos. «Mayor riguridad», me dijo, +«hay para dejar entrar que para dejar salir, y hoy como nunca, porque +manda la guardia un sargento muy malo que tiene dicho a los soldados +que cuidado como dejan pasar a naide, que para eso les da el rey su +paga». Poco menos que acorde con mi acompañante quedé yo en punto a +calificar de _malo_ al sargento que tan bien cumplía con su obligación, +porque me ponía en situación harto penosa. Por fortuna, me ocurrió una +idea, fruto de mi lectura, lo cual, dicho sea de paso, prueba que el +leer para mucho sirve, aunque abunden quienes lo crean cosa de poca +utilidad verdadera en los casos comunes de la vida. Tenía, pues, yo +noticia de que habiendo sido preso un fraile, en el reinado de Felipe +V, por fundada sospecha de ser autor de unos papelillos satíricos que +de cuando en cuando aparecían en palacio con el título de _El Duende_ +(obrilla de fama en su tiempo, aunque de cortísimo mérito), como +estuviese su prisión harto mal guardada, se acercó un día a la puerta +con intento de escaparse, y, no encontrando para ello más obstáculo +que el de la centinela que estaba paseándose, acechó el momento en +que esta le volvía la espalda, salió, casi se cosió a ella, yéndole +detrás, y cuando el soldado dio la vuelta y tomó la contraria en su +paseo, él sin correr ni dar sospecha siguió en dirección opuesta como +un fraile cualquiera que andaba por la calle. Había yo tenido por +cuento esta relación; pero en mi apuro recurrí a hacer una cosa si no +del todo igual, muy parecida, la cual me salió a medida de mi deseo. +Estaba el puesto del cordón en la batería llamada del Portazgo, célebre +límite que desde 1810 hasta 1812 había separado del gigante imperio +francés a la entonces reducida España independiente. Tiene aquella +batería, como todas, un glacis y lo llamado camino cubierto. Despedí +yo desde afuera al caballo con el hombre cuyo era, y con mi maletilla, +encargándole la entregase en Medina Sidonia, y me quedé sin señal +alguna de caminante. Esperé a un momento en que el soldado que estaba +de centinela se quedase solo, lo cual sucedió, si bien era de temer que +no, pues convidaba a estar al sol la mañana, o dígase el medio día de +uno de los bellos de principios de diciembre. Seguí medio agachado, y +cuando vi a la centinela volverme la espalda, me dejé caer del glacis +al camino cubierto; pero, en vez de retirarme, volví la cara al lugar +de donde venía, y cruzados los brazos me eché de bruces sobre el borde +del glasis mirando a adelante. Al volver el soldado me vio, y creyendo +que había venido de adentro, y que en contravención a las órdenes me +ponía en lugar donde era prohibido estar, me dio el grito común entre +los militares de «Atrás, paisano». Como su _atrás_ para mí quería +decir _adelante_, obedecí gustoso, y me encaminé a la vecina ciudad +de San Fernando, sin que en mí reparase el terrible sargento. Una vez +dentro de la población tenía en ella amigos, y de los que más podían +valerme, porque la conjuración, previsora, se había asegurado de muchos +empleados en el ramo de Correos, y el administrador de esta dependencia +del Estado en San Fernando, o digamos la isla de León, era todo nuestro +y muy celoso. De este modo, esperando a la noche, llegada que fue +esta, vino la correspondencia de Madrid, que debía pasar a Cádiz, y en +el carrillo que la llevaba, abriéndose para darle paso la Puerta de +Tierra, entró en la ciudad de Cádiz bajo el amparo del Gobierno el que +estaba trabajando en derribarle. + +Volví a Cádiz y a mi antiguo hospedaje, a descansar algunos días +mientras crecía fuera el incendio, no obra mía, pero por mí +poderosamente avivado y soplado. Di cuenta de lo ocurrido a mis poco +numerosos cómplices, que nada podían hacer por lo pronto más que +esperar y buscar dinero para los primeros gastos del alzamiento, género +entre nosotros escaso, y que teníamos pocos medios de sacar a quienes +podían disponer de sumas de mediana cuantía. + +En todo cuanto acaba aquí de referirse apenas va hecha mención de +Mendizábal, de quien algo atrás se ha asegurado haber sido de los +principales entre los agentes y fautores del levantamiento. La razón +de omisión tan notable es que sus trabajos, si iban a la par con +los nuestros y los míos, eran llevados adelante en otros lugares. +En verdad, el estado presente de la conjuración en el ejército era +poco menos que obra suya, pues de un cuerpo casi muerto había hecho +uno vivo, robusto ya, y muy alentado; confirmando en su propósito a +los fuertes, acalorando a los tibios, restituyendo los bríos a los +desmayados, activando los trabajos de las sociedades, y estrechando las +relaciones que a unas con otras unían; cosas para las cuales le hacían +propio sus calidades naturales, y la situación en que se hallaba. En mi +viaje al ejército no pude yo verme con él, oponiéndose a ello más de un +obstáculo; pero si de nuestras visitas habrían resultado ventajas a la +común empresa, no habrían dejado de nacer de ellas algunos y no leves +inconvenientes. Mendizábal era dado a bullir más de lo necesario; con +sus singularidades conducentes al logro de sus fines mezclaba rarezas +inútiles, y era por demás indócil y aun dominante, y yo, entre otras +faltas, tenía la que aun en cierto grado conservo de mal sufrido. Es +por lo mismo probable que nos hubiésemos desavenido en cuanto al uso de +muchos medios de los encaminados a alcanzar los fines en que estábamos +acordes. Por otra parte, habría disminuido la importancia con que yo +me presentaba, y la cual contribuía eficazmente a llevar adelante con +más aliento el proyecto que teníamos entre manos, hallarme al lado con +hombre a quien no podía engañar respecto a los recursos de que era yo +dueño, recursos no solo pecuniarios, sino de otras varias clases. Bien +estuvo, pues, que no nos viésemos entonces, como lo vino a estar que +nos viésemos luego. + +La cuestión de dinero era, como poco ha aquí he dicho, una de las +que más nos daba que pensar, e iba haciéndose apremiante. Yo solo +cortísimos picos podía dar; Montero, cuyo capital era escaso, dio +veinte mil reales y un poco más, y Cuetos, simple oficial de marina +en grado subalterno, pero que tenía alguno, bien que reducido +crédito personal, usó de todo el suyo para tomar prestado hasta mil +pesos fuertes. A personas pudientes de Cádiz no había que pensar en +dirigirnos. En tanto, supimos que había vuelto a la ciudad Istúriz, +persuadido con razones que parecían convincentes de que nada tenía que +temer de la causa pendiente hecha a los militares, y solo a estos, +después de la ocurrencia del 8 de julio. Sabedores de su llegada, +pensamos en acudir a él conociendo su generosidad y suponiéndole +riquezas que no poseía, así como no ignorantes de que el malogrado +proyecto anterior le había sido harto costoso. Aunque, como antes +aquí he dicho, no era todavía nuestra amistad estrecha, teníamos +algún trato, y para él valía más que las de los otros asociados mi +persona. Fui por esto yo diputado a verle y pedirle. La visita tenía +que ser de día, y aunque yo solo de noche pisaba la calle, me arrojé +a ella en la mañana del 25 de diciembre. Vivía Istúriz en el lugar +de más concurrencia que hay en Cádiz (en la plaza de San Antonio), +y el día festivo era de los en que más están fuera de su casa las +gentes, lo cual hacía en la apariencia peligrosa para mí mi salida, +aunque en verdad en el general descuido era el peligro que yo corría, +si acaso alguno, muy corto. Me embocé en mi capa, me calé un gorro, +me puse unos anteojos, y así mal encubierto llegué a la casa a que +iba; pregunté por el amo, di mi nombre para ser recibido, y lo fui +al instante con muestras de consideración y afecto. Pero al buen +juicio de Istúriz, al cual se agregaba el escarmiento, pareció nuestro +plan descabellado, porque no sin razón tenía en poco a los que en él +entrábamos, menos a mí (según me dijo y probó en cierto modo), y no +creía posible hiciésemos sin fuerza de clase alguna lo que no se había +podido teniendo mucha, ni que se atreviesen a un acto de loco arrojo +los que no habían sabido hacer una resistencia con visos de terminar +en una victoria. Noté yo que en él influía el desabrimiento hijo del +desengaño, y así se lo manifesté, a lo que dio por respuesta que yo +estaba llevado por una imaginación acalorada con exceso, en razón de +los mismos sacrificios que había hecho y estaba haciendo a una causa +desesperada. Terminó nuestra disputa en decirme que por consideración +personal a mí, me entregaría al momento mil duros, aunque los +consideraba perdidos. Acepté la oferta, pero había una dificultad. No +tenía Istúriz en casa oro, y no era día de buscarle, ni tampoco nuestro +negocio consentía espera, no siendo por otra parte conveniente que me +presentase yo en público, sobre todo en momentos que iban siendo muy +críticos, pues no podía tardar arriba de muy pocos días el rompimiento. +En caso tal, temerariamente cargué yo con el peso de más de dos arrobas +y media que tiene una talega, y metiéndome esta debajo de mi capa salí +de vuelta a mi asilo. A los pocos pasos conocí el desatino que había +hecho. Siempre he sido de poquísimas fuerzas, y aun las muy grandes +apenas bastan para llevar a pulso tanto peso, y así es que sentí írseme +escurriendo el que llevaba, y faltarme poder para contenerle, viéndome +además obligado a atender al embozo. En un momento me asaltaron +consideraciones tristísimas y harto fundadas. Ver rodar por el suelo +una suma crecida de dinero, saliendo de debajo de la capa de un hombre +embozado, en un día de los más festivos, y en que no se hacen pagos, +por fuerza habría de inducir a quienes tal cosa viesen a fortísimas +sospechas de ser un ladrón el sujeto al cual pasaba tan raro lance. +Habrían acudido mirones, y entre ellos gente dispuesta a recoger una u +otra moneda de las caídas y desparramadas, y de resultas de ello era +inevitable mi prisión hasta averiguar quién era yo, y por qué andaba +con aquel dinero oculto. Pero si, hecha la averiguación, quedaba +(solo por ser conocido mi carácter y no haber quien se quejase de +haber sido robado) indemne yo de la nota y sospecha de ladrón, entraba +otra cuestión no menos grave. ¿Qué hacía yo en Cádiz? ¿Por qué estaba +escondido? ¿A qué llevaba tan crecida suma en día de Navidad y con tal +recato, en vez de fiarla a un mozo de cordel? Y, agregando a esto las +voces que corrían sobre haber conjuración, y si no pruebas legales, +casi general convencimiento de haber yo tenido parte en la formada +primero y luego desbaratada a medias por el conde de La Bisbal, ¿no se +seguiría de mi prisión gravísimo peligro, más todavía al proyecto de +levantamiento que a mi persona? Todo esto en menos tiempo que el en que +lo escribo se me vino de tropel a la mente, aumentando con la congoja +moral la corporal que me producía el peso que me iba rindiendo. Pero un +grande apuro da fuerzas, y de ello tuve yo y di entonces una prueba, +pues entrándome por una calle corta y poco transitada, me arrimé a +una pared, sostuve mi embozo con los dientes, aproveché un punto algo +saliente en el a modo de zócalo de una casa para en él apoyarme, +respiré con fuerza, cobré con esto bríos, y capaz ya de andar por breve +espacio sin soltar mi carga, apreté el paso aprovechando la feliz +circunstancia de estar poco distante de la de Istúriz la casa que era +mi residencia. Llegué por fin a ella, atravesé la puerta de la calle, +en Cádiz por lo común abierta, llegué al segundo portón cerrado, así el +cordón de la campanilla, la toqué con violencia, y hecho ya el último +esfuerzo, vino la postración y hube de caer, si bien no enteramente de +golpe, boca abajo, quedando cubierta con mi cuerpo la talega. Al recio +campanillazo acudieron los de la casa, no sin susto, pues sabían estaba +yo fuera, y las circunstancias eran para estar con recelo y temor por +mí y por nosotros todos. Abierta la puerta, grité yo desde abajo con +voz lastimera y como enfermiza, y corriendo mis amigos a darme favor +aunque ignorando cuál era mi pena, al principio se quedaron admirados, +y luego soltaron la risa, distinguiéndose entre ellos el viejo Vega, +que se desternillaba. Cuenta de Napoleón el obispo de Pradt que le +dijo repetidas veces, en una conversación en Varsovia, que lo sublime +y lo ridículo distan un paso no más, copiando con alguna mudanza el +Emperador lo que había dicho Voltaire de _el amor y la devoción_,[62] +y prueba es de ello el lance que acabo de referir. + + [62] + + _Car de l’amour à la dévotion_ + _il n’y a qu’un pas._ + + De la cual dice nuestro Arriaza en su linda sátira de la + tragedia _Los Venecianos_, + + Sin duda se diría por tal caso + Que amor y devoción distan un paso. + +No porque califique yo de sublime ni mi acción ni la empresa en que +estaba empeñado, pues sería hasta profanación de la voz sublime +aplicarla a tales objetos, pero al cabo grande era y grandísima vino a +ser por sus resultas la importancia de un suceso tan de burlas, por lo +cual no quiero omitir su relato donde aparece un testimonio más de cuán +común es depender cosas graves de sucesos por demás pequeños. + +Mientras esto pasaba, nuestras relaciones con el ejército iban siendo +más frecuentes. Pero se había hecho necesario no dejar enfriar el +calor producido por mi visita. No pareció conveniente que yo la +repitiese, y fue en mi lugar Fernández Vallesa. Este sujeto, digno de +aprecio por más de un título, pero poco o nada conocido, apareció con +importancia superior a la que tenía, y desempeñó su encargo con sumo +acierto, mezclando el valor con la prudencia. Era, en verdad, Vallesa +persona de muy buenas prendas, aunque sin calidad alguna superior, no +muy instruido, pero tampoco ignorante, a lo cual acompañaba un juicio +claro, una gran serenidad de ánimo, y no común honradez; sujeto muy +deslucido en persona y modos, defecto que a primera vista oscurecía +sus dotes, las cuales se descubrían después de algún trato, y hombre +a quien tocó hacer mucho en la conjuración y figurar poco después del +triunfo, pero que, al cabo de su carrera, querido y también estimado, +vino a ocupar un puesto alto y no de los superiores, colocándose así +en el lugar correspodiente a su mérito, lugar que era de los elevados +entre los de segunda clase.[63] + + [63] Murió siendo magistrado del Tribunal Supremo de Guerra y + Marina. + +Vallesa, una vez en el ejército, lo cual logró hacer con poca +dificultad, porque de día en día iba allanándose más el paso por los +cordones, anunció estar hecha la elección de general en el coronel +Quiroga, el cual, sin embargo, seguía preso, si tal calificación podía +darse a la situación en que estaba. Poco al parecer tenía que hacer +este nuestro nuevo comisionado, pero con todo hizo mucho, porque la +conjuración, como todas comúnmente comparadas al fuego, necesitaba como +el fuego continuos soplos para mantenerse viva. + +Había en medio de esto llegado el 26 de diciembre. No estaba señalado +el día en que había de tener efecto el rompimiento, pero no podía ya +perderse tiempo, y era necesario poner en obra lo propuesto y dentro +de plazo muy breve. Estando así las cosas, se me presentó un sujeto +de mí desconocido, que me traía, de parte de Mendizábal, un encargo, +diciéndome que sin demora pasase a verle en Jerez, para lo cual me +traía el mensajero medio fácil y seguro de atravesar el cordón. Cauto +yo, como convenía a las circunstancias, con arte procuré averiguar si +el mensajero era nuestro aliado o cómplice, y pronto hube de conocer +que no lo era, sino que, al contrario, ignoraba qué clase de negocio +tenía yo en trato con nuestro común amigo, y creía que era sobre cosa +de compra y venta, todo ello relativo al ramo de provisiones. Acomodé +al saber esto mi lenguaje a lo que de mí debía pensar el que iba a ser +en mi nuevo corto viaje mi compañero. En medio del día tuve que salir +por medio de Cádiz, donde era tan conocido, embozado y tapándome, pero +de manera que no diese tampoco sospechas por mi empeño en encubrirme a +la persona que iba conmigo. No pude conseguir esto último, pues como +él me dijo después, receló que yo tenía alguna causa por la cual me +recataba con exceso. El hombre, sin embargo, no era de temer, porque +a la política atendía poco, y si algo, era allá constitucional a su +modo, como buen gaditano. Así es que nos embarcamos sin tropiezo para +el Puerto, de la cual población salimos sin perder tiempo para Jerez, +donde nos encontramos Mendizábal y yo, siendo de notar que no le había +yo visto desde que había entrado en nuestra sociedad y nuestro proyecto. + +Ya en aquella hora, una conjuración sin verdadera cabeza, sin +recursos, o poco menos, tenía una fuerza formidable. Con todo eso, aún +podría el Gobierno haberla atajado, como pudo fácilmente después del +levantamiento haberla sujetado; pero dio con su conducta sobrado motivo +para que los más amantes de las doctrinas que profesaba y de las cuales +era defensor, se viesen forzados a darlo, aunque de mala gana, y por +otras causas, la calificación de malo que le daban sus enemigos y se le +da en esta narración prolija. Sirva de disculpa de esta prolijidad que +ella misma, en sus menudencias, manifiesta con lo flaco de los medios +empleados para derribar aquel poder, hasta qué punto había en él venido +a menos la fuerza que tenía en 1814. + + +IV. + +Al llegar a Jerez y verme con Mendizábal, encontré a este lleno de +su importancia, y no sin razón, ufano del éxito de sus trabajos, +tan feliz, según nuestro deseo, que era ya fácil y llano, a punto +de contarlo como seguro lo que tres meses antes habría parecido un +delirio. Por desgracia, o diciéndolo con propiedad, para mortificación +de nuestra impaciencia, teníamos al principio un testigo de nuestra +conversación en mi acompañante, quien, al vernos hablar de negocios de +compra y venta, con ingenuidad manifestó que había recelado otra cosa +de mí, porque a la salida de Cádiz tenía para él trazas de persona muy +sospechosa, y tal vez implicada en un suceso político de aquellos días +al cual aludió,[64] pero sin darnos susto, porque no era el de harta +más gravedad que teníamos entre manos. + + [64] Por aquellos días fue comunicada una Real orden supuesta, + mandando poner en pie y entrar en servicio activo las milicias + provinciales. De dónde salió, y cuál fin llevaba tal fraude, + no creo que se haya sabido, pues de los conjurados no fue ni + podía ser, porque en las milicias más contrarios teníamos + que amigos. Lo cierto es que el Gobierno se indignó, y en la + _Gaceta_ expresó su indignación en nuevas y verdaderas Reales + órdenes, mandando averiguar el origen de un hecho en que veía + un peligro. De esto se habló mucho; no entre nosotros, atentos + a mayor cuidado. Mi acompañante, más enterado de ello que de + nuestro negocio, me dijo, pues, que al figurarse que yo me + tapaba mucho, receló si sería de los implicados en la causa + mandada formar sobre el asunto de las milicias provinciales. + +Un negocio o solo un deseo de distracción llevó a este que nos era +importuno, y dejándonos a solas uno con otro a los dos agentes de +conjuración, supe de Mendizábal que me llamaba para que juntos +pasásemos a las Cabezas de San Juan, donde habían de darse sus +disposiciones finales para el levantamiento casi inmediato, porque allí +estaba uno de los que en él habían de hacerlo principal, nombrándome a +la tal persona, hasta allí de mí no conocida. Era esta la del primer +comandante del batallón de Asturias, don Rafael del Riego, de allí a +poco de tan alto renombre, por algunos años después de controvertida +fama, al cabo de suerte por extremo lastimosa. Del carácter del tal +personaje deben dar el mejor testimonio sus hechos, pero estos son +conocidos imperfectamente, habiéndolos abultado, sacado de quicio, y +desfigurado en contrarios sentidos pasiones furiosas o locas, unas +de amor y otras de odio. Un motivo poderoso me sirve de impedimento +para hacer su retrato, y es que lo trágico de su fin y el extremo de +barbarie con que fue tratado por sus enemigos vencedores deben hacer +en alto grado respetable su memoria, mientras por el lado opuesto la +verdad histórica, que no admite falsedades, ni aun abona el silencio +cuando es justa y necesaria la censura, exigiría, al hacer mención +de sus buenas prendas, señalar igualmente las faltas enormes que las +compensaban y deslustraban, y que tan fatales fueron a la patria, causa +y persona del que sobre todo era desigual por demás al puesto a que por +breve plazo le encumbró la fortuna. Riego tenía parte en la conjuración +medio sofocada en el Palmar, siendo de la sociedad secreta, pero tenía +en ella tan pobre papel, que solo era conocido de sus amigos. Tuvo la +mala suerte de haber ido en el séquito militar del conde de La Bisbal +en la noche del 7 al 8 de julio, desde Cádiz al Puerto, a ejecutar la +prisión de los comandantes, pero, lleno del celo de la causa común, y +conociendo la intención del general desde el momento en que se puso +en marcha, había tratado en el camino de dar aviso a sus cómplices y +de excitar a la resistencia. O por no ser sabido tal proceder, o por +otra causa ignorada, lejos de participar de la desgracia de los que +cayeron presos en aquel lance, había sucedido a dos de ellos (los +hermanos San Miguel) en el mando del batallón de Asturias; pero lo +ignorado o desatendido por unos, era recordado y aprobado por otros, de +lo cual había nacido contarse mucho con Riego entre los continuadores +de la poco antes malograda empresa. Yo ni de vista le conocía; pero +Mendizábal me hizo de él grandes elogios, porque en la trama renovada +y reforzada en el ejército había tenido y tenía muy principal parte. +Esto supe en Jerez, y esto oí de nuevo en el camino que emprendimos +Mendizábal y yo, sin compañeros, en la noche del 26 al 27 de diciembre. +Habiendo llegado al amanecer a las Cabezas, villa pequeña, villa cuya +existencia y nombre sabían pocos, excepto en los lugares comarcanos, +pero de extendida fama después, y que será recordada siempre, ya para +bien, ya para mal, en la historia de España, entramos en el pueblo, +fuimos al alojamiento de Riego, y yo fui presentado a él, quien desde +luego me recibió como amigo, a uso de aquellos días de sinceridad en +nuestro entusiasmo, y se empezó al momento a trabajar en los pormenores +del plan del levantamiento. Tres habían de ser los movimientos +principales. El batallón de Asturias, saliendo de las Cabezas en la +noche del 31 de diciembre (después se pospuso a la del 11 de enero de +1820), había de irse sobre Arcos, donde estaba el cuartel general, y +juntándose en las inmediaciones de aquella población con el batallón +de Sevilla, que había de acudir al mismo punto desde su acantonamiento +en Villamartín, y con algún otro, juntos caer sobre la residencia +del general del ejército, prenderle con todos cuantos a él siguiesen +adictos, y proclamar lo que llamábamos la libertad, y por general a +Quiroga. Al mismo tiempo este, sacado de su prisión en Alcalá por el +batallón de España, allí acuartelado, y puesto a su frente, había de ir +sobre Medina Sidonia, donde le esperaba y se le reuniría el batallón +de la Corona, y ambos juntos, marchando en la larga noche de invierno, +debían con la primera alborada estar sobre la batería del Portazgo y +puente de Suazo, donde, aprovechando el general completo descuido, lo +cual, como acreditó la experiencia, no era prometerse mucho, entrar +sin resistencia y por sorpresa en la isla gaditana, y dueños ya de +ella los levantados, creían seguro serlo de Cádiz, guarnecida por el +batallón de Soria, muy nuestro, aunque no lo era su primer comandante, +y cuyo vecindario, liberal ardoroso, recibiría con aplauso a los que +debía considerar como libertadores de la patria, sujeta al yugo del +despotismo. Por último, tercer movimiento hecho un poco más en lo +interior, y empezado por la artillería, cuyo comandante, el coronel don +Miguel López de Baños, era contado entre los más firmes y ardientes +de nuestra sociedad y empresa, agregándose el batallón de Canarias +y algunos más, había de marchar a la costa, donde el ejército antes +expedicionario, y ya destinado a muy otro fin, había de presentarse +junto. De este plan solo una parte tuvo efecto, y muchas tropas de las +que con harta razón suponíamos amigas, en fuerza de las circunstancias, +vinieron a sernos contrarias, no obstante lo cual, en el término de +poco más de dos meses fue nuestra y completa la victoria. + +Estando ocupados en estos trabajos, se presentó en las Cabezas, llamado +por Riego, el comandante de un batallón acantonado, no me acuerdo si en +Trebujena o en Constantina, de la sociedad también, y de la conjuración +por consiguiente, pero hombre tibio e irresoluto. Enterósele de lo +quede tocaba hacer en la obra común, lo cual era ponerse en marcha +sobre Cádiz, juntándose, si le era posible, con Riego. Allanose a ello +sin poner objeción alguna, y como si hubiese aún algo en qué convenir, +después de estar conformes en lo principal, fue preguntado por Riego si +necesitaba todavía alguna cosa, a lo que él respondió con gran flema y +no menor asombro de nuestra parte, que solo pedía una orden del general +(no del nombrado por nosotros, sino del que lo era por el Rey), para +ponerse en movimiento. Ridiculizó Riego, como era de suponer, la idea +de pedir una orden del general para rebelarse contra el Gobierno y +contra su misma persona, pero el bueno del comandante repuso: «¿Pero +y yo, si no sale bien el movimiento, con qué me cubro?». «¿Y con +qué me cubro yo atacando el cuartel general?», exclamó arrebatado y +replicándole Riego. No hizo mella tal consideración en el ánimo de +su compañero, del cual visto estaba que poco o nada era de esperar, +pues trataba de cubrirse, y así fue que se marchó con apariencias de +ir disgustado, y que no tomó parte en el movimiento verificado de +allí a cinco días. Pero hizo otra cosa más singular, y es que Riego, +habiéndole parecido tan ridícula pretensión la de su compañero, apelase +después al arbitrio de que se burló e indignó;[65] acción por largo +tiempo ignorada aun de mí, y descubierta por el mismo que la hizo en +una de sus frecuentes indiscreciones. + + [65] Cuando regía la Constitución, y estaba Riego en el punto + más alto de su fama e influjo o poder, como estuviésemos un + día, estando él presente, hablando del pormenor de los sucesos + de nuestra conjuración, cité yo, como idea singular por lo + ridícula, la del buen comandante que necesitaba una orden + supuesta del general para sublevarse, y la alentada y oportuna + respuesta del que era llamado Héroe de las Cabezas, cuando, con + sorpresa mía, este dijo: «_Pues yo hice escribir una orden como + la de que se trata, para mí, y estaba tan bien imitada la letra + de la oficina y la firma del general_ (el conde de Calderón), + _que puestas al lado las órdenes verdaderas y la supuesta, no + se distinguía la una de las otras_». Como había entre nosotros + personas, si no enemigas, tales que podían hablar de este acto, + hicimos ruido y procuramos que apenas se entendiese lo que algo + menguaba la clara fama de Riego. Lo más raro de todo ello, es + que habiendo él publicado la Constitución de 1812, separándose + del plan del alzamiento, no se atina cómo pudo pretender + cubrirse con una orden para ponerse en marcha. + +Pasose en claro la noche del 27 al 28, como había yo pasado la anterior +caminando, pero no sentíamos la falta de sueño. Arregladas las cosas +en las Cabezas, salí para Jerez de vuelta a Cádiz, y me separé de +Mendizábal. En las pocas horas que pasé en Jerez, escribí para Quiroga +la proclama que había de dar en la hora del levantamiento, y que solo +fue publicada en San Fernando al tercero o cuarto día de estar allí, +siendo ya inoportuna. Marchó a Alcalá a llevarla don Vicente Bertrán +de Lis y Rives, amigo muy querido mío, cuya muerte temprana, aunque no +ocurrida en la primera juventud, es una de las que lamento entre las +muchas que está destinado a llorar aquel a quien concede el cielo el +dudoso favor de una vida larga. + +Tenía prisa de llegar a Cádiz, y lo hice sin tropiezo o gran +dificultad, aunque estaba el cordón subsistente como para prueba de que +había una ley o disposición del Gobierno, de que nadie hacía caso. A +favor de mis relaciones con el correo, desde el Puerto fui en el carro +que llevaba las valijas, juntamente con el conductor, que solo vio en +mí un recomendado, y así penetré en la ciudad a la acostumbrada hora de +la noche. Encontré a la gente un tanto inquieta con una novedad, y era +que en la noche anterior había sido preso Istúriz y llevado al castillo +de San Sebastián, donde estaba encerrado e incomunicado. Seguía, pues, +la causa de los complicados en la conjuración, y con algún aumento +de actividad, pues ya eran presos paisanos como cómplices de los +militares; pero seguía con tan poco tino que dejaba libres a los que a +la sazón amenazaban al Gobierno con peligro tan inmediato como grave. +Aun mi prisión acaso, que mes y medio antes habría desbaratado de nuevo +la trama, ya no habría alcanzado a impedir el alzamiento, pero a lo +menos habría sido ponerse en el rastro verdadero, cuando con prender +entonces a Istúriz se seguía uno que no llevaba objeto a la sazón +importante. + +Así es que la prisión de Istúriz nos dio pena, pero susto no, y aun la +primera fue poca, por creernos seguros de libertarle dentro de tres o +cuatro días. No eran más los que faltaban para el gran suceso esperado. +Los pasamos en ansiosa expectativa, si llenos de esperanza, no ajenos +de temor, y este, puede afirmarse sin jactancia, no por nuestras +personas, sino por la causa a que con empeño tal nos habíamos dado. +Llegó, por fin, el 1.º de enero y pasó, y ninguna noticia tuvimos; +pasó el día siguiente y continuó la misma incertidumbre, hasta llegar +la noche y cerrarse las puertas. Aunque estas habían de abrirse para +el correo, ya apenas contaba yo con recibir por él noticias, y tan +subidas cuanto habían sido mis esperanzas, tanto era mi desaliento, o +debo decir mi desesperación, figurándome, si no una desgracia como la +del Palmar, pues de ella, si la hubiese habido, habría tenido noticia +el gobernador de Cádiz y sería pública, un amilanamiento al tiempo +de obrar, u otra cosa parecida, que causando nuevas dilaciones iba a +malograrlo todo, pues la dilación encerraba entonces segura ruina. +Entre furioso y triste, siguiendo mi costumbre de salir de noche, me +fui al lugar donde solía estarme hasta la hora de recogerme. Pero no +habría estado allí una hora, cuando llamaron con recio campanillazo +a la puerta, y acudiendo a ver quién era, preguntó por mí un sujeto +desconocido. Bien podía infundir temor la pregunta, y el hecho de +buscarme allí donde poquísimos sabían que podría hallárseme; pero era +hora de aventurarlo todo, y así me presenté resuelto al que deseaba +verme. No le conocí, pues en mi vida le había visto, pero me hizo las +señales por donde nos dábamos a conocer unos a otros, a lo que siguió +decirme lo siguiente: «Acabo de entrar en Cádiz en el carro del correo. +Vallesa ha llegado a la isla esta tarde de vuelta del ejército: el gran +golpe está dado:[66] el cuartel general ha sido sorprendido ayer antes +de amanecer con feliz fortuna y ninguna resistencia: el general del +ejército está preso con otros muchos: Quiroga libre, y dueño del mando, +viene marchando sobre el Puente de Suazo, donde llegará al amanecer, +siendo fácil, a punto de darse por seguro, que en el descuido que hay +entrará en San Fernando, sorprendiendo antes la guardia avanzada del +Portazgo, sin que se note siquiera». + + [66] No deben extrañar los lectores que no entre aquí a referir + el famoso hecho de Riego, porque hablo de cosas en que o tuve + parte, o que estaban enlazadas inmediatamente con mis actos + personales, Riego proclamó la Constitución de 1812 en las + Cabezas, el 1.º de enero de 1820 por la mañana, y al cerrar + la noche fue sobre el cuartel general de Arcos, le sorprendió + con extraordinario arrojo, y con ello ganó eterno y en no + corto grado merecido renombre. Pero con su valor mezcló no + poco de imprudencia, mostrando ya lo que constantemente mostró + en su breve carrera política, y es que obraba a medida de su + capricho. Riego no tenía encargo de proclamar la Constitución + de 1812, ni hacer tal cosa era parte principal de nuestros + planes. Debía haber ido sobre Arcos, según estaba convenido, + ocultando a qué iba hasta dar el golpe. En verdad un solo + soldado infiel en un caso en que la infidelidad habría sido + altamente premiada, un solo vecino del pueblo de las Cabezas + que se hubiese escapado en las horas que mediaron entre la + proclamación del Código de Cádiz y la salida del batallón de + Asturias del pueblo, habría malogrado el plan general, y hecho + la sorpresa imposible. Y no vale decir que Riego acordonó el + pueblo, pues sabido es cuán fácilmente atraviesa un cordón un + hombre solo. + + El batallón de Sevilla, acantonado en Villamartín, cumpliendo + fielmente lo dispuesto, y guiado por su segundo comandante don + N. Osorio, a quien siguió el primer comandante, fue asimismo + sobre Arcos, adonde llegó antes de amanecer. Pero no dio con + Riego y los de este. En tal situación esperó a la luz del día, + siendo prodigio que al verse solos y creerse perdidos, la + tropa no se creyese vendida y se dispersase. En tanto, Riego, + viéndose sin esta ayuda que esperaba, dio el golpe solo. Pero + si de este fue el atrevimiento, del otro fue el mérito de la + obediencia al plan formado y de la firmeza. Sin embargo, nadie + habló con alabanza de la conducta del batallón de Sevilla y de + sus jefes. Una acción de valor temerario seguida del triunfo, + se lleva tras sí la atención general, distrayéndola de ocuparse + en actos, si no de inferior mérito, de menos bulto. + +Grandes noticias eran estas, y tales que equivalían al triunfo +completo de nuestra causa; de suerte, que hasta en mí, siempre más +inclinado a creer y mirar posible lo adverso que lo favorable, +produjeron el efecto de infundirme, juntamente con loca alegría por lo +presente, las más lisonjeras esperanzas para lo futuro. + +El gran golpe estaba dado, y si aún quedaba por hacer una cosa, al +parecer nada fácil, que era la entrada en la isla gaditana, atendido +el estado de las cosas, lo miraba yo como cosa hecha. En esto último +acerté, pues, como referiré de aquí a poco, fue entrado y ganado por +nosotros lo que había sido diez años antes baluarte de la España +independiente y límite del gigante imperio de Napoleón, sin resistencia +y hasta sin conocimiento de los que dentro estaban, a pesar de lo cual, +y de algún otro suceso feliz, montes de dificultades se nos pusieron +delante, a punto de poner muy a pique de ser trágicos fines los que +habían sido tan afortunados principios. + +Volviendo a mi persona, cuando recibí las para mí tan faustas nuevas, +corrí a verme con mis amigos y cómplices, a fin de prepararlo todo para +abrir las puertas de Cádiz a los levantados. Parecía la cosa fácil una +vez en San Fernando los nuestros. Guarnecía a Cádiz con muy escasa +fuerza el batallón de Soria, en el cual teníamos cómplices numerosos, +si bien no lo era el primer comandante; pero este más trazas tenía de +sernos amigo que contrario, como lo probó al fin, aunque tarde; y de +los gaditanos esperábanos con plena seguridad, si no otro auxilio, el +de su arrebatado aplauso, que no deja de servir, y aun bastante, en +señaladas ocasiones. + +Pero luchábamos con un inconveniente, el cual era lo corto del poder +o influjo de las cinco o seis personas únicas que en Cádiz estábamos +en el secreto de lo que pasaba, y aquí se nos presentó un obstáculo en +don Domingo Antonio de la Vega, quien, sin contar con que se nos mostró +tímido, como de él no se esperaba, obró guiado por consideraciones +de interés privado, harto disculpables en sus circunstancias, pero +funestas para nuestra empresa, pues habiendo él tomado tanta parte +en los trabajos y peligros, no quería que fuese de otros el provecho +ni la gloria, y sabía que, levantaba la población de Cádiz, daría el +mando por elección a los que nada habían hecho en la empresa nueva, +cuando, entrando el ejército, tocara un alto puesto al que en la +nueva conjuración le ocupaba muy principal, y en el concepto de los +vencedores era tenido en mucho. Que no calumnio a Vega al decir de él +que tales motivos le guiaban en el 3 de enero de 1820, me consta de sus +propias declaraciones, pues más de una vez en el aquí recién citado +día, me expresó lo que yo de él no supongo, sino refiero, procurando +hacer uno con su interés el mío. Pero me olvido de que pensando en lo +posterior, aunque inmediato, he pasado por alto varias circunstancias +de la mañana del mismo 3 de enero. + +Bien era de suponer que dormiría yo poco en la noche anterior. Así +es que el alba me encontró despierto, suponiendo que en aquella hora +o éramos dueños de la importante posición de la isla de León o San +Fernando, o habíamos tenido un revés inesperado que reduciría a nada +la victoria en el cuartel general recién conseguida. Pasaron horas, +y ninguna noticia me llegaba. Inquieto nuevamente por demás, envié +una persona a la Puerta de Tierra a que viese si venía gente de la +Isla, como viene todos los días a Cádiz en no corto número, y de +los que viniesen averiguase lo que allí había pasado o pasaba. Fue +mi comisionado y volvió con noticias que, por ser tan ordinarias y +triviales, si no me causaron dolor, aumentaron mis angustiosas dudas. +Habían llegado de la isla de León calesines salidos de aquel pueblo ya +entrado el día, y como fuesen preguntados los caleseros qué había de +nuevo en el punto de que venían, respondieron que nada. Terrible era +la respuesta, por ser al parecer prueba evidente de que se le había a +Quiroga malogrado el golpe. No perdí tiempo en despachar una persona de +mi confianza a la isla de León, y me puse a esperar las tres o cuatro +horas que debía tardar la respuesta. No hube de estar por tan largo +tiempo en mi casi congojosa espera, pues a poco más de una hora de +su salida, mi comisionado me escribió desde poco más de la mitad del +camino que Quiroga y los suyos eran ya dueños de la Isla, y que había +hablado con una corta partida o avanzada de sus tropas, que, vencida +ya más de la cuarta parte del camino que separa aquella población de +la de Cádiz, estaba en el lugar a que da nombre un torreón antiguo +llamado Torregorda. Nueva alegría fue esta tras de nuevas congojas, y +esta vez parecía todo concluido, aunque vino a distar mucho de estarlo. +He aquí lo que había pasado con particularidades que calla o ignora la +historia; menudencias quizás, pero tales que explican nuestro increíble +triunfo. + +Por mucha prisa que se hubiese dado Quiroga en su marcha, no había +podido hacerla con la prontitud necesaria para el fin propuesto. En +primer lugar, no se había movido en el día 1.º al mismo tiempo que +Riego, lo cual se le achacaba a grave culpa, pero no lo fue, porque si +se hubiese movido, habría habido de detenerse en el camino, atajándole +el paso dos ríos que, estando como estaba lloviendo con violencia, y +siendo como torrentes, hasta dos o tres horas después de escampar, no +podían ser vadeados. En segundo lugar, puesto ya en marcha, encontró +muy malo de resultas de las lluvias el camino. También al llegar a +Medina Sidonia, si allí se le reunió el batallón de la Corona, lo +hizo, aunque sin asomo de resistencia, con alguna tardanza. Esta, +aunque no grande, trajo pérdida de tiempo, y lo mojado y cenagoso del +terreno hicieron trabajoso el paso de las cuatro leguas que hay de +Medina-Sidonia al puente de Suazo. Ello es que, en vez de llegar a +avistar este punto antes de amanecer, o con luz dudosa, se vio cercano +a la batería del Portazgo entre las nueve y diez de la mañana de un +claro día; mala hora para sorpresas. + +Hubieron de titubear todos cuantos allí venían sobre acometer una +empresa a que todo el poder de Napoleón no había bastado, pero hubieron +también de reflexionar que ningún lugar es fuerte si no está defendido. +Hízose, pues, la prueba de si lo estaba. Dos compañías del regimiento +de la Corona se adelantaron hasta la batería del Portazgo. Había en +esta una corta guardia mandada por un oficial subalterno, ignorante de +lo que pasaba, pues aún lo estaban las autoridades de Cádiz de haber +sido sorprendido el cuartel general treinta horas antes a cinco o seis +leguas de distancia. Viendo el oficial del puesto llegar tropa, la +juzgó amiga, no suponiendo que pudiese haberla contraria en España, +entonces en paz, y saludando al que mandaba a los recién llegados como +compañero, le pidió que le entregase el pasaporte o carta de sanidad u +otro documento que debía traer consigo. En tanto, formados como venían +los de la Corona, hicieron alto delante del cuerpo de guardia, mientras +los que este lugar ocupaban, ajenos de recelo, no tomaron las armas, +dejándolas asimismo afuera en el lugar acostumbrado. Al fingir ir a +dar el pasaporte el que mandaba a los en aquel caso agresores, hizo a +los suyos una seña, a la cual, obedientes ellos, se arrojaron de golpe +al soldado que estaba de centinela, le desarmaron, no consintiéndole +resistir el asombro; cogieron como a manojo las armas y las tiraron a +tierra, y apuntando al oficial y a los suyos que, sin armas, salían +a echar mano a las suyas, curiosos más todavía que irritados de tan +imprevisto suceso, les intimaron que se entregasen prisioneros, lo cual +hicieron ellos sin resistir y sin saber por qué eran así tratados. Todo +esto pasó en completo silencio. Quedaba aún el Puente de Suazo, de más +fama que fuerza, entonces, pues da su nombre a los lugares vecinos, y +si es formidable y dificilísimo de expugnar, aun en la guerra de la +Independencia había quedado de segunda línea, y en 1820 ni guarnecido +estaba. Salió encargado de tomarle o de ocuparle, o solo de pasar +por él, un capitán de granaderos de la Corona, llamado don Miguel de +Bádenas, joven de singular humor festivo, atronado, muy conocido en la +buena sociedad de Madrid, donde eran citadas sus rarezas. No conocía +Bádenas el lugar a que iba, pues nunca había estado en él, por lo cual +fue yerro darle el encargo que llevaba, si bien fue yerro que no tuvo +malas consecuencias. Atravesó Bádenas con los suyos a todo correr el +espacio como de un cuarto de legua o algo más, que separa el Portazgo +del Puente; llegó a este último sin saber dónde estaba; vio baterías a +sus costados y un puente levadizo al frente, sin gente las primeras, y +el segundo con el paso expedito; siguió adelante, mirándole desde las +baterías uno u otro soldado sin conmoverse o mostrar extrañeza; se puso +al otro extremo del largo puente, y ya frente de las primeras casas de +la población de San Fernando, y enterado allí, con asombro suyo, de +que dejaba ya atrás el fuerte puesto, cuyo nombre había sonado en sus +oídos, loco de alegría, y apelando a sus singularidades, se echó en +tierra, se revolcó por ella, pidió papel, y con lápiz puso en el que le +trajeron _Soy dueño del Puente de Suazo_, y firmó tan raro parte con +la palabra _Netez_, voz derivada del adjetivo _neto_ que él usaba con +frecuencia, soliendo designarse por ella a sí propio. Así fue entrada +por pocos hombres la isla gaditana. + +En el pueblo de San Fernando nadie sabía lo que estaba sucediendo, +menos los conjurados, y aun estos apenas, porque habiendo salido al +amanecer a recibir a sus amigos, con no verlos venir, cansados de +esperar, recelosos y desesperados, se habían vuelto a sus casas. Un +incidente más señaló tan singular suceso, como para poner en relieve la +inercia o incuria de las autoridades que allí había. Estaba en aquella +población, que es el primer departamento de marina, no menor personaje +que el ministro, o dígase el secretario de Estado y del despacho del +ramo, que era entonces el teniente general don Baltasar Hidalgo de +Cisneros, buen oficial, pero no político avisado. Residía allí, por +breve tiempo, aunque conservando su alto puesto e importante cargo +por orden del Rey, a fin de que activase la salida de la expedición +dedicada a reconquistar una parte de nuestras perdidas provincias +ultramarinas. Estaba el buen ministro o trabajando o descansando en su +morada, en plena paz, y en su entender seguridad completa, cuando ya la +bandera de la insurrección, que pronto fue la constitucional de 1812, +pasaba triunfante las desiertas calles. Sabedores los constitucionales +de la presencia allí de tal personaje, no tardaron en dar orden de +asegurarse de su persona. De hacerlo fue encargado un oficial con pocos +soldados. Tenía el ministro en su casa una guardia de infantería de +marina, la cual, viendo formarse enfrente tropa de tierra, no hizo +alto en ello, y antes dio franca entrada al oficial de ejército que +manifestó deseos de ver al general ministro. Este último, asimismo se +mostró pronto a recibir la visita que se le anunciaba; pero como, con +sorpresa suya, el recién entrado a su presencia le intimase que se +diese a prisión, el honrado y candoroso anciano, aunque no ignorante +por experiencia propia de lo que son las revoluciones, pues diez años +antes había sido en la de Buenos Aires, donde era virrey, depuesto +y preso, ajeno de toda sospecha de ver en la España europea cosa +igual o parecida, juzgó que procedía del Rey el duro injusto proceder +que con él se usaba, y exclamó: «que bien veía que S. M. había sido +sorprendido, pues él había hecho de su parte todo lo posible para que +la expedición saliese». Pero como, continuando la conversación, pasase +él a averiguar por qué conducto venía la orden de prenderle, y le fuese +respondido que la disposición era del general del ejército nacional; +asombrado al oír tal adjetivo, comprendió su significado, y se vio +llevar a decoroso encierro, no volviendo en sí de su asombro de que se +hubiese apoderado de la isla de León fuerza armada sin sentirlo ni el +vecindario ni las autoridades militares de lugar de tanta importancia. +No sin razón va aquí citada esta ocurrencia, porque esclarece la +situación en que tuvo efecto, y explica, como lo que más, el éxito de +una conjuración, solo por culpa del Gobierno favorecida por la fortuna. + +Mientras esto sucedía en la isla de León, en Cádiz, recibido ya el +aviso de estar cercana parte de nuestras tropas, sin que supiésemos en +cuánta fuerza, nos preparábamos a recibirla. Al intento juntamos gente, +de ella la mayor parte de la peor clase posible, y le dimos por punto +de reunión la Puerta de Tierra. Pero aquí empezaron las dificultades. +Guiado Vega por los motivos que antes aquí dejo dichos, y además, +faltándole arrojo por haberle quitado los años el que tenía; como había +sabido que hora y media antes estaban algunos de los de Quiroga en +Torregorda, los suponía, no sin razón, en la Cortadura, y por estar +este puesto avanzado indefenso, dueños de ella, que es decir casi a +las puertas de la plaza. Por esto prefería en su entender lo cierto y +seguro a lo dudoso y arriesgado, y también se veía ya puesto por los +vencedores sus cómplices a la cabeza de una junta. En tanto, furioso +yo con su vacilación y dilaciones, quería arrojarme a la calle, pero +me lo estorbaba diciéndome que con mi salida intempestiva podía echar +a perder lo que había salido o iba tan a medida de nuestro deseo. Es +de contar que ya recibíamos avisos de que las autoridades de Cádiz, +sabedoras, aunque tarde, de lo que pasaba, estaban en movimiento y +apercibiéndose a la defensa, pero nos daba esto poco miedo. Faltaba +a Cádiz gobernador; el que hacía sus veces, el teniente de rey don +N. González Valdés, había sido castigado en 1814 por constitucional, +pecado no común en el ejército, y de él juzgábamos que si no se nos +declaraba amigo no se nos mostraría acérrimo contrario. Verdad es que +estaba en Cádiz el general Campana, pero en él ni pensábamos, siendo +hombre que, con razón o sin ella, gozaba de escaso concepto en la +milicia. En el batallón que guarnecía la plaza veíamos un apéndice de +la parte del ejército levantado. Solo quedaba en Cádiz el regimiento +de la Pava, o sea milicia urbana del tiempo antiguo, tal que ni sirvió +en la guerra de la Independencia, sustituyéndole los voluntarios. Pero +¡rareza de las que suelen suceder en el mundo! Contra toda probabilidad +habíamos logrado levantar el ejército, y traer parte de él hasta dentro +de la isla gaditana, y con todas las probabilidades en favor nuestro, +no fuimos dueños de la, aunque fuerte, indefensa ciudad de Cádiz, +cuyo vecindario nos era afecto, y con no lograr su posesión, nuestra +empresa, bien comenzada, estuvo cerca de terminar trágicamente y en +nuestra ruina. + +Volviendo a mi situación y la de mis allegados, continuaba yo mi +altercado con Vega, insistiendo en hacer algo, cuando él, con el tono +enfático siempre suyo y el medio bramido que precedía en su boca a sus +frases: «Calle usted, Antonio», me dijo, «y no dude de que no hay que +temer; que si hubiese gobierno en España, meses ha que estaría usted +siete estados debajo de tierra». Triunfó al fin Vega, ayudado de otros, +aunque solo por lo pronto, creyendo todos de cuarto en cuarto de hora +saber que los de Quiroga estaban en la Puerta de Tierra, o cuando menos +en la Cortadura. + +En esto, el día brevísimo, como de los primeros de enero, iba a +terminar, y yo, esperando a Vega que se había ido a su casa para +volver o aguardando noticias, y entre ellas la de la llegada de los +de Quiroga, me consumía de rabia, hasta que me eché a la calle. Pero +no encontraba conocidos a quienes preguntar, y solo veía la gente +inquieta y notaba movimiento. Vega, creyendo errado el golpe, se había +escondido. La gente nuestra que estaba apostada en la Puerta de Tierra, +no viendo venir tropa de afuera, y sin moverse la de adentro, se había +ido dispersando. Acudí al cuartel del regimiento de Soria, y el segundo +comandante, mi amigo y cómplice, me declaró que no era posible por +entonces que su tropa se declarase por nuestra causa. No sabiendo qué +hacer, lleno de dolor y de rabia, corrí a la casa donde solía pasar las +primeras horas de la noche, y allí me estuve sin pensar en volver a la +de mi asilo, de donde se había retirado su propio dueño no creyendo +aquella estancia segura. + +Seguía la ciudad en silencio, cuando a altas horas de la noche, que +yo no había tratado de dar al sueño, sonaron dos o tres cañonazos. De +nuevo volví a salir, pero no tenía a dónde ir ni a quién preguntar. +Al cabo llegué a saber de un desconocido, en la calle, que el fuego +que había sonado había sido en la Cortadura. Pero reinaba donde +quiera silencio, dormía el pueblo, o velaba recogido cada cual en su +casa, y todo declaraba que, si había habido choque, los que venían +de fuera habían sido rechazados. Era mortal mi angustia, porque a la +incertidumbre se agregaba un tanto de reconvención que me hacía a mí +propio por haber cedido en el día anterior a ajena voluntad en vez de +hacer la mía, y además consideraba culpados a todos cuantos desde Cádiz +habíamos traído allí a los levantados, prometiéndoles fácil entrada en +aquella plaza, sin cuya posesión corrían grave peligro. + +Estos pensamientos me hicieron pasar segunda noche desvelada, pero +harto peor que la anterior, en que la inquietud estaba acompañada de +alegría. Con el nuevo día vine a saber lo ocurrido en la noche, lo cual +fue, según testimonios venidos después a confirmar o rectificar las +primeras noticias, lo siguiente. + +Quiroga había perdido muchas horas en la Isla, atento a varios +cuidados y no ligeros. Pero debía haber desatendido cualquiera otra +consideración, poniendo la suya principalmente en ocupar desde luego +a Cádiz, o cuando menos la Cortadura, pues esta dista solo como una +legua de Torregorda, donde ya habían llegado algunos de sus soldados +al mediodía, y con haber adelantado en la tarde una corta fuerza hasta +aquella obra avanzada, a la sazón sin defensa alguna, nuestra habría +sido la plaza de Cádiz, o en la misma noche, o al día siguiente. +Difirió, con todo, hasta cerca del oscurecer la marcha de la fuerza +destinada a tan importante objeto, la cual hubo de andar su camino +entre las tinieblas de la noche. A yerro tal agregó otro para los +suyos no menos funesto. Aunque tenía a su lado el comandante que había +sido del batallón de Aragón, don Lorenzo García, llamado el _fraile_ +por haberlo sido lego antes de ser militar, y el cual era persona de +no común arrojo, y con la circunstancia de ser hombre de los dichos +«_de vida airada_», que en Cádiz, donde él había residido, pasan la +vida en comilonas, en los ventorrillos que hay en el camino a San +Fernando, y aunque el mismo García solicitó del nuevo general, muy su +amigo, la dirección de una expedición a que llevaba él la ventaja de +conocer aquel terreno a palmos, fue encomendada la empresa al primer +comandante de la Corona don N. Rodríguez Vera, buen oficial, pero para +quien los lugares donde iba a obrar eran absolutamente desconocidos. +Así es que en su marcha nocturna, ya casi cerca de media noche, se +encontró Vera al frente, como gigante que le atajaba el paso, la alta +muralla de la Cortadura corriendo de mar a mar, y al acercársele, oyó +dentro gran rumor de armas, llamar a la pelea en voces terribles, y +en medio de esto salieron de las troneras dos disparos de cañones +de grueso calibre, la bala de uno de los cuales acertó a caer en la +poco numerosa columna de su mando, matando a dos e hiriendo a algunos +más de los que la componían. Fue, por cierto, rara casualidad que +de dos tiros solos, salidos de batería no rasante, sino al revés, +muy elevada, una bala de cañón fuese tan certera. Mayor casualidad +fue que en una tropa declarada en rebelión al Gobierno, y persuadida +de que venía a consultar amigos, tal recibimiento, acompañado de +tal estrago, no hubiese infundido sospechas de traición y producido +un contralevantamiento, pero la tropa se mantuvo fiel, y el que la +mandaba, desesperando de poder tomar tanta fortaleza con el corto +poder de que disponía, hubo de volverse a San Fernando. Desde entonces +la Cortadura, en poder de las tropas fieles al rey, fue valladar +insuperable para las fuerzas de Quiroga y Riego, y aseguró al Gobierno +la posesión de Cádiz por más de dos meses; de suerte que, solo +después de haber jurado Fernando VII la Constitución, lograron los +restauradores de esta poner el pie en lo que debía haber sido una de +sus primeras conquistas. + +He aquí lo que había sido la inesperada y feliz resistencia de la +Cortadura. Al saberse confusamente lo ocurrido en Arcos, donde había +caído prisionero el general del ejército expedicionario, y con +alguna más claridad que habían entrado en la isla de León tropas de +los levantados, las autoridades de la plaza de Cádiz trataron de +defenderla. El teniente de rey acudió al general Campana, el cual +tomó el mando con cualquier título. No tenían mucha fuerza, y de la +poca que tenían desconfiaban; pero nadie se movía ni alzaba la voz, y +era fácil obrar cuando nadie se presentaba a oponerse, reinando en la +ciudad quietud y silencio. En esto, un joven animoso tomó a su cargo la +defensa de la Cortadura. Era el de quien aquí ahora hablo el capitán +de infantería don Luis Fernández de Córdoba, tan famoso después en +los anales de España, entonces de pocos años y ningún renombre, no +obstante lo ilustre de su familia. Tenía yo relaciones de parentesco +con Córdoba y alguna amistad, y bien podría, si hubiese yo andado libre +por Cádiz, haber tratado de atraerle a nuestro partido, y es probable +que lo hubiese hecho, y aun que lo hubiese conseguido, porque no tenía +él opiniones políticas formadas, y de su carácter podía presumirse que +le sedujesen el atractivo de lo llamado libertad, y una empresa que +abría a su actividad un camino ancho, y, según la opinión de muchos en +aquellos días, glorioso. Pero Córdoba solo supo que había una rebelión +o sedición militar, y que faltaban fuerzas para hacerle resistencia, +si bien no tanto que algo no pudiese hacerse, y esto poco cubriría de +gloria a quien con brío lo acometiese, mayormente si, favoreciéndole +la fortuna, salía airoso de su empeño. Marchó, pues, a la Cortadura +con poquísima gente de la milicia urbana y algunos artilleros; llegó +allí, por su buena suerte y nuestra desdicha y la tardanza de Quiroga, +como una hora antes que los que venían a ocupar aquel puesto se +presentasen; al sentirlos venir dio voces, armó alboroto, tocó tambores +aparentando tener consigo gran fuerza, mandó hacer disparos con tanta +felicidad que, de dos cañonazos, uno hizo estrago en sus enemigos, y +con su osadía y habilidad, cuando ya pocos, si acaso algún más disparo +podía hacer, vio retirarse a los que venían a apoderarse del punto de +cuya defensa se había encargado, labrando con este hecho la fábrica +de su fortuna, que después tuvo su mayor aumento en una causa, si no +idéntica, análoga a la de que él había sido ardoroso contrario, y todo +ello no con una deserción vergonzosa, sino al revés, sin mengua de +su decoro. Pero fuerza es confesar que le favoreció la suerte, pues +si Rodríguez Vera hubiese conocido el lugar donde estaba, lejos de +retroceder, habría seguido por la playa, al abrigo ya de los fuegos +de la fortaleza, y rodeando esta la habría entrado por la gola casi +indefensa, pudiendo Córdoba y los suyos solo morir con gloria, pero no +rechazar a los agresores. + +Con esto quedó por lo pronto seguro Cádiz por la causa del Rey. Una +tentativa hecha de allí a dos días, en la noche del 5, a que asistí yo +en persona y que tenía mil probabilidades de salirnos favorable, por +haberse entrometido en ella más de una persona y dado disposiciones que +se contradecían, vino a parar solo en proporcionar la fuga de varios +de los presos en el castillo de San Sebastián, que pasaron al ejército +ya constitucional, y fueron allí de tanto servicio y provecho que sin +ellos no habría triunfado; pero no sirvió de darnos la posesión de +Cádiz, que sin duda habría sido nuestra si se hubiese seguido el plan +primero en vez de alterarle con inoportunas adiciones, como hicieron +algunos en la hora de ejecutarle. Aunque en lo singular no es este +lance menos digno de atención que otros aquí referidos, pues al revés, +abunda en escenas que juntamente provocan a risa y pena, me abstengo de +contarle por menor ahora, por haber dejado correr la pluma harto más de +lo debido en estas narraciones prolijas. Baste decir que de resultas +salió orden de prenderme, y que, después de estar siete días oculto, +salí de Cádiz no sin peligro, favoreciéndome para atravesar la Puerta +de Mar la casualidad apenas vista en aquellos alrededores de estar +nevando, y que pasado a un buque francés disfrazado de marinero, entre +otros de la misma nación, me fui al Trocadero, y de allí pude escapar a +Puerto Real, donde encontré a Riego con algunas tropas de las suyas. Ya +en el ejército de San Fernando, referir lo que allí pasaba y pasó sale +fuera de los límites de esta parte de mis recuerdos. + +Réstame solo hacer leve mención de lo que todos saben. Nuestra empresa, +gracias a la torpeza del Gobierno llevada a ejecución con felices +comienzos, por nuestros yerros, y asimismo por causas que no pudimos +remediar, llegó a tener tan mal aspecto al cabo de dos meses de floja +guerra civil, que nuestra perdición parecía segura; pero el mismo torpe +proceder que dejó pasar a ser rebelión una conjuración mezquina, dio al +cabo la victoria a una rebelión de flaquísima fuerza cuando estaba, si +no vencida, poco menos. Tres años y medio hubo de durar el edificio que +levantamos con tan malos materiales; pero la falta de solidez apareció +al cabo: tal cual fue levantado, cayó derribado a no muy recio embate. +De él algo quedó, sin embargo, malo y bueno, y de lo uno y de lo otro +está sintiendo los efectos la generación presente. + + + + +X. + +EL 10 DE MARZO DE CÁDIZ. + + +Ya más de una vez ha dado a notar quien esto escribe cuán olvidada +está la generación presente de lo que hicieron y pensaron sus padres. +Parece como que la parte más moderna de nuestra historia, o digamos la +que está más atrás del periodo en que, muerto Fernando VII, comenzó +la guerra por la sucesión a la corona de España, es una de las más +desconocidas. Verdad es que la breve época desde 1820 hasta 1823 +tiene poco que la recomiende, habiendo sido su terminación no solo +funesta, sino ignominiosa para los que entonces predominaron, y no, +cierto, porque todos ellos fuesen dignos de desprecio, sino porque, +traídos por los sucesos a una situación de que era imposible no salir +mal, si no merecieron el descrédito en que cayó la revolución de que +fueron defensores, y con ella hasta cierto punto sus personas, tampoco +pudieron, ni pueden con razón, extrañar la a veces injusta y acre +censura que ha sido común hacer de sus hechos y sus nombres. + +Pero no es lo malo que se tache, si a veces con justicia, a veces +sin ella y en todo caso con rigor, por lo excesivo no merecido, a los +constitucionales de 1823, pues peor es, si cabe, y atendiendo a que +duele más a los humanos ser despreciados que ser maltratados; que de +las cosas de aquellos días solo queden memorias escasas y confusas. +De seguro no faltarán quienes al leer el encabezamiento del artículo +presente pregunten: ¿Y qué ocurrió en Cádiz el 10 de marzo que merezca +ser conmemorado? ¿Y de qué año fue el 10 de marzo, cuya recordación da +margen a no menos que un artículo de periódico del día presente? + +Sin embargo, este 10 de marzo hoy conservado en pocas memorias, como +que casi ha desaparecido la generación cuyos ánimos tanto ocupó, era +citado con frecuencia desde 1820 a 1823, siendo uno de los asuntos +que daban motivo a encarnizadas disputas y vehementes declamaciones +y apasionados juicios, en los cuales, tomando la fundada acusación +carácter de odio y venganza, y apareciendo espíritu de bandería, +perdía mucho de su fuerza, mientras por el lado opuesto, defensas +hijas de parcialidad política, tiraban a convertir en acto loable, o +cuando menos disculpable, un delito que debía ser calificado de tal, +juzgándole por sus méritos y fuese cual fuese la causa en cuyo favor +se declarase, y diese su fallo definitivo la fortuna. Y así fue que, +vuelto en 1823 al mando y predominio el partido de la monarquía, fue +celebrado y recompensado como buen servicio hecho al trono un atentado +que toda autoridad debería haber desaprobado, aun cuando por motivos +dignos de consideración no castigase a los perpetradores y directores. + +Empezaba a correr marzo de 1820, y se veía España en una situación de +que da la historia pocos ejemplos. Sobre cuatro mil hombres no cabales +dueños de la ciudad de San Fernando tenían allí levantada la bandera +de la Constitución de 1812, y el Rey, señor de todas las fuerzas de la +monarquía, en el término de más de dos meses no había podido vencer +una rebelión de tan flacas fuerzas. Una columna procedente de aquel +punto, y que apenas ascendió en la hora de su salida a dos mil hombres, +había recorrido buena parte de la Andalucía Baja, proclamando en varias +de sus poblaciones la Constitución, y perseguida por las tropas reales, +alcanzada y vencida, pero no desbaratada, en Marbella, haciéndose +después de este revés señora de la ciudad de Málaga, rechazando allí +a los contrarios que vinieron a embestirle, y obligada a emprender la +fuga después de su triunfo, había padecido segunda y mayor derrota +en Morón, lo cual no impidió que sus fugitivas reliquias ocupasen +por algunas horas a Córdoba. En tanto, los que habían quedado en San +Fernando se veían cercados por fuerzas muy superiores a las suyas en +puesto harto mal defendido, pues dueños de Cádiz sus contrarios, así +como lo eran de la tierra de allende el Puente de Suazo y la batería +del Portazgo, fácilmente podían por el lado nombrado en primer lugar +haber superado los pobres obstáculos que les ofrecía la espaciosa +playa. Que tan flaco poder como era el de los rebeldes existiese +aún, y hasta con apariencias de fuerte, era ciertamente un prodigio, +pero prodigio que podía y debía ser explicado por la situación de +España por aquellos días. Los constitucionales, aunque en número muy +escaso, tenían la ventaja de estar en perfecto concierto, unidos con +el lazo de la sociedad secreta, si no todos ellos, los que gozaban +de algún influjo, y hasta el ser pocos les daba vigor, porque es +privilegio de una minoría reducida tener una fuerza que es grande por +estar reconcentrada. Además tenían parciales en el ejército que con +habilidad y osadía habían adquirido extraordinaria influencia sobre +sus compañeros e inferiores. Si la mayor parte de los españoles era +realista, lo era tímida y confusamente, sin pasión todavía, porque no +tenía que chocar y luchar con pasiones contrarias, poco satisfecha +del Gobierno, del cual juzgaba por los efectos que era malo, y de +resultas, si no deseosa de verle caído, tampoco dispuesta a sostenerle +contra una fuerza contraria. Así, los constitucionales levantados, +donde quiera que ponían el pie y levantaban el grito, si no encontraban +amigos y valedores, tampoco tenían que habérselas con enemigos, y, +hasta viéndose rodeados de espectadores cuya indiferencia parecía buena +voluntad, cobraban bríos suponiéndose o figurándose tener un tanto +numerosos parciales. + +Si tal era la disposición de los ánimos en lo general de la nación, y +si por ello, y particularmente por el estado de la opinión en una parte +crecida de la oficialidad del ejército, la causa de los levantados +dueños de la ciudad de San Fernando no podía darse por perdida, resta +considerar cómo pensaban y sentían en aquellas horas quienes componían +las dos fuerzas beligerantes, dando este nombre solo a los que en +Andalucía sustentaban las opuestas partes de la revolución y de la +monarquía. + +En el ejército destinado a Ultramar reinaba entre la tropa, corriendo +1819, grande repugnancia a embarcarse. Esta repugnancia de los soldados +fue aprovechada por los conspiradores, los cuales, fomentándola y +avivándola, predispusieron los ánimos de gente ruda en quienes no +podía haber opiniones políticas en favor del levantamiento. En punto +a la oficialidad, ha sido calumnia corriente atribuir a toda ella que +obraba movida por tan feo motivo, pero en punto a que influía en una +parte de ella, quizá la menor, apenas cabe duda. A unos pocos oficiales +instruidos habían llevado a la empresa doctrinas de las llamadas +liberales, bien estudiadas; a muchos, deseos de medrar; a otros un +espíritu inquieto. La sociedad secreta había comprometido a no pocos, +que habían pasado a ser constitucionales porque habían empezado por ser +sectarios. Así, en general, y aun puede decirse con rarísima excepción, +si acaso alguna, todavía en marzo las tropas acantonadas en San +Fernando bajo la bandera constitucional se mantenían firmes y hasta +ardorosas en su adhesión a la causa que habían abrazado. + +No había sucedido lo mismo en la columna volante, de la cual habían +desertado algunos oficiales y muchos soldados a la bandera Real. Pero +esto era sabido de pocos en San Fernando, los cuales lo ocultaban a +punto de conseguir que estuviese casi generalmente ignorado, no fuese +que el ejemplo incitase a la imitación, cosa en aquellas circunstancias +harto probable. + +Pero lo que apenas sabían ni los constitucionales ni los mismos +oficiales superiores que militaban en las filas de los Reales, era que, +particularmente en las tropas que formaban la guarnición de Cádiz, +había llegado a crearse un espíritu, si no anticonstitucional, hostil a +los constitucionales, que iba llegando a ser entusiasmo. Por cierto, si +esto hubiese sido conocido, habría causado en la parte opuesta desmayo, +y en la propia bríos, con lo cual la expugnación de San Fernando y la +ruina completa del levantamiento constitucional habría sido cosa fácil. + +Varias causas habían contribuido a convertir en celosos y acalorados +parciales de la causa monárquica a los mismos que poco antes por la +aversión a embarcarse abrazaron o favorecían la de los levantados. Fue +una desgracia que, al ser sorprendido por Riego en Arcos el cuartel +general del ejército, sin haber verdadera refriega, hubiesen caído +muertos dos o tres soldados del batallón de Guías del general, y +aunque luego este mismo cuerpo se puso bajo la bandera constitucional, +desde luego dio muestras de obrar como forzado y resentido, pudiendo +estas cosas al parecer de inferior importancia más que otras de muy +superior clase en los ánimos de la soldadesca. Así, los guías se +fueron desertando casi todos, y viniéndose a Cádiz se formó de ellos +un cuerpo con su nombre antiguo. De otros desertores de la bandera +constitucional, y no del batallón de _Guías_, fue compuesto en la misma +plaza de Cádiz otro batallón con el nombre de Leales de Fernando +VII, y con llamarse así, y con la idea constante en su mente de la +deserción, se sentían poseídos de afectos de ardorosa lealtad al +monarca. Hasta la circunstancia de ser el vecindario de Cádiz, con +rarísimas excepciones, apasionado amigo de la Constitución en aquel +pueblo nacida, contribuyó a excitar en el soldado pensamientos y +afectos contrarios, porque el no encubierto desvío de los paisanos a +los que miraban como opresores aumentó la mala voluntad o desprecio con +que suelen mirarlos y tratarlos los militares. + +Todo esto, bien será repetirlo, no estaba patente. Así, en la +oficialidad de la fuerza opuesta a la constitucional abundaban +parciales de estos, irresolutos tanto cuanto ignorantes del modo de +pensar y sentir de la clase llamada de tropa. + +Tal era la situación de las cosas, y bien podía ser considerado el +ejército de San Fernando como perdido, cuando comenzaron a circular +por Cádiz rumores que daban por noticia haber sido proclamada la +Constitución en puntos de España bastante lejanos. De Galicia llegó +casi a saberse con certeza. De otros lugares se decía con menos verdad, +pero se presumía con sobrado fundamento que así fuese. En tanto, faltó +el correo de Madrid, porque el conde de La Bisbal, puesto al frente +de una corta fuerza, había proclamado la Constitución en la Mancha +cortando la comunicación entre la capital y Andalucía, lo cual hizo +creer desde luego como cierto lo que en breve llegó a serlo, y era +haber triunfado la causa del levantamiento constitucional en el mismo +centro del Gobierno, compeliendo al Rey a doblar la cerviz y sujetarse +al yugo. + +Mandaba el ejército opuesto a los levantados constitucionales el +general Freire, y la escuadra surta en la bahía de Cádiz el capitán +general de marina don Juan María Villavicencio; el primero bien +acreditado en la guerra de la Independencia por distinguidos +servicios, y en 1814 sospechado de cierta inclinación a la Constitución +entonces derribada; el segundo, persona muy notable por haber sido +hasta uno de los regentes del reino desde 1812 a 1813, así como por +su larga carrera, y también por su talento y saber, nada afecto a la +causa constitucional, de lo cual había dado pruebas, pero tolerante +con sus adversarios. Como puede presumirse, aparecía el primero +más celoso de la causa que sustentaba, por lo mismo que podía ser +sospechado de tibio, mientras el segundo, señalado por sus no lejanos +grandes servicios al poder monárquico, cuyos excesos había condenado +como prudente sin faltarle por esto a la lealtad debida, parecía que +preveía ser necesario buscar un medio de avenencia entre parcialidades +poderosas. Sabidas las noticias de la sublevación de Galicia con +certeza, y de la de la Mancha confusamente, y siendo muy de temer que +hubiese habido una gran mudanza en Madrid, ambos generales vinieron +a Cádiz, el uno del Puerto de Santa María, y el otro de su navío. +Su llegada conmovió al pueblo de Cádiz; supusiéronles intenciones +que no traían; acudió numeroso gentío a la plaza de San Antonio, que +había sido llamada de la Constitución desde 1812 a 1814; el hecho +mismo de haber allí tal concurso era ya grave, trocado el temor en +confianza, siendo así que poco antes los gaditanos, irritados y +medrosos, apenas salían a la calle, y no osaban congregarse en crecido +número; y, como acaece siempre cuando hay muchas personas juntas, la +concurrencia, aun sin ser bulliciosa, tenía apariencias y aun carácter +de serlo, sonando como clamor sordo las conversaciones particulares, y +alterados los rostros de los concurrentes como de quienes estaban en +ansiosa expectativa a punto de no poder ya distinguirse que aquella +reunión fuese pacífica, sin poder por esto ser calificada con razón +de sediciosa. No podía durar mucho tal incertidumbre. Los generales +se asomaron al balcón de una casa que daba a la misma plaza, y en +breve, sin que ninguno de los dos lo hubiese dispuesto ni consentido, +pero sin que mostrase resolución de estorbarlo, un grito de «Viva +la Constitución» salido de mil bocas pobló el aire, y atronó aquel +recinto. No sonó una voz que a tal exclamación se opusiese; no se dio +providencia para reprimir un movimiento que era ya una rebelión o +revolución declarada. Era entonces, y fue por algún tiempo, costumbre +dar a la inscripción que anunciaba tener una plaza el nombre de la +Constitución a modo de un carácter sagrado y una importancia política +la más alta. Así es que de pronto se buscó una tabla, y escribiendo +en ella el a la sazón terrible letrero, fue este colocado en el lugar +donde había estado otro igual escrito con letras de bronce dorado en +lápida de mármol, saludando apasionadas aclamaciones a aquel símbolo +de una época renovada, que para los gaditanos era de glorioso y caro +recuerdo. Siguiose iluminarse el pueblo todo al cerrar la noche, y +discurrir las gentes por las calles con ruidosa alegría, tanto que en +las escenas de la revolución de 1808 a 1814 no hubo una que a esta +excediese en punto a manifestaciones de entusiasmo popular, y pocas que +la igualasen. + +En tanto, el general de marina Villavicencio, a impulsos de su natural +conciliador, o mandó o consintió que pasasen a San Fernando tres +oficiales de la armada a dar al ejército llamado Nacional noticia de +lo ocurrido. Fueron los que llevaron tal comisión el conde de Mirasol, +muerto ha pocos días, don Jacobo Oreiro, y don N. Sánchez Cerquero. + +Poco esperábamos en San Fernando recibir tan faustas nuevas. Yo, que +era uno de los contados a cuya noticia había llegado haber sido vencida +y deshecha la columna volante del mando de Riego, había salido en la +misma tarde de aquel día (9 de marzo), y cuando en Cádiz ocurría tan +inesperada mudanza, a dar un corto paseo, y me sentía poseído de negra +melancolía, viendo cercano el momento en que, o había de caer en manos +de nuestros contrarios y pagar con la vida mi delito, o de escapar +con trabajo a vivir la vida del proscrito, empresa nada fácil. Venía +retirándome de mi paseo, y había entrado en las calles, cuando noté +súbito alboroto de general alegría. Anunciábase haberse jurado en Cádiz +la Constitución, y la llegada de los portadores de la noticia tanto +cuanto feliz difícil de creer. Ya antes más de una vez habían corrido +voces semejantes creídas de algunos, dudadas de muchos, y venidas a +desvanecerse como ilusión hija del deseo. En esta ocasión fui yo de +los incrédulos, hasta que varias personas me afirmaron ser verdad +averiguada lo que yo estimaba lo contrario. Me encaminé, pues, a casa +del general Quiroga, donde hallé a los oficiales de marina, procedentes +de Cádiz, rodeados de gente alborozada, agasajados, festejados y +acosados a preguntas por quienes apenas podían creer el felicísimo +suceso de que eran nuncios. + +Entró entonces el discurrir qué habría de hacerse, por nuestra +parte. Lo primero que se resolvió, fue enviar a Cádiz comisionados +que tratasen de ponernos en paz y unión con las autoridades y tropas +de aquella ciudad, si bien pareció oportuno dar el carácter de +parlamentarios a los encargados de tan importante comisión, por no +considerarse aún la paz asentada. Tres fuimos los nombrados para la +comisión o parlamento; el coronel don Felipe Arco-Agüero, jefe de +estado mayor de nuestro ejército; el de igual graduación don Miguel +López de Baños, que tenía el mando de nuestra artillería, y tercera +persona no militar, que fue la mía, recomendándome para tal comisión +el ser diplomático, y más todavía el cercano parentesco que me unía +con el general Villavicencio, hermano de mi madre, además mi padrino +de bautismo, y a cuyo lado había yo pasado buena parte de mi niñez. +Comenzamos desde las primeras horas de la noche a prepararnos para +nuestro viaje, si bien los preparativos no podían ser muchos, ni lo +eran. De ello nos distrajo por breve rato la agradable ocupación de +salir de la población al sitio llamado Manchón de Torrealta, donde está +situado el observatorio astronómico, y desde el cual registra la vista +no corto espacio, descubriéndose a lo lejos, allende las aguas de la +bahía y las tierras llanas inmediatas, la ciudad de Cádiz, blanca como +la nieve, en el horizonte; pero en aquel momento, si las tinieblas de +la noche no permitían ver sus casas y torres, señalaba el lugar donde +estaban un resplandor vivísimo nacido de las luminarias, cuya luz se +dilataba a largo trecho. Numerosos espectadores acudían a recrearse +con la contemplación de aquella luz, más grata todavía que la de la +aurora lo es para el navegante, tras de una noche de borrasca, peligro +y ansias. + +Poquísimo dormí yo en la noche de que voy ahora aquí hablando, porque +hacía en mí el gozo lo que podría haber hecho la pena más aguda. +Amaneció el deseado día, y en sus primeras horas pasé a juntarme con +mis compañeros, y emprendimos nuestro breve viaje. Llevábamos los +parlamentarios algún acompañamiento: un ayudante de Arco-Agüero, +llamado don N. Silva, cuatro soldados de artillería de a caballo, con +largas barbas, por lo cual eran apellidados _barbones_, y un trompeta +de la misma arma. Todos iban a caballo menos yo; circunstancia no +digna de mención si no hubiese influido en mi suerte en los sucesos +que siguieron, y debida a que, siendo yo pésimo jinete, no quería ir +haciendo ridícula figura a nuestra entrada en Cádiz, por lo cual escogí +un calesín a pesar de lo incómodo y feo de tan mala y antigua máquina +de viaje. + +Poco más de media legua habríamos andado desde San Fernando, y +estábamos cercanos al lugar donde, cerca del torreón apellidado de +Torregorda, tuerce casi formando un ángulo recto, y va en derechura a +Cádiz la carretera nombrada allí arrecife, cuando empezamos a encontrar +gente de Cádiz, que a pie había andado sobre legua y media ansiosa +de ver y saludar a los constitucionales de ellos tan amados. Según +íbamos adelantando, iba creciendo el número de los viajeros, que llegó +a ser muy considerable ya a más de media legua de Cádiz. Habíamos los +del ejército constitucional, cuyo título era el de nacional, tomado +por divisa añadir a la escarapela encarnada un ribete ancho de cinta +verde, divisa considerada después por muchos como propia de la sociedad +secreta directora del levantamiento, y de la cual éramos gran parte +de los del ejército, si bien no todos, pero divisa que no lo era de +sociedad alguna, siendo solo emblema de nuestra esperanza al acometer +y empezar a poner por obra nuestra empresa, esperanza nunca del todo +perdida. Como sabían esto los gaditanos todos, los paisanos se habían +puesto escarapela como militares, y, no habiendo tenido tiempo para +coser a las que traían el ribete verde, se habían contentado con poner +un lazo de este color sobre el centro de la escarapela encarnada. +Las manifestaciones de alegría de aquellas gentes tenían trazas de +delirio, y al vernos rompían en altos vivas, declarando, a la par que +adhesión a la causa que con ellos nos era común, afecto vivo y aun +admiración a nuestras personas, en las cuales veían representadas +las de nuestros compañeros. En medio de tanto aplauso, llegamos a la +obra avanzada llamada la Cortadura, guarnecida por tropas que poco +antes eran para nosotros enemigas, habiéndolo sido por espacio de dos +meses, plazo durante el cual habían nacido en ella contra nuestra +causa, y más aún contra nuestras personas, pasiones de odio no poco +vivo, siendo muy otra nuestra firme, pero errada creencia, pues los +reputábamos amigos violentados a sernos hostiles. Sin embargo, al +acercarnos al fuerte, más por pedantería que por recelo, quisimos usar +las fórmulas comunes de la guerra, y mandamos al trompeta que con +nosotros venía, tocar llamada. Salieron a respondernos; pero no como +prestándose al parlamento, sino calificándole de inútil, porque ya no +estábamos en guerra. Parecía afectuosa la respuesta, así como fundada +en buena razón, y, con todo, no hubo de agradarnos, porque fue dada +con desabrimiento. Otras dos causas, con harto más motivo, mezclaron +un tanto de disgusto y desconfianza a nuestra alegría. Poco antes de +llegar a la Cortadura, del numeroso gentío que venía de Cádiz se separó +una persona que vino a hablarnos, entendiéndose particularmente con +Arco-Agüero, con quien había tenido algunas relaciones de trato casi +amistoso. Era el personaje de quien ahora hago aquí mención un don +N. Elola, oidor o, como decimos ahora, magistrado de la Audiencia de +Sevilla, vivo, travieso, no de la mejor reputación, pues era tachado +de ligero y cruel, no sé si con justicia, entremetido y dado a bullir, +sin crédito de constitucional ni de lo contrario, y el cual, no sé, +ni llegamos a saber, por qué razón venía de Cádiz, y si lo hacía por +voluntad propia o encargo de otros. Lo cierto es que Elola se empeñó +en persuadir a Arco-Agüero a que nos volviésemos sin llegar a Cádiz; +pero como las razones que alegaba nada claro ni explícito contenían, +no juzgamos decoroso ni justo dejar de cumplir con lo que nos estaba +encomendado. Separose, pues, de nosotros Elola, sin haber logrado +convencernos, y no sé si regresó a Cádiz o si siguió a San Fernando. + +Igual, si no mayor, causa de temor o de sospecha nos dio otra +circunstancia que por lo pronto no fue de todos nosotros notada ni +aun sabida. Cabalmente, cuando estábamos llamando a parlamento, y +recibiendo por respuesta que tal acto era impropio entre gentes ya no +enemigas, había crecido sobre manera y agolpádose en aquel lugar la +turba procedente de Cádiz, cuyos vivas y aplausos eran tales y tantos +que nos ensordecían, y en medio de la gritería reparamos que también +gritaban desde el fuerte asomados a sus murallas los soldados, y aunque +viniendo sus gritos de lejos solo podían oírse estos, confundiéndose +otros más cercanos y numerosos, no faltó quien oyese que eran, en vez +de bendiciones y aplausos, maldiciones y denuestos. Pero esto, repito, +apenas llegó a nuestra noticia, y aun cuando hubiese llegado nos habría +desviado de pensar en ello el espectáculo que presentó a nuestra vista +Cádiz. + +A pesar de que las turbas (pues llegaron a serlo) que nos esperaban +fuera de las puertas parecía como que debían haber dejado poca gente +en el casco de la ciudad, o fuese porque de la población nadie había +querido quedarse en casa, o que los que no habían salido a la calle, +sin excepción de clase u ocupación, poblaban los balcones y ventanas, +era inmenso el gentío que se presentaba a la vista. Las casas estaban +adornadas con colgaduras. Entre tanto llovían sobre nosotros, los +parlamentarios, flores arrojadas por los que estaban en alto, mientras +los que paseaban las calles se apiñaban a nuestro alrededor con +animación casi frenética, gritando y procurando asirnos la mano o +bien la pierna, o aun solo el vestido. Mis compañeros, poco o mucho +conocidos en Cádiz, eran objeto de admiración, y a mí, nacido en +aquella ciudad y que en ella había pasado buena parte de mi juventud, +se me daban generalmente testimonios de ardiente afecto. Los caballos +de mis compañeros apenas podían romper por el tropel, y se encabritaban +espantados, y a mi pobre calesín apenas consentían que rodase, no +faltando quien se subiese en las ruedas para apretarme la mano o darme +una enhorabuena afectuosa. ¡Días eran aquellos que no volverán en +largo tiempo, no siendo tan arrebatado o loco entusiasmo posible ya a +una generación llena de desengaños y escarmientos, y que por ser más +cuerda ha perdido muchos de los placeres que las ilusiones hijas de la +inexperiencia traen consigo! + +Como ya va aquí dicho, atravesamos casi toda la ciudad de Cádiz por +estar muy distante de la Puerta de Tierra la casa del general Freire, +a que nos encaminábamos. Al ir a llegar a ella, pasamos las esquinas +de la calle de Linares, que desde la plaza de San Antonio, que iba a +ser de la Constitución, va al paseo de la Alameda, y que era y debe +de ser aún hoy una de las vías de comunicación en aquella ciudad más +transitadas. Al atravesar descubrimos parte de la plaza atestada de +gente, porque allí iba a jurarse la Constitución ante la lápida que de +ella era recordación y símbolo. Reservándonos nosotros asistir a aquel +espectáculo para la hora muy cercana en que, presentes las autoridades, +había de celebrarse la ceremonia del juramento, nos apeamos a la puerta +de la casa del general y pasamos a su presencia. + +Hallamos a Freire cortado, inquieto, ni desabrido ni afable, y solo con +muestras de estar muy poco satisfecho de la situación en que se veía. +La sala en que le vimos estaba muy concurrida, llenándola personas +de diversas opiniones, cuáles alegres y soberbias, cuáles si ya no +mostrando tristeza o enojo, dando señales o de abatimiento o de recelo. +Vinieron a abrazarnos amigos nuestros, que presos por haber sido +cómplices en nuestra empresa, habían sido puestos en libertad pocas +horas antes y en las de la noche. Otros, poco antes nuestros contrarios +ardorosos, con frases conciliatorias procuraban captarse nuestro +afecto, explicando su conducta anterior como quien se disculpa de una +falta. Bien mirado y considerado todo, no nos sentíamos satisfechos +de la escena de que eran teatro aquel lugar y los cercanos, y de que +éramos testigos. Freire como que procuraba despedirnos para que nos +volviésemos al lugar de que habíamos venido, aunque no lo dijese +claramente, y habiendo soltado una expresión de temor de que puestas +en roce las tropas de su mando con las del ejército nacional, este +introdujese en aquellas un espíritu de indisciplina; y respondiendo a +esto Arco-Agüero, como algo picado, que el ejército constitucional +era por demás disciplinado, añadió el general de las tropas reales +que las suyas (según esperaba) a ningunas cedían en este punto; pero +lo dijo con tan anublado rostro y vacilante acento, que bien parecía +que hablaba según su deseo y no según su esperanza. En esto sonó un +tremendo ruido, oyéronse tiros, voces confusas, carreras: se asomó +al balcón Freire y desde la calle le gritaron que estaban asesinando +al pueblo. Él dio muestras de no creer tal cosa, pero poco pudo +decir, porque ya el hecho estaba patente. La parte trágica y en sus +consecuencias no poco funesta de la historia de la segunda época +constitucional había comenzado, anticipando los odios que por fuerza +habían de nacer de la mudanza de una a otra opinión sustentada con +vehemencia, y del choque de intereses que cambios tales tienen por +consecuencia forzosa. + + +II. + +La súbita acometida de parte de la guarnición de Cádiz a los pacíficos +paisanos que habían acudido alegres a una fiesta a que los había +convidado la autoridad, era un suceso que debían haber previsto el +general Freire y los que a sus órdenes mandaban las tropas de aquella +plaza. Pero de estos últimos, algunos, sin duda, fueron cómplices, +aunque solo cómplices hasta cierto grado, del hecho atroz de la +desmandada soldadesca; y en cuanto al general, justo será decir que, +combatido de terribles dudas, casi arrepentido de haberse prestado a +que se proclamase la Constitución en el día anterior, sin llegar su +arrepentimiento a punto de atreverse a revocar su resolución cuando +menos aventurada, sintiéndose casi rebelde sin serlo, y por lo mismo +falto o de la osadía o de la fe que hace de la rebelión la defensa +de un principio, o bien creído, o tomado por pretexto, no acertaba a +contener la tropa, sofocando el espíritu que la animaba, y dejaba andar +las cosas, lisonjeándose de que no llegarían a un extremo. + +Así, mientras con loco alborozo celebraba en la noche del 9 al 10 +de marzo el restablecimiento de la Constitución el vecindario de +Cádiz, bramaban de coraje los soldados en los cuarteles, siendo para +ellos cada viva que oían un insulto insufrible, o un reto que pedía +respuesta. En tal disposición de ánimo no fallaron malos consejeros que +les persuadiesen a pasar de las palabras de queja y resentimiento a +las obras. Quiénes fueron los consejeros del atentado que cometieron, +no está averiguado, ni aun hoy, al cabo de largos años y de una causa +que duró más de tres, sin dar de si más que llevar al suplicio a +un pobre guarda de las puertas, no más culpado que otros, pero sí +totalmente desvalido. Que los consejeros del movimiento que vino a ser +sublevación, no dictasen el modo brutal con que fue llevado a efecto, +probabilísimo es; pues, resuelto el hecho, hubo de quedar el modo de +la ejecución encargado a gente baja y grosera. Porque haberse opuesto +en la tarde del 9 a obedecer a quien les mandaba, fuese quien fuese, +proclamar la Constitución, o consentir que la proclamase el pueblo, +habría sido acto loable en cierto grado, y aun haber manifestado los +soldados y oficiales en la mañana del 10, quietos en sus cuarteles, +su desaprobación de todo cuanto estaba pasando e iba a hacerse, +declarándose resueltos a ser fieles al Rey y su Gobierno, habría +merecido aprobación más todavía que disculpa. Y con tal declaración +bastaba para que el acto de jurar la Constitución hubiese sido por lo +menos suspendido, evitando por tal medio un choque al cual no podía +arrojarse el indefenso y tímido vecindario. + +Pera no fue así; y saliendo a la calle primero el batallón de Guías y +después el de Leales, casi en tropel, sin son de cajas, asomaron los de +aquel a la plaza de San Antonio por varias de las calles que en ella +desembocan, y saludaron al numeroso gentío allí congregado con una +descarga. Pretenden los defensores de la inicua agresión que muchos +de los tiros disparados lo fueron al aire, y solo para amedrentar, +de lo cual citan como prueba haber habido pocas víctimas entre tanta +gente allí apiñada; pero si tan prudentes o misericordiosos estuvieron +algunos, no fueron todos, pues quedaron una o dos personas muertas +y varias heridas en aquel sitio, sin contar con que solo el terror +producido por tal barbarie era un acto de ferocidad punible. Huyeron en +confuso tropel los que llenaban la espaciosa plaza, entre los cuales +había mujeres, niños y ancianos, dándoles alcance los soldados con +muestras, si no con intención, de hacer en ellos estrago. Difundiose +por la ciudad el alboroto, hubo gritería, gemidos; cerrar de puertas +que parecía nuevos disparos y alternaba con los que ciertamente lo +eran. Enfureciéndose los agresores, como siempre acaece, con sus +primeros actos de violencia, discurrían por las calles voceando, +amenazando y a veces hiriendo, pues en lugares distantes del teatro +del acto primero de aquella tragedia cayeron muertos algunos paisanos. +Resistencia no hubo, por no ser el pueblo gaditano propio para la +guerra de calles. Así, al alboroto y bullicio siguió la soledad de +las calles, y la angustia y terror en el interior de las casas, pero +el silencio no en algún tiempo; pues los vencedores sin batalla con +tiros continuos y gritos descompasados de _viva el rey_ seguían dando +satisfacción a sus pasiones. + +Ya dejo dicho que a la primer noticia del alboroto se asomó el general +Freire al balcón para sosegar al pueblo que acudía a quejarse y pedir +favor, y que aseguró que nada había qué temer, quizá no creyendo lo +ya ocurrido. En tanto los del parlamento, desempeñada ya nuestra +comisión, íbamos a volvernos a nuestro ejército a ser portadores de +nuevas poco satisfactorias, y muy otras que las que los nuestros con +harta razón esperaban. Fue gran fortuna que hubiésemos diferido unos +cuantos minutos ponernos en camino, pues, no siendo así, habría roto +la sedición antes de haber nosotros llegado a la Puerta de Tierra; +y no habiendo por ella salida, porque nos la habría impedido la +tropa acuartelada en la inmediación, sin duda alguna habríamos sido +sacrificados. Pero como el tumulto comenzó cabalmente en el momento +de ir a montar mis compañeros en los caballos que habían dejado a la +puerta de la casa del general, suspendieron el salir, y, al revés, se +volvieron adentro, donde no creyéndose seguros, subieron a las azoteas +que tienen todas las casas de Cádiz, y saltando de una en otra de las +de la manzana, al fin pararon en una ya algo distante, donde bajando +por la escalera encontraron en uno de los pisos o cuartos de la casa +quien les diese abrigo. Otra y harto más crítica fue mi suerte. + +Ya dije que había dejado mi calesín a alguna, bien que corta, distancia +del alojamiento de Freire, y en esta distancia estaba la calle de +Linares en medio. La había yo atravesado, o iba a subir en el calesín, +cuando vi que este huía a buen correr de su caballo, y, por otro +lado, un golpe crecido de gente huyendo en tropel y barriendo la +angosta calle como un torrente me atajaba el camino para la vuelta. +En la esquina había (y creo hay aún) una confitería que comunica con +una botillería del mismo dueño, a la cual solía yo concurrir algunos +meses antes, y había concurrido bastantes años, siendo en ella +conocido de los mozos de servicio. Respaldarme a una de las puertas +de la confitería, ya cerradas, fue mi primer acto; el segundo o casi +inmediato volver mi sombrero de suerte que la escarapela con su lista +verde no se viese. Así parecía yo un militar, siendo entonces muy +común en los oficiales llevar el sombrero de picos o apuntado con +divisas juntamente con el traje de paisano. Por esto no llamé la +atención de unos cuantos soldados de Guías que entraron furiosos por +la calle persiguiendo a los fugitivos. Delante de mí, y en la acera +opuesta, cayó uno de estos enredado en su capa, y echándose sobre él +un soldado repetidas veces, le hirió al parecer con su bayoneta; pero +creyéndole muerto o moribundo, pasó adelante en busca de nueva víctima, +cuando, con sorpresa mía, el que creía yo cadáver se levantó sano y +salvo, y se puso en huida, pues ni él tenía otra lesión ni daño que el +causado por el miedo, ni su agresor, ciego de furia, había acertado +a atravesar con su arma otra cosa que la capa o capotillo del caído. +En medio de esto oí yo que me llamaban por mi nombre por las rendijas +de la puerta. Respondí, y volvió a hablarme un mozo del café que, +preguntándome en voz baja si había algún soldado enfrente, y diciendo +yo que todos estaban ya distantes siguiendo el alcance, abrió de la +puerta lo bastante para que por allí cupiese mi persona, y tirándome +de los faldones me hizo entrar de espaldas, siendo tal la prisa que +teníamos, yo por verme en seguridad y él por llevarme a lugar en su +sentir algo menos expuesto, que, sin detenerse a abrir la entrada que +alzando una tabla del mostrador da paso de este a la parte exterior +de la tienda, me hizo saltar por encima y casi caer al lado opuesto. +Una vez dentro de la casa, pasé a la sala que servía de botillería y +no tenía puerta a la calle, sino solo a un patio, y encontré aquella +pieza llena de gente, en su mayor número de mujeres, acongojadas y +aterradas. No les fue grata mi llegada, pues pronto se enteraron de +quién era yo y del triste caso en que me veía, y les entró el fundado +temor de que podrían penetrar allí los soldados y el menos racional de +que, si entraban, pagarían todas las personas en aquel lugar refugiadas +la pena de hallarse en mi compañía. Así fue que un rumor sordo empezó +a declarar deseos de que saliese de entre gentes a las cuales estaba +comprometiendo; pero pudo más al cabo la compasión que el miedo, y no +hubo quien se atreviese a proponer acción tan fea como habría sido la +de arrojarme a la calle donde me amenazaba grandísimo peligro. Lo que +sí hicieron fue apoderarse de mi sombrero, y con tijeras descoserme +de la escarapela la cinta verde que le servía de ribete, y la cual, +por lo mismo de no estar sobrepuesta, me delataba como procedente del +ejército de San Fernando. Entre tanto poblaban el aire varios ruidos +de voces y tiros, y desde adentro juzgaban muchos refriega o combate +lo que era alboroto y excesos de los vencedores, que lo habían sido +sin hallar resistencia. Mal podía suponerse que hubiera poder que la +hiciese, pero no faltaban quienes se figurasen que en aquel pueblo +indefenso y nada belicoso podía haber personas capaces de apelar a las +armas para, o hacer frente a una agresión, o tomar de ella venganza, +mientras otros se lisonjeaban de que una parte de la guarnición estaba +en batalla con la otra en cuya sublevación no había tenido parte. Cesó +por fin el ruido, o solo sonaba el de los vivas al Rey dados con voces +así como destempladas, roncas: claro indicio tanto de la furia mostrada +en la repetición del gritar de los voceantes, cuanto de la bebida con +que habían excitado su entusiasmo al arrojarse a su atroz hazaña, y +le habían mantenido y seguían manteniendo al solemnizar su triunfo. +Pero, como no se oyesen ya disparos, comenzaron los abrigados en la +botillería a pensar en irse a sus respectivas casas, lo cual fueron +llevando a efecto poco a poco, asomándose primero algunos o algunas +con precaución, y aventurándose luego a salir los menos tímidos, y +sirviendo el ejemplo a los demás, pues ya veían que habían pasado para +lo general de las gentes los momentos de mayor peligro. No así para +mí, cuya situación era diferente, y que a la sazón no tenía casa en +Cádiz. Por esto hube de detenerme, pensando en qué haría. Solo ya, o +poco menos, en mi asilo, había llegado la hora de las tres de la tarde, +que era la de comer en Cádiz, y el dueño de aquel establecimiento, +no obstante no ser fonda, ni servirse en él otra cosa que bebidas +frescas, me propuso darme de comer, lo cual acepte yo sin escrúpulo, +suponiendo que pagaría lo que gastase. Comí, pues, y no mal en medio +de mi inquietud, y hube de hacerlo de pescado, por ser aquel día +viernes de Cuaresma, pensando en que a un francés o inglés parecería +natural, siguiendo ideas supersticiosas sobrado comunes, que fuere tan +trágico aquel día de la semana, porque entre los extranjeros tiene +la reputación de aciago que los españoles atribuyen al martes. Pero +cuando concluí mi comida, y para pagarla pedí la cuenta, se me presentó +el mismo amo de la casa diciendo que nada me cobraría por título +alguno; acto de cortesía y generosidad por desgracia compensado con la +condición que me puso, y fue que le hiciese el favor de irme a la calle +lo más pronto posible. No tuve otro remedio que obedecer, y me arrojé a +correr mi suerte por medio de la ciudad atribulada y desierta, o solo +poblada fuera de las casas por soldados que habían roto el freno de la +disciplina. + +Triste era por cierto y espantoso el aspecto de aquella población, +entonces todavía por lo común alegre y de gran concurrencia en sus +calles y paseos. Veíanse cerradas todas las puertas, así las que +caían a la calle como las que daban paso a los balcones y rejas, y +se notaba que aun las de madera detrás de las vidrieras lo estaban +asimismo; reinaba profundo silencio, cuando no le interrumpían los +gritos de los soldados. Vagaban estos por el pueblo con gesto airado +y ademanes descompuestos, como buscando enemigos en quienes desahogar +su furia, y rabiosos porque no los encontraban. Por entre ellos pasaba +yo sin ser notado, gracias a las divisas de militar que llevaba en +mi sombrero. Incierto en cuanto a escoger el punto a que primero me +dirigiría, resolví ir a casa de mi tío, porque precisamente por haber +él enviado a nuestro ejército en la tarde anterior los oficiales de +marina portadores de las para nosotros alegres nuevas, y también, según +nos parecía, de seguridades de paz y unión, le considerábamos, no con +toda justicia, obligado a hacer que se nos respetase. Llegué, pues, +a su casa, penetré donde él estaba, le encontré comiendo con alguna +gente, y levantándose al verme, con rostro donde se pintaban sorpresa +y enojo, me mandó ir a otra pieza, donde sin perder un momento vino a +hablarme sin testigos. Su primer palabra fue preguntarme qué traía, +y mi respuesta, seca y hasta insultante, nacida de ver su gesto no +afable, fue que no venía a buscar al pariente, o al hermano más querido +de mi difunta adorada madre, sino al general de marina que nos había +convidado a venir a Cádiz como amigos; siendo mi principal empeño +que me reuniese con mis compañeros para que juntos tuviésemos igual +fortuna. La respuesta de mi tío fue que nada sabía de ellos, ni tenía +que ver con lo que pasaba, por lo cual me remitía al general Campana, +con quien me tocaba entenderme, pues este era el gobernador de Cádiz. +Salime yo, pues, sin despedirme ni ser despedido, y resuelto a seguir +el consejo de mi tío, fui en busca del personaje a quien me remitía; +viaje nuevo más peligroso que el que acababa de hacer con tan poco +feliz suceso. Estaba por entonces el general Campana en uno de los +pabellones de los cuarteles próximos a la Puerta de Tierra, siendo +forzoso para llegar allí desde el punto de la ciudad de que yo venía +atravesarla toda cuan larga es, pasando por sitios por los cuales +estaba en mayor número desparramada la sublevada tropa. Fue mi suerte +oír entre sus gritos expresados deseos de haber a las manos a los que +pocas horas antes habían entrado en Cádiz procedentes de San Fernando +y sido recibidos en triunfo, prometiéndoles, si los descubrían, saciar +en ellos su saña. Bien temía yo, y no sin algún motivo, ser conocido +de alguno de aquellos hombres feroces, porque de su número no pocos +habían estado en el ejército de San Fernando, en el cual era yo muy +conocido, aun de los individuos de la clase de tropa, que me daban por +título o nombre el de _El Gacetero_. Pero tuve la dicha de no tropezar +con quien me conociese, y llegué al alojamiento del general Campana. +La sala en aquella hora estaba llena de oficiales, todos celosos +de la causa Real, todos, a lo menos en la apariencia, ufanos de lo +ocurrido. Asombrose el general de verme allí, y no obstante no tener +conmigo amistad, sino mero conocimiento, se esforzó en persuadirme a +que luego, luego, me retirase y fuese a esconderme, porque (según me +decía) estaba la gente muy exaltada, y era muy posible que fuese yo +víctima de alguna violencia. Pero yo insistí en reclamar mi privilegio +de parlamentario, y más todavía en que se me llevase donde estaban mis +compañeros, siendo esto último mi principal deseo, porque me habría +creído deshonrado si no participaba de su suerte, y también porque +ellos no sabían si yo había huido dejándolos en peligro, y no quería yo +tener sobre mí tan fea y no merecida nota, ni justificar la prevención +desfavorable con que aun el más despreocupado militar juzga al paisano. +Mi primera pretensión fue tratada como ridícula; y en cuanto a la +segunda, se me aseguró lo que era verdad, y yo no quería creer, a +saber: que nadie de los que estaban en autoridad entonces sabía ni +sospechaba dónde habían ido a ocultarse los oficiales parlamentarios, +pues los soldados estaban presos. Desistí al fin de mi temeridad, o, +diciéndolo con más propiedad, de mi necia pertinacia; seguí el consejo +del general Campana, que me le daba con empeño e insistencia afectuosa, +y me encaminé a buscar abrigo en los puntos en que juzgué me sería +menos difícil hallarle. Pero encontré resistencia a acogerme aun en +amigos y parientes: tal era el terror de que estaban poseídos los +gaditanos. Cerró en tanto la noche, que fue nublada y lluviosa, y, no +habiéndose encendido los faroles del alumbrado de la ciudad, que, si +no tan bueno como suele serlo ahora el de toda población considerable, +era lo mejor qué a la sazón había en España, quedó Cádiz así como +en soledad y silencio, en tinieblas, de manera que los poquísimos +precisados a transitar por las calles íbamos a tientas y tropezando. +En tanta incomodidad y angustia ocurrió que en la calle cuyo nombre es +del Sacramento, oí cerca de mí un «¡Viva el Rey!» dado por voz bronca +y vinosa, y, antes que viese la persona de quien salía el grito, me +sentí detenido y asido por un soldado que, en estado de embriaguez casi +completa, andaba, vagando con el sable desnudo, pronto así a hacer mal +como a contentarse con dar voces. «¿Quién vive?», me dijo, «y ¿dónde +va usted?», a lo cual respondí yo ser oficial de la _Real_ marina (y +recalqué el adjetivo Real) que iba con una comisión de mi general. No +estaba el que me detenía para entrar en averiguaciones prolijas, y como +su enojo era con los paisanos y yo no le parecí tal, por mi sombrero +que veía en la oscuridad cuando estábamos juntos, me llamó compañero, +trocado en familiaridad el respeto, y, convidándome a gritar «Viva el +Rey», lo cual hice yo de buena o mala gana, me dejó ir adelante. Pero +podía repetirse este lance con peores resultas. Así fue que crecieron +mis ansias, hasta que, por fortuna, en casa de la viuda del hermano +mayor de mi madre (que también había sido general de marina) y con +cuyas hijas gemelas me había criado más como hermano que como primo, +siendo la misma nuestra edad, encontré donde pasar con descanso y +seguridad la noche. Pero aun esta misma familia limitó a una noche su +hospitalidad, lo cuál no extrañé, pues al cabo más hacían por mí que +otros. Pasé, pues, en aquella casa la noche, y dormí profundamente, +con admiración de quienes me hospedaban, que atribuyeron a serenidad +lo que era cansancio. Llegó la mañana y hube de desocupan mi lugar de +provisional abrigo, y de volver a mis vanas pesquisas del día anterior. +No había mejorado con el nuevo día el aspecto de Cádiz, y apenas uno +u otro habitante había salido de su casa, mientras los soldados, +cansados de la agitación pasada, casi todos se habían recogido a las +filas de sus respectivos cuerpos, quedando pocos, si bien todavía +algunos, sueltos por las calles. En tanto, acudí yo en busca de +noticias o de asilo, entre otras personas, a dos que eran de nuestra +sociedad secreta, que habían sido partícipes en sus trabajos juntos +conmigo pocos meses antes, y que, hasta por su obligación así como +por reglas de decoro, debían darme amparo. Pero ambos me recibieron +con sequedad casi grosera, y me trataron con tan claro desvío, que, +si no me echaron fuera de sus casas a viva fuerza, me intimaron que +saliese de ellas en términos que no daban lugar a resistencia alguna +y ni siquiera a demora. Volví otra vez a mi paseo sin objeto, cuando +una casualidad rarísima le puso término, dándole el más favorable en +mis circunstancias, o, a lo menos, el más conforme a mis deseos con +empeño manifestados. Caminando yo por una de las desiertas calles del +centro de Cádiz, y próximo al teatro Principal, sentí pasos detrás de +mí, y a corta distancia, dados tan a compás con los míos, que bien +declaraba ser de persona que me seguía. En caso tal, fuese amigo o +contrario quien venía sobre mí o a mí, la resistencia era inútil. En +efecto, mi seguidor, pues no era perseguidor, en voz muy baja me llamó +por mi apellido. Respondí yo, preguntando qué me quería. «¿A dónde va +usted?», repuso él; y un _no lo sé_ fue mi segunda respuesta. «¿Y por +qué no va usted a juntarse con sus compañeros (dijo hablando otra vez +el desconocido, que para mí lo era, aunque él me conociese bien)». +«Porque no sé dónde están (respondí yo), y desde el alboroto de ayer +los ando buscando». «Pues yo soy quien los tengo ocultos (dijo aquel +hombre), y precisamente he salido a comprar algo con que almuercen. +¿Quiere usted venirse conmigo?». «¿No he de querer?», fue mi nueva +respuesta. «Pues déjeme usted pasar delante», dijo mi interlocutor +(cuya conversación conmigo había pasado siguiendo andando el uno detrás +del otro), «sígame usted, y al llegar a la casa número tantos de la +calle de Linares entraré yo, y, si no hay soldados en la calle, dejaré +la puerta entornada, y por ella entrará usted en mi seguimiento». +Hicímoslo así, hallamos la calle del todo desierta, se entró mi guía en +la casa indicada, pasé yo detrás y cerré tras de mí la puerta, y siendo +la casa de las llamadas de pisos, esto es, como son generalmente las de +Madrid que tienen más de un vecino, subiendo la escalera hasta llegar +al cuarto tercero, llamamos a él, y abierto que nos fue, sin anunciar +mi llegada pasé yo a la sala donde encontré a Arco-Agüero, López de +Baños y el ayudante Silva. Un grito de agradable sorpresa me saludó al +ponerme delante de mis compañeros, que, juzgando al haberme perdido de +vista que yo me había acogido a lugar seguro, oyeron con sorpresa que +mis aventuras, trabajos y peligros habían sido muy otros que los suyos, +pues desde la casa del general a su asilo solo habían tenido que saltar +azoteas y, no habiendo sido descubiertos, no habían sido molestados. +Juntos ya los tres del parlamento, determinamos qué habíamos de +hacer, lo cual fue, en vez de seguir escondidos, reclamar el derecho +de parlamentarios según práctica o ley de la guerra, alegando que al +llegar a las obras avanzadas de la plaza habíamos tocado llamada. +Quiso Arco-Agüero que yo extendiese la reclamación como ejercitado en +el manejo de la pluma. Pero, hecho el escrito y firmado, ocurrió una +dificultad no leve, que lo era asimismo para que permaneciésemos por +más tiempo abrigados o amparados en aquella casa. El que en ella vivía +comenzó a sentir remordimiento o miedo de tenernos allí, y, sobre +todo, rehuía llevar un mensaje nuestro por donde quedase convicto de +habernos protegido por un periodo de cerca de veinticuatro horas. Nos +sacó, y a él también, de este apuro una idea de Arco-Agüero, la cual +fue aconsejar a aquel buen hombre que dijese al gobernador, al llevarle +nuestra reclamación, que en el día antes, en el momento de empezar +el alboroto habían llamado a la puerta de su habitación en el cuarto +tercero, y que, yendo él a abrir fue sorprendido por tres oficiales +armados venidos de la azotea, según pareció, los cuales, habiéndole +sujetado le habían encerrado en un cuarto interior y tenídole desde +entonces en aquel encierro, no dándole libertad sino para encargarle +del papel de que era portador. Agradó al mensajero el ingenioso +embuste, y, prestándose a él, marchó a cumplir su comisión, aliviado de +sus ansias. En tanto, nos preparamos a matar el hambre, dando prisa +a la criada para que nos trajese el almuerzo; almuerzo, ¡ay!, que no +hubimos de comer, ni tampoco otro igualmente mandado traer con no mejor +fortuna en el discurso de aquella malaventurada mañana. + +Hubo de andar ligero nuestro enviado, porque no mucho después de su +salida oímos ruido en la calle, y asomándonos con precaución por +detrás de la vidriera, vimos hasta veinte hombres de tropa formados +enfrente del lugar de nuestro refugio. Siguiose oír abrir la puerta +que daba a la calle, sonar pasos pesados de más de una persona en +la escalera, llamar con recios golpes al cuarto en que estábamos, +darse entrada a los que venían, y aparecerse en la sala un oficial +de la peor traza posible, siguiéndole tres o cuatro soldados con las +armas preparadas. Era el tal oficial, repito (sin que la desfavorable +preocupación con que le mirábamos nos llevase a ser injustos), de fea +catadura, alto, por demás moreno, de tosca presencia y groserísimos +modales; hablador, con mucho de jaque, y de la clase de los llamados +_pinos_ entonces en nuestro ejército, lo que significaba haber +ascendido a oficial, de la clase de sargento y no de la de cadetes, +de la cual salía nuestra oficialidad con no muchas excepciones. De que +había sido o valiente o afortunado era testimonio un buen número de +cruces que llevaba, trayéndolas dispuestas formando un círculo en el +costado de su uniforme. Al atravesar los umbrales de la sala en que +estábamos esperándole, este oficial nos presentó la punta de su espada +desnuda, plantándose como un matador en la plaza de toros al ponerse +en suerte, y mandando a sus soldados asimismo preparar las armas, +aunque no apuntar, nos gritó ron voz ronca y amenazadora: ¡_Dense +ustedes presos_! Admirámonos todos, y López de Baños, hombre de valor +sereno y acreditado, riéndose, dijo a nuestro aprehensor que no le +miraba con miedo, pues era un oficial antiguo de superior graduación; +que extrañaba su proceder violento y hasta ridículo, y que mal venía +suponernos dispuestos a resistir y querer atropellarnos, cuando venía +allí por nuestro llamamiento. Quedose cortado aquel soldado rudo, +cuya estupidez excedía a lo común de las gentes faltas de talento, +instrucción y crianza, y tal fue su confusión, que hasta se olvidó de +pedir las espadas a aquellos a quienes iba a llevar y llevó consigo en +calidad en que disonaba ir con la espada ceñida. Salimos a la calle +con la escolta que nos esperaba, y marchando diez soldados delante +de nosotros y otros tantos detrás, nos pusimos en camino, ignorando +nosotros cuál iba a ser nuestra suerte. Al atravesar la vecina plaza +de San Antonio, vimos que venía por ella formado un cuerpo de tropas +a situarse donde había estado el día antes el letrero de plaza de la +Constitución y poner otro en su lugar, que hubo de ser el _del Rey_, +y no el antiguo del Santo, haciendo esta sustitución con ceremonia +solemne y expiatoria del pecado allí recién cometido. Algo de susto +pasamos al ver aquella fuerza, pero no fuimos de ella notados, pues +no recibimos ni aun el más leve insulto. Prosiguiendo nuestro camino, +llegamos a la puerta llamada de la Caleta, donde hicimos alto, +entrando en el cuerpo de guardia de aquel punto, con lo cual estaba +visto que por entonces iba a ser nuestra prisión el vecino castillo de +San Sebastián. Pero como esta fortaleza está a alguna, bien que corta +distancia de la plaza, y asentada en peñas asperísimas, aunque bajas, +siendo el camino hasta llegar a su recinto por demás desigual y también +de rocas, y cubriéndole la mar cuando está la marea llena, hasta dejar +el castillo en una isla a que se va por un pésimo puente de tablas; y +como la hora de nuestra llegada a la Caleta fuese la de la pleamar, y +el puente estuviese cortado en todo su largo, fue necesario aguardar +a la vaciante para tener franco el paso al lugar de nuestro destino. +En el cuerpo de guardia había un oficial de milicias provinciales de +Sevilla con tropa del mismo cuerpo; hombre atento, servicial, cortés, +en suma, caballero, que, siéndolo por su cuna,[67] declaraba serlo por +su crianza. + + [67] Era hijo o hermano del marqués de San Gil. + +Este consintió en que un ordenanza fuese a una tienda de comestibles +poco distante a traernos de allí algo que comer durante nuestro +descanso, que debía ser de dos o tres horas, atendiendo al estado de la +marea. Supo esto con enojo nuestro aprehensor, que deseaba sujetarnos +hasta a padecer hambre. Pero como declarase este su intento, y mezclase +con la declaración nuevos insultos y amenazas, ya colérico López de +Baños le hizo presente que, preso y todo, antes de ser condenado era +un coronel a quien debía respeto un subalterno, y que, esto aparte, +nunca un hombre de honor, como debe serlo quien viste uniforme, +maltrata ni aun de palabra a persona alguna, y menos siendo personas +algo distinguidas, de cuya custodia está encargado. Parose un sí es +no es turbado con esta reconvención aquel hombre rudo y violento; +pero, recapacitando un poco para buscar disculpa o explicación de sus +malos modos y rigor brutal, _nada de esto es por ustedes_ (dijo), +_compañeros; esto va principalmente para el perillán del paisano_. +Oí yo con paciencia el cumplimiento hecho a mi pobre persona, pero +no le extrañé, por ser entonces tal modo de pensar común en la parte +baja de la milicia; ideas que ya van desvaneciéndose, aunque no hayan +desaparecido del todo en cabezas poco ilustradas. + +Lo cierto fue que por mortificar al perillán del paisano no quiso +el bueno del oficial dejar de hacer lo mismo con aquellos a quienes +llamaba compañeros. Porque, ansiando privarnos del corto regalo de +un mal almuerzo, de repente dio orden de ponernos en marcha para el +castillo, a pesar de que no había bajado la marea lo bastante para +ir a él a pie enjuto, como habría sucedido con solo haber esperado +todavía sobre una media hora. Perdimos, pues, como antes apunté, el +segundo almuerzo, y le perdimos habiéndole pagado como el primero, y +nos dirigimos sin demora a nuestra prisión por entonces definitiva, +llegándonos el agua hasta el tobillo cuando menos, y en algunos lugares +bastante más arriba, y lastimándonos los pies con tropezar en las +puntas agudas de las numerosas rocas que, cubiertas por el mar, aún +no podíamos ver para evitar pisarlas. No era esta una gran desdicha +ni un peligro, pero era incomodidad bastante para que los soldados de +nuestra escolta, no obstante ser del batallón de Leales y nuestros +enemigos, haciéndose cargo del mal ajeno porque en aquel caso lo era +también propio, gruñesen y en voz perceptible y alta dijesen que _no +era regular ni había para qué hacer pasar aquel mal rato a aquellos +caballeros oficiales_. Pero la incomodidad duró poco, y una vez en +el castillo, nuestro aprehensor hizo entrega de nuestras personas al +gobernador del fuerte, y dejándonos seguros se volvió a Cádiz, no sin +esperar a que bajase más la marea para hacer menos incómodo su regreso. + +Era el gobernador del castillo un buen sujeto, oficial antiguo, bien +criado, y según aparecía, y apareció, no muy extremado ni firme en +ideas políticas, de las cuales alcanzaba poco; fiel sin exceso de celo, +por lo cual no nos trató ni con rigor ni con blandura, no faltándonos +a la cortesía, pero rehuyendo ocasiones en que ejercerla. Dispuso +ponernos incomunicados, para lo cual había recibido órdenes; pero +protestando tener pocos encierros, nos puso de dos en dos, a López de +Baños con el ayudante Silva, y a Arco-Agüero conmigo. A esto agregó +concedernos que para comer lo hiciésemos juntos los cuatro, estando +presente para observarnos el oficial de la guardia. + +El que lo era a la sazón se llamaba don N. Riego Pica, según él nos +dijo, añadiendo, como quien desea estar exento de un borrón, que no +tenía parentesco, con el Riego no Pica, señalado por el hecho de las +Cabezas. Solía el Riego realista venir a visitarnos, pero no entraba +muy adentro en nuestro cuarto, diciendo que tenía horror a las pulgas, +de las que, en su opinión, había allí muchas, de cuyo rigor nos dejaba +participar, y paseando de la puerta del cuarto hasta la pared de +enfrente, ensartada la llave de nuestra prisión por su ojo en un dedo +de su mano, y haciéndole dar vueltas continuas, se entretenía en darnos +noticias propias para desconsolarnos. En verdad, no se quedaba inferior +a nuestro aprehensor en cuanto a tenernos y mostrarnos mala voluntad, +pero nos daba pruebas de su desafecto con modos, aunque secos y fríos, +corteses. + +Así pasamos la tarde del día 11, en la mañana del cual ocurrió nuestra +prisión y llegada al castillo, y lo mismo fueron todo el día 12 y aun +la mañana del 13. + +Entretanto, deliberaban los que mandaban en Cádiz sobre qué debía +hacerse con nosotros. Que hubo quien aconsejase pasarnos por las +armas como a rebeldes, si bien ha habido quien lo haya dicho, no +parece cierto. Lo primero a que se apeló fue a enviar a San Fernando +un parlamento proponiendo canjearnos por los generales a la sazón +encerrados en la Carraca, y hechos prisioneros cuando fue sorprendido +por Riego el cuartel general en Arcos, así como por el ministro de +Marina Cisneros, que en la misma ciudad de San Fernando había caído en +poder de los levantados constitucionales. + +Al llegar al ejército dicho nacional esta propuesta, encontró los +ánimos de los que allí mandaban llenos a la par de soberbia y de ira. +Sabíase ya estar ondeando triunfante en más de un punto de España el +pendón constitucional, presumiéndose con razón que sería alzado en +breve aun en Madrid mismo. Si esto daba aliento, por otra parte el +atentado cometido en Cádiz había sido sabido con indignación furiosa. +De los gaditanos que en la mañana del infausto día 10 habían salido +de la ciudad y adelantado largo trecho, pocos se volvieron atrás +y los más huyeron a San Fernando. Congregados allí, y enfurecidos +con la noticia del hecho atroz y pérfido de la guarnición de Cádiz, +rompieron en altos clamores, y comunicaron sus pensamientos y afectos +al vecindario de la población donde por dos meses y días había residido +el ejército nacional, vecindario, hasta entonces tranquilo, y el +cual, si en general más que contrario nos era amigo, no había, con +todo, hecho demostración alguna favorable a nuestra causa. Alborotada +aquella gente, pedía armas para tomar venganza en los asesinos, del +pueblo gaditano; y si tal jactancia de población poco belicosa habría +valido poco delante de los soldados, tenía fuerza moral y no corta oír +proclamados nuestros principios ya por algunos más que los militares +del ejército sublevado, o los pocos que estábamos militando con nuestra +presencia o con nuestra pluma bajo la misma bandera. En aquellas +mismas horas llegaron de Gibraltar algunos personajes de cuenta, entre +ellos don Facundo Infante y don Bartolomé Gutiérrez Acuña, trayendo +buenas noticias, como era el pormenor de la revolución de Galicia, y +todavía más alegres y muy fundadas esperanzas. Tal era la situación +de las cosas cuando llegó allí la propuesta del canje, la cual fue +desechada con indignación, dando por motivo de desecharla que los +generales prisioneros lo habían sido por una sorpresa, cuando nosotros +los parlamentarios por el carácter que llevábamos éramos personas +sagradas aun en medio de la guerra más reñida y seguida con más furor +y encono. Pero, como podía recelarse que los de Cádiz intentasen algo +en nuestro daño, se los amenazó con que si en algo nos maltrataban, +igual suerte cabría a los generales prisioneros, ateniéndose al +principio de las represalias; cruel y no muy justo para puesto en +ejecución, pero saludable como amenaza cuando el temor que infunde +impide actos de bárbara violencia. Siguiose a esto que envalentonados +los constitucionales así como irritados, rotas ya las hostilidades con +los de Cádiz, adelantasen por la carretera o arrecife, y plantasen una +batería a corta distancia de la Cortadura, arrojando desde ella bombas +o granadas, y haciendo esto como por vía de reto y a fin de tomar el +papel de agresores. + +Mientras esto pasaba, medio ignorándolo nosotros, en la tarde del 13 +entró Riego Pica, según era su costumbre, en nuestro encierro, y dando +su acostumbrado paseo sin perder la maña de guardarse de las temidas +pulgas ni dejar de hacer girar la llave en su dedo, nos dijo que corría +la voz de haberse prestado el rey a jurar la Constitución, pero que, +siendo tal acto a las claras forzado, no hacía caso de él la guarnición +de Cádiz. No sé si esperaba respuesta, pero ninguna dimos, aparentando +recibir con frialdad tan graves noticias. + +Pasó la noche, y en la mañana del 14 fue relevada nuestra guardia, +sustituyendo a los del batallón de Leales que la formaba, tropa de las +milicias provinciales de Sevilla. Aunque estos cuerpos de provinciales +desde 1820 a 1823 se dieron a conocer en general por desafectos a la +Constitución, en las horas de que voy ahora aquí hablando, ganamos +mucho con pasar bajo su custodia. El oficial que mandaba la nueva +guardia, si no era amigo de nuestra causa, tampoco era enemigo, y +considerándonos como a individuos, se nos mostraba atento y afable, +de suerte que nos fue muy satisfactorio el cambio que nos privaba del +Riego tan diferente del constitucional del mismo apellido. Pero lo +principal era no ser dudoso que en Madrid había triunfado la causa +constitucional, aun cuando no fuese completo su triunfo. + +Tranquila y aun agradable fue la noche del 14 al 15, pero más agradable +aún la mañana que siguió. En ella fueron recibidas en Cádiz las +_Gacetas_ de oficio de Madrid con el decreto del 7 en que prometía +Fernando VII jurar la Constitución, y con la noticia de haber hecho +el juramento el 9 con toda formalidad, habiéndose además creado una +junta a modo de vigilante de los hechos futuros del monarca. Viendo +tan trocadas las cosas el gobernador del castillo, envió a decirnos +que estábamos en libertad, pero que nos tenía aún en aquella fortaleza +por precaución, trocada la prisión en amparo amistoso, porque estaba +revuelta y amenazando la guarnición en Cádiz, dominada por los autores +del atentado cometido cinco días antes. Y como en el mensaje se nos +exhortase a que nos alegrásemos, _comiésemos y bebiésemos_, hubo +quien respondiese por vía de burlas que en punto a comer, sobre todo +_Galiano_ no había esperado el consejo, siendo cierto que yo, a la +sazón joven y glotón, había distraído mis penas comiendo copiosamente. +Pasamos a visitar al gobernador en respuesta a su cortesía, y fuimos +muy agasajados por él y por su mujer y dos hermanas de esta que tenía +consigo. + +Así corrió el día 15, hasta que, llegadas las horas avanzadas de la +noche, nos entregamos al descanso y sosegado sueño. Habíamos despertado +temprano, y Arco-Agüero, cuyo humor era alegre, me había rogado que +escribiese una proclama o de mi invención o dictada por él, cuando, +llamando a la puerta de nuestro cuarto, ya no encierro, al abrir me +encontré al entonces oficial subalterno de la armada Real, y hoy +teniente general de la misma y consejero de Estado, don Juan José +Martínez y Tacón, conocido mío antiguo, el cual me dijo que venía +con un bote de orden de su general a recogernos para llevarnos a +San Fernando, haciendo el viaje por agua, por donde no es costumbre +hacerlo, rodeando a Cádiz, porque el estado de la plaza o ciudad, +donde seguía la guarnición, si no sublevada, poco menos, y mostrándose +resuelta a no hacer paz con los constitucionales, no consentía que +atravesásemos por dentro de su recinto, de lo que se seguiría peligro +no solo a nuestras personas sino a la paz pública. Vestímonos al +instante, despedímonos apresurados del ya amigo gobernador y de su +familia, subimos al bote por la playa, no habiendo allí muelle, y, +estando clara y templada la mañana, casi callado el viento y la mar +serena, como si estuviese la naturaleza en consonancia con el estado +de nuestros ánimos, rodeamos la todavía inquieta y acongojada Cádiz +hasta llegar a las aguas de su bahía. Allí atracamos al navío general, +y se nos dijo que subiésemos a él. Hicímoslo así, y pasando a la cámara +encontramos en ella al general, mi tío, acompañado de sus hijas. Un +seco saludo de nuestra parte correspondió al que él nos hizo, y, +puestos a un lado de la cámara como en formación nosotros, y al otro el +general con su familia, reinó por algunos instantes completo silencio, +dominando en nuestros ánimos la pasión política a un punto de hacerme +aún a mí olvidar las relaciones de estrecho parentesco. Mi tío, siempre +cortés, aunque nunca afable en su rostro, ni cuando lo era en su +intención y su trato, nos instó a que participásemos de su almuerzo, +pero, proponiéndonos la alternativa, en caso de no aceptar el convite, +de irnos inmediatamente a nuestro ejército en una falúa que al intento +estaba preparada. Escogimos lo último con despego que rayaba en +descortesía, y nos salimos de la cámara haciendo un frío y silencioso +saludo. Bajamos a la embarcación, emprendimos nuestro corto viaje, y al +enfilar, después de la línea de la Cortadura, la en que estaba nuestra +recién plantada batería, sabedores los que la guarnecían de ir nosotros +en la falúa que veían a lo lejos navegando para San Fernando, rompieron +el fuego con un ruidoso saludo. Otro tanto hicieron las baterías de +las inmediaciones de San Fernando, habiendo la particularidad de que +pasasen muy altas silbando dos o tres balas de cañón por encima de +nuestras cabezas, lo cual alborotó a nuestro acompañante el oficial de +marina, poco antes aquí citado, no por causarle linaje alguno de temor, +pues ningún peligro corríamos, ni aun, habiéndole corrido, podía ello +haber hecho mella en el ánimo de un militar pundonoroso y bizarro, sino +porque receló que, enfurecidos y enconados los constitucionales contra +los de Cádiz, quisiesen mostrárseles enemigos. Así me lo manifestó, +pero yo le desvanecí su sospecha, adivinando la causa de la ocurrencia +que la motivaba, la cual fue que en la prisa del alborozo, sin reparar +que algunos cañones estaban cargados con bala, los dispararon por vía +de salva en celebridad de nuestro regreso. Así fue que continuaron los +disparos ya con solo pólvora, produciendo cada estampido en nuestros +ánimos más grato efecto que el que habría causado la más dulce melodía. +Llegamos por fin al muelle denominado de la Punta de la Cantera, +hallámosle cuajado de gente, rompió en altos vivas el concurso, y al +poner el pie en tierra fuimos abrazados y aun llevados en brazos o en +andas formadas por brazos, no solo por los de nuestro ejército, sino +por el paisanaje de aquella vecina población, si antes indiferente, +o cuando más tibia, entonces ya constitucional ardorosa. Volviose a +la escuadra la falúa, y nosotros pasamos al pueblo que por más de dos +meses había sido el de nuestra residencia, en días muchos de ellos de +tribulación, y al cual volvíamos en horas de triunfo e inefable alegría. + +Tardó algunos días en abrirse del todo la comunicación con Cádiz, +cuyos habitantes seguían amedrentados a punto de ni sentir gozo por +las que debían ser para ellos felicísimas nuevas. Tardó asimismo la +guarnición en resignarse a las consecuencias de la mudanza de gobierno, +aun sabido ya que a ella se había doblado el Rey, y continuó por breve +plazo de días ni sumisa ni rebelde. Pero de allí a poco hubieron de +salir de la plaza, teatro de su exceso, aquellas tropas mal contentas, +entrando a ocupar su lugar los de nuestro ejército, cuya causa había +triunfado. Entonces comenzó a tratarse de formar causa a los fautores +del suceso del 10 de marzo, y así lo dispuso el Gobierno, haciendo lo +que debía en rigurosa justicia, pero quizá no lo más conveniente. El +clamor de los constitucionales de Cádiz y de nuestro ejército pidiendo +que fuesen tratados aquellos delincuentes con todo el rigor de la ley, +quitó (bien es repetir lo dicho en el principio del artículo presente) +a la justicia, si no su verdadero carácter, las apariencias de serlo y +casi toda su fuerza moral, porque nuestros clamores más que otra casa +sonaban como de quien pedía venganza.[68] + + [68] Estando, como estoy, pronto siempre a condenarme a mí + mismo, cuando creo que he errado o yerre, debo recordar un + hecho. En el 10 de marzo de 1822, esto es, habiendo pasado + sin particular mención en el de 1821, si mal no recuerdo por + consejo mío, nos presentamos en el Congreso, vestidos de luto, + los diputados por la provincia de Cádiz a pedir se activase + la causa de los que habían trazado o capitaneado la sedición + militar ocurrida en aquel día dos años antes. Si bien es cierto + que escandalizaba la dilación en el proceso, la cual fue tanta + que solo una víctima oscura pagó por otras personas harto más + culpadas que vivieron para recibir alabanzas y premios por su + atentado, no es menos verdad que influir con nuestra acción en + el curso de la justicia era, cuando menos, impropio. A esto + se agregó que, habiendo hablado contra nosotros un diputado + eclesiástico, constitucional moderado, le repliqué yo con + tal violencia que hubo de rayar en desmán, pues se alzó un + clamor contra mí, aun en aquellas Cortes tan violentas en sus + principios y conducta. + +Justo habría sido calificar la acción de los realistas del 10 de marzo +como delito, y no como fidelidad a la causa del monarca; pero bien +habría sido también cubrir aquellos excesos y a quienes los cometieron +con el manto del olvido o de la clemencia. No fue así, y con todo no +se logró su condenación y castigo; pero les preparamos días de altas +alabanzas y recompensas dentro del plazo de poco más de tres años, +plazo al expirar el cual dio vuelta completa en nuestro daño la rueda +de la fortuna. + + + + +XI. + +LAS SOCIEDADES PATRIÓTICAS DE 1820 A 1823. + + +Tanto hay dicho, y con tantas equivocaciones a veces, sobre las +llamadas sociedades patrióticas de la época corrida desde 1820 a 1823, +que bien será dar de ellas alguna razón, o exacta noticia, aun cuando +obliguen las circunstancias a hacer breve y superficial la que a dar me +arrojo. Hasta puede decirse que, en cierta manera, a aquel cuyo nombre +suele ir unido con la de una de ellas, y esta la más célebre, toca +describir el teatro en que hizo algún papel, y recordar las escenas +allí representadas, lo cual tal vez no hará con la imparcialidad debida +en los juicios, pero sí con fidelidad al referir de los hechos. + +Establecido en España un gobierno de los apellidados libres, dignos +del nombre que llevan en cuanto les es apropiado porque en ellos hay +libertad para expresar los pensamientos, ya por la vía de la imprenta, +ya por discursos en los Cuerpos deliberantes, cuyas sesiones son +públicas, nadie pensó por lo pronto en hacer uso de la palabra ante un +numeroso concurso para tratar cuestiones políticas, no haciéndolo en +virtud de ejercer un cargo público, sino solo para ejercitar un derecho +de individuo particular y libre. La Constitución de 1812, prolija en +general, estaba manca en algunos puntos, y sobre lo llamado derecho de +reunión nada decía. El recuerdo de los famosos clubs de Francia vivía +entre los franceses y asimismo entre los extranjeros, e inspirando un +horror de lo pasado, infundía terror cuanto a lo futuro. En Inglaterra +es cierto que con frecuencia se congregaban crecidas turbas a tratar +de la cosa pública, ya en general, ya en lo relativo a cuestiones +pendientes; pero tal práctica, emanada no ya de una ley, sino de falta +de ley que la prohibiese, había sido, como lo ha sido después en más +de una ocasión, coartada, y por otro lado estaba enlazada con las +costumbres de un pueblo rara vez tomado por modelo, aun cuando sea muy +común, así como muy justo, alabarle. Además, la Constitución había +nacido en una plaza sitiada, donde era difícil que se consintiese +deliberar en reuniones numerosas, que fácilmente podían convertirse en +motín, con gravísimo peligro, cuando no daño, de la seguridad pública. +En medio de todo ello, resultó que mientras de la libertad de imprenta +se habló mucho en la primera época constitucional, en la de reunión +apenas hubo quien pensase. + +Sin embargo, en Cádiz, entrado el año de 1814, hubo de formarse una +como tertulia pública en la sala de un café, donde se hacían discursos, +y aun, según tengo entendido, proposiciones para que fuesen aprobadas. +Pero aquella ciudad, si bien la más señalada entre todas las de España +por su adhesión a la causa constitucional, no era ya residencia del +Gobierno, y todo cuanto en ella pasaba no tenía importancia superior a +la que tiene una capital de provincia. Murió recién nacida la tertulia +o sociedad de que acabo de hacer mención, y solo dejó de sí memoria +por haber sido duramente castigados quienes a ella concurrieron, y por +haber alcanzado el castigo al sitio en que celebró sus sesiones, pues, +como en otro lugar de estos mis recuerdos dejo contado, restablecido el +Gobierno absoluto, el conde de La Bisbal mandó convertir aquella pieza +de un café en cuerpo de guardia para purificar su atmósfera; castigo +que, declarando serlo de una sala inocente e impasible, lo era del +dueño del establecimiento, a quien causó grave perjuicio. + +Corrieron, en tanto, los años, y en 1820 fue restablecida la +Constitución por un levantamiento militar que vino a ser popular, y +por haberse allanado el Rey a jurarla y ponerla en ejecución. Entonces +hubo de pensarse en celebrar reuniones que imitasen a los _meetings_ +ingleses o a los clubs franceses. + +No sé de quién nació esta idea, y lo cierto es que, poco después de +jurada por Fernando VII la Constitución, se abrió en Madrid en el café +llamado de Lorencini, situado en la Puerta del Sol, una sociedad que +pronto adquirió grande influjo y fama no de la mejor clase. A ella, con +todo, hubieron de concurrir personajes de tanta nota cuanto eran el +exministro don José García de León y Pizarra y el conde de La Bisbal, +a sincerarse de cargos que allí les hacían en discursos apasionados +delante de un auditorio numeroso. Como debía suponerse de tal reunión +y de aquellas circunstancias, predominaban allí las opiniones más +extremadas, sustentadas con vehemencia; y no siendo los oradores ni +los asistentes gente flemática ni acostumbrada al uso del examen y +discusión libres, pronto asomó intención de que lo que en la reunión se +resolviese no se quedase en vanas palabras. + +Mientras esto ocurría en la capital de España, otro tanto pasaba o iba +a pasar en varias poblaciones de las más considerables. Era natural +que en la ciudad de San Fernando (o según era común todavía llamarla +por su nombre antiguo de la isla de León) no nos quedásemos atrás en +punto a formar reuniones de igual clase, que desde luego tomaron el +nombre de sociedades patrióticas, con el cual llegaron a adquirir nada +buena fama y censura merecida; pero es error suponer que en los dos +meses y medio que había estado allí proclamada la Constitución por +el ejército encerrado en su recinto, se hubiese pensado siquiera en +hablar en público sobre materias políticas, lo cual no podría haber +sido sin algún peligro para nuestra causa. Al revés, hubo de preceder +la sociedad apellidada Lorencini en Madrid a la que se abrió en San +Fernando, muy entrado el mes de abril de 1820. + +Dispúsose abrirla en un café, en el cual se levantó una tribuna, +remedo fiel en la forma de los púlpitos de nuestras iglesias, desde +el cual sitio tocaba perorar ante un inmenso auditorio al que se +titulaba orador, a falta de título que mejor le cuadrase. Me tocó ser +el primero para inaugurar las tareas de la sociedad, pues no inferior +título que el de inauguración dábamos a aquel acto. Era la vez primera +que iba yo a hablar a un número crecido de personas congregadas sin +exigir circunstancia alguna para darles entrada, esto es, a puerta +abierta. Y aquí perdonarán mis lectores que me detenga un tanto a +hablar de cosa de tan corto valer como es mi persona, o, digamos, +mis pensamientos, dichos y hechos, porque lícito es aprovechar una +ocasión de manifestarse tal cual es y ha sido un anciano con frecuencia +maltratado, y porque tal manifestación, aun teniendo mucho de defensa, +contribuye a poner en su verdadera luz sucesos mal conocidos de una +parte de nuestra historia. + +Haciendo mi examen de conciencia, y buscando en mis adentros qué +motivo pudo inducirme, con algunos años ya de carrera diplomática, con +parientes cercanos, todos ellos parciales del Gobierno del Rey, tal +cual era su forma en 1819, aunque desaprobasen sus excesos por un lado +y por el otro su torpeza, y teniendo medios de medrar como había tenido +algunos, y despreciándolos, a jugar con gravísimo peligro mi vida, +y mi situación y esperanzas, podría caer en la tentación, que sería +sobre criminal, ridícula, de reputarme a manera de un _Santo_ en lo +político, como lo son algunos en lo religioso, o, dicho de otro modo, +un varón justo olvidado de su propio interés y hasta de su vanidad, y +dedicado completamente al triunfo de un principio al que estaba pronto +a sacrificarlo todo para conseguirle a cualquiera costa. Ahora bien: si +hay tales hombres en la esfera política, lo cual ni afirmo ni niego, +no tengo yo ni tenía la arrogante pretensión de ser de su número. He +de confesar, pues, que mi deseo de hablar en público, o lo que puede +llamarse una fuerte vocación, me impelía a sobreponer a mi interés +inmediato el más remoto de obtener aumentos a la par con gloria, y +proporcionármelos con el instrumento de la palabra. + +A dar fomento a esta mi ambición me llevaban asimismo mis doctrinas. +Lo poco que en España se entendía de política, ha sido causa de no +haberse comprendido bien las mías, y los hombres más entendidos de la +generación presente, dándose poco a estudiar lo pasado, han formado con +ligereza sus juicios sobre mi conducta y opiniones. Hasta ha habido +hoy mismo un escritor, y no mi enemigo, que, honrándome con elogios +excesivos y superiores a mis merecimientos, comete la atroz injusticia +de compararme con _Danton_;[69] con el feroz demagogo incitador de +sediciones y matanzas, cuya memoria está unida a la de los asesinatos +de septiembre. + + [69] Alúdese aquí a la obra recién publicada por don Juan Rico + y Amat sobre los oradores españoles. Hay en ella errores, no + pocos ni leves, nacidos de que al hablar de aquella época, + faltando noticias, se fundan los juicios en suposiciones. Así, + da por supuesto el autor que hubo muchas reuniones en San + Fernando, en las cuales me mostré yo furibundo demagogo. + +Cierto es que yo he dado ocasión alguna vez a tales cargos, y que, +puesto en circunstancias revolucionarias, he obrado y aun hablado como +procedían y hablaban los prohombres de la revolución francesa, si bien +no como los feroces jacobinos; pero estos casos raros no constituyen, o +no constituyeron en mí, según es común suponer, un desmandado demagogo. + +Mi yerro principal venía de mi admiración de las libertados inglesas, +y de mi persuasión de que podían y debían ser aplicadas a mi patria. +Sabía yo el inglés casi desde la niñez; había leído mucho los buenos +autores de aquella nación, miraba sus prácticas y leyes con veneración +y envidia, y deseaba traerlas a mi patria. Republicano, ni soñaba en +serlo. Una mudanza de soberano, llegase o no a serlo de dinastía, +habría sido muy de mi gusto, por razones claras de comprender; pero, +no viéndola posible, no ponía mi pensamiento en cosa que a ella +encaminase. Tal era el interior, tales las doctrinas del hombre que +comenzó a adquirir renombre en las tribunas de las sociedades populares. + +Cuando subí a la abierta en San Fernando, varias circunstancias +ridículas por ser pequeñas contribuían a turbarme, y, sin embargo, aun +no estando preparado, rompí a hablar, y siendo locamente aplaudido +por mi verbosidad, cobré con los aplausos bríos, y concluí mi primera +arenga en público, la cual habría de ser seguida de muchas, no siempre +en provecho de mi persona, o, diciéndolo con propiedad, de mi concepto. +Pero tales discursos, más que encaminados a promover desorden o a +pregonar y propagar doctrinas demagógicas, se reducían a trivialidades: +mucho repetir la voz libertad; mucho encarecer los bienes que ella trae +consigo; mucho ensalzar la Constitución, como fuente de la cual había +de correr como en torrentes todo linaje de felicidad pública y aun +privada; alguna vez explicar la índole del recién establecido Gobierno, +o en su todo o en sus partes. Debo añadir que, con rara excepción, +las sociedades patrióticas de provincias no pasaron de ser necias o +insulsas, quedando reservado a las de la capital el ser en alto grado +perjudiciales. + +Ya lo era entonces en Madrid la llamada de Lorencini. O sea la +condición impaciente de los pueblos meridionales, gente la cual, con +alguna contradicción, es larga en palabras y no se contenta con ellas, +sin querer pasar desde luego a las obras, o sea porque todo pueblo no +acostumbrado a la discusión templada y pacífica solo quiere usarla +como preliminar de actos dirigidos a ejercer el poder, los oradores +del café de Lorencini pretendieron ser no una reunión de individuos +sueltos, sino un cuerpo deliberante. Así es que enviaron diputaciones +al Gobierno, pidiendo no menos que excluir del Ministerio a uno de los +que le componían, al ministro de la Guerra, marqués de las Amarillas. +Admiró al Gobierno tal y tanto desacato; negó a los suplicantes su +arrogante pretensión; alterose con este motivo, aunque no gravemente, +la paz pública; fueron de resultas presos algunos de los de la sociedad +señalados por haberse desmandado, y la sociedad de Lorencini, si no fue +disuelta, hubo de ser reducida a silencio, a lo menos por breve plazo. + +Pero el viento soplaba a la sazón favorable a las reuniones llamadas +sociedades patrióticas, que iban naciendo en toda población un tanto +considerable de nuestra España, con aprobación de los constitucionales +todos. Hasta les había dado su aprobación Martínez de la Rosa, quien, +recién salido del lugar de su confinamiento, había estado en la de +Granada a su paso por aquella ciudad; aprobación expresada con una +frase ingeniosa, pues las calificó de _batidores de la ley_. Así en +Madrid, sintiéndose los malos efectos de las discusiones del café +de Lorencini, pero conviniéndose, en general, en que, si aquella +sociedad había sido mala, era lo conveniente crear una buena que le +hiciese frente, se procedió a la formación de una asociación nueva, +titulándosela de los amigos del orden, y escogiendo para lugar donde +se estableciese el espacioso salón del café apellidado de la Fontana +de Oro. Era el tal salón larguísimo y de alguna anchura, y por su +construcción permitía hacer una división entre la parte de la sala +que habían de ocupar los socios, y otra de grande capacidad destinada +a contener un crecido número de oyentes. No faltó su púlpito con el +nombre de tribuna, remedos la cosa y el nombre de la vecina Francia, +bien que ya hubiese habido un mueble igual, llamado lo mismo en +nuestras Cortes de 1810 a 1814, donde uno u otro orador subía para +pronunciar desde allí o leer sus arengas. + +Había yo llegado a Madrid a ocupar y servir mi plaza de oficial último +de la secretaría de Estado (ascenso por cierto no muy notable con +que había sido premiada la parte que había tenido en la recién hecha +revolución), cuando fue abierta la sociedad de los amigos del orden, +cuyo destino fue en breve ser conocida solo por el del lugar en que +celebraba sus sesiones, perdiendo poco a poco, pero no desde luego, +del todo su derecho a la honrosa denominación que había tomado. Yo, +que había hablado dos o tres veces en la de San Fernando, y una vez +sola en la que se abrió en Cádiz en el café del Correo, granjeándome en +esta última más desaprobación que aplauso, porque choqué con una pasión +nacida de lo que creían los gaditanos ser su interés, me preparé para +estrenarme en la capital como orador estrenando la sociedad nueva, sin +que pueda ahora acordarme de cómo me fue concedido tal honor, aunque sí +confiese que le deseaba y que le había solicitado. + +Mi primer discurso ya tuvo algo de oposición; acción impropia de un +empleado, pero muy natural en aquellas circunstancias, porque ya +empezaba a haber disensión entre los que comenzaban a calificarse +unos de hombres de 1812 y otros de 1820; los primeros, ufanos de la +fama antigua y de sus gloriosos padecimientos, y los segundos de +ser restauradores de la caída Constitución; aquellos, tratando a +estotros con entono y desdén, y correspondiendo los desairados con +resentimiento, pues llevaban menos que lo debido cuando tal vez eran +superiores a sus merecimientos, sus esperanzas o sus pretensiones. No +estaban aún, sin embargo, vivas las pasiones que pronto empezaron a +dar muestra de sí, excepto en lo relativo al marqués de las Amarillas, +a quien miraban con disgusto los constitucionales más ardorosos, y +particularmente los restauradores de la Constitución, o digamos los +revolucionarios, porque el marqués, constitucional, pero tibio, no de +los perseguidos en 1814, aristocrático en sus modos y aficiones, y +celoso de la disciplina militar y aun del orden civil, no era admirador +de la sublevación militar de las Cabezas ni de las que siguieron, y si +bien no trataba mal a los participantes en aquella empresa, ocultaba +poco que al considerarlos como buenos obraba casi forzado. Y si bien +no era esto de culpar en el marqués, tampoco es de extrañar que no le +mirasen bien aquellos que le creían su enemigo, ni que extremándose +como gente violenta, y abultándose su enemistad, le profesasen poco +menos que odio. Si yo no llegaba a tanto, esto prueba que hacer guerra +al marqués de las Amarillas era cosa natural en un hombre de 1820, +revolucionario, y aunque no militar, parte del ejército de Quiroga, que +con el dictado de ejército libertador subsistía unido. Además, aunque +desaprobase la sociedad nueva los excesos de la antigua, y hubiese +sido creada para formar respecto de ella un contraste, la miraba, sin +poderlo remediar, como a hermana; hermana de mala conducta, pero con +quien la ligaba algún vínculo, y cuyos yerros, si bien indudables +y vituperables, más consistían en su modo de proceder que en sus +doctrinas, porque había caminado por malas sendas a buenos fines. Lo +cierto es que yo, en mi primer discurso en la Fontana, impugné la idea +de que por la vía de la imprenta o en los discursos de las sociedades +se debía hablar de las cosas en general y no de las personas, +sosteniendo que en los actos de la vida pública, si bien respetando +los de la privada, era en los que debían ocuparse quienes servían o de +intérpretes o de despertadores de la opinión pública. Y siguiendo esta +idea, puse un caso hipotético de un personaje elevado a quien debíamos +aparecer hostiles, y designé al marqués ministro de la Guerra sin +nombrarle, casi copiando un discurso que contra el ministro inglés sir +Roberto Walpole hizo hacia 1730 sir Guillermo Windham en el Parlamento +británico; discurso de poquísimos, si acaso de algunos, españoles +conocido entonces, por lo cual hubo de parecer idea original mía lo +que era plagio, y logré altos y repetidos aplausos por el contenido +de mi discurso y por mi modo desenfadado de pronunciarle. Así empezó, +la sociedad de la Fontana, y así poco más o menos siguió en 1820, +hasta que en 1821, ausente yo de ella, vino a ser un teatro donde se +representaban escenas escandalosas. + +Cuatro o cinco discursos de medianas dimensiones hice yo en la Fontana, +en todos los cuales me mostré parcial loco del levantamiento de 1820, +pero no deseoso de desorden ni provocando a él; errado con frecuencia +en mis principios, pero solo por extremarlos, y nunca trocándolos +por otros ajenos a la Constitución vigente; en suma, digno de severa +censura por mi poco seso, pero no de mayor pena como incitador a +desmanes. Hablaban allí don Ramón Adán, don Manuel Eduardo Gorostiza, +célebre autor de comedias, en aquellos días muy aplaudidas, don Manuel +Núñez, muerto pocos días ha, intendente jubilado, y otros más de cuyos +nombres en este instante no me acuerdo. Todos ellos, si no hacían +oposición al Gobierno, abogaban la causa entonces llamada ya de los +exaltados. Apareció un día en aquella tribuna un eclesiástico llamado +don N. Falcó, que había sido (creo) diputado en las Cortes ordinarias +de 1813 y 1814, y pronunció una oración elegantísima, cuya única falta +era exceso en el aliño del estilo y en el esmero de la pronunciación; +y agradó sobremanera al auditorio y hasta le cautivó lo que dijo, y el +modo de decirlo. Con todo, su argumento no pasó de ser alabanzas de +la Constitución y de sus consecuencias en términos generales; propio +proceder de hombre que de allí a dos años había de señalarse como +diputado a Cortes entre los moderados primero, y a la postre entre +los apenas constitucionales, si bien no enteramente absolutistas. +Otro clérigo de distinta especie, grosero y osado, y antes de una +orden monástica, también apareció en más de una ocasión en aquella +tribuna, sacando partido de que solía acompañar a una señora francesa +viuda del general don Luis Lacy, y de que presentaba al público un +niño del cual decía, no sin ser contradicho, que era hijo de aquella +ilustre y desgraciada víctima de nuestras discordias civiles. Con todo +esto, corría el tiempo, y los amigos del orden, si bien contrarios al +Gobierno, como no podían menos de serlo, pues una reunión de la clase +de aquella sociedad, si no es de oposición, muere, matándola cuando no +otra cosa el fastidio que causa, todavía no habían hecho cosa alguna en +quebrantamiento del orden ni que a ello se aproximase. + +Sin embargo, había dado la sociedad uno u otro paso en que nadie +reparó por el pronto, y cuyas consecuencias podían ser peligrosas y +aun fatales, porque se arrogaba facultades de un cuerpo político que, +como tal, procedía fuera del lugar donde se congregaban los socios para +hacer discursos. Así fue que en junio de 1820, estando próximo a venir +a Madrid el general Quiroga, diputado a Cortes electo, la sociedad de +la Fontana nombró una comisión que fuese a obsequiarle en nombre de la +misma en su entrada en la capital de la monarquía. Pero en ello nadie +hizo alto para censurarlo, y la sociedad, como tal, rerepresentó su +papel en las demostraciones hechas para honrar al general del ejército +que había proclamado la Constitución en San Fernando. + +Entretanto, ninguno de los socios primeros de la Fontana se había +separado de la sociedad, aunque desaprobasen el espíritu que le +animaba, y solía concurrir a ella aún don Sebastián Miñano con otros de +sus opiniones, censurando a los oradores, casi siempre con razón, pero +no condenando al cuerpo entero. Iban así las cosas, cuando la llegada +de Riego a Madrid, juntamente con los sucesos que la acompañaron y +siguieron, y los que habían antecedido y produjeron su viaje, vinieron +a convertir en rompimiento escandaloso lo que era discordancia de +opiniones, y más todavía de intereses, entre los dos bandos que ya +aparecían formados en el gremio de los constitucionales. + +No es mi propósito ahora referir aquí lo que ya en alguna otra obrilla +mía dejo dicho, y lo que con más extensión está explicado en algún +escrito mío que acaso verá la luz después del momento, poco lejano, en +que cierre yo los ojos a ella, tocante a la conducta de Riego, de los +ministros y del partido que con el famoso general obraba, y del cual +se desentendió y apartó él en su conducta en los sucesos que señalaron +los días primeros de septiembre de 1820. Me ciño a hablar del papel que +en tan graves circunstancias presentó la sociedad de que era yo parte +principalísima entonces. + +La cuestión pendiente entre el Gobierno y los hombres de 1820, casi +todos, era si había o no de ser disuelto el ejército que se había +levantado en enero proclamando la Constitución, y que después había +tenido aumento de fuerza, y estaba al mando de Riego desde que había +venido Quiroga a tomar como diputado su asiento en las Cortes. No +había una buena razón que pudiese alegarse contra la providencia del +ministerio que había dispuesto la disolución, pero con ello parecía sin +razón que caía una mancha sobre la revolución, representada por aquel +ejército; no siendo de extrañar que fuésemos tan propensos a recelar +los que sentíamos en nuestro fuero interno que nuestro hecho nos hacía +acreedores a extremos o de alabanza o de censura, participando mucho +de esta última todo cuanto no era la primera. Era lo cierto entonces +que la revolución estaba concluida legalmente, pero en la realidad no, +porque estaba fuerte, y trabajando con actividad la vencida causa su +contraria, teniendo por su cabeza al monarca reinante, y por cómplices +a todos los gobiernos de Europa y a una parte muy crecida del pueblo +en España. De tal situación nada bueno podía salir, y en ella nada +podía hacerse con acierto completo; y no siendo las cosas lo que +sonaban y aparentaban ser, lo que tenía visos de racional por lo común +no lo era, y de todo ello nacían juicios errados y actos conformes a +tales juicios, siendo la verdad que del triunfo de la Constitución +rígidamente observada, y dando al trono todo cuanto ella le concedía, +con ser tan poco, la restauración del antiguo gobierno absoluto era, si +no infalible, harto probable. No pretendo con esto abonar mi conducta +y la de quienes conmigo obraban. Trato solo de explicar el origen y la +índole de nuestras culpas. + +En la Fontana solía hablarse contra la disolución del ejército, pero no +con mucho calor ni con insistencia, porque en otras partes, y no del +todo ostensiblemente, había comenzado y estaba siguiéndose con ardor la +guerra comenzada. + +A la llegada de Riego se habían repetido los obsequios hechos a +Quiroga, pero con muy inferior efecto, a pesar de que en renombre y +concepto excedía mucho el primero al segundo. Las circunstancias habían +variado: los constitucionales estaban divididos, y los ánimos estaban +más dispuestos a luchar que a mostrar satisfacción o a concurrir +a festejos. Todo ello vino a parar en recibir Riego una orden de +ir de cuartel a Asturias, lo cual equivalía a un destierro; y en +recibir órdenes iguales o parecidas el general de artillería don N. +Velasco, el coronel don Evaristo San Miguel; el de igual clase don N. +Manzanares y algún otro. De mí comenzó a susurrarse que sería enviado +como secretario de embajada a Londres, plaza que entonces desempeñaba, +sin perder por ello su puesto, un oficial de la secretaría de Estado. +Pero no fue así, y las cosas tomaron para mí otro aspecto. Fui llamado +por el oficial mayor de la secretaría don Joaquín Anduaga, el cual me +hizo presente que así él como otros dos compañeros suyos que lo eran +míos, don Mauricio Onís y don Manuel de Aguilar, iban a separarse +de la sociedad de la Fontana, de la cual eran todavía socios, y que +esperaban que yo hiciese otro tanto, no solo por razones de lo llamado +_compañerismo_, sino también por otras de mucha mayor fuerza. Mi +respuesta fue negarme rotundamente a lo que se me pedía, y, como se +me hiciese presente cuán impropio era seguir yo sirviendo mi plaza en +una secretaría del despacho, y continuar siendo miembro de un cuerpo +declarado ya hostil al Gobierno, convine yo en que tal proceder sería +malo y hasta escandaloso, y que por lo mismo estaba yo dispuesto +a hacer renuncia, pero de mi empleo, y no del oficio de orador en +la tribuna de la Fontana. Cumplí en breve mi propósito, extendí mi +renuncia en términos un tanto impropios, y aunque respetuosos en la +forma, todo lo contrario en el fondo, y al cabo de ocho años largos de +carrera, y tras de mis servicios a una causa que entonces «de oficio» +estaba declarada justa, quedé reducido a la clase de mero particular, +sin derecho a percibir sueldo, porque aún no existía la clase de +cesantes. + +Consumado hecho tal, en que mi fatua vanidad tenía no corta parte, +aunque también tuviesen alguna y no leve los principios a que quería +yo arreglar mi conducta, esperé coger amplio premio de mi sacrificio +en vivas y palmadas. Subí, pues, en la noche del 6 de septiembre a +la tribuna de la sociedad, seguro de ser aplaudido, y ciertamente al +principio excedió la realidad a mis esperanzas, con ser estas muy +subidas. Una salva de aplausos tanto cuanto ruidosa, prolongada, +me saludó al presentarme al público, y yo, embargado el ánimo, +enternecido, cediendo a un tiempo a buenos y a malos afectos, iba +a empezar mi discurso, del cual hube de pronunciar algunas frases, +justificando o ensalzando mi proceder, cuando fui interrumpido de un +modo inesperado, y tanto, que habría sido en balde todo intento de +proseguir mi arenga, si ya no me contentaba con hacer el papel, sobre +inútil a todo fin desairado, de quien, según la frase vulgar, predica +en desierto. + +El suceso que interrumpió mi oración fue haber coincidido con ella un +alboroto o motín de aquellos a que entonces comenzó a aplicarse la +voz de asonada, palabra rejuvenecida de nuestro vocabulario, donde +como anticuada figuraba, estando en desuso. A los gritos de viva la +Constitución y viva el pueblo soberano, que eran las aclamaciones +principales usadas en semejantes alborotos, hubieron de estremecerse +de placer mis numerosos oyentes, a los cuales, si eran gratas mis +declamaciones, era harto más agradable el tumulto, pues sobre ser más +animado que el discurso más vehemente, prometía tener efectos más +inmediatos y de superior importancia. En vano yo, influyendo en mí por +un lado la vanidad, pero también (séame lícito decirlo) por otro mi +convencimiento de que convenía más la oposición por medio de palabras +que por el de alborotos, traté de persuadir a mi auditorio de que con +oírme serviría mejor a nuestra causa común, que con lanzarse a excesos, +si no de los mayores, desde luego propensos a producir algunos de los +más graves. + +Cansado yo, y habiendo dejado vacía la tribuna, no hubo quien viniese +a ocuparla, entretenida la gente ociosa y bulliciosa con el alboroto de +las calles; de suerte que con mi malhadada y apenas comenzada arenga +se cerró el primer periodo de aquella sociedad de la que tanto se ha +hablado. + +Al día siguiente a la noche de que acabo de hablar, hubo una acalorada +sesión en las Cortes sobre los excesos de la noche anterior y los de +que ellos eran resultas. Habló Argüelles con alguna elocuencia, con +la razón de su parte, y no del todo con prudencia o tino, y los de la +oposición con escasa habilidad para defender su mala causa. Mientras el +Ministerio sustentaba la lid en las Cortes, hizo un alarde ostentoso de +fuerza en las calles, poblándolas de tropas, y en la Puerta del Sol de +cañones, a cuyo lado estaban los artilleros con las mechas encendidas. +En el Congreso fue completa la victoria del Gobierno, y en las calles +mal pudo conseguirla, pues no hubo asomo de resistencia. Hablar en +la Fontana en circunstancias tales era imposible, por lo mismo que +no podíamos hacerlo con templanza, ni sin ella. Lo que hicimos los +principales socios, esto es, los más activos, fue meternos en una pieza +de la casa en cuyo piso bajo celebrábalos las sesiones, y acordar +suspender estas por plazo indeterminado, pero no sin hacer a manera +de una protesta en términos violentos en la esencia, aun cuando no lo +fuesen en la forma. Se me encargó este trabajo, le hice yo de prisa, y +le leí a mis consocios, pero no acerté a darles gusto, recayendo sobre +mi obra muy general desaprobación por muy diversas razones aparentes, +y en verdad, por una común a no pocos que la disimulaban, la cual +era el miedo, porque a la fiera amenaza del Gobierno recelaban que +seguirían duros golpes. Me acuerdo particularmente que, como yo en el +desaprobado escrito dijese cosas graves por lo fuertes, protestando que +no las decía, hubo un socio de pocas letras que expresó su extrañeza +al notar la contradicción entre lo que yo afirmaba estando haciendo +lo contraído, a lo cual respondió en mi defensa otro socio «que el +escribir es un arte, y que la contradicción aparente en mí tachada era +una figura retórica (la preterición)», lo cual con todo no satisfizo. +Vino, pues, a quedar cerrada la Fontana por dos meses a lo menos, sin +que los socios compensasen con excesos de la pluma en un manifiesto el +sacrificio forzado que hacían renunciando al uso de la palabra. + +Pero cuando permanecíamos callados, estuvo a pique de llevarnos a +romper el silencio un incidente, el cual prueba que no teníamos +inclinación a obrar por medio de motines. Habían las Cortes votado +una ley suprimiendo gran parte de las órdenes monásticas, y el Rey, a +quien repugnaba dar su sanción a tal proyecto, se manifestó primero +dispuesto a negarla, pero después consintió en darla a trueco de +ciertas condiciones, y luego volvió a manifestarse resuelto a la +negativa. Entendida entonces la Constitución al pie de la letra, se +creía que con negar o conceder el monarca su sanción a un proyecto de +ley, nada o poco tenía que ver el Ministerio, siendo asunto propio +de la regia prerrogativa; pero aun así importaba a los ministros que +el proyecto de ley sobre monacales, aun no habiendo sido propuesto +por ellos, pasase a ser ley con la sanción real. En medio de esto, +o de algún ministro más ligero e imprudente que violento o pérfido, +o de empleados allegados a los ministros que creían complacer a sus +superiores o servirlos bien, aun contra su deseo en punto a los medios, +nació la idea de que convenía amedrentar al monarca, sacando de él por +el miedo una vez más lo que ya con frecuencia en los puntos de mayor +gravedad se había sacado. Para tan vituperable fin no dudaron quienes +a él aspiraban escoger medios nada buenos, pero oportunos; y como la +Fontana había conseguido inspirar a la corte terror a la par que odio, +a la Fontana apelaron quienes deseaban violentar la conciencia del +Rey compeliéndole a confirmar con su sanción la ley sobre monacales. +Difundiose de súbito por Madrid a mediodía la voz de que a la noche +había sesión en la Fontana, excitose por varios conductos a los socios +a que cesase la suspensión voluntaria de hablar en su tribuna, hubo +muchos que acogiesen por buena tal idea y se prestasen a llevarla a +efecto, y el vulgo liberal, lleno de gozo, se preparó a acudir a un +espectáculo para él siempre entretenido, y que lo sería más si en él +hubiese de hablarse contra la persona misma del Rey en términos poco +embozados. Pero a unos cuantos socios no acomodaba de manera alguna +servir de instrumento a política tan torcida, lo cual sería por otra +parte convenir en que nuestra sociedad merecía la acusación que le +hacían sus enemigos, suponiéndola promovedora de sediciones. Así +fue que, congregados en la pieza en que habíamos acordado suspender +nuestras sesiones cerca de dos meses antes, ahora deliberamos si era +conveniente abrirlas, y, si bien no faltaron quienes opinasen por la +afirmativa, prevalecimos los de contrario parecer, y quedó la sociedad +en su silencio. Por desgracia, sirvió de poco esta determinación +nuestra, pues llegó a Palacio la falsa noticia de que en la Fontana +estaba ya hablándose contra la corte con gran calor, y ante un numeroso +gentío igualmente acalorado, con lo cual amilanado el Rey se allanó +a dar la sanción que de él se exigía. Cuál fue el resentimiento del +monarca y los palaciegos, y qué efectos estuvo a pique de tener, no es +asunto de la relación presente: baste en ella decir que la sociedad +de la Fontana, lejos de prestarse a promover un alboroto, se resistió +hasta a abrir sus sesiones cuando a hacerlo era provocada, y no fue, +por cierto, culpa de los que en ella figurábamos que, contra nuestra +voluntad, sirviésemos de instrumento con que, amenazado, el Palacio +cedió al terror que le causaba nuestro nombre, viéndose en esto que +era peor nuestro concepto que nuestros merecimientos; preocupación de +entonces que hoy todavía dura. Pero si permaneció muda la Fontana en +el suceso que acabo de referir, no así cuando, retirado Fernando VII al +Escorial, trazó allí planes de derribar la Constitución, y con escasa +maña declaró su intento sin dar el golpe que meditaba nombrando por sí, +y sin anuencia de sus demás ministros, para desempeñar el ministerio +de la Guerra a una persona a todas luces sospechosa. Estalló con esta +en Madrid un motín que duró tres días, consintiendo el alboroto los +ministros, si bien, por lo mismo que nadie se opuso a los bulliciosos, +no pasó el desorden de ser una continuada gritería en que abundaban +voces injuriosas a la real persona.[70] + + [70] Los que no vivieron en aquellos días no tienen idea de lo + que era entonces una asonada. Lejos de causar terror, como los + alborotos de nuestros días, eran una verdadera fiesta. En vez + de cerrarse las puertas de las casas o las tiendas, todo estaba + abierto y poblados de gente los balcones. El motín se reducía + a gritos acompañados de canto, porque la revolución de 1820 + fue en alto grado filarmónica. El grito principal era viva el + pueblo soberano; las canciones varias. La famosa del _trágala_ + se usaba solo delante de las casas de determinadas personas, y, + por lo común, de noche como por vía de cencerrada. + +Se abrió con este motivo la Fontana, y desde su tribuna peroraron +varios de los que solían lucir allí su elocuencia, y algunos más +que en aquella ocasión se estrenaron. Hablé yo también, y parecí +frío y poco digno de mi fama, porque eran horas aquellas de desacato +en el hablar, y yo no sabía llegar en la forma a la descompostura +generalmente usada entonces. Esto aparte, la Fontana en aquella +ocasión obró en consonancia con lo que pasaba fuera de su recinto, +pues ni excitó ni fomentó en gran manera el desorden, contentándose +con hacer en él un papel y no el primero. Quien más se desmandó fue +un don Santiago Jonama, hombre de gran talento y regular instrucción, +nada liberal desde 1814 hasta 1820, y hasta entonces poco grato a los +constitucionales, si bien figuró después entre los más extremados +de su bando, acarreándole sus violencias prisión y temprana muerte +causada por enfermedad contraída en su encierro. Este tal aludió a que +era posible que llegasen las cosas al caso de deponer al Rey, por lo +cual, pasado ya el tumulto, fue llamado por el jefe político y medio +reprendido en términos suaves. De los demás en ninguno hubo que notar, +porque el yerro o delito era de tantas personas y en tantos lugares, +que se hacía imposible no solo el castigo sino aun la censura. + +Después de estos sucesos (por noviembre y diciembre de 1820 y al +principiar 1821) tuvo la Fontana un eclipse. Estaba, bien puede +decirse, abierta de derecho; pero de hecho nadie hablaba en su tribuna. +Hasta no sé por qué causa la tribuna hubo de desaparecer por breve +plazo, siendo de notar que nadie la echase de menos. Si no había +recibido aquella sociedad un golpe, había sido acometida de un mal +funestísimo a un cuerpo de su clase, como lo es a los periódicos de +oposición violenta, y era que el partido en ella dominante había venido +a ser el del gobierno o ministerio, por lo cual no era posible hablar +desde aquella tribuna dando gusto a la muchedumbre. Entretanto, por +lo mismo que los llamados hombres de 1820 se habían avenido y unido +con los ministros, otras personas de diferente opinión, o cuyo interés +era casi contrario, se iban deslizando a una recia oposición, cuya +fuerza principal era que contaba con el favor palaciego y con el del +Rey mismo. Quiso este partido novel, que ni aun podía pretender ser un +bando de alguna influencia, usar también del arma de los discursos en +sociedad patriótica, sin conocer que arma tal no sirve para todas las +manos. Así es que formó una sociedad en el café de la Cruz de Malta; +pero según debía suceder, con poca feliz fortuna a la postre. + + +II. + +Para lograr que comprendan los que poco saben de la historia de España +en 1820 por qué la sociedad patriótica fundada y abierta en el café +de la Cruz de Malta tuvo breve la vida y escasa la fortuna, aunque en +ella se habló con tanta violencia cuanto en donde más, indispensable es +decir a qué circunstancias debió su origen aquella malhadada reunión y +de qué clase de personas estuvo compuesta. + +Ofendido y no sin causa el Rey de haber sido engañado y compelido +por un terror sin motivo a dar su sanción a la ley de supresión de +monacales, se propuso vengarse de un agravio que le punzaba más porque +le lastimaba en su vanidad de sagaz y ladino. Buscó la codiciada +venganza por varias sendas; primero por una en que caminasen unidos +los llamados exaltados u hombres de 1820 con los amigos personales del +monarca, o digamos sus privados, contra los ministros, y después, no +siendo fácil llevar a cabo tal unión, por otro medio a él más grato, +cual era el de una conjuración que, si salía favorecida por la suerte, +acabaría a la par con la Constitución y los ministros. Malogrose este +último plan, y descubierta la trama, salvó al Rey su inviolabilidad, +pero la legal de que disfrutaba no alcanzó a ser moral, por lo cual +su persona quedó expuesta, no solo a acre censura, sino a groseros +insultos. Vuelto del Escorial, a donde había ido para llevar adelante +su empresa hasta darle cima, y regresando de allí, no por su voluntad, +sino llamado o constreñido por fuerza a la cual nada tenía que oponer, +fue a su entrada en la capital saludado con maldiciones y denuestos, +y estos últimos de la clase más soez, de lo que recibió dolor y enojo +superiores a todo cuanto podrían haberle causado tentativas contra +su vida. De ello acusaba a sus ministros, y no sin razón, bien que +a estos servía de disculpa haberles sido imposible refrenar la ira +de los constitucionales sin dar a los enemigos de la Constitución un +grado no leve de fuerza; cuando estos ya la habían cobrado no corta de +resultas de haber sido maltratados los prohombres de la revolución en +los sucesos de septiembre. Haberse avenido los ministros con aquellos +a quienes dos meses antes habían mirado como a contrarios y castigado +como a inquietos, era otro acto que la corte calificaba de culpa, +aunque lo mismo habían querido hacer o aparentádolo los palaciegos con +plena aprobación del Rey mal disimulada. Había además un crecido número +de personas no palaciegas, que en las ocurrencias que causaron el +destierro de Riego y sus amigos habían abrazado la causa del ministerio +con calor, cebándose en los caídos, proclamándose constitucionales, +y calificando de facciosos a sus adversarios; en suma, ofendiendo +gravemente a unas personas y a un partido cuyo nuevo encumbramiento +veían con dolor e ira, viéndose ellos casi pasados a una oposición +de la cual no podían prometerse ventajas, ni aun siquiera sentirse +halagados por el aura popular que respiran por lo común con recreo las +oposiciones. Si entre tales individuos había algunos amantes sinceros +de la Constitución o de un gobierno libre, eran estos en número corto, +no señalados por su adhesión a la causa constitucional en los tiempos +pasados, y por lo mismo, o ya sospechosos a los liberales extremados, +o en situación en la cual era fácil hacer caer sobre ellos sospechas +de la peor clase posible. Contábase entre esta gente lo general de +los afrancesados, llenos de odio a los constitucionales de 1812, y no +sin alguna razón, si bien no la bastante, a justificar los medios que +empleaban para satisfacer su pasión rencorosa. Porque es cierto que en +1820, con alguna injusticia y con ninguna cordura, los restauradores +de la Constitución, con raras excepciones, no habían escaseado insultos +a los malaventurados secuaces de José Bonaparte, cuyo crimen había sido +grave, pero en algunos acompañado de circunstancias atenuantes, y a los +cuales aconsejaba una sana política tratar como lo han sido en nuestros +días los servidores del Pretendiente. Provocados los maltratados, que +lo eran de palabra más que de obra, pero resentidos de la injuria +más todavía que del daño, y estrechando los lazos que los unía su +misma situación de excomulgados políticos, iban formando un partido +que buscaba en los anticonstitucionales aliados, yéndose poco a poco +desviando aun de la profesión de doctrinas un tanto liberales en que +solían ellos buscar y creían hallar la justificación de su pasada culpa. + +Esta amalgama de personas vituperaba entonces la conducta del +ministerio por lo que llamaba vergonzosa capitulación con los que le +habían hecho guerra en septiembre, y a los cuales había vencido y +sujetado a merecida, aunque blanda pena. Pero escogieron para comenzar +su campaña los de la novel oposición el medio de formar una sociedad +patriótica, idea desatinada, de la cual, si lo pensaban bien, no +podían sacar provecho. No era la hora en que principiaron a poner por +obra su plan la más a propósito para sociedades patrióticas, si ya +no las hacían como lo que eran las de provincia, donde se reducían +las sesiones a explicar artículos de la Constitución, por lo común +disparatando, cosa que no bastaba para los auditorios madrileños, y por +esto era preciso que en una tribuna popular de la capital o se hiciesen +elogios de los ministros, lo que en reuniones tales no es sufrible, o +se hiciesen censuras oyéndolas con desaprobación cabalmente la gente en +lo general más inclinada a aceptarlas y aplaudirlas, porque no eran del +gusto de estas o no merecían su confianza los censores. + +Sin embargo, a los primeros discursos pronunciados en la Cruz de +Malta acudieron numerosos oyentes, y como los oradores en punto a +doctrinas y a invectivas contra el Gobierno nada dejasen que desear, +ni aun comparándolos con los de a la sazón muda Fontana, fueron oídos +con satisfacción y terminaron sus arengas entre vivas y palmadas. +Pero bajo la corriente a la cual cedían los aprobantes, dejándose +llevar por ella como incautos, había otra que impelía a mirar con +reprobación la oposición nueva. Los liberales antiguos, y aun la +mayor parte de los nuevos, descontando los del mero vulgo, comenzaron +a murmurar de la sociedad novel, sospechando la intención que la +movía, convirtiendo pronto en certidumbre la sospecha, y llevando +a mal, como era y es propio de la parcialidad que se dice o aun se +cree amante de la libertad, que otros hiciesen corte al ídolo de su +culto y pretendiesen ser por él favorecidos. De todo ello resultó +caer la reunión de la Cruz de Malta en pronto y completo descrédito +entre los partidos todos, condenándola unos por lo que sonaba ser, y +otros por no ser lo que sonaba. Despertose la idea muy natural de que +convenía que se hablase en la Fontana levantando altar contra altar, +o, digamos, contraponiendo el de la deidad verdadera al de la falsa, +con lo cual caería al instante la última resuelta en polvo. Presteme +yo a llevar a efecto tal proyecto, y lo hice de muy mala gana, porque +acababa de ser incluido entre los vueltos a sus destinos con ventaja, +y además aprobaba hasta cierto punto la conducta del Gobierno, quizá +porque desaprobaba la de sus contrarios, y, por el lado opuesto, +sentía afición a toda sociedad patriótica y llevaba a mal que les +coartase la facultad de hablar el Gobierno, del cual, si estaba yo +satisfecho en buena parte, no lo estaba del todo. Batallaban también +en mi ánimo dos principios encontrados, llevándome a sustentarlos +pasiones diversas a ellos conformes: no querer ponerme en guerra con +un Gobierno del cual había novísimamente recibido una merced, y, lo +que era más, recibido otras iguales mis amigos políticos, siendo esta +señal de alianza contra un enemigo común, y sentir repugnancia, por +otra parte, o aparecer apóstata, aun cuando no lo era, pues hablaría +al cabo contra una sociedad de la clase de las que yo admiraba, si +bien compuesta de personas muy otras que las de mi bando, o, dígase, +de una sociedad en la cual apenas podía yo culpar los hechos, pero +en que juzgaba muy mal de las intenciones de los oradores. Con todo, +acudí a la Fontana, y como no estuviese allí aún repuesta en su lugar +la tribuna, peroré subido en una mesa, según se hacía en el café de +Lorencini. Mi discurso no fue ni ministerial ni de oposición, porque +inculpé malamente a los ministros, y afeé el espíritu inquieto de los +de la Cruz de Malta, sustentando el derecho de hablar en público y +condenando al Gobierno porque le coartaba o se le declaraba contrario, +pero insistiendo en que la oposición hecha de palabra no debía +provocar a sediciones ni alborotos. Poco efecto hubo de hacer mi +arenga, sucediendo otro tanto a la que en seguida hizo mi amigo don +Manuel Eduardo de Gorostiza. No recibí señal de desaprobación de los +ministros, aunque alguna merecía, ni de los de mi partido, no obstante +ser ellos a la sazón ministeriales. Los periódicos dijeron que se había +hablado en la Fontana, donde los oradores (señalándonos por nuestros +nombres) habíamos sostenido principios de orden, lo cual fue hacernos +favor, sin dejar de hacernos justicia. Nuestros pobres rivales de la +Cruz de Malta hubieron de callar, porque para seguir la guerra por +ellos declarada habían menester fuerzas muy superiores a las suyas. +Quedó, pues, triunfante la Fontana, y con ella el ministerio, el cual +la miraba, si como amiga, como una que lo era poco segura y no más +grata. Fue restablecida la tribuna, pero desde ella se hablaba poco y +con escasísimo efecto. Concurría yo, pero solo como oyente, distraído a +otras atenciones que la a que llamaban los discursos, dignos en verdad +de poca, porque, no siendo la reunión de oposición, en sus efectos era +nada. En medio de ello (empezando enero de 1821) salí yo de Madrid y me +trasladé a Córdoba, a servir la intendencia de aquella provincia, con +la que había sido agraciado al expirar el anterior noviembre. + +En Córdoba se formó una sociedad, y, como debe suponerse, hablé yo +en ella, cosa que no cuadraba con la dignidad de mi cargo; pero en +aquellos días se reparaba poco en tal cosa. Mis discursos allí no +fueron demagógicos ni podían serlo, porque no eran de lucha entre +doctrinas o intereses opuestos y se reducían a alabanzas de la +Constitución, a explicaciones de artículos de la misma, o a justificar +reformas de las que entonces estaban haciendo las Cortes. + +Corriendo el año de 1821, separó el Rey de sus puestos a sus ministros, +y puso en su lugar otros, si bien muchos de ellos constitucionales +que habían dado pruebas de serlo, harto inferiores en renombre a +aquellos cuyos puestos ocupaban. El espíritu de inquietud comenzó a dar +muestras de sí, y, andando el tiempo y mediado el año, la sociedad de +la Fontana comenzó a ser por demás borrascosa, según entendí entonces +y ha sido fama luego. De sus excesos me hacen responsable no pocos +escritores de hoy, completamente ignorantes de lo pasado en los días +de que voy hablando; pero mi justificación es fácil, pues no podía, +estando en Córdoba, estar en una sociedad madrileña. Lo cierto es +que el jefe político de Madrid, Martínez de San Martín, mandó cerrar +la tal sociedad, excediéndose, en mi sentir, aun pensándolo hoy, de +las facultades que le concedía la ley vigente, pero procediendo con +acierto, si cabe acierto en no atenerse a la ley, porque la interpretó +estirándola, y la interpretación, aunque errónea, hubo al fin de ser +aprobada por las Cortes. + +Separado Riego del mando militar de Aragón, siendo su separación bien +merecida, coincidió, o poco menos, con el cerrar de la Fontana, haber +varios individuos, de ellos muchos socios y oradores en aquellas +reuniones turbulentas, que discurrieron pasear por las calles de Madrid +como imagen de santo en procesión el retrato del general objeto de +la severidad del Gobierno y del culto de los patriotas extremados, +haciéndole honores parecidos a los que a las santas imágenes hace +la Iglesia. Disgustó al Ministerio el proyecto, y salió una orden +prohibiendo ponerle en ejecución; pero tal orden o no fue sabida, o +no se tuvo por ajustada a la ley ni por acreedora a obediencia, y, +comenzada la procesión, tropezó esta en la calle de las Platerías con +un batallón de la Milicia nacional mandado por don Pedro Surra y Rull, +a la sazón del comercio de Madrid, el cual, habiendo intimado a los que +traían con pompa solemne el retrato que se retirasen y disolviesen, +y hallando resistencia pasiva, mandó embestir con ellos a bayoneta +calada; pero de tal modo, que la embestida no pasase de amago, porque +no preveía que hubiese quien a los suyos hiciese frente. Y fue así, +que los de la procesión, viendo venir sobre ellos a los milicianos, se +dieron a la fuga, dejando en el suelo la imagen objeto de su veneración +y obsequios, la cual fue recogida, y por lo pronto depositada (según +creo) en las casas consistoriales. Tanto los del partido vencedor +cuanto los del vencido en lid tan poco reñida, convinieron en dar a +aquel lance, más cómico que trágico, por nombre o apodo el de batalla +de las Platerías; pero no pocos escritores tildaron como horrible +exceso la conducta en caso tal observada por el Gobierno y sus agentes. +Alcanzó el golpe a la sociedad de la Fontana, cuyas puertas quedaron +entonces para siempre cerradas para otro fin que el servicio ordinario +de un café, pues aunque todavía hubo en Madrid una sociedad patriótica, +y por cierto no poco alborotada, fue otro el lugar donde se congregó, +y otros que los socios antiguos de la Fontana quienes en ella se +distinguieron. + +En tanto, continuaban en varias ciudades de provincias las sociedades +patrióticas; pero el hecho mismo de que continuasen acreditaba no ser +miradas como peligrosas por las autoridades. + +Sin embargo, podría decirse que la tolerancia de la autoridad probaba +poco en varias poblaciones, donde o estaba supeditada, o era ejercida +contra el Gobierno. Esto pasaba en Cádiz y Sevilla en los últimos meses +del año de 1821 en que estaban ambas capitales con las dos provincias +de ellas dependientes separadas de la obediencia al Ministerio y a +las leyes. Pero, aun allí y entonces, las sociedades patrióticas o +públicas no dirigían el movimiento que nacía de las sociedades secretas +dominantes en ambas ciudades y si a él coadyuvaban era en corto grado y +con escaso efecto. + +Así fue que en diciembre del aquí recién citado año, siendo yo diputado +electo por la provincia de Cádiz, y habiendo pasado a ella con objeto +de traerla con política artificiosa a la obediencia al Gobierno y a +las leyes, cuando me proponía valerme para mis fines de la sociedad +patriótica de aquella ciudad, supe que tal sociedad era tenida en +muy poco hasta por los hombres de opiniones más extremadas y los +más empeñados en que no cediese la loca resistencia o rebelión que +tantos males estaba produciendo. Era cabeza de la sociedad don Domingo +Antonio de la Vega, de quien he hablado bastante en otro lugar de estos +mis recuerdos, y participaba la reunión del disfavor con que estaba +mirado en Cádiz su presidente, o digamos, de la mala fortuna que a +este perseguía, a punto de no haber recaído en él premio alguno por +los notabilísimos servicios que había hecho a la causa constitucional +en los trabajos que, con grave peligro de quienes en ellos tuvieron +parte, la sacaron triunfante al cabo. Fui yo, con todo, una vez a la +sociedad, invitado a ello, y no pudiendo excusarme, hablé, y fui muy +aplaudido al oírme; pero en breve fue muy censurado mi discurso por +haber sido completamente evasivo, pues ni una sola palabra dije sobre +la gran cuestión pendiente, la cual ocupaba todos los ánimos, y me +ceñí a hablar de las obligaciones que había contraído al ser nombrado +diputado y de mis propósitos en punto al modo de desempeñarlas. Era, +con todo, tan corto el valor que se daba a todo cuanto se decía o hacía +en la sociedad que aun mi proceder algo cauteloso, o, cuando menos, +poco franco, si fue con razón desaprobado, no me atrajo clase alguna +de sinsabores, y eso que no escasearon para mí en aquellos días, en la +misma ciudad, y por la causa que a todos tenía en ansioso empeño. + +Igual era, o quizá inferior en importancia a la sociedad de Cádiz, la +de Sevilla. No porque en la una y en la otra se oyesen sanas doctrinas, +pues sucedía a menudo lo contrario; pero se perdían en los aires, sin +dejarse sentir su influencia fuera del recinto en que se celebraban +las sesiones todas las perjudiciales ideas que desde sus tribunas se +predicaban. + +No hablé yo en la sociedad de Sevilla en dos o tres días que pasé +en el mes de enero de vuelta de Cádiz en aquella ciudad, reducida +ya con trabajo a la obediencia, así como lo había sido su compañera +en los anteriores excesos. También a mi paso por Écija asistí a la +sociedad que en ella había, a pesar de no ser capital de provincia, +pero sí población importante por su vecindario y su riqueza. Era común +entonces en España decirse que unos pueblos eran constitucionales y +otros no, y el de Écija estaba contado por de los apasionados de la +Constitución, y en alto grado. Pero su sociedad era pacífica, y en ella +se explicaban los artículos del Código sagrado (que tal nombre se le +daba entonces), con poco acierto en general, como se debía esperar del +corto saber de casi todos cuantos en ella peroraban; pero con mucha +paz y a satisfacción del auditorio, al cual servían aquellas pláticas +doctrinales profanas de diversión, que, en una ciudad donde hay pocas, +venía bien por cierto. Aunque solo me detuve allí a hacer noche, como +fui a la sociedad no pude excusarme de hablar en ella, y dije algunas +trivialidades que me valieron buena cosecha de aplausos. + +Abriéronse en breve las Cortes de 1822 y 1823, y considerando quiénes +eran los diputados electos, había razón sobrada para presumir que +en ellas predominaría el partido dicho a la sazón exaltado. No +correspondieron del todo a las esperanzas o los temores las resultas, +pues en la primera legislatura del nuevo Congreso, variando la mayoría, +ya se declaraba por uno, ya por otro de los dos bandos que estaban +haciéndose cruda guerra. En la cuestión de las sociedades patrióticas +ganaron los moderados una victoria, desechándose una proposición en la +cual iba implicado que se abriese la de Madrid, porque se interpretaba +la ley vigente hasta aprobar la conducta del jefe político que la +había cerrado y mantenía cerrada. Con vergüenza confieso que fui yo de +parecer contrario al de la mayoría, durando aún en mí la afición a tan +perniciosas reuniones. + +Pero sobrevinieron los sucesos que señalaron el día 30 de junio y los +seis siguientes, concluyendo el 7 de julio en una agresión violentísima +del partido monárquico o absolutista, y una victoria completa de +los constitucionales. Del triunfo, al cual habían contribuido los +moderados, sacaron los exaltados todo el provecho, cayendo en sus manos +el poder a despecho del Rey, constreñido a escoger de entre ellos sus +ministros. Abiertas Cortes extraordinarias en octubre de 1822, una +comisión del Congreso, entre varias proposiciones que hizo encaminadas +a defender y sustentar la Constitución contra los enemigos que dentro +de España la combatían y desde afuera la amenazaban, propuso que +fuesen abiertas las sociedades patrióticas. Me tocó hacer una nueva +ley sobre ellas, y la hice sencillísima, y muy arreglada a las buenas +doctrinas, siendo su único defecto que, con ponerla en práctica en +las circunstancias en que se veía el pueblo español, se fomentaba todo +linaje de desorden y se imposibilitaba el remedio cuando ocurriese. + +No tardó mucho en abrirse en Madrid una sociedad para que sirviese +de prueba de lo que era en su aplicación y uso la nueva ley. No +sirvió ya la Fontana, sin que sepa yo la causa, para teatro de nuevos +alborotos, como si fuese menester otro edificio cuya fama oscureciese +la del antiguo, por excederle en lo malo. Trabajaba ya entonces +una división más al no muy fuerte partido constitucional, pues los +exaltados, guiados por dos sociedades secretas, una de otra enemigas, +estaban en pugna no menos recia que la que ambos juntos habían tenido +y aun no cesaban de sustentar contra los moderados. El Ministerio +tuvo, pues, a su frente a los de la sociedad otra que la de que había +salido, y sus contrarios, como era natural, extremando las doctrinas +favorables al poder popular, le tachaban no solo de torpe, sino de +tibio, aplicándole el epíteto, común en aquellas horas, de _pastelero_. +La sociedad, junta en un salón del convento de Santo Tomás, hubo de +llamarse _Landaburiana_, tomando este nombre en obsequio a la memoria +del oficial de la Guardia Real don Mamerto Landáburu, asesinado en +la tarde del 30 de junio del año 1822 por los anticonstitucionales +de la misma Guardia. Acudí yo a ella como a campo de batalla donde +lejos de esquivar la lid la buscaba, seguro de la victoria alcanzada +entre aplausos. En efecto, en el primer día en que hablé en su +tribuna, como fuese el argumento de mi discurso declamar contra las +potencias extranjeras que a las claras estaban preparándose a romper +en hostilidades contra la España constitucional, salí de mi empresa +airoso, vitoreado como cuando más en ocasiones anteriores. Poco me duró +mi triunfo. Yo era amigo del Ministerio, impropio título para ganarme +aprobaciones en una reunión de la clase de la _Landaburiana_, en la +cual la sociedad de los comuneros, enemiga de la de que yo seguía +siendo en ella parte de las principales, contaba por representantes +de sus doctrinas e interés a la mayor parte de los oradores. Habló en +ella el anciano Romero Alpuente, vertiendo con su débil voz de viejo +achacoso máximas subversivas e incitadoras a toda clase de excesos, que +si bien proferidas con frialdad excesiva, y saliendo de hombre cuya +cabeza estaba cubierta de canas, producían efectos perniciosísimos. +Empezó a distinguirse en el mismo teatro don Juan Florán, muerto poco +ha titulándose marqués de Tabuérniga; joven entonces, de claro talento +y de instrucción corta, declamador hueco y teatral en sus modos, +pero propio para arengar a la muchedumbre ignorante. A estas famas +recién nacidas y crecientes intenté yo oponer la mía algo antigua; +pero con poco fruto, y en breve hube de conocer que no solo quedaba +y quedaría vencido en la lid, si a ella me arrojaba, sino que me +costaría suma dificultad hasta el intentarlo, impidiéndomelo muestras +de desaprobación próximas a ser insultos. Abandoné, pues, el campo, y +hube de retirarme aun del lugar destinado a los socios, y si alguna vez +concurría a la sociedad fue al sitio destinado a los meros oyentes, +desde el cual oía llover denuestos sobre mis amigos políticos y sobre +mi persona.[71] + + [71] Desde el lugar destinado al público solían mis amigos + políticos desmentir a los oradores. Una noche, el señor don + Facundo Infante, entonces diputado, como oyese que decían de mí + una cosa falsa, gritó «_es mentira_»; conmoviose el auditorio, + pero no paso de murmullo desaprobador su enojo. El orador + desmentido no hizo más que ratificarse, pero solo en parte, en + lo que había afirmado. + +No faltaban en aquella reunión los mueras y a alguno de estos se +agregaba mi nombre. Entre tanto iba haciéndose la sociedad turbulenta, +a punto de que amenazaba excitar a un motín, y, aunque era probable +que no pasasen de amenazas sus provocaciones, el Gobierno y sus +parciales no eran sufridos, no siéndolo partido alguno en España y +menos entonces, y las circunstancias habían venido a ser críticas +sobremanera, despedazando el Estado una guerra interior y viéndose +venir una invasión de los extraños. Pero la inexorable mal pensada +ley, hija de mi locura más que de la de otros, tenía atadas las manos +a la autoridad, pues si podía mandar cerrar la sociedad en la hora +en que se desmandase, tenía obligación de consentir que de nuevo se +abriese, corrido brevísimo plazo. En apuro tal, apeló el Gobierno a +un recurso en que llegaba a los últimos términos de lo ridículo su +mal encubierta flaqueza. Mandó reconocer la sala en que celebraba sus +sesiones aquella reunión turbulenta, y cuidó de que se declarase el +edificio en mal estado, a punto de amenazar ruina, por lo cual, celoso +al parecer del bien de los socios y del público, cuya concurrencia le +hacía participante del peligro, prohibió congregarse en lugar tan poco +seguro. Bien era fácil haber hallado otra sala, aunque menos espaciosa, +donde seguir perorando y alborotando; pero estaban cansados de la +sociedad hasta los mismos socios. Murió, pues, tan singularmente la +sociedad _Landaburiana_ dejando de sí menos nombre que su antecesora, +aunque en la historia de nuestros desvaríos merecía ocupar un lugar +prominente. + +Su fin fue el de las sociedades patrióticas de la capital, porque, +coincidiendo con él gravísimos acontecimientos, como fueron la +presentación de las notas de las potencias aliadas y la inminencia +de la invasión francesa, que pronto vino a ser un hecho, ocupaban +los ánimos mayores cuidados que el de prestar atención a vanas +declamaciones. + +Sin embargo, en las provincias no quedaron desocupadas las tribunas +populares. En el último tercio del año 1822, favoreciéndolas hasta no +corto grado el Gobierno, si bien hallando en ellas más contrarios que +amigos, daban entretenimiento a las poblaciones. De las de algunas +sé, pero confusamente, que fueron promovedoras no solo de desorden, +sino de excesos. Una hubo en Cartagena cuyo nombre descubre su mala +índole, porque se titulaba de los _virtuosos descamisados_, remedo +este sustantivo del de _sans culottes_, si bien, al copiar a nuestros +vecinos, pareció conveniente mudar la pieza de ropa, cuya carencia +constituía un mérito o un derecho a ser tenidos los asociados por +modelos de patriotismo. Por supuesto, cuadraba mal a semejante cuerpo +el nombre que llevaba y el epíteto con que se distinguía, por no ser +en sus miembros la virtud calidad muy común, ni dejar de llevar camisa +los que pretendían ser de suma pobreza, porque los verdaderamente +necesitados no son los que asisten a tales reuniones ni los que en +ellas predominan. + +Otras sociedades se distinguían por su inocencia. En la de Córdoba, +a ejemplo de otras, sintiéndose escasez de oradores y hambre de +discursos, se apeló al arbitrio de convidar al clero y a las +comunidades religiosas a que viniesen a la tribuna a hacer panegíricos +de la Constitución, y como no aceptar el convite pareciese peligroso, +acudieron clérigos y frailes a hacer el para ellos ingrato oficio de +predicadores profanos.[72] Cosa era que movía a risa oír a aquellos +infelices, casi todos ellos enemigos de la causa porque se veían +obligados a abogar, decir trivialidades que por lo común eran desatinos +enormes, agregándose a la mala voluntad visible en los oradores su +ignorancia completa en punto a las materias que trataban. + + [72] En una excursión de unos días que hice a Andalucía a fines + de febrero de 1823, como hiciese noche en Andújar la diligencia + en que yo iba y se supiese ser yo uno de los pasajeros, me + envió una diputación la sociedad de aquella ciudad, la cual, + sin ser capital, la tenía, así como Écija, por ser población + crecida y rica. Pero fue grande mi extrañeza al ver al frente + de los que me convidaban al vicario, a quien yo por casualidad + conocía por haber viajado con él en silla de posta hasta Madrid + en 1817, y porque en el viaje, hablando de un obispo de Jaén + que había sido liberal en 1813, se expresó el buen eclesiástico + en términos que le declaraban tan lejano de ser constitucional, + cuanto cabe. Pero el pobre señor cedía a las circunstancias, + como otros de su clase y opiniones. Por supuesto, fui yo a la + sociedad y hablé como en Écija. No era por cierto peligrosa al + orden público aquella reunión, pues era solo inocente, dando a + esta palabra las varias acepciones que es común darle. + +Pero solía suceder con alguno de estos eclesiásticos, a quien, en +sentido inverso de un personaje de comedia muy conocido, no cuadraría +mal el nombre de fray Obediente Forzado, se deslizase un tanto a +mostrar desaprobación, si bien no de la Constitución, de su espíritu +y de varias doctrinas a la sazón predominantes, así como de leyes de +ellas emanadas, y entonces era grande la indignación del auditorio, +sin considerar que el malhadado orador, apremiado a hablar, había +de hacerlo, o contra su propia opinión en gravísimas materias, o +en parte contra los principios reputados santos en el lugar donde +predicaba. Por fortuna, fueron raros casos tales, y cuando ocurrieron, +no tuvieron efectos funestos a los oradores. En general los discursos +_constitucionales_ de los _desafectos a la Constitución_ solo se +señalaban por lo vacíos de ideas y por la insulsez a ello consiguiente. +Pero tales cuales eran bastaban para hacer pasar el tiempo a los +oyentes, que lo eran solo a medias, pues más debían ser llamados +concurrentes distraídos. + +Estas sociedades pacíficas vinieron a ser a modo de tertulias públicas, +en que el orador hacía a veces el papel de algún pobre músico que +toca o canta delante de un auditorio que le presta o poca atención o +ninguna. Yo hacía el papel de asistente a la de Córdoba durante el mes +de marzo de 1823 que pasé en aquella ciudad, y aun hablé en ella una +vez para oponerme al desmandado comunero Moreno Guerra, quien, hablando +de la próxima entrada del ejército francés invasor en nuestro suelo, le +pronosticó pronta y fácil victoria, moviéndole a tal aserto, que vino a +ser verdad, el mismo exceso de su furor de partido, pues solo intentaba +cebarse en los de la sociedad secreta su enemiga, a la cual achacaba +haber traído la guerra. + +Durante la estancia del Rey y las Cortes en Sevilla en la fatal +primavera de 1823, aún no sé si seguía allí abierta una sociedad +patriótica, pero el hecho mismo de no saberlo prueba que si existía, +era tenida en muy poco. No la hubo, y mal podía consentirse en el +siguiente verano en Cádiz, estando sitiada y combatida la plaza por +el ejército francés mandado por el duque de Angulema. Ni estaban a la +sazón los espíritus para echar de menos declamaciones vagas de tribuna, +siendo general el decaimiento llegado a ser postración, y si poseídos +algunos de furia intensa, precisados a no manifestarla, en parte por +temor a la autoridad, y en parte también por estar ciertos de que a +pocos lograrían comunicar sus pasiones furibundas, y porque sentían que +un furioso, cuando no causa terror, provoca a risa. + +Que las sociedades patrióticas causaron algún mal, aunque no al punto +que suele suponerse, y ningún bien, es cosa que hoy apenas hay quien +duda. Así es que, recién proclamada la Constitución de 1812 en 1836, +de resultas de varias conmociones populares, y triunfante el partido +más extremado de esta época, los ministros de él salidos, y que eran +sus caudillos y representantes, se negaron a conceder licencia para el +establecimiento de una sociedad patriótica al uso antiguo en Madrid, y +si el haber habido quien esto solicitase prueba que aquellas reuniones +aún contaban con uno u otro aprobante, el hecho de que no hubo un +clamor pidiendo su resurrección, cuando todo quería reponerse según +estaba en 1823, acreditó que aquellos cuerpos un tiempo tan famosos +vivían en el recuerdo más para ser reprobados que aplaudidos. + +En estos años novísimos ha habido, sin embargo, reuniones en que se +ha hablado ante un público numeroso sin que de ello haya resultado el +menor inconveniente. Pero las reuniones de ahora son para un punto +concreto, y versan sobre cuestiones en que la pasión toma poca parte, +no teniendo por tanto semejanza con las sociedades patrióticas que +tanto dieron que hacer y decir en los tres años y poco más en que +estuvo la Constitución de 1812 establecida, pero no firmemente asentada +en nuestro suelo. Que hoy produjesen el efecto que en los pasados +tiempos, es muy dudoso, siendo lo cierto que si existiesen tendrían +forma diversa de la que tuvieron, y serían en algo, aunque no en +mucho, diferentes las doctrinas que en ellas resonasen. Pero estas son +conjeturas ajenas del artículo presente, en el cual solo ha querido +darse un compendio de la historia de aquellos cuerpos, compendio +escrito _ad narrandum_ y no _ad probandum_, aunque de la narración bien +pueden y aun deben sacar datos en que fundar juicios los lectores. + + + + +XII. + +SOCIEDADES SECRETAS DE ESPAÑA DESDE 1820 A 1823. + + +En anteriores trabajos he hablado, con ocasión de referir o explicar +cómo cayó un mal gobierno en nuestra patria, de la parte principal que +tuvo en derribarle una sociedad secreta. Posteriormente he escrito +en compendio la historia de las reuniones públicas apellidadas +sociedades patrióticas, que representaron importantísimo papel en el +drama de trágico fin de que fue España teatro, desde que fue en ella +restablecida la Constitución de 1812 por un acto de violencia, hasta +que la invasión de un ejército extranjero, favorecida por la parte más +numerosa, aunque, cierto, no la más respetable o ilustrada, del pueblo +español, la echó al suelo. Pero quizá no esté de más dar alguna noticia +de lo que la misma sociedad restablecedora de la Constitución hizo +mientras la ley política restablecida por sus esfuerzos se mantuvo en +pie, como también del nacimiento y creces de otra sociedad salida de +sus entrañas, la cual, su rival y aun su enemiga desde luego, cobrando +pujanza, vino a entrar en viva y enconada guerra con su madre; lid a +la par ridícula y funesta, que, si no trajo consigo el acabamiento de +la Constitución, debido a superiores causas, contribuyó a él en grado +no corto. En verdad, sin saber qué hacían las sociedades secretas en +1820, 21 y 22, la historia de las cosas de aquellos días incurre en +errores graves, e induce con ello a equivocados juicios, siendo común +achacar los efectos a causas otras que las verdaderas. + +Mucho han dicho los pocos escritores que han tratado de un periodo de +nuestros anales en verdad nada glorioso, contra la fatal y desvariada +idea de que una sociedad, máquina usada para combatir y derribar +un gobierno, continuase en juego con la pretensión de dirigir en +conciliábulos secretos la conducta del que había puesto en pie. +Autoridad de tanto respeto como es la de don Manuel José Quintana +asienta en sus cartas a lord Holland que es absurda por demás la idea +de «_gobernar como se conspira_». Pero los censores, si bien lo son con +justicia, olvidan que hay malas consecuencias casi forzosas de hechos +de mala especie, y que el medio abrazado para acabar con el despotismo +del gobierno de 1819 hubo de ser vituperable aun a los ojos de la gente +juiciosa que aplaudía el para ellas buen fin a que se había llegado por +nada buen camino. Pretender que, jurada por el Rey la Constitución, y +establecido como gobierno legal el constitucional, se hubiese disuelto +por voluntad propia una sociedad ufana de su triunfo y llena del +conocimiento de su poder, es pretender una cosa justa, pero apenas +asequible. + +Sin duda erramos o pecamos gravemente quienes, en vez de disolver +la sociedad a que me voy ahora aquí refiriendo, atendimos no solo a +conservarla viva y en acción sino a extenderla y robustecerla, y no +fui yo de los que menos parte tuvieron en tanta culpa. Pero hoy mismo, +cuando lo confieso y de ello me arrepiento, no puedo olvidar las +razones no enteramente desatinadas que influyeron en mi conducta y en +la de otros mis compañeros en aquellos días. Que Fernando VII había +jurado la Constitución forzado a hacerlo, era evidente, a punto de no +haber quien lo negase; que los enemigos del recién entronizado sistema +político eran muchos y poderosos, no era menos notorio; que así no +podía considerarse la revolución como concluida, era opinión de muchos, +si bien no de todos, y aun los que lo contrario decían tenían trazas de +hablar, o quizá de juzgar, en su interior, más que guiados por la luz +de la razón, movidos por la fuerza de su buen deseo. + +Ahora bien: suponiendo la revolución detenida en su carrera, pero no +terminada, porque tenía a su frente amenazándola a la contrarrevolución +su enemiga, sin poderse evitar que de nuevo entrasen en pugna, convenía +que los constitucionales, no sobrados en número, tuviesen un orden +y arreglo interno por el cual estuviesen unidos con fuerte lazo. +Sucedía, como antes de romper la revolución, y en los actos que la +prepararon, que la curiosidad hacía sectarios a muchos que sin serlo +no habrían sido liberales ardorosos. Además el interés, no de la clase +del individual, sino el de partido, menos feo que el primero, aunque +también digno de reprobación, movía a los autores de la revolución a +desear ser fuertes, para afianzar la seguridad y lograr el aumento, o +cuando menos la conservación, de lo que habían ganado. Todo ello valía +poco mirado como argumento encaminado a justificar un acto reprensible, +pero quien no le dé valor ignora qué cosa es lo llamado _capitulaciones +de conciencia_. + +Al cabo, fuese o no disculpable, acaeció que la sociedad secreta +determinó seguir unida y activa, siendo gobierno oculto del Estado, +resuelta al principio a ser auxiliar del gobierno legal, pero llevada +en breve por impulso inevitable a pretender dominarlo, y a veces a +serle contraria. + +Poco varió la sociedad su planta antigua. Fue adoptado en ella el +sistema de representación o electivo. Madrid, como era natural, +vino a ser la residencia del cuerpo Supremo director o cabeza de la +sociedad entera. Componíanle representantes de los cuerpos llamados +capítulos, constituidos en las capitales de provincia, y compuestos +de representantes de los cuerpos inferiores repartidos en diferentes +poblaciones, o en los regimientos del ejército que los tenían +privativos suyos, siendo de ellos a la par con los oficiales uno u +otro sargento, bien que en raro caso; perniciosa idea esta última, que +hizo suya, pero dándolo extensión, andando el tiempo, la otra sociedad +rival, con notable daño de la disciplina. + +Estaba formado el gobierno Supremo oculto (si oculto puede llamarse +uno cuya existencia es sabida y nadie trata de encubrir) de personajes +de tal cual nota y cuenta, de estos algunos de los de la primera, +otros no tanto. Del primer ministerio constitucional a que dio nombre +Argüelles ni uno solo era de la sociedad, ni en el cuerpo director ni +en otro, hasta después de cumplirse el segundo tercio de 1820. Pero +tenía en el mismo cuerpo asiento el conde de Toreno, ilustre ya por +más de un título, si bien a la sazón mero diputado a Cortes, por no +haber aceptado una legación que le fue confiada. Estaba asimismo en +él don Bartolomé Gallardo, cuyo renombre había llegado a ser altísimo +al terminar la primera época constitucional en 1814 y cuya fama aún +no podía haber tenido el menoscabo que de allí a poco fue teniendo, +hasta llegar a la decadencia suma en que ha muerto oscuramente en vejez +bastante avanzada; concepto después sobradamente rebajado en lo tocante +a su valor literario, si bien con más injusta y aun loca exageración +avaluado en días anteriores. Predominaba, con todo, en el gobierno de +la sociedad, como en ella entera, el interés más que las doctrinas de +los hombres de 1820, los cuales comenzaban a llamarse así por lo mismo +que su interés iba siendo otro que el de los hombres de 1812. + +Hasta julio de 1820 (época en que se abrieron las Cortes primeras +del nuevo periodo constitucional), nada hacía la sociedad más que +extenderse, sin disentir del gobierno legal en punto alguno importante. +Pero habiendo el ministerio dispuesto la disolución del ejército +llamado libertador, resolvió la sociedad, por medio del cuerpo de su +director o autoridad suprema, oponerse a una disposición arreglada a +la justicia. Para lograr su intento apeló a medios harto dignos de +reprobación, pues no eran menos que los de una resistencia, la cual, si +bien había de comenzar por medios, aunque ilegales, pacíficos, no podía +parar sino en pésimo fin, ya se encendiese guerra civil, ya encendida +fuese la victoria del uno o del otro partido, ya, por último, hecha +pública la resistencia, viniese el gobierno a quedar vencido, quedando +con esto conculcadas las leyes. El plan era que el general del ejército +(cargo ejercido a la sazón por Riego, sucesor de Quiroga, al cual +excedía mucho en fama) representase contra la dispersión de la fuerza +de su mando, en vez de obedecer la orden que para llevarla a efecto +había recibido. Para dorar este acto de insubordinación, quitándole +su carácter puramente militar, habían de representar en igual sentido +varios cuerpos civiles, y entre estos la diputación provincial de +Cádiz, a la cual ni la razón ni aun las leyes de entonces daban derecho +para entrometerse en tal negocio. Pero estas peticiones unidas, +procedentes de un ejército cuyo alzamiento acababa de ser coronado por +la victoria, y al cual debía su existencia la nueva Constitución, y +de una provincia y ciudad constitucionales como por antonomasia, eran +retos más que súplicas, y quienes las usábamos como instrumento las +mirábamos como armas que habrían de darnos de seguro el triunfo. Salvó +a la patria de este peligro, pero no sin causarle graves males, la +súbita determinación de Riego, que, siguiendo el consejo de un canónigo +su hermano, célebre después por sus rarezas, y entonces enviado a +traerle a la razón, por el conde de Toreno entre varios y más que +por otro alguno, se vino del ejército, dando a su viaje el carácter +de fuga, pues no tuvieron noticia de su partida sus cómplices hasta +después de estar él en camino. + +La llegada de Riego a Madrid desbarató nuestro plan criminal, y desde +entonces, por algún tiempo, la sociedad secreta nada hizo sino dejarse +llevar por las circunstancias. De los pasos desatentados que dio Riego +durante su breve estancia en Madrid, lejos de ser consejera, como fue +entonces y aun es hoy común suponer, fue desaprobadora, pero tímida y +callada. Llevó, sin embargo, el cuerpo en algunos de sus miembros el +golpe merecido por su anterior y mal conocido exceso, pero no merecido +por los que se le achacaron, los cuales fueron pretexto o motivo de la +leve pena impuesta a los culpados, y de la más grave del desconcepto +en que se trató de ponerlos, y en parte se consiguió, llegando a pasar +por verdades averiguadas falsísimos cargos.[73] + + [73] Entre otras calumnias, corrió con valimiento la de que + tenía la sociedad formado un ministerio, que por un acto + de violencia había de ser sustituido al que existía. En el + supuesto proyecto me tocaba ser ministro de Estado. Aunque + contaba yo treinta y un años de edad y ocho de carrera + diplomática, y había sido de los principales entre los + restablecedores de la Constitución, esta calumnia me ofendió, + más porque parecía una burla, que por lo infundada. ¡Tanto se + distaba entonces de hacer las rápidas carreras que después + hemos visto! + +La pena impuesta a unos causó en otros disgusto y hasta indignación: +nació de ello aumentarse la desunión entre los que componían el +gobierno oculto: se exacerbaron las pasiones, y vino a parar la +discordia en una proscripción, que, por fortuna, no pudo pasar de ser +expulsión de la sociedad de los que en ella eran minoría. Alcanzó tal +rigor a no menor personaje que el conde de Toreno, no aprovechándole +su renombre antiguo, ni su recién terminado destierro huyendo de la +pena capital que, si bien solo en rebeldía, le había sido impuesta. +Igual suerte cupo al intendente de ejército don Domingo de Torres, a +pesar de su extremado celo del bien y lustre de la sociedad, celo que +se extendía a la observancia de los ritos estimados por otros en poco. +Algunos más fueron los expulsados. + +Seguía en tanto la sociedad fría y desmayada. Era contraria al +ministerio; pero, como este se componía de hombres de altísimo concepto +entre los constitucionales antiguos, la oposición que se le hacía era +de parte de algunos hecha casi con repugnancia, y de parte de otros, si +con acrimonia y encono, con corta esperanza del triunfo. + +Pero con la división de los constitucionales iban cobrando aliento el +Rey y los parciales de Fernando, que lo eran del gobierno absoluto. +De aquí nacía irse arrimando al gobierno los más entre los antes sus +contrarios, en tanto que unos pocos, entre los cuales me contaba yo, +nos resistíamos a la reconciliación mientras no avasallásemos a los +que nos habían vencido y desconceptuado, guiándonos, ya ciego deseo de +venganza, ya razones políticas de más o menos peso. + +Así, cuando el Rey trató de negar la sanción al decreto de las Cortes +sobre supresión de los monacales, y cuando fue forzado a darla por +la amenaza de una sedición que en la sociedad de la Fontana había de +comenzar, pero que no comenzó, por no prestarse los socios a abrir +las sesiones por ellos voluntariamente suspendidas, el gobierno de la +sociedad secreta nada resolvió y nada hizo. Verdad es que Regato y yo, +ambos parte del actual gobierno, nos afanamos, y no sin éxito, porque +la Fontana siguiese cerrada y muda; pero nuestra conducta no fue ni +censurada ni aprobada por nuestros compañeros. + +Sin embargo, de allí a poco, cuando, irritado Fernando VII de haber +sido engañado y burlado al compelerle a dar la sanción al decreto +que desaprobaba, hubo de decir en privada conversación a alguno de +sus fieles servidores que se prestaría a avenirse con los llamados +exaltados para hacer guerra a sus ministros, y aun para sustituirlos +con otros entre los cuales hubiese constitucionales de los más +ardorosos, llevada al gobierno oculto la cuestión sobre si convendría o +no entrar en trato con la corte, fue resuelta por afirmativa, pero nos +costó gran trabajo ganar la votación a los que en ella triunfamos, no +sin haber de esforzarnos en gran manera para alcanzar el triunfo, y aun +vimos tal tibieza, recelo, y como pena en los aprobantes, que reputamos +desde luego muy difícil aprovechar nuestra victoria. Así fue que los +tratos seguidos con mutua desconfianza por parte de los palaciegos y +por la nuestra, oyéndose con poca satisfacción todo cuanto de ello se +iba dando parte mientras estaban pendientes, pronto concluyeron en un +rompimiento, siendo por otra parte verdad que la perfidia de la corte +justificó a los que de ella nada favorable a nuestros intentos se +prometían. + +En los alborotos que ocurrieron durante la residencia del Rey en el +Escorial, en noviembre de 1820, y con motivo de haber Su Majestad +nombrado un ministro de la Guerra sin consultar a los demás del +Ministerio, agregándose a ello ser el sujeto nombrado notoriamente +desafecto a la Constitución, y haberse descubierto al mismo tiempo una +conjuración cuyo objeto era el restablecimiento del gobierno absoluto, +poco tuvo que hacer el gobierno de la sociedad secreta para fomentar +el desorden que desde luego se manifestó en la capital y reinó en +ella durante tres o cuatro días. Su resolución formal por votación +unánime fue _dejar correr las cosas_. Corrían, en efecto, como torrente +impetuoso, contra la persona del monarca. No eran, como he dicho en +otros de estos mis recuerdos, los de la sociedad ni los apellidados +exaltados los más furiosos en aquellos días, pues los que pasaban +por moderados y ministeriales se mostraban, si no en mayor grado, +igualmente violentos en la sociedad de la Fontana, y por las calles y +plazas, hechas teatro de un alboroto que, no hallando resistencia, no +causó daños materiales o inmediatos. Quizá no es fuera de propósito +decir que en los groseros insultos hechos al Rey a su entrada en Madrid +de vuelta del Real Sitio, solo tomó parte la gente soez o uno u otro +loco, pero cediendo a propio impulso y no a dirección alguna. + +Mas si el gobierno de la sociedad secreta no fue excitador ni aun +siquiera causador de los desmanes de aquellos momentos, no se descuidó +en punto a aprovecharlos, pues lo hizo celebrando con el Ministerio una +concordia como entre potencia y potencia. + +Verdad es que el Ministerio había mudado en aquellos días en parte en +su conducta, en otra parte en su composición. Al ministro de Ultramar, +don N. Porcel, había sucedido don Ramón Gil de la Cuadra, a la sazón +ni enteramente moderado, ni exaltado, pero con algo del uno y del +otro carácter, y además de la sociedad secreta, aunque no del cuerpo +supremo de la misma, sino de otro de los inferiores, en el cual estaba +compensado lo inferior de su categoría con lo distinguido de las +personas de que estaba compuesto. Como estuviese asimismo vacante el +ministerio de la Guerra, fue nombrado para desempeñarle el ilustre +general de marina don Cayetano Valdés, el cual no era exaltado, pero +había hecho actos de tal; honradísimo caballero, así como militar +valiente, y en quien concurría la circunstancia de ser pariente +lejano de Riego. Ambas cosas facilitaron la avenencia poco menos que +generalmente deseada. Pasaron los militares desterrados a ocupar cargos +importantes, y a mí me cupo una suerte parecida. Fue muy censurada +esta capitulación, pero los censores afeaban más la conducta de los +ministros que la nuestra, suponiéndola para ellos humillación y para +nosotros victoria. + +Para hacer constar mejor la paz restablecida entre los de la oposición, +que eran de la sociedad, y los ministros y amigos de ellos, volvieron +al cuerpo director o gobierno oculto los que de él habían sido +excluidos, pero con una u otra excepción, y entre estas la notabilísima +hecha de Toreno, a quien no alcanzó nuestra amnistía. Sin duda +contribuyó a tal rigor el valor político de tan digno personaje, y +haber él tratado con desprecio la como pena que le había sido impuesta +sin previo juicio. Así, cuando Argüelles y Valdés entraron en la +hermandad, quedó separado de ella para siempre el digno amigo de ambos, +que era hermano antiguo. + +Lo cierto es que la sociedad secreta se declaró amiga y auxiliar del +Ministerio, y siguió siéndolo hasta la caída de este en marzo de +1821. Se prestaron Argüelles y Valdés a entrar en la sociedad, y así +lo hicieron, pero sin ser del cuerpo su director supremo, sino del +inferior de que seguía siendo parte su colega Gil de la Cuadra. Debe +añadirse que ni uno ni otro fueron _hermanos_ muy celosos, aunque no +fuesen infieles, y que antepusieron siempre, como debían, su oficio de +altos empleados y de ciudadanos al de socios. + +No a toda la sociedad fue grata la reconciliación con los ministros. +En el cuerpo su director se mostraba muy descontento el después +celebérrimo Regato, o ya hubiese empezado a ser traidor a la causa +constitucional, o ya estuviese vacilante y jugando juego doble, o solo +alimentase su odio sin objeto fijo todavía, habiéndole posteriormente +empujado las circunstancias y su falta de honradez a la infame conducta +que siguió, la cual le ha dado tan merecida mala fama. Ni era único +en su modo de pensar, porque en los socios o hermanos de inferiores +categorías no escaseaban, aunque no abundasen, quienes en su opinión +coincidían. + +En febrero de 1821 (ausente yo de Madrid por estar sirviendo la +Intendencia de la provincia de Córdoba), se sublevaron los guardias +de la Real persona (vulgarmente dichos de Corps), tal vez forzados a +hacerlo por habérseles hecho groseros insultos. Acudió a reprimir la +sublevación el Gobierno, y lo llevó a efecto; pero fue acusado con +poca razón de tibieza y aun de contemplaciones con los sublevados. +Es lo cierto que en la indisciplina civil y aun militar de aquella +época, no pocos de los que se precipitaron a oponerse a la sublevación +obraron como de _motu proprio_, más que como obedientes a orden +superior de legítima procedencia, y que la ejecución de lo dispuesto +por el Gobierno hubo de resentirse de tal circunstancia. Los que por +exceso de celo, haciendo más de lo que les era mandado, merecieron +ser tachados de cierto linaje de desobediencia, quedaron por demás +descontentos cuando vieron, si no desaprobada, tibiamente aprobada su +conducta. Regato y algún otro abrazaron la causa de estos quejosos, +siendo probable que al hacerlo solo vieron con gusto llegada la +hora de un rompimiento, de ellos mucho antes ardientemente deseado. +Desprendiéndose del tronco de la sociedad antigua, fueron estos a +fundar otra nueva, si al principio pobre y con pocas apariencias de +medro, no muy tarde robusta y poderosa, tal que, si la catástrofe que +acabó con la Constitución y con todo linaje de liberalismo, y aun de +libertad, no hubiese sobrevenido, compitiendo con la sociedad madre, +habría llegado a oscurecerla y tal vez a destruirla. + +Dio nombre y correspondiente forma, o fórmulas, a la novel sociedad +secreta (si es que de secreta merecía con exactitud el nombre) una +idea de don Bartolomé Gallardo. Este escritor afectadísimo, político +violento más que atinado o agudo, se distinguía por su afición ardorosa +a las cosas de su patria y lengua. La sociedad en que él tenía un +puesto de los superiores en categoría, aunque en ella no ejerciese +grande influencia, había tomado de una antigua y extranjera nombre y +ritos. Bien es cierto que de la del mismo nombre en otros pueblos se +diferenciaba notablemente, por ser una asociación puramente política y +concretarse a los negocios del país donde estaba establecida, y que al +ritual y planta y arreglo de las de su clase en tierras extrañas había +añadido algo peculiar de España y del oficio que en su patria ejercía. +Pero todo ello aun parecía poco a Gallardo, resuelto a españolizar más +los nombres y símbolos de la que era propiamente una asociación de +españoles constitucionales o liberales. Para su intento había vuelto la +atención a la época de la guerra de las comunidades de Castilla, traída +a la memoria de los españoles con ideas de amor y veneración a quienes +en ella figuraron sustentando la parte del popular por la oda de +Quintana a Juan de Padilla, y por la tragedia de Martínez de la Rosa, +cuya heroína, que le da título, es la viuda del mismo famoso personaje. +De aquí nació un plan de crear en la sociedad secreta grados y dictados +que variasen los en uso o se les sustituyesen, tomándolo todo de lo que +habían sido los comuneros. + +Tal idea de Gallardo, comunicada por él en conversaciones particulares, +hubo de dar golpe y de agradar a quienes proyectaban una asociación +entre secreta y pública, cuya índole y apariencia fuesen propias para +captarse voluntades y encontrar secuaces, particularmente en el vulgo. +Diéronse, pues, los nuevos sectarios el nombre de comuneros, siendo en +el uso común más corriente apellidarse hijos de Padilla; y llamaron a +sus sociedades particulares _Torres_. A esto añadieron varios dictados +de los cargos de la secta, insignias, ritos; todo ello en parte remedo, +pero asimismo variación, de los usos y formas del cuerpo de que se +separaban. Uno u otro nombre de personaje distinguido contribuyó desde +luego al lustre e importancia de los comuneros. Ocupaba entre ellos uno +de los primeros puestos Regato, de no corto poder e influjo todavía en +los negocios, y de gran crédito entre los liberales más extremados, no +obstante ser escasos sus merecimientos, aunque fuese de ingenio vivo y +sutil y de extraordinaria audacia y travesura. De mucho más valor era +el joven, a la sazón brigadier, don José María Torrijos, de quien tanto +va dicho en otra parte de estos recuerdos. Movió a Torrijos a entrar +en los comuneros, además de su natural fogoso, estar descontento del +Gobierno legal y también del secreto de la sociedad antigua, porque en +la represión del levantamiento de los guardias de Corps había hecho más +que otro alguno, y por ello había sido si no reprendido, poco menos. +También fue comunero y llegó al puesto más alto en la sociedad el +brigadier Palarea, en la guerra de la Independencia acreditado, pero en +su clase culto, guerrillero, y en las Cortes, a la sazón juntas, orador +de la oposición, si bien hablaba con más ardor y celo que elocuencia +o tino. Andando el tiempo, y no pasando mucho, contaron en su gremio +los hijos de Padilla al general Ballesteros, hombre que, a pesar de +su corto entendimiento, había alcanzado grande fama en la guerra de +la Independencia, y que desde 1815, época en que fue ministro de la +Guerra bajo el rey absoluto, en días de sañuda persecución de los +constitucionales, había seguido una conducta vacilante y dudosa, y, a +pesar de ello, privaba sobremanera con los liberales más ardientes; +ejemplo este, no raro, de sujetos que, aun sin el talento de ser +arteros, consiguen medrar y tener concepto en diversos y aun opuestos +bandos. Adquirió desde su entrada en el gremio de los de la misma +comunión política cierto puesto como de maestro y personaje venerado, +el anciano Romero Alpuente, cuyo renombre de magistrado desinteresado +mal podía encubrir sus malísimas calidades; fríamente violento y +predicador de la anarquía, que se valía de medios torcidos para recoger +aplausos de la gente más baladí. También, como se debía suponer, pasó +a militar en las filas comuneras Moreno Guerra, el cual (según le he +pintado en otros de mis recuerdos anteriormente publicados)[74] parecía +como naturalmente llamado a tal milicia por la clase de su instrucción, +por los hábitos de su vida política y hasta por su misma persona +física y lo general de su porte y modos. + + [74] En los artículos cuyo título es _Cómo cae un mal + Gobierno_. Al escribir lo que va arriba, difícil es no tropezar + en uno de dos escollos: o el de repetir lo dicho en otro lugar, + o el de citarme a mí propio apareciendo presumido. + +También figuró y mucho en la comunería, sin mayor mérito que el de +una osadía e inquietud a que pocos podían llegar, el diputado a +Cortes don Francisco Díaz Morales, oficial de artillería comprometido +en una conjuración en los días de la monarquía absoluta, y por ello +condenado a muerte, aunque, suspendida por largo plazo la ejecución +de la sentencia, logró, a la par con la libertad, el concepto de +víctima ilustre cuando vino a triunfar su causa; de ilustre familia +cordobesa, pero inclinado a mezclarse con la plebe, no obstante su +educación en el real colegio de Segovia; padrino de todo alboroto y de +todo alborotador,[75] y hasta con un matiz como de locura que hacía +menos criminales sus malos hechos; persona que murió ha poco tiempo +en indigencia absoluta, habiéndose apelado a la caridad pública para +que una suscripción le diese el sustento y abrigo necesarios, y siendo +su desgracia tal, que le sobrevino la muerte al llegarle el tal cual +alivio de su miseria. + + [75] Entre otros, había apadrinado a principios de 1821 al + después famoso Bessieres, que había sido condenado a muerte + en Barcelona por tener parte en una conjuración republicana. + No fue, como es notorio, ejecutada la sentencia, empeñándose + los más ardorosos y extremados liberales por salvar al que + estimaban su caro hermano, el cual vino a ser campeón del + absolutismo. + +Este último personaje, muy dado al cosmopolitismo, trasplantó a +España vástagos de otra sociedad extranjera que procuró enlazar con +la de los comuneros; pero el vástago, si prendió, no echó raíces ni +medró a punto de figurar notablemente en un terreno ocupado ya por +producciones del suelo propio. Fue así que, recién nacida la sociedad +de los comuneros, ocurrió caer de súbito la Constitución española en +Nápoles y el Piamonte, que, proclamada en el reino aquí nombrado en +primer lugar, había vivido allí algunos meses, y siéndolo igualmente en +la Italia Septentrional solo existió en ella algunos días, de lo cual +resultó haber de huir del suelo patrio los liberales más comprometidos, +y acudir a España, donde encontraron, como debían esperar, cariñoso +y aun fraternal acogimiento. No se mostraron, por cierto, ingratos +los así favorecidos, pues, lejos de serlo, declaraban que en nuestro +suelo habían hallado segunda patria; pero la misma circunstancia de +vivir con los españoles como hermanos los llevaba, sin mala intención, +a mezclarse muchos de ellos más de lo justo en los negocios de su +nueva familia. La revolución de Italia había sido obra de una sociedad +secreta, desde 1817 o 12 establecida en su suelo, y conocida con el +dictado de la de los carbonarios (o carboneros), la cual se había +dilatado por Francia, donde la sociedad masónica era instrumento +muy conocido y gastado, y por lo mismo, para fines políticos inútil +enteramente. Hubo, pues, también en España _ventas de carbonarios_, +pero en corto número y con flaco poder, siendo Díaz Morales uno de los +que trataron de fomentarlas. Andando el tiempo, y ya al empezar 1823, +aspiraron los carbonarios a salir de su oscuridad o insignificancia, +como pegándose a los comuneros más violentos y obrando a la par con +estos; pero nunca llegaron a merecer mucha atención, y aun una u otra +fechoría que discurrieron no alcanzó a darles siquiera un grado mediano +de mala fama. + +Grande fue la indignación en la sociedad primitiva al ver desgajar de +su tronco aquella rama y plantarla como destinada a ser árbol rival del +antiguo destinado a hacerle sombra, y desde luego a desacreditarle, +porque su descrédito justificaba el nuevo plantío, suponiéndole +necesario para dar a los liberales mejor sombra y nutrirlos con más +saludable fruto. Lo en parte singular fue ver entre los más furiosos +anticomuneros a Gallardo, a quien por sus antecedentes y conducta +habría parecido natural ver alistado en el gremio de la gente más +extremada y violenta, y del cual debía presumirse que se dejase llevar +por los nombres castellanos algo autorizados de la novel asociación; +pero se indignó sobremanera de ver como que se apropiaban su invención, +y, pudiendo en él más lo literato que lo político, miró solo a los +nuevos asociados como a plagiarios, les achacó que al robarle sus ideas +se las habían desfigurado por no comprenderlas bien, y dio suelta +contra ellos a su natural de hombre vano y acre en demasía. + +No correspondió la novel asociación con odio manifiesto al de que era +objeto, porque se sentía débil aún y conocía que debía ser modesta y +reservada, aspirando solo a cobrar fuerzas y destinando las que cobrase +a una guerra contra su rival, pero difiriéndola para tiempo oportuno. + +La caída del Ministerio en que figuraba en primer término Argüelles, +fue dolorosísima para la sociedad antigua, que durante cuatro meses +había estado con él en unión estrecha, contentándose con ser su +auxiliar, y no aspirando a dominarle, como hizo año y medio después con +un ministerio nacido de su seno. Los comuneros que acababan de nacer +no eran muy adictos a los ministros caídos, pero aparentaron serlo, +y se excedieron en sus demostraciones de enojo por el acto que los +derribó, mirando en él una ocasión de mostrar su celo para descubrir +conjuraciones y conjurados. + +Corría en tanto el año de 1821, no exento de turbulencias ni de +sublevaciones realistas, pero amenazando con males superiores a los que +ocurrían, los cuales eran pronto remediados, o sobresanados. + +Pero en otoño del mismo año tomaron los negocios un aspecto y sesgo +pésimos, no tanto por hechos de los enemigos de la Constitución, +cuanto por disensiones entre sus amigos. Habiendo cometido Riego actos +de enorme imprudencia como capitán general que era de Aragón, fue +separado de aquel mando por el Gobierno; disposición justa, pero que +tenía la desgracia de ser grata al Rey, lo cual, sobre otras razones, +era una poderosísima para que pareciese injusta, y aun atroz, a los +liberales conocidos por el distintivo de exaltados. Hubo en Madrid +conatos de sedición que fueron reprimidos. Entretanto, circulaba +por las provincias la idea de que el Gobierno supremo, dócil por +demás con la real persona y con toda la corte, iba a consentir en el +restablecimiento del poder absoluto, o en algo poco menos. En todos los +conventículos de la sociedad antigua, a la sazón en el apogeo de su +poder, era tal el pensamiento dominante. + +En ninguna parte de España eran los constitucionales más numerosos, ni +contaba la antigua sociedad secreta con más poder, así por el número +como por la calidad de quienes la componían, que en la ciudad de +Cádiz. Los comuneros, escasos en número, y apenas contando con persona +alguna de tal cual valía, eran casi nada en un lugar teatro donde la +otra sociedad poderosa había llevado a cabo el restablecimiento de +la Constitución, siendo de todos sabido que era obra suya. Y lo fue +también, y casi exclusivamente, el proyecto concebido en los días de +que voy ahora aquí hablando, y llevado a ejecución hasta cierto punto +de levantar bandera contra el Gobierno constitucional en nombre de la +Constitución misma. + +No fue consultado para el intento el gobierno superior establecido en +Madrid. Al revés, procedieron los de Cádiz ocultándole su proyecto, y +hasta fue tildado de delación algún paso dado para que, conocido en la +capital el daño que amenazaba, se atajase o previniese por las vías +de consejo cariñosas y fraternales, por las cuales únicamente podía +proceder un cuerpo falto de fuerza material, y que, aun si la hubiese +tenido, no habría querido emplearla. + +Al cabo la semirrebelión estalló y se comunicó a Sevilla, siendo +también allí de la misma sociedad la dirección, así como lo fue el +origen del levantamiento. + +Entonces el gobierno de Cádiz estuvo en la sociedad apenas disimulado. +Los que no eran de ella sabían su existencia, se mostraban prontos a +prestarle obediencia, averiguaban ansiosos lo que en ella se trataba, y +esperaban para cumplirlo a saber lo que se resolvía. + +En medio de esto, el cuerpo llamado Capítulo de Cádiz, al cual +obedecía, las sociedades inferiores de la provincia, inclusas las de la +misma ciudad, numerosas y acaloradas, se veían en situación de notable +apuro. Muchos de aquel cuerpo habían atizado el fuego que veían con +pena y terror crecido hasta ser incendio que amenazaba gravísimo daño. +La autoridad suprema de Madrid había disculpado más que aprobado los +hechos de las de Cádiz y Sevilla, y, si nada afecta al Ministerio, ni +aun a la mayoría de las Cortes, que solo era semiministerial y solía +variar, tampoco veía sin horror que fuese a encenderse una guerra +civil entre los constitucionales. Los enemigos de estos se mostraban +al doble satisfechos, porque el desorden les daba motivo a censurar +un estado de cosas que tan malos efectos producía y en que eran +desatendidas impunemente las leyes, y porque esta misma confusión les +daba juntamente materia a la censura, y fundadas esperanzas de triunfo. +Pero en el mismo Capítulo había hombres obcecados resueltos a llevar +las cosas adelante hasta a una situación de rebelión completa, mientras +otros procuraban traer una avenencia que no dejaba de ser dificultosa. +En las juntas inferiores era lo común estar por los pareceres más +violentos, influyendo en esto varias razones: fanatismo nacido de +escasa ilustración en algunos, temor en otros por creerse comprometidos +por los pasos primeros dados en la carrera de la rebelión, y ambición +o interés en un gran número, que esperaban de la guerra civil ascensos +y otras ventajas, porque comenzaba a asomar la idea, llevada después a +extremos a resultas de verla realizada, de que sembrando o fomentando +las revueltas se coge buena cosecha de grados y honores. Y si bien las +Cortes, en dos resoluciones que se contradecían, habían a la par dado +apoyo al Ministerio y declarádosele enemigas, aprobando con esto último +el quebrantamiento de las leyes que como por fórmula en su primera +resolución sustentaban, ni aun esto alcanzó a traer a la sumisión a la +parte más crecida de los rebelados en Cádiz y Sevilla, muy numerosos en +la primera ciudad, y escasos en número en la segunda, pero dominantes +en ambas. + +Tal era la situación de las cosas en Cádiz al terminar 1821, gobernando +allí la sociedad secreta, a la cual obedecía, sin ser de ella, el +gobernador militar y político; hombre honradísimo, hasta virtuoso, de +mansa condición, deseoso del bien, y pesaroso del papel que estaba +representando por sentir que con su conducta evitaba mayores males. + +Me tocó en aquellos días, en que acababa de ser elegido diputado a +Cortes por la provincia de Cádiz, pasar a aquella ciudad desde la de +Córdoba en que estaba residiendo, porque había estado sirviendo en +ella mi empleo de intendente. Había yo sido de los desaprobadores del +pensamiento de resistir al Gobierno legal; pero empezada, contra mi +deseo no encubierto, la guerra entre los exaltados y los moderados, +por cálculo político no desacertado, aunque de mala especie, me +había puesto de parte de los primeros, y bullía en su favor, porque +preveía que, si triunfando el Ministerio triunfaba con él la ley, +infaliblemente los anticonstitucionales, unidos a la sazón con +los ministeriales, pronto se sobrepondrían a sus compañeros, y +deshaciéndose de ellos y de la Constitución, recogerían todo el fruto +de la victoria. Salí, pues, para Cádiz lleno de pena, descontento aun +de mí mismo, incierto sobre cuál sería el modo de pensar de mis amigos +políticos, de los cuales había disentido al desaprobar yo el proyecto +del rompimiento, y deseoso de encontrar términos de avenencia, si +bien con poca esperanza de ver mi deseo logrado. Pero, llegado que +hube al pueblo de mi nacimiento y también de mi amor, cabeza de la +provincia que me había elegido diputado a Cortes, encontré que mis +amigos, con rara excepción, deseaban ya la paz, viendo cuán funesta +sería la guerra. Había con todo dificultades enormes que vencer para +reducir a la obediencia a los que habían sacudido el yugo y querían +sustentar con la fuerza su desobediencia. En dos semanas que pasé en +Cádiz apenas salí del Capítulo, casi constituido en sesión permanente. +Debo decir que pocos días de mi larga vida han sido más amargos, aunque +en ella hayan abundado horas de amargura. Los singulares medios por +donde llegamos por lo pronto, pero no de buena manera, al fin apetecido +merecen una relación circunstanciada en la cual se dé a conocer qué +eran aquellos días. + + +II. + +Si era el Capítulo de Cádiz la única autoridad real y verdadera de +aquella provincia, era una autoridad supeditada por los que de ella +dependían. Así es que no osaba tomar resolución alguna, disimulaba, +y cuando se aventuraba a dar un paso adelante en la carrera por +donde los que en él eran el mayor número querían llevar las cosas, +al punto se veía precisado a detenerse y aun a retroceder, si no en +la realidad, en la apariencia. Hasta con la minoría del mismo Cuerpo +se veía la mayoría forzada a guardar contemplaciones, que eran actos +de condescendencia. Verdad es que los frívolos pretextos con que se +cohonestó el primer acto de resistencia estaban desvanecidos; que +habían intervenido en el negocio las Cortes, y en dos votaciones, +en no corto grado, si ya no enteramente contradictorias, se habían +declarado contra los ministros, aunque condenando a los semirrebelados, +y mandándoles sujetarse a las leyes y al Gobierno, y (lo que es más) +que, pendientes estos sucesos, había habido una elección general, y en +las Cortes electas iba a predominar el partido exaltado, con lo cual +estaba logrado el objeto que había dado ocasión a la resistencia de los +gaditanos y sevillanos. Pero esto último venía a ser una desgracia, +porque daba un argumento erróneo, pero de gran fuerza para el vulgo, a +los que insistían en seguir desobedientes hasta llegar a ser rebeldes, +sustentando su causa con las armas. Algunos hombres, y de los más +notables, causantes o fautores de los primeros movimientos, habían +sido elegidos diputados, y, si bien con esto había adquirido fuerza la +causa por ellos abrazada y sustentada, era común decir que, llegados +ellos a encumbrarse, daban con el pie a lo que les había servido de +escalera, lo cual no parecía bien y aun dolía a quienes nada habían +ganado en toda la serie, aunque no larga tampoco corta, de aquellos +disturbios. Esto decían algunos, y acusación tal muy repetida hallaba +favorable acogimiento en numerosos jueces, en litigio en que eran muy +crecidos en número los que juzgaban. En la ciudad de Cádiz la sociedad +tenía influjo sobre las clases todas del pueblo, inclusas las ínfimas, +allí a la sazón constitucionales, y sabido es que entre la gente ruda e +ignorante, las opiniones extremadas prevalecen. + +Ni se contentaban los de los cuerpos inferiores con mostrarse +indóciles en sus reuniones y en su manejo para allegarse parciales +fuera de ellas, a lo que hacía, y más todavía a lo que, no sin causa, +sospechaban que intentaba hacer el Capítulo, sino que le enviaban una +u otra diputación, que, contra toda regla, era admitida, y a la cual +se daba voz, si bien no voto, y que al usar de la voz lo hacía en tono +de no encubierta amenaza, y como quien manda en vez de ser como quien +representa. Mal podía reprimir la ira el presidente del Capítulo, +hombre nada sufrido entonces, y, sin embargo, tascaba el freno, aunque +sin poder ocultar que se violentaba. Al revés los de la corta minoría; +viéndose apoyados por gente de afuera, aparecían no solo renuentes, +sino indignados y soberbios. + +Pasaba uno y otro día sin salir de situación tan angustiosa, cuando +urgía una decisión final, y apremiaban a darla los sucesos, empujando +a ella por opuestos lados. Se presentó en el Capítulo un comisionado +del de Sevilla, y nos echó en cara nuestra timidez, declarando que +los sevillanos (esto es, no los hijos y vecinos de aquella ciudad, +sino los que en ella pretendían llevar la voz del pueblo) estaban +resueltos a seguir resistiendo hasta que la victoria en verdadera +lid decidiese entre la causa del Gobierno de Madrid y la de las +provincias desobedientes. Singular era tal aserto, siendo sabido que +en Sevilla la población, aunque con excepciones, no era, como en +Cádiz, constitucional, sino lo contrario, por lo cual, si llegaban +las hostilidades, difícil había de ser que no fuese el triunfo de los +parciales del Gobierno, a los cuales se habían agregado los de la +monarquía absoluta. Pero cuando a los de Cádiz, tachados de tibios, +o quizá de algo más, se ponía por ejemplo de ardor y fortaleza la +conducta de los de Sevilla, a estos, según supimos muy en breve, se +citaba por modelo para avergonzarlos, y aun para intimidarlos, los de +Cádiz. + +Entretanto, el Gobierno supremo oculto de Madrid, lleno de congoja y de +temores, ansiaba por ver reducidas a la obediencia a las provincias ya +casi rebeladas. Apeló, pues, de nuevo al consejo, porque otras armas +no tenía, y solo por la vía de la persuasión podía lograr el fin que +anhelaba. No creyendo los escritos suficientes para ver satisfecho su +buen deseo, cuerdamente dispuso enviar a Cádiz un hermano comisionado, +y al intento eligió uno de los más comprometidos en el alzamiento de +1820, lo cual equivale a decir de aquellos para quienes la causa de la +Constitución era una misma con la de su interés personal, pues cayendo +aquella, vería en grave riesgo hasta su vida. Fue el elegido el oficial +de marina don Olegario de los Cuetos, a quien ha visto la generación +presente figurar, al cabo, en primer término en el partido apellidado +progresista. + +Sabida que fue en lo general de la población de Cádiz la venida de +tan digna persona, y sospechándose y aun casi sabiéndose a qué venía, +los más extremados y alborotados levantaron la voz de que un emisario +del Ministerio había llegado con la mira de reducir al pueblo a la +servidumbre y acabar con los patriotas, y de resultas con la libertad +misma. Hubo hasta inquietud peligrosa por la propagación de tal +rumor, acogiendo la credulidad las calumnias de la maldad, y estuvo a +pique de ser maltratado, y aun tal vez en el grado último, uno de los +restablecedores de la Constitución. + +La llegada de Cuetos ponía al Capítulo gaditano en una situación por +un lado ventajosísima, y por otro algo apurada, porque si la autoridad +del Gobierno oculto, si no de todos obedecida, por todos declarado +con derecho a exigir obediencia, nos mandaba someternos, de temer +era, atendido el estado de los ánimos, que aun a su mismo Gobierno +secreto la sociedad de Cádiz se declarase medio rebelde, llevando +delante, hasta sustentarla con las armas y hacer la rebelión completa, +acompañada de guerra civil entre constitucionales, la separación de la +obediencia a las leyes y a la autoridad que en nombre de las leyes +obraba. De todos modos, iba a acabar la hora de las dilaciones y +tergiversaciones. + +Pero si bien el Capítulo podía proceder por sí en tan grave negocio, +no quiso; en lo cual si un tanto se expuso, obró con cordura a la +par que con atrevimiento, trayendo el negocio a la deliberación y +resolución de toda la sociedad secreta, o, dígase, de todos cuantos +quisieron concurrir con su voto, o con su voz, o con su asistencia +a la determinación final sobre la cuestión pendiente. Fue, pues, +convocada, al intento de promover en ella un debate y resolución +definitiva, una junta magna para las primeras horas de la noche. Era +esta de las de enero (1822), que aun en las latitudes apartadas de las +polares son bastante largas, y dan tiempo para detenerse en prolongadas +discusiones. Acudieron los de la sociedad, si todos no, en número +muy crecido: corrió por la ciudad la noticia de la convocación y del +negocio que iba en ella a tratarse y decidirse; estaban todos suspensos +y como colgados de lo que iba a dictar una asociación ilícita, y hasta +el mismo gobernador y jefe político, no obstante ser honrado patricio, +buen caballero y cristiano piadoso, como si hubiese renunciado a su +autoridad por no poder ejercerla, se sometía al fallo de un tribunal o +cuerpo cuyos miembros estaban anatematizados por la Iglesia, sobre sus +otras nulidades. + +Aunque el Capítulo había resuelto someter la cuestión a la resolución +de la irregular _Junta magna_, no debía ni quería, ni en razón podía, +presentarse en ella sin el intento formado de influir poderosamente en +lo que resolviese la numerosa reunión convocada. Para el intento, era +indispensable que hasta desapareciese la minoría del mismo Capítulo, +corta, pero tenaz, y tal que podría frustrar el proyecto de sumisión, +si no aparecía unanimidad en vez de mayoría en lo resuelto por el +cuerpo cuya autoridad iba a ser como renunciada al ponerla en juicio +ante quienes de ella dependían. Consiguiose nuestro intento, no sin +trabajo, sosegando el honrado fanatismo de una o dos personas, y aun +logrando que guardase silencio otra, cuya violencia, según juicio que +pudo ser erróneo, pero que tenía harto fundamento, parecía hija de +malas pasiones y de ambición poco escrupulosa. Así nos encaminamos al +sitio donde se había de celebrar la junta con un tanto de confianza, +pero ciertamente no ajenos de recelo. + +Abierta la sesión, siendo en ella presidente el del Capítulo, y +proponiéndose ante todo que entrase y fuese oído el comisionado del +gobierno supremo de nuestra sociedad, se levantó a oponerse a que +siquiera se le diese entrada el entonces famoso escritor que llevaba +por apellido Clara-Rosa. El tal sujeto, ejemplo lastimoso del influjo +que tienen y poder que cobran en tiempos revueltos personas cuyo ningún +valor moral no está compensado por dotes intelectuales ni por saber, +acreditó con sus palabras mal zurcidas, en las cuales ni observó las +fórmulas de la sociedad, cuán malas eran sus intenciones, y cuán +escasos sus recursos para sustentar sus opiniones. Entre sus errores, +fue uno apellidar a Cuetos emisario, dictado que, sin ser ofensivo, +venía a serlo, porque con nombrar así a Cuetos se le había hecho odioso +ante el vulgo. Esto proporcionó al presidente una ocasión de ensalzar +a Cuetos, y de poner en claro, si no cual era su comisión, la alta +procedencia de este, y por consiguiente, su importancia. No bastaron, +con todo, ni la dignidad de la silla presidencial, ni las convincentes +razones dadas por quien la ocupaba para que no siguiese la discusión +sobre si había o no de entrar Cuetos. Tales trazas llevaba el negocio, +predominando en la junta los de opiniones extremadas, si no por ser +allí los más numerosos, por ser los más audaces y llevarse consigo a +los tímidos o vacilantes, que parecía casi cierto que el comisionado +del gobierno de la sociedad no sería ni admitido en la junta, cuando +el presidente, sin esperar la votación, dando un golpe en la mesa, +con voz clara, fuerte y como de quien manda, dijo que «en nombre de +nuestras leyes, dese entrada al momento a nuestro digno hermano». +Sorprendió a todos el atrevimiento, y siguió al mandato la obediencia, +de suerte que, cuando empezaban los malcontentos a quejarse de lo que +calificaban de acto ilegal y despótico, estaba Cuetos en la sala, y +llenos de aliento los deseosos de la sumisión, y de desmayo, en medio +de su furia, los de la opinión contraria. Oído Cuetos, el cual, no por +sí, sino en nombre de quienes le enviaban, aconsejó el desistimiento de +la resistencia, todavía iba a renovarse sobre ello el debate, cuando +alzando la voz el comandante del batallón de la Princesa, hombre de +gran entereza y de aquellos para quienes valían más sus obligaciones +de militar y de ciudadano que los de miembro de un cuerpo no legal, +declaró que él con la tropa de su mando estaba resuelto a obedecer a la +autoridad legítima y constitucional, o, dígase, a las leyes civiles y +militares. Era tal modo de expresarse una condenación explícita hasta +de la existencia de la sociedad, o, si no tanto, de la parte que la +misma tomaba en la dirección de los negocios públicos, así como lo era +de todo lo hecho en Cádiz y Sevilla desde los primeros pasos dados en +la carrera de la resistencia al Ministerio. Pero lo atrevido de la +declaración cuadraba bien con el deseo de quienes deseaban sofocar el +incendio que ellos mismos habían causado y atizado. El escándalo causó +un alboroto o principio de desorden en la junta, e impidiendo seguir +la discusión, produjo una cosa a manera de votación, pero no votación +perfecta, la cual, levantada la sesión entre quejas y reconvenciones de +los vencidos, vino a dar de sí que Cádiz entrase en el orden de que se +había separado. La gente que, en las inmediaciones o en otros lugares, +estaba aguardando ansiosa a saber lo resuelto por la sociedad, árbitra +entonces de la suerte de aquellas provincias, entendió desde luego +que la resistencia había concluido. Al día siguiente hubo un amago de +motín dirigido contra los de la sociedad a quienes con sobrada razón se +atribuía el éxito del grave negocio que tanto ocupaba los ánimos del +vecindario gaditano. Pero los sediciosos, faltándoles apoyo, no pasaron +de amenazar, y tras días de inquietud vinieron otros de sosiego, ya muy +deseados por la gente de algún valer, y aun por la parte de esta que +había visto con placer y aprobado los primeros desmanes. + +Allanándose Cádiz a entrar en la senda legal, inmediatamente le siguió +Sevilla, dándose el parabién quienes dirigían los negocios en esta +última ciudad de verse fuera de una situación de angustia y peligro. +Allí no había que temer alboroto de la plebe, siendo la de Sevilla, +con raras excepciones, indiferente en punto a los promovedores de la +resistencia, cuando no contraria. + +En dos provincias más de España (en Galicia y Murcia) había habido +movimientos para ayudar a los desobedientes de Cádiz y Sevilla; pero +duró poco el triunfo de los que los causaron, restableciéndose el orden +e imperio de la ley sin dificultad considerable. En todo ello obraban +ciertos cuerpos de la sociedad secreta, no en obediencia al gobierno de +la misma, sino por sí, de lo cual resultaba falta de unión y concierto +en el gremio numeroso de los asociados en España. + +Mientras esto pasaba, apenas daban señal de vida los comuneros como +cuerpo, si bien algunos de ellos se asociaban a los desobedientes, como +convenía a personas de las ideas más extremadas. Con todo, ocurrió +recién pasados los primeros días de haber levantado la bandera de +la resistencia Cádiz y Sevilla, un incidente notable y extraño. El +Gobierno legal, no bien supo las inquietudes de Andalucía, cuando cuidó +de impedir que a las poblaciones semirrebeladas acudiesen personas +cuyas opiniones y conducta conocidas diesen fundado motivo de temer +que fuesen a fomentar la idea de la resistencia. Pero cuando esta +disposición, no muy legal pero en uso constante en nuestra España +donde los movimientos y residencia de las personas están como sujetos +a la intervención de los que mandan, estaba llevándose a efecto, se +apareció en Andalucía, con licencia de la superioridad, Regato, persona +muy principal entre los comuneros, pero hombre de cuyos antecedentes +conocidos debía esperarse que prestase eficaz auxilio a los +desobedientes. No hubo de hacerlo, ni tampoco lo contrario, a lo menos +claramente, y la como oscuridad con que vivió entre los semirrebelados +encerraba sin duda un misterio, si bien en ello apenas se hizo alto. + +También pareció extraño que el Ministerio nombrase entonces para +desempeñar el gobierno político de Sevilla a un sujeto de mérito, pero +comunero y amigo no menos que del anciano Romero Alpuente, es decir, +de la persona a quien más se allegaba la gente más sediciosa. Así es +que en Sevilla, restablecido el orden, los pocos hijos de Padilla que +encerraba aquella ciudad, aparecían adictos a quien había venido a +poner, y puesto, término a la resistencia. + +No sucedió lo mismo en Cádiz. Allí creció de súbito la sociedad +comunera, y creció prodigiosamente, pasándose a ella todos los de +la antigua, descontentos y aun furiosos por la terminación de los +recién pasados disturbios. Y como en Cádiz las clases inferiores eran +constitucionales, fue fácil a la comunería aumentar allí sus filas +hasta formar una crecida hueste. De esta era principio fundamental el +odio a la sociedad antigua. + +Entretanto, en Madrid, abiertas las nuevas Cortes, trabajaban las +dos sociedades influyendo en la conducta de los diputados que +respectivamente eran de ellas, los cuales cuando menos componían más de +una mitad del nuevo Congreso. + +Pero, coincidiendo con la reunión de este nuevo cuerpo legislador +y en la esencia soberano, por un lado ser elegido Riego para la +presidencia durante el primer mes de la legislatura, y por el otro +haberse formado un Ministerio de moderados, todos ellos hombres de +mérito y alto concepto, entre los cuales descollaba Martínez de +la Rosa, tomaron las cosas singular aspecto y sesgo en cuanto al +proceder de los gobiernos ocultos. El de la antigua no era amigo +del Ministerio, pero tampoco su enemigo, y los meros socios estaban +divididos, contándose entre ellos así los hombres más vehementes de +la oposición, como no pocos ministeriales declarados y celosos. Vino +esto a influir en la mayoría del Congreso a punto tal que no la había +fija, sino al revés muy variable, y esto sobre cuestiones importantes, +siendo así que, recién hechas las elecciones, era general esperar, +unos con temor y pena, y otros con gozo y soberbia, que predominarían +constantemente los exaltados. En tanto, el gobierno de los hijos de +Padilla y todos cuantos de él dependían, hacían al Ministerio cruda +guerra en unión estrecha con no pocos diputados que éramos de la otra +sociedad rival. Yo, que estaba entre estos últimos, obrando o hablando +con desatentada violencia, como si quisiese probar que no merecía +ser acusado de moderado, como lo había sido poco antes en Cádiz, y +que veía mi conducta aprobada y ensalzada por los escritos de los +comuneros, y o tibiamente aplaudida, o a veces solo disculpada por +los de mi _hermandad_, sentí lo que era a la par pueril enojo y justo +cálculo político, y en un momento de mal humor, para el cual no me +faltaba motivo, solté la expresión de que mi puesto natural entonces +era estar entre los comuneros. Oyeron algunos de estos, amigos míos, +mis palabras, y equivocando por resolución deliberada un arranque de +ira, participaron a su gobierno que iban a contarme en su gremio; y tal +era la necesidad que tenía su sociedad de recibir aumentos, que pasó +nada menos que una circular a todas las _torres_, haciéndoles saber la +adquisición de mi pobre persona como una conquista digna de mención +especial. Pronto, sin embargo, vino el desengaño, porque pasado el +ímpetu en que yo me había mostrado inclinado a dar tal paso, determiné +por varias razones mantenerme firme en la asociación a que me ligaban +fortísimos lazos. Grandísima fue la indignación de los comuneros contra +mí, y si disimulada por algún tiempo, conservada hasta dar claras y +vivas muestras de sí en periodo no muy distante. + +Iban así las cosas trabajosamente, y estaban próximas a terminar las +Cortes ordinarias de 1822, encendida la guerra civil en Cataluña, +no sin tentativas de emprenderla en otros puntos; no encubriendo +el gobierno francés la mala voluntad que nos profesaba, ni aun su +intención de hostilizarnos a la larga; el Rey dispuesto a recobrar su +poder antiguo, y ya apenas contento con el Ministerio moderado por él +mismo escogido, y lleno de condescendencia a sus deseos, y las Cortes +con escaso concepto, sin fe en sí propias, no atreviéndose ni a dar +apoyo al Ministerio ni a hacerle guerra. En la sociedad de que yo era +parte había la misma incertidumbre que en las Cortes. + +Ocurrieron en esto los sucesos que señalaron los días corridos desde +el 30 de junio al 7 de julio: la sublevación de la Guardia Real, y su +vencimiento en las calles de la capital que invadieron. En los días que +permanecieron las tropas sublevadas y el Gobierno constitucional frente +a frente, nada hicieron las sociedades secretas que no les fuese común +con los demás liberales. La nuestra apenas celebró juntas. + +Pero la victoria de la causa constitucional mudó la faz de las cosas. +El Rey, vencido y sujeto, se veía forzado a darse por satisfecho con +seguir reinando en la apariencia, o dicho con más propiedad, con que +continuase la ficción legal que le suponía reinante, ficción, como +todas las de igual clase, de nadie creída. + +El Ministerio, bajo cuya dirección habían venido las cosas públicas a +tan fatal paradero, no podía seguir gobernando, ni él quería. Formar el +que había de sustituirle vino a ser puesto a cargo del gobierno oculto +de nuestra sociedad, el cual, puesta mano a la obra, la completó como +pudo, aceptando la lista de ministros que le fue presentada el Rey, tan +sujeto a todo que en prestarse a cuanto más le dolía encontraba nuevas +pruebas de su estado de cautiverio. + +No solo tuvo nuestra sociedad la imprudencia de hacer nombrar un +Ministerio compuesto exclusivamente de personas de ella misma, sino que +se mostró satisfecha y aun ufana de ello, como si hubiese alcanzado una +victoria y conseguido una gran ventaja. Lo que había logrado era cargar +con una responsabilidad enorme, introducir en el Estado un gobierno +secreto al cual obedecía el gobierno público o legal, y crear nuevos +elementos de discordia, cuando tantos había que pugnaban unos contra +otros, en nuestro daño y el de nuestra causa. + +Grande fue el furor de la mayor parte de los comuneros al verse +excluidos de participación en el Ministerio, cuando este venía a +manos de una oposición, en la cual muchos de ellos habían peleado y +señaládose. Pero los más de ellos disimularon por lo pronto, tirando +a contener a los impacientes o mal sufridos de su sociedad, lo cual +dentro de breve plazo llegó a ser nada fácil empresa. + +Otro inconveniente asimismo de bulto tenía el recién formado +Ministerio. No podían por la Constitución vigente ser ministros los +diputados, y era forzoso llamar para entregarles las riendas del +gobierno a otros hombres en vez de los caudillos de la parcialidad +predominante en el Congreso, donde tenían asiento los de más +nombradía entre los exaltados. Ahora bien; aun cuando habría sido +dificultoso hallar en nuestras filas hombres capaces de ser buenos +ministros, y tampoco era fácil señalar algunos siquiera medianos para +circunstancias en que acertar era casi imposible, crecía de punto la +dificultad si se iba a buscar sujetos idóneos para estar al frente de +la nación en la minoría de las Cortes nuestras antecesoras, o fuera de +ellas en lo general de los españoles de algún renombre. En el Congreso +inmediatamente anterior habían figurado los constitucionales de antigua +fama, y el mayor número de estos pasaban por ser del partido moderado, +cuando la oposición exaltada del mismo cuerpo, si bien compuesta de +personas muy dignas, era reputada, y no sin razón, inferior en valor +intelectual al gremio de aquellos con quienes habían estado en guerra, +y por los cuales había sido vencida repetidas veces. Sin agravio de la +respetable memoria de los que en agosto o a últimos de julio de 1822 se +encargaron del gobierno de la nación, bien puede decirse que no eran +sus fuerzas bastantes a llevar el grave peso que se echó sobre sus +hombros. Don Evaristo San Miguel, que no había sido diputado, merecía +ser tenido por un buen militar y no mal literato, recomendándole además +ser amigo y compañero de Riego; pero por ninguna de sus calidades, a +pesar de tenerlas buenas, parecía a propósito para ministro de Estado. +Tal vez el ministerio de la Guerra, que fue confiado al general López +de Baños, no caía mal en él, aunque fuese bizarrísimo soldado y hombre +entero más que instruido o agudo. Recomendaban a don José Manuel de +Vadillo, diputado que acababa de ser en las Cortes de 1820 y 21, su +instrucción algo extensa y su entonces no mal juicio, así como el haber +sido ya jefe político de una provincia en 1814, a pesar de lo cual +para la actividad necesaria en un ministro le faltaba mucho. Aunque +nadie podía negar algún talento y buena intención a don F. Fernández +Gascó y a don Felipe Benicio Navarro, por confesión casi general, y +por no ser sus nombres de suficiente fama, hacían desairada figura en +su encumbramiento. La Hacienda fue dada a don M. Egea, pero solo en +interinidad, pues no obstante ser de nuestra sociedad secreta, y buen +empleado, todavía no tenía nombre bastante para ser elevado a ministro +propietario. Por último, fue llamado a desempeñar el alto cargo de +ministro de Marina el entonces capitán de navío don Dionisio Capaz, +que había sido diputado a Cortes en las de 1813 y 14, pero de quien, +para no decir más en su censura, bien puede asegurarse que su elevación +admiró al cuerpo de la armada, y no pudo causar grande satisfacción a +los pocos que le conocían. + +Formado el Ministerio, solo agradó al cuerpo del cual procedía. A +no pocos causó disgusto; a lo general de las gentes, sorpresa. No +justificaron los hechos los temores de quienes recelaban ver salir de +los nuevos ministros disposiciones de violencia revolucionaria, ni +correspondieron ellos a las lisonjeras esperanzas y a los temores que +de su advenimiento al poder habían concebido por un lado sus amigos y +por el opuesto sus contrarios. + +Sin embargo, hubo al principiar los recién nombrados a desempeñar +sus cargos un momento en que cesaron los odios antiguos y todavía +no aparecieron los nuevos, periodo en el cual los parciales de la +monarquía absoluta, no bien recobrados de su derrota en Madrid, +guardaban silencio, en que los moderados, igualmente vencidos en +las últimas lides, aunque no hubiese sido sobre ellos directamente +alcanzada la victoria, se resignaban a su destino, y en que los +exaltados, aun los descontentos, no creían conveniente a ellos mismos +dar todavía señal del espíritu que los animaba. + +Mina, nombrando general del ejército destinado a sujetar a los rebeldes +catalanes, caminaba a su destino con algunas tropas, y ningún liberal +extremado por entonces dejaba de tener en mucho a Mina, y si otra cosa +sentía, lo disimulaba. Iban a juntarse Cortes extraordinarias como +con harta menos necesidad de tenerlas juntas se había hecho el año +anterior, cuando era de los moderados el predominio, y las Cortes +eran más que son hoy lo que a todos los sucesos daba color e impulso, +aun cuando las Cortes mismas, como el Ministerio, habían venido a ser +poco más que ejecutores de lo que disponían las sociedades secretas, o +digamos de lo que dictaba las más antigua de estas, sirviéndole hasta +entonces la novel de auxiliar, si bien no de buena voluntad y teniendo +que contentarse con censurar a algunos de los miembros de aquel cuerpo, +pero respetando al cuerpo entero, a lo menos en público, mientras en +hablillas o en sus conciliábulos le zahería y tiraba a desconceptuarle. + +Abiertas las Cortes extraordinarias, el primer paso de estas, de +alguna bien que no grande importancia, fue elegir el que había de ser +presidente durante el primer mes de la recién comenzada legislatura. +Aquí resultó la votación hecha con arreglo al espíritu de los partidos +políticos antiguos y no con el que comenzaba a animar a las dos +sociedades hasta convertir su rivalidad en guerra; pues los de una y +otra sociedad secreta conocidos por ser exaltados se declararon por +el candidato que triunfó, el cual era comunero, mientras otros de +la sociedad antigua antes, y aun entonces moderados, votaron con la +minoría casi constituida en oposición al novel Ministerio. + +Entretanto, los gobiernos supremos ocultos se iban preparando a +hostilizarse, pero con timidez y hasta con vacilación, no sin disimulo, +pero más engañándose a sí propios, a lo menos en los primeros tiempos, +que procediendo con doblez o encubriendo con apariencias de amistad +o de indiferencia afectos de odio y propósito de empeñar una lid en +viendo para ello ocasión oportuna. + +En los debates y aun en los votos de las Cortes extraordinarias +continuó por algunos días, o, digamos, como dos meses; se vio lo que +se había visto al elegir el presidente del primer mes. El Ministerio +veía entre los que le hacían oposición, si no violenta, declarada, a +no pocos de la misma sociedad de que él había nacido y de que seguía +siendo representación pública o legal, y por la cual era dirigido en +muchos de sus actos, en tanto que encontraba apoyo en lo general de los +comuneros. + +Daba tal irregularidad materia a debates alguna vez acalorados en el +cuerpo director supremo de la sociedad antigua, donde pudiendo más la +amistad política reinante que la enemistad incipiente de secta, varios +nos inclinábamos a los comuneros, sin llegar con todo a pretender aunar +con los nuestros el interés o principios de quienes, como sectarios, +eran nuestros rivales; pero en los cuerpos inferiores de la sociedad, +en Madrid y más en los de las provincias, la enemistad a los comuneros +comenzó a dar muestra de sí, aunque casi siempre justificada o +disculpada por claras provocaciones. + +Pero un periódico, a la sazón famoso, vino a hacer imposible la +continuación de la paz entre los hijos de Padilla y los a quienes estos +calificaban de _hermanos pasteleros_. + +Ya se entenderá que hablo del _Zurriago_, cuyo valor entonces era +grandísimo, no estando tasado ni siendo posible tasarle por su mérito +intrínseco, sino por el que le daban las circunstancias, el cual era +escandalosamente exorbitante. Creado el Ministerio de una sociedad +sola, el _Zurriago_ se le declaró enemigo, por razones obvias, y +entre estas la principal, por su necesidad de ser enemigo del poder +dominante, so pena, si a ello faltaba, de no ser leído; de suerte que +no hubo de ser de la oposición por ser comunero, sino que al revés, se +veía como precisado a llevar la voz de la comunería para cumplir con +su obligación de hacer guerra al Gobierno a todo trance. Sin embargo, +el _Zurriago_ se declaraba intérprete de los deseos y opiniones de +los comuneros, estos no le desmentían, y los ministros y la sociedad +antigua eran, no solo censurados, sino insultados gravemente por +aquel periódico procaz. Así, los más pacíficos no pudimos continuar +siéndolo, por más que nos doliese empezar la campaña. + +Para ver cómo esta comenzó y fue seguida, no estará de más, aun cuando +para ello se vuelva atrás un tanto, pintar lo que era entonces el +cuerpo director y gobernador de la sociedad antigua y sus relaciones +con los que le prestaban obediencia. + + +III. + +El cuerpo director, o sea gobierno supremo de la antigua sociedad +secreta, en octubre de 1822, al tiempo de congregarse las Cortes +extraordinarias, estaba, como antes, compuesto de representantes de +los Capítulos, o digamos, de las autoridades superiores de provincia. +Los más de los que componíamos cuerpo tal éramos diputados a Cortes, y +de los que más papel hacían en el Congreso, aunque no pocos comuneros +también figuraban en las primeras filas del mismo Congreso a nuestro +lado. Nuestro presidente era por entonces Riego, y no siendo la menor +irregularidad de nuestra situación en aquellas horas estar presididos +por una persona cuyas inclinaciones eran todas hacia la sociedad +comunera nuestra contraria; inclinaciones apenas disimuladas y cuya +manifestación nos causaba grandes apuros y aun disgustos. En efecto, +Riego, no bien fue nombrado el ministerio de la sociedad con su +anuencia, teniendo en él entrada y aun lugar principal San Miguel su +amigo, cuando comenzó a querer ejercer sobre este último personaje +un influjo extraordinario, tanto más insufrible cuanto pretendía +ejercerle, no en punto a graves cuestiones, sino en pequeñeces, y para +satisfacción de pasiones personales, ya favorables, ya adversas a +sujetos determinados. No siempre quisieron o pudieron los ministros +prestarse a conceder pretensiones caprichosas, que a veces eran en +daño de hombres apreciables, y Riego, que veía en San Miguel un +amigo, pero también un subalterno suyo, miró la menor resistencia +hecha a sus deseos por el novel ministro como un acto de ingratitud, +o sea de rebeldía. Llegó a tanto el enojo del famoso general, que +hubo de partirse de Madrid para Andalucía en el mes de septiembre, y +de pasear varias poblaciones, donde, haciendo imprudentes discursos +mal pergeñados, recibió altos y vivos aplausos de los necios, y +fue oído con desaprobación por los entendidos. Era el héroe de las +Cabezas hombre desinteresado en punto a provechos, y aun en punto a +honores, pero no así en lo tocante a oírse vitorear, para lo cual no +excusaba servirse de artes de toda especie, y, por lo mismo que se +creía íntegro, y tenía razón de creerlo, miraba como enemigo de mala +naturaleza al que le negaba, o siquiera le escaseaba, el culto. + +No dejaba con todo Riego, aunque su inclinación a los comuneros nacía +de verse de ellos aplaudido, de tener quienes con él coincidiesen, +manifestándose, cuando no favorables, poco menos a la sociedad comunera. + +Bien será confesar que, recién abiertas las Cortes extraordinarias, y +empezados en ellas debates de no corto empeño, como resultase que el +Ministerio encontraba fuerte oposición en algunos de nuestra sociedad, +los más de ellos personas de valía, y al revés recibía apoyo de casi +todos los diputados comuneros, algunos de nosotros, uno de los cuales +era yo, y con sumo calor a veces, nos mostrábamos amigos más que +contrarios de la sociedad rival, cuya conducta política, fuera del +interés o pasión de secta, era conforme a la nuestra en todo punto. +Nacían de esto disputas que en nada venían a parar, pues no terminaban +en una resolución, quizá por estar todos seguros de que si alguna se +tomase, de nadie sería obedecida. + +Pero el interés y pasión de secta iban mostrándose en negocios de +menor cuantía en sí, pero de no inferior importancia si se tomaba en +cuenta el efecto que producían en los ánimos, y por consecuencia en el +proceder de los individuos. + +Al abrirse las sesiones de nuestro cuerpo, harto frecuentes, se +empezaba por lo que se llama despacho ordinario en los Cuerpos +legisladores u otros de índole igual o parecida. Ya una sociedad +particular, ya un Capítulo de provincia, se quejaba de los comuneros, +especificando los agravios que de ellos recibían los nuestros, y aun +solía mezclar con la queja otra del Gobierno legal, nuestro hijo y +representante, al cual atribuían que favorecía a nuestros enemigos los +hijos de Padilla harto más de lo debido. Es un escándalo (nos hacía +presente una sociedad) que el empleo tal (y citaba uno, a veces no +muy alto ni de grande influjo en los negocios) haya sido dado a un +comunero, cuando hay aquí hermanos dignísimos que podrían servirle, +y le han pretendido con éxito desfavorable a su pretensión. Ya no +es posible (venían diciéndonos por otro lado) sufrir más tiempo los +insultos de los comuneros, a quienes la autoridad en vez de refrenar +parece como que apadrina. En las quejas de estos últimos había más +razón, porque en las provincias la desunión entre las dos sociedades +había llegado a ser enemistad, lo cual se dejaba sentir aun en Madrid, +salvo donde abundaban los diputados propensos a no mirar mal a quienes +con ellos votaban. + +Pero la hostilidad de los periódicos comuneros iba asomando, aun cuando +solo en el _Zurriago_ apareciese desembozada, descarada y violenta. +En tanto se abrió nuevo teatro, donde los de la sociedad de fecha +moderna, declarando, con fundamento o sin él, que obraban no solo +como particulares, sino en nombre del cuerpo de que eran miembros, +comenzaron a desatarse, así como contra el Ministerio, contra el +Gobierno oculto del cual eran representación los ministros. Fue el +nuevo teatro a que acabo ahora de referirme, la sociedad patriótica +llamada Landaburiana, abierta hacia principios de noviembre de 1822. De +ella y de sus excesos he hablado hace poco, y por tocante al argumento +del presente artículo, debo añadir que casi todos cuantos allí hablaban +se proclamaban hijos de Padilla y enemigos de aquellos a quienes, +con grosera expresión, común entonces, daban el mote de hermanos +pasteleros. Asistía a la sociedad Landaburiana Romero Alpuente, y +recibía allí obsequiosas aprobaciones tributadas en su persona a uno +de los personajes más venerandos y venerados de la novel comunidad. +Asistía asimismo Riego, pero su asistencia solo servía de provocar, +a la par con aplausos a su persona, vituperios a la sociedad por él +presidida, habiendo a la sazón comenzado a oírse la frase, después muy +repetida, de _viva Riego sin mandil_; grito que oía con frecuencia el +así aplaudido, sin dar la menor muestra de desaprobarle. + +Agregábase a todas estas causas de disensión entre las dos sociedades +una quizá de superior gravedad. Estaba a la sazón haciéndose proceso +criminal a los principales fautores y caudillos de la rebelión de la +Guardia Real, ocurrida en los días primeros de julio. La causa era +seguida ante la justicia militar con beneplácito y aun con aprobación +de los liberales más extremados, los cuales, por una singularidad hoy +no enteramente desterrada aun cuando solo aparezca en raros casos, +buscaban apoyo en la Milicia contra la autoridad civil cuando les +convenía para el logro de sus deseos, encontrando en el ejército, tal +cual estaba entonces, instrumentos propios para el triunfo o defensa +de la causa revolucionaria. Fue nombrado para fiscal en el proceso un +oficial llamado don N. Paredes, comunero muy estimado entre los suyos. +Al encargarse este de la causa, o a petición propia, o por disposición +ajena, se hizo ramo separado relativo a un don N. Goiffieu, francés +de nacimiento, realista extremado en sus opiniones, oficial de las +Guardias Reales y del regimiento antes llamado de Walonas, y culpado +en la sublevación del cuerpo de que era parte, y en la muerte dada +a Landáburu su compañero por los soldados. A pesar de ser notoria y +grave la culpa del tal infeliz, como tenía cómplices si no en el todo, +en una parte no leve de su delito, chocó, y no sin razón, ver que él +solo fuese juzgado como lo fue, y condenado a muerte, siendo en breve +ejecutada la sentencia. Pero a los fautores de la sedición y caudillos +de la soldadesca rebelada se sujetó a una causa larga y enmarañada, +con trazas de no terminar sino en muy dilatado plazo, yendo el fiscal +buscando delincuentes por todos lados, en lo cual veían sus amigos +pruebas de su celo, y sospechaban sus contrarios intentos de salvar +con las dilaciones y complicaciones a aquellos en cuya salvación +tenían no encubierto empeño el Rey y sus parciales. Llegó la osadía de +Paredes a pedir y lograr por breves días la prisión de los que habían +sido ministros en los días en que se rebeló y continuó en rebelión la +Guardia. Tanto desafuero causó la indignación que no podía menos de +excitar: alzose un clamor contra que un mero fiscal y un consejo de +guerra se arrogasen facultades solo propias de las Cortes, declarando +haber lugar a exigir la responsabilidad a los ministros por sus actos: +llevose el negocio al Congreso, y en él fue desaprobada la conducta de +Paredes; pero no con la dureza debida, y tampoco sin alguna oposición, +siendo yo (con dolor y vergüenza así como con arrepentimiento lo +confieso) de los pocos que desaprobaron hasta la blanda y tímida +desaprobación de los actos ilegales y altamente vituperables del +fiscal sospechoso.[76] + + [76] Cuando repaso los sucesos de mi vida y trato de juzgarlos, + no con imparcialidad, lo cual no es posible, pero según me + dicta hoy mi conciencia, y con la frialdad que trae consigo el + tiempo, no hay parte de mi carrera en que crea haber andado + más errado, y de que más me arrepienta y aun me avergüence, + que de los pasos dados por mí en el negocio de Paredes, y en + todo lo relativo a mis relaciones con el Ministerio y con los + comuneros en octubre y noviembre de 1822, durante los primeros + meses de aquellas Cortes extraordinarias. Al meditar en ello + ahora, encuentro en mi propio ejemplo, cuán común es en el + hombre la adulación, pues quien la niega a las cortes de los + reyes la tributa a los pueblos, o, diciéndolo como se debe, a + los que tomando el nombre del pueblo no pasan de ser partidos. + Yo entonces sostenía al Ministerio y conocía su nulidad; me + arrimaba a los comuneros, estando persuadido de su mala índole, + defendía en público mucho de lo que en mi interior desaprobaba, + y mal satisfecho de mí mismo, no me corregía de una conducta + que estimaba en algo reprensible. Verdad es que no todo era en + mí lisonja, pues había en mi proceder loca pasión, lo cual es + igualmente vituperable, pero no tan feo. + +Abrazaron los comuneros la causa del de su sociedad, diciendo de los +de la rival y ya contraria «estar visto que el ministerio y los amigos +de este querían guardar indignas contemplaciones con los moderados, +y, por condescendencia con ellos y aun con los realistas, salvar a +los culpados principales sujetos a juicio, de donde provenía ponerse +obstáculos al honrado, celoso y valiente fiscal en el desempeño de +su cargo». A acusaciones tales respondían con contra-acusaciones los +inculpados, según los cuales Paredes se había puesto de inteligencia +con la corte, siendo mera apariencia el exceso de su celo, y la +realidad que, mientras buscaba criminales donde mal podía encontrarlos, +y donde no le era lícito entrometerse, aquellos sobre quienes debía +recaer la pena escapaban cuando menos por lo pronto sin castigo, siendo +su defensa lo enredado de la causa, cuya complicación los daba amparo. +En suma, para los de la sociedad ministerial vino a ser casi verdad +averiguada estar Paredes ganado por el Rey; cargo tal vez injusto, +a pesar de que su proceder vino al cabo a dar a aquellos a quienes +acusaba, no solo la impunidad, sino, con la mudanza que ocurrió sin +concluirse la causa, el triunfo más completo. + +Entretanto en la tribuna de la sociedad Landaburiana y en _El Zurriago_ +era el asunto principal tratado en aquellos días el de Paredes y los +encausados. Los _hermanos pasteleros_ decían (para usar de las groseras +palabras empleadas entonces) se habían quitado la máscara, apadrinando +a los conspiradores para libertarlos del rigor de la ley, a lo cual +se seguiría hacer con ellos causa común, y hasta echar por tierra la +Constitución, sustituyéndola una con dos Cámaras, a las cuales se +apellidaba odiosas. + +Ya he dicho que aun yo, tachado (no sin algún motivo) de inclinarme a +los comuneros, no pude sufrir más ver a mis amigos hechos blanco de +acusaciones tanto cuanto injustas inicuas. Rompí, pues, aun por mi +cuenta propia la guerra contra la comunería, aunque no disparando mis +tiros contra ella como sociedad, sino solo increpando a quienes en su +nombre nos hostilizaban, a la par que ensalzando los merecimientos +de nuestra hermandad en términos poco prudentes. Mi folleto (pues un +folleto fue mi acto de hostilidad) valía poquísimo, pero encendió una +ira violenta en aquellos contra quienes estaba dirigido, los cuales me +atribuyeron una imprudencia muy superior a la que en justicia debía +echárseme en cara. + +La sociedad comunera no por esto se había puesto en guerra con la +nuestra, si bien no desmentía a los que blasonaban de llevar su voz +al acusarnos y denostarnos. Pareció entonces como forzoso poner en +claro la situación respectiva de las dos potencias semiocultas que +existían dentro del Estado legal. A una declaración formal de guerra +suelen preceder negociaciones, y el modo de hacer estas más solemnes +es el nombramiento de un embajador. Fue nombrado uno por el gobierno +de nuestra sociedad para que pasase a entenderse con el de la potencia +antes solo rival, hasta a veces aparente amiga, ya en aquella hora +enemiga, pero enemiga dudosa. Para desempeñar tan importante embajada +fue escogida mi pobre persona. + +Ya nombrado, cuidé de aumentar con ridículo énfasis la importancia de +mi misión a la autoridad delante de la cual había de desempeñarla, +solicitando pública audiencia con la solemnidad correspondiente. Fueme +concedida, como era de esperar, y difícil es decir, al recordar el +desempeño de mi embajada, quién se llevó en aquella farsa la palma +en punto a ridiculez, habiéndonos ambas partes extremado. Aunque +nuestra sociedad antigua se distinguía por su ceremonial, en el cuerpo +gobernador de ella la habíamos omitido enteramente, pero en el de los +comuneros, a lo menos para acto tal como era el de recibir una embajada +de potencia extraña, había algo, bien que poco, en adorno del lugar, +e insignias o condecoraciones en las personas. Lleno yo de entono, me +presenté haciendo el papel de legado romano que intimaba al Senado +cartaginés que se decidiese sin demora por la paz o la guerra, o el +de Argante haciendo la misma intimación a los Cruzados presididos por +Godofredo; y no se tenga por pedante esta cita, porque llevaba yo en la +mente los lances a que me refiero para acomodarlos disparatadamente a +la ocasión en que me veía. Si entonado y hueco aparecí yo, no lo estuvo +menos el gran maestre de la orden que me recibió en pleno capítulo. A +mis quejas de la conducta de _El Zurriago_, y a mi petición, reducida +a que declarase la sociedad no ser aquel periódico representante de +sus opiniones o intentos según él aseguraba, recibí una respuesta casi +evasiva sobre el primer punto, y sobre el segundo una negativa rotunda. + +En suma, por ambas partes hubo pompa en los modos, y sequedad en el +tono hasta rayar en desabrimiento. Me retiré, pues, sin sacar fruto +de mi embajada; mal ensayo de un diplomático que ya lo había sido de +veras, pero en puestos inferiores. Fui muy censurado de los comuneros, +y creo que merecía serlo, pero incurrieron en la ridiculez de afirmar +que yo me había turbado y cortado ante el espectáculo solemne que +presentó a mi vista su sociedad reunida. + +Como era de suponer, la negociación malograda produjo exacerbarse la +guerra. Pero como ya entonces amenazase una más seria de parte de +Francia, y como, a pesar de ventajas alcanzadas sobre los realistas +levantados en Cataluña y las Provincias Vascongadas por Mina y +Torrijos, donde quiera asomasen partidas de anticonstitucionales, dando +a conocer por estas chispas, y sobre ellas por otros síntomas, la +existencia de intenso fuego oculto pronto a romper en voraz incendio, +se veía claro la necesidad de avenirse entre sí los constitucionales, +o, cuando menos, de estos los conocidos por exaltados. Hubo, pues, +tratos para venir a conciliación las sociedades ya enemigas, no +por medio de pomposas embajadas, sino por medio de negociadores en +conferencia amistosa. Nombró para el intento la sociedad comunera +al general Ballesteros, a Romero Alpuente y a Regato; la nuestra a +Istúriz, a otro, cuyo nombre no recuerdo, y a mí, a pesar del mal éxito +del desempeño de mi anterior cargo. Abierta la conferencia, habló +primero en ella Romero Alpuente, cuyo talento no era grande y a quien +entre otras calidades, aunque le sobrase la malicia, faltaba el tino. +Díjonos que los comuneros tenían muchas quejas de nosotros, y una de +las principales era que al formarse el Ministerio nos le hubiésemos +tomado por entero, sin darles en él siquiera una corta parte, y que +podía remediarse el yerro con darles _una dedadita de miel_, lo cual +por el pronto bastaría, siendo por otra parte fácil, pues «en el +ministerio había un Capaz que era muy incapaz».[77] + + [77] Esto aludía a que _El Zurriago_, una de cuyas mañas + era poner nombres de burla a personas conocidas, llamaba al + ministro de Marina Capaz el incapaz. + +Iba a continuar cuando le interrumpió su colega Regato, con muestras +visibles de ira contenida a duras penas, el cual negó que los +comuneros reclamasen una parte en el gobierno, pues su deseo era que +se gobernase bien, fuese por ellos o por otros, de lo cual se estaba +muy distante. Toconos hablar en medio de esto; pero dijimos poco, y sin +claridad ni precisión, no siendo fácil avenirnos con quienes parecían +mal avenidos entre sí, y aun sintiendo la maligna complacencia que +es común sentir cuando se ve división entre los enemigos. Fuéronse +enzarzando en su disputa Romero Alpuente y Regato; seguimos nosotros +más entretenidos con su riña y deseosos de fomentarla que atentos a +buscar una concordia en aquellos momentos inasequible, y, sin resolver +ni aun proponer cosa alguna, había el cansancio de los disputantes +traído un momento de silencio, cuando rompiéndole Ballesteros, hasta +entonces callado, y medio dormido, expresó con cuánto placer veía que +al cabo estábamos todos acordes, no pudiendo menos de ser así entre +personas amantes de la libertad y de la Constitución en igual grado. +Aunque de las luces del buen general no era de admirar tal ocurrencia, +todavía hubo de dejarnos parados, y, reprimiendo la risa, no obstante +la tentación fortísima que de ella nos asaltó, aprovechamos en cierto +modo la ocasión de terminar la conferencia, no persuadidos como +Ballesteros de que estaba trocado en amistad el odio, pero tampoco +negándolo, y satisfechos de haber concluido con un negocio al cual no +era posible hallar buena salida.[78] + + [78] Por aquel tiempo comenzaron a salir a luz unas cartas que + se decían ser del compadre de _El Zurriago_, en las cuales + se hacía cruda guerra a este periódico y a toda la sociedad + comunera. Estaban escritas en buen estilo, y abundaban en + chistes, muchos de ellos de buena ley. Su autor (por unos + pocos días ignorado) era un don Gabriel García, que había sido + del ayuntamiento de Madrid, y señalándose por una defensa de + Goiffieu que le mereció injustas censuras, y el mismo que en + 1836, después del suceso de la Granja, fue subsecretario de + Estado. Mucho incomodaron a los comuneros las tales cartas, de + que hoy apenas habrá quien se acuerde. + +Así es que la guerra continuó embravecida, y aun hubo de señalarse por +un incidente de pocos sabido. Por aquellos días desapareció uno de los +dos que escribían _El Zurriago_. Corrió al momento la voz de que los +hermanos, en aquel lance no pasteleros, sino muy al revés, lo habían +hecho víctima, y tal vez quitado la vida, o que a lo menos le tenían +encerrado en alguna oscura mazmorra. Nosotros ya nos quejábamos, ya nos +indignábamos, ya nos burlábamos de lo que reputábamos una calumnia, +opinión que hasta ahora había tenido, y sobre la cual me ha hecho +vacilar un aserto de fecha moderna y digno de alguna fe.[79] + + [79] Este escritor de _El Zurriago_ (Don N. Mejía), cuyo + compañero murió pasado por las armas en 1824 cerca de Almería, + en una loca tentativa de restablecer la Constitución, vivió + hasta ha poco, pero vuelto a su patria desde los Estados + Unidos de la América Septentrional a donde había huido en + 1823, vino tan trocado que no intentó hacer papel, como bien + podía; se mostraba arrepentido de su conducta anterior, + prefería la oscuridad y la indigencia a darse a conocer, y es + fama que recibió socorros, de que tenía suma necesidad, hasta + de Martínez de la Rosa, a quien tanto había ultrajado, pero + cuyo perdón solicitó humilde y alcanzó, pagando con gratitud + el beneficio. Sin embargo de su arrepentimiento acompañado + de una confesión de sus yerros, siguió afirmando que real + y verdaderamente había sido asaltado de noche, y encerrado + después de aprehendido, hasta qué al cabo de algunos días fue + puesto en libertad, también de noche, dejándole en una plaza. + Tal aserto es digno de crédito. Pero por el lado opuesto me + consta que la sociedad a la cual fue achacado aquel acto + criminal, ni le dispuso ni le creyó cierto. Quizá algunos de + ella, más celosos que cuerdos o justos, cometieron tal, sin + dar parte de él al cuerpo director, que no le habría aprobado. + Quizá algunos de sus aparentes amigos fueron culpados de + aquella maldad para atribuirla a sus contrarios. De todos + modos, el asunto queda oscuro, y llevar a él la luz se ha hecho + imposible. + +Mientras seguía escondido, o por disposición propia, como maquinación +contra sus enemigos, o por otra causa hasta hoy de mí ignorada, el +zurriaguista, algunos amigos de este, o que para ciertos fines pasaban +por serlo, trazaron su rescate o venganza. + +Ya dejo dicho en una parte anterior de este trabajo que, como a la +sombra de la sociedad comunera, existía cierta cosa a modo de ramal de +la de los carbonarios italianos. Estos, como si estuviesen cansados +de que de ellos no se hablase, ni aun para vituperarlos, hubieron +de pensar en señalarse por un acto de vigor, y, con motivo de la +desaparición del escritor de _El Zurriago_, discurrieron echar mano +a una persona de la sociedad a la sazón ministerial, y tenerle en +estrecho y duro encierro en rehenes del perdido periodista. Fueron los +que tomaron tal determinación pocos en número, y hubo la singularidad +de que entre ellos figurase el que era a la sazón _bufo caricato_ de +la ópera italiana, mediano cantante y no mal actor, que solía dar +que reír al público y recoger aplausos, por gestos raros, y palabras +en español chapurreado interpoladas en el texto italiano de lo que +cantaba. No obstante el secreto que era natural guardar en resolución +tan aventurada, no faltó un delator ni aun en el escaso número de los +congregados, así que como a las once de la noche, hallándome yo como +tenía por costumbre en casa de mi amigo y colega Istúriz, llegó a este +el aviso de mi peligro, y él, sin enterarme del negocio, me rogó que +me quedase a dormir en su casa aquella noche, dándome por motivo que +a la mañana siguiente muy temprano habíamos de tratar de un asunto +importante. Accedí yo, como debía suponerse, al deseo de mi amigo, y +llegado el día siguiente, supe la causa que me había hecho pernoctar en +casa ajena aunque tan amiga. Con estar descubierta la fechoría trazada, +quedó imposibilitada su ejecución. De allí a muy poco, en altas +horas de la noche, apareció en una plaza de Madrid, medio desnudo, +el escritor secuestrado, con lo cual terminó tan ridículo incidente, +ruidosísimo entonces, casi de todos ignorado hoy, siendo la común +opinión tener el suceso por farsa dispuesta por la aparente víctima y +por sus amigos.[80] + + [80] En prueba de que este malvado proyecto existió, contaré + lo siguiente: Un íntimo amigo nuestro comunero, concurrente + a casa de Istúriz, como oyese hablar de la reunión en que se + había resuelto el atentado contra mi persona, clamó que era una + calumnia o un chisme de los que suelen correr y creerse entre + enemigos. Pero al día siguiente volvió confuso, y con candor + confesó que había averiguado ser cierto haber habido tal junta + y tal resolución; si bien afirmó, con veracidad, que no había + sido acto de los comuneros. + +Mucho mayores sucesos estaban preparándose en aquellas horas. No +tardaron en llegar a nuestro Gobierno las famosas notas en que +Rusia, Austria, Prusia y Francia condenaban nuestra Constitución, +y más todavía la revolución que había traído su restablecimiento, +declarándose resueltas a obligar a España de uno u otro modo a devolver +al Rey el uso de su autoridad para que la ejerciese según creyese justo +y oportuno. + +El Ministerio, recibidas estas comunicaciones, preparó la respuesta, +y la comunicó a la sociedad antes de traerla a las Cortes. El supremo +gobierno oculto aprobó plenamente la conducta de los ministros, y en +cierto grado preparó, aunque no dispuso del todo, ni podía disponer, la +escena del 9 de enero de 1823. + +Mi intento ahora es referir y no disputar, por lo cual no pretendo ni +desaprobar ni justificar la conducta de nuestro Gobierno al resolver +cuestión de tanta magnitud cuanta fue la que encerraba la paz o la +guerra; la sumisión de la nación o su resistencia; la posibilidad o no +posibilidad de entrar en tratos; conducta casi generalmente reprobada, +entre otras razones, por haberle sido notoriamente adversa la fortuna. +Diré solo que de muchos actos de mi vida política estoy arrepentido, +y lo confieso y aun lo pregono; que de otros sigo satisfecho, aun hoy +mismo, en mi interior y no lo encubro; que conozco puedo equivocarme +ahora como juzgo que me equivoqué antes, y, finalmente, que hay pasos +dados en mi carrera sobre los cuales hoy mismo opino que no fueron +dados ni con acierto completo ni con desatino, incluyendo en estos +últimos la parte considerable que tuve en lo relativo a la respuesta +dada a las famosas notas. Creo en este momento mismo que nada habría +salvado la Constitución, ni Constitución alguna que no fuese la que da +al monarca una autoridad semiabsoluta, acompañada de una condenación +solemne de la revolución de 1820; del trágico fin que cupo a la +española de 1812 en 1823: creo asimismo que procedimos con poca maña y +sobrada ligereza, errando los medios aun cuando acertásemos en el fin +que nos proponíamos. Aun cálculos de política en que predominaba el +interés de bandería sobre el del Estado hubieron de influir en nuestro +ánimo, no conociendo, pero tampoco ignorando enteramente, su influjo en +nuestros pensamientos y resoluciones. Nos oíamos acusar de vergonzosas +contemplaciones con los enemigos de la Constitución y de la libertad, y +hasta de prestarnos a la sustitución de una Constitución reformada a la +vigente, y quisimos desmentir la acusación, no sin el loable propósito, +mezclado con nuestra mira interesada, de impedir una revolución que +amenazaba, si nos manifestábamos dispuestos a acceder a los deseos de +los monarcas extranjeros, o a los del Rey y sus parciales. + +Sea como fuere, el entusiasmo, en gran parte facticio, y ciertamente +de pocos, pero aparente, vivo y común en los que sentían empeño en +la causa pública, con que fueron recibidas las resoluciones del +Congreso en las sesiones de 9 y 11 de enero, calló por algún tiempo +a los comuneros, y aun los constriñó a mezclar sus voces en el coro +de alabanzas tributadas a los ministros prohombres de la sociedad +de ellos aborrecida. Pero quiso la común desdicha que al ruidoso +himno laudatorio sucediese muy en breve un grito de pena y terror, +y también de afectos de ira y vergüenza, causado por la derrota +de una división de nuestro ejército por una partida de facciosos, +gruesa sí, pero al parecer poco respetable; derrota padecida a corta +distancia de la capital, y que causó en ella un temor sumo, aunque +no fundado. Al creerse que los vencedores podían presentarse delante +de los muros, o, hablando con propiedad, de las tapias de Madrid, en +cuyo interior contaban numerosos amigos, pensó el Gobierno, forzado a +ello, conferir el mando militar de la capital al general Ballesteros, +lo cual en aquellas circunstancias era una importantísima concesión +hecha a la sociedad comunera. El negocio vino a las Cortes en sesión +pública, donde un diputado comunero calificó al general agraciado de +personaje que había figurado en primer término en el cuadro del 7 de +julio, siendo recibida la expresión con palmadas de los concurrentes +a la tribuna, en la cual escaseaban, como siempre escasean, los +ministeriales. Sobre la importancia general de aquellos sucesos +gravísimos, apareció en ellos rota la unión hasta entonces constante de +los diputados a Cortes de la una y la otra sociedad. + +Pasó en no largo plazo el peligro inmediato de Madrid, y del gobierno +constitucional, pero había descubierto y hasta hecho patente el peligro +algo menos cercano, pero no muy distante, en que estaba la causa +pública, amenazada por fuerte poder, flaquísima en fuerzas para la +defensa. + +El conocimiento del común peligro trajo la división al seno de la +sociedad comunera. De ella muchos personajes de nota, y entre estos +casi todos los que eran diputados a Cortes, menos tres o cuatro, más +notables por su violencia que por su brillo, se adhirieron a los de la +sociedad rival dando apoyo al Ministerio. Pero los capitanes, aunque +de los principales de su hueste, fueron seguidos de pocos soldados, +y, según sucede en casos tales, los más vehementes y extremados se +llevaron consigo o mantuvieron bajo su influjo o mando a las turbas. + +Estas, casi todas comuneras, entre los liberales de las provincias +habían llegado a un estado de frenética furia contra los de la +sociedad su rival. En Cádiz las cosas habían llegado a excesos +increíbles. Las cintas y divisas verdes, en las que (como en otra +ocasión he dicho) veían los poco entendidos un símbolo de la sociedad +antigua, no habiéndolo sido sino de la esperanza en el triunfo que +los restablecedores de la Constitución habían tenido al acometer y +sustentar su empresa, eran objeto de insulto para la plebe liberal. +Persona hubo del sexo femenino, y no de la clase baja, que se paseó +con zapatos en que lo bajo de la suela era verde para indicar que +destinaba aquel color a ser pisado. A puerilidades semejantes +acompañaron serios desórdenes, y a estos actos de despotismo por +parte de la autoridad, la cual, no obstante estar en manos de +constitucionales y aun de exaltados, procedía con la tiranía que en +tiempos de revolución, y sobre todo en España, es la regla de conducta +de los partidos políticos militantes. En suma, en toda la nación los +comuneros numerosos y violentos, con sumo poder en las poblaciones +donde abundando los liberales lo era la plebe, y con menos fuerza donde +los constitucionales escaseaban, o apenas contaban entre los suyos +genios de las clases ignorantes, seguían a los caudillos hasta entonces +inferiores en nota que no se habían unido al Ministerio. + +Todo ello venía a parecer cosa leve, cuando llamaba la atención la +invasión inminente pronto pasada a ser invasión realizada. Ante ella +fueron casi nada en la apariencia las rencillas de las sociedades +rivales, pero en la apariencia y no más, pues a la sorda obraban, y no +tuvieron poco influjo en las deserciones de los antes defensores de la +Constitución; deserciones en que los de una y otra sociedad tuvieron +igual vergonzosa parte, pero a las cuales dieron con sus argumentos +pretexto los comuneros más que los de otra parcialidad, por lo mismo +que, saliendo de ellos, parecían más poderosas las razones contra la +continuación de la resistencia. + +En efecto, la condenación de las respuestas dadas a las notas comenzó +a oírse salida de los labios que poco antes clamaban contra toda idea +de avenencia con los extranjeros o con los realistas. De aquí siguió +desaprobarse la idea de la traslación del Rey, Gobierno y Cortes a +Andalucía, la cual era consecuencia forzosa de la resistencia a la +invasión francesa, encaminada a restituir al Rey el lleno de su poder +perdido. Cayó, por proponer este viaje necesario, el ministerio de +los hermanos, pero un motín escandaloso obligó al monarca a reponer a +los ministros caídos. Vituperaron entonces agriamente los comuneros +(si no todos, los más de ellos, y entre estos los que entre los +antes caudillos de la sociedad se habían resistido a unirse con los +ministeriales) el atentado cometido contra la real persona y las +leyes; desacato y aun exceso atroz que no admitía disculpa, pero +tal era la desgracia de los tiempos que, al vituperarle con sobrada +razón, tenían que declararse aprobadores de una conducta cuyo término +forzoso era el triunfo de la invasión francesa y la caída de la +Constitución, lo cual disonaba en boca de constitucionales de celo +extremado. Una vez llegados el monarca y el Congreso a Sevilla, nuevo +Ministerio, pero ya no de la sociedad secreta, aunque de ella fuesen +varios de los ministros nombrados, tampoco mereció la aprobación de +los comuneros, si bien tuvo en su favor los votos de los que de la +sociedad se habían separado. En verdad ya entonces ambas sociedades +habían perdido su fuerza, y las luchas, si alguna había, eran como la +de cuerpos debilitados por achaques de temprana vejez en las cuales +se muestra el rencor inveterado, pero falta poder en los combatientes +para hacerse daños graves. Además, en su interior las mismas sociedades +estaban, si no disueltas, combatidas por un elemento de disolución +incipiente, a modo de lo que es en lo material un cuerpo apolillado +del cual se va desprendiendo resuelta en polvo mucha parte, mientras +lo que sigue en pie solo existe entero en la apariencia. Algunos de +los prohombres de los hijos de Padilla más exaltados (no de los que se +habían unido al cabo con la sociedad rival) entraron en trato secreto y +amistoso con el Real Palacio, pero estos tratos conocidos poco dieron +de sí, a no ser por lo que influyeron en la opinión de gente de más +poder, señaladamente en los ejércitos, y, siendo sabidos, no podían +ser castigados, ni aun con entregarlos a la vergüenza y censura, +porque había llegado la hora en que la opinión pública, dividida, +trabajada, desmayada e incierta, no acertaba a juzgar ni aun para +condenar las acciones más feas, y en que, desapareciendo el interés +público, atendían los más cada cual al suyo privado. En situación tal +fue la causa de la Constitución y aun la de la dignidad de la nación +abandonada por personas de todas las sociedades, o de ninguna de las +secretas; personas altas y bajas; de las antes apasionadas y de las +tibias; de las entendidas y de las ignorantes. Ejemplos hubo en medio +de esto de honrada fidelidad, compartiendo también la gloria (si en +ello gloria había, aunque haya quien contra toda regla de justicia +y moral lo niegue) algunos comuneros distinguidos, y otros que se +contaban en la sociedad antigua, y el general Mina de esta última, y el +general Torrijos de aquella, pudieron presentarse en tierra extraña, +proscritos, pero con la frente erguida como de quienes han cumplido +con su obligación a todo trance, en medio de numerosos ejemplos de lo +contrario. Ni fueron los generales citados los únicos dignos de ser +mencionados con alabanza, porque militares y no militares de varias +categorías los acompañaron en su honrosa desventura. Como en otros +de estos mis recuerdos he dicho, por consecuencia de la flaqueza +humana, la cual apenas consiente que en el hombre no vaya mezclado +lo malo con lo bueno, los que llevaron al destierro su honor intacto +llevaron con él un tanto de sus antiguas rivalidades. Pero, como los +años de la emigración engendraron nuevas pasiones de amistad y aun de +odio, al aparecer restablecido en España el gobierno parlamentario, +ya no revivieron las antiguas sociedades secretas. Hubo, es verdad, +otras de que solo tengo noticias vagas, y aun hubo cierta cosa a modo +de resurrección de la antigua, pero el cuerpo que hubo de creerse +resucitado estaba meramente galvanizado, y, en vez de repetir, remedaba +las funciones de su pasada vida. No sé si me engaño, pero, tímido como +soy en aventurar opiniones, todavía me arrojo a decir que el tiempo +del predominio absoluto de las sociedades secretas en los negocios +públicos, si no es ya imposible, es improbable en altísimo grado. + + + + +XIII. + +DEPOSICIÓN DEL REY POR LAS CORTES EN SEVILLA EL 11 DE JUNIO DE 1823. + + +Las Cortes, de resultas de la invasión del territorio español por +el ejército francés, se habían retirado a Andalucía y abierto sus +sesiones en Sevilla, habiéndose traído consigo al Rey, su enemigo, pero +embozado, y traídosele, no sin haberse él resistido a hacer el viaje, +si bien valiéndose de pretextos no políticos, pero tan claramente +pretextos, y no más, que nadie ignoraba, ni S. M. mismo pretendía +ocultar del todo, que eran un modo decoroso de declarar su resolución +de esperar a los invasores, los cuales de hecho eran sus mejores +amigos, aunque de derecho o de oficio aparecían siendo sus contrarios. + +Las Cortes en Sevilla discutían, deliberaban, resolvían, pero con +evidente desmayo, que era forzosa consecuencia de las tristísimas +circunstancias en que se hallaban. Veíase claro que del pueblo, si +no la parte mejor, la mucho más numerosa, hacía causa común con los +invasores. Flacos de espíritu, si no traidores, los generales se +rendían al peso de desdichas superiores a las que pueden resistir +humanas fuerzas. Divisábase la nube desde mucho antes formada, y se la +notaba crecer en negrura y oscuridad, hacer ya estragos en los lugares +a que alcanzaba, y amenazar con otros, tal vez mayores, aquellos donde +no había llegado pero a que se venía encaminando con mediana rapidez, +si bien con curso que no podía ser atajado. En el mismo Congreso, lo +que había sido unanimidad en los días 9 y 11 de enero, en mayo era ya +solo mayoría, si numerosa aún, poco alentada, y a la cual se oponía +una minoría valiente, cuya osadía y firmeza declaraban que contaba con +auxilio poderoso. + +Fuera del recinto en que se celebraban las sesiones, los diputados +estaban, como era fuerza sucediese, inquietos, tristes y dudosos en +punto a la conducta que debía seguirse, cuando se estaba viniendo a +tierra la fábrica de que eran custodios. Era común quejarse de que nada +se hacía; pero provocados quienes así se quejaban a indicar qué podía +hacerse, nadie acertaba a proponer cosa alguna, porque, en verdad, nada +había que hacer, sino seguir la guerra y llevar los reveses que eran de +ella consecuencia con resignación, tanto más difícil de tener cuanto +que el trágico fin de la Constitución se descubría claro y a poca +distancia. El Ministerio, incompleto y hecho a retazos, no gozaba de la +confianza del Rey, el cual, sin embargo, le miraba con cierto afecto +parecido a gratitud, porque le había libertado de otro de él tan odiado +como el de San Miguel y consortes, pero que le habría preferido al de +los comuneros y de Flores Estrada; gente, en verdad, más extremada +en sus doctrinas contrarias a toda autoridad, inclusa la del trono, +pero unida entonces con la corte y las reales personas por común +aborrecimiento a la sociedad secreta, su enemiga, en aquellas horas +predominante. + +Las dos sociedades seguían en guerra más rencorosa que viva. De la +comunera se habían separado muchos de los de superior valer, y de +ellos no pocos diputados pasados a hacer causa común con el ministerio +de San Miguel y con el que le había sucedido. Por eso los fieles a la +bandera comunera, sin profesar ideas muy monárquicas, se habían, con +todo, arrimado a la persona de Fernando VII y a la corte, reprobando +la guerra empezada y pintando posible un ajuste con los franceses. La +otra sociedad, debilitada por su mismo triunfo, y porque, habiendo +gobernado por algún tiempo en malas circunstancias, había cometido +graves yerros, se sentía incapaz de hacer frente a desdichas de que se +la hacía, y no con grande injusticia, responsable. En las reuniones del +cuerpo principal director no se formaban ya los planes del Gobierno, +como sucedía en los últimos meses de 1822 y principios de 1823, cuando +el Ministerio era poco más que ejecutor de las resoluciones de la +sociedad; cosa a que no se habría sujetado Calatrava y algún otro +de sus compañeros. En medio de esto, dictando, según con frecuencia +sucede, la flaqueza actos de violencia, y también llevando el hecho +mismo de no tener que hacer o proponer a pensar en desatinos, ocurrió +un día en la Junta, que era autoridad suprema de la sociedad, +encontrarse en la bolsa llamada _Saco de proposiciones_, donde, +conforme a rito, se presentaban todas cuantas se hacían ignorándose +sus autores, una reducida a que se discurriese medio de acabar con +Fernando, y aun con su real familia.[81] + + [81] Este incidente tuvo resultas. Hubo de revelarle al rey + un traidor, a quien hizo tal el miedo. Compró el revelador + su perdón con esta bajeza; pero, siendo hombre cobarde por + extremo, el pensamiento de que podría tener consecuencias para + él funestas su acción, le trajo una enfermedad que le acabó + con la vida. Quedó de la delación testimonio en una cláusula + de la amnistía dada por el Rey absoluto en mayo de 1824, donde + se exceptuaba del perdón a «_los que en sociedades secretas + hubiesen propuesto la muerte del Rey_ o de otras personas + reales». + +Indignó sobremanera tal idea a varios de los concurrentes, y entre +ellos a Istúriz y al que esto escribe, y nos separamos de la sociedad, +a punto de declarar que no asistiríamos en adelante a sus juntas; +lo cual cumplimos, viendo en el acto de aquella propuesta, no solo +un crimen, sino, como teníamos razón para presumir, un lazo que se +nos armaba. De este modo las dos sociedades, poco antes gigantes, y +disputándose con calor y furia la dominación, habían perdido en gran +parte su fuerza, como en aquella hora lo había perdido todo en el +gremio de los constitucionales, el cual iban reduciendo continuas +deserciones. + +El estado de la población donde celebraba sus sesiones el Congreso, +y donde residían el Rey y su Gobierno, distaba mucho de ser +satisfactorio. Eran numerosísimos en Sevilla los parciales del Rey +absoluto y enemigos de la Constitución, y solo por lo cobardes no se +hacían en alto grado temibles. La milicia nacional sevillana, poco +numerosa, no inspiraba ni temor ni confianza. La de Madrid, trasladada +a Andalucía con el Gobierno, era ardorosamente constitucional, pero de +su mismo ardor había que recelar, porque una parte de ella, corta pero +atrevida, tomaba, como siempre acontece, el predominio en el cuerpo +entero, cuya voz intentaba llevar, y en cuya conducta a veces influía. +En verdad, los dos batallones de milicianos que, acompañando al Rey y +al Congreso, habían hecho la larga marcha de Madrid a Sevilla, nada +menos que admiración merecían por su ejemplar conducta, en que la +disciplina, por ser voluntaria, no dejaba de ser severa; por su porte +marcial, y por su sufrimiento en el viaje, en que hombres acomodados +y criados con cierto grado de regalo, habían llevado las mismas +penalidades que los soldados verdaderos, y llevádolas con alegría +serena. Pero un tercer batallón que salió de la capital de España +bastante después que los otros dos, se distinguía de estos por el +espíritu que le animaba, siendo alborotado y propenso a la sedición y +a todo linaje de excesos. Recién llegado a Sevilla este batallón, al +recibirse la noticia de desmanes ocurridos en Madrid al entrar en la +capital los realistas y los franceses, abultando la voz pública lo que +en sí ya no era poco, trataron los nuevamente venidos de tomar lo que +llamaban _represalias_ en los absolutistas sevillanos de los crímenes +de los absolutistas madrileños, y, para el intento, ya en sí injusto, +como lo es castigar ajenas culpas aun en el cómplice en la intención +pero no en el acto, se valieron del peor medio posible: armaron un +alboroto en que cayó asesinado en la calle un sujeto desconocido, y +fue saqueada una casa donde residía un diputado a Cortes, virtuoso +eclesiástico y juicioso constitucional, que perdió su escaso haber +sin perder por esto la serenidad plácida de su condición, por que se +distinguía. El Ministerio, del cual era, si no presidente, por no haber +entonces entre nosotros tal dignidad, el principal en consideración +e influjo, don José María Calatrava, obró con todo el vigor posible, +separando de su destino al jefe político de Sevilla, flojo por demás en +aquel suceso. Pero lo posible en vigor era harto poco en horas de tanto +apuro y peligro, y así los elementos de desorden subsistían fuertes, +mal contenidos y amenazando estragos para el momento seguro y vecino en +que sucesos graves viniesen a acabar con la fuerza que los contenía. + +Tal era el estado de las cosas, cuando se supo que venía adelantando el +ejército francés, el cual estaba ya próximo a invadir las Andalucías +por los caminos que las separan de la Mancha, sin que existiese +fuerza armada capaz ni siquiera de dificultarles un tanto el paso. El +ejército, o, diciéndolo con más propiedad, la corta división que había +llevado el nombre de ejército, y cuyo mando había tenido el conde de +La Bisbal, puesto a las órdenes del general López de Baños, había +emprendido por Extremadura su retirada, delante de los invasores; +pero de él llegaban al Gobierno pocas y confusas noticias, porque los +pueblos nada dispuestos a favorecer a los constitucionales ponían +obstáculos a las comunicaciones. Por esto, el Ministerio, que contaba +con las tropas de López de Baños para cubrir a Sevilla, y con la +ciudad al Rey y a las Cortes, hubo de pensar en enviar al general una +persona de confianza para saber de él, entenderse con él y concertar +las disposiciones por las cuales había el Gobierno de salvarse de +caer en poder del enemigo. Quiso la desgracia que el comisionado, por +motivo que no es del caso referir, pequeñísimo en sí, pero por sus +consecuencias grave en extremo, cumpliese tan mal su encargo, que ni +salió de Sevilla, donde estuvo escondido para no poner patente su +culpa, y de ello se siguió, con ignorarse su paradero y el de las +tropas a que había sido enviado, hacerse las más fatales suposiciones. +Entretanto, el que debía ser ejército, y no lo era, y cuyo núcleo +estaba en la parte más meridional de Andalucía, mandándole el general +Villacampa, de nada podía servir, y además su general, honrado, pero +no de grandes luces, cediendo a un uso de pronto introducido, pasó +al Gobierno un escrito, cuyo objeto mal podía conocerse, y el mismo +escritor no podría haber explicado, en el cual exponía y ponderaba las +dificultades de resistir a los enemigos, a punto de convertirlas en +imposibilidad absoluta. + +Tan congojosa situación para los constitucionales era la en que se +veían en el día 10 de junio de 1823, víspera de otro funestísimo, en +que todo cuanto podía hacerse era escoger entre gravísimos males uno +que, por ser menor que otros, no dejaba de ser un mal en grado no +pequeño. + +Yo (pues fuerza es hablar de mí en lances en que a mi pequeñez tocó +aparecer en primer término) me encontraba aquel día en cama, con +alguna calentura. Era a la sazón mi compañero inseparable el duque de +Veragua, miliciano de caballería de Madrid, el cual, separándose de +mi cabecera, vino pronto a avisarme que el Congreso estaba en sesión +secreta porque le habían llegado importantes y malísimas noticias. +Me vestí aprisa, salí, me encaminé al lugar donde se celebraban las +sesiones, y antes de llegar a él, tropecé con varios diputados amigos +que se volvían, acabada ya la sesión, que fue muy breve. Lo que a ella +había dado motivo, era un oficio o parte recibido de un don N. Mateos, +jefe político de una de las provincias andaluzas, donde se refería +haber pasado los franceses el famoso desfiladero de Despeñaperros, +sin tropiezo alguno, retirándose fugitivas y dispersas las poquísimas +tropas constitucionales apostadas en aquel paso y sus inmediaciones. +Concluía el parte de Mateos con repetir, trocada alguna palabra y el +sentido, la frase o el dicho atribuido a Francisco I, pues decía: +«_Todo se ha perdido, hasta el honor_». Tan consoladora aserción era +digna de las circunstancias. Por supuesto, oída la comunicación, nada +se había hecho o dicho, y callando el Ministerio, y no hablando los +diputados, la campanilla del presidente había dado la señal para que +cada cual se fuese a su casa, o a sus quehaceres, y a llorar males al +parecer irremediables, o a buscarles remedio. + +No lo era por cierto para mi dolencia lo que acababa de saber, y así, +vuelto a mi casa y a recogerme, hube de pasar una tarde y noche nada +agradables. Sin embargo, no tenía mi indisposición tanta gravedad +que me embargase el pensamiento o me ofuscase la razón. Me entretuve +en discurrir, pero sin acertar con cosa que, aun medianamente, me +satisficiese. + +Amaneció el nuevo día, sin que posteriores noticias, o de Córdoba, +en cuyos términos era de suponer estuviesen los franceses entrados +por Sierra Morena, o de Extremadura, donde ni había lugar a suponer +cuál era la situación de los enemigos o de nuestras cortas fuerzas, +llegasen a aumentar o disminuir el temor o la pena, el aliento o +la desconfianza. Pero era hora de la sesión ordinaria y pública +del Congreso, la cual se hacía imposible no celebrar, sin que la +impaciencia y ansias generales diesen de sí fatalísimas consecuencias. + +No obstante el mal estado de mi salud, me encaminé a mi puesto en las +Cortes. Cuando para allí iba, me detuve a hablar con un amigo, en +cuya compañía iba un médico, y, quejándome yo de mi indisposición, +examinándome este último, me encargó me volviese a mi casa a recogerme +y que tomase un vomitivo. Por más de una razón no hice caso de su +dictamen, pues la ocasión no era para otra cosa que para morir en pie, +si se me agravaba la enfermedad, sin contar con que, locamente parcial +yo entonces del sistema médico de _Broussais_, casi nuevo en España, +acudía por remedio de mis males al agua de limón con goma, cuando no +había tiempo o necesidad de aplicarme sanguijuelas. + +Fuime, pues, al Congreso y encontré a mi llegada un espectáculo +doloroso. + +La sala de sesiones estaba vacía, porque no se acertaba a abrir la del +día sin haber de antemano pensado, y hasta cierto punto dispuesto, +lo que en ella habría de hacerse. Las tribunas rebosaban en gente, +siendo las destinadas al público capaces de contener un auditorio algo +numeroso. En el allí congregado reinaban el dolor y el miedo, a la par +con una ira feroz, de aquella que, mezclada con el terror del cual +en gran parte procede, es más temible que otra alguna hija de pasión +menos fea. No teníamos los diputados otro lugar en que estar juntos +fuera del salón que una pieza no muy grande, a los pies de este, a +la cual separaba de él solo una pared con puertas que, aun cerradas, +daban paso al ruido. Así es que oíamos el murmullo, salido de las +tribunas; murmullo triste y amenazador que nos estaba convidando, si +merece la calificación de convite lo que era precepto, a abrir la +sesión, y dar en ella alguna disposición de la más alta importancia. +En cambio, llegaba a las tribunas el zumbido que formábamos muchos +hablando a un tiempo en voz más o menos baja, pero que a cierta +distancia debía de parecer disputa a voces. No lo era por cierto, pero +sí un desordenado dar de pareceres, en que todos tomaban parte sin +que uno solo fuese atendido. Se perdía el tiempo, lo cual era un mal +grande en tanto ahogo, pero lo era mayor porque la parte violenta del +público parecía dispuesta a tener poca espera y a obrar si nuestra +inacción continuaba. Los ministros estaban entre nosotros abrumados +por el peso de la desdicha, sin hallar salida del laberinto en que +todos estábamos enredados. Habían aconsejado al Rey que se trasladase +a Cádiz, única salida posible; pero el monarca parecía resuelto a no +seguir el consejo. De cuando en cuando, formando no poco ruido las +muchas conversaciones particulares, había quien dijese en voz algo más +alta, ¡_silencio_!, y, repetida la insinuación como para recomendarla, +al repetirla sonaba tanto, saliendo de muchas bocas, que venía a ser +casi una gritería. + +En esto yo, acostumbrado a la acción por aquellos días, y persuadido +de que, en horas críticas, no hacer cosa alguna es hacer lo peor +posible; conociendo además que, en momentos de incertidumbre, en medio +de una turba, aún poco numerosa, ejerce el mando o superior influjo +quien osa tomársele, esforzando la voz y dando a mis palabras el tono +de mandato, grité: ¡_silencio_!, y tuve la fortuna de lograr lo que +pretendía. Callaron todos por un momento, y acudiendo Riego, con quien +no estaba yo entonces en amistoso trato, pero que hubo de desear oírme, +y diciendo él _oigamos a Galiano_, me vi dueño del campo entre tantos +mis iguales y algunos mis superiores. + +Mi plan estaba formado de pronto, y, si no era bueno, al cabo no era +peor que otros, y a todos llevaba la ventaja de ser un plan, y de haber +en mí resuelta voluntad de ponerle en ejecución inmediatamente, en +hora en que la menor dilación era cierta ruina. + +El plan consistía en hacer que constase de _oficio_ la resistencia del +Rey a salir de Sevilla, lo cual quería decir su resolución de esperar +allí a los franceses, para que, junto con estos sus enemigos de derecho +y sus amigos de hecho, fuese la Constitución abolida y duramente +tratados los constitucionales. Y, si bien ni aun a mí convenía que esto +constase, mientras podía disimularse, había llegado el caso en que era +preciso poner patente el mal para proveer a la cura. + +La cura era tratar de vencer al Rey, hasta hacerle consentir en pasar a +Cádiz, y el método que había de seguirse tenía que ser análogo al antes +usado para traerle de Madrid a Andalucía. + +Pero, si era necesario algo más duro, forzoso se hacía proceder hasta +suspenderle en el ejercicio de su autoridad, y, no siendo posible +llevarle como Rey, llevarle como cautivo, con todo el decoro que había +en tal atentado. Porque, además, se hacía necesario tener presente que, +en la frenética indignación de los constitucionales, y al desaparecer +toda barrera legal, los más atrevidos serían, si bien por brevísimo +plazo, dueños del campo, y en el inevitable confuso desorden, habría +estragos y víctimas, no siendo poco probable que entre las últimas +fuese incluido el imprudente monarca.[82] + + [82] El general Álava (don Miguel), aunque constitucional, + honrado y leal por su deber, monárquico por sus afectos, votó + en Sevilla la suspensión del Rey, y de ello estaba ufano, + diciendo que creía que votándola había salvado a S. M. la vida. + Quienes estaban en Sevilla en junio de 1823 no extrañarán que + haya personas que así hayan opinado y opinen. + +Todo ello lo pensé y arreglé de pronto, y traté de proceder a la +ejecución. Desde luego las tres proposiciones que hice, y que en la +relación de la sesión aparecen, estaban formadas en mi mente, si bien +no del todo, pudiendo y debiendo variarse según fuesen dictándolo las +circunstancias. + +Se presentó desde luego una dificultad. Calatrava decía que, siendo +él ministro, solo como tal podía hablar en el Congreso, y como tal +representaba al Rey; por lo cual juzgaba indecente, y hasta criminal, +en vez de declarar su voluntad, acusarle. Era honroso al buen juicio +y a la rectitud de Calatrava tal escrúpulo, y yo, estimulándole en lo +debido, me dediqué a buscar medio de libertarle del compromiso en que +se hallaba. Le rogué, pues, que se fuese a Palacio, e hiciese nuevo y +mayor esfuerzo para vencer al Rey, y, si nada conseguía, me avisase; +o, en caso de no poder darme aviso, fijase un plazo, vencido el cual, +debía yo del silencio colegir que el deseado consentimiento no se había +obtenido. Conformose Calatrava, pero me puso otras dificultades, que yo +no traté de tomar en poco, pues, si entrábamos en contestación, sobre +perder tiempo, le confirmaría yo en su opinión, en vez de convencerle. +Así, prometiéndole acceder en todo a su deseo, él se marchó, y los +diputados nos quedamos aguardando noticias, sin abrir la sesión, aunque +oíamos que su apertura era pedida casi con bramidos. Aguardamos, sin +embargo, a que llegase la hora, pasada la cual, acabada la esperanza, +y aun vencido ya el plazo, y sirviendo, según estaba convenido, por +respuesta desfavorable el silencio, hubo prórroga en la espera, hasta +que, al fin, dándose por mala noticia la falta de ellas, iba yo a +empezar la fatal campaña, cuando vino a confirmarme en mi propósito +aviso recibido de Palacio, en que se me decía mostrarse el Rey +obstinadamente resuelto a no moverse. Con esto entramos en el salón, +reinó silencio, y levantándome yo, hice la primera proposición,[83] +que consta en el acta de aquel día. No hubo sobre ella debate, porque +oír explicaciones del Gobierno a todos parecía justo y conveniente. + + [83] En punto al orden y tenor de estas proposiciones, véase el + tomo que contiene algunos _Diarios de Cortes_ (bien que muchos + de ellos compendiados) relativos a las sesiones del Congreso + de 1822 y 1823, cuando desde abril a septiembre de este último + año celebraba sus sesiones, en Sevilla primero, y después en + Cádiz. Esta obrita es curiosa, porque da a conocer sucesos, + o ignorados, o muy imperfectamente sabidos.(_a_) — _Nota del + autor_. + + (_a_) El tomo a que se refiere es el compilado por el oficial + mayor del Congreso don Francisco Argüelles, que por acuerdo de + la Comisión de gobierno interior de dicho Cuerpo, fue publicado + en 1858. + +Cuando, por medio de preguntas, saqué a los ministros respuestas por +donde, sin acusar ellos al Rey, constaba que S. M. no atendía a sus +consejos, hice la segunda proposición, que ya dio margen a algunas +observaciones. No pudo, con todo esto, haber fuerte oposición a que se +solicitase del Rey que pasase a Cádiz, pues ya por iguales medios se lo +había traído a Sevilla. + +Al salir del salón la comisión nombrada para llevar a S. M. el mensaje +en el que el Congreso, sin irreverencia en la forma, le hacía una +súplica apremiante, que él miraba como nuevo exceso contra su persona, +y mientras diputados y espectadores, con rostros en que se pintaban, +ya cólera, ya pena, ya inquietud, seguíamos con la vista a nuestros +compañeros, y sobre todo, al presidente de la comisión, el general don +Cayetano Valdés, cuya figura, severa y desabrida, era como una imagen +de las circunstancias, pasé yo de mi asiento al de enfrente, inmediato +al que ocupaba Argüelles, con el cual entré en conversación sobre +el gran negocio que nos estaba ocupando. Vivía yo entonces en trato +amistoso con el célebre orador y repúblico asturiano, particularmente +desde que juntos habíamos sustentado acaloradas lides en defensa de las +respuestas dadas a las notas de los soberanos aliados y la resistencia +a poner la Constitución y la suerte de nuestra patria a merced de +los extranjeros, o del Rey mismo. Tanto Argüelles cuanto yo (créase +o no esto último) sentíamos dolor vivo y aun repugnancia a tomar un +partido violento; pero él igualmente que yo, preferíamos un golpe +violento a dejar perecer la ley fundamental del Estado, y lo que es +uso llamar la libertad, a la cual amenazaba en aquella hora muerte +segura y próxima, y muerte que vendría indudablemente acompañada de +horrorosas convulsiones, o digamos, variando la imagen para expresar +mejor la idea, que al desplomarse el edificio político, todavía en +pie, a más de una víctima, y estas de distinta especie, habría de +hacer polvo y confundir en sus ruinas. Menos dispuesto Argüelles que +yo a pensar lo peor, conservaba esperanza de que cediese el Rey, +como había cedido en Madrid, y así me lo expresó, a lo cual repliqué +con dolor que yo esperaba una respuesta arrogantemente desfavorable. +«_Pues entonces, ¿qué ha de hacerse?_», me dijo. «_¿Qué?_», respondí: +«_nombrar una regencia_». «_¿Y ha pensado usted en las consecuencias +tristísimas de tal acto?_», volvió a preguntarme. «_Sí_», le dije, +«_y no me excede usted en sentimiento al vernos obligados a tal cosa; +pero ¿hay otro medio? Si le hay, dígamele usted, y yo estoy por él_». +Meditándolo un poco: «_No veo otro_», repuso, «_y yo apoyaré lo que +usted proponga. Pero_», añadió, «_¿no será bueno, si hemos de pasar a +nombrar regencia, suspendiendo al Rey en el uso de su poder, que solo +lo hagamos interinamente, y para el acto de trasladarse el Gobierno +con las Cortes a Cádiz?_». Fue nueva para mí la idea, y me dio golpe, +y así, aun no contando con que necesitaba el apoyo de Argüelles y los +que le seguían para dar el paso atrevidísimo a que iba a arrojarme, +aprobé y adopté el pensamiento de mi poderoso colega, por lo mismo +que era menos violento el acto; porque, lo repito, no tenía deseo de +atentar a la persona o dignidad real, contra la cual, si procedía, lo +hacía obrando en defensa de las para mí sagradas leyes. Convenidos, +pues, mi antes antagonista y ahora amigo político y yo, contaba con que +sus palabras sostendrían mi propuesta. En esto aparece la diputación +de vuelta de Palacio, tristes y cabizbajos todos cuantos la componían, +y sobre todos ellos el Presidente, muy venerador de sus reyes, aunque +constitucional celoso. Lo que dijo consta en el acta y es público, +de modo que no es posible negar que el Rey nos arrojaba el guante, +siéndonos forzoso, o recogerle y entrar en fatal lid, o abandonar el +campo y entregarnos a la fuga. La cara y el acento de Valdés eran +tanto cuanto melancólicos, solemnes; en los demás diputados y en el +auditorio era igualmente lúgubre en cierto grado el aspecto, y en no +poca parte de gravedad en el silencio, parecido a la calma precursora +de las más recias tormentas. Entonces me levanté conmovido, tanto más +cuanto que la agitación sentía en mí crecida la calentura, y, apoyadas +las manos en el respaldo del banco que delante de mí tenía, comencé en +un breve discurso a explanar y sostener mi proposición, clavando todos +en mí los ojos, atentos los oídos, llenos de ansia los semblantes, y +como colgados de mis labios los oyentes, no, cierto, para oír de mi un +discurso entretenido, sino por lo que contenían mis palabras. Cesé de +hablar, y, por algunos segundos, nadie siguió, ni hubo murmullo en las +tribunas. Pero, a poco, pidiendo la palabra en contra de mi proposición +dos o tres diputados, y en pro también uno u otro, y entre estos el que +importaba más que todos, el mismo Argüelles. Impugnó mi proposición, +con un calor que parecía delirio, el diputado Vega Infanzón, oficial de +marina, cuyo hermano, muerto en Cádiz en 1813 de la fiebre amarilla, +había representado uno de los principales papeles en las Cortes de +1810, al lado del conde Toreno, con quien asimismo dos años antes había +pasado a Inglaterra, como representantes ambos de la junta de Asturias +en el levantamiento de España contra Napoleón. No tenía el diputado de +1823 las calidades de su hermano; pero era honrado, de mediano saber, +y de condición suave, por lo cual se extrañó más su acaloramiento en +este debate. Como el tiempo apremiaba, y todos cuantos hablábamos lo +hacíamos en pocas frases, y Vega, al revés, divagaba, repelía muchas +veces no solo sus ideas, sino aun sus expresiones, y gritaba, ya con +voz de ira, ya con acento de dolor, entró en muchos la sospecha de que +intentaba alargar la discusión con algún fin torcido; acusación en +mi sentir injusta, pero a la cual daba motivo saberse que se estaba +conjurando contra el gobierno constitucional, y que en la dilación +ponían gran parte de sus esperanzas los conjurados. Lo cierto es que +empezaron murmullos en las tribunas, y aun en los bancos, intentando +hacer callar al difuso orador; yerro gravísimo que procuré yo con otros +pocos impedir, yéndome de banco a banco a recomendar la prudencia, y +reclamando que guardasen orden los concurrentes a las tribunas. No +dejó de costarnos trabajo conseguir nuestro intento, porque aun en el +salón, un diputado eclesiástico llamado _Sáenz de Buruaga_, hombre de +más celo que talento o saber, y en quien el amor, que él creía serlo de +la libertad, era furibunda intolerancia, con voces y ademanes quería +imponer silencio al Vega, no sin dar muestras de tratar de pasar de +las palabras a las obras; ejemplo que había sido seguido; y por otra +parte el diputado, general Álava, se quejó de que desde una tribuna +amenazaba al Congreso un espectador con un sable desnudo. Pudo, no +obstante, impedirse todo desmán, y, si solo la amenaza puso miedo en +algunos diputados a punto de influir en sus votos, peligro poco más +lejano y harto más seguro retraía de votar mi proposición. Esto hizo +notar con sentidas frases y nobleza en su breve discurso Argüelles, +respondiendo a Vega, su paisano y amigo, que blasonaba de su firmeza en +defender al Rey en aquella hora. Por fin tuvo término el discurso de +Vega, y reducidos los que siguieron a dos o tres sentencias, declarado +el punto suficientemente discutido, hubo de procederse a la votación. +Ocurrió a algunos el desatino de pedir que fuese nominal, lo cual, +entre mayores inconvenientes, tenía el de la pérdida de tiempo, cuando +cada minuto parecía precioso. Logré yo disuadir de la pretensión a +quienes la tenían, y tuvo efecto la votación según el método ordinario, +levantándose los que aprobaban, y quedándose sentados los de parecer +contrario. Muy pocos fueron los que no se pusieron de pie, pues +vimos hasta con sorpresa levantados aprobando la atrevida propuesta +a aquellos pocos diputados cuya moderación rayaba en desafecto a las +nuevas leyes y en adhesión a la antigua monarquía. Algunos, bien que +no muchos, se ausentaron del todo; otros, asimismo en reducido número, +amedrentados y vergonzantes andaban entre los bancos y la pared, no +atreviéndose a votar en pro o en contra, y ni siquiera a salirse porque +no se les achacase a falta haberse ausentado. Así y todo, a bulto, +contamos sobre 90[84] o poco menos levantados; mayoría crecida en aquel +Congreso en que rara vez eran más de 120 los votantes. Hubo, después, +quien hiciese constar su voto contrario y se le consintió, a pesar de +que ninguno había dado; pero esto fue ya en Cádiz, llevándose a exceso +la condescendencia, por no pasar la mayoría por tirana. + + [84] En la sentencia a pena capital dada por la Audiencia de + Sevilla contra los que votaron la suspensión del Rey, resulta + ser el número de los que aprobaron mi proposición muy inferior + al que este artículo afirma. Pero la sentencia no está fundada + en la verdad, aunque lo esté en que como tal aparece en el + proceso. Muchos de los que votaron aprobando, arrepentidos + después o medrosos, aseguraron no haber votado o hécholo en + contra. La Audiencia y aun el Gobierno tenían poco deseo de + cebar su saña en diputados que no habían figurado en primer + término, y así se prestaban a admitir justificaciones bien o + mal fundadas. Asimismo, por razones de política, venía bien + que apareciese haber sido una minoría del Congreso lo que + apareció mayoría en aquel acto. Si no fuese algo fea acción + bajar a personalidades, podía aquí citarse más de un nombre + de diputados que votaron el sí y habiendo después probado con + falsedad lo contrario no fueron incluidos en la proscripción + que cayó sobre todos sus compañeros, aunque de ellos solo en el + pobre _Riego_ fue ejecutada la sentencia. + +El gran voto estaba dado, y restaba convertirle en hecho. Nombrada la +regencia en pocos minutos, su presidente don Cayetano Valdés hizo un +discurso brevísimo, pero muy notable. _He sido vencido más de una vez_ +(dijo), pero he cumplido siempre con mi obligación, y esto prometo +ahora. Daba realce a estas sencillas palabras el aspecto de quien +las pronunciaba, de rostro desfigurado por efecto de las viruelas, +de andar desgraciado, de desaliño sumo, si bien no de desaseo, en el +vestido y en el modo de expresarse; con apariencias de vejez, aunque +apenas entrado en ella; modelo de patriotismo, cubierto de heridas[85] +gloriosamente ganadas en mar y tierra, leal servidor de sus reyes y +observante de la ley militar y civil, y en quien se notaba entonces el +dolor del trance en que se veía, a la par con su firme resolución de +proceder a ejecutar lo que él mismo, si bien con amargura, había votado. + + [85] Fue gravemente herido en el combate naval de Trafalgar + y en la batalla de Espinosa en noviembre de 1808. Ya en el + combate del 14 de febrero de 1797 (el del cabo de San Vicente) + fatalísimo para nuestra marina, se había distinguido por + un excesivo arrojo acompañado de tino, salvando, o dígase + rescatando, del poder del enemigo al navío general _La + Trinidad_ que había arriado la bandera y volvió a izarla. + +Iba ya entrando la noche. En esto anunciaron haber sido sorprendidos en +una reunión o conciliábulo unos cuantos que estaban tratando de dar un +golpe decisivo que acabase con los constitucionales. Fueron presos en +el acto los conjurados, a quienes presidía el general Downie, escocés +venido al servicio de España en la guerra de la Independencia, alcaide +a la sazón del alcázar de Sevilla, hombre estrafalario por demás, +y que, puesto en libertad al restablecerse el poder absoluto, fue +recompensado medianamente, y hubo de dar que pensar y que sentir a sus +favorecedores por sus rarezas, las cuales, yendo en aumento, vinieron a +ser demasías insufribles, con ribetes de actos de locura. + +Quedaron las Cortes en sesión permanente, que duró hasta entrar la +noche del día 12. Pero, no habiendo qué hacer o qué decir, era la +única señal de continuar el Congreso en sesión, que ocupaban la silla +el presidente y su lugar en la mesa los secretarios. No muy alumbrado +el salón, con poca, aunque alguna, gente en las tribunas, y en los +asientos solo algunos diputados que se remudaban; interrumpido de +cuando en cuando el silencio por unas pocas breves razones a que los +incidentes que ocurrían daban margen, presentaban la sala de sesiones y +quienes en ella figuraban un aspecto de tristísima solemnidad. + +De afuera menudeaban los oficiosos que acudían con avisos o consejos, +de ellos los más, o poco útiles, o impertinentes. En aquella suspensión +de las leyes, no pocos hubieron de figurarse que, siendo yo el autor de +la proposición aprobada, había venido a ser un ente a modo de cabeza +interina del Congreso y del gobierno, y así no puede decirse a qué +punto me veía molestado a cada momento con comunicarme noticias de poca +importancia o con insinuarme lo que debía hacerse, como si hacerlo +estuviese en mi mano. No limpio aún de calentura, aunque no agravado, +me sentía rendido, y así me eché y aun me entregué por cortos ratos al +sueño, tendido en un hueco que quedaba entre la espalda del dosel y +la pared, y teniendo por cabecera un cojín, en que ponían la rodilla +los diputados al jurar, mientras que, fiel yo al método _Broussaísta_, +bebía copiosos tragos de agua de limón con goma, absteniéndome de +probar otra cualquiera sustancia aun líquida. Ello es que así me puse +bueno enteramente al llegar la mañana. + +Todo el día 12 fue día de vivas ansias. El Rey se había sujetado sin +resistencia a la decisión del Congreso; la conjuración en su favor +estaba descubierta en su parte principal, y presos los principales +conjurados; y, con todo esto, estábamos en no leve peligro, siendo el +mayor que tan atrevido golpe como el que acabábamos de dar llevaba +trazas de ser golpe en vago. La regencia no encontraba desobediencia, +pero tampoco obediencia, haciendo la inercia lo que podría haber +hecho la resistencia más viva. Poco se adelantaba en la disposición +del viaje. Se escondían aquellos a quienes tocaba recibir o ejecutar +órdenes. Tardó tiempo en encontrarse un general[86] que mandase las +tropas que habían de ir escoltando y guardando al Rey, a la par que +monarca, preso. + + [86] Un general se disculpó de admitir el desabrido encargo + alegando que no tenía faja, porque había enviado fuera su + equipaje. + +Hasta la guardia del Congreso desamparó casi toda su puesto, yéndose +a sus casas, o a disponerse a acompañarnos a Cádiz los milicianos +nacionales de Sevilla que la formaban, hasta el punto de quedar casi +solas las pocas centinelas. Si no hubieren sido cobardísimos los +realistas sevillanos, con suma facilidad nos habrían disuelto, y preso +o muerto, pero esperaron al día siguiente para dar prueba de su número, +de su previo concierto y de su furia; prueba que se desahogó en robar, +en saquear equipajes, y en dar de palos a constitucionales de poca +monta, entre ellos a los dependientes del Congreso. + +Adelantada la tarde del 12, llegó a creerse que el Rey no se +pondría en camino. Hubo entonces proyectos extremados de hacerle +salir violentamente. Por fortuna, al ponerse el sol, cuando varios +desesperaban de ver terminado aquel conflicto en paz y en orden, se +supo que Fernando estaba fuera de las puertas de Sevilla, con su +familia y séquito de viaje. + +Entonces se levantó la sesión fríamente. + +Por la noche hubo orden de iluminar la ciudad, y, lo que bien podía +temerse que no sucediese, la orden fue puntual y aun escrupulosamente +obedecida. Ardían hachas en todos los balcones y ventanas, y a una +claridad como la del día acompañaba una suma soledad en las calles; +cabizbajos, afanados o inquietos los pocos que por ellas transitaban; +extrañísimo contraste el de las luminarias, siempre señal de bullicio +y alegría, con una situación de terror y pena de que daba muestra el +melancólico silencio. + +En la misma noche nos embarcamos los diputados en el barco de vapor que +por entonces solo iba a Sanlúcar de Barrameda. Lo que después ocurrió +está ya fuera del argumento del presente artículo. + +Bien será con todo añadir una circunstancia. Recelábase que al llegar +Fernando VII a la isla gaditana, dueño ya otra vez del poder, se +resistiese a encargase de él, protestando así contra la violencia de +que había sido víctima. Había, por lo mismo, dudas sobre qué habría de +hacerse para proveer al gobierno del Estado. Pero aquel Rey, a menudo +singular en sus actos y modos, al decirle el presidente de la regencia +interina que, nombrada esta solo para el acto de la traslación del +gobierno a Cádiz, había cesado en su cargo, y entregaba el gobierno a +sus reales manos, solo dijo prestándose a reinar y gobernar como antes: +«_Pues qué, ¿no estoy ya loco?_». Nada respondió, ni podía responder el +presidente, quien se contentó con hacer una demostración de respeto, +y pasó S. M. a ejercer sus facultades y prerrogativa, según la +Constitución, en Cádiz del modo y para los fines que mostraron sucesos +posteriores. + +Tales incidentes trajeron y acompañaron el célebre acto de las Cortes +en Sevilla, en que fue suspenso un rey, como podía haberlo sido el +último empleado. + +La historia le ha juzgado, y casi con unanimidad, desfavorablemente. + +El pobre individuo que esto escribe tiene, con todo, el atrevimiento de +creer tal fallo injusto. Dispuesto y aun acostumbrado a arrepentirse de +muchas acciones de su vida política, y siendo apóstata confeso, como +es, si bien no en el grado que suponen quienes le han pintado como +sedicioso tribuno, de lo que hizo en Sevilla en el día 11 de junio, no +está arrepentido. + +Esto no es decir que aquel acto de las Cortes fue bueno. Ninguno podía +serlo en aquellas circunstancias. Fue acaso del mal el menos; pero +el menos era ya mucho, cuando la elección había de ser de uno entre +varios gravísimos males. Pensar que habría muerto pacíficamente la +Constitución en Sevilla, como vino a morir poco después en Cádiz, es un +desatino en que solo pueden creer quienes no vieron o no se representan +bien la situación de las cosas y de los ánimos, en la hora en que el +Rey provocó a las Cortes y a todos los constitucionales, intimándolos +rendirse a discreción dentro de un brevísimo plazo. De seguro la +contrarrevolución en Sevilla habría sido desordenada y sangrienta. + +Pero esta es disputa larga, y a que, solo de paso, ha sido casi forzoso +aludir en este breve escrito. Lo que en él se ha pretendido es pintar +el suceso de Sevilla, en la parte en que los documentos de oficio ni le +pintan ni pueden pintarle. + + + + +XIV. + +DOS VIAJES QUE NO SE PARECEN EL UNO AL OTRO. + + +Los lectores que tengan paciencia para leer lo que sale a luz +procedente de mi pobre cabeza, tal vez van a ser puestos a dura prueba +leyendo en los renglones que siguen cosas que solo tocan a mi persona. +Pero, al cabo, la persona de un viejo tiene la particularidad de ser +imagen de tiempos pasados: en un hombre que en su larga vida física +y política ha hecho un papel superior a su valor, y más señalado por +reveses que por triunfos, y por censuras que por alabanzas, despierta +la curiosidad la relación de lo ocurrido en sus primeros años; y los +sucesos de una vida se enlazan con las costumbres de los tiempos en que +pasaron. Si he de decir verdad, aunque parezca blasfemia y tal vez lo +sea, la fama de la elocuencia de Néstor está fundada en gran parte en +que hablaba como viejo, y sacaba a plaza las cosas de sus mocedades. +No soy yo un Néstor, por cierto; pero me parezco a él en la edad, y +en referirme a antiguallas, y por esto reclamo, no en todo, pero sí +en parte, la indulgencia que con él han tenido lectores de todas las +edades. + +En año de 1802 se casó por la vez primera el entonces príncipe de +Asturias, que después reinó con tan varia fortuna llamándose Fernando +VII, con una princesa de Nápoles. Fue destinada a traer a España la +real novia desde la capital del reino de las Dos Sicilias una división, +que hoy sería escuadra, compuesta de tres navíos, el _Príncipe de +Asturias_, de 120 cañones; el _Bahama_, de 74, y el _Guerrero_, del +mismo porte; de dos fragatas, la _Sabina_ y la _Atocha_ de 36 y 40, +y de un buque menor. Mandaba mi padre el _Bahama_, cuyas tablas de +hermoso cedro, que fueron admiración de los napolitanos, le tocó +tres años después manchar con su sangre, cuando en Trafalgar perdió +gloriosamente la vida. Quiso entonces el ilustre marino de quien me +glorío de ser hijo, llevarme consigo, no para acostumbrarme a la vida +de marino, pues al revés, no quería que siguiese yo su carrera, no +obstante saber de mí que tenía afición loca al cuerpo de la Armada y a +las cosas de la mar, sino para contribuir a lo que se llama formarse +viendo el mundo. Contaba yo a la sazón trece años de edad, vestía el +uniforme de cadete de Reales Guardias Españolas desde los siete años, +y había empezado a ser cadete efectivo a los doce, pero vivía en mi +casa con real licencia hacía un año. Fuimos en aquella expedición dos +individuos pertenecientes al ejército, pero de diferentes grados, +que el uno era mariscal de campo y yo cadete, siendo el primero don +Francisco Solano, de quien más de una vez he hecho mención en los +recuerdos de mi juventud, y al cual tocó representar distinguido papel +en el teatro de nuestros sucesos políticos, papel trágico al fin para +él, pero propio para realzar su memoria, por la no común fortaleza con +que llevó la muerte violenta de que fue víctima. + +Zarpamos de Cádiz en los días primeros de junio de 1802, yendo con +nosotros el navío _Reina Luisa_, de 120 cañones, destinado a ir +Livorno para traer a España a la entonces reina de Escocia, hija +querida de la reina María Luisa, cuyo destino fue tan desgraciado, +que hasta de compasión vino a ser indigna; blanco del odio de los +españoles, y habiendo pasado, destronada y desterrada, a figurar como +principal acusada en un proceso criminal por estafa ante los tribunales +franceses. En el Estrecho, un abordaje del _Bahama_ con el _Príncipe_ +estuvo a pique de acabar con ambos navíos, siendo casi milagroso que +escapasen solo rozándose por los costados, y haciéndose una ligera +avería. Después pasamos a ponernos a la vista de Argel, con el objeto +de ajustar diferencias pendientes con el Dey. De allí fue comisionado +nuestro navío con solo la fragata _Sabina_ a pasar a Túnez, con igual +objeto. Tres días pasamos en el último puerto fondeados, pero sin ir +a tierra, para evitar cuarentenas a nuestra vuelta, que había de ser +al puerto de Cartagena de Levante.[87] Séame lícito decir que era yo +instruido para mi edad, y que la vista de la Goleta y los lugares +inmediatos, teatro de antiguas glorias, seguidas de reveses, hizo +grande efecto en mi ánimo casi de niño. + + [87] Así se decía entonces para distinguir la otra Cartagena + que era española, y a la cual se daba el nombre de Cartagena de + Indias. + +Llegados a Cartagena, y habiendo pasado allí más de un mes, salimos +para Nápoles, entrado agosto. La navegación fue larga, porque sopló +con frecuencia el Levante. Llegó al cabo el ansiado día de avistar a +la famosa Nápoles, y entramos en su puerto con ostentación y ufanía, +porque la España de entonces, aunque decaída hasta lo sumo, todavía era +considerada como potencia poderosa por los napolitanos. + +Navegaba nuestra escuadra con viento favorable y bonancible; en el +centro el navío general, a los dos costados de este, de modo que los +baupreses hiciesen línea con las aletas de babor y estribor al buque +del centro,[88] el _Bahama_ y el _Guerrero_: algo más atrás las +fragatas. + + [88] Esta situación de los buques me recuerda una que puede + llamarse rareza de mi digno padre, pero rareza loable + atendiendo a su origen. Había dado orden el general de navegar + en el orden que dice el texto. Era vanidad de mi padre, + justificada por sus navegaciones atrevidas y felices, ser + marinero a la par que astrónomo, desvaneciendo la preocupación + que suponía ser los oficiales apellidados científicos no + de los más hábiles navegantes. Puso pues, grande empeño en + llevar su navío durante la travesía como clavado en el punto + que le estaba señalado, y lo consiguió, aunque era difícil, y + el lograrlo causó mucha molestia a los oficiales de guardia. + No pudo hacer lo mismo el _Guerrero_ por el otro costado del + general. Bien es verdad que en lo velero le aventajaba mucho el + _Bahama_. + +Embargaba los ánimos el hermoso espectáculo; el Vesubio, +aunque sin lanzar fuego entonces, con sus tostadas cumbres y sus +bellísimas verdes faldas; al otro lado la ciudad en lindo anfiteatro, +dominándola el castillo de San Telmo; en los contornos amenos campos, +y a nuestra espalda las islas que ciernen una parte del que más que +puerto es golfo; despejado el cielo, templado el aire, azules las +ondas, como son las del Mediterráneo; y en medio de todo, surcando +pausada y majestuosamente las apenas agitadas aguas, los buques de +guerra en son de fiesta, ondeando al viento las banderas y gallardetes. +Entretanto, tronaban a la par los cañones de tierra y de mar, +destinados igualmente a ser instrumentos de destrucción y muerte, o +pregoneros de alegría. + +Fuimos, como era de presumir, sumamente obsequiados en la corte +napolitana los españoles. Todo era convites, bailes, festejos. Entre +la lava que rodea a Pórtici, sin quitarle ser mansión deleitosísima, +y en la residencia que allí tenía el Rey, nos dio la corte una linda +fiesta. Acertó a tronar aquella noche, y repetido el retumbar de los +truenos por el eco hasta en las cavernas del vecino Vesubio, daba al +baile singular carácter. Era aquella, por cierto, fiesta napolitana, +porque se bailaba sobre un volcán verdadero en las inmediaciones de la +verdadera Nápoles. + +No pudimos detenernos mucho en aquellos lugares. Nos aguardaba +impaciente la corte de España en Barcelona, a donde se había trasladado. + +En el navío general iba la infanta de Nápoles destinada a ser princesa +de Asturias. Pero no había en él cabida para toda su comitiva, y se +dispuso que una parte de ella fuese en el _Bahama_. Mi padre, generoso +por demás, y a la sazón medianamente rico, en vez de sentir que le +hubiese tocado esta suerte de que escapó el navío _Guerrero_, y que +solo le traía gastos crecidos, aprovechó la ocasión de acreditarse de +hombre garboso y de gusto. Hasta convidó a hacer el viaje en su navío a +varias personas, mas todas ellas de distinción, las cuales aceptaron el +convite. + +No se conocían aún, entonces, a bordo de un buque los regalos y +comodidades que hoy se han hecho comunes, gracias a los progresos de +las ciencias acomodados a la civilización moderna. Pero así y todo, +puede afirmarse que aun para el día presente habría sido señalado aquel +viaje por los placeres de que pudo gozarse en la navegación: para +entonces fue extraordinario. Un buen cocinero francés nos tenía una +exquisita mesa, para la cual hubo esmero y lujo en escoger las primeras +materias, y un buen acopio de nieve consintió que se sirviesen con +frecuencia en alta mar, no solo al fin de la comida, sino en las horas +del calor, quesitos helados, obra de un excelente repostero napolitano +que tomó mi padre a su servicio. No era menos notable la colección de +vinos, entre los cuales lucía el Jerez amontillado, hoy común, entonces +con el mérito de ser sobre exquisito, de invención moderna. La sociedad +era excelente; reinaban en el _Bahama_ el buen humor, y aun la alegría. +Entre los pasajeros había una señora siciliana, muy buena cantora, que +recreaba a la sociedad acompañándose con la guitarra (pues piano aun no +era uso llevar a bordo). Entre otras piezas sobresalía una a la sazón +famosa (según creo de Paisiello), cuya letra es: + + Nel cor più non mi sento + Brillar la gioventù + +y cuyo final es: + + Pietà, pietà, pietà + L’amore è un certo che + Che delirar mi fa, + +dulcísima melodía que hoy han condenado al olvido las armonías noveles +y aun otras melodías más vivas. No faltaba en la concurrencia el +atractivo de la belleza, porque venía con nosotros una de las más +celebradas beldades de España, la Matilde Gálvez, nacida en nuestro +suelo, pero precisada a residir en Italia por haberse casado con el +coronel napolitano Minuolo, de distinguida familia. Me acuerdo de que, +como toda mujer hermosa, gustaba de ganarse adoraciones, y que con +sus bellísimos ojos, bien manejados, daba placer y tormento a varios +de sus compañeros de navegación. En mí, con mis once años, nada podía +producir, pero sentía gusto en verla, y en que, como solía, me hiciese +fiestas como a un chiquillo. El tiempo parecía como que se había +convenido en que aquella travesía todo fuese placer puro, porque el +viento nos fue constantemente favorable, y siempre flojo, por lo cual +navegábamos, si no con grande velocidad, con mediana, y con la mar +serena. Un día apareció por entre nuestra escuadra un buque de guerra +inglés de poco porte. Largó su bandera y nosotros las nuestras, y en +el tope del palo mayor del navío general apareció el estandarte real, +por entonces rara vez visto a bordo, que fue al momento saludado, +correspondiendo con sus saludos el buque extranjero. + +Al séptimo día de nuestra salida de Nápoles, llegamos a Barcelona, cuyo +brillo entonces nos la hizo parecer poco inferior a la capital de las +Dos Sicilias. Desplegaba allí en aquella ocasión nuestra corte su lujo, +tal cual era entonces, suspendida la tristeza que por lo común en ella +reinaba. Esmerábanse en obsequiarla los catalanes con procesiones de +máscaras y demás clases de fiestas por que se distinguen. Juntose allí +con nuestra corte la de Etruria, venida a tomar parte en los festejos. +Entretanto, la mesa del _Bahama_ se distinguía aun entre las de la +corte, y nunca volvía mi padre de tierra a comer sin traer consigo +algunos convidados.[89] + + [89] Quiero contar un incidente de poca monta y ridículo, + ocurrido en Barcelona, pero que estimo digno de mención, como + pintura de usos y costumbres de aquel tiempo. Dispuso mi + padre presentarme a S. M. a que besase la real mano. Como en + otro artículo de los que he publicado anteriormente he dicho, + entonces los uniformes servían para paseo y visitas, pero el + uniforme de ordenanza y el de moda eran muy desemejantes. + Carlos IV miraba con horror que se llevase el pelo cortado + en redondo, y en su corte eran indispensables la coleta en + los militares y la bolsa en los paisanos. Así, pues, hube yo + de prepararme a parecer en la real presencia vistiéndome muy + de otro modo que de ordinario. Al uniforme con solapa suelta + sustituí otro con solapa pegada y redonda sobre el pecho; al + chaleco, la chupa; al pantalón, el calzón corto con hebilla + de charretera debajo de la rodilla; a la bota, el zapato con + hebilla también; el sable, arrastrando; la espada, de media + taza ceñida; al sombrero con plumero llevado de lado, uno + con galón y sin plumero dispuesto para llevarle de frente. + Una coleta postiza, sujeta con una cinta, me caía por la + espalda. En tal atavío, luciendo dos piernas en que ni asomo de + pantorrillas se veía, entré en el palacio del capitán general, + que era la residencia del monarca. En una de las antecámaras + estaba mi coronel, el duque de Osuna, abuelo del que hoy + lleva este título, con otros varios. Era diligencia precisa + presentarme a mi coronel antes que al Rey. El duque me recibió + afable, me examinó bien, me hizo dar vuelta en redondo, y, + se cercioró, por lo pronto, de que iba yo en regla. Pero de + súbito, me miró a la frente, y su aprobación cesó. Llevaba yo + el pelo cayendo sobre la frente, y debía llevarle cortado casi + a raíz y formando punta saliente en el medio. Intentó bondadoso + el Duque remediar el daño, y con su propia mano, pasándomela + por la cabeza, procuró alzar hacia atrás los pelos pecadores, + pero rebeldes ellos caían hacia adelante no bien faltaba la + fuerza que les daba dirección contraria a la que tenían. + Entonces, vuelto el general coronel a mi padre: «_Galiano_ (le + dijo), _no le aconsejo a usted que le presente al Rey así, no + sea que haya un disgusto_». Tuve, pues, que salir de palacio, + sin lograr el fin para que había entrado, con gran dolor mío y + no menor de mi padre, el cual, no obstante su gran talento y + saber, daba importancia a tales menudencias. + + Cuatro años después, de Real orden cayeron las coletas, y + el Rey mismo sacrificó la suya. Citábase como prueba de la + extremada privanza del príncipe de la Paz que hubiese logrado + de su Soberano tal sacrificio. + +Hubimos en breve de regresar a Nápoles, porque habíamos de llevar allí +a nuestra infanta doña Isabel a celebrar su matrimonio con el príncipe +heredero de la corona napolitana; enlace del cual fue uno de los +frutos la señora doña María Cristina de Borbón, tan célebre en nuestra +historia contemporánea, objeto de tan altos y tan merecidos aplausos, +y hoy... En este lugar, sobre tal punto, es lo mejor el silencio; pero +sea permitido a quien se gloría de su adhesión a tan ilustre señora, +derramar sobre esta página una lágrima que se agregue a las que en +este momento está ella derramando por la muerte de la cuarta víctima +que entre sus hijos ha hecho la muerte, arrebatándole todos en lo más +florido de sus años. + +Nuestro viaje de vuelta a Nápoles igualó al primero, en lo breve, en lo +cómodo, en lo regalado, pero no en lo alegre. Faltaban algunos de los +del viaje a Barcelona, y además, las segundas partes, que con rarísima +excepción no son buenas en los libros, suelen no serlo en la vida. Es +calidad del placer la de durar poco. + +Largos años habían pasado desde el viaje que acabo de conmemorar +hasta otro de que voy a hablar ahora. Y bien pensado, no habían sido +tantos, pues no habían pasado de veintiuno, pero ¡cuán llenos de +sucesos! Mediaban entre ambas épocas la guerra de la Independencia y +la revolución de 1820. El cadete de guardias de 1802 no había seguido +la carrera militar. Había sido diplomático, pero más que otra cosa, +político revolucionario. Era en 1823, yendo a terminar aquel año +funesto. Acababa de ser diputado a Cortes. ¡Diputado a Cortes! ¿Quién +podía haber dicho en Barcelona en 1802 que había de haber diputados a +Cortes en España de allí a ocho años, y de volver a haberlos de allí a +dieciocho? ¿Quién, que el muchacho que admiraba la corte de Carlos IV, +había de tener la desdicha de verse obligado a proponer la suspensión +del ejercicio de la autoridad Real en su hijo? + +Y, sin embargo, en 1823, la monarquía de Carlos IV había resucitado de +derecho, pero de hecho no. Había en su lugar otra, quizá más absoluta, +pero no la misma. Un gobierno no es todo en una nación, y el de más +ilimitado poder tiene en buena parte que ser lo que los pueblos a +él sujetos. Pero, fuese como fuese, el Gobierno de Fernando VII en +1823 tenía que vengarse de agravios grandes, aunque provocados, y era +natural que estuviese yo señalado como uno de los principales objetos +de su resentimiento y odio. + +Fui, pues, proscrito, y me libertó de la muerte la fuga. La plaza +de Gibraltar vino a ser mi primer puerto de salvamento. Pero allí +no era posible permanecer, pues ni tenía yo recursos para vivir, +ni el gobierno inglés consentía la estancia de los enemigos del +gobierno español en un lugar que, si bien con mengua nuestra de dueño +extranjero, es por su situación parte de España. + +Nos vimos forzados a desocupar a Gibraltar y trasladarnos a Inglaterra. +Pero era dificultad, y no leve, que poquísimos entre nosotros teníamos +con que costear el viaje. A mí, que en mis primeros años pasaba hasta +por rico, y era en verdad hombre acomodado, reveses pecuniarios +considerables, y también mi imprudencia en gastar alegremente en mi +juventud, nada había quedado de lo heredado de mi padre, más que un +crédito crecido, cantidad muy difícil de cobrar, y que vino a ser +incobrable. Es elogio que no niegan nuestros enemigos a los hombres de +aquella época, que salieron de los más altos destinos con las manos +puras. Así es que en octubre y noviembre de 1823 estaba llena la plaza +de Gibraltar de personajes de alta categoría como empleados, que eran +verdaderos indigentes, y como allí no había medios de ganar la vida, y +menos de contar con la suma necesaria para pagar un pasaje a país algo +distante, solo de la caridad podíamos esperar alivio. + +La caridad no nos faltó. Declamen enhorabuena contra los ingleses +muchos de nuestros compatricios; los más de ellos, sin conocerlo, ecos +de las pasiones francesas: lo cierto es que en caridad ningún pueblo +aventaja ni aun iguala al británico, y de ello buenas pruebas hemos +tenido no pocos españoles. + +Pero la caridad tiene sus límites, y su oficio es socorrer la +necesidad, y no suministrar al lujo y ni aun siquiera al regalo. +Además, los ingleses son en tal punto caritativos, pero severos. +En Gibraltar no era posible hacer distinción de personas entre los +necesitados. Otra cosa fue en Inglaterra, y de esto se dio buena prueba +conmigo, que recibí favores de los cuales conservo agradecido recuerdo. +No extraño que en Gibraltar fuese yo medido por el rasero común, por el +cual pasaron personas distinguidas, a la par con otras que en la esfera +social eran muy poco. + +Una suscripción dio medios para fletar un buque. Era este un bergantín +de poco porte, cuyo nombre era _El Orbe_, y que no llegaba a medir +doscientas toneladas inglesas. En él nos fue destinado para nuestra +habitación el entrepuente. Pusiéronse en él camas, cada una para tres +personas. Destinósenos para alimento carne salada y galleta, con un +barril de ron. Así nos amontonamos hasta creo unas cuarenta o cincuenta +personas, en muy reducido espacio. Era en diciembre, y el tiempo fue +como de la estación, y aun peor quizá que lo ordinario. Al tercer día +era la mar muy recia, y rompía en el barco. No estaba el entrepuente +preparado para pasajeros, y recibiendo nuestra habitación la luz por +arriba, no había, como hay en las cámaras, cubierta con vidrios que +poner, a fin de evitar que los golpes de mar entren con gran peligro +del barco, que podría llenarse de agua. Así, nos pusieron una cubierta +de madera que clavaron, y nos dejaron a oscuras en estrecho encierro. +Como salir era imposible para socorrer necesidades indispensables, +sobre todo de las menores, pusieron en medio del entrepuente dos +enormes cubos o tinas. A poco, los recios balances hacían salir el +asqueroso contenido de las cubas ya llenas, y le siguió una hediondez +insufrible. A ello había que agregar los no menos sucios productos +del mareo. Se inficionó el aire. En suma, tal vino a ser nuestra +situación, que dando recios golpes, comenzamos a pedir socorro. Se +apiadaron de nosotros el capitán y dos ingleses pasajeros de cámara que +con él iban, y derribando dos tablas pusieron en comunicación nuestro +entrepuente con la cámara y con la escalera que subía a la cubierta, +con lo cual nuestra situación, sin dejar de ser demasiado crítica, +se hizo tolerable, pues podíamos salir del encierro y subir al aire +libre, y aun recibíamos alguna ventilación de lado por la puerta recién +abierta. Por mi conocimiento del idioma inglés, el capitán quiso darme +entrada en su cámara, y aun asiento en su mesa, pero solo una vez +acepté por no parecer grosero. En tanto, sucediéndose el mal tiempo y +arreciando la borrasca, apenas permitía salir del lugar que, si ya no +encierro, era horrorosa vivienda. Una noche derribó un golpe de mar +lo que se llama obra muerta, que es como el pretil del buque, y se +llevó consigo para anegarlos a un pobre perro y a algunas gallinas que +traía el capitán para sí y los pasajeros de cámara. Hízose por esto +difícil a los pasajeros caminar por tablas cubiertas de agua, sujetas +a violentos vaivenes, y con uno como precipicio al lado. La mala +comida fue empeorando con el tiempo, y a estómagos no acostumbrados a +ella se hizo casi insufrible. Fortuna fue que los vientos furiosos +soplasen favorables, de suerte que a los quince días de nuestra salida +de Gibraltar avistamos las costas de Inglaterra. En prueba de que no +hay ponderación en este relato de nuestras miserias, no está de más +decir que nuestro barco corrió con el apodo del _barco negrero_, por +juzgársele parecido a aquellos en que van encerrados los infelices +africanos destinados a servir como esclavos en los puntos de América +donde subsiste la esclavitud, para afrenta de la civilización, digan +cuanto quieran sus defensores. + +Bien es de suponer que en este viaje últimamente descrito hube yo de +acordarme del otro pasado en días más felices. Algunas navegaciones +había yo hecho entre las dos, y no era la vez primera que atravesaba +los mares que separan a Inglaterra de España; pero mis pasajes no se +habían señalado ni por el extremo de lo bueno, ni por el de lo malo. +Las incomodidades horrorosas trajeron a la memoria el placer antiguo. +Cuarenta años y meses van pasados después, y el contenido de los dos +viajes está fijo en mi mente. Además, los miro como ejemplos de las +grandes vueltas de mi fortuna. Esta importa poco a mis lectores, pero +quizá pueda servir de aviso a los que se aventuran en la carrera de las +revoluciones, a lo menos para que sepan que si en ella se encuentran +bienes, se encuentran comprados a precio subido. Pero me arrepiento de +esta sentencia al momento de haberla dicho, porque las revoluciones +son hembras caprichosas, y hay quien logra sus favores sin hacer mucho +gasto de ingenio o de padecimientos para adquirirlos. + + + + +XV. + +RECUERDOS DE UNA EMIGRACIÓN. + + +La voz emigración, aplicada a los que, o desterrados o huyendo del +peligro de padecer graves daños por fallos de tribunales, o por la +tiranía de los soberanos o gobiernos, o de las turbas, se refugian a +tierra extraña, es nueva, y comenzó a estar en uso para señalar con +un dictado al conjunto de hombres que, de resultas o de reformas, aun +cuando útiles algunas para ellos odiosas, o de excesos atroces y de +una persecución feroz, huyeron de su patria, Francia, en el periodo +corrido desde 1789 a 1794, y fueron a poner en salvo sus vidas y +juntamente a formar a manera de un Estado hostil al que figuraba +como tal en el patrio suelo. Bien es verdad que, como antes de los +últimos años del siglo próximo pasado había habido en Europa, y aun +fuera de Europa, guerras intestinas y mudanzas de gobierno, las cuales +llevaban consigo padecimientos o amenaza de gravísimos males para los +vencidos, no habían faltado ocasiones en que agregaciones numerosas de +gentes fugitivas de un país habían venido a formarse en otro vecino +o distante, uniéndolas afectos vivos de odio al contrario y de amor +entre sí, nacido de común interés e iguales pasiones. Las guerras de +religión en el siglo XVI crearon lo que hoy diríamos una emigración +de protestantes que, desde el lugar donde habían hallado asilo, +hacían cruda guerra al gobierno católico de su nación y a todos los +de la misma fe. La revocación del edicto de Nantes por Luis XIV de +Francia, dio ser y vida a una como colonia francesa que se extendía por +Inglaterra y Holanda, y que llegó a ser funestísima al gran monarca +francés en los años postreros de su largo reinado, antes tan lleno de +poder y gloria. No había sido menos considerable la reunión de los +fieles servidores y parciales de la monarquía inglesa que, después +de degollado en público cadalso Carlos I y proclamada en el suelo +inglés la república, pronto pasada a ser regida por Cromwell con poder +absoluto, se había establecido en Holanda y Flandes, aunque parte de +ella hiciese residencia en Francia. + +De los yerros y culpas comunes a las emigraciones cupo alguna, y no muy +leve parte, a las anteriores al siglo XVIII, pero en nada comparable +con lo que pasó a la emigración de los franceses desde 1789 hasta 1795, +o a las de otros pueblos en días del presente harto más cercanos. + +En la vida del desterrado alternan y se mezclan las penas con las +ilusiones, el interés que a todos liga con las pasiones que los desunen +hasta llegar a producir entre ellos odios acerbos, y las preocupaciones +respecto a lo pasado con los que engendra lo presente, y se preparan +para lo futuro. La historia de su patria en los años en que hubieron +de abandonarla aparece a sus ojos desfigurada, naciendo de ello +variadas acusaciones, a la par con cargos justos, y en la halagüeña +visión, sin cesar presente a su sentido interno, de su futura victoria +y dominación, la ambición más violenta mueve a disputarse con furia +los imaginados puestos de mayor provecho y honra. No es más reñida +y extremada la guerra entre un ministerio real y verdadero, y los +hombres de una oposición que con ardor tira a derribarle, que la que +siguen unos con otros pobres desterrados en medio de su desvalimiento, +contendiendo por los despojos de una batalla que suponen ganada, aun +cuando estén enteramente faltos de fuerza, siquiera para salir al campo. + +De estas faltas adolecía la porción considerable de españoles a los +cuales arrojó la caída del Gobierno constitucional en 1823 al lejano +suelo de la Gran Bretaña. Porque si en Francia y en otros países +encontraron más o menos seguro asilo los fugitivos de nuestra patria +en aquellos días, siendo en corto número y estando apenas tolerados y +vigilados, no llegaron a formar cuerpo político o social, mientras en +el suelo británico, al amparo de las leyes, favorecidos por la opinión, +si no patrocinados socorridos por el gobierno, libres en cuanto cabe +estarlo entre un pueblo libre, se miraban y eran, hasta cierto grado, +una potencia, sin contar con que los refugiados a otras tierras, +adictos a la España constitucional, que en su patria había desaparecido +o estaba eclipsada, la saludaban allí donde la creían existente y +de donde esperaban verla salir de nuevo como astro que oculta el +movimiento de los mundos. + +Justo es decir que si nuestra emigración tuvo las flaquezas inherentes +a la naturaleza humana, fue bastante superior a las de otros pueblos +en este punto, y lo fue a la de los italianos y polacos, que vinieron +a ser, o fueron desde luego, sus compañeras. Hubo, es verdad, en la +española espíritu de bandería, piques de que nacieron odios, mutuas +acusaciones, casi todas injustas o cuando menos exageradas, ya +relativas a lo pasado, ya a lo presente, y envidias de quienes padecían +más a otros cuyos padecimientos, por ser menores a los ojos ajenos, +parecían cortos o ningunos; en suma, todas las pasiones que más nacen y +crecen, y aparecen en horas de desventura, pero no las imputaciones de +traición, y menos aún los actos de violencia que entre otros emigrados +llegaron a causar hasta asesinatos. + +Y una cosa ennobleció a nuestros hombres de 1820 a 23; hombres cuyos +errores o cuyas culpas no trato de disimular, errados por lo común +en las doctrinas, desacertados y aun desatinados muchos de ellos +en su conducta, y a algunos de los cuales manchaba el recuerdo de +actos de feroz crueldad cometidos en su patria impeliéndolos a ellos +el fanatismo, pero cuyo blasón indudable fue que se presentaron, +con rarísima si acaso alguna excepción, puros del ruin delito de la +corrupción, viéndose en situación de honrosa indigencia a los que en +el gobierno constitucional habían ocupado los más altos puestos. Bien +sé que este mérito es solo negativo, que puede el hombre ser culpado +de delitos atroces, y hasta feos, conservando honradez en punto a +ceder al influjo del dinero, y que observar un precepto del Décalogo +no autoriza a mostrarse ufano a quien quebranta los otros. Pero al +cabo tiene quien (según la expresión vulgar) se ensucia las manos una +circunstancia contra sí que le agrava la culpa, y es que a otros actos +criminales suele acompañar cierta justificación a los ojos del propio +pecador en su fuero interno, siendo en estos puntos las capitulaciones +de conciencia muy comunes, pero el que se vende conoce bien su propia +maldad y bajeza, de donde nace en él mismo la degradación, y en el +público la idea que califica su culpa como superior a todas las demás +de que es capaz el linaje humano. + +Cuando al terminar 1823 y en los días primeros de 1824 apareció el +gran golpe de los emigrados o refugiados españoles en Inglaterra, +fueron todos ellos recibidos, por lo general del público, con favor +extremado. Bien es verdad que los Tories, por entonces dominantes, +pues de su bando eran los ministros, y la parte más crecida de la +nación que en las cosas políticas influye o toma empeño, habían mirado +con aversión a veces excesiva la causa de la Constitución de 1812 y +a sus restablecedores y defensores, y aun visto con cierto grado de +satisfacción el triunfo del duque de Angulema y del poder francés; +venciendo en sus ánimos el odio a la democracia y a la revolución, y +el afecto parcial a los Borbones de Francia, el disgusto que solía +causar el engrandecimiento de una potencia rival antigua y moderna de +la Gran Bretaña; pero aun los Tories tenían menos aborrecimiento a los +demócratas españoles que a los de otros pueblos, viviendo en su mente +recuerdos de los días de la guerra de nuestra independencia en que +los constitucionales eran sus amigos en su porfiada contienda contra +el tremendo y temido poder de Napoleón _Buonaparte_.[90] + + [90] De intento va escrito con _u_ antes de la _o_ el apellido + de Napoleón, porque se va hablando de sus acérrimos enemigos + que así le llamaban, sin que haya datos para resolver por qué + razón era mirada esta intercalación de la _u_ como una ofensa + por los que tenían intención de hacerla, y por los que la + recibían con enojo. Los realistas más violentos de Francia + Buonaparte le decían, y con solo leer el apellido así escrito + estaba declarado ser el escritor contrario por extremo del + emperador caído. Otro tanto hacían los Tories ingleses, y el + periódico _Quarterly Review_, señalado por su odio acerbo al + grande emperador, así le llama aún hoy mismo, cuando, olvidadas + antiguas pasiones, es de Napoleón III parcial más que otra + cosa. Walter Scott, aunque tory, en su _Vida de Napoleón_, que + a pesar de su corto valor tuvo alguna celebridad más de treinta + años ha, blasona de su imparcialidad por preferir llamarle + sin la odiosa o sospechosa _u_, Bonaparte. Y con todo, en sus + primeros años, cuando no era conocido su nombre de pila, y sí + solo su apellido, Buonaparte le llamaban hasta en impresos + algunos de sus admiradores. Un dichete italiano que corrió en + boca de muchos era _i tutti i francesi sono ladri_. ¿Son todos + los franceses ladrones? A lo cual era la respuesta: «non tutti + ma Buonaparte». Todos no, pero sí una buena parte. Verdad es + que esto salía de injusto enemigo, pero no habría jugado así + con el vocablo quien no llamase Buonaparte al vencedor de + Italia. + +Los Whigs no admiraban mucho nuestra caída Constitución, pero habían +sustentado nuestra causa en el Parlamento y por la vía de la imprenta, +y tenían más motivos para protegernos y agasajarnos vencidos porque +la parte de nuestras doctrinas para ellos censurable, si no odiosa, +ya mal podía propagarse. En cuanto a los radicales, nos recibían +con los brazos abiertos como a hermanos y mártires por una causa +que les era común, sin pensar que no todos los españoles que allí +acudían profesaban su fe, por otra parte mal conocida de la turba de +desterrados, cuyas doctrinas eran confusas y limitadas. Pero había y +hay en Inglaterra, como en todos los pueblos, no obstante ser allí +más común que en otras tener noticia de las cosas políticas, y tomar +en ellas alguna parte lo general de las gentes, muchas personas que +no eran propiamente ni Tories, ni Whigs, ni radicales, y estas nos +hicieron desde luego el mejor acogimiento posible. El capricho popular, +más fuerte en el pueblo inglés que en los demás del mundo, se mostró en +nuestro favor, debiendo añadirse que en diez años tal favor apenas tuvo +menoscabo. + +Había, sin embargo, preocupaciones en punto a los últimos sucesos de +España, imperfectamente conocidos, como suelen serlo en Inglaterra +los de todos los pueblos extraños. Habían visto los ingleses caer las +Cortes y el Gobierno constitucional con poca gloria, malográndose +locas infundadas esperanzas de una porfiada resistencia a la invasión +francesa; desertar al enemigo nuestros generales La Bisbal, Morillo +y Ballesteros con otros de inferior nota; seguir en su deserción a +sus caudillos los oficiales y soldados, en vez de abandonarlos como +a traidores. En medio de estas deserciones, aparecía la figura de un +general fiel a sus juramentos hasta la última hora, y pertinaz en la +defensa de la Constitución hasta la caída del Gobierno constitucional, +y además este general era una persona cuyo nombre había sonado en +los oídos ingleses, siendo recibido con aplauso en los días de la +guerra contra Napoleón, y aun en las horas en que la causa de la +independencia española era más tibiamente sustentada. Esta figura +era la del general Espoz y Mina, a la cual singulares circunstancias +anteriores daban proporciones, belleza y lustre muy superiores a lo +que de justicia le correspondía, si bien sería injusticia y locura +negarle buen grado y cantidad de merecimientos. Así, al llegar Mina a +Inglaterra fue recibido y considerado como el principal representante +de la España constitucional, vencida y prófuga, pero viva aún en tierra +extraña. Ni por lo pronto se negaron los desterrados a reconocer en +el general exguerrillero esta como supremacía, que después le fue tan +contestada. Verdad es que aún no estaba en el territorio inglés el +general don José María Torrijos, después cabeza de un partido opuesto +al de Mina, y el cual podía blasonar de constancia no inferior a +la de su rival, y de lealtad acrisolada en la defensa de la causa +constitucional en sus últimas horas. Aparte de estos dos personajes, +había uno a quien daban a la sazón gran valor circunstancias no +personales suyas, pero muy poderosas. Era este el canónigo Riego, +hermano del infeliz general bárbaramente sacrificado, aun siendo +admitidas doctrinas que justificasen su castigo. Era el canónigo hombre +por demás estrafalario, y tenía consigo a su sobrina, viuda[91] del +general, de todo lo cual procuraba él sacar partido en su particular +provecho; ocultándose sin duda a sus propios ojos este su interés +personal, porque se equivocaba y confundía hasta en su propio concepto +el amor de su familia y nombre, con el deseo de figurar, que era en él, +si no el único, el mayor de sus defectos. + + [91] Esta pobre señora murió a poco de su llegada a Londres. + +Como dejo dicho aquí poco ha, llegábamos casi todos los españoles a +Inglaterra en un estado de miseria completa, de suerte que solo la +caridad pública podía darnos el indispensable abrigo y sustento. Si +algunos tenían bienes, no podían recibir auxilios, o los recibían +mal, en fuerza de las circunstancias; de decretos que les confiscaban +o secuestraban su hacienda privada, de persecuciones populares que no +respetaban su propiedad, de temor en algunos de sus apoderados, de mala +fe en otros. Pero la mayor parte de ellos se componía de personas que +vivían de su profesión, militares, eclesiásticos, abogados, empleados +civiles, médicos, escritores; en suma, lo que constituye el núcleo del +partido llamado liberal en todos los pueblos, o, digamos, de lo que en +él forma la porción más activa y predominante. Ocurrir a cubrir las +necesidades de tantos desdichados fue una de las primeras atenciones +de los ingleses, y antes que su gobierno lo hiciese, como vino pronto +a hacerlo con no común generosidad, hubo de anticiparse el público por +medio de cuantiosas suscripciones. + +Pero se hacía necesario calificar los méritos de los refugiados para +que no viniese a disfrutar de los beneficios de tales gente perdida +(como en parte suele suceder y, aun en cierto aunque en corto grado, +sucedió entre nosotros), y para que en los auxilios dados hubiese una +regla de proporción, recibiendo más quien más había perdido en su +patria, no siendo posible igualar a un exministro con un exmiliciano +nacional, al cual algunos actos particulares, o su propia voluntad, +hija de excesivo temor, o de idea de su superior importancia, había +lanzado con sus superiores al destierro. Esta calificación mal podían +hacerla los ingleses. Discurriose, pues, crear una comisión de +españoles que sirviese para el intento. Mi conocimiento del idioma +inglés, adquirido en mis primeros años, y aumentado con el estudio y +con una corta residencia anterior en Inglaterra cuando servía en la +carrera diplomática, llevó a mis compañeros a incluirme en comisión +tan desabrida, de la que hube de escapar en breve, pero para volver +a entrar en otra de la misma clase. A pesar de mi buena memoria, no +me acuerdo de por quiénes o cómo fue hecha la elección, aunque no +hubo de serlo con mucha regularidad, pero, tal cual fue, satisfizo. +Como era natural, salió elegido por cabeza o presidente de la +comisión el general Mina, bajo cuya bandera parecía que estaban los +fugitivos alistados. Fuimos los demás elegidos a ver al que había +de presidirnos, manifestando con este paso la superioridad que en +él era uso por entonces reconocer, aunque a muchos ya desabrida por +varias y muy diferentes razones. No era yo de los contrarios a Mina, a +quien ni siquiera conocía de vista; pero, cediendo a un fatuo orgullo +que conozco ser uno de mis capitales defectos, por lo mismo que le +veía tan ensalzado y adulado, no quería tributarle obsequios, y ni +me había presentado a él hasta entonces, ni al ir a verle con mis +compañeros me puse delante para ser notado, sino que al revés, medio +ocultándome detrás de los otros, logré que en mí en aquel momento +nadie reparase. La figura de Mina de ningún modo correspondió a la +idea que de él me tenía yo formada, lo cual a menudo sucede tratándose +de personas conocidas por su mucha buena o mala fama. Tenía el famoso +exguerrillero una presencia en nada notable, no siendo ni muy bien ni +muy mal parecido, con nada de guerrero ni de feroz en su fisonomía, +pues antes parecía un buen hombre de la clase inferior entre la media. +El trato con gente principal no había afinado mucho sus modales[92] +ni corregido su lenguaje, que seguía siendo el de un campesino +navarro, y más tosco que de lo que de su presencia debía esperarse. + + [92] Algo los afinó, sin embargo, la compañía de su señora, + con quien acababa entonces de casarse, y cuya educación era + esmerada, así como modales en alto grado finos. + +Pero lo que en él desde luego asomaba era la cautela, hija de la +clase de vida que se había visto obligado a seguir en sus campañas de +guerrillero, y que él acertó a aplicar a sus hechos y dichos como +político, de suerte que el diplomático más avisado no podía excederle +en cuanto a hacer, como cuentan decía Talleyrand, uso de la palabra +para ocultar sus pensamientos. De esto dio desde luego una prueba en +la corta conferencia de que voy ahora aquí hablando. Llevó la voz, en +nombre de la comisión que iba a reconocerle por presidente, el famoso +eclesiástico y escritor, exdiputado de las Cortes extraordinarias de +1812 y de las ordinarias de 1820, don Joaquín Lorenzo Villanueva. +Este varón erudito, contra la general esperanza, entrando en las +Cortes primeras de la isla de León con apariencias de antirreformista, +se había pronto señalado como de los primeros campeones del bando +apellidado liberal, y granjeádose el odio acerbo del bando opuesto, +por lo cual, en la persecución padecida por los liberales en 1814, +había salido de los peor librados. Si bien sustentaba Villanueva con +tesón y aun con ardor las doctrinas con poco motivo aunque generalmente +calificadas de jansenistas en la parte de resistencia a los principios +conocidos por ultramontanos, o favorables a la mayor extensión de la +potestad pontificia, en sus modos excesivamente suaves representaba lo +que la preocupación vulgar tiene por propio de un jesuita consumado. +Solía clavar los ojos en el cielo cuando hablaba, e inclinando también +un tanto la cabeza parecía como que trataba de reducir a menos su +alta estatura. Siendo escritor notable por la pureza de su dicción +castellana y por lo correcto de su estilo, si bien difuso y pesado y +de corto juicio, en sus discursos dejaba ver bastante de la calidad de +sus escritos.[93] + + [93] No ha mucho ha salido a luz una obra póstuma de este + autor, titulada _Viaje a las Cortes_, por don Joaquín + Lorenzo Villanueva, trabajo cuya publicación es de aquellas + imprudencias que suele cometer un amor vivo y respetuoso, pero + ciego, a la memoria de un difunto. En verdad la tal obrilla no + solo rebaja, y no poco, el mérito del autor, y en este el del + hombre, por más de un título, sino que bien meditada apoca y + aun humilla el concepto de las Cortes de 1810, pintando con + fidelidad prolija muchos de sus yerros y flaquezas. Muchas + citas podrían hacerse en abono de la censura severa, pero justa + y acaso oportuna, que acaba aquí de hacerse de tan pobre y mal + pensado libro. + +Nunca tanto cuanto en la ocasión a que la narración presente se +refiere, pudo manifestar estas singularidades de sus modos el buen +padre Villanueva, que empezó a hablar al general dándole altas +alabanzas en aliñadas frases y rotundos períodos, que si habrían +sentado bien en un discurso pronunciado en las Cortes, y mejor todavía +en uno académico, aun en tales lugares podrían haber sido tachados de +un tanto de afectación ciceroniana. Mina, a quien no acomodaba ser +de la comisión, porque el serlo le habría acarreado, sobre molestia, +algunos compromisos que él deseaba excusarse, respondió a su elogiador, +que trataba a la par de ensalzarle y de persuadirle, expresando su +resistencia a aceptar el cargo que se le confería, pero procurando +dar a su resistencia el mejor color posible. «Yo...», decía, «sí, por +mis compañeros quiero hacer mucho, pero... eso de comisión, yo..., +no conviene, y... pues no hay cuidiao..., yo siempre..., pero de ese +modo no..., porque yo acá me lo entiendo y..., y siempre haré por +todos..., no así, pues porque no me parece lo mejor», y por este estilo +seguía con palabras sueltas, cuyo sentido apenas podía comprenderse, +ni deseaba, por otra parte, quien las decía fuesen muy comprendidas, +salvo en cuanto a que no quería ser de la comisión, ni en clase +de presidente, ni como mera parte de ella. Insistió Villanueva en +convencer o persuadir al general, y se entabló una como discusión entre +los que se expresaban en tan diferente estilo, la cual vino a parar en +nada, si nada era no contar con Mina. Asistí yo silencioso espectador +a tal escena, en que encontré algo de diversión, y de que saqué algún +conocimiento de Mina, bien que escaso. Esto aparte, no quedé resentido +de la conducta del general, como quedaron otros, siendo la ocasión +que acabo ahora aquí de referir motivo, y más que motivo pretexto, +de los primeros descontentos que excitó contra sí Mina; descontentos +hijos de pasiones y del interés, así como del desvanecimiento de locas +ilusiones, no sin tener él grave culpa de las enemistades que se +granjeó, pues, poco franco de suyo, alimentaba en otros esperanzas que +él no tenía; esperanzas cuya falta de cumplimiento causaba a la par con +dolor enojo, y recaía sobre quien las había fomentado. + +A la llegada de la primera inundación de emigrados, que coincidió con +los últimos días del año para España infausto de 1823, solo pensaron +por lo pronto los fugitivos en su desvalida situación, y en acomodarse +a vivir con lo que la caridad británica les daba, no corta cantidad +para socorro cuando habían de ser muchos los socorridos, y tampoco +grande para personas que solían vivir con tal cual desahogo. Pero si +los partidos que en su patria los dividían no aparecieron vivos en el +lugar del destierro, no estaban muertos, y tenía cada cual su bandera +recogida, mas no abandonada. Bien es cierto que, andando el tiempo, +asomaron, y se manifestaron y crecieron, no sin furor y encono, las +anteriores discordias, y hubo continuas deserciones de uno a otro +bando, en las cuales iba de continuo perdiendo el que tenía por cabeza +a Mina. + +Sabido es que la mutua enemistad de dos sociedades secretas había sido +causa de grandes inquietudes en los últimos meses de 1822 y primeros +de 1823, así en Madrid como en las provincias. De ellas, la de los +comuneros, la más extremada en doctrinas, no había llegado a apoderarse +del Gobierno, que sin cesar codició, y con toda clase de medios buscó, +teniendo que contentarse con hacer el mando desabrido, peligroso y +casi imposible a su rival, cuyo acierto, por otra parte, no había +sido mucho. Cuando ya amenazaba ruina el edificio de la Constitución, +o, digamos, de la revolución, los comuneros se habían dividido, +viniéndose de ellos las personas de más nota, y especialmente casi +todos los diputados de su gremio, a unir con los prohombres de la +sociedad enemiga, quedándose algunos de menos valer por su talento, +ciencia o reputación, pero de los más osados o extremados, en su campo +antiguo, y siguiendo a estos últimos casi toda la hueste. El general +Ballesteros, cabeza de la sociedad de hecho, aunque no por su título, +aparecía dudoso, pero más allegado a los de superior moderación. El +general Torrijos, quizá segundo en importancia entre ellos, atento a +su obligación de soldado en la campaña, se había alejado de las lides +políticas, salvo en punto a defender la Constitución contra la invasión +extranjera. Comenzada la guerra, Ballesteros en una capitulación había +entregado su ejército, y con él la causa constitucional y de su patria, +a los invasores. Torrijos se había mantenido fiel hasta la última +hora, y, libre y restablecido ya el Rey en su trono, había celebrado +una verdadera capitulación militar con los franceses, y puesto en +salvo su persona sin menoscabo de su obligación o de su honor; hecho +lo cual se vino a Inglaterra, donde llegó ya bien entrado el año de +1824. Su nombre, poco o nada conocido hasta entonces de los ingleses, +apenas sonó en la hora de su llegada, pero entre los españoles trajo +a los comuneros uno de sus más notables caudillos. La desunión que +existe siempre entre los desterrados, y que más que de otros pueblos +es culpa constante del español, y había sido muy señalada durante la +dominación de los constitucionales, tomó en breve forma y cuerpo en +Inglaterra. Las dos sociedades rivales no resucitaron, pero sí los dos +bandos de moderados y exaltados, bien que no compuestos completamente +de quienes de ellos eran parte en España. Dos hombres simbolizaron +estas parcialidades, y en cuanto cabía en su situación, fueron cabezas +de dos cuerpos inertes, pero vivos, y con esperanzas de despertar de +su letargo y dar muestras de sí en nuevos sucesos, restituidos ya +al seno de su patria, llevando a ella la bandera a la sazón caída. +Fue casualidad que la cabeza de cada bando fuese, al parecer, más +propia para serlo del cuerpo otro que el suyo. Torrijos, de ilustre +familia, nacido, bien puede decirse, en la corte, educado en la casa +de pajes del Rey, y, por lo mismo, entrado en la carrera militar ya +en la clase de capitán, hombre de fina crianza y modales amables, no +muy instruido, pero sí con los conocimientos comunes de la gente de +su clase, era sin duda a propósito para acaudillar y representar al +partido más aristocrático de la emigración, si algo en la emigración +merecía el nombre de aristocracia. Al revés, oriundo Mina de la clase +del pueblo, habiendo recibido en sus primeros años solo los rudimentos +de la educación más común, habiéndose formado en la dura y áspera +vida de guerrillero, y debiendo su elevación al poder popular, cuando +había divisiones políticas, tenía su puesto natural entre la gente más +extremada y menos culta. Ambos eran ambiciosos; pero el primero, franco +en su ambición hasta pecar en no leve grado de imprudente, se prestaba +a seguir para mandar a la gente que en su sentir era más activa, de la +cual se prometía más pronta la victoria, cuando el segundo, cauto y +astuto, veía en el sabor y juicio de las personas más entendidas más +abonada fianza de su seguro si no cercano triunfo. + +Esto aparte, no todos los emigrados eran del uno o del otro de estos +partidos; pero sucedía en el pueblo emigrado lo que en otros pueblos, +y era que los pacíficos no entraban en cuenta, cuando la emigración +aparecía en movimiento, aunque este movimiento no llegase a más que a +hacer ruido. Además, en todo caso, en cualquiera eventualidad prevista, +los pacíficos se allegaban a uno u otro bando, salvo unos pocos que +tenían pretensión de levantar bandera propia, de lo que en 1830 dieron +muestras fatales para la causa común, y en alguna ocasión para ellos +mismos. + +No faltaban, entre estos pacíficos, personajes de nota, pues, al revés, +abundaban; pero tales personajes son los menos. Por ejemplo, Quiroga, +cuya importancia como primer caudillo del levantamiento constitucional +debía haber sido grande, figuraba poco y no tenía quien le siguiese. +Bullía infinito el canónigo Riego; pero por su profesión no podía ser +caudillo, y por su vanidad contaba con su apellido y la memoria de +su hermano para ser figura principal en el drama de la revolución +española, viva o amortecida, no consiguiendo lo cual, se contentaba +con hacer papel entre radicales ingleses y desterrados franceses e +italianos, habiendo logrado con que apareciese mención de su nombre en +la vida del ilustre _Ugo Fóscolo_, uno de los objetos de su ambición +algo pueril. Argüelles, ilustre entre los ingleses y relacionado con +gran parte de lo más distinguido de aquel pueblo, vivía con sus amigos +el respetabilísimo general de marina don Cayetano Valdés y su excolega +en el Ministerio de 1820 don Ramón Gil de la Cuadra, apartado de un +movimiento cuya esterilidad conocía, y respetado en su apartamiento, +pero se inclinaba a Mina para el caso, poco probable durante algunos +años, de que pudiese hacerse algo para variar la suerte de nuestra +patria. Istúriz y yo, unidos en estrechísima amistad, solíamos estar +en frecuente o íntimo trato con la casa de Argüelles y sus compañeros, +y como ellos pensábamos y obrábamos, si bien Istúriz se desviaba +en su interior de Mina un poco más que yo, que, viéndolo muy rara +vez y habiéndole primero mirado con muy poca afición, al fin tenía +pensamientos de ponerme a su lado, si llegase la hora de obrar, no +obstante unirme con Torrijos relaciones de amistad antigua, contraída +en nuestras mocedades. Ni debo omitir hacer desde luego aquí mención de +un hombre a quien dio importancia su trágica muerte, hija de su natural +indómito y de su presunción ciega. El coronel _de Pablo_, conocido +por su mote de _Chapalangarra_, había defendido a Alicante hasta la +última hora del reinado de la Constitución, como Torrijos a Cartagena, +cometiendo, según es fama, actos de tiranía, como era de esperar de su +condición feroz y escaso discurso, pero sin impureza, aunque dijo lo +contrario la voz de la calumnia, y había parado en entregar la plaza +por una capitulación asimismo honrosa, en la hora en que llegaba a +ser inútil y habría sido hasta perjudicial prolongar la resistencia. +Venido a Inglaterra, se había acercado a Mina, bajo quien había servido +y distinguídose en la guerra de la Independencia; pero, como hombre +ignorante y apasionado, le había casi exigido que inmediatamente se +lanzase a restablecer la Constitución en España, y como no consintiese +tal desvarío el buen juicio de Mina, el antes su amigo y secuaz se +convirtió en su enemigo más crudo y violento, creyéndole traidor y +acusándole sin rebozo de serlo.[94] + + [94] Un caso singular ocurrió en 1826 que explica la condición + de _Chapalangarra_, y alguna de las causas del odio que este + cobró a Mina. Salió a luz en un periódico inglés un artículo + en que era acusado Chapalangarra, respecto al tiempo en + que gobernaba a Alicante con poder absoluto, de actos, no + solo de cruel y feroz tiranía, sino de rapiña. Presentose + el así infamado ante un tribunal a demandar al escritor su + enemigo de injuria y calumnia. Temió este, y con razón, ser + condenado, y ofreció al querellante una suma razonable para + que se retirase de la demanda. No era vergonzoso aceptar tal + propuesta, acompañada de desmentirse el libelista a sí propio, + como prometía hacer e hizo, porque en dinero habría pagado + su exceso, si hubiese sido condenado, y en dinero dado en + calidad de daños y perjuicios a la persona por él infamada. + Pero Chapalangarra, no bien recibió el dinero cuando fue a + entregarle a Mina para que le emplease en el restablecimiento + de la libertad en España. Mina era hombre puro por demás, y no + estaba necesitado, pero recibió la cantidad por no descorazonar + o enojar al que la daba, siendo su política no dar un golpe + ni aun leve a esperanzas con que estaban enlazados su crédito + personal de patriota y su influjo. Pero Chapalangarra, que + quería lanzarse a España a todas horas, y que juzgaba la suma + que había dado, aunque pobrísima para una tentativa política, + bastante a una empresa de las que él deseaba y estimaba + oportunas, entró en un furor ciego contra Mina, y si bien no + acusándole de haberse apropiado aquella cantidad, sino de + haberla recibido para seguir engañando con esperanzas que no + pensaba en hacer realidades. + +Pero Chapalangarra, si se apartó de su bandera antigua, no se pasó a +la de otro, y llegó a ser caudillo sin secuaces, viviendo por lo común +solitario, desabrido, parco por demás en la comida y bebida hasta +hacerse notar por ello, casi indispuesto con todos; en suma, llegando +con su carácter bilioso y su corto saber, a rayar en los límites de la +locura, pero locura de una sola clase, o dígase, monomanía de belicoso +patriotismo. + +En medio de todo esto, la esperanza de volver pronto a España, y entrar +en ella victoriosos, no faltaba en la clase ignorante y numerosa de +los emigrados. En balde era que una parte, aunque corta, del ejército +francés siguiese en territorio español, y que estuviesen prontas a +seguirle numerosas tropas, si de ello hubiese necesidad; en balde que +la parte más crecida de nuestro pueblo manifestase a la derribada +Constitución enemistad violenta, y que la contrarrevolución, la cual +viene a ser la revolución continuada, presentando una de sus fases, +pusiese a la vista armada la plebe con el nombre de voluntarios +realistas; fuerza democrática al servicio de un poder absoluto +representante, y ya antiguo representante, de una considerabilísima +parte de lo que lleva y merece el nombre de pueblo. Había otro pueblo +imaginario en la cabeza de los emigrados, el pueblo de que ellos habían +sido parte, y tipo, y representantes en España. Solo la traición, o +cuando no tanto, la incapacidad de los gobiernos podía haber dado la +victoria a los franceses y a los realistas; pero volviendo la nación +en sí, como era fuerza que sucediese, y con unos más honrados o más +hábiles caudillos que los anteriores, pronto restablecería la libertad +en su suelo, plantándola harto más firme que antes estaba. Tales +opiniones son las de toda emigración, y de ellas no podía estar exenta +la española de 1821. + +Así es que, cuando una desvariada empresa dio a una corta cuadrilla de +constitucionales por el término de tres o cuatro días posesión de la +plaza de Tarifa, desmantelada y descuidada, a punto de no tener fuerza +que la presidiese, hubo un movimiento de alegría entre la parte más +numerosa de los emigrados, a cuya noticia llegó la de la inesperada +ocupación de aquella fortaleza, de corta importancia, pero fortaleza +al cabo, antes que llegase, horas después, la de su pronta e infalible +caída en poder de los franceses que guarnecían a Cádiz. Hombres hubo, +si no de los de superior agudeza y claridad de entendimiento ni de la +más vasta instrucción, pero no rudos ni ignorantes,[95] a quienes, +anublando el juicio la pasión, pareció aurora de la regeneración +española lo que era una mala clara entre negras nubes y que traía en +pos de sí nuevas desdichas. + + [95] Entre estos puedo citar a don Olegario de los Cuetos, que + hasta llegó a ser ministro de Estado, bien que por breve plazo + (en 1843 bajo la regencia del duque de la Victoria), el cual + llegó a Londres trayendo la noticia de la toma de Tarifa por + los constitucionales, y prometiéndose de ello resultas que al + cabo traerían el restablecimiento de la Constitución en España. + +Pero la tentativa hecha sobre Tarifa, y a la par en Almería, con no +menos infeliz fortuna, y pérdidas de vidas, dignas, a lo menos, de +lástima, pasó en breve, y cayó la emigración en su estado ordinario, +nunca enteramente abandonada por la esperanza, aunque no hubiese en +qué fundarla, pero resignada a aplazar el cumplimiento de esta, o +si no tanto, los esfuerzos inmediatos para traerlo a época algo más +lejana. Hasta la inesperada aparición de la carta constitucional dada a +Portugal por su nuevo rey don Pedro, vivió la emigración tranquila. + +No por esto, en verdad, desaparecían los partidos, pero existían +oscuros, sin extender su influjo a más que a un corto número +de personas, y dejando a las otras adherirse al que fuese de su +aprobación, cuando hacerlo así fuese oportuno. En suma, los partidos +políticos de aquellos días tenían las apariencias, y en cierto grado la +índole de las rivalidades de un lugar de provincia, y para que en ello +hubiese semejanza, solían ceñirse al recinto de Somers Town, barrio +pequeño en los extremos de Londres, que es a modo de un lugarillo entre +los varios cuya aglomeración forman aquella capital inmensa, falta de +límites legales conocidos. Allí vivía una España que no ha dejado de +tener influencia en los sucesos de la España verdadera. + + +II. + +De muchos de nuestros compatriotas que nunca han pisado el suelo de +la Gran Bretaña es conocido el nombre de Somers Town como el de una +abreviada España constitucional, que hizo tal, con su residencia allí, +una gran parte de los desterrados españoles, de los cuales pocos +viven hoy para conservar de ella memoria, pero de que se conserva +no poca por transmisión de padres a hijos, y de ancianos a amigos, +cuyos descendientes existen y forman buena porción de la generación +presente. Es Somers Town un barrio pequeño, al cual divide del casco de +la aglomeración de casas que hoy y ha mucho constituye el como centro +de lo llamado Londres un camino o calle, pues de ambas cosas tiene, y +camino nuevo (_New road_) se llama, y de tal le dan aspecto las casas, +que todas tienen delante reducidos jardines en vez de formar la calle +sus paredes, pero que, por la extensión que va teniendo, y aun por +la que tienen ha ya largo tiempo la metrópoli del imperio británico, +calle viene a ser, a ambos lados de la cual hay barrios crecidos +y populosos. Apenas cuenta Somers Town casas para gente de más que +decorosa pobreza, constando las más de ellas de un solo piso sobre el +bajo o entresuelo; algunas de dos, casi ninguna de tres: número que +es el común de los pisos de las habitaciones de la gente acomodada +en los buenos barrios del centro de aquella capital inmensa. Esta +circunstancia, haciendo las casas un tanto baratas, señalaba aquel +barrio como propia residencia de gentes de escasos haberes, aunque no +de indigencia absoluta. Ya en época muy anterior, cuando aquel mismo +barrio, recién formado o poco menos, y todavía muy reducido, distaba +bastante del casco de la gran ciudad, faltando en el lado contrario +del _camino nuevo_ las numerosas y bellas calles y plazas que hoy +llenan y adornan aquel espacio, había servido de morada a muchos de los +emigrados franceses del tiempo de la primera revolución de su patria, +circunstancia que, conmemorada por residentes en Londres, hubo de +llevar a tal lugar a los primeros españoles que a él acudieron y fueron +núcleo del cuerpo que allí vino a formarse. + +Con todo, si bien Somers Town era el lugar considerado, y con razón, +como la población cabeza de la nación emigrada, o hablando, como suele +hacerse, con frase militar y a la moderna, el cuartel general de la +emigración, no residían en él los emigrados todos. Varios de ellos, +entre los cuales era yo uno, y otro Istúriz, y otro Argüelles con sus +compañeros de casa, el general Valdés y don Ramón Gil de la Cuadra, +con unos cuantos más de menos nombradía, no vivíamos en el barrio que +llegó a ser español, pero sí a poca distancia de él, yéndonos acercando +unos a otros hasta habitar los más en las calles próximas al camino +nuevo, por el lado opuesto al en que está Somers Town. Así eran las +comunicaciones frecuentes, a pesar de lo cual la línea divisoria no +dejaba de producir efectos y no cortos. Porque la política militante +que se mantenía siempre viva en la otra banda del _New road_, y lo +llamado chismografía, que siempre existe donde hay agregación de +gentes, y más cuando no pasa la agregación de ser corta, o no llegaban +al lugar en que residíamos, o llegaban ya debilitados habiendo perdido +mucho en la corta travesía. + +Hay quien pondera las ventajas que sacan los hombres de una residencia +en tierra extraña, y no faltan por otro lado desaprobadores de los +pensamientos y hábitos que engendra la ausencia voluntaria o forzada +del suelo patrio. Ello es que en verdad los viajes son útiles, y quien +de ellos vuelve fatuo es porque llevaba en sí el germen que el viaje +ha desenvuelto. Pero el establecimiento de una a manera de colonia +unida por estrechos lazos y pasiones e interés común en medio de una +población de extraños, carece de la mayor parte de las ventajas que el +viajar lleva consigo. Hasta la necesidad de aprender la lengua de los +naturales de la tierra donde se vive, grande para quien tiene que estar +en perpetuo trato y roce con ellos, se hace mucho menor para gentes +que, salvo en unos pocos negocios de la vida, encuentran con quienes +comunicar sus pensamientos y afectos en la lengua propia. Así es que +de los emigrados españoles pocos aprendieron de la lengua inglesa más +que algunas voces de ellos no bien pronunciadas; y de estos pocos, los +más se ciñeron a aprenderla para la conversación o la lectura de los +periódicos; pero de la Inglaterra política, de la Inglaterra literaria, +de la Inglaterra social, ni se cuidaron siquiera, y las escasas ideas +que sobre tan graves puntos adquirieron fueron sobremanera cortas y +confusas. Verdad es que de esto hubo tal cual excepción, pero tal +cual y no más; y en su escasez se vio prueba nueva de lo verdadero +de la máxima antigua en cuanto a que la excepción confirma la regla. +Y era hasta blasón de algunos emigrados que habían creado una imagen +de su patria en su barrio, habiendo aprendido en él algo de la lengua +castellana criadas de servicio y tenderos, y hasta habiendo llegado a +pregonar la hora en las altas de la noche en idioma de Castilla uno de +los guardas nocturnos de la clase de los que llamamos _serenos_, a los +cuales convendría mal tal nombre en la nebulosa Londres; guardas que +hoy ya no existen, habiéndoseles sustituido los empleados de policía. +A un árbol que crecía solitario cerca de una esquina en la banda del +camino nuevo, y donde, a uso español, solían juntarse muchos a engañar, +a cielo raso, las horas ociosas en conversación entretenida, bautizaron +con el nombre de árbol de _Guernica_, sin que hubiese entre él y el +de Vizcaya la semejanza más remota, y solo por agregar a un árbol la +calificación que ha hecho famoso a uno de los de nuestra tierra. + +Un poco ajenos a la vida interior y política ordinaria de Somers +Town vivíamos otros españoles. La casa en que residía Argüelles era +el punto en que por la noche solíamos juntarnos, y también en esto +seguíamos un mal uso de nuestra patria, porque aun en las noches de +invierno, bastante más largas que aquí, donde no son cortas, era +nuestra asistencia a hora bien avanzada, o digamos, al dar las once +poco más o menos. Allí solía la conversación ser amena, y en algún +caso instructiva. Argüelles, dulce en su trato, aunque de condición +violenta que sabía reprimir; muy amigo de sus amigos, y no menos +enemigo de sus enemigos; lleno de honradas preocupaciones casi todas +ellas patrióticas; estudioso, pero nada aficionado a ideas nuevas, y +tratando hasta de ignorarlas para no reprobarlas, bajaba a la sala, +tarde, de la parte alta de la casa donde tenía su dormitorio, que era +asimismo cuarto de estudio, trayendo por lo común en la mano una gran +jaula que contenía un ruiseñor, porque era hábil en avezar a la vida de +encierro estos pájaros ariscos, de suerte que lograba darnos un rato de +agradable música de la que poco se disfruta en España. Cuando bajaba +con nosotros ya estaba allí sustentando la tertulia el respetable +general don Cayetano Valdés, para mí aun más que para otros objeto de +respetuoso cariño, porque había sido compañero y muy amigo de mi padre; +cuyos modales de caballero, habiendo vivido en roce con las primeras +clases de la sociedad, y siendo él mismo de familia distinguida por +su antigua nobleza, aparecían en medio de la llaneza de su modo de +producirse; de instrucción corta, salvo en su profesión de marino, y +aun en esta más de los hábiles marineros que de los sabios astrónomos, +no muy escasos en número entre los oficiales de nuestra antigua real +armada; de buen juicio, manifestado a veces con singularidades, más que +de agudo ingenio; cuya bien merecida fama de valiente estaba hermanada +con otra no menor de honrado, y que llevaba con plácida resignación y +dignidad las amarguras del destierro, sujetándose a las que eran duras +necesidades para hombre acostumbrado a vivir como persona de alta +esfera.[96] + + [96] Este respetabilísimo personaje, poco antes de verse + obligado a salir de España, se había casado con una señora + viuda, de muy ilustre cuna y alguna riqueza. De ella recibía + en la emigración los medios de vivir, lo cual le dolía + sobremanera. Por lo mismo excusaba gastos, sujetándose a lo + que para él hubieron de ser duras privaciones, aunque las + llevase con ánimo sereno. Era fumador, y siempre lo había + sido de buenos puros habanos, y en la emigración se redujo a + fumar un pésimo tabaco picado llamado _returns_, muy barato, + en pipas ordinarias de barro blanco, según uso de la ínfima + plebe inglesa. Menudencias son estas, pero de aquellas que debe + tener en cuenta quien desee conocer bien los sucesos y los + caracteres de los hombres. Causaba pena y admiración ver al + sobrino querido del poderoso ministro de Marina de Carlos III y + Carlos IV, el bailío don Antonio Valdés, y al general que había + ocupado tan altos puestos y disfrutado constantemente de los + regalos de la vida, envuelto en una nube de tabaco pestífero, + entre la cual asomaba su rostro risueño. + +El tercero que vino a serlo de aquella familia, que lo venía a ser por +la amistad, si no por el parentesco, era Gil de la Cuadra, que por +algún tiempo vivió en el campo, y ya en la casa, tomaba menos parte +que sus dos compañeros en nuestro trato, soliendo estar él encerrado +en una segunda sala contigua a la en que nos juntábamos, escribiendo +siempre, y (según corría la voz) formando el plan de una conjuración de +cuya ejecución había de ser cabeza Mina; pero como conjuración tal no +llegó a ponerse por obra, ni del futuro plan de gobierno para nuestra +patria que acompañaba el proyecto apareció cosa alguna en 1834, bien es +de suponer que sobre otra materia serían los constantes escritos del +autor, hasta ahora sepultados en el olvido, como al cabo de larguísima +vida ha venido a estarlo su persona en la tumba. Ocioso sería enumerar +quiénes componíamos de continuo aquella reunión diaria, o, hablando +quizá con propiedad, nocturna; pero sería injusticia no nombrar entre +ellos a don Felipe Bauzá, muerto en Inglaterra en vísperas del día en +que nos tocó, y habría tocado a él, volver al suelo patrio, cosmógrafo +distinguidísimo y director del depósito hidrográfico en Madrid, a quien +haber sido diputado en las Cortes de 1822 y 23 atrajo su desgracia, por +causas políticas, a tratar las cuales no era él aficionado. Rara noche +dejábamos de asistir Istúriz y yo, que juntos llegábamos sobre las +once, y nos retirábamos dadas las doce cuando más temprano. Hablábase +allí de varias materias, pero más con mucho que de otra alguna de las +políticas. Sobre estas, si no reinaba unanimidad de opiniones, eran +cortas en número y no importantes las discordias, olvidado de todo +punto lo que en 1820 y hasta últimos de 1822 nos había dividido, y muy +presente en la memoria y el juicio lo que en el curso de 1823 hasta la +caída del Gobierno constitucional nos había unido con estrecho lazo. +Desatinábamos no poco, según yo ahora veo las cosas, y aun según todos +deben suponer, si conocen cuán errados son generalmente los juicios +en situación tal cual era entonces la nuestra, pero había en nosotros +tanta fe, que bien nos hacía merecedores de absolución por nuestros +yerros. Eran aquellas sin duda horas de amargura, y bien echábamos de +menos la patria ausente, y harto llorábamos la suerte de la causa que +habíamos creído para nosotros justa y puede decirse santa, lo cual no +obstante, había en nuestra situación algo y no poco que la suavizase: +la amistad, que se hace más tierna en la desdicha, algo de lícito +orgullo de lo que estimábamos nuestro honrado proceder, y esperanzas, +aunque lejanas y débiles nunca del todo perdidas, que nos presentaban +un futuro incierto, distante, pero hermoso, como es en sí todo porvenir +halagüeño, a lo cual nunca pueden llegar las realidades. En mejores +días me ha sucedido, y no a mí solo, volver la vista con la mente a +aquellas horas de destierro y pobreza, y considerarlas casi como suele +considerarse un bien perdido. Verdad es que nuestros años eran entonces +menos, y esto era una gran ventaja cuya pérdida es al hombre por demás +dolorosa: verdad es que la edad de la mayor fuerza intelectual y física +lleva consigo bienes que dan resistencia y con ella buen ánimo en las +mismas desventuras: verdad que + + «a nuestro parecer, + cualquiera tiempo pasado + fue mejor». + +Del imaginado Robinson, en cuya inventada historia encuentran los +críticos el mayor mérito el de la habilidad con que el autor da a su +narración la apariencia de serlo de sucesos real y verdaderamente +pasados, se supone que, al salir de su isla desierta, donde tanto había +padecido, sintió vivo dolor, aunque salía de un lugar horrible para +trasladarse a uno culto, que era además su patria. No de otra manera, +al recordarnos las noches de Londres sentimos tentación de exclamar: +«¡Aquellas eran horas felices!». Y una buena razón tenemos para decirlo +cuando pensamos en desengaños posteriores, en ilusiones desvanecidas, +en yerros propios y ajenos, pues del hombre es errar, y tanto cuanto se +dilata la vida se multiplican los errores a la par con los que no lo +son, en tantas amistades acabadas, convertidas a veces en enemistades, +o pasadas a ser desvío cuando menos. Perdonen mis lectores esta efusión +del ánimo contristado al meditar sobre consecuencias forzosas de una +vida prolongada, y particularmente de una vida política en que tantas y +tales son las mudanzas traídas por modos diferentes de ver las cosas, +en que el interés o la pasión suelen cegarnos, pero en que motivos +poderosos nos compelen a volver por lo que estimamos el provecho común, +impeliéndonos a actos en que, discordando los pareceres, chocan unas +con otras las voluntades, siendo el choque, por necesidad, violento. + +Volviendo de estas reflexiones, acompañadas de arrebato acaso +intempestivo, al tono de narrador, y narrador en estilo llano, cual +conviene a quien lo es de nada graves sucesos, diré que, por lo general +de la emigración, la tertulia de la casa de Argüelles y Valdés era +mirada con cierta clase de respeto. Sin duda, los parciales de Torrijos +y otros que, sin serlo de este, miraban ya a Mina con bastante mala +voluntad, recelaban, y no sin causa, que, si no con todos los de +nuestra tertulia, con los habitantes de la casa en que esta se reunía, +privaba en grado no corto el general exguerrillero; pero tal privanza +no daba muestras de sí, porque parecía aquella pobre reunión como +puesta en superior esfera, a donde no llegaban los como airecillos o +vaporcillos de pasiones que influían en los habitantes de Somers Town, +o en quienes, viviendo con estos en continuo trato, como ellos pensaban +y sentían. + +Algunos pocos imprudentes, como es sabido, se lanzaron a España, donde +al momento cayeron en poder del Gobierno, siendo sin misericordia +sacrificados. Tal suerte cupo a los hermanos _Bazán_, un tiempo +parciales de Mina, y después sus contrarios, que no contentos con +vituperar al juicioso general por lo que hacía, y lo cual si hubiese +hecho, habría sido no solo en su propio daño, sino contra el harto más +importante interés de nuestra causa y nuestra patria, se arrojaron a +dar ejemplo de una conducta diametralmente opuesta, siendo su trágico +fin lección, aunque de pocos aprovechada, porque si en su locura no +tuvieron muchos imitadores, no cesó la desatinada opinión de mucha +parte de los desterrados de seguir culpando en Mina una inacción que +las circunstancias no solo justificaban sino hacían forzosa. + +En tanto, el general, objeto de tan injustas censuras, no residía en +Somers Town, ni aun por lo común en Londres. Su salud y su conveniencia +le dictaban vivir apartado del aire de una ciudad populosa y de los +chismes de una emigración desocupada y malcontenta. Sus parciales iban +decreciendo en número, sus enemigos antiguos y nuevos creciendo en +bríos. Torrijos había atraído a sí no poca gente, mucha de ella de la +sociedad rival de la Comunera, mientras la Constitución estaba vigente +en España. Don Evaristo San Miguel, a quien daba fama haber sido +compañero de Riego, y escritor en 1820 en el ejército levantado en San +Fernando, así como después la circunstancia de ser ministro de Estado, +y como tal haber respondido a las famosas notas de Verona, sustentando +después su respuesta, calificada de temeraria, en el campo de batalla, +donde cayó prisionero muy gravemente herido, sin ser de Torrijos, +no encubría su aversión a Mina. Acompañábale en ello su entonces +estrechísimo amigo don Olegario de los Cuetos, el cual, si no era +personaje de cuenta, no dejaba de hacer papel, y siendo chistoso y de +felices ocurrencias, amontonaba contra Mina acres y a veces ingeniosas +frases de vituperio.[97] + + [97] No muy bien aconsejado Mina, dio a luz en Inglaterra una + compendiada historia de los hechos de su vida toda, librillo + mal escrito y no mejor pensado, que hubo de causar pena a + los que entonces éramos sus amigos. Por lo mismo fue materia + de censura burlona para sus contrarios. Como ponderase en su + obra el excaudillo de guerrillas hasta un punto increíble + la cantidad y calidad de sus victorias en la guerra de la + Independencia, anubló con ello la indudable alta gloria que + había adquirido, si bien solo a los ojos de un odio ciego pudo + borrarse. Me acuerdo que el ya aquí citado don Olegario de los + Cuetos puso por mote a tal escrito _El romance de Francisco + Espoz_, aludiendo a los conocidos romances de _Francisco + Esteban_, chiste que fue aplaudido de muchos, siendo entonces + manía de algunos suponer que el general no tenía el apellido + de Mina y que le tomó por ser el de Mina de uno en 1809 + guerrillero afamado. + +Así estaban las cosas cuando de súbito, mediado 1826, llegó a +Inglaterra la noticia de que, muerto don Juan VI, rey de Portugal, su +hijo y heredero don Pedro, residente en el Brasil y rebelado contra su +padre, con el ya título de Emperador de aquel remoto estado americano, +renunciando su cetro europeo, le había puesto en manos de su hija, +menor de edad, acompañando la dádiva con la de una Constitución a +su pueblo. No era este suceso de poca monta, porque una ley de las +llamadas como por antonomasia Constitución, y que de hecho creaba un +poder popular, mal podía existir en una parte de la Península ibérica +sin que a la otra algo de ella se comunicase. Había más, y era haber +sido el ministro plenipotenciario de Inglaterra en Portugal el portador +de la recién otorgada Constitución, de lo cual era general deducir +que de su influjo venía tan inesperado suceso, no pudiendo él haberse +atrevido a usar de su influencia en tan grave materia sin estar para +ello autorizado por su gobierno, consecuencia que sacaron, no solo los +pobres desterrados españoles, crédulos de suyo, y más de lo que tanto +los lisonjeaba, sino liberales y monárquicos de todos los pueblos, los +primeros para prometerse mucho del gobierno británico y ensalzarle, +los segundos para recelarse de él y maldecirle. Se equivocaban, con +todo, unos y otros, pero no era fácil desengañarlos, lo cual no es +maravilla, pues la equivocación todavía hoy en algunos dura. Todo ello +consistía en atribuir al famoso ministro Canning intenciones que nunca +tuvo del todo, y que si llegó a tener en parte, y esta muy corta, +fue en fuerza de habérsela atribuido, y aprovecharse él de lo que se +le suponía. Porque Canning tory era, aunque de los de doctrinas más +liberales entre los de su partido, y tory murió y haciendo profesión de +serlo, aun cuando llegado a ser primer ministro en 1827 vio contra sí +la mayor parte de los antes sus amigos políticos, sin contar con que +en 1826 no era más que uno del ministerio, aunque superior en mérito +y renombre a sus compañeros, inferior en categoría a lord Liverpool, +acérrimo tory, teniendo que avenirse con él y otros de sus colegas de +las mismas ideas, nada favorables por cierto a la extensión del poder +popular en el continente, si a los ojos de otros constitucional, a los +de ellos revolucionario. Pero, dejando esto aparte, que bien merece ser +calificado de digresión, y aun tal vez de digresión impertinente, el +efecto producido en los españoles constitucionales por la Constitución +dada a Portugal fue tal y tanto, que a quienes menos esperanzas +teníamos de mejora en nuestra suerte y la de nuestra patria, entre +los cuales me contaba yo, llenó de alegría e infundió confianza en lo +futuro. + +Con todo esto, el número de los desterrados que de Inglaterra +acudió a Portugal fue corto, y las noticias que de allí venían, si +no desconsoladoras, propias para rebajar en no corto grado nuestro +gozo. Volvió, sin embargo, a subir este de punto cuando, amenazando a +Portugal el Gobierno español, el británico resolvió enviar tropas a +socorrer al portugués, su aliado, y llevó su resolución a efecto sin +demora. Entonces pronunció Canning con este motivo un discurso célebre, +calificado de revolucionario por los más de los que eran todo lo +contrario en el continente, y aplaudido por muchos liberales, según mi +corto entender, con poco motivo, pero que a varios de entre nosotros, +y entre estos a Argüelles, más que placer causó disgusto y enojo. Las +resultas confirmaron lo que en nosotros parecía nimio recelo. + +Sin embargo, aun los desconfiados no dejaron de concebir esperanzas. El +amigo y compañero de casa de Argüelles don Ramón Gil de la Cuadra, que +entre sus íntimos gozaba del más alto concepto por nada justificado, +me encargó que escribiese una carta para que fuese publicada en el +periódico _The Times_, donde procurase desvanecer la idea de que el +pueblo español no deseaba una Constitución liberal, y, sosteniendo +lo contrario, ponderando el crédito de que Mina gozaba en España +en calidad de tipo de la causa de que había sido defensor, dándome +a entender, pero no claramente, que deseaba el gobierno inglés ver +propagada tal idea como para preparar la opinión a que aprobase +cualquier acto encaminado a restablecer la libertad en España. Escribí +yo la carta, que salió a luz y dio motivo a artículos en otros +periódicos; pero todo se quedó en dar margen a reflexiones sobre +la materia que contenía, las cuales duraron poco. Entretanto, los +contrarios a Mina manifestaron gran descontento, suponiendo el paso +dado por mí, no en favor de la causa común tomando por instrumento a +Mina, sino en favor de Mina en el caso para ellos cercano de ondear +de nuevo la bandera constitucional en nuestra patria. Nunca he podido +averiguar después si de hecho hubo entonces algo de trato, aunque +poco e indirecto, entre el desterrado general español y algún agente +subalterno, pero autorizado, del gobierno británico; mas me inclino +a creer que nada absolutamente hubo, si bien no acuso de fingirlo a +Mina, y menos todavía a Gil de la Cuadra, y solo juzgo que uno y otro +tomaron por realidad las ilusiones de su deseo, fundándose en algunas +conversaciones a que dieron importancia muy superior a la debida. + +Pronto pasó lo que parecía aurora de nuestra felicidad rayando en +Portugal, y se convertía en día tormentoso, y en encapotársenos más +que antes estaba el horizonte. Volvimos, pues, a nuestra vida pacífica +y triste. En medio de esto, la como colonia de Somers Town se iba +desmembrando, y buena parte de ella empezaba a escoger por morada una +isla dependiente de las británicas, poco distante de ellas, y sujeta +al gobierno inglés, que brindaba con grandes ventajas a quienes vivían +en situación cercana a la pobreza. Era esta la isla de Jersey, un +tiempo, pero en días ya remotos, francesa, o, diciéndolo con propiedad, +_normanda_, donde el idioma es francés, aunque no puro, y de los +llamados _patois_ entre nuestros vecinos, las leyes peculiares suyas, +las costumbres sencillas, la vida un tanto barata, el clima no frío, +pero sí sujeto a violentas y frecuentes borrascas, a vientos impetuosos +y a continuas lluvias, y cercada de un mar rara vez tranquilo, que +brama y se estrella furibundo contra multiplicados escollos. Es, con +todo, bellísima aquella isla, en cuyo terreno reducido, pues apenas +mide legua y media de norte a sur, y casi otro tanto del este al oeste, +abundan lindas vistas campestres; cubierto el suelo de abundante +arbolado, principalmente de manzanos, de cuyo fruto se saca la sidra, +bebida ordinaria de aquellos isleños; en cuyo terreno quebrado cerros +de poca altura, cortados por valles, remedan altas y fragosas sierras, +y representan, en pequeño, los países de los Alpes y Pirineos; donde +abunda el ganado vacuno, siendo el de allí señalado por la abundancia y +calidad de la leche de las vacas, de que se saca exquisita manteca, aun +superior a la de la vecina Bretaña. Es allí franco el puerto, aunque +no para todos los objetos, pero tal cual es, trae consigo en algunas +cosas necesarias a la vida copioso surtido y precios bajos. Todo ello +hacía aquel asilo propio para pasar en él la vida los desterrados; y +comunicada la noticia de lo bien que allí se pasaba por los primeros +llegados, fueron siguiéndolos otros, y en breve excedió a la de Somers +Town la población española de Jersey. Los más de los desterrados +se establecieron en la población de Saint-Helier, que, con la de +Saint-Aubin, son las dos de la isla que merecen el nombre de pueblos; +pero hay doce divisiones llamadas parroquias, y que lo son del culto +protestante, y todo el territorio está sembrado de casas de campo con +anejos de tierras de corta extensión. Varias de estas casas fueron +tomadas en arrendamiento a precios cómodos por españoles que se dieron +al cultivo o al cuidado de las reses vacunas, de que tenían dos o tres +cabezas no más; pero, ayudándose con lo que recibían del gobierno, lo +cual constituía una renta que suele faltar al labrador, sacaban los más +de sus afanes alguno aunque escaso provecho. En aquella vida campestre +no fue olvidada la política, pero compartían con ella la atención +diaria otros cuidados, u otras ocupaciones, o cuando no, conversaciones +a que daban materia cuidados ajenos, pareciendo como que aquel aire, si +no mitigaba la pena causada por el destierro, le daba cierto carácter +tranquilo y, en cuanto cabe, dulce. Allí terminaron su carrera mortal +algunos de nuestros compañeros de destierro; y quienes en los tiempos +venideros visiten el cementerio de Saint-Helier encontrarán en él +testimonios del dolor de los que sobrevivían a los amigos o parientes +perdidos, y en uno como apartado rincón de un mar distante, recuerdos +de los disturbios de la revuelta y malaventurada España. + +También estaba más pacífica que antes la mermada población española de +Londres. Mina seguía casi siempre en el campo. Torrijos se había vuelto +escritor. Los demás seguían su vida acostumbrada. + +En medio de esta situación pacífica, recibimos algunos, y entre ellos +Istúriz y yo, una carta del general Mina, residente a la sazón a +alguna pero corta distancia de Londres, en que nos acompañaba una +serie de cuestiones a que solicitaba respuesta; todas ellas relativas +a la suerte de España, en la suposición de una empresa encaminada a +sustituir al gobierno del Rey uno de los llamados constitucionales. Qué +gobierno o qué sistema convendría establecer en la rescatada patria, +por lo pronto, era el principal asunto de todas aquellas cuestiones +que bajaban a más de un pormenor, no reinando en ellas el mejor orden, +y faltando algo, y también sobrando, de lo que, al parecer, requería +tal materia, pero al cabo, dándose a entender que ocurría o se tenía +entre manos un negocio que hacía necesaria una determinación sobre +tan importantes puntos. Como a la sazón reinaba completa tranquilidad +en Europa, y no sabíamos, ni aun parecía probable, que corriese +peligro la de España, nos sorprendió la carta de Mina, y aunque +solicitaba respuesta a sus preguntas solamente por escrito, Istúriz +y yo determinamos pasar a dársela en persona, tanto para explanar +bien nuestras ideas, cuanto, y esto era lo principal, para averiguar +el motivo de pedirnos opinión sobre tales puntos en aquella hora. +Fuimos, pues, a vernos con Mina, y nada sacamos en limpio, así porque +el general nada tenía de franco, y siendo, como suele decirse, de +_malas explicaderas_, no trataba de mejorar las suyas, sino al revés, +de valerse de su defecto para no comprometerse a cosa alguna, como +porque el secreto más fácil de guardar es el que nada contiene, y este +era entonces el de Mina. Volvímosnos, pues, de mal humor, porque nos +habíamos llevado chasco, y sentíamos nuestra vanidad un tanto ofendida +de haber como caído en un lazo, cuando presumíamos de avisados, siendo +el lazo haber contribuido, aunque en poco, a favorecer un manejo del +astuto general, quien, sintiéndose acosado con pretensiones de amigos +poco sagaces o juiciosos para que algo hiciese por la causa común, y +molestado con injustísimas y violentas acusaciones porque nada hacía, +quería entretener la impaciencia y acallar la malicia, para lo cual +empleaba medios poco a propósito al cabo para el logro de su intento, +pues si él con su buen juicio conocía cuán imposible era restablecer en +España la Constitución caída, u otra a ella semejante, por otro lado +se engañaba al creer que con arterías harto visibles podía satisfacer +a los bien dispuestos, o desarmar a contrarios enconados, cuando a +los primeros disgustaba y a los segundos daba ocasión de renovar con +aumento de furia y con mejor pretexto sus acusaciones. + +La guerra declarada por la Rusia a la Puerta Otomana en 1828 fue para +nosotros causa de prometernos algo, bien que inciertos en nuestra +esperanza o nuestro deseo, porque es una de las tristes condiciones +del destierro mirar con disgusto la pública felicidad en los extraños +y celebrar las discordias y guerras, considerando, a veces sin motivo, +que de la inquietud han de salir gananciosos. + +Al revés, el ministerio de Martignac en Francia fue visto por nosotros +con poca satisfacción, pues si bien algunos esperaban de él que, +influyendo en las cosas de España, hiciese al Gobierno de Madrid, +cuando no otra cosa, más indulgente, no era un perdón lo que en general +podía contentar a nuestra soberbia, aun dejando aparte la consideración +de que un perdón dado por Fernando VII en el pleno de su autoridad mal +podía alcanzarnos a todos. + +Pero la mudanza del ministerio francés en 1829 y el descontento que en +Francia causó, despertó esperanzas dormidas, y esta vez no sin algún +fundamento, como vinieron a acreditar los sucesos en el término de +menos de un año. De la resistencia hecha al nuevo ministerio por el +pueblo de Francia recibíamos noticias ciertas. Veíase inminente una +revolución en el Estado nuestro vecino, cuyos príncipes y gobierno +habían impuesto a nuestra patria el que nosotros considerábamos pesado +yugo. Así, los impacientes entre los desterrados comenzaron a bullir, +y si Mina no se movía, otros creyeron llegada la hora de una tentativa +en favor de nuestra causa de que a ellos resultaría gloria y provecho +legítimos, y a la par descrédito a un rival casi odiado. Verdad era que +si la situación de Francia no consentía que pudiese ayudar al Gobierno +español, y aun prometía dentro de poco tal vez convertir en auxiliador +el poder que nos había sido, y debía ser el más temible contrario, +el estado de Inglaterra no era tal que de ella pudiese esperarse que +favoreciese o siquiera consintiese empresas revolucionarias. Era a +la sazón cabeza del ministerio británico el duque de Wellington, muy +favorable a los españoles en punto a socorrer sus necesidades y a +mostrarles cierto grado de consideración y afecto compasivo, pero por +sus doctrinas políticas y antecedentes por extremo opuesto a todo +cuanto a revolución en pro del poder popular se parecía. Esto no +retrajo de la idea de acometer la empresa de restaurar a viva fuerza +la libertad española no solo a Torrijos y sus allegados antiguos, sino +a otros que habían venido a serlo, y en aquella hora a algunos dignos +sujetos de buen seso y prudentes de los que hasta entonces habían +tenido con el general excomunero poco trato, viendo en él, si no un +contrario político, menos todavía un amigo, y sí una persona enlazada +con los que habían sido de ellos enemigos verdaderos. Nació de estas +circunstancias un proyecto, que empezó a ser llevado a ejecución, tan +descabellado que asombra ver participando en él ciertos personajes; +proyecto que sin la revolución casi inmediatamente ocurrida en Francia +se habría quedado en ser una locura inocente, pero que con el suceso, +si no del todo inesperado, nada seguro, que derribó del trono a Carlos +X, perdió en la apariencia lo que había tenido de desatino, y al revés, +andando el tiempo, vino a parar en una sangrienta tragedia. + + +III. + +La expedición destinada a dar libertad a España, que hacia fines +de junio de 1890 se preparó en Londres, y cuya primera terminación +(porque bien puede decirse que la tuvo segunda, y funestísima) no +pasó de la corriente del Támesis, es una prueba dolorosa, entre otras +muchas, del extremo a que precipitan a hombres de entendimiento y +aun de prudencia desvariadas ilusiones nacidas del entusiasmo, y la +impaciencia de la desdicha. En efecto; en aquella expedición iban +hermanadas la falta de secreto con la cortedad de medios, de suerte +que faltaban las condiciones para que pudiese tener un éxito siquiera +medianamente satisfactorio. Un golpe dado de pronto e inesperado suele +salir bien, o si no tanto, llega a tener algún efecto, a punto de +dejar por mayor o menor plazo dudosas sus resultas. Napoleón mismo, +con ser todo un Napoleón, no habría entrado en París y tomado de nuevo +posesión del trono imperial a los veinte días de haber desembarcado en +Cannes al frente de menos de mil hombres, si hubiese habido noticias +de que estaba preparándose en la isla de Elba a invadir a Francia. +Y para descender de lo muy grande a lo muy pequeño, en 1824 había +sido ocupada Tarifa por una corta porción de hombres arrojados, +cabalmente porque nadie podía sospechar tal exceso de atrevimiento, +cual era el de lanzarse con tan flaco poder a restablecer en España la +Constitución entonces recién caída. Por otro lado, la expedición del +príncipe de Orange, después Guillermo III de Inglaterra, para arrebatar +el cetro de manos de su suegro Jacobo II, fue llevada adelante con +harta publicidad; pero era de tal poder, que, aun viéndola venir, no +alcanzaban a malograrla los preparativos hechos para resistirle. Y +aun lo mismo hubo de acontecer, andando el tiempo, y después del en +que ocurrió lo que estos renglones refieren, a la fuerza que preparó +el exemperador del Brasil para sentar en el trono de Portugal a su +hija; empresa favorecida al cabo por la fortuna. Muy distantes estaban +de contar con medios de algún valor los que en Londres se aprestaban +a dar por tierra con el gobierno de Fernando VII. Un barco mercante +de poco porte, acaso un centenar de hombres, y armamento para algunos +más, pero no en cantidad considerable, constituían toda su fuerza. En +otro punto de igual o superior importancia, que era el de recursos +pecuniarios, tampoco iba la expedición muy sobrada; pero llevaba más +que lo suficiente a su escaso poder en gente y armas, habiéndole +facilitado una suma de algunos miles de pesos fuertes un buen inglés +de la clase media, llamado Boyd, el cual, hallándose con una suma de +dinero para Inglaterra no muy crecida, y según creo procedente de una +herencia, ardiendo en celo arrebatado de la causa de la libertad, y +particularmente de la de España, buscó empleo a su reducido capital +en una empresa que a la postre podría darle provecho y desde luego +le daría gloria y encumbramiento; desdichado cálculo en lo que de +tal tenía, pues hubo de costar al infeliz la vida poco más de un año +después, cayendo desapiadadamente sacrificado. La expedición llevaba +también a la España rescatada un gobierno ya formado, nacido no +ciertamente de la elección, ni aun de una hecha por la nación emigrada, +que si poco habría valido, al cabo podía blasonar de ser producto +de una votación de lo que quedaba siendo el pueblo de la España +constitucional, sino, cuando no por sí mismo nombrado, hijo de los +votos de pocos; pero esto era inconveniente inevitable de tal empresa. +No se puede llamar del todo singular la composición del gobierno a que +ahora aquí me refiero, sino en cuanto a la persona de uno de los tres +que le formaban, don Manuel Flores Calderón, nunca en España de la +asociación comunera, de severo juicio, y al parecer de pasiones poco +violentas, pero en quien debía de haber un ardor encubierto que le +movió a entrar y tener parte principal en un proyecto de hombres más +celosos que prudentes, y a entrar en ella asociándose con personas +a las cuales hasta entonces no había estado arrimado. No era menos +extraño ver haciendo uno de los principales papeles en aquel drama a +don José María Calatrava; pero en este la vehemencia de las pasiones +lo explicaba todo. De la pluma del mismo Calatrava salió un manifiesto +o alocución a la nación, que fue, para no perder tiempo, impreso en +Inglaterra, como si no quisiesen los que iban a entrar en guerra con +Fernando hacerla sin declararla, imitando actos de iniquidad de otros +gobiernos, siendo la producción de que voy hablando una obra bien +escrita, sin inoportunas galas en el estilo, y con elegancia y decoro, +y, si no bien pensada, lo bastante para lo que eran nuestras doctrinas +y deseos en aquel tiempo. Pero en la obra había un defecto que la +hacía, si no ridícula, poco menos, y era la solemnidad y pompa con que +tan flaco poder se presentaba como podría una potencia fuerte; propio +proceder del autor, el cual, entre algunas buenas dotes, y otras no tan +buenas calidades, tenía un orgullo excesivo. Así es que, en general, +aun a aquellos no de la expedición a quienes agradó el papel, disonó +haberse escrito y dado a luz para tan pobre empresa, como si fuese +voz sonora y bien templada, así como fuerte, que sonaba amenazando, +pero salida de cuerpo tan pequeño, que mal podría dar efecto a la +amenaza. Sin embargo, a casi todos admiraba y a no pocos infundía +desatinadas esperanzas ver que semejante escrito, reproducido en muchos +ejemplares, circulando por Londres, y acompañado de actos que seguían +sin interrupción, como era haber un barco fletado en que entraban +municiones de guerra y estaba pronta a embarcarse gente armada y +prevenida a guerrear, no diese margen a providencia alguna del gobierno +inglés, cuando al lado de él había un ministro plenipotenciario del rey +de España que no podía menos de hacer sobre tan grave negocio vivas +reclamaciones, no siendo creíble que el duque de Wellington, tanto +por sus inclinaciones conocidas, cuanto por su situación y deber, +dejase de atender a ellas del modo más satisfactorio posible para el +reclamante. Duró más de lo regular un estado motivo de admiración +para algunos y para otros de dudas, así como para unos pocos de +desvariadas figuraciones. Zarpó entretanto de su fondeadero el buque, +que le tenía en el río Támesis, cerca del puente de Londres, y comenzó +su navegación, que por fuerza en sus principios había de ser lenta +hasta desembocar en el mar, y, según es allí uso, no se embarcaron +los pasajeros, pensando hacerlo en Gravesend o algo más abajo. Pero +entonces el Gobierno, que sin duda no quiso dar el golpe hasta darle +seguro, sin dilatarle a punto de verse precisado a prender y sujetar al +rigor de las leyes a los principales de la expedición, mandó detener el +buque, como debía y podía, siendo ya fácil probar cuál era su destino. +Terminó así la expedición, muy superior en importancia a todas cuantas +tentativas de parecida naturaleza habían hecho los emigrados, pero +superior únicamente por el valor de las personas que en ella entraron y +por la solemnidad con que se preparó, si bien tan desigual al fin que +se proponía cuanto lo habían sido en épocas poco anteriores aun las más +descabelladas. + +Materia a grandes disensiones habría dado la mala fortuna de la +expedición, por lo mismo que nada había tenido de trágica, pues hubo +de ocasionar burlas malignas de los que la desaprobaban; burlas que +habrían causado resentimiento, si en parte no justo, en otra parte +fundado; pero nos salvó de disgustos, de que tocaría algo aun a los al +parecer más indiferentes, el gran suceso de la revolución de Francia +en 1830 que inmediatamente sobrevino. + +No es de extrañar que hasta a los más descorazonados llenase de +alegrísimas esperanzas y renovados bríos ver derribada del trono +la rama superior de la estirpe de los Borbones, y sustituida la +bandera tricolor, emblema de la revolución, y emblema del cual no se +suponía que se quedase en ser para nosotros y para casi todos los +revolucionarios de fuera de Francia inútil, a la bandera blanca que +nos había sido tan funesta, y que, mientras ondeaba triunfante, era un +signo propio para recordar nuestra desventura y prometernos que sería +esta duradera. + +Si cuando faltaban de todo punto, aunque no para algunos pocos, +esperanzas de volver al suelo patrio y de entrar a pisarlo no +perdonados sino vencedores, pasando por consiguiente a ocupar en él los +puestos eminentes, eran entre nosotros tales y tantas las discordias y +ambiciones de mando, ¿qué no hubieron de ser cuando a la vista aun de +los menos propensos a formarse halagüeñas ilusiones se presentaba una +España constitucional renacida y abierta de nuevo a los desterrados, +estándoles tan llano el camino, o, cuando menos, habiendo en él +tropiezos tan escasos en número y tan fáciles de vencer? + +Así es que no bien constó estar ya triunfante en Francia el partido +apellidado liberal, cuando fue nuestra idea, con raras excepciones, +trasladarnos al territorio donde prevalecían nuestras doctrinas y cuyo +interés juzgábamos uno mismo que el de los constitucionales españoles. +Fui yo uno de los primeros que de Inglaterra pasaron a Francia, +encargado por los que nos juntábamos en casa de Valdés y Argüelles de +ir a tantear el estado e intenciones de aquel recién nacido gobierno en +lo tocante a España, encargo que admití suponiendo, por haber salido +de aquella reducida, pero importante reunión, o digamos tertulia de +la paz hija de la falta de esperanza en que vivía, que se obraba de +acuerdo con Mina, sirviendo de conducto para entenderse con él Gil de +la Cuadra, quien fue asimismo el que con más ahinco me aconsejó ponerme +en camino, dando así a mi comisión, si tal nombre merecía, algún valor, +y sobre todo a mis ojos, el bastante para que me encargase de ella +sin temor de aparecer neciamente crédulo y vano. Séame lícito añadir +que contaba yo asimismo con el tal cual renombre de que entonces aún +gozaba, muy superior, sin duda, a mis merecimientos, pero debido a mi +conducta política en el alzamiento de 1820, y en las Cortes de 1822 y +23, y a la circunstancia de figurar yo entre los primeros en más de una +lista de proscritos condenados a muerte por más de una causa. Pero se +presentaba una dificultad para hacer mi viaje con la prontitud que, al +parecer, requerían las circunstancias, y cuya importancia abultaba mi +deseo. La embajada francesa en Londres estaba compuesta casi toda de +gente muy adicta al derribado gobierno de Carlos X, que había recibido +con no corto dolor y enojo la noticia de la gran mudanza ocurrida en +su patria, y, como es natural, no la creía definitiva según llegó a +serlo, y teniendo además órdenes muy estrechas de no dar ni visar +pasaportes para Francia a constitucionales españoles, cumplía con su +obligación sin tomar en cuenta que, trocadas las cosas, era natural que +fuese diferente y aun contraria su conducta, y discutiéndose de esto, +y ateniéndose a órdenes no revocadas, con lo cual procedían aquellos +empleados conforme a sus inclinaciones y deseos, sin poder por ello ser +reprendidos ni aun desaprobados en justicia por la autoridad nueva de +su patria. Parecía, pues, difícil llevar a efecto mi proyectado viaje, +a lo menos hasta que corriese algún tiempo; pero me sacó del apuro y me +facilitó la entrada en Francia, yendo en mi compañía una persona que +solía aparecer y hacer gran papel en horas de desorden y revueltas, +siendo como nacida para discurrir arbitrios raros y salir bien de +empresas dificultosas, aunque era menos feliz su suerte y muy inferior +su acierto en circunstancias ordinarias; persona parecida en lo moral +a lo que son en lo físico seres que andan admirablemente por tierra +asperísima y quebrada, y en la llana y fácil de pisar, o tropiezan o +son torpes. La persona a quien me refiero en este instante era la de +Mendizábal. + +Este, por muchos títulos acreedor a ser llamado digno personaje, +a pesar de sus defectos y yerros, había vivido hasta un grado muy +notable oscurecido en la época corrida desde marzo de 1820 hasta +junio de 1823, esto es, mientras estuvo vigente la Constitución, +en cuyo restablecimiento había tenido tanta y tan principal parte. +Figuraba como intendente honorario, y aún no sé si este destino o +estos honores eran adquiridos antes de 1820 por servicios buenos, +aunque nada conocidos, que había prestado sirviendo en el ramo de +provisiones del ejército durante la guerra de la Independencia. +Llevaba, sin quejarse, tal suerte que había sido común a hombres de +méritos, si algo inferiores a los suyos, muy considerables, contraídos +en la empresa que mudó, y durante tres años tuvo mudada, la suerte de +España. Pero encerrado el gobierno constitucional en Cádiz en junio +de 1823, se presentó Mendizábal ofreciéndose a la nada fácil tarea de +mantener al ejército sitiado en la isla gaditana con los escasísimos +recursos que podían ponerse a su alcance. No bien tomó tal encargo, +cuando empezó al desempeño con actividad prodigiosa, atrayéndose por +ello la atención y aun la admiración de muchos que hasta entonces +poco o nada le conocían.[98] + + [98] Entre estos citaré al general Álava, el cual me dijo + en julio de 1823 que merecía Mendizábal una estatua de _oro + lágrima_. Singular coincidencia es esta con la de la malhadada + estatua de 1858. + +Pero no podía Mendizábal crear dinero, y como lo necesitaba en +cantidad, si no muy crecida, tampoco corta, el gobierno, reducido a la +mayor estrechez, y las Cortes, a las cuales este apeló, recurrieron +a un medio altamente vituperable, pero, por desgracia, usado por +anteriores gobiernos de España, hasta de los constitucionales, siendo +vicio nuestro muy común respetar poco todo derecho individual, sin +que el de la propiedad esté exceptuado. Por aquellos días, o pocos +meses antes, el cónsul general de España en París, don Justo Machado, +encargado del fondo producto de las indemnizaciones que en virtud +de tratados había pagado Francia a particulares españoles para +reparación de perjuicios causados en España desde 1808 hasta 1814 +por los ejércitos franceses, viendo próxima la invasión de nuestro +territorio por la fuerza que a ello se aprestaba con el fin de +acabar con el gobierno constitucional, y receloso de que el gobierno +francés, no reconociendo ya por tal al español, se echase sobre aquel +fondo, le puso en salvo, de lo cual dio aviso, mereciendo por esta +su acción aprobación muy señalada. De esta suma, pues, determinó +disponer el gobierno de Cádiz, por lo pronto, para sus necesidades +grandísimas y urgentísimas, no haciendo alto en que no era suyo, y +quedando satisfecho con prometer competente indemnización en mejor +tiempo a aquellos a quienes despojaba de sus bienes. Diéronse, pues, +a Mendizábal letras contra Machado, a la sazón residente en Londres, +y en cuyo poder estaban, o debían suponerse que estuviesen, tales +sumas. Pero Machado protestó las letras, alegando para su acción más +de un pretexto, siendo uno de ellos, que el fondo de que se trataba +no era del gobierno, lo cual era verdad, pero lo cual no tocaba a +Machado resolver, pues por el gobierno estaba encargado de aquel +dinero, y no por los interesados. Corrieron, en tanto, con tal rapidez +los sucesos, y cayó tan pronto el gobierno constitucional, que no +pudo este, dar paso alguno en tal negocio. Restablecido Fernando VII +en su poder absoluto, su gobierno escribió a Machado aprobando y aun +ensalzando su proceder, no solo como justo, sino como un señalado +servicio hecho a su soberano. Pero Machado, con extraña modestia, +apenas aceptó tal elogio, soltando la expresión de que había salvado +caudales de particulares, esto es, dando a entender que no tenía los +que estaban en su poder a disposición del nuevo gobierno de Madrid, +como no los había puesto a la del caído encerrado en Cádiz. Siguiose +de aquí una correspondencia bastante singular y aun chistosa, pero +inútil en cuanto a sacar a Machado el dinero que de él se reclamaba. +Entretanto, Mendizábal, tenedor de las letras protestadas, estaba en +Inglaterra refugiado, mientras Machado residía, ya en la misma Londres, +ya en París, evitando pasar a España, ni separado de la obediencia al +gobierno del rey, ni lo contrario, y viviendo bien, como persona muy +entendida en tal materia. + +No tenía tan buena suerte Mendizábal, a quien, sobre las calamidades +comunes a los desterrados, había caído encima otra nueva, pues, andando +siempre en negocios, hubo de contraer una deuda que no pudo pagar, y +cuyo importe era, creo, de unas 2000 libras esterlinas (sobre 190.000 +reales), habiéndole su acreedor, a uso inglés, hecho encerrar en la +cárcel destinada particularmente a los presos por deudas. Allí vivía, +pues, disfrutando en su desgracia del alivio que dan las leyes inglesas +a los que están en tal situación, pues habitaba fuera de las paredes +de la cárcel, en sus inmediaciones, dentro de ciertos límites donde es +lícita la residencia a los deudores presos, y además tenía el derecho +de salir en ciertas no largas épocas del año, con la obligación de +recogerse temprano a su habitación forzada, y de no entrar en ciertos +lugares como aquellos donde se come y bebe por dinero, y otros de igual +o parecida naturaleza. En medio de esto, Mendizábal, o aconsejado u +obrando por su propio discurso como hombre de ingenio fecundo en formar +raros planes, tuvo la idea de prender a Machado como su acreedor por +no menor suma que la de 100.000 libras esterlinas (o dígase sobre +9.500.000 reales), cantidad casi igual al valor de las letras de cambio +que contra él tenía. Inadmisible parecía su pretensión, porque las +letras estaban giradas por el muerto gobierno constitucional de España, +y al que le había sucedido tocaba demandar a Machado con más o menos +fundamento, así como a Mendizábal repetir contra el gobierno su deudor. +Pero las circunstancias eran raras, tanto que de otras iguales no había +ejemplo: el gobierno de Madrid no se reconocía heredero del de Cádiz, +como lo es todo gobierno de su antecesor, y Mendizábal, o había de +quedarse sin lo suyo, o había de lograr cobrarlo allí donde estaba. +Lo cierto es que encontró abogados que le persuadiesen, no solo de lo +justo de su pretensión, sino de que era probable que saliese de ella +triunfante. Las leyes inglesas, que dan excesivo valor al juramento, +sujetan a aquel de quien se reclama bajo él una deuda a ser desde +luego detenido y encarcelado, dejándole el recurso de pedir y lograr +crecidas sumas, como daños y perjuicios del que le hizo prender, si +resulta haber sido sin bastante fundamento. Mendizábal, pues, logró +fácilmente el mandamiento de prisión por él solicitado, y aprovechando +uno de los días en que él tenía la facultad de salir, acompañado de un +su amigo, portador del documento terrible, se fue a esperar a Machado +a la puerta del teatro de la Ópera italiana, donde sabía que había de +ir el destinado a ser su víctima, como lugar de concurso casi forzoso +a quienes como él vivían. Por rara casualidad tardó algo aquella noche +en acudir al teatro Machado, y corría el tiempo, y estaba cercana y +casi inmediata la hora en que Mendizábal debía estar recogido, pues de +no hacerlo sería agravada su prisión, sobre tener que pagar una buena +cantidad, perdiendo la fianza de que de su imperfecta o incompleta +libertad no abusaría. Tuvo al fin término tan fundada congoja, con +aparecer, aunque tarde, antes de la hora fatal, Machado, y un preso +por deuda de 2000 libras hizo prender a otro por 100.000; caso que +rara vez, si acaso alguna más, habrá ocurrido. No es del todo una +digresión de mi objeto la narración que acabo aquí de hacer, pues +la prisión de Machado y los procedimientos legales a que dio motivo +pusieron a Mendizábal en el caso de hacer servicios a nuestra causa, +que lo era suya. En primer lugar, tuvo licencia para pasar a Francia, +cosa que era común negar a constitucionales menos comprometidos que él, +consintiéndolo su acreedor primitivo, sin duda con seguridad, pero no +tal que estuviese el deudor enteramente libre. + +Llegó a noticia de Mendizábal, que entonces me veía poco (no por haber +tibieza en nuestra amistad, sino por desviarnos diversos cuidados en +la inmensa y afanada Londres), que necesitaba yo un pase para Francia, +y al punto me ofreció llevarme como su criado, porque su pasaporte +le concedía llevar uno. Emprendimos, pues, nuestro viaje en el 11 de +agosto de 1830, día cabalmente en que se sentaba Luis Felipe en el +trono que le había levantado la revolución, y de que otra revolución +vino a derribarle. + +Momento de inefable placer fue aquel para mí, que, al cabo de cerca +de siete años de destierro, me ponía en camino, según creía, para +mi patria, yendo a entrar en ella triunfante con el triunfo de la +causa que había servido con celo. Por casualidad, el día antes me +había sentido con algo de calentura, la cual, con todo, consultado +un facultativo, por ser ligeramente nerviosa, no era obstáculo para +viajar, y aunque estando a bordo sentí síntomas febriles, pronto +noté que habían desaparecido. Era el día hermoso como de los buenos +de agosto; soplaba favorable el viento, no recio, pero no calmoso; +rizaban la superficie del mar en el por lo común alborotado estrecho +de Calais algunas bien que no altas olas; daba el sol calor grato, y +yo, puesto en la cubierta cerca de la proa del buque, le veía cortar +el mar, y me hallaba a cada instante bañado por el rocío del agua +marina, con lo cual sentía volverme del todo la salud, y nacer en mí +más que común aliento, agregándose a lo cual, cuando nos acercamos a +la costa francesa, ver en Calais tremolando a millares las banderas +tricolores, signo de victoria a la sazón para la causa de la libertad +común a muchos pueblos; con el influjo de lo moral en lo físico, me +vi al instante en un estado de salud la más robusta. Tres horas duró +la agradable travesía: saltamos en tierra a la tarde, nos pusimos en +camino a prima noche en la silla correo, y poco después de amanecer el +día 13 me encontré en la capital de Francia. + +Si en breve fui seguido de españoles de los residentes en Londres, +por lo pronto hallé en París varios compañeros de destierro, de los +cuales algunos nunca habían venido a Inglaterra, y otros habían salido +de allí algún tiempo antes. Era de los primeros una persona que por +algunos días bulló mucho entre nosotros, y haciendo papel logró cierto +influjo, aunque corto, habiendo sido después su suerte alcanzar alguna +fortuna en España, si bien no empleos del Gobierno, distinguirse como +escritor, figurar en el Congreso de Diputados, aunque no con lustre +como orador, gozar de varia reputación, y al fin caer en la desdicha, +si merecida por sus faltas, más dura que la que ha cabido en suerte a +hombres con menores prendas y no inferiores culpas. Era este el tan +nombrado don Andrés Borrego, a quien no siempre he mirado como amigo, y +a veces hasta como a contrario, con quien había contraído en 1858, como +alguna vez antes, relaciones, aunque no estrechas, de trato amistoso, +y cuya triste fortuna, sin abonar su conducta, hoy lamento sin querer +encubrirlo. + +Había yo visto a Borrego algunas veces en Gibraltar en octubre de 1823, +cuando recién salido yo de Cádiz empezaba la vida de desterrado. Había +reparado poco en él, pero a mi llegada a París se me presentó como +conocido y aun como amigo, y también como hombre dispuesto a trabajar +en la causa que a Francia me había traído, y dueño ya de cierto grado +de influjo entre los periodistas y aun en el ánimo del general +Lafayette, todavía omnipotente o poco menos en aquella hora, propenso +a dejarse cautivar por la lisonja, y en verdad (según supe de su misma +boca), prendado de Borrego, al cual suponía de harto más valer entre +nosotros que el que entonces tenía. De cuáles eran las pretensiones +de Borrego, que las abrigaba grandes, hablaré posteriormente, cuando +refiera la lucha que empezó al competir por acaudillar la empresa de lo +que llamábamos dar libertad a España. + +Encontré también en París a mi queridísimo amigo y compañero don Ángel +Saavedra, todavía no, como es hoy, duque de Rivas. Con él renové los +lazos de estrecha amistad que nos habían unido, nunca rotos y solo +aflojados por habernos separado largas distancias y no corto plazo; +pero Saavedra, si firme constitucional, no tenía ambición de figurar +en primera línea, y así en mis proyectos conté con él solo como un +compañero en la fortuna que habría de caber a nuestra causa. + +También encontré a don José Manuel de Vadillo, otro amigo antiguo, +y de los que habían compuesto el Ministerio a que dio nombre don +Evaristo San Miguel; pero en él tampoco pude ver más que un liberal +extremado, en quien lo atrevido y aun exagerado de los principios hacía +mal maridaje con su natural flemático e indolente; hombre no falto +de valor, pero sí muy opuesto a hacer esfuerzos; en suma, bastante +revolucionario en las doctrinas y nada propio para serlo en las obras. + +Otro sujeto acudió desde luego a verme, y a tratar conmigo con empeño +y pertinacia de negocios políticos, no encubriendo su pretensión de +ocupar en cualquiera empresa el puesto de uno de los principales, si +ya no el principal caudillo, que era el general don Pedro Méndez de +Vigo. Con él no había yo tenido amistad, y solo alguno, pero poco, +trato en Londres. No obstante haber sido acusado de la muerte dada a +ciertos presos en el mar cerca de la Coruña en 1823, hecho que fue, +como debía serlo, muy vituperado, había logrado Méndez Vigo licencia +para pasar de Inglaterra a Francia, cosa que a pocos de nosotros se +concedía, y lo cual en nuestras preocupaciones era, si no una culpa, +cosa a ella parecida, como si la emigración en Inglaterra hiciese del +suelo británico una patria, y del territorio francés, mientras dominaba +en él un gobierno causador de nuestra ruina, un lugar de mala nota. +Extrañé, por lo mismo, ver a Méndez Vigo tan ansioso de lanzarse a +restaurar la libertad y con ideas revolucionarias extremadas; pero sin +serle adicto ni enemigo, como le encontré pretensiones tan subidas, +esquivé ligarme con él, porque no buscaba yo gobierno para España ni +generales para el mando de fuerzas destinadas a libertarla, todo lo +cual me sobraba, siendo mi objeto solicitar ayuda del gobierno francés, +y con ella medios para juntar y preparar del todo fuerzas, a las cuales +no faltarían de cierto quienes, bien o mal, las dirigiesen y gobernasen. + +Estaban también a la sazón en París dos personajes de tanta importancia +como eran don Francisco Martínez de la Rosa y el conde de Toreno. Con +el primero me había unido en mi primera juventud estrecha amistad; +pero en las lides políticas desde 1820 a 1823, alistados en diferentes +y opuestas banderas, nos habíamos llegado a mirar con algo parecido +a odio, que por fortuna desapareció del todo con el tiempo, y que +ya entonces no existía, pues entramos desde luego en trato cortés, +si no amistoso. Pero Martínez de la Rosa, muy dura o injustamente +tratado por el bando llamado exaltado en 1822, estaba desviado de la +política; aunque vivía fuera de España, vivía como mero desterrado +y no como proscrito; hasta había paseado por las calles de Madrid +cuando los invasores y absolutistas españoles cantaban su triunfo +sobre la Constitución, y huían o gemían ocultos o padecían todos los +constitucionales; y por esto, y por el horror que había concebido a +los desmanes populares, si no deseaba que continuase en su patria +el gobierno que la regía, no se prestaba a actos de violencia que le +derribasen. Así nadie contaba con él en agosto de 1830. No así el +conde de Toreno, quien, si por razones de algún peso para él, no quiso +aparecer figurando en aquellos momentos, cooperaba a los planes de +los constitucionales más activos hasta con celo, empleando en ello su +influjo en buena parte de la sociedad de París de la clase llamada +de capitalistas; ardoroso como el que más, si bien no traspasando +los límites del partido en cuyas filas militó, y olvidado todo +resentimiento, no obstante haber tenido motivo de queja por enormes +agravios a veces iguales a los de que había sido blanco Martínez de la +Rosa, y otras veces de distinta clase, pero no menos atroces. + +Desde luego empecé a dar pasos, poniéndome en comunicación con +personajes franceses, de los de más nota y cuenta en aquellos momentos. +El primero de ellos fue el general Lafayette, que me recibió con el +agasajo en él natural, cautivándome desde luego, pero no en el grado +que a otros, sus modales de caballero y aun de cortesano cumplido, +cierta bondad no exenta de ambición, y una llaneza donde se descubría +que, al querer igualarse con sus inferiores, era un señor muy principal +que descendía, como sin esfuerzo, naturalmente y por afición, pero que +descendía al cabo. A todo proyecto favorable a extender la revolución +fuera de su patria se prestaba Lafayette gustoso, y hasta con celo; +pero, aunque su poder era mucho, nunca llegaba a tanto que pudiese +lanzar al gobierno o aun al pueblo francés a empresas aventuradas, +cuyo objeto fuese puramente el provecho ajeno, aunque sea común en los +franceses blasonar del desinterés con que sirven a los extraños. Aunque +vi más de una vez a Lafayette, no llegó a ser intimidad nuestro trato, +porque aun para los asuntos de España, divididos de allí a poco los +españoles, acertaron a captarse la voluntad del general otros de mis +compatricios que aquellos con quienes yo estaba en unión formando un +partido aun antes de tener campo en que los partidos pudiesen dar de +sí consecuencias. Debo, con todo, añadir que, aun cerca de cuatro años +después, próximo ya a morir aquel ilustre anciano, pues ilustre era, no +obstante sus graves yerros, y cercano yo también a volver a mi patria, +cuyas puertas ya me daban paso franco, tuve la satisfacción de recibir +muestras de su amistoso afecto, dadas en el mismo lecho de que a pocos +días pasó a ser trasladado al sepulcro. + +No fue para mí de tanto agrado, ni aun de alguno, la visita que por el +mismo tiempo hice al afamado Benjamin Constant. Había sido yo admirador +apasionado de sus escritos, y seguía siéndolo, y aun hoy lo soy en +bastante grado, pues veo con placer que van recobrando sus doctrinas la +por algún tiempo casi perdida fama, mientras de su carácter y conducta +sabía, aunque algo, poco, recomendándole a mis ojos la enemistad +que le profesaban mis enemigos, y no habiendo sabido, como haré por +posteriores escritos dignos de crédito, que si en él todavía como +escritor hay mucho que aprobar y alabar, en los hechos de su vida hay +harto más motivo que para el elogio para el vituperio. Pero, aun con +toda mi admiración de entonces, salí de mi corta conversación con el +famoso publicista por demás descontento. Porque habiendo yo manifestado +a aquel célebre personaje que tratábamos de dar cuanto antes a nuestra +patria la libertad de que el anterior gobierno francés la había +despojado, él, asomando ya entonces entre los suyos la idea política +del partido que vino a triunfar en Francia sin que él hasta entonces le +fuese contrario, me dijo: _Ah! il ne faut pas_, que puede traducirse +_no hay que hacer eso_. Incomodado yo, con gesto y tono que hubieron +de ser desabridos, _à qui ne faut-il pas?_ le pregunté, haciendo de +la pregunta réplica, a lo cual él, conociendo el mal efecto en mí +producido por sus palabras, se explayó en vagas, pero frías protestas +de su conocido amor a la libertad, recordando cuánto había condenado la +guerra o expedición en que el gobierno francés restableció en España +el poder absoluto. Pocas y cortadas frases siguieron a estas, y me +despedí, siendo probable haberle yo disgustado tanto cuanto él a mí, si +no más todavía. No volví a verle, ni hubo para qué, en lo que duró su +vida, de allí a pocos meses terminada. + +Pero no era yo solo quien bullía entre los constitucionales españoles. +Obraba como un comisionado; pero sin saberse de quién ni saberlo bien +yo mismo, mientras otros, cuyo número creció mucho en breve, bullían +y obraban, o por su cuenta propia, o por la ajena. Desde luego me +estorbaba y juntamente me ayudaba Mendizábal, porque, siendo de mi +partido, pero de natural propenso a hacerlo todo por sí, estimaba +en nada mis acciones, y pretendía dictarme las que él juzgaba +convenientes. De una cosa estaba ufano, y con razón, y era de que, +haciéndonos falta dinero, él había dado con un medio de encontrarle +en cantidad suficiente para nuestras necesidades. Ahora, pues, para +toda empresa es indispensable el dinero, y para una como la nuestra lo +era en alto grado, y la dificultad de hacerse con él era grandísima, +y Mendizábal la había vencido hasta cierto punto, lo cual habría +envanecido a cualquiera, y dádole, sobre entono, superioridad sobre sus +compañeros; pero a Mendizábal daba una vanidad como a quien más, porque +en proporcionar recursos pecuniarios tenía él el punto de su gloria, +mirando lo demás como de muy inferior importancia, y, si estimando +el talento aplicado a otras materias como instrumento, juzgándole, +aunque bueno, propio solo para servir de ayuda a planes de Hacienda. Yo +cabalmente pecaba entonces, y gravemente, por el lado opuesto, no dando +a las atenciones pecuniarias la importancia que merecen. Agregándose a +esto ser Mendizábal dominante y yo nada sufrido, en sus conatos para +dictarme lo que debía hacer, siendo él todavía persona cuyo nombre +distaba de ponerse en parangón con el mío, hubo entre los dos disputas, +a veces acaloradas, si no agrias, y una de ellas llegó a agriarse, +aunque por corto tiempo, naciendo de ella para mí un revés que hubo de +influir en mi suerte. + +Se iban trasladando a Francia todos los emigrados de Inglaterra que se +sentían o creían capaces, o de entrar en acción con las armas en la +mano, o de dirigir los negocios políticos como conviene a una empresa +tal cual era la del restablecimiento del Gobierno constitucional, +lo que llevaba consigo una revolución, no pudiendo esperarse que +fuese llevada a feliz remate sin resistencia. Entre estos no tardó +en presentarse Istúriz, cuyas relaciones conmigo eran de amistad +fraternal. Tardaba, en tanto, Mina, y quienes culpaban su flojedad +cuando nada había que hacer, más la culpaban en horas en que obrar +con vigor era en nosotros casi una obligación sagrada; pero sin razón +entonces como antes, pues el precavido general, si, como acreditó de +allí a poco, no se había olvidado de su antiguo valor, calculaba las +dificultades que tenía que vencer y les daba el valor debido. Al cabo +pasó a París, y de París se fue muy pronto a la frontera. + +Entre este acudir de españoles a Francia, no apareció Torrijos ni +sus compañeros en el Gobierno formado para la expedición acabada en +flor, o aun podría decirse en capullo, como un mes antes, pero no +porque el activo general y su no menos animoso colega Flores Calderón +huyesen del peligro, pues fueron a buscar para teatro de sus hechos la +parte meridional de España, trasladándose a Gibraltar, tanto porque +allí encontrarían menos competidores por el mando, cuanto por ser +conveniente acometer al Gobierno español por puntos uno de otro muy +distantes, a fin de distraer su atención para la defensa. + +Así puede decirse que había terminado la emigración en Inglaterra, si +bien quedaban allí no pocos de los proscritos, pero como retirados +de la política militante, y espectadores y no actores en las escenas +que se preparaban, las cuales distaron mucho de corresponder a las +esperanzas lisonjeras con mucho fundamento concebidas con motivo de la +mudanza del gobierno francés, hasta el punto de haber reducido a la +emigración en Francia, durante tres años, a una situación más pacífica, +si cabe, que la en que había estado en Inglaterra. + +Referir las particularidades o el pormenor de los sucesos que en +septiembre y octubre de 1830 prepararon en París y otros puntos, y en +la frontera produjeron la infeliz tentativa hecha para restablecer en +nuestro suelo la Constitución u otra cosa semejante, dará argumento +a otra parte de este enojoso trabajo; pero antes no será ocioso, +volviendo atrás la vista, contar algunos sucesos anecdóticos de nuestra +larga estancia en Inglaterra; sucesos que sería bien haber referido +antes, pero que, corriendo sin buen gobierno la pluma, han sido +omitidos, aunque en mi sentir no deben quedar olvidados, siquiera sea +para puro entretenimiento de mis lectores, si acierto a entretenerlos, +lo cual, no lo puedo negar, es uno de los fines a que aspiro. + + +IV. + +Hubo entre los españoles emigrados en Inglaterra algunos caracteres +raros, y en mi corto entender, no dignos de recordación, o dignos de +ella a lo menos en cuanto la de las personas está enlazada con la de +las cosas de aquel periodo, en el cual eran para nosotros motivo de +conversación, ya para la extrañeza, ya para la risa, las singularidades +a que ahora aquí me refiero. Por lo mismo, la omisión que de tales +menudencias he hecho, según me parece, es de condenar, y merece reparo, +porque con ella falta algo en la tosca, si bien fiel, pintura que he +hecho de nuestra estancia en Inglaterra. Pero tengo que echarme en +cara otra omisión de más bulto, y es la de no haberme detenido más en +especificar los favores que al pueblo inglés debimos, los cuales fueron +tales y tantos, que la ligera mención de ellos antes hecha en otros +artículos no es paga suficiente de nuestra deuda de gratitud, cuando en +mi sentir era ocasión de satisfacerla en lo posible la narración de lo +ocurrido en los días en que se contrajo obligación tan crecida. + +Invirtiendo el orden con que acabo de hablar de estas mis omisiones, +empezaré a repararlas por la que he puesto en segundo lugar, por +parecerme de superior importancia. Y aquí me veo obligado a acogerme de +nuevo a la indulgencia de mis lectores, tantas veces solicitada; porque +he de decir cosas relativas a tan pobre sujeto como soy y me conozco, y +confieso ser, para ocupar la atención pública; pero de mis negocios, a +la par que de otros de más valor escribo, y, tratándose de beneficios +recibidos, mal podría callar los hechos a su persona quien los recibió +muy señalados. Y hay una razón más que me mueve, o, hablando con +propiedad, me impele, y como que me precisa a dar tal testimonio. Por +ser lo que llaman las gentes anglómano paso, y no puedo negar que en +algún grado lo soy, y desde los años primeros de mi edad adulta comencé +a serlo, y en lo que eran vagas inclinaciones nacidas de circunstancias +particulares me han confirmado después mis estudios. Además, las +bondades de que no solo yo, sino muchos de mis compatricios y hermanos +en fe política, hemos sido objetos han añadido un título más, y este +poderoso, para que mostremos gratitud y admiración a un pueblo que, +con colmarnos de beneficios, dio pruebas de una de sus muchas buenas +cualidades; lo cual no obstante, ha querido mi suerte que divida mi +patria en bandos, y habiendo yo mudado el de mí seguido por otro, al +parecer, si no del todo, opuesto, haya en la última y buena parte de +mi vida allegádome al que la Francia de 1834 a 1848 miraba como amigo y +la Gran Bretaña como contrario, sujetándome a ser tachado de ingrato, +aunque en verdad sin causa. + +Ya dejo apuntado en las primeras páginas de estos artículos cuán +bien recibidos fuimos por el pueblo del Imperio británico los +constitucionales españoles. También he dicho con cuánta largueza +contribuyeron a socorrer nuestras necesidades personas de todas las +opiniones, aun aquellas que con más desaprobación, y hasta con ceño, +miraban las doctrinas por sustentar las cuales estábamos padeciendo. +Pero no estará de más entrar en el pormenor de algunos de los +beneficios a que debimos vivir, si no con regalo, con comodidades +propias de un estado que, si era pobreza en sentido relativo, no lo era +en absoluto. + +El gobierno inglés, a los pocos meses de haber la como inundación de +refugiados españoles invadido la tierra británica, trató de sustituirse +a los actos de caridad, aunque colectiva y pública, en su carácter de +meros particulares, asegurando de un modo permanente la suerte de las +desdichadas víctimas de la revolución vencida en España. De notar es +que el Ministerio inglés de aquel tiempo era tory, y que a pesar de +todo cuanto han dicho los franceses, y creído los no franceses, había +visto con poco disgusto, y aun algunos de quienes le componían con +satisfacción, el triunfo del duque de Angulema, porque, no obstante +serlo del poder francés, lo era asimismo de la bandera blanca, tan +grata a los antirrevolucionarios de todos los pueblos, y esto no obstó +a que los socorros dados a los españoles tuviesen cierta solemnidad, +como acto patente en que la compasión iba hermanada con algo de respeto +y cariño. Tomó a su cargo el duque de Wellington la dirección superior +de tal negocio, y bajo de él entendió en ello más particularmente su +amigo, y antes su secretario de campaña, el lord Fitzroy Somerset, +que en días muy posteriores, con el título de lord Raglan, ha hallado +en Crimea un campo de victoria y una tumba, dilatando por el mundo +su nombre. Por los españoles fue escogido para entenderse con los +ingleses, en los casos frecuentes en que estos necesitaban auxilio para +el justo reparto de las sumas con que socorrían a los objetos de su +beneficencia, el exdiputado a Cortes don Domingo Ruiz de la Vega, hoy +uno de los pocos que sobrevivimos de aquella época; ruinas tristes del +viejo edificio resuelto ya en polvo y casi olvidado. Poco menos que a +todos los refugiados comprendió la beneficencia del Gobierno, y los +que de ella no participaron fue porque, o tenían medios de subsistir, +y no les consentía su delicadeza recibir auxilios no necesarios, o se +hallaban en circunstancias particulares en que mal podían tomar lo que +venía por mano de aquel Gobierno. Debe añadirse que quien una vez fue +incluido en la lista siguió siendo socorrido con tal que no saliese +de las Islas británicas o sus dependencias inmediatas las de Jersey +y Guernesey, extendiéndose el beneficio a tal punto que ha habido y +quizás hay algunos, triunfante ya nuestra causa en el suelo patrio +desde ha veintinueve años muy cumplidos, que todavía viven de lo que +cobran de una suma destinada a ser socorro para el forzoso destierro. + +Pero aunque el Gobierno acogió a todos, hubo de cerrar su lista, si +bien después más de una vez la abrió de nuevo para incluir a refugiados +que llegaban. Sin embargo, por lo pronto, estos nuevos desterrados, +que iban creciendo en número, no podían ser abandonados por un pueblo +en general caritativo, y en particular, por entonces, amante de los +españoles. Así es que revivió al momento la junta llamada _Commité_, +que antes de dar socorros el Gobierno los daba, hallándolos en +numerosas suscripciones. Pasado algún tiempo, el exdiputado don Joaquín +Lorenzo Villanueva y yo hicimos al lado de esta junta de socorros +el oficio que con el Gobierno hacía Ruiz de la Vega. Además, me +alcanzaron los auxilios de esta junta en graves necesidades que hube de +padecer con mi reducida familia, compuesta de un hijo de catorce años +(en 1825) cuando llegó conmigo, y de una anciana de cerca de setenta, +tía carnal materna mía, y para mí y mi hijo Dionisio segunda madre, y +la cual no dejaba de ser uno de los objetos curiosos de la emigración, +trasladada a tanta edad a clima y pueblo para ella tan extraños. + +En los que así iban acudiendo había personas dignas; de ellas muchas +expuestas a ser perseguidas en su patria por motivos que no los +deshonraban, pero tampoco faltaban quienes viniesen buscando un modo +de vivir que les faltaba en España, o quienes hubiesen merecido +castigos por culpas en que la política tenía o poca o ninguna parte. +Aun entre estos, pocos hacían cosa que pudiese desacreditarlos y, +desconceptuándolos, comunicar algo de su desconcepto a sus compañeros. +Eran sí, por lo común, descontentadizos y maldicientes, siendo blanco +de sus censuras los principales de la emigración. Aun a los ingleses +de la junta que los socorrían acusaban malamente, y sobre todo al +secretario de la misma, míster Freshfield, buen hombre, de poca cuenta, +que, sin duda a la par que por loables motivos, trabajaba para que +sonase su nombre hasta allí oscuro, pretensión harto disimulable, pero +al cual comenzaron a calumniar, suponiéndole que se enriquecía con +los fondos de las suscripciones, y los escatimaba a los desterrados; +acusación que, sobre ser calumniosa, era desvariada pero general, +a punto de llevarse a mal que se defendiese al acusado. También +Villanueva y yo llevábamos nuestra parte de malquerencia porque no se +concediese todo cuanto solicitaban a todos los que pedían. Pero estas +eran pequeñeces recibidas comúnmente con risa por ser ridículas, y si +alguna vez con un tanto de indignación, con una que duraba poco. + +Hacia fines de 1828, cuando el Gobierno más de una vez había dado +entrada en la lista de los socorridos a número no corto de personas, +y cuando las suscripciones no habían parado del todo, si bien eran +menos, fue hecha una nueva apelación a la caridad pública en nuestro +favor, con solemnidad bastante a darle fuerza. Hubo una reunión de las +llamadas _meetings_, en la ciudad vieja (_City_); la presidió el lord +corregidor, hablaron en ella personas notables y se distinguió por un +discurso el elocuente abogado Mr. Denman, a la sazón afamado diputado +en la Cámara de los Comunes, que, después con la dignidad de lord, +añadida, no a nombre de tierras, sino a su apellido, llegó a ser primer +juez en Inglaterra (_lord chief justice_), y murió desempeñando tan +alto cargo. Correspondió bien el público al llamamiento, no cansándose +la generosidad con hacerse de ella tanto uso, y una suscripción nueva y +bastante cuantiosa alivió miserias que constantemente se iban renovando. + +Pero no era solo en actos que al cabo tienen la índole de limosnas +en lo que mostraban los ingleses el afecto que nos profesaban. Se +extendían las pruebas de su cariñoso empeño en mirar por nosotros +hasta el punto de dar cierta protección a criminales, contribuyendo +a que no fuese probada su culpa puestos en juicio, y a que saliesen +por consiguiente absueltos. De esto hubo dos ejemplos notables. Fue +el primero el de un joven cuyo padre, oficial que había sido en +nuestro ejército, era emigrado, y que había logrado colocación en +una casa de comercio inglesa y, con igual irreflexión que maldad, +falsificado la firma de sus principales. Llevaba en aquel tiempo tal +delito en Inglaterra por pena la capital, y según costumbre, hija de +preocupaciones de aquel pueblo mercantil, mientras el derecho del Rey +de perdonar o conmutar las penas era ejercido con frecuencia para +mitigar el rigor de unas leyes penales entonces todavía con exceso +duras, rarísima vez, si acaso alguna, había sido dejada de ejecutarse +una sentencia de muerte en un falsario. Pero en el caso de que voy +ahora hablando, no hubo perdón que solicitar, porque el acusado salió +absuelto, no obstante ser clara su culpa, pues la acusación fue +seguida de tal modo, que evidentemente tiraba a hacer pocas o nulas +las pruebas del delito: los testigos, así los contrarios al reo como +los llamados en su defensa, se pusieron en lo posible como de acuerdo, +el juez fue blando en el resumen, y el jurado sin vacilación dio su +fallo, como allí tiene que serlo por unanimidad, favorable. Triste es +añadir que costó la vida al padre la culpa del hijo, no obstante haber +este quedado impune.[99] + + [99] El infeliz padre se suicidó. + +Fue el otro caso el de un zapatero riojano, habilísimo en su oficio, +tanto que encontraba trabajo en abundancia y bien remunerado, pero +haragán incorregible, así como vicioso. Este tal se dejó crecer +la barba, cosa a la sazón rara, y más en Inglaterra, y haraposo y +necesitado por gastar más del corto socorro que recibía, después de +vagar y dormir al raso alguna noche, entró en una tienda de licores +de las a que concurre la plebe, donde su singular aspecto, su color +cetrino y las miradas de sus ojos negros y lucientes infundieron terror +a algunos que le miraban como a un bandido de teatro, y risa a otros +menos asustadizos, de lo último de lo cual enojado nuestro compatriota, +apeló al recurso común de la gente no buena de su clase y hábitos en +nuestra tierra, y sacando una navaja, hirió a uno de los burlones y +puso en fuga despavoridos a los circunstantes. También tenía entonces +pena de la vida su delito, aun cuando las heridas hechas no causasen +la muerte. Fue, pues, preso el criminal, y llevado a juicio, y no +habiendo otro modo de salvarle la vida que el de declararle loco, hubo +de probarse que lo estaba, siendo la sentencia la de encierro en una de +las casas destinadas a los dementes, a lo cual debe añadirse que en +breve de la casa de su prisión se le proporcionó la fuga y la pronta +salida del territorio británico. + +Otras faltas menores hubieron de ser disimuladas, pues si bien en +general fue digna de alabanza la conducta de los emigrados españoles, +imposible era que entre tantos hombres no hubiese quienes pecasen, ya +leve, ya gravemente, sobre todo, si consideramos que entre ellos, si no +abundaban, no faltaban gentes no de las más respetables cuando vivían +en su patrio suelo. + +Especificar las muestras de consideración que en el trato privado +solían recibir nuestros compañeros, sería tarea enojosa y difícil de +desempeñar, pues muchas no fueron conocidas. Reinaban sobre este punto +generosas ilusiones. Una vez, preguntado yo sobre las calidades y +circunstancias de un compañero de destierro que no me merecía muy alto +concepto, hube de responder que no le conocía, a lo cual el preguntante +me añadió que sin duda era un caballero, pues tal le declaraba su +traza, porte y modales, cuando el objeto de semejante elogio, si no era +un mal sujeto, pecaba por tosco y sin crianza, como hombre que no había +recibido buena educación, ni tenido trato con gente fina. Debe añadirse +que unos pocos, y la justicia, aunque sea en nuestra honra, dicta decir +poquísimos, que para darse valor apelaron a imposturas, titulándose lo +que no eran y tomando distinciones muy altas, lograron casi todos salir +con su intento a medida de su deseo; pero tales personas se iban a +residir fuera de Londres o de Jersey, y lejos de la observación de sus +compañeros de destierro. + +A los más conocidos de nuestro gremio fue común hacer señaladas +distinciones; pero todos ellos esquivaban recibirlas, aunque +las agradeciesen. Hubo de aceptar algunas muestras de superior +consideración, pero poquísimas, entre las muchas con que a porfía se +le brindaba, Argüelles, si no contento, y esto dejaba de estarlo por +lo tocante a la suerte de su patria y causa, resignado en su modesto +retiro, viviendo de aquello que sus amigos y parientes le socorrían, +bastante a cubrir sus escasísimas necesidades de hombre parco, sobrio, +ajeno de lujo y regalo y de todo lo que se llama vicio, aun de la clase +apenas digna de tal nombre. Como él vivía el venerable Valdés, como +él Istúriz, como él Bauzá, y otros cuya enumeración sería enojosa. +En cuanto a mi pobre persona, como tenía perdido ya, o próximo a +perderse, el por algún tiempo no corto haber heredado de mi padre, +había recurrido al arbitrio de dar lecciones de lengua española a los +ingleses, por lo cual hube de rozarme con muchos de ellos, y entre +estos con bastantes de las clases superiores de la sociedad, así como +con muchos de la media, siendo mi fortuna, no por mi escaso merecer, +sino en atención a mi desgracia, ser tratado, no como un maestro que +enseña por dinero (gente a quien trataba entonces, si no con desdén, +con poco menos la gente inglesa de clase), sino como un amigo a quien +se convidaba a la mesa y a tertulias concurridas. Sir Jorge Grey, +ahora ministro en su patria, y sobrino del afamado conde de Grey, +primer ministro desde 1830 a 34; sir Dionisio Lemarchant; Mr. Eduardo +Ellice, que hoy acaba de fallecer, y era entonces cuñado del mismo +conde Grey; el Alderman Woor, miembro del Parlamento, y que hizo +gran papel algún tiempo en Inglaterra, me favorecieron con tratarme +más según mi clase en España, que según la a que me veía reducido en +Inglaterra. Pero entre todas las personas a quienes me complazco en +tributar este homenaje de tierna gratitud que no llegará a su noticia, +hay una familia que me hizo enteramente suyo, y en la cual encontré +consideración superior a la merecida, y con ella vivo y casi fraternal +afecto, sin olvidar hasta favores en intereses que, por ser dados con +delicadeza, pude recibir sin menoscabo de mi decoro. Era esta familia +la de un comerciante retirado inglés llamado Mr. Griffin, cuyas +hijas, pues hijos no tenía, por su crianza, talento e instrucción se +distinguían aun en Inglaterra, y una de las cuales casada durante +nuestra amistad con el afamado navegante inglés sir Juan Franklin, con +el nombre de lady Franklin se ha hecho notable en sus esfuerzos por +averiguar la por mucho tiempo ignorada suerte de su marido, muerto en +una expedición en las regiones polares, mientras otra, casada con sir +Juan Simpkinson, me proporcionó la estrecha amistad con su marido, +abogado en chancillería, hombre de vasta instrucción, entendidísimo en +los clásicos griegos y latinos, y también en la literatura francesa +e italiana, de ingenio agudo, de humor sarcástico, y por mil títulos +de agradabilísima compañía. Así su mujer, como las dos hermanas, +solteras cuando las conocí, y ya no en la primera juventud, pero +pasadas al estado de matrimonio después, instruidas por la lectura y +por multiplicados viajes, de modales como los de la parte superior de +la clase media, o dígase de la de caballeros en su patria, cultos al +par de los de la sociedad más alta, me dieron a conocer juntamente con +el trato de otras personas, pero en grado muy superior, lo íntimo de la +sociedad inglesa, a ninguna inferior en lo agradable, y la posibilidad +de una amistad estrechísima entre personas de diferente sexo, y no +enlazadas por parentesco o deudo, sin el más leve matiz de lo que en +otros pueblos hace tales amistades sospechosas a veces, y hasta en +no corto grado merecedoras de sospecha. Otra vez y mil pido perdón a +quienes lean estos renglones por hacer mención de cosas que me son tan +personales; pero sobre serme necesario dar aquí salida a afectos vivos +y tiernos de gratitud, bien puede servir mi caso de ejemplo de lo que +debieron los españoles constitucionales a los ingleses. Los enemigos +del pueblo británico, frío en la apariencia, pero caluroso en sus +actos, y si con trazas y actos que a nuestros ojos son de grosería, +llevando en su trato la cortesía y respetos sociales a un grado no +común de refinamiento, bien harían en enterarse de la historia de la +emigración española, y aprenderían de los pocos que de ella quedan, que +bienhechores y amigos como lo fueron para nosotros los del gran pueblo +que nos dio acogimiento por largo plazo, mal pueden hallarse en otra +tierra alguna. + +Entre los objetos de tan vivo y por largos días constante afecto, había +algunos, bien que pocos, no muy dignos de él, pero casi ningún ingrato. +El estado de ociosidad en que los emigrados vivían no era favorable a +su buena moral, y, sin embargo, apenas produjo efectos perniciosos, +salvo en chismes entre ellos de los que abundan en las poblaciones +reducidas. Pero como en toda reunión de hombres los hay de condición +singular que se dan a notar por algo entre sus compañeros, no faltaban +entre nosotros, y porque servían de causarnos o diversión o extrañeza, +esta última mezclada en alguna ocasión con aprecio, no estará de más en +este trabajo dedicar unos renglones a hacer de ellos memoria. + +Alguna se conserva del extorero José González, conocido por el mote +de _Muselina_, a quien dio más fama que su corta habilidad en su +oficio de banderillero, que le granjeó más silbidos que aplausos en +las plazas de toros, el papel que representó en la emigración, y aun +la circunstancia de estar en ella por razones políticas muy ajenas de +su antiguo modo de vida y de su crianza. Pero el pobre hombre había +sido de los que capitanearon la plebe de Málaga, cuando allí fue +proclamada con alboroto la Constitución en marzo de 1820, por lo cual +temió, no sin razón, ser castigado por el gobierno absoluto, el cual +así solía cebarse en los pequeños como en los grandes. El haber sido +colocado en la lista de los socorridos, dividida primero en seis y +después en cinco clases,[100] en la cuarta de estas, que comprendía +a los escritores y otros y tenía por encabezamiento _literatos_, se +dio motivo a un lance chistoso que, contado después, ha sido causa de +la idea errada de que la comisión inglesa, no contando con la clase +en que era justo colocar a un torero, había juzgado su profesión, si +no literaria,[101] cosa a ello parecida en las costumbres españolas. + + [100] Seis fueron en el principio las clases en que fueron + distribuidos los refugiados, y las cuotas las siguientes: + + 1.ª clase 5 libras esterlinas, sobre 475 rs. + 2.ª — 4 — 380 — + 3.ª — 3½ — 322 — 17 ms. + 4.ª — 3 — 285 — + 5.ª — 2½ — 234 — 17 ms. + 6.ª — 2 — 190 — + + En breve fue suprimida la sexta clase, porque se consideró + que 190 reales al mes era poco aun para pobres, y los que la + componían pasaron a la quinta. + + Para cada mujer propia o parienta más cercana y dependiente del + socorrido, recibía este dos libras esterlinas o 190 reales, y + por cada hijo una libra o 95 reales, pero con tal que el total + del socorro no pasase de once libras al mes (1645 reales), + que fue el máximum. Por los hijos nacidos en Inglaterra de + matrimonios refugiados nada se daba, porque eran ingleses, y + como tales tenían derecho a ser socorridos por la ley de pobres. + + Estos eran los auxilios que daba el Gobierno. Los de los + comités variaban. + + [101] El lance que dio a notar la rareza de hablarse de estar + Muselina entre los literatos fue el siguiente: Era amigo + íntimo del famoso señor Manuel García, padre de la muy afamada + Malibrán, y por empeños de este, que a la sazón tenía cierto + influjo en Londres como hábil maestro de música, fue colocado + entre los socorridos, como debía serlo, no atendiendo a su + categoría, difícil de señalar, sino a la cantidad que se + deseaba que recibiese, la cual era de tres libras esterlinas, + o sea sobre 285 reales mensuales. En un día de cobranza fue + Muselina con los demás que recibían auxilios al lugar donde + estos se distribuían. Como al margen de la lista debía cada + cual poner recibí y añadir su firma, él, que no sabía escribir + ni aun leer, dijo a uno que estaba cerca: «_¿Quiee osté poné + ahí mi nombre o una cruj?_». «_¿En qué clase está usted?_», le + preguntó aquel a quien pidió el favor, pronto a complacerle. + «_Yo no zé en qué claze_ (dijo Muselina); _pero entre loz que + cobran tres libraj estoy yo_». Fue el otro a mirar, y viendo + que los de la cuota indicada formaban la clase cuarta, y que + el título de esta empezaba con _literatos_: «_Bueno está_», + dijo riéndose, «_¿conque está usted como literato y no sabe + escribir?_». Corrió de boca en boca el suceso, y se comentó, + aumentó y desfiguró un poco. + +Muselina era entrometido, chistoso como el más salado andaluz, aunque +grosero, bastante avisado para no dar muestras de su grosería entre +gentes decentes, activo y servicial. A él solían deber muchos españoles +concurrir en alguna ocasión al aristocrático teatro de la Ópera +italiana, porque estando en trato de estrecha amistad con varios de la +compañía, estos le daban billetes de favor, que él vendía a reducido +precio. Muselina (como era de presumir) no volvió a España, aun después +del triunfo de nuestra causa, porque siguió allí socorrido, cuando en +su patria nada tenía con qué contar, y en tierra ajena, para él amiga, +murió, y descansan sus despojos. + +De muy diferente carácter, pero de humilde, aunque de harto más +decorosa profesión que la suya, era un zapatero de Granada llamado N. +Crespo, y conocido por el mote de _Patillas_, con el cual se apellidaba +él a sí propio y quería que los demás le apellidasen. + +Era habilísimo en su oficio, hasta para calzar señoras; pero, aunque +bien avenido con los ingleses, miraba con aversión sus modas en el +calzado, y se atenía a las de España, si bien a las del tiempo en que +él tenía fama y parroquianos numerosos. Su manía era no tener muebles +ni alfombrado el suelo, como suele estarlo en Inglaterra hasta el de +las casas pobres, y lo estaba el de las en que vivían los emigrados, +pero con el socorro del Gobierno, y lo poco que le daba su trabajo, +tenía mesa abierta, y como es de suponer, concurrida, gastando así gran +parte de su escaso haber en dar sustento a compañeros de desdicha que +no lo necesitaban absolutamente. Este infeliz, que así como otros con +razón suponía que en su patria no podía prometerse otra suerte que la +de caer en completa miseria, se quedó asimismo en Londres recibiendo +socorros del Gobierno hasta 1847; pero entonces, como hubiese caído +enfermo del pecho un hijo que tenía consigo, al cual amaba tiernamente, +y como por consejo de los médicos para tal dolencia fuese conveniente +un clima menos frío y los aires patrios, hubo de venirse a Madrid, +donde su desdicha excedió con mucho a lo que podían ser sus temores. +Siendo honradísimo y pundonoroso, tuvo con todo que recurrir a la +caridad, por impedirle trabajar su vejez y achaques, y el número grande +de los de su oficio en una capital populosa. Aquí, lamentándose de que +en suelo extraño vivía, aunque modesta, algo holgadamente, cuando en +el propio se veía mendigo, llegó hasta a serlo en las calles, donde +haraposo, sucio, con la barba larga y cana, presentaba una imagen +lastimosa, sobre todo, a la vista de quienes le habíamos conocido en +Inglaterra, hasta que, rendido por las enfermedades y los años, fue a +parar a un hospital, donde tuvo triste fin su vida. + +No tocó tan mal destino al un día afamado Cojo de Málaga, que también +quería ser llamado así, y no por su nombre de Pablo López. Este, que +por la indigna injustísima sentencia que en 1814 produjo su condena a +muerte, por fortuna no llevada a ejecución, más que por ser conocido +como grande alborotador en las tribunas de las Cortes, había adquirido +cierta fama, desde 1820 hasta 1823 había vivido sin hacer el papel que +él creía que le tocaba, pero resignado, si bien escamado del peligro +que había corrido, se mostraba más cauto que locamente celoso, y viendo +a los constitucionales desunidos y en guerra, no acertaba a ponerse, +ni de parte de los exaltados, a lo cual parecía que debían inclinarle +sus hábitos, pero a lo cual se oponía su antiguo culto a Argüelles, ni +de la de los moderados por no chocar con los liberales más ardorosos, +y entre estos con los del ejército un día llamado libertador, por +quienes en enero de 1820 había sido sacado del presidio de la Carraca +y venido a pasar dos meses con nosotros en el cercado ejército de +Quiroga. Era el Cojo cortísimo de luces y sobrado en presunción, +pero no mal hombre, y daba mucho que reír con sus necedades, si bien +estas eran ponderadas, achacándosele muchas que no decía, pero no mal +discurridas y muy del género de las que con frecuencia salían de sus +labios. No sé si murió en Jersey en los últimos días de la emigración, +o si logró pisar de nuevo la tierra de España en 1834; pero corriendo +este año, estaba ya terminada su vida y olvidado su nombre. + +Por otras rarezas, y de mucha peor especie, era notado el anciano +Romero Alpuente, siempre singular en nuestra España. Con todo, varios +de entre los que habían sido comuneros seguían honrándole mucho, y +también a una amiga que tenía consigo, hembra de no buena ralea, de la +cual hubo algo fundadas sospechas de que se entendía con el Gobierno +de Fernando VII, si bien pudo esto no pasar de sospecha causada por +el mal concepto de aquella en quien recaía. Romero Alpuente, de quien +es el famoso dicho _la guerra civil es un don del cielo_, achacado a +algún otro en días muy posteriores, pero no cuando fue pronunciado, sin +que el mismo de quien salió negase ser suyo, logró volver a su patria, +donde murió en julio o agosto de 1834, nombrado, creo, procurador +a Cortes; pero ya puesto en causa por acusación de querer traer su +figurado don del cielo a nuestra patria, la cual le habría tenido +doblado, pues ya disfrutaba de él con el levantamiento carlista, a la +sazón un tanto pujante. + +De diferentísima especie era otro sujeto digno del más alto aprecio, y +de lástima mucho más que de censura, por sus no comunes rarezas, que le +redujeron a triste vida y le trajeron a miserable muerte. Hablo aquí +ahora de un sujeto de mí muy querido, y a quien nadie podía querer +mal conociendo las dotes de su buen entendimiento, aunque pervertido +por un tanto de locura, su vasta instrucción, su escrupulosa honradez, +aun su modestia con visos de afectada, pero real y verdadera, en medio +de cosas que al parecer la contradecían, del malhadado don Esteban +Desprat, diputado que había sido en las Cortes de 1820 y 21, y poco +señalado en ellas porque carecía del don de la palabra, y hermanaba, +con desvariada osadía en sus doctrinas, singular encogimiento en sus +modos. Fue el acto de huir de España hasta cierto grado voluntario en +Desprat, pues si bien quedándose habría sido perseguido, no tenía que +temer extremos en el rigor de la persecución, pues había figurado poco, +y no era de las segundas Cortes, blanco principal, por sus actos, de +la saña del Gobierno del rey vuelto a su trono. Pero Desprat, no por +mero temor, como después acreditó no volviendo a su patria cuando en +ella no corría el menor peligro y sí podía volver hasta a ser diputado +a Cortes, sino por un arrebatado celo de la causa liberal, huyó a +Inglaterra. Allí se condenó a una vida de duras privaciones, dándose +juntamente al estudio. Llegó a tener en varios ramos conocimientos +extensos y algo profundos; pero en vez de hacer alarde de su saber, +lo encubría, siendo costumbre suya hacer sobre una u otra materias +preguntas como de ignorante, deseoso de saber de ella un poco; cuando +no del todo satisfecha su curiosidad con la respuesta a sus primeras +preguntas, solía en la conversación ir manifestándose más entendido a +veces que la persona por él preguntada. Poco a poco sus ideas fueron +siendo las de un radical de los más extremados, y paró, andando el +tiempo, en socialista. En medio de esto, dio en frecuentar gente de sus +ideas; y como entonces estas en Inglaterra contaban pocos prosélitos, y +estos no respetables, se habituó a asociarse con personas, o de corto +valer, o, cuando menos en la esfera social, de puesto muy humilde. +Comenzó también a tasarse la comida y bebida, siendo lo común hacer +la primera de pan y queso que llevaba en la faltriquera, y la segunda +de agua, que bebía sacándola de las bombas que hay en Londres en las +calles, donde asimismo solía lavarse. Renunció a cama mullida, y como +tenía bastantes libros, dormía sobre un cajón lleno de ellos. Pero por +algún tiempo pagó dos casas, pequeñas ambas, mezquinas y sin muebles, +situadas en distintos y uno de otro apartados barrios, para poder ir +con más comodidad a diversos y entre sí no cercanos lugares a que le +llamaban sus ocupaciones estudiosas. Andando el tiempo, llegó el en +que volvimos a nuestra patria los desterrados; pero Desprat no pensó +en acompañarnos, y no porque, como otros, prefiriese vivir del socorro +que daban los ingleses, pues tenía un pasar más que mediano en España, +sino porque el Gobierno aquí establecido distaba infinito de ser +conforme a sus ideas, ya ultrarrepublicanas, si tal expresión puede +con propiedad usarse. Aun la revolución de 1836 que trajo consigo el +restablecimiento de la Constitución de 1812 por la fuerza popular, y +aun lo llamado en jerga novel pronunciamiento de 1840, no llegaron a +satisfacerle ni con mucho. En tanto, una hermana suya, sabedora de sus +necesidades, sobre rogarle por sí y por conducto de varios amigos que +volviese con su familia, le remitió sumas no cortas para que viviese +con comodidad en Inglaterra si se obstinaba en permanecer allí; pero él +no quiso tomar ni aun la más leve parte de aquel dinero, alegando que +había causado a la que se le remitía graves perjuicios, sujetándola a +persecuciones en los días del restaurado absolutismo, contra lo cual +la digna señora protestó, asegurando que los daños por ella recibidos +estaban más que subsanados. Quería vivir de su trabajo, y para ello se +afanaba, pero le ponía tasa, y una muy baja, y si le daban algo más +que la tasación no lo admitía. Tan mala vida hubo de hacer mella en +su salud; pero no por esto se prestaba él a linaje alguno de regalo, +parecido más a santo penitente que a otra cosa, y siendo ejemplo de +ascetismo revolucionario. Su estatura pequeña, lo raro de su vestido, +que, según creo, él mismo cortaba y cosía, y un tono humilde, no +afectado, sino producto natural de su rareza, chocaban desde luego en +su persona al verle y oírle. Hube de tratarle mucho en una estancia de +seis meses que hice en Londres en 1843, proscrito yo entonces de nuevo, +pero por causa diferentísima de la que él sustentaba, y le encontré +muy amigo, a pesar de lo opuesto de nuestras opiniones, porque me +profesaba muy buen afecto. Pero le encontré enfermo y llegado a los +mayores extremos en sus manías; acostumbrado a andar a pie larguísimas +distancias con su ración de pan y queso en el bolsillo, resistiéndose +a tomar otro alimento, aunque alguna vez accediendo al cabo, y, ¡cosa +singular!, diciendo que él, por lo común, trataba con _pillos_, porque +en ellos encontraba gentes de sus opiniones, siendo, en la suya, gran +lástima que los hombres en otras cosas honrados y decentes, en política +abrigasen y sustentasen doctrinas falsas y perniciosas. Al cabo hubo +de terminar su vida, en periodo poco distante del día de hoy, en un +destierro y en su absoluta pobreza, constante en no apelar al uso del +dinero suyo propio para hacer más suave el tránsito de la vida a la +muerte, a que llegó por dolencias molestísimas y prolongadas. + +No me ocurren por ahora a la memoria otros ejemplos de hombres +singulares en nuestra emigración, aunque hubo algunos más; pero bien ha +sido cerrar su catálogo con la mención de uno en alto grado estimable. + +De los escritos publicados durante la emigración, pocos son dignos +de ser recordados. Don José Joaquín de Mora publicó algunas obrillas +cortas en prosa y verso, pero pronto salió de Inglaterra para la +América antes española. + +Dos periódicos, no diarios ni aun semanales, sino publicados a largos +plazos, existieron, siendo la vida del uno breve, y la del otro casi +igual en lo larga a nuestro destierro. + +El citado en primer lugar tenía por redactor principal a un hombre +de cortos alcances y escaso saber, que en Cádiz o en la isla de León +en 1811 había publicado uno con el título del _Robespierre español_, +y que en Inglaterra hacia 1816 y 17 había publicado otro que por su +destemplanza había precisado a sus compañeros de destierro a negarle de +un modo solemne que fuese expresión de sus doctrinas o pensamientos. A +él se agregó y en él escribió no poco un don N. Acevedo, asturiano, que +en Madrid en 1821 y 22 había escrito en _El Espectador_ titulándose el +_Momo_, nombre que inspiraba pretensiones a ser chistoso, por cierto +nada fundadas, porque si bien bastante instruido, era de erudición +indigesta y muy escaso juicio, escritor pesado, acre, grosero en sus +denuestos, y que hasta en 1824 tomó el nombre de Mysse Basileos (si no +me engaño) sin reparar en que en un constitucional español no estaba +bien declararse odiador de los reyes. + +Fue el segundo periódico el titulado _Ocios_ de españoles emigrados, +donde escribieron principalmente don José Canga Argüelles y don Joaquín +Lorenzo Villanueva. En ninguno de los dos escribí yo, lo cual digo +porque ha sido frecuente creer lo contrario. Una contienda literaria +entre el mismo Villanueva y don N. Puigblanc mostró superioridad de +saber en el último, pero empleada en sustentar extravagancias a la +par con verdades, haciéndole mucha ventaja como escritor el primero. +En una contestación sobre política entre el insigne economista, pero +hombre singular, don Álvaro Flórez Estrada y don José Calatrava, cada +uno llevó en mi sentir la palma, pero fue del segundo en materia +de estilo. Don Vicente Salvá, dueño de un almacén de librería y +exdiputado, trabajó mucho en el ramo de bibliografía. Lo que otros tal +vez hicieron, o no salió a luz, o no llamó la atención a punto de +habérseme quedado grabado en la memoria. + +Tiempo es ya de seguir a la emigración a Francia y decir algo de sus +esfuerzos para restablecer en España, si no la Constitución íntegra de +1812, una que de ella fuese y proclamase ser legítima heredera. + + + + +XVI. + +LA EMIGRACIÓN CONSTITUCIONAL EN LA FRONTERA Y EN CAMPAÑA. + + +Tiempo es de volver al punto de estos recuerdos en que me separé del +orden de la narración para reparar omisiones cometidas al referir los +sucesos, si es que merecen tal nombre, que señalaron la estancia de los +españoles constitucionales en la Gran Bretaña, mientras allí estuvieron +formando cuerpo con presunciones de una nación abreviada. Este mismo +carácter hubieron de conservar por breve plazo, y con pretensiones, si +no más subidas, más fundadas, los que pasando a Francia en agosto y +septiembre de 1830 vinieron a formar una potencia enemiga de la España +regida por el poder absoluto de Fernando VII, y resueltos a romper las +hostilidades con un acto de agresión, acción justificable en quienes +creían que iban a dar libertad a un pueblo oprimido, a deshacer lo +hecho por la invasión francesa de 1823, y a encontrar en su patria +numerosos parciales, cuya cooperación, sobre contribuir a un triunfo +sin ella difícil, y, diciéndolo con propiedad, imposible, convertiría +en nacional y legítimo el hecho de entrar en son de guerra en tierra +propia procediendo de una extraña. + +Ya en una parte anterior de este trabajo he contado la llegada de +muchos de mis compañeros de destierro a París, nuestros primeros +actos en la capital de Francia, los pasos que dimos para lograr del +gobierno francés que favoreciese nuestros intentos, y la división que +entre nosotros había, existente ya desde mucho antes, mayor entonces, +como era natural que fuese cuando pintaba una ilusión no del todo +descabellada, cercano el día en que ambiciones, ya nobles y prudentes, +ya locas y criminales, iban a encontrar un terreno donde podrían +contender por la victoria desde luego, y por el predominio muy en breve. + +Dos eran, en medio de esto, las principales necesidades de los +refugiados, en su situación nueva de potencia beligerante. La una era +encontrar en el gobierno francés, no solo favorable acogimiento, sino +disposición a ayudarlos embozada o desembozadamente en la empresa a +que iban a arrojarse. La otra era tener una cabeza común, de todos +reconocida por tal y obedecida. Aun esto segundo en no corto grado se +enlazaba con lo primero, porque era indispensable tal cabeza para los +tratos necesarios que exigía el hecho de ponerse de acuerdo los futuros +auxiliadores con los auxiliados. Por su desgracia, estos últimos no +tenían una autoridad o gobierno, sino varias o varios: el de Torrijos, +ya formado en Inglaterra y trasladado a Gibraltar; pero no sin dejar +en Francia jefes militares dependientes de él y hasta negociadores +semiagentes diplomáticos: otro que iba a formarse, el cual tendría en +Mina un general a sus órdenes y un señor verdadero, y sobre esto tres o +cuatro personas de alguna, si bien no mucha cuenta, sin la presunción +de tomar el título de gobierno, pero igualmente resueltos a no obedecer +ni a Mina ni a Torrijos, esto es, a no ser gobernados. + +En el gobierno francés había muy diferentes opiniones, que poco a +poco vinieron a ser opuestas la una a la otra, sobre si era o no +conveniente al nuevo poder francés contribuir al restablecimiento de +la Constitución caída en España, y, aun concediendo que conviniese +contribuir a tal fin, por qué medios, hasta qué grado había de hacerse. +Ya he referido cuán empeñado estaba en favorecernos Lafayette, cuyo +influjo en los actos del gobierno hasta diciembre de 1830, y por +consiguiente, en agosto, septiembre y octubre, periodo en que hicieron +los expatriados españoles su tentativa de restauración constitucional, +era grandísimo, pero no tanto que venciese toda oposición, pues sabían +resistirle, al cabo con feliz fortuna, adversarios más prudentes o +más diestros. De estos últimos, no pocos que podían bastante en el +ánimo del rey Luis Felipe y en el de sus ministros, y casi todos los +ministros mismos, preferían ver el nuevo rey o el recién levantado +trono reconocido por todas las potencias, y en paz, si no en amistad +con ellas, a lanzarse en una carrera donde, si podían alcanzar +gloriosos triunfos, de seguro habría de correrse grave peligro, y donde +la victoria habría de ser comprada con la guerra, lo cual juzgaban +que era pagarla a precio excesivo. Entre estas opiniones fluctuaba, o +tenía apariencias de fluctuar, el rey mismo, por su índole inclinado a +la paz, y juzgándola asimismo conducente al común provecho y al suyo +particular, bien que cediendo a veces, no a ímpetus hijos de su valor +antiguo que aún conservaba en los peligros, sino a deseos de conservar +el buen afecto aun del partido popular extremado, y de no llevar las +cosas por exceso de condescendencia a situación no menos peligrosa +que la de que huía. De todo ello resultó apelar a términos medios; +favorecernos, pero con timidez y parsimonia, y estar preparado a trocar +el escaso favor en oposición declarada, aunque nunca en hostilidad a +las personas. + +Entretanto, como no era posible, no estando en guerra Francia con +España, tratar el gobierno de aquella abiertamente con los españoles +proscritos, nos veíamos obligados, según la frase vulgar, a llamar a +varias puertas, por donde teníamos un tanto franca o menos trabajosa +la entrada. La de Lafayette nos estaba abierta con la mejor voluntad +posible; pero si todos penetrábamos por ella, no todos éramos recibidos +con igual favor; y como íbamos con pretensiones muy diversas en punto a +las personas que habrían de dirigir nuestra empresa, seguíase de ello +que la preferencia dada a unos era, si bien no en la intención, en los +efectos, disfavor hecho a otros, causando a la causa común no leve +perjuicio. + +Desde algunos años antes estaban Lafayette y Torrijos en +correspondencia epistolar muy amistosa. Agregábase a esto ser Torrijos +de la sociedad de los comuneros, reputada por los franceses y por +todos los extranjeros la más análoga en ideas al partido político +de que el afamado y anciano general era cabeza aparente. También +Torrijos, aunque ausente, contaba con un gobierno formado, el cual, +si le faltaba tierra en que ejercer su autoridad, tenía nombrados sus +generales, y hasta sus negociadores. Con algunos de estos estrechó +sus relaciones el ilustre francés, y a él dio los no muy cuantiosos +socorros destinados a empresa tal como era la de hacer guerra a un +rey que contaba para defenderse con todos los recursos de una, si no +poderosa, tampoco pequeña monarquía. Pero como en la desunión y los +odios que nos estaban destrozando y enflaqueciendo se hacía necesario a +los de un bando desconceptuar a los de otro opuesto o diverso, los que +más privaban con Lafayette lograron persuadir a este personaje, a veces +por demás crédulo, de que Mina cedía mucho a los consejos e influjo +del duque de Wellington, y bastó la mención de un nombre a la sazón +en Francia aborrecido para hacer sospechosos, si no odiosos, a los +meramente acusados de estar en relaciones amistosas con el vencedor de +Waterloo, que era asimismo un tory acérrimo, y enemigo de la Francia +revolucionaria.[102] + + [102] Ocurrió sobre esto un lance chistoso o como represalias + de los de Mina. Entre los agentes de Torrijos lo era entonces + en París, muy activo, el a la sazón coronel o brigadier + Miniussir, hermano político del desdichado general. A un + parcial de Mina, que hablando con varios franceses los halló + preocupados con la idea de que el exguerrillero navarro + obedecía al influjo inglés, se le ocurrió citar el hecho de + que Miniussir había estado en la batalla de Waterloo, donde se + portó con bizarría. «_¿No habrá sido con Wellington_», dijeron + los franceses. «_Sí, con Wellington estuvo_», dijo, y dijo + verdad el parcial de Mina. Bastó esto para alejar del trato con + Miniussir a los franceses, que miraron como culpa lo que no lo + era. Por fortuna de Torrijos, tenía este otro negociador en don + Ignacio López Pinta, muy querido de Lafayette. + +Entretanto Mina, se preparaba a venir a Francia y a la frontera de +España, desmintiendo los infundados cargos que era común hacerle. Pero +él había menester también de un gobierno que le auxiliase, y fondos con +que proveer a los primeros gastos de la campaña que iba a emprender. De +esto último se encargó Mendizábal, y lo consiguió sacándolo de fondos +de los empréstitos hechos por el gobierno constitucional desde 1820 +hasta 1822 y no reconocidos por el rey de España vuelto a su poder +absoluto. Pero un dueño del dinero en casos tales quiere, y con razón, +saber a quién ha de dársele, y a esto debe añadirse que Mendizábal, por +su natural, propendía a querer gobernarlo todo. Así es que activó el +nombramiento de una junta, y pretendió influir en él, y lo consiguió +completamente. Entonces, acordándose del disgusto que había tenido +conmigo, y del cual seguía resentido, intentó y logró que no fuese yo +de ella, como parecía natural, por haber sido yo el primero que aparecí +en París, y haber entablado tratos en nombre de la emigración con +algunos, bien que pocos, personajes de cuenta. Tuvo Mendizábal el arte +de sustituir a mi nombre el de Istúriz, recién llegado a París, y mal +podía yo oponerme a que recayese tal distinción en uno que, sobre ser +distinguido patricio, era mi amigo más estrecho y querido, carácter que +todavía conserva. Había también en Mendizábal para preferir a Istúriz +una razón que podía mucho en su ánimo entonces, como pudo después, +y cabalmente en una ocasión señalada respecto al mismo personaje. +Istúriz había tratado muy poco a Mendizábal, y, si no le miraba con +malos ojos, tampoco le tenía en mucho, y Mendizábal tenía singular +empeño en ganarse y hacer suyos a los que de hecho eran, o él reputaba, +sus contrarios. Fuese como fuese, quedé yo descartado y arrinconado, +lo cual confieso que fue uno de los golpes más duros que he llevado, +o que más he sentido entre los muchos reveses y sinsabores por que +he pasado en mi larga y no muy feliz carrera. No me acuerdo bien de +quiénes fueron los otros cuatro que compusieron la junta, aunque sé que +fue uno de ellos el general (a la sazón brigadier) don Vicente Sancho, +no procedente de Inglaterra, pues había pasado la emigración en el +Mediodía de Francia, y muy relacionado con Mina. + +Había ya dos _poderes constituidos_ (hablando a la moderna) en la +emigración que amenazaba invadir a España, y pretendía gobernarla; +pero así como al lado de potencias poderosas viven, y vivían antes más +que hoy, Estados pequeños, ya con el título de repúblicas o ciudades +libres, ya con el de principados o ducados, y aun con el de reinos +independientes, a pesar de su corta extensión y mezquina fuerza, así +algunos caudillos se mantenían firmes en su propósito de libertar a +España, no por cuenta ajena, sino por la suya propia. + +No podía aspirar a tanto Borrego, pero no menos pretendía que +conseguirlo, dando el mando a un su amigo, del cual creía que podía +disponer a su antojo. Era su candidato un catalán llamado don Antonio +Baiges,[103] exguardia de Corps, y no sé si ya en grado superior al de +subalterno en la milicia, rudo, sin letras, notable por su gallarda +presencia no acompañada de finos modales, ambiciosísimo, inquieto, +sospechado antes y después de infidelidad a la causa liberal, quizá +sin motivo, y cuya suerte fue venir a morir, después de estar por +largo tiempo olvidado, herido de una bala o granada, cuando en 1843 +estaba ejerciendo un mando entre los entonces rebeldes dueños de la +ciudad de Barcelona. + + [103] Este Baiges fue acusado de haber estado en el campo + carlista. Como quería figurar entre los progresistas más + extremados, pendiente aún la guerra civil, vino una vez a + Madrid, y se presentó en el Café Nuevo, donde concurría la + gente más ardorosa, entre la cual quiso entrar y ser contado. + Pero le avino mal, pues muchos le cayeron encima, de modo + que corrió peligro. Desapareció entonces, y vino a aparecer + sirviendo a la Junta central de Barcelona en la época en que en + aquella ciudad perdió la vida. + +Por descabellada que pareciese la idea de Borrego en sustituir tal +candidato a Torrijos o a Mina, no dejó su empeño de causar molestia +y crear obstáculos, porque, si era de poco valer el favorecido, su +favorecedor tenía en París algunas y buenas relaciones, que él sabía +aprovechar, siendo activo y osado, aun sin contar con que para hacer +mal bastan fuerzas muy inferiores a las necesarias para hacer bien, y +desunirnos era hacernos mal, y también cosa fácil, pues lo difícil era +unirnos para formar un cuerpo que forzosamente tuviese una cabeza. + +Serlo pretendía el general don Pedro Méndez de Vigo, y al efecto se +afanaba sobremanera. Si no alcanzó el objeto de su deseo por lo pronto, +al cabo, andando el tiempo, se granjeó una clientela, pero no toda +de españoles, pues se ligó con refugiados italianos y polacos, con +los cuales entró en locas empresas; pero en días posteriores a los +sucesos que voy ahora aquí narrando. En ellos no apareció Vigo como +independiente, sino solo con pretensiones de serlo, y pasado a la +frontera, no sé a quién se agregó con sus no numerosos secuaces. + +No estaba muy claro si el general Milans reconocía a alguno por su +superior, porque sus parciales solo de él se decían dependientes; pero +no era hombre desvariadamente ambicioso ni de mala índole, y por su +cuna y primera crianza tenía prendas de caballero. Así es que a nadie +fue obstáculo. + +Tampoco lo fue el infeliz De Pablo o Chapalangarra, aunque hizo alarde +de su independencia en vez de ocultarla; pero si se declaró resuelto a +no reconocer superiores, no pretendió buscar en la emigración secuaces. +De todos desconfiaba, por lo cual a nadie se prestaba a seguir; siendo +más que vano, receloso, y persuadido por otra parte de que en España +misma era donde convenía buscar auxiliares para la empresa de levantar +en ella la bandera constitucional, lo cual no era desacierto, siendo +solo el error de sus ideas, y la causa de su trágico fin, el creer que +allí donde era conveniente buscarlos era fácil encontrarlos. + +Hechos ya estos arreglos harto imperfectos, aquellos a quienes tocaba +pasar de los proyectos a las obras se trasladaron a Bayona. Allí pasó +Mina sin haberse detenido en París, donde hubo de estar de incógnito +por brevísimo plazo, tal vez solo de horas. + +Desde aquel momento en adelante no fui testigo presencial de los +sucesos de la frontera, pero de ellos puedo decir algo, refiriéndome +a noticias dadas por varias personas de cuya veracidad no tengo ni +debo tener duda. Porque, volviéndome a Inglaterra, levanté mi casa, +recogí mi familia, y hube de volverme a París, adonde llegué en los +días últimos de septiembre a pasar en Francia una vida oscura harto +más desagradable que la que pasaba en Londres, hasta que trasladado a +Tours en 1832, durante mi estancia de dos años en aquella linda ciudad, +viví en ella, si con grande estrechez, agradablemente, compensando el +trato de amigos allí adquiridos los inconvenientes de mi cortedad de +recursos. + +Coincidió, pues, con mi llegada a la capital de Francia el comenzar +de los preparativos para la invasión de España, siendo teatro de +las operaciones preliminares las poblaciones francesas linderas del +Pirineo. El centro de estas era Bayona, y allí fue a establecerse la +junta que, para evitar confusión, llamaré aquí del partido de _Mina_. +Los que obedecían a la del partido de Torrijos establecida ya en +Gibraltar, en número igual o tal vez superior a los otros, si bien +acudieron a la misma ciudad, y en ella hicieron estancia, no tenían +allí su cabeza. Los independientes vagaban por las inmediaciones. + +Entonces comenzó a verse un espectáculo en algo parecido al que, según +noticias, presentaba a la vista y consideración la reunión de los +emigrados franceses en _Coblenza_ en 1792. Se creía seguro el triunfo, +y empezaba a reputarse delito o poco menos la tardanza, echando en +cara los primeros en llegar a quienes venían después que no era razón +participasen de la honra y provecho de la victoria los omisos o menos +diligentes en presentarse en el campo. Y el campo (como me escribía un +amigo dándome noticias de lo que allí pasaba) era las a la sazón mal +empedradas calles de Bayona. + +Mina no había llegado de los primeros, ni tenía para qué apresurarse. +Pero sus contrarios aun entonces se desataron a incriminar su pereza, +tachándole cuando menos de irresoluto. A su lado, o bajo sus órdenes, +se habían puesto, sin embargo, los más entre los principales de +la emigración, aunque no faltasen entre los parciales de Torrijos +personas de mérito y de bien adquirido renombre en el gran partido +constitucional, cuya bandera habían seguido. El exministro y militar +don Evaristo San Miguel recibió un mando de la junta que obraba de +acuerdo con Mina, no obstante ser de los mayores enemigos del caudillo +navarro, y salió a desempeñarle a la frontera de Cataluña, donde +se encontró con los parciales de Torrijos, que obedecían al digno +exdiputado don José Grasses; pero, pudiendo en ambos la antigua amistad +más que las nuevas discordias, y el amor a la causa común más que +afectos de bandería, se pusieron de acuerdo a punto de no conocerse +quién tenía el mando. Pocas ocasiones tuvieron de competir por él, pues +apenas se alejaron de la raya, entrado que hubieron en la tierra de +España, para ellos entonces enemiga, y se vieron obligados a recogerse +pronto a Francia casi sin pelear, pero sin mengua, no estando en su +mano acometer imposibles. + +Por el confín de Francia con Navarra y Guipúzcoa era donde se preparaba +lo recio de la guerra, porque si bien amenazaron los constitucionales +entrar por Aragón, allí nada hicieron, sin que esto sea, ni por asomo, +culpar a los encargados de guerrear por aquellos lugares, que faltos de +fuerza, y no unidos, encontraron a su frente preparados a resistirles +las tropas del general Rodil, que no era todavía en aquella hora +constitucional celoso. + +Cortas, por cierto, eran las fuerzas que se arrojaban a tanta empresa +como era derribar al Gobierno establecido en España, y bien habría +sido esperar a que entendiéndose con los constitucionales de dentro +de la Península los de fuera a punto de concentrar sus operaciones, +encontrasen los invasores una ayuda, no solo útil, sino absolutamente +necesaria. Tal vez esta idea detenía a Mina, si detenerse puede +decirse no haberse arrojado al territorio español, a pocas horas de +haber llegado a los puntos con él confinantes. Pero a tan juicioso +proceder se oponían poderosas consideraciones. Los de Torrijos, +capitaneados por don Francisco Valdés, coronel en España, y que +tenía de la junta formada en Londres meses antes, y ya residente en +Gibraltar, un despacho de mariscal de campo, del cual, sin embargo, +no usó las divisas, estaban llenos de impaciencia, vituperaban la +flojedad de Mina, y por otro lado, temían que obrando el caudillo +navarro cogiese para sí la mayor parte de la honra y provecho de la, a +sus ojos alucinados, casi segura victoria. Los mismos amigos de Mina +le apremiaban a que obrase, porque no quedasen solos los que iban a +hacerlo, y saliendo deshechos con estrago, se atribuyese al acto de +haberlos abandonado su desdicha, que lo sería de la causa común. Por +otra parte, el gobierno francés, tímido y no muy seguro auxiliador de +los constitucionales armados en su territorio, no estaba en guerra +con el de España, ni deseaba estarlo si lo podía evitar, por lo cual +no quería, ni era razón quisiese, conservar en su territorio aquella +fuerza armada, amenazando a una potencia extraña, siendo por esto su +anhelo que de una vez se saliese de situación tan embarazosa, pues, +o triunfante la bandera liberal en España, pasaría a tener en su +vecina una amiga fiel en vez de una enemiga encubierta, o, vencidos +los agresores, dictarían la prudencia y aun la justicia disolver +las reuniones de gente armada que comprometiese la paz sin dar en +compensación el menor provecho. + +Parecerá extraño, al tratar de estos sucesos y referir los intentos +y actos de Mina, en punto de tal gravedad como era el de empezar la +guerra, que nada diga de la junta, que al parecer para algo hubo de +haber sido nombrada, y no siendo gobierno, mal podía acertarse con +lo que era. Pero la pobre junta se veía mirada como rival por la de +Torrijos, como nada por los que a nadie obedecían, y no como mucho +por Mina, el cual, si bien no le faltaba a la consideración, rara vez +acudía a ella, y en verdad no tenía para qué. Lo más singular era que +el mismo padre de la junta, Mendizábal, dado siempre a llevar las +cosas por medios irregulares y a hacer poquísimo caso de superiores, +iguales o inferiores para dirigir por ajeno precepto o consejo su +conducta, en vez de oír para seguirla la voz de su propio capricho, +solía entenderse con Mina para todo, incluso aquello en que debería +haberse dirigido a la junta, si es que esta era algo. Tal proceder +disgustó sobremanera al nada sufrido Istúriz, y aun hubo de enojar en +cuanto cabía a sus flemáticos compañeros. De estos el brigadier Sancho, +sin incomodarse al parecer ni con Mina ni con Mendizábal, con quienes +le unía estrecha amistad, pero sin avenirse a representar un papel un +tanto desairado, acordándose de que era militar, desamparó la junta por +salir a campaña, y fue a ponerse como soldado a las órdenes de Mina. + +Singular principio habían tenido en aquella hora las hostilidades, si +tal nombre merece el suceso que voy a referir, trágico y horroroso en +extremo. Mientras se apresuraba Valdés a penetrar en España seguido +de unos 1000 hombres y poco más, como para dar ejemplo a Mina, +poniendo patente lo que en él culpaba de indecisión, y mientras Mina +se preparaba a seguirle, no de buena gana, porque veía cuán locamente +precipitada era la agresión, pero resuelto a no dejar de exponer su +vida, un hombre impelido por el fanatismo más ciego posible se arrojó +casi solo a representar el papel de restaurador de lo llamado libertad +en su patria. Con haber dicho antes cuáles eran los pensamientos, +afectos y situación extraña de Chapalangarra (o digamos de De Pablo), +fácil es adivinar que era el sujeto de quien voy hablando en el momento +presente. Fiado en su gloria y renombre, y en el influjo que se +figuraba tener entre sus paisanos, lleno de los recuerdos de la guerra +de la Independencia, y olvidado de lo ocurrido desde 1820 a 23, pensó +que su presencia y voz conocidas bastarían para inducir a millares de +navarros a seguirle.[104] + + [104] He entendido que alguien acompañaba a Chapalangarra. Pero + él solo se lanzó a la muerte. + +No había andado largo trecho por el suelo patrio, cuando dio con una +cuadrilla o partida de gente armada, que era, según es probable, parte +de un cuerpo de voluntarios realistas. En vez de huir el desalumbrado +constitucional, se fue en derechura a los que juzgaba que podía hacerse +amigos, y comenzó a predicarles, trayéndoles a la memoria sucesos de la +guerra contra Napoleón; cómo seguían entonces a Mina, y aun al mismo De +Pablo los navarros; ser una misma la causa que él venía a sustentar, +y que tenía esperanzas de ser oído con tanto favor que encontrase en +ellos auxiliadores para la obra de dar libertad a la patria. Hubieron +de quedarse atónitos y suspensos los oyentes al oír las extrañas frases +que el predicador les dirigía, frases para muchos incomprensibles, +si bien para otros abominables, y más hubo de causarles pasmo ver +que un hombre, no seguido de fuerza, osase pon tanta serenidad +ponérseles delante, cuando los principios que proclamaba declaraban +ser su enemigo. Pero no duró mucho la admiración, sucediendo a esta +pasiones de muy otra clase, y, disparando uno un tiro al predicador +como en respuesta al sermón, el ejemplo fue seguido, y cayó el infeliz +Chapalangarra cubierto de heridas. Ni se contentaron sus matadores con +verle muerto, sino que arrojándose sobre su cadáver, le destrozaron, +llevándose algunos de sus miembros por trofeo; hecho atroz repetido +en otra ocasión por gente igualmente bárbara, pero proclamando otras +doctrinas, y propio proceder de la plebe feroz por su ignorancia, y +cruel, sea cual fuere la voz que apellida o la bandera que sigue. + +Debió el triste fin de Chapalangarra haber dado que pensar a los +constitucionales, no porque la temeridad de aquel infeliz, víctima +de su fanatismo y arrojo, pudiese tener buen término, sino porque +indicaba, por las circunstancias anejas a la desgracia, cuál era el +espíritu de las poblaciones donde esperaba la inminente agresión +encontrar amigos. Pero nunca emigrados comprenden la situación del +pueblo que se han visto obligados a abandonar y de que han estado +ausentes por no breve plazo. Así es que coincidió con la muerte de +Chapalangarra la entrada de los de Valdés, A los cuales siguieron muy +pronto los de Mina, no sin que antes, según me han referido personas +dignas de todo crédito, hubiesen estado a punto de venir a las manos +unos con otros. No se quedó Mina en Francia; pero por causas que +ignoro, hubo de entrar separado del grueso de su gente, pues solo +acompañado de dos o tres fieles secuaces, corrió gravísimos peligros, +de que escapó como por milagro. + +No tengo datos para contar por menor o con exactitud las ocurrencias +de la guerra de dos o tres días, de que hubieron de volver los +constitucionales vencidos, sin mengua de su honra, y habiendo tenido +pérdidas lastimosas. Al segundo o tercer día de estar en España +vinieron sobre ellos fuerzas respetables de las que mandaba el general +Llauder, entre las cuales se contaban tropas de la Guardia Real, +a la sazón muy lucida. Resistir a tal poder era imposible, y fue +fortuna que todos cuantos habían penetrado en el territorio español +no hubiesen quedado en él para bañar el suelo patrio con su sangre; +pues el Gobierno del rey Fernando a ningún enemigo político perdonaba +la vida. Porque las tropas reales, en vez de embestir desde luego a +sus contrarios, se encaminaron como a cortarles la retirada a Francia, +lo cual notado por los constitucionales, retrocedieron estos a buscar +el abrigo del Estado vecino; pero aun así no habrían hallado franco +el paso a no habérsele abierto con una carga dada por unos pocos de a +caballo de su mando el antes capitán de carabineros reales don N. Cía, +recién venido a la emigración. Cedió con tal flojedad la infantería de +la Guardia Real a tan pobre fuerza, que merece algún crédito lo que +después aseguraron varios realistas pasados a ser sostenedores del +trono legítimo y constitucional de Isabel II, y es que adrede dejaron +pasar a los que se retiraban, sabiendo que de no hacerlo así, sería +horrorosamente ensangrentada la victoria. Pero si hubo tal humanidad +en aquella hora, no la hubo en la inmediatamente posterior, que fue +la del alcance. No habiendo señales visibles que demarquen en los +despoblados de la frontera teatro de aquellos sucesos el territorio del +uno y otro Estados vecinos, dentro de Francia fueron muertos, o cayeron +prisioneros para perecer con cortísima demora bastantes de entre los +constitucionales. + +Entretanto, quedaba en España Mina, no ignorándolo sus enemigos, esto +es, los servidores del gobierno español. Hacerse con su persona para +quitarle con alguna solemnidad, aunque escasa y sin dilación, la vida, +vino a ser empeño vivo en unos, tibio en otros, pero igual en sus +efectos, de todos los vencedores. Registraron los lugares más fragosos +del Pirineo, ayudándose con perros de caza. Apenas quedó monte, valle +o cueva en que no se hiciese escrupuloso registro, Pero el caudillo +navarro estaba en su elemento cuando trataba de escapar indemne de una +persecución aun la más tenaz, y oculto, ya en cuevas, ya en medio de la +intrincada maleza, más de una vez sintió o vio pasar a su lado y casi +tocándole, a los que le buscaban ansiosos de su prisión y suplicio. Dos +o tres días hubo de durar este peligro, corridos los cuales, pisó Mina +de nuevo el territorio francés volviendo a su situación de emigrado, +de la cual no había de salir sino en virtud de una amnistía traída por +posteriores y entonces inesperados sucesos. + +No tuvieron tan trágico fin las tentativas hechas por los confines de +Aragón y Cataluña, las cuales vinieron a parar en nada, recogiéndose +los invasores a Francia sin pelear, viendo que no tenían fuerzas para +empeñar una lid contra sus poderosos enemigos. + +De allí a muy poco, el gobierno francés, habiendo logrado del de España +que, si bien con visible mala voluntad, reconociese a Luis Felipe +por rey de los franceses, mandó, como era de esperar, dispersarse a +los españoles reunidos en la frontera. Grande indignación nos causó +este hecho, que, bien mirado, era un acto de rigurosa justicia. Bien +es verdad que porque los franceses nos habían quitado la libertad en +1823 los juzgábamos obligados a devolvérnosla en 1830, tan trocadas +ya las cosas que en Francia dominaban los que más habían vituperado +la invasión del ejército del duque de Angulema. Pero no pueden las +naciones regirse por leyes que obliguen a la restitución de lo que no +es un objeto material o físico, ni cabe una reparación tal que subsane +todos los daños y perjuicios hechos en época no inmediata. + +Desparramáronse los emigrados por Francia, no viniendo a ser París su +centro, como poco antes lo era Londres. En las tentativas hechas en el +Mediodía, que produjeron la muerte de Torrijos, no pudieron tomar parte +más que llorando a las víctimas y maldiciendo a los sacrificadores. +Uniéndose con emigrados de otras naciones uno u otro de los nuestros, +bien que en cortísimo número, fueron participantes en empresas +encaminadas a derribar otros gobiernos que el de España. Hasta se +distinguieron por más pacíficos que otros emigrados, y particularmente +que los polacos, en no mezclarse en los negocios del pueblo francés, a +la sazón por demás inquieto.[105] + + [105] Es de notar que al solemne entierro del general Lamarque, + donde se presentaron con banderas los emigrados de todas las + naciones, concurrieron poquísimos españoles de los que vivían + en París. Por supuesto, no fue allí Mina. Al difunto general, + más ansioso de los triunfos y gloria de las armas francesas que + del establecimiento de la libertad en pueblos extraños, solo + debían mirar los españoles como a un devastador de su patria, + que lo había sido en la guerra de nuestra independencia. + +Con harto mayores motivos para tener alegres esperanzas que los que +debíamos tener en Inglaterra, acaso teníamos menos, sobre todo al +empezar 1832, viendo cómo triunfaba el gobierno español cuando era +combatido. + +Sin embargo, los sucesos de Portugal, cuando el exemperador del Brasil +don Pedro de Braganza tremoló el pendón constitucional en Oporto, +fueron como una aurora nuncia del cercano día de nuestra redención +y victoria. Pero el día vino sin traérnosla, y fue nublado, y con +presagios de acabar fatalmente. Por otro lado, sin embargo, se nos +abrió el camino a nuestra patria. A ella volvimos casi todos mal +corregidos de nuestros yerros, pero firmes en nuestros principios y con +honra. Perdidos en el seno de la nación, nuestra historia cesó en 1834, +y algunos solo hemos figurado con más o menos lustre, y diferentemente +juzgados por diversas y opuestas doctrinas e interés, en los anales de +la España nueva. + + +FIN. + + + + +ÍNDICE. + + + Caps. Págs. + + I. Cádiz en los primeros años del siglo presente. 9 + + II. Cádiz en los días del combate de Trafalgar. 27 + + III. Madrid en los días del reinado de Carlos IV. 43 + + IV. Madrid de 1806 a 1807. 63 + + V. Madrid desde fines de mayo hasta fines de agosto de 1808. 83 + + VI. Madrid y alguna provincia a fines de 1808 y en 1809. 105 + + VII. Un tumulto en una ciudad de provincia en 1809. 125 + + VIII. Cómo se pasaba bien el tiempo en una ciudad sitiada. 141 + + IX. Cómo cae un mal gobierno. 207 + + X. El 10 de marzo en Cádiz. 291 + + XI. Las sociedades patrióticas de 1820 a 1823. 329 + + XII. Sociedades secretas de España desde 1820 a 1823. 367 + + XIII. Deposición del rey por las Cortes en Sevilla el 11 de + junio de 1823. 421 + + XIV. Dos viajes que no se parecen el uno al otro. 443 + + XV. Recuerdos de una emigración. 455 + + XVI. La emigración constitucional en la frontera y en campaña. 529 + + + + +CORRECCIONES Y ERRATAS. + + + PÁGINA. LÍNEA. DICE. DEBE DECIR. + + 67 28 _baetus_ _battus_ + + 88 24 esforzados forzados + + 113 5 empezaban empeoraban + + 218 32 1810 1819 + + 392 4 entrase al momento dese entrada al momento a + + 459 24 _Guartvrly Revieu_ _Quarterly Review_ + + 459 35 _nia_ _ma_ + + 466 28 comunetis comuneros + + 477 29 _veturns_ _returns_ + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77703 *** diff --git a/77703-h/77703-h.htm b/77703-h/77703-h.htm new file mode 100644 index 0000000..8ad0d45 --- /dev/null +++ b/77703-h/77703-h.htm @@ -0,0 +1,17993 @@ +<!DOCTYPE html> +<html lang="es"> +<head> + <meta charset="UTF-8"> + <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1"> + <title> + Recuerdos de un anciano | Project Gutenberg + </title> + <link rel="icon" href="images/cover.jpg" type="image/x-cover"> + <style> + +.formato { margin: 0 auto; width: 28em; max-width: 28em; font-size: 125%; } +.x-ebookmaker .formato { width: 100%; max-width: 100%; font-size: medium; } + +p { margin: 0; text-align: justify; text-indent: 1.25em; 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La + puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su + modernización.</li> + + <li>Así mismo la ortografía de los nombres propios de persona y de lugar + ha sido modernizada.</li> + + <li>Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final + del párrafo en que se las llama.</li> + + <li>Se han incorporado al texto las <a href="#Err">correcciones y erratas</a> + declaradas al final del libro.</li> + + <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> + </ul> +</div> + + +<div class="screenonly x-ebookmaker-drop"> + <hr class="chap"> + <figure class="figcenter"> + <img class="thin" + style="width: 22em; height: auto;" + src="images/cover.jpg" + alt="Cubierta del libro"> + </figure> +</div> + + +<div class="tit pt6"> + <hr class="chap"> + <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p> + <p class="fs120 g0 ws1">RECUERDOS DE UN ANCIANO.</p> + <hr class="chap"> +</div> + + +<div class="tit"> + <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p> + <p class="fs110 lh150 g1 ws2">BIBLIOTECA CLÁSICA.</p> + <hr class="fil"> + + <p class="fs150 lh150 g1 mt2">RECUERDOS</p> + <p class="fs75 lh150 g0 mt1">DE</p> + <p class="fs250 lh150 g1 ws1">UN ANCIANO</p> + + <p class="fs60 ws1 mt2">POR EL EXCMO. SEÑOR</p> + <p class="fs110 g0 ws1 mt15">D. ANTONIO ALCALÁ GALIANO</p> + <hr class="sep"> + + <p class="g0">MADRID</p> + <p class="smaller sc ws1 mt05">Imprenta Central a cargo de Víctor Saiz</p> + <p class="fs75 ws1">Colegiata, núm. 6.</p> + <p class="g0 negr mt05">1878</p> +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3"> + <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p> + <h2 class="nobreak peq g0">AL LECTOR.</h2> + <hr class="tir"> +</div> + +<p>Al dar a luz, coleccionados y en forma de libro, los artículos que +con el título de <i>Recuerdos de un anciano</i>, hace años y en vida +de su autor se publicaron en la acreditada revista titulada <i>La +América</i>, que a la sazón dirigía con sumo acierto el señor don +Eduardo Asquerino, cedo al deseo manifestado repetidamente por muchas +personas de valía de recorrer de nuevo las interesantes páginas que +contienen, y que, aparte de su mérito literario, encierran una suma de +noticias tan curiosas como ignoradas, y de cuya veracidad son garantía +suficiente la prodigiosa memoria del escritor y la entera buena fe, que +si resplandeció en su carácter cuando vivo, según es notorio, hoy se +refleja fielmente en sus escritos.</p> + +<p>El haber publicado el periódico <i>Las Novedades</i> el 11 de junio +de 1862, tomada del <i>Diario</i>, la sesión de las Cortes en Sevilla +de igual fecha de 1823, en que se adoptó la resolución de suspender al +Rey para verificar la traslación del Gobierno a Cádiz, movió al autor, +tanto de aquella célebre medida como de la presente obra, a escribir el +primer <span class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span>artículo de sus +recuerdos en <i>La América</i>, declarando entonces en un preámbulo +al relato, que hoy se suprime por aparecer este hecho en el lugar que +cronológicamente le corresponde y resultar allí innecesario y aun +ocioso, que «como es sabido, las relaciones de oficio solo dan una idea +imperfecta, o cuando menos no cabal, de los sucesos que conmemoran, y +quizás no fuese inoportuno añadir al compendioso relato de lo que se +dijo y se resolvió en aquella ocasión, lo que entretanto ocurría en el +salón y en sus inmediaciones».</p> + +<p>Este fue el propósito que realizó al narrar aquel episodio +interesantísimo de nuestra historia moderna, y sin duda, animado por el +éxito que obtuvo y puesto en vena de hablar de los principales sucesos +de aquel primer tercio del siglo actual en que le tocó ser espectador +interesado y aun autor principal más de una vez, empezaron a brotar de +su pluma, sacadas del inmenso arsenal de sus recuerdos, las singulares +escenas que describe en esta venida a ser hoy obra, de cuyo precio y +tasa me vedan ocuparme el amor que profesé al padre queridísimo, el +respeto que a su gloriosa memoria dedico en todas las horas de mi vida, +y que aun así y todo, apenas creo que me hace digno de llamarme su +hijo y de llevar, si orgulloso, a la par con temor de no merecerle, el +nombre ilustre que, cualquier que sea el juicio de los críticos, logró +aquel varón singular consignar de un modo indeleble en la historia y +literatura patrias.</p> + +<p>Páginas nacidas de tan castiza pluma, hechos interesantes como los +relatados, bien merecen que el público fije <span class="pagenum" +id="Page_7">p. 7</span>en ellos su atención con preferencia; algunos +para recordar lo que entonces leyeron; los más para leer lo que, +conviniendo que se sepa, a la par que instruye, deleita.</p> + +<p>Más tarde, cuando las circunstancias lo permitan, verá la luz +la obra póstuma del autor, que es como la fuente y origen de donde +proceden estos episodios; sus memorias inéditas, en que se presentará +al público el personaje en la vida política y privada, desnudo de todo +atavío, tal como fue en sus propósitos y en sus hechos, y derramando +cual brillante antorcha la más viva luz sobre los sucesos de los dos +primeros períodos de la revolución española.</p> + +<p>Al entregar de nuevo esta producción al juicio del público, sírvame +de excusa para confiar en su éxito el que ya alcanzó en otro tiempo, y +que, no tratándose ni mucho menos de una obra de circunstancias, es de +esperar consiga ahora como entonces.</p> + +<p class="firma sc ws1">Antonio Alcalá Galiano.</p> + + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch1"> + <p><span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span></p> + <p class="centra fs120 g0 ws1">RECUERDOS DE UN ANCIANO.</p> + <hr class="tir"> + <h2 class="nobreak g0">I.</h2> + <p class="subh2 ws1">CÁDIZ EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO PRESENTE.</p> +</div> + +<p>Cádiz, donde residía yo, poco después de empezado el presente siglo, +era a la sazón un pueblo floreciente. La guerra con la Gran Bretaña, +seguida desde 1796 a 1802, le había sido funesta, sin causarle con +todo males a que no pudiese y debiese poner término la renovación de +la paz, a la cual habría de acompañar abrirse las comunicaciones con +nuestras extensas y en cierto modo ricas provincias de América, fuente +principal por entonces de la riqueza de España, y señaladamente de la +del puerto y plaza de comercio que, si no monopolizaba, conservaba +para sí en su mayor parle los provechos del tráfico con aquellas +apartadas regiones. La paz de Amiens, ajustada al entrar 1802, dejó +sentir su benéfico influjo en Cádiz de un modo prodigioso. Empezaron +a venir en abundancia buques de varios puntos de América, todos con +buenos cargamentos de producciones preciosas y de gran valor en el +comercio, <span class="pagenum" id="Page_10">p. 10</span>y, sobre +todo, de plata. De esta última recibía gran porción el gobierno, no +escasa los particulares, una parte crecida el vecindario gaditano. +Notábase gran movimiento; poblada de buques la bahía; transitando por +las calles numerosos carros cargados de efectos, o procedentes del +puerto, o llevando a los muelles los venidos del interior, y cruzando +por entre la concurrencia de paseantes, allí muy numerosa, robustos +gallegos en cuyo cuello, doblado por el peso, como que relucía al +través de la grosera tela de las talegas el metal de los pesos duros. +En tanto se levantaban casas nuevas, no recomendables por su belleza +arquitectónica, pero sí por su solidez y primor, todas de sillares, +cuya piedra fea y de color oscuro cubría una capa de blanquísima +cal que daba al total de la ciudad el carácter de blancura que la +distinguía, mientras las rejas, entonces en lo general de España +dejadas en su negrura primitiva, aparecían cuidadosamente pintadas, las +más de ellas de color verde, y las vidrieras, en vez de compuestas de +vidrios feos y pequeños, lo estaban de cristales o vidrio finísimo y +transparente. Era extremado el aseo del piso, siendo allí desconocido +el lodo, aun en los días en que aquel cielo, generalmente despejado, +aparecía cubierto de espesas nubes, que, empujadas por el vendaval, +descargaban torrentes de agua mientras azotaba el mar las murallas con +espantoso bramido, derribándolas a trechos, dejando abiertos los allí +conocidos con el nombre de agujeros, y amenazando ruina a los edificios +vecinos. Era en cierto grado el lujo grande, pero no parecido al de +los días presentes, en que conocemos comodidad y regalos ignorados +de nuestros padres. No existían sino para muy pocos en España las +alfombras, si bien no faltaban enteramente en Madrid, en las casas +más principales, y aun de ellas había algunas en provincia. Suplían +su falta en invierno las esteras; pero las de Valencia, casi únicas +en Madrid, en Cádiz eran tenidas en corta estima, usando los <span +class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>ricos de unas hechas en +Chiclana, de buena labor para ser esteras, y cuyo precio no era bajo, +aunque no fuese alto. La madera de caoba, escasa en lo interior de +la Península, abundaba en Cádiz. Así los muebles de la gente de la +clase media hacían notable ventaja a los usados por personas de la +misma calidad y de iguales o mayores bienes de fortuna avecindadas +en la corte. Una particularidad de la cultura gaditana en el ramo de +adorno interior era el cuidado con que se amueblaban las habitaciones +interiores, cuando en Madrid el escaso lujo solía ceñirse a las salas +y gabinetes de recibo. Los comedores gaditanos ostentaban, por lo +común, mesas de caoba, allí entonces siempre maciza, teniéndose en +menos el trabajo del enchapado. El servicio de cristal era curioso, +y el agua servida a la mesa en botella blanca, en vez de echarla el +criado en los vasos desde un jarro de loza basta, siendo la de los +platos y fuentes toda inglesa de la llamada de pedernal, nombre que en +nuestros días casi ha perdido. Así es que, trasladados a Madrid, los +gaditanos hacíamos ascos, y no sin alguna razón, a varias cosas de la +capital, lo cual hubo de durar aún hasta después de la guerra de la +Independencia.</p> + +<p>En el vestir era también esmerada la gente de Cádiz, pero había +diferencia notable entre la del uno y la del otro sexo. Porque el traje +de los hombres era, en la clase alta y media, el de los extranjeros, +y particularmente el de los ingleses, y la clase baja, aunque usaba +chaqueta, no vestía a la andaluza, y al revés, las mujeres, aun cuando +no fuesen de majas (lo cual era diferente del vestir ordinario y no +estaba en uso común), solo salían a la calle, necesitando para ello +mudarse de ropa, con basquiña (cuyo nombre era el de saya), mantilla +y jubón (conocido este último con la palabra corpiño), todo lo cual +hacía de las gaditanas criaturas (como diríamos ahora) especiales, +a las cuales daba realce el pie pequeño, calzado con zapato corto y +bajo, y, <span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span>al andar +por las llanas y bien empedradas calles y plazas, el airoso talle +y el gracioso contoneo.<a id="FNanchor_1_1" href="#Footnote_1_1" +class="fnanchor">[1]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_1_1" href="#FNanchor_1_1" class="label">[1]</a> +Del andar y meneo de los gaditanos dice lord Byron en su poema <i>Don +Juan</i>, canto segundo:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">I cannot describe it; so much it strike.</div> + <div class="verse indent0">Nor liken it: I never saw the like.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Que mal traducido, dice:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">Tanto admira, que mal puede pintarse.</div> + <div class="verse indent0">Ni a compararle acierto; que en mi vida</div> + <div class="verse indent0">Cosa no vi a que pueda compararse.</div> + </div> + </div> +</div> + +</div> + +<p>Eran los gaditanos finos en sus modales, no al par con la gente +cortesana, sino de una finura cual es la de las personas del alto +comercio en pueblos donde el trato con los extranjeros de las naciones +más adelantadas en civilización y cultura es frecuente. Algo y aun no +poco tenían, con todo, de gente de provincia. Lo notable en Cádiz era +que las clases bajas en su tono y modos apenas se diferenciaban de las +altas, siendo corteses, y sobre todo cariñosas, y no manifestando en el +trato con sus superiores ni humildad ni soberbia, como si un espíritu +y práctica de igualdad social no dejase lugar ni a la sumisión ni a la +envidia, o al odio por ella engendrado contra los favorecidos por la +fortuna, a quienes tampoco consentía el uso que fuesen desdeñosos.</p> + +<p>En cambio de tan ventajoso estado de cultura material, el cultivo +del entendimiento estaba en Cádiz descuidado. Verdad es que se +enseñaban allí las lenguas francesa e inglesa, abundando quienes las +aprendiesen hasta llegar a hablarlas con la fluidez y corrección +necesarias para la conversación y el despacho de los negocios +mercantiles. Dos establecimientos con el título de academias, a los que +hoy diríamos colegios, se habían distinguido allí desde los últimos +años del siglo próximo pasado. Para señoritas había una academia +dirigida por una francesa llamada madama Bienvenú, a la cual siguió +otra no inferior en reputación, <span class="pagenum" id="Page_13">p. +13</span>puesta a cargo de una española llamada doña Rita N. Aunque en +estas, así como en las dos antes citadas, destinadas a niños, de ellos +ya muchos crecidos, había clase de francés, no salían las discípulas +muy aventajadas, porque o la genial pereza era impedimento al estudio, +o las costumbres de la juventud, nada favorables a él, borraban en +breve de la cabeza, como cosa no de uso, el corto y superficial saber +adquirido de no buena gana.</p> + +<p>Aunque no habían por entonces llegado los días del +<i>periodismo</i>, palabra todavía desconocida, aunque ya existiese la +de periódicos, hacia 1804 apareció uno en Cádiz. Privaba en aquellos +días entre los lectores andaluces <i>El Correo de Sevilla</i>, de que +era editor don J. Matute, médico y literato, y donde salían a luz +versos de Blanco, Lista, Reinoso, Arjona, Roldán y Mármol, con algunos +de González Carvajal, y también artículos en prosa sobre crítica, en +los cuales <i>El Diario Sevillano</i> había medido sus fuerzas con un +periódico madrileño en que figuraba Quintana, y salido de la contienda +triunfante en alguna ocasión y siempre airoso. Mal podía Cádiz, falto +de jóvenes aficionados a las letras y de hombres de edad madura dados a +su cultivo, producir o sostener una obra semejante. El novel periódico +gaditano dado a luz con el título de <i>Correo de las Damas</i> era de +lo más pobre en mérito que en ocasión alguna ha salido de las prensas. +Le escribía, o hablando con propiedad, le publicaba un buen señor, +oficial francés emigrado, entrado en años, corto en saber, y no sobrado +en luces, honrado caballero, cuyos títulos algo pomposos de barón +de Bruere y vizconde de Brié cuadraban mal con su pobreza. Retazos +comúnmente mal zurcidos de varios escritos componían los números de +aquel periódico (no me acuerdo si semanal, pero no diario), siendo +la mayor parte de lo en él publicado traducciones del francés, todas +ellas harto mal hechas, si bien es justo decir que en punto a pureza de +dicción castellana, con tener poquísima, todavía <span class="pagenum" +id="Page_14">p. 14</span>podrían competir con las que hoy leemos en +días de muy superior ilustración, y en compañía con buenos escritos, y +quedar victoriosas en la competencia.</p> + +<p>En tanto, unos pocos jóvenes de Cádiz tuvimos el atrevimiento de +pretender fundar no menos que un cuerpo literario, al cual dimos por +dictado el de Academia de Bellas Letras, remedando a la de Buenas +Letras que por algunos años había existido en Sevilla, y que a la +sazón, si no había muerto, estaba moribunda. Eran nuestras fuerzas +desigualísimas a tanta empresa, no habiendo en nosotros para llevarla +a ejecución apenas otra calidad que la del buen deseo. Nuestras tareas +se reducían a tener juntas literarias semanales, en las cuales se leían +dos disertaciones escritas por uno de los académicos al cual tocaba por +turno, debiendo versar una sobre elementos de retórica, y otra sobre +los de poética, y sirviendo de texto para comentarle un capítulo de +la obra del abate Batteux, traducida por Arrieta, aunque también se +tenía a la vista las lecciones de Hugo Blair puestas en castellano por +Munarriz, obra de más valor que la del crítico francés, y cuya versión, +siendo mala, lo era menos. Seguíase a esto leerse algunas composiciones +ligeras, las más de ellas en verso y de escasísimo mérito, bien +que en algunas no faltase algo digno de alabanza conforme al gusto +pseudo-clásico de aquellos días. Teníamos dos concursos anuales a +premios, y para el acto de adjudicarlos sesiones públicas de tal cual +solemnidad, en las cuales, después de leerse las obrillas premiadas, +era común añadir a su lectura la de otra composición, si no poética, +metrificada a lo menos. Pero a diferencia de las academias antiguas +y autorizadas, éramos en la nuestra los académicos competidores y +no jueces, pues habría sido arrogancia indigna de perdón la idea de +juzgar obras ajenas, y, al revés, merecía disculpa competir por un +premio, ejercitando en ello el ingenio, para someter nuestro trabajo al +fallo de tribunal competente. <span class="pagenum" id="Page_15">p. +15</span>Así es que de los académicos, no todos, sino una parte por +acto voluntario, después de discurrir dos programas, uno de verso y +otro de prosa, escribíamos nuestras composiciones, y, nombrados de +antemano tres jueces, que eran escogidos de entre los hombres de más +concepto por su entendimiento y ciencia así de Cádiz como de Sevilla, +a estos las remitíamos sin nombre de autor y con un lema, acompañando +un pliego cerrado con el mismo lema en el sobrescrito y la firma del +escritor adentro, abriéndose solo el que declaraba cúya era la obrilla +por la mayoría o unanimidad de los jueces preferida. La apertura del +pliego era en la sesión pública para dar al triunfo del vencedor mayor +realce. Todo ello, valiendo poco, no dejaba de ser ocupación un tanto +provechosa, si bien, libertándonos de más graves culpas, nos hacía tal +vez incurrir en la de presumidos y pedantes.</p> + +<p>La Academia, después de algunas ridículas tentativas anteriores, +comenzó formalmente con el año de 1805 y se prolongó hasta entrar 1808. +La protegió bastante el capitán general de Andalucía y gobernador +militar y político de Cádiz don Francisco Solano, marqués del Socorro, +y antes de la Solana, persona de buenas prendas, cuyo nombre ha +perpetuado más que otra cosa su trágica muerte. Poco más adelante y en +este mismo artículo habré de hablar de este digno general, a quien yo +particularmente debí consideraciones excesivas para una persona que, +como yo, contaba entonces pocos años. Pero si logramos tan estimables +aprobaciones, éramos en compensación objeto de burla para la mayor +parte de los gaditanos, por quienes estábamos considerados como +ridículos copleros.</p> + +<p>De los que compusimos aquella Academia pocos vivimos, y casi +todos han dejado de sí corta memoria. No porque en ella faltasen +jóvenes que algo y aun bastante prometían; pero casi ninguno de los +académicos había seguido la carrera dicha literaria, y, dedicados +después a sus respectivas <span class="pagenum" id="Page_16">p. +16</span>profesiones, olvidaron los entretenimientos de su mocedad, o +solo volvieron a ellos rara vez el pensamiento. Vive, sin embargo, en +edad muy dilatada allende los términos ordinarios de la vida humana, y +vive con la cabeza firme y el ingenio despierto, laborioso, habiendo +alcanzado merecido renombre en las letras, y conservándolo aún por sus +presentes trabajos en su ancianidad, don José Joaquín de Mora, con la +singularidad de ser compañero en este periódico del autor del presente +artículo, como lo era en trabajos académicos ha ya cincuenta y nueve +años. Ocioso sería y de poco interés para los lectores mentar otros +nombres, no por ser de personas de corto valer, porque declararlos +tales sería injusticia y casi acción villana, sino porque la suerte no +les ha dado renombre, aunque tal vez en compensación les haya dado en +su tranquila y meritoria vida felicidad superior a la de los que han +cobrado fama a precio muy subido. Debe, con todo, aquí hacerse mención +del sujeto en cuya casa celebraba la pobre Academia sus sesiones, sin +tener que pagar por ello suma alguna, lo cual no nos habría sido fácil: +de don José de Rojas, después conde de Casa-Rojas, que en aquellos días +aún no había heredado su título.</p> + +<p>Si la literatura daba poca ocupación a los ánimos de los gaditanos, +tampoco los embebía mucho la atención la política; pero en este último +punto no era Cádiz una de las poblaciones de España en que nada se +pensaba sobre los negocios del Estado. Siendo puerto de mar y plaza de +comercio a la sazón de primer orden, por fuerza había de resentirse de +la guerra, la cual estaba continuamente poniendo a la vista la escuadra +inglesa, que a la vela y aun a veces anclada se descubría desde sus +torres. Si se leía la <i>Gaceta de Madrid</i>, que dos veces por semana +llegaba al sexto día de publicada, también eran leídos, aunque por +pocas personas, los periódicos extranjeros, inclusos los ingleses, no +obstante estar prohibida su lectura. Como en <span class="pagenum" +id="Page_17">p. 17</span>toda España, abundaban o componían la parte +más crecida los parciales de la Francia y admiradores de Napoleón, pero +no faltaban los mamelucos, cuyo gremio constaba de gentes de opiniones +muy diferentes: de los odiadores de la revolución desde su principio +hasta su fin, y de los que veían en el emperador francés un destructor +de la libertad, siendo muy de notar que, andando el tiempo, los más +considerables entre los mamelucos fueron ardorosos liberales.</p> + +<p>En punto a la política interior, daba poco que pensar, salvo en +su relación con las cuestiones de la paz o de la guerra. Solo había +conformidad en odiar y despreciar al Gobierno, conviniéndose en punto +tal por muy diferentes motivos. A Carlos IV era común suponerle bueno, +pero débil y necio; a la reina considerarla como mala mujer, y al +príncipe de la Paz como a un monstruo. Pero Madrid estaba lejos, y de +mudar la forma existente de gobierno nadie tenía la menor esperanza, +a punto de no consentir la desesperación el deseo. Lo importante para +los gaditanos era el carácter y hechos de su gobernador, cargo que +desempeñaba un teniente general que a menudo era asimismo capitán +general de Andalucía.</p> + +<p>Los ancianos hablaban del gobierno del conde de O’Reilly, a quien +tantas mejoras materiales había debido Cádiz, y que era citado con +extremos de alabanza, no obstante achacársele, con razón o sin ella, +poca limpieza, pero suponiendo que empleaba en común provecho buena +parte, si no el total, de lo que sacaba por medios ilícitos a los +particulares. Después de él había habido varios gobernadores, de +quienes no se hacía particular recordación: Fonsdeviela, el conde +de Cumbrehermosa, Iturrigaray, quizá algún otro. Pero en 1800 fue +conferido el gobierno de Cádiz a un sujeto notable por su carácter +personal, que se granjeó parciales acalorados y no menos ardientes +enemigos: el general de artillería don Tomás de Morla.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span></p> + +<p>Este general, de familia poco conocida de Jerez, pues la antigua +y aristocrática casa de los López de Morla de aquella ciudad no le +reconocía por pariente, no obstante tratarle como amigo, aunque sin +duda de alguna oscura nobleza, pues había entrado en un Real cuerpo +para ser cadete, del cual era necesario probar que se era noble; de +claro y agudo entendimiento; de instrucción en su ramo, según acreditan +sus obras tenidas en estima; con pretensiones hasta de escritor poco +justificadas, si bien no del todo absurdas; de condición violenta y +despótica, pero adulador en la corte, así como tirano en el mando, +grosero con afectación de serlo, bufón a veces en sus providencias,<a +id="FNanchor_2_2" href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> recto +en medio de esto y desinteresado como pocos, con mala reputación de +soldado, pues la voz común le suponía falto de la calidad primera del +guerrero, y sin embargo, arrostrando toda oposición con valentía, era +temido, y juntamente querido del vulgo, y dividía en opuestos pareceres +respecto a su conducta a las gentes de las clases superiores.<a +id="FNanchor_3_3" href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_2_2" href="#FNanchor_2_2" class="label">[2]</a> +Morla gustaba mucho de remedar a Federico II de Prusia, objeto de la +atención y admiración universal en los días en que el general español +comenzó su carrera. Esta imitación se notaba en singularidades de +sus decretos. Por ejemplo, se quejó un vecino de que una academia de +baile le era molesta, y Morla puso por decreto en el memorial del +querellante:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Siga la danza,</div> + <div class="verse indent0">Baile el danzante</div> + <div class="verse indent0">Y tenga paciencia el suplicante.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">De su caprichosa y despótica justicia, citaba con +admiración el vulgo el siguiente rasgo: Por cierto favor hecho a una +persona de condición humilde, regaló el favorecido al gobernador, su +favorecedor, media docena de gallinas. Este, para castigar un acto de +gratitud que parecía cohecho, mandó meter en la cárcel al que había +hecho el presente, y tenerle allí seis días, sirviéndole en cada uno de +ellos una de las gallinas que le había regalado.</p> + +</div> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_3_3" href="#FNanchor_3_3" class="label">[3]</a> +No se haría, ni aun se apuntaría cargo tan grave y feo como es el de +falta de valor en un militar, si no hubiese sido hecho a Morla delante +del rey Carlos IV y hablando a Su Majestad mismo por el duque de San +Carlos, padre del general conde de la Unión, muerto gloriosamente en la +campaña en 1794, mientras Morla se retiraba si no vergonzosamente, poco +menos.</p> + +</div> + +<p>Habiendo llegado a Cádiz en los <span class="pagenum" id="Page_19">p. +19</span>días de lo llamado la <i>epidemia</i> grande, o sea la +invasión de la fiebre amarilla en 1800, una de las cosas en que se +señaló durante su gobierno, fue en providencias durísimas para atajar +todo contagio, circunstancia digna de recordación, porque trasladado +el mismo general a Granada en 1804, y apareciendo allí la misma cruel +enfermedad, por lo que hizo a fin de atajarla vino a ser objeto de +odio para los granadinos, lloviendo sobre él sátiras de versos casi +todos malos, pero no sin chiste, y respondiendo él en prosa con algún +folleto impreso en el cual presumía de médico, así como de literato.<a +id="FNanchor_4_4" href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_4_4" href="#FNanchor_4_4" class="label">[4]</a> Era +empeño de los granadinos, como suele serlo de todo pueblo cuando en +él aparece una enfermedad pegadiza o transmisible de enfermos a sanos +(para huir de las sutilezas a que da lugar decir contagiosa) negar que +existía el mal, y calificar de enfermedades comunes los casos de él +que ocurrían. Morla tenía razón en sustentar que había enfermos de la +fiebre amarilla en Granada, pero sustentaba su causa con malos medios. +De los infinitos versos con que los poetas o copleros granadinos le +asaeteaban, algunos quedan en la memoria del anciano cuyos son estos +recuerdos. Ya uno decía:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">La fiebre amarilla</div> + <div class="verse indent0">Que reina en Granada</div> + <div class="verse indent0">Se pasea en coche,</div> + <div class="verse indent0">Anda por las plazas.</div> + <div class="verse negr g1 indent0">. . . . . . . . . . .</div> + <div class="verse negr g1 indent0">. . . . . . . . . . .</div> + <div class="verse indent0">Aparta, que viene,</div> + <div class="verse indent0">Mírale a la cara,</div> + <div class="verse indent0">¡Qué gesto tan feo!</div> + <div class="verse indent0">¡Qué zancas tan largas!</div> + <div class="verse indent0">Huid, granadinos,</div> + <div class="verse indent0">No os lleve a la zanja.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Ya otro glosando la anterior, decía:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Estimado amigo:</div> + <div class="verse indent0">En esta letrilla</div> + <div class="verse indent0">Voy a retratarte,</div> + <div class="verse indent0">¡<i>La fiebre amarilla</i>!</div> + <div class="verse indent0">No la verdadera,</div> + <div class="verse indent0">De esa no hablo nada.</div> + <div class="verse indent0">Sí solo de aquella</div> + <div class="verse indent0">Que reina en Granada.</div> + <div class="verse indent0">Es más horrorosa</div> + <div class="verse indent0">Que una mala noche,</div> + <div class="verse indent0">Y todos los días</div> + <div class="verse indent0"><i>Se pasea en coche.</i></div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Y así seguía la glosa, peor aún que lo glosado.</p> + +<p class="ti1">Otra composición era una colección de epitafios para +el cementerio, algunos de ellos graciosos y todos satíricos. En uno +de ellos, aludiendo a un médico favorecido de Morla, y, por supuesto, +de los que daban por cierta la existencia de la fiebre amarilla, se +decía:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Aquí, pecador cristiano,</div> + <div class="verse indent0">Reposan cuarenta y dos</div> + <div class="verse indent0">Pidiendo justicia a Dios</div> + <div class="verse indent0">Contra el médico Solano.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Y terminaba:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Del contagio imaginado</div> + <div class="verse indent0">Que tanto nos da que hablar,</div> + <div class="verse indent0">Ninguno en este lugar</div> + <div class="verse indent0">Todavía se ha enterrado.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Martínez de la Rosa, a la sazón muy joven, fue de los +que (según cuentan) hicieron versos contra Morla.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span></p> + +<p>Aunque privaba mucho Morla con el príncipe de la Paz, no conservó +por entonces largos años el gobierno de Cádiz. Le sucedió en él, siendo +asimismo capitán general de Andalucía, el aquí mismo poco ha citado don +Francisco Solano.</p> + +<p>No se parecía a su antecesor el gobernador nuevo. Era <span +class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span>hombre de gallarda presencia, +de modales cortesanos, dado a la literatura amena, aunque no escritor, +activo aun más que lo necesario, y de valor extremado, acreditado +después en su fortaleza al morir asesinado entre tormentos. Había +servido, si bien por breve tiempo, en un ejército francés y había +tomado de los guerreros de aquella nación el porte y aire marcial, si +bien no los malos hábitos de crueldad y rapiña, en aquellos, aunque con +excepciones, tan comunes; propia falta de conquistadores.</p> + +<p>Solano entró a gobernar en tiempo de paz; pero a poco de haberse +hecho cargo del gobierno rompió la guerra con la Gran Bretaña en 1804. +Había por aquellos días venido a Cádiz el famoso general francés +Moreau de camino para el destierro a que le había condenado el +cónsul Bonaparte, ascendido cabalmente en aquellos momentos al trono +imperial, y Solano, aunque tenía bastante de cortesano, y aunque sabía +la sumisión de nuestro Gobierno al francés, acordándose de que había +conocido en una campaña en Alemania al ilustre proscrito, entonces +glorioso general republicano, se esmeró en agasajarle. Recién rotas +las hostilidades, Solano, con su huésped francés al lado, cuidaba de +que se armasen baterías, recorría las ya hechas, se afanaba y daba +aparato teatral a todos sus movimientos, mientras el francés, cuya +apariencia era modesta, y cuyo aspecto y modos fríos y harto diferentes +de los generales sus compatricios, parecía como que miraba con sonrisa +benévola, pero sarcástica, tales alardes, cotejándolos con las reñidas +y sangrientas lides en que él había adquirido inmortal fama.</p> + +<p>No fue solo en hacerle ver preparativos militares en lo que +entretuvo el general español al francés durante la estancia de este en +Cádiz, la cual hubo de prolongarse algunos meses, no sin disgusto de +Napoleón, que miraba a Moreau con odio, aunque afectase despreciarle. +Duraba aún la paz entre España e Inglaterra, cuando llegó el famoso +<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span>desterrado a Cádiz, +rica entonces y dada al placer y al lujo, y su gobernador, aficionado +a fiestas, gustaba de que se diesen bailes públicos en el teatro, cosa +no usada en Madrid, y que un Gobierno y una corte recelosa y oscura +habría mirado como criminal por ver en ello un peligro. Obsequió, pues, +Solano a Moreau con un baile, a que asistió numerosa concurrencia. +La mujer del general francés, riquísima americana de las Antillas +francesas, no bella, pero agraciada, se presentó con un lindo traje +blanco muy ajustado al cuerpo, como era uso entonces llevarlos, y de +arriba a abajo rodeado como cadena en roscas con hilos de brillantes +ensartados, que al dar las vueltas del vals, baile que empezaba a estar +en moda en España, brillaban y como que chispeaban reflejando las luces +del bien alumbrado salón de baile en que estaba convertido el teatro. +Así, mientras los hombres contemplaban a aquel personaje que tanto +ruido había hecho en el mundo, y veían en él una figura cuya traza nada +declaraba ni prometía, las mujeres admiraban y tal vez envidiaban la +riqueza de aquella señora, riqueza al lado de la cual era poca cosa el +lujo gaditano.</p> + +<p>No era solo para obsequiar a un huésped ilustre para lo que disponía +Solano fiestas, pues sin motivo alguno especial las multiplicaba. +El modo de cubrir su costo demuestra cuáles eran las costumbres de +aquellos días. Mandó el general descontar de las pagas de los oficiales +de la guarnición un tanto razonable, o bien podría decirse contra toda +razón, y destinó el producto de esta exacción a los bailes, mientras a +los comerciantes ricos de Cádiz, con insinuación que era precepto, sacó +mucha mayor cantidad, no siendo corta la necesaria para tales fiestas. +Llegada la Cuaresma, en vez de quitarse el tablado que hacía del teatro +un salón para los bailes de Carnaval, como entonces no se consintiesen +representaciones teatrales desde el miércoles de Ceniza hasta el +domingo de Pascua, fue destinado <span class="pagenum" id="Page_23">p. +23</span>aquel lugar a funciones calificadas de tertulias y conciertos, +cuyo gasto se cubría del mismo modo que el de los bailes.</p> + +<p>Una aventura chistosa interrumpió esta práctica. Se acercaba el +día de año nuevo, no me acuerdo si de 1807 o 1808, día que celebraba +como el de su santo el omnipotente don Manuel Godoy. No era Solano +un adulador rastrero, pero no negaba el culto al ídolo por todos +adorado aunque entre maldiciones ahogadas. Así es que convocó a los +generales y oficiales superiores de la guarnición de Cádiz para que +se celebrase el día del privado con el lucimiento propio de obsequio +hecho a tan encumbrado personaje. Concurrió entre los generales uno +célebre en los fastos de Cádiz por ser una de las figuras más raras +que paseaban las calles de aquella ciudad, correspondiendo en rareza +su carácter a su figura. Su nombre era don N. Ugalde, pero nadie le +conocía (y no había chico ni grande que no le conociese) sino como +el general Chafarote. Parecía una momia de puro pegado que tenía el +pellejo a los huesos, tenía una nariz enorme y encorvadísima, la barba +puntiaguda, y por consiguiente la boca hundida por extremo entre las +dos facciones salientes. Jamás vistió frac, ni pantalones, ni abandonó +en el peinado los rizos y la coleta. Sombrero de picos puesto de +frente; casaca redonda, casi siempre de seda de color; chupa o igual a +la casaca, o blanca con bordado; calzón corto, medias de seda, zapato +con hebilla y el espadín recto, o, como decían entonces, atravesado +por los riñones, componían su vestidura, sin que de general llevase +más que la faja sobre la chupa. Con traje tan insólito añadido a su +figura, sostenida en piernas que parecían cañas delgadas, era objeto de +admiración a quienes le veían por la vez primera, y como de diversión +para todos, aunque de burlas mal podía ser, porque el tal general nada +tenía de sufrido, y no era lícito entonces ofender a personas de su +clase. Pero los chiquillos, y aun los grandes, <span class="pagenum" +id="Page_24">p. 24</span>solían con pluma o lápiz dibujar un perfil +de su persona, siendo ella tal, que era imposible no dar al más torpe +bosquejo mucha semejanza. Era tan extraño personaje maldiciente por +demás, y siendo rico y anciano, nada temía; por lo cual siempre que +se desataba en vituperios del Gobierno, decía que «él por sus años +estaba <i>fuera de cuenta</i>», no siéndole posible recibir ya grave +daño. Asistió, pues, Chafarote en clase de general a la junta en que +propuso Solano costear el obsequio al Príncipe de la Paz; y como todos +al oír la propuesta callasen, aceptando con el silencio la carga que +a pocos debía de ser grata, llegada la vez al estrafalario anciano, +dijo, con gran sorpresa de todos, «que él no tenía trato ni relaciones +de amistad con el caballero a quien se trataba de hacer el obsequio, +y que si tales relaciones tuviese, medios tenía y voluntad de hacerle +un obsequio a su costa particular y no en compañía; pero siendo como +era, no veía para qué contribuir él con suma alguna». Turbáronse los +circunstantes, y aun el mismo Solano, al oír frases tan atrevidas +en que se hablaba como de un caballero cualquiera del príncipe +generalísimo, y se disolvió la junta sin tomarse resolución alguna, de +que resultó no darse el baile.</p> + +<p>No dejó de atender Solano a objetos de más utilidad que la de +tales diversiones. Si desde los días del gobierno de O’Reilly había +sido Cádiz una ciudad notable por su aseo, gobernando Solano llegó la +limpieza, o puede decirse la pulcritud de las calles, al punto más +subido. El pueblo de Chiclana, lugar de recreo entonces preferido +de los gaditanos, le debió mucho, haciéndose para él un camino de +carruajes bueno y cómodo, y estableciéndose en el caño de Zurraque, +que le atravesaba, una excelente barca. Vivimos en días en que en +este ramo se ha adelantado infinito, y bien puede mover a risa ver +celebradas hoy las pobres mejoras de pasados y no muy antiguos tiempos; +pero todo es comparativo, y Solano era, para sus días, un gobernador +<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span>celoso y entendido, +Así es que gozaba de favor con el pueblo de todas clases, y si había +quien censurase en él ligerezas, actos teatrales y afán superior a la +importancia de lo a que se dedicaba, todos perdonaban estas faltas, +tanto por las buenas providencias que las compensaban, cuanto porque +agradaba a un pueblo ansioso de diversiones y deleite un gobernador que +se complacía, entre otras cosas, en divertirle.</p> + +<p>Así, en medio de la decadencia de aquella ciudad, a la cual privaba +la guerra de su comercio, fuente única de su prosperidad, seguía +siendo Cádiz una residencia agradable. Sin duda en los recuerdos de +una juventud ya muy lejana hay mucho de ilusión, y al representarse +en la mente las cosas de la primavera de la vida, aparecen frescas y +brillantes como lo son los cuadros de una estación deliciosa. Pero +no es ilusión el recuerdo de que los paseos estaban concurridos +diariamente, y lleno el teatro; de que vivir bien y comer bien era allí +cosa común, y que en la Pascua de Pentecostés en Chiclana, y en las +ferias del Puerto se presentaba gran gentío que alegremente gastaba +sumas, si no crecidas, no despreciables.</p> + +<p>Y nótese que aun en los días de más prosperidad de Cádiz, si había +buenos caudales, no se hablaba de cosa igual a la suma que para ser +rico se cree necesaria en la hora presente. Un millón de pesos fuertes +(allí no se solía contar por reales) era lo que se atribuía a tres +o cuatro de las personas más acaudaladas. Tener cien mil pesos se +reputaba estar muy bien. Y esto que, salvo el lujo de coches, apenas +necesario en aquel pueblo llano y pequeño, no se escaseaban los regalos +de la vida.</p> + +<p>Vino al cabo la guerra de la Independencia, y con ella la +pérdida de nuestra América Continental, y entonces recibió Cádiz la +herida mortal de que hoy está convalecida, pero sin poder volver a +su ser antiguo. El lustre y animación que tuvo en los días de la +guerra de la Independencia, <span class="pagenum" id="Page_26">p. +26</span>fueron hijos de la circunstancia de estar allí el Gobierno +supremo de la nación, y las principales personas de esta, viniéndose a +formar una España reducida a corto recinto. De ello va dada razón en +<i>La América</i> en recuerdos anteriores a estos en la fecha de la +publicación, si bien posteriores en punto a la época de que tratan.</p> + +<p>El autor del presente artículo se acuerda ahora de que vio a Cádiz +en 1844, en días para él no felices, y que admiró con extremo de +dolor la decadencia de una ciudad antes tan floreciente, decadencia +mayor aún que la de su propia persona y fortuna, aunque entre estas y +aquellas hubiese consonancia. Pero Cádiz va recobrándose, porque para +los pueblos no hay muerte, mientras que quien esto escribe camina para +el sepulcro, que no puede estar lejano, y en su cansada vejez vuelve +mentalmente la vista a los lugares que tanto amó, y desea cuantas +prosperidades sean compatibles con el curso de las cosas humanas a la +población que fue su cuna, y donde pasó algunos de los dulces años en +que, a pesar de los inconvenientes que toda edad y toda situación trae +consigo, es una felicidad la vida.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch2"> + <p><span class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span></p> + <h2 class="nobreak g0">II.</h2> + <p class="subh2 ws1">CÁDIZ EN LOS DÍAS DEL COMBATE DE TRAFALGAR.</p> +</div> + +<p>En el año 1805, España había vuelto a entrar en guerra con la Gran +Bretaña, gracias al atentado en plena paz cometido contra cuatro +fragatas españolas. Aun los poco adictos a la alianza francesa, que +eran, y aun puedo decir, éramos a la sazón muy pocos, aprobamos una +guerra venida a ser inevitable, si bien censurábamos la desacertada +conducta que había dado, si ya no razón, motivo al insulto hecho a +nuestra bandera.</p> + +<p>Cádiz fue uno de los puntos en que más se sentía la guerra, limitada +a los mares y costas, aunque sus efectos aun en lo interior se +sintiesen, pero siendo casi nada conocidos. En el mar vecino, a vista +de los gaditanos, solía ondear orgullosa la bandera enemiga, a la cual, +rara vez las aliadas marinas francesa y española se resolvían a hacer +frente, reconociendo en ella superior poder, debido a circunstancias +favorables a una nación, por necesidad y <span class="pagenum" +id="Page_28">p. 28</span>por afición nacida de la necesidad, en alto +grado marinera. No se contentaban los ingleses con insultar en cierto +modo a Cádiz con su presencia, sino que trataban de dar un duro +golpe a las escuadras surtas en su puerto. Las que en septiembre y +octubre llenaban la entonces espaciosa bahía, eran un tanto numerosas, +pero estaban nada bien pertrechadas y mal tripuladas. Sin embargo, +reinaba confianza en que si los ingleses intentaban caer sobre ellas +forzando la entrada del puerto, saldrían de su empresa desairados y +mal parados. Si en los días lejanos del reinado de Felipe II el conde +de Essex había ganado a Cádiz y saqueádola, en tiempo de harto menos +poder para la monarquía española los esfuerzos de las armas británicas +contra tan importante punto habían salido vanos. En la decaída España +de principios del siglo <span class="asc">XVIII</span>, las +fuerzas inglesas de mar y tierra, después de ocupar las poblaciones +abiertas de Rota y el Puerto de Santa María, se habían estrellado +contra el fuertecillo de Matagorda, y embarcádose, no sin mengua, los +que saltaron en tierra, retirándose en seguida sus navíos. En 1797, +un bombardeo, cuyo objeto más era, al parecer, contra la escuadra que +contra la plaza, había tenido poco efecto, reduciéndose a combates en +que salieron con honra y ventaja nuestras lanchas cañoneras, siendo +de notar que mandaba en esta ocasión las fuerzas agresoras Nelson, +cuya fama estaba en sus comienzos, pero cuyo arrojo, ya probado en el +combate del Cabo de San Vicente, era fianza y seguro vaticinio de su +futura gloria. En 1805 el mismo Nelson, ya con la dignidad de Lord y +con el crédito que le daban su gran victoria de Aboukir o el Nilo, y su +menos claro triunfo en Copenhague, del cual, sin embargo, sacó partido +no inferior al que si hubiese sido vencedor podía haber alcanzado; +aguijado por una ambición noble, pero excesiva, por un patriotismo +mezclado con odio rencoroso a Francia, y por un orgullo nunca enfrenado +por la prudencia de que carecía, <span class="pagenum" id="Page_29">p. +29</span>y despechado de no haber acertado con las escuadras de sus +contrarios, a los cuales había perseguido con actividad pasmosa, +pero no con feliz fortuna, venía a ponerse sobre Cádiz con el +proyecto declarado de buscar dentro del puerto a sus enemigos, y allí +combatirlos a todo trance. Por nuestra parte, nos preparábamos a la +resistencia con igual ardor, ayudando a la defensa de los navíos las +baterías de la costa y ciudad de Cádiz, y numerosas cañoneras.</p> + +<p>Gobernaba a la sazón a Cádiz y Andalucía<a id="FNanchor_5_5" +href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a> el general don Francisco +Solano, marqués de la Solana por su mujer y que después heredó de +su padre el título de marqués del Socorro, que llevaba en el día +de su trágica muerte, en que se hizo notable por su extraordinaria +fortaleza.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_5_5" href="#FNanchor_5_5" class="label">[5]</a> +La capitanía general, impropiamente llamada de los cuatro reinos +de Andalucía, pues había otra en Granada, si bien con el título de +la costa, no solía estar unida con el gobierno militar y político +de Cádiz, el cual, por sí solo, era un puesto de lustre y alta +importancia, confiado a un teniente general. La residencia del capitán +general de Andalucía fue, por algunos años, en el Puerto de Santa +María, desempeñándola un general con el título de príncipe italiano +(creo que de Monforte), o nacido en la Italia inferior, u oriundo +de ella. Pero siendo los capitanes generales presidentes de las +Audiencias, cosa que tan mal les convenía, se determinó que fuesen a +establecerse en Sevilla a presidir la de aquella capital. Sin embargo, +juntos en una persona aquel alto cargo con el gobierno de Cádiz, y viva +a la sazón la guerra con los ingleses, con sumo acierto se dispuso que +el general revestido de ambas dignidades residiese en la plaza fuerte, +expuesta a los ataques del enemigo.</p> + +</div> + +<p>Era Solana un general por otro estilo que los que entonces contaba +España, de alta y aventajada estatura, lleno de carnes, de expresiva +figura, de presencia marcial, sediento de gloria, no corto en +instrucción y aun con algo de literato; finísimo en modales, donde +aparecían sus pensamientos de caballero vestidos con la cultura +moderna; <span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span>bastante +teatral en sus actos, así militares como civiles; más de militar +francés que de español; activo a menudo con exceso, lo cual le movía +a obrar en todo más de lo necesario, frecuentemente con alguna +precipitación y no siempre con tino; hombre, en suma, digno de +aprecio, y dueño de él y de buen afecto, sobre todo entre las personas +ilustradas y de alta y mediana esfera. Había militado por breve plazo +en los ejércitos republicanos franceses, y si no me es infiel mi +memoria, al lado del célebre general Moreau. Así es que cuando este +afamado guerrero vino a Cádiz, de paso para los Estados Unidos, a donde +le enviaba desterrado el recién coronado Napoleón, Solano, a pesar de +no ser contrario del novel emperador francés, se esmeró en obsequiar al +ilustre proscrito, traspasando tal vez en sus atenciones los límites de +la prudencia. Solano había sucedido al no menos nombrado don Tomás de +Morla<a id="FNanchor_6_6" href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a> +sujeto muy de otra clase, y en sus singularidades muy distante de estar +falto de talento.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_6_6" href="#FNanchor_6_6" class="label">[6]</a> +Quizá, en articulillos posteriores se entretendrá el escritor del +presente en traer al conocimiento y vista de sus contemporáneos +personajes o tipos de la generación pasada. Faltan y hacen falta en +nuestra España noticias de esta clase, de lo cual tienen muy errados +juicios. Aun hablando de hombres no de alta estatura intelectual o +política, se da a conocer lo que eran ciertos tiempos que fueron; +por ejemplo, don Tomás de Morla fue hombre singular, muy notado en +su época, y que hoy está olvidado, salvo en el cuerpo de Artillería, +donde es venerada su memoria, y con razón, mirándolo como ilustrado +artillero, aunque por otro aspecto, si es digno de conmemoración en +alguna parte honrosa, también lo es de no blanda censura.</p> + +</div> + +<p>Pero aunque Morla era militar instruido, y oficial facultativo de +la mejor nota, era su sucesor más soldado, siendo además el mérito +de este último el entusiasmo de que el otro carecía. Diose, pues, +Solano a multiplicar y ensayar medios de defensa, así de la plaza de +Cádiz y la vecina costa, como de las escuadras <span class="pagenum" +id="Page_31">p. 31</span>de que las fortalezas de tierra eran amparo, +en adición al que les daban sus cañones. Volvíase todo revistas, +simulacros (voz hasta entonces no oída en España, si no es tratándose +de templos y aras de falsos dioses), y probar cañones para cerciorarse +del alcance de los fuegos. A todo acudía solícito el general, fastuoso +en sus alardes, sin descuidar por esto el gobierno civil, pues, al +revés, era amigo de fiestas y de mejoras materiales.</p> + +<p>Entretanto, las escuadras seguían en su fondeadero, si amenazadas, +con harta probabilidad de rechazar a un agresor temerario. Más de +treinta navíos de línea, ondeando en unos la bandera tricolor, en otros +la amarilla y encarnada, poblaban la bahía gaditana, dilatándose su +línea desde la boca del puerto, en el lugar llamado el Berreadero, +hasta las inmediaciones del arsenal de la Carraca. Allí apareció por +última vez una numerosa escuadra de nuestra entonces ya decaída marina, +pocos años antes tan floreciente, a lo menos a primera vista y por el +indudable mérito de muchos de nuestros oficiales, si bien cuerpo de +más viso que robustez por faltarle el elemento de una buena y numerosa +marinería, y estar fuera de proporción con la marina mercante.</p> + +<p>Mandaba, como es sabido, la escuadra combinada el almirante francés +Villeneuve; valiente en la pelea, tímido e irresoluto en el consejo, +no sin razón persuadido de la ventaja que a los suyos y a los nuestros +llevaban los ingleses, y desaprobador de los planes de su Emperador, +por lo cual tenía como general el grave inconveniente de ser ejecutor +de lo que desaprobaba.</p> + +<p>Menudeaban los consejos de generales a bordo. La escuadra inglesa +estaba a la vista como desafiando a sus contrarios. Aún no había +llegado a tomar de nuevo el mando de ella Nelson, quien no mucho antes +había pasado a Inglaterra por pocos días; pero su llegada era dada por +varios como hecho ya ocurrido, y por los demás como cercano. <span +class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span>Se sabía o se suponía que +Napoleón ansiaba porque sus marinos probasen sus fuerzas con la de los +odiados isleños en un combate.</p> + +<p>A un consejo de guerra celebrado para decidir si habría o no +de salirse a la mar en busca del enemigo, fueron convocados dos +brigadieres, uno de los cuales era mi padre don Dionisio, a la +sazón próximo a recibir la faja de jefe de escuadra por haber sido +novísimamente nombrado comandante general de pilotos, así como por +sus antiguos, señalados y mal premiados servicios; hombre, en fin, a +quien me es lícito calificar de varón ilustre, pues tal le juzgaban +sus contemporáneos. En el consejo de guerra quedó resuelto que las +escuadras no saliesen, y a tal resolución contribuyó como quien más +mi padre, cuya opinión era, y en aquel caso fue, que empeñándose un +combate general era probabilísimo fuese de los enemigos la victoria, +siendo grande la probabilidad contraria si se arrojaba Nelson a +embestir con los nuestros en el puerto.</p> + +<p>Estando así las cosas, en el 18 de octubre hube yo de salir para +Chiclana con mi familia, siendo el objeto de nuestro viaje mirar por la +salud de mi madre, a quien aconsejaban los médicos pasar una temporada +en el campo por estar convaleciente de una grave enfermedad, sobre +sus achaques y padecimientos grandes y continuos. Hicimos el viaje +por agua, llevándonos mi padre en su bote, y llegados, se despidió +asegurando que volvería dentro de tres o cuatro días, pues era seguro +que no saldría la escuadra. Despedida fue, que apenas lo era, por +ser separación por breve plazo y a corta distancia, pero que vino a +serlo de aquellas que solo en mejor vida terminan, si es que las almas +igualmente felices pueden renovar los lazos que las unieron en el +mundo.</p> + +<p>Ajeno yo de toda zozobra, iba paseándome por el lindo campo de +Chiclana hacia el mediodía del 20 de octubre, <span class="pagenum" +id="Page_33">p. 33</span>cuando un hombre del pueblo, encontrándome +y saludándome con la cortesía entonces usada fuera de poblado, y +queriendo entrar conmigo en conversación, cosa no rara en la franqueza +española, me preguntó si no iba al altillo de Santa Ana a ver salir la +escuadra. Sorprendiome la noticia, y puse en duda su certeza, pero se +ratificó en su dicho quien me la había dado, afirmando que decía lo que +había visto. Corrí entonces desalado a la altura, y vi el espectáculo +bello para considerado en otras circunstancias, pero en aquellas +dolorosísimo para mí y aun para personas menos interesadas en la suerte +de aquellos marinos: el mar poblado de numerosos buques de gran porte, +navegando a toda vela, ciñendo el viento, largas las banderas y en +ademán de ir a provocar al enemigo.</p> + +<p>Volví apresurado a mi casa, di la fatal noticia, y no estando mi +madre para moverse, determinó que con una hermana suya, soltera, y +que siempre vivió a su lado, y después al mío hasta morir en edad muy +avanzada, pasase yo a Cádiz a averiguar noticias y a cuidar de nuestra +casa, dejada, por la súbita e inesperada partida de mi padre, en +completo abandono.</p> + +<p>Emprendí, pues, mi viaje, que fue por tierra, en un calesín a uso de +aquel tiempo. Al atravesar el arrecife que va de la isla de León (hoy +San Fernando) a Cádiz, era uso de los carruajes, cuando estaba baja la +marea, dejar el piso duro de la carretera por el blando de la playa, +por el cual iban pegados al límite del agua, atravesando con frecuencia +las olas por debajo de las ruedas. Desde allí se descubre largo espacio +de mar, y cabalmente el lugar donde entonces mismo estaba dándose la +acción de recordación tan funesta, aunque a la par gloriosa.</p> + +<p>Divisábamos a lo lejos, bien que algo envueltos en nieblas, +buques de la armada. La tarde estaba serena, pero no despejado el +horizonte; la mar sin gran movimiento, y el sol, ya declinando, pero +todavía distante del ocaso, ni <span class="pagenum" id="Page_34">p. +34</span>brillaba con toda su luz, ni estaba oculto por nubes. Nos +pareció que había humo cerca de los buques; pero a tanta distancia era +imposible distinguir qué era humo y qué era niebla.</p> + +<p>Llegamos por fin a Cádiz; era por la tarde. Pasé a casa de un amigo, +y no bien había entrado, cuando viniendo otro que lo era de ambos, +sin reparar en mi presencia, gritó: «Subamos a la torre, porque la +de vigía ha hecho señal de <i>combate a la vista</i>». Inútil era el +disimulo, porque yo había oído el terrible anuncio; y así, corrimos +todos a la torre, siendo la de la casa en que estábamos una de las más +altas y espaciosas entre las muchas que tienen las casas particulares +de aquella ciudad, a la cual sirven de especial adorno vista desde +lejos.</p> + +<p>Las numerosas torres de Cádiz, y hasta las azoteas, desde las +cuales algo del mar puede descubrirse, estaban atestadas de gente, de +esta gran parte armada de anteojos de larga vista, instrumento muy +común en los gaditanos, para quienes es registrar el mar y las naves +que le surcan agradable y constante recreo. Seguía sereno el tiempo, +si bien con algunas, pero no claras, señales de cercana borrasca. De +la escuadra se veía poco, porque la envolvía, hasta ocultarla, una +espesa nube de humo. Pero en las claras hubo de aparecer algún navío +desarbolado, dando claro indicio de haber sido recio el combate, pues +el viento, hasta entonces manso, y la mar, poco o nada picada, no +podían haber causado tales averías. De súbito una vivísima llamarada +iluminó el mar próximo al horizonte; viose entre la luz como la figura +de un navío, y desapareciendo al momento la espantosa claridad, un +tremendo estampido vino muy en breve a anunciar que un navío se había +volado. Aun en los indiferentes, si alguno lo era del todo, hizo grande +efecto tal espectáculo, mayor que en los demás en mí, como era natural; +y con ello, y con ir oscureciendo, bajamos inquietos o afligidos de la +torre.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span></p> + +<p>Cerró la noche, que lo fue de horrorosa incertidumbre, y no solo +para los inmediatamente interesados en la suerte de los que iban en +la escuadra, sino aun para lo general de las gentes, a quienes movía +toda clase de buenos y nobles afectos, entrando en estos el del +patriotismo.</p> + +<p>Amaneció el día 22 con horroroso aspecto, cubierto el cielo de +nubes negras y apiñadas, en cuanto permitía ver lo cerrado del +horizonte, cayendo con violencia copiosa lluvia, bramando desatado +el viento del SO, allí denominado vendaval, levantándose olas como +montes que, según suele suceder en Cádiz en las grandes borrascas, +rompían en la muralla con espantoso ruido, rociaban con su espuma los +lugares vecinos, y hasta amenazaban con no leve peligro a la tierra +y edificios contiguos a la orilla. Consonaba el horror y tristeza +que causaba tal espectáculo con el efecto que producía en los ánimos +la consideración de desventuras recién ocurridas. Porque, al asomar +las gentes a ver la furia de la tempestad, descubría la vista cinco +navíos de línea españoles, fondeados en lugar muy inseguro por no +haberles permitido el temporal tomar bien el puerto, desmantelados en +gran parte; en suma, mostrando señales de la dura pelea que en el día +inmediatamente anterior habían sustentado. También aparecía uno u otro +navío francés. A más distancia, cuando rompía a trechos y por cortos +instantes la espesura de las nubes el furioso viento, se divisaban +aquí y allí más navíos, de ellos algunos desarbolados, sin vérseles +la bandera, luchando con las olas, y no pudiendo saberse ni quiénes +eran, ni cuál sería su suerte. No obstante ser peligrosa y aun difícil +la comunicación por medio de embarcaciones pequeñas en tan recia +marejada, pudo al fin irse a los navíos anclados. Entonces empezaron +a divulgarse los pasados sucesos. El combate había sido terrible. Al +principio no se suponía haber sido de éxito enteramente contrario a las +naciones aliadas. Dábase por obra del temporal, sobrevenido de <span +class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span>pronto, la vuelta al puerto +de los navíos presentes en su boca. En ellos (en el <i>Príncipe de +Asturias</i>) venía el general Gravina herido gravemente; pero, según +afirmaban, no de peligro sumo, a lo menos no de peligro inmediato. +En el navío <i>Neptuno</i> (otro de los allí presentes) yacía sin +conocimiento su comandante el brigadier don Cayetano Valdés, heroico +no menos que lo había sido en el combate de 14 de febrero, ocho años +antes, y ahora, sobre herido, atolondrado por haberle caído una pieza +gruesa del aparejo sobre la cabeza. De otro navío, también de los +venidos del combate, se supo haber muerto su comandante Alcedo. En +cuanto a lo demás de la escuadra, no a la vista, se ignoraba la suerte +de cada navío, y la de las personas que llevaban. Hay que añadir que +esta incertidumbre duró días, pues hasta el 31 de octubre no supe yo la +muerte de mi glorioso, aunque desdichado padre.</p> + +<p>Numerosísimo gentío poblaba el muelle. Ni la inclemencia del tiempo +impedía que personas aun de las clases superiores y acomodadas, y +de ambos sexos, acudiesen a ofrecerse a los heridos, solicitando a +competencia llevárselos a sus casas para su cura y regalo. Fue aquella +la primera ocasión en España durante dilatados años en que se notó +lo llamado espíritu público, o digamos tomar parte y aun empeño los +individuos privados en un suceso público, e interés por personas con +quienes no tenían relaciones de clase alguna. Ni se descuidaba el +gobierno. Activo como siempre Solano, había acumulado en el muelle +todos cuantos medios de transportar heridos o enfermos tenía Cádiz, en +este punto no muy rico: sillas de manos, que eran entonces allí más +que los coches, calesines incómodos, parihuelas. Manifestábanse los +gaditanos, si no arrepentidos de anteriores injusticias, deseosos de +repararlas, porque el mal éxito del combate del cabo de San Vicente (el +del 14 de febrero de 1797), los había movido a juicios de desatinada +severidad contra nuestros marinos, víctimas en <span class="pagenum" +id="Page_37">p. 37</span>aquel caso de la impericia y rivalidad necia +de dos generales, cuando en la ocasión de que voy ahora aquí hablando, +venidos a mejores pensamientos, honraban el valor y sacrificios de +aquellos mismos a quienes había sido adversa la fortuna.</p> + +<p>Veíanse espectáculos horribles, sabíanse rasgos de valor y +sufrimiento en el padecer, y también heroicas impaciencias en los que, +víctimas del recién terminado combate, venían, o a perder al cabo la +vida de resultas de sus heridas, o a recobrar la salud después de +una cura penosa. Llegó entre otros el guardia marino don N. Briones, +de quien se contaba que, habiéndole llevado el pie una bala, pero +dejándosele unido a lo restante de la pierna por un tendoncillo o +nervio, como le hubiese dicho a un marinero que le llevase a curarse, +y no se viese obedecido pronto, con la mano acabó de desprenderse del +pie dando un tirón, y arrojó el miembro perdido a la cara al marinero +mal obediente, quedando vivo después de tal acto, pero no por largo +tiempo, pues murió recién llegado a Cádiz. Mejor suerte cupo al capitán +de fragata Somoza, segundo comandante del navío <i>Montañés</i>, y +cuya herida era de lo más singular posible; pues una bala, pasándole +de refilón por el vientre, le había llevado toda la parte carnosa con +la piel exterior, y dejádole sana una película de las que cubren los +intestinos, casi transparente, lo cual no estorbó que conservase la +vida hasta convalecer del todo, siendo curado en el hospital, a donde +quiso ir, desechando numerosas ofertas de señoras y caballeros que +pretendían llevársele a sus casas. Gravina padeció largo tiempo, y +aun acaso si se hubiese amputado el brazo herido, no habría muerto; +pero por culpa o suya o ajena, no fue llevada a efecto la operación de +muchos aconsejada. Salvó a Valdés el arrojo de un oficial subalterno o +guardia marina, pues habiendo quedado abandonado sin conocimiento en +el navío de su mando, próximo a perderse en la costa, como de <span +class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span>hecho se perdió, y no habiendo +quien se atreviese a ir a bordo del buque puesto en peligro, alrededor +del cual hervía la mar embravecida, logró el animoso joven persuadir a +unos pocos valientes marineros a que le siguiesen, y, favorecido por la +suerte, llegó al navío y sacó de él al digno comandante, quien llegado +con felicidad a Cádiz, y trasladado a casa de unas señoras sus amigas, +cuando volvió en sí, se encontró libre de peligro, y vivió después +largos años para contraer nuevos méritos y pasar nuevos trabajos, +siendo notable ejemplo de los vaivenes de la fortuna. Dolores hubo y +desdichas menos conocidos, aunque no de menos lástima, pero quedaron +ocultos entre las tinieblas en que suelen hechos notables ser desde +luego envueltos y seguir siempre ignorados.</p> + +<p>En cuanto a mí, pues forzoso me es hablar de mí en estos recuerdos, +el día 22, recién aparecidos delante de Cádiz los navíos que bien +merecen ser dichos despojos del combate, traté de restituirme a +Chiclana a dar a mi madre algún consuelo en sus congojas y dudas, +que todavía no eran, como dejo dicho, dolor por una pérdida temida +solo, pero no conocida. Difícil nos era el viaje, porque por agua no +consentía el tiempo hacerle, y por tierra faltaban medios de ponerse en +camino, estando embargado todo carruaje. Vencí este inconveniente yendo +yo a ver a Solano, el cual me distinguía notablemente, y que además +hubo de tomar en consideración las circunstancias en que me hallaba. +Concedióseme un calesín, y pasé a Chiclana por tierra; pero siendo a +la sazón el camino que lleva a aquel lindo pueblecito, desde el de +la isla de León, largo y malísimo, hicimos harto incómoda jornada, +calándonos el agua, azotándonos el viento en el desabrigado vehículo, +traqueteándonos horriblemente el movimiento, amenazados mil veces de +volcar, y agregándose estas incomodidades a la agitación mental, bien +que para distraer en parte el ánimo de la pena o del cuidado.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span></p> + +<p>No teniendo noticias en Chiclana, resolvimos venir a Cádiz a +buscarlas. Seguía, como no suele suceder, aun sin intermisión, o con +algunas breves en duración y no grandes en fuerzas, la borrasca. +Hicimos el viaje en un coche bastante cómodo; pero salidos de la isla +de León, y pasada Torregorda, al acercarnos a Cádiz, presenciamos un +espectáculo espantoso. Estando la marea baja, echamos por la playa. +Pero aquel camino siempre cómodo dejaba de serlo, porque le cubrían +a cada paso despojos de naves, pedazos de jarcias, de arboladura, +aun de cascos de buques, y con particularidad de botes, no faltando +entre ellos de trecho en trecho algún cadáver, todo lo cual arrojaban +a la tierra las olas encrespadas, que sin amansar su furia seguían +apareciendo en el mar a modo de montes y estrellándose con ímpetu +y tremendo ruido en la arena. Cerraba los ojos mi afligida madre +como temerosa de encontrar entre los muertos el cuerpo de la persona +querida, cuya pérdida, si no era para nosotros cierta, estaba muy +dentro de los límites de lo probable.</p> + +<p>Una vez en Cádiz, la incertidumbre seguía. Pero no es de la de mi +familia y persona de la que me toca ahora aquí hablar, o a lo menos no +de la que debo tratar, sino como de una parte accesoria de la situación +de las cosas. En efecto, no mejorando el tiempo, casi todos los buques +escapados del combate fueron a dar en la costa. Uno francés se fue a +pique a la boca del puerto, pereciendo todos cuantos le tripulaban. A +otro, que estaba anclado fuera, tuvo la osadía de acercarse un navío +inglés hasta dispararle una andanada, a que él respondió con otra, pero +con poco efecto por ambas partes, retirándose el agresor por respeto a +la artillería de la plaza que comenzó a disparar, protegiendo a nuestro +aliado en su apuro. De los diecisiete navíos que habían arriado bandera +al terminar el combate, la mayor parte, corriendo varias fortunas +en pocos días, o pocas horas, ya volvían a ser de su nación, <span +class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span>sublevada la tripulación +contra los pocos ingleses que marinaban el buque, ya recaían en poder +de los que le habían ganado y ocupado, ya iban a perderse en la costa. +Fue de los más afortunados el navío <i>Santa Ana</i>, de tres puentes, +que ya rendido, combatiéndole el mar y viento, hubo de entrarse en +Cádiz, cayendo prisioneros los ingleses ya dueños de él y rescatándose +el teniente general don Ignacio de Álava, que en él estaba y venía +herido. Así poco a poco iban llegando noticias de casos particulares. +Hubo también algún parlamento, siendo recibidos en Cádiz los oficiales +parlamentarios con cortesía, y hospedándose en casa de Mr. James Duff +(llamado en Cádiz don Diego Duff), cónsul que había sido de su nación +en la misma plaza, muy querido y respetado allí, y que seguía haciendo +parte del oficio de cónsul, y llevaba el nombre de serlo en boca de lo +común de las gentes, no obstante el estado de guerra. De un parlamento +fue objeto el reclamar los ingleses como su prisionero a Álava, porque +lo había sido por dos o tres días; pero su pretensión fue desatendida, +como debía serlo, pues el favor de la suerte le había traído la +libertad. A la casa de Duff era común acudir a averiguar el paradero +de una u otra persona de las de la escuadra, cuyo fin o existencia +aún eran ignorados; pero poco o nada se averiguaba, no cuidándose los +ingleses de otras vidas que las de los suyos, y en quienes el dolor por +la pérdida de la de Nelson no dejaba lugar a otros dolores.</p> + +<p>El 31, según más arriba dejo dicho, cesaron mis dudas y las de mi +familia, poniéndoles término el dolor más vivo y acerbo, dolor no +para contado a indiferentes, y del que basta hacer esta leve mención, +quizás, aun así, inoportuna.</p> + +<p>Como todo pasa en el mundo, pasó la imagen de los sucesos que aquí +acabo de recordar, yendo borrándose poco a poco de la memoria. Por lo +pronto, dio motivo a los poetas para sentidos cantos, de ellos algunos +de gran valor, <span class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span>pues que +aún bastante conservan. <i>La sombra de Nelson</i>, obra de Moratín, +hasta ha desaparecido de las más de las colecciones de sus obras, +no tanto por el vicio de oscuridad que la afea, pero el cual está +rescatado por grandísimas perfecciones, cuanto por las adulaciones +en él prodigadas, no solo a Napoleón, sino al Príncipe de la Paz, a +quienes prometen triunfos navales que no vinieron ni era de esperar que +viniesen. La oda de Quintana vive con gloria; y si no con tanta, no ha +muerto una de Arriaza.</p> + +<p>También el púlpito, en oraciones fúnebres, ensalzó las glorias +de aquel día. Se distinguió entre los sermones con esta ocasión +predicados, uno que corrió impreso y aplaudido, pronunciado en el +Ferrol por el señor Varela, célebre después, siendo comisario de +Cruzada, como aficionado y protector de las letras y de las artes.</p> + +<p>La guerra a Napoleón en defensa y sustento de nuestra independencia +y gloria, como llena de grandísimos acontecimientos, oscureció la de un +periodo más antiguo. Además, a la moribunda marina fue no menos funesta +la paz y alianza con Inglaterra, que lo había sido la imprudente y poco +feliz guerra sustentada contra aquel gobierno. Porque, siendo forzoso +atender a lo presente y no más, convertida la atención a los ejércitos, +y pareciendo como inútil la marina de guerra, perecieron carcomidos los +navíos, y no se pensó en sustituirlos con otros.</p> + +<p>Hoy ha cesado esta situación, y va resucitando, o aun puede +decirse ha resucitado, nuestra marina de guerra.<a id="FNanchor_7_7" +href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a> <span class="pagenum" +id="Page_42">p. 42</span>Aún las reliquias vivas de Trafalgar no han +sido olvidadas, y al cabo de 56 años sus servicios han tenido una +remuneración, si no grande, sin duda decente, y lo que vale más, +honrosa. Y si los sucesivos gobiernos atienden a este ramo del servicio +público, la opinión general en este punto los ayuda y estimula.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_7_7" href="#FNanchor_7_7" class="label">[7]</a> +Aquí merece particular mención y muy honorífica el librito que, con +el título de <i>Trafalgar</i>, escribió en 1850 don Manuel Marliani. +Verdad es que su objeto fue vindicar nuestra marina de los agravios, a +veces calumniosos, de M. Thiers; pero cumpliendo el autor su propósito +del modo más satisfactorio posible, hizo un servicio señalado a su +patria, así como a la Armada española. Al marqués de Molins, cuyo celo +del honor del cuerpo a cuyo frente estaba era y es vivísimo, se debe +haber patrocinado la obra del señor Marliani, suministrándole datos, +y por todos los demás medios posibles, y haciéndose así acreedor +a no corta parte del elogio que es debido y se tributa aquí con +singular placer al autor y a la obra, y al ministro que les dio su +patrocinio.</p> + +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch3"> + <p><span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span></p> + <h2 class="nobreak g0">III.</h2> + <p class="subh2 ws1">MADRID EN LOS DÍAS DEL REINADO DE CARLOS IV.</p> +</div> + +<p>Notan algunos, y entre ellos quien esto escribe, que más de una vez +lo ha repetido, cuán poco sabe la generación presente de lo que eran +sus padres e inmediatos abuelos, mientras la diligencia de los eruditos +ha llegado a enterarse bien y a poner con algún acierto a la vista +del público lo que fueron sus antepasados absoluta o relativamente +remotos. Últimamente algo se ha dicho de la época de Carlos III, pero +de la de Carlos IV se habla poco o nada. Bien está, pues, en las +tristes y escasas reliquias que aún quedamos de los últimos días de +reinado tan deplorable, que alguna memoria dejemos y transmitamos a +las generaciones futuras de la imagen política, literaria y social +de un periodo casi envuelto en niebla, por lo mismo que no tuvo ni +pudo despedir luz que le diese brillo, y con él a nuestra entonces +malaventurada patria.</p> + +<p>No se suponga en los borrones que siguen, y que están unidos con +otros iguales o parecidos destinados a pintar <span class="pagenum" +id="Page_44">p. 44</span>usos y costumbres, y sucesos de leve monta de +época de superior interés, la loca pretensión de suplir una falta o de +llenar un hueco que han menester esfuerzos mayores y más detenimiento +para ser suplidos o cubiertos de un modo satisfactorio. Cuento (pues +justo es usar de la primera persona en trabajo de tan corto valor) lo +que vi, y lo que otros han callado: lo cuento como viejo; pero, si no +me engaña (como es posible que me engañe) una pasión natural, sin necio +apego a lo pasado, si bien no con la amarga censura, no siempre justa, +de unas escenas lastimosas. Escribo tirando a ser imparcial, y sin +esperanza de conseguirlo del todo; pues, si aun las mejores cabezas y +las más nobles almas no están exentas de las miserias de la flaqueza +humana, cual podría estarlo quien no presume de hombre sabio o de varón +justo.</p> + +<p>Me ciño a traer a la vista de mis lectores solo escenas de la +capital de la monarquía, y de uno u otro año, porque no pretendo hacer +un cuadro acabado de la España de mi niñez y de los primeros años de +mis mocedades. De meros rasgos puede sacarse algo y bastante para hacer +pinturas, haciendo el ingenio y buen discurso lo que han hecho grandes +anatomistas al construir con huesos de animales muertos esqueletos, y +aun cuerpos, con fundada pretensión de ser reproducciones fieles de las +que fueron criaturas vivas.</p> + +<p>En los primeros años del presente siglo, era Madrid un pueblo +feísimo, con pocos monumentos de arquitectura, con horrible caserío, +y, aunque ya un tanto limpio desde que, con harto trabajo y suma +repugnancia de una parte crecida del vecindario, le hizo despojar de +la inmundicia que afeaba sus calles Carlos III, todavía distantísimo +de verdadero aseo, como el de que entonces con razón blasonaba Cádiz. +Los hierros del balconaje estaban tales cuales habían salido de la +herrería; las vidrieras compuestas de vidrios pequeños, azulados, +por los cuales penetraba <span class="pagenum" id="Page_45">p. +45</span>trabajosamente la luz, y no pasaba menos dificultosamente la +vista de dentro afuera; las fachadas de los edificios sucias, con las +puertas y ventanas mal pintadas, y renovada en ellas la pintura tan de +tarde en tarde que tal vez habría presentado mejor aspecto la madera +dejada en su color primitivo. Era pésimo el empedrado. Verdad es que +había aceras, de lo cual entonces carecía París y siguió careciendo por +largos años; pero las aceras madrileñas, de las que hoy duran algunas, +servían con imperfección al fin a que están destinadas. En los zaguanes +o portales de casi todas las casas estaba el basurero, y al traer a +él los sucios materiales que le llenaban, buena parte de ellos se +quedaba esparcida por las escaleras. Eran estas, en general, oscuras y +hechas de mala manera, atendiéndose poco o nada a mantenerlas en buen +estado.</p> + +<p>Bien es cierto que, adelantando el presente siglo, otras capitales +de Europa han venido a ser muy otras de lo que eran. Londres ha +visto desaparecer a millares sus horribles casas y angostas calles +y callejuelas, sustituyéndolas con casas, si no hermosas, limpias y +con pretensiones de adorno, y con calles bellísimas por su anchura y +traza, sin contar con que en aquella capital se han construido palacios +y edificios públicos de que antes carecía. París, que, no obstante +contar un buen número de bellos edificios, era, en su mayor parte, +una población de mal aspecto, empezó, imperando Napoleón, y siguió, +reinando las dos ramas de los Borbones, una carrera de notabilísimas +mejoras e innovaciones, hasta que en el reinado de Napoleón III, con +verdadero exceso, atendiendo a doctrinas económicas, ha venido a +convertirse en nueva ciudad de señalada hermosura. Dista infinito de +haberse hecho tanto en Madrid, y, sin embargo, es mayor la diferencia +que hay en nuestra capital, tal cual es y tal cual era, que entre otras +ciudades mucho más enriquecidas con monumentos soberbios, pero no tan +cambiadas.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_46">p. 46</span></p> + +<p>Si de lo exterior pasamos a lo interior de las casas, la mudanza o +mejora es más notable. Quien ve las habitaciones modernas, no puede +enterarse de lo que eran las antiguas. No porque, según piensan +algunos, llevando las cosas a extremos y equivocando épocas, hubiese en +1806, por ejemplo, en las salas decentes de Madrid sillas de Vitoria. +En la fecha a que me refiero, en la cual vine yo a esta capital, de +donde había salido muchos años antes en mi niñez todavía, he aquí lo +que era la casa de un consejero de Hacienda, cuya mujer pasaba por +elegante. Había por delante de las paredes, en la sala principal, una +banqueta de pino pintado imitando caobo, con florones de metal dorado +en las esquinas, muy alta de pies, con asiento durísimo, y cubierta de +seda en lo poco que no era de madera. Entre las ventanas había una mesa +de las hoy llamadas <i>consolas</i>, y en la pared, delante de esta, +un espejo, entonces dicho <i>tremor</i> del francés <i>trumeau</i>,<a +id="FNanchor_8_8" href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a> cuya +pequeñísima luna se componía de dos pedazos, siendo el marco grandísimo +a proporción, aunque no grande en absoluto, y de pino pintado, con dos +columnitas delgadas, cuyos chapiteles eran de metal dorado, mientras +sobre la luna o lunas, en el espacioso friso o cornisa, había un ramo +de flores mal pintadas.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_8_8" href="#FNanchor_8_8" class="label">[8]</a> Ya +los franceses usan poco o nada de la voz <i>trumeau</i>, y llaman a los +espejos de sala <i>glaces</i>.</p> + +</div> + +<p>Al adorno de la pieza principal correspondía el de las demás. Pero +se distinguía por lo pobre el comedor, incluyendo el servicio de mesa. +Las botellas blancas, de uso general en Cádiz, no se veían en Madrid +sino en alguna muy rara mesa, sirviendo el vino en su fea botella +de vidrio negro u oscuro, y el agua en un jarro que tenía el criado +para llenar los vasos. Los platos y fuentes solían ser de loza de +la fábrica de la Moncloa; loza blanca, no de mala apariencia. La de +Valencia servía para casas más humildes. Al mismo tiempo había <span +class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>más vajillas de plata que +hay hoy; y las empleaba en el servicio diario la gente de más alta +esfera y superior riqueza; pero esta última era escasa a la sazón, si +se exceptúa a los grandes señores, porque la capital carecía de los +hoy llamados capitalistas; y algunos comerciantes ricos, vivían, si no +pobremente, sin lujo alguno.</p> + +<p>Las alfombras eran para pocos, siendo a la sazón su valor muy +subido. En cambio, en punto a alumbrado se hacía buen gasto de cera. +Los llamados quinqués, por el nombre de su inventor, eran entonces +todos de los que se ponen en la pared. Las lámparas para aceite no +eran conocidas: los antiguos velones estaban ya desterrados de las +habitaciones de mediana decencia.</p> + +<p>Una cosa muy de notar para los que hoy vivimos, es lo distante que +estaba el lujo que entonces había de la medianía, siendo en ciertos +ramos de cultura, o digamos en lo perteneciente a las comodidades y +cortos regalos de la vida, a manera de un precipicio o tajo lo que hoy +merece llamarse declive suave con varios puntos intermedios. Y aun +en las casas de los principales señores y superiores empleados, como +eran los ministros, a la sazón dotados con pingües sueldos, el lujo +mismo carecía de ciertos ribetes o perfiles, hoy parte principal de +quienes viven con tal cual desahogo. Había, además, riquísimos señores, +aun de la grandeza, cuyos gastos eran enormes, llegando a punto de +ser derroche de cuantiosísimas rentas, y que, sin embargo, en punto +al servicio de mesa, vivían como hoy viven personas de muy reducidos +haberes.</p> + +<p>En el lujo de fuera de casa hay ahora, sin duda, notable aumento, +pero no tanto cuanto algunos se figuran. Es idea corriente que ha +crecido de un modo pasmoso el número de carruajes, y esto es muy +cierto; pero no en el punto que no pocos dicen y creen. Nace esta +equivocación de que comparan muchos el Madrid actual con el Madrid +de 1815, o 1824, o 1836, recién terminadas las guerras de <span +class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span>la Independencia o la +revolución de 1820 a 1823, o pendiente la guerra civil; épocas todas +de grandes calamidades, juntas con glorias mayores o menores, tanto +cuanto con lástimas no gloriosas. En Madrid, aun en 1795 y 1796, solía +llegar la doble fila de coches en el Prado, por una parte, a las +inmediaciones del convento de Atocha, y por el otro extremo, a las +del de Recoletos. Esto nacía de ser entonces indecoroso en ciertos +empleados no tener coche. No podía un consejero ir a pie al Consejo +sin rebajarse. Tenían coche los más entre los oficiales de secretaría, +personajes de más cuenta que lo son los actuales, si no por su cuna +o su talento o instrucción, por su poder o por la esfera en que los +ponían las preocupaciones de la sociedad existente. Tenían, pues, coche +gentes que vivían con estrechez en lo demás. Los coches eran pobres y +feos, con rarísima excepción, tirados por mulas. Algunos llevaban el +cochero montado; pero había muchos que cocheaban desde el pescante.<a +id="FNanchor_9_9" href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_9_9" href="#FNanchor_9_9" class="label">[9]</a> En +1795 y 96 teníamos un coche a medias entre mis padres y mi tío, a la +sazón oficial de la secretaría de Hacienda, con una hermana de este +y de mi padre. Mi tío, hombre instruidísimo y de talento, y no mal +escritor (don Vicente Alcalá Galiano), era persona de poquísimo mundo, +y solo conocía a Madrid y sus cercanías, donde había venido siendo niño +y seguido viviendo. Como empezaban ya entonces a usarse los pescantes +y los coches colgados de muelles, mi madre y tía querían estar al uso +nuevo. «Niñas, niñas (decía mi tío, mozo aún, pero viejo en sus modos), +esas cosas son para esas capitales extranjeras (que él conocía por +los libros solo); pero no sirven en Madrid con su mal empedrado y sus +cuestas». Resta decir que en punto al pescante ganaron las señoras, y +que desde uno altísimo, como eran los de entonces, fueron gobernadas +las mulas sin que sucediese mal alguno. En lo de los muelles nada +consiguieron, conservándose las sopandas. De caballos no se habló, +pues casi nadie los gastaba entonces. De los españoles se decía que no +servían para el tiro, y los extranjeros no venían a España. Además, +pasaban por no poder resistir el clima.</p> + +<p class="ti1">En 1807 ya había algunos coches tirados por caballos, +pero pocos. Entonces brillaba sobre todos el de la marquesa de Tavares, +recién venida de París; carruaje de los llamados bombés, y cuya figura +era una esferoide o como un inmenso huevo de avestruz.</p> + +</div> + +<p>Los coches colgados de muelles <span class="pagenum" +id="Page_49">p. 49</span>se habían multiplicado en 1806: no así en +1796, en que casi todos estaban sobre sopandas. Algunos grandes +tenían lindísimos trenes que lucían, sobre todo en las procesiones de +administración del Viático a los enfermos por Pascua, y de Minerva +después del Corpus, en que solían verse varios carruajes de una sola +casa. En punto a coches de alquiler, denominados <i>simones</i>, los +que había eran pocos y pésimos. Los de número o de plaza, es sabido que +no han empezado hasta 1847.</p> + +<p>El paseo solía estar concurrido, como hoy lo está, y nada menos si se +toma en cuenta que la población era harto menos numerosa que la de +nuestros días.</p> + +<p>Dos eran los teatros abiertos, estando cerrado a fines de 1806 el +de los Caños del Peral, que, destinado a óperas italianas, mientras +se reedificaba el teatro del Príncipe, que se había quemado, servía +a la compañía cómica de que era ornamento el justamente célebre +<i>Máiquez</i>. Pero, mediando 1806, fue abierto el nuevo teatro del +Príncipe, pasando a él los actores que representaban en el de los +Caños. El recién abierto teatro, si menos indecente que el antiguo, +era poco digno de un pueblo culto, siendo pequeño, como es hoy +todavía, incómodo y sucio. Faltaba en él, es verdad, casi del todo el +patio, donde estaban los espectadores de pie. El teatro de la Cruz +conservaba su fealdad vetusta, de que apenas pudo recobrarse hasta su +final caída en días novísimos, después de haberse afanado en balde +para mejorarle y sustentarle. Brillaba en él hasta 1807, en que hubo +de retirarse, la afamadísima <i>Rita Luna</i>, y a la par con ella +el célebre gracioso Querol, de quienes hablaré después al tratar de +lo que eran el arte dramático y los actores. Ciñéndome por ahora a +la parte <span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span>material +del edificio, repetiré que era horrible, y que el espacioso patio, +cuando estaba lleno, causaba a la vista y al oído un efecto por demás +desagradable, viéndose en él lo llamado con propiedad oleadas, porque +imitaba la gente empujándose el movimiento del mar, y aun podía +mirarse como remedo de sus bramidos la gritería que era consecuencia +del atropellarse y estrujarse de los concurrentes, en un lugar así +como de diversión, de tormento. Los pocos asientos que había entre +el patio y las tablas, así como los más numerosos del teatro del +Príncipe, asientos entonces conocidos con el nombre de <i>lunetas</i>, +novísimamente trocado por el americano de <i>butacas</i>, eran +estrechos, duros, con forro de mala badana, casi siempre con +desgarrones, y nunca limpia. Alumbraba los teatros una araña, que ya en +1806 era de <i>quinqués</i>, y en los días de iluminación además velas +puestas en candeleros, que, formando lo llamado brazos, salían de los +palcos.</p> + +<p>La concurrencia a los teatros era regular. Publicaba entonces +el <i>Diario</i>, juntamente con el anuncio de la función del día, +la suma de lo recibido en la próxima pasada. Las entradas de lleno +eran de 6000 reales<a id="FNanchor_10_10" href="#Footnote_10_10" +class="fnanchor">[10]</a> poco más, pero rara vez llegaban a tanto. +Bien es cierto que los precios eran bajos. No se cobraba entrada +más que para el patio, y a los palcos de amigos iban de balde los +convidados o los que se convidaban a sí propios.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_10_10" href="#FNanchor_10_10" class="label">[10]</a> +Temo que me sea infiel la memoria, y que las entradas de lleno fuesen +de 8000 reales.</p> + +</div> + +<p>Poco más tengo que añadir en cuanto a la parte material de la +capital de nuestra pobre España en aquellos días de decadencia y +abatimiento. Bien vendría, con todo, hablar algo aún de los vestidos +entonces de uso, hoy tan ignorados, que su ignorancia ha desfigurado +con el vicio de anacrónica una muy buena pintura, destinada <span +class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span>a recordar un hecho memorable +de nuestra historia.<a id="FNanchor_11_11" href="#Footnote_11_11" +class="fnanchor">[11]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_11_11" href="#FNanchor_11_11" class="label">[11]</a> +La reunión de las Cortes de Cádiz en 1810, cuadro que existe en el +Congreso de los Diputados.</p> + +</div> + +<p>Los hombres solían vestir entonces frac, y también levitas. Ni unos +ni otros eran muy desemejantes de los del día presente, si bien tampoco +se les parecían del todo. El cuello cuadrado que llevan en el citado +cuadro los diputados de las Cortes en 1810, había ya desaparecido en +1806 y mucho antes. Llevábanse pantalones ajustados con media bota +encima, y estas con una borla delante, calzado a que dio nombre el +general ruso Souvarow. También los elegantes usaban calzón corto con +cinta en vez de hebillas en la parte superior de la pierna, donde se +unía con las botas de campana, que con él eran indispensables. Rarísima +vez se veía en Madrid un sombrero redondo o de copa alta, y al ver +un hombre que le llevaba, se suponía que era procedente de un puerto +de mar, y particularmente de Cádiz. En los sombreros de picos (que +así eran llamados) llevaban escarapela negra los que no tenían fuero +militar: los militares la roja, aun vistiendo traje de paisano. El uso +de los uniformes para visita, o aun para paseo, era también muy común. +Las señoras solo gastaban sombrero para ir al teatro, y esto solo las +de elevada clase. Alternaban las mantillas blancas con las negras. Las +basquiñas negras, si aún vivían, tenían que compartir su existencia con +las de color, y en invierno con lo llamado <i>dulletas</i>.</p> + +<p>El traje del pueblo era diferente del de las personas de alta y +mediana clase. Con el sombrero de picos cubrían su cabeza los hombres, +prenda que disonaba de la chaqueta; pero desde el famoso motín de los +días de Carlos III estaba prohibido el uso del sombrero gacho, cuya +supresión fue origen de aquel exceso, y vino a ser obligatorio el de +picos. Así, los señores que por capricho imitaban en su traje y modos +a la plebe, entre los cuales se distinguían el <span class="pagenum" +id="Page_52">p. 52</span>marqués de Perales y el de Torrecuéllar, +llevaban con vestidos casi de majos un sombrero propio para el traje +más de ceremonia. En cuanto a las mujeres, las llamadas manolas vestían +más o menos según están pintadas en los lindos versos, tan populares +un día, y dignos de su fama, con que en época muy posterior las ha +inmortalizado Bretón de los Herreros.</p> + +<p>Excusado parece, pero con todo no será fuera de propósito decir +que las capas, las cuales en España nunca mueren, pues, si por más o +menos largo plazo un tanto se eclipsan, vuelven a aparecer, estaban +en uso corriente en los días de que voy aquí ahora hablando. Pero las +de grana, que privaban en mi niñez, habían desaparecido enteramente, +destronadas y hasta extirpadas por las blancas. Compartían, sin +embargo, el favor con ellas unos sobretodos llamados robs o carricks +con muchos cuellos, poco diferentes de los que hoy llevan los +cocheros.</p> + +<p>Entre el aspecto puramente externo, y el estado intelectual del +pueblo, puede decirse que media el trato ordinario, porque los modales +tienen de ambas cosas. Era por aquellos días la poca sociedad de Madrid +culta más que lo es hoy, aunque mucho menos instruida. La obscenidad en +el lenguaje no faltaba, siendo este vicio de los pueblos del Mediodía, +pero no había llegado al repugnante extremo en que hoy la oímos; +cosa singular, porque en otros pueblos, con la cultura, si ya no con +la religión, decrece esta fea práctica que entre nosotros ha tenido +aumento.</p> + +<p>En cambio, el juego de puro azar, que en días novísimos ha sido +desterrado de las casas más decentes, entonces era la ocupación de las +poquísimas tertulias de la gente de superior esfera.</p> + +<p>La razón de ser tan pocas las tertulias consistía en que era +peligroso recibir mucha gente en una casa. El Gobierno, recogido en +los sitios Reales, desde ellos miraba a Madrid con ceño y miedo, y +parecía como que se declaraba <span class="pagenum" id="Page_53">p. +53</span>enemigo público, pagando y recibiendo odio por odio. Es verdad +que el mal que se temía no pasaba de ser el destierro de Madrid, +pero el destierro no es pena leve en muchos casos, por más que a los +españoles ni pena parezca, pues le vemos en uso bajo gobiernos llamados +constitucionales. Pero el peligro de ser desterrado, si no grave, era +grande, por ser fácil incurrir en culpa que le motivase, porque lo era +el estar en los sitios Reales sin objeto conocido, o el dar un baile en +Madrid o cosa parecida.<a id="FNanchor_12_12" href="#Footnote_12_12" +class="fnanchor">[12]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_12_12" href="#FNanchor_12_12" class="label">[12]</a> +En el Carnaval de 1808, varios jóvenes de esta capital, de los más +elegantes de ella, resolvimos dar un baile por suscripción. No estaba +entonces esto en uso en Madrid, y la cosa pareció, aun más que novedad, +atrevimiento. En efecto, la señora que se prestó a recibir salió +desterrada. Varios temimos igual suerte. Por fortuna, a pocos días (en +marzo de 1808), sucesos de la mayor gravedad dieron al olvido pecados +tan leves, pues dieron en tierra con la monarquía antigua.</p> + +</div> + +<p>No dejaba de ir gente a los cafés. Estos no eran lujosos, y los +había de suma pobreza; pero en uno u otro no faltaba adorno ni aun +asomos de elegancia, mereciendo tal calificación la Fontana de Oro, +que tenía una sala espaciosísima; el del Ángel, que ha vivido hasta +1848, si bien mejorando, y hoy pasado a ser del Iris, y el de la Cruz +de Malta en la calle del Caballero de Gracia. Aunque inferior a estos, +no era indecente el de San Luis, que novísimamente ha sido cerrado, +merced a la dureza del casero, y que había tenido pocas, aunque algunas +mejoras. A este último concurrían bastantes guardias de Corps, o de la +Real persona; cuerpo que representaba muy notable papel en Madrid, y +más en el pueblo en sus varias clases que en lo llamado alta sociedad, +de la cual, si embargo, eran, y a que concurrían algunos de ellos, bien +que no muchos. Aunque ya servían helados en varios cafés, subsistían +las botillerías, destinadas solo a bebidas frescas. La de Canosa, +situada en la Carrera de San Jerónimo, era, si no la decana, <span +class="pagenum" id="Page_54">p. 54</span>la que había gozado de no +disputada primacía entre todas; pero en 1806 estaba en decadencia, +cuando en mi niñez (hacia 1795 y 96) era la preferida por las personas +principales de la corte, bien que en ella entraban pocos, y ningunas +señoras, llevándose la bebida a los coches. Muchos que hoy viven han +visto tan miserable covacha, reliquia de tiempos antiguos, conservada +hasta 1846 o 47, si no en toda su fealdad y miseria, poco menos, y +sin duda teniendo parroquianos fieles, sin los cuales no podría haber +dilatado su existencia.</p> + +<p>Era miserable el aspecto de las tiendas; notándose en ellas todavía +más la falta del adorno que la escasez del surtido, aunque en el último +punto había no poco que desear, porque los objetos de lujo eran poco +numerosos, y menos se encontraban de regalo, señaladamente en punto a +provisiones. La fonda de Genieys, situada entonces en el Postigo de +San Martín, era mediana en lo tocante a cocina, y nada brillante en lo +concerniente al servicio, aunque no mala del todo, comparándola con +lo que eran a la sazón las casas particulares; pero estaba pobremente +amueblada. No relucía más, mirada por el mismo aspecto, y aun quizá era +inferior, la pastelería de Ceferino, situada en la calle del León, a la +cual concurrían gentes de alta y mediana clase, particularmente a comer +pescado, del cual había entonces poco fresco en esta población, donde +apenas se conocían otras clases que el besugo y la merluza.</p> + +<p>Si de cosas tan humildes, las cuales, aun siéndolo, pintan, sin +embargo, el estado de un pueblo, subimos a ver objetos de superior +esfera, poniéndonos en la del mundo político, intelectual y moral, +harto hay que decir en estos pobres recuerdos.</p> + +<p>No voy aquí a juzgar el antiguo gobierno de España, siendo mi +propósito únicamente decir, en vez de lo que debía o no ser, lo +que era, y no describiendo su mecanismo, ni contando sus hechos, +sino recordando cómo estaba <span class="pagenum" id="Page_55">p. +55</span>entonces considerado, y sus relaciones con la sociedad y el +pueblo de la capital de la monarquía.</p> + +<p>Veíase el Gobierno en general aborrecido y despreciado. Lo mereció +sin duda; pero tal vez excedía, en punto tal, lo sentido a lo merecido. +No alcanzaba el odio al Rey, pero sí el desprecio, haciéndole favor la +voz popular en cuanto a las intenciones que le suponía, pero teniendo +en poco su carácter. El aborrecimiento a la Reina llegaba a un extremo +increíble, solo igualado por el en que se miraba al Príncipe de la +Paz, su privado y valido, reputado con bastante, pero no con completa +razón, el verdadero monarca. Al revés, el príncipe de Asturias, después +Fernando VII, era no un solo <i>mytho</i>, sino varios, figurándose +gentes de diversas y contrarias opiniones en su persona imaginada todas +las prendas que en un monarca futuro deseaban.</p> + +<p>No faltaban en España quienes soñasen en una monarquía de las +llamadas constitucionales. Republicanos había ya pocos, aunque había +habido bastantes entre la gente ilustrada hacia 1795, y aun hasta 1804. +Pero la conversión en imperio de la república francesa había dividido +a los que, dándole culto, aspiraban a tomarla por modelo. Muchos +se adherían a Napoleón, como representante de la revolución, en su +dictadura, ya consular, ya imperial: otros, mirándole como destructor +de la libertad, le abominaban. Estos últimos eran cortísimos en número, +y podría decir, éramos, porque yo, niño y joven, me contaba entre +ellos, pasando por lo que en Cádiz, y aun aquí en Madrid, era conocido +con el nombre de <i>mameluco</i>, el cual, no sé por qué, servía de +apodo a los enemigos a la sazón de nuestro poderoso y glorioso aliado. +Lo general de las gentes admiraba y aplaudía al ínclito emperador +francés, conquistador y legislador, así como supuesto protector de +España.</p> + +<p>No está de más añadir que entre el clero, y aun entre los frailes, +gozaba Napoleón de alto y favorable concepto.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span></p> + +<p>La corte no residía en Madrid más que muy de paso;<a +id="FNanchor_13_13" href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a> y +en los últimos años del reinado de Carlos IV, puede decirse que ni aun +así.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_13_13" href="#FNanchor_13_13" class="label">[13]</a> +La corte solo pasaba en Madrid pocos días a fines de junio y principios +de julio al trasladarse de Aranjuez a la Granja, y otros pocos en +diciembre al pasar del Escorial a Aranjuez. Pero a fines de 1806 no +quiso ni aun entrar en Madrid para la corta estancia de invierno, y +viniendo del Escorial procedió del puente de Segovia al de Toledo, +formando del uno al otro la tropa. Al terminar 1807, cuando la causa +famosa del Escorial había llevado el odio al Gobierno al último +extremo, ni aun se acercó el Rey a Madrid y se fue del Escorial +a Aranjuez, cortando desde las ventas de Alcorcón al camino de +Andalucía.</p> + +</div> + +<p>En los sitios Reales estaban todos los ministros. Allí se acudía a +los besamanos, o con algún particular motivo. Entre los concurrentes, +hacían el primer papel los llamados pretendientes, lo cual venía a ser +a modo de un oficio o profesión con este nombre. En los últimos días de +la antigua monarquía, aun a estos solía expulsarse de la residencia de +los reyes.</p> + +<p>Así, la corte no existía para la capital sino como para una ciudad +de provincia. Pero el monarca verdadero, o el considerado como tal, +aunque una u otra vez no lo fuese, porque lo era en casi todo, el +prepotente Príncipe de la Paz pasaba la vida, alternando ya en Madrid, +ya en los sitios. Aquí tenía lo llamado su corte un día a la semana; y +no sin propiedad era llamada su corte, pues se asemejaba mucho más a la +de un rey que a la de un ministro, aunque no se pareciese a lo que era +entonces el modo de recibir a sus súbditos, apellidados vasallos, los +soberanos de España.</p> + +<p>En el hoy ministerio de Marina, edificio que desde la caída del +hombre singular que le ocupó y desde él casi reinó, ha servido a +varios usos, y donde vivía, como todos saben, hasta que en los últimos +días de su poder pasó a residir en una casa casi humilde, mientras le +habilitaban <span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span>el palacio +de Buena Vista, que acababa de serle ofrecido en dádiva, tenía su +corte el valido de Carlos IV. Un cuerpo nuevamente creado para ser +su guardia, hacía la de su casa; cuerpo considerado como ramo del de +Carabineros reales, pero diferenciándose de él en el uniforme, que +era el de los húsares de aquellos días; y cuerpo lucido por la buena +presencia de los soldados, todos ellos escogidos, y de los oficiales, +a que daban realce el vestido y las prendas todas de su equipo. Una +escalera hecha a grandísimo costo, y más señalada por la riqueza que +por el gusto de su adorno, daba paso a varios salones. En uno de +ellos, largo y comparativamente angosto, estaba lo principal de la +concurrencia, la cual, sin embargo, se extendía hasta llenar otros +dos o tres cuartos de menores dimensiones. Contribuían a formar aquel +concurso personas de muy diferentes clases y categorías, las más de +ellas traídas allí por el interés de alguna pretensión; algunas, bien +que pocas, solo para asistir a un espectáculo divertido; bastantes +sin otro objeto que no faltar, porque no pareciese hija del desafecto +siendo notada su ausencia. Ambos sexos, en proporción casi igual, +formaban lo que algunos días parecía hasta bullicio. Como no se exigía +requisito alguno para tener entrada, veíanse, aunque pocas, mujeres +de reputación equívoca, o aun quizá más, pues no faltaba una u otra +prostituta, aunque de lo más alto, o dígase de lo más rico de su mala +ralea. Y, ¡triste es decirlo, pero aunque el mal se ha ponderado, lo +hubo y grande!, de las señoras que por su cuna y situación merecían +respeto, bastantes iban allí a lucir sus dotes personales para captarse +la buena voluntad de aquel hombre todopoderoso, vendiendo su virtud +a trueque de mercedes, siendo, si ya no común, caso no infrecuente +llevar al inmundo mercado madres a sus hijas solteras, y hasta maridos +a sus esposas. Lo repito, la voz popular, expresando un odio ciego, ha +abultado y abultaba excesos de suyo tan enormes, pero abultaba y no +más; y el <span class="pagenum" id="Page_58">p. 58</span>mismo valido, +en los largos años de su abatimiento y desventura, disculpándose, ya +con más, ya con menos razón, de los graves cargos hechos a su persona, +se confesaba altamente culpado en materia de amoríos, si nombre de +amor pudiese merecer la satisfacción de apetitos torpes, en que las +circunstancias de ambas partes hacían el trato de compra y venta.</p> + +<p>El método seguido en aquella corte era el que suelen usar los +soberanos, y el que, remedándolos, usan a veces los capitanes generales +de nuestras provincias, y a falta de estos, las autoridades superiores +civiles, a las cuales toca exclusivamente, aunque así no suceda entre +nosotros, desempeñar el primer papel en todo cuanto no es de la +milicia. Asomaba, saliendo de los aposentos interiores, el Príncipe de +la Paz, y cesaba el murmullo que hay siempre en toda reunión numerosa, +poniéndose en orden los concurrentes, no sin afán de todos o casi todos +por situarse en la delantera, para no quedar sin ser vistos u oídos +cuando pasaba, no pudiendo detenerse a hablar con cada uno, el objeto, +si no de la adoración, del culto interesado de todos cuantos algo +pretendían del Gobierno.</p> + +<p>No estará acaso de más que haga aquí una pintura, o digamos +bosquejo tosco, de tan afamado personaje. De su exterior solo voy a +hablar, pues de sus hechos, como es público, se ha dicho bastante, si +bien con extremos injustos en el vituperio, que en los últimos años +de la dilatada vida del que llegó a pobre y oscura vejez, hubo de +ceder un tanto, habiendo sido la singular suerte de hombre un día tan +poderoso la de sobrevivir hasta al odio, cuya existencia es más tenaz +que la de otros mejores afectos. Don Manuel Godoy, cuya elevación +en sus comienzos fue debida puramente a sus prendas personales, era +de alta estatura, lleno de carnes, aunque no gordo, muy cargado de +espaldas, a punto de llevar la cabeza algo baja, de pelo rubio, +y color muy blanco; rara circunstancia en <span class="pagenum" +id="Page_59">p. 59</span>un hijo de Extremadura, cuyos naturales, +con raras excepciones, llevan en el rostro a manera de un reflejo +del terreno de las tostadas dehesas donde tienen su cuna y pasan +sus niñeces. Sobre la blancura de sus mejillas relucía un vivísimo +carmín, que achacaba la feroz malicia de sus enemigos a lo vulgarmente +llamado mano de gato; pero aun personas nada amigas suyas sustentaban +ser don de la naturaleza, el cual en verdad casi rayaba en falta por +lo muy subido. Vestía el uniforme de capitán general, pero con faja +azul, en lo cual se diferenciaba como generalísimo de los capitanes +generales. Llevaba en la mano su sombrero de picos con pluma blanca +y su bastón. Era de fisonomía dulce, poco expresiva; en el hablar ni +muy difícil ni muy fácil, no dando muestras de ingenioso, y aspirando +a veces a chistoso,<a id="FNanchor_14_14" href="#Footnote_14_14" +class="fnanchor">[14]</a> si no con acierto, haciendo efecto, porque +una sonrisa más o menos forzada recibía con aparente aprobación sus +chistes.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_14_14" href="#FNanchor_14_14" class="label">[14]</a> +En la última o penúltima corte que tuvo el Príncipe de la Paz, +cuando estaba y aun se veía cercana su caída, estando yo allí con mi +madre, teníamos al lado a dos frailes, sin duda personajes de cuenta +en su orden, a los cuales se acercó el valido, y dijo las palabras +siguientes, cuyo sentido no entendimos hasta que noticias después +sabidas nos lo explicaron: ¿<i>Conque el Espíritu Santo se ha vuelto +perdiz</i>? Y como no recibiese respuesta a esta necedad, que era +alusión a haber tomado posesión de Roma y su gobierno, en nombre +de su emperador, el general francés <i>Miollis</i>, destronando al +Papa, prosiguió el gran personaje: <i>Sí, perdiz con sus patitas +coloradas</i>. A lo cual añadió: «Yo estoy en el caso de desear +vestirme, no un hábito como ese (y señalaba el de los religiosos), +sino un saco, e ir a encerrarme a un desierto». A tales frases, si no +impías, cuando menos indecorosas, respondían los buenos de los frailes +con sonrisitas, y esto cuando quien las decía estaba ya en vísperas de +caer de su poder y grandeza; pero tales eran los tiempos, que mientras +seguía en pie el ídolo, era costumbre seguir dándole culto.</p> + +</div> + +<p>Era notable en recordarse los rostros y el negocio que a cada cual +traía a verle, en medio de tal confusión de personas y cosas; calidad +<span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span>esta de memoria común +en los príncipes, donde se prueba cuánto se perfecciona cualquiera +de las facultades del hombre con ser continua y casi exclusivamente +cultivada y empleada. Concluida la corte, salían los concurrentes: de +ellos la mayor parte a maldecir a aquel ante quien poco antes habían +aparecido solícitos y sumisos. En cuanto al pueblo, que no iba a tales +ceremonias, maldecía únicamente al privado, pudiendo en él más la +preocupación que el juicio, y más violento en aborrecer por lo mismo +que ignoraba en gran parte por qué aborrecía.</p> + +<p>Era por cierto muy notable en aquellas horas la situación de nuestro +Gobierno, y de sus relaciones con los gobernados, o digamos del +concepto en que era tenido, y de los deseos o esperanzas en cuanto a +lo venidero. De limitaciones al poder real pocos conocían algo, y así +eran cortos en número quienes a verlas establecidas aspirasen. Esto no +obstante, reinaba entre el mismo vulgo una idea confusa de que podía, +y aun de que debía haberlas, y cierta persuasión de que las había +habido, y de que era conveniente, así como posible, traerlas de nuevo +a uso. Era muy general buscar este correctivo al poder arbitrario en +el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla. Pero la dignidad de +la Corona seguía, no solo respetada, sino apreciada altamente. Lo que +era odiado era los favoritos o privados, que (según decían) engañaban +al Rey siempre bueno, como si fuese imposible impedir que hubiese +validos prepotentes cuando el monarca lo es todo y quiere depositar su +confianza en una persona querida. Pero había un síntoma fatal para la +autoridad, y era haber caído no solo en odio sino en desprecio algunos +de los que la ejercían, inclusa la Reina, a la cual no alcanzaba la +inmunidad de que en la opinión vulgar gozaba el trono.</p> + +<p>Una sociedad política admirablemente constituida ha causado en +Inglaterra que no padeciese menoscabo la monarquía ni aun reinando +aborrecido, despreciado y <span class="pagenum" id="Page_61">p. +61</span>escarnecido el vicioso Jorge IV. Al revés, en Francia recibió +una herida, que con el tiempo vino a ser mortal, la autoridad real en +el reinado del corrompido Luis XV. Lo que en el vecino reino, hacia +1770, podían ver en nuestra patria en 1807 vistas no de lince; pero en +materias políticas pocos eran los que veían medianamente claro, porque +faltaba generalmente aquí la luz de la ciencia.</p> + +<p>No porque, al decir esto, afirme yo que estábamos los españoles +poco antes de la invasión francesa envueltos en espesísimas nieblas, +pues alguna si bien escasa luz nos alumbraba. El estado puramente +intelectual del pueblo será asunto de otra parte de este imperfectísimo +trabajo, digno de ser leído por quienes le leyeren para recibirle como +chocheces; pero algo se saca de la garrulidad de los viejos, sobre todo +cuando, callando o habiendo callado muchos, quienes rompen el silencio +cuentan cosas y aun pequeñeces mal o poco o a veces nada conocidas. Aun +los chiquillos, ansiosos de diversión, suelen agolparse alrededor de la +abuela, a oír lo que cuenta de cuando era niña y moza, y por lo común +lo que cuenta vale poco, y no es raro que contenga, entre cosas nuevas, +otras muy sabidas. Otro tanto puede prometerse que le suceda quien, +según el modo de hablar del vulgo, es un pobre abuelito.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch4"> + <p><span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span></p> + <h2 class="nobreak g0">IV.</h2> + <p class="subh2 ws1">MADRID DE 1806 A 1807.</p> +</div> + +<p>La literatura madrileña estaba en 1806 casi dividida en dos bandos, +si bien había literatos que no eran completamente del uno ni del +otro, siendo a modo de imparciales, ya en su común amistad, ya en su +enemistad a ambos, y no faltando quienes desertasen de una hueste +a la opuesta. En la formación de estos bandos influían variedad o +contraposición en las doctrinas, así literarias como de otra clase, no +dejando de influir estas últimas en aquellas, y viceversa, o razones +privadas, ya de piques y resentimientos, ya de celos y ambición de +ocupar puestos absoluta o relativamente superiores.</p> + +<p>La una hueste era patrocinada por el Gobierno, o digamos por el +Príncipe de la Paz, al cual eran los hombres principales o cabos +personalmente adictos. Era el principal de estos don Leandro Fernández +Moratín, poeta cómico aventajado, si bien falto de imaginación +creadora, y de pasión viva o intensa; rico en ingenio y doctrina; +clásico en su gusto, esto es, a la latina o a la francesa; nada +amante <span class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span>de la libertad +política, y muy bien avenido con la autoridad, aun la de entonces, a +cuya sombra medraba, y también dominaba; en punto a ideas religiosas, +laxo por demás, si hemos de tomar por testimonio sus obras, donde se +complace en satirizar no solo la superstición, sino la devoción, como +dejando traslucir lo que calla; de condición desabrida e imperiosa, +aunque burlón; de vanidad no encubierta, y con todo esto, no careciendo +de algunas buenas dotes privadas que le granjeaban amigos, aunque +buenos, en número escaso. Seguíale en poder y renombre su amigo el +presbítero don Pedro Estala, escritor prolífico, y hasta compilador a +veces; buen helenista, cuyas traducciones del Edipo rey de Sófocles +y del Pluto de Aristófanes merecen fama superior a la que le dieron; +literato a quien el gusto de su siglo, como sucedió poco antes en +Francia al abate Barthelemy, llevó a no conocer del todo el clasicismo +griego, a pesar de su grande conocimiento de la lengua y buenas obras +de aquel pueblo sin igual, porque interpretaba lo que sabía con arreglo +a preocupaciones dominantes en la época en que leía y escribía; hombre +a quien atribuían buenas prendas sus amigos, y en quien sus contrarios +solo hallaban dureza reputada de despótica. En pos de estos, o a la par +con ellos, venía el abate Melón, inferior a sus dos amigos en renombre, +si no en mérito, pero al cual daba su empleo de juez de imprenta un +poder que ejercía con rigor injusto a veces contra sus rivales o los +contrarios a su pandilla.<a id="FNanchor_15_15" href="#Footnote_15_15" +class="fnanchor">[15]</a> De triunvirato era calificada esta unión +de los tres, no sin añadirse a un sustantivo <span class="pagenum" +id="Page_65">p. 65</span>nada favorable adjetivos que lo eran menos. +Los secuaces de los tres eran poco numerosos, no contándose entre ellos +nombre alguno de los que sonaban con aplauso en nuestra literatura +contemporánea.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_15_15" href="#FNanchor_15_15" class="label">[15]</a> +Por ejemplo, de la traducción de <i>Blair</i> se había hecho un +compendio, y negó el juez la licencia para darle a luz, fundando la +negativa en una crítica larga de la obra. No era esta muy buena (como +se ha visto después), porque al cabo, caído el gobierno de Carlos IV +salió a luz, pero tampoco era mala, y al juez no tocaba decidir, para +si podía o no imprimirse, cual era su valor literario, sino si contenía +algo contra la fe y buenas costumbres.</p> + +</div> + +<p>En el bando opuesto militaban hombres célebres ya entonces, +pero cuya reputación creció en días posteriores, en los cuales +vinieron a estar dominantes a la par sus doctrinas y sus personas. +Sus ideas eran las de los filósofos franceses del siglo <span +class="asc">XVIII</span>, y las de la revolución del pueblo +nuestro vecino, así como en la parte religiosa, en la política, si +bien no yendo todos igualmente lejos. En literatura su clasicismo era +menos puro que el de sus adversarios, yéndose con los semiheréticos de +los días de Voltaire, cuando los otros se quedaban con los ortodoxos +Boileau y Racine. Don Manuel José Quintana, a quien concedió la suerte +dilatada vida y al cabo próspera fortuna, era el principal, si no en +crédito, en influencia, de los de su parcialidad literaria. De los +que esta componían, muchos tenían empleos; pero en su bandera estaba +el lema de oposición, no escrito en letras claras, lo cual entonces +no podía haberse tolerado, pero sí en cierta cosa a manera de cifra +o jeroglífico, cuya clave o sentido a nadie se ocultaba ni podía +ocultarse. No podía Quintana gozar de la alta reputación que después +gozó, mereciéndola, porque poco de él era conocido, y cabalmente en +esto poco consiste su principal merecimiento, porque es el cantor +sin par de doctrinas políticas y filosóficas, no sanas siempre, e +imposibles de ser proclamadas en los días de nuestra monarquía antigua. +Tachaban en él sus contrarios alguna dificultad en la expresión, cuando +no era magnífica, pobreza en la rima, inexactitud en los epítetos +y galicismos frecuentes; tachas no infundadas, pero completamente +oscurecidas por el resplandor de los hermosos pasajes en que aparece +gran poeta, no solo escribiendo en verso, sino también en prosa. A su +lado era puesto Cienfuegos, y aun por algunos en <span class="pagenum" +id="Page_66">p. 66</span>lugar superior como poeta, no obstante sus +extravagancias innegables, figurándose no pocos arrebatos de fogosidad +lo que eran contorsiones para despertar en sí el fuego sacro; en una u +otra ocasión, acertando a ser bello, pero de belleza singular en sus +rarezas; varón justo y dignísimo, según acreditó en los últimos días de +su vida, y con su desgraciada muerte traída por una persecución infame. +Era Cienfuegos de las mismas doctrinas que su amigo Quintana, quizá +extremándolas, quizá no llegando tan allá, pero pareciendo lo primero, +porque la violencia en las formas suponía otra igual en la sustancia. +Tras de estos venía un numeroso séquito de escritores, a quienes +acontecimientos que sobrevinieron dieron ya mayor, ya menor fama.</p> + +<p>El prosista Capmany, aunque viviendo en trato amistoso con Quintana +y los suyos, sin que pudiesen verse señales de la enemistad furibunda +y a todas luces vituperable que después manifestó al primero, no cabía +dentro ni de la una ni de la otra de las opuestas parcialidades aquí +recién mencionadas; su antifrancesismo maniático y estrafalario no +había llegado al punto a que llegó en 1808, pero era purista, si bien +con extrañezas en su purismo, apareciendo el lemosín cuando pretendía +el escritor ser acrisolado castellano.</p> + +<p>Un poeta de grande y merecida fama, pero de mayor concepto entre +el vulgo de lectores que entre los literatos rígidos; ingenioso en +grado altísimo, fácil en la dicción, diestro en el manejo de la rima, +dote no común en su época; con imaginación viva, pero no fuerte; con +pasión superficial, siendo su amor mero galanteo, y su patriotismo, +aunque verdadero, más chispeante que ardiente; terrible en la sátira; +ajeno hasta entonces a la política, pero cantor asiduo de alabanzas del +Príncipe de la Paz, de cuya sociedad privada era familiar: don Juan +Bautista Arriaza constituía una entidad aparte de toda pandilla. Su +oficio <span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span>principal, que +ahora tal vez llamaríamos, o llamarán muchos su misión, era escribir +sátiras, sobre todo de composiciones dramáticas, en lo cual era siempre +admirable, aunque fuese con frecuencia injusto, y aun los amigos de +las víctimas por él asaetadas no podían menos de aplaudir la pasmosa +habilidad del flechero.</p> + +<p>Los dos bandos literarios tenían cada uno a manera de un catecismo +de su fe, o dicho con más propiedad, un libro en que a la par +promulgaban sus doctrinas, y en las aplicaciones de estas daban +satisfacción a sus afectos. El libro de los Moratinistas era los +principios de literatura de Batteux; el de los Quintanistas las +lecciones de retórica y poética del escocés Hugo Blair. Batteux no +pasa de ser un comentador de Aristóteles en la parte de poética, y +explayando y aplicando las doctrinas del insigne filósofo de Estagira +las desfigura un tanto al diluirlas y extenderlas. Blair, hoy tenido en +poco entre sus compatricios, pero algún día muy estimado, es harto más +filosófico que Batteux.<a id="FNanchor_16_16" href="#Footnote_16_16" +class="fnanchor">[16]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_16_16" href="#FNanchor_16_16" class="label">[16]</a> +La traducción de Batteux fue tratada con rigor grande, pero no injusto +del todo, en el <i>Memorial literario</i>. Baste decir que el bueno +del traductor, entre otras lindezas, vertió en castellano la voz +<i>ramage</i> (esto es, trino, gorjeo o canto de los pájaros), el +<i>ruido que hacen los pájaros en las ramas de los árboles</i>. Otra +cosa se le tacha en la misma crítica como galicismo hasta ridículo, +que hoy ha llegado a ser locución corriente: ¡tanto ha crecido la +corrupción de nuestra lengua! El galicismo de que hablo, y que afeaba +un crítico a principios de este siglo, era traducir <i>les grecs furent +battus</i>, por los griegos fueron <i>batidos</i>, en vez de decir +vencidos o deshechos.</p> + +<p class="ti1">En cuanto a la traducción de Blair, eran otros sus +pecados. De estos, fue uno de los más chistosos traducir la voz +<i>tense</i>, que significa <i>tiempo</i> en gramática, o sea <i>tiempo +de verbo</i>, por <i>tenso</i>, y para autorizar el barbarismo o voz +nueva, afirmar con gravedad de doctor que <i>tense</i> en inglés solo +significaba ciertos tiempos intermedios, como el pluscuamperfecto, y +otros a este tenor.</p> + +<p class="ti1">En los apéndices de una y otra obra, como se +distinguiesen los del Blair por su atrevimiento a veces desvariado +pero en otras ocasiones acertado, excitó eso grande indignación en los +contrarios anotadores de Batteux. Por ejemplo, dijo el que adicionaba +el Blair que Bartolomé Leonardo de Argensola no había sabido escribir +en prosa ni en verso. Esto parecía hasta locura, y sonaba a harto más +que lo que intentaba decir quien lo escribió. Con tal motivo, los +amigos de Moratín y Estala, que eran quienes escribieron los apéndices +a Batteux, rompieron en exclamaciones violentas, hasta llegar a +apostrofar al maltratado Argensola.</p> + +</div> + +<p>Ambas obras estaban pésimamente traducidas; <span class="pagenum" +id="Page_68">p. 68</span>estando peor todavía la del francés que la +del inglés. Pero el campo de batalla de las opuestas huestes estaba +en los apéndices puestos por los traductores o por amigos de los +traductores a los originales; apéndices destinados a juzgar, aunque +por encima, las obras de nuestra literatura antigua y moderna. Para +los Moratinistas la primera era en grado sumo preferible; para los +Quintanistas la segunda. Aquellos se mostraban, si bien con reserva +o con timidez, antifranceses; estos otros, sin dejar de ser buenos +patricios, anteponían los autores extraños a los de su propia patria. +Nuestro teatro era para los unos objeto de admiración, aunque según +las preocupaciones del tiempo, confesaban que había pecado en no +conformarse a las doctrinas creídas aristotélicas: para los de +opiniones contrarias, si había en nuestra poesía dramática algo bueno, +lo malo predominaba, siendo el conjunto monstruoso. Al revés, o poco +menos, salvo al tratar de las comedias de Moratín, acontecía tratándose +de los contemporáneos, pues en los apéndices a las lecciones de Blair +llega a afirmarse que es el primero de nuestros poetas trágicos de +todas épocas Cienfuegos. Que en juicios tales influían afectos de odio +y de amor visibles, está claro, aunque tal vez hubo de encubrirse en +parte a quienes los promulgaban, que a menudo se creían desapasionados +y rectos jueces, cuando procedían como acalorados parciales.</p> + +<p>Faltaban buenos lugares donde seguir con espacio semejantes <span +class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span>lides. Hubo, es verdad, +algunos periódicos de crítica, no enteramente faltos de mérito; +pero vivieron poco. Fue el mejor de ellos el titulado <i>Variedades +de ciencias, literatura y artes</i>, en el cual escribían Quintana +y sus amigos. Mayor vida tuvo otro, cuyo título era, si mal no me +acuerdo, el <i>Memorial literario</i>, el cual pasó de unas a otras +manos, dirigiéndole, ya don P. Olive, ya los hermanos Carnerero, y +sin declararse ni por los Moratinistas ni por los Quintanistas. Uno y +otro periódico habían ya muerto en 1806; y don P. Olive escribía uno +nuevo con el título de <i>La Minerva</i>, inferior a los antes aquí +citados.</p> + +<p>El pobre <i>Diario</i>, cuyo sucesor es el hoy llamado <i>de +Avisos</i>, en su pequeñez suma y pésima impresión, solía contener +breves artículos de lo ahora llamado polémica, no siempre +despreciables, y algunas veces dignos de aprecio. En él habían escrito +Capmany y Cienfuegos, sobre si es o no es castiza, o diciéndolo como +se debe, si debía o no ser admitida con título de legitimidad en +nuestra lengua la palabra <i>detall</i>, o detalle. Pero en el mismo +<i>Diario</i>, hacia fines de 1807 o principios de 1808, había salido a +luz más de una carta donde se disputaban la primacía en su arte, o la +disputaban sus respectivos parciales, los barberos de Madrid y los de +Andalucía.</p> + +<p>Un periódico semanal de política, o hablando propiamente, de +noticias, pues sobre materias de gobierno, aun en lo relativo a +las relaciones con los extranjeros, no era lícito entonces entrar +en disputas, ni aun en examen, era el <i>Mercurio</i>, a la sazón +dirigido, y en parte escrito, por don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, +en su calidad de oficial de la primera secretaría de Estado, pues +de ella salía la tal obra, siendo como de oficio y a manera de un +aditamento a la <i>Gaceta</i>, que era publicada dos veces a la semana. +En el <i>Mercurio</i> solían publicarse artículos sobre literatura, +entre los cuales dio mucho que hablar uno de la pluma de Cienfuegos, +destinado a juzgar un drama, entonces <span class="pagenum" +id="Page_70">p. 70</span>muy aplaudido, cuyo título es: <i>Sancho Ortiz +de las Roelas</i>, refundición hecha por don Cándido Trigueros de la +<i>Estrella de Sevilla</i>, de Lope.</p> + +<p>De obras largas sobre materias graves ninguna llamaba la atención en +aquel tiempo. Pero la llamaba el teatro, si no en el grado que en la +hora presente, en uno superior al efecto que producía cualquier otro +producto del ingenio.</p> + +<p>Pocas eran las obras originales que se representaban. Las comedias +de Moratín estaban en el punto más alto de su reputación; pero no +las representaba la compañía de Máiquez, y la del teatro de la Cruz +no estaba en favor entre las gentes de la clase más alta de la +sociedad, si bien en algunas ocasiones aun esta concurría al teatro +desfavorecido. Máiquez gustaba de representar piececitas francesas, que +entonces, como ahora, privaban. En punto a tragedias, las de Alfieri y +Ducis, varias de ellas bien traducidas, aunque otras muy mal; algunas +de Arnault y Legouvé, y la <i>Zaire</i>, de Voltaire, en la traducción +de Huerta, donde la heroína tiene por nombre Jaira, disfrutaban de gran +favor, porque eran muy bien representadas. Es de notar que de Corneille +solo salía a nuestras tablas una traducción del <i>Cid</i>, recibida +con poco aplauso y aun con mediana atención, y de Racine ninguna +absolutamente.</p> + +<p>De tragedias españolas a la francesa, o sea del género aún hoy +mismo llamado clásico, aparecía de vez en cuando una nueva, pero casi +siempre con infeliz éxito, contribuyendo a acabar con ella alguna +sátira cruel del desapiadado Arriaza, el cual, si no era más blando +con los traductores, no solía alcanzar sobre ellos completa victoria. +<i>El duque de Viseo</i>, de Quintana, era tolerado y, aunque no con +frecuencia, oído. <i>El Pelayo</i>, del mismo, fue recibido en 1806 con +favor, pero no tal ni tan duradero que se repitiese su representación +pasados los primeros días de su aparición y fama. Un <i>Coriolano</i> +de Sánchez Barbero murió <span class="pagenum" id="Page_71">p. +71</span>recién nacido. <i>Abdalaziz y Egilona</i>, de Vargas Ponce, +tuvo igual fortuna, no siendo casi ni comprendido, porque era poco +comprensible su singular lenguaje. Las tragedias de Cienfuegos hubieron +de quedar reducidas a estériles aprobaciones de los amigos del poeta.<a +id="FNanchor_17_17" href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a> +Alguna más tragedia nueva pasó de la pluma al teatro; pero de ellas +no me acuerdo para citarlas, y no será temeridad decir que mi olvido +es sentencia de condenación, porque supone el juicio contrario del +público; fallo que, aun no siendo justo, es prueba del estado de la +opinión en aquellos días.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_17_17" href="#FNanchor_17_17" class="label">[17]</a> +«La posteridad (dicen las adiciones al <i>Blair</i>) dará su lugar a +las tragedias de don Nicasio Álvarez de Cienfuegos, el primero que +entre nosotros ha dado a este género su estilo, su colorido y su tono». +Ya ha llegado la posteridad y ha dado un fallo diametralmente contrario +al que el apasionado de Cienfuegos se prometía. Imposible parece que +haya quien se atreva hoy a sacar tales obras a las tablas. ¡En el +olvido yacen, y bien están allí! Con dolor dice esto quien respeta la +memoria de Cienfuegos cómo hombre dignísimo, aunque como poeta, en +general, solo mediano, alguna vez bueno, y con más frecuencia malo, +sobre todo en sus tragedias.</p> + +</div> + +<p>En medio de esto, nuestras comedias antiguas solían aparecer en la +escena, ya refundidas, ya ajustadas a las unidades, ya en su original +irregularidad, mejor llamada libertad, siendo recibidas a veces con +aceptación hasta extremada. De ello hubo un notable ejemplo hacia fines +de 1806, en que <i>El perro del hortelano</i>, de Lope de Vega, tal +cual salió a luz de su autor, obtuvo grandes aplausos en el teatro de +la Cruz, donde, con rara excepción, únicamente seguían representándose +nuestras comedias antiguas. Verdad es que fueron los actores que la +representaron Rita Luna, Querol y Carretero.</p> + +<p>De Rita Luna apenas quedan memorias, no obstante el prodigioso +favor de que gozaba entre la parte más numerosa del público, y +aun en el concepto de personas inteligentes, siendo como rival de +Máiquez, cuyo merecido altísimo <span class="pagenum" id="Page_72">p. +72</span>crédito fue de época posterior, y que hasta sus últimos días +no llegó a privar con el vulgo, ni aun con unos pocos literatos.<a +id="FNanchor_18_18" href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_18_18" href="#FNanchor_18_18" class="label">[18]</a> +Moratín, en cuyas obras hay un mediano soneto en alabanza de Máiquez, +ya difunto, solo hizo justicia al grande actor en sus últimos años, +porque antes era parcial de la compañía de la Cruz, y había llevado +muy a mal que Máiquez representase en los Caños del Peral <i>La +lugareña orgullosa</i>, del oficial de caballería don A. Mendoza, +que trataba el mismo argumento que el <i>Barón</i> de Moratín, cuyos +amigos calificaban la antes citada comedia de <i>plagio descarado</i>, +no habiendo el <i>Barón</i> pasado aún de ser un manuscristo. Gustó +<i>La lugareña</i>, pero su buen éxito indignó a los Moratinistas, +y entonces Moratín hizo representar el <i>Barón</i>, del cual decía +Querol que no bien saliese al público se morirían de vergüenza los que +habían aplaudido <i>La lugareña</i>. Pero el <i>Barón</i> si agradó, no +fue mucho, porque, en verdad, vale poco, y otro tanto sucede a <i>La +lugareña</i>, hoy olvidada.</p> + +<p class="ti1">Arriaza era mortal enemigo de Máiquez. En la linda y +justa sátira de la tragedia <i>Blanca y Montcasín</i> critica a la par +con la pieza al actor, si bien suaviza la crítica, añadiendo:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">Que en mala situación no hay actor bueno.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Fue cruel la venganza de Máiquez, el cual, en la comedia +titulada <i>El gusto del día</i>, salió remedando a Arriaza en traje y +modos con fidelidad tal, que dio en rostro a todos.</p> + +</div> + +<p>A Rita Luna había dotado ricamente la naturaleza; pero había hecho +poco el arte para perfeccionar sus dotes naturales. Tenía muchas de las +faltas de nuestros comediantes antiguos, y entre otras una intolerable, +y hoy desconocida, que era la de estar de continuo volviéndose, como +si de lo que decía, la mitad fuese para el actor con quien hablaba, +y la otra mitad dirigida a los espectadores. Se empapaba poco en +la índole de los caracteres que representaba, porque era corta en +conocimientos literarios; pero a veces los comprendía por intuición, y +entonces eran sus atisbos aciertos, porque parecía imposible expresar +con más fuego o ternura, o gracia, o ironía, lo que llegaba ella a +comprender o sentir.<a id="FNanchor_19_19" href="#Footnote_19_19" +class="fnanchor">[19]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_19_19" href="#FNanchor_19_19" class="label">[19]</a> +Don Antonio Saviñón, que era buen juez en materia de declamación, y +muy parcial de Máiquez, me decía hablando de Rita Luna: «En muchas +ocasiones, oyéndola, me ha ocurrido decir en voz baja o en mis +adentros, viéndola equivocar la índole del personaje o situación +que representaba: <i>No es eso, no es eso</i>, pero decía esto +llorando».</p> + +<p class="ti1">Tal juicio lo es muy atinado de las faltas de Rita Luna +y del singular poder que ejercía sobre su auditorio.</p> + +</div> + +<p>No <span class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span>siendo hermosa, +ni aun verdaderamente bella ni bonita, tenía ojos admirables, vivos, +parleros, así excitando a unas como a otras pasiones, y una voz de +exquisito metal, y, tanto cuanto sonora, flexible. Expresando el +dolor, partía el corazón a sus oyentes: representando la malicia, +enamoraba. En el mal drama de Kotzebue, titulado <i>Misantropía +y arrepentimiento</i>, hoy olvidado, pero algún tiempo locamente +aplaudido, al descubrir quién era, su culpa producía un efecto en nada +inferior al de los mejores actores de cualquier pueblo o tiempo, y +sus sollozos, y sus gemidos, y su voz llorosa sacaban lágrimas aun al +oyente más frío. En <i>El perro del hortelano</i>, de Lope de Vega, la +condesa Diana con sus caprichos de mala especie se llevaba tras sí los +corazones o los sentidos. <i>El desdén con el desdén</i>, de Moreto, +nunca ha tenido mejor intérprete. Era, en suma, Rita, grande actriz, y +tal vez hoy la calificaríamos de grande artista, pero de aquellos en +que están compensadas considerables imperfecciones con singularísimos +primores, superando estos a aquellos en cuanto son hijos de cosas a que +el arte con todo su gran poder nunca alcanza.<a id="FNanchor_20_20" +href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_20_20" href="#FNanchor_20_20" class="label">[20]</a> +Arriaza en su linda sátira de la tragedia <i>La muerte de Abel</i>, +donde asimismo censura otras obras dramáticas a la sazón recibidas con +aplauso, llama a Rita Luna</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">la dama inmemorial</div> + <div class="verse indent0"><i>Del desdén con el desdén.</i></div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Ya en sus poesías se leen los siguientes versos hechos al busto de la +famosa comedianta:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Si algún mortal tan insensible vive</div> + <div class="verse indent0">que de esa tu expresión siendo testigo,</div> + <div class="verse indent0">dolor igual al tuyo no recibe,</div> + <div class="verse indent0">no le pidas al cielo otro castigo</div> + <div class="verse indent0">sino el mismo... que le prohíbe</div> + <div class="verse indent0">el dulce bien de suspirar contigo.</div> + </div> + </div> +</div> + +</div> + +<p class="mt-1"><span class="pagenum" id="Page_74">p. 74</span>Ayudaban +a esta famosa mujer dos galanes, Carretero y Ponce. No cuadraba mal +ni al uno ni al otro el nombre de galán, propio de su papel en el +lenguaje del teatro, porque lo eran ambos de persona. Ponce estuvo +algún tiempo al lado de Máiquez, antes de pasar a la compañía rival +de la de este, y tomó algo de la escuela de su maestro, pero la dejó +pronto para volver al estilo antiguo español en punto a representar, si +bien nunca viniendo al método extravagante de que era modelo el un día +celebrado Manuel García Parra. Carretero, dotado de una voz bellísima +y de bastante sensibilidad, fue mejorando, y en días muy posteriores +adquirió merecida fama en una escuela que tenía bastante de la nueva, +pero conservando un tanto de la antigua. Por lo que toca a Querol, +era inimitable en su género. Quien le vio representar el don Claudio +del <i>Hechizado por fuerza</i>, o el Polilla de <i>El desdén con el +desdén</i>, o aun el Muñoz de <i>El viejo y la niña</i>, mal podía +encontrarle rival; y eso que hemos contado en días más cercanos a un +Guzmán, superior en lo general a Querol mismo, pero no en los papeles +de que acabo de hablar, porque los buenos actores, como que crean los +caracteres en cuya representación brillan, dejan a quienes los siguen +la situación desventajosa de imitadores.</p> + +<p>Si de la compañía cómica del teatro de la Cruz pasamos a la del +Príncipe, que por algunos años había sido la de los Caños del Peral, +variamos de escena, pasando a la preferida por la gente de superior +esfera, si ya no por los primeros literatos. Era el repertorio del +teatro favorecido casi todo de piececillas francesas traducidas, y de +tragedias <span class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>asimismo +vertidas del francés o del italiano. En todas ellas brillaba Isidoro +Máiquez, tan aventajado en el género cómico cuanto en el trágico, de no +comunes dotes naturales y adquiridas, siendo más las primeras, aunque +no aparentes, porque entre ellas se contaba la capacidad de aprovechar +asombrosamente cortos estudios. Máiquez había empezado su carrera por +ser poco grato al público, por el cual estuvo a punto de ser silbado, +tachándole principalmente de frío, acaso porque era natural; pero, +habiendo ido a París y hecho allí una corta estancia, durante la cual +oyó, admiró y trató al célebre Talma, volvió a su patria no imitador +ajustado de los actores franceses, sino creador de un arte nuevo +adaptable y bien adaptado a la lengua española. No tenía, con todo, +conocimientos literarios, quedándose en este punto inferior a nuestros +actores del día presente, aun los de segundo orden, y hasta no sabía +medir el verso, pues en los que decía, solía, equivocándose, alterar la +cantidad, pasándolos con quitarles o añadirles sílabas a la calidad de +prosa. Pero tenía la superioridad mental, a que dan los franceses, y a +su imitación los ingleses, y damos hoy los españoles cuando no queremos +ser puristas, el título de <i>genio</i>, y esto lo era como actor en +grado eminente y no disputable. Su alta estatura, su rostro expresivo, +sus ojos llenos de fuego, su voz algo sorda, pero propia para conmover, +la suma naturalidad en su tono y en su acción, su vehemencia, su +emoción, y aun lo intenso, a falta de lo fogoso, de la pasión en los +lances ya terribles, ya de ternura profunda, constituían un todo digno +de ponerse a la par con los primeros de su clase de todas las naciones. +Era juntamente maestro, aunque los discípulos no supieron conservar +todo cuanto de él aprendieron; pero bajo su dirección le ayudaban del +modo más satisfactorio posible Prieto y Caprara, muy decaídos luego que +le perdieron de vista; conservaban con todo buena parte de su escuela, +haciéndose oír con gusto aun el segundo, <span class="pagenum" +id="Page_76">p. 76</span>no obstante su desagradable acento extranjero, +siendo napolitano, esto es, pronunciando con algo del más desagradable +tono del peor dialecto de Italia. No fue tan feliz con su mujer Antonia +Prado, de la cual sacó un poco, pero sin poder curarla del achaque +de afectación como de mujer presumida. En el <i>Otelo</i> de Ducis, +mala imitación de Shakespeare, en los <i>Venecianos</i> de Arnault, +obra de poquísimo valor, y como la primera, malísimamente traducida +por una misma persona; en el <i>Polinice</i> y el <i>Orestes</i> de +Alfieri, puestos en hermosos versos y lenguaje por Saviñón el uno +con el título de los <i>Hijos de Edipo</i>, y por don Dionisio Solís +el segundo, y en la <i>Muerte de Abel</i> de Legouvé, pieza de corto +valor, pero a la cual una bellísima versión del ya citado Saviñón +dio realce, daba representados la compañía de Máiquez, y sobre todo +por el que era su cabeza, los más perfectos modelos que en su clase +se han visto en los teatros de España. Inútil es citar caracteres +cómicos, en los cuales no parecía Máiquez que representaba un papel, +sino que era el personaje representado; tal era la naturalidad de su +expresión y modos. Aunque poco aficionado a nuestro teatro antiguo, +quiso una vez representar el <i>Pastelero de Madrigal</i>, y admiró +al público en la personificación del impostor, ya humilde, ya altivo. +Hasta arrebató aplausos representando la mala comedia de Comella, cuyo +título es <i>María Teresa de Austria o el Buen Hijo</i>; pero esto lo +hizo, si a punto de lograr que se repitiese varias noches tan pobre +pieza, sacrificando su mérito artístitico en su deseo de captarse el +favor del vulgo con bufonadas. Máiquez era de condición violenta, +soberbio por estar ufano de su mérito, nada sufrido con los grandes +y poderosos, altivo y dominador con los pequeños e inferiores. Así +lo bueno y malo de su carácter le atrajo frecuentes desventuras. En +el año de 1807 hubo de salir de Madrid, no me acuerdo si desterrado, +como lo fue después, y como lo estaba cuando en 1820 le sobrevino +la muerte. <span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span>Si en +cuanto al arte dramático había en Madrid buenos actores, que solían +representar malas o medianas piezas, y no aparecían producciones +originales sino en cortísimo número, y, salvo en uno u otro caso, de +escasísimo valor, en la parte del drama lírico, o dígase cantado, +era grande la decadencia. Madrid, que en los reinados de Felipe V y +Fernando VI había tenido una ópera italiana de las mejores de Europa, +donde había brillado <i>Farinelli</i>; Madrid, que, aun reinando +Carlos III y Carlos IV, si bien ya cerrado el regio teatro del palacio +del Buen Retiro, había visto y oído en los Caños del Peral a la +<i>Todi</i> y a la <i>Banti</i>, se contentaba con oír en el teatro +óperas cómicas francesas medianamente traducidas, en las cuales alterna +la representación con el canto. El teatro del Príncipe era el lugar +destinado a tales funciones, alternando en él una compañía de cantantes +con la de Máiquez. Distinguíase entre aquellos Manuel García, después +subido a eminente altura; pero entonces aún no consumado maestro, a +pesar de que su hermosa voz estaba en su mejor periodo. Cantaban con él +su mujer Manuela Morales, cuyo mérito apenas llegaba a la medianía, aun +entonces. Ayudábanlos un Cristiani, mejor actor que cantor, cuyo género +era el jocoso, y la N. Briones, madre de la famosa Malibrán y de madame +Viardot, ambas nacidas en París, adonde en 1807 pasó su padre con su +querida.</p> + +<p>Ya en 1806 faltaba en Madrid buena compañía de baile. Pocos años +antes las había habido lindísimas, y tres bailarinas célebres, la +Hutin, la Costou y la Duchemin, habían tenido acalorados parciales que +disputaban unos con otros cual podría hoy suceder tratándose de una +cuestión política de superior empeño. En punto a los bailarines, no +daban ocasión a tales contiendas; pero no dejaban de llamar la atención +y de recibir aplausos como ahora no los recibirían, habiendo caído +la afición al baile, y solo concediéndose aprobación a las mujeres +que en él lucen, pero poco o <span class="pagenum" id="Page_78">p. +78</span>nada a los varones. Verdad es que lo que agradaba en el +tablado tenía igual aceptación, en la proporción debida, en los bailes +particulares. Quien ve ahora pasearse como de mala gana en una sala +algunas parejas, figurándose que bailan, no puede hacerse cargo del +ardor, de los bríos, así como de la habilidad con que se entregaban +a la pasión de la danza los señoritos de los días de mis mocedades, +siendo para mí, que vivía entre ellos, causa de dolor que por ser torpe +o desmañado me veía completamente privado de figurar en su compañía. +La gavota estaba en su auge. En los rigodones, al bailar los solos el +galán, se extremaba en piruetas y trenzados, haciendo sextas. Era esto +punto de vanidad, y así blasonaban los jóvenes de su afición al baile, +casi como blasonan los del día presente de mirarle como una tarea +penosa. En cambio, el vals, recién introducido en España, pues solo lo +fue hacia 1800, era pausado en comparación con el actual y con nuestras +polkas, etc.</p> + +<p>No consentían los tiempos reuniones literarias, y por otra parte, +escaseaban elementos de qué componerlas. En una u otra tienda de libros +había tertulia de la clase de la que pinta don Tomás de Iriarte en su +comedilla titulada <i>La Librería</i>; pero los tiempos habían llegado +a ser tales, que eran muchos los peligros que ocasionaba el estar +juntas personas instruidas, que por fuerza habían de tratar de materias +graves, con las cuales a veces se rozaba la política, o de asuntos +literarios, en que podía decirse alguna cosa desabrida a la pandilla +predominante.</p> + +<p>En medio de esto subsistía por entonces en España la Inquisición, +pero tan mansa, que apenas era temida. El inquisidor general Arce era +hombre instruido, de condición suave y, más que otra cosa, cortesano.<a +id="FNanchor_21_21" href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_21_21" href="#FNanchor_21_21" class="label">[21]</a> +En 1808, viniendo yo de Cádiz a Madrid, traía unos libros. Entre ellos +estaba la <i>Historia de Carlos V</i>, por Robertson en el original +inglés. Llegado mi corto equipaje a la Aduana, se pusieron a examinar +los libros dos inquisidores, blando de condición el uno, severo el +otro. Al tropezar con Robertson, no entendiendo inglés, me preguntaron +qué obra era. Yo, escamado del gesto del uno, dije el argumento de la +obra, pero callé el autor, protestando que iba a estudiar el inglés, +pero que no le sabía. Oído esto, un inquisidor me dijo que me le +llevase, pero el otro, casi furioso, exclamó que siendo Robertson era +obra prohibida. En la duda ofrecí yo entregar el libro, y así hice. +En seguida conté lo ocurrido a mi tío don Vicente Alcalá Galiano, muy +estrecho amigo del señor Arce, inquisidor general y patriarca. A poco +me fue devuelta la historia de Robertson, aunque yo era un joven de 17 +años y no tenía licencia para leer libros prohibidos. Fui a dar las +gracias en persona al señor Arce, el cual tuteándome y con rostro y +modos cariñosos: <i>Hola, muchacho</i>, me dijo, <i>¿conque lees esos +libros? ¡Pues cuidado!</i> Poco importaba el aviso, porque el hecho le +quitaba el carácter de amenaza.</p> + +</div> + +<p>Así es que la <span class="pagenum" id="Page_79">p. +79</span>malicia popular, mirándole como privado del gran privado, +hasta le achacaba estar casado; claro desatino, pero indicio de que no +veían en él las gentes un sucesor de Torquemada o de Valdés, de quienes +vino a ser representante el nombrado inquisidor por la Junta Central, +el afamado obispo de Orense. Se entretenía la Inquisición en perseguir +y castigar a falsas beatas, inventoras de milagros, lo cual hacía con +tanto mejor éxito, cuanto que no podía pasar por hija de la impiedad o +la incredulidad la pena dada.</p> + +<p>Sin embargo, la tertulia de Quintana existía, y vivió en los años +críticos de 1807 y 1808, hasta que la caída del trono antiguo en +Aranjuez le dio, no solo seguridad, sino importancia. En ella tuve +yo entrada en noviembre de 1806, no obstante mi corta edad, que era +de 17 años, porque ya cultivaba las letras con buen deseo, si no con +acierto, ajeno de lo que se llama estudios, pero supliendo con la +afición, aunque muy imperfectamente, lo que me faltaba. Hoy soy el +único que vive de quienes componían aquella sociedad medianamente +numerosa. Iban allí don Juan Nicasio Gallego, <span class="pagenum" +id="Page_80">p. 80</span>cuya fama empezaba entonces; Blanco White, ya +conocido en Sevilla; Arjona, también del gremio literario sevillano; +Tapia, unido con Quintana por amistad estrecha; Capmany, a quien malas +pasiones llevaron después hasta a pintar con negros colores a aquella +concurrencia donde era bien admitido; Alea, traductor del <i>Pablo y +Virginia</i>, de Saint-Pierre; don Gerónimo de la Escosura, muerto +académico de la lengua; don N. Viado, y algunos más de cuyos nombres +no me acuerdo. Se aparecía de cuando en cuando, y no muy de tarde en +tarde, Arriaza, el cual como que disonaba entre gentes casi todas +opuestas al Príncipe de la Paz, cuya casa él frecuentaba, como antes he +dicho. La conversación era sobre materias de literatura; pero también +se hablaba de noticias, como, por ejemplo, de la campaña de Napoleón +en Prusia y Polonia, llegando el atrevimiento solo a punto ser lícito +manifestar, ya afecto, ya desafecto al conquistador glorioso. Solía +leer Quintana las vidas de hombres célebres, que por entonces dio por +primera vez a la estampa. Nunca vi allí a Cienfuegos, y en cuanto a +Meléndez Valdés, creo que estaba ausente de Madrid en aquellos días. +Era aquella sociedad culta y decorosa, cuadrando bien al dueño de la +casa, hombre grave y severo. A ella no asistía su mujer, reputada una +de las principales beldades de Madrid, pero sin duda poco aficionada a +la literatura o a la sociedad de gentes nada propias para divertir a +señoras en la flor de la juventud y en la madurez de su hermosura.</p> + +<p>Así iban acercándose a la muerte el Madrid y la España de nuestros +abuelos. Quien vio el Madrid y la España de 1815, con sus pretensiones +a ser fiel renovación de lo antiguo, se forma de lo pasado una idea, +cuando no mucho, bastante equivocada. Los que aspiran a resucitar +muertos no estando dotado por Dios del don de hacer milagros, desvaría, +y si trabaja para el logro de su descabellado intento, y de su +trabajo algo llegan a prometerse, y se figuran <span class="pagenum" +id="Page_81">p. 81</span>haber conseguido lo que se prometían, +equivocan un cadáver galvanizado con un cuerpo venido a vida nueva. +Fue muy duro el golpe, llegó a penetrar muy en lo hondo el movimiento +que recibieron nuestra monarquía y nuestra sociedad en 1808, y desde +entonces hasta 1814, para que pudiesen tener efecto cumplido los deseos +y conatos de quienes querían pasar por encima de seis años, y no años +ordinarios, como si tal hueco no hubiese existido.</p> + +<p>De la sociedad de 1814 a 1820 hay quienes conservan recuerdos que +podrían, si quisiesen, trasladar de la mente a la pluma, pero cuidando +de no equivocarlos con una época muy diferente.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch5"> + <p><span class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span></p> + <h2 class="nobreak">V.</h2> + <p class="subh2">MADRID DESDE FINES DE MAYO HASTA FINES DE AGOSTO DE 1808.</p> +</div> + +<p>Algo hay escrito de la guerra de la Independencia, si bien quizá no +tanto cuanto debería esperarse, o cuanto en otro pueblo más fecundo +en autores y lectores habrían dado de sí acontecimientos tan graves y +tan ricos en escenas del más vivo empeño posible. Y cuando me arrojo +a decir que solo es algo lo escrito o lo publicado sobre las cosas de +aquellos días, hablo de la cantidad y no de la calidad, porque hay +entre lo poco obras de mérito, entre las cuales descuella la historia +del conde de Toreno, donde, si hay faltas, abundan las perfecciones. +Pero hay dos puntos que son los principales para quien desea enterarse +de lo que fue aquella contienda, y de lo que eran aquellos días de +que poco se ha tratado. Es el primero la consideración crítica y +filosófica del espíritu de aquella contienda, donde concurrieron con +igual celo a un fin común gentes de opiniones encontradas, presentando +el total muy diversos aspectos, según el lado por el cual era mirado, +pudiendo solo juzgarlo del todo quien atentamente examinare las +<span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>varias ideas, y la +general, venida a ser conjunto de todas las diferencias que habrían +de manifestarse, logrado o próximo a lograrse el objeto del común +deseo. El mismo conde de Toreno, no obstante ser hombre de grandísimo +entendimiento y vasta instrucción, concibió su historia atendiendo +a un modelo clásico o antiguo; y siendo por afición y hábitos poco +amigo de generalizar, solo mezcló breves reflexiones políticas en +su narración animada y elocuente. Pero el otro punto, poco o nada +conocido, es la parle anecdótica de aquellos días, sobre la cual calla +la historia por juzgarlo indigno de su atención, y faltan testimonios +de observadores contemporáneos, no habiendo en España lo que es común +intitular memorias, ni de la clase de que son las inglesas, ni de la de +que son las francesas, las cuales, siendo unas de otras muy diferentes, +contribuyen por lados diversos a poner a la vista de generaciones +sucesivas lo que fueron sus abuelos o eran sus padres. De suplir esta +falta pueden servir los borrones que siguen, y si pareciere arrogancia +este aserto, se suplica al lector considere que la empresa es llana, +pues solo requiere memoria y buen deseo, porque a contar lo que vio +alcanza la vieja más ignorante, y no es más alta la pretensión de que +son expresión estos recuerdos. Pocos quedamos ya de los que vivían en +aquella época, muy diferente de la actual, aunque con ella enlazada, no +solo como lo están todos los sucesos en los anales del linaje humano, +sino con más estrecho nudo, porque si entonces vivía la España antigua, +entonces también murió la España nueva, que era niña balbuciente en +1810, y hoy frisa con la vejez, por haber vivido muy de prisa, y en +uno y otro caso tiene las ventajas y desventajas propias de los años +primeros y otros de los ya avanzados. Basta y sobra ya de preámbulos, y +entremos en materia.</p> + +<p>Después del terrible suceso del Dos de Mayo, había quedado Madrid +aterrado, pero a la par con el terror reinaba <span class="pagenum" +id="Page_85">p. 85</span>la ira. Los sucesos de Bayona, donde fue +obligado el rey Fernando, locamente amado por lo mismo que era un +enigma interpretado de modos diversos, todos favorables a ideas también +diversas, fue compelido a hacer renuncia de la corona en su padre, +para que este la traspasase a Napoleón, estaban previstos, y a nadie +admiraron. Pero lo verdaderamente singular es que, en la opinión +general, aun contando la de gente muy entendida e ilustrada, había +poco temor de que uno u otro Napoleón reinase. Entretanto, menudeaban +decretos y proclamas de Bayona: el trono había quedado como vacante +(aunque de oficio nunca lo estaba, pues fue cedido por Carlos IV a +Napoleón, y este a su hermano José); España estaba tranquila; de +ejército español solo había cortas divisiones en lugares muy distantes +unos de otros, de suerte que ninguna esperanza fundada existía de +libertar a España del yugo francés; pero suplía completamente la falta +de la esperanza lo vivo del deseo, o diciéndolo con toda propiedad, +era este tal y tanto, que, pasando más allá de esperanza, llegaba a +ser persuasión. Todos tenían puesta la vista en las provincias, como +decíamos en el lenguaje común de aquellos días, y de allí aguardamos +el remedio creyendo infalible su llegada y aun su eficacia. Habrá +quien achaque esta locura patriótica a una causa de muchos creída +innegable verdad, y es que en nuestra patria la gente superior en +talento y ciencia, con raras excepciones, creía que debíamos aceptar +de Francia con nuevo rey leyes nuevas y un gobierno ilustrado; y que +solo el vulgo ignorante o los hombres de rancias doctrinas deseaban o +esperaban el restablecimiento del trono de los Borbones, de lo cual, +como es natural, se sigue que, conformándose la fe con el deseo, y +este y aquella con la ceguera intelectual, ofuscasen el ánimo visiones +que presentaban como fácil y seguro lo casi imposible. Tan errada +persuasión, originada en escritos y dichos de los franceses <span +class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span>y sus parciales, acogida y +fomentada por algunos ingleses, y a la cual dio valimiento la conducta +del rey en 1814, está en contradicción con los hechos. La tertulia +de don Manuel José Quintana, por ejemplo, era el punto principal en +que concurrían los hombres más señalados en España por su talento y +saber, y también por sus ideas favorables a la libertad política y +religiosa en grado hasta excesivo. Poco después del Dos de Mayo, don +Nicasio Álvarez de Cienfuegos, a quien nadie excedía en amor a las +doctrinas después llamadas liberales, había sido, por un artículo +favorable a Fernando VII, inserto en la <i>Gaceta de Madrid</i>, +llevado ante la autoridad francesa, y amenazado de una condenación a +muerte. Vivía en lo general de los españoles de aquellos días honda y +vehementemente sentido el amor de patria juntamente con el de libertad, +confundiéndose en uno ambos afectos. De los pocos que disentían de la +opinión popular, los unos eran odiosos al pueblo, y otros cedían a +compromisos contraídos, no sin dolor y vergüenza, que apenas, si acaso +algo, disimulaban. A pesar de contarse tantas personas de entendimiento +e instrucción entre los que padecían del achaque de una credulidad +infundada en prometerse triunfos de la nación española en la indudable +resistencia que suponían haría al poder francés, tal confianza parecía +desatino; pero más difícil que probar que lo era, venía a ser negar +que existía. Disposición tal en los ánimos explica cómo fue acometida, +casi unánime y simultáneamente, empresa tan atrevida cuanto lo era la +de desafiar al poder francés una nación falta de recursos, y cuyas +plazas fuertes fronterizas y gran parte de su territorio, inclusa la +capital, estaba en poder de los invasores. Como estaban convencidos de +que había de haber insurrección, bastó que algunos pocos hombres osados +en varias capitales, todos ellos de corto valer, alzasen la voz, para +que fuesen seguidos, siendo la voz de tales hombres a modo de campana +<span class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span>de reloj que da la +hora en que esté convenido que ha de hacerse alguna cosa, sea o no de +importancia.</p> + +<p>Los que vivíamos en Madrid, supusimos el levantamiento antes que +sucediese; sucedido, le creímos superior en fuerza a la que tenía; +apenas creímos sus ridiculeces, perdonamos sus excesos, nos figuramos +triunfos y negamos reveses. No impedía el terror que siguió al Dos +de Mayo que se mostrase la opinión con poco rebozo. La tertulia de +Quintana seguía no muy concurrida, pero no falta de gente, y toda ella +era entonces antifrancesa, a pesar de que, andando el tiempo, hubieron +de hacerse afrancesados unos pocos de los que la formaban. En lugares +mucho más humildes había el mismo espíritu. En los pobres cafés de +aquel tiempo, en que era costumbre leerse la <i>Gaceta</i> al lado de +un brasero de sartén en invierno, y cerca de la ventana en verano, se +hablaba con el mismo desahogo, tal, que parecía no se recelaba peligro +por parte de los dominadores. Al revés, en lo que había miedo, era en +punto a negar las victorias de los levantados sobre los franceses, +y los incrédulos, que no lo eran por falta de patriotismo sino por +sobra de juicio, callaban medrosos cuando oían contar los hechos menos +creíbles. Así, un pobre levantamiento de Segovia, pronto vencido y +sofocado, fue pintado como un gran suceso en el cual los franceses, +de quienes se ignoraba u olvidaba que habían atravesado los Alpes, se +habían quedado sin atreverse a subir por los puertos de la cordillera +de Guadarrama. La gente más curiosa acudía a los cuarteles a averiguar +cuántos soldados y oficiales habían desertado cada noche, esto es, +ídose a las provincias a engrosar las filas de los ejércitos españoles, +ya en hostilidades con los franceses. Eran satisfactorias las noticias +que se adquirían, los cuarteles iban quedando vacíos y, lo que daba +más gusto, algunos de los honrados desertores se llevaban consigo las +banderas.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span></p> + +<p>Al paso que seguían llegando las noticias, crecían, si no las +esperanzas, desde luego grandes, a punto de no admitir aumento, los +extremos del gozo. Entre todas las noticias, las de Zaragoza excitaban +particular entusiasmo. Palafox había llegado a ser un semidiós; +admiradas las gentes que le habían conocido en sus mocedades, apenas +concluidas, de que hubiese llegado a ser un general tan insigne. Me +acuerdo de una llamada batalla de <i>las eras</i>, dada en junio de +1808, en que los franceses habían sido completamente derrotados, y de +una proclama que contenía, poco más o menos, las frases siguientes: «Si +la batalla de las eras hubiese sido ganada por esos vocingleros (los +franceses), se habría puesto a la par de las de Marengo, Austerlitz y +Jena; pero vosotros (los aragoneses) solo la miráis como un ensayo de +las que estáis dispuestos a ganar bajo el mando de vuestra Generalísima +y Patrona». Esta producción fue leída y admirada en el café de la +Corredera Baja de San Pablo en medio del día, tocándome, como solía +tocarme, el papel de lector entre los concurrentes.</p> + +<p>Si algo se hablaba de la Constitución que estaba haciéndose en +Bayona, era por vía de burla, no sin maldecir a los que se prestaban a +hacerla o aprobarla; de ellos los más forzados, como acreditaron muchos +con la conducta que después siguieron, viva ya la guerra.</p> + +<p>Murat se había ido de Madrid a reinar en Nápoles. El odio público +había seguido al verdugo de las víctimas del Dos de Mayo, y, como poco +antes de partirse hubiese sido acometido de cólicos violentos, aun hubo +la atrocidad de culpar al facultativo que le asistió porque le hubiese +salvado la vida. Quedó mandando Savary, casi igualmente aborrecido +por su conducta en Madrid y Vitoria en abril próximo anterior, y por +cierto más digno de aborrecimiento que el mismo Murat, siendo uno de +los peores satélites de su amo. No tengo presente dónde moraba Savary, +<span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>pero sí que no era +en Palacio, el cual estaba abandonado, no sin dolor ni escándalo de +los españoles, para quienes era a modo de religión la monarquía. Me +acuerdo de haberle visto con frecuencia para ver a mi sabor las bellas +pinturas que entonces contenía y ahora están en el Museo. En las salas +se paseaban algunos franceses, y en un dormitorio (el de la reina María +Luisa creo) dos o tres de ellos con otras tantas mujerzuelas de mala +vida estaban ensayándose en el bolero con acompañamiento de guitarra y +castañuelas. Veíanse por allí, en un rincón, el famoso sombrerito de +tres picos con un par de botas a un lado, que eran, o se suponía ser, +del mismo Napoleón, y que enviados a esta capital, cuando aún estaba en +ella el rey, habían servido de prueba de que el emperador francés no +solo venía a España como huésped, sino que estaba de camino. Y, como ha +habido quien niegue la venida de tales prendas, no está de más decir +que las vi yo más de una vez por mis propios ojos. Sin ser yo entonces +muy monárquico, si bien no era lo contrario, sino mezcla de una y +otra cosa, miraba con dolor e ira aquellas escenas que me parecían +un insulto hecho no solo a la majestad del trono, sino al decoro del +pueblo español, del cual era el trono representante.</p> + +<p>Por fortuna, bien está repetirlo, creíamos cercana la venganza de +tanta afrenta. Había llegado julio, y pocos triunfos habían conseguido +nuestros odiados dominadores. Resistía Zaragoza: era verdad que el +mariscal Moncey se había retirado de Valencia, rechazado de los +flacos muros de aquella ciudad, solo propios para resistir a armas no +de fuego: de Andalucía era seguro que Dupont se había venido atrás, +desocupada Córdoba. Andábase averiguando noticias, siendo difícil +tenerlas ciertas, pues solían carecer de ellas los mismos franceses. +Tal era la sandez, hija del entusiasmo, que aun en gente no vulgar +era frecuente salir a la calle a saber qué había, y volver a casa con +<span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span>grande satisfacción, +porque, habiendo mirado a la cara a algunos franceses, habían notado en +ellos señales de mal humor; de lo cual se deducía que estaban furiosos +o tristes por el mal estado de sus negocios, como si no pudiese ser +y no fuese con frecuencia aprensión del observador la figura o mala +cara de los observados, o como si razones privadas y no políticas no +causasen en un francés enfado o tristeza.</p> + +<p>En medio de esto, súpose que había entrado José Napoleón como rey +por las provincias del Norte. Estaba desmentido el grosero y sucio +estribillo de seguidilla, que aún en Madrid cantaban a media voz +dominando los franceses, el cual era, ni más ni menos, el siguiente:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Anda salero,</div> + <div class="verse indent0">No c——á en España</div> + <div class="verse indent0">José primero.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>«Ya sucedió lo que se suponía que no», exclamó con pesar una persona +al oír el estampido (que entonces no se llamaban detonaciones) de los +cañones que en esta corte anunciaban y celebraban la entrada del nuevo +monarca en su reino. Pero así y todo, no había por qué desmayar; malas +digestiones le esperaban en el mal adquirido trono y en la tierra que +llamaba su reino, y como había entrado, así saldría. Tiempo hubo en +que parecía errado el pronóstico, pero al cabo vino a resultar cierto; +que tanto puede un pueblo resuelto a no llevar el yugo de los extraños +y tenaz en su esperanza y fe aun en los reveses de la más adversa +fortuna.</p> + +<p>Por entonces, y estando José cerca de Burgos, llegó la nueva de +haberse dado una gran batalla en los confines del antiguo reino de +León y de Castilla la Vieja. Como es de suponer, para los madrileños +había terminado la batalla en una victoria completa de los nuestros, +aunque había sido cabalmente todo lo contrario. Algo contradijo la +persuasión, poco menos que universal, de haber sido de los españoles +<span class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>la victoria saber que +el titulado rey venía acercándose a Madrid y que iba a entrar en la +villa que llamaba su corte y en el usurpado palacio.</p> + +<p>Entonces ya, si no se convino en que había habido derrota por parte +de nuestros compatricios, se calló tocante a la batalla, atentos los +ánimos solo al modo de recibir al rey calificado de intruso. De él se +afirmaba que era tuerto; y con mayor seguridad, que gustaba de beber +con exceso, a punto de merecer la grosera calificación de borracho. En +suma, si de oficio y para sus poco numerosos parciales era don José +Napoleón I, rey de las Españas y de las Indias (que tales títulos +tomó), para las noventa y nueve centésimas partes de los españoles +vino a ser conocido con el apodo familiar, pero no amigo, de Pepe +Botellas.</p> + +<p>No puedo hablar del recibimiento hecho al pretendiente al trono +en Madrid, porque, si bien residía yo en esta capital, no salí de +casa en aquel día. En que fue malo no cabe duda, si bien tal vez se +ponderó la soledad de las calles, porque a falta de adictos, hubo de +haber curiosos. Era común en aquellas horas repetir la narración y +descripción de la entrada del archiduque Carlos en Madrid, titulándose +el rey Carlos III, que está en los Comentarios del marqués de San +Felipe, transmitiéndola los que habían leído esta obra a los que no +la habían leído, y aun a los que no sabían leer; y fue universal +deseo renovar la escena de casi un siglo antes. Quizá ponderó algo el +marqués; pero lo cierto es que el archiduque se volvió descontento a +sus reales, desde la mitad del camino, sin llegar a habitar el regio +alcázar, cuando José, más fácil de contentar, siguió hasta aposentarse +en el Palacio.</p> + +<p>A la amargura y rabia que causó verle sentado en el trono material +de los reyes de España, sirvió de calmante, aunque leve, saber los +desaires a que se veía expuesto. Muchos se negaban a prestarle +juramento de fidelidad, <span class="pagenum" id="Page_92">p. +92</span>quiénes a las claras, resueltamente, quiénes buscando +evasivas, honrados y fieles, pero no animosos; quizá algunos, puestos +a ver venir, atentos a lo que había de suceder en las provincias. +Celebrose como grande hazaña que el alférez mayor de los Reinos, +marqués de Astorga y conde de Altamira, hubiese huido de Madrid por +no llevar y levantar el pendón en la jura mandada hacer al nuevo +soberano.</p> + +<p>En tanto, habían pasado algunos días después del 19 de julio; día +inmortal en que de veinte mil franceses rindieron unos y entregaron +otros las armas a poco más de treinta mil españoles bisoños, en los +campos de Bailén. Tardó en llegar a Madrid la noticia auténtica de tal +suceso. Pero ya bien o mal sabida, y trasluciéndose, comenzaron a ser +fundadas las hasta entonces numerosas y mal fundadas conjeturas.</p> + +<p>Pocos días antes había vuelto a las inmediaciones de Madrid +con sus tropas el mariscal Moncey, rechazado de Valencia; y si no +derrotado, obligado a desistir de su empresa a término de abandonar +dos provincias. Aunque no había hecho mucho efecto su llegada, servía, +como hecho constante, de dar crédito a voces que corrían de otros +de magnitud muy superior. Ya los observadores de los rostros de los +franceses no andaban tan fuera de razón, porque a todos ellos y a sus +parciales los veían cabizbajos, afanados, como quien se prepara a un +viaje, y este no de recreo. Al cabo, los preparativos de retirada se +hicieron visibles, y aun comenzó esta a efectuarse en el 29 de julio, +siguiendo el 30 y 31 en que salió el intruso rey con la corte, yéndose +con él algunos de sus parciales, y quedándose otros dispuestos a +pasarse a la bandera nacional.</p> + +<p>Amaneció el día 1.º de agosto de 1808, día por cierto memorable, +y de aquellos de que rara vez gozan los pueblos, día cuya memoria +no puede borrarse en la mente de los que hoy vivimos, y la cual +es bastante viva y tierna <span class="pagenum" id="Page_93">p. +93</span>para reanimar y conmover a personas rendidas al peso de los +años y heladas por el frío de la vejez, como por fuerza hemos de +ser y somos los pocos testigos que hoy quedamos de aquellas grandes +escenas.</p> + +<p>Apenas había amanecido, cuando las calles, y principalmente el +Salón del Prado, rebosaban en un gentío numeroso, alegre sobre toda +ponderación, ufano, y si no ajeno de malos deseos, dispuesto a +enfrenarlos en medio del puro gozo de la victoria. En esto apareció +entre aquel bullicio un corto piquete de franceses rezagados que +corrían a juntarse con los suyos: soldados de poca edad, mal vestidos, +con ciertos como saquillos de color claro y no muy limpios que solían +llevar aquellas tropas de infantería, parte de ellas nada lucidas, +aunque temibles en la campaña. Era de temer que la plebe alborotada +les embistiese; pero se contentó con insultarlos, y si uno de ellos +recibió unos cuantos golpes que le derribaron, no pasó la cosa a +más, y recogiendo el pobre muchacho el fusil caído, se fue con sus +compañeros, perseguido solo con silbidos y risotadas. La turba se +dirigió al Retiro, que había sido convertido en ciudadela por los +franceses. Veíanse allí cañones clavados; comienzos de fortificaciones +o no concluidas o deshechas; municiones de guerra en abundancia; acopio +de provisiones arrojadas al suelo y desparramadas, o por los mismos +invasores al retirarse, o por los primeros del pueblo que llegaron, +y a quienes impelió ya la locura, ya la ira, ya el lícito deseo de +aprovechar parte de aquellos despojos. Abundaba el vino, como era de +suponer, y convidaba a hacer de él uso. Pero un clamor casi general, +levantado de repente, hizo correr la sospecha de que aquellos víveres +y bebidas estuviesen llenos de veneno, por juzgarse propia acción de +los pérfidos invasores haber dejado tan funesta dádiva al pueblo del +Dos de Mayo en la hora de abandonarle. Pronto llegó a creerse realidad +la sospecha, porque un infeliz del pueblo había caído víctima de la +ponzoña. Yo <span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>mismo le +vi traído entre cuatro, siguiéndole centenares de hombres enfurecidos, +clamando venganza contra los amigos de los franceses que en Madrid +hubiesen quedado. Pero aun los más apasionados hubieron de conocer +en breve que el supuesto envenenado no lo estaba de otra ponzoña que +de una, que si a algunos mata a la larga, a los más deja sanos, sin +otro remedio más que el del sueño. Al ver puramente borracho al que +había pasado por agonizante, se trocó el furor en risa, y volvieron a +predominar los buenos afectos sobre los malos.</p> + +<p>No podía, sin embargo, dejar de causar temor a las personas +prudentes el estado de una población crecida falta absolutamente de +gobierno, donde la seguridad pública y la de los individuos en sus +vidas y haciendas había quedado encomendada a la virtud y buen juicio +de la muchedumbre, virtud que existe, pero que se desmiente con +frecuencia. No existía en Madrid autoridad ni fuerza alguna moral o +material: los que estaban gobernando el día 31 de julio bajo el intruso +rey, eran, cuando menos, sospechosos, y más que de mandar trataban de +esconderse. Del poder militar, que en España era la verdadera policía, +apenas quedaban en la capital más que unos pocos inválidos de los +entonces conocidos con el nombre indecente de «<i>culones</i>», pues +los soldados y oficiales de la anterior guarnición estaban ya todos en +las provincias. Había otra dificultad, y era que quien se atreviese +a tomar el mando no acertaría a resolverse en nombre de qué superior +habría de ejercerle, sí del rey Fernando o del pretendiente José, +porque los franceses estaban cerca y podían volver sin que hubiere +quien se lo estorbase, y las tropas españolas lejos, y el pueblo, +aunque tranquilo, nada dispuesto a sufrir que se le hablase de los +Napoleones sino en términos del vituperio más extremado. Entonces, por +disposición no se sabe de quién, se discurrió que numerosas cuadrillas +de los llamados vecinos honrados paseasen las calles haciendo el oficio +<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>de patrullas. Aunque +solo contaba yo diecinueve años de edad, fui de la de mi barrio o +cuartel, que se juntaba en el espacioso portal de la casa que había +sido y aun creo era del Banco Nacional de San Carlos, situada en la +calle de la Luna, entre las de Tudescos y Silva. De allí salíamos, y +recorríamos calles y calles entre gritos del pueblo reducidos a vivas, +pues durante dos o tres días ni una sola desgracia, ni un solo desorden +vino a turbar el sosiego público, o dígase el bien intencionado +regocijo.</p> + +<p>A cualquier circunstancia se atendía, esperando ver hecha mención +solemne como de rey del cautivo Fernando. Hubo quien me contase que +por deseo de oír tan deseada mención, había ido a oír misa cantada, +y que tuvo el gusto de que en la colecta el sacerdote, anticipándose +a órdenes de oficio, dijese después de nombrar al Papa y al obispo +«<i>Regem nostrum Ferdinandum</i>». Frivolidades parecen estas +cosas a la generación presente; pero no lo eran entonces, por ser +el pronunciado nombre algo más que el de un monarca, la expresión +del voto unánime de un pueblo, expresada entre grandes peligros y +heroicos hechos y levantados pensamientos, tipo múltiple que contenía +infinidad de proyectos y esperanzas, y señal en aquella hora, y también +consecuencia de una increíble y gloriosísima victoria.</p> + +<p>Por fin, al tercero o cuarto día de tan peligrosa situación, +ocurrió un suceso funesto. Se había quedado en Madrid don Luis Viguri, +intendente que había sido en la isla de Cuba, muy amigo de don Diego +Godoy, el hermano de don Manuel, y a quien habían acusado de haber +en una conversación con un coronel (dignísimo sujeto) llamado don +N. Jáuregui, insinuado, allá en 1807, que deseando el rey Carlos IV +descargarse del peso del gobierno, y no queriendo dejársele al príncipe +su hijo, bien podría el Príncipe de la Paz ser declarado Regente. Fuese +por esta razón o por otra, es lo cierto que, habiendo Viguri maltratado +a un negro <span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span>su esclavo +y quejádose este calumniando a su amo, se juntó gente a los gritos, y +la fama no buena en el concepto popular del desdichado amo produjo un +alboroto en que cayó muerto Viguri, atándose en seguida una soga a su +cadáver, con la cual atado fue arrastrado por las calles entre gritos +de aplauso de gente frenética, si no malvada. Llegonos, estando en el +zaguán de la casa de la calle de la Luna, la triste noticia, que vino +por grados: primero, que iban a matar a Viguri; poco después, que ya +había muerto; y en seguida, la atrocidad de que su cuerpo era objeto. +Nada podíamos hacer más que dolernos del tal caso, y temer otros +iguales o parecidos, y otro tanto hubo de pasar a los pobres vecinos +honrados de los demás barrios.</p> + +<p>Había llegado el día 4, y ni aun en las esquinas aparecía documento +que dijese a los madrileños bajo qué autoridad vivían. Rompió al fin +el silencio el Consejo Real, vulgarmente llamado de Castilla, con +una alocución no mal escrita, aunque verbosa, impresa y puesta en +carteles. El Consejo gozaba de cierto favor popular en Madrid; el +vulgo le suponía un poder legal que no tenía, pero al cual aspiraba, +como si en algo fuese un sustituto de las Cortes, sobre todo de las +antiguas. El Consejo no había jurado la Constitución de Bayona, si bien +no se había resistido de frente a hacerlo; pero su timidez poco sabida +era de algunos que la sabían perdonada, cuando su resistencia era un +hecho constante. Vio el Consejo llegada la hora de ser realidad su más +arrogante pretensión, y ejerció su adquirido poder con satisfacción de +la población de la capital; no así de las provincias, o, dicho con más +propiedad, de las Juntas, que tenían pretensiones más subidas y con +otro fundamento, y a las cuales movía la codicia del poder inherente a +la naturaleza humana.</p> + +<p>La alocución del Consejo tenía algo de confuso, pero no en cuanto +a declararse contra los aborrecidos franceses. <span class="pagenum" +id="Page_97">p. 97</span>Mi buena memoria (de la cual espero que no +se lleve a mal que haga mención, por ser dote inferior al de un buen +entendimiento) es causa de que pueda, al cabo de tantos años, poner +aquí de tal documento un periodo íntegro, el cual me dio golpe por su +consonancia con los afectos de que todos participábamos: «Adoremos, +decía, a la Divina Providencia, que si ha sabido humillar a los +soberbios, no consentirá queden impunes los taladores, incendiarios +y asesinos». Requiebros tales era entonces muy del uso echar a los +franceses.</p> + +<p>El atentado cometido en Viguri no se repitió en algunos días. El +Consejo se convirtió en Gobierno, y dictó providencias tan buenas +cuanto consentían las circunstancias. Con la crueldad irreflexiva +propia de días de loco entusiasmo, fue pronto olvidada la víctima de +la furia popular, y si quedó de ella memoria, fue para crear un verbo +atroz, porque hacía materia de risa lo que debía de serlo de anatema, +pues se llamó <i>Vigurizar</i> la acción de asesinar y en seguida +arrastrar el cuerpo exánime del asesinado.</p> + +<p>A otras materias se convirtió la atención de la gente ilustrada, +cual era la de qué gobierno habría de establecerse.</p> + +<p>Entretanto, casi quedó establecida, bien que por plazo breve, +la libertad de imprenta. Bien es cierto que el Consejo, nada amigo +de ella, trató de ponerle impedimento; pero en algún tiempo no lo +consiguió, aunque lo mandase. Había censores, pero o no ejercían la +censura, o no sé hacía caso de ella, ni se necesitaba. Una censura +había, y era terrible, que era la seguridad de ser hecho pedazos si +algo se decía o se insinuaba siquiera contra el punto principal de +todos los pensamientos: la causa de la nación contra el enemigo. En +los demás, era la discordancia de opiniones tan grande cuanto cabe +serlo, y pocos reparaban en ello, no viéndose ni aun disputas entre las +doctrinas de libertad política llevada casi al extremo, y la poco menos +que irreligión del <i>Semanario patriótico</i>, y otras producciones +<span class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span>rebosando fanatismo +y toda especie de ideas rancias en punto a gobierno, y la mezcla +singular de máximas favorables al patriotismo español y contrarias +a la civilización europea y general, contenidas en la extravagante +<i>Centinela contra franceses</i>, de Capmany; obra que compartía con +los escritos de Quintana el favor popular en primer grado. Pero bien +está repetirlo: en tales diferencias, no obstante su magnitud, llegada +a ser contradicción, nadie reparaba, pues bastaba la semejanza o +igualdad en adhesión viva a la causa santa del pueblo.</p> + +<p>No faltaban composiciones poéticas. Primero vieron la luz las dos +odas de Quintana a España libre. Eran lo que debía esperarse de autor +ya tan afamado, y reproducían con ventaja los pensamientos y afectos +de las conocidas composiciones del mismo poeta a la heroica desdicha +de Trafalgar, y a la hazaña de Guzmán el Bueno. Otra composición salió +a luz que disputó a las de Quintana la palma, y aun se la arrebató, +en sentir de muchos jueces, debiendo, en razón, solo compartirla, por +ser inferior en fuerza de fantasía, y solo igual, por otro lado, en +el sentimiento, aunque superior en la corrección y en la admirable +construcción del periodo poético a la del ya un tanto antiguo y +célebre poeta. Todos entenderán que hablo aquí de la elegía, o lo que +sea, sobre el suceso del Dos de Mayo, cuyo autor, don Juan Nicasio +Gallego, a la sazón capellán de los pajes de Su Majestad, se había dado +a conocer solo por una buena oda a la reconquista de Buenos Aires. +Gallego era muy amigo de Quintana, a cuya tertulia era concurrente +asiduo, y los dos poetas, en aquella ocasión rivales, se complacían en +darse mutuas y sinceras alabanzas.</p> + +<p>Otra oda apareció con el título de <i>Profecía del Pirineo</i>, +abundante en perfecciones, manchada por algunos, pero leves, lunares, +y que excitó aprobación y aun admiración, así como curiosidad, porque +desde luego su autor no la publicó dando su nombre. Súpose en breve que +era de <span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span>Arriaza, buen +poeta en su clase, pero de otra estofa que Gallego y Quintana. Pareció +la nueva composición, si no la mejor de su autor, de las mejores, y +particularmente de otro estilo que el general suyo. Sin embargo, era +fácil notar, en composición tan justamente aplaudida, que sobresalía +el ingenio más que la imaginación o el sentimiento, y la principal, si +bien no la única prenda de Arriaza, era ser ingenioso.</p> + +<p>Hubo, además, una inundación de versos patrióticos o medianos o +malos. ¿Qué más? Hasta yo, empeñado entonces, <i>invita dea</i>, en +poetizar o metrificar, di a luz una oda al uso de lo que se fabricaba, +ni siquiera señalada por lo mala sino de aquella medianía que, según +Horacio, ni los postes aguantan, de suerte que ni merecía ni llamó la +atención aun para desaprobarla.</p> + +<p>La Constitución hecha en Bayona mereció ser puesta en coplillas +que la ridiculizaban, y ciertamente censurándola en lo poco que tenía +favorable a la libertad y en lo no poco en que tiraba a formar un +gobierno ilustrado. Por ejemplo, prometiéndose en aquella obra la +libertad de imprenta, decía el crítico:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">La libertad de la imprenta</div> + <div class="verse indent0">Disfrutará la nación:</div> + <div class="verse indent0">¡Pobre del Papa y del clero!</div> + <div class="verse indent0">¡Pobre de la religión!</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Y esto no obstante, si la voz común no mentía, esta crítica fue obra +de un literato, después muy parcial de las doctrinas llamadas liberales +y de la misma libertad de imprenta: de don Eugenio Tapia.</p> + +<p>También se tentó hacer versos para cantarlos; pero, aunque siguiendo +la guerra las canciones patrióticas adquirieron valimiento, por lo +pronto no eran oídas sino las más toscas y vulgares. Arriaza escribió +el himno llamado de las provincias, que tiene muy bellas estrofas; y el +<span class="pagenum" id="Page_100">p. 100</span>famoso guitarrista +Sor le puso música, pero con corta fortuna en punto a hacerle correr +entre las gentes. No porque se dejase de cantar por las calles, pues, +al revés, atronaba los oídos la continua canturía. Pero las canciones +que resonaban, era una que decía:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Virgen de Atocha,</div> + <div class="verse indent0">Dame la mano,</div> + <div class="verse indent0">Que tienes puesta</div> + <div class="verse indent0">La bandolera</div> + <div class="verse indent0">Del rey Fernando.</div> + <div class="verse indent0">Virgen de Atocha,</div> + <div class="verse indent0">Dame tu poder,</div> + <div class="verse indent0">Para que al rey Fernando</div> + <div class="verse indent0">Le traigas con bien.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">o con otra, y no mejor música, la no mejor letra que decía:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Ya vienen las provincias</div> + <div class="verse indent0">Arrempujando,</div> + <div class="verse indent0">Y la Virgen de Atocha</div> + <div class="verse indent0">Trae a Fernando.</div> + <div class="verse indent0">¡Vivan los españoles!</div> + <div class="verse indent0">¡Viva la religión!</div> + <div class="verse indent0">Yo me c...o en el gorro</div> + <div class="verse indent0">De Napoleón.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">o una de igual valor, como es:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">Ya se van los franceses—Larena,</div> + <div class="verse indent0">Matan los piejos—Juana y Manuela,</div> + <div class="verse indent0">Matan los piejos—Prenda,</div> + <div class="verse indent0">Y el general los dice—Larena,</div> + <div class="verse indent0">Que son conejos—Juana y Manuela,</div> + <div class="verse indent0">Que son conejos.—Prenda.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span></p> + +<p>Y en el pueblo en que esto se cantaba era el <i>Semanario +patriótico</i>, escrito por Quintana y sus amigos, el periódico más +apreciado y respetado, y el que más influjo ejercía.</p> + +<p>Pasaban días, y no parecían los ejércitos vencedores, aguardados con +ansioso deseo, el cual vino a ser impaciencia y bien motivada. Sabíase +que el de Andalucía no se había movido por haber necias rivalidades +entre las Juntas de Granada y Sevilla, y las tropas de la una y la otra +que le habían compuesto. Entretanto, Madrid continuaba sin una fuerza +física necesaria para impedir se turbase el sosiego público, o para +restablecerle en caso de que ocurriese un acto de desorden y violencia. +Sobre cuál había de ser el gobierno de España durante la cautividad +del rey, no había menos ansia, pero de esta solo participaba la gente +entendida. Habíase armado una violenta disputa entre el Consejo y las +Juntas de provincia, haciendo aquel las veces de esta en la capital, +y no admitiéndole las últimas por colega, pues hasta le afeaban sin +razón haber existido junto bajo el intruso José Napoleón, aunque por +pocos días. Los madrileños se declararon por el Consejo, quizá por +mirarle como cosa de casa, y hasta el <i>Semanario Patriótico</i> +dedicó un artículo a defenderle de las acusaciones de las Juntas; hecho +singular, si se paraba la atención en que el antiguo tribunal con pujos +de gobierno debía ser mirado como acérrimo enemigo de las doctrinas +políticas del periódico liberal, cuando las Juntas, por su origen y +aun por uno u otro de sus actos, a pesar de sus muchos desatinos e +inconsecuencias, representaban el poder popular con más o menos acierto +y conocimiento de su esencia.</p> + +<p>Llegó, por fin, el tan suspirado día de ver las madrileñas tropas +españolas de las que habían vencido a los franceses. Mal representante +de nuestros ejércitos con el de Valencia, que entró en esta capital +el 13 o 14 de agosto. Los soldados, mal vestidos, con los zaragüelles +provinciales y mantas y fajas, con los sombreros redondos, cubiertos +<span class="pagenum" id="Page_102">p. 102</span>de malas estampas +de santos, desgreñados, sucios, de rostro feroz, de modos violentos, +en que se veía carecer de toda disciplina, presentaban un aspecto +repugnante. A la preocupación que daba a temer de tan malas trazas nada +mejores hechos, se agregaba saberse los horrorosos asesinatos cometidos +en Valencia en las personas de franceses no militares e indefensos, y +se suponía, quizá en algún caso con verdad, que había entre aquellos +soldados varios asesinos, y de cierto, si no los había, abundaban los +muy capaces de serlo. El buen general Llamas que los mandaba, tenía +apariencias de oficial antiguo y buen caballero, pero no de guerrero +a la moderna. Ello es que en Madrid se llenó de terror la gente de +educación y clase mediana al ver campeando por las calles aquella gente +con guitarrillas, cantando, y a la par amenazando, entrándose en los +conventos a pedir a las monjas alguna estampa más que poner en sus +sombreros cargados de ellas, y dejando asomar puñales que contrastaban +con las imágenes devotas. Al revés, la plebe, y de esta especialmente +la parte acostumbrada o aficionada a crímenes, o si no tanto, a excesos +y alborotos, miraba a los recién llegados como amigos, y en caso de +necesidad, como apoyos con que podían contar de seguro. No salieron +fallidas las malas esperanzas, ni vanos los justos temores. A los dos +o tres días de la entrada de los valencianos, hubo un alboroto en las +cercanías de la plaza de la Cebada, en que cayó muerto un sujeto cuyo +nombre y calidad no pudo averiguarse, como tampoco la causa de su +trágico fin, y el cadáver fue arrastrado con las mismas circunstancias +que el de Viguri. Súpose que el general Llamas había acudido a impedir +el asesinato de que sus soldados eran participantes, y que, sobre ser +desobedecido, había sido amenazado de muerte. Cundió el terror por +Madrid, por lo mismo que se ignoraba quién era la víctima, de modo que +nadie podía creerse en plena seguridad.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_103">p. 103</span></p> + +<p>Así, la estancia de los valencianos en Madrid estaba considerada +como una desdicha. Por lo mismo se deseaba la llegada del +ejército andaluz, del cual se sabía que era compuesto de tropas +disciplinadas.</p> + +<p>El 24 de agosto, si no me es infiel mi memoria, fue cuando los +vencedores de Bailén pisaron las calles de la capital, por su esfuerzo +y fortuna libertada de odioso yugo. Era de esperar un entusiasmo loco +en el recibimiento hecho a tales tropas, y con todo, si bien hubo +grandes aplausos, se notaba menos ardor en los que aplaudían. Lo que +más o lo que primero llamó la atención del público, fue el corto cuerpo +de lanceros de Jerez que venían delante. Desde largos años no veían los +españoles en su ejército lanzas ni corazas, y en las tropas francesas +habían visto estas armas, que creían desechadas y olvidadas, vueltas +a uso. Ahora, pues, pensando en las garrochas con que pican nuestros +campesinos o picadores en plaza a los toros, se creyó se había dado +con un medio de contrarrestar a los lanceros polacos, no dudando la +vanidad nacional de que se haría con ventaja. Y se contaba que así +había sucedido en Andalucía, donde habían sido ensartados los franceses +en las garrochi-lanzas jerezanas. Venían los lanceros vestidos, no con +uniformes al uso común, sino como los hombres del campo de Jerez, con +sombrero de copa baja, muy parecidos a los hoy llamados calañeses, +y con traje semejante al que llevarían si fuesen a picar reses en +el campo. Daba realce a esta apariencia ser andaluces los lanceros, +y como tales alegres y decidores, y sus gracias gustaban, aunque no +fuesen de las mejores, por lo mismo que se los suponía graciosos, de +modo que era un enviar y recibir dichetes lo que se oía alrededor de +aquella gente. Las demás tropas tenían mediano aspecto, no como las +valencianas, no como las mejores francesas; llevando aún la infantería +el sombrero de picos, hoy dicho apuntado, el cual era entonces pequeño. +Al recordar las gentes el porte <span class="pagenum" id="Page_104">p. +104</span>marcial de los soldados de la guardia imperial francesa que +llevaba consigo el vencido Dupont, pasmaba considerar que se habían +rendido a hombres de muy inferior aspecto como militares.</p> + +<p>Después de la entrada del ejército victorioso en los campos de +Andalucía, ningún otro espectáculo podía llamar la atención o excitar +los afectos en igual grado. No dejó, con todo, de mover las pasiones la +proclamación de Fernando como rey, hecha el 25, llevando esta vez el +pendón el conde de Altamira entre vítores que parecía se levantaban a +la línea de los héroes.</p> + +<p>Pero iba haciéndose hora de que a la embriaguez del triunfo +sucediese el cuidado de lo presente y no lisonjeras previsiones de lo +futuro. Aunque se había retirado José Napoleón hasta ponerse del otro +lado del Ebro, veíanse graves peligros, y se temían no inferiores males +para la patria. El entusiasmo es cosa que dura poco, sobre todo si se +ha gastado muy de prisa. Pero a su decadencia no acompañó decaimiento +de ánimo bastante a aconsejar la sumisión si era adversa la fortuna. +Así fue que no hubo otra jornada de Bailén, sino al revés, muchas +en que llevaron nuestras armas lo peor, sin el consuelo de quedar +gloriosas, aun saliendo vencidas. Pero hubo tenaz propósito, aun +cuando parecía locura persistir en la resistencia, y esta pertinacia +heroica nunca faltó en la parte con mucho más numerosa de los hombres +de aquellos días de prueba. Así, la bandera de la patria, caída a +veces, se levantaba otra vez al momento, y en la isla gaditana una +España abreviada, contando por suya toda la tierra no pisada por los +franceses, vivió mereciendo ver premiados sus esfuerzos con haberse +logrado afirmar la independencia de la nación española amenazada por el +mayor poder que ha conocido el mundo.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch6"> + <p><span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span></p> + <h2 class="nobreak g0">VI.</h2> + <p class="subh2 ws1">MADRID Y ALGUNA PROVINCIA A FINES DE 1808 Y EN 1809.</p> +</div> + +<p>Después de la entrada de los vencedores de Bailén en la capital de +España, quedó esta en una situación de más sosiego, pero comenzó a +cundir entre la gente ilustrada la mayor inquietud posible sobre más +de un punto. Como la gran victoria alcanzada, vistas bien las cosas, +parecía un milagro, nacieron justísimos temores de que milagros tales +no se repitiesen. Los elementos de desorden por lo tocante a alborotos +en las calles y atentados contra la seguridad de las personas parecían +neutralizados porque estaban suspendidos, o ya los contuviese la tal +cual fuerza existente de la que se esperaba sustentase el imperio de +la ley, o ya el haberse apagado el ardor patriótico, que así impelía a +locos y criminales excesos, como estimulaba a hechos hijos de nobles +pasiones. Dos cosas daban cuidado: la notoria mala calidad de los +ejércitos, pobres en número y faltos de buen orden; y la carencia de un +gobierno general de la nación, necesario hasta para el aumento y <span +class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span>buena dirección de la fuerza +militar. Al fin, esto último hubo de conseguirse, no sin trabajo.</p> + +<p>Diputados de las Juntas, congregados en Aranjuez, compusieron una +Junta magna, que tomó el título de Central. Establecido este gobierno +en una población pequeña, estaba libre de la opresión que en tiempos +revueltos ejerce sobre una autoridad, por necesidad débil, la plebe de +las ciudades populosas; pero carecía por lo mismo del favor popular +que en horas de apuro alienta a un objeto querido, cuya presencia +inspira entusiasmo, y el cual a la vez recibe como de rechazo buena +parte del que excita. El pueblo de Madrid se contentó con que hubiese +al fin nacido la Junta Central, pero no saludó con pasión el día +de su nacimiento y no llegó a cobrarle amor, como en las capitales +de provincia le tenía lo general de la población a sus respectivas +Juntas.</p> + +<p>En cuanto a las personas capaces de juzgar en materias políticas, +miraron como un bien altísimo que al cabo hubiese un gobierno; +pero no acertaban a calificar para la aprobación o desaprobación +al que acababa de salir a luz con harto trabajo y grandes actos de +condescendencia por diversos lados, resultando una amalgama en que no +quedaban bien unidas y mezcladas hasta formar un buen todo las varias +materias que le componían. Por un lado, Quintana había sido nombrado +oficial mayor de la secretaría de la Junta, ejerciendo grandísimo +influjo en el secretario don Martín de Garay: por otro, una de las +primeras disposiciones de la Central había sido nombrar Inquisidor +General, confiriendo tal puesto al obispo de Orense, muy propio al +objeto de tal nombramiento. La libertad de la imprenta, reinante de +hecho y no de derecho, fue de nuevo negada, con rigor, por fortuna o +por desgracia, no efectivo. Porque seguía la confusión o diversidad +de pareceres, como cuando más, en lo relativo al modo de gobernar la +nación por lo presente, y de proveer a cómo habría de ser gobernada +<span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span>en lo futuro. <i>El +Semanario Patriótico</i> continuaba siendo un periódico igual en ideas +a los franceses de 1789 o 1790 en punto a doctrinas; don Juan Pérez +Villamil acababa de publicar un escrito muy aplaudido, en el cual, +apostrofando al rey cautivo, le decía que «verificado su anhelado +rescate y vuelto al trono, si quería conservarle, mandase poco, mandase +menos, porque eran demasías las por muchos juzgadas prerrogativas +de la Corona, y que el pueblo, de salir a recibirle ya libre, le +presentaría con una mano una Constitución a que habría de atenerse»; y +el mismo Quintana había dado a luz sus poemas patrióticos, por largos +años escondidos en su papelera, y donde ya se ensalzaba al comunero +Padilla, aprobando sus hechos, ya se denostaba a Felipe II, llenando +de horror y pasmo a los monjes del Escorial,<a id="FNanchor_22_22" +href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a> ya, con motivo de +celebrar la invención de la imprenta, se calificaba al poder papal de +no menos que monstruoso, indigno y feo, cuyo abominable solio, sentado +en las ruinas del capitolio romano, estaba próximo a caer, dejando +tristes señales en sus ruinas.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_22_22" href="#FNanchor_22_22" class="label">[22]</a> +De esto fui yo testigo en una visita que hice al Escorial en noviembre +de 1808, de que digo algo aquí más adelante, y que he hablado por +extenso en un folletín del periódico <i>Correo Nacional</i> en 20 de +agosto de 1840.</p> + +</div> + +<p>De tal y tanta confusión era la recién formada Junta fidelísimo +espejo. Porque bueno es que lo sepan nuestros contemporáneos; nunca ha +habido en España, ni aun en otra nación o edad alguna, democracia más +perfecta que lo era nuestra patria en los días primeros del alzamiento +contra el poder francés. Gobernaba entonces el pueblo, el pueblo tal +cual era, ejerciendo en ciertas ocasiones su prepotencia en plebe, como +más numerosa y resuelta, y yendo el Estado dejando a menudo autoridad +absoluta a quienes tenían el mando, siendo inconsecuente el poder como +nave mal gobernada o casi sin gobierno, a la cual arroja el ímpetu +<span class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span>de las olas venidas +a veces de distintos rumbos a muy diversas direcciones. Y todo esto no +era producido ni dirigido por medios juiciosos ni con orden previo, +como sucede cuando y donde las leyes arreglan el ejercicio del poder +popular, sino de una manera confusa, haciendo las veces de la razón +el instinto. Los amantes de la soberanía popular por fuerza habrán +de convenir, si ya no deliran, en que en los pueblos soberanos, como +en los soberanos de cuerpo y alma, los hay buenos y malos, porque +los hay ilustrados e ignorantes, y la ignorancia y pasiones de la +multitud traen tan fatales consecuencias al procomún cuanto podría +traer la calidad de una persona revestida de autoridad ilimitada. En el +gobierno creado por el pueblo español en 1808 estaba, pues, expresado +en compendio el mismo pueblo, con todas las calidades que a la sazón +tenía.</p> + +<p>Fue llamado a presidir la Junta el conde de Floridablanca, no +con gran satisfacción de los hombres adictos a doctrinas de las hoy +llamadas liberales, pero en obediencia a la voz popular que, por +entonces, llena de indignación por lo extremada injusta, contra todo lo +perteneciente al gobierno de Carlos IV, recordaba con aplauso, no menos +injusto por ser excesivo, los días de Carlos III, y al ministro que en +aquel gobierno había representado el principal papel. De Floridablanca +hablaban con variedad los hombres que viviendo entonces ya de edad +madura, le habían conocido en el mando, y por cierto no todo era +elogios en el juicio de tales críticos, pues había muy otra cosa. Yo, +que ahora cuento y no juzgo, debo decir que, fuese lo que hubiese sido +el Floridablanca de 1780, el de 1808 había llegado a ser incompetente +para ocupar bien el alto lugar a que había sido elevado. Al frente +tenía en la Central otro nombre por demás ilustre, y de persona no su +amiga: el de don Gaspar Melchor de Jovellanos. En este último ponían +sus esperanzas quienes deseaban encaminar <span class="pagenum" +id="Page_109">p. 109</span>las cosas del Estado por una senda cuyo +paradero fuese el establecimiento de una monarquía limitada. En tanto, +el Consejo Real se había resistido a reconocer la Junta Central, dando +para ello razones buenas y malas, conociéndose que la principal era el +recelo de que, tomando cuerpo y fuerza ciertas doctrinas, no viniesen +los tribunales a perder o a no lograr el influjo en el gobierno que +habían tenido o pretendido tener y a que de continuo aspiraban. No +estaba dispuesto a acceder a tales pretensiones Floridablanca, pues, si +bien adverso a toda idea de limitación del poder real por el popular, +tampoco quería verle censurado o intervenido por los togados, y hasta +en la forma con que el Consejo, sin negarse a obedecer a la Junta, +ponía dificultades para hacerlo, veía el antes ministro absoluto con +enojo lo que llama acertadísimamente Jovellanos <i>escrúpulos de la +obediencia</i>. El mismo Jovellanos se inclinaba algo al Consejo Real +por dos razones: por preocupaciones de togado, y porque efectivamente +llevaba razón el Consejo en insinuar que, para el ejercicio de la +potestad ejecutiva, convenía más una regencia de pocos que un cuerpo +numeroso. En la gente que veíamos las cosas desde afuera andaban muy +discordes los pareceres. No llevábamos a mal que hubiese una Junta +Central, pues había habido y seguía habiendo Juntas de provincia. Pero +unos estimaban buenas las razones del Consejo, y otros al contrario; +y por diversos motivos esta y aquella cosa. La Junta, por su origen +y por lo que este habría de influir en su índole, era popular, y el +Consejo representaba a la monarquía antigua. De aquella eran de temer +actos de despotismo, disposiciones imprudentes, poco orden, principios +nada fijos; de estotro un firme sostener de rancios abusos y un orden +de mala naturaleza, sobre todo, en punto a lo que pedían los tiempos. +Fuese como fuese, hubo poco espacio para pensar en tales materias +mientras residió la Junta en Aranjuez; periodo que no pasó de dos +meses. <span class="pagenum" id="Page_110">p. 110</span>Una proclama o +alocución de la Junta agradó mucho, porque era de la pluma de Quintana. +En verdad era una oda más del poeta patriota, pero en la disposición +de los ánimos gustaba el lirismo. Prometía el nuevo gobierno poner en +pie un ejército de quinientos mil infantes y cincuenta mil caballos, +y no parecía desatino promesa tal, con estar muy fuera de la esfera +de lo posible. También prometía la Central leyes enfrenadoras del +despotismo, y ni a los que después se opusieron a leyes de esta clase +sonó mal la promesa. Lo cierto es que se veía venir encima una gran +desdicha con la reunión de las fuerzas de Napoleón, próximas a pasar +la frontera, y la falta de poder, no solo por la inferior calidad, +sino también por el corto número de nuestras tropas para disputar el +triunfo. Empezaba a oírse la voz de la queja y del temor, primero +en tono sumiso, porque no pareciese traición la desconfianza; luego +más perceptible, por no poderse negar el peligro. El poeta Meléndez +Valdés, en los días primeros del levantamiento, dócil instrumento de +los franceses, como volvió a serlo, venido entonces a mejor acuerdo, y +cediendo a su inclinación y a la de sus amigos, y no a su flaqueza de +espíritu, había publicado un romance de mediano mérito con el título +de <i>Alarma</i>, lleno de las ideas reinantes; pero hubo de publicar +segunda <i>Alarma</i>, mejor que la primera, y en la cual no solo +añadía un cántico más a los muchos destinados a celebrar triunfos, sino +que en sentidas y patrióticas palabras anunciaba la próxima venida de +Napoleón con gran poder, diciendo:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Vendrá y traerá sus legiones</div> + <div class="verse indent0">Que oprimen la Escitia helada,</div> + <div class="verse indent0">Ofreciendo a su codicia,</div> + <div class="verse indent0">Por cebo, montes de plata.</div> + <div class="verse indent2">Vendrá y lloraréis de nuevo</div> + <div class="verse indent0">Las ciudades asoladas, etc.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_111">p. 111</span></p> + +<p>Estaban tan trocadas, si bien solo hasta cierto punto, las cosas, +que temores tales, que un mes antes aun hubieran sido calificados de +traición, parecían cosa natural y sonaban como voces de un patriotismo +ilustrado y verdadero.</p> + +<p>En tanto, se acercaba el día del cumpleaños del cautivo rey, que +lo era de gala, y se preparaban los madrileños a festejarle, pero con +tibio ardor, no nacido de flaqueza en el propósito de resistir al poder +francés, pero sí de desmayo causado por el triste aspecto de la causa +pública. El día de San Fernando, santo patrono del monarca, había +sido celebrado en una u otra capital de provincia con el fervor del +levantamiento recién ocurrido; en otras había sido la señal y época +del alzamiento mismo, pero en Madrid, día de duelo bajo el yugo de +los odiados opresores. Quiso la desgracia que no fuese más feliz la +celebración de una fiesta que tanto debía serlo. A cosa de medio día +comenzó a correr por las calles la noticia de que iban arrastrando por +algunas de ellas dos cadáveres de personas bárbaramente asesinadas, +sin que se llegase a averiguar quiénes eran las víctimas de la ira +popular locamente excitada contra dos entes sin duda oscuros mientras +vivieron. Pronto comenzó a asegurarse que eran los muertos arrastrados +dos mamelucos. Los de la guardia imperial venidos en corto número a +España con Murat, habían llamado mucho la atención por su vistoso traje +y armas, y después se habían hecho blanco principal del aborrecimiento +de la plebe, que veía en ellos, sobre la calidad de franceses, la de +infieles. Los turbantes y calzones rojos, lo corvo de los alfanjes +que casi formaban una media luna, el puñal, la carabina o fusil y +las grandes pistolas, los hacían formidables a la vista. En los +sucesos del Dos de Mayo se les achacaba la parte principal en punto a +crueldad, y el destrozo hecho en una casa de la Puerta del Sol, cuyos +moradores fueron todos pasados a cuchillo, pasaba por acto exclusivo +de los mamelucos, no sé si con fundamento. Que <span class="pagenum" +id="Page_112">p. 112</span>se hubiesen quedado en Madrid mamelucos +de la guardia imperial de Napoleón, distaba mucho de ser probable, +y lo que sí lo venía a ser era haber sido calificados de tales los +dos pobres hombres asesinados, víctimas probablemente de una riña y +calumniados por sus mismos matadores. Pero ello es que la calumnia +creída dio a la plebe de Madrid en aquel día infausto un carácter de +ferocidad superior al manifestado contra Viguri y contra el desconocido +igualmente arrastrado en agosto, recién entradas en la capital las +tropas valencianas. La preocupación popular añeja suponía en los +judíos un miembro o apéndice que solo tienen los animales, y para el +ignorante vulgo era judío todo hombre no cristiano o no católico. Así +es que gritaban por las calles que los dos cadáveres tenían rabos, con +lo cual quedaba comprobado quiénes eran. Acercándome yo a mi casa, +situada en la calle del Barco, lugar lejano de los que solían ser +teatro de escenas de desorden, una vieja de aspecto feroz me paró como +reconviniéndome, y dijo: «Qué, ¿no va usted a ver arrastrar a los +mamelucos? Yo los he visto, y por mis propios ojos los he visto el +rabo». Cuentan algunos que, en efecto, estropeados aquellos cadáveres +sangrientos por el roce con las piedras, estaban despellejados, y que +del espinazo a la rabadilla les salían tiras de pellejo que transformó +en rabo la crédula y rabiosa muchedumbre; pero tal vez ni aun este +motivo hubo para formar y propagar la indicada ilusión. No traté yo de +desengañar a la buena, o, diciéndolo con propiedad, a la mala vieja, +y antes me disculpé, con no me acuerdo qué razones, de no acudir a +presenciar el espectáculo a que me convidaba. Fue aquel día uno de +terror y congoja, porque ni siquiera suavizaba la alegría nacida de +gratos recuerdos y lisonjeras esperanzas lo repugnante de aquellos +actos y pensamientos de barbarie, manchas feas de las que empañan el +lustre de los más gloriosos sucesos, cuando la multitud predomina, +heroica a veces, y en España <span class="pagenum" id="Page_113">p. +113</span>entonces, cual en cualquiera otra situación de las que +recuerda la historia del mundo, pero ignorante y apasionada, quedando +por la primera calidad un tanto, aunque no del todo, disculpados sus +excesos.</p> + +<p>Iba a empezar noviembre y las cosas empeoraban a ojos vistas. Con la +inquietud crecían desvariadas sospechas y locas e indignas acusaciones. +Ni el vencedor de Bailén escapó de ser sospechado, no siendo el general +Castaños de aquellos que se captaban los afectos de la plebe, por lo +mismo que se granjeaba por sus modales cultos la buena voluntad de los +de elevada esfera.</p> + +<p>Entró por fin aquel fatal noviembre, y con él un golpe de enormes +desventuras. Súpose que en Lerín había caído prisionero el batallón +de tiradores de Cádiz, cuerpo compuesto en gran parte de presidiarios +y otra mala gente, pero consoló el saber que habían hecho una defensa +gloriosísima, acto no común en los de su clase, cuya valentía, feroz +en pendencias y acciones criminales, flaquea con frecuencia hasta +desaparecer en las graves funciones de la guerra. No hubo gloria, y +sí una fatal derrota en la batalla que sustentaron en Gamonal, cerca +de Burgos, las tropas procedentes de Extremadura, bisoñas, no bien +arregladas, y cuyo mando tenía un joven de alta clase, buen caballero +y patricio, pero capitán inexperto. En breve hubo noticia de mayor +desdicha, cual fue la rota en Reinosa y Espinosa del ejército llamado +de la izquierda, que contenía muy buenas tropas. Fuerzas francesas +veteranas acababan de entrar en España, procedentes de Alemania; con +ellas venía el gran Napoleón acompañado de sus mejores generales, y a +tal poder no podía resistir el de la pobre España, escasa en soldados +y en quienes gobernasen con acierto los pocos, y de ellos muchos no +buenos, con que contaba. En esto corrió una noticia consoladora, +porque se aseguraba haber tenido los nuestros una ventaja notable en +Caparroso, lugar de Navarra que tiene un puente, el cual se <span +class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span>suponía ganado gloriosamente +por los españoles. Vino, con todo, la <i>Gaceta</i> de oficio a aguar +el gozo, publicando un parte de tal singularidad, que le conservo casi +íntegro en la memoria, particularmente el último periodo, que era cual +le pongo en seguida al pie de la letra: «Participo a usted que hemos +<i>tomado</i> a Caparroso a las <i>once</i> de esta mañana, habiéndole +<i>evacuado</i> los enemigos a las <i>ocho</i>. Voy corriendo a activar +todo aquello, y a que sigan adelante las conquistas». Firmaba este +escrito don Francisco Palafox, hermano del célebre don José, defensor +de Zaragoza, y hombre muy apreciable, pero corto en luces y saber, y, +si bien digno de estima, impropio para el mando.</p> + +<p>Algo animó saberse que parte del ejército inglés vencedor de Junot +en Portugal, venía adelantándose por una y otra Castilla. La división +que había entrado por la Nueva se acercaba a Madrid, donde se creyó +que entrase. No lo hizo, y solo se acercó pasando por el Real Sitio +de San Lorenzo, o dígase el Escorial, al cual llegó ya más de mediado +noviembre. Acudí allí yo a verla, pero tuve pocos compañeros. No +olvidaré los pensamientos que en mí despertó ver aquellos extranjeros +en aquel lugar. Los herejes ingleses aparecían armados en el monumento +de Felipe II, y aparecían allí, no como enemigos, sino como aliados, +y aun como acudiendo a defender la fe que no profesaban, siendo en +el lema o divisa de la causa de la nación aliada con la protestante +Inglaterra la defensa de la religión a la par con la del rey y la +patria. De estos contrastes y de iguales o parecidas inconsecuencias +vemos mucho en la historia, y no poco en las cosas todas del mundo, +pero quizá el suceso que aquí conmemoro da de ello una de las +pruebas más señaladas.<a id="FNanchor_23_23" href="#Footnote_23_23" +class="fnanchor">[23]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_23_23" href="#FNanchor_23_23" class="label">[23]</a> +Permítaseme citarme para no repetirme. De esto hubo mucho en mi antes +aquí mencionado escrito, inserto en <i>El Correo Nacional</i> en agosto +de 1840.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span></p> + +<p>No pasé arriba de dos días en el Escorial; pero mi vuelta a Madrid +fue triste, porque en el no largo camino del Real Sitio a esta corte +tropezaba a cada paso con dispersos fugitivos, casi todos ellos +procedentes de la derrota de Gamonal y llenos del mayor desaliento. +Veíase ya llegar la hora de caer Madrid en poder del victorioso y +terrible enemigo.</p> + +<p>No bien llegué a mi casa, cuando mi madre, señora de clarísimo +entendimiento, de ánimo varonil, instruida, algo dada a pensar en +la política, acérrima enemiga del emperador francés, aun mucho +antes de su pérfida invasión de España, y cuando era general en los +españoles adorarle, previendo el mal que sobrevendría dispuso que nos +trasladásemos a Cádiz, pues quedarnos en Madrid si le ocupaban los +franceses venía a ser por razones privadas una cosa imposible, porque +nos faltaría para vivir todo recurso. Siendo menor de edad, hube de +seguirla. Salimos de Madrid el 27 de noviembre, y así no fui testigo +presencial de las escenas de la corta resistencia y ocupación de la +capital, de las cuales supe, sin embargo, y conservo en la memoria +curiosas anécdotas; pero me abstengo de referirlas, porque me ciño a +hablar de lo que vi yo mismo.</p> + +<p>Se caminaba entonces lentamente. No porque, como hoy dicen o se +figuran algunos, fuesen aquellos tiempos los en que hacían las gentes +su testamento antes de emprender el viaje de Madrid a Andalucía. +Al revés, el camino era bueno, y si no falto de peligro en punto +a ladrones, tampoco tal que fuese caso común ser robado. No había +diligencias, pero había postas medianamente servidas para los viajeros, +escasos en número, que de ellas usaban, y, lo que hoy falta, en cada +casa de posta había dos sillas (viejas en verdad, y malas por todos +conceptos), de suerte que podía viajarse con alguna rapidez en carruaje +sin llevarle propio. Pero esto solo servía para dos, o cuando más +tres, personas. A una familia decente era necesario un coche <span +class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span>de colleras, medio de +viajar por cierto no barato. Andábamos nueve leguas al día, alguna vez +diez con una enorme zaga, y siempre con alguna escolta, saliendo de +madrugada y haciendo larga parada en la mitad del día.</p> + +<p>Así fue que el día en que salimos de Madrid hicimos noche en +Aranjuez. Allí, al amanecer del día siguiente, nos encontramos en +momentos de terror y confusión. La Junta Central en la noche había +resuelto trasladarse a Andalucía o a Extremadura, por venir ya encima +y estar cercano el enemigo victorioso, bien que no estuviese aún en +su poder el paso de Somosierra, el cual se creía defendible a pesar +de estar muy mal guardado. Grande era el apuro de los numerosos +dependientes del Gobierno, hallándose sin recurso alguno de coches, +carros o caballerías para acompañarle en su fuga. Se acudió al medio +de embargar los carruajes que había en Aranjuez, suerte que hubo de +tocarnos. En tanto ahogo apelamos al favor, y conseguimos el desembargo +de nuestro coche. Continuamos, pues, nuestro viaje, ya muy entrado el +día, siendo Tembleque el punto en que habíamos de hacer noche. Pero +yendo de camino, nos pasó una silla de posta que tuvo la desgracia de +volcar y, bajándonos a dar socorro a quienes en ella venían, supimos +que el Gobierno había suspendido su viaje, resuelto a quedarse en +Aranjuez por no estimar muy inminente el peligro. Con estas mezclas +de temor y confianza en que la imprevisión de la cabeza del Estado +resultaba de la mala situación del cuerpo todo que le dominaba, +allanado dos días después Somosierra, y puesto Napoleón sobre Madrid, +hubo la Junta de ponerse en camino precipitadamente, siendo como un +prodigio que llegase sana y salva a Badajoz, de donde por juiciosa +determinación pasó a Sevilla.</p> + +<p>No eran cortos los peligros que en tal confusión corrían los +viajeros. La voz traición era aplicada a la conducta de los que huían, +y el calificativo de traidor hallaba en todo <span class="pagenum" +id="Page_117">p. 117</span>lugar jueces y verdugos, siendo el +juicio tan sumario que a menudo la acusación era la sentencia.<a +id="FNanchor_24_24" href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_24_24" href="#FNanchor_24_24" class="label">[24]</a> +En los días de que voy ahora hablando, fueron asesinados no pocos +viajeros. Entre ellos cayeron don Miguel Cayetano Solar, ministro de +Hacienda que había sido bajo Carlos IV, y que lejos de servir al rey +intruso se venía de Madrid a lugares no ocupados por el enemigo, y el +general don Benito San Juan, que había defendido el paso de Somosierra +con gran valor, si con infeliz fortuna, abandonado por soldados +cobardes que después figuraron entre sus asesinos. Pero a bastantes +personas oscuras costó la vida el venir huyendo de Madrid en aquellas +horas. De algunas supe que si no murieron, escaparon con trabajo de +manos de la plebe, empeñada en reputar a los traidores porque no +coadyuvaban a la resistencia heroica que se suponía estaban haciendo a +los franceses los madrileños, resistencia que, bien está decirlo, era +imposible, por ser muy otras las condiciones relativas de la capital y +del poder que vino sobre ella que las de los sitiadores y sitiados de +Zaragoza.</p> + +</div> + +<p>Como prueba del estado de las cosas y de los ánimos en aquellos +días, puede y debe servir la anecdotilla siguiente: Había yo llegado a +Manzanares al quinto día de mi salida de Madrid, según el modo lento +de caminar de aquella época. Deteniéndome, según uso, largas horas en +la mala posada, a poco de estar en ella y en nuestro cuarto, se nos +presentó un mozo sirviente de la casa, alto, robusto y no de la mejor +traza, a lo menos en lo tocante a la seguridad de nuestras personas, +pues su rostro y modos eran insolentes y aun amenazadores. Desde +luego empezó a hablarnos de las cosas políticas que a todos ocupaban +con empeño. «Aquí tienen ustedes, dijo, al hombre que más franceses +tiene muertos en la Mancha». Y entrando en particularidades, comenzó +a contar hechos atroces, que, según es probable, lo eran aun más +referidos que lo habían sido real y verdaderamente, porque su idea y +la de muchos era tener la más bárbara crueldad por virtud, si de ella +resultaban ser víctimas los enemigos, y la jactancia y ponderación del +delito pasaban por blasón de acciones heroicas. <span class="pagenum" +id="Page_118">p. 118</span>Así es que contaba el alucinado mozo que +entrando en un hospital de soldados franceses, había quitado la vida +a los enfermos en sus camas, y que como uno de ellos le dijese (y le +remedaba al contarlo): «<i>Español, agua de tisan</i>», él le había +respondido: «Toma tisana», magullándole los sesos. Mi madre y yo +hubimos de encubrir el horror que tal relato nos causaba, y aun de +murmurar algo como aprobación del hecho, porque en el rostro y modos +del narrador veíamos que más quería decir o hacer que enterarnos de sus +hazañas. Así fue que al cabo de una breve pausa, con gesto amenazador, +dijo: «Y aquí tienen ustedes al que ha de matar a todos los traidores». +Aunque sospechando, o, mejor dicho, viendo a qué se encaminaban tales +palabras: «Bien hecho», exclamé yo, «porque los traidores son peores +que los franceses». A esta frase mía sucedió nuevo silencio, como +si el mocetón titubease; pero al fin, descubriendo la intención que +llevaba en lo que decía: «Dicen», añadió, «que todos los que se vienen +de Madrid son traidores». Ya la acusación estaba hecha, sin rodeos. +Si yo hubiese querido argüir, estaba perdido, lo cual, a pesar de mis +pocos años, conocía, habiendo visto o sabiendo cómo pasaban entonces +las cosas. Quiso mi suerte que tuviese yo una ocurrencia acertada. +«¿Por qué han de ser traidores?», le pregunté. A lo que él respondió: +«Porque se vienen huyendo, en vez de pelear con los franceses». «¿Qué +franceses?», repuse, «Pues qué, ¿no saben ustedes aquí las noticias? +¿No han sabido ustedes que Castaños les ha dado una gran batalla en que +ha acabado con todos los que quedaban en España?». La buena nueva, dada +hasta en lenguaje que era entonces el del pueblo, llenó de alegría a +aquel feroz manchego, de suerte que solo pudo decirme: «¿Qué me cuenta +usted?». «La verdad», fueron mis palabras, «según se supo en Madrid +el día de mi salida». No cabiendo en sí de gozo el hombre, mudando ya +de parecer en punto a juzgarnos traidores, salió presuroso a divulgar +las felices <span class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span>noticias +que yo traía. No corría yo el menor peligro porque fuese descubierto +el engaño, porque, en primer lugar, no podía serlo en breve plazo; en +segundo, quien me desmintiese no habría sido creído, y acaso lo habría +pasado mal, y, por último, aun sabido ser incierta la gran victoria por +mí contada, no se llevaría a mal haberla yo anunciado, suponiéndose que +la había creído, porque el patriotismo consistía en decir lo más grato +al soberano popular, siquiera fuese mintiendo.</p> + +<p>Llegado ya a los términos de Andalucía, solo encontramos un tropiezo +que podría haber sido ocasionado. Llevábamos moneda francesa, que +corría entonces en Castilla y donde quiera habían estado los ejércitos +franceses. El rey Carlos IV había hecho legal el uso de tal moneda, +y novísimamente la Junta Central había renovado el Real mandamiento. +Pero en las provincias no ocupadas, faltando la ocasión, faltaba el +caso de poner en ejecución tal providencia. Así fue que, llegados a +Santa Elena, hubo dificultad en recibirnos las piezas francesas, y +la dificultad iba tomando carácter político, pareciendo la empresa +de defender la efigie de Napoleón un tanto atrevida y arriesgada. +Por fortuna, tuve yo en el mayoral de mi coche alquilado un auxiliar +poderoso, porque en los de su clase no era uso buscar los traidores. +Y como él (según es de creer) traería moneda francesa, la defensa que +hizo de la legitimidad de este instrumento de cambio fue animosa por +lo mismo de no ser desinteresada. «¿Quién es ahora el rey de España? +(dijo); ¿no lo es el conde de Floridablanca? Pues ese manda que corra +esta moneda». Concedida su premisa, hubo de serlo la consecuencia, y ya +desde entonces no tuvimos más disputas sobre punto de tanta importancia +para viajeros.</p> + +<p>Llegamos por fin a Córdoba, donde por tener allí familia habíamos +pensado hacer estancia, que al cabo vino a ser de cerca de dos +meses.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span></p> + +<p>Córdoba estaba sosegada. El primer hervor de la insurrección había +pasado allí. El saqueo de la ciudad por Dupont había dejado ira, +pero también miedo. En Córdoba se había encarnado el levantamiento +en su origen en una persona, la cual había por entonces desaparecido +del teatro, habiéndole sido adversa la fortuna: en don Pedro +Agustín de Echevarri,<a id="FNanchor_25_25" href="#Footnote_25_25" +class="fnanchor">[25]</a> singular personaje, no sin ribetes de locura +en sus rarezas.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_25_25" href="#FNanchor_25_25" class="label">[25]</a> +Para la plebe cordobesa se llamaba Chavarría, y no gustaba oírle llamar +de otro modo.</p> + +</div> + +<p>Por sus extravagancias había en aquella ciudad la causa nacional +sido sustentada con menos ardor que en otros pueblos por la parte +entendida y juiciosa de la población, y a la plebe que le seguía hubo +de parecer amargo que la hubiese llevado a padecer una derrota en el +puente de Alcolea, de lo cual fue consecuencia el saqueo antes aquí +citado. Así es que aún se cantaba alguna coplilla, cuya índole satírica +no habría sido sufrida en otras partes, como es la siguiente:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Pensaban los españoles</div> + <div class="verse indent0">Cargar con toda la Francia,</div> + <div class="verse indent0">Y se vinieron huyendo</div> + <div class="verse indent0">Por la cuesta de la Lancha.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Conseguido el triunfo de Bailén, reinó tranquilidad en las +provincias andaluzas lejanas del teatro de la guerra y a las cuales +solo llegaban noticias favorables, pues nadie osaba darlas de otra +especie. Por esto a mi llegada a Córdoba lo general del pueblo, esto +es, la clase inferior de él, a la sazón predominante, no sospechaba +que estuviese en peligro de caer en poder del enemigo la capital de la +monarquía. De súbito se divulgó que estaba sobre Madrid el ejército +francés. Inquietos los ánimos, pero sin llegar la inquietud a ser +alboroto, se manifestó el justo y natural deseo de tener noticias +ciertas de lo que en los lugares donde estaba lo vivo de la guerra +ocurría. Había en Córdoba <span class="pagenum" id="Page_121">p. +121</span>una Junta, pero de corta importancia, porque la oscurecía +la de Sevilla, a la que en cierto modo había obedecido. La Junta +cordobesa comisionó a un don N. Tenz, prebendado de aquella catedral, +y que antes había sido guardia de Corps, a averiguar lo que pasaba. +Tenz, hombre de no muchas luces naturales o adquiridas, pero tampoco +un necio, buen patricio por otra parte, y aun acalorado parcial de +la causa de la nación, se puso en camino, pero no fue más adelante +que los primeros pueblos de la Mancha, donde tuvo la fatal noticia de +haberse entregado Madrid.<a id="FNanchor_26_26" href="#Footnote_26_26" +class="fnanchor">[26]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_26_26" href="#FNanchor_26_26" class="label">[26]</a> +Llegó a dudar de que hubiese sido tomado Madrid por los franceses +todo un Jovellanos, y eso que siendo de la Central sabía las cosas de +oficio. Así fue que, hablando con don José Pizarro (después célebre +ministro), y diciéndole este que había casi visto entrar a los enemigos +cuando él salía huyendo: «Bien (dijo aquel varón insigne, pero +crédulo); pero ¿no puede haber sucedido que al entrar los enemigos, un +hombre singular, como algunos de aquellos de que habla la historia, +haya conmovido al pueblo excitándole a levantarse, y contenido al +vencedor en el momento de su entrada?». «¡Ah!, eso sí puede ser», +respondió el menos crédulo Pizarro encogiéndose de hombros. El mismo +Pizarro me contó este lance.</p> + +</div> + +<p>Siendo hombre veraz y leal, se volvió a Córdoba, cumplida fielmente +su comisión, y con dolor contó lo que había sabido. Pero encontró casi +en todos, no solo enojo, sino incredulidad completa, y aun estuvo a +pique de recibir algo más que desaprobación y reconvenciones, porque +al cabo no había llegado a Madrid, y contaba lo que le habían dicho +lenguas acaso de traidores. Se amedrentó el buen Tenz, tergiversó, casi +se desdijo, y, lo que es más, llegó a dudar si habría sido engañado. +Vino a ser opinión común que Madrid seguía resistiendo al enemigo, +y esta opinión, si bien vacilante, reinó todo diciembre y aun buena +parte de enero. Al propio tiempo corrían otras noticias contrarias a +tal opinión, y corrían con valimiento, sin que en lo contradictorio +se reparase. Napoleón había <span class="pagenum" id="Page_122">p. +122</span>sido rechazado del puerto de Guadarrama, en parte por las +nieves, en parte por un ejército imaginado, no se sabía si inglés o +español. Napoleón andaba errante: aun sonó que se había refugiado a +la Cartuja del Paular, y no faltó quien afirmase que allí había caído +prisionero. Burlones malignos, ya por ser parciales de los franceses, +o ya por divertirse, se complacían en añadir ridículas circunstancias +a las relaciones corrientes, de modo que hubo quien afirmó haber sido +preso Napoleón disfrazado de monje en el coro de la misma Cartuja.</p> + +<p>No llegó la credulidad a punto de recibir como verdades tales +desatinos.</p> + +<p>En tanto, la Junta Central se había establecido en Sevilla, +encargándose del gobierno supremo de España. Nadie se le disputó a las +claras; pero algunas provincias apenas la reconocieron por potestad +soberana, quedando varias de ellas en obediencia imperfecta. En cuanto +al grande asunto de la caída de Madrid, calló la Junta, no publicando +en la <i>Gaceta</i> lo que sabía de oficio sobre tal acontecimiento +hasta cerca de dos meses después de ocurrido.</p> + +<p>Así no presentaba Córdoba, hasta que salí yo de ella al ir +terminando enero, cosa alguna que pudiese llamar la atención, dando +materia a observaciones. Otra cosa debía suceder en Cádiz, adonde +llegué cuando iba a entrar febrero. Pero lo que más me admiró fue +que, al llegar a las puertas de la ciudad, como al presentar nuestros +pasaportes se viese que procedíamos de Madrid, aunque salidos de +aquella población en noviembre, se nos preguntase, como si fuese +todavía casi dudoso, o como si nosotros, al cabo de dos meses de +residencia en una provincia, pudiésemos saberlo como testigos +presenciales, si eran o no real y verdaderamente los franceses dueños +de la capital de la monarquía. No estaban, con todo, tan ignorantes +de lo que pasaba los habitantes de una ciudad que, si contaba a +la sazón pocos literatos, no dejaba de tener por moradores <span +class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span>a muchos hombres de algunos +conocimientos y de buen juicio. Y, sin embargo, tan culta ciudad iba a +ser en breve teatro de un alboroto vergonzoso, mal descrito por todos +cuantos de él han hablado, entre otros por el conde de Toreno, a quien +hubieron de engañar falsos informes: el alboroto de febrero de 1809, +acompañado de un asesinato, y señalado por circunstancias de ridiculez +tal, que en tal ciudad, según había aparecido antes y apareció después, +parece increíble.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch7"> + <p><span class="pagenum" id="Page_125">p. 125</span></p> + <h2 class="nobreak g0">VII.</h2> + <p class="subh2 ws1">UN TUMULTO EN UNA CIUDAD DE PROVINCIA EN 1809.</p> +</div> + +<p>Cádiz en 1809 era entre las ciudades de España una de las de más +cultura. Hoy, si no ha decaído, apenas ha adelantado, siguiendo casi +estadiza cuando otras han ido progresando, y ella hasta en ciertos +puntos perdiendo algo en vez de ganar, si bien hay otros en que ha +mejorado, viéndose allí, como en todo, la compensación inseparable de +las cosas humanas. En esto último, o digamos en la parte de ganancias, +debe contarse el cultivo del entendimiento, señaladamente en materias +literarias, ramo por aquellos días allí muy descuidado, llegando a +parecer hasta ridículos unos pocos, poquísimos jóvenes, que teníamos +pujos de literatos y remedábamos a los escritores de la vecina Sevilla. +En la parte de lo perdido merece contarse el excesivo aseo, el cual, +si hoy se conserva, no está en el punto a que había llegado entonces, +y el general aspecto y modos de los gaditanos, cuyo traje y usos más +tenían de extranjero que de andaluz, o aun de español, salvo en las +mujeres que, al revés, conservaban el vestido nacional en <span +class="pagenum" id="Page_126">p. 126</span>su pureza. Lo que era muy +de notar entonces en aquella ciudad, con razón calificada de emporio, +era la falta de vulgo, esto es, de vulgo insolente y soez, y de ello +aun hoy bastante queda. Y no obstante esto, había sido en Cádiz +feroz, como en otras poblaciones de España, el alzamiento popular, +haciéndose más notable la ferocidad por lo ilustre de la víctima en +que dio prueba de sí: el general don Francisco Solano, marqués del +Socorro y de la Solana, bárbaramente asesinado, después de haber +llevado y sufrido con heroica fortaleza horrorosos tormentos. Nada +parecía más ajeno de la índole y costumbres de los gaditanos que los +movimientos populares, y, con todo, el de últimos de mayo de 1808 +(según relaciones fidedignas, porque yo no lo presencié) a ninguno +de otro pueblo había quedado inferior en violencia. Había habido en +él asimismo una circunstancia singular. Aunque los gaditanos, como +todos los españoles, eran buenos cristianos, tenía su piedad religiosa +otro carácter que el de los pueblos de tierra adentro, no dejándose +sentir, a lo menos en lo aparente, en Cádiz el influjo del clero, +particularmente el de los monacales. Pero cuando pereció Solano, y +quedó señoreada de la ciudad la enfurecida plebe, con armas arrancadas +del parque en las manos de gente de la cual era muy de temer que +hiciese de ellas mal uso, hubo de apelarse a un singular remedio para +recoger aquellos instrumentos de daño, y fue que se encargasen de +hacerlo los capuchinos. Me contaban (mas yo, como aquí dejo dicho, no +lo vi, por estar a la sazón en Madrid) que era curioso espectáculo +el de aquellos religiosos (cuyo hábito distaba más del vestido común +que el de los frailes de otras órdenes, y por lo mismo les daba un +carácter extraño), con grandes canastas o cestos llenos de fusiles, +pistolas y sables que les entregaban, soltándolo todo de buena gana +los que de ello se habían hecho dueños. Resultó de esto conseguir los +capuchinos, si bien por breve plazo, una prepotencia en Cádiz <span +class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span>que nadie les disputaba, +ni aun otros miembros del cuerpo del clero secular o regular, y +ciertamente no los militares ni los empleados civiles. No son ajenas +estas particularidades al suceso del tumulto de febrero de 1809, +principal asunto del presente artículo, destinado a poner recuerdos de +lo pasado a la vista de la generación presente.</p> + +<p>Pero el influjo de los capuchinos estaba, si así puede hablarse, +latente y para aparecer solo cuando la necesidad de algún caso hacía +necesario u oportuno su uso. Otra cosa daba más en rostro en Cádiz, y +era ver la población armada formando una milicia muy semejante a la +que después con el nombre de nacional, y siendo remedo de la francesa, +ha existido en las poblaciones de España, útil por demás a veces, y en +alto grado; en otras ocasiones en no menor proporción perniciosa; digna +de alabanza y de censura; lo primero, por sus hechos patrióticos; lo +segundo, más por su yerro que por su culpa de intención; instrumento, +no para afianzar la libertad, sino para sustentar un partido; casi +necesario en una guerra en lo interior de un Estado cuando es forzoso +no tener ocupado el ejército en guarnición de plazas no amenazadas +de cercano peligro. En Cádiz, desde muy largo tiempo había existido +la llamada milicia urbana, pero existido más en el nombre que de +hecho, y con oficiales más que con soldados, y venida a ser hasta +objeto de risa, pues era conocida con el nombre de regimiento +de la <i>Pava</i>.<a id="FNanchor_27_27" href="#Footnote_27_27" +class="fnanchor">[27]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_27_27" href="#FNanchor_27_27" class="label">[27]</a> +De la antigua milicia urbana fue aprovechada una parte, que fue la de +los artilleros, servicio que lo era exclusivo de los gallegos, los +cuales abundan en Cádiz, siendo de esta provincia todos los mozos de +cordel o esquina, y gran parte de los criados.</p> + +<p class="ti1">Los artilleros gallegos hicieron buen servicio durante +el sitio de Cádiz, y destinados a un lugar de algún peligro, como era +el del castillo de Puntales, no pocos de ellos perdieron allí la vida. +Bien está pagarles este leve tributo en recompensa de sus ignorados +méritos y sacrificios.</p> + +</div> + +<p>El gran movimiento <span class="pagenum" id="Page_128">p. +128</span>de 1808 pedía cosa más viva que poner en pie aquel casi +cadáver. Cádiz, que envió un número muy crecido de voluntarios a los +ejércitos, quiso además que acudiese a la campaña la un tanto numerosa +fuerza que la presidiaba, y como plaza tan fuerte no podía quedar +desamparada, aun estando lejano el enemigo y cercanos los amigos +ingleses dominando los mares, discurriose hacer un cuerpo militar del +vecindario. A formarle concurrieron todos alegremente y con celo. +Nacieron al momento seis batallones numerosos, cuatro de ellos remedo +de la infantería de línea; dos de la ligera. Voluntarios de Cádiz era +su nombre: a poco, y cabalmente por el suceso que voy aquí a narrar, +se le confirió por el Gobierno supremo el de voluntarios distinguidos; +pero el uso común era nombrarlos por un apodo o mote: el de guacamayos +y cananeos. Cuadraba a los primeros la calificación del vistoso +pájaro de la zona tórrida por la naturaleza de su uniforme, que era a +imitación de los del ejército inglés; casaca encarnada, cuello, vueltas +y solapa verde con un ligero bordado en el primero, pantalón blanco +y sombrero de picos, que así se decía el antes por su figura dicho +de tres picos, y hoy, por atroz galicismo, hijo de crasa ignorancia, +dicho por algunos españoles <i>tricornio</i>,<a id="FNanchor_28_28" +href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a> y con más propiedad, +si bien <span class="pagenum" id="Page_129">p. 129</span>con frase +nueva, señalado como sombrero apuntado.<a id="FNanchor_29_29" +href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_28_28" href="#FNanchor_28_28" class="label">[28]</a> +Siendo demasiado vistoso, y también costoso y estorboso el uniforme +referido de casaca larga y sombrero de picos para el servicio diario +en las guardias y patrullas, los voluntarios de línea tuvieron otro, +compuesto de las prendas siguientes: casaca corta de color pardo con +cuello, solapa pegada, y vuelta anteados, pantalón igual a la casaca +en invierno, y de mahón en verano, y sombrero redondo con chapa de +latón blanco y un plumero pequeño, lo cual no disonaba, porque entonces +con sombrero igual cubrían la cabeza los soldados de marina ingleses. +Parecería una ridiculez recordar estas cosas del vestido, si no +viésemos que de olvidarlas resultan inconvenientes. Hoy en un cuadro +(de gran mérito por otra parte) destinado a representar la apertura +de las Cortes de Cádiz en 1810, se ven los españoles de aquellos días +pintados no con el traje que usaban, sino con el de los franceses +de quince años antes, o digamos de la Convención, y tal vez del +Directorio, o del Consejo de los Quinientos.</p> + +</div> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_29_29" href="#FNanchor_29_29" class="label">[29]</a> +Permítaseme aún aquí dar satisfacción a mi manía contra los +corruptores de nuestra lengua. He dicho y escrito (no sin encontrar +aprobadores) que muchos de los galicismos hoy corrientes nacen, no +de haber leído mucho obras francesas, sino de conocer poco el idioma +de nuestros vecinos. Esto sucede a los que traducen <i>tricorne</i> +por <i>tricornio</i>. Llamaban los franceses <i>chapeau à trois +cornes</i> a lo que nosotros sombrero de tres picos. <i>Corne</i> en +francés es, pues, <i>pico</i> en castellano, tratándose de sombreros. +<i>Tricorne</i> es abreviación de <i>trois cornes</i>, y si nosotros +fuésemos a hacer una igual o parecida deberíamos decir tripico, pero +no podríamos porque sería voz ridícula que sonaría como cosa de +<i>tripas</i>. De todos modos, como <i>cornio</i> en castellano no es +pico de sombrero, es tricornio un barbarismo inadmisible. Dicho sea +esto sin esperanza de corrección en los tricornistas.</p> + +</div> + +<p>A los que llevaban por nombre el de la gente infiel de Canaán no +valía tal calificación el ser reputados descreídos, sino el uso de la +cartuchera delante del vientre, conocida con la voz de <i>canana</i>, +que venía bien con el uniforme de las tropas ligeras españolas de +aquel tiempo, chaqueta con alamares ceñida, pantalón igual en color +a la chaqueta, y en la cabeza lo llamado entonces morrión, y después +<i>chacó</i>, que iba anchando según subía. No me ciega pasión alguna +al afirmar que aquellos cuerpos se hicieron merecedores de bastante +elogio, y puede decirse de ninguna censura, salvo en el caso que es +argumento del presente trabajo, y en el cual lo que empezó por yerro, +y hasta por culpa, fue en breve remediado y compensado por un buen +servicio, aunque, si ha de decirse la verdad, ensalzado y premiado con +exceso.</p> + +<p>En los voluntarios de Cádiz se habían alistado solteros, casados y +viudos; padres o hijos de familia; en suma, hombres a quienes, en caso +de haber quintas, tocaba entrar <span class="pagenum" id="Page_130">p. +130</span>en sorteo, y otros que no estaban en igual caso. Como aquí +poco ha dejo apuntado, Cádiz había enviado muchos mozos a las filas de +los defensores de la patria en el campo; pero no todos sus mozos, y de +lo primero estaba muy ufana la población.</p> + +<p>Sin embargo, iba llegando el caso de una quinta. El entusiasmo +que había llevado a empuñar las armas había cesado, o, dígase, los +entusiasmados ya las habían tomado, y los que en estado de usarlas no +lo habían hecho, habrían de hacerlo compelidos por la ley, si ya no +se dejaba sin refuerzos el ejército, muy necesitado de tenerlos en +abundancia. Corrió de súbito la voz que la quinta estaba resuelta. +Entonces hubo en algunos la singular ocurrencia de que a ella no debía +estar sujeta la población de Cádiz, fundándose la pretensión de tal +excepción en dos razones; de las cuales la primera era haber dado los +gaditanos más que su cupo, lo que debía tomárseles en cuenta como +contribución de sangre adelantada; y la segunda, que los voluntarios +estaban haciendo servicio militar, aunque no de campaña ni con el +enemigo al frente. No eran razones tales muy poderosas, ni se dieron +en términos expresos, pero corrían con no poco valimiento, haciéndolas +correr y esforzándolas los que temían y no querían entrar en cántaro, +y acogiéndolas con favor muchos, ya por temor de ver forzados a ser +soldados a sus parientes y amigos, ya por prestarse a creer lo que oyen +afirmar. En esto, gentes sin duda arteras inventaron y propagaron otra +voz, causa de disgusto. Los cuerpos de voluntarios (decían) iban a +salir a campaña por orden del Gobierno residente en Sevilla. Era enorme +desatino la suposición; pues nadie podía pensar en poner los paisanos +de Cádiz armados, los vecinos de la regalada Cádiz, frente a frente con +los aguerridos enemigos a la sazón victoriosos. Pero es común creer +los desatinos, y los que temían entrar en quinta y no querían salir a +campaña daban crédito aparente <span class="pagenum" id="Page_131">p. +131</span>al desagradable rumor, por lo mismo que no se le daban +verdadero, embaucando a los sencillos.</p> + +<p>Por el mismo tiempo había llegado a Cádiz, procedente de Sevilla, +y con no sé qué comisión del supremo Gobierno, de que era parte, el +vocal de la Junta Central, marqués del Villel, señor catalán de ilustre +alcurnia y alguna riqueza. El conde de Toreno en su historia es harto +desfavorable al del Villel, del cual dice que era, en la Junta Central, +de los más opuestos a las reformas y apegado a todos los rancios +abusos. Lo cierto es que el tal personaje era corto en saber, y al +parecer, no largo en luces, de condición desabrida y de insufrible +entono, aunque honrado y buen patricio y caballero. Su entono de gran +señor fue lo que más disgustó a los gaditanos, entre quienes figuraban +en primer lugar los comerciantes, no de los que pasan en otros lugares +con este nombre, sino de clase allí diferente de la de los tenderos, +y de ellos no pocos hidalgos por su cuna y enlazados con gente de la +nobleza inferior. El trato en Cádiz era fino, culto, y aun podría +decirse democrático, tomando esta voz en su mejor acepción; y, como +reinaba la igualdad, era chocante la pretensión de superioridad de la +gente de más alta esfera. El marqués del Villel disgustó, pues, por su +modo de hacer las cosas, más todavía que por las cosas que hizo, si +bien tiene razón Toreno en culparle de haberse entrometido en negocios +privados, averiguando el modo de vivir de las personas, y queriendo +arreglar familias entre sí mal avenidas, y corregir vicios a que no +alcanza, porque se los ocultan fuertes consideraciones, el rigor de las +leyes. Pero es lo cierto que estas pequeñeces, si contribuyeron no poco +a los excesos de que el del Villel estuvo a punto de ser víctima, no +fueron la causa principal que los trajo.</p> + +<p>En la quinta que amenazaba está la causa, si no única, verdadera +del desorden y atentados que voy a referir inmediatamente. <span +class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span>Del ejército francés +solían desertarse bastantes soldados de los numerosos extranjeros +que en ellos servían. Los convidábamos los españoles a la deserción, +haciéndoles presente que ellos también estaban padeciendo bajo el yugo +que contribuían a poner y agravar sobre la cerviz de un pueblo que en +nada se les había mostrado contrario. De desertores tales pocos eran +polacos, porque los hijos de nación tan agraviada casi todos se habían +dado con celo al servicio del emperador francés, de quien esperaban +fuese su redentor, y, siendo celosos de la independencia propia, se +mostraban crueles enemigos de la ajena. Sin embargo, los polacos eran +mirados entre los que componían los ejércitos de Napoleón, si no con +favor, poco menos, y, cuando no los más gratos, eran los más nombrados +entre la gente no francesa que militaba en los ejércitos de los +invasores.</p> + +<p>De los desertores de que acabo aquí de hablar se habían formado +algunos batallones o regimientos, y a uno de ellos se dio la orden de +pasar a Cádiz, mediando febrero de 1809. Coincidió esto con el temor +de la quinta, con las patrañas a que el mismo temor dio origen, con el +disgusto que daba el marqués del Villel, y también con el mal aspecto +de la causa pública, siendo señaladas y repetidas las ventajas que a la +sazón alcanzaban las tropas francesas sobre las españolas. Dondequiera +abundaban combustibles hacinados, y en Cádiz causaron un incendio.</p> + +<p>La chispa o la mecha que prendió fuego a tantas materias preparadas +para recibirle y extenderlo fue la próxima llegada del batallón +de desertores. De repente se oye una voz terrible: Cádiz estaba +vendido: los voluntarios iban a salir, y en su lugar iban a entrar +los polacos (a los cuales el vulgo gaditano, acostumbrado a hablar de +barcos, y habiendo de estos una clase con el nombre <i>polacras</i>, +llamaba <i>polacros</i>). La Central era bien o mal obedecida, pero +lo era solo en los puntos capitales; merecía <span class="pagenum" +id="Page_133">p. 133</span>a veces aprobación y la conseguía, pero no +inspiraba plena confianza, porque no estaba en posesión del afecto +popular, que en cada provincia quedaba reservado a sus respectivas +juntas. No era de extrañar que en tal cuerpo hubiese traidores. De +todos modos, lo necesario, lo urgente era impedir la entrada a los +<i>polacros</i>, de lo cual era consecuencia necesaria, aunque de ello +no se hablase, que los voluntarios no saliesen. La voz propagada fue +señal de un tumulto. Los fanáticos honrados de la clase inferior, y +los amantes de desorden, a quienes sucesos poco lejanos habían dado +ser y valor, acudieron a una señal, que lo era en su sentir de la hora +de volver, a su modo, por la causa de la patria, siempre puesta en +peligro por los traidores. El tumulto estalló y creció. Los alborotados +salieron en tropel voceando y amenazando por la Puerta de Tierra, por +donde venían, estando ya cercanos, los mal encubiertos enemigos a +quienes era necesario hacer frente. En el camino que va de Cádiz a unir +la ciudad con lo demás de España, se alza hoy, y entonces comenzaba a +alzarse, una obra de fortificación, llamada la Cortadura, porque lo +era en el arrecife o calzada, formándola un simple lienzo o cortina +flanqueada por dos baluartes, y bañada por el mar por uno y otro +extremo. Había comenzado esta obra don Tomás de Morla, destinándola +a impedir que los franceses, si penetraban en la isla gaditana,<a +id="FNanchor_30_30" href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a> +pudiesen bombardear a Cádiz.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_30_30" href="#FNanchor_30_30" class="label">[30]</a> +Es de advertir que la voz «isla gaditana», aunque muy propia, solo +empezó a ser usada entonces. Antes la ciudad de Cádiz no daba nombre a +la isla, y la población, hoy ciudad de San Fernando, era llamada isla +de León, con el aditamento de Real. La isla geográfica dividida de la +tierra firme por un brazo de mar, sobre el cual corre el puente de +Suazo, no tenía nombre.</p> + +</div> + +<p>Digo que la obra estaba solo comenzada, pues quedaba del todo +abierta, y no podía hacer todavía ni una mediana defensa, no obstante +lo cual, había en ella ya cañones. Al llegar los amotinados a aquel +<span class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span>punto, le encontraron +mal defendido, como debían ya saber; pero lo que les probó ser su +triste estado obra de la traición y no de falta de tiempo, fue que, +según afirmaban, hallaron los cañones llenos de arena. Que así fuese +era, no solo posible, sino probable, porque la mar azota con furia +aquellas playas y todo lugar a ella vecino, y sus olas, cuando se +encrespan, traen consigo gruesas cantidades de arena, que sacuden, +despiden y dejan en el terreno a que han llegado o se han acercado +cuando se retiran. Tal vez no había ni aun tal arena; pero si la +hubiese, fácil era vaciar de ella las piezas antes de hacer fuego. No +se paraban a hacer estos juicios críticos los sediciosos. La arena +hallada, o que creyeron hallar, fue un comprobante de la traición. En +esto apareció el batallón que venía de marcha, cansado, pacífico, ajeno +de recelo. Embistió de repente con los extranjeros la turba popular, +nada temible, pues hasta poco numerosa era. No hicieron defensa +aquellos pobres soldados, aunque bien podían, porque hubieron de quedar +pasmados al recibir tal hospedaje. Así es que no hubo ni heridos, pues +los extranjeros, atónitos, se dejaron hasta apalear, pero no mucho, +pues retrocedieron, y con mostrarse sumisos apaciguaron la furia de los +agresores.</p> + +<p>Mientras esto pasaba fuera de puertas, dentro iba agavillándose +la gente alborotada delante de la casa del marqués de Villel. Los +vencedores de los polacos, vueltos triunfantes a Cádiz, aumentaron +la furia de la muchedumbre, si muchedumbre merecía llamarse aquel +número de personas, aunque no crecido, lo bastante para dominar sin +resistencia. El marqués fue declarado traidor, a lo que se siguió +el intento de matarle, como era uso hacer con los traidores. Iba +a ser allanada la casa y muerto el personaje, blanco de la ira +de los sediciosos. Entonces acudieron los voluntarios a defender +a la persona así amenazada. Hasta aquel momento habían sido +espectadores del tumulto, no <span class="pagenum" id="Page_135">p. +135</span>aprobándole, aunque no faltase entre ellos quienes le viesen +con aprobación apenas encubierta, pero no haciendo cosa encaminada +o contenerle. No podía, con todo, aquel cuerpo consentir en que se +cometiese a su vista, estando armado, un asesinato. Así, protegió +al marqués de Villel, salvándole la vida, y le llevó entre sus +filas amparando su persona, mas no sosteniendo su autoridad, hasta +depositarle en lugar seguro. No había entonces más que uno que lo fuese +completamente en Cádiz, aun contando las iglesias: no había más que el +convento de los a la sazón archipopulares capuchinos. Allí quedó el +vocal del Supremo Gobierno de España reconocido por la misma Cádiz, y +quedó, si no en calidad de preso, poco menos. En salvo ya la vida del +marqués, nadie pensó por lo pronto en restablecer el imperio de las +leyes. Pero era necesario que hubiese quien gobernase aquella ciudad +y plaza fuerte, siquiera como titular, porque el gobierno quedaba en +la plebe alborotada. El empleo o puesto de gobernador en Cádiz no +estaba vacante, pues le tenía un don Félix Jones, mariscal de campo, +militar antiguo, cuyos servicios habían sido en la brigada irlandesa +de nuestro ejército, siendo, como declaraba su apellido, su familia +oriunda de Irlanda o de Gales; buen señor, y no mal oficial o soldado, +pero desigual sin duda a la situación en que se veía, y en que estaba +asimismo todo cuanto le rodeaba. Salvó al general Jones de completa +sospecha su apellido británico, y de que le temiesen los alborotados +su flaqueza; pero, si hubo de quedar libre de peligro, en su autoridad +quedó anulado.</p> + +<p>Pasó Cádiz un día en poder de la plebe, pero la de Cádiz, por +fortuna, con alguna rara excepción, está exenta de ferocidad. No +peligraron las casas, ni en general las personas. Se gritaba, pero a +nada se procedía. En tal situación cerró la noche y vino con ella el +sosiego.</p> + +<p>En la mañana del nuevo día aparecieron las cosas sin <span +class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span>notable mudanza. Pero era +imposible que, faltando todo freno a las malas pasiones, faltase quien, +impelido por ellas, se arrojase a cometer un crimen. Desempeñaba a la +sazón el cargo de comandante del resguardo don N. Heredia, a quien +relaciones de su familia con el príncipe de la Paz hacían poco grato +a la opinión popular, y a quien su ingrato empleo forzosamente había +de haber puesto en mal predicamento con la clase algo numerosa, y +nada buena, de los contrabandistas. No había el pobre Heredia tenido +ni la menor parte en la venida de los terribles <i>polacros</i>, ni +en los actos despóticos del marqués de Villel, ni en cosa alguna de +todas cuantas daban motivo al tumulto, pero no carecía de enemigos, +y la hora era propicia para que el que se quejaba con razón o sin +ella de un daño recibido se vengase. No acierto a decir, porque no +llegué a averiguarlo, cómo supo el desdichado que su vida estaba en +peligro, pero ello es que, en vez de esconderse, huyó, no sin ser +visto y seguido en la fuga. Al ir a embarcarse, o ya embarcado, y +a corto trecho de tierra, en una barquilla, fue alcanzado por sus +perseguidores, que le quitaron la vida. Tan inesperado asesinato causó +horror, y se vio que no podía seguir Cádiz sin gobierno. Jones nada +hacía y nada podía, y se ignoraba, no viendo que fuese algo de hecho, +si era o no todavía gobernador de derecho. Resolvió esta cuestión el +nombramiento de un nuevo gobernador militar y político, y la elección, +hecha no puede saberse por quién, recayó en el guardián de capuchinos, +llegando con esto a su apogeo el favor extraordinario de que aquella +orden monástica gozaba; y no sin razón digo a su apogeo, pues desde +entonces empezó a declinar, hasta llegar cuatro años después a un +estado de abatimiento cual nunca le había tenido en España. Había algo +de instinto popular en nombramiento tan ridículo, porque, recelándose +traiciones por todos lados, hubo de parecer la persona de más +confianza la más interesada en que no dominasen los franceses, <span +class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span>y tal pareció un fraile, +pues aunque Napoleón al arrogarse el trono de España y traspasarle a +su hermano, sin darle absoluta independencia, lejos de abolir desde +luego las órdenes monacales, las había reconocido hasta señalarles +lugar representadas por sus generales en las Cortes dispuestas por +la Constitución de Bayona, bien veían los del clero secular, y más +aún los del regular, cercano el fin de su existencia estos, y de su +influjo aquellos con el establecimiento de un poder no favorable a la +libertad política y civil, pero sí desfavorable a todo pensamiento +religioso. Otro tanto veía el pueblo confusamente, como suele él ver +las cosas, y por esto nombró para gobernarle al capuchino, si hombre +poco a propósito para ejercer la autoridad en lo militar, y aun en lo +civil, de toda confianza en cuanto a no entregar la plaza de Cádiz a +los enemigos.</p> + +<p>No puedo acordarme cuánto tiempo duró el gobierno del +buen guardián,<a id="FNanchor_31_31" href="#Footnote_31_31" +class="fnanchor">[31]</a> pero sé que acabó como por consunción +<span class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span>en breve plazo, no +deponiéndole la Junta central, pero sí nombrando un nuevo gobernador +militar y político, cargos desempeñados entonces por una misma persona, +y esta de la clase de los oficiales generales.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_31_31" href="#FNanchor_31_31" class="label">[31]</a> +Está en su lugar contar una anecdotilla relativa a estos sucesos. Venía +en las horas a que la narración de arriba se refiere, navegando para +Cádiz, aun no bien restablecido de una grave herida recibida en la +batalla de Espinosa, el ilustre general de marina don Cayetano Valdés, +tan célebre en España antes y después, y en Cádiz muy particularmente. +Al ir a entrar en el puerto, como pasasen cerca algunas barcas, el +general, deseoso de saber quién ejercía la autoridad militar con que +él había de entenderse, preguntó quién era el gobernador de Cádiz. +«El guardián de Capuchinos», le respondieron desde lejos. Pareció +bufonada de mal gusto al general la respuesta. Pero al hacer igual +pregunta a otra embarcación que pasó, oyó también que era gobernador +de Cádiz el guardián de Capuchinos. Conociendo Valdés que es uso en +las cercanías de Cádiz poner en boga por temporadas un dichete más o +menos o nada chistoso, pensó que era la gracia de uso entonces decir +que gobernaba el guardián de Capuchinos. Pero llegándose al buque donde +venía y deteniéndose a un costado un bote (no sé si el de sanidad +o el del práctico), y reiterada la pregunta, y recibida la misma +respuesta, incomodándose el general de que le viniesen con bufonadas, y +manifestando su enojo, supo con admiración ser el hecho que él deseaba +saber lo que le había parecido burleta necia. De boca del mismo general +he oído, y más de una vez, este lance.</p> + +</div> + +<p>No acierto a decir si fue bien comprendido en Sevilla el alboroto de +Cádiz, pero lo cierto es que hubo aplausos y premios solo hasta cierto +punto merecidos, y poca severidad e imparcialidad en el castigo, ya +dictase tal conducta el error, ya el disimulo.</p> + +<p>A los voluntarios de Cádiz fueron dadas recompensas honoríficas, +el dictado de distinguidos y el uso de los cordones de cadete, todo +ello por haber amparado la vida del marqués, olvidando, o no sabiendo, +o callando que para enfrenar el alboroto, particularmente en sus +principios, cuando era cosa fácil, habían hecho poco o nada. El marqués +del Villel fue llamado a Sevilla y a la Junta, desagraviado con +palabras de aprobación y sin repugnancia suya a salir de una ciudad +en la cual había hallado más sinsabores que satisfacciones. Fueron +presos, creo que sin otros compañeros, dos jóvenes de Cádiz, ambos +instruidos, y que después hicieron mediana fortuna, don Manuel María de +Arrieta y don Pablo Massa, cuyo delito, o dígase cuyo supuesto delito, +pues fueron al cabo absueltos después de larga, pero no dura prisión, +y de una causa enojosa, era haber hecho el papel de representantes +del pueblo alborotado para expresar sus pretensiones. De la quinta no +volvió a hablarse, quedando exenta de ella los gaditanos, bien que en +ninguna población de España creo que fue llevado a efecto con la debida +regularidad y exactitud este modo de reclutar el ejército, poco propio +para días en que el entusiasmo hacía mucho y el poder de la autoridad +era corto, por lo cual acudían a las filas los que querían, y a los +renitentes o reacios nadie podía sacar de su retiro.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span></p> + +<p>Del alboroto de febrero no quedó en Cádiz señal. Pasó allí tranquilo +el año 1809, causando alegría las pocas y cortas ventajas en el +mismo periodo conseguidas por nuestras armas, y dolor los grandes y +multiplicados reveses de las mismas en aquellos días aciagos; pero +reinando la tranquilidad más completa, de suerte que en momentos de +tantas penas tuvo Cádiz la felicidad de no tener historia, mientras +tan llena de sucesos estaba la de otras provincias. Los voluntarios +siguieron prestando buenos servicios, y manteniendo la ciudad en paz y +sosiego, de suerte que hasta el término final de la guerra no volvió +aquella población a ver un alboroto de consideración en sus calles, ni +cayó víctima de la furia popular persona alguna. Recién entrado el año +de 1810 fueron otras las circunstancias, en las cuales Cádiz, si no le +consistieron las suyas señalarse por actos de heroísmo, se acreditó de +fiel a la causa de la patria, haciendo por sustentarla sacrificios no +leves. Además, la ciudad que se entregó al gobierno de un religioso +poco después hizo a la causa de las reformas celoso acogimiento, +sucediendo allí a las doctrinas innovadoras y liberales lo que a planta +llevada a terreno bien preparado para recibirla y criarla lozana, +y, en cuanto no lo impiden desdichas inevitables, fuerte y robusta. +Pero los sucesos desde 1810 hasta 1813 no entran en el propósito del +presente artículo, y como son harto conocidos,<a id="FNanchor_32_32" +href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a> las memorias +que de ellos conservo no <span class="pagenum" id="Page_140">p. +140</span>serán quizá transmitidas a la pluma como parte de los +recuerdos que con desaliño procuro dejar constantes para divertimiento, +si ya no para enseñanza, de la generación presente y de las futuras.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_32_32" href="#FNanchor_32_32" class="label">[32]</a> +Acaba de salir a luz una obra de mucho mérito en su clase, y cuyo +objeto es referir particularidades de sucesos ocurridos en Cádiz, y de +los méritos contraídos por aquella población durante la guerra de la +Independencia. El autor de este librito, que es don Adolfo de Castro, +está ya muy conocido por muchas producciones de su pluma como hombre +de nada común erudición y laboriosidad, a lo cual agrega prendas de +dicción y estilo. Su obrilla contiene mil cosas, muchas de las cuales +conservaba en la memoria quien esto escribe, pensando pasarlas al +papel. Hoy no sabe si lo hará, pues lo que contaría como hasta ahora +ignorado, en gran parte ha pasado ya a ser sabido. Pero si el señor de +Castro ha hecho cuanto es dado hacer a la erudición y diligencia más +prolija, como no vio los tiempos de que habla, sabe y cuenta bien lo +que en ellos pasó, pero no cómo pasó y con la fisonomía de los hombres +y cosas de entonces, lo cual no puede poner a la vista de sus lectores. +Hay, por otra parte, ocurrencias de que son narradores infieles los +documentos existentes, porque callan menudencias conocidas de los que +vivían cuando ellos nacieron, las cuales explican los acontecimientos, +a veces a punto de convertirlos en cosa más o menos diferente de lo que +referidos de oficio aparecen.</p> + +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch8"> + <p><span class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span></p> + <h2 class="nobreak g0">VIII.</h2> + <p class="subh2 ws1">CÓMO SE PASABA BIEN EL TIEMPO EN UNA CIUDAD SITIADA.</p> +</div> + +<p>No vayan a creer mis lectores que al escribir las siguientes páginas me +propongo contar hechos heroicos, ni crean que recomiendo la estancia +en una plaza fuerte, verdaderamente asediada y combatida, como una +situación halagüeña. Intento, al refrescar en la mente antiguas +memorias y pasarlas a la pluma, y de ella a la estampa, poner a la +vista de la generación presente algunas escenas del singular drama +que se representaba en Cádiz cuando estaba al frente, en la opuesta +costa, el ejército enemigo, dueño ya, aunque no bien asentado en +su posesión, sino muy al contrario, de las tres cuartas partes del +territorio español, y representante del poder del imperio francés bajo +el varón más sin igual que vieron todas las edades. Fueron los actos +de heroísmo nada escasos en la guerra que sostuvo España en desagravio +de su honor ofendido y en defensa de su independencia, pero de estos +no hubo de caber parte a los vecinos de Cádiz, si bien muchos de +ellos se señalaron en la campaña, porque su ciudad, protegida <span +class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span>por la naturaleza, les +facilitaba resistir sin estragos ni graves peligros. Así, mal puede +llamarse sitio o aun bloqueo lo que hacían los franceses respecto a la +desde entonces llamada isla gaditana. La relación de unos con otros +beligerantes en aquellos lugares, desde febrero de 1810 hasta agosto de +1812, creó un estado anómalo, compendiando o abreviando a España hasta +tenerla encerrada en reducidísimos límites, pero sin quitar el carácter +de la potencia España a aquella cortísima porción de su territorio. Por +esto, cuando los sitios afamados de Zaragoza y Gerona, y aun los menos +célebres, pero dignos de recordación y alabanza, de Astorga, Ciudad +Rodrigo, Tortosa, Tarragona y algunos más, trajeron a los sitiados +horrorosos males, donde fue probado su heroísmo, a los moradores en +Cádiz y la vecina isla de León (hoy ciudad de San Fernando) cupo en +suerte un buen pasar a corta distancia de los fuegos de un contrario +poderoso.</p> + +<p>Ni con esto pienso rebajar el mérito contraído por una ciudad de +que soy hijo, a la cual conservo amor entrañable. No puede afirmarse +qué habrían hecho los gaditanos puestos en grande apuro, y sujetos +a los más duros rigores de la guerra; pero lo que les tocó hacer lo +hicieron bien, portándose como buenos españoles. Ya en otro lugar de +estos recuerdos he contado que dieron a los ejércitos una buena suma +de voluntarios, y también he referido que el batallón de tiradores +de Cádiz, compuesto si no todo de gaditanos, de moradores de aquella +ciudad y sus cercanías, hizo en Lerín, en octubre de 1808, una gloriosa +defensa, cabalmente en los días en que, amortecida la llama que tanto +brilló en los primeros sucesos del alzamiento, y tanto estrago causó en +el enemigo, empezaba la época de los reveses, no sin mengua del crédito +de nuestros soldados. También he dicho que todo había sido paz y +sosiego en Cádiz desde febrero de 1809 hasta ir a terminar el enero del +año siguiente. Pero entonces, <span class="pagenum" id="Page_143">p. +143</span>invadida la Andalucía con resistencia cortísima de nuestras +escasas y desalentadas tropas, venían con gran poder sobre Cádiz los +franceses. Suya era casi toda España: fuera de la Península ibérica no +contaba el emperador francés con un solo enemigo en el continente. Por +un momento parecía como que flaqueaba en los españoles el propósito de +resistir a todo trance al invasor, dado que la resistencia solo podía +parar en ser vencidos y al cabo sujetos. Sin embargo, nadie pensó en +Cádiz en abrir las puertas a los a la sazón vencedores. Resistir era +tenido por cosa precisa y como natural.</p> + +<p>Uno de los graves inconvenientes con que se hacía necesario luchar +era con la falta de Gobierno. Verdad es que el de la Junta Central, +por un año establecida en Sevilla, había decretado trasladarse a la +isla de León; pero la Junta Central había caído en sumo desconcepto, +por cierto no merecido, a lo menos hasta el punto a que había llegado +en aquella hora. Sabíase confusamente que en Sevilla un medio motín, +con pretensiones de revolución, había sustituido al malaventurado y +desconceptuado Gobierno que lo había sido de España el de la antigua +Junta de provincia, reforzada con algunos personajes malcontentos e +inquietos; pero el recién formado o resucitado cuerpo era a modo de +fantasma o visión, que a soplo mucho menor que el del furioso viento +que todo lo iba barriendo y desbaratando, debía desaparecer resuelto +en humo o niebla. Cádiz no hizo caso del recién nacido poder, ni del +antiguo, que reputaba difunto, y apeló al recurso de aquel tiempo, +en que era fácil y común nombrar gobierno creando una Junta. De ella +hizo cabeza el que era gobernador militar y político de la ciudad, el +general don Francisco Javier Venegas; militar antiguo, general que +había mandado con varia fortuna, literato, caballero cumplido con mucho +de cortesano, aunque poco había vivido en la corte; hombre, en fin, de +los que aciertan a ganarse las <span class="pagenum" id="Page_144">p. +144</span>voluntades. Los demás de la Junta fueron nombrados por +un método regular y por elección indirecta, que era lo que privaba +entonces, o, digamos, el único sistema electoral conocido.</p> + +<p>Sentado ya que había de resistirse y nombrada Junta, la cual, por +supuesto, a ninguna autoridad superior obedecía, a lo menos en algún +tiempo, quedaba y era urgente llevar el propósito a efecto.</p> + +<p>Si algo podía disminuir el valor de la animosa resolución +de defenderse, era la firme fe de que Cádiz y aun la isla eran +inexpugnables. Ya había pasado por tal Despeñaperros, y acababa de +desmentirse su alto concepto; pero un caso no probaba contra otro; +sucediendo, como en otros lances de la vida pública o privada, ser vana +en su significado la palabra escarmiento, no solo en cabeza ajena, +sino a menudo hasta en la propia. En cuanto a la ocasión de que voy +hablando, se veía el puente de Suazo echado sobre un brazo de mar +con agua harto profunda; baterías rasantes a los lados del extremo +que va al continente; alrededor, por la parte de afuera, salinas +pantanosas, donde solo puede andarse por angostísimos pasos conocidos +solo de los salineros, y fuera de los cuales perece hundiéndose quien +temerariamente se arroja a pisar el terreno engañoso; y se colegía +de todo ello, no si razón, pues acreditó después la experiencia ser +muy fundada la confianza, que obstáculos tales no podían ser vencidos +por los agresores. Pero se olvidaba que la ciencia y el valor en la +guerra superan los más formidables, y que para la defensa de puntos, +aun siendo fortísimos, se ha menester gente numerosa que los presidie. +Esto faltaba en Cádiz, y porque inesperadamente fue suplida esta falta +pudo la isla gaditana tener al frente al poderosísimo enemigo durante +treinta meses y días, sin peligro casi, con pocos inconvenientes, y de +modo tal, que la vida allí vino a ser, no meramente tranquila y cómoda, +sino agradable y divertida. <span class="pagenum" id="Page_145">p. +145</span>Fuese como fuese, aun con la escasa fuerza que había en +Cádiz y la isla de León comenzó a prepararse la defensa. De la del +puente de Suazo no trató inmediatamente el vecindario de Cádiz, +dejándola a cuidado de la autoridad militar entonces obedecida. Pero +las inmediaciones de la ciudad podían ser puestas en estado de buena +defensa, construyendo y asimismo derribando lo necesario a dificultar +su empresa a los sitiadores que se veían en perspectiva. Tenía Cádiz, +y tiene otra vez hoy, fuera de la punta de tierra, por donde solo +puede ser atacada, buen número de casitas y jardines, pobres o chicos, +aunque aseadas y bonitas las primeras, áridos los segundos, a los +cuales envía de continuo el mar grandes cantidades de arena, cuya +humedad salitrosa en breve desaparece, volviéndose seca y enemiga de +la vegetación, aunque no a punto de destruir la que existe, pero sí +de dejarle poca belleza o frescura. Estos edificios era forzoso echar +por tierra, dejando llano y liso el terreno donde, llegando ocasión de +ello, pudiese jugar bien la artillería de la plaza. Aun antes de venir +a caso tal, convenía detener al enemigo agresor, y particularmente en +lugar tan distante que desde él no pudiese mortificar al vecindario +y destruir el caserío, arrojando a la ciudad bombas. Para ello había +sido trazada y empezaba a levantarse la Cortadura que ya he descrito en +otro artículo de estos mis recuerdos. Poco se había adelantado en ella +desde que, once meses antes, había sido teatro donde fue representada +la escena de la supuesta traición descubierta y del fácil vencimiento +de los <i>polacros</i>. El lienzo de cantería estaba hecho, así en la +parte de la cortina como en la de los baluartes, pero por otras nada +había, faltando aún el terraplén o piso de la muralla.</p> + +<p>A remediar tales males o peligros acudió solícito todo el +vecindario de Cádiz, quiero decir, todos los vecinos varones y no +impedidos. Era de ver el gentío que poblaba las <span class="pagenum" +id="Page_146">p. 146</span>afueras de aquella linda ciudad, todo +él compuesto de trabajadores aficionados. Como sucede en ocasiones +semejantes, reinaba entre el bullicio la alegría, sin que se pensase +en que la causa de tal concurrencia más era para dolerse que para +alegrarse. Frailes robustos, de aquellos de que sacan copias los +enemigos de las órdenes monásticas para ridiculizar sin razón a todos, +asidos de gruesas sogas tiraban de parte de las casitas destinadas a +ser derribadas, y en breve las igualaban con el suelo, entre risas y +pullas de las que solían usarse con los de su hábito, a los cuales a +un tiempo, con notable contradicción, se tributaba respeto y se hacía +objeto de sátira, a veces grosera, mientras ellos, acostumbrados +a recibir tiros de saetas sin punta y arrojadas sin intención de +dañarlos menoscabando su poder o influencia, correspondían de buen +humor con dichetes iguales a los de que eran objeto. Hombres de todas +las edades, cuyos vestidos declaraban ser su condición y situación +en la vida social cuando menos acomodada, formando cadena, pasaban +de mano en mano espuertas llenas de tierra, revueltos con gente de +inferior clase para la cual era más fácil, aunque en ellas no fuese +costumbre, tal trabajo. Suplían el celo y el número la falta de fuerzas +o de habilidad, y animaba a los trabajadores ver cuánto adelantaban, +porque en poco tiempo quedó levantado el alto terraplén, que apisonaban +otros a costa de salir con los brazos, si no lastimados, doloridos.<a +id="FNanchor_33_33" href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_33_33" href="#FNanchor_33_33" class="label">[33]</a> +Me acuerdo del buen humor con que acudíamos a trabajar, formando +una como cuadrilla los que solíamos concurrir a la tertulia de la +marquesa de Casa-Pontejos, madre de la excelentísima señora marquesa de +Miraflores. Eran estos, entre otros, el duque de Híjar (Agustín), poeta +si no de gran mérito, no del todo malo, y regular literato; el actual +duque (entonces conde de Salvatierra); el conde de Casa-Tilly (después +marqués de Iturbieta); el que llevaba por su mujer el título de +Casa-Pontejos; don Fernando Silva (no el afamado corregidor de Madrid, +don J. Vizcaíno), y algunos más hoy borrados de mi memoria, y todos, +menos el duque de Híjar y yo, salidos ya al teatro del mundo. ¡Con qué +alegría y ardor pasábamos de mano a mano las espuertas de tierra, y +las contábamos para gloriarnos de lo activo de nuestro trabajo! No así +con el pisón, pues yo le hube de tomar creyéndole obra poco penosa, y +tuve que soltarle en breve, lleno de dolores en los brazos. Una enorme +caldera llena de arroz con buenos tasajos servía para reponernos de la +fatiga, y metíamos en ella nuestras cucharas, de palo, pero limpias y +cada día nuevas.</p> + +</div> + +<p>Duró cosa de <span class="pagenum" id="Page_147">p. 147</span>una +semana este trabajar de todos sin orden ni regla, pero al cabo del +breve plazo que acabo de decir, entró un arreglo dispuesto por la +autoridad, que fue dividir la ciudad en barrios para el trabajo, y +hacer que cada día fuesen los de aquel al cual tocase a hacer la +necesaria faena. Ni aun por esto, a pesar de que ya privaba algo al +trabajo de su calidad de voluntario, cesó el celo durante algunos días; +pero empezó la hora en que con el cansancio venía la tibieza, perdiendo +además la obra el atractivo de la novedad, si bien por fortuna entonces +lo más urgente estaba hecho, y por otra parte quedaba muy disminuida +la importancia de la Cortadura, porque otro era ya el punto destinado +a tener a raya el poder francés, salvando la independencia de España +y, aun bien puede afirmarse sin jactancia, por consecuencia de la de +España la de Europa, rescatando gobiernos y pueblos la que tenían +perdida.</p> + +<p>Mientras se trabajaba en la Cortadura, y era esto el principal +entretenimiento de los gaditanos, la inesperada aparición del duque +de Alburquerque con su división, con dar guarnición suficiente a las +líneas del brazo de mar que va desde la <i>Carraca</i> a <i>Sancti +Petri</i>, aseguró la posesión de la empezada a llamar isla gaditana a +los sustentadores de la independencia.</p> + +<p>No es asunto de las presentes páginas contar de nuevo la historia de +aquellos días, referida ya por mejor cortadas <span class="pagenum" +id="Page_148">p. 148</span>plumas, y hasta por la misma, tosca y pobre +como es, de que salen estos renglones. En ellos me propongo solo decir +lo que a la historia no compete, por ser demasiado humilde; lo que han +callado quienes lo vieron; aquello de que hoy existen pocos que hayan +sido testigos presenciales; pocos, y que parecemos ruinas en pie, pero +en quienes no está mal, cuando podamos, que hablemos, pues no somos +piedras, y que presentemos a la generación presente algunos cuadros de +costumbres donde conozcan las de sus abuelos.</p> + +<p>No obstante estar preparados a todo, la aparición de los franceses +al frente de Cádiz no dejó de producir un efecto desagradable, o, +cuando menos, solemnemente triste. Era el día 5 de febrero. Brillaba, +como suele allí casi de continuo, el sol, siendo no infrecuentes, pero +sí de corta duración, los nublados; y la atmósfera, pura y despejada, +rival, si no superior a la de Madrid en sus bellos días, permitía ver +los objetos distantes con claridad asombrosa.</p> + +<p>En la expectativa del poco grato espectáculo cuya aparición era +segura y se veía próxima, estaban los moradores de Cádiz, armados +muchos de ellos con anteojos, poblando torres y azoteas, y la muralla +que mira al norte, clavada la vista en la contrapuesta costa, y de ella +en el punto llamado de Buena Vista, por donde es el camino de Jerez al +Puerto de Santa María, principal medio de comunicación de lo interior +de España con las poblaciones que rodean a Cádiz. De repente se divisa +polvo: a poco aparecen tropas de caballería, reflejando un tanto la luz +del sol las capas blancas y cascos de acero de los dragones franceses +que venían delante de las demás tropas de su nación, en ordenanza como +de quien no espera tropezar con oposición alguna inmediata. Singular +cosa era ver aquella gente, a la par odiosa y temible al pueblo +español, y verla sin recelo, aunque no para recibirla como a amiga; +efecto ello de la disposición de aquellos lugares. Así es, que si +<span class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span>nadie los vio con +gusto, no hubo quien los viese con miedo, y hubo de suceder, aun a los +tímidos, lo que al cordero de la fábula, que en el bien guardado redil +hasta llegaba a echar fieros y retos al lobo.<a id="FNanchor_34_34" +href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_34_34" href="#FNanchor_34_34" class="label">[34]</a> +No esta de más repetir aquí la noble y sencilla respuesta, dada por +Cádiz a la intimación hecha por los franceses para que se sujetasen +a José Bonaparte: «La ciudad de Cádiz, fiel a los principios que ha +jurado, no reconoce otro soberano que al señor don Fernando VII». Y +tampoco parece excusado renovar aquí la memoria de los agravios y +calumnias de la historia de <i>El Consulado y el Imperio</i>, de M. +Thiers, que en lo referente a otros pueblos que al francés, no pasa de +obra de invención. Dice el calumniador de España que los habitantes de +Cádiz, muy confiados en la fuerza natural de su ciudad y en el apoyo +de las tropas inglesas, dieron suelta a sus pasiones, <i>opusieron +insultantes bravatas a las intimaciones de los franceses, y anduvieron +alborotados, divididos, mofándose unos a otros, y todo ello +impunemente</i>. A esto hay quien llame historia, e historia exacta e +imparcial. Bien que ya va despertando el mundo en cuanto a la obra de +Thiers. Los ingleses, que la llevaron con paciencia, comienzan a probar +sus falsedades. Hasta hay ya franceses que la censuran con rigor. Y +es de creer que se arrepientan de haberla alabado como imparcial y +verídica españoles a quienes alucinó su indudable gran mérito; mérito, +sin embargo, oscurecido por gravísimas faltas.</p> + +</div> + +<p>No tardaron los franceses en acercarse al puente de Suazo. Entonces +empezó a correr la noticia de que, adelantándose a reconocer las +baterías, algunos pocos dragones hubieron de aventurarse a pisar el +terreno de las salinas, en el que se hundieron caballos y hombres hasta +quedar sepultados, lo cual se celebraba con risadas, ponderándose el +apuro que debieron tener al ir hundiéndose en el fango con la ferocidad +con que celebra la pasión la desventura de un contrario aborrecido. +No sé si fue cierto este suceso; pero bien pudo, y, fuese o no +verdad, sirvió para confirmar en la opinión de que era aquel terreno +intransitable, dando a los que estaban detrás de él seguro amparo.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span></p> + +<p>A pocos días ya no fue el puente de Suazo el límite entre el reino +que dominaba el intruso José y el que reconocía por rey al cautivo +Fernando. El duque de Alburquerque salió de la isla de León, y ocupó +un puesto que dista de ella sobre un cuarto de legua, donde había un +portazgo, y que estaba vecino al caño de Zurraque. No sé por qué no +le disputaron la posesión de tal punto los franceses. Ello es que, +teniendo condiciones para la defensa iguales a la del puente mismo, +y además la ventaja de ser punto más avanzado, se plantó allí una +batería llamada del portazgo, la cual no fue ni siquiera formalmente +atacada por el enemigo durante los treinta meses que siguió al frente +de aquella España en compendio, y el poder que se dilataba hasta las +riberas del Báltico hubo de respetar aquellas obras de pobre aspecto, +pero de verdadera fortaleza.</p> + +<p>Quedó, pues, la isla de León segura a la par que la ciudad de Cádiz. +Así es que en ella murió legalmente la Central e hizo su testamento, +instituyendo por heredero al Consejo de Regencia. Allí se estableció +este y tomó el carácter de Gobierno Supremo de España, sin que se le +negase Cádiz, aunque por lo pronto no se le reconociese del todo, +siendo objeto de su amor exclusivo, cuando el amor no era corta parte +del poder de la autoridad, su nueva Junta.</p> + +<p>La isla de León vino a ser para los gaditanos lo que para Madrid +un Sitio Real cuando en él residía la corte, lugar donde era común, +y con frecuencia necesario, ir para negocios, y asimismo a veces +para diversión y recreo. El camino estaba en buen estado, y era +completamente seguro, pues ni aun cuando pudiesen alcanzar allí los +fuegos de los franceses, malgastarían ellos su pólvora o municiones en +disparar a blanco incierto, donde, aun acertando un tiro, sacarían de +esto muy escasa ventaja.</p> + +<p>Febrero, marzo y parte de abril fueron para las dos poblaciones +<span class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>asediadas una +época de tranquilidad. Algo molestó al principio la carestía, pero +cesó pronto, recibiéndose toda clase de auxilios de lugares vecinos +y lejanos y de tierras extrañas. Estando aliados los españoles con +los ingleses, participaban de la dominación de estos en el mar para +traficar en toda clase de géneros. Galicia, libre de franceses desde +junio de 1808, y nunca vuelta a ocupar por ellos, aun cuando se +enseñorearon de poco menos que toda España, enviaba a sus hermanos +de la isla gaditana los abundantes productos de sus árboles, pastos +y corrales; los otros pueblos de la costa de España, especialmente +los de Andalucía, no bien salían de ellos los soldados franceses, que +mal podían estar en todas partes de continuo, cuando se ponían en +comunicación con la España de que eran parte, la cual existía allí +donde estaba el Gobierno nacional, o, digamos, donde se reconocía +estar la cabeza del cuerpo moral llamado patria, cuerpo cuyos miembros +bien podían estar en sujeción al titulado rey José, pero que siempre +se miraban y en efecto eran partes de un todo que no podía dominar la +fuerza material, porque estaba por su índole fuera de su jurisdicción o +de sus alcances. Así es que, como dos meses después de formalizado el +bloqueo, que solo lo era por la parte de tierra, llegaron los alimentos +a un precio razonable, manteniéndose el importante artículo de la carne +de vaca a seis reales la libra de 32 onzas, y las demás carnes y pan en +proporción a esto, y abundando las verduras, frutas y otros regalos. +Los aljibes provistos de agua llovediza, que es delgada y sin sabor, +bastaron a impedir que hubiese sed, sirviéndoles de suplemento algunos +pozos, cuyo contenido, si menos grato, por ser el agua algo menos +delgada, nada tenía de salobre.</p> + +<p>Hostilidades apenas había. Las escuadras inglesa y española +surtas en la bahía, y más aún las numerosas lanchas cañoneras de +ambas naciones, disparaban a veces a los <span class="pagenum" +id="Page_152">p. 152</span>enemigos situados en la costa opuesta. +Asimismo, en las líneas alguna vez se hacía fuego; pero tan inútil uso +de pólvora y el no más provechoso sacrificio de algunas vidas, nada +podían influir en el éxito de la contienda pendiente.</p> + +<p>Un suceso desagradable interrumpió, si no del todo o en todos, +el sosiego material, o el del espíritu en aquel periodo. Pocos días +después de haberse presentado delante de Cádiz los franceses, y en +los primeros días de marzo, en que acertó a ser el Carnaval (del 4 +al 6), rompió un furioso temporal del S al SO tal, que recordó a los +gaditanos el que siguió inmediatamente al combate de Trafalgar, al +cual superó en violencia, aunque no en duración, no habiendo este +último excedido del término de tres días. Hasta a los acostumbrados a +escena tan aterradora como lo es la que presenta la casi aislada Cádiz +cuando, movidas las olas por un viento parecido, aunque no igual, al +huracán, amenazan tragarse aquella tierra baja, expuesta a los efectos +de su furia, horrorizaban el ruido del mar y del viento, la atmósfera +cargada de nubes, la espuma marina cayendo a la par con la lluvia, +los edificios estremeciéndose a los recios embates a que oponían +resistencia, al parecer, si bien no en realidad, por demás flaca y +precaria. A los venidos de tierra adentro hubo de ser objeto de pasmo y +terror espectáculo tan horrible y grandioso. En medio de él, dos de las +reliquias de nuestra antigua marina, y de estos uno el navío de tres +puentes de más porte entre los de nuestra Armada,<a id="FNanchor_35_35" +href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a> fondeados en paraje +poco seguro, porque en lo interior del puerto habrían sido molestados y +aun destruidos por los fuegos de los franceses, garrándoles las anclas +o rompiéndoseles los cables, se fueron con mediana rapidez, pero con +inatajable curso, hacia la costa donde estaba el enemigo.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_35_35" href="#FNanchor_35_35" class="label">[35]</a> +<i>La Purísima Concepción</i>.</p> + +</div> + +<p>Fue <span class="pagenum" id="Page_153">p. 153</span>imposible +socorrerlos, y llegando casi a dar en tierra, fueron desamparados e +incendiados. Aumentaba la pena ver lo irreparable de la pérdida, porque +no era tiempo de pensar en construir buques nuevos. Algo pudo mitigar +el dolor considerar que lo que entonces hizo el furor de los elementos +lo habría venido a hacer en no largo plazo la misma naturaleza por otro +medio, causando en los viejos cascos la podredumbre que trae consigo la +muerte.</p> + +<p>Mediando abril, una mañana empezó a ensordecernos y hasta a conmover +la tierra un espantoso ruido. Las cañoneras, los navíos, nuestras +baterías, las enemigas habían roto un fuego vivísimo y continuado. +Decían los viejos acostumbrados a la guerra que nunca desde el día en +que combatieron con feliz éxito a Gibraltar las baterías flotantes +habían oído los hombres tronar a un tiempo tantos cañones de tan +gruesos calibres. Pasmoso era el efecto que producía; pero, si causaba +dolor considerar que una grande efusión de sangre acompañaba aquel +estruendo (punto en el cual hubo de ser exagerada la suposición, pues, +como sucede en casos tales, no correspondió el estrago al ruido), no +hubo asomo de temor en cuanto a la seguridad de Cádiz o de la isla; tan +firme era la persuasión de ser inexpugnables las líneas, y estar, por +consecuencia, en completa seguridad la plaza, o digamos la ciudad de +Cádiz.</p> + +<p>Un inconveniente de mediana gravedad resultó de aquel tremendo +cañoneo. Se perdió en él Matagorda, castillejo que mal podía +conservarse, quedando los franceses dueños de ambos lados de la boca +del después afamado canal o caño llamado el Trocadero, cuando antes lo +eran de uno solo. De resultas quedó insegura por demás para nuestros +buques la parte interior y abrigada de la bahía,<a id="FNanchor_36_36" +href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a> y aun <span +class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span>casi cortada la comunicación +por mar entre Cádiz y la isla de León, antes, si no tan segura, +tan frecuente como la de tierra.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_36_36" href="#FNanchor_36_36" class="label">[36]</a> +Quizá con alguna inexactitud doy el nombre de bahía al puerto de Cádiz. +Pero hablo como suelen mis paisanos, que así le llaman, diciendo los de +la clase ínfima <i>la badía</i>. El puerto allí es el de Santa María, +o digamos, la ciudad de este nombre. Sin embargo, se dice la boca del +puerto a la entrada del de Cádiz.</p> + +</div> + +<p>Otro mal resultó de la pérdida de Matagorda, que entonces no +se preveía, y fue que desde el cercano lugar llamado punta de la +Cabezuela, pudieron los enemigos arrojar granadas a la ciudad de Cádiz, +reputada hasta allí, y con razón, fuera de tiro, según lo que alcanzaba +la ciencia teórica y había acreditado la experiencia.</p> + +<p>Pasado el susto o desabrimiento que trajo consigo la pérdida de +Matagorda, volvieron las cosas a su estado ordinario. No era este +todavía de tanto entretenimiento y recreo como llegó a ser en 1812, +cuando fue compensada, como después diré, la incomodidad de las bombas +con la multiplicación de las diversiones. Aún no estaba abierto el +teatro, que lo fue mediando 1811. Encerraba Cádiz muchas personas +de alta categoría, o por su cuna, o por su dignidad, adquirida en +el servicio público en una larga carrera. De estos muchos dueños de +pingües y aun cuantiosísimas rentas, pero cuyo caudal consistía en +tierras, como estas, estuviesen a la sazón en país ocupado por el +enemigo, cobraban poco y mal, cuando cobraban algo. Quienes vivían +de sueldo también recibían mermados o con irregularidad los suyos. +Pero había conformidad, porque el mal de muchos no es, como suele +decirse, consuelo solo de los tontos, sino que lo es asimismo de los +entendidos. Las costumbres hubieron de resentirse de la situación, y +España, donde el poder era desde tiempo antiguo democrático, pero la +sociedad no, encogida en el recinto de Cádiz, se amoldó a los usos +de aquella ciudad, donde reinaba la igualdad, pero donde también +brillaba entonces hasta un grado considerable la buena crianza. Era la +política el principal alimento de la conversación; pero la política +para <span class="pagenum" id="Page_155">p. 155</span>las más de las +gentes se reducía a pensar y hablar de los sucesos de la guerra, pues +antes de juntarse las Cortes las cuestiones políticas sobre materias +constitucionales, que poco después embebieron tanto la atención, de +escaso número de gentes eran conocidas.</p> + +<p>La calle Ancha, por las mañanas, la inmediata plaza de San Antonio, +cuando era posible pasear en ella al sol, o, según la frase española, +que tanto golpe da a los extranjeros, tomar el sol, y la alameda, +pobre y fea entonces, pero con deliciosas vistas, estaban atestadas de +gente. La hora de comer para la de la clase superior o acomodada vino +por aquellos días a ser la de las tres de la tarde, ya dadas. Así, el +gentío de ociosos de buen porte que a la hora antes indicada charlaba +y fumaba en la misma plaza de San Antonio o en sus inmediaciones, al +sonar tres campanadas del reloj de la parroquia que lleva el nombre del +mismo santo se dispersaba, yéndose todos en busca de lo que lo general +de españoles llama la puchera, y a que dan los andaluces por nombre +<i>la olla</i>, pero sin añadirle el epíteto de <i>podrida</i>, que +solo a ciertas ollas cuadra.</p> + +<p>Trasladado en mayo el Consejo de Regencia de la isla de León a +Cádiz, tuvo algunas, pero pocas, creces el vecindario; pero la isla de +León, convertida en mero puesto militar, no dejó de seguir animada, por +ser numeroso el ejército que allí tenía su cuartel general, del cual +eran parte las tropas aliadas inglesas, y un regimiento portugués, y +además porque residía todavía en aquella población alguna oficialidad +de marina, a lo cual se agregaba haber ido a establecerse en el mismo +lugar unas pocas familias a quienes parecía mansión estrecha la de +Cádiz.</p> + +<p>La vida así pasada era uniforme, y si libre de sustos, no ajena de +fastidio. Pero llegó el día de abrirse las Cortes, con lo cual quedó +abierto campo a la actividad individual, o, dicho con más propiedad, +a la del pensamiento; y con avivarse las facultades vinieron a pedir +más alimento, <span class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span>y, de +resultas de ello, el cuerpo de la sociedad, sintiéndose más fuerte, +buscó y encontró con qué ejercitar su fuerza y satisfacer sus lícitos +apetitos.</p> + +<p>En muchas cosas hace ventaja la generación presente a la de los +días pasados, porque sabe más y piensa más, y aumenta el caudal de su +entendimiento y discurso, allegándole los tesoros de la experiencia. +Pero tal vez siente menos que sentíamos, o, a lo menos, no siente con +igual viveza. Si no carece de fe, no puede blasonar de tener mucha, +y esto hasta un bien es, en cuanto evita abrazar una fe errada, y +sustentarla y propagarla; pero es un mal, y no leve, porque encoge y +apoca el pensamiento y embota los afectos, si no del todo, quitándoles +la viveza.</p> + +<p>No comprenden los hombres de ahora el entusiasmo con que en 1810 +acogimos unos pocos, que pronto en la isla gaditana fuimos muchos, +la reunión de las Cortes. Los que eran gratos ensueños, halagüeñas +visiones, hijas de nuestra lectura, y enseñoreadas de nuestra fantasía, +pero sin pasar de la clase de deseo, habían llegado a ser realidad, +harto bien a duras penas conseguido. En el estado de las cosas bien +merecía ser calificado aquello de locura, pero locura sublime.</p> + +<p>Me acuerdo de que en uno de los primeros días de las sesiones +de las Cortes generales y extraordinarias (hubo de ser el 28 de +septiembre, pero de la exactitud de la fecha no estoy cierto), estaba +yo en la isla, cerca del pobre teatro donde los representantes de +la nación celebraban sus sesiones. Estábamos en la calle, porque el +Congreso celebraba sesión secreta. En medio de un corrillo, de que +era yo parte, aparecía la figura severa, pero satisfecha por demás +en aquella hora, de don Manuel José Quintana. Sabíamos que se estaba +tratando en la sesión, entre otras cosas, del negocio del duque de +Orleans, mucho después rey de los franceses. Este alto personaje +había venido a España solicitando el mando de un ejército; llamado +por <span class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span>el regente +Saavedra; mal apoyado por el mismo cuando ya le tuvo en Cádiz; a quien +habían hecho viva oposición el gobierno inglés y el ministro de Estado +español, Bardají; del cual se decía que los diputados por América +querían hacer algo correspondiente a su clase de personaje de la regia +estirpe de Borbón, y sobre quien, después de un debate en secreto, +habían dispuesto las Cortes, o en aquel mismo día o en el anterior, +que saliese inmediatamente de España. Nadie sospechaba o conocía las +buenas calidades de aquel príncipe, acreditadas desde 1814 hasta 1830 +en Francia, y después en diecisiete años y medio de reinado, en que +conservó a los franceses en libertad y prosperidad, llevando tal pago +cual solo merecía el tirano más aborrecible. Sabíase confusamente que +había militado con gloria en los ejércitos republicanos, lo cual, +por cierto, no le recomendaba a la gente del pueblo español, adicta +con entusiasmo a la monarquía; constaba que estaba reconciliado con +su familia, y casado con una princesa de la familia real de Nápoles, +lo cual le hacía mal visto por quienes, odiando a Napoleón, eran, +con todo, parciales acalorados de las ideas de la revolución por +él terminada en provecho de la autoridad despótica, y por último, +era francés, y esto solo bastaba para que el vulgo le recibiese con +sospecha y aun con mala voluntad; consideración esta bastante a +alejarle de todo poder o influjo, habiendo de redundar el que pudiese +dársele por corto plazo en daño ajeno y hasta en el suyo propio. Así +era aplaudida la resolución de las Cortes contraria a su persona. Con +este motivo, Quintana dijo que los tiranuelos de Nápoles, Portugal +y Cerdeña estaban dando pasos encaminados a adquirir el mando o +influencia superior en España, y que era vano su intento, atendido el +espíritu de las recién congregadas Cortes; y en todos cuantos allí +estábamos escuchando causó no solo aprobación, sino placer oír tratar +de tiranuelos a los pocos reyes nuestros aliados, y ver que había +<span class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span>llegado en España la +hora en que el poder popular trataba al trono como de igual a igual, y +en algún caso como a inferior. Estábamos en aquellos momentos comunes +en la historia en que los poderosos están caídos y exaltados los antes +humildes, de lo cual se sigue por lo pronto, no la igualdad, sino un +trocar de papeles en que los nuevamente encumbrados cobran la soberbia +o el entono que en los recién venidos a menos afeaban.</p> + +<p>Mientras esto pasaba, y seguía la sesión secreta, y los corrillos no +amenazadores ni inquietos, sino satisfechos y curiosos, continuaban en +sus conversaciones, afanándose por averiguar lo que estaba pasando en +el Congreso, sonó ruido de caballos que se acercaban, y a poco asomó en +la angosta calle, teatro de la escena que voy describiendo, el duque +de Orleans vestido de general español, que claramente venía a entrar +en el Congreso. Se apeó, en efecto, a la puerta del teatro, pero no a +la principal, sino a la del vestuario, estrecha y mezquina, como lo +era todo en aquel pobre edificio. Por ella entró el príncipe y allí +le perdimos de vista, pero no del todo, pues hubieron de reducirle a +tomar asiento en un pasillo o cuarto oscurísimo, de modo que por entre +las puertas entreabiertas asomaban sus piernas, más visibles, porque +llevaba calzón corto de grana y media de seda, impropias prendas para +quien venía a caballo, pero sin duda preferidas por el que las llevaba, +porque se presentaba con el carácter de capitán general del ejército +español. Con notoria y ridícula injusticia mirábamos todos el acto del +príncipe en venir a las Cortes como un insulto, y con malignidad nos +recreábamos en notar que no se le daba entrada, y que estaba haciendo +como de portero. El color encendido del calzón seguía dando señal +vistosa de su presencia en aquel sitio, y nos atropellábamos para +clavar la vista en aquel objeto, siendo nuestro afán cerciorarnos de +si entraba o no, y nuestro deseo que no entrase. Quedamos plenamente +satisfechos, <span class="pagenum" id="Page_159">p. 159</span>porque, +pasado algún tiempo, vimos movimiento en las piernas tan observadas, +pasando el muslo de la horizontal a la vertical, esto es, poniéndose +en pie el príncipe, cuyo cuerpo entero asomó inmediatamente a la +puerta en ademán de quien iba a salir despedido, como hizo al momento. +Montó de nuevo el duque de Orleans a caballo; saludó con cortesía, +pero con mal gesto, a los circunstantes, que le vieron ir desairado, +si no con insulto, pues no llegó a tanto la locura, con satisfacción +no disimulada. Al día siguiente se embarcó el príncipe francés, y dio +la vela de vuelta a Sicilia, no volviéndose a pensar en él durante +largos años en España, ni durante tres o cuatro más en lugar alguno del +mundo.</p> + +<p>Al nuevamente abierto Congreso atendían todos. Por la primera vez +se oía en España hablar en público a otros que a los predicadores o +abogados. Encantaba y arrebataba tal novedad, de suerte que nacieron +y crecieron reputaciones que hubieron de conservarse hasta nuestros +días, mereciéndolas quienes las alcanzaron por sus virtudes y servicios +eminentes a la causa pública, si no por su talento oratorio; sentencia +desfavorable de que es razón excluir al ilustre Argüelles, aunque este +mismo no pareció a una generación posterior lo que al auditorio de +las Cortes de Cádiz. Era además común entonces leer discursos, de los +cuales muchos eran celebradísimos leídos, pero oídos causaban el mal +reprimido fastidio con que infaliblemente es oído lo que se lee cuando +es largo, salvo en algunas piezas de verso.</p> + +<p>Pero hasta febrero de 1811 no vinieron las Cortes a Cádiz, y los +gaditanos no pudimos estar de continuo en la isla, donde no abundaban +los alojamientos y los buenos escaseaban. Hízose, pues, necesario saber +lo que pasaba en el Congreso, y saberlo sin demora, y para el intento +servían los periódicos, que desde luego crecieron en poder, aunque +ya alguno tenía desde que empezó a dominar <span class="pagenum" +id="Page_160">p. 160</span>en las cosas del Gobierno el influjo +popular, lo cual coincidió con el alzamiento de 1808.</p> + +<p>Por desgracia, no contaba Cádiz con periódico alguno como el +<i>Semanario patriótico</i>, muerto en Madrid con la entrada de los +franceses, y resucitado en Sevilla para morir en breve por su propia +voluntad, hija de enojo nacido de pretender el Gobierno escatimarle +la libertad de sus juicios u opiniones, o aun como la <i>Gaceta +de Valencia</i>, célebre por las bufonadas con que comentaba los +folletines del ejército francés, o como la de la <i>Mancha</i>, ya +entonces difunta, o saliendo de tarde en tarde en diferentes lugares. +Pero no mucho antes de abrirse las Cortes había empezado a publicarse +en Cádiz un periódico titulado <i>El Conciso</i>, cuyo reducido tamaño, +no dando cabida a gran número de palabras, justificaba su nombre. Era +el fundador y principal escritor en él un don G. Ogirando, traductor +conocido como tal hacía algunos años, cuya versión de la ópera <i>Une +folie</i>, con el nombre de <i>Una travesura</i>, le había dado +celebridad, más que por su mérito indudable de bien hecha y de castizo +lenguaje, por la que llegó a tener aquella, hoy olvidada, y entonces +y poco antes aplaudidísima música de Mehul, sobre todo, cantada por +nuestro Manuel García. Había asimismo puesto en excelente castellano +el mismo Ogirando la comedia francesa <i>Les Marionnettes</i>, a que +él llamó <i>Los Títeres</i>, obra de Picard, hoy completamente decaído +del alto concepto de que gozó, aunque, en mi pobre sentir, hay más +injusticia en el extremo de su actual descrédito que la había en el de +su antigua celebridad. No sé de qué otros conocimientos podía blasonar +Ogirando fuera del de las lenguas francesa y castellana, siendo en la +última verdadero purista: lo cierto es que no dio grandes muestras de +sí, pero que tuvo fortuna, pues su periodiquillo vivió hasta 1814, +siempre recibido con algún favor, habiéndose desde luego alistado +en el partido que tomó el apellido de liberal de allí a poco. Pobre +cosa <span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span>era <i>El +Conciso</i>, pero tal cual era, si no ayudaba, servía. Recién abiertas +las Cortes, publicó uno a modo de número supletorio, al cual nombró +<i>El Concisín</i>, que venía a dar a su <i>papá</i> noticias de lo que +en la isla iba pasando en el Congreso; obra de escaso chiste, pero de +algún efecto.</p> + +<p>Dicho dejo que con atender a las cosas de las Cortes empezó un +entretenimiento nuevo, que llamó otros. En electo, venido el Congreso +a Cádiz en febrero de 1811, puede decirse que fue su venida principio +de la segunda parte del drama representado en aquella población sitiada +o bloqueada. Hasta para variar, vinieron las bombas o granadas como a +dar aviso de que estábamos en guerra y con el enemigo cercano, pero +con las bombas vino a multiplicarse las diversiones, abriéndose el +teatro y celebrándose fiestas de diversas clases al aire libre; estar +llenos de gente los paseos, animadas con la muchedumbre y buen humor +de los concurrentes las calles y plazas, y en medio de todo esto, +ventilándose con ardor todo linaje de cuestiones, no ciertamente con +los conocimientos venidos hoy a ser comunes, pero con más sinceridad +y calor al sustentar y esforzar errores que hay hoy para defender +verdades, siendo aquello las mocedades de un pueblo, llenas de +inexperiencia y superficialidad, pero ricas en ilusiones, cuyo valor, +en la flaqueza de la condición humana, a veces iguala y en alguna +ocasión supera al de la realidad misma.</p> + +<p>Pintar esto más circunstanciada, aunque toscamente, será asunto a +otra parte de este artículo. Si en él me sucede ver las cosas de mis +mejores días como suelen verlas los ancianos, aun esto servirá para +pintar cómo pensaban y sentían los hombres de entonces, y una voz que +sale de los bordes del sepulcro tendrá algo en consonancia con la +índole de lo que conmemora.</p> + +<p>Hermosa imagen han presentado a la vista y contemplación de los +lectores de todos tiempos los que, narrando y <span class="pagenum" +id="Page_162">p. 162</span>describiendo los sucesos y escenas de la +guerra por nosotros llamada <i>de la Independencia</i>, han pintado a +un pueblo dándose nuevas leyes mientras llovían sobre él las bombas del +enemigo sitiador, dueño además de casi toda la superficie del país a +que la novel legislación estaba destinada. Sin duda hay ponderación, y +no corta, al decir que caían las bombas como lluvia, y más si se tiene +presente que en la misma guerra hubo poblaciones reducidas a escombros, +o poco menos, sin desmayar por esto sus defensores hasta la hora fatal +en que llegó a ser imposible continuar la heroica resistencia. Pero, +según la expresión vulgar, así se peca por carta de más como por carta +de menos, y las bombas arrojadas a Cádiz desde diciembre de 1810 hasta +el 24 de agosto de 1812, si escasas en número, particularmente en los +primeros tiempos del bombardeo, y menos destructoras que son por lo +común tales instrumentos de ruina, no dejaron, andando el tiempo, de +caer con alguna frecuencia, causando molestia y acabando con varias +vidas, lo cual implica que para los habitantes de Cádiz había entonces +cierto grado, si bien corto, de peligro.</p> + +<p>Ya he dicho que, aun tomado por los franceses el fuertecillo de +Matagorda, a lo cual siguió establecerse los sitiadores en la Punta +de la Cabezuela, puesto el más cercano a la ciudad de Cádiz entre +todos los de la costa fronteriza, no se recelaba que pudiesen alcanzar +sus fuegos a la linda población, hecha por breve plazo capital de la +ocupada, pero no sujeta, España. De repente en un día de diciembre, +pasados ya diez meses de tener delante el ejército francés, como +estuviésemos los ociosos, no cortos en número, en nuestro acostumbrado +lugar de reunión en la calle Ancha, llenándola toda de acera a acera +en corrillos de parleros, se difundió la voz de que había caído una +granada o bomba cerca del Hospital de mujeres, esto es, en un lugar +muy del centro de la población. Al oír tal noticia, la primera idea +fue tratarla de patraña. ¿<i>De dónde</i> <span class="pagenum" +id="Page_163">p. 163</span>había de venir tal bomba? Sabido era que de +la costa opuesta no podía ser, pues todos sus puntos estaban fuera de +tiro de la plaza, aun para los morteros conocidos de mayor alcance. +Por mar, sí, era fácil meter bombas y granadas en el recinto de Cádiz, +pero los franceses no se atrevían a asomarse con sus cañoneras fuera +de las bocas del Guadalquivir y Guadalete, y si bien algún botecillo +o lanchilla podía haberse escurrido por entre las fuerzas navales que +protegían la ciudad y bahía, no así una bombardera, que es embarcación +pesada y poco manejable, y ha menester otras que le den compañía y +amparo. Y suponer que lo juzgado bomba fuese un aerolito enorme, no era +menor desatino, y además, de aerolitos poco se sabía entonces, siendo +voz que ni en el Diccionario de la Academia estaba. Con todo esto, la +curiosidad hubo de llevarnos a muchos al lugar que nos daban por teatro +de tan singular suceso. Llegados allí ya, a nadie quedó duda: había +caído una granada de mediano tamaño. Al caer, en lugar de reventar +con estrago, se había abierto como si la hubiese quebrado o rajado la +violencia del golpe. Esto consistía en que en vez de venir toda rellena +de pólvora y con una larga espoleta, al acabar de consumirse la cual +revientan los proyectiles huecos causando grave daño sus cascos, que +suben y se extienden de resultas de la explosión, venía casi atestada +de plomo, y con tan corta cantidad del material destructor, que no era +bastante a lanzar con violencia hecho pedazos el hierro. Veíase, pues, +ser aquel un nuevo invento del arte, en que el aumento de peso se había +hecho necesario para dar más alcance al proyectil que se arrojaba. +No fue agradable esta ocurrencia, la cual podía traer en pos de sí +consecuencias muy superiores a las que tuvo, pero causó más admiración +que terror; y como a la primera granada no siguiesen otras en no corto +tiempo, hasta llegó a creerse abandonada una idea que si había parado +en algo, era en muy poco. <span class="pagenum" id="Page_164">p. +164</span>Olvidadas estaban las granadas cuando vinieron las Cortes de +la isla: sus debates llamaban en gran manera la atención. En las cosas +de la guerra no dejaba de pensarse, pero tal vez menos de lo debido. +Sin embargo, yendo a terminar febrero de 1811, empezó a prepararse +una expedición, de la cual nada menos se prometían las gentes, y aun +el Gobierno, que la derrota del enemigo y el levantamiento del sitio +de Cádiz; porque fuerzas respetables inglesas y españolas, con un +regimiento portugués, salidas de la isla gaditana y desembarcadas en +Algeciras, venían a embestir a los sitiadores por la espalda, mientras +una salida de los sitiados, hostilizándolos por el frente, los reducía +a estar cogidos entre dos fuegos. A la historia toca definir cómo fue +el malogramiento de esperanzas en gran parte fundadas, a pesar de haber +conseguido los ingleses en el cerro del Puerco una victoria indudable, +si bien los historiadores franceses tienen el descaro de afirmar lo +contrario, dando motivo al aserto mentiroso que desavenencias entre los +aliados hicieron inútil la ventaja alcanzada, y que un revés anterior +llevado por nuestras armas había puesto las cosas en tal estado, que +no era posible ya sacar de la expedición ventajas considerables. +Pero lo que por ser pequeño no merece mención en la historia, y si +en una pintura de aquel tiempo, fue el papel que en estos sucesos +representaron, o diciéndolo con propiedad, representamos los +voluntarios de Cádiz. Risa dará a los hombres de ahora la importancia +que dimos a una cosa pequeñísima; pero así éramos, y cuales éramos +debemos ser considerados. Hasta entonces aquella milicia, casi en todo +semejante a la nacional de nuestros días, no había pasado de cubrir los +puestos del casco de la plaza con los anejos castillos de San Sebastián +y Santa Catalina, con su uniforme pardo, o de lucir el encarnado, +remedo del inglés, en la procesión del Corpus y otras fiestas, haciendo +triste figura con sus galas, porque los sombreros de picos o apuntados +con <span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span>que cubríamos +la cabeza, eran diferentísimos en hechura, produciendo esto en la +tropa formada un efecto desagradable a la vista. Pero necesitándose +emplear en la expedición destinada a pelear fuera de la isla gaditana +y en las líneas de esta la numerosa fuerza que las guarnecía, hubo de +resolverse que, saliendo del recinto y murallas de Cádiz, fuésemos los +voluntarios a cubrir los puestos avanzados de la Cortadura y baterías a +ella inmediatas, a no larga distancia de la boca del Trocadero con los +fuertes de Matagorda y Ortluis ocupados por los franceses. Levísimo, o +aun puede decirse ningún peligro había que correr en aquellos lugares; +porque el castillo de Puntales, próximo a ellos, y donde solían llegar +las bombas y balas enemigas, y perderse vidas, no estaba incluido en +los puntos en que habíamos de hacer servicio. Pero así y todo nos +pareció la faena a que nos vimos destinados una verdadera salida a +campaña. Por su orden, los cuatro batallones que figuraban ser de línea +(vulgo guacamayos), y los dos de ligeros (alias cananeos), en seis días +consecutivos marchamos ufanos a nuestra grande empresa, siguiendo desde +entonces en dar guarnición a aquellos puntos. La música de un batallón, +pues solo uno la tenía, fue sucesivamente acompañando a todos en la +primera salida de cada uno. Tuvimos cuidado de hacer nuestras mochilas +lo más pesado posible, para dar prueba a los espectadores, y aun +dárnoslas a nosotros mismos, de nuestra fortaleza, elegimos para romper +la marcha el punto más distante de aquel donde íbamos a parar, a fin +de hacer con lo trabajosa más meritoria la jornada, y, acompañando con +el canto la música instrumental, entonando las canciones patrióticas +de aquellos días, en los cuales, como desde 1820 hasta 1823, era uso +dar muestras del patriotismo en el canto, caminamos entre aplausos, y +anduvimos una buena media legua con nuestra carga sin sentir fatiga; +¡tan ligero hacía el peso el nada fundado pero sí sincero entusiasmo! +Años <span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span>después, la +milicia nacional de Madrid hizo muy superior servicio con igual celo, +justificando con mayor motivo el entusiasmo que en ella inunda, y +en días más cercanos del nuestro, cuerpos de milicias nacionales +movilizadas han acreditado su buena voluntad y sufrimiento, en servicio +de campaña, si no en combates; pero en los días de que voy hablando, +obrábamos y sentíamos dominados por el hechizo de la novedad, y si +bastante había ridículo en nuestro orgullo, merecíamos indulgencia por +la candidez de nuestra soberbia un tanto fatua. Ni una sola desgracia, +aun de las más leves, ocurrió a los que hasta 1812 siguieron ocupando +aquellos puntos, aunque de ellos a la batería llamada la <i>Furia</i>, +y además a la que tenía por nombre la <i>Venganza</i>, solían llegar +balas y aun granadas; pero, buscando a tiempo, como era fácil, el +abrigo de los salchichones de tierra y retama de que estaban hechas, +venía a ser ninguno el peligro.</p> + +<p>Aunque llegó a ser modesto o enfadoso pasar tanto tiempo sobre las +armas, pues cada seis días había que entrar de guardia, y en hacerla en +los puntos fuera de puertas se consumía buena parte de dos; con todo, +lo divertido, pues lo era hasta cierto punto, de la ocupación, hacía +la molestia llevadera. Las inmediaciones de la Puerta de Tierra habían +sido, y por muchos años han seguido siendo para los gaditanos, lugar de +recreo y fiesta, y por cierto, rara vez de recreo provechoso. Pasaban, +pues, los días de guardia como de gresca y broma, siéndolo de comilonas +en los vecinos ventorrillos. De esto padecían algo las costumbres, +siendo ello uno de los males que trae consigo el dar a los paisanos +hábitos de soldados sin el freno de la disciplina.</p> + +<p>Mayor y mejor entretenimiento iba dando el interior de la ciudad. +A muchos del sexo masculino (porque a las personas del femenino +estaba vedado) ocupaba la asistencia a las Cortes. Celebraban estas +sus sesiones en la iglesia <span class="pagenum" id="Page_167">p. +167</span>de la casa de los padres Filipenses, que aun hoy subsiste; +iglesia en forma de óvalo de no mala planta, pero no de adorno de +buen gusto, y a la cual había adaptado medianamente al nuevo fin a +que estaba destinada don N. Prats, oficial de ingenieros de marina. +Unas tribunas formando a modo de andamiaje, que dentro del templo +le daban trazas de costado de un teatro, componían las tribunas +reservadas. Dos galerías altas con reja de balcón hasta el pecho, +que corrían por todo el recinto de la iglesia y la abrazaban por +entero, siendo parte antigua del edificio mismo, eran las tribunas +del público, concurriendo allí donde antes iba el auditorio a oír la +palabra sagrada numerosos oyentes a oír discursos de muy otra clase. +De estos oyentes muchos no lo eran asiduos y constantes, pero había +bastantes que tomaron la asistencia casi como oficio. Si bien la +maldad de varios anticonstitucionales abultó extremadamente algunos +excesos cometidos por concurrentes diarios a las galerías, y si +bien en una época de atroz injusticia e inicua venganza, hubo quien +inventase un nombre para hombres tales, y con inventarle añadiese, no +solo un vocablo a la lengua, sino un delito en la lista de los hasta +allí conocidos, apellidándolos <i>galeríos</i>, mal puede negarse +que con frecuencia olvidaban el papel que estaban representando, el +cual era el de verdaderos testigos mudos, destinados a transmitir +afuera, juzgándolo y entregándolo al juicio ajeno, lo que allí veían +y oían. De estos excesos ha habido no pocos en épocas posteriores, y +hasta muy cercanas, y algunos de ellos de suma gravedad; pero aunque +todavía la concurrencia a las sesiones de nuestros Cuerpos deliberantes +dista un tanto de guardar el silencio absoluto a que está obligada, +hay en este punto harto menos que censurar, pues en Cádiz, de 1811 a +1813, el mezclarse el auditorio en las deliberaciones del Congreso, +dando muestras ruidosas de aprobación y desaprobación que una vez +pasaron a ser hechos, era cosa continua. Había <span class="pagenum" +id="Page_168">p. 168</span>entre los bulliciosos espectadores de que +voy ahora aquí hablando, todos ellos movidos por un celo sincero aunque +descaminado, personas de todas clases, gaditanos y forasteros, para +quienes vino a ser sustento ordinario del entendimiento la política +militante.</p> + +<p>La hora de concluir las sesiones era sobre las dos de la tarde, y +las noticias de lo ocurrido en las Cortes pasaban a la calle Ancha, +poco distante del lugar donde celebraba sus sesiones el Congreso, y +los juicios de los procedentes de las galerías eran revisados por otra +más numerosa clase de ociosos, o de hombres cuyas ocupaciones habían +terminado.</p> + +<p>Escaso campo quedaba para entretenimiento puramente literario +en Cádiz, tal cual era entonces. No estaba enteramente olvidada +del trabajo del espíritu, pero trabajaba influyendo en él las +circunstancias, y conforme a lo que recibía era lo que daba, de suerte +que el matiz político, siempre subido, con frecuencia cubriéndolo todo, +daba su color a todas las producciones del ingenio.</p> + +<p>Residía en Cádiz Quintana, ya con la dignidad de patriarca de la +iglesia político-filosófica, de que había sido largos años, aunque +como en secreto, por no consentir otra cosa los tiempos, uno de los +principales doctores y maestros. Estaba ya en él reconocida su calidad +de gran poeta, si bien no faltaba quien se la negase. Gallego, a +quien la famosa composición al <i>Dos de Mayo</i> había desde luego +remontado a uno de los primeros puestos en lo todavía llamado nuestro +<i>Parnaso</i>, siendo a la sazón diputado a Cortes, y nunca muy amigo +del trabajo, tenía contenida su vena poética, no fecunda, aunque de +exquisitos productos.</p> + +<p>Beña, militar instruido, no descuidaba, en medio de otras +ocupaciones, la de lo entonces dicho pulsar la lira. Arriaza, ya en +Londres, ya en Cádiz, escribía mediana prosa, no manejando mal la +pluma en reñidas disputas con <span class="pagenum" id="Page_169">p. +169</span>Blanco White, que desde Inglaterra hacía guerra cruda a todo +cuanto era de España en un periódico cuyo título era <i>El Español</i>, +pero mostrándose por lo común inferior a su diestrísimo y más instruido +adversario, y entre tanto seguía cultivando la poesía, fecundo siempre +y por demás ingenioso, siendo esto último la principal calidad de su +talento. Capmany, en quien la vejez, aunque no muy avanzada, había +extremado rarezas que siempre tuvo, docto y vivo, hacía alarde de su +purismo lleno de singularidades, y mientras en las Cortes seguía las +hostilidades contra los galicismos de dicción, alistado en la bandera +de los reformadores, pero con actos de insubordinación frecuente, +y tan allegado a la Inglaterra que parecía en él falta lo que no +era sino hábito de extremarse en todo, daba rienda a resentimientos +personales, publicando vituperios de Quintana. Gallardo, con un lindo +y chistosísimo folleto había cobrado crédito de los más altos, que +sostuvo entre lo general de los jueces, pero no entre los mejores, con +su <i>Diccionario crítico burlesco</i>. Algunas composicioncillas, +aunque no malas, del joven don Ángel de Saavedra, no daban, con +todo, idea de lo que había de llegar a ser el ilustre duque de +Rivas. Don Mariano Carnerero, casi abandonando por la política y sus +marañas la literatura, en que había comenzado a señalarse, parece +como que anunciaba que no habían de igualar a sus grandes facultades +intelectuales ni la importancia de sus escritos y actos, ni la altura +o extensión de su fama en lo venidero. Al revés Martínez de la Rosa, +recién vuelto de Inglaterra, donde había pasado unos pocos meses, +empezaba a levantar la fábrica de lo que fue después, con título +justo, su elevada fortuna. Saviñón, cuya principal celebridad había +sido la de habilísimo traductor, la confirmaba con nuevas versiones. +Jérica y Costa, poeta o versista de corto valor, pero fecundo, +empleaba su mediano ingenio en frívolas censuras de cosas apenas +dignas de atención. Un don Santiago Jonama, de <span class="pagenum" +id="Page_170">p. 170</span>agudo entendimiento y bastante instrucción, +pero de no poca rareza, así como otros escribiendo gozaban de concepto +superior al que merecían, era tenido en precio harto inferior al suyo +real y verdadero. Algunos más podría nombrar, pero me sirve mal la +memoria, y con los nombrados basta para dar una idea general y somera +del estado del cultivo en que estaban las letras en Cádiz sitiada.</p> + +<p>Pero, según antes he dicho, los mismos literatos solo usaban la +pluma para tratar cuestiones políticas, porque en otros asuntos apenas +habrían encontrado lectores. De esto fue excepción, sin embargo, el +folleto de Capmany contra Quintana, reducido a censurar su estilo, +y más todavía, su dicción, justo en su crítica en uno y otro caso, +injusto con suma frecuencia; por lo acre de su tono vituperable a todas +luces, y no tan bien escrito como debía exigirse a juez tan severo, +pues si no pecaba de galicista tampoco podía blasonar de natural y +fluido; vicio este de todos los escritos de un hombre cuyo idioma +verdadero era el catalán, y en cuyas obras aparecía el castellano puro +como traído con violencia. A pesar de que ya el censurado Quintana +había subido a la silla del patriarcado, como en ella era novel, +faltaba en lo general del público la reverencia que da una larga +posesión del personaje respetado, y así Capmany hubo de encontrar +aprobadores numerosos. Pero los amigos de Quintana, en quienes al +principio causó desmayo la súbita e inesperada acometida, volvieron +en sí, e hicieron frente al adversario. Entonces, como en otro lugar +de este libro he contado, salió a nuevo y más brillante teatro el que +hasta entonces solo había hecho papel en el literario de Granada, +don Francisco Martínez de la Rosa. Quintana se defendió con nobleza +en un breve escrito. Con la publicación de este último perdió los +estribos Capmany, nunca sufrido ni prudente, y en segundo folleto, +indigno de su pluma, y aun de la de todo hombre de juicio, lanzó sobre +Quintana, no ya censuras <span class="pagenum" id="Page_171">p. +171</span>literarias, sino acusaciones y vituperios de toda clase, +calumniosos algunos, injustos todos, sin perdonar a los amigos de su +enemigo, y haciendo de los concurrentes a la tertulia de Quintana en +Madrid, de los cuales era él uno casi perenne, los más feos retratos, +donde si se acercaba en algún rasgo de la pintura la malicia, hasta +producir alguna semejanza, con más frecuencia turbaba la mente y +descomponía la mano del pintor el odio, llevándole a recargar leves +faltas, o a suponer las que no había. Apoyaban a Capmany en esta +contienda, más o menos disimuladamente, Arriaza, y sin rebozo, +Gallardo, a los cuales se adherían todos los adversos a las reformas +por odio a Quintana el político y a su secta, más que por idea alguna +literaria. Pero tal contienda fue pronto olvidada, y ni aun en los +periódicos se hizo de ella larga memoria.</p> + +<p>Los periódicos eran pocos y pequeños. <i>El Conciso</i> no +traspasaba sus estrechísimos límites. Pero el <i>Redactor general</i> +los tuvo más extensos, llegando a los que hoy tienen algunos periódicos +semanales, y constando ya cada carilla de dos columnas. Su principal +redactor era un don Pedro Daza, de buena familia, de mediano pasar, +bien criado, y caballero en sus modales; pero escaso en conocimientos +literarios o políticos, por lo cual escribía poco en su diario. Este, +sin embargo, alcanzó la primacía, escribiendo de cuando en cuando en él +hombres de alguna nota, y otros de mediana, entre los cuales hube yo de +ser contado una o dos veces. Los anticonstitucionales tenían periódicos +de los cuales era el principal el titulado <i>Procurador de la Nación +y del Rey</i>. Por desgracia de los hombres de esta opinión, que en el +Congreso podían blasonar de tener personas de no corto mérito, aunque +a reconocérsele se negase la intolerancia liberal, aun mayor entonces +que lo es ahora, en los periódicos estaban mal representados. A su +frente tenía el marqués de Villafranés, caballero jerezano de singular +extravagancia, aun en el vestir, pues con el <span class="pagenum" +id="Page_172">p. 172</span>frac, aunque mal cortado, al cabo frac, +y no casaca redonda, llevaba cinturón con un medio sable en vez de +espadín, y el cual se jactaba de dormir en una dura tarima, creyendo +esto conducente a la salud intelectual más todavía que a la corporal, +pues contaba que a sus hijos, como les hallase dificultad en la +comprensión al seguir sus estudios, había remediado el mal, de él +reputado gravísimo, con rellenarles sus almohadas en vez de plumas +o lana con piedras. Era el principal ayudante del raro marqués un +sujeto cuyo nombre se me ha ido de la memoria, esta vez traidora,<a +id="FNanchor_37_37" href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a> +y que en los días de 1814 llegó a gran privanza con el rey, a la +cual siguió un revés de fortuna; clerizonte, según creo, ordenado de +menores, alto, desgarbado, con un sombrero de picos mal puesto en la +cabeza, cuyo título literario principal había sido, según él refería, +haber hecho oposición a una plaza de organista sin haberla logrado; +hombre en quien un descaro no común daba realce a sus modos y figura +estrafalaria.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_37_37" href="#FNanchor_37_37" class="label">[37]</a> +Si mal no me acuerdo, su apellido era Molé. En los días del gobierno +absoluto llegó a cierto grado de privanza muy superior a su valer, +pero le sucedió lo que entonces a los de su estofa, que fue cambiarse +su valimiento en desgracia y destierro. Hubo de pasar algún tiempo en +semiconfinamiento en Cabra, donde no se ganó mucho crédito por título +alguno, aunque tuvo embaucada a alguna persona devota.</p> + +</div> + +<p>Como ambos personajes se presentaban a tantos lugares donde podían +herirlos las saetas de la burla, se veían acribillados, más con estas +armas que con las de argumentos serios. Otro mérito tenían las cartas +del filósofo rancio, pero estas no salían a luz en períodos fijos.</p> + +<p>La sociedad, en tanto, era la que solía ser en Cádiz con fuerte +mezcla de lo que era la de Madrid, de lo cual resultaba un buen +conjunto. En aquellos días, nadie en castellano hablaba de abrir los +salones, pero en cambio se iba a la tertulia. Ya he hecho mención de +la de la marquesa <span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span>de +casa de Pontejos, en la cual se congregaba la gente de la más alta y +mejor sociedad; pero, por desgracia, según fea costumbre de aquellos +días, conservada hasta ha muy poco, ocupando a la concurrencia, más +que otra cosa, el juego del <i>monte</i>. También una señora, mujer +del abogado don N. Ayesa, recibía en su casa a las personas de más +jerarquía, pero sin que faltase la mesa de juego, centro alrededor +del cual giraban los tertulianos como palomitas en torno de la luz, +y para más perfección del símil, quemándose con frecuencia en ella. +De muy diversa clase era la reunión, corta en número, modesta en la +apariencia, pero un tanto rica por el valor de varios de quienes la +componían, que formaba todas las noches la sociedad de la señora doña +Margarita López de Morla y Virués, mujer de singular entendimiento e +instrucción vasta, educada en Inglaterra, aficionada a estudios serios, +de agradabilísimo trato, y hasta ajena de pedantería, en la cual unos +ojos hermosos y una conversación viva en que asomaba la andaluza +entre la docta, suplían la absoluta falta de belleza; cargo grave +para hecho a persona de su sexo, pero rescatado por perfecciones que +hasta enamoraban y que hoy puede temerse sin lastimar afecto alguno +ni aun el filial, al enumerar los méritos de tan ilustre difunta.<a +id="FNanchor_38_38" href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_38_38" href="#FNanchor_38_38" class="label">[38]</a> +Trágica suerte hubo de caber a la señora de quien habla el texto de +este artículo. A fuerza de discurrir, hubo de perder el juicio. En sus +últimos años, apenas pisando los confines de la vejez a que no llegó, +abrazó las doctrinas de Fourier con tal calor, que ya daba indicios de +locura. Esta vino, por desgracia, a declararse. Medio sanó, con todo, +y hacia 1849 vino a Madrid, donde sus antiguos amigos la visitábamos, +y de ellos con más frecuencia Gallego y yo, agregándosenos una persona +cuya amistad con tan digna mujer era harto más nueva, pero había +llegado a ser estrecha: el señor don Joaquín Francisco Pacheco. Pero +a poco volvió a descomponerse aquella cabeza a punto tal, que fue +necesario llevarla a la casa de Toledo, en la cual murió no muchos +días después de haber entrado en ella, dándole cuanta asistencia podía +su amante hijo, obligado muy a su pesar a ponerla en recogimiento, y +su amigo Pacheco, que en este triste caso obró como si fuese de su +familia.</p> + +</div> + +<p>A su <span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span>casa +llevaba don Juan Nicasio Gallego el buen humor y chiste porque tanto +se señalaba en el trato social, Quintana su tono severo y dogmático, +Toreno sus calidades superiores de hombre, así como de talento e +instrucción, de mundo. Iba allí de cuando en cuando Argüelles, pero +no ordinariamente como los tres que acabo de nombrar. Iba allí el +mucho después afamado <i>Gorozarri</i>, que en las Cortes de 1837 +llegó a adquirir fama de necio y extravagante, y no sin razón, pero +que había leído mucho, y que en 1810 y 1811, oscuro todavía, ya era +notable por sus rarezas. Había en la reunión, como era de suponer, +el hermano de la señora de la casa y que vivía con ella, don Diego +López de Morla, después conde de Villacreces, de familia de lo más +ilustre de Jerez, aunque no hubiese titulado todavía; hombre ingenioso, +instruido, decidor, raro entre los raros y que hacía gala de serlo y +de extremarse en todo, dado entonces al estudio de la medicina que +después practicó, menos aficionado a la política que solían serlo todos +cuantos habitaban en Cádiz, y particularmente los concurrentes a su +casa y aun su misma hermana; muy desviado de la democracia, porque +tenía en alta estima su noble cuna, pero allegado a doctrinas nuevas, +porque sus principios filosóficos distaban a la sazón infinito de los +que eran fundamento del gobierno de la España antigua. Era yo su íntimo +amigo desde los últimos días de nuestras niñeces, y había continuado +con él en nuestra juventud en frecuente amistoso trato, por lo cual +tuve entrada en la tertulia de su hermana. A ella hube yo de llevar a +otra persona de cuenta que empezó a representar en aquella reducida +sociedad uno de los principales papeles, allegado yo a él, y formando +como una oposición al partido predominante en <span class="pagenum" +id="Page_175">p. 175</span>el Congreso, del cual era el conde de +Toreno en aquella sala particular el primer representante, así como +en la de sesiones uno de los capitanes de la gloriosa hueste de los +reformadores. Era la persona de quien acabo de hablar don José García +de León y Pizarro (conocido solo por la parte segunda de su apellido), +entonces secretario del Consejo de Estado, empleo puramente titular, +pues este cuerpo, aunque existente de derecho, de hecho estaba, si no +muerto, en letargo parecido a la muerte; hombre de instrucción varia +y amena, de clarísimo entendimiento, de gran chiste; algo singular, +llano por demás y alegre, en el trato tan agradable cuanto serlo cabe, +algo y aun bastante dado a censurar, tildado de tener cierto matiz +de afrancesamiento, en doctrinas no poco liberal, pero disintiendo a +menudo de los corifeos de la parcialidad dominante, y, sobre todo, +disgustado de lo que en ellos juzgaba entono y orgullo, y de la en su +sentir casi servil sumisión con que eran mirados por sus secuaces; +personaje que, después ministro más de una vez, no hubo de corresponder +a las esperanzas que de él se tenían, pero más que por otra cosa, +inferior a su concepto por lo duro de las circunstancias, y con quien +ha sido injusta la opinión, negándole el mérito que sin duda tenía, y +el cual en algún tiempo era en él conocido y confesado. Con extrañeza +de las gentes por la diferencia que había entre nuestras edades, por +tres años fuimos Pizarro y yo inseparables, como pueden serlo dos +amigos de los más íntimos iguales o cercanos en años, paseando juntos, +leyendo juntos, comentando lo que leíamos, abarcando muy diversas +materias en nuestra lectura y conversaciones, conformes o poco menos en +nuestras ideas políticas,<a id="FNanchor_39_39" href="#Footnote_39_39" +class="fnanchor">[39]</a> y sobre todo en el orgullo con que +resistíamos <span class="pagenum" id="Page_176">p. 176</span>a otro +orgullo, siendo en la fe constitucional cismáticos, aunque no herejes. +En aquel palenque hubo de ser la victoria, aunque no completa, de mi +amigo Pizarro, de que me cupo una pequeña parte.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_39_39" href="#FNanchor_39_39" class="label">[39]</a> +En un punto capital eran enteramente disconformes nuestros pareceres, +porque Pizarro opinaba que habría convenido a España sujetarse de +buena voluntad a Napoleón, y yo todo lo contrario. En el breve primer +reinado de José Bonaparte en Madrid, terminado por el suceso de Bailén +y la retirada de los franceses (pocos días de julio de 1808), había +prestado Pizarro juramento de fidelidad al monarca intruso, como lo +había hecho todo el Consejo de Estado, de que él era secretario. Sin +embargo, no vaciló en cuanto a seguir al legítimo gobierno en diciembre +del mismo 1808, cuando entró el Emperador francés victorioso en la +capital de España, y huyó a pie pasando mil trabajos durísimos y +peligros. Así sus adversarios le echaban en cara el juramento sin mucha +razón, pues habían jurado la Constitución napoleónica en Bayona varios +hombres que después se señalaron sirviendo al gobierno legítimo: el +señor Romanillos, el general don Miguel de Álava, mi tío el tesorero +general don Vicente Alcalá Galiano, con otros de igual o inferior nota. +Mostrando yo a Pizarro mi extrañeza al ver que su conducta patriótica +desmentía sus opiniones de casi afrancesado, me respondió con la +imagen siguiente: «Si cuando en diciembre iba yo saliendo de Madrid +a pie con el uniforme puesto y calzado con alpargatas, me hubiesen +dicho: “¿Dónde va usted? ¿No ve usted que resistir a los franceses es +una locura?”, habría respondido: “Sí, lo creo una locura, pero no me +detenga usted, porque la nación quiere, y hay obligación de acceder a +su voluntad”».</p> + +<p class="ti1">En cuanto a mí, pobre muchacho, ya me había negado a las +cariñosas ofertas de emplearme ventajosísimamente en el servicio del +usurpador, que me había hecho don Miguel de Azanza, íntimo amigo que +había sido de mi padre y de toda mi familia.</p> + +</div> + +<p>En esto apareció una tertulia de igual naturaleza, pero en que +predominaban opiniones diametralmente opuestas: la de la señora doña +Francisca Larrea, mujer del ilustrado alemán don N. Böhl de Faber, +literato, buen escritor en nuestra lengua y apreciabilísimo, visto a +todas luces. Su mujer, a quien acababan de dar licencia los franceses +para pasar a Cádiz desde Chiclana, donde residía durante los meses +primeros del sitio, era literata y patriota acérrima, pero de las +que consideraban el levantamiento de España <span class="pagenum" +id="Page_177">p. 177</span>contra el poder francés como empresa +destinada a mantener a la nación española en su antigua situación<a +id="FNanchor_40_40" href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a> y +leyes, así en lo político como en lo religioso, y aun volviendo algo +atrás de los días de Carlos III, únicos principios y sistema, según su +sentir, justos y saludables.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_40_40" href="#FNanchor_40_40" class="label">[40]</a> +Me acuerdo de que la señora de Böhl repetía con entusiasmo, mirándola +como emblema de nuestro alzamiento, la siguiente décima, por cierto +no falta de brío en la expresión o en el pensamiento, aunque +incorrecta:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Nuestra española arrogancia</div> + <div class="verse indent0">Siempre ha tenido por punto</div> + <div class="verse indent0">Acordarse de Sagunto</div> + <div class="verse indent0">Y no olvidar a Numancia.</div> + <div class="verse indent0">Franceses, idos a Francia,</div> + <div class="verse indent0"><i>Y dejadnos nuestra ley</i>,</div> + <div class="verse indent0">Que, en tocando <i>a Dios y al rey</i></div> + <div class="verse indent0">Y a nuestros patrios hogares,</div> + <div class="verse indent0">Todos somos militares,</div> + <div class="verse indent0">Y formamos una grey.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Aquí está compendiado el modo general de ver el +levantamiento del pueblo español por un aspecto de los varios que +presentaba, considerándole el único.</p> + +<p class="ti1">De estas doctrinas de sus padres, y más particularmente +de su madre, saca las suyas que con tanto celo sustenta la afamada +novelista, hoy viva, cuyo nombre en la república literaria es <i>Fernán +Caballero</i>.</p> + +</div> + +<p>Fui yo presentado en casa de la señora de Böhl; pero por mil razones +no hube de agradarle, ni ella por su parte, a pesar de su mérito, se +captó mi pobre voluntad. Lo cierto es que la vi una vez y después +fue mi suerte (ya en 1818) entrar con ella y su estimable marido en +agrias contiendas literarias en que hubieron de injerirse con poco +disimulo cuestiones políticas, no sin grande peligro mío en aquellas +horas; acrimonia de que hoy me pesa al hacer a aquellos dos ilustrados +consortes la debida justicia.</p> + +<p>Pero tales reuniones eran para pocos, y lo general de las gentes +había menester alguna distracción para las noches, pues de día no +daban poco los paseos, extraordinariamente <span class="pagenum" +id="Page_178">p. 178</span>concurridos. El invierno de 1810 a 1811 +había corrido estando en gran parte de él en la isla de León la +Regencia y las Cortes, y en el otoño anterior la fiebre amarilla, +que tanto estrago había hecho en Cádiz y en toda Andalucía en 1800 y +1804, había aparecido por tercera vez, no con el antiguo rigor, pero +acabando con no pocas vidas y causando el temor consiguiente. Por esto, +así como por otras razones, no se pensó en abrir el teatro de Cádiz. +No era tiempo oportuno para hacerlo el del siguiente verano. Pero +corrió este sin que diese la menor muestra de sí, como se temía, la +epidemia. Entonces comenzó a pensarse en la conveniencia de aumentar +distracciones a una población que, al cabo, si lo pasaba bien, vivía +encerrada en breve recinto, y expuesta al peligro del bombardeo. +Había tenido Cádiz sucesivamente varios gobernadores en el corto +término de dieciséis a diecisiete meses, hasta que en junio de 1811 +fue nombrado para desempeñar su gobierno militar y político, hasta +allí siempre unidos, el teniente general de marina don Juan María +de Villavicencio, personaje notable, instruido, activo, de singular +chiste que contrastaba con lo severo y adusto de su rostro, dotado de +gran tino para el manejo de los hombres; hombre, a quien confío que me +será lícito elogiar, sin que el cercano parentesco que con él me unía +(pues era hermano y muy querido de mi madre, y además mi padrino) me +incline demasiado a su favor, ni la disconformidad que llegó a haber en +nuestras opiniones políticas, crecida en sus últimos días a punto de +romper entre nosotros todo trato, me pueda mover a rebajar en un ápice +el buen concepto de que entre las gentes, inclusos no pocos de sus +contrarios, disfrutaba. Aunque era Villavicencio religioso, lo era sin +superstición, siéndole familiares las obras de los filósofos franceses, +y así, aunque tropezó con preocupaciones que representaban ser impropio +en una ciudad amenazada de peligros darse a diversiones profanas que +bien podrían <span class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span>provocar +sobre los moradores de Cádiz la ira de Dios, no hizo caso de +ellas y atendió a distraer los ánimos de los males de la guerra, +proporcionándoles el esparcimiento posible en uno que, al cabo, aunque +cómodo, no dejaba de ser encierro. Se abrió, pues, el teatro, y pronto +se vio lleno, no obstante la escasez de recursos de los habitantes. En +aquellos días el teatro de Cádiz, hoy pobre, mezquino y feo, puesto +en cotejo con otros muchos después edificados, era tenido por de los +mejores de España, aun incluyendo el del Príncipe, recién construido +en Madrid, pequeño y de escaso adorno, aun el de los Caños del Peral, +solo notable por ser algo mayores sus dimensiones. En el de Cádiz, los +palcos principales, que en la nomenclatura madrileña de ahora se llaman +bajos, eran todos propiedad particular, la mayor parte vinculada. Los +apellidados de platea, puestos al nivel del patio y lunetas, eran +incómodos, y así a los segundos concurrió la flor de la sociedad de la +corte; familias de grandes de España, y de altos empleados.</p> + +<p>Eran medianos los actores, pero entre ellos había algunos de los ya +afamados de la capital. Faltaba Máiquez, que bien podría haber estado +allí, atendiendo a su celo patriótico que por poco le cuesta la vida +en el Dos de Mayo; pero el insigne actor se había dejado ablandar por +los halagos de José Bonaparte y de las autoridades afrancesadas, y +lucía su habilidad prodigiosa en las tablas de Madrid, si bien no sin +conservar ardiente amor a su patria, que le atrajo dura persecución +en 1814 y hasta odio personal del rey Fernando, restablecido en su +trono. Faltaban dos buenos discípulos de Máiquez, Prieto y Caprara, +ya conocidos de los gaditanos. Pero estaba Carretero, el galán +compañero de Rita Luna, de quien ya he hablado en otra parte de estos +recuerdos; estaba Díez, aventajado alumno de la escuela de Máiquez, +a cuyo lado había ya representado papeles, y estaba Querol, gracioso +de la más <span class="pagenum" id="Page_180">p. 180</span>alta fama +en la corte, excelente actor, y en las comedias llamadas de figurón, +inimitable. Una actriz, de la cual ya he hablado al referir anécdotas +de las mocedades de Martínez de la Rosa, Agustina Torres, hasta allí +solo conocida en teatros de inferior clase, y de cuyas buenas dotes +y cortas facultades he hablado, debiendo ahora añadir que con su +natural talento y sensibilidad, recibiendo lecciones o consejos de +personas entendidas, perfeccionó lo que en ella era perfectible, y +brilló supliendo hasta cierto punto la falta de aquello de que por la +naturaleza de su voz carecía. Otro actor, después subido a la más alta +y merecida reputación, apareció en aquel mismo teatro, venido de alguno +muy oscuro; pero este (hablo de Guzmán) solo apareció después de haber +levantado el bloqueo y retirádose los franceses, si bien cuando todavía +era Cádiz residencia del gobierno de España.</p> + +<p>Las piezas que se representaban eran de muy varia clase: de la +antigua poesía dramática castellana, y de las nuevas, representándose +de cuando en cuando alguna composición patriótica recién escrita. +También de aquellas de las cuales era natural sacar alusiones al día +presente, solía echarse mano. Así, una comedia de poco valor titulada +las <i>Vísperas sicilianas</i>, era oída con aplauso, a punto de +venirse el teatro abajo, cuando al sonido de la campana se arrojaban +los sicilianos acaudillados por Juan de Prócida sobre los franceses y +hacían en ellos horrible destrozo.</p> + +<p>Estaba el teatro bien dentro del alcance de las bombas enemigas, +pero desde diciembre de 1810 y en todo 1811, y aun en los días +primeros de 1812, rara vez nos enviaron los sitiadores tan molesto +presente. Rara vez, digo, pero no nunca; pues, como para quitar crédito +a una voz que empezó a correr después de una larga interrupción, +suponiendo abandonado por los sitiadores un proyecto que tan corto +efecto producía, con intervalos desiguales, que fueron siendo +menores, siguieron cayendo en Cádiz granadas. <span class="pagenum" +id="Page_181">p. 181</span>Pero en mucho tiempo todas cuantas +penetraron en la población se quedaron más cortas que la primera, y +además viniendo como esta llenas de plomo, y no reventando, dieron +motivo a la famosa coplilla de</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Con las bombas que tiran</div> + <div class="verse indent0">los fanfarrones</div> + <div class="verse indent0">se hacen las gaditanas</div> + <div class="verse indent0">tirabuzones.<a id="FNanchor_41_41" href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a></div> + </div> + </div> +</div> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_41_41" href="#FNanchor_41_41" class="label">[41]</a> +Alusión a los rizos en forma de sacacorchos usados entonces, y que se +formaban ciñendo con pedacitos de plomo delgadas mechas de pelo, que +cubre y adorna la frente y sienes.</p> + +<p class="ti1">Don Adolfo de Castro, en la obrilla excelente de su +género, donde trae mil particularidades de lo ocurrido en Cádiz durante +la guerra de la Independencia, cita esta coplilla, y con ella una +variante que es como sigue:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Con las bombas que tira</div> + <div class="verse indent0">el farsante Sult</div> + <div class="verse indent0">se hacen las gaditanas</div> + <div class="verse indent0">toquillas de tul.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Pero como por fuerza ha de ver el lector, esto no tenía +sentido, como lo de los tirabuzones. El señor de Castro (que no vivía +entonces) ignora que esta variante tonta fue una copla improvisada y +cantada en el teatro por un actor llamado Navarro que la echaba de +gracioso, y a veces lo era, pero no a menudo. Al oírla fue aplaudida, +como suele serlo cualquiera necedad, pero no era uso cantarla, pues +bien se veía que no había materiales para medio pañuelo (vulgo toquilla +en Andalucía) en las granadas que tiraban los franceses.</p> + +</div> + +<p>Sin embargo, ya entrado 1812, y muy a los principios, empezaron a +venir con más frecuencia a visitarnos los instrumentos de muerte y +ruina; y como ocurriese una u otra desgracia, ya comenzaron a buscar +los habitadores en Cádiz medios de libertarse del peligro. Cabalmente +de ello nació hacerse aún más alegre la vida. Como se verá en la +continuación de esta narración (cuyas dimensiones van excediendo +a las que pensé darle al comenzarla), los <span class="pagenum" +id="Page_182">p. 182</span>últimos meses del sitio, y los del +bombardeo, nunca terrible, pero sí ya incómodo, fueron los en que +de tal modo vino a ser la vida armada y rica en entretenimiento, +que los pocos, poquísimos que hoy vivimos, y fuimos testigos de +aquella situación, nos acordamos de ella como de una serie de días +iguales a los que se pasan en una feria o en otra serie semejante de +diversiones.</p> + +<p>Lo que particularmente distinguía a los españoles de los días +gloriosos en que sustentó nuestro pueblo, con raras excepciones y sin +distinción de clases, la independencia y gloria de la patria, heroico +en su perseverancia, aun cuando en varias ocasiones no lo fuesen en la +campaña sus soldados bisoños, era la fe en la justicia de su causa, de +donde nacía la confianza en el triunfo final, fuesen cuán grandes y +numerosos podían ser los reveses con que hubo de afligirlos la adversa +fortuna. Era en verdad España, en aquellas horas, personificación del +varón justo y tenaz en su propósito, que en un pasaje, con frecuencia +citado, pinta Horacio; cuyo espíritu firme, ni por las ventajas +alcanzadas por el enemigo, ni por discordias intestinas y funestas +desmayaba, y a quien no aterraba ver irse desmoronando sobre su cabeza +el edificio de la nación a los embates del vencedor poderoso, estando, +como estaba, resuelto a perecer impertérrito sepultado bajo las +ruinas. De esto daba pruebas, como en ningún otro periodo de la guerra +comenzada en 1808, España en los últimos meses de 1811 y primeros del +siguiente; días cabalmente en los cuales hubo más sombras que lustre +en el honor de nuestras armas, siendo frecuentes y graves los reveses, +y escasas y de corta importancia las victorias. En aquella misma +hora en que, consultada la razón, solo podía dar por respuesta que +el triunfo del invasor era, si ya no seguro, poco menos, venía a ser +cuando estaba haciéndose una Constitución, y cuando fue nombrado nuevo +gobierno, atendiendo a ello más que a los sucesos de la guerra los +<span class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span>moradores de la isla +gaditana, mientras los de las tierras enseñoreadas por el enemigo, aun +cuando poco se cuidasen de legislación política, miraban como la real y +verdadera la que salía de la asediada Cádiz.</p> + +<p>Mediado 1811, empezó en las Cortes a discutirse la Constitución. +De sus méritos no me toca hablar aquí ahora: básteme decir que su +todo y sus artículos empeñaban vivamente la atención y toda clase de +afectos, considerándola como destinada a regir durante plazo más o +menos breve a España toda. Los discursos de los diputados sobre puntos +constitucionales eran oídos, no meramente con atención, sino con ansia +viva, comentándose luego,<a id="FNanchor_42_42" href="#Footnote_42_42" +class="fnanchor">[42]</a> y aun con frecuencia en la hora de ser +pronunciados; clase esta última de comentario, si no ilegal en sí, +ilegalmente ejercida, pues se expresaba con aplauso a los oradores +gratos al público, y con vituperios a los de opinión contraria.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_42_42" href="#FNanchor_42_42" class="label">[42]</a> +Perdóneseme como a un pobre viejo a quien dio algún cuidado su +reputación, citar aquí algo de mis mocedades en que pruebe que no fui +el loco tribuno que se me supone. En 1811 escribí un largo artículo +en el <i>Redactor general</i>, defendiendo la doctrina que hace +necesaria la sanción Real para que las resoluciones de cuerpo o cuerpos +legisladores pasen a ser leyes, cuando el <i>conde de Toreno</i> en +las Cortes había hablado contra dar al Trono tal prerrogativa. Verdad +es que me ceñí a copiar los argumentos de <i>Mirabeau</i>. Pero al +cabo algo era seguir al Mirabeau gran repúblico, en vez de seguir, +como solían los más en aquel tiempo, en Mirabeau al tribuno, al +revolucionario demoledor o trazador de locos planes.</p> + +</div> + +<p>Argüelles, Mejía, Muñoz Torrero, Calatrava, Oliveros, Gallego, +Golfín, con algunos más, eran oídos como oráculos; Inguanzo, Gutiérrez +de la Huerta, Borruell, Valiente, con otros pocos adictos a las +mismas doctrinas, con extremos de injusticia. El famoso Ostolaza era +blanco principal del odio y burlas del auditorio, lo cual merecía +en parte por una frescura digna de ser calificada de descaro, y por +ser conocidas sus malas costumbres y sus arterías para elevarse,<a +id="FNanchor_43_43" href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a> +<span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span>todo lo cual ponía en +relieve su figura llena, su cara excesivamente redonda y rojiza, y sus +ademanes y continente en grado sumo provocativos.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_43_43" href="#FNanchor_43_43" class="label">[43]</a> +Justifica lo aquí dicho de Ostolaza el proceso que se le formó por +haber seducido a jóvenes de un colegio de que era director, cuando +después de haber privado altamente con el rey Fernando fue enviado a +residir en una provincia. También los medios por donde se había hecho +notorio en 1810 habían sido ridículos y asimismo vituperables. Pero +nada alcanza a disculpar la maldad atroz de que fue víctima, hacia 1838 +o 1839, cuando, con no sé qué pretextos, murió asesinado con burlescas +formas de juicio en Valencia.</p> + +</div> + +<p>Había asimismo diputados cuyos discursos unas veces eran recibidos +con aplauso y otras con extremada desaprobación, porque en ellos +estaban representados juntamente, pero alternando, los dos diversos +y a veces opuestos principios del levantamiento popular de 1808: la +predominancia del pueblo o de la plebe y el fanatismo. De ello venía o +ser ejemplo don N. Torreros, conocido por el <i>Cura de Algeciras</i>, +afluente, de corta y mala instrucción, sencillo a veces, malicioso +en otras, ridículo en sus modos, y mucho en su acento <i>ceceoso</i> +a punto de dar golpe aun en Andalucía.<a id="FNanchor_44_44" +href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_44_44" href="#FNanchor_44_44" class="label">[44]</a> +Bien viene aquí, a fuer de buen andaluz, decir que no todos los +andaluces cecean, aunque ninguno pronuncia bien el castellano. En +Cádiz, por ejemplo, donde el convertir la <i>l</i> en <i>r</i> es +vicio común, raros son los que hacen sonar la <i>z</i>, cuyo sonido +sustituyen con una <i>s</i>, cual no la hay en otra lengua o parte +alguna.</p> + +</div> + +<p>En los primeros días de las Cortes se había hecho notable el buen +cura por sustentar la causa de los guerrilleros contra la de los +oficiales del ejército con frases que le valieron altos aplausos. +Cuando empezó a discutirse la Constitución, ya no privaba Torreros +con el pueblo de las galerías, porque había soltado expresiones +favorables a la intolerancia religiosa llevada al mayor extremo. Pero +al hablarse del artículo de aquella Constitución que declara que la +soberanía reside esencialmente en la nación, a la cual asiste el <span +class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span>derecho de variar sus leyes +fundamentales, ningún demagogo pudo exceder al cura de Algeciras +sustentando una doctrina tan peligrosa, por la cual parece que está la +asociación política que constituye un Estado como de continuo puesta +en vilo. Sus elogios del pueblo, los temores o recelos del poder del +trono, que manifestaba, ya con énfasis, ya con singulares reticencias +que implicaban cargos y encerraban amenazas, y todo esto dicho con los +modos y tono estrafalarios, en él tan comunes, recrearon a los oyentes, +que recibían su discurso con una aprobación mezclada con risa.</p> + +<p>También por aquellos días ocuparon a las Cortes otros asuntos, que +dieron margen a que mostrase el auditorio, que de veras se creía amante +de la libertad, su feroz tiranía, no sin participación de la mayoría +del Congreso que en unas ocasiones le excitaba y daba ejemplo, y en +otras aprobaba sus excesos, pues aprobación venía a ser su tolerancia. +Los procedimientos contra un folleto del exregente Lardizábal, contra +otro del consejero don José Colón, y contra una consulta quedada en +mero proyecto del consejo llamado de Castilla, eran actos de despotismo +en que las Cortes, figurándose parte, hacían no poca del oficio de +juez, todo lo cual era celebrado, y lo que es peor, aplaudiéndose el +rigor injusto, a la par que recibiéndose con violenta desaprobación +la defensa que hacían de los acusados sus parciales. En uno de estos +acalorados debates vituperó la conducta del desmandado auditorio el +diputado don Juan Pablo Valiente, consejero de Indias, y trajo en +apoyo de su censura una cita de Filangieri; pero aunque este escritor, +hoy olvidado, era para los hombres de las sectas reformadoras del +siglo <span class="asc">XVIII</span> autoridad de gran peso, los +concurrentes a las galerías del cuerpo deliberante, entre los cuales +no abundaban los doctos, llevaron tan a mal la cita, en odio del +citador, que rompieron en un torrente de dicterios contra el orador, +expresándolos <span class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span>en +gritos y acompañándolos con amenazas, y hasta con señales de querer +pasar sin dilación de las palabras a las obras. Empezó, pues, un +alboroto, interrumpiose la sesión, retirose a una pieza interior +Valiente, y no paró por esto el tumulto, siguiendo en voces y ademanes +no leves muestras de propasarse a actos de violencia contra su persona. +No tenía, con todo, aquel bullicio carácter verdadero popular, pues lo +general de la población se mantenía en paz profunda, ciñéndose la turba +medio amotinada al corto recinto de las dos o tres calles inmediatas +al lugar donde se celebraban las sesiones, y en punto a número al de +los que tenían la asistencia a las galerías por ocupación ordinaria. +Hubo con todo de acudir llamado el gobernador, mi tío, que aún gozaba +de favor con todo el pueblo, incluso con los constitucionales, y que, +tomando del brazo a Valiente, le sacó por entre los alborotadores, y le +llevó al seguro asilo de un buque surto en la bahía. No se oyó en las +Cortes la merecida severísima reprobación de tal atentado, ni volvió a +tomar asiento en ellas Valiente.</p> + +<p>Mientras esto pasaba, iban cayendo en poder del enemigo varias +plazas de Cataluña y Valencia; una gran derrota de la flor de nuestro +ejército, mandada por el regente Blake, amenazaba aún con mayores +males; y el ejército inglés, aunque victorioso, ceñido a defender +a Portugal, si alguna vez conseguía ventajas dentro de España, +pronto desamparaba nuestro territorio, si bien desde los confines +del territorio vecino era para la causa de la restauración auxiliar +poderoso. Todo esto llegaba a noticia de los vecinos de Cádiz, y si no +les era grato, tampoco los afligía en extremo, llamando más su atención +la lucha entre las opuestas banderías que acababan de ser bautizadas +con los nombres de <i>servil</i> y <i>liberal</i>, que las operaciones +militares.</p> + +<p>También se prestaba atención a las producciones impresas, <span +class="pagenum" id="Page_187">p. 187</span>pero corta, salvo en una +u otra ocasión en que lo impreso era casi como lo hablado, porque +trataba de las cuestiones políticas pendientes. Los antirreformistas +iban levantando la cabeza, no sin indignación de sus contrarios, que +los culpaban de usar de la libertad para hablar contra la libertad, +como si al obrar así no usasen de un derecho que se les había dado, así +como a todos. No tenían grandes escritores, pero el padre Alvarado, que +publicaba unas cartas con el nombre del <i>Filósofo rancio</i>, no era +digno de desprecio. Una obra publicaron los de la misma parcialidad +que valía poco, pero que hizo ruido, y vino a ser memorable por haber +dado origen a otra producción de más valor, si bien no del que llegó +a dársele, y de considerable escándalo. La que acabo de citar aquí en +lugar primero, tenía por título <i>Diccionario razonado manual</i>, +y era una sátira de los reformadores, siempre acre o amarga, por lo +común necia e injusta; pero en algunas ocasiones no falta de ingenio o +chiste, y hasta en uno u otro caso no ajena de justicia. Ello es que +picó a sus adversarios, decidiéndose desde luego entre estos que era +indispensable dar las tornas a tal agresor, y hacerlo con armas iguales +a las por él empleadas. Lo más singular es que fuese señalado, como +por elección, aunque no hecha por vías notorias, evidente, el campeón +de los liberales a quien tocaba entrar en batalla, y, según se suponía +sin consentirse en ello dudas, derribar y aniquilar al osado paladín de +los serviles. El nombrado fue don Bartolomé Gallardo, dueño entonces de +altísima reputación, aunque fundada en títulos que si por su calidad +eran hasta cierto punto valederos, por su número y dimensiones apenas +alcanzaban a constituir un valor literario muy subido. Gallardo, no +muy conocido en Madrid, había sido elegido en Sevilla para escribir +en el <i>Semanario patriótico</i>, puesto a la sazón a cargo de don +Isidoro Antillón, don José María Blanco (el después conocido por Blanco +White) y don Alberto Lista, a los cuales había <span class="pagenum" +id="Page_188">p. 188</span>encomendado Quintana, por entonces muy +embebido en las ocupaciones de su empleo, continuar el periódico por +él fundado en Madrid en agosto de 1808, al cual había logrado dar +extremada valía e influencia, y en que había empleado su ya acreditada +pluma. Gallardo hubo de escribir un artículo que no gustó, a punto de +haber salido desechado por quienes habían de ser sus colaboradores. +No eran prendas del así maltratado escritor ni la modestia, ni el +sufrimiento, como hubo de probarlo en su larga carrera prolongada +hasta días poco remotos del presente; carrera que fue una perpetua +guerra en que él, agresor a menudo, se vio al fin obligado a defenderse +y recibió más heridas que llevó, haciendo poco daño con sus armas, +aunque procuró afilarles todo cuanto cabe en lo posible las puntas, y +aun untárselas con veneno. Gallardo juró odio acerbo a la pandilla de +Quintana y al que era de ella cabeza, lo cual, no obstante, se allegó a +la bandera reformadora, pero como queriendo formar en ella un tercio o +escuadrón aparte señalado por extremarse en la osadía. Había publicado +un folletito de pocas páginas, titulado <i>Apología de los palos dados +a don Lorenzo Calvo de Rozas</i>, y en tan breve trabajo y sobre tan +pobre asunto había mostrado calidades de grande escritor; dicción +castiza con solo algún ligero ribete de afectación, buen estilo, chiste +abundante y de la mejor ley. Con tales méritos fue, sin embargo, +desmedido el concepto que dio a su autor tan ligera obrilla, juguete +primoroso, pero que de serlo no pasaba. Lo cierto es que Gallardo, +como dejo dicho, fue señalado para contraponer un diccionario al +<i>razonado manual</i>, y que cumplió con su encargo al cabo de no muy +breve tiempo, anunciándose próximo unas veces el esperado parto de su +ingenio, y otras remitiéndose a hora algo posterior el logro de las que +eran altas esperanzas, y al cabo apareciendo el <i>Diccionario crítico +burlesco</i> con grande aplauso del vulgo de lectores, y moderada +aprobación de <span class="pagenum" id="Page_189">p. 189</span>los +entendidos; con bastantes malos chistes entre algunos pocos buenos; con +no mucha originalidad; conteniendo trozos bien escritos y otros en que +la afectación llega a ser insufrible. Lo que más valor dio a la obra +fue la ira que excitó, harto merecida en parte, por la ostentación de +impiedad que en ella resalta. Gallardo hubo de ser condenado por su +obrilla y aun reducido a prisión, pero la muy suave en que estuvo fue +para él lugar de recreo y triunfo, siendo allí visitado y adulado por +gran número de personas, para quienes eran méritos las culpas del autor +atrevido.</p> + +<p>Tales eran (y si algunas de otra clase pocas) las plantas +que florecían y fructificaban allí y entonces en el campo de la +literatura. Por aquellos días publicó Capmany reimpreso en Londres, +el libro a que impropiamente había dado el título de <i>Filosofía +de la elocuencia</i>, mero tratado de retórica al uso antiguo, en +que nada filosófico podía encontrarse aun con el mejor deseo de +hallarlo, y el cual, sin embargo, había corrido con aceptación por +muchos años; pero su autor, en su <i>galofobia</i>, le había variado, +dándose por arrepentido de haber citado en él, como modelos, trozos +de autores franceses, y sustituyendo a estos otros de escritores +castellanos, a que agregó en su estilo renovado salpicar la +composición con frases propias de los malos conceptistas del siglo +<span class="asc">XVII</span> y hasta dignas del imaginado fray +Gerundio. Pero su obra no dio margen por lo pronto ni a alabanza, +ni a vituperio.<a id="FNanchor_45_45" href="#Footnote_45_45" +class="fnanchor">[45]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_45_45" href="#FNanchor_45_45" class="label">[45]</a> +En días muy posteriores, y (si bien me acuerdo) en la <i>Gaceta de +Bayona</i>, publicada hacia 1830 y escrita en castellano, fue censurada +con extremos de aspereza, aunque no sin mucho de justicia, la aquí +citada obra de Capmany, llegando los censores a punto de citar, para +usarla en sentido contrario, la famosa frase de Quintiliano, cuando +dice tocante a Cicerón: <i>Ille se profecisse sciat cui Cicero valde +placebit</i>, afirmando que da pruebas de buen gusto quien condena a +<i>Capmany</i>. Aquí se mezclaban con odios literarios los políticos, +porque los críticos, antes servidores de José Napoleón, y pasados a +protegidos de Fernando VII, no perdonarían ocasión en que pudiesen +cebar su odio a los que se mantuvieron firmes en defender la causa de +su patria.</p> + +<p class="ti1">Sin duda, las rarezas de que llenó Capmany la nueva +edición de su obra, nunca más que mediana, justificaban no poco la +severidad de la censura. ¿No son dignas de Gracián o aun del supuesto +Gerundio frases como las que siguen, «corriendo se vendían antiguamente +las rosas», «porque galas tan caducas no permitían asiento»; o esta +otra; «los antiguos nos daban dentro de una medalla todo un César, +porque los grandes hombres se han de medir de pescuezo arriba»?</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_190">p. 190</span>En tanto empezaban +a darse a luz traducciones de obras que antes no habrían podido +publicarse en España. Una de Mably, de escaso valor, pero que le tuvo +no corto cuando su autor, hoy enteramente olvidado, pasaba por grande +autoridad en política, tuvo por traductor, o, como debe decirse, por +traductora, a la excelentísima señora marquesa de Astorga, condesa +de Altamira. Un don N. de la Dehesa, que en 1834 o 35 fue ministro +de Gracia y Justicia, dio a la estampa en nuestra lengua, la antes +estimada obra del suizo Delolme, sobre la <i>Constitución inglesa</i>, +llamando al autor original, ciudadano de Génova, por decir de +Ginebra, lo cual a más que a traducir equivocadamente la voz francesa +<i>Genève</i> se extendía.<a id="FNanchor_46_46" href="#Footnote_46_46" +class="fnanchor">[46]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_46_46" href="#FNanchor_46_46" class="label">[46]</a> +Debía el bueno del traductor, sobre haber sabido que Génova en francés +es Gênes, así como Genève es Ginebra, saber que los genoveses, aun +cuando era república el Estado de que eran parte, no usaban el título +o calificación de <i>ciudadanos</i>. Al revés, en Ginebra, donde +ciudadano era una calificación o un título legal, no común a todos los +habitantes sino a una categoría de estos, por lo cual venía a ser un +distintivo.</p> + +</div> + +<p>Más traducciones aparecieron, pero cuáles y cúyas fueron se me +ha borrado de la memoria. Algo de esto era leído, de donde iban +propagándose doctrinas hasta allí conocidas de pocos españoles.</p> + +<p>Pensose en escribir para el teatro. Comenzó Martínez de la Rosa +su tragedia <i>La viuda de Padilla</i>, y poco después <span +class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span>su comedia <i>Lo que puede +un empleo</i>, de las cuales ya he hablado en otro lugar de este libro. +Infatigable Saviñón en traducir, lo cual hacía con extraordinario +acierto, se dedicó a poner en verso castellano el <i>Bruto primo</i> de +Alfieri, mudándole el título en el de <i>Roma libre</i>, y extremándose +alguna vez más que el autor en varias doctrinas republicanas.<a +id="FNanchor_47_47" href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_47_47" href="#FNanchor_47_47" class="label">[47]</a> +Al terminar el primer acto del original, recién expelido del trono +Tarquino, grita el pueblo romano:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">«Il primo di che vivrem noi, fia questo».</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Saviñón le tradujo bien diciendo:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">«Este es el primer día en que vivimos».</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">Pero como Alfieri usaba del verso suelto, y su traductor +del <i>Romance</i> endecasílabo, y como cabalmente el verso aquí citado +debía ser seguido en castellano por otro terminado en <i>e o</i> con +que acabase el acto, hace Saviñón que a la exclamación del pueblo +romano, Bruto, que en la tragedia italiana calla entonces, prorrumpa en +el siguiente verso:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">«Cópielo el mundo, y vivirán los pueblos».</div> + </div> + </div> +</div> + +</div> + +<p class="mt-1">En tanto, un ingenio muy de otros principios, el +duque de Híjar, hermano del actual, escribió e hizo representar una +composición dramática, en parte alegórica, en que no faltaban buenos +trozos; pero como abundaba en pensamientos monárquicos, aunque no +contrarios a las reformas que iban haciéndose, fue oída con corto +favor, si bien no con desaprobación, siendo además su autor persona +en quien algunas singularidades impedían que se hiciese la debida +justicia al valor natural y aun al buen cultivo de su entendimiento.<a +id="FNanchor_48_48" href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_48_48" href="#FNanchor_48_48" class="label">[48]</a> +Como hubiese dicho el buen duque, candoroso por demás, que para +componer los versos se tendía boca abajo, dio esto motivo a dichetes +de mal gusto. Arriaza dijo sobre ello unos versillos obscenos e +ingeniosos, y Gallardo, en su <i>Diccionario crítico burlesco</i>, +también hace mención de un gran señor, el cual «diz que componía los +versos según aquí va referido». Mejor tratado merecía ser el duque de +Híjar, cuya afición a las letras era notable y loable, y cuyos versos, +si ya no de alto aplauso, eran merecedores de algún aprecio, siendo +correctos cuando menos.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span></p> + +<p>Entre tales ocupaciones y entretenimientos dentro de la isla +gaditana, se multiplicaban fuera de ella las desdichas. Cayó, al +terminar el año de 1811 o en los primeros días de 1812, en poder de +los franceses la ciudad de Valencia, y con ella el entonces principal +ejército español, quedando prisionero el general don Joaquín Blake, +uno de los del Consejo de Regencia del reino, y aun su presidente. Era +el revés de tal magnitud que hubo de causar más que la ordinaria pena +producida por otras desventuras en los descuidados habitantes de la +isla gaditana. Al mismo tiempo sonaron, aunque medio articuladas, voces +de traición de las que había tiempo que no se oían. Para Blake nunca +había soplado favorable el aura popular, a lo menos la que procede de +las regiones inferiores y medias de la sociedad, mientras de los que +más presumían, y con razón, de entendidos, una buena parte, en la cual +se contaban Argüelles y sus amigos, tenía al general desventurado en no +corta estima, reputándole hombre de saber tanto cuanto buen patricio. +Lo cierto es que Blake gustaba de dar batallas, y que solía perderlas; +que su sequedad desagradaba generalmente, cuando a otros daba idea alta +de su buen entendimiento o instrucción su silencio casi perpetuo, y +que su amor a su patria y su fidelidad no desmentida a la causa de la +nación, como estaban juntas con una tibieza que rayaba en frialdad, +eran poco a propósito para días de pasiones violentas, de aquellas +que se manifiestan más que en actos útiles, en palabras y vanas +demostraciones. Así corrió por Cádiz la noticia de que Blake, si no +había abrazado el partido del rey intruso, estaba cerca de abrazarlo, y +que los franceses, al recibirle la espada, le habían hecho los honores +de infante de España; enorme desatino, pues esto, si hubiese sucedido, +casi equivaldría a reconocer, en cierto grado, los soldados de Napoleón +y el gobierno de José, la legitimidad del gobierno por ellos calificado +de rebelde.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_193">p. 193</span>Hubieron de +terminar tales desvaríos (por otra parte no tan peligrosos como +habrían sido tres o cuatro años antes) con llegar un parte de Blake, +donde se expresaba tan bien y con tan nobles pensamientos y afectos +al referir su desdicha a la par con la del Estado, que le captó no +pocas voluntades, hasta colocarle en la opinión en punto superior +al que merecía real y verdaderamente; porque si era honrado y un +tanto instruido, no tenía las altas dotes que en él suponían sus +parciales.</p> + +<p>Importaba, después de faltar Blake, nombrar nueva regencia. Sus +compañeros Agar y Císcar, que después vinieron a recobrar el favor de +los constitucionales, por entonces le tenían perdido, no dudándose +de su recta intención, pero sí de su suficiencia. La elección podía +parecer ridícula, pues apenas había España que gobernar. Pero fue +llevada a efecto con grande empeño de las Cortes y del público. +Formáronse los diputados en un remedo de cónclave, encerrándose +rigurosamente por unas veinticuatro horas poco más o menos. Esperábamos +delante de las puertas cerradas con notable impaciencia los que nos +creíamos interesados en cuestión de tanta importancia. Circulaban +nombres de candidatos, los más de ellos no muy del gusto de la turba +expectante, más extremada aún que la mayoría de las Cortes. Entre +los cinco elegidos disgustó, más que otro nombre, el del duque del +Infantado, sabiéndose además que no había sido del gusto de Argüelles +y los suyos, en este caso vencidos, aunque generalmente vencedores +en aquel Congreso. El de mi tío don Juan María Villavicencio tampoco +fue grato, aunque se supo que le habían votado los caudillos de los +liberales, y debo confesar, con arrepentimiento y vergüenza, que +pudo más en mí el fanatismo político que los lazos que me unían al +hermano querido de mi amadísima y amantísima madre, y que fui de los +desaprobadores de la elección siendo así que el electo, por sus muchas +buenas prendas <span class="pagenum" id="Page_194">p. 194</span>aún +gozaba de favor sumo entre lo general de las gentes; pero yo conocía +sus principios monárquicos que, descubiertos, al cabo hubieron de +engendrar mutua enemistad entre él y los constitucionales. De los otros +tres nombrados, solo el nombre del conde de La Bisbal, don Enrique +O’Donnell pareció bien, lo cual prueba no estar dotados de grande +penetración los que juzgaban a los recién elegidos. Los dos restantes +quedaron sin aplauso o censura, aunque uno de ellos (don Joaquín +Mosquera) fue después objeto, más todavía que de acre vituperio, de +burla amarga.</p> + +<p>Era cosa de ver las enhorabuenas que recibían los nuevos regentes y +las esperanzas y los temores que reinaban sobre su modo de gobernar, +cuando faltaba un Estado en que pudiesen acreditar sus dotes de +gobierno, y era lo más probable que no llegase a haberle.</p> + +<p>Ocupaba en medio de esto los ánimos el próximo juramento y +promulgación solemne de la recién elaborada Constitución, ya llevada a +remate. La fiesta que para ello se preparaba no podía ser ostentosa, +pero lo raro de las circunstancias le daba un alto grado de lustre. +Señalose para la ceremonia el 19 de marzo, aniversario de la subida al +trono de Fernando, y por singular coincidencia, día de gala forzada +para los españoles residentes en la opuesta costa, por serlo del +santo del que se titulaba rey de las Españas <i>y de las Indias</i>. +En el día 18, preparado ya todo para la festividad, se veía que no +se prestaría a favorecerla el cielo, pues lo que tal nombre lleva +aparecía cubierto a trechos de negras nubes, casi segura señal +de recios aguaceros, y aun de viento furioso. Con todo, el nuevo +gobernador de Cádiz, el dignísimo general de marina, don Cayetano +Valdés, juzgando más por su deseo que por lo probable, aseguró que +según su experiencia y habilidad en predecir por el <i>cariz</i> el +tiempo, podía augurar que no sería malo el del día próximo venidero, +y reinando en quienes supieron tal vaticinio igual deseo que el del +vaticinador, <span class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span>cuyo +acierto en tales casos era conocido y ponderado, se entregaron todos +a lisonjeras esperanzas, no obstante ver cargadísimo el horizonte +por la boca del Guadalquivir, y por el mar alrededor del castillo +de San Sebastián, circunstancias que, estando unidas, son indicio +infalible de un viento vendaval acompañado de lluvia. Acertó más que +el general marino quien con menos pasión juzgaba tomando en cuenta el +aspecto del cielo. Fue el día de aquellos de que hay pocos en lo malo, +y sin embargo, pudo más el alborozo que la inclemencia del tiempo, +saliendo magnífica a su modo la fiesta. Había ya arreciado un tanto el +bombardeo, y la catedral estaba en uno de los lugares más expuestos +a la caída de los proyectiles; por lo cual fue elegida para que en +él se cantase el <i>Te-Deum</i>, necesario apéndice de tal clase de +funciones, la iglesia del convento de Carmelitas Descalzos, situado en +la Alameda. Desde ella se descubre el mar con la entrada del puerto +de Cádiz y la costa desde Rota, asentada cerca de la embocadura del +Guadalquivir, hasta muy a la derecha de la ciudad del Puerto de Santa +María, lugares ocupados por los franceses. Tronaba la artillería en +ambas contrapuestas riberas, aunque estuvieron en aquel día suspensas +las hostilidades, siendo los cañonazos meras salvas, pero por tan +contrarias causas, que aquel saludo por una y otra parte era un reto o +declaración de porfiada guerra. Bien lo notaba el numeroso concurso que +llenaba aquel paseo de Cádiz, y con notarlo crecía en su entusiasmo. +Era el caso de que voy ahora hablando (según en otro pobre escrito mío +he dado a notar) uno de aquellos en que un pueblo entero, sin dar lugar +a la reflexión, obedece a un impulso único que le domina y arrastra, +porque, aun a los más opuestos a la ley que se estaba promulgando +y ensalzando, y aun a los más persuadidos de que la causa de la +Independencia estaba perdida, aquel acto, para los primeros odioso y +para los segundos ridículo, si meditada y fríamente le consideraban, +<span class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span>embargaba, suspendía +e inspiraba un júbilo irresistible. Apareció en esto la comitiva que +del edificio donde celebraban sus reuniones las Cortes venía a la +iglesia. Componíanla los diputados formados de dos en dos: con ellos +los regentes. Estaba formada haciendo calle por la carrera la tropa, +o, según se decía entonces, tendida. El viento se había desatado y +soplaba como un huracán, bramando y combatiendo, y casi derribando a +las personas expuestas a sus ímpetus: las nubes iban rompiéndose en +torrentes de agua despedida con violencia, azotando los rostros, a la +par que calando los vestidos, y los circunstantes no por eso sentían +incomodidad grave; pues con ademanes de arrebatado entusiasmo, y ojos +y semblante encendidos, gritaban vivas salidos de lo más hondo del +pecho y oían con desprecio los cañonazos que en honor del intruso +rey de España disparaban los enemigos. Entrados en la iglesia los +diputados y demás personajes a quienes de oficio tocaba asistir al +acto solemne, y además los espectadores que cupieron, no desamparó la +concurrencia las inmediaciones del templo, a pesar de lo desabrigado +del sitio y del rigor del viento y lluvia. En una ráfaga tronchó el +como huracán un álamo de mediana robustez que estaba a corta distancia +de la iglesia, y hubo entre quienes lo presenciábamos alguien que, por +vía de burla, calificase tal incidente de funesto agüero en cuanto +a la suerte del código objeto de aquella festividad; cosa dicha sin +intención, pero que así podía haber hecho suya muy de veras la persona +más supersticiosa como la más sagaz y previsora, porque la obra de los +legisladores de Cádiz estaba destinada a morir en breve, ya triunfasen +los franceses, ya Fernando rescatado volviese al trono, no pudiendo +un rey reducirse de grado a aceptar una ley que tanto restringía su +poder, sin que esto sea disculpa de la negra ingratitud y bárbara y +feroz injusticia con que al fin aquel monarca, vuelto a su libertad +y poder por esfuerzos de <span class="pagenum" id="Page_197">p. +197</span>los constitucionales, si no solos, a la par con los de +opinión contraria, pagó con persecución indigna beneficios con que +podía ir mezclada la equivocación, mas no otra idea contraria a su +autoridad; mal aconsejado en parte, pero también llevado por no buenas +inclinaciones propias. Mas esto que hoy vemos no lo veíamos entonces, +ni venía a cuento en aquella hora pensar en lo futuro. Atendíamos solo +a la grandeza y singularidad de la escena de que éramos espectadores, +y asimismo parte en mayor o menor grado. No amainó el temporal, y +al retirarse las Cortes y el concurso, continuaron el cielo con sus +rigores y la turba de concurrentes con su entusiasmo y vivas. Hubo +horas de descanso, retirándose las gentes a hacer su comida diaria +a la acostumbrada hora de las tres de la tarde, y a poco más de las +cuatro de la misma, nueva ceremonia llamó al pueblo a las calles, a +pesar de la continuada inclemencia del tiempo. Había preparados en los +principales sitios de la ciudad cuatro o cinco tablados donde había +de publicarse la Constitución con solemnidad. Presidió este acto el +gobernador don Cayetano Valdés, vestido de grande uniforme que estrenó +para el intento; circunstancia, aunque leve, notable, porque solía +tan digno personaje recordarla, pues, calado de agua al desempeñar su +encargo, hubo de perder aquel vestido algo costoso; pérdida de tal cual +consideración en sus entonces cortos haberes, y sacrificio que hacía +a la causa de la patria una misma con la de la Constitución en tan +memorable día. Terminó este tempestuoso y lluvioso, pero sin que hasta +cerrar la noche dejasen de estar atestadas de gente calles y plazas. +Había preparada una iluminación general, pero no fue posible llevarla a +efecto.</p> + +<p>Ya dejo dicho que empezaban a caer las granadas con más +frecuencia que antes, aunque sin periodo fijo. Pero el 16 de mayo, +primer aniversario de la batalla de la Albuera, vino el mariscal +Soult de Sevilla a las líneas fronterizas <span class="pagenum" +id="Page_198">p. 198</span>a la isla gaditana, y como en desquite +del revés padecido en igual día del año anterior, dispuso y llevó a +ejecución al cerrar la noche un bombardeo más serio por su duración +que todos los anteriores. Esto, si no aterró, incomodó, y, como desde +entonces, o de allí a pocos días, siguiese el arrojar de granadas +con regularidad, se creó con ello un modo de vivir en los moradores +adecuado a las circunstancias.</p> + +<p>El método que adoptaron los franceses fue disparar de cuatro en +cuatro horas sus trece o quince obuses-morteros. Tal regularidad, por +más de dos meses no desmentida, trajo consigo un método de vida en +los habitantes de la ciudad, el cual correspondía con el peligro o la +molestia, contribuyendo a hacerlos menores.</p> + +<p>Las granadas alcanzaban como a dos tercios o más de la ciudad,<a +id="FNanchor_49_49" href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a> y +el otro hasta el fin del sitio quedó indemne y seguro.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_49_49" href="#FNanchor_49_49" class="label">[49]</a> +Es muy de notar que el alcance de la primer granada que entró en Cádiz +(en diciembre de 1810) fue rarísima vez excedido y no muchas igualado +por las que cayeron en su recinto hasta el 24 de agosto de 1812, último +día del bombardeo, siendo lo común quedarse muy cortas hasta caer +muchas en la bahía. Próximos ya a retirarse los enemigos cayó una en la +iglesia de San Antonio excediendo a todas las anteriores y posteriores, +pero, como esto sucediese sabida ya la victoria de Salamanca, y +previéndose la retirada del enemigo, no hizo el efecto que habría hecho +en otro caso.</p> + +</div> + +<p>A él acudían a pasar la noche la mayor parte de los que vivían en +los barrios expuestos. Rebosaban en gente las casas del barrio que +lo era de refugio, y era de temer, y se temió, que con el rigor del +verano, el hacinamiento de personas en espacios breves y cerrados +produjese enfermedades, y tal vez que asomase y se propagase la +fiebre amarilla.<a id="FNanchor_50_50" href="#Footnote_50_50" +class="fnanchor">[50]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_50_50" href="#FNanchor_50_50" class="label">[50]</a> +También en el paseo de la Alameda, del cual una buena parte estaba +fuera de tiro, y la otra no era de lo más expuesto, dormían muchos a +cielo raso y aun solían llevar allí colchones. Como esto era en los +meses de junio (hacia los fines), julio y agosto, no resultó de ello +daño, no siendo, por otra parte en Cádiz, rodeado de mar, perjudicial a +la salud el rocío de la noche.</p> + +</div> + +<p>De este último azote que en 1810 <span class="pagenum" +id="Page_199">p. 199</span>había caído sobre la población, aunque +no recio como en 1800 y 1804, y que volvió a aparecer, con algún +más rigor que en 1810, en 1813, cuando por fortuna ya estaba Cádiz +libre del asedio, nos libertó aquel año como en 1811 la bondad de la +Divina Providencia. Pero el fundado temor dictó precauciones. Los +hombres, con rara excepción, nos quedamos a dormir en nuestras casas. +Otro tanto sucedía en general aun con las mujeres de clase menos +acomodada, siendo esta una de las muchas desdichas inseparables de la +pobreza. Las personas apiñadas en casas por lo común pequeñas, por +ser cabalmente el barrio seguro de la ciudad uno en que abundan más +las habitaciones reducidas que las espaciosas, tendían sus colchones +en el suelo, y, no siendo las camas cómodas, ni la estación impropia +para pasar el tiempo al raso, no bien se levantaban y limpiaban y se +aviaban un tanto en peinado y traje, cuando, sacando sillas fuera de +las puertas, se sentaban a conversar unas con otras. Concurríase allí +como a una tertulia constante. Durante los intervalos regulares entre +los disparos solían los refugiados, o digamos las refugiadas, ir a dar +una vuelta a sus casas. A veces se descuidaban, siendo sorprendidas +por las granadas antes de volverse a su asilo o a veces cuando a él +venían encaminándose.<a id="FNanchor_51_51" href="#Footnote_51_51" +class="fnanchor">[51]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_51_51" href="#FNanchor_51_51" class="label">[51]</a> +De esto ocurrió un lance en mi familia, que cuento porque puede servir +de dar a entender lo que pasaba. En el intervalo entre los disparos +había venido a mi casa, situada en lugar ni de los más expuestos ni +de los seguros, con otra criada, el ama de leche que lo era de mi +desgraciado hijo Dionisio. Se descuidó hasta dejar pasar las cuatro +horas de suspensión del bombardeo. Entonces se vino apresurada con +el niño en sus brazos hacia el lugar que era asilo de mi mujer y +parientes. Pero recién salida sonó la campana y siguió el zumbido de +una granada que vino a caer en la calle a muy corto trecho, cubriéndola +de polvo así como a la criatura. Era de ver, según me contaron, cómo +entró despavorida y llevando en su persona y ropas señales del recién +ocurrido lance.</p> + +</div> + +<p>Al llegar el término fatal, todos se ponían en escucha, atentos al +sonido <span class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span>de la campana +del convento de San Francisco. Porque, por juiciosa providencia, estaba +prohibido el toque de campanas en todo caso, para que no sonase otra +que la de aviso, salida del aquí citado campanario, donde un fraile, +hecho atalaya, puesta la vista en las baterías francesas, al ver salir +de ellas un fogonazo, daba una campanada, siendo estas tantas cuantos +eran los tiros. Al sonido de la campana seguía inmediato el estampido +(que entonces no era <i>detonación</i> más que en francés) del temible +obús o mortero; venía luego el zumbido de la granada por el aire, y +cuando no caía el proyectil en la mar, como solía suceder, daba aviso +de su caída un recio golpe. Entraba el averiguar dónde había caído y si +había hecho daño a personas o a edificios. Lo primero ocurría rara vez; +lo segundo no pasaba del agujero abierto por la casi inofensiva máquina +de guerra. Había risa aun cuando hubiese miedo. En los lugares seguros, +donde faltaba el temor de desgracia en la propia persona, había cuidado +por las más o menos queridas que estaban en sitio expuesto, y aun por +las casas y muebles que podían haber padecido detrimento. Libres ya de +este cuidado, aunque ciertos de haber de sentirle igual cuatro horas +después, se entregaban las gentes al buen humor, por lo común compañero +de incomodidades no graves. Parecía como que se estaba en competencia +para hacer gala de superior mérito contraído sobre quién vivía con más +estrechez en punto a espacio, o con menos regalo en punto a cama y +muebles.</p> + +<p>Pero a criaturas que viven incómodas se hace necesario procurar +distracciones. En ello se ocupó la autoridad. En el lugar más lejano +del alcance de los fuegos enemigos, se puso al modo de una feria. +Había además allí un tablado <span class="pagenum" id="Page_201">p. +201</span>para música instrumental y vocal, que servía con frecuencia +al fin a que estaba destinado. También se formó una como plaza donde se +corrió por la sortija.</p> + +<p>El embajador de Inglaterra, que lo era entonces sir Enrique +Wellesley, hermano del general que llevaba el título de lord +Wellington, solía dar bailes, si no con la suntuosidad que hoy se +ve en algunos, y con lo que da de sí la ostentosa grandeza de los +señores ingleses, unos donde concurría la buena sociedad gaditana y +la grandeza de España y demás forasteros de alta categoría residentes +en Cádiz, pero hubo de cesar en la costumbre por estar su casa muy +expuesta a las granadas, porque sabiendo donde estaba, se recreaban +los franceses en asestar allí sus tiros, y también por estar inmediata +al campanario de San Francisco, otro punto a que ponían la puntería +los sitiadores. Pero si el agente diplomático de la nación, nuestra +principal aliada, interrumpió sus funciones destinadas al recreo de +las clases altas, convirtió su atención al entretenimiento del pueblo +todo, costeando fuegos artificiales, conciertos al aire libre, y otras +diversiones de clase parecida. El teatro asimismo era lugar peligroso, +y ya he contado en otro lugar que nos pasó por encima y cayó muy cerca +una granada, al estar representándose con loco aplauso la comedia de +Martínez de la Rosa titulada: <i>Lo que puede un empleo</i>. Pensose, +pues, en hacer otro en el lugar a la sazón destinado a espectáculos, +donde concurriese el público, y comenzó la obra, trabajándose en ella +con actividad, y llegándose a construir un edificio mezquinísimo y de +mal gusto, solo propio para aquellos días, pero que hoy está en pie y +sirve a su destino, no sin descrédito de la culta Cádiz. También se dio +principio a una plaza de toros allí muy al lado. Todo esto indicaba que +esperábamos pasar largo tiempo en la situación en que nos veíamos, y +de hacerla llevadera. En medio de todo ello no eran desatendidos los +<span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span>pobres. Como de estos +había y hay muchos en el barrio llamado de Santa María, de los menos +distantes de la línea enemiga, se formó delante de la casa Hospicio, +y a corto trecho del lugar de las diversiones, un campamento en cuyas +tiendas de lona tenían albergue muchas familias, y si bien no parecían +tales habitaciones propias para pasar en ellas el invierno aun en el +templado clima de Cádiz, se dejaba la consideración de buscar a aquella +gente otra morada a la estación del otoño, y entre tanto se remediaba +en algo el mal presente.</p> + +<p>No puede decirse qué habría sucedido si semejante estado de cosas +hubiese durado mucho, dilatándose hasta la entrada de una estación en +que no es agradable, ni fácil, ni siquiera posible, pasar gran parte de +la vida en la calle, o si logrando los enemigos dar mayor alcance a sus +piezas, no hubiese quedado en la ciudad de Cádiz lugar completamente +seguro. Por fortuna, nos vimos libres de las calamidades que eran de +temer antes de sentir puesto a más prueba nuestro sufrimiento.</p> + +<p>No me acuerdo si fue el 30 o 31 de julio cuando llegó al Gobierno la +noticia de la victoria alcanzada por el ejército inglés en la jornada +dicha por los vencidos de los <i>Arapiles</i> y por los vencedores de +Salamanca. Era a medio día; la noticia corrió veloz por la población; +sonaron exclamaciones altas y unánimes; celebrose con salva el triunfo; +respondieron al saludo con sus granadas los enemigos, y a cada tiro de +estos, correspondía por nuestra parte un grito de alegría y desprecio. +Hasta contaban que el fraile a quien tocaba dar las campanadas para +anunciar la venida del proyectil, a cada llamarada que veía en la +batería francesa, no bien tocaba la campana, saludaba a los enemigos de +un modo que con poca razón, si con universal consentimiento, pasa por +obsceno, a pesar de qué su nombre suena ser, más que de otra cosa, de +<i>sastrería</i>. <span class="pagenum" id="Page_203">p. 203</span>De +allí a pocos días, como se esperaba con fundamento, se supo haber +entrado en Madrid el ejército aliado vencedor. Estas segundas buenas +nuevas, llegadas al anochecer, renovaron el entusiasmo, particularmente +en los madrileños y demás gentes de las provincias del interior +refugiadas en la isla gaditana. Apareció de súbito y por movimiento +espontáneo iluminada la ciudad toda, y cantos y gritos poblaban el +aire, y se abrazaban en las calles los más particularmente interesados +en el recién sabido feliz suceso.</p> + +<p>Pero, así y todo, el bombardeo seguía. Al mismo paso iban los +festejos. El tablado de la música no estaba ya vacío ni silencioso ni +una sola noche. La fecunda vena patriótica de Arriaza había dado de sí +una canción nueva, cuyo coro era:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Viva el grande, viva el fuerte</div> + <div class="verse indent0">Que en la más gloriosa acción</div> + <div class="verse indent0">El furor francés convierte</div> + <div class="verse indent0">En vergüenza y confusión.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">Siendo la primera copla:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Ved cuál entre polvo y humo</div> + <div class="verse indent0">Por los campos de Castilla</div> + <div class="verse indent0">Va la bárbara gavilla</div> + <div class="verse indent0">Que era un tiempo su opresión.</div> + <div class="verse indent0">¿Quién los bate y los humilla</div> + <div class="verse indent0">Con el rayo de victoria?</div> + <div class="verse indent0">La trompeta de la gloria</div> + <div class="verse indent0">Dice al mundo, <i>Velintón</i>.<a id="FNanchor_52_52" href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a></div> + </div> + </div> +</div> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_52_52" href="#FNanchor_52_52" class="label">[52]</a> +Adrede va escrito el nombre del ilustre lord y general, no como debe +escribirse, sino como se pronuncia en castellano y es necesario para la +rima.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_204">p. 204</span></p> + +<p>Como se ve, no era la composición de lo mejor de un poeta que ha +dejado muchas buenas, ni tampoco acertó quien lo puso en música; pero +se oía con más gusto y entusiasmo que en tiempo alguno pueden haberse +oído los mejores versos o los sonidos más melodiosos.</p> + +<p>Como dentro de una semana, poco más o menos (en la noche del 24 al +25 de agosto de 1812), habiendo ya cesado los disparos en la tarde, el +ruido de repetidas explosiones anunciaba que se estaban poniendo en +retirada los sitiadores; suceso ya esperado. Amaneció el 25, y a su +luz viéronse evacuadas las líneas enemigas, y a lo lejos, por el mismo +camino de Buena Vista por el cual en el 5 de febrero de 1810 habían +aparecido los franceses, ir marchando las columnas de caballería e +infantería de los enemigos que para nunca volver desocupaban la tierra +de que por tanto tiempo habían estado enseñoreados, dando poco menos +que seguro vaticinio de que en no largo plazo habrían de abandonar +la de España; castigada así la perfidia y dura conducta del invasor, +y recibiendo el pueblo español la recompensa merecida por su primer +arrojo y su no desmentida constancia.</p> + +<p>La tarde del 25 fue destinada por un gentío numeroso a visitar las +baterías abandonadas del Trocadero y la vecina punta de la Cabezuela, +de la cual salían las granadas arrojadas a Cádiz. A los que en el +1.º de agosto de 1808 habíamos visitado el Retiro, nos parecía una +repetición de la anterior escena la que presentaba el campamento +francés en aquel momento. Los obuses-morteros eran principal objeto de +la atención: se los miraba, se los palpaba, se les decían injurias, se +los cargaba de desprecio, como si pudiesen ellos sentir el vituperio +o la burla. El viaje a aquel punto se hacía por mar, pues por tierra +había que dar para llegar a él un largo rodeo; los barcos, a pesar de +haber muchos, escaseaban e iban atestados de gente, y todos ellos, +al volver, traían en el tope de sus palos un gran ramo de <span +class="pagenum" id="Page_205">p. 205</span>hierba, como en señal de que +ya podían pisarse los campos, saliendo de los áridos arenales a que por +largos días habíamos estado reducidos. Es cierto que ramaje como el que +venía en muestra traído del terreno del Trocadero, nada mejor que el de +la isla gaditana, podía haberse hallado en esta última; pero no era del +caso ser críticos tan prolijos, y bien venía saludar con gusto la señal +que lo era de una feliz vuelta de la fortuna.</p> + +<p>¡Rara condición la del hombre! El vernos libres del sitio no trajo +consigo toda la alegría propia de tan fausto acontecimiento.</p> + +<p>A quienes se ha acostumbrado a la agitación parecen la paz y +tranquilidad una situación fastidiosa. Así es que, a los pocos días de +levantado el sitio, vueltas las gentes a sus comodidades acostumbradas, +era frecuente decir: «Gracias a Dios que nos vemos libres de franceses +y de bombas, pero hay que confesar que la vida ahora es algo pesada, y +que en los últimos apuros del sitio era muy divertida. Casi hace falta +el oír sonar una campana que sirva de anunciar la venida de una bomba». +Así éramos las personas de 1812: así serían las de ahora puestas en +iguales circunstancias.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch9"> + <p><span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span></p> + <h2 class="nobreak g0">IX.</h2> + <p class="subh2 ws1">CÓMO CAE UN MAL GOBIERNO.</p> +</div> + +<p>No intenta quien esto escribe, al cabo de largos años de vida, +rica en desengaños y no pobre en arrepentimientos, pero en la cual no +faltan casos, siquiera se engañe, en que se ratifica en sus antiguos +juicios, y en que la fría prudencia de la vejez confirma los dados +entre las pasiones de una juventud ardorosa, ensalzar aquí una forma +de gobierno a costa de otros, aun cuando crea hoy mismo que hay en +unos de ellos superiores calidades. Pero con toda forma de gobierno +puede gobernarse bien, o, si no tanto, medianamente, y con la mejor en +cuanto cabe serlo, si no en absoluto relativamente a otras, es no solo +dable sino frecuente cometerse desaciertos enormes contra el provecho +común, así como contra el derecho o interés de los particulares. Ahora, +pues, el Gobierno establecido en España en mayo de 1814, sobre las +ruinas del constitucional, era malo por varios títulos, más todavía +que por ser absoluto y tener la pretensión, imposible de lograr, de +renovar una época pasada, y, si no remota, separada de la que la +<span class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span>seguía por el campo +de una revolución llena de graves sucesos y de consecuencias no menos +importantes de los mismos, por ser ejercido sin justicia y también sin +tino, guiándole un espíritu de persecución odiosa, que era, no como +otras, venganza de agravios, sino injusta paga de buenos servicios, +faltando concierto en las cosas y dignidad en las personas, inclusa +la más alta, y sobre todo esto siendo débil a la par que violento, y +encerrando en sí las causas de una caída, a la larga, infalible. Que +tal caída llegó, cosa es que consta, y aun quienes la lloraron y la +reputaron no merecida por sus excesos, habrán de confesar que lo fue +por su torpeza.</p> + +<p>Los padecimientos de los constitucionales, en 1814 y 1815, en +quienes eran de las mismas ideas causaron un apetito de venganza +vituperable, pero natural, y, como era de presumir, ansioso de +saciarse, fuesen cuales fuesen los medios.</p> + +<p>Uno se presentaba de los peores, pero asimismo de los más eficaces, +señaladamente en aquellos tiempos en que tenía el atractivo de la +novedad y el valor de ser no muy usado ni muy conocido, cuando hoy, +si no falto enteramente de fuerza, está muy enflaquecido por el +uso y por la mayor facilidad que hay para descubrir sus manejos y +contrarrestarle. Ya se entenderá que se va aquí ahora hablando de una +sociedad secreta. De estas había una de antigua mala fama, condenada +por la Iglesia, mirada con horror por la gente piadosa, y aun por +la que no lo era mucho con sospecha, a la que era común atribuir en +las grandes mudanzas del mundo moderno una parte que nunca tuvo, aun +cuando alguna haya tenido; en España, harto novel entonces, y grata a +los ojos de los innovadores, porque era uno de los blancos de la ira +de los llamados serviles, y hoy subsistente en varios pueblos donde +su existencia está declarada, pero convertida en inocente y un tanto +simple juego de vanas ceremonias, y aun a veces <span class="pagenum" +id="Page_209">p. 209</span>en loable medio de ejercitar la virtud +de la beneficencia. Había sido costumbre en los adversarios de la +Constitución suponer a tal sociedad una fuerza que no tuvo en los +días de la guerra de la Independencia, pues si bien es cierto que +contó entonces con algunos prosélitos, fue con pocos, y estos no los +de superior influencia en los sucesos de aquellos días. Los invasores +franceses la habían establecido en España, y en ella se habían +afiliado muchos de sus secuaces, como por hacer corte a sus señores, +y también como para dar al mundo, y darse a sí propios, una prueba +de que, despreciando preocupaciones añejas, al servir al dominador +extranjero trabajaban por la regeneración de la patria. Esto mismo +daba a la sociedad mal color, aun a los ojos de los más entendidos y +más adictos a las reformas entre los sustentadores de la causa de la +Independencia, de los cuales algunos, como por ejemplo Argüelles y sus +amigos, no miraban ni podían mirar con favor cosa de que eran parciales +y propagadores los servidores de José Bonaparte y del poder francés, +nuestro odiado enemigo.</p> + +<p>Pero vuelto al trono Fernando, restablecida la Inquisición, +perseguidos insignes patriotas y amenazados otros, el fanatismo y +la sed de venganza unieron con estrecho lazo a los adictos a la +Constitución proscrita que aún gozaban de libertad. Los conatos +de restablecer la ley caída en muchos no pasaban del decir a las +obras. Pero si una conjuración duradera era, cuando no imposible, +dificultosa, porque estaría de continuo expuesta a ser descubierta y +deshecha con grave daño de los conjurados, una sociedad con sus ritos +y ceremonias, con su orden y arreglo, en que hay mucho simbólico capaz +de interpretaciones, que así puede ser nada como mucho, la cual, +cuando es conjuración, se disfraza un tanto para que haya quienes sean +hermanos sin el temor o escrúpulo de ser conspiradores, era cosa muy +hacedera. La hubo, pues, en España, y comenzó <span class="pagenum" +id="Page_210">p. 210</span>a tener consistencia hacia 1816. Por una +rara casualidad, siendo muy extendidas sus ramas, y alcanzando a todas +las ciudades principales del reino, el tronco no vino a estar en la +capital de la monarquía, sino en una ciudad de provincia, y esta no +de entre las de primer orden, aunque por muchos títulos ilustre: en +Granada. Gobernaba a la sazón aquella provincia como capitán general de +ella el conde del Montijo.<a id="FNanchor_53_53" href="#Footnote_53_53" +class="fnanchor">[53]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_53_53" href="#FNanchor_53_53" class="label">[53]</a> +No el último conde del Montijo, padre de la emperatriz de los +franceses, caballero de altas prendas y muy pacífico, sino su hermano +mayor, muerto sin hijos en 1834.</p> + +</div> + +<p>Este personaje había figurado mucho en las cosas de nuestra patria, +acreditándose de ambicioso e inquieto, pues pasaba por cosa averiguada +que en marzo de 1808, en Aranjuez, disfrazado de hombre de la plebe, +y llamándose el tío Pedro, había capitaneado la sedición que derribó +al príncipe de la Paz, y por consecuencia, aunque en verdad no de +intento, movió a Carlos IV a hacer renuncia de la corona. En la guerra +de la Independencia el mismo conde había representado algún papel, +aunque no de los de más nota o lustre, siendo a veces soldado valiente +en el campo y nunca general, y soliendo en las ciudades trazar o +dirigir alborotos, cuyo objeto era apoderarse él del mando o dársele +a algunos de sus amigos. Restablecido Fernando en el trono y presos +y encausados los de superior renombre entre los diputados a Cortes, +apareció con general admiración declarando contra ellos para contribuir +a su condenación el conde del Montijo, acción tanto más extraña, cuanto +que él, por su vida anterior y opiniones conocidas, más parecía de las +opiniones de los constitucionales que de las contrarias, y por otra +parte, cuanto que, ausente casi siempre del lugar en que celebraban sus +sesiones las Cortes, poco podía saber de ellas sino por rumores vagos. +Pero como no era en él costumbre ni perseverar en un sistema ni dejar +que no hablase <span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span>de +él la voz pública, ello es que, llegando a Granada, estableció allí +la sociedad secreta, que se difundió por toda la monarquía siendo él +general cabeza del cuerpo conspirador, y teniendo igual carácter la +parte de la sociedad de que era inmediato presidente. Que aspirase tal +sociedad desde luego al restablecimiento de la Constitución, dudoso es, +y aun puedo decirse falso; pero al cabo era una asociación prohibida +por las leyes humanas, y aun por las divinas, y en España, en 1816, +por fuerza había de ser una máquina de guerra, cuyo juego, si ya no +cuyo objeto, sería conmover o derribar el trono, pues que combatía +los cimientos en que el de 1814 estaba asentado. Se multiplicaron las +sociedades; hubo una en Madrid, poco notable por la calidad de las +personas que la formaban; gente ardorosa, pero de poco nombre o corto +influjo. No podía faltar una en Cádiz, pueblo señalado por su adhesión +a la Constitución caída y la consiguiente aversión al gobierno del rey +Fernando. La hubo, pues, y me tocó (pues fuerza es hablar de mí) hacer +un mediano papel en ella.</p> + +<p>Había yo vuelto de Suecia, donde era secretario en la legación de +España, en el otoño de 1814 con licencia para restablecer mi salud, +tan quebrantada por algún tiempo, que por rara fortuna había escapado, +como suele decirse, de las puertas de la muerte. En Gotemburgo había +sabido los sucesos de mayo, la disolución de las Cortes, la prisión de +los diputados de más importancia y de otros costitucionales. Llenome +tal noticia de indignación, la cual subió de punto cuando a mi regreso +a España, verificado muy en breve, pasando por Inglaterra, me vi en +Londres con algunos de los que se habían salvado de la proscripción con +la fuga, y entre ellos con Gallardo, a quien miraba yo con estimación +superior a la de que era digno, si bien alguna merecía, no habiendo +sido justos por lo excesivos, ni su anterior altísimo concepto ni +el descrédito absoluto en que cayó en sus últimos años. Cuáles +eran nuestros pensamientos <span class="pagenum" id="Page_212">p. +212</span>y afectos de odio al Gobierno establecido en Madrid, bien +puede presumirse, y a ellos correspondían nuestros propósitos de +venganza. Prometí yo a los desterrados contribuir a su logro en cuanto +pudiese; promesa hija de loca presunción, pero cuyo cumplimiento hubo +de tener efecto por un concurso de singulares circunstancias. Pero +llegado a Cádiz en octubre de 1814, no encontré ni el menor medio que +pudiese dar esperanza de hacer cosa alguna contra el Gobierno, a la +sazón pujante. Gobernaba entonces a Cádiz y también a Andalucía el +conde de La Bisbal, y estaba extremándose en dar pruebas de adhesión al +Gobierno restaurado, más ofensivas a los caídos y a los parciales de +estos que conducentes al fin de dar a la autoridad verdadera fuerza. En +una mañana apareció en la plaza de San Antonio un cañón como amenazando +a una rebelión en que nadie soñaba, e invadida y convertida en cuerpo +de guardia una casa-café allí situada, a cuyo dueño, al intimarle que +entregase a los soldados aquel lugar destinado al recreo público y +al provecho de su propietario, se le hizo entender que era aquello +castigo, o modo de purgar la atmósfera de una pieza donde, en los días +del reinado de la Constitución, habían los concurrentes hablado del +Rey en términos descomedidos. A esto se seguía querer reconciliar el +mismo general a muchos matrimonios desavenidos, y castigar a personas +por irreverencias ligeras en los templos; cosa llevada más a mal +porque al mismo tiempo vivía si no divorciado, separado de su mujer y +entregado a escandalosos amoríos, a punto de haber llegado a las manos +en la escalera de su casa, por disputarse el papel primero entre sus +queridas, dos señoras, si dignas de esta calificación por su clase, +no cierto por su conducta. Todo ello hacía odioso al Gobierno, pero +aún no era tiempo de que el odio pudiese hacer más que maldecir en voz +baja.</p> + +<p>Enormes desgracias domésticas que cayeron sobre mí por aquellos +días no me permitieron pensar en otra cosa que <span class="pagenum" +id="Page_213">p. 213</span>en mis aflicciones. La tentativa de Mina, +cuya índole no llegó a ser conocida, aunque él haya impreso muchos +años después que tenía por objeto restablecer la Constitución, y la de +Porlier, claramente encaminada al fin que supuso después Mina haber +sido el suyo, malogradas ambas, pasaron pronto sin dejar otra huella +que dos ejemplos. Ni una ni otra fueron trazadas en las sociedades +secretas.</p> + +<p>Empezaba la de Cádiz a trabajar con alguna frecuencia en 1817. Pero +sus trabajos se quedaban en vanas ceremonias, aunque muchos no nos +dedicábamos a tales juegos sino con propósito y esperanza de que fuesen +comienzos y medios de cosas muy graves, en tanto que otros con el juego +se contentaban por lo que tenía de misterioso, y por parecerles un +triunfo sobre las preocupaciones, sin que faltasen quienes, conociendo +cuán natural era pasar a veras de aquellas como burlas, quisiesen +diferir todo lo posible el tránsito, temerosos de agravar su peligro, +como si el que corrían ya fuese corto.</p> + +<p>De estas disposiciones se vio un ejemplo en 1817. Hizo el infeliz +general Lacy una tentativa de proclamar la caída Constitución en +Cataluña, llegando a dar principio a su empresa; pero vio muy en breve +deshecha la escasa fuerza que le seguía, y, cayendo él prisionero +para pasar en breve del encierro al suplicio, huyeron varios de sus +secuaces hasta lograr ponerse en salvo. De estos fugitivos, el general +Milans, con algunos pocos, llegó a Gibraltar, donde se detuvo pocos +días. No era la gran sociedad secreta, ya entonces vigorosa por lo +extendida, la que había tramado la conjuración de que fue fruto +inmediato la fatal empresa de <i>Lacy</i>. Pero participaban los +asociados de las ideas de los complicados en el alzamiento, y así fue +que, no bien fue sabida la llegada de Milans y los suyos a Gibraltar +en Algeciras, cuando de la sociedad residente en esta última población +pasaron a la fortaleza inglesa comisionados <span class="pagenum" +id="Page_214">p. 214</span>a verlos y consolarlos, y en cuanto era +posible a favorecerlos, siendo una de las muestras de afecto que les +dieron iniciarlos y afiliarlos. De esto enviaron pronta noticia a Cádiz +muy ufanos de su hecho los de Algeciras, solicitando aprobación con +algo de aplauso, porque en la jerarquía de la sociedad era autoridad +superior de la algecireña la gaditana. Presidía esta última a la +sazón don Joaquín de Frías, oficial de la real Armada, que en días +posteriores más de una vez llegó a ser ministro de Marina; hombre de +mediano talento y un tanto de instrucción superficial, solemne en +sus modos, campanudo en su lenguaje, que había sido encausado como +constitucional en 1814 y condenado a una pena leve, y que después, +como escamado, andaba cauto por demás en punto a contraer compromisos, +aunque con inconsecuencia no extraordinaria en los hombres, no dejaba +de persistir en algunos que bien podían serle fatales. Ello es que +Frías desaprobó la conducta de los que por celo excesivo se habían +propasado a patrocinar a los cómplices de una rebelión, si bien, +ahuecando la voz, con frases peinadas, y como fingiendo llanto, lamentó +la suerte de Lacy, a quien comparó con el asesinado maestro de obras +de Salomón, personaje imaginario, cuya catástrofe sacó todavía más +ayes y lágrimas aparentes de su elogiador que la verdadera y recién +ocurrida del general su contemporáneo, que acababa de caer víctima de +su arrojo imprudente. Pero a varios de los presididos sonó pésimamente +lo dicho por el ocupante de la silla presidencial, y al revés, pareció +la conducta de los hermanos de Algeciras loable en alto grado, y como +propia de los fines para el logro de los cuales existía la sociedad +secreta en España y en aquel tiempo. Nada formal hubo con todo de +resolverse, ni había necesidad de resolución, porque los escapados de +la catástrofe de Cataluña, salidos ya de Gibraltar, iban navegando +para Buenos Aires, y el pensamiento de hacer lo que ellos habían hecho +con infausta <span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span>fortuna +a nadie ocurría por entonces. Así es que el hecho que acabo aquí de +referir sirvió solo de mostrar la índole y situación de las sociedades +secretas en aquella hora, dispuestos a un levantamiento los más de +quienes las componían, pero no todos, y unos y otros resueltos o +resignados a remitir la satisfacción de su deseo a época más o menos +distante, en la cual pudiere contarse con medios de que entonces se +veían todavía completamente faltos.</p> + +<p>Poco después un suceso, que pudo ser fecundo en tragedias, pero que +tuvo cortas consecuencias, vino a causar fundados temores en todas +las sociedades que eran ramas del tronco aún subsistente en Granada. +La de Madrid fue descubierta, procediéndose a disponer la prisión de +quienes la componían; pero casi todos huyeron, y solo cayó en poder +de los tribunales don Juan Van Halen, coronel entonces, o teniente +coronel, si no me es infiel la memoria. Era conocido Van Halen por +su extremada travesura, acreditada en 1814 en una acción que estuvo +a pique de costarle la vida, y que le mereció altos elogios de las +Cortes y del Gobierno constitucional aún no caídos, sin que el rey +restaurado declarase con su aprobación o desaprobación manifestadas +en consideraciones o despego al individuo celebrado y agraciado haber +tomado en gran cuenta sus servicios. Ello es que Van Halen, sin duda +afiliado en las sociedades secretas, si no patrocinadas, toleradas +por el Gobierno de José Bonaparte, al cual él servía, bullía en la +Sociedad nueva o alterada que de la antigua tomaba rito y formas. +Preso ya este personaje, y puesto en la cárcel de la Inquisición, +a la cual tocaba juzgarle, no fue tratado, según parece, con rigor +excesivo. De allí a poco se susurró que Van Halen había sido llevado +ante el Rey mismo, a ruegos del mismo preso, o por mandado del monarca. +Añadíase que súbdito y Rey habían tenido una larga conferencia, cuyos +particulares eran referidos de <span class="pagenum" id="Page_216">p. +216</span>muy diversos modos, corriendo versiones, sin duda injustas, +en que se acusaba a Van Halen de haber hecho revelaciones, cuando +menos, impropias; y sosteniendo otros que había tratado de persuadir a +Fernando a que capitanease la Sociedad que le inspiraba odio y miedo, +hasta convertirla, de enemiga que le era, en su firme apoyo. La verdad +que de tan singular conferencia (si es que la hubo) no resultó cosa +alguna notable, ni creció o se extendió la persecución, ni en el trato +dado al encarcelado hubo agravación en la dureza, o clase mayor o +menor de alivio. Lo que añadió singularidad a estos sucesos fue que +muy en breve se escapó de su encierro el cautivo, y de allí a poco, de +España, ejecutando su intento con facilidad tal, que bien aclaraba cuán +distante estaba la Inquisición de 1817 de ser la de los días de los +reyes austríacos. Así es que no faltó quien supiese haber sido la fuga +de Van Halen protegida por poder muy superior; pero falta fundamento +para tal sospecha, siendo cierto que, al salir, el preso fue favorecido +por personas, aunque amigas suyas, enemigas del Gobierno y de la corte +existentes.</p> + +<p>No dejó de tener consecuencias el descubrimiento de la rama de la +Sociedad que residía y trabajaba en Madrid. En largo tiempo no llegó +a juntarse, fugitivos unos de los principales socios, y otros siempre +recelando, y por lo mismo no dando nuevos motivos que los sujetasen +a persecución. Así es que en 1818 estaba como rota la red que un año +antes envolvía la mayor parte de España. En la misma Granada había +desaparecido la autoridad superior de un cuerpo tan temible. El conde +del Montijo ya no mandaba allí, y, o cansado del oficio de conspirador, +no obstante tenerle suma afición, o temeroso, vivía sin ser molestado; +pero había cesado de ser objeto de consideración, así como para el +temor, para la esperanza.</p> + +<p>Mas cuando iba a empezar 1819, las materias que encerraba la +atmósfera política, como neutralizadas por algún <span class="pagenum" +id="Page_217">p. 217</span>tiempo, fueron agregándose hacia Cádiz para +formar allí, apiñadas y en buena situación de hacer efecto, negrísima +nube preñada de recia tormenta. Se había reunido en la Andalucía baja, +y estaba destinado a pasar a América a intentar la reconquista de +aquellas perdidas posesiones de la corona de España, un ejército que +por la cortedad de su fuerza apenas merecía el nombre de tal, pero +que, atendido cuál era el estado de nuestra nación entonces, no dejaba +de ser considerable. Al frente de él había sido puesto el conde de +La Bisbal, cuya condición mudable y ambición inquieta, si no eran ya +cosa conocida, daban motivo fundado a recelos en quien depositase en +él su confianza para empresas importantes. A los soldados, y aun a los +oficiales poco instruidos, repugnaba atravesar el mar para ir a aportar +a tierra ingrata y enemiga, donde repetidos ejemplos acreditaban +que había que recoger escasa gloria y aun más corto provecho, y que +temer todo linaje de calamidades. Ya, al salir de Cádiz, en 1815, la +expedición mandada por el general Morillo, había habido temores de un +levantamiento de los soldados; pero entonces la idea de un movimiento +favorable a lo llamado libertad reinaba en pocos, y además, el general +era dueño de la confianza del Gobierno, y la merecía. Otras eran las +circunstancias al expirar 1818, así en punto al espíritu de las tropas +como tocante a la calidad de la persona que las mandaba.</p> + +<p>Al saberse en Cádiz que venía a ser gobernador militar y político +de la ciudad, así como capitán general de Andalucía, juntamente con +ser jefe del ejército destinado a América, el conde de La Bisbal, +fueron grandes el descontento y el miedo. Se recordaban las gentes +los cañones puestos en la plaza de San Antonio; varias tropelías +cometidas contra las personas; en suma, actos de tiranía desconcertada, +y por lo mismo temible en mayor grado, pues no es fácil precaverse +de sus rigores. Pero el conde, no bien llegó a la ciudad donde había +dejado nada buena fama, <span class="pagenum" id="Page_218">p. +218</span>cuando se mostró tan trocado de lo que había allí sido, que +en cortesía y benignidad, si no excedía, igualaba a los más queridos +entre sus predecesores. Corría la voz de que tanta mudanza en los modos +encerraba otra igual en las ideas sobre cosas de superior cuantía. En +una palabra, el conde de La Bisbal pasaba por convertido a la doctrina +constitucional, y tanto que, a manera de otro <i>Saulo</i>, era ya un +<i>Pablo</i> resuelto a propagar la fe nueva que había abrazado por los +medios más eficaces que los de la predicación que en su mano tenía.</p> + +<p>Mucho encerraban de cierto estos rumores, según vinieron a probar +los sucesos, si bien probaron asimismo que tan poco podrían contar con +su nuevo campeón los constitucionales, como el Gobierno que acababa de +poner en él su confianza.</p> + +<p>En aquellos días yo acababa de ser nombrado secretario de la +legación de España en Río de Janeiro, donde residía el rey que lo era +así del Brasil como de Portugal. En 1818 me había trasladado de Cádiz +a Madrid y sido relevado del cargo de secretario de la legación de S. +M. en Suecia, cargo que había conservado como titular, y gozando de +licencia por cerca de cuatro años después de haber salido de aquella +corte remota. Mi tenaz propósito por tan largo plazo había sido no +servir al Gobierno, que odiaba; mis conatos encaminados a derribarle. +Pero pasaba el tiempo, y no veía señal que me diese la menor esperanza +de alcanzar lo mirado por mí como un bien y ardientemente apetecido. +En Madrid no encontré Sociedad formada. Así es que hube de resignarme +a salir de España continuando el servicio en mi carrera. Fui, pues, +nombrado para el cargo en el Brasil que poco antes he dicho, y en enero +de 1819 me puse en camino para Cádiz, resuelto a embarcarme allí para +el lejano país a que me llevaba la suerte.</p> + +<p>Pero cuando llegué a Andalucía en los días últimos <span +class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span>de enero hallé tan mudadas +las cosas, que lo antes desesperación y desmayo pasó a ser fundada +cuanto lisonjera esperanza, que trajo consigo renovados bríos para +trabajar en lo que en mis circunstancias era criminal empresa.</p> + +<p>No sé lo que son las sociedades secretas desde 1823 hasta el día +presente. Que de ellas ha habido muchas, es constante; que aún hay +algunas, es probable; pero que no son ni han sido desde mucho acá lo +que eran desde 1816 hasta 1820, me parece fuera de duda. Son ya muy +conocidas; están muy gastadas por el uso; reinan sobre ellas muchas +menos ilusiones. Puede ser que como todo viejo estime yo las cosas +de mis mocedades en grado superior al de su merecimiento, y tase las +de ahora en valor inferior al suyo real y verdadero; pero hay una +razón que me persuade de que no me engaño. Las Sociedades de aquel +tiempo tenían en la vida política, el ardor y lozanía de la juventud, +y la pureza de la virginidad; las de hoy adolecen de la frialdad y +astucia de la vejez, y a fuerza de dar fruto están, si no corrompidas, +estropeadas.</p> + +<p>Los hermanos de 1819 teníamos bastante de fraternal en nuestro modo +de considerarnos y tratarnos. El común peligro, así como el común +empeño en una tarea que veíamos trabajosa y divisamos en nuestra +ilusión como gloriosísima una vez llevada a feliz remate, nos unía +con estrechos lazos, que, por otro lado, eran sobremanera agradables, +porque contribuían en mucho al buen pasar de la vida. Así es, que al +poner el pie en Sevilla, donde yo había parado poco tiempo, me encontré +rodeado de numerosos amigos íntimos, a los más de los cuales solo había +hablado una o dos veces en época anterior, cuando a otros veía entonces +por la vez primera. Al momento fui informado de que en Cádiz estaba +todo preparado para un levantamiento en que el general puesto al frente +de sus tropas, había de pedir al Rey, en términos que harían de lo +llamado súplica precepto, si no el restablecimiento de la Constitución +de 1812, <span class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span>poco menos; +esto es, la sustitución del sistema de gobierno de las monarquías +moderadas al entonces vigente, calificado por su propio consentimiento +de absoluto. De todo esto, gran parte era verdad; pero había bastante +ponderación, porque el conde de La Bisbal sabía la conjuración, +la toleraba y hasta la fomentaba; pero se detenía, daba largas, y +retrocedía; incierto siempre, pues que hasta al dar el golpe contra los +conjurados le dio de tal manera que los dejó con fuerzas bastantes para +convertir en triunfo lo que había sido derrota.</p> + +<p>Los pocos días que me detuve en Sevilla (y pasé allí tres o cuatro +sin motivo para tal detención), fueron para mí muy lisonjeros. Se +hablaba de nuestra empresa con poco, si bien con algún recato. Que +así hiciesen entre sí los <i>hermanos</i>, todos ellos conspiradores, +natural era, pero a muchos de los profanos encubrían mal o poco el +proyecto que los tenía ocupados. Solía estar en trato frecuente con +nosotros un sujeto no de la Sociedad, y por consiguiente no de la +conjuración; hombre singularísimo en persona y modos; de estatura +muy elevada, si no gordo, rehecho, con la cabeza pobladísima de pelo +un tanto mal peinado, o a lo menos no peinado al uso, con el vestido +mal cortado, dado a familiarizarse con gente a quien conocía poco, +hablador, y que parecía, como lo era, bien intencionado, franco, +servicial, y en el trato agradable en grado no corto. Este hombre, +con quien fue mi suerte trabajar unido muchos años, que tuvo en el +alzamiento de enero de 1820 una de las partes principales, que después +ha hecho gran papel en la historia de nuestra patria, y del cual +por no breve tiempo he sido amigo político, y por más largo periodo +contrario, viniendo en sus últimos días a renovar nuestra amistad +privada, y siendo de los que más han llorado su muerte, era don Juan +Álvarez y Mendizábal. Siendo de pocos conocido entonces, era socio y +principal agente de la casa de comercio de Bertrán de Lis, y tenía +a su <span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span>cargo las +provisiones del ejército llamado expedicionario. La familia de Bertrán +de Lis acababa de perder uno de los hijos, del que era su cabeza, +muerto arcabuceado por orden de Elío, a quien sin razón echábamos +en cara como un asesinato lo que solo fue un acto de rigor cruel, +ejecutado con la ferocidad propia del carácter de aquel general, de +mala condición y durísimas entrañas. Un hermano de la víctima era de +los más ardientes de la sociedad secreta y de la conjuración; pero +a Mendizábal no se había dado entrada en la primera, ni parte en la +segunda, no sospechándose en él las calidades que después descubrió, +y las cuales llegaron a dar tanta importancia a su persona. Estando +él en continuo roce con los conjurados, poco reservados en aquellos +días, algo sabía de sus proyectos y más trataba de averiguar, deseoso +de bullir y señalarse en los sucesos que se preparaban. Como yo le +viese entre mis amigos o <i>hermanos</i>, estos me avisaron que no le +contábamos en nuestro gremio, si bien nada recelaban de él, mirándole +como seguro, pero de poca cuenta. Mas, con sorpresa mía, esta misma +persona, que conmigo tenía tan poco trato, me llamó a parte y me dijo +que, pues tratábamos de hacer una revolución, debíamos proponernos +llamar otra vez al trono al anciano Carlos IV. Tal desvarío había ya +ocurrido a mejores cabezas, y aun habían dado pasos para ello algunos +constitucionales de los a la sazón desterrados, pero con tan mala +fortuna cuanto escaso acierto. Esto aparte, fuese o no descabellada la +idea, hacerme tal proposición, a mí, empleado del Gobierno y recién +llegado a la corte, un hombre que apenas me conocía, da a entender a +la par el estado de los ánimos en aquellos momentos y la singularidad +del carácter de Mendizábal. Como debía suponerse, respondí yo a este +haciendo de su propuesta objeto medio de burlas, medio de veras, no +ofendiéndole ni dándome por ofendido, no haciendo protestas hipócritas +de adhesión al Gobierno, pero <span class="pagenum" id="Page_222">p. +222</span>tratando de vanos proyectos o ilusiones los pensamientos de +contribuir a una revolución que se figuraba él que yo abrigaba. No +pasó de aquí por entonces tan curioso incidente: en menos de un año, +Mendizábal y yo, de acuerdo, fuimos los dos los principales entre +muchos que lograron el restablecimiento de la Constitución de 1812, +dando así principio a la serie de revoluciones y contrarrevoluciones +que han venido a hacer una España nueva tan desemejante a la +antigua.</p> + +<p>Llegado yo a Cádiz al comenzar febrero, me encontré en una escena +animada. La conjuración estaba adelantada, patrocinándola el conde +de La Bisbal; pero por medios rodeados, como era indispensable en su +situación, si bien usando de más artificio que lo que esta exigía. Al +pueblo de Cádiz trataba de hacerse grato hasta en frioleras. Como de +resultas de la muerte de la reina María Isabel de Braganza, segunda +esposa del rey Fernando, estuviesen cerrados los teatros, dispuso que +en los cafés se jugase a la lotería a precios bajos, proporcionando +así a los ociosos un entretenimiento no perjudicial, aunque no loable. +Consintió las máscaras en Carnaval, no en público ni de día en las +calles, pero sí en casas particulares con más franqueza que antes +era uso. A esto agregó cosas de mayor importancia y transcendencia. +De los conjurados que fueron sorprendidos en Valencia trazando un +levantamiento, y que, cayendo en poder de Elío, fueron todos al +suplicio sin demora, uno había logrado escaparse y venídose a Cádiz, +donde residía, sabiéndolo el general gobernador, que le daba amparo +a pesar de que recibía repetidas órdenes de buscarle y prenderle. En +tanto, las juntas de la sociedad secreta menudeaban, no tan de oculto +que su existencia no fuese sabida de muchos que de ellas no eran parte. +De tal estado de cosas fuerza era que tuviese noticia el gobierno de +Madrid, que nada hacía, o ya temiese al general viéndole cabeza y dueño +de un ejército al cual no podía oponer otro <span class="pagenum" +id="Page_223">p. 223</span>España, o ya fiase en promesas de contener +la rebelión en la hora en que llegase a serlo; prueba todo ello de +flaqueza junto con perfidia. Cinco meses hubo de durar tal situación, +plazo ciertamente largo para negocio de naturaleza tan peligrosa y +apremiante.</p> + +<p>Como era natural, los conjurados se impacientaban. ¿Qué aguardaba +el general? Era la voz común ya con algo de queja. A esta, que tenía +un tanto de acusación, hija de la sospecha, respondía el conde que +aún no estaba el ejército bastante trabajado; frase esta del día, +que significaba no estar todavía todo lo extendido que era necesario +entre la oficialidad la filiación a la sociedad secreta. Se tropezaba +en estas comunicaciones con un inconveniente irremediable, el cual +consistía en que el conde no podía tratar con los conjurados sino por +el conducto de una o dos personas, y las destinadas al intento eran, si +no de las menos celosas, de las menos impacientes, llenas de confianza +superior a la debida en la sinceridad del hombre de quien dependía en +aquel momento la suerte de la conjuración y la de la patria. Y aquí +viene bien explicar en pocas frases cuál era la planta y arreglo de la +sociedad conspiradora en el momento de que voy aquí hablando.</p> + +<p>La sociedad, cuyo nombre callo solo por razones de decencia, pues +harto sabido es, no era, como ya he dicho, en España en 1819 lo que +ahora es, o lo que en tiempo alguno había sido en otros pueblos. Así, +conservando su rito, había buscado la fuerza en un orden propio para +dar a la conjuración efecto. Había una sociedad de la clase común o +inferior en Cádiz, componiéndola militares y paisanos. Formose además +una sociedad en cada regimiento. Pero sobre estas existía una autoridad +ejercida por una junta con el nombre de Capítulo, que celebraba sus +sesiones sin aparato ni fórmula en la casa de don Francisco Javier de +Istúriz. Allí asistían personas acaudaladas de Cádiz, de las que son +a manera de la aristocracia de aquella ciudad, <span class="pagenum" +id="Page_224">p. 224</span>las más de ellas de edad madura, graves, +sesudas, si fanáticas en alto grado, de un fanatismo por lo común no +acompañado de arrojo, un tanto despreciadoras de la gente inferior, que +era toda cuanta no entraba en su gremio. De esta reunión salían y eran +parte quienes se entendían con el conde.</p> + +<p>Pero se creyó necesario introducir entre el puro simbolismo a que +estaban reducidas las sociedades inferiores, el cual no impedía ver +claro el fin a que se caminaba, y las maquinaciones políticas de la +alta junta, poco trabajadora por su índole, un cuerpo donde estuviesen +juntos los más arrojados y diligentes de los conspiradores; cuerpo al +cual tocaba, sin descartar de él algo de la parte simbólica, formar los +planes del levantamiento proyectado y hasta extender proclamas, como +si estuviese cercano el momento en que estas habían de ser de uso. De +reunión tal me tocó ser parte, siendo ella más adaptada a mi condición, +a mis años y a mis hábitos de vida alegre, que la grave autoridad que +se congregaba en casa de Istúriz, con quien tenía yo algún trato, +pero todavía no amistad estrecha y tierna como la que después por +dilatados años nos ha ligado, y hoy en una vejez avanzada nos liga. No +me acuerdo de quiénes y cuántos éramos los de la junta intermedia, y +básteme decir que don Evaristo San Miguel y yo éramos los que en ella +más trabajábamos, sin decir por esto que en su interior hiciésemos el +primer papel o tuviésemos superior influencia. Esta junta espoleaba a +la superior sin necesidad de ser aguijada por las inferiores; porque +en ella estaba lo más ardoroso de los conjurados. Asimismo los que la +componíamos no dejábamos de asistir a nuestras respectivas sociedades +de última clase, donde bullíamos y dirigíamos, ya incitando, ya +refrenando, muy atendidos y aun respetados por suponérsenos dueños de +secretos que al oído de otros llegaban algo confusos.</p> + +<p>Era a principios de junio, e iba haciéndose imposible <span +class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span>demorar mucho el golpe +tan de antemano resuelto y preparado. Sonaba que el ejército iba a +embarcarse, En esto fue nombrado para mandar la caballería de la +expedición el general don Pedro Sarsfield, de gran crédito en nuestro +ejército por sus campañas en Cataluña, durante la guerra de la +Independencia, y persona con quien era forzoso contar para tratarla, +o como a eficacísimo cooperador o como a terrible contrario. Unían +al general O’Donnell, conde de La Bisbal, con Sarsfield, antiguas +relaciones; el común origen irlandés, haber militado juntos, mucha +semejanza de hábitos, si no identidad completa. De las opiniones +políticas de Sarsfield nada se sabía, siendo probable que hubiese +pensado poco hasta entonces en tales materias, ciñéndose a vivir y +pensar como mero soldado, y así es que en las mudanzas de gobierno +ocurridas o intentadas en España, no había sido pronunciado su nombre. +Sabíase que había sido muy amigo de Lacy, y se suponía que lamentaba +su suerte y veneraba su memoria; mera suposición no apoyada en hecho +alguno evidente. Era hombre seco por demás, casi hipocondríaco, +entregado, según decían, a la bebida y aun al uso del opio. Todo ello +le daba para el caso de la conjuración existente el carácter de un +enigma que era indispensable adivinar, valiéndose para ello del método +indagatorio directo o indirecto, no siendo conveniente esperar a que +los sucesos le descifrasen. El conde de La Bisbal dijo a los conjurados +que con él se entendían que era indispensable ganar a Sarsfield porque +<i>le valía lo que una división</i> para la propuesta empresa. Debía +ocurrir a los que recibieron tal encargo, que nadie era más a propósito +que el conde mismo para ganar al general, su segundo, y asimismo su +compañero y amigo en tiempos pasados. Pero alegaba O’Donnell que no +podía él hacer tal averiguación sin exponer su persona, y con ella el +grande hecho proyectado, si Sarsfield se mostraba adverso a la idea +de una rebelión contra el Gobierno. Satisfizo <span class="pagenum" +id="Page_226">p. 226</span>a casi todos esta razón, aunque no buena, +porque, fuese quien fuese el destinado a tantear a Sarsfield, por +fuerza había de darle a entender, cuando no de descubrirle, que el +general del ejército tenía parte muy principal en la trama. No era, +sin embargo, posible desatender un encargo hecho por el conde de +La Bisbal, dueño a la par de la fuerza militar y del secreto de la +conjuración, por lo cual podía fácilmente valerse de la primera para +acabar con la segunda. Hubo, por tanto, la autoridad superior que se +congregaba en casa de Istúriz de nombrar una comisión que se entendiese +con Sarsfield. De aquí tuvo origen el malogramiento de una empresa +que tanto prometía, pero malogramiento tan incompleto, que, acometida +después con inferiorísima fuerza, salió favorable a quienes la llevaron +adelante, hasta darle feliz término contra toda racional esperanza, +y gracias a la sin igual torpeza de un Gobierno que, titulándose +absoluto, no sabía ejercer la autoridad de uno u otro modo entre +los muchos que se presentan a quienes son cabezas del cuerpo de un +Estado.</p> + + +<h3>II.</h3> + +<p>Resuelto ya a entrar en tratos con el general Sarsfield, y nombrada +para ello una comisión, pasó esta a la ciudad de Jerez de la Frontera, +donde residía el general de la caballería, por tener allí lo principal +de la fuerza de su arma. Componían la comisión tres personas; dos +de ellas escogidas con acierto, pero no así la tercera. Eran las +primeras las de dos oficiales de artillería, uno de ellos, amigo que +había sido del general, don José Grasses, a quien ha visto gran parte +de quienes hoy viven gobernador de Madrid, militar arrojado y no +falto de instrucción, de natural talento y singular viveza, un tanto +ligero, calidad que, viéndose <span class="pagenum" id="Page_227">p. +227</span>en él demasiado, lo hacía a veces parecer inferior a su +natural valor, de muy nobles pensamientos y finísimos modales que le +acreditaban de caballero cumplido, y el otro don Bartolomé Gutiérrez +de Acuña, de buenas dotes naturales, de corto saber y caballero en sus +modos como lo era por su cuna, pero persona a quien hubo de tasarse +por algún tiempo en valor mucho más alto que el de sus merecimientos, +dándole la autoridad de un <i>sabio</i> en los varios sentidos de esta +palabra, exageración que al cabo hubo de rebajarle en algo, cuando +fue forzoso moderar la alta tasación primera, la cual daba al así +celebrado, con una idea grandísima de sí mismo, un tanto de entono, +a pesar de lo cual era imposible negarle buenas calidades. No sé por +qué razón fue agregado a estos dos oficiales en la peliaguda comisión +para que con ellos fuese un paisano a representar la parte civil de +los conjurados, quitando así al proyecto el carácter de pura sedición +militar, una de las criaturas más estrafalarias que han representado un +papel notable en los sucesos de nuestras revoluciones, don José Moreno +de Guerra. Era este un caballero de un lugar no de los principales +de la provincia de Córdoba, y aunque de ideas muy revolucionarias, +blasonaba no poco de su alcurnia, siendo en esto lo peor que lo hacía +con no mucha razón, si bien no con falta absoluta de ella, pues decían +que su nobleza era, aunque verdadera en el sentido legal, de pocos +quilates y fecha no muy antigua. Tenía algún ingenio, desordenado, y +en cuyos irregulares desahogos asomaba el mérito de la novedad en sus +aciertos y en sus desaciertos: había leído algo,<a id="FNanchor_54_54" +href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a> sin método, por lo +cual <span class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span>descubría no +poca confusión en sus ideas; era atrevidísimo y carecía absolutamente +de valor, por donde no sustentaba bien los excesos de su lengua; se +consumía en deseos de hacerse notable, y a todo esto como que daba +realce para llamar a él más la atención su alta estatura acompañada, si +ya no de gordura de poco menos, su vestido mal hecho y desaliñado, sus +modales por lo común toscos, su acento andaluz con la pronunciación de +la gente del pueblo de su tierra, y la incoherencia de sus discursos +en que mezclaba toda especie de cosas, de las cuales muchas no venían +a cuento para las materias sobre que hablaba.<a id="FNanchor_55_55" +href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_54_54" href="#FNanchor_54_54" class="label">[54]</a> +Moreno Guerra había leído a Maquiavelo, y, como el famoso florentino +goza de mala fama entre la gente piadosa, así como entre mucha que +no lo es, miraba como gran mérito el conocer las obras del autor del +tratado <i>El Príncipe</i>, y le ensalzaba y citaba tanto que por ello +era ridiculizado por quienes de cerca le trataban. En verdad, aprendió +algo de las arterías recomendadas por tan insigne autor, pues en su +carrera se mostró poco escrupuloso en cuanto al uso de medios para +llegar a fines que, si alguna vez eran buenos, solían ser muy otra +cosa.</p> + +</div> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_55_55" href="#FNanchor_55_55" class="label">[55]</a> +En un folleto muy gracioso y celebrado, cuyo título era <i>Semblanzas +de los diputados a Cortes de 1820 y 21</i>, está bien retratado, como +todos, y aun mejor que varios más, Moreno Guerra, y se hace alusión a +lo incoherente de sus discursos, diciéndose de él que en las Cortes +había contado que <i>vio la fragata Perla</i>, etc.</p> + +</div> + +<p>Estos tres comisionados se presentaron al general, según es de creer +tomando por pretexto que iban a visitarle. Llegados a su presencia, le +declararon el objeto de su visita, la existencia de la conjuración, +el propósito de la misma y los medios con que contaba, oyéndolo +Sarsfield, atento, impasible, como provocando con su silencio a que se +le explicase todo muy por menor y puntualmente. Pero, no bien se hubo +enterado de todo cuanto de él se esperaba, cuando, levantándose con +tono y gesto amenazadores, dijo a los conjurados que le mirasen como +a un enemigo resuelto a oponerse a su proyecto con todas sus fuerzas +hasta desbaratarle y aniquilarlos a ellos, aunque puso por correctivo a +sus amenazas que, como hombre de honor, no descubriría lo que fiándose +en su honor acababa de serle confiado. Quedáronse atónitos y suspensos, +pero no aterrados, Gutiérrez Acuña y Grasses, y temblando de pies +a cabeza el <span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>casi +agigantado Moreno Guerra. Pero Sarsfield, viendo la turbación de +aquellos hombres, y pensándolo mejor (o bien podría decirse peor), si +no es la honradez palabra vana, detuvo a los que iban a retirarse, y +les dijo que la respuesta recién salida de sus labios no expresaba su +modo de pensar ni su intención, pues la había dado solo para poner a +prueba el temple de los conjurados, con quienes si aceptaba lo por +ellos propuesto, como iba a aceptarlo, había de asociarse. No satisfizo +ni podía satisfacer el nuevo aserto, pero el mal estaba hecho, el +remedio era difícil, y, como durante algunos días se manifestase +Sarsfield en palabras hasta celoso en la prosecución de la empresa, +llegó a contarse con él, siguiéndose la propensión del hombre a +acomodar su fe a su deseo.</p> + +<p>En la Junta principal causó sumo disgusto lo ocurrido en Jerez, +y aun hubo (pero fue uno solo, reprobándolo todos) quien propusiese +un medio atrozmente criminal para libertarse del peligro con que +Sarsfield amenazaba.<a id="FNanchor_56_56" href="#Footnote_56_56" +class="fnanchor">[56]</a> <span class="pagenum" id="Page_230">p. +230</span>Pero como el daño no aparecía, continuaba la conjuración, la +cual se hacía ya necesario que de proyecto pasase a ser hecho dentro de +corto plazo.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_56_56" href="#FNanchor_56_56" class="label">[56]</a> +La persona cuya mala acción o cuyo delito intentado, de tal modo y +clase que es ya altamente criminal solo el intento, pues hasta tuvo +preparado el veneno que quería se diese a Sarsfield, por fortuna no era +la de un español, sin que por esto pretenda yo tiznar la buena fama de +sus compatricios al referir su malvado proyecto. Era, en verdad, mal +sujeto, aunque hombre de bastante talento y de alguna instrucción, bien +que la suya fuese superficial y de no la mejor clase. También, como +Moreno Guerra, había leído a Maquiavelo, y le tenía en mucho, porque +era cosa singular que el famoso florentino gozase de alta reputación +entre los liberales conjurados de 1819, no solo como portentoso +ingenio, lo cual es justo, sino como maestro de sanas doctrinas. Verdad +es que hay liberales italianos de la misma opinión, pero a esto mueve +y domina el patriotismo, olvidando al maestro de la tiranía y torcida +política en su admiración al escritor ingenioso, agudo y profundo, y en +su conducta no mal patricio, cuando en los no italianos es de admirar +que consideren doctor y apóstol de la iglesia liberal al admirador y +ensalzador de <i>César Borja</i> y de <i>Castruccio Castracani</i>. +Volviendo al objeto de esta nota, diré de él que, nacido de dignísimo +padre español, abrazó la causa de los americanos que alzaron bandera +contra España, pasó a servirlos, y (lo que es en él de vituperar) +sustentó su causa, según voz común, con espíritu de feroz odio a todo +cuanto era español, acreditado en hechos de crueldad y perfidia. Esto +no obstó a que después viniese a España, donde residía ya en 1816, +hasta siendo oficial en nuestro ejército, si bien no en servicio +activo. Tuvo parte en los trabajos de la sociedad secreta y en la +conjuración de 1819, pero no pasó a la ciudad de San Fernando cuando +allí tremolaba el pendón constitucional en enero, febrero y marzo de +1820. Proclamada en toda España y aceptada por el rey la Constitución, +logró este mismo individuo tener asiento en las Cortes de 1820 y 1821 +como representante (creo que suplente) por una provincia de América. +No hizo papel lucido en aquel Congreso, donde votó con la oposición, +siendo del partido que entonces llevaba el título de <i>exaltado</i>. +En sus conversaciones solía hablar de aquellas Cortes en términos +de vituperio y aun de desprecio absoluto. Concluida la legislatura +ordinaria de aquel Congreso en julio de 1821, se fue a Cádiz, donde +se entregó a tales maquinaciones que hubo de huir de España por no +ser preso al terminar aquel año. Después poco se ha hablado de él. No +quiero decir su nombre, hoy de casi todos ignorado.</p> + +</div> + +<p>Al intento, la Junta intermedia convocó a diputados de todas las +inferiores, o dígase de las de los regimientos, a una reunión solemne. +Celebrose esta de noche, y con un tanto de misterio y reserva, pues +si no amenazaba grave peligro, no consentía el decoro ni quería el +general que se dejase de proceder con cierto recato, si bien más +aparente que verdadero. En una pieza de no grandes dimensiones, +medianamente alumbrada, con un calor propio del mes de junio en climas +muy ardientes, nos congregamos en número bastante crecido. En el ritual +y planta de la sociedad hay un individuo, cuyo cargo tiene el título +de <i>Orador</i>, aunque no lo es, pues su oficio se reduce a leer +breves escritos. Desempeñaba yo este oficio como por vía de preludio de +ser orador más de una vez y en varios lugares, <span class="pagenum" +id="Page_231">p. 231</span>con crédito, y también con descrédito de mi +pobre persona, y ciertamente, mirando a mi interés, más en mi daño que +en mi provecho, viniéndose a añadir a mi nombre, como profesión, la +oratoria, que en los demás es solo un apéndice de otras ocupaciones y +obligaciones.</p> + +<p>Era entonces, como confieso, ardiente mi fanatismo; mi edad, +aunque ya no la de la verdadera juventud, una en que todavía ejercen +grandísimo poder en el hombre las pasiones; mi natural, más que lo +común apasionado, y el lugar, la calidad de la reunión, el corto +peligro presente, el no leve futuro, todo contribuía a exaltarme y dar +casi frenética viveza a mis palabras y a mi acento y modos. Rasgué, +pues, el velo harto transparente de símbolos inútiles, convidé al +levantamiento, ponderé la tiranía bajo que gemíamos, presenté la imagen +de la libertad coronada con la aureola de glorias cuyo lustre había de +rodear a sus restauradores, y, al fin, cogiendo una espada desnuda que +en nuestro rito debía estar y estaba siempre sobre la mesa: «Jurad», +dije con voz fuerte y trémula de emoción, «jurad llevar a cabo esta +empresa, y juradlo sobre esta espada, símbolo del honor, que no en +balde en este lugar se os pone a la vista». Un grito unánime, que +casi era un alarido, respondió a mis palabras y a mi acción y gesto, +arrojándose casi todos los concurrentes a la espada, y profiriendo el +juramento con tono, rostro y ademanes de loco entusiasmo, no inferior +al mío. ¡Escena tremenda, preñada de males futuros, recordada aquí y +ahora no para recomendarla al aplauso, y todavía menos a la imitación, +sino como retrato de los tiempos y con la mira a que sirva, entre +otras, de lección a gobiernos y pueblos; a los primeros para evitar, en +cuanto sea posible, con una conducta juiciosa, acertada y firme, que se +repitan; a los segundos para que, difundida en ellos la ilustración, +no dejen que las pasiones ahoguen y usurpen la voz y autoridad del +juicio!</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_232">p. 232</span></p> + +<p>De esta escena hubo de tener noticia el conde de La Bisbal, y hubo +de conocer que ya le era forzoso acabar con la conjuración, si ya no es +que, llevando a ejecución el proyecto de los conjurados, quería darle +favorable remate.</p> + +<p>Empezó, pues, a obrar, y contra los conjurados. Su primer disposición +fue mudar la guarnición de Cádiz; disposición importante, porque en la +ciudad debía darse el grito de rebelión al amparo de sus murallas, y +entre su población, toda ella con rarísimas excepciones, constitucional +ardorosa, y en la guarnición que iba a salir estaba la mayor parte de +la oficialidad ganada a la causa del alzamiento propuesto, y, al revés, +en los cuerpos que venían a relevarla había menos que en otros del +mismo ejército oficiales comprometidos en la empresa cuyo éxito estaba +pendiente.</p> + +<p>Si esto disgustó de cierto, otro suceso causó mayor recelo, aunque +para algunos fue motivo de esperanza. De súbito vino Sarsfield de Jerez +a Cádiz, y encerrándose con el conde, tuvieron ambos una larguísima +conferencia sin testigos. En que trataban de combinar sus operaciones, +no cabía duda: si era para llevar a efecto la revolución o para +impedirla, venía a ser también dudoso; pero, bien mirado, con arreglo a +fuertes indicios, lo segundo era lo probable.</p> + +<p>Vuelto Sarsfield a Jerez, entró en comunicaciones amistosas y muy +frecuentes con Gutiérrez Acuña, que allí residía. Se mostraba ya +tan dado a la causa de la revolución, que vituperaba la tibieza e +irresolución de su amigo el conde de La Bisbal, aunque sin poner en +duda lo sincero de su fe, porque decía: «A Enrique le falta corazón». +Como esto era dicho para engañar, mal puede afirmarse que hubiese +veracidad al hacer semejante cargo.</p> + +<p>Así estaban las cosas al anochecer del 6 de julio de 1819. Ya +oscurecido, se habían cerrado las puertas de la <span class="pagenum" +id="Page_233">p. 233</span>ciudad de Cádiz, entonces, aunque en tiempo +de paz, cerradas de noche con rigor, que para pocos casos tenía +relajación, sobre todo en la Puerta de Tierra, solo abierta cuando +lo era para dar paso al correo. De repente corre la voz de que la +guarnición toda, menos la parte de ella que cubría las guardias, se +había puesto en movimiento y aun salido por la Puerta de Tierra con +el general a su frente, encaminándose al Puerto de Santa María, donde +estaba acantonada la división del ejército que pocos días antes estaba +guarneciendo la plaza. Con haber llegado la hora de la retreta, y no +aparecer los tambores o músicas, como hacían siempre, en la plaza de +San Antonio, desapareció toda duda sobre si era falso lo que corría +respecto a estar en camino las tropas, sin duda para objeto importante, +aunque ignorado. Empieza entonces a decirse que, antes de salir, el +conde había llamado a una de las personas con quienes se entendía, y +díchole que preparase todo para proclamar restablecida la Constitución +de 1812 en la ciudad de Cádiz, mientras él lo hacía en el ejército, +para lo cual iba a juntarle todo. Con este motivo comenzaron las +enhorabuenas, y aun los vivas dados en voz baja como grato secreto que +se confían las gentes unas a otras. Sin embargo, la autenticidad de la +comunicación verbal hecha por el conde no constaba, y lo evidente era +su salida misteriosa, y haberla dispuesto cuando, cerrada ya Cádiz, no +podía ir de ella al Puerto la noticia de que marchaba allí el general +con demasiado acompañamiento.</p> + +<p>En mí como en otros despertó circunstancia tal fuertes sospechas. +Pero nadie pensaba en dar aviso a nuestros amigos del Puerto, y menos +que otros la Junta de casa de Istúriz, a la cual correspondía hacerlo, +pero que ni congregada estaba. Lo que nadie hacía hube yo de hacerlo, +obrando por mí, sin participación y aun sin consejo ajeno. Debía dar la +vela en la próxima madrugada con destino a la Habana un buque-correo, +cuyo mando tenía don Antonio <span class="pagenum" id="Page_234">p. +234</span>Valera, primo mío muy querido y de nuestra grey conspiradora. +Para él y la tripulación de sus botes se abría la puerta de la mar a +todas las horas de la noche. Acudí, pues, a él, le pedí un bote para +que fuese al Puerto con un aviso, y busqué también persona que le +llevase, y cuya salida era fácil, no examinándose quiénes salían para +ir en los botes. Me puso Valera por reparo la falta de tiempo, pues +que de allí a pocas horas tenía que levar anclas y hacerse a la mar; +pero yo le hice presente cuán fácil era a un bote con buenos remos ir +en una hora al Puerto y en menos tiempo volverse a bordo del buque a +que pertenecía. Accedió a mi ruego Valera, marchó el comisionado, llegó +a su destino sin obstáculo ni demora, se avistó con los conjurados, y +los informó de que venía sobre ellos el Conde con tropas, sin poderse +decir si como amigo o contrario. De nada sirvió el aviso, pues, por +causas que nunca han sido bien explicadas, y que no es ahora del caso +averiguar, determinaron esperar pacíficos, cuando si hubiesen tenido +intento de resistir, era muy probable que parase la resistencia en +darles el triunfo, pues contaban en los que seguían al general con +muchos parciales. Bien es cierto que al mismo tiempo iba a caer sobre +ellos por la espalda Sarsfield al frente de la caballería, pero esto lo +ignoraban.</p> + +<p>Ahora será bien dar cuenta de lo que el mismo Sarsfield había hecho +en Jerez. Allí seguía engañando a Gutiérrez Acuña y a Grasses, quizás +aún más de lo necesario para su propósito. Cuando ya se preparaba a +marchar contra los conjurados, en la noche, en sus primeras horas, y +poco antes de la destinada a emprender su movimiento, yendo de paseo +con los dos que llamaba amigos, tropezó con un rosario donde iban +cantando el <i>Ave María</i>, y dijo en tono de burla: <i>Cantad, +cantad, que pronto no cantaréis</i>, como considerando triunfo sobre +prácticas religiosas el hecho político que suponía cercano. A esto +agregó decir a Gutiérrez <span class="pagenum" id="Page_235">p. +235</span>Acuña, que estaba levemente indispuesto: «Recójase usted y +descanse para prepararse a los brillantes trabajos que le esperan». +Dicho esto, se despidió, y yéndose a su casa, no bien llegó a ella, +cuando firmó una orden para prender a aquellos dos crédulos conjurados, +orden que fue fiel e inmediatamente cumplida. Puesto al fin en +camino, ya cerca del alba, llegó al Puerto de Santa María con sus +caballos, casi a la misma hora en que llegaba al mismo punto el conde +con su gente por el lado opuesto. En esto, amanecido ya, las tropas +acantonadas en el Puerto habían salido a formarse, como tenían por +costumbre, en un sitio apellidado el Palmar,<a id="FNanchor_57_57" +href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a> llevándolos allí +sus jefes, no sabedores del intento con que se les venían acercando +fuerzas un tanto crecidas; pero recelosos de que era en su daño, si +bien resueltos a no resistir, a no innovar cosa alguna en su conducta +diaria, y a aparecer ignorantes de que la guarnición de Cádiz hubiese +hecho algún movimiento.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_57_57" href="#FNanchor_57_57" class="label">[57]</a> +Palmar llaman en Andalucía a ciertos terrenos incultos que allí +abundan, y deben su nombre a estar llenos de palmas enanas que no sé +cómo deben llamarse, pues aunque soy en extremo aficionado a árboles, +plantas y flores, ni sé de ello lo que sabe no ya un botánico, sino +acaso el jardinero u hortelano más tosco y rudo. Este Palmar del +Puerto, teatro de la hazaña de O’Donnell y Sarsfield, tiene cierta +fama. Cuando en los pueblos de la Andalucía baja, vecinos a la costa, +se habla de una persona de mucha edad, y quiere ponderarse su vejez, +es común decir de ella <i>que tiene más años que el Palmar del +Puerto</i>.</p> + +</div> + +<p>Así los encontraron formados al acercarse por la parte de Cádiz el +conde y por la de Jerez Sarsfield. Puesto el general al frente de la +formación, hizo salir y presentarse ante él a todos los comandantes<a +id="FNanchor_58_58" href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a> +primeros y segundos, <span class="pagenum" id="Page_236">p. +236</span>a los cuales intimó que se diesen presos, no expresando sino +a medias por qué causa.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_58_58" href="#FNanchor_58_58" class="label">[58]</a> +En el orden y planta dados a aquel ejército expedicionario, constaban +los regimientos de un solo batallón cada uno, como sucedía, y aun creo +sucede en Inglaterra, y hoy en Portugal. No había, pues, coroneles, +aunque lo fuesen personalmente algunos de los que mandaban los +regimientos de un solo batallón. El de Canarias, por ejemplo, estaba +mandado por don Demetrio O’Daly, brigadier, que fue uno de los presos +por el conde. Pero otros tenían a su frente meros comandantes, aunque +de primera clase.</p> + +</div> + +<p>Este acto pasó sin la menor alteración de la tranquilidad, viéndole +con admiración los oficiales y tropa, unos, y los más, por no adivinar +del todo la causa de tan raro y general rigor; otros, y no pocos, por +ver convertido en contrario y perseguidor al que miraban como caudillo +futuro en la empresa en que tenían parte. Cuentan que recién acabado +este acto, encontrándose Sarsfield y el conde, el primero soltó la +risa; fea acción, si ya no fue calumnioso aserto el suponerlo, y +agravación de otra de no menos fealdad. Si los posteriores, así como +los anteriores señalados servicios de Sarsfield pueden, aunque no +disculpar, compensar lo vituperable de su conducta en los sucesos +de que soy ahora narrador, y si su desdichada muerte, causada por +un vil asesinato en medio de una sedición infame, debe hacer cara +y aun respetable su memoria, la historia debe ser veraz, y para +serlo, inflexible, máxima seguida aun tratándose de los primeros +personajes históricos, pues hasta los mayores encomiadores en Augusto +no han dejado de vituperar, ni aun pasado en silencio, las horribles +proscripciones del triumviro Octavio.</p> + +<p>No aparecía risueño ni contento el conde de La Bisbal, sino al +revés, como pesaroso y avergonzado de su acción, en el momento mismo +de cometerla. Al prender a los comandantes primeros y segundos de +los cuerpos que estaban en el Puerto, había envuelto en su rigor a +culpados e inocentes, y de entre los últimos a algunos que ni siquiera +comprendían la causa por que se veían presos, pues de la conjuración +tenían escasa noticia, y juzgaban la corta que tenían por rumor vano. +A los no militares, y aun a algunos militares cuya culpa sabía, no +quiso molestar siquiera. Se <span class="pagenum" id="Page_237">p. +237</span>dejó decir más de una vez que nadie temiese, porque «<i>él +era caballero, y a nadie vendería</i>», y cumplió tal palabra, +que estaba en contradicción con su modo de portarse tocante a la +conjuración y a los conjurados ya presos. De resultas vino a quedar en +situación harto amarga, porque, si bien recibió del Gobierno la gran +cruz de Carlos III, distinción que entonces tenía más valor que en el +día presente, fue a la par separado del mando del ejército y llamado a +Madrid, a donde hubo de encaminarse lleno de recelo, pues al cabo, si +había deshecho la conjuración por lo pronto, antes la había fomentado +a punto de poner como al vuelco de un dado su éxito, y de ser dueño de +la suerte de España pasaba a una situación en la cual así podía recibir +castigo como recompensa.</p> + +<p>Volviendo atrás, y al suceso del 8 de julio, bien será decir +que, al saberse en Cádiz lo ocurrido en el Puerto, fue grande la +consternación entre los conjurados. De ellos huyeron algunos de los más +comprometidos, como por ejemplo Istúriz, y no dejó de hacer otro tanto +Moreno de Guerra, que se figuraba ver tras sí a Sarsfield. Pero otros +no se movieron, creyéndose en mucho menos peligro. Con razón creía +yo que el mío no era muy grave, porque solo había representado hasta +entonces en aquellos sucesos segundos papeles, entre otros muchos; pero +me constaba que el conde no ignoraba mi parte en la trama, aunque a la +par me alentó haber sabido desde luego que a nadie pensaba perseguir, +excepto a los ya presos. Ello es que, a pesar de aconsejarme no pocos +la fuga, yo ni pensé en ella. Tal era la ceguedad del Gobierno, que +nada sabía de mi conducta, ni aun de mi paradero: tal la mía, que, +olvidado de toda regla de moral, conservando el título y derechos de mi +empleo, pensé en trabajar con más ardor que antes en la obra que en el +Palmar del Puerto parecía que había quedado reducida a ruinas.</p> + +<p>Y así fue que, cuando una conjuración formidable había <span +class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span>venido a parar en nada, otra +compuesta de sus reliquias, como pobre rama de planta poderosa, que +trasplantada apenas con esperanza de verla prender, prende, con todo, y +crece, y fortifica, una conjuración, de puro arrojada hasta ridícula, +vino a derribar el trono de Fernando, sentado pocos años antes en lo +que parecía robustísimo cimiento, y aún lo era ciertamente.</p> + +<p>Pocos días habían pasado desde el en que fueron presos varios de los +conjurados, y ya los escapados del peligro le queríamos correr mayor +con acciones que eran delito atroz, y no inferior desatino. Siete u +ocho personas de escaso poder, y sin recursos, nos juntamos y formamos +el proyecto de hacer una tentativa contra la persona del conde de La +Bisbal, en uno de los cortos viajes que solía hacer de uno a otro +punto de aquellos en que tenía acantonadas sus tropas, tentativa que +bien podía ser asesinato; pero el fanatismo a estos excesos, y aun a +mayores si cabe, lleva, y particularmente si se le agrega el deseo +de tomar venganza. Por fortuna, locuras tales algo tenían, si no de +baladronadas, de visiones, y nuestra mala idea ni a ser proyecto llegó, +quedándose en desahogo de vana rabia.</p> + +<p>Todo aparecía, pues, por entonces concluido. Así es que hube de +pensar en hacer mi viaje al Brasil a servir allí mi empleo, mudando una +traición en otra, porque traición era seguir sirviendo al Gobierno al +cual había tratado de derribar.</p> + +<p>Había, con todo, en mi propósito de irme al Brasil, algo de segunda +intención, porque lo natural era, saliendo de Cádiz, pasar a Lisboa, +donde casi de seguro encontraría barcos con destino a aquel país, +parte entonces de la monarquía portuguesa, y aun residencia de su +gobierno, y preferí trasladarme a Gibraltar, donde faltaban medios de +hacer el viaje, aunque yo suponía que debía de haberlos. La verdad es +que a Gibraltar me llevaba otro motivo. Allí <span class="pagenum" +id="Page_239">p. 239</span>sabía que había ido Istúriz con otros +fugitivos, cortos en número, y casi todos ellos de poco influjo, y +allí se decía que estaban Gutiérrez Acuña y Grasses, escapados con +poca dificultad de su prisión en Jerez, donde tenían la casa por +cárcel. Todo esto era a manera de un núcleo de conjuración renovada. +A lo menos, así se lo figuraba el deseo, el cual, no obstante ser +vivísimo en mí, no me llevaba, sin embargo, como suele suceder, a ser +crédulo en demasía, pero tenía poder bastante para no dejar morir mis +esperanzas.</p> + +<p>El 22 de julio, día en que cumplía los treinta años de mi edad, y +catorce días después de la catástrofe del Palmar, salí de Cádiz. Nadie +me había molestado, y ningún peligro corría; otros en igual caso que yo +vivían tranquilos, y así fue que tomé el pasaporte correspondiente como +secretario de la legación en el Brasil, que iba a servir su empleo. +Llegué a Gibraltar al cuarto día de mi partida; con tanta detención +se caminaba, y aun todavía por allí con poca más prontitud se camina; +siendo entonces forzoso ir a caballo desde la isla de León o San +Fernando, cuando hoy hasta Medina Sidonia se va en ruedas por carretera +bien construida. En Gibraltar, a mi arribo, encontré lo que parecía +desengaño. Istúriz, en quien era común poner grandes esperanzas, como +si él tuviese medios iguales a su deseo, los cuales era común suponerle +en un grado excesivo, había marchado de Gibraltar a Lisboa, porque +la autoridad superior de la fortaleza inglesa veía con poco gusto su +estancia allí, recelosa de que tramase algo contra el gobierno español, +aliado del de la Gran Bretaña. Pero estaban en la plaza Gutiérrez +Acuña y Grasses, ambos y señaladamente el segundo muy amigos míos, y +con ellos había algunos más a quienes el miedo o el figurarse con una +importancia superior a la que tenían, habían llevado a buscar en la +fuga una seguridad que igualmente habrían tenido estándose quietos, y +estaba Moreno Guerra, que así <span class="pagenum" id="Page_240">p. +240</span>nos servía de embarazo a veces, como de distracción a menudo, +con sus singularidades. Todo ello nada prometía, y seguía yo resuelto a +embarcarme.</p> + +<p>Al llegar a Gibraltar me vi, como era de suponer, con el cónsul de +España en aquella plaza. El que a la sazón servía aquel destino era +un excelente caballero, que sin duda se portaba bien en el desempeño +de su obligación salvo en un punto en que podía más su bondad que su +celo o su perspicacia, el cual era el vigilar bien la conducta de los +conjurados fugitivos allí congregados. A mí me trataba con cordialidad +como a un diplomático que va de viaje. Si mi conducta en Gibraltar +hubiese sido cauta, habría él merecido disculpa, pero me portaba yo +con una imprudencia que excede los límites de lo creíble. Vivía con +mis compañeros de conjuración como si lo fuese suyo de proscripción; +con ellos paseaba; con ellos hablaba de los negocios pendientes +sin el menor recato. Hasta hube de escribir allí un soneto atroz<a +id="FNanchor_59_59" href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a> +contra el conde de La Bisbal, composición hija de un frenético espíritu +de venganza, y mis amigos imprimieron el soneto en un papelillo, el +cual circuló por la ciudad y fue transmitido a España, sin que <span +class="pagenum" id="Page_241">p. 241</span>locura tanta llamase +particularmente la atención a mi persona.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_59_59" href="#FNanchor_59_59" class="label">[59]</a> +No quiero copiar este soneto, harto conocido. De él tuvo noticia el +conde de La Bisbal, y después de restablecida la Constitución, procuró +y logró entrar en trato, aunque no frecuente, amistoso conmigo, +quejándoseme en una ocasión de que yo le había tratado mal por no +conocer los motivos de su conducta. Sabido es que otra vez (en 1823) +faltó el conde a la confianza que en él pusieron los constitucionales +más ardorosos. Aunque yo entonces en Sevilla, en las Cortes, hablé +con violencia suma contra él, hoy, sin disculparle, debo decir de su +carácter lo que siento. Si el conde de La Bisbal cometió varios y +gravísimos actos de falta a la fe jurada y a la obligación contraída, +no tenía el carácter propio de un traidor, no obrando con premeditación +ni doblez continuada. Era ligero como pocos hombres. Una hora después +de haber pensado una cosa pensaba la contraria. Así obraba con +sinceridad en sus mudanzas violentas.</p> + +</div> + +<p>Entretanto, recibíamos de la vecina Cádiz noticias que nos daban +a creer que la desbaratada trama cuyos hilos habían sido solo en +un punto cortados, estaba anudada de nuevo. Sin duda en ello había +ponderación, pues mal podían hacer unos pocos individuos, de ellos +ninguno de superior poder o influjo, lo que se había malogrado contando +con un ejército, con un general, y con buena parte de lo más granado +de la ciudad de Cádiz. Pero pensábamos y sentíamos como piensan y +sienten, dominando el sentir al pensar, todos cuantos están empeñados +en una obra de grande importancia y además de peligro, a que se agrega +estar en destierro, circunstancia muy para tomada en cuenta, porque +no hay ilusiones iguales a las de los desterrados. No lo era yo, en +verdad, pero en cierto modo había llegado a serlo por mi voluntad, +si bien, gracias a la incuria del Gobierno, podía todavía haberme +trasladado en paz y sosiego a una situación decorosa y provechosa. +Pero apenas pensaba ya en ello, renovado en Gibraltar el espíritu que +poco antes me animaba en Cádiz. Lo que más nos ocupaba el ánimo era +saber a punto fijo el estado de las cosas, más aún que en Cádiz, en +el ejército acantonado en varios puntos de las provincias que hoy son +de Cádiz y Sevilla. Al intento convenía enviar allí emisarios; pero +estos nos hacían falta, y no era menor la que nos hacía el dinero, +alma de toda empresa. Aun contaba yo con algunos recursos, bien que +ya escasos, reliquias de un buen pasar heredado de mi padre, pero era +poca cosa lo que podía destinar a gastos de la naturaleza de los que +se presentaban como indispensables. No estaban más sobrados que yo los +otros fugitivos, y Moreno Guerra, que presumía de acaudalado, y que +real y verdaderamente tenía un mediano pasar, gustaba más de gastar +palabras que dinero, no obstante ser su celo furibundo y haber en él +sinceridad, aunque por las contradicciones propias del hombre <span +class="pagenum" id="Page_242">p. 242</span>su misma pasión se contenía +si llegaba el caso de hacer sacrificios. Hicimos, pues, un cortísimo +fondo, y solo quedó el discurrir cómo emplearle, esto es, qué emisarios +habrían de salir de la plaza para el interior de España a ponernos en +comunicación con la que juzgábamos conjuración ya en trabajos. No vino +a ser muy dificultoso hallar algunos, pero sí lo era hallarlos buenos. +Ya dejo dicho que al saberse la ocurrencia del Palmar, huyeron algunas +personas de poca cuenta creyéndose comprometidos. De estas eran casi +todas las de oficiales subalternos, de las sociedades fundadas en los +regimientos, hombres de limitadas luces y ningún saber, y cuya fuga +intempestiva los acreditaba de cautos más que de arrojados. Estos +hombres no se hallaban bien en Gibraltar, pues se veían absolutamente +faltos de recursos. Propúsoseles que se arrojasen a entrar en España: +pusieron primero dificultades, en que unos tres o cuatro persistieron +empeñados en irse a América a las tierras fuera del poder de nuestro +Gobierno y enemigas, y otros al cabo se allanaron a hacer lo que de +ellos se exigía, y socorridos con escasas sumas, penetraron con poca +dificultad en España. Pero nosotros mismos conocíamos cuán poco podía +esperarse de aquellos pobres individuos, los cuales, dicho sea de paso, +y anticipádose a hablar de lo que después pasó, nada absolutamente +hicieron más que vivir escondidos hasta la hora en que cinco meses +después fue levantada la bandera de la rebelión constitucional para +ser por tres años muy largos la dominante en nuestro suelo. Visto, +pues, que se necesitaba gente más activa y entendida para, o soplar el +medio avivado fuego que ardía en el ejército, o poner en comunicación +con los conjurados de España los de Gibraltar, como si estos algo +pudiesen ayudar a los primeros, me brindé yo loca y criminalmente a +desempeñar comisión tan aventurada, lo cual por un lado me era fácil, +pues no estando proscrito ni encausado, era dueño de ir y venir <span +class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span>según mi antojo, hasta +con el carácter de empleado, aunque fuerza es confesar que para ir a +mi puesto daba extraños y multiplicados rodeos sin adelantar camino. +Aceptado por mí el encargo, me preparé a volver a Cádiz, y para ello vi +al cónsul pidiéndole me refrendase mi pasaporte a fin de que en otro +punto me embarcase con destino a Río de Janeiro, pues de Gibraltar +no salía, ni se esperaba saliese, barco para aquella región lejana. +El buen cónsul, siempre cortés y cariñoso, así como descuidado, ni +siquiera me habló de mi singular proceder durante mi estancia en la +plaza inglesa, ni extrañó que me volviese al lugar de que había venido, +ni hubo de hablar de mí en sus despachos. Así pude yo seguir con algún +grado de seguridad mis maquinaciones, cuando con un mero aviso que +habría producido mi prisión, sin duda alguna no habría caído el trono +al empuje de la rebelión, o a lo menos no habría caído dentro de breve +plazo.</p> + +<p>El primer punto donde me dirigí al salir de Gibraltar, fue a +Algeciras. Allí nada pude hacer ni saber, por dos razones. Era la +primera que los de la sociedad algecireña, tan animados dos años +antes, a tal punto se habían amedrentado y dado al desmayo de resultas +de lo ocurrido en el Palmar, que, lejos de auxiliarme, ni aun trato +privado querían con mi persona, desmintiéndose ya en esta ocasión el +afecto fraternal con que los conjurados se miraban. Bien es cierto +que yo, petulante entonces, y engreído así como intolerante, no bien +noté en ellos señales de tibieza, cuando los traté con muestras hasta +de desprecio, de modo que al encontrarme con ellos ni siquiera los +saludaba, perdonándome ellos de buena gana una grosería que les venía a +cuento por libertarlos de amigo tan peligroso. Pero otra circunstancia +me tenía en apartamiento e ignorancia de todo cuanto pasaba; +circunstancia que pudo haber frustrado nuestra empresa, pero que, si no +la favoreció en cierto modo, no le sirvió de grande obstáculo, dando +a <span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span>los pasos de los +conjurados una dirección por la cual vinimos a alcanzar el triunfo. +Al expirar julio habían aparecido en la ciudad de San Fernando varios +casos de fiebre amarilla, azote que por aquellos años solía caer sobre +Cádiz y otros puntos de Andalucía, si bien no había vuelto a descargar +desde 1813. En breve se difundió el mal, primero en un barrio de aquel +pueblo, y a poco en todo él, haciendo numerosas víctimas. Acudiose +al medio de incomunicar el pueblo infestado, y se multiplicaron las +precauciones, disponiéndose cordones sanitarios para mirar por la +salud del ejército, tanto cuanto por la de las poblaciones cercanas. +Al entrar septiembre no había prendido del todo el mal en la ciudad +de Cádiz, por donde siempre había empezado en los años anteriores, +pero algunos casos eran poco menos que seguro anuncio de que allí +se propagaría. Entre tanto, los cordones impedían el paso de unos a +otros puntos, y como no era el correo el conducto por donde podían +comunicarse con seguridad los conjurados, Algeciras venía a ser un +punto donde apenas se sabía lo que cerca pasaba. Resolví, pues, pasar +a Cádiz, y lo hice algo entrado septiembre, yendo en un miserable +barquichuelo cargado de carbón, con harta incomodidad, pero, en +cambio, con alguna más seguridad, porque no llamaban la atención +pasajeros de los que suelen ir en semejantes barcos. Fue corta y feliz +la navegación, y antes de veinticuatro horas de hacerme a la mar en +Algeciras, estaba ya en Cádiz. A mi llegada me encontré en situación +de no poco apuro. Cádiz estaba ya infestada, había salido de allí la +guarnición, dejando en la plaza solo un batallón, el de Soria; con +el ejército se había ido la verdadera fuerza de la conjuración, si +bien de ella quedaba algo en la ciudad, a la cual se había puesto +en incomunicación absoluta con el continente vecino, imponiéndose +pena de la vida a quien atravesase los cordones; exceso de rigor que +en casos tales nunca pasa de amenaza. Me vi, pues, encerrado <span +class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span>y como caído en un pozo, en +cuanto a la dificultad de salir, pero no en punto a ahogarme, si bien +mi estancia en la ciudad era ya, cuando no un delito, un fuerte motivo +de sospechar de mi conducta. Era además claro que el encierro había de +durar hasta entrado diciembre, pues la experiencia tenía acreditado que +la maléfica enfermedad no paraba en sus estragos hasta los fines del +otoño. Estaban, sin embargo, compensados tantos graves inconvenientes +con noticias para mi situación y proyectos un tanto lisonjeras. La +deshecha trama estaba anudada, y si le faltaba infinito de su fuerza +antigua, en cambio había adquirido ventajas nuevas, porque si entraban +en la nueva composición materiales al parecer muy inferiores, servían +bien a su juego todos los que en ella entraban, y si no teníamos al +frente un caudillo poderoso, tampoco nos veíamos en el caso de depender +de la voluntad mudable de un personaje poco seguro. De los elementos +antiguos quedaban muchos en la obra nueva, aunque todos ellos de los +inferiores, o cuando más de los de segundo orden tres meses antes. +Por último, había entrado en nuestras filas algún refuerzo, y tal y +tan bueno, que contribuyó en gran manera a la terminación feliz del +renovado plan, en la ocasión primera malogrado.</p> + +<p>Dos personas, entre varias de escaso valer, constituían tan +importante refuerzo. De ellas la una al cabo de nada vino a servir, +pero sirvió durante mediano tiempo por la clase de concepto de que +gozaba. La otra se dio a conocer por la vez primera, mostrando +calidades tan singulares, que en obra como la que teníamos a nuestro +cargo son de subidísimo precio. Los dos sujetos a que acabo de +referirme eran don Domingo Antonio de la Vega, abogado, ya algo +entrado en años, y don Juan Álvarez y Mendizábal, harto conocido de +la generación presente. El primero estaba en Cádiz; el segundo había +salido con el ejército, y andaba de uno en otro acantonamiento fuera de +los cordones, <span class="pagenum" id="Page_246">p. 246</span>dándole +su encargo de contratista de provisiones, medios abundantes y eficaces +para trabajar en el logro de nuestro propósito con más facilidad y sin +hacerse notable. Cómo alcanzamos el triunfo que tan difícil parecía +debe causar admiración y pasmo en quien lo ignore, siendo todo ello +cargo gravísimo contra el Gobierno que se dejó derribar por tan flacas +fuerzas, y sorprender por una conjuración llevada a efecto con tan poco +recato.</p> + + +<h3>III.</h3> + +<p>Don Domingo Antonio de la Vega, cuya entrada en el gremio de +los conjurados he citado más arriba y ha poco, declarándola suceso +importante, era un hombre singular, aunque antes y después de los días +en que contribuyó más con su nombre que con sus hechos al levantamiento +constitucional no fuese conocido sino en reducido recinto; pero allí +donde llegaba la fama de su nombre, era esta a tal punto diversa, que +a los ojos de uno apareció si no radiante, poco menos, y a los de +otros cubierta de negra sombra. Al querer decidir hoy cuál de los dos +conceptos en que era tenido merecía, sin temeridad puede afirmarse +que ni el uno ni el otro. Estaba pobre, lo cual era, si no completa, +a lo menos fuerte prueba de que no había carecido de limpieza en su +conducta en punto a dineros, porque de talento para ganarle no carecía, +y de gastador no había pecado. Hubo, pues, de consistir su desconcepto +en que tenía mala condición, siendo por demás díscolo, maldiciente +y descontentadizo, y dado a satisfacer su afición a ofender a las +gentes por varias clases de medios. Y en cuanto a quienes tenían +formado alto concepto de su merecimiento, se fundaban en su antiguo y +conocido apego a la causa apellidada de la libertad, y más digna de +<span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span>ser llamada de la +revolución, y además en su práctica añeja de las conjuraciones, por +sospechársele, y no sin razón, que en muchas de ellas había padecido +persecuciones y llevado penas, aunque no graves. Verdad era que ninguna +conjuración de las varias en que había entrado había pasado de mero +proyecto, ni aun llegado a principios de ejecución; pero con todo, a +falta del acierto había conseguido ser celebrado por la perseverancia. +De la sociedad secreta antigua de que era hija o rama la conjuración +existente, era uno de los asociados más antiguos en España, y lo había +sido en época en que la hermandad privaba más que entre los liberales +de Cádiz, entre los afrancesados. Desde 1816 no había tenido entrada en +la sociedad de forma nueva. Siendo él un tanto inquieto, había tratado, +como suele decirse, de levantar altar contra altar, y hacia 1818 había +formado en Cádiz una sociedad del rito antiguo sin enlace con las +modernas. Por un descuido increíble, la casa donde este cuerpo débil y +pobre se congregaba fue registrada por los agentes del Gobierno, pero +a hora en que no había en ella reunión, hallándose solo en su interior +el aparato que sirve para sus símbolos y rito. No tuvo consecuencia el +descubrimiento, siendo el suceso en breve olvidado; y Vega continuó, si +no del todo ignorante de la conjuración, extraño a ella en la época de +sus altas esperanzas y de su terminación funesta por lo pronto, aunque +no absoluta. Pero como no careciese de amigos entre los hermanos, +comenzó en el vulgo de estos a correr con valimiento la idea de que +había sido gravísimo error excluirle de toda participación en tal +negocio, pues era posible y aun probable que su experiencia, constancia +y resolución hubiesen dado a las cosas mayor impulso, mejor sesgo y más +feliz remate que lo que habían venido a producir los últimos tristes +sucesos. Este modo de pensar cundió entre muchos de la oficialidad; +a la sazón, los principales conjurados, o dicho de otro modo, los +únicos, con <span class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span>rara +excepción, que no habían desistido de trabajar en la, aunque malograda, +al parecer no enteramente perdida empresa. Los principales enemigos de +Vega, decían, eran los personajes de Cádiz que con tanta flojedad y +torpeza se habían portado: bueno era, pues, sustituir a gente, si no +tímida, tibia, personas cuyo mérito consistía en la audacia. Estaba, +pues Vega, afiliado en la sociedad conspiradora, de la cual era ya +parte cuando llegué de vuelta de Gibraltar a Cádiz. Había yo tratado +al objeto de esta parte de mi narración en Madrid en 1808, y después +en Cádiz; nunca en relaciones intimas o frecuentes, pero teniéndole en +alguna estima, y si no participaba de la desmedida opinión de su valor +como elemento de conjuración que muchos le atribuían, le suponía alguno +superior al suyo real y verdadero, sin contar con dos circunstancias, +ambas poderosas para influir en mi conducta respecto a él, de las +cuales era la una participar yo en algo del enojo general contra los +anteriores directores de una obra sin duda fatalmente terminada, y en +mi sentir seguida con falta de valor o de tino, y la segunda que un +nombre cualquiera, si era para nosotros aumento de fuerza, debía ser +aprovechado conservándole o aumentándole la que traía. Sirva todo esto +de disculpa de haber hablado aquí tanto de hombre que antes y después +figuró tan poco, lo cual le fue común con algunos más de quienes mayor +parte tuvieron en el restablecimiento de la Constitución, mal pagados +después por sus servicios hasta en punto a fama.</p> + +<p>De Mendizábal es inútil hablar en punto a su carácter, harto +conocido de los más de la generación presente. No sé cómo tuvo entrada +en la sociedad y conjuración, durante mi estancia en Gibraltar, pero +supe a mi vuelta a Cádiz que no bien entró cuando empezó a figurar en +ella en primer término, por su prodigiosa audacia y actividad y lo vivo +y travieso de su imaginación e inventiva; hombre sin par en horas de +desorden para traer las cosas a <span class="pagenum" id="Page_249">p. +249</span>feliz paradero por singulares caminos, aunque por desgracia +propio para desordenar lo ya ordenado, cediendo a un deseo de bullir +y de ocuparse y ponerlo todo en movimiento. Se dieron al trabajo +suspendido las sociedades de los regimientos. De la junta superior +nada quedaba, pero hubo de suplirse su falta de un modo que ignoro. +No era ya hora de entretenerse en meros trabajos simbólicos, aunque +tampoco quedaron estos descuidados, sirviendo de medios de traer +individuos a la conjuración, pero él pensó desde luego en llevar a +efecto el alzamiento. Mucho faltaba para ello, y una de las principales +faltas era la de un general que le capitanease llevándose consigo la +oficialidad no participante de la conjuración, y con ella a la tropa. +Se contaba como con el auxilio más poderoso con la repugnancia a +embarcarse, general en el ejército, en fuerza de la cual era probable +y casi seguro que seguiría dócil y aun con celo a quien le asegurase +no haría viaje tan desagradable. Pero no había un general a mano, ni +aun a mediana distancia, con intención o con osadía de las necesarias +para acometer tal y tanta empresa, pues si es cierto que en Sevilla +residía a la sazón el general don Juan O’Donojú, sabedor de lo que se +tramaba, hombre de talento e instrucción, de algún crédito, en los +pasados tiempos ministro de la Guerra, con no corta fama entre los +constitucionales por haber estado preso como sospechado de conspirador, +y a quien recomendaba para los de sus ideas la circunstancia de pasar +por cosa cierta, aunque no lo fuese, que había padecido tormento; +este personaje, cauto, o por su natural o a consecuencia de lo que +había padecido, conocía el proyecto, le fomentaba, pero con precaución +bastante a libertarse de grave peligro, de modo que lejos de querer ser +cabeza de una rebelión, ni parte ostensible quería tener en ella, aun +cuando no solo desease sino que por ocultos manejos contribuyese a su +triunfo.</p> + +<p>En apuro tal, tuvo Mendizábal una idea como suya, de <span +class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span>la cual después me habló +repetidas veces. Pues tanta necesidad hay de un general (dijo), ¿por +qué no ha de hacerse uno a gusto? Circule entre la tropa que viene +uno, sin decir su nombre o dándosele supuesto; háblese mucho de ello +ponderando su importancia y la del negocio que se le confía, y yo de +pronto me presentaré en los cuarteles con cualquier uniforme y faja, +con lo que, gritando quienes están en la trama «Viva el general» +seguirán otros, daré yo órdenes, se conmoverá Cádiz, y en un instante +queda efectuado el levantamiento. Acaso tal acto de osadía habría +salido bien, siendo la disposición de la tropa, como acreditaron los +sucesos, seguir a quien la venía a libertar del viaje a América, +por lo cual no habría entrado en averiguaciones sobre la persona +que venía a mandarla. Pero hubo de parecer loco el proyecto, aun en +días de locuras, y se siguió buscando general, si no entre quienes +lo eran, entre los inmediatos a serlo. Mandaba en la isla de León un +cuerpo, cuyo nombre era el depósito, un don N. Omlin, no me acuerdo si +coronel o brigadier, de origen o nacimiento extranjero, con crédito +de buen oficial, de opiniones políticas hasta entonces no conocidas, +y que, o no había tenido parte en la recién sofocada conjuración, o +solo había tenido una muy corta, y a este se brindó no menos que con +el cargo de general del ejército si era llevado a cabo bajo su mando +el levantamiento, a lo que él se prestó en la apariencia gustoso. +Pero entretanto crecían los estragos de la epidemia reinante en San +Fernando, y ya iban extendiéndose a Cádiz, de lo cual resultó, como +antes va dicho, salir y desparramarse un tanto el ejército por la +Andalucía baja, quedar cerrada Cádiz, y suspenderse toda operación, +soltándose, si no rompiéndose, los hilos de la ya reparada trama. Por +los mismos días, acometido Omlin de la fiebre, murió al cuarto o quinto +de haber caído en cama.</p> + +<p>Todo esto pasó en días poco anteriores al de mi llegada <span +class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span>a Cádiz. En este, como he +dicho, nada vi posible sino hacer en aquella ciudad una estancia como +de tres meses. Por no sé qué aprensión juzgué conveniente estar oculto, +como si mi presencia allí hubiese de causar sospecha, y aun para mi +persona peligro. Uno de los conjurados mis hermanos me ofreció como +asilo su casa, y yo la acepté pasando a ser su incómodo y peligroso, +y aun algo gravoso huésped. Era el sujeto que me hospedó un joven +llamado don José María Montero, de un mediano pasar, propietario de una +botica aunque no la servía, teniendo el título muy general en Cádiz de +comerciante, de buenas luces, de corta instrucción, de apreciabilísimas +calidades en punto a honradez y celo, entrado en la conjuración por la +sociedad, aunque a ella poco llevaba, y que a su ardor en favor del +proyecto que teníamos entre manos agregaba una amistad ardiente a mi +persona, no obstante haber corto tiempo que estábamos en clase alguna +de trato. Cupo a este joven tener una gran parte en el restablecimiento +de la Constitución, a que también contribuyó con alguna suma no muy +corta, atendiendo a no ser cuantioso su caudal, y le cupo asimismo la +suerte que suele tocar a ciertos participantes en grandes empresas, que +fue vivir muy ignorado después del triunfo, y habiendo venido muy a +menos, tener que contentarse con un mediano empleo, que también perdió +sin dar para ello motivo, siendo triste ejemplo que debía retraer, pero +no retrae siempre, de mezclarse en negocios políticos a personas faltas +de las altas dotes o de las malas calidades necesarias para guiar con +acierto la nave de la propia fortuna por el mar borrascoso de las +revoluciones.</p> + +<p>Establecido yo en casa de Montero, nada tenía que hacer allí por +algún tiempo sino estar en expectativa. No me presentaba en público, y +solo salía de noche, y esto para pasar a casa de una persona de toda mi +confianza, con la cual me unían relaciones más estrechas que lícitas. +Sin <span class="pagenum" id="Page_252">p. 252</span>embargo, el +secreto de mi residencia en Cádiz lo era solo para algunas personas, de +suerte que acaso habría valido más darme al público como detenido en mi +viaje a Río de Janeiro. En mi encierro tuve el disgusto de que hubiese +en la casa no menos que cuatro víctimas de la epidemia reinante, pero +de sus estragos estaba yo seguro, por haberla pasado ya en un año de +los anteriores. Apenas hallaba con qué entretener mi ocio, y así, +cediendo a una imprudencia apenas creíble, hube de escribir versillos +sobre negocios de Cádiz no políticos, pero que con la política se +rozaban, y en los cuales aprovechaba yo la ocasión de decir algo, y +aun mucho, contra el Gobierno, sucediendo, como era natural, que tan +pobres y ligeras obrillas eran recogidas y copiadas, y circulaban +con aprobación muy superior a su valor escasísimo, no sin declararse +el nombre del autor y el lugar donde escribía.<a id="FNanchor_60_60" +href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_60_60" href="#FNanchor_60_60" class="label">[60]</a> +Por aquel tiempo vino a Cádiz, comisionado por el Gobierno para +estudiar la epidemia, un médico llamado Cavanellas, que dijo e hizo +mil extravagancias. Llovieron pullas sobre su persona y yo tomé parte +en ellas, pero vituperando, más que al doctor, al Gobierno que le +enviaba, y pasando a vituperarle por algo más y de mayor gravedad que +la comisión dada al Cavanellas.</p> + +</div> + +<p>Iba corriendo el tiempo; había entrado noviembre; la epidemia estaba +extinguida en San Fernando, y apenas existía ya en Cádiz, y se hacía +urgente adelantar los trabajos desigualísimos a nuestra empresa, y +sin embargo tales que en breve dieron las resultas apetecidas. Risa +daría a cualquiera considerar los elementos de que se componía la poco +numerosa sociedad que dentro del recinto de Cádiz era lo restante +de la conjuración todavía pertinaz en su propósito. Se reducía a +dos abogados con pocos pleitos, y con menor nombre que aun el ya +citado Vega, y don Sebastián Fernández Vallesa, de quien habré de +hablar después con alguna extensión, el joven Montero en cuya casa he +dicho que yo vivía, el teniente de navío que <span class="pagenum" +id="Page_253">p. 253</span>era de la real armada don Olegario de los +Cuetos, a quien han visto los que hoy viven por pocos días ministro +de Estado, y, por último, mi pobre persona. Teníamos del ejército +noticias cortas y confusas, y lo mismo sucedía a los que con él +estaban, pero unos y otros sabíamos que trabajaban nuestros amigos o +cómplices en los puntos donde residían. Los del ejército contaban mucho +con los de Cádiz, figurándose que allí estaban congregadas las mismas +personas que antes componían la autoridad superior de la sociedad o +de la conjuración, gentes a quienes reputaban de grande influjo, y +particularmente de considerable riqueza, de la cual estaban prontos +a sacrificar gran parte para el infeliz remate de la grande obra. +Hacíase, pues, necesario ponernos en comunicación y no por cartas, y +no menos indispensable nos era a los de Cádiz engañar a los de afuera, +suponiéndonos con un poder de que carecíamos para darles aliento con +la seguridad de que tenían un auxiliar poderoso. Mal medio, puede +decirse, y para no buen fin, pero estas son confesiones y no apología. +Me tocaba ser el conducto de comunicaciones tales, pues no para otra +cosa me había venido de Gibraltar, y a mi fanatismo complacía, a punto +de ensoberbecerme, el peligro que iba a correr, el cual no fue grande, +pero podía haberlo sido, si no estuviesen dormidos el Gobierno de +España y todos sus agentes.</p> + +<p>Salí de Cádiz, pasé a San Fernando, y atrevesé el cordón, no +obstante la pena capital impuesta a quien así hiciese, y no fue +necesario para ello más que unos pocos reales dados al sargento de la +guardia, que vio en mí un trajinante. Verdad es que un mes antes habría +habido para ello bastante dificultad; pero la epidemia estaba concluida +en San Fernando y concluyendo en la algo más lejana Cádiz, y con la +falta de peligro de que se propagase, yendo a entrar el invierno, el +cordón era mirado como una cosa impertinente. <span class="pagenum" +id="Page_254">p. 254</span>El primer lugar a que me encaminé fue la +villa de Alcalá de los Gazules. Allí estaban algunos, bien que pocos, +de los comandantes y oficiales presos en el Palmar, siendo de ellos +el más notable don Antonio Quiroga, que tenía el grado de coronel. +Este oficial en la noche anterior al suceso del 8 de julio, al recibir +en el Puerto mi aviso, había opinado por hacer resistencia al conde. +En el batallón titulado de Cataluña que mandaba era muy querido, y +tal le tenía en punto a disposiciones relativas al alzamiento, que +receloso de él el Gobierno, hubo de hacerle embarcar hacia fines de +julio y de enviarle a la isla de Cuba. Estas circunstancias habían +dado al preso coronel cierto grado de concepto, y si se le suponía +ambicioso, cabalmente eran ambiciosos los que nos hacían falta. Pasé, +pues, a verme con Quiroga, lo cual en otro tiempo y lugar habría sido +peligroso y también difícil, porque estaba preso, y por no menos causa +que una tentativa de rebelión, lo cual traía consigo un encierro con +incomunicación rigurosa. Pero tales estaban las cosas, que los presos +por aquella causa, incomunicados de derecho, lo pasaban de hecho no +solo en comunicación, sino en libertad. Quiroga se paseaba por las +calles de Alcalá de los Gazules a la luz del día, concurría a un +juego de billar, jugaba, y con frecuencia solía asomarse a la puerta +de la casa de juego, y con el taco en la mano veía pasar la guardia +destinada a tener segura su persona y saludaba al oficial que llevaba +orden de no consentir que saliese ni hablase a criatura alguna. Me +contaron que un oficial,<a id="FNanchor_61_61" href="#Footnote_61_61" +class="fnanchor">[61]</a> no de la sociedad ni de la conjuración, un +día había reclamado contra tal escándalo, y blasonado de que el día en +que a él tocase la guardia de <span class="pagenum" id="Page_255">p. +255</span>los presos, cumpliría con su obligación, haciendo a los demás +sujetarse al imperio de la ley; pero pareció tan mal el anuncio de +esta determinación, que cayendo sobre él todos sus compañeros, aunque +no de hecho de palabra, le obligaron a retractarse de su propósito, de +suerte que hubo de faltar a su deber lo mismo que los otros.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_61_61" href="#FNanchor_61_61" class="label">[61]</a> +A este oficial dejaron atrás en Alcalá sus compañeros al ponerse en +movimiento ya levantados, creyéndole su contrario. Pero él, cuando se +vio solo, se vino tras de su batallón, se presentó en San Fernando, se +mostró quejoso de que no hubiesen contado con él, y siguió muy celoso +en la causa constitucional.</p> + +</div> + +<p>Yo, en Alcalá, tuve por habitación la prisión de mis cómplices, +y dormí en el cuarto mismo de Quiroga, llevando allí adelante la +conjuración ajeno de temor porque estaba en seguridad completa. En la +misma villa recibí a un oficial en el gremio de la sociedad, con pocas +formalidades, pero con algunas, siendo la sala de recepción una cueva +pequeña en el cerro en que está edificada aquella población, y mi +asiento un canto a medio pulir de mediano tamaño. Al mismo tiempo me +presenté confiado, soberbio y aun misterioso para dar a entender que +algo importante callaba, porque no convenía divulgarlo; mentí afirmando +que trabajaba con nosotros en Cádiz gente de la mayor importancia en +aquella población: conociendo cuán necesaria era tal mentira; notando +el alto concepto en que era tenido Vega, por suponerle dueño de grandes +dotes y secretos para llevar a feliz término las conjuraciones, abundé +en el mismo sentido, y en suma, hallando en aquella gente, o dígase +en la oficialidad allí residente, materia dispuesta para el logro de +mis fines, fomenté su disposición hasta darles con una buena dosis +de esperanza otra no menor de aliento. Pero saqué una ventaja más de +mi corta estancia de dos días en aquel pueblo, que fue la de tener +un general para la empresa, aunque nos hubiese de costar a mí y a +mis socios el trabajo de darle tal dignidad, que aún no tenía. Desde +las primeras palabras que hablé con Quiroga, descubrí en él deseo de +ponerse al frente del levantamiento para llevarle a cabo, y deseo tal +no era común, sino todo lo contrario, pues los más resueltos y firmes +se mostraban prontos a seguir y no a acaudillar, influyendo <span +class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span>en ellos una aprensión que +no era miedo ciertamente, pero la cual los inutilizaba para llenar un +lugar que era imposible dejar vacío. En suma, ningún general quería +serlo del levantamiento, y ningún oficial, por muy determinado que +estuviese a aventurar la vida y honra en la empresa, quería comenzar +por el acto de usurpar un cargo alto de la milicia; y pues Quiroga +quería, lo cual no era digno de vituperio, concediendo mirar nuestro +proyecto como bueno y aun como noble, a Quiroga convenía y hasta +era preciso dar el mando. Esto decidí en mi interior, y al salir de +Alcalá me propuse dar pasos para ello, casi con seguridad de lograr mi +intento, como le logré sin mucho trabajo.</p> + +<p>Lo que tenía que hacer en Alcalá estaba concluido. Allí solo había +visto un batallón o regimiento, y por consiguiente solo una sociedad, +siendo lo que le daba importancia estar en aquel pueblo algunos de +los en el nombre presos, pero lo principal de mi encargo era ponerme +en comunicación con todas las sociedades del ejército, y a estas unas +con otras, más que lo estaban, hasta ligarlas con fuerte lazo, dar +al todo un recio impulso y tenerle preparado a recibir otro mayor y +definitivo en la ya no lejana hora del alzamiento. Salido de Alcalá, +pensé, pero no sin vacilar, en trasladarme a Arcos de la Frontera, +donde estaba el cuartel general; lugar el más propio para trabajar con +fruto, pero asimismo de no corto peligro, pues aun yendo, como iba, +disfrazado, era fácil que de alguien fuese conocido, de lo cual podía +seguirse mi prisión, y con ella nuevo y más completo malogramiento de +nuestra empresa. Mientras, revolviendo yo en la mente estas varias +consideraciones, caminaba al paso de mi mal caballo de alquiler, +acompañado de un oficial, mi amigo y cómplice, y cuando, habiendo +bajado de una serrezuela, atravesábamos un llano, por el cual corre +el río Majaceite, al que dio fama no ha mucho un suceso de la guerra +civil, <span class="pagenum" id="Page_257">p. 257</span>y al tiempo +en que poníamos la vista en Arcos, que asentada en un cerro vecino se +presenta allí al viajero, divisamos una persona a caballo, viéndose ser +la de un oficial seguido de su asistente, y como fuésemos acercándonos, +descubrimos, él en mí y yo en él, las personas de dos amigos, +agregándose a ello que él venía, si no en mi busca, poco menos. Era +el con quien tropecé don N. Bustillos, oficial de artillería, sujeto +digno de aprecio por mil títulos, aunque culpado del muy común delito +de participante en la proyectada rebelión, y uno de los más activos +entre los conjurados, sobre las cuales circunstancias tenía la de haber +contraído conmigo amistad estrecha, aunque no antigua. El objeto de +Bustillos era impedir que yo fuese a Arcos, acto que, según él sabía, +lo sería de imprudencia temeraria. Convencido de lo que me decía +Bustillos, pues ya me lo recelaba, determiné pasar a Bornos, y para +ello hice noche en el camino en la casa de una viña, en despoblado, no +causando extrañeza, porque con motivo de estar acantonado el ejército +por aquella vecindad, transitaba por allí alguna gente. No me acuerdo +por qué motivo mudé otra vez de propósito, resolviendo ir más allá, a +un pueblo cuyo nombre es Villamartín, de corta nota aunque de alguna +celebridad en los contornos por sus ferias. Allí había un batallón con +su sociedad correspondiente, y esta de las más numerosas y celosas; +allí, por supuesto, encontré amigo; allí me detuve, y desde aquel +punto envié mi convocatoria a las sociedades vecinas, convocatoria que +encabecé poniendo por título las más altas dignidades de la sociedad, +de que estaba revestido. La convocatoria solo mandaba enviar diputados +al lugar de mi residencia, y fue obedecida, acudiendo bastantes. El +punto principal fue el nombramiento del general que había de ser, y yo +por bajo de cuerda hice presentar como candidato a Quiroga, proposición +que admiró a todos y pareció mal a no pocos, pero que, recomendada por +mí cuando era consultado, en <span class="pagenum" id="Page_258">p. +258</span>breve empezó a correr con favor, porque al cabo no se +presentaba quien a mi candidato hiciese competencia. Convenidos +en varios otros particulares de importancia, se retiraron a sus +respectivos lugares de residencia los diputados, y yo me puse en camino +de vuelta a Cádiz. Entrar en los pueblos me parecía que encerraba +peligro sin tener ya objeto, y así busqué hospedaje en los campos. +Al atravesar en mi viaje de vuelta la llanura regada por Majaceite, +e ir a subir por la vecina serrezuela, comenzaba a cerrar la noche, +que era la del 29 de noviembre, y no obstante nada tenía de oscura +ni de fría. Pero aun así, necesario era encontrar cama y sustento, y +al efecto se me presentaba delante un convento titulado del Valle, +en tiempos no muy distantes algo celebrado por su hospedería. Aunque +no era un convento lugar propio de residencia para un viajero de mis +circunstancias, allí me dirigí, seguro de no correr peligro al hacerlo, +y también de encontrar mediana comodidad, si ya no regalo. Pero al +llamar a sus puertas y pedir asilo, logré entrar, no sin mostrar poca +voluntad de acogerme, y me encontré con la mansión más desabrida que +puede figurarse el hombre menos descontentadizo. De ello hago mención +por ser esto retrato de los tiempos, o prueba de la mudanza ocurrida +en España durante la guerra de la Independencia, y de lo imperfecto de +la restauración que la siguió, a pesar de la intención de Fernando VII +de reponer las cosas en el pie en que estaban en los días de su subida +al trono. Aquel convento donde había habido algo de regalo, aunque tal +vez grosero, estaba reducido a un grado de miseria apenas creíble. +Le habitaban tres o cuatro frailes cuya estupidez ni por la de los +rústicos del campo vecino podía ser excedida; tan ignorantes de todo +cuanto cerca de ellos pasaba que no podía yo ser sospechado, porque +carecían de toda idea en qué fundar sospecha. Pasada allí una noche, +que en lo incómoda no había tenido igual, ni la he tenido después en el +largo discurso <span class="pagenum" id="Page_259">p. 259</span>de mi +trabajada vida, al día siguiente, y aun temprano, llegué a Alcalá de +los Gazules. Allí me recibió con gusto Quiroga; me detuve a comer, di +a conocer a mi huésped que era probable fuese elegido general, con lo +cual le dejé satisfecho, y proseguí mi viaje a Medina Sidonia, donde +contaba pasar la noche. Era aquella ciudad la cuna de mi madre, y +tenía yo en ella por parientes más o menos lejanos todas las personas +principales que encierra: el alcalde, además, hombre instruido y +aficionado a la literatura, era de nuestra sociedad y conjuración, y a +esto se agregaba estar residiendo allí mi hijo único en compañía de una +tía mía ya anciana, que había sido y siguió siendo largo tiempo para +mí y para él segunda madre; pero esto no obstante, y a pesar también +de que toda la gente granada de aquella ciudad era constitucional en +sus ideas y deseos, la prudencia me dictaba no verlos ni aun darles +noticia de que tan próximo a ellos estaba. Como mi llegada fue ya bien +entrada una de las largas noches de aquella estación, hallé fuera de +la población esperándome, por aviso que de ir yo allí tenían, varios +oficiales del regimiento de la Corona. A ninguno de ellos conocía, y +por lo mismo hube de ser tenido en más como personaje a quien daba alto +valor su comisión misteriosa. Pasé allí la noche más dado a trabajos +concernientes a nuestra empresa que al sueño, y después de uno breve +monté a caballo antes de amanecer y me encaminé a San Fernando. Pero +al llegar me esperaba una dificultad de mí no prevista, pues creía yo +que el cordón sanitario por mí atravesado tan fácilmente cuando podía +llevar conmigo un germen de enfermedad a países sanos no me opondría el +menor tropiezo al querer penetrar de uno sano en otro en que solo mi +persona podía correr peligro. Me engañaba, con todo, y así me lo dio +a entender el hombre, mi compañero, que me había alquilado el caballo +que montaba, ducho en aquellas cosas por ser su ocupación constante +ir al cordón desde los lugares vecinos. <span class="pagenum" +id="Page_260">p. 260</span>«Mayor riguridad», me dijo, «hay para +dejar entrar que para dejar salir, y hoy como nunca, porque manda la +guardia un sargento muy malo que tiene dicho a los soldados que cuidado +como dejan pasar a naide, que para eso les da el rey su paga». Poco +menos que acorde con mi acompañante quedé yo en punto a calificar de +<i>malo</i> al sargento que tan bien cumplía con su obligación, porque +me ponía en situación harto penosa. Por fortuna, me ocurrió una idea, +fruto de mi lectura, lo cual, dicho sea de paso, prueba que el leer +para mucho sirve, aunque abunden quienes lo crean cosa de poca utilidad +verdadera en los casos comunes de la vida. Tenía, pues, yo noticia +de que habiendo sido preso un fraile, en el reinado de Felipe V, por +fundada sospecha de ser autor de unos papelillos satíricos que de +cuando en cuando aparecían en palacio con el título de <i>El Duende</i> +(obrilla de fama en su tiempo, aunque de cortísimo mérito), como +estuviese su prisión harto mal guardada, se acercó un día a la puerta +con intento de escaparse, y, no encontrando para ello más obstáculo +que el de la centinela que estaba paseándose, acechó el momento en que +esta le volvía la espalda, salió, casi se cosió a ella, yéndole detrás, +y cuando el soldado dio la vuelta y tomó la contraria en su paseo, él +sin correr ni dar sospecha siguió en dirección opuesta como un fraile +cualquiera que andaba por la calle. Había yo tenido por cuento esta +relación; pero en mi apuro recurrí a hacer una cosa si no del todo +igual, muy parecida, la cual me salió a medida de mi deseo. Estaba el +puesto del cordón en la batería llamada del Portazgo, célebre límite +que desde 1810 hasta 1812 había separado del gigante imperio francés a +la entonces reducida España independiente. Tiene aquella batería, como +todas, un glacis y lo llamado camino cubierto. Despedí yo desde afuera +al caballo con el hombre cuyo era, y con mi maletilla, encargándole la +entregase en Medina Sidonia, y me quedé sin señal alguna de caminante. +<span class="pagenum" id="Page_261">p. 261</span>Esperé a un momento +en que el soldado que estaba de centinela se quedase solo, lo cual +sucedió, si bien era de temer que no, pues convidaba a estar al sol la +mañana, o dígase el medio día de uno de los bellos de principios de +diciembre. Seguí medio agachado, y cuando vi a la centinela volverme +la espalda, me dejé caer del glacis al camino cubierto; pero, en vez +de retirarme, volví la cara al lugar de donde venía, y cruzados los +brazos me eché de bruces sobre el borde del glasis mirando a adelante. +Al volver el soldado me vio, y creyendo que había venido de adentro, +y que en contravención a las órdenes me ponía en lugar donde era +prohibido estar, me dio el grito común entre los militares de «Atrás, +paisano». Como su <i>atrás</i> para mí quería decir <i>adelante</i>, +obedecí gustoso, y me encaminé a la vecina ciudad de San Fernando, +sin que en mí reparase el terrible sargento. Una vez dentro de la +población tenía en ella amigos, y de los que más podían valerme, porque +la conjuración, previsora, se había asegurado de muchos empleados en +el ramo de Correos, y el administrador de esta dependencia del Estado +en San Fernando, o digamos la isla de León, era todo nuestro y muy +celoso. De este modo, esperando a la noche, llegada que fue esta, vino +la correspondencia de Madrid, que debía pasar a Cádiz, y en el carrillo +que la llevaba, abriéndose para darle paso la Puerta de Tierra, entró +en la ciudad de Cádiz bajo el amparo del Gobierno el que estaba +trabajando en derribarle.</p> + +<p>Volví a Cádiz y a mi antiguo hospedaje, a descansar algunos +días mientras crecía fuera el incendio, no obra mía, pero por mí +poderosamente avivado y soplado. Di cuenta de lo ocurrido a mis poco +numerosos cómplices, que nada podían hacer por lo pronto más que +esperar y buscar dinero para los primeros gastos del alzamiento, género +entre nosotros escaso, y que teníamos pocos medios de sacar a quienes +podían disponer de sumas de mediana cuantía.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_262">p. 262</span></p> + +<p>En todo cuanto acaba aquí de referirse apenas va hecha mención de +Mendizábal, de quien algo atrás se ha asegurado haber sido de los +principales entre los agentes y fautores del levantamiento. La razón +de omisión tan notable es que sus trabajos, si iban a la par con +los nuestros y los míos, eran llevados adelante en otros lugares. +En verdad, el estado presente de la conjuración en el ejército era +poco menos que obra suya, pues de un cuerpo casi muerto había hecho +uno vivo, robusto ya, y muy alentado; confirmando en su propósito a +los fuertes, acalorando a los tibios, restituyendo los bríos a los +desmayados, activando los trabajos de las sociedades, y estrechando las +relaciones que a unas con otras unían; cosas para las cuales le hacían +propio sus calidades naturales, y la situación en que se hallaba. En mi +viaje al ejército no pude yo verme con él, oponiéndose a ello más de un +obstáculo; pero si de nuestras visitas habrían resultado ventajas a la +común empresa, no habrían dejado de nacer de ellas algunos y no leves +inconvenientes. Mendizábal era dado a bullir más de lo necesario; con +sus singularidades conducentes al logro de sus fines mezclaba rarezas +inútiles, y era por demás indócil y aun dominante, y yo, entre otras +faltas, tenía la que aun en cierto grado conservo de mal sufrido. Es +por lo mismo probable que nos hubiésemos desavenido en cuanto al uso de +muchos medios de los encaminados a alcanzar los fines en que estábamos +acordes. Por otra parte, habría disminuido la importancia con que yo +me presentaba, y la cual contribuía eficazmente a llevar adelante con +más aliento el proyecto que teníamos entre manos, hallarme al lado con +hombre a quien no podía engañar respecto a los recursos de que era yo +dueño, recursos no solo pecuniarios, sino de otras varias clases. Bien +estuvo, pues, que no nos viésemos entonces, como lo vino a estar que +nos viésemos luego.</p> + +<p>La cuestión de dinero era, como poco ha aquí he dicho, <span +class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span>una de las que más nos daba +que pensar, e iba haciéndose apremiante. Yo solo cortísimos picos podía +dar; Montero, cuyo capital era escaso, dio veinte mil reales y un poco +más, y Cuetos, simple oficial de marina en grado subalterno, pero que +tenía alguno, bien que reducido crédito personal, usó de todo el suyo +para tomar prestado hasta mil pesos fuertes. A personas pudientes +de Cádiz no había que pensar en dirigirnos. En tanto, supimos que +había vuelto a la ciudad Istúriz, persuadido con razones que parecían +convincentes de que nada tenía que temer de la causa pendiente hecha +a los militares, y solo a estos, después de la ocurrencia del 8 de +julio. Sabedores de su llegada, pensamos en acudir a él conociendo +su generosidad y suponiéndole riquezas que no poseía, así como no +ignorantes de que el malogrado proyecto anterior le había sido harto +costoso. Aunque, como antes aquí he dicho, no era todavía nuestra +amistad estrecha, teníamos algún trato, y para él valía más que las +de los otros asociados mi persona. Fui por esto yo diputado a verle +y pedirle. La visita tenía que ser de día, y aunque yo solo de noche +pisaba la calle, me arrojé a ella en la mañana del 25 de diciembre. +Vivía Istúriz en el lugar de más concurrencia que hay en Cádiz (en la +plaza de San Antonio), y el día festivo era de los en que más están +fuera de su casa las gentes, lo cual hacía en la apariencia peligrosa +para mí mi salida, aunque en verdad en el general descuido era el +peligro que yo corría, si acaso alguno, muy corto. Me embocé en mi +capa, me calé un gorro, me puse unos anteojos, y así mal encubierto +llegué a la casa a que iba; pregunté por el amo, di mi nombre para +ser recibido, y lo fui al instante con muestras de consideración +y afecto. Pero al buen juicio de Istúriz, al cual se agregaba el +escarmiento, pareció nuestro plan descabellado, porque no sin razón +tenía en poco a los que en él entrábamos, menos a mí (según me dijo +y probó en cierto modo), y no creía posible hiciésemos sin fuerza +de clase <span class="pagenum" id="Page_264">p. 264</span>alguna +lo que no se había podido teniendo mucha, ni que se atreviesen a un +acto de loco arrojo los que no habían sabido hacer una resistencia +con visos de terminar en una victoria. Noté yo que en él influía el +desabrimiento hijo del desengaño, y así se lo manifesté, a lo que dio +por respuesta que yo estaba llevado por una imaginación acalorada con +exceso, en razón de los mismos sacrificios que había hecho y estaba +haciendo a una causa desesperada. Terminó nuestra disputa en decirme +que por consideración personal a mí, me entregaría al momento mil +duros, aunque los consideraba perdidos. Acepté la oferta, pero había +una dificultad. No tenía Istúriz en casa oro, y no era día de buscarle, +ni tampoco nuestro negocio consentía espera, no siendo por otra parte +conveniente que me presentase yo en público, sobre todo en momentos +que iban siendo muy críticos, pues no podía tardar arriba de muy pocos +días el rompimiento. En caso tal, temerariamente cargué yo con el peso +de más de dos arrobas y media que tiene una talega, y metiéndome esta +debajo de mi capa salí de vuelta a mi asilo. A los pocos pasos conocí +el desatino que había hecho. Siempre he sido de poquísimas fuerzas, y +aun las muy grandes apenas bastan para llevar a pulso tanto peso, y +así es que sentí írseme escurriendo el que llevaba, y faltarme poder +para contenerle, viéndome además obligado a atender al embozo. En un +momento me asaltaron consideraciones tristísimas y harto fundadas. +Ver rodar por el suelo una suma crecida de dinero, saliendo de debajo +de la capa de un hombre embozado, en un día de los más festivos, y +en que no se hacen pagos, por fuerza habría de inducir a quienes tal +cosa viesen a fortísimas sospechas de ser un ladrón el sujeto al cual +pasaba tan raro lance. Habrían acudido mirones, y entre ellos gente +dispuesta a recoger una u otra moneda de las caídas y desparramadas, y +de resultas de ello era inevitable mi prisión hasta averiguar quién era +yo, y por qué andaba con aquel dinero oculto. <span class="pagenum" +id="Page_265">p. 265</span>Pero si, hecha la averiguación, quedaba +(solo por ser conocido mi carácter y no haber quien se quejase de +haber sido robado) indemne yo de la nota y sospecha de ladrón, entraba +otra cuestión no menos grave. ¿Qué hacía yo en Cádiz? ¿Por qué estaba +escondido? ¿A qué llevaba tan crecida suma en día de Navidad y con tal +recato, en vez de fiarla a un mozo de cordel? Y, agregando a esto las +voces que corrían sobre haber conjuración, y si no pruebas legales, +casi general convencimiento de haber yo tenido parte en la formada +primero y luego desbaratada a medias por el conde de La Bisbal, ¿no se +seguiría de mi prisión gravísimo peligro, más todavía al proyecto de +levantamiento que a mi persona? Todo esto en menos tiempo que el en que +lo escribo se me vino de tropel a la mente, aumentando con la congoja +moral la corporal que me producía el peso que me iba rindiendo. Pero un +grande apuro da fuerzas, y de ello tuve yo y di entonces una prueba, +pues entrándome por una calle corta y poco transitada, me arrimé a +una pared, sostuve mi embozo con los dientes, aproveché un punto algo +saliente en el a modo de zócalo de una casa para en él apoyarme, +respiré con fuerza, cobré con esto bríos, y capaz ya de andar por breve +espacio sin soltar mi carga, apreté el paso aprovechando la feliz +circunstancia de estar poco distante de la de Istúriz la casa que era +mi residencia. Llegué por fin a ella, atravesé la puerta de la calle, +en Cádiz por lo común abierta, llegué al segundo portón cerrado, así el +cordón de la campanilla, la toqué con violencia, y hecho ya el último +esfuerzo, vino la postración y hube de caer, si bien no enteramente de +golpe, boca abajo, quedando cubierta con mi cuerpo la talega. Al recio +campanillazo acudieron los de la casa, no sin susto, pues sabían estaba +yo fuera, y las circunstancias eran para estar con recelo y temor por +mí y por nosotros todos. Abierta la puerta, grité yo desde abajo con +voz lastimera y como enfermiza, y corriendo mis amigos a darme favor +<span class="pagenum" id="Page_266">p. 266</span>aunque ignorando cuál +era mi pena, al principio se quedaron admirados, y luego soltaron la +risa, distinguiéndose entre ellos el viejo Vega, que se desternillaba. +Cuenta de Napoleón el obispo de Pradt que le dijo repetidas veces, en +una conversación en Varsovia, que lo sublime y lo ridículo distan un +paso no más, copiando con alguna mudanza el Emperador lo que había +dicho Voltaire de <i>el amor y la devoción</i>,<a id="FNanchor_62_62" +href="#Footnote_62_62" class="fnanchor">[62]</a> y prueba es de ello +el lance que acabo de referir.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_62_62" href="#FNanchor_62_62" +class="label">[62]</a></p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0"><i>Car de l’amour à la dévotion</i></div> + <div class="verse indent0"><i>il n’y a qu’un pas.</i></div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti1">De la cual dice nuestro Arriaza en su linda sátira de la +tragedia <i>Los Venecianos</i>,</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Sin duda se diría por tal caso</div> + <div class="verse indent0">Que amor y devoción distan un paso.</div> + </div> + </div> +</div> + +</div> + +<p>No porque califique yo de sublime ni mi acción ni la empresa en +que estaba empeñado, pues sería hasta profanación de la voz sublime +aplicarla a tales objetos, pero al cabo grande era y grandísima vino a +ser por sus resultas la importancia de un suceso tan de burlas, por lo +cual no quiero omitir su relato donde aparece un testimonio más de cuán +común es depender cosas graves de sucesos por demás pequeños.</p> + +<p>Mientras esto pasaba, nuestras relaciones con el ejército iban +siendo más frecuentes. Pero se había hecho necesario no dejar enfriar +el calor producido por mi visita. No pareció conveniente que yo la +repitiese, y fue en mi lugar Fernández Vallesa. Este sujeto, digno de +aprecio por más de un título, pero poco o nada conocido, apareció con +importancia superior a la que tenía, y desempeñó su encargo con sumo +acierto, mezclando el valor con la prudencia. Era, en verdad, Vallesa +persona de muy buenas prendas, aunque sin calidad alguna superior, +no muy instruido, pero tampoco ignorante, a lo cual acompañaba un +juicio claro, una gran serenidad de ánimo, y no común honradez; sujeto +muy deslucido en persona y modos, defecto <span class="pagenum" +id="Page_267">p. 267</span>que a primera vista oscurecía sus dotes, +las cuales se descubrían después de algún trato, y hombre a quien tocó +hacer mucho en la conjuración y figurar poco después del triunfo, +pero que, al cabo de su carrera, querido y también estimado, vino a +ocupar un puesto alto y no de los superiores, colocándose así en el +lugar correspodiente a su mérito, lugar que era de los elevados entre +los de segunda clase.<a id="FNanchor_63_63" href="#Footnote_63_63" +class="fnanchor">[63]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_63_63" href="#FNanchor_63_63" class="label">[63]</a> +Murió siendo magistrado del Tribunal Supremo de Guerra y Marina.</p> + +</div> + +<p>Vallesa, una vez en el ejército, lo cual logró hacer con poca +dificultad, porque de día en día iba allanándose más el paso por los +cordones, anunció estar hecha la elección de general en el coronel +Quiroga, el cual, sin embargo, seguía preso, si tal calificación podía +darse a la situación en que estaba. Poco al parecer tenía que hacer +este nuestro nuevo comisionado, pero con todo hizo mucho, porque la +conjuración, como todas comúnmente comparadas al fuego, necesitaba como +el fuego continuos soplos para mantenerse viva.</p> + +<p>Había en medio de esto llegado el 26 de diciembre. No estaba +señalado el día en que había de tener efecto el rompimiento, pero no +podía ya perderse tiempo, y era necesario poner en obra lo propuesto +y dentro de plazo muy breve. Estando así las cosas, se me presentó +un sujeto de mí desconocido, que me traía, de parte de Mendizábal, +un encargo, diciéndome que sin demora pasase a verle en Jerez, para +lo cual me traía el mensajero medio fácil y seguro de atravesar el +cordón. Cauto yo, como convenía a las circunstancias, con arte procuré +averiguar si el mensajero era nuestro aliado o cómplice, y pronto +hube de conocer que no lo era, sino que, al contrario, ignoraba +qué clase de negocio tenía yo en trato con nuestro común amigo, y +creía que era sobre cosa de compra y venta, todo ello relativo al +ramo de provisiones. Acomodé al saber esto <span class="pagenum" +id="Page_268">p. 268</span>mi lenguaje a lo que de mí debía pensar el +que iba a ser en mi nuevo corto viaje mi compañero. En medio del día +tuve que salir por medio de Cádiz, donde era tan conocido, embozado +y tapándome, pero de manera que no diese tampoco sospechas por mi +empeño en encubrirme a la persona que iba conmigo. No pude conseguir +esto último, pues como él me dijo después, receló que yo tenía alguna +causa por la cual me recataba con exceso. El hombre, sin embargo, no +era de temer, porque a la política atendía poco, y si algo, era allá +constitucional a su modo, como buen gaditano. Así es que nos embarcamos +sin tropiezo para el Puerto, de la cual población salimos sin perder +tiempo para Jerez, donde nos encontramos Mendizábal y yo, siendo de +notar que no le había yo visto desde que había entrado en nuestra +sociedad y nuestro proyecto.</p> + +<p>Ya en aquella hora, una conjuración sin verdadera cabeza, sin +recursos, o poco menos, tenía una fuerza formidable. Con todo eso, aún +podría el Gobierno haberla atajado, como pudo fácilmente después del +levantamiento haberla sujetado; pero dio con su conducta sobrado motivo +para que los más amantes de las doctrinas que profesaba y de las cuales +era defensor, se viesen forzados a darlo, aunque de mala gana, y por +otras causas, la calificación de malo que le daban sus enemigos y se le +da en esta narración prolija. Sirva de disculpa de esta prolijidad que +ella misma, en sus menudencias, manifiesta con lo flaco de los medios +empleados para derribar aquel poder, hasta qué punto había en él venido +a menos la fuerza que tenía en 1814.</p> + + +<h3 title="IV."><span class="pagenum" id="Page_269">p. 269</span>IV.</h3> + +<p>Al llegar a Jerez y verme con Mendizábal, encontré a este lleno +de su importancia, y no sin razón, ufano del éxito de sus trabajos, +tan feliz, según nuestro deseo, que era ya fácil y llano, a punto +de contarlo como seguro lo que tres meses antes habría parecido un +delirio. Por desgracia, o diciéndolo con propiedad, para mortificación +de nuestra impaciencia, teníamos al principio un testigo de nuestra +conversación en mi acompañante, quien, al vernos hablar de negocios de +compra y venta, con ingenuidad manifestó que había recelado otra cosa +de mí, porque a la salida de Cádiz tenía para él trazas de persona +muy sospechosa, y tal vez implicada en un suceso político de aquellos +días al cual aludió,<a id="FNanchor_64_64" href="#Footnote_64_64" +class="fnanchor">[64]</a> pero sin darnos susto, porque no era el de +harta más gravedad que teníamos entre manos.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_64_64" href="#FNanchor_64_64" class="label">[64]</a> +Por aquellos días fue comunicada una Real orden supuesta, mandando +poner en pie y entrar en servicio activo las milicias provinciales. De +dónde salió, y cuál fin llevaba tal fraude, no creo que se haya sabido, +pues de los conjurados no fue ni podía ser, porque en las milicias +más contrarios teníamos que amigos. Lo cierto es que el Gobierno se +indignó, y en la <i>Gaceta</i> expresó su indignación en nuevas y +verdaderas Reales órdenes, mandando averiguar el origen de un hecho en +que veía un peligro. De esto se habló mucho; no entre nosotros, atentos +a mayor cuidado. Mi acompañante, más enterado de ello que de nuestro +negocio, me dijo, pues, que al figurarse que yo me tapaba mucho, receló +si sería de los implicados en la causa mandada formar sobre el asunto +de las milicias provinciales.</p> + +</div> + +<p>Un negocio o solo un deseo de distracción llevó a este que nos +era importuno, y dejándonos a solas uno con otro a los dos agentes +de conjuración, supe de Mendizábal que me llamaba para que juntos +pasásemos a las Cabezas de San <span class="pagenum" id="Page_270">p. +270</span>Juan, donde habían de darse sus disposiciones finales para el +levantamiento casi inmediato, porque allí estaba uno de los que en él +habían de hacerlo principal, nombrándome a la tal persona, hasta allí +de mí no conocida. Era esta la del primer comandante del batallón de +Asturias, don Rafael del Riego, de allí a poco de tan alto renombre, +por algunos años después de controvertida fama, al cabo de suerte por +extremo lastimosa. Del carácter del tal personaje deben dar el mejor +testimonio sus hechos, pero estos son conocidos imperfectamente, +habiéndolos abultado, sacado de quicio, y desfigurado en contrarios +sentidos pasiones furiosas o locas, unas de amor y otras de odio. Un +motivo poderoso me sirve de impedimento para hacer su retrato, y es +que lo trágico de su fin y el extremo de barbarie con que fue tratado +por sus enemigos vencedores deben hacer en alto grado respetable su +memoria, mientras por el lado opuesto la verdad histórica, que no +admite falsedades, ni aun abona el silencio cuando es justa y necesaria +la censura, exigiría, al hacer mención de sus buenas prendas, señalar +igualmente las faltas enormes que las compensaban y deslustraban, y +que tan fatales fueron a la patria, causa y persona del que sobre todo +era desigual por demás al puesto a que por breve plazo le encumbró +la fortuna. Riego tenía parte en la conjuración medio sofocada en el +Palmar, siendo de la sociedad secreta, pero tenía en ella tan pobre +papel, que solo era conocido de sus amigos. Tuvo la mala suerte de +haber ido en el séquito militar del conde de La Bisbal en la noche +del 7 al 8 de julio, desde Cádiz al Puerto, a ejecutar la prisión de +los comandantes, pero, lleno del celo de la causa común, y conociendo +la intención del general desde el momento en que se puso en marcha, +había tratado en el camino de dar aviso a sus cómplices y de excitar +a la resistencia. O por no ser sabido tal proceder, o por otra causa +ignorada, lejos de participar de la desgracia de los que cayeron +presos en aquel lance, había <span class="pagenum" id="Page_271">p. +271</span>sucedido a dos de ellos (los hermanos San Miguel) en el mando +del batallón de Asturias; pero lo ignorado o desatendido por unos, era +recordado y aprobado por otros, de lo cual había nacido contarse mucho +con Riego entre los continuadores de la poco antes malograda empresa. +Yo ni de vista le conocía; pero Mendizábal me hizo de él grandes +elogios, porque en la trama renovada y reforzada en el ejército había +tenido y tenía muy principal parte. Esto supe en Jerez, y esto oí de +nuevo en el camino que emprendimos Mendizábal y yo, sin compañeros, en +la noche del 26 al 27 de diciembre. Habiendo llegado al amanecer a las +Cabezas, villa pequeña, villa cuya existencia y nombre sabían pocos, +excepto en los lugares comarcanos, pero de extendida fama después, y +que será recordada siempre, ya para bien, ya para mal, en la historia +de España, entramos en el pueblo, fuimos al alojamiento de Riego, y yo +fui presentado a él, quien desde luego me recibió como amigo, a uso +de aquellos días de sinceridad en nuestro entusiasmo, y se empezó al +momento a trabajar en los pormenores del plan del levantamiento. Tres +habían de ser los movimientos principales. El batallón de Asturias, +saliendo de las Cabezas en la noche del 31 de diciembre (después se +pospuso a la del 11 de enero de 1820), había de irse sobre Arcos, +donde estaba el cuartel general, y juntándose en las inmediaciones +de aquella población con el batallón de Sevilla, que había de acudir +al mismo punto desde su acantonamiento en Villamartín, y con algún +otro, juntos caer sobre la residencia del general del ejército, +prenderle con todos cuantos a él siguiesen adictos, y proclamar lo +que llamábamos la libertad, y por general a Quiroga. Al mismo tiempo +este, sacado de su prisión en Alcalá por el batallón de España, allí +acuartelado, y puesto a su frente, había de ir sobre Medina Sidonia, +donde le esperaba y se le reuniría el batallón de la Corona, y ambos +juntos, marchando en la larga noche de invierno, debían con la <span +class="pagenum" id="Page_272">p. 272</span>primera alborada estar +sobre la batería del Portazgo y puente de Suazo, donde, aprovechando +el general completo descuido, lo cual, como acreditó la experiencia, +no era prometerse mucho, entrar sin resistencia y por sorpresa en la +isla gaditana, y dueños ya de ella los levantados, creían seguro serlo +de Cádiz, guarnecida por el batallón de Soria, muy nuestro, aunque +no lo era su primer comandante, y cuyo vecindario, liberal ardoroso, +recibiría con aplauso a los que debía considerar como libertadores de +la patria, sujeta al yugo del despotismo. Por último, tercer movimiento +hecho un poco más en lo interior, y empezado por la artillería, cuyo +comandante, el coronel don Miguel López de Baños, era contado entre +los más firmes y ardientes de nuestra sociedad y empresa, agregándose +el batallón de Canarias y algunos más, había de marchar a la costa, +donde el ejército antes expedicionario, y ya destinado a muy otro fin, +había de presentarse junto. De este plan solo una parte tuvo efecto, y +muchas tropas de las que con harta razón suponíamos amigas, en fuerza +de las circunstancias, vinieron a sernos contrarias, no obstante lo +cual, en el término de poco más de dos meses fue nuestra y completa la +victoria.</p> + +<p>Estando ocupados en estos trabajos, se presentó en las Cabezas, +llamado por Riego, el comandante de un batallón acantonado, no me +acuerdo si en Trebujena o en Constantina, de la sociedad también, y +de la conjuración por consiguiente, pero hombre tibio e irresoluto. +Enterósele de lo quede tocaba hacer en la obra común, lo cual era +ponerse en marcha sobre Cádiz, juntándose, si le era posible, con +Riego. Allanose a ello sin poner objeción alguna, y como si hubiese aún +algo en qué convenir, después de estar conformes en lo principal, fue +preguntado por Riego si necesitaba todavía alguna cosa, a lo que él +respondió con gran flema y no menor asombro de nuestra parte, que solo +pedía una orden del general (no del nombrado por nosotros, sino <span +class="pagenum" id="Page_273">p. 273</span>del que lo era por el Rey), +para ponerse en movimiento. Ridiculizó Riego, como era de suponer, la +idea de pedir una orden del general para rebelarse contra el Gobierno +y contra su misma persona, pero el bueno del comandante repuso: «¿Pero +y yo, si no sale bien el movimiento, con qué me cubro?». «¿Y con +qué me cubro yo atacando el cuartel general?», exclamó arrebatado y +replicándole Riego. No hizo mella tal consideración en el ánimo de +su compañero, del cual visto estaba que poco o nada era de esperar, +pues trataba de cubrirse, y así fue que se marchó con apariencias de +ir disgustado, y que no tomó parte en el movimiento verificado de +allí a cinco días. Pero hizo otra cosa más singular, y es que Riego, +habiéndole parecido tan ridícula pretensión la de su compañero, apelase +después al arbitrio de que se burló e indignó;<a id="FNanchor_65_65" +href="#Footnote_65_65" class="fnanchor">[65]</a> acción por largo +tiempo ignorada aun de mí, y descubierta por el mismo que la hizo en +una de sus frecuentes indiscreciones.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_65_65" href="#FNanchor_65_65" class="label">[65]</a> +Cuando regía la Constitución, y estaba Riego en el punto más alto +de su fama e influjo o poder, como estuviésemos un día, estando él +presente, hablando del pormenor de los sucesos de nuestra conjuración, +cité yo, como idea singular por lo ridícula, la del buen comandante +que necesitaba una orden supuesta del general para sublevarse, y la +alentada y oportuna respuesta del que era llamado Héroe de las Cabezas, +cuando, con sorpresa mía, este dijo: «<i>Pues yo hice escribir una +orden como la de que se trata, para mí, y estaba tan bien imitada la +letra de la oficina y la firma del general</i> (el conde de Calderón), +<i>que puestas al lado las órdenes verdaderas y la supuesta, no +se distinguía la una de las otras</i>». Como había entre nosotros +personas, si no enemigas, tales que podían hablar de este acto, hicimos +ruido y procuramos que apenas se entendiese lo que algo menguaba la +clara fama de Riego. Lo más raro de todo ello, es que habiendo él +publicado la Constitución de 1812, separándose del plan del alzamiento, +no se atina cómo pudo pretender cubrirse con una orden para ponerse en +marcha.</p> + +</div> + +<p>Pasose en claro la noche del 27 al 28, como había yo pasado la +anterior caminando, pero no sentíamos la falta <span class="pagenum" +id="Page_274">p. 274</span>de sueño. Arregladas las cosas en las +Cabezas, salí para Jerez de vuelta a Cádiz, y me separé de Mendizábal. +En las pocas horas que pasé en Jerez, escribí para Quiroga la proclama +que había de dar en la hora del levantamiento, y que solo fue publicada +en San Fernando al tercero o cuarto día de estar allí, siendo ya +inoportuna. Marchó a Alcalá a llevarla don Vicente Bertrán de Lis y +Rives, amigo muy querido mío, cuya muerte temprana, aunque no ocurrida +en la primera juventud, es una de las que lamento entre las muchas que +está destinado a llorar aquel a quien concede el cielo el dudoso favor +de una vida larga.</p> + +<p>Tenía prisa de llegar a Cádiz, y lo hice sin tropiezo o gran +dificultad, aunque estaba el cordón subsistente como para prueba de que +había una ley o disposición del Gobierno, de que nadie hacía caso. A +favor de mis relaciones con el correo, desde el Puerto fui en el carro +que llevaba las valijas, juntamente con el conductor, que solo vio en +mí un recomendado, y así penetré en la ciudad a la acostumbrada hora de +la noche. Encontré a la gente un tanto inquieta con una novedad, y era +que en la noche anterior había sido preso Istúriz y llevado al castillo +de San Sebastián, donde estaba encerrado e incomunicado. Seguía, pues, +la causa de los complicados en la conjuración, y con algún aumento +de actividad, pues ya eran presos paisanos como cómplices de los +militares; pero seguía con tan poco tino que dejaba libres a los que a +la sazón amenazaban al Gobierno con peligro tan inmediato como grave. +Aun mi prisión acaso, que mes y medio antes habría desbaratado de nuevo +la trama, ya no habría alcanzado a impedir el alzamiento, pero a lo +menos habría sido ponerse en el rastro verdadero, cuando con prender +entonces a Istúriz se seguía uno que no llevaba objeto a la sazón +importante.</p> + +<p>Así es que la prisión de Istúriz nos dio pena, pero susto no, y +aun la primera fue poca, por creernos seguros <span class="pagenum" +id="Page_275">p. 275</span>de libertarle dentro de tres o cuatro días. +No eran más los que faltaban para el gran suceso esperado. Los pasamos +en ansiosa expectativa, si llenos de esperanza, no ajenos de temor, +y este, puede afirmarse sin jactancia, no por nuestras personas, +sino por la causa a que con empeño tal nos habíamos dado. Llegó, por +fin, el 1.º de enero y pasó, y ninguna noticia tuvimos; pasó el día +siguiente y continuó la misma incertidumbre, hasta llegar la noche y +cerrarse las puertas. Aunque estas habían de abrirse para el correo, +ya apenas contaba yo con recibir por él noticias, y tan subidas cuanto +habían sido mis esperanzas, tanto era mi desaliento, o debo decir mi +desesperación, figurándome, si no una desgracia como la del Palmar, +pues de ella, si la hubiese habido, habría tenido noticia el gobernador +de Cádiz y sería pública, un amilanamiento al tiempo de obrar, u otra +cosa parecida, que causando nuevas dilaciones iba a malograrlo todo, +pues la dilación encerraba entonces segura ruina. Entre furioso y +triste, siguiendo mi costumbre de salir de noche, me fui al lugar +donde solía estarme hasta la hora de recogerme. Pero no habría estado +allí una hora, cuando llamaron con recio campanillazo a la puerta, y +acudiendo a ver quién era, preguntó por mí un sujeto desconocido. Bien +podía infundir temor la pregunta, y el hecho de buscarme allí donde +poquísimos sabían que podría hallárseme; pero era hora de aventurarlo +todo, y así me presenté resuelto al que deseaba verme. No le conocí, +pues en mi vida le había visto, pero me hizo las señales por donde nos +dábamos a conocer unos a otros, a lo que siguió decirme lo siguiente: +«Acabo de entrar en Cádiz en el carro del correo. Vallesa ha llegado a +la isla esta tarde de vuelta del ejército: el gran golpe está dado:<a +id="FNanchor_66_66" href="#Footnote_66_66" class="fnanchor">[66]</a> +el cuartel general ha sido <span class="pagenum" id="Page_276">p. +276</span>sorprendido ayer antes de amanecer con feliz fortuna y +ninguna resistencia: el general del ejército está preso con otros +muchos: Quiroga libre, y dueño del mando, viene marchando sobre el +Puente de Suazo, donde llegará al amanecer, siendo fácil, a punto de +darse por seguro, que en el descuido que hay entrará en San Fernando, +sorprendiendo antes la guardia avanzada del Portazgo, sin que se +note siquiera».</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_66_66" href="#FNanchor_66_66" class="label">[66]</a> +No deben extrañar los lectores que no entre aquí a referir el famoso +hecho de Riego, porque hablo de cosas en que o tuve parte, o que +estaban enlazadas inmediatamente con mis actos personales, Riego +proclamó la Constitución de 1812 en las Cabezas, el 1.º de enero de +1820 por la mañana, y al cerrar la noche fue sobre el cuartel general +de Arcos, le sorprendió con extraordinario arrojo, y con ello ganó +eterno y en no corto grado merecido renombre. Pero con su valor mezcló +no poco de imprudencia, mostrando ya lo que constantemente mostró en +su breve carrera política, y es que obraba a medida de su capricho. +Riego no tenía encargo de proclamar la Constitución de 1812, ni hacer +tal cosa era parte principal de nuestros planes. Debía haber ido sobre +Arcos, según estaba convenido, ocultando a qué iba hasta dar el golpe. +En verdad un solo soldado infiel en un caso en que la infidelidad +habría sido altamente premiada, un solo vecino del pueblo de las +Cabezas que se hubiese escapado en las horas que mediaron entre la +proclamación del Código de Cádiz y la salida del batallón de Asturias +del pueblo, habría malogrado el plan general, y hecho la sorpresa +imposible. Y no vale decir que Riego acordonó el pueblo, pues sabido es +cuán fácilmente atraviesa un cordón un hombre solo.</p> + +<p class="ti1">El batallón de Sevilla, acantonado en Villamartín, +cumpliendo fielmente lo dispuesto, y guiado por su segundo comandante +don N. Osorio, a quien siguió el primer comandante, fue asimismo sobre +Arcos, adonde llegó antes de amanecer. Pero no dio con Riego y los de +este. En tal situación esperó a la luz del día, siendo prodigio que al +verse solos y creerse perdidos, la tropa no se creyese vendida y se +dispersase. En tanto, Riego, viéndose sin esta ayuda que esperaba, dio +el golpe solo. Pero si de este fue el atrevimiento, del otro fue el +mérito de la obediencia al plan formado y de la firmeza. Sin embargo, +nadie habló con alabanza de la conducta del batallón de Sevilla y de +sus jefes. Una acción de valor temerario seguida del triunfo, se lleva +tras sí la atención general, distrayéndola de ocuparse en actos, si no +de inferior mérito, de menos bulto.</p> + +</div> + +<p>Grandes noticias eran estas, y tales que <span class="pagenum" +id="Page_277">p. 277</span>equivalían al triunfo completo de nuestra +causa; de suerte, que hasta en mí, siempre más inclinado a creer y +mirar posible lo adverso que lo favorable, produjeron el efecto de +infundirme, juntamente con loca alegría por lo presente, las más +lisonjeras esperanzas para lo futuro.</p> + +<p>El gran golpe estaba dado, y si aún quedaba por hacer una cosa, al +parecer nada fácil, que era la entrada en la isla gaditana, atendido +el estado de las cosas, lo miraba yo como cosa hecha. En esto último +acerté, pues, como referiré de aquí a poco, fue entrado y ganado por +nosotros lo que había sido diez años antes baluarte de la España +independiente y límite del gigante imperio de Napoleón, sin resistencia +y hasta sin conocimiento de los que dentro estaban, a pesar de lo cual, +y de algún otro suceso feliz, montes de dificultades se nos pusieron +delante, a punto de poner muy a pique de ser trágicos fines los que +habían sido tan afortunados principios.</p> + +<p>Volviendo a mi persona, cuando recibí las para mí tan faustas +nuevas, corrí a verme con mis amigos y cómplices, a fin de prepararlo +todo para abrir las puertas de Cádiz a los levantados. Parecía la cosa +fácil una vez en San Fernando los nuestros. Guarnecía a Cádiz con muy +escasa fuerza el batallón de Soria, en el cual teníamos cómplices +numerosos, si bien no lo era el primer comandante; pero este más trazas +tenía de sernos amigo que contrario, como lo probó al fin, aunque +tarde; y de los gaditanos esperábanos con plena seguridad, si no otro +auxilio, el de su arrebatado aplauso, que no deja de servir, y aun +bastante, en señaladas ocasiones.</p> + +<p>Pero luchábamos con un inconveniente, el cual era lo corto del poder +o influjo de las cinco o seis personas únicas que en Cádiz estábamos +en el secreto de lo que pasaba, y aquí se nos presentó un obstáculo en +don Domingo Antonio de la Vega, quien, sin contar con que se nos mostró +tímido, como de él no se esperaba, obró guiado <span class="pagenum" +id="Page_278">p. 278</span>por consideraciones de interés privado, +harto disculpables en sus circunstancias, pero funestas para nuestra +empresa, pues habiendo él tomado tanta parte en los trabajos y +peligros, no quería que fuese de otros el provecho ni la gloria, y +sabía que, levantaba la población de Cádiz, daría el mando por elección +a los que nada habían hecho en la empresa nueva, cuando, entrando +el ejército, tocara un alto puesto al que en la nueva conjuración +le ocupaba muy principal, y en el concepto de los vencedores era +tenido en mucho. Que no calumnio a Vega al decir de él que tales +motivos le guiaban en el 3 de enero de 1820, me consta de sus propias +declaraciones, pues más de una vez en el aquí recién citado día, me +expresó lo que yo de él no supongo, sino refiero, procurando hacer uno +con su interés el mío. Pero me olvido de que pensando en lo posterior, +aunque inmediato, he pasado por alto varias circunstancias de la mañana +del mismo 3 de enero.</p> + +<p>Bien era de suponer que dormiría yo poco en la noche anterior. +Así es que el alba me encontró despierto, suponiendo que en aquella +hora o éramos dueños de la importante posición de la isla de León o +San Fernando, o habíamos tenido un revés inesperado que reduciría a +nada la victoria en el cuartel general recién conseguida. Pasaron +horas, y ninguna noticia me llegaba. Inquieto nuevamente por demás, +envié una persona a la Puerta de Tierra a que viese si venía gente de +la Isla, como viene todos los días a Cádiz en no corto número, y de +los que viniesen averiguase lo que allí había pasado o pasaba. Fue +mi comisionado y volvió con noticias que, por ser tan ordinarias y +triviales, si no me causaron dolor, aumentaron mis angustiosas dudas. +Habían llegado de la isla de León calesines salidos de aquel pueblo ya +entrado el día, y como fuesen preguntados los caleseros qué había de +nuevo en el punto de que venían, respondieron que nada. Terrible era la +respuesta, por ser al parecer prueba evidente de <span class="pagenum" +id="Page_279">p. 279</span>que se le había a Quiroga malogrado el +golpe. No perdí tiempo en despachar una persona de mi confianza a la +isla de León, y me puse a esperar las tres o cuatro horas que debía +tardar la respuesta. No hube de estar por tan largo tiempo en mi +casi congojosa espera, pues a poco más de una hora de su salida, mi +comisionado me escribió desde poco más de la mitad del camino que +Quiroga y los suyos eran ya dueños de la Isla, y que había hablado +con una corta partida o avanzada de sus tropas, que, vencida ya más +de la cuarta parte del camino que separa aquella población de la de +Cádiz, estaba en el lugar a que da nombre un torreón antiguo llamado +Torregorda. Nueva alegría fue esta tras de nuevas congojas, y esta +vez parecía todo concluido, aunque vino a distar mucho de estarlo. He +aquí lo que había pasado con particularidades que calla o ignora la +historia; menudencias quizás, pero tales que explican nuestro increíble +triunfo.</p> + +<p>Por mucha prisa que se hubiese dado Quiroga en su marcha, no había +podido hacerla con la prontitud necesaria para el fin propuesto. En +primer lugar, no se había movido en el día 1.º al mismo tiempo que +Riego, lo cual se le achacaba a grave culpa, pero no lo fue, porque si +se hubiese movido, habría habido de detenerse en el camino, atajándole +el paso dos ríos que, estando como estaba lloviendo con violencia, y +siendo como torrentes, hasta dos o tres horas después de escampar, no +podían ser vadeados. En segundo lugar, puesto ya en marcha, encontró +muy malo de resultas de las lluvias el camino. También al llegar a +Medina Sidonia, si allí se le reunió el batallón de la Corona, lo +hizo, aunque sin asomo de resistencia, con alguna tardanza. Esta, +aunque no grande, trajo pérdida de tiempo, y lo mojado y cenagoso del +terreno hicieron trabajoso el paso de las cuatro leguas que hay de +Medina-Sidonia al puente de Suazo. Ello es que, en vez de llegar a +avistar este punto antes de amanecer, o con luz <span class="pagenum" +id="Page_280">p. 280</span>dudosa, se vio cercano a la batería del +Portazgo entre las nueve y diez de la mañana de un claro día; mala hora +para sorpresas.</p> + +<p>Hubieron de titubear todos cuantos allí venían sobre acometer una +empresa a que todo el poder de Napoleón no había bastado, pero hubieron +también de reflexionar que ningún lugar es fuerte si no está defendido. +Hízose, pues, la prueba de si lo estaba. Dos compañías del regimiento +de la Corona se adelantaron hasta la batería del Portazgo. Había en +esta una corta guardia mandada por un oficial subalterno, ignorante de +lo que pasaba, pues aún lo estaban las autoridades de Cádiz de haber +sido sorprendido el cuartel general treinta horas antes a cinco o seis +leguas de distancia. Viendo el oficial del puesto llegar tropa, la +juzgó amiga, no suponiendo que pudiese haberla contraria en España, +entonces en paz, y saludando al que mandaba a los recién llegados como +compañero, le pidió que le entregase el pasaporte o carta de sanidad u +otro documento que debía traer consigo. En tanto, formados como venían +los de la Corona, hicieron alto delante del cuerpo de guardia, mientras +los que este lugar ocupaban, ajenos de recelo, no tomaron las armas, +dejándolas asimismo afuera en el lugar acostumbrado. Al fingir ir a +dar el pasaporte el que mandaba a los en aquel caso agresores, hizo a +los suyos una seña, a la cual, obedientes ellos, se arrojaron de golpe +al soldado que estaba de centinela, le desarmaron, no consintiéndole +resistir el asombro; cogieron como a manojo las armas y las tiraron a +tierra, y apuntando al oficial y a los suyos que, sin armas, salían +a echar mano a las suyas, curiosos más todavía que irritados de tan +imprevisto suceso, les intimaron que se entregasen prisioneros, lo cual +hicieron ellos sin resistir y sin saber por qué eran así tratados. Todo +esto pasó en completo silencio. Quedaba aún el Puente de Suazo, de más +fama que fuerza, entonces, pues da su nombre a los lugares vecinos, +y si es <span class="pagenum" id="Page_281">p. 281</span>formidable +y dificilísimo de expugnar, aun en la guerra de la Independencia +había quedado de segunda línea, y en 1820 ni guarnecido estaba. Salió +encargado de tomarle o de ocuparle, o solo de pasar por él, un capitán +de granaderos de la Corona, llamado don Miguel de Bádenas, joven de +singular humor festivo, atronado, muy conocido en la buena sociedad de +Madrid, donde eran citadas sus rarezas. No conocía Bádenas el lugar a +que iba, pues nunca había estado en él, por lo cual fue yerro darle el +encargo que llevaba, si bien fue yerro que no tuvo malas consecuencias. +Atravesó Bádenas con los suyos a todo correr el espacio como de un +cuarto de legua o algo más, que separa el Portazgo del Puente; llegó a +este último sin saber dónde estaba; vio baterías a sus costados y un +puente levadizo al frente, sin gente las primeras, y el segundo con el +paso expedito; siguió adelante, mirándole desde las baterías uno u otro +soldado sin conmoverse o mostrar extrañeza; se puso al otro extremo +del largo puente, y ya frente de las primeras casas de la población +de San Fernando, y enterado allí, con asombro suyo, de que dejaba ya +atrás el fuerte puesto, cuyo nombre había sonado en sus oídos, loco de +alegría, y apelando a sus singularidades, se echó en tierra, se revolcó +por ella, pidió papel, y con lápiz puso en el que le trajeron <i>Soy +dueño del Puente de Suazo</i>, y firmó tan raro parte con la palabra +<i>Netez</i>, voz derivada del adjetivo <i>neto</i> que él usaba con +frecuencia, soliendo designarse por ella a sí propio. Así fue entrada +por pocos hombres la isla gaditana.</p> + +<p>En el pueblo de San Fernando nadie sabía lo que estaba sucediendo, +menos los conjurados, y aun estos apenas, porque habiendo salido al +amanecer a recibir a sus amigos, con no verlos venir, cansados de +esperar, recelosos y desesperados, se habían vuelto a sus casas. Un +incidente más señaló tan singular suceso, como para poner en relieve +la inercia o incuria de las autoridades que allí había. <span +class="pagenum" id="Page_282">p. 282</span>Estaba en aquella población, +que es el primer departamento de marina, no menor personaje que el +ministro, o dígase el secretario de Estado y del despacho del ramo, +que era entonces el teniente general don Baltasar Hidalgo de Cisneros, +buen oficial, pero no político avisado. Residía allí, por breve tiempo, +aunque conservando su alto puesto e importante cargo por orden del +Rey, a fin de que activase la salida de la expedición dedicada a +reconquistar una parte de nuestras perdidas provincias ultramarinas. +Estaba el buen ministro o trabajando o descansando en su morada, en +plena paz, y en su entender seguridad completa, cuando ya la bandera +de la insurrección, que pronto fue la constitucional de 1812, pasaba +triunfante las desiertas calles. Sabedores los constitucionales de la +presencia allí de tal personaje, no tardaron en dar orden de asegurarse +de su persona. De hacerlo fue encargado un oficial con pocos soldados. +Tenía el ministro en su casa una guardia de infantería de marina, la +cual, viendo formarse enfrente tropa de tierra, no hizo alto en ello, +y antes dio franca entrada al oficial de ejército que manifestó deseos +de ver al general ministro. Este último, asimismo se mostró pronto a +recibir la visita que se le anunciaba; pero como, con sorpresa suya, +el recién entrado a su presencia le intimase que se diese a prisión, +el honrado y candoroso anciano, aunque no ignorante por experiencia +propia de lo que son las revoluciones, pues diez años antes había sido +en la de Buenos Aires, donde era virrey, depuesto y preso, ajeno de +toda sospecha de ver en la España europea cosa igual o parecida, juzgó +que procedía del Rey el duro injusto proceder que con él se usaba, y +exclamó: «que bien veía que S. M. había sido sorprendido, pues él había +hecho de su parte todo lo posible para que la expedición saliese». +Pero como, continuando la conversación, pasase él a averiguar por +qué conducto venía la orden de prenderle, y le fuese respondido que +la disposición era del general del ejército <span class="pagenum" +id="Page_283">p. 283</span>nacional; asombrado al oír tal adjetivo, +comprendió su significado, y se vio llevar a decoroso encierro, no +volviendo en sí de su asombro de que se hubiese apoderado de la isla +de León fuerza armada sin sentirlo ni el vecindario ni las autoridades +militares de lugar de tanta importancia. No sin razón va aquí citada +esta ocurrencia, porque esclarece la situación en que tuvo efecto, y +explica, como lo que más, el éxito de una conjuración, solo por culpa +del Gobierno favorecida por la fortuna.</p> + +<p>Mientras esto sucedía en la isla de León, en Cádiz, recibido ya el +aviso de estar cercana parte de nuestras tropas, sin que supiésemos +en cuánta fuerza, nos preparábamos a recibirla. Al intento juntamos +gente, de ella la mayor parte de la peor clase posible, y le dimos +por punto de reunión la Puerta de Tierra. Pero aquí empezaron las +dificultades. Guiado Vega por los motivos que antes aquí dejo dichos, +y además, faltándole arrojo por haberle quitado los años el que tenía; +como había sabido que hora y media antes estaban algunos de los de +Quiroga en Torregorda, los suponía, no sin razón, en la Cortadura, +y por estar este puesto avanzado indefenso, dueños de ella, que +es decir casi a las puertas de la plaza. Por esto prefería en su +entender lo cierto y seguro a lo dudoso y arriesgado, y también se +veía ya puesto por los vencedores sus cómplices a la cabeza de una +junta. En tanto, furioso yo con su vacilación y dilaciones, quería +arrojarme a la calle, pero me lo estorbaba diciéndome que con mi salida +intempestiva podía echar a perder lo que había salido o iba tan a +medida de nuestro deseo. Es de contar que ya recibíamos avisos de que +las autoridades de Cádiz, sabedoras, aunque tarde, de lo que pasaba, +estaban en movimiento y apercibiéndose a la defensa, pero nos daba +esto poco miedo. Faltaba a Cádiz gobernador; el que hacía sus veces, +el teniente de rey don N. González Valdés, había sido castigado en +1814 por constitucional, pecado no común en el ejército, y de <span +class="pagenum" id="Page_284">p. 284</span>él juzgábamos que si no se +nos declaraba amigo no se nos mostraría acérrimo contrario. Verdad +es que estaba en Cádiz el general Campana, pero en él ni pensábamos, +siendo hombre que, con razón o sin ella, gozaba de escaso concepto en +la milicia. En el batallón que guarnecía la plaza veíamos un apéndice +de la parte del ejército levantado. Solo quedaba en Cádiz el regimiento +de la Pava, o sea milicia urbana del tiempo antiguo, tal que ni sirvió +en la guerra de la Independencia, sustituyéndole los voluntarios. Pero +¡rareza de las que suelen suceder en el mundo! Contra toda probabilidad +habíamos logrado levantar el ejército, y traer parte de él hasta dentro +de la isla gaditana, y con todas las probabilidades en favor nuestro, +no fuimos dueños de la, aunque fuerte, indefensa ciudad de Cádiz, +cuyo vecindario nos era afecto, y con no lograr su posesión, nuestra +empresa, bien comenzada, estuvo cerca de terminar trágicamente y en +nuestra ruina.</p> + +<p>Volviendo a mi situación y la de mis allegados, continuaba yo mi +altercado con Vega, insistiendo en hacer algo, cuando él, con el tono +enfático siempre suyo y el medio bramido que precedía en su boca a sus +frases: «Calle usted, Antonio», me dijo, «y no dude de que no hay que +temer; que si hubiese gobierno en España, meses ha que estaría usted +siete estados debajo de tierra». Triunfó al fin Vega, ayudado de otros, +aunque solo por lo pronto, creyendo todos de cuarto en cuarto de hora +saber que los de Quiroga estaban en la Puerta de Tierra, o cuando menos +en la Cortadura.</p> + +<p>En esto, el día brevísimo, como de los primeros de enero, iba a +terminar, y yo, esperando a Vega que se había ido a su casa para +volver o aguardando noticias, y entre ellas la de la llegada de los de +Quiroga, me consumía de rabia, hasta que me eché a la calle. Pero no +encontraba conocidos a quienes preguntar, y solo veía la gente inquieta +y notaba movimiento. Vega, creyendo errado el <span class="pagenum" +id="Page_285">p. 285</span>golpe, se había escondido. La gente nuestra +que estaba apostada en la Puerta de Tierra, no viendo venir tropa de +afuera, y sin moverse la de adentro, se había ido dispersando. Acudí +al cuartel del regimiento de Soria, y el segundo comandante, mi amigo +y cómplice, me declaró que no era posible por entonces que su tropa +se declarase por nuestra causa. No sabiendo qué hacer, lleno de dolor +y de rabia, corrí a la casa donde solía pasar las primeras horas de +la noche, y allí me estuve sin pensar en volver a la de mi asilo, de +donde se había retirado su propio dueño no creyendo aquella estancia +segura.</p> + +<p>Seguía la ciudad en silencio, cuando a altas horas de la noche, que +yo no había tratado de dar al sueño, sonaron dos o tres cañonazos. De +nuevo volví a salir, pero no tenía a dónde ir ni a quién preguntar. +Al cabo llegué a saber de un desconocido, en la calle, que el fuego +que había sonado había sido en la Cortadura. Pero reinaba donde +quiera silencio, dormía el pueblo, o velaba recogido cada cual en su +casa, y todo declaraba que, si había habido choque, los que venían +de fuera habían sido rechazados. Era mortal mi angustia, porque a la +incertidumbre se agregaba un tanto de reconvención que me hacía a mí +propio por haber cedido en el día anterior a ajena voluntad en vez de +hacer la mía, y además consideraba culpados a todos cuantos desde Cádiz +habíamos traído allí a los levantados, prometiéndoles fácil entrada en +aquella plaza, sin cuya posesión corrían grave peligro.</p> + +<p>Estos pensamientos me hicieron pasar segunda noche desvelada, pero +harto peor que la anterior, en que la inquietud estaba acompañada de +alegría. Con el nuevo día vine a saber lo ocurrido en la noche, lo cual +fue, según testimonios venidos después a confirmar o rectificar las +primeras noticias, lo siguiente.</p> + +<p>Quiroga había perdido muchas horas en la Isla, atento a varios +cuidados y no ligeros. Pero debía haber desatendido <span +class="pagenum" id="Page_286">p. 286</span>cualquiera otra +consideración, poniendo la suya principalmente en ocupar desde luego +a Cádiz, o cuando menos la Cortadura, pues esta dista solo como una +legua de Torregorda, donde ya habían llegado algunos de sus soldados +al mediodía, y con haber adelantado en la tarde una corta fuerza hasta +aquella obra avanzada, a la sazón sin defensa alguna, nuestra habría +sido la plaza de Cádiz, o en la misma noche, o al día siguiente. +Difirió, con todo, hasta cerca del oscurecer la marcha de la fuerza +destinada a tan importante objeto, la cual hubo de andar su camino +entre las tinieblas de la noche. A yerro tal agregó otro para los suyos +no menos funesto. Aunque tenía a su lado el comandante que había sido +del batallón de Aragón, don Lorenzo García, llamado el <i>fraile</i> +por haberlo sido lego antes de ser militar, y el cual era persona de no +común arrojo, y con la circunstancia de ser hombre de los dichos «<i>de +vida airada</i>», que en Cádiz, donde él había residido, pasan la vida +en comilonas, en los ventorrillos que hay en el camino a San Fernando, +y aunque el mismo García solicitó del nuevo general, muy su amigo, la +dirección de una expedición a que llevaba él la ventaja de conocer +aquel terreno a palmos, fue encomendada la empresa al primer comandante +de la Corona don N. Rodríguez Vera, buen oficial, pero para quien los +lugares donde iba a obrar eran absolutamente desconocidos. Así es +que en su marcha nocturna, ya casi cerca de media noche, se encontró +Vera al frente, como gigante que le atajaba el paso, la alta muralla +de la Cortadura corriendo de mar a mar, y al acercársele, oyó dentro +gran rumor de armas, llamar a la pelea en voces terribles, y en medio +de esto salieron de las troneras dos disparos de cañones de grueso +calibre, la bala de uno de los cuales acertó a caer en la poco numerosa +columna de su mando, matando a dos e hiriendo a algunos más de los que +la componían. Fue, por cierto, rara casualidad que de dos tiros solos, +salidos de batería no rasante, <span class="pagenum" id="Page_287">p. +287</span>sino al revés, muy elevada, una bala de cañón fuese tan +certera. Mayor casualidad fue que en una tropa declarada en rebelión +al Gobierno, y persuadida de que venía a consultar amigos, tal +recibimiento, acompañado de tal estrago, no hubiese infundido sospechas +de traición y producido un contralevantamiento, pero la tropa se +mantuvo fiel, y el que la mandaba, desesperando de poder tomar tanta +fortaleza con el corto poder de que disponía, hubo de volverse a San +Fernando. Desde entonces la Cortadura, en poder de las tropas fieles +al rey, fue valladar insuperable para las fuerzas de Quiroga y Riego, +y aseguró al Gobierno la posesión de Cádiz por más de dos meses; de +suerte que, solo después de haber jurado Fernando VII la Constitución, +lograron los restauradores de esta poner el pie en lo que debía haber +sido una de sus primeras conquistas.</p> + +<p>He aquí lo que había sido la inesperada y feliz resistencia de +la Cortadura. Al saberse confusamente lo ocurrido en Arcos, donde +había caído prisionero el general del ejército expedicionario, y con +alguna más claridad que habían entrado en la isla de León tropas de +los levantados, las autoridades de la plaza de Cádiz trataron de +defenderla. El teniente de rey acudió al general Campana, el cual +tomó el mando con cualquier título. No tenían mucha fuerza, y de la +poca que tenían desconfiaban; pero nadie se movía ni alzaba la voz, +y era fácil obrar cuando nadie se presentaba a oponerse, reinando en +la ciudad quietud y silencio. En esto, un joven animoso tomó a su +cargo la defensa de la Cortadura. Era el de quien aquí ahora hablo +el capitán de infantería don Luis Fernández de Córdoba, tan famoso +después en los anales de España, entonces de pocos años y ningún +renombre, no obstante lo ilustre de su familia. Tenía yo relaciones de +parentesco con Córdoba y alguna amistad, y bien podría, si hubiese yo +andado libre por Cádiz, haber tratado de atraerle a nuestro partido, +y es probable que lo hubiese hecho, y aun que lo hubiese conseguido, +<span class="pagenum" id="Page_288">p. 288</span>porque no tenía él +opiniones políticas formadas, y de su carácter podía presumirse que +le sedujesen el atractivo de lo llamado libertad, y una empresa que +abría a su actividad un camino ancho, y, según la opinión de muchos en +aquellos días, glorioso. Pero Córdoba solo supo que había una rebelión +o sedición militar, y que faltaban fuerzas para hacerle resistencia, +si bien no tanto que algo no pudiese hacerse, y esto poco cubriría de +gloria a quien con brío lo acometiese, mayormente si, favoreciéndole +la fortuna, salía airoso de su empeño. Marchó, pues, a la Cortadura +con poquísima gente de la milicia urbana y algunos artilleros; llegó +allí, por su buena suerte y nuestra desdicha y la tardanza de Quiroga, +como una hora antes que los que venían a ocupar aquel puesto se +presentasen; al sentirlos venir dio voces, armó alboroto, tocó tambores +aparentando tener consigo gran fuerza, mandó hacer disparos con tanta +felicidad que, de dos cañonazos, uno hizo estrago en sus enemigos, y +con su osadía y habilidad, cuando ya pocos, si acaso algún más disparo +podía hacer, vio retirarse a los que venían a apoderarse del punto de +cuya defensa se había encargado, labrando con este hecho la fábrica +de su fortuna, que después tuvo su mayor aumento en una causa, si no +idéntica, análoga a la de que él había sido ardoroso contrario, y todo +ello no con una deserción vergonzosa, sino al revés, sin mengua de +su decoro. Pero fuerza es confesar que le favoreció la suerte, pues +si Rodríguez Vera hubiese conocido el lugar donde estaba, lejos de +retroceder, habría seguido por la playa, al abrigo ya de los fuegos +de la fortaleza, y rodeando esta la habría entrado por la gola casi +indefensa, pudiendo Córdoba y los suyos solo morir con gloria, pero no +rechazar a los agresores.</p> + +<p>Con esto quedó por lo pronto seguro Cádiz por la causa del Rey. Una +tentativa hecha de allí a dos días, en la noche del 5, a que asistí +yo en persona y que tenía mil probabilidades <span class="pagenum" +id="Page_289">p. 289</span>de salirnos favorable, por haberse +entrometido en ella más de una persona y dado disposiciones que se +contradecían, vino a parar solo en proporcionar la fuga de varios de +los presos en el castillo de San Sebastián, que pasaron al ejército +ya constitucional, y fueron allí de tanto servicio y provecho que sin +ellos no habría triunfado; pero no sirvió de darnos la posesión de +Cádiz, que sin duda habría sido nuestra si se hubiese seguido el plan +primero en vez de alterarle con inoportunas adiciones, como hicieron +algunos en la hora de ejecutarle. Aunque en lo singular no es este +lance menos digno de atención que otros aquí referidos, pues al revés, +abunda en escenas que juntamente provocan a risa y pena, me abstengo de +contarle por menor ahora, por haber dejado correr la pluma harto más de +lo debido en estas narraciones prolijas. Baste decir que de resultas +salió orden de prenderme, y que, después de estar siete días oculto, +salí de Cádiz no sin peligro, favoreciéndome para atravesar la Puerta +de Mar la casualidad apenas vista en aquellos alrededores de estar +nevando, y que pasado a un buque francés disfrazado de marinero, entre +otros de la misma nación, me fui al Trocadero, y de allí pude escapar a +Puerto Real, donde encontré a Riego con algunas tropas de las suyas. Ya +en el ejército de San Fernando, referir lo que allí pasaba y pasó sale +fuera de los límites de esta parte de mis recuerdos.</p> + +<p>Réstame solo hacer leve mención de lo que todos saben. Nuestra +empresa, gracias a la torpeza del Gobierno llevada a ejecución con +felices comienzos, por nuestros yerros, y asimismo por causas que no +pudimos remediar, llegó a tener tan mal aspecto al cabo de dos meses +de floja guerra civil, que nuestra perdición parecía segura; pero el +mismo torpe proceder que dejó pasar a ser rebelión una conjuración +mezquina, dio al cabo la victoria a una rebelión de flaquísima fuerza +cuando estaba, si no vencida, poco menos. Tres años y medio hubo +de durar el edificio que <span class="pagenum" id="Page_290">p. +290</span>levantamos con tan malos materiales; pero la falta de solidez +apareció al cabo: tal cual fue levantado, cayó derribado a no muy recio +embate. De él algo quedó, sin embargo, malo y bueno, y de lo uno y de +lo otro está sintiendo los efectos la generación presente.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch10"> + <p><span class="pagenum" id="Page_291">p. 291</span></p> + <h2 class="nobreak">X.</h2> + <p class="subh2 ws1">EL 10 DE MARZO DE CÁDIZ.</p> +</div> + +<p>Ya más de una vez ha dado a notar quien esto escribe cuán olvidada +está la generación presente de lo que hicieron y pensaron sus padres. +Parece como que la parte más moderna de nuestra historia, o digamos la +que está más atrás del periodo en que, muerto Fernando VII, comenzó +la guerra por la sucesión a la corona de España, es una de las más +desconocidas. Verdad es que la breve época desde 1820 hasta 1823 +tiene poco que la recomiende, habiendo sido su terminación no solo +funesta, sino ignominiosa para los que entonces predominaron, y no, +cierto, porque todos ellos fuesen dignos de desprecio, sino porque, +traídos por los sucesos a una situación de que era imposible no salir +mal, si no merecieron el descrédito en que cayó la revolución de que +fueron defensores, y con ella hasta cierto punto sus personas, tampoco +pudieron, ni pueden con razón, extrañar la a veces injusta y acre +censura que ha sido común hacer de sus hechos y sus nombres.</p> + +<p>Pero no es lo malo que se tache, si a veces con justicia, <span +class="pagenum" id="Page_292">p. 292</span>a veces sin ella y en todo +caso con rigor, por lo excesivo no merecido, a los constitucionales de +1823, pues peor es, si cabe, y atendiendo a que duele más a los humanos +ser despreciados que ser maltratados; que de las cosas de aquellos días +solo queden memorias escasas y confusas. De seguro no faltarán quienes +al leer el encabezamiento del artículo presente pregunten: ¿Y qué +ocurrió en Cádiz el 10 de marzo que merezca ser conmemorado? ¿Y de qué +año fue el 10 de marzo, cuya recordación da margen a no menos que un +artículo de periódico del día presente?</p> + +<p>Sin embargo, este 10 de marzo hoy conservado en pocas memorias, +como que casi ha desaparecido la generación cuyos ánimos tanto ocupó, +era citado con frecuencia desde 1820 a 1823, siendo uno de los asuntos +que daban motivo a encarnizadas disputas y vehementes declamaciones +y apasionados juicios, en los cuales, tomando la fundada acusación +carácter de odio y venganza, y apareciendo espíritu de bandería, +perdía mucho de su fuerza, mientras por el lado opuesto, defensas +hijas de parcialidad política, tiraban a convertir en acto loable, o +cuando menos disculpable, un delito que debía ser calificado de tal, +juzgándole por sus méritos y fuese cual fuese la causa en cuyo favor +se declarase, y diese su fallo definitivo la fortuna. Y así fue que, +vuelto en 1823 al mando y predominio el partido de la monarquía, +fue celebrado y recompensado como buen servicio hecho al trono un +atentado que toda autoridad debería haber desaprobado, aun cuando por +motivos dignos de consideración no castigase a los perpetradores y +directores.</p> + +<p>Empezaba a correr marzo de 1820, y se veía España en una situación +de que da la historia pocos ejemplos. Sobre cuatro mil hombres no +cabales dueños de la ciudad de San Fernando tenían allí levantada +la bandera de la Constitución de 1812, y el Rey, señor de todas las +fuerzas de la monarquía, en el término de más de dos meses no había +<span class="pagenum" id="Page_293">p. 293</span>podido vencer una +rebelión de tan flacas fuerzas. Una columna procedente de aquel punto, +y que apenas ascendió en la hora de su salida a dos mil hombres, había +recorrido buena parte de la Andalucía Baja, proclamando en varias de +sus poblaciones la Constitución, y perseguida por las tropas reales, +alcanzada y vencida, pero no desbaratada, en Marbella, haciéndose +después de este revés señora de la ciudad de Málaga, rechazando allí +a los contrarios que vinieron a embestirle, y obligada a emprender la +fuga después de su triunfo, había padecido segunda y mayor derrota +en Morón, lo cual no impidió que sus fugitivas reliquias ocupasen +por algunas horas a Córdoba. En tanto, los que habían quedado en San +Fernando se veían cercados por fuerzas muy superiores a las suyas en +puesto harto mal defendido, pues dueños de Cádiz sus contrarios, así +como lo eran de la tierra de allende el Puente de Suazo y la batería +del Portazgo, fácilmente podían por el lado nombrado en primer lugar +haber superado los pobres obstáculos que les ofrecía la espaciosa +playa. Que tan flaco poder como era el de los rebeldes existiese +aún, y hasta con apariencias de fuerte, era ciertamente un prodigio, +pero prodigio que podía y debía ser explicado por la situación de +España por aquellos días. Los constitucionales, aunque en número muy +escaso, tenían la ventaja de estar en perfecto concierto, unidos con +el lazo de la sociedad secreta, si no todos ellos, los que gozaban +de algún influjo, y hasta el ser pocos les daba vigor, porque es +privilegio de una minoría reducida tener una fuerza que es grande por +estar reconcentrada. Además tenían parciales en el ejército que con +habilidad y osadía habían adquirido extraordinaria influencia sobre +sus compañeros e inferiores. Si la mayor parte de los españoles era +realista, lo era tímida y confusamente, sin pasión todavía, porque no +tenía que chocar y luchar con pasiones contrarias, poco satisfecha +del Gobierno, del cual juzgaba por los efectos que era <span +class="pagenum" id="Page_294">p. 294</span>malo, y de resultas, si +no deseosa de verle caído, tampoco dispuesta a sostenerle contra una +fuerza contraria. Así, los constitucionales levantados, donde quiera +que ponían el pie y levantaban el grito, si no encontraban amigos +y valedores, tampoco tenían que habérselas con enemigos, y, hasta +viéndose rodeados de espectadores cuya indiferencia parecía buena +voluntad, cobraban bríos suponiéndose o figurándose tener un tanto +numerosos parciales.</p> + +<p>Si tal era la disposición de los ánimos en lo general de la +nación, y si por ello, y particularmente por el estado de la opinión +en una parte crecida de la oficialidad del ejército, la causa de los +levantados dueños de la ciudad de San Fernando no podía darse por +perdida, resta considerar cómo pensaban y sentían en aquellas horas +quienes componían las dos fuerzas beligerantes, dando este nombre solo +a los que en Andalucía sustentaban las opuestas partes de la revolución +y de la monarquía.</p> + +<p>En el ejército destinado a Ultramar reinaba entre la tropa, +corriendo 1819, grande repugnancia a embarcarse. Esta repugnancia +de los soldados fue aprovechada por los conspiradores, los cuales, +fomentándola y avivándola, predispusieron los ánimos de gente ruda en +quienes no podía haber opiniones políticas en favor del levantamiento. +En punto a la oficialidad, ha sido calumnia corriente atribuir a toda +ella que obraba movida por tan feo motivo, pero en punto a que influía +en una parte de ella, quizá la menor, apenas cabe duda. A unos pocos +oficiales instruidos habían llevado a la empresa doctrinas de las +llamadas liberales, bien estudiadas; a muchos, deseos de medrar; a +otros un espíritu inquieto. La sociedad secreta había comprometido a no +pocos, que habían pasado a ser constitucionales porque habían empezado +por ser sectarios. Así, en general, y aun puede decirse con rarísima +excepción, si acaso alguna, todavía en marzo las tropas acantonadas en +San Fernando bajo la bandera constitucional se mantenían firmes <span +class="pagenum" id="Page_295">p. 295</span>y hasta ardorosas en su +adhesión a la causa que habían abrazado.</p> + +<p>No había sucedido lo mismo en la columna volante, de la cual habían +desertado algunos oficiales y muchos soldados a la bandera Real. Pero +esto era sabido de pocos en San Fernando, los cuales lo ocultaban a +punto de conseguir que estuviese casi generalmente ignorado, no fuese +que el ejemplo incitase a la imitación, cosa en aquellas circunstancias +harto probable.</p> + +<p>Pero lo que apenas sabían ni los constitucionales ni los mismos +oficiales superiores que militaban en las filas de los Reales, era que, +particularmente en las tropas que formaban la guarnición de Cádiz, +había llegado a crearse un espíritu, si no anticonstitucional, hostil a +los constitucionales, que iba llegando a ser entusiasmo. Por cierto, si +esto hubiese sido conocido, habría causado en la parte opuesta desmayo, +y en la propia bríos, con lo cual la expugnación de San Fernando y +la ruina completa del levantamiento constitucional habría sido cosa +fácil.</p> + +<p>Varias causas habían contribuido a convertir en celosos y acalorados +parciales de la causa monárquica a los mismos que poco antes por la +aversión a embarcarse abrazaron o favorecían la de los levantados. Fue +una desgracia que, al ser sorprendido por Riego en Arcos el cuartel +general del ejército, sin haber verdadera refriega, hubiesen caído +muertos dos o tres soldados del batallón de Guías del general, y +aunque luego este mismo cuerpo se puso bajo la bandera constitucional, +desde luego dio muestras de obrar como forzado y resentido, pudiendo +estas cosas al parecer de inferior importancia más que otras de muy +superior clase en los ánimos de la soldadesca. Así, los guías se +fueron desertando casi todos, y viniéndose a Cádiz se formó de ellos +un cuerpo con su nombre antiguo. De otros desertores de la bandera +constitucional, y no del batallón de <i>Guías</i>, fue compuesto en la +misma plaza de <span class="pagenum" id="Page_296">p. 296</span>Cádiz +otro batallón con el nombre de Leales de Fernando VII, y con llamarse +así, y con la idea constante en su mente de la deserción, se sentían +poseídos de afectos de ardorosa lealtad al monarca. Hasta la +circunstancia de ser el vecindario de Cádiz, con rarísimas excepciones, +apasionado amigo de la Constitución en aquel pueblo nacida, contribuyó +a excitar en el soldado pensamientos y afectos contrarios, porque el +no encubierto desvío de los paisanos a los que miraban como opresores +aumentó la mala voluntad o desprecio con que suelen mirarlos y +tratarlos los militares.</p> + +<p>Todo esto, bien será repetirlo, no estaba patente. Así, en la +oficialidad de la fuerza opuesta a la constitucional abundaban +parciales de estos, irresolutos tanto cuanto ignorantes del modo de +pensar y sentir de la clase llamada de tropa.</p> + +<p>Tal era la situación de las cosas, y bien podía ser considerado el +ejército de San Fernando como perdido, cuando comenzaron a circular +por Cádiz rumores que daban por noticia haber sido proclamada la +Constitución en puntos de España bastante lejanos. De Galicia llegó +casi a saberse con certeza. De otros lugares se decía con menos verdad, +pero se presumía con sobrado fundamento que así fuese. En tanto, faltó +el correo de Madrid, porque el conde de La Bisbal, puesto al frente +de una corta fuerza, había proclamado la Constitución en la Mancha +cortando la comunicación entre la capital y Andalucía, lo cual hizo +creer desde luego como cierto lo que en breve llegó a serlo, y era +haber triunfado la causa del levantamiento constitucional en el mismo +centro del Gobierno, compeliendo al Rey a doblar la cerviz y sujetarse +al yugo.</p> + +<p>Mandaba el ejército opuesto a los levantados constitucionales el +general Freire, y la escuadra surta en la bahía de Cádiz el capitán +general de marina don Juan María Villavicencio; el primero bien +acreditado en la guerra de la Independencia <span class="pagenum" +id="Page_297">p. 297</span>por distinguidos servicios, y en 1814 +sospechado de cierta inclinación a la Constitución entonces derribada; +el segundo, persona muy notable por haber sido hasta uno de los +regentes del reino desde 1812 a 1813, así como por su larga carrera, y +también por su talento y saber, nada afecto a la causa constitucional, +de lo cual había dado pruebas, pero tolerante con sus adversarios. +Como puede presumirse, aparecía el primero más celoso de la causa que +sustentaba, por lo mismo que podía ser sospechado de tibio, mientras +el segundo, señalado por sus no lejanos grandes servicios al poder +monárquico, cuyos excesos había condenado como prudente sin faltarle +por esto a la lealtad debida, parecía que preveía ser necesario +buscar un medio de avenencia entre parcialidades poderosas. Sabidas +las noticias de la sublevación de Galicia con certeza, y de la de la +Mancha confusamente, y siendo muy de temer que hubiese habido una gran +mudanza en Madrid, ambos generales vinieron a Cádiz, el uno del Puerto +de Santa María, y el otro de su navío. Su llegada conmovió al pueblo de +Cádiz; supusiéronles intenciones que no traían; acudió numeroso gentío +a la plaza de San Antonio, que había sido llamada de la Constitución +desde 1812 a 1814; el hecho mismo de haber allí tal concurso era +ya grave, trocado el temor en confianza, siendo así que poco antes +los gaditanos, irritados y medrosos, apenas salían a la calle, y no +osaban congregarse en crecido número; y, como acaece siempre cuando +hay muchas personas juntas, la concurrencia, aun sin ser bulliciosa, +tenía apariencias y aun carácter de serlo, sonando como clamor sordo +las conversaciones particulares, y alterados los rostros de los +concurrentes como de quienes estaban en ansiosa expectativa a punto de +no poder ya distinguirse que aquella reunión fuese pacífica, sin poder +por esto ser calificada con razón de sediciosa. No podía durar mucho +tal incertidumbre. Los generales se asomaron al balcón de una casa +<span class="pagenum" id="Page_298">p. 298</span>que daba a la misma +plaza, y en breve, sin que ninguno de los dos lo hubiese dispuesto ni +consentido, pero sin que mostrase resolución de estorbarlo, un grito +de «Viva la Constitución» salido de mil bocas pobló el aire, y atronó +aquel recinto. No sonó una voz que a tal exclamación se opusiese; no se +dio providencia para reprimir un movimiento que era ya una rebelión o +revolución declarada. Era entonces, y fue por algún tiempo, costumbre +dar a la inscripción que anunciaba tener una plaza el nombre de la +Constitución a modo de un carácter sagrado y una importancia política +la más alta. Así es que de pronto se buscó una tabla, y escribiendo +en ella el a la sazón terrible letrero, fue este colocado en el lugar +donde había estado otro igual escrito con letras de bronce dorado en +lápida de mármol, saludando apasionadas aclamaciones a aquel símbolo +de una época renovada, que para los gaditanos era de glorioso y caro +recuerdo. Siguiose iluminarse el pueblo todo al cerrar la noche, y +discurrir las gentes por las calles con ruidosa alegría, tanto que en +las escenas de la revolución de 1808 a 1814 no hubo una que a esta +excediese en punto a manifestaciones de entusiasmo popular, y pocas que +la igualasen.</p> + +<p>En tanto, el general de marina Villavicencio, a impulsos de su +natural conciliador, o mandó o consintió que pasasen a San Fernando +tres oficiales de la armada a dar al ejército llamado Nacional noticia +de lo ocurrido. Fueron los que llevaron tal comisión el conde de +Mirasol, muerto ha pocos días, don Jacobo Oreiro, y don N. Sánchez +Cerquero.</p> + +<p>Poco esperábamos en San Fernando recibir tan faustas nuevas. Yo, +que era uno de los contados a cuya noticia había llegado haber sido +vencida y deshecha la columna volante del mando de Riego, había salido +en la misma tarde de aquel día (9 de marzo), y cuando en Cádiz ocurría +tan inesperada mudanza, a dar un corto paseo, y me sentía <span +class="pagenum" id="Page_299">p. 299</span>poseído de negra melancolía, +viendo cercano el momento en que, o había de caer en manos de nuestros +contrarios y pagar con la vida mi delito, o de escapar con trabajo a +vivir la vida del proscrito, empresa nada fácil. Venía retirándome de +mi paseo, y había entrado en las calles, cuando noté súbito alboroto de +general alegría. Anunciábase haberse jurado en Cádiz la Constitución, y +la llegada de los portadores de la noticia tanto cuanto feliz difícil +de creer. Ya antes más de una vez habían corrido voces semejantes +creídas de algunos, dudadas de muchos, y venidas a desvanecerse como +ilusión hija del deseo. En esta ocasión fui yo de los incrédulos, +hasta que varias personas me afirmaron ser verdad averiguada lo que yo +estimaba lo contrario. Me encaminé, pues, a casa del general Quiroga, +donde hallé a los oficiales de marina, procedentes de Cádiz, rodeados +de gente alborozada, agasajados, festejados y acosados a preguntas +por quienes apenas podían creer el felicísimo suceso de que eran +nuncios.</p> + +<p>Entró entonces el discurrir qué habría de hacerse, por nuestra +parte. Lo primero que se resolvió, fue enviar a Cádiz comisionados +que tratasen de ponernos en paz y unión con las autoridades y tropas +de aquella ciudad, si bien pareció oportuno dar el carácter de +parlamentarios a los encargados de tan importante comisión, por no +considerarse aún la paz asentada. Tres fuimos los nombrados para la +comisión o parlamento; el coronel don Felipe Arco-Agüero, jefe de +estado mayor de nuestro ejército; el de igual graduación don Miguel +López de Baños, que tenía el mando de nuestra artillería, y tercera +persona no militar, que fue la mía, recomendándome para tal comisión +el ser diplomático, y más todavía el cercano parentesco que me unía +con el general Villavicencio, hermano de mi madre, además mi padrino +de bautismo, y a cuyo lado había yo pasado buena parte de mi niñez. +Comenzamos desde las primeras horas de la noche a prepararnos para +nuestro <span class="pagenum" id="Page_300">p. 300</span>viaje, +si bien los preparativos no podían ser muchos, ni lo eran. De ello +nos distrajo por breve rato la agradable ocupación de salir de la +población al sitio llamado Manchón de Torrealta, donde está situado el +observatorio astronómico, y desde el cual registra la vista no corto +espacio, descubriéndose a lo lejos, allende las aguas de la bahía y las +tierras llanas inmediatas, la ciudad de Cádiz, blanca como la nieve, +en el horizonte; pero en aquel momento, si las tinieblas de la noche +no permitían ver sus casas y torres, señalaba el lugar donde estaban +un resplandor vivísimo nacido de las luminarias, cuya luz se dilataba +a largo trecho. Numerosos espectadores acudían a recrearse con la +contemplación de aquella luz, más grata todavía que la de la aurora +lo es para el navegante, tras de una noche de borrasca, peligro y +ansias.</p> + +<p>Poquísimo dormí yo en la noche de que voy ahora aquí hablando, +porque hacía en mí el gozo lo que podría haber hecho la pena más aguda. +Amaneció el deseado día, y en sus primeras horas pasé a juntarme con +mis compañeros, y emprendimos nuestro breve viaje. Llevábamos los +parlamentarios algún acompañamiento: un ayudante de Arco-Agüero, +llamado don N. Silva, cuatro soldados de artillería de a caballo, con +largas barbas, por lo cual eran apellidados <i>barbones</i>, y un +trompeta de la misma arma. Todos iban a caballo menos yo; circunstancia +no digna de mención si no hubiese influido en mi suerte en los sucesos +que siguieron, y debida a que, siendo yo pésimo jinete, no quería ir +haciendo ridícula figura a nuestra entrada en Cádiz, por lo cual escogí +un calesín a pesar de lo incómodo y feo de tan mala y antigua máquina +de viaje.</p> + +<p>Poco más de media legua habríamos andado desde San Fernando, y +estábamos cercanos al lugar donde, cerca del torreón apellidado de +Torregorda, tuerce casi formando un ángulo recto, y va en derechura +a Cádiz la carretera nombrada allí arrecife, cuando empezamos a +encontrar <span class="pagenum" id="Page_301">p. 301</span>gente +de Cádiz, que a pie había andado sobre legua y media ansiosa de ver +y saludar a los constitucionales de ellos tan amados. Según íbamos +adelantando, iba creciendo el número de los viajeros, que llegó a +ser muy considerable ya a más de media legua de Cádiz. Habíamos los +del ejército constitucional, cuyo título era el de nacional, tomado +por divisa añadir a la escarapela encarnada un ribete ancho de cinta +verde, divisa considerada después por muchos como propia de la sociedad +secreta directora del levantamiento, y de la cual éramos gran parte +de los del ejército, si bien no todos, pero divisa que no lo era de +sociedad alguna, siendo solo emblema de nuestra esperanza al acometer +y empezar a poner por obra nuestra empresa, esperanza nunca del todo +perdida. Como sabían esto los gaditanos todos, los paisanos se habían +puesto escarapela como militares, y, no habiendo tenido tiempo para +coser a las que traían el ribete verde, se habían contentado con poner +un lazo de este color sobre el centro de la escarapela encarnada. Las +manifestaciones de alegría de aquellas gentes tenían trazas de delirio, +y al vernos rompían en altos vivas, declarando, a la par que adhesión +a la causa que con ellos nos era común, afecto vivo y aun admiración a +nuestras personas, en las cuales veían representadas las de nuestros +compañeros. En medio de tanto aplauso, llegamos a la obra avanzada +llamada la Cortadura, guarnecida por tropas que poco antes eran para +nosotros enemigas, habiéndolo sido por espacio de dos meses, plazo +durante el cual habían nacido en ella contra nuestra causa, y más +aún contra nuestras personas, pasiones de odio no poco vivo, siendo +muy otra nuestra firme, pero errada creencia, pues los reputábamos +amigos violentados a sernos hostiles. Sin embargo, al acercarnos al +fuerte, más por pedantería que por recelo, quisimos usar las fórmulas +comunes de la guerra, y mandamos al trompeta que con nosotros venía, +tocar llamada. Salieron a respondernos; <span class="pagenum" +id="Page_302">p. 302</span>pero no como prestándose al parlamento, +sino calificándole de inútil, porque ya no estábamos en guerra. +Parecía afectuosa la respuesta, así como fundada en buena razón, y, +con todo, no hubo de agradarnos, porque fue dada con desabrimiento. +Otras dos causas, con harto más motivo, mezclaron un tanto de disgusto +y desconfianza a nuestra alegría. Poco antes de llegar a la Cortadura, +del numeroso gentío que venía de Cádiz se separó una persona que +vino a hablarnos, entendiéndose particularmente con Arco-Agüero, con +quien había tenido algunas relaciones de trato casi amistoso. Era el +personaje de quien ahora hago aquí mención un don N. Elola, oidor +o, como decimos ahora, magistrado de la Audiencia de Sevilla, vivo, +travieso, no de la mejor reputación, pues era tachado de ligero y +cruel, no sé si con justicia, entremetido y dado a bullir, sin crédito +de constitucional ni de lo contrario, y el cual, no sé, ni llegamos a +saber, por qué razón venía de Cádiz, y si lo hacía por voluntad propia +o encargo de otros. Lo cierto es que Elola se empeñó en persuadir a +Arco-Agüero a que nos volviésemos sin llegar a Cádiz; pero como las +razones que alegaba nada claro ni explícito contenían, no juzgamos +decoroso ni justo dejar de cumplir con lo que nos estaba encomendado. +Separose, pues, de nosotros Elola, sin haber logrado convencernos, y no +sé si regresó a Cádiz o si siguió a San Fernando.</p> + +<p>Igual, si no mayor, causa de temor o de sospecha nos dio otra +circunstancia que por lo pronto no fue de todos nosotros notada ni +aun sabida. Cabalmente, cuando estábamos llamando a parlamento, y +recibiendo por respuesta que tal acto era impropio entre gentes ya no +enemigas, había crecido sobre manera y agolpádose en aquel lugar la +turba procedente de Cádiz, cuyos vivas y aplausos eran tales y tantos +que nos ensordecían, y en medio de la gritería reparamos que también +gritaban desde el fuerte asomados a sus murallas los soldados, y aunque +viniendo <span class="pagenum" id="Page_303">p. 303</span>sus gritos +de lejos solo podían oírse estos, confundiéndose otros más cercanos +y numerosos, no faltó quien oyese que eran, en vez de bendiciones y +aplausos, maldiciones y denuestos. Pero esto, repito, apenas llegó a +nuestra noticia, y aun cuando hubiese llegado nos habría desviado de +pensar en ello el espectáculo que presentó a nuestra vista Cádiz.</p> + +<p>A pesar de que las turbas (pues llegaron a serlo) que nos esperaban +fuera de las puertas parecía como que debían haber dejado poca gente +en el casco de la ciudad, o fuese porque de la población nadie había +querido quedarse en casa, o que los que no habían salido a la calle, +sin excepción de clase u ocupación, poblaban los balcones y ventanas, +era inmenso el gentío que se presentaba a la vista. Las casas estaban +adornadas con colgaduras. Entre tanto llovían sobre nosotros, los +parlamentarios, flores arrojadas por los que estaban en alto, mientras +los que paseaban las calles se apiñaban a nuestro alrededor con +animación casi frenética, gritando y procurando asirnos la mano o +bien la pierna, o aun solo el vestido. Mis compañeros, poco o mucho +conocidos en Cádiz, eran objeto de admiración, y a mí, nacido en +aquella ciudad y que en ella había pasado buena parte de mi juventud, +se me daban generalmente testimonios de ardiente afecto. Los caballos +de mis compañeros apenas podían romper por el tropel, y se encabritaban +espantados, y a mi pobre calesín apenas consentían que rodase, no +faltando quien se subiese en las ruedas para apretarme la mano o darme +una enhorabuena afectuosa. ¡Días eran aquellos que no volverán en +largo tiempo, no siendo tan arrebatado o loco entusiasmo posible ya a +una generación llena de desengaños y escarmientos, y que por ser más +cuerda ha perdido muchos de los placeres que las ilusiones hijas de la +inexperiencia traen consigo!</p> + +<p>Como ya va aquí dicho, atravesamos casi toda la ciudad <span +class="pagenum" id="Page_304">p. 304</span>de Cádiz por estar muy +distante de la Puerta de Tierra la casa del general Freire, a que +nos encaminábamos. Al ir a llegar a ella, pasamos las esquinas de la +calle de Linares, que desde la plaza de San Antonio, que iba a ser +de la Constitución, va al paseo de la Alameda, y que era y debe de +ser aún hoy una de las vías de comunicación en aquella ciudad más +transitadas. Al atravesar descubrimos parte de la plaza atestada de +gente, porque allí iba a jurarse la Constitución ante la lápida que de +ella era recordación y símbolo. Reservándonos nosotros asistir a aquel +espectáculo para la hora muy cercana en que, presentes las autoridades, +había de celebrarse la ceremonia del juramento, nos apeamos a la puerta +de la casa del general y pasamos a su presencia.</p> + +<p>Hallamos a Freire cortado, inquieto, ni desabrido ni afable, y +solo con muestras de estar muy poco satisfecho de la situación en que +se veía. La sala en que le vimos estaba muy concurrida, llenándola +personas de diversas opiniones, cuáles alegres y soberbias, cuáles +si ya no mostrando tristeza o enojo, dando señales o de abatimiento +o de recelo. Vinieron a abrazarnos amigos nuestros, que presos por +haber sido cómplices en nuestra empresa, habían sido puestos en +libertad pocas horas antes y en las de la noche. Otros, poco antes +nuestros contrarios ardorosos, con frases conciliatorias procuraban +captarse nuestro afecto, explicando su conducta anterior como quien +se disculpa de una falta. Bien mirado y considerado todo, no nos +sentíamos satisfechos de la escena de que eran teatro aquel lugar y +los cercanos, y de que éramos testigos. Freire como que procuraba +despedirnos para que nos volviésemos al lugar de que habíamos venido, +aunque no lo dijese claramente, y habiendo soltado una expresión +de temor de que puestas en roce las tropas de su mando con las del +ejército nacional, este introdujese en aquellas un espíritu de +indisciplina; y respondiendo a esto Arco-Agüero, como algo <span +class="pagenum" id="Page_305">p. 305</span>picado, que el ejército +constitucional era por demás disciplinado, añadió el general de las +tropas reales que las suyas (según esperaba) a ningunas cedían en este +punto; pero lo dijo con tan anublado rostro y vacilante acento, que +bien parecía que hablaba según su deseo y no según su esperanza. En +esto sonó un tremendo ruido, oyéronse tiros, voces confusas, carreras: +se asomó al balcón Freire y desde la calle le gritaron que estaban +asesinando al pueblo. Él dio muestras de no creer tal cosa, pero poco +pudo decir, porque ya el hecho estaba patente. La parte trágica y en +sus consecuencias no poco funesta de la historia de la segunda época +constitucional había comenzado, anticipando los odios que por fuerza +habían de nacer de la mudanza de una a otra opinión sustentada con +vehemencia, y del choque de intereses que cambios tales tienen por +consecuencia forzosa.</p> + + +<h3>II.</h3> + +<p>La súbita acometida de parte de la guarnición de Cádiz a los +pacíficos paisanos que habían acudido alegres a una fiesta a que +los había convidado la autoridad, era un suceso que debían haber +previsto el general Freire y los que a sus órdenes mandaban las +tropas de aquella plaza. Pero de estos últimos, algunos, sin duda, +fueron cómplices, aunque solo cómplices hasta cierto grado, del hecho +atroz de la desmandada soldadesca; y en cuanto al general, justo será +decir que, combatido de terribles dudas, casi arrepentido de haberse +prestado a que se proclamase la Constitución en el día anterior, sin +llegar su arrepentimiento a punto de atreverse a revocar su resolución +cuando menos aventurada, sintiéndose casi rebelde sin serlo, y por +lo mismo falto o de la osadía o de la fe que <span class="pagenum" +id="Page_306">p. 306</span>hace de la rebelión la defensa de un +principio, o bien creído, o tomado por pretexto, no acertaba a contener +la tropa, sofocando el espíritu que la animaba, y dejaba andar las +cosas, lisonjeándose de que no llegarían a un extremo.</p> + +<p>Así, mientras con loco alborozo celebraba en la noche del 9 al +10 de marzo el restablecimiento de la Constitución el vecindario de +Cádiz, bramaban de coraje los soldados en los cuarteles, siendo para +ellos cada viva que oían un insulto insufrible, o un reto que pedía +respuesta. En tal disposición de ánimo no fallaron malos consejeros que +les persuadiesen a pasar de las palabras de queja y resentimiento a +las obras. Quiénes fueron los consejeros del atentado que cometieron, +no está averiguado, ni aun hoy, al cabo de largos años y de una causa +que duró más de tres, sin dar de si más que llevar al suplicio a +un pobre guarda de las puertas, no más culpado que otros, pero sí +totalmente desvalido. Que los consejeros del movimiento que vino a ser +sublevación, no dictasen el modo brutal con que fue llevado a efecto, +probabilísimo es; pues, resuelto el hecho, hubo de quedar el modo de +la ejecución encargado a gente baja y grosera. Porque haberse opuesto +en la tarde del 9 a obedecer a quien les mandaba, fuese quien fuese, +proclamar la Constitución, o consentir que la proclamase el pueblo, +habría sido acto loable en cierto grado, y aun haber manifestado los +soldados y oficiales en la mañana del 10, quietos en sus cuarteles, +su desaprobación de todo cuanto estaba pasando e iba a hacerse, +declarándose resueltos a ser fieles al Rey y su Gobierno, habría +merecido aprobación más todavía que disculpa. Y con tal declaración +bastaba para que el acto de jurar la Constitución hubiese sido por lo +menos suspendido, evitando por tal medio un choque al cual no podía +arrojarse el indefenso y tímido vecindario.</p> + +<p>Pera no fue así; y saliendo a la calle primero el batallón <span +class="pagenum" id="Page_307">p. 307</span>de Guías y después el de +Leales, casi en tropel, sin son de cajas, asomaron los de aquel a la +plaza de San Antonio por varias de las calles que en ella desembocan, +y saludaron al numeroso gentío allí congregado con una descarga. +Pretenden los defensores de la inicua agresión que muchos de los tiros +disparados lo fueron al aire, y solo para amedrentar, de lo cual +citan como prueba haber habido pocas víctimas entre tanta gente allí +apiñada; pero si tan prudentes o misericordiosos estuvieron algunos, +no fueron todos, pues quedaron una o dos personas muertas y varias +heridas en aquel sitio, sin contar con que solo el terror producido +por tal barbarie era un acto de ferocidad punible. Huyeron en confuso +tropel los que llenaban la espaciosa plaza, entre los cuales había +mujeres, niños y ancianos, dándoles alcance los soldados con muestras, +si no con intención, de hacer en ellos estrago. Difundiose por la +ciudad el alboroto, hubo gritería, gemidos; cerrar de puertas que +parecía nuevos disparos y alternaba con los que ciertamente lo eran. +Enfureciéndose los agresores, como siempre acaece, con sus primeros +actos de violencia, discurrían por las calles voceando, amenazando y a +veces hiriendo, pues en lugares distantes del teatro del acto primero +de aquella tragedia cayeron muertos algunos paisanos. Resistencia no +hubo, por no ser el pueblo gaditano propio para la guerra de calles. +Así, al alboroto y bullicio siguió la soledad de las calles, y la +angustia y terror en el interior de las casas, pero el silencio no en +algún tiempo; pues los vencedores sin batalla con tiros continuos y +gritos descompasados de <i>viva el rey</i> seguían dando satisfacción a +sus pasiones.</p> + +<p>Ya dejo dicho que a la primer noticia del alboroto se asomó el +general Freire al balcón para sosegar al pueblo que acudía a quejarse +y pedir favor, y que aseguró que nada había qué temer, quizá no +creyendo lo ya ocurrido. En tanto los del parlamento, desempeñada +ya nuestra comisión, <span class="pagenum" id="Page_308">p. +308</span>íbamos a volvernos a nuestro ejército a ser portadores de +nuevas poco satisfactorias, y muy otras que las que los nuestros con +harta razón esperaban. Fue gran fortuna que hubiésemos diferido unos +cuantos minutos ponernos en camino, pues, no siendo así, habría roto +la sedición antes de haber nosotros llegado a la Puerta de Tierra; +y no habiendo por ella salida, porque nos la habría impedido la +tropa acuartelada en la inmediación, sin duda alguna habríamos sido +sacrificados. Pero como el tumulto comenzó cabalmente en el momento +de ir a montar mis compañeros en los caballos que habían dejado a la +puerta de la casa del general, suspendieron el salir, y, al revés, se +volvieron adentro, donde no creyéndose seguros, subieron a las azoteas +que tienen todas las casas de Cádiz, y saltando de una en otra de las +de la manzana, al fin pararon en una ya algo distante, donde bajando +por la escalera encontraron en uno de los pisos o cuartos de la casa +quien les diese abrigo. Otra y harto más crítica fue mi suerte.</p> + +<p>Ya dije que había dejado mi calesín a alguna, bien que corta, +distancia del alojamiento de Freire, y en esta distancia estaba la +calle de Linares en medio. La había yo atravesado, o iba a subir en el +calesín, cuando vi que este huía a buen correr de su caballo, y, por +otro lado, un golpe crecido de gente huyendo en tropel y barriendo la +angosta calle como un torrente me atajaba el camino para la vuelta. +En la esquina había (y creo hay aún) una confitería que comunica con +una botillería del mismo dueño, a la cual solía yo concurrir algunos +meses antes, y había concurrido bastantes años, siendo en ella +conocido de los mozos de servicio. Respaldarme a una de las puertas +de la confitería, ya cerradas, fue mi primer acto; el segundo o casi +inmediato volver mi sombrero de suerte que la escarapela con su lista +verde no se viese. Así parecía yo un militar, siendo entonces muy común +en los oficiales llevar el <span class="pagenum" id="Page_309">p. +309</span>sombrero de picos o apuntado con divisas juntamente con +el traje de paisano. Por esto no llamé la atención de unos cuantos +soldados de Guías que entraron furiosos por la calle persiguiendo +a los fugitivos. Delante de mí, y en la acera opuesta, cayó uno de +estos enredado en su capa, y echándose sobre él un soldado repetidas +veces, le hirió al parecer con su bayoneta; pero creyéndole muerto +o moribundo, pasó adelante en busca de nueva víctima, cuando, con +sorpresa mía, el que creía yo cadáver se levantó sano y salvo, y se +puso en huida, pues ni él tenía otra lesión ni daño que el causado por +el miedo, ni su agresor, ciego de furia, había acertado a atravesar +con su arma otra cosa que la capa o capotillo del caído. En medio de +esto oí yo que me llamaban por mi nombre por las rendijas de la puerta. +Respondí, y volvió a hablarme un mozo del café que, preguntándome en +voz baja si había algún soldado enfrente, y diciendo yo que todos +estaban ya distantes siguiendo el alcance, abrió de la puerta lo +bastante para que por allí cupiese mi persona, y tirándome de los +faldones me hizo entrar de espaldas, siendo tal la prisa que teníamos, +yo por verme en seguridad y él por llevarme a lugar en su sentir algo +menos expuesto, que, sin detenerse a abrir la entrada que alzando una +tabla del mostrador da paso de este a la parte exterior de la tienda, +me hizo saltar por encima y casi caer al lado opuesto. Una vez dentro +de la casa, pasé a la sala que servía de botillería y no tenía puerta +a la calle, sino solo a un patio, y encontré aquella pieza llena de +gente, en su mayor número de mujeres, acongojadas y aterradas. No les +fue grata mi llegada, pues pronto se enteraron de quién era yo y del +triste caso en que me veía, y les entró el fundado temor de que podrían +penetrar allí los soldados y el menos racional de que, si entraban, +pagarían todas las personas en aquel lugar refugiadas la pena de +hallarse en mi compañía. Así fue que un rumor sordo empezó a declarar +deseos de que <span class="pagenum" id="Page_310">p. 310</span>saliese +de entre gentes a las cuales estaba comprometiendo; pero pudo más al +cabo la compasión que el miedo, y no hubo quien se atreviese a proponer +acción tan fea como habría sido la de arrojarme a la calle donde me +amenazaba grandísimo peligro. Lo que sí hicieron fue apoderarse de mi +sombrero, y con tijeras descoserme de la escarapela la cinta verde que +le servía de ribete, y la cual, por lo mismo de no estar sobrepuesta, +me delataba como procedente del ejército de San Fernando. Entre tanto +poblaban el aire varios ruidos de voces y tiros, y desde adentro +juzgaban muchos refriega o combate lo que era alboroto y excesos de +los vencedores, que lo habían sido sin hallar resistencia. Mal podía +suponerse que hubiera poder que la hiciese, pero no faltaban quienes +se figurasen que en aquel pueblo indefenso y nada belicoso podía +haber personas capaces de apelar a las armas para, o hacer frente a +una agresión, o tomar de ella venganza, mientras otros se lisonjeaban +de que una parte de la guarnición estaba en batalla con la otra en +cuya sublevación no había tenido parte. Cesó por fin el ruido, o solo +sonaba el de los vivas al Rey dados con voces así como destempladas, +roncas: claro indicio tanto de la furia mostrada en la repetición del +gritar de los voceantes, cuanto de la bebida con que habían excitado +su entusiasmo al arrojarse a su atroz hazaña, y le habían mantenido +y seguían manteniendo al solemnizar su triunfo. Pero, como no se +oyesen ya disparos, comenzaron los abrigados en la botillería a pensar +en irse a sus respectivas casas, lo cual fueron llevando a efecto +poco a poco, asomándose primero algunos o algunas con precaución, y +aventurándose luego a salir los menos tímidos, y sirviendo el ejemplo +a los demás, pues ya veían que habían pasado para lo general de las +gentes los momentos de mayor peligro. No así para mí, cuya situación +era diferente, y que a la sazón no tenía casa en Cádiz. Por esto hube +de detenerme, pensando en qué haría. Solo <span class="pagenum" +id="Page_311">p. 311</span>ya, o poco menos, en mi asilo, había llegado +la hora de las tres de la tarde, que era la de comer en Cádiz, y el +dueño de aquel establecimiento, no obstante no ser fonda, ni servirse +en él otra cosa que bebidas frescas, me propuso darme de comer, lo +cual acepte yo sin escrúpulo, suponiendo que pagaría lo que gastase. +Comí, pues, y no mal en medio de mi inquietud, y hube de hacerlo de +pescado, por ser aquel día viernes de Cuaresma, pensando en que a un +francés o inglés parecería natural, siguiendo ideas supersticiosas +sobrado comunes, que fuere tan trágico aquel día de la semana, porque +entre los extranjeros tiene la reputación de aciago que los españoles +atribuyen al martes. Pero cuando concluí mi comida, y para pagarla +pedí la cuenta, se me presentó el mismo amo de la casa diciendo que +nada me cobraría por título alguno; acto de cortesía y generosidad por +desgracia compensado con la condición que me puso, y fue que le hiciese +el favor de irme a la calle lo más pronto posible. No tuve otro remedio +que obedecer, y me arrojé a correr mi suerte por medio de la ciudad +atribulada y desierta, o solo poblada fuera de las casas por soldados +que habían roto el freno de la disciplina.</p> + +<p>Triste era por cierto y espantoso el aspecto de aquella población, +entonces todavía por lo común alegre y de gran concurrencia en sus +calles y paseos. Veíanse cerradas todas las puertas, así las que caían +a la calle como las que daban paso a los balcones y rejas, y se notaba +que aun las de madera detrás de las vidrieras lo estaban asimismo; +reinaba profundo silencio, cuando no le interrumpían los gritos de +los soldados. Vagaban estos por el pueblo con gesto airado y ademanes +descompuestos, como buscando enemigos en quienes desahogar su furia, y +rabiosos porque no los encontraban. Por entre ellos pasaba yo sin ser +notado, gracias a las divisas de militar que llevaba en mi sombrero. +Incierto en cuanto a escoger el punto a que <span class="pagenum" +id="Page_312">p. 312</span>primero me dirigiría, resolví ir a casa de +mi tío, porque precisamente por haber él enviado a nuestro ejército +en la tarde anterior los oficiales de marina portadores de las para +nosotros alegres nuevas, y también, según nos parecía, de seguridades +de paz y unión, le considerábamos, no con toda justicia, obligado a +hacer que se nos respetase. Llegué, pues, a su casa, penetré donde él +estaba, le encontré comiendo con alguna gente, y levantándose al verme, +con rostro donde se pintaban sorpresa y enojo, me mandó ir a otra +pieza, donde sin perder un momento vino a hablarme sin testigos. Su +primer palabra fue preguntarme qué traía, y mi respuesta, seca y hasta +insultante, nacida de ver su gesto no afable, fue que no venía a buscar +al pariente, o al hermano más querido de mi difunta adorada madre, +sino al general de marina que nos había convidado a venir a Cádiz como +amigos; siendo mi principal empeño que me reuniese con mis compañeros +para que juntos tuviésemos igual fortuna. La respuesta de mi tío fue +que nada sabía de ellos, ni tenía que ver con lo que pasaba, por lo +cual me remitía al general Campana, con quien me tocaba entenderme, +pues este era el gobernador de Cádiz. Salime yo, pues, sin despedirme +ni ser despedido, y resuelto a seguir el consejo de mi tío, fui en +busca del personaje a quien me remitía; viaje nuevo más peligroso +que el que acababa de hacer con tan poco feliz suceso. Estaba por +entonces el general Campana en uno de los pabellones de los cuarteles +próximos a la Puerta de Tierra, siendo forzoso para llegar allí desde +el punto de la ciudad de que yo venía atravesarla toda cuan larga es, +pasando por sitios por los cuales estaba en mayor número desparramada +la sublevada tropa. Fue mi suerte oír entre sus gritos expresados +deseos de haber a las manos a los que pocas horas antes habían entrado +en Cádiz procedentes de San Fernando y sido recibidos en triunfo, +prometiéndoles, si los descubrían, saciar en ellos su saña. Bien <span +class="pagenum" id="Page_313">p. 313</span>temía yo, y no sin algún +motivo, ser conocido de alguno de aquellos hombres feroces, porque de +su número no pocos habían estado en el ejército de San Fernando, en el +cual era yo muy conocido, aun de los individuos de la clase de tropa, +que me daban por título o nombre el de <i>El Gacetero</i>. Pero tuve la +dicha de no tropezar con quien me conociese, y llegué al alojamiento +del general Campana. La sala en aquella hora estaba llena de oficiales, +todos celosos de la causa Real, todos, a lo menos en la apariencia, +ufanos de lo ocurrido. Asombrose el general de verme allí, y no +obstante no tener conmigo amistad, sino mero conocimiento, se esforzó +en persuadirme a que luego, luego, me retirase y fuese a esconderme, +porque (según me decía) estaba la gente muy exaltada, y era muy posible +que fuese yo víctima de alguna violencia. Pero yo insistí en reclamar +mi privilegio de parlamentario, y más todavía en que se me llevase +donde estaban mis compañeros, siendo esto último mi principal deseo, +porque me habría creído deshonrado si no participaba de su suerte, y +también porque ellos no sabían si yo había huido dejándolos en peligro, +y no quería yo tener sobre mí tan fea y no merecida nota, ni justificar +la prevención desfavorable con que aun el más despreocupado militar +juzga al paisano. Mi primera pretensión fue tratada como ridícula; +y en cuanto a la segunda, se me aseguró lo que era verdad, y yo no +quería creer, a saber: que nadie de los que estaban en autoridad +entonces sabía ni sospechaba dónde habían ido a ocultarse los oficiales +parlamentarios, pues los soldados estaban presos. Desistí al fin de mi +temeridad, o, diciéndolo con más propiedad, de mi necia pertinacia; +seguí el consejo del general Campana, que me le daba con empeño e +insistencia afectuosa, y me encaminé a buscar abrigo en los puntos en +que juzgué me sería menos difícil hallarle. Pero encontré resistencia +a acogerme aun en amigos y parientes: tal era el terror de que estaban +poseídos los gaditanos. <span class="pagenum" id="Page_314">p. +314</span>Cerró en tanto la noche, que fue nublada y lluviosa, y, no +habiéndose encendido los faroles del alumbrado de la ciudad, que, si +no tan bueno como suele serlo ahora el de toda población considerable, +era lo mejor qué a la sazón había en España, quedó Cádiz así como +en soledad y silencio, en tinieblas, de manera que los poquísimos +precisados a transitar por las calles íbamos a tientas y tropezando. +En tanta incomodidad y angustia ocurrió que en la calle cuyo nombre es +del Sacramento, oí cerca de mí un «¡Viva el Rey!» dado por voz bronca +y vinosa, y, antes que viese la persona de quien salía el grito, me +sentí detenido y asido por un soldado que, en estado de embriaguez casi +completa, andaba, vagando con el sable desnudo, pronto así a hacer mal +como a contentarse con dar voces. «¿Quién vive?», me dijo, «y ¿dónde va +usted?», a lo cual respondí yo ser oficial de la <i>Real</i> marina (y +recalqué el adjetivo Real) que iba con una comisión de mi general. No +estaba el que me detenía para entrar en averiguaciones prolijas, y como +su enojo era con los paisanos y yo no le parecí tal, por mi sombrero +que veía en la oscuridad cuando estábamos juntos, me llamó compañero, +trocado en familiaridad el respeto, y, convidándome a gritar «Viva el +Rey», lo cual hice yo de buena o mala gana, me dejó ir adelante. Pero +podía repetirse este lance con peores resultas. Así fue que crecieron +mis ansias, hasta que, por fortuna, en casa de la viuda del hermano +mayor de mi madre (que también había sido general de marina) y con +cuyas hijas gemelas me había criado más como hermano que como primo, +siendo la misma nuestra edad, encontré donde pasar con descanso y +seguridad la noche. Pero aun esta misma familia limitó a una noche su +hospitalidad, lo cuál no extrañé, pues al cabo más hacían por mí que +otros. Pasé, pues, en aquella casa la noche, y dormí profundamente, con +admiración de quienes me hospedaban, que atribuyeron a serenidad lo que +era cansancio. Llegó la mañana <span class="pagenum" id="Page_315">p. +315</span>y hube de desocupan mi lugar de provisional abrigo, y de +volver a mis vanas pesquisas del día anterior. No había mejorado con +el nuevo día el aspecto de Cádiz, y apenas uno u otro habitante había +salido de su casa, mientras los soldados, cansados de la agitación +pasada, casi todos se habían recogido a las filas de sus respectivos +cuerpos, quedando pocos, si bien todavía algunos, sueltos por las +calles. En tanto, acudí yo en busca de noticias o de asilo, entre +otras personas, a dos que eran de nuestra sociedad secreta, que habían +sido partícipes en sus trabajos juntos conmigo pocos meses antes, y +que, hasta por su obligación así como por reglas de decoro, debían +darme amparo. Pero ambos me recibieron con sequedad casi grosera, y +me trataron con tan claro desvío, que, si no me echaron fuera de sus +casas a viva fuerza, me intimaron que saliese de ellas en términos +que no daban lugar a resistencia alguna y ni siquiera a demora. Volví +otra vez a mi paseo sin objeto, cuando una casualidad rarísima le +puso término, dándole el más favorable en mis circunstancias, o, a lo +menos, el más conforme a mis deseos con empeño manifestados. Caminando +yo por una de las desiertas calles del centro de Cádiz, y próximo al +teatro Principal, sentí pasos detrás de mí, y a corta distancia, dados +tan a compás con los míos, que bien declaraba ser de persona que me +seguía. En caso tal, fuese amigo o contrario quien venía sobre mí o +a mí, la resistencia era inútil. En efecto, mi seguidor, pues no era +perseguidor, en voz muy baja me llamó por mi apellido. Respondí yo, +preguntando qué me quería. «¿A dónde va usted?», repuso él; y un <i>no +lo sé</i> fue mi segunda respuesta. «¿Y por qué no va usted a juntarse +con sus compañeros (dijo hablando otra vez el desconocido, que para +mí lo era, aunque él me conociese bien)». «Porque no sé dónde están +(respondí yo), y desde el alboroto de ayer los ando buscando». «Pues +yo soy quien los tengo ocultos (dijo aquel hombre), y precisamente he +salido a <span class="pagenum" id="Page_316">p. 316</span>comprar +algo con que almuercen. ¿Quiere usted venirse conmigo?». «¿No he de +querer?», fue mi nueva respuesta. «Pues déjeme usted pasar delante», +dijo mi interlocutor (cuya conversación conmigo había pasado siguiendo +andando el uno detrás del otro), «sígame usted, y al llegar a la +casa número tantos de la calle de Linares entraré yo, y, si no hay +soldados en la calle, dejaré la puerta entornada, y por ella entrará +usted en mi seguimiento». Hicímoslo así, hallamos la calle del todo +desierta, se entró mi guía en la casa indicada, pasé yo detrás y cerré +tras de mí la puerta, y siendo la casa de las llamadas de pisos, esto +es, como son generalmente las de Madrid que tienen más de un vecino, +subiendo la escalera hasta llegar al cuarto tercero, llamamos a él, y +abierto que nos fue, sin anunciar mi llegada pasé yo a la sala donde +encontré a Arco-Agüero, López de Baños y el ayudante Silva. Un grito +de agradable sorpresa me saludó al ponerme delante de mis compañeros, +que, juzgando al haberme perdido de vista que yo me había acogido +a lugar seguro, oyeron con sorpresa que mis aventuras, trabajos y +peligros habían sido muy otros que los suyos, pues desde la casa del +general a su asilo solo habían tenido que saltar azoteas y, no habiendo +sido descubiertos, no habían sido molestados. Juntos ya los tres del +parlamento, determinamos qué habíamos de hacer, lo cual fue, en vez de +seguir escondidos, reclamar el derecho de parlamentarios según práctica +o ley de la guerra, alegando que al llegar a las obras avanzadas de la +plaza habíamos tocado llamada. Quiso Arco-Agüero que yo extendiese la +reclamación como ejercitado en el manejo de la pluma. Pero, hecho el +escrito y firmado, ocurrió una dificultad no leve, que lo era asimismo +para que permaneciésemos por más tiempo abrigados o amparados en +aquella casa. El que en ella vivía comenzó a sentir remordimiento o +miedo de tenernos allí, y, sobre todo, rehuía llevar un mensaje nuestro +por donde quedase convicto de habernos protegido <span class="pagenum" +id="Page_317">p. 317</span>por un periodo de cerca de veinticuatro +horas. Nos sacó, y a él también, de este apuro una idea de Arco-Agüero, +la cual fue aconsejar a aquel buen hombre que dijese al gobernador, +al llevarle nuestra reclamación, que en el día antes, en el momento +de empezar el alboroto habían llamado a la puerta de su habitación en +el cuarto tercero, y que, yendo él a abrir fue sorprendido por tres +oficiales armados venidos de la azotea, según pareció, los cuales, +habiéndole sujetado le habían encerrado en un cuarto interior y +tenídole desde entonces en aquel encierro, no dándole libertad sino +para encargarle del papel de que era portador. Agradó al mensajero el +ingenioso embuste, y, prestándose a él, marchó a cumplir su comisión, +aliviado de sus ansias. En tanto, nos preparamos a matar el hambre, +dando prisa a la criada para que nos trajese el almuerzo; almuerzo, +¡ay!, que no hubimos de comer, ni tampoco otro igualmente mandado traer +con no mejor fortuna en el discurso de aquella malaventurada mañana.</p> + +<p>Hubo de andar ligero nuestro enviado, porque no mucho después de su +salida oímos ruido en la calle, y asomándonos con precaución por detrás +de la vidriera, vimos hasta veinte hombres de tropa formados enfrente +del lugar de nuestro refugio. Siguiose oír abrir la puerta que daba a +la calle, sonar pasos pesados de más de una persona en la escalera, +llamar con recios golpes al cuarto en que estábamos, darse entrada a +los que venían, y aparecerse en la sala un oficial de la peor traza +posible, siguiéndole tres o cuatro soldados con las armas preparadas. +Era el tal oficial, repito (sin que la desfavorable preocupación con +que le mirábamos nos llevase a ser injustos), de fea catadura, alto, +por demás moreno, de tosca presencia y groserísimos modales; hablador, +con mucho de jaque, y de la clase de los llamados <i>pinos</i> entonces +en nuestro ejército, lo que significaba haber ascendido a oficial, +<span class="pagenum" id="Page_318">p. 318</span>de la clase de +sargento y no de la de cadetes, de la cual salía nuestra oficialidad +con no muchas excepciones. De que había sido o valiente o afortunado +era testimonio un buen número de cruces que llevaba, trayéndolas +dispuestas formando un círculo en el costado de su uniforme. Al +atravesar los umbrales de la sala en que estábamos esperándole, este +oficial nos presentó la punta de su espada desnuda, plantándose como +un matador en la plaza de toros al ponerse en suerte, y mandando a sus +soldados asimismo preparar las armas, aunque no apuntar, nos gritó ron +voz ronca y amenazadora: ¡<i>Dense ustedes presos</i>! Admirámonos +todos, y López de Baños, hombre de valor sereno y acreditado, riéndose, +dijo a nuestro aprehensor que no le miraba con miedo, pues era un +oficial antiguo de superior graduación; que extrañaba su proceder +violento y hasta ridículo, y que mal venía suponernos dispuestos +a resistir y querer atropellarnos, cuando venía allí por nuestro +llamamiento. Quedose cortado aquel soldado rudo, cuya estupidez excedía +a lo común de las gentes faltas de talento, instrucción y crianza, +y tal fue su confusión, que hasta se olvidó de pedir las espadas a +aquellos a quienes iba a llevar y llevó consigo en calidad en que +disonaba ir con la espada ceñida. Salimos a la calle con la escolta que +nos esperaba, y marchando diez soldados delante de nosotros y otros +tantos detrás, nos pusimos en camino, ignorando nosotros cuál iba a +ser nuestra suerte. Al atravesar la vecina plaza de San Antonio, vimos +que venía por ella formado un cuerpo de tropas a situarse donde había +estado el día antes el letrero de plaza de la Constitución y poner otro +en su lugar, que hubo de ser el <i>del Rey</i>, y no el antiguo del +Santo, haciendo esta sustitución con ceremonia solemne y expiatoria +del pecado allí recién cometido. Algo de susto pasamos al ver aquella +fuerza, pero no fuimos de ella notados, pues no recibimos ni aun el +más leve insulto. Prosiguiendo nuestro camino, llegamos a la puerta +<span class="pagenum" id="Page_319">p. 319</span>llamada de la Caleta, +donde hicimos alto, entrando en el cuerpo de guardia de aquel punto, +con lo cual estaba visto que por entonces iba a ser nuestra prisión +el vecino castillo de San Sebastián. Pero como esta fortaleza está +a alguna, bien que corta distancia de la plaza, y asentada en peñas +asperísimas, aunque bajas, siendo el camino hasta llegar a su recinto +por demás desigual y también de rocas, y cubriéndole la mar cuando +está la marea llena, hasta dejar el castillo en una isla a que se va +por un pésimo puente de tablas; y como la hora de nuestra llegada a +la Caleta fuese la de la pleamar, y el puente estuviese cortado en +todo su largo, fue necesario aguardar a la vaciante para tener franco +el paso al lugar de nuestro destino. En el cuerpo de guardia había +un oficial de milicias provinciales de Sevilla con tropa del mismo +cuerpo; hombre atento, servicial, cortés, en suma, caballero, que, +siéndolo por su cuna,<a id="FNanchor_67_67" href="#Footnote_67_67" +class="fnanchor">[67]</a> declaraba serlo por su crianza.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_67_67" href="#FNanchor_67_67" class="label">[67]</a> +Era hijo o hermano del marqués de San Gil.</p> + +</div> + +<p class="ti0">Este consintió en que un ordenanza fuese a una tienda +de comestibles poco distante a traernos de allí algo que comer durante +nuestro descanso, que debía ser de dos o tres horas, atendiendo al +estado de la marea. Supo esto con enojo nuestro aprehensor, que +deseaba sujetarnos hasta a padecer hambre. Pero como declarase este su +intento, y mezclase con la declaración nuevos insultos y amenazas, ya +colérico López de Baños le hizo presente que, preso y todo, antes de +ser condenado era un coronel a quien debía respeto un subalterno, y +que, esto aparte, nunca un hombre de honor, como debe serlo quien viste +uniforme, maltrata ni aun de palabra a persona alguna, y menos siendo +personas algo distinguidas, de cuya custodia está encargado. Parose un +sí es no es turbado con esta reconvención aquel hombre rudo y violento; +pero, recapacitando un poco para buscar disculpa o explicación de sus +<span class="pagenum" id="Page_320">p. 320</span>malos modos y rigor +brutal, <i>nada de esto es por ustedes</i> (dijo), <i>compañeros; esto +va principalmente para el perillán del paisano</i>. Oí yo con paciencia +el cumplimiento hecho a mi pobre persona, pero no le extrañé, por ser +entonces tal modo de pensar común en la parte baja de la milicia; ideas +que ya van desvaneciéndose, aunque no hayan desaparecido del todo en +cabezas poco ilustradas.</p> + +<p>Lo cierto fue que por mortificar al perillán del paisano no quiso +el bueno del oficial dejar de hacer lo mismo con aquellos a quienes +llamaba compañeros. Porque, ansiando privarnos del corto regalo de +un mal almuerzo, de repente dio orden de ponernos en marcha para el +castillo, a pesar de que no había bajado la marea lo bastante para +ir a él a pie enjuto, como habría sucedido con solo haber esperado +todavía sobre una media hora. Perdimos, pues, como antes apunté, el +segundo almuerzo, y le perdimos habiéndole pagado como el primero, y +nos dirigimos sin demora a nuestra prisión por entonces definitiva, +llegándonos el agua hasta el tobillo cuando menos, y en algunos lugares +bastante más arriba, y lastimándonos los pies con tropezar en las +puntas agudas de las numerosas rocas que, cubiertas por el mar, aún +no podíamos ver para evitar pisarlas. No era esta una gran desdicha +ni un peligro, pero era incomodidad bastante para que los soldados de +nuestra escolta, no obstante ser del batallón de Leales y nuestros +enemigos, haciéndose cargo del mal ajeno porque en aquel caso lo era +también propio, gruñesen y en voz perceptible y alta dijesen que <i>no +era regular ni había para qué hacer pasar aquel mal rato a aquellos +caballeros oficiales</i>. Pero la incomodidad duró poco, y una vez +en el castillo, nuestro aprehensor hizo entrega de nuestras personas +al gobernador del fuerte, y dejándonos seguros se volvió a Cádiz, no +sin esperar a que bajase más la marea para hacer menos incómodo su +regreso.</p> + +<p>Era el gobernador del castillo un buen sujeto, oficial <span +class="pagenum" id="Page_321">p. 321</span>antiguo, bien criado, +y según aparecía, y apareció, no muy extremado ni firme en ideas +políticas, de las cuales alcanzaba poco; fiel sin exceso de celo, por +lo cual no nos trató ni con rigor ni con blandura, no faltándonos a la +cortesía, pero rehuyendo ocasiones en que ejercerla. Dispuso ponernos +incomunicados, para lo cual había recibido órdenes; pero protestando +tener pocos encierros, nos puso de dos en dos, a López de Baños con +el ayudante Silva, y a Arco-Agüero conmigo. A esto agregó concedernos +que para comer lo hiciésemos juntos los cuatro, estando presente para +observarnos el oficial de la guardia.</p> + +<p>El que lo era a la sazón se llamaba don N. Riego Pica, según él nos +dijo, añadiendo, como quien desea estar exento de un borrón, que no +tenía parentesco, con el Riego no Pica, señalado por el hecho de las +Cabezas. Solía el Riego realista venir a visitarnos, pero no entraba +muy adentro en nuestro cuarto, diciendo que tenía horror a las pulgas, +de las que, en su opinión, había allí muchas, de cuyo rigor nos dejaba +participar, y paseando de la puerta del cuarto hasta la pared de +enfrente, ensartada la llave de nuestra prisión por su ojo en un dedo +de su mano, y haciéndole dar vueltas continuas, se entretenía en darnos +noticias propias para desconsolarnos. En verdad, no se quedaba inferior +a nuestro aprehensor en cuanto a tenernos y mostrarnos mala voluntad, +pero nos daba pruebas de su desafecto con modos, aunque secos y fríos, +corteses.</p> + +<p>Así pasamos la tarde del día 11, en la mañana del cual ocurrió +nuestra prisión y llegada al castillo, y lo mismo fueron todo el día 12 +y aun la mañana del 13.</p> + +<p>Entretanto, deliberaban los que mandaban en Cádiz sobre qué +debía hacerse con nosotros. Que hubo quien aconsejase pasarnos por +las armas como a rebeldes, si bien ha habido quien lo haya dicho, +no parece cierto. Lo primero a que se apeló fue a enviar a San +Fernando un parlamento <span class="pagenum" id="Page_322">p. +322</span>proponiendo canjearnos por los generales a la sazón +encerrados en la Carraca, y hechos prisioneros cuando fue sorprendido +por Riego el cuartel general en Arcos, así como por el ministro de +Marina Cisneros, que en la misma ciudad de San Fernando había caído en +poder de los levantados constitucionales.</p> + +<p>Al llegar al ejército dicho nacional esta propuesta, encontró los +ánimos de los que allí mandaban llenos a la par de soberbia y de ira. +Sabíase ya estar ondeando triunfante en más de un punto de España el +pendón constitucional, presumiéndose con razón que sería alzado en +breve aun en Madrid mismo. Si esto daba aliento, por otra parte el +atentado cometido en Cádiz había sido sabido con indignación furiosa. +De los gaditanos que en la mañana del infausto día 10 habían salido +de la ciudad y adelantado largo trecho, pocos se volvieron atrás +y los más huyeron a San Fernando. Congregados allí, y enfurecidos +con la noticia del hecho atroz y pérfido de la guarnición de Cádiz, +rompieron en altos clamores, y comunicaron sus pensamientos y afectos +al vecindario de la población donde por dos meses y días había residido +el ejército nacional, vecindario, hasta entonces tranquilo, y el +cual, si en general más que contrario nos era amigo, no había, con +todo, hecho demostración alguna favorable a nuestra causa. Alborotada +aquella gente, pedía armas para tomar venganza en los asesinos, del +pueblo gaditano; y si tal jactancia de población poco belicosa habría +valido poco delante de los soldados, tenía fuerza moral y no corta oír +proclamados nuestros principios ya por algunos más que los militares +del ejército sublevado, o los pocos que estábamos militando con nuestra +presencia o con nuestra pluma bajo la misma bandera. En aquellas mismas +horas llegaron de Gibraltar algunos personajes de cuenta, entre ellos +don Facundo Infante y don Bartolomé Gutiérrez Acuña, trayendo buenas +noticias, como era el pormenor de la revolución de Galicia, y todavía +más <span class="pagenum" id="Page_323">p. 323</span>alegres y muy +fundadas esperanzas. Tal era la situación de las cosas cuando llegó +allí la propuesta del canje, la cual fue desechada con indignación, +dando por motivo de desecharla que los generales prisioneros lo habían +sido por una sorpresa, cuando nosotros los parlamentarios por el +carácter que llevábamos éramos personas sagradas aun en medio de la +guerra más reñida y seguida con más furor y encono. Pero, como podía +recelarse que los de Cádiz intentasen algo en nuestro daño, se los +amenazó con que si en algo nos maltrataban, igual suerte cabría a los +generales prisioneros, ateniéndose al principio de las represalias; +cruel y no muy justo para puesto en ejecución, pero saludable como +amenaza cuando el temor que infunde impide actos de bárbara violencia. +Siguiose a esto que envalentonados los constitucionales así como +irritados, rotas ya las hostilidades con los de Cádiz, adelantasen por +la carretera o arrecife, y plantasen una batería a corta distancia de +la Cortadura, arrojando desde ella bombas o granadas, y haciendo esto +como por vía de reto y a fin de tomar el papel de agresores.</p> + +<p>Mientras esto pasaba, medio ignorándolo nosotros, en la tarde del 13 +entró Riego Pica, según era su costumbre, en nuestro encierro, y dando +su acostumbrado paseo sin perder la maña de guardarse de las temidas +pulgas ni dejar de hacer girar la llave en su dedo, nos dijo que corría +la voz de haberse prestado el rey a jurar la Constitución, pero que, +siendo tal acto a las claras forzado, no hacía caso de él la guarnición +de Cádiz. No sé si esperaba respuesta, pero ninguna dimos, aparentando +recibir con frialdad tan graves noticias.</p> + +<p>Pasó la noche, y en la mañana del 14 fue relevada nuestra guardia, +sustituyendo a los del batallón de Leales que la formaba, tropa de las +milicias provinciales de Sevilla. Aunque estos cuerpos de provinciales +desde 1820 a 1823 se dieron a conocer en general por desafectos a la +Constitución, <span class="pagenum" id="Page_324">p. 324</span>en +las horas de que voy ahora aquí hablando, ganamos mucho con pasar +bajo su custodia. El oficial que mandaba la nueva guardia, si no era +amigo de nuestra causa, tampoco era enemigo, y considerándonos como a +individuos, se nos mostraba atento y afable, de suerte que nos fue muy +satisfactorio el cambio que nos privaba del Riego tan diferente del +constitucional del mismo apellido. Pero lo principal era no ser dudoso +que en Madrid había triunfado la causa constitucional, aun cuando no +fuese completo su triunfo.</p> + +<p>Tranquila y aun agradable fue la noche del 14 al 15, pero más +agradable aún la mañana que siguió. En ella fueron recibidas en Cádiz +las <i>Gacetas</i> de oficio de Madrid con el decreto del 7 en que +prometía Fernando VII jurar la Constitución, y con la noticia de haber +hecho el juramento el 9 con toda formalidad, habiéndose además creado +una junta a modo de vigilante de los hechos futuros del monarca. Viendo +tan trocadas las cosas el gobernador del castillo, envió a decirnos +que estábamos en libertad, pero que nos tenía aún en aquella fortaleza +por precaución, trocada la prisión en amparo amistoso, porque estaba +revuelta y amenazando la guarnición en Cádiz, dominada por los autores +del atentado cometido cinco días antes. Y como en el mensaje se nos +exhortase a que nos alegrásemos, <i>comiésemos y bebiésemos</i>, hubo +quien respondiese por vía de burlas que en punto a comer, sobre todo +<i>Galiano</i> no había esperado el consejo, siendo cierto que yo, a la +sazón joven y glotón, había distraído mis penas comiendo copiosamente. +Pasamos a visitar al gobernador en respuesta a su cortesía, y fuimos +muy agasajados por él y por su mujer y dos hermanas de esta que tenía +consigo.</p> + +<p>Así corrió el día 15, hasta que, llegadas las horas avanzadas de la +noche, nos entregamos al descanso y sosegado sueño. Habíamos despertado +temprano, y Arco-Agüero, <span class="pagenum" id="Page_325">p. +325</span>cuyo humor era alegre, me había rogado que escribiese una +proclama o de mi invención o dictada por él, cuando, llamando a la +puerta de nuestro cuarto, ya no encierro, al abrir me encontré al +entonces oficial subalterno de la armada Real, y hoy teniente general +de la misma y consejero de Estado, don Juan José Martínez y Tacón, +conocido mío antiguo, el cual me dijo que venía con un bote de orden +de su general a recogernos para llevarnos a San Fernando, haciendo el +viaje por agua, por donde no es costumbre hacerlo, rodeando a Cádiz, +porque el estado de la plaza o ciudad, donde seguía la guarnición, si +no sublevada, poco menos, y mostrándose resuelta a no hacer paz con +los constitucionales, no consentía que atravesásemos por dentro de su +recinto, de lo que se seguiría peligro no solo a nuestras personas sino +a la paz pública. Vestímonos al instante, despedímonos apresurados del +ya amigo gobernador y de su familia, subimos al bote por la playa, +no habiendo allí muelle, y, estando clara y templada la mañana, casi +callado el viento y la mar serena, como si estuviese la naturaleza +en consonancia con el estado de nuestros ánimos, rodeamos la todavía +inquieta y acongojada Cádiz hasta llegar a las aguas de su bahía. +Allí atracamos al navío general, y se nos dijo que subiésemos a él. +Hicímoslo así, y pasando a la cámara encontramos en ella al general, +mi tío, acompañado de sus hijas. Un seco saludo de nuestra parte +correspondió al que él nos hizo, y, puestos a un lado de la cámara como +en formación nosotros, y al otro el general con su familia, reinó por +algunos instantes completo silencio, dominando en nuestros ánimos la +pasión política a un punto de hacerme aún a mí olvidar las relaciones +de estrecho parentesco. Mi tío, siempre cortés, aunque nunca afable en +su rostro, ni cuando lo era en su intención y su trato, nos instó a que +participásemos de su almuerzo, pero, proponiéndonos la alternativa, +en caso de no aceptar el convite, de irnos inmediatamente a nuestro +ejército en <span class="pagenum" id="Page_326">p. 326</span>una falúa +que al intento estaba preparada. Escogimos lo último con despego que +rayaba en descortesía, y nos salimos de la cámara haciendo un frío +y silencioso saludo. Bajamos a la embarcación, emprendimos nuestro +corto viaje, y al enfilar, después de la línea de la Cortadura, la +en que estaba nuestra recién plantada batería, sabedores los que la +guarnecían de ir nosotros en la falúa que veían a lo lejos navegando +para San Fernando, rompieron el fuego con un ruidoso saludo. Otro tanto +hicieron las baterías de las inmediaciones de San Fernando, habiendo +la particularidad de que pasasen muy altas silbando dos o tres balas +de cañón por encima de nuestras cabezas, lo cual alborotó a nuestro +acompañante el oficial de marina, poco antes aquí citado, no por +causarle linaje alguno de temor, pues ningún peligro corríamos, ni +aun, habiéndole corrido, podía ello haber hecho mella en el ánimo de +un militar pundonoroso y bizarro, sino porque receló que, enfurecidos +y enconados los constitucionales contra los de Cádiz, quisiesen +mostrárseles enemigos. Así me lo manifestó, pero yo le desvanecí +su sospecha, adivinando la causa de la ocurrencia que la motivaba, +la cual fue que en la prisa del alborozo, sin reparar que algunos +cañones estaban cargados con bala, los dispararon por vía de salva en +celebridad de nuestro regreso. Así fue que continuaron los disparos ya +con solo pólvora, produciendo cada estampido en nuestros ánimos más +grato efecto que el que habría causado la más dulce melodía. Llegamos +por fin al muelle denominado de la Punta de la Cantera, hallámosle +cuajado de gente, rompió en altos vivas el concurso, y al poner el +pie en tierra fuimos abrazados y aun llevados en brazos o en andas +formadas por brazos, no solo por los de nuestro ejército, sino por el +paisanaje de aquella vecina población, si antes indiferente, o cuando +más tibia, entonces ya constitucional ardorosa. Volviose a la escuadra +la falúa, y nosotros pasamos al pueblo que por más de dos meses había +<span class="pagenum" id="Page_327">p. 327</span>sido el de nuestra +residencia, en días muchos de ellos de tribulación, y al cual volvíamos +en horas de triunfo e inefable alegría.</p> + +<p>Tardó algunos días en abrirse del todo la comunicación con Cádiz, +cuyos habitantes seguían amedrentados a punto de ni sentir gozo por +las que debían ser para ellos felicísimas nuevas. Tardó asimismo la +guarnición en resignarse a las consecuencias de la mudanza de gobierno, +aun sabido ya que a ella se había doblado el Rey, y continuó por breve +plazo de días ni sumisa ni rebelde. Pero de allí a poco hubieron de +salir de la plaza, teatro de su exceso, aquellas tropas mal contentas, +entrando a ocupar su lugar los de nuestro ejército, cuya causa había +triunfado. Entonces comenzó a tratarse de formar causa a los fautores +del suceso del 10 de marzo, y así lo dispuso el Gobierno, haciendo lo +que debía en rigurosa justicia, pero quizá no lo más conveniente. El +clamor de los constitucionales de Cádiz y de nuestro ejército pidiendo +que fuesen tratados aquellos delincuentes con todo el rigor de la +ley, quitó (bien es repetir lo dicho en el principio del artículo +presente) a la justicia, si no su verdadero carácter, las apariencias +de serlo y casi toda su fuerza moral, porque nuestros clamores más que +otra casa sonaban como de quien pedía venganza.<a id="FNanchor_68_68" +href="#Footnote_68_68" class="fnanchor">[68]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_68_68" href="#FNanchor_68_68" class="label">[68]</a> +Estando, como estoy, pronto siempre a condenarme a mí mismo, cuando +creo que he errado o yerre, debo recordar un hecho. En el 10 de marzo +de 1822, esto es, habiendo pasado sin particular mención en el de 1821, +si mal no recuerdo por consejo mío, nos presentamos en el Congreso, +vestidos de luto, los diputados por la provincia de Cádiz a pedir se +activase la causa de los que habían trazado o capitaneado la sedición +militar ocurrida en aquel día dos años antes. Si bien es cierto que +escandalizaba la dilación en el proceso, la cual fue tanta que solo una +víctima oscura pagó por otras personas harto más culpadas que vivieron +para recibir alabanzas y premios por su atentado, no es menos verdad +que influir con nuestra acción en el curso de la justicia era, cuando +menos, impropio. A esto se agregó que, habiendo hablado contra nosotros +un diputado eclesiástico, constitucional moderado, le repliqué yo con +tal violencia que hubo de rayar en desmán, pues se alzó un clamor +contra mí, aun en aquellas Cortes tan violentas en sus principios y +conducta.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_328">p. 328</span>Justo habría sido +calificar la acción de los realistas del 10 de marzo como delito, +y no como fidelidad a la causa del monarca; pero bien habría sido +también cubrir aquellos excesos y a quienes los cometieron con el manto +del olvido o de la clemencia. No fue así, y con todo no se logró su +condenación y castigo; pero les preparamos días de altas alabanzas y +recompensas dentro del plazo de poco más de tres años, plazo al expirar +el cual dio vuelta completa en nuestro daño la rueda de la fortuna.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch11"> + <p><span class="pagenum" id="Page_329">p. 329</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XI.</h2> + <p class="subh2 ws1">LAS SOCIEDADES PATRIÓTICAS DE 1820 A 1823.</p> +</div> + +<p>Tanto hay dicho, y con tantas equivocaciones a veces, sobre las +llamadas sociedades patrióticas de la época corrida desde 1820 a 1823, +que bien será dar de ellas alguna razón, o exacta noticia, aun cuando +obliguen las circunstancias a hacer breve y superficial la que a dar me +arrojo. Hasta puede decirse que, en cierta manera, a aquel cuyo nombre +suele ir unido con la de una de ellas, y esta la más célebre, toca +describir el teatro en que hizo algún papel, y recordar las escenas +allí representadas, lo cual tal vez no hará con la imparcialidad debida +en los juicios, pero sí con fidelidad al referir de los hechos.</p> + +<p>Establecido en España un gobierno de los apellidados libres, +dignos del nombre que llevan en cuanto les es apropiado porque en +ellos hay libertad para expresar los pensamientos, ya por la vía de +la imprenta, ya por discursos en los Cuerpos deliberantes, cuyas +sesiones son públicas, nadie pensó por lo pronto en hacer uso de la +palabra ante un numeroso concurso para tratar cuestiones políticas, +no <span class="pagenum" id="Page_330">p. 330</span>haciéndolo en +virtud de ejercer un cargo público, sino solo para ejercitar un derecho +de individuo particular y libre. La Constitución de 1812, prolija en +general, estaba manca en algunos puntos, y sobre lo llamado derecho de +reunión nada decía. El recuerdo de los famosos clubs de Francia vivía +entre los franceses y asimismo entre los extranjeros, e inspirando un +horror de lo pasado, infundía terror cuanto a lo futuro. En Inglaterra +es cierto que con frecuencia se congregaban crecidas turbas a tratar +de la cosa pública, ya en general, ya en lo relativo a cuestiones +pendientes; pero tal práctica, emanada no ya de una ley, sino de falta +de ley que la prohibiese, había sido, como lo ha sido después en más +de una ocasión, coartada, y por otro lado estaba enlazada con las +costumbres de un pueblo rara vez tomado por modelo, aun cuando sea muy +común, así como muy justo, alabarle. Además, la Constitución había +nacido en una plaza sitiada, donde era difícil que se consintiese +deliberar en reuniones numerosas, que fácilmente podían convertirse en +motín, con gravísimo peligro, cuando no daño, de la seguridad pública. +En medio de todo ello, resultó que mientras de la libertad de imprenta +se habló mucho en la primera época constitucional, en la de reunión +apenas hubo quien pensase.</p> + +<p>Sin embargo, en Cádiz, entrado el año de 1814, hubo de formarse una +como tertulia pública en la sala de un café, donde se hacían discursos, +y aun, según tengo entendido, proposiciones para que fuesen aprobadas. +Pero aquella ciudad, si bien la más señalada entre todas las de España +por su adhesión a la causa constitucional, no era ya residencia del +Gobierno, y todo cuanto en ella pasaba no tenía importancia superior a +la que tiene una capital de provincia. Murió recién nacida la tertulia +o sociedad de que acabo de hacer mención, y solo dejó de sí memoria +por haber sido duramente castigados quienes a ella concurrieron, y +por haber alcanzado el castigo al sitio en que <span class="pagenum" +id="Page_331">p. 331</span>celebró sus sesiones, pues, como en otro +lugar de estos mis recuerdos dejo contado, restablecido el Gobierno +absoluto, el conde de La Bisbal mandó convertir aquella pieza de un +café en cuerpo de guardia para purificar su atmósfera; castigo que, +declarando serlo de una sala inocente e impasible, lo era del dueño del +establecimiento, a quien causó grave perjuicio.</p> + +<p>Corrieron, en tanto, los años, y en 1820 fue restablecida la +Constitución por un levantamiento militar que vino a ser popular, y por +haberse allanado el Rey a jurarla y ponerla en ejecución. Entonces hubo +de pensarse en celebrar reuniones que imitasen a los <i>meetings</i> +ingleses o a los clubs franceses.</p> + +<p>No sé de quién nació esta idea, y lo cierto es que, poco después de +jurada por Fernando VII la Constitución, se abrió en Madrid en el café +llamado de Lorencini, situado en la Puerta del Sol, una sociedad que +pronto adquirió grande influjo y fama no de la mejor clase. A ella, con +todo, hubieron de concurrir personajes de tanta nota cuanto eran el +exministro don José García de León y Pizarra y el conde de La Bisbal, +a sincerarse de cargos que allí les hacían en discursos apasionados +delante de un auditorio numeroso. Como debía suponerse de tal reunión +y de aquellas circunstancias, predominaban allí las opiniones más +extremadas, sustentadas con vehemencia; y no siendo los oradores ni +los asistentes gente flemática ni acostumbrada al uso del examen y +discusión libres, pronto asomó intención de que lo que en la reunión se +resolviese no se quedase en vanas palabras.</p> + +<p>Mientras esto ocurría en la capital de España, otro tanto pasaba o +iba a pasar en varias poblaciones de las más considerables. Era natural +que en la ciudad de San Fernando (o según era común todavía llamarla +por su nombre antiguo de la isla de León) no nos quedásemos atrás en +punto a formar reuniones de igual clase, que desde luego tomaron <span +class="pagenum" id="Page_332">p. 332</span>el nombre de sociedades +patrióticas, con el cual llegaron a adquirir nada buena fama y censura +merecida; pero es error suponer que en los dos meses y medio que había +estado allí proclamada la Constitución por el ejército encerrado en +su recinto, se hubiese pensado siquiera en hablar en público sobre +materias políticas, lo cual no podría haber sido sin algún peligro +para nuestra causa. Al revés, hubo de preceder la sociedad apellidada +Lorencini en Madrid a la que se abrió en San Fernando, muy entrado el +mes de abril de 1820.</p> + +<p>Dispúsose abrirla en un café, en el cual se levantó una tribuna, +remedo fiel en la forma de los púlpitos de nuestras iglesias, desde +el cual sitio tocaba perorar ante un inmenso auditorio al que se +titulaba orador, a falta de título que mejor le cuadrase. Me tocó ser +el primero para inaugurar las tareas de la sociedad, pues no inferior +título que el de inauguración dábamos a aquel acto. Era la vez primera +que iba yo a hablar a un número crecido de personas congregadas sin +exigir circunstancia alguna para darles entrada, esto es, a puerta +abierta. Y aquí perdonarán mis lectores que me detenga un tanto a +hablar de cosa de tan corto valer como es mi persona, o, digamos, +mis pensamientos, dichos y hechos, porque lícito es aprovechar una +ocasión de manifestarse tal cual es y ha sido un anciano con frecuencia +maltratado, y porque tal manifestación, aun teniendo mucho de defensa, +contribuye a poner en su verdadera luz sucesos mal conocidos de una +parte de nuestra historia.</p> + +<p>Haciendo mi examen de conciencia, y buscando en mis adentros qué +motivo pudo inducirme, con algunos años ya de carrera diplomática, +con parientes cercanos, todos ellos parciales del Gobierno del Rey, +tal cual era su forma en 1819, aunque desaprobasen sus excesos por un +lado y por el otro su torpeza, y teniendo medios de medrar como había +tenido algunos, y despreciándolos, a jugar <span class="pagenum" +id="Page_333">p. 333</span>con gravísimo peligro mi vida, y mi +situación y esperanzas, podría caer en la tentación, que sería sobre +criminal, ridícula, de reputarme a manera de un <i>Santo</i> en lo +político, como lo son algunos en lo religioso, o, dicho de otro modo, +un varón justo olvidado de su propio interés y hasta de su vanidad, y +dedicado completamente al triunfo de un principio al que estaba pronto +a sacrificarlo todo para conseguirle a cualquiera costa. Ahora bien: si +hay tales hombres en la esfera política, lo cual ni afirmo ni niego, +no tengo yo ni tenía la arrogante pretensión de ser de su número. He +de confesar, pues, que mi deseo de hablar en público, o lo que puede +llamarse una fuerte vocación, me impelía a sobreponer a mi interés +inmediato el más remoto de obtener aumentos a la par con gloria, y +proporcionármelos con el instrumento de la palabra.</p> + +<p>A dar fomento a esta mi ambición me llevaban asimismo mis doctrinas. +Lo poco que en España se entendía de política, ha sido causa de no +haberse comprendido bien las mías, y los hombres más entendidos de la +generación presente, dándose poco a estudiar lo pasado, han formado +con ligereza sus juicios sobre mi conducta y opiniones. Hasta ha +habido hoy mismo un escritor, y no mi enemigo, que, honrándome con +elogios excesivos y superiores a mis merecimientos, comete la atroz +injusticia de compararme con <i>Danton</i>;<a id="FNanchor_69_69" +href="#Footnote_69_69" class="fnanchor">[69]</a> con el feroz demagogo +incitador de sediciones y matanzas, cuya memoria está unida a la de los +asesinatos de septiembre.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_69_69" href="#FNanchor_69_69" class="label">[69]</a> +Alúdese aquí a la obra recién publicada por don Juan Rico y Amat +sobre los oradores españoles. Hay en ella errores, no pocos ni leves, +nacidos de que al hablar de aquella época, faltando noticias, se fundan +los juicios en suposiciones. Así, da por supuesto el autor que hubo +muchas reuniones en San Fernando, en las cuales me mostré yo furibundo +demagogo.</p> + +</div> + +<p>Cierto es que yo he dado ocasión alguna vez a tales cargos, y que, +puesto en circunstancias revolucionarias, he <span class="pagenum" +id="Page_334">p. 334</span>obrado y aun hablado como procedían y +hablaban los prohombres de la revolución francesa, si bien no como +los feroces jacobinos; pero estos casos raros no constituyen, o no +constituyeron en mí, según es común suponer, un desmandado demagogo.</p> + +<p>Mi yerro principal venía de mi admiración de las libertados +inglesas, y de mi persuasión de que podían y debían ser aplicadas a +mi patria. Sabía yo el inglés casi desde la niñez; había leído mucho +los buenos autores de aquella nación, miraba sus prácticas y leyes con +veneración y envidia, y deseaba traerlas a mi patria. Republicano, +ni soñaba en serlo. Una mudanza de soberano, llegase o no a serlo +de dinastía, habría sido muy de mi gusto, por razones claras de +comprender; pero, no viéndola posible, no ponía mi pensamiento en +cosa que a ella encaminase. Tal era el interior, tales las doctrinas +del hombre que comenzó a adquirir renombre en las tribunas de las +sociedades populares.</p> + +<p>Cuando subí a la abierta en San Fernando, varias circunstancias +ridículas por ser pequeñas contribuían a turbarme, y, sin embargo, aun +no estando preparado, rompí a hablar, y siendo locamente aplaudido +por mi verbosidad, cobré con los aplausos bríos, y concluí mi primera +arenga en público, la cual habría de ser seguida de muchas, no siempre +en provecho de mi persona, o, diciéndolo con propiedad, de mi concepto. +Pero tales discursos, más que encaminados a promover desorden o a +pregonar y propagar doctrinas demagógicas, se reducían a trivialidades: +mucho repetir la voz libertad; mucho encarecer los bienes que ella trae +consigo; mucho ensalzar la Constitución, como fuente de la cual había +de correr como en torrentes todo linaje de felicidad pública y aun +privada; alguna vez explicar la índole del recién establecido Gobierno, +o en su todo o en sus partes. Debo añadir que, con rara excepción, las +sociedades patrióticas de provincias no pasaron <span class="pagenum" +id="Page_335">p. 335</span>de ser necias o insulsas, quedando reservado +a las de la capital el ser en alto grado perjudiciales.</p> + +<p>Ya lo era entonces en Madrid la llamada de Lorencini. O sea la +condición impaciente de los pueblos meridionales, gente la cual, con +alguna contradicción, es larga en palabras y no se contenta con ellas, +sin querer pasar desde luego a las obras, o sea porque todo pueblo no +acostumbrado a la discusión templada y pacífica solo quiere usarla +como preliminar de actos dirigidos a ejercer el poder, los oradores +del café de Lorencini pretendieron ser no una reunión de individuos +sueltos, sino un cuerpo deliberante. Así es que enviaron diputaciones +al Gobierno, pidiendo no menos que excluir del Ministerio a uno de los +que le componían, al ministro de la Guerra, marqués de las Amarillas. +Admiró al Gobierno tal y tanto desacato; negó a los suplicantes su +arrogante pretensión; alterose con este motivo, aunque no gravemente, +la paz pública; fueron de resultas presos algunos de los de la sociedad +señalados por haberse desmandado, y la sociedad de Lorencini, si no +fue disuelta, hubo de ser reducida a silencio, a lo menos por breve +plazo.</p> + +<p>Pero el viento soplaba a la sazón favorable a las reuniones llamadas +sociedades patrióticas, que iban naciendo en toda población un tanto +considerable de nuestra España, con aprobación de los constitucionales +todos. Hasta les había dado su aprobación Martínez de la Rosa, quien, +recién salido del lugar de su confinamiento, había estado en la de +Granada a su paso por aquella ciudad; aprobación expresada con una +frase ingeniosa, pues las calificó de <i>batidores de la ley</i>. +Así en Madrid, sintiéndose los malos efectos de las discusiones del +café de Lorencini, pero conviniéndose, en general, en que, si aquella +sociedad había sido mala, era lo conveniente crear una buena que le +hiciese frente, se procedió a la formación de una asociación nueva, +titulándosela de los amigos del orden, y escogiendo para lugar <span +class="pagenum" id="Page_336">p. 336</span>donde se estableciese el +espacioso salón del café apellidado de la Fontana de Oro. Era el tal +salón larguísimo y de alguna anchura, y por su construcción permitía +hacer una división entre la parte de la sala que habían de ocupar los +socios, y otra de grande capacidad destinada a contener un crecido +número de oyentes. No faltó su púlpito con el nombre de tribuna, +remedos la cosa y el nombre de la vecina Francia, bien que ya hubiese +habido un mueble igual, llamado lo mismo en nuestras Cortes de 1810 a +1814, donde uno u otro orador subía para pronunciar desde allí o leer +sus arengas.</p> + +<p>Había yo llegado a Madrid a ocupar y servir mi plaza de oficial +último de la secretaría de Estado (ascenso por cierto no muy notable +con que había sido premiada la parte que había tenido en la recién +hecha revolución), cuando fue abierta la sociedad de los amigos del +orden, cuyo destino fue en breve ser conocida solo por el del lugar en +que celebraba sus sesiones, perdiendo poco a poco, pero no desde luego, +del todo su derecho a la honrosa denominación que había tomado. Yo, +que había hablado dos o tres veces en la de San Fernando, y una vez +sola en la que se abrió en Cádiz en el café del Correo, granjeándome en +esta última más desaprobación que aplauso, porque choqué con una pasión +nacida de lo que creían los gaditanos ser su interés, me preparé para +estrenarme en la capital como orador estrenando la sociedad nueva, sin +que pueda ahora acordarme de cómo me fue concedido tal honor, aunque sí +confiese que le deseaba y que le había solicitado.</p> + +<p>Mi primer discurso ya tuvo algo de oposición; acción impropia de +un empleado, pero muy natural en aquellas circunstancias, porque ya +empezaba a haber disensión entre los que comenzaban a calificarse +unos de hombres de 1812 y otros de 1820; los primeros, ufanos de la +fama antigua y de sus gloriosos padecimientos, y los segundos <span +class="pagenum" id="Page_337">p. 337</span>de ser restauradores de +la caída Constitución; aquellos, tratando a estotros con entono y +desdén, y correspondiendo los desairados con resentimiento, pues +llevaban menos que lo debido cuando tal vez eran superiores a sus +merecimientos, sus esperanzas o sus pretensiones. No estaban aún, sin +embargo, vivas las pasiones que pronto empezaron a dar muestra de sí, +excepto en lo relativo al marqués de las Amarillas, a quien miraban +con disgusto los constitucionales más ardorosos, y particularmente +los restauradores de la Constitución, o digamos los revolucionarios, +porque el marqués, constitucional, pero tibio, no de los perseguidos +en 1814, aristocrático en sus modos y aficiones, y celoso de la +disciplina militar y aun del orden civil, no era admirador de la +sublevación militar de las Cabezas ni de las que siguieron, y si bien +no trataba mal a los participantes en aquella empresa, ocultaba poco +que al considerarlos como buenos obraba casi forzado. Y si bien no era +esto de culpar en el marqués, tampoco es de extrañar que no le mirasen +bien aquellos que le creían su enemigo, ni que extremándose como gente +violenta, y abultándose su enemistad, le profesasen poco menos que +odio. Si yo no llegaba a tanto, esto prueba que hacer guerra al marqués +de las Amarillas era cosa natural en un hombre de 1820, revolucionario, +y aunque no militar, parte del ejército de Quiroga, que con el dictado +de ejército libertador subsistía unido. Además, aunque desaprobase la +sociedad nueva los excesos de la antigua, y hubiese sido creada para +formar respecto de ella un contraste, la miraba, sin poderlo remediar, +como a hermana; hermana de mala conducta, pero con quien la ligaba +algún vínculo, y cuyos yerros, si bien indudables y vituperables, +más consistían en su modo de proceder que en sus doctrinas, porque +había caminado por malas sendas a buenos fines. Lo cierto es que yo, +en mi primer discurso en la Fontana, impugné la idea de que por la +vía de la imprenta o en los <span class="pagenum" id="Page_338">p. +338</span>discursos de las sociedades se debía hablar de las cosas en +general y no de las personas, sosteniendo que en los actos de la vida +pública, si bien respetando los de la privada, era en los que debían +ocuparse quienes servían o de intérpretes o de despertadores de la +opinión pública. Y siguiendo esta idea, puse un caso hipotético de un +personaje elevado a quien debíamos aparecer hostiles, y designé al +marqués ministro de la Guerra sin nombrarle, casi copiando un discurso +que contra el ministro inglés sir Roberto Walpole hizo hacia 1730 sir +Guillermo Windham en el Parlamento británico; discurso de poquísimos, +si acaso de algunos, españoles conocido entonces, por lo cual hubo de +parecer idea original mía lo que era plagio, y logré altos y repetidos +aplausos por el contenido de mi discurso y por mi modo desenfadado de +pronunciarle. Así empezó, la sociedad de la Fontana, y así poco más o +menos siguió en 1820, hasta que en 1821, ausente yo de ella, vino a ser +un teatro donde se representaban escenas escandalosas.</p> + +<p>Cuatro o cinco discursos de medianas dimensiones hice yo en la +Fontana, en todos los cuales me mostré parcial loco del levantamiento +de 1820, pero no deseoso de desorden ni provocando a él; errado con +frecuencia en mis principios, pero solo por extremarlos, y nunca +trocándolos por otros ajenos a la Constitución vigente; en suma, +digno de severa censura por mi poco seso, pero no de mayor pena como +incitador a desmanes. Hablaban allí don Ramón Adán, don Manuel Eduardo +Gorostiza, célebre autor de comedias, en aquellos días muy aplaudidas, +don Manuel Núñez, muerto pocos días ha, intendente jubilado, y otros +más de cuyos nombres en este instante no me acuerdo. Todos ellos, si +no hacían oposición al Gobierno, abogaban la causa entonces llamada ya +de los exaltados. Apareció un día en aquella tribuna un eclesiástico +llamado don N. Falcó, que había sido (creo) diputado en las Cortes +ordinarias <span class="pagenum" id="Page_339">p. 339</span>de 1813 +y 1814, y pronunció una oración elegantísima, cuya única falta era +exceso en el aliño del estilo y en el esmero de la pronunciación; y +agradó sobremanera al auditorio y hasta le cautivó lo que dijo, y el +modo de decirlo. Con todo, su argumento no pasó de ser alabanzas de +la Constitución y de sus consecuencias en términos generales; propio +proceder de hombre que de allí a dos años había de señalarse como +diputado a Cortes entre los moderados primero, y a la postre entre +los apenas constitucionales, si bien no enteramente absolutistas. +Otro clérigo de distinta especie, grosero y osado, y antes de una +orden monástica, también apareció en más de una ocasión en aquella +tribuna, sacando partido de que solía acompañar a una señora francesa +viuda del general don Luis Lacy, y de que presentaba al público un +niño del cual decía, no sin ser contradicho, que era hijo de aquella +ilustre y desgraciada víctima de nuestras discordias civiles. Con todo +esto, corría el tiempo, y los amigos del orden, si bien contrarios al +Gobierno, como no podían menos de serlo, pues una reunión de la clase +de aquella sociedad, si no es de oposición, muere, matándola cuando no +otra cosa el fastidio que causa, todavía no habían hecho cosa alguna en +quebrantamiento del orden ni que a ello se aproximase.</p> + +<p>Sin embargo, había dado la sociedad uno u otro paso en que nadie +reparó por el pronto, y cuyas consecuencias podían ser peligrosas y +aun fatales, porque se arrogaba facultades de un cuerpo político que, +como tal, procedía fuera del lugar donde se congregaban los socios para +hacer discursos. Así fue que en junio de 1820, estando próximo a venir +a Madrid el general Quiroga, diputado a Cortes electo, la sociedad de +la Fontana nombró una comisión que fuese a obsequiarle en nombre de +la misma en su entrada en la capital de la monarquía. Pero en ello +nadie hizo alto para censurarlo, y la sociedad, como tal, rerepresentó +<span class="pagenum" id="Page_340">p. 340</span>su papel en las +demostraciones hechas para honrar al general del ejército que había +proclamado la Constitución en San Fernando.</p> + +<p>Entretanto, ninguno de los socios primeros de la Fontana se había +separado de la sociedad, aunque desaprobasen el espíritu que le +animaba, y solía concurrir a ella aún don Sebastián Miñano con otros de +sus opiniones, censurando a los oradores, casi siempre con razón, pero +no condenando al cuerpo entero. Iban así las cosas, cuando la llegada +de Riego a Madrid, juntamente con los sucesos que la acompañaron y +siguieron, y los que habían antecedido y produjeron su viaje, vinieron +a convertir en rompimiento escandaloso lo que era discordancia de +opiniones, y más todavía de intereses, entre los dos bandos que ya +aparecían formados en el gremio de los constitucionales.</p> + +<p>No es mi propósito ahora referir aquí lo que ya en alguna otra +obrilla mía dejo dicho, y lo que con más extensión está explicado en +algún escrito mío que acaso verá la luz después del momento, poco +lejano, en que cierre yo los ojos a ella, tocante a la conducta de +Riego, de los ministros y del partido que con el famoso general obraba, +y del cual se desentendió y apartó él en su conducta en los sucesos que +señalaron los días primeros de septiembre de 1820. Me ciño a hablar del +papel que en tan graves circunstancias presentó la sociedad de que era +yo parte principalísima entonces.</p> + +<p>La cuestión pendiente entre el Gobierno y los hombres de 1820, +casi todos, era si había o no de ser disuelto el ejército que se +había levantado en enero proclamando la Constitución, y que después +había tenido aumento de fuerza, y estaba al mando de Riego desde que +había venido Quiroga a tomar como diputado su asiento en las Cortes. +No había una buena razón que pudiese alegarse contra la providencia +del ministerio que había dispuesto la disolución, pero con ello +parecía sin razón que caía una <span class="pagenum" id="Page_341">p. +341</span>mancha sobre la revolución, representada por aquel ejército; +no siendo de extrañar que fuésemos tan propensos a recelar los que +sentíamos en nuestro fuero interno que nuestro hecho nos hacía +acreedores a extremos o de alabanza o de censura, participando mucho +de esta última todo cuanto no era la primera. Era lo cierto entonces +que la revolución estaba concluida legalmente, pero en la realidad no, +porque estaba fuerte, y trabajando con actividad la vencida causa su +contraria, teniendo por su cabeza al monarca reinante, y por cómplices +a todos los gobiernos de Europa y a una parte muy crecida del pueblo +en España. De tal situación nada bueno podía salir, y en ella nada +podía hacerse con acierto completo; y no siendo las cosas lo que +sonaban y aparentaban ser, lo que tenía visos de racional por lo común +no lo era, y de todo ello nacían juicios errados y actos conformes a +tales juicios, siendo la verdad que del triunfo de la Constitución +rígidamente observada, y dando al trono todo cuanto ella le concedía, +con ser tan poco, la restauración del antiguo gobierno absoluto era, si +no infalible, harto probable. No pretendo con esto abonar mi conducta +y la de quienes conmigo obraban. Trato solo de explicar el origen y la +índole de nuestras culpas.</p> + +<p>En la Fontana solía hablarse contra la disolución del ejército, pero +no con mucho calor ni con insistencia, porque en otras partes, y no del +todo ostensiblemente, había comenzado y estaba siguiéndose con ardor la +guerra comenzada.</p> + +<p>A la llegada de Riego se habían repetido los obsequios hechos a +Quiroga, pero con muy inferior efecto, a pesar de que en renombre y +concepto excedía mucho el primero al segundo. Las circunstancias habían +variado: los constitucionales estaban divididos, y los ánimos estaban +más dispuestos a luchar que a mostrar satisfacción o a concurrir a +festejos. <span class="pagenum" id="Page_342">p. 342</span>Todo ello +vino a parar en recibir Riego una orden de ir de cuartel a Asturias, lo +cual equivalía a un destierro; y en recibir órdenes iguales o parecidas +el general de artillería don N. Velasco, el coronel don Evaristo +San Miguel; el de igual clase don N. Manzanares y algún otro. De mí +comenzó a susurrarse que sería enviado como secretario de embajada a +Londres, plaza que entonces desempeñaba, sin perder por ello su puesto, +un oficial de la secretaría de Estado. Pero no fue así, y las cosas +tomaron para mí otro aspecto. Fui llamado por el oficial mayor de la +secretaría don Joaquín Anduaga, el cual me hizo presente que así él +como otros dos compañeros suyos que lo eran míos, don Mauricio Onís y +don Manuel de Aguilar, iban a separarse de la sociedad de la Fontana, +de la cual eran todavía socios, y que esperaban que yo hiciese otro +tanto, no solo por razones de lo llamado <i>compañerismo</i>, sino +también por otras de mucha mayor fuerza. Mi respuesta fue negarme +rotundamente a lo que se me pedía, y, como se me hiciese presente +cuán impropio era seguir yo sirviendo mi plaza en una secretaría +del despacho, y continuar siendo miembro de un cuerpo declarado ya +hostil al Gobierno, convine yo en que tal proceder sería malo y hasta +escandaloso, y que por lo mismo estaba yo dispuesto a hacer renuncia, +pero de mi empleo, y no del oficio de orador en la tribuna de la +Fontana. Cumplí en breve mi propósito, extendí mi renuncia en términos +un tanto impropios, y aunque respetuosos en la forma, todo lo contrario +en el fondo, y al cabo de ocho años largos de carrera, y tras de mis +servicios a una causa que entonces «de oficio» estaba declarada justa, +quedé reducido a la clase de mero particular, sin derecho a percibir +sueldo, porque aún no existía la clase de cesantes.</p> + +<p>Consumado hecho tal, en que mi fatua vanidad tenía no corta parte, +aunque también tuviesen alguna y no leve los principios a que quería yo +arreglar mi conducta, esperé <span class="pagenum" id="Page_343">p. +343</span>coger amplio premio de mi sacrificio en vivas y palmadas. +Subí, pues, en la noche del 6 de septiembre a la tribuna de la +sociedad, seguro de ser aplaudido, y ciertamente al principio excedió +la realidad a mis esperanzas, con ser estas muy subidas. Una salva de +aplausos tanto cuanto ruidosa, prolongada, me saludó al presentarme al +público, y yo, embargado el ánimo, enternecido, cediendo a un tiempo +a buenos y a malos afectos, iba a empezar mi discurso, del cual hube +de pronunciar algunas frases, justificando o ensalzando mi proceder, +cuando fui interrumpido de un modo inesperado, y tanto, que habría sido +en balde todo intento de proseguir mi arenga, si ya no me contentaba +con hacer el papel, sobre inútil a todo fin desairado, de quien, según +la frase vulgar, predica en desierto.</p> + +<p>El suceso que interrumpió mi oración fue haber coincidido con ella +un alboroto o motín de aquellos a que entonces comenzó a aplicarse la +voz de asonada, palabra rejuvenecida de nuestro vocabulario, donde +como anticuada figuraba, estando en desuso. A los gritos de viva la +Constitución y viva el pueblo soberano, que eran las aclamaciones +principales usadas en semejantes alborotos, hubieron de estremecerse +de placer mis numerosos oyentes, a los cuales, si eran gratas mis +declamaciones, era harto más agradable el tumulto, pues sobre ser más +animado que el discurso más vehemente, prometía tener efectos más +inmediatos y de superior importancia. En vano yo, influyendo en mí por +un lado la vanidad, pero también (séame lícito decirlo) por otro mi +convencimiento de que convenía más la oposición por medio de palabras +que por el de alborotos, traté de persuadir a mi auditorio de que con +oírme serviría mejor a nuestra causa común, que con lanzarse a excesos, +si no de los mayores, desde luego propensos a producir algunos de los +más graves.</p> + +<p>Cansado yo, y habiendo dejado vacía la tribuna, no <span +class="pagenum" id="Page_344">p. 344</span>hubo quien viniese a +ocuparla, entretenida la gente ociosa y bulliciosa con el alboroto de +las calles; de suerte que con mi malhadada y apenas comenzada arenga +se cerró el primer periodo de aquella sociedad de la que tanto se ha +hablado.</p> + +<p>Al día siguiente a la noche de que acabo de hablar, hubo una +acalorada sesión en las Cortes sobre los excesos de la noche anterior y +los de que ellos eran resultas. Habló Argüelles con alguna elocuencia, +con la razón de su parte, y no del todo con prudencia o tino, y los +de la oposición con escasa habilidad para defender su mala causa. +Mientras el Ministerio sustentaba la lid en las Cortes, hizo un alarde +ostentoso de fuerza en las calles, poblándolas de tropas, y en la +Puerta del Sol de cañones, a cuyo lado estaban los artilleros con +las mechas encendidas. En el Congreso fue completa la victoria del +Gobierno, y en las calles mal pudo conseguirla, pues no hubo asomo +de resistencia. Hablar en la Fontana en circunstancias tales era +imposible, por lo mismo que no podíamos hacerlo con templanza, ni sin +ella. Lo que hicimos los principales socios, esto es, los más activos, +fue meternos en una pieza de la casa en cuyo piso bajo celebrábalos +las sesiones, y acordar suspender estas por plazo indeterminado, +pero no sin hacer a manera de una protesta en términos violentos en +la esencia, aun cuando no lo fuesen en la forma. Se me encargó este +trabajo, le hice yo de prisa, y le leí a mis consocios, pero no acerté +a darles gusto, recayendo sobre mi obra muy general desaprobación +por muy diversas razones aparentes, y en verdad, por una común a no +pocos que la disimulaban, la cual era el miedo, porque a la fiera +amenaza del Gobierno recelaban que seguirían duros golpes. Me acuerdo +particularmente que, como yo en el desaprobado escrito dijese cosas +graves por lo fuertes, protestando que no las decía, hubo un socio +de pocas letras que expresó su extrañeza al notar la contradicción +entre lo que yo afirmaba <span class="pagenum" id="Page_345">p. +345</span>estando haciendo lo contraído, a lo cual respondió en mi +defensa otro socio «que el escribir es un arte, y que la contradicción +aparente en mí tachada era una figura retórica (la preterición)», lo +cual con todo no satisfizo. Vino, pues, a quedar cerrada la Fontana por +dos meses a lo menos, sin que los socios compensasen con excesos de la +pluma en un manifiesto el sacrificio forzado que hacían renunciando al +uso de la palabra.</p> + +<p>Pero cuando permanecíamos callados, estuvo a pique de llevarnos +a romper el silencio un incidente, el cual prueba que no teníamos +inclinación a obrar por medio de motines. Habían las Cortes votado +una ley suprimiendo gran parte de las órdenes monásticas, y el Rey, a +quien repugnaba dar su sanción a tal proyecto, se manifestó primero +dispuesto a negarla, pero después consintió en darla a trueco de +ciertas condiciones, y luego volvió a manifestarse resuelto a la +negativa. Entendida entonces la Constitución al pie de la letra, se +creía que con negar o conceder el monarca su sanción a un proyecto de +ley, nada o poco tenía que ver el Ministerio, siendo asunto propio +de la regia prerrogativa; pero aun así importaba a los ministros que +el proyecto de ley sobre monacales, aun no habiendo sido propuesto +por ellos, pasase a ser ley con la sanción real. En medio de esto, +o de algún ministro más ligero e imprudente que violento o pérfido, +o de empleados allegados a los ministros que creían complacer a sus +superiores o servirlos bien, aun contra su deseo en punto a los medios, +nació la idea de que convenía amedrentar al monarca, sacando de él por +el miedo una vez más lo que ya con frecuencia en los puntos de mayor +gravedad se había sacado. Para tan vituperable fin no dudaron quienes +a él aspiraban escoger medios nada buenos, pero oportunos; y como la +Fontana había conseguido inspirar a la corte terror a la par que odio, +a la Fontana apelaron quienes deseaban violentar la conciencia del +Rey compeliéndole a confirmar <span class="pagenum" id="Page_346">p. +346</span>con su sanción la ley sobre monacales. Difundiose de súbito +por Madrid a mediodía la voz de que a la noche había sesión en la +Fontana, excitose por varios conductos a los socios a que cesase +la suspensión voluntaria de hablar en su tribuna, hubo muchos que +acogiesen por buena tal idea y se prestasen a llevarla a efecto, y el +vulgo liberal, lleno de gozo, se preparó a acudir a un espectáculo para +él siempre entretenido, y que lo sería más si en él hubiese de hablarse +contra la persona misma del Rey en términos poco embozados. Pero a unos +cuantos socios no acomodaba de manera alguna servir de instrumento a +política tan torcida, lo cual sería por otra parte convenir en que +nuestra sociedad merecía la acusación que le hacían sus enemigos, +suponiéndola promovedora de sediciones. Así fue que, congregados en la +pieza en que habíamos acordado suspender nuestras sesiones cerca de dos +meses antes, ahora deliberamos si era conveniente abrirlas, y, si bien +no faltaron quienes opinasen por la afirmativa, prevalecimos los de +contrario parecer, y quedó la sociedad en su silencio. Por desgracia, +sirvió de poco esta determinación nuestra, pues llegó a Palacio la +falsa noticia de que en la Fontana estaba ya hablándose contra la corte +con gran calor, y ante un numeroso gentío igualmente acalorado, con lo +cual amilanado el Rey se allanó a dar la sanción que de él se exigía. +Cuál fue el resentimiento del monarca y los palaciegos, y qué efectos +estuvo a pique de tener, no es asunto de la relación presente: baste +en ella decir que la sociedad de la Fontana, lejos de prestarse a +promover un alboroto, se resistió hasta a abrir sus sesiones cuando a +hacerlo era provocada, y no fue, por cierto, culpa de los que en ella +figurábamos que, contra nuestra voluntad, sirviésemos de instrumento +con que, amenazado, el Palacio cedió al terror que le causaba nuestro +nombre, viéndose en esto que era peor nuestro concepto que nuestros +merecimientos; preocupación de entonces que hoy todavía dura. <span +class="pagenum" id="Page_347">p. 347</span>Pero si permaneció +muda la Fontana en el suceso que acabo de referir, no así cuando, +retirado Fernando VII al Escorial, trazó allí planes de derribar la +Constitución, y con escasa maña declaró su intento sin dar el golpe +que meditaba nombrando por sí, y sin anuencia de sus demás ministros, +para desempeñar el ministerio de la Guerra a una persona a todas luces +sospechosa. Estalló con esta en Madrid un motín que duró tres días, +consintiendo el alboroto los ministros, si bien, por lo mismo que nadie +se opuso a los bulliciosos, no pasó el desorden de ser una continuada +gritería en que abundaban voces injuriosas a la real persona.<a +id="FNanchor_70_70" href="#Footnote_70_70" class="fnanchor">[70]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_70_70" href="#FNanchor_70_70" class="label">[70]</a> +Los que no vivieron en aquellos días no tienen idea de lo que era +entonces una asonada. Lejos de causar terror, como los alborotos de +nuestros días, eran una verdadera fiesta. En vez de cerrarse las +puertas de las casas o las tiendas, todo estaba abierto y poblados de +gente los balcones. El motín se reducía a gritos acompañados de canto, +porque la revolución de 1820 fue en alto grado filarmónica. El grito +principal era viva el pueblo soberano; las canciones varias. La famosa +del <i>trágala</i> se usaba solo delante de las casas de determinadas +personas, y, por lo común, de noche como por vía de cencerrada.</p> + +</div> + +<p>Se abrió con este motivo la Fontana, y desde su tribuna peroraron +varios de los que solían lucir allí su elocuencia, y algunos más +que en aquella ocasión se estrenaron. Hablé yo también, y parecí +frío y poco digno de mi fama, porque eran horas aquellas de desacato +en el hablar, y yo no sabía llegar en la forma a la descompostura +generalmente usada entonces. Esto aparte, la Fontana en aquella +ocasión obró en consonancia con lo que pasaba fuera de su recinto, +pues ni excitó ni fomentó en gran manera el desorden, contentándose +con hacer en él un papel y no el primero. Quien más se desmandó fue +un don Santiago Jonama, hombre de gran talento y regular instrucción, +nada liberal desde 1814 hasta 1820, y hasta entonces poco grato a +los constitucionales, si bien figuró después entre los más <span +class="pagenum" id="Page_348">p. 348</span>extremados de su bando, +acarreándole sus violencias prisión y temprana muerte causada por +enfermedad contraída en su encierro. Este tal aludió a que era posible +que llegasen las cosas al caso de deponer al Rey, por lo cual, pasado +ya el tumulto, fue llamado por el jefe político y medio reprendido en +términos suaves. De los demás en ninguno hubo que notar, porque el +yerro o delito era de tantas personas y en tantos lugares, que se hacía +imposible no solo el castigo sino aun la censura.</p> + +<p>Después de estos sucesos (por noviembre y diciembre de 1820 y +al principiar 1821) tuvo la Fontana un eclipse. Estaba, bien puede +decirse, abierta de derecho; pero de hecho nadie hablaba en su tribuna. +Hasta no sé por qué causa la tribuna hubo de desaparecer por breve +plazo, siendo de notar que nadie la echase de menos. Si no había +recibido aquella sociedad un golpe, había sido acometida de un mal +funestísimo a un cuerpo de su clase, como lo es a los periódicos de +oposición violenta, y era que el partido en ella dominante había venido +a ser el del gobierno o ministerio, por lo cual no era posible hablar +desde aquella tribuna dando gusto a la muchedumbre. Entretanto, por +lo mismo que los llamados hombres de 1820 se habían avenido y unido +con los ministros, otras personas de diferente opinión, o cuyo interés +era casi contrario, se iban deslizando a una recia oposición, cuya +fuerza principal era que contaba con el favor palaciego y con el del +Rey mismo. Quiso este partido novel, que ni aun podía pretender ser un +bando de alguna influencia, usar también del arma de los discursos en +sociedad patriótica, sin conocer que arma tal no sirve para todas las +manos. Así es que formó una sociedad en el café de la Cruz de Malta; +pero según debía suceder, con poca feliz fortuna a la postre.</p> + + +<h3 title="II."><span class="pagenum" id="Page_349">p. 349</span>II.</h3> + +<p>Para lograr que comprendan los que poco saben de la historia de +España en 1820 por qué la sociedad patriótica fundada y abierta en el +café de la Cruz de Malta tuvo breve la vida y escasa la fortuna, aunque +en ella se habló con tanta violencia cuanto en donde más, indispensable +es decir a qué circunstancias debió su origen aquella malhadada reunión +y de qué clase de personas estuvo compuesta.</p> + +<p>Ofendido y no sin causa el Rey de haber sido engañado y compelido +por un terror sin motivo a dar su sanción a la ley de supresión de +monacales, se propuso vengarse de un agravio que le punzaba más porque +le lastimaba en su vanidad de sagaz y ladino. Buscó la codiciada +venganza por varias sendas; primero por una en que caminasen unidos +los llamados exaltados u hombres de 1820 con los amigos personales +del monarca, o digamos sus privados, contra los ministros, y después, +no siendo fácil llevar a cabo tal unión, por otro medio a él más +grato, cual era el de una conjuración que, si salía favorecida por +la suerte, acabaría a la par con la Constitución y los ministros. +Malogrose este último plan, y descubierta la trama, salvó al Rey su +inviolabilidad, pero la legal de que disfrutaba no alcanzó a ser moral, +por lo cual su persona quedó expuesta, no solo a acre censura, sino a +groseros insultos. Vuelto del Escorial, a donde había ido para llevar +adelante su empresa hasta darle cima, y regresando de allí, no por su +voluntad, sino llamado o constreñido por fuerza a la cual nada tenía +que oponer, fue a su entrada en la capital saludado con maldiciones +y denuestos, y estos últimos de la clase más soez, de lo que recibió +dolor y enojo superiores <span class="pagenum" id="Page_350">p. +350</span>a todo cuanto podrían haberle causado tentativas contra +su vida. De ello acusaba a sus ministros, y no sin razón, bien que +a estos servía de disculpa haberles sido imposible refrenar la ira +de los constitucionales sin dar a los enemigos de la Constitución un +grado no leve de fuerza; cuando estos ya la habían cobrado no corta de +resultas de haber sido maltratados los prohombres de la revolución en +los sucesos de septiembre. Haberse avenido los ministros con aquellos +a quienes dos meses antes habían mirado como a contrarios y castigado +como a inquietos, era otro acto que la corte calificaba de culpa, +aunque lo mismo habían querido hacer o aparentádolo los palaciegos con +plena aprobación del Rey mal disimulada. Había además un crecido número +de personas no palaciegas, que en las ocurrencias que causaron el +destierro de Riego y sus amigos habían abrazado la causa del ministerio +con calor, cebándose en los caídos, proclamándose constitucionales, +y calificando de facciosos a sus adversarios; en suma, ofendiendo +gravemente a unas personas y a un partido cuyo nuevo encumbramiento +veían con dolor e ira, viéndose ellos casi pasados a una oposición +de la cual no podían prometerse ventajas, ni aun siquiera sentirse +halagados por el aura popular que respiran por lo común con recreo las +oposiciones. Si entre tales individuos había algunos amantes sinceros +de la Constitución o de un gobierno libre, eran estos en número corto, +no señalados por su adhesión a la causa constitucional en los tiempos +pasados, y por lo mismo, o ya sospechosos a los liberales extremados, +o en situación en la cual era fácil hacer caer sobre ellos sospechas +de la peor clase posible. Contábase entre esta gente lo general de +los afrancesados, llenos de odio a los constitucionales de 1812, y +no sin alguna razón, si bien no la bastante, a justificar los medios +que empleaban para satisfacer su pasión rencorosa. Porque es cierto +que en 1820, con alguna injusticia y con ninguna cordura, <span +class="pagenum" id="Page_351">p. 351</span>los restauradores de la +Constitución, con raras excepciones, no habían escaseado insultos a +los malaventurados secuaces de José Bonaparte, cuyo crimen había sido +grave, pero en algunos acompañado de circunstancias atenuantes, y a los +cuales aconsejaba una sana política tratar como lo han sido en nuestros +días los servidores del Pretendiente. Provocados los maltratados, que +lo eran de palabra más que de obra, pero resentidos de la injuria +más todavía que del daño, y estrechando los lazos que los unía su +misma situación de excomulgados políticos, iban formando un partido +que buscaba en los anticonstitucionales aliados, yéndose poco a poco +desviando aun de la profesión de doctrinas un tanto liberales en que +solían ellos buscar y creían hallar la justificación de su pasada +culpa.</p> + +<p>Esta amalgama de personas vituperaba entonces la conducta del +ministerio por lo que llamaba vergonzosa capitulación con los que le +habían hecho guerra en septiembre, y a los cuales había vencido y +sujetado a merecida, aunque blanda pena. Pero escogieron para comenzar +su campaña los de la novel oposición el medio de formar una sociedad +patriótica, idea desatinada, de la cual, si lo pensaban bien, no +podían sacar provecho. No era la hora en que principiaron a poner por +obra su plan la más a propósito para sociedades patrióticas, si ya +no las hacían como lo que eran las de provincia, donde se reducían +las sesiones a explicar artículos de la Constitución, por lo común +disparatando, cosa que no bastaba para los auditorios madrileños, y por +esto era preciso que en una tribuna popular de la capital o se hiciesen +elogios de los ministros, lo que en reuniones tales no es sufrible, o +se hiciesen censuras oyéndolas con desaprobación cabalmente la gente en +lo general más inclinada a aceptarlas y aplaudirlas, porque no eran del +gusto de estas o no merecían su confianza los censores.</p> + +<p>Sin embargo, a los primeros discursos pronunciados en <span +class="pagenum" id="Page_352">p. 352</span>la Cruz de Malta acudieron +numerosos oyentes, y como los oradores en punto a doctrinas y a +invectivas contra el Gobierno nada dejasen que desear, ni aun +comparándolos con los de a la sazón muda Fontana, fueron oídos con +satisfacción y terminaron sus arengas entre vivas y palmadas. Pero +bajo la corriente a la cual cedían los aprobantes, dejándose llevar +por ella como incautos, había otra que impelía a mirar con reprobación +la oposición nueva. Los liberales antiguos, y aun la mayor parte de +los nuevos, descontando los del mero vulgo, comenzaron a murmurar de +la sociedad novel, sospechando la intención que la movía, convirtiendo +pronto en certidumbre la sospecha, y llevando a mal, como era y es +propio de la parcialidad que se dice o aun se cree amante de la +libertad, que otros hiciesen corte al ídolo de su culto y pretendiesen +ser por él favorecidos. De todo ello resultó caer la reunión de la +Cruz de Malta en pronto y completo descrédito entre los partidos +todos, condenándola unos por lo que sonaba ser, y otros por no ser +lo que sonaba. Despertose la idea muy natural de que convenía que +se hablase en la Fontana levantando altar contra altar, o, digamos, +contraponiendo el de la deidad verdadera al de la falsa, con lo cual +caería al instante la última resuelta en polvo. Presteme yo a llevar +a efecto tal proyecto, y lo hice de muy mala gana, porque acababa de +ser incluido entre los vueltos a sus destinos con ventaja, y además +aprobaba hasta cierto punto la conducta del Gobierno, quizá porque +desaprobaba la de sus contrarios, y, por el lado opuesto, sentía +afición a toda sociedad patriótica y llevaba a mal que les coartase la +facultad de hablar el Gobierno, del cual, si estaba yo satisfecho en +buena parte, no lo estaba del todo. Batallaban también en mi ánimo dos +principios encontrados, llevándome a sustentarlos pasiones diversas a +ellos conformes: no querer ponerme en guerra con un Gobierno del cual +había novísimamente recibido una merced, y, lo que era más, recibido +<span class="pagenum" id="Page_353">p. 353</span>otras iguales mis +amigos políticos, siendo esta señal de alianza contra un enemigo común, +y sentir repugnancia, por otra parte, o aparecer apóstata, aun cuando +no lo era, pues hablaría al cabo contra una sociedad de la clase de +las que yo admiraba, si bien compuesta de personas muy otras que las +de mi bando, o, dígase, de una sociedad en la cual apenas podía yo +culpar los hechos, pero en que juzgaba muy mal de las intenciones de +los oradores. Con todo, acudí a la Fontana, y como no estuviese allí +aún repuesta en su lugar la tribuna, peroré subido en una mesa, según +se hacía en el café de Lorencini. Mi discurso no fue ni ministerial +ni de oposición, porque inculpé malamente a los ministros, y afeé el +espíritu inquieto de los de la Cruz de Malta, sustentando el derecho +de hablar en público y condenando al Gobierno porque le coartaba o se +le declaraba contrario, pero insistiendo en que la oposición hecha de +palabra no debía provocar a sediciones ni alborotos. Poco efecto hubo +de hacer mi arenga, sucediendo otro tanto a la que en seguida hizo mi +amigo don Manuel Eduardo de Gorostiza. No recibí señal de desaprobación +de los ministros, aunque alguna merecía, ni de los de mi partido, no +obstante ser ellos a la sazón ministeriales. Los periódicos dijeron +que se había hablado en la Fontana, donde los oradores (señalándonos +por nuestros nombres) habíamos sostenido principios de orden, lo cual +fue hacernos favor, sin dejar de hacernos justicia. Nuestros pobres +rivales de la Cruz de Malta hubieron de callar, porque para seguir la +guerra por ellos declarada habían menester fuerzas muy superiores a las +suyas. Quedó, pues, triunfante la Fontana, y con ella el ministerio, el +cual la miraba, si como amiga, como una que lo era poco segura y no más +grata. Fue restablecida la tribuna, pero desde ella se hablaba poco y +con escasísimo efecto. Concurría yo, pero solo como oyente, distraído a +otras atenciones que la a que llamaban los discursos, dignos en verdad +de poca, porque, no siendo <span class="pagenum" id="Page_354">p. +354</span>la reunión de oposición, en sus efectos era nada. En medio +de ello (empezando enero de 1821) salí yo de Madrid y me trasladé a +Córdoba, a servir la intendencia de aquella provincia, con la que había +sido agraciado al expirar el anterior noviembre.</p> + +<p>En Córdoba se formó una sociedad, y, como debe suponerse, hablé +yo en ella, cosa que no cuadraba con la dignidad de mi cargo; pero +en aquellos días se reparaba poco en tal cosa. Mis discursos allí no +fueron demagógicos ni podían serlo, porque no eran de lucha entre +doctrinas o intereses opuestos y se reducían a alabanzas de la +Constitución, a explicaciones de artículos de la misma, o a justificar +reformas de las que entonces estaban haciendo las Cortes.</p> + +<p>Corriendo el año de 1821, separó el Rey de sus puestos a sus +ministros, y puso en su lugar otros, si bien muchos de ellos +constitucionales que habían dado pruebas de serlo, harto inferiores en +renombre a aquellos cuyos puestos ocupaban. El espíritu de inquietud +comenzó a dar muestras de sí, y, andando el tiempo y mediado el +año, la sociedad de la Fontana comenzó a ser por demás borrascosa, +según entendí entonces y ha sido fama luego. De sus excesos me hacen +responsable no pocos escritores de hoy, completamente ignorantes de lo +pasado en los días de que voy hablando; pero mi justificación es fácil, +pues no podía, estando en Córdoba, estar en una sociedad madrileña. Lo +cierto es que el jefe político de Madrid, Martínez de San Martín, mandó +cerrar la tal sociedad, excediéndose, en mi sentir, aun pensándolo hoy, +de las facultades que le concedía la ley vigente, pero procediendo con +acierto, si cabe acierto en no atenerse a la ley, porque la interpretó +estirándola, y la interpretación, aunque errónea, hubo al fin de ser +aprobada por las Cortes.</p> + +<p>Separado Riego del mando militar de Aragón, siendo su separación +bien merecida, coincidió, o poco menos, con <span class="pagenum" +id="Page_355">p. 355</span>el cerrar de la Fontana, haber varios +individuos, de ellos muchos socios y oradores en aquellas reuniones +turbulentas, que discurrieron pasear por las calles de Madrid como +imagen de santo en procesión el retrato del general objeto de la +severidad del Gobierno y del culto de los patriotas extremados, +haciéndole honores parecidos a los que a las santas imágenes hace +la Iglesia. Disgustó al Ministerio el proyecto, y salió una orden +prohibiendo ponerle en ejecución; pero tal orden o no fue sabida, o +no se tuvo por ajustada a la ley ni por acreedora a obediencia, y, +comenzada la procesión, tropezó esta en la calle de las Platerías con +un batallón de la Milicia nacional mandado por don Pedro Surra y Rull, +a la sazón del comercio de Madrid, el cual, habiendo intimado a los que +traían con pompa solemne el retrato que se retirasen y disolviesen, +y hallando resistencia pasiva, mandó embestir con ellos a bayoneta +calada; pero de tal modo, que la embestida no pasase de amago, porque +no preveía que hubiese quien a los suyos hiciese frente. Y fue así, +que los de la procesión, viendo venir sobre ellos a los milicianos, se +dieron a la fuga, dejando en el suelo la imagen objeto de su veneración +y obsequios, la cual fue recogida, y por lo pronto depositada (según +creo) en las casas consistoriales. Tanto los del partido vencedor +cuanto los del vencido en lid tan poco reñida, convinieron en dar a +aquel lance, más cómico que trágico, por nombre o apodo el de batalla +de las Platerías; pero no pocos escritores tildaron como horrible +exceso la conducta en caso tal observada por el Gobierno y sus agentes. +Alcanzó el golpe a la sociedad de la Fontana, cuyas puertas quedaron +entonces para siempre cerradas para otro fin que el servicio ordinario +de un café, pues aunque todavía hubo en Madrid una sociedad patriótica, +y por cierto no poco alborotada, fue otro el lugar donde se congregó, +y otros que los socios antiguos de la Fontana quienes en ella se +distinguieron.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_356">p. 356</span></p> + +<p>En tanto, continuaban en varias ciudades de provincias las +sociedades patrióticas; pero el hecho mismo de que continuasen +acreditaba no ser miradas como peligrosas por las autoridades.</p> + +<p>Sin embargo, podría decirse que la tolerancia de la autoridad +probaba poco en varias poblaciones, donde o estaba supeditada, o era +ejercida contra el Gobierno. Esto pasaba en Cádiz y Sevilla en los +últimos meses del año de 1821 en que estaban ambas capitales con las +dos provincias de ellas dependientes separadas de la obediencia al +Ministerio y a las leyes. Pero, aun allí y entonces, las sociedades +patrióticas o públicas no dirigían el movimiento que nacía de las +sociedades secretas dominantes en ambas ciudades y si a él coadyuvaban +era en corto grado y con escaso efecto.</p> + +<p>Así fue que en diciembre del aquí recién citado año, siendo yo +diputado electo por la provincia de Cádiz, y habiendo pasado a ella +con objeto de traerla con política artificiosa a la obediencia al +Gobierno y a las leyes, cuando me proponía valerme para mis fines de +la sociedad patriótica de aquella ciudad, supe que tal sociedad era +tenida en muy poco hasta por los hombres de opiniones más extremadas y +los más empeñados en que no cediese la loca resistencia o rebelión que +tantos males estaba produciendo. Era cabeza de la sociedad don Domingo +Antonio de la Vega, de quien he hablado bastante en otro lugar de estos +mis recuerdos, y participaba la reunión del disfavor con que estaba +mirado en Cádiz su presidente, o digamos, de la mala fortuna que a este +perseguía, a punto de no haber recaído en él premio alguno por los +notabilísimos servicios que había hecho a la causa constitucional en +los trabajos que, con grave peligro de quienes en ellos tuvieron parte, +la sacaron triunfante al cabo. Fui yo, con todo, una vez a la sociedad, +invitado a ello, y no pudiendo excusarme, hablé, y fui muy aplaudido +al oírme; pero en breve <span class="pagenum" id="Page_357">p. +357</span>fue muy censurado mi discurso por haber sido completamente +evasivo, pues ni una sola palabra dije sobre la gran cuestión +pendiente, la cual ocupaba todos los ánimos, y me ceñí a hablar de las +obligaciones que había contraído al ser nombrado diputado y de mis +propósitos en punto al modo de desempeñarlas. Era, con todo, tan corto +el valor que se daba a todo cuanto se decía o hacía en la sociedad que +aun mi proceder algo cauteloso, o, cuando menos, poco franco, si fue +con razón desaprobado, no me atrajo clase alguna de sinsabores, y eso +que no escasearon para mí en aquellos días, en la misma ciudad, y por +la causa que a todos tenía en ansioso empeño.</p> + +<p>Igual era, o quizá inferior en importancia a la sociedad de Cádiz, +la de Sevilla. No porque en la una y en la otra se oyesen sanas +doctrinas, pues sucedía a menudo lo contrario; pero se perdían en los +aires, sin dejarse sentir su influencia fuera del recinto en que se +celebraban las sesiones todas las perjudiciales ideas que desde sus +tribunas se predicaban.</p> + +<p>No hablé yo en la sociedad de Sevilla en dos o tres días que pasé +en el mes de enero de vuelta de Cádiz en aquella ciudad, reducida +ya con trabajo a la obediencia, así como lo había sido su compañera +en los anteriores excesos. También a mi paso por Écija asistí a la +sociedad que en ella había, a pesar de no ser capital de provincia, +pero sí población importante por su vecindario y su riqueza. Era común +entonces en España decirse que unos pueblos eran constitucionales y +otros no, y el de Écija estaba contado por de los apasionados de la +Constitución, y en alto grado. Pero su sociedad era pacífica, y en +ella se explicaban los artículos del Código sagrado (que tal nombre se +le daba entonces), con poco acierto en general, como se debía esperar +del corto saber de casi todos cuantos en ella peroraban; pero con +mucha paz y a satisfacción del auditorio, al cual servían aquellas +pláticas doctrinales profanas <span class="pagenum" id="Page_358">p. +358</span>de diversión, que, en una ciudad donde hay pocas, venía +bien por cierto. Aunque solo me detuve allí a hacer noche, como fui +a la sociedad no pude excusarme de hablar en ella, y dije algunas +trivialidades que me valieron buena cosecha de aplausos.</p> + +<p>Abriéronse en breve las Cortes de 1822 y 1823, y considerando +quiénes eran los diputados electos, había razón sobrada para presumir +que en ellas predominaría el partido dicho a la sazón exaltado. No +correspondieron del todo a las esperanzas o los temores las resultas, +pues en la primera legislatura del nuevo Congreso, variando la mayoría, +ya se declaraba por uno, ya por otro de los dos bandos que estaban +haciéndose cruda guerra. En la cuestión de las sociedades patrióticas +ganaron los moderados una victoria, desechándose una proposición en la +cual iba implicado que se abriese la de Madrid, porque se interpretaba +la ley vigente hasta aprobar la conducta del jefe político que la +había cerrado y mantenía cerrada. Con vergüenza confieso que fui yo de +parecer contrario al de la mayoría, durando aún en mí la afición a tan +perniciosas reuniones.</p> + +<p>Pero sobrevinieron los sucesos que señalaron el día 30 de junio +y los seis siguientes, concluyendo el 7 de julio en una agresión +violentísima del partido monárquico o absolutista, y una victoria +completa de los constitucionales. Del triunfo, al cual habían +contribuido los moderados, sacaron los exaltados todo el provecho, +cayendo en sus manos el poder a despecho del Rey, constreñido a escoger +de entre ellos sus ministros. Abiertas Cortes extraordinarias en +octubre de 1822, una comisión del Congreso, entre varias proposiciones +que hizo encaminadas a defender y sustentar la Constitución contra +los enemigos que dentro de España la combatían y desde afuera la +amenazaban, propuso que fuesen abiertas las sociedades patrióticas. Me +tocó hacer una nueva ley sobre ellas, y la hice sencillísima, y muy +arreglada a las buenas doctrinas, siendo su <span class="pagenum" +id="Page_359">p. 359</span>único defecto que, con ponerla en práctica +en las circunstancias en que se veía el pueblo español, se fomentaba +todo linaje de desorden y se imposibilitaba el remedio cuando +ocurriese.</p> + +<p>No tardó mucho en abrirse en Madrid una sociedad para que sirviese +de prueba de lo que era en su aplicación y uso la nueva ley. No +sirvió ya la Fontana, sin que sepa yo la causa, para teatro de nuevos +alborotos, como si fuese menester otro edificio cuya fama oscureciese +la del antiguo, por excederle en lo malo. Trabajaba ya entonces +una división más al no muy fuerte partido constitucional, pues los +exaltados, guiados por dos sociedades secretas, una de otra enemigas, +estaban en pugna no menos recia que la que ambos juntos habían tenido y +aun no cesaban de sustentar contra los moderados. El Ministerio tuvo, +pues, a su frente a los de la sociedad otra que la de que había salido, +y sus contrarios, como era natural, extremando las doctrinas favorables +al poder popular, le tachaban no solo de torpe, sino de tibio, +aplicándole el epíteto, común en aquellas horas, de <i>pastelero</i>. +La sociedad, junta en un salón del convento de Santo Tomás, hubo de +llamarse <i>Landaburiana</i>, tomando este nombre en obsequio a la +memoria del oficial de la Guardia Real don Mamerto Landáburu, asesinado +en la tarde del 30 de junio del año 1822 por los anticonstitucionales +de la misma Guardia. Acudí yo a ella como a campo de batalla donde +lejos de esquivar la lid la buscaba, seguro de la victoria alcanzada +entre aplausos. En efecto, en el primer día en que hablé en su +tribuna, como fuese el argumento de mi discurso declamar contra las +potencias extranjeras que a las claras estaban preparándose a romper +en hostilidades contra la España constitucional, salí de mi empresa +airoso, vitoreado como cuando más en ocasiones anteriores. Poco me duró +mi triunfo. Yo era amigo del Ministerio, impropio título para ganarme +aprobaciones en una reunión de la clase de la <i>Landaburiana</i>, +<span class="pagenum" id="Page_360">p. 360</span>en la cual la +sociedad de los comuneros, enemiga de la de que yo seguía siendo en +ella parte de las principales, contaba por representantes de sus +doctrinas e interés a la mayor parte de los oradores. Habló en ella el +anciano Romero Alpuente, vertiendo con su débil voz de viejo achacoso +máximas subversivas e incitadoras a toda clase de excesos, que si +bien proferidas con frialdad excesiva, y saliendo de hombre cuya +cabeza estaba cubierta de canas, producían efectos perniciosísimos. +Empezó a distinguirse en el mismo teatro don Juan Florán, muerto +poco ha titulándose marqués de Tabuérniga; joven entonces, de claro +talento y de instrucción corta, declamador hueco y teatral en sus +modos, pero propio para arengar a la muchedumbre ignorante. A estas +famas recién nacidas y crecientes intenté yo oponer la mía algo +antigua; pero con poco fruto, y en breve hube de conocer que no solo +quedaba y quedaría vencido en la lid, si a ella me arrojaba, sino +que me costaría suma dificultad hasta el intentarlo, impidiéndomelo +muestras de desaprobación próximas a ser insultos. Abandoné, pues, el +campo, y hube de retirarme aun del lugar destinado a los socios, y si +alguna vez concurría a la sociedad fue al sitio destinado a los meros +oyentes, desde el cual oía llover denuestos sobre mis amigos políticos +y sobre mi persona.<a id="FNanchor_71_71" href="#Footnote_71_71" +class="fnanchor">[71]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_71_71" href="#FNanchor_71_71" class="label">[71]</a> +Desde el lugar destinado al público solían mis amigos políticos +desmentir a los oradores. Una noche, el señor don Facundo Infante, +entonces diputado, como oyese que decían de mí una cosa falsa, +gritó «<i>es mentira</i>»; conmoviose el auditorio, pero no paso de +murmullo desaprobador su enojo. El orador desmentido no hizo más que +ratificarse, pero solo en parte, en lo que había afirmado.</p> + +</div> + +<p>No faltaban en aquella reunión los mueras y a alguno de estos se +agregaba mi nombre. Entre tanto iba haciéndose la sociedad turbulenta, +a punto de que amenazaba excitar a un motín, y, aunque era probable que +no pasasen de amenazas sus provocaciones, el Gobierno y sus parciales +no eran sufridos, no siéndolo partido alguno <span class="pagenum" +id="Page_361">p. 361</span>en España y menos entonces, y las +circunstancias habían venido a ser críticas sobremanera, despedazando +el Estado una guerra interior y viéndose venir una invasión de los +extraños. Pero la inexorable mal pensada ley, hija de mi locura más +que de la de otros, tenía atadas las manos a la autoridad, pues si +podía mandar cerrar la sociedad en la hora en que se desmandase, tenía +obligación de consentir que de nuevo se abriese, corrido brevísimo +plazo. En apuro tal, apeló el Gobierno a un recurso en que llegaba +a los últimos términos de lo ridículo su mal encubierta flaqueza. +Mandó reconocer la sala en que celebraba sus sesiones aquella reunión +turbulenta, y cuidó de que se declarase el edificio en mal estado, a +punto de amenazar ruina, por lo cual, celoso al parecer del bien de +los socios y del público, cuya concurrencia le hacía participante del +peligro, prohibió congregarse en lugar tan poco seguro. Bien era fácil +haber hallado otra sala, aunque menos espaciosa, donde seguir perorando +y alborotando; pero estaban cansados de la sociedad hasta los mismos +socios. Murió, pues, tan singularmente la sociedad <i>Landaburiana</i> +dejando de sí menos nombre que su antecesora, aunque en la historia de +nuestros desvaríos merecía ocupar un lugar prominente.</p> + +<p>Su fin fue el de las sociedades patrióticas de la capital, porque, +coincidiendo con él gravísimos acontecimientos, como fueron la +presentación de las notas de las potencias aliadas y la inminencia +de la invasión francesa, que pronto vino a ser un hecho, ocupaban +los ánimos mayores cuidados que el de prestar atención a vanas +declamaciones.</p> + +<p>Sin embargo, en las provincias no quedaron desocupadas las tribunas +populares. En el último tercio del año 1822, favoreciéndolas hasta no +corto grado el Gobierno, si bien hallando en ellas más contrarios que +amigos, daban entretenimiento a las poblaciones. De las de algunas +sé, pero confusamente, que fueron promovedoras no solo de desorden, +sino de excesos. Una hubo en Cartagena cuyo <span class="pagenum" +id="Page_362">p. 362</span>nombre descubre su mala índole, porque se +titulaba de los <i>virtuosos descamisados</i>, remedo este sustantivo +del de <i>sans culottes</i>, si bien, al copiar a nuestros vecinos, +pareció conveniente mudar la pieza de ropa, cuya carencia constituía +un mérito o un derecho a ser tenidos los asociados por modelos de +patriotismo. Por supuesto, cuadraba mal a semejante cuerpo el nombre +que llevaba y el epíteto con que se distinguía, por no ser en sus +miembros la virtud calidad muy común, ni dejar de llevar camisa +los que pretendían ser de suma pobreza, porque los verdaderamente +necesitados no son los que asisten a tales reuniones ni los que en +ellas predominan.</p> + +<p>Otras sociedades se distinguían por su inocencia. En la de +Córdoba, a ejemplo de otras, sintiéndose escasez de oradores y hambre +de discursos, se apeló al arbitrio de convidar al clero y a las +comunidades religiosas a que viniesen a la tribuna a hacer panegíricos +de la Constitución, y como no aceptar el convite pareciese peligroso, +acudieron clérigos y frailes a hacer el para ellos ingrato oficio de +predicadores profanos.<a id="FNanchor_72_72" href="#Footnote_72_72" +class="fnanchor">[72]</a> Cosa era que movía a risa oír a aquellos +infelices, casi todos ellos enemigos de la causa <span class="pagenum" +id="Page_363">p. 363</span>porque se veían obligados a abogar, decir +trivialidades que por lo común eran desatinos enormes, agregándose a la +mala voluntad visible en los oradores su ignorancia completa en punto a +las materias que trataban.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_72_72" href="#FNanchor_72_72" class="label">[72]</a> +En una excursión de unos días que hice a Andalucía a fines de febrero +de 1823, como hiciese noche en Andújar la diligencia en que yo iba +y se supiese ser yo uno de los pasajeros, me envió una diputación +la sociedad de aquella ciudad, la cual, sin ser capital, la tenía, +así como Écija, por ser población crecida y rica. Pero fue grande mi +extrañeza al ver al frente de los que me convidaban al vicario, a quien +yo por casualidad conocía por haber viajado con él en silla de posta +hasta Madrid en 1817, y porque en el viaje, hablando de un obispo de +Jaén que había sido liberal en 1813, se expresó el buen eclesiástico +en términos que le declaraban tan lejano de ser constitucional, cuanto +cabe. Pero el pobre señor cedía a las circunstancias, como otros de su +clase y opiniones. Por supuesto, fui yo a la sociedad y hablé como en +Écija. No era por cierto peligrosa al orden público aquella reunión, +pues era solo inocente, dando a esta palabra las varias acepciones que +es común darle.</p> + +</div> + +<p>Pero solía suceder con alguno de estos eclesiásticos, a quien, en +sentido inverso de un personaje de comedia muy conocido, no cuadraría +mal el nombre de fray Obediente Forzado, se deslizase un tanto a +mostrar desaprobación, si bien no de la Constitución, de su espíritu +y de varias doctrinas a la sazón predominantes, así como de leyes de +ellas emanadas, y entonces era grande la indignación del auditorio, +sin considerar que el malhadado orador, apremiado a hablar, había +de hacerlo, o contra su propia opinión en gravísimas materias, o +en parte contra los principios reputados santos en el lugar donde +predicaba. Por fortuna, fueron raros casos tales, y cuando ocurrieron, +no tuvieron efectos funestos a los oradores. En general los discursos +<i>constitucionales</i> de los <i>desafectos a la Constitución</i> +solo se señalaban por lo vacíos de ideas y por la insulsez a ello +consiguiente. Pero tales cuales eran bastaban para hacer pasar el +tiempo a los oyentes, que lo eran solo a medias, pues más debían ser +llamados concurrentes distraídos.</p> + +<p>Estas sociedades pacíficas vinieron a ser a modo de tertulias +públicas, en que el orador hacía a veces el papel de algún pobre músico +que toca o canta delante de un auditorio que le presta o poca atención +o ninguna. Yo hacía el papel de asistente a la de Córdoba durante el +mes de marzo de 1823 que pasé en aquella ciudad, y aun hablé en ella +una vez para oponerme al desmandado comunero Moreno Guerra, quien, +hablando de la próxima entrada del ejército francés invasor en nuestro +suelo, le pronosticó pronta y fácil victoria, moviéndole a tal aserto, +que vino a ser verdad, el mismo exceso de su furor de partido, pues +solo intentaba cebarse en los de la sociedad secreta su enemiga, a la +cual achacaba haber traído la guerra.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_364">p. 364</span></p> + +<p>Durante la estancia del Rey y las Cortes en Sevilla en la fatal +primavera de 1823, aún no sé si seguía allí abierta una sociedad +patriótica, pero el hecho mismo de no saberlo prueba que si existía, +era tenida en muy poco. No la hubo, y mal podía consentirse en el +siguiente verano en Cádiz, estando sitiada y combatida la plaza por +el ejército francés mandado por el duque de Angulema. Ni estaban a la +sazón los espíritus para echar de menos declamaciones vagas de tribuna, +siendo general el decaimiento llegado a ser postración, y si poseídos +algunos de furia intensa, precisados a no manifestarla, en parte por +temor a la autoridad, y en parte también por estar ciertos de que a +pocos lograrían comunicar sus pasiones furibundas, y porque sentían que +un furioso, cuando no causa terror, provoca a risa.</p> + +<p>Que las sociedades patrióticas causaron algún mal, aunque no al +punto que suele suponerse, y ningún bien, es cosa que hoy apenas hay +quien duda. Así es que, recién proclamada la Constitución de 1812 en +1836, de resultas de varias conmociones populares, y triunfante el +partido más extremado de esta época, los ministros de él salidos, +y que eran sus caudillos y representantes, se negaron a conceder +licencia para el establecimiento de una sociedad patriótica al uso +antiguo en Madrid, y si el haber habido quien esto solicitase prueba +que aquellas reuniones aún contaban con uno u otro aprobante, el hecho +de que no hubo un clamor pidiendo su resurrección, cuando todo quería +reponerse según estaba en 1823, acreditó que aquellos cuerpos un +tiempo tan famosos vivían en el recuerdo más para ser reprobados que +aplaudidos.</p> + +<p>En estos años novísimos ha habido, sin embargo, reuniones en que +se ha hablado ante un público numeroso sin que de ello haya resultado +el menor inconveniente. Pero las reuniones de ahora son para un punto +concreto, y versan sobre cuestiones en que la pasión toma poca parte, +no teniendo por tanto semejanza con las sociedades patrióticas <span +class="pagenum" id="Page_365">p. 365</span>que tanto dieron que hacer +y decir en los tres años y poco más en que estuvo la Constitución de +1812 establecida, pero no firmemente asentada en nuestro suelo. Que hoy +produjesen el efecto que en los pasados tiempos, es muy dudoso, siendo +lo cierto que si existiesen tendrían forma diversa de la que tuvieron, +y serían en algo, aunque no en mucho, diferentes las doctrinas que +en ellas resonasen. Pero estas son conjeturas ajenas del artículo +presente, en el cual solo ha querido darse un compendio de la historia +de aquellos cuerpos, compendio escrito <i>ad narrandum</i> y no <i>ad +probandum</i>, aunque de la narración bien pueden y aun deben sacar +datos en que fundar juicios los lectores.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch12"> + <p><span class="pagenum" id="Page_367">p. 367</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XII.</h2> + <p class="subh2 ws1">SOCIEDADES SECRETAS DE ESPAÑA DESDE 1820 A 1823.</p> +</div> + +<p>En anteriores trabajos he hablado, con ocasión de referir o explicar +cómo cayó un mal gobierno en nuestra patria, de la parte principal que +tuvo en derribarle una sociedad secreta. Posteriormente he escrito +en compendio la historia de las reuniones públicas apellidadas +sociedades patrióticas, que representaron importantísimo papel en el +drama de trágico fin de que fue España teatro, desde que fue en ella +restablecida la Constitución de 1812 por un acto de violencia, hasta +que la invasión de un ejército extranjero, favorecida por la parte más +numerosa, aunque, cierto, no la más respetable o ilustrada, del pueblo +español, la echó al suelo. Pero quizá no esté de más dar alguna noticia +de lo que la misma sociedad restablecedora de la Constitución hizo +mientras la ley política restablecida por sus esfuerzos se mantuvo en +pie, como también del nacimiento y creces de otra sociedad salida de +sus entrañas, la cual, su rival y aun su enemiga desde luego, cobrando +pujanza, vino a entrar en viva y enconada guerra <span class="pagenum" +id="Page_368">p. 368</span>con su madre; lid a la par ridícula y +funesta, que, si no trajo consigo el acabamiento de la Constitución, +debido a superiores causas, contribuyó a él en grado no corto. En +verdad, sin saber qué hacían las sociedades secretas en 1820, 21 y 22, +la historia de las cosas de aquellos días incurre en errores graves, e +induce con ello a equivocados juicios, siendo común achacar los efectos +a causas otras que las verdaderas.</p> + +<p>Mucho han dicho los pocos escritores que han tratado de un +periodo de nuestros anales en verdad nada glorioso, contra la fatal +y desvariada idea de que una sociedad, máquina usada para combatir y +derribar un gobierno, continuase en juego con la pretensión de dirigir +en conciliábulos secretos la conducta del que había puesto en pie. +Autoridad de tanto respeto como es la de don Manuel José Quintana +asienta en sus cartas a lord Holland que es absurda por demás la idea +de «<i>gobernar como se conspira</i>». Pero los censores, si bien lo +son con justicia, olvidan que hay malas consecuencias casi forzosas +de hechos de mala especie, y que el medio abrazado para acabar con +el despotismo del gobierno de 1819 hubo de ser vituperable aun a los +ojos de la gente juiciosa que aplaudía el para ellas buen fin a que se +había llegado por nada buen camino. Pretender que, jurada por el Rey la +Constitución, y establecido como gobierno legal el constitucional, se +hubiese disuelto por voluntad propia una sociedad ufana de su triunfo y +llena del conocimiento de su poder, es pretender una cosa justa, pero +apenas asequible.</p> + +<p>Sin duda erramos o pecamos gravemente quienes, en vez de disolver +la sociedad a que me voy ahora aquí refiriendo, atendimos no solo +a conservarla viva y en acción sino a extenderla y robustecerla, +y no fui yo de los que menos parte tuvieron en tanta culpa. Pero +hoy mismo, cuando lo confieso y de ello me arrepiento, no puedo +olvidar las razones no enteramente desatinadas que influyeron <span +class="pagenum" id="Page_369">p. 369</span>en mi conducta y en la de +otros mis compañeros en aquellos días. Que Fernando VII había jurado +la Constitución forzado a hacerlo, era evidente, a punto de no haber +quien lo negase; que los enemigos del recién entronizado sistema +político eran muchos y poderosos, no era menos notorio; que así no +podía considerarse la revolución como concluida, era opinión de muchos, +si bien no de todos, y aun los que lo contrario decían tenían trazas de +hablar, o quizá de juzgar, en su interior, más que guiados por la luz +de la razón, movidos por la fuerza de su buen deseo.</p> + +<p>Ahora bien: suponiendo la revolución detenida en su carrera, pero no +terminada, porque tenía a su frente amenazándola a la contrarrevolución +su enemiga, sin poderse evitar que de nuevo entrasen en pugna, convenía +que los constitucionales, no sobrados en número, tuviesen un orden +y arreglo interno por el cual estuviesen unidos con fuerte lazo. +Sucedía, como antes de romper la revolución, y en los actos que la +prepararon, que la curiosidad hacía sectarios a muchos que sin serlo +no habrían sido liberales ardorosos. Además el interés, no de la clase +del individual, sino el de partido, menos feo que el primero, aunque +también digno de reprobación, movía a los autores de la revolución a +desear ser fuertes, para afianzar la seguridad y lograr el aumento, +o cuando menos la conservación, de lo que habían ganado. Todo ello +valía poco mirado como argumento encaminado a justificar un acto +reprensible, pero quien no le dé valor ignora qué cosa es lo llamado +<i>capitulaciones de conciencia</i>.</p> + +<p>Al cabo, fuese o no disculpable, acaeció que la sociedad secreta +determinó seguir unida y activa, siendo gobierno oculto del Estado, +resuelta al principio a ser auxiliar del gobierno legal, pero llevada +en breve por impulso inevitable a pretender dominarlo, y a veces a +serle contraria.</p> + +<p>Poco varió la sociedad su planta antigua. Fue adoptado en ella el +sistema de representación o electivo. Madrid, <span class="pagenum" +id="Page_370">p. 370</span>como era natural, vino a ser la residencia +del cuerpo Supremo director o cabeza de la sociedad entera. Componíanle +representantes de los cuerpos llamados capítulos, constituidos en las +capitales de provincia, y compuestos de representantes de los cuerpos +inferiores repartidos en diferentes poblaciones, o en los regimientos +del ejército que los tenían privativos suyos, siendo de ellos a la +par con los oficiales uno u otro sargento, bien que en raro caso; +perniciosa idea esta última, que hizo suya, pero dándolo extensión, +andando el tiempo, la otra sociedad rival, con notable daño de la +disciplina.</p> + +<p>Estaba formado el gobierno Supremo oculto (si oculto puede llamarse +uno cuya existencia es sabida y nadie trata de encubrir) de personajes +de tal cual nota y cuenta, de estos algunos de los de la primera, +otros no tanto. Del primer ministerio constitucional a que dio nombre +Argüelles ni uno solo era de la sociedad, ni en el cuerpo director ni +en otro, hasta después de cumplirse el segundo tercio de 1820. Pero +tenía en el mismo cuerpo asiento el conde de Toreno, ilustre ya por +más de un título, si bien a la sazón mero diputado a Cortes, por no +haber aceptado una legación que le fue confiada. Estaba asimismo en +él don Bartolomé Gallardo, cuyo renombre había llegado a ser altísimo +al terminar la primera época constitucional en 1814 y cuya fama aún +no podía haber tenido el menoscabo que de allí a poco fue teniendo, +hasta llegar a la decadencia suma en que ha muerto oscuramente en vejez +bastante avanzada; concepto después sobradamente rebajado en lo tocante +a su valor literario, si bien con más injusta y aun loca exageración +avaluado en días anteriores. Predominaba, con todo, en el gobierno de +la sociedad, como en ella entera, el interés más que las doctrinas de +los hombres de 1820, los cuales comenzaban a llamarse así por lo mismo +que su interés iba siendo otro que el de los hombres de 1812.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_371">p. 371</span></p> + +<p>Hasta julio de 1820 (época en que se abrieron las Cortes primeras +del nuevo periodo constitucional), nada hacía la sociedad más que +extenderse, sin disentir del gobierno legal en punto alguno importante. +Pero habiendo el ministerio dispuesto la disolución del ejército +llamado libertador, resolvió la sociedad, por medio del cuerpo de su +director o autoridad suprema, oponerse a una disposición arreglada a +la justicia. Para lograr su intento apeló a medios harto dignos de +reprobación, pues no eran menos que los de una resistencia, la cual, si +bien había de comenzar por medios, aunque ilegales, pacíficos, no podía +parar sino en pésimo fin, ya se encendiese guerra civil, ya encendida +fuese la victoria del uno o del otro partido, ya, por último, hecha +pública la resistencia, viniese el gobierno a quedar vencido, quedando +con esto conculcadas las leyes. El plan era que el general del ejército +(cargo ejercido a la sazón por Riego, sucesor de Quiroga, al cual +excedía mucho en fama) representase contra la dispersión de la fuerza +de su mando, en vez de obedecer la orden que para llevarla a efecto +había recibido. Para dorar este acto de insubordinación, quitándole +su carácter puramente militar, habían de representar en igual sentido +varios cuerpos civiles, y entre estos la diputación provincial de +Cádiz, a la cual ni la razón ni aun las leyes de entonces daban derecho +para entrometerse en tal negocio. Pero estas peticiones unidas, +procedentes de un ejército cuyo alzamiento acababa de ser coronado por +la victoria, y al cual debía su existencia la nueva Constitución, y +de una provincia y ciudad constitucionales como por antonomasia, eran +retos más que súplicas, y quienes las usábamos como instrumento las +mirábamos como armas que habrían de darnos de seguro el triunfo. Salvó +a la patria de este peligro, pero no sin causarle graves males, la +súbita determinación de Riego, que, siguiendo el consejo de un canónigo +su hermano, célebre después por sus rarezas, y entonces enviado <span +class="pagenum" id="Page_372">p. 372</span>a traerle a la razón, por +el conde de Toreno entre varios y más que por otro alguno, se vino +del ejército, dando a su viaje el carácter de fuga, pues no tuvieron +noticia de su partida sus cómplices hasta después de estar él en +camino.</p> + +<p>La llegada de Riego a Madrid desbarató nuestro plan criminal, y +desde entonces, por algún tiempo, la sociedad secreta nada hizo sino +dejarse llevar por las circunstancias. De los pasos desatentados que +dio Riego durante su breve estancia en Madrid, lejos de ser consejera, +como fue entonces y aun es hoy común suponer, fue desaprobadora, pero +tímida y callada. Llevó, sin embargo, el cuerpo en algunos de sus +miembros el golpe merecido por su anterior y mal conocido exceso, pero +no merecido por los que se le achacaron, los cuales fueron pretexto +o motivo de la leve pena impuesta a los culpados, y de la más grave +del desconcepto en que se trató de ponerlos, y en parte se consiguió, +llegando a pasar por verdades averiguadas falsísimos cargos.<a +id="FNanchor_73_73" href="#Footnote_73_73" class="fnanchor">[73]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_73_73" href="#FNanchor_73_73" class="label">[73]</a> +Entre otras calumnias, corrió con valimiento la de que tenía la +sociedad formado un ministerio, que por un acto de violencia había +de ser sustituido al que existía. En el supuesto proyecto me tocaba +ser ministro de Estado. Aunque contaba yo treinta y un años de edad +y ocho de carrera diplomática, y había sido de los principales entre +los restablecedores de la Constitución, esta calumnia me ofendió, más +porque parecía una burla, que por lo infundada. ¡Tanto se distaba +entonces de hacer las rápidas carreras que después hemos visto!</p> + +</div> + +<p>La pena impuesta a unos causó en otros disgusto y hasta indignación: +nació de ello aumentarse la desunión entre los que componían el +gobierno oculto: se exacerbaron las pasiones, y vino a parar la +discordia en una proscripción, que, por fortuna, no pudo pasar de ser +expulsión de la sociedad de los que en ella eran minoría. Alcanzó tal +rigor a no menor personaje que el conde de Toreno, no aprovechándole su +renombre antiguo, <span class="pagenum" id="Page_373">p. 373</span>ni +su recién terminado destierro huyendo de la pena capital que, si +bien solo en rebeldía, le había sido impuesta. Igual suerte cupo al +intendente de ejército don Domingo de Torres, a pesar de su extremado +celo del bien y lustre de la sociedad, celo que se extendía a la +observancia de los ritos estimados por otros en poco. Algunos más +fueron los expulsados.</p> + +<p>Seguía en tanto la sociedad fría y desmayada. Era contraria al +ministerio; pero, como este se componía de hombres de altísimo concepto +entre los constitucionales antiguos, la oposición que se le hacía era +de parte de algunos hecha casi con repugnancia, y de parte de otros, si +con acrimonia y encono, con corta esperanza del triunfo.</p> + +<p>Pero con la división de los constitucionales iban cobrando aliento +el Rey y los parciales de Fernando, que lo eran del gobierno absoluto. +De aquí nacía irse arrimando al gobierno los más entre los antes sus +contrarios, en tanto que unos pocos, entre los cuales me contaba yo, +nos resistíamos a la reconciliación mientras no avasallásemos a los +que nos habían vencido y desconceptuado, guiándonos, ya ciego deseo de +venganza, ya razones políticas de más o menos peso.</p> + +<p>Así, cuando el Rey trató de negar la sanción al decreto de las +Cortes sobre supresión de los monacales, y cuando fue forzado a darla +por la amenaza de una sedición que en la sociedad de la Fontana había +de comenzar, pero que no comenzó, por no prestarse los socios a abrir +las sesiones por ellos voluntariamente suspendidas, el gobierno de la +sociedad secreta nada resolvió y nada hizo. Verdad es que Regato y yo, +ambos parte del actual gobierno, nos afanamos, y no sin éxito, porque +la Fontana siguiese cerrada y muda; pero nuestra conducta no fue ni +censurada ni aprobada por nuestros compañeros.</p> + +<p>Sin embargo, de allí a poco, cuando, irritado Fernando VII de +haber sido engañado y burlado al compelerle a <span class="pagenum" +id="Page_374">p. 374</span>dar la sanción al decreto que desaprobaba, +hubo de decir en privada conversación a alguno de sus fieles servidores +que se prestaría a avenirse con los llamados exaltados para hacer +guerra a sus ministros, y aun para sustituirlos con otros entre +los cuales hubiese constitucionales de los más ardorosos, llevada +al gobierno oculto la cuestión sobre si convendría o no entrar en +trato con la corte, fue resuelta por afirmativa, pero nos costó gran +trabajo ganar la votación a los que en ella triunfamos, no sin haber +de esforzarnos en gran manera para alcanzar el triunfo, y aun vimos +tal tibieza, recelo, y como pena en los aprobantes, que reputamos +desde luego muy difícil aprovechar nuestra victoria. Así fue que los +tratos seguidos con mutua desconfianza por parte de los palaciegos y +por la nuestra, oyéndose con poca satisfacción todo cuanto de ello se +iba dando parte mientras estaban pendientes, pronto concluyeron en un +rompimiento, siendo por otra parte verdad que la perfidia de la corte +justificó a los que de ella nada favorable a nuestros intentos se +prometían.</p> + +<p>En los alborotos que ocurrieron durante la residencia del Rey en +el Escorial, en noviembre de 1820, y con motivo de haber Su Majestad +nombrado un ministro de la Guerra sin consultar a los demás del +Ministerio, agregándose a ello ser el sujeto nombrado notoriamente +desafecto a la Constitución, y haberse descubierto al mismo tiempo una +conjuración cuyo objeto era el restablecimiento del gobierno absoluto, +poco tuvo que hacer el gobierno de la sociedad secreta para fomentar +el desorden que desde luego se manifestó en la capital y reinó en ella +durante tres o cuatro días. Su resolución formal por votación unánime +fue <i>dejar correr las cosas</i>. Corrían, en efecto, como torrente +impetuoso, contra la persona del monarca. No eran, como he dicho en +otros de estos mis recuerdos, los de la sociedad ni los apellidados +exaltados los más furiosos en aquellos días, pues los que pasaban por +moderados y ministeriales <span class="pagenum" id="Page_375">p. +375</span>se mostraban, si no en mayor grado, igualmente violentos en +la sociedad de la Fontana, y por las calles y plazas, hechas teatro de +un alboroto que, no hallando resistencia, no causó daños materiales o +inmediatos. Quizá no es fuera de propósito decir que en los groseros +insultos hechos al Rey a su entrada en Madrid de vuelta del Real Sitio, +solo tomó parte la gente soez o uno u otro loco, pero cediendo a propio +impulso y no a dirección alguna.</p> + +<p>Mas si el gobierno de la sociedad secreta no fue excitador ni aun +siquiera causador de los desmanes de aquellos momentos, no se descuidó +en punto a aprovecharlos, pues lo hizo celebrando con el Ministerio una +concordia como entre potencia y potencia.</p> + +<p>Verdad es que el Ministerio había mudado en aquellos días en parte +en su conducta, en otra parte en su composición. Al ministro de +Ultramar, don N. Porcel, había sucedido don Ramón Gil de la Cuadra, a +la sazón ni enteramente moderado, ni exaltado, pero con algo del uno +y del otro carácter, y además de la sociedad secreta, aunque no del +cuerpo supremo de la misma, sino de otro de los inferiores, en el cual +estaba compensado lo inferior de su categoría con lo distinguido de +las personas de que estaba compuesto. Como estuviese asimismo vacante +el ministerio de la Guerra, fue nombrado para desempeñarle el ilustre +general de marina don Cayetano Valdés, el cual no era exaltado, pero +había hecho actos de tal; honradísimo caballero, así como militar +valiente, y en quien concurría la circunstancia de ser pariente +lejano de Riego. Ambas cosas facilitaron la avenencia poco menos que +generalmente deseada. Pasaron los militares desterrados a ocupar cargos +importantes, y a mí me cupo una suerte parecida. Fue muy censurada +esta capitulación, pero los censores afeaban más la conducta de los +ministros que la nuestra, suponiéndola para ellos humillación y para +nosotros victoria.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_376">p. 376</span></p> + +<p>Para hacer constar mejor la paz restablecida entre los de la +oposición, que eran de la sociedad, y los ministros y amigos de ellos, +volvieron al cuerpo director o gobierno oculto los que de él habían +sido excluidos, pero con una u otra excepción, y entre estas la +notabilísima hecha de Toreno, a quien no alcanzó nuestra amnistía. Sin +duda contribuyó a tal rigor el valor político de tan digno personaje, y +haber él tratado con desprecio la como pena que le había sido impuesta +sin previo juicio. Así, cuando Argüelles y Valdés entraron en la +hermandad, quedó separado de ella para siempre el digno amigo de ambos, +que era hermano antiguo.</p> + +<p>Lo cierto es que la sociedad secreta se declaró amiga y auxiliar +del Ministerio, y siguió siéndolo hasta la caída de este en marzo de +1821. Se prestaron Argüelles y Valdés a entrar en la sociedad, y así +lo hicieron, pero sin ser del cuerpo su director supremo, sino del +inferior de que seguía siendo parte su colega Gil de la Cuadra. Debe +añadirse que ni uno ni otro fueron <i>hermanos</i> muy celosos, aunque +no fuesen infieles, y que antepusieron siempre, como debían, su oficio +de altos empleados y de ciudadanos al de socios.</p> + +<p>No a toda la sociedad fue grata la reconciliación con los ministros. +En el cuerpo su director se mostraba muy descontento el después +celebérrimo Regato, o ya hubiese empezado a ser traidor a la causa +constitucional, o ya estuviese vacilante y jugando juego doble, o solo +alimentase su odio sin objeto fijo todavía, habiéndole posteriormente +empujado las circunstancias y su falta de honradez a la infame conducta +que siguió, la cual le ha dado tan merecida mala fama. Ni era único +en su modo de pensar, porque en los socios o hermanos de inferiores +categorías no escaseaban, aunque no abundasen, quienes en su opinión +coincidían.</p> + +<p>En febrero de 1821 (ausente yo de Madrid por estar <span +class="pagenum" id="Page_377">p. 377</span>sirviendo la Intendencia +de la provincia de Córdoba), se sublevaron los guardias de la Real +persona (vulgarmente dichos de Corps), tal vez forzados a hacerlo por +habérseles hecho groseros insultos. Acudió a reprimir la sublevación +el Gobierno, y lo llevó a efecto; pero fue acusado con poca razón de +tibieza y aun de contemplaciones con los sublevados. Es lo cierto que +en la indisciplina civil y aun militar de aquella época, no pocos +de los que se precipitaron a oponerse a la sublevación obraron como +de <i>motu proprio</i>, más que como obedientes a orden superior +de legítima procedencia, y que la ejecución de lo dispuesto por +el Gobierno hubo de resentirse de tal circunstancia. Los que por +exceso de celo, haciendo más de lo que les era mandado, merecieron +ser tachados de cierto linaje de desobediencia, quedaron por demás +descontentos cuando vieron, si no desaprobada, tibiamente aprobada su +conducta. Regato y algún otro abrazaron la causa de estos quejosos, +siendo probable que al hacerlo solo vieron con gusto llegada la +hora de un rompimiento, de ellos mucho antes ardientemente deseado. +Desprendiéndose del tronco de la sociedad antigua, fueron estos a +fundar otra nueva, si al principio pobre y con pocas apariencias de +medro, no muy tarde robusta y poderosa, tal que, si la catástrofe que +acabó con la Constitución y con todo linaje de liberalismo, y aun de +libertad, no hubiese sobrevenido, compitiendo con la sociedad madre, +habría llegado a oscurecerla y tal vez a destruirla.</p> + +<p>Dio nombre y correspondiente forma, o fórmulas, a la novel sociedad +secreta (si es que de secreta merecía con exactitud el nombre) una +idea de don Bartolomé Gallardo. Este escritor afectadísimo, político +violento más que atinado o agudo, se distinguía por su afición ardorosa +a las cosas de su patria y lengua. La sociedad en que él tenía un +puesto de los superiores en categoría, aunque en ella no ejerciese +grande influencia, había tomado de una antigua <span class="pagenum" +id="Page_378">p. 378</span>y extranjera nombre y ritos. Bien es +cierto que de la del mismo nombre en otros pueblos se diferenciaba +notablemente, por ser una asociación puramente política y concretarse +a los negocios del país donde estaba establecida, y que al ritual y +planta y arreglo de las de su clase en tierras extrañas había añadido +algo peculiar de España y del oficio que en su patria ejercía. Pero +todo ello aun parecía poco a Gallardo, resuelto a españolizar más +los nombres y símbolos de la que era propiamente una asociación de +españoles constitucionales o liberales. Para su intento había vuelto la +atención a la época de la guerra de las comunidades de Castilla, traída +a la memoria de los españoles con ideas de amor y veneración a quienes +en ella figuraron sustentando la parte del popular por la oda de +Quintana a Juan de Padilla, y por la tragedia de Martínez de la Rosa, +cuya heroína, que le da título, es la viuda del mismo famoso personaje. +De aquí nació un plan de crear en la sociedad secreta grados y dictados +que variasen los en uso o se les sustituyesen, tomándolo todo de lo que +habían sido los comuneros.</p> + +<p>Tal idea de Gallardo, comunicada por él en conversaciones +particulares, hubo de dar golpe y de agradar a quienes proyectaban una +asociación entre secreta y pública, cuya índole y apariencia fuesen +propias para captarse voluntades y encontrar secuaces, particularmente +en el vulgo. Diéronse, pues, los nuevos sectarios el nombre de +comuneros, siendo en el uso común más corriente apellidarse hijos de +Padilla; y llamaron a sus sociedades particulares <i>Torres</i>. A +esto añadieron varios dictados de los cargos de la secta, insignias, +ritos; todo ello en parte remedo, pero asimismo variación, de los +usos y formas del cuerpo de que se separaban. Uno u otro nombre de +personaje distinguido contribuyó desde luego al lustre e importancia +de los comuneros. Ocupaba entre ellos uno de los primeros puestos +Regato, de no corto poder e influjo todavía <span class="pagenum" +id="Page_379">p. 379</span>en los negocios, y de gran crédito entre los +liberales más extremados, no obstante ser escasos sus merecimientos, +aunque fuese de ingenio vivo y sutil y de extraordinaria audacia y +travesura. De mucho más valor era el joven, a la sazón brigadier, +don José María Torrijos, de quien tanto va dicho en otra parte +de estos recuerdos. Movió a Torrijos a entrar en los comuneros, +además de su natural fogoso, estar descontento del Gobierno legal y +también del secreto de la sociedad antigua, porque en la represión +del levantamiento de los guardias de Corps había hecho más que otro +alguno, y por ello había sido si no reprendido, poco menos. También +fue comunero y llegó al puesto más alto en la sociedad el brigadier +Palarea, en la guerra de la Independencia acreditado, pero en su +clase culto, guerrillero, y en las Cortes, a la sazón juntas, orador +de la oposición, si bien hablaba con más ardor y celo que elocuencia +o tino. Andando el tiempo, y no pasando mucho, contaron en su gremio +los hijos de Padilla al general Ballesteros, hombre que, a pesar de +su corto entendimiento, había alcanzado grande fama en la guerra de +la Independencia, y que desde 1815, época en que fue ministro de la +Guerra bajo el rey absoluto, en días de sañuda persecución de los +constitucionales, había seguido una conducta vacilante y dudosa, y, a +pesar de ello, privaba sobremanera con los liberales más ardientes; +ejemplo este, no raro, de sujetos que, aun sin el talento de ser +arteros, consiguen medrar y tener concepto en diversos y aun opuestos +bandos. Adquirió desde su entrada en el gremio de los de la misma +comunión política cierto puesto como de maestro y personaje venerado, +el anciano Romero Alpuente, cuyo renombre de magistrado desinteresado +mal podía encubrir sus malísimas calidades; fríamente violento y +predicador de la anarquía, que se valía de medios torcidos para recoger +aplausos de la gente más baladí. También, como se debía suponer, +pasó a militar en las filas <span class="pagenum" id="Page_380">p. +380</span>comuneras Moreno Guerra, el cual (según le he pintado en +otros de mis recuerdos anteriormente publicados)<a id="FNanchor_74_74" +href="#Footnote_74_74" class="fnanchor">[74]</a> parecía como +naturalmente llamado a tal milicia por la clase de su instrucción, por +los hábitos de su vida política y hasta por su misma persona física y +lo general de su porte y modos.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_74_74" href="#FNanchor_74_74" class="label">[74]</a> +En los artículos cuyo título es <i>Cómo cae un mal Gobierno</i>. +Al escribir lo que va arriba, difícil es no tropezar en uno de dos +escollos: o el de repetir lo dicho en otro lugar, o el de citarme a mí +propio apareciendo presumido.</p> + +</div> + +<p>También figuró y mucho en la comunería, sin mayor mérito que el +de una osadía e inquietud a que pocos podían llegar, el diputado a +Cortes don Francisco Díaz Morales, oficial de artillería comprometido +en una conjuración en los días de la monarquía absoluta, y por ello +condenado a muerte, aunque, suspendida por largo plazo la ejecución +de la sentencia, logró, a la par con la libertad, el concepto de +víctima ilustre cuando vino a triunfar su causa; de ilustre familia +cordobesa, pero inclinado a mezclarse con la plebe, no obstante su +educación en el real colegio de Segovia; padrino de todo alboroto y +de todo alborotador,<a id="FNanchor_75_75" href="#Footnote_75_75" +class="fnanchor">[75]</a> y hasta con un matiz como de locura que hacía +menos criminales sus malos hechos; persona que murió ha poco tiempo +en indigencia absoluta, habiéndose apelado a la caridad pública para +que una suscripción le diese el sustento y abrigo necesarios, y siendo +su desgracia tal, que le sobrevino la muerte al llegarle el tal cual +alivio de su miseria.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_75_75" href="#FNanchor_75_75" class="label">[75]</a> +Entre otros, había apadrinado a principios de 1821 al después famoso +Bessieres, que había sido condenado a muerte en Barcelona por tener +parte en una conjuración republicana. No fue, como es notorio, +ejecutada la sentencia, empeñándose los más ardorosos y extremados +liberales por salvar al que estimaban su caro hermano, el cual vino a +ser campeón del absolutismo.</p> + +</div> + +<p>Este último personaje, muy dado al cosmopolitismo, trasplantó +a España vástagos de otra sociedad extranjera que procuró enlazar +con la de los comuneros; pero el vástago, <span class="pagenum" +id="Page_381">p. 381</span>si prendió, no echó raíces ni medró a punto +de figurar notablemente en un terreno ocupado ya por producciones +del suelo propio. Fue así que, recién nacida la sociedad de los +comuneros, ocurrió caer de súbito la Constitución española en +Nápoles y el Piamonte, que, proclamada en el reino aquí nombrado en +primer lugar, había vivido allí algunos meses, y siéndolo igualmente +en la Italia Septentrional solo existió en ella algunos días, de +lo cual resultó haber de huir del suelo patrio los liberales más +comprometidos, y acudir a España, donde encontraron, como debían +esperar, cariñoso y aun fraternal acogimiento. No se mostraron, por +cierto, ingratos los así favorecidos, pues, lejos de serlo, declaraban +que en nuestro suelo habían hallado segunda patria; pero la misma +circunstancia de vivir con los españoles como hermanos los llevaba, +sin mala intención, a mezclarse muchos de ellos más de lo justo en +los negocios de su nueva familia. La revolución de Italia había sido +obra de una sociedad secreta, desde 1817 o 12 establecida en su suelo, +y conocida con el dictado de la de los carbonarios (o carboneros), +la cual se había dilatado por Francia, donde la sociedad masónica +era instrumento muy conocido y gastado, y por lo mismo, para fines +políticos inútil enteramente. Hubo, pues, también en España <i>ventas +de carbonarios</i>, pero en corto número y con flaco poder, siendo Díaz +Morales uno de los que trataron de fomentarlas. Andando el tiempo, y ya +al empezar 1823, aspiraron los carbonarios a salir de su oscuridad o +insignificancia, como pegándose a los comuneros más violentos y obrando +a la par con estos; pero nunca llegaron a merecer mucha atención, y aun +una u otra fechoría que discurrieron no alcanzó a darles siquiera un +grado mediano de mala fama.</p> + +<p>Grande fue la indignación en la sociedad primitiva al ver desgajar +de su tronco aquella rama y plantarla como destinada a ser árbol rival +del antiguo destinado a hacerle <span class="pagenum" id="Page_382">p. +382</span>sombra, y desde luego a desacreditarle, porque su descrédito +justificaba el nuevo plantío, suponiéndole necesario para dar a los +liberales mejor sombra y nutrirlos con más saludable fruto. Lo en parte +singular fue ver entre los más furiosos anticomuneros a Gallardo, a +quien por sus antecedentes y conducta habría parecido natural ver +alistado en el gremio de la gente más extremada y violenta, y del cual +debía presumirse que se dejase llevar por los nombres castellanos algo +autorizados de la novel asociación; pero se indignó sobremanera de ver +como que se apropiaban su invención, y, pudiendo en él más lo literato +que lo político, miró solo a los nuevos asociados como a plagiarios, +les achacó que al robarle sus ideas se las habían desfigurado por no +comprenderlas bien, y dio suelta contra ellos a su natural de hombre +vano y acre en demasía.</p> + +<p>No correspondió la novel asociación con odio manifiesto al de que +era objeto, porque se sentía débil aún y conocía que debía ser modesta +y reservada, aspirando solo a cobrar fuerzas y destinando las que +cobrase a una guerra contra su rival, pero difiriéndola para tiempo +oportuno.</p> + +<p>La caída del Ministerio en que figuraba en primer término Argüelles, +fue dolorosísima para la sociedad antigua, que durante cuatro meses +había estado con él en unión estrecha, contentándose con ser su +auxiliar, y no aspirando a dominarle, como hizo año y medio después con +un ministerio nacido de su seno. Los comuneros que acababan de nacer +no eran muy adictos a los ministros caídos, pero aparentaron serlo, +y se excedieron en sus demostraciones de enojo por el acto que los +derribó, mirando en él una ocasión de mostrar su celo para descubrir +conjuraciones y conjurados.</p> + +<p>Corría en tanto el año de 1821, no exento de turbulencias ni de +sublevaciones realistas, pero amenazando con males superiores a los que +ocurrían, los cuales eran pronto remediados, o sobresanados.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_383">p. 383</span></p> + +<p>Pero en otoño del mismo año tomaron los negocios un aspecto y sesgo +pésimos, no tanto por hechos de los enemigos de la Constitución, +cuanto por disensiones entre sus amigos. Habiendo cometido Riego actos +de enorme imprudencia como capitán general que era de Aragón, fue +separado de aquel mando por el Gobierno; disposición justa, pero que +tenía la desgracia de ser grata al Rey, lo cual, sobre otras razones, +era una poderosísima para que pareciese injusta, y aun atroz, a los +liberales conocidos por el distintivo de exaltados. Hubo en Madrid +conatos de sedición que fueron reprimidos. Entretanto, circulaba +por las provincias la idea de que el Gobierno supremo, dócil por +demás con la real persona y con toda la corte, iba a consentir en el +restablecimiento del poder absoluto, o en algo poco menos. En todos los +conventículos de la sociedad antigua, a la sazón en el apogeo de su +poder, era tal el pensamiento dominante.</p> + +<p>En ninguna parte de España eran los constitucionales más numerosos, +ni contaba la antigua sociedad secreta con más poder, así por el número +como por la calidad de quienes la componían, que en la ciudad de +Cádiz. Los comuneros, escasos en número, y apenas contando con persona +alguna de tal cual valía, eran casi nada en un lugar teatro donde la +otra sociedad poderosa había llevado a cabo el restablecimiento de +la Constitución, siendo de todos sabido que era obra suya. Y lo fue +también, y casi exclusivamente, el proyecto concebido en los días de +que voy ahora aquí hablando, y llevado a ejecución hasta cierto punto +de levantar bandera contra el Gobierno constitucional en nombre de la +Constitución misma.</p> + +<p>No fue consultado para el intento el gobierno superior establecido +en Madrid. Al revés, procedieron los de Cádiz ocultándole su proyecto, +y hasta fue tildado de delación algún paso dado para que, conocido en +la capital el daño que amenazaba, se atajase o previniese por las vías +de <span class="pagenum" id="Page_384">p. 384</span>consejo cariñosas +y fraternales, por las cuales únicamente podía proceder un cuerpo falto +de fuerza material, y que, aun si la hubiese tenido, no habría querido +emplearla.</p> + +<p>Al cabo la semirrebelión estalló y se comunicó a Sevilla, siendo +también allí de la misma sociedad la dirección, así como lo fue el +origen del levantamiento.</p> + +<p>Entonces el gobierno de Cádiz estuvo en la sociedad apenas +disimulado. Los que no eran de ella sabían su existencia, se mostraban +prontos a prestarle obediencia, averiguaban ansiosos lo que en ella se +trataba, y esperaban para cumplirlo a saber lo que se resolvía.</p> + +<p>En medio de esto, el cuerpo llamado Capítulo de Cádiz, al cual +obedecía, las sociedades inferiores de la provincia, inclusas las de la +misma ciudad, numerosas y acaloradas, se veían en situación de notable +apuro. Muchos de aquel cuerpo habían atizado el fuego que veían con +pena y terror crecido hasta ser incendio que amenazaba gravísimo daño. +La autoridad suprema de Madrid había disculpado más que aprobado los +hechos de las de Cádiz y Sevilla, y, si nada afecta al Ministerio, +ni aun a la mayoría de las Cortes, que solo era semiministerial y +solía variar, tampoco veía sin horror que fuese a encenderse una +guerra civil entre los constitucionales. Los enemigos de estos se +mostraban al doble satisfechos, porque el desorden les daba motivo a +censurar un estado de cosas que tan malos efectos producía y en que +eran desatendidas impunemente las leyes, y porque esta misma confusión +les daba juntamente materia a la censura, y fundadas esperanzas de +triunfo. Pero en el mismo Capítulo había hombres obcecados resueltos a +llevar las cosas adelante hasta a una situación de rebelión completa, +mientras otros procuraban traer una avenencia que no dejaba de ser +dificultosa. En las juntas inferiores era lo común estar por los +pareceres más violentos, influyendo en esto varias razones: fanatismo +<span class="pagenum" id="Page_385">p. 385</span>nacido de escasa +ilustración en algunos, temor en otros por creerse comprometidos por +los pasos primeros dados en la carrera de la rebelión, y ambición o +interés en un gran número, que esperaban de la guerra civil ascensos y +otras ventajas, porque comenzaba a asomar la idea, llevada después a +extremos a resultas de verla realizada, de que sembrando o fomentando +las revueltas se coge buena cosecha de grados y honores. Y si bien las +Cortes, en dos resoluciones que se contradecían, habían a la par dado +apoyo al Ministerio y declarádosele enemigas, aprobando con esto último +el quebrantamiento de las leyes que como por fórmula en su primera +resolución sustentaban, ni aun esto alcanzó a traer a la sumisión a la +parte más crecida de los rebelados en Cádiz y Sevilla, muy numerosos en +la primera ciudad, y escasos en número en la segunda, pero dominantes +en ambas.</p> + +<p>Tal era la situación de las cosas en Cádiz al terminar 1821, +gobernando allí la sociedad secreta, a la cual obedecía, sin ser de +ella, el gobernador militar y político; hombre honradísimo, hasta +virtuoso, de mansa condición, deseoso del bien, y pesaroso del papel +que estaba representando por sentir que con su conducta evitaba mayores +males.</p> + +<p>Me tocó en aquellos días, en que acababa de ser elegido diputado +a Cortes por la provincia de Cádiz, pasar a aquella ciudad desde la +de Córdoba en que estaba residiendo, porque había estado sirviendo en +ella mi empleo de intendente. Había yo sido de los desaprobadores del +pensamiento de resistir al Gobierno legal; pero empezada, contra mi +deseo no encubierto, la guerra entre los exaltados y los moderados, +por cálculo político no desacertado, aunque de mala especie, me +había puesto de parte de los primeros, y bullía en su favor, porque +preveía que, si triunfando el Ministerio triunfaba con él la ley, +infaliblemente los anticonstitucionales, unidos a la sazón con los +ministeriales, <span class="pagenum" id="Page_386">p. 386</span>pronto +se sobrepondrían a sus compañeros, y deshaciéndose de ellos y de la +Constitución, recogerían todo el fruto de la victoria. Salí, pues, para +Cádiz lleno de pena, descontento aun de mí mismo, incierto sobre cuál +sería el modo de pensar de mis amigos políticos, de los cuales había +disentido al desaprobar yo el proyecto del rompimiento, y deseoso de +encontrar términos de avenencia, si bien con poca esperanza de ver +mi deseo logrado. Pero, llegado que hube al pueblo de mi nacimiento +y también de mi amor, cabeza de la provincia que me había elegido +diputado a Cortes, encontré que mis amigos, con rara excepción, +deseaban ya la paz, viendo cuán funesta sería la guerra. Había con +todo dificultades enormes que vencer para reducir a la obediencia a +los que habían sacudido el yugo y querían sustentar con la fuerza +su desobediencia. En dos semanas que pasé en Cádiz apenas salí del +Capítulo, casi constituido en sesión permanente. Debo decir que pocos +días de mi larga vida han sido más amargos, aunque en ella hayan +abundado horas de amargura. Los singulares medios por donde llegamos +por lo pronto, pero no de buena manera, al fin apetecido merecen una +relación circunstanciada en la cual se dé a conocer qué eran aquellos +días.</p> + + +<h3>II.</h3> + +<p>Si era el Capítulo de Cádiz la única autoridad real y verdadera de +aquella provincia, era una autoridad supeditada por los que de ella +dependían. Así es que no osaba tomar resolución alguna, disimulaba, y +cuando se aventuraba a dar un paso adelante en la carrera por donde los +que en él eran el mayor número querían llevar las cosas, al punto se +veía precisado a detenerse y aun a retroceder, <span class="pagenum" +id="Page_387">p. 387</span>si no en la realidad, en la apariencia. +Hasta con la minoría del mismo Cuerpo se veía la mayoría forzada a +guardar contemplaciones, que eran actos de condescendencia. Verdad +es que los frívolos pretextos con que se cohonestó el primer acto +de resistencia estaban desvanecidos; que habían intervenido en el +negocio las Cortes, y en dos votaciones, en no corto grado, si ya no +enteramente contradictorias, se habían declarado contra los ministros, +aunque condenando a los semirrebelados, y mandándoles sujetarse a las +leyes y al Gobierno, y (lo que es más) que, pendientes estos sucesos, +había habido una elección general, y en las Cortes electas iba a +predominar el partido exaltado, con lo cual estaba logrado el objeto +que había dado ocasión a la resistencia de los gaditanos y sevillanos. +Pero esto último venía a ser una desgracia, porque daba un argumento +erróneo, pero de gran fuerza para el vulgo, a los que insistían en +seguir desobedientes hasta llegar a ser rebeldes, sustentando su causa +con las armas. Algunos hombres, y de los más notables, causantes o +fautores de los primeros movimientos, habían sido elegidos diputados, +y, si bien con esto había adquirido fuerza la causa por ellos abrazada +y sustentada, era común decir que, llegados ellos a encumbrarse, daban +con el pie a lo que les había servido de escalera, lo cual no parecía +bien y aun dolía a quienes nada habían ganado en toda la serie, aunque +no larga tampoco corta, de aquellos disturbios. Esto decían algunos, y +acusación tal muy repetida hallaba favorable acogimiento en numerosos +jueces, en litigio en que eran muy crecidos en número los que juzgaban. +En la ciudad de Cádiz la sociedad tenía influjo sobre las clases todas +del pueblo, inclusas las ínfimas, allí a la sazón constitucionales, y +sabido es que entre la gente ruda e ignorante, las opiniones extremadas +prevalecen.</p> + +<p>Ni se contentaban los de los cuerpos inferiores con mostrarse +indóciles en sus reuniones y en su manejo para <span class="pagenum" +id="Page_388">p. 388</span>allegarse parciales fuera de ellas, a lo que +hacía, y más todavía a lo que, no sin causa, sospechaban que intentaba +hacer el Capítulo, sino que le enviaban una u otra diputación, que, +contra toda regla, era admitida, y a la cual se daba voz, si bien +no voto, y que al usar de la voz lo hacía en tono de no encubierta +amenaza, y como quien manda en vez de ser como quien representa. Mal +podía reprimir la ira el presidente del Capítulo, hombre nada sufrido +entonces, y, sin embargo, tascaba el freno, aunque sin poder ocultar +que se violentaba. Al revés los de la corta minoría; viéndose apoyados +por gente de afuera, aparecían no solo renuentes, sino indignados y +soberbios.</p> + +<p>Pasaba uno y otro día sin salir de situación tan angustiosa, cuando +urgía una decisión final, y apremiaban a darla los sucesos, empujando +a ella por opuestos lados. Se presentó en el Capítulo un comisionado +del de Sevilla, y nos echó en cara nuestra timidez, declarando que +los sevillanos (esto es, no los hijos y vecinos de aquella ciudad, +sino los que en ella pretendían llevar la voz del pueblo) estaban +resueltos a seguir resistiendo hasta que la victoria en verdadera +lid decidiese entre la causa del Gobierno de Madrid y la de las +provincias desobedientes. Singular era tal aserto, siendo sabido que +en Sevilla la población, aunque con excepciones, no era, como en +Cádiz, constitucional, sino lo contrario, por lo cual, si llegaban +las hostilidades, difícil había de ser que no fuese el triunfo de los +parciales del Gobierno, a los cuales se habían agregado los de la +monarquía absoluta. Pero cuando a los de Cádiz, tachados de tibios, +o quizá de algo más, se ponía por ejemplo de ardor y fortaleza la +conducta de los de Sevilla, a estos, según supimos muy en breve, se +citaba por modelo para avergonzarlos, y aun para intimidarlos, los de +Cádiz.</p> + +<p>Entretanto, el Gobierno supremo oculto de Madrid, lleno de congoja +y de temores, ansiaba por ver reducidas a <span class="pagenum" +id="Page_389">p. 389</span>la obediencia a las provincias ya casi +rebeladas. Apeló, pues, de nuevo al consejo, porque otras armas no +tenía, y solo por la vía de la persuasión podía lograr el fin que +anhelaba. No creyendo los escritos suficientes para ver satisfecho su +buen deseo, cuerdamente dispuso enviar a Cádiz un hermano comisionado, +y al intento eligió uno de los más comprometidos en el alzamiento de +1820, lo cual equivale a decir de aquellos para quienes la causa de la +Constitución era una misma con la de su interés personal, pues cayendo +aquella, vería en grave riesgo hasta su vida. Fue el elegido el oficial +de marina don Olegario de los Cuetos, a quien ha visto la generación +presente figurar, al cabo, en primer término en el partido apellidado +progresista.</p> + +<p>Sabida que fue en lo general de la población de Cádiz la venida de +tan digna persona, y sospechándose y aun casi sabiéndose a qué venía, +los más extremados y alborotados levantaron la voz de que un emisario +del Ministerio había llegado con la mira de reducir al pueblo a la +servidumbre y acabar con los patriotas, y de resultas con la libertad +misma. Hubo hasta inquietud peligrosa por la propagación de tal +rumor, acogiendo la credulidad las calumnias de la maldad, y estuvo a +pique de ser maltratado, y aun tal vez en el grado último, uno de los +restablecedores de la Constitución.</p> + +<p>La llegada de Cuetos ponía al Capítulo gaditano en una situación por +un lado ventajosísima, y por otro algo apurada, porque si la autoridad +del Gobierno oculto, si no de todos obedecida, por todos declarado +con derecho a exigir obediencia, nos mandaba someternos, de temer +era, atendido el estado de los ánimos, que aun a su mismo Gobierno +secreto la sociedad de Cádiz se declarase medio rebelde, llevando +delante, hasta sustentarla con las armas y hacer la rebelión completa, +acompañada de guerra civil entre constitucionales, la separación +de la obediencia a las <span class="pagenum" id="Page_390">p. +390</span>leyes y a la autoridad que en nombre de las leyes +obraba. De todos modos, iba a acabar la hora de las dilaciones y +tergiversaciones.</p> + +<p>Pero si bien el Capítulo podía proceder por sí en tan grave +negocio, no quiso; en lo cual si un tanto se expuso, obró con cordura +a la par que con atrevimiento, trayendo el negocio a la deliberación +y resolución de toda la sociedad secreta, o, dígase, de todos cuantos +quisieron concurrir con su voto, o con su voz, o con su asistencia +a la determinación final sobre la cuestión pendiente. Fue, pues, +convocada, al intento de promover en ella un debate y resolución +definitiva, una junta magna para las primeras horas de la noche. Era +esta de las de enero (1822), que aun en las latitudes apartadas de las +polares son bastante largas, y dan tiempo para detenerse en prolongadas +discusiones. Acudieron los de la sociedad, si todos no, en número +muy crecido: corrió por la ciudad la noticia de la convocación y del +negocio que iba en ella a tratarse y decidirse; estaban todos suspensos +y como colgados de lo que iba a dictar una asociación ilícita, y hasta +el mismo gobernador y jefe político, no obstante ser honrado patricio, +buen caballero y cristiano piadoso, como si hubiese renunciado a su +autoridad por no poder ejercerla, se sometía al fallo de un tribunal o +cuerpo cuyos miembros estaban anatematizados por la Iglesia, sobre sus +otras nulidades.</p> + +<p>Aunque el Capítulo había resuelto someter la cuestión a la +resolución de la irregular <i>Junta magna</i>, no debía ni quería, ni +en razón podía, presentarse en ella sin el intento formado de influir +poderosamente en lo que resolviese la numerosa reunión convocada. +Para el intento, era indispensable que hasta desapareciese la minoría +del mismo Capítulo, corta, pero tenaz, y tal que podría frustrar el +proyecto de sumisión, si no aparecía unanimidad en vez de mayoría +en lo resuelto por el cuerpo cuya autoridad <span class="pagenum" +id="Page_391">p. 391</span>iba a ser como renunciada al ponerla en +juicio ante quienes de ella dependían. Consiguiose nuestro intento, no +sin trabajo, sosegando el honrado fanatismo de una o dos personas, y +aun logrando que guardase silencio otra, cuya violencia, según juicio +que pudo ser erróneo, pero que tenía harto fundamento, parecía hija de +malas pasiones y de ambición poco escrupulosa. Así nos encaminamos al +sitio donde se había de celebrar la junta con un tanto de confianza, +pero ciertamente no ajenos de recelo.</p> + +<p>Abierta la sesión, siendo en ella presidente el del Capítulo, y +proponiéndose ante todo que entrase y fuese oído el comisionado del +gobierno supremo de nuestra sociedad, se levantó a oponerse a que +siquiera se le diese entrada el entonces famoso escritor que llevaba +por apellido Clara-Rosa. El tal sujeto, ejemplo lastimoso del influjo +que tienen y poder que cobran en tiempos revueltos personas cuyo ningún +valor moral no está compensado por dotes intelectuales ni por saber, +acreditó con sus palabras mal zurcidas, en las cuales ni observó las +fórmulas de la sociedad, cuán malas eran sus intenciones, y cuán +escasos sus recursos para sustentar sus opiniones. Entre sus errores, +fue uno apellidar a Cuetos emisario, dictado que, sin ser ofensivo, +venía a serlo, porque con nombrar así a Cuetos se le había hecho odioso +ante el vulgo. Esto proporcionó al presidente una ocasión de ensalzar +a Cuetos, y de poner en claro, si no cual era su comisión, la alta +procedencia de este, y por consiguiente, su importancia. No bastaron, +con todo, ni la dignidad de la silla presidencial, ni las convincentes +razones dadas por quien la ocupaba para que no siguiese la discusión +sobre si había o no de entrar Cuetos. Tales trazas llevaba el negocio, +predominando en la junta los de opiniones extremadas, si no por ser +allí los más numerosos, por ser los más audaces y llevarse consigo a +los tímidos o vacilantes, que parecía casi cierto que el comisionado +del gobierno de la sociedad no sería ni admitido <span class="pagenum" +id="Page_392">p. 392</span>en la junta, cuando el presidente, sin +esperar la votación, dando un golpe en la mesa, con voz clara, fuerte +y como de quien manda, dijo que «en nombre de nuestras leyes, dese +entrada al momento a nuestro digno hermano». Sorprendió a todos el +atrevimiento, y siguió al mandato la obediencia, de suerte que, cuando +empezaban los malcontentos a quejarse de lo que calificaban de acto +ilegal y despótico, estaba Cuetos en la sala, y llenos de aliento los +deseosos de la sumisión, y de desmayo, en medio de su furia, los de +la opinión contraria. Oído Cuetos, el cual, no por sí, sino en nombre +de quienes le enviaban, aconsejó el desistimiento de la resistencia, +todavía iba a renovarse sobre ello el debate, cuando alzando la voz +el comandante del batallón de la Princesa, hombre de gran entereza y +de aquellos para quienes valían más sus obligaciones de militar y de +ciudadano que los de miembro de un cuerpo no legal, declaró que él con +la tropa de su mando estaba resuelto a obedecer a la autoridad legítima +y constitucional, o, dígase, a las leyes civiles y militares. Era tal +modo de expresarse una condenación explícita hasta de la existencia +de la sociedad, o, si no tanto, de la parte que la misma tomaba en la +dirección de los negocios públicos, así como lo era de todo lo hecho +en Cádiz y Sevilla desde los primeros pasos dados en la carrera de la +resistencia al Ministerio. Pero lo atrevido de la declaración cuadraba +bien con el deseo de quienes deseaban sofocar el incendio que ellos +mismos habían causado y atizado. El escándalo causó un alboroto o +principio de desorden en la junta, e impidiendo seguir la discusión, +produjo una cosa a manera de votación, pero no votación perfecta, +la cual, levantada la sesión entre quejas y reconvenciones de los +vencidos, vino a dar de sí que Cádiz entrase en el orden de que se +había separado. La gente que, en las inmediaciones o en otros lugares, +estaba aguardando ansiosa a saber lo resuelto por la sociedad, árbitra +entonces de la suerte de aquellas provincias, <span class="pagenum" +id="Page_393">p. 393</span>entendió desde luego que la resistencia +había concluido. Al día siguiente hubo un amago de motín dirigido +contra los de la sociedad a quienes con sobrada razón se atribuía el +éxito del grave negocio que tanto ocupaba los ánimos del vecindario +gaditano. Pero los sediciosos, faltándoles apoyo, no pasaron de +amenazar, y tras días de inquietud vinieron otros de sosiego, ya muy +deseados por la gente de algún valer, y aun por la parte de esta que +había visto con placer y aprobado los primeros desmanes.</p> + +<p>Allanándose Cádiz a entrar en la senda legal, inmediatamente le +siguió Sevilla, dándose el parabién quienes dirigían los negocios +en esta última ciudad de verse fuera de una situación de angustia y +peligro. Allí no había que temer alboroto de la plebe, siendo la de +Sevilla, con raras excepciones, indiferente en punto a los promovedores +de la resistencia, cuando no contraria.</p> + +<p>En dos provincias más de España (en Galicia y Murcia) había habido +movimientos para ayudar a los desobedientes de Cádiz y Sevilla; pero +duró poco el triunfo de los que los causaron, restableciéndose el orden +e imperio de la ley sin dificultad considerable. En todo ello obraban +ciertos cuerpos de la sociedad secreta, no en obediencia al gobierno de +la misma, sino por sí, de lo cual resultaba falta de unión y concierto +en el gremio numeroso de los asociados en España.</p> + +<p>Mientras esto pasaba, apenas daban señal de vida los comuneros como +cuerpo, si bien algunos de ellos se asociaban a los desobedientes, como +convenía a personas de las ideas más extremadas. Con todo, ocurrió +recién pasados los primeros días de haber levantado la bandera de +la resistencia Cádiz y Sevilla, un incidente notable y extraño. El +Gobierno legal, no bien supo las inquietudes de Andalucía, cuando cuidó +de impedir que a las poblaciones semirrebeladas acudiesen personas +cuyas opiniones y conducta conocidas diesen fundado motivo de temer que +fuesen a <span class="pagenum" id="Page_394">p. 394</span>fomentar +la idea de la resistencia. Pero cuando esta disposición, no muy legal +pero en uso constante en nuestra España donde los movimientos y +residencia de las personas están como sujetos a la intervención de los +que mandan, estaba llevándose a efecto, se apareció en Andalucía, con +licencia de la superioridad, Regato, persona muy principal entre los +comuneros, pero hombre de cuyos antecedentes conocidos debía esperarse +que prestase eficaz auxilio a los desobedientes. No hubo de hacerlo, ni +tampoco lo contrario, a lo menos claramente, y la como oscuridad con +que vivió entre los semirrebelados encerraba sin duda un misterio, si +bien en ello apenas se hizo alto.</p> + +<p>También pareció extraño que el Ministerio nombrase entonces para +desempeñar el gobierno político de Sevilla a un sujeto de mérito, pero +comunero y amigo no menos que del anciano Romero Alpuente, es decir, +de la persona a quien más se allegaba la gente más sediciosa. Así es +que en Sevilla, restablecido el orden, los pocos hijos de Padilla que +encerraba aquella ciudad, aparecían adictos a quien había venido a +poner, y puesto, término a la resistencia.</p> + +<p>No sucedió lo mismo en Cádiz. Allí creció de súbito la sociedad +comunera, y creció prodigiosamente, pasándose a ella todos los de +la antigua, descontentos y aun furiosos por la terminación de los +recién pasados disturbios. Y como en Cádiz las clases inferiores eran +constitucionales, fue fácil a la comunería aumentar allí sus filas +hasta formar una crecida hueste. De esta era principio fundamental el +odio a la sociedad antigua.</p> + +<p>Entretanto, en Madrid, abiertas las nuevas Cortes, trabajaban +las dos sociedades influyendo en la conducta de los diputados que +respectivamente eran de ellas, los cuales cuando menos componían más de +una mitad del nuevo Congreso.</p> + +<p>Pero, coincidiendo con la reunión de este nuevo cuerpo <span +class="pagenum" id="Page_395">p. 395</span>legislador y en la esencia +soberano, por un lado ser elegido Riego para la presidencia durante +el primer mes de la legislatura, y por el otro haberse formado +un Ministerio de moderados, todos ellos hombres de mérito y alto +concepto, entre los cuales descollaba Martínez de la Rosa, tomaron +las cosas singular aspecto y sesgo en cuanto al proceder de los +gobiernos ocultos. El de la antigua no era amigo del Ministerio, pero +tampoco su enemigo, y los meros socios estaban divididos, contándose +entre ellos así los hombres más vehementes de la oposición, como no +pocos ministeriales declarados y celosos. Vino esto a influir en la +mayoría del Congreso a punto tal que no la había fija, sino al revés +muy variable, y esto sobre cuestiones importantes, siendo así que, +recién hechas las elecciones, era general esperar, unos con temor y +pena, y otros con gozo y soberbia, que predominarían constantemente +los exaltados. En tanto, el gobierno de los hijos de Padilla y todos +cuantos de él dependían, hacían al Ministerio cruda guerra en unión +estrecha con no pocos diputados que éramos de la otra sociedad rival. +Yo, que estaba entre estos últimos, obrando o hablando con desatentada +violencia, como si quisiese probar que no merecía ser acusado de +moderado, como lo había sido poco antes en Cádiz, y que veía mi +conducta aprobada y ensalzada por los escritos de los comuneros, +y o tibiamente aplaudida, o a veces solo disculpada por los de mi +<i>hermandad</i>, sentí lo que era a la par pueril enojo y justo +cálculo político, y en un momento de mal humor, para el cual no me +faltaba motivo, solté la expresión de que mi puesto natural entonces +era estar entre los comuneros. Oyeron algunos de estos, amigos míos, +mis palabras, y equivocando por resolución deliberada un arranque de +ira, participaron a su gobierno que iban a contarme en su gremio; y +tal era la necesidad que tenía su sociedad de recibir aumentos, que +pasó nada menos que una circular a todas las <i>torres</i>, haciéndoles +saber <span class="pagenum" id="Page_396">p. 396</span>la adquisición +de mi pobre persona como una conquista digna de mención especial. +Pronto, sin embargo, vino el desengaño, porque pasado el ímpetu en que +yo me había mostrado inclinado a dar tal paso, determiné por varias +razones mantenerme firme en la asociación a que me ligaban fortísimos +lazos. Grandísima fue la indignación de los comuneros contra mí, y +si disimulada por algún tiempo, conservada hasta dar claras y vivas +muestras de sí en periodo no muy distante.</p> + +<p>Iban así las cosas trabajosamente, y estaban próximas a terminar +las Cortes ordinarias de 1822, encendida la guerra civil en Cataluña, +no sin tentativas de emprenderla en otros puntos; no encubriendo +el gobierno francés la mala voluntad que nos profesaba, ni aun su +intención de hostilizarnos a la larga; el Rey dispuesto a recobrar su +poder antiguo, y ya apenas contento con el Ministerio moderado por él +mismo escogido, y lleno de condescendencia a sus deseos, y las Cortes +con escaso concepto, sin fe en sí propias, no atreviéndose ni a dar +apoyo al Ministerio ni a hacerle guerra. En la sociedad de que yo era +parte había la misma incertidumbre que en las Cortes.</p> + +<p>Ocurrieron en esto los sucesos que señalaron los días corridos desde +el 30 de junio al 7 de julio: la sublevación de la Guardia Real, y su +vencimiento en las calles de la capital que invadieron. En los días que +permanecieron las tropas sublevadas y el Gobierno constitucional frente +a frente, nada hicieron las sociedades secretas que no les fuese común +con los demás liberales. La nuestra apenas celebró juntas.</p> + +<p>Pero la victoria de la causa constitucional mudó la faz de las +cosas. El Rey, vencido y sujeto, se veía forzado a darse por satisfecho +con seguir reinando en la apariencia, o dicho con más propiedad, con +que continuase la ficción legal que le suponía reinante, ficción, como +todas las de igual clase, de nadie creída.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_397">p. 397</span></p> + +<p>El Ministerio, bajo cuya dirección habían venido las cosas públicas +a tan fatal paradero, no podía seguir gobernando, ni él quería. Formar +el que había de sustituirle vino a ser puesto a cargo del gobierno +oculto de nuestra sociedad, el cual, puesta mano a la obra, la completó +como pudo, aceptando la lista de ministros que le fue presentada +el Rey, tan sujeto a todo que en prestarse a cuanto más le dolía +encontraba nuevas pruebas de su estado de cautiverio.</p> + +<p>No solo tuvo nuestra sociedad la imprudencia de hacer nombrar un +Ministerio compuesto exclusivamente de personas de ella misma, sino que +se mostró satisfecha y aun ufana de ello, como si hubiese alcanzado una +victoria y conseguido una gran ventaja. Lo que había logrado era cargar +con una responsabilidad enorme, introducir en el Estado un gobierno +secreto al cual obedecía el gobierno público o legal, y crear nuevos +elementos de discordia, cuando tantos había que pugnaban unos contra +otros, en nuestro daño y el de nuestra causa.</p> + +<p>Grande fue el furor de la mayor parte de los comuneros al verse +excluidos de participación en el Ministerio, cuando este venía a +manos de una oposición, en la cual muchos de ellos habían peleado y +señaládose. Pero los más de ellos disimularon por lo pronto, tirando +a contener a los impacientes o mal sufridos de su sociedad, lo cual +dentro de breve plazo llegó a ser nada fácil empresa.</p> + +<p>Otro inconveniente asimismo de bulto tenía el recién formado +Ministerio. No podían por la Constitución vigente ser ministros los +diputados, y era forzoso llamar para entregarles las riendas del +gobierno a otros hombres en vez de los caudillos de la parcialidad +predominante en el Congreso, donde tenían asiento los de más nombradía +entre los exaltados. Ahora bien; aun cuando habría sido dificultoso +hallar en nuestras filas hombres capaces de ser buenos ministros, y +tampoco era fácil señalar algunos siquiera <span class="pagenum" +id="Page_398">p. 398</span>medianos para circunstancias en que acertar +era casi imposible, crecía de punto la dificultad si se iba a buscar +sujetos idóneos para estar al frente de la nación en la minoría de las +Cortes nuestras antecesoras, o fuera de ellas en lo general de los +españoles de algún renombre. En el Congreso inmediatamente anterior +habían figurado los constitucionales de antigua fama, y el mayor número +de estos pasaban por ser del partido moderado, cuando la oposición +exaltada del mismo cuerpo, si bien compuesta de personas muy dignas, +era reputada, y no sin razón, inferior en valor intelectual al gremio +de aquellos con quienes habían estado en guerra, y por los cuales había +sido vencida repetidas veces. Sin agravio de la respetable memoria +de los que en agosto o a últimos de julio de 1822 se encargaron del +gobierno de la nación, bien puede decirse que no eran sus fuerzas +bastantes a llevar el grave peso que se echó sobre sus hombros. Don +Evaristo San Miguel, que no había sido diputado, merecía ser tenido +por un buen militar y no mal literato, recomendándole además ser amigo +y compañero de Riego; pero por ninguna de sus calidades, a pesar de +tenerlas buenas, parecía a propósito para ministro de Estado. Tal +vez el ministerio de la Guerra, que fue confiado al general López de +Baños, no caía mal en él, aunque fuese bizarrísimo soldado y hombre +entero más que instruido o agudo. Recomendaban a don José Manuel de +Vadillo, diputado que acababa de ser en las Cortes de 1820 y 21, su +instrucción algo extensa y su entonces no mal juicio, así como el +haber sido ya jefe político de una provincia en 1814, a pesar de lo +cual para la actividad necesaria en un ministro le faltaba mucho. +Aunque nadie podía negar algún talento y buena intención a don F. +Fernández Gascó y a don Felipe Benicio Navarro, por confesión casi +general, y por no ser sus nombres de suficiente fama, hacían desairada +figura en su encumbramiento. La Hacienda fue dada a don M. Egea, pero +solo en interinidad, pues no <span class="pagenum" id="Page_399">p. +399</span>obstante ser de nuestra sociedad secreta, y buen empleado, +todavía no tenía nombre bastante para ser elevado a ministro +propietario. Por último, fue llamado a desempeñar el alto cargo de +ministro de Marina el entonces capitán de navío don Dionisio Capaz, +que había sido diputado a Cortes en las de 1813 y 14, pero de quien, +para no decir más en su censura, bien puede asegurarse que su elevación +admiró al cuerpo de la armada, y no pudo causar grande satisfacción a +los pocos que le conocían.</p> + +<p>Formado el Ministerio, solo agradó al cuerpo del cual procedía. +A no pocos causó disgusto; a lo general de las gentes, sorpresa. No +justificaron los hechos los temores de quienes recelaban ver salir de +los nuevos ministros disposiciones de violencia revolucionaria, ni +correspondieron ellos a las lisonjeras esperanzas y a los temores que +de su advenimiento al poder habían concebido por un lado sus amigos y +por el opuesto sus contrarios.</p> + +<p>Sin embargo, hubo al principiar los recién nombrados a desempeñar +sus cargos un momento en que cesaron los odios antiguos y todavía +no aparecieron los nuevos, periodo en el cual los parciales de la +monarquía absoluta, no bien recobrados de su derrota en Madrid, +guardaban silencio, en que los moderados, igualmente vencidos en +las últimas lides, aunque no hubiese sido sobre ellos directamente +alcanzada la victoria, se resignaban a su destino, y en que los +exaltados, aun los descontentos, no creían conveniente a ellos mismos +dar todavía señal del espíritu que los animaba.</p> + +<p>Mina, nombrando general del ejército destinado a sujetar a los +rebeldes catalanes, caminaba a su destino con algunas tropas, y +ningún liberal extremado por entonces dejaba de tener en mucho a +Mina, y si otra cosa sentía, lo disimulaba. Iban a juntarse Cortes +extraordinarias como con harta menos necesidad de tenerlas juntas se +había hecho el año anterior, cuando era de los moderados el predominio, +<span class="pagenum" id="Page_400">p. 400</span>y las Cortes eran +más que son hoy lo que a todos los sucesos daba color e impulso, aun +cuando las Cortes mismas, como el Ministerio, habían venido a ser +poco más que ejecutores de lo que disponían las sociedades secretas, +o digamos de lo que dictaba las más antigua de estas, sirviéndole +hasta entonces la novel de auxiliar, si bien no de buena voluntad y +teniendo que contentarse con censurar a algunos de los miembros de +aquel cuerpo, pero respetando al cuerpo entero, a lo menos en público, +mientras en hablillas o en sus conciliábulos le zahería y tiraba a +desconceptuarle.</p> + +<p>Abiertas las Cortes extraordinarias, el primer paso de estas, de +alguna bien que no grande importancia, fue elegir el que había de ser +presidente durante el primer mes de la recién comenzada legislatura. +Aquí resultó la votación hecha con arreglo al espíritu de los partidos +políticos antiguos y no con el que comenzaba a animar a las dos +sociedades hasta convertir su rivalidad en guerra; pues los de una y +otra sociedad secreta conocidos por ser exaltados se declararon por +el candidato que triunfó, el cual era comunero, mientras otros de +la sociedad antigua antes, y aun entonces moderados, votaron con la +minoría casi constituida en oposición al novel Ministerio.</p> + +<p>Entretanto, los gobiernos supremos ocultos se iban preparando a +hostilizarse, pero con timidez y hasta con vacilación, no sin disimulo, +pero más engañándose a sí propios, a lo menos en los primeros tiempos, +que procediendo con doblez o encubriendo con apariencias de amistad +o de indiferencia afectos de odio y propósito de empeñar una lid en +viendo para ello ocasión oportuna.</p> + +<p>En los debates y aun en los votos de las Cortes extraordinarias +continuó por algunos días, o, digamos, como dos meses; se vio lo que +se había visto al elegir el presidente del primer mes. El Ministerio +veía entre los que le hacían oposición, si no violenta, declarada, +a no pocos de la misma <span class="pagenum" id="Page_401">p. +401</span>sociedad de que él había nacido y de que seguía siendo +representación pública o legal, y por la cual era dirigido en muchos +de sus actos, en tanto que encontraba apoyo en lo general de los +comuneros.</p> + +<p>Daba tal irregularidad materia a debates alguna vez acalorados en el +cuerpo director supremo de la sociedad antigua, donde pudiendo más la +amistad política reinante que la enemistad incipiente de secta, varios +nos inclinábamos a los comuneros, sin llegar con todo a pretender aunar +con los nuestros el interés o principios de quienes, como sectarios, +eran nuestros rivales; pero en los cuerpos inferiores de la sociedad, +en Madrid y más en los de las provincias, la enemistad a los comuneros +comenzó a dar muestra de sí, aunque casi siempre justificada o +disculpada por claras provocaciones.</p> + +<p>Pero un periódico, a la sazón famoso, vino a hacer imposible la +continuación de la paz entre los hijos de Padilla y los a quienes estos +calificaban de <i>hermanos pasteleros</i>.</p> + +<p>Ya se entenderá que hablo del <i>Zurriago</i>, cuyo valor entonces +era grandísimo, no estando tasado ni siendo posible tasarle por su +mérito intrínseco, sino por el que le daban las circunstancias, el cual +era escandalosamente exorbitante. Creado el Ministerio de una sociedad +sola, el <i>Zurriago</i> se le declaró enemigo, por razones obvias, y +entre estas la principal, por su necesidad de ser enemigo del poder +dominante, so pena, si a ello faltaba, de no ser leído; de suerte que +no hubo de ser de la oposición por ser comunero, sino que al revés, se +veía como precisado a llevar la voz de la comunería para cumplir con +su obligación de hacer guerra al Gobierno a todo trance. Sin embargo, +el <i>Zurriago</i> se declaraba intérprete de los deseos y opiniones +de los comuneros, estos no le desmentían, y los ministros y la +sociedad antigua eran, no solo censurados, sino insultados gravemente +por aquel periódico procaz. <span class="pagenum" id="Page_402">p. +402</span>Así, los más pacíficos no pudimos continuar siéndolo, por más +que nos doliese empezar la campaña.</p> + +<p>Para ver cómo esta comenzó y fue seguida, no estará de más, aun +cuando para ello se vuelva atrás un tanto, pintar lo que era entonces +el cuerpo director y gobernador de la sociedad antigua y sus relaciones +con los que le prestaban obediencia.</p> + + +<h3>III.</h3> + +<p>El cuerpo director, o sea gobierno supremo de la antigua sociedad +secreta, en octubre de 1822, al tiempo de congregarse las Cortes +extraordinarias, estaba, como antes, compuesto de representantes de +los Capítulos, o digamos, de las autoridades superiores de provincia. +Los más de los que componíamos cuerpo tal éramos diputados a Cortes, y +de los que más papel hacían en el Congreso, aunque no pocos comuneros +también figuraban en las primeras filas del mismo Congreso a nuestro +lado. Nuestro presidente era por entonces Riego, y no siendo la menor +irregularidad de nuestra situación en aquellas horas estar presididos +por una persona cuyas inclinaciones eran todas hacia la sociedad +comunera nuestra contraria; inclinaciones apenas disimuladas y cuya +manifestación nos causaba grandes apuros y aun disgustos. En efecto, +Riego, no bien fue nombrado el ministerio de la sociedad con su +anuencia, teniendo en él entrada y aun lugar principal San Miguel su +amigo, cuando comenzó a querer ejercer sobre este último personaje +un influjo extraordinario, tanto más insufrible cuanto pretendía +ejercerle, no en punto a graves cuestiones, sino en pequeñeces, y para +satisfacción de pasiones personales, ya favorables, ya adversas a +sujetos <span class="pagenum" id="Page_403">p. 403</span>determinados. +No siempre quisieron o pudieron los ministros prestarse a conceder +pretensiones caprichosas, que a veces eran en daño de hombres +apreciables, y Riego, que veía en San Miguel un amigo, pero también un +subalterno suyo, miró la menor resistencia hecha a sus deseos por el +novel ministro como un acto de ingratitud, o sea de rebeldía. Llegó a +tanto el enojo del famoso general, que hubo de partirse de Madrid para +Andalucía en el mes de septiembre, y de pasear varias poblaciones, +donde, haciendo imprudentes discursos mal pergeñados, recibió altos +y vivos aplausos de los necios, y fue oído con desaprobación por los +entendidos. Era el héroe de las Cabezas hombre desinteresado en punto a +provechos, y aun en punto a honores, pero no así en lo tocante a oírse +vitorear, para lo cual no excusaba servirse de artes de toda especie, +y, por lo mismo que se creía íntegro, y tenía razón de creerlo, miraba +como enemigo de mala naturaleza al que le negaba, o siquiera le +escaseaba, el culto.</p> + +<p>No dejaba con todo Riego, aunque su inclinación a los comuneros +nacía de verse de ellos aplaudido, de tener quienes con él +coincidiesen, manifestándose, cuando no favorables, poco menos a la +sociedad comunera.</p> + +<p>Bien será confesar que, recién abiertas las Cortes extraordinarias, +y empezados en ellas debates de no corto empeño, como resultase que el +Ministerio encontraba fuerte oposición en algunos de nuestra sociedad, +los más de ellos personas de valía, y al revés recibía apoyo de casi +todos los diputados comuneros, algunos de nosotros, uno de los cuales +era yo, y con sumo calor a veces, nos mostrábamos amigos más que +contrarios de la sociedad rival, cuya conducta política, fuera del +interés o pasión de secta, era conforme a la nuestra en todo punto. +Nacían de esto disputas que en nada venían a parar, pues no terminaban +en una resolución, quizá por estar todos seguros de que si alguna se +tomase, de nadie sería obedecida.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_404">p. 404</span></p> + +<p>Pero el interés y pasión de secta iban mostrándose en negocios de +menor cuantía en sí, pero de no inferior importancia si se tomaba en +cuenta el efecto que producían en los ánimos, y por consecuencia en el +proceder de los individuos.</p> + +<p>Al abrirse las sesiones de nuestro cuerpo, harto frecuentes, +se empezaba por lo que se llama despacho ordinario en los Cuerpos +legisladores u otros de índole igual o parecida. Ya una sociedad +particular, ya un Capítulo de provincia, se quejaba de los comuneros, +especificando los agravios que de ellos recibían los nuestros, y aun +solía mezclar con la queja otra del Gobierno legal, nuestro hijo y +representante, al cual atribuían que favorecía a nuestros enemigos los +hijos de Padilla harto más de lo debido. Es un escándalo (nos hacía +presente una sociedad) que el empleo tal (y citaba uno, a veces no +muy alto ni de grande influjo en los negocios) haya sido dado a un +comunero, cuando hay aquí hermanos dignísimos que podrían servirle, +y le han pretendido con éxito desfavorable a su pretensión. Ya no +es posible (venían diciéndonos por otro lado) sufrir más tiempo los +insultos de los comuneros, a quienes la autoridad en vez de refrenar +parece como que apadrina. En las quejas de estos últimos había más +razón, porque en las provincias la desunión entre las dos sociedades +había llegado a ser enemistad, lo cual se dejaba sentir aun en Madrid, +salvo donde abundaban los diputados propensos a no mirar mal a quienes +con ellos votaban.</p> + +<p>Pero la hostilidad de los periódicos comuneros iba asomando, aun +cuando solo en el <i>Zurriago</i> apareciese desembozada, descarada +y violenta. En tanto se abrió nuevo teatro, donde los de la sociedad +de fecha moderna, declarando, con fundamento o sin él, que obraban no +solo como particulares, sino en nombre del cuerpo de que eran miembros, +comenzaron a desatarse, así como contra el Ministerio, contra el +Gobierno oculto del cual eran representación <span class="pagenum" +id="Page_405">p. 405</span>los ministros. Fue el nuevo teatro a que +acabo ahora de referirme, la sociedad patriótica llamada Landaburiana, +abierta hacia principios de noviembre de 1822. De ella y de sus excesos +he hablado hace poco, y por tocante al argumento del presente artículo, +debo añadir que casi todos cuantos allí hablaban se proclamaban hijos +de Padilla y enemigos de aquellos a quienes, con grosera expresión, +común entonces, daban el mote de hermanos pasteleros. Asistía a la +sociedad Landaburiana Romero Alpuente, y recibía allí obsequiosas +aprobaciones tributadas en su persona a uno de los personajes más +venerandos y venerados de la novel comunidad. Asistía asimismo Riego, +pero su asistencia solo servía de provocar, a la par con aplausos a su +persona, vituperios a la sociedad por él presidida, habiendo a la sazón +comenzado a oírse la frase, después muy repetida, de <i>viva Riego sin +mandil</i>; grito que oía con frecuencia el así aplaudido, sin dar la +menor muestra de desaprobarle.</p> + +<p>Agregábase a todas estas causas de disensión entre las dos +sociedades una quizá de superior gravedad. Estaba a la sazón haciéndose +proceso criminal a los principales fautores y caudillos de la +rebelión de la Guardia Real, ocurrida en los días primeros de julio. +La causa era seguida ante la justicia militar con beneplácito y aun +con aprobación de los liberales más extremados, los cuales, por una +singularidad hoy no enteramente desterrada aun cuando solo aparezca +en raros casos, buscaban apoyo en la Milicia contra la autoridad +civil cuando les convenía para el logro de sus deseos, encontrando +en el ejército, tal cual estaba entonces, instrumentos propios para +el triunfo o defensa de la causa revolucionaria. Fue nombrado para +fiscal en el proceso un oficial llamado don N. Paredes, comunero muy +estimado entre los suyos. Al encargarse este de la causa, o a petición +propia, o por disposición ajena, se hizo ramo separado relativo a +un don N. Goiffieu, francés de nacimiento, <span class="pagenum" +id="Page_406">p. 406</span>realista extremado en sus opiniones, oficial +de las Guardias Reales y del regimiento antes llamado de Walonas, y +culpado en la sublevación del cuerpo de que era parte, y en la muerte +dada a Landáburu su compañero por los soldados. A pesar de ser notoria y +grave la culpa del tal infeliz, como tenía cómplices si no en el todo, +en una parte no leve de su delito, chocó, y no sin razón, ver que él +solo fuese juzgado como lo fue, y condenado a muerte, siendo en breve +ejecutada la sentencia. Pero a los fautores de la sedición +y caudillos de la soldadesca rebelada se sujetó a una causa larga y +enmarañada, con trazas de no terminar sino en muy dilatado plazo, yendo +el fiscal buscando delincuentes por todos lados, en lo cual veían sus +amigos pruebas de su celo, y sospechaban sus contrarios intentos de +salvar con las dilaciones y complicaciones a aquellos en cuya salvación +tenían no encubierto empeño el Rey y sus parciales. Llegó la osadía de +Paredes a pedir y lograr por breves días la prisión de los que habían +sido ministros en los días en que se rebeló y continuó en rebelión la +Guardia. Tanto desafuero causó la indignación que no podía menos de +excitar: alzose un clamor contra que un mero fiscal y un consejo de +guerra se arrogasen facultades solo propias de las Cortes, declarando +haber lugar a exigir la responsabilidad a los ministros por sus actos: +llevose el negocio al Congreso, y en él fue desaprobada la conducta de +Paredes; pero no con la dureza debida, y tampoco sin alguna oposición, +siendo yo (con dolor y vergüenza así como con arrepentimiento lo +confieso) de los pocos que desaprobaron hasta la blanda y tímida +desaprobación de los actos ilegales y altamente vituperables del +fiscal sospechoso.<a id="FNanchor_76_76" href="#Footnote_76_76" +class="fnanchor">[76]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_76_76" href="#FNanchor_76_76" class="label">[76]</a> +Cuando repaso los sucesos de mi vida y trato de juzgarlos, no con +imparcialidad, lo cual no es posible, pero según me dicta hoy mi +conciencia, y con la frialdad que trae consigo el tiempo, no hay parte +de mi carrera en que crea haber andado más errado, y de que más me +arrepienta y aun me avergüence, que de los pasos dados por mí en el +negocio de Paredes, y en todo lo relativo a mis relaciones con el +Ministerio y con los comuneros en octubre y noviembre de 1822, durante +los primeros meses de aquellas Cortes extraordinarias. Al meditar +en ello ahora, encuentro en mi propio ejemplo, cuán común es en el +hombre la adulación, pues quien la niega a las cortes de los reyes la +tributa a los pueblos, o, diciéndolo como se debe, a los que tomando +el nombre del pueblo no pasan de ser partidos. Yo entonces sostenía al +Ministerio y conocía su nulidad; me arrimaba a los comuneros, estando +persuadido de su mala índole, defendía en público mucho de lo que en mi +interior desaprobaba, y mal satisfecho de mí mismo, no me corregía de +una conducta que estimaba en algo reprensible. Verdad es que no todo +era en mí lisonja, pues había en mi proceder loca pasión, lo cual es +igualmente vituperable, pero no tan feo.</p> + +</div> + +<p>Abrazaron los comuneros la causa <span class="pagenum" +id="Page_407">p. 407</span>del de su sociedad, diciendo de los de +la rival y ya contraria «estar visto que el ministerio y los amigos +de este querían guardar indignas contemplaciones con los moderados, +y, por condescendencia con ellos y aun con los realistas, salvar a +los culpados principales sujetos a juicio, de donde provenía ponerse +obstáculos al honrado, celoso y valiente fiscal en el desempeño de +su cargo». A acusaciones tales respondían con contra-acusaciones los +inculpados, según los cuales Paredes se había puesto de inteligencia +con la corte, siendo mera apariencia el exceso de su celo, y la +realidad que, mientras buscaba criminales donde mal podía encontrarlos, +y donde no le era lícito entrometerse, aquellos sobre quienes debía +recaer la pena escapaban cuando menos por lo pronto sin castigo, siendo +su defensa lo enredado de la causa, cuya complicación los daba amparo. +En suma, para los de la sociedad ministerial vino a ser casi verdad +averiguada estar Paredes ganado por el Rey; cargo tal vez injusto, +a pesar de que su proceder vino al cabo a dar a aquellos a quienes +acusaba, no solo la impunidad, sino, con la mudanza que ocurrió sin +concluirse la causa, el triunfo más completo.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_408">p. 408</span></p> + +<p>Entretanto en la tribuna de la sociedad Landaburiana y en <i>El +Zurriago</i> era el asunto principal tratado en aquellos días el de +Paredes y los encausados. Los <i>hermanos pasteleros</i> decían (para +usar de las groseras palabras empleadas entonces) se habían quitado la +máscara, apadrinando a los conspiradores para libertarlos del rigor +de la ley, a lo cual se seguiría hacer con ellos causa común, y hasta +echar por tierra la Constitución, sustituyéndola una con dos Cámaras, a +las cuales se apellidaba odiosas.</p> + +<p>Ya he dicho que aun yo, tachado (no sin algún motivo) de inclinarme +a los comuneros, no pude sufrir más ver a mis amigos hechos blanco de +acusaciones tanto cuanto injustas inicuas. Rompí, pues, aun por mi +cuenta propia la guerra contra la comunería, aunque no disparando mis +tiros contra ella como sociedad, sino solo increpando a quienes en su +nombre nos hostilizaban, a la par que ensalzando los merecimientos +de nuestra hermandad en términos poco prudentes. Mi folleto (pues un +folleto fue mi acto de hostilidad) valía poquísimo, pero encendió una +ira violenta en aquellos contra quienes estaba dirigido, los cuales me +atribuyeron una imprudencia muy superior a la que en justicia debía +echárseme en cara.</p> + +<p>La sociedad comunera no por esto se había puesto en guerra con la +nuestra, si bien no desmentía a los que blasonaban de llevar su voz +al acusarnos y denostarnos. Pareció entonces como forzoso poner en +claro la situación respectiva de las dos potencias semiocultas que +existían dentro del Estado legal. A una declaración formal de guerra +suelen preceder negociaciones, y el modo de hacer estas más solemnes +es el nombramiento de un embajador. Fue nombrado uno por el gobierno +de nuestra sociedad para que pasase a entenderse con el de la potencia +antes solo rival, hasta a veces aparente amiga, ya en aquella hora +enemiga, pero enemiga dudosa. Para desempeñar tan importante embajada +fue escogida mi pobre persona.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_409">p. 409</span></p> + +<p>Ya nombrado, cuidé de aumentar con ridículo énfasis la importancia +de mi misión a la autoridad delante de la cual había de desempeñarla, +solicitando pública audiencia con la solemnidad correspondiente. Fueme +concedida, como era de esperar, y difícil es decir, al recordar el +desempeño de mi embajada, quién se llevó en aquella farsa la palma +en punto a ridiculez, habiéndonos ambas partes extremado. Aunque +nuestra sociedad antigua se distinguía por su ceremonial, en el cuerpo +gobernador de ella la habíamos omitido enteramente, pero en el de los +comuneros, a lo menos para acto tal como era el de recibir una embajada +de potencia extraña, había algo, bien que poco, en adorno del lugar, +e insignias o condecoraciones en las personas. Lleno yo de entono, me +presenté haciendo el papel de legado romano que intimaba al Senado +cartaginés que se decidiese sin demora por la paz o la guerra, o el +de Argante haciendo la misma intimación a los Cruzados presididos por +Godofredo; y no se tenga por pedante esta cita, porque llevaba yo en +la mente los lances a que me refiero para acomodarlos disparatadamente +a la ocasión en que me veía. Si entonado y hueco aparecí yo, no lo +estuvo menos el gran maestre de la orden que me recibió en pleno +capítulo. A mis quejas de la conducta de <i>El Zurriago</i>, y a mi +petición, reducida a que declarase la sociedad no ser aquel periódico +representante de sus opiniones o intentos según él aseguraba, recibí +una respuesta casi evasiva sobre el primer punto, y sobre el segundo +una negativa rotunda.</p> + +<p>En suma, por ambas partes hubo pompa en los modos, y sequedad en el +tono hasta rayar en desabrimiento. Me retiré, pues, sin sacar fruto +de mi embajada; mal ensayo de un diplomático que ya lo había sido de +veras, pero en puestos inferiores. Fui muy censurado de los comuneros, +y creo que merecía serlo, pero incurrieron en la ridiculez de afirmar +que yo me había turbado y cortado ante <span class="pagenum" +id="Page_410">p. 410</span>el espectáculo solemne que presentó a mi +vista su sociedad reunida.</p> + +<p>Como era de suponer, la negociación malograda produjo exacerbarse +la guerra. Pero como ya entonces amenazase una más seria de parte de +Francia, y como, a pesar de ventajas alcanzadas sobre los realistas +levantados en Cataluña y las Provincias Vascongadas por Mina y +Torrijos, donde quiera asomasen partidas de anticonstitucionales, dando +a conocer por estas chispas, y sobre ellas por otros síntomas, la +existencia de intenso fuego oculto pronto a romper en voraz incendio, +se veía claro la necesidad de avenirse entre sí los constitucionales, +o, cuando menos, de estos los conocidos por exaltados. Hubo, pues, +tratos para venir a conciliación las sociedades ya enemigas, no +por medio de pomposas embajadas, sino por medio de negociadores en +conferencia amistosa. Nombró para el intento la sociedad comunera +al general Ballesteros, a Romero Alpuente y a Regato; la nuestra a +Istúriz, a otro, cuyo nombre no recuerdo, y a mí, a pesar del mal éxito +del desempeño de mi anterior cargo. Abierta la conferencia, habló +primero en ella Romero Alpuente, cuyo talento no era grande y a quien +entre otras calidades, aunque le sobrase la malicia, faltaba el tino. +Díjonos que los comuneros tenían muchas quejas de nosotros, y una de +las principales era que al formarse el Ministerio nos le hubiésemos +tomado por entero, sin darles en él siquiera una corta parte, y que +podía remediarse el yerro con darles <i>una dedadita de miel</i>, lo +cual por el pronto bastaría, siendo por otra parte fácil, pues «en el +ministerio había un Capaz que era muy incapaz».<a id="FNanchor_77_77" +href="#Footnote_77_77" class="fnanchor">[77]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_77_77" href="#FNanchor_77_77" class="label">[77]</a> +Esto aludía a que <i>El Zurriago</i>, una de cuyas mañas era poner +nombres de burla a personas conocidas, llamaba al ministro de Marina +Capaz el incapaz.</p> + +</div> + +<p>Iba a continuar cuando le interrumpió su colega Regato, con muestras +visibles de <span class="pagenum" id="Page_411">p. 411</span>ira +contenida a duras penas, el cual negó que los comuneros reclamasen +una parte en el gobierno, pues su deseo era que se gobernase bien, +fuese por ellos o por otros, de lo cual se estaba muy distante. +Toconos hablar en medio de esto; pero dijimos poco, y sin claridad ni +precisión, no siendo fácil avenirnos con quienes parecían mal avenidos +entre sí, y aun sintiendo la maligna complacencia que es común sentir +cuando se ve división entre los enemigos. Fuéronse enzarzando en su +disputa Romero Alpuente y Regato; seguimos nosotros más entretenidos +con su riña y deseosos de fomentarla que atentos a buscar una concordia +en aquellos momentos inasequible, y, sin resolver ni aun proponer cosa +alguna, había el cansancio de los disputantes traído un momento de +silencio, cuando rompiéndole Ballesteros, hasta entonces callado, y +medio dormido, expresó con cuánto placer veía que al cabo estábamos +todos acordes, no pudiendo menos de ser así entre personas amantes de +la libertad y de la Constitución en igual grado. Aunque de las luces +del buen general no era de admirar tal ocurrencia, todavía hubo de +dejarnos parados, y, reprimiendo la risa, no obstante la tentación +fortísima que de ella nos asaltó, aprovechamos en cierto modo la +ocasión de terminar la conferencia, no persuadidos como Ballesteros +de que estaba trocado en amistad el odio, pero tampoco negándolo, y +satisfechos de haber concluido con un negocio al cual no era posible +hallar buena salida.<a id="FNanchor_78_78" href="#Footnote_78_78" +class="fnanchor">[78]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_78_78" href="#FNanchor_78_78" class="label">[78]</a> +Por aquel tiempo comenzaron a salir a luz unas cartas que se decían +ser del compadre de <i>El Zurriago</i>, en las cuales se hacía cruda +guerra a este periódico y a toda la sociedad comunera. Estaban escritas +en buen estilo, y abundaban en chistes, muchos de ellos de buena ley. +Su autor (por unos pocos días ignorado) era un don Gabriel García, que +había sido del ayuntamiento de Madrid, y señalándose por una defensa +de Goiffieu que le mereció injustas censuras, y el mismo que en 1836, +después del suceso de la Granja, fue subsecretario de Estado. Mucho +incomodaron a los comuneros las tales cartas, de que hoy apenas habrá +quien se acuerde.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_412">p. 412</span></p> + +<p>Así es que la guerra continuó embravecida, y aun hubo de señalarse +por un incidente de pocos sabido. Por aquellos días desapareció uno de +los dos que escribían <i>El Zurriago</i>. Corrió al momento la voz de +que los hermanos, en aquel lance no pasteleros, sino muy al revés, lo +habían hecho víctima, y tal vez quitado la vida, o que a lo menos le +tenían encerrado en alguna oscura mazmorra. Nosotros ya nos quejábamos, +ya nos indignábamos, ya nos burlábamos de lo que reputábamos una +calumnia, opinión que hasta ahora había tenido, y sobre la cual me +ha hecho vacilar un aserto de fecha moderna y digno de alguna fe.<a +id="FNanchor_79_79" href="#Footnote_79_79" class="fnanchor">[79]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_79_79" href="#FNanchor_79_79" class="label">[79]</a> +Este escritor de <i>El Zurriago</i> (Don N. Mejía), cuyo compañero +murió pasado por las armas en 1824 cerca de Almería, en una loca +tentativa de restablecer la Constitución, vivió hasta ha poco, pero +vuelto a su patria desde los Estados Unidos de la América Septentrional +a donde había huido en 1823, vino tan trocado que no intentó hacer +papel, como bien podía; se mostraba arrepentido de su conducta +anterior, prefería la oscuridad y la indigencia a darse a conocer, y +es fama que recibió socorros, de que tenía suma necesidad, hasta de +Martínez de la Rosa, a quien tanto había ultrajado, pero cuyo perdón +solicitó humilde y alcanzó, pagando con gratitud el beneficio. Sin +embargo de su arrepentimiento acompañado de una confesión de sus +yerros, siguió afirmando que real y verdaderamente había sido asaltado +de noche, y encerrado después de aprehendido, hasta qué al cabo de +algunos días fue puesto en libertad, también de noche, dejándole en +una plaza. Tal aserto es digno de crédito. Pero por el lado opuesto +me consta que la sociedad a la cual fue achacado aquel acto criminal, +ni le dispuso ni le creyó cierto. Quizá algunos de ella, más celosos +que cuerdos o justos, cometieron tal, sin dar parte de él al cuerpo +director, que no le habría aprobado. Quizá algunos de sus aparentes +amigos fueron culpados de aquella maldad para atribuirla a sus +contrarios. De todos modos, el asunto queda oscuro, y llevar a él la +luz se ha hecho imposible.</p> + +</div> + +<p>Mientras seguía escondido, o por disposición propia, como +maquinación contra sus enemigos, o por otra causa hasta hoy de mí +ignorada, el zurriaguista, algunos amigos <span class="pagenum" +id="Page_413">p. 413</span>de este, o que para ciertos fines pasaban +por serlo, trazaron su rescate o venganza.</p> + +<p>Ya dejo dicho en una parte anterior de este trabajo que, como a la +sombra de la sociedad comunera, existía cierta cosa a modo de ramal de +la de los carbonarios italianos. Estos, como si estuviesen cansados +de que de ellos no se hablase, ni aun para vituperarlos, hubieron +de pensar en señalarse por un acto de vigor, y, con motivo de la +desaparición del escritor de <i>El Zurriago</i>, discurrieron echar +mano a una persona de la sociedad a la sazón ministerial, y tenerle en +estrecho y duro encierro en rehenes del perdido periodista. Fueron los +que tomaron tal determinación pocos en número, y hubo la singularidad +de que entre ellos figurase el que era a la sazón <i>bufo caricato</i> +de la ópera italiana, mediano cantante y no mal actor, que solía dar +que reír al público y recoger aplausos, por gestos raros, y palabras +en español chapurreado interpoladas en el texto italiano de lo que +cantaba. No obstante el secreto que era natural guardar en resolución +tan aventurada, no faltó un delator ni aun en el escaso número de los +congregados, así que como a las once de la noche, hallándome yo como +tenía por costumbre en casa de mi amigo y colega Istúriz, llegó a este +el aviso de mi peligro, y él, sin enterarme del negocio, me rogó que +me quedase a dormir en su casa aquella noche, dándome por motivo que +a la mañana siguiente muy temprano habíamos de tratar de un asunto +importante. Accedí yo, como debía suponerse, al deseo de mi amigo, y +llegado el día siguiente, supe la causa que me había hecho pernoctar en +casa ajena aunque tan amiga. Con estar descubierta la fechoría trazada, +quedó imposibilitada su ejecución. De allí a muy poco, en altas +horas de la noche, apareció en una plaza de Madrid, medio desnudo, +el escritor secuestrado, con lo cual terminó tan ridículo incidente, +ruidosísimo entonces, casi de todos ignorado hoy, siendo la común +opinión tener el suceso por <span class="pagenum" id="Page_414">p. +414</span>farsa dispuesta por la aparente víctima y por sus amigos.<a +id="FNanchor_80_80" href="#Footnote_80_80" class="fnanchor">[80]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_80_80" href="#FNanchor_80_80" class="label">[80]</a> +En prueba de que este malvado proyecto existió, contaré lo siguiente: +Un íntimo amigo nuestro comunero, concurrente a casa de Istúriz, como +oyese hablar de la reunión en que se había resuelto el atentado contra +mi persona, clamó que era una calumnia o un chisme de los que suelen +correr y creerse entre enemigos. Pero al día siguiente volvió confuso, +y con candor confesó que había averiguado ser cierto haber habido tal +junta y tal resolución; si bien afirmó, con veracidad, que no había +sido acto de los comuneros.</p> + +</div> + +<p>Mucho mayores sucesos estaban preparándose en aquellas horas. +No tardaron en llegar a nuestro Gobierno las famosas notas en que +Rusia, Austria, Prusia y Francia condenaban nuestra Constitución, +y más todavía la revolución que había traído su restablecimiento, +declarándose resueltas a obligar a España de uno u otro modo a devolver +al Rey el uso de su autoridad para que la ejerciese según creyese justo +y oportuno.</p> + +<p>El Ministerio, recibidas estas comunicaciones, preparó la respuesta, +y la comunicó a la sociedad antes de traerla a las Cortes. El supremo +gobierno oculto aprobó plenamente la conducta de los ministros, y en +cierto grado preparó, aunque no dispuso del todo, ni podía disponer, la +escena del 9 de enero de 1823.</p> + +<p>Mi intento ahora es referir y no disputar, por lo cual no pretendo +ni desaprobar ni justificar la conducta de nuestro Gobierno al resolver +cuestión de tanta magnitud cuanta fue la que encerraba la paz o la +guerra; la sumisión de la nación o su resistencia; la posibilidad o no +posibilidad de entrar en tratos; conducta casi generalmente reprobada, +entre otras razones, por haberle sido notoriamente adversa la fortuna. +Diré solo que de muchos actos de mi vida política estoy arrepentido, +y lo confieso y aun lo pregono; que de otros sigo satisfecho, aun hoy +mismo, en mi interior y no lo encubro; que conozco puedo equivocarme +<span class="pagenum" id="Page_415">p. 415</span>ahora como juzgo +que me equivoqué antes, y, finalmente, que hay pasos dados en mi +carrera sobre los cuales hoy mismo opino que no fueron dados ni con +acierto completo ni con desatino, incluyendo en estos últimos la +parte considerable que tuve en lo relativo a la respuesta dada a las +famosas notas. Creo en este momento mismo que nada habría salvado la +Constitución, ni Constitución alguna que no fuese la que da al monarca +una autoridad semiabsoluta, acompañada de una condenación solemne +de la revolución de 1820; del trágico fin que cupo a la española de +1812 en 1823: creo asimismo que procedimos con poca maña y sobrada +ligereza, errando los medios aun cuando acertásemos en el fin que nos +proponíamos. Aun cálculos de política en que predominaba el interés +de bandería sobre el del Estado hubieron de influir en nuestro ánimo, +no conociendo, pero tampoco ignorando enteramente, su influjo en +nuestros pensamientos y resoluciones. Nos oíamos acusar de vergonzosas +contemplaciones con los enemigos de la Constitución y de la libertad, y +hasta de prestarnos a la sustitución de una Constitución reformada a la +vigente, y quisimos desmentir la acusación, no sin el loable propósito, +mezclado con nuestra mira interesada, de impedir una revolución que +amenazaba, si nos manifestábamos dispuestos a acceder a los deseos de +los monarcas extranjeros, o a los del Rey y sus parciales.</p> + +<p>Sea como fuere, el entusiasmo, en gran parte facticio, y ciertamente +de pocos, pero aparente, vivo y común en los que sentían empeño en +la causa pública, con que fueron recibidas las resoluciones del +Congreso en las sesiones de 9 y 11 de enero, calló por algún tiempo +a los comuneros, y aun los constriñó a mezclar sus voces en el coro +de alabanzas tributadas a los ministros prohombres de la sociedad de +ellos aborrecida. Pero quiso la común desdicha que al ruidoso himno +laudatorio sucediese muy en breve un grito de pena y terror, y también +de afectos <span class="pagenum" id="Page_416">p. 416</span>de +ira y vergüenza, causado por la derrota de una división de nuestro +ejército por una partida de facciosos, gruesa sí, pero al parecer poco +respetable; derrota padecida a corta distancia de la capital, y que +causó en ella un temor sumo, aunque no fundado. Al creerse que los +vencedores podían presentarse delante de los muros, o, hablando con +propiedad, de las tapias de Madrid, en cuyo interior contaban numerosos +amigos, pensó el Gobierno, forzado a ello, conferir el mando militar de +la capital al general Ballesteros, lo cual en aquellas circunstancias +era una importantísima concesión hecha a la sociedad comunera. El +negocio vino a las Cortes en sesión pública, donde un diputado comunero +calificó al general agraciado de personaje que había figurado en primer +término en el cuadro del 7 de julio, siendo recibida la expresión con +palmadas de los concurrentes a la tribuna, en la cual escaseaban, como +siempre escasean, los ministeriales. Sobre la importancia general de +aquellos sucesos gravísimos, apareció en ellos rota la unión hasta +entonces constante de los diputados a Cortes de la una y la otra +sociedad.</p> + +<p>Pasó en no largo plazo el peligro inmediato de Madrid, y del +gobierno constitucional, pero había descubierto y hasta hecho patente +el peligro algo menos cercano, pero no muy distante, en que estaba la +causa pública, amenazada por fuerte poder, flaquísima en fuerzas para +la defensa.</p> + +<p>El conocimiento del común peligro trajo la división al seno de la +sociedad comunera. De ella muchos personajes de nota, y entre estos +casi todos los que eran diputados a Cortes, menos tres o cuatro, más +notables por su violencia que por su brillo, se adhirieron a los de la +sociedad rival dando apoyo al Ministerio. Pero los capitanes, aunque +de los principales de su hueste, fueron seguidos de pocos soldados, +y, según sucede en casos tales, los más vehementes y extremados se +llevaron consigo o mantuvieron bajo su influjo o mando a las turbas.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_417">p. 417</span></p> + +<p>Estas, casi todas comuneras, entre los liberales de las provincias +habían llegado a un estado de frenética furia contra los de la +sociedad su rival. En Cádiz las cosas habían llegado a excesos +increíbles. Las cintas y divisas verdes, en las que (como en otra +ocasión he dicho) veían los poco entendidos un símbolo de la sociedad +antigua, no habiéndolo sido sino de la esperanza en el triunfo que +los restablecedores de la Constitución habían tenido al acometer y +sustentar su empresa, eran objeto de insulto para la plebe liberal. +Persona hubo del sexo femenino, y no de la clase baja, que se paseó +con zapatos en que lo bajo de la suela era verde para indicar que +destinaba aquel color a ser pisado. A puerilidades semejantes +acompañaron serios desórdenes, y a estos actos de despotismo por +parte de la autoridad, la cual, no obstante estar en manos de +constitucionales y aun de exaltados, procedía con la tiranía que en +tiempos de revolución, y sobre todo en España, es la regla de conducta +de los partidos políticos militantes. En suma, en toda la nación los +comuneros numerosos y violentos, con sumo poder en las poblaciones +donde abundando los liberales lo era la plebe, y con menos fuerza donde +los constitucionales escaseaban, o apenas contaban entre los suyos +genios de las clases ignorantes, seguían a los caudillos hasta entonces +inferiores en nota que no se habían unido al Ministerio.</p> + +<p>Todo ello venía a parecer cosa leve, cuando llamaba la atención la +invasión inminente pronto pasada a ser invasión realizada. Ante ella +fueron casi nada en la apariencia las rencillas de las sociedades +rivales, pero en la apariencia y no más, pues a la sorda obraban, y +no tuvieron poco influjo en las deserciones de los antes defensores +de la Constitución; deserciones en que los de una y otra sociedad +tuvieron igual vergonzosa parte, pero a las cuales dieron con sus +argumentos pretexto los comuneros más que los de otra parcialidad, +por lo mismo que, saliendo de <span class="pagenum" id="Page_418">p. +418</span>ellos, parecían más poderosas las razones contra la +continuación de la resistencia.</p> + +<p>En efecto, la condenación de las respuestas dadas a las notas +comenzó a oírse salida de los labios que poco antes clamaban contra +toda idea de avenencia con los extranjeros o con los realistas. De +aquí siguió desaprobarse la idea de la traslación del Rey, Gobierno y +Cortes a Andalucía, la cual era consecuencia forzosa de la resistencia +a la invasión francesa, encaminada a restituir al Rey el lleno de su +poder perdido. Cayó, por proponer este viaje necesario, el ministerio +de los hermanos, pero un motín escandaloso obligó al monarca a +reponer a los ministros caídos. Vituperaron entonces agriamente los +comuneros (si no todos, los más de ellos, y entre estos los que entre +los antes caudillos de la sociedad se habían resistido a unirse con +los ministeriales) el atentado cometido contra la real persona y las +leyes; desacato y aun exceso atroz que no admitía disculpa, pero +tal era la desgracia de los tiempos que, al vituperarle con sobrada +razón, tenían que declararse aprobadores de una conducta cuyo término +forzoso era el triunfo de la invasión francesa y la caída de la +Constitución, lo cual disonaba en boca de constitucionales de celo +extremado. Una vez llegados el monarca y el Congreso a Sevilla, nuevo +Ministerio, pero ya no de la sociedad secreta, aunque de ella fuesen +varios de los ministros nombrados, tampoco mereció la aprobación de +los comuneros, si bien tuvo en su favor los votos de los que de la +sociedad se habían separado. En verdad ya entonces ambas sociedades +habían perdido su fuerza, y las luchas, si alguna había, eran como +la de cuerpos debilitados por achaques de temprana vejez en las +cuales se muestra el rencor inveterado, pero falta poder en los +combatientes para hacerse daños graves. Además, en su interior las +mismas sociedades estaban, si no disueltas, combatidas por un elemento +de disolución incipiente, a modo de lo que es en lo material un <span +class="pagenum" id="Page_419">p. 419</span>cuerpo apolillado del +cual se va desprendiendo resuelta en polvo mucha parte, mientras lo +que sigue en pie solo existe entero en la apariencia. Algunos de los +prohombres de los hijos de Padilla más exaltados (no de los que se +habían unido al cabo con la sociedad rival) entraron en trato secreto y +amistoso con el Real Palacio, pero estos tratos conocidos poco dieron +de sí, a no ser por lo que influyeron en la opinión de gente de más +poder, señaladamente en los ejércitos, y, siendo sabidos, no podían +ser castigados, ni aun con entregarlos a la vergüenza y censura, +porque había llegado la hora en que la opinión pública, dividida, +trabajada, desmayada e incierta, no acertaba a juzgar ni aun para +condenar las acciones más feas, y en que, desapareciendo el interés +público, atendían los más cada cual al suyo privado. En situación tal +fue la causa de la Constitución y aun la de la dignidad de la nación +abandonada por personas de todas las sociedades, o de ninguna de las +secretas; personas altas y bajas; de las antes apasionadas y de las +tibias; de las entendidas y de las ignorantes. Ejemplos hubo en medio +de esto de honrada fidelidad, compartiendo también la gloria (si en +ello gloria había, aunque haya quien contra toda regla de justicia +y moral lo niegue) algunos comuneros distinguidos, y otros que se +contaban en la sociedad antigua, y el general Mina de esta última, y el +general Torrijos de aquella, pudieron presentarse en tierra extraña, +proscritos, pero con la frente erguida como de quienes han cumplido +con su obligación a todo trance, en medio de numerosos ejemplos de lo +contrario. Ni fueron los generales citados los únicos dignos de ser +mencionados con alabanza, porque militares y no militares de varias +categorías los acompañaron en su honrosa desventura. Como en otros de +estos mis recuerdos he dicho, por consecuencia de la flaqueza humana, +la cual apenas consiente que en el hombre no vaya mezclado lo malo +con lo bueno, los que llevaron al destierro su honor intacto <span +class="pagenum" id="Page_420">p. 420</span>llevaron con él un tanto +de sus antiguas rivalidades. Pero, como los años de la emigración +engendraron nuevas pasiones de amistad y aun de odio, al aparecer +restablecido en España el gobierno parlamentario, ya no revivieron las +antiguas sociedades secretas. Hubo, es verdad, otras de que solo tengo +noticias vagas, y aun hubo cierta cosa a modo de resurrección de la +antigua, pero el cuerpo que hubo de creerse resucitado estaba meramente +galvanizado, y, en vez de repetir, remedaba las funciones de su pasada +vida. No sé si me engaño, pero, tímido como soy en aventurar opiniones, +todavía me arrojo a decir que el tiempo del predominio absoluto de las +sociedades secretas en los negocios públicos, si no es ya imposible, es +improbable en altísimo grado.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch13"> + <p><span class="pagenum" id="Page_421">p. 421</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XIII.</h2> + <p class="subh2 ws1">DEPOSICIÓN DEL REY POR LAS CORTES EN SEVILLA EL 11 DE JUNIO DE 1823.</p> +</div> + +<p>Las Cortes, de resultas de la invasión del territorio español por +el ejército francés, se habían retirado a Andalucía y abierto sus +sesiones en Sevilla, habiéndose traído consigo al Rey, su enemigo, +pero embozado, y traídosele, no sin haberse él resistido a hacer +el viaje, si bien valiéndose de pretextos no políticos, pero tan +claramente pretextos, y no más, que nadie ignoraba, ni S. M. mismo +pretendía ocultar del todo, que eran un modo decoroso de declarar su +resolución de esperar a los invasores, los cuales de hecho eran sus +mejores amigos, aunque de derecho o de oficio aparecían siendo sus +contrarios.</p> + +<p>Las Cortes en Sevilla discutían, deliberaban, resolvían, pero con +evidente desmayo, que era forzosa consecuencia de las tristísimas +circunstancias en que se hallaban. Veíase claro que del pueblo, si +no la parte mejor, la mucho más numerosa, hacía causa común con los +invasores. Flacos de espíritu, si no traidores, los generales se +rendían al peso de desdichas superiores a las que pueden resistir +humanas <span class="pagenum" id="Page_422">p. 422</span>fuerzas. +Divisábase la nube desde mucho antes formada, y se la notaba crecer en +negrura y oscuridad, hacer ya estragos en los lugares a que alcanzaba, +y amenazar con otros, tal vez mayores, aquellos donde no había llegado +pero a que se venía encaminando con mediana rapidez, si bien con curso +que no podía ser atajado. En el mismo Congreso, lo que había sido +unanimidad en los días 9 y 11 de enero, en mayo era ya solo mayoría, +si numerosa aún, poco alentada, y a la cual se oponía una minoría +valiente, cuya osadía y firmeza declaraban que contaba con auxilio +poderoso.</p> + +<p>Fuera del recinto en que se celebraban las sesiones, los diputados +estaban, como era fuerza sucediese, inquietos, tristes y dudosos en +punto a la conducta que debía seguirse, cuando se estaba viniendo a +tierra la fábrica de que eran custodios. Era común quejarse de que nada +se hacía; pero provocados quienes así se quejaban a indicar qué podía +hacerse, nadie acertaba a proponer cosa alguna, porque, en verdad, nada +había que hacer, sino seguir la guerra y llevar los reveses que eran de +ella consecuencia con resignación, tanto más difícil de tener cuanto +que el trágico fin de la Constitución se descubría claro y a poca +distancia. El Ministerio, incompleto y hecho a retazos, no gozaba de la +confianza del Rey, el cual, sin embargo, le miraba con cierto afecto +parecido a gratitud, porque le había libertado de otro de él tan odiado +como el de San Miguel y consortes, pero que le habría preferido al de +los comuneros y de Flores Estrada; gente, en verdad, más extremada +en sus doctrinas contrarias a toda autoridad, inclusa la del trono, +pero unida entonces con la corte y las reales personas por común +aborrecimiento a la sociedad secreta, su enemiga, en aquellas horas +predominante.</p> + +<p>Las dos sociedades seguían en guerra más rencorosa que viva. De +la comunera se habían separado muchos de <span class="pagenum" +id="Page_423">p. 423</span>los de superior valer, y de ellos no pocos +diputados pasados a hacer causa común con el ministerio de San Miguel y +con el que le había sucedido. Por eso los fieles a la bandera comunera, +sin profesar ideas muy monárquicas, se habían, con todo, arrimado a la +persona de Fernando VII y a la corte, reprobando la guerra empezada +y pintando posible un ajuste con los franceses. La otra sociedad, +debilitada por su mismo triunfo, y porque, habiendo gobernado por +algún tiempo en malas circunstancias, había cometido graves yerros, se +sentía incapaz de hacer frente a desdichas de que se la hacía, y no con +grande injusticia, responsable. En las reuniones del cuerpo principal +director no se formaban ya los planes del Gobierno, como sucedía en +los últimos meses de 1822 y principios de 1823, cuando el Ministerio +era poco más que ejecutor de las resoluciones de la sociedad; cosa a +que no se habría sujetado Calatrava y algún otro de sus compañeros. +En medio de esto, dictando, según con frecuencia sucede, la flaqueza +actos de violencia, y también llevando el hecho mismo de no tener que +hacer o proponer a pensar en desatinos, ocurrió un día en la Junta, que +era autoridad suprema de la sociedad, encontrarse en la bolsa llamada +<i>Saco de proposiciones</i>, donde, conforme a rito, se presentaban +todas cuantas se hacían ignorándose sus autores, una reducida a que se +discurriese medio de acabar con Fernando, y aun con su real familia.<a +id="FNanchor_81_81" href="#Footnote_81_81" class="fnanchor">[81]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_81_81" href="#FNanchor_81_81" class="label">[81]</a> +Este incidente tuvo resultas. Hubo de revelarle al rey un traidor, a +quien hizo tal el miedo. Compró el revelador su perdón con esta bajeza; +pero, siendo hombre cobarde por extremo, el pensamiento de que podría +tener consecuencias para él funestas su acción, le trajo una enfermedad +que le acabó con la vida. Quedó de la delación testimonio en una +cláusula de la amnistía dada por el Rey absoluto en mayo de 1824, donde +se exceptuaba del perdón a «<i>los que en sociedades secretas hubiesen +propuesto la muerte del Rey</i> o de otras personas reales».</p> + +</div> + +<p>Indignó sobremanera tal idea a varios de los concurrentes, y entre +ellos a Istúriz y al que esto <span class="pagenum" id="Page_424">p. +424</span>escribe, y nos separamos de la sociedad, a punto de declarar +que no asistiríamos en adelante a sus juntas; lo cual cumplimos, viendo +en el acto de aquella propuesta, no solo un crimen, sino, como teníamos +razón para presumir, un lazo que se nos armaba. De este modo las dos +sociedades, poco antes gigantes, y disputándose con calor y furia la +dominación, habían perdido en gran parte su fuerza, como en aquella +hora lo había perdido todo en el gremio de los constitucionales, el +cual iban reduciendo continuas deserciones.</p> + +<p>El estado de la población donde celebraba sus sesiones el +Congreso, y donde residían el Rey y su Gobierno, distaba mucho de ser +satisfactorio. Eran numerosísimos en Sevilla los parciales del Rey +absoluto y enemigos de la Constitución, y solo por lo cobardes no se +hacían en alto grado temibles. La milicia nacional sevillana, poco +numerosa, no inspiraba ni temor ni confianza. La de Madrid, trasladada +a Andalucía con el Gobierno, era ardorosamente constitucional, pero +de su mismo ardor había que recelar, porque una parte de ella, corta +pero atrevida, tomaba, como siempre acontece, el predominio en el +cuerpo entero, cuya voz intentaba llevar, y en cuya conducta a veces +influía. En verdad, los dos batallones de milicianos que, acompañando +al Rey y al Congreso, habían hecho la larga marcha de Madrid a Sevilla, +nada menos que admiración merecían por su ejemplar conducta, en que +la disciplina, por ser voluntaria, no dejaba de ser severa; por su +porte marcial, y por su sufrimiento en el viaje, en que hombres +acomodados y criados con cierto grado de regalo, habían llevado las +mismas penalidades que los soldados verdaderos, y llevádolas con +alegría serena. Pero un tercer batallón que salió de la capital de +España bastante después que los otros dos, se distinguía de estos por +el espíritu que le animaba, siendo alborotado y propenso a la sedición +y a todo linaje de excesos. Recién llegado a <span class="pagenum" +id="Page_425">p. 425</span>Sevilla este batallón, al recibirse la +noticia de desmanes ocurridos en Madrid al entrar en la capital los +realistas y los franceses, abultando la voz pública lo que en sí ya +no era poco, trataron los nuevamente venidos de tomar lo que llamaban +<i>represalias</i> en los absolutistas sevillanos de los crímenes de +los absolutistas madrileños, y, para el intento, ya en sí injusto, como +lo es castigar ajenas culpas aun en el cómplice en la intención pero no +en el acto, se valieron del peor medio posible: armaron un alboroto en +que cayó asesinado en la calle un sujeto desconocido, y fue saqueada +una casa donde residía un diputado a Cortes, virtuoso eclesiástico y +juicioso constitucional, que perdió su escaso haber sin perder por +esto la serenidad plácida de su condición, por que se distinguía. El +Ministerio, del cual era, si no presidente, por no haber entonces +entre nosotros tal dignidad, el principal en consideración e influjo, +don José María Calatrava, obró con todo el vigor posible, separando +de su destino al jefe político de Sevilla, flojo por demás en aquel +suceso. Pero lo posible en vigor era harto poco en horas de tanto apuro +y peligro, y así los elementos de desorden subsistían fuertes, mal +contenidos y amenazando estragos para el momento seguro y vecino en que +sucesos graves viniesen a acabar con la fuerza que los contenía.</p> + +<p>Tal era el estado de las cosas, cuando se supo que venía adelantando +el ejército francés, el cual estaba ya próximo a invadir las Andalucías +por los caminos que las separan de la Mancha, sin que existiese +fuerza armada capaz ni siquiera de dificultarles un tanto el paso. El +ejército, o, diciéndolo con más propiedad, la corta división que había +llevado el nombre de ejército, y cuyo mando había tenido el conde de +La Bisbal, puesto a las órdenes del general López de Baños, había +emprendido por Extremadura su retirada, delante de los invasores; +pero de él llegaban al Gobierno pocas y confusas noticias, porque +los pueblos <span class="pagenum" id="Page_426">p. 426</span>nada +dispuestos a favorecer a los constitucionales ponían obstáculos a las +comunicaciones. Por esto, el Ministerio, que contaba con las tropas de +López de Baños para cubrir a Sevilla, y con la ciudad al Rey y a las +Cortes, hubo de pensar en enviar al general una persona de confianza +para saber de él, entenderse con él y concertar las disposiciones por +las cuales había el Gobierno de salvarse de caer en poder del enemigo. +Quiso la desgracia que el comisionado, por motivo que no es del caso +referir, pequeñísimo en sí, pero por sus consecuencias grave en +extremo, cumpliese tan mal su encargo, que ni salió de Sevilla, donde +estuvo escondido para no poner patente su culpa, y de ello se siguió, +con ignorarse su paradero y el de las tropas a que había sido enviado, +hacerse las más fatales suposiciones. Entretanto, el que debía ser +ejército, y no lo era, y cuyo núcleo estaba en la parte más meridional +de Andalucía, mandándole el general Villacampa, de nada podía servir, +y además su general, honrado, pero no de grandes luces, cediendo a un +uso de pronto introducido, pasó al Gobierno un escrito, cuyo objeto mal +podía conocerse, y el mismo escritor no podría haber explicado, en el +cual exponía y ponderaba las dificultades de resistir a los enemigos, a +punto de convertirlas en imposibilidad absoluta.</p> + +<p>Tan congojosa situación para los constitucionales era la en que +se veían en el día 10 de junio de 1823, víspera de otro funestísimo, +en que todo cuanto podía hacerse era escoger entre gravísimos males +uno que, por ser menor que otros, no dejaba de ser un mal en grado no +pequeño.</p> + +<p>Yo (pues fuerza es hablar de mí en lances en que a mi pequeñez tocó +aparecer en primer término) me encontraba aquel día en cama, con alguna +calentura. Era a la sazón mi compañero inseparable el duque de Veragua, +miliciano de caballería de Madrid, el cual, separándose de <span +class="pagenum" id="Page_427">p. 427</span>mi cabecera, vino pronto +a avisarme que el Congreso estaba en sesión secreta porque le habían +llegado importantes y malísimas noticias. Me vestí aprisa, salí, me +encaminé al lugar donde se celebraban las sesiones, y antes de llegar +a él, tropecé con varios diputados amigos que se volvían, acabada +ya la sesión, que fue muy breve. Lo que a ella había dado motivo, +era un oficio o parte recibido de un don N. Mateos, jefe político +de una de las provincias andaluzas, donde se refería haber pasado +los franceses el famoso desfiladero de Despeñaperros, sin tropiezo +alguno, retirándose fugitivas y dispersas las poquísimas tropas +constitucionales apostadas en aquel paso y sus inmediaciones. Concluía +el parte de Mateos con repetir, trocada alguna palabra y el sentido, +la frase o el dicho atribuido a Francisco I, pues decía: «<i>Todo se +ha perdido, hasta el honor</i>». Tan consoladora aserción era digna de +las circunstancias. Por supuesto, oída la comunicación, nada se había +hecho o dicho, y callando el Ministerio, y no hablando los diputados, +la campanilla del presidente había dado la señal para que cada cual +se fuese a su casa, o a sus quehaceres, y a llorar males al parecer +irremediables, o a buscarles remedio.</p> + +<p>No lo era por cierto para mi dolencia lo que acababa de saber, y +así, vuelto a mi casa y a recogerme, hube de pasar una tarde y noche +nada agradables. Sin embargo, no tenía mi indisposición tanta gravedad +que me embargase el pensamiento o me ofuscase la razón. Me entretuve +en discurrir, pero sin acertar con cosa que, aun medianamente, me +satisficiese.</p> + +<p>Amaneció el nuevo día, sin que posteriores noticias, o de Córdoba, +en cuyos términos era de suponer estuviesen los franceses entrados por +Sierra Morena, o de Extremadura, donde ni había lugar a suponer cuál +era la situación de los enemigos o de nuestras cortas fuerzas, llegasen +a aumentar o disminuir el temor o la pena, el aliento o la <span +class="pagenum" id="Page_428">p. 428</span>desconfianza. Pero era +hora de la sesión ordinaria y pública del Congreso, la cual se hacía +imposible no celebrar, sin que la impaciencia y ansias generales diesen +de sí fatalísimas consecuencias.</p> + +<p>No obstante el mal estado de mi salud, me encaminé a mi puesto en +las Cortes. Cuando para allí iba, me detuve a hablar con un amigo, en +cuya compañía iba un médico, y, quejándome yo de mi indisposición, +examinándome este último, me encargó me volviese a mi casa a recogerme +y que tomase un vomitivo. Por más de una razón no hice caso de su +dictamen, pues la ocasión no era para otra cosa que para morir en +pie, si se me agravaba la enfermedad, sin contar con que, locamente +parcial yo entonces del sistema médico de <i>Broussais</i>, casi nuevo +en España, acudía por remedio de mis males al agua de limón con goma, +cuando no había tiempo o necesidad de aplicarme sanguijuelas.</p> + +<p>Fuime, pues, al Congreso y encontré a mi llegada un espectáculo +doloroso.</p> + +<p>La sala de sesiones estaba vacía, porque no se acertaba a abrir la +del día sin haber de antemano pensado, y hasta cierto punto dispuesto, +lo que en ella habría de hacerse. Las tribunas rebosaban en gente, +siendo las destinadas al público capaces de contener un auditorio algo +numeroso. En el allí congregado reinaban el dolor y el miedo, a la par +con una ira feroz, de aquella que, mezclada con el terror del cual en +gran parte procede, es más temible que otra alguna hija de pasión menos +fea. No teníamos los diputados otro lugar en que estar juntos fuera +del salón que una pieza no muy grande, a los pies de este, a la cual +separaba de él solo una pared con puertas que, aun cerradas, daban +paso al ruido. Así es que oíamos el murmullo, salido de las tribunas; +murmullo triste y amenazador que nos estaba convidando, si merece la +calificación de convite lo que era precepto, a abrir la sesión, y +dar en ella <span class="pagenum" id="Page_429">p. 429</span>alguna +disposición de la más alta importancia. En cambio, llegaba a las +tribunas el zumbido que formábamos muchos hablando a un tiempo en voz +más o menos baja, pero que a cierta distancia debía de parecer disputa +a voces. No lo era por cierto, pero sí un desordenado dar de pareceres, +en que todos tomaban parte sin que uno solo fuese atendido. Se perdía +el tiempo, lo cual era un mal grande en tanto ahogo, pero lo era mayor +porque la parte violenta del público parecía dispuesta a tener poca +espera y a obrar si nuestra inacción continuaba. Los ministros estaban +entre nosotros abrumados por el peso de la desdicha, sin hallar salida +del laberinto en que todos estábamos enredados. Habían aconsejado +al Rey que se trasladase a Cádiz, única salida posible; pero el +monarca parecía resuelto a no seguir el consejo. De cuando en cuando, +formando no poco ruido las muchas conversaciones particulares, había +quien dijese en voz algo más alta, ¡<i>silencio</i>!, y, repetida la +insinuación como para recomendarla, al repetirla sonaba tanto, saliendo +de muchas bocas, que venía a ser casi una gritería.</p> + +<p>En esto yo, acostumbrado a la acción por aquellos días, y persuadido +de que, en horas críticas, no hacer cosa alguna es hacer lo peor +posible; conociendo además que, en momentos de incertidumbre, en medio +de una turba, aún poco numerosa, ejerce el mando o superior influjo +quien osa tomársele, esforzando la voz y dando a mis palabras el tono +de mandato, grité: ¡<i>silencio</i>!, y tuve la fortuna de lograr lo +que pretendía. Callaron todos por un momento, y acudiendo Riego, con +quien no estaba yo entonces en amistoso trato, pero que hubo de desear +oírme, y diciendo él <i>oigamos a Galiano</i>, me vi dueño del campo +entre tantos mis iguales y algunos mis superiores.</p> + +<p>Mi plan estaba formado de pronto, y, si no era bueno, al cabo no +era peor que otros, y a todos llevaba la ventaja de ser un plan, y +de haber en mí resuelta voluntad de ponerle <span class="pagenum" +id="Page_430">p. 430</span>en ejecución inmediatamente, en hora en que +la menor dilación era cierta ruina.</p> + +<p>El plan consistía en hacer que constase de <i>oficio</i> la +resistencia del Rey a salir de Sevilla, lo cual quería decir su +resolución de esperar allí a los franceses, para que, junto con estos +sus enemigos de derecho y sus amigos de hecho, fuese la Constitución +abolida y duramente tratados los constitucionales. Y, si bien ni aun +a mí convenía que esto constase, mientras podía disimularse, había +llegado el caso en que era preciso poner patente el mal para proveer a +la cura.</p> + +<p>La cura era tratar de vencer al Rey, hasta hacerle consentir en +pasar a Cádiz, y el método que había de seguirse tenía que ser análogo +al antes usado para traerle de Madrid a Andalucía.</p> + +<p>Pero, si era necesario algo más duro, forzoso se hacía proceder +hasta suspenderle en el ejercicio de su autoridad, y, no siendo +posible llevarle como Rey, llevarle como cautivo, con todo el decoro +que había en tal atentado. Porque, además, se hacía necesario tener +presente que, en la frenética indignación de los constitucionales, y +al desaparecer toda barrera legal, los más atrevidos serían, si bien +por brevísimo plazo, dueños del campo, y en el inevitable confuso +desorden, habría estragos y víctimas, no siendo poco probable que entre +las últimas fuese incluido el imprudente monarca.<a id="FNanchor_82_82" +href="#Footnote_82_82" class="fnanchor">[82]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_82_82" href="#FNanchor_82_82" class="label">[82]</a> +El general Álava (don Miguel), aunque constitucional, honrado y leal +por su deber, monárquico por sus afectos, votó en Sevilla la suspensión +del Rey, y de ello estaba ufano, diciendo que creía que votándola había +salvado a S. M. la vida. Quienes estaban en Sevilla en junio de 1823 no +extrañarán que haya personas que así hayan opinado y opinen.</p> + +</div> + +<p>Todo ello lo pensé y arreglé de pronto, y traté de proceder a la +ejecución. Desde luego las tres proposiciones que hice, y que en +la relación de la sesión aparecen, estaban <span class="pagenum" +id="Page_431">p. 431</span>formadas en mi mente, si bien no del +todo, pudiendo y debiendo variarse según fuesen dictándolo las +circunstancias.</p> + +<p>Se presentó desde luego una dificultad. Calatrava decía que, siendo +él ministro, solo como tal podía hablar en el Congreso, y como tal +representaba al Rey; por lo cual juzgaba indecente, y hasta criminal, +en vez de declarar su voluntad, acusarle. Era honroso al buen juicio +y a la rectitud de Calatrava tal escrúpulo, y yo, estimulándole en lo +debido, me dediqué a buscar medio de libertarle del compromiso en que +se hallaba. Le rogué, pues, que se fuese a Palacio, e hiciese nuevo y +mayor esfuerzo para vencer al Rey, y, si nada conseguía, me avisase; +o, en caso de no poder darme aviso, fijase un plazo, vencido el cual, +debía yo del silencio colegir que el deseado consentimiento no se había +obtenido. Conformose Calatrava, pero me puso otras dificultades, que yo +no traté de tomar en poco, pues, si entrábamos en contestación, sobre +perder tiempo, le confirmaría yo en su opinión, en vez de convencerle. +Así, prometiéndole acceder en todo a su deseo, él se marchó, y los +diputados nos quedamos aguardando noticias, sin abrir la sesión, aunque +oíamos que su apertura era pedida casi con bramidos. Aguardamos, sin +embargo, a que llegase la hora, pasada la cual, acabada la esperanza, +y aun vencido ya el plazo, y sirviendo, según estaba convenido, por +respuesta desfavorable el silencio, hubo prórroga en la espera, hasta +que, al fin, dándose por mala noticia la falta de ellas, iba yo a +empezar la fatal campaña, cuando vino a confirmarme en mi propósito +aviso recibido de Palacio, en que se me decía mostrarse el Rey +obstinadamente resuelto a no moverse. Con esto entramos en el salón, +reinó silencio, y levantándome yo, hice la primera proposición,<a +id="FNanchor_83_83" href="#Footnote_83_83" class="fnanchor">[83]</a> +<span class="pagenum" id="Page_432">p. 432</span>que consta en el acta +de aquel día. No hubo sobre ella debate, porque oír explicaciones del +Gobierno a todos parecía justo y conveniente.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_83_83" href="#FNanchor_83_83" class="label">[83]</a> +En punto al orden y tenor de estas proposiciones, véase el tomo +que contiene algunos <i>Diarios de Cortes</i> (bien que muchos +de ellos compendiados) relativos a las sesiones del Congreso de +1822 y 1823, cuando desde abril a septiembre de este último año +celebraba sus sesiones, en Sevilla primero, y después en Cádiz. Esta +obrita es curiosa, porque da a conocer sucesos, o ignorados, o muy +imperfectamente sabidos.(<i>a</i>) — <i>Nota del autor</i>.</p> + +<hr class="tir"> + +<p>(<i>a</i>) El tomo a que se refiere es el compilado por el oficial +mayor del Congreso don Francisco Argüelles, que por acuerdo de la +Comisión de gobierno interior de dicho Cuerpo, fue publicado en +1858.</p> + +</div> + +<p>Cuando, por medio de preguntas, saqué a los ministros respuestas +por donde, sin acusar ellos al Rey, constaba que S. M. no atendía a +sus consejos, hice la segunda proposición, que ya dio margen a algunas +observaciones. No pudo, con todo esto, haber fuerte oposición a que se +solicitase del Rey que pasase a Cádiz, pues ya por iguales medios se lo +había traído a Sevilla.</p> + +<p>Al salir del salón la comisión nombrada para llevar a S. M. el +mensaje en el que el Congreso, sin irreverencia en la forma, le hacía +una súplica apremiante, que él miraba como nuevo exceso contra su +persona, y mientras diputados y espectadores, con rostros en que se +pintaban, ya cólera, ya pena, ya inquietud, seguíamos con la vista +a nuestros compañeros, y sobre todo, al presidente de la comisión, +el general don Cayetano Valdés, cuya figura, severa y desabrida, era +como una imagen de las circunstancias, pasé yo de mi asiento al de +enfrente, inmediato al que ocupaba Argüelles, con el cual entré en +conversación sobre el gran negocio que nos estaba ocupando. Vivía yo +entonces en trato amistoso con el célebre orador y repúblico asturiano, +particularmente desde que juntos habíamos sustentado acaloradas lides +en defensa de las respuestas dadas a las notas de los soberanos aliados +y la resistencia <span class="pagenum" id="Page_433">p. 433</span>a +poner la Constitución y la suerte de nuestra patria a merced de los +extranjeros, o del Rey mismo. Tanto Argüelles cuanto yo (créase o +no esto último) sentíamos dolor vivo y aun repugnancia a tomar un +partido violento; pero él igualmente que yo, preferíamos un golpe +violento a dejar perecer la ley fundamental del Estado, y lo que es +uso llamar la libertad, a la cual amenazaba en aquella hora muerte +segura y próxima, y muerte que vendría indudablemente acompañada de +horrorosas convulsiones, o digamos, variando la imagen para expresar +mejor la idea, que al desplomarse el edificio político, todavía en +pie, a más de una víctima, y estas de distinta especie, habría de +hacer polvo y confundir en sus ruinas. Menos dispuesto Argüelles que +yo a pensar lo peor, conservaba esperanza de que cediese el Rey, +como había cedido en Madrid, y así me lo expresó, a lo cual repliqué +con dolor que yo esperaba una respuesta arrogantemente desfavorable. +«<i>Pues entonces, ¿qué ha de hacerse?</i>», me dijo. «<i>¿Qué?</i>», +respondí: «<i>nombrar una regencia</i>». «<i>¿Y ha pensado usted en +las consecuencias tristísimas de tal acto?</i>», volvió a preguntarme. +«<i>Sí</i>», le dije, «<i>y no me excede usted en sentimiento al vernos +obligados a tal cosa; pero ¿hay otro medio? Si le hay, dígamele usted, +y yo estoy por él</i>». Meditándolo un poco: «<i>No veo otro</i>», +repuso, «<i>y yo apoyaré lo que usted proponga. Pero</i>», añadió, +«<i>¿no será bueno, si hemos de pasar a nombrar regencia, suspendiendo +al Rey en el uso de su poder, que solo lo hagamos interinamente, y +para el acto de trasladarse el Gobierno con las Cortes a Cádiz?</i>». +Fue nueva para mí la idea, y me dio golpe, y así, aun no contando con +que necesitaba el apoyo de Argüelles y los que le seguían para dar el +paso atrevidísimo a que iba a arrojarme, aprobé y adopté el pensamiento +de mi poderoso colega, por lo mismo que era menos violento el acto; +porque, lo repito, no tenía deseo de atentar a la persona o dignidad +real, contra la cual, si procedía, lo hacía obrando en defensa de las +<span class="pagenum" id="Page_434">p. 434</span>para mí sagradas +leyes. Convenidos, pues, mi antes antagonista y ahora amigo político +y yo, contaba con que sus palabras sostendrían mi propuesta. En esto +aparece la diputación de vuelta de Palacio, tristes y cabizbajos todos +cuantos la componían, y sobre todos ellos el Presidente, muy venerador +de sus reyes, aunque constitucional celoso. Lo que dijo consta en el +acta y es público, de modo que no es posible negar que el Rey nos +arrojaba el guante, siéndonos forzoso, o recogerle y entrar en fatal +lid, o abandonar el campo y entregarnos a la fuga. La cara y el acento +de Valdés eran tanto cuanto melancólicos, solemnes; en los demás +diputados y en el auditorio era igualmente lúgubre en cierto grado el +aspecto, y en no poca parte de gravedad en el silencio, parecido a +la calma precursora de las más recias tormentas. Entonces me levanté +conmovido, tanto más cuanto que la agitación sentía en mí crecida la +calentura, y, apoyadas las manos en el respaldo del banco que delante +de mí tenía, comencé en un breve discurso a explanar y sostener mi +proposición, clavando todos en mí los ojos, atentos los oídos, llenos +de ansia los semblantes, y como colgados de mis labios los oyentes, +no, cierto, para oír de mi un discurso entretenido, sino por lo que +contenían mis palabras. Cesé de hablar, y, por algunos segundos, nadie +siguió, ni hubo murmullo en las tribunas. Pero, a poco, pidiendo la +palabra en contra de mi proposición dos o tres diputados, y en pro +también uno u otro, y entre estos el que importaba más que todos, el +mismo Argüelles. Impugnó mi proposición, con un calor que parecía +delirio, el diputado Vega Infanzón, oficial de marina, cuyo hermano, +muerto en Cádiz en 1813 de la fiebre amarilla, había representado uno +de los principales papeles en las Cortes de 1810, al lado del conde +Toreno, con quien asimismo dos años antes había pasado a Inglaterra, +como representantes ambos de la junta de Asturias en el levantamiento +de España contra Napoleón. <span class="pagenum" id="Page_435">p. +435</span>No tenía el diputado de 1823 las calidades de su hermano; +pero era honrado, de mediano saber, y de condición suave, por lo +cual se extrañó más su acaloramiento en este debate. Como el tiempo +apremiaba, y todos cuantos hablábamos lo hacíamos en pocas frases, +y Vega, al revés, divagaba, repelía muchas veces no solo sus ideas, +sino aun sus expresiones, y gritaba, ya con voz de ira, ya con acento +de dolor, entró en muchos la sospecha de que intentaba alargar la +discusión con algún fin torcido; acusación en mi sentir injusta, pero +a la cual daba motivo saberse que se estaba conjurando contra el +gobierno constitucional, y que en la dilación ponían gran parte de +sus esperanzas los conjurados. Lo cierto es que empezaron murmullos +en las tribunas, y aun en los bancos, intentando hacer callar al +difuso orador; yerro gravísimo que procuré yo con otros pocos impedir, +yéndome de banco a banco a recomendar la prudencia, y reclamando que +guardasen orden los concurrentes a las tribunas. No dejó de costarnos +trabajo conseguir nuestro intento, porque aun en el salón, un diputado +eclesiástico llamado <i>Sáenz de Buruaga</i>, hombre de más celo +que talento o saber, y en quien el amor, que él creía serlo de la +libertad, era furibunda intolerancia, con voces y ademanes quería +imponer silencio al Vega, no sin dar muestras de tratar de pasar de las +palabras a las obras; ejemplo que había sido seguido; y por otra parte +el diputado, general Álava, se quejó de que desde una tribuna amenazaba +al Congreso un espectador con un sable desnudo. Pudo, no obstante, +impedirse todo desmán, y, si solo la amenaza puso miedo en algunos +diputados a punto de influir en sus votos, peligro poco más lejano y +harto más seguro retraía de votar mi proposición. Esto hizo notar con +sentidas frases y nobleza en su breve discurso Argüelles, respondiendo +a Vega, su paisano y amigo, que blasonaba de su firmeza en defender al +Rey en aquella hora. Por fin tuvo término el discurso de Vega, y <span +class="pagenum" id="Page_436">p. 436</span>reducidos los que siguieron +a dos o tres sentencias, declarado el punto suficientemente discutido, +hubo de procederse a la votación. Ocurrió a algunos el desatino de +pedir que fuese nominal, lo cual, entre mayores inconvenientes, tenía +el de la pérdida de tiempo, cuando cada minuto parecía precioso. Logré +yo disuadir de la pretensión a quienes la tenían, y tuvo efecto la +votación según el método ordinario, levantándose los que aprobaban, +y quedándose sentados los de parecer contrario. Muy pocos fueron los +que no se pusieron de pie, pues vimos hasta con sorpresa levantados +aprobando la atrevida propuesta a aquellos pocos diputados cuya +moderación rayaba en desafecto a las nuevas leyes y en adhesión a la +antigua monarquía. Algunos, bien que no muchos, se ausentaron del +todo; otros, asimismo en reducido número, amedrentados y vergonzantes +andaban entre los bancos y la pared, no atreviéndose a votar en pro +o en contra, y ni siquiera a salirse porque no se les achacase a +falta haberse ausentado. Así y todo, a bulto, contamos sobre 90<a +id="FNanchor_84_84" href="#Footnote_84_84" class="fnanchor">[84]</a> o +poco menos levantados; mayoría crecida en aquel Congreso en que <span +class="pagenum" id="Page_437">p. 437</span>rara vez eran más de 120 los +votantes. Hubo, después, quien hiciese constar su voto contrario y se +le consintió, a pesar de que ninguno había dado; pero esto fue ya en +Cádiz, llevándose a exceso la condescendencia, por no pasar la mayoría +por tirana.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_84_84" href="#FNanchor_84_84" class="label">[84]</a> +En la sentencia a pena capital dada por la Audiencia de Sevilla contra +los que votaron la suspensión del Rey, resulta ser el número de los +que aprobaron mi proposición muy inferior al que este artículo afirma. +Pero la sentencia no está fundada en la verdad, aunque lo esté en que +como tal aparece en el proceso. Muchos de los que votaron aprobando, +arrepentidos después o medrosos, aseguraron no haber votado o hécholo +en contra. La Audiencia y aun el Gobierno tenían poco deseo de cebar su +saña en diputados que no habían figurado en primer término, y así se +prestaban a admitir justificaciones bien o mal fundadas. Asimismo, por +razones de política, venía bien que apareciese haber sido una minoría +del Congreso lo que apareció mayoría en aquel acto. Si no fuese algo +fea acción bajar a personalidades, podía aquí citarse más de un nombre +de diputados que votaron el sí y habiendo después probado con falsedad +lo contrario no fueron incluidos en la proscripción que cayó sobre +todos sus compañeros, aunque de ellos solo en el pobre <i>Riego</i> fue +ejecutada la sentencia.</p> + +</div> + +<p>El gran voto estaba dado, y restaba convertirle en hecho. Nombrada +la regencia en pocos minutos, su presidente don Cayetano Valdés hizo +un discurso brevísimo, pero muy notable. <i>He sido vencido más de +una vez</i> (dijo), pero he cumplido siempre con mi obligación, y +esto prometo ahora. Daba realce a estas sencillas palabras el aspecto +de quien las pronunciaba, de rostro desfigurado por efecto de las +viruelas, de andar desgraciado, de desaliño sumo, si bien no de +desaseo, en el vestido y en el modo de expresarse; con apariencias +de vejez, aunque apenas entrado en ella; modelo de patriotismo, +cubierto de heridas<a id="FNanchor_85_85" href="#Footnote_85_85" +class="fnanchor">[85]</a> gloriosamente ganadas en mar y tierra, leal +servidor de sus reyes y observante de la ley militar y civil, y en +quien se notaba entonces el dolor del trance en que se veía, a la par +con su firme resolución de proceder a ejecutar lo que él mismo, si bien +con amargura, había votado.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_85_85" href="#FNanchor_85_85" class="label">[85]</a> +Fue gravemente herido en el combate naval de Trafalgar y en la batalla +de Espinosa en noviembre de 1808. Ya en el combate del 14 de febrero de +1797 (el del cabo de San Vicente) fatalísimo para nuestra marina, se +había distinguido por un excesivo arrojo acompañado de tino, salvando, +o dígase rescatando, del poder del enemigo al navío general <i>La +Trinidad</i> que había arriado la bandera y volvió a izarla.</p> + +</div> + +<p>Iba ya entrando la noche. En esto anunciaron haber sido sorprendidos +en una reunión o conciliábulo unos cuantos que estaban tratando de +dar un golpe decisivo que acabase con los constitucionales. Fueron +presos en el acto los conjurados, a quienes presidía el general +Downie, escocés venido al servicio de España en la guerra de la +Independencia, alcaide a la sazón del alcázar de Sevilla, hombre <span +class="pagenum" id="Page_438">p. 438</span>estrafalario por demás, +y que, puesto en libertad al restablecerse el poder absoluto, fue +recompensado medianamente, y hubo de dar que pensar y que sentir a sus +favorecedores por sus rarezas, las cuales, yendo en aumento, vinieron a +ser demasías insufribles, con ribetes de actos de locura.</p> + +<p>Quedaron las Cortes en sesión permanente, que duró hasta entrar +la noche del día 12. Pero, no habiendo qué hacer o qué decir, era la +única señal de continuar el Congreso en sesión, que ocupaban la silla +el presidente y su lugar en la mesa los secretarios. No muy alumbrado +el salón, con poca, aunque alguna, gente en las tribunas, y en los +asientos solo algunos diputados que se remudaban; interrumpido de +cuando en cuando el silencio por unas pocas breves razones a que los +incidentes que ocurrían daban margen, presentaban la sala de sesiones y +quienes en ella figuraban un aspecto de tristísima solemnidad.</p> + +<p>De afuera menudeaban los oficiosos que acudían con avisos o +consejos, de ellos los más, o poco útiles, o impertinentes. En aquella +suspensión de las leyes, no pocos hubieron de figurarse que, siendo yo +el autor de la proposición aprobada, había venido a ser un ente a modo +de cabeza interina del Congreso y del gobierno, y así no puede decirse +a qué punto me veía molestado a cada momento con comunicarme noticias +de poca importancia o con insinuarme lo que debía hacerse, como si +hacerlo estuviese en mi mano. No limpio aún de calentura, aunque no +agravado, me sentía rendido, y así me eché y aun me entregué por cortos +ratos al sueño, tendido en un hueco que quedaba entre la espalda del +dosel y la pared, y teniendo por cabecera un cojín, en que ponían +la rodilla los diputados al jurar, mientras que, fiel yo al método +<i>Broussaísta</i>, bebía copiosos tragos de agua de limón con goma, +absteniéndome de probar otra cualquiera sustancia aun líquida. Ello es +que así me puse bueno enteramente al llegar la mañana.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_439">p. 439</span></p> + +<p>Todo el día 12 fue día de vivas ansias. El Rey se había sujetado +sin resistencia a la decisión del Congreso; la conjuración en su favor +estaba descubierta en su parte principal, y presos los principales +conjurados; y, con todo esto, estábamos en no leve peligro, siendo el +mayor que tan atrevido golpe como el que acabábamos de dar llevaba +trazas de ser golpe en vago. La regencia no encontraba desobediencia, +pero tampoco obediencia, haciendo la inercia lo que podría haber +hecho la resistencia más viva. Poco se adelantaba en la disposición +del viaje. Se escondían aquellos a quienes tocaba recibir o ejecutar +órdenes. Tardó tiempo en encontrarse un general<a id="FNanchor_86_86" +href="#Footnote_86_86" class="fnanchor">[86]</a> que mandase las tropas +que habían de ir escoltando y guardando al Rey, a la par que monarca, +preso.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_86_86" href="#FNanchor_86_86" class="label">[86]</a> +Un general se disculpó de admitir el desabrido encargo alegando que no +tenía faja, porque había enviado fuera su equipaje.</p> + +</div> + +<p class="ti0">Hasta la guardia del Congreso desamparó casi toda su +puesto, yéndose a sus casas, o a disponerse a acompañarnos a Cádiz +los milicianos nacionales de Sevilla que la formaban, hasta el punto +de quedar casi solas las pocas centinelas. Si no hubieren sido +cobardísimos los realistas sevillanos, con suma facilidad nos habrían +disuelto, y preso o muerto, pero esperaron al día siguiente para dar +prueba de su número, de su previo concierto y de su furia; prueba +que se desahogó en robar, en saquear equipajes, y en dar de palos a +constitucionales de poca monta, entre ellos a los dependientes del +Congreso.</p> + +<p>Adelantada la tarde del 12, llegó a creerse que el Rey no se +pondría en camino. Hubo entonces proyectos extremados de hacerle +salir violentamente. Por fortuna, al ponerse el sol, cuando varios +desesperaban de ver terminado aquel conflicto en paz y en orden, se +supo que Fernando estaba fuera de las puertas de Sevilla, con su +familia y séquito de viaje.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_440">p. 440</span></p> + +<p>Entonces se levantó la sesión fríamente.</p> + +<p>Por la noche hubo orden de iluminar la ciudad, y, lo que bien podía +temerse que no sucediese, la orden fue puntual y aun escrupulosamente +obedecida. Ardían hachas en todos los balcones y ventanas, y a una +claridad como la del día acompañaba una suma soledad en las calles; +cabizbajos, afanados o inquietos los pocos que por ellas transitaban; +extrañísimo contraste el de las luminarias, siempre señal de bullicio +y alegría, con una situación de terror y pena de que daba muestra el +melancólico silencio.</p> + +<p>En la misma noche nos embarcamos los diputados en el barco de vapor +que por entonces solo iba a Sanlúcar de Barrameda. Lo que después +ocurrió está ya fuera del argumento del presente artículo.</p> + +<p>Bien será con todo añadir una circunstancia. Recelábase que al +llegar Fernando VII a la isla gaditana, dueño ya otra vez del poder, se +resistiese a encargase de él, protestando así contra la violencia de +que había sido víctima. Había, por lo mismo, dudas sobre qué habría de +hacerse para proveer al gobierno del Estado. Pero aquel Rey, a menudo +singular en sus actos y modos, al decirle el presidente de la regencia +interina que, nombrada esta solo para el acto de la traslación del +gobierno a Cádiz, había cesado en su cargo, y entregaba el gobierno +a sus reales manos, solo dijo prestándose a reinar y gobernar como +antes: «<i>Pues qué, ¿no estoy ya loco?</i>». Nada respondió, ni podía +responder el presidente, quien se contentó con hacer una demostración +de respeto, y pasó S. M. a ejercer sus facultades y prerrogativa, según +la Constitución, en Cádiz del modo y para los fines que mostraron +sucesos posteriores.</p> + +<p>Tales incidentes trajeron y acompañaron el célebre acto de las +Cortes en Sevilla, en que fue suspenso un rey, como podía haberlo sido +el último empleado.</p> + +<p>La historia le ha juzgado, y casi con unanimidad, +desfavorablemente.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_441">p. 441</span></p> + +<p>El pobre individuo que esto escribe tiene, con todo, el atrevimiento +de creer tal fallo injusto. Dispuesto y aun acostumbrado a arrepentirse +de muchas acciones de su vida política, y siendo apóstata confeso, como +es, si bien no en el grado que suponen quienes le han pintado como +sedicioso tribuno, de lo que hizo en Sevilla en el día 11 de junio, no +está arrepentido.</p> + +<p>Esto no es decir que aquel acto de las Cortes fue bueno. Ninguno +podía serlo en aquellas circunstancias. Fue acaso del mal el menos; +pero el menos era ya mucho, cuando la elección había de ser de uno +entre varios gravísimos males. Pensar que habría muerto pacíficamente +la Constitución en Sevilla, como vino a morir poco después en Cádiz, +es un desatino en que solo pueden creer quienes no vieron o no se +representan bien la situación de las cosas y de los ánimos, en la hora +en que el Rey provocó a las Cortes y a todos los constitucionales, +intimándolos rendirse a discreción dentro de un brevísimo plazo. De +seguro la contrarrevolución en Sevilla habría sido desordenada y +sangrienta.</p> + +<p>Pero esta es disputa larga, y a que, solo de paso, ha sido casi +forzoso aludir en este breve escrito. Lo que en él se ha pretendido +es pintar el suceso de Sevilla, en la parte en que los documentos de +oficio ni le pintan ni pueden pintarle.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch14"> + <p><span class="pagenum" id="Page_443">p. 443</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XIV.</h2> + <p class="subh2 ws1">DOS VIAJES QUE NO SE PARECEN EL UNO AL OTRO.</p> +</div> + +<p>Los lectores que tengan paciencia para leer lo que sale a luz +procedente de mi pobre cabeza, tal vez van a ser puestos a dura prueba +leyendo en los renglones que siguen cosas que solo tocan a mi persona. +Pero, al cabo, la persona de un viejo tiene la particularidad de ser +imagen de tiempos pasados: en un hombre que en su larga vida física +y política ha hecho un papel superior a su valor, y más señalado por +reveses que por triunfos, y por censuras que por alabanzas, despierta +la curiosidad la relación de lo ocurrido en sus primeros años; y los +sucesos de una vida se enlazan con las costumbres de los tiempos en que +pasaron. Si he de decir verdad, aunque parezca blasfemia y tal vez lo +sea, la fama de la elocuencia de Néstor está fundada en gran parte en +que hablaba como viejo, y sacaba a plaza las cosas de sus mocedades. +No soy yo un Néstor, por cierto; pero me parezco a él en la edad, y +en referirme a antiguallas, y por esto reclamo, no en todo, pero sí +en parte, la indulgencia que con él han tenido lectores de todas las +edades.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_444">p. 444</span></p> + +<p>En año de 1802 se casó por la vez primera el entonces príncipe +de Asturias, que después reinó con tan varia fortuna llamándose +Fernando VII, con una princesa de Nápoles. Fue destinada a traer a +España la real novia desde la capital del reino de las Dos Sicilias +una división, que hoy sería escuadra, compuesta de tres navíos, el +<i>Príncipe de Asturias</i>, de 120 cañones; el <i>Bahama</i>, de 74, y +el <i>Guerrero</i>, del mismo porte; de dos fragatas, la <i>Sabina</i> +y la <i>Atocha</i> de 36 y 40, y de un buque menor. Mandaba mi padre +el <i>Bahama</i>, cuyas tablas de hermoso cedro, que fueron admiración +de los napolitanos, le tocó tres años después manchar con su sangre, +cuando en Trafalgar perdió gloriosamente la vida. Quiso entonces el +ilustre marino de quien me glorío de ser hijo, llevarme consigo, no +para acostumbrarme a la vida de marino, pues al revés, no quería que +siguiese yo su carrera, no obstante saber de mí que tenía afición loca +al cuerpo de la Armada y a las cosas de la mar, sino para contribuir a +lo que se llama formarse viendo el mundo. Contaba yo a la sazón trece +años de edad, vestía el uniforme de cadete de Reales Guardias Españolas +desde los siete años, y había empezado a ser cadete efectivo a los +doce, pero vivía en mi casa con real licencia hacía un año. Fuimos en +aquella expedición dos individuos pertenecientes al ejército, pero de +diferentes grados, que el uno era mariscal de campo y yo cadete, siendo +el primero don Francisco Solano, de quien más de una vez he hecho +mención en los recuerdos de mi juventud, y al cual tocó representar +distinguido papel en el teatro de nuestros sucesos políticos, papel +trágico al fin para él, pero propio para realzar su memoria, por la no +común fortaleza con que llevó la muerte violenta de que fue víctima.</p> + +<p>Zarpamos de Cádiz en los días primeros de junio de 1802, yendo con +nosotros el navío <i>Reina Luisa</i>, de 120 cañones, destinado a +ir Livorno para traer a España a la entonces reina de Escocia, hija +querida de la reina María <span class="pagenum" id="Page_445">p. +445</span>Luisa, cuyo destino fue tan desgraciado, que hasta de +compasión vino a ser indigna; blanco del odio de los españoles, y +habiendo pasado, destronada y desterrada, a figurar como principal +acusada en un proceso criminal por estafa ante los tribunales +franceses. En el Estrecho, un abordaje del <i>Bahama</i> con el +<i>Príncipe</i> estuvo a pique de acabar con ambos navíos, siendo casi +milagroso que escapasen solo rozándose por los costados, y haciéndose +una ligera avería. Después pasamos a ponernos a la vista de Argel, +con el objeto de ajustar diferencias pendientes con el Dey. De allí +fue comisionado nuestro navío con solo la fragata <i>Sabina</i> a +pasar a Túnez, con igual objeto. Tres días pasamos en el último +puerto fondeados, pero sin ir a tierra, para evitar cuarentenas a +nuestra vuelta, que había de ser al puerto de Cartagena de Levante.<a +id="FNanchor_87_87" href="#Footnote_87_87" class="fnanchor">[87]</a> +Séame lícito decir que era yo instruido para mi edad, y que la vista +de la Goleta y los lugares inmediatos, teatro de antiguas glorias, +seguidas de reveses, hizo grande efecto en mi ánimo casi de niño.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_87_87" href="#FNanchor_87_87" class="label">[87]</a> +Así se decía entonces para distinguir la otra Cartagena que era +española, y a la cual se daba el nombre de Cartagena de Indias.</p> + +</div> + +<p>Llegados a Cartagena, y habiendo pasado allí más de un mes, salimos +para Nápoles, entrado agosto. La navegación fue larga, porque sopló +con frecuencia el Levante. Llegó al cabo el ansiado día de avistar a +la famosa Nápoles, y entramos en su puerto con ostentación y ufanía, +porque la España de entonces, aunque decaída hasta lo sumo, todavía era +considerada como potencia poderosa por los napolitanos.</p> + +<p>Navegaba nuestra escuadra con viento favorable y bonancible; en +el centro el navío general, a los dos costados de este, de modo que +los baupreses hiciesen línea con las aletas de babor y estribor +al buque del centro,<a id="FNanchor_88_88" href="#Footnote_88_88" +class="fnanchor">[88]</a> el <i>Bahama</i> <span class="pagenum" +id="Page_446">p. 446</span>y el <i>Guerrero</i>: algo más atrás las +fragatas.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_88_88" href="#FNanchor_88_88" class="label">[88]</a> +Esta situación de los buques me recuerda una que puede llamarse +rareza de mi digno padre, pero rareza loable atendiendo a su origen. +Había dado orden el general de navegar en el orden que dice el texto. +Era vanidad de mi padre, justificada por sus navegaciones atrevidas +y felices, ser marinero a la par que astrónomo, desvaneciendo la +preocupación que suponía ser los oficiales apellidados científicos +no de los más hábiles navegantes. Puso pues, grande empeño en llevar +su navío durante la travesía como clavado en el punto que le estaba +señalado, y lo consiguió, aunque era difícil, y el lograrlo causó +mucha molestia a los oficiales de guardia. No pudo hacer lo mismo el +<i>Guerrero</i> por el otro costado del general. Bien es verdad que en +lo velero le aventajaba mucho el <i>Bahama</i>.</p> + +</div> + +<p>Embargaba los ánimos el hermoso espectáculo; el Vesubio, aunque +sin lanzar fuego entonces, con sus tostadas cumbres y sus bellísimas +verdes faldas; al otro lado la ciudad en lindo anfiteatro, dominándola +el castillo de San Telmo; en los contornos amenos campos, y a nuestra +espalda las islas que ciernen una parte del que más que puerto es +golfo; despejado el cielo, templado el aire, azules las ondas, como +son las del Mediterráneo; y en medio de todo, surcando pausada y +majestuosamente las apenas agitadas aguas, los buques de guerra en son +de fiesta, ondeando al viento las banderas y gallardetes. Entretanto, +tronaban a la par los cañones de tierra y de mar, destinados igualmente +a ser instrumentos de destrucción y muerte, o pregoneros de alegría.</p> + +<p>Fuimos, como era de presumir, sumamente obsequiados en la corte +napolitana los españoles. Todo era convites, bailes, festejos. Entre +la lava que rodea a Pórtici, sin quitarle ser mansión deleitosísima, +y en la residencia que allí tenía el Rey, nos dio la corte una linda +fiesta. Acertó a tronar aquella noche, y repetido el retumbar de los +truenos por el eco hasta en las cavernas del vecino Vesubio, daba al +baile singular carácter. Era aquella, por cierto, fiesta napolitana, +porque se bailaba sobre un volcán verdadero <span class="pagenum" +id="Page_447">p. 447</span>en las inmediaciones de la verdadera +Nápoles.</p> + +<p>No pudimos detenernos mucho en aquellos lugares. Nos aguardaba +impaciente la corte de España en Barcelona, a donde se había +trasladado.</p> + +<p>En el navío general iba la infanta de Nápoles destinada a ser +princesa de Asturias. Pero no había en él cabida para toda su comitiva, +y se dispuso que una parte de ella fuese en el <i>Bahama</i>. Mi +padre, generoso por demás, y a la sazón medianamente rico, en vez +de sentir que le hubiese tocado esta suerte de que escapó el navío +<i>Guerrero</i>, y que solo le traía gastos crecidos, aprovechó la +ocasión de acreditarse de hombre garboso y de gusto. Hasta convidó +a hacer el viaje en su navío a varias personas, mas todas ellas de +distinción, las cuales aceptaron el convite.</p> + +<p>No se conocían aún, entonces, a bordo de un buque los regalos y +comodidades que hoy se han hecho comunes, gracias a los progresos de +las ciencias acomodados a la civilización moderna. Pero así y todo, +puede afirmarse que aun para el día presente habría sido señalado aquel +viaje por los placeres de que pudo gozarse en la navegación: para +entonces fue extraordinario. Un buen cocinero francés nos tenía una +exquisita mesa, para la cual hubo esmero y lujo en escoger las primeras +materias, y un buen acopio de nieve consintió que se sirviesen con +frecuencia en alta mar, no solo al fin de la comida, sino en las horas +del calor, quesitos helados, obra de un excelente repostero napolitano +que tomó mi padre a su servicio. No era menos notable la colección de +vinos, entre los cuales lucía el Jerez amontillado, hoy común, entonces +con el mérito de ser sobre exquisito, de invención moderna. La sociedad +era excelente; reinaban en el <i>Bahama</i> el buen humor, y aun la +alegría. Entre los pasajeros había una señora siciliana, muy buena +cantora, que recreaba a la sociedad acompañándose con la guitarra (pues +piano aun no era uso llevar a bordo). Entre otras piezas sobresalía una +<span class="pagenum" id="Page_448">p. 448</span>a la sazón famosa +(según creo de Paisiello), cuya letra es:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Nel cor più non mi sento</div> + <div class="verse indent0">Brillar la gioventù</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">y cuyo final es:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">Pietà, pietà, pietà</div> + <div class="verse indent0">L’amore è un certo che</div> + <div class="verse indent0">Che delirar mi fa,</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">dulcísima melodía que hoy han condenado al olvido las +armonías noveles y aun otras melodías más vivas. No faltaba en la +concurrencia el atractivo de la belleza, porque venía con nosotros una +de las más celebradas beldades de España, la Matilde Gálvez, nacida en +nuestro suelo, pero precisada a residir en Italia por haberse casado +con el coronel napolitano Minuolo, de distinguida familia. Me acuerdo +de que, como toda mujer hermosa, gustaba de ganarse adoraciones, y +que con sus bellísimos ojos, bien manejados, daba placer y tormento +a varios de sus compañeros de navegación. En mí, con mis once años, +nada podía producir, pero sentía gusto en verla, y en que, como solía, +me hiciese fiestas como a un chiquillo. El tiempo parecía como que se +había convenido en que aquella travesía todo fuese placer puro, porque +el viento nos fue constantemente favorable, y siempre flojo, por lo +cual navegábamos, si no con grande velocidad, con mediana, y con la +mar serena. Un día apareció por entre nuestra escuadra un buque de +guerra inglés de poco porte. Largó su bandera y nosotros las nuestras, +y en el tope del palo mayor del navío general apareció el estandarte +real, por entonces rara vez visto a bordo, que fue al momento saludado, +correspondiendo con sus saludos el buque extranjero.</p> + +<p>Al séptimo día de nuestra salida de Nápoles, llegamos a Barcelona, +cuyo brillo entonces nos la hizo parecer poco inferior a la capital +de las Dos Sicilias. Desplegaba allí en aquella ocasión nuestra +corte su lujo, tal cual era entonces, suspendida la tristeza que por +lo común en ella reinaba. <span class="pagenum" id="Page_449">p. +449</span>Esmerábanse en obsequiarla los catalanes con procesiones de +máscaras y demás clases de fiestas por que se distinguen. Juntose allí +con nuestra corte la de Etruria, venida a tomar parte en los festejos. +Entretanto, la mesa del <i>Bahama</i> se distinguía aun entre las de +la corte, y nunca volvía mi padre de tierra a comer sin traer consigo +algunos convidados.<a id="FNanchor_89_89" href="#Footnote_89_89" +class="fnanchor">[89]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_89_89" href="#FNanchor_89_89" class="label">[89]</a> +Quiero contar un incidente de poca monta y ridículo, ocurrido en +Barcelona, pero que estimo digno de mención, como pintura de usos +y costumbres de aquel tiempo. Dispuso mi padre presentarme a S. +M. a que besase la real mano. Como en otro artículo de los que he +publicado anteriormente he dicho, entonces los uniformes servían para +paseo y visitas, pero el uniforme de ordenanza y el de moda eran muy +desemejantes. Carlos IV miraba con horror que se llevase el pelo +cortado en redondo, y en su corte eran indispensables la coleta en los +militares y la bolsa en los paisanos. Así, pues, hube yo de prepararme +a parecer en la real presencia vistiéndome muy de otro modo que de +ordinario. Al uniforme con solapa suelta sustituí otro con solapa +pegada y redonda sobre el pecho; al chaleco, la chupa; al pantalón, +el calzón corto con hebilla de charretera debajo de la rodilla; a la +bota, el zapato con hebilla también; el sable, arrastrando; la espada, +de media taza ceñida; al sombrero con plumero llevado de lado, uno +con galón y sin plumero dispuesto para llevarle de frente. Una coleta +postiza, sujeta con una cinta, me caía por la espalda. En tal atavío, +luciendo dos piernas en que ni asomo de pantorrillas se veía, entré en +el palacio del capitán general, que era la residencia del monarca. En +una de las antecámaras estaba mi coronel, el duque de Osuna, abuelo del +que hoy lleva este título, con otros varios. Era diligencia precisa +presentarme a mi coronel antes que al Rey. El duque me recibió afable, +me examinó bien, me hizo dar vuelta en redondo, y, se cercioró, por lo +pronto, de que iba yo en regla. Pero de súbito, me miró a la frente, +y su aprobación cesó. Llevaba yo el pelo cayendo sobre la frente, y +debía llevarle cortado casi a raíz y formando punta saliente en el +medio. Intentó bondadoso el Duque remediar el daño, y con su propia +mano, pasándomela por la cabeza, procuró alzar hacia atrás los pelos +pecadores, pero rebeldes ellos caían hacia adelante no bien faltaba +la fuerza que les daba dirección contraria a la que tenían. Entonces, +vuelto el general coronel a mi padre: «<i>Galiano</i> (le dijo), <i>no +le aconsejo a usted que le presente al Rey así, no sea que haya un +disgusto</i>». Tuve, pues, que salir de palacio, sin lograr el fin +para que había entrado, con gran dolor mío y no menor de mi padre, el +cual, no obstante su gran talento y saber, daba importancia a tales +menudencias.</p> + +<p class="ti1">Cuatro años después, de Real orden cayeron las coletas, +y el Rey mismo sacrificó la suya. Citábase como prueba de la extremada +privanza del príncipe de la Paz que hubiese logrado de su Soberano tal +sacrificio.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_450">p. 450</span></p> + +<p>Hubimos en breve de regresar a Nápoles, porque habíamos de llevar +allí a nuestra infanta doña Isabel a celebrar su matrimonio con el +príncipe heredero de la corona napolitana; enlace del cual fue uno de +los frutos la señora doña María Cristina de Borbón, tan célebre en +nuestra historia contemporánea, objeto de tan altos y tan merecidos +aplausos, y hoy... En este lugar, sobre tal punto, es lo mejor el +silencio; pero sea permitido a quien se gloría de su adhesión a tan +ilustre señora, derramar sobre esta página una lágrima que se agregue a +las que en este momento está ella derramando por la muerte de la cuarta +víctima que entre sus hijos ha hecho la muerte, arrebatándole todos en +lo más florido de sus años.</p> + +<p>Nuestro viaje de vuelta a Nápoles igualó al primero, en lo breve, +en lo cómodo, en lo regalado, pero no en lo alegre. Faltaban algunos +de los del viaje a Barcelona, y además, las segundas partes, que con +rarísima excepción no son buenas en los libros, suelen no serlo en la +vida. Es calidad del placer la de durar poco.</p> + +<p>Largos años habían pasado desde el viaje que acabo de conmemorar +hasta otro de que voy a hablar ahora. Y bien pensado, no habían sido +tantos, pues no habían pasado de veintiuno, pero ¡cuán llenos de +sucesos! Mediaban entre ambas épocas la guerra de la Independencia +y la revolución de 1820. El cadete de guardias de 1802 no había +seguido la carrera militar. Había sido diplomático, pero más que +otra cosa, político revolucionario. Era en 1823, yendo a terminar +aquel año funesto. Acababa de ser diputado a <span class="pagenum" +id="Page_451">p. 451</span>Cortes. ¡Diputado a Cortes! ¿Quién podía +haber dicho en Barcelona en 1802 que había de haber diputados a Cortes +en España de allí a ocho años, y de volver a haberlos de allí a +dieciocho? ¿Quién, que el muchacho que admiraba la corte de Carlos IV, +había de tener la desdicha de verse obligado a proponer la suspensión +del ejercicio de la autoridad Real en su hijo?</p> + +<p>Y, sin embargo, en 1823, la monarquía de Carlos IV había resucitado +de derecho, pero de hecho no. Había en su lugar otra, quizá más +absoluta, pero no la misma. Un gobierno no es todo en una nación, y el +de más ilimitado poder tiene en buena parte que ser lo que los pueblos +a él sujetos. Pero, fuese como fuese, el Gobierno de Fernando VII en +1823 tenía que vengarse de agravios grandes, aunque provocados, y era +natural que estuviese yo señalado como uno de los principales objetos +de su resentimiento y odio.</p> + +<p>Fui, pues, proscrito, y me libertó de la muerte la fuga. La plaza +de Gibraltar vino a ser mi primer puerto de salvamento. Pero allí +no era posible permanecer, pues ni tenía yo recursos para vivir, +ni el gobierno inglés consentía la estancia de los enemigos del +gobierno español en un lugar que, si bien con mengua nuestra de dueño +extranjero, es por su situación parte de España.</p> + +<p>Nos vimos forzados a desocupar a Gibraltar y trasladarnos a +Inglaterra. Pero era dificultad, y no leve, que poquísimos entre +nosotros teníamos con que costear el viaje. A mí, que en mis primeros +años pasaba hasta por rico, y era en verdad hombre acomodado, reveses +pecuniarios considerables, y también mi imprudencia en gastar +alegremente en mi juventud, nada había quedado de lo heredado de mi +padre, más que un crédito crecido, cantidad muy difícil de cobrar, y +que vino a ser incobrable. Es elogio que no niegan nuestros enemigos a +los hombres de aquella época, que salieron de los más altos destinos +con <span class="pagenum" id="Page_452">p. 452</span>las manos puras. +Así es que en octubre y noviembre de 1823 estaba llena la plaza de +Gibraltar de personajes de alta categoría como empleados, que eran +verdaderos indigentes, y como allí no había medios de ganar la vida, y +menos de contar con la suma necesaria para pagar un pasaje a país algo +distante, solo de la caridad podíamos esperar alivio.</p> + +<p>La caridad no nos faltó. Declamen enhorabuena contra los ingleses +muchos de nuestros compatricios; los más de ellos, sin conocerlo, ecos +de las pasiones francesas: lo cierto es que en caridad ningún pueblo +aventaja ni aun iguala al británico, y de ello buenas pruebas hemos +tenido no pocos españoles.</p> + +<p>Pero la caridad tiene sus límites, y su oficio es socorrer la +necesidad, y no suministrar al lujo y ni aun siquiera al regalo. +Además, los ingleses son en tal punto caritativos, pero severos. +En Gibraltar no era posible hacer distinción de personas entre los +necesitados. Otra cosa fue en Inglaterra, y de esto se dio buena prueba +conmigo, que recibí favores de los cuales conservo agradecido recuerdo. +No extraño que en Gibraltar fuese yo medido por el rasero común, por el +cual pasaron personas distinguidas, a la par con otras que en la esfera +social eran muy poco.</p> + +<p>Una suscripción dio medios para fletar un buque. Era este un +bergantín de poco porte, cuyo nombre era <i>El Orbe</i>, y que no +llegaba a medir doscientas toneladas inglesas. En él nos fue destinado +para nuestra habitación el entrepuente. Pusiéronse en él camas, cada +una para tres personas. Destinósenos para alimento carne salada y +galleta, con un barril de ron. Así nos amontonamos hasta creo unas +cuarenta o cincuenta personas, en muy reducido espacio. Era en +diciembre, y el tiempo fue como de la estación, y aun peor quizá que lo +ordinario. Al tercer día era la mar muy recia, y rompía en el barco. No +estaba el entrepuente preparado para pasajeros, y recibiendo nuestra +<span class="pagenum" id="Page_453">p. 453</span>habitación la luz por +arriba, no había, como hay en las cámaras, cubierta con vidrios que +poner, a fin de evitar que los golpes de mar entren con gran peligro +del barco, que podría llenarse de agua. Así, nos pusieron una cubierta +de madera que clavaron, y nos dejaron a oscuras en estrecho encierro. +Como salir era imposible para socorrer necesidades indispensables, +sobre todo de las menores, pusieron en medio del entrepuente dos +enormes cubos o tinas. A poco, los recios balances hacían salir el +asqueroso contenido de las cubas ya llenas, y le siguió una hediondez +insufrible. A ello había que agregar los no menos sucios productos del +mareo. Se inficionó el aire. En suma, tal vino a ser nuestra situación, +que dando recios golpes, comenzamos a pedir socorro. Se apiadaron de +nosotros el capitán y dos ingleses pasajeros de cámara que con él iban, +y derribando dos tablas pusieron en comunicación nuestro entrepuente +con la cámara y con la escalera que subía a la cubierta, con lo +cual nuestra situación, sin dejar de ser demasiado crítica, se hizo +tolerable, pues podíamos salir del encierro y subir al aire libre, y +aun recibíamos alguna ventilación de lado por la puerta recién abierta. +Por mi conocimiento del idioma inglés, el capitán quiso darme entrada +en su cámara, y aun asiento en su mesa, pero solo una vez acepté por +no parecer grosero. En tanto, sucediéndose el mal tiempo y arreciando +la borrasca, apenas permitía salir del lugar que, si ya no encierro, +era horrorosa vivienda. Una noche derribó un golpe de mar lo que se +llama obra muerta, que es como el pretil del buque, y se llevó consigo +para anegarlos a un pobre perro y a algunas gallinas que traía el +capitán para sí y los pasajeros de cámara. Hízose por esto difícil a +los pasajeros caminar por tablas cubiertas de agua, sujetas a violentos +vaivenes, y con uno como precipicio al lado. La mala comida fue +empeorando con el tiempo, y a estómagos no acostumbrados a ella se hizo +casi insufrible. Fortuna fue <span class="pagenum" id="Page_454">p. +454</span>que los vientos furiosos soplasen favorables, de suerte que +a los quince días de nuestra salida de Gibraltar avistamos las costas +de Inglaterra. En prueba de que no hay ponderación en este relato de +nuestras miserias, no está de más decir que nuestro barco corrió con +el apodo del <i>barco negrero</i>, por juzgársele parecido a aquellos +en que van encerrados los infelices africanos destinados a servir como +esclavos en los puntos de América donde subsiste la esclavitud, para +afrenta de la civilización, digan cuanto quieran sus defensores.</p> + +<p>Bien es de suponer que en este viaje últimamente descrito hube yo +de acordarme del otro pasado en días más felices. Algunas navegaciones +había yo hecho entre las dos, y no era la vez primera que atravesaba +los mares que separan a Inglaterra de España; pero mis pasajes no se +habían señalado ni por el extremo de lo bueno, ni por el de lo malo. +Las incomodidades horrorosas trajeron a la memoria el placer antiguo. +Cuarenta años y meses van pasados después, y el contenido de los dos +viajes está fijo en mi mente. Además, los miro como ejemplos de las +grandes vueltas de mi fortuna. Esta importa poco a mis lectores, pero +quizá pueda servir de aviso a los que se aventuran en la carrera de las +revoluciones, a lo menos para que sepan que si en ella se encuentran +bienes, se encuentran comprados a precio subido. Pero me arrepiento de +esta sentencia al momento de haberla dicho, porque las revoluciones +son hembras caprichosas, y hay quien logra sus favores sin hacer mucho +gasto de ingenio o de padecimientos para adquirirlos.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch15"> + <p><span class="pagenum" id="Page_455">p. 455</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XV.</h2> + <p class="subh2 ws1">RECUERDOS DE UNA EMIGRACIÓN.</p> +</div> + +<p>La voz emigración, aplicada a los que, o desterrados o huyendo del +peligro de padecer graves daños por fallos de tribunales, o por la +tiranía de los soberanos o gobiernos, o de las turbas, se refugian a +tierra extraña, es nueva, y comenzó a estar en uso para señalar con +un dictado al conjunto de hombres que, de resultas o de reformas, aun +cuando útiles algunas para ellos odiosas, o de excesos atroces y de +una persecución feroz, huyeron de su patria, Francia, en el periodo +corrido desde 1789 a 1794, y fueron a poner en salvo sus vidas y +juntamente a formar a manera de un Estado hostil al que figuraba +como tal en el patrio suelo. Bien es verdad que, como antes de los +últimos años del siglo próximo pasado había habido en Europa, y aun +fuera de Europa, guerras intestinas y mudanzas de gobierno, las cuales +llevaban consigo padecimientos o amenaza de gravísimos males para los +vencidos, no habían faltado ocasiones en que agregaciones numerosas de +gentes fugitivas de un país habían venido a formarse en otro vecino +o distante, uniéndolas afectos vivos de odio al contrario y <span +class="pagenum" id="Page_456">p. 456</span>de amor entre sí, nacido de +común interés e iguales pasiones. Las guerras de religión en el siglo +<span class="asc">XVI</span> crearon lo que hoy diríamos una +emigración de protestantes que, desde el lugar donde habían hallado +asilo, hacían cruda guerra al gobierno católico de su nación y a todos +los de la misma fe. La revocación del edicto de Nantes por Luis XIV de +Francia, dio ser y vida a una como colonia francesa que se extendía por +Inglaterra y Holanda, y que llegó a ser funestísima al gran monarca +francés en los años postreros de su largo reinado, antes tan lleno de +poder y gloria. No había sido menos considerable la reunión de los +fieles servidores y parciales de la monarquía inglesa que, después +de degollado en público cadalso Carlos I y proclamada en el suelo +inglés la república, pronto pasada a ser regida por Cromwell con poder +absoluto, se había establecido en Holanda y Flandes, aunque parte de +ella hiciese residencia en Francia.</p> + +<p>De los yerros y culpas comunes a las emigraciones cupo +alguna, y no muy leve parte, a las anteriores al siglo <span +class="asc">XVIII</span>, pero en nada comparable con lo que pasó +a la emigración de los franceses desde 1789 hasta 1795, o a las de +otros pueblos en días del presente harto más cercanos.</p> + +<p>En la vida del desterrado alternan y se mezclan las penas con +las ilusiones, el interés que a todos liga con las pasiones que los +desunen hasta llegar a producir entre ellos odios acerbos, y las +preocupaciones respecto a lo pasado con los que engendra lo presente, +y se preparan para lo futuro. La historia de su patria en los años en +que hubieron de abandonarla aparece a sus ojos desfigurada, naciendo +de ello variadas acusaciones, a la par con cargos justos, y en la +halagüeña visión, sin cesar presente a su sentido interno, de su futura +victoria y dominación, la ambición más violenta mueve a disputarse +con furia los imaginados puestos de mayor provecho y honra. No es más +<span class="pagenum" id="Page_457">p. 457</span>reñida y extremada +la guerra entre un ministerio real y verdadero, y los hombres de una +oposición que con ardor tira a derribarle, que la que siguen unos con +otros pobres desterrados en medio de su desvalimiento, contendiendo +por los despojos de una batalla que suponen ganada, aun cuando estén +enteramente faltos de fuerza, siquiera para salir al campo.</p> + +<p>De estas faltas adolecía la porción considerable de españoles a los +cuales arrojó la caída del Gobierno constitucional en 1823 al lejano +suelo de la Gran Bretaña. Porque si en Francia y en otros países +encontraron más o menos seguro asilo los fugitivos de nuestra patria +en aquellos días, siendo en corto número y estando apenas tolerados y +vigilados, no llegaron a formar cuerpo político o social, mientras en +el suelo británico, al amparo de las leyes, favorecidos por la opinión, +si no patrocinados socorridos por el gobierno, libres en cuanto cabe +estarlo entre un pueblo libre, se miraban y eran, hasta cierto grado, +una potencia, sin contar con que los refugiados a otras tierras, +adictos a la España constitucional, que en su patria había desaparecido +o estaba eclipsada, la saludaban allí donde la creían existente y +de donde esperaban verla salir de nuevo como astro que oculta el +movimiento de los mundos.</p> + +<p>Justo es decir que si nuestra emigración tuvo las flaquezas +inherentes a la naturaleza humana, fue bastante superior a las de otros +pueblos en este punto, y lo fue a la de los italianos y polacos, que +vinieron a ser, o fueron desde luego, sus compañeras. Hubo, es verdad, +en la española espíritu de bandería, piques de que nacieron odios, +mutuas acusaciones, casi todas injustas o cuando menos exageradas, ya +relativas a lo pasado, ya a lo presente, y envidias de quienes padecían +más a otros cuyos padecimientos, por ser menores a los ojos ajenos, +parecían cortos o ningunos; en suma, todas las pasiones que más nacen +y <span class="pagenum" id="Page_458">p. 458</span>crecen, y aparecen +en horas de desventura, pero no las imputaciones de traición, y menos +aún los actos de violencia que entre otros emigrados llegaron a causar +hasta asesinatos.</p> + +<p>Y una cosa ennobleció a nuestros hombres de 1820 a 23; hombres +cuyos errores o cuyas culpas no trato de disimular, errados por lo +común en las doctrinas, desacertados y aun desatinados muchos de ellos +en su conducta, y a algunos de los cuales manchaba el recuerdo de +actos de feroz crueldad cometidos en su patria impeliéndolos a ellos +el fanatismo, pero cuyo blasón indudable fue que se presentaron, +con rarísima si acaso alguna excepción, puros del ruin delito de la +corrupción, viéndose en situación de honrosa indigencia a los que en +el gobierno constitucional habían ocupado los más altos puestos. Bien +sé que este mérito es solo negativo, que puede el hombre ser culpado +de delitos atroces, y hasta feos, conservando honradez en punto a +ceder al influjo del dinero, y que observar un precepto del Décalogo +no autoriza a mostrarse ufano a quien quebranta los otros. Pero al +cabo tiene quien (según la expresión vulgar) se ensucia las manos una +circunstancia contra sí que le agrava la culpa, y es que a otros actos +criminales suele acompañar cierta justificación a los ojos del propio +pecador en su fuero interno, siendo en estos puntos las capitulaciones +de conciencia muy comunes, pero el que se vende conoce bien su propia +maldad y bajeza, de donde nace en él mismo la degradación, y en el +público la idea que califica su culpa como superior a todas las demás +de que es capaz el linaje humano.</p> + +<p>Cuando al terminar 1823 y en los días primeros de 1824 apareció +el gran golpe de los emigrados o refugiados españoles en Inglaterra, +fueron todos ellos recibidos, por lo general del público, con favor +extremado. Bien es verdad que los Tories, por entonces dominantes, pues +de su bando eran los ministros, y la parte más crecida de la nación +<span class="pagenum" id="Page_459">p. 459</span>que en las cosas +políticas influye o toma empeño, habían mirado con aversión a veces +excesiva la causa de la Constitución de 1812 y a sus restablecedores +y defensores, y aun visto con cierto grado de satisfacción el triunfo +del duque de Angulema y del poder francés; venciendo en sus ánimos +el odio a la democracia y a la revolución, y el afecto parcial a los +Borbones de Francia, el disgusto que solía causar el engrandecimiento +de una potencia rival antigua y moderna de la Gran Bretaña; pero aun +los Tories tenían menos aborrecimiento a los demócratas españoles que +a los de otros pueblos, viviendo en su mente recuerdos de los días +de la guerra de nuestra independencia en que los constitucionales +eran sus amigos en su porfiada contienda contra el tremendo y +temido poder de Napoleón <i>Buonaparte</i>.<a id="FNanchor_90_90" +href="#Footnote_90_90" class="fnanchor">[90]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_90_90" href="#FNanchor_90_90" class="label">[90]</a> +De intento va escrito con <i>u</i> antes de la <i>o</i> el apellido +de Napoleón, porque se va hablando de sus acérrimos enemigos que +así le llamaban, sin que haya datos para resolver por qué razón era +mirada esta intercalación de la <i>u</i> como una ofensa por los que +tenían intención de hacerla, y por los que la recibían con enojo. +Los realistas más violentos de Francia Buonaparte le decían, y con +solo leer el apellido así escrito estaba declarado ser el escritor +contrario por extremo del emperador caído. Otro tanto hacían los Tories +ingleses, y el periódico <i>Quarterly Review</i>, señalado por su +odio acerbo al grande emperador, así le llama aún hoy mismo, cuando, +olvidadas antiguas pasiones, es de Napoleón III parcial más que otra +cosa. Walter Scott, aunque tory, en su <i>Vida de Napoleón</i>, que +a pesar de su corto valor tuvo alguna celebridad más de treinta años +ha, blasona de su imparcialidad por preferir llamarle sin la odiosa +o sospechosa <i>u</i>, Bonaparte. Y con todo, en sus primeros años, +cuando no era conocido su nombre de pila, y sí solo su apellido, +Buonaparte le llamaban hasta en impresos algunos de sus admiradores. Un +dichete italiano que corrió en boca de muchos era <i>i tutti i francesi +sono ladri</i>. ¿Son todos los franceses ladrones? A lo cual era la +respuesta: «non tutti ma Buonaparte». Todos no, pero sí una buena +parte. Verdad es que esto salía de injusto enemigo, pero no habría +jugado así con el vocablo quien no llamase Buonaparte al vencedor de +Italia.</p> + +</div> + +<p>Los Whigs no admiraban mucho nuestra caída <span class="pagenum" +id="Page_460">p. 460</span>Constitución, pero habían sustentado nuestra +causa en el Parlamento y por la vía de la imprenta, y tenían más +motivos para protegernos y agasajarnos vencidos porque la parte de +nuestras doctrinas para ellos censurable, si no odiosa, ya mal podía +propagarse. En cuanto a los radicales, nos recibían con los brazos +abiertos como a hermanos y mártires por una causa que les era común, +sin pensar que no todos los españoles que allí acudían profesaban su +fe, por otra parte mal conocida de la turba de desterrados, cuyas +doctrinas eran confusas y limitadas. Pero había y hay en Inglaterra, +como en todos los pueblos, no obstante ser allí más común que en otras +tener noticia de las cosas políticas, y tomar en ellas alguna parte +lo general de las gentes, muchas personas que no eran propiamente ni +Tories, ni Whigs, ni radicales, y estas nos hicieron desde luego el +mejor acogimiento posible. El capricho popular, más fuerte en el pueblo +inglés que en los demás del mundo, se mostró en nuestro favor, debiendo +añadirse que en diez años tal favor apenas tuvo menoscabo.</p> + +<p>Había, sin embargo, preocupaciones en punto a los últimos sucesos +de España, imperfectamente conocidos, como suelen serlo en Inglaterra +los de todos los pueblos extraños. Habían visto los ingleses caer las +Cortes y el Gobierno constitucional con poca gloria, malográndose +locas infundadas esperanzas de una porfiada resistencia a la invasión +francesa; desertar al enemigo nuestros generales La Bisbal, Morillo +y Ballesteros con otros de inferior nota; seguir en su deserción a +sus caudillos los oficiales y soldados, en vez de abandonarlos como +a traidores. En medio de estas deserciones, aparecía la figura de un +general fiel a sus juramentos hasta la última hora, y pertinaz en la +defensa de la Constitución hasta la caída del Gobierno constitucional, +y además este general era una persona cuyo nombre había sonado en +los oídos ingleses, siendo recibido con aplauso en los días de la +guerra contra Napoleón, y aun en las horas <span class="pagenum" +id="Page_461">p. 461</span>en que la causa de la independencia +española era más tibiamente sustentada. Esta figura era la del general +Espoz y Mina, a la cual singulares circunstancias anteriores daban +proporciones, belleza y lustre muy superiores a lo que de justicia le +correspondía, si bien sería injusticia y locura negarle buen grado +y cantidad de merecimientos. Así, al llegar Mina a Inglaterra fue +recibido y considerado como el principal representante de la España +constitucional, vencida y prófuga, pero viva aún en tierra extraña. +Ni por lo pronto se negaron los desterrados a reconocer en el general +exguerrillero esta como supremacía, que después le fue tan contestada. +Verdad es que aún no estaba en el territorio inglés el general don +José María Torrijos, después cabeza de un partido opuesto al de Mina, +y el cual podía blasonar de constancia no inferior a la de su rival, +y de lealtad acrisolada en la defensa de la causa constitucional en +sus últimas horas. Aparte de estos dos personajes, había uno a quien +daban a la sazón gran valor circunstancias no personales suyas, +pero muy poderosas. Era este el canónigo Riego, hermano del infeliz +general bárbaramente sacrificado, aun siendo admitidas doctrinas +que justificasen su castigo. Era el canónigo hombre por demás +estrafalario, y tenía consigo a su sobrina, viuda<a id="FNanchor_91_91" +href="#Footnote_91_91" class="fnanchor">[91]</a> del general, de +todo lo cual procuraba él sacar partido en su particular provecho; +ocultándose sin duda a sus propios ojos este su interés personal, +porque se equivocaba y confundía hasta en su propio concepto el amor de +su familia y nombre, con el deseo de figurar, que era en él, si no el +único, el mayor de sus defectos.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_91_91" href="#FNanchor_91_91" class="label">[91]</a> +Esta pobre señora murió a poco de su llegada a Londres.</p> + +</div> + +<p>Como dejo dicho aquí poco ha, llegábamos casi todos los españoles +a Inglaterra en un estado de miseria completa, de suerte que solo +la caridad pública podía darnos el indispensable abrigo y sustento. +Si algunos tenían bienes, <span class="pagenum" id="Page_462">p. +462</span>no podían recibir auxilios, o los recibían mal, en fuerza +de las circunstancias; de decretos que les confiscaban o secuestraban +su hacienda privada, de persecuciones populares que no respetaban su +propiedad, de temor en algunos de sus apoderados, de mala fe en otros. +Pero la mayor parte de ellos se componía de personas que vivían de +su profesión, militares, eclesiásticos, abogados, empleados civiles, +médicos, escritores; en suma, lo que constituye el núcleo del partido +llamado liberal en todos los pueblos, o, digamos, de lo que en él +forma la porción más activa y predominante. Ocurrir a cubrir las +necesidades de tantos desdichados fue una de las primeras atenciones +de los ingleses, y antes que su gobierno lo hiciese, como vino pronto +a hacerlo con no común generosidad, hubo de anticiparse el público por +medio de cuantiosas suscripciones.</p> + +<p>Pero se hacía necesario calificar los méritos de los refugiados para +que no viniese a disfrutar de los beneficios de tales gente perdida +(como en parte suele suceder y, aun en cierto aunque en corto grado, +sucedió entre nosotros), y para que en los auxilios dados hubiese una +regla de proporción, recibiendo más quien más había perdido en su +patria, no siendo posible igualar a un exministro con un exmiliciano +nacional, al cual algunos actos particulares, o su propia voluntad, +hija de excesivo temor, o de idea de su superior importancia, había +lanzado con sus superiores al destierro. Esta calificación mal podían +hacerla los ingleses. Discurriose, pues, crear una comisión de +españoles que sirviese para el intento. Mi conocimiento del idioma +inglés, adquirido en mis primeros años, y aumentado con el estudio y +con una corta residencia anterior en Inglaterra cuando servía en la +carrera diplomática, llevó a mis compañeros a incluirme en comisión +tan desabrida, de la que hube de escapar en breve, pero para volver a +entrar en otra de la misma clase. A pesar de mi <span class="pagenum" +id="Page_463">p. 463</span>buena memoria, no me acuerdo de por quiénes +o cómo fue hecha la elección, aunque no hubo de serlo con mucha +regularidad, pero, tal cual fue, satisfizo. Como era natural, salió +elegido por cabeza o presidente de la comisión el general Mina, bajo +cuya bandera parecía que estaban los fugitivos alistados. Fuimos los +demás elegidos a ver al que había de presidirnos, manifestando con +este paso la superioridad que en él era uso por entonces reconocer, +aunque a muchos ya desabrida por varias y muy diferentes razones. No +era yo de los contrarios a Mina, a quien ni siquiera conocía de vista; +pero, cediendo a un fatuo orgullo que conozco ser uno de mis capitales +defectos, por lo mismo que le veía tan ensalzado y adulado, no quería +tributarle obsequios, y ni me había presentado a él hasta entonces, +ni al ir a verle con mis compañeros me puse delante para ser notado, +sino que al revés, medio ocultándome detrás de los otros, logré que +en mí en aquel momento nadie reparase. La figura de Mina de ningún +modo correspondió a la idea que de él me tenía yo formada, lo cual a +menudo sucede tratándose de personas conocidas por su mucha buena o +mala fama. Tenía el famoso exguerrillero una presencia en nada notable, +no siendo ni muy bien ni muy mal parecido, con nada de guerrero ni +de feroz en su fisonomía, pues antes parecía un buen hombre de la +clase inferior entre la media. El trato con gente principal no había +afinado mucho sus modales<a id="FNanchor_92_92" href="#Footnote_92_92" +class="fnanchor">[92]</a> ni corregido su lenguaje, que seguía siendo +el de un campesino navarro, y más tosco que de lo que de su presencia +debía esperarse.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_92_92" href="#FNanchor_92_92" class="label">[92]</a> +Algo los afinó, sin embargo, la compañía de su señora, con quien +acababa entonces de casarse, y cuya educación era esmerada, así como +modales en alto grado finos.</p> + +</div> + +<p>Pero lo que en él desde luego asomaba era la cautela, hija de la +clase de vida que se había visto obligado a seguir en sus campañas +de guerrillero, y que él acertó a aplicar a sus hechos y dichos +<span class="pagenum" id="Page_464">p. 464</span>como político, de +suerte que el diplomático más avisado no podía excederle en cuanto +a hacer, como cuentan decía Talleyrand, uso de la palabra para +ocultar sus pensamientos. De esto dio desde luego una prueba en la +corta conferencia de que voy ahora aquí hablando. Llevó la voz, en +nombre de la comisión que iba a reconocerle por presidente, el famoso +eclesiástico y escritor, exdiputado de las Cortes extraordinarias de +1812 y de las ordinarias de 1820, don Joaquín Lorenzo Villanueva. +Este varón erudito, contra la general esperanza, entrando en las +Cortes primeras de la isla de León con apariencias de antirreformista, +se había pronto señalado como de los primeros campeones del bando +apellidado liberal, y granjeádose el odio acerbo del bando opuesto, +por lo cual, en la persecución padecida por los liberales en 1814, +había salido de los peor librados. Si bien sustentaba Villanueva con +tesón y aun con ardor las doctrinas con poco motivo aunque generalmente +calificadas de jansenistas en la parte de resistencia a los principios +conocidos por ultramontanos, o favorables a la mayor extensión de la +potestad pontificia, en sus modos excesivamente suaves representaba lo +que la preocupación vulgar tiene por propio de un jesuita consumado. +Solía clavar los ojos en el cielo cuando hablaba, e inclinando +también un tanto la cabeza parecía como que trataba de reducir a +menos su alta estatura. Siendo escritor notable por la pureza de su +dicción castellana y por lo correcto de su estilo, si bien difuso y +pesado y de corto juicio, en sus discursos dejaba ver bastante de la +calidad de sus escritos.<a id="FNanchor_93_93" href="#Footnote_93_93" +class="fnanchor">[93]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_93_93" href="#FNanchor_93_93" class="label">[93]</a> +No ha mucho ha salido a luz una obra póstuma de este autor, titulada +<i>Viaje a las Cortes</i>, por don Joaquín Lorenzo Villanueva, trabajo +cuya publicación es de aquellas imprudencias que suele cometer un amor +vivo y respetuoso, pero ciego, a la memoria de un difunto. En verdad la +tal obrilla no solo rebaja, y no poco, el mérito del autor, y en este +el del hombre, por más de un título, sino que bien meditada apoca y +aun humilla el concepto de las Cortes de 1810, pintando con fidelidad +prolija muchos de sus yerros y flaquezas. Muchas citas podrían hacerse +en abono de la censura severa, pero justa y acaso oportuna, que acaba +aquí de hacerse de tan pobre y mal pensado libro.</p> + +</div> + +<p>Nunca tanto cuanto en la ocasión a que la narración <span +class="pagenum" id="Page_465">p. 465</span>presente se refiere, pudo +manifestar estas singularidades de sus modos el buen padre Villanueva, +que empezó a hablar al general dándole altas alabanzas en aliñadas +frases y rotundos períodos, que si habrían sentado bien en un discurso +pronunciado en las Cortes, y mejor todavía en uno académico, aun en +tales lugares podrían haber sido tachados de un tanto de afectación +ciceroniana. Mina, a quien no acomodaba ser de la comisión, porque el +serlo le habría acarreado, sobre molestia, algunos compromisos que +él deseaba excusarse, respondió a su elogiador, que trataba a la par +de ensalzarle y de persuadirle, expresando su resistencia a aceptar +el cargo que se le confería, pero procurando dar a su resistencia el +mejor color posible. «Yo...», decía, «sí, por mis compañeros quiero +hacer mucho, pero... eso de comisión, yo..., no conviene, y... pues +no hay cuidiao..., yo siempre..., pero de ese modo no..., porque yo +acá me lo entiendo y..., y siempre haré por todos..., no así, pues +porque no me parece lo mejor», y por este estilo seguía con palabras +sueltas, cuyo sentido apenas podía comprenderse, ni deseaba, por otra +parte, quien las decía fuesen muy comprendidas, salvo en cuanto a que +no quería ser de la comisión, ni en clase de presidente, ni como mera +parte de ella. Insistió Villanueva en convencer o persuadir al general, +y se entabló una como discusión entre los que se expresaban en tan +diferente estilo, la cual vino a parar en nada, si nada era no contar +con Mina. Asistí yo silencioso espectador a tal escena, en que encontré +algo de diversión, y de que saqué algún conocimiento de Mina, bien que +escaso. Esto aparte, no quedé resentido de la conducta del general, +como quedaron otros, siendo <span class="pagenum" id="Page_466">p. +466</span>la ocasión que acabo ahora aquí de referir motivo, y más +que motivo pretexto, de los primeros descontentos que excitó contra +sí Mina; descontentos hijos de pasiones y del interés, así como del +desvanecimiento de locas ilusiones, no sin tener él grave culpa de las +enemistades que se granjeó, pues, poco franco de suyo, alimentaba en +otros esperanzas que él no tenía; esperanzas cuya falta de cumplimiento +causaba a la par con dolor enojo, y recaía sobre quien las había +fomentado.</p> + +<p>A la llegada de la primera inundación de emigrados, que coincidió +con los últimos días del año para España infausto de 1823, solo +pensaron por lo pronto los fugitivos en su desvalida situación, y en +acomodarse a vivir con lo que la caridad británica les daba, no corta +cantidad para socorro cuando habían de ser muchos los socorridos, y +tampoco grande para personas que solían vivir con tal cual desahogo. +Pero si los partidos que en su patria los dividían no aparecieron vivos +en el lugar del destierro, no estaban muertos, y tenía cada cual su +bandera recogida, mas no abandonada. Bien es cierto que, andando el +tiempo, asomaron, y se manifestaron y crecieron, no sin furor y encono, +las anteriores discordias, y hubo continuas deserciones de uno a otro +bando, en las cuales iba de continuo perdiendo el que tenía por cabeza +a Mina.</p> + +<p>Sabido es que la mutua enemistad de dos sociedades secretas había +sido causa de grandes inquietudes en los últimos meses de 1822 y +primeros de 1823, así en Madrid como en las provincias. De ellas, la +de los comuneros, la más extremada en doctrinas, no había llegado a +apoderarse del Gobierno, que sin cesar codició, y con toda clase de +medios buscó, teniendo que contentarse con hacer el mando desabrido, +peligroso y casi imposible a su rival, cuyo acierto, por otra +parte, no había sido mucho. Cuando ya amenazaba ruina el edificio +de la Constitución, o, digamos, de la revolución, los comuneros se +habían dividido, viniéndose <span class="pagenum" id="Page_467">p. +467</span>de ellos las personas de más nota, y especialmente casi +todos los diputados de su gremio, a unir con los prohombres de la +sociedad enemiga, quedándose algunos de menos valer por su talento, +ciencia o reputación, pero de los más osados o extremados, en su campo +antiguo, y siguiendo a estos últimos casi toda la hueste. El general +Ballesteros, cabeza de la sociedad de hecho, aunque no por su título, +aparecía dudoso, pero más allegado a los de superior moderación. El +general Torrijos, quizá segundo en importancia entre ellos, atento a +su obligación de soldado en la campaña, se había alejado de las lides +políticas, salvo en punto a defender la Constitución contra la invasión +extranjera. Comenzada la guerra, Ballesteros en una capitulación había +entregado su ejército, y con él la causa constitucional y de su patria, +a los invasores. Torrijos se había mantenido fiel hasta la última +hora, y, libre y restablecido ya el Rey en su trono, había celebrado +una verdadera capitulación militar con los franceses, y puesto en +salvo su persona sin menoscabo de su obligación o de su honor; hecho +lo cual se vino a Inglaterra, donde llegó ya bien entrado el año de +1824. Su nombre, poco o nada conocido hasta entonces de los ingleses, +apenas sonó en la hora de su llegada, pero entre los españoles trajo +a los comuneros uno de sus más notables caudillos. La desunión que +existe siempre entre los desterrados, y que más que de otros pueblos +es culpa constante del español, y había sido muy señalada durante la +dominación de los constitucionales, tomó en breve forma y cuerpo en +Inglaterra. Las dos sociedades rivales no resucitaron, pero sí los dos +bandos de moderados y exaltados, bien que no compuestos completamente +de quienes de ellos eran parte en España. Dos hombres simbolizaron +estas parcialidades, y en cuanto cabía en su situación, fueron cabezas +de dos cuerpos inertes, pero vivos, y con esperanzas de despertar de +su letargo y dar muestras de sí en nuevos sucesos, restituidos ya al +<span class="pagenum" id="Page_468">p. 468</span>seno de su patria, +llevando a ella la bandera a la sazón caída. Fue casualidad que la +cabeza de cada bando fuese, al parecer, más propia para serlo del +cuerpo otro que el suyo. Torrijos, de ilustre familia, nacido, bien +puede decirse, en la corte, educado en la casa de pajes del Rey, y, +por lo mismo, entrado en la carrera militar ya en la clase de capitán, +hombre de fina crianza y modales amables, no muy instruido, pero sí +con los conocimientos comunes de la gente de su clase, era sin duda a +propósito para acaudillar y representar al partido más aristocrático +de la emigración, si algo en la emigración merecía el nombre de +aristocracia. Al revés, oriundo Mina de la clase del pueblo, habiendo +recibido en sus primeros años solo los rudimentos de la educación más +común, habiéndose formado en la dura y áspera vida de guerrillero, +y debiendo su elevación al poder popular, cuando había divisiones +políticas, tenía su puesto natural entre la gente más extremada y menos +culta. Ambos eran ambiciosos; pero el primero, franco en su ambición +hasta pecar en no leve grado de imprudente, se prestaba a seguir para +mandar a la gente que en su sentir era más activa, de la cual se +prometía más pronta la victoria, cuando el segundo, cauto y astuto, +veía en el sabor y juicio de las personas más entendidas más abonada +fianza de su seguro si no cercano triunfo.</p> + +<p>Esto aparte, no todos los emigrados eran del uno o del otro de estos +partidos; pero sucedía en el pueblo emigrado lo que en otros pueblos, +y era que los pacíficos no entraban en cuenta, cuando la emigración +aparecía en movimiento, aunque este movimiento no llegase a más que a +hacer ruido. Además, en todo caso, en cualquiera eventualidad prevista, +los pacíficos se allegaban a uno u otro bando, salvo unos pocos que +tenían pretensión de levantar bandera propia, de lo que en 1830 dieron +muestras fatales para la causa común, y en alguna ocasión para ellos +mismos.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_469">p. 469</span></p> + +<p>No faltaban, entre estos pacíficos, personajes de nota, pues, al +revés, abundaban; pero tales personajes son los menos. Por ejemplo, +Quiroga, cuya importancia como primer caudillo del levantamiento +constitucional debía haber sido grande, figuraba poco y no tenía quien +le siguiese. Bullía infinito el canónigo Riego; pero por su profesión +no podía ser caudillo, y por su vanidad contaba con su apellido y +la memoria de su hermano para ser figura principal en el drama de +la revolución española, viva o amortecida, no consiguiendo lo cual, +se contentaba con hacer papel entre radicales ingleses y desterrados +franceses e italianos, habiendo logrado con que apareciese mención de +su nombre en la vida del ilustre <i>Ugo Fóscolo</i>, uno de los objetos +de su ambición algo pueril. Argüelles, ilustre entre los ingleses y +relacionado con gran parte de lo más distinguido de aquel pueblo, vivía +con sus amigos el respetabilísimo general de marina don Cayetano Valdés +y su excolega en el Ministerio de 1820 don Ramón Gil de la Cuadra, +apartado de un movimiento cuya esterilidad conocía, y respetado en su +apartamiento, pero se inclinaba a Mina para el caso, poco probable +durante algunos años, de que pudiese hacerse algo para variar la suerte +de nuestra patria. Istúriz y yo, unidos en estrechísima amistad, +solíamos estar en frecuente o íntimo trato con la casa de Argüelles y +sus compañeros, y como ellos pensábamos y obrábamos, si bien Istúriz se +desviaba en su interior de Mina un poco más que yo, que, viéndolo muy +rara vez y habiéndole primero mirado con muy poca afición, al fin tenía +pensamientos de ponerme a su lado, si llegase la hora de obrar, no +obstante unirme con Torrijos relaciones de amistad antigua, contraída +en nuestras mocedades. Ni debo omitir hacer desde luego aquí mención +de un hombre a quien dio importancia su trágica muerte, hija de su +natural indómito y de su presunción ciega. El coronel <i>de Pablo</i>, +conocido por su mote de <i>Chapalangarra</i>, había defendido <span +class="pagenum" id="Page_470">p. 470</span>a Alicante hasta la última +hora del reinado de la Constitución, como Torrijos a Cartagena, +cometiendo, según es fama, actos de tiranía, como era de esperar de su +condición feroz y escaso discurso, pero sin impureza, aunque dijo lo +contrario la voz de la calumnia, y había parado en entregar la plaza +por una capitulación asimismo honrosa, en la hora en que llegaba a +ser inútil y habría sido hasta perjudicial prolongar la resistencia. +Venido a Inglaterra, se había acercado a Mina, bajo quien había servido +y distinguídose en la guerra de la Independencia; pero, como hombre +ignorante y apasionado, le había casi exigido que inmediatamente +se lanzase a restablecer la Constitución en España, y como no +consintiese tal desvarío el buen juicio de Mina, el antes su amigo y +secuaz se convirtió en su enemigo más crudo y violento, creyéndole +traidor y acusándole sin rebozo de serlo.<a id="FNanchor_94_94" +href="#Footnote_94_94" class="fnanchor">[94]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_94_94" href="#FNanchor_94_94" class="label">[94]</a> +Un caso singular ocurrió en 1826 que explica la condición de +<i>Chapalangarra</i>, y alguna de las causas del odio que este cobró a +Mina. Salió a luz en un periódico inglés un artículo en que era acusado +Chapalangarra, respecto al tiempo en que gobernaba a Alicante con poder +absoluto, de actos, no solo de cruel y feroz tiranía, sino de rapiña. +Presentose el así infamado ante un tribunal a demandar al escritor su +enemigo de injuria y calumnia. Temió este, y con razón, ser condenado, +y ofreció al querellante una suma razonable para que se retirase de +la demanda. No era vergonzoso aceptar tal propuesta, acompañada de +desmentirse el libelista a sí propio, como prometía hacer e hizo, +porque en dinero habría pagado su exceso, si hubiese sido condenado, +y en dinero dado en calidad de daños y perjuicios a la persona por él +infamada. Pero Chapalangarra, no bien recibió el dinero cuando fue +a entregarle a Mina para que le emplease en el restablecimiento de +la libertad en España. Mina era hombre puro por demás, y no estaba +necesitado, pero recibió la cantidad por no descorazonar o enojar +al que la daba, siendo su política no dar un golpe ni aun leve a +esperanzas con que estaban enlazados su crédito personal de patriota y +su influjo. Pero Chapalangarra, que quería lanzarse a España a todas +horas, y que juzgaba la suma que había dado, aunque pobrísima para +una tentativa política, bastante a una empresa de las que él deseaba +y estimaba oportunas, entró en un furor ciego contra Mina, y si bien +no acusándole de haberse apropiado aquella cantidad, sino de haberla +recibido para seguir engañando con esperanzas que no pensaba en hacer +realidades.</p> + +</div> + +<p>Pero Chapalangarra, <span class="pagenum" id="Page_471">p. +471</span>si se apartó de su bandera antigua, no se pasó a la de +otro, y llegó a ser caudillo sin secuaces, viviendo por lo común +solitario, desabrido, parco por demás en la comida y bebida hasta +hacerse notar por ello, casi indispuesto con todos; en suma, llegando +con su carácter bilioso y su corto saber, a rayar en los límites de la +locura, pero locura de una sola clase, o dígase, monomanía de belicoso +patriotismo.</p> + +<p>En medio de todo esto, la esperanza de volver pronto a España, +y entrar en ella victoriosos, no faltaba en la clase ignorante y +numerosa de los emigrados. En balde era que una parte, aunque corta, +del ejército francés siguiese en territorio español, y que estuviesen +prontas a seguirle numerosas tropas, si de ello hubiese necesidad; +en balde que la parte más crecida de nuestro pueblo manifestase a la +derribada Constitución enemistad violenta, y que la contrarrevolución, +la cual viene a ser la revolución continuada, presentando una de sus +fases, pusiese a la vista armada la plebe con el nombre de voluntarios +realistas; fuerza democrática al servicio de un poder absoluto +representante, y ya antiguo representante, de una considerabilísima +parte de lo que lleva y merece el nombre de pueblo. Había otro pueblo +imaginario en la cabeza de los emigrados, el pueblo de que ellos habían +sido parte, y tipo, y representantes en España. Solo la traición, o +cuando no tanto, la incapacidad de los gobiernos podía haber dado la +victoria a los franceses y a los realistas; pero volviendo la nación +en sí, como era fuerza que sucediese, y con unos más honrados o más +hábiles caudillos que los anteriores, pronto restablecería la libertad +en su suelo, plantándola harto más firme que <span class="pagenum" +id="Page_472">p. 472</span>antes estaba. Tales opiniones son las de +toda emigración, y de ellas no podía estar exenta la española de +1821.</p> + +<p>Así es que, cuando una desvariada empresa dio a una corta cuadrilla +de constitucionales por el término de tres o cuatro días posesión de la +plaza de Tarifa, desmantelada y descuidada, a punto de no tener fuerza +que la presidiese, hubo un movimiento de alegría entre la parte más +numerosa de los emigrados, a cuya noticia llegó la de la inesperada +ocupación de aquella fortaleza, de corta importancia, pero fortaleza +al cabo, antes que llegase, horas después, la de su pronta e infalible +caída en poder de los franceses que guarnecían a Cádiz. Hombres +hubo, si no de los de superior agudeza y claridad de entendimiento +ni de la más vasta instrucción, pero no rudos ni ignorantes,<a +id="FNanchor_95_95" href="#Footnote_95_95" class="fnanchor">[95]</a> +a quienes, anublando el juicio la pasión, pareció aurora de la +regeneración española lo que era una mala clara entre negras nubes y +que traía en pos de sí nuevas desdichas.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_95_95" href="#FNanchor_95_95" class="label">[95]</a> +Entre estos puedo citar a don Olegario de los Cuetos, que hasta llegó +a ser ministro de Estado, bien que por breve plazo (en 1843 bajo la +regencia del duque de la Victoria), el cual llegó a Londres trayendo la +noticia de la toma de Tarifa por los constitucionales, y prometiéndose +de ello resultas que al cabo traerían el restablecimiento de la +Constitución en España.</p> + +</div> + +<p>Pero la tentativa hecha sobre Tarifa, y a la par en Almería, con +no menos infeliz fortuna, y pérdidas de vidas, dignas, a lo menos, de +lástima, pasó en breve, y cayó la emigración en su estado ordinario, +nunca enteramente abandonada por la esperanza, aunque no hubiese en +qué fundarla, pero resignada a aplazar el cumplimiento de esta, o +si no tanto, los esfuerzos inmediatos para traerlo a época algo más +lejana. Hasta la inesperada aparición de la carta constitucional dada a +Portugal por su nuevo rey don Pedro, vivió la emigración tranquila.</p> + +<p>No por esto, en verdad, desaparecían los partidos, pero existían +oscuros, sin extender su influjo a más que a un <span class="pagenum" +id="Page_473">p. 473</span>corto número de personas, y dejando a las +otras adherirse al que fuese de su aprobación, cuando hacerlo así fuese +oportuno. En suma, los partidos políticos de aquellos días tenían las +apariencias, y en cierto grado la índole de las rivalidades de un lugar +de provincia, y para que en ello hubiese semejanza, solían ceñirse al +recinto de Somers Town, barrio pequeño en los extremos de Londres, que +es a modo de un lugarillo entre los varios cuya aglomeración forman +aquella capital inmensa, falta de límites legales conocidos. Allí vivía +una España que no ha dejado de tener influencia en los sucesos de la +España verdadera.</p> + + +<h3>II.</h3> + +<p>De muchos de nuestros compatriotas que nunca han pisado el suelo +de la Gran Bretaña es conocido el nombre de Somers Town como el de +una abreviada España constitucional, que hizo tal, con su residencia +allí, una gran parte de los desterrados españoles, de los cuales pocos +viven hoy para conservar de ella memoria, pero de que se conserva +no poca por transmisión de padres a hijos, y de ancianos a amigos, +cuyos descendientes existen y forman buena porción de la generación +presente. Es Somers Town un barrio pequeño, al cual divide del casco +de la aglomeración de casas que hoy y ha mucho constituye el como +centro de lo llamado Londres un camino o calle, pues de ambas cosas +tiene, y camino nuevo (<i>New road</i>) se llama, y de tal le dan +aspecto las casas, que todas tienen delante reducidos jardines en vez +de formar la calle sus paredes, pero que, por la extensión que va +teniendo, y aun por la que tienen ha ya largo tiempo la metrópoli del +imperio británico, calle viene a ser, a ambos lados de la cual hay +<span class="pagenum" id="Page_474">p. 474</span>barrios crecidos +y populosos. Apenas cuenta Somers Town casas para gente de más que +decorosa pobreza, constando las más de ellas de un solo piso sobre el +bajo o entresuelo; algunas de dos, casi ninguna de tres: número que +es el común de los pisos de las habitaciones de la gente acomodada +en los buenos barrios del centro de aquella capital inmensa. Esta +circunstancia, haciendo las casas un tanto baratas, señalaba aquel +barrio como propia residencia de gentes de escasos haberes, aunque no +de indigencia absoluta. Ya en época muy anterior, cuando aquel mismo +barrio, recién formado o poco menos, y todavía muy reducido, distaba +bastante del casco de la gran ciudad, faltando en el lado contrario +del <i>camino nuevo</i> las numerosas y bellas calles y plazas que hoy +llenan y adornan aquel espacio, había servido de morada a muchos de los +emigrados franceses del tiempo de la primera revolución de su patria, +circunstancia que, conmemorada por residentes en Londres, hubo de +llevar a tal lugar a los primeros españoles que a él acudieron y fueron +núcleo del cuerpo que allí vino a formarse.</p> + +<p>Con todo, si bien Somers Town era el lugar considerado, y con razón, +como la población cabeza de la nación emigrada, o hablando, como suele +hacerse, con frase militar y a la moderna, el cuartel general de la +emigración, no residían en él los emigrados todos. Varios de ellos, +entre los cuales era yo uno, y otro Istúriz, y otro Argüelles con sus +compañeros de casa, el general Valdés y don Ramón Gil de la Cuadra, +con unos cuantos más de menos nombradía, no vivíamos en el barrio +que llegó a ser español, pero sí a poca distancia de él, yéndonos +acercando unos a otros hasta habitar los más en las calles próximas +al camino nuevo, por el lado opuesto al en que está Somers Town. +Así eran las comunicaciones frecuentes, a pesar de lo cual la línea +divisoria no dejaba de producir efectos y no cortos. Porque la política +militante que se mantenía <span class="pagenum" id="Page_475">p. +475</span>siempre viva en la otra banda del <i>New road</i>, y lo +llamado chismografía, que siempre existe donde hay agregación de +gentes, y más cuando no pasa la agregación de ser corta, o no llegaban +al lugar en que residíamos, o llegaban ya debilitados habiendo perdido +mucho en la corta travesía.</p> + +<p>Hay quien pondera las ventajas que sacan los hombres de una +residencia en tierra extraña, y no faltan por otro lado desaprobadores +de los pensamientos y hábitos que engendra la ausencia voluntaria o +forzada del suelo patrio. Ello es que en verdad los viajes son útiles, +y quien de ellos vuelve fatuo es porque llevaba en sí el germen que +el viaje ha desenvuelto. Pero el establecimiento de una a manera de +colonia unida por estrechos lazos y pasiones e interés común en medio +de una población de extraños, carece de la mayor parte de las ventajas +que el viajar lleva consigo. Hasta la necesidad de aprender la lengua +de los naturales de la tierra donde se vive, grande para quien tiene +que estar en perpetuo trato y roce con ellos, se hace mucho menor +para gentes que, salvo en unos pocos negocios de la vida, encuentran +con quienes comunicar sus pensamientos y afectos en la lengua propia. +Así es que de los emigrados españoles pocos aprendieron de la lengua +inglesa más que algunas voces de ellos no bien pronunciadas; y de +estos pocos, los más se ciñeron a aprenderla para la conversación o +la lectura de los periódicos; pero de la Inglaterra política, de la +Inglaterra literaria, de la Inglaterra social, ni se cuidaron siquiera, +y las escasas ideas que sobre tan graves puntos adquirieron fueron +sobremanera cortas y confusas. Verdad es que de esto hubo tal cual +excepción, pero tal cual y no más; y en su escasez se vio prueba nueva +de lo verdadero de la máxima antigua en cuanto a que la excepción +confirma la regla. Y era hasta blasón de algunos emigrados que habían +creado una imagen de su patria en su barrio, habiendo aprendido +en él algo de la lengua castellana criadas de servicio y <span +class="pagenum" id="Page_476">p. 476</span>tenderos, y hasta habiendo +llegado a pregonar la hora en las altas de la noche en idioma de +Castilla uno de los guardas nocturnos de la clase de los que llamamos +<i>serenos</i>, a los cuales convendría mal tal nombre en la nebulosa +Londres; guardas que hoy ya no existen, habiéndoseles sustituido +los empleados de policía. A un árbol que crecía solitario cerca de +una esquina en la banda del camino nuevo, y donde, a uso español, +solían juntarse muchos a engañar, a cielo raso, las horas ociosas +en conversación entretenida, bautizaron con el nombre de árbol de +<i>Guernica</i>, sin que hubiese entre él y el de Vizcaya la semejanza +más remota, y solo por agregar a un árbol la calificación que ha hecho +famoso a uno de los de nuestra tierra.</p> + +<p>Un poco ajenos a la vida interior y política ordinaria de Somers +Town vivíamos otros españoles. La casa en que residía Argüelles era +el punto en que por la noche solíamos juntarnos, y también en esto +seguíamos un mal uso de nuestra patria, porque aun en las noches de +invierno, bastante más largas que aquí, donde no son cortas, era +nuestra asistencia a hora bien avanzada, o digamos, al dar las once +poco más o menos. Allí solía la conversación ser amena, y en algún +caso instructiva. Argüelles, dulce en su trato, aunque de condición +violenta que sabía reprimir; muy amigo de sus amigos, y no menos +enemigo de sus enemigos; lleno de honradas preocupaciones casi todas +ellas patrióticas; estudioso, pero nada aficionado a ideas nuevas, y +tratando hasta de ignorarlas para no reprobarlas, bajaba a la sala, +tarde, de la parte alta de la casa donde tenía su dormitorio, que +era asimismo cuarto de estudio, trayendo por lo común en la mano una +gran jaula que contenía un ruiseñor, porque era hábil en avezar a la +vida de encierro estos pájaros ariscos, de suerte que lograba darnos +un rato de agradable música de la que poco se disfruta en España. +Cuando bajaba con nosotros ya estaba allí sustentando la tertulia +el respetable general don <span class="pagenum" id="Page_477">p. +477</span>Cayetano Valdés, para mí aun más que para otros objeto de +respetuoso cariño, porque había sido compañero y muy amigo de mi padre; +cuyos modales de caballero, habiendo vivido en roce con las primeras +clases de la sociedad, y siendo él mismo de familia distinguida por +su antigua nobleza, aparecían en medio de la llaneza de su modo de +producirse; de instrucción corta, salvo en su profesión de marino, y +aun en esta más de los hábiles marineros que de los sabios astrónomos, +no muy escasos en número entre los oficiales de nuestra antigua real +armada; de buen juicio, manifestado a veces con singularidades, más +que de agudo ingenio; cuya bien merecida fama de valiente estaba +hermanada con otra no menor de honrado, y que llevaba con plácida +resignación y dignidad las amarguras del destierro, sujetándose a +las que eran duras necesidades para hombre acostumbrado a vivir como +persona de alta esfera.<a id="FNanchor_96_96" href="#Footnote_96_96" +class="fnanchor">[96]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_96_96" href="#FNanchor_96_96" class="label">[96]</a> +Este respetabilísimo personaje, poco antes de verse obligado a salir +de España, se había casado con una señora viuda, de muy ilustre cuna y +alguna riqueza. De ella recibía en la emigración los medios de vivir, +lo cual le dolía sobremanera. Por lo mismo excusaba gastos, sujetándose +a lo que para él hubieron de ser duras privaciones, aunque las llevase +con ánimo sereno. Era fumador, y siempre lo había sido de buenos puros +habanos, y en la emigración se redujo a fumar un pésimo tabaco picado +llamado <i>returns</i>, muy barato, en pipas ordinarias de barro +blanco, según uso de la ínfima plebe inglesa. Menudencias son estas, +pero de aquellas que debe tener en cuenta quien desee conocer bien los +sucesos y los caracteres de los hombres. Causaba pena y admiración ver +al sobrino querido del poderoso ministro de Marina de Carlos III y +Carlos IV, el bailío don Antonio Valdés, y al general que había ocupado +tan altos puestos y disfrutado constantemente de los regalos de la +vida, envuelto en una nube de tabaco pestífero, entre la cual asomaba +su rostro risueño.</p> + +</div> + +<p>El tercero que vino a serlo de aquella familia, que lo venía a ser +por la amistad, si no por el parentesco, era Gil de la Cuadra, que +por algún tiempo vivió en el campo, y ya en la casa, tomaba menos +parte que sus dos compañeros <span class="pagenum" id="Page_478">p. +478</span>en nuestro trato, soliendo estar él encerrado en una segunda +sala contigua a la en que nos juntábamos, escribiendo siempre, y +(según corría la voz) formando el plan de una conjuración de cuya +ejecución había de ser cabeza Mina; pero como conjuración tal no llegó +a ponerse por obra, ni del futuro plan de gobierno para nuestra patria +que acompañaba el proyecto apareció cosa alguna en 1834, bien es de +suponer que sobre otra materia serían los constantes escritos del +autor, hasta ahora sepultados en el olvido, como al cabo de larguísima +vida ha venido a estarlo su persona en la tumba. Ocioso sería enumerar +quiénes componíamos de continuo aquella reunión diaria, o, hablando +quizá con propiedad, nocturna; pero sería injusticia no nombrar entre +ellos a don Felipe Bauzá, muerto en Inglaterra en vísperas del día en +que nos tocó, y habría tocado a él, volver al suelo patrio, cosmógrafo +distinguidísimo y director del depósito hidrográfico en Madrid, a quien +haber sido diputado en las Cortes de 1822 y 23 atrajo su desgracia, por +causas políticas, a tratar las cuales no era él aficionado. Rara noche +dejábamos de asistir Istúriz y yo, que juntos llegábamos sobre las +once, y nos retirábamos dadas las doce cuando más temprano. Hablábase +allí de varias materias, pero más con mucho que de otra alguna de las +políticas. Sobre estas, si no reinaba unanimidad de opiniones, eran +cortas en número y no importantes las discordias, olvidado de todo +punto lo que en 1820 y hasta últimos de 1822 nos había dividido, y muy +presente en la memoria y el juicio lo que en el curso de 1823 hasta +la caída del Gobierno constitucional nos había unido con estrecho +lazo. Desatinábamos no poco, según yo ahora veo las cosas, y aun según +todos deben suponer, si conocen cuán errados son generalmente los +juicios en situación tal cual era entonces la nuestra, pero había en +nosotros tanta fe, que bien nos hacía merecedores de absolución por +nuestros yerros. Eran aquellas sin duda horas de amargura, <span +class="pagenum" id="Page_479">p. 479</span>y bien echábamos de menos +la patria ausente, y harto llorábamos la suerte de la causa que +habíamos creído para nosotros justa y puede decirse santa, lo cual no +obstante, había en nuestra situación algo y no poco que la suavizase: +la amistad, que se hace más tierna en la desdicha, algo de lícito +orgullo de lo que estimábamos nuestro honrado proceder, y esperanzas, +aunque lejanas y débiles nunca del todo perdidas, que nos presentaban +un futuro incierto, distante, pero hermoso, como es en sí todo porvenir +halagüeño, a lo cual nunca pueden llegar las realidades. En mejores +días me ha sucedido, y no a mí solo, volver la vista con la mente a +aquellas horas de destierro y pobreza, y considerarlas casi como suele +considerarse un bien perdido. Verdad es que nuestros años eran entonces +menos, y esto era una gran ventaja cuya pérdida es al hombre por demás +dolorosa: verdad es que la edad de la mayor fuerza intelectual y física +lleva consigo bienes que dan resistencia y con ella buen ánimo en las +mismas desventuras: verdad que</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">«a nuestro parecer,</div> + <div class="verse indent0">cualquiera tiempo pasado</div> + <div class="verse indent0">fue mejor».</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">Del imaginado Robinson, en cuya inventada historia +encuentran los críticos el mayor mérito el de la habilidad con que +el autor da a su narración la apariencia de serlo de sucesos real y +verdaderamente pasados, se supone que, al salir de su isla desierta, +donde tanto había padecido, sintió vivo dolor, aunque salía de un lugar +horrible para trasladarse a uno culto, que era además su patria. No de +otra manera, al recordarnos las noches de Londres sentimos tentación de +exclamar: «¡Aquellas eran horas felices!». Y una buena razón tenemos +para decirlo cuando pensamos en desengaños posteriores, en ilusiones +desvanecidas, en yerros propios y ajenos, pues del hombre es errar, +y tanto cuanto se dilata la vida se multiplican los errores a la par +<span class="pagenum" id="Page_480">p. 480</span>con los que no lo +son, en tantas amistades acabadas, convertidas a veces en enemistades, +o pasadas a ser desvío cuando menos. Perdonen mis lectores esta efusión +del ánimo contristado al meditar sobre consecuencias forzosas de una +vida prolongada, y particularmente de una vida política en que tantas y +tales son las mudanzas traídas por modos diferentes de ver las cosas, +en que el interés o la pasión suelen cegarnos, pero en que motivos +poderosos nos compelen a volver por lo que estimamos el provecho común, +impeliéndonos a actos en que, discordando los pareceres, chocan unas +con otras las voluntades, siendo el choque, por necesidad, violento.</p> + +<p>Volviendo de estas reflexiones, acompañadas de arrebato acaso +intempestivo, al tono de narrador, y narrador en estilo llano, cual +conviene a quien lo es de nada graves sucesos, diré que, por lo general +de la emigración, la tertulia de la casa de Argüelles y Valdés era +mirada con cierta clase de respeto. Sin duda, los parciales de Torrijos +y otros que, sin serlo de este, miraban ya a Mina con bastante mala +voluntad, recelaban, y no sin causa, que, si no con todos los de +nuestra tertulia, con los habitantes de la casa en que esta se reunía, +privaba en grado no corto el general exguerrillero; pero tal privanza +no daba muestras de sí, porque parecía aquella pobre reunión como +puesta en superior esfera, a donde no llegaban los como airecillos o +vaporcillos de pasiones que influían en los habitantes de Somers Town, +o en quienes, viviendo con estos en continuo trato, como ellos pensaban +y sentían.</p> + +<p>Algunos pocos imprudentes, como es sabido, se lanzaron a España, +donde al momento cayeron en poder del Gobierno, siendo sin misericordia +sacrificados. Tal suerte cupo a los hermanos <i>Bazán</i>, un tiempo +parciales de Mina, y después sus contrarios, que no contentos con +vituperar al juicioso general por lo que hacía, y lo cual si hubiese +hecho, habría sido no solo en su propio daño, sino contra <span +class="pagenum" id="Page_481">p. 481</span>el harto más importante +interés de nuestra causa y nuestra patria, se arrojaron a dar ejemplo +de una conducta diametralmente opuesta, siendo su trágico fin lección, +aunque de pocos aprovechada, porque si en su locura no tuvieron +muchos imitadores, no cesó la desatinada opinión de mucha parte de +los desterrados de seguir culpando en Mina una inacción que las +circunstancias no solo justificaban sino hacían forzosa.</p> + +<p>En tanto, el general, objeto de tan injustas censuras, no residía en +Somers Town, ni aun por lo común en Londres. Su salud y su conveniencia +le dictaban vivir apartado del aire de una ciudad populosa y de los +chismes de una emigración desocupada y malcontenta. Sus parciales iban +decreciendo en número, sus enemigos antiguos y nuevos creciendo en +bríos. Torrijos había atraído a sí no poca gente, mucha de ella de la +sociedad rival de la Comunera, mientras la Constitución estaba vigente +en España. Don Evaristo San Miguel, a quien daba fama haber sido +compañero de Riego, y escritor en 1820 en el ejército levantado en San +Fernando, así como después la circunstancia de ser ministro de Estado, +y como tal haber respondido a las famosas notas de Verona, sustentando +después su respuesta, calificada de temeraria, en el campo de batalla, +donde cayó prisionero muy gravemente herido, sin ser de Torrijos, +no encubría su aversión a Mina. Acompañábale en ello su entonces +estrechísimo amigo don Olegario de los Cuetos, el cual, si no era +personaje de cuenta, no dejaba de hacer papel, y siendo chistoso y de +felices ocurrencias, amontonaba contra Mina acres y a veces ingeniosas +frases de vituperio.<a id="FNanchor_97_97" href="#Footnote_97_97" +class="fnanchor">[97]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_97_97" href="#FNanchor_97_97" class="label">[97]</a> +No muy bien aconsejado Mina, dio a luz en Inglaterra una compendiada +historia de los hechos de su vida toda, librillo mal escrito y no mejor +pensado, que hubo de causar pena a los que entonces éramos sus amigos. +Por lo mismo fue materia de censura burlona para sus contrarios. +Como ponderase en su obra el excaudillo de guerrillas hasta un punto +increíble la cantidad y calidad de sus victorias en la guerra de la +Independencia, anubló con ello la indudable alta gloria que había +adquirido, si bien solo a los ojos de un odio ciego pudo borrarse. +Me acuerdo que el ya aquí citado don Olegario de los Cuetos puso por +mote a tal escrito <i>El romance de Francisco Espoz</i>, aludiendo a +los conocidos romances de <i>Francisco Esteban</i>, chiste que fue +aplaudido de muchos, siendo entonces manía de algunos suponer que el +general no tenía el apellido de Mina y que le tomó por ser el de Mina +de uno en 1809 guerrillero afamado.</p> + +</div> + +<p><span class="pagenum" id="Page_482">p. 482</span></p> + +<p>Así estaban las cosas cuando de súbito, mediado 1826, llegó a +Inglaterra la noticia de que, muerto don Juan VI, rey de Portugal, su +hijo y heredero don Pedro, residente en el Brasil y rebelado contra su +padre, con el ya título de Emperador de aquel remoto estado americano, +renunciando su cetro europeo, le había puesto en manos de su hija, +menor de edad, acompañando la dádiva con la de una Constitución a +su pueblo. No era este suceso de poca monta, porque una ley de las +llamadas como por antonomasia Constitución, y que de hecho creaba un +poder popular, mal podía existir en una parte de la Península ibérica +sin que a la otra algo de ella se comunicase. Había más, y era haber +sido el ministro plenipotenciario de Inglaterra en Portugal el portador +de la recién otorgada Constitución, de lo cual era general deducir +que de su influjo venía tan inesperado suceso, no pudiendo él haberse +atrevido a usar de su influencia en tan grave materia sin estar para +ello autorizado por su gobierno, consecuencia que sacaron, no solo los +pobres desterrados españoles, crédulos de suyo, y más de lo que tanto +los lisonjeaba, sino liberales y monárquicos de todos los pueblos, los +primeros para prometerse mucho del gobierno británico y ensalzarle, +los segundos para recelarse de él y maldecirle. Se equivocaban, con +todo, unos y otros, pero no era fácil desengañarlos, lo cual no es +maravilla, pues la equivocación todavía hoy en algunos dura. Todo +ello consistía en atribuir al famoso ministro <span class="pagenum" +id="Page_483">p. 483</span>Canning intenciones que nunca tuvo del todo, +y que si llegó a tener en parte, y esta muy corta, fue en fuerza de +habérsela atribuido, y aprovecharse él de lo que se le suponía. Porque +Canning tory era, aunque de los de doctrinas más liberales entre los +de su partido, y tory murió y haciendo profesión de serlo, aun cuando +llegado a ser primer ministro en 1827 vio contra sí la mayor parte de +los antes sus amigos políticos, sin contar con que en 1826 no era más +que uno del ministerio, aunque superior en mérito y renombre a sus +compañeros, inferior en categoría a lord Liverpool, acérrimo tory, +teniendo que avenirse con él y otros de sus colegas de las mismas +ideas, nada favorables por cierto a la extensión del poder popular +en el continente, si a los ojos de otros constitucional, a los de +ellos revolucionario. Pero, dejando esto aparte, que bien merece ser +calificado de digresión, y aun tal vez de digresión impertinente, el +efecto producido en los españoles constitucionales por la Constitución +dada a Portugal fue tal y tanto, que a quienes menos esperanzas +teníamos de mejora en nuestra suerte y la de nuestra patria, entre +los cuales me contaba yo, llenó de alegría e infundió confianza en lo +futuro.</p> + +<p>Con todo esto, el número de los desterrados que de Inglaterra +acudió a Portugal fue corto, y las noticias que de allí venían, si +no desconsoladoras, propias para rebajar en no corto grado nuestro +gozo. Volvió, sin embargo, a subir este de punto cuando, amenazando a +Portugal el Gobierno español, el británico resolvió enviar tropas a +socorrer al portugués, su aliado, y llevó su resolución a efecto sin +demora. Entonces pronunció Canning con este motivo un discurso célebre, +calificado de revolucionario por los más de los que eran todo lo +contrario en el continente, y aplaudido por muchos liberales, según mi +corto entender, con poco motivo, pero que a varios de entre nosotros, y +entre estos a Argüelles, más que placer causó disgusto y enojo. <span +class="pagenum" id="Page_484">p. 484</span>Las resultas confirmaron lo +que en nosotros parecía nimio recelo.</p> + +<p>Sin embargo, aun los desconfiados no dejaron de concebir +esperanzas. El amigo y compañero de casa de Argüelles don Ramón Gil +de la Cuadra, que entre sus íntimos gozaba del más alto concepto +por nada justificado, me encargó que escribiese una carta para que +fuese publicada en el periódico <i>The Times</i>, donde procurase +desvanecer la idea de que el pueblo español no deseaba una Constitución +liberal, y, sosteniendo lo contrario, ponderando el crédito de que +Mina gozaba en España en calidad de tipo de la causa de que había +sido defensor, dándome a entender, pero no claramente, que deseaba el +gobierno inglés ver propagada tal idea como para preparar la opinión +a que aprobase cualquier acto encaminado a restablecer la libertad en +España. Escribí yo la carta, que salió a luz y dio motivo a artículos +en otros periódicos; pero todo se quedó en dar margen a reflexiones +sobre la materia que contenía, las cuales duraron poco. Entretanto, los +contrarios a Mina manifestaron gran descontento, suponiendo el paso +dado por mí, no en favor de la causa común tomando por instrumento a +Mina, sino en favor de Mina en el caso para ellos cercano de ondear +de nuevo la bandera constitucional en nuestra patria. Nunca he podido +averiguar después si de hecho hubo entonces algo de trato, aunque +poco e indirecto, entre el desterrado general español y algún agente +subalterno, pero autorizado, del gobierno británico; mas me inclino +a creer que nada absolutamente hubo, si bien no acuso de fingirlo a +Mina, y menos todavía a Gil de la Cuadra, y solo juzgo que uno y otro +tomaron por realidad las ilusiones de su deseo, fundándose en algunas +conversaciones a que dieron importancia muy superior a la debida.</p> + +<p>Pronto pasó lo que parecía aurora de nuestra felicidad rayando en +Portugal, y se convertía en día tormentoso, y <span class="pagenum" +id="Page_485">p. 485</span>en encapotársenos más que antes estaba el +horizonte. Volvimos, pues, a nuestra vida pacífica y triste. En medio +de esto, la como colonia de Somers Town se iba desmembrando, y buena +parte de ella empezaba a escoger por morada una isla dependiente de las +británicas, poco distante de ellas, y sujeta al gobierno inglés, que +brindaba con grandes ventajas a quienes vivían en situación cercana +a la pobreza. Era esta la isla de Jersey, un tiempo, pero en días ya +remotos, francesa, o, diciéndolo con propiedad, <i>normanda</i>, donde +el idioma es francés, aunque no puro, y de los llamados <i>patois</i> +entre nuestros vecinos, las leyes peculiares suyas, las costumbres +sencillas, la vida un tanto barata, el clima no frío, pero sí +sujeto a violentas y frecuentes borrascas, a vientos impetuosos y a +continuas lluvias, y cercada de un mar rara vez tranquilo, que brama +y se estrella furibundo contra multiplicados escollos. Es, con todo, +bellísima aquella isla, en cuyo terreno reducido, pues apenas mide +legua y media de norte a sur, y casi otro tanto del este al oeste, +abundan lindas vistas campestres; cubierto el suelo de abundante +arbolado, principalmente de manzanos, de cuyo fruto se saca la sidra, +bebida ordinaria de aquellos isleños; en cuyo terreno quebrado cerros +de poca altura, cortados por valles, remedan altas y fragosas sierras, +y representan, en pequeño, los países de los Alpes y Pirineos; donde +abunda el ganado vacuno, siendo el de allí señalado por la abundancia y +calidad de la leche de las vacas, de que se saca exquisita manteca, aun +superior a la de la vecina Bretaña. Es allí franco el puerto, aunque +no para todos los objetos, pero tal cual es, trae consigo en algunas +cosas necesarias a la vida copioso surtido y precios bajos. Todo ello +hacía aquel asilo propio para pasar en él la vida los desterrados; y +comunicada la noticia de lo bien que allí se pasaba por los primeros +llegados, fueron siguiéndolos otros, y en breve excedió a la de Somers +Town la población española <span class="pagenum" id="Page_486">p. +486</span>de Jersey. Los más de los desterrados se establecieron en +la población de Saint-Helier, que, con la de Saint-Aubin, son las dos +de la isla que merecen el nombre de pueblos; pero hay doce divisiones +llamadas parroquias, y que lo son del culto protestante, y todo el +territorio está sembrado de casas de campo con anejos de tierras de +corta extensión. Varias de estas casas fueron tomadas en arrendamiento +a precios cómodos por españoles que se dieron al cultivo o al cuidado +de las reses vacunas, de que tenían dos o tres cabezas no más; pero, +ayudándose con lo que recibían del gobierno, lo cual constituía una +renta que suele faltar al labrador, sacaban los más de sus afanes +alguno aunque escaso provecho. En aquella vida campestre no fue +olvidada la política, pero compartían con ella la atención diaria otros +cuidados, u otras ocupaciones, o cuando no, conversaciones a que daban +materia cuidados ajenos, pareciendo como que aquel aire, si no mitigaba +la pena causada por el destierro, le daba cierto carácter tranquilo y, +en cuanto cabe, dulce. Allí terminaron su carrera mortal algunos de +nuestros compañeros de destierro; y quienes en los tiempos venideros +visiten el cementerio de Saint-Helier encontrarán en él testimonios +del dolor de los que sobrevivían a los amigos o parientes perdidos, +y en uno como apartado rincón de un mar distante, recuerdos de los +disturbios de la revuelta y malaventurada España.</p> + +<p>También estaba más pacífica que antes la mermada población española +de Londres. Mina seguía casi siempre en el campo. Torrijos se había +vuelto escritor. Los demás seguían su vida acostumbrada.</p> + +<p>En medio de esta situación pacífica, recibimos algunos, y entre +ellos Istúriz y yo, una carta del general Mina, residente a la sazón a +alguna pero corta distancia de Londres, en que nos acompañaba una serie +de cuestiones a que solicitaba respuesta; todas ellas relativas a la +suerte <span class="pagenum" id="Page_487">p. 487</span>de España, en +la suposición de una empresa encaminada a sustituir al gobierno del +Rey uno de los llamados constitucionales. Qué gobierno o qué sistema +convendría establecer en la rescatada patria, por lo pronto, era el +principal asunto de todas aquellas cuestiones que bajaban a más de +un pormenor, no reinando en ellas el mejor orden, y faltando algo, y +también sobrando, de lo que, al parecer, requería tal materia, pero +al cabo, dándose a entender que ocurría o se tenía entre manos un +negocio que hacía necesaria una determinación sobre tan importantes +puntos. Como a la sazón reinaba completa tranquilidad en Europa, y no +sabíamos, ni aun parecía probable, que corriese peligro la de España, +nos sorprendió la carta de Mina, y aunque solicitaba respuesta a sus +preguntas solamente por escrito, Istúriz y yo determinamos pasar a +dársela en persona, tanto para explanar bien nuestras ideas, cuanto, +y esto era lo principal, para averiguar el motivo de pedirnos opinión +sobre tales puntos en aquella hora. Fuimos, pues, a vernos con Mina, y +nada sacamos en limpio, así porque el general nada tenía de franco, y +siendo, como suele decirse, de <i>malas explicaderas</i>, no trataba +de mejorar las suyas, sino al revés, de valerse de su defecto para +no comprometerse a cosa alguna, como porque el secreto más fácil de +guardar es el que nada contiene, y este era entonces el de Mina. +Volvímosnos, pues, de mal humor, porque nos habíamos llevado chasco, +y sentíamos nuestra vanidad un tanto ofendida de haber como caído +en un lazo, cuando presumíamos de avisados, siendo el lazo haber +contribuido, aunque en poco, a favorecer un manejo del astuto general, +quien, sintiéndose acosado con pretensiones de amigos poco sagaces +o juiciosos para que algo hiciese por la causa común, y molestado +con injustísimas y violentas acusaciones porque nada hacía, quería +entretener la impaciencia y acallar la malicia, para lo cual empleaba +medios poco a propósito al cabo para el logro de <span class="pagenum" +id="Page_488">p. 488</span>su intento, pues si él con su buen juicio +conocía cuán imposible era restablecer en España la Constitución caída, +u otra a ella semejante, por otro lado se engañaba al creer que con +arterías harto visibles podía satisfacer a los bien dispuestos, o +desarmar a contrarios enconados, cuando a los primeros disgustaba y a +los segundos daba ocasión de renovar con aumento de furia y con mejor +pretexto sus acusaciones.</p> + +<p>La guerra declarada por la Rusia a la Puerta Otomana en 1828 fue +para nosotros causa de prometernos algo, bien que inciertos en nuestra +esperanza o nuestro deseo, porque es una de las tristes condiciones +del destierro mirar con disgusto la pública felicidad en los extraños +y celebrar las discordias y guerras, considerando, a veces sin motivo, +que de la inquietud han de salir gananciosos.</p> + +<p>Al revés, el ministerio de Martignac en Francia fue visto por +nosotros con poca satisfacción, pues si bien algunos esperaban de él +que, influyendo en las cosas de España, hiciese al Gobierno de Madrid, +cuando no otra cosa, más indulgente, no era un perdón lo que en general +podía contentar a nuestra soberbia, aun dejando aparte la consideración +de que un perdón dado por Fernando VII en el pleno de su autoridad mal +podía alcanzarnos a todos.</p> + +<p>Pero la mudanza del ministerio francés en 1829 y el descontento +que en Francia causó, despertó esperanzas dormidas, y esta vez no sin +algún fundamento, como vinieron a acreditar los sucesos en el término +de menos de un año. De la resistencia hecha al nuevo ministerio por el +pueblo de Francia recibíamos noticias ciertas. Veíase inminente una +revolución en el Estado nuestro vecino, cuyos príncipes y gobierno +habían impuesto a nuestra patria el que nosotros considerábamos pesado +yugo. Así, los impacientes entre los desterrados comenzaron a bullir, y +si Mina no se movía, otros creyeron llegada la hora de una tentativa en +favor de nuestra causa de que a ellos resultaría <span class="pagenum" +id="Page_489">p. 489</span>gloria y provecho legítimos, y a la par +descrédito a un rival casi odiado. Verdad era que si la situación de +Francia no consentía que pudiese ayudar al Gobierno español, y aun +prometía dentro de poco tal vez convertir en auxiliador el poder que +nos había sido, y debía ser el más temible contrario, el estado de +Inglaterra no era tal que de ella pudiese esperarse que favoreciese o +siquiera consintiese empresas revolucionarias. Era a la sazón cabeza +del ministerio británico el duque de Wellington, muy favorable a los +españoles en punto a socorrer sus necesidades y a mostrarles cierto +grado de consideración y afecto compasivo, pero por sus doctrinas +políticas y antecedentes por extremo opuesto a todo cuanto a revolución +en pro del poder popular se parecía. Esto no retrajo de la idea de +acometer la empresa de restaurar a viva fuerza la libertad española +no solo a Torrijos y sus allegados antiguos, sino a otros que habían +venido a serlo, y en aquella hora a algunos dignos sujetos de buen seso +y prudentes de los que hasta entonces habían tenido con el general +excomunero poco trato, viendo en él, si no un contrario político, menos +todavía un amigo, y sí una persona enlazada con los que habían sido de +ellos enemigos verdaderos. Nació de estas circunstancias un proyecto, +que empezó a ser llevado a ejecución, tan descabellado que asombra ver +participando en él ciertos personajes; proyecto que sin la revolución +casi inmediatamente ocurrida en Francia se habría quedado en ser una +locura inocente, pero que con el suceso, si no del todo inesperado, +nada seguro, que derribó del trono a Carlos X, perdió en la apariencia +lo que había tenido de desatino, y al revés, andando el tiempo, vino a +parar en una sangrienta tragedia.</p> + + +<h3 title="III."><span class="pagenum" id="Page_490">p. 490</span>III.</h3> + +<p>La expedición destinada a dar libertad a España, que hacia fines +de junio de 1890 se preparó en Londres, y cuya primera terminación +(porque bien puede decirse que la tuvo segunda, y funestísima) no +pasó de la corriente del Támesis, es una prueba dolorosa, entre otras +muchas, del extremo a que precipitan a hombres de entendimiento y +aun de prudencia desvariadas ilusiones nacidas del entusiasmo, y la +impaciencia de la desdicha. En efecto; en aquella expedición iban +hermanadas la falta de secreto con la cortedad de medios, de suerte +que faltaban las condiciones para que pudiese tener un éxito siquiera +medianamente satisfactorio. Un golpe dado de pronto e inesperado suele +salir bien, o si no tanto, llega a tener algún efecto, a punto de +dejar por mayor o menor plazo dudosas sus resultas. Napoleón mismo, +con ser todo un Napoleón, no habría entrado en París y tomado de nuevo +posesión del trono imperial a los veinte días de haber desembarcado en +Cannes al frente de menos de mil hombres, si hubiese habido noticias +de que estaba preparándose en la isla de Elba a invadir a Francia. +Y para descender de lo muy grande a lo muy pequeño, en 1824 había +sido ocupada Tarifa por una corta porción de hombres arrojados, +cabalmente porque nadie podía sospechar tal exceso de atrevimiento, +cual era el de lanzarse con tan flaco poder a restablecer en España +la Constitución entonces recién caída. Por otro lado, la expedición +del príncipe de Orange, después Guillermo III de Inglaterra, para +arrebatar el cetro de manos de su suegro Jacobo II, fue llevada +adelante con harta publicidad; pero era de tal poder, que, aun +viéndola venir, no alcanzaban a malograrla los preparativos hechos +para <span class="pagenum" id="Page_491">p. 491</span>resistirle. Y +aun lo mismo hubo de acontecer, andando el tiempo, y después del en +que ocurrió lo que estos renglones refieren, a la fuerza que preparó +el exemperador del Brasil para sentar en el trono de Portugal a su +hija; empresa favorecida al cabo por la fortuna. Muy distantes estaban +de contar con medios de algún valor los que en Londres se aprestaban +a dar por tierra con el gobierno de Fernando VII. Un barco mercante +de poco porte, acaso un centenar de hombres, y armamento para algunos +más, pero no en cantidad considerable, constituían toda su fuerza. En +otro punto de igual o superior importancia, que era el de recursos +pecuniarios, tampoco iba la expedición muy sobrada; pero llevaba más +que lo suficiente a su escaso poder en gente y armas, habiéndole +facilitado una suma de algunos miles de pesos fuertes un buen inglés +de la clase media, llamado Boyd, el cual, hallándose con una suma de +dinero para Inglaterra no muy crecida, y según creo procedente de una +herencia, ardiendo en celo arrebatado de la causa de la libertad, y +particularmente de la de España, buscó empleo a su reducido capital +en una empresa que a la postre podría darle provecho y desde luego +le daría gloria y encumbramiento; desdichado cálculo en lo que de +tal tenía, pues hubo de costar al infeliz la vida poco más de un año +después, cayendo desapiadadamente sacrificado. La expedición llevaba +también a la España rescatada un gobierno ya formado, nacido no +ciertamente de la elección, ni aun de una hecha por la nación emigrada, +que si poco habría valido, al cabo podía blasonar de ser producto +de una votación de lo que quedaba siendo el pueblo de la España +constitucional, sino, cuando no por sí mismo nombrado, hijo de los +votos de pocos; pero esto era inconveniente inevitable de tal empresa. +No se puede llamar del todo singular la composición del gobierno a que +ahora aquí me refiero, sino en cuanto a la persona de uno de los tres +que le formaban, don Manuel <span class="pagenum" id="Page_492">p. +492</span>Flores Calderón, nunca en España de la asociación comunera, +de severo juicio, y al parecer de pasiones poco violentas, pero en +quien debía de haber un ardor encubierto que le movió a entrar y tener +parte principal en un proyecto de hombres más celosos que prudentes, y +a entrar en ella asociándose con personas a las cuales hasta entonces +no había estado arrimado. No era menos extraño ver haciendo uno de los +principales papeles en aquel drama a don José María Calatrava; pero en +este la vehemencia de las pasiones lo explicaba todo. De la pluma del +mismo Calatrava salió un manifiesto o alocución a la nación, que fue, +para no perder tiempo, impreso en Inglaterra, como si no quisiesen +los que iban a entrar en guerra con Fernando hacerla sin declararla, +imitando actos de iniquidad de otros gobiernos, siendo la producción +de que voy hablando una obra bien escrita, sin inoportunas galas en el +estilo, y con elegancia y decoro, y, si no bien pensada, lo bastante +para lo que eran nuestras doctrinas y deseos en aquel tiempo. Pero en +la obra había un defecto que la hacía, si no ridícula, poco menos, y +era la solemnidad y pompa con que tan flaco poder se presentaba como +podría una potencia fuerte; propio proceder del autor, el cual, entre +algunas buenas dotes, y otras no tan buenas calidades, tenía un orgullo +excesivo. Así es que, en general, aun a aquellos no de la expedición +a quienes agradó el papel, disonó haberse escrito y dado a luz para +tan pobre empresa, como si fuese voz sonora y bien templada, así como +fuerte, que sonaba amenazando, pero salida de cuerpo tan pequeño, que +mal podría dar efecto a la amenaza. Sin embargo, a casi todos admiraba +y a no pocos infundía desatinadas esperanzas ver que semejante escrito, +reproducido en muchos ejemplares, circulando por Londres, y acompañado +de actos que seguían sin interrupción, como era haber un barco fletado +en que entraban municiones de guerra y estaba pronta a embarcarse gente +<span class="pagenum" id="Page_493">p. 493</span>armada y prevenida +a guerrear, no diese margen a providencia alguna del gobierno inglés, +cuando al lado de él había un ministro plenipotenciario del rey de +España que no podía menos de hacer sobre tan grave negocio vivas +reclamaciones, no siendo creíble que el duque de Wellington, tanto +por sus inclinaciones conocidas, cuanto por su situación y deber, +dejase de atender a ellas del modo más satisfactorio posible para el +reclamante. Duró más de lo regular un estado motivo de admiración +para algunos y para otros de dudas, así como para unos pocos de +desvariadas figuraciones. Zarpó entretanto de su fondeadero el buque, +que le tenía en el río Támesis, cerca del puente de Londres, y comenzó +su navegación, que por fuerza en sus principios había de ser lenta +hasta desembocar en el mar, y, según es allí uso, no se embarcaron +los pasajeros, pensando hacerlo en Gravesend o algo más abajo. Pero +entonces el Gobierno, que sin duda no quiso dar el golpe hasta darle +seguro, sin dilatarle a punto de verse precisado a prender y sujetar al +rigor de las leyes a los principales de la expedición, mandó detener el +buque, como debía y podía, siendo ya fácil probar cuál era su destino. +Terminó así la expedición, muy superior en importancia a todas cuantas +tentativas de parecida naturaleza habían hecho los emigrados, pero +superior únicamente por el valor de las personas que en ella entraron y +por la solemnidad con que se preparó, si bien tan desigual al fin que +se proponía cuanto lo habían sido en épocas poco anteriores aun las más +descabelladas.</p> + +<p>Materia a grandes disensiones habría dado la mala fortuna de la +expedición, por lo mismo que nada había tenido de trágica, pues hubo +de ocasionar burlas malignas de los que la desaprobaban; burlas que +habrían causado resentimiento, si en parte no justo, en otra parte +fundado; pero nos salvó de disgustos, de que tocaría algo aun a los +al parecer más indiferentes, el gran suceso de la revolución <span +class="pagenum" id="Page_494">p. 494</span>de Francia en 1830 que +inmediatamente sobrevino.</p> + +<p>No es de extrañar que hasta a los más descorazonados llenase de +alegrísimas esperanzas y renovados bríos ver derribada del trono +la rama superior de la estirpe de los Borbones, y sustituida la +bandera tricolor, emblema de la revolución, y emblema del cual no se +suponía que se quedase en ser para nosotros y para casi todos los +revolucionarios de fuera de Francia inútil, a la bandera blanca que +nos había sido tan funesta, y que, mientras ondeaba triunfante, era un +signo propio para recordar nuestra desventura y prometernos que sería +esta duradera.</p> + +<p>Si cuando faltaban de todo punto, aunque no para algunos pocos, +esperanzas de volver al suelo patrio y de entrar a pisarlo no +perdonados sino vencedores, pasando por consiguiente a ocupar en él los +puestos eminentes, eran entre nosotros tales y tantas las discordias y +ambiciones de mando, ¿qué no hubieron de ser cuando a la vista aun de +los menos propensos a formarse halagüeñas ilusiones se presentaba una +España constitucional renacida y abierta de nuevo a los desterrados, +estándoles tan llano el camino, o, cuando menos, habiendo en él +tropiezos tan escasos en número y tan fáciles de vencer?</p> + +<p>Así es que no bien constó estar ya triunfante en Francia el partido +apellidado liberal, cuando fue nuestra idea, con raras excepciones, +trasladarnos al territorio donde prevalecían nuestras doctrinas y cuyo +interés juzgábamos uno mismo que el de los constitucionales españoles. +Fui yo uno de los primeros que de Inglaterra pasaron a Francia, +encargado por los que nos juntábamos en casa de Valdés y Argüelles de +ir a tantear el estado e intenciones de aquel recién nacido gobierno en +lo tocante a España, encargo que admití suponiendo, por haber salido +de aquella reducida, pero importante reunión, o digamos tertulia de +la paz hija de la falta de esperanza en que vivía, que se obraba de +acuerdo con Mina, sirviendo de conducto para <span class="pagenum" +id="Page_495">p. 495</span>entenderse con él Gil de la Cuadra, quien +fue asimismo el que con más ahinco me aconsejó ponerme en camino, +dando así a mi comisión, si tal nombre merecía, algún valor, y sobre +todo a mis ojos, el bastante para que me encargase de ella sin temor +de aparecer neciamente crédulo y vano. Séame lícito añadir que contaba +yo asimismo con el tal cual renombre de que entonces aún gozaba, muy +superior, sin duda, a mis merecimientos, pero debido a mi conducta +política en el alzamiento de 1820, y en las Cortes de 1822 y 23, y +a la circunstancia de figurar yo entre los primeros en más de una +lista de proscritos condenados a muerte por más de una causa. Pero se +presentaba una dificultad para hacer mi viaje con la prontitud que, al +parecer, requerían las circunstancias, y cuya importancia abultaba mi +deseo. La embajada francesa en Londres estaba compuesta casi toda de +gente muy adicta al derribado gobierno de Carlos X, que había recibido +con no corto dolor y enojo la noticia de la gran mudanza ocurrida en +su patria, y, como es natural, no la creía definitiva según llegó a +serlo, y teniendo además órdenes muy estrechas de no dar ni visar +pasaportes para Francia a constitucionales españoles, cumplía con su +obligación sin tomar en cuenta que, trocadas las cosas, era natural que +fuese diferente y aun contraria su conducta, y discutiéndose de esto, +y ateniéndose a órdenes no revocadas, con lo cual procedían aquellos +empleados conforme a sus inclinaciones y deseos, sin poder por ello ser +reprendidos ni aun desaprobados en justicia por la autoridad nueva de +su patria. Parecía, pues, difícil llevar a efecto mi proyectado viaje, +a lo menos hasta que corriese algún tiempo; pero me sacó del apuro y me +facilitó la entrada en Francia, yendo en mi compañía una persona que +solía aparecer y hacer gran papel en horas de desorden y revueltas, +siendo como nacida para discurrir arbitrios raros y salir bien de +empresas dificultosas, aunque era menos feliz su suerte y muy inferior +su acierto <span class="pagenum" id="Page_496">p. 496</span>en +circunstancias ordinarias; persona parecida en lo moral a lo que son +en lo físico seres que andan admirablemente por tierra asperísima y +quebrada, y en la llana y fácil de pisar, o tropiezan o son torpes. La +persona a quien me refiero en este instante era la de Mendizábal.</p> + +<p>Este, por muchos títulos acreedor a ser llamado digno personaje, +a pesar de sus defectos y yerros, había vivido hasta un grado muy +notable oscurecido en la época corrida desde marzo de 1820 hasta +junio de 1823, esto es, mientras estuvo vigente la Constitución, +en cuyo restablecimiento había tenido tanta y tan principal parte. +Figuraba como intendente honorario, y aún no sé si este destino o +estos honores eran adquiridos antes de 1820 por servicios buenos, +aunque nada conocidos, que había prestado sirviendo en el ramo de +provisiones del ejército durante la guerra de la Independencia. +Llevaba, sin quejarse, tal suerte que había sido común a hombres de +méritos, si algo inferiores a los suyos, muy considerables, contraídos +en la empresa que mudó, y durante tres años tuvo mudada, la suerte de +España. Pero encerrado el gobierno constitucional en Cádiz en junio +de 1823, se presentó Mendizábal ofreciéndose a la nada fácil tarea de +mantener al ejército sitiado en la isla gaditana con los escasísimos +recursos que podían ponerse a su alcance. No bien tomó tal encargo, +cuando empezó al desempeño con actividad prodigiosa, atrayéndose por +ello la atención y aun la admiración de muchos que hasta entonces +poco o nada le conocían.<a id="FNanchor_98_98" href="#Footnote_98_98" +class="fnanchor">[98]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_98_98" href="#FNanchor_98_98" class="label">[98]</a> +Entre estos citaré al general Álava, el cual me dijo en julio de 1823 +que merecía Mendizábal una estatua de <i>oro lágrima</i>. Singular +coincidencia es esta con la de la malhadada estatua de 1858.</p> + +</div> + +<p>Pero no podía Mendizábal crear dinero, y como lo necesitaba en +cantidad, si no muy crecida, tampoco corta, el gobierno, reducido a la +mayor estrechez, y las Cortes, a las cuales este apeló, recurrieron +a un medio altamente <span class="pagenum" id="Page_497">p. +497</span>vituperable, pero, por desgracia, usado por anteriores +gobiernos de España, hasta de los constitucionales, siendo vicio +nuestro muy común respetar poco todo derecho individual, sin que el de +la propiedad esté exceptuado. Por aquellos días, o pocos meses antes, +el cónsul general de España en París, don Justo Machado, encargado del +fondo producto de las indemnizaciones que en virtud de tratados había +pagado Francia a particulares españoles para reparación de perjuicios +causados en España desde 1808 hasta 1814 por los ejércitos franceses, +viendo próxima la invasión de nuestro territorio por la fuerza que a +ello se aprestaba con el fin de acabar con el gobierno constitucional, +y receloso de que el gobierno francés, no reconociendo ya por tal al +español, se echase sobre aquel fondo, le puso en salvo, de lo cual +dio aviso, mereciendo por esta su acción aprobación muy señalada. +De esta suma, pues, determinó disponer el gobierno de Cádiz, por lo +pronto, para sus necesidades grandísimas y urgentísimas, no haciendo +alto en que no era suyo, y quedando satisfecho con prometer competente +indemnización en mejor tiempo a aquellos a quienes despojaba de sus +bienes. Diéronse, pues, a Mendizábal letras contra Machado, a la sazón +residente en Londres, y en cuyo poder estaban, o debían suponerse que +estuviesen, tales sumas. Pero Machado protestó las letras, alegando +para su acción más de un pretexto, siendo uno de ellos, que el fondo de +que se trataba no era del gobierno, lo cual era verdad, pero lo cual +no tocaba a Machado resolver, pues por el gobierno estaba encargado de +aquel dinero, y no por los interesados. Corrieron, en tanto, con tal +rapidez los sucesos, y cayó tan pronto el gobierno constitucional, que +no pudo este, dar paso alguno en tal negocio. Restablecido Fernando +VII en su poder absoluto, su gobierno escribió a Machado aprobando y +aun ensalzando su proceder, no solo como justo, sino como un señalado +servicio hecho a su soberano. Pero Machado, con <span class="pagenum" +id="Page_498">p. 498</span>extraña modestia, apenas aceptó tal elogio, +soltando la expresión de que había salvado caudales de particulares, +esto es, dando a entender que no tenía los que estaban en su poder a +disposición del nuevo gobierno de Madrid, como no los había puesto a +la del caído encerrado en Cádiz. Siguiose de aquí una correspondencia +bastante singular y aun chistosa, pero inútil en cuanto a sacar a +Machado el dinero que de él se reclamaba. Entretanto, Mendizábal, +tenedor de las letras protestadas, estaba en Inglaterra refugiado, +mientras Machado residía, ya en la misma Londres, ya en París, evitando +pasar a España, ni separado de la obediencia al gobierno del rey, +ni lo contrario, y viviendo bien, como persona muy entendida en tal +materia.</p> + +<p>No tenía tan buena suerte Mendizábal, a quien, sobre las calamidades +comunes a los desterrados, había caído encima otra nueva, pues, andando +siempre en negocios, hubo de contraer una deuda que no pudo pagar, y +cuyo importe era, creo, de unas 2000 libras esterlinas (sobre 190.000 +reales), habiéndole su acreedor, a uso inglés, hecho encerrar en la +cárcel destinada particularmente a los presos por deudas. Allí vivía, +pues, disfrutando en su desgracia del alivio que dan las leyes inglesas +a los que están en tal situación, pues habitaba fuera de las paredes +de la cárcel, en sus inmediaciones, dentro de ciertos límites donde es +lícita la residencia a los deudores presos, y además tenía el derecho +de salir en ciertas no largas épocas del año, con la obligación de +recogerse temprano a su habitación forzada, y de no entrar en ciertos +lugares como aquellos donde se come y bebe por dinero, y otros de igual +o parecida naturaleza. En medio de esto, Mendizábal, o aconsejado u +obrando por su propio discurso como hombre de ingenio fecundo en formar +raros planes, tuvo la idea de prender a Machado como su acreedor por +no menor suma que la de 100.000 libras esterlinas (o dígase sobre +9.500.000 reales), cantidad casi igual al valor de las letras de +cambio <span class="pagenum" id="Page_499">p. 499</span>que contra él +tenía. Inadmisible parecía su pretensión, porque las letras estaban +giradas por el muerto gobierno constitucional de España, y al que le +había sucedido tocaba demandar a Machado con más o menos fundamento, +así como a Mendizábal repetir contra el gobierno su deudor. Pero +las circunstancias eran raras, tanto que de otras iguales no había +ejemplo: el gobierno de Madrid no se reconocía heredero del de Cádiz, +como lo es todo gobierno de su antecesor, y Mendizábal, o había de +quedarse sin lo suyo, o había de lograr cobrarlo allí donde estaba. +Lo cierto es que encontró abogados que le persuadiesen, no solo de lo +justo de su pretensión, sino de que era probable que saliese de ella +triunfante. Las leyes inglesas, que dan excesivo valor al juramento, +sujetan a aquel de quien se reclama bajo él una deuda a ser desde +luego detenido y encarcelado, dejándole el recurso de pedir y lograr +crecidas sumas, como daños y perjuicios del que le hizo prender, si +resulta haber sido sin bastante fundamento. Mendizábal, pues, logró +fácilmente el mandamiento de prisión por él solicitado, y aprovechando +uno de los días en que él tenía la facultad de salir, acompañado de un +su amigo, portador del documento terrible, se fue a esperar a Machado +a la puerta del teatro de la Ópera italiana, donde sabía que había de +ir el destinado a ser su víctima, como lugar de concurso casi forzoso +a quienes como él vivían. Por rara casualidad tardó algo aquella noche +en acudir al teatro Machado, y corría el tiempo, y estaba cercana y +casi inmediata la hora en que Mendizábal debía estar recogido, pues de +no hacerlo sería agravada su prisión, sobre tener que pagar una buena +cantidad, perdiendo la fianza de que de su imperfecta o incompleta +libertad no abusaría. Tuvo al fin término tan fundada congoja, con +aparecer, aunque tarde, antes de la hora fatal, Machado, y un preso +por deuda de 2000 libras hizo prender a otro por 100.000; caso que +rara vez, si acaso alguna más, habrá ocurrido. <span class="pagenum" +id="Page_500">p. 500</span>No es del todo una digresión de mi objeto +la narración que acabo aquí de hacer, pues la prisión de Machado y los +procedimientos legales a que dio motivo pusieron a Mendizábal en el +caso de hacer servicios a nuestra causa, que lo era suya. En primer +lugar, tuvo licencia para pasar a Francia, cosa que era común negar a +constitucionales menos comprometidos que él, consintiéndolo su acreedor +primitivo, sin duda con seguridad, pero no tal que estuviese el deudor +enteramente libre.</p> + +<p>Llegó a noticia de Mendizábal, que entonces me veía poco (no +por haber tibieza en nuestra amistad, sino por desviarnos diversos +cuidados en la inmensa y afanada Londres), que necesitaba yo un pase +para Francia, y al punto me ofreció llevarme como su criado, porque +su pasaporte le concedía llevar uno. Emprendimos, pues, nuestro viaje +en el 11 de agosto de 1830, día cabalmente en que se sentaba Luis +Felipe en el trono que le había levantado la revolución, y de que otra +revolución vino a derribarle.</p> + +<p>Momento de inefable placer fue aquel para mí, que, al cabo de +cerca de siete años de destierro, me ponía en camino, según creía, +para mi patria, yendo a entrar en ella triunfante con el triunfo de +la causa que había servido con celo. Por casualidad, el día antes me +había sentido con algo de calentura, la cual, con todo, consultado +un facultativo, por ser ligeramente nerviosa, no era obstáculo para +viajar, y aunque estando a bordo sentí síntomas febriles, pronto +noté que habían desaparecido. Era el día hermoso como de los buenos +de agosto; soplaba favorable el viento, no recio, pero no calmoso; +rizaban la superficie del mar en el por lo común alborotado estrecho +de Calais algunas bien que no altas olas; daba el sol calor grato, y +yo, puesto en la cubierta cerca de la proa del buque, le veía cortar el +mar, y me hallaba a cada instante bañado por el rocío del agua marina, +con lo cual sentía volverme del todo la salud, y nacer en mí más que +común aliento, agregándose <span class="pagenum" id="Page_501">p. +501</span>a lo cual, cuando nos acercamos a la costa francesa, ver en +Calais tremolando a millares las banderas tricolores, signo de victoria +a la sazón para la causa de la libertad común a muchos pueblos; con el +influjo de lo moral en lo físico, me vi al instante en un estado de +salud la más robusta. Tres horas duró la agradable travesía: saltamos +en tierra a la tarde, nos pusimos en camino a prima noche en la silla +correo, y poco después de amanecer el día 13 me encontré en la capital +de Francia.</p> + +<p>Si en breve fui seguido de españoles de los residentes en Londres, +por lo pronto hallé en París varios compañeros de destierro, de los +cuales algunos nunca habían venido a Inglaterra, y otros habían salido +de allí algún tiempo antes. Era de los primeros una persona que por +algunos días bulló mucho entre nosotros, y haciendo papel logró cierto +influjo, aunque corto, habiendo sido después su suerte alcanzar alguna +fortuna en España, si bien no empleos del Gobierno, distinguirse como +escritor, figurar en el Congreso de Diputados, aunque no con lustre +como orador, gozar de varia reputación, y al fin caer en la desdicha, +si merecida por sus faltas, más dura que la que ha cabido en suerte a +hombres con menores prendas y no inferiores culpas. Era este el tan +nombrado don Andrés Borrego, a quien no siempre he mirado como amigo, y +a veces hasta como a contrario, con quien había contraído en 1858, como +alguna vez antes, relaciones, aunque no estrechas, de trato amistoso, +y cuya triste fortuna, sin abonar su conducta, hoy lamento sin querer +encubrirlo.</p> + +<p>Había yo visto a Borrego algunas veces en Gibraltar en octubre +de 1823, cuando recién salido yo de Cádiz empezaba la vida de +desterrado. Había reparado poco en él, pero a mi llegada a París se +me presentó como conocido y aun como amigo, y también como hombre +dispuesto a trabajar en la causa que a Francia me había traído, y +dueño ya de cierto grado de influjo entre los periodistas y aun <span +class="pagenum" id="Page_502">p. 502</span>en el ánimo del general +Lafayette, todavía omnipotente o poco menos en aquella hora, propenso +a dejarse cautivar por la lisonja, y en verdad (según supe de su misma +boca), prendado de Borrego, al cual suponía de harto más valer entre +nosotros que el que entonces tenía. De cuáles eran las pretensiones +de Borrego, que las abrigaba grandes, hablaré posteriormente, cuando +refiera la lucha que empezó al competir por acaudillar la empresa de lo +que llamábamos dar libertad a España.</p> + +<p>Encontré también en París a mi queridísimo amigo y compañero don +Ángel Saavedra, todavía no, como es hoy, duque de Rivas. Con él renové +los lazos de estrecha amistad que nos habían unido, nunca rotos y solo +aflojados por habernos separado largas distancias y no corto plazo; +pero Saavedra, si firme constitucional, no tenía ambición de figurar +en primera línea, y así en mis proyectos conté con él solo como un +compañero en la fortuna que habría de caber a nuestra causa.</p> + +<p>También encontré a don José Manuel de Vadillo, otro amigo antiguo, +y de los que habían compuesto el Ministerio a que dio nombre don +Evaristo San Miguel; pero en él tampoco pude ver más que un liberal +extremado, en quien lo atrevido y aun exagerado de los principios hacía +mal maridaje con su natural flemático e indolente; hombre no falto +de valor, pero sí muy opuesto a hacer esfuerzos; en suma, bastante +revolucionario en las doctrinas y nada propio para serlo en las +obras.</p> + +<p>Otro sujeto acudió desde luego a verme, y a tratar conmigo con +empeño y pertinacia de negocios políticos, no encubriendo su pretensión +de ocupar en cualquiera empresa el puesto de uno de los principales, +si ya no el principal caudillo, que era el general don Pedro Méndez +de Vigo. Con él no había yo tenido amistad, y solo alguno, pero poco, +trato en Londres. No obstante haber sido acusado de la muerte dada a +ciertos presos en el mar cerca <span class="pagenum" id="Page_503">p. +503</span>de la Coruña en 1823, hecho que fue, como debía serlo, +muy vituperado, había logrado Méndez Vigo licencia para pasar de +Inglaterra a Francia, cosa que a pocos de nosotros se concedía, y lo +cual en nuestras preocupaciones era, si no una culpa, cosa a ella +parecida, como si la emigración en Inglaterra hiciese del suelo +británico una patria, y del territorio francés, mientras dominaba +en él un gobierno causador de nuestra ruina, un lugar de mala nota. +Extrañé, por lo mismo, ver a Méndez Vigo tan ansioso de lanzarse a +restaurar la libertad y con ideas revolucionarias extremadas; pero sin +serle adicto ni enemigo, como le encontré pretensiones tan subidas, +esquivé ligarme con él, porque no buscaba yo gobierno para España ni +generales para el mando de fuerzas destinadas a libertarla, todo lo +cual me sobraba, siendo mi objeto solicitar ayuda del gobierno francés, +y con ella medios para juntar y preparar del todo fuerzas, a las +cuales no faltarían de cierto quienes, bien o mal, las dirigiesen y +gobernasen.</p> + +<p>Estaban también a la sazón en París dos personajes de tanta +importancia como eran don Francisco Martínez de la Rosa y el conde de +Toreno. Con el primero me había unido en mi primera juventud estrecha +amistad; pero en las lides políticas desde 1820 a 1823, alistados en +diferentes y opuestas banderas, nos habíamos llegado a mirar con algo +parecido a odio, que por fortuna desapareció del todo con el tiempo, y +que ya entonces no existía, pues entramos desde luego en trato cortés, +si no amistoso. Pero Martínez de la Rosa, muy dura o injustamente +tratado por el bando llamado exaltado en 1822, estaba desviado de la +política; aunque vivía fuera de España, vivía como mero desterrado +y no como proscrito; hasta había paseado por las calles de Madrid +cuando los invasores y absolutistas españoles cantaban su triunfo +sobre la Constitución, y huían o gemían ocultos o padecían todos los +constitucionales; y por esto, y por el horror que había concebido +a los desmanes populares, <span class="pagenum" id="Page_504">p. +504</span>si no deseaba que continuase en su patria el gobierno que la +regía, no se prestaba a actos de violencia que le derribasen. Así nadie +contaba con él en agosto de 1830. No así el conde de Toreno, quien, +si por razones de algún peso para él, no quiso aparecer figurando en +aquellos momentos, cooperaba a los planes de los constitucionales más +activos hasta con celo, empleando en ello su influjo en buena parte de +la sociedad de París de la clase llamada de capitalistas; ardoroso como +el que más, si bien no traspasando los límites del partido en cuyas +filas militó, y olvidado todo resentimiento, no obstante haber tenido +motivo de queja por enormes agravios a veces iguales a los de que había +sido blanco Martínez de la Rosa, y otras veces de distinta clase, pero +no menos atroces.</p> + +<p>Desde luego empecé a dar pasos, poniéndome en comunicación con +personajes franceses, de los de más nota y cuenta en aquellos momentos. +El primero de ellos fue el general Lafayette, que me recibió con el +agasajo en él natural, cautivándome desde luego, pero no en el grado +que a otros, sus modales de caballero y aun de cortesano cumplido, +cierta bondad no exenta de ambición, y una llaneza donde se descubría +que, al querer igualarse con sus inferiores, era un señor muy principal +que descendía, como sin esfuerzo, naturalmente y por afición, pero que +descendía al cabo. A todo proyecto favorable a extender la revolución +fuera de su patria se prestaba Lafayette gustoso, y hasta con celo; +pero, aunque su poder era mucho, nunca llegaba a tanto que pudiese +lanzar al gobierno o aun al pueblo francés a empresas aventuradas, +cuyo objeto fuese puramente el provecho ajeno, aunque sea común en los +franceses blasonar del desinterés con que sirven a los extraños. Aunque +vi más de una vez a Lafayette, no llegó a ser intimidad nuestro trato, +porque aun para los asuntos de España, divididos de allí a poco los +españoles, acertaron a captarse la voluntad del general otros <span +class="pagenum" id="Page_505">p. 505</span>de mis compatricios que +aquellos con quienes yo estaba en unión formando un partido aun antes +de tener campo en que los partidos pudiesen dar de sí consecuencias. +Debo, con todo, añadir que, aun cerca de cuatro años después, próximo +ya a morir aquel ilustre anciano, pues ilustre era, no obstante sus +graves yerros, y cercano yo también a volver a mi patria, cuyas puertas +ya me daban paso franco, tuve la satisfacción de recibir muestras de su +amistoso afecto, dadas en el mismo lecho de que a pocos días pasó a ser +trasladado al sepulcro.</p> + +<p>No fue para mí de tanto agrado, ni aun de alguno, la visita que +por el mismo tiempo hice al afamado Benjamin Constant. Había sido +yo admirador apasionado de sus escritos, y seguía siéndolo, y aun +hoy lo soy en bastante grado, pues veo con placer que van recobrando +sus doctrinas la por algún tiempo casi perdida fama, mientras de su +carácter y conducta sabía, aunque algo, poco, recomendándole a mis ojos +la enemistad que le profesaban mis enemigos, y no habiendo sabido, como +haré por posteriores escritos dignos de crédito, que si en él todavía +como escritor hay mucho que aprobar y alabar, en los hechos de su +vida hay harto más motivo que para el elogio para el vituperio. Pero, +aun con toda mi admiración de entonces, salí de mi corta conversación +con el famoso publicista por demás descontento. Porque habiendo yo +manifestado a aquel célebre personaje que tratábamos de dar cuanto +antes a nuestra patria la libertad de que el anterior gobierno francés +la había despojado, él, asomando ya entonces entre los suyos la idea +política del partido que vino a triunfar en Francia sin que él hasta +entonces le fuese contrario, me dijo: <i>Ah! il ne faut pas</i>, que +puede traducirse <i>no hay que hacer eso</i>. Incomodado yo, con +gesto y tono que hubieron de ser desabridos, <i>à qui ne faut-il +pas?</i> le pregunté, haciendo de la pregunta réplica, a lo cual él, +conociendo el mal efecto en mí producido por sus palabras, se explayó +<span class="pagenum" id="Page_506">p. 506</span>en vagas, pero frías +protestas de su conocido amor a la libertad, recordando cuánto había +condenado la guerra o expedición en que el gobierno francés restableció +en España el poder absoluto. Pocas y cortadas frases siguieron a estas, +y me despedí, siendo probable haberle yo disgustado tanto cuanto él a +mí, si no más todavía. No volví a verle, ni hubo para qué, en lo que +duró su vida, de allí a pocos meses terminada.</p> + +<p>Pero no era yo solo quien bullía entre los constitucionales +españoles. Obraba como un comisionado; pero sin saberse de quién ni +saberlo bien yo mismo, mientras otros, cuyo número creció mucho en +breve, bullían y obraban, o por su cuenta propia, o por la ajena. +Desde luego me estorbaba y juntamente me ayudaba Mendizábal, porque, +siendo de mi partido, pero de natural propenso a hacerlo todo por sí, +estimaba en nada mis acciones, y pretendía dictarme las que él juzgaba +convenientes. De una cosa estaba ufano, y con razón, y era de que, +haciéndonos falta dinero, él había dado con un medio de encontrarle +en cantidad suficiente para nuestras necesidades. Ahora, pues, para +toda empresa es indispensable el dinero, y para una como la nuestra lo +era en alto grado, y la dificultad de hacerse con él era grandísima, +y Mendizábal la había vencido hasta cierto punto, lo cual habría +envanecido a cualquiera, y dádole, sobre entono, superioridad sobre sus +compañeros; pero a Mendizábal daba una vanidad como a quien más, porque +en proporcionar recursos pecuniarios tenía él el punto de su gloria, +mirando lo demás como de muy inferior importancia, y, si estimando +el talento aplicado a otras materias como instrumento, juzgándole, +aunque bueno, propio solo para servir de ayuda a planes de Hacienda. Yo +cabalmente pecaba entonces, y gravemente, por el lado opuesto, no dando +a las atenciones pecuniarias la importancia que merecen. Agregándose a +esto ser Mendizábal dominante y yo nada sufrido, en sus conatos para +dictarme <span class="pagenum" id="Page_507">p. 507</span>lo que debía +hacer, siendo él todavía persona cuyo nombre distaba de ponerse en +parangón con el mío, hubo entre los dos disputas, a veces acaloradas, +si no agrias, y una de ellas llegó a agriarse, aunque por corto tiempo, +naciendo de ella para mí un revés que hubo de influir en mi suerte.</p> + +<p>Se iban trasladando a Francia todos los emigrados de Inglaterra que +se sentían o creían capaces, o de entrar en acción con las armas en la +mano, o de dirigir los negocios políticos como conviene a una empresa +tal cual era la del restablecimiento del Gobierno constitucional, +lo que llevaba consigo una revolución, no pudiendo esperarse que +fuese llevada a feliz remate sin resistencia. Entre estos no tardó +en presentarse Istúriz, cuyas relaciones conmigo eran de amistad +fraternal. Tardaba, en tanto, Mina, y quienes culpaban su flojedad +cuando nada había que hacer, más la culpaban en horas en que obrar +con vigor era en nosotros casi una obligación sagrada; pero sin razón +entonces como antes, pues el precavido general, si, como acreditó de +allí a poco, no se había olvidado de su antiguo valor, calculaba las +dificultades que tenía que vencer y les daba el valor debido. Al cabo +pasó a París, y de París se fue muy pronto a la frontera.</p> + +<p>Entre este acudir de españoles a Francia, no apareció Torrijos ni +sus compañeros en el Gobierno formado para la expedición acabada en +flor, o aun podría decirse en capullo, como un mes antes, pero no +porque el activo general y su no menos animoso colega Flores Calderón +huyesen del peligro, pues fueron a buscar para teatro de sus hechos la +parte meridional de España, trasladándose a Gibraltar, tanto porque +allí encontrarían menos competidores por el mando, cuanto por ser +conveniente acometer al Gobierno español por puntos uno de otro muy +distantes, a fin de distraer su atención para la defensa.</p> + +<p>Así puede decirse que había terminado la emigración en +Inglaterra, si bien quedaban allí no pocos de los proscritos, <span +class="pagenum" id="Page_508">p. 508</span>pero como retirados de la +política militante, y espectadores y no actores en las escenas que se +preparaban, las cuales distaron mucho de corresponder a las esperanzas +lisonjeras con mucho fundamento concebidas con motivo de la mudanza del +gobierno francés, hasta el punto de haber reducido a la emigración en +Francia, durante tres años, a una situación más pacífica, si cabe, que +la en que había estado en Inglaterra.</p> + +<p>Referir las particularidades o el pormenor de los sucesos que en +septiembre y octubre de 1830 prepararon en París y otros puntos, y en +la frontera produjeron la infeliz tentativa hecha para restablecer en +nuestro suelo la Constitución u otra cosa semejante, dará argumento +a otra parte de este enojoso trabajo; pero antes no será ocioso, +volviendo atrás la vista, contar algunos sucesos anecdóticos de nuestra +larga estancia en Inglaterra; sucesos que sería bien haber referido +antes, pero que, corriendo sin buen gobierno la pluma, han sido +omitidos, aunque en mi sentir no deben quedar olvidados, siquiera sea +para puro entretenimiento de mis lectores, si acierto a entretenerlos, +lo cual, no lo puedo negar, es uno de los fines a que aspiro.</p> + + +<h3>IV.</h3> + +<p>Hubo entre los españoles emigrados en Inglaterra algunos caracteres +raros, y en mi corto entender, no dignos de recordación, o dignos de +ella a lo menos en cuanto la de las personas está enlazada con la de +las cosas de aquel periodo, en el cual eran para nosotros motivo de +conversación, ya para la extrañeza, ya para la risa, las singularidades +a que ahora aquí me refiero. Por lo mismo, la omisión que de tales +menudencias he hecho, según me parece, es de condenar, y merece +reparo, porque con ella falta <span class="pagenum" id="Page_509">p. +509</span>algo en la tosca, si bien fiel, pintura que he hecho de +nuestra estancia en Inglaterra. Pero tengo que echarme en cara otra +omisión de más bulto, y es la de no haberme detenido más en especificar +los favores que al pueblo inglés debimos, los cuales fueron tales y +tantos, que la ligera mención de ellos antes hecha en otros artículos +no es paga suficiente de nuestra deuda de gratitud, cuando en mi sentir +era ocasión de satisfacerla en lo posible la narración de lo ocurrido +en los días en que se contrajo obligación tan crecida.</p> + +<p>Invirtiendo el orden con que acabo de hablar de estas mis omisiones, +empezaré a repararlas por la que he puesto en segundo lugar, por +parecerme de superior importancia. Y aquí me veo obligado a acogerme de +nuevo a la indulgencia de mis lectores, tantas veces solicitada; porque +he de decir cosas relativas a tan pobre sujeto como soy y me conozco, y +confieso ser, para ocupar la atención pública; pero de mis negocios, a +la par que de otros de más valor escribo, y, tratándose de beneficios +recibidos, mal podría callar los hechos a su persona quien los recibió +muy señalados. Y hay una razón más que me mueve, o, hablando con +propiedad, me impele, y como que me precisa a dar tal testimonio. Por +ser lo que llaman las gentes anglómano paso, y no puedo negar que en +algún grado lo soy, y desde los años primeros de mi edad adulta comencé +a serlo, y en lo que eran vagas inclinaciones nacidas de circunstancias +particulares me han confirmado después mis estudios. Además, las +bondades de que no solo yo, sino muchos de mis compatricios y hermanos +en fe política, hemos sido objetos han añadido un título más, y este +poderoso, para que mostremos gratitud y admiración a un pueblo que, +con colmarnos de beneficios, dio pruebas de una de sus muchas buenas +cualidades; lo cual no obstante, ha querido mi suerte que divida mi +patria en bandos, y habiendo yo mudado el de mí seguido por otro, al +parecer, <span class="pagenum" id="Page_510">p. 510</span>si no del +todo, opuesto, haya en la última y buena parte de mi vida allegádome al +que la Francia de 1834 a 1848 miraba como amigo y la Gran Bretaña como +contrario, sujetándome a ser tachado de ingrato, aunque en verdad sin +causa.</p> + +<p>Ya dejo apuntado en las primeras páginas de estos artículos +cuán bien recibidos fuimos por el pueblo del Imperio británico los +constitucionales españoles. También he dicho con cuánta largueza +contribuyeron a socorrer nuestras necesidades personas de todas las +opiniones, aun aquellas que con más desaprobación, y hasta con ceño, +miraban las doctrinas por sustentar las cuales estábamos padeciendo. +Pero no estará de más entrar en el pormenor de algunos de los +beneficios a que debimos vivir, si no con regalo, con comodidades +propias de un estado que, si era pobreza en sentido relativo, no lo era +en absoluto.</p> + +<p>El gobierno inglés, a los pocos meses de haber la como inundación de +refugiados españoles invadido la tierra británica, trató de sustituirse +a los actos de caridad, aunque colectiva y pública, en su carácter de +meros particulares, asegurando de un modo permanente la suerte de las +desdichadas víctimas de la revolución vencida en España. De notar es +que el Ministerio inglés de aquel tiempo era tory, y que a pesar de +todo cuanto han dicho los franceses, y creído los no franceses, había +visto con poco disgusto, y aun algunos de quienes le componían con +satisfacción, el triunfo del duque de Angulema, porque, no obstante +serlo del poder francés, lo era asimismo de la bandera blanca, tan +grata a los antirrevolucionarios de todos los pueblos, y esto no obstó +a que los socorros dados a los españoles tuviesen cierta solemnidad, +como acto patente en que la compasión iba hermanada con algo de respeto +y cariño. Tomó a su cargo el duque de Wellington la dirección superior +de tal negocio, y bajo de él entendió en ello más particularmente +su amigo, y antes su secretario de campaña, <span class="pagenum" +id="Page_511">p. 511</span>el lord Fitzroy Somerset, que en días muy +posteriores, con el título de lord Raglan, ha hallado en Crimea un +campo de victoria y una tumba, dilatando por el mundo su nombre. Por +los españoles fue escogido para entenderse con los ingleses, en los +casos frecuentes en que estos necesitaban auxilio para el justo reparto +de las sumas con que socorrían a los objetos de su beneficencia, el +exdiputado a Cortes don Domingo Ruiz de la Vega, hoy uno de los pocos +que sobrevivimos de aquella época; ruinas tristes del viejo edificio +resuelto ya en polvo y casi olvidado. Poco menos que a todos los +refugiados comprendió la beneficencia del Gobierno, y los que de ella +no participaron fue porque, o tenían medios de subsistir, y no les +consentía su delicadeza recibir auxilios no necesarios, o se hallaban +en circunstancias particulares en que mal podían tomar lo que venía por +mano de aquel Gobierno. Debe añadirse que quien una vez fue incluido en +la lista siguió siendo socorrido con tal que no saliese de las Islas +británicas o sus dependencias inmediatas las de Jersey y Guernesey, +extendiéndose el beneficio a tal punto que ha habido y quizás hay +algunos, triunfante ya nuestra causa en el suelo patrio desde ha +veintinueve años muy cumplidos, que todavía viven de lo que cobran de +una suma destinada a ser socorro para el forzoso destierro.</p> + +<p>Pero aunque el Gobierno acogió a todos, hubo de cerrar su lista, +si bien después más de una vez la abrió de nuevo para incluir a +refugiados que llegaban. Sin embargo, por lo pronto, estos nuevos +desterrados, que iban creciendo en número, no podían ser abandonados +por un pueblo en general caritativo, y en particular, por entonces, +amante de los españoles. Así es que revivió al momento la junta +llamada <i>Commité</i>, que antes de dar socorros el Gobierno los +daba, hallándolos en numerosas suscripciones. Pasado algún tiempo, el +exdiputado don Joaquín Lorenzo Villanueva y yo hicimos al lado de esta +junta de socorros el oficio <span class="pagenum" id="Page_512">p. +512</span>que con el Gobierno hacía Ruiz de la Vega. Además, me +alcanzaron los auxilios de esta junta en graves necesidades que hube de +padecer con mi reducida familia, compuesta de un hijo de catorce años +(en 1825) cuando llegó conmigo, y de una anciana de cerca de setenta, +tía carnal materna mía, y para mí y mi hijo Dionisio segunda madre, y +la cual no dejaba de ser uno de los objetos curiosos de la emigración, +trasladada a tanta edad a clima y pueblo para ella tan extraños.</p> + +<p>En los que así iban acudiendo había personas dignas; de ellas +muchas expuestas a ser perseguidas en su patria por motivos que no +los deshonraban, pero tampoco faltaban quienes viniesen buscando un +modo de vivir que les faltaba en España, o quienes hubiesen merecido +castigos por culpas en que la política tenía o poca o ninguna parte. +Aun entre estos, pocos hacían cosa que pudiese desacreditarlos y, +desconceptuándolos, comunicar algo de su desconcepto a sus compañeros. +Eran sí, por lo común, descontentadizos y maldicientes, siendo blanco +de sus censuras los principales de la emigración. Aun a los ingleses +de la junta que los socorrían acusaban malamente, y sobre todo al +secretario de la misma, míster Freshfield, buen hombre, de poca cuenta, +que, sin duda a la par que por loables motivos, trabajaba para que +sonase su nombre hasta allí oscuro, pretensión harto disimulable, pero +al cual comenzaron a calumniar, suponiéndole que se enriquecía con +los fondos de las suscripciones, y los escatimaba a los desterrados; +acusación que, sobre ser calumniosa, era desvariada pero general, +a punto de llevarse a mal que se defendiese al acusado. También +Villanueva y yo llevábamos nuestra parte de malquerencia porque no se +concediese todo cuanto solicitaban a todos los que pedían. Pero estas +eran pequeñeces recibidas comúnmente con risa por ser ridículas, y si +alguna vez con un tanto de indignación, con una que duraba poco.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_513">p. 513</span></p> + +<p>Hacia fines de 1828, cuando el Gobierno más de una vez había dado +entrada en la lista de los socorridos a número no corto de personas, +y cuando las suscripciones no habían parado del todo, si bien eran +menos, fue hecha una nueva apelación a la caridad pública en nuestro +favor, con solemnidad bastante a darle fuerza. Hubo una reunión de +las llamadas <i>meetings</i>, en la ciudad vieja (<i>City</i>); la +presidió el lord corregidor, hablaron en ella personas notables y se +distinguió por un discurso el elocuente abogado Mr. Denman, a la sazón +afamado diputado en la Cámara de los Comunes, que, después con la +dignidad de lord, añadida, no a nombre de tierras, sino a su apellido, +llegó a ser primer juez en Inglaterra (<i>lord chief justice</i>), y +murió desempeñando tan alto cargo. Correspondió bien el público al +llamamiento, no cansándose la generosidad con hacerse de ella tanto +uso, y una suscripción nueva y bastante cuantiosa alivió miserias que +constantemente se iban renovando.</p> + +<p>Pero no era solo en actos que al cabo tienen la índole de limosnas +en lo que mostraban los ingleses el afecto que nos profesaban. Se +extendían las pruebas de su cariñoso empeño en mirar por nosotros +hasta el punto de dar cierta protección a criminales, contribuyendo +a que no fuese probada su culpa puestos en juicio, y a que saliesen +por consiguiente absueltos. De esto hubo dos ejemplos notables. Fue +el primero el de un joven cuyo padre, oficial que había sido en +nuestro ejército, era emigrado, y que había logrado colocación en +una casa de comercio inglesa y, con igual irreflexión que maldad, +falsificado la firma de sus principales. Llevaba en aquel tiempo tal +delito en Inglaterra por pena la capital, y según costumbre, hija de +preocupaciones de aquel pueblo mercantil, mientras el derecho del Rey +de perdonar o conmutar las penas era ejercido con frecuencia para +mitigar el rigor de unas leyes penales entonces todavía con exceso +duras, rarísima vez, si <span class="pagenum" id="Page_514">p. +514</span>acaso alguna, había sido dejada de ejecutarse una sentencia +de muerte en un falsario. Pero en el caso de que voy ahora hablando, +no hubo perdón que solicitar, porque el acusado salió absuelto, no +obstante ser clara su culpa, pues la acusación fue seguida de tal +modo, que evidentemente tiraba a hacer pocas o nulas las pruebas del +delito: los testigos, así los contrarios al reo como los llamados en su +defensa, se pusieron en lo posible como de acuerdo, el juez fue blando +en el resumen, y el jurado sin vacilación dio su fallo, como allí tiene +que serlo por unanimidad, favorable. Triste es añadir que costó la vida +al padre la culpa del hijo, no obstante haber este quedado impune.<a +id="FNanchor_99_99" href="#Footnote_99_99" class="fnanchor">[99]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_99_99" href="#FNanchor_99_99" class="label">[99]</a> +El infeliz padre se suicidó.</p> + +</div> + +<p>Fue el otro caso el de un zapatero riojano, habilísimo en su +oficio, tanto que encontraba trabajo en abundancia y bien remunerado, +pero haragán incorregible, así como vicioso. Este tal se dejó crecer +la barba, cosa a la sazón rara, y más en Inglaterra, y haraposo y +necesitado por gastar más del corto socorro que recibía, después de +vagar y dormir al raso alguna noche, entró en una tienda de licores +de las a que concurre la plebe, donde su singular aspecto, su color +cetrino y las miradas de sus ojos negros y lucientes infundieron terror +a algunos que le miraban como a un bandido de teatro, y risa a otros +menos asustadizos, de lo último de lo cual enojado nuestro compatriota, +apeló al recurso común de la gente no buena de su clase y hábitos en +nuestra tierra, y sacando una navaja, hirió a uno de los burlones y +puso en fuga despavoridos a los circunstantes. También tenía entonces +pena de la vida su delito, aun cuando las heridas hechas no causasen +la muerte. Fue, pues, preso el criminal, y llevado a juicio, y no +habiendo otro modo de salvarle la vida que el de declararle loco, hubo +de probarse que lo estaba, siendo la sentencia la de encierro en una +de las casas destinadas a los <span class="pagenum" id="Page_515">p. +515</span>dementes, a lo cual debe añadirse que en breve de la casa de +su prisión se le proporcionó la fuga y la pronta salida del territorio +británico.</p> + +<p>Otras faltas menores hubieron de ser disimuladas, pues si bien en +general fue digna de alabanza la conducta de los emigrados españoles, +imposible era que entre tantos hombres no hubiese quienes pecasen, ya +leve, ya gravemente, sobre todo, si consideramos que entre ellos, si no +abundaban, no faltaban gentes no de las más respetables cuando vivían +en su patrio suelo.</p> + +<p>Especificar las muestras de consideración que en el trato privado +solían recibir nuestros compañeros, sería tarea enojosa y difícil de +desempeñar, pues muchas no fueron conocidas. Reinaban sobre este punto +generosas ilusiones. Una vez, preguntado yo sobre las calidades y +circunstancias de un compañero de destierro que no me merecía muy alto +concepto, hube de responder que no le conocía, a lo cual el preguntante +me añadió que sin duda era un caballero, pues tal le declaraba su +traza, porte y modales, cuando el objeto de semejante elogio, si no era +un mal sujeto, pecaba por tosco y sin crianza, como hombre que no había +recibido buena educación, ni tenido trato con gente fina. Debe añadirse +que unos pocos, y la justicia, aunque sea en nuestra honra, dicta decir +poquísimos, que para darse valor apelaron a imposturas, titulándose lo +que no eran y tomando distinciones muy altas, lograron casi todos salir +con su intento a medida de su deseo; pero tales personas se iban a +residir fuera de Londres o de Jersey, y lejos de la observación de sus +compañeros de destierro.</p> + +<p>A los más conocidos de nuestro gremio fue común hacer señaladas +distinciones; pero todos ellos esquivaban recibirlas, aunque +las agradeciesen. Hubo de aceptar algunas muestras de superior +consideración, pero poquísimas, entre las muchas con que a porfía se le +brindaba, <span class="pagenum" id="Page_516">p. 516</span>Argüelles, +si no contento, y esto dejaba de estarlo por lo tocante a la suerte +de su patria y causa, resignado en su modesto retiro, viviendo de +aquello que sus amigos y parientes le socorrían, bastante a cubrir sus +escasísimas necesidades de hombre parco, sobrio, ajeno de lujo y regalo +y de todo lo que se llama vicio, aun de la clase apenas digna de tal +nombre. Como él vivía el venerable Valdés, como él Istúriz, como él +Bauzá, y otros cuya enumeración sería enojosa. En cuanto a mi pobre +persona, como tenía perdido ya, o próximo a perderse, el por algún +tiempo no corto haber heredado de mi padre, había recurrido al arbitrio +de dar lecciones de lengua española a los ingleses, por lo cual hube +de rozarme con muchos de ellos, y entre estos con bastantes de las +clases superiores de la sociedad, así como con muchos de la media, +siendo mi fortuna, no por mi escaso merecer, sino en atención a mi +desgracia, ser tratado, no como un maestro que enseña por dinero (gente +a quien trataba entonces, si no con desdén, con poco menos la gente +inglesa de clase), sino como un amigo a quien se convidaba a la mesa y +a tertulias concurridas. Sir Jorge Grey, ahora ministro en su patria, +y sobrino del afamado conde de Grey, primer ministro desde 1830 a 34; +sir Dionisio Lemarchant; Mr. Eduardo Ellice, que hoy acaba de fallecer, +y era entonces cuñado del mismo conde Grey; el Alderman Woor, miembro +del Parlamento, y que hizo gran papel algún tiempo en Inglaterra, me +favorecieron con tratarme más según mi clase en España, que según la +a que me veía reducido en Inglaterra. Pero entre todas las personas +a quienes me complazco en tributar este homenaje de tierna gratitud +que no llegará a su noticia, hay una familia que me hizo enteramente +suyo, y en la cual encontré consideración superior a la merecida, y +con ella vivo y casi fraternal afecto, sin olvidar hasta favores en +intereses que, por ser dados con delicadeza, pude recibir sin menoscabo +de mi decoro. Era esta familia <span class="pagenum" id="Page_517">p. +517</span>la de un comerciante retirado inglés llamado Mr. Griffin, +cuyas hijas, pues hijos no tenía, por su crianza, talento e instrucción +se distinguían aun en Inglaterra, y una de las cuales casada durante +nuestra amistad con el afamado navegante inglés sir Juan Franklin, con +el nombre de lady Franklin se ha hecho notable en sus esfuerzos por +averiguar la por mucho tiempo ignorada suerte de su marido, muerto en +una expedición en las regiones polares, mientras otra, casada con sir +Juan Simpkinson, me proporcionó la estrecha amistad con su marido, +abogado en chancillería, hombre de vasta instrucción, entendidísimo en +los clásicos griegos y latinos, y también en la literatura francesa +e italiana, de ingenio agudo, de humor sarcástico, y por mil títulos +de agradabilísima compañía. Así su mujer, como las dos hermanas, +solteras cuando las conocí, y ya no en la primera juventud, pero +pasadas al estado de matrimonio después, instruidas por la lectura y +por multiplicados viajes, de modales como los de la parte superior de +la clase media, o dígase de la de caballeros en su patria, cultos al +par de los de la sociedad más alta, me dieron a conocer juntamente con +el trato de otras personas, pero en grado muy superior, lo íntimo de la +sociedad inglesa, a ninguna inferior en lo agradable, y la posibilidad +de una amistad estrechísima entre personas de diferente sexo, y no +enlazadas por parentesco o deudo, sin el más leve matiz de lo que en +otros pueblos hace tales amistades sospechosas a veces, y hasta en +no corto grado merecedoras de sospecha. Otra vez y mil pido perdón a +quienes lean estos renglones por hacer mención de cosas que me son +tan personales; pero sobre serme necesario dar aquí salida a afectos +vivos y tiernos de gratitud, bien puede servir mi caso de ejemplo de +lo que debieron los españoles constitucionales a los ingleses. Los +enemigos del pueblo británico, frío en la apariencia, pero caluroso +en sus <span class="pagenum" id="Page_518">p. 518</span>actos, y +si con trazas y actos que a nuestros ojos son de grosería, llevando +en su trato la cortesía y respetos sociales a un grado no común +de refinamiento, bien harían en enterarse de la historia de la +emigración española, y aprenderían de los pocos que de ella quedan, que +bienhechores y amigos como lo fueron para nosotros los del gran pueblo +que nos dio acogimiento por largo plazo, mal pueden hallarse en otra +tierra alguna.</p> + +<p>Entre los objetos de tan vivo y por largos días constante afecto, +había algunos, bien que pocos, no muy dignos de él, pero casi ningún +ingrato. El estado de ociosidad en que los emigrados vivían no era +favorable a su buena moral, y, sin embargo, apenas produjo efectos +perniciosos, salvo en chismes entre ellos de los que abundan en las +poblaciones reducidas. Pero como en toda reunión de hombres los hay de +condición singular que se dan a notar por algo entre sus compañeros, +no faltaban entre nosotros, y porque servían de causarnos o diversión +o extrañeza, esta última mezclada en alguna ocasión con aprecio, no +estará de más en este trabajo dedicar unos renglones a hacer de ellos +memoria.</p> + +<p>Alguna se conserva del extorero José González, conocido por el mote +de <i>Muselina</i>, a quien dio más fama que su corta habilidad en su +oficio de banderillero, que le granjeó más silbidos que aplausos en +las plazas de toros, el papel que representó en la emigración, y aun +la circunstancia de estar en ella por razones políticas muy ajenas +de su antiguo modo de vida y de su crianza. Pero el pobre hombre +había sido de los que capitanearon la plebe de Málaga, cuando allí +fue proclamada con alboroto la Constitución en marzo de 1820, por lo +cual temió, no sin razón, ser castigado por el gobierno absoluto, +el cual así solía cebarse en los pequeños como en los grandes. El +haber sido colocado en la lista de los socorridos, dividida primero +<span class="pagenum" id="Page_519">p. 519</span>en seis y después +en cinco clases,<a id="FNanchor_100_100" href="#Footnote_100_100" +class="fnanchor">[100]</a> en la cuarta de estas, que comprendía a los +escritores y otros y tenía por encabezamiento <i>literatos</i>, se +dio motivo a un lance chistoso que, contado después, ha sido causa de +la idea errada de que la comisión inglesa, no contando con la clase +en que era justo colocar a un torero, había juzgado su profesión, +si no literaria,<a id="FNanchor_101_101" href="#Footnote_101_101" +class="fnanchor">[101]</a> cosa a ello parecida en las costumbres +<span class="pagenum" id="Page_520">p. 520</span>españolas.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_100_100" href="#FNanchor_100_100" +class="label">[100]</a> Seis fueron en el principio las clases en que +fueron distribuidos los refugiados, y las cuotas las siguientes:</p> + +<table class="form"> + <tr> + <td class="tdl">1.ª</td> + <td class="tdc">clase</td> + <td class="tdl">5</td> + <td class="tdc">libras esterlinas, sobre</td> + <td class="tdl">475</td> + <td class="tdc">rs.</td> + <td> </td> + </tr> + <tr> + <td class="tdl">2.ª</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">4</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">380</td> + <td class="tdc">—</td> + <td> </td> + </tr> + <tr> + <td class="tdl">3.ª</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">3½</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">322</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">17 ms.</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdl">4.ª</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">3</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">285</td> + <td class="tdc">—</td> + <td> </td> + </tr> + <tr> + <td class="tdl">5.ª</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">2½</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">234</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">17 ms.</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdl">6.ª</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">2</td> + <td class="tdc">—</td> + <td class="tdl">190</td> + <td class="tdc">—</td> + <td> </td> + </tr> +</table> + +<p class="ti1">En breve fue suprimida la sexta clase, porque se +consideró que 190 reales al mes era poco aun para pobres, y los que la +componían pasaron a la quinta.</p> + +<p class="ti1">Para cada mujer propia o parienta más cercana y +dependiente del socorrido, recibía este dos libras esterlinas o 190 +reales, y por cada hijo una libra o 95 reales, pero con tal que el +total del socorro no pasase de once libras al mes (1645 reales), que +fue el máximum. Por los hijos nacidos en Inglaterra de matrimonios +refugiados nada se daba, porque eran ingleses, y como tales tenían +derecho a ser socorridos por la ley de pobres.</p> + +<p class="ti1">Estos eran los auxilios que daba el Gobierno. Los de los +comités variaban.</p> + +</div> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_101_101" href="#FNanchor_101_101" +class="label">[101]</a> El lance que dio a notar la rareza de hablarse +de estar Muselina entre los literatos fue el siguiente: Era amigo +íntimo del famoso señor Manuel García, padre de la muy afamada +Malibrán, y por empeños de este, que a la sazón tenía cierto influjo +en Londres como hábil maestro de música, fue colocado entre los +socorridos, como debía serlo, no atendiendo a su categoría, difícil +de señalar, sino a la cantidad que se deseaba que recibiese, la cual +era de tres libras esterlinas, o sea sobre 285 reales mensuales. En +un día de cobranza fue Muselina con los demás que recibían auxilios +al lugar donde estos se distribuían. Como al margen de la lista debía +cada cual poner recibí y añadir su firma, él, que no sabía escribir +ni aun leer, dijo a uno que estaba cerca: «<i>¿Quiee osté poné ahí +mi nombre o una cruj?</i>». «<i>¿En qué clase está usted?</i>», le +preguntó aquel a quien pidió el favor, pronto a complacerle. «<i>Yo no +zé en qué claze</i> (dijo Muselina); <i>pero entre loz que cobran tres +libraj estoy yo</i>». Fue el otro a mirar, y viendo que los de la cuota +indicada formaban la clase cuarta, y que el título de esta empezaba con +<i>literatos</i>: «<i>Bueno está</i>», dijo riéndose, «<i>¿conque está +usted como literato y no sabe escribir?</i>». Corrió de boca en boca el +suceso, y se comentó, aumentó y desfiguró un poco.</p> + +</div> + +<p class="ti0">Muselina era entrometido, chistoso como el más salado +andaluz, aunque grosero, bastante avisado para no dar muestras de su +grosería entre gentes decentes, activo y servicial. A él solían deber +muchos españoles concurrir en alguna ocasión al aristocrático teatro +de la Ópera italiana, porque estando en trato de estrecha amistad con +varios de la compañía, estos le daban billetes de favor, que él vendía +a reducido precio. Muselina (como era de presumir) no volvió a España, +aun después del triunfo de nuestra causa, porque siguió allí socorrido, +cuando en su patria nada tenía con qué contar, y en tierra ajena, para +él amiga, murió, y descansan sus despojos.</p> + +<p>De muy diferente carácter, pero de humilde, aunque de harto más +decorosa profesión que la suya, era un zapatero de Granada llamado +N. Crespo, y conocido por el mote de <i>Patillas</i>, con el cual se +apellidaba él a sí propio y quería que los demás le apellidasen.</p> + +<p>Era habilísimo en su oficio, hasta para calzar señoras; pero, aunque +bien avenido con los ingleses, miraba con aversión sus modas en el +calzado, y se atenía a las de España, si bien a las del tiempo en que +él tenía fama y parroquianos numerosos. Su manía era no tener muebles +ni alfombrado el suelo, como suele estarlo en Inglaterra hasta el de +las casas pobres, y lo estaba el de las en que vivían los emigrados, +pero con el socorro del Gobierno, y lo poco que le daba su trabajo, +tenía mesa abierta, y como es de suponer, concurrida, gastando así +gran parte de su escaso haber en dar sustento a compañeros de desdicha +que no lo necesitaban absolutamente. Este infeliz, que así como +otros con razón suponía que en su patria no podía prometerse <span +class="pagenum" id="Page_521">p. 521</span>otra suerte que la de caer +en completa miseria, se quedó asimismo en Londres recibiendo socorros +del Gobierno hasta 1847; pero entonces, como hubiese caído enfermo del +pecho un hijo que tenía consigo, al cual amaba tiernamente, y como por +consejo de los médicos para tal dolencia fuese conveniente un clima +menos frío y los aires patrios, hubo de venirse a Madrid, donde su +desdicha excedió con mucho a lo que podían ser sus temores. Siendo +honradísimo y pundonoroso, tuvo con todo que recurrir a la caridad, por +impedirle trabajar su vejez y achaques, y el número grande de los de +su oficio en una capital populosa. Aquí, lamentándose de que en suelo +extraño vivía, aunque modesta, algo holgadamente, cuando en el propio +se veía mendigo, llegó hasta a serlo en las calles, donde haraposo, +sucio, con la barba larga y cana, presentaba una imagen lastimosa, +sobre todo, a la vista de quienes le habíamos conocido en Inglaterra, +hasta que, rendido por las enfermedades y los años, fue a parar a un +hospital, donde tuvo triste fin su vida.</p> + +<p>No tocó tan mal destino al un día afamado Cojo de Málaga, que +también quería ser llamado así, y no por su nombre de Pablo López. +Este, que por la indigna injustísima sentencia que en 1814 produjo su +condena a muerte, por fortuna no llevada a ejecución, más que por ser +conocido como grande alborotador en las tribunas de las Cortes, había +adquirido cierta fama, desde 1820 hasta 1823 había vivido sin hacer el +papel que él creía que le tocaba, pero resignado, si bien escamado del +peligro que había corrido, se mostraba más cauto que locamente celoso, +y viendo a los constitucionales desunidos y en guerra, no acertaba a +ponerse, ni de parte de los exaltados, a lo cual parecía que debían +inclinarle sus hábitos, pero a lo cual se oponía su antiguo culto a +Argüelles, ni de la de los moderados por no chocar con los liberales +más ardorosos, y entre estos con los del ejército un día llamado +libertador, <span class="pagenum" id="Page_522">p. 522</span>por +quienes en enero de 1820 había sido sacado del presidio de la Carraca +y venido a pasar dos meses con nosotros en el cercado ejército de +Quiroga. Era el Cojo cortísimo de luces y sobrado en presunción, +pero no mal hombre, y daba mucho que reír con sus necedades, si bien +estas eran ponderadas, achacándosele muchas que no decía, pero no mal +discurridas y muy del género de las que con frecuencia salían de sus +labios. No sé si murió en Jersey en los últimos días de la emigración, +o si logró pisar de nuevo la tierra de España en 1834; pero corriendo +este año, estaba ya terminada su vida y olvidado su nombre.</p> + +<p>Por otras rarezas, y de mucha peor especie, era notado el anciano +Romero Alpuente, siempre singular en nuestra España. Con todo, varios +de entre los que habían sido comuneros seguían honrándole mucho, y +también a una amiga que tenía consigo, hembra de no buena ralea, de la +cual hubo algo fundadas sospechas de que se entendía con el Gobierno +de Fernando VII, si bien pudo esto no pasar de sospecha causada por el +mal concepto de aquella en quien recaía. Romero Alpuente, de quien es +el famoso dicho <i>la guerra civil es un don del cielo</i>, achacado a +algún otro en días muy posteriores, pero no cuando fue pronunciado, sin +que el mismo de quien salió negase ser suyo, logró volver a su patria, +donde murió en julio o agosto de 1834, nombrado, creo, procurador +a Cortes; pero ya puesto en causa por acusación de querer traer su +figurado don del cielo a nuestra patria, la cual le habría tenido +doblado, pues ya disfrutaba de él con el levantamiento carlista, a la +sazón un tanto pujante.</p> + +<p>De diferentísima especie era otro sujeto digno del más alto aprecio, +y de lástima mucho más que de censura, por sus no comunes rarezas, que +le redujeron a triste vida y le trajeron a miserable muerte. Hablo aquí +ahora de un sujeto de mí muy querido, y a quien nadie podía querer +<span class="pagenum" id="Page_523">p. 523</span>mal conociendo las +dotes de su buen entendimiento, aunque pervertido por un tanto de +locura, su vasta instrucción, su escrupulosa honradez, aun su modestia +con visos de afectada, pero real y verdadera, en medio de cosas que al +parecer la contradecían, del malhadado don Esteban Desprat, diputado +que había sido en las Cortes de 1820 y 21, y poco señalado en ellas +porque carecía del don de la palabra, y hermanaba, con desvariada +osadía en sus doctrinas, singular encogimiento en sus modos. Fue el +acto de huir de España hasta cierto grado voluntario en Desprat, pues +si bien quedándose habría sido perseguido, no tenía que temer extremos +en el rigor de la persecución, pues había figurado poco, y no era de +las segundas Cortes, blanco principal, por sus actos, de la saña del +Gobierno del rey vuelto a su trono. Pero Desprat, no por mero temor, +como después acreditó no volviendo a su patria cuando en ella no corría +el menor peligro y sí podía volver hasta a ser diputado a Cortes, sino +por un arrebatado celo de la causa liberal, huyó a Inglaterra. Allí se +condenó a una vida de duras privaciones, dándose juntamente al estudio. +Llegó a tener en varios ramos conocimientos extensos y algo profundos; +pero en vez de hacer alarde de su saber, lo encubría, siendo costumbre +suya hacer sobre una u otra materias preguntas como de ignorante, +deseoso de saber de ella un poco; cuando no del todo satisfecha su +curiosidad con la respuesta a sus primeras preguntas, solía en la +conversación ir manifestándose más entendido a veces que la persona por +él preguntada. Poco a poco sus ideas fueron siendo las de un radical +de los más extremados, y paró, andando el tiempo, en socialista. En +medio de esto, dio en frecuentar gente de sus ideas; y como entonces +estas en Inglaterra contaban pocos prosélitos, y estos no respetables, +se habituó a asociarse con personas, o de corto valer, o, cuando +menos en la esfera social, de puesto muy humilde. Comenzó también a +tasarse la comida y bebida, <span class="pagenum" id="Page_524">p. +524</span>siendo lo común hacer la primera de pan y queso que llevaba +en la faltriquera, y la segunda de agua, que bebía sacándola de las +bombas que hay en Londres en las calles, donde asimismo solía lavarse. +Renunció a cama mullida, y como tenía bastantes libros, dormía sobre un +cajón lleno de ellos. Pero por algún tiempo pagó dos casas, pequeñas +ambas, mezquinas y sin muebles, situadas en distintos y uno de otro +apartados barrios, para poder ir con más comodidad a diversos y entre +sí no cercanos lugares a que le llamaban sus ocupaciones estudiosas. +Andando el tiempo, llegó el en que volvimos a nuestra patria los +desterrados; pero Desprat no pensó en acompañarnos, y no porque, como +otros, prefiriese vivir del socorro que daban los ingleses, pues +tenía un pasar más que mediano en España, sino porque el Gobierno +aquí establecido distaba infinito de ser conforme a sus ideas, ya +ultrarrepublicanas, si tal expresión puede con propiedad usarse. Aun +la revolución de 1836 que trajo consigo el restablecimiento de la +Constitución de 1812 por la fuerza popular, y aun lo llamado en jerga +novel pronunciamiento de 1840, no llegaron a satisfacerle ni con +mucho. En tanto, una hermana suya, sabedora de sus necesidades, sobre +rogarle por sí y por conducto de varios amigos que volviese con su +familia, le remitió sumas no cortas para que viviese con comodidad en +Inglaterra si se obstinaba en permanecer allí; pero él no quiso tomar +ni aun la más leve parte de aquel dinero, alegando que había causado +a la que se le remitía graves perjuicios, sujetándola a persecuciones +en los días del restaurado absolutismo, contra lo cual la digna señora +protestó, asegurando que los daños por ella recibidos estaban más que +subsanados. Quería vivir de su trabajo, y para ello se afanaba, pero +le ponía tasa, y una muy baja, y si le daban algo más que la tasación +no lo admitía. Tan mala vida hubo de hacer mella en su salud; pero no +por esto se prestaba él a linaje alguno de regalo, parecido más <span +class="pagenum" id="Page_525">p. 525</span>a santo penitente que a +otra cosa, y siendo ejemplo de ascetismo revolucionario. Su estatura +pequeña, lo raro de su vestido, que, según creo, él mismo cortaba y +cosía, y un tono humilde, no afectado, sino producto natural de su +rareza, chocaban desde luego en su persona al verle y oírle. Hube de +tratarle mucho en una estancia de seis meses que hice en Londres en +1843, proscrito yo entonces de nuevo, pero por causa diferentísima de +la que él sustentaba, y le encontré muy amigo, a pesar de lo opuesto +de nuestras opiniones, porque me profesaba muy buen afecto. Pero le +encontré enfermo y llegado a los mayores extremos en sus manías; +acostumbrado a andar a pie larguísimas distancias con su ración de pan +y queso en el bolsillo, resistiéndose a tomar otro alimento, aunque +alguna vez accediendo al cabo, y, ¡cosa singular!, diciendo que él, por +lo común, trataba con <i>pillos</i>, porque en ellos encontraba gentes +de sus opiniones, siendo, en la suya, gran lástima que los hombres en +otras cosas honrados y decentes, en política abrigasen y sustentasen +doctrinas falsas y perniciosas. Al cabo hubo de terminar su vida, en +periodo poco distante del día de hoy, en un destierro y en su absoluta +pobreza, constante en no apelar al uso del dinero suyo propio para +hacer más suave el tránsito de la vida a la muerte, a que llegó por +dolencias molestísimas y prolongadas.</p> + +<p>No me ocurren por ahora a la memoria otros ejemplos de hombres +singulares en nuestra emigración, aunque hubo algunos más; pero +bien ha sido cerrar su catálogo con la mención de uno en alto grado +estimable.</p> + +<p>De los escritos publicados durante la emigración, pocos son dignos +de ser recordados. Don José Joaquín de Mora publicó algunas obrillas +cortas en prosa y verso, pero pronto salió de Inglaterra para la +América antes española.</p> + +<p>Dos periódicos, no diarios ni aun semanales, sino publicados <span +class="pagenum" id="Page_526">p. 526</span>a largos plazos, existieron, +siendo la vida del uno breve, y la del otro casi igual en lo larga a +nuestro destierro.</p> + +<p>El citado en primer lugar tenía por redactor principal a un hombre +de cortos alcances y escaso saber, que en Cádiz o en la isla de León en +1811 había publicado uno con el título del <i>Robespierre español</i>, +y que en Inglaterra hacia 1816 y 17 había publicado otro que por su +destemplanza había precisado a sus compañeros de destierro a negarle de +un modo solemne que fuese expresión de sus doctrinas o pensamientos. +A él se agregó y en él escribió no poco un don N. Acevedo, asturiano, +que en Madrid en 1821 y 22 había escrito en <i>El Espectador</i> +titulándose el <i>Momo</i>, nombre que inspiraba pretensiones a ser +chistoso, por cierto nada fundadas, porque si bien bastante instruido, +era de erudición indigesta y muy escaso juicio, escritor pesado, acre, +grosero en sus denuestos, y que hasta en 1824 tomó el nombre de Mysse +Basileos (si no me engaño) sin reparar en que en un constitucional +español no estaba bien declararse odiador de los reyes.</p> + +<p>Fue el segundo periódico el titulado <i>Ocios</i> de españoles +emigrados, donde escribieron principalmente don José Canga Argüelles +y don Joaquín Lorenzo Villanueva. En ninguno de los dos escribí +yo, lo cual digo porque ha sido frecuente creer lo contrario. Una +contienda literaria entre el mismo Villanueva y don N. Puigblanc +mostró superioridad de saber en el último, pero empleada en sustentar +extravagancias a la par con verdades, haciéndole mucha ventaja como +escritor el primero. En una contestación sobre política entre el +insigne economista, pero hombre singular, don Álvaro Flórez Estrada y +don José Calatrava, cada uno llevó en mi sentir la palma, pero fue del +segundo en materia de estilo. Don Vicente Salvá, dueño de un almacén de +librería y exdiputado, trabajó mucho en el ramo de bibliografía. Lo que +otros tal vez hicieron, o no <span class="pagenum" id="Page_527">p. +527</span>salió a luz, o no llamó la atención a punto de habérseme +quedado grabado en la memoria.</p> + +<p>Tiempo es ya de seguir a la emigración a Francia y decir algo de sus +esfuerzos para restablecer en España, si no la Constitución íntegra de +1812, una que de ella fuese y proclamase ser legítima heredera.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch16"> + <p><span class="pagenum" id="Page_529">p. 529</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XVI.</h2> + <p class="subh2 ws1">LA EMIGRACIÓN CONSTITUCIONAL EN LA FRONTERA Y EN CAMPAÑA.</p> +</div> + +<p>Tiempo es de volver al punto de estos recuerdos en que me separé del +orden de la narración para reparar omisiones cometidas al referir los +sucesos, si es que merecen tal nombre, que señalaron la estancia de los +españoles constitucionales en la Gran Bretaña, mientras allí estuvieron +formando cuerpo con presunciones de una nación abreviada. Este mismo +carácter hubieron de conservar por breve plazo, y con pretensiones, si +no más subidas, más fundadas, los que pasando a Francia en agosto y +septiembre de 1830 vinieron a formar una potencia enemiga de la España +regida por el poder absoluto de Fernando VII, y resueltos a romper las +hostilidades con un acto de agresión, acción justificable en quienes +creían que iban a dar libertad a un pueblo oprimido, a deshacer lo +hecho por la invasión francesa de 1823, y a encontrar en su patria +numerosos parciales, cuya cooperación, sobre contribuir a un triunfo +sin ella difícil, y, diciéndolo con propiedad, imposible, <span +class="pagenum" id="Page_530">p. 530</span>convertiría en nacional +y legítimo el hecho de entrar en son de guerra en tierra propia +procediendo de una extraña.</p> + +<p>Ya en una parte anterior de este trabajo he contado la llegada +de muchos de mis compañeros de destierro a París, nuestros primeros +actos en la capital de Francia, los pasos que dimos para lograr del +gobierno francés que favoreciese nuestros intentos, y la división que +entre nosotros había, existente ya desde mucho antes, mayor entonces, +como era natural que fuese cuando pintaba una ilusión no del todo +descabellada, cercano el día en que ambiciones, ya nobles y prudentes, +ya locas y criminales, iban a encontrar un terreno donde podrían +contender por la victoria desde luego, y por el predominio muy en +breve.</p> + +<p>Dos eran, en medio de esto, las principales necesidades de los +refugiados, en su situación nueva de potencia beligerante. La una era +encontrar en el gobierno francés, no solo favorable acogimiento, sino +disposición a ayudarlos embozada o desembozadamente en la empresa a +que iban a arrojarse. La otra era tener una cabeza común, de todos +reconocida por tal y obedecida. Aun esto segundo en no corto grado se +enlazaba con lo primero, porque era indispensable tal cabeza para los +tratos necesarios que exigía el hecho de ponerse de acuerdo los futuros +auxiliadores con los auxiliados. Por su desgracia, estos últimos no +tenían una autoridad o gobierno, sino varias o varios: el de Torrijos, +ya formado en Inglaterra y trasladado a Gibraltar; pero no sin dejar +en Francia jefes militares dependientes de él y hasta negociadores +semiagentes diplomáticos: otro que iba a formarse, el cual tendría en +Mina un general a sus órdenes y un señor verdadero, y sobre esto tres o +cuatro personas de alguna, si bien no mucha cuenta, sin la presunción +de tomar el título de gobierno, pero igualmente resueltos a no obedecer +ni a Mina ni a Torrijos, esto es, a no ser gobernados.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_531">p. 531</span></p> + +<p>En el gobierno francés había muy diferentes opiniones, que poco +a poco vinieron a ser opuestas la una a la otra, sobre si era o no +conveniente al nuevo poder francés contribuir al restablecimiento de +la Constitución caída en España, y, aun concediendo que conviniese +contribuir a tal fin, por qué medios, hasta qué grado había de hacerse. +Ya he referido cuán empeñado estaba en favorecernos Lafayette, cuyo +influjo en los actos del gobierno hasta diciembre de 1830, y por +consiguiente, en agosto, septiembre y octubre, periodo en que hicieron +los expatriados españoles su tentativa de restauración constitucional, +era grandísimo, pero no tanto que venciese toda oposición, pues sabían +resistirle, al cabo con feliz fortuna, adversarios más prudentes o +más diestros. De estos últimos, no pocos que podían bastante en el +ánimo del rey Luis Felipe y en el de sus ministros, y casi todos los +ministros mismos, preferían ver el nuevo rey o el recién levantado +trono reconocido por todas las potencias, y en paz, si no en amistad +con ellas, a lanzarse en una carrera donde, si podían alcanzar +gloriosos triunfos, de seguro habría de correrse grave peligro, y donde +la victoria habría de ser comprada con la guerra, lo cual juzgaban +que era pagarla a precio excesivo. Entre estas opiniones fluctuaba, o +tenía apariencias de fluctuar, el rey mismo, por su índole inclinado a +la paz, y juzgándola asimismo conducente al común provecho y al suyo +particular, bien que cediendo a veces, no a ímpetus hijos de su valor +antiguo que aún conservaba en los peligros, sino a deseos de conservar +el buen afecto aun del partido popular extremado, y de no llevar las +cosas por exceso de condescendencia a situación no menos peligrosa +que la de que huía. De todo ello resultó apelar a términos medios; +favorecernos, pero con timidez y parsimonia, y estar preparado a trocar +el escaso favor en oposición declarada, aunque nunca en hostilidad a +las personas.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_532">p. 532</span></p> + +<p>Entretanto, como no era posible, no estando en guerra Francia con +España, tratar el gobierno de aquella abiertamente con los españoles +proscritos, nos veíamos obligados, según la frase vulgar, a llamar a +varias puertas, por donde teníamos un tanto franca o menos trabajosa +la entrada. La de Lafayette nos estaba abierta con la mejor voluntad +posible; pero si todos penetrábamos por ella, no todos éramos recibidos +con igual favor; y como íbamos con pretensiones muy diversas en punto a +las personas que habrían de dirigir nuestra empresa, seguíase de ello +que la preferencia dada a unos era, si bien no en la intención, en los +efectos, disfavor hecho a otros, causando a la causa común no leve +perjuicio.</p> + +<p>Desde algunos años antes estaban Lafayette y Torrijos en +correspondencia epistolar muy amistosa. Agregábase a esto ser Torrijos +de la sociedad de los comuneros, reputada por los franceses y por +todos los extranjeros la más análoga en ideas al partido político +de que el afamado y anciano general era cabeza aparente. También +Torrijos, aunque ausente, contaba con un gobierno formado, el cual, +si le faltaba tierra en que ejercer su autoridad, tenía nombrados sus +generales, y hasta sus negociadores. Con algunos de estos estrechó +sus relaciones el ilustre francés, y a él dio los no muy cuantiosos +socorros destinados a empresa tal como era la de hacer guerra a un +rey que contaba para defenderse con todos los recursos de una, si no +poderosa, tampoco pequeña monarquía. Pero como en la desunión y los +odios que nos estaban destrozando y enflaqueciendo se hacía necesario +a los de un bando desconceptuar a los de otro opuesto o diverso, los +que más privaban con Lafayette lograron persuadir a este personaje, +a veces por demás crédulo, de que Mina cedía mucho a los consejos e +influjo del duque de Wellington, y bastó la mención de un nombre a la +sazón en Francia aborrecido para hacer sospechosos, si no odiosos, +a los meramente acusados <span class="pagenum" id="Page_533">p. +533</span>de estar en relaciones amistosas con el vencedor de +Waterloo, que era asimismo un tory acérrimo, y enemigo de la Francia +revolucionaria.<a id="FNanchor_102_102" href="#Footnote_102_102" +class="fnanchor">[102]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_102_102" href="#FNanchor_102_102" +class="label">[102]</a> Ocurrió sobre esto un lance chistoso o como +represalias de los de Mina. Entre los agentes de Torrijos lo era +entonces en París, muy activo, el a la sazón coronel o brigadier +Miniussir, hermano político del desdichado general. A un parcial de +Mina, que hablando con varios franceses los halló preocupados con +la idea de que el exguerrillero navarro obedecía al influjo inglés, +se le ocurrió citar el hecho de que Miniussir había estado en la +batalla de Waterloo, donde se portó con bizarría. «<i>¿No habrá sido +con Wellington</i>», dijeron los franceses. «<i>Sí, con Wellington +estuvo</i>», dijo, y dijo verdad el parcial de Mina. Bastó esto para +alejar del trato con Miniussir a los franceses, que miraron como culpa +lo que no lo era. Por fortuna de Torrijos, tenía este otro negociador +en don Ignacio López Pinta, muy querido de Lafayette.</p> + +</div> + +<p>Entretanto Mina, se preparaba a venir a Francia y a la frontera de +España, desmintiendo los infundados cargos que era común hacerle. Pero +él había menester también de un gobierno que le auxiliase, y fondos con +que proveer a los primeros gastos de la campaña que iba a emprender. +De esto último se encargó Mendizábal, y lo consiguió sacándolo de +fondos de los empréstitos hechos por el gobierno constitucional desde +1820 hasta 1822 y no reconocidos por el rey de España vuelto a su +poder absoluto. Pero un dueño del dinero en casos tales quiere, y +con razón, saber a quién ha de dársele, y a esto debe añadirse que +Mendizábal, por su natural, propendía a querer gobernarlo todo. Así es +que activó el nombramiento de una junta, y pretendió influir en él, +y lo consiguió completamente. Entonces, acordándose del disgusto que +había tenido conmigo, y del cual seguía resentido, intentó y logró +que no fuese yo de ella, como parecía natural, por haber sido yo el +primero que aparecí en París, y haber entablado tratos en nombre de +la emigración con algunos, bien que pocos, personajes de cuenta. Tuvo +Mendizábal el arte de sustituir a mi nombre <span class="pagenum" +id="Page_534">p. 534</span>el de Istúriz, recién llegado a París, y mal +podía yo oponerme a que recayese tal distinción en uno que, sobre ser +distinguido patricio, era mi amigo más estrecho y querido, carácter que +todavía conserva. Había también en Mendizábal para preferir a Istúriz +una razón que podía mucho en su ánimo entonces, como pudo después, +y cabalmente en una ocasión señalada respecto al mismo personaje. +Istúriz había tratado muy poco a Mendizábal, y, si no le miraba con +malos ojos, tampoco le tenía en mucho, y Mendizábal tenía singular +empeño en ganarse y hacer suyos a los que de hecho eran, o él reputaba, +sus contrarios. Fuese como fuese, quedé yo descartado y arrinconado, +lo cual confieso que fue uno de los golpes más duros que he llevado, +o que más he sentido entre los muchos reveses y sinsabores por que +he pasado en mi larga y no muy feliz carrera. No me acuerdo bien de +quiénes fueron los otros cuatro que compusieron la junta, aunque sé que +fue uno de ellos el general (a la sazón brigadier) don Vicente Sancho, +no procedente de Inglaterra, pues había pasado la emigración en el +Mediodía de Francia, y muy relacionado con Mina.</p> + +<p>Había ya dos <i>poderes constituidos</i> (hablando a la moderna) en +la emigración que amenazaba invadir a España, y pretendía gobernarla; +pero así como al lado de potencias poderosas viven, y vivían antes más +que hoy, Estados pequeños, ya con el título de repúblicas o ciudades +libres, ya con el de principados o ducados, y aun con el de reinos +independientes, a pesar de su corta extensión y mezquina fuerza, así +algunos caudillos se mantenían firmes en su propósito de libertar a +España, no por cuenta ajena, sino por la suya propia.</p> + +<p>No podía aspirar a tanto Borrego, pero no menos pretendía +que conseguirlo, dando el mando a un su amigo, del cual creía +que podía disponer a su antojo. Era su candidato <span +class="pagenum" id="Page_535">p. 535</span>un catalán llamado don +Antonio Baiges,<a id="FNanchor_103_103" href="#Footnote_103_103" +class="fnanchor">[103]</a> exguardia de Corps, y no sé si ya en grado +superior al de subalterno en la milicia, rudo, sin letras, notable por +su gallarda presencia no acompañada de finos modales, ambiciosísimo, +inquieto, sospechado antes y después de infidelidad a la causa liberal, +quizá sin motivo, y cuya suerte fue venir a morir, después de estar por +largo tiempo olvidado, herido de una bala o granada, cuando en 1843 +estaba ejerciendo un mando entre los entonces rebeldes dueños de la +ciudad de Barcelona.</p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_103_103" href="#FNanchor_103_103" +class="label">[103]</a> Este Baiges fue acusado de haber estado en +el campo carlista. Como quería figurar entre los progresistas más +extremados, pendiente aún la guerra civil, vino una vez a Madrid, y se +presentó en el Café Nuevo, donde concurría la gente más ardorosa, entre +la cual quiso entrar y ser contado. Pero le avino mal, pues muchos le +cayeron encima, de modo que corrió peligro. Desapareció entonces, y +vino a aparecer sirviendo a la Junta central de Barcelona en la época +en que en aquella ciudad perdió la vida.</p> + +</div> + +<p>Por descabellada que pareciese la idea de Borrego +en sustituir tal candidato a Torrijos o a Mina, no dejó su empeño de +causar molestia y crear obstáculos, porque, si era de poco valer el +favorecido, su favorecedor tenía en París algunas y buenas relaciones, +que él sabía aprovechar, siendo activo y osado, aun sin contar con que +para hacer mal bastan fuerzas muy inferiores a las necesarias para +hacer bien, y desunirnos era hacernos mal, y también cosa fácil, pues +lo difícil era unirnos para formar un cuerpo que forzosamente tuviese +una cabeza.</p> + +<p>Serlo pretendía el general don Pedro Méndez de Vigo, y al efecto +se afanaba sobremanera. Si no alcanzó el objeto de su deseo por lo +pronto, al cabo, andando el tiempo, se granjeó una clientela, pero no +toda de españoles, pues se ligó con refugiados italianos y polacos, +con los cuales entró en locas empresas; pero en días posteriores a los +sucesos que voy ahora aquí narrando. En ellos no apareció Vigo como +independiente, sino solo con pretensiones de <span class="pagenum" +id="Page_536">p. 536</span>serlo, y pasado a la frontera, no sé a quién +se agregó con sus no numerosos secuaces.</p> + +<p>No estaba muy claro si el general Milans reconocía a alguno por su +superior, porque sus parciales solo de él se decían dependientes; pero +no era hombre desvariadamente ambicioso ni de mala índole, y por su +cuna y primera crianza tenía prendas de caballero. Así es que a nadie +fue obstáculo.</p> + +<p>Tampoco lo fue el infeliz De Pablo o Chapalangarra, aunque hizo +alarde de su independencia en vez de ocultarla; pero si se declaró +resuelto a no reconocer superiores, no pretendió buscar en la +emigración secuaces. De todos desconfiaba, por lo cual a nadie se +prestaba a seguir; siendo más que vano, receloso, y persuadido por +otra parte de que en España misma era donde convenía buscar auxiliares +para la empresa de levantar en ella la bandera constitucional, lo cual +no era desacierto, siendo solo el error de sus ideas, y la causa de +su trágico fin, el creer que allí donde era conveniente buscarlos era +fácil encontrarlos.</p> + +<p>Hechos ya estos arreglos harto imperfectos, aquellos a quienes +tocaba pasar de los proyectos a las obras se trasladaron a Bayona. +Allí pasó Mina sin haberse detenido en París, donde hubo de estar de +incógnito por brevísimo plazo, tal vez solo de horas.</p> + +<p>Desde aquel momento en adelante no fui testigo presencial de los +sucesos de la frontera, pero de ellos puedo decir algo, refiriéndome +a noticias dadas por varias personas de cuya veracidad no tengo ni +debo tener duda. Porque, volviéndome a Inglaterra, levanté mi casa, +recogí mi familia, y hube de volverme a París, adonde llegué en los +días últimos de septiembre a pasar en Francia una vida oscura harto +más desagradable que la que pasaba en Londres, hasta que trasladado a +Tours en 1832, durante mi estancia de dos años en aquella linda ciudad, +viví en ella, si con grande estrechez, agradablemente, compensando el +trato <span class="pagenum" id="Page_537">p. 537</span>de amigos allí +adquiridos los inconvenientes de mi cortedad de recursos.</p> + +<p>Coincidió, pues, con mi llegada a la capital de Francia el +comenzar de los preparativos para la invasión de España, siendo +teatro de las operaciones preliminares las poblaciones francesas +linderas del Pirineo. El centro de estas era Bayona, y allí fue a +establecerse la junta que, para evitar confusión, llamaré aquí del +partido de <i>Mina</i>. Los que obedecían a la del partido de Torrijos +establecida ya en Gibraltar, en número igual o tal vez superior a +los otros, si bien acudieron a la misma ciudad, y en ella hicieron +estancia, no tenían allí su cabeza. Los independientes vagaban por las +inmediaciones.</p> + +<p>Entonces comenzó a verse un espectáculo en algo parecido al que, +según noticias, presentaba a la vista y consideración la reunión de +los emigrados franceses en <i>Coblenza</i> en 1792. Se creía seguro +el triunfo, y empezaba a reputarse delito o poco menos la tardanza, +echando en cara los primeros en llegar a quienes venían después que no +era razón participasen de la honra y provecho de la victoria los omisos +o menos diligentes en presentarse en el campo. Y el campo (como me +escribía un amigo dándome noticias de lo que allí pasaba) era las a la +sazón mal empedradas calles de Bayona.</p> + +<p>Mina no había llegado de los primeros, ni tenía para qué +apresurarse. Pero sus contrarios aun entonces se desataron a incriminar +su pereza, tachándole cuando menos de irresoluto. A su lado, o bajo sus +órdenes, se habían puesto, sin embargo, los más entre los principales +de la emigración, aunque no faltasen entre los parciales de Torrijos +personas de mérito y de bien adquirido renombre en el gran partido +constitucional, cuya bandera habían seguido. El exministro y militar +don Evaristo San Miguel recibió un mando de la junta que obraba de +acuerdo con Mina, no obstante ser de los mayores enemigos del caudillo +navarro, <span class="pagenum" id="Page_538">p. 538</span>y salió +a desempeñarle a la frontera de Cataluña, donde se encontró con los +parciales de Torrijos, que obedecían al digno exdiputado don José +Grasses; pero, pudiendo en ambos la antigua amistad más que las nuevas +discordias, y el amor a la causa común más que afectos de bandería, se +pusieron de acuerdo a punto de no conocerse quién tenía el mando. Pocas +ocasiones tuvieron de competir por él, pues apenas se alejaron de la +raya, entrado que hubieron en la tierra de España, para ellos entonces +enemiga, y se vieron obligados a recogerse pronto a Francia casi sin +pelear, pero sin mengua, no estando en su mano acometer imposibles.</p> + +<p>Por el confín de Francia con Navarra y Guipúzcoa era donde se +preparaba lo recio de la guerra, porque si bien amenazaron los +constitucionales entrar por Aragón, allí nada hicieron, sin que esto +sea, ni por asomo, culpar a los encargados de guerrear por aquellos +lugares, que faltos de fuerza, y no unidos, encontraron a su frente +preparados a resistirles las tropas del general Rodil, que no era +todavía en aquella hora constitucional celoso.</p> + +<p>Cortas, por cierto, eran las fuerzas que se arrojaban a tanta +empresa como era derribar al Gobierno establecido en España, y bien +habría sido esperar a que entendiéndose con los constitucionales +de dentro de la Península los de fuera a punto de concentrar sus +operaciones, encontrasen los invasores una ayuda, no solo útil, +sino absolutamente necesaria. Tal vez esta idea detenía a Mina, si +detenerse puede decirse no haberse arrojado al territorio español, a +pocas horas de haber llegado a los puntos con él confinantes. Pero a +tan juicioso proceder se oponían poderosas consideraciones. Los de +Torrijos, capitaneados por don Francisco Valdés, coronel en España, y +que tenía de la junta formada en Londres meses antes, y ya residente en +Gibraltar, un despacho de mariscal de campo, del cual, sin embargo, no +usó las divisas, estaban llenos de impaciencia, <span class="pagenum" +id="Page_539">p. 539</span>vituperaban la flojedad de Mina, y por +otro lado, temían que obrando el caudillo navarro cogiese para sí +la mayor parte de la honra y provecho de la, a sus ojos alucinados, +casi segura victoria. Los mismos amigos de Mina le apremiaban a que +obrase, porque no quedasen solos los que iban a hacerlo, y saliendo +deshechos con estrago, se atribuyese al acto de haberlos abandonado su +desdicha, que lo sería de la causa común. Por otra parte, el gobierno +francés, tímido y no muy seguro auxiliador de los constitucionales +armados en su territorio, no estaba en guerra con el de España, ni +deseaba estarlo si lo podía evitar, por lo cual no quería, ni era razón +quisiese, conservar en su territorio aquella fuerza armada, amenazando +a una potencia extraña, siendo por esto su anhelo que de una vez se +saliese de situación tan embarazosa, pues, o triunfante la bandera +liberal en España, pasaría a tener en su vecina una amiga fiel en vez +de una enemiga encubierta, o, vencidos los agresores, dictarían la +prudencia y aun la justicia disolver las reuniones de gente armada que +comprometiese la paz sin dar en compensación el menor provecho.</p> + +<p>Parecerá extraño, al tratar de estos sucesos y referir los intentos +y actos de Mina, en punto de tal gravedad como era el de empezar la +guerra, que nada diga de la junta, que al parecer para algo hubo de +haber sido nombrada, y no siendo gobierno, mal podía acertarse con +lo que era. Pero la pobre junta se veía mirada como rival por la de +Torrijos, como nada por los que a nadie obedecían, y no como mucho +por Mina, el cual, si bien no le faltaba a la consideración, rara vez +acudía a ella, y en verdad no tenía para qué. Lo más singular era que +el mismo padre de la junta, Mendizábal, dado siempre a llevar las cosas +por medios irregulares y a hacer poquísimo caso de superiores, iguales +o inferiores para dirigir por ajeno precepto o consejo su conducta, +en vez de oír para seguirla <span class="pagenum" id="Page_540">p. +540</span>la voz de su propio capricho, solía entenderse con Mina para +todo, incluso aquello en que debería haberse dirigido a la junta, +si es que esta era algo. Tal proceder disgustó sobremanera al nada +sufrido Istúriz, y aun hubo de enojar en cuanto cabía a sus flemáticos +compañeros. De estos el brigadier Sancho, sin incomodarse al parecer ni +con Mina ni con Mendizábal, con quienes le unía estrecha amistad, pero +sin avenirse a representar un papel un tanto desairado, acordándose +de que era militar, desamparó la junta por salir a campaña, y fue a +ponerse como soldado a las órdenes de Mina.</p> + +<p>Singular principio habían tenido en aquella hora las hostilidades, +si tal nombre merece el suceso que voy a referir, trágico y horroroso +en extremo. Mientras se apresuraba Valdés a penetrar en España seguido +de unos 1000 hombres y poco más, como para dar ejemplo a Mina, +poniendo patente lo que en él culpaba de indecisión, y mientras Mina +se preparaba a seguirle, no de buena gana, porque veía cuán locamente +precipitada era la agresión, pero resuelto a no dejar de exponer su +vida, un hombre impelido por el fanatismo más ciego posible se arrojó +casi solo a representar el papel de restaurador de lo llamado libertad +en su patria. Con haber dicho antes cuáles eran los pensamientos, +afectos y situación extraña de Chapalangarra (o digamos de De Pablo), +fácil es adivinar que era el sujeto de quien voy hablando en el momento +presente. Fiado en su gloria y renombre, y en el influjo que se +figuraba tener entre sus paisanos, lleno de los recuerdos de la guerra +de la Independencia, y olvidado de lo ocurrido desde 1820 a 23, pensó +que su presencia y voz conocidas bastarían para inducir a millares de +navarros a seguirle.<a id="FNanchor_104_104" href="#Footnote_104_104" +class="fnanchor">[104]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_104_104" href="#FNanchor_104_104" +class="label">[104]</a> He entendido que alguien acompañaba a +Chapalangarra. Pero él solo se lanzó a la muerte.</p> + +</div> + +<p>No había andado largo trecho por el suelo patrio, cuando dio con una +<span class="pagenum" id="Page_541">p. 541</span>cuadrilla o partida +de gente armada, que era, según es probable, parte de un cuerpo de +voluntarios realistas. En vez de huir el desalumbrado constitucional, +se fue en derechura a los que juzgaba que podía hacerse amigos, y +comenzó a predicarles, trayéndoles a la memoria sucesos de la guerra +contra Napoleón; cómo seguían entonces a Mina, y aun al mismo De Pablo +los navarros; ser una misma la causa que él venía a sustentar, y que +tenía esperanzas de ser oído con tanto favor que encontrase en ellos +auxiliadores para la obra de dar libertad a la patria. Hubieron de +quedarse atónitos y suspensos los oyentes al oír las extrañas frases +que el predicador les dirigía, frases para muchos incomprensibles, +si bien para otros abominables, y más hubo de causarles pasmo ver +que un hombre, no seguido de fuerza, osase pon tanta serenidad +ponérseles delante, cuando los principios que proclamaba declaraban +ser su enemigo. Pero no duró mucho la admiración, sucediendo a esta +pasiones de muy otra clase, y, disparando uno un tiro al predicador +como en respuesta al sermón, el ejemplo fue seguido, y cayó el infeliz +Chapalangarra cubierto de heridas. Ni se contentaron sus matadores con +verle muerto, sino que arrojándose sobre su cadáver, le destrozaron, +llevándose algunos de sus miembros por trofeo; hecho atroz repetido +en otra ocasión por gente igualmente bárbara, pero proclamando otras +doctrinas, y propio proceder de la plebe feroz por su ignorancia, y +cruel, sea cual fuere la voz que apellida o la bandera que sigue.</p> + +<p>Debió el triste fin de Chapalangarra haber dado que pensar a los +constitucionales, no porque la temeridad de aquel infeliz, víctima +de su fanatismo y arrojo, pudiese tener buen término, sino porque +indicaba, por las circunstancias anejas a la desgracia, cuál era el +espíritu de las poblaciones donde esperaba la inminente agresión +encontrar amigos. Pero nunca emigrados comprenden la situación +del pueblo que se han visto obligados a abandonar y de <span +class="pagenum" id="Page_542">p. 542</span>que han estado ausentes por +no breve plazo. Así es que coincidió con la muerte de Chapalangarra +la entrada de los de Valdés, A los cuales siguieron muy pronto los de +Mina, no sin que antes, según me han referido personas dignas de todo +crédito, hubiesen estado a punto de venir a las manos unos con otros. +No se quedó Mina en Francia; pero por causas que ignoro, hubo de entrar +separado del grueso de su gente, pues solo acompañado de dos o tres +fieles secuaces, corrió gravísimos peligros, de que escapó como por +milagro.</p> + +<p>No tengo datos para contar por menor o con exactitud las ocurrencias +de la guerra de dos o tres días, de que hubieron de volver los +constitucionales vencidos, sin mengua de su honra, y habiendo tenido +pérdidas lastimosas. Al segundo o tercer día de estar en España +vinieron sobre ellos fuerzas respetables de las que mandaba el general +Llauder, entre las cuales se contaban tropas de la Guardia Real, +a la sazón muy lucida. Resistir a tal poder era imposible, y fue +fortuna que todos cuantos habían penetrado en el territorio español +no hubiesen quedado en él para bañar el suelo patrio con su sangre; +pues el Gobierno del rey Fernando a ningún enemigo político perdonaba +la vida. Porque las tropas reales, en vez de embestir desde luego a +sus contrarios, se encaminaron como a cortarles la retirada a Francia, +lo cual notado por los constitucionales, retrocedieron estos a buscar +el abrigo del Estado vecino; pero aun así no habrían hallado franco +el paso a no habérsele abierto con una carga dada por unos pocos de +a caballo de su mando el antes capitán de carabineros reales don +N. Cía, recién venido a la emigración. Cedió con tal flojedad la +infantería de la Guardia Real a tan pobre fuerza, que merece algún +crédito lo que después aseguraron varios realistas pasados a ser +sostenedores del trono legítimo y constitucional de Isabel II, y es +que adrede dejaron pasar a los que se retiraban, sabiendo que de no +hacerlo <span class="pagenum" id="Page_543">p. 543</span>así, sería +horrorosamente ensangrentada la victoria. Pero si hubo tal humanidad +en aquella hora, no la hubo en la inmediatamente posterior, que fue +la del alcance. No habiendo señales visibles que demarquen en los +despoblados de la frontera teatro de aquellos sucesos el territorio del +uno y otro Estados vecinos, dentro de Francia fueron muertos, o cayeron +prisioneros para perecer con cortísima demora bastantes de entre los +constitucionales.</p> + +<p>Entretanto, quedaba en España Mina, no ignorándolo sus enemigos, +esto es, los servidores del gobierno español. Hacerse con su persona +para quitarle con alguna solemnidad, aunque escasa y sin dilación, la +vida, vino a ser empeño vivo en unos, tibio en otros, pero igual en sus +efectos, de todos los vencedores. Registraron los lugares más fragosos +del Pirineo, ayudándose con perros de caza. Apenas quedó monte, valle +o cueva en que no se hiciese escrupuloso registro, Pero el caudillo +navarro estaba en su elemento cuando trataba de escapar indemne de una +persecución aun la más tenaz, y oculto, ya en cuevas, ya en medio de la +intrincada maleza, más de una vez sintió o vio pasar a su lado y casi +tocándole, a los que le buscaban ansiosos de su prisión y suplicio. Dos +o tres días hubo de durar este peligro, corridos los cuales, pisó Mina +de nuevo el territorio francés volviendo a su situación de emigrado, +de la cual no había de salir sino en virtud de una amnistía traída por +posteriores y entonces inesperados sucesos.</p> + +<p>No tuvieron tan trágico fin las tentativas hechas por los confines +de Aragón y Cataluña, las cuales vinieron a parar en nada, recogiéndose +los invasores a Francia sin pelear, viendo que no tenían fuerzas para +empeñar una lid contra sus poderosos enemigos.</p> + +<p>De allí a muy poco, el gobierno francés, habiendo logrado del +de España que, si bien con visible mala voluntad, reconociese a +Luis Felipe por rey de los franceses, mandó, como era de esperar, +dispersarse a los españoles <span class="pagenum" id="Page_544">p. +544</span>reunidos en la frontera. Grande indignación nos causó este +hecho, que, bien mirado, era un acto de rigurosa justicia. Bien es +verdad que porque los franceses nos habían quitado la libertad en +1823 los juzgábamos obligados a devolvérnosla en 1830, tan trocadas +ya las cosas que en Francia dominaban los que más habían vituperado +la invasión del ejército del duque de Angulema. Pero no pueden las +naciones regirse por leyes que obliguen a la restitución de lo que no +es un objeto material o físico, ni cabe una reparación tal que subsane +todos los daños y perjuicios hechos en época no inmediata.</p> + +<p>Desparramáronse los emigrados por Francia, no viniendo a ser París +su centro, como poco antes lo era Londres. En las tentativas hechas +en el Mediodía, que produjeron la muerte de Torrijos, no pudieron +tomar parte más que llorando a las víctimas y maldiciendo a los +sacrificadores. Uniéndose con emigrados de otras naciones uno u otro +de los nuestros, bien que en cortísimo número, fueron participantes +en empresas encaminadas a derribar otros gobiernos que el de España. +Hasta se distinguieron por más pacíficos que otros emigrados, y +particularmente que los polacos, en no mezclarse en los negocios del +pueblo francés, a la sazón por demás inquieto.<a id="FNanchor_105_105" +href="#Footnote_105_105" class="fnanchor">[105]</a></p> + +<div class="footnote"> + +<p><a id="Footnote_105_105" href="#FNanchor_105_105" +class="label">[105]</a> Es de notar que al solemne entierro del general +Lamarque, donde se presentaron con banderas los emigrados de todas las +naciones, concurrieron poquísimos españoles de los que vivían en París. +Por supuesto, no fue allí Mina. Al difunto general, más ansioso de los +triunfos y gloria de las armas francesas que del establecimiento de la +libertad en pueblos extraños, solo debían mirar los españoles como a +un devastador de su patria, que lo había sido en la guerra de nuestra +independencia.</p> + +</div> + +<p>Con harto mayores motivos para tener alegres esperanzas que los +que debíamos tener en Inglaterra, acaso teníamos menos, sobre todo al +empezar 1832, viendo cómo triunfaba el gobierno español cuando era +combatido.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_545">p. 545</span></p> + +<p>Sin embargo, los sucesos de Portugal, cuando el exemperador del +Brasil don Pedro de Braganza tremoló el pendón constitucional en +Oporto, fueron como una aurora nuncia del cercano día de nuestra +redención y victoria. Pero el día vino sin traérnosla, y fue nublado, +y con presagios de acabar fatalmente. Por otro lado, sin embargo, se +nos abrió el camino a nuestra patria. A ella volvimos casi todos mal +corregidos de nuestros yerros, pero firmes en nuestros principios y con +honra. Perdidos en el seno de la nación, nuestra historia cesó en 1834, +y algunos solo hemos figurado con más o menos lustre, y diferentemente +juzgados por diversas y opuestas doctrinas e interés, en los anales de +la España nueva.</p> + + +<p class="fin g1">FIN.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter" id="ToC"> + <p><span class="pagenum" id="Page_547">p. 547</span></p> + <h2 class="nobreak">ÍNDICE.</h2> + <hr class="tir"> +</div> + +<table class="toc"> + <tr> + <td class="tdc sc bb smaller">Caps.</td> + <td> </td> + <td class="tdc sc bb smaller">Págs.</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch1">I.</a></td> + <td class="tdlh">Cádiz en los primeros años del siglo presente.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_9">9</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch2">II.</a></td> + <td class="tdlh">Cádiz en los días del combate de Trafalgar.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_27">27</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch3">III.</a></td> + <td class="tdlh">Madrid en los días del reinado de Carlos IV.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_43">43</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch4">IV.</a></td> + <td class="tdlh">Madrid de 1806 a 1807.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_63">63</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch5">V.</a></td> + <td class="tdlh">Madrid desde fines de mayo hasta fines de agosto de 1808.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_83">83</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch6">VI.</a></td> + <td class="tdlh">Madrid y alguna provincia a fines de 1808 y en 1809.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_105">105</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch7">VII.</a></td> + <td class="tdlh">Un tumulto en una ciudad de provincia en 1809.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_125">125</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch8">VIII.</a></td> + <td class="tdlh">Cómo se pasaba bien el tiempo en una ciudad sitiada.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_141">141</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch9">IX.</a></td> + <td class="tdlh">Cómo cae un mal gobierno.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_207">207</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch10">X.</a></td> + <td class="tdlh">El 10 de marzo en Cádiz.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_291">291</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch11">XI.</a></td> + <td class="tdlh">Las sociedades patrióticas de 1820 a 1823.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_329">329</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch12">XII.</a></td> + <td class="tdlh">Sociedades secretas de España desde 1820 a 1823.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_367">367</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch13">XIII.</a></td> + <td class="tdlh">Deposición del rey por las Cortes en Sevilla el 11 de junio de 1823.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_421">421</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch14">XIV.</a></td> + <td class="tdlh">Dos viajes que no se parecen el uno al otro.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_443">443</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch15">XV.</a></td> + <td class="tdlh">Recuerdos de una emigración.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_455">455</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdru"><a href="#Ch16">XVI.</a></td> + <td class="tdlh">La emigración constitucional en la frontera y en campaña.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_529">529</a></td> + </tr> +</table> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop"> + + +<div class="chapter pt3" id="Err"> + <p><span class="pagenum" id="Page_549">p. 549</span></p> + <h2 class="nobreak peq">CORRECCIONES Y ERRATAS.</h2> + <hr class="tir"> +</div> + +<table class="err"> + <tr> + <td class="tdc asc bb">PÁGINA.</td> + <td class="tdc asc bb">LÍNEA.</td> + <td class="tdc asc bb">DICE.</td> + <td class="tdc asc bb">DEBE DECIR.</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr pt1">67</td> + <td class="tdr pt1">28</td> + <td class="tdlh pt1"><i>baetus</i></td> + <td class="tdlh pt1"><i>battus</i></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">88</td> + <td class="tdr">24</td> + <td class="tdlh">esforzados</td> + <td class="tdlh">forzados</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">113</td> + <td class="tdr">5</td> + <td class="tdlh">empezaban</td> + <td class="tdlh">empeoraban</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">218</td> + <td class="tdr">32</td> + <td class="tdlh">1810</td> + <td class="tdlh">1819</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">392</td> + <td class="tdr">4</td> + <td class="tdlh">entrase al momento</td> + <td class="tdlh">dese entrada al momento a</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">459</td> + <td class="tdr">24</td> + <td class="tdlh"><i>Guartvrly Revieu</i></td> + <td class="tdlh"><i>Quarterly Review</i></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">459</td> + <td class="tdr">35</td> + <td class="tdlh"><i>nia</i></td> + <td class="tdlh"><i>ma</i></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">466</td> + <td class="tdr">28</td> + <td class="tdlh">comunetis</td> + <td class="tdlh">comuneros</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdr">477</td> + <td class="tdr">29</td> + <td class="tdlh"><i>veturns</i></td> + <td class="tdlh"><i>returns</i></td> + </tr> +</table> + +<hr class="chap"> + + +<hr class="full"> + +</div> +<div style='text-align:center'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 77703 ***</div> +</body> +</html> diff --git a/77703-h/images/cover.jpg b/77703-h/images/cover.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..aa9a1fc --- /dev/null +++ b/77703-h/images/cover.jpg diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6c72794 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This book, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the 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