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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this ebook. - -Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias - Zotes (2 de 2) - -Author: José Francisco de Isla - -Editor: Eduardo Lidforss - -Release Date: November 10, 2020 [EBook #63700] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from - images generously made available by The Internet - Archive/Canadian Libraries) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR -FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) *** - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre - =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de - reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías - variantes. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - * Se ha asignado un número correlativo de nota a las que figuran al - final del tomo, para su mejor referencia al texto principal. - - - - - COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES. - - TOMO XLIII. - - - - - EL P. ISLA. - - HISTORIA - DEL FAMOSO PREDICADOR - FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS, - ALIAS ZOTES. - - PRIMERA EDICION ENTERA, - HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL - MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR - - POR - - D. EDUARDO LIDFORSS, - CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND. - - PARTE SEGUNDA. - - [Ilustración] - - LEIPZIG: - F. A. BROCKHAUS. - — - 1885. - - - - -ÍNDICE. - - - LIBRO QUARTO. - - Pág. - - Cap. I. Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso - Letor. 1 - - Cap. II. Lee Fray Gerundio un Papel acerca del stilo, y queda - aturrullado. 9 - - Cap. III. Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente. 23 - - Cap. IV. Expónense á la admiracion algunas cláusulas del Sermon - de Fray Gerundio. 35 - - Cap. V. Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton Zotes. 46 - - Cap. VI. De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que se - tuvo sobre comida. 57 - - Cap. VII. Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la - conversacion del Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá - saliendo. 67 - - Cap. VIII. Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped no - esperado, pieza muy divertida, que á tal punto se apeó en casa - de Anton Zotes. 78 - - Cap. IX. Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el sermon - del Magistral en el ánimo de Fray Gerundio. 91 - - - LIBRO QUINTO. - - Cap. I. Encárganle un sermon de honras, y no le escupe; con todo - lo demas que iremos diciendo. 105 - - Cap. II. Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una instruccion - para disponer el sermon de honras, y este se la da divina. 113 - - Cap. III. Interrumpe la conversacion un huésped inopinado, que - se aparece de repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo demas - que irá saliendo. 121 - - Cap. IV. Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á Campazas sin - saber cómo; quédase allí el Colegial aquella noche, y se evacúa - el punto que se tocó y no se prometió en el capítulo passado. 132 - - Cap. V. Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar. 145 - - Cap. VI. Predica Fray Gerundio el sermon de honras con increíble - aplauso, y encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio. 156 - - Cap. VII. Lo mismo que el otro. 166 - - Cap. VIII. Sálense á passear los quatro Religiosos, y el Padre - Abad, en tono de conversacion, da á Fray Gerundio una admirable - doctrina. 174 - - Cap. IX. Es buena cosa y merece leerse. 191 - - - LIBRO SEXTO. - - Cap. I. Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin del - capítulo se sabrá su contenido. 204 - - Cap. II. Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la conversacion - con el _Dominus tecum_ y con el _Vivan Ustedes mil años_, y - despues se suena. 214 - - Cap. III. Dispone Fray Gerundio su Semana Santa. 223 - - Cap. IV. y último. Interrúmpese la obra por el mas extraño - sucesso que acaeció al Autor, y de que quizá no se encontrará - exemplar en los annales. 234 - - - Notas al Tomo segundo. 247 - - - - -LIBRO QUARTO. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso Letor. - - -1. Pues, como íbamos diciendo de nuestro cuento, yendo dias y viniendo -dias, el bendito entre todos los benditos, el bueno de nuestro Fray -Gerundio quedó tan satisfecho de su trabajo, con la arenga panegýrica -y apologética á favor de su Plática de Disciplinantes que le hizo el -susodicho Theologuillo, con los aplausos de la escuela moza y con la -gritería de la griega,[1] que por poco no tuvo al Maestro Prudencio por -hombre que havia perdido el seso. Pero á lo ménos, pareciéndole que le -hacia mucha merced, hizo juicio firme y valedero de que ya estaba algo -chocho, y propuso en su corazon no hacer caso de nada que le dixiesse. -Y aún se adelanta un Autor á sospechar que hizo propósito oculto de -huir el cuerpo al viejo todo quanto le fuesse possible, bien que esto -no lo assegura como noticia cierta, y solamente la da por congetura, -fundada en unos apuntamientos de letra muy gastada que se hallaron en -el hondon de un coxin. Y el Diablo, que no dormia, para remachar el -clavo de su sandez, dispuso que algunos dias despues reciviesse una -carta de su íntimo Amigo Fray Blas, escrita desde Jacarilla, la qual -decia assí: - -2. «Amigo Fray Gerundio: Doyte mil abrazos con el corazon, ya que -no puedo con la boca: en toda esta tierra no se habla mas que de tu -famosa Plática de Disciplinantes. Fray Roque el Refitolero me escribe -maravillas, y el Sacristan de Gordoncillo, que te oyó (y ha venido -aquí á concertar un esquilon), comienza y no acaba. Ambos tienen voto, -ó yo soy un porro. Mosen Guillen, que es el Señor Cura de este lugar -y tiene en la uña al _Theatro de los Dioses_, deséa un traslado de -ella, y dice que le ha de hacer imprimir, aunque sea necessario vender -el macho falso, que compró en la feria del Botigero. Embíamele por -el portador, que es el Barbero de este pueblo, persona segura y de -toda mi estimacion. A él me remito sobre mi sermon de Santa Orosia, -pues no parece bien que yo me alabe; y sábete que tiene tan buena -tixera para cortar un sermon como para igualar un cerquillo: solo te -digo que, ademas de la limosna del Mayordomo, que no es maleja, me he -valido ya dos borregos y dozena y media de chorizos, que de todo se -sirve. Dios te guarde muchos años. Tu amigo hasta la muerte á pesar de -cazcarrientos, - - =F. Blasius.=» - -3. Quando Fray Gerundio se halló con que le pedian su Plática allá -de luengas tierras (pues para su geographía ocho leguas de distancia -era la mitad del mundo); quando consideró, que se la pedian no ménos -que para imprimirla, y se vió en vísperas de ser Autor de la noche -á la mañana, y esto sobre ser hombre en cuyo elogio y aplauso _in -continenti_ se escrivian y se divulgaban sonetos, se tuvo en su corazon -por el mayor Predicador que havian conocido los siglos; y no solo se -confirmó en la estraphalaria idéa de predicar, que ya se havia formado, -sino que con el tiempo fué salpicando todas las mas ridículas y mas -extravagantes, como se verá en el discurso de esta puntual Historia. - -4. Pero ves aquí que en el mismo zaguan de la segunda parte de ella, -parece hemos dado un trompicon, que á buen librar harto será que -escapemos sanas las narizes. Es possible, (dirá un Lector, que las -tenga de podenco,) es possible que, haviendo oído la famosa Plática -Anton Zotes y Catanla Rebollo, su muger; haviendo sido testigos de los -aplausos y de los vítores, con que fué celebrada; haviendo visto por -sus mismos ojos el prodigioso fruto que hizo, en la valentía con que -arrojaron las capas los Penitentes de sangre, y en el denuedo con que -manejaron unos el ramal, y otros la pelotilla; que, haviendo recivido -ellos tantos plácemes, tantos parabienes, tantas bendiciones, así en -la Iglesia como fuera de ella: es possible, (vuelvo á decir tercera -vez,) que no tuvieron siquiera una enhorabuena que llegar á la boca -para dársela á su hijo? Se hace verisímil que, ya que no fuesse aquella -noche, por ser ya tarde y por dexarle descansar, á lo ménos la mañana -siguiente muy de madrugada no fuessen á la Iglesia del Convento ó á la -portería, y que allí Anton Zotes no diesse cien abrazos á su hijo, y -la Tia Catanla no añadiesse de mas á mas otros tantos besos, aforrados -en lágrimas y mocos, todos de puríssima ternura? Se hace creíble -tanta sequedad y tanto despego? Y, si esto no fué assí, sino que con -efecto los buenos de los padres de Fray Gerundio hicieron con su hijo -todas estas demonstraciones de cariño, dándole las debidas señas de -su complacencia y de su gozo, con qué conciencia passa en silencio el -Historiador una circunstancia tan substancial, que tanto puede servir -para el aliento, y aún para la edificacion? - -5. A esto pudieramos responder muchas cosas, pero las dexamos todas por -no ser prolixos. - -6. Y confessando de buena fé, que todo passó assí ni mas ni ménos, -añadimos en conseqüencia de la verdad y de la fidelidad que -professamos, que no solamente huvo dichos mocos, lágrimas, besos y -abrazos, sino que Anton Zotes, en presencia del Prelado y de otros -Padres graves, que havian baxado á cortejarle á él y á su muger, dixo -á Fray Gerundio: «Ya te envié á escrivir, como m’avian echado la -Mayordomía del Sacramento; pero entónces no te umbié á decir que me -perdicasses tú el sermon, porque, como no t’avia uído perdicar, no -queria ponerme á que quedássemos envergonzados: ahora que te he uído, -dígote que me l’as de perdicar, con la bendicion de su Reverencia -nuestro Reverendíssimo Padre.» No pudo negarse el Prelado á concederla, -aunque del escapulario adentro no le dió mucho gusto, porque como á -hombre serio y de razon le havia dessazonado la Plática. Pero, qué -havia de hazer en aquella coyuntura, y con unos Hermanos tan devotos -de la Orden, que hacian al Convento toda la limosna que podian? Al fin -sacáronlos unas tortillas, chanfaina, queso y aceitunas. Almorzaron muy -bien, sirviéndolos el almuerzo de comida, y se volvieron á Campazas, -no viendo la tierra que pisaban ni las horas de Dios por llegar á el -lugar, para contar á el Licenciado Quixano y á toda la parentela lo que -havian visto por sus ojos, oído con sus oídos y palpado con sus manos. - -7. Dexemos ir en buen hora á los dos dichosíssimos consortes en -buena paz y compaña, miéntras nosotros nos volvemos á nuestro Fray -Gerundio, que, desde el mismo punto y momento en que le echó su Padre -el sermon del Sacramento, no pensaba de dia, ni de noche soñaba en -otra cosa que en el modo como havia de desempeñarle. Hacíase cargo de -todas las circunstancias, que le ponian en el mayor empeño: primer -sermon que predicaba en público, (porque la Plática de Disciplinantes -no la calificaba de sermon); predicarle en su lugar, y en la misma -Parroquia donde le havian bautizado (porque no havia otra); ser -Mayordomo su Padre; decir la missa, como lo daba por supuesto, el -Licenciado Quixano, su Padrino; los danzantes de la procession, el Auto -sacramental que siempre se representaba, los novillos que se corrian, -las dos ó tres dozenas de cohetes que se arrojaban, y la hoguera -que se encendia la víspera de la fiesta: todo esto se le ofrecia -continuamente á la imaginacion como punto céntrico y principal de su -empeño, pareciéndole no solo que era indispensable el hacerse cargo de -todo ello, sino que en esto solo estrivaba toda la dificultad, pues, -por lo que tocaba al assunto del Sacramento, en qualquiera Sermonario -encontraria campo abundante donde forragear. - -8. Es cierto, que no se le havian olvidado las juiciosas reflexiones -que havia oído al Maestro Fray Prudencio, contra la ridícula y -extravagante costumbre de tocar en los sermones estas que se llaman -_circunstancias_; tambien es cierto, que tenia muy presente la -salutacion del sermon de la Purificacion en dia de San Blas, que el -mismo Maestro Prudencio havia leído al Predicador mayor y á él, en -que con gravedad, y no sin gracia, se hace ridícula esta costumbre, -convenciéndola de tal con razones que no admiten réplica; pero tambien -es igualmente cierto, que se le imprimió altamente la salida de su -amigote el Predicador Fray Blas, la qual se reduxo á aquel apophtegma, -que puede hacerse lugar entre los principios de Machiabelo: _Sentire -cum paucis, vivere cum multis: sentir con los pocos y obrar con los -muchos_; y aún por su desgracia havia leído en aquellos dias, no se -sabe donde, el dicho que comunmente se atribuye á nuestro insigne Poeta -Lope de Vega, y harto será que no sea un falso testimonio, porque no -cabe que un hombre de tanto juicio y de tanta discrecion dixiesse una -truanada tan insulsa; pero al fin ello se cuenta que, reconociendo él -mismo los defectos de sus comedias, los excusa diciendo _que los conoce -y los confiessa; mas que con todo esso las compone assí, porque las -buenas se silvan, y las malas se celebran_. Esto le hacia mas fuerza -que todo á Fray Gerundio, y resolvió por última determinacion no -omitir circunstancia alguna de las insinuadas, aunque lloviessen Fray -Prudencios. - -9. Solo dudó por algun tiempo si, para hacerse cargo de ellos, acudiria -por socorro á las fábulas, ó apelaria á algunos textos y passages de -la sagrada Escritura, porque de todo havia visto en los mas famosos -Predicadores. Algo mas se inclinaba á lo primero, por llevarle hacia -allí su genio, ayudado del exemplo de Fray Blas y de la continua -lectura del _Florilegio_; pero, como estaba tan reciente la fuerte -repassata que le havia dado el Padre Maestro, contra el uso ó contra -el abuso de la fábula en la séria magestad del púlpito, no pudiendo -sobre todo borrar de la memoria aquella que le havia oído de que esto -era especie de sacrilegio, expression que le havia estremecido, porque -al fin no dexaba de ser hombre timorato á su modo; por esta vez, y sin -perjuicio hasta que examinasse bien el punto, se determinó á buscar -en la sagrada Escritura acomodo honrado para todas las susodichas -circunstancias. - -10. Hallóle fácilmente donde le encuentran todos, que es en las -_Concordancias de la Biblia_, sin mas trabajo que ir á buscar por el -Abecedario la palabra latina que corresponde á la castellana, para la -qual se deséa algun texto, y aplicar qualquiera de los muchos que hay -en la Escritura, casi para cada una de quantas voces se pueden ofrecer. -En ménos de una hora dispuso los apuntamientos siguientes: - -11.[2] «Primera circunstancia: _Primer sermon que predico_: viene -clavado aquello de =primum quidem sermonem feci, o Theophile=. -- -Segunda: _Predícole en mi lugar, que se llama Campazas_: para esta -viene como nacido aquel texto: =Descendit Jesus in locum campestrem=. --- Tercera: _Predico en la Parroquia donde me bautizaron, y se llamaba -Juan el que me bautizó_: qué cosa mas propia que aquello de =Joannes -quidem baptizavit in aqua, ego autem in aqua et Spiritu Sancto=? -- -Quarta: _Es Mayordomo mi padre_: =In Domo Patris mei mansiones multæ -sunt=. _Tambien mi padre es labrador_: =Pater meus agricola est=. -_Llámase Anton Zotes; y el Arca del Testamento, figura del Sacramento, -anduvo por el país de los Azotes ó de los Azotios_: =abiit in Azotum=. --- Quinta: _Echóme el sermon mi Padre, el qual está vivo y sano_. =Et -misit me vivens Pater.= _Cantará la missa mi Padrino_...» - -12. Aquí se halló un poco atascado, porque, haviendo revuelto quantas -_Concordancias_ se hallaban en su celda, conviene á saber las -antiquíssimas de Hugo Cardenal, las de Alberstad, las de Harlodo, las -de Roberto Estévan y, por última apelacion, las de Zamora, no encontró -la palabra Padrino en todas ellas; y, ya desesperado, estaba resuelto -á acudir al _Theatrum vitæ humanæ_ ó á qualquiera Polyanthéa por algun -Padrino de socorro, y aún en caso necessario á valerse del _Tu es -patronus, tu parens_ de Terencio en el _Heauton-timorumenos_, quando -su dicha le deparó el texto mas oportuno del mundo: tropezó pues con -aquello que se lee en el verso 14 del capítulo 16 de la Epístola de -San Pablo á los Romanos: _salutate Patrobam_; y, passando luego á leer -el capítulo, encontró en él un thesoro, porque casi todo el referido -capítulo se reduce á las memorias, (hablando á nuestro modo,) que el -Apóstol encargaba se diessen de su parte á todos los Christianos que se -hallaban en Roma, y eran de su especial cariño ó por su mayor favor, ó -por algun beneficio particular que havian hecho á la Iglesia, ó porque -se havian esmerado mas en favorecer y en amar al mismo Apóstol: á todos -los va nombrando por sus nombres, y en el versículo 14 nombra entre -otros á Patroba. - -13. «_Teneo te, terra!_ dixo entónces Fray Gerundio, mas alegre que si -huviera hallado una mina: de Patroba á Padrino no va un canto de un -real de á ocho de diferencia, y con decir que el Padrino antiguamente -se llamaba _Patroba_ y que, corrumpido el vocablo, se llamó despues -_Padrino_, está todo ajustado. Si alguno me replicare, (que él se -guardará bien de esso,) le responderé, que con mayores corrupciones -que esta nos tienen apestados los Etymologistas, y trampa adelante. -Pues ahí, es decir que no dará golpe el _salutate Patrobam_, haciendo -reflexion sobre el _salutate_, diciendo que hasta el Apóstol se -acordaba del Padrino en la salutacion!» - -14. Bien quisiera él encontrar tambien algun textecillo oportuno, para -encaxar el apellido _Quixano_, no dexando de conocer que esse seria el -_non plus ultra_ del chiste y del ingenio, porque el texto de Padrino -en general se podia aplicar á qualquiera Pastor que sacasse de pila á -un hijo de Juan Borrego; pero túvolo por caso desesperado: no obstante, -despues de haver andado batallando largo tiempo en su imaginacion, -sin ofrecérsele cosa que le quadrasse, le ocurrió el pensamiento mas -disparatado que se podia ofrecer á hombre mortal. - -15. «Quixano, se decia él á sí mismo, sale de _quixada_; esto no admite -duda: pues ahora, de las quixadas se dicen cosas grandiosas en la -Sagrada Escritura, porque, dexando á un lado si Cain mató ó no mató -á su hermano Abel con la quixada de un burro, que esta circunstancia -no consta, á lo ménos de la _Vulgata_, y, aunque constara, no podria -yo ajustarla bien para mi cuento; pero consta ciertamente, que Sanson -con la quixada de un asno quitó la vida á mil Philistéos; consta que, -haviendo quedado muy fatigado de la matanza y estando pereciendo de -sed, sin haver en todo aquel campo ni contorno una gota de agua, con -que poder aliviarla, hizo oracion á Dios, para que le socorriesse en -aquella extrema necessidad; y del diente molar de la misma quixada -brotó un copioso chorro de agua cristalina, con que apagó la sed y se -refociló Sanson. Consta, finalmente, que en memoria de este prodigio se -llamó el lugar donde sucedió, y se llama el dia de hoy _la fuente del -que invoca desde la quixada: Ideirco appellatum est nomen illius loci -fons invocantis de maxilla, usque in præsentem diem_.» - -16.[3] «Qué cosa mas divina para mi assunto! Aquí tenemos una -mysteriosa quixada, que con agua celestial y milagrosa da nuevo -espíritu á Sanson y le restituye la vida, á lo ménos se la conserva. -El agua es sýmbolo del agua del bautismo, cuya virtud es milagrosa -y celestial; y la quixada que la suministró, sombra muy propria del -Padrino que la administra, cuyo apellido de _Quixano_ está haciendo -clara alusion á aquel mysterioso orígen. Que la quixada fuesse de un -burro ó fuesse de un racional, esse es chico pleito para la substancia -del intento, y mas quando á cada passo leemos en la sagrada Escritura, -que los brutos y las fieras symbolizan á los mayores hombres.» - -17. Ajustada tan felizmente esta circunstancia, por todas las demas -se le daba un pito; pues para los danzantes tenia la danza de David -delante del arca del Testamento, que sale en todas las danzas del -Córpus, y, si no queria echar mano de esta por demasiadamente vulgar, -tenia la danza de los de las melenas largas, como él lo construía, -de la qual hace mencion el Propheta Isaïas, quando dice: _Et pilosi -saltabunt ibi_; y mas que se acordaba muy bien de que los danzantes de -su lugar siempre llevaban tendidas las melenas, cosa que los agraciaba -infinitamente, y lo de _pilosi saltabunt_ venia para ellos á pedir de -boca. - -18. Para el Auto sacramental le pareció, que podia acomodar todos los -textos que hablaban de alguna figura del Sacramento; porque figura -y representacion, discurria él, todo es una misma cosa; con que, -si tenemos representacion y Sacramento, qué nos falta ya para Auto -sacramental? -- Donde iba muy holgado y, á su parecer, literal, era -en la circunstancia de los novillos; porque, aunque fuessen menester -cien textos diferentes para cien corridas, estaba pronto á sacarlos -de la Escritura, aplicando todos los que hablan de vítulos; y si, -como eran novillos, fueran toros, por lo ménos para mas de treinta -corridas ya tenia provision de textos. Los cohetes y las carretillas -que se disparaban, los encontraba él vivíssimamente figurados en -aquellos quatro mysteriosos animales que tiraban la carroza de -Ezequiel, los quales iban y volvian por el ayre, _in similitudinem -fulguris coruscantis_, como unos rayos, como unos relámpagos y como -unas exhalaciones. La hoguera no le daba maldito el cuidado, puesto -que tenia en la Escritura mas de cien hogueras á que calentarse, -sin mas trabajo que arrimarse á qualquiera de las que se encendian -para consumir los holocaustos; y, si se le ponia en la cabeza hacer -tambien circunstancia de los muchachos que saltaban por la hoguera sin -quemarse, qué cosa mas propria ni mas natural que los tres muchachos -del horno de Babilonia? - -19. Assí acomodó en sus apuntamientos á todas las circunstancias, que -le parecieron precisas y absolutamente indispensables; pero faltábale -una, que, aunque no todos los Predicadores se hacian cargo de ella, -á él no le sufria el corazon dexar de tocarla. Esta era hacer alguna -commemoracion de su querida madre; porque hacerla de su padre y de su -padrino, y no hacerla de la madre, que le parió y que le havia tenido -nueve meses en sus entrañas, se le representaba una dureza insoportable -y que no se componia bien con el tierno amor que le professaba. Ya -se ve que, para hablar en general de madre, de hijo, de parir y de -vientre, tenia los textos á millares; pero él no se contentaba con -esta generalidad, y quisiera un textecillo terminante y peladito, que -hablasse de su madre Catanla Rebollo, con sus pelos y señales. - -20. Anduvo, tornó, bolvió y rebolvió por mucho tiempo assí las -concordancias como los sesos, sin poder hallar cosa que le aquietasse, -hasta que al fin se le vino á la memoria el ingenioso medio de que se -valió cierto Predicador para salir de semejante aprieto. Llamábase -María Rebenga la Mayordoma de cierta cofradía de mugeres, en cuya -fiesta predicaba, y, no pudiendo encontrar en la Escritura texto que -hablasse expressamente de Rebenga, qué hizo? Dixo, que la esposa havia -combidado á el esposo para su huerto con estas palabras: _Veniat -dilectus meus in hortum_, venga mi amado á espaciarse por el huerto; -y, como se diesse por desentendido al primer combite, le bolvió á -instar con las mismas voces: _Veniat dilectus meus in hortum_, venga -á espaciarse por el huerto mi querido. Ahora noten: dos veces le dice -que venga, _veniat veniat_, como quien dice: _venga y revenga_. Con -cuyo arbitrio salió el discreto Predicador del empeño con el mayor -lucimiento, y mas quando añadió que, á la primera instancia, en que -la esposa no le dixo mas que _venga_, hizo como que no queria; pero, -quando en la segunda oyó la palabra _revenga, veniat veniat_, no pudo -ménos de rendirse. - -21. A este modo le pareció á Fray Gerundio que tambien él podria -desempeñarse, haciendo reflexion á que el apellido _Rebollo_ parece -que suena dos veces _bollo_, y tuvo por impossible que no se hallasse -algo de _bollo_ en la Biblia, en cuyo caso él se ingeniaria para la -aplicacion; pero se quedó yerto, quando en toda ella no encontró -siquiera un _bollo_ que llegar á la boca, y, pareciéndole que á lo -ménos alguna cosa de _Repollo_ no podia faltar en alguno de tantos -huertos, de que se hace mencion en los sagrados libros, ni aún esto -pudo encontrar; y, aburrido ya, abandonó del todo el pensamiento de -nombrar á su madre expressamente por el apellido, pero apuntó el -texto de _Beatus venter qui te portavit, et ubera quæ suxisti_, para -aplicarle quando se ofreciesse buena occasion. - -22. Dispuesto assí el plan de la salutacion, por el cuerpo del sermon -se le daba un comino, pues en haciendo á Christo en el Sacramento, ó -Sol, ó Phénix, ó Aguila, ó Jardin, ó Ametysto, ó Pyropo, ó Cíthara, ó -Clavicordio, ó Fuente, ó Canal, ó Rio, ó Azucena, ó Clavel, ó Gyrasol, -y despues cargar bien de broza y de fagina, textos, autoridades, -glosas, varias lecciones, versos latinos, sentencias, apophtegmas, -alusiones, tal qual fabulilla apuntada, aunque no sea mas que para -mayor adorno, estaba seguro de componer un sermon que se pudiesse dar á -la imprenta. - -23. En lo que estuvo un poco indeciso, fué en si seguiria ó no -seguiria el mismo estilo que havia usado, assí en el sermon del -Refectorio como en el de la Plática de Disciplinantes. Es cierto, -que él estaba perdidamente enamorado de él, porque, sobre adaptarse -mucho á su primera educacion, especialmente en la escuela del -Dómine Zancas-Largas, todas aquellas voces rumbosas, altisonantes y -estrambóticas, le hallaba canonizado en la práctica de su héroe el -Predicador Fray Blas, y veía que en todo caso mucho le celebraba la -turba multa: no obstante, no dexaba de hacerle grandes cosquillas la -burla, que assí el Padre Provincial como el Maestro Prudencio havian -hecho de el tal estilo; pero, sobre todo, lo que le hizo titubear mas, -fué un papel que por rara casualidad llegó á sus manos, como lo dirá el -Capítulo siguiente. - - - - -CAPITULO II. - -Lee Fray Gerundio un Papel acerca del estilo, y queda aturrullado. - - -1. Havia muerto por aquellos dias en el Convento un Padre Predicador -jubilado, hombre de mucha suposicion en la órden, que havia seguido -la carrera del púlpito con el mayor aplauso y, lo que es mas, muy -merecido, porque, sobre ser un grande Religioso, era verdaderamente -sabio, eloquente, nervioso, de juicio muy assentado, de buen gusto y de -acreditado zelo. Su espolio, (assí se suelen llamar en las Religiones -aquellas alajuelas que dexan los Religiosos difuntos,) su espolio casi -todo él se reducia á sus sermones manuscritos y á algunos otros papeles -y apuntamientos, concernientes por la mayor parte á la misma facultad; -y, aunque en la Comunidad huvo muchos gulosos de ellos, especialmente -de la gente moza, que suele hacer su veranillo en semejantes ocasiones, -pero el Prelado con mucho acuerdo y prudencia se los aplicó á Fray -Gerundio: lo primero, porque parecia mas acreedor que otro alguno, -hallándose al principio de la carrera; y lo segundo y principal, (que -esta fué en realidad la máxima del prudentíssimo Prelado,) para que, -leyendo aquellos sermones y tomándoles el gusto, procurasse imitarlos -y, si no podia ó no queria, á lo ménos los predicasse á la letra, -lográndose en qualquiera de estos arbitrios que aprovechasse sus -talentos y no dixiesse en el púlpito tantos disparates. - -2. Puntualmente se hallaba nuestro Fray Gerundio batallando con sus -dudas sobre el estilo, que havia de seguir en el sermon, quando -entró en su celda el Prelado con los papeles y sermones del difunto, -entregóselos con cariño, recomendóle mucho su lectura y su imitacion, y -luego se retiró, porque le llamaban otras dependencias. Fray Gerundio, -con su natural viveza y curiosidad, no pudo contenerse sin registrar -luego los títulos de aquellos papeles y sermones, que venian todos -repartidos en tres legajos. Desató el uno, y lo primero que encontró -fué un cartapacio de pocas hojas con este epígrafe: _Apuntamientos -sobre los vicios del estilo_. Pasmóse de aquella extraordinaria -casualidad, comenzó á leer, y halló que decia assí: - -3. «=Primer Vicio=: _Estilo hinchado_. Llámase assí por analogía con -aquella viciosa disposicion del cuerpo viviente, quando, en lugar de -carne y de succo nutricio, está ocupada alguna parte de él de una -porcion de pituíta nociva, que causa el tumor ó inflamacion: consiste -este estilo, dice Tulio, en inventar nuevas voces, ó en usar de las -antiguadas, ó en aplicar mal en una parte las que se aplicarian bien en -otra, ó en explicarse con palabras mas graves y magestuosas de lo que -pide la materia.» - -4. «La hinchazon del estilo unas veces está en solas las palabras, -otras en solo el sentido, y otras en todo junto. Exemplos de -hinchazon en las palabras: Dionisio el Tyrano llamaba á las Doncellas -_expectati-viras_, las expectantes de Varon; á la Columna _Menecratem_ -ó _Validi potentem_, la forzuda; y Alexarcho, hermano de Casandro -Rey de Macedonia, llamaba al Gallo _manicinero_, el Músico matutino; -al Barbero _Drachma_, porque esta moneda se pagaba por afeitarse; al -Pregonero _Chœnice_, porque con la medida de este nombre se median las -cosas que se vendian al Pregon. No cabe mayor ridiculez.» - -5. «Exemplos de hinchazon en el sentido. Séneca, en la Tragedia de -_Hércules Ethéo_, le introduce pidiendo el Cielo á su padre Júpiter con -estas fastuosíssimas palabras: - - _Quid tamen nectis moras?_ - _Numquid timemur? Numquid impositum sibi_ - _Non poterit Atlas ferre cum cœlo Herculem?_ - -Quiere decir: Qué detencion es essa? Qué! me temes? ó, si yo subo á él, -tienes rezelo de que Atlante no pueda con el Cielo? -- Parece que no -es possible pensamiento mas hinchado; pero todavía lo es mas el que se -sigue: - - _Da tuendos, Jupiter, saltem Deos:_ - _Illa licebit fulmen a parte auferas,_ - _Ego quam tuebor._ - -No es mas que decirle: - - A lo ménos, ó Júpiter, permite - Que amparar á los Dioses solicite, - Y para los que tomare á mi cuidado - Sobran tus rayos, bástales mi lado. - -De esto hay infinito en los Poetas y Oradores Castellanos.» - -6. «Exemplos de el estilo hinchado en las palabras y en el sentido. -El Poeta Nono hace decir á el Gigante Typhon lo que se sigue: _No -pararé hasta montar á cavallo sobre mi Hermano el Cielo; pero, en -llegando allá, tengo de fabricar otro Cielo, ocho veces mas grande que -el antiguo, porque en este no quepo yo. Assí mismo he de hacer que se -casen las Estrellas, para que sea mas numerosa la poblacion de los -Astros. A Mercurio le he de poner en un cepo, y á la Luna la reciviré -por moza de cámara, para que haga las camas. Quando me quiera lavar, -mandaré que me echen en una palangana todo el Erídano celestial_, etc. -Cada pensamiento es una locura, y cada expression una arrogancia.» - -7. «=Segundo Vicio=: _Estilo cacozelo_.» -- Algo se sorprehendió F. -Gerundio, quando leyó esta expression, que le pareció mal sonante y -_piarum narium offensiva_, pero luego se sossegó con la explicacion que -se seguia en esta conformidad. - -8. «Llámase estilo _cacozelo_ aquel estilo afectado, que consiste en -imitar mal las palabras ó los pensamientos del otro, de manera que las -que en una parte están en su lugar y tienen alma, en otra no pueden -estar mas dislocadas ni ser mas frias. Exemplos: Pintó Parrasio á un -muchacho con un canastillo de uvas, tan vivas estas y tan naturales que -engañados los páxaros baxaban á picarlas. Celebróse mucho esta pintura; -y el mismo Parrasio, ó por modestia verdadera ó por hacer burla de los -que la celebraban, notándolos de poco inteligentes, dixo que la pintura -no podia estar peor; porque, aunque las uvas fuessen verdaderas, si el -muchacho estuviesse bien pintado, no se arrimarian los páxaros á ellas.» - -9. «Leyó un Rhetórico pedante, llamado _Espiridion_, este hecho y este -dicho y, ofreciéndosele celebrar otra pintura del mismo Parrasio, -colocada en el templo de Minerva, en la qual se representaba el -cuerpo de Prometheo en el monte Cáucaso, continuamente despedazado -de un buitre, y continuamente reproducido, para que le estuviesse -perpetuamente despedazando; despues de muchas ponderaciones sobre -la horrible propriedad de la pintura, dixo por última exageracion, -queriendo imitar la de las uvas, que _hasta en el mismo templo baxaban -los buitres á encarnizarse en el retrato_. Riéronse con razon los -oyentes de un remedo tan frio como improprio; porque los buitres no son -como las golondrinas, los morciélagos y las lechuzas, que saben muy -bien lo que passa en los templos; aquellos solo pueden dar noticia de -lo que sucede en los montes y en los peñascos.» - -10. «Otro exemplo: Dió principio un célebre Orador al sermon de honras -de Phelipe IV. con esta emphática expression: _Con que, en fin, hasta -los Reyes mueren!_ y paróse un poco, dando lugar á que el auditorio -reflexionasse sobre ella. Fué sumamente aplaudida la naturalidad y la -elevacion de este mysterioso principio. Pocos dias despues pronunció la -oracion fúnebre del Capiscol de cierta Iglesia un Predicadorcillo y, -queriendo remedar lo que havia oído aplaudir, comenzó de esta manera: -_Con que, en fin, hasta los Capiscoles mueren!_ Fueron tales las -carcajadas del auditorio, que el Orador no pudo proseguir mas adelante, -y los que comenzaron honras acabaron entremes.» - -11. «=Tercer Vicio=: _Estilo frio_. Es en parte parecido al _cacozelo_ -ó á el remedador, pero se diferencia en que el frio principalmente -consiste en pensamientos nuevos, estraños, peregrinos y, cuando se -llegan á apurar, insulsos. Tal fué el de Hegesias, insulsíssimo -Sophista, en el Panegýrico de Alexandro, quando dixo, que se havia -abrasado el celebérrimo templo de Diana en Epheso, al mismo tiempo que -Olympias estaba pariendo á aquel Príncipe, porque, ocupada la Diosa en -assistir á este parto, no pudo acudir á apagar el fuego de su templo. -Pensamiento tan frio, añade Plutarco, que él solo bastaba para apagar -el fuego. _Huius epiphonematis tantum est frigus, ut id ipsum ad -Ephesii templi incendium restinguendum satis validum fuisse videatur._» - -12. «A esta frialdad de estilo están muy expuestos aquellos -Predicadores que se entregan inmoderadamente al sentido alegórico de -la Sagrada Escritura. Usado este sentido con economía, con eleccion y -con prudencia, como le usaron los Santos Padres, es ameno, oportuno -y provechoso; pero en practicándole con excesso y á pasto, no hay -cosa mas fria, que mas fastidie ni que ménos se pegue. Quien podrá, -por exemplo, tolerar que perpetuamente le anden predicando estas ó -semejantes interpretaciones: _El pórtico de Salomon es la conversacion -de Christo_; _la estrella Arcturo es la ley_; _las Pléyades, la gracia -del nuevo Testamento_; _las Luces,[4] los consejos de los Santos -Padres_; _las Grullas, los Padres espirituales_; _el Zéfiro, los -Predicadores de la ley evangélica_; _la Perdiz, el Diablo_; _y los -Cínifes, los Lógicos ó los Sophistas_. Passen en buen ora todas essas -alegorías: pero, quien no se empalaga, quando llena las orejas de -ellas?» - -13. «=Quarto Vicio=: _Estilo pueril_. Consiste este en una suavidad -sin xugo, en una dulzura empalagosa, en unas palabras y expressiones -afeminadas, en retruecanillos sin substancia, en juegos ó en paloteados -de voces, en equivoquillos, en ternuras afectadas, en alusiones -cariñosas, en ciertas figurillas alegres y floridas, en pinturillas -theatrales, y finalmente en todo lo que suena á estilo cadencioso ó -clausulado. Por lo regular solo usan de este estilo los entendimientos -aniñados ó los que están posseídos de la loca passion del amor; -porque, acostumbrados á leer en los Romancistas requiebros, ternuras, -alhagos, rosas, azucenas y claveles, y hechizados de los conceptillos -que lisonjéan su passion, juzgan que no hay cosa mayor ni mas divina. -De este principio nacieron aquellos versos que compuso el Emperador -Adriano, dirigidos á su alma, como quieren unos, ó á la del jóven -Antínoo, de quien estaba extremamente enamorado, como quieren otros: - - _Animula vagula, blandula,_ - _Hospes comesque corporis,_ - _Quæ nunc abibis in loca_ - _Pallidula, rigida, nudula,_ - _Nec, ut soles, dabis jocos!_» - -14. «Vaya una pintura en el mismo estilo pueril, copiada á la letra -de cierto sermon que anda impresso: _Quiere el águila, hydrópica de -luz, beber al Planeta mas propicio la impetuosa corriente de su raudal -fogoso: navega por el mar del viento, sirviendo de seguros remos la -ligereza de sus alas. Nunca vuelve los ojos al suelo, porque siempre -los tiene fixos en el flamante globo. Si dexó amenidades de los -vergeles, domina campos azules; si la tierra con verdores la lisonjéa, -el sol con benévolas influencias la halaga. Lleva pendiente de su pico -ó prisionera en la estrecha cárcel de sus garras á su prole hermosa y -tierna: mírala con desvelo, atiéndela con cuidado, registra sus ojos, -repara sus movimientos. Pero si ella, ó embriagada de luces ó ciega -de resplandores, vuelve el rostro, encorva el cuello, ó pestañéan -sus dos pequeños orbes declinando en cobardes timidezes, la despeña -con ira, la precipita con rabia y, arrojándola de las nubes, la -destina para pasto de crueles voracidades. Mas, si amante de aquella -mayor antorcha, alada Clicia de su incessante carrera, enamorada -de su esplendor, apassionada de su brillantez, conserva estable la -vista aguantando el tropel de tantas llamas, en plácidos ademanes -la expressa mas intensos sus amores, siendo prueba de su legítima -filiacion el sympático afecto á la claridad._ -- Pintura pueril, donde -no se encuentra ni un solo pensamiento masculino ni un solo concepto -nervioso y varonil, reduciéndose toda ella á figurillas comunes y á -metáphoras vulgares; porque, en quitando aquello de llamar al sol _el -Planeta mas propicio_ ó _la mayor antorcha_, á sus rayos _corriente de -raudal fogoso_, al Cielo _flamante globo_, á los ojos _dos pequeños -orbes_, no queda mas fuego ni mas substancia que clausulillas cortadas, -antíthesis ridículas, y repeticion de frases para explicar un mismo -concepto. Y, quando el Autor dixo que, _si el águila dexó amenidades -de los vergeles, domina campos azules_, debió sin duda de pensar que -las águilas aniden en jardines y en florestas, como los ruiseñores y -canarios; porque, si supiera que las águilas tienen siempre su nido -en los sitios mas horrorosos de la naturaleza, buscando unas veces -la cima, y otras el hueco de algun peñasco escarpado, no diria el -disparate de que _dexaba amenidades de los vergeles_, y huviera buscado -otra antíthesis mas propria para acompañar á su dominacion sobre _los -campos azules_.» - -15. «=Quinto Vicio=: _Estilo parenthyrso_. Llámase assí aquel modo de -predicar descompuesto, desentonado y furioso, en que el Predicador mas -parece un orate que un Orador: todo gritos, todo exclamaciones, todo -ponderaciones intolerables, todo gestos, todo contorsiones del cuerpo, -todo movimientos convulsivos, y todo figuras magníficas y grandiosas, -para explicar las cosas mas baxas y mas ridículas. Dase con mucha -propriedad el nombre de _parenthyrso_ á este estilo, por alusion al -thyrso ó garrote nudoso, cubierto de hojas, que se usaba en las fiestas -bacanales, con el qual se sacudian de garrotazos unos á otros los que -las celebraban, como si estuvieran locos; porque en realidad no hay -cosa que mas descalabre ni que mas rompa la cabeza, que este estilo ó -este modo de predicar.» - -16. «No es menester citar exemplos para conocer este estilo, porque -bien freqüentes los tenemos á la vista, especialmente en sermones -de Quaresma, que llaman _de mission_, quando los predican ciertos -Predicadores visoños, llenos de zelo, pero faltos de experiencia y -no sobrados de juicio. Suélense reducir sus sermones á pasmarotas, á -interrogaciones impertinentes, á exclamaciones importunas, á voces -descompassadas, y á una continua agitacion del cuerpo tan violenta, -que al acabar el sermon quedan mas quebrantados y mas molidos que si -huvieran estado cavando todo el dia; y, miéntras ellos se retiran muy -satisfechos de su travajo, la mayor parte del auditorio se va riendo de -su bobería ó compadeciéndose de su locura.» - -17. «Suelen estos en el discurso del sermon llorar, encenderse, -enojarse, irritarse, invocar á el Cielo y á la tierra lo mas -importunamente del mundo; y lo mas gracioso es que, quando dicen las -cosas mas comunes ó mas frias, pareciéndoles que tienen ya al auditorio -comovido, dicen con la mayor satisfaccion: _Pero ya veo que se os -despedazan las entrañas, ya veo que se os parte el corazon, ya veo que -corren hasta el suelo vuestras lágrymas_. Y lo que hay en el caso es, -que miéntras tanto los oyentes están con los ojos muy enjutos, con el -corazon entero, y con las entrañas frescas y sanas salvo que se les -despedacen de risa.» - -18. «=Sexto Vicio=: _Estilo escolástico_. Incúrrese de varias maneras: -ó quando el sermon mas parece una disputa que una oracion, por las -pruebas, por la confirmacion, por los argumentos, por las respuestas -y por las réplicas; ó quando en el discurso de él, aunque por lo -demas tenga mucho de aire oratorio, se introducen freqüentemente -sylogismos formales con su mayor, menor y conseqüencia; ó quando se -citan, con excesso y con afectacion de sabios, puntos controvertidos -en la escuela, con aquello de: _dicen los Philósophos_, _enseñan los -Theólogos_, _sabe el Maestro_, etc. Incurren por lo comun en este vicio -tres géneros de gentes: los Predicadores demasiadamente mozos, que aún -están, como se dice, con _el vade en la cinta_; los demasiadamente -viejos, encanecidos en las Aulas y en las Universidades; y aquellos, -assí viejos como mozos, que por su profession ó instituto no pueden -lucir sus estudios escolásticos en theatros públicos, destinados para -esso, y escogen el púlpito para hacer importuna ostentacion de ellos.» - -19. «Tambien se llama _estilo escolástico_ el de aquellos Oradores tan -supersticiosamente aligados á las leyes y reglas de la oratoria, que -ántes quebrantaran todos los preceptos del Decálogo que faltar al mas -mínimo cánon de la rhetórica. Estos tienen gran cuidado de que todo -el artificio se descubra de par en par: el exordio, la proposicion, -la division, las pruebas, la exornacion, el epílogo, y de ir midiendo -las figuras como con un compas, distribuyéndolas y repartiéndolas en -sus caxoncillos y quadrados, como tablero de damas. No hay cosa mas -insufrible ni mas fastidiosa que una composicion tan arreglada: hasta -el gesto y el tono de la voz, el movimiento del cuerpo y las acciones -de las manos, ponen el mayor estudio en que salgan á nivel. Con mucha -gracia se burlaba de ellos Demósthenes, quando decia, que no creía -pendiesse la fortuna de la Grecia de que la mano se moviesse hacia aquí -ni hacia allí: _fortunas Græciæ ex eo non pendere, an manum in hanc vel -in illam partem inflexeris_. Este es aquel estilo que por otro nombre -se llama tambien _pedantesco_.» - -20. «=Séptimo Vicio=: _Estilo poético_. Dice Theophrasto, y ya -convienen todos en ello, que es sumamente útil al Orador exercitarse en -la lectura de los mejores Poetas, especialmente cómicos y trágicos, y -aún añade Dionysio Halicarnasseo que no puede ser perfecta una oracion, -si no es muy parecida á un buen poema.» - -21. «La verdadera inteligencia de esta regla, que tambien la adoptan -Ciceron y Quintiliano, es la que dan ellos mismos. Dice Ciceron, que -el Orador ha de aprender del Poeta á hablar con número y con medida; -pero no con aquella medida que hace el verso, porque esse es vicio de -la oracion, _nam id quidem orationis est vitium_, sino con aquella -medida que causa en los oídos cierta harmonía llena y numerosa, siendo -cierto, que es numeroso todo lo que suena bien; por esso dixo un -discreto, que para hacer buena prosa era menester tener buena oreja.» - -22. «Quintiliano explica mas la materia y dice, que el Orador debe -aprehender de el Poeta la elevacion del concepto, la viveza de la -expression, el imperio y la mocion de los efectos, la propriedad y el -decoro de las personas, pero advierte, que no ha de passar de aquí -y que no debe imitar al Poeta ni en la arrogancia y libertad de las -palabras, ni en la licencia de las figuras, ni en la forzosa medida -de los piés: _Meminerimus tamen non per omnia Poetas Oratori esse -sequendos, nec libertate verborum, nec licentia figurarum, nec pedum -necessitate_.» - -23. «Por no entender bien esta regla ó por entenderla al rebés, han -caído tantos Historiadores y tantos Oradores en el intolerable vicio -de el estilo poético, tomando de los Poetas lo que debieran huir, y -huyendo de lo que debieran tomar: de la sublimidad del pensamiento, de -la valentía y magestad de la expression, y de el divino fuego con que -inflama los afectos, nada absolutamente; pero de sus enthusiasmos, de -sus frases floridas y pomposas, de sus figuras arrebatadas, y de las -medidas de sus piés, absolutamente todo, sin faltarles mas que las -rimas ó los consonantes.» - -24. «Quien ha de tener paciencia para oir á un Orador sagrado, que -desde toda la grave magestad del púlpito pinta á un leon de esta -manera: _Mirad esse coronado monstruo de la selva, dominante terror de -la campaña; atended como eriza la melena, como afila el acero tajante -de las uñas, como furioso acomete, como estremeciendo ruge!_ -- _Da -pedes, et fient carmina_: no le faltan mas que los piés para ser verso; -pero ni aún los piés le faltan, porque aquello de _coronado monstruo -de la selva, dominante terror de la campaña, atended como eriza la -melena_, son tres piés cabales de verso heróico, y lo otro de _como -furioso acomete, como estremeciendo ruge_, son dos piés muy ajustados -de verso lýrico.» - -25. «Amiano, Enodio y Sidonio Apolinar fueron los que introduxeron esta -peste, y con ella inficionaron las quatro partes de el mundo: para -decir Amiano que una injusta y cruel guerra abrasó á toda la ciudad, -se explica con estas poéticas frases: _Cumque primum Aurora surgeret, -universa quæ videre poteram armis stellantibus coruscabant ac ferreus -equitatus campos opplebat et calles; sæviens per urbem æternam urebat -cuncta Bellona, ex primordiis minimis ad clades duda luctuosas, quæ -obliterasset utinam juge silentium_: Apénas la Aurora havia dexado el -lecho y pude con su luz descubrir lo que passaba, quando ví, que toda -la campiña resplandecia con las armas centellantes y que la cavallería, -cubierta de hierro azerado, llenaba campos y calles; Belona, cruelmente -enfurecida, todo lo reducia á pavesas en aquella ciudad interminable, -passando de los menores daños á estragos tan lastimosos, que oxalá los -huviera borrado de la memoria el silencio ó el olvido!» - -26. «Pero esto no tiene comparacion con la pintura, que hace del suelo -helado y resbaladizo en tiempo de invierno: _Hieme vero humus crustata -frigoribus et tanquam levigata ideoque labilis incessum præcipitantem -impellit, et patulæ valles per spatia plena glacie perfide vorant -nonnumquam transeuntes_: Encostrada en invierno la tierra al rigor -de frios y de escarchas, passa de desigual y consistente á lisa y -resbaladiza, y assí impele con violencia al que quiere caminar con -passo precipitado, de manera que, ofreciéndose á la vista los valles -mas espaciosos, tal vez tan llenos de perfidia como de hielo, se tragan -al mismo caminante.» - -27. «No se trahen mas exemplos de el estilo poético, porque no hay cosa -mas de sobra en los libros, ni apénas se oye otro en los púlpitos, con -tanto dolor de los zelosos como risa de los verdaderos críticos.» - -28. «=Octavo Vicio=: _Estilo metaphórico y alegórico_. Tiene mucho -parentesco con el poético en lo hinchado de las frases, y solo se -diferencia de él en que este huye de aquellas voces proprias y -naturales, que se inventaron para la sencilla explicacion de las cosas, -y busca estudiosamente las que solamente significan los conceptos por -alguna semejanza ó analogía. La metáphora se puede exercitar en una -sola palabra, como quando de un hombre fiero se dice que _es un leon_, -ó de un empedernido que _es una piedra_, _es un mármol_. La alegoría -se ha de seguir ó continuar en una ó en muchas cláusulas, sin perderla -de vista ni abandonarla hasta que llegue á hacer completo y perfecto -sentido de la oracion, como quando decimos que, _embarcada el alma -en la nave del cuerpo, se hace á la vela por el mar de este mundo y, -surcando piélagos de miserias, entre borrascas de contradicciones, -escollos de fortunas peligrosas, y bagíos de adversidades, ya zozobra, -ya naufraga, hasta que, soplando el viento favorable de la gracia, -llega feliz al puerto de salvamento_.» - -29. «No se puede negar, que assí la metáphora como la alegoría, -usadas con oportunidad y con moderacion, dan mucha gala al estilo, le -ennoblecen y le elevan; pero, quien podrá tolerar una oracion ó un -libro entero escrito todo él en este estilo? Solo el gusto góthico, -que estragó todas las ciencias y las artes, pudo hallar gracia en esta -frialdad, y solamente aquellos, que llamaban _el hierro[5] de Ciceron_ -á la divina eloquencia de este hombre incomparable, podian reputar por -oro su asquerosíssima basura.» - -30. «Donde hay cosa mas ridícula que la alegoría, con que Enodio -alaba la descripcion que hizo del mar un amigo suyo en cierta obra? -_Dum salum quæris verbis in statione compositis, et incerta liquentis -elementi placida oratione describis; dum sermonum cymbam inter loquelæ -scopulos Rector diligens frenas et cursum artificem fabricatus -trutinator expendis; pelagus oculis meis, quod aquarum simulabas -eloquiis, demonstrasti._ Quiere decir: _Quando intentas pintar el -salobre charco con palabras escogidas á mano, como flores; quando -pretendes descrivir con plácida oracion assí las inconstancias como los -inquietos rumbos del líquido elemento; quando goviernas diestro Piloto -la navecilla de las voces entre los escollos de la facundia y con mano -maestra de artífice perito examinas, balancéas y equilibras el peso de -las expressiones, no representaste á mis ojos el piélago de aguas, que -dissimulabas, sino el oceano de eloquencia, que no pretendias_.» - -«Solo puede competir con esta insulsez la carta, que un Estudiante -escrivió á su Padre para darle á entender lo mucho que havia -aprovechado en la rhetórica, y sobre todo lo bien que sabia seguir una -alegoría. La carta decia assí»: - -31. «_Orígen y Señor mio: Derivándose de Vm., como de su manancial -inagotable, este corto arroyuelo de mi vida, que hoy serpentéa líquido -por estos dilatados campos de Villagarcía, es de mi obligacion poner -en noticia de Vm., como ya es muy delgado el hilo de su corriente, -porque los rayos de el sol, que nos abrasó en Carnestolendas, elevaron -hácia arriba tantos vapores, que apénas le han dexado caudal para -humedecer la hierva. Por tanto, si Vm. no quiere que el arroyuelo se -seque, socórrale con raudales, ya sea por arcaduces de lino_ (las -alforjas), _ya por conductos de pieles embetunadas_ (botas ó pellejos). -_A mi Señora elucubradora_ (la madre que le dió á luz), _que esta su -menor antorcha se pone á la obediencia de sus rayos. B. l. m. de Vm. -su phénix Varon_ (era el único hijo con dos hermanas), _el Precursor -sin hiel_ (llamábase Juan Palomo). Habria hombros en la naturaleza, -que pudiessen con un libro ó con un sermon en este estilo? y á los -de Atlante, que pudieron con el Cielo, no les brumaria una cosa tan -pesada?» - -32. Hasta aquí el papel de Apuntamientos, con que tropezó Fray -Gerundio, que leyó _de verbo ad verbum_, sin perder sýlaba ni coma; -y apénas acabó de leerle, quando se quedó suspenso por un rato: -cerró los ojos, sentó el codo derecho sobre el brazo de la silla, -reclinó la cabeza sobre la mano, teniendo en la izquierda el papel que -havia leído. Estuvo un buen espacio de tiempo pensativo, y al cabo -levántase con ímpetu de la silla, coge el papel entre las dos manos, -hácele dos mil pedazos, arrójale con indignacion por la ventana, -y, dando dos paséos por la celda, acompañados de media dozena de -patadas, exclamó diciendo: «Válgate el Diantre por papel y por el -grandíssimo impertinente que te fabricó; que me haveis rebuelto los -sesos! Es impossible que el Autor no fuesse el hombre mas prolixo y -el mas indigesto, que ha nacido de mugeres. Pues qué, para hablar -uno como Dios le ayudare, ha menester tantas ceremonias? Y, si este -Autorcillo avinagrado tiene por viciosos todos los estilos que acaba -de nombrar, donde hallará uno que no sea pecador? A el magnífico le -llama _hinchado_; á el culto, _remedador_ ó _caco_-qué sé yo? á el -figurado, _frio_; á el tierno, florido y delicioso, _pueril_; á el -vehemente, _parenthyrso_ ó _paren-Diablo_; al arreglado, _escolástico_; -al rumboso, _poético_; y al alusivo, _metaphórico_ ó _alegórico_: pues, -en qué estilo hemos de hablar y escrivir? Váyase, vuelvo á decir, con -quatrocientas mil pipas de Dem... (y díxolo redondo, porque no era -escrupuloso), que yo escriviré y hablaré en el que me diere la gana; y, -pues el que he usado hasta aquí ha merecido tantos aplausos, aténgome á -él, y no á lo que dice este Apuntador descontentadizo y malhablado.» - -33. Con efecto, en un santiamen dispuso el sermon, sin apartarse un -punto de su estilo estrambótico, ni desamparar sus queridas frases -estraphalarias. Para fecundar bien la imaginacion ó la fantasía en -ellas, leyó un par de sermones de su riquíssimo thesoro el _Florilegio -sacro_, y aún para mayor abundamiento volvió á recorrer cierto sermon -impresso de otro Autor, que le havian prestado en una oracion para que -le leyesse, y á él le cayó tan en gracia, pareciéndole un milagro de -eloquencia, que no paró hasta que su dueño le hizo entera y absoluta -donacion de él _inter vivos_, transfiriéndole su dominio y omnímoda -propriedad. - -34. Este sermon se intitulaba: _Triumpho amoroso, Sacro Hymenéo, -Epithalamio festivo, mirífico Desposorio, que con el Cordero -Eucharístico celebró en su profession solemne la Madre Sor... etc., -compuesto por el R. P. Fr..._ etc. El título solo de la pieza le -encantó, y le arrebató las potencias y sentidos. Reparó, que la -dedicatoria y aprobaciones ocupaban tanto como el sermon; porque en -materia de hojas estaban tantas á tantas, y de contado esto le hizo -formar un concepto superior del mérito de la obra, pues á cada palabra -de ella correspondia otra en elogio suyo. Comenzó á leerla, y juzgó -que no se havia engañado en su concepto, porque quedó como extático de -admiracion y de assombro al encontrarse con las primeras cláusulas de -la salutacion, que decian assí ni mas ni ménos: - -35. «O el amor está de bodas, ó yo no entiendo al amor. Qué invencion! -Qué sacro enigma! Dulce divino Cupido! Sol de Justicia amoroso! -Qué labyrintho de luces dissimula en gloria tanta esse disfraz de -mysterios!» -- Es cierto, que el estilo no le pareció tan elevado como -el de _el Florilegio_, porque en realidad las voces son regulares y -de estas que se usan en tierra de Christianos; pero, qué importa? si -en cambio aquella perfecta cadencia de verso lýrico es un dulcíssimo -encanto? Sobre todo aquel arranque: _O el amor está de bodas, ó yo no -entiendo al amor_, le pareció á nuestro sabatino que no havia oro para -pagarle, y él por lo ménos daria alguno, porque se le ofreciesse alguna -cosa parecida, para dar principio á su sermon. No dexó de ofrecérsele -que la tal entradilla: _O el amor está de bodas, ó yo no entiendo al -amor_, parecia un poco mas retozona de lo que á Religiosos conviene, -y que acaso algun bufon del auditorio diria (allá para su coleto): -«Cuerno en el Frayle, y qué respingon que sale! Cierto que perderia -mucho la Iglesia de Dios en que su Paternidad no entendiesse ni de -bodas ni de amor! ántes creo que nada ganará, si entiende mucho S. Rma. -de la materia.» Digo, que todo esto le passó por el pensamiento á Fray -Gerundio, pero lo despreció con una noble libertad de espíritu, por -dos importantíssimas razones. La primera porque, si los Predicadores -huvieran de hacer caso de truhanes y bellacos, ahorcarian el oficio, -pues apénas podrian decir cosa, que no la torciessen y la maliciassen. -La segunda porque, si no dissonó aquel arranque en un Predicador de -profession mucho mas austero y de hábito mucho mas penitente que el -suyo, con la circunstancia de estar cubierto de canas y cargado de años -y empléos en la Religion, mucho ménos dissonaria en él por las razones -contrarias. - -36. Desembarazado tan felizmente de este reparillo y persuadido á -que no era possible abrir el sermon con cláusula mas ayrosa, comenzó -á batallar en su imaginacion con una multitud de cláusulas, que de -tropel se le ofrecieron, todas parecidas á ella, sin saber qual havia -de elegir, porque cada una le parecia la mejor. Asseguró despues á un -confidente, por cuya deposicion lo supimos, (pues sin algo de esto ó -sin que él lo dexasse anotado en alguna parte, como era possible que -llegasse hasta nosotros la noticia de lo que le havia passado por el -pensamiento?) asseguró (vuelvo á decir) á un confidente suyo, que entre -las cláusulas semejantes á la primera del _Epithalamio festivo_, que á -borbotones se le vinieron al pensamiento, las que mas le dieron que -hacer, porque le agradaron mas, fueron las siguientes. - -37. _O hay Sacramento en Campazas, ó no hay en la Iglesia fé._ Esta le -pareció una invencion milagrosa para captar desde luego una suspension -extática. _O Jesu-Christo está allí, ó yo no sé donde estoy._ Tambien -juzgó, que este principio estaba lleno de una exquisita novedad. _O -aquel es cuerpo de Christo, ó no hay en los naypes ley._ Mucho le -agradó este ofrecimiento, porque, sobre ser el mas popular de todos, -aquello de cotejar la existencia de Christo en el Sacramento con la -ley de los naypes, se le figuró una valentía de ingenio jamás oída ni -vista. En esta última tenia razon, y, como no fuesse una blasphemia -heretical, vamos claros que era un pensamiento singularíssimo. _O aquel -no es vino ni es pan, ó soy un borracho yo._ Aún esta cláusula le -agradaba mas que todas, si no fuera por la palabra _borracho_, que le -pareció demasiadamente llana; y, aunque ya se le ofreció, que _ebrio_ -y _beodo_ significaban lo mismo con alguna mayor decencia, pero, sobre -que no ajustaba tan bien el pié del verso, creyó, que en quitando la -palabra _borracho_ se le quitaba á la cláusula toda la gracia. - -38. Finalmente, bien considerado todo, se determinó á dar principio -á su sermon con la cláusula primera: _O hay Sacramento en Campazas, -ó no hay en la Iglesia fé._ Para tomar esta acertada determinacion, -tuvo buenas y legítimas razones; pues, sobre ser aquella cláusula, sin -disputa alguna, la mas suspensiva y la mas emphática de todas, era -tambien la mas verdadera, siendo indubitable que, si en Campazas no -havia Sacramento, supuesta la consagracion, tampoco le habria en la -Iglesia de San Pedro en Roma ni en ninguna de toda la Christiandad, y -allá iba la fé por essos trigos de Dios: fuera de que esta cláusula -le venia de perlas para el assunto, que ya havia resuelto tomar, -conviene á saber, que Campazas era la Patria nativa del Sacramento de -la Eucharistía, lo que, á su modo de entender, estaba concluyentemente -probado; porque llevando, como él llevaba, la opinion, (y es en -realidad la mas probable,) de que el verdadero y legítimo nombre -de Campazas en su primitiva institucion havia sido _Campazos_, -esto es _Campos espaciosos y largos_, _campos muy dilatados_, y -consiguientemente que el lugar de Campazos fué, digámoslo assí, como el -tronco, como el Fundador, ó como el Lugariarcha de la frugífera region -de Cámpos, á la qual dió glorioso y oportuno nombre: -- supuesto todo -esto, discurria nuestro Fray Gerundio con tanta solidez como sutileza, -de esta manera: «La materia remota del Sacramento de la Eucharistía es -el trigo; la patria del trigo es Cámpos; la casa solariega de Cámpos -es Campazas; luego Campazas es el solar y la patria del Santíssimo -Sacramento.» - -39. «Esto por lo que toca á la materia del Sacramento en la especie del -pan; vamos á la misma materia en la especie de vino. _Sic argumentor_: -El vino es materia remota de la Eucharistía; el vino nace en las -viñas, las viñas en los campos, los campos en Campazas; _ergo_, etc. -Para la exornacion no me sobra otra cosa que materiales tomados de la -Escritura, de los Padres, de los Expositores, de los Autores profanos; -y, si me resuelvo á valerme de la fábula, tambien de los Mythológicos. -Todo quanto se dice de los campos y de todo lo que pertenece á ellos, -especialmente de trigos, viñas y vino, viene clavado á mi assunto. -Passan de ciento los textos de la Escritura que hablan de campos, y, -solo con leer á Gislerio en la exposicion de qualquiera capítulo de los -Cantares, encontraré un carro de autoridades para llenar el sermon de -latin, todo perteneciente á viñas, trigos y campos, y para cargar las -márgenes de tantas citas, que apénas quepan en ellas, de manera que -solo con verlas me tengan por el hombre mas leído y mas sabio que ha -nacido de mugeres. De los Autores profanos, no hay mas que abrir las -Geórgicas de Virgilio y algunas de sus Eglogas, que en ellas hallaré -versos á pasto y todos muy al intento, con que podré aturrullar á mi -mismo Preceptor el Dómine Zancas-Largas; y en fin, si quiero amenizar -la funcion con la erudicion florida de las fábulas, (que á esso todavía -no me he determinado,) ahí están los prodigios que se cuentan de Céres, -Baco, Flora, Pomona, y, por fin y postre, toda la Cornucopia de la -divina Amalthéa; pues todas estas Deidades son de la jurisdiccion y -Adelantamiento de la provincia de Cámpos, que me darán barro á mano no -solo para competir la amenidad de mi grande amigo Fray Blas, sino casi -casi para apostárselas al soberano Autor del pasmoso _Florilegio_.» - -40. Ni mas ni ménos como lo ideó Fray Gerundio, assí dispuso su sermon, -y, estudiado que le huvo, llegándose el dia de predicarle, montó en un -macho de Noria, tuerto y algo perezoso, que le embió su Padre, y partió -á Campazas, donde sucedió lo que dirá el capítulo siguiente. - - - - -CAPITULO III. - -Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente. - - -1. Havia corrido por toda aquella comarca la noticia de que nuestro -Fray Gerundio baxaba á predicar en la funcion del Sacramento en la -célebre fiesta de Campazas, ya porque Anton Zotes como Mayordomo havia -convidado á todos los amigos que tenia en los lugares á la redonda, que -no eran pocos, assí de labradores como de Clérigos y Frayles, ya porque -el mismo Fray Gerundio no se havia descuidado en echar tambien la voz -entre sus muchos conocidos y apassionados, siendo tentacion tan comun -en todo Predicador principiante, que tal vez cunde hasta en los mas -adultos y provectos, dexarse caer al descuído con cuidado, ya en las -conversaciones, ya en las cartas, el dia ó los dias que predican, lo -que algunos maliciosos atribuyen á demasiada satisfaccion ó vanidad, y, -á mi pobre juicio, no es mas que un poco de ligereza mezclada con una -buena dósis de bobería. - -2. Amen de esso, la fiesta de Campazas era tan famosa en toda aquella -tierra por los novillos y por el Auto-sacramental, que, sin que nadie -convidasse y aunque fuesse el Predicador el mayor zote del mundo, -siempre concurria á ella innumerable gentío, no solo despoblándose -los lugares del contorno, sino que rara vez se dexaba de ver en ella -mucha gente ociosa y alegre de Leon, de la Bañeza y Astorga; pero, -añadiéndose en este año la fama del Predicador y el convite de Anton -Zotes, convienen todos los Autores de quienes nos hemos valido para -recoger las noticias mas puntuales, que componen el cuerpo de esta -verídica Historia, que fué en él extraordinario el concurso. - -3. Danse por supuestas las demonstraciones de alegría y de ternura, -con que fué recivido nuestro Fray Gerundio de su Padre el Tio Anton, -de su Madre la buena de la Catanla, y de su Padrino el Licenciado -Quixano. Esto mas es para considerado con un casto silencio, que para -explicado con la pluma; pues, aunque fuesse de águila, de buitre ó de -abutarda, nunca podria remontar el buelo hasta la cumbre de tan alta -esphera; quanto mas la nuestra, que no puede seguir el tardo movimiento -del mas pesado avestruz! Baste decir que apénas se desmontó del macho -zancarron, (assí le llamaba el Director de la noria,) quando la Tia -Catanla le dió mil tiernos abrazos y otros tantos maternales ósculos, -dexándole bien rociadas las barbas de lágrimas y mocos. Iba á limpiarse -estos y aquellas, pero no le dieron lugar las rociaduras semejantes -que se siguieron; porque, como era la primera vez que se dexaba ver en -el lugar despues de Frayle, no solo concurrieron á verle, abrazarle y -besarle todas las Tias del barrio, unas con la licencia de viejas, y -otras con la de Parientas, sino que apénas quedaron dos en el lugar de -Campazas, que no hiciessen lo mismo; y aún essas únicas dos es fama que -lo dexaron, una porque estaba en la cama con cámaras y pujos, y otra -porque dos dias ántes havia saltado de su corral al de la Tia Catanla -una gallina y no havia parecido, de lo qual estaba hecha ella una furia -contra la buena de la Rebollo, que nada sabia de esso, y aún se decia -que la dueña de la gallina queria acudir á Leon á sacar una descomunion -ó una _Pollina_ á mata-candelas, (assí llamaba ella la Excomunicacion -y la Paulina,) contra la encubridora de su ave. Por lo demas, hombres, -mugeres, viejos y mozos, todos acudieron á casa del Tio Anton Zotes -á ver al _Flayrecico_ y á dar la enhorabuena á sus Padres de que -tuviessen el gusto de verle en su casa y ya tan aprovechado. Ello es -assí, que consta de documentos y papeles antiguos de aquel tiempo, que -se gastaron en aquella tarde quatro cántaras de vino, ocho quesos, y -diez y seis ogazas y media en agassajar á los que concurrieron á casa -del Tio Anton; de donde podrá inferir el prudente y discreto Lector -los muchos que serian, y lo bien quistos que estaban en todo el pueblo -Anton Zotes y su saníssima muger. - -4. Faltaban tres dias para la funcion, en los quales fueron llegando -aquellos convidados especiales, que eran mas estrechos amigos de la -casa de los Zotes, donde estaban prevenidas no ménos que veinte camas -para los huéspedes, quatro para los de mayor autoridad y respeto en las -cámaras altas de la casa, y las demas se acomodaron en una panera, que -á este fin se desocupó y se barrió, colgando las paredes con mantas de -mulas y cavallerías de la labranza, assí de las que havia en casa, como -de otras que se pidieron prestadas, quedando la pieza, á juicio de la -mayor parte del lugar, tan ostentosa que se podia hospedar en ella un -Obispo. - -5. El primero que llegó fué un primo del Tio Anton, y consiguientemente -Tio segundo de nuestro Fray Gerundio, que havia sido Colegial mayor -y era actualmente Magistral[6] de la Santa Iglesia de Leon, hombre -ya hecho, sabio, agudo, discreto, muy leído, gran Theólogo é insigne -Predicador, en fin, de prendas tan sobresalientes que ya havia sido -consultado en tercer lugar para un Obispado. Este traía de camarada á -otro Canónigo de su misma Iglesia, de estos que se llaman _Canónigos de -cuello ancho_[7] y, por otro nombre, _de capa y espada_, jovencito aún -y en la flor de sus años, pues no passaba de los veinte y cinco, pero -muy despejado, muy alegre, naturalmente chistoso y decidor, Poeta mas -que decente, que decia de repente con bastante gracia, con no poca sal, -y por lo comun sin sacar sangre, (cosa muy dificultosa, y por lo mismo -bien rara en los que tienen esta habilidad y hacen profession de ella,) -por cuyas buenas partidas estaba muy prendado de él el Señor Magistral. - -6. Como unas dos horas despues se apeó un Labrador,[8] pariente -tambien del Tio Anton, que vivia en un lugar distante quatro leguas -de Campazas. Era Familiar del Santo Oficio y, aunque hombre de -explicacion cerril y apatanada, tenia una razon natural bien puesta, -y discurria con acierto en aquellas materias que se proporcionaban á -su capacidad. En el camino se le havia incorporado un Donado de cierta -Religion,[9] que, haviendo sido tres veces casado y cinco años viudo, -por fin y postre cansado del mundo se entró á servir en un Convento, -donde pretendió para Lego, pero no le quisieron dar el hábito, porque, -aunque hombre muy forzudo y servicial, era extraordinariamente zafio -y allende de esso locuaz y mas que medianamente bebedor, no de manera -que se privasse _in totum_, pero se quedaba á unos medios pelos que -olian á chamusquina, y entónces con especialidad hablaba por todas las -coyunturas y en todas las materias que se ofrecian, porque sabia leer -y havia leído la _Historia de los doze Pares de Francia_, á _Guzman -de Alfarache_, _la Pícara Justina_ y quantos romanzes de ciegos se -cantaban de nuevo en los mercados, gustando sobre todo de leer gazetas, -aunque maldita la palabra entendia de ellas; con que era el Donado un -hombre muy divertido y, en fin, pieza de Rey. - -7. Mucho se alegró nuestro Fray Gerundio, quando se halló en compañía -de todos estos huéspedes, pero especialmente de su Tio el Magistral, -quien, como hombre entendido y de la facultad, le pareció que havia -de hacer justicia á su sermon, del qual estaba tan satisfecho, que se -persuadia con el mayor candor del mundo á que en su vida habria oído ni -leído otro semejante; y ya daba por hecho que, en oyéndole, se havia de -enamorar tanto el Tio de los talentos del sobrino, que, quando fuesse -Obispo, le havia de llevar consigo y le havia de hacer su Confessor, -no pareciéndole tampoco impossible, que con el tiempo su Tio el Obispo -(pues ya le consideraba como tal,) le grangeasse por ahí, aunque no -fuesse mas que un Obispadillo en Indias. Todos estos pensamientos le -passaron por la imaginacion, lisongeándole infinito y llenándole de un -inexplicable gozo. - -8. Pero, quien podrá declarar dignamente con palabras el que se apoderó -de su corazon, quando, contra toda su esperanza y sin que siquiera -se le huviesse ofrecido tal cosa al pensamiento, vió apearse en el -corral de la casa á su íntimo amigo el Predicador Fray Blas, acompañado -de un Religioso de otra Religion, que él no conoció, pero todas las -señas eran de ser hombre muy reverendo, porque trahia anteojos con -cerquillo de plata, bequoquin de seda, sombrero fino con cordon y -dos borlas de lo mismo, quitasol, baston de caña con puño de china, -y venia montado en una bizarra mula con su gualdrapa muy cumplida de -paño negro con grandes fluecos y caireles, sirviéndole de mozo de -espuela uno muy gallardo, asaz bien apuesto y con toda la gala de los -majos y petimetres del oficio, zapatillas blancas, medias del mismo -color, calzon de ante, una gran faja de seda encarnada á la cintura, -armador de cotonía, capotillo de paño fino de Segovia de color amusgo, -redecilla verde con su borla de color de rosa, que colgaba hasta mas -abaxo de la ñuca; la cinta que la ceñia y apretaba, de color de nácar; -sombrero chambergo rodeado de una cinta de plata color de fuego, con su -roseton ó lazo á la parte posterior, que remataba en la copa. Todo esto -lo observó Fray Gerundio muy bien observado, y todo le hizo imaginar, -que aquel Religioso era por lo ménos Cathedrático de la Universidad de -Salamanca ó de Alcalá, quando no fuesse quizá algun Padre Difinidor ó -Presentado. - -9. No se engañó mucho, porque á lo ménos era Vicario de unas Monjas[10] -que estaban junto á Jacarilla, y ántes de esso havia cuidado seis años -de una granja, en cuya administracion no se havia perdido; porque él -mismo confessaba ingenuamente, quando se ofrecia la ocasion, que le -havia valido por lo ménos tanto como á la Casa, porque havia sacado un -decente bolsillo, que sufria ancas para socorrer á quatro parientes -pobres, para servir á dos amigos, y para subvenir á sus necessidades -religiosas, aunque la vida fuesse un poco mas larga que lo ordinario. -Como quiera, quando Fray Gerundio vió á su amiguíssimo Fray Blas, -pensó perder los sentidos de puro contentamiento, y, despues de haver -hecho los primeros cumplidos al Rmo. Padre Vicario, como lo pedia la -urbanidad, dió muchos abrazos á Fray Blas, y supo de él como, haviendo -tenido noticia en Jacarilla del sermon que le havian echado en su -lugar, hizo ánimo de no volver al Convento hasta que se le huviesse -oído predicar, logrando con esta ocasion ver la fiesta de Campazas y -passar en su compañía quatro dias alegres, con toda libertad y sin el -molesto acecho y murmuracion de los Frayles. - -10. Díxole, que para sacar la licencia del Prelado, sin que ni él -ni los Frayles reparassen en que estaba tanto tiempo fuera del -Convento, le havia escrito una carta atestada de mentiras, suponiendo -que havia caído gravemente enferma una viuda rica, sin hijos ni -herederos forzosos, que le havia pedido con grandes instancias que la -confessasse y la assistiesse hasta entregar el alma á Dios, dándole á -entender que no lo perderia él ni su Comunidad, porque podia disponer -libremente de sus bienes, como nuestro Señor la inspirasse; que, no -obstante esso, él se havia resistido, por quanto la enfermedad tenia -traza de ir muy larga, aunque decia el Barbero del lugar, hombre muy -inteligente, que sin milagro no podia escapar de ella; que la misma -viuda le havia obligado á que escriviesse á Su Paternidad, esperando -que no la negaria este consuelo, y que assí lo hacia con la mayor -indiferencia, aguardando su determinacion, porque todo su gusto -seria obedecerle, bien que, si huviesse de consultar su inclinacion, -ya estaria en el Convento; porque, sobre la penalidad y trabajo de -assistir continuamente á una enferma, passando malos dias y peores -noches, siempre le havian parecido mal los Frayles que estaban mucho -tiempo fuera de la campana del Convento, á que se añadia que, siendo él -Predicador mayor de la Casa, no era razon que cargassen otros con los -sermones que por su oficio le tocaban á él. - -11. «Esta fué, amigo Fray Gerundio, (añadió el Predicador,) la -cartica que le espeté, que, aunque yo lo diga, no iba urdida del peor -estambre. Ya conoces la poca malicia del buen hombre, y tambien su -lado flaco; en amagándole en algo para el Convento ó para su peculio, -no puede resistirse, y dará licencia á un súbdito para que se case, -con tal que lo haga sin pecar... el santo varon tragó el anzuelo, y -me respondió sin perder tiempo, alabando mucho mi zelo, mi obediencia -y mi religiosidad, pero mandándome en virtud de santa obediencia y en -remission de mis pecados, que assistiesse á la enferma hasta que á vida -ó á muerte saliesse de aquel peligro, aunque la enfermedad durasse un -año, encargándome que procurasse fomentarla la devocion á la Orden y -que no dexasse de exagerarla las particulares necessidades de aquel -Convento; pero me prevenia, que esto fuesse con prudencia y quando se -ofreciesse buena coyuntura: por lo demas concluía, que los sermones no -me diessen cuidado, pues corria del suyo el encargarlos, fuera de que, -teniéndote á tí, no necessitaba de otro, pues, aunque todavía estabas -un poco verde, esto no desdecia de tus años, y por otra parte era -prodigiosa tu facilidad.» - -12. -- «Vamos claros, dixo Fray Gerundio, que el enredo está de mano -maestra; y quanto tiempo ha de durar la enfermedad de la viuda?» -- -«Lo que duraren las fiestas de los lugares á la redonda, respondió -Fray Blas; porque ninguna pienso perder.» -- «Y qué diablos ha de -decir Vm. despues? le preguntó Fray Gerundio, quando se vea, que -no hay tal herencia ni calabaza». -- «En esso te paras, majadero? -respondió Fray Blas. Hay mas que decir que, haviendo hecho la enferma -su testamento cerrado, en que dexaba al Convento por su universal -heredero, despues de algunos legados de corta cantidad á algunos -parientes pobres, estando ya con la uncion, hizo una promessa y cobró -la salud milagrosamente?» -- «Pero, si se averigua, replicó Fray -Gerundio, que no huvo tal viuda ni tal enferma de mis pecados, y que -todo fué un puro embuste de Vm., para pretextar con esse piadoso -sobreescrito la tuna y el bisboleo?» -- «Calla, simple, respondió Fray -Blas, como se ha de averiguar, no haviendo otra correspondencia en el -Convento con Jacarilla que la que yo tengo? fuera de que, aunque por -alguna casualidad llegue á saberse, _quid inde_? Dirán, que fué una -de las trampillas que están muy en uso. Mira, Gerundio, los Frayles -y las mozas de servicio nunca salen de casa sino con sobreescritos -devotos: estas siempre piden licencia para ir á rezar, y aquellos, -quando quieren ir á tunar ó desenfraylar, como ellos dicen, alegan -por lo comun, ó el sermon que les echaron y ellos pretendieron, ó el -que en la realidad no hay, ó las dissensiones de los parientes, ó el -testamento y la enfermedad del Padre; y á la sombra de tan piadosos -pretextos, passan un par de meses de vita-bona. Decir, que un Frayle ha -de pedir licencia derecha y claramente para ir á divertirse quatro dias -en casa de un amigo, esto es cuento: tal qual tonto lo suele hacer por -acreditarse de sincero, pero regularmente llevan calabazas,[11] porque -los Prelados se revisten del zelo de la observancia y, miéntras no los -cohonestan la salida, dicen que la pierna en la cama, la moza con la -rueca, y el Frayle en la celda.» - -13. -- «Pero, á proposito de Frayle, interrumpió Fray Gerundio, quien -es esse Rmo. que viene con Usted? porque parece personage.» -- «Y es -lo que parece, respondió Fray Blas; porque, aunque ahora es Vicario de -unas Monjas y ántes fué Grangero, siguió la carrera de los estudios -con mucha honra; y, aburrido de que huviessen graduado ántes á otro -condiscípulo suyo por empeños, se aplicó á este rumbo, de lo que no -está arrepentido; porque, aunque no parece de tanta honra, es sin -duda de mucho mayor provecho. Hizo mucho doblon en la Granja; despues -pretendió esta Vicaría, que le dieron sin dificultad: las Madres le -regalan como á cuerpo de Rey, y él lo passa como un Pontífice. Es muy -amigo mio, desde que me oyó predicar en Cevico de la Torre; no sé por -qué casualidad vino á oírme el sermon de Santa Orosia: llevóme á su -Vicariato, donde me detuvo ocho dias, tratándome como á un Patriarcha: -temporadilla mejor no espero passarla en mi vida. Comiamos en el -locutorio por la parte de afuera, y comian al mismo tiempo que nosotros -quatro Mongitas por la parte de adentro, y á fé que no eran de las mas -viejas del Convento, porque estas se excusaban por sus achaques, ó, -por mejor decir, nosotros las excusábamos á ellas: durante la mesa -havia brindis, havia finecitas de parte á parte, havia tambien unas -coplillas, y, en levantándose los manteles, venian las ancianas y las -graves de la Comunidad á darnos conversacion; despues se retiraban -estas y nos dexaban con la gente moza: comenzaba la bulla y la chacota; -cantaban, representaban, y tal qual vez, ellas de la parte de allá y -nosotros de la de acá, bailábamos una jotita honesta ó un fandanguillo -religioso. Mira tú, si passaria buenos dias. En fin, como hize ánimo -de venirte á oír, en fé de nuestra amistad y de la confianza que tengo -con tus Padres, convidé á el Padre Vicario á que se viniesse conmigo, -ponderándole la fiesta de Campazas, diciéndole mil cosas de tí, y -assegurándole que seria muy bien recivido.» - -14. -- «Y como que lo será! le interrumpió Fray Gerundio; ántes este -es un nuevo beneficio, de que me confiesso deudor á la fineza de Vm.; -porque, sobre las prendas que me pondera del Padre Vicario, de esta -hecha entablo conocimiento con él; y cátate ya el camino abierto para -irme á holgar quatro dias alegres, quando se ofrezca ocasion, con -aquellas señoras Monjas.» - -15. Con esto se entraron en la sala, donde ya estaba el Padre Vicario, -despues de haverse quitado los ajuares de camino, en compañía del -Magistral, de los demas huéspedes, de Anton Zotes y de la Tia Catanla, -que le recivieron con el mayor cariño, el qual creció mucho mas, quando -su hijo y el Predicador mayor los informaron en secreto de quien era. -Finalmente, fueron concurriendo poco á poco todos los convidados, con -algunos mas que no lo havian sido; y en los dos dias que faltaban hasta -el de la fiesta, parece que no debió de suceder cosa que de contar -sea, porque los Autores casi todos lo passan en silencio. Solo uno -de ellos apunta, (aunque muy de passo,) que Fray Gerundio, despues -de haver hecho su cumplido á los que iban llegando, se retiraba á -repassar su sermon unas veces á un desvan, otras al campo, y, porque -ni aún en este le dexaba libertad la multitud de forasteros que -acudian de toda la comarca, finalmente se vió precisado á encerrarse -en la bodega para decorar su cartapacio. El mismo Autor da á entender -tambien en general, que en aquellos dias passaron cosas preciosas -con el Donado, á quien luego conoció el humor Don Basilio, (assí se -llamaba el Canónigo mozo,) y haciéndose muy amigo de él, poniéndose en -todo de parte de sus necedades, con grandíssima gracia y con no menor -socarronería, fomentaba sus simplezas, de manera que sucedieron lances -extraordinariamente sazonados; pero, como el referido Autor no los -especifica, y nosotros en materia de verdad somos tan escrupulosos, -aunque sospechamos los que pudieron ser, no nos atrevemos á referirlos, -porque es infedelidad irremissible en un historiador adelantarse á -vender las sospechas por noticias. - -16. Llegado que huvo el dia deseado de la fiesta y la hora de la -funcion, vinieron á sacar de casa á Fray Gerundio su Padre como -Mayordomo de aquel año, un Tio suyo que lo havia sido el antecedente, -ambos con sus varas de la Cofradía del Santíssimo, dadas de almazarron -y de almagre, que no havia mas que ver, los dos Alcaldes y los dos -Regidores del lugar, con su Fiel de fechos y con su Alguacil detras, -en el sitio que les correspondia, añadiéndose de comitiva voluntaria -y para mayor cortejo muchos Clérigos circunvecinos y una multitud -de Frayles aventureros de diferentes Religiones, que se hallaban en -aquellas cercanías y no quisieron perder la comedia ni los novillos. -Precedíalos á todos el tamboril y la danza, compuesta de ocho mozos -de los mas jaquetones y alentados de Campazas, todos con sus coronas -ó caronas arrasuradas sobre el craneo ó plan de la cabeza; esta -descubierta y las melenas tendidas; jaquetillas valencianas de lienzo -pintado, con dragona de cintas de diferentes colores; su banda de -tafetan prendida de hombro á hombro y colgando á las espaldas en forma -de media luna; un pañuelo de seda al pescuezo, retorcido por delante -como cola de caballo y prendido en punta por detras como hácia la -mitad de la espalda; camisolas de lienzo casero, mas almidonadas que -planchadas, y tan tiesas que se tenian por sí mismas en qualquiera -parte; calzones de la misma tela que la jaquetilla; y en la pretina, -por el lado derecho, colgado un pañuelo de beatilla con mucha gracia; -las boca-piernas de los calzones holgadas y anchas, guarnecidas de -una especie de cintillo ó cordon de cascabeles, medias de muger todas -encarnadas, zapatillas blancas con lazos de hiladillo negro, y en todo -caso todos ceñidos con sus corbatas, para meter los palos del paloteado -en el mismo sitio, y ni mas ni ménos como los arrieros llevan el palo -en el cinto. - -17. Ya estaban Fray Blas y Fray Gerundio á la puerta de la casa, -esperando el acompañamiento; porque á Fray Blas le pareció atencion -precisa en su amistad y en la hermandad de profession, acompañar á Fray -Gerundio; y no solo le dió por todo aquel dia la mano derecha, sino que -le fué sirviendo de Fray-Juan hasta dexarle en el púlpito, y aún se -huviera sentado en la escalera, á no haverlo embarazado Anton Zotes, -que le obligó á sentarse en el banco de la Cofradía entre los dos -Mayordomos. - -18. Salió pues de casa nuestro Fray Gerundio, mas resplandeciente que -el sol, mas risueño que la alva, mas brillante que la aurora. Havíase -(claro está,) afeitado aquel mismo dia con la mayor prolixidad, -encargando mucho al barbero que se esmerasse en la operacion, pues no -le valdria ménos que un real de plata; y con efecto le dexó el Maestro -tan lampiño y con el rostro tan liso, que parecia bruñido; sobre todo -en el cerquillo aplicó el mayor esmero: el plano no parecia sino un -quadrilongo de papel fino de Génova, alisado con diente de elephante; -la horla, un flueco de seda negra cercenada por las puntas con la mayor -igualdad, sin que ni un solo cabello se adelantasse á descomponer -la linea; el copete elevado como dos dedos y medio, con maravillosa -proporcion al fondo del cerquillo, que formaba la circunferencia; todo -el campo del cogote, que corria desde el extremo del cerquillo por -la parte posterior hasta la entrada del tozuelo, rasurado tambien á -medio rape, para que, negreando un poco el fondo, sobresaliesse mas -lo restante de la rasura. Havia estrenado aquel dia un hábito nuevo, -que su buena Madre le tenia prevenido, y una hermana suya, moza ya -casadera, se havia esmerado en doblarle, plegarle y aún aplancharle, -passando la plancha no mas que por los pliegues y doblezes, con tanto -primor y delicadeza, que al desdoblarle se dexaban ver todos ellos -distribuídos con graciosa proporcion y symetría: particularmente los -pliegues del escapulario hacian una labor que encantaba; y, como la -tela de la capa y de la capilla era flamante á manera de estameña -aprensada, hacia unos visos que deslumbraban la vista. Calzóse (ya se -ve,) unos zapatos muy ajustados, hechos á toda costa, en quanto lo -permitia la hechura que se usaba en la Religion; pero en todo caso -havia encargado al maestro, que las puntadas fuessen iguales y muy -menudas, y que el hilo no estuviesse muy cargado de cerote, para que -lo blanco de ellas sobresaliesse mas. La noche ántes le havia regalado -el Padre Vicario con dos solidéos de seda, de los que fabricaban sus -Monjas con exquisito arte y chulada, cuyo centro era una borlita muy -chusca, elevada con la debida proporcion; y Fray Gerundio estrenó -uno de ellos aquel dia, assí para mostrar la estimacion que hacia -del regalo, como por ser un adorno tan preciso como precioso para su -Pontifical. No se olvidó, ni podia olvidarse de echarse en una manga -un pañuelo de seda de dos caras y de vara muy cumplida, siendo una faz -de color de rosa y la otra de color de perla; y en la otra manga metió -segundo pañuelo de Cambray muy fino, con sus quatro borlas de seda -blanca á las quatro puntas, teniendo por cierto, que qualquiera de los -dos pañuelos, que se le huviesse olvidado, seria bastante, para que el -sermon no pareciesse la mitad de lo que era. - -19. Dudó por algun tiempo si llevaria anteojos, cosa que le parecia -á él daba infinita autoridad al Predicador y añadia gran peso y una -maravillosa eficacia á lo que decia; pensamiento que le tuvo tan -inquieto la noche precedente, en que no fué possible pegar los ojos, -que, no pudiendo echarle de sí, dispertó á su amigo Fray Blas (porque -dormian juntos en una cama) y le consultó esta duda. Pero Fray Blas, -que por aquella vez tuvo mas juicio de el que acostumbraba, se rió -mucho de su ofrecimiento, diciéndole que los anteojos en un mozo, aún -quando tuviesse alguna necessidad de ellos, (lo que rara vez sucedia,) -era la cosa mas ridícula del mundo, y que assí los hombres de juicio, -como los bellacos, hacian gran burla de aquella afectacion, bastando -ver á un rapaz muy armado de sus gafas para que todos le tuviessen -por mozo de poco seso. «Aún en los anteojos habituales de los viejos, -añadió Fray Blas, son muy pocos los que creen, porque son raríssimos -los que los necessitan á pasto; y mas desde que se ha observado, que -en las Religiones regularmente se echan esta gala aquellos sugetos de -media braga, que estuvieron consultados para perpetuo choro ó cosa -equivalente, y despues ó por empeños ó por paysanage, ó en fin porque -los hallaron con una arrastrada medianía, los destinaron á una de las -dos carreras de púlpito ó de cáthedra, cumpliendo con ellas entre si -basta ó no basta, y á sal aquí traidor. Estos son, por lo comun, los -mayores y los mas perdurables anteojistas, vanamente persuadidos á -que pueden suplir con los accidentes lo que les falta de substancia, -y pretendiendo persuadir á otros que su continua aplicacion á los -libros los quebrantó la vista. Pocos hombres hay de los verdaderamente -sabios y aplicados que usen de este mueble, sino quando realmente le -han de menester, que es para escrivir y para leer; y assí, amigo Fray -Gerundio, déxate de locuras y déxame dormir.» - -20. Con esto no volvió Fray Gerundio á pensar mas en antojeras y, -escusando este dixe, salió de casa para la Iglesia con todo el tren -que llevamos referido: llevaba tras de sí los ojos de todos quantos le -miraban; porque iba con el cuerpo derecho, la cabeza erguida, el passo -grave, los ojos apacibles, dulces y risueños, contoneándose un poco, -haciendo unas magestuosas y moderadas inclinaciones con la cabeza á uno -y á otro lado, para corresponder á los que le saludaban con el sombrero -ó con la montera, y no descuidándose de sacar de quando en quando ya -el pañuelo blanco para limpiarse el sudor que no tenia, ya el de color -para sonarse las narizes, que estaban muy enjutas. Apénas llegó á la -Iglesia, hizo una breve oracion y se entró en la sacristía, quando se -dió principio á la missa, que cantó el Licenciado Quixano, sirviéndole -de Diácono y de Subdiácono dos Curas párrochos de la vecindad. - -21. El Choro lo llevaban tres Sacristanes de las mismas cercanías, -porque el de Campazas servia en el Presbiterio el incensario y cuidaba -del facistol; los quales Sacristanes en punto de tono gregoriano -eran los que hacian raya por toda aquella tierra, sirviendo de bajo -el Carretero del lugar, que tenia una voz asochantrada, y de tiple -un muchacho de doze años, á quien _ex professo_ havian capado para -acomodarle en la música de Santiago de Valladolid. No havia órgano, -pero este le suplian con muchas ventajas dos gaitas gallegas, que -de propósito havia hecho venir de la Maragatería el Mayordomo, y -las tocaban dos Maragatos rollizos, tan diestros en el arte que los -llamaban para todas las fiestas recias de S. Roman, Foncebadon y el -Rabanal, de donde se extendió la fama hasta el mismo Páramo, con ser -assí que hay mas de ocho leguas de camino; y Anton Zotes, á quien -llegaron estas noticias por haverlas oído casualmente en la puente -Vizana á un criado del maragato Andrés Crespo al tiempo que cargaba -la recua, al instante envió á llamar á los dos famosos gaiteros, -ofreciéndoles veinte reales á cada uno trahidos y llevados, comidos y -bebidos; y, como era esta la primera vez que se havia oído semejante -invencion en las missas de aquella tierra, no se puede ponderar el -golpe que dió á todos la novedad, y mas quando oyeron por sus mismos -oídos, que los dos músicos de bragas anchas, assí en el _Gloria_ como -en el _Credo_, seguian el tono gregoriano con tanta puntualidad, que no -havia mas que pedir. Celebróse infinito el buen gusto de Anton Zotes, -y es tradicion de padres á hijos, que desde entónces quedó establecido -en el Páramo el uso de las gaitas gallegas en toda missa de incienso, -y que de aquí nace el llamarlas en algunos lugares _el órgano de los -Zotes_, etymología que, á nuestro modo de entender, no carece de mucha -probabilidad. - -22. Enfin llegó la hora del punto tan deseado, de subir al púlpito -nuestro Fray Gerundio. Dexamos á la prudente consideracion del pio -y discreto lector figurarse allá para consigo, con qué bizarría y -desembarazo saldria de la sacristía, precedido de quatro cofrades con -sus cabos de blandones, porque el mayor no llegaria á quarta y media; -de los dos Mayordomos con la insignia de sus varas; de quatro Clérigos -con sobrepellices y con su amigo Fray Blas, que, como diximos, quiso -hacer aquel dia los honores de Fray Juan, hasta dexarle en el púlpito; -con qué magestad subiria las gradas del Presbyterio, en cuyo número -están divididos los Autores, porque unos dicen que eran diez, otros -doce, y no falta alguno que se adelanta á assegurar que llegaban á -catorce, aunque todos convienen en que hay muchos Campanarios que -no tienen tantas; con qué autoridad reciviria la bendicion de su -Padrino el Licenciado Quixano, de quien es pública voz y fama, que -se enterneció un si es no es al tiempo de dársela; con qué despejo y -gravedad caminaria hácia el púlpito, haciendo inclinaciones con la -cabeza hácia todos lados, pero con especialidad hácia donde estaba el -banco de la Justicia y Regimiento, y el de la Cofradía; y finalmente, -con qué soberanía se presentaria en el púlpito, haciéndose primero -cargo del auditorio, con reposado desden, y despues hincándose de -rodillas. - -23. Assí le dexaremos por ahora, miéntras se divierte la narracion y la -pluma á dar alguna noticia del theatro, para que camine mas holgada la -comprehension en la inteligencia del assunto. - -24. Era la Iglesia de tres naves, aunque tan reducidas que, quando -entró en ella el Canónigo Don Basilio, dixo que bastaria llamarla de -tres botes: el Presbyterio y la capilla mayor, en missas de tres en -ringle, no sufrian mas ancas que los Ministros precisos del altar, -tanto que el facistol para cantar la Epístola y el Evangelio, era -menester colocarle fuera de su jurisdiccion. La nave principal era -tan estrecha que, quando concurrian la Justicia y Regimiento en un -banco, y alguna Cofradía en el banco opuesto, era obligacion precisa -del Sacristan dar á besar la paz[12] á un mismo tiempo á la Justicia -y á la Cofradía, lo que executaba fácilmente, yendo por medio de la -nave y llevando una paz en la mano derecha, y otra en la izquierda, -pues solo con abrir los brazos, y no muy extendidos, alcanzaba á uno y -á otro banco, de manera que á un mismo tiempo y en un mismo punto la -iban besando por su órden los que estaban sentados en entrambas bandas: -verdad es que lo que á las naves las faltaba de anchas, lo suplia -ventajosamente lo que las sobraba de largas, por lo que diria yo, con -la licencia del Señor Don Basilio, que la Iglesia era de tres Gabarras -Argelinas, ó de tres Galeras Turcas. A los piés de ella estaba el choro -alto, sin mas balustrado que un madero tosco y en bruto, que atravesaba -de arco á arco, con algunos palos á trechos, á modo de estacada, para -evitar que algun muchacho travieso se cayesse en la Iglesia y se -rompiesse la cabeza, que era el mayor daño que le podia suceder, porque -la elevacion era de pocas varas. - -25. Como quiera que el Templo fuesse, ancho ó estrecho, largo ó breve, -esso no era de cuenta de nuestro Predicador, porque ni á él le tocaba -hacerle mas capaz, ni la estrechez de la Iglesia podia perjudicar un -punto la magnificencia del sermon, siendo ya cosa acreditada repetidas -veces por la misma experiencia, que en la Iglesia mas sumptuosa de la -Christiandad se puede predicar un sermon malo, y en una desdichada -ermita ó humilladero rural se puede predicar un excelente sermon. Lo -que hace á nuestro intento y á la immortal gloria de nuestro Fray -Gerundio, es que la Iglesia de Campazas, tal qual Dios se la deparó, -estaba toda de bote en bote y que, aunque cayesse (por comparacion) de -las mismas nubes un alfiler, lo que es al pavimento no podia llegar, -porque ó se quedaria en el tejado de la misma Iglesia, como es lo mas -natural, ó, caso de meterse por alguna rendija, boqueron ó gotera, -tropezaria en las cabezas del auditorio, y allí ó en el vestido pararia -sin duda, hasta que la Iglesia se fuesse desocupando. - -26. Pero ya es tiempo de que volvamos á nuestro Fray Gerundio, que -le tenemos incomodado y puesto de rodillas por mas tiempo del que -se acostumbra, no sin grande impaciencia suya por tanta detencion, -especialmente quando estaba reventando, assí por salir de su cuidado -como por desplegar las velas del discurso, navegando viento en popa por -el mar de su mayor lucimiento. - -27. Levantóse pues con bizarríssimo denuedo, volvió á hacerse -cargo de todo el auditorio con grave y magestuoso despejo, tremoló -successivamente sus dos pañuelos, primero el de color, con que se sonó -en seco, y despues el blanco, que passó por la cara _ad pompam et -ostentationem_; entonó su _Alabado_ con voz gutural y hueca; persignóse -espurriendo bien la mano derecha y teniendo con la izquierda la parte -anterior de lo que se llama muceta en la capilla; propuso el texto -sumisa, pero sonoramente, y dió principio á su sermon de esta manera. -Pero, salvo el mejor y mas acertado parecer de nuestros lectores, á -nosotros nos parecia mas conveniente hacer capítulo aparte, porque el -presente harto será que no sea ya muy prolixo. - - - - -CAPITULO IV. - -Expónense á la admiracion algunas cláusulas del Sermon de Fray Gerundio. - - -1. Duró por mucho tiempo en nuestra indecision la grave duda de si -copiaríamos á la letra todo el sermon de nuestro famoso Predicador, -ó nos contentaríamos con escoger algunas cláusulas entre aquellas, -que á nuestra limitada comprehension se representaban como las mas -sobresalientes, para que el discreto lector por la parte viniesse en -cabal conocimiento del todo; no de otra manera que una sola uña bien -dibujada en el lienzo da á conocer la magestuosa ferocidad del Monarcha -coronado de la selva, y una sola linea, que corrió al desgaire por el -campo de la tabla, hace presente á los ojos penetrantes la diestra -mano, que dió milagroso impulso á la delicadeza del pincel. - -2. Por una parte nos hacia lastimosa compassion, y aún en cierto modo -nos parecia especie de usurpacion injusta y hurto literario, defraudar -al público aún de la mas mínima palabra que se huviesse desprendido -de la boca de nuestro divino Orador, siendo cierto que hasta las que -se salian de ella á escusas de su advertencia merecian engastarse en -diamantes, para que compitiesse su duracion con la permanencia de los -siglos. Por otra se nos representaba que, como no todos los lectores -son tan inteligentes, ni tan pacíficos, ni de tan buena condicion -como nosotros los quisiéramos, qué sabíamos si quizá nos depararia -nuestra mala suerte algunos de ellos tan cetrinos, tan indigestos y de -gusto tan estragado, que diessen al Diantre nuestra Historia, viendo -interrumpido el hilo de la narracion con prolixos trassuntos de los -partos intelectuales de nuestro Heroe? Y acaso no faltaria alguno tan -atrevido, que nos echasse á los hocicos que, aún quando los referidos -partos fuessen tan preciosos como á nosotros nos los figuraba nuestra -passion, era impertinencia empedrar de ellos la Historia, por quanto -al Historiador toca hacer fiel relacion de los hechos y proezas de su -Heroe, pero no una impertinente coleccion de sus obras; porque de otra -manera, si los que escrivieron las vidas de los quatro santos Doctores -de la Iglesia y de tantos Escritores venerables, emprehendiessen -insertar en ellas todas las producciones de sus plumas, no dexarian de -hacerse un si es no es molestos y pesados. - -3. Confessamos de buena fé que esta última razon nos hizo un poquito -de fuerza, y assí, dexando al cuidado de otra mas feliz pluma que la -nuestra el empeño y la gloria de enriquecer al orbe literario con una -coleccion de los incomparables sermones de nuestro Fray Gerundio, -ilustrándolos con glosas, notas y escolios, (en cuyo glorioso afan -tenemos entendido, que trabaja una Academia de ingenios del primer -órden,) nosotros nos contentaremos con extractar tales quales rasgos de -aquellos, que salieren al encuentro de la narracion y nos parecieren -necessarios para facilitar á los lectores la mejor inteligencia de -los hechos. Fué pues la primera cláusula del sermon, que predicó en -Campazas Fray Gerundio, la que se sigue: - -4.[13] «Si es verdad lo que dice el Espíritu Santo por boca de -Jesu-Christo, -- ay, infelice de mí! -- que voy á precipitarme, -- ó -es preciso confundirme. -- El Oráculo pronuncia que ninguno fué en su -patria -- Predicador ni Propheta: -- _Nemo Propheta in Patria sua_: --- pues, como atrevido yo -- presumí este dia ser -- Predicador en la -mia? -- Pero tenéos, Señores, -- que tambien para mi aliento -- leo -en las Sagradas Letras -- que no á todos hace fuerza -- la verdad del -Evangelio: -- _Non omnes obediunt Evangelio_: -- y qué sabemos si es -esta -- alguna de aquellas muchas -- que, como siente el Philósopho, --- se dicen solo _ad terrorem_?» - -5. Esta entradilla puso en la mayor suspension al gruesso del -auditorio, pareciéndole que era impossible encontrar con introduccion -mas feliz ni mas oportuna; pero el Magistral, que de propósito se -havia metido en el confessonario del Cura (el qual estaba en frente -del púlpito,) y havia cerrado la celosía de la parte anterior, para -observar á su gusto á Fray Gerundio sin peligro de turbarle, apénas -le oyó romper en dos disparates ó en dos blasfemias heréticas tan -garrafales, como dudar _si era verdad lo que havia dicho el Espíritu -Santo por boca de Jesu-Christo, y suponer que muchas verdades del -Evangelio eran solo para espantar y poner miedo_, de pura vergüenza -baxó los ojos, que tenia clavados en su sobrino, y desde luego hizo -ánimo á no oir en aquel sermon mas que heregías, atrevimientos ó -necedades. De buena gana se huviera salido de la Iglesia; pero, sobre -no ser possible penetrar por el concurso sin grande alboroto, se hizo -cargo de que no era razon echar un jarro de agua á la fiesta, y assí -tomó el partido de dissimular hasta su tiempo y de aguantar la mecha. -Miéntras tanto iba nuestro Fray Gerundio prosiguiendo su sermon ó su -salutacion, y á pocas paletadas se metió de paticas en lo mas vivo -de todas las circunstancias. Aquí me havrán de perdonar los críticos -mal acondicionados; porque, cánseles ó no les canse, en Dios y en -consciencia, no puedo ménos de trasladar al papel _de verbo ad verbum_ -el primoroso artificio con que las tocó todas, ya que no sea possible -trasladar á él la valentía, el garbo y el espíritu con que las animó. -Dixo pues assí, cansándose del estilo cadencioso, ó mudándole con -todo estudio en el _hinchado_, assí porque la variedad es madre de la -hermosura, como porque á este estilo le llevaba mas la inclinacion: - -6. «Esta es, Señores, la estrena de mis afanes oratorios; este, -el exordio de mis funciones pulpitables; mas claro para el ménos -entendido: este es el primero de todos mis sermones. Qué á mi intento -el oráculo supremo: _primum quidem sermonem feci, o Theophile_! Pero, -donde se hace á la vela el baxel de mi discurso? Atencion, fieles; que -todo me promete venturosas dichas, todas son prophéticas vislumbres de -felicidades. O se ha de negar la fé á la evangélica Historia, ó tambien -el hypostático Ungido predicó su primer sermon en el mismo lugar, donde -recivió la sagrada ablucion de las lustrales aguas del bautismo. Es -cierto, que la evangélica narracion no lo propala, pero tácitamente lo -supone. Recivió el Salvador la frígida mundificante: _Baptizatus est -Jesus_; y al punto se rasgó el tafetan azul de la celeste cortina: _Et -ecce aperti sunt cœli_: y el Espíritu Santo descendió revoleteando á -guisa de pájaro columbino: _Et vidi spiritum Dei descendentem sicut -columbam_. Hola! bautizarse el Messías, romperse el pabellon ceruleo, -y baxar el Espíritu Santo sobre su cabeza! A sermon me huele, porque -esta divina paloma siempre bate las alas sobre la cabeza de los -Predicadores.» - -7. «Pero son supervacaneas las exposiciones quando están claras las -voces del oráculo; él mismo dice que, bautizado Jesus, se retiró al -desierto, ó el Diablo le llevó á él: _Ductus est in desertum a spiritu, -ut tentaretur a Diabolo_. Allí estuvo por algun tiempo, allí veló, -allí oró, allí ayunó, allí fué tentado, y, la primera vez que salió de -allí, fué para predicar en un campo ó en un lugar campestre: _Stetit -Jesus in loco campestri_. O qué estival paralelo de lo que á mí me -sucede! Fuí bautizado en este famoso pueblo, retiréme al desierto de la -Religion, si ya el Diablo no me llevó á ella: _Ductus est a spiritu in -desertum, ut tentaretur a Diabolo_. Y qué otra cosa hace un hombre en -aquel desierto, sino orar, velar, ayunar y ser tentado? Salí de él la -primera vez para predicar; pero, en donde? _In loco campestri_: en este -lugar campestre de Campazas, en este compendio del campo Damasceno, en -esta emulacion de los campos de Pharsalia, en este envidioso olvido de -los sangrientos campos de Troya: _Et campos ubi Troia fuit_; en una -palabra, en este emporio, en este solar, en este orígen fontal de la -provincia de Cámpos: _in loco campestri_.» - -8. «Aún hay mas en el caso: el lugar campestre, donde predicó el primer -sermon el Hypostático, fué á la esmaraldática márgen del argentado -Jordan, donde havia sido bautizado. Y quien duda que le oiria Juan, -su Padrino de bautismo? _Venit Jesus ad Joannem, ut baptizaretur ab -eo._ Y qué cosa mas natural que al oir el Padrino á su ahijado, y mas -si hizo de él feliz reminiscencia en la misma salutacion, _salutate -Patrobam_, que dixo muy á mi intento el Apóstol, saltasse ahora de -gozo, como palpitó en otra ocasion de placer en el útero materno: -_Exultavit infans in utero matris_. El caso es tan idéntico, que seria -injuriosa la aplicacion para el docto; pero vaya para el insipiente. -No se llama _Juan_ mi Padrino de bautismo? Todos lo saben: _Joannes -est nomen ejus_. No me está oyendo este sermon que predico? Todos lo -veen: _Audivi auditum tuum, et timui_. No le están bailando los ojos de -contento? Todos lo observan: _oculi tui columbarum_. Luego no hay mas -que decir en el caso.» - -9. «Sí hay tal. Gracia y agua es el complexo de la fuente bautismal, -y agua y gracia es lo que symboliza su nombre y apellido. Que _Juan_ -es lo mismo que _gracia_, lo saben hasta los Predicadores Malabares: -_Joannes, id est gratia_. Pero que _Quixano_ sea lo mismo que _agua_, -ó fuente copiosa de ella, lo ignoran hasta los mas eruditos; pero -presto lo sabrán. Ya tiene entendido el Theólogo, y mucho mas el -sabio Escriturario, que la quixada de asno es muy mysteriosa en las -Sagradas Letras, ó desde que Cain quitó la vida con una de ellas á su -hermano Abel, como quieren unos, ó desde que Sanson magulló con otra -las cabezas á mil agigantados Philistéos, como saben todos: _In maxilla -asini percussit mille viros_. Despues de esta hazaña, se moria de sed -el fatigado Sanson: no havia en todos aquellos espaciosos estrados de -la odorífera Flora un hilo de plata líquida, con que poder apagarla. -Quando veis aquí que de la misma quixada, que havia sido la mortal -Philisticida, brota un raudal de aljófar derretido, que refrigeró al -inhiante forzudo, y quedó el sitio sigilado hasta el dia de hoy con el -cognomento de la fuente de la Quixada: _Idcirco appellatum est nomen -loci illius fons invocantis de maxilla, usque ad præsentem diem_.» - -10. «Id ahora conmigo. Sabida cosa es en nuestras Historias -genealógicas, que el antiguíssimo y nobilíssimo apellido de los -Quixanos deriva su orígen y su alcurnia no ménos que de el tronco de -Sanson, cuyos hijos y nietos, desde esta gloriosa hazaña, comenzaron á -llamarse los _Quixanos_, por no equivocarse con otra no ménos antigua, -aunque ménos noble y mucho mas extendida familia de los Quixotes. No es -ménos cierta la noticia, que desde entónces las armas de los Quixanos -son una quixada de un burro en campo verde, brotando un chorro de agua -por el diente molar, como lo afirman quantos tratan del Blason. Assí -mismo es cosa muy averiguada que los Quixanos, en las batallas con -los Moros, no usaban de otras armas que de la quixada de un jumento, -cubiertos con piel del mismo asno, siendo tan hazañosos con esta arma -rebuznable como á cada folio se refiere en los anales. Dígalo, si no, -aquel Heroe Gonzalo Sanson Quixano, que con una maxilla de jumento, -_in maxilla asini_, quitó la vida por su propia mano en ménos de media -hora á treinta y cinco mil Sarrazenos en la famosa jornada de San -Quintin, debaxo de Julio César, Capitan General del Rey Don Alfonso el -de la mano horadada; proeza que premió el agradecido Monarca, mandando -que en adelante se pintasse la quixada del escudo de los Quixanos con -treinta y cinco mil dientes, y en cada uno de ellos, como si fuera -una escarpia, clavada una cabeza de Moro; cosa que hace una vista que -embelesa. Y de passo quiero añadir ó, diré ménos mal, quiero acordar -á todos la erudicion tan sabida de que el primer escudo, que se gravó -con toda esta multitud de cabezas y de dientes, no era mayor que la mas -menuda lenteja; siendo lo mas admirable que quixada, dientes y cabezas, -con todos sus pelos y señales, se distinguian perfectamente á mas de -cien passos de distancia. O assombro de la invencion! o prodigio de la -habilidad! o milagro de los milagros del arte! _Miraculorum ab ipso -factorum maximum_, que dixo á este intento Cassiodoro.» - -11. «Pero atencion, que oigo no sé qué articulado accento en las -ethereas campanas: _Vox de cœlo audita est_. Pero, de quien es -esse gutural verbífico sonido? Oigamos lo que dice, que quizá por -ello deduciremos quien lo profiere, como por el efecto se viene en -conocimiento de la causa, y por el hilo se saca el ovillo. _Hic est -Filius meus dilectus, in quo mihi complacui_: este es mi querido Hijo, -dulce objeto de mis complacencias. Hola! dice la voz, que el que está -predicando en el lugar donde fué bautizado es su hijo? Luego la voz es -del Padre. Sabe el Lógico, que es legítima la consecuencia. Y quien es -esse Padre? _Pater meus agricola est_: mi Padre es un labrador honrado. -Ea, que ya vamos descubriendo el campo. Pero, qué tiene el Padre con -el sermon del hijo? No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano. Qué -ha de tener, si él mismo se le encarga? Dícelo expressamente el texto: -_Misit me vivens Pater_: el que me envió, ó el que me traxo á predicar, -es mi Padre. Y nota oportunamente el texto mismo que, quando su Padre -le embió á predicar, estaba vivo, _vivens Pater_; la interlineal, -_sanus_, que estaba sano; los Setenta, _robustus_, que estaba robusto; -Pagnino, _vegetus_, que estaba terete y fuerte. Apelo á vuestros ojos, -y decidme si no es idéntico el caso.» - -12. «Vamos adelante, que aún no lo he dicho todo. Y como se llamaba -esse generativo principio, esse paternal orígen de aquella dichosa -prole? Aquí deséo arrecto vuestro órgano auscultativo. El sermon que -mi Padre, vivo, robusto, sano y terete, encomendó á mi insuficiencia, -no es del Eucharístico panal? Sí. El arca del Testamento no fué el mas -figurativo emblema de esse ovalado armiño? Dígalo el docto y el versado -en la Theología expositiva. Y por donde anduvo prófuga esta cóncava -testamentífera arca? Vamos á las sagradas Pandectas: _et asportaverunt -eam a lapide adjutorii in Azotum_: conduxéronla al país de los a-Zotes. -Víctor! que ya tenemos Zotes en campaña. Entra el arca en la provincia -de los Zotes? manda un Padre á su hijo que predique de essa arca? pues, -qué apellido ha de tener esse Padre, ni qué cognomento ha de distinguir -á esse hijo, sino el de los Zotes, principales de la provincia? _Et -asportaverunt eam in Azotum._» - -13. «Es convincente el discurso; pero vaya una interrogacioncilla. Y -esse hijo no tenia Madre? Y como que la tenia, pues consta que la Madre -y el Padre le buscaron: _Ego et Pater tuus quærebamus te_. Está bien; -y la madre no tuvo parte en el sermon? Fué el todo; pues ya es cosa -sabida que, siempre que un Predicador se desempeña con lucimiento, se -refunden en la madre sus aplausos. Por esso, al acabarse la funcion, -exclaman todas las piadosas mugeres: _Bien haya la madre que te parió! -dichosas las madres que tales hijos paren!_ _Beatus venter qui te -portavit, et ubera quæ suxisti!_» - -14. «Pero, qué ruido estrepitoso, qué harmoniosa algarabía divierte -mi atencion hácia otra parte? qué percibe la potencia auditiva? qué -especies visuales se presentan delante de la visiva? Mas claro y mas -para el vulgo: qué oigo? qué veo? Qué hé de ver, ni qué hé de oir, -sino un choro de danzantes? _Quid vides in Sunamitis, nisi choros -castrorum?_ De danzantes! Ea que sí; pues á vista de la Eucharística -arca, aún á las mismas Testas coronadas se las bullen los piés. Dígalo -el Rey penitente de Iduméa: _et David saltabat totis viribus ante -Dominum_. Nótese la frase: _saltabat totis viribus_: brincaba con todas -sus fuerzas; no se andaba ahora en paspieses pulidos, en carrerillas -menudas, en cabriolas ni en vueltas de pechos acompassadas; daba unas -vueltas en el aire, echando las piernas con quantas fuerzas podia: -_saltabat totis viribus_. No es esso lo que ahora estamos viendo en -essos ocho robustos Atletas y Luchadores á brazo y pierna partida -con el viento? Mas: era David un danzante coronado; pues, corona por -corona, no le deben nada á David nuestros danzantes. Pero aún descubro -en Isaías otras señas mas claras de ellos: _et pilosi saltabant ibi_: y -danzaban allí los que tenian largo el pelo, los de grandes cabelleras, -los de las melenas tendidas. No puede ser la vision mas adequada para -el caso presente.» - -15. «De buena gana me iria un poco mas tras de la danza, si no me -embelesara esse theatro, que ya observo erigido junto á las puertas -del Templo, _ad fores templi_, que dixo elegantemente el mitrado -panal de Lombardía (hablo del melifluo Ambrosio). Y qué significa -esse theatro? Segun unos es signo natural, ó segun otros es signo _ad -placitum_ de un auto sacramental, representacion del Sacramento. Sí? -Pues de essas representaciones llenas están á cada passo las páginas -de la Escritura. No fué representacion del Sacramento el Mana? Assí -lo afirma Cayetano. No fué representacion del sacramentado cordero el -Vellon de Gedeon? Assí lo siente Lorino. No fueron representacion del -eucharístico trigo las espigas de Ruth? Assí lo assegura Papebrokio. -Y todas estas representaciones, no se hicieron en el campo? Es comun -sentir de Expositores y Padres. Pues representaciones del Sacramento, y -representaciones en el campo, quien podrá dudar, que fueron prophéticas -figuras de las representaciones al Sacramento, que se hacen todos los -años en mi amada patria de Campazas? _In loco campestri._» - -16. «Mas, afuera, afuera; aparta, aparta; huye, escápate, corre; mira -que te coge el toro. Qué es esto? Rodeado me veo de estos cornúpetos -brutos. Qué cerviguillo, qué lomo, qué roscas en el pescuezo, qué -lucios y qué gordos! _Tauri pingues obsederunt me._ No hay quien me -socorra? Que me cogen, que me pillan, que me revoletéan. Pero ea, que -fué terror pánico, ilusion de la phantasía, ente de razon raciocinante. -No son toros de muerte ni furiosos; son sí unos novillos alegres y -vivos, pero ni marrajos ni sangrientos _vituli multi_, ó, como lee otra -letra, _mutilati_. Unos novillos desmochados, esto es, ó sin puntas -en el hasta, ó sin fuerzas en las puntas. Gracias á Dios que respiro; -porque me havia asustado. Pero, qué tienen que ver los novillos con -la fiesta del Sacramento? Ignorantíssima pregunta! Qué fiesta del -Sacramento puede haver cabal, si la faltan los novillos? puesto que -el Propheta penitente adelanta mas la materia, quando dice, que los -novillos se deben correr ó, lo que allá se va todo, se deben presentar -en las mismas aras: _tunc imponent super altare tuum vitulos_.» - -17. «Ya no me detengo, ni en las hogueras, ni en las luminarias -nocturnas, que precedieron á este festivo dia. Quando se descubre -el Señor, sin que se enciendan brillantes cereos piropos? Ni qué -mas hicieron los tres milagrosos niños en la flamígera hoguera del -Babylónico furno, que lo que anoche vimos hacer á los puvescentes -muchachos de mi predilecta patria en las fumigerantes hogueras, que -encendió la devocion y la alegría de sus fervorosos íncolas? Si -aquellos jugaron con las llamas, sin que les tocassen al pelo de la -ropa, estos brincaron por ellas, sin que les chamuscassen ni un solo -cabello de la cabeza: _et capillus de capite vestro non peribit_, que -dixo la Boca de oro. Pues qué! la multitud de estruendosos voladores, -que subieron serpenteando por esse diáfano elemento, saetas encendidas, -que disparó la bizarría y el valor para dissipar el nigricante -esquadron de las tinieblas! Parece que les estaba viendo el monárchico -Adivino quando cantó vaticinando: _Sagittas tuas ex dentibus effecit_. -Pero mas al caso presente lo pronosticó el que dixo, que resonaba por -todo Cámpos el horrísono bom bom bom bom bom de las bombardas: - - _Horrida per campos bam-bim-bombarda sonabant._» - -18. «Paréceme que tengo tocadas y retocadas las circunstancias del -dia. Pero no; que la mas especial, por nunca vista hasta aquí, se me -olvidaba: hablo de esse vocal instrumento, y al mismo tiempo ventoso, -que tan dulcemente titila nuestros oídos. Hablo de esse equivalente -ó, como se explica el discreto Pharmacopola, de esse _quid pro quo_ -de órgano, que añade tanta magestuosa harmonía á la solemnidad -del sacrificio; hablo enfin, para que me entiendan todos, de essa -sonora gaita gallega, que tanto nos encanta y nos hechiza. Pero, qué -oportuna, qué discreta, qué ingeniosa fué la invencion de mi paternal -Mayordomo, quando discurrió y resolvió festejar con ella la funcion -del Sacramento! Porque, pregunto: no es el Sacramento en el viril, el -escudo, las armas y el blason del nobilíssimo Reyno de Galicia? Assí -me lo atestiguó anoche un Peregrino, que viene en Romería de Santiago. -Pues, siendo esto assí, era cosa muy congruente y en cierta manera -_simpliciter necessaria_, (ya me entiende el Lógico y el Theólogo,) que -no faltasse en la missa del Sacramento aquel instrumento harmonioso, -apacible y delicado, que deriva su alcurnia y su apellido del mismo -nobilíssimo Reyno; porque, como dice el Philósopho, _propter unum -quodque tale, et illud magis_. Gran gloria de Galicia tener por escudo -de armas al Sacramento! pero mayor de Campazas ser la patria y el -solar de la sagrada Eucharistía; porque _ó hay Sacramento en Campazas, -ó no hay en la Iglesia fé_. Este será el arduo empeño, en cuyo golfo -desplegará las velas el baxel de mi discurso; y, para que lo haga -viento en popa, será preciso que sople por el timon el aura benéfica de -aquella Deífica Emperatriz de los mares, implorando su proteccion y su -gracia con el acróstico epinicio del celestial Paranynfo: _Ave Maria_.» - -19. Bien puede discurrir el advertido Lector, que es impossible á -toda humana pluma, no digo ya explicar cabal y adequatamente, pero -ni aún delinear un levíssimo rasguño por donde se venga en tal qual -oscuro conocimiento de la admiracion, del pasmo, del assombro, con -que fué oída esta salutacion por la mayor parte de aquel guedejudo -y pestorejudo auditorio. Fué milagro de Dios que le diessen lugar -para predicar el que se llama cuerpo del sermon, y seguramente no -se le huvieran dado, á no tenerles[14] todavía tan pendientes la -suspension y la curiosidad del assunto tan singular y tan raro que -havia propuesto; porque esto de probar que Campazas era el solar y -la patria del Santíssimo Sacramento y que, si no havia Sacramento en -Campazas, no havia en la Iglesia fé, lo hizo con tal primor, llamando -tanto las curiosidades,[15] que seis granos de láudano apénas bastarian -para amodorrar al mas dormilon y soñoliento. En medio de esso, no -pudo contenerse el auditorio sin prorumpir de contado, primero en un -alegre y bullicioso murmurío, muy parecido al que hacen las abejas -al rededor de la colmena; despues en aclamaciones y en vítores -descubiertos, arrojando hasta la bóveda ó artesonado de la Iglesia no -solo las monteras y sombreros, sino que no falta quien diga se vieron -tambien revoletear algunos bonetes. Sobre todo el Maragato de la gaita -gallega, quando oyó su gaita no ménos oportuna que repentinamente -alabada, no pudo contenerse sin echar al Predicador una alborada; -esto de contado y, como dicen, por via de provision, reservándose el -derecho de echar todos los registros luego que el sermon se concluyesse -perfecta y completamente. Enfin, la algazara y la gritería fué tal, -que en mas de medio quarto de hora no le fué possible á Fray Gerundio -proseguir su Panegýrico; y, aunque el Sacristan hacia pedazos el -esquilon del altar para que se sossegasse la bulla, no lo pudo -conseguir, hasta que de bueno á bueno se fueron todos aquietando. - -20. Miéntras tanto, el sabio, prudente y discreto Magistral estaba -tambien aturdido, pero sin acertar á discernir qual de las dos cosas le -assombraba mas, si la satisfaccion y sandez del Orador, ó la ignorancia -y bobería de aquel rústico auditorio. El Canónigo Don Basilio, aunque -no ahondaba tanto como el Magistral, porque sus estudios no havian -passado de los precisos para entender medianamente el Breviario y un -puntico de Concilio; pero, como era de una razon natural tan despejada -y tan bien puesta, comprehendió sin dificultad, que la salutacion era -un gracioso texido de furiosos disparates, y desde luego hizo ánimo á -holgarse bien á costa de Fray Gerundio. El otro pariente suyo, familiar -del Santo Officio, hombre de bastas explicaderas, pero de mas que -mediana razon, decia allá para consigo: «O yo soy un porro, ó este -Flayre no sabe las enclinaciones de los nombres, ni ha estudiado á -_selmo selmonis_, como el mi Cuco, (llamábase Francisco un hijo suyo, -que comenzaba aquel año el arte,) ó toda esta gente está borracha: mas -al fin yo soy un probe lego sin letras, y puede ser que me encalibre.» - -21. Esto passaba por el pensamiento de los tres, quando Fray Gerundio -dió principio al cuerpo de su sermon, que probó, confirmó y exornó -puntual y literalmente, segun la ingeniosa idéa que se le havia -ofrecido, de la qual dímos bastante noticia al fin del capítulo -segundo, donde podrán volverla á leer, si gustaren, nuestros pios -y benévolos Lectores; porque, si bien es verdad, que nos podiamos -prometer de su mucha benignidad el que no llevassen á mal, se la -volviessemos á poner delante de los ojos un poco mas extendida y con -aquella energía, cultura y formalidad, que era propria de nuestro -insigne Orador; pero al fin, todo bien considerado, nos ha parecido mas -acertado consejo no abusar de su buena inclinacion, haciéndonos cargo -de que toda repeticion es fastidiosa, sin ser nuestro ánimo derogar -por esso un punto la buena fama y opinion del que dixo, que hay cosas -_quæ septies repetita placebunt_, que darán gusto y no fastidiarán, -aunque se repitan siete veces. Háyalas enhorabuena; pero nosotros no -presumimos tanto de las nuestras, que las consideremos comprehendidos -en este número; y llamamos nuestras á las de nuestro Fray Gerundio, -porque en tanto nos las apropriamos, en quanto están sugetas á la -jurisdiccion de nuestra tarda y deslucida pluma. Y enfin, para qué -es rompernos la cabeza, si tenemos ya hecha una firme, determinada é -irrevocable resolucion _inter vivos_ de no copiar dicho sermon, ni -trasladarle en nuestra Historia? Haga cuenta el curioso Lector que -le leyó; dé por supuestas, y aun por oídas, muchas mas aclamaciones, -muchos mas vítores, muchos mas _vivas_ al acabarse el Panegýrico que -al concluírse la salutacion. Tenga por cosa cierta, que no solo la -gaita, sino que el mismo gaitero estuvo tambien para rebentar, el uno -soplando, y la otra siendo soplada. Suponga como noticia indubitable, -que allí incontinenti y en la misma Iglesia, al baxar la escalera del -púlpito, huvieron de sofocar á Fray Gerundio á puros abrazos, y que, -ántes de llegar á la sacristía, pensó ser ahogado en lágrimas y en -mocos de las Tias que se atropellaban por avalanzarse á él, haviendo -corrido respectivamente la misma fortuna Anton Zotes y la dichosíssima -Catanla Rebollo su consorte. Finalmente, dé por assentado lo que -assegura un Autor fidedigno y sincero, conviene á saber, que el mismo -Licenciado Quixano, no embargante de estar revestido con las vestiduras -sacerdotales, ni acordándose siquiera de que estaba celebrando el santo -sacrificio de la missa, se mantuvo sentado en la silla, hasta que su -ahijado passó por el Presbyterio para entrarse en la sacristía; y -entónces, sin poderse contener, se arrojó á él, dióle un estrechíssimo -abrazo y, vuelto al altar, apénas pudo entonar el _Credo_ por las -lágrymas que derramaba de puro gozo y ternura; demostracion que no se -hallará semejante en toda la Historia eclesiástica, aunque sea en la -del mismíssimo Elias Du Pin, Autor diligentíssimo en recoger todas las -noticias apócriphas y ridículas, que podian hacer despreciables las mas -sagradas, augustas y venerables ceremonias de la santa Iglesia. - -22. Salió nuestro Fray Gerundio de la de Campazas lo mejor que pudo, y -no le costó poco trabajo; porque es tradicion, que apénas le dexaron -poner los piés en el suelo, hasta que llegó á su casa, llevándole -en el aire los innumerables que concurrieron á congratularle y se -incorporaron despues en la comitiva, que se compuso de casi todo el -inmenso gentío que havia acudido á la fiesta. Parécenos, que no es -necessario decir los parabienes, los plácemes, las enhorabuenas que -allí se repitieron, unos ensalzando al Predicador, otros congratulando -á sus Padres; estos complaciéndose con Fray Blas, que recivia las -enhorabuenas en nombre de su Religion, aunque aplicándose á sí la mayor -parte de ellas, aquellos clamando á voz en grito, «que era dichoso -el lugar que havia merecido ser patria de tal hijo»; y finalmente, -gritando todos á una voz, «que Fray Gerundio era de presente la honra, -y havia de ser con el tiempo la immortal memoria de su siglo». Cosas -tan comunes y regulares, no es razon que los Historiadores gasten el -tiempo en referirlas, porque los Lectores las deben dar por supuestas, -y mas quando á la sazon era ya la una de la tarde, estaban las mesas -puestas, se passaba el asado, y los convidados tenian gana de comer. - - - - -CAPITULO V. - -Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton Zotes. - - -1. No es nuestro ánimo hacer una pomposa descripcion de la gran mesa, -ni referir el órden de assientos que guardaron entre sí los convidados, -ni mucho ménos dar al Lector una individual y menuda noticia de los -platos que se sirvieron en ella. Sobre que podria parecer á muchos una -prolixidad impertinente, no faltarian acaso algunos que la calificassen -de impropria ó de muy agena de aquella magestad, que debe reinar -siempre en esta gravíssima Historia, en la qual nunca pueden hacerse -lugar oportuno noticias que no sean de la mayor importancia; porque, -si bien no pocos Historiadores nos han dado en esto exemplos harto -perniciosos, haciéndole en las suyas á cosas asaz extravagantes y -ridículas, como el que se paró muy de propósito á tomar la medida á -las bragas de Calígula, haciendo una pintura de su corte y previniendo -con toda seriedad que se las atacaba con agujetas, y no con botones -ni corchetes, que era lo mas regular en aquel tiempo; y el otro que, -refiriendo aquel caso (cierto ó dudoso), quando el Rey Don Pedro el -Cruel se arrojó con la espada desnuda al rio Guadalquivir para matar -al Legado del Papa, que le havia excomulgado desde un barco que estaba -prevenido, y este se escapó á fuerza de remo; con cuya ocasion el bueno -del Historiador se entretiene muy despacio en medir los piés que tenia -el barco de largo, los que constaba de ancho, quantos eran los remeros, -de qué iban vestidos, sin omitir el color de las berritinas y con la -advertencia de que llevaban bordado de realze en ellas el escudo ó -las armas de Don Enrique Conde de Trastamara, hermano y competidor de -Don Pedro. Digo que estas y otras menudencias, que nos refieren los -Historiadores, son de aquellos exemplos mas admirables que imitables, -y que á nosotros nos ha parecido mas conveniente respetar con una -profunda veneracion, que empeñarnos en seguirles. - -2. Fuera de que, haviendo hecho ya una puntual descripcion topográphica -de la casa de Anton Zotes á la misma entrada de esta nuestra verídica -Historia, con su figura, dimensiones y repartimientos, le será fácil -comprender á qualquiera Lector, (por escasa que sea la sagacidad de -que le haya dotado el cielo,) que dentro de la casa no era fácil -encontrar pieza cubierta capaz y proporcionada para tantos convidados; -porque la panera, que era la única que havia, estaba ya legítimamente -empleada en otro necessario destino, como lo dexamos advertido en el -capítulo tercero de esta segunda parte; y, aunque huvo votos de que se -desocupasse el pajar para poner en él las mesas, no lo consintió la -discrecion del Mayordomo: lo primero, porque era lugar indecente; lo -segundo, porque dar de comer á los convidados donde estaba la despensa -de lo que havian de comer las bestias, podia parecer pulla y era dar -assunto para que se sacassen coplillas y cantares; lo tercero, porque -donde se havia de echar la paja? lo quarto, porque todo el techo estaba -entoldado de telarañas; y lo quinto, finalmente, porque no havia otra -entrada para el pajar que el boqueron por donde se arrojaba la paja, -desde el qual hasta el pavimento havia mas de seis varas. - -3. «Essa última enfecultad, dixo un compadre de Anton Zotes, que -assistia á la consulta, no me hace nenguna fuerza; porque con baxar -los Señores por la escalera de mano por donde baxan los mozos, quando -el pajar llega á las escurriduras, estaba todo acabado.» -- «Y como se -havia de servir la comida?» replicó el Tio Anton. -- «Como? respondió -el compadre; subiendo y baxando los servidores: y si no, con una -estratagema sótil que ahora me incurre. Havia mas de que estiviessen -dos mozos enriba del boqueron con dos erradas atadas á sus dos sogas, y -que por ellas subiessen y baxassen los pratos, que havian de recevir ó -enviar las mozas que estiviessen en baxo? Compadre, esta enfecultad no -vale nada: para las otras sí que no topo absolucion.» - -4. Por todo lo qual es mas verisímil, que las mesas se dispusiessen -debaxo de aquel cobertizo que estaba delante de la primera puerta -interior de la casa, en frente por frente de la que caía á la calle, -del qual dimos puntual y exacta noticia en el capítulo primero del -libro primero pagª. _mihi_ 3 de esta circunstanciada Historia; y mas -haviendo para esso la congruencia de estar muy inmediata la cocina, -cosa que conduce mucho para que los platos salgan calientes á la -mesa, como lo notó sabiamente Monsieur Ferneyer, primer Cocinero de -su Alteza Real el Señor Duque de Orleans, en su docto tratado de -_el Cocinero á la moda_, capítulo segundo: _del sitio donde se debe -colocar la cocina_, ibi; _il faut mettre la cuisine le plus proche qui -sera possible de la chambre à manger, par la raison que les viandes -façonnées soyent mises dans la table avec le tempérament qu’il leur -faut_: palabras dignas de eternizarse en la memoria de todos y que -nos ha parecido conveniente traducir con la mayor fidelidad, para -que no se priven de ellas los que tienen la desgracia de ignorar la -lengua francesa. «Conviene, dice el docto Autor, que se fabrique la -cocina lo mas cerca que sea possible del quarto donde se come; y es la -razon, porque assí los platos saldrán á la mesa con el temperamento -con que deben salir»; esto es, (añade en su erudita nota el anónymo -Escoliador,) «ni mas frios ni mas calientes de lo que conviene.» - -5. Por lo que toca al órden de assientos, es natural que huviesse -ocupado el primero en cabecera de mesa el Señor Magistral, como persona -mas digna, teniendo á sus dos lados al Padre Vicario de las Monjas y -al Canónigo Don Basilio, el qual quiso absolutamente que Fray Gerundio -se sentasse junto á él; pues, aunque por ser tan de casa le tocaba -ocupar los últimos assientos, y él por su modestia assí lo pretendió, -pero por novio (digámoslo de esta manera) convinieron todos en que le -correspondia sentarse de los primeros, y aún añadieron mas, que su -madre la Tia Catanla debia sentarse junto al hijo, para que comiesse -con mas gusto, y la buena de la Rebollo, sin hacerse de rogar, lo -executó luego assí. Los demas convidados tomaron sus assientos sin -preferencia personal, observando solo la de los estados, porque assí lo -dispuso el Familiar con mucho acierto, diciendo: «Señores, la Igresia -tiene ya enregrado el cirimonial; lo que se platica en las procisiones -hemos de platicar en esta mesa en gracia de Dios: primero los Flayres, -dempues los Señores Curas, detras los Legos, y á la trasera de todos -las mugeres, porque este ganado allá se entiende.» - -6. No parece que llevó muy á bien este repartimiento el hermano -Bartholo, (assí se llamaba el Donado,) por lo qual dixo al Familiar: -«Hermano Sýndico, (éralo de su Convento,) si su Charidá no entiende -mas de cosas de Enquisicion que de assentaderas de mesa, dígole que -es un probe Menistro. La percision es percision, y la mesa es mesa, -y va tanta endiferiencia de la una á la otra, como de mí al Padre -Santo. Para sentarnos Flayres juntó á Flayres, estariámonos en nuestros -Conventos. Lo que yo he visto siempre en mesas de respeuto, (porque, -aunque probe y pecador, he comido con muchas personas que tenian -Señoría,) es que las Señoras se sentaban enjunto á los Flayres, y -los Flayres enjunto á las Señoras, siendo este un lobítico (levítico -queria decir) muy arregrado á concencia y á razon, porque por fin y -por postre todos tenemos faldas, y, como dixo el otro, _la variedad -es madre de la hermosura_. Y, para que su Charidá lo sepa todo, huvo -ocasion en que me mandaron sentar y comer junto á sí una Duquesa,...» --- «Tambien yo he visto comer junto á otra, dixo el Familiar, á una -negra, á un enano y á una mona.» Iba á proseguir; pero un Religioso de -la misma Orden y del mismo Convento, que havia llegado aquella mañana, -le atajó diciendo: «Hermano Sýndico, no haga caso de esse simple, pues -ya le conoce: como no ha dicho missa, ni comulgado, harto será que esté -en ayuno natural. Lo dispuesto está bien dispuesto, y lo contrario ni -es modestia ni aún decencia religiosa. Si el Derecho canónico encarga -severamente, no solo á los Religiosos, sino aún á los mismos Clérigos -seculares, que huyan, en quanto les sea possible, de los públicos -convites: _convivia publica fugiant_; qué parecerá un Religioso en -un convite público, sentado entre dos mugeres, ó una muger entre dos -Religiosos?» No se atrevió á replicar el hermano Bartholo, y todos -tomaron sus assientos segun la prudente disposicion del sesudo Familiar. - -7. Dióse principio á la comida, segun la loable costumbre de Cámpos en -mesas de Mayordomía, con un plato de chanfaina: huvo su cordero asado, -sus conejos, su salpicon, su olla de vaca, carnero, cecina, chorizos y -jamon, todo en abundancia, sirviéndose por postres aceitunas, pimientos -y queso de la tierra, suponiéndose que no solo andaba rodando por -las mesas el vino del Páramo, sino que el de la Nava hizo rodar por -aquellos suelos al cabo de la comida á mas de dos convidados. No fué -de este número el hermano Bartholo, porque no llegó á tanto la virtud -del específico; pero á lo ménos al quarto trago (que hay opiniones se -completó al acabar el plato de chanfaina,) no pudo llevar en paciencia -tanta gravedad, mesura y silencio, como se observaba en la mesa, sin -hacerse cargo de que assí comienzan por lo regular todos los convites -que acaban en bulla, algazara y aún locura, segun aquel apophtegma: -_primero, silentium_; _secundo, stridor dentium_; _tertio, rumor -gentium_; _quarto, vociferatio amentium_. Pero, como el Donado no -entendia latin, no le paró perjuicio la ignorancia de esta sentencia; -y, queriendo desde luego alegrar la funcion, tomó en la mano un vaso -de buen portante, encaró con la Tia Catanla, y, diciendo en alta voz -_Bomba_![16] para llamar el silencio y la atencion, rompió en esta -disparatadíssima décima, que assí la llamó él: - - _O tú, Catanla Rebollo,_ - _Madre de este scientífico repollo,_ - _Eres la Madre mas dichosa_ - _De quantas han parido alguna cosa._ - _La fama, con su clarin y retintin,_ - _Hará que llegue tu gloria_ - _Desde Campazas hasta Victoria;_ - _Y es lástima, como dicen estos Señores,_ - _Que no paras una camada de Predicadores._ - -8. Aplaudióse infinito la décima con repique universal de vasos y de -platos, siendo como la señal de acometer, pues desde aquel punto todo -fué bulla, zambra y algazara, tanto que se atropellaban unos á otros -los bríndis y las coplas. El Canónigo Don Basilio, que no deseaba -otra cosa para soltar la rienda á su festivo humor y á su admirable -facilidad en el decir, tomó el vaso, gritó _bomba_, callaron todos, y -dixo assí: - - _Yo no he oído sermon tal,_ - _Ni se oyó de polo á polo;_ - _La décima de Bartholo_ - _Solo puede serle igual._ - _Está mi juício neutral;_ - _Y tanto el cotejo aprieta_ - _Entre una y entre otra veta,_ - _Que es la salida mejor,_ - _Que uno es tan grande Orador_ - _Como el otro gran Poeta._ - -9. Solo el Magistral, algunos de los Religiosos, y tal qual Clérigo, -á los quales se añadió el socarron y cortezudo Familiar, entendieron -lo ladino de la decimilla; los demas se la tragaron como sonaba, y -especialmente á los dos interessados los hizo muy buen provecho, porque -el Donado se esponjó visiblemente, y Fray Gerundio, que entendia -tanto de versos castellanos como de sermones, quedó muy agradecido. -El Familiar, hombre en extremo veraz y que no podia dissimular lo que -sentia, dixo con mucho gracia: «Mal año para los que me quieren mal, -si la coplilla no abrasa. Ella se me assemeja á lo que me respondió -un Flayre muy taimado, á quien le pregunté qual de dos hermanos mios, -tambien Flayres, que vivian en su Convento, era mejor estudiante, y él -me respondió: Ambos son peores.» - -10. El Predicador Fray Blas, que havia callado hasta entónces, no pudo -llevar en paciencia la pulla del Señor Familiar, y, como él se picaba -tambien de Poeta, y en realidad era de aquellos Poetillas en cierne, -que saben de lo que consta un verso, y toda la gracia la ponen en -equivoquillos insulsos y pueriles, desembainó al punto su décima y, -mirando de hito en hito al Familiar, habló de esta manera: - - _El sentido singular_ - _En que el Familiar se explica,_ - _Aunque repica, no pica,_ - _Que es estilo familiar._ - _A Fray Gerundio alabar_ - _No me toca, sí al Donado,_ - _El qual digo de contado_ - _Que, si es bueno, es lo mejor;_ - _Pero será hombre mayor,_ - _Como sea Mal-Donado._ - -11. Aturrullóse el Familiar, y se quebraron algunos vasos y aún platos -en fuerza de los repiques con que fué celebrada la décima de Fray Blas; -especialmente quatro Curas del Páramo quedaron assombrados, porque -aquello de _pica_ y _repica_, _Familiar_ y _familiar_, _buen Donado_ y -_Mal-Donado_, los aturdió verdaderamente, pareciéndoles que era hasta -donde podia llegar el ingenio humano. Conociólo Don Basilio y, para -burlarse de los Curas tanto como del Poeta, prorumpió al instante en -estas dos quintillas: - - _Tus equívocos, Fray Blas,_ - _Nos admiran, como soy;_ - _Mas perdonen los demas,_ - _Porque yo admirado estoy_ - _Que no sean muchos mas;_ - _Pues tu ingeniosa cabeza_ - _Se equivoca sin preludio,_ - _Con tal primor, tal destreza,_ - _Que lo que parece estudio_ - _Es en tí naturaleza._ - -12. Tragósela Fray Blas, teniendo por lisonja la satyrilla; y, -pareciéndole á Fray Gerundio que era obligacion suya corresponder á los -elogios que se dedicaban á su amigo, (ya que á este no se lo permitia -la modestia,) quiso tambien sacar los piés de las alforjas poéticas; -pero, como no tenia uso, le costaba mucho trabajo: esto se entiende -para encontrar los consonantes, pues, por lo que toca á los piés, no -hallaba dificultad en sacarlos ajustados, por lo mucho que le gustaba -el estilo cadencioso. Pero salió felizmente del empeño, acordándose en -aquel punto de una décima, que se atribuye á Don Francisco de Quevedo, -quando estaba preso en San Márcos de Leon, y dicen la compuso á un -Canónigo de aquella santa Iglesia, que se intitula _Santa María de -Regla_, el qual era gran copleador, pero muy poco assistente al choro. -La décima decia assí: - - _La Musa de mi compadre_ - _Con efecto es Musa bella_ - _Y, si no es Musa doncella,_ - _Es en cambio Musa madre._ - _No hay cosa que mas le quadre,_ - _Porque ya es baza assentada_ - _En soltera y en casada,_ - _Como Hipócrates lo arregla,_ - _Que, si falta la regla,_ - _Parirá ó está preñada._ - -13. Dissimuló Don Basilio la insulsez, y aún afectó celebrarla como la -mayor agudeza, para tomar ocasion de volver á la carga en los aplausos -de Fray Gerundio; pero lo suspendió, porque á este tiempo tocó al vaso -el Padre Vicario, haciendo señal de _bomba_. Callaron todos, y él, -despues de calzarse mejor los anteojos, componer el becoquin, desahogar -el pecho, empuñar el vaso y mirar con gravidad y con desden ázia todas -partes, dixo assí con mucho remilgamiento: - -Octava rima. - - _Sermones oí sí, de circunstancias,_ - _Pero tan circunstanciados como este_ - _Ni Soto, ni Fray Fiel, ni Fray Ganancias,_ - _Ni el mismo D. Juan Lobo el Arcipreste._ - _Cotilla tiene mil extravagancias,_ - _Son de Guerra los dichos una peste;_ - _O Gerundio, Orador siempre divino!_ - _No eres Gerundio no, sino Supino._ - -14. Un poco se paró el Canónigo Don Basilio al oir esta octavilla, -que no le pareció del todo despreciable, y como que concibió un poco -de respeto al Padre Vicario, teniéndole por poeta mas que de mesa de -Cofradía; porque, si la octava era irónica, mostraba ingenio, buena -crítica y bastante travesura: no obstante, le quedó algun escrúpulo de -que el Padre Vicario hablaba en todos sus cinco sentidos, porque sus -modales, su aire presumido y su afectado remilgamiento le daban no sé -qué tufo de que tambien era de los Predicadores del uso, y que debia -de ser un poco mas innocente de lo que parecia. Para sondearle pues, -le dixo con su acostumbrada picaresca: «Padre Maestro, á excepcion del -Señor Magistral y de estos Reverendíssimos, todos los demas que estamos -en la mesa somos algo legos, aún inclusos los de corona; pues ya sabe -vuestra Reverendíssima, que tambien hay Eclesiásticos de capa y espada. -No entendemos de mas libros que el Breviario, y aún esse sabe Dios si -le entendemos; con que no podemos hacernos cargo de quienes son essos -Autores, que vuestra Reverendíssima ha citado en su eruditíssima -octava, que por todos sus piés está chorreando alusiones exquisitas. -Sin duda que debieron ser los Príncipes de la Oratoria Española, quando -vuestra Reverendíssima los trahe á colacion, para cotejarlos con el -Reverendíssimo Padre Maestro Fray Gerundio.» - -15. -- «Y como que lo son, Señor Canónigo, respondió con gran tiesura y -pomposidad el Padre Vicario. A lo ménos en mi pobre juicio, hasta que -oí al Padre Fray Gerundio, no hallé quien los excediesse, y aún puedo -añadir que no sé si encontré quien los igualasse, especialmente en -tocar con el mayor primor y delicadeza las circunstancias mas menudas, -que por lo mismo son las mas preciosas.» - -16. «El primero, en un sermon á cierta funcion de jubiléo, concedido -nuevamente por su Santidad, queriendo hacerse cargo á un mismo tiempo -assí del nuevo jubiléo, como de un esquilon nuevamente fundido, que -pocos dias ántes se havia colocado en el campanario de la Iglesia, -traxo oportunamente aquello de _Ecce nova facio omnia_, y añadió -immediatamente lo otro de _Laudate eum in cymbalis jubilationis, -laudate eum in cymbalis bene sonantibus_. Los textos son comunes, no lo -niego; pero la aplicacion fué singular y pasmosa.» - -17. «Al segundo no se le escapó la rara circunstancia de haverse puesto -peluca por la primera vez en el mismo dia de la funcion el Mayordomo -de la fiesta, á que predicaba; y, haviendo hecho una bizarra pintura -de los cabellos de Absalon, dixo que su padre David mandó que se los -cortassen, luego que tuvo noticia de su infausta muerte, quando quedó -colgado de ellos; y, dando órden para que de los mismos cabellos le -hiciessen una cabellera rizada, se la puso el mismo dia en que fué -bailando delante del Arca; para cuya exquisita erudicion citó el sabio -orador al célebre Rabí Akádos, y no sé qué passage del Talmud, que -venia muy á pelo.» - -18. «El tercero tuvo presente que la noche ántes de la funcion havia -parido un niño muy rollizo la Mayordoma, á la qual llamaban en el -lugar _la Princesa_, (no se sabe si por sátira ó por mote,) y con la -mayor gracia y primor imaginable se le ofreció de repente encaxar en -la salutacion aquel oportuníssimo lugar de _Puer natus est nobis, et -filius datus est nobis_; _factus est principatus super humerum ejus_; -cosa que aturdiria á todos quantos la oyessen y que, desde que yo la -leí, no he dexado de admirarla.» - -19. «El quarto...» Iba á proseguir el Padre Vicario; pero le atajó -el Canónigo, diciéndole: «Padre Maestro, no se canse vuestra -Reverendíssima, que por el hilo se saca el ovillo, y sobra lo dicho -para que yo conozca con quanta razon, con quanto candor y sinceridad -religiosa celebra vuestra Reverendíssima á essos Heroes de nuestra -Oratoria Española. De el quarto ya tengo yo alguna noticia, desde que -leí un epigrama de Horacio, que le aplicó un mal hablado con ocasion -de no sé qué sermon que predicó satirizando á otro de su paño, cuyos -aplausos parece que no le sonaron bien; y el bellacon del deslenguado, -(Dios me lo perdone!) aludiendo á que el tal Orador debia de ser corto -de persona, pero presumido de hombre grande y de lindo, dixo por -bufonada:[17] - - _Bellus homo et magnus vis idem, Cotta, videri,_ - _Sed qui bellus homo est, Cotta, pusillus homo est._» - -20. «Pero ahora dígame vuestra Reverendíssima: qué es lo que quiso -decir en el último concepto de su admirable octava, conviene á saber -_que nuestro inimitable Orador ya no es Gerundio, sino Supino_? Porque, -si es lo que comprende mi malicia, harto será que esto ceda en el mayor -elogio suyo.» -- «Señor Canónigo, respondió, no sin alguna seriedad, el -Padre Vicario; yo no sé lo que su malicia de vuestra Merced comprende -ni dexa de comprender, porque no soy amigo de meterme en malicias -agenas. Lo que sé es, que la inteligencia de aquel concepto está clara: -el supino es lo último á donde puede llegar todo verbo, y no puede -passar de allí. Véalo vuestra Merced, si no: _amo_, _amas_, _amat_, -_amare_, _amavi_, _amatum_; _doceo_, _doces_, _docet_, _docere_, -_docui_, _doctum_; _lego_, _legis_, _legit_, _legere_, _legi_, -_lectum_: _lectum_, _amatum_ y _doctum_ son el supino de estos verbos, -los quales todos paran en él; y no hay que andar dándole vueltas, que -no me señalará vuestra Merced ni siquiera un verbo que dé un passo -mas adelante. Pues ahora está ya claro lo que quiero decir, y es que, -assí como el supino es el _non plus ultra_ de los verbos, assí el -Reverendíssimo Fray Gerundio (al decir esto hizo ademan de quitarse -el becoquin por respeto y reverencia,) es el _non plus ultra_ de los -Predicadores.» - -21. -- «Tambien lo es vuestra Reverendíssima de los Poetas agudos, -respondió el taimado de Don Basilio, y apuesto á que ningun ingenio -daba en la genuína significacion del pensamiento, si vuestra -Reverendíssima no nos huviera hecho la honra ó, por hablar al uso, -no huviera _tenido la bondad_ de explicárnosle. Lo que es el no -entenderlo! Como yo havia leído, no me acuerdo donde, que en latin á -un hombre tardo, rudo y que todo lo trastorna, se le llama un hombre -_supino_, y tambien se aplica este significado á los perezosos, -haraganes y galbaneros, que todo el dia se están, como se dice, _con -la panza al sol_, confiesso que me sobresalté algun tanto, quando oí -el acabamiento de la octava, y, pareciéndome que podia ser pulla, ya -estaba con la Musa en ristre para volver por el decoro de nuestro -incomparable Orador, al qual, sin hacerle injusticia, no se le podia -aplicar el epítheto de _supino_ en ninguno de los significados que yo -le atribuía; porque ni tiene nada de haragan ó perezoso, siendo la -misma laboriosidad, ni mucho ménos se le puede llamar tardo ó rudo de -ingenio, pues yo no le he conocido hasta ahora mas delicado, como lo -acredita cada rasgo del sermon que acabamos de oírle.» - -22. «Confiesso que el _supino_, en este sentido, lo soy yo, pues no -caí en una significacion que se estaba viniendo á los ojos; tambien -declaro, para descargo de mi conciencia y para mayor confusion mia, -que ya no me parece el nombre de _Gerundio_ tan propio y tan adequado -á los méritos del Padre Predicador, como lo seria el de _Supino_. -Antes de haver oído la erudita, ingeniosa y cabal explicacion de su -significado, juzgaba yo que no havia en toda la _Nomenclatura_... -llámase assí, Señora Catanla, (porque somos deudores á todos,) aquel -vocubalario, almagacen ó despensa, de donde se sacan los nombres -propios... que no havia, vuelvo á decir, en toda la Nomenclatura otro -nombre mas ajustadito al talle de nuestro gran modelo de Predicadores -que el de _Gerundio_, porque los gerundios son los que dan á conocer el -carácter de los sugetos con quienes tratamos. Y assí, á un hombre de -condicion altiva, furiosa y arrebatada le llamamos hombre _tremendo_; -á un Religioso grave, autorizado y respetable le damos el título de -Padre _Reverendo_; á uno que sea maligno, dissoluto y contagioso, y mas -si está públicamente excomulgado, le distinguimos con el arrimadizo de -_vitando_; y sabe ya el docto, que _vitando_, _tremendo_ y _reverendo_ -son tan gerundios en nuestra lengua, como lo son en la latina -_cœnandus_, _prandendus_, _potandus_.» - -23. «Esto supuesto, desde que tuve la dicha de conocer, tratar y -oir al Padre Fray Gerundio, discurria yo assí: Este es un hombre -verdaderamente _admirando_, _estupendo_, _preconizando_ y _colendo_, -los quales todos son legítimamente gerundios, ó no los hay en el -mundo. Luego se le puso el nombre de Gerundio con la mayor propriedad -imaginable. Pero, desde que oí á vuestra Reverendíssima, digo y vuelvo -á decir que harto mejor le quadraba el de _Supino_, porque esse es -mucho mas cosa; y esto se entienda sin perjuicio de los aciertos y de -la discrecion del Señor Licenciado Quixano, su digníssimo Padrino, que -fué quien se le puso.» - -24. El buen Licenciado, que en toda la comida havia cerrado la boca, -pero tampoco la havia abierto para hablar palabra, sino parte para -comer y parte para admirar los grandes elogios, que á su modo de -entender se havian dicho en la mesa de su querido ahijado, solamente -respondió: «Señor Don Basilio, yo soy un pobre Clérigo, que no -entiendo de essas honduras: algo estudié de gerundios y de supinos, -pero jamas me metí en qual era mas, qual era ménos, porque no soy amigo -de revolver huessos, que al fin son cosas odiosas. Si á Fray Gerundio -le puse este nombre y no otro, mis razones me tuve, que no hé menester -decir á nadie; lo que podré assegurar á vuestra Merced es, que mi -ahijado, allí donde vuestra Merced le ve, tan conocido ha de ser en -el mundo con el nombre de Gerundio, como puede haverlo sido qualquier -Supino que haya nacido de mugeres.» - -25. -- «_Bomba_, dixo á este punto el hermano Bartholo, que essa ya es -endemasiada prosa; se va acabando la mesa, y entodavía no hemos dicho -una palabra al Señor Mayordomo. Allá va á Dios y á dicha.» Callaron -todos, y él soltó esta disparatadíssima chorrera de desatinos: - - _Carlo-Magno y todos los doce Pares_ - _Fueron, o Anton Zotes! en tu comparanza_ - _Como el dedo meñique á respeuto de tu panza,_ - _Y como dos pajitas enjunto á dos pajares._ - _No venciste al Gigante Fierabras,_ - _Pero hiciste mucho mas,_ - _Quando por tu endustria vino al mundo_ - _Esse pozo de cencia, tan profundo_ - _Como la noria de mi Convento,_ - _Que tiene mas de mil brazas, y aún mas de ciento._ - _Si no fuera por tí y por la Tia Catanla tu consorte,_ - _No meteria Fray Gerundio tanto ruido en la Corte,_ - _Donde la Reina, el Rey, el Papa y los Cardenales,_ - _Los Duques, los Marqueses, y hasta los mismos Provinciales_ - _Le celebran á porfía;_ - _Que dicen que es una bataola, una algarabía._ - _Si el árbol se conoce por el fruto,_ - _Como dixo un Theólogo llamado Márcos Bruto,_ - _El qual añadia que aún por esso_ - _Las grandes camuesas endican un gran camueso;_ - _Qué árbol serás tú! Qué nobre tronco!_ - _Solo de imaginarlo me pongo ronco._ - _La Fama_ - -26. -- «Basta, hermano Bartholo, basta,» le interrumpió el Magistral, -que ya no podia aguantar mas tanto disparate, y, aunque havia -dissimulado su mal humor todo lo possible por no desazonar la funcion, -apurada ya la paciencia, se levantó de la mesa con pretesto de ir á -dormir la siesta, haciendo lo mismo todos los demas convidados, á -excepcion de Don Basilio, el Padre Vicario, Fray Blas, Fray Gerundio, -el Familiar y el Donado, que se quedaron de sobre mesa, donde passó lo -que dirá el capítulo siguiente. - - - - -CAPITULO VI. - -De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que se tuvo sobre comida. - - -1. -- «Permítame vuestra Merced, Padre Fray Gerundio, que le dé mil -abrazos, dixo Don Basilio, ahora que hemos quedado solos; rato mejor -que el que vuestra Merced me dió con su admirable sermon, no le he -tenido ni le he de tener en mi vida. Esso es predicar, y todo lo demas -es hojarasca.» -- «Yo tal digo, añadió el Padre Vicario; y, si un jóven -al principio de su carrera comienza assí, qué será quando la acabe? Yo -conocí á un Predicador de cierta Orden, hombre ya de canas y provecto, -que, aunque predicaba á este mismo aire que el Padre Fray Gerundio, -no merecia descalzarle los zapatos; y con todo esso le llamaban -_espanta-Madrid_ pues, qué será el Padre Fray Gerundio quando llegue -á sus años? Seguramente que le llamarán _el Monstruo de España_, y -todavía le vendrá estrecho el renombre.» - -2. -- «No te lo dixe yo, amigo Fray Gerundio?» interrumpió á esta sazon -Fray Blas, rebosando gozo por todas sus coyunturas. «Si no huvieras -seguido mis consejos y te huvieras dexado gobernar de las vejeces de -nuestro Reverendo Padre Fray Caduco, lograrias ahora estos aplausos?» - -3. -- «Quien es esse Flayre? preguntó el Familiar, y qué consejos daba -á mi sobrino?» -- «Es un Reverendíssimo Matusalem, respondió Fray Blas, -de essos que alcanzaron las valonas, el qual está muy mal con todo lo -que en los sermones se llama _conceptos_, _agudezas_, _equívocos_, -_circunstancias_; en una palabra, con todo aquello que hace el gusto -y embeleso del auditorio y produce el aplauso del Predicador. Dádole -ha que se ha de predicar á lo ramplon y á lo solidote; assuntos -serios y naturales, verdades indubitables y de quatro suelas; pruebas -macizas y de cal y canto y, como dicen, de estas que aplastan. De -_circunstancias_ no se hable: dice que no hay mas circunstancias que -las de el mysterio del Santo ó del objeto de que se predica, y que -todo lo demas es locura y profanacion, que muchas veces se roza en -sacrilegio. Añade, que solicitar en los sermones el gusto ó el deleite -del auditorio y el aplauso del Orador, es contra toda regla de la -verdadera eloquencia, la qual solo debe tirar á convencer, á persuadir -y á mover; pretendiendo que los conceptos delicados, las agudezas, los -equívocos y las pinturillas deleitan, pero no convencen, ni persuaden, -ni mueven. Vaya Usted viendo lo que adelantaria un pobre Predicador -con estas reglecitas, y si al cabo del año tendria dos arrobas de -chocolate en el caxon, ó si rodarian media docena de doblones en la -naveta.» - -4. -- «Con que, esso decia esse buen Flayre?» volvió á preguntar el -Familiar. -- «Si, Señor, esso decia, esso dice, y esso estará diciendo -por toda la eternidad, si Dios no lo remedia,» respondió Fray Blas. -- -«Pues mi alma, como la de su Reverencia, continuó el Familiar, yo soy -un pobre monigote, como Ustedes ven, que solo sé leer con trabajo y -echar mi firma con enfecultad; pero, por fin y por postre, dos deditos -de entendimiento, de pricision los ha de tener todo hombre inracional. -Mi voto le doy á esse Fray Mathias de Jerusalem, ó como le llama el -Padre Predicador, y que me emprumen, si no le sobra la razon por los -tejados. Quando voy á oir un sermon, sea el que se juere, voy siempre -con entincion de que m’ agan güeno, ó espirándome deséos de emitar las -vertudes del Santo á quien se perdica, ó propuniéndome alguna verdá de -emportancia, que me la metan bien en la cabeza, y dempues como que me -empujen el corazon á platicarla. Pero vaya Usté con Dios, que las mas -de las veces m’ allo con una retaíla de garambainas, de entresijos, -de sotilezas y de cercunloquios que, en mi ánima jurada, los entiendo -yo tanto, ni sé á lo que vienen, como ahora llueven pepinos. Daca el -Mayordomo, vuelve la Comedia, torna los novillos; si la Ciudá se llama -assí; si su enfundidor se llamó asado; si danzaron ó no danzaron los -profetas; si se usaron hogueras y cuetes y carretillas y triqui-traques -en la ley de los Judíos. Dempues entran los Angeles que suben y baxan -por la escala de Jacó; dempues aquellos Seraphines con sus seis alas, -que no parecen sino los gorriones de todos los sermones; porque, ansí -como los gorriones se encuentran en todos tiempos y en todas partes, -ansí essos probes Seraphines salen á volar en todos los sermones, -que no sé á fé mia como tienen ya fuerzas ni prumas; y en verdá que -hicieron bien en ponerles tantas alas, una vez que huviessen de estar -volando tan encontinuamente. Pues, qué diré de aquel que unos llaman -_carro_, y otros _carroza_, de un tal Enzequiel? Habrá acarreado el -dichoso carro mas paja en essos púlpitos de Dios que todos los carros -de Cámpos, desde que se enfundió en el mundo la labranza. Con que, al -cabo del sermon me güelvo á mi casa tan malo como me salí, sin haver -entendido una palabra de toda aquella chanfonía; y vaya Usté con Dios, -que hemos de decir, que el Perdicador es un hombre que se pierde -de vista, siendo ansina que á muchos de ellos los llevara yo á la -Inquisicion, si el Santo Tribunal me lo mandara.» - -5. -- «Señor Familiar, replicó Fray Blas, no hable vuestra Merced en -lo que no entiende.» A que añadió prontamente Fray Gerundio: «Tio, -pensar vuestra Merced que ha de alcanzar mas que tantos Predicadores -famosos como predican assí, y tantos hombres discretos como los -celebran y los aplauden, es demasiado pensar.» -- «Sobrino, respondió -el Familiar, cada probe alcanza aquello que Dios le ayuda. A esso de -que tantos Perdicadores perdican ansí, y que tantos hombres discretos -los celebran, digo que, porque son tantos los que perdican ansina, por -esso me encarabrino yo tanto; y en quanto á los hombres discretos que -los celebran, peor es urgallo. Yo confiesso, porque el Diabro no se ria -de la mentira, que tambien los he uído apraudir á muchos; pero acá en -mi imaginamiento todos eran unos tontos. Y á lo otro que dixo el Padre -Perdicador, de que yo no lo entiendo, respondo á su Usencia que, como -los sermones se perdican para que los entiendan todos, por el mismo -caso que yo no entiendo los mas, digo que son malos, y no me sacarán de -esto quantos Tiólogos hay en la Universidá de Salamanca.» - -6. -- «A muchos ha hecho bien poca merced el Señor Familiar», dixo á -esta sazon el Padre Vicario con su acostumbrado entonamiento. «Si son -necios los que predican de essa manera y los que gustan de sermones -á esse aire, se verificará á la letra lo que dice el Espíritu Santo, -que _stultorum infinitus est numerus_, será preciso contar en esse -número á muchos hombres de bien, y yo, aunque no lo sea, desde luego -me encuentro entre ellos, porque mas quiero errar con los muchos que -acertar con los pocos.» - -7. -- «Fuego de Dios en la másima! replicó con viveza el Familiar; no -me la meterá Usendíssima en la cabeza: en todo causo á mí me parece -mas mejor acertar con uno solo que errar con todo el mundo; porque, -en concrusion, el errar siempre es errar, y el acertar siempre es -acierto.» -- «No estará vuestra Merced tan solo por esse partido, dixo -á esta sazon Don Basilio, que no tenga tambien á su lado al Señor -Magistral; porque, assí en los sermones que le he oído, como en las -conversaciones que se han ofrecido sobre la materia, con el exemplo y -con la palabra se muestra tan opuesto á este modo de predicar, que es -gusto oírle quando se zumba de él, y estremece quando le combate en -serio.» - -8. -- «Por algo ha estado tan grave y tan espetado en toda la mesa, -interrumpió el hermano Bartholo, que en toda ella no ha dicho _esta -boca es mia_; y alguna vez que yo le miraba, estaba con un ceño que -parecia un Enquisidor. Pero dempues de todo, yo me atengo á nuestro -Padre Vicario y al Reverendo Padre Fray Bras, que son Perdicadores -leídos; y de mí sé decir que, quando oigo uno de estos sermones agudos, -me embobo tanto que es un alabar á Dios. Pues qué? si el Perdicador -es hombre de manotéo y lo representa con garbo y, como dicen, con -empropriedad! Entónces no trocaria yo un sermon por una comedia.» - -9. -- «Essa es otra, replicó el Familiar; Perdicadores he uído que -no parecen sino mesmamente á unos farsantes que ví en Valladolí, una -vez que fuí allá á cosas del Santo Oficio, y havia comedias. Ni mas -ni ménos traquiñan las manos quando perdican, como las traquiñaba el -primer galan, que decian era un pordigio. Si habran de cruz, espurren -los brazos; si de una bandera, hacen como que la trimolan; si de una -batalla, dan cuchilladas; si de una ave, parece que vuelan.» -- «En -esso hacen lo que deben, respondió magistralmente el Padre Vicario, -porque las acciones han de acompañar á las palabras, en lo qual no debe -diferenciarse el Predicador del Representante.» - -10. -- «A otro perro con esse huesso, dixo el Familiar, que yo no le -roeré. Con que, quiere su Usencia encaxarnos que un Comediante y un -Perdicador han de representar de la mesma manera?» -- «Ambos han de -pintar, en quanto sea possible, con las acciones, aquello que expressan -con las palabras,» replicó el Padre Vicario. -- «Sí, Señor, dambos -tienen essa obrigacion, pero el Comediante como Comediante, y el -Perdicador como Perdicador.» -- «Pues, explíquenos vuestra Merced la -diferencia,» dixo con un poco de desden el Padre Vicario. -- «Oh! si -yo supiera expricarla como acá la tengo en mi calletre, respondió el -Familiar, no me truecaria por un Arcediano.» - -11. -- «A mí me parece, saltó entónces Don Basilio, que comprendo lo -que quiere decir el Señor Familiar. Parécele que, siendo tan diversos -los fines que se deben proponer el Comediante y el Predicador, han -de ser tambien muy diferentes los medios, y que lo que en el uno -es gala, hermosura, viveza y propriedad, en el otro seria locura, -ridiculez, irrision y extravagancia. El Comediante solo tira á -deleitar, á embelesar y á divertir; el Predicador únicamente debe -intentar convencer, persuadir y mover. En aquel las acciones, los -gestos y los movimientos parecen mejor quanto mas airosos, quanto mas -vivos y quanto mas desenfadados: en este todo debe respirar gravedad, -magestad, modestia y compostura; y, perteneciendo á la accion no solo -el movimiento de las manos, sino el aire del semblante, la postura del -cuerpo y hasta el tono de la voz, en todo debe reinar una modestia que -no se pide al Comediante. Y á este propósito me acuerdo haver leído -en Quintiliano, que el buen Orador ha de querer mas parecer modesto -y encogido que garboso y desembarazado: _modestus et esse et videri -malit_; y debe ser sin duda la razon, porque, siendo el principal fin -del Orador el persuadir y el mover, todo aquello que le hace mas -amable, le hace tambien mas eficaz, siendo cierto que el que es dueño -del corazon se hace mas presto señor del entendimiento; y como el -orgullo, la presuncion y la arrogancia desagradan tanto á todos, el -Predicador que en sus movimientos, gestos, acciones y menéos se ostenta -orgulloso, arrogante y presumido, de contado se hace aborrecible, ó por -lo ménos enfadoso. De aquí es que la modestia y el encogimiento, que -pocas veces cae en gracia á un Comediante, siempre es necessaria al -Predicador; y harto será que no fuesse esto lo que el Señor Familiar -quiso decir.» - -12. -- «Pero quando lo expricaria yo con essa heregía y craridad?» -exclamó el Familiar, lleno de gozo, dando un abrazo á Don Basilio. -«Vuestra Merced me bebió el pensamiento; y, ya que una cosa llama -á otra, díganos vuestra Merced por vida suya, y assí tenga Dios en -descanso al ánima de su Señora Madre (conocíla mucho, y era una -muger... válame Dios, qué muger era!): díganos vuestra Merced, vuelvo -á decir, qué cosa es modestia de la voz? Porque ansí al descuído con -cuidado se dexó vuestra Merced caer este vocabro, y yo no entiendo bien -lo que sanefica.» - -13. -- «Tampoco yo lo entenderia mucho, respondió el Canónigo, si por -casualidad no lo huviera leído pocos dias há en cierto libro que me -envió un amigo de Madrid, y trata de estas cosas de los Predicadores. -Intitúlase _La Eloquencia Christiana_, y su Autor es un Jesuíta -francés, llamado _el Padre Blas Gisbert_, hombre sin duda hábil, -discreto y erudito, que trahe admirables especies, aunque á mi pobre -parecer escritas no con el mejor méthodo del mundo; porque repite -mucho, hacina bastante; no sigue la caza, pica mil cosas y luego las -dexa; y en los muchos exemplares que trahe de San Juan Chrisóstomo, -á quien propone con grandíssima razon por el mejor modelo de la -eloquencia sagrada, aunque todos ellos son muy escogidos, me parece que -está algo prolixo. Pero hola! quien soy yo para meterme á crítico, sin -acordarme que esta facultad no se hizo para un pobre Canónigo bolonio? -Vuelvo á la pregunta.» - -14. «Dice pues este Padre, si no me acuerdo mal, hablando de la -modestia de la voz, poco mas ó ménos, estas palabras: _Serás modesto -por esta parte, si evitas en tu voz cierto aire bronco, hinchado y -dominante, que introduce hasta el corazon de los oyentes aquella -enfadosa dissonancia, que su mismo desentono causa en el oído. Una voz -dulce, fuerte, igual, flexible y modestamente imperiosa es de admirable -auxilio para la persuasion. Por el contrario, el entendimiento siente -no sé qué repugnancia en rendirse á unas razones que se derivan por -un canal tan ingrato y tan desagradable, como es una voz grossera, -desapacible, fiera, impetuosa y violenta._» - -15. -- «Y donde ha de ir á comprar otra, replicó Fray Blas, aquel á -quien Dios se la dió con essas tachas?» -- «Esso no lo dice mi Autor, -respondió el Canónigo, y yo no he tomado el oficio de instruir á los -Predicadores, porque soy poco hombre para esso. Solo refiero lo que -he leído; bien que á mí me parecia, que el arte, el trabajo y el -cuidado podian corregir essos defectos, y aún hago memoria, si no me -equivoco, de haver oído ó leído, que Demósthenes y Ciceron, los dos -mayores Oradores que ha conocido el mundo, ambos havian recivido de -la naturaleza una voz bronca y destemplada, y ambos la reduxeron á un -medio templado, sonoro y apacible, con el cuidado y con el exercicio.» - -16. -- «Pues oye su Mercé, Señor Don Basilio, dixo el Familiar; aunque -es assí que essas vozarronas, que parecen berreaduras de güey ó de -becerro, y essos menéos empetuosos de los Perdicadores, como los llama -esse Padre Theatino Bras de qué sé yo qué, parece que le rompen á uno -los cascos; pero á mí no me amohinan ménos otros Perdicadores que hay -tan enmelados, con unas palabricas tan de azucre y de almíbare, unos -cecéos y unos menéos de dama remilgada y de _Sí Señor_, que cierto -dan á un hombre gana de gomitar.» -- «Quando todo esso es natural, -respondió el Canónigo, porque nace de un genio verdaderamente dulce, -suave y blando, y de algun natural defecto de la lengua, no solo no -fastidia, sino que cae en gracia, persuade y mueve; pero, quando se -mezcla en ella la afectacion y el artificio, no hay cosa que mas -empalague ni que mas irrite. Aún en una conversacion, el que afecta -dulzaina, dengues y remilgamiento, se hace extremadamente fastidioso; -pero, quando esto se quiere remedar tambien en el púlpito, no hay -paciencia para tolerarlo.» - -17. -- «En esso vamos conformes,» interrumpió el Padre Vicario; y es -que él tenia una voz sonora, grata y medianamente corpulenta. «No lo -estamos tanto en el dictámen sobre essa obrita del Padre Gisbert, -que tengo en mi celda y he leído con bastante cuidado; pues, aunque -vuestra Merced la ha notado algunos defectillos, veniales á la verdad, -pero en el fondo se conoce que la aprecia. Ha leído vuestra Merced los -reparos críticos de Monsieur L’Enfant sobre essa obra?» -- «Sí, Padre -Reverendíssimo, porque están al fin de la segunda edicion, que es la -que yo tengo.» -- «Y qué le parece á vuestra Merced de ellos?» preguntó -el Padre Vicario. -- «Padre Maestro, respondió Don Basilio, un triste -Canónigo de capa y espada, como yo soy, no puede dar parecer en estas -materias. Pero, pues vuestra Reverendíssima desea saber lo que siento, -valga lo que valiere, digo que, fuera de las notas que le pone (y á -mí me parecen justas) sobre la falta de méthodo, la repeticion y la -prolixidad de los lugares que extracta de San Juan Chrisóstomo, casi -todos los demas reparos de Monsieur L’Enfant son fútiles, ridículos -y pueriles; y en fin, pidiendo primero licencia para usar de este -equivoquillo, reparos propriamente de niños, que esso quiere decir -_l’enfant_ en nuestra lengua.» - -18. «Pues qué! replicó el Vicario, pueril llama vuestra Merced al -primer reparo, que pone sobre lo que dice en el prólogo el Padre -Gisbert, que _la hermosura del discurso suple la falta de la brevedad_? -Y añade el crítico, que _aquí hay oscuridad y algun sentido equívoco, -pues se quiere decir que lo hermoso del discurso excusa lo prolixo_. -Este reparo me parece justo y sólido.» - -19. -- «Lo que es no entenderlo! respondió el Canónigo; pues á mi me -parecia que era insulso, fútil y sin razon alguna; porque no comprendia -yo, que entre estas dos cláusulas _la hermosura de un razonamiento -suple la falta de la brevedad_; _la hermosura de un discurso excusa la -prolixidad_ huviesse otra diferencia que la de decir una misma cosa con -mas ó con ménos palabras; pero que en lo demas ambas proposiciones eran -igualmente claras y perceptibles. Mas las superiores luces de vuestra -Reverendíssima descubren lo que no vemos los que las logramos mas -escasas.» - -20. -- «Pues la segunda nota de Monsieur L’Enfant sobre el prólogo, -dixo el Padre Vicario, aún es mas substancial que la primera, y no -sé qué se pueda replicar á ella. Para excusar el Padre Gisbert la -prolixidad de los exemplos que propone, dice que _en esso no hizo mas -que imitar á San Agustin_, y añade oportunamente el discreto crítico: -_Si el méthodo es malo, no le autoriza el exemplo del Santo; fuera de -que San Agustin no es tan prolixo ni con mucho en sus citas, como lo -es el Padre Gisbert en las que hace de San Juan Chrisóstomo_. Tratará -vuestra Merced de pueril este reparo?» - -21. -- «Yo me guardaré bien de esso, respondió el Canónigo; porque, -aunque es verdad que á nosotros los Eclesiásticos legos nos disuena -mucho esto de hablar con ménos respeto de los Santos Padres, y mas de -un Padre tan sabio, tan ingenioso y tan crítico en todo como dicen -que fué San Agustin; pero esso nacerá sin duda de que nosotros no lo -somos: por esso nos escandaliza oir que, _quando las cosas son malas, -el exemplo de los Santos Padres no las autoriza_; porque nos parecia -á nosotros que, una vez que las autorizasse el exemplo de los Santos -Padres, debiamos de creer que no eran malas. Por lo que toca á si -son ó no son largas las citas de San Agustin, como los exemplos que -copia el Padre Gisbert de San Juan Chrisóstomo, yo no puedo hablar -con conocimiento de causa, porque confiesso que solo he leído por el -forro las obras de San Agustin en la librería del Señor Magistral; -pero, como el Padre Gisbert assegura que San Agustin traslada lugares -muy considerablemente largos de los Prophetas, de San Pablo y de San -Cypriano en su libro ó Tratado _De la Doctrina Christiana_, paréceme -que debemos creerle sin escrúpulo, porque no tiene traza de hombre que -habla á bulto, ni de quien cita en falso.» - -22. «Pero demos de barato que las citas del Santo huviessen sido mas -breves ó mas cortas; acá á mi modo de concebir me parece, que no hace -fuerza el cotejo, siendo muy clara la disparidad. San Agustin, en el -libro _De la Doctrina Christiana_, no toma por assunto el instruir -á un Predicador en el modo de predicar, sino imbuírle en los dogmas -ó doctrina de la Religion que debe de enseñar, y para esto no era -menester copiar passages largos de los Padres anteriores al Santo -Doctor. Por el contrario, todo el empeño y todo el assunto del Padre -Gisbert es instruir á un Orador Christiano en el méthodo y en el -modo con que ha de disponer sus sermones; y para esto era al parecer -indispensable hacer un poco largos los exemplares que se proponen -para la imitacion; porque, como dice el mismo Padre, si no se da á -estos modelos de el buen gusto una cierta proporcionada extension, -es impossible sentir ó reconocer en ellos perfectamente la práctica -de las reglas. Es verdad, como signifiqué al principio, que aún para -este fin me parecen un poco prolixos algunos passages de San Juan -Chrisóstomo, que copia el Padre Gisbert; pero yo soy un pobre Canónigo -en romance, y debo someter mis bachillerías al superior dictámen de -vuestra Reverendíssima, á quien suplico se sirva decirme qué hombre fué -esse Monsieur L’Enfant, cuyas notas han tenido la fortuna de agradarle -tanto.» - -23. -- «Señor Don Basilio, respondió el Padre Vicario, confiesso que no -lo sé, ni me he metido en averiguarlo; porque, quando leo un libro, me -importa poco saber la vida y milagros del Autor: si me gusta, le acabo -y le celebro; y si me enfada, le cierro y le arrimo, sin meterme en mas -honduras ni averiguaciones.» - -24. -- «Hay cosa! replicó el Canónigo; pues yo estaba en el errado -concepto de que, para hacer juicio de una obra, especialmente crítica -y en materia que se roza con la Religion, convenia mucho saber, por lo -ménos en general, los estudios, las circunstancias, y especialmente la -profession ó la religion del Autor. Confiesso que, haviendo observado -en las notas de Monsieur L’Enfant el empeño en critiquizar, morder y -censurar los lugares que traslada el Padre Gisbert, (porque, en suma, -á esto se reducen sus principales notas, ó á lo ménos aquellas que no -son sobre puras fruslerías,) y haviendo reparado que, desde la misma -carta que sirve de prólogo á la obrilla, muestra su poca inclinacion á -este célebre Padre de la Iglesia, quando dice que, _aunque él es uno de -los que mas admiran su eloquencia y su genio, con todo esso no quisiera -proponerle hoy por modelo sin muchos correctivos_, confiesso que todo -esto me hizo entrar de mala fé con este Monsieur, y me dió fiera -tentacion de averiguar qué personage era.» - -25. «Tuve bien poco que hacer en conseguirlo; porque, como soy uno -de aquellos eruditos de repente y haraganes de la moda, que quieren -saber mucho á poca costa y hablar en todas materias sin comprehender -ninguna, en saliendo algun Diccionario, Compendio, Epítome, Synópsis, ó -cosa que lo valga, luego escrivo á mi corresponsal de Madrid para que -le haga venir á mi librería romancista. En ella tengo el _Diccionario -Histórico_, abreviado, de Moreri, escrito en francés por el Abad -Ladvocat y traducido harto fielmente en castellano por Don Agustin -de Ibarra, Clérigo laborioso y aplicado. En él se dice, que Jacobo -L’Enfant fué un famoso Theólogo é Histórico de la Religion Protestante, -que dexó un gran número de obras y murió paralýtico el año de 1728; por -señas, ántes que se me olvide, que se assegura nació en Bazoche en el -Bauce, provincia que no se sabe donde cae, pues solo se tiene noticia -del Bausès ó Beauzès, baxo y mediano, que comprende el país de Chartres -y el de Vandoma; pero esto importa un bledo. Lo que á mi ver importa -mas, es que, haviendo sido Monsieur L’Enfant un Protestante tan famoso -como arrabiado, parece que se deben leer con alguna desconfianza sus -notas sobre la obra de un Jesuíta, y mas sobre tal obra.» - -26. -- «Pues qué, replicó el Padre Vicario, no sin algun desden, es -vuestra Merced de aquellos entendimientos vulgares, que juzgan no -puede escrivir con acierto un Herege en ninguna materia?» -- «No, -Padre Reverendíssimo, respondió el Canónigo, no soy tan lego como -todo esso: sé muy bien que entre ellos ha havido Autores eminentes en -algunas facultades; sé muy bien, (porque al fin ya llegué á estudiar -las Súmulas,) que no vale esta consequencia: _es Herege, luego no -sabe lo que se dice, ni lo que se escrive_; sé tambien que, assí como -hay cierta especie de locos que solamente desvarían en determinadas -materias, assí hay muchas classes de entendimientos que solamente -desbarran en assuntos determinados. Pero al mismo tiempo estoy -persuadido á que por esta última razon debemos leer siempre con mucha -cautela y desconfianza aquellas obras de los Hereges, que directa ó -indirectamente tratan de puntos de Religion, quales son sin duda las -que hacen crítica de los Santos Padres, cuya veneracion y concepto -procuran ellos disminuir por todos caminos. Por otra parte, siendo -tan notoria la inquina que los Hereges professan á las Religiones, -especialmente á los Jesuítas, paréceme que, quando aquellos escriven -contra estos, pide la equidad que se las lea con un poquillo de -precaucion, porque son parte apassionada.» - -27.[18] El Donado, á quien se le secaba la boca con tanto silencio, -y no podia llevar en paciencia una conversacion mas seria de lo que -él quisiera, y de la qual apénas entendia palabra, pareciéndole que -havia llegado la suya, dió una gran palmada en la mesa y dixo con voz -temulenta: «los Hereges son unos perros judíos: pero los Theatinos!... -y no digo mas. Al fin toda es gente honrada, pero mi casa no parece.» - -28. -- «Calla, borracho,» le interrumpió, no sin alguna indignacion, -el otro Religioso de su Convento, que, despues de un ratico de siesta, -havia vuelto á la mesa y se halló á la mitad de la conversacion. -«Demasiado has dicho, para conocer que has bebido demasiado. Qué -quieres significar por essas palabras tan preñadas?» -- «Lo que yo -quiero saneficar, dixo el Donado, está bien craro; porque, si los -Hereges pretenden deshonrar á los Padres de la Igresia, como esse -Señor Infante lo quiere hacer con San Juan Chrystósomo, los Theatinos -no tratan mejor á Santo Thomas de Enquino.» -- «Botarate! cose essa -boca! le replicó el Religioso, y no hables lo que no entiendes, ni -eres capaz de entender. No hay Religion en la Iglesia de Dios, despues -de la Dominicana, que mas se haya empeñado en ilustrar á Santo Thomas -que la Compañía; ninguna que cuente tanto número de Expositores de las -obras de el Santo Doctor. Si en algunos lugares aquellos le entienden -assí, y estos de otra manera, lo mismo sucede en muchos textos de la -Sagrada Escritura, que unos Padres los interpretan de un modo, y otros -de otro muy diferente, y aún muy contrario, sin que ninguno diga por -esso, que los Padres de la Iglesia no siguen la Escritura ó que tiran á -discreditarla. Aún entre los mismos Autores Dominicos se dan batallas -campales sobre la inteligencia de muchos lugares de Santo Thomas, y no -por esso le deshonran, ántes por lo mismo le ilustran mas; pero esto no -es para cabeza de bolo como la tuya.» - -29. -- «Cabeza de bolo ó no cabeza de bolo, replicó el Donado, hasta -ahora no he uído, que ningun Padre Santo huviesse llamado á la Religion -de los Theatinos _Religion de la verdá_, como se la llamó á la Religion -de Santo Domingo un Padre Santo de Roma.» -- «Tampoco se la ha llamado, -replicó el Religioso, á la Religion de San Francisco, ni á la de San -Benito, ni á la de San Bernardo, ni á la de San Agustin, ni á ninguna -otra de las innumerables, que instituyó el mismo Dios por medio de los -Santos Patriarchas para ornamento de su Iglesia. Y qué sacaremos de -esso? Que todas las demas Religiones son Ordenes de la mentira, y solo -la Religion de Santo Domingo es Orden de la verdad? Solo una cabeza tan -burral como la tuya sacará esta consequencia.» - -30. -- «Aquí entro yo, dixo el Familiar, porque soy Menistro del Santo -Oficio, y, si alguno dixera de qualquiera de las Religiones essa -Morería ó essa Judiada, al mimento le echaba la garra y daba con él de -paticas en la Enquisicion. Pero...» - - - - -CAPITULO VII. - -Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la conversacion del -Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá saliendo. - - -1. A tal instante se dexó ver el Señor Magistral, despues de haver -dormido una siesta muy decente. Todos se levantaron por respeto, y los -mas se retiraron, unos á rezar, y otros á descabezar el sueño, entre -los quales asseguran varios Autores que el hermano Bartholo era el -mas necessitado. Fray Gerundio hizo tambien ademan de retirarse; pero -el Magistral le detuvo, quedando solos Tio y Sobrino, Don Basilio, y -el bueno del Familiar. Tomó un polvo el Magistral para despejarse, -estregóse los ojos, sonóse las narices, y es fama que, encarándose con -el Sobrino, le habló en esta substancia: - -2. «Sin duda, Fray Gerundio, que habrás quedado muy vanaglorioso con -tu desbaratado sermon. Los aplausos de los ignorantes, la gritería de -essa pobre gente, el voto de la muchedumbre, y las aclamaciones de los -lisongeros, si ya no han sido irónicos elogios de los zumbones ó de los -malignos, te tendrán persuadido á que nos dexaste á todos assombrados. -Con efecto fué assí, y dudo que algun otro lo huviesse quedado mas que -yo; pero no de tu discrecion, ni de tu agudeza, ni de tu gracia, ni de -tu despejo, sino de tu lastimosa ignorancia, de tu juvenil osadía, de -tu raro atolondramiento, y de tu total falta de gusto y de reflexion.» - -3. «Mucho me havia escrito mi amigo y tu favorecedor, el Padre Maestro -Prudencio, de tu modo de predicar; algo me apuntó de las cuerdas y -oportunas advertencias, que te havia hecho para que no malograsses tus -talentos; no me havian dicho poco algunos, que te oyeron no sé qué -plática de Disciplinantes en tu Comunidad. Todo me hizo concebir que -ibas muy descaminado; pero confiesso que no juzgué, ni aún imaginé -possible, que lo fuesses tanto. Desde el primer período de tu sermon me -huviera salido de la Iglesia, á haverlo podido hacer sin mucha nota y -sin igual tumulto ó alboroto del apiñado auditorio: este me sitió en el -confessonario, que, todo el tiempo que duró el sermon, no fué para mí -tribunal de la penitencia, sino exercicio de ella.» - -4. «Llaméle sermon, y le dí un nombre muy improprio; porque ni fué -sermon ni cosa que de mil leguas se le parezca. Es dificultoso -definir lo que fué, pero veré si me puedo acercar á dar á entender -lo que concibo. Fué una escoba desatada de inconnexiones; fué una -tarabilla suelta de impertinencias y de extravagancias; fué un confuso -hacinamiento de textos y lugares de la Sagrada Escritura, ridículamente -entendidos y osadamente aplicados; fué un turbion de conceptillos -superficiales, falsos, pueriles, no solo agenos de un Orador, que en -todo debe buscar la verdad y la solidez, sino insufribles aún en un -mediano Poeta.» - -5. «Dexo á un lado el intolerable abuso, la necia costumbre y el -ignorantíssimo empeño de tocar en la Salutacion aquellas que se llaman -_circunstancias_. Sé que contra esta impertinentíssima y tontíssima -costumbre te han dicho ya mas de lo que yo te puedo decir. Solo -añadiré, (por si acaso no te lo han dicho,) que ya está únicamente -reducida al ínfimo vulgo de los Predicadores, y que solo se oye -celebrada por las heces mas despreciables de los auditorios. Tú no te -contentaste con tocar las mas comunes, que suelen repiquetear otros -Oradores de tu estofa; descendiste hasta las mas menudas y ridículas, -para que llegasse hasta donde podia llegar tu extravagancia: te hiciste -cargo de tu Padre, de tu Madre, de tu Padrino, de los cohetes, de las -hogueras, del Auto sacramental, de los novillos, de los danzantes, -de sus melenas, y en fin, por no dexar ninguna impertinencia en el -tintero, hiciste circunstancia hasta de la gaita gallega. No es -menester mas que referirlo sencillamente para conocer, para palpar la -suma ridiculez. Tus mismos colores están ahora acreditando la vergüenza -que te causa solo el oírlo; pues, como tuviste valor para practicarlo? -y, lo que es mas,[19] como pudiste aplicar á cosas tan baxas los -sagrados textos?» - -6. «Pero como? Como lo han hecho hasta aquí todos quantos te -precedieron, y como no puede dexar de suceder, porque no hay otro -arbitrio ni otro medio: violentando textos, desquartizando lugares, -arrastrando y aún tal vez fingiendo exóticas exposiciones, ó -construyendo las palabras de la Escritura con tanta materialidad como -pudiera el mas zafio Sayagués ó el mas rústico Batueco.» - -7. «Porque fué este el primer sermon que has predicado, traxiste -aquellas palabras de San Lúcas, con que da principio á los hechos -de los Apóstoles: _primum quidem sermonem feci, o Theophile_, sin -hacerte cargo, lo primero, de que el Evangelista no trata allí de -sermones, sino del Evangelio que havia escrito, como él mismo lo dice -expressamente: _primum quidem sermonem feci de omnibus, o Theophile, -quæ cœpit Jesus facere et docere, usque in diem etc._; lo segundo, -que, aunque hablara de sermones, diria todo lo contrario de lo que -tú pretendias; porque no afirmaba que era aquel el primer sermon que -predicaba, ántes suponia que havia predicado otro ú otros, pues decia: -_el primer sermon que prediqué etc. primum quidem sermonem feci_. Pero -no, Señor; tú leíste que el Evangelista hablaba de primer sermon, -y sin mas ni mas, entendiendo materialíssimamente sus palabras, te -pareció que venian muy al intento del primer sermon que predicabas, sin -reflexionar que, una vez tolerada este grosseríssimo modo de traher las -palabras de la Escritura, no hay absurdo que no se pueda confirmar con -ellas.» - -8. «De la misma manera, y aún mucho peor si es possible, aplicaste los -demas textos á tus extravagantíssimas idéas. Seria cosa interminable -si quisiera detenerme en recorrerlos todos en particular, y por esso -bastará traherte ligeramente á la memoria los mas estrafalarios. El -cotejo que hiciste del retiro de Christo al desierto con el tuyo á -la Religion, dexó de ser atrevido por passar á ser sacrílego; y la -disyuntiva que añadiste de que, bautizado Jesus, se retiró al desierto -ó el Diablo le llevó á él, fué un arrojo que quiso parecer gracia, y -vino á parar en una blasphemia. Alucináronte á tí, como á otros muchos, -aquellas palabras de que _ductus est ab spiritu_, sin advertir que no -fué el espíritu maligno, sino el Espíritu Santo, el que le conduxo -al retiro, como lo sienten los Padres Santos, y es casi evidente en -el contexto de la letra. Pero á tí te hacia al caso esta exposicion, -porque te abria camino para la otra chocarrería, de que te retiraste al -desierto de la Religion, _si ya el Diablo no te llevó á ella_. Chufleta -escandalosa, en que no es fácil decidir, si sobresale mas la impiedad ó -el descontento que muestras con tu religioso estado.» - -9. «No ignoro lo que enseña Santo Thomas, hablando de la docilidad con -que debemos abrazar los consejos que son buenos, aunque las costumbres -y la intencion del que los da sean perversas. Bien sé que dice el -Santo que, aunque constara que era el Diablo el que te aconsejaba que -entrasses en Religion, debieras seguir su consejo; porque, suponiendo -que su intencion siempre seria torcida, podrias enderezarla ázia tu -mayor provecho, segun aquello de _salutem ex inimicis nostris_; pero el -angélico Doctor habla hypotética, no categóricamente. Discurre en la -suposicion de que esto sea possible, no supone que lo sea, ni mucho -ménos lo da por hecho.» - -10. «Las locuras, que ensartaste para hacer lugar en la Salutacion á tu -Padrino el Licenciado Quixano, debieran conducirte á la Inquisicion, -si ellas mismas no acreditaran que competia su juício á la casa de -los Orates. Quanto dixiste de la quixada de asno con que Cain quitó -la vida á su hermano Abel, (si es cierto que executó el fratricidio -con este instrumento,) quanto disparataste sobre la famosa quixada de -Sanson, y quantas boberías historiales fingiste sobre las armas de los -Quixanos y de los Quixadas, familias á qual mas ilustres en el Reino de -Leon, te harian reo de dos gravíssimos delitos, si no los disculpara -tu sandez, ignorancia y bobería. Los esclarecidos individuos de una y -otra nobilíssima familia se reirán de tu necedad, ó se compadecerán -de tu desbarato, y nunca tendrán por assunto digno de su quexa que un -simple como tú forge despropósitos, que no son capaces de obscurecer su -esplendor.» - -11. «Si vuelvo los ojos al estrafalario assunto que tomaste, apénas -hallo términos para explicar lo que concibo: _Campazas es el solar -de la Eucharistía, y assí, ó no hay Sacramento en Campazas, ó no hay -en la Iglesia fé_. A quien sino á tí pudo venir al pensamiento tan -furioso desatino? Puedo preguntarte lo que un Duque de Toscana preguntó -á cierto Poeta, que le presentó un poema con grande satisfaccion de -que le havia de assombrar, y con no menor confianza de que se lo -havia de pagar bien: _Dicami per Dio, dove pigliò questo acervo di -pazzie e questa farragine di minchionerie?_ _Dígame por Dios, donde -encontró este monton de necedades y este fárrago de despropósitos y de -boberías_.» - -12. «A un assunto tan exótico precisamente havian de corresponder unas -pruebas tan exóticas como él; porque una proposicion extravagante no -se puede confirmar con razones que no lo sean. _Es Campazas el solar -de la Eucharistía_, porque la materia remota de este Sacramento es el -pan y el vino, que nacen en los campos, de donde se deriva el nombre -de Campazas? Por essa regla el Sacramento de la Eucharistía será -originario de toda tierra de pan y vino llevar; y no tendrá mas derecho -Campazas á ser la alcurnia de este augusto Sacramento, que Campomayor, -Campoverde, Camposanto, Campo del Villar, y, en fin, toda tierra y -lugar de _Campos_ que tenga este nombre por delante ó por detras, como -Medina del Campo, Villanueva del Campo, Morales de Cámpos, etc. Por el -mismo principio, el solar de la Extrema Uncion será todo país donde -haya aceite; el del Bautismo, donde haya agua; y el de la Penitencia, -todo el mundo, porque en todo él se usan pecados, que son su materia -remota.» - -13. «De el mismo calibre es el otro despropósito, conviene á saber -que _ó hay Sacramento en Campazas_, _ó no hay en la Iglesia fé_. Qué -quisiste decir con esto? Que la fé de la Iglesia Cathólica dependia de -que huviesse Sacramento en Campazas? Terrible locura! Tanto depende -la fé de la Iglesia Cathólica de que haya ó no haya Sacramento en -Campazas, como de que le haya ó le dexe de haver en Londres ni en -Constantinopla. No te tengo por tan mentecato como todo esso; quisiste -sin duda significar, (pareciéndote que decias una gran cosa,) que, si -no era verdad que havia Sacramento en Campazas, puesta allí la materia -y la forma por Ministro competente y con la debida intencion, tampoco -era verdad que le havia en Roma ni en parte alguna de la Iglesia de -Dios. Pero vén acá, simple; no conoces que essa es una insulsíssima -perogrullada, y que lo mismo se puede decir de la mas infeliz alquería -donde entre el divino Sacramento? Salvo que seas tan páparo como el -otro charro que, haviendo visto los magníficos monumentos de Sevilla, -dixo muy satisfecho: _los munimentos buenos son; pero Sacramento como -el de mi lugar no le hay en todo el mundo_.» - -14. «Sabes de donde nace este disparatado modo de discurrir, y essas -proposiciones, parte heréticas, parte absurdas y parte malsonantes, que -echas á borbotones? Pues, no es otro el principio sino el lastimoso -desprecio que hiciste de la dialéctica, de la philosophía y de la -theología, persuadido neciamente á que no las havias menester para ser -gran Predicador. Ya estoy informado de lo que trabajaron tus Prelados y -otros hombres sabios y zelosos por desvanecerte este grossero error de -la cabeza, y tambien lo estoy de que todo fué inútilmente. No presumo -tanto de mis fuerzas, que me lisongée de poder conseguir lo que ellos -no lograron, y mas quando, separado ya de los estudios, parece fuera de -sazon la doctrina que voy á darte. No obstante, por no quedar con esse -remordimiento y porque puede ser te haga mas fuerza lo que te dice un -Tio tuyo, que te ama de corazon y que está ó debe estar tan práctico -en la materia como yo, (porque al fin no tengo otro oficio en mi Santa -Iglesia,) te expondré con toda la brevedad y con toda la claridad -que me sea possible, no ya mi dictámen particular, sino el universal -de todos quantos enseñan á formar un perfecto Orador, pues, si fuere -tan feliz que te hagan fuerza mis razones, aunque hayas dexado de ser -discípulo de los Lectores en el aula, puedes serlo de los libros en la -celda.» - -15. «Ciceron dice, que es impossible haya perfecto Orador sin que sea -perfecto dialéctico, añadiendo que sin dialéctica conoció á muchos -loquaces, á muchos habladores, pero á ningun eloquente: _disertos se -vidisse multos, eloquentem omnino neminem_; y él mismo afirma de sí -que, si es que llegó á ser Orador, no aprendió este oficio en las -escuelas de los Rhetóricos, sino en las Academias ó Universidades -de los Philósophos: _fateor me Oratorem, si modo sim aut quicumque -sim, non ex Rhetorum officinis, sed ex Academiæ spatiis extitisse_. -Demósthenes, Quintiliano, Longino y todos los demas Maestros de la -Oratoria convienen en el mismo principio: la razon de él salta á los -ojos; porque, siendo todo el fin del Orador convencer, persuadir y -mover, no puede convencer sin discurrir bien, y no puede discurrir bien -si ignora el arte de hacerlo con acierto; aquel que enseña á discernir -lo brillante de lo sólido, lo real de lo aparente, lo superficial de lo -profundo, lo probable de lo cierto, y el sophisma de la demonstracion. -Tal es la verdadera dialéctica.» - -16. «Otra hay, no solo inútil, sino perniciosa á todo buen Orador; -pero mucho mas al Orador christiano y evangélico. Esta es aquella -dialéctica, eterna disputadora de todo, quisquillosa, bachillera, -sophística y cavilosa, como la llama Quintiliano: _dialectica -cavillatrix_;[20] aquella que hace gala de sutilizar, de refinar, de -methaphysiquear sobre todos los assuntos; aquella que se evapora en -sutilezas, se exhala en pensamientos volátiles, y se quiebra ó se -confunde en su misma delicadeza; aquella que se complace en representar -lo falso como verdadero, en dar cuerpo á la sombra, y realidad á la -apariencia; aquella que hace profession de vender oropel por oro, -sophismas por evidencias, y trampantojos por demonstraciones; aquella, -en fin, que desquartiza, que hace gigote el objeto que toma entre -manos, en lugar de dividirle para aclararle ó para comprenderle. Esta -dialéctica no solo es indigna de un Orador, sino de un hombre de bien, -porque solo puede conducir para alucinar, mas no para encontrar la -verdad, ni mucho ménos para persuadirla.» - -17. «La dialéctica no solo conveniente, sino absolutamente necessaria á -todo buen Orador, es aquella sútil á la verdad, pero viva y penetrante, -que discierne con seguridad lo verdadero de lo falso, distinguiendo -con precision y con exactitud lo que es proprio del assunto y lo -que es forastero á él; aquella que reconoce con toda claridad las -partes que constituyen el todo, y sabe distribuirlas, ordenarlas y -disponerlas con la union, órden y méthodo que deben observar entre sí; -aquella que divide con destreza la materia, pero sin hacerla añicos, -ni desmenuzarla en partes tan delicadas que apénas las percibe la -vista mas perspicaz; aquella que va siempre derecha á su objeto y -á su fin, sin perderle jamas de vista, ni divertirse á episodios ó -digressiones extrañas, que hacen olvidar el objeto principal, cansando -la atencion hasta llenarla de fastidio; aquella que da al discurso una -justa libertad, sin violentarle ni oprimirle, y, desviando de las -expressiones todo sentido equívoco ú obscuro, las dexa imprimir en -el entendimiento una idéa clara, limpia y precisa de lo que quieren -decir; aquella que dispone con tan bello órden y con tanta naturalidad -todas las proposiciones del discurso, que parezcan como nacidas unas de -otras, y, subiendo insensiblemente á los primeros principios, deduce de -ellos unas consequencias necessarias, naturales y evidentes; aquella -que descarta siempre toda prueba que no sea concluyente é invencible; -aquella, en fin, que sabe unir todo el discurso como en un solo punto, -para que haga mas viva y mas pronta impression en el ánimo de el que le -oye, porque de una sola ojeada le entiende, le comprende, le penetra.» - -18. «Esta es la dialéctica necessaria á todo buen Orador; esta es -aquella ciencia de los Philósophos, sin la qual, dice Ciceron, es -impossible que un hombre sea verdaderamente eloquente; porque sin ella, -como ha de discernir en las cosas el género de la especie? como ha de -acertar á explicarlas ni á definirlas? como ha de distinguir lo falso -de lo verdadero? como ha de inferir las consequencias legítimas, evitar -las contradicciones, cautelarse contra los equívocos y desembarazarse -de las ambigüedades? Como es possible que sin ella sepa hablar con peso -y con penetracion de las obligaciones de la vida civil, de la virtud, -de las costumbres, etc.?» - -19. «A vista de esto, qué quieres que diga de tí y de otros -Predicadores ó, por mejor decir, de otros cómicos, representantes, -charlatanes y habladores, tan ignorantes como tú, que hacen un sumo -desprecio del estudio de la philosophía, (comprendida en el nombre -de la dialéctica,) teniendo por tiempo perdido el que se empléa en -aprenderla, por juzgarla absolutamente inútil para la oratoria, y -que como tal debe abandonarse á las cavilaciones y á las disputas de -la escuela? Cabezas desahuciadas, entendimientos infelices, ingenios -atolondrados, que presumen caminar seguros sin luz en medio de las -tinieblas, no advirtiendo que por precision han de dar tantos tropiezos -como passos, faltándoles aquella arte á quien el mayor Orador del -mundo llamó _la máxima entre todas las artes_, porque ella es la luz -que dissipa la confusion y la obscuridad de todas las demas: _Hic_ -(Servius) _attulit hanc artem omnium maximam, quasi lumen ad ea, quæ ab -aliis confuse dicebantur. -- Dialecticam mihi videris dicere. -- Recte, -inquam, intelligis._» - -20. «Pero, si la dialéctica es de una indispensable necessidad para -la oratoria christiana, no lo es ménos la sagrada theología. Y si no, -dime, qué cosa es ser Theólogo? Es ser un hombre, cuya profession le -enseña á hablar bien y con propriedad de Dios y de sus atributos, -exponiendo las verdades de la Religion, explicando sus mysterios, y -distinguiendo las verdades reveladas de las opinables, con bastante -instruccion para combatir los errores, discernir la naturaleza de las -virtudes, y penetrar assí la naturaleza como la diferencia de los -vicios; es ser un hombre muy versado en la Sagrada Escritura y en la -inteligencia de su verdadero y legítimo sentido, para sacar de aquel -fondo inagotable pruebas eficaces y vigorosas que confirmen lo que -dice; un hombre noticioso de la antigüedad, informado de la Historia -eclesiástica, bien instruído en Padres y en Concilios. Esto es ser -Theólogo. Y ser Predicador, que será? Es ser todo esto y algo mas; -porque es poseer todas essas noticias y, sobre ellas, destreza para -usarlas, eloquencia para persuadirlas y talento para representarlas. De -donde se infiere concluyentemente, que puede uno ser gran Theólogo sin -ser gran Predicador, pero es impossible que sea gran Predicador sin ser -gran Theólogo.» - -21. «Y si á esto se añade la grande diferencia de theatros en que uno -y otro han de exercer su profession, y la suma distancia de el modo -con que entrambos la exercitan, es preciso quedes convencido de que -el Predicador ha de ser mas Theólogo que el Theólogo mismo. Y si no, -dime: en qué theatro ó en qué auditorio tiene que enseñar el Theólogo -las verdades de la Religion? En una aula reducida y á un puñado de -discípulos, por lo comun despejados, jóvenes, instruídos ya en otras -facultades, libres de toda preocupacion, y no solo sin embarazo, pero -con positiva disposicion para abrazar las verdades en que se les quiere -imbuir, oyendo á sus Maestros como oráculos. Y qual es el theatro y el -auditorio del Predicador? O un templo muy capaz, ó tal vez las plazas -y los campos cubiertos de una immensa multitud, que se compone de -todo género de gentes, de niños, de viejos, de hombres, de mugeres, -de sabios, de ignorantes, de rudos, de ingeniosos, de dóciles, de -duros, y en fin, por lo general preocupados casi todos contra lo que -el Predicador los intenta persuadir. Para qual de los auditorios se -necessitará mas caudal de sabiduría y mas abundancia de doctrina?» - -22. «Junta á esto el diversíssimo modo con que deben enseñar el -Predicador y el Theólogo: á este le basta hacerlo de una manera -abstrahida, seca y poco inteligible, ó inteligible solo á unos -entendimientos cultivados y hechos ya á comprehender otras verdades -sútiles, delicadas y metaphýsicas, inaccessibles á los mas, y -accessibles para pocos. Pero el Predicador debe enseñar de un modo -claro, perspicaz, inteligible á todo el mundo, proporcionado á las -idéas comunes, de manera que igualmente le comprehenda el plebeyo -que el noble, el rústico que el cultivado, el rudo que el capaz, el -ignorante que el sabio; proponiéndolo de suerte que al incrédulo -le convenza, al dissoluto le aterre, al obstinado le ablande, y, en -fin, á todos los persuada y los mueva. Para esto, claro está que es -indispensablemente necessario que el Predicador tenga en cierto modo -un conocimiento casi intuitivo de las verdades y de los mysterios de -la Religion, esto es, que los comprehenda todo quanto es possible -comprehenderlos en esta vida; que en fuerza de su profunda meditacion -los domine y sea dueño absoluto de manejarlos á su voluntad, para -proponerlos de mil formas, figuras y maneras. Y qué Predicador sabrá -hacer esto, si no es mas Theólogo que el Theólogo mismo? Y quien -merecerá el nombre de Predicador, si no sabe hacerlo?» - -23. «Mereceránle aquellos Predicadores que, quando tienen que predicar -de algun mysterio, como del Sacramento, de la Trinidad, de la venida -del Espíritu Santo, su mayor cuidado es huir de él, por no engolfarse -en aquel abysmo, dexar el mysterio á un lado, y contentarse con -proponer algun punto moral, unas veces deducido naturalmente de la -meditacion del mismo mysterio, pero las mas arrastrado y como trahido -por fuerza? Bueno es lo primero, mas no basta, ni cumple con su -obligacion el Predicador, el qual debe al auditorio la explicacion de -nuestros mysterios, no atada ni seca ni descarnada, ni mucho ménos que -sepa á escuela y á cartapacio; sino libre, jugosa, llena de fuego, con -aquella buena disposicion que pide el púlpito y la oratoria.» - -24. «Mereceránle los otros que, por el lado contrario, rebentando de -Theólogos y regoldando á Escolásticos, suben al púlpito como pudieran -á la cáthedra, y hacen una leccion de oposicion en lugar de sermon, -con sus sentencias, con sus pruebas, con sus argumentos; confundiendo -en los mysterios lo que es de fé con lo que no lo es, lo cierto con lo -dudoso, lo infalible con lo opinable, sin advertir que al pueblo no -se le ha de proponer _el como_, sino _el qué_, ni en los sermones se -debe hacer lugar á puntos contenciosos, sino á los indubitables, segun -aquella gran máxima del Apóstol: _Mis sermones son fieles y verdaderos, -porque en ellos no se tratan materias que estén sugetas á opiniones de -sí y de no: Fidelis Deus, quia sermo noster, qui fuit apud vos, non est -in illo est et non est_?» - -25. «Mereceránle aquellos Predicadores inconsiderados, indignos de que -se les permita exercitar el sagrado ministerio, que para explicar los -mysterios mas venerables se valen de las idéas mas ridículas, como -aquel que, predicando al Sacramento en la domínica infra-octava del -Córpus, con el Evangelio de _la Cena magna_, tuvo osadía para tomar por -assunto, que el Sacramento era _la Cena sin sol, sin luz y sin moscas_, -que no sé como no le llevaron á la Casa de la Misericordia, ya que por -insensato le perdonasse el Santo Tribunal? Y el otro que, predicando al -mismo mysterio, porque el Mayordomo se llamaba _Fulano Maestro_, y la -Mayordoma _Citana Largo_, escogió por idéa de su sermon, que Christo -en el Sacramento _era el Maestro Largo_: puerilidad (por no decir otra -cosa peor,) que debiera ser castigada con quitarle las licencias de -predicar _in perpetuum_.» - -26. «Estos, son Theólogos ó Predicadores, ó no son sino Orates mal -dissimulados, y mucho peor consentidos? Sin ser Theólogo es impossible -pintar el vicio con aquellos colores vivos y proprios que le hagan -aborrecible; porque no se puede conocer su naturaleza, su essencia, -sus propriedades, sus diferencias, su deformidad, sus resultas, sus -efectos y sus consequencias. Sin ser Theólogo no es possible descrivir -la virtud de modo que enamore, que hechice, que mueva á abrazarse y -practicarse, atreviéndome á decir, que el que no se huviere hecho dueño -del excelente _Tratado_, de Santo Thomas, _sobre las virtudes y los -vicios_, apénas sabrá pintar la hermosura de aquellas ni la fealdad de -estos con los colores vivos y naturales que les corresponden.» - -27. «Sin ser Theólogo ninguno podrá explicar acertadamente un solo -precepto del Decálogo, porque no sabrá determinar su extension ni sus -obligaciones, y confundirá lo que es de perfeccion ó de puro consejo -con lo que es de necessidad y de precepto. Expondráse á dar tantos -tropiezos como passos, ó extendiendo sus límites mas de lo justo ó -estrechándolos mas de lo conveniente; unas veces imponiendo á las almas -cargas que no deben llevar; otras, exonerándolas temerariamente de las -que tienen obligacion á sufrir; y siempre incurriendo en la terrible -amenaza que fulmina Dios contra aquellos, que por su antojo ó por su -ignorancia aumentan ó disminuyen á lo que está escrito en el libro de -la Ley: _Si quis apposuerit ad hæc, et si quis diminuerit de verbis -libri, auferet Deus partem ejus de libro vitæ_.» - -28. «De aquí podrás inferir, quanto desbarran en el verdadero concepto -que debieran formar de la Oratoria christiana aquellos Predicadores -inconsiderados y aturdidos que, para excusar ciertas proposiciones -arrojadas, temerarias, hyperbólicas, ó ciertos conceptillos que llaman -predicables, sútiles y delicados en la apariencia, pero falsos y sin -substancia en la realidad, responden con grande satisfaccion que -hablaron _more concionatorio, et non scholastico_, como Predicadores y -no como Theólogos; añadiendo, como por chiste y por gracejo, que _el -púlpito no tiene poste_,[21] esto es, que no se arguye ni se replica -contra lo que se dice en el púlpito.» - -29. «Si les parece que responden algo, tengan entendido que no pueden -echar mano de despropósito mayor. Quien les ha dicho que la cáthedra -del Espíritu Santo pide ménos peso, ménos solidez, ménos miramiento, -que la de la Universidad? Quien les ha dicho que las proposiciones, -que se harian risibles en el aula, pueden jamas ser tolerables en el -púlpito? En aquella se examina su verdad con el mayor rigor, para que -pueda despues exponerse en este con la mas segura certidumbre. Es -cierto que _el púlpito no tiene poste_, que no se arguye ni se replica -contra lo que se dice en él; pero por qué? Porque nada se debe decir en -el púlpito que admita réplica, disputa ni argumento.» - -30. «Pero, quando insisto tanto en que no es possible que sea buen -Predicador el que no fuere buen Theólogo, no pretendo que suba el -Predicador al púlpito á hacer vana ostentacion de que lo es: _dicen -los Theólogos_; _saben los Theólogos_; _ya me entiende el Theólogo_; -_vaya esto para el Theólogo_, etc.; cosa ridícula, vanidad pueril, que -hace despreciable al que la usa para todo hombre de juício que le oye. -Si no se conoce que eres Theólogo sin que tú lo digas, solo un pobre -mentecato creerá que lo eres sobre tu palabra. Essos regüeldos podrán -alucinar á los páparos, pero causan bascas á todo hombre advertido y de -razon. En el púlpito no se trata de lo que sabe el Theólogo, sino de lo -que todos deben saber; y, siempre que dices algo que no vaya igualmente -para la vejezuela mas simple que para el Theólogo mas perspicaz, por -rebentar de Theólogo dexaste de ser Predicador.» - -31. «Supuesto que es tan necessaria la theología, la philosophía -ó la dialéctica para la oratoria, tú, que no eres Dialéctico ni -Philósopho ni Theólogo, como has de predicar? Tú, que no has visto los -Concilios, los Padres y los Expositores, sino que sea por el forro, -(y aunque los vieras por adentro, seguramente no los entenderias,) -como has de predicar? Tú, que ni de los mysterios ni de los preceptos -del Decálogo, ni de los de la Santa Madre Iglesia, ni de los vicios -ni de las virtudes, sabes mas que lo que enseña el Catecismo, como -has de predicar? Dirás que leyendo buenos sermonarios. Y como has -de saber quales son buenos y quales son péssimos; quales se deben -imitar y quales abominar de ellos, especialmente quando entre tanta -peste de estos escritos como tenemos en España, apénas hay dos ó tres -Autores que puedan servir de modelo? Responderás que oyendo á buenos -Predicadores. Y donde has de ir á buscarlos? te parece que hay tanta -abundancia de ellos en este siglo? No obstante, ya algunos van abriendo -los ojos y procuran tambien abrírselos á otros: ya van entrando por -el camino derecho y solicitan con glorioso empeño, que otros entren -igualmente por él; ya se oyen en España algunos Predicadores, (no son -muchos por nuestros pecados,) que se oirian sin vergüenza, y acaso -con envidia, en Versalles y en Paris. Pero por donde has de saber -discernirlos tú, ni mucho ménos tomarlos el gusto? Tú, que en todo -le tienes tan perverso, que á guisa de escarabajo racional te tiras -siempre á lo peor de lo peor; tú que, á lo que infiero del disparatado -sermon que acabo de oírte, tanto te has pagado de un maldito -_Florilegio_, que anda por ahí para vergüenza immortal de nuestra -nacion y para que se rian de ella á carcajada suelta todos aquellos que -nos quieren mal; tú...» - - - - -CAPITULO VIII. - -Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped no esperado, pieza -muy divertida, que á tal punto se apeó en casa de Anton Zotes. - - -1. Al tercer _tú_ del zeloso y encendido Magistral, quiso Dios y la -buena fortuna del bendito Fray Gerundio, (el qual estaba ya tamañito, -viendo al Tio que lo tomaba en un tono tan alto y tan desengañado,) -que entró por la puerta del corral y se apeó en el zaguan de la casa, -con mucho estrépito de caballos, relinchos, lacayo, ayuda de cámara -y acompañamiento, un huésped repentino, que ni se esperaba ni podia -pensarse en él. Era cierto caballerete jóven, asaz bien apuesto, de -bastante desembarazo, vecino de una ciudad no distante de Campazas, -que havia estado en la Corte largo tiempo en seguimiento de un pleito -de entidad, para el qual le havia favorecido el Magistral (aunque no -le conocia,) con varias cartas de recomendacion que le havian servido -mucho; y, noticioso por una casualidad de que su protector se hallaba -en aquel lugar, torció el camino real, y á costa de un corto rodéo, le -pareció razon, y aún obligacion precisa, ir á dar las gracias á quien -tanto le havia favorecido. - -2. Llamábase Don Cárlos[22] el sugeto de nuestra Historia, y, como por -una parte no era del todo lerdo, y por otra havia estado tan despacio -en Madrid, frequentando tocadores, calentando sitiales, assistiendo al -patio de los Consejos, dexándose ver en los arrabales del Palacio, y -no dexando de tener introduccion en algunas covachuelas, se le havia -pegado furiosamente el aire de la gran moda. Hacia la cortesía á la -francesa, hablaba el español del mismo modo, afectando los rodéos, -los francesismos, y hasta el mismo tono, dialecto ó retintin con que -le hablan los de aquella nacion. Se le havian hecho familiares sus -frases, sus locuciones y sus modos de explicarse, ya por haverlas oído -frequentemente en las conversaciones de la Corte, ya por haverlas -observado aún en los sermones de aquellos famosos Predicadores, que -á la sazon daban la ley y con razon eran mas celebrados en ella, ya -por haverlas bebido en los mismos libros franceses, que construía ó -entendia medianamente, y ya tambien por haverlas aprendido en las -obras de los malos Traductores, de que por nuestros pecados hay tanta -epidemia en estos desgraciados tiempos; en fin, nuestro Don Cárlos -parecia un _Monsieur_ hecho y derecho y, por lo que tocaba á él, de -buena gana trocaria por un _Monsieur_ todos los Dones y Turuleques del -mundo; tanto que hasta los dones del Espíritu Santo le sonarian mejor, -y acaso los solicitaria con mayor empeño, si se llamaran _monsieures_. - -3. Luego que se apeó y fué recivido de Anton Zotes con aquel agasajo y -cariño, que llevaba de suyo su natural bondad, le preguntó Don Cárlos -si estaba en aquel village y en aquella casa Monsieur el Theologal de -Leon. -- «Sí, Señoria,» le respondió el Tio Anton, dándole desde luego -el tratamiento que á su parecer correspondia á un hombre que trahia -lacayo y repostero; porque, aunque no entendió lo que significaba -_Monsieur_ ni _Theologal_, pero bien conoció que sin duda aquel -extrangero preguntaba por su primo. -- «Monsieur el Theologal, añadió -Don Cárlos, es uno de mis mayores amigos, y, aunque no he tenido el -honor de conocerlo, estoy reconocido á su gran bondad hasta el excesso. -Suplico á vuestra Merced, que se tome la pena de conducirme ante todas -cosas á su cámara, retrete ó apartamiento.» - -4. El bonazo del Tio Anton, que jamas havia oído hablar aquella -gerigonza, como entendió cosa de cámara y retrete, qué pensó? Que á -aquel pobre Cavallero se le ofrecia alguna urgencia natural de las -que dan pocas treguas, y queria desembarazarse de ella ántes de ver -al Magistral; y assí con grandíssimo candor le conduxo á un quarto -estrecho y obscuro, cuya puerta falsa daba á la alcoba donde dormia su -primo, y le dixo en voz sumisa: «Entre ahí su Usía, y á man derecha -hallará lo que tiene de menester; porque ahí está la cámara de mi primo -el Canónigo.» Avergonzóse un poco Don Cárlos; pero, como era mozo de -despejo, volvió luego en sí y dixo al Tio Anton: «Bien se conoce que el -huésped es un gruesso burgés y un miserable paisano; por ahora no he -menester estos utensilios: lo que digo es que me conduzga al quarto ó á -la sala del Señor Magistral.» -- «Ah! esso es otra cosa, respondió el -boníssimo de Anton; si su Usía se huviera expricado ansina desde luego, -ya le huviera entrado en ella sin arrudéos.» - -5. Metióle en la sala donde estaba el Magistral con los demas que -diximos en el capítulo antecedente, y entró en ella al mismo tiempo -que llegaba al tercer _tú_ de su fogosa repassata, como lo dexó notado -el manuscrito antiguo que se guarda en el archivo de los Zotes y -tuvimos presente para sacar estas individualidades y menudencias de -todos los lances sucedidos en esta ocasion en Campazas. Luego que vió -el Magistral delante de sí á un Cavallero de tanto respeto, se levantó -de la silla apresuradamente, y, quando le iba á hablar con la debida -urbanidad, Don Cárlos le atajó diciéndole: «Señor Magistral, no se dé -vuestra Merced la pena de incomodarse; yo me he tomado la libertad de -entrar en esta casa á la francesa: esta es la gran moda, porque las -maneras libres de esta nacion han desterrado de la nuestra aquellos -aires de servidumbre y de esclavitudinage que, constriñéndonos la -libertad, no nos hacian honor. Yo soy furiosamente francés, aunque -nacido en el seno del Reino de Leon. Yo tengo el honor de venir á -presentar á vuestra Merced mis respetos y mis agradecimientos. Yo soy -Don Cárlos Osorio, á quien vuestra Merced tuvo la bondad de favorecer -tanto con sus cartas de recomendacion, que seria yo el mas ingrato de -todos los hombres, si no publicara altamente que á ellas es á quien -debo la dicha de haver tenido la felicidad de haver ganado mi processo. -Yo, _Monsieur_,...» - -6. El Magistral, hombre ramplon, Castellano macizo, Leonés de quatro -suelas, y que, aunque estaba mas que medianamente versado en la lengua -francesa, haciéndola toda la justicia que se merece, era muy amante -de la suya propria, bien persuadido á que maldita la cosa necessita -las agenas, teniendo dentro de sí misma quanto ha menester para la -copia, para la propriedad, para la hermosura y para la elegancia: el -Magistral, vuelvo á decir, se empalagó mucho desde el primer período, -y desde luego le huviera atajado con desprecio, á no contenerle el -respeto debido al nacimiento de Don Cárlos y la urbanidad con que era -razon tratar á un hombre, que venia á buscarle por puro reconocimiento. -No obstante resolvió divertirse un poco á su costa con el mayor -dissimulo que pudiesse, procurando templar la burla sin descomponer la -atencion, y assí le dixo: «Yo, Señor Don Cárlos, no soy Monsieur ni -nunca lo he sido, venerando de tal manera á los que lo son, que, sin -envidiarles este tratamiento, por desconocido en España, me contento -con el que tuvieron mis padres y mis abuelos, y mas quando no he -menester ser _Monsieur_ para ser muy servidor de vuestra Merced con -todas veras.» - -7. -- «Essos, Señor Magistral, son prejuícios de la educacion, y hace -lástima que un hombre de las luces de vuestra Merced se acomode á los -sentimientos del baxo pueblo. Hoy los entendimientos de primer órden se -han desnudado dichosamente de essas preocupaciones, y hallan mas gracia -en un _Monsieur_ que en un _Don_ ó en un _Señor_, que en las naciones -cultivadas se aplica á un marchante ó á qualquiera _gruesso burgés_; y -no me negará vuestra Merced que un _Monsieur le Margne_, un _Monsieur -Boona_ suena mejor que un _Don Fulano Mañer_ ó un _Don Citano Noboa_.» - -8. -- «Como esso de sonar mejor, replicó el Magistral, es cosa -respectiva á los oídos, y ha havido hombre á quien sonaba mejor el -relincho de un cavallo que la cíthara de Orpheo, no me empeñaré en -negarlo ni en concederlo; solo asseguro á vuestra Merced, que á mí, -como buen Español, nada me suena tan bien como lo que está recivido en -nuestra lengua, y esto con ser assí que no soy del todo peregrino en -las extrangeras.» - -9. -- «Ha! Señor Magistral, y qué domage es que un hombre de las luces -de vuestra Merced se halle tan prevenido de los prejuícios nacionales!» - -10. -- «Mi capacidad ó mis alcances, respondió el Magistral, (pues -supongo que esso quiere decir vuestra Merced, quando habla de mis -luces,) no obstante de ser bien limitados, me obligan á conocer que es -ligereza indigna de nuestra gravedad española y desestimacion injuriosa -á nuestra lengua, introducir en ella voces de que no necessita, y -modos de hablar que no la hacen falta. Pero en fin, Señor Don Cárlos, -dexando á cada uno que hable como mejor le pareciere, vuestra Merced -no habrá comido, y ante todas cosas es menester...» -- «Perdóneme -vuestra Merced, Señor Magistral, interrumpió Don Cárlos, ya hice essa -diligencia en un pequeño village que dista dos leguas de aquí, y assí -no es menester que nadie tome la pena de incomodarse.» - -11. -- «Yo no sé, dixo el Familiar, que en estas cercanías, ni aún en -todo el Páramo ayga algun lugar que se llame _village_.» Rióse Don -Cárlos de la que le pareció simplicidad de aquel buen labrador, á quien -no conocia, y díxole en tono algo desdeñoso: «Paisano, llámase _pequeño -village_ toda aldéa ó lugar corto.» -- «Pero, Señor Don Cárlos, le -replicó el Magistral, si aldéa ó lugar corto es lo mismo que _village_, -qué gracia particular tiene el _village_ para que le demos naturaleza -en nuestra lengua?» - -12. -- «Oh, Señor Magistral! respondió Don Cárlos, vuestra Merced -es diablamente Castellano, y el aire en que le veo tampoco dará -quartel á _libertinage_, por dissolucion; á _libertino_, por -dissoluto; á _pavis_, por pavimiento; á _satisfacciones_, por gustos; -á _sentimientos_, por dictámenes, máximas ó principios; á _moral -evangélica_, por doctrina del Evangelio; á _no merece la pena_, por es -digno de desprecio; á _acusar el recivo de una carta_, por avisar que -se recivió; á _cantar_, _tocar_, _bailar á la perfeccion_, por cantar, -tocar, bailar con primor; á _exercitar el ministerio de la palabra -de Dios_, por predicar; á _darse la pena_, por tomarse el trabajo; á -_bellas letras_, por letras humanas; á _nada de nuevo ocurre en el -dia_, en lugar de por ahora no ocurre novedad; á...» - -13. -- «Tenga vuestra Merced, Señor Don Cárlos, le interrumpió el -Magistral, no se canse vuestra Merced mas, que seria interminable -la enumeracion, si se empeñara vuestra Merced en reconvenirme con -todas las frases, voces y modos de hablar afrancesados, que se han -introducido de poco tiempo á esta parte en nuestra lengua, y cada dia -se van introduciendo, con mucha vanidad de los extrangeros y con no -poco dolor de todo buen Español de juício y de meollo. Dígole á vuestra -Merced, que ni á essos ni á otros innumerables francesismos, que sin -qué ni para qué se nos han metido de contrabando á desfigurar nuestra -lengua, daré jamas quartel ni en mis conversaciones ni en mis escritos.» - -14. -- «Pues, poca fortuna hará vuestra Merced en la Corte, respondió -Don Cárlos, y presto seria vuestra Merced el juguete de las oficinas y -de los tocadores, si se fuera allá con essos sentimientos.» -- «Por lo -que mira á los tocadores, dixo el Magistral, passe, y convengo en que -en los mas seria mal recivido. Donde se habla tanto de _peti-bonets_, -_surtús_ y _ropas de chambre_, no puede esperar buena acogida el -que llama cofias, sobretodos y batas á todos essos muebles; pero -en las oficinas no seria tan mal recivido como á vuestra Merced le -parece, porque en ellas hay de todo. Es cierto, que se encuentra tal -qual de aquellos iniciados en la política, quiero decir de aquellos -covachuelistas, aprendices ó de primera tonsura, que... - - _anno non amplius uno_ - _et minimo sudore et amico abdomine salvo,_ - -solo porque leyeron las obras de Feijoó, los libros de _Ciencia de -Corte_, el _Espectáculo de la Naturaleza_, la _Historia del pueblo -de Dios_, y algunos otros pocos de los que hoy son mas de moda, no -solo se juzgan capaces de hablar con resolucion y con desenfado en -todas las materias, sino que se imaginan con bastante autoridad para -introducirnos aquellas voces extrangeras, que suenan mejor á sus mal -templados oídos; y, aunque las tengamos acá igualmente significativas, -no hay que esperar se valgan de ellas, ni aún se dignen solamente de -mirarlas á la cara.» - -15. «Estos, si escriven una carta gratulatoria, no dirán: _Doy á -vuestra Merced mil enhorabuenas por el nuevo empléo que ha merecido -á la piedad del Rey_, aunque los saquen un ojo; sino: _Felicito á -vuestra Merced por el justo honor con que el Rey ha premiado su -distinguido mérito_. Si quieren expressar su complacencia á un amigo -por algun feliz sucesso, no tema vuestra Merced que le digan pura y -castellanamente: _Complázcome tanto en los gustos de vuestra Merced -como en los mios proprios_; es menester afrancesar mas la frase y -decir: _No hay en el mundo quien se interesse mas que yo en todas -las satisfacciones de vuestra Merced: ellas tienen en mi estimacion -el mismo lugar que las mias._ Escrivir ó decir á uno sencillamente: -_Mande vuestra Merced, que le serviré en quanto pudiere_, lo tendrian -por vulgaridad y aldeanismo; _cuente vuestra Merced conmigo en todo -trance_, es expression que huele á Corte, y lo demas es de patanes. -_Esse negocio no toca á mi departamento_, para explicar que no -corresponde á su oficina, jamas se les olvidará. _Ya está sobre el -bufete_, para decir que _ya está puesto al despacho_, es cláusula -corriente; y carta he visto yo de cierto covachuelista, que decia: -_Essa dependencia ya está sobre el tapiz_, cosa que sobresaltó mucho al -sugeto interessado, porque juzgó buenamente, que por hacer burla de él -le havian retratado de mamarracho en algun paño de tapicería.» - -16. «Digo pues, que con estos pocos oficiales novicios de covachuela -no lograria buen partido mi lenguage ramplon y ceñido escrupulosamente -á las leyes de Covarruvias y á las de otros, que reconozco y venero -por legítimos legisladores ó jueces de la lengua Castellana; pero -esta tiene tambien otros muchos partidarios dentro de las mismas -covachuelas, pudiendo assegurar que son los mas y los de mejor voto -que hay en todas las oficinas. Créame vuestra Merced, que estas están -llenas de hombres eruditos, cultivados y aún doctos, amantíssimos -de nuestra lengua, bien instruídos de las riquezas que encierra, y -muy persuadidos á que dentro de su thesoro tiene sobrados caudales -para salir con lucimiento de quantas urgencias se la puedan ofrecer, -á excepcion de tales quales voces facultativas y de otras pocas -peculiares, que es preciso se presten unas lenguas á otras, sin que -se eximan de esta necessidad las primitivas, matrices ú originales. -Cónstame, que estos verdaderos Españoles gimen ocultamente de haver -hallado ya entremetidas y como avecindadas en sus oficinas muchas -voces, que pudieran y debieran haverse excusado, como _departamento_, -_inspeccion_, _aproches_, _glacis_, _bien entendido que_, _hacer el -servicio_, _será responsable_, _inteligenciado el Rey_, _exigir del -vasallo_, y otras innumerables, pues son tantas que - - _nec tot simul Apula muscas_ - _Arva ferant, nec tot vendat mendacia falsi_ - _Institor unguenti, nec tot deliria libris_ - _Adfuerit logicis, physicis aliisque Noriscus_.» - -17. «Bien quisieran ellos desterrarlas de sus mesas, de sus cartas y de -sus despachos; mas, ó no se hallan con fuerzas para tanto; ó, viéndolas -ya como connaturalizadas en virtud de la possession, aunque no muy -larga, no quieren meterse á disputarlas la propriedad; ó, en fin, las -dexan correr por otros motivos políticos, que á mí no me toca examinar. -Pero como quiera, esté vuestra Merced persuadido á que estos no me -recivirian mal, ni me oirian con desagrado, siempre que les hablasse -como hablaban nuestros abuelos.» - -18. -- «A lo ménos, replicó Don Cárlos, no saldré yo por garante de que -los Traductores de libros franceses hiciessen á vuestra Merced buen -quartel; y en verdad que estos no son ranas, ni son en pequeño número, -y que en la Corte hacen la mas bella figura.» - -19. -- «Déxelo vuestra Merced, Señor Don Cárlos, déxelo por Dios», -replicó el Magistral. «Un punto ha tocado vuestra Merced en que no -quisiera hablar, porque, si me caliento un poco, parlaré una librería -entera. Traductores de libros franceses! Traductores de libros -franceses! no los llame vuestra Merced assí; llámelos _Traducidores_ de -su propria lengua y corruptores de la agena, pues, como dice con gracia -el Italiano, los mas no hacen _traduccion_, sino _trahicion_ á uno y -á otro idioma, á la reserva de muy poquitos, _quos digito monstrarier -omni, vel cæco facile_. Todo el resto échelo vuestra Merced á pares y -nones, y tenga por cierto que es la mayor peste que ha inficionado á -nuestro siglo.» - -20. «No piense vuestra Merced que estoy mal, ni mucho ménos que -desprecio á los que se han dedicado ó se dedican á este utilíssimo y -gloriosíssimo trabajo; disto tanto de este concepto, que en el mio son -dignos de la mayor estimacion los que le desempeñan bien. En todos los -siglos y todas las Naciones han consagrado los mayores aplausos á los -buenos Traductores, y no se han desdeñado de aplicarse á este exercicio -los hombres de mayor estatura en la República de las letras. Ciceron, -Quintiliano, y el mismo Julio César enriquecieron la lengua latina con -la traduccion de excelentes obras griegas, y á San Gerónymo le hizo mas -célebre y le mereció el justo renombre de Doctor máximo de la Iglesia, -la version de la Biblia que llamamos _la Vulgata_, mas que sus doctos -_Comentarios sobre la Escritura_ y los excelentes tratados que escrivió -contra los Hereges de su tiempo. Santo Thomas traduxo en latin los -Libros Políticos de Aristóteles, y no le grangeó ménos concepto esta -bella traduccion que su incomparable _Summa Theologica_. Y á la verdad, -si son tan beneméritos de su nacion los que trahen á ella las artes, -las fábricas ó las riquezas que descubren en las extrañas, por qué lo -han de ser ménos los que comunican á su lengua aquellos thesoros que -encuentran escondidos en las extrangeras?» - -21. «Assí pues, soy de dictámen que un buen Traductor es acreedor á los -mayores aplausos, á los mayores premios y á las mayores estimaciones. -Pero, qué pocos hay en este siglo que sean acreedores á ellas! Nada -convence tanto la suma dificultad que hay en traducir bien, como la -multitud de traducciones que nos sofocan, y quan raras son no digo -ya las que merezcan llamarse buenas, pero ni aún tolerables! En los -tiempos que corren, es desdichada la madre que no tiene un hijo -Traductor. Hay peste de Traductores, porque casi todas las traducciones -son una peste. Las mas son unas malas y aún perversas construcciones -gramaticales, en que, á buen librar, queda tan estropeada la lengua -traducida como desfigurada aquella en que se traduce; pues se hace de -los dos un pataborrillo que causa asco al estómago francés, y da gana -de vomitar al castellano. Ambos desconocen su idioma: cada uno entiende -la mitad, pero ninguno entiende el todo. Yo bien sé en qué consiste -esto, pero no lo quiero decir.» - -22. «Lo que digo es, que con efecto los malos, los perversos, los -ridículos, los extravagantes ó los idiotas Traductores son los que -principalíssimamente nos han echado á perder la lengua, corrompiéndonos -las voces tanto como el alma; ellos son los que han pegado á nuestro -pobre idioma el mal francés, para cuya curacion no basta ni aún todo el -mercurio preparado por la discreta pluma del gracioso Fracastorio, - - _unicum illum,_ - _Ulcera qui jussit castas tractare Camenas._ - -Ellos son los que han hecho, que ni en las conversaciones ni en las -cartas familiares ni en los escritos públicos nos veamos de polvo -gálico, quiero decir, que parece no gastan otros polvos en la salvadera -que arena de la Loira, del Ródano ó del Sena, segun espolvoréan todo -quanto escriben de galicismos ó de francesadas. En fin, ellos son los -que, debiendo empeñarse en hacer hablar al Francés en castellano, -(porque al fin essa es la obligacion del Traductor,) parece que -intentan todo lo contrario, conviene á saber, hacer hablar al -Castellano en francés; y con efecto lo consiguen.» - -23. «En esto son mas felices aquellos Traductores, que en realidad -son mas desgraciados. Si por su dicha y por nuestra poca fortuna -encontraron con una obra curiosa, digna, instructiva y divertida, con -ella nos echan mas á perder; porque, quanto mas curso tiene y mayor es -su despacho, cunde mas el contagio, y el daño es mas extendido. Por -ahí anda cierta obra que se comprende en muchos volúmenes, la qual, -sin embargo de ser problema entre los sabios si es mas perjudicial -que provechosa, ha logrado no obstante un séquito prodigioso: no hay -librería pública ni particular, no hay celda, no hay gabinete, no hay -ante-sala ni aún apénas hay estrado, donde no se encuentre, tanto -que hasta los perrillos de falda andan jugueteando con ella sobre -los sitiales. Cayó esta obra en manos de un Traductor capaz, hábil y -laborioso á la verdad, pero tan apresurado para acabarla quanto ántes, -que la publicó á medio traducir, quiero decir, que la mitad de ella -la dexó en francés, y la otra mitad la vertió en castellano. Olvidóse -sin duda el presuroso Traductor de que siempre se da bastante prisa -el que hace las cosas bien, y el que las hace mal haga cuenta que las -hizo muy despacio. Y qué sucedió? Lo que llevo ya insinuado: como -estos libros se han hecho ya de moda en toda España, como los leen los -doctos, los leen los semi-sabios, los leen los idiotas, y hasta las -mugeres los leen; y como todos encuentran en ellos tantos términos, -tantas cláusulas, tantos arranques y aún tantos idiotismos franceses, -que jamas havian hallado en las obras mas cultas y mas castizas de -nuestra lengua, qué juzgan? Que esta es sin duda la moda de la Corte, -y, encaprichados en seguirla en el hablar como la siguen en todo lo -demas, unos por no parecer ménos instruídos, y otros por ser en todo -monas ó monos, apénas aciertan en la conversacion con una cláusula que -no parezca fundida en los moldes de Paris.» - -24. «Pocos dias ha que hablando con cierta Dama me espetó esta -gerigonza: _Un hombre de carácter tuvo la bondad de venir á buscarme -á mi casa de campaña, y por cierto que á la hora me hallaba yo en -uno de los apartamientos que están á nivel con el parterre; porque, -como el pavis es de bello mármol, y el depósito de la gran fuente cae -debaxo de él, sobre lograrse el mas bello golpe de vista, hace una -estancia muy cómoda contra los ardores de la estacion. Este hombre de -qualidad estaba penetrado de dolor, por quanto havian arrestado á un -hijo suyo, haciéndole criminal de no sé qué pretendidos delitos, que, -todo bien considerado, se reducian á unas puras vagatelas, y venia á -suplicarme tuviesse con él la complacencia de interponer mi crédito con -el Ministro, para que se le levantasse el arresto._ Iba á proseguir, y, -no teniendo ya paciencia para sufrir su algarabía, la pregunté si sabia -la lengua francesa. _Perdóneme vuestra Merced, Señor Magistral_, me -respondió al punto, _no estoy iniciada ni aún en los primeros elementos -de esse idioma todo amable_. -- Pues, como habla vuestra Merced, -la repliqué yo, un elegante francés en castellano? -- _Ha Señor!_ -respondió ella: _estoy leyendo la célebre Historia de...,[23] que es un -encanto_.» - -25. -- «Ya me lo daba á mí el corazon, repliqué yo; essa Historia es -sin duda una de las obras mas extraordinarias que hasta ahora se han -emprendido: la materia[24] de que trata no puede ser de mayor interés, -y los documentos en que se funda, de los quales no se desvía un punto, -son infalibles. Por esso es la única Historia, de quantas se han -escrito en el mundo, de la qual puede y debe uno fiarse enteramente, -dando un ciego assenso á todo lo que dice. Añádese á esto, que en la -lengua francesa está escrita con tanta elegancia, con tanta gracia y -con tanta dulzura, que verdaderamente embelesa; y, en tomándola en -la mano, no acierta un hombre á desprenderse de ella. No obstante -huvo grandes dificultades para permitir que corriesse en español, y -se examinó por largo tiempo la materia, pretendiendo muchos hombres -doctos que su publicacion en lengua vulgar estaba expuesta á graves -inconvenientes. Prevaleció la opinion contraria; y, aunque no sé si -se siguieron ó no los inconvenientes que se temian, á lo ménos es -visible la experiencia de uno, bastantemente perjudicial, aunque no de -aquella linea, que acaso no se esperaba. Este es la corrupcion ó el -estropeamiento de nuestra lengua, que á lo ménos en la extension es reo -principalmente el Traductor de esta obra.» - -26. «Fué tan feliz en su despacho como poco dichoso en su traduccion: -quanto mayor ha sido aquel, mas se han extendido los desaciertos y los -francesismos de esta.[24] Y, como no hay pueblo ni aún rincon en España -donde esta Historia no se lea con ansia, tampoco le hay donde mas ó -ménos no se haya pegado el contagio francés de que adolece. Este ha -inficionado con mucha especialidad á las mugeres inclinadas á libros. -Como casi todas se hallan destituídas de aquellos principios que son -necessarios para discernir lo bueno de lo malo, y como todas, sin casi, -son naturalmente inclinadas á la novedad, han encontrado mucha gracia -en las voces, en las frases, en las transiciones y en los modos de -hablar afrancesados, que hierven en dicha traduccion, y no es creíble -el ansia con que los han adoptado.» - -27. «Sucede á nuestras Damas Españolas con la lengua francesa, lo que -sucedió á las Latinas ó Toscanas con la griega. Teníase por vulgar -la que no empedraba de griego la conversacion, y aún llegó á tanto -la extravagancia, que entre ellas no se reputaba por linda la que no -pronunciaba aún el mismo latin con el acento ó con el dialecto áttico. -Todo lo havian de hacer á la griega: hablar, vestirse, tocarse, comer, -cantar, reir, assustarse, enojarse; en una palabra, afectaban el -aire griego en todos sus gestos, acciones y movimientos. Y esto de -qué nació? No solo del comercio de los Griegos con los Latinos, sino -principalmente del desacierto de algunos Traductores latinos, que por -ignorancia ó por capricho se empeñaron en latinizar una infinidad de -nombres griegos. Cayó esto muy en gracia á las Damas; hicieron moda -de la extravagancia, y dieron motivo á Juvenal para que justamente se -burlasse de ellas en la Sátyra sexta, quando dixo: - - _Quædam parva quidem, sed non toleranda maritis._ - _Nam quid rancidius, quam quod se non putat ulla_ - _Formosam, nisi quæ de Tusca Græcula facta est,_ - _De Sulmonensi mera Cecropis? Omnia græce,_ - _Cum sit turpe magis nostris nescire latine._ - _Hoc sermone pavent, hoc iram, gaudia, curas,_ - _Hoc cuncta effundunt animi secreta. Quid ultra?_ - _Concumbunt græce._» - -28. «Si no temiera que vuestra Merced se havia de ofender, añadí á -dicha Señora, la recitaria una glosa no del todo desgraciada, que -cierto amigo mio hizo de este trozo de Juvenal, aplicándole á nuestras -Damas Españolas, ciegamente apassionadas por todo quanto ven, oyen -ó leen, como venga de la otra parte de los Pirinéos. -- _No me haga -vuestra Merced la injusticia de tenerme por tan delicada_, respondió -la Dama, _y assí puede vuestra Merced recitar con toda libertad de -espíritu esse passage_. -- Pues, con licencia de vuestra Merced, -continué yo, la glosa de mi amigo sobre nuestras Españolas á la -francesa dice assí: - - Otros defectos tienen no crecidos, - Mas serán unas bestias los maridos, - Si los sufren y callan; - Pues, quando piensan se hallan - Con muger Andaluza ó Castellana, - Sin sentir, de la noche á la mañana, - Se les volvió en Francesa, - Por quanto dicen que la moda es essa. - Amaneció contenta con su Doña, - Y acostóse _Madama de Begoña_, - Pues, aunque su apellido es de _Velasco_, - Comenzó á causarle asco, - Quando supo que en Francia las casadas - Están acostumbradas - A dexar para siempre su apellido, - Por casarse aún assí con el marido, - Y suelen ser mas fieles con el nombre, - Las que ménos lo son con el buen hombre. - La que nació en Castilla, - Aunque sea la nona maravilla, - No se tiene por bella - Miéntras no hable como hablan en Marsella - La Manchega, Extremeña ó Campesina - Afecta ser de Orleans; la Vizcaína - Entre su _Jaincoá_ y _Echeco Andréa_ - Nos encaxa un _Monsieur de Goicochéa_, - Muy preciadas de hablar á lo extrangero, - Y no saben su idioma verdadero. - Yo conocí en Madrid á una Condesa, - Que aprendió á estornudar á la francesa, - Y, porque otra llamó á un criado _chulo_, - Dixo que aquel epítheto era nulo - Por no usarse en Paris tan mal vocablo; - Que otra vez le llamasse _pobre diablo_, - Y, en haciendo un delito qualquier page, - Le reprehendiesse su _libertinage_. - Una muger de manto - No ha de llamar al Papa el Padre Santo, - Porque, quadre ó no quadre, - Es mas francés llamarle el _Santo Padre_. - Para decir que un libro es muy devoto, - Diga que tiene _uncion_, y tendrá el voto - De todas quantas gastan expressiones - Necessitadas de tomar unciones. - Al Nuevo Testamento, - (Este es el aviso del mayor momento,) - Llamarle assí es ya muy vieja usanza; - Llámase _à la dernière_ Nueva Alianza. - Al Concilio de Trento ó de Nicéa - Désele siempre el nombre de _Assambléa_; - Y, si se ofenden de esso los Maltheses, - Que vayan con la quexa á los Franceses. - Logro la dicha, es frase ya perdida; - _Tengo el honor_, es cosa mas valida. - Las honras que Usted me hace, es desacierto; - Las honras se me harán despues de muerto. - Llamar á un pisaverde _Pisaverde_, - No hay muger que de tal nombre se acuerde; - _Petimetre_ es mejor y mas usado - O por lo ménos mas afrancesado. - _Ya hize mis devociones_, - Por ya cumplí con ellas: qué expressiones - Tan cultas y elegantes! - Y no decir, como decian ántes, - _Ya rezé_, frase baxa, voz casera, - Sufrible solo en una cocinera. - _Tiene mucho de honrada_, no hay dinero - Para pagar este lenguage; pero - Decir á secas que es muger honrada, - Gran frescura, valiente pampringada! - Doña Fulana es muy amiga mia, - Esso mi quarta abuela lo decia; - Pero _ella es la mejor de mis amigas_: - Oh qué expression! Parte que hace migas - El alma en la dulzura - De esta almibaradíssima ternura. - Voy á jugar mañana, - Es frase chavacana; - _A una partida hé de assistir de juego_, - Se ha de decir, y luego - Se ha de añadir: _Ormaza_ - _Tambien á otra partida va de caza_. - Oh Júpiter! para quando son los rayos? - Si esto es ser cultos, mas vale ser Payos.» - -29. «Todo esto recité á la tal Señora mia, porque ya entónces lo -sabia tan de memoria como ahora; y, sin dar lugar á que hablasse otra -palabra, levanté la visita, y la dexé, á mi parecer, si no del todo -enmendada, á lo ménos un poco corrida y no tan satisfecha de sus -traducciones esguízaras ó mestizas, que nos han afrancesado nuestro -puríssimo y elegantíssimo idioma, tanto que, si ahora resucitaran -nuestros abuelos, apénas nos entenderian. Y, por no dissimular nada, -sepa vuestra Merced, que el Autor de esta satyrilla es este Señor -Eclesiástico, mi compañero y amigo, Canónigo tambien de mi santa -Iglesia.» Y al decir esto señaló con el dedo á Don Basilio, que, no -obstante su despejo, se sonrojó un si es no es. - -30. Apénas lo oyó el Familiar, quando sin libertad para otra cosa le -echó los brazos al cuello y exclamó todo alborozado: «Oh, Señor Don -Basilio! Con que su Mercé tiene _engenio_ para componer unas _copras_ -en verso tan aventajadas? Ya me lo daba á mí el corazon _dende_ que le -_uí_ en la mesa aquella décima de diez piés, que me quedó aturrullado. -Bien haya su Mercé que _empréa_ la _habilencia_ que Dios l’ a dado en -_golver_ por el _habra_ de nuestros traseros, y no c’ aora ha dado -en usarse una girigonza, que en mi ánima jurada no parece sino que -todos _habran_ latin. La postrera vez que fué á _Vayaolí_ á cosas de -_Enquisicion_, _uí_ á un Crérigo, que diz que era de una Cofradía que -se llama, se llama... _ansina_ como cosa de _Aca mia_, el qual estuvo -_palrando_ con un señor _enquisidor_ mas de una hora, y, aunque al -parecer _palraba_ en castellano, si le entendia un _vocabro_, se me -escapaban ciento. Bien haya la madre que le parió á su Mercé, y Dios le -dé mucha vida para _emprearse_ en tan _güenas_ obras!» - -31. Como vió Don Cárlos, que no tenia de su parte el auditorio, y que -no havia que esperar se introduxesse en Campazas el castellano _á la -papillota_; temiendo por otra parte que, si duraba mas la conversacion, -le havian de hacer añicos aquellos patanes, que por tales reputaba él á -quantos no entraban en el lenguage á la moda, levantó la visita y, con -pretexto de que tenia precision de dormir aquella noche en la Bañeza, -se excusó á las muchas instancias que le hizo el Magistral para que la -passasse en su compañía; montó á caballo, y prosiguió su camino. - - - - -CAPITULO IX. - -Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el sermon del Magistral -en el ánimo de Fray Gerundio. - - -1. El qual assí atendió á toda la entretenida y graciosa conversacion, -que passó entre el Magistral y el _monsieuríssimo_ de Don Cárlos, -como ahora llueven albardas; porque enteramente preocupado de la -jabonadura, que aquel le estaba dando, no podia echar de la imaginacion -las especies, pegándosele mas aquellas que le herian mas en lo vivo, -no de otra manera que una mosca de burro se clava mas en la carne que -otra mosca regular, por quanto aquella tiene el aguijon mas penetrante -que esta. Sobre todo le afligia extrañamente ver desvanecidas en un -instante todas aquellas alegres idéas de fortuna, que él se havia -representado, dando por supuesto que su Tio quedaria encantado -de sus prendas y talentos, luego que le oyesse predicar. Lloraba -amargamente dentro de su corazon, que ya el Magistral, aunque llegasse -á ser Arzobispo de Toledo, no haria caso de él, y que ni siquiera -solicitaria con la Orden que le hiciessen Superior de una Pinzocha, -quanto mas proporcionarle un Obispadillo en Indias, como ya él lo tenia -consentido, y tanto que havia dado palabra á una buena viuda del lugar -que, quando le hiciessen Obispo, (lo que á su parecer no podia tardar -mucho,) llevaria consigo á un hijo suyo, que á la sazon tenia doze -años, y le haria su Page de cámara, cosa que consoló infinitamente á -la bendita de la muger, la qual le pidió por gracia, que no le dexasse -comer turron ni mermelada ni cosa de dulce, porque el muchachuelo -era goloso y padecia mucho de lombrizes, concluyendo que assí se lo -suplicaba por amor de Dios á su Ilustríssima. Fray Gerundio la empeñó -su palabra episcopal de que esta seria la primera advertencia que -haria, assí á su Mayordomo como á el Maestro de Pages, y, dándola á -besar la mano con mucha autoridad, la echó la bendicion y la despidió -muy consolada. - -2. Pero, como todas estas alegres imaginaciones se convirtieron en -humo, luego que se acabó ó se interrumpió la terrible repassata -del juicioso y docto Magistral, no se puede ponderar qué triste, -melancólico y pensativo quedó el pobre Fray Gerundio: todos los demas -salieron á despedir á Don Cárlos; solo él se quedó en la sala, sentado -en una silla, el codo derecho sobre el brazo de ella, la cabeza -reclinada sobre la mano, los ojos clavados en la tierra, y lanzando -profundos suspiros de lo mas íntimo de su corazon. En esta postura le -encontró su grande amigo Fray Blas, que hasta entónces havia estado -durmiendo la siesta, para cuya larga duracion havia hecho méritos en -la mesa; y, como no havia oído el sermon del Magistral ni assistido á -la visita del Cortesano Don Cárlos, quedó estrañamente sorprendido, -quando vió á Fray Gerundio convertido en una viva imágen de la misma -melancolía. - -3. «Qué es esto, Gerundio amigo?» le preguntó sobresaltado. «Qué -novedad es esta? Assí te dexas dominar de la tristeza en el dia de -tus mayores glorias? Quando has llenado de regocijo á tu patria, has -de dar entrada en tu corazon á essa negra melancolía? Es possible que -las bocas de todos están hoy empleadas en panegyrizar tus assombrosos -talentos, sin acertar con otras voces que no sean las de tus mayores -aplausos, y solamente la tuya ha de obscurecer la celebridad del dia -con dolorosos suspiros? Te duele algo? Te ha sentado mal la comida? -O acaso te atormenta tu aprehension, pareciéndote que dexaste algo -que desear en el assombroso sermon que predicaste? ó que omitiste -alguna circunstancia substancial, ó que pudiste tocar mejor alguna de -las que tocaste, ó finalmente que alguno de los innumerables textos -que traxiste no vino tan á pelo, como ahora se le representa á tu -delicadíssimo ingenio? Pues te hago saber que, si es algo de esto -lo que te melancoliza, miente tu aprehension como una grandíssima -embustera, y no has de hacer mas caso de ella que de un cínife que te -zumba á los oídos, todo bulla y nada substancia: no ha oído el Páramo -sermon igual, ni en los famosos púlpitos, que bañan las aguas del -rio Tuerto y las del rio Grande, se ha de predicar en muchos siglos -panegýrico mayor; hora se mire la propriedad ingeniosa del assunto, -hora se atienda la delicada oportunidad de las pruebas, hora se -considere la menuda y sútil comprehension de todas las circunstancias, -hora se reflexione la casi divina aplicacion de los textos, hora se -examine la sutileza de los reparos y la agudeza de las soluciones, hora -finalmente se pare la consideracion en la variedad hermosa del estilo, -unas veces elevado, otras cadencioso, pero siempre sonoro, y elegante -siempre: pues, siendo esto assí, de que te entristeces? qué motivo -tienes para estar tan melancólico, tan enagenado y tan pensativo?» - -4. -- «Ay, Padre Predicador mio de mi alma, exclamó Fray Gerundio, y -como se conoce que no sabe vuestra Merced lo que me ha passado con mi -Señor Tio el Magistral! Pero aquí no estamos bien, ni podemos hablar -con libertad; tomemos los sombreros y los báculos y salgámonos al -campo por la puerta del corral, miéntras la gente está allá ocupada -y divertida en despedir á un tal Don Cárlos, que viene de Madrid y -para mí debió de ser algun Angel del Cielo, que traxo Dios para que me -conservasse la vida; porque llegó á tiempo que ya no podia mas, y temí -que me diesse un accidente, oyendo las cosas que me estaba diciendo mi -Tio. La entrada de Don Cárlos cortó la conversacion, y ellos tuvieron -allá otra á que yo no atendí, aunque me hallaba presente, porque me -ocupaba enteramente la atencion aquello que me dolia. Salgámonos, -salgámonos al campo, que ya rebiento por desahogarme con vuestra -Merced, y oirá cosas que le aturdirán.» - -5. Cogieron los sombreros, tomaron los báculos, y, sin que los viesse -ninguno de los que estaban enfrascados en la bulla de la despedida, -se salieron al campo por la susodicha puerta. Contó Fray Gerundio á -su estrechíssimo amigo todo quanto le havia dicho el Magistral, sin -perder casi punto, sýlaba ni coma; porque, sobre ser de una memoria -feliz, como le havian penetrado tanto las razones de su Tio, se le -havian gravado profundamente en el alma. Díxole, que lo mas que havia -sentido en aquella sangrienta correccion era, que se la huviesse dado á -presencia del Canónigo Don Basilio y del Familiar; porque, ademas de lo -que perderia con ellos, no dexarian de divulgarlo entre otros muchos, -y con esso iba su crédito por los suelos: especialmente desconfiaba -mucho de su pariente el Familiar, porque le havia notado la grande -complacencia con que estaba oyendo al Magistral, y que á su modo cerril -y tosco seguia en todo las mismas máximas, á que se añadia tener un -genio zumbon á lo socarron y ladino, en fuerza del qual no dexaria de -divertirse á su costa todas las veces que se ofreciesse. Finalmente, -no le dissimuló que le havian hecho mucha fuerza las razones del -Magistral, y que estaba muy tentado á dexar la carrera, porque conocia -que no era para ella, y entablar la pretension de que le volviessen á -los estudios, ó, quando esto no pudiesse ya ser, que le dedicassen al -choro. - -6. «Víctor! dixo Fray Blas, y que te den un confite por la gracia: -vamos claros, que la docilidad del chico y su blandura de corazon -es admirable. Es possible, (pecador de mí!) que te haya hecho tanta -fuerza el lastimoso sermoncillo del Señor Magistral, que, si solo se -reduxo á lo que me has contado y yo te he estado oyendo con grandíssima -paciencia, es de lo mas fútil y ridículo que se puede pensar? Dime, -hombre apocado, te dixo alguna cosa tu Tio, que no hayas oído ya -cincuenta mil veces? Añadió algo de substancia á las vejeces de nuestro -Reverendo Padre Fray Borzeguíes Marroquíes, _alias_ el Maestro Fray -Prudencio? La missioncita que te predicó á tí el circunspectíssimo -Señor Don Magistral, no es tan parecida como un huevo á otro huevo á la -otra, que me predicó á mí aquel otro Reverendíssimo de márras, despues -de mis dos famosos sermones de la Trinidad y de la Encarnacion, cuya -memoria durará por los siglos de los siglos, y de cuyas utilidades se -conservarán reliquias por algunos años en el baul y en las navetas?» - -7. «Oh Señor, que son disparates! Oh Señor, que son locuras! Esto se -dice, pero no se prueba. Mas séanlo en buen hora. Si las locuras y -los disparates grangéan tanto aplauso, dónde hay en el mundo mejor ni -mayor sabiduría? Si los disparates y las locuras son tan proficuos, qué -mayor locura que ser cuerdo? ni qué mayor disparate que predicar con -juício? A este precio sea sabio el que quisiere, que yo á mi bolsillo -me atengo: éntrese en casa la dicha, y mas que se entre por la garita. -Díxolo todo divinamente un Theatino, que en Dios y en mi conciencia es -lástima que lo sea: - - _... Quod si hæc insania dici_ - _Debet, amabilior nulla est sapientia; malo_ - _Desipere hoc pacto, fias utcumque beatus;_ - _Optandum ut fias; sunt et deliria tanti._» - -8. «Ven acá, corazon de lana: tú no sabes la estrecha amistad y -la grande correspondencia, que tiene el Señor Magistral con los -padrotíssimos de la Orden? Ignoras que estos le han pegado sus máximas -de _in illo tempore_, y que las suyas no son mas que echos de las de -sus Reverendíssimas? Pues, si no te hicieron fuerza en la boca de -estos, por qué te la han de hacer en la de aquel? Acaso las da mas peso -la sobrepelliz y el bonete que el escapulario y la capilla?» - -9. «Amen de esso, has de tener entendido que tu Señor Tio, á lo que he -oído decir, se ha declarado sectario de ciertos Predicadores, que ahora -se van usando assí en la Corte como fuera de ella, los quales se llaman -_Predicadores modernos_, ó á la moderna, para distinguirlos de los -antiguos, á quienes se los da el nombre de _Predicadores veteranos_, -y con grande propriedad á mi pobre juício; porque, assí como en la -milicia vale mas un soldado veterano que quatro visoños, assí en las -campañas del púlpito un _veterano Predicador_ importará por quatro -modernos; y créeme que hablo con modestia, porque no exageraria mucho, -aunque dixesse que valia por quarenta.» - -10. «Porque al fin, á qué se reduce esta secta? Ante todas cosas sienta -por primera máxima fundamental, que todo sermon, sea panegýrico, sea -moral, sea fúnebre y aunque sea tambien de ánimas (cosa ridícula), -se ha de dirigir primaria y principalíssimamente á la reformacion de -las costumbres, haciendo amable la virtud y aborrecible el vicio; -con sola esta diferencia que en los del género laudatorio, á que se -reducen los panegýricos y los fúnebres, se hace comunmente por via de -imitacion; en los morales, á fuerza de razones; y en los de ánimas se -ha de proceder por el terror y por el escarmiento. Has oído en tu vida -cosa mas extravagante? Con que, hétele que todo sermon ha de ser una -missioncita, y el Predicador que no se meta á Missionero, que aprenda -otro officio... Vamos claros; que es buena impertinencia.» - -11. «Supuesto este principiote, se sigue naturalíssimamente el otro, -conviene á saber, que todo assunto, sea en la oracion que se fuere, -ha de ser mazorral y á plomo, quiero decir, tan sólido y tan macizo -que no haya mas que desear. Pongo por exemplo: predicas un panegýrico -en la fiesta de Todos Santos; pues, has de tomar por assunto esta -proposicion ú otra equivalente: _La santidad es la verdadera sabiduría; -esta habita en los Santos y reina en toda su conducta_. Lo mas mas que -se te permite, es que dividas el mismo pensamiento ú otro semejante en -dos proposiciones, proponiéndolos con un airecillo de antíthesis, como -si dixéramos: _El Santo tenido por ignorante es el verdadero sabio, -primera parte; el sabio sin virtud reputado por docto es el verdadero -ignorante, parte segunda_. Has visto cosa mas fria?» - -12. «Predicas el panegýrico de un Santo, verbi gracia de San Joseph; -pues guárdate bien de tomar por assunto, que _San Joseph fué mas Padre -de Jesus que el mismo Padre eterno, fué mas hijo del Padre eterno -que el mismo Verbo divino, fué mas Esposo de la Vírgen que el mismo -Espíritu Santo_; porque este divino assunto, predicado por un orador -portugués, monstruo del púlpito, (y no es el Padre Vieyra,) aunque se -reduce en suma á tres hypérboles galantes, levantarán el grito los -sectarios de la nueva moda y te dirán con la mayor frescura en tus -mismas barbas, que son tres heregías valientes. Solo pues te será -licito decir que _San Joseph, como Padre putativo de Jesus, fué el -hombre á cuyas órdenes estuvo Dios mas rendido, y fué el hombre que mas -se rindió á las órdenes de Dios_. Mira por tu vida, qué grandíssima -frialdad!» - -13. «Quieres predicar de algun mysterio, como verbi gracia de la -Trinidad? Si te empeñaras en probar, que las tres divinas Personas en -una indivisible essencia eran el Geryon de la gracia, ó el impossible -de Edipo, ó el lazo gordiano burlador del azero de Alexandro, todos -estos Oradores á la moderna te gritarian: _Al loco, al blasphemo, al -impío!_ Y no te verias de polvo, siendo assí que todos tres son otros -tantos pensamientos assombrosos, que andan impressos con todas las -licencias necessarias, y que merecen realmente eternizarse, no digo -yo en los moldes, sino en letras de diamantes; pero tú, guárdate bien -de empeñarte en essas valentías del ingenio; porque estos hombres -hocicudos, que tienen ojeriza con todo lo que es delicadeza, sobre -los silvos susodichos, te delatarian á la Inquisicion ó te harian -ridículo en estrados y tertulias. Conténtate pues con decir simple y -sencillamente, como pudiera un Sayagués: _El mysterio de la Santíssima -Trinidad es entre todos los mysterios, lo primero, el mas obscuro á la -razon, y lo segundo, el mas evidente á la fé_. Insulsez que es capaz de -hacer insípida y zonza á la misma sal.» - -14. «Consiguientes en todo á su systema, dicen despues, que estos -assuntos de argamassa se han de probar con razones de cal y canto, y -es claro que las han de encontrar en abundancia y á qual mas metida en -harina; porque, como todas aquellas proposiciones son unas verdades -perentorias, que parece las está dictando la misma razon natural, á la -primera azadonada de la reflexion descubren una cantera de pruebas, con -que fabrican un sermon mas sólido que la obra de Escurial. Es cierto, -que estas razones las tornéan, las vuelven y las revuelven de mil modos -diferentes, adornándolas con tropos, con figuras y con todo el aparato -rhetórico, que no parece sino que está un hombre oyendo á Ciceron, á -Junio Bruto, á Cayo Graco ó á Cornelio Cethego. No dexan de la mano -á aquel eterno hablador, que se ha levantado lo mas iniquamente del -mundo con el título de _Príncipe de los Oradores_, siendo assí que le -quadraria mejor el de _Director_ ó _Bastonero de todos los locutorios_ - - _manibus Cicerunculus hæret_ - _Semper, et adtritus nocturno idemque diurno_ - _Pollice_. - -Conceptos, agudezas, equívocos, reparos subtiles, réplicas delicadas, -todo esso lo destierran de sus sermones, y, si tal vez tocan algo de -mythología, de fábula ó de erudicion profana, es tan de corrida y con -tanta vergüenza, que visiblemente se llena de vermellon donzel su -pudibundo semblante.» - -15. «A la Historia sagrada, á la eclesiástica y á los Santos Padres ya -dan algun lugar, pero como? No como nosotros que, si citamos algun -passo historial ó algun texto ó sentencia de Santo Padre, aunque -sea muy larga, lo presentamos todo con su ser, corpulencia y tamaño -natural, para que venga á noticia de todo el auditorio, con sus pelos, -señales y circunstancias. Ellos no van por esse camino: toda essa -erudicion la entretexen, la embuten ó la incrustan en sus proprios -discursos, de modo que todo parece una misma pieza, sin que se descubra -rima, encaxe, barniz ni escotadura: sermones parecidos á las fábricas -modernas de Roma que llaman impelichadas, las quales parecen todas de -pórphydo, mármol, jaspe ó alabastro, quando, en realidad, de todas -essas piezas no tienen mas que una hojita superficial para engaño de -los ojos, que se dexa levantar al impulso de una uña: - - _Vana superficies, quam solus judicat unguis_ - _Aut oculus._ - -Y hay tanta diferencia en el modo de citar de los Predicadores -veteranos al modo de citar de los modernos, quanto va de las fábricas -modernas á las antiguas. En estas, para formar una urna de jaspe era -menester consumir un monte: - - _Scilicet ut grandem mons integer iret in urnam_; - -y en aquellas se fabrica un palacio con el jaspe que ántes se gastaba -en una urna.» - -16. «Allá se va el modo con que citan los otros textos de la Escritura, -que no son historiales, sino doctrinales, sentenciosos ó prophéticos. -Los mas los dan desleídos en sus mismos raciocinios, pareciendo el -texto, la glosa y la aplicacion vino todo de una misma cuba, al modo -que San Bernardo los cita sin citarlos, componiendo una cláusula -perfecta la mitad de sus palabras, y la otra mitad de palabras de la -Sagrada Escritura. Tal qual textecillo presentan al auditorio á cara -descubierta, pero con grande parsimonia, como se usan las especies -en los guisados, porque dicen, que en cargándolos de ellas los hacen -desabridos en lugar de sazonarlos. Aún los poquitos que sacan al -theatro son por lo comun literales, porque del sentido alegórico gastan -y gustan muy poco; del tropológico ó acomodaticio casi nada, y no les -falta un tris para condenarle; no lo hacen con las palabras, pero lo -hacen con la obra, dexándole arrinconado y no dándoseles un pito de que -se cubra de telarañas.» - -17. «De intérpretes, expositores y versiones, cuya hermosa variedad -adorna tanto nuestros sermones y nos sirve para probar todo quanto se -nos antoja, hacen ellos poquíssimo caudal ó, por mejor decir, ninguno. -Veráse, no digo ya todo un sermon, sino un tomo entero de sermones á la -moderna, sin que en todo él se haga memoria ni del sabio Cornelio, ni -de la púrpura de Hugo, ni del erudito Calmet, ni del profundo Baeza, ni -de Celada, á quien nada se le esconde, ni del agudo Zuleta, y lo que -es mas, ni del doctíssimo Silveyra, siendo assí que con este último -inagotable expositor puede un Predicador, que sepa manejarle, andarse -por esse mundo de Dios y probar hasta la existencia de los mismos -impossibles, en caso urgente y necessario, siendo cosa averiguada -que no hay almagacen mas socorrido para un aprieto y para qualquiera -assunto.» - -18. «Es lástima oir, como tratan estos Predicadores de moda á muchos -expositores. No se atreven á tocar en los Santos Padres, de los quales -hablan en realidad con respeto; porque no quiero infernar mi alma ni -levantarles falsos testimonios. Tambien hacen la cortesía á algunos -pocos intérpretes de los que no están tan arriba, confessando que -fueron hombres verdaderamente sabios, de penetracion, de juício y de -una profunda inteligencia de la Sagrada Escritura, á la qual convienen -que ilustraron mucho con sus doctos comentarios. Pero de otros -expositores, á quienes llaman ellos _de escalera abaxo_, _de turba -multa_, ó _Expositores de municion_, da cólera oírlos hablar: dicen -que los mas no hicieron otra cosa que poner en mal latin los sermones -que havian predicado en peor romance; que con el glorioso título de -Comentarios sobre esta ó aquella parte de la Escritura embarraron -cantidad immensa de papel, llenándole de conceptillos aereos, de -pensamientos inanes, de discursos pueriles y de dissertaciones -phantásticas, cargándolas de erudicion á metralla; y finalmente, que -los mas, como totalmente ignorantes de las lenguas Hebréa, Syriaca, -Caldéa y Griega, en que se escrivieron originalmente los libros -sagrados, desbarraban lastimosamente en la inteligencia del texto de -la Vulgata, dándole una significacion tal vez contraria á su verdadero -sentido, muy violenta y casi siempre arbitraria. Imbuídos en estas -máximas, quiebra el corazon ver el desprecio, con que tratan á los -mejores y mas socorridos autores de que se compone regularmente la -escogida librería de un Predicador de tabla; y assí no los verás -citados en sus sermones, aunque te descejes ni aunque dés una peseta -por cada cita.» - -19. «De esso de variedad de versiones no se trate: su Vulgata á pasto -y tal qual vez, por plato extraordinario, un poco de la version de -los Setenta, y á Dios amigo. La Syriaca, la Caldéa, la de Pagnino, -la de Vatablo, ni saber como leyó Arias Montano, les da á ellos el -mismo cuidado que averiguar qual fué el centesimo abuelo de Tamas -Kauli-Kan: siendo assí que nosotros los Predicadores veteranos con -la diferencia de versiones nos bandeamos maravillosamente para -guisar, probar y ajustar todo quanto queremos, sazonando nuestros -pensamientos con tanta delicadeza que el apetito mas dormido abre -tanto ojo, y el paladar mas melindroso se chupa los dedos tras de -ellos; porque, en realidad, donde hay cosa mas aguda ni mas divertida -ni mas sazonada que decir un Predicador: _Donde la Vulgata lee_ -=piedra=, _el Syriaco vierte_ =anillo=, _el Caldéo_ =círculo=, _los -Setenta_ =cúpula=; _y donde lee_ =pan= _la Vulgata_, _Vatablo leyó_ -=espada=, _Pagnino_ =misericordia=, _Arias Montano_ =sabiduría=, _y -el Burgense_ =calabaza=? y haciendo despues, de todas estas idéas, -quantas combinaciones á uno se le antoje, probar todo lo que quisiere -con ingenio y con sutileza; fuera de que, oyendo el auditorio que el -Predicador cita á roso y velloso al Syriaco, al Caldéo, al Griego -y al Hebréo, se persuade sin razon de dudar, que sabe todas estas -lenguas como la suya propria, tiénele por monstruo de sabiduría, y -oye todo quanto dice con un respeto que pasma. Los oradores modernos -se burlan de todo esto, teniéndolo por ostentacion, aparato, alaracas -y charlatanería; pero yo, con licencia de sus Mercedes y de sus -Reverendíssimas, me burlo de todos ellos.» - -20. «Ves aquí, Gerundio amigo, el plan de la nueva secta, de la qual, -segun tengo entendido, se ha declarado ciego partidario tu Tio el -Señor Magistral, siendo uno de los que mas furiosamente predican á la -francesa; que en suma, á esso se viene á reducir la nueva moda. No -te dissimularé, que la gente sesuda, la que se llama _crítica_, la -devota y la que se precia de culta, se ha declarado tambien á banderas -desplegadas por el mismo partido. Vase tras de un orador á la moderna, -como los niños se van tras los danzantes y tras la tarasca en el dia -del Córpus: á estos los celebran, los ensalzan, los colocan mas arriba -de las nubes, quando á nosotros nos desprecian, nos deprimen, haciendo -tanta burla y tanta chacota de nuestro modo de predicar, que no parece -sino que hemos nacido para ser los dominguillos de sus conversaciones y -tertulias.» - -21. «Pero, qué importa ni qué nos empece este puñado de gente -melancólica y descontentadiza, quando tenemos á nuestro favor la -mayor, la mas sana y la mas discreta parte de nuestra península, desde -oriente á poniente y desde el septentrion á mediodía? Nuestras son -todas quantas Cofradías levantan varas ó enarbolan estandartes en -el continente español, desde los Pirinéos hasta la embocadura de el -Tajo, y desde Finisterre hasta las Algeziras. Nuestros son todos los -Mayordomos de estos ilustres cuerpos, que se exhalan por buscarnos y se -empobrecen por enriquecernos. Nuestros son los formidables gremios de -Zapateros, Curtidores, Sastres, Barraganeros, Mercaderes, Escrivanos, -Procuradores, y hasta en el respetable gremio de los Abogados no -nos faltan innumerables parciales. Nuestra es la muchedumbre de las -Ciudades, el Concejo de las Villas, el total de las Aldéas, la -mosquetería de las Universidades, la juventud de los Claustros, y aún -en la misma ancianidad podemos contar amigos, auxiliares y defensores.» - -22. «Dígalo, si no, aquel famoso campeon y aquel valiente Paladin, -que á los sesenta y mas años de su edad, y á los veinte y mas de -Predicador veterano, exercitados muchos de ellos en el mayor theatro -de España, salió tan denodadamente á nuestra defensa. Havia predicado -á la moderna en una de las funciones mas famosas de la Corte cierto -Orador, Cathedrático á la sazon en una célebre Universidad, y, aunque -no de muchos años, estaba reputado por gran Theólogo, por insigne -Predicador, por ingenio conocido y, en fin, por hombre verdaderamente -sabio, mas que regularmente instruído en las divinas y en las humanas -letras (quédese esta opinion en su lugar, que yo no soy amigo de quitar -á nadie la buena ó mala que Dios le deparare). En fin, él predicó -un sermon que logró exquisito aplauso de todos los anti-veteranos: -assunto grave, pruebas macizas, mucho de esto que se llama eloquencia, -pocos textos, citas por alambique, reflexiones morales en abundancia, -Escritura desleída, Evangelio, y á ello nada de chistes, y lo mismo -de circunstancias. Imprimióse la oracion, y aprobóla con grandes -campanillas cierto Clérigo de autoridad,[25] que ha dado la gente en -la manía de que es el Gallo de Predicadores y que como tal puede y -debe cantar en toda España, como si dixéramos en su propio muladar. -Mas hay hombres de tan mal gusto, que no dudan decir que este Gallo, -respecto de nuestra oratoria evangélica, á la qual suponian sepultada -en una obscuríssima noche, es el precursor del dia, el despertador del -sol, el que derrite las densas tinieblas que se havian apoderado de -nuestro polo pulpital, el que dissipa las patrullas de los Predicadores -arlequines, saltimbanquis, ligeros y matachines, que divertian á la -gente en vez de instruírla, y empeoraban las costumbres en lugar de -enmendarlas; aplícanle sin mas ni mas aquel par de estrophas de cierto -hymno: - - _A nocte noctem segregans_ - _Præco diei jam sonat_ - _Jubarque solis evocat._ - _Hoc excitatus Lucifer_ - _Solvit polum caligine:_ - _Hoc omnis errorum cohors_ - _Viam nocendi deserit._» - -23. «Y qué te parece? que se contentan con esto? No paran aquí: passan -adelante, y no dudan aplicarle otro buen trozo del mismo hymno, -queriéndonos persuadir que le viene como de molde. Empéñanse en decir, -que este Gallo hace abrir los ojos á los amodorrados, mete tanto -aguijon á los soñolientos, confunde y convence á los pertinaces, y, -en fin, que á fuerza de cantar él en el púlpito como se debe, hay -esperanza de que haga cantar á todos los demas Predicadores como es -razon: - - _Gallus jacentes excitat_ - _Et somnolentos increpat;_ - _Gallus negantes arguit._ - _Gallo canente spes redit._ - -De este hombron, coco de los Predicadores y choriphéo de la nueva -secta, es la aprobacion susodicha.» - -24. «No la pudo sufrir aquel Predicador veterano, cuyos nobilíssimos -sermones peinaban tantas canas como su cándida cabeza. Caló el morrion, -echóse la visera, vistió la cota, que algunos, por lo breve de su -cuerpo, dixeron era cotilla, enristró la lanza, y desde la misma -dedicatoria, dirigida á un gran Señor, comenzó á correr el Gallo, -pero como? Desplumándole, descrestándole, y en fin haciéndole añicos. -Alaba lo que él reprueba, y condena lo que él aplaude, haciendo una -descripcion tan galante de los sermones de moda que no hay mas que -pedir; yo la tomé de memoria, porque me cayó muy en gracia, y dice -assí»: - -25. «_Si V. E. Señor para mientes, como dice nuestro castizo idioma, -hallará en estos sermones, que ya llaman de moda, si no el todo, parte -mucha de lo que en aquel gabinete sucedia_: =Vamos, vamos á oir al -Padre Don F., al Señor Don Z., al Doctor tal, que predica de moda.= -_Quiere á mi ver decir esta palabra un quadro sin imágen, una imágen -sin templo, un templo sin altar, un altar sin sacrificio, un sacrificio -sin Sacerdote, y un Sacerdote sin el proporcionado ornamento: es -puntual descripcion de un sermon de moda._» - -«Qué te parece, amigo Gerundio? Has oído en tu vida comparacion mas -á pelo, símil mas adequado, ni descripcion mas puntual de un sermon -á la moderna? Porque, en realidad, si la cosa se considera bien y -sin passion, la multitud de textos, la bulla de citas, el aparato de -erudicion, la variedad de versiones, el paloteado de retruécanos, la -gala de los equívocos, lo sútil de los conceptos, la delicadeza de -los reparos, el escape de las soluciones, y de quando en quando el -chiste de los gracejos, son puntualíssimamente la imágen, el templo, el -altar, el sacrificio, el Sacerdote, el amito, la alba, el cíngulo, el -manípulo, la estola y la casulla de un sermon equipado como es justo; y -al que le falta todo esto, hágote un sermon en carnes vivas, que es una -vergüenza y una compassion.» - -26. «No es mi intento, ni por ahora seria del assunto, hacerte una -relacion individual de todo lo que dixo el Predicador veterano en el -discurso del sermon, que dedicó al susodicho gran Señor, en immortal -gloria nuestra y en eterna confusion de los modernos. Essa seria obra -larga, y era menester producir toda la pieza, que es única en su linea -y la conservo en la celda enquadernada en papel dorado, para molde y -original de mis sermones, (se entiende despues del _Florilegio sacro_,) -si es que alcanzan mis fuerzas á una débil imitacion. Ni quiero cansar -tu atencion con referirte, que un tal _D. Gutierre Fernandez_ (hombre -ignorantíssimo y desalmado, si los ha havido jamas,) disparó un par -de cartas insolentes y atrevidas á un qual _D. Fulano Valdenoches_, -las quales, puesto que no salieron á luz, anduvieron de ronda de mano -en mano, de casa en casa, y de estudio en estudio, assí en la Corte -como fuera de ella, é hicieron una riza de todos los diantres. Pero -en quienes? En los _anti-Oradores Magistrales_ y en sus seguaces, que -son unos pobres pelones; porque, aunque es assí que las tales cartas -convencen, que en el sermon de nuestro heróico defensor se hallan tres -ó quatro proposicioncillas heréticas, algunas otras malsonantes, tal -qual textecillo de la Escritura supuesto, muchos mal citados, este ú el -otro testimonio venial levantado á los Santos Padres, y assí de otras -cosuelas á este tenor, qué hombre de juício hace caso de semejantes -bagatelas? Quien no sabe, que essos son hypérboles galantes, valentías -del discurso, arrojos del ingenio, y _festivíssimas aperturas_ de una -fantasía que se eleva, que se arrebata y no anda arrastrando por el -suelo? Si se huvieran de reparar y cortar en nuestros sermones estos -Icáricos vuelos, donde iriamos á parar?» - -27. «En fin, este Orador insigne á la veterana, que contaba entónces -sesenta y ocho años de edad, y á los veinte y quatro de púlpito, -al qual, segun esta cuenta, no subió hasta los quarenta y quatro, -que es ya edad madura, en la qual al Predicador mas tardío le puede -haver salido el uso de la razon pulpitable; este Orador veterano, -vuelvo á decir, añoso, famoso y canoso, acredita bien que aún dentro -de los claustros tenemos partido, no solo entre aquellos que apénas -los apunta el bozo de la oratoria, que essos á red barredera los -puedes contar por nuestros, sino entre los mas añejos, mas veteranos -y aún mas vetustíssimos. Y hay la gracia particular de que estos -hablan por experiencia, en cuya escuela, que es la mas segura y la -mas convincente, han aprendido lo bien que les ha salido la cuenta -predicando á la veterana, pues no hay mejores cien doblones que los que -se hallan de repuesto en sus religiosas navetas, ni chocolate mas rico, -ni botes de tabaco mas exquisito, ni pañuelos de tela y de color mas -finos, ni ropa blanca mas delgada que la que encontrarás en sus pobres -alacenas, caxones y baúles.» - -28. «Pues, siendo todo esto assí, _quis furor, quæ te dementia cepit_? -qué locura es la tuya? qué delirio se apoderó de tu cabeza, quando assí -te la trastornó esse tu tiesíssimo y circunspectíssimo Tio, tumbándote -patas arriba á quatro razones miserables, que te alegó el tal Dómine -Espetera? Perdóname si me descompongo, porque no me puedo contener al -hablar de estos encaprichados y testarudos parciales de la sinrazon, -aunque por otra parte sean hombres de autoridad y de respeto. No -quiero ya, que hagas caudal de mis razones, sin embargo de ser todas -tan convincentes, tan triumphantes que no admiten réplica ni sufren -resistencia. Tampoco quiero ya, que te hagan fuerza los exemplares -que te he puesto delante de los ojos, ni tantos millares de millares -de Predicadores veteranos como han hecho fortuna por este camino, ni -lo que has tocado y estás tocando por tus proprias manos en mí mismo, -que siempre le he seguido y que en mi vida no pienso seguir otro. Será -possible, Gerundio del alma, que no te convenza tu experiencia propia? -Tan mal te ha ido desde que comenzaste la carrera, emprendiéndola por -esta via lactea ó, hablando con mas propriedad, por este caminito de -la plata? Sermon y medio has predicado hasta ahora en público, y otro -entre las paredes del Convento, y qué hombre hay ya mas famoso en toda -la redonda? De qué otro retumban mayores ni mas encarecidos aplausos -en todo el dilatado y espacioso ámbito del Páramo? Piensas que tu fama -se ha limitado á las paredes solas de Campazas? Oh quanto te engaña -tu encogimiento y tu modestia! Llegó ya á Villaquexida, extendióse á -Villamandos, se dilató á Villamañan, y hasta en las márgenes del Orbigo -resuena el eco de tu nombre con tanta claridad como en las concavidades -de Villaornate; poco dixe: ó me engaña mucho el pensamiento, ó siento -acá en lo mas interior del alma no sé qué prophéticos presagios de que -en breve tiempo no se ha de hablar de otra cosa que de Fray Gerundio -en toda España, y aún se adelanta el vaticinio á descubrir entre no -sé qué lejanas lumbres, que ha de penetrar tu famoso nombre hasta las -provincias extrangeras.» - -29. «Miéntras tanto, es cierto que ya no se sabe hablar sino de tus -sermones, de tus prendas y de tus talentos, en essos caminos, en essos -campos, en essas tierras, en essas viñas, en essos erreñales, en essas -eras, y aún en todos essos mercados del contorno. Miéntras tanto, es -indubitable que ya no hay Cofradía que no te desée, no hay Mayordomo -que no te solicite, no hay sermon de ánimas que no te aguarde, no -hay retablo nuevo que no clame por tí, y no hay semana santa que no -te tienda los brazos. Pues, corazon amilanado, por qué te acobardas? -Alma de cántaro, por qué te quiebras? Espíritu pusilánime, por qué te -desmayas? Desprecia, desprecia generosamente esse terror pánico que -se ha apoderado de tu pecho; no hagas caso de essas pasmarotas, con -que intentan aturrullarte los ciegos y apassionados sectarios de la -novedad y, confirmándote en el heróico empeño de no desviarte un punto -del camino real y derecho que tan gloriosamente has comenzado, ríete -á carcajada tendida de todos aquellos que pretenden arredrarte de él, -no dando otra respuesta á sus razones que la que yo dí, y tambien te -suministré en ocasion muy semejante, de la qual te acordarás sin que yo -te la repita: - - _Mingere cum bombis res est gratissima lumbis!_»[26] - -30. No de otra manera que quando en el corazon del invierno amanece -el Orizonte cubierto de una densa niebla, la qual poco á poco se va -al principio enrareciendo, luego que el sol presenta la batalla, -comenzando la funcion con la escaramuza de sus rayos; pero no se -declara tan de repente la derrota de los esquadrones tenebrosos, que -no disputen por largo tiempo el terreno, pues, titubeante al parecer y -como neutral la victoria, ya el sol abre los nebulosos esquadrones, ya -estos se vuelven á cerrar mas densamente, muchas veces aquel los rompe, -y otras tantas estos le rebaten; ya el exército del sol passa por el -vientre del campo de la niebla y, aunque con luz cansada, no tanto -dora quanto argentéa la cima de un vecino monte, ya se vuelve á cerrar -el exército enemigo y, repeliendo al contrario, parece que le retira -hasta su mismo atrincheramiento; durando el fluxo y el refluxo de la -dudosa contienda hasta que, al acercarse el mediodía, encendidas en -fogosa cólera las tropas de la luz, acometen tan furiosamente al campo -de la niebla, que por todas partes le rompen, le penetran, le pisan, le -atropellan, le dissipan, y, dueño enteramente el sol del campo de la -batalla, se dexa ver en todo el hemispherio el mas claro, el mas sereno -y el mas despejado dia. Assí, ni mas ni ménos, dissipó el razonamiento -de Fray Blas las nieblas que havian obscurecido el entendimiento de -nuestro Fray Gerundio, y quedó tan despejado y tan claro como el dia -mas apacible y mas sereno del mes de Enero ó de Febrero. Dió mil -abrazos á su amigo por lo que le havia consolado, iluminado y alentado, -y renovó en sus manos el pleito homenage, que ya havia hecho en otra -ocasion, de que no predicaria de otra manera en todos los dias de su -vida, aunque el mismo Gallo de la passion le predicara lo contrario. -Con esto dieron la vuelta al lugar, donde sucedió lo que dirá el -capítulo siguiente; pero, ántes de escribirle, suplico al Lector que -tenga un poco de paciencia, porque voy á tomar un polvo. - - - - -LIBRO QUINTO. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -Encárganle un sermon de honras, y no le escupe; con todo lo demas que -iremos diciendo. - - -1. «Pero mira, le dixo Fray Blas en el camino, si tu Tio te volviere -á tocar la especie, tú has de hacer la gatatumba y el agacha-panza: -quiero decir, que te has de mostrar convencido de sus razones, rendido -á sus consejos, dócil á sus instrucciones, oyéndole en lo exterior con -mucha humildad, respeto y reverencia; pero allá dentro de tu corazon -has de estar bien resuelto á reírte y hacer burla de todo quanto te -dixere. La razon de este admirable y no ménos importantíssimo consejo -salta á los ojos; porque estas gentes de la Iglesia, constituídas ya -assí en alguna dignidad, y mas quando están asomadas á una mitra, -suelen ser muy delicadas, gustan de que en todo se les oiga como -á oráculos, y llevan muy á mal que se les replique. Quando á esto -se añade la razon del parentesco, y mas siendo tan immediato y tan -superior como el de Tio, los da un peso de autoridad sobre toda la -familia, que no parecen sino unos concilios, y hasta los hermanos -mayores, que no han ido por la Iglesia, los oyen con una veneracion que -causa espanto. Es verdad que no siempre es oro todo lo que reluce, pues -tal vez hacen burla de ellos interiormente; pero los tiene cuenta el -paladearlos en el fuero externo, assí para disfrutarlos en vida como -para heredarlos en muerte. A ninguno importa mas que á tí el tener -grato á tu Tio, porque ninguno le necessita mas que tú, ya por los -socorrillos que te suele enviar, y ya por lo mucho que con su autoridad -y con la de sus amigos te puede servir dentro y fuera de la Religion -para tus adelantamientos. Por tanto sigue este mi consejo capital, y -trata de hacer bien tu papel: calla, dissimula, humíllate, muéstrate -convencido, dale palabra de enmendarte, consúltale en todo lo que se -ofreciere; pero tú, haz aquello que se te antojare!» - -2. Aunque la leccioncilla del Padre Predicador mayor no era de -aquellas, que mas se conforman con el Evangelio ni aún con el -Catechismo, le cayó muy en gracia al docilíssimo Fray Gerundio, y la -tomó tan de memoria, que jamas se le olvidó. Llegaron á casa, donde -encontraron ya refrescando á toda la patrulla. Era el refresco limonada -de vino y bizcochos, que es el regular en las fiestas recias de Cámpos; -y se havian agregado á los huéspedes de casa muchos Curas del contorno, -que havian concurrido á la funcion, y tambien no pocos labradores de -los mas pestorejudos, todos con el motivo de dar la enhorabuena á Fray -Gerundio, á sus padres y á toda la parentela. - -3. Fueron graciosas las expressiones con que se explicaron algunos, -especialmente de aquellos que se preciaban mas de tener voto en -esto de sermones. Uno que havia servido todas las Mayordomías de su -lugar, y estaba persuadido á que ninguno le echaba el pié adelante en -la eleccion de los mejores Oradores, dixo con voz ponderativa: «El -Padre Fray Gerundio ha perdicado un sermon que, miéntras Campazas sea -Campazas, no habrá quien le desquite.» Otro, que havia sido muchos -años Procurador de la tierra, y era hombre de cabeza abultada y muy -maciza, pareciéndole que el otro havia andado corto, añadió como para -corregirle: «Sí, andáos ahora á Campazas! En Leon he uído yo á los -mayores páxaros de España, pero otro Fray Gerundio... Y no digo mas, -porque toda comparanza es udiosa.» Al hermano Bartholo se le hacian -ya limonada las palabras, y, no pudiéndolas contener, prorumpió en -el despropósito de que en todos los dias de su vida havia oído ni -esperaba oir sermon mas mathemático. Voz cuyo significado no entendia, -pero siempre le havia parecido que significaba alguna cosa grande é -inaudita. Allá se fué el elogio del Sacristan de Benafarces, que se -halló en la funcion, no se sabe por qué casualidad, y era tenido entre -los que le conocian por uno de los hombres mas cultos de los que á la -sazon gorgoritaban _Parce-mihis_. Este pidió silencio, teniendo en la -mano un vaso de limonada que rebosaba por el borde, y, estando todos -callados y suspensos, dixo con voz gutural, recalcada y circunspecta: -«Señores, vamos haciendo justicia; que el sermon desde el principio -hasta el postre, desde la cruz hasta la fecha, y desde el thema hasta -el _quam mihi_, fué una pura construccion de Philosophía.» Quedaron -todos mirándose los unos á los otros, y, aunque ninguno entendió lo -que el Sacristan quiso decir, fué general la opinion de que tampoco se -podia decir mas. - -4. A todo esto havia estado muy atento, pero igualmente callado un buen -Clérigo, de estos que llaman _de missa y olla_, que con su Capellanía -y un decente patrimonio lo passaba quieta y pacíficamente en su -lugar, mejor que un Arcediano. Era á la verdad de pocas letras, pues -solo tenia las precisas para entender el Breviario y el Missal á media -rienda; pero por su buena razon, por su genio apacible y bondadoso, y -porque era limosnero y amigo de hacer bien, le estimaban mucho en su -pueblo. Apénas moria alguno en él que no le dexasse por su principal -testamentario, y él admitia sin repugnancia estos encargos, assí por -tener alguna cosa en que emplear loablemente el tiempo, como por haver -hecho concepto que, si cumplia fiel, legal y puntualmente con este -piadoso y caritativo oficio, podia hacer mucho bien á los difuntos y -ser muy útil á los vivos. - -5. Havia fallecido pocos dias ántes el Escrivano de su lugar, que -era ya viudo, y no solo le havia nombrado por su testamentario, sino -tambien por tutor y curador de sus hijos, con la expression de que no -se le tomassen cuentas ó se passasse por las que él quisiesse dar; -todo en crédito de la confianza que hacia de su pureza, exactitud y -legalidad. Dexaba encargado en el testamento, que se le hiciessen -honras y cabo de año con sermon, segun costumbre, y señalaba doscientos -reales de limosna para el Orador que se las predicasse, «en atencion, -decia él, al trabajo que ha de tener qualquiera pobre Predicador en -hallar de qué alabarme; porque, si no quiere mentir, se ha de ver bien -apurado.» - -6. Con efecto debia de ser assí, porque era pública voz y fama, que -el tal Escrivano havia sido hombre no muy demasiadamente escrupuloso. -Quando entró en el pueblo, (pues fué el primer Escrivano que entró -en él,) no havia pleito ninguno, ni aún memoria de que le huviesse -havido jamas desde su primera fundacion; pero al año, y no cabal, de su -residencia ya todo el lugar se ardia en pleitos, y, quando murió, dexó -pendientes treinta y seis, aunque no passaba la poblacion de doscientos -vecinos: encendia á unos, azuzaba á otros, y los enzarzaba á todos. Si -dos partes contrarias le consultaban sobre una misma dependencia, á -cada una en particular respondia, afectando una modestia socarrona, que -él no era Abogado ni entendia los puntos de derecho, ni le tocaba dar -parecer; pero, por lo que le havia enseñado la experiencia en tantos -años de exercicio y en tantos pleitos como havian passado ante él, era -corriente su justicia, temeraria la pretension del contrario, y que á -buen librar le condenarian en costas, concluyendo con que, si esto no -salia assí, havia de quemar el oficio; que esto se lo decia á él solo -en confianza, encargándole mucho el secreto. Despues que á uno y otro -los havia metido tanto aguijon, añadia con grande remilgamiento que, -aunque era cierto todo lo dicho, para qué queria pleito? que era mejor -componerse, porque, aunque ninguno se interessaba mas que él en que -cada qual siguiesse su justicia, (pues al fin no comia de otra cosa ni -tenia otros mayorazgos,) pero que amaba mas la paz del pueblo que todos -los interesses del mundo. Con este artificio, despues de haver irritado -á las dos partes, él echaba el cuerpo fuera y cobraba crédito de hombre -desinteressado. - -7. En haviendo qualquiera quimerilla en el pueblo, por ligera que -fuesse, especialmente si havia sido cosa de paliza con algun rasguño -ú efusion de sangre, al punto buscaba los Alcaldes y se estrechaba -con ellos, y en tono de amistad y de confianza los persuadia á -que levantassen un auto de oficio y que tratassen de cubrirse, -intimidándolos con que hoy ó mañana vendria una residencia, y no -faltaria alguno que los quisiesse mal y los acusasse de omissos ó de -parciales, y á buen librar caeria sobre sus costillas una multa que los -levantasse tanta roncha. Despues de hecho el auto de oficio, arrestados -los de la riña y borrajado mucho papel en declaraciones, cargos y -descargos, quando ya no tenia pretexto para chupar mas á las dos -partes, solicitaba él mismo por debaxo de cuerda que se compusiessen; -y, cargando bien la mano en las costas á unos y á otros, porque á -ninguno se las perdonaba, á un mismo tiempo llenaba el bolsillo y era -aplaudido entre los innocentes con el glorioso renombre de pacificador. - -8. Era muy franco en dar testimonios aún de aquello que no havia visto, -y, para quitar el escrúpulo á los que podian reparar en esta mala fé, -los decia con una bondad que encantaba, que un hombre de bien se havia -de fiar de otro hombre de bien mas que de sí mismo; que debia de dar -mas crédito á los ojos agenos que á los suyos proprios, porque estos -podian alucinarle y engañarle, pero de los otros no era razon ni buena -crianza ni aún conciencia presumirlo; y finalmente, que esto mismo -se estaba palpando á cada passo en el uso de los anteojos, con los -quales ve uno mas y mejor que con sus proprios ojos; de donde inferia -que, assí como puede un Escrivano dar fé válida, lícita y legalmente -de aquello que ve con anteojos, siendo assí que no son sus ojos los -anteojos, assí ni mas ni ménos puede y debe darla de lo que ve con los -ojos de un hombre honrado, quando este le assegura, que lo ha visto y -que passó la cosa ni mas ni ménos como él se la cuenta; y á la réplica -que le podian hacer, que él no sabia si era ó no hombre honrado el que -le pedia el testimonio, ya él salia al encuentro diciendo, que mil -veces havia oído á los Abogados ser principio de derecho que «ninguno -se debe presumir malo, hasta que se pruebe que lo es, y que en caso de -duda siempre se debe presumir lo mejor.» - -9. Quedábanse atónitos los pobres páparos al oírle esta doctrina, -que les parecia á ellos mas clara que la luz del mismo dia; y el -símil de los anteojos, aunque tan disparatado, los ataba de piés y -manos. Para acabarlos de aturrullar y convencer enteramente, añadia -otro símil, en el qual los dexaba como embobados y lelos. «Está un -Escrivano, decia, actuando con un Señor Alcalde ó con qualquiera otro -Juez; firma este, y despues mas abaxo el Escrivano: _ante mí, Fulano -de Tal_. Quantas veces sucede, que el Juez al tiempo de firmar no está -_delante_ del Escrivano, sino á un lado ó á las espaldas, porque el -Alcalde verbi-gracia se está passeando en la sala? Y quien dirá por -esso, que el Escrivano es falsario, porque autorizó ó legalizó la -firma del Juez, diciendo que havia sido _ante él_? Pues, si esta no -es falsedad, por qué lo ha de ser dar un testimonio de lo que no se -vió ni se oyó, en la buena fé de que trata verdad el que me assegura, -que lo ha visto y oído? A los de mi oficio, que tropiezan en estos -melindres y delicadezas, se les puede decir que tienen escrúpulos de -Mari-Gargajo.»[27] - -10. En virtud de esta misma docilidad, no solo era bizarríssimo en dar -testimonios de lo que jamas havia visto, sino que con su bondadoso -corazon no se podia negar á darlos muchas veces contrarios á lo que -havia palpado, sin detenerse mucho en dar dos testimonios opuestos -á las dos partes contrarias, porque decia que era enemiguíssimo de -desconsolar á nadie. Y, aunque esto le ocasionó mas de una vez algunos -embarazos enfadosos en los Tribunales superiores, al cabo de ninguno -salió tan mal como se podia temer, porque tenia maña para todo. Solo -era muy detenido en franquear los testimonios, quando sospechaba que -podian perjudicar á alguna parte predilecta suya; bien entendido que -su predileccion nunca se fundaba sino en un honrado reconocimiento á -expressiones prácticas, no de las mas ordinarias. Quando se hallaba en -este caso, decia con grande compostura, que no podia dar testimonio -alguno, sin que se lo mandasse la Señora Justicia; y, quando le -reconvenian con que estaba obligado á hacerlo en virtud de su mismo -oficio, por quanto todo fiel Christiano tenia derecho á que le diesse -testimonio de lo que havia visto ú oído, él respondia con mucho -fruncimiento, que esto era ignorar las nuevas pragmáticas-sanciones -que havian salido sobre el oficio de Escrivano, y los pobres patanes, -al oir el nombre de _pragmática-sancion_, quedaban tamañitos, -pareciéndoles que debia ser alguna excomunicacion del Padre Santo -de Roma, para que los Escrivanos no se metiessen en cumplir con su -obligacion sin licencia de los Alcaldes. - -11. Este havia sido el exemplaríssimo Escrivano que havia dexado por su -principal testamentario al Licenciado Flechilla, (que assí se llamaba -el Clérigo de quien íbamos hablando, habrá como dos hojas,) dando -órden en su testamento para que se le predicasse su sermon de honras, -corriente, como era uso y costumbre en aquella tierra. Pues el tal -Clérigo, yendo dias y viniendo dias, luego que oyó á Fray Gerundio -el sermon del Sacramento, quedó verdaderamente espantado y dixo allá -dentro de su corazon: «No se me escapará este páxaro, y assí predicará -otro las Honras del Escrivano de mi lugar como yo soy Arzobispo.» En -efecto, despues de haver oído con el mas profundo silencio la variedad -de expressiones, con que todos daban la enhorabuena á nuestro Fray -Gerundio, se levantó pausada y boniticamente de su assiento, encaminóse -hácia donde aquel estaba, dióle un estrecho abrazo y, assomándosele -las lágrimas de puro gozo, le dixo con bondadosíssima ternura: -«Padrecito mio, obras son amores, que no buenas razones: yo tengo la -incumbencia de encargar un sermon de honras al difunto Escrivano de mi -lugar, que vale doscientos reales, y, si valiera doscientos mil, con -otros doscientos mil amores le pondria yo á la disposicion de Vuesa -Paternidad. El tal Escrivano, que Dios haya, ciertamente no fué hombre -canonizable; pero por lo mismo los assuntos dificultosos se hicieron -para ingenios peregrinos. El de su Reverencia lo es, ó tengo yo de -quemar á mi _Lárraga_ y al _Piscator de Salamanca_, que es toda mi -librería.» - -12. No cabe en la ponderacion el empavonamiento de que se sintió -repentinamente embestido el corazon de nuestro Fray Gerundio, -viéndose convidado en aquella publicidad y en aquellas circunstancias -con un sermonazo de aquel tamaño, pues havria mas de quatro Padres -Definidores, que se tendrian por muy dichosos en haverlo conseguido -despues de haverlo pretendido mucho, y á él se le havia venido á las -manos, como dicen, sin saber leer ni escrivir. Desde aquel mismo -punto se le barrió de la memoria todo quanto le havia dicho su Tio el -Magistral, como si jamas lo huviera oído, y ya miraba tan debaxo de sí -al mismo Magistral, que por poco no le tenia lástima; pero sin embargo -resolvió respetarle en el fuero externo por la formalidad, teniendo -presente la importante leccion de su íntimo Fray Blas. - -13. Respondió pues al Licenciado Flechilla, muy agradecido á la honra -que le dispensaba, y aceptando, quanto era de su parte, el sermon de -honras, baxo el beneplácito y la bendicion de su Prelado, que no dudaba -se la franqueasse, con agradecimiento al honor que hacia á la Orden -en la persona del mas mínimo individuo suyo. Hay quien diga, que casi -le respondió con estas mismas voces, aunque tan forasteras á su comun -estilo, bien que no faltan otros que lo contradicen, fundados en esto -mismo, persuadidos á que las espressiones eran mas cultas de lo que -correspondia á su crianza y á la idéa de hablar que se havia formado, -assí en conversaciones privadas como en las funciones públicas. -Nosotros no nos atrevemos á tomar partido en este intrincado punto de -crítica, bien que nos inclinamos á creer que, aunque la substancia de -la respuesta fuesse de Fray Gerundio, pero el guiso y las voces tienen -traza de ser del curioso, que hizo los apuntamientos de donde sacamos -estas menudencias. - -14. Como quiera que esto huviesse sido, lo que consta de cierto es, -que Fray Gerundio no se descuidó en pedir al Licenciado Flechilla -algunos apuntes de la vida, virtudes y milagros del difunto Escrivano: -diligencia muy necessaria para disponer su fúnebre panegýrico; y al -mismo tiempo quiso informarse del dia, en que pensaba se celebrasse -el pomposo funeral. «Los sufragios, Padre Predicador, le respondió -el boníssimo Clérigo, los sufragios por las ánimas benditas del -Purgatorio, aunque no se supongan tan necessitadas de ellos como la de -nuestro Escrivano, quanto mas ántes se hagan mejor; porque el lugar no -es muy acomodado, y ciertamente las pobres no están para esperar mucho -en él. Dilatárselos por pereza es crueldad, que solo cabe en quien -haga poca reflexion á lo que están padeciendo aquellos ya dichosos, -pero atormentados espíritus; y assí, quanto mas aprisa disponga su -Paternidad el sermon, mas pronto tendrán el alivio las ánimas benditas, -mas presto saldré yo de la obligacion á mi Compadre el Escrivano, (Dios -tenga su ánima en descanso!) y mas anticipado lograremos el gusto de -oírle sus apassionados.» - -15. Quedaron de acuerdo en que dentro de un mes le predicaria, porque -Fray Gerundio protestó que necessitaba por lo ménos de este tiempo -para disponerle, especialmente siendo esta la especie de sermones, á -su parecer, mas enrebesada, y necessitaba tomar algunas reglas para -ensurjarla. Ningun sermon de honras havia oído en su vida, y aún por -entónces le pareció que tampoco le havia leído; pero le fué infiel en -esto su memoria, como presto se verá. En fin, por no perder tiempo -despachó luego un proprio á su Prelado, pidiendo licencia para admitir -la nueva funcion, con una carta que decia assí: - -16. «Reverendo Padre nuestro. Prediqué el sermon del Córpus al -Sacramento de mi lugar, en la fiesta de mis Señores Padres, como otros -lo dirán; que á mí no me está bien el decirlo. Solo puedo assegurar, -que circunstancia ninguna no se me escapó; hasta una que me cogió de -súpito, que fué una gaita-gallega en vez de órgano, la toqué tan bien; -y no faltó quien dixo, que ni el mismo Gaitero havia tocado tan bien -la gaita, como yo la circunstancia. Perdóneme vuestra Paternidad, que -se me escapó sin querer esta alabanza, y quedo corrido, segun lo que -dixo el otro: _Laus in ore proprio vilescit_. Los abrazos que me dieron -al acabar el sermon no tienen cuenta, y las décimas, las octavas y aún -los sonetos que me echaron en la mesa fué cosa de juício. Por fin y por -postre, el Licenciado Flechilla, Capellan de Pero-Rubio, me encargó -el sermon de honras del Escrivano de su lugar, que murió pocos dias -há, y dexó doscientos reales de limosna para el Predicador. La honra -me tira mas que el provecho, y tambien la esperanza de llevar para el -Convento una buena porcion de missas de las muchas que dexó encargadas -el difunto. Pido á vuestra Paternidad el benedícite para predicar este -sermon, que ha de ser dentro de un mes, y yo le iré adjetivando por acá -á ratos perdidos. El proprio lleva un carnero y una cántara de vino, -que mis Padres envían de limosna á la santa Comunidad, á quien piden -perdon de la cortedad, porque no puede obrar mas su buen afecto, y me -encargan muchas memorias de su parte para vuestra Paternidad, cuya vida -guarde Dios muchos años. Campazas, etc. -- Besa las manos de vuestra -Paternidad su servidor y menor súbdito - - =Fray Gerundio=, _indigno Predicador_.» - -17. El _benedícite_ vino corriente á vuelta de proprio; porque, como -el Prelado no havia oído el sermon del Sacramento sino en relacion -hecha por Fray Gerundio, creyó buenamente que le havia desempeñado -con decencia, valiéndose de algun papel ageno, y pensó que lo mismo -haria con el de Honras. Por otra parte, las razones que alegaba le -hacian fuerza; no eran para despreciadas las missas, que verisímilmente -llevaria para la Comunidad; el carnero y la cántara de vino tambien -pedian algun agradecimiento; y, en fin, un Fraile mas por un mes fuera -de casa era para el Convento una boca ménos. Por esso, no solo le dió -sin disgusto la licencia, sino que, haciéndose cargo de que en casa de -su Padre no havria muchos libros de sobra para disponer un sermon, por -el mismo proprio le envió quatro ó seis libros de los que Fray Gerundio -havia dexado sobre la mesa de su celda, sin detenerse el Prelado en -examinar quales eran, juzgando prudentemente que, pues los tenia tan á -mano, serian los de su cariño y los que preferia su eleccion para la -disposicion de los sermones. - - - - -CAPITULO II. - -Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una instruccion para disponer -el sermon de honras, y este se la da divina. - - -1. Mucho huviera convenido prevenir en el capítulo antecedente, -que ni en el proprio, ni en la carta, ni en su contenido, ni en el -carnero y la cántara de vino tuvo el buen Fray Gerundio mas arte -ni parte que hacer lo que su amigo el Padre Fray Blas le aconsejó, -escrivir lo que él mismo le dictó, y enviar el regalito con el piadoso -pretexto de limosna que él le sugirió. Es el caso que, luego que el -Licenciado Flechilla le encomendó dicho sermon, fué lleno de alborozo -á comunicar su fortuna con su íntimo confidente el incomparable Fray -Blas; y puesto caso que á este no dexó de pellizcarle algun tantico la -envidia, acompañada de un si es no es de zelillos, porque comenzaba -ya á temer que Fray Gerundio en materia de fama le havia de coger la -delantera y le havia de quitar muchas ganancias, haciéndole cosquillas -que casi á sus mismas barbas encargassen un sermon no ménos que de -doscientos reales á un oradorcillo visoño, que apénas le apuntaba el -bozo de Predicador; pero al fin, considerando que Fray Gerundio era -su discípulo de púlpito, que la gloria del discípulo se refunde en el -maestro, y que hasta en el provecho le podia tocar alguna parte, ahogó -los primeros ímpetus de aquella no muy honrada passion y, mostrando -mucho gozo, por lo ménos en esto que se veía hácia fuera, le aconsejó -sanamente lo que debia hacer, y le dictó la carta para el Prelado, con -todo lo demas que en ella se contenia. - -2. Diximos, (y aún lo volvemos á decir,) que todo esto convendria mucho -huviesse quedado advertido desde el capítulo precedente, porque de essa -manera ahorraríamos ahora el prevenirlo. Pero, sobre que muchas veces -un pobre Historiador se descuída, y sucede tal vez que, miéntras toma -un polvo, en un abrir y cerrar de caxa se le va la especie que tenia -entre la pluma, quien sabe si en esta ocasion lo hicimos adredemente -por no interrumpir el hilo de la narracion? A lo ménos nosotros estamos -en la firme determinacion de no declarar lo que huvo en esto, para -dexar al curioso Lector el trabajo de adivinarlo. - -3. Tres dias naturales tardó el proprio en ida y vuelta, en cuyo -espacio de tiempo fueron desfilando todos los huéspedes, retirándose -cada qual á su respectivo destino: los dos Canónigos á su Iglesia, -el Familiar á su casa, el Padre Vicario á sus monjas, el Fraile y -el Donado á sus Conventos, solo que este fué primero al mercado de -Villalon, porque tenia que comprar unas cebollas. Vayan benditos de -Dios, y la Vírgen los acompañe! que cierto tenian tan ocupada la casa -como la historia, la qual no sabia qué hacerse con tantos personages; -especialmente el Señor Magistral nos incomodaba un poco, porque su -demasiada seriedad no daba gusto á Fray Gerundio, y harto será que no -cansasse tambien á muchos de nuestros Lectores. Quedaron pues solos y á -sus anchuras nuestro Fray Gerundio y su Fray Blas, dueños absolutos del -cortijo y teniendo pendientes de sus discreciones al Tio Anton Zotes, á -la Tia Catanla y al Licenciado Quixano, que apénas los perdian de vista -ni aún de oído. - -4. Quando ves aquí que entra por la puerta del corral el deseado -proprio, cargado con un alforjon de libros y con la carta del Prelado, -que venia, como dicen, _á pedir de boca_. Luego que la leyeron los dos -camaradas, se dieron recíprocamente muchos abrazos de puro gozo, y aún -Fray Blas añadió tambien con religiosa confianza un pescozon y una -coz á Fray Gerundio, todo en señal de contentamiento. Pero sobre todo -les cayó en gracia la prevencion del Prelado en enviar los libros, no -solo porque era señal de la complacencia con que daba su bendicion, -sino porque en realidad sin libros se verian un poco embarazados, no -alcanzando su erudicion de memoria á tanto empeño, y seria chasco verse -precisados á retirarse al Convento para componer el sermon. - -5. Passado aquel primero turbion de alegría, dixo Fray Gerundio á Fray -Blas, que era preciso retirarse los dos al campo para conferenciar á -solas y con libertad sobre el assunto. «Que me place!» respondió el -Predicador mayor; y, luego que se vieron fuera del lugar, (que seria -como á diez ó doce passos, porque la casa de Anton Zotes estaba en el -centro del pueblo,) comenzó Fray Gerundio á hablar en esta substancia: -«Padre Predicador, ya sabe Usted...» Atajóle al punto Fray Blas y le -dixo: «Amigo Fray Gerundio: - - _Non bene conveniunt nec in una sede morantur_ - _Majestas et amor._ - -Amistad y cumplimientos no caben en un saco. Hasta aquí te he tolerado -esse tratamiento por la tal qual diferencia de edades, pues á lo sumo -te llevaré veinte y dos ó veinte y tres años; ya no te lo sufriré, por -lo ménos quando los dos nos hablemos mano á mano. Un hombre á quien -encargan un sermon de honras que vale doscientos reales, bien puede -tutearse, no digo con el Predicador mayor de una casa matriz, pero con -todos los Predicadores del Rey; assí pues, ceremonias á un lado, y, -si quieres que en adelante te conteste, trátame como á otro tú.» Era -dócil Fray Gerundio, y no le costó trabajo conformarse, fuera de que -en aquel mismo punto sintió no sé qué secreta vanidad y complacencia -de ver, que le permitian hombrear no ménos que con todo un Predicador -mayor de un Conventazo como el suyo, y aún llegó á discurrir, que no -debia de ser muy inferior en el mérito á quien le hacia tan igual en el -tratamiento. Rompió pues la valla sin detenerse, y le dixo: «Pues, bien -está, amigo Predicador, y comienzo á darte gusto.» - -6. «Ya sabes, que yo en toda mi vida he oído sermon de honras: en -Campazas no se usan; en Villaornate no murió persona de importancia, -miéntras estuve á la escuela del Cojo; el Dómine Zancas-Largas jamas -nos habló ni una palabra sobre esta especie de oraciones; quando fuí -novicio y artista, no se ofreció predicar acerca de este assunto. -Sermonarios no he leído sino el _Florilegio_, y en este no hago memoria -de haver encontrado sermon de honras ni cosa que suene á esso; con que, -si tú no me alumbras, habré de caminar á tientas.» - -7. -- «Pecador de mí! respondió Fray Blas, y qué poca memoria tienes! -Con que, no te acuerdas haver leído en el _Florilegio_ sermon de -honras? Pues ven acá, badulaque; no haces memoria del famosíssimo -sermon predicado por el Autor en Ciudad-Rodrigo á las honras que el -Regimiento de Toledo celebró por sus soldados difuntos? Yo tampoco -tengo ahora muy presente todo su contenido; pero assí en general me -quedó la especie vivíssima de que es una de las piezas mas divinas, -que se encuentran en aquella obra verdaderamente celestial: modelo -mas acabado para disponer una oracion fúnebre con todos los primores -de que es capaz el arte, es impossible que hasta ahora haya salido de -humano entendimiento.» -- «Vaya, hombre, le interrumpió Fray Gerundio, -que soy un bolo; tú tienes razon, y ahora me acuerdo de haverla leído, -y tambien me acuerdo que me aturrulló; porque, si bien no entendia lo -que querian decir muchíssimas cosas, pero esso mismo me llenaba de -estupor, haciéndome acá dentro del alma un eco que me atolondraba las -potencias.» -- «En volviendo á casa, prosiguió Fray Blas, te haré ver, -admirar y penetrar parte por parte sus inimitables primores, puesto que -entre los libros que te envió el Prelado advertí por el pergamino, que -venia el _Florilegio_.» -- «Pero miéntras tanto, replicó Fray Gerundio, -no me darás assí unas reglecitas generales para bandearme?» - -8. -- «Soy contento, respondió Fray Blas, y ante todas cosas no se -te olvide la que te dí en otra ocasion, con la de leerte el sermon -que prediqué á San Benito del Otero, ó, por mejor decir, la que tú -mismo sacaste en fuerza de tu ingenio sin que yo te la diesse _pro -expresso_. Esta es la de acudir siempre á alguno de los Fastos, -Menologios, Almanaques ó Calendarios gentílicos _sive mythologicos_ y -ver qué fiesta se celebraba, qué ceremonia ó qué cosa remarcable se -hacia en aquel mismo dia en que tú tienes que predicar, y aplicarla -intrépidamente á tu assunto, sea el que fuere; que esso lo podrás hacer -con una maravillosa facilidad. Observo que te ha cogido algo de repente -el terminillo _remarcable_: no lo extraño, que á mí tambien me sucedió -lo mismo la primera vez que le oí; pero ya están los oídos y los -ojos tan hechos á él, que se me hace muy _reparable_ qualquiera cosa -_notable_ que no se llame _remarcable_.» - -9. «Esta regla es general y conviene á todo género de assuntos, -panegýricos, gratulatorios, exhortatorios ó deprecatorios, fúnebres y -morales. Aunque prediques el mismíssimo sermon de la Passion, te puedes -aprovechar de ella con una oportunidad que encante.» - -10. «Pero, viniendo en particular á sermon de honras ú oracion fúnebre, -que todo viene á ser uno, es indispensable que desde luego eches -unas bocanadas de erudicion á borbotones sobre el tiempo, en que -comenzó este género de obsequio á los difuntos, con qué ocasion se dió -principio á él, quienes fueron los primeros inventores, si los Griegos -ó los Romanos; qué progressos hizo en el discurso del tiempo; y, en -fin, todo quanto hacinares en esta materia será otro tanto oro; porque -desde luego captarás la admiracion del auditorio con tu portentosa -erudicion.» -- «Pero, hombre de los demontres, le replicó Fray -Gerundio, donde tengo de encontrar yo tan antiguas y tan recónditas -noticias? Piensas que son todos como tú, que parece tienes presente -todo quanto ha passado en el mundo desde Adan hasta el Ante-Christo, -y, aunque se hable de la cosa mas despreciable ó mas ridícula, como si -dixéramos de alpargatas ó de polainas, al punto señalas el inventor, -con el año y el dia fixo en que comenzaron á usarse?» - -11. -- «Válgame Dios, Fray Gerundio, respondió Fray Blas, y qué -monigote que eres! Pues, no tienes ahí á Beyerlink, que te socorrerá -con abundancia de quanta erudicion repentina hayas menester para -qualquiera cosa que quieras? Amen de Beyerlink, no están los -Passeracios, los Ambrosios, Calepinos y los Diccionarios universales, -que hoy se estilan ya en todas las lenguas, los quales te darán tantas -noticias históricas y críticas sobre cada palabra, que apénas pueda -con ellas tu memoria? Es verdad, que los críticos llaman _erudicion de -socorro_ á este género de erudicion, aludiendo al agua de socorro con -que se bautizan los párvulos; mas, y qué tenemos con esso? Por ventura -los que se bautizan con agua de socorro, substancialmente no quedan -tan bautizados como el mismo Emperador Constantino, quando le bautizó -el Papa San Silvestre? si es que es cierta esta noticia, porque el dia -de hoy todo se pone en duda. Pues, por qué los eruditos de socorro no -serán tan eruditos como los que lo son con todas las ceremonias de la -Orden? Que te respondan á esta paridad, y, miéntras no lo hicieren, -que seguramente no lo harán, ríete de sus malignas y envidiosas -expressiones.» - -12. -- «Estoy en cuenta, dixo Fray Gerundio; pero despues de toda -essa retahila de erudicion, que sin duda acreditará á qualquiera, -como la he de aplicar al intento particular de mi sermon de honras, -y como he de hacer que venga á propósito para celebrar la memoria -de mi buen Escrivano?» -- «En poca agua te ahogas, respondió Fray -Blas, y un hombre que aplicó tan divinamente todo quanto quiso, assí -á las circunstancias del sermon del Sacramento como á la Plática de -Disciplinantes, me admira que ahora se embarace en una bagatela. Mira: -dos opiniones hay, á lo que me acuerdo, acerca de esto que se llama -_oraciones fúnebres_ ó _panegýricos_ de los difuntos; unos quieren, -que los primeros inventores de este género de elogios fuessen los -Griegos, y aún se adelantan á nombrar al que pronunció el primero, que -dicen fué Theseo, con ocasion de dar sepultura á los cadáveres de los -Argivos. Otros atribuyen la gloria de esta agradecida invencion á los -Romanos, afirmando que la primera oracion fúnebre que se oyó jamas, -fué la que pronunció Lucio Junio Bruto con ocasion de la muerte de la -casta Lucrecia, con la qual encendió tanto el ánimo de los Romanos -contra el soberbio Tarquino, que le arrojaron del throno y se fundó -la República, quinientos nueve años ántes del nacimiento de Christo. -Algunos se esfuerzan á conciliar estas dos opiniones, diciendo que -los Griegos fueron en rigor los primeros inventores de los elogios -fúnebres, pero limitándolos precisamente á los que havian muerto en la -guerra en defensa de la patria, y los Romanos fueron los primeros que -los extendieron á todos los claros varones, que havian sido eminentes -en otras virtudes, aunque no fuessen militares, ó que havian hecho -algun considerable servicio á la Patria y al Estado.» - -13. «Tú, no te detengas en esta question inútil, aunque convendrá -que no dexes de apuntarla, para que entiendan que sabes mucho mas de -lo que dices; y añadirás luego con despejo y con arrogancia: _Ora -se consagren los panegýricos pósthumos á las armas, ora se dediquen -á las letras, ora se destinen á qualesquiera otras virtudes en que -florecieron los claríssimos varones, siempre se deben de justicia -estos pósthumos fúnebres y cypressinos elogios á nuestro Domingo -Conejo_ (assí se llamaba el Escrivano, que Dios haya). _Si á las armas? -míresele continuamente con el cuchillo en la mano, tajando plumas, -como pudiera Moros, Turcos ó Judíos. Si á las letras? quien formó -mas ni con mas airosos rasgos en toda la redonda? Regístrense si no -essos inmensos protocolos. Si á las demas heróicas virtudes, que hacen -rebentar el clarin de la fama por lo mas ancho de la bocina? señáleseme -siquiera una, en que no huviesse sido el_ =non plus ultra= _nuestro -plangibilíssimo Conejo._» - -14. -- «Hombre de Satanas! replicó Fray Gerundio, lo de las armas y -de las letras está aplicado que ni el mismo Florilegista; pero lo de -las virtudes, como se puede decir, sin que el Diablo y el auditorio se -rian de la mentira? No ves, pecador de mí, que en los apuntamientos -del Licenciado Flechilla se dice claritamente, que el Escrivano (Dios -le haya perdonado!) era un mal hombre, falsario, embustero, enredador, -zizañero, ladron, con sus polvillos de hypócrita?» -- «Y en esso te -detienes?» le interrumpió Fray Blas con cierto airecito de fisga. «Cada -dia me pareces mas cuitado, y temo que has de dar en escrupuloso. Pues, -hay mas que bautizar essos vicios con el nombre de virtudes? y cátalo -todo compuesto. Di que ninguno le excedió en la condescendencia, que -pocos le igualaron en el ingenio, que á nadie concedió ventajas en lo -penetrativo, que fué único en la persuasion, y que en órden á defender -sus derechos no solo no admitió igual, sino que tocó la raya de nimio. -Ves ahí desfigurados sus vicios, y vestidos á la moda en trage de -virtudes morales, con lo qual ninguno te podrá hablar una palabra, y -aún está á pique que, al acabar la oracion fúnebre, alguna viejecilla -simple se encomiende devotamente al Santo Escrivano Conejo.» - -15. «Y en fin, quando todo turbio corra, á tí qué te cuesta fingir -en el difunto las virtudes que te vinieren mas á pelo, segun los -materiales que tuvieres á mano? porque, si no las tuvo, á lo ménos las -debió de tener. Piensas tú, que serás el primero que lo hace? Mucho te -engañas en esso; hombres he visto yo de mucho pro, que lo practican á -cada passo, sin que por esso pierdan casamiento ni nada del respeto -que se les debe. Hay en cierta parte del mundo un gremio digno de toda -veneracion, donde es costumbre hacer honras y predicar su oracion -fúnebre por qualquiera individuo de él, mas que muera de la otra parte -del Cabo de Comorin. Ya se ve: pensar que son canonizables todos los -miembros de aquel respetable gremio, seria un juício que se passaria -de puro piadoso; con todo esso, apénas se oye ó se lee oracion fúnebre -de alguno, (porque las mas se imprimen,) que al oyente ó al lector -no le dé gana de hacerle una novena con culto privado, siendo assí -que tal vez caen las oraciones sobre sugetos que, lo que es en vida, -no hicieron milagros. Como se hace esto? Tan lindamente: poniendo el -Orador de su casa lo que faltó al difunto, y que este le agradezca la -buena voluntad.» - -16. «Oh Señor! que esso será engañar al público, y con engaño muy -perjudicial. Escrúpulos de Fray Gargajo. No sabe todo el mundo, que la -primera partida del buen Orador debe ser la que se llama _invencion_? -Esto qué quiere decir? Que el buen Orador ha de inventar lo que alaba, -y es claro que, si lo encuentra en el sugeto á quien elogia, no lo -inventa él, que lo refiere.» - -17. Un poco le dissonó esto á Fray Gerundio, oliéndole á grandíssimo -disparate, y assí no se pudo contener sin interrumpirle, diciendo: -«Fray Blas, yo pienso que estás un si es no es equivocado y confundes -la invencion con la ficcion, cosas entre sí muy distintas y muy -distantes. Hago alguna memoria de que, quando el Dómine Zancas-Largas -nos explicó esto de la invencion, no nos la dió el sentido que tú la -das, y nos dixo que la invencion era aquella virtud, prenda ó gracia -intelectual, en fuerza de la qual el Orador, queriendo engrandecer un -hecho cierto, buscaba con arte medios, arbitrios ó modos oportunos -para amplificarle y para engrandecerle, á los quales modos, arbitrios -ó medios llamaba él _las fuentes de la invencion_: por señas que aún -todavía me acuerdo bien de las tales fuentes, porque me costó el -aprenderlas un par de vueltas de azotes; y assí decia, que la primera -fuente de la invencion era la Historia; la segunda, los Apólogos y -las Parábolas; la tercera, los Adagios ó los Refranes; la quarta, los -Geroglýficos; la quinta, los Emblemas; la sexta, los Testimonios de -los antiguos; la séptima, los Dichos graves y sentenciosos; la octava, -las Leyes; la novena, la Sagrada Escritura; la décima, el discurso y -el acierto ó la discrecion de lugares. Assí explicaba él esto de la -invencion; pero nunca nos dixo, que la invencion del Orador consistia -en inventar ó fingir lo que havia de alabar; ántes bien, si no me -engaño mucho, nos inculcaba que esso de fingir se reservaba para los -Poetas.» - -18.[28] No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, ora fuesse porque -efectivamente conoció de botones adentro el disparate, ora porque le -disgustasse verse replicado por su discípulo; mas, como era fuerte, se -empeñó en llevarle adelante y assí le dixo con sobrado sacudimiento: -«Válgate el Diantre por tu Dómine Zancas-Largas, que ya me tiene -Zanqui-largueados los híjares. Si esse tu Dómine Zancarron te enseñó -que el fingir era proprio de los Poetas, tambien debe serlo de los -Oradores, por quanto no puede haver buen Orador que no sea Poeta. Assí -lo dice Ciceron, aunque no me acuerdo donde; pero basta que yo lo diga, -que no ha de ir un hombre con la manga cargada de citas, quando se sale -á passear.» - -19. Calló Fray Gerundio, viendo á su amigo algo amostazado, y este -prosiguió diciendo: «Lo dicho, dicho; el alabar á los difuntos, ya -sea en oraciones fúnebres, ya en epicedios poéticos cantados en su -loor, y fingir las virtudes, prendas y gracias que no tuvieron, no -es cosa de ayer acá ni es invencion de modernos. Ahí está uno de -tantos Sénecas como andan por essas librerías (pienso que ha de ser -el trágico, el qual debió de llamarse assí, porque quizá su Padre se -llamaria _Tragon_): digo que ahí está esse tal Séneca, que introduce -á los Poetas de su tiempo llorando la muerte del Emperador Claudio -Druso y diciendo de él una máquina de proezas, que jamas le passaron -por el pensamiento al bueno del Emperador. Mas que rabies, te he de -encaxar, que quieras que no quieras, el hymno que supone compusieron en -su alabanza, y solo porque me gustó el sonsonete, parecido al de _Iste -confessor Domini colentes_, le tomé de memoria. Dice pues assí - - _Fundite fletus, edite planctus,_ - _Fingite luctus, resonet tristi_ - _Clamore forum:_ - _Cecidit pulchre cordatus homo,_ - _Quo non alius fuit in toto_ - _Fortior orbe._ - _Ille citato vincere cursu_ - _Poterat celeres, ille rebelles_ - _Fundere Parthos,_ - _Levibusque sequi Persida telis_ - _Certaque manu_ - _Tendere nervum,_ - _Qui præcipites vulnere parvo_ - _Figeret hostes, pictaque Medi_ - _Terga fugacis._ - _Ille Britannos ultraque noti_ - _Littora Ponti et cæruleos_ - _Scuta Brigantas_ - _Dare Romuleis colla catenis_ - _Jussit, et ipsum nova Romanæ_ - _Jura securis, temere Oceanum etc._» - -20. «No quiero cargos de conciencia y soy hombre sincero: confiéssote -que este era demasiado latin para mi gramática, y que no le entendí -sino muy en monton y assí, como dicen, á media rienda. Pero me deparó -Dios un Lector de nuestra Orden, que por mas de tres años havia sido -Rey en el general de mayores de Villagarcía, el qual me declaró su -contenido, y parece ser que en el tal hymno se alaba al Emperador -Claudio de haver sido hombre muy prudente, de grandes fuerzas, de -suma celeridad, y de tanto valor que sugetó á los Persas, rindió á -los Medos, subyugó á los Britanos, extendió los límites del Imperio -Romano de la otra parte del Ponto, y obligó hasta al mismo Océano á -que obedeciesse sus leyes. Esto dice el hymno. Mas qué huvo de todo -esto? Nada en conclusion; porque yo leí en un libro viejo sin principio -ni fin, pero de grande autoridad, que el Emperador Claudio fué un -estúpido, tanto que su misma Madre Antonia, quando queria ponderar -la simpleza de alguno, decia: _Es tan fatuo como mi hijo Claudio_. -En todo su imperio no hizo cosa de provecho, sino comer, beber y -tratar con la gente mas vil y mas despreciable. Es cierto, que su hijo -Británico triumphó de los Britanos, porque los cogió desprevenidos, -y acabáronse todas sus hazañas. Casóse quatro veces, y se huviera -casado quatrocientas, si su sobrina y quarta muger Agripina no huviera -tenido vocacion de enviudar ántes de tiempo, quitándole la vida con -veneno. Adoptó á Neron, hijastro suyo, sin hacer caso de Británico su -hijo, y á esto se reduxeron sus proezas. Con todo esso, el Poeta hizo -bellíssimamente en fingir todas aquellas prendas, que le parecieron -proprias de un grande Emperador, y celebrarle por ellas, mas que nunca -las huviera tenido, que essa no fué culpa del panegyrista, y nadie le -quitó que las tuviesse. Pues, qué razon havrá divina ni humana, para -que tú no hagas lo mismo con el Escrivano Conejo?» - -21. -- «Tus argumentos son tales, respondió Fray Gerundio, que no los -desatará una Universidad toda entera en cuerpo y en alma. No admiten -réplica, y assí no solo me conformaré á ciegas con tu dictámen, sino -que en este punto me ocurre un modo muy fácil de predicar mil sermones -de honras á mil Escrivanos muertos, que cayessen en mis manos.» -- -«Como assí?» le preguntó Fray Blas. - - - - -CAPITULO III. - -Interrumpe la conversacion un huésped inopinado, que se aparece de -repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo demas que irá saliendo. - - -1. Iba á responderle Fray Gerundio, quando al revolver el cercado de -una viña, por donde atravesaba una senda que guiaba á Tras de Conejo, -famoso sitio del monte de Valderas, se apareció un mocito como de -veinte y cinco años, con todo el aparato de cazador crudo: redecilla -con borla á medio casquete, tupé asomado con sus dos caídas de bucles, -chambergo y cinta de plata y oro con su lazo ó roseta entre si trepa ó -no trepa á la copa del chambergo, capotillo de grana hasta la cintura, -chupa verde bien cumplida de faldillas, calzon de ante fino, ajustado -á la perfeccion, asomada por la faltriquera, hasta bien entrado el -muslo, una cinta de oro con sello y llavecita de relox, botines de -lienzo listoneado de azul, que ni pintados, y sus zapatillas blancas; -escopeta, bolsas, dos podencos, y quatro perdices que llevaba en una -red de hilo harto bien texida, pendiente de un cordon de seda, que -á manera de banda le cruzaba desde el hombro derecho hasta el híjar -izquierdo: esso se supone. - -2. Era un Colegial trilingüe de la Universidad de Salamanca, bien -dispuesto, despejado, hábil, de humor festivo y retozon, aunque algo -vivo, osado y quisquilloso; mas que medianamente instruído en letras -humanas y sobre todo en la Rhetórica, á cuya cáthedra era opositor y -aún havia leído ya una vez á ella. Llamábase Don Casimiro y estaba -de recreacion en Valderas, donde tenia casada una hermana muy de su -cariño, y al cuñado no le havia faltado un tris para ser Corregidor -de Villalobos. Aquella tarde havia salido á caza y, fatigado de la -sed, iba por mas pronto recurso á Campazas á echar un trago de agua de -bodega, quando al revolver del cercado se encontró con nuestros dos -Frayles. Conocia á Fray Blas, porque este, bien ó mal, havia cursado en -Salamanca, aunque Don Casimiro era niño gramático y Fray Blas ya era -Padre colegial; assí se llaman á aquellos Theólogos de reata, que van -en requa á escuelas mayores y menores. - -3. Apénas se vieron los dos, quando recíprocamente se conocieron; y es -que Fray Blas nada se havia mudado, porque tan calzado era de barbas y -tan cerrado de mollera quando Colegial, como quando Predicador mayor -de su Convento, atento á que, quando tomó el santo hábito, era ya -bastantemente entrado en mozancon. Por lo que toca á Don Casimiro, es -cierto que, aunque havia crecido mucho y era hombre que ya se afeitaba -á menudo, pero conservaba todavía el aire, las facciones de la cara y -cierta viveza de ojos, que le agraciaban mucho quando niño. Diéronse un -estrecho abrazo, y despues de aquellos efectos regulares de alegría y -de aquel monton de especies antiguas, que tocan de tropel dos conocidos -en estos encuentros casuales, despues de haverse santiguado los dos -media docena de veces con aquello de _Válgame Dios! qué encuentro! -Quien me lo dixera! Quien lo pensara!_ sin omitir Fray Blas lo otro -de _Jesus, y qué crecido, y qué espigado, y qué hombre, y qué galan! -Venga otro abrazo_, etc., le tomaron en medio los dos Frayles. El -Predicador en breves palabras dió razon á Don Casimiro de quien era -Fray Gerundio, de sus prendas, de sus talentos, del sermon que acababa -de predicar, de los aplausos que havia merecido, del sermon de honras -que le havian encargado, y, en fin, de toda la conversacion que havian -tenido los dos desde la salida del lugar hasta el mismo punto del -dichoso encuentro inclusivamente. - -4. Hizo Don Casimiro un cumplido muy cortesano á Fray Gerundio, y, -haviéndole correspondido este con las voces que le deparó su bondad, su -crianza y su cosecha, prosiguió immediatamente sin detenerse: «Pues, -Señor Don Ramiro...» -- «Casimiro, le interrumpió el Colegial, para -servir á Vuesandíssima.» -- «Perdone vuestra Merced, continuó Fray -Gerundio, que, quando le nombró mi amigo el Padre Predicador, estaba -yo un tantico embobado, y solo pude advertir que su gracia de vuestra -Merced era un nombre acabado en _iro_. Pues, Señor Don Casimiro, lo que -yo iba á decir á Fray Blas, quando nuestra buena suerte nos deparó la -honrada vista de vuestra Merced, era que se me havia ofrecido un medio -estupendíssimo para predicar, aunque fuessen mil sermones de honras -á todos los Escrivanos que está comiendo la tierra. Este es el ir -discurriendo en mi sermon por todas y por cada una de las diez fuentes, -que llaman los Rhetóricos _de la invencion_.» - -5. -- «Essa es mi comidilla, interrumpió el Colegial, y toca -Usandíssima un assunto, en que puedo decir algo con ménos desacierto, -porque al fin essa es mi facultad. Si las fuentes de la invencion son -diez precisamente, si son ménos ó son mas, es punto muy questionable, -y no ignora Usandíssima quanto le controvierten los Autores. Ciceron, -en lo _de Inventione_, señaló algunas mas. Nuestro Quintiliano, en sus -_Instituciones oratorias_, las reduxo á ménos, y Casio Longino, en su -_Tratado de lo sublime_, que leí traducido del griego en francés por -Monsieur Boileau, dice, á mi ver con mayor acierto, que no se puede -señalar número fixo á estas fuentes de la invencion, porque serán mas -ó ménos, segun fuere mayor ó menor la fecundidad y fuerza imaginativa -del Orador. Pero no hay que detenernos en lo que no es del dia: importa -poco que las fuentes sean diez ó sean diez mil; lo cierto es, que con -solas diez fuentes en qualquier assunto se puede juntar un caudal -oratorio tan copioso, que forme un rio navegable de eloquencia. Y -quales son essas diez fuentes donde Vuesandíssima piensa hacer aguada -para navegar felizmente por el proceloso mar de su fúnebre parentacion?» - -6. -- «Con licencia de vuestra Merced, respondió Fray Gerundio, el -Escrivano á cuyas honras he de predicar no era pariente mio.» -- -«Pues, digo yo por ventura que lo fuesse?» replicó el Colegial. -- -«Es que, como vuestra Merced dixo esso de emparentacion, prosiguió -Fray Gerundio, creí que me emparentaba con él.» Sin mas exámen -conoció Don Casimiro la pobreza del Frayle con quien trataba; pero -dissimuló quanto pudo, y ya con algun mayor conocimiento del terreno -respondió: «Vuesandíssima ha padecido equivocacion, nacida sin duda -de alguna distraccion involuntaria; yo no dixe _emparentacion_, -sino _parentacion_.» -- «Pues, qué mas da uno que otro?» replicó -Fray Gerundio. -- «Paréceme, respondió el vellacuelo del Colegial, -que Vuesandíssima tiene gana de zumbarse y que á mi costa quiere -divertir la tarde. Un hombre como Vuesandíssima, que tiene noticia -de la invencion y de sus fuentes, no puede ignorar que Ciceron llama -_parentar á los difuntos_ el hacer honras por ellos, y que de aquí -se dice _parentacion_ todo lo que se consagra á su memoria, ya sean -ofrendas, ya elogios, ya oraciones ó sermones.» Como Fray Gerundio se -vió tratar con tanto respeto, pues en realidad era la primera vez que -havia recivido esse tratamiento, y no dexaba de admitirle con gusto y -con entonacion, aunque quedó un poco corridillo de que le huviessen -cogido en aquel punto, resolvió dissimular por no perder el concepto, y -assí dixo como sonriéndose: «Ya, ya lo sabia yo, pero quise hacer del -bobo, solo por el gusto de oir á Usted.» -- «Pues otra vez, replicó el -fisgon del Colegial, no lo haga Vuesandíssima con tanta naturalidad, -porque casi me lo hizo creer. Pero, volviendo á nuestro propósito, -qual es la primera fuente de la invencion que señala el Autor de -Vuesandíssima?» - -7. -- «La Historia,» respondió Fray Gerundio. -- «Tambien Quintiliano, -prosiguió Don Casimiro, señala essa por la primera fuente. No sé si me -acordaré de sus palabras, porque ya ha algunos años que las encomendé -á la memoria; hagamos la experiencia: _In primis vero_ (pienso que ha -de decir) _abundare debet orator exemplorum copia, cum veterum tum -etiam novorum; adeo ut non ea modo, quæ conscripta sunt historiis -aut sermonibus, veluti per manus tradita, quæque quotidie aguntur -debeat nosse, verum ne ea quidem, quæ a clarioribus poetis ficta sunt, -negligere_. De suerte que Quintiliano desea en todo perfecto Orador no -solo una noticia comprehensiva de la historia, de la tradicion y aún -de los sucesos particulares que acaecen en su tiempo, sino que no debe -despreciar aún las ficciones y las fábulas de los Poetas mas ilustres y -mas clássicos; porque todo sirve para exornar lo que dice con exemplos -antiguos y modernos.» - -8. -- «Veslo, Fray Gerundio, veslo? interrumpió á esta sazon Fray -Blas, lleno de gozo y dándole una palmadita en el hombro izquierdo; -mira como Quintiliano aprueba lo de las fábulas en los sermones y en -las oraciones, segun el texto literal y terminante, que con tanta -puntualidad acaba de citar y referir el Señor Don Casimiro. Y qué? te -parece que el Señor Don Casimiro es rana? Pues sábete, que será muy -presto tan Cathedrático de Rhetórica en la Universidad de Salamanca, -como tú eres Predicador sabatino y como yo soy Predicador mayor de la -casa. Di ahora á todos los Magistrales del mundo y á quantos Maestros -Fray Prudencios puedan tener las Religiones mendicantes, monachales y -clericales, que se vengan á contrarestar á Quintiliano.» - -9. -- «Poco á poco, reverendíssimo Fray Blas,» atajó Don Casimiro. -«Quintiliano instruye á un Orador profano, y no á un Orador sagrado. -Da reglas para los que han de hablar en las Academias, arengar á los -Magistrados, hacer representaciones á los Príncipes, perorar en los -Gabinetes y defender ó alegar en los Tribunales; no se mete con los que -han de enseñar, persuadir y convencer al pueblo desde los púlpitos. -Es cierto, que unos y otros pueden y deben usar de la Historia con -moderacion, con oportunidad y con templanza; pero de la ficcion y de la -fábula solamente podrán valerse con mucho tiento y con grande economía -los primeros. Assí lo da á entender el mismo Quintiliano, y si no, -repare Vuesandíssima el miramiento con que se explicó: _ne ea quidem, -quæ a clarioribus poetis ficta sunt, negligere_. No dice, que hagan -estudio de las ficciones y de las fábulas, sino que no las desprecien, -que no las olviden del todo. Si Quintiliano quiere, que aún en las -oraciones profanas se practique tanta circunspeccion en el uso de la -fábula, quanto condenaria que se gastasse, digámoslo assí, á pasto en -las oraciones sagradas, que él no conoció, porque tuvo la desgracia de -morir en el Paganismo? Pero dexando á un lado esto, que no es de mi -profession, dígame vuestra Merced, Padre Fray Gerundio, como ha de usar -Usendíssima de la Historia para el sermon del Escrivano?» - -10. -- «Como? Tan lindamente,» respondió Fray Gerundio. «Lo primero -voime derechicamente á las Concordancias á buscar la palabra _Scriba_, -y, leyendo despues todo lo que se dice en la Biblia de los _Escrivas_, -se lo aplico ajustaditamente á mi Escrivano. Despues voy á consultar en -un Thesauro lo que hay en latin por Escrivano, que á fé de hombre de -bien que no lo sé; porque no está obligado ninguno, aunque sea el mayor -Latino de todo el Universo, á saber como se llaman en latin todas las -cosas.» -- «No se canse Vuesandíssima en buscarlo, dixo el Colegial, -que yo se lo diré: Escrivano y Notario en latin se dice _Tabularius_ -y tambien _Tabellio_, como quieren otros.» -- «Lindamente, continuó -Fray Gerundio; busco pues la palabra _Tabellio_ ó _Tabularius_ en el -_Theatrum vitæ humanæ_ de Beyerlink, y allí encontraré todo quanto -pueda desear sobre el tiempo, orígen, progressos, variedad de fortunas, -con otras mil curiosidades tocantes al oficio de Escrivano, desde su -fundacion hasta el tiempo en que escrivió su _Theatro_ el devoto y pio -Lorenzo Beyerlink, Arcediano de Ambéres; si allí no encuentro esta -palabra, que es muy possible, infaliblemente la he de hallar en el -_Calepino_ de Ambrosio, aumentado por Passeracio.» - -11. -- «Tenga Usendíssima, interrumpió el Colegial, y déme su permisso -para hacer una pregunta: qué entiende Usendíssima por el _Calepino -de Ambrosio_? porque esse modo de citarle se me representa una cosa -muy parecida á la carabina de Ambrosio.» -- «Cierto, Señor Colegial, -que es muy honda la pregunta,» respondió Fray Gerundio, no sin hacer -un gesto desdeñoso. «Qualquiera niño gramático podrá satisfacerla, -pues saben hasta los menoristas que _Calepino_ es una palabra griega, -hebréa ó moscovita, que en esso no me meto, la qual significa lo -mismo que Diccionario ó Vocabulario, en que, siguiendo el alphabeto, -se va discurriendo por todas las palabras latinas, y se dice lo que -significan en romance.» -- «Tras de essa respuesta iba yo, Padre -reverendíssimo, replicó el Colegial en tono sacudido, y no extraño que -los niños gramáticos ignoren lo que significa _Calepino_, quando los -reverendíssimos Padres Predicadores sabatinos no lo saben. _Calepino_ -no es voz griega, hebréa, arábiga ni úngara, sino puramente italiana; -tampoco es título de la obra, sino nombre patronýmico de la patria -del Autor. Este fué Fray Ambrosio Calepino, del Orden de San Agustin, -llamado assí porque fué natural de Calepio en Italia; ni mas ni ménos -como San Nicolas de Tolentino y Santo Thomas de Villanueva, Religiosos -de la misma Orden, se llamaron assí, porque el uno, aunque era natural -del lugar de Sant-Angel, cerca de Fermo en la Marca de Ancona, vivió -treinta años en Tolentino, ciudad episcopal de la misma Marca, donde -murió; y de esta larga residencia en dicha ciudad tomó el nombre. El -otro le tomó de Villanueva de los Infantes, donde se crió, aunque -havia nacido en Fuentillana, pueblo reducido que dista tres quartos -de legua de aquella villa. Pues ahora, si uno citasse los sermones de -Santo Thomas de Villanueva, diciendo: _assí se lee en Villanueva de -Santo Thomas_, no seria cosa ridícula? Pues tan ridículo es, si no lo -es mas, citar á secas y sin llover el Calepino de Ambrosio, como si su -Autor huviesse puesto al diccionario el título de Calepino. Y ve aquí -Vuesandíssima, como la pregunta tenia mas hondon de el que parecia. -Ahora passe Usendíssima adelante; que esta no ha sido mas que una breve -digression.» - -12. Algo descalabradillo quedó Fray Gerundio de la refriega calepinal -y, curándose lo mejor que pudo, prosiguió diciendo: «Informado una vez -de todo lo que trae el Calepino ó el Diccionario de Passeracio (que no -hemos de reparar en quisquillas,) acerca de Escrivanos, tengo ya una -buena provision de noticias antiguas para exornar mi sermon. No dexo de -conocer que me hace falta un poco de erudicion moderna; pero donde la -encontraré? ni quien pudo soñar jamas en escrivir la Historia de los -Escrivanos?» -- «Sossiéguese Usendíssima, interrumpió el Colegial; que -no es esso tan impossible como le parece. Si hay Historia completa, -y no mal escrita, por Juan Bautista Tiers, _de las Pelucas y de los -Peluqueros_, por qué no la podrá haver de los Escrivanos? Y si los -Libreros y Enquadernadores, Copistas y Amanuenses tienen su Historia, -harto bien trabajada por Christiano Schoettgen, qué razon havrá -divina y humana para que los Escrivanos no puedan tener la suya? En -verdad que no estuvo muy léjos de escrivirla Juan Miguel Henecio, en -su obra de á folio que intituló _de veteribus Germanorum et aliarum -nationum signis_, de las rúbricas ó signos que usaban antiguamente los -Alemanes y otras naciones para autenticar sus cartas y sus instrumentos -públicos. Ni el Padre Reinerio Carsughio, que en verso didascálico -enseñó el arte de escrivir bien, esto es, con hermosura, con igualdad -y con limpieza, dexaria de padecer sus tentaciones de escrivir la -Historia de los Escrivanos. En fin, Padre reverendíssimo, yo no puedo -dar á Usendíssima noticia cierta de alguna Historia de estos, porque no -la tengo; pero tanto como de la _Historia de los Secretarios de Estado, -con sus elogios, armas, blasones y genealogías_, ahí está la del Señor -Fauvelet Du-Toc, que corre con acceptacion.» - -13. -- «Hombre de los Demonios! exclamó á esta sazon Fray Blas, esse es -un thesoro! _Historia de los Secretarios de Estado!_ Ahí es un grano -de anis el librecito! Cosa mas adequada al intento era impossible -hallarla; porque el Escrivano Conejo todo lo tenia, puesto que lo -primero era Secretario, y lo segundo de Estado, por estar casado _in -facie Ecclesiæ_ con la Señora Mari-Beltrana-Pichon, por otro nombre _la -Roma_, que hoy es su viuda, y lo sea su merced por muchos años.» - -14. -- «Reverendíssimo, Reverendíssimo, dixo entónces Don Casimiro, -cogiendo del brazo á Fray Blas, tenga por Dios, no se precipite. Un -tropezon ha dado Usendíssima, que no sé como no se ha deshecho todas -las narices. Secretario de Estado no es esso ni sueña en serlo, -y confundir los Secretarios de Estado con los Escrivanos reales, -numerarios ó de ayuntamiento, de las ciudades, villas y lugares, es -un despropósito que solo la innocencia puede excusarle de grandíssimo -desacato. Secretarios de Estado y del Despacho universal son aquellos -Ministros superiores, que despachan immediatamente con los Reyes, -forman los decretos, autorizan los tratados y expiden las órdenes á su -real nombre. Llámanse de Estado, porque solo tratan immediatamente con -el Príncipe aquellas materias que pertenecen á él, ya sean políticas, -ya militares, ya de marina, ya de gracia y justicia, y ya tambien de la -real hacienda. No son Escrivanos, oficio imponderablemente inferior á -su elevado empléo, y darles este nombre seria una insolencia digna del -mayor castigo, si no la disculpara la ignorancia. Los otros Escrivanos -públicos, autorizados por el Consejo para servir al comun, aunque -es oficio muy honrado y le exercitan muchos hombres de bien, están -mucho mas abaxo, y no sé yo de qué pueda servir la Historia de los -Secretarios de Estado para las honras de un Escrivano real.» - -15. -- «Señor Don Casimiro, repuso muy sereno el Padre Fray Blas, -como en mi Religion no se leen gacetas, no estamos duchos en essas -materias tan altas; mi intencion no fué ofender á nadie: haviendo oído -toda mi vida llamar Secretarios á los Escrivanos, y Escrivanos á los -Secretarios, creí que era lo mismo uno que otro, y harto será que no -lo huviesse errado el otro dia, que se me ofreció escrivir una carta -al Secretario de cierto Señor Obispo, y puse en el sobrescrito: _A Don -Fulano de Tal, Escrivano del Señor Obispo de tal parte_. Pero la carta -ya está en el corréo, y, si el Secretario se riere, esse buen rato mas -tendrá; sobre todo, el Auditorio, á quien ha de predicar el Padre Fray -Gerundio, tanto sabe de Secretarios de Estado como yo; con que, en -hablándole de Secretarios, sean lo que fueren, para él todo será á un -precio, y yo le fio que no ha de ir á examinar si viene ó no viene á -cuento la noticia.» - -16. -- «Esse ya es otro cantar, dixo Don Casimiro, y no me toca á -mí, que huyo de meter la hoz en mies agena. Assí pues, prosiguiendo -adelante en nuestro assunto, dígame Usendíssima, Padre Fray Gerundio, -qual es la segunda fuente de la invencion, que señala el Autor de -Usendíssima?» - -17. -- «_Apologi et Parabolæ_, respondió Fray Gerundio, los Apólogos y -las Parábolas.» -- «Pero, qué entiende Usendíssima por Parábolas y por -Apólogos?» replicó el Colegial. -- «Por lo que toca á los Apólogos, -confiesso, respondió Fray Gerundio, que todavía no he podido formar -concepto claro de lo que son; mas en quanto á las Parábolas, aunque -tampoco sé definirlas con precision, pero ya las concibo con claridad, -por las Parábolas que se leen en el Evangelio, de la viña, de la -higuera, de los talentos, y otras.» - -18. -- «Pues, mire Usendíssima, continuó Don Casimiro, Apólogo y -Parábola, Parábola y Apólogo allá se van en su significado, pues uno y -otro quieren decir una semejanza ó una comparacion fundada en una cosa -que se finge, verosímil ó inverosímil, para sacar de ella una sentencia -ó una moralidad cierta y verdadera, como quando Menenio Agripa se valió -de la Parábola ó del Apólogo del cuerpo humano para sossegar al Pueblo -Romano que, amotinado contra el Senado, se havia retirado al Monte -Aventino, y Menenio con su Apólogo le reduxo otra vez á la obediencia -de los Padres conscriptos. El uso de las Parábolas, aún en los assuntos -mas serios y mas sagrados, basta verle canonizado por el exemplo -del mismo Christo para que todos le veneremos. Muchos Santos Padres -le practicaron con felicidad, y sabemos que San Gregorio Nazianceno -desterró la vanidad del Presidente Celusio con el gracioso Apólogo de -las golondrinas y los cysnes. Mas en mi dictámen se ha de tener siempre -muy presente la juiciosa regla, que da el Padre Nicolas Causino en su -eruditíssima obra _de Eloquentia sacra et profana_, libro 4º, capítulo -4º, por estas palabras:» - -19. «_Observandum autem erit in his apologis, ne nimis sint crebri, -ne dictione nimis faceta et quæ ad scurrilitatem accedat pertexantur: -denique ut personam, ut locum, ut rem deceant_: deben usarse los -Apólogos con moderacion, con economía, y no con demasiada frequencia; -las voces para explicarlos, aunque pueden ser algo festivas, nunca han -de picar en graciosas ó en chocarreras, porque entónces se convertiria -en bufon ó en truhan el Orador. Finalmente, los Apólogos se han de -proporcionar á toda la decencia que pide el assunto, el lugar y la -persona. Ni para disculpar la frequencia de los Apólogos sirve el -exemplo de Christo, que en sus sermones solia encadenar Parábolas con -Parábolas; porque el Salvador predicaba á los Asiáticos, y ya se sabe -que esse es el gusto de los Orientales, á cuyo genio se acomodaba -el divino Predicador. Todo esto es cierto; pero tambien lo es que, -aunque los Apólogos practicados con estas reglas pueden ser muy útiles -en un assunto moral, doctrinal ó de enseñanza, no sé yo como podrá -Usendíssima acomodarlos al sermon de honras de un Escrivano.» - -20. -- «En este mismo punto, saltó entónces Fray Blas, se me está á mí -ofreciendo uno que, si Fray Gerundio sabe bornearle, ha de venir á su -sermon que ni aunque le huvieran cortado para él, y no es ménos que -de el mismíssimo Demósthenes.» -- «Y qual es, Padre Reverendíssimo?» -preguntó el Colegial. -- «Qual?» respondió Fray Blas. «El de aquel -caminante, que alquiló un burro en dos reales por dia para cierto viage -en el rigor del mes de Agosto, y, como todas las mañanas hácia las diez -le calentasse el sol demasiadamente, él se apeaba y se tendia á la -sombra del burro. Calló el dueño de el jumento, y, al tiempo de ajustar -la cuenta, el que se le havia alquilado le dió doce reales por seis -dias de viage. _Faltan otros doce_, dixo el alquilador. -- _Pues como?_ -replicó el caminante. _Seis dias de jornada, á razon de dos reales cada -dia, son doce cabales._ -- _Sí Señor_, respondió el alquilador, _pero -faltan otros doce por la sombra del burro, puesto que el ajuste fué -solo por el burro, y no por la sombra_.» - -21. -- «El Apólogo es gracioso, dixo el Colegial, y con efecto me -acuerdo de haverle leído en Plutarco, atribuyéndosele á Demósthenes, -quien con esta chanza despabiló la atencion del auditorio, que estaba -un poco distrahido. Pero no veo, como el Padre Fray Gerundio le pueda -aplicar á su Escrivano.» -- «Esso, de los cielos! respondió Fray Blas: -tiene mas que ponderar el desinterés y la limpieza del Escrivano -Conejo, y decir que siempre perdonaba algo de sus derechos? Porque, -aunque cargaba, como era razon, el coste del papel, de las plumas y de -la tinta, sin olvidarse de prevenir al litigante que echasse sobre la -mesa dos pesetas mas para el escriviente, con todo esso, no obstante de -que cortaba muy á menudo las plumas, nunca cargó ni un maravedí por la -navaja; y aquí entra el Apólogo del burro y de la sombra, que ni aunque -le huvieran mandado fabricar de molde.» - -22. Sonrióse Don Casimiro, y continuando en sus preguntas dixo á Fray -Gerundio: «Segun el Autor de Usendíssima, qual es la tercera fuente de -la invencion?» -- «Los Adagios,» respondió sin detenerse. -- «Es fuente -muy copiosa, prosiguió el Colegial; pero Usendíssima qué entiende por -Adagios?» -- «Qué he de entender? respondió Fray Gerundio; lo que -qualquiera vieja de mi lugar. Adagios y refranes son una misma cosa.» --- «Pues qué? preguntó Don Casimiro, los refranes pueden hacerse lugar -en algun género de sermones?» - -23. -- «Ahora salimos con esso! respondió Fray Gerundio. Y como que -pueden y deben hacerse lugar, y mucho lugar en ellos! No hay cosa -que mas los adorne, que mas los agracie ni que mas embelese. Yo -tengo algunos apuntamientos de varios Adagios que he oído y leído -en algunos sermones, los quales verdaderamente me han suspendido, y -pienso aprovecharme de ellos siempre que me venga á pelo. Donde hay, -verbi-gracia, introduccion mas magnífica para un sermon de honras que -la de un Religioso grave, en el que predicó á las de un Maestro de su -Orden, que se llamaba _Fray Eustaquio Cuchillada y Grande_, quando dió -principio á su oracion fúnebre diciendo: _Al Maestro, cuchillada, y -grande_? Refran y equívoco que desde luego captó no solo la admiracion, -sino el pasmo de todo el auditorio. Hoy es el dia en que yo no acabo de -aturdirme de tan bella introduccion. Pues qué! aquel divino assunto del -sermon de honras, que predicó un famosíssimo Orador en las exequias -de Don Antonio Campillo, Párrocho que fué de cierta Iglesia, en cuyo -campanario havia fabricado á su costa una bella aguja! Fué pues el -assunto: _El sastre del Campillo, que puso la aguja y el hilo_. Esto -es ingenio, y lo demas parla, parla. Y el otro que, predicando el -sermon del demonio mudo en tiempo de Quaresma, assistiendo el Santo -Tribunal, dió principio con este oportuníssimo refran: _Con el Rey -y con la Inquisicion, chiton_; añadiendo que por esso era mudo el -demonio, de que se hablaba en el Evangelio, porque estaba delante de la -Inquisicion. Parécele á vuestra Merced, que no podria predicar, aunque -fuesse delante del mismo Papa? Bastan estos exemplares, y estoy pronto -á dar á vuestra Merced aunque sea un ciento de ellos, para que vea si -los refranes se pueden hacer lugar en los sermones.» - -24. -- «Yo, Padre reverendíssimo, replicó el Colegial, tengo pocas -barbas para meterme en assuntos tan hondos, y mas no siendo de mi -profession, que se reduce á la latinidad, rhetórica y bellas letras, ó -letras humanas por otro nombre. Sin embargo, como en Salamanca se trata -casi por precision con tantos hombres grandes, asseguro á Usendíssima -haver oído mas de una vez á varios Padres Maestros doctíssimos de todas -las Religiones censurar mucho á los Predicadores, que usaban de essos -refranes populares y chabacanos en sus sermones. Los mas templados -decian, que era una _insulsíssima puerilidad_, otros se adelantaban -á calificarla de _insigne mentecatez_, y aún no faltaron algunos que -la llamaron _frenesí_, _locura_, _profanacion del púlpito_, y otras -cosas á este tenor. Yo refiero, no califico. Lo que á mí me toca por mi -profession, es assegurar á vuestra Reverendíssima que jamas entendí, -leí ni oí, que otros entendiessen por el nombre de _Adagios_, en quanto -fuente de la invencion oratoria ó rhetórica, lo que entiende vuestra -Reverendíssima, esto es los refranes populares.» -- «Pues, qué se -entiende por _Adagios_?» replicó Fray Gerundio. -- «Voylo á decir,» -respondió Don Casimiro. - -25. «Adagio ó proverbio, (que todo es uno,) dice Synesio, es una -sentencia grave, digna, hermosa y comprendida en pocas palabras, -sacada como del sagrado depósito de la philosophía moral: _Proverbium -est sermo dignitatem habens et tamquam sacrario Philosophiæ, unde -antiquitatem traxit, depromptum; ex quo gravi est pulchroque aspectu_. -Por esso llamó Aristóteles á los proverbios _preciosas reliquias de la -venerable antigüedad, preservadas en la memoria de los hombres de la -lastimosa ruína que padeció la verdadera philosophía, debiendo esta -preservacion á su misma brevedad, destreza y elegancia: Cum proverbia -dicat Aristoteles esse veteris Philosophiæ, inter maximas hominum -ruinas intercidentis, quasdam reliquias, ob dignitatem dexteritatemque -servatas_. Si no me engaño mucho, á esto se reducen los proverbios de -Salomon, que distan infinitamente de ser refranes, siendo una coleccion -de sentencias inspiradas, verdaderamente divinas, enderezadas todas á -gobernar nuestras acciones por las reglas de una perfectíssima conducta -christiana, política y racional.» - -26. «Muchos Philósophos graves entre los antiguos se dedicaron á este -género de sentenciarios, adagios ó proverbios: Chrysippo, Cleanthes, -Theeteto, Aristídes, Aristóphanes, Esquilo, Milon, Aristarco, y otros, -cuyas obras perecieron. Las mas célebres que nos han quedado de esta -classe son las de Zenobio, Diogeniano y Suidas, de las quales sacó -Erasmo de Roterdam todo lo que compuso acerca de los adagios griegos. -Esto es, Padre Reverendíssimo, lo que yo entendia hasta aquí por el -nombre de _Adagios_: estos los que me parecian muy oportunos para -exornar una oracion, tratados con parsimonia. Pero, pues vuestra -Reverendíssima entiende otra cosa, no nos paremos, y vamos adelante.» - - - - -CAPITULO IV. - -Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á Campazas sin saber cómo; -quédase allí el Colegial aquella noche, y se evacúa el punto que se -tocó y no se prometió en el capítulo passado. - - -1. A la quarta pregunta que iba á hacer Don Casimiro, hallaron todos, -no sin assombro, que estaban á la puerta trasera, esto es, á la puerta -del corral de la casa de Anton Zotes; y es que lo divertido de la -conversacion los havia embelesado de manera, que pian piano y, como -dicen, sin sentir havian andado una buena media legua de camino, con -sus paradas y todo. Lo mas gracioso fué que, quando llegaron al lugar, -Don Casimiro no se acordó de que tenia gana de beber, y, como ya se -havia puesto el sol, sin hacer mencion de agua ni de vino, quiso -volverse á Valderas; pero, como tenia que andar una legua muy larga, -como iba ya á anochecer, y como era hombre de una conversacion tan -divertida, no obstante los tajos y reveses que con tanta urbanidad, -bellaquería y dissimulo descargaba de quando en quando sobre los dos -Frayles, ambos le hicieron tantas instancias para que se quedasse -aquella noche, que al cabo le reduxeron, baxo la precisa condicion de -que se despachasse luego un criado á Valderas, para que estuviessen -sin cuidado su hermana y su cuñado el casi Corregidor de Villalobos. - -2. Consta, no obstante, por un manuscrito authéntico y curioso, que -quien finalmente acabó de determinarle fué la Tia Catanla, la qual -abria la puerta trasera para que entrassen los cerdos, puntualmente -quando estaban los tres altercando, uno sobre que se havia de volver, -y los dos sobre que se havia de quedar. Quando ella vió un mocito -tan galan, tan majo y tan bien agestado, que venia con su hijo y -que le trataba al parecer con amistad y confianza, como era muger -tan bondadosa, luego le cobró cariño y, acercándose mas á los tres, -preguntó sanamente á Fray Gerundio: «Quien es este Señor tan lindo? -bendígale Dios.» -- «Señora, respondió el Colegial sin dar lugar á -que otro respondiesse: soy un servidor de vuestra Merced;» y en pocas -palabras la declaró quien era, el encuentro casual que havia tenido, la -precision de volverse, y la dicha que lograba en no hacerlo sin rendir -todo su respeto á su obediencia. No se cortó la boníssima Catanla, -porque era muger serena; ántes bien, haciéndole una reverencia á la -usanza del país, (esto es, encorvando un poco las piernas y baxando -horizontalmente el volúmen posterior hácia el suelo,) le encaxó -seguidamente toda la retahila de Cámpos: «Viva Usté mil años; para -servir á Usté; lo estimo mucho; güenos todos, á Dios gracias; viva Usté -mil años; y por allá están todos güenos? Viva Usté mil años.» Y añadió -luego: «Pero esso de golverse Usté hoy, ni por pienso: el hijo de mis -entrañas! y quien l’ avia dexar golver á boca de noche? A pique que le -comieran los lobos! Mal ajo para ellos; quatro ovejas me comieron la -noche que perdicó el m’ hijo Gerundio; mal provecho les haga. No Señor: -ya que tengo la fortuna de que su Mercé venga á mi casa, esta noche ha -de hacer penitencia. Unos güevos frescos puestos d’ hoy no faltarán. -Para qué quiero yo las gallinas sino para estas ucasiones? Palominos -siempre los hay en casa (gracias á Dios), que el mi Anton tiene un -palomar muy aventajado, assí no fuera por las garduñas; malditas ellas, -y qué descomulgadas que son! Un salpicon de vaca, cebolla y güevos -duros le sé yo componer, que le puede comer el mismo Rey. Una cama con -sábanas brancas como un oro, la hay por la misericordia de Dios. Ella -no será como su Mercé merece; pero por fin y por postre sirvió para -mi primo el Magistral de Leon, que mañana será Obispo.» Y diciendo y -haciendo, fué y le quitó la escopeta con una bondad y con una sanidad -de corazon, que al Colegial le dexó prendado; y con efecto se determinó -á dormir aquella noche en Campazas, previniendo lo del recado á -Valderas. - -3. Anton Zotes le recivió ni mas ni ménos como su muger, porque no era -ménos agasajador que ella; y, despues de aquellos cumplidos regulares, -hechos por parte de Don Casimiro con despejo y con desembarazo de -colegio, y correspondidos por parte de los de la casa á la buena de -Dios, segun el ceremonial campesino, Anton se fué á cuidar de los -mozos y á dar las órdenes sobre lo que havian de trabajar el dia -siguiente, Catanla á disponer la cena, las criadas á hacer las camas; -y, quedando los tres solos en una sala baxa, conviene á saber, Fray -Blas, Fray Gerundio y el Colegial, «prosigamos, dixo este, con nuestra -conversacion, y sírvase Vuesandíssima decirme, qual es la quarta fuente -de la invencion, que le enseñó su Maestro.» - -4. -- «Los geroglýphicos y los emblemas,» respondió Fray Gerundio. --- «Algunos, continuó el Colegial, de essa fuente hacen dos, por la -diferencia que hay entre emblemas y geroglýphicos; pero es tan corta, -que me inclino á que lo aciertan los que la reducen á una sola. -Vuestra Reverendíssima sabrá mucho mejor que yo la diferencia que hay -entre geroglýphicos y emblemas.» -- «Yo nunca la he conocido ni me he -parado á examinarla,» respondió Fray Gerundio. «Para mí las emblemas -de Alciato y los geroglýphicos de Picinelo, que son los únicos de que -tengo alguna noticia, solo se distinguen en que un libro es mas pequeño -y otro es mas grande.» -- «Ya está conocido, replicó el Colegial, que -Usendíssima por su modestia quiere encubrir lo que sabe, y tomar de -ahí ocasion para examinarme acerca de lo poco que yo he estudiado: -complaceré á Usendíssima.» - -5. «Los geroglýphicos son una explicacion mysteriosa, figurada y muda, -de lo que se quiere dar á entender, por medio de alguna ó algunas -imágenes, ya realmente dibuxadas en el papel, en el lienzo ó en la -tabla; ya abultadas en el mármol, en el bronce ó en la madera, o ya -únicamente ofrecidas á la imaginacion por medio de una descripcion -verbal, viva, enérgica y expressiva, que imprima bien en la idéa lo -que se quiere representar. No se añade á la pintura ó á la descripcion -mote, lema, inscripcion ni palabra alguna que sirva de explicacion al -pensamiento, dexándose enteramente al discurso ó á la penetracion de -el que ve, lee ú oye el geroglýphico, el curioso trabajo de adivinar -su verdadero significado. El emblema (y no _la_ emblema, como dicen -algunos,) solo añade al geroglýphico el mote, el lema ó la inscripcion -en brevíssimas palabras, que declaran lo que se pretende significar por -aquel.» - -6. «Pondré un verbi-gracia, no para que Usendíssima me entienda, que -esso seria presumir yo de maestro de quien no merezco ser discípulo, -sino para que Usendíssima se actúe del modo como yo concibo lo que -digo, y en caso de padecer equivocacion se digne corregir mis yerros. -Los doce signos del Zodiaco, ó las doce casas, que dividen en doce -partes iguales aquel espacio de cielo que corre el sol en el discurso -de un año, son otros tantos geroglýphicos ó sýmbolos, que representan -lo que comunmente passa en la tierra en cada uno de los doce meses, -correspondientes á las doce casas. El primero signo es _Aquario_, y se -symboliza con un muchacho que está vertiendo un jarro de agua, para -significar lo mucho que suele llover en Henero. El segundo es _Piscis_, -y le representan dos peces pintados, para denotar que en Febrero -están en sazon la mayor parte de los peces. El tercero es _Aries_, -representado por un carnero, y quiere decir que en Marzo es la paricion -de las ovejas, naciendo entónces los corderitos. El quarto es _Tauro_, -figurado por un toro, para denotar que en Abril nacen las terneras. -Síguese _Géminis_, pintado hoy por los dos hermanos gemelos Cástor y -Pólux, y antiguamente por dos cabritillos, como lo afirma Heródoto, -en significacion de que las cabras regularmente paren de una vez dos -cabritos, para cuyo fin las proveyó la naturaleza con tanta abundancia -de leche.» - -7. «Bastan estos exemplares para dar á entender la idéa, que yo -formo de los geroglýphicos, cuyo orígen comunmente se atribuye á -los Egypcios; pero yo tengo para mí, que su principio fué mucho mas -antiguo, inclinándome á la opinion de los que se le dan no ménos que -en la Torre de Babel, aunque despues fuessen los Egypcios los que -conservaron, promovieron y adelantaron mas el uso de ellos, en lo que -no cabe duda racional; pero esto no es del intento. A los sýmbolos ó -geroglýphicos añadieron despues los Griegos un breve lema, inscripcion -ó mote que explicasse su significado, y á este conjunto llamaron -_emblema_. Usaban de él singularmente en los arneses ó escudos, como -lo dicen Esquilo, Homero y Virgilio, esmerándose mucho en la brevedad -y en el álma del epígraphe, que era como el espíritu de la divisa de -cada uno. Sobresalian entre todos los Athenienses, de quienes hace -graciosa burla Lycon, fingiendo que en todos los escudos tenian gravada -una mosca muy pequeña, con este epígraphe: _donec videar: hasta que me -vean_; dando á entender, que todo Atheniense era tan valeroso, que se -acercaba al enemigo hasta que viesse la mosca, en cuyo caso era preciso -morir ó vencer.» - -8. «No hay duda, que en todos tiempos assí los Oradores profanos -como los sagrados usaron alguna vez de los geroglýphicos, sýmbolos y -emblemas. Horo Niliaco escrivió un librito de este assunto, donde trahe -exemplares de toda especie de oraciones. Los Prophetas usaron mucho de -este modo de persuadir emphático y mysterioso. El Apocalypsi es una -serie continuada de figuras y representaciones symbólicas; San Agustin, -en la epístola 119, dice que, assí como el christal y la gasa añaden no -sé qué apacibles visos á las imágenes que se representan ó se registran -por ellas, assí deleita mas la verdad quando brilla por entre sýmbolos, -geroglýphicos y figuras, poniendo el Santo este exemplo: Si para -ponderar las ventajas de la union y las desconveniencias de la desunion -dices sencillamente: _concordia res crescunt, discordia dilabuntur_: -_con la concordia todo crece, con la discordia todo se deshace_; -_pigrius incitat_, _no da golpe_, y persuade con tibieza; pero, si -añades: _esto nos quisieron significar aquellos antiguos sabios, quando -pintaron una hormiga con un caduceo encima, que creció á elephante, y -un elephante con una espada desenvainada sobre las espaldas, que se -disminuyó hasta el tamaño de hormiga_; _nescio quomodo et inventionis -subtilitas et imaginis expressio sensus titillat suavius et, dum -placet, persuadet efficacius_: assí la sutileza de la invencion como -la viva representacion de la imágen hacen no sé qué gustosa impression -en el alma y en los sentidos, que, al mismo tiempo que los deleita con -mucha dulzura, los persuade tambien con mas suave eficacia.» - -9. -- «Déme Usted un abrazo, Señor Don Casimiro, exclamó Fray Blas -interrumpiéndole, que verdaderamente ha estado Usted divino! Yo soy -furiosamente apassionado por los geroglýphicos y por los emblemas. Un -sermon que comience: _pintaban los antiguos Macedonios_; otro que dé -principio: _pinta el docto Pinicelo_, no ha menester mas para que yo me -coma las uñas tras de él. Pues qué, si despues se añaden diez ó doce -citas del Symbólico, otras tantas de Lilio Giraldo y algunas de Pierio, -y se escoge tambien media docena del Brixiano! en el mundo hay oro para -pagar un sermon tan ingenioso y erudito. Confiesso á vuestra Merced, -que despues de los Mythológicos son mis héroes los Symbólicos y los -Emblemáticos. Esta doctrina la he enseñado siempre á mi discípulo en lo -predicativo, Fray Gerundio; con estas armas le he armado Cavallero de -Púlpito; estos Autores le he recomendado; no hay otros: los demas son -buenos para explicar á las viejas el Catechismo de Astete y Servitor.» - -10. -- «Padre Reverendíssimo, replicó el Colegial, ya he dicho, -que soy poco hombre para dar mi voto en punto de sermones, y assí -no me meto en calificar si son buenos ó malos los que están bien -cargados de geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Solo sé, que el Padre -Nicolas Causino previene que se use de ellos con la misma templanza, -moderacion y prudencia que de los adagios, fábulas, etc.; porque -si no, se convertirá en fastidio su misma amenidad, siendo cierto -que los pensamientos mas ingeniosos causan tedio, si se atesta de -ellos la oracion: _Habent igitur amœnam eruditionem hieroglyphica et -symbola, modo prudenter et parce, ut cætera, adhibeantur: quæ enim per -se mirabilitatem obtinent, si crebrius inferciantur orationi, fiunt -communia et fastidiosos sensus ipsa pulchritudinis satietate obruunt._ -Tambien debo añadir que, por lo que toca á mí, me cayó muy en gracia -la enhorabuena que dió cierto Duque á un Orador, que havia predicado -en su presencia un sermon texido de geroglýphicos. «Padre, le dixo, no -trueco yo el juego de estampas de Don Quixote, que tengo en mi galería, -por todas las pinturas de su sermon.» Esto va en gustos; el mio ronca, -siempre que tocan en los sermones á cosa de geroglýphicos. Pero no nos -detengamos; porque ya deséo saber qual es la quinta ó sexta fuente de -la invencion, que estudió el Padre Fray Gerundio.» - -11. -- «_Testimonia veterum_, respondió al punto este; las autoridades -y testimonios de los antiguos para confirmar lo que dice el -Predicador.» -- «Gran fuente y muy precisa! continuó Don Casimiro, -especialmente los testimonios y las autoridades de los Santos Padres, -ya sobre la inteligencia de la Sagrada Escritura, y ya tambien quando -se trata materia de costumbres, sea de virtudes, sea de vicios. Por lo -que toca á la exposicion del sagrado texto, he oído decir á varones -doctíssimos, que siempre es menester apoyarla con la autoridad de algun -Padre ó Expositor clássico y aprobado, siendo cosa insufrible que -ningun Predicador se arrogue la autoridad de entender ó interpretar -la Escritura á su modo ó segun su capricho. Y aún me acuerdo haver -leído, no sé donde, que este fué uno de los errores de Luthero, el qual -pretendia que cada qual tenia tanta autoridad para entender y para -interpretar la Escritura como San Gerónimo y San Agustin, apoyando este -arrogante, soberbio y presuntuoso delirio con aquel texto de San Pablo: -_unusquisque in suo sensu abundet_. En órden á costumbres, ya se dexa -conocer el gran peso, que da á lo que se dice qualquiera autoridad y -testimonio de los Santos Padres, como tambien si se toca alguna noticia -histórica ó philológica, especialmente si es algo singular ó no muy -sabida, sirve de adorno y de recomendacion la cita, y aún las palabras -del Autor que las refiere.» - -12. -- «Por algo, dixo Fray Gerundio, me gustan á mí tanto los -sermones, que en el cuerpo están bien cargados de latin, y las márgenes -apénas se descubren de puro embutidas que están en citas. Solo con -ver un sermon impresso en esta conformidad, sin leer ni una palabra -de él, estoy firmemente persuadido á que es un sermon doctíssimo -y profundíssimo. Al contrario, ahora han dado en usarse y aún en -imprimirse ciertos sermones, que en todos ellos apénas se ven quatro ó -seis renglones de letra bastardilla, y las márgenes tan lampiñas como -cara de capon, que da asco solo el verlas. Qué se puede esperar de unos -sermones assí? Yo no he tenido paciencia para leer ni siquiera uno.» - -13. -- «Pues yo sí, interrumpió Fray Blas; por mis pecados cayó en -mis manos, pocos dias ha, uno, y es de honras, que el Licenciado Don -Francisco Alexandro de Bocanegra y Xivaja[29] predicó á las de la -Señora Reina de Portugal Doña María Anna de Austria, en las exequias -que la consagró la ciudad de Almería, y tuve cachaza para leerle _de -verbo ad verbum_; pero sabe Dios quanto me costó. En todas las seis -hojas primeras no hay mas latin que las palabras del thema: _omnis -gloria ejus filiæ Regis ab intus_, repetidas dos ó tres veces; en las -seis y media restantes solo se citan siete textos de la Escritura, y -de dos de ellos no se ponen las palabras; las de los otros cinco que -se expressan, componen entre todas seis renglones y medio: hártate, -comilon. A los Santos Padres se les dexa descansar, solo se cita una -vez á San Francisco de Sales, á San Gregorio y á San Ambrosio. De -Expositores no se trate: cumplió con citar á Tirino una vez sola, y -del mismo modo cumplió con los Autores profanos, no citando mas que -á Séneca una sola vez. Pues, qué diré del assunto? Redúcese á que -la Reina amó á Dios y al próximo; y cátate aquí el cuento acabado. -Lo demas, parla y mas parla. Y estos sermones se imprimen! Y estos -sermones se celebran!» - -14. -- «Despacio, Padre Fray Blas,» dixo con bastante viveza el -Colegial, no pudiendo dissimular del todo su enfado y su indignacion. -«Vuesa Paternidad se adelanta demasiado (con la cólera se le olvidó -darle Reverendíssima). Tambien yo he leído esse sermon, porque llegaron -á Salamanca muchos exemplares: hablóse mucho de él en todas aquellas -Comunidades, donde hay tanto hombron sabio, religioso, erudito, culto y -discreto, como es notorio; y á excepcion de tal qual botarate ignorante -y presumido, que por nuestros pecados los hay de todas las classes -y gremios, no huvo uno que no calificasse dicho sermon por una de -las piezas mas eloqüentes, mas nerviosas, mas sólidas, mas graves y -aún mas ingeniosas, que havia producido hasta ahora nuestra oratoria -castellana. Era voz comun, que se podia equivocar con las mas preciosas -oraciones que produxeron y están todavía produciendo en nuestro siglo -y en nuestro hemispherio español los Gallos, los Radas, los Aravacas, -los Rubios, los Nordeñanas y los Guerras; ni faltó quien assegurasse, -que podia competir con qualquiera de las muchas y grandes oraciones -fúnebres, con que el Reverendíssimo Padre Maestro Salvador Orosio, de -la Compañía de Jesus, llenó de magestad y de assombro el púlpito y la -Capilla de San Gerónimo de la Universidad de Salamanca. Oraciones -que, si se hiciesse una coleccion de ellas, (como decia un sabio,) -compondrian un funeral, que quizá no tendria consonante en quanto -logramos hasta ahora de esta especie, ni de dentro ni de fuera de -España.» - -15. «Esso de que tiene pocos textos la oracion del Licenciado -Bocanegra, solamente lo podrán decir los que en su vida han saludado -los sagrados libros; apénas hay cláusula ni aún sýlaba, que no aluda á -algun lugar, sucesso ó passage de la Escritura, en saliendo de aquellas -acciones de la Reina que sirven de cimiento á la verdad del assunto. -No se citan, es assí, expressa y señaladamente; pero se dan desleídos -y como convertidos en la substancia del mismo Orador. San Bernardo -fué el primero que introduxo este admirable modo de usar y manejar la -Escritura, haciéndola primero suya, y vertiéndola despues como si no -fuesse agena. Pero, quien hasta ahora ha notado á San Bernardo de poco -escriturario? Son pocos, no lo niego, los testimonios y autoridades de -Padres, de Expositores y de Autores profanos, con que exorna su oracion -el Señor Bocanegra; mas son muy oportunos essos pocos testimonios que -alega.» - -16. «Y quien ha dicho á vuestra Paternidad, que los sermones se han -de cargar á metralla de testimonios, de autoridades y de citas? -Estas deben ser como las especias en los guisados, lo que baste para -sazonarlas, y no lo que sobre para que ninguno los pueda tragar. Ignora -vuestra Paternidad lo que dixo un eloquentíssimo Orador, hablando de -las autoridades en los sermones? _Si nimiæ sint, si communes, si sine -vi et pondere allatæ, puerum magis colligentem sapiunt quam virum -ingeniosum_: _si se amontonan, si son vulgares y comuníssimas, si no -tienen alma, fuerza ni meollo, mas son fárrago que erudicion; el Orador -se acredita mas de un genio pueril y atolondrado, que bueno y malo, -verde y seco, todo lo hacina, todo lo recoge, que de hombre ingenioso y -erudito._» - -17. «Dice bien este juicioso Autor: para llenar, no digo yo un sermon, -sino cien tomos de á folio de citas, autoridades, testimonios, -sentencias, versos, historias, exemplos, símiles, parábolas, sýmbolos, -emblemas y geroglýphicos, no es menester mas que hacinar y recoger. -Tanto Sentenciario, tanto libro de apophtegmas, tanta Polyanthéa, tanto -Theatro, tanto Thesauro, tanto Diccionario histórico, crítico, náutico, -geográphico, tanta Bibliotheca, tanto Expositor que va discurriendo -por los lugares comunes é infarcinando en cada uno todo quanto se le -viene á la mano; en fin, tanta selva de alegorías y de dichos como cada -dia brota en essas Naciones y en essas librerías, hacen erudito de -repente al mas boto, al mas mentecato, al que no sabe quien reinó en -España ántes de Cárlos II. No hay mas que abrir, trasladar, embutir, -y está hecha la maniobra. Al ver un sermon atestado de essa borra, -quedan aturdidos los páparos, entre los quales cuento á muchíssimos -que no lo parecen, mientras los verdaderos eruditos ó gimen corridos -ó se rien desengañados, segun el humor que los predomina. Mas de una -vez oí á hombres de gran juício, que se debian desterrar del mundo -literario estos almagacenes públicos de erudicion tumultuaria, porque -solo servian para mantener haraganes, miéntras perecian de hambre los -ingenios verdaderamente industriosos. Es punto problemático, en el -qual se pudiera tomar un término medio. Miéntras tanto, digo que se -puede aplicar á estos prontuarios de erudicion al baratillo lo que -dixo Agesilao al inventor de una máquina bélica, capaz de moverla y de -hacer mucho daño con ella qualquiera soldado cobarde: _Papae! virtutem -sustulisti: Vítor! que con essa máquina has desterrado el valor_.» - -18. «A lo que añadió vuestra Paternidad acerca del assunto que escogió -para su oracion el Señor Bocanegra, perdóneme vuestra Paternidad, que -no tiene razon para censurarle. Lo mejor y lo mas precioso de dicho -assunto es el ser tan sencillo, tan natural y tan sólido. Assuntos -rumbosos, delicados, alegóricos, metaphóricos, symbólicos, y mucho -mas títulos de comedia, retruécanos insulsos, refranes de viejas, -como _el verdadero Phœnix de Arabia_, á San Agustin; _el Leon en su -cueva_, á San Gerónimo; _el Onix y Onis_, á Santo Thomas de Aquino; _la -Encyclopedia canonizada_, al mismo; _el Máximo Mínimo_, á San Francisco -de Paula; _muger, llora y vencerás_, á las lágrimas de la Magdalena; -_el Caballero de Alcántara_, á San Pedro de este nombre; _á muertos y -á idos no hay mas amigos_, en las honras de un Obispo: digo que estos -y otros semejantes assuntos, Dios los haya perdonado! ya pudren, ya -solo han quedado en algunos Predicadorcillos de la ínfima suerte, -que solo hacen ruído entre los que se van tras el tamboril y los -gigantones. Hoy va reviniendo el mundo de sus preocupaciones; por lo -ménos los hombres de pro no gastan otros assuntos que sólidos, macizos, -característicos, y consiguientemente naturales. Tal es el del Señor -Bocanegra, fundado sobre los dos exes en que gira toda la ley y toda la -perfeccion. El Sabio no da otro elogio á los hombres justos, ni cabe -otro mayor: _Dilectus Deo et hominibus, cujus memoria in benedictione -est: Amó á Dios y amó á los hombres? pues será amado De Dios y de los -hombres, y, siempre que se repita su nombre, será acompañado de muchas -bendiciones._ Esto dixo el Orador de aquella exemplaríssima Princesa; -esto convenció y aún esto persuadió, moviendo los corazones mas duros -por lo ménos á desear la imitacion de sus reales virtudes.» - -19. Como Fray Blas vió, que el Colegial estaba un poco avinagrado, y -tenia alguna noticia de su genio vivo y quisquilloso, no se atrevió á -replicarle; contentóse con decirle, que en esto de sermones, de versos, -de latin y cosas semejantes cada qual tenia su gusto, y, sin inculcar -mas en el punto, le suplicó que prosiguiesse examinando á Fray Gerundio -sobre las fuentes de la invencion; porque, como observaba que este -las tenia tan prontas, se le caía la baba al bueno del Predicador. -Serenóse un poco Don Casimiro y, continuando en su interrogatorio, rogó -á Fray Gerundio se sirviesse decirle qual era la séptima fuente de la -invencion, que le havian enseñado. - -20. «Los dichos graves y sentenciosos de los antiguos,» respondió sin -cespitar. Y el Colegial prosiguió: «Sin duda es una fuente bellíssima y -copiosíssima, especialmente haviendo tanto recogido de sus sentencias -y apophtegmas, los quales solo se diferencian de aquellas en que las -sentencias permiten mas extension de palabras, pero los apophtegmas -se deben ceñir á las ménos voces que sea possible; las sentencias -se pueden tomar de qualquier Autor donde se encuentren, mas los -apophtegmas se hacen mas recomendables por ser dichos de grandes -personages, como de Papas, Emperadores, Reyes, Cardenales, Obispos, -etc. Vaya esta diferencia sobre la fé de Guillelmo Budéo que la señala, -pues yo no me atreveré á defenderla en el siglo que corre, el qual -está como inficionado de libros de apophtegmas, que son hoy de la gran -moda. Tales son los libros que llaman de _-ana_, como la _Menagiana_, -la _Perroniana_, la _Scaligeriana_, la _Saint-Evremoniana_, la -_Fureteriana_, y otros innumerables, de que se hace graciosa burla en -el primer tomo de la _Menagiana_, donde el Autor de una salada rima, -acabada toda en la sílaba _-na_, despues de zumbarse de una multitud de -estos escritos, unos verdaderos y otros fingidos, concluye diciendo: - - _Todos los libros en -ana_ - _Se arrimen donde está la Ipecacuanha,_ - -hierba medicinal de las Indias, que hoy se usa mucho y con grande -felicidad en Europa. Es cierto, que estos apophtegmas, recogidos en los -libros de _-ana_, no todos son dichos de grandes personages, pues hay -algunos de sugetos muy de escalera de abaxo, si no entra en cuenta su -agudeza ó su literatura.» - -21. «Pero, al fin no se puede dudar, que los dichos, sentencias y -apophtegmas, assí de los antiguos como de los modernos, usados con -discernimiento y con moderacion, son un preciosíssimo adorno de todo -género de eloquencia, tanto oratoria como histórica. Thucídides mereció -la suprema estimacion de todos los siglos por el juício, oportunidad -y bello gusto con que se valió de ellos. Hesiodo, aunque muy distante -de Homero, assí en la gravedad del estilo como en la magestad del -assunto, ha logrado los mayores aplausos por la singular eleccion que -tuvo en las sentencias con que adorna sus dos poemas heróicos: _Las -Obras y los Dias_ y la _Theogonía ó generacion de los Dioses_, bien -que algunos críticos le notan, no sin razon, que las sentencias son -mas frequentes de lo que fuera justo. En fin, Quintiliano encarga -mucho al Orador que se aproveche de esta fuente, pero con tres -precauciones: la primera, que las sentencias sean muy escogidas; la -segunda, que sean raras; y la tercera, que sean correspondientes á la -edad, al carácter y demas circunstancias del Orador. Si son triviales, -se oyen con desprecio; si muy frequentes, cansan la atencion y aún -empalagan; si no se acomodan á los connotados del Orador, mueven á -risa. Yo añadiria otra quarta calidad, y es que las sentencias sean -tambien proporcionadas al theatro y al auditorio. En una aldéa ó pueblo -pequeño seria risible aquella sentencia ó apophtegma tan justamente -celebrada, que se atribuye á Afro Domicio: _princeps qui vult omnia -scire, necesse habet multa ignoscere: el Príncipe que quiere saberlo -todo, tiene necessidad de perdonar mucho_. Qué Príncipe se podria -aprovechar de esta advertencia en un pueblo reducido? En un auditorio -rústico y grossero seria impertinente aquel discreto dicho de Plutarco: -_sero molunt Deorum molæ, sed bene comminuunt: las ruedas de los -Dioses tardan en moler, pero hacen buena harina._ Quantos havría en el -auditorio que entendiessen la metáphora? Vamos á la octava fuente.» - -22. -- «Essa es para mí la mas seca, dixo Fray Gerundio, no sin chiste; -porque mi Autor dice que la octava fuente son las leyes, y confiesso -que de leyes ni entiendo ni he estudiado palabra.» -- «Yo tampoco las -he estudiado, continuó el Colegial, por no ser essa mi profession; -pero no es menester hacer la de Legista para saber algunas leyes, -especialmente de las antiguas y primitivas, que se instituyeron en el -mundo para el gobierno de los hombres, las quales sirven de un bello -adorno á qualquiera oracion sagrada, singularmente moral ó doctrinal. -Es cierto, que nunca las leyes de los hombres pueden añadir peso ni -autoridad á la ley santa de Dios; pero no es dudable, que encuentra el -entendimiento no sé qué particular satisfaccion y consuelo en ver tan -conforme la ley divina con las leyes humanas, pronunciadas por unos -Legisladores que no tuvieron noticia del verdadero Dios.» - -23. «Yo me acuerdo de algunas que, por lo que toca á lo directivo, son -muy conformes á muchos preceptos del Decálogo, aunque sean erradas y -gentílicas en lo que suponen de doctrinal. Vayan algunos exemplares. El -primer mandamiento es _amar á Dios sobre todas las cosas_. Confórmase -con él la ley de Numa Pompilio: _Deos patrios colunto, externas -superstitiones aut fabulas ne admiscento_. Segundo _no jurar su santo -nombre en vano_. Es muy conforme á él la ley de los Egypcios: _perjuri -capite mulctentur_. Quarto: _honrar Padre y Madre_; lo mismo mandaba -aquella ley de que hace mencion Heródoto (lib. 1): _magistratibus -parento_; y la otra de los Lacedemonios, citada por Platon en su -República: _majorum imperio libenter omnes parati assuefiant_. Sexto: -_no fornicar_; son muchas las leyes que prohibian esto mismo. La que -trahe Josepho (lib. 11. cap. 6.): _adulterii et lecti genialis injurias -vindicanto_; la de Numa: _pellex aram Junonis ne tangito_; y la célebre -de los Athenienses, que prohibia predicar ó hablar en público á todo -hombre deshonesto: _si quis pudicitiam prostituerit aut expatrarit, -huic interdicito jus apud populum concionandi_. Séptimo: _no hurtar_; -á esto aludia aquella ley de los Egypcios: _singulis annis apud -Provinciarum Præsides omnes unde vivant demonstranto. Si quis secus -faxit aut unde legitime vivat non demonstrarit, capitale esto_.» - -24. «El uso assí de estas leyes antiguas como de otras mas modernas, -patricias y municipales, con tal que sea sobrio, prudente y oportuno, -tiene su gracia y tambien su eficacia en qualquiera sagrada oracion. -Pero hacer estudio de componer un sermon como un alegato de los que -se usan solo en nuestra España, embutido en textos, leyes, decretos, -cánones y constituciones del derecho civil y del canónico, parecido -al que yo oí á cierto Cathedrático, sobre ser una grandíssima -impertinencia, es ostentacion pueril para acreditarse de erudito y -sabio en facultad forastera. Hola! esta censura ó esta reflexion no -es mia, pues ya he protestado, que ni mi profession ni mis años me -permiten excursiones á países tan sagrados: refiero lo que por entónces -se dixo entre hombres que tenian voto. _Solo en unas circunstancias_, -añadió uno de los circunstantes, _puede ser del intento cargar algo -mas la mano en la cita de leyes nacionales, y es quando se predica á -un auditorio compuesto por la mayor parte de gente de Curia, como en -los sermones al Consejo, á las Chancillerías, á las Audiencias, etc. -Si se toca entónces el punto de regalos, gratificaciones y derechos -de Ministros inferiores, como Abogados, Relatores, Procuradores, -Escrivanos, etc., no será fuera de propósito referir las leyes -municipales que hablan en esto, y explicar con claridad hasta que -punto son obligatorias en conciencia, segun la inteligencia comun de -los Theólogos_. Pero, dexando esto á un lado, deséo saber qual es la -nona fuente de la invencion, que prescribe el Autor por donde vuestra -Reverendíssima estudió.» - -25. -- «_Sacræ litteræ_, respondió Fray Gerundio como un reguilete: -la Sagrada Escritura; y añadió luego: En este punto no tiene vuestra -Merced que detenerse, porque sé lo que basta para bandearme; he tomado -mi partido, y no mudaré de rumbo por mas que me prediquen.» -- «No -tiene Usendíssima que prevenirmelo, replicó Don Casimiro; pues sé bien, -que este punto no es de mi incumbencia, y no se me ha olvidado lo que -leí pocos dias ha en cierto Autor de mi profession; hablando de la -Sagrada Escritura dice: _quod ad ejus usum attinet, Theologorum est -proprius: hæc eorum hæreditas, hic campus, hoc stadium; por lo que mira -al uso de la Sagrada Escritura, esse toca á los Theólogos, essa es su -herencia, essa su legítima, esse es su proprio y particular terreno_. -Por señas de que, en confirmacion de lo que poco ha íbamos hablando, -se lastima mucho en el mismo lugar de que los Predicadores se metan -á Legistas, y los Legistas á Predicadores, aquellos citando leyes, -y estos glosando textos: _contra inverso ordine_, _jurisperitos_, -_neglectis iis quæ ad se attinent_, _Sacra Biblia sæpius quam leges in -ore habere_. No excluye absolutamente, que unos tomen algo de otros -por la recíproca union y buena correspondencia que hay entre las -facultades; sola abomina el excesso, el prurito y la ostentacion de que -se sabe de todo.» - -26. «No obstante, ya me permitirá Usendíssima que, sin mezclarme en -lo directo de esta fuente, que en realidad excede los límites de mis -estudios, haga una reflexion acerca de ella, que parece no estar -fuera de mi jurisdiccion. Es cierto que la Sagrada Escritura mereció -tanto concepto aún á los Philósophos gentiles, que Emilio de Apaméa -(ó Amilio, como le llama Proclo), al leer la primera cláusula del -Evangelio de San Juan: _in principio erat Verbum_, quedó assombrado -de que un Bárbaro (assí llama al Evangelista) huviesse philosophado -con tanto acierto. Tambien sabemos, que Dionysio Longino, haciendo el -paralelo entre Moyses y Homero, calificó al Legislador de los Judíos -por un hombre nada vulgar; pues no podia serlo el que tenia tan alta -idéa de Dios, como lo acredita aquel rasgo suyo en la historia de la -creacion: _dixit Deus: fiat lux, et facta est lux; fiat terra, et -facta est_, proponiéndole por modelo de un pensamiento verdaderamente -sublime. Aunque la segunda parte: _fiat terra_, _et facta est_, la -añadió Longino de cosecha propria, pues no se halla en la Escritura, -en que el Autor, como gentil, estaba poco versado. No es ménos cierto, -que en la Sagrada Escritura se encuentra no solo todo lo que se halla -en los libros profanos y no profanos, sino que se halla en aquella lo -que en estos no se encuentra. Pienso, si no me engaño, que ha de ser -observacion de San Agustin, y que la leí en un libro de eloquencia: -_et cum ibi quisque invenerit omnia, quæ utiliter alibi didicit, multo -abundantius ibi inveniet ea, quæ nusquam omnino alibi, sed in illarum -tantummodo Scripturarum mirabili altitudine et mirabili humilitate -discuntur_. Siendo esto assí, me parecia, á mi grossero modo de -entender, que la Sagrada Escritura debiera ser la única ó por lo ménos -la primera fuente de la invencion, respecto de todo Orador sagrado. -Pues, por qué razon Usendíssima ó su Autor no solo no la señalan por la -única, no solo no la dan el primer lugar, sino que la ponen á la cola, -y harto será que no sea la última?» - -27. Hallóse embarazado Fray Gerundio con esta pregunta que no esperaba; -pero salió á su socorro su fino amigo Fray Blas, diciendo con grande -satisfaccion: «Esso es claro: porque la Escritura es fuente comun de -que todos beben, está á mano de qualquiera para hartarse de ella, -quando le diere la gana. Un Predicador que quiera acreditarse no ha -de beber del pilon, sino que sea para enjuagarse: sýmbolos, emblemas, -geroglýphicos, historias, sentencias, versos, fábulas, esta ha de -ser su comidilla; y á lo mas mas, allá hácia lo último, un poco de -Escritura, á modo de mondadientes. Esto es lo que quiere decir poner la -Escritura por la postrera fuente de la invencion, y está bien puesta, á -pagar de mi dinero.» - -28. En medio de los pocos años del Colegial y que, assí por su edad -como por su genio, todavía no estaba muy maduro ni era de los que mas -se morian por sermones de Christo en mano, no se puede ponderar quanto -le irritó una proposicion tan absurda, tan loca y tan escandalosa; sin -embargo, considerándose huesped y que no era razon dar una mala noche á -aquella buena gente, dissimuló su indignacion lo mejor que pudo, y se -contentó con decir á Fray Blas: «Si no me hiciera cargo de que vuestra -Paternidad habla de chanza, zumbándose de aquellos Predicadores que, -si no con las palabras, á lo ménos con las obras parece que lo sienten -assí, delataria essa proposicion al Santo Tribunal.» Iba á responderle -Fray Blas algo colérico, quando oportunamente y al mejor tiempo del -mundo entraron á poner la mesa, porque ya era hora de cenar. - - - - -CAPITULO V. - -Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar. - - -1. Cenaron, se acostaron, durmieron, se levantaron, almorzaron y -se despidieron de Don Casimiro, que muy de mañana quiso volverse á -Valderas cazando, por lo que no admitió una yegua castaña, andadora -y paridera, que ya havia dado quatro potricos y dos muletas á Anton -Zotes, el qual se la ofreció para el viaje con la mejor voluntad del -mundo. Aquella misma mañana se quiso retirar tambien Fray Blas á cuidar -de su fingida enferma, despidiéndose hasta que fuesse á oir á Fray -Gerundio el sermon del Escrivano, como lo ofreció y como lo cumplió á -su tiempo. - -2. Con efecto, iba ya á montar á cavallo, quando se acordó Fray -Gerundio de que no havian leído, glosado y admirado el celebérrimo -sermon de honras á los Soldados del Regimiento de Toledo, por el -Autor del _Florilegio_, como se lo havia ofrecido Fray Blas la tarde -antecedente; y es que el encuentro de Don Casimiro, con la conversacion -entablada en el passéo y proseguida despues en casa, enteramente los -havia borrado la especie de la memoria; y, como Fray Gerundio estaba -resuelto á todo trance á tomar dicho sermon por modelo para el suyo, no -queria dedicarse á componerle, hasta que su amigo Fray Blas le hiciesse -observar, notar y admirar todos los primores. Por tanto, tirándole de -un capote de barragan que ya tenia puesto, y llamándole aparte, le -traxo á la memoria dicha especie, y le conjuró por la estrecha amistad -de entrambos, que á lo ménos hasta despues de comer no pensasse en -marchar, para que, encerrándose los dos en aquella mañana, pudiessen -recorrer el sermon del _Florilegio_ y entresacar de comun acuerdo lo -que pareciesse adaptable al suyo. - -3. No se hizo de rogar Fray Blas, que en estas ocasiones era de un -genio docilíssimo y muy amigo de complacer á todo el mundo. Dió Fray -Gerundio órden de que retirassen la cavallería á la quadra hasta la -tarde, diciendo que todavía tenian los dos que conferenciar aquella -mañana. Metiéronse en la sala, cerráronse por la parte de adentro, tomó -Fray Blas en la mano el libro del _Florilegio_, sacudióle el polvo, -buscó el sermon 26, y leyó el título que decia assí: _Parentacion -sacra, Epicedio panegýrico en las solemnes honras con que solicitó el -alivio de sus Militares difuntos el Regimiento de Toledo. Episodio._ -«El título solo basta para acreditar al Autor. _Parentacion sacra_: -ya oíste al Colegial lo que significaba _parentacion_. Mira qué cosa -tan oportuna! _Epicedio panegýrico_: no tengo idéa clara de lo que -significa _epicedio_; solo sé assí en confuso, que es una especie de -elogio á los difuntos.» -- «Pues, hay mas que verlo en Calepino?» -dixo Fray Gerundio; y abriéndole halló que decia: _Epicedium, carmen -quod canitur de cadavere nondum sepulto: aquellos elogios que se -cantan de los difuntos á cuerpo presente, quando aún no se ha dado -sepultura_. Algo frio se quedó Fray Gerundio al leer esto, y preguntó -á Fray Blas: «Pues qué, los cadáveres de los Soldados del Regimiento -de Toledo estaban presentes, quando se predicó este sermon de honras? -No se havian enterrado todavía?» -- «Anda, hombre, respondió el -Predicador, que essos son reparos de miñatura; si en todo se huviera de -escrupulizar con essa menudencia, no havria hombre quien se atreviesse -á hablar en público elegantemente. Fuera de que es phrase comun, quando -se habla de algun difunto, sea para bien, sea para mal, decir que le -desentierran los huessos; pues, para el caso y para la propriedad, qué -mas me dará desenterrarlos que no haverlos enterrado?» - -4. Esta última razon hizo grandíssima fuerza á Fray Gerundio, y -prosiguiendo Fray Blas añadió: «_Episodio_, no lo entiendo; pero desde -luego afirmo, que es discrecion como la de Epicedio. A ver, qué dice -esse Vocabulario?» -- _Episodio_, leyó Fray Gerundio, _eran aquellos -actos de la tragedia ó de la comedia, que se recitaban entre choro -y choro, para alternar la música con la representacion, y fué su -inventor el Poeta Thespis. Hoy se entiende por Episodio un incidente -ó digression, que diestramente se introduce en el assunto principal -del poema ó de qualquiera otra composicion_. «Confiesso, añadió Fray -Gerundio, que he quedado muy confuso. Pues, acaso aquel sermon se havia -de cantar ó se havia de predicar á choros, para que huviesse episodios? -El thema era por ventura incidente ó digression del sermon, para que -llamasse _episodio_ al thema?» - -5. -- «Eres un pobre hombre, respondió Fray Blas, y estás muy atrasado -en esto que llamamos _adelgazar y discurrir con agudeza_. Quizá en -todo el Florilegio no se encontrará pensamiento mas delicado ni -mas oportuno. Mira: los sermones de honras se predican comunmente -despues de acabada la missa de difuntos y ántes que se cante el -último responso, que suele ser solemníssimo. Luego la oracion fúnebre -está propriamente colocada entre el choro de la missa y el choro del -responso; unos cantados, y otra representada: pues ves ahí por qué se -llama _episodio_, porque es un acto que se representa entre choro y -choro. Mas: el intento ó el assunto principal de las honras, hablando -en rigor, no es otro que el Nocturno, la Missa y el Responso, que son -propria y rigurosamente sufragios por los difuntos, que los sermones -ó las oraciones fúnebres de suyo no son sufragios. Pues, qué son? -Son unas digressiones, unos incidentes, que se introducen con arte y -con destreza en el assunto principal. Mira tú con qué oportunidad se -llaman _episodios_! Y, porque el thema es como el cimiento de estas -digressiones, por esso dar al thema el título de _episodio_ es hasta -donde puede llegar el ingenio y la inventiva.» - -6. -- «Declárome por zopenco, dixo Fray Gerundio, y hago voto de -venerar profundamente todo quanto lea en el _Florilegio_, por mas que -yo no lo entienda y aunque assí á primera vista me parezca contrario -á toda razon. Pero veamos, como se introduce en su sermon de honras -militares.» -- «Hay dos introducciones, respondió Fray Blas: á -una llama _Episodio_, y á otra _Introduccion_. El _Episodio_ está -reducido á dar razon de la devocion y del fervor, con que los antiguos -Gentiles celebraban las honras de sus difuntos, especialmente las de -los militares, á contar el orígen de ellas, á ponderar el aparato y -las ceremonias con que las celebraban, á determinar el principio que -tuvieron las oraciones fúnebres, á traher á la memoria la eleccion -que se hacia de Oradores, y finalmente, á adaptar todo esto con feliz -aplicacion á las honras de los Militares del Regimiento de Toledo, -invocando, en vez de la Musa Euterpe, la intercession de la Vírgen, -para dar principio al _panegýrico Epicedio_. Supónese, que para apoyar -cada una de estas noticias se citan Autores á carretadas, pues en solo -el Episodio, que comprende poco mas de una llana, (se entiende de á -folio,) se cita á Polybio, Pausanias, Alexandro, Eliano, Plutarco, -Celio, Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Macrino, Novarino, Apiano, -Diodoro Sículo, Heródoto, y algunos de estos tres y quatro veces. Esto -es lo que se llama hablar docta, sabia y eruditamente. No pronunciar -palabra y, si fuesse possible, ni aún sýlaba sin su Autor por delante y -sin su latin al pié de la obra; lo demas parece conversacion de Monjas -ó visita de Damas, que se passan seis horas en ellas sin oírse el -nombre de un solo Autor.» - -7. «Bien ves, que toda esta erudicion de funerales viene clavada á todo -sermon de honras, y que te puedes aprovechar de ella para el tuyo con -la mayor propriedad, especialmente si no te olvidas de la reglecita que -te dí ayer tarde, para acomodar á los Escrivanos todo lo que se dice de -los Militares. Tambien podrás, y en mi dictámen deberás, aprovecharte -de unas nobilíssimas phrases que se leen en el episodio. Quando -ponderes la piedad de los herederos del Escrivano, que le costéan las -honras, dí que _es tan lúgubremente generosa como coluctuosamente -compassiva_.» -- «Hombre, replicó Fray Gerundio, que el Licenciado -Flechilla me dixo, que no costeaban las honras los herederos, sino -el mismo difunto, el qual havia dexado un legado determinadamente -para ellas; con que, no es generosidad de los herederos ni de los -testamentarios, sino obligacion precisa.» -- «En esso te paras, -mentecato?» respondió Fray Blas. «Y en los tiempos que corren, te -parece poca generosidad de los testamentarios y de los herederos, -cumplir los legados y últimas voluntades de los difuntos? Muy atrasado -estás en cosas de mundo. Vamos adelante.» - -8.[30] «Claro está, que en la funcion de honras havrá tambien su -túmulo cubierto de bayeta ó de algun paño negro, con sus velas y -con sus hachas al rededor. Para esto te hará muy al caso aquella -elegantíssima cláusula: _erigian túmulos suntuosos: grandiosos fúnebres -obeliscos, irradiados de luces y luctuados de bayetas; coherencia -lúcido-tenebrosa, que entre hiertas cenizas cadavéricas vitalizaba -memorias de sus Militares difuntos_.» -- «La primera parte de la -cláusula, interrumpió Fray Gerundio, ya medio la comprendo; pero la -segunda, no entiendo lo que quiere decir.» -- «Ni yo tampoco, prosiguió -Fray Blas; mas esso qué importa? Suena bien, y esto basta. Mas clara -está la que se sigue; y la podrás adaptar maravillosamente á la -ofrenda, con especialidad si hay en ella carnero, pan, vino y cerilla, -como en algunas partes.» - -9. «_En cruentas aras trucidaban inocentes víctimas, que dirigian -á mitigar rigores de los Dioses... esparcian rosas fragantes... -confederando matices y verdores, para declamar memorias inmarcesibles -y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares._ El -_trucidar víctimas inocentes_ viene de molde al carnero; lo de -_confederar lo florido con lo verde_ se puede apropiar al pan y al -vino, pues ya se sabe que la harina tiene flor, y el vino suele tener -verde. Pero la mas brillante cláusula, para mi gusto, de todo el -episodio es aquella en que, para ponderar la piedad del Regimiento de -Toledo con sus difuntos, dice, que _sollozando nenias sentidamente -eloquentes, endechas piadosamente elegantes, declaman en sacrificios, -sufragios y oraciones el suspirado eterno alivio por sus difuntos -Militares_. Cláusula que, aplicándola tú á la piedad de los herederos y -de los testamentarios, á todos los dexarás tamañitos con el assombro.» - -10. -- «Yo tambien lo estoy ya, solo con haverla oído, dixo Fray -Gerundio; y, aunque á primera vista me parecia á mí que no venia bien, -porque me acuerdo haver oído á mi amado Dómine Zancas-largas, que -_nenia, neniæ_ significa aquellos cuentos de viejas que se suelen -fingir para entretener á los niños ó para arrullarlos; pero, como me ha -enseñado la experencia, que esse hombre profundíssimo no habla palabra -que no sea con la mayor propiedad, aún quando parece que desatina, -apuesto yo á que las tales _nenias_ tienen algun otro significado muy -adequado al assunto; porque decirme á mí, que él lo echó assí á la -que salta, esso no en mis dias. Veámoslo por curiosidad en nuestro -Diccionario. _Nenia, neniæ. Aire ó tonadilla triste, cancion lúgubre -que se cantaba en elogio de los difuntos._ No lo decia yo? Para el -cabron que condenasse al Autor del _Florilegio_ sin examinar bien las -cosas, creyendo que él las decia á bulto! Es hombre que no tiene par.» - -11. -- «Pues ahora empieza», continuó Fray Gerundio rebosando gozo. -«Al episodio se sigue la _Introduccion_; y, aunque esta es muy breve, -pues toda ella está reducida á un cotejo de las honras, que mandó hacer -Júdas Maccabéo en el templo de Jerusalem por los soldados que havian -muerto en la batalla contra Gorgias, con las que el Regimiento de -Toledo dispuso hacer en Ciudad Rodrigo por los suyos, con todo esso no -dexa de tener algunos rasgos dignos de observacion.» - -12. «Dice, que el caudillo Maccabéo, vencidos enemigos, ganadas -plazas y conseguidas victorias, entró á _guarnicionar_ la plaza y -ciudad de Odolla: _collecto exercitu venit in Odollam_. Nota la -voz _guarnicionar_, y ten entendido que no se hizo solo para los -guarnicioneros, como lo juzgan los que saben poco: tambien se usa con -elegancia, quando se habla de los soldados que están de guarnicion. Y, -para que nunca te embaraces en menudencias, quando se trata de aplicar -algun texto de la Escritura á cosa que te venga á cuento, es bien -que notes, que Júdas Maccabéo no entró con su exército en la ciudad -de Odolla para estar en ella de guarnicion, sino puramente para que -descansasse la tropa algunos dias, volviendo despues á salir á campaña, -segun se colige del texto claramente. Pero, como el discreto Orador -necessitaba para su cotejo unos soldados, que estuviessen de guarnicion -en una plaza, despreció essa vagatela, é hizo asaz bien, porque en -haviendo soldados y ciudad, que estén de guarnicion, que estén de -quarteles de refresco, para el intento era una niñería. Y, para que -Odolla tuviesse una admirable consonancia con Ciudad Rodrigo, encontró -en Haye una exposicion oportuníssima, porque dice este glossador, -que Odolla significa _testimonium sive ornamentum_. Y qué cosa mas -parecida, añade el ingeniosíssimo Orador, á la plaza de Ciudad Rodrigo, -que vino á _guarnicionar_ el Regimiento de Toledo! _Venit in civitatem, -donde matiza timbres militares con pias generosas demonstraciones: -Odolla, testimonium sive ornamentum._» - -13. «Lo que yo no entiendo es, prosiguió Fray Blas, qué quiere -significar un texto, que repite dos veces en pocas lineas de -diferencia: _facta collactione duodecim millia drachmas argenti_. -Aquella _collactione_ es para mí un nombre algo enrebesado. Si querrá -decir, que Júdas, ántes de celebrar las honras por los difuntos, hizo -colacion con doce mil dragmas de plata?» Rióse Fray Gerundio de la -poca latinidad de Fray Blas y le dixo: «Quítate ahí, hombre; que se -conoce fué descuído de la pluma: escrivió _collactione_ en lugar de -_collatione_, que significa _contribucion_; porque Júdas debió de echar -alguna sobre sus soldados, para que todos contribuyessen al gasto de -las honras.» -- «Vaya, que esso es, respondió Fray Blas; y prosiguió -diciendo: Ahora se sigue el discurso, que divide en quatro escenas.» - -14. «_Scena primera._» -- «Para un poco, Fray Blas, para un poco, -exclamó Fray Gerundio: Scena primera! En mi vida he oído, leído ni -visto cosa semejante. Scena primera! Qué quiere decir _Scena_? Yo no -lo sé, pero apuesto, que detras de la tal palabrita se nos oculta -algun mysterio recóndito y elevado, de aquellos que solo alcanza este -hombre incomparable. Consultemos á Calepino.» Abrióle, hojeóle y halló -que decia assí: _Scena, ramas de árboles que se cortaban para hacer -sombra_. «No lo decia yo? el sermon es un árbol, los discursos ó los -puntos son las ramas, las ramas son scenas; pues, qué invencion mas -divina que llamar _scenas_ á los puntos ó á los discursos de un sermon? -Mas: _scenas_ eran las ramas que se cortaban _para hacer sombra_. En -las honras de los difuntos todo es sombras, ó todo es negro, que para -el caso es lo mismo; el túmulo, el frontal, los ornamentos, el paño del -facistol, el del púlpito, las capas largas de los que hacen el luto: -pues, por qué no ha de ser sombras tambien la oracion fúnebre? Y assí, -el dividirla en scenas es lo mismo que repartirla en sombras; como -quien dice: Sombra primera, sombra segunda, etc.» - -15. Assombrado quedó Fray Blas, quando oyó discurrir á Fray Gerundio -con tanto adelgazamiento, y assí le dixo: «Hombre, qué legion de -espíritus sútiles se te ha metido en esse cuerpo? Pídote perdon de -lo que ántes te decia, que no tenias ingenio para delicadezas; ahora -te digo que, quando te pones á ello, no hay hilandera de Leon que te -iguale ni que merezca descalzarte el zapato.» Como Fray Gerundio se vió -alabado de agudo, esponjóse visiblemente y ya con la mayor satisfaccion -añadió: «Pues aguarda, que aún falta lo mejor: otro significado da -Calepino á _scena_, y dice ser el mas comun en que se toma, que, si -no me engaño, no acredita ménos la sutileza de esse monstruo de los -ingenios.» - -16. «_Scena_, dice, _unas veces significa el theatro, donde se -representa una comedia ó tragedia; otras, y es la accepcion mas comun, -se entiende solo por aquella parte de la representacion, en que se -mudan las personas, aumentándose, disminuyéndose ó saliendo á hablar -otras diferentes_. Que me emplumen, si no huviere algo y aún mucho -de esto en las escenas; léelas, si no.» Leyó Fray Blas la primera, y -luego gritó Fray Gerundio: «No lo vés? no está claro el pensamiento? -Antes de entrar en essa scena, como por via de preámbulo, havian -hablado _Parentacion_, _Epicedio_, _Episodio_, _Introduccion_ y otros -_personages coluctuados_, _lúcido-tenebrosos_. Ahora entran ya á hablar -Gilberto, Abraham, la Magdalena, Lázaro, y hácia el fin de la scena -salen Aresio, Alciato y un Poeta.» - -17. -- «Discurres bien, dixo Fray Blas; pero, lo que á tí te hace mas -al caso, es que todo lo que se dice en esta scena primera, lo puedes -aplicar á tu sermon de honras y á qualquiera otro que se te ofrezca del -assunto, ni mas ni ménos como se aplicó á la funcion del Regimiento de -Toledo; porque, en suma, en esta scena solo se pondera el lugar comun -de la verdadera amistad, que consiste en que el verdadero amigo se -conoce en todas fortunas y en todos estados, en la prosperidad y en la -adversidad, en la vida y en la muerte; y, como en todo sermon de honras -los amigos vivos se acuerdan de los amigos difuntos, á todo sermon de -honras se vienen por su pié Abraham, la Magdalena, Lázaro y los demas -que hicieron lo mismo, ó con quienes se executó lo proprio. Vamos á la -_scena segunda_, que en mi dictámen se debia engastar en oro.» - -18.[31] Leyóla Fray Blas, y añadió Fray Gerundio: «No digo en oro, -en piropos y en diamantes debiera engastarse essa scena. El haver -encontrado con la _Calcea_, que los Athenienses consagraban á Vulcano -en el dia veinte y dos de Octubre, _para que mitigasse la voracidad -rigurosa de sus llamas_, y con la _Pyrithea_, que los Persas ofrecian -al Sol en el mismo dia, _encendiendo piras y tumulando cenizas, -cuyo circuito honraban los sacerdotes, solicitando el alivio á sus -difuntos_, es uno de aquellos felicíssimos encuentros, que á solo este -Predicador de Predicadores se le vienen á la mano. Yo discurro, que la -_calcea sacra_ seria algun calzado de hierro, puesto que se consagraba -á Vulcano y á Mulcíbero, Dioses tutelares de las fraguas y de las -ferrerías. Calzado de hierro solamente le usan las cavallerías, con que -es natural que la _calcea sacra_ fuesse una herradura. Por otra parte -la _pyrithea_ seria alguna cosa derivada de _pyrites, pyritæ_, que -significa _piedra de escopeta ó de fusil_. Pues, donde se hallará en el -mundo cosa mas apropiada para las honras por los soldados difuntos de -un Regimiento? Porque, ó este es de cavallería ó de infantería. Si de -cavallería, viene clavada la herradura; si de infantería, la piedra de -fusil no puede venir mas á pelo.» - -19. -- «Y te parece, le interrumpió Fray Blas, que _el águila, que en -los túmulos de Aristomenes y Platon fixó por empresa la antigüedad_, -se apropria ménos divinamente al _águila Imperial, que el Regimiento -de Toledo fixa en su túmulo por Regia empresa_?» -- «Esso viene tan -natural, respondió Fray Gerundio, que no parece sino que Beyerlink lo -escrivió precisamente para aquel caso. Tambien pienso yo acomodarla al -mio, porque las armas de un Escrivano son una pluma y un tintero en -campo blanco; y mas, que el águila es ave de rapiña, lo que facilita -admirablemente la ocasion para una pulla, que en un sermon siempre -tiene mucha gracia.» - -20. -- «Pero, por Dios no te olvides, añadió Fray Blas, de buscar -modo para encaxar una brillantíssima cláusula, que entre otras muchas -se lee en esta scena. Queriendo el Orador introducirse á elogiar al -Regimiento de Toledo, escrive estos dos períodos dignos del mármol y -del bronce: _Gustoso permitiera lozanear el discurso en las heróicas -militares proezas de este ilustre Regimiento. No niego á mi voluntad -la panegýrica lisonja, porque recele en sus nobles caudillos alguna -corrubescencia, que no saben estrañar las águilas todo el golpe de los -solares brillos: assuetis dilector, dixo el Symbólico_. Paréceme, que -te puedes aprovechar de estas dos cláusulas, quando hagas el elogio de -los hijos del Escrivano y de su familia, que esso es puesto en razon; -y entónces te vendrá de perlas lo de _panegýrica lisonja, sin recelo -de alguna corrubescencia_, por la razon concluyente de que las águilas -están acostumbradas á _todo el golpe de los solares brillos_.» - -21. -- «Harélo sin dificultad, respondió Fray Gerundio; porque, aunque -acá siento no sé qué dissonancia en que el mismo panegyrista trata sus -elogios de _panegýrica lisonja_, y esto facha á facha y, como dicen, -en las mismas barbas de aquellas á quienes alaba; pero por otra parte -conozco que, quando lo dixo el Autor del _Florilegio_, su misterio -tendria, por mas que yo no lo alcance. Por la misma razon me hace poca -fuerza el no penetrar yo lo que significa el verbo _dilector_, que no -me acuerdo haver leído ni oído en toda mi vida, pues, ora sea invencion -del Symbólico, ora sea correccion del Epicédico, debo venerarla con -profundo y silencioso respeto. Y en fin, estas fruslerías se deben -despreciar, solo por no dexar caer en el suelo lo de _lozanear el -discurso, corrubescencia_ y _lisonja panegýrica_. Vamos á la tercera.» - -22. Despues de leído, dixo Fray Blas: «Aquí hay poco en que detenernos, -porque no veo en ella cosa que te pueda servir para tu sermon. Que -los Griegos celebrassen el dia 22 de Octubre la _Sacra Pambeocia_, en -memoria de la toma de la Ciudad de Troya, ni que el dia 21 ofreciessen -un sacrificio á la Diosa Pallas por los difuntos militares, que havian -muerto en el dilatado sitio de aquella plaza, no sé yo que pueda -acomodarse á las honras del Escrivano Conejo.» - -23. -- «No eches el fallo tan aprisa, replicó Fray Gerundio, y vamos -examinando qué cosicosa venia á ser essa _Sacra Pambeocia_, porque -quizá hallaremos algo que me acomode.» Consultaron á Calepino y, -no haviendo encontrado la palabra _Pambeocia_, passaron á la voz -_Beocia_, y hallaron que decia assí: _Beotia. Provincia de Grecia, -cuya capital es Thebas. Llamóse Beotia del buey que fué enseñando -el camino á Cadmo, hasta que llegó al sitio donde fundó la ciudad de -Thebas._ «Tente, hombre, tente, exclamó Fray Gerundio: que me están -bulliendo acá en la imaginacion mil especies, que acaso me servirán -mas de lo que piensas. _Pambeocia_ es sin duda cosa de buey: el -buey tiene cuernos, de que se fabrican los tinteros. Mira como va -ya saliendo poco á poco el Secretario. Mas: Cadmo, segun leí no me -acuerdo donde, fué el inventor de las letras; las letras son tan -propias de los Escrivanos que no puede haver Escrivano sin ellas. Mas: -los escrivientes ó los oficiales de pluma de los Escrivanos se llaman -en latin _boeti, boetorum_, como lo dice un poco mas abaxo este -vocabulario; pues, mira tú si _Pambeocia_, _buey_, _Cadmo_, _tintero_, -_letras_ y _escrivientes_ son materiales despreciables para el sermon -de un Escrivano. Ni tampoco pienso passar en silencio el sacrificio de -Pálas; porque, siendo la destreza una virtud ó prenda muy loable, me -abre camino para decir, que nuestro Escrivano con mucha destreza metia -la _Pala christiana_ á los litigantes.» - -24. -- «Divino pensamiento! equívoco de los cielos! exclamó Fray -Blas, y será lástima que te olvides de él. Pero, lo que sobre todo te -encargo, es que busques modo de imitar una de las metáphoras, de las -alegorías ó como se llaman, mas galantes y mas bien seguidas que espero -oir en los dias de mi vida. No sé si la notaste, pero aquí está en esta -scena, y dice assí.» - -25. «_Instado el Regimiento de Toledo de los suspiros y lamentos de -sus militares_ -- =aperite portas=! -- _estrecha el bloquéo á la -mýstica plaza de la Gloria, passando á acordonar reverente á la Sacra -Jerusalem triumphante_: =Regnum cœlorum vim patitur=. _Abren sagrados -ataques en sus compassivos generosos pechos, brechéan los diamantinos -muros celestiales con la batería de missas, sufragios y oraciones_: -=misit Hierosolymam offerri pro peccatis mortuorum=. _Llega al Soberano -Consejo de Guerra la noticia del aprieto de la celeste Plaza_: -=exaudivit de monte sancto suo: regnum cœlorum vim patitur=. _Defiende -la entrada la soberana Justicia: declama á favor de la rendicion de la -Imperial Plaza de la Misericordia_: =venit hora, et nunc est quando -mortui audient vocem filii Dei=. _Hace llamada á capitulaciones la -Clemencia, dice San Juan. Satisfecha la divina Justicia del reato de -la culpa, firma el alivio de la pena. Publícase en los tenebrosos -quarteles del Purgatorio este dichoso, ventajoso tratado á favor de las -ánimas del Regimiento de Toledo_: =mortui audient vocem filii Dei=, -_y libres de las horribles penas entran triumphantes en el cielo á -coronarse de glorias_; =et qui audierint vivent=.» - -26. «Con esta brillantíssima metáphora acaba la scena 3ª., y á fé que -hizo mal no acabar con ella todo el sermon, y mas para lo poco que le -faltaba; pues la scena 4ª., sobre ser muy breve, no contiene cosa que -dé golpe. Fué lástima añadir á la alegoría ni una coma, ni una tilde. -Paréceme que estoy viendo á los Oficiales del Regimiento de Toledo -como enagenados, como fuera de sí, en nada ménos pensando que en que -estaban oyendo un sermon de honras, sino que estaban viendo con sus -mismos ojos el sitio de una plaza: el cordon, el bloquéo, los ataques, -las baterías, el _brechear_ los muros adamantinos, la llamada de la -guarnicion con bandera blanca á capitular. Solo si hago juício que -los muy medrosos, ó los que no estuviessen acostumbrados á tratar con -ánimas del Purgatorio, quedarian sorprendidos, quando viessen que, en -vez de entrar en la ciudad los sitiadores, salian de sus _tenebrosos -quarteles_ las ánimas benditas y entraban en la Plaza, vestidas -de blanco y con sus velas en las manos, como es natural. Entónces -volverian en sí, conocerian la ilusion, y advertirian que no estaban -delante de alguna plaza, sino en una Iglesia, á vista de un túmulo, -ofreciendo sacrificios por sus difuntos hermanos, y oyendo á un Orador -que los embelesaba.» - -27. -- «Pues mira, dixo Fray Gerundio, tanto como por alegorías no ha -de quedar. Claro está, que una alegoría en términos de guerra no puede -acomodarse bien en las honras de un Escrivano, pero ahora mismo se me -está ofreciendo á mí otra en términos mas propios, que no ha de parecer -mal. Diré pues assí, poco mas ó ménos, elevando el estilo quando lo -ponga en limpio.» - -28. «_En virtud de quexa fiscal se levantó auto de oficio por el -Supremo Juez, y se dió mandamiento de prision contra nuestro Escrivano -difunto. Presentóse este en la cárcel del Purgatorio, dexando poder al -Amor filial para que, como procurador suyo, contradixesse la demanda, -apelando de la Sala de la Justicia á la Sala de Misericordia. Libróse -despacho de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales. -Dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado. Hizo esta -un poderoso alegato de missas, oraciones y sufragios, y, dándose por -conclusa la causa, falló la Misericordia que debia mandar y mandaba, -que el Escrivano Conexo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa -cárcel, declarando haver satisfecho suficientemente sus deudas con las -penas de la prision._» - -29. «Qué te parece de la metaphorilla? deberá algo á la del Florilegio? -y mas, quando la vista con los textos correspondientes, que los tendré -á escoger, pues todo el mundo sabe, que lo que passa en la otra vida -en la hora de la muerte se explica en términos de curia: _processo_, -_tribunal_, _juício_, _sentencia_, _absolucion_, _condenacion_, -llamándose al Purgatorio _cárcel_, y al Infierno _muerte eterna_.» -- -«Manos á la obra, Fray Gerundio amigo, dixo Fray Blas; y, pues ya hemos -repassado el sermon de honras y tú tienes formado ya tu idéa, tomemos -un bocado, dame un abrazo, y á Dios hasta la vista!» - -30. Despedido que fué el Padre Predicador Mayor Fray Blas Zebollon de -la Remolacha, (estos eran sus dos apellidos, paterno y materno,) y -quedado solo que huvo nuestro imponderable Fray Gerundio, no pensó mas -que en trabajar su sermon, aprovechando quantas observaciones, notas, -scholios, phrases y erudiciones havian glosado y admirado en las honras -del Florilegio, teniendo presentes las reglas que le havia dado Fray -Blas, y no olvidando del todo las dos largas conferencias, que havian -tenido con el Colegial Don Casimiro sobre las fuentes de la invencion. -De todo este confuso monton de especies, que á modo de torbellino le -revoleteaban dentro de la fantasía, sacó al cabo de quince dias ó -tres semanas (en cuya circunstancia están discordes los Autores,) una -_Parentacion Sacra_, _Epicedio trágico_, _lúgubre Episodio_, _Panegyris -scenático_, (assí intituló á su sermon), que dexó muy atras la Plática -de Disciplinantes y el Sermon del Sacramento, en dictámen de algunos -que oyeron todas tres funciones. Decorólo todo muy bien, como lo -tenia de costumbre, siendo máxima suya que la principal prenda de un -Predicador era la memoria, en la qual se havia de estampar el sermon -ántes de predicarle, de manera que el mismo se saliesse de la boca como -de chorrillo, para que en el púlpito no se divirtiesse la atencion á -otra cosa que al cadencioso movimiento de las manos, al compassado -contonéo del cuerpo, al gutural manejo de la voz y al concierto de -todas las demas acciones, que debian regularse á compas y como con -cierta especie de armoniosa symetría. - - - - -CAPITULO VI. - -Predica Fray Gerundio el sermon de honras con increíble aplauso, y -encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio. - - -1. Ibase acercando el dia señalado para las famosas Honras, pues -ya no faltaban mas que tres. Y haviéndose despedido Fray Gerundio -cortesanamente de todo el lugar, hasta de aquella Tia que no le havia -visitado por el cuento de la gallina, (la qual quedó tan pagada de esta -accion, que desde aquel punto hizo las paces con la buena de la Señora -Catanla,) regalando á su Madre y á su Hermana con cada dos escapularios -bordados de realze de plata falsa y canutillo, añadiendo á cada una su -Santa Theresa de barro en urna de carton, guarnecida de seda floxa, -repartiendo una peseta entre las dos criadas, bien proveída la alforja -y aumentada la maleta con un par de mudas de ropa blanca, partió para -Pero-Rubio, en compañía de su Padre el boníssimo Anton Zotes, que quiso -ver, (assí lo decia él,) _si su hijo tenia tan güena man de perdicar -de los defuntos como para perdicar del Sacramento_. Su padrino el -Licenciado Quixano tambien havia hecho ánimo á ser de la jornada, con -cuyo fin havia llamado á un primo suyo, Capellan de Gordoncillo, que -acababa de venir de Leon y havia trahido licencia de confessar por seis -meses, para que en su ausencia dixesse la Missa al pueblo y cuidasse -de la administracion de Sacramentos; pero es tradicion que, quando ya -estaba aparejada la burra, se le desenfrenaron tan furiosamente las -almorranas (de que adolecia), que no le fué possible montar á cavallo; -y assí se contentó con darle un abrazo y meterle dissimuladamente en la -mano dos pesos gordos. - -2. Eran las cinco de la tarde, quando en buena paz y compañía salieron -de Campazas Padre é Hijo, con resolucion de dormir aquella noche en -casa de su pariente el Familiar, cuyo lugar no distaba mas que de -tres leguas cortas, y estaba como á la mitad del camino. Aquí se -encuentra un vacío lastimoso en la Historia, que, despues de haver -burlado nuestras mas exactas y exquisitas indagaciones, necessariamente -ha de ser sensible á la curiosidad de nuestros Lectores, pues, no -siendo possible sino que la conversacion que tuvieron por el camino -Hijo y Padre fuesse tan graciosa como entretenida, no se halla el mas -leve vestigio de ella en Archivos, Bibliothecas, Armarios, legajos -ni apuntamientos. Bien pudiéramos nosotros fingir aquella que nos -pareciesse mas natural, atendido el genio, el carácter y las demas -circunstancias de nuestros dos Caminantes, á imitacion de aquellos -Historiadores que no hacen escrúpulo de referir lo verosímil como -cierto, sin detenerse en contar lo que pudo ser por lo que fué. - -3. Ni se nos pudiera culpar con razon de que nosotros saliessemos -con nuestras conjecturas, en un siglo en que todo el mundo sale con -las suyas. Haviéndose hecho este título tan de moda, especialmente -en los libros, papeles y discursos que sacan á luz los Antiquarios, -Chronologistas, Investigadores y Phýsicos experimentales, que apénas -aciertan con otra. No es nuestro ánimo condenar esta costumbre, y mas -en aquellos pocos en quienes se conoce es verdadera modestia la que en -otros muchos se conjectura ser paliada ostentacion, pues nos hacemos -cargo de que hay materias, que no admiten evidencias ni otras pruevas -que meramente conjecturales; pero nuestra sinceridad, singularmente en -una Historia tan verídica, tan fundamental y tan exacta como la que -trahemos entre manos, no se acomoda con este uso, y mas quando, siendo -tantos, tan averiguados y tan instructivos los materiales verdaderos -que tenemos á la mano, es ocioso buscarlos ideales. - -4. En fin llegaron nuestros dos Caminantes á Fregenal del Palo, pueblo -no tan grande como Sevilla ni tan poblado como Cádiz, donde hacia su -residencia el Familiar, de quien fueron recividos con agasajo, con -naturalidad y con un corazon verdaderamente sano; porque, ageno en -todo de afectacion y de artificio, era tan franco en descubrir las -inclinaciones de su voluntad, como naturalote en no dissimular los -dictámenes de su buen entendimiento. - -5. Miéntras se disponia la cena, que no fué delicada ni ostentosa, -pero sí maciza y abundante, dixo el Familiar á su sobrino con cariñosa -llaneza: «Oyes Flayrico, y llevas enjurgadas para Pero-Rubio tantas -garambainas como echastes por essa boca en Campazas?» -- «Tio, y qué -me quiere Usted decir por _garambainas_?» preguntó Fray Gerundio. -- -«Válasme Dios, hombre, continuó el Familiar; pues yo bien craro me -exprico. Garambainas son aquellas garatusas, enrebesaduras, relumblones -y azufaifas con que nos encarabrinabas á todos los que te estábamos -uyendo, como unos monigotes.» -- «Ménos le entiendo á vuestra Merced -ahora que ántes,» replicó Fray Gerundio. -- «Pues entiéndanos Dios, que -nos crió, dixo el Familiar, y perdónenos nuestros pecados. Paréceme que -te haces remolon de propósitamente, porque en lo demas es impussibre -de Dios que no me entiendas, pues tanto como el don de craridá me l’a -dado Su Magestá, bendita sea su miselicordia. Hórasme los tréminos, y -conozco yo que no son retumbantes ni tan polidos como los que s’usan en -las Zuidades; pero decirme á mí que no son interegibres, no habremos -d’esso, que es crebarse la cabeza, y tan los calas tú como el hijo de -mi Madre.» - -6. -- «Si vuestra Merced llama _garambainas_, dixo Fray Gerundio, la -erudicion, los pensamientos sútiles, los equívocos, las agudezas, -los chistes y el estilo elevado y harmonioso, hay bastante recado de -esso en el sermon que llevo prevenido; y, como Dios no me quite el -juício, no faltará en todos los que predicare.» -- «Pues ves? replicó -el Familiar, si yo fuera que tú, havia de pedir á Dios que me quitara -luego el juício, para no perdicar enjamas ansina; pues tengo para mí -que, miéntras perdiques ansina, no tienes que pedir á Su Magestá que te -le quite, sino que te le güelva.» -- «Vuestra Merced, Tio, dixo Fray -Gerundio, no tiene obligacion á entender estas materias.» -- «Pero los -Perdicadores, respondió el Familiar, están obrigados en conciencia á -perdicar de manera que todos los entendamos.» -- «Basta, replicó Fray -Gerundio, que nos entiendan los cultos y los discretos.» -- «Pues, -que vayan solamente á uíros los secretos y los encultos,» respondió -el Familiar. «Y dime, sobrino, parécete á tí que en Pero-Rubio havrá -muchos d’ essos hombres encultos, ó como tú los llamas?» -- «Nunca -faltan algunos, dixo Fray Gerundio, por infeliz que sea una aldéa, ya -sean de ella misma, ya de los forasteros convidados, ó ya de los que -concurren casualmente: por esso han llevado grandes chascos algunos -Predicadores que, fiándose en que iban á predicar á lugares pequeños, -se contentaban con qualquiera cosa, y se hallaban despues con oyentes -que no esperaban; y assí oí decir á un Padre grave de mi sagrada -Religion, que todo Predicador de punto se debia prevenir para predicar -en Caramanchel ni mas ni ménos que si huviera de predicar en Madrid.» - -7. -- «No m’ arma mucho essa doctrina, replicó el Familiar, salbante -que quisiesse decir esse Esentíssimo Padre, que tanto ahinco debe poner -un Perdicador en convertir á los de Caramanchel como en convertir á los -de Madrid, y que ansina debe expricarse en conformidá que le entiendan -los unos como que le entiendan los otros; porque, fuera de esso, irse -un Perdicador á Caramanchel, y lo mismo me da á la Cisterniga, (que -esta es una comparanza,) con daca si eran froles ó no eran froles, en -vertú de que pueden encurrir algunas presonas de la Zuidá, esso no es -mas que humo, satisfaccion y _laus te dé Christe_.» - -8. «Pero, dexando una cosa por otra, no saberiamos qué vertudes del -Escrivano vas á perdicar?» -- «No he menester predicar sus virtudes -para predicar á sus honras,» respondió Fray Gerundio. -- «Como no? -replicó el Familiar; pues, quando se perdica de los defuntos, no es -endisponsable que se diga aquello en que fueron güenos, para que -enmiten sus exempros los vivos?» -- «No Señor, respondió Fray Gerundio, -nada de esso es necessario, que, si lo fuera, solo se predicarian -honras de aquellos sugetos que huviessen sido muy virtuosos, havidos y -tenidos por tales de todos los que los trataron; y assí vemos, que en -algunas partes se predican de todos los que tienen con que pagarlas, -á roso y velloso, sin que para esso sea preciso hacerles primero la -informacion _de moribus et vita_, como se dice.» - -9. -- «Es impussibremente que yo no tenga el entendimiento espatarrado, -ó que tú no me quieras meter los dedos por los ojos, replicó el -Familiar; pues dime, sobrino, el Perdicador no ha de alabar á su -defunto? es craro. Si le alaba, no le ha de alabar de alguna vertú? no, -sino que vaya á alabarle de sus defeutos y fraquezas. Demos que no -tuviesse el defunto vertú nenguna: pues, qué ha de decir d’ él el probe -Flayre?» - -10. -- «Lo primero, respondió Fray Gerundio, se puede predicar un -sermon de honras que pasme, sin tomar en boca al difunto por quien se -hace la funcion; y, para que vuestra Merced lo vea claramente, yo le -explicaré el como. Entrase ponderando ante todas cosas, qué antigua -fué la costumbre de hacer honras y funerales por los difuntos. Aquí se -va discurriendo por los Hebréos, por los Babylonios, por los Persas, -por los Medos, por los Griegos, por los Romanos, por los Egypcios, -por los Caldéos, y en fin por todas las naciones del mundo: despues -se examinan muy por menor los varios modos que tenian de celebrarlas, -segun los genios, usos y costumbres de los países, ya con sacrificios, -ya con hogueras, ya con pyrámides, ya con obeliscos, ya con ofrendas, -ya con enramadas, ya con convites, y en algunas partes hasta con danzas -y fiestas. A esto se sigue el averiguar quando, en qué tiempo, con qué -motivo y en qué nacion se dió principio á las oraciones ó panegýricos -fúnebres por los difuntos, y se explayan las velas de la eloquencia -sobre los Epicedios, sobre los Epitaphios, sobre las Endechas, sobre -los Cenotaphios y sobre las Nenias, extendiéndose tambien la erudicion, -si se quiere, ó á las tablillas ó á las inscripciones, que se guardaban -sobre los sarcóphagos. Bien repiqueteado todo esto, se busca despues en -alguno de los muchos calendarios que hay de los antiguos, qué fiesta, -funcion, sacrificio ó cosa semejante celebraban en el dia que está -determinado para predicar las honras, y siempre se encontrará alguna -cosa que por aquí ó por allí, de esta ó de aquella manera, venga -clavada al intento. Aplícanse finalmente todas estas importantíssimas -noticias al assunto de la funcion con la mayor propiedad: las hogueras, -á las luces, hachas y blandones; las pyrámides y los obeliscos, al -túmulo; los sacrificios, á las missas; las ofrendas, á las que se hacen -comunmente; los convites, á los que hay casi en todas partes; los -Epicedios, Nenias, etc., al sermon ú oracion fúnebre; y, demostrando de -esta manera el Predicador que la piedad de los presentes no debe nada -á la piedad de los passados, y que las honras que hacen á los difuntos -los modernos son parecidas en todo á las que hacian á los mismos -difuntos los antiguos: hétele vuestra Merced como, sin tomar en boca al -sugeto por quien se hacen, puede acabar honradamente con su _requiescat -in pace_, que sea seguido de muchos vítores y aclamaciones.» - -11. -- «Mira, dixo el Familiar, yo no te puedo negar que eres un -pozo de cencia, porque ahí has enjurjado tantas cosas que me tienen -aturrullados estos cascos; porque, ya se ve, saber tú, como parece -que sabes en la uña, todo lo que hicieron los Gabylonios, los Miedos, -los Presas, los Enjundios, y essos otros que nombraste ahí á manera -de Caldos; havérsete quedado en la memoria todos essos nombres -enrebesados de embolismo, parrales, cienpedios, niñerías, cieno de -zafios, y el último vocablo en que dixiste no sé qué de las escrituras -de los Estrófagos: digo en mi ánima jurada, que saber tú todos estos -argamandijos en los pocos años que tienes, esso sin cencia confusa no -puede ser, y loado sea el Señor de quien es todo lo güeno; pero tambien -te digo una cosa: tanto viene todo esso para perdicar un sermon de -honras, como ahora llueven pepinos, y, si no, vaya un asemejamiento.» - -12. «Yo soy estaño Alcalde de Fregenal; junto mañana el Concejo para -saber si se han de guardar ó no se han de guardar los plaos. Escomienzo -por decir, que esto d’ aver Concejos en las Repúblicas es cosa muy -añeja, porque los Gabylonios, los Presas, los Calderos y los Mamalucos -los usaban allá desde el tiempo que habraban los animales. Passo -dempues á esprayarme sobre las diferentes usanzas q’ havia para esto de -juntarse el Concejo, y digo, por enxempro, que en unas partes andaba el -Menistro de josticia de puerta en puerta, tocando un cencerro; que en -otras era incumbencia del porquerizo ir sonando por las calles el mismo -cuerno, con que juntaba los cerdos; qu’ allá tocaba al muñidor pregonar -el Concejo por las calles; qu’ acá se enseñaba á rebuznar á un burro -desde niño con tales y con tales señas, y q’ este burro, en estando -ya bien endustriado, y en teniendo, como dicen, uso de razon, se le -entregaba al fiel de fechos, con la carga y con la obrigacion de que -los dias de Concejo havia de ir rebuznando por todo el puebro, para que -viniesse á noticia de los vecinos y nenguno pudiesse alegar escusa ni -ignorancia. D’ aquí me meto á expricar la importancia de los Concejos -y la grande entauridá q’ han tenido siempre, no solo en toda Uropa, -sino en toda España. Digo por fin y por postre, que todos los Consejos, -si se les ofrece hacer informacion de nobreza ó de hidalguía, han de -venir á probar su alcurnia de los Concejos, y q’ assí como los primeros -son en sobre las Udencias y en sobre las Chancellerías, pues vemos que -de las sentencias d’ estas s’ apela á aquellos, ansina tambien, si -estubiera el mundo bien gobernado, s’ havia d’ apelar d’ ellos á la -endicision de los Concejos. Y concruyo con preguntar, si en vertú de -todo lo dicho s’ han de guardar ó no s’ han de guardar los plaos. Dime, -Gerundio, ansí Dios t’ haga bien, vendria todo esto al caso para la -enresolucion d’ aquel punto?» - -13. -- «Buenas cosas tiene vuestra Merced, respondió Fray Gerundio; con -que, ahora quiere hacer comparacion de lo que un Alcalde propone en -el Concejo, con lo que un Predicador ha de decir en el púlpito? Tio, -en los Concejos se va derechamente á la substancia.» -- «Pues qué! -replicó el Familiar, en los cúlpitos se va no mas que á entretener el -tiempo?» -- Como Fray Gerundio se vió un poco apretado, procuró sacar -el cavallo por otro lado, y para divertir el argumento dixo: «Tambien -se puede alabar á un difunto, aunque no haya hecho milagros ni tenido -revelaciones ni su vida huviesse sido la mas exemplar y ajustada. -Quantas oraciones fúnebres se han predicado en la Iglesia de Dios á -grandes Capitanes, á grandes Conquistadores, á grandes Políticos y á -muchos hombres verdaderamente sabios, de cuya canonizacion no se ha -tratado, ni verisímilmente se tratará jamas de ella! Con todo esso, -á estos se les alaba del valor, de la intrepidez, de la presencia de -ánimo, de la pericia militar, del zelo por la gloria de sus Príncipes -y, en fin, de otras virtudes que no se encuentran ni en las cardinales -ni en las theologales, y que no hacen al caso para la vida christiana, -pues sabemos que muchos Gentiles, Moros y Hereges florecieron en ellas. -Pues, por qué no pudiera yo tambien alabar á mi Escrivano, si quisiera, -de la sagacidad, de la astucia, del ingenio, de la penetracion, y hasta -de la velocidad con que escrivia, de su buena letra, de sus airosos -rasgos y de la rúbrica que usaba, por una parte tan garbosa, y por otra -tan difícil que parecia impossible falsearse ni remedarse?» - -14. -- «Yo soy un probe Lego, respondió el Familiar, que sólasmente sé -lér de deletreado y echar mi firma con letra de palotes, estrujando -bien la pruma, y no me puedo meter en si es bien premitido ó no es -bien premitido, que en la Igresia de Dios s’ alaben púbricamente y -se propongan como enxempro de emitacion al puebro christiano essas -vertudes que tú dices, y con las quales puede una presona irse al -infierno tan lindíssimamente. Este es un punto muy hondo, que no es -para mi cabeza; y, quando tú dices q’ assí s’ usa, (que yo no lo he -visto, por no haverme topado enjamas en essas perdicaciones,) debe d’ -haver razones muy emportantes para premitir que s’ haga ansina. Lo que -yo digo es que, por lo ménos acá en las aldéas, donde no se pueden -praticar essas vertudes campanudas y donde la gente es sencilla, si yo -juera Obispo, de nenguno se m’ havia de perdicar sermon de honras que -no huviesse sido un christiano vertuoso y enxemprar, al modo q’ acá -nosotros nos imaginamos las presonas enxemprares y vertuosas. Porque -horasme decir tú del Escrivano, que fué sagaz, estuto, engenioso, -que luego se empunia en los autos, que calaba las entenciones de las -presonas, que escrivia de corridamente, q’ hacia una letra estupenda, -que su rúbrica y su sino se podian presentar al mesmo Rey: todo esso -güeno será, pero qué sacamos d’ ahí para las benditas ánimas del -Purgatorio?» - -15. A tal tiempo entraron á poner la mesa para cenar, de que no se -alegró poco nuestro Fray Gerundio, porque su Tio le iba apurando -demasiado. Anton Zotes se havia quedado primero á dar órden de que se -cuidasse de las cavallerías, y despues trabó conversacion con la muger -del Familiar y con sus sobrinos y sobrinas, que entre todos eran seis, -y el mayor no passaba de doce años, repartiendo entre ellos turron, -confites, avellanas y piñones, que havia trahido para este efecto, -entreteniéndose con todos miéntras se asó una pierna de carnero, se -hizo una gran tortilla de torreznos y se guisó una buena cazuela de -estofado de vaca, que con unas sardinas escabechadas y una tajada -de queso por postre, comenzando con su gazpacho de huevos duros, -componia entre todo una cena substancial y sólida, sacándose despues de -levantados los manteles un plato de cebolletas con su salero al lado, -para echar la de San Victoriano. - -16. Entraron todos en la salita ó quarto baxo, donde estaban Tio y -Sobrino; sentáronse y cenaron con tanta paz y alegría como gana. Casi -toda la conversacion de la cena se la llevaron el Familiar y Anton -Zotes, siendo su assunto el regular entre Labradores. Preguntóle -aquel, como iba de cosecha y en qué estado tenia su verano. Respondió -este, que de cebada havia cogido poco por la falta de agua, y que, si -no fuera por los tres erreñales que estaban linde del arroyo, apénas -tendria para el gasto y para sembrar; que de morcajo no estaba mal, y -de trigo esperaba que seria mediana la cosecha; porque, sobre tener ya -diez cargas en la panera, quedaban en la era tres peces, dos parvas, -otras dos mantas, y _entodavía_ estaban en las tierras como unas doce -morenas. «Pues por acá, amigo mio, dixo el Familiar, no podemos echar -piernas, y algunos probes Labradores se quedarán _per ostiam santam -incionem_. Sobre q’ hay hombre que no coge lo que sembró. Yo, bendita -sea la misilicordia de Dios, no estoy tan endesgraciado, porque, como -la hoja que tocaba est’ año es la que está carre Vallaolí y aquella -tierra es tan espiojosa, hizo bodega con las aguas de la otoñada y con -las que cayeron dempues por entruejos, con que ha dado bonicamente, y -hast’ unas ciento y cinquenta cargas de todo pan ya espero coger, con -que m’ animaré á umbiar á Bertholo á Villagarcía, para que escomience -la glamática con aquellos benditos Flaires de Dios, que llaman Padres -Theatinos.» - -17. -- «Sí, dixo á este punto, hecha una vívora, la Tia Cecilia -Cebollon, (que assí se llamaba la muger del Familiar,) para que -aquellos Flairones te le desuellen á azotes.» -- «Mijor, respondió -con mucha sorna el socarron del Familiar; por esso nació el dia de -San Bertholomé, y fué mi gusto que le pusiessen Bertholo, para que -me lo desollassen; porque, desengáñate Cicilia, que la letra con -sangre entra.» -- «Pues dígote, replicó la Cebollona, que, por mas -q’ hagas, no he d’ umbiar m’ hijo á Villagarcía.» -- «En esso harás -bien, respondió el Familiar; y, por lo mesmo que no l’ has de umbiar -tú, tendré cuidado d’ umbiarlo yo.» -- «Irá donde yo quisiere, replicó -la Cebollona, porque es tan hijo mio como tuyo.» -- «Y aún mas, si lo -apuras, respondió muy fresco el Familiar; pues, sin meternos por ahora -en mas honduras, al fin tú le pariste, y yo no. Ea, Cicilia, tengamos -buenos manteles y dexémonos de crebaderos de cabeza: ya te he dicho mil -veces, que tú cuidarás de las hembras, y yo de los varones. Tú darás á -aquellas la enseñanza que te pareciere, y yo daré á estos la dotrina -que me diere la gana.» - -18. -- «Tambien yo la tenia, dixo á esta sazon Anton Zotes, que el mi -Flairico estudiasse en Villagarcía, donde yo havia estudiado; pero -por tener paz con la mi Catanla l’ umbié á Villaornate, y no me pesa, -porque no ha salido por ahí nengun morondo.» -- «En todas partes, -respondió el Familiar, hay malos y güenos, soldesmente que en unas -son mas los güenos que los malos, y en otras son mas los malos que -los güenos. Lo que yo veo es, que los que estudian con los Theatinos -no alborotan los puebros, ni apedréan los Santos, ni silvan los -Rosarios, ni se juntan en las tabernas, ni embarran los vítores, ni -se desvergüenzan contra los Flaires que estudian por otros libros. -Allá en sus controversias y desputas vocéan, berréan y gritan hasta -desgañitarse; pero dempues y acabado aquello, punto en boca, cortesía -hasta el suelo, y tan amigos como d’ antes. Esto parece bien á Dios y á -todo el mundo; lo contrario es mala crianza, y se conocen al vuelo los -que estudian con unos y con otros.» - -19. En estas conversaciones se passó la cena: llegó la hora de -recogerse, y se retiraron todos, quedando despedidos desde la noche, -porque los huéspedes pensaban madrugar mucho para librarse del calor. -Assí lo hicieron, saliendo de Fregenal á las tres de la mañana y -llegando á Pero-Rubio entre siete y ocho, ántes que, como se dice, -comenzasse á calentar la chicharra. - -20. No se puede ponderar el gusto y el agasajo con que fueron recividos -del Licenciado Flechilla, en cuya casa se apearon derechamente, -segun havian quedado de concierto al despedirse en Campazas. Era la -víspera del dia en que se havian de celebrar las honras, y aquella -tarde fueron concurriendo algunos parientes y amigos del difunto, no -solo de los que vivian en los lugares circunvecinos, sino tambien tal -qual que residia en poblacion algo distante. Entre estos llegó un -Reverendíssimo Abad Benedictino, primo del Escrivano Conejo, varon -verdaderamente respetable; porque, sobre ser Monge muy ajustado, de -porte serio, de estatura heróica, de venerable presencia, de semblante -magestuoso y al mismo tiempo apacible, era sugeto á todas luces sabio, -no solo muy versado en todas las facultades serias que son proprias -de su profession, sino admirablemente instruído en todo género de -bellas letras, de erudicion amena y escogida, lo que, junto á un trato -humaníssimo y urbano, hacia sumamente grata su conversacion y le -constituía un sugeto cabal y redondeado. - -21. Trahia por socio á un Predicador segundo de la casa, jóven como -de treinta años y Monge de su especial cariño; porque, aunque era de -genio abierto, festivo y desembarazado, se contenia siempre dentro de -los límites de la modestia y de la urbanidad religiosa, sin que los -chistes y gracias, de que abundaba, cediessen jamas los términos de -la decencia, ni se propassassen á quemazones ó pullas, que pudiessen -ofender ni aún levemente á los mismos con quienes se zumbaba. Por -esto, porque era mozo muy pundonoroso, exactíssimo en el cumplimiento -de su obligacion y en el desempeño de su oficio, rendido á quanto se -le mandaba, y dócil á todas las advertencias que se le hacian, havia -merecido la especial inclinacion y aún concepto del Abad, que esperaba -formar en él un Monge á su modo y de su mano, capaz de honrar con el -tiempo no solo á la Congregacion, sino á toda la Orden Benedictina. - -22. Poco despues que se apearon los dos Monges, entró á visitarlos, -como tambien al Padre Predicador Fray Gerundio, el Cura de Pero-Rubio. -Era Arcipreste de aquel partido, Comissario del Santo Oficio, y hombre -de singular fábrica en el cuerpo, y de no ménos singular estructura -en las potencias del alma. Estatura algo ménos que mediana, cabeza -abultada y un si es no es oblonga, con canas entre rucias y tordas, -corona episcopal, pestorejo colorado y con pliegues, ojos acarnerados, -y en la circunferencia unas ojeras ó sulcos que le havian formado -los anteojos perdurables, que solo se los quitaba para leer y para -escrivir, ó quando estaba solo; pero en visitas, en passéos, ó en -funciones públicas, al instante los montaba. Era lleno de semblante, -aunque se conocia no ser maciza la gordura; porque á veces fluctuaban -los carrillos, subiendo y baxando como fuelles de órgano. Tampoco -el color era constante: unos dias muy encendido, otros malignamente -jaspeado, con unas manchas verdi-pardas, entre enjundia y apostema; -la lengua muy gorda; el modo de hablar hueco, gutural y autoritativo, -resoplando con frequencia para mayor gravedad. Sus letras eran tan -gordas como la persona; pero al fin havia rebuelto algunos libros de -moral, tenia bien atestada la cabeza de las noticias mas ridículas y -mas apócryphas que se encuentran en los libros; porque para él, una -vez que estuviessen impressos, todos eran á un precio y las vertia -en las conversaciones de los páparos, assí de corona como legos, con -una satisfaccion, con un _coram-vobis_ y con unos resoplidos que no -dexaban la menor duda de su certidumbre y de su authenticidad. Leía -Gazetas y Mercurios, quando podia pillar algunos sin que le costassen -un maravedí, porque en materia de gastar era _strictioris observantiæ_, -y solia decir, no sin gracia, que para relaxacion bastábale la potra -(era muy quebrado). Hablaba mucho de la Lusacia, de la Pomerania, de -la Carinthia y de la Livonia, diciendo que estas provincias componian -el grande Manzgrabiato de Westphalia, con que le oían como unos -parvulillos todos los Curas de la redonda; y, como por otra parte -era infinitamente curioso é indagador de todo quanto passaba en las -chimenéas y en los rincones, cuchucheador y mysterioso, le miraban -todos con un gesto equívoco, entre respeto y burla, entre desprecio y -temor. - -23. Aún estaban en los primeros cumplimientos del Señor Comissario, -quando se entró á galope por la sala el Predicador Fray Blas en trage -de camino y, sin saludar á nadie, se fué derechamente á dar un estrecho -abrazo á su amigo Fray Gerundio, como si huviera veinte años que no se -havian visto; y es tradicion, que aún se estaba componiendo los hábitos -que trahia enfaldados, quando se dió recado de parte del Concejo, y -entraron los dos Alcaldes, los dos Regidores, el Procurador de la Villa -y el Fiel de fechos; porque aún no se havia provisto el oficio de -Escrivano. Aquel dia no debió de acaecer sucesso considerable; por lo -ménos se ha frustrado en su indagacion nuestra solicitud y diligencia, -sin que en las memorias que hemos podido recoger se halle mas que lo -sucedido en el mismo dia de las honras, cuya relacion pide capítulo -aparte, y vamos á servir á nuestros Lectores con el capítulo siguiente. - - - - -CAPITULO VII. - -Lo mismo que el otro. - - -1. Amaneció el dia tantos de tal mes, corriendo dichosamente el año de -mil setecientos y quantos. (Hablamos assí por estar algo embrollada -la chronología, y no es negocio de engañar á nadie, aunque nos -pagaran á peso de oro cada noticia incierta.) Reinaba en España su -gloriosíssimo Monarca; governaba la Iglesia de Dios el Sumo Pontífice, -Vicario de Jesu-Christo, y era General de la Orden un varon grave, -elegido canónicamente por el Capítulo, quando el relox de sol de -Pero-Rubio señaló la hora de las diez de la mañana. Este relox era la -sombra que hacia un sobradil, que atravesaba la pared sobre la misma -puerta del matadero, único edificio del lugar cuya fachada principal -miraba derechamente á mediodía. Desde el mismo punto del amanecer -se havia doblado toda la clave de las campanas; eran dos esquilones -y un cencerro que servia de hacer señal para las missas rezadas; y, -aunque los esquilones en su primitiva fundacion ó fundicion, segun -la tradicion de padres á hijos, havian sido de los afamados en toda -la comarca, con el tiempo, que todo lo consume, uno havia perdido la -lengüeta, y se suplia esta falta con una pesa de hierro de á dos libras -ménos onza, que por defectuosa havia quitado al Carnicero del lugar -un Juez de residencia. Servia á la pesa de espigon un gruesso cordel -de cáñamo, que prendia del anillo ó hembrilla interior del esquilon -deslenguado; y, como el cordel no tenia consistencia para contener la -pesa en aquella direccion que la daba el movimiento de la campana, -siempre que esta se empinaba, giraba en círculo la cuerda y sonaba á -almirez de boticario, quando el mancebo desprende los polvos que se -pegan á las paredes. El otro esquilon se havia relaxado un poco en -cierta funcion, en que hizo mas fuerza que la acostumbrada, y, como se -le iba la voz por la rendija, era su sonido acatarrado. - -2. En fin, todo esto importaba un bledo para el sermon de honras que -predicó nuestro Fray Gerundio, el qual, llegada la hora, encendido -el túmulo, concluída la missa, tomada la capa negra por el Preste y -acomodado el auditorio, subió al púlpito y predicó su sermon; pero, -qué sermon! Excusamos repetirle, porque ya dexamos hecho un exacto -y puntual análysis, que casi casi puede ser anatomía, de su fúnebre -oracion, en todo el capítulo 5º de este mismo libro quinto, adonde -remitimos á nuestros Lectores; porque no se desvió un punto nuestro -insigne Orador ni de aquel plan, ni de aquel assunto, ni de aquella -division, ni de aquellas pruebas. Mas, por quanto no es impossible que -se halle tal qual Lector tan perezoso, que no quiera tomarse el ligero -trabajo de recorrer aquel capítulo, no de otra manera (porque un símil -oportuno adorna mucho la narracion,) que un Clérigo galbanero se da al -diantre, siempre que en el Breviario ó en el Missal encuentra parte del -rezo ó de la Missa en remissiones ó en citas, y, por no ir á buscarlas, -apechuga con el primer comun que se le pone delante; para obviar -nosotros este inconveniente, hemos tenido por bien recopilar aquí con -la mayor brevedad lo mismo que diximos allí, en gracia de nuestros -próximos flacos, miserables y poltrones. - -3. Introdúxose pues Fray Gerundio á su famosa oracion con esta primera -cláusula, que dexó atónito al gruesso del auditorio: _Esta parentacion -sacro-lúgubre, este epicedio sacri-trágico, este coluctuoso episodio -y este panegýris escenático se dirige á immortalizar la memoria del -que hizo immortales á tantos con los rasgos cadméos que, á impulsos -de aquilífero pincel, estampó en cándido lino triturado, sirviendo -de colorido el atro sudor de la verrugosa agalla, chupado en cóncavo -aéreo vaso de la leve madera Pambeocia_: =calamus Scribæ velociter -scribentis=. No es ponderable, con quanta satisfaccion rompió en -esta primera cláusula, y quantos parabienes se dió á sí mismo dentro -de su corazon por haver encontrado con voces tan adequadas como -significativas para explicar su pensamiento. «Que se me vengan, que se -me vengan, decia allá para consigo, no solo á impugnar, sino á empujar -la clausulilla! que levante, que levante el Rhetórico mas culto la -postura de las voces, y que me las dé ni mas empinadas ni mas eruditas! -Llamar á las letras _rasgos cadméos_, á la pluma _aquilífero pincel_, -al papel _cándido lino triturado_, á la tinta _el atro sudor de la -verrugosa agalla_, al tintero de cuerno _concavo aéreo vaso_, añadiendo -despues para mayor explicacion _de leve madera Pambeocia_, con alusion -al buey que fué enseñando á Cadmo el camino hasta llegar al sitio -donde fundó la Ciudad de Thebas: esto lo pensaria por ahí qualquiera -Predicador sabatino de la legua? Y no havria mas de quatro Predicadores -mayores y aún mas de dos Predicadores generales, que no tengan númen -para tanto?» - -4. Metióse al instante en el espesso matorral del antiquíssimo -principio, de la costumbre immemorial, y de los diferentes modos -y ritos con que en todos tiempos y en todas las naciones se han -celebrado las honras de los difuntos: no olvidó las repetidas citas -de Polybio, Pausanias, Alexandro (Natal), Eliano, Plutarco, Celio, -Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Marino, Novarino, Apiano, Diodoro -Sículo y Herodoto, todos de la misma manera y por el mismíssimo -órden que los cita el _Florilegio_. Encaxó con la mayor oportunidad -las cláusulas mas brillantes y las que á él le havian petado mas en -el nunca bastantemente aplaudido sermon de honras á los Militares -difuntos del Regimiento de Toledo. Aquella de _tan lúgubremente -generosa como luctuosamente compassiva_; la otra de _erigian túmulos -suntuosos, grandiosos fúnebres obeliscos irradiados de luces y -luctuados de bayetas, coherencia lúcido-tenebrosa, que entre hiertas -cenizas cadavéricas vitalizaba memorias de sus Militares difuntos_; -solo que en lugar de _Militares_ dixo _Escrivanales_. Y en la que se -sigue despues: _en cruentas aras trucidaban innocentes víctimas que -dirigian á mitigar rigores de los Dioses, esparcian rosas fragantes, -confederando matices y verdores, para declamar memorias immarcessibles -y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares difuntos_, -solo mudó las dos últimas palabras, diciendo en vez de _Militares -difuntos_, _Estilíferos finados_, aludiendo á que antiguamente se -escrivia con unos punzones de hierro ó de acero, que se llamaban -_estilos_. Pero, lo que repitió varias veces, porque le havia dado -mas golpe que todo, fué aquello de _sollozando nenias sentidamente -eloquentes, gimiendo endechas piadosamente elegantes_; y aún notó que -el auditorio, siempre que decia algo de esto, como que se sonaba los -mocos. - -5. En donde estuvo sin comparacion mas feliz que el Autor del -_Florilegio_, fué en aprovecharse de la exposicion de Haye sobre -lo que significa _Odolla_, Ciudad donde Júdas Machabéo decretó -las primeras honras ó los primeros sacrificios, que se lee en la -Escritura haverse ofrecido á Dios por los difuntos. Dice Haye, que -_Odolla_ se interpreta _Testimonium sive ornamentum_ (testimonio ú -ornamento). Al Autor del _Florilegio_ le hacia al caso el ornamento -y no el testimonio; porque, assí como las franjas, los galones y las -guarniciones se llaman _ornamento_ de los vestidos, assí la guarnicion -de los soldados parece que se ha de llamar ornamento de las plazas; con -que Ciudad de _ornamento_, Odolla, _id est ornamentum_, es Ciudad o -Plaza de guarnicion, y por aquí la vino á Ciudad Rodrigo el parentesco -estrecho con Odolla. Puede ser, que á mas de dos críticos de estos que -tratan de genealogías mentales, les parezca algo largo el parentesco; -pero no haya miedo, que les parezca assí el que probó nuestro Fray -Gerundio con la Ciudad de Odolla de su difunto Escrivano, ó ya se siga -la interpretacion de _testimonio_, ó ya se adopte la exposicion de -_ornamento_. - -6. «Aquí conmigo, dixo el ingenioso Orador: si Odolla es testimonio, -_Odolla id est testimonium_, todos quantos testimonios dió nuestro -malogrado Heroe dan testimonio de que fué de Odolla su elevadíssima -prosapia. Nadie note el _elevadíssima_; porque, como se cuentan en -ella tantas plumas, pudo elevarse, pudo remontar el vuelo hasta dexar -muy debaxo de sí al Icaro presumido: _Icarus Icarias nomine fecit -aquas_. Si Odolla es testimonio, _Odolla id est testimonium_, luego -es la Ciudad de los testimonios la Ciudad de Odolla. Ciudad de los -testimonios y Ciudad de los Escrivanos, aunque parecen dos, son una -misma synonýmica poblacion, como sabe el Rhetórico elegante, segun el -cánon de la divina Synecdoche: _Synecdoche figura est, in qua pars -apponitur pro toto_. Y si no, dígame el entendido: por qué Juan se -singulariza por _secretario_ del Verbo? _Quia testimonium perhibet de -illo, et scit quia verum est testimonium ejus._ Repare el discreto: lo -primero, porque dió testimonio, _testimonium perhibet_; lo segundo, -porque fué testimonio verdadero, _et verum est testimonium ejus_. -Aquello le acreditó de _Escrivano_, porque para ser Escrivano basta dar -testimonio: _testimonium perhibet_. Esto le calificó de buen Escrivano, -porque para ser buen Escrivano es menester que sea el testimonio -verdadero: _et verum est testimonium ejus_. Pero de una y de otra -manera, el dar testimonio es tan proprio de los Escrivanos, como es -proprio de la Ciudad de Odolla el ser la Ciudad de los testimonios: -_Odolla id est testimonium_.» - -7. «Volvamos al texto: celebráronse ó se decretaron las primeras -exequias _lúcido-tenebrosas_ en la Ciudad de los testimonios, en -la Ciudad de los Escrivanos: _Odolla id est testimonium_; y essa -misma Ciudad era tambien la Ciudad de los ornamentos: _Odolla id est -ornamentum_. Espantábame yo, que no estuviessen los ornamentos pared -en medio de las exequias: alto al mysterio. Llámanse _ornamentos_, -con antonomástica possession, las vestiduras sacro-séricas de que usa -el Sacerdote para celebrar el sacrificio de la missa: _paramenta seu -ornamenta_, que dixo con elegancia el lithúrgico Rubriquista. Y claro -está, que exequias sin missa son cuerpo sin alma, ó á lo ménos es la -missa la que principalmente vivifica y refrigera las almas que fueron -de los cadavéricos cuerpos: _in Spiritum sanctum Dominum vivificantem_. -Ahora conmigo: la missa en dias comunes es de puro consejo: _Consilium -autem do_, que dice el Vaso escogido; la missa en dias de Domingo es -de riguroso precepto: _Mandatum meum do vobis_. Notólo con discrecion -la rubicunda púrpura de Hugo: _Omnes tenentur audire sacrum die -Dominica_. Infiera ahora el Lógico: luego, siendo estas exequias de -nuestro Domingo Conejo, era indispensable la missa, porque la missa -es indispensable en dia de Domingo: _Omnes tenentur audire sacrum die -Dominica_. Qué hay que replicar á esta consequencia? Pues, allá va -otra: luego fueron clara y patente figura de estas coluctuosas exequias -las que se decretaron por el invicto Machabéo en la Ciudad de Odolla, -Ciudad de los Escrivanos, Ciudad de los ornamentos: _Odolla, id est -testimonium sive ornamentum, paramenta, ornamenta: omnes tenentur -audire sacrum die Dominica_.» - -8. A este modo y del mismíssimo gusto fué toda la oracion fúnebre, -cuyo traslado con mejor consejo nos ha parecido omitir, porque -seria impropriedad en assunto tan doloroso hacer llorar de risa á -los lectores. Baste decir que, para cerrarla con llave de oro, dió -glorioso fin á ella con aquella ridícula alegoría que se le ofreció -de repente en el ya citado capítulo 5º., para contrarrestar la otra no -ménos estrafalaria metáphora, que tanto celebró Fray Blas en el sermon -de honras del famoso _Florilegio_; solo que allí la dixo seguida y -sencillamente, sin adornarla con textos; pero en el púlpito la vistió -y la sacó de gala con todos los adornos correspondientes. Hácesenos -lástima, y aún casi pica en escrúpulo, defraudar al público de los -oportuníssimos textos con que la engalanó; y assí allá vá, ni mas ni -ménos como la pronunció, con todos sus atavíos. - -9. «En virtud de queja fiscal, _adversarius vester diabolus circuit -quærens_, se levantó auto de oficio por el supremo Juez, _tenens -adversus nos chirographum_, y se dió mandamiento de prision contra -nuestro Escrivano difunto, _tenete eum et ducite caute_: presentóse -este en la cárcel del Purgatorio, _claudentur ibi in carcere_, dexando -poder al Amor Filial para que, como Procurador suyo, _gloria patris -est filius sapiens_, contradixesse la demanda, _posuisti me contrarium -tibi_, apelando de la sala de Justicia á la sala de Misericordia, -_secundum magnam misericordiam tuam_. Libróse despacho de inhibicion y -avocacion, con remission de autos originales, _ego veniam et judicabo_; -dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado, _nihil -respondes ad ea quæ adversus te dicunt?_ Hizo este un poderoso alegato -de missas, oraciones y sufragios, _Domine, oratio mea in conspectu tuo -semper_; y, dándose por conclusa la causa, _non invenio in eo causam_, -falló la Misericordia que debia mandar y mandaba, que el Escrivano -Domingo Conejo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa cárcel, -_sinite hunc abire_, declarando haver satisfecho suficientemente todas -sus deudas con las penas de la prision, _dimitte nobis debita nostra_, -y que assí se fuesse á la gloria en paz, _requiescat in pace_.» - -10. Desengáñese la eloquencia mas valiente, persuádese la elegancia -mas retumbante, humíllese la pluma de mas rápido remonte, y créame -la fantasía de mas delicado perspunte, que no es possible, no digo -ya explicar dignamente un solo rasgo, pero ni aún concebir entre -sombras un tenebricoso bosquejo del embeleso, de la admiracion, del -pasmo, del assombro con que fué oída la oracion de todo el numeroso -auditorio, que componia un gruesso peloton de paparismo. A excepcion -del Reverendíssimo Abad y de su Socio, que tambien estaban aturdidos, -aunque por muy diverso término, no huvo siquiera uno entre todos los -oyentes, que por buen espacio de tiempo no pareciesse estatua en virtud -del extático pasmo que los preocupó. Hasta el mismo Fray Blas estaba -enajenado, haciéndose cruces intelectuales en lo mas íntimo de su alma, -y tan persuadido ya, allá de la saya para dentro, que en comparacion -de Fray Gerundio él era un pobre motilon, que desde aquel punto le -costaba grandíssima violencia el no tratarle con respeto, y, solo por -no dar su brazo á torcer, prosiguió en la llaneza comenzada, pues por -lo demas, en su estimacion y concepto, passaba Fray Gerundio por el -primer hombre de toda la universal Orden. Assí lo confessó él despues á -un confidente suyo, por quien se supo esta interior particularidad, que -hace tanto honor á nuestro Heroe. - -11. El Licenciado Flechilla, que le havia encargado el sermon y aquel -dia hacia de Diácono en las honras, enagenado y fuera de sí, se quedó -sentado en el banco donde havia oído la oracion, á mano derecha del -Preste, tanto que ya el Comissario, que oficiaba, estaba incensando -el túmulo (calados sus anteojos) en el último responso, y todavía -permanecia en su banco el bueno del Licenciado, llorando á hilo tendido -de gozo y de ternura, sin advertir lo que passaba. Apénas entraron -en la sacristía los del altar, quando el Comissario Preste, sin dar -lugar á que le quitassen la capa, se arrojó violentamente al cuello -de Fray Gerundio; túvole un gran rato estrechíssimamente apretado -entre los brazos, sin hablarle palabra, y despues, retirando un poco -el cuerpo y poniéndole las manos sobre los dos hombros, prorumpió -en estas exclamaciones: «O gloria immortal de Campos! O afortunado -Campazas! O dichosíssimos Padres! O monstruo del púlpito! O confusion -de Predicadores! O pozo! O sima! O abysmo! Es un horror! Es un horror! -Es un horror! O! O! O!» Y fuése á quitar la capa, haciéndose cruces. - -12. No pudo articular mas palabra por entónces el Licenciado Flechilla -que decir interrumpidamente: «Padre, Padre, Padrico! La semana santa, -la semana santa del año que viene; la semana santa; no tiene remedio, -no tiene remedio.» Y, como á este tiempo entrasse en la sacristía -Anton Zotes, creyó que era llegada la postrimera hora de su vida, -porque consintió morir allí ahogado, segun los abrazos que le dieron, -no contribuyendo poco para añudarle las muchas lágrimas que le hacia -derramar el gozo. Fray Blas estaba atónito, y solamente se explicó con -las cejas y con los ojos. Al Reverendíssimo Abad le pareció, que no le -permitia la urbanidad dexar de presentarse, y assí, dexándose ver en la -sacristía, seguido de su Socio, solo dixo con afabilidad y con agrado, -que havia tenido un rato muy divertido, y que era razon que el Padre -Fray Gerundio descansasse; á que añadió el Socio: «Yo estaria oyendo -á vuestra Paternidad otras dos horas; la erudicion á carretadas; el -estilo, de lo que hay poco; y el modo de discurrir es original.» Con -las expressiones equívocas de los dos prudentes Monges se confirmaron -los otros paletos en que apénas un Angel podria predicar mejor. - -13. Vueltos todos á casa y ya puesta la mesa, se sentaron á ella por -su órden, menudeáronse los bríndis, repitiéronse las enhorabuenas, -subieron de punto las expressiones, y solo no huvo décimas ni octavas, -porque, como la funcion era de mortuorio, parecia importunidad. Con -todo esso, no se pudo contener un estudiantillo legista, que aquel -año havia comenzado los Vinios en Valladolid y tambien comenzaba á -hacer pinicos de Poeta, echando sus quintillas y de quando en quando -sus décimas en las porterías ó locutorios de las Monjas, quando havia -funcion de hábito ó de professiones. Havia concurrido á las honras del -Escrivano Conejo en nombre de su Padre, vecino de un lugar cercano -y muy amigo del difunto, que por hallarse achacoso no havia podido -venir personalmente. Pidió licencia para decir un epitaphio que se le -ofrecia; y, como el assunto era tambien de _requiem_, fácilmente se le -concedió, con que prorumpió en este disparate: - - _Yace entre estas dos losazas_ - _Conejo: no yace tal,_ - _Puesto que le hizo immortal_ - _Fray Gerundio de Campazas._ - _Caminante, quando cazas,_ - _No hallarás vivar mas guapo_ - _Que este sitio en que te atrapo,_ - _Pues con qualquier perro viejo_ - _Cogerás aquí un conejo,_ - _Y en el púlpito un gazapo._ - -Los dos Monges conocieron bien la insulsez de la décima, llena de ripio -y sin mas sal que un equivoquillo ridículo que no tenia substancia; -pero los demas, que no hilaban tan delgado y ni entendian ni atendian -mas que al sonsonete, la levantaron sobre las nubes y hicieron sacar -incontinenti muchos traslados para esparcirlos por toda la redonda, -conviniendo todos en que el Licenciado era tan gran Poeta, como Fray -Gerundio Predicador. Con esto se retiraron los Padres á dormir la -siesta, y despues de ella sucedió lo que vamos á decir en el capítulo -siguiente. - - - - -CAPITULO VIII. - -Sálense á passear los quatro Religiosos, y el Padre Abad, en tono de -conversacion, da á Fray Gerundio una admirable doctrina. - - -1. Dormida la meridiana, tomado un polvo, rezadas vísperas y completas, -y ya adelantada un poco la tarde, que estaba muy apacible, dixo el -Padre Abad á Fray Blas y á Fray Gerundio, que si gustaban de salir -á espaciarse un poco al campo. Aceptaron gustosos el convite los -dos amigos, y se salieron á passear en compañía de los dos Monges. -Apénas se vieron fuera del lugar, (y no tuvieron que andar mucho para -esso,) quando impaciente ya Fray Blas preguntó al Padre Abad: «Qué le -pareció á vuestra Reverendíssima del sermon de esta mañana? No fué -un assombro?» -- «En su linea, respondió el Reverendíssimo, es de lo -singular y de lo precioso que he oído.» A tal punto se incorporó con la -tropa el Comissario, que venia con alguna acceleracion á cortejarlos, -no haviéndolos encontrado en casa del Licenciado Flechilla. Era su -trage de passéo, becoquin mocho, sombrero nuevo de castor, alzacuello -con su esclavina, sobre-ropa con alamares, baston con puño de plata -y buen recado de borla; en fin, parecia un Arcediano. Despues de los -cumplidos ordinarios, prosiguió la conversacion entablada, porque -Fray Blas repitió la misma pregunta, y el Padre Abad le dió la misma -respuesta. - -2. «No esperaba yo ménos de la profunda sabiduría de vuestra -Reverendíssima, dixo el Comissario. Malo es que á mí me dé golpe un -sermon, un libro, una obra, sea de la facultad y de la especie que -se fuere, que lo mismo mismíssimo ha de parecer á todos los hombres -sabios y discretos del mundo. Tengo mil experiencias de esso. Aquellas -exquisitíssimas noticias, que dió el Padre Fray Gerundio del orígen -de los elogios y de las oraciones fúnebres, como tambien de los -diferentes ritos con que se han celebrado y se celebran las honras de -los difuntos, comprobadas todas con testimonios de tanta multitud de -Autores, no prueban un milagro de lectura y un abysmo sin suelo de -sabiduría?» - -3. -- «Bien puede ser, respondió el Padre Abad, que al Reverendo Fray -Gerundio le huviesse costado esso mucho sudor, mucho aceite y mucho -tiempo; porque, como todavía es jóven, no puede tener grande noticia -de los Autores, que tratan de propósito varios assuntos. Dionysio -Halicarnasseo, célebre Historiador y uno de los mejores críticos de la -antigüedad, tiene una bella, elegante y muy erudita dissertacion sobre -esta única materia, intitulada: _De origine et vario ritu Funeralium_. -Allí se encuentra todo quanto dixo el Padre Fray Gerundio, y mucho -mas. En esta especie de escritos philológicos, dicen los críticos que -están puestas en su lugar todas essas noticias; pero en los sermones -las tienen por impertinentes y por una pueril vanidad de ostentar -erudicion fuera de tiempo. A lo mas mas permiten, que se apunten muy de -passo, huyendo mucho de recalcarse en ellas. Yo solo refiero lo que los -críticos dicen, pero sin tomar partido; porque no es mi ánimo defraudar -un punto el concepto que se merece el Padre Fray Gerundio.» - -4. -- «Oh Padre Reverendíssimo! replicó el Comissario. Los críticos! -Los críticos son extraña gente: dudarlo todo, impugnarlo todo, negarlo -todo, y cátate que soy crítico. Hay manía mas graciosa como negar, que -Júdas se crió desde niño en casa de Pilatos; que le sirvió de Jardinero -ó de Hortelano; que despues mató á su Padre sin conocerle, porque quiso -llevarse unas peras de la huerta; que al cabo se casó con su misma -Madre sin saber que lo era, y que á esta tambien le quitó la vida -por no sé qué niñería, y que, viéndose viudo, se quiso meter Frayle, -pero, no haviéndole querido recivir en ninguna Religion monacal ni -mendicante, por fin y postre se metió Apóstol y vendió á su Maestro, -se ahorcó de un moral muy alto, estando tres dias colgado de él sin -poder morir por mas diligencias que hizo, hasta que, en el mismo punto -en que Christo resucitó, se rompió el cordel, y cayó precipitado sobre -una peña ó guijarro puntiagudo, que le abrió las entrañas y le hizo -arrojar los intestinos? Noticias todas tan ciertas, tan authénticas, -tan indubitables, como que están escritas é impressas por un varon pio, -docto y religioso, en un libro de título muy retumbante. Y en medio de -esso los críticos no solamente las niegan, sino que hacen grandíssima -chacota de el que las escrive, y no menor burla de los que las creen. -No haga pues caso vuestra Reverendíssima de los críticos, y déxelos -decir hasta que se cansen.» - -5. -- «Soy de essa opinion,» dixo el Socio del Abad algo -socarronamente. «Los críticos vienen á turbarnos en la quieta y -pacífica possession en que estábamos, de creer buenamente mil y -quinientas cosas sin perjuicio de tercero; y, pues ellos no hacen caso -de un título tan justo como es el de la possession, tambien es puesto -en razon que nosotros no hagamos caso de ellos. La erudicion sirve de -adorno en los sermones, y los Santos Padres no la despreciaban quando -la tenian á mano.» - -6. -- «Por lo ménos, interrumpió el Padre Abad, ni San Gregorio -Nazianceno en las oraciones fúnebres que pronunció, ya en la muerte -de su grande amigo San Basilio, ya en la de su Padre, que se llamaba -tambien Gregorio, ya en la de su hermana Santa Gorgonia; ni San -Gregorio Nysseno en las que predicó á las honras de las Emperatrices -Plácida y Pulqueria; ni San Ambrosio en las que dixo en elogio del -Emperador Theodosio el Grande, se cansaron en gastar essa especie de -erudicion. Mucho peso, mucha solidez, mucha piedad, mucha eloquencia, -mucho ingenio y mucha ternura, esso sí; pero erudicion, ni poca ni -mucha, y en verdad que todos tres Santos eran muy leídos.» - -7. -- «A esso, Padre Maestro, dixo el Socio, se me ofrece una gran -disparidad; essos Santos predicaban las honras de otros Santos, y -quando ménos de unos Emperadores que, aunque no están canonizados, -compitieron en lo heróico sus virtudes christianas con las políticas y -con las militares. Todos essos grandes objetos estaban tan llenos de -nobles materiales, que era inútil el adorno, y ociosa la invencion, -quando sin esta y sin aquel no tenia tiempo el Orador ni aún para -apuntar, quanto mas para explayarse en dar á el auditorio un claro -conocimiento de sus Héroes. Nuestro Reverendo Fray Gerundio no tuvo -por objeto de su oracion á ningun San Basilio ni á ningun Emperador -Theodosio. El Señor Escrivano (que Dios haya) seria muy buen -Christiano; pero sus virtudes no hicieron ruído. Comulgaba una vez -al año con mucha devocion, oía missas los dias de fiesta, y ganaba -en oficio todo quanto podia. No venció tyranos, ni ganó batallas, ni -conquistó provincias, ni defendió á la Religion; y en fin, no sabemos -que sobresaliesse mucho en alguna de aquellas virtudes morales ó -prendas naturales, que tal vez se reputan por assunto digno de los -elogios fúnebres. Bien ve vuestra Paternidad, que para alabar á un -hombre assí, esto es, á un hombre de vida comun y por ventura no muy -exemplar, con precision de gastar por lo ménos una hora en celebrarle, -es menester arte, inventiva, y forragear mucho en la erudicion para -llenar el tiempo y para divertir la curiosidad del auditorio, ya que no -se pueda decir cosa que la edifique demasiadamente.» - -8. -- «Admirable réplica!» exclamó Fray Blas. -- «No tiene respuesta -el argumento,» dixo el Comissario. -- «Quitómele de la boca el Padre -Predicador,» añadió Fray Gerundio. -- «Sosiéguense Ustedes, replicó el -Padre Abad, que yo veré si puedo responder á él, pero me han de oir con -paciencia.» - -9. «No tiene duda, que las oraciones fúnebres se inventaron en el -mundo para celebrar á los claros varones, alentando á los vivos á la -imitacion de los difuntos en las heróicas virtudes, que practicaron en -beneficio de la Patria y de la República. Esso de que los Athenienses -fuessen los primeros que introduxeron esta loable costumbre, como lo -afirmó en su sermon el Padre Fray Gerundio, es muy dudoso y seguido de -muy pocos. Lo mas mas que se les concede fué la invencion de ciertos -juegos eqüestres, que en honor de los difuntos esclarecidos practicaban -sus amigos y parientes, como lo hizo Achiles con Patroclo, y mucho -tiempo ántes Hércules con Pélope.» - -10. «Lo que no admite duda es, que una de las primeras oraciones -fúnebres que se leen en toda la antigüedad es la de Lucio Junio Bruto, -como dice Ciceron, diez y seis años anterior á las que se leen de -los Griegos, celebrando la memoria de los que murieron en la famosa -batalla del Marathon; y por el mismo tiempo, poco mas ó ménos, tuvieron -principio los epitaphios ó elogios sepulchrales, que se gravaban sobre -las sepulturas de los difuntos, dando una succinta noticia de las -principales acciones de su vida ó de los dictados mas visibles que -los adornaron; como el de Anicio Probo, cinco veces Cónsul, Questor -y Candidato, á su madre Anicia Phaltonia Proba, muger de un Cónsul, -hija de otro, y madre de dos; pero, sobre ser esta una qüestion -inútil, fácilmente podemos conciliar las dos opiniones encontradas, -diciendo que los Griegos fueron los primeros que inventaron los elogios -fúnebres, dedicándolos precisa y únicamente á los que morian con las -armas en las manos en defensa de la patria; y los Romanos fueron los -primeros que los extendieron á todos los difuntos, que en qualquiera -linea huviessen sido beneméritos de la República ó de el Estado. -Aquellos los limitaron á las virtudes militares, estos los extendieron -á todas las virtudes.» - -11. «Hasta que la Iglesia comenzó á lograr alguna paz permanente, hácia -los principios del quarto siglo, ni se introduxo ni pudo introducirse -esta costumbre entre los Christianos. Las primeras oraciones fúnebres -completas que tenemos y que merezcan este nombre, son las de San -Gregorio Nazianceno, que murió el año de 391. Es cierto, que ni -entónces ni en muchos siglos despues se permitieron en la Iglesia de -Dios este género de elogios públicos, pronunciados en el Templo á -vista de todo el pueblo, sino en la muerte de sugetos esclarecidos, -notoriamente recomendables por su eminente virtud ó por sus grandes -servicios en obsequio de la Religion. Despues la lisonja, la vanidad -y la condescendencia, ayudadas de la calamidad de los tiempos, -introduxeron el intolerable abuso de celebrar magníficas exequias con -oraciones fúnebres á todos los difuntos que dexaban conveniencias para -costearlas. Tuvo principio esta corruptela en el siglo 11º, quando -se comenzó á relaxar la disciplina, y las revoluciones del Imperio -abrigaron la simonía, la violencia y la ignorancia, pues se hallan en -aquel siglo y en los dos siguientes algunos panegýricos pósthumos de -sugetos no solo escandalosos y perversos, sino hombres verdaderamente -facinorosos.» - -12. «Para formar estos elogios, claro está que era menester una de tres -cosas: ó fingir descaradamente las virtudes que no tuvieron, ó ponderar -las que debian de tener, ó sacar al theatro con nombre de virtudes -los mas vergonzosos vicios, echándolos una capa que los diesse otra -apariencia. Entónces fué quando se comenzó á torcer en los púlpitos el -verdadero significado de aquellos grandiosos nombres _magnanimidad_, -_bizarría_, _intrepidez_, _generosidad_, _gran corazon_, _política_, -_prudencia_, _teson_, _animosidad_, _heroísmo_, _etc._ Contagio ó -trastornamiento que, derivándose de siglo en siglo hasta nuestros -tiempos, ya apénas nos dexa discernir los verdaderos Héroes de los -que no fueron mas que unos verdaderos tyranos, ladrones, usurpadores, -falaces, astutos, pérfidos, ambiciosos, atrevidos, temerarios, -arrogantes y descarados mofadores de todo el género humano.» - -13. «Apoderada de los pueblos y de las naciones esta perniciosa -introduccion, mas ó ménos se ha conservado hasta ahora en todas -las de la Christiandad. Es verdad que en nuestra España ya es muy -rara la provincia, y aún los pueblos, donde se permiten sermones -de honras que no sean á sugetos de virtud sobresaliente, sobre lo -qual se han tomado varias providencias, assí en algunos Concilios -provinciales como en diferentes Sýnodos diocesanos. Si hay algun -Gremio ó Comunidad, donde constantemente se observe esta demonstracion -con todos sus individuos difuntos, es por la justa presuncion que -funda el mismo hecho de haver sido de tal Comunidad ó de tal Gremio, -de que el difunto necessariamente sobresalió en alguna virtud, -prenda ó talento recomendable. Algunos son de opinion que, quando -estas prendas no salen de la esphera de virtudes puramente morales ó -intelectuales, tampoco debieran salir los elogios de los sugetos que -las posseyeron, de aquellas piezas donde las Comunidades ó Gremios -sabios celebran sus juntas ó sus exercicios literarios. Assí se -observa en las dos Academias de las Ciencias y de las Bellas Letras -de Paris: los nobles elogios fúnebres que se consagran á la memoria -de los miembros de ellas que murieron, se encierran siempre dentro de -las paredes de sus académicos Muséos, y hacen una preciosa parte de -sus utilíssimos exercicios. El púlpito y los Templos parece que solo -debieran reservarse para elogiar aquellas virtudes verdaderas que, sin -volver siquiera los ojos hacia la vana immortalidad del nombre, miran -derechamente á la eterna felicidad. Los que son de este sentir, juzgan -que es profanarlos el dedicarlos á otra cosa. Yo prescindo de esta -opinion, porque mi dictámen no hace falta ni para defenderla ni para -impugnarla.» - -14. -- «Hace bien vuestra Reverendíssima, interrumpió el Comissario; -porque, si llevara la contraria, nos havian de oir los sordos. Yo -tengo en mi poder el sermon, que se predicó en las honras de un primo -mio Cathedrático, y, aunque no fué negocio de que la gente anduviesse -á cachetes por sus reliquias, pero al fin el Orador, que tampoco es -ménos que un Cathedrático de prima, le compara á Salomon; y en verdad -que pienso dexarle á mis sobrinos como la alhaja mas preciosa de mi -herencia, mandando expressamente en el testamento, que le archiven -entre los papeles mas importantes de la familia; y aún no estoy ageno -de hacer á mi costa otra impression, si pinta bien la venta de los -carneros. Pero prosiga vuestra Reverendíssima, porque le oímos con -gusto.» - -15. -- «Digo pues, continuó el Padre Abad, que, aún tolerada en algunas -partes la costumbre de predicar sermones de honras á los que en vida no -tuvieron las costumbres mas arregladas, pero se hicieron recomendables -por otras prendas naturales dignas de estimacion, parece á muchos -hombres discretos, (cuyo dictámen no me atrevo á reprobar,) que están -en ellos muy fuera de su lugar las noticias eruditas, gastadas, como -dicen, á pasto y muy de intento, especialmente aquellas que se toman -de los funerales del Paganismo.» -- «Pues, como se ha de bandear el -pobre Orador sin esse socorro?» preguntó Fray Blas. -- «Yo se lo diré á -vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad. - -16. «Como se bandeó San Gregorio Nazianceno en su admirable oracion -fúnebre predicada en las honras de San Basilio, quando llegó á tratar -de su universal pericia en casi todas las ciencias. Ya ve vuestra -Paternidad, que esto pertenece puramente á las prendas intelectuales -y naturales; pues, sin distraherse el Santo á noticias impertinentes -ni hacer ostentacion de alusiones importunas, va haciendo una noble -descripcion de las ciencias que posseía con gran perfeccion el gran -Basilio, insinuando al mismo tiempo con artificioso dissimulo una -admirable instruccion para que los oyentes aprendiessen el modo de -posseerlas, sin descuidarse de enseñarlos como havian de usar de ellas -con utilidad. Contentóme mucho este hermoso trozo de la oracion, -aún leído en la version latina, que sin duda perderia no poco de su -elegancia original en la lengua griega. Tradúxele en castellano, y aún -le tomé de memoria, por si acaso se me ofrecia alguna vez aprovecharme -de él; y á fé que han de tener Ustedes la paciencia de oírmele, porque -no les ha de disgustar. Dice pues assí:» - -17. «Qué ciencia, qué facultad huvo en que Basilio no estuviesse muy -versado, y tan versado como si se huviesse dedicado á ella sola? De -tal manera las posseyó todas, que jamas huvo quien posseyesse una sola -con igual perfeccion; y con tanta eminencia se hizo dueño de cada una, -que parecia ignoraba todas las demas. Y esto porqué? Porque á un -ingenio tan sútil como elevado añadia una aplicacion tan continua como -laboriosa: medio único para adquirir el imperio sobre las ciencias y -las artes. Su ingenio pronto, rápido y penetrativo hacia al parecer -ocioso su estudio infatigable; y, á vista de su continuo estudio, -parecia inútil la rápida perspicacia de su ingenio. Sin embargo, juntó -la una con la otra con tanto empeño, que dexó neutral la admiracion, -sin saber á qual de las dos partes debia aplicarse mas, si á la elevada -viveza de su ingenio ó al teson incansable de su estudio. Quien pudo -competir con Basilio en la rhetórica, aquella divina arte que en todo -respira fuego? Superior á los Rhetóricos mas célebres en el inimitable -uso de los preceptos, pero muy desemejante de ellos en las costumbres. -Quien le excedió en la gramática, aquella arte de hablar correctamente, -que pule y forma la lengua para el Griego mas castizo, aquella que -recoge la historia, preside en la poesía, y como suprema Legisladora -publica é intima leyes para el metro? Quien en la philosophía, ciencia -verdaderamente sublime, que se eleva á lo mas alto de la naturaleza, -ya se considere aquella noble parte suya, que se dedica á la práctica -y experimental indagacion de las verdaderas causas que producen los -efectos naturales, ya se atienda aquella otra, que se entrega toda á -la especulacion en las disputas, sutilezas y argumentos lógicos, que -comunmente se conoce con el nombre de _dialectica_? En ella sobresalió -tanto Basilio que, si alguna vez la necessidad le empeñaba en la -disputa, su argumento no tenia solucion, y era mas fácil al adversario -burlarse del mas intrincado laberintho que desembarazarse de su -réplica. Por lo que toca á la astronomía, geometría y arithmética, -se contentó con saber lo que bastaba para que los peritos en estas -facultades le mirassen y le oyessen con respeto; lo demas lo consideró -como inútil á la profession de un sabio religioso y serio, que en sus -estudios buscaba el provecho y no la curiosidad: de manera que tanto se -debe admirar en Basilio lo que no quiso estudiar, como lo que escogió -para aprender.» - -18. «Aquí tienen Ustedes un elogio limitado precisamente á prendas ó -virtudes naturales, que á un mismo tiempo deleita é instruye, persuade -y mueve, sin el fárrago de erudicion ó de noticias triviales que un -Predicador de los que se usan fácilmente embutiría en los varios -puntos que toca San Gregorio Nazianceno: un elogio que, no rozándose -ó rozándose apénas con las virtudes christianas, no obstante se -pronunció dignamente en el púlpito mas grave y á vista del auditorio -mas autorizado y mas serio. Pues, quien quita que á imitacion de -este se formen otros muchos, quando en los sugetos, cuyos funerales -se celebran, no hay que alabar sino prendas naturales ó virtudes -puramente morales, que, aunque no son mérito para la vida eterna, son -imitables por útiles á la sociedad civil?» - -19. -- «Y si ni aún esso se halla en el difunto, dixo Fray Gerundio con -algun sacudimiento y retintin, como que él se havia visto en esse caso, -de qué ha de echar mano el triste Predicador?» -- «Penetro, Padre Fray -Gerundio, respondió el Padre Abad, todo el émphasis de la pregunta, que -no es tan innocente como parece: confiesso á vuestra Paternidad, que mi -primo el Escrivano ni fué canonizable, ni se hizo muy visible por otros -talentos de la linea natural, que logran alguna recomendacion entre -los hombres; por esso tuve lástima del Orador que havia de predicar -sus honras, luego que me avisaron de su última disposicion, y aún él -mismo se hizo cargo de la dificultad, quando por conocerla dexó una -limosna tan quantiosa al Predicador, atento al apuro en que se havia -de ver para encontrar en él algo digno de alabarse. Pero digo, que aún -en este apretado lance hay en la rhetórica ciertos lugares comunes, y -todos graves, de que puede y debe echar mano el Orador para formar su -panegýrico fúnebre, sin dispendio del tiempo, sin perder el respeto al -púlpito, y con utilidad del auditorio.» -- «Y qué lugares son essos, -Padre Reverendíssimo?» preguntó Fray Gerundio. -- «Yo se los diré á -vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad. - -20. «Los que llaman _de la persona_, y se pueden reducir á quatro -capítulos: á las prendas del cuerpo, á las del alma, á la nobleza ó -méritos de sus antepassados, y al oficio, empléo ó ministerio que -exerció el difunto quando vivo. En el cuerpo se puede considerar la -proporcion, gentileza, symetría ó hermosura, la agilidad, la robustez, -la fortaleza, etc. En el alma, el entendimiento, la penetracion, el -juício, la prudencia, etc. En la nobleza ó méritos de sus antepassados, -todas las hazañas que los hicieron recomendables. En el oficio ó -empléo, la superioridad, la exactitud, la aplicacion, los medios, los -fines, la utilidad, etc.» -- «Pues qué! interrumpió Fray Blas, tambien -se ha de hacer assunto en el púlpito, de que el difunto no havia sido -corcovado ni contrahecho, sino galan y bien apuesto, parándonos en si -fué ágil ó pesado, torpe ó industrioso, buen ginete ó mal ginete, etc.? -Valiente impertinencia!» -- «Allá va essa mosca,» dixo el Comissario, -dando un resoplido. -- «Yo me sacudiré de ella,» respondió con -serenidad el Padre Abad. - -21. «Sí, Padre Fray Blas, quando no hay otra cosa mejor de que echar -mano, puede el Orador valerse de las prendas corporales, con tal que lo -haga con la debida gravedad, circunspeccion y decencia. No se celebran -en la Escritura las fuerzas corporales de Sanson? No se elogian los -hermosos cabellos de Absalon? No se aplaude la agilidad de Saul y su -destreza en el manejo del arco? No se ensalza el primor con que David -heria las cuerdas del harpa? Y quantas veces havrá celebrado vuestra -Paternidad en sus sermones la hermosura exterior de la humanidad de -Christo, y havrá hecho algunas pinturillas ó descripciones de la -singular belleza de la Santíssima Vírgen? Y del juício que supongo en -vuestra Paternidad, no quiero creer que sus descripciones ó pinturillas -havrán sido tan profanas, tan escandalosas, tan sacrílegas como las -que yo he oído mas de una vez á muchos Predicadores, que, en lugar de -pintar á la Reina de las Vírgenes y Madre de la pureza, parece que -hacian el retrato de una Helena incendiaria ó de una Venus provocativa. -_Cavendum est_, dice á este intento una pluma igualmente zelosa que -elegante, _ab ineptiis eorum, qui in laude gravis personæ, ut Beatæ -Virginis, vernante styli lascivia speciem aliquam Helenæ efformare -nituntur_.» - -22. «Qué cosa al parecer mas indiferente que la agilidad y la destreza -en el exercicio de la caza? Con todo esso, esto se alaba mucho, y no -sin razon, en la historia de varios Príncipes que fueron eminentes -en este exercicio, dedicándose á él con moderacion y por provechoso -passatiempo, sin declinar en el extremo de una passion desordenada -y viciosa. Tales fueron Mithridátes, Adriano, Carlo-Magno, Henrico -Primero y Alberto, Emperadores los tres últimos de Alemania. Nicetas -ensalza con los mayores elogios á la Emperatriz de Constantinopla -Euphrosina, muger del Emperador Alexo Angelo, porque en la intrepidez -y en la destreza de la caza de cetrería no solo igualaba, sino que -excedia á los mas hábiles cazadores de su tiempo. Ni en los nuestros -nos faltan exemplares de augustíssimas Princesas, que no dan ménos -muestras de su pericia y de su valor en el bosque que de su penetracion -y de su profunda política en el gabinete; tan felices en los aciertos -de la escopeta, como diestras en la puntería de los negocios. Lo que se -aplaude en la historia, por qué no se podrá elogiar dignamente en el -púlpito?» - -23. «Dixe _dignamente_, y lo dixe con reflexion; porque, para que se -hagan decente lugar en la cáthedra del Espíritu Santo estas prendas -naturales, siempre es menester elevarlas á motivos superiores, -insinuando que aquellos que las posseyeron, ó las enderezaron ó -debieron enderezarlas á fines útiles á la Religion ó, quando ménos, -al Estado. Un Orador medianamente diestro puede fácilmente instruir -con arte á su auditorio en los medios de elevar á fines de superior -órden las acciones mas regulares y mas indiferentes. No salgamos del -exercicio de la caza. Quien quita ponderar la oportuna ocasion que -ofrece la soledad para el recogimiento, los varios obgetos innocentes -del campo para levantar el corazon á Dios; la velocidad, el furor, la -astucia y aún la valentía de las mismas fieras, para mil reflexiones -conducentes á la utilidad del alma ó al prudente gobierno de las -operaciones en la vida civil? Sabemos que San Francisco de Borja, -quando Duque de Gandía, era aficionadíssimo á la caza de cetrería, -en la qual exercitaba mil virtudes diferentes: ya la mortificacion, -retirando de repente la vista quando mas la convidaba la diversion del -obgeto; ya el sufrimiento, tolerando sin quexarse assí las fatigas del -campo como los rebeses de los temporales; ya una profunda meditacion, -sacando utilíssimas consideraciones de la velocidad con que el -halcon se disparaba á la presa, de la docilidad con que á la primera -insinuacion del reclamo se restituía al alcándara,[32] de la fidelidad -con que presentaba la caza á su legítimo dueño, refrenando su natural -voracidad por cumplir con su obligacion y con su agradecimiento.» - -24. «Aún en el Gentilismo tenemos un bello trozo del panegýrico de -Trajano, que puede servir de instruccion á qualquiera christiano Orador -para dirigir á la religion el elogio de las prendas naturales. _Eres_, -dixo Plinio el jóven, _diestríssimo en la caza. Usasla con moderada -freqüencia. Parece recréo, y no es mas que mudanza de fatiga. Tienes -por alivio lo que solo es mudar de trabajo; interrumpes algunas veces -los cuidados del gabinete, mas para qué? Para penetrar los bosques, -para perseguir las fieras aún en los mas profundos senos de sus -lóbregas cavernas, para trepar por riscos y breñas inaccesibles sin -mas auxilio que el de tus piés, sin otras huellas que las que estampan -tus plantas; y esto, en qué viene á parar? En que con sobreescrito de -diversion exercitas la piedad, visitando aquellos sagrados lugares y -saliendo al encuentro á los Dioses tutelares que los presiden y los -protegen_: =Quod si quando cum influentibus negotiis paria fecisti, -instar refectionis existimas mutationem laboris: quæ enim remissio -tibi nisi lustrare saltus, excutere cubilibus feras, superare immensa -montium juga et horrentibus scopulis gradum inferre, nullius manu, -nullius vestibus adjutum, atque inter hæc pia mente adire lucos et -occursare numinibus?=» - -25. -- «Y si el bueno del difunto, replicó el Socio, no tuvo ninguna -destreza ni habilidad, sino para comer, beber, passearse y _vita -bona_, adonde ha de acudir el angustiado Orador por los elogios?» -- -«Adonde? respondió el Abad; á su profession ó á su oficio, pues no hay -oficio ni profession que no dé abundante materia para celebrar, si no -al que la exercitó, al modo con que debe exercitarse y á los fines á -que debe dirigirse, lo que todo redundará en provechosa enseñanza del -auditorio.» - -26. -- «Y parécele á vuestra Reverendíssima, dixo Fray Blas, que -se encuentran ahí á la puerta de la calle los elogios de todas las -facultades y de todas las professiones?» -- «Jesus! respondió el Abad: -no hay cosa mas á mano, ni tampoco mas de sobra. Qualquiera Autorcillo -que escrive sobre el todo ó la parte de alguna facultad, oficio ó -empléo, comienza colocándole mas allá de las nubes, pues ó el prólogo ó -el primer capítulo, quando muchas veces no sea la mayor y la mas inútil -parte de la obra, se reduce por lo comun á recoger todo quanto se ha -escrito en recomendacion de la materia que trata, de su antigüedad, de -su nobleza, de su necessidad, de su suma importancia: tanto que, al -leer la introduccion del mas despreciable folleto sobre alguna parte -de qualquiera de las facultades y aún artes ú oficios mechánicos, un -Lector incauto se persuade á que no la hay mas noble, mas importante -ni mas necessaria. A este propósito me acuerdo, que siendo muchacho -leí cierto librete sobre las fiestas que havia hecho en una Ciudad el -gremio de los Sastres, con ocasion de un retablo que havia costeado el -mismo gremio. El Autor, assí en la introduccion como en lo restante -de la obrilla, juntó ó esparció tantos y tan magníficos elogios de -este oficio; sobre todo se inculcó tanto su antigüedad y su nobleza, -probando, á su parecer concluyentemente, que este era el primero que se -havia exercitado en el mundo, siendo Adan y Eva los primeros Sastres, -fundado en aquellas palabras del capítulo 3º del Génesis: _Cumque -cognovissent se esse nudos, consuerunt folia ficus et fecerunt sibi -perizomata_, que, convencido yo á lo mismo, faltó poco para que no me -metiesse á Sastre.» - -27. -- «Tan baxos pensamientos como essos, interrumpió el Socio, nunca -los tuve yo; pero tanto como dedicarme á Boticario, no me faltó un tris -para hacerlo, desde que leí en cierto papelejo sobre la confeccion -del Alkermes, que el Espíritu Santo era el verdadero fundador de las -Boticas, por quanto él es el que inspira el conocimiento de la virtud -de los simples y el modo de elaborarlos: añadiendo que por esso las -quintas essencias, que son los medicamentos mas activos, se llaman -_espíritus_, con alusion á su divino inventor.» - -28. -- «Chanzas á un lado, continuó el Padre Abad; al Gramático, al -Rhetórico, al Orador, al Poeta, al Phýsico, al Mathemático, al Músico, -al Astrónomo, al Legista, al Theólogo, y á proporcion á todos los -Professores aún de las artes ú oficios mechánicos, se les puede alabar -en el púlpito con magestad y con decencia por el exercicio de sus -mismos oficios y facultades. Para hacer el elogio de un Gramático, no -hay mas que leer á Marciano Capela, en su libro 3º; á Diomedes, en -la Epístola á Athanasio; á Diodoro Sículo, en el libro 12º, _sobre -las leyes de Charondas_; y á Suetonio, _De illustribus Grammaticis et -Criticis_. Para el de un Rhetórico y Orador, sobre lo mucho que dice -Philon Hebréo en su libro _Del Cherubin_, se puede leer á Lucano en -el poema á Calphurnio Pison; á Ovidio, en el libro segundo Del Ponto, -Elegía 5ª.; á Plinio el menor, en el libro segundo, Epístola 3ª.; á -Séneca, en el Prólogo á las _Controversias de Crasso Severo_; y tambien -á Ausonio, en su _Panegýrico á Graciano_.» - -29. «No hay cosa mas de sobra que los elogios de la poesía; tropiézanse -tantos, que son estorvo mas que diversion. Casi todos los que se -encuentran en los modernos, son copia de los que se leen en el Diálogo -sobre la Oratoria, que corre con nombre de Cornelio Tácito y muchos -creen ser de Quintiliano, donde se dicen muchas cosas en pro y en -contra de la Poesía; de los que recogió Silvio Itálico hácia el fin del -libro undécimo; de los que se hallan en el _Genethlíaco_ de Luciano, -como se ve en las obras de Estacio; y, finalmente, de lo mucho que dixo -Florido en el capítulo 7. del libro tercero _Contra los detractores -de los Poetas_. En amontonar alabanzas de la philosophía, parece que -todos han conspirado: Oradores, Poetas, Historiadores, Ciceron, Capela, -Claudiano, Sidonio Apolinar y todos los que escrivieron las vidas de -los Philósophos antiguos y modernos, como Eunapio Sardiano, Porphyrio, -Philóstrato Lemnio, Ammonio Egypcio, Dion Biothynio, Diógenes Laercio; -y entre los modernos Bruquero, Vossio, Jonsi, Capasi, y el Inglés -Thomas Stanley.» - -30. «Para poner la medicina sobre los cuernos de la luna, no es -menester mas que abrir qualquiera tratadillo, que haya escrito en -algun assunto de ella el mas desdichado Pedante. A carretadas recoge -lo infinito que se ha dicho de la buena, cuidando mucho de suprimir -lo no ménos infinito que se ha declamado contra la mala. Pero al fin, -por expressar algunas fuentes determinadas, léase la _Vida de Galeno_, -recogida por Julio Alexandrino, los _Comentarios de la Nobleza_, por -Andrés Tiraquel, y la _Epístola del Ilustríssimo Guevara al Doctor -Melgar_, y encontrará el Orador un almagazen de elogios de la medicina, -que no los ha de consumir en un tomo entero de sermones de honras, á -los que han hecho predicar tantos por sus desaciertos.» - -31. «De las mathemáticas sé muy bien lo que dice San Agustin: _Quas -multi Sancti nesciunt quidem, et qui etiam sciunt eas Sancti non sunt_: -que muchos Santos las ignoran, y los que las saben no son Santos. -Esta sentencia, que parece dura, no quiere decir lo que suena: solo -intenta el Santo significar por ella el grande embeleso, con que esta -nobilíssima ciencia arrebata hácia sí á sus professores, los quales -necessitan de un esfuerzo muy particular para desviar su atencion -de las especulaciones mathemáticas, si han de encontrar tiempo para -dedicarse á la meditacion de las verdades evangélicas. Por lo demas, -nadie puede negar que el mismo embeleso, con que arrebatan el alma, es -un medio tan eficaz como innocente para desviarla de las passiones, -que son los mayores enemigos de la santidad. Y assí, apénas se -encontrará Mathemático sobresaliente, que no sea hombre de costumbres -irreprehensibles. Por esso casi siempre va sobre seguro el elogio de -estos Professores; y para formarle prestan sobrados materiales Platon -en su _Timéo_, Aristóteles en muchos lugares de sus obras, y Alcínoo en -el _Isagoge á la Doctrina de Platon_.» - -32. «Un Músico tiene mil capítulos que le pueden hacer justamente -recomendable; solo con passar los ojos por el bello panegýrico, que -Cassiodoro hace de la música en el tratado que dirigió á Boecio -Patricio, libro segundo _Variar._, hay copia de escogidos materiales -para celebrar á los que professan esta preciosa facultad. Y el que no -se contentare con estos, puede leer al ya citado Marciano Capela en -todo el libro nono. De los Jurisconsultos y de los Theólogos no hablo, -porque es menester que sea muy ignorante el que no sepa, que se puede -formar una grande librería, compuesta precisamente de los elevados y -merecidíssimos elogios con que todos los han engrandecido.» - -33. -- «No se fatigue mas vuestra Reverendíssima, dixo á esta sazon -el Comissario; que, aunque yo le estaria oyendo con grandíssimo gusto -desde aquí á mañana, me causa congoja el miedo de que se canse.» -- -«Pues yo, añadió Fray Gerundio, con licencia de vuestra Merced y solo -por oir á su Reverendíssima, tengo de hacerle todavía una pregunta. Y -si el difunto no solo no sobresalió en prendas algunas christianas, -morales ó naturales; no solo no fué eminente en la facultad que -professó, ni en el oficio que exerció, sino que en la Religion fué -un mal christiano, en la facultad un zopenco, y en el oficio un mal -hombre: qué ha de hacer el Orador sino refugiarse al sagrado de la -erudicion?» - -34. -- «El caso es algo apretado, respondió el Padre Abad, pero no -tanto que no tenga salida. Entónces puede hacer lo que se refiere -en la vida de San Antonio de Padua (caso que no pueda excusarse de -predicar á sus honras, que será el arbitrio mejor): obligaron al Santo -á predicar en las de un usurero; quitóse de cuentos, no dissimuló el -torpe vicio de que havia adolecido públicamente el difunto, declamó -vehementemente contra él; y ponderando aquel texto de la Escritura: -_Ubi est thesaurus tuus, ibi est et cor tuum_: donde está tu thesoro, -allí está tu corazon; para probar la verdad de este oráculo, dixo con -instinto superior que acudiessen al cofre donde el difunto tenia su -thesoro, y que hallarian su corazon en él. Hízose assí, encontróse -efectivamente, tráxose á la Iglesia con espanto de todos, y, á vista de -aquel desdichado corazon, hizo el Santo un sermon de ninguna utilidad -para el difunto, pero de grandíssimo provecho para los vivos.» - -35. «En la vida del venerable Capuchino y Apostólico Missionero Fray -Joseph de Carabantes se refiere otro caso muy parecido: dícese en ella -que, estando un Religioso de la misma Orden para predicar el sermon -de honras de cierto Ministro de Justicia, se le apareció rodeado de -llamas, la noche antecedente, y le dixo: _No prediques mis honras, sino -mis deshonras; porque te hago saber, que assí yo como todos los que -hemos tenido cargo de Justicia en este Pueblo por espacio de quarenta -años, estamos ardiendo en el infierno_. Con efecto, este fué el sermon -que predicó, dándosele poco de que los parientes del difunto se diessen -por ofendidos, como se diessen por avisados y por escarmentados, ellos -y los demas. No se puede aconsejar en cerro, que se haga lo mismo -siempre que la vanidad ó la lisonja insistan en que se prediquen honras -de sugetos, cuya vida fué notoriamente desordenada y escandalosa. -Para esso era menester un espíritu tan iluminado y una santidad tan -reconocida como la de San Antonio de Padua; pero á lo ménos debe -guardarse bien el Orador de tocar en las costumbres del difunto, -porque ó ha de mentir ó ha de escandalizar. Mucho mayor cuidado ha de -poner en huir de suponerle en estado de gracia, ponderando fuera de -tiempo la infinita misericordia del Señor; porque el auditorio incauto -y sencillo, y tambien el que no lo es, oyendo desde el púlpito las -imprudentes congeturas de que se salvó un hombre de tan mala vida, -entra en la necia confianza de que igualmente se podrán salvar los que -le imitaren en sus disórdenes.» - -36. -- «Pues, qué partido juicioso, preguntó el Socio, se podrá tomar -en esse apurado lance?» -- «El que debiera seguirse, respondió el -Abad, en casi todos los sermones de honras, especialmente las que -se dedican á sugetos que no huviessen sido de una virtud singular, -notoria y generalmente reconocida: desviar enteramente la atencion -de aquel difunto particular, y fixarla en todos los fieles difuntos. -Quiero decir, ponderar la terribilidad de las penas del Purgatorio, -el rigor con que se castigan las mas leves culpas con los mas graves -tormentos, la indispensable obligacion que todos tenemos de aliviar con -nuestros sufragios á las almas que los padecen, siendo esta obligacion -mayor ó menor, segun la mayor ó menor conexion de los vivos con los -difuntos; el sumo reconocimiento de aquellas afligidas almas respecto -de todos los que contribuyen á aliviarlas; su grande poder con Dios, -quando se vean en el descanso eterno de la gloria; y concluir de aquí -demonstrativamente, que nosotros interessamos mucho mas que ellas en -los sufragios que las ofrecemos, porque nuestros sufragios á lo mas -las podrán anticipar una felicidad de que ya están asseguradas, pero -su poderosa intercession con Dios nos podrá assegurar á nosotros essa -misma felicidad, que aún está expuesta á tantas contingencias. Nosotros -podremos conseguir, que salgan quanto ántes del Purgatorio; ellas -podrán alcanzar, que no caigamos jamas en el infierno. Hé aquí unos -materiales copiosíssimos para disponer muchos sermones de honras, aún -en la muerte de los hombres mas foragidos.» - -37. -- «No son malos, dixo el Comissario, ahuecando la voz entre -resoplido y regüeldo; pero, si no se ilustran los tormentos del -Purgatorio con algo de la rueda de Ixíon, con un poco de los perros de -Antéo, con un rasgo de los buitres de Prometheo, con mucho del toro -de Phálaris, y, sobre todo, para pintar bien la pena de daño, con -buen recado de la sed de Tántalo á la vista del cristalino chorro, es -negocio de dormirse el auditorio; y, si los ronquidos no valen por -sufragios, no hay que esperar otros.» -- «Soy de essa opinion,» añadió -Fray Blas. -- «Nunca me apartaré de ella,» prosiguió Fray Gerundio. --- «Padre nuestro, perdimos el capítulo,» concluyó el Socio. -- «No -perdimos tal, respondió el Abad; porque yo no hice empeño de traher á -mi opinion al Señor Comissario ni á estos Reverendos Padres, conociendo -bien ser empressa muy superior á mis fuerzas. Dixe mi dictámen por modo -de conversacion, y en lo demas cada qual abunde en su sentir.» -- «Esto -es, añadió el Socio, cada loco con su thema.» - -38. «Pero, como yo estoy convencido de lo que vuestra Paternidad ha -dicho y, por lo que á mí toca, con firme resolucion de no separarme un -punto de sus máximas, solo quisiera saber qué Autor ó Autores podria -seguramente imitar en las oraciones fúnebres, y si ha havido alguno -sobresaliente y cabal en este género de composiciones.» - -39. -- «Usted, que entiende medianamente la lengua francesa, respondió -el Padre Abad, ó á lo ménos sabe de ella lo que basta para el gasto -de casa, no ignorará que hay escrito en ella mucho y bueno de esta -especie. Apénas hallará oracion fúnebre pronunciada en esta lengua, -singularmente de un siglo á esta parte, que no sea un bello modelo de -la mas castiza y aún de la mas christiana eloqüencia. San Francisco de -Sales fué de los primeros que abrieron este noble camino á la oratoria -francesa, en la tierna oracion fúnebre que predicó en las honras del -Duque de Mercurio. La que el Padre Bourdalue pronunció en las del gran -Príncipe de Condé, Luis de Borbon, parece que apuró todos los primores -del arte. Pero el que entre todos los Oradores franceses se elevó -en este género de eloqüencia á tan superior altura, que no parece -possible se remonte mas el vuelo de algun Orador humano, fué el grande -Espíritu Flechier, Obispo de Nimes, excediéndose singularmente á sí -mismo en la célebre oracion al Vizconde Mariscal de Turena. Si despues -se acercó alguno á este grande hombre, fué el Ilustríssimo Señor Don -Pedro Francisco Lafiteau, Obispo de Cisteron, en la que pronunció -en las honras de nuestro gran Rey Phelipe Quinto, que al punto se -traduxo en castellano, sirviendo de exemplar á pocos y de confusion á -innumerables.» - -40. «Verdad es, que en este punto no están los Franceses tan -indulgentes como yo, á lo ménos en todos los artículos; porque suponen, -lo primero, que las oraciones fúnebres no se hicieron para el púlpito, -el qual las adoptó á regañadientes, viendo que la lisonja ó quando -ménos la condescendencia con los grandes se empeñaban en introducirlas -en el Santuario. En esto no me separo mucho de ellos. Suponen, lo -segundo, que para celebrar dignamente á un Héroe, es menester que sea -tambien Héroe el Orador, porque, no siéndolo, no puede tener idéas ni -expressiones proporcionadas al mérito ni á la grandeza de su obgeto. -De manera que el auditorio ha de estar como indeciso, no sabiendo -determinar qual es mayor Héroe en su linea, si el Héroe del púlpito ó -el Héroe de la campaña, del gabinete ó del solio. Consiguiente á esto -suponen, lo tercero, que en materia de oraciones fúnebres no se sufren -medianías: ó han de ser excelentes, ó son intolerables. Si el auditorio -no está embelesado, tiene derecho para silvar al Orador. Esta máxima me -parece que inclina demasiado al rigorismo, y no mudo de opinion porque -diga Tulio en la carta á Marco Bruto, que _eloquentia quæ admirationem -non habet, nullam judico_: que, miéntras el Orador no assombra, no es -Orador. Mas acá hay posada: como llegue á agradar, á persuadir y á -mover, cumplió bastantemente con su obligacion.» - -41. «Suponen, lo quarto, que los grandes empléos, los primeros -puestos, la autoridad, la nobleza, la sabiduría, el genio, el valor, -el heroísmo, ni aún el mismo throno, mirados precisamente en sí, no -son assuntos dignos de un Orador christiano, y que, para serlo, es -menester que el Orador haga reflexion á su inanidad, á su inconstancia, -inspirando en el auditorio el ningun aprecio que merece este vano humo, -útil solo quando se usa de él para fines elevados y superiores. Tampoco -me atrevo á desviar de este dictámen; porque le hallo muy conforme á -los principios de la Religion, y aún fundado en las mas sólidas máximas -de una buena philosophía moral. Estas son las severas leyes que los -Franceses se proponen para sus oraciones fúnebres, y es cierto que los -mas se arreglan admirablemente á ellas.» - -42. «Pero no crean Ustedes, que ellos solos los observan y que no -tengamos nosotros dentro de casa algunos bellos exemplares que imitar, -sin necessitar de mendigarlos afuera. Sin salir de la Universidad -de Salamanca, hay modelos muy acabados. El amor de la cogulla no me -permite olvidar á nuestro Maestro Vela, á quien arrebató la muerte, -quando el mundo comenzaba á conocerle. En dos ó tres oraciones fúnebres -que predicó, y se dieron á la luz pública, mostró su raro talento -para este género de composiciones, en que sin duda compitió con los -mas nobles Oradores. El Reverendíssimo Padre Salvador Osorio, de la -Compañía de Jesus, Cathedrático de aquella Universidad y Provincial -de la Provincia de Castilla, fué muy singularmente buscado para este -género de empeños, y salió de ellos con tanta felicidad, que casi todos -los sermones fúnebres que predicó se dieron á la estampa, aún ménos -para immortalizar la memoria de los difuntos, que para la enseñanza de -los vivos y para admiracion de los sabios. Varias veces me he lamentado -de que algun sugeto zeloso de la gloria de nuestra Nacion no huviesse -hecho una coleccion de estas oraciones, para que tuviessemos en España -un funeral, que pudiesse hombrear con los mas célebres que tanto ruído -meten en las naciones extrangeras.» - -43. «En la Corte de Madrid se predicaron tambien nobles oraciones en -las exequias del gran Rey Phelipe Quinto. No hablo de todas, porque -algunas inquietarian las cenizas de aquel piadosíssimo, juiciosíssimo -y advertidíssimo Monarca, si fuera capaz de turbarse el descanso de -sus reales despojos, que con gran fundamento considera la piedad como -preludio del eterno y glorioso, que algun dia los espera. Entre otras -muy dignas del mayor aprecio, me arrebató la atencion y el gusto la que -pronunció el Doctor Don Joseph de Rada y Aguirre, Capellan de honor -de su Magestad, su Predicador de los del número, y hoy digníssimo -Cura de su real Palacio. Díxola en las exequias, que consagró á la -memoria tierna de aquel gran Monarca su real Congregacion de María -Santíssima de la Esperanza. Su assunto fué un nobilíssimo cotejo de las -gloriosas hazañas de Príncipe con las heróicas virtudes de Christiano, -protestando el discretíssimo Orador, que aquellas sin estas serian -materia indigna para un elogio pronunciado al pié de los altares. -Confiesso que me embelesó aquella noble oracion, y que es grande mi -dolor de que muchos Oradores españoles se desvien tanto del verdadero -camino de elogiar dignamente á los difuntos, con aprovechamiento de los -vivos, quando tienen á la vista conductores tan seguros.» - -44. Al decir esto se hallaron todos dentro de casa, de vuelta del -passéo, que no fué corto, porque insensiblemente los fué empeñando -en él la divertida conversacion; y, si la cercanía de la noche no -les huviera avisado de que era tiempo de retirarse, es de creer, que -el Reverendo Padre Abad nos huviera enriquecido con otros muchos -materiales igualmente preciosos y oportunos sobre una materia de tanta -importancia. Lo peor del caso fué, que perdió el aceite y el trabajo, -porque, segun atestigúan concordemente varios documentos innegables, -solo el Socio se aprovechó de la doctrina: los demas la oyeron con -grandíssima frescura. El Comissario dixo entre dientes, volviéndose -hácia Fray Blas: «No me encaxa»; Fray Blas respondió: «Topo»; y Fray -Gerundio añadió: «Viva el _Florilegio_, y muérase la peste.» - - - - -CAPITULO IX. - -Es buena cosa y merece leerse. - - -1. Al dia siguiente descamparon todos los huéspedes, llevándose en -todo caso Fray Gerundio sus doscientos reales en el bolsillo, y su -Semana-Santa entre pecho y espalda. Esto le acomodaba infinito, y ya no -dudaba que se sorberia todos los sermones famosos de veinte leguas al -contorno, ni mas ni ménos como si se sorbiera un par de huevos passados -por agua: tan firme en este concepto, que ya repartia en su imaginacion -algunos de los que le sobraban, entre Fray Blas y otros amigos. Fray -Gerundio, Fray Blas y Anton Zotes se fueron á comer á Fregenal del -Palo, donde se dividia el camino para Campazas y para el Convento, con -ánimo de descansar aquel dia en casa del famoso Familiar. - -2. Reciviólos este con su agrado, sossiego, paz y socarronería natural. -Luego que se apearon, los saludó á todos cariñosamente, pero sin -quitarse de la cabeza un monteron perdurable, y dixo á Fray Gerundio: -«A fé, Sobrino, que llegas al mas mijor tiempo del mundo, para que -nos saques de una enfecultá; porque yo bien conozco, que eres gran -Letrado y que has regolvido mas libros que un Vilboticario...» -- -«_Bibliothecario_ querrá vuestra Merced decir,» le corrigió Fray -Gerundio. -- «Ya escomienzas, majadero?» le replicó el Familiar. «Si -entiendes lo que quiero decir, qué te emporta á tí el modo con que lo -digo? Al fin, Vilboticario ó Bribioquitario, ó sea lo que se juere, lo -que yo te digo es, que tu Tia y yo estábamos ahora en una controversia: -el punto tiene uñas, y ó me parió mi madre al rebés, ó harto será que -yo no tenga razon. Es el causo... pero desalfórgense primero Ustedes, -y entrémonos en la sala baxa; porque no es nigocio de tratar unas -materias tan hondas en el corral.» - -3. Hiciéronlo todos assí, entráronse en la salita, limpiáronse el -sudor, aliviáronse de ropa, echaron un trago, y, estando ya sossegados, -prosiguió el Familiar de esta manera: «Pues, como iba diciendo de mi -cuento, no ves sobre aquella arca grande una arpillera liada? Mas va -que no adivinas lo que tiene.» -- «Como quiere vuestra Merced que lo -adivine?» respondió Fray Gerundio. -- «Pues, yo te lo diré en prata, -dixo el Familiar; tantas varas de una tela muy rica, que yo no sé -como se llama; solo sé que me costó á sesenta reales la vara, porque -dicen que viene allá de las Indias y no se sabe frabicar en nuestro -incontinente, y es de color de pechuga de tordo zorrero ó de aquellos -páxaros que se llaman... válasme Dios, como se llaman? Ello es assí una -cosa que suena á maravedises.» -- «_Malvises_,» apuntó Fray Blas. -- -«Sí, Padre nuestro, prosiguió el Familiar, _malguises_; que no parece -sino mesmamente el color del hábito de nuestro Padre San Francisco. -Amen d’ esso, hay en la tal arpillera otras tantas varas de raso liso, -amarillo como yema de huevo, para la enforradura. Allende de todo lo -dicho se contienen en la susodicha otras milenta varas de listonajos -y de fruecos con campanillas ó con esquilones ó con zencerros, que -dice mi muger que es cosa muy precisamente necessaria para hacer un -piso ó un friso ó qué sé yo como le llama? con sus ondas escalfadas -ó escaroladas en el roda-pié de la basquiña. _Item_, un cordoncito -de hilo d’ oro muy sótil, para los cabos de la casaca. _Item_, otro -cordon grande del mesmíssimo hilo, con sus nudos á trechos como los -cordones de los Flayres, pero trabajado con mucha progilidá, delicadeza -y sienmetría, que real y verdaderamente encalabrina la vista. Ea pues, -apostemos una azumbre de vino á que no sabes para qué es todo esse -matalotage.» - -4. -- «Como quiere vuestra Merced que yo lo adivine?» respondió Fray -Gerundio. -- «Ten paciencia, dixo el Familiar, que yo te lo diré sin -que te cueste esse trabajo. Tu Prima Sidora estuvo enprimero con -ensarampion, dempues con viruelas, dempues con distenseria, y en fin -si se va, si no se va, que era un joício esta casa. A este tiempo vino -aquí un Flayrico, (ni mas ni ménos como tú, salvante el santo hábito,) -que perdicó á San Antonio de Paula y dixo, entr’ otras cosas, que era -güeno encomendar las Doncellas enfermas al Santo y ofrecerle, que -traherian su hábito por tanto ó por quanto tiempo. Para esto contó un -enxempro d’ una Doncella rica, hermosa y la única engénita de su casa, -que estaba ya agonizando por unas viruelas malinas, que la havian -ponido la cara como un sapo hinchado; la madre la ofreció con mucha -endevocion al bendito Santo, dixiendo que, si la sanaba y la quedaba -sin oyos en la cara, la havia de vestir de su hábito hasta que se -casasse, ó en fin tuviesse otra conveniencia que Dios la deparasse. -Súpitamente sanó la Doncella, y la cara se la quedó tan lisa y tan -llana mesmamente como si fuesse una mesa de turcos. Oyó este enxempro -tu Tia Cicilia; viene á casa, cuéntamele, y dice que quiere hacer lo -mismo con Sidorica. Dígola que me parece santo y güeno. Al cabo d’ -algunos dias comenzó á remprazarse la muchacha, hasta q’ al fin se -levantó de la cama, y con el tiempo se la jueron cerrando los augeros -de la cara, tanto que quedó como unas froles y como si enjamas huviera -tenido tales viruelas. Díceme tu Tia que quiere cumprir su promesa; -yo la respondo que la cumpra, que es josticia y razon. Y qué hace? Va -y despacha un mozo á Vayadolí, el qual llegó anoche con todos essos -argamandijos para el santo hábito. Qué te parece, Gerundio?» - -5. -- «Qué me ha de parecer? Que hizo muy bien mi Tia Cecilia, porque -es justo cumplir lo que se ofrece á los Santos.» A este tiempo entró -Cecilia en la sala y, conociendo de lo que se hablaba por la respuesta -que oyó á Fray Gerundio, dixo con mucho alborozo: «Bien haya la Madre -que te parió, Sobrino mio, que das la razon á quien la tiene, y no -tu Tio, que es un testarron, y en dando en una no le sacarán de allí -quatro yuntas de güeyes.» -- «Tanto me ha entendido el Sobrino como la -Tia, replicó frescamente el Familiar, y mejor matrimonio era impussibre -que se ajuntasse, si él no juera Flayre y ella no juera mi muger. -Vamos al causo. Yo no digo, que no se cumpra lo que se promete á los -Santos. Soy acaso por ahí algun herejazo de mala raléa, para enseñar -essa mala dotrina? Lo que digo es que, quando se promete á un Santo -poner el hábito de su Religion, como si dixeramos: á San Antonio de -Paula, el de San Francisco; á San Vicente Ferdel, el de Santo Domingo; -á San Francisco Gabriel, el de los Theatinos, y ansina d’ otros: lo -que yo entiendo es, que se ha de vestir la tal presona d’ aquel mismo -paño, sayal ó estameña, de q’ anduvon vestidos los Santos á quienes s’ -hace el prometimiento, ó al ménos del q’ andan vestidos los Flayres de -su Religion, probe y humildemente; porque decirme á mí, q’ ha de ser -inculto y ensequio de los Santos traher unos hábitos que cuestan mas -que las galas de una novia, solo porque se assemejan un si es no es en -el color, pero en lo demas telas muy ricas ó al ménos muy delicadas, -mucho cintajo, mucha farfulá, mucha franja, cabos por aquí, güeltas por -allá, escudos con mucha pedrería, evillas en las corréas de lo mismo, -y ansina otras fantasías q’ ha inventado la vanidá de las Mugeres: -esso es habrarme de la mar, y no me sacarán de que esto mas es bulra -que devocion, mas es inritar á los Santos que hacérnoslos prespicios, -aunque me perdiquen Flayres Descalzos.» - -6. -- «Segun esso, replicó Fray Gerundio, Usted querria que, si una -Muger tierna y delicada ofrecia traher el hábito de San Antonio, ó -por devocion ó por reconocimiento de algun beneficio, se vistiesse de -un sayal áspero y burdo; si el de San Vicente Ferrer, de una estameña -grossera y ordinaria; si el de San Francisco Xavier, de un paño comun -y basto?» -- «Craro está, que lo querria y que lo quiero, respondió -el Familiar, porque lo endemas no es vestir el hábito que truxon los -Santos, ni es divocion, ni es pinitencia, ni es muertificacion, ni es -molestia verginal, sino ventolera, vanidá, estintacion, porfanidá, -descarnio, sancrilegio y qué sé yo qué mas? Mal me quieran mis güessos, -si los Santos no se inritaren de este enculto, en lugar de darse por -exequiados. Y, para que no magines c’ abro de mi calletre, te he de -contar un enxempro que m’ acuerdo haver oído á este dempropósito. A -cierto Cavallero muy jurador y maldiciente le castigó Dios, dispuniendo -que se le hinchasse la lengua y le saliesse un palmo fuera de la boca. -El probe empaciente s’ aenrepintió y ofreció á la Santíssima Vírgen -que, si por su entercession le libraba su Hijo d’ aquel trabajo, se -vesteria de hermitaño y la serveria como tal en un Santuario suyo muy -célebre. Al punto y al mimento se le recogió la lengua á su lugar, y -él espenzó á cumprir su promesa honradamente, yéndose al Santuario y -echándose á cuestas un saco de hermitaño con todo rigor, que no havia -mas que pedir. Pero el Diabro, que no duerme, le sugerió endempues q’ -aquel trage le deshonraba, y que podia cumprir su promesa conservando -no mas que la fegura y mudando la materia, de manera que pareciesse -hermitaño sin dexar de mostrar que era Cavallero. Cayó el probe Señor -en la red, que le armó el estuto inimigo. Echóse un saco y un manto -y una capilla de paño muy fino, prendiendo la corréa con un evillon -de prata sobredorada, que pareceria bien en el pretal del cavallo -del mismo Rey; su sombrero branco de castron con su galon d’ oro que -’namoraba; sus medias de seda entaraceadas de varios colores, que -formaban un pardo enceniciento muy apacibre á la vista; sus zapatillas -brancas, listoneadas á trechos de negro, para remedar las sandalias de -los Flayres Descalzos; y por báculo una caña de Indias con su puño d’ -oro en fegura de cayada, como diz que lo usan agora algunos Señores -de la Corte: y qué sucedió? C’ á pocos dias c’ anduvo con este trage -enresible para los hombres de juício, se le golvió á escurrir la lengua -de la boca, y en verdá, en verdá c’ ansina murió, no haviendo nenguno -que no lo atribuyesse á castigo de la Vírgen, por la bulra q’ havia -hecho del hábito q’ avia ofrecido; y esto siendo ansí que el hábito de -hermitaño no está bendito ni, como dicen, santuficado. Pues, que s’ -anden agora las Señoras Damas á bulrarse con los santos hábitos!» - -7. -- «No creo yo, dixo entónces Fray Blas, que lo hagan por burla, -sino porque la natural delicadeza del sexo no las permite usar de unas -telas ó paños tan bastos que las brumarian.» -- «Padre Perdicador -Mayor, replicó el Familiar, déxese de cercunloquios. Lo primero, del -mesmo seso fueron todas las santas y grandes Señoras que sabemos -anduvon en el siglo vestidas de los hábitos de varias Religiones, y de -nenguna se dice c’ anduviesse vestida en essa conformidá, sino lisa, -llana y probemente, como los Flayres ó las Monjas; lo segundo, del -mesmo seso son tantas Capuchinas Descalzas, Recoletas, Carmelitas y -otras inumerables, que pueden muy bien con los paños burdos, sin que -las agovien las fuerzas ni las prejudique á la salú; lo tercero, que -yo no pongo el ahinco en que los hábitos de las Damas sean de la mesma -mesmíssima materia que los de las Monjas ó de los Flayres. Bien está -que sean de una tela de lana un poco mas delgada que la c’ usan estos y -aquellas, aunque se incrine algo á tela fina, con tal que sea honesta, -simpre, sencilla, sin arrumacos ni recobecos. Pero de seda! pero de -telas d’ oro y prata! pero mucho encaxe, mucho perifollo, y mucho sí -Señor! Déxelo, Padre; que esse es un lurdibrio de la Religion, y no -sé yo como no han metido en esto la mano los que pueden atajar estos -escanrios.» - -8. -- «Oyes, oyes, dixo á esta sazon Cecilia con bastante viveza, pues -por mi vida que el bendito San Antonio, que está en la capilla de la -Perroquía, no tiene por ahí nengun hábito de sayal tosco; sino que -tiene un hábito de saya de la Reina muy rica, con su flanjon d’ oro por -olra, y al rededor de la capilla y de las mangas un galon ó punta de -lo mesmo, c’ apuesto yo que el habitico costó mas de veinte dobrones. -Y has de saber que, quando ofrecí poner el hábito á la mi Sidorica, la -ofrecí poner el hábito de San Antonio, y no el de los Flayres; pues, -si la he umbiado á traher una tela y una flanja y un galon, ello por -ello como el del mesmíssimo Santo, para qué nos estás ahí quebrando la -cabeza y gruñendo los livianos?» - -9. -- «Ahora no ven Ustedes, respondió con flema y con marragería -el Familiar, si mi muger es enginiosa? Qual si huviera estudiado -Thaulogía, á la hora de esta ya era por ahí saminadora sindonal de -media docena de Obispados. Mire Usted, Señora Cicilia, á los Santos -en los altares, enregularmente habrando, los ponen muy galanos, para -representar acá á nuestro modo la vestidura enmortal y riquíssima de -que están adornados en la groria. Horasme; para esto craro está que, -aunque se empreen las telas mas esquesitas, ni las joyas y piedras -mas preciosas, todo es poco y nada ascanza; porque quanto hay en la -tierra, todo es una bazofia enrespeutivamente al menor rasguño del -Cielo; pero, quando se promete á un Santo traher su hábito, como por -comparanza á San Antonio, ora sea por devocion, ora por pinitencia, -ora por qualquiera otro motivo, no se promete andar vestido como San -Antonio grorioso, sino como San Antonio penitente; no como maginamos -que está en el Cielo, sino como sabemos q’ anduvo vestido en la tierra. -Lo endemas, Señora Letrada, de persumir andar un pecador y una pecadora -como nos feguramos á los Santos en la groria, no sé yo si güele á cosa -de Enquisicion; y en verdá que, como oliera, yo mismo la enseñaría á -Usté el camino, que ya le sé por mi uficio, y no se ha de decir por mí -que _en casa del herrero cuchillo de palo_.» - -10. -- «No sino, dixo Cecilia, que vestiria yo á mi hija como si fuera -por ahí una demandadera de las Descalzas. M’ hija es tan güena como las -demas, y, si otras sacan hábitos ricos, ella no ha de ser ménos.» -- «Y -si las otras son locas, añadió el Familiar, que lo sea tambien tu hija? -si las otras se van al infierno, que se vaya tambien ella?» -- «Pues -qué, dixo Cecilia, es pecado traher hábitos de moda?» -- «Esso, amiga -mia, respondió el Familiar, Dotores tiene la Santa Madre Iglesia que te -sabrán responder. Lo que yo te sé decir es que, estando en Vayadolí, -uí á un santo Messonero, (que diz que era hombre muy sapientíssimo,) -que el hacer bulra de los santos hábitos de las Religiones, aprobadas -por el Padre Santo de Roma, el apricarlos á usos profanos, y otras -cosas ansina, era un pecado muy gordo, y no me acuerdo si dixo algo de -descomunion. Si es ó no es porfanar los santos hábitos el traherlos -para la vanidá, para la sostentacion, para la gula, haciendo soberbia -de la humildá, convirtiendo en riqueza la probeza, y queriendo juntar -la honestidá y la modestia de los Santos con todas las modas y aún con -toda la desenvoltura del sigro, la resolucion de este causo no es para -cabezas redondas como la mia.» - -11. -- «Bien hace Usted, Tio, en no resolverle, interrumpió Fray -Gerundio; porque, si esse fuera pecado, no estaria tan públicamente -consentido ni se huviera extendido tanto el uso de los hábitos, que -ya se ha hecho especie de moda. Vemos que los trahen Señoras de -todas classes, y que muchas de ellas freqüentan los Sacramentos, -confessándose con hombres sabios, que las absuelven y se lo permiten; -con que, no debe de haver en esso tanto mal como á vuestra Merced se -le figura.» -- «Dobremos la hoja, Sobrino, respondió el Familiar; -que quizá nos meteremos en cosas muy hondas, donde ni tigo ni migo -podamos salir. En esso de hombres sabios hay su mas y su ménos: las -ausoluciones tambien he uído decir que andan muy baratas, y, en fin, -_de encultis no judicas Ecclesia_.» - -12. «Una cosa te puedo decir, que, aunque yo fuera Padre Santo, por -lo ménos no m’ havian de llevar la ausolucion las que anduviessen -com’ una que yo vi, y diz que era Señora de emportancia. Trahia una -bazquiña bien cumprida d’ una tela morada riquíssima, con sus encaxes á -trechos, de prata, cad’ uno de mas de tercia, y en baxo de la basquiña -y del guardapiés un tontillote que, como mi parió mi madre, no cabia -á las derechas por una puerta muy ancha; en conformidá que, quando -entraba la Señora por alguna, era menester enjurjarse de lado, ni mas -ni ménos como lo hace la moza quando mete una brazada de manojos por la -puerta del horno. Colgábala de la centura una cosa á manera de trenza -ó de cordon, que se componia de tres cintas muy anchas de tesú, todas -entreveradas para salpicar mijor los tres colores, que eran morado, -branco y azul, los quales tenian ilusion á no se qué mysterio. Esta -trenza, cordon ó lo que fuesse no baxaba empiependicularmente hácia en -baxo, como las corréas, los cordones ó los ceñidores de los Religiosos -y de las Religiosas; no, Señor: venia caracoleando por un lado de la -basquiña, con sus lazos de tramo en tramo, y remataba postreramente -entre las dos últimas carreras del encaxe con un roseton d’ á palmo, -que no parecia sino un girasol pentiparado. La casaca era de la misma -tela que la basquiña, y tambien subian y baxaban por ella unos encaxes -de hilo de prata, entortijados ansí á manera de los cohetes que llaman -con cola, ó si no (y es mas mijor comparanza), como los capotillos -de llamas de los enjusticiados por el Santo Uficio y rejalgados á el -brazo seglar. Trahia prendido al pecho un escudo de pedrería, todo él -desgastado en oro, y en medio el retrato d’ un devino Señor vestido -de Nazareno, con la cruz á cuestas, que no havia mas que ver. Las -sortijas, los anillos, las mesredaldas, los dinamantes y los rubines -que trahia en los dedos de las manos, esso era un juício. Pues, qué te -diré d’ unos rosarios á manera de gargantillas que tenia entortijados -en las muñecas, y eran d’ unas pelras finas como avellanas? Tampoco -digo nada de essos que llaman _buelos_ las mugeres, todos bordados tan -sotilmente que me se assemejaban á las venicas de un niño muy branco y -rubio, quando se descubren por entre el cútis. Los buelos eran de tres -Religiones...» -- «De tres Ordenes querrás decir, borrico,» interrumpió -la Cecilia, no sin una grande carcajada. -- «Estimo la lisonja, -prosiguió frescamente el Familiar; qué mas me da Religiones que -Ordenes? En fin, ellos eran tan cumpridos que se m’ antojaron mangas de -roquete, como las que trahen los Legos qu’ ayudan á missa mayor.» - -13. «Assí vi á la tal Señora, y, creyendo yo boniticamente que debia de -ser recien casada y qu’ aquella era sin duda la mas rica gala de novia, -se lo dixe á un Mercadel mi conocido, que estaba enjunto á mí. El -Mercadel se rió mucho, y me respondió qu’ aquella no era gala, sino un -hábito de Jesus Nazareno que s’ avia echado la Señora en cumprimiento -d’ una promesa. Hábito de Jesus Nazareno! le repriqué admirado. Pues, -qué Religion es essa de Jesus Nazareno? que yo en toda mi vida he uído -qu’ aiga Flayres de essa Orden. -- _No es Religion_, respondió el -Mercadel, _sino que las Señoras por devocion quieren andar vestidas -como anduvo Jesus Nazareno_. -- Y Jesus Nazareno anduvo vestido ansina? -le repliqué todo descandalizado. -- _Esso pregúnteselo Usté á ellas_, -respondió el Mercadel.» - -14. «Confiesso, Señores, que me quedé entónito, y que no creyera que -en la Religion christiana se permitiesse tan ensinsibremente una cosa, -que parece hacer chanza de lo mas sagrado y mas doloroso de ella. Aquel -mesmo dia se lo dixe á un Perlado de cierta Religion, con quien me -confessaba siempre que iba á Vayadolí, porque es un pozo de cencia y de -vertú. Dió el buen Religioso un gran sospiro, y á fé que me respondió -que tenia razon; y m’ acuerdo qu’ á este dempropósito me dixo dos -cosas: la primera, qu’ abrá como unos quatrocientos años qu’ allá en -Italia se inventó una Seta que llamaban de los _Frangelantes_...» -- -«_Flagelantes_ diria,» corrigió Fray Gerundio. -- «Pues, estos tales -_Flangelantes_ ó _Frangelantes_, ó como tú quisieres, diz que fueron -condenados como hereges por un Papa que se llamaba Cremente Siesto; lo -primero y prencipal, porque enseñaban muchos errores, y entrotros que -no se podian salvar sino los que, quitándose el pellejo á azotes, se -bautizaban con su mesma sangre; y lo segundo, porque á este fin andaban -vestidos de pinitentes muy garifos y muy emperifollados. Esto último -me dixo el santo Religioso, que aún s’ avia golvido á usar en España -en tiempo de Cárlos II, haviendo algunos mozuelos de malos cascos, que -en la Semana Santa se vestian de pinitentes muy guapos, para galantear -á las Damas; pero que el piadoso Préncipe, dempues d’ aver castigado á -algunos regurosamente, havia prohibido este abuso con un jostíssimo y -severíssimo decreto.» - -15. «La segunda cosa que me contó, aún es mas al causo presente. -Relatóme que, dempues que un Emperador llamado Heuraclio rescató el -madero de la Santa Cruz del poder d’ un Rey de Presia, que tiene -un nombre muy enrebesado, ansí á manera de Costras, enstituyó una -precision muy solemne para culicarle en un Tempro munífico de -Jerusalem: el mesmo Emperador, vestido de sus ropas empiriales, llevaba -en sus hombros la Santa Cruz; pero sucedió una cosa de espanto, y fué -qu’ al querer entrar por la puerta de Jerusalem, qu’ era la mesma -por donde el Salvador havia salido con la Cruz á cuestas para el -Calvario, se quedó immobre el Emperador, sin ser impussibre de Dios -dar un passo para adelante. Entónces el Obispo de Jerusalem, que iba -enjunto del Emperador y debia de ser un Santo, le dixo: _Señor, sin -duda que el Salvador debe estar muy desgustado de que vos lleveis el -madero de nuestra ridencion en esse trage tan sustentoso; porque en -verdá que, quando él le llevó por esta mesma puerta, iba en hábito -muy diferente. Vos llevais corona empirial en la cabeza, y Su Magestá -iba con corona de espinas; vos vais con un manto empirial de púrpura, -todo cubrido de froles, y él iba con la probe túnica enconsútil, que -era de lana, bañada de su propia sangre; vos llevais un rico collar -al cuello, y Su Magestá llevaba una gruessa y larga soga, por la qual -le tiraban aquellos malditos sayones; vos vais con un calzado que -deslumbra la vista, y el Salvador iba descalzo de pié y pierna, con los -piés todos ensangrientados._ Apénas oyó esto el güeno del Emperador, -quando, arrasados los ojos en lágrimas, se despiojó al memento de las -vestiduras empiriales; vistióse una probe túnica, púsose una corona de -espinas en la cabeza, echóse un dogal al cuello, descalzóse los piés, y -encontinenti espenzó á andar sin estorbo ni embarazo.» - -16. «Eran de oir las refrisiones que sobre este enxempro hacia el -bendito Padre, ponderando el enojo del Señor por una cosa en que al -parecer no havia culpa nenguna, y sacando de ahí quanto se enritará con -estas otras, que no es pussibre dexen de ser muy culpables; porque, en -concrusion, el Emperador iba con aquel trage que era propio y priciso -de su alta dinidá, pero estas otras Nazarenas no tienen pricision -de andar ansina, y se visten ansina no mas que por antojo y que por -envincion de su loca fantasía. El Emperador no hacia vanidá de su -vestido, pero las Nazarenas usan de este vestido por pura vanidá; el -Emperador en medio de la magestá de la púrpura iba con mucha divocion, -pero las Nazarenas, quando havian de dar enxempro de compostura, -siquiera por lo que sanifica el vestido, no parece sino que se valen de -él para ser mas desengolvidas; y poco mas ó ménos lo mesmo que decia -de las Nazarenas, lo apricaba tambien á las demas que trahen hábitos -galanos.» - -17. -- «Vaya, dixo Fray Blas, que debia de ser muy escrupuloso esse -Prelado. A mí, por lo ménos, un hábito bien puesto en una muger me -gusta mucho: á todas las dice bellamente, pero, si son bien parecidas, -las cae muy en gracia.» -- «Santíssima razon! respondió el Familiar, -y en boca de un Religioso no hay mas que pedir. Yo, Padre nuestro, -por ahora no me opongo á que las mugeres, especialmente las solteras, -percuren líncitamente agradar á los hombres y engalanarse por esto cada -una segun sus pussibres. Su alma, su palma; y cada qual se componga con -su conciencia. Ya vi lo que dice un Autor, que los hombres tenemos tres -inimigos, el Dimonio, mundo y carne; pero las mugeres tienen quatro, el -Dimonio, mundo y carne, y el deséo de parecer bien. Lo que digo es, que -valerse de las cosas santas para parecer mijor, esso es lo que á mí me -parece muy mal. Y en fin, fuesse ó no fuesse escripuloso el Perlado de -quien vamos habrando, es cierto que no lo era otro Religioso mocito, -aunque no tanto que no fuesse ya Letor de Thaulugía en aquella santa -Comunidá, el qual s’ alló presente á nuestra convresacion, y cierto que -tenia unos ojos tan vivos y tan aquellados, que se conocia á la legua -que no era gazmoño. Este tal sabia muchas copras en latin y en romanze, -y diz que tambien las hacia harto guapas. Con todo lo que convresamos -se conformó tan lindamente, y aún me dixo que yo debia de tener güen -entendimiento, aunque no me expricaba con la mayor escrecion. Quando -relaté aquello del tontillo, se rió mucho y añadió, que esta moda -siempre l’ avia parecido la mas grande mamarrachada en que podia dar -la maginacion de las mugeres, aún en sus trages de gala; porque, como -todos saben en qué consiste aquel balumbo, hacen de él la mesma bulra -que de los Palitoques, que levantan hasta el tejado á los gigantones -del Córpus, y de los cuerpos de paja con que se feguran los espantajos -y los estafermos.» - -18. «A este empropósito relató unas copras, primero en latin y despues -golvidas en romanze por él mesmo, las que le contentaron mucho al mesmo -Perlado; y, viendo que á mí tambien m’ avian gustado las segundas, -aunque no entendia las primeras, le mandó que me diesse unas y otras -escrividas. Hízolo allí súpitamente, y me las metí en el balsopeto, y -por vida del hijo de mi madre que las ha de leer aquí ahora mi sobrino -Fray Gerundio; porque, como yo no ascanzo el latin, no sé leerle con -aquel sentido y con aquella enlegancia que se debiera.» Diciendo y -haciendo, sacó del bolsillo un papel tan sobado y aceitoso, que parecia -quarteron de encerado. Diósele á Fray Gerundio, que lo leyó en voz alta -con bastante alma, y se sabe por tradicion de padres á hijos que decia -assí: - - _Sunt hodie ... muliebria corpora, quæ, dum_ - _Conclavi neglecta suo atque inculta morantur,_ - _Macra videbuntur brevibusque simillima sardis._ - _Fac tectis prodire eadem expectanda per urbem,_ - _Non eadem forma est: nam, cum peronibus altis_ - _Incubuere pedes, cum tot redimicula frontem_ - _Aedificant, circum et vestis sinuosa tumescit,_ - _Prægnantem artifici defendens turbine ventrem,_ - _Protinus augetur species majorque videri_ - _Atque alia, ingentes una implet fæmina postes_ - _Angustatque viam, magnos imitata elephantes_ - _Aut orcam per aquas vasta se mole ferentem._ - - -_Trova._ - - _Si coges de repente_ - _En trage descuidado y negligente_ - _A una Dama en su quarto, á una Mozuela,_ - _Tendrásla por sardina ó por truchuela:_ - _Tan seca, tan enjuta y estrujada_ - _Que ménos es muger que rebanada._ - _Pero espérate un poco,_ - _Que presto verás nympha á la que es coco._ - _Dexa que salga á vistas por las calles;_ - _Que, aunque cien veces la halles,_ - _Te has de decir mirando á la Doncella:_ - _«Vive diez que ya es otra aquesta aquella!_ - _Como creció una quarta en un instante!_ - _Hoy plenilunio, y ayer menguante!_ - _Cabia ayer metida en qualquier cesto,_ - _Y hoy no cabe en la plaza! Como es esto?»_ - _No te canses, Lucilo, en reflexiones;_ - _Pues, no ves que se empina en dos tacones,_ - _Tan altos, tan iguales_ - _Que salen con baston los carcañales?_ - _Y piensas se contenta_ - _Con crecer por los piés? Tambien intenta_ - _Poner en la cabeza su quarto alto._ - _Da con la vista un salto,_ - _Y verás el tupé, el jardin, el rizo,_ - _La mitad natural, la otra postizo,_ - _Con el petiboné medio al desgaire,_ - _Pues todo es ganar tierra por el aire._ - _Pero lo que te pasma_ - _Aún mas que te admirara una phantasma,_ - _Es verla tan anchota_ - _Que casi llena un juego de pelota;_ - _Y dudas, al mirar el envoltorio,_ - _Si es muger lo que anda ó si es cimborio._ - _Eres un monaguillo,_ - _Pues no ves que es milagro del tontillo,_ - _Aquel que á las casadas_ - _Sirve entre otras mil cosas excusadas,_ - _Pero en tal qual soltera no muy lisa_ - _Es sin duda una alhaja harto precisa._ - _Para qué? me dirás. Eres sincero:_ - _Ibatelo á decir, pero no quiero._ - _El tontillo á la flaca la hace gorda,_ - _Y tal vez finge tórtola á la torda;_ - _Porque son los tontillos nobles piezas_ - _Para encubrir gorduras y flaquezas._ - _Una muger, en fin, con guarda-infante,_ - _Cátala convertida en elephante._ - _Haces ascos al símil? No te llena?_ - _Pues por mí, mas que sea una ballena._ - -19. No obstante que ni Fray Gerundio ni Fray Blas eran los hombres del -gusto mas delicado que se ha reconocido hasta ahora en el orbe de las -tierras, como lo puede haver observado el curioso lector en la serie -de esta exactíssima Historia, se sabe que aplaudieron bastantemente -la trova, por ser lo que mas entendian; bien que Fray Gerundio, por -saber sin comparacion mucho mas latin que Fray Blas, no dexó de hallar -singular gracia en los versos latinos, y como que se inclinaba á que -tenian mas que los castellanos. Assí lo dió á entender, y con esso se -pelaba las barbas el Familiar, porque sus padres no le huviessen dado -estudios, por lo ménos hasta que saliesse un _inracionable gramático_, -que fué la phrase con que él se explicó. - -20. Los que lo oyeron todo con una grande indiferencia, fueron Anton -Zotes y la Señora Cecilia. Anton Zotes, porque casi desde el principio -de la conversacion se havia medio dormido, á causa de estar algo -alcanzado de sueño por haverse levantado aquella noche dos veces á dar -un pienso á las cavallerías; la Señora Cecilia, porque del latin (ya se -ve) no entendia palabra, y del romanze le sucedia con corta diferencia -lo mismo. Solo percibió que allí se hablaba de tontillo, y esto bastó -para que dixesse muy alegre: «Ahí me la dén todas; que yo ni para mí -ni para m’ ija he pensado enjamas en tontillo, pues ni mi madre ni mi -agüela usaron por enjamas de los enjamases de essas envinciones.» - -21. Tú que tal dixiste! Tomó la taba el Familiar y la dixo: «Oyes, y tu -madre ni tu agüela usaron jamas de los enjamases de galones d’ oro, de -encaxes de prata, de telas de tiesú, de enguarinas, de trapacería, de -mantos de tafetan de ilustre, con encaxe de media vara, de embanicos -d’ á dobron, de manguito enforrado por de juera en terciopelo, de -rosario de pisázuli ó de inventurina, engazado en prata ó en oro, ni -de otras mil embusterías, (otra cosa peor iba á decir, pero la callo,) -de qu’ usas tú y quieres tambien qu’ usen tus hijas? Unas sayas de -estameña, una basquiña de cordellate, una enguarina de paño fino en los -dias recios, una capa sobre la cabeza con su vuelta negra de rizo ó, -á lo mas mas, de terciopelo, un embanico redondo de papel pintado con -almagre encima de una caña, un rosario de lágrymas, y el mas pricioso -de cachumbo: estas eran sus galas, y servitor. Ansina vivieron muy -honradamente, ansina nos dexaron un pedazo de pan que comer; y no tú, -que tienes traza de echarme por puertas, porque los dias de fiesta -pareces una Condesa, y tus hijas unas Marquesicas, siendo ansí que no -sois mas que unas probes y honradas labradoras, sin considerar que -causais risa á las presonas de meollo; por qu’ al fin, por mas que la -mona se vista de seda, mona se queda.» - -22. Iria el sermon mas adelante, si en aquel punto no huviera entrado -una criada á poner la mesa, porque ya era hora de comer, y, por la -cuenta, ni en la comida ni en lo restante de aquel dia que se quedaron -á descansar en Fregenal, no debió de suceder cosa _remarcable_; á lo -ménos los Autores de aquellos tiempos tan retirados nada refieren, -contentándose con decir que la mañana siguiente, muy de madrugada, -despedidos todos cortesanamente unos de otros, Anton Zotes tomó el -camino de Campazas, y Fray Gerundio y Fray Blas se fueron á comer -á su Convento, donde Fray Gerundio fué recivido del Prelado con -mucho agasajo, y de los demas, particularmente de la gente moza, con -indecible alegría y aplauso, porque ya havia llegado al Convento la -fama de sus sermones. Solo se sabe por un libro de becerro, escrito -en letras góthicas y ya muy desgastadas despues de tantos siglos, que -luego que llegó el Prelado le puso en la mano una patente del Padre -Provincial, en que le hacia Predicador mayor de la Casa, dispensándole -en los años de Predicador sabatino y de Predicador segundo que pedia la -constitucion, por justas causas que le movian á ello, todo con acuerdo -del Definitorio, en virtud de la facultad que le concedia para ello -la Bula del Papa Eleutherio LII. que comienza: _Ad promovendum_. Al -mismo tiempo recivió Fray Blas otra patente de jubilacion, en que se le -declaraba Presentado por el púlpito para el Magisterio, con que los dos -amigos del alma no se veían de polvo, de abrazos y de enhorabuenas. - - - - -LIBRO SEXTO. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin del capítulo se sabrá -su contenido. - - -1. La mañana siguiente al dia de su arrivo se fué á buena hora á la -celda prelacial, á dar cuenta al Superior de todas sus gloriosas -expediciones, sin olvidarse de hacer con él alguna expresioncilla de -agradecimiento, pretextando el influxo que havia tenido su Paternidad -en el nuevo empléo á que acababan de elevarle. Refirióle lo mas -substancial que le havia sucedido, sin dissimular los aplausos con que -le havian honrado, bien que añadió que estos mas suelen ser hijos de la -dicha que del merecimiento. Pero se guardó muy bien de hablar palabra -ni de la terrible repassata del Magistral de Leon, ni de las graciosas -pullas y solidíssimos argumentos del Familiar, ni de la bella doctrina -del Padre Abad de San Benito. Por fin, le dixo al Prelado como le -havian encargado la Semana Santa de Pero-Rubio, la qual tenia entendido -que valia cinqüenta ducados en dinero phýsico, y como otros treinta, -poco mas ó ménos, en lo que se sacaba de limosnas, y que le pedia su -bendicion para acetarla. Diósela el Prelado con mil amores; porque, -si bien no le armaba mucho el modo de predicar de Fray Gerundio, por -quanto él era hombre ramplon y solidote, pero, como entendia que las -gentes le oían con gusto, y él necessitaba complacer á todos, ya para -no perder, ya para aumentar los devotos de la Orden y los bienhechores -del Convento; viendo tambien por otra parte que los Prelados mayores le -promovian y le autorizaban, le dixo desde luego que durante su triennio -podia predicar todos los sermones que le encomendassen. - -2. Salió Fray Gerundio muy contento de la celda prelacial con esta -licencia tan amplia; y apénas havia entrado en la suya, quando llamaron -á la puerta el Maestro Fray Prudencio y aquel otro Beneficiado -tan hábil, tan leído y de tan buen humor, de quien se hizo larga -y honorífica mencion en los capítulos 5 y 6 del libro segundo de -la primera parte. Venia con dos fines: el primero y principal, á -divertirse un poco con Fray Gerundio, ya que havia desesperado de sacar -de él otra cosa; y el segundo, á darle la bienvenida y juntamente la -enhorabuena de su promocion á la dignidad de Predicador mayor del -Convento. - -3. Passáronse los primeros cumplidos en palabras de buena crianza, y -despues de las generales dixo el Beneficiado: «De los sermones que -vuestra Paternidad ha predicado por essas tierras no hablo, porque -ya llegaron por acá los ecos esforzados á soplos del clarin sonoro -de la Fama. Nada me cogió de susto, porque siempre hice juício que -predicaria vuestra Paternidad como acostumbra.» -- «Y yo y todo, añadió -Fray Prudencio; pero esso es lo peor que tendria el Padre Predicador.» --- «Fuesse lo peor ó fuesse lo mejor, respondió Fray Gerundio, crea -vuestra Paternidad muy reverenda, Padre nuestro, que nada perdió -la Religion por mis sermones.» -- «Assí lo creo, dixo el Maestro -Prudencio; porque adonde iriamos á parar, si las Religiones perdiessen -algo por las boberías ni por los desaciertos, sean de la linea que se -fueren, de estos ó de aquellos particulares? Todas las Universidades -son unos cuerpos sabios, aunque no todos sus miembros lo sean mucho. -Todas las familias religiosas son santas, aunque tal qual Religioso -no sea muy exemplar. Y, en fin, la Religion christiana es santíssima, -aunque haya innumerables Christianos escandalosos.» - -4. -- «Dexémonos de puntos serios, interrumpió el Beneficiado, y -alegremos un poco la conversacion. A propósito de sermones y de -Predicadores, acabo de recivir el corréo, y un amigo de Madrid me envía -dos papeles muy preciosos, cada uno por su término, que me han dado el -mayor gusto. El uno es una esquela, con que se hallaron muchos sugetos -de la Corte baxo un simple sobreescrito, y dice assí: - -«El Mayordomo de la Casa de los locos de la Ciudad de Toledo participa -á V. havérsele escapado dos docenas de los mas furiosos, los quales -le asseguran se han disfrazado de Predicadores en la Corte. En cuya -atencion suplica á V. se sirva concurrir á los sermones y notar si -hablan desconcertados, sin méthodo, órden ni decencia, si amontonan -conceptos, textos truncados, fábulas de Gentiles, cuentos ridículos, -idéas phantásticas, acciones y expressiones burlescas, contra el -respeto y decoro de la palabra de Dios, de la Cáthedra del Evangelio, -del auditorio christiano, á fin de dar las providencias necessarias -para restituirlos á esta santa Casa y curarlos en ella; en lo que hará -V. una obra de charidad. Me asseguran que uno ha de predicar el dia... -á las... de la mañana, en la Iglesia de...» - -5. -- «Bella esquela! noble esquela! especie de exquisito gusto y de -gran juício!» exclamó el Maestro Prudencio. -- «Yo por tal la tengo, -dixo el Beneficiado, y me dicen que la han celebrado infinito todos -los hombres serios, entendidos y cultos. Verdad es, que tambien -me añaden que á otros muchos los ha consternado extrañamente.» -- -«Esso es muy natural, repuso el Maestro Prudencio; todos aquellos, -que, por las señas que da el Mayordomo, teman que los recojan á la -santa Casa por _orates de los mas furiosos_, levantarán el grito y -alborotarán al mundo contra la esquela; y en verdad que yo no esperaria -á otros indicios para recogerlos al instante.» -- «Engruesse vuestra -Reverendíssima esse partido, que es bien numeroso, dixo el Beneficiado, -con los muchos que los aplauden y los celebran, y se juntará contra la -esquela un exército formidable. Es menester echarse esta cuenta, porque -estos tales se ven reducidos á uno de dos extremos: ó á reconocer y -confessar que hasta aquí han vivido alucinados, aplaudiendo lo que -debieran abominar y siguiendo ciegamente á los que debieran huir; ó á -obstinarse, por tema y por capricho, en su errado dictámen. Lo primero -no hay que esperarlo, ó hay que esperarlo de muy pocos, porque son muy -raros los que quieren confessarse engañados; con que es preciso que -suceda lo segundo.» - -6. -- «Essa esquela, replicó Fray Gerundio con innocentíssimo candor, -no merece fé ni crédito en juício ni fuera de él y aún, si mucho se -apura, está condenada por la Inquisicion: lo primero, porque no trahe -nombre de Autor, y lo segundo, porque no se sabe á quien se dirige, -pues en toda ella no se habla con nadie, sino con V.V. y V., y no -hay noticia de que haya ni haya havido en el mundo muger ni hombre -que se llame V.» -- «Hace fuerza el argumento, dixo el bellaco del -Beneficiado, y en verdad que no es tan facililla la solucion. Con todo -esso, me parece que se pudiera responder á lo de que no trahe nombre -de Autor, que ya dice ser del Mayordomo de la Casa de los locos de -Toledo, el qual es muy natural que tenga su nombre y apellido.» -- -«Mas que tenga treinta apellidos y otros tantos nombres, replicó Fray -Gerundio, lo dicho dicho: no trahe nombre de Autor; porque Autor es -el que da ó ha dado á la estampa algunos libros, y no sabemos que el -Mayordomo de la Casa de los locos de Toledo haya impresso hasta ahora -alguna obra.» -- «Vaya, dixo el Beneficiado, que la solucion no admite -réplica. Pero, á lo otro que añadió vuestra Paternidad de que no ha -havido hasta aquí hombre ni muger que se llamasse _U_, paréceme que se -pudiera decir, lo primero, que, si ha havido una tierra que se llamaba -_Hus_, y fué la patria de Job, segun aquello de _vir erat in terra Hus, -nomine Job_, yo no hallaba inconveniente en tener por verosímil que en -aquella tierra huviesse muchos con el apellido de _U_, pues no hemos de -reparar en letra mas ó ménos, siendo tan comun esto de dar apellidos á -las familias los lugares y las tierras. Lo segundo, que aún en nuestros -tiempos huvo un Emperador de la China que se llamaba _Can-Y_. Pues, -por qué no podrá haver otros ciento que se llamen, unos _Can-A_, otros -_Can-E_, otros _Can-O_, y otros _Can-U_?» - -7. -- «Valiente gana tiene vuestra Merced, Señor Beneficiado, dixo Fray -Prudencio, de perder tiempo con esse pobre simple. Ahora se para en -contestar con un hombre, que no sabe lo que significa la V. en convites -ó avisos de esquelas y en cartas circulares? El reparo de nuestro nuevo -Padre Predicador mayor se parece mucho á el del otro Clérigo, tonto -como él, que, haviendo leído los quatro tomos de _Cartas eruditas_ del -Maestro Feijoó, los arrojó de sí con desprecio, diciendo que las mas de -aquellas cartas eran fingidas, y que él no creía que fuessen respuestas -á sugetos verdaderos que huviessen consultado al Autor sobre los puntos -que en ellas se trataban. Y se quedó muy satisfecho el pobre mentecato, -sin advertir que, aún quando fuesse cierto lo que presumia su apatanada -malicia, no por esso se disminuía un punto el mérito de las cartas.» - -8. «Pero, dexando á un lado esta impertinencia, lo que yo reparo en la -graciosa esquela es, que su Autor anduvo muy moderado. Suponer que no -fueron mas que dos docenas los locos furiosos que se escaparon de la -Casa de los orates y andaban por la Corte disfrazados en Predicadores, -es una moderacion digna de que muchíssimos se la agradezcan mucho; -porque, segun las señales que él mismo da, el número de los locos -es incomparablemente mas crecido.» -- «Sí, Señor, respondió el -Beneficiado; pero no todos estarian recogidos, y él solo habla de los -que lo estaban y se le escaparon.» - -9. «El segundo papel que me envían por el corréo, en su linea no es -ménos solemne ni ménos divertido; y desde luego digo, que este sí que -ha de caer en gracia al Reverendo Padre Fray Gerundio. Es un cartel -ó cedulon que se fixó en las esquinas y parages mas públicos de la -Corte, convidando para ciertas funciones de Iglesia, que se hicieron -en obsequio de la seráphica Madre Santa Theresa de Jesus. El cedulon -aún fué mas solemne que las mismas fiestas, y, haviéndole leído con -singular complacencia cierto amigo mio de gusto muy delicado, arrancó -uno para remitírmele, sabiendo quanto lisongéa mi diversion con este -género de piezas. Aquí está el mismo cartel, todavía con las señas del -engrudo ó pan mascado con que se pegó, y dice assí, sin quitar letra: - - 10. «=Jesus, María y Joseph.= - -«A la Tierra del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó la -Tierra: Profunda en la Humildad, Fértil en la Virtud: A la Agua que da -Vida, A la Vida con la Agua clara de su Doctrina, Dulce, por Soberana: -Al Aire, que da espíritu, Al Espíritu, que da el Aire Sútil, de su -Pluma, Puro de su Alma: Al Fuego, que da Amor, al Amor hecho Fuego, -Para abrasar el corazon, á una Muger Seraphin: A la Luna que pisa, -Al peso de la Luna, Nueva en Favores, Creciente en Verdades, Llena -de Luces, Menguante de Errores: Al Sol que ofusca brillos, A los -Brillos del Sol, Fanal del Carmelo, Farol del Mundo: A la Estrella -de la Alba, A la Alba de la Estrella, Que todos buscan Guia, como -Norte en el Mar de la Vida, Para el Puerto de la Gloria: Al Prodigio -de Pathmos, repetido y sentado en el Sitial de la Justicia, Donde, -mejor Astrea, Celestial Signo, Vírgen sabia, domina los Astros: A -la Motriz Inteligencia de los animados Cielos, Que delicado Vidrio -guardan vasos de barro: Al Agustin de las Mugeres, Angélica Doctora de -los hombres, Theóloga Mýstica, Phýsica Seráphica, Natural Rhetórica, -Espiritual Médica, Crítica Cherúbica, Universal Maestra en la Ciencia -de los Santos, en las Artes de los Justos: A la Niña Architecta, que de -Modelos Pueriles levantó para Dios Palacios Celestiales: A la Grande en -el Poder, Mayor en el Penar, Máxima en el Amor: A la Muger Apostólica, -ó Apóstol en la Esphera de Muger, Por su Virtud, Por su Nobleza, Por su -Prudencia, Por su Patria, Hechizo de la Europa, Señora de ambos Mundos, -Abogada de España, Consejera de Castilla, =Santa Theresa de Jesus=, A -quien los dos Atlantes de la Militante Iglesia, Nuestros Cathólicos -Monarcas, rinden devotos y reverentes cultos, Magestuosa expression -de sus santos afectos, cuya soberana luz, cuyo eficaz exemplo siguen -leales, imitan fieles, todos los Reales Consejos y Tribunales de esta -Corte, en..., dando feliz principio á tan elevado fin el Domingo 14 de -Octubre de 1753 á la hora de Vísperas, desde las quales hasta el dia -24 del referido mes (quando en carroza de cristal hace su marcha el -Sol,) hay Jubiléo pleníssimo. Serán Trompetas Mýsticas de las Voces -Evangélicas _Confiteor tibi_, _Pater_, los Oradores siguientes...» - -11. Quedó atónito el Maestro Prudencio y, no persuadiéndose á que -el cartel pudiesse ser cierto, figurándosele que seria acaso alguna -festiva invencion del buen humor del Beneficiado, se le arrancó de las -manos para leerle él mismo, con amistosa confianza; pero aún se quedó -mas pasmado, quando le vió impresso, ni mas ni ménos como llevamos -escrito, con sus comas y puntos y orthographía, solo que en el cartel -se expressa el Templo donde se celebraron las fiestas, y nosotros -le omitimos por justos respetos. Leyóle, releyóle, tornóle á leer, -y apénas creía á sus proprios ojos. Al fin, como era hombre serio, -entendido, religioso y verdaderamente sincero, despues de haverse -encogido de hombros, arqueado las cejas, levantado los ojos al cielo y -hecho muchas cruces, santiguándose de admiracion, prorumpió diciendo: - -12. «Que esto se permita en España! y en una Corte! y á vista de tanto -hombre verdaderamente sabio, culto y discreto! y donde concurren -tantos millares de extrangeros de casi todos los Reynos y Países del -mundo! Qué han de decir de nosotros las naciones? En qué predicamento -nos tendrán, si llegan á entender, que precisamente para publicar -unas fiestas sagradas, lo qual en todo el mundo se hace y se debe -hacer sencilla y llanamente, diciendo que tal dia comienzan tales -fiestas, que durarán tantos dias, que estará ó no estará el Sacramento -expuesto desde tal hora á tal hora, que havrá ó no havrá jubiléo, y que -predicará Fulano, Citano y Perenzano: qué han de juzgar de nosotros, -vuelvo á decir, si saben que precisamente para un assunto como este se -embarra un gran pliego de papel, llenándole de bazofia, de antíthesis -ridículos, de esdrújulos phantásticos, de phrasotas que nada significan -ó significan un grandíssimo disparate, de epíthetos pueriles y alocados -á una Santaza como Santa Theresa, que mas la ultrajan que la honran, y -qué sé yo si de proposiciones heréticas ó á lo ménos malsonantes?» - -13. «Quien le dixo al Autor del cartel (el qual no es possible sino que -fuesse por ahí algun Licenciaduelo atolondrado, de estos que comienzan -á ser aprendices de cultos, y no saben ni son capaces de saber en qué -consiste el serlo) quien le dixo al Autor del cartel que Santa Theresa, -ni otra pura criatura, por sí sola era _la tierra del Cielo, por quien -criara el Cielo el que fundó la tierra_? Una proposicion semejante á -esta, que se dixo por María Santíssima, conviene á saber que _Ipsa -colenda est, non tantum ut causa nostræ redemptionis, sed etiam ut -motivum creationis omnium rerum_, está notada por gravíssimos Theólogos -como digna de muy severa censura. Quien le ha dicho que Santa Theresa, -ni algun otro Santo ó Santa, puede ser en ningun sentido verdadero _el -agua que da vida_, pues no hay otra agua que dé vida, sino el agua -del bautismo? Quien le ha dicho que es el aire que da espíritu, no -haviendo otro quien le dé ni pueda darle, sino el soplo figurado ó la -inspiracion del Espíritu Santo? Quien le ha dicho que...?» - -14. -- «Sossiéguese vuestra Paternidad, dixo el Beneficiado; que estas -cosas no se han de tomar con tanta seriedad: un poco de sangre fria y -un mucho de buen humor es la mejor receta para curarlas, ó á lo ménos -para que no nos perjudiquen. Mire vuestra Paternidad: los hombres -sabios de la Corte saben, que la Corte está llena de ignorantes, -presumidos de sabios; los extrangeros tambien tienen por allá sus -Autores de cedulones, ó cosa equivalente; porque pensar que los tontos -no están sembrados por todo el mundo como los hongos, es cosa de -chanza, y si no, ahí está Menckenio en su librete de _Charlataneria -eruditorum_, que no me dexará mentir. El artífice de nuestro cedulon -no fué tan mal intencionado como á vuestra Paternidad se le figura. El -quiso hacer á Santa Theresa un remedo de todos los quatro elementos, -tierra, agua, aire y fuego; no se le ofreció otra cosa mejor, y dixo -essos disparates, sin meterse en mas honduras. Aquí no huvo mas, -y vuestra Paternidad no haga juícios temerarios en materia de su -doctrina; porque, si sabe la que enseña el catechismo, esto le basta -para salvarse, sin que sea necessario aprender otras Theologías.» - -15. -- «Assí supiera yo lo que él sabe, interrumpió á esta sazon Fray -Gerundio; cada qual siga su opinion, pero en la mia esse hombre es un -monstruo de ingenio. Qué bellos assuntos ofrece en tan pocas lineas, -para predicar muchos sermones á la seráphica Madre! No se me olvidarán -á mí, quando se presente la ocasion. _La luna que pisa el peso de la -luna._ Qué divinidad! Pues la prueba: _nueva en favores_, _creciente en -verdades_, _llena de luces_, _menguante de errores_. Es un assombro!» --- «Por lo ménos, dixo el Beneficiado, están diestramente aplicadas -todas las fases de esse planeta: luna nueva, luna creciente, luna -llena y luna menguante. Los labradores, los hortelanos y los médicos -lunáticos excusan otro calendario, y solo con ver el cartel sabrán -quando han de plantar, sembrar, purgar y sangrar.» - -16. -- «Dígame vuestra Merced lo que quisiere, continuó Fray Gerundio, -que yo aquello de _el sol que ofusca brillos á los brillos del sol_, no -tengo con que ponderarlo.» -- «Ni yo tampoco, respondió el Beneficiado, -si entendiera bien qué es esto de _ofuscar brillos al sol_. Las nubes -no los ofuscan, solo estorban que se comuniquen á nosotros, y lo mismo -hacen las paredes, las ventanas, los toldos y los tejados. Si alguna -cosa los huviera de ofuscar, serian las manchas que dixo el Padre -Christóval Scheinero havia descubierto en el sol con un telescopio de -nueva invencion; pero es natural, que el Autor no quisiesse decir que -Santa Theresa era pared, tabique, ventana, toldo, tejado ni mancha. -Como quiera, ello suena bien, y soy de la opinion de Usted, mi Padre -Fray Gerundio.» - -17. -- «Y qué me dirá Usted, prosiguió Fray Gerundio, de aquello de -_fanal del Carmelo, farol del mundo_? No es un prodigio?» -- «Claro -está, respondió el Beneficiado, que _fanal_ y _farol_ hacen un eco que -encanta; porque, aunque _fanal_ es una cosa y _farol_ es otra, aquí -no nos hemos de gobernar por lo que las cosas son, sino por lo que -suenan.» -- «Sobre todo, añadió Fray Gerundio, lo que no se me olvidará -para aprovecharme de ello en tiempo y en sazon, es el bello pensamiento -de _la estrella de la alba_, _y la alba de la estrella_.» -- «Téngolo -por muy conceptuoso, dixo el Beneficiado, pues ahí da á entender que -debe haver alguna estrella ordenada _in sacris_, que se reviste el alba -para exercitar su órden, y, en fin, _el lucero del alba_ no puede estar -explicado con mayor émphasis ni hermosura.» -- «El concepto predicable -que mas me agrada, prosiguió Fray Gerundio, es decir que Santa Theresa -fué _el Agustin de las mugeres y la angélica Doctora de los hombres_.» --- «Esso está dicho con gran chiste, respondió el Beneficiado; porque á -las mugeres las dió su hombre, y á los hombres los dió su muger; y, si -alguno dixere que hacer á la Santa por una parte _Agustin_ y por otra -_angélica Doctora_, es hacerla Doctora hermaphrodita, merece desprecio -por la bufonada. Qué cosa mas comun el dia de hoy que llamarse un -hombre _Agustin-María_? Pues, por qué no se podrá llamar una muger -_Agustin-Thomasa_ ó _Thomasa-Agustin_? La terminacion en _-a_ es -impertinente para el sexo, porque Juno fué muger, y se acaba en _-o_; y -Caracalla fué hombre, y se termina en _-a_.» - -18. -- «Con Usted me entierren, dixo Fray Gerundio, que se hace cargo -de las cosas; pero no repara vuestra Merced en aquellos cinco assuntos -para cinco sermones, que se podrán predicar delante del mismo Papa: -_Theóloga mýstica, phýsica seráphica, natural rhetórica, espiritual -médica, crítica cherúbica?_» -- «Dígole á Usted, Padre Predicador -mayor, respondió el Beneficiado, que respecto de essos cinco assuntos -esdrujulados, _las cinco piedras de la honda de David_, que predicó en -Roma el Padre Vieyra en cinco domínicas de Quaresma, para derribar al -Philistéo de la culpa, fueron cinco guijarros incultos y de los mas -vastos. Essas son cinco piedras preciosas, dignas de engastarse en la -corona de hierro de los Longobardos, que dicen se conserva en Aquisgran -y pesa algunas arrobas. Lo que extraño es, que el Autor dexasse -quexosas á otras facultades, quando con igual razon pudiera dexarlas -favorecidas. Pues, quien le quitaba añadir que Santa Theresa havia -sido _Astrónoma extática_, _Geógrapha célica_, _Mathemática týpica_, -_Poetisa métrica_, etc.?» -- «Es que no cabria en el cartel,» respondió -Fray Gerundio. -- «Seria por esso, continuó el Beneficiado; pero era -fácil el remedio con haverle dispuesto en papel de marca.» - -19. -- «El pensamiento que yo prefiero á todos, añadió Fray Gerundio, -y el que no se me escapará para el primer sermon que se me ofrezca -predicar á la gloriosa Santa, es aquel que comprende tres puntos -admirables: _grande en el poder_, _mayor en el penar_, _máxima en el -amor_.» -- «Ellas son tres verdades, dixo el Beneficiado, bien probadas -en la vida de la seráphica Madre, y no hay duda que la graduacion de -_grande_, _mayor_, _máxima_, está segun arte; y la terminacion en -_-er_, _-ar_, _-or_ es de exquisito gusto. Lástima fué no añadiesse que -la Santa havia sido _óptima en escrivir_, _sabia de oriente á sur_, y -quedaban comprendidas todas las terminaciones de _-ar_, _-er_, _-ir_, -_-or_, _-ur_.» - -20. -- «Y le parece á vuestra Merced, interrumpió Fray Gerundio, que -no es digno de la mayor admiracion el último elogio con que acaba, -diciendo que Santa Theresa era y havia sido _por su virtud, por su -nobleza, por su prudencia, por su patria, hechizo de la Europa, Señora -de ambos mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla_?» -- «Oh, mi -Padre Fray Gerundio!» respondió el Beneficiado. «Essa es una _cabeza -de obra_ (perdóneme nuestra lengua, que se me ha puesto en la cabeza -explicarme assí). Esse es un golpe; qué digo golpe? es un porrazo que -descubre los sesos al assombro. Por algo le reservó el Autor para lo -último, que es donde se ha de dar el mayor chispazo. Tiene, tiene mas -alma de la que parece á primera vista. Es uno de aquellos elogios que -llaman _de correspondencia_; porque á los quatro primeros substantivos -han de corresponder por su órden los quatro segundos adjetivos, -casándolos y pareándolos segun su numeracion. Yo me explicaré, si -acierto.» - -21. «Pidieron informe á cierto bellacuelo de no sé qué Rector, (porque -no dice la leyenda si era de Universidad ó de Colegio,) y él le dió en -este dístico, que pienso ha de ser de Juan Owen: - - _Est bonus et fortasse pius, sed rector ineptus:_ - _Vult, meditatur, agit, plurima, pauca, nihil._ - -Ahora note vuestra Merced aquí la correspondencia ó el casamiento de -los tres verbos con los tres acusativos: _vult plurima, meditatur -pauca, agit nihil_. Pues, á este modo el ingeniosíssimo Autor del -cedulon dixo que Santa Theresa de Jesus era, _por su virtud, hechizo -de la Europa; por su nobleza, Señora de dos mundos; por su prudencia, -Abogada de España; y por su patria, Consejera de Castilla_. Es verdad -que, despues de haverla supuesto Señora de dos mundos, baxó mucho la -puntería, primero en hacerla Abogada, y despues Consejera. Pero, qué -tirador hay tan diestro que lo acierte todo y que alguna vez no baxe -un poco los puntos? En todo caso, todos aquellos y todas aquellas que -tuvieren la dicha de haver nacido en la nobilíssima Ciudad de Avila, -donde nació Santa Theresa, deben dar gracias al Autor del cartel por -haverlos descubierto un honorífico privilegio, de que verosímilmente -ninguno de ellos ni de ellas tenia noticia. Sepan que son por su patria -Consejeros ó Consejeras de Castilla. Y assí, desde aquí adelante no se -ha de llamar Avila de los Cavalleros, sino Avila de los Consejeros y de -las Consejeras. De las ilustres familias de los Zepedas y Ahumadas, que -dieron á luz á esta gran Santa, no hay que hablar. Su privilegio ó su -gloria es mucho mayor, pues precisamente por su nobleza son Señoras de -ambos mundos.» - -22. -- «Paréceme, dixo Fray Gerundio, que vuestra Merced á ratos -se zumba; pues en verdad que yo hablo muy de veras en todo quanto -digo. A lo ménos no tendrá vuestra Merced que glosar sobre aquella -elegantíssima phrase que dice: _Comienza el jubiléo pleníssimo desde -la hora de vísperas, quando en carroza de crystal hace su marcha el -sol_.» -- «Qué he de glosar de esse parénthesis, ni qué puedo decir de -él, respondió el Beneficiado, que no sea muy debaxo de lo que merece? -La elevacion de la phrase no puede ser mayor, pues llega hasta el -mismo sol. La del concepto es clara como un crystal, y, sobre todo, la -oportunidad no tiene precio. Añádese la novedad con que se corrige la -plana á todos los Poetas que ha havido, desde que se fundó la poesía -en la Arcadia ó en Caldéa, que esse es chico pleito. Todos hasta aquí -havian dado en la manía de que el sol hacía sus marchas en carroza de -fuego, y despues, segun unos, se sepultaba en urna de crystal, y, segun -otros, se dormia en catre de plata líquida. Ha sido enorme error, ó por -lo ménos una alucinacion tan universal como de grave perjuicio. Por -un telescopio de nueva invencion, con las lentes invertidas, que por -dicha llegó á manos de nuestro Autor, descubrió claríssimamente, que -la carroza en que el sol corre la posta es de crystal; y, aunque desde -léjos parece que rua toda embestida de fuego, y que es fuego lo que -respiran por las narices y boca los cavallos que la tiran, es ilusion -de vista. Esto nace de que, como el sol va dentro de la carroza, y esta -es de crystal, assí como tambien son diáphanos y transparentes los -cavallos, penétranse los rayos por las vidrieras, y parece fuego lo que -en la realidad no es mas que crystal de roca.» - -23. -- «Búrlese vuestra Merced ó no se burle, dixo Fray Gerundio, no -podrá negar que es elegante la expression con que anuncia al público -los sugetos que han de predicar, y el texto sobre que _serán trompetas -mýsticas de las voces evangélicas (Confiteor tibi, Pater) los Oradores -siguientes_...» -- «Pues vé Usted? respondió el Beneficiado, esso es -puntualmente lo único que yo huviera omitido; no porque no esté dicho -con mucha _sonorosidad_ y en una bella cadencia de los dos esdrúxulos, -_mýsticas_ y _evangélicas_; sino porque, como ahora hay tantos en el -mundo que perderán un par de amigos por aprovechar un equivoquillo -insulso, havrá mas de dos que digan que muchos, todos ó algunos de los -Oradores nombrados eran unos pobres _trompetas_, y citarán para prueva -al mismo Cartel.» - - - - -CAPITULO II. - -Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la conversacion con el _Dominus -tecum_ y con el _Vivan Ustedes mil años_, y despues se suena. - - -1. -- «No solo cortó vuestra Merced mi cólera, dixo á esta sazon el -Maestro Prudencio con semblante placentero, sino que la ha convertido -en risa. Ya veo, que no es negocio de tomar con seriedad los disparates -de essos cedulones que se fixan en las esquinas. De essos no se sigue -otro inconveniente, que el que á sus Autores los tengan por lo que son; -pero otras bocanadas parecidas á essas, en los púlpitos no se pueden -tolerar, porque son de grave consequencia para la Religion, para la -Nacion y para las costumbres. En suma, el cartel es disparatadíssimo, y -no parece possible otro que lo iguale.» - -2. -- «Esso es mucho decir, Padre Maestro, replicó el Beneficiado; -la esphera de lo possible es muy dilatada, y á pique está que tenga -en el bolsillo con que convencer á vuestra Reverendíssima, quanto se -equivoca en juzgar que no caben en la linea mayores dislates.» -- -«Vuestra Merced se chancéa», dixo el Maestro Prudencio. -- «Me chancéo? -replicó el Beneficiado; ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y -haciendo, sacó del bolso otro papel, que tambien protestó se le havian -enviado por el corréo como pieza única; y era un cartel que se fixó, no -en la Corte, sino en otra Ciudad muy autorizada, publicando una fiesta -de San Cosme y San Damian. Leyóle con fidelidad, á excepcion de tal -qual cosa que omitió por prudencia, y decia assí literalmente: - -«Solemnes Cultos, Obsequiosos Aplausos, Aclamaciones Festivas, -Demostraciones del mas fino Amor, que á sus fidelíssimos Achates, -Templos vivos de la Charidad, Seutipiubsores, Cosmiclimatas, -Brachamanes, Oficinas de las maravillas divinas, Prodigios de Milagros, -Milagros de Prodigios, Chrysoprasos de la Gracia, Agapetas de -Corazones, Val. - - _San_ =Cosme= _y San_ =Damian= - -Dedican, Consagran y Ofrecen con cordial devocion los Hijos de etc.» - -3. -- «Me doy por convencido, dixo el Maestro Prudencio, volviéndose á -santiguar; esse cartel es mas breve que el antecedente, no tiene otra -cosa mejor. Por lo demas, se puede decir de los dos lo que respondió -cierto Provincial á un Padre, que tenia dos hijos en la Religion y -le preguntó qual de los dos era el peor, Fray Pedro ó Fray Juan? A -que respondió el Provincial: _Ambos son peores_. Yo no entiendo la -lengua griega, de lo que estoy muy pesaroso, y lo digo con vergüenza; -pero harto será que hasta para los mismos Griegos no sea grieguíssima -toda essa gerigonza de _Achates_, _Seuptipiubsores_, _Cosmiclimatas_, -_Brachamanes_, _Chrysoprasos_ y _Agapetas_. _Brachmanes_ (y no -_Brachamanes_) no es voz griega, y ya sé lo que significa. Es una -casta ó muchas, de las familias mas nobles y mas sabias en las Indias -orientales, sumamente dificultosas de convertir, porque, teniendo por -viles y por vitandos á todos los que no son de igual familia ó casta, -se desdeñan de tratar con ellos, tanto que ni aún para exercer los mas -baxos oficios de la casa los admitirán. Y assí el cocinero del Brachman -ha de ser Brachman; llegando en algunas partes la extravagancia á -señalar tambien sus castas brachmanales á los cavallos, á los jumentos -y á los demas brutos domésticos, para que los Brachmanes se puedan -servir de ellos con honor. Pero al fin, yo no sé por donde los pueda -venir lo _Brachman_ á los dos gloriosíssimos Mártyres San Cosme y San -Damian.» - -4. -- «Ahora se detiene en esso vuestra Reverendíssima? repuso el -Beneficiado. Lo Brachman los viene por tan linea recta, como lo -_Seuptipiubsor_, _Cosmiclimata_ y _Chrysopraso_. El inventor del -solemníssimo cedulon no se paró en essas menudencias. Tiró, lo primero, -á acreditarse de otro Cornelio Schrevelio en la inteligencia de la -lengua griega para con los ignorantes de ella, y pretendió, lo segundo, -aturrullar los oídos del populacho con essas voces barbarisonantes, -sin havérsele passado otra cosa por la imaginacion. Si entónces se le -huviera ocurrido á ella el _Heautontimorumenos_ de Terencio, tan cierto -es que llama _Heautontimorumenos_ á los dos benditos Santos, como -los llamó _Cosmiclimatas_ y _Agapetas_. Yo bien sé, que se llamaban -_Agapetas_ aquellos que assistian á los convites de la charidad, que se -estilaban entre los fieles allá en los primeros siglos de la Iglesia, y -que los mismos convites se llamaban _agapes_, de _agapa_, que significa -_amor_; pero se me esconde, qué aplicacion oportuna y natural se puede -hacer de esta voz á los dos santos Médicos.» -- «Como quiera que ello -sea, dixo entónces Fray Gerundio, tomando un polvo y haciendo del -socarron, estos _epitectos_ suenan bien y pueden hacer su papel en un -sermoncito de rumbo.» - -5. -- «Tenga Usted, exclamó á esta sazon el Maestro Padre Prudencio, -dándose una palmada en la frente, que tambien yo he de contribuir con -mi cornadillo al provechoso assunto de esta conversacion. Ahora me -acuerdo, que tengo en la celda dos papelitos impressos á manera de -esquelas, que pocos dias há me envió de Zaragoza cierto corresponsal -mio de la Orden, hombre de juício, de delicadeza y de literatura; para -que sepa vuestra Merced, Señor Beneficiado, que todos tenemos tambien -nuestros amigos y nuestras correspondencias de gustillo. Si no me -engaño, estos papelejos están en el mismo gusto que los dos carteles, -salvo que son por término muy diferente y están escritos en latin. Son -quatro décimas latinas en ecos, las quales forman dos elogios distintos -al angélico Doctor Santo Thomas; y dudo mucho que hasta ahora hayan -dado á luz las prensas quatro locuras semejantes. Voy por ellas.» -Salió, llegó, volvió, sentóse, y leyó lo que se sigue: - - -_Eucharistico Ecclesiæ Calamo._ - - _Angelico Præcep_ _tori,_ - _Tori Cathedram a_ _genti,_ - _Genti ut luceat pubesc_ _enti,_ - _Entique fulgeat_ _majori:_ - _Humilitatis A_ _mori,_ - _Mori Thomæ, qui extat Pr_ _ora,_ - _Ora, Cymba Matre F_ _lora,_ - _Lora, Dux, Gladius, A_ _cantus,_ - _Cantus, Sidus, Turris, Xan_ _thus,_ - _Thus, Paradisus, Au_ _rora._ - - _Soli lucis ful_ _minoso;_ - _Minoso hæresis ter_ _rori,_ - _Rori gratiæ g_ _estuoso,_ - _Aestuosoque Doc_ _tori,_ - _Castissimo intacto fl_ _ori,_ - _Ori Sophiam evo_ _menti,_ - _Menti proclivæ cl_ _amori,_ - _Amorique Dei ferv_ _enti,_ - _Hæc libens consecro_ _Thura,_ - _Dona dum expecto fu_ _tura._ - -6. -- «Padre Maestro, qué dice!» exclamó el Beneficiado, tendiéndose -de risa por aquellos suelos. «Es possible que se han impresso essas -preciosidades? Si no conociera á vuestra Reverendíssima y no supiera -que es hombre tan serio y tan veraz, creeria que era invencion suya. -Venga por Dios esse papel, que no hay dinero con que pagarle.» Tomóle, -leyóle, releyóle, estuvo pasmado y suspenso por algun tiempo, y al cabo -prorumpió en estas exclamaciones: «Soy un insulso! soy un tonto! soy un -mentecato! soy un ignorante! Yo creí que sabia algo de composiciones -locas, disparatadas, ridículas, y tenia mi poco de vanidad de que las -que havia encomendado á la memoria eran originales; pero todas ellas -no valen un pito en comparacion de estas dos décimas; y, hablando -determinadamente de mis dos carteles, con que yo venia tan confitado, -digo con ingenuidad que - - _non sunt nostrates tergere digna nates_.» - -7. «Me ha de dar vuestra Reverendíssima licencia, aunque parezca un -poco prolixo, para construir fielmente en castellano lo que dicen essas -dos décimas, siguiendo puntualmente el mismo órden de su epígraphe y de -sus piés, aunque no sea possible conservar sus divinos ecos; porque, -como las voces castellanas son tan distintas de las latinas, no pueden -corresponder á unas los ecos de las otras. - - -_A la Eucharística Pluma de la Iglesia._ - - _Al angélico Preceptor,_ - _Cathedrático de la cama,_ - _Para lucir á los que apunta el bozo,_ - _Y para resplandecer al mayor ente:_ - _Al amor de la humildad,_ - _A la costumbre de Thomas, que es proa,_ - _Ora marítima y el bote Flora,_ - _Cota, Capitan, espada, Acanto,_ - _Canto, estrella, torre, Xanto,_ - _Incienso, Paraíso, Aurora._ - - _Al sol que fulmina luz,_ - _Amenazante terror de la heregía,_ - _Rocío que lleva á la gracia,_ - _Y Doctor ardiente:_ - _A la castíssima intacta flor,_ - _Boca que vomita sabiduría,_ - _Entendimiento inclinado al clamor,_ - _Y amor de Dios ferviente,_ - _Consagro con gusto estos inciensos,_ - _Miéntras espero los dones futuros._» - -8. «No me detengo ahora en los barbarismos ni en los solecismos, que -hierven en el latin; porque, si me detuviera en esto, seria tan pobre -hombre como el que lo compuso. Lo que me arrebata toda la atencion, -es pensar qué cansado quedaria el brazo de su Autor, y qué ufanos los -que costearon la impression de esta grande obra y sembraron de sus -papeluchos á la Ciudad de Zaragoza. Entre quantos mentecatos passaria -el artífice por un ingenio monstruoso! Quantos innocentes creerian -que no se havian dado al Angel de las escuelas elogios mas delicados! -Hora bien, Padre Maestro, yo no soy Poeta, ni permita Dios que lo sea. -En serio he compuesto bien pocas coplas, y, aunque algunas se han -celebrado, bien conozco que estoy muy distante de la perfeccion de esta -facultad, tan grande como desgraciada; pero tanto como para componer de -repente, no digo una décima, sino aunque sea una cancion real con su -cola y todo, y un romance tan largo como el de Don Diego de Mendoza, -con tal que sea sin connexion, sin órden, sin sentido, y á desbarrar á -tiros largos, dicen que tengo algun talento, y en parte me inclino á -creerlo, porque me he experimentado en algunas funciones. Pues á Dios -y á dicha, y á salga lo que saliere, allá va essa décima con ecos, -imitando perfectamente á las dos latinas; y sea para mayor honra y -gloria de su incomparable Autor. - - -_Décima._ - - _La batalla de Bi_ _tonto,_ - _Tonto no fué en Mon_ _dragon,_ - _Dragon que vió la f_ _uncion,_ - _Uncion tomó junto al_ _Ponto._ - _Si al Parnasso me re_ _monto,_ - _Monto sobre tí, Pol_ _lino,_ - _Lino se hila en el mo_ _lino,_ - _Lino de Mingo Ca_ _zurro,_ - _Zurro y mas zurro á este_ _burro;_ - _Y cátate un desa_ _tino._» - -9. -- «Es buen repente, dixo el Maestro Prudencio, y digna retribucion -del simple que ultrajó mas que honró al angélico Doctor con essa sarta -de necedades. Llámale _Pluma eucharística de la Iglesia_, y es lo -único bueno que tiene el elogio, con alusion á que el Santo compuso el -oficio del Santíssimo Sacramento; y, aunque no faltaron algunos que le -quisieron disputar esta gloria y á nosotros este consuelo, ya el hecho -no admite duda. Y, si fué tambien Autor del devotíssimo hymno _Sacris -solemnis_, juntamente con el otro - - _Pange lingua gloriosi_ - _Corporis mysterium;_ - -qué indignacion ó qué risa le causaria, si los Santos fuessen capaces -de estos afectos en aquella region de immutable serenidad, al verse -elogiar tan torpemente por un Poeta igualmente zafio que zurdo? -Harto será le dissimulasse los barbarismos de _minoso_, _fulminoso_, -_æstuoso_, _gestuoso_, que dudo mucho huviesse dado con ellos el -célebre Cárlos de Fresne, Señor de Cange, en su laboriosíssimo -_Glossario_ ó _Diccionario de la baxa latinidad_.» -- «Como quiera, -Padre reverendíssimo, replicó el Beneficiado, las dos décimas son tan -disparatadas, que no parecen possibles otras que las igualen.» - -10. -- «Esso es mucho decir, respondió el Padre Maestro, tomando al -Beneficiado las mismas palabras de que se havia valido para creer, -que no era possible otro cartel tan desbarrado como el primero; esso -es mucho decir, Señor Beneficiado; la esphera de lo possible es muy -dilatada, y á pique está que tenga en esta otra mano con que convencer -á vuestra Merced, quanto se equivoca en juzgar que no caben en la -linea mayores dislates. Ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y -haciendo, leyó otro par de décimas, assimismo impressas, en elogio del -proprio Santo, que decian de esta manera: - - -_Sanctissimo Conciliorum Altari._ - - _Maximo Scholæ Pa_ _trono,_ - _Throno Pudoris ve_ _terni,_ - _Terni contra vim A_ _verni,_ - _Verni Solis gaudes_ _dono,_ - _Sedulo Ecclesiæ Colon_ _o._ - _O multiplex tui vo_ _lumen._ - _Lumen, Lagena, C_ _acumen,_ - _Acumen, Sol, Luna, Na_ _vis,_ - _Vis, Radius, Lancea, Cl_ _aris,_ - _Avis, Tuba, Scutum,_ _Flumen._ - - _Firmo doctrinæ Cas_ _tello,_ - _Telo humoris no_ _civo,_ - _Cibo Domini no_ _vello,_ - _Bello Veneris_ _læsivo,_ - _Numini cœli f_ _estivo,_ - _Aestivo orandi sa_ _cello,_ - _Zelo Universi attr_ _activo,_ - _Activo virtutis cœlo,_ - _Hæc serta dico gratanter,_ - _Numenque nixurio instanter._ - -11. -- «Vuestra Reverendíssima tiene razon, dixo el Beneficiado, luego -que le permitieron hablar las carcaxadas, en fuerza de las quales -temió arrojar los hijares por la boca; en comparacion de essas dos -décimas, las otras dos son discretíssimas, son elegantíssimas, son -conceptuosíssimas, y son todos los superlativos que puede inventar el -Autor italiano mas ensuperlativado: es lástima no volverlas en romance. -Voy á hacerlo con la misma legalidad que las otras. - - -_Al Santíssimo Altar de los Concilios._ - - _Al máximo Patrono de la Escuela,_ - _Throno del pudor veterano,_ - _Contra la fuerza del terno Averno,_ - _Que gozas del don del Sol de Verano,_ - _Al cuidadoso Labrador de la Iglesia._ - _Oh, quantos volúmenes has escrito!_ - _Luz, botella, cumbre,_ - _Agudeza, Sol, Luna, nave,_ - _Fuerza, rayo, lanza, llave,_ - _Ave, trompeta, escudo, rio._ - - _Al firme Castillo de la doctrina,_ - _Dardo de humor nocivo,_ - _Comida nueva del Señor,_ - _Guerra lesiva de Vénus,_ - _Al festivo Dios del Cielo,_ - _Capilla para orar en el Verano,_ - _Zelo attractivo del Universo,_ - _Activo Cielo de la virtud,_ - _Dedico con gusto estas coronas,_ - _Y con instancia estoy pariendo el Númen._» - -12. «Desafío á todos los ingenios del mundo, exceptuando únicamente el -del Autor, á que en tan pocos renglones pongan en pié tanta multitud -de disparates ni de cosas tan inconnexas, tan absurdas y tan alocadas. -Lo de _Santíssimo Altar de los Concilios_, ya sé á lo que alude: hace -alusion á no sé qué Papa del Orden de Predicadores, que, estando para -celebrar missa á presencia de los Padres de un Concilio, mandó le -pusiessen por ara un libro de Santo Thomas. Passe la noticia, por mas -que la contradigan muchos; que yo no hallo repugnancia en creerla, ni -encuentro dissonancia en que un Papa quisiesse distinguir con este -singularíssimo honor las obras de un Santo Thomas tan beneméritas de -la universal Iglesia. Pero, qué nos querrá dar á entender el Decimista -con decir, que Santo Thomas es _throno del pudor veterano_? Si se havrá -excitado otra disputa sobre el pudor veterano y el pudor moderno, como -la que en años passados divirtió por algunos dias á la Corte sobre los -Oradores _á la moderna_ y _á la veterana_? No haria mal el Decimista -en explicarnos qual era el pudor _veterano_, para ver si nos convenia -trocar el _moderno_ por él.» - -13. «Aquello de _contra la fuerza del terno Averno_ (_terni contra -vim Averni_) es un descubrimiento terrible. Hasta aquí creímos que no -havia mas que un infierno, esto es, un único seno de los precitos y de -los condenados; y lo mas á que se adelantaba la consideracion, segun -el pensamiento de San Agustin, era á que para los Christianos parece -que debiera haver dos. El Decimista por la cuenta ha descubierto otro -tercero, ó un terno de infiernos horroroso: - - _Pues que vencia allá el pudor veterano_ - _La fuerza superior del terno Averno._» - -14. «Pero, lo que no se puede negar es que el pensamiento del quarto -pié, _Verni solis gaudes dono_, (_que gozas del don del sol de Verano_) -es un pensamiento verdaderamente alto y profundo. No dixo que Santo -Thomas gozaba del don del sol del invierno, del de la primavera, ni del -del otoño; sí del del verano, del del estío, y verosímilmente del mismo -de la Canícula. Y esto por qué? Porque mereció vestir el religiosíssimo -hábito del grande Patriarcha Santo Domingo; y todos sabemos que este -Santo, aún ántes de nacer, fué mysteriosamente prenunciado á su Madre, -quando soñó que trahia en su vientre un perro con una hacha encendida -en la boca: figura la mas cabal de la Canícula, la qual por ahora -siempre es en el rigor del verano, que, andando el tiempo, no sabemos -por quando caerá. Pues, sin duda que esso quiso decir el Poeta, quando -afirmó que Santo Thomas _gozaba del don del sol de Verano_; pero, si -quiso decir otra cosa, agradézcame la buena voluntad.» - -15. -- «Gana tiene vuestra Merced de perder tiempo, interrumpió el -Maestro Prudencio, en ir interpretando, ni mucho ménos glosando, los -disparates de las décimas. Hemos menester hacernos cargo de que el -Poeta era un pobre simple, que solo tiró á ajustar sus ecos, saliessen -como saliessen, sin consequencia para lo demas. A no ser esto assí, -quien le havia de tolerar que llamasse á Santo Thomas _dardo de humor -nocivo_ (_Telo humoris nocivo_), _festivo Dios del Cielo_ (_Numini -Cœli festivo_), y _capillita para orar en el verano_ (_æstivo orandi -Sacello_)?» -- «A fé que tiene vuestra Reverendíssima razon, dixo el -Beneficiado, y no gastemos mas prosa con este innocente. Mas, porque no -se quexen estas segundas décimas de que no las saludo yo con otra de mi -invencion, como á las primeras, allá van essos diez piés en busca del -Autor, que debiera andar en quatro: - - _Salvages en la Ca_ _nada,_ - _Nada teneis que bus_ _car,_ - _Cár... los quinto, ni aún el_ _Zar,_ - _Porque mas acá hay po_ _sada:_ - _Sada fué mi cama_ _rada,_ - _Rada toma chocol_ _ate,_ - _Ate Roque el cordel_ _late,_ - _Late un oculto myste_ _rio,_ - _Ríome del Magisterio,_ - _Y cátate otro disparate._» - -16. Como durante la glosa de las quatro décimas no dexaron hacer baza -á nuestro Fray Gerundio, guardó un profundo silencio; pero no se le -dió mucho, porque á él no le havian parecido tan mal las décimas -como al Beneficiado y al Padre Maestro; ántes bien hallaba en los -écos una gracia sin igual, que casi casi le encantaba; y, si salia á -defenderlas, bien conocia que no havia de sacar buen partido; si se -ponia de parte de los que se burlaban de ellas, iria contra su propria -conciencia. Con que, todo bien considerado, se alegró de que no le -dexassen hablar. Solo suplicó al Padre Maestro, que le permitiesse -sacar una copia de aquellos papeles, para reservarlos entre los -mas curiosos, lo que sin dificultad le concedió, pareciéndole que, -despues de la merecida zurra que havian llevado, no le passaria por la -imaginacion conservarlos para otra cosa que para diversion y para risa, -y no para modelo. - -17. Con esto levantó la visita el Beneficiado, á quien salieron á -despedir el Maestro Prudencio y Fray Gerundio. En el camino, y como -de passo, dixo el Padre Maestro al Beneficiado: «Por aquí se conoce, -con quanta justificacion está mandado por diferentes autos acordados -del Consejo y por otras varias reales órdenes, que ningun Impressor -pueda imprimir libro, memorial ú otro algun papel suelto de qualquier -calidad y tamaño, _aunque sea de pocos renglones_, sin que le conste -y tenga licencia para ello del Consejo ó del Señor Juez privativo y -Superintendente general de imprentas, pena de dos mil ducados y seis -años de destierro. Es justíssima esta providencia, por mas que parezca -demasiadamente rígida, y, si se observara con el debido rigor, no se -imprimirian carteles necios, décimas locas ni folletos indignos, que, -todo bien reflexionado, no tanto nos divierten quanto nos afrentan. Hoy -se cela esto de los libros y de las imprentas con mayor severidad que -nunca, y, aunque algunos se quexen de la nimiedad, ménos inconveniente -hay en este extremo que en el contrario, y mas quando enseña la -experiencia, que ni aún todo este rigor alcanza para librarnos del -todo de estas monstruosidades. Ojalá que con el mismo se celaran las -dedicatorias de las conclusiones, en las quales hay tanta bazofia y -tanto desatino, que alguna vez he estado tentado á hacer una coleccion -de las mas ridículas, y solo me ha detenido la consideracion de que -las Naciones no nos tengan á todos por bárbaros, siendo assí que somos -tantos á llorar la intrépida ignorancia de los que dan motivo para -esto.» A tal punto llegaron á la portería, y el Beneficiado se fué á su -casa, y cada uno de los dos Religiosos á su celda. - - - - -CAPITULO III. - -Dispone Fray Gerundio su Semana Santa. - - -1. Tomóla con tanto empeño, que se negó con exemplar constancia y -edificacion á los muchos que tuvo para predicar varios sermones en -aquel verano. Entre otros, le importunaron con excesso para que -admitiesse uno de grande aparato y de no menor utilidad, para una -fiesta que se havia de celebrar en cierto lugar vecino, en accion de -gracias de haver hecho el Rey Obispo de Indias al Cura que era del -mismo lugar, hombre docto, piadoso y limosnero. No le pudieron vencer -á que lo admitiesse, por no distraherse á otros assuntos ni exponerse -á que le faltasse el tiempo para prevenir su Semana Santa. Y, por -quanto uno de los que mas le instaban, para que admitiesse el sermon de -gracias, le dió á entender que se atribuiria su resistencia á que era -assunto nuevo y enrevesado, de lo que havia poco en los libros, y por -esso no se atrevia con él, Fray Gerundio, para desengañarle, le enseñó -al instante unos apuntamientos que tenia, á su parecer muy escogidos, -para este género de funciones. - -2. Eran todos sacados á la letra de cierto sermon, que se predicó en -cierta Ciudad al mismíssimo idéntico assunto, de un Párrocho electo -Obispo de Indias, llamado Juan, (assí se llamaba tambien el nuevo -Electo,) que lloró mucho con la noticia de su eleccion, se resistió á -consentir en ella, al fin aceptó. Celebró una fiesta muy solemne, en su -misma Parrochia, una numerosa Congregacion que havia en ella, de que -era Padre espiritual el mismo Señor Obispo. Se buscó Orador de fuera, -y fué un Padre Maestro, ingenioso y hábil sin duda, pero de los que en -el púlpito se dexan llevar de la corriente. Se traxo la música de la -Cathedral, huvo fuegos, toros y vítor, que sacaron los Estudiantes de -la Escuela que havia professado el Prelado. De todo se hizo cargo el -Orador en la salutacion, y todo le pareció á Fray Gerundio que con -grandíssima facilidad se podia adaptar á la eleccion de qualquiera -Señor Obispo. Y, si en la fiesta estaba el Sacramento patente, como -es regular, seria otro tanto oro. El excerpto, que leyó al que le -importunaba, decia assí á la letra: - -3. «=Apuntamientos para Sermones en elecciones de Obispos=: - -Si se aflige el Electo, como suele suceder, consolarle con esta -entradilla: _No lloreis, Juan, no lloreis: Ne fleberis_. Y por qué -llora Juan? Ya lo dice él mismo: _Vidi in dextra sedentis super -thronum librum scriptum intus et foris, signatum sigillis septem... -et ego flebam multum_. El que está sentado sobre el throno es el Rey: -el libro del qual pendian siete sellos, segun unos, es figura de -las Bulas plumbadas, de las quales viene pendiente el plomo con el -sello pontificio: _Pictores nostri hunc librum cum septem sigillis -pendentibus instar Bullarum depingunt_. Segun otros, era una carta -cerrada, llamada _libro_, como llaman los Hebréos á qualquiera papel ó -pergamino escrito: _Hebræi quodcumque scripti genus librum appellant_. -_Ille, de quo hic agitur, erat potius epistola quædam plicata._ Carta -cerrada á nombre del Rey, que amenaza con unas bulas plumbadas, motivo -es para que Juan llore y se aflija mucho: _et ego flebam multum_. Ya -tenemos Cedula Real, Bulas y llanto.» - -4. «Quien ha de consolar al pobre Obispo? Ya lo dice el texto: _Vicit -Leo de Tribu Juda_. El Leon de Judá, que se representa no solo como -manso Cordero, sino como muerto sobre el mismo libro, _Agnum stantem -tamquam occisum_, es figura del Sacramento. Este Cordero sacramentado -le alarga con su propria mano las Bulas: _et accepit de dextra sedentis -in Throno librum... instar bullarum depingunt_. Mándale que las acepte -y que dé cuenta á su santa Iglesia: _scribe Ecclesiis_; no puede -resistirse: _vicit Leo_. Ni tiene para qué, porque el mismo Cordero se -empeña en darle quanto ha de menester para desempeñar su ministerio. -Por esso se representa unas veces passeándose, otras sentado, y otras -en pié: _ambulantem_, _sedentem_, _stantem_. Quando pesa los méritos -del que ha de elegir, se passéa, _ambulantem_; quando los califica, se -sienta, _sedentem_; quando los premia, se pone en pié, _stantem_. Como -que está pronto para ayudarle y para defenderle! Necessita el Obispo -ojos? El Cordero tiene siete, _habentem oculos septem_. Necessita -los dones del Espíritu Santo? Ahí los tiene figurados en los siete -cuernos del Cordero, _cornua septem_. Necessita atravesar el mar y que -los Angeles del Señor le conduzcan felizmente á Tierra firme? Ahí lo -tiene todo: _Habentem cornua septem et oculos septem, qui sunt septem -spiritus Dei missi in omnem terram_.» - -5. «Supuesta la aceptacion como triumpho del Cordero, quien le da ó -quien le instituye la solemníssima fiesta en accion de gracias? Al -texto: _Cum aperuisset librum, viginti quatuor Seniores ceciderunt -coram Agno, habentes singuli citharas et phialas aureas... dicentes_, -etc. Los _Antiguos_, los _Doces_, los _Veinte y quatro_, que son los -que ocupan el palenque de esta nobilíssima Congregacion y se distinguen -en ella con estos nombres: _Viginti quatuor Seniores ceciderunt coram -Agno_. Ellos parece que todos se han convertido en músicos por el amor, -para cantar gracias al Cordero: _Habentes singuli citharas_. Mas, no -contentos con esto, han conducido essa dulcíssima y acorde música, -que tiene su orígen, no allá de los podridos nervios ó cuerdas de la -tortuga de Mercurio, sino del mismo Cielo: _Itaque cœlum instrumentum -musicæ Archetypum videtur mihi, non propter alia sic elaboratum, quam -ut rerum Parentis hymni decantarentur et musice_. Hasta el Orador -parece que estaba figurado en el texto; porque, ya fuesse él ó ya -fuesse otro, como lo pretendió, el sermon siempre seria nuevo: _Et -cantabant canticum novum_.» - -6. «Los cohetes están claros, puesto que se disparaban desde el mismo -throno: _Et de throno procedebant fulgura et voces et tonitrua_. El -víctor de los Estudiantes de la Escuela Jesuíta es el que no se puede -dexar de reconocer es aquellos quatro mysteriosos vivientes, que -assistian á la cáthedra ó throno de Jesus, _in circuitu sedis_; y con -el semblante y vuelo de águilas, _et quartum simile aquilæ volanti_, se -remontaron mas victoreando dia y noche: _Et requiem non habebant die ac -nocte, dicentia Sanctus, Sanctus, Sanctus_. Finalmente, hasta los toros -se divisan en nuestro texto, pues tampoco faltan en él semblantes de -toros: _Et secundum animal simile vitulo_.» - -ASSUNTO. - -_El Laberintho._ - -7. «Eslo Christo en el Sacramento por cinco razones. Primera, porque -fué figurado en el desierto: _Apparuit in deserto_. Segunda, porque -se admiraron los Israelitas: _Quid est hoc?_ Tercera, porque en él se -confunden los sentidos: _Et si sensus deficit_. Quarta, porque se les -hizo duro á los Judíos: _Durus est hic sermo_. Quinta, porque es Alpha -y Omega, principio y fin de todo.» - -8. «El Sacramento pues ha de ser el centro del laberintho: no ha -de tener mas que dos calles; y las calles han de ser los otros dos -Evangelios que concurren á la fiesta, porque el del Sacramento está ya -aplicado al centro.» - -9. «Primera calle y primer Evangelio: _Tu es Petrus, et super hanc -petram ædificabo Ecclesiam meam_. Por qué elige Christo á Pedro para -Obispo de los Obispos y para piedra fundamental de su Iglesia? Porque, -desde que le impusieron el nombre, se llamó Cephas, que es lo mismo -que Pedro ó piedra: _Tu vocaberis Cephas, quod interpretatur Petrus_. -Hermoso registro! pues descúbrese ya (hablemos aquí claros) la cifra, -que desde la pila del bautismo goza por alta providencia nuestro -amantíssimo Señor Obispo. Como se llama su Señoría? DON JUAN GARCÍA -ABBADIANO. Vuélvase esto ahora en latin, y escrívase de esta manera: -DOMINUS JOANNES GARCÍA ABBADIANUS. Qué sale en anagrama? JUAN OBISPO DE -CARACAS AD MINUS, esto es, _Juan Obispo de Caracas por lo ménos_.» - -10. «Vaya otro anagrama latino para mayor confirmacion: _Joannes gratia -Domini Abba ad nos_, y sobra una _v_; pero es fácil acomodarla, porque, -significando _Abba_ lo mismo que _Padre_, se puede decir: _Juan, por -la gracia del Señor V Padre (Obispo) para nosotros_. El Señor V es -Phelipe V, que le presentó para el Obispado. A este modo es fácil hacer -anagramas del nombre de qualquiera Obispo electo; porque, si no saliere -en romance, saldrá en latin; y, si sobraren algunas letras, mejor, pues -mas vale que sobren que no que falten.» - -11. Iba á proseguir Fray Gerundio en la lectura de sus apuntamientos, -pero el sugeto á quien se los leía le interrumpió diciendo: «Basta; -que estoy de priesa, y quedo convencido de que no es fácil le coja á -vuestra Merced de susto ningun empeño, por arduo que parezca, y que -el negarse á este sermon no es ni puede ser por falta de materiales.» -Despidióse, y nuestro Fray Gerundio, sin perder tiempo, comenzó á hacer -sus prevenciones. - -12. Havia trahido de Pero-Rubio una nota de los sermones que havia de -predicar, con todas las circunstancias agravantes de cada uno, la qual -havia tenido gran cuidado de entregarle el Licenciado Flechilla, hombre -puntual y muy exacto. Venia la nota con toda distincion, precision y -claridad, para evitar toda equivocacion, y nos ha parecido trasladarla -aquí, ni mas ni ménos como se encontró en un manuscrito Arábigo muy -antiguo, (de donde fielmente se copió, si no nos engañó nuestro -Traductor), por lo que podrá conducir para la inteligencia de lo que -adelante se dirá. Estaba pues concebida en estos proprios términos: - - -=Semana Santa de Pero-Rubio.= - -_Instruccion de la Villa á los reverendos Predicadores._ - - _Primer Sermon. - Domingo de Ramos._ - -13. «Hácese la procession al vivo: va á cavallo en la Santa Asna el que -hace al Christo, que es siempre el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz: -rodéanle los doce Cofrades mas antiguos de luz, vestidos de Apóstoles, -con túnicas talares de diferentes colores. Anda la procession al -rededor de la Iglesia, donde hay dos olivos y un moral: trepan á ellos -todos los muchachos que pueden, los quales, durante la procession, -están continuamente cortando y arrojando ramos al suelo. Quando el -Sacristan canta: _Pueri Hebræorum_, los muchachos corresponden con -descompassados chillidos: _Benedictus qui venit_ etc., hasta el -_Hosanna in excelsis_ inclusive. Tiene el pueblo gran devocion con la -Santa Asna, la qual va llena de cintas, trenzas, bolsos y carteras de -seda; y antiguamente llevaba tambien muchos escapularios, hasta que un -Cura los quitó, pareciéndole irreverencia. No queda en el lugar manta, -cobertor ni cabezal que no se tiendan en todo el sitio por donde anda -la procession. Este año se llama por dicha Domingo Ramos el Mayordomo -de la Cruz, que representa á Christo. De todo se ha de hacer cargo el -Padre Predicador, si ha de dar gusto.» - - -_Lúnes Santo._ - -14. «_Buen Ladron._ Fíxanse tres cruces grandes á la entrada -del Presbyterio, y son las mismas que sirven para el sermon del -descendimiento. Todas las tres efigies que se representan en ellas, son -de artífice muy diestro, y las costeó un hijo del lugar, que llegó por -sus puños á ser Canónigo de La Bañeza. La de el medio es un crucifixo -muy devoto; la de la derecha es de San Dímas, y la de la izquierda -de Géstas, con semblante desesperado y rabioso, que parece cara de -condenado. Es tradicion que se sacó por la de un Escrivano, (otros -dicen Ventero,) gran ladron que havia en la comarca. Como quiera, ya -es uso y costumbre immemorial que en este sermon se dé contra los -Oficiales de pluma. Concurre mucha gente del contorno á oir las pullas -y los chistes.» - - -_Mártes Santo._ - -15. «_Lágrimas de San Pedro._ Cántase la Passion por la tarde; y, -quando el que la canta se va acercando á aquellas palabras: _Accessit -ad eum una ancilla_, salen de la sacristía un viejo con una calva muy -venerable, que representa á San Pedro, y una Muchachuela en trage de -moza de cocina, la qual, en cantando el de la Passion: _Accessit ad eum -una ancilla dicens_, prosigue ella cantando tambien muy gorgoriteado: -_Et tu cum Jesu Galileo eras_; y el Viejo entona con enfado y con -desabrimiento: _Nescio quid dicis_. Va San Pedro andando poco á poco -por la Iglesia, y, al cantarse aquellas palabras: _Vidit eum alia -ancilla et ait iis, qui erant ibi_, sale del medio otra Mochachuela y -canta: _Et hic erat cum Jesu Nazareno_: San Pedro la da un empellon -muy enfadado y dice: _Voto á Christo, quia non novi hominem_. Al fin -hace como que se quiere salir de la Iglesia, y á este tiempo entra una -tropa de Mozancones que, mirándole de hito en hito á la cara, comienzan -á berrear descompassadamente: _Vere et tu ex illis es, nam et loquela -tua manifestum te facit_. Aquí el pobre Viejo, colérico, enfurecido -y como fuera de sí, comienza á detestar, á jurar y á perjurar que -no conoce tal hombre, echándose quantas maldiciones le vienen á la -boca. No bien las acaba de pronunciar, quando sale allá de encima del -choro, y como hácia detras del órgano, un chillido muy penetrante que -remeda la voz del gallo, y comienza á cantar tres veces _quiquiriquí, -quiquiriquí, quiquiriquí_. Al oírle San Pedro hace como que se -compunge: se va debaxo del choro, se mete en una choza ó cabaña que le -tienen prevenida, y en ella está durante el sermon, plañendo, llorando -y limpiándose los mocos. Es funcion tierna y curiosa; concurre mucha -gente, y es obligacion del Predicador decir algunos chistes acerca de -los gallos y de los capones, observándose que el que mas sobresale en -esto saca despues mas limosna de gallinas.» - - -_Miércoles Santo._ - -16. «Este dia no hay sermon. Despues de missa y por la tarde sale el -Padre Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de los -huevos y pescado; y, si dió gusto en los dias antecedentes, suele -sacar mas de doscientos huevos y una arroba de cecial, sin contar las -sardinas saladas, que suelen ser mas que los huevos.» - - -_Juéves Santo._ - -17. «_Lavatorio y Mandato._ No hay cosa especial que notar. Dió mucho -gusto en este pueblo un Predicador, que tomó por assunto del Mandato -_Amor es arte de amar_: lo que se advierte, por si el Padre Predicador -quisiere imitarle. Generalmente han parecido bien todos aquellos que -han predicado, desleídas, algunas relaciones de las comedias de capa y -espada, como tuviessen eleccion en escoger las mas tiernas, derretidas -y discretas. Ninguno logró mas aplauso que el que se empeñó en probar, -que Christo en la última cena se acreditó el _Chichisvéo de las -almas_. Imprimióse el sermon; y, aunque luego se recogió por el Santo -Tribunal, como no se recogió la memoria, ha quedado eterna de él en la -Villa. Hácense estas advertencias, por si conducen para algo.» - - -_Viérnes Santo._ - -18. «Por la mañana á las quatro la Passion. No hay mas célebre en -toda la redonda: assiste al sermon debaxo del púlpito el Mayordomo -de la Cruz, vestido de Jesus Nazareno. Quando se llega al passo del -_Ecce homo_, sube al púlpito, y el Predicador le muestra al pueblo, -haciendo las ponderaciones y exclamaciones correspondientes á este -passo. Es grande la commocion, y se ha observado ser mucho mayor que -si se mostrara una imágen del Salvador en aquel trance. Pronunciada -la sentencia por Pilatos, es obligacion del Escrivano de la Villa, y -en su ausencia del Fiel de Fechos, notificársela á Jesus Nazareno, -esto es, al Mayordomo de la Cruz, que se encoge de hombros con grande -humildad en señal de su aceptacion. Quando sale del Pretorio para -el monte Calvario, el Sacristan ó, faltando este, el Muñidor, con -voz ronca y descompassada, publica el pregon de los delitos de aquel -hombre. Rara vez dexa de haver desmayos. En el momento en que expira y -dice el Predicador _Exspiravit_, tocan las campanas á muerto. Hace el -Predicador una breve suspension ó pausa, y despues él mismo entona el -responso: _Ne recorderis_, continuándole los Clérigos, y se acaba la -funcion con el _Requiescat in pace_.» - -19. «Por la tarde á las tres el Descendimiento. Se hace en la plazuela -que está delante de la Iglesia, si el tiempo lo permite. Se executan -en él los mismos juegos de manos que en los demas descendimientos. -Salen los venerables Varones que representan á San Juan Evangelista, -á Nicodemus y á José Arimathéa, con sus toallas, martillos y tenazas, -estando ya prevenidas las dos escaleras arrimadas á los brazos de la -Cruz del medio. Colócase á un lado del theatro una devota imágen de -la Soledad, con goznes en el pescuezo, brazos y manos, que se manejan -por unos alambres ocultos, para las inclinaciones y movimientos -correspondientes, quando San Juan va presentando los instrumentos de -la crucifixion, y, sobre todo, quando al último los tres venerables -Varones ponen delante de la imágen el cuerpo difunto de su Hijo, -pidiendo la licencia de enterrarle. Suele ser dia de juício. El -Predicador que de todos desempeñó con mayor aire esta funcion, fué el -que tomó por assunto de ella _Los Títeres espirituales_ y, al acabar -por la mañana el sermon de la Passion, convidó al auditorio para una -funcion de títeres. Todo dió gran golpe.» - - -_Sábado Santo._ - -20. «No hay sermon este dia; pero, acabados los oficios, sale el -Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de torreznos, -hornazos, longanizas y chorizos, y, si cayó en gracia, suele juntar -tantos que beneficia los que le sobran, despues de regalarse bien los -tres dias de Pascua. Y Predicador ha havido que ha sacado ciento y -cinquenta reales de estos despojos.» - - -_Domingo de Pascua._ - -21. «Sermon de gracias á las cinco de la mañana. Es obligacion precisa -del Predicador contar en este sermon todas quantas gracias, chistes, -cuentecillos, chocarrerías y truhanadas pueda recoger, para divertir al -immenso gentío que concurre á él. No ha de ser hazañero ni escrupuloso. -Sean de la especie que se fueren, puercos, sucios, torpes é indecentes, -ya se sabe que en aquel dia todo passa. Debe hacerse cargo de que -la gente está harta de llorar en la Semana Santa, y que es preciso -alegrarla y divertirla en el Domingo de Pascua. Los Padres Predicadores -que han trahido Socio ó Lego, (porque algunos le han trahido,) han -dispuesto que el Lego subiesse al púlpito y que predicasse un sermon -burlesco, atestado de todas las bufonadas possibles. Por lo comun -estos sermones se acababan con un acto de contricion truhanesco, y -por Christo sacaba el Lego una empanada, un pernil ó una bota, á la -qual decia mil requiebros en tono de afectos compungidos, que hacian -descalzar de risa.» - -22. «Adviértesele al Padre Predicador, que en sus sermones no passe de -una hora, á excepcion del de las _lágrymas de San Pedro_, _Passion_, -_Descendimiento_ y _Sermon de Gracias_, en los quales podrá detenerse -lo que quisiere.» - -23. «Por mandado de los Señores Alcaldes y Concejo de la Villa de -Pero-Rubio, jurisdiccion de Caramanchel de arriba. - - =Roque Morchon=, - Fiel de Fechos. - -Concuerda con su original, á que me remito. - - =Morchon=.» - -24. Esta fué á la letra la instruccion, que el Licenciado Flechilla -entregó á nuestro Fray Gerundio, recibida immediatamente de mano del -Fiel de Fechos que exercia el oficio de Escrivano _in sede vacante_, y -se acostumbraba dar una copia legalizada de ella al Padre Predicador -_pro tempore existente_ de la Semana Santa, para que, notificado -de todas sus circunstancias, le parasse entero perjuicio, si no se -conformaba con ellas. Discurra el pio y contemplativo Lector qué -torbellino de idéas, á qual mas extravagantes, no se atropellarian en -la fantasía de nuestro neotérico Predicador mayor, quando se halló con -un almagazen de materiales tan copiosos como estrafalarios y ridículos, -y los parabienes que se daria de que le huviesse tocado la dicha de -meter su cortadora hoz en mies tan abundante. - -25. Bien conoció, que la instruccion le daba ya hecha una gran parte -del trabajo, y aún casi la mayor, mostrándole como con la mano el -camino por donde havia de ir, y poniéndole á vista de ojos los -assuntos que debia escoger, para captar los aplausos y poner el pié, -si pudiesse, encima de todos sus gloriosos predecessores de feliz -recordacion. Pero, como los assuntos eran tantos, y necessitaba de -una immensa multitud de especies para llenarlos, no se puede ponderar -la aplicacion con que se dedicó los ocho meses que faltaban para la -Semana Santa, á revolver todo género de libros, notando, apuntando, -amontonando verde y seco, todo quanto se le venia á la mano y podia -conducir, aunque fuesse remotíssimamente, para alguno de los assuntos. - -26. En el del Domingo de Ramos tuvo poco que hacer para determinarle; -porque, notando que se llamaba Domingo Ramos el Mayordomo de la Cruz de -aquel año y que era el primer papel del dia, tomó por idéa de su sermon -_El Inxerto ó los Ramos del Domingo, enlazados con Domingo Ramos_. -Acordóse haver leído ú oído, que havia un célebre Autor moderno que -se llamaba el Señor Ramos del Manzano, y, pareciéndole que llamándose -Ramos y Manzano era impossible, que dexasse de tratar _pro dignitate_ -y, como dicen, á fondo la materia de Ramos, lo fué á buscar con ansia -á la librería del Convento. Hallóle y se quedó helado, quando vió que -aquel docto Escritor trataba de cosa muy diferente, que él no entendia. -Haciendo despues reflexion á que, segun el texto y tambien segun lo que -se practicaba en la funcion de Pero-Rubio, los ramos eran de olivo, se -le vino á la memoria el libro de Doña Oliva Sabuco de Nántes, de que -havia oído hablar al Beneficiado como de un libro raro y exquisito, -que él tenia en grande estimacion. Enviósele á pedir, creyendo que -encontraria en él un thesoro para su assunto, y, aunque vió que trataba -del xugo nutricio de las plantas y de los árboles, como no halló -cosa particular de olivos, se enfadó y le arrinconó con desprecio. -En este punto se le vino á la memoria que, assí en el Breviario -como en el Missal, se da á este Domingo el título de _Dominica in -Palmis_ (Domínica de las Palmas); reflexionó con oportunidad á que en -aquel mismo Domingo daba principio la Iglesia á cantar la Passion; -ocurrióle haver visto alguna vez por el forro en la librería de la -Casa un libro intitulado _Palma de la Passion_ y, dándose muy alegre -el parabien, dixo para sí: «Vaya, que, siendo Palma y de Passion, no -puedo ménos de encontrar aquí todo quanto he menester para atestar de -erudicion las Palmas de esta Domínica.» Abrióle y, quando halló que -era la devotíssima y juiciosíssima _Historia de la Passion_, escrita -por el Padre Luis de la Palma, le faltó poco para echar el libro por -la ventana, del enfado que le dió. Desesperado, en fin se refugió á -su _Polianthéa_, y allí encontró una selva entera de ramos, olivos y -palmas, que podia competir con la vega de Granada y con los mismos -olivares de Tudela, Cascante y los aledaños. - -27. Lo que le dió muy poca pena fué la circunstancia de la _Santa -Asna_, como blasfemamente, aunque con mucha innocencia por su -simplicidad, la llamaban aquellos pobres rústicos. Al instante se le -vino á la imaginacion el _Asno de oro_ de Apuleyo; y, aunque esta fué -una graciosa invencion de aquel chufletero Autor, ó no lo conoció Fray -Gerundio ó se le dió muy poco de esso, porque, verdadero ó fingido, -siempre le parecia especie divina para formar el paralelo. Fuera de -esso, por fortuna suya, havia leído pocos dias ántes en el tomo 2º. del -_Espectáculo de la Naturaleza_ el bello elogio que se hace del _Asno_ -en boca del Prior, y desde luego determinó encaxarle, reduciéndole á -su estilo, assí por dar á su auditorio una razon plausible del motivo -por que havia preferido el Salvador este humilde animal para hacer su -triumphante entrada en Jerusalem, como para promover en sus oyentes la -devocion con la _Santa Asna_, en quanto estaba de su parte. - -28. El assunto en que finalmente se fixó para el sermon del buen -Ladron, fué sin duda feliz. Dió por supuesto, sin razon de dudar, que -el buen Ladron se llamaba Dímas, y el malo Géstas, sin embargo de -que sobre el verdadero nombre de los dos haiga tanta variedad en los -Autores, como saben los eruditos. Y, aún supuesto que se llamassen -assí, todavía no falta quien diga que el malo fué Dímas, y el bueno fué -Géstas, como lo prueban aquellos versos bastantemente vulgarizados: - - _Imparibus meritis tria pendent corpora ramis:_ - _Dismas, Gestas, in medio est divina Potestas._ - _Dismas damnatur, Gestas super astra locatur._ - -29. Fray Gerundio no se paró en esso, y es sumamente verosímil que ni -siquiera tuviera noticia de ello. Dando por indisputable la opinion -vulgar, (que acaso tendria él por artículo de fé,) de que el buen -Ladron se havia llamado Dimas, tomó por assunto _que el buen Ladron -havia sido el Dí-ménos de todos los Ladrones, y el Dí-mas de todos -los Santos_. Probólo ingeniosamente, assegurando que, miéntras el mal -Ladron estaba vomitando blasfemias contra Jesu-Christo, el bueno le -procuraba contener, diciéndole: _Dí-ménos, Dí-ménos_. Y quando, despues -que expiró el Salvador, los mismos que le havian crucificado se volvian -á Jerusalem, hiriéndose los pechos y aclamándole por verdadero Hijo de -Dios, el buen Ladron animaba á cada uno de ellos, diciéndole: _Dí-mas, -Dí-mas_. Miéntras el mal Ladron juraba y perjuraba contra el Escrivano -que le havia hecho la causa, tratándole de tan ladron y tan homicida -como él, procuraba sossegarle el buen Ladron, diciéndole: _Dí-ménos, -Dí-ménos_. Quando Longinos abrió los ojos del cuerpo y del alma, y -confessó al Salvador á quien havia abierto el costado, el buen Ladron -le alentaba con estas palabras: _Dí-mas, Dí-mas_. - -30. Exornó despues este delicadíssimo pensamiento con un passo -rhetórico, sin duda alguna ingenioso, enérgico y oportuno. Hacinó una -buena porcion de elogios, que hacen del buen Ladron assí los Santos -Padres como los sagrados Expositores, y esto le costó poco trabajo, -porque en solos Silveira y Baeza encontró una decente provision para -llenar muchos sermones. Hizo una especie de apóstrophe, hablando -con cada uno de aquellos Autores como si los tuviera presentes, y -preguntaba, verbi-gracia, á San Agustin: «Ea, qué dices del buen -Ladron, Sol Africano, Phénix único de la Arabia feliz? _Dum patitur, -credit._ -- Dí-mas. -- _Non ante crucem Domini sectator, sed in cruce -confessor._ -- Dí-mas. -- _Inter martyres computatur, qui suo sanguine -baptizatur._» -- «Y tú, purpurado Bethlemítico, Máximo entre los quatro -Maestros generales de la universal Iglesia, Gerónimo divino! qué dices -de nuestro Dímas? -- _Latro credit in cruce et statim meretur audire: -Hodie mecum eris in Paradiso._ -- Dí-mas. -- _Latro crucem mutat -Paradiso et facit homicidii pœnam martyrium._ -- Dí-mas. Pero qué mas -ha de decir? Diga esto mismo con poética elegancia la mitrada Musa de -Viena (ya sabe el docto que hablo de Avito, Obispo Vienense): - - _Sicque reus, scelerum dum digna piacula pendit,_ - _Martyrium de morte rapit._» - - - - -CAPITULO IV Y ULTIMO. - -Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso que acaeció al Autor, y -de que quizá no se encontrará exemplar en los annales. - - -1. Aquí llegaba dichosamente la pluma, volando con gustosa rapidez -por la region de la Historia, en alas, á nuestro modo de entender, -de la verdad mas acendrada; aquí corria la narracion sin tropiezo -por el dilatado campo de la vida de nuestro Héroe, faltando por -lo ménos la mitad para llegar al término de su espaciosa carrera; -aquí comenzábamos (por decirlo assí) á tender las velas de nuestra -navegacion, desviándonos de la tierra para engolfarnos en el mar alto -de las mas famosas proezas pulpitables de nuestro nunca bastantemente -aplaudido Fray Gerundio; aquí, aquí era donde lográbamos los documentos -mas copiosos, las mas preciosas memorias, y los instrumentos no solo -mas abundantes, sino tambien (á nuestro parecer) los mas puntuales, los -mas exactos y los mas fidedignos, para divertir, entretener, embelesar -y (en quanto nos fuesse possible) instruir sin especial trabajo nuestro -á los Lectores, quando el sucesso mas extraño, el acaecimiento mas -singular, y el mas exótico, triste, melanchólico, funesto y cypresino -accidente, que podia caber en la humana imaginacion, nos obligó á -cortar los vuelos á la pluma, á parar el cavallo en medio de la -carrera, á echar las áncoras al principio de la navegacion, y, en una -palabra, ó á levantar la mano de la tabla, arrinconándola para siempre, -ó por lo ménos á suspender el pincel hasta ver lo que producen las -nuevas diligencias que estamos haciendo, en cumplimiento de nuestro -empeño y de nuestra obligacion. - -2. Bien conocemos, que estarán ya nuestros amados Lectores con una -ansiosa impaciencia por saber el triste fatal sucesso, que ocasionó -esta desgracia. Tengan por Dios un poco de flema y déxennos respirar, -haciéndose cargo de que no somos de bronce. La memoria solo nos -conturba, los ojos se arrasan, la voz se corta, el pecho se cierra, -la garganta se añuda, y hasta la pluma misma parece que no quiere dar -tinta. Ya hemos tomado un poco de huelgo: allá va pues lo que nos -sucedió. - -3. En varias partes de esta, que nos parecia fidelíssima Historia, -hemos advertido, que para formarla fuimos recogiendo una prodigiosa -multitud de manuscritos, documentos, memorias, instrumentos que -creíamos originales, papeles, cartas, inscripciones, medallas, y en -fin todo aquello que juzgábamos conducente para conseguir las mas -puntuales noticias históricas, genealógicas, geográficas, críticas y -exóticas, las quales sirviessen de verdaderos materiales á nuestra -obra, sin dexarnos á nosotros mas trabajo que la diligencia de -recogerlas y el esmero de ordenarlas, dándolas digeridas en aquel -estilo que considerássemos mas proprio de una Historia de este -charácter. Quantos archivos revolvimos! Quantos becerros, tumbos, -chronicones, libros de Cofradía, notas de espolios monásticos y otros -documentos de este jaez registramos, lo dexamos á la consideracion del -Lector erudito y discreto, el qual solo podrá dar su justa estimacion á -este trabajo tan deslucido como necessario. - -4. Pero nuestra desgracia consistió en havérsenos significado que, como -Fray Gerundio floreció en un siglo tan remoto de nuestros tiempos, -y como havian sido tan ruidosas en el mundo sus empressas y hazañas -oratorias, todas las Naciones se havian dado prisa á trasladarlas en -su lengua: de manera que, haviéndose perdido quantos apuntamientos -havia de este Héroe en la antigua lengua española, con motivo de la -invasion y entrada de los Sarracenos, no havria noticia de él en -España, si una feliz casualidad no huviera dispuesto, que cierto -Viagero muy inteligente en las lenguas orientales, al passar por -Egypto y hospedarse en un Monasterio de Coptos, enseñándole los Monges -su inculta y desaliñada librería, no huviesse reparado en quatro -grandes caxones, que estaban á un rincon de ella, rotulados con esta -inscripcion Arábiga: _Memorias para la Historia de un famoso Predicador -Español_. - -5. Picado de la curiosidad, pidió y consiguió que se los dexassen -registrar. Encontró en ellos mil preciosidades; y, viendo que unos -estaban escritos en Hebréo, otros en Caldéo, otros en Syriaco, otros -en Armenio, otros en Copto, otros en Arábigo, muchos en Persa, y una -buena porcion en Griego, cuyas lenguas posseía él perfectamente, -solicitó con los Monges que se los vendiessen. Ellos lo hicieron por -bien poco dinero, porque ni conocian su mérito ni aún estaban enterados -de lo que contenian, y assí los tenian llenos de polvo. El Viagero los -conduxo á España; murió en Barcial de la Loma, su patria; los papeles -se esparcieron por aquí y por allí en aquellas cercanías, bien que la -mayor parte se reservó en el famoso Archivo de Cotanes, de que hicimos -mencion en el mismo zaguan de esta desgraciada Historia, á la qual -llamamos assí por lo que presto se verá. - -6. Informados pues de que todos los documentos, que se hallaban -en nuestra Península, estaban escritos en las referidas lenguas, -abandonamos del todo el intento de recogerlos, por no entender palabra -ni siquiera de una de ellas; y aquí no podemos ménos de lamentar -segunda vez nuestra desgracia en no haver tenido quien en nuestra -adolescencia nos enseñasse por lo ménos la lengua griega y hebréa, -que no solo nos servirian mucho en esta ocasion, sino en otras de -mucha mayor importancia; y, aunque oímos condenar á muchos que parecen -personas, este género de estudio como inútil ó como ménos necessario, -á nosotros nos hace mas fuerza el exemplo de los mayores hombres de -todos los siglos, que el particular dictámen de los que en ningun siglo -tienen traza de ser muy hombres. - -7. Hácennos mas fuerza las Constituciones 14, 42, 53, 72 y 79 de -Gregorio XIII, en que recomienda con los mayores encarecimientos el -estudio de estas dos lenguas, para el qual y para el de otras fundó á -sus expensas veinte y tres Colegios ó Seminarios en diferentes partes -de la Christiandad. Hácenos mas fuerza la Constitucion 65 de Paulo -V, en la qual se manda, que «en todos los estudios de los Regulares, -sean del Orden ó Instituto que fueren, se enseñen las lenguas hebréa, -griega y latina, y en los estudios mas célebres haya tambien Maestros -de la arábiga: _in cuiuslibet Ordinis et Instituti Regularium studiis -sint linguarum hebraicæ, græcæ et latinæ, in maioribus vero ac -celebrioribus etiam arabicæ Doctores_.» Hácenos mas fuerza el exemplo -del gran Pontífice Clemente XI, peritíssimo en la lengua griega y no -ménos zeloso de que los Jóvenes se aplicassen á ella. Y en fin, nos -hace mas fuerza la segura noticia que tenemos de que el gran Patriarcha -San Ignacio de Loyola, en sus Constituciones aprobadas por la Silla -Apostólica, dexó muy encargado á sus Hijos el estudio de estas dos -lenguas, y nos inclinamos tambien á que el de la syriaca y caldéa. - -8. Si huviéramos tenido quien nos le enseñasse y nosotros nos -huviéramos dedicado á él, no nos veriamos en el estrecho en que nos -vimos resueltos á dexar la idéa de la obra, por no entender los -manuscritos donde haviamos de tomar los materiales. Pero, quando ya no -pensaba en esso, (ahora comienzo á hablar en singular,) ves aquí que me -depara la suerte ó la desgracia una rara vision. Díceme la Criada, que -me quiere hablar un Moro. Hágole entrar, y encuéntrome con un hombre de -aspecto venerable, de estatura heróica, con barba prolongada y rubia, -ojos modestos pero vivos, color blanco, y vestido enteramente á la -turca; sotana talar y abotonada, de lanilla fina color morado, aforrada -en tafetan carmesí; una gran banda de seda por ceñidor, que le daba -muchas vueltas; chinelas aforradas en tela amusca, y borceguíes á media -pierna, adonde salian á recivir unos anchurosos y prolixos calzones de -marinero, que le baxaban hasta ella; una especie de capa ó de manto -corto, que no passaba de la cintura, de la misma tela que la sotana, -solo que estaba aforrado en martas cibelinas y le trahia terciado al -brazo izquierdo airosamente; su turbante de tres altos y como de á -media vara, con las tres divisiones regulares, blanca, encarnada y -amusca, del que pendia por todas partes multitud de hermosas bandas, ya -de gaza, ya de muselina, y algunas tambien de seda. - -9. Díxome en buen cortado Castellano, que era un co-Epíscopo armenio, -que venia á pedir limosna para los Cathólicos del Monte-Líbano, que -vivian entre los Schismáticos, sugetos todos al Turco, para ayuda -de pagar los excessivos tributos que les exigia el Gran Señor por -permitirles el exercicio libre de la Religion Cathólica en los -estados de la Sublime Puerta. Añadió que aquel era el quarto viage -que havia hecho á España con tan charitativo intento, y que en las -dilatadas mansiones que havia hecho en ella, recorriendo todos sus -Reinos y Provincias, havia aprendido la lengua con toda perfeccion, -especialmente que el Señor le havia dotado de conocido don de lenguas, -pues, sobre haverse instruído bastantemente en todas las européas, -posseía perfectamente todas las orientales, que en cierta manera -podia llamar sus lenguas nativas. Concluyó exhibiéndome una multitud -de cartas de recomendacion de Príncipes y Potentados, con otra igual -ó mayor cantidad de despachos y licencias exhortatorias de Señores -Obispos, para que pidiesse y se le diesse limosna en el distrito de sus -respectivas jurisdicciones, y por fin me suplicó que, como Párrocho, no -solamente las diesse el uso en mi Parrochia, sino que le hiciesse el -gusto de acompañarle en la demanda, para excitar mas la charidad de los -fieles. - -10. Yo que me ví con un personage al parecer tan recomendable y que -para mayor autoridad trahia consigo dos Turquitos como de catorce á -quince años, de aspecto muy agraciado, que decia ser Pagecitos suyos, -y como por otra parte le oí, que era tan versado en las lenguas -orientales en que estaban los manuscritos cuyo contenido deseaba saber -con tanta ansia, y mas hablando la castellana con tanta propriedad -como desembarazo, no puedo ponderar el gozo interior que me causó -esta aventura, pareciéndome que no debia tenerla por acaso, sino por -alta providencia del Cielo, que por este camino queria abrirle á la -execucion de mis zelosos intentos. - -11. En fin, por ahorrar razones, yo le hospedé en mi casa, le agasagé, -le cortegé y le regalé en ella por muchos dias, todo quanto mi pobreza -pudo dar de sí. Declaréle el pensamiento que havia tenido y el motivo -por que le havia abandonado, no entendiendo los manuscritos que estaban -esparcidos en varios lugares del contorno, aunque la mayor parte se -guardaban juntos y con buena custodia en el célebre Archivo de Cotanes, -Pueblo que solo distaba una legua larga de esta Villa. El Señor -co-Epíscopo se sonrió gravemente y me dixo con mucho agrado que no me -diesse pena, que él me sacaria de aquel embarazo, y que, pues no podia -agradecer de otra manera mi charitativo hospedage, celebraba la ocasion -de manifestar su agradecimiento en cosa tan de mi gusto, como seria -darme traducidos en Castellano todos los manuscritos que le pusiesse -delante, aunque fuesse menester detenerse en mi casa algunas semanas y -aún meses; porque las virtudes no se oponen, y era tambien especie de -limosna para los Cathólicos del Monte-Líbano, el reconocimiento á sus -insignes bienhechores. - -12. Besé la mano á su Señoría por tanto favor. Al punto hize venir -todos los manuscritos que pude recoger, especialmente los dos grandes -legajos del Archivo de Cotanes, cuyo Archivero mayor (íntimo amigo mio) -me los franqueó prontamente en virtud de Real Albalá y Privilegio, que -tenemos los de esta Villa para esso, dándomelos con testimonio y con -recibo, como se previene en la misma facultad. Mi co-Epíscopo tomó con -el mayor calor la traduccion. En ménos de mes y medio me los presentó -todos traducidos y numerados, para que se supiesse adonde correspondian -unos y otros; y para mayor autoridad y abundamiento puso su sello y -echó su firma en cada uno de los documentos traducidos, como se ve en -ellos por estas palabras: - - «Concuerda. _Isaac-Ibrahim Abusemblat_ - co-Epíscopo del Gran Cairo.» - -13. Despidióse de mí, dexándome este inestimable thesoro, que por tal -le tenia yo; y, pareciéndome que havia hecho poco por él, respecto de -lo que él havia hecho por mí, le regalé á la partida lo mas y mejor -que pude. Sin perder tiempo puse mano á la obra, con qué desvelos, -con qué afanes y con qué fatiga, Dios lo sabe; porque las especies -estaban todas esparcidas por aquí y por allí, sin órden, connexion ni -méthodo. Mi suma atencion fué no desviarme un punto de las memorias -en órden á las noticias; porque, quien no se havia de fiar de las que -estaban firmadas y selladas por un hombre que se llamaba _Isaac-Ibrahim -Abusemblat_, era _co-Epíscopo del Gran Cairo_ y, ménos el hacer -milagros, parecia un Santo? - -14. Ahora entra la funestíssima catástrophe. Quando, despues de dos -años de trabajo, de vigilias y de un ímprobo sudor, tenia ya formadas -las dos primeras partes de mi Historia en la conformidad que van -escritas, y puntualíssimamente quando estaba trasladando con la mayor -fidelidad los singulares é ingeniosos apuntamientos de Fray Gerundio -para su Semana Santa, passó por este Pueblo un Inglés de autoridad, -que se dirigia á Portugal con no sé qué comission. Trahia cartas de -recomendacion de algunos amigos mios para que yo le hospedasse, y lo -hize con especial gusto, porque, aún sin ellas, le tengo grande en -cortejar á todo hombre de bien que transite por esta Villa. Díxome -que havia sido muchos años Cathedrático de lenguas Orientales de la -Universidad de Oxford, y que actualmente se hallaba en la Corte de -Londres sirviendo el empléo de Intérprete y Secretario de ellas. Creíle -sin dificultad, porque, salvo la Religion protestante que professaba, -en lo demas parecia hombre de honor, de bondad, de penetracion, de gran -juício y de honradíssimos y muy cavallerosos respetos, sobresaliendo -singularmente en él una vasta y comprehensiva erudicion en casi todas -las facultades. - -15. Díle brevemente razon de la obra que estaba trabajando, de los -materiales ó documentos que havia tenido presentes para disponerla, -del embarazo en que me hallé para su inteligencia, de la aventura -que me deparó mi dicha en el co-Epíscopo Armenio para salir de este -embarazo, de la bondad con que me los traduxo en castellano aquel -santo Prelado, y finalmente le dixe, que havia de merecerle la honra -de que descansasse algunos dias en mi casa, y que en ellos, por via -de entretenimiento, aunque molesto, se sirviesse tomar el trabajo de -leer los cartapacios que tenia dispuestos de mi Historia, y cotejarlos -con los instrumentos y manuscritos á que se remitian; porque, aunque -yo tenia toda la seguridad possible de su legalidad, en estas materias -nunca sobraban los motivos para afianzarla. - -16. Todo lo aceptó el Cavallero inglés con atentíssima urbanidad, -diciéndome que la detencion en mi casa por algunos dias le era precisa, -pues, informado de mi buen corazon, havia dado órden para que le -enviassen á esta Villa ciertos despachos de la Corte que esperaba por -la via de Madrid, sin los quales no podia passar adelante, y que, por -lo que tocaba á mi obra, la leeria con especialíssimo gusto, porque á -su parecer no podia ménos de tenerle yo muy delicado. - -17. Con efecto, en los seis dias que tuve la honra de lograrle por mi -huésped, se entregó tan ansiosamente á la lectura de la Historia, que -apénas acertaba á dexarla de las manos ni aún para comer; y, aunque -protestó que no me havia de hablar palabra de ella hasta que, cotejada -con los manuscritos, pudiesse hacer juício cabal de el todo, se le -conocia bien en todas sus acciones, gestos y movimientos, que la obra -le havia quadrado extrañamente. En fin, la mañana del dia último que -estuvo en mi casa, (era por cierto mártes, que mártes havia de ser un -dia tan aziago para mí,) despues de havernos desayunado juntos, me -dixo que era preciso cerrarnos, y, haviéndole hecho, me restituyó el -manuscrito de mi Historia, con todos los demas instrumentos y papeles -que havia recorrido, en la misma conformidad y con el mismo órden con -que yo se los havia entregado; y, mirándome entre risueño y compassivo, -me hizo un razonamiento en esta substancia: - -18. «Señor Cura, tengo que dar á vuestra Merced mil enhorabuenas y mil -pésames: aquellos, porque ha escrito vuestra Merced una obra, que en su -linea dudo que tenga consonante: yo á lo ménos no se le hallo en todo -lo que he leído, y no ha sido poco; estos, porque, creyendo vuestra -Merced de buena fé, que ha trabajado una historia exacta, verdadera, -puntual y fiel, (calidades que, quanto es de su parte de vuestra -Merced, verdaderamente la assisten,) ha gastado el calor intelectual en -disponer la relacion mas falsa, mas embustera, mas fingida y mas infiel -que podia caber en humana phantasía. Si, como vuestra Merced la llama -_Historia_, la llamara _Novela_, en mi dictámen no se havia escrito -cosa mejor ni de mas gracia ni de mayor utilidad. Tan provechosa sería -para muchos de nuestros Predicadores de la Iglesia Anglicana, como para -muchos Predicadores de la Iglesia Romana; pero, haviéndola vuestra -Merced intitulado _Historia_, no me permite mi sinceridad engañarle, ni -lo merecen las honras con que me ha favorecido y la noble confianza con -que se ha fiado de mí. Nada tiene de Historia, porque toda ella es una -pura ficcion. Sossiéguese vuestra Merced, y no se assuste hasta haverme -oído.» - -19. «El llamado _co-Epíscopo Armenio_, que á vuestra Merced le dió -traducidos estos papeles, tanto tenia de Armenio como de Húngaro, tanto -de co-Epíscopo como de Monja, y tanto entendia las lenguas Orientales -como vuestra Merced la Iroquesa, la China y la Japona. Dexo á un lado -que ha muchos siglos, que assí en la Iglesia Latina como en la Griega -se suprimió la dignidad de los co-Epíscopos; dexo á un lado que el Gran -Cayro dista tanto de la Armenia como la Circassia de España; y, en fin, -dexo á un lado que ni los Cathólicos ni los Schismáticos Armenios están -hoy sugetos al Gran Señor, desde que los Mogoles ó Sophys de Persia -conquistaron la Armenia y la Georgia, sin que en aquella conserve el -Turco mas que dos plazas de poca importancia ó, por mejor decir, dos -fortalezas, que son la de Alcalziké y la de Cotatis, teniendo en la -primera un Baxá de una cola ó de inferior órden, y en la segunda un -simple Governador ó Comandante. Todas estas son fuertes señales de -que el supuesto co-Epíscopo debia de ser un picaron, un tunanton, un -vagamundo de los que de quando en quando suelen aparecerse en varias -partes de la Europa, y con sus hypócritas artificios engañan tal vez -á personages, que tenian motivo para no dexarse sorprender con tanta -facilidad.» - -20. «Lo que no admite género de duda es, que él engañó á vuestra -Merced, pero graciosíssimamente, en todo ó en casi todo lo que dixo -que contenian essos legajos de papeles, y que el haverlos legalizado -con su sello y con su firma fué una de las mas preciosas invenciones ó -bufonadas, que pudo discurrir para burlarse de la sinceridad de vuestra -Merced.» - -21. «A la verdad se habla en varias partes de ellos de un Predicador -extravagante y ridículo, de cuyos sermones se entresacan varios -trozos y passages. Pero ni se nombra al Predicador, ni hay tal Fray -Gerundio en todos los manuscritos, ni se dice si el Predicador -anónymo fué Español ó Francés, Campesino, Andaluz ó Guipuzcoano, y -consiguientemente todo quanto se refiere de Campazas, de su familia y -del Licenciado Quixano, es una pura patraña. El sermon de Animas, que -en el capítulo 4º. del libro 1º. se supone que se predicó en Cabrerizo, -un manuscrito dice que es cierto se predicó, pero no expressa donde. -Assimismo se da por cierto todo quanto se refiere en el capítulo 5º. -del mismo libro como sucedido con un Maestro de Escuela; pero no -encuentro rastro de que fuesse coxo ni dexasse de serlo, ni mucho ménos -de que huviesse sido Maestro de Escuela en Villa-Ornate, pues solo se -habla en general de un Maestro de Niños. Pero el bellacon del Señor -co-Epíscopo, haviendo fingido que su Gerundio era de Campazas, púsole -voluntariamente á la Escuela de Villa-Ornate, porque quizás será un -lugar poco distante del otro.» - -22. «Con igual libertad finge todo quanto atribuye al Dómine -Zancas-largas, sacando de su phantasía un Preceptor imaginario, que -no ha existido _in rerum natura_. No se puede negar, que muchas -de las sandezes que se ponen en su boca, se encuentran repartidas -entre innumerables pedantes, que se meten á Maestros de Gramática, -Preceptores ó no Preceptores; pero no es verosímil, que todas ellas se -encuentren solas en uno solo, porque no necessitaria de mas prueba para -que le tuviessen por orate.» - -23. «La ficcion mas perjudicial de todas en la Religion Cathólica que -vuestra Merced professa, (que en la nuestra no tendria inconveniente,) -es aquella con que el bribon del tunante hace á su Gerundio del -estado religioso. No hay ni el mas leve rasgo de esso en todo lo que -he registrado, porque al Predicador de que se trata no se le señala -estado ni profession: por esso, todo quanto se dice de su vocacion, -noviciado, estudios, empléos, etc., se lo regaló de su bella gracia -el Ilustríssimo Señor Isaac-Ibrahim Abusemblat, co-Epíscopo del Gran -Cayro.» - -24. «El mismo concepto se ha de hacer de su inseparable amigo y -compañero Fray Blas, del qual no se halla ni la mas leve mencion en -todos estos papeles. Solo se da una noticia vaga y general de otro -Compañero del Predicador anónymo, que con su mala doctrina y peor -exemplo contribuyó mucho á estragarle. Por tanto, aunque todos los -razonamientos del ex-Provincial y del Maestro Prudencio son graves, -macizos y ponderosos, debo prevenir á vuestra Merced para su govierno, -que no se encuentran en los documentos originales.» - -25. «Mucho ménos se lee en ninguno de ellos el nombre de _Bastian_ ni -el apellido de _Borrego_, ni puedo discurrir el motivo que tendria el -Señor Tunante para poner en boca del sesudo Labrador Bastian Borrego -las graciosas, pero solidíssimas reflexiones que hizo en la granja con -el Maestro Prudencio. Solamente congeturo que, haviendo hecho Campesino -á su Gerundio, aplicó á los interlocutores aquellos apellidos que -son freqüentes en esta Provincia, escogiendo quizá los que á su modo -de entender le parecian ridículos; pero, si tuvo por tal el apellido -de _Borrego_, acreditó igualmente su malicia que su ignorancia. No -tiene mas de ridículo el apellido de _Borrego_ que los de _Carnero_, -_Vaca_, _Mula_, _Leon_, _Osorio_ (de Oso), y entre las aves _Aguila_, -_Paxarillo_, _Paxaron_, _Gallo_, _Palomo_ y otros muchos, con que -se honran tantas familias distinguidas, y algunas de la mas elevada -nobleza. Aún vuestra Merced mismo no pierde nada por llamarse _Lobon_, -siendo tan conocida en la Historia Eclesiástica de España desde el -primer siglo de la Iglesia aquella famosa Matrona _Lupa_ ó _Luparia_, -que algunos hacen Reina y todos suponen Señora nobilíssima; y, en fin, -allá en Inglaterra todos tenemos mucha noticia de la gran casa de -_Villalobos_.» - -26. «Los documentos, que vuestra Merced tuvo presentes para componer -la segunda parte, no son mas fieles que los que le guiaron para formar -la primera. El Señor Abusemblat le vendió á vuestra Merced gato por -liebre, y le puso delante todo lo que á él se le antojó. Aquellos -_Apuntamientos sobre los vicios del estilo_ son un bello trozo de -rhetórica, que me acuerdo haver leído no sé donde; pero bien sé, que -en estos papeles Syriacos, Arábigos y Caldéos no he leído ni una sola -palabra de tales apuntamientos. La carta que el Estudiante Rhetórico -de Villagarcía escrivió á su Padre, la tengo por apócrypha; pero, pues -vuestra Merced está en el mismo lugar, le será facil averiguar la -verdad ó la suposicion de esta noticia.» - -27. «Una pintura que hace vuestra Merced de no sé qué convite en un -Convento de Monjas, allá en el capítulo 3º del libro 4º, bien sé que -la sacó á la letra del instrumento traducido, que está notado con el -número 97; pero el original á que se remite no habla mas de Monjas -que de berengenas. Es una relacion Arábiga de la toma de Damasco en -tiempo de las cruzadas. Sin duda que al tunanton le debieron de tratar -mal algunas Monjas, conociendo quien era y no dexándose engañar de -sus embustes, y él para vengarse fingió de su cabeza todos aquellos -absurdos, que no caben ni se pueden creer del recogimiento y modestia -que dicen professan las Religiosas; que yo, aunque he viajado mucho por -payses Cathólicos, no las he tratado mucho, pero siempre he oído hablar -de ellas con estimacion y respeto.» - -28. «No puedo negar, que me cayó muy en gracia todo quanto en esta -segunda parte se pone en boca del Familiar, que es mucho y bueno. Se -conoce que el Señor co-Epíscopo no era lerdo: assí fuera tan veraz -como advertido; pero debo decir á vuestra Merced, para descargo de mi -conciencia, que todo esto fué de su invencion, y nada de essos papeles. -Aún assí y todo, se descuidó su Señoría en guardar conseqüencia; porque -en una parte llama _Cuco_ al hijo del Familiar, y en otro le llama -_Bertholo_. Verdad es que lo podrá componer, diciendo que el muchacho -se llamaba _Cuco-Bertholo_ ó _Bertholo-Cuco_. El terrible razonamiento -del Magistral de Leon tambien es lástima que no se encuentre en estos -documentos; pero al fin, aunque sea fingido que lo dixo, es cierto que -todo quanto en él se dice es muy verdadero.» - -29. «Todo el capítulo 8º del libro 4º, en que se trata de aquel -Cavallerito mono, ó mona, furioso remedador de los Franceses, es de -exquisita sal, y solo por él merece el co-Epíscopo del Gran Cayro, que -vuestra Merced dé por bien empleado quanto le agasajó y le regaló, y -que le perdone todo lo que le engañó. Fácilmente puede vuestra Merced -discurrir, que en estos mamotretos Orientales no se toca ni se puede -tocar tal especie; pero, si vuestra Merced se resolviere á publicar su -obra, reformándola y poniéndola otro título, le aconsejo que de esse -capítulo no mude ni una silaba.» - -30. «Lo mismo digo del capítulo 9º del libro 5º, en que se habla del -intolerable abuso de las Mugeres Cathólicas, que se visten por gala los -hábitos de las Religiones, ú otros de capricho que ellas inventan. Si -esto lo hicieran las de mi Religion, las aplaudiriamos mucho, porque -sería la mas graciosa invencion para zumbarse de los trages Religiosos, -de que hacen tanta burla; pero en Mugeres Cathólicas parece que no se -debe tolerar. Como quiera, el Tunante le dexó á vuestra Merced escrita -una sátyra de grande importancia, que debe engastarse en oro, y no -importa que la huviesse puesto en el estilo zafio del Familiar, ni esto -se debe censurar como inverisímil ó como dissonante, pues quiso dar á -entender, que para conocer el absurdo de este abuso no era menester ser -Cathedrático ni culto; porque su misma dissonancia da en los ojos á -qualquiera que tenga medianamente puesta la razon natural.» - -31. «Una cosa debe vuestra Merced borrar absolutamente, y es toda -la instruccion que se supone da el lugar de _Pero-Rubio_ á los -Predicadores de Semana Santa. Yo no sé si con efecto hay en España -tal lugar de _Pero-Rubio_; pero, háigale ó no le haiga, es cierto, -que ni de tal instruccion ni de tal lugar se hace mencion en los -manuscritos originales, y que fué pura phantasía del Señor Abusemblat. -Tengo noticia de que en varias partes de España se toleran, assí en -la Semana Santa como en otras festividades, especialmente en la que -Ustedes llaman del Córpus, algunas mamarrachadas, que hacen ridículos -los mysterios de la Religion Romana, y nos dan grandes materiales á -nosotros, á quienes Ustedes nos tratan de hereges, para reírnos de -algunos que impugnamos. Por allá nos causa admiracion de que sufran -esto los que fácilmente lo pudieran remediar. Los passos de la Passion -son buenos para meditados, y tambien para representados en imágenes ó -estatuas que aviven la consideracion, en lo qual no me conformo con los -de mi secta, que se burlan de todas las imágenes sagradas, al mismo -tiempo que hacen tanta estimacion de las profanas, tratando algunas -con mucha veneracion. Debo este testimonio á la verdad, porque soy -hombre sincero y hablo en país libre; que en Inglaterra yo me guardaria -bien de hablar de esta manera. Bien está, pues, que los passos de la -Passion, y tambien los demas, que constan assí de la Historia sagrada -como de la eclesiástica, se hagan presentes á la vista por el pincel, -por la prensa, por el buril y por el escoplo; quanto mayor sea la -viveza con que se figuren, contemplo que será mayor la impression -que harán en los ánimos piadosos. Pero, que la persona de Christo y -la de los Apóstoles en algunos lances de la Historia evangélica se -representen al vivo por algunos hombres de la ínfima classe del pueblo, -y tal vez no los de mejores costumbres, ignorantes y atestados de vino, -perdónenme los que lo sufren, que allá nos disuena mucho.» - -32. «En virtud de esto que he oído decir, tengo por cierto, que en -varios lugares de España se practicarán distributivamente todas las -extravagancias, que supone la fingida instruccion de Pero-Rubio, esto -es, que unas se practicarán en unos, y otras en otros; pero no es -verisímil, que en un solo lugar se practiquen todas. Y como quiera, -no constando de estos originales ni que haya tal lugar de Pero-Rubio, -ni mucho ménos que se representen en él essos passos theatrales, soy -de sentir que vuestra Merced debe reformar esse passage, ó á lo ménos -prevenir, que no está muy seguro de que no se haya padecido alguna -equivocacion en lo que se atribuye á Pero-Rubio.» - -33. «Finalmente, para convencer á vuestra Merced demonstrativamente -de que no debiera haverse fiado de la llamada traduccion legal del -co-Epíscopo del Gran Cayro, no es menester mas que hacer un poco de -reflexion á los anacronismos, en que están hirviendo sus papeles. Por -una parte supone á Fray Gerundio muy anterior á la irrupcion de los -Moros en España, y por otra le llama _Fray_, cosa que ni en España ni -en parte alguna del mundo se usó hasta muchos siglos despues. Aquí dice -que floreció en siglos muy atrasados, y allí cita dichos, escritos y -hechos, que sucedieron ayer y casi están sucediendo hoy. Si me huviera -de detener á particularizar todos estos anacronismos, seria menester -recapitular toda la obra; pero basta esta insinuacion para que vuestra -Merced caiga en cuenta.» - -34. «En los demas papeles, de que todavía no se ha valido vuestra -Merced, porque las reservaria sin duda para la tercera parte, hallo -otras mil graciosas invenciones del Tunante, tan fingidas como las -passadas. Trátase en ellos del ridículo modo con que entendia Fray -Gerundio el mandato de casi todos los Señores Obispos de España, de -explicar por lo ménos un punto de doctrina christiana en la salutacion -de todos los sermones, y de lo que le passó con un Prelado zeloso. -Háblase mucho de un Sermon de _Confalon_, que predicó en la Ciudad -de Toro; de otro llamado del _Vexilla_, en Medina del Campo; de un -Adviento y de una Quaresma, en varios lugares; de Pláticas á Monjas; de -una Mission que hizo en cierta parte; y concluye el Señor Abusemblat -sus apuntamientos con la conversion de Fray Gerundio al verdadero -modo de predicar, efecto de no sé qué libro convincente que la divina -Providencia le puso en las manos, de su muerte exemplar, precedida -de una pública retractacion de los disparates que havia hecho en sus -sermones, y de una pathética exhortacion que hizo á sus Frayles, para -que predicassen siempre la palabra de Dios con el decoro, gravedad, -juício, nervio y zelo que pide tan sagrado ministerio.» - -35. «Es cierto, que el Armenio de mis pecados dice admirables cosas en -todos estos documentos, assí de las que pertenecen á su idéa principal, -como de otras accessorias que entretexe al modo de las antecedentes, -y tocan en costumbres, escritores, críticos, mesas, trages, -extravagancias mal usadas y peor toleradas, en las processiones, abusos -de rosarios públicos, de las novenas, de las imágenes sagradas en -esquinas de las calles y zaguanes de las casas, y, finalmente, en otras -cien materias, todas de grande importancia y tratadas, á mi ver, con -solidez y con gracia. Pero mi conclusion es que nada, nada de esto se -halla en los papeles Arábigos, Syriacos y Caldéos, que á vuestra Merced -le ha vendido por originales.» - -36. «En virtud de todo lo qual, haciéndome por una parte gran lástima -que no salga á la luz pública una obra como la que vuestra Merced tiene -trabajada, y no pudiendo por otra negar este testimonio á la verdad, -ni este desengaño á la confianza que le merezco, soy de parecer que -vuestra Merced no la suprima; pero que, ó ya la continúe ó ya la dé por -concluída, mude solamente el título y la divulgue de esta manera: - -_Historia_ =que pudo ser= _del famoso Predicador Fray Gerundio de -Campazas_.» - -37. Viste tal vez, quando se cae de repente el techo de una casa y -coge debaxo á un perro, sea dogo, galgo ó perdiguero, como se queda -espatarrado? Pues assí, ni mas ni ménos, me quedé yo, quando acabó -el Mylor Inglés su razonamiento. Por mas de un quarto de hora quedé -atónito, enagenado, fuera de mí, sin acertar á hablar palabra; pero, -recobrados los espíritus y dándome una palmadita en la frente, me -acordé que todo esto ya lo havia dicho yo en mi Prólogo, protestando -que yo era el Padre y la Madre, el Hacedor y el Criador de Fray -Gerundio; con que, Lector mio, vamos á otra cosa, y cátate el cuento -acabado. - - - - -NOTAS AL TOMO SEGUNDO. - - - [1] Pág. 1, l. 9. =La escuela griega=, por antífrasis, para denotar - los hermanos laicos, donados y otros, los mas ignorantes de todos, - que no entendian siquiera el latin. Esta mofa parece fué muy comun - en los conventos. - - [2] P. 5, l. 6. Al márgen del manuscrito hay esta nota en la letra - del P. Isla: «Aplicacion ridícula de los textos de la Escritura.» - - [3] P. 6, l. 36. Nota al márgen del manuscrito: «Abuso de la - Escritura.» La misma nota se repite al párrafo 20. - - [4] P. 12, l. 36. =Las Luces.= En el ms. hay _las Sudes_; pero, - como no existe tal voz, debe de ser error por _Luces_, que - corresponde á la palabra _Candles_, que trahe la version inglesa. - - [5] P. 18, l. 4. En el ms. se lee _yerro_, y para evitar toda - equivocacion he adoptado la ortografía moderna. - - [6] P. 24, l. 37. =Colegial mayor=, el que tiene beca en algun - colegio mayor. _Magistral_: epíteto dado en las iglesias catedrales - á una de las cuatro canongías de oficio, cuyo cargo es predicar; - y tambien el sugeto que ha obtenido y posée esa canongía. - _Diccionario de Dominguez._ En la edicion de 1768 hay aquí una nota - marginal de letra de la época, que dice: «El Magistral de Leon era - el Sr. Quadrillero, Obispo que fué de Ciudad Rodrigo, y natural de - Palazuelos en Campos.» - - [7] P. 24, l. 43. =Canónigos de cuello ancho=, los que no eran - obligados á llevar el hábito, y podian vestir como gustaban. - - [8] P. 25, l. 5. En el ms. hay: _se apeó otro Labrador_. Pero, como - ántes no se ha hablado de labrador ninguno, he preferido conservar - el _un_, que es la leccion de todas las ediciones. - - [9] P. 25, l. 11. =Donado=, la persona que está en alguna órden, - destinada al servicio de la comunidad, sin ser ni novicia ni - profesa, pero que gasta una especie de hábito religioso análogo al - de la órden en que sirva. _Dicc. de Dominguez._ - - [10] P. 26, l. 20. El ms. lee: _Engañóse mucho, porque á lo ménos - era Vicario_ etc., estando tachadas las palabras: _á lo ménos_. Se - ha conservado la leccion de las ediciones impresas, que parece la - buena. -- _Vicario de monjas_, el sugeto que pone el superior de - alguna órden regular para que las asista y dirija en los conventos - sugetos á su jurisdiccion. _Dicc. de Dominguez._ - - [11] P. 28, l. 13-24. Este trozo es inédito (Nota del transcriptor: - desde «estas siempre piden licencia para rezar» hasta aquí). - - [12] P. 34, l. 19. =La paz.= En la misa se llama la ceremonia en - que el celebrante besa la patena, y luego abraza al diácono, y este - al subdiácono, y en las catedrales se da á besar al coro una imágen - ó reliquia, y á los que hacen cabeza del pueblo. Llámase tambien - _paz_ la misma reliquia ó imágen. _Academia._ - - [13] P. 36, l. 38. Al márgen del ms.: «Disparatada introduccion, - parecida á innumerables.» - - [14] P. 43, l. 33. En el ms. hay _tener_ por _tenerles_. - - [15] P. 43, l. 38. Estas palabras «lo hizo con tal primor, llamando - tanto las curiosidades,» las ha suplido una nota manuscrita de - la edicion de 1768. Si se conserva la leccion del ms., el pasage - corre así: «porque esto de probar que Campazas era el solar y la - patria del Santíssimo Sacramento y que, si no havia Sacramento en - Campazas, no havia en la Iglesia fé: qué seis granos de láudano - bastarian para amodorrar al mas dormilon y soñoliento?» Las - palabras añadidas dan un sentido cabal á la frase, que otramente - está demasiadamente concisa. - - [16] P. 49, l. 42. =Bomba=, voz que se usa en los banquetes, - tertulias y otras reuniones, para llamar la atencion de los - concurrentes y anunciar, que se va á improvisar ó recitar algun - verso ó bríndis. _Dicc. de Dominguez._ - - [17] P. 54, l. 9. Ya se sabe que este epigrama es de Marcial; pero - el P. Isla habrá escrito Horacio de propósito, para mostrar lo poco - que conocia el canónigo á los autores clásicos. - - [18] P. 66, l. 7. Estos tres párrafos 27, 28 y 29 son enteramente - inéditos, y solo la edicion de 1768 trahe el 30, el cual no - obstante se ha suprimido en las posteriores. - - [19] P. 68, l. 38. _Y, lo que es mas_, etc. Estos dos renglones no - se hallan en el ms. original, pero sí como adicion manuscrita en la - edicion de 1768. - - [20] P. 72, l. 19. =Dialectica cavillatrix.= Demasiada razon - tuvo el docto Magistral para esta invectiva, conociendo sin duda - cuantas y cuales cuestiones monstruosas havia hecho nacer aquella - dialéctica en la imaginacion traviesa de ciertos disputadores - teológicos; como _utrum Deus potuerit suppositare mulierem, - vel diabolum, vel asinum, vel silicem, vel cucurbitam; et, si - suppositasset cucurbitam, quemadmodum fuerit concionatura, editura - miracula, et quonam modo fuisset fixa cruci_, etc. - - [21] P. 76, l. 44. =El púlpito no tiene poste.= Asistir al poste, - en algunas universidades, es ponerse el catedrático, despues - de bajarse de la cátedra, á esperar por cierto tiempo si á los - discípulos se les ofrece alguna dificultad, para resolvérsela ó - desatársela, etc. _Dicc. de Dominguez._ - - [22] P. 78, l. 30. =Llamábase Don Cárlos.= En la edicion de 1768 - hay la siguiente nota manuscrita: «Este caballero afrancesado se - cree que es un tal Castañon de la Bañeza.» - - [23] P. 86, l. 45. =La célebre Historia de=... En la edicion de - 1768 hay la siguiente nota manuscrita; «La Historia del pueblo de - Dios?» Se alude probablemente á la _Histoire du peuple de Dieu etc. - par I. J. Berruyer_, Paris 1728, 7 tomos in-4º, y su continuacion, - la Haya (Paris) 1755, 4 tomos in-4º. - - [24] P. 87, l. 2. Este trozo, desde _la materia_ hasta y con _los - francesismos de esta_, ha estado inédito hasta ahora. - - [25] P. 100, l. 24. En el ms. original está tachada la nota - marginal siguiente, de letra del autor: «Murió el P. D. Nicolas - Gallo poco tiempo despues que se escribió esto.» - - [26] P. 104, l. 11. Este verso, por desvergonzado que sea, parece - haber corrido con bastante aplauso, ya que se encuentra tambien con - su explicacion en la _Menagiana_ I, 73 (Amsterdam 1762). En el ms. - está tachado, pero probablemente por mano del censor. - - [27] P. 109, l. 18. =Escrúpulos de Mari-Gargajo.= Esta leccion - se halla como enmienda manuscrita en la edicion de 1768; en el - ms. original hay _Fray Gargajo_, y tal vez hubiera sido mejor no - adoptar la variante. - - [28] P. 119, l. 36. Segun el ms. el primer período de este párrafo - se ha de leer así: «No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, - ora fuesse porque efectivamente conoció de botones adentro el - disparate, ora porque se empeñó en llevarle adelante, y assí le - dixo», etc. Así se corrija. En cuanto á las otras palabras, no se - encuentran sino en la edicion de 1768, donde se han añadido en nota - manuscrita, y tampoco se hallan en la version inglesa. - - [29] P. 138, l. 7. En el ms. hay aquí la nota marginal autógrafa - siguiente: «Poco tiempo despues que esto se escrivió, fué electo - digníssimo Obispo de Guadiz y Baza.» -- En la edicion de 1768 se ha - incluído esta nota en el texto. - - [30] P. 149, l. 3. Estos cinco párrafos 8-12 son inéditos. - - [31] P. 152, l. 16. Tambien lo son los párrafos restantes 18-30 - de este capítulo, siendo así que en las ediciones anteriores va - sustituído en su lugar un pequeño trozo, que en la de Monlau ocupa - 30 renglones, y en la presente apénas pediria el mismo número. - - [32] P. 183, l. 14. =Se restituía al alcándara.= El ms. dice _á la - gandara_; pero, como no existe tal palabra, no he dudado en adoptar - la correccion, que se halla manuscrita en la edicion de 1768 y - corresponde perfectamente á la version inglesa. - - - - -Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR FRAY -GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) *** - -***** This file should be named 63700-0.txt or 63700-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/3/7/0/63700/ - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. 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Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/old/63700-0.zip b/old/63700-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 21eb00f..0000000 --- a/old/63700-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/63700-h.zip b/old/63700-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index bd0a1a5..0000000 --- a/old/63700-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/63700-h/63700-h.htm b/old/63700-h/63700-h.htm deleted file mode 100644 index edf6e58..0000000 --- a/old/63700-h/63700-h.htm +++ /dev/null @@ -1,12641 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=utf-8" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (2 de 2), by José Francisco de Isla—A Project Gutenberg eBook - </title> - <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - <style type="text/css"> - -body { margin: 0 auto; 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You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this ebook. - -Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias - Zotes (2 de 2) - -Author: José Francisco de Isla - -Editor: Eduardo Lidforss - -Release Date: November 10, 2020 [EBook #63700] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from - images generously made available by The Internet - Archive/Canadian Libraries) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR -FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) *** -</pre> -<div class="front"> - <hr class="full" /> - <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p> - <p><a href="#ToC">Índice</a></p> - <p><a href="#Notas">Notas al tomo segundo</a></p> - <h1 class="faux">Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (2 de 2)</h1> -</div> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="screenonly"> - <div class="figcenter"> - <img class="thin" - style="width: 28em; height: auto;" - src="images/cover.jpg" - alt="Cubierta del libro" /> - </div> -</div> - - -<div class="chapter pt6"> - <hr class="chap" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_i">p. i</span></p> - <p class="centra fs130 ws1">COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES.</p> - <p class="centra ws1 mt15"><b>TOMO XLIII.</b></p> - <hr class="chap" /> -</div> - - -<div class="tit"> - <p><span class="pagenum" id="Page_iii">p. iii</span></p> - <p class="fs160 g0 ws1">EL P. ISLA.</p> - <hr class="tir" /> - <p class="fs200 g2">HISTORIA</p> - <p class="fs75 ws1 mt1">DEL FAMOSO PREDICADOR</p> - <p class="fs175 ws1 mt05">FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS,</p> - <p class="fs110 ws1 mt05"><span class="asc">ALIAS</span> ZOTES.</p> - <hr class="tir" /> - <p class="fs75 ws1">PRIMERA EDICION ENTERA,</p> - <p class="fs75 ws1">HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL</p> - <p class="fs75 ws1">MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR</p> - <p class="fs75 mt15">POR</p> - <p class="fs130 ws1 mt05"><b>D. EDUARDO LIDFORSS,</b></p> - <p class="fs75 ws1">CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND.</p> - <p class="fs90 ws1 mt2">PARTE SEGUNDA.</p> - - <div class="figcenter mt2"> - <img src="images/logo.jpg" - style="width: 5em; height: auto;" - alt="Logotipo del editor" /> - </div> - - <p class="fs110 mt2">LEIPZIG:</p> - <p class="g1 ws1">F. A. BROCKHAUS.</p> - <p class="fs75">—</p> - <p class="fs110">1885.</p> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="ToC"> - <p><span class="pagenum" id="Page_v">p. v</span></p> - <h2 class="nobreak g2">ÍNDICE.</h2> -</div> - -<table class="toc" summary="Índice de contenidos"> - <tr> - <td colspan="2" class="tdc">LIBRO QUARTO.</td> - </tr> - <tr> - <th colspan="2" class="tdr">Pág.</th> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_1">Cap. I</a>. Donde se pondrá lo - que irá saliendo y verá el curioso Letor.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_1">1</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_2">Cap. II</a>. Lee Fray Gerundio un - Papel acerca del stilo, y queda aturrullado.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_2">9</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_3">Cap. III</a>. Predica Fray - Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_3">23</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_4">Cap. IV</a>. Expónense á la - admiracion algunas cláusulas del Sermon de Fray Gerundio.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_4">35</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_5">Cap. V</a>. Dase cuenta de lo que - passó en la mesa de Anton Zotes.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_5">46</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_6">Cap. VI</a>. De la Conversacion - no ménos útil que graciosa, que se tuvo sobre comida.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_6">57</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_7">Cap. VII</a>. Levántase de la - siesta el Magistral, y prosigue la conversacion del Capítulo - antecedente, con todo lo demas que irá saliendo.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_7">67</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_8">Cap. VIII</a>. Corta el hilo y la - cólera al Magistral un Huésped no esperado, pieza muy divertida, - que á tal punto se apeó en casa de Anton Zotes.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_8">78</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch4_9">Cap. IX</a>. Donde se cuenta el - maravilloso fruto que hizo el sermon del Magistral en el ánimo de - Fray Gerundio.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch4_9">91</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO QUINTO.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_1">Cap. I</a>. Encárganle un - sermon de honras, y no le escupe; con todo lo demas que iremos - diciendo.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_1">105</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_2">Cap. II</a>. Pide Fray Gerundio - á su amigo Fray Blas una instruccion para disponer el sermon de - honras, y este se la da divina.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_2">113</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_3">Cap. III</a>. Interrumpe la - conversacion un huésped inopinado, que se aparece de repente; - vuelven á atar el hilo, con todo lo demas que irá saliendo.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_3">121</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_4">Cap. IV</a>. Olvídasele la sed - á Don Casimiro; llegan á Campazas sin saber cómo; quédase allí el - Colegial aquella noche, y se evacúa el punto que se tocó y no se - prometió en el capítulo passado.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_4">132</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_5">Cap. V</a>. Dispone Fray Gerundio - su sermon, y vále á predicar.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_5">145</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_6">Cap. VI</a>. Predica Fray - Gerundio el sermon de honras con increíble aplauso, y encárganle la - Semana Santa de Pero-Rubio.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_6">156</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_7">Cap. VII</a>. Lo mismo que el - otro.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_7">166</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><span class="pagenum" id="Page_vi">p. vi</span><a - href="#Ch5_8">Cap. VIII</a>. Sálense á passear los quatro - Religiosos, y el Padre Abad, en tono de conversacion, da á Fray - Gerundio una admirable doctrina.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_8">174</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5_9">Cap. IX</a>. Es buena cosa y - merece leerse.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch5_9">191</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO SEXTO.</td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch6_1">Cap. I</a>. Donde se refiere lo - que no se sabe; pero al fin del capítulo se sabrá su contenido.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch6_1">204</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch6_2">Cap. II</a>. Estornuda el - Beneficiado; interrúmpese la conversacion con el <i xml:lang="la" lang="la">Dominus tecum</i> y - con el <i>Vivan Ustedes mil años</i>, y despues se suena.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch6_2">214</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch6_3">Cap. III</a>. Dispone Fray - Gerundio su Semana Santa.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch6_3">223</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh"><a href="#Ch6_4">Cap. IV. y último</a>. - Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso que acaeció al - Autor, y de que quizá no se encontrará exemplar en los annales.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch6_4">234</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdlh pt1"><a href="#Notas">Notas al Tomo segundo</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Notas">247</a></td> - </tr> -</table> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch4_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p> - <h2 class="nobreak">LIBRO QUARTO.</h2> - <hr class="tir" /> - <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3> - <p class="subh3">Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso Letor.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Pues</span></big>, como íbamos -diciendo de nuestro cuento, yendo dias y viniendo dias, el bendito -entre todos los benditos, el bueno de nuestro Fray Gerundio -quedó tan satisfecho de su trabajo, con la arenga panegýrica y -apologética á favor de su Plática de Disciplinantes que le hizo -el susodicho Theologuillo, con los aplausos de la escuela moza y -con la gritería de la griega,<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" -class="fnanchor">[1]</a> que por poco no tuvo al Maestro Prudencio por -hombre que havia perdido el seso. Pero á lo ménos, pareciéndole que le -hacia mucha merced, hizo juicio firme y valedero de que ya estaba algo -chocho, y propuso en su corazon no hacer caso de nada que le dixiesse. -Y aún se adelanta un Autor á sospechar que hizo propósito oculto de -huir el cuerpo al viejo todo quanto le fuesse possible, bien que esto -no lo assegura como noticia cierta, y solamente la da por congetura, -fundada en unos apuntamientos de letra muy gastada que se hallaron en -el hondon de un coxin. Y el Diablo, que no dormia, para remachar el -clavo de su sandez, dispuso que algunos dias despues reciviesse una -carta de su íntimo Amigo Fray Blas, escrita desde Jacarilla, la qual -decia assí:</p> - -<p>2. «Amigo Fray Gerundio: Doyte mil abrazos con el corazon, ya que -no puedo con la boca: en toda esta tierra no se habla mas que de tu -famosa Plática de Disciplinantes. Fray Roque el Refitolero me escribe -maravillas, y el Sacristan de Gordoncillo, que te oyó (y ha venido aquí -á concertar un esquilon), comienza y no acaba. Ambos tienen voto, ó yo -soy un porro. Mosen Guillen, que es el Señor Cura de este lugar y tiene -en la uña al <i>Theatro de los Dioses</i>, deséa un traslado de ella, y dice -que le ha de hacer imprimir, aunque sea necessario vender el macho -falso, que compró en la feria del Botigero. Embíamele por el portador, -que es el Barbero<span class="pagenum" id="Page_2">p. 2</span> de este -pueblo, persona segura y de toda mi estimacion. A él me remito sobre mi -sermon de Santa Orosia, pues no parece bien que yo me alabe; y sábete -que tiene tan buena tixera para cortar un sermon como para igualar un -cerquillo: solo te digo que, ademas de la limosna del Mayordomo, que no -es maleja, me he valido ya dos borregos y dozena y media de chorizos, -que de todo se sirve. Dios te guarde muchos años. Tu amigo hasta la -muerte á pesar de cazcarrientos,</p> - -<p class="firma"><b>F. Blasius.</b>»</p> - -<p>3. Quando Fray Gerundio se halló con que le pedian su Plática allá -de luengas tierras (pues para su geographía ocho leguas de distancia -era la mitad del mundo); quando consideró, que se la pedian no ménos -que para imprimirla, y se vió en vísperas de ser Autor de la noche -á la mañana, y esto sobre ser hombre en cuyo elogio y aplauso <i xml:lang="la" lang="la">in -continenti</i> se escrivian y se divulgaban sonetos, se tuvo en su corazon -por el mayor Predicador que havian conocido los siglos; y no solo se -confirmó en la estraphalaria idéa de predicar, que ya se havia formado, -sino que con el tiempo fué salpicando todas las mas ridículas y mas -extravagantes, como se verá en el discurso de esta puntual Historia.</p> - -<p>4. Pero ves aquí que en el mismo zaguan de la segunda parte de -ella, parece hemos dado un trompicon, que á buen librar harto será que -escapemos sanas las narizes. Es possible, (dirá un Lector, que las -tenga de podenco,) es possible que, haviendo oído la famosa Plática -Anton Zotes y Catanla Rebollo, su muger; haviendo sido testigos de los -aplausos y de los vítores, con que fué celebrada; haviendo visto por -sus mismos ojos el prodigioso fruto que hizo, en la valentía con que -arrojaron las capas los Penitentes de sangre, y en el denuedo con que -manejaron unos el ramal, y otros la pelotilla; que, haviendo recivido -ellos tantos plácemes, tantos parabienes, tantas bendiciones, así en -la Iglesia como fuera de ella: es possible, (vuelvo á decir tercera -vez,) que no tuvieron siquiera una enhorabuena que llegar á la boca -para dársela á su hijo? Se hace verisímil que, ya que no fuesse aquella -noche, por ser ya tarde y por dexarle descansar, á lo ménos la mañana -siguiente muy de madrugada no fuessen á la Iglesia del Convento ó á la -portería, y que allí Anton Zotes no diesse cien abrazos á su hijo, y -la Tia Catanla no añadiesse de mas á mas otros tantos besos, aforrados -en lágrimas y mocos, todos de puríssima ternura? Se hace creíble -tanta sequedad y tanto despego? Y, si esto no fué assí, sino que con -efecto los buenos de los padres de Fray Gerundio hicieron con su hijo -todas estas demonstraciones de cariño, dándole las debidas señas de -su complacencia y de su gozo, con qué conciencia passa en silencio el -Historiador una circunstancia tan<span class="pagenum" id="Page_3">p. -3</span> substancial, que tanto puede servir para el aliento, y aún -para la edificacion?</p> - -<p>5. A esto pudieramos responder muchas cosas, pero las dexamos todas -por no ser prolixos.</p> - -<p>6. Y confessando de buena fé, que todo passó assí ni mas ni -ménos, añadimos en conseqüencia de la verdad y de la fidelidad que -professamos, que no solamente huvo dichos mocos, lágrimas, besos y -abrazos, sino que Anton Zotes, en presencia del Prelado y de otros -Padres graves, que havian baxado á cortejarle á él y á su muger, dixo -á Fray Gerundio: «Ya te envié á escrivir, como m’avian echado la -Mayordomía del Sacramento; pero entónces no te umbié á decir que me -perdicasses tú el sermon, porque, como no t’avia uído perdicar, no -queria ponerme á que quedássemos envergonzados: ahora que te he uído, -dígote que me l’as de perdicar, con la bendicion de su Reverencia -nuestro Reverendíssimo Padre.» No pudo negarse el Prelado á concederla, -aunque del escapulario adentro no le dió mucho gusto, porque como á -hombre serio y de razon le havia dessazonado la Plática. Pero, qué -havia de hazer en aquella coyuntura, y con unos Hermanos tan devotos -de la Orden, que hacian al Convento toda la limosna que podian? Al fin -sacáronlos unas tortillas, chanfaina, queso y aceitunas. Almorzaron muy -bien, sirviéndolos el almuerzo de comida, y se volvieron á Campazas, -no viendo la tierra que pisaban ni las horas de Dios por llegar á el -lugar, para contar á el Licenciado Quixano y á toda la parentela lo -que havian visto por sus ojos, oído con sus oídos y palpado con sus -manos.</p> - -<p>7. Dexemos ir en buen hora á los dos dichosíssimos consortes en -buena paz y compaña, miéntras nosotros nos volvemos á nuestro Fray -Gerundio, que, desde el mismo punto y momento en que le echó su Padre -el sermon del Sacramento, no pensaba de dia, ni de noche soñaba en -otra cosa que en el modo como havia de desempeñarle. Hacíase cargo de -todas las circunstancias, que le ponian en el mayor empeño: primer -sermon que predicaba en público, (porque la Plática de Disciplinantes -no la calificaba de sermon); predicarle en su lugar, y en la misma -Parroquia donde le havian bautizado (porque no havia otra); ser -Mayordomo su Padre; decir la missa, como lo daba por supuesto, el -Licenciado Quixano, su Padrino; los danzantes de la procession, el Auto -sacramental que siempre se representaba, los novillos que se corrian, -las dos ó tres dozenas de cohetes que se arrojaban, y la hoguera -que se encendia la víspera de la fiesta: todo esto se le ofrecia -continuamente á la imaginacion como punto céntrico y principal de su -empeño, pareciéndole no solo que era indispensable el hacerse cargo -de todo ello, sino que en esto solo estrivaba<span class="pagenum" -id="Page_4">p. 4</span> toda la dificultad, pues, por lo que tocaba -al assunto del Sacramento, en qualquiera Sermonario encontraria campo -abundante donde forragear.</p> - -<p>8. Es cierto, que no se le havian olvidado las juiciosas reflexiones -que havia oído al Maestro Fray Prudencio, contra la ridícula y -extravagante costumbre de tocar en los sermones estas que se llaman -<i>circunstancias</i>; tambien es cierto, que tenia muy presente la -salutacion del sermon de la Purificacion en dia de San Blas, que el -mismo Maestro Prudencio havia leído al Predicador mayor y á él, en -que con gravedad, y no sin gracia, se hace ridícula esta costumbre, -convenciéndola de tal con razones que no admiten réplica; pero tambien -es igualmente cierto, que se le imprimió altamente la salida de su -amigote el Predicador Fray Blas, la qual se reduxo á aquel apophtegma, -que puede hacerse lugar entre los principios de Machiabelo: <i xml:lang="la" lang="la">Sentire -cum paucis, vivere cum multis: sentir con los pocos y obrar con los -muchos</i>; y aún por su desgracia havia leído en aquellos dias, no se -sabe donde, el dicho que comunmente se atribuye á nuestro insigne Poeta -Lope de Vega, y harto será que no sea un falso testimonio, porque no -cabe que un hombre de tanto juicio y de tanta discrecion dixiesse una -truanada tan insulsa; pero al fin ello se cuenta que, reconociendo él -mismo los defectos de sus comedias, los excusa diciendo <i>que los conoce -y los confiessa; mas que con todo esso las compone assí, porque las -buenas se silvan, y las malas se celebran</i>. Esto le hacia mas fuerza -que todo á Fray Gerundio, y resolvió por última determinacion no -omitir circunstancia alguna de las insinuadas, aunque lloviessen Fray -Prudencios.</p> - -<p>9. Solo dudó por algun tiempo si, para hacerse cargo de ellos, -acudiria por socorro á las fábulas, ó apelaria á algunos textos y -passages de la sagrada Escritura, porque de todo havia visto en los mas -famosos Predicadores. Algo mas se inclinaba á lo primero, por llevarle -hacia allí su genio, ayudado del exemplo de Fray Blas y de la continua -lectura del <i>Florilegio</i>; pero, como estaba tan reciente la fuerte -repassata que le havia dado el Padre Maestro, contra el uso ó contra -el abuso de la fábula en la séria magestad del púlpito, no pudiendo -sobre todo borrar de la memoria aquella que le havia oído de que esto -era especie de sacrilegio, expression que le havia estremecido, porque -al fin no dexaba de ser hombre timorato á su modo; por esta vez, y sin -perjuicio hasta que examinasse bien el punto, se determinó á buscar -en la sagrada Escritura acomodo honrado para todas las susodichas -circunstancias.</p> - -<p>10. Hallóle fácilmente donde le encuentran todos, que es en -las <i>Concordancias de la Biblia</i>, sin mas trabajo que ir á<span -class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span> buscar por el Abecedario -la palabra latina que corresponde á la castellana, para la qual se -deséa algun texto, y aplicar qualquiera de los muchos que hay en la -Escritura, casi para cada una de quantas voces se pueden ofrecer. En -ménos de una hora dispuso los apuntamientos siguientes:</p> - -<p>11.<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a> -«Primera circunstancia: <i>Primer sermon que predico</i>: viene clavado -aquello de <b>primum quidem sermonem feci, o Theophile</b>. — Segunda: -<i>Predícole en mi lugar, que se llama Campazas</i>: para esta viene como -nacido aquel texto: <b>Descendit Jesus in locum campestrem</b>. — -Tercera: <i>Predico en la Parroquia donde me bautizaron, y se llamaba -Juan el que me bautizó</i>: qué cosa mas propia que aquello de <b>Joannes -quidem baptizavit in aqua, ego autem in aqua et Spiritu Sancto</b>? — -Quarta: <i>Es Mayordomo mi padre</i>: <b xml:lang="la" lang="la">In Domo -Patris mei mansiones multæ sunt</b>. <i>Tambien mi padre es labrador</i>: -<b xml:lang="la" lang="la">Pater meus agricola est</b>. <i>Llámase Anton -Zotes; y el Arca del Testamento, figura del Sacramento, anduvo por el -país de los Azotes ó de los Azotios</i>: <b xml:lang="la" lang="la">abiit -in Azotum</b>. — Quinta: <i>Echóme el sermon mi Padre, el qual está vivo -y sano</i>. <b xml:lang="la" lang="la">Et misit me vivens Pater.</b> -<i>Cantará la missa mi Padrino</i>...»</p> - -<p>12. Aquí se halló un poco atascado, porque, haviendo revuelto -quantas <i>Concordancias</i> se hallaban en su celda, conviene á saber las -antiquíssimas de Hugo Cardenal, las de Alberstad, las de Harlodo, -las de Roberto Estévan y, por última apelacion, las de Zamora, no -encontró la palabra Padrino en todas ellas; y, ya desesperado, estaba -resuelto á acudir al <i xml:lang="la" lang="la">Theatrum vitæ humanæ</i> -ó á qualquiera Polyanthéa por algun Padrino de socorro, y aún en caso -necessario á valerse del <i xml:lang="la" lang="la">Tu es patronus, tu -parens</i> de Terencio en el <i>Heauton-timorumenos</i>, quando su dicha le -deparó el texto mas oportuno del mundo: tropezó pues con aquello que se -lee en el verso 14 del capítulo 16 de la Epístola de San Pablo á los -Romanos: <i xml:lang="la" lang="la">salutate Patrobam</i>; y, passando -luego á leer el capítulo, encontró en él un thesoro, porque casi todo -el referido capítulo se reduce á las memorias, (hablando á nuestro -modo,) que el Apóstol encargaba se diessen de su parte á todos los -Christianos que se hallaban en Roma, y eran de su especial cariño ó -por su mayor favor, ó por algun beneficio particular que havian hecho -á la Iglesia, ó porque se havian esmerado mas en favorecer y en amar -al mismo Apóstol: á todos los va nombrando por sus nombres, y en el -versículo 14 nombra entre otros á Patroba.</p> - -<p>13. «<i xml:lang="la" lang="la">Teneo te, terra!</i> dixo entónces Fray -Gerundio, mas alegre que si huviera hallado una mina: de Patroba á -Padrino no va un canto de un real de á ocho de diferencia, y con decir -que el Padrino antiguamente se llamaba <i>Patroba</i> y que, corrumpido el -vocablo, se llamó despues <i>Padrino</i>, está todo<span class="pagenum" -id="Page_6">p. 6</span> ajustado. Si alguno me replicare, (que él se -guardará bien de esso,) le responderé, que con mayores corrupciones que -esta nos tienen apestados los Etymologistas, y trampa adelante. Pues -ahí, es decir que no dará golpe el <i xml:lang="la" lang="la">salutate -Patrobam</i>, haciendo reflexion sobre el <i xml:lang="la" -lang="la">salutate</i>, diciendo que hasta el Apóstol se acordaba del -Padrino en la salutacion!»</p> - -<p>14. Bien quisiera él encontrar tambien algun textecillo oportuno, -para encaxar el apellido <i>Quixano</i>, no dexando de conocer que esse -seria el <i xml:lang="la" lang="la">non plus ultra</i> del chiste y del -ingenio, porque el texto de Padrino en general se podia aplicar á -qualquiera Pastor que sacasse de pila á un hijo de Juan Borrego; pero -túvolo por caso desesperado: no obstante, despues de haver andado -batallando largo tiempo en su imaginacion, sin ofrecérsele cosa que -le quadrasse, le ocurrió el pensamiento mas disparatado que se podia -ofrecer á hombre mortal.</p> - -<p>15. «Quixano, se decia él á sí mismo, sale de <i>quixada</i>; esto no -admite duda: pues ahora, de las quixadas se dicen cosas grandiosas en -la Sagrada Escritura, porque, dexando á un lado si Cain mató ó no mató -á su hermano Abel con la quixada de un burro, que esta circunstancia -no consta, á lo ménos de la <i>Vulgata</i>, y, aunque constara, no podria -yo ajustarla bien para mi cuento; pero consta ciertamente, que Sanson -con la quixada de un asno quitó la vida á mil Philistéos; consta que, -haviendo quedado muy fatigado de la matanza y estando pereciendo de -sed, sin haver en todo aquel campo ni contorno una gota de agua, con -que poder aliviarla, hizo oracion á Dios, para que le socorriesse en -aquella extrema necessidad; y del diente molar de la misma quixada -brotó un copioso chorro de agua cristalina, con que apagó la sed y se -refociló Sanson. Consta, finalmente, que en memoria de este prodigio se -llamó el lugar donde sucedió, y se llama el dia de hoy <i>la fuente del -que invoca desde la quixada: Ideirco appellatum est nomen illius loci -fons invocantis de maxilla, usque in præsentem diem</i>.»</p> - -<p>16.<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a> -«Qué cosa mas divina para mi assunto! Aquí tenemos una mysteriosa -quixada, que con agua celestial y milagrosa da nuevo espíritu á -Sanson y le restituye la vida, á lo ménos se la conserva. El agua es -sýmbolo del agua del bautismo, cuya virtud es milagrosa y celestial; -y la quixada que la suministró, sombra muy propria del Padrino que la -administra, cuyo apellido de <i>Quixano</i> está haciendo clara alusion á -aquel mysterioso orígen. Que la quixada fuesse de un burro ó fuesse de -un racional, esse es chico pleito para la substancia del intento, y mas -quando á cada passo leemos en la sagrada Escritura, que los brutos y -las fieras symbolizan á los mayores hombres.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span></p> - -<p>17. Ajustada tan felizmente esta circunstancia, por todas las demas -se le daba un pito; pues para los danzantes tenia la danza de David -delante del arca del Testamento, que sale en todas las danzas del -Córpus, y, si no queria echar mano de esta por demasiadamente vulgar, -tenia la danza de los de las melenas largas, como él lo construía, de -la qual hace mencion el Propheta Isaïas, quando dice: <i xml:lang="la" -lang="la">Et pilosi saltabunt ibi</i>; y mas que se acordaba muy bien de -que los danzantes de su lugar siempre llevaban tendidas las melenas, -cosa que los agraciaba infinitamente, y lo de <i xml:lang="la" -lang="la">pilosi saltabunt</i> venia para ellos á pedir de boca.</p> - -<p>18. Para el Auto sacramental le pareció, que podia acomodar todos -los textos que hablaban de alguna figura del Sacramento; porque figura -y representacion, discurria él, todo es una misma cosa; con que, -si tenemos representacion y Sacramento, qué nos falta ya para Auto -sacramental? — Donde iba muy holgado y, á su parecer, literal, era -en la circunstancia de los novillos; porque, aunque fuessen menester -cien textos diferentes para cien corridas, estaba pronto á sacarlos -de la Escritura, aplicando todos los que hablan de vítulos; y si, -como eran novillos, fueran toros, por lo ménos para mas de treinta -corridas ya tenia provision de textos. Los cohetes y las carretillas -que se disparaban, los encontraba él vivíssimamente figurados en -aquellos quatro mysteriosos animales que tiraban la carroza de -Ezequiel, los quales iban y volvian por el ayre, <i xml:lang="la" lang="la">in similitudinem -fulguris coruscantis</i>, como unos rayos, como unos relámpagos y como -unas exhalaciones. La hoguera no le daba maldito el cuidado, puesto -que tenia en la Escritura mas de cien hogueras á que calentarse, -sin mas trabajo que arrimarse á qualquiera de las que se encendian -para consumir los holocaustos; y, si se le ponia en la cabeza hacer -tambien circunstancia de los muchachos que saltaban por la hoguera sin -quemarse, qué cosa mas propria ni mas natural que los tres muchachos -del horno de Babilonia?</p> - -<p>19. Assí acomodó en sus apuntamientos á todas las circunstancias, -que le parecieron precisas y absolutamente indispensables; pero -faltábale una, que, aunque no todos los Predicadores se hacian cargo -de ella, á él no le sufria el corazon dexar de tocarla. Esta era -hacer alguna commemoracion de su querida madre; porque hacerla de su -padre y de su padrino, y no hacerla de la madre, que le parió y que -le havia tenido nueve meses en sus entrañas, se le representaba una -dureza insoportable y que no se componia bien con el tierno amor que -le professaba. Ya se ve que, para hablar en general de madre, de hijo, -de parir y de vientre, tenia los textos á millares; pero él no se -contentaba con esta generalidad,<span class="pagenum" id="Page_8">p. -8</span> y quisiera un textecillo terminante y peladito, que hablasse -de su madre Catanla Rebollo, con sus pelos y señales.</p> - -<p>20. Anduvo, tornó, bolvió y rebolvió por mucho tiempo assí las -concordancias como los sesos, sin poder hallar cosa que le aquietasse, -hasta que al fin se le vino á la memoria el ingenioso medio de que se -valió cierto Predicador para salir de semejante aprieto. Llamábase -María Rebenga la Mayordoma de cierta cofradía de mugeres, en cuya -fiesta predicaba, y, no pudiendo encontrar en la Escritura texto que -hablasse expressamente de Rebenga, qué hizo? Dixo, que la esposa -havia combidado á el esposo para su huerto con estas palabras: <i -xml:lang="la" lang="la">Veniat dilectus meus in hortum</i>, venga mi -amado á espaciarse por el huerto; y, como se diesse por desentendido -al primer combite, le bolvió á instar con las mismas voces: <i -xml:lang="la" lang="la">Veniat dilectus meus in hortum</i>, venga á -espaciarse por el huerto mi querido. Ahora noten: dos veces le dice -que venga, <i xml:lang="la" lang="la">veniat veniat</i>, como quien dice: -<i>venga y revenga</i>. Con cuyo arbitrio salió el discreto Predicador del -empeño con el mayor lucimiento, y mas quando añadió que, á la primera -instancia, en que la esposa no le dixo mas que <i>venga</i>, hizo como que -no queria; pero, quando en la segunda oyó la palabra <i xml:lang="la" -lang="la">revenga, veniat veniat</i>, no pudo ménos de rendirse.</p> - -<p>21. A este modo le pareció á Fray Gerundio que tambien él podria -desempeñarse, haciendo reflexion á que el apellido <i>Rebollo</i> parece -que suena dos veces <i>bollo</i>, y tuvo por impossible que no se hallasse -algo de <i>bollo</i> en la Biblia, en cuyo caso él se ingeniaria para la -aplicacion; pero se quedó yerto, quando en toda ella no encontró -siquiera un <i>bollo</i> que llegar á la boca, y, pareciéndole que á lo -ménos alguna cosa de <i>Repollo</i> no podia faltar en alguno de tantos -huertos, de que se hace mencion en los sagrados libros, ni aún esto -pudo encontrar; y, aburrido ya, abandonó del todo el pensamiento de -nombrar á su madre expressamente por el apellido, pero apuntó el texto -de <i xml:lang="la" lang="la">Beatus venter qui te portavit, et ubera -quæ suxisti</i>, para aplicarle quando se ofreciesse buena occasion.</p> - -<p>22. Dispuesto assí el plan de la salutacion, por el cuerpo del -sermon se le daba un comino, pues en haciendo á Christo en el -Sacramento, ó Sol, ó Phénix, ó Aguila, ó Jardin, ó Ametysto, ó Pyropo, -ó Cíthara, ó Clavicordio, ó Fuente, ó Canal, ó Rio, ó Azucena, ó -Clavel, ó Gyrasol, y despues cargar bien de broza y de fagina, textos, -autoridades, glosas, varias lecciones, versos latinos, sentencias, -apophtegmas, alusiones, tal qual fabulilla apuntada, aunque no sea -mas que para mayor adorno, estaba seguro de componer un sermon que se -pudiesse dar á la imprenta.</p> - -<p>23. En lo que estuvo un poco indeciso, fué en si seguiria<span -class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span> ó no seguiria el mismo estilo -que havia usado, assí en el sermon del Refectorio como en el de la -Plática de Disciplinantes. Es cierto, que él estaba perdidamente -enamorado de él, porque, sobre adaptarse mucho á su primera educacion, -especialmente en la escuela del Dómine Zancas-Largas, todas aquellas -voces rumbosas, altisonantes y estrambóticas, le hallaba canonizado en -la práctica de su héroe el Predicador Fray Blas, y veía que en todo -caso mucho le celebraba la turba multa: no obstante, no dexaba de -hacerle grandes cosquillas la burla, que assí el Padre Provincial como -el Maestro Prudencio havian hecho de el tal estilo; pero, sobre todo, -lo que le hizo titubear mas, fué un papel que por rara casualidad llegó -á sus manos, como lo dirá el Capítulo siguiente.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_2"> - <h3>CAPITULO II.</h3> - <p class="subh3">Lee Fray Gerundio un Papel acerca del estilo, y - queda aturrullado.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Havia</span></big> muerto por aquellos -dias en el Convento un Padre Predicador jubilado, hombre de mucha -suposicion en la órden, que havia seguido la carrera del púlpito con -el mayor aplauso y, lo que es mas, muy merecido, porque, sobre ser un -grande Religioso, era verdaderamente sabio, eloquente, nervioso, de -juicio muy assentado, de buen gusto y de acreditado zelo. Su espolio, -(assí se suelen llamar en las Religiones aquellas alajuelas que -dexan los Religiosos difuntos,) su espolio casi todo él se reducia á -sus sermones manuscritos y á algunos otros papeles y apuntamientos, -concernientes por la mayor parte á la misma facultad; y, aunque en -la Comunidad huvo muchos gulosos de ellos, especialmente de la gente -moza, que suele hacer su veranillo en semejantes ocasiones, pero el -Prelado con mucho acuerdo y prudencia se los aplicó á Fray Gerundio: -lo primero, porque parecia mas acreedor que otro alguno, hallándose -al principio de la carrera; y lo segundo y principal, (que esta fué -en realidad la máxima del prudentíssimo Prelado,) para que, leyendo -aquellos sermones y tomándoles el gusto, procurasse imitarlos y, si no -podia ó no queria, á lo ménos los predicasse á la letra, lográndose -en qualquiera de estos arbitrios que aprovechasse sus talentos y no -dixiesse en el púlpito tantos disparates.</p> - -<p>2. Puntualmente se hallaba nuestro Fray Gerundio batallando con -sus dudas sobre el estilo, que havia de seguir en el sermon, quando -entró en su celda el Prelado con los papeles y sermones del difunto, -entregóselos con cariño, recomendóle mucho su lectura y su imitacion, -y luego se retiró,<span class="pagenum" id="Page_10">p. 10</span> -porque le llamaban otras dependencias. Fray Gerundio, con su natural -viveza y curiosidad, no pudo contenerse sin registrar luego los títulos -de aquellos papeles y sermones, que venian todos repartidos en tres -legajos. Desató el uno, y lo primero que encontró fué un cartapacio -de pocas hojas con este epígrafe: <i>Apuntamientos sobre los vicios del -estilo</i>. Pasmóse de aquella extraordinaria casualidad, comenzó á leer, -y halló que decia assí:</p> - -<p>3. «<b>Primer Vicio</b>: <i>Estilo hinchado</i>. Llámase assí por -analogía con aquella viciosa disposicion del cuerpo viviente, quando, -en lugar de carne y de succo nutricio, está ocupada alguna parte de él -de una porcion de pituíta nociva, que causa el tumor ó inflamacion: -consiste este estilo, dice Tulio, en inventar nuevas voces, ó en usar -de las antiguadas, ó en aplicar mal en una parte las que se aplicarian -bien en otra, ó en explicarse con palabras mas graves y magestuosas de -lo que pide la materia.»</p> - -<p>4. «La hinchazon del estilo unas veces está en solas las palabras, -otras en solo el sentido, y otras en todo junto. Exemplos de hinchazon -en las palabras: Dionisio el Tyrano llamaba á las Doncellas <i -xml:lang="la" lang="la">expectati-viras</i>, las expectantes de Varon; á -la Columna <i xml:lang="la" lang="la">Menecratem</i> ó <i xml:lang="la" -lang="la">Validi potentem</i>, la forzuda; y Alexarcho, hermano de -Casandro Rey de Macedonia, llamaba al Gallo <i>manicinero</i>, el Músico -matutino; al Barbero <i xml:lang="la" lang="la">Drachma</i>, porque -esta moneda se pagaba por afeitarse; al Pregonero <i xml:lang="la" -lang="la">Chœnice</i>, porque con la medida de este nombre se median las -cosas que se vendian al Pregon. No cabe mayor ridiculez.»</p> - -<p>5. «Exemplos de hinchazon en el sentido. Séneca, en la Tragedia de -<i>Hércules Ethéo</i>, le introduce pidiendo el Cielo á su padre Júpiter con -estas fastuosíssimas palabras:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i15"><i xml:lang="la" lang="la">Quid tamen nectis moras?</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Numquid timemur? Numquid impositum sibi</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Non poterit Atlas ferre cum cœlo Herculem?</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Quiere decir: Qué detencion es essa? Qué! me temes? ó, -si yo subo á él, tienes rezelo de que Atlante no pueda con el Cielo? — -Parece que no es possible pensamiento mas hinchado; pero todavía lo es -mas el que se sigue:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Da tuendos, Jupiter, saltem Deos:</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Illa licebit fulmen a parte auferas,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ego quam tuebor.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">No es mas que decirle:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0">A lo ménos, ó Júpiter, permite</div> - <div class="verse i0">Que amparar á los Dioses solicite,</div><span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span> - <div class="verse i0">Y para los que tomare á mi cuidado</div> - <div class="verse i0">Sobran tus rayos, bástales mi lado.</div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">De esto hay infinito en los Poetas y Oradores -Castellanos.»</p> - -<p>6. «Exemplos de el estilo hinchado en las palabras y en el sentido. -El Poeta Nono hace decir á el Gigante Typhon lo que se sigue: <i>No -pararé hasta montar á cavallo sobre mi Hermano el Cielo; pero, en -llegando allá, tengo de fabricar otro Cielo, ocho veces mas grande que -el antiguo, porque en este no quepo yo. Assí mismo he de hacer que se -casen las Estrellas, para que sea mas numerosa la poblacion de los -Astros. A Mercurio le he de poner en un cepo, y á la Luna la reciviré -por moza de cámara, para que haga las camas. Quando me quiera lavar, -mandaré que me echen en una palangana todo el Erídano celestial</i>, etc. -Cada pensamiento es una locura, y cada expression una arrogancia.»</p> - -<p>7. «<b>Segundo Vicio</b>: <i>Estilo cacozelo</i>.» — Algo se sorprehendió -F. Gerundio, quando leyó esta expression, que le pareció mal sonante y -<i xml:lang="la" lang="la">piarum narium offensiva</i>, pero luego se sossegó con la explicacion que -se seguia en esta conformidad.</p> - -<p>8. «Llámase estilo <i>cacozelo</i> aquel estilo afectado, que consiste -en imitar mal las palabras ó los pensamientos del otro, de manera que -las que en una parte están en su lugar y tienen alma, en otra no pueden -estar mas dislocadas ni ser mas frias. Exemplos: Pintó Parrasio á un -muchacho con un canastillo de uvas, tan vivas estas y tan naturales que -engañados los páxaros baxaban á picarlas. Celebróse mucho esta pintura; -y el mismo Parrasio, ó por modestia verdadera ó por hacer burla de los -que la celebraban, notándolos de poco inteligentes, dixo que la pintura -no podia estar peor; porque, aunque las uvas fuessen verdaderas, si -el muchacho estuviesse bien pintado, no se arrimarian los páxaros á -ellas.»</p> - -<p>9. «Leyó un Rhetórico pedante, llamado <i>Espiridion</i>, este hecho y -este dicho y, ofreciéndosele celebrar otra pintura del mismo Parrasio, -colocada en el templo de Minerva, en la qual se representaba el -cuerpo de Prometheo en el monte Cáucaso, continuamente despedazado -de un buitre, y continuamente reproducido, para que le estuviesse -perpetuamente despedazando; despues de muchas ponderaciones sobre -la horrible propriedad de la pintura, dixo por última exageracion, -queriendo imitar la de las uvas, que <i>hasta en el mismo templo baxaban -los buitres á encarnizarse en el retrato</i>. Riéronse con razon los -oyentes de un remedo tan frio como improprio; porque los buitres no son -como las golondrinas, los morciélagos y las lechuzas, que saben muy -bien lo que passa en los templos; aquellos solo pueden dar noticia de -lo que sucede en los montes y en los peñascos.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span></p> - -<p>10. «Otro exemplo: Dió principio un célebre Orador al sermon de -honras de Phelipe IV. con esta emphática expression: <i>Con que, en -fin, hasta los Reyes mueren!</i> y paróse un poco, dando lugar á que -el auditorio reflexionasse sobre ella. Fué sumamente aplaudida la -naturalidad y la elevacion de este mysterioso principio. Pocos dias -despues pronunció la oracion fúnebre del Capiscol de cierta Iglesia -un Predicadorcillo y, queriendo remedar lo que havia oído aplaudir, -comenzó de esta manera: <i>Con que, en fin, hasta los Capiscoles -mueren!</i> Fueron tales las carcajadas del auditorio, que el Orador no -pudo proseguir mas adelante, y los que comenzaron honras acabaron -entremes.»</p> - -<p>11. «<b>Tercer Vicio</b>: <i>Estilo frio</i>. Es en parte parecido -al <i>cacozelo</i> ó á el remedador, pero se diferencia en que el frio -principalmente consiste en pensamientos nuevos, estraños, peregrinos -y, cuando se llegan á apurar, insulsos. Tal fué el de Hegesias, -insulsíssimo Sophista, en el Panegýrico de Alexandro, quando dixo, que -se havia abrasado el celebérrimo templo de Diana en Epheso, al mismo -tiempo que Olympias estaba pariendo á aquel Príncipe, porque, ocupada -la Diosa en assistir á este parto, no pudo acudir á apagar el fuego de -su templo. Pensamiento tan frio, añade Plutarco, que él solo bastaba -para apagar el fuego. <i xml:lang="la" lang="la">Huius epiphonematis tantum est frigus, ut id -ipsum ad Ephesii templi incendium restinguendum satis validum fuisse -videatur.</i>»</p> - -<p>12. «A esta frialdad de estilo están muy expuestos aquellos -Predicadores que se entregan inmoderadamente al sentido alegórico de -la Sagrada Escritura. Usado este sentido con economía, con eleccion y -con prudencia, como le usaron los Santos Padres, es ameno, oportuno -y provechoso; pero en practicándole con excesso y á pasto, no hay -cosa mas fria, que mas fastidie ni que ménos se pegue. Quien podrá, -por exemplo, tolerar que perpetuamente le anden predicando estas ó -semejantes interpretaciones: <i>El pórtico de Salomon es la conversacion -de Christo</i>; <i>la estrella Arcturo es la ley</i>; <i>las Pléyades, la gracia -del nuevo Testamento</i>; <i>las Luces,<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" -class="fnanchor">[4]</a> los consejos de los Santos Padres</i>; <i>las -Grullas, los Padres espirituales</i>; <i>el Zéfiro, los Predicadores de la -ley evangélica</i>; <i>la Perdiz, el Diablo</i>; <i>y los Cínifes, los Lógicos ó -los Sophistas</i>. Passen en buen ora todas essas alegorías: pero, quien -no se empalaga, quando llena las orejas de ellas?»</p> - -<p>13. «<b>Quarto Vicio</b>: <i>Estilo pueril</i>. Consiste este en una -suavidad sin xugo, en una dulzura empalagosa, en unas palabras y -expressiones afeminadas, en retruecanillos sin substancia, en juegos -ó en paloteados de voces, en equivoquillos, en ternuras afectadas, -en alusiones cariñosas, en ciertas figurillas alegres y floridas, -en pinturillas theatrales, y finalmente<span class="pagenum" -id="Page_13">p. 13</span> en todo lo que suena á estilo cadencioso ó -clausulado. Por lo regular solo usan de este estilo los entendimientos -aniñados ó los que están posseídos de la loca passion del amor; -porque, acostumbrados á leer en los Romancistas requiebros, ternuras, -alhagos, rosas, azucenas y claveles, y hechizados de los conceptillos -que lisonjéan su passion, juzgan que no hay cosa mayor ni mas divina. -De este principio nacieron aquellos versos que compuso el Emperador -Adriano, dirigidos á su alma, como quieren unos, ó á la del jóven -Antínoo, de quien estaba extremamente enamorado, como quieren otros:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Animula vagula, blandula,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hospes comesque corporis,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quæ nunc abibis in loca</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pallidula, rigida, nudula,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Nec, ut soles, dabis jocos!</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>14. «Vaya una pintura en el mismo estilo pueril, copiada á la letra -de cierto sermon que anda impresso: <i>Quiere el águila, hydrópica de -luz, beber al Planeta mas propicio la impetuosa corriente de su raudal -fogoso: navega por el mar del viento, sirviendo de seguros remos la -ligereza de sus alas. Nunca vuelve los ojos al suelo, porque siempre -los tiene fixos en el flamante globo. Si dexó amenidades de los -vergeles, domina campos azules; si la tierra con verdores la lisonjéa, -el sol con benévolas influencias la halaga. Lleva pendiente de su pico -ó prisionera en la estrecha cárcel de sus garras á su prole hermosa y -tierna: mírala con desvelo, atiéndela con cuidado, registra sus ojos, -repara sus movimientos. Pero si ella, ó embriagada de luces ó ciega de -resplandores, vuelve el rostro, encorva el cuello, ó pestañéan sus dos -pequeños orbes declinando en cobardes timidezes, la despeña con ira, -la precipita con rabia y, arrojándola de las nubes, la destina para -pasto de crueles voracidades. Mas, si amante de aquella mayor antorcha, -alada Clicia de su incessante carrera, enamorada de su esplendor, -apassionada de su brillantez, conserva estable la vista aguantando el -tropel de tantas llamas, en plácidos ademanes la expressa mas intensos -sus amores, siendo prueba de su legítima filiacion el sympático -afecto á la claridad.</i> — Pintura pueril, donde no se encuentra ni un -solo pensamiento masculino ni un solo concepto nervioso y varonil, -reduciéndose toda ella á figurillas comunes y á metáphoras vulgares; -porque, en quitando aquello de llamar al sol <i>el Planeta mas propicio</i> -ó <i>la mayor antorcha</i>, á sus rayos <i>corriente de raudal fogoso</i>, al -Cielo <i>flamante globo</i>, á los ojos <i>dos pequeños orbes</i>, no queda mas -fuego ni mas substancia que clausulillas cortadas, antíthesis<span -class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span> ridículas, y repeticion de -frases para explicar un mismo concepto. Y, quando el Autor dixo que, -<i>si el águila dexó amenidades de los vergeles, domina campos azules</i>, -debió sin duda de pensar que las águilas aniden en jardines y en -florestas, como los ruiseñores y canarios; porque, si supiera que las -águilas tienen siempre su nido en los sitios mas horrorosos de la -naturaleza, buscando unas veces la cima, y otras el hueco de algun -peñasco escarpado, no diria el disparate de que <i>dexaba amenidades -de los vergeles</i>, y huviera buscado otra antíthesis mas propria para -acompañar á su dominacion sobre <i>los campos azules</i>.»</p> - -<p>15. «<b>Quinto Vicio</b>: <i>Estilo parenthyrso</i>. Llámase assí -aquel modo de predicar descompuesto, desentonado y furioso, en que -el Predicador mas parece un orate que un Orador: todo gritos, todo -exclamaciones, todo ponderaciones intolerables, todo gestos, todo -contorsiones del cuerpo, todo movimientos convulsivos, y todo figuras -magníficas y grandiosas, para explicar las cosas mas baxas y mas -ridículas. Dase con mucha propriedad el nombre de <i>parenthyrso</i> á este -estilo, por alusion al thyrso ó garrote nudoso, cubierto de hojas, -que se usaba en las fiestas bacanales, con el qual se sacudian de -garrotazos unos á otros los que las celebraban, como si estuvieran -locos; porque en realidad no hay cosa que mas descalabre ni que mas -rompa la cabeza, que este estilo ó este modo de predicar.»</p> - -<p>16. «No es menester citar exemplos para conocer este estilo, porque -bien freqüentes los tenemos á la vista, especialmente en sermones -de Quaresma, que llaman <i>de mission</i>, quando los predican ciertos -Predicadores visoños, llenos de zelo, pero faltos de experiencia y -no sobrados de juicio. Suélense reducir sus sermones á pasmarotas, á -interrogaciones impertinentes, á exclamaciones importunas, á voces -descompassadas, y á una continua agitacion del cuerpo tan violenta, -que al acabar el sermon quedan mas quebrantados y mas molidos que si -huvieran estado cavando todo el dia; y, miéntras ellos se retiran muy -satisfechos de su travajo, la mayor parte del auditorio se va riendo de -su bobería ó compadeciéndose de su locura.»</p> - -<p>17. «Suelen estos en el discurso del sermon llorar, encenderse, -enojarse, irritarse, invocar á el Cielo y á la tierra lo mas -importunamente del mundo; y lo mas gracioso es que, quando dicen las -cosas mas comunes ó mas frias, pareciéndoles que tienen ya al auditorio -comovido, dicen con la mayor satisfaccion: <i>Pero ya veo que se os -despedazan las entrañas, ya veo que se os parte el corazon, ya veo que -corren hasta el suelo vuestras lágrymas</i>. Y lo que hay en el caso es, -que miéntras tanto los oyentes están con los ojos muy enjutos,<span -class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span> con el corazon entero, y con -las entrañas frescas y sanas salvo que se les despedacen de risa.»</p> - -<p>18. «<b>Sexto Vicio</b>: <i>Estilo escolástico</i>. Incúrrese de varias -maneras: ó quando el sermon mas parece una disputa que una oracion, -por las pruebas, por la confirmacion, por los argumentos, por las -respuestas y por las réplicas; ó quando en el discurso de él, aunque -por lo demas tenga mucho de aire oratorio, se introducen freqüentemente -sylogismos formales con su mayor, menor y conseqüencia; ó quando se -citan, con excesso y con afectacion de sabios, puntos controvertidos -en la escuela, con aquello de: <i>dicen los Philósophos</i>, <i>enseñan los -Theólogos</i>, <i>sabe el Maestro</i>, etc. Incurren por lo comun en este vicio -tres géneros de gentes: los Predicadores demasiadamente mozos, que aún -están, como se dice, con <i>el vade en la cinta</i>; los demasiadamente -viejos, encanecidos en las Aulas y en las Universidades; y aquellos, -assí viejos como mozos, que por su profession ó instituto no pueden -lucir sus estudios escolásticos en theatros públicos, destinados -para esso, y escogen el púlpito para hacer importuna ostentacion de -ellos.»</p> - -<p>19. «Tambien se llama <i>estilo escolástico</i> el de aquellos Oradores -tan supersticiosamente aligados á las leyes y reglas de la oratoria, -que ántes quebrantaran todos los preceptos del Decálogo que faltar al -mas mínimo cánon de la rhetórica. Estos tienen gran cuidado de que todo -el artificio se descubra de par en par: el exordio, la proposicion, -la division, las pruebas, la exornacion, el epílogo, y de ir midiendo -las figuras como con un compas, distribuyéndolas y repartiéndolas en -sus caxoncillos y quadrados, como tablero de damas. No hay cosa mas -insufrible ni mas fastidiosa que una composicion tan arreglada: hasta -el gesto y el tono de la voz, el movimiento del cuerpo y las acciones -de las manos, ponen el mayor estudio en que salgan á nivel. Con mucha -gracia se burlaba de ellos Demósthenes, quando decia, que no creía -pendiesse la fortuna de la Grecia de que la mano se moviesse hacia -aquí ni hacia allí: <i xml:lang="la" lang="la">fortunas Græciæ ex eo -non pendere, an manum in hanc vel in illam partem inflexeris</i>. Este es -aquel estilo que por otro nombre se llama tambien <i>pedantesco</i>.»</p> - -<p>20. «<b>Séptimo Vicio</b>: <i>Estilo poético</i>. Dice Theophrasto, y ya -convienen todos en ello, que es sumamente útil al Orador exercitarse en -la lectura de los mejores Poetas, especialmente cómicos y trágicos, y -aún añade Dionysio Halicarnasseo que no puede ser perfecta una oracion, -si no es muy parecida á un buen poema.»</p> - -<p>21. «La verdadera inteligencia de esta regla, que tambien la -adoptan Ciceron y Quintiliano, es la que dan ellos mismos.<span -class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span> Dice Ciceron, que el Orador -ha de aprender del Poeta á hablar con número y con medida; pero no con -aquella medida que hace el verso, porque esse es vicio de la oracion, -<i xml:lang="la" lang="la">nam id quidem orationis est vitium</i>, sino -con aquella medida que causa en los oídos cierta harmonía llena y -numerosa, siendo cierto, que es numeroso todo lo que suena bien; por -esso dixo un discreto, que para hacer buena prosa era menester tener -buena oreja.»</p> - -<p>22. «Quintiliano explica mas la materia y dice, que el Orador debe -aprehender de el Poeta la elevacion del concepto, la viveza de la -expression, el imperio y la mocion de los efectos, la propriedad y el -decoro de las personas, pero advierte, que no ha de passar de aquí -y que no debe imitar al Poeta ni en la arrogancia y libertad de las -palabras, ni en la licencia de las figuras, ni en la forzosa medida de -los piés: <i xml:lang="la" lang="la">Meminerimus tamen non per omnia -Poetas Oratori esse sequendos, nec libertate verborum, nec licentia -figurarum, nec pedum necessitate</i>.»</p> - -<p>23. «Por no entender bien esta regla ó por entenderla al rebés, han -caído tantos Historiadores y tantos Oradores en el intolerable vicio -de el estilo poético, tomando de los Poetas lo que debieran huir, y -huyendo de lo que debieran tomar: de la sublimidad del pensamiento, de -la valentía y magestad de la expression, y de el divino fuego con que -inflama los afectos, nada absolutamente; pero de sus enthusiasmos, de -sus frases floridas y pomposas, de sus figuras arrebatadas, y de las -medidas de sus piés, absolutamente todo, sin faltarles mas que las -rimas ó los consonantes.»</p> - -<p>24. «Quien ha de tener paciencia para oir á un Orador sagrado, -que desde toda la grave magestad del púlpito pinta á un leon de esta -manera: <i>Mirad esse coronado monstruo de la selva, dominante terror de -la campaña; atended como eriza la melena, como afila el acero tajante -de las uñas, como furioso acomete, como estremeciendo ruge!</i> — <i -xml:lang="la" lang="la">Da pedes, et fient carmina</i>: no le faltan mas -que los piés para ser verso; pero ni aún los piés le faltan, porque -aquello de <i>coronado monstruo de la selva, dominante terror de la -campaña, atended como eriza la melena</i>, son tres piés cabales de verso -heróico, y lo otro de <i>como furioso acomete, como estremeciendo ruge</i>, -son dos piés muy ajustados de verso lýrico.»</p> - -<p>25. «Amiano, Enodio y Sidonio Apolinar fueron los que introduxeron -esta peste, y con ella inficionaron las quatro partes de el mundo: para -decir Amiano que una injusta y cruel guerra abrasó á toda la ciudad, se -explica con estas poéticas frases: <i xml:lang="la" lang="la">Cumque -primum Aurora surgeret, universa quæ videre poteram armis stellantibus -coruscabant ac ferreus<span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span> -equitatus campos opplebat et calles; sæviens per urbem æternam urebat -cuncta Bellona, ex primordiis minimis ad clades duda luctuosas, quæ -obliterasset utinam juge silentium</i>: Apénas la Aurora havia dexado el -lecho y pude con su luz descubrir lo que passaba, quando ví, que toda -la campiña resplandecia con las armas centellantes y que la cavallería, -cubierta de hierro azerado, llenaba campos y calles; Belona, cruelmente -enfurecida, todo lo reducia á pavesas en aquella ciudad interminable, -passando de los menores daños á estragos tan lastimosos, que oxalá los -huviera borrado de la memoria el silencio ó el olvido!»</p> - -<p>26. «Pero esto no tiene comparacion con la pintura, que hace del -suelo helado y resbaladizo en tiempo de invierno: <i xml:lang="la" -lang="la">Hieme vero humus crustata frigoribus et tanquam levigata -ideoque labilis incessum præcipitantem impellit, et patulæ valles -per spatia plena glacie perfide vorant nonnumquam transeuntes</i>: -Encostrada en invierno la tierra al rigor de frios y de escarchas, -passa de desigual y consistente á lisa y resbaladiza, y assí impele con -violencia al que quiere caminar con passo precipitado, de manera que, -ofreciéndose á la vista los valles mas espaciosos, tal vez tan llenos -de perfidia como de hielo, se tragan al mismo caminante.»</p> - -<p>27. «No se trahen mas exemplos de el estilo poético, porque no -hay cosa mas de sobra en los libros, ni apénas se oye otro en los -púlpitos, con tanto dolor de los zelosos como risa de los verdaderos -críticos.»</p> - -<p>28. «<b>Octavo Vicio</b>: <i>Estilo metaphórico y alegórico</i>. Tiene -mucho parentesco con el poético en lo hinchado de las frases, y solo -se diferencia de él en que este huye de aquellas voces proprias y -naturales, que se inventaron para la sencilla explicacion de las cosas, -y busca estudiosamente las que solamente significan los conceptos por -alguna semejanza ó analogía. La metáphora se puede exercitar en una -sola palabra, como quando de un hombre fiero se dice que <i>es un leon</i>, -ó de un empedernido que <i>es una piedra</i>, <i>es un mármol</i>. La alegoría -se ha de seguir ó continuar en una ó en muchas cláusulas, sin perderla -de vista ni abandonarla hasta que llegue á hacer completo y perfecto -sentido de la oracion, como quando decimos que, <i>embarcada el alma -en la nave del cuerpo, se hace á la vela por el mar de este mundo y, -surcando piélagos de miserias, entre borrascas de contradicciones, -escollos de fortunas peligrosas, y bagíos de adversidades, ya zozobra, -ya naufraga, hasta que, soplando el viento favorable de la gracia, -llega feliz al puerto de salvamento</i>.»</p> - -<p>29. «No se puede negar, que assí la metáphora como la alegoría, -usadas con oportunidad y con moderacion, dan mucha gala al estilo, le -ennoblecen y le elevan; pero, quien podrá tolerar<span class="pagenum" -id="Page_18">p. 18</span> una oracion ó un libro entero escrito todo -él en este estilo? Solo el gusto góthico, que estragó todas las -ciencias y las artes, pudo hallar gracia en esta frialdad, y solamente -aquellos, que llamaban <i>el hierro<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" -class="fnanchor">[5]</a> de Ciceron</i> á la divina eloquencia de -este hombre incomparable, podian reputar por oro su asquerosíssima -basura.»</p> - -<p>30. «Donde hay cosa mas ridícula que la alegoría, con que Enodio -alaba la descripcion que hizo del mar un amigo suyo en cierta obra? -<i xml:lang="la" lang="la">Dum salum quæris verbis in statione -compositis, et incerta liquentis elementi placida oratione describis; -dum sermonum cymbam inter loquelæ scopulos Rector diligens frenas -et cursum artificem fabricatus trutinator expendis; pelagus oculis -meis, quod aquarum simulabas eloquiis, demonstrasti.</i> Quiere decir: -<i>Quando intentas pintar el salobre charco con palabras escogidas á -mano, como flores; quando pretendes descrivir con plácida oracion assí -las inconstancias como los inquietos rumbos del líquido elemento; -quando goviernas diestro Piloto la navecilla de las voces entre los -escollos de la facundia y con mano maestra de artífice perito examinas, -balancéas y equilibras el peso de las expressiones, no representaste -á mis ojos el piélago de aguas, que dissimulabas, sino el oceano de -eloquencia, que no pretendias</i>.»</p> - -<p>«Solo puede competir con esta insulsez la carta, que un Estudiante -escrivió á su Padre para darle á entender lo mucho que havia -aprovechado en la rhetórica, y sobre todo lo bien que sabia seguir una -alegoría. La carta decia assí»:</p> - -<p>31. «<i>Orígen y Señor mio: Derivándose de Vm., como de su manancial -inagotable, este corto arroyuelo de mi vida, que hoy serpentéa líquido -por estos dilatados campos de Villagarcía, es de mi obligacion poner -en noticia de Vm., como ya es muy delgado el hilo de su corriente, -porque los rayos de el sol, que nos abrasó en Carnestolendas, elevaron -hácia arriba tantos vapores, que apénas le han dexado caudal para -humedecer la hierva. Por tanto, si Vm. no quiere que el arroyuelo se -seque, socórrale con raudales, ya sea por arcaduces de lino</i> (las -alforjas), <i>ya por conductos de pieles embetunadas</i> (botas ó pellejos). -<i>A mi Señora elucubradora</i> (la madre que le dió á luz), <i>que esta su -menor antorcha se pone á la obediencia de sus rayos. B. l. m. de Vm. -su phénix Varon</i> (era el único hijo con dos hermanas), <i>el Precursor -sin hiel</i> (llamábase Juan Palomo). Habria hombros en la naturaleza, -que pudiessen con un libro ó con un sermon en este estilo? y á los -de Atlante, que pudieron con el Cielo, no les brumaria una cosa tan -pesada?»</p> - -<p>32. Hasta aquí el papel de Apuntamientos, con que tropezó Fray -Gerundio, que leyó <i xml:lang="la" lang="la">de verbo ad verbum</i>, -sin perder sýlaba ni coma; y apénas acabó de leerle, quando se -quedó<span class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span> suspenso por -un rato: cerró los ojos, sentó el codo derecho sobre el brazo de la -silla, reclinó la cabeza sobre la mano, teniendo en la izquierda el -papel que havia leído. Estuvo un buen espacio de tiempo pensativo, -y al cabo levántase con ímpetu de la silla, coge el papel entre las -dos manos, hácele dos mil pedazos, arrójale con indignacion por la -ventana, y, dando dos paséos por la celda, acompañados de media dozena -de patadas, exclamó diciendo: «Válgate el Diantre por papel y por el -grandíssimo impertinente que te fabricó; que me haveis rebuelto los -sesos! Es impossible que el Autor no fuesse el hombre mas prolixo y -el mas indigesto, que ha nacido de mugeres. Pues qué, para hablar -uno como Dios le ayudare, ha menester tantas ceremonias? Y, si este -Autorcillo avinagrado tiene por viciosos todos los estilos que acaba -de nombrar, donde hallará uno que no sea pecador? A el magnífico le -llama <i>hinchado</i>; á el culto, <i>remedador</i> ó <i>caco</i>-qué sé yo? á el -figurado, <i>frio</i>; á el tierno, florido y delicioso, <i>pueril</i>; á el -vehemente, <i>parenthyrso</i> ó <i>paren-Diablo</i>; al arreglado, <i>escolástico</i>; -al rumboso, <i>poético</i>; y al alusivo, <i>metaphórico</i> ó <i>alegórico</i>: pues, -en qué estilo hemos de hablar y escrivir? Váyase, vuelvo á decir, con -quatrocientas mil pipas de Dem... (y díxolo redondo, porque no era -escrupuloso), que yo escriviré y hablaré en el que me diere la gana; y, -pues el que he usado hasta aquí ha merecido tantos aplausos, aténgome á -él, y no á lo que dice este Apuntador descontentadizo y malhablado.»</p> - -<p>33. Con efecto, en un santiamen dispuso el sermon, sin apartarse -un punto de su estilo estrambótico, ni desamparar sus queridas frases -estraphalarias. Para fecundar bien la imaginacion ó la fantasía en -ellas, leyó un par de sermones de su riquíssimo thesoro el <i>Florilegio -sacro</i>, y aún para mayor abundamiento volvió á recorrer cierto sermon -impresso de otro Autor, que le havian prestado en una oracion para que -le leyesse, y á él le cayó tan en gracia, pareciéndole un milagro de -eloquencia, que no paró hasta que su dueño le hizo entera y absoluta -donacion de él <i xml:lang="la" lang="la">inter vivos</i>, transfiriéndole -su dominio y omnímoda propriedad.</p> - -<p>34. Este sermon se intitulaba: <i>Triumpho amoroso, Sacro Hymenéo, -Epithalamio festivo, mirífico Desposorio, que con el Cordero -Eucharístico celebró en su profession solemne la Madre Sor... etc., -compuesto por el R. P. Fr...</i> etc. El título solo de la pieza le -encantó, y le arrebató las potencias y sentidos. Reparó, que la -dedicatoria y aprobaciones ocupaban tanto como el sermon; porque en -materia de hojas estaban tantas á tantas, y de contado esto le hizo -formar un concepto superior del mérito de la obra, pues á cada palabra -de ella correspondia otra en elogio suyo. Comenzó á leerla,<span -class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span> y juzgó que no se havia -engañado en su concepto, porque quedó como extático de admiracion y de -assombro al encontrarse con las primeras cláusulas de la salutacion, -que decian assí ni mas ni ménos:</p> - -<p>35. «O el amor está de bodas, ó yo no entiendo al amor. Qué -invencion! Qué sacro enigma! Dulce divino Cupido! Sol de Justicia -amoroso! Qué labyrintho de luces dissimula en gloria tanta esse -disfraz de mysterios!» — Es cierto, que el estilo no le pareció tan -elevado como el de <i>el Florilegio</i>, porque en realidad las voces son -regulares y de estas que se usan en tierra de Christianos; pero, qué -importa? si en cambio aquella perfecta cadencia de verso lýrico es -un dulcíssimo encanto? Sobre todo aquel arranque: <i>O el amor está de -bodas, ó yo no entiendo al amor</i>, le pareció á nuestro sabatino que no -havia oro para pagarle, y él por lo ménos daria alguno, porque se le -ofreciesse alguna cosa parecida, para dar principio á su sermon. No -dexó de ofrecérsele que la tal entradilla: <i>O el amor está de bodas, -ó yo no entiendo al amor</i>, parecia un poco mas retozona de lo que -á Religiosos conviene, y que acaso algun bufon del auditorio diria -(allá para su coleto): «Cuerno en el Frayle, y qué respingon que sale! -Cierto que perderia mucho la Iglesia de Dios en que su Paternidad no -entendiesse ni de bodas ni de amor! ántes creo que nada ganará, si -entiende mucho S. R<sup>ma</sup>. de la materia.» Digo, que todo esto -le passó por el pensamiento á Fray Gerundio, pero lo despreció con -una noble libertad de espíritu, por dos importantíssimas razones. La -primera porque, si los Predicadores huvieran de hacer caso de truhanes -y bellacos, ahorcarian el oficio, pues apénas podrian decir cosa, que -no la torciessen y la maliciassen. La segunda porque, si no dissonó -aquel arranque en un Predicador de profession mucho mas austero y de -hábito mucho mas penitente que el suyo, con la circunstancia de estar -cubierto de canas y cargado de años y empléos en la Religion, mucho -ménos dissonaria en él por las razones contrarias.</p> - -<p>36. Desembarazado tan felizmente de este reparillo y persuadido á -que no era possible abrir el sermon con cláusula mas ayrosa, comenzó -á batallar en su imaginacion con una multitud de cláusulas, que de -tropel se le ofrecieron, todas parecidas á ella, sin saber qual havia -de elegir, porque cada una le parecia la mejor. Asseguró despues á un -confidente, por cuya deposicion lo supimos, (pues sin algo de esto ó -sin que él lo dexasse anotado en alguna parte, como era possible que -llegasse hasta nosotros la noticia de lo que le havia passado por el -pensamiento?) asseguró (vuelvo á decir) á un confidente suyo, que -entre las cláusulas semejantes á la primera del <i>Epithalamio festivo</i>, -que á borbotones se le vinieron<span class="pagenum" id="Page_21">p. -21</span> al pensamiento, las que mas le dieron que hacer, porque le -agradaron mas, fueron las siguientes.</p> - -<p>37. <i>O hay Sacramento en Campazas, ó no hay en la Iglesia fé.</i> -Esta le pareció una invencion milagrosa para captar desde luego una -suspension extática. <i>O Jesu-Christo está allí, ó yo no sé donde -estoy.</i> Tambien juzgó, que este principio estaba lleno de una exquisita -novedad. <i>O aquel es cuerpo de Christo, ó no hay en los naypes ley.</i> -Mucho le agradó este ofrecimiento, porque, sobre ser el mas popular de -todos, aquello de cotejar la existencia de Christo en el Sacramento con -la ley de los naypes, se le figuró una valentía de ingenio jamás oída -ni vista. En esta última tenia razon, y, como no fuesse una blasphemia -heretical, vamos claros que era un pensamiento singularíssimo. <i>O aquel -no es vino ni es pan, ó soy un borracho yo.</i> Aún esta cláusula le -agradaba mas que todas, si no fuera por la palabra <i>borracho</i>, que le -pareció demasiadamente llana; y, aunque ya se le ofreció, que <i>ebrio</i> -y <i>beodo</i> significaban lo mismo con alguna mayor decencia, pero, sobre -que no ajustaba tan bien el pié del verso, creyó, que en quitando la -palabra <i>borracho</i> se le quitaba á la cláusula toda la gracia.</p> - -<p>38. Finalmente, bien considerado todo, se determinó á dar principio -á su sermon con la cláusula primera: <i>O hay Sacramento en Campazas, -ó no hay en la Iglesia fé.</i> Para tomar esta acertada determinacion, -tuvo buenas y legítimas razones; pues, sobre ser aquella cláusula, sin -disputa alguna, la mas suspensiva y la mas emphática de todas, era -tambien la mas verdadera, siendo indubitable que, si en Campazas no -havia Sacramento, supuesta la consagracion, tampoco le habria en la -Iglesia de San Pedro en Roma ni en ninguna de toda la Christiandad, y -allá iba la fé por essos trigos de Dios: fuera de que esta cláusula -le venia de perlas para el assunto, que ya havia resuelto tomar, -conviene á saber, que Campazas era la Patria nativa del Sacramento de -la Eucharistía, lo que, á su modo de entender, estaba concluyentemente -probado; porque llevando, como él llevaba, la opinion, (y es en -realidad la mas probable,) de que el verdadero y legítimo nombre -de Campazas en su primitiva institucion havia sido <i>Campazos</i>, -esto es <i>Campos espaciosos y largos</i>, <i>campos muy dilatados</i>, y -consiguientemente que el lugar de Campazos fué, digámoslo assí, como el -tronco, como el Fundador, ó como el Lugariarcha de la frugífera region -de Cámpos, á la qual dió glorioso y oportuno nombre: — supuesto todo -esto, discurria nuestro Fray Gerundio con tanta solidez como sutileza, -de esta manera: «La materia remota del Sacramento de la Eucharistía es -el trigo; la patria del trigo es Cámpos; la casa solariega de Cámpos -es Campazas;<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span> luego -Campazas es el solar y la patria del Santíssimo Sacramento.»</p> - -<p>39. «Esto por lo que toca á la materia del Sacramento en la -especie del pan; vamos á la misma materia en la especie de vino. <i -xml:lang="la" lang="la">Sic argumentor</i>: El vino es materia remota de -la Eucharistía; el vino nace en las viñas, las viñas en los campos, -los campos en Campazas; <i xml:lang="la" lang="la">ergo</i>, etc. Para -la exornacion no me sobra otra cosa que materiales tomados de la -Escritura, de los Padres, de los Expositores, de los Autores profanos; -y, si me resuelvo á valerme de la fábula, tambien de los Mythológicos. -Todo quanto se dice de los campos y de todo lo que pertenece á ellos, -especialmente de trigos, viñas y vino, viene clavado á mi assunto. -Passan de ciento los textos de la Escritura que hablan de campos, y, -solo con leer á Gislerio en la exposicion de qualquiera capítulo de los -Cantares, encontraré un carro de autoridades para llenar el sermon de -latin, todo perteneciente á viñas, trigos y campos, y para cargar las -márgenes de tantas citas, que apénas quepan en ellas, de manera que -solo con verlas me tengan por el hombre mas leído y mas sabio que ha -nacido de mugeres. De los Autores profanos, no hay mas que abrir las -Geórgicas de Virgilio y algunas de sus Eglogas, que en ellas hallaré -versos á pasto y todos muy al intento, con que podré aturrullar á mi -mismo Preceptor el Dómine Zancas-Largas; y en fin, si quiero amenizar -la funcion con la erudicion florida de las fábulas, (que á esso todavía -no me he determinado,) ahí están los prodigios que se cuentan de Céres, -Baco, Flora, Pomona, y, por fin y postre, toda la Cornucopia de la -divina Amalthéa; pues todas estas Deidades son de la jurisdiccion y -Adelantamiento de la provincia de Cámpos, que me darán barro á mano no -solo para competir la amenidad de mi grande amigo Fray Blas, sino casi -casi para apostárselas al soberano Autor del pasmoso <i>Florilegio</i>.»</p> - -<p>40. Ni mas ni ménos como lo ideó Fray Gerundio, assí dispuso su -sermon, y, estudiado que le huvo, llegándose el dia de predicarle, -montó en un macho de Noria, tuerto y algo perezoso, que le embió su -Padre, y partió á Campazas, donde sucedió lo que dirá el capítulo -siguiente.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_3"> - <p><span class="pagenum" id="Page_23">p. 23</span></p> - <h3>CAPITULO III.</h3> - <p class="subh3">Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la - gente.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Havia</span></big> corrido por toda -aquella comarca la noticia de que nuestro Fray Gerundio baxaba á -predicar en la funcion del Sacramento en la célebre fiesta de Campazas, -ya porque Anton Zotes como Mayordomo havia convidado á todos los amigos -que tenia en los lugares á la redonda, que no eran pocos, assí de -labradores como de Clérigos y Frayles, ya porque el mismo Fray Gerundio -no se havia descuidado en echar tambien la voz entre sus muchos -conocidos y apassionados, siendo tentacion tan comun en todo Predicador -principiante, que tal vez cunde hasta en los mas adultos y provectos, -dexarse caer al descuído con cuidado, ya en las conversaciones, ya en -las cartas, el dia ó los dias que predican, lo que algunos maliciosos -atribuyen á demasiada satisfaccion ó vanidad, y, á mi pobre juicio, -no es mas que un poco de ligereza mezclada con una buena dósis de -bobería.</p> - -<p>2. Amen de esso, la fiesta de Campazas era tan famosa en toda -aquella tierra por los novillos y por el Auto-sacramental, que, sin que -nadie convidasse y aunque fuesse el Predicador el mayor zote del mundo, -siempre concurria á ella innumerable gentío, no solo despoblándose -los lugares del contorno, sino que rara vez se dexaba de ver en ella -mucha gente ociosa y alegre de Leon, de la Bañeza y Astorga; pero, -añadiéndose en este año la fama del Predicador y el convite de Anton -Zotes, convienen todos los Autores de quienes nos hemos valido para -recoger las noticias mas puntuales, que componen el cuerpo de esta -verídica Historia, que fué en él extraordinario el concurso.</p> - -<p>3. Danse por supuestas las demonstraciones de alegría y de ternura, -con que fué recivido nuestro Fray Gerundio de su Padre el Tio Anton, -de su Madre la buena de la Catanla, y de su Padrino el Licenciado -Quixano. Esto mas es para considerado con un casto silencio, que para -explicado con la pluma; pues, aunque fuesse de águila, de buitre ó de -abutarda, nunca podria remontar el buelo hasta la cumbre de tan alta -esphera; quanto mas la nuestra, que no puede seguir el tardo movimiento -del mas pesado avestruz! Baste decir que apénas se desmontó del macho -zancarron, (assí le llamaba el Director de la noria,) quando la Tia -Catanla le dió mil tiernos abrazos y otros tantos maternales ósculos, -dexándole bien rociadas las barbas de lágrimas y mocos. Iba á limpiarse -estos y aquellas, pero no le dieron lugar las rociaduras semejantes que -se siguieron; porque, como era la primera vez que se dexaba ver en el -lugar despues de Frayle, no solo<span class="pagenum" id="Page_24">p. -24</span> concurrieron á verle, abrazarle y besarle todas las Tias del -barrio, unas con la licencia de viejas, y otras con la de Parientas, -sino que apénas quedaron dos en el lugar de Campazas, que no hiciessen -lo mismo; y aún essas únicas dos es fama que lo dexaron, una porque -estaba en la cama con cámaras y pujos, y otra porque dos dias ántes -havia saltado de su corral al de la Tia Catanla una gallina y no havia -parecido, de lo qual estaba hecha ella una furia contra la buena de -la Rebollo, que nada sabia de esso, y aún se decia que la dueña de la -gallina queria acudir á Leon á sacar una descomunion ó una <i>Pollina</i> -á mata-candelas, (assí llamaba ella la Excomunicacion y la Paulina,) -contra la encubridora de su ave. Por lo demas, hombres, mugeres, -viejos y mozos, todos acudieron á casa del Tio Anton Zotes á ver al -<i>Flayrecico</i> y á dar la enhorabuena á sus Padres de que tuviessen -el gusto de verle en su casa y ya tan aprovechado. Ello es assí, -que consta de documentos y papeles antiguos de aquel tiempo, que se -gastaron en aquella tarde quatro cántaras de vino, ocho quesos, y diez -y seis ogazas y media en agassajar á los que concurrieron á casa del -Tio Anton; de donde podrá inferir el prudente y discreto Lector los -muchos que serian, y lo bien quistos que estaban en todo el pueblo -Anton Zotes y su saníssima muger.</p> - -<p>4. Faltaban tres dias para la funcion, en los quales fueron llegando -aquellos convidados especiales, que eran mas estrechos amigos de la -casa de los Zotes, donde estaban prevenidas no ménos que veinte camas -para los huéspedes, quatro para los de mayor autoridad y respeto en las -cámaras altas de la casa, y las demas se acomodaron en una panera, que -á este fin se desocupó y se barrió, colgando las paredes con mantas de -mulas y cavallerías de la labranza, assí de las que havia en casa, como -de otras que se pidieron prestadas, quedando la pieza, á juicio de la -mayor parte del lugar, tan ostentosa que se podia hospedar en ella un -Obispo.</p> - -<p>5. El primero que llegó fué un primo del Tio Anton, y -consiguientemente Tio segundo de nuestro Fray Gerundio, que havia -sido Colegial mayor y era actualmente Magistral<a id="FNanchor_6" -href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> de la Santa Iglesia de -Leon, hombre ya hecho, sabio, agudo, discreto, muy leído, gran Theólogo -é insigne Predicador, en fin, de prendas tan sobresalientes que ya -havia sido consultado en tercer lugar para un Obispado. Este traía de -camarada á otro Canónigo de su misma Iglesia, de estos que se llaman -<i>Canónigos de cuello ancho</i><a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" -class="fnanchor">[7]</a> y, por otro nombre, <i>de capa y espada</i>, -jovencito aún y en la flor de sus años, pues no passaba de los veinte y -cinco, pero muy despejado, muy alegre, naturalmente chistoso y decidor, -Poeta mas que decente, que decia de repente con bastante gracia, con -no poca sal, y por<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> lo -comun sin sacar sangre, (cosa muy dificultosa, y por lo mismo bien rara -en los que tienen esta habilidad y hacen profession de ella,) por cuyas -buenas partidas estaba muy prendado de él el Señor Magistral.</p> - -<p>6. Como unas dos horas despues se apeó un Labrador,<a -id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a> pariente -tambien del Tio Anton, que vivia en un lugar distante quatro leguas de -Campazas. Era Familiar del Santo Oficio y, aunque hombre de explicacion -cerril y apatanada, tenia una razon natural bien puesta, y discurria -con acierto en aquellas materias que se proporcionaban á su capacidad. -En el camino se le havia incorporado un Donado de cierta Religion,<a -id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a> que, -haviendo sido tres veces casado y cinco años viudo, por fin y postre -cansado del mundo se entró á servir en un Convento, donde pretendió -para Lego, pero no le quisieron dar el hábito, porque, aunque hombre -muy forzudo y servicial, era extraordinariamente zafio y allende de esso -locuaz y mas que medianamente bebedor, no de manera que se privasse -<i xml:lang="la" lang="la">in totum</i>, pero se quedaba á unos medios -pelos que olian á chamusquina, y entónces con especialidad hablaba por -todas las coyunturas y en todas las materias que se ofrecian, porque -sabia leer y havia leído la <i>Historia de los doze Pares de Francia</i>, á -<i>Guzman de Alfarache</i>, <i>la Pícara Justina</i> y quantos romanzes de ciegos -se cantaban de nuevo en los mercados, gustando sobre todo de leer -gazetas, aunque maldita la palabra entendia de ellas; con que era el -Donado un hombre muy divertido y, en fin, pieza de Rey.</p> - -<p>7. Mucho se alegró nuestro Fray Gerundio, quando se halló en -compañía de todos estos huéspedes, pero especialmente de su Tio -el Magistral, quien, como hombre entendido y de la facultad, le -pareció que havia de hacer justicia á su sermon, del qual estaba tan -satisfecho, que se persuadia con el mayor candor del mundo á que en -su vida habria oído ni leído otro semejante; y ya daba por hecho que, -en oyéndole, se havia de enamorar tanto el Tio de los talentos del -sobrino, que, quando fuesse Obispo, le havia de llevar consigo y le -havia de hacer su Confessor, no pareciéndole tampoco impossible, que -con el tiempo su Tio el Obispo (pues ya le consideraba como tal,) le -grangeasse por ahí, aunque no fuesse mas que un Obispadillo en Indias. -Todos estos pensamientos le passaron por la imaginacion, lisongeándole -infinito y llenándole de un inexplicable gozo.</p> - -<p>8. Pero, quien podrá declarar dignamente con palabras el que se -apoderó de su corazon, quando, contra toda su esperanza y sin que -siquiera se le huviesse ofrecido tal cosa al pensamiento, vió apearse -en el corral de la casa á su íntimo amigo el Predicador Fray Blas, -acompañado de un Religioso de otra Religion, que él no conoció, pero -todas las señas eran<span class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span> -de ser hombre muy reverendo, porque trahia anteojos con cerquillo -de plata, bequoquin de seda, sombrero fino con cordon y dos borlas -de lo mismo, quitasol, baston de caña con puño de china, y venia -montado en una bizarra mula con su gualdrapa muy cumplida de paño -negro con grandes fluecos y caireles, sirviéndole de mozo de espuela -uno muy gallardo, asaz bien apuesto y con toda la gala de los majos -y petimetres del oficio, zapatillas blancas, medias del mismo color, -calzon de ante, una gran faja de seda encarnada á la cintura, armador -de cotonía, capotillo de paño fino de Segovia de color amusgo, -redecilla verde con su borla de color de rosa, que colgaba hasta mas -abaxo de la ñuca; la cinta que la ceñia y apretaba, de color de nácar; -sombrero chambergo rodeado de una cinta de plata color de fuego, con su -roseton ó lazo á la parte posterior, que remataba en la copa. Todo esto -lo observó Fray Gerundio muy bien observado, y todo le hizo imaginar, -que aquel Religioso era por lo ménos Cathedrático de la Universidad de -Salamanca ó de Alcalá, quando no fuesse quizá algun Padre Difinidor ó -Presentado.</p> - -<p>9. No se engañó mucho, porque á lo ménos era Vicario de unas -Monjas<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a> -que estaban junto á Jacarilla, y ántes de esso havia cuidado seis años -de una granja, en cuya administracion no se havia perdido; porque él -mismo confessaba ingenuamente, quando se ofrecia la ocasion, que le -havia valido por lo ménos tanto como á la Casa, porque havia sacado un -decente bolsillo, que sufria ancas para socorrer á quatro parientes -pobres, para servir á dos amigos, y para subvenir á sus necessidades -religiosas, aunque la vida fuesse un poco mas larga que lo ordinario. -Como quiera, quando Fray Gerundio vió á su amiguíssimo Fray Blas, -pensó perder los sentidos de puro contentamiento, y, despues de haver -hecho los primeros cumplidos al R<sup>mo</sup>. Padre Vicario, como lo -pedia la urbanidad, dió muchos abrazos á Fray Blas, y supo de él como, -haviendo tenido noticia en Jacarilla del sermon que le havian echado en -su lugar, hizo ánimo de no volver al Convento hasta que se le huviesse -oído predicar, logrando con esta ocasion ver la fiesta de Campazas y -passar en su compañía quatro dias alegres, con toda libertad y sin el -molesto acecho y murmuracion de los Frayles.</p> - -<p>10. Díxole, que para sacar la licencia del Prelado, sin que ni él ni -los Frayles reparassen en que estaba tanto tiempo fuera del Convento, -le havia escrito una carta atestada de mentiras, suponiendo que havia -caído gravemente enferma una viuda rica, sin hijos ni herederos -forzosos, que le havia pedido con grandes instancias que la confessasse -y la assistiesse hasta entregar el alma á Dios, dándole á entender -que no lo perderia él ni su Comunidad, porque podia disponer<span -class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span> libremente de sus bienes, -como nuestro Señor la inspirasse; que, no obstante esso, él se havia -resistido, por quanto la enfermedad tenia traza de ir muy larga, -aunque decia el Barbero del lugar, hombre muy inteligente, que sin -milagro no podia escapar de ella; que la misma viuda le havia obligado -á que escriviesse á Su Paternidad, esperando que no la negaria este -consuelo, y que assí lo hacia con la mayor indiferencia, aguardando -su determinacion, porque todo su gusto seria obedecerle, bien que, -si huviesse de consultar su inclinacion, ya estaria en el Convento; -porque, sobre la penalidad y trabajo de assistir continuamente á -una enferma, passando malos dias y peores noches, siempre le havian -parecido mal los Frayles que estaban mucho tiempo fuera de la campana -del Convento, á que se añadia que, siendo él Predicador mayor de la -Casa, no era razon que cargassen otros con los sermones que por su -oficio le tocaban á él.</p> - -<p>11. «Esta fué, amigo Fray Gerundio, (añadió el Predicador,) la -cartica que le espeté, que, aunque yo lo diga, no iba urdida del peor -estambre. Ya conoces la poca malicia del buen hombre, y tambien su -lado flaco; en amagándole en algo para el Convento ó para su peculio, -no puede resistirse, y dará licencia á un súbdito para que se case, -con tal que lo haga sin pecar... el santo varon tragó el anzuelo, y -me respondió sin perder tiempo, alabando mucho mi zelo, mi obediencia -y mi religiosidad, pero mandándome en virtud de santa obediencia y en -remission de mis pecados, que assistiesse á la enferma hasta que á vida -ó á muerte saliesse de aquel peligro, aunque la enfermedad durasse un -año, encargándome que procurasse fomentarla la devocion á la Orden y -que no dexasse de exagerarla las particulares necessidades de aquel -Convento; pero me prevenia, que esto fuesse con prudencia y quando se -ofreciesse buena coyuntura: por lo demas concluía, que los sermones no -me diessen cuidado, pues corria del suyo el encargarlos, fuera de que, -teniéndote á tí, no necessitaba de otro, pues, aunque todavía estabas -un poco verde, esto no desdecia de tus años, y por otra parte era -prodigiosa tu facilidad.»</p> - -<p>12. — «Vamos claros, dixo Fray Gerundio, que el enredo está de -mano maestra; y quanto tiempo ha de durar la enfermedad de la viuda?» -— «Lo que duraren las fiestas de los lugares á la redonda, respondió -Fray Blas; porque ninguna pienso perder.» — «Y qué diablos ha de decir -Vm. despues? le preguntó Fray Gerundio, quando se vea, que no hay tal -herencia ni calabaza». — «En esso te paras, majadero? respondió Fray -Blas. Hay mas que decir que, haviendo hecho la enferma su testamento -cerrado, en que dexaba al Convento por su universal heredero, despues -de<span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span> algunos legados de -corta cantidad á algunos parientes pobres, estando ya con la uncion, -hizo una promessa y cobró la salud milagrosamente?» — «Pero, si se -averigua, replicó Fray Gerundio, que no huvo tal viuda ni tal enferma -de mis pecados, y que todo fué un puro embuste de Vm., para pretextar -con esse piadoso sobreescrito la tuna y el bisboleo?» — «Calla, -simple, respondió Fray Blas, como se ha de averiguar, no haviendo otra -correspondencia en el Convento con Jacarilla que la que yo tengo? fuera -de que, aunque por alguna casualidad llegue á saberse, <i xml:lang="la" -lang="la">quid inde</i>? Dirán, que fué una de las trampillas que están -muy en uso. Mira, Gerundio, los Frayles y las mozas de servicio nunca -salen de casa sino con sobreescritos devotos: estas siempre piden -licencia para ir á rezar, y aquellos, quando quieren ir á tunar ó -desenfraylar, como ellos dicen, alegan por lo comun, ó el sermon que -les echaron y ellos pretendieron, ó el que en la realidad no hay, ó -las dissensiones de los parientes, ó el testamento y la enfermedad -del Padre; y á la sombra de tan piadosos pretextos, passan un par -de meses de vita-bona. Decir, que un Frayle ha de pedir licencia -derecha y claramente para ir á divertirse quatro dias en casa de un -amigo, esto es cuento: tal qual tonto lo suele hacer por acreditarse -de sincero, pero regularmente llevan calabazas,<a id="FNanchor_11" -href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> porque los Prelados se -revisten del zelo de la observancia y, miéntras no los cohonestan la -salida, dicen que la pierna en la cama, la moza con la rueca, y el -Frayle en la celda.»</p> - -<p>13. — «Pero, á proposito de Frayle, interrumpió Fray Gerundio, quien -es esse R<sup>mo</sup>. que viene con Usted? porque parece personage.» -— «Y es lo que parece, respondió Fray Blas; porque, aunque ahora es -Vicario de unas Monjas y ántes fué Grangero, siguió la carrera de -los estudios con mucha honra; y, aburrido de que huviessen graduado -ántes á otro condiscípulo suyo por empeños, se aplicó á este rumbo, -de lo que no está arrepentido; porque, aunque no parece de tanta -honra, es sin duda de mucho mayor provecho. Hizo mucho doblon en la -Granja; despues pretendió esta Vicaría, que le dieron sin dificultad: -las Madres le regalan como á cuerpo de Rey, y él lo passa como un -Pontífice. Es muy amigo mio, desde que me oyó predicar en Cevico de -la Torre; no sé por qué casualidad vino á oírme el sermon de Santa -Orosia: llevóme á su Vicariato, donde me detuvo ocho dias, tratándome -como á un Patriarcha: temporadilla mejor no espero passarla en mi vida. -Comiamos en el locutorio por la parte de afuera, y comian al mismo -tiempo que nosotros quatro Mongitas por la parte de adentro, y á fé -que no eran de las mas viejas del Convento, porque estas se excusaban -por sus achaques, ó, por mejor decir, nosotros las excusábamos<span -class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span> á ellas: durante la mesa -havia brindis, havia finecitas de parte á parte, havia tambien unas -coplillas, y, en levantándose los manteles, venian las ancianas y las -graves de la Comunidad á darnos conversacion; despues se retiraban -estas y nos dexaban con la gente moza: comenzaba la bulla y la chacota; -cantaban, representaban, y tal qual vez, ellas de la parte de allá y -nosotros de la de acá, bailábamos una jotita honesta ó un fandanguillo -religioso. Mira tú, si passaria buenos dias. En fin, como hize ánimo -de venirte á oír, en fé de nuestra amistad y de la confianza que tengo -con tus Padres, convidé á el Padre Vicario á que se viniesse conmigo, -ponderándole la fiesta de Campazas, diciéndole mil cosas de tí, y -assegurándole que seria muy bien recivido.»</p> - -<p>14. — «Y como que lo será! le interrumpió Fray Gerundio; ántes este -es un nuevo beneficio, de que me confiesso deudor á la fineza de Vm.; -porque, sobre las prendas que me pondera del Padre Vicario, de esta -hecha entablo conocimiento con él; y cátate ya el camino abierto para -irme á holgar quatro dias alegres, quando se ofrezca ocasion, con -aquellas señoras Monjas.»</p> - -<p>15. Con esto se entraron en la sala, donde ya estaba el Padre -Vicario, despues de haverse quitado los ajuares de camino, en compañía -del Magistral, de los demas huéspedes, de Anton Zotes y de la Tia -Catanla, que le recivieron con el mayor cariño, el qual creció mucho -mas, quando su hijo y el Predicador mayor los informaron en secreto -de quien era. Finalmente, fueron concurriendo poco á poco todos los -convidados, con algunos mas que no lo havian sido; y en los dos dias -que faltaban hasta el de la fiesta, parece que no debió de suceder cosa -que de contar sea, porque los Autores casi todos lo passan en silencio. -Solo uno de ellos apunta, (aunque muy de passo,) que Fray Gerundio, -despues de haver hecho su cumplido á los que iban llegando, se retiraba -á repassar su sermon unas veces á un desvan, otras al campo, y, porque -ni aún en este le dexaba libertad la multitud de forasteros que -acudian de toda la comarca, finalmente se vió precisado á encerrarse -en la bodega para decorar su cartapacio. El mismo Autor da á entender -tambien en general, que en aquellos dias passaron cosas preciosas -con el Donado, á quien luego conoció el humor Don Basilio, (assí se -llamaba el Canónigo mozo,) y haciéndose muy amigo de él, poniéndose en -todo de parte de sus necedades, con grandíssima gracia y con no menor -socarronería, fomentaba sus simplezas, de manera que sucedieron lances -extraordinariamente sazonados; pero, como el referido Autor no los -especifica, y nosotros en materia de verdad somos tan escrupulosos, -aunque sospechamos los que pudieron ser, no nos atrevemos á referirlos, -porque es infe<span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span>delidad -irremissible en un historiador adelantarse á vender las sospechas por -noticias.</p> - -<p>16. Llegado que huvo el dia deseado de la fiesta y la hora de -la funcion, vinieron á sacar de casa á Fray Gerundio su Padre como -Mayordomo de aquel año, un Tio suyo que lo havia sido el antecedente, -ambos con sus varas de la Cofradía del Santíssimo, dadas de almazarron -y de almagre, que no havia mas que ver, los dos Alcaldes y los dos -Regidores del lugar, con su Fiel de fechos y con su Alguacil detras, -en el sitio que les correspondia, añadiéndose de comitiva voluntaria -y para mayor cortejo muchos Clérigos circunvecinos y una multitud -de Frayles aventureros de diferentes Religiones, que se hallaban en -aquellas cercanías y no quisieron perder la comedia ni los novillos. -Precedíalos á todos el tamboril y la danza, compuesta de ocho mozos -de los mas jaquetones y alentados de Campazas, todos con sus coronas -ó caronas arrasuradas sobre el craneo ó plan de la cabeza; esta -descubierta y las melenas tendidas; jaquetillas valencianas de lienzo -pintado, con dragona de cintas de diferentes colores; su banda de -tafetan prendida de hombro á hombro y colgando á las espaldas en forma -de media luna; un pañuelo de seda al pescuezo, retorcido por delante -como cola de caballo y prendido en punta por detras como hácia la -mitad de la espalda; camisolas de lienzo casero, mas almidonadas que -planchadas, y tan tiesas que se tenian por sí mismas en qualquiera -parte; calzones de la misma tela que la jaquetilla; y en la pretina, -por el lado derecho, colgado un pañuelo de beatilla con mucha gracia; -las boca-piernas de los calzones holgadas y anchas, guarnecidas de -una especie de cintillo ó cordon de cascabeles, medias de muger todas -encarnadas, zapatillas blancas con lazos de hiladillo negro, y en todo -caso todos ceñidos con sus corbatas, para meter los palos del paloteado -en el mismo sitio, y ni mas ni ménos como los arrieros llevan el palo -en el cinto.</p> - -<p>17. Ya estaban Fray Blas y Fray Gerundio á la puerta de la casa, -esperando el acompañamiento; porque á Fray Blas le pareció atencion -precisa en su amistad y en la hermandad de profession, acompañar á Fray -Gerundio; y no solo le dió por todo aquel dia la mano derecha, sino que -le fué sirviendo de Fray-Juan hasta dexarle en el púlpito, y aún se -huviera sentado en la escalera, á no haverlo embarazado Anton Zotes, -que le obligó á sentarse en el banco de la Cofradía entre los dos -Mayordomos.</p> - -<p>18. Salió pues de casa nuestro Fray Gerundio, mas resplandeciente -que el sol, mas risueño que la alva, mas brillante que la aurora. -Havíase (claro está,) afeitado aquel mismo dia con la mayor prolixidad, -encargando mucho al barbero<span class="pagenum" id="Page_31">p. -31</span> que se esmerasse en la operacion, pues no le valdria ménos -que un real de plata; y con efecto le dexó el Maestro tan lampiño y con -el rostro tan liso, que parecia bruñido; sobre todo en el cerquillo -aplicó el mayor esmero: el plano no parecia sino un quadrilongo de -papel fino de Génova, alisado con diente de elephante; la horla, un -flueco de seda negra cercenada por las puntas con la mayor igualdad, -sin que ni un solo cabello se adelantasse á descomponer la linea; el -copete elevado como dos dedos y medio, con maravillosa proporcion al -fondo del cerquillo, que formaba la circunferencia; todo el campo -del cogote, que corria desde el extremo del cerquillo por la parte -posterior hasta la entrada del tozuelo, rasurado tambien á medio rape, -para que, negreando un poco el fondo, sobresaliesse mas lo restante -de la rasura. Havia estrenado aquel dia un hábito nuevo, que su buena -Madre le tenia prevenido, y una hermana suya, moza ya casadera, se -havia esmerado en doblarle, plegarle y aún aplancharle, passando la -plancha no mas que por los pliegues y doblezes, con tanto primor y -delicadeza, que al desdoblarle se dexaban ver todos ellos distribuídos -con graciosa proporcion y symetría: particularmente los pliegues del -escapulario hacian una labor que encantaba; y, como la tela de la capa -y de la capilla era flamante á manera de estameña aprensada, hacia unos -visos que deslumbraban la vista. Calzóse (ya se ve,) unos zapatos muy -ajustados, hechos á toda costa, en quanto lo permitia la hechura que se -usaba en la Religion; pero en todo caso havia encargado al maestro, que -las puntadas fuessen iguales y muy menudas, y que el hilo no estuviesse -muy cargado de cerote, para que lo blanco de ellas sobresaliesse mas. -La noche ántes le havia regalado el Padre Vicario con dos solidéos -de seda, de los que fabricaban sus Monjas con exquisito arte y -chulada, cuyo centro era una borlita muy chusca, elevada con la debida -proporcion; y Fray Gerundio estrenó uno de ellos aquel dia, assí para -mostrar la estimacion que hacia del regalo, como por ser un adorno -tan preciso como precioso para su Pontifical. No se olvidó, ni podia -olvidarse de echarse en una manga un pañuelo de seda de dos caras y de -vara muy cumplida, siendo una faz de color de rosa y la otra de color -de perla; y en la otra manga metió segundo pañuelo de Cambray muy fino, -con sus quatro borlas de seda blanca á las quatro puntas, teniendo -por cierto, que qualquiera de los dos pañuelos, que se le huviesse -olvidado, seria bastante, para que el sermon no pareciesse la mitad de -lo que era.</p> - -<p>19. Dudó por algun tiempo si llevaria anteojos, cosa que le -parecia á él daba infinita autoridad al Predicador y añadia gran -peso y una maravillosa eficacia á lo que decia; pensamiento que le -tuvo tan inquieto la noche precedente, en que<span class="pagenum" -id="Page_32">p. 32</span> no fué possible pegar los ojos, que, no -pudiendo echarle de sí, dispertó á su amigo Fray Blas (porque dormian -juntos en una cama) y le consultó esta duda. Pero Fray Blas, que por -aquella vez tuvo mas juicio de el que acostumbraba, se rió mucho de -su ofrecimiento, diciéndole que los anteojos en un mozo, aún quando -tuviesse alguna necessidad de ellos, (lo que rara vez sucedia,) era -la cosa mas ridícula del mundo, y que assí los hombres de juicio, -como los bellacos, hacian gran burla de aquella afectacion, bastando -ver á un rapaz muy armado de sus gafas para que todos le tuviessen -por mozo de poco seso. «Aún en los anteojos habituales de los viejos, -añadió Fray Blas, son muy pocos los que creen, porque son raríssimos -los que los necessitan á pasto; y mas desde que se ha observado, que -en las Religiones regularmente se echan esta gala aquellos sugetos de -media braga, que estuvieron consultados para perpetuo choro ó cosa -equivalente, y despues ó por empeños ó por paysanage, ó en fin porque -los hallaron con una arrastrada medianía, los destinaron á una de las -dos carreras de púlpito ó de cáthedra, cumpliendo con ellas entre si -basta ó no basta, y á sal aquí traidor. Estos son, por lo comun, los -mayores y los mas perdurables anteojistas, vanamente persuadidos á -que pueden suplir con los accidentes lo que les falta de substancia, -y pretendiendo persuadir á otros que su continua aplicacion á los -libros los quebrantó la vista. Pocos hombres hay de los verdaderamente -sabios y aplicados que usen de este mueble, sino quando realmente le -han de menester, que es para escrivir y para leer; y assí, amigo Fray -Gerundio, déxate de locuras y déxame dormir.»</p> - -<p>20. Con esto no volvió Fray Gerundio á pensar mas en antojeras y, -escusando este dixe, salió de casa para la Iglesia con todo el tren -que llevamos referido: llevaba tras de sí los ojos de todos quantos le -miraban; porque iba con el cuerpo derecho, la cabeza erguida, el passo -grave, los ojos apacibles, dulces y risueños, contoneándose un poco, -haciendo unas magestuosas y moderadas inclinaciones con la cabeza á uno -y á otro lado, para corresponder á los que le saludaban con el sombrero -ó con la montera, y no descuidándose de sacar de quando en quando ya -el pañuelo blanco para limpiarse el sudor que no tenia, ya el de color -para sonarse las narizes, que estaban muy enjutas. Apénas llegó á la -Iglesia, hizo una breve oracion y se entró en la sacristía, quando se -dió principio á la missa, que cantó el Licenciado Quixano, sirviéndole -de Diácono y de Subdiácono dos Curas párrochos de la vecindad.</p> - -<p>21. El Choro lo llevaban tres Sacristanes de las mismas cercanías, -porque el de Campazas servia en el Presbiterio el incensario y -cuidaba del facistol; los quales Sacristanes en<span class="pagenum" -id="Page_33">p. 33</span> punto de tono gregoriano eran los que hacian -raya por toda aquella tierra, sirviendo de bajo el Carretero del -lugar, que tenia una voz asochantrada, y de tiple un muchacho de doze -años, á quien <i xml:lang="la" lang="la">ex professo</i> havian capado -para acomodarle en la música de Santiago de Valladolid. No havia -órgano, pero este le suplian con muchas ventajas dos gaitas gallegas, -que de propósito havia hecho venir de la Maragatería el Mayordomo, y -las tocaban dos Maragatos rollizos, tan diestros en el arte que los -llamaban para todas las fiestas recias de S. Roman, Foncebadon y el -Rabanal, de donde se extendió la fama hasta el mismo Páramo, con ser -assí que hay mas de ocho leguas de camino; y Anton Zotes, á quien -llegaron estas noticias por haverlas oído casualmente en la puente -Vizana á un criado del maragato Andrés Crespo al tiempo que cargaba -la recua, al instante envió á llamar á los dos famosos gaiteros, -ofreciéndoles veinte reales á cada uno trahidos y llevados, comidos y -bebidos; y, como era esta la primera vez que se havia oído semejante -invencion en las missas de aquella tierra, no se puede ponderar el -golpe que dió á todos la novedad, y mas quando oyeron por sus mismos -oídos, que los dos músicos de bragas anchas, assí en el <i>Gloria</i> como -en el <i>Credo</i>, seguian el tono gregoriano con tanta puntualidad, que no -havia mas que pedir. Celebróse infinito el buen gusto de Anton Zotes, -y es tradicion de padres á hijos, que desde entónces quedó establecido -en el Páramo el uso de las gaitas gallegas en toda missa de incienso, -y que de aquí nace el llamarlas en algunos lugares <i>el órgano de los -Zotes</i>, etymología que, á nuestro modo de entender, no carece de mucha -probabilidad.</p> - -<p>22. Enfin llegó la hora del punto tan deseado, de subir al púlpito -nuestro Fray Gerundio. Dexamos á la prudente consideracion del pio -y discreto lector figurarse allá para consigo, con qué bizarría y -desembarazo saldria de la sacristía, precedido de quatro cofrades con -sus cabos de blandones, porque el mayor no llegaria á quarta y media; -de los dos Mayordomos con la insignia de sus varas; de quatro Clérigos -con sobrepellices y con su amigo Fray Blas, que, como diximos, quiso -hacer aquel dia los honores de Fray Juan, hasta dexarle en el púlpito; -con qué magestad subiria las gradas del Presbyterio, en cuyo número -están divididos los Autores, porque unos dicen que eran diez, otros -doce, y no falta alguno que se adelanta á assegurar que llegaban á -catorce, aunque todos convienen en que hay muchos Campanarios que -no tienen tantas; con qué autoridad reciviria la bendicion de su -Padrino el Licenciado Quixano, de quien es pública voz y fama, que -se enterneció un si es no es al tiempo de dársela; con qué despejo y -gravedad caminaria hácia el púlpito, haciendo inclinaciones con la -cabeza hácia todos lados, pero<span class="pagenum" id="Page_34">p. -34</span> con especialidad hácia donde estaba el banco de la Justicia -y Regimiento, y el de la Cofradía; y finalmente, con qué soberanía se -presentaria en el púlpito, haciéndose primero cargo del auditorio, con -reposado desden, y despues hincándose de rodillas.</p> - -<p>23. Assí le dexaremos por ahora, miéntras se divierte la narracion y -la pluma á dar alguna noticia del theatro, para que camine mas holgada -la comprehension en la inteligencia del assunto.</p> - -<p>24. Era la Iglesia de tres naves, aunque tan reducidas que, quando -entró en ella el Canónigo Don Basilio, dixo que bastaria llamarla de -tres botes: el Presbyterio y la capilla mayor, en missas de tres en -ringle, no sufrian mas ancas que los Ministros precisos del altar, -tanto que el facistol para cantar la Epístola y el Evangelio, era -menester colocarle fuera de su jurisdiccion. La nave principal era tan -estrecha que, quando concurrian la Justicia y Regimiento en un banco, -y alguna Cofradía en el banco opuesto, era obligacion precisa del -Sacristan dar á besar la paz<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" -class="fnanchor">[12]</a> á un mismo tiempo á la Justicia y á la -Cofradía, lo que executaba fácilmente, yendo por medio de la nave y -llevando una paz en la mano derecha, y otra en la izquierda, pues solo -con abrir los brazos, y no muy extendidos, alcanzaba á uno y á otro -banco, de manera que á un mismo tiempo y en un mismo punto la iban -besando por su órden los que estaban sentados en entrambas bandas: -verdad es que lo que á las naves las faltaba de anchas, lo suplia -ventajosamente lo que las sobraba de largas, por lo que diria yo, con -la licencia del Señor Don Basilio, que la Iglesia era de tres Gabarras -Argelinas, ó de tres Galeras Turcas. A los piés de ella estaba el choro -alto, sin mas balustrado que un madero tosco y en bruto, que atravesaba -de arco á arco, con algunos palos á trechos, á modo de estacada, para -evitar que algun muchacho travieso se cayesse en la Iglesia y se -rompiesse la cabeza, que era el mayor daño que le podia suceder, porque -la elevacion era de pocas varas.</p> - -<p>25. Como quiera que el Templo fuesse, ancho ó estrecho, largo ó -breve, esso no era de cuenta de nuestro Predicador, porque ni á él -le tocaba hacerle mas capaz, ni la estrechez de la Iglesia podia -perjudicar un punto la magnificencia del sermon, siendo ya cosa -acreditada repetidas veces por la misma experiencia, que en la Iglesia -mas sumptuosa de la Christiandad se puede predicar un sermon malo, -y en una desdichada ermita ó humilladero rural se puede predicar un -excelente sermon. Lo que hace á nuestro intento y á la immortal gloria -de nuestro Fray Gerundio, es que la Iglesia de Campazas, tal qual -Dios se la deparó, estaba toda de bote en bote y que, aunque cayesse -(por comparacion) de las mis<span class="pagenum" id="Page_35">p. -35</span>mas nubes un alfiler, lo que es al pavimento no podia llegar, -porque ó se quedaria en el tejado de la misma Iglesia, como es lo mas -natural, ó, caso de meterse por alguna rendija, boqueron ó gotera, -tropezaria en las cabezas del auditorio, y allí ó en el vestido pararia -sin duda, hasta que la Iglesia se fuesse desocupando.</p> - -<p>26. Pero ya es tiempo de que volvamos á nuestro Fray Gerundio, que -le tenemos incomodado y puesto de rodillas por mas tiempo del que -se acostumbra, no sin grande impaciencia suya por tanta detencion, -especialmente quando estaba reventando, assí por salir de su cuidado -como por desplegar las velas del discurso, navegando viento en popa por -el mar de su mayor lucimiento.</p> - -<p>27. Levantóse pues con bizarríssimo denuedo, volvió á hacerse -cargo de todo el auditorio con grave y magestuoso despejo, tremoló -successivamente sus dos pañuelos, primero el de color, con que se sonó -en seco, y despues el blanco, que passó por la cara <i xml:lang="la" -lang="la">ad pompam et ostentationem</i>; entonó su <i>Alabado</i> con voz -gutural y hueca; persignóse espurriendo bien la mano derecha y teniendo -con la izquierda la parte anterior de lo que se llama muceta en la -capilla; propuso el texto sumisa, pero sonoramente, y dió principio á -su sermon de esta manera. Pero, salvo el mejor y mas acertado parecer -de nuestros lectores, á nosotros nos parecia mas conveniente hacer -capítulo aparte, porque el presente harto será que no sea ya muy -prolixo.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_4"> - <h3>CAPITULO IV.</h3> - <p class="subh3">Expónense á la admiracion algunas cláusulas del - Sermon de Fray Gerundio.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Duró</span></big> por mucho tiempo en -nuestra indecision la grave duda de si copiaríamos á la letra todo el -sermon de nuestro famoso Predicador, ó nos contentaríamos con escoger -algunas cláusulas entre aquellas, que á nuestra limitada comprehension -se representaban como las mas sobresalientes, para que el discreto -lector por la parte viniesse en cabal conocimiento del todo; no de -otra manera que una sola uña bien dibujada en el lienzo da á conocer -la magestuosa ferocidad del Monarcha coronado de la selva, y una sola -linea, que corrió al desgaire por el campo de la tabla, hace presente -á los ojos penetrantes la diestra mano, que dió milagroso impulso á la -delicadeza del pincel.</p> - -<p>2. Por una parte nos hacia lastimosa compassion, y aún<span -class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span> en cierto modo nos parecia -especie de usurpacion injusta y hurto literario, defraudar al público -aún de la mas mínima palabra que se huviesse desprendido de la boca -de nuestro divino Orador, siendo cierto que hasta las que se salian -de ella á escusas de su advertencia merecian engastarse en diamantes, -para que compitiesse su duracion con la permanencia de los siglos. -Por otra se nos representaba que, como no todos los lectores son -tan inteligentes, ni tan pacíficos, ni de tan buena condicion como -nosotros los quisiéramos, qué sabíamos si quizá nos depararia nuestra -mala suerte algunos de ellos tan cetrinos, tan indigestos y de gusto -tan estragado, que diessen al Diantre nuestra Historia, viendo -interrumpido el hilo de la narracion con prolixos trassuntos de los -partos intelectuales de nuestro Heroe? Y acaso no faltaria alguno tan -atrevido, que nos echasse á los hocicos que, aún quando los referidos -partos fuessen tan preciosos como á nosotros nos los figuraba nuestra -passion, era impertinencia empedrar de ellos la Historia, por quanto -al Historiador toca hacer fiel relacion de los hechos y proezas de su -Heroe, pero no una impertinente coleccion de sus obras; porque de otra -manera, si los que escrivieron las vidas de los quatro santos Doctores -de la Iglesia y de tantos Escritores venerables, emprehendiessen -insertar en ellas todas las producciones de sus plumas, no dexarian de -hacerse un si es no es molestos y pesados.</p> - -<p>3. Confessamos de buena fé que esta última razon nos hizo un poquito -de fuerza, y assí, dexando al cuidado de otra mas feliz pluma que la -nuestra el empeño y la gloria de enriquecer al orbe literario con una -coleccion de los incomparables sermones de nuestro Fray Gerundio, -ilustrándolos con glosas, notas y escolios, (en cuyo glorioso afan -tenemos entendido, que trabaja una Academia de ingenios del primer -órden,) nosotros nos contentaremos con extractar tales quales rasgos de -aquellos, que salieren al encuentro de la narracion y nos parecieren -necessarios para facilitar á los lectores la mejor inteligencia de -los hechos. Fué pues la primera cláusula del sermon, que predicó en -Campazas Fray Gerundio, la que se sigue:</p> - -<p>4.<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a> -«Si es verdad lo que dice el Espíritu Santo por boca de Jesu-Christo, -— ay, infelice de mí! — que voy á precipitarme, — ó es preciso -confundirme. — El Oráculo pronuncia que ninguno fué en su patria — -Predicador ni Propheta: — <i xml:lang="la" lang="la">Nemo Propheta -in Patria sua</i>: — pues, como atrevido yo — presumí este dia ser — -Predicador en la mia? — Pero tenéos, Señores, — que tambien para mi -aliento — leo en las Sagradas Letras — que no á todos hace fuerza -— la verdad del Evangelio: — <i xml:lang="la" lang="la">Non omnes -obediunt Evangelio</i>: — y qué sabemos si es esta — alguna de aquellas -muchas <span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span>— que, como -siente el Philósopho, — se dicen solo <i xml:lang="la" lang="la">ad -terrorem</i>?»</p> - -<p>5. Esta entradilla puso en la mayor suspension al gruesso del -auditorio, pareciéndole que era impossible encontrar con introduccion -mas feliz ni mas oportuna; pero el Magistral, que de propósito se -havia metido en el confessonario del Cura (el qual estaba en frente -del púlpito,) y havia cerrado la celosía de la parte anterior, para -observar á su gusto á Fray Gerundio sin peligro de turbarle, apénas -le oyó romper en dos disparates ó en dos blasfemias heréticas tan -garrafales, como dudar <i>si era verdad lo que havia dicho el Espíritu -Santo por boca de Jesu-Christo, y suponer que muchas verdades del -Evangelio eran solo para espantar y poner miedo</i>, de pura vergüenza -baxó los ojos, que tenia clavados en su sobrino, y desde luego hizo -ánimo á no oir en aquel sermon mas que heregías, atrevimientos ó -necedades. De buena gana se huviera salido de la Iglesia; pero, sobre -no ser possible penetrar por el concurso sin grande alboroto, se hizo -cargo de que no era razon echar un jarro de agua á la fiesta, y assí -tomó el partido de dissimular hasta su tiempo y de aguantar la mecha. -Miéntras tanto iba nuestro Fray Gerundio prosiguiendo su sermon ó su -salutacion, y á pocas paletadas se metió de paticas en lo mas vivo -de todas las circunstancias. Aquí me havrán de perdonar los críticos -mal acondicionados; porque, cánseles ó no les canse, en Dios y en -consciencia, no puedo ménos de trasladar al papel <i xml:lang="la" -lang="la">de verbo ad verbum</i> el primoroso artificio con que las tocó -todas, ya que no sea possible trasladar á él la valentía, el garbo y -el espíritu con que las animó. Dixo pues assí, cansándose del estilo -cadencioso, ó mudándole con todo estudio en el <i>hinchado</i>, assí porque -la variedad es madre de la hermosura, como porque á este estilo le -llevaba mas la inclinacion:</p> - -<p>6. «Esta es, Señores, la estrena de mis afanes oratorios; este, -el exordio de mis funciones pulpitables; mas claro para el ménos -entendido: este es el primero de todos mis sermones. Qué á mi intento -el oráculo supremo: <i xml:lang="la" lang="la">primum quidem sermonem -feci, o Theophile</i>! Pero, donde se hace á la vela el baxel de mi -discurso? Atencion, fieles; que todo me promete venturosas dichas, -todas son prophéticas vislumbres de felicidades. O se ha de negar la -fé á la evangélica Historia, ó tambien el hypostático Ungido predicó -su primer sermon en el mismo lugar, donde recivió la sagrada ablucion -de las lustrales aguas del bautismo. Es cierto, que la evangélica -narracion no lo propala, pero tácitamente lo supone. Recivió el -Salvador la frígida mundificante: <i xml:lang="la" lang="la">Baptizatus -est Jesus</i>; y al punto se rasgó el tafetan azul de la celeste -cortina: <i xml:lang="la" lang="la">Et ecce aperti sunt cœli</i>: y el -Espíritu Santo descendió revole<span class="pagenum" id="Page_38">p. -38</span>teando á guisa de pájaro columbino: <i xml:lang="la" -lang="la">Et vidi spiritum Dei descendentem sicut columbam</i>. Hola! -bautizarse el Messías, romperse el pabellon ceruleo, y baxar el -Espíritu Santo sobre su cabeza! A sermon me huele, porque esta divina -paloma siempre bate las alas sobre la cabeza de los Predicadores.»</p> - -<p>7. «Pero son supervacaneas las exposiciones quando están claras las -voces del oráculo; él mismo dice que, bautizado Jesus, se retiró al -desierto, ó el Diablo le llevó á él: <i xml:lang="la" lang="la">Ductus -est in desertum a spiritu, ut tentaretur a Diabolo</i>. Allí estuvo por -algun tiempo, allí veló, allí oró, allí ayunó, allí fué tentado, y, -la primera vez que salió de allí, fué para predicar en un campo ó en -un lugar campestre: <i xml:lang="la" lang="la">Stetit Jesus in loco -campestri</i>. O qué estival paralelo de lo que á mí me sucede! Fuí -bautizado en este famoso pueblo, retiréme al desierto de la Religion, -si ya el Diablo no me llevó á ella: <i xml:lang="la" lang="la">Ductus -est a spiritu in desertum, ut tentaretur a Diabolo</i>. Y qué otra cosa -hace un hombre en aquel desierto, sino orar, velar, ayunar y ser -tentado? Salí de él la primera vez para predicar; pero, en donde? <i -xml:lang="la" lang="la">In loco campestri</i>: en este lugar campestre de -Campazas, en este compendio del campo Damasceno, en esta emulacion de -los campos de Pharsalia, en este envidioso olvido de los sangrientos -campos de Troya: <i xml:lang="la" lang="la">Et campos ubi Troia -fuit</i>; en una palabra, en este emporio, en este solar, en este orígen -fontal de la provincia de Cámpos: <i xml:lang="la" lang="la">in loco -campestri</i>.»</p> - -<p>8. «Aún hay mas en el caso: el lugar campestre, donde predicó -el primer sermon el Hypostático, fué á la esmaraldática márgen del -argentado Jordan, donde havia sido bautizado. Y quien duda que le oiria -Juan, su Padrino de bautismo? <i xml:lang="la" lang="la">Venit Jesus -ad Joannem, ut baptizaretur ab eo.</i> Y qué cosa mas natural que al oir -el Padrino á su ahijado, y mas si hizo de él feliz reminiscencia en -la misma salutacion, <i xml:lang="la" lang="la">salutate Patrobam</i>, -que dixo muy á mi intento el Apóstol, saltasse ahora de gozo, como -palpitó en otra ocasion de placer en el útero materno: <i xml:lang="la" -lang="la">Exultavit infans in utero matris</i>. El caso es tan idéntico, -que seria injuriosa la aplicacion para el docto; pero vaya para el -insipiente. No se llama <i>Juan</i> mi Padrino de bautismo? Todos lo -saben: <i xml:lang="la" lang="la">Joannes est nomen ejus</i>. No me -está oyendo este sermon que predico? Todos lo veen: <i xml:lang="la" -lang="la">Audivi auditum tuum, et timui</i>. No le están bailando los ojos -de contento? Todos lo observan: <i xml:lang="la" lang="la">oculi tui -columbarum</i>. Luego no hay mas que decir en el caso.»</p> - -<p>9. «Sí hay tal. Gracia y agua es el complexo de la fuente bautismal, -y agua y gracia es lo que symboliza su nombre y apellido. Que <i>Juan</i> -es lo mismo que <i>gracia</i>, lo saben hasta los Predicadores Malabares: -<i xml:lang="la" lang="la">Joannes, id est gratia</i>. Pero que <i>Quixano</i> -sea lo mismo que <i>agua</i>, ó fuente copiosa de ella, lo ignoran hasta -los mas eruditos; pero presto lo sabrán.<span class="pagenum" -id="Page_39">p. 39</span> Ya tiene entendido el Theólogo, y mucho mas -el sabio Escriturario, que la quixada de asno es muy mysteriosa en -las Sagradas Letras, ó desde que Cain quitó la vida con una de ellas -á su hermano Abel, como quieren unos, ó desde que Sanson magulló con -otra las cabezas á mil agigantados Philistéos, como saben todos: <i -xml:lang="la" lang="la">In maxilla asini percussit mille viros</i>. -Despues de esta hazaña, se moria de sed el fatigado Sanson: no havia -en todos aquellos espaciosos estrados de la odorífera Flora un hilo -de plata líquida, con que poder apagarla. Quando veis aquí que de la -misma quixada, que havia sido la mortal Philisticida, brota un raudal -de aljófar derretido, que refrigeró al inhiante forzudo, y quedó el -sitio sigilado hasta el dia de hoy con el cognomento de la fuente de la -Quixada: <i xml:lang="la" lang="la">Idcirco appellatum est nomen loci -illius fons invocantis de maxilla, usque ad præsentem diem</i>.»</p> - -<p>10. «Id ahora conmigo. Sabida cosa es en nuestras Historias -genealógicas, que el antiguíssimo y nobilíssimo apellido de los -Quixanos deriva su orígen y su alcurnia no ménos que de el tronco de -Sanson, cuyos hijos y nietos, desde esta gloriosa hazaña, comenzaron á -llamarse los <i>Quixanos</i>, por no equivocarse con otra no ménos antigua, -aunque ménos noble y mucho mas extendida familia de los Quixotes. No es -ménos cierta la noticia, que desde entónces las armas de los Quixanos -son una quixada de un burro en campo verde, brotando un chorro de agua -por el diente molar, como lo afirman quantos tratan del Blason. Assí -mismo es cosa muy averiguada que los Quixanos, en las batallas con -los Moros, no usaban de otras armas que de la quixada de un jumento, -cubiertos con piel del mismo asno, siendo tan hazañosos con esta arma -rebuznable como á cada folio se refiere en los anales. Dígalo, si no, -aquel Heroe Gonzalo Sanson Quixano, que con una maxilla de jumento, <i -xml:lang="la" lang="la">in maxilla asini</i>, quitó la vida por su propia -mano en ménos de media hora á treinta y cinco mil Sarrazenos en la -famosa jornada de San Quintin, debaxo de Julio César, Capitan General -del Rey Don Alfonso el de la mano horadada; proeza que premió el -agradecido Monarca, mandando que en adelante se pintasse la quixada del -escudo de los Quixanos con treinta y cinco mil dientes, y en cada uno -de ellos, como si fuera una escarpia, clavada una cabeza de Moro; cosa -que hace una vista que embelesa. Y de passo quiero añadir ó, diré ménos -mal, quiero acordar á todos la erudicion tan sabida de que el primer -escudo, que se gravó con toda esta multitud de cabezas y de dientes, -no era mayor que la mas menuda lenteja; siendo lo mas admirable -que quixada, dientes y cabezas, con todos sus pelos y señales, se -distinguian perfectamente á mas de cien passos de distancia. O assombro -de la invencion! o prodigio de la habilidad!<span class="pagenum" -id="Page_40">p. 40</span> o milagro de los milagros del arte! <i -xml:lang="la" lang="la">Miraculorum ab ipso factorum maximum</i>, que dixo -á este intento Cassiodoro.»</p> - -<p>11. «Pero atencion, que oigo no sé qué articulado accento en las -ethereas campanas: <i xml:lang="la" lang="la">Vox de cœlo audita est</i>. -Pero, de quien es esse gutural verbífico sonido? Oigamos lo que dice, -que quizá por ello deduciremos quien lo profiere, como por el efecto -se viene en conocimiento de la causa, y por el hilo se saca el ovillo. -<i xml:lang="la" lang="la">Hic est Filius meus dilectus, in quo mihi -complacui</i>: este es mi querido Hijo, dulce objeto de mis complacencias. -Hola! dice la voz, que el que está predicando en el lugar donde fué -bautizado es su hijo? Luego la voz es del Padre. Sabe el Lógico, que -es legítima la consecuencia. Y quien es esse Padre? <i xml:lang="la" -lang="la">Pater meus agricola est</i>: mi Padre es un labrador honrado. -Ea, que ya vamos descubriendo el campo. Pero, qué tiene el Padre con -el sermon del hijo? No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano. Qué -ha de tener, si él mismo se le encarga? Dícelo expressamente el texto: -<i xml:lang="la" lang="la">Misit me vivens Pater</i>: el que me envió, -ó el que me traxo á predicar, es mi Padre. Y nota oportunamente el -texto mismo que, quando su Padre le embió á predicar, estaba vivo, <i -xml:lang="la" lang="la">vivens Pater</i>; la interlineal, <i xml:lang="la" -lang="la">sanus</i>, que estaba sano; los Setenta, <i xml:lang="la" -lang="la">robustus</i>, que estaba robusto; Pagnino, <i xml:lang="la" -lang="la">vegetus</i>, que estaba terete y fuerte. Apelo á vuestros ojos, -y decidme si no es idéntico el caso.»</p> - -<p>12. «Vamos adelante, que aún no lo he dicho todo. Y como se llamaba -esse generativo principio, esse paternal orígen de aquella dichosa -prole? Aquí deséo arrecto vuestro órgano auscultativo. El sermon que -mi Padre, vivo, robusto, sano y terete, encomendó á mi insuficiencia, -no es del Eucharístico panal? Sí. El arca del Testamento no fué el mas -figurativo emblema de esse ovalado armiño? Dígalo el docto y el versado -en la Theología expositiva. Y por donde anduvo prófuga esta cóncava -testamentífera arca? Vamos á las sagradas Pandectas: <i xml:lang="la" -lang="la">et asportaverunt eam a lapide adjutorii in Azotum</i>: -conduxéronla al país de los a-Zotes. Víctor! que ya tenemos Zotes en -campaña. Entra el arca en la provincia de los Zotes? manda un Padre -á su hijo que predique de essa arca? pues, qué apellido ha de tener -esse Padre, ni qué cognomento ha de distinguir á esse hijo, sino el de -los Zotes, principales de la provincia? <i xml:lang="la" lang="la">Et -asportaverunt eam in Azotum.</i>»</p> - -<p>13. «Es convincente el discurso; pero vaya una interrogacioncilla. -Y esse hijo no tenia Madre? Y como que la tenia, pues consta que -la Madre y el Padre le buscaron: <i xml:lang="la" lang="la">Ego et -Pater tuus quærebamus te</i>. Está bien; y la madre no tuvo parte en -el sermon? Fué el todo; pues ya es cosa sabida que, siempre que un -Predicador se desempeña con<span class="pagenum" id="Page_41">p. -41</span> lucimiento, se refunden en la madre sus aplausos. Por esso, -al acabarse la funcion, exclaman todas las piadosas mugeres: <i>Bien haya -la madre que te parió! dichosas las madres que tales hijos paren!</i> <i -xml:lang="la" lang="la">Beatus venter qui te portavit, et ubera quæ -suxisti!</i>»</p> - -<p>14. «Pero, qué ruido estrepitoso, qué harmoniosa algarabía divierte -mi atencion hácia otra parte? qué percibe la potencia auditiva? qué -especies visuales se presentan delante de la visiva? Mas claro y mas -para el vulgo: qué oigo? qué veo? Qué hé de ver, ni qué hé de oir, -sino un choro de danzantes? <i xml:lang="la" lang="la">Quid vides in -Sunamitis, nisi choros castrorum?</i> De danzantes! Ea que sí; pues á -vista de la Eucharística arca, aún á las mismas Testas coronadas se las -bullen los piés. Dígalo el Rey penitente de Iduméa: <i xml:lang="la" -lang="la">et David saltabat totis viribus ante Dominum</i>. Nótese la -frase: <i xml:lang="la" lang="la">saltabat totis viribus</i>: brincaba -con todas sus fuerzas; no se andaba ahora en paspieses pulidos, en -carrerillas menudas, en cabriolas ni en vueltas de pechos acompassadas; -daba unas vueltas en el aire, echando las piernas con quantas fuerzas -podia: <i xml:lang="la" lang="la">saltabat totis viribus</i>. No es esso -lo que ahora estamos viendo en essos ocho robustos Atletas y Luchadores -á brazo y pierna partida con el viento? Mas: era David un danzante -coronado; pues, corona por corona, no le deben nada á David nuestros -danzantes. Pero aún descubro en Isaías otras señas mas claras de ellos: -<i xml:lang="la" lang="la">et pilosi saltabant ibi</i>: y danzaban allí -los que tenian largo el pelo, los de grandes cabelleras, los de las -melenas tendidas. No puede ser la vision mas adequada para el caso -presente.»</p> - -<p>15. «De buena gana me iria un poco mas tras de la danza, si no me -embelesara esse theatro, que ya observo erigido junto á las puertas -del Templo, <i xml:lang="la" lang="la">ad fores templi</i>, que dixo -elegantemente el mitrado panal de Lombardía (hablo del melifluo -Ambrosio). Y qué significa esse theatro? Segun unos es signo natural, -ó segun otros es signo <i xml:lang="la" lang="la">ad placitum</i> de -un auto sacramental, representacion del Sacramento. Sí? Pues de -essas representaciones llenas están á cada passo las páginas de la -Escritura. No fué representacion del Sacramento el Mana? Assí lo -afirma Cayetano. No fué representacion del sacramentado cordero el -Vellon de Gedeon? Assí lo siente Lorino. No fueron representacion del -eucharístico trigo las espigas de Ruth? Assí lo assegura Papebrokio. -Y todas estas representaciones, no se hicieron en el campo? Es comun -sentir de Expositores y Padres. Pues representaciones del Sacramento, y -representaciones en el campo, quien podrá dudar, que fueron prophéticas -figuras de las representaciones al Sacramento, que se hacen todos los -años en mi amada patria de Campazas? <i xml:lang="la" lang="la">In loco -campestri.</i>»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span></p> - -<p>16. «Mas, afuera, afuera; aparta, aparta; huye, escápate, corre; -mira que te coge el toro. Qué es esto? Rodeado me veo de estos -cornúpetos brutos. Qué cerviguillo, qué lomo, qué roscas en el -pescuezo, qué lucios y qué gordos! <i xml:lang="la" lang="la">Tauri -pingues obsederunt me.</i> No hay quien me socorra? Que me cogen, que me -pillan, que me revoletéan. Pero ea, que fué terror pánico, ilusion de -la phantasía, ente de razon raciocinante. No son toros de muerte ni -furiosos; son sí unos novillos alegres y vivos, pero ni marrajos ni -sangrientos <i xml:lang="la" lang="la">vituli multi</i>, ó, como lee otra -letra, <i xml:lang="la" lang="la">mutilati</i>. Unos novillos desmochados, -esto es, ó sin puntas en el hasta, ó sin fuerzas en las puntas. Gracias -á Dios que respiro; porque me havia asustado. Pero, qué tienen que ver -los novillos con la fiesta del Sacramento? Ignorantíssima pregunta! Qué -fiesta del Sacramento puede haver cabal, si la faltan los novillos? -puesto que el Propheta penitente adelanta mas la materia, quando dice, -que los novillos se deben correr ó, lo que allá se va todo, se deben -presentar en las mismas aras: <i xml:lang="la" lang="la">tunc imponent -super altare tuum vitulos</i>.»</p> - -<p>17. «Ya no me detengo, ni en las hogueras, ni en las luminarias -nocturnas, que precedieron á este festivo dia. Quando se descubre -el Señor, sin que se enciendan brillantes cereos piropos? Ni qué -mas hicieron los tres milagrosos niños en la flamígera hoguera del -Babylónico furno, que lo que anoche vimos hacer á los puvescentes -muchachos de mi predilecta patria en las fumigerantes hogueras, que -encendió la devocion y la alegría de sus fervorosos íncolas? Si -aquellos jugaron con las llamas, sin que les tocassen al pelo de la -ropa, estos brincaron por ellas, sin que les chamuscassen ni un solo -cabello de la cabeza: <i xml:lang="la" lang="la">et capillus de capite -vestro non peribit</i>, que dixo la Boca de oro. Pues qué! la multitud -de estruendosos voladores, que subieron serpenteando por esse diáfano -elemento, saetas encendidas, que disparó la bizarría y el valor para -dissipar el nigricante esquadron de las tinieblas! Parece que les -estaba viendo el monárchico Adivino quando cantó vaticinando: <i -xml:lang="la" lang="la">Sagittas tuas ex dentibus effecit</i>. Pero mas al -caso presente lo pronosticó el que dixo, que resonaba por todo Cámpos -el horrísono bom bom bom bom bom de las bombardas:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Horrida per campos bam-bim-bombarda sonabant.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>18. «Paréceme que tengo tocadas y retocadas las circunstancias -del dia. Pero no; que la mas especial, por nunca vista hasta aquí, -se me olvidaba: hablo de esse vocal instrumento, y al mismo tiempo -ventoso, que tan dulcemente titila nuestros oídos. Hablo de esse -equivalente ó, como se explica el discreto Pharmacopola, de esse <i -xml:lang="la" lang="la">quid pro quo</i> de órgano,<span class="pagenum" -id="Page_43">p. 43</span> que añade tanta magestuosa harmonía á la -solemnidad del sacrificio; hablo enfin, para que me entiendan todos, -de essa sonora gaita gallega, que tanto nos encanta y nos hechiza. -Pero, qué oportuna, qué discreta, qué ingeniosa fué la invencion de -mi paternal Mayordomo, quando discurrió y resolvió festejar con ella -la funcion del Sacramento! Porque, pregunto: no es el Sacramento en -el viril, el escudo, las armas y el blason del nobilíssimo Reyno -de Galicia? Assí me lo atestiguó anoche un Peregrino, que viene en -Romería de Santiago. Pues, siendo esto assí, era cosa muy congruente y -en cierta manera <i xml:lang="la" lang="la">simpliciter necessaria</i>, -(ya me entiende el Lógico y el Theólogo,) que no faltasse en la missa -del Sacramento aquel instrumento harmonioso, apacible y delicado, que -deriva su alcurnia y su apellido del mismo nobilíssimo Reyno; porque, -como dice el Philósopho, <i xml:lang="la" lang="la">propter unum -quodque tale, et illud magis</i>. Gran gloria de Galicia tener por escudo -de armas al Sacramento! pero mayor de Campazas ser la patria y el -solar de la sagrada Eucharistía; porque <i>ó hay Sacramento en Campazas, -ó no hay en la Iglesia fé</i>. Este será el arduo empeño, en cuyo golfo -desplegará las velas el baxel de mi discurso; y, para que lo haga -viento en popa, será preciso que sople por el timon el aura benéfica -de aquella Deífica Emperatriz de los mares, implorando su proteccion -y su gracia con el acróstico epinicio del celestial Paranynfo: <i>Ave -Maria</i>.»</p> - -<p>19. Bien puede discurrir el advertido Lector, que es impossible á -toda humana pluma, no digo ya explicar cabal y adequatamente, pero -ni aún delinear un levíssimo rasguño por donde se venga en tal qual -oscuro conocimiento de la admiracion, del pasmo, del assombro, con -que fué oída esta salutacion por la mayor parte de aquel guedejudo y -pestorejudo auditorio. Fué milagro de Dios que le diessen lugar para -predicar el que se llama cuerpo del sermon, y seguramente no se le -huvieran dado, á no tenerles<a id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" -class="fnanchor">[14]</a> todavía tan pendientes la suspension -y la curiosidad del assunto tan singular y tan raro que havia -propuesto; porque esto de probar que Campazas era el solar y la -patria del Santíssimo Sacramento y que, si no havia Sacramento en -Campazas, no havia en la Iglesia fé, lo hizo con tal primor, llamando -tanto las curiosidades,<a id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" -class="fnanchor">[15]</a> que seis granos de láudano apénas bastarian -para amodorrar al mas dormilon y soñoliento. En medio de esso, no -pudo contenerse el auditorio sin prorumpir de contado, primero en un -alegre y bullicioso murmurío, muy parecido al que hacen las abejas -al rededor de la colmena; despues en aclamaciones y en vítores -descubiertos, arrojando hasta la bóveda ó artesonado de la Iglesia no -solo las monteras y sombreros, sino que no falta quien diga se vieron -tambien revoletear algunos bonetes. Sobre todo el Maragato<span -class="pagenum" id="Page_44">p. 44</span> de la gaita gallega, quando -oyó su gaita no ménos oportuna que repentinamente alabada, no pudo -contenerse sin echar al Predicador una alborada; esto de contado y, -como dicen, por via de provision, reservándose el derecho de echar -todos los registros luego que el sermon se concluyesse perfecta y -completamente. Enfin, la algazara y la gritería fué tal, que en mas de -medio quarto de hora no le fué possible á Fray Gerundio proseguir su -Panegýrico; y, aunque el Sacristan hacia pedazos el esquilon del altar -para que se sossegasse la bulla, no lo pudo conseguir, hasta que de -bueno á bueno se fueron todos aquietando.</p> - -<p>20. Miéntras tanto, el sabio, prudente y discreto Magistral estaba -tambien aturdido, pero sin acertar á discernir qual de las dos cosas le -assombraba mas, si la satisfaccion y sandez del Orador, ó la ignorancia -y bobería de aquel rústico auditorio. El Canónigo Don Basilio, aunque -no ahondaba tanto como el Magistral, porque sus estudios no havian -passado de los precisos para entender medianamente el Breviario y un -puntico de Concilio; pero, como era de una razon natural tan despejada -y tan bien puesta, comprehendió sin dificultad, que la salutacion era -un gracioso texido de furiosos disparates, y desde luego hizo ánimo á -holgarse bien á costa de Fray Gerundio. El otro pariente suyo, familiar -del Santo Officio, hombre de bastas explicaderas, pero de mas que -mediana razon, decia allá para consigo: «O yo soy un porro, ó este -Flayre no sabe las enclinaciones de los nombres, ni ha estudiado á <i -xml:lang="la" lang="la">selmo selmonis</i>, como el mi Cuco, (llamábase -Francisco un hijo suyo, que comenzaba aquel año el arte,) ó toda esta -gente está borracha: mas al fin yo soy un probe lego sin letras, y -puede ser que me encalibre.»</p> - -<p>21. Esto passaba por el pensamiento de los tres, quando Fray -Gerundio dió principio al cuerpo de su sermon, que probó, confirmó -y exornó puntual y literalmente, segun la ingeniosa idéa que se le -havia ofrecido, de la qual dímos bastante noticia al fin del capítulo -segundo, donde podrán volverla á leer, si gustaren, nuestros pios -y benévolos Lectores; porque, si bien es verdad, que nos podiamos -prometer de su mucha benignidad el que no llevassen á mal, se la -volviessemos á poner delante de los ojos un poco mas extendida y con -aquella energía, cultura y formalidad, que era propria de nuestro -insigne Orador; pero al fin, todo bien considerado, nos ha parecido -mas acertado consejo no abusar de su buena inclinacion, haciéndonos -cargo de que toda repeticion es fastidiosa, sin ser nuestro ánimo -derogar por esso un punto la buena fama y opinion del que dixo, que hay -cosas <i xml:lang="la" lang="la">quæ septies repetita placebunt</i>, que -darán gusto y no fastidiarán, aunque se repitan siete veces. Háyalas -enhorabuena; pero<span class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span> -nosotros no presumimos tanto de las nuestras, que las consideremos -comprehendidos en este número; y llamamos nuestras á las de nuestro -Fray Gerundio, porque en tanto nos las apropriamos, en quanto están -sugetas á la jurisdiccion de nuestra tarda y deslucida pluma. Y enfin, -para qué es rompernos la cabeza, si tenemos ya hecha una firme, -determinada é irrevocable resolucion <i xml:lang="la" lang="la">inter -vivos</i> de no copiar dicho sermon, ni trasladarle en nuestra Historia? -Haga cuenta el curioso Lector que le leyó; dé por supuestas, y aun por -oídas, muchas mas aclamaciones, muchos mas vítores, muchos mas <i>vivas</i> -al acabarse el Panegýrico que al concluírse la salutacion. Tenga por -cosa cierta, que no solo la gaita, sino que el mismo gaitero estuvo -tambien para rebentar, el uno soplando, y la otra siendo soplada. -Suponga como noticia indubitable, que allí incontinenti y en la misma -Iglesia, al baxar la escalera del púlpito, huvieron de sofocar á Fray -Gerundio á puros abrazos, y que, ántes de llegar á la sacristía, pensó -ser ahogado en lágrimas y en mocos de las Tias que se atropellaban por -avalanzarse á él, haviendo corrido respectivamente la misma fortuna -Anton Zotes y la dichosíssima Catanla Rebollo su consorte. Finalmente, -dé por assentado lo que assegura un Autor fidedigno y sincero, conviene -á saber, que el mismo Licenciado Quixano, no embargante de estar -revestido con las vestiduras sacerdotales, ni acordándose siquiera -de que estaba celebrando el santo sacrificio de la missa, se mantuvo -sentado en la silla, hasta que su ahijado passó por el Presbyterio -para entrarse en la sacristía; y entónces, sin poderse contener, se -arrojó á él, dióle un estrechíssimo abrazo y, vuelto al altar, apénas -pudo entonar el <i>Credo</i> por las lágrymas que derramaba de puro gozo y -ternura; demostracion que no se hallará semejante en toda la Historia -eclesiástica, aunque sea en la del mismíssimo Elias Du Pin, Autor -diligentíssimo en recoger todas las noticias apócriphas y ridículas, -que podian hacer despreciables las mas sagradas, augustas y venerables -ceremonias de la santa Iglesia.</p> - -<p>22. Salió nuestro Fray Gerundio de la de Campazas lo mejor que pudo, -y no le costó poco trabajo; porque es tradicion, que apénas le dexaron -poner los piés en el suelo, hasta que llegó á su casa, llevándole -en el aire los innumerables que concurrieron á congratularle y se -incorporaron despues en la comitiva, que se compuso de casi todo el -inmenso gentío que havia acudido á la fiesta. Parécenos, que no es -necessario decir los parabienes, los plácemes, las enhorabuenas que -allí se repitieron, unos ensalzando al Predicador, otros congratulando -á sus Padres; estos complaciéndose con Fray Blas, que recivia las -enhorabuenas en nombre de su Religion, aunque aplicándose á sí la mayor -parte de ellas, aquellos clamando<span class="pagenum" id="Page_46">p. -46</span> á voz en grito, «que era dichoso el lugar que havia merecido -ser patria de tal hijo»; y finalmente, gritando todos á una voz, «que -Fray Gerundio era de presente la honra, y havia de ser con el tiempo -la immortal memoria de su siglo». Cosas tan comunes y regulares, no es -razon que los Historiadores gasten el tiempo en referirlas, porque los -Lectores las deben dar por supuestas, y mas quando á la sazon era ya la -una de la tarde, estaban las mesas puestas, se passaba el asado, y los -convidados tenian gana de comer.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_5"> - <h3>CAPITULO V.</h3> - <p class="subh3">Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton - Zotes.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">No es</span></big> nuestro ánimo hacer -una pomposa descripcion de la gran mesa, ni referir el órden de -assientos que guardaron entre sí los convidados, ni mucho ménos dar al -Lector una individual y menuda noticia de los platos que se sirvieron -en ella. Sobre que podria parecer á muchos una prolixidad impertinente, -no faltarian acaso algunos que la calificassen de impropria ó de muy -agena de aquella magestad, que debe reinar siempre en esta gravíssima -Historia, en la qual nunca pueden hacerse lugar oportuno noticias que -no sean de la mayor importancia; porque, si bien no pocos Historiadores -nos han dado en esto exemplos harto perniciosos, haciéndole en las -suyas á cosas asaz extravagantes y ridículas, como el que se paró muy -de propósito á tomar la medida á las bragas de Calígula, haciendo una -pintura de su corte y previniendo con toda seriedad que se las atacaba -con agujetas, y no con botones ni corchetes, que era lo mas regular en -aquel tiempo; y el otro que, refiriendo aquel caso (cierto ó dudoso), -quando el Rey Don Pedro el Cruel se arrojó con la espada desnuda al rio -Guadalquivir para matar al Legado del Papa, que le havia excomulgado -desde un barco que estaba prevenido, y este se escapó á fuerza de remo; -con cuya ocasion el bueno del Historiador se entretiene muy despacio en -medir los piés que tenia el barco de largo, los que constaba de ancho, -quantos eran los remeros, de qué iban vestidos, sin omitir el color de -las berritinas y con la advertencia de que llevaban bordado de realze -en ellas el escudo ó las armas de Don Enrique Conde de Trastamara, -hermano y competidor de Don Pedro. Digo que estas y otras menudencias, -que nos refieren los Historiadores, son de aquellos exemplos mas -admirables que imitables, y que á nosotros nos ha parecido mas -conve<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>niente respetar -con una profunda veneracion, que empeñarnos en seguirles.</p> - -<p>2. Fuera de que, haviendo hecho ya una puntual descripcion -topográphica de la casa de Anton Zotes á la misma entrada de esta -nuestra verídica Historia, con su figura, dimensiones y repartimientos, -le será fácil comprender á qualquiera Lector, (por escasa que sea la -sagacidad de que le haya dotado el cielo,) que dentro de la casa no -era fácil encontrar pieza cubierta capaz y proporcionada para tantos -convidados; porque la panera, que era la única que havia, estaba ya -legítimamente empleada en otro necessario destino, como lo dexamos -advertido en el capítulo tercero de esta segunda parte; y, aunque huvo -votos de que se desocupasse el pajar para poner en él las mesas, no lo -consintió la discrecion del Mayordomo: lo primero, porque era lugar -indecente; lo segundo, porque dar de comer á los convidados donde -estaba la despensa de lo que havian de comer las bestias, podia parecer -pulla y era dar assunto para que se sacassen coplillas y cantares; lo -tercero, porque donde se havia de echar la paja? lo quarto, porque -todo el techo estaba entoldado de telarañas; y lo quinto, finalmente, -porque no havia otra entrada para el pajar que el boqueron por donde se -arrojaba la paja, desde el qual hasta el pavimento havia mas de seis -varas.</p> - -<p>3. «Essa última enfecultad, dixo un compadre de Anton Zotes, que -assistia á la consulta, no me hace nenguna fuerza; porque con baxar -los Señores por la escalera de mano por donde baxan los mozos, quando -el pajar llega á las escurriduras, estaba todo acabado.» — «Y como se -havia de servir la comida?» replicó el Tio Anton. — «Como? respondió -el compadre; subiendo y baxando los servidores: y si no, con una -estratagema sótil que ahora me incurre. Havia mas de que estiviessen -dos mozos enriba del boqueron con dos erradas atadas á sus dos sogas, y -que por ellas subiessen y baxassen los pratos, que havian de recevir ó -enviar las mozas que estiviessen en baxo? Compadre, esta enfecultad no -vale nada: para las otras sí que no topo absolucion.»</p> - -<p>4. Por todo lo qual es mas verisímil, que las mesas se dispusiessen -debaxo de aquel cobertizo que estaba delante de la primera puerta -interior de la casa, en frente por frente de la que caía á la calle, -del qual dimos puntual y exacta noticia en el capítulo primero del -libro primero pagª. <i xml:lang="la" lang="la">mihi</i> 3 de esta -circunstanciada Historia; y mas haviendo para esso la congruencia de -estar muy inmediata la cocina, cosa que conduce mucho para que los -platos salgan calientes á la mesa, como lo notó sabiamente Monsieur -Ferneyer, primer Cocinero de su Alteza Real el Señor Duque de Orleans, -en su docto<span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span> tratado de -<i>el Cocinero á la moda</i>, capítulo segundo: <i>del sitio donde se debe -colocar la cocina</i>, ibi; <i xml:lang="fr" lang="fr">il faut mettre la -cuisine le plus proche qui sera possible de la chambre à manger, par -la raison que les viandes façonnées soyent mises dans la table avec -le tempérament qu’il leur faut</i>: palabras dignas de eternizarse en -la memoria de todos y que nos ha parecido conveniente traducir con -la mayor fidelidad, para que no se priven de ellas los que tienen la -desgracia de ignorar la lengua francesa. «Conviene, dice el docto -Autor, que se fabrique la cocina lo mas cerca que sea possible del -quarto donde se come; y es la razon, porque assí los platos saldrán á -la mesa con el temperamento con que deben salir»; esto es, (añade en su -erudita nota el anónymo Escoliador,) «ni mas frios ni mas calientes de -lo que conviene.»</p> - -<p>5. Por lo que toca al órden de assientos, es natural que huviesse -ocupado el primero en cabecera de mesa el Señor Magistral, como persona -mas digna, teniendo á sus dos lados al Padre Vicario de las Monjas y -al Canónigo Don Basilio, el qual quiso absolutamente que Fray Gerundio -se sentasse junto á él; pues, aunque por ser tan de casa le tocaba -ocupar los últimos assientos, y él por su modestia assí lo pretendió, -pero por novio (digámoslo de esta manera) convinieron todos en que le -correspondia sentarse de los primeros, y aún añadieron mas, que su -madre la Tia Catanla debia sentarse junto al hijo, para que comiesse -con mas gusto, y la buena de la Rebollo, sin hacerse de rogar, lo -executó luego assí. Los demas convidados tomaron sus assientos sin -preferencia personal, observando solo la de los estados, porque assí lo -dispuso el Familiar con mucho acierto, diciendo: «Señores, la Igresia -tiene ya enregrado el cirimonial; lo que se platica en las procisiones -hemos de platicar en esta mesa en gracia de Dios: primero los Flayres, -dempues los Señores Curas, detras los Legos, y á la trasera de todos -las mugeres, porque este ganado allá se entiende.»</p> - -<p>6. No parece que llevó muy á bien este repartimiento el hermano -Bartholo, (assí se llamaba el Donado,) por lo qual dixo al Familiar: -«Hermano Sýndico, (éralo de su Convento,) si su Charidá no entiende -mas de cosas de Enquisicion que de assentaderas de mesa, dígole que -es un probe Menistro. La percision es percision, y la mesa es mesa, -y va tanta endiferiencia de la una á la otra, como de mí al Padre -Santo. Para sentarnos Flayres juntó á Flayres, estariámonos en nuestros -Conventos. Lo que yo he visto siempre en mesas de respeuto, (porque, -aunque probe y pecador, he comido con muchas personas que tenian -Señoría,) es que las Señoras se sentaban enjunto á los Flayres, y los -Flayres enjunto á las Señoras, siendo este un lobítico (levítico queria -decir) muy<span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span> arregrado -á concencia y á razon, porque por fin y por postre todos tenemos -faldas, y, como dixo el otro, <i>la variedad es madre de la hermosura</i>. -Y, para que su Charidá lo sepa todo, huvo ocasion en que me mandaron -sentar y comer junto á sí una Duquesa,...» — «Tambien yo he visto -comer junto á otra, dixo el Familiar, á una negra, á un enano y á una -mona.» Iba á proseguir; pero un Religioso de la misma Orden y del -mismo Convento, que havia llegado aquella mañana, le atajó diciendo: -«Hermano Sýndico, no haga caso de esse simple, pues ya le conoce: como -no ha dicho missa, ni comulgado, harto será que esté en ayuno natural. -Lo dispuesto está bien dispuesto, y lo contrario ni es modestia ni -aún decencia religiosa. Si el Derecho canónico encarga severamente, -no solo á los Religiosos, sino aún á los mismos Clérigos seculares, -que huyan, en quanto les sea possible, de los públicos convites: <i -xml:lang="la" lang="la">convivia publica fugiant</i>; qué parecerá un -Religioso en un convite público, sentado entre dos mugeres, ó una muger -entre dos Religiosos?» No se atrevió á replicar el hermano Bartholo, y -todos tomaron sus assientos segun la prudente disposicion del sesudo -Familiar.</p> - -<p>7. Dióse principio á la comida, segun la loable costumbre de -Cámpos en mesas de Mayordomía, con un plato de chanfaina: huvo su -cordero asado, sus conejos, su salpicon, su olla de vaca, carnero, -cecina, chorizos y jamon, todo en abundancia, sirviéndose por postres -aceitunas, pimientos y queso de la tierra, suponiéndose que no solo -andaba rodando por las mesas el vino del Páramo, sino que el de la -Nava hizo rodar por aquellos suelos al cabo de la comida á mas de dos -convidados. No fué de este número el hermano Bartholo, porque no llegó -á tanto la virtud del específico; pero á lo ménos al quarto trago -(que hay opiniones se completó al acabar el plato de chanfaina,) no -pudo llevar en paciencia tanta gravedad, mesura y silencio, como se -observaba en la mesa, sin hacerse cargo de que assí comienzan por lo -regular todos los convites que acaban en bulla, algazara y aún locura, -segun aquel apophtegma: <i xml:lang="la" lang="la">primero, silentium</i>; -<i xml:lang="la" lang="la">secundo, stridor dentium</i>; <i xml:lang="la" -lang="la">tertio, rumor gentium</i>; <i xml:lang="la" lang="la">quarto, -vociferatio amentium</i>. Pero, como el Donado no entendia latin, no le -paró perjuicio la ignorancia de esta sentencia; y, queriendo desde -luego alegrar la funcion, tomó en la mano un vaso de buen portante, -encaró con la Tia Catanla, y, diciendo en alta voz <i>Bomba</i>!<a -id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a> para -llamar el silencio y la atencion, rompió en esta disparatadíssima -décima, que assí la llamó él:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>O tú, Catanla Rebollo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Madre de este scientífico repollo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Eres la Madre mas dichosa</i></div><span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span> - <div class="verse i0"><i>De quantas han parido alguna cosa.</i></div> - <div class="verse i0"><i>La fama, con su clarin y retintin,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Hará que llegue tu gloria</i></div> - <div class="verse i0"><i>Desde Campazas hasta Victoria;</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y es lástima, como dicen estos Señores,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que no paras una camada de Predicadores.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>8. Aplaudióse infinito la décima con repique universal de vasos y -de platos, siendo como la señal de acometer, pues desde aquel punto -todo fué bulla, zambra y algazara, tanto que se atropellaban unos á -otros los bríndis y las coplas. El Canónigo Don Basilio, que no deseaba -otra cosa para soltar la rienda á su festivo humor y á su admirable -facilidad en el decir, tomó el vaso, gritó <i>bomba</i>, callaron todos, y -dixo assí:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Yo no he oído sermon tal,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Ni se oyó de polo á polo;</i></div> - <div class="verse i0"><i>La décima de Bartholo</i></div> - <div class="verse i0"><i>Solo puede serle igual.</i></div> - <div class="verse i0"><i>Está mi juício neutral;</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y tanto el cotejo aprieta</i></div> - <div class="verse i0"><i>Entre una y entre otra veta,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que es la salida mejor,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que uno es tan grande Orador</i></div> - <div class="verse i0"><i>Como el otro gran Poeta.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>9. Solo el Magistral, algunos de los Religiosos, y tal qual Clérigo, -á los quales se añadió el socarron y cortezudo Familiar, entendieron -lo ladino de la decimilla; los demas se la tragaron como sonaba, y -especialmente á los dos interessados los hizo muy buen provecho, porque -el Donado se esponjó visiblemente, y Fray Gerundio, que entendia -tanto de versos castellanos como de sermones, quedó muy agradecido. -El Familiar, hombre en extremo veraz y que no podia dissimular lo que -sentia, dixo con mucho gracia: «Mal año para los que me quieren mal, -si la coplilla no abrasa. Ella se me assemeja á lo que me respondió -un Flayre muy taimado, á quien le pregunté qual de dos hermanos mios, -tambien Flayres, que vivian en su Convento, era mejor estudiante, y él -me respondió: Ambos son peores.»</p> - -<p>10. El Predicador Fray Blas, que havia callado hasta entónces, no -pudo llevar en paciencia la pulla del Señor Familiar, y, como él se -picaba tambien de Poeta, y en realidad era de aquellos Poetillas en -cierne, que saben de lo que consta un verso, y toda la gracia la ponen -en equivoquillos insulsos y pueriles, desembainó al punto su décima y, -mirando de hito en hito al Familiar, habló de esta manera:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span><i>El sentido singular</i></div> - <div class="verse i0"><i>En que el Familiar se explica,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Aunque repica, no pica,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que es estilo familiar.</i></div> - <div class="verse i0"><i>A Fray Gerundio alabar</i></div> - <div class="verse i0"><i>No me toca, sí al Donado,</i></div> - <div class="verse i0"><i>El qual digo de contado</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que, si es bueno, es lo mejor;</i></div> - <div class="verse i0"><i>Pero será hombre mayor,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Como sea Mal-Donado.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>11. Aturrullóse el Familiar, y se quebraron algunos vasos y aún -platos en fuerza de los repiques con que fué celebrada la décima de -Fray Blas; especialmente quatro Curas del Páramo quedaron assombrados, -porque aquello de <i>pica</i> y <i>repica</i>, <i>Familiar</i> y <i>familiar</i>, <i>buen -Donado</i> y <i>Mal-Donado</i>, los aturdió verdaderamente, pareciéndoles que -era hasta donde podia llegar el ingenio humano. Conociólo Don Basilio -y, para burlarse de los Curas tanto como del Poeta, prorumpió al -instante en estas dos quintillas:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Tus equívocos, Fray Blas,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Nos admiran, como soy;</i></div> - <div class="verse i0"><i>Mas perdonen los demas,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Porque yo admirado estoy</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que no sean muchos mas;</i></div> - <div class="verse i3"><i>Pues tu ingeniosa cabeza</i></div> - <div class="verse i0"><i>Se equivoca sin preludio,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Con tal primor, tal destreza,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que lo que parece estudio</i></div> - <div class="verse i0"><i>Es en tí naturaleza.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>12. Tragósela Fray Blas, teniendo por lisonja la satyrilla; y, -pareciéndole á Fray Gerundio que era obligacion suya corresponder á los -elogios que se dedicaban á su amigo, (ya que á este no se lo permitia -la modestia,) quiso tambien sacar los piés de las alforjas poéticas; -pero, como no tenia uso, le costaba mucho trabajo: esto se entiende -para encontrar los consonantes, pues, por lo que toca á los piés, no -hallaba dificultad en sacarlos ajustados, por lo mucho que le gustaba -el estilo cadencioso. Pero salió felizmente del empeño, acordándose en -aquel punto de una décima, que se atribuye á Don Francisco de Quevedo, -quando estaba preso en San Márcos de Leon, y dicen la compuso á un -Canónigo de aquella santa Iglesia, que se intitula <i>Santa María de -Regla</i>, el qual era gran copleador, pero muy poco assistente al choro. -La décima decia assí:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_52">p. 52</span><i>La Musa de mi compadre</i></div> - <div class="verse i0"><i>Con efecto es Musa bella</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y, si no es Musa doncella,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Es en cambio Musa madre.</i></div> - <div class="verse i0"><i>No hay cosa que mas le quadre,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Porque ya es baza assentada</i></div> - <div class="verse i0"><i>En soltera y en casada,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Como Hipócrates lo arregla,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que, si falta la regla,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Parirá ó está preñada.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>13. Dissimuló Don Basilio la insulsez, y aún afectó celebrarla -como la mayor agudeza, para tomar ocasion de volver á la carga en los -aplausos de Fray Gerundio; pero lo suspendió, porque á este tiempo tocó -al vaso el Padre Vicario, haciendo señal de <i>bomba</i>. Callaron todos, -y él, despues de calzarse mejor los anteojos, componer el becoquin, -desahogar el pecho, empuñar el vaso y mirar con gravidad y con desden -ázia todas partes, dixo assí con mucho remilgamiento:</p> - -<p class="centra mt1">Octava rima.</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Sermones oí sí, de circunstancias,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Pero tan circunstanciados como este</i></div> - <div class="verse i0"><i>Ni Soto, ni Fray Fiel, ni Fray Ganancias,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Ni el mismo D. Juan Lobo el Arcipreste.</i></div> - <div class="verse i0"><i>Cotilla tiene mil extravagancias,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Son de Guerra los dichos una peste;</i></div> - <div class="verse i0"><i>O Gerundio, Orador siempre divino!</i></div> - <div class="verse i0"><i>No eres Gerundio no, sino Supino.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>14. Un poco se paró el Canónigo Don Basilio al oir esta octavilla, -que no le pareció del todo despreciable, y como que concibió un poco -de respeto al Padre Vicario, teniéndole por poeta mas que de mesa de -Cofradía; porque, si la octava era irónica, mostraba ingenio, buena -crítica y bastante travesura: no obstante, le quedó algun escrúpulo de -que el Padre Vicario hablaba en todos sus cinco sentidos, porque sus -modales, su aire presumido y su afectado remilgamiento le daban no sé -qué tufo de que tambien era de los Predicadores del uso, y que debia -de ser un poco mas innocente de lo que parecia. Para sondearle pues, -le dixo con su acostumbrada picaresca: «Padre Maestro, á excepcion del -Señor Magistral y de estos Reverendíssimos, todos los demas que estamos -en la mesa somos algo legos, aún inclusos los de corona; pues ya sabe -vuestra Reverendíssima, que tambien hay Eclesiásticos de capa y espada. -No entendemos de mas libros que el Breviario, y aún esse sabe Dios si -le entendemos; con que no podemos hacernos cargo de quienes son essos -Autores, que<span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span> vuestra -Reverendíssima ha citado en su eruditíssima octava, que por todos sus -piés está chorreando alusiones exquisitas. Sin duda que debieron ser -los Príncipes de la Oratoria Española, quando vuestra Reverendíssima -los trahe á colacion, para cotejarlos con el Reverendíssimo Padre -Maestro Fray Gerundio.»</p> - -<p>15. — «Y como que lo son, Señor Canónigo, respondió con gran tiesura -y pomposidad el Padre Vicario. A lo ménos en mi pobre juicio, hasta que -oí al Padre Fray Gerundio, no hallé quien los excediesse, y aún puedo -añadir que no sé si encontré quien los igualasse, especialmente en -tocar con el mayor primor y delicadeza las circunstancias mas menudas, -que por lo mismo son las mas preciosas.»</p> - -<p>16. «El primero, en un sermon á cierta funcion de jubiléo, concedido -nuevamente por su Santidad, queriendo hacerse cargo á un mismo tiempo -assí del nuevo jubiléo, como de un esquilon nuevamente fundido, que -pocos dias ántes se havia colocado en el campanario de la Iglesia, -traxo oportunamente aquello de <i xml:lang="la" lang="la">Ecce nova -facio omnia</i>, y añadió immediatamente lo otro de <i xml:lang="la" -lang="la">Laudate eum in cymbalis jubilationis, laudate eum in cymbalis -bene sonantibus</i>. Los textos son comunes, no lo niego; pero la -aplicacion fué singular y pasmosa.»</p> - -<p>17. «Al segundo no se le escapó la rara circunstancia de haverse -puesto peluca por la primera vez en el mismo dia de la funcion el -Mayordomo de la fiesta, á que predicaba; y, haviendo hecho una bizarra -pintura de los cabellos de Absalon, dixo que su padre David mandó que -se los cortassen, luego que tuvo noticia de su infausta muerte, quando -quedó colgado de ellos; y, dando órden para que de los mismos cabellos -le hiciessen una cabellera rizada, se la puso el mismo dia en que fué -bailando delante del Arca; para cuya exquisita erudicion citó el sabio -orador al célebre Rabí Akádos, y no sé qué passage del Talmud, que -venia muy á pelo.»</p> - -<p>18. «El tercero tuvo presente que la noche ántes de la funcion havia -parido un niño muy rollizo la Mayordoma, á la qual llamaban en el lugar -<i>la Princesa</i>, (no se sabe si por sátira ó por mote,) y con la mayor -gracia y primor imaginable se le ofreció de repente encaxar en la -salutacion aquel oportuníssimo lugar de <i xml:lang="la" lang="la">Puer -natus est nobis, et filius datus est nobis</i>; <i xml:lang="la" -lang="la">factus est principatus super humerum ejus</i>; cosa que -aturdiria á todos quantos la oyessen y que, desde que yo la leí, no he -dexado de admirarla.»</p> - -<p>19. «El quarto...» Iba á proseguir el Padre Vicario; pero le -atajó el Canónigo, diciéndole: «Padre Maestro, no se canse vuestra -Reverendíssima, que por el hilo se saca el ovillo, y sobra lo dicho -para que yo conozca con quanta razon, con quanto candor y sinceridad -religiosa celebra vuestra Reveren<span class="pagenum" id="Page_54">p. -54</span>díssima á essos Heroes de nuestra Oratoria Española. De -el quarto ya tengo yo alguna noticia, desde que leí un epigrama de -Horacio, que le aplicó un mal hablado con ocasion de no sé qué sermon -que predicó satirizando á otro de su paño, cuyos aplausos parece -que no le sonaron bien; y el bellacon del deslenguado, (Dios me lo -perdone!) aludiendo á que el tal Orador debia de ser corto de persona, -pero presumido de hombre grande y de lindo, dixo por bufonada:<a -id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a></p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Bellus homo et magnus vis idem, Cotta, videri,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sed qui bellus homo est, Cotta, pusillus homo est.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>20. «Pero ahora dígame vuestra Reverendíssima: qué es lo que -quiso decir en el último concepto de su admirable octava, conviene -á saber <i>que nuestro inimitable Orador ya no es Gerundio, sino -Supino</i>? Porque, si es lo que comprende mi malicia, harto será que -esto ceda en el mayor elogio suyo.» — «Señor Canónigo, respondió, no -sin alguna seriedad, el Padre Vicario; yo no sé lo que su malicia de -vuestra Merced comprende ni dexa de comprender, porque no soy amigo -de meterme en malicias agenas. Lo que sé es, que la inteligencia de -aquel concepto está clara: el supino es lo último á donde puede llegar -todo verbo, y no puede passar de allí. Véalo vuestra Merced, si no: -<i xml:lang="la" lang="la">amo</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amas</i>, <i -xml:lang="la" lang="la">amat</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amare</i>, <i -xml:lang="la" lang="la">amavi</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amatum</i>; <i -xml:lang="la" lang="la">doceo</i>, <i xml:lang="la" lang="la">doces</i>, <i -xml:lang="la" lang="la">docet</i>, <i xml:lang="la" lang="la">docere</i>, <i -xml:lang="la" lang="la">docui</i>, <i xml:lang="la" lang="la">doctum</i>; <i -xml:lang="la" lang="la">lego</i>, <i xml:lang="la" lang="la">legis</i>, <i -xml:lang="la" lang="la">legit</i>, <i xml:lang="la" lang="la">legere</i>, <i -xml:lang="la" lang="la">legi</i>, <i xml:lang="la" lang="la">lectum</i>: <i -xml:lang="la" lang="la">lectum</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amatum</i> y -<i xml:lang="la" lang="la">doctum</i> son el supino de estos verbos, los -quales todos paran en él; y no hay que andar dándole vueltas, que no -me señalará vuestra Merced ni siquiera un verbo que dé un passo mas -adelante. Pues ahora está ya claro lo que quiero decir, y es que, assí -como el supino es el <i xml:lang="la" lang="la">non plus ultra</i> de -los verbos, assí el Reverendíssimo Fray Gerundio (al decir esto hizo -ademan de quitarse el becoquin por respeto y reverencia,) es el <i -xml:lang="la" lang="la">non plus ultra</i> de los Predicadores.»</p> - -<p>21. — «Tambien lo es vuestra Reverendíssima de los Poetas agudos, -respondió el taimado de Don Basilio, y apuesto á que ningun ingenio -daba en la genuína significacion del pensamiento, si vuestra -Reverendíssima no nos huviera hecho la honra ó, por hablar al uso, -no huviera <i>tenido la bondad</i> de explicárnosle. Lo que es el no -entenderlo! Como yo havia leído, no me acuerdo donde, que en latin á -un hombre tardo, rudo y que todo lo trastorna, se le llama un hombre -<i>supino</i>, y tambien se aplica este significado á los perezosos, -haraganes y galbaneros, que todo el dia se están, como se dice, <i>con -la panza al sol</i>, confiesso que me sobresalté algun tanto, quando oí -el acabamiento de la octava, y, pareciéndome que podia ser pulla, ya -estaba con la Musa en ristre para volver por el decoro de nuestro -incomparable Orador, al qual,<span class="pagenum" id="Page_55">p. -55</span> sin hacerle injusticia, no se le podia aplicar el epítheto -de <i>supino</i> en ninguno de los significados que yo le atribuía; porque -ni tiene nada de haragan ó perezoso, siendo la misma laboriosidad, ni -mucho ménos se le puede llamar tardo ó rudo de ingenio, pues yo no le -he conocido hasta ahora mas delicado, como lo acredita cada rasgo del -sermon que acabamos de oírle.»</p> - -<p>22. «Confiesso que el <i>supino</i>, en este sentido, lo soy yo, pues no -caí en una significacion que se estaba viniendo á los ojos; tambien -declaro, para descargo de mi conciencia y para mayor confusion mia, -que ya no me parece el nombre de <i>Gerundio</i> tan propio y tan adequado -á los méritos del Padre Predicador, como lo seria el de <i>Supino</i>. -Antes de haver oído la erudita, ingeniosa y cabal explicacion de su -significado, juzgaba yo que no havia en toda la <i>Nomenclatura</i>... -llámase assí, Señora Catanla, (porque somos deudores á todos,) aquel -vocubalario, almagacen ó despensa, de donde se sacan los nombres -propios... que no havia, vuelvo á decir, en toda la Nomenclatura otro -nombre mas ajustadito al talle de nuestro gran modelo de Predicadores -que el de <i>Gerundio</i>, porque los gerundios son los que dan á conocer -el carácter de los sugetos con quienes tratamos. Y assí, á un -hombre de condicion altiva, furiosa y arrebatada le llamamos hombre -<i>tremendo</i>; á un Religioso grave, autorizado y respetable le damos -el título de Padre <i>Reverendo</i>; á uno que sea maligno, dissoluto y -contagioso, y mas si está públicamente excomulgado, le distinguimos -con el arrimadizo de <i>vitando</i>; y sabe ya el docto, que <i>vitando</i>, -<i>tremendo</i> y <i>reverendo</i> son tan gerundios en nuestra lengua, como lo -son en la latina <i xml:lang="la" lang="la">cœnandus</i>, <i xml:lang="la" -lang="la">prandendus</i>, <i xml:lang="la" lang="la">potandus</i>.»</p> - -<p>23. «Esto supuesto, desde que tuve la dicha de conocer, tratar -y oir al Padre Fray Gerundio, discurria yo assí: Este es un hombre -verdaderamente <i>admirando</i>, <i>estupendo</i>, <i>preconizando</i> y <i>colendo</i>, -los quales todos son legítimamente gerundios, ó no los hay en el -mundo. Luego se le puso el nombre de Gerundio con la mayor propriedad -imaginable. Pero, desde que oí á vuestra Reverendíssima, digo y vuelvo -á decir que harto mejor le quadraba el de <i>Supino</i>, porque esse es -mucho mas cosa; y esto se entienda sin perjuicio de los aciertos y de -la discrecion del Señor Licenciado Quixano, su digníssimo Padrino, que -fué quien se le puso.»</p> - -<p>24. El buen Licenciado, que en toda la comida havia cerrado la -boca, pero tampoco la havia abierto para hablar palabra, sino parte -para comer y parte para admirar los grandes elogios, que á su modo de -entender se havian dicho en la mesa de su querido ahijado, solamente -respondió: «Señor Don Basilio, yo soy un pobre Clérigo, que no -entiendo<span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span> de essas -honduras: algo estudié de gerundios y de supinos, pero jamas me metí en -qual era mas, qual era ménos, porque no soy amigo de revolver huessos, -que al fin son cosas odiosas. Si á Fray Gerundio le puse este nombre -y no otro, mis razones me tuve, que no hé menester decir á nadie; lo -que podré assegurar á vuestra Merced es, que mi ahijado, allí donde -vuestra Merced le ve, tan conocido ha de ser en el mundo con el nombre -de Gerundio, como puede haverlo sido qualquier Supino que haya nacido -de mugeres.»</p> - -<p>25. — «<i>Bomba</i>, dixo á este punto el hermano Bartholo, que essa -ya es endemasiada prosa; se va acabando la mesa, y entodavía no -hemos dicho una palabra al Señor Mayordomo. Allá va á Dios y á -dicha.» Callaron todos, y él soltó esta disparatadíssima chorrera de -desatinos:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Carlo-Magno y todos los doce Pares</i></div> - <div class="verse i0"><i>Fueron, o Anton Zotes! en tu comparanza</i></div> - <div class="verse i0"><i>Como el dedo meñique á respeuto de tu panza,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y como dos pajitas enjunto á dos pajares.</i></div> - <div class="verse i0"><i>No venciste al Gigante Fierabras,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Pero hiciste mucho mas,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Quando por tu endustria vino al mundo</i></div> - <div class="verse i0"><i>Esse pozo de cencia, tan profundo</i></div> - <div class="verse i0"><i>Como la noria de mi Convento,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que tiene mas de mil brazas, y aún mas de ciento.</i></div> - <div class="verse i0"><i>Si no fuera por tí y por la Tia Catanla tu consorte,</i></div> - <div class="verse i0"><i>No meteria Fray Gerundio tanto ruido en la Corte,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Donde la Reina, el Rey, el Papa y los Cardenales,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Los Duques, los Marqueses, y hasta los mismos Provinciales</i></div> - <div class="verse i0"><i>Le celebran á porfía;</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que dicen que es una bataola, una algarabía.</i></div> - <div class="verse i0"><i>Si el árbol se conoce por el fruto,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Como dixo un Theólogo llamado Márcos Bruto,</i></div> - <div class="verse i0"><i>El qual añadia que aún por esso</i></div> - <div class="verse i0"><i>Las grandes camuesas endican un gran camueso;</i></div> - <div class="verse i0"><i>Qué árbol serás tú! Qué nobre tronco!</i></div> - <div class="verse i0"><i>Solo de imaginarlo me pongo ronco.</i></div> - <div class="verse i0"><i>La Fama</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>26. — «Basta, hermano Bartholo, basta,» le interrumpió el Magistral, -que ya no podia aguantar mas tanto disparate, y, aunque havia -dissimulado su mal humor todo lo possible por no desazonar la funcion, -apurada ya la paciencia, se levantó de la mesa con pretesto de ir á -dormir la siesta, haciendo lo mismo todos los demas convidados, á -excepcion de Don Basilio, el Padre Vicario, Fray Blas, Fray Gerundio, -el Familiar y el Donado, que se quedaron de sobre mesa, donde passó lo -que dirá el capítulo siguiente.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_6"> - <p><span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span></p> - <h3>CAPITULO VI.</h3> - <p class="subh3">De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que - se tuvo sobre comida.</p> -</div> - -<p>1. — «<big><span class="smcap">Permítame</span></big> vuestra -Merced, Padre Fray Gerundio, que le dé mil abrazos, dixo Don Basilio, -ahora que hemos quedado solos; rato mejor que el que vuestra Merced me -dió con su admirable sermon, no le he tenido ni le he de tener en mi -vida. Esso es predicar, y todo lo demas es hojarasca.» — «Yo tal digo, -añadió el Padre Vicario; y, si un jóven al principio de su carrera -comienza assí, qué será quando la acabe? Yo conocí á un Predicador de -cierta Orden, hombre ya de canas y provecto, que, aunque predicaba á -este mismo aire que el Padre Fray Gerundio, no merecia descalzarle -los zapatos; y con todo esso le llamaban <i>espanta-Madrid</i> pues, qué -será el Padre Fray Gerundio quando llegue á sus años? Seguramente que -le llamarán <i>el Monstruo de España</i>, y todavía le vendrá estrecho el -renombre.»</p> - -<p>2. — «No te lo dixe yo, amigo Fray Gerundio?» interrumpió á esta -sazon Fray Blas, rebosando gozo por todas sus coyunturas. «Si no -huvieras seguido mis consejos y te huvieras dexado gobernar de las -vejeces de nuestro Reverendo Padre Fray Caduco, lograrias ahora estos -aplausos?»</p> - -<p>3. — «Quien es esse Flayre? preguntó el Familiar, y qué consejos -daba á mi sobrino?» — «Es un Reverendíssimo Matusalem, respondió -Fray Blas, de essos que alcanzaron las valonas, el qual está muy mal -con todo lo que en los sermones se llama <i>conceptos</i>, <i>agudezas</i>, -<i>equívocos</i>, <i>circunstancias</i>; en una palabra, con todo aquello que -hace el gusto y embeleso del auditorio y produce el aplauso del -Predicador. Dádole ha que se ha de predicar á lo ramplon y á lo -solidote; assuntos serios y naturales, verdades indubitables y de -quatro suelas; pruebas macizas y de cal y canto y, como dicen, de estas -que aplastan. De <i>circunstancias</i> no se hable: dice que no hay mas -circunstancias que las de el mysterio del Santo ó del objeto de que se -predica, y que todo lo demas es locura y profanacion, que muchas veces -se roza en sacrilegio. Añade, que solicitar en los sermones el gusto -ó el deleite del auditorio y el aplauso del Orador, es contra toda -regla de la verdadera eloquencia, la qual solo debe tirar á convencer, -á persuadir y á mover; pretendiendo que los conceptos delicados, las -agudezas, los equívocos y las pinturillas deleitan, pero no convencen, -ni persuaden, ni mueven. Vaya Usted viendo lo que adelantaria un pobre -Predicador con<span class="pagenum" id="Page_58">p. 58</span> estas -reglecitas, y si al cabo del año tendria dos arrobas de chocolate en el -caxon, ó si rodarian media docena de doblones en la naveta.»</p> - -<p>4. — «Con que, esso decia esse buen Flayre?» volvió á preguntar el -Familiar. — «Si, Señor, esso decia, esso dice, y esso estará diciendo -por toda la eternidad, si Dios no lo remedia,» respondió Fray Blas. — -«Pues mi alma, como la de su Reverencia, continuó el Familiar, yo soy -un pobre monigote, como Ustedes ven, que solo sé leer con trabajo y -echar mi firma con enfecultad; pero, por fin y por postre, dos deditos -de entendimiento, de pricision los ha de tener todo hombre inracional. -Mi voto le doy á esse Fray Mathias de Jerusalem, ó como le llama el -Padre Predicador, y que me emprumen, si no le sobra la razon por los -tejados. Quando voy á oir un sermon, sea el que se juere, voy siempre -con entincion de que m’ agan güeno, ó espirándome deséos de emitar las -vertudes del Santo á quien se perdica, ó propuniéndome alguna verdá de -emportancia, que me la metan bien en la cabeza, y dempues como que me -empujen el corazon á platicarla. Pero vaya Usté con Dios, que las mas -de las veces m’ allo con una retaíla de garambainas, de entresijos, -de sotilezas y de cercunloquios que, en mi ánima jurada, los entiendo -yo tanto, ni sé á lo que vienen, como ahora llueven pepinos. Daca el -Mayordomo, vuelve la Comedia, torna los novillos; si la Ciudá se llama -assí; si su enfundidor se llamó asado; si danzaron ó no danzaron los -profetas; si se usaron hogueras y cuetes y carretillas y triqui-traques -en la ley de los Judíos. Dempues entran los Angeles que suben y baxan -por la escala de Jacó; dempues aquellos Seraphines con sus seis alas, -que no parecen sino los gorriones de todos los sermones; porque, ansí -como los gorriones se encuentran en todos tiempos y en todas partes, -ansí essos probes Seraphines salen á volar en todos los sermones, -que no sé á fé mia como tienen ya fuerzas ni prumas; y en verdá que -hicieron bien en ponerles tantas alas, una vez que huviessen de estar -volando tan encontinuamente. Pues, qué diré de aquel que unos llaman -<i>carro</i>, y otros <i>carroza</i>, de un tal Enzequiel? Habrá acarreado el -dichoso carro mas paja en essos púlpitos de Dios que todos los carros -de Cámpos, desde que se enfundió en el mundo la labranza. Con que, al -cabo del sermon me güelvo á mi casa tan malo como me salí, sin haver -entendido una palabra de toda aquella chanfonía; y vaya Usté con Dios, -que hemos de decir, que el Perdicador es un hombre que se pierde -de vista, siendo ansina que á muchos de ellos los llevara yo á la -Inquisicion, si el Santo Tribunal me lo mandara.»</p> - -<p>5. — «Señor Familiar, replicó Fray Blas, no hable<span -class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span> vuestra Merced en lo que -no entiende.» A que añadió prontamente Fray Gerundio: «Tio, pensar -vuestra Merced que ha de alcanzar mas que tantos Predicadores famosos -como predican assí, y tantos hombres discretos como los celebran y los -aplauden, es demasiado pensar.» — «Sobrino, respondió el Familiar, -cada probe alcanza aquello que Dios le ayuda. A esso de que tantos -Perdicadores perdican ansí, y que tantos hombres discretos los -celebran, digo que, porque son tantos los que perdican ansina, por esso -me encarabrino yo tanto; y en quanto á los hombres discretos que los -celebran, peor es urgallo. Yo confiesso, porque el Diabro no se ria de -la mentira, que tambien los he uído apraudir á muchos; pero acá en mi -imaginamiento todos eran unos tontos. Y á lo otro que dixo el Padre -Perdicador, de que yo no lo entiendo, respondo á su Usencia que, como -los sermones se perdican para que los entiendan todos, por el mismo -caso que yo no entiendo los mas, digo que son malos, y no me sacarán de -esto quantos Tiólogos hay en la Universidá de Salamanca.»</p> - -<p>6. — «A muchos ha hecho bien poca merced el Señor Familiar», dixo á -esta sazon el Padre Vicario con su acostumbrado entonamiento. «Si son -necios los que predican de essa manera y los que gustan de sermones -á esse aire, se verificará á la letra lo que dice el Espíritu Santo, -que <i xml:lang="la" lang="la">stultorum infinitus est numerus</i>, será -preciso contar en esse número á muchos hombres de bien, y yo, aunque no -lo sea, desde luego me encuentro entre ellos, porque mas quiero errar -con los muchos que acertar con los pocos.»</p> - -<p>7. — «Fuego de Dios en la másima! replicó con viveza el Familiar; -no me la meterá Usendíssima en la cabeza: en todo causo á mí me parece -mas mejor acertar con uno solo que errar con todo el mundo; porque, -en concrusion, el errar siempre es errar, y el acertar siempre es -acierto.» — «No estará vuestra Merced tan solo por esse partido, dixo -á esta sazon Don Basilio, que no tenga tambien á su lado al Señor -Magistral; porque, assí en los sermones que le he oído, como en las -conversaciones que se han ofrecido sobre la materia, con el exemplo y -con la palabra se muestra tan opuesto á este modo de predicar, que es -gusto oírle quando se zumba de él, y estremece quando le combate en -serio.»</p> - -<p>8. — «Por algo ha estado tan grave y tan espetado en toda la mesa, -interrumpió el hermano Bartholo, que en toda ella no ha dicho <i>esta -boca es mia</i>; y alguna vez que yo le miraba, estaba con un ceño que -parecia un Enquisidor. Pero dempues de todo, yo me atengo á nuestro -Padre Vicario y al Reverendo Padre Fray Bras, que son Perdicadores -leídos; y de mí sé decir que, quando oigo uno de estos sermones agudos, -me embobo tanto que es un alabar á Dios. Pues<span class="pagenum" -id="Page_60">p. 60</span> qué? si el Perdicador es hombre de manotéo y -lo representa con garbo y, como dicen, con empropriedad! Entónces no -trocaria yo un sermon por una comedia.»</p> - -<p>9. — «Essa es otra, replicó el Familiar; Perdicadores he uído que -no parecen sino mesmamente á unos farsantes que ví en Valladolí, una -vez que fuí allá á cosas del Santo Oficio, y havia comedias. Ni mas -ni ménos traquiñan las manos quando perdican, como las traquiñaba el -primer galan, que decian era un pordigio. Si habran de cruz, espurren -los brazos; si de una bandera, hacen como que la trimolan; si de una -batalla, dan cuchilladas; si de una ave, parece que vuelan.» — «En -esso hacen lo que deben, respondió magistralmente el Padre Vicario, -porque las acciones han de acompañar á las palabras, en lo qual no debe -diferenciarse el Predicador del Representante.»</p> - -<p>10. — «A otro perro con esse huesso, dixo el Familiar, que yo no -le roeré. Con que, quiere su Usencia encaxarnos que un Comediante y -un Perdicador han de representar de la mesma manera?» — «Ambos han -de pintar, en quanto sea possible, con las acciones, aquello que -expressan con las palabras,» replicó el Padre Vicario. — «Sí, Señor, -dambos tienen essa obrigacion, pero el Comediante como Comediante, y -el Perdicador como Perdicador.» — «Pues, explíquenos vuestra Merced la -diferencia,» dixo con un poco de desden el Padre Vicario. — «Oh! si -yo supiera expricarla como acá la tengo en mi calletre, respondió el -Familiar, no me truecaria por un Arcediano.»</p> - -<p>11. — «A mí me parece, saltó entónces Don Basilio, que comprendo lo -que quiere decir el Señor Familiar. Parécele que, siendo tan diversos -los fines que se deben proponer el Comediante y el Predicador, han -de ser tambien muy diferentes los medios, y que lo que en el uno -es gala, hermosura, viveza y propriedad, en el otro seria locura, -ridiculez, irrision y extravagancia. El Comediante solo tira á -deleitar, á embelesar y á divertir; el Predicador únicamente debe -intentar convencer, persuadir y mover. En aquel las acciones, los -gestos y los movimientos parecen mejor quanto mas airosos, quanto mas -vivos y quanto mas desenfadados: en este todo debe respirar gravedad, -magestad, modestia y compostura; y, perteneciendo á la accion no solo -el movimiento de las manos, sino el aire del semblante, la postura del -cuerpo y hasta el tono de la voz, en todo debe reinar una modestia -que no se pide al Comediante. Y á este propósito me acuerdo haver -leído en Quintiliano, que el buen Orador ha de querer mas parecer -modesto y encogido que garboso y desembarazado: <i xml:lang="la" -lang="la">modestus et esse et videri malit</i>; y debe ser sin duda la -razon, porque, siendo el principal fin del Orador el persuadir y el -mover,<span class="pagenum" id="Page_61">p. 61</span> todo aquello que -le hace mas amable, le hace tambien mas eficaz, siendo cierto que el -que es dueño del corazon se hace mas presto señor del entendimiento; -y como el orgullo, la presuncion y la arrogancia desagradan tanto -á todos, el Predicador que en sus movimientos, gestos, acciones y -menéos se ostenta orgulloso, arrogante y presumido, de contado se hace -aborrecible, ó por lo ménos enfadoso. De aquí es que la modestia y el -encogimiento, que pocas veces cae en gracia á un Comediante, siempre -es necessaria al Predicador; y harto será que no fuesse esto lo que el -Señor Familiar quiso decir.»</p> - -<p>12. — «Pero quando lo expricaria yo con essa heregía y craridad?» -exclamó el Familiar, lleno de gozo, dando un abrazo á Don Basilio. -«Vuestra Merced me bebió el pensamiento; y, ya que una cosa llama -á otra, díganos vuestra Merced por vida suya, y assí tenga Dios en -descanso al ánima de su Señora Madre (conocíla mucho, y era una -muger... válame Dios, qué muger era!): díganos vuestra Merced, vuelvo -á decir, qué cosa es modestia de la voz? Porque ansí al descuído con -cuidado se dexó vuestra Merced caer este vocabro, y yo no entiendo bien -lo que sanefica.»</p> - -<p>13. — «Tampoco yo lo entenderia mucho, respondió el Canónigo, si por -casualidad no lo huviera leído pocos dias há en cierto libro que me -envió un amigo de Madrid, y trata de estas cosas de los Predicadores. -Intitúlase <i>La Eloquencia Christiana</i>, y su Autor es un Jesuíta -francés, llamado <i>el Padre Blas Gisbert</i>, hombre sin duda hábil, -discreto y erudito, que trahe admirables especies, aunque á mi pobre -parecer escritas no con el mejor méthodo del mundo; porque repite -mucho, hacina bastante; no sigue la caza, pica mil cosas y luego las -dexa; y en los muchos exemplares que trahe de San Juan Chrisóstomo, -á quien propone con grandíssima razon por el mejor modelo de la -eloquencia sagrada, aunque todos ellos son muy escogidos, me parece que -está algo prolixo. Pero hola! quien soy yo para meterme á crítico, sin -acordarme que esta facultad no se hizo para un pobre Canónigo bolonio? -Vuelvo á la pregunta.»</p> - -<p>14. «Dice pues este Padre, si no me acuerdo mal, hablando de la -modestia de la voz, poco mas ó ménos, estas palabras: <i>Serás modesto -por esta parte, si evitas en tu voz cierto aire bronco, hinchado y -dominante, que introduce hasta el corazon de los oyentes aquella -enfadosa dissonancia, que su mismo desentono causa en el oído. Una voz -dulce, fuerte, igual, flexible y modestamente imperiosa es de admirable -auxilio para la persuasion. Por el contrario, el entendimiento siente -no sé qué repugnancia en rendirse á unas razones que se derivan por -un canal tan ingrato y tan desagradable, como es una voz grossera, -desapacible, fiera, impetuosa y violenta.</i>»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span></p> - -<p>15. — «Y donde ha de ir á comprar otra, replicó Fray Blas, aquel á -quien Dios se la dió con essas tachas?» — «Esso no lo dice mi Autor, -respondió el Canónigo, y yo no he tomado el oficio de instruir á los -Predicadores, porque soy poco hombre para esso. Solo refiero lo que -he leído; bien que á mí me parecia, que el arte, el trabajo y el -cuidado podian corregir essos defectos, y aún hago memoria, si no -me equivoco, de haver oído ó leído, que Demósthenes y Ciceron, los -dos mayores Oradores que ha conocido el mundo, ambos havian recivido -de la naturaleza una voz bronca y destemplada, y ambos la reduxeron -á un medio templado, sonoro y apacible, con el cuidado y con el -exercicio.»</p> - -<p>16. — «Pues oye su Mercé, Señor Don Basilio, dixo el Familiar; -aunque es assí que essas vozarronas, que parecen berreaduras de güey -ó de becerro, y essos menéos empetuosos de los Perdicadores, como los -llama esse Padre Theatino Bras de qué sé yo qué, parece que le rompen á -uno los cascos; pero á mí no me amohinan ménos otros Perdicadores que -hay tan enmelados, con unas palabricas tan de azucre y de almíbare, -unos cecéos y unos menéos de dama remilgada y de <i>Sí Señor</i>, que cierto -dan á un hombre gana de gomitar.» — «Quando todo esso es natural, -respondió el Canónigo, porque nace de un genio verdaderamente dulce, -suave y blando, y de algun natural defecto de la lengua, no solo no -fastidia, sino que cae en gracia, persuade y mueve; pero, quando se -mezcla en ella la afectacion y el artificio, no hay cosa que mas -empalague ni que mas irrite. Aún en una conversacion, el que afecta -dulzaina, dengues y remilgamiento, se hace extremadamente fastidioso; -pero, quando esto se quiere remedar tambien en el púlpito, no hay -paciencia para tolerarlo.»</p> - -<p>17. — «En esso vamos conformes,» interrumpió el Padre Vicario; y -es que él tenia una voz sonora, grata y medianamente corpulenta. «No -lo estamos tanto en el dictámen sobre essa obrita del Padre Gisbert, -que tengo en mi celda y he leído con bastante cuidado; pues, aunque -vuestra Merced la ha notado algunos defectillos, veniales á la verdad, -pero en el fondo se conoce que la aprecia. Ha leído vuestra Merced los -reparos críticos de Monsieur L’Enfant sobre essa obra?» — «Sí, Padre -Reverendíssimo, porque están al fin de la segunda edicion, que es la -que yo tengo.» — «Y qué le parece á vuestra Merced de ellos?» preguntó -el Padre Vicario. — «Padre Maestro, respondió Don Basilio, un triste -Canónigo de capa y espada, como yo soy, no puede dar parecer en estas -materias. Pero, pues vuestra Reverendíssima desea saber lo que siento, -valga lo que valiere, digo que, fuera de las notas que le pone (y á -mí me parecen justas) sobre la falta de méthodo, la repeticion y la -prolixidad de los lugares que<span class="pagenum" id="Page_63">p. -63</span> extracta de San Juan Chrisóstomo, casi todos los demas -reparos de Monsieur L’Enfant son fútiles, ridículos y pueriles; y -en fin, pidiendo primero licencia para usar de este equivoquillo, -reparos propriamente de niños, que esso quiere decir <i xml:lang="fr" -lang="fr">l’enfant</i> en nuestra lengua.»</p> - -<p>18. «Pues qué! replicó el Vicario, pueril llama vuestra Merced -al primer reparo, que pone sobre lo que dice en el prólogo el Padre -Gisbert, que <i>la hermosura del discurso suple la falta de la brevedad</i>? -Y añade el crítico, que <i>aquí hay oscuridad y algun sentido equívoco, -pues se quiere decir que lo hermoso del discurso excusa lo prolixo</i>. -Este reparo me parece justo y sólido.»</p> - -<p>19. — «Lo que es no entenderlo! respondió el Canónigo; pues á mi me -parecia que era insulso, fútil y sin razon alguna; porque no comprendia -yo, que entre estas dos cláusulas <i>la hermosura de un razonamiento -suple la falta de la brevedad</i>; <i>la hermosura de un discurso excusa la -prolixidad</i> huviesse otra diferencia que la de decir una misma cosa con -mas ó con ménos palabras; pero que en lo demas ambas proposiciones eran -igualmente claras y perceptibles. Mas las superiores luces de vuestra -Reverendíssima descubren lo que no vemos los que las logramos mas -escasas.»</p> - -<p>20. — «Pues la segunda nota de Monsieur L’Enfant sobre el prólogo, -dixo el Padre Vicario, aún es mas substancial que la primera, y no -sé qué se pueda replicar á ella. Para excusar el Padre Gisbert la -prolixidad de los exemplos que propone, dice que <i>en esso no hizo mas -que imitar á San Agustin</i>, y añade oportunamente el discreto crítico: -<i>Si el méthodo es malo, no le autoriza el exemplo del Santo; fuera de -que San Agustin no es tan prolixo ni con mucho en sus citas, como lo -es el Padre Gisbert en las que hace de San Juan Chrisóstomo</i>. Tratará -vuestra Merced de pueril este reparo?»</p> - -<p>21. — «Yo me guardaré bien de esso, respondió el Canónigo; porque, -aunque es verdad que á nosotros los Eclesiásticos legos nos disuena -mucho esto de hablar con ménos respeto de los Santos Padres, y mas de -un Padre tan sabio, tan ingenioso y tan crítico en todo como dicen -que fué San Agustin; pero esso nacerá sin duda de que nosotros no -lo somos: por esso nos escandaliza oir que, <i>quando las cosas son -malas, el exemplo de los Santos Padres no las autoriza</i>; porque nos -parecia á nosotros que, una vez que las autorizasse el exemplo de los -Santos Padres, debiamos de creer que no eran malas. Por lo que toca -á si son ó no son largas las citas de San Agustin, como los exemplos -que copia el Padre Gisbert de San Juan Chrisóstomo, yo no puedo -hablar con conocimiento de causa, porque confiesso que solo he<span -class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span> leído por el forro las obras -de San Agustin en la librería del Señor Magistral; pero, como el Padre -Gisbert assegura que San Agustin traslada lugares muy considerablemente -largos de los Prophetas, de San Pablo y de San Cypriano en su libro ó -Tratado <i>De la Doctrina Christiana</i>, paréceme que debemos creerle sin -escrúpulo, porque no tiene traza de hombre que habla á bulto, ni de -quien cita en falso.»</p> - -<p>22. «Pero demos de barato que las citas del Santo huviessen sido -mas breves ó mas cortas; acá á mi modo de concebir me parece, que no -hace fuerza el cotejo, siendo muy clara la disparidad. San Agustin, en -el libro <i>De la Doctrina Christiana</i>, no toma por assunto el instruir -á un Predicador en el modo de predicar, sino imbuírle en los dogmas -ó doctrina de la Religion que debe de enseñar, y para esto no era -menester copiar passages largos de los Padres anteriores al Santo -Doctor. Por el contrario, todo el empeño y todo el assunto del Padre -Gisbert es instruir á un Orador Christiano en el méthodo y en el -modo con que ha de disponer sus sermones; y para esto era al parecer -indispensable hacer un poco largos los exemplares que se proponen -para la imitacion; porque, como dice el mismo Padre, si no se da á -estos modelos de el buen gusto una cierta proporcionada extension, -es impossible sentir ó reconocer en ellos perfectamente la práctica -de las reglas. Es verdad, como signifiqué al principio, que aún para -este fin me parecen un poco prolixos algunos passages de San Juan -Chrisóstomo, que copia el Padre Gisbert; pero yo soy un pobre Canónigo -en romance, y debo someter mis bachillerías al superior dictámen de -vuestra Reverendíssima, á quien suplico se sirva decirme qué hombre fué -esse Monsieur L’Enfant, cuyas notas han tenido la fortuna de agradarle -tanto.»</p> - -<p>23. — «Señor Don Basilio, respondió el Padre Vicario, confiesso que -no lo sé, ni me he metido en averiguarlo; porque, quando leo un libro, -me importa poco saber la vida y milagros del Autor: si me gusta, le -acabo y le celebro; y si me enfada, le cierro y le arrimo, sin meterme -en mas honduras ni averiguaciones.»</p> - -<p>24. — «Hay cosa! replicó el Canónigo; pues yo estaba en el errado -concepto de que, para hacer juicio de una obra, especialmente crítica -y en materia que se roza con la Religion, convenia mucho saber, por lo -ménos en general, los estudios, las circunstancias, y especialmente la -profession ó la religion del Autor. Confiesso que, haviendo observado -en las notas de Monsieur L’Enfant el empeño en critiquizar, morder y -censurar los lugares que traslada el Padre Gisbert, (porque, en suma, -á esto se reducen sus principales notas, ó á lo ménos aquellas que no -son sobre puras fruslerías,) y<span class="pagenum" id="Page_65">p. -65</span> haviendo reparado que, desde la misma carta que sirve de -prólogo á la obrilla, muestra su poca inclinacion á este célebre Padre -de la Iglesia, quando dice que, <i>aunque él es uno de los que mas -admiran su eloquencia y su genio, con todo esso no quisiera proponerle -hoy por modelo sin muchos correctivos</i>, confiesso que todo esto me -hizo entrar de mala fé con este Monsieur, y me dió fiera tentacion de -averiguar qué personage era.»</p> - -<p>25. «Tuve bien poco que hacer en conseguirlo; porque, como soy uno -de aquellos eruditos de repente y haraganes de la moda, que quieren -saber mucho á poca costa y hablar en todas materias sin comprehender -ninguna, en saliendo algun Diccionario, Compendio, Epítome, Synópsis, ó -cosa que lo valga, luego escrivo á mi corresponsal de Madrid para que -le haga venir á mi librería romancista. En ella tengo el <i>Diccionario -Histórico</i>, abreviado, de Moreri, escrito en francés por el Abad -Ladvocat y traducido harto fielmente en castellano por Don Agustin -de Ibarra, Clérigo laborioso y aplicado. En él se dice, que Jacobo -L’Enfant fué un famoso Theólogo é Histórico de la Religion Protestante, -que dexó un gran número de obras y murió paralýtico el año de 1728; por -señas, ántes que se me olvide, que se assegura nació en Bazoche en el -Bauce, provincia que no se sabe donde cae, pues solo se tiene noticia -del Bausès ó Beauzès, baxo y mediano, que comprende el país de Chartres -y el de Vandoma; pero esto importa un bledo. Lo que á mi ver importa -mas, es que, haviendo sido Monsieur L’Enfant un Protestante tan famoso -como arrabiado, parece que se deben leer con alguna desconfianza sus -notas sobre la obra de un Jesuíta, y mas sobre tal obra.»</p> - -<p>26. — «Pues qué, replicó el Padre Vicario, no sin algun desden, -es vuestra Merced de aquellos entendimientos vulgares, que juzgan -no puede escrivir con acierto un Herege en ninguna materia?» — «No, -Padre Reverendíssimo, respondió el Canónigo, no soy tan lego como -todo esso: sé muy bien que entre ellos ha havido Autores eminentes -en algunas facultades; sé muy bien, (porque al fin ya llegué á -estudiar las Súmulas,) que no vale esta consequencia: <i>es Herege, -luego no sabe lo que se dice, ni lo que se escrive</i>; sé tambien que, -assí como hay cierta especie de locos que solamente desvarían en -determinadas materias, assí hay muchas classes de entendimientos que -solamente desbarran en assuntos determinados. Pero al mismo tiempo -estoy persuadido á que por esta última razon debemos leer siempre -con mucha cautela y desconfianza aquellas obras de los Hereges, que -directa ó indirectamente tratan de puntos de Religion, quales son sin -duda las que hacen crítica de los Santos Padres, cuya veneracion y -concepto<span class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span> procuran ellos -disminuir por todos caminos. Por otra parte, siendo tan notoria la -inquina que los Hereges professan á las Religiones, especialmente á los -Jesuítas, paréceme que, quando aquellos escriven contra estos, pide la -equidad que se las lea con un poquillo de precaucion, porque son parte -apassionada.»</p> - -<p>27.<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a> -El Donado, á quien se le secaba la boca con tanto silencio, y no podia -llevar en paciencia una conversacion mas seria de lo que él quisiera, y -de la qual apénas entendia palabra, pareciéndole que havia llegado la -suya, dió una gran palmada en la mesa y dixo con voz temulenta: «los -Hereges son unos perros judíos: pero los Theatinos!... y no digo mas. -Al fin toda es gente honrada, pero mi casa no parece.»</p> - -<p>28. — «Calla, borracho,» le interrumpió, no sin alguna indignacion, -el otro Religioso de su Convento, que, despues de un ratico de siesta, -havia vuelto á la mesa y se halló á la mitad de la conversacion. -«Demasiado has dicho, para conocer que has bebido demasiado. Qué -quieres significar por essas palabras tan preñadas?» — «Lo que yo -quiero saneficar, dixo el Donado, está bien craro; porque, si los -Hereges pretenden deshonrar á los Padres de la Igresia, como esse -Señor Infante lo quiere hacer con San Juan Chrystósomo, los Theatinos -no tratan mejor á Santo Thomas de Enquino.» — «Botarate! cose essa -boca! le replicó el Religioso, y no hables lo que no entiendes, ni -eres capaz de entender. No hay Religion en la Iglesia de Dios, despues -de la Dominicana, que mas se haya empeñado en ilustrar á Santo Thomas -que la Compañía; ninguna que cuente tanto número de Expositores de las -obras de el Santo Doctor. Si en algunos lugares aquellos le entienden -assí, y estos de otra manera, lo mismo sucede en muchos textos de la -Sagrada Escritura, que unos Padres los interpretan de un modo, y otros -de otro muy diferente, y aún muy contrario, sin que ninguno diga por -esso, que los Padres de la Iglesia no siguen la Escritura ó que tiran á -discreditarla. Aún entre los mismos Autores Dominicos se dan batallas -campales sobre la inteligencia de muchos lugares de Santo Thomas, y no -por esso le deshonran, ántes por lo mismo le ilustran mas; pero esto no -es para cabeza de bolo como la tuya.»</p> - -<p>29. — «Cabeza de bolo ó no cabeza de bolo, replicó el Donado, -hasta ahora no he uído, que ningun Padre Santo huviesse llamado á la -Religion de los Theatinos <i>Religion de la verdá</i>, como se la llamó á la -Religion de Santo Domingo un Padre Santo de Roma.» — «Tampoco se la ha -llamado, replicó el Religioso, á la Religion de San Francisco, ni á la -de San Benito, ni á la de San Bernardo, ni á la de San Agustin, ni á -ninguna otra de las innumerables, que instituyó<span class="pagenum" -id="Page_67">p. 67</span> el mismo Dios por medio de los Santos -Patriarchas para ornamento de su Iglesia. Y qué sacaremos de esso? -Que todas las demas Religiones son Ordenes de la mentira, y solo la -Religion de Santo Domingo es Orden de la verdad? Solo una cabeza tan -burral como la tuya sacará esta consequencia.»</p> - -<p>30. — «Aquí entro yo, dixo el Familiar, porque soy Menistro del -Santo Oficio, y, si alguno dixera de qualquiera de las Religiones essa -Morería ó essa Judiada, al mimento le echaba la garra y daba con él de -paticas en la Enquisicion. Pero...»</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_7"> - <h3>CAPITULO VII.</h3> - <p class="subh3">Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la - conversacion del Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá - saliendo.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">A tal</span></big> instante se dexó ver -el Señor Magistral, despues de haver dormido una siesta muy decente. -Todos se levantaron por respeto, y los mas se retiraron, unos á rezar, -y otros á descabezar el sueño, entre los quales asseguran varios -Autores que el hermano Bartholo era el mas necessitado. Fray Gerundio -hizo tambien ademan de retirarse; pero el Magistral le detuvo, quedando -solos Tio y Sobrino, Don Basilio, y el bueno del Familiar. Tomó un -polvo el Magistral para despejarse, estregóse los ojos, sonóse las -narices, y es fama que, encarándose con el Sobrino, le habló en esta -substancia:</p> - -<p>2. «Sin duda, Fray Gerundio, que habrás quedado muy vanaglorioso con -tu desbaratado sermon. Los aplausos de los ignorantes, la gritería de -essa pobre gente, el voto de la muchedumbre, y las aclamaciones de los -lisongeros, si ya no han sido irónicos elogios de los zumbones ó de los -malignos, te tendrán persuadido á que nos dexaste á todos assombrados. -Con efecto fué assí, y dudo que algun otro lo huviesse quedado mas -que yo; pero no de tu discrecion, ni de tu agudeza, ni de tu gracia, -ni de tu despejo, sino de tu lastimosa ignorancia, de tu juvenil -osadía, de tu raro atolondramiento, y de tu total falta de gusto y de -reflexion.»</p> - -<p>3. «Mucho me havia escrito mi amigo y tu favorecedor, el Padre -Maestro Prudencio, de tu modo de predicar; algo me apuntó de las -cuerdas y oportunas advertencias, que te havia hecho para que no -malograsses tus talentos; no me havian dicho poco algunos, que te -oyeron no sé qué plática de Disciplinantes en tu Comunidad. Todo me -hizo concebir<span class="pagenum" id="Page_68">p. 68</span> que ibas -muy descaminado; pero confiesso que no juzgué, ni aún imaginé possible, -que lo fuesses tanto. Desde el primer período de tu sermon me huviera -salido de la Iglesia, á haverlo podido hacer sin mucha nota y sin -igual tumulto ó alboroto del apiñado auditorio: este me sitió en el -confessonario, que, todo el tiempo que duró el sermon, no fué para mí -tribunal de la penitencia, sino exercicio de ella.»</p> - -<p>4. «Llaméle sermon, y le dí un nombre muy improprio; porque ni -fué sermon ni cosa que de mil leguas se le parezca. Es dificultoso -definir lo que fué, pero veré si me puedo acercar á dar á entender -lo que concibo. Fué una escoba desatada de inconnexiones; fué una -tarabilla suelta de impertinencias y de extravagancias; fué un confuso -hacinamiento de textos y lugares de la Sagrada Escritura, ridículamente -entendidos y osadamente aplicados; fué un turbion de conceptillos -superficiales, falsos, pueriles, no solo agenos de un Orador, que en -todo debe buscar la verdad y la solidez, sino insufribles aún en un -mediano Poeta.»</p> - -<p>5. «Dexo á un lado el intolerable abuso, la necia costumbre y el -ignorantíssimo empeño de tocar en la Salutacion aquellas que se llaman -<i>circunstancias</i>. Sé que contra esta impertinentíssima y tontíssima -costumbre te han dicho ya mas de lo que yo te puedo decir. Solo -añadiré, (por si acaso no te lo han dicho,) que ya está únicamente -reducida al ínfimo vulgo de los Predicadores, y que solo se oye -celebrada por las heces mas despreciables de los auditorios. Tú no te -contentaste con tocar las mas comunes, que suelen repiquetear otros -Oradores de tu estofa; descendiste hasta las mas menudas y ridículas, -para que llegasse hasta donde podia llegar tu extravagancia: te hiciste -cargo de tu Padre, de tu Madre, de tu Padrino, de los cohetes, de las -hogueras, del Auto sacramental, de los novillos, de los danzantes, -de sus melenas, y en fin, por no dexar ninguna impertinencia en el -tintero, hiciste circunstancia hasta de la gaita gallega. No es -menester mas que referirlo sencillamente para conocer, para palpar -la suma ridiculez. Tus mismos colores están ahora acreditando la -vergüenza que te causa solo el oírlo; pues, como tuviste valor para -practicarlo? y, lo que es mas,<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" -class="fnanchor">[19]</a> como pudiste aplicar á cosas tan baxas los -sagrados textos?»</p> - -<p>6. «Pero como? Como lo han hecho hasta aquí todos quantos te -precedieron, y como no puede dexar de suceder, porque no hay otro -arbitrio ni otro medio: violentando textos, desquartizando lugares, -arrastrando y aún tal vez fingiendo exóticas exposiciones, ó -construyendo las palabras de la Escritura con tanta materialidad como -pudiera el mas zafio Sayagués ó el mas rústico Batueco.»</p> - -<p>7. «Porque fué este el primer sermon que has predicado,<span -class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> traxiste aquellas palabras -de San Lúcas, con que da principio á los hechos de los Apóstoles: <i -xml:lang="la" lang="la">primum quidem sermonem feci, o Theophile</i>, -sin hacerte cargo, lo primero, de que el Evangelista no trata allí de -sermones, sino del Evangelio que havia escrito, como él mismo lo dice -expressamente: <i xml:lang="la" lang="la">primum quidem sermonem feci -de omnibus, o Theophile, quæ cœpit Jesus facere et docere, usque in -diem etc.</i>; lo segundo, que, aunque hablara de sermones, diria todo lo -contrario de lo que tú pretendias; porque no afirmaba que era aquel el -primer sermon que predicaba, ántes suponia que havia predicado otro ú -otros, pues decia: <i>el primer sermon que prediqué etc. primum quidem -sermonem feci</i>. Pero no, Señor; tú leíste que el Evangelista hablaba de -primer sermon, y sin mas ni mas, entendiendo materialíssimamente sus -palabras, te pareció que venian muy al intento del primer sermon que -predicabas, sin reflexionar que, una vez tolerada este grosseríssimo -modo de traher las palabras de la Escritura, no hay absurdo que no se -pueda confirmar con ellas.»</p> - -<p>8. «De la misma manera, y aún mucho peor si es possible, -aplicaste los demas textos á tus extravagantíssimas idéas. Seria -cosa interminable si quisiera detenerme en recorrerlos todos en -particular, y por esso bastará traherte ligeramente á la memoria los -mas estrafalarios. El cotejo que hiciste del retiro de Christo al -desierto con el tuyo á la Religion, dexó de ser atrevido por passar á -ser sacrílego; y la disyuntiva que añadiste de que, bautizado Jesus, -se retiró al desierto ó el Diablo le llevó á él, fué un arrojo que -quiso parecer gracia, y vino á parar en una blasphemia. Alucináronte -á tí, como á otros muchos, aquellas palabras de que <i xml:lang="la" -lang="la">ductus est ab spiritu</i>, sin advertir que no fué el espíritu -maligno, sino el Espíritu Santo, el que le conduxo al retiro, como lo -sienten los Padres Santos, y es casi evidente en el contexto de la -letra. Pero á tí te hacia al caso esta exposicion, porque te abria -camino para la otra chocarrería, de que te retiraste al desierto de la -Religion, <i>si ya el Diablo no te llevó á ella</i>. Chufleta escandalosa, -en que no es fácil decidir, si sobresale mas la impiedad ó el -descontento que muestras con tu religioso estado.»</p> - -<p>9. «No ignoro lo que enseña Santo Thomas, hablando de la docilidad -con que debemos abrazar los consejos que son buenos, aunque las -costumbres y la intencion del que los da sean perversas. Bien sé -que dice el Santo que, aunque constara que era el Diablo el que te -aconsejaba que entrasses en Religion, debieras seguir su consejo; -porque, suponiendo que su intencion siempre seria torcida, podrias -enderezarla ázia tu mayor provecho, segun aquello de <i xml:lang="la" -lang="la">salutem ex inimicis nostris</i>; pero el angélico Doctor habla -hypotética, no categóricamente. Discurre en la suposicion de que esto -sea pos<span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span>sible, no supone -que lo sea, ni mucho ménos lo da por hecho.»</p> - -<p>10. «Las locuras, que ensartaste para hacer lugar en la Salutacion á -tu Padrino el Licenciado Quixano, debieran conducirte á la Inquisicion, -si ellas mismas no acreditaran que competia su juício á la casa de -los Orates. Quanto dixiste de la quixada de asno con que Cain quitó -la vida á su hermano Abel, (si es cierto que executó el fratricidio -con este instrumento,) quanto disparataste sobre la famosa quixada de -Sanson, y quantas boberías historiales fingiste sobre las armas de los -Quixanos y de los Quixadas, familias á qual mas ilustres en el Reino de -Leon, te harian reo de dos gravíssimos delitos, si no los disculpara -tu sandez, ignorancia y bobería. Los esclarecidos individuos de una y -otra nobilíssima familia se reirán de tu necedad, ó se compadecerán -de tu desbarato, y nunca tendrán por assunto digno de su quexa que un -simple como tú forge despropósitos, que no son capaces de obscurecer su -esplendor.»</p> - -<p>11. «Si vuelvo los ojos al estrafalario assunto que tomaste, apénas -hallo términos para explicar lo que concibo: <i>Campazas es el solar -de la Eucharistía, y assí, ó no hay Sacramento en Campazas, ó no hay -en la Iglesia fé</i>. A quien sino á tí pudo venir al pensamiento tan -furioso desatino? Puedo preguntarte lo que un Duque de Toscana preguntó -á cierto Poeta, que le presentó un poema con grande satisfaccion de -que le havia de assombrar, y con no menor confianza de que se lo havia -de pagar bien: <i xml:lang="la" lang="la">Dicami per Dio, dove pigliò -questo acervo di pazzie e questa farragine di minchionerie?</i> <i>Dígame -por Dios, donde encontró este monton de necedades y este fárrago de -despropósitos y de boberías</i>.»</p> - -<p>12. «A un assunto tan exótico precisamente havian de corresponder -unas pruebas tan exóticas como él; porque una proposicion extravagante -no se puede confirmar con razones que no lo sean. <i>Es Campazas el -solar de la Eucharistía</i>, porque la materia remota de este Sacramento -es el pan y el vino, que nacen en los campos, de donde se deriva el -nombre de Campazas? Por essa regla el Sacramento de la Eucharistía será -originario de toda tierra de pan y vino llevar; y no tendrá mas derecho -Campazas á ser la alcurnia de este augusto Sacramento, que Campomayor, -Campoverde, Camposanto, Campo del Villar, y, en fin, toda tierra y -lugar de <i>Campos</i> que tenga este nombre por delante ó por detras, como -Medina del Campo, Villanueva del Campo, Morales de Cámpos, etc. Por el -mismo principio, el solar de la Extrema Uncion será todo país donde -haya aceite; el del Bautismo, donde haya agua; y el de la Penitencia, -todo el mundo, porque en todo él se usan pecados, que son su materia -remota.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_71">p. 71</span></p> - -<p>13. «De el mismo calibre es el otro despropósito, conviene á saber -que <i>ó hay Sacramento en Campazas</i>, <i>ó no hay en la Iglesia fé</i>. Qué -quisiste decir con esto? Que la fé de la Iglesia Cathólica dependia de -que huviesse Sacramento en Campazas? Terrible locura! Tanto depende -la fé de la Iglesia Cathólica de que haya ó no haya Sacramento en -Campazas, como de que le haya ó le dexe de haver en Londres ni en -Constantinopla. No te tengo por tan mentecato como todo esso; quisiste -sin duda significar, (pareciéndote que decias una gran cosa,) que, si -no era verdad que havia Sacramento en Campazas, puesta allí la materia -y la forma por Ministro competente y con la debida intencion, tampoco -era verdad que le havia en Roma ni en parte alguna de la Iglesia de -Dios. Pero vén acá, simple; no conoces que essa es una insulsíssima -perogrullada, y que lo mismo se puede decir de la mas infeliz alquería -donde entre el divino Sacramento? Salvo que seas tan páparo como el -otro charro que, haviendo visto los magníficos monumentos de Sevilla, -dixo muy satisfecho: <i>los munimentos buenos son; pero Sacramento como -el de mi lugar no le hay en todo el mundo</i>.»</p> - -<p>14. «Sabes de donde nace este disparatado modo de discurrir, y essas -proposiciones, parte heréticas, parte absurdas y parte malsonantes, que -echas á borbotones? Pues, no es otro el principio sino el lastimoso -desprecio que hiciste de la dialéctica, de la philosophía y de la -theología, persuadido neciamente á que no las havias menester para ser -gran Predicador. Ya estoy informado de lo que trabajaron tus Prelados y -otros hombres sabios y zelosos por desvanecerte este grossero error de -la cabeza, y tambien lo estoy de que todo fué inútilmente. No presumo -tanto de mis fuerzas, que me lisongée de poder conseguir lo que ellos -no lograron, y mas quando, separado ya de los estudios, parece fuera de -sazon la doctrina que voy á darte. No obstante, por no quedar con esse -remordimiento y porque puede ser te haga mas fuerza lo que te dice un -Tio tuyo, que te ama de corazon y que está ó debe estar tan práctico -en la materia como yo, (porque al fin no tengo otro oficio en mi Santa -Iglesia,) te expondré con toda la brevedad y con toda la claridad -que me sea possible, no ya mi dictámen particular, sino el universal -de todos quantos enseñan á formar un perfecto Orador, pues, si fuere -tan feliz que te hagan fuerza mis razones, aunque hayas dexado de ser -discípulo de los Lectores en el aula, puedes serlo de los libros en la -celda.»</p> - -<p>15. «Ciceron dice, que es impossible haya perfecto Orador sin -que sea perfecto dialéctico, añadiendo que sin dialéctica conoció -á muchos loquaces, á muchos habladores, pero á ningun eloquente: -<i xml:lang="la" lang="la">disertos se vidisse multos, eloquentem -om<span class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>nino neminem</i>; y -él mismo afirma de sí que, si es que llegó á ser Orador, no aprendió -este oficio en las escuelas de los Rhetóricos, sino en las Academias -ó Universidades de los Philósophos: <i xml:lang="la" lang="la">fateor -me Oratorem, si modo sim aut quicumque sim, non ex Rhetorum officinis, -sed ex Academiæ spatiis extitisse</i>. Demósthenes, Quintiliano, Longino -y todos los demas Maestros de la Oratoria convienen en el mismo -principio: la razon de él salta á los ojos; porque, siendo todo el -fin del Orador convencer, persuadir y mover, no puede convencer sin -discurrir bien, y no puede discurrir bien si ignora el arte de hacerlo -con acierto; aquel que enseña á discernir lo brillante de lo sólido, -lo real de lo aparente, lo superficial de lo profundo, lo probable -de lo cierto, y el sophisma de la demonstracion. Tal es la verdadera -dialéctica.»</p> - -<p>16. «Otra hay, no solo inútil, sino perniciosa á todo buen -Orador; pero mucho mas al Orador christiano y evangélico. Esta -es aquella dialéctica, eterna disputadora de todo, quisquillosa, -bachillera, sophística y cavilosa, como la llama Quintiliano: <i -xml:lang="la" lang="la">dialectica cavillatrix</i>;<a id="FNanchor_20" -href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a> aquella que hace gala de -sutilizar, de refinar, de methaphysiquear sobre todos los assuntos; -aquella que se evapora en sutilezas, se exhala en pensamientos -volátiles, y se quiebra ó se confunde en su misma delicadeza; aquella -que se complace en representar lo falso como verdadero, en dar cuerpo -á la sombra, y realidad á la apariencia; aquella que hace profession -de vender oropel por oro, sophismas por evidencias, y trampantojos por -demonstraciones; aquella, en fin, que desquartiza, que hace gigote el -objeto que toma entre manos, en lugar de dividirle para aclararle ó -para comprenderle. Esta dialéctica no solo es indigna de un Orador, -sino de un hombre de bien, porque solo puede conducir para alucinar, -mas no para encontrar la verdad, ni mucho ménos para persuadirla.»</p> - -<p>17. «La dialéctica no solo conveniente, sino absolutamente -necessaria á todo buen Orador, es aquella sútil á la verdad, pero -viva y penetrante, que discierne con seguridad lo verdadero de lo -falso, distinguiendo con precision y con exactitud lo que es proprio -del assunto y lo que es forastero á él; aquella que reconoce con toda -claridad las partes que constituyen el todo, y sabe distribuirlas, -ordenarlas y disponerlas con la union, órden y méthodo que deben -observar entre sí; aquella que divide con destreza la materia, pero -sin hacerla añicos, ni desmenuzarla en partes tan delicadas que apénas -las percibe la vista mas perspicaz; aquella que va siempre derecha -á su objeto y á su fin, sin perderle jamas de vista, ni divertirse -á episodios ó digressiones extrañas, que hacen olvidar el objeto -principal, cansando la atencion hasta llenarla de fastidio; aquella -que da al discurso una justa libertad, sin<span class="pagenum" -id="Page_73">p. 73</span> violentarle ni oprimirle, y, desviando de -las expressiones todo sentido equívoco ú obscuro, las dexa imprimir en -el entendimiento una idéa clara, limpia y precisa de lo que quieren -decir; aquella que dispone con tan bello órden y con tanta naturalidad -todas las proposiciones del discurso, que parezcan como nacidas unas de -otras, y, subiendo insensiblemente á los primeros principios, deduce de -ellos unas consequencias necessarias, naturales y evidentes; aquella -que descarta siempre toda prueba que no sea concluyente é invencible; -aquella, en fin, que sabe unir todo el discurso como en un solo punto, -para que haga mas viva y mas pronta impression en el ánimo de el -que le oye, porque de una sola ojeada le entiende, le comprende, le -penetra.»</p> - -<p>18. «Esta es la dialéctica necessaria á todo buen Orador; esta es -aquella ciencia de los Philósophos, sin la qual, dice Ciceron, es -impossible que un hombre sea verdaderamente eloquente; porque sin ella, -como ha de discernir en las cosas el género de la especie? como ha de -acertar á explicarlas ni á definirlas? como ha de distinguir lo falso -de lo verdadero? como ha de inferir las consequencias legítimas, evitar -las contradicciones, cautelarse contra los equívocos y desembarazarse -de las ambigüedades? Como es possible que sin ella sepa hablar con peso -y con penetracion de las obligaciones de la vida civil, de la virtud, -de las costumbres, etc.?»</p> - -<p>19. «A vista de esto, qué quieres que diga de tí y de otros -Predicadores ó, por mejor decir, de otros cómicos, representantes, -charlatanes y habladores, tan ignorantes como tú, que hacen un sumo -desprecio del estudio de la philosophía, (comprendida en el nombre -de la dialéctica,) teniendo por tiempo perdido el que se empléa en -aprenderla, por juzgarla absolutamente inútil para la oratoria, y -que como tal debe abandonarse á las cavilaciones y á las disputas de -la escuela? Cabezas desahuciadas, entendimientos infelices, ingenios -atolondrados, que presumen caminar seguros sin luz en medio de -las tinieblas, no advirtiendo que por precision han de dar tantos -tropiezos como passos, faltándoles aquella arte á quien el mayor -Orador del mundo llamó <i>la máxima entre todas las artes</i>, porque -ella es la luz que dissipa la confusion y la obscuridad de todas las -demas: <i xml:lang="la" lang="la">Hic</i> (Servius) <i xml:lang="la" -lang="la">attulit hanc artem omnium maximam, quasi lumen ad ea, quæ ab -aliis confuse dicebantur. — Dialecticam mihi videris dicere. — Recte, -inquam, intelligis.</i>»</p> - -<p>20. «Pero, si la dialéctica es de una indispensable necessidad -para la oratoria christiana, no lo es ménos la sagrada theología. -Y si no, dime, qué cosa es ser Theólogo? Es ser un hombre, cuya -profession le enseña á hablar bien y con propriedad de Dios y de sus -atributos, exponiendo las verda<span class="pagenum" id="Page_74">p. -74</span>des de la Religion, explicando sus mysterios, y distinguiendo -las verdades reveladas de las opinables, con bastante instruccion -para combatir los errores, discernir la naturaleza de las virtudes, y -penetrar assí la naturaleza como la diferencia de los vicios; es ser -un hombre muy versado en la Sagrada Escritura y en la inteligencia de -su verdadero y legítimo sentido, para sacar de aquel fondo inagotable -pruebas eficaces y vigorosas que confirmen lo que dice; un hombre -noticioso de la antigüedad, informado de la Historia eclesiástica, -bien instruído en Padres y en Concilios. Esto es ser Theólogo. Y ser -Predicador, que será? Es ser todo esto y algo mas; porque es poseer -todas essas noticias y, sobre ellas, destreza para usarlas, eloquencia -para persuadirlas y talento para representarlas. De donde se infiere -concluyentemente, que puede uno ser gran Theólogo sin ser gran -Predicador, pero es impossible que sea gran Predicador sin ser gran -Theólogo.»</p> - -<p>21. «Y si á esto se añade la grande diferencia de theatros en que -uno y otro han de exercer su profession, y la suma distancia de el modo -con que entrambos la exercitan, es preciso quedes convencido de que -el Predicador ha de ser mas Theólogo que el Theólogo mismo. Y si no, -dime: en qué theatro ó en qué auditorio tiene que enseñar el Theólogo -las verdades de la Religion? En una aula reducida y á un puñado de -discípulos, por lo comun despejados, jóvenes, instruídos ya en otras -facultades, libres de toda preocupacion, y no solo sin embarazo, pero -con positiva disposicion para abrazar las verdades en que se les quiere -imbuir, oyendo á sus Maestros como oráculos. Y qual es el theatro y el -auditorio del Predicador? O un templo muy capaz, ó tal vez las plazas -y los campos cubiertos de una immensa multitud, que se compone de -todo género de gentes, de niños, de viejos, de hombres, de mugeres, -de sabios, de ignorantes, de rudos, de ingeniosos, de dóciles, de -duros, y en fin, por lo general preocupados casi todos contra lo que -el Predicador los intenta persuadir. Para qual de los auditorios se -necessitará mas caudal de sabiduría y mas abundancia de doctrina?»</p> - -<p>22. «Junta á esto el diversíssimo modo con que deben enseñar el -Predicador y el Theólogo: á este le basta hacerlo de una manera -abstrahida, seca y poco inteligible, ó inteligible solo á unos -entendimientos cultivados y hechos ya á comprehender otras verdades -sútiles, delicadas y metaphýsicas, inaccessibles á los mas, y -accessibles para pocos. Pero el Predicador debe enseñar de un modo -claro, perspicaz, inteligible á todo el mundo, proporcionado á las -idéas comunes, de manera que igualmente le comprehenda el plebeyo -que el noble, el rústico que el cultivado, el rudo que el capaz, el -ignorante que el sabio; proponiéndolo de suerte que al incré<span -class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>dulo le convenza, al dissoluto -le aterre, al obstinado le ablande, y, en fin, á todos los persuada y -los mueva. Para esto, claro está que es indispensablemente necessario -que el Predicador tenga en cierto modo un conocimiento casi intuitivo -de las verdades y de los mysterios de la Religion, esto es, que los -comprehenda todo quanto es possible comprehenderlos en esta vida; que -en fuerza de su profunda meditacion los domine y sea dueño absoluto de -manejarlos á su voluntad, para proponerlos de mil formas, figuras y -maneras. Y qué Predicador sabrá hacer esto, si no es mas Theólogo que -el Theólogo mismo? Y quien merecerá el nombre de Predicador, si no sabe -hacerlo?»</p> - -<p>23. «Mereceránle aquellos Predicadores que, quando tienen que -predicar de algun mysterio, como del Sacramento, de la Trinidad, de -la venida del Espíritu Santo, su mayor cuidado es huir de él, por no -engolfarse en aquel abysmo, dexar el mysterio á un lado, y contentarse -con proponer algun punto moral, unas veces deducido naturalmente de -la meditacion del mismo mysterio, pero las mas arrastrado y como -trahido por fuerza? Bueno es lo primero, mas no basta, ni cumple con su -obligacion el Predicador, el qual debe al auditorio la explicacion de -nuestros mysterios, no atada ni seca ni descarnada, ni mucho ménos que -sepa á escuela y á cartapacio; sino libre, jugosa, llena de fuego, con -aquella buena disposicion que pide el púlpito y la oratoria.»</p> - -<p>24. «Mereceránle los otros que, por el lado contrario, rebentando de -Theólogos y regoldando á Escolásticos, suben al púlpito como pudieran -á la cáthedra, y hacen una leccion de oposicion en lugar de sermon, -con sus sentencias, con sus pruebas, con sus argumentos; confundiendo -en los mysterios lo que es de fé con lo que no lo es, lo cierto con lo -dudoso, lo infalible con lo opinable, sin advertir que al pueblo no -se le ha de proponer <i>el como</i>, sino <i>el qué</i>, ni en los sermones se -debe hacer lugar á puntos contenciosos, sino á los indubitables, segun -aquella gran máxima del Apóstol: <i>Mis sermones son fieles y verdaderos, -porque en ellos no se tratan materias que estén sugetas á opiniones de -sí y de no: Fidelis Deus, quia sermo noster, qui fuit apud vos, non est -in illo est et non est</i>?»</p> - -<p>25. «Mereceránle aquellos Predicadores inconsiderados, indignos de -que se les permita exercitar el sagrado ministerio, que para explicar -los mysterios mas venerables se valen de las idéas mas ridículas, como -aquel que, predicando al Sacramento en la domínica infra-octava del -Córpus, con el Evangelio de <i>la Cena magna</i>, tuvo osadía para tomar por -assunto, que el Sacramento era <i>la Cena sin sol, sin luz y sin moscas</i>, -que no sé como no le llevaron á la Casa de la Misericordia,<span -class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span> ya que por insensato le -perdonasse el Santo Tribunal? Y el otro que, predicando al mismo -mysterio, porque el Mayordomo se llamaba <i>Fulano Maestro</i>, y la -Mayordoma <i>Citana Largo</i>, escogió por idéa de su sermon, que Christo -en el Sacramento <i>era el Maestro Largo</i>: puerilidad (por no decir otra -cosa peor,) que debiera ser castigada con quitarle las licencias de -predicar <i xml:lang="la" lang="la">in perpetuum</i>.»</p> - -<p>26. «Estos, son Theólogos ó Predicadores, ó no son sino Orates mal -dissimulados, y mucho peor consentidos? Sin ser Theólogo es impossible -pintar el vicio con aquellos colores vivos y proprios que le hagan -aborrecible; porque no se puede conocer su naturaleza, su essencia, -sus propriedades, sus diferencias, su deformidad, sus resultas, sus -efectos y sus consequencias. Sin ser Theólogo no es possible descrivir -la virtud de modo que enamore, que hechice, que mueva á abrazarse y -practicarse, atreviéndome á decir, que el que no se huviere hecho dueño -del excelente <i>Tratado</i>, de Santo Thomas, <i>sobre las virtudes y los -vicios</i>, apénas sabrá pintar la hermosura de aquellas ni la fealdad de -estos con los colores vivos y naturales que les corresponden.»</p> - -<p>27. «Sin ser Theólogo ninguno podrá explicar acertadamente un solo -precepto del Decálogo, porque no sabrá determinar su extension ni sus -obligaciones, y confundirá lo que es de perfeccion ó de puro consejo -con lo que es de necessidad y de precepto. Expondráse á dar tantos -tropiezos como passos, ó extendiendo sus límites mas de lo justo ó -estrechándolos mas de lo conveniente; unas veces imponiendo á las almas -cargas que no deben llevar; otras, exonerándolas temerariamente de las -que tienen obligacion á sufrir; y siempre incurriendo en la terrible -amenaza que fulmina Dios contra aquellos, que por su antojo ó por su -ignorancia aumentan ó disminuyen á lo que está escrito en el libro de -la Ley: <i xml:lang="la" lang="la">Si quis apposuerit ad hæc, et si -quis diminuerit de verbis libri, auferet Deus partem ejus de libro -vitæ</i>.»</p> - -<p>28. «De aquí podrás inferir, quanto desbarran en el verdadero -concepto que debieran formar de la Oratoria christiana aquellos -Predicadores inconsiderados y aturdidos que, para excusar ciertas -proposiciones arrojadas, temerarias, hyperbólicas, ó ciertos -conceptillos que llaman predicables, sútiles y delicados en la -apariencia, pero falsos y sin substancia en la realidad, responden -con grande satisfaccion que hablaron <i xml:lang="la" lang="la">more -concionatorio, et non scholastico</i>, como Predicadores y no como -Theólogos; añadiendo, como por chiste y por gracejo, que <i>el -púlpito no tiene poste</i>,<a id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" -class="fnanchor">[21]</a> esto es, que no se arguye ni se replica -contra lo que se dice en el púlpito.»</p> - -<p>29. «Si les parece que responden algo, tengan entendido que no -pueden echar mano de despropósito mayor. Quien<span class="pagenum" -id="Page_77">p. 77</span> les ha dicho que la cáthedra del Espíritu -Santo pide ménos peso, ménos solidez, ménos miramiento, que la de la -Universidad? Quien les ha dicho que las proposiciones, que se harian -risibles en el aula, pueden jamas ser tolerables en el púlpito? En -aquella se examina su verdad con el mayor rigor, para que pueda despues -exponerse en este con la mas segura certidumbre. Es cierto que <i>el -púlpito no tiene poste</i>, que no se arguye ni se replica contra lo que -se dice en él; pero por qué? Porque nada se debe decir en el púlpito -que admita réplica, disputa ni argumento.»</p> - -<p>30. «Pero, quando insisto tanto en que no es possible que sea buen -Predicador el que no fuere buen Theólogo, no pretendo que suba el -Predicador al púlpito á hacer vana ostentacion de que lo es: <i>dicen -los Theólogos</i>; <i>saben los Theólogos</i>; <i>ya me entiende el Theólogo</i>; -<i>vaya esto para el Theólogo</i>, etc.; cosa ridícula, vanidad pueril, que -hace despreciable al que la usa para todo hombre de juício que le oye. -Si no se conoce que eres Theólogo sin que tú lo digas, solo un pobre -mentecato creerá que lo eres sobre tu palabra. Essos regüeldos podrán -alucinar á los páparos, pero causan bascas á todo hombre advertido y de -razon. En el púlpito no se trata de lo que sabe el Theólogo, sino de lo -que todos deben saber; y, siempre que dices algo que no vaya igualmente -para la vejezuela mas simple que para el Theólogo mas perspicaz, por -rebentar de Theólogo dexaste de ser Predicador.»</p> - -<p>31. «Supuesto que es tan necessaria la theología, la philosophía -ó la dialéctica para la oratoria, tú, que no eres Dialéctico ni -Philósopho ni Theólogo, como has de predicar? Tú, que no has visto los -Concilios, los Padres y los Expositores, sino que sea por el forro, -(y aunque los vieras por adentro, seguramente no los entenderias,) -como has de predicar? Tú, que ni de los mysterios ni de los preceptos -del Decálogo, ni de los de la Santa Madre Iglesia, ni de los vicios -ni de las virtudes, sabes mas que lo que enseña el Catecismo, como -has de predicar? Dirás que leyendo buenos sermonarios. Y como has -de saber quales son buenos y quales son péssimos; quales se deben -imitar y quales abominar de ellos, especialmente quando entre tanta -peste de estos escritos como tenemos en España, apénas hay dos ó tres -Autores que puedan servir de modelo? Responderás que oyendo á buenos -Predicadores. Y donde has de ir á buscarlos? te parece que hay tanta -abundancia de ellos en este siglo? No obstante, ya algunos van abriendo -los ojos y procuran tambien abrírselos á otros: ya van entrando por -el camino derecho y solicitan con glorioso empeño, que otros entren -igualmente por él; ya se oyen en España algunos Predicadores, (no son -muchos por nuestros pecados,) que se oirian sin vergüenza, y<span -class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span> acaso con envidia, en -Versalles y en Paris. Pero por donde has de saber discernirlos tú, ni -mucho ménos tomarlos el gusto? Tú, que en todo le tienes tan perverso, -que á guisa de escarabajo racional te tiras siempre á lo peor de lo -peor; tú que, á lo que infiero del disparatado sermon que acabo de -oírte, tanto te has pagado de un maldito <i>Florilegio</i>, que anda por ahí -para vergüenza immortal de nuestra nacion y para que se rian de ella á -carcajada suelta todos aquellos que nos quieren mal; tú...»</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_8"> - <h3>CAPITULO VIII.</h3> - <p class="subh3">Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped - no esperado, pieza muy divertida, que á tal punto se apeó en casa - de Anton Zotes.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Al tercer</span></big> <i>tú</i> del zeloso -y encendido Magistral, quiso Dios y la buena fortuna del bendito Fray -Gerundio, (el qual estaba ya tamañito, viendo al Tio que lo tomaba -en un tono tan alto y tan desengañado,) que entró por la puerta del -corral y se apeó en el zaguan de la casa, con mucho estrépito de -caballos, relinchos, lacayo, ayuda de cámara y acompañamiento, un -huésped repentino, que ni se esperaba ni podia pensarse en él. Era -cierto caballerete jóven, asaz bien apuesto, de bastante desembarazo, -vecino de una ciudad no distante de Campazas, que havia estado en la -Corte largo tiempo en seguimiento de un pleito de entidad, para el qual -le havia favorecido el Magistral (aunque no le conocia,) con varias -cartas de recomendacion que le havian servido mucho; y, noticioso por -una casualidad de que su protector se hallaba en aquel lugar, torció -el camino real, y á costa de un corto rodéo, le pareció razon, y -aún obligacion precisa, ir á dar las gracias á quien tanto le havia -favorecido.</p> - -<p>2. Llamábase Don Cárlos<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" -class="fnanchor">[22]</a> el sugeto de nuestra Historia, y, como por -una parte no era del todo lerdo, y por otra havia estado tan despacio -en Madrid, frequentando tocadores, calentando sitiales, assistiendo al -patio de los Consejos, dexándose ver en los arrabales del Palacio, y -no dexando de tener introduccion en algunas covachuelas, se le havia -pegado furiosamente el aire de la gran moda. Hacia la cortesía á la -francesa, hablaba el español del mismo modo, afectando los rodéos, -los francesismos, y hasta el mismo tono, dialecto ó retintin con que -le hablan los de aquella nacion. Se le havian hecho familiares sus -frases, sus locuciones y sus modos de explicarse, ya por haverlas oído -frequentemente en<span class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span> -las conversaciones de la Corte, ya por haverlas observado aún en los -sermones de aquellos famosos Predicadores, que á la sazon daban la ley -y con razon eran mas celebrados en ella, ya por haverlas bebido en los -mismos libros franceses, que construía ó entendia medianamente, y ya -tambien por haverlas aprendido en las obras de los malos Traductores, -de que por nuestros pecados hay tanta epidemia en estos desgraciados -tiempos; en fin, nuestro Don Cárlos parecia un <i xml:lang="fr" -lang="fr">Monsieur</i> hecho y derecho y, por lo que tocaba á él, de buena -gana trocaria por un <i xml:lang="fr" lang="fr">Monsieur</i> todos los -Dones y Turuleques del mundo; tanto que hasta los dones del Espíritu -Santo le sonarian mejor, y acaso los solicitaria con mayor empeño, si -se llamaran <i>monsieures</i>.</p> - -<p>3. Luego que se apeó y fué recivido de Anton Zotes con aquel agasajo -y cariño, que llevaba de suyo su natural bondad, le preguntó Don Cárlos -si estaba en aquel village y en aquella casa Monsieur el Theologal de -Leon. — «Sí, Señoria,» le respondió el Tio Anton, dándole desde luego -el tratamiento que á su parecer correspondia á un hombre que trahia -lacayo y repostero; porque, aunque no entendió lo que significaba -<i>Monsieur</i> ni <i>Theologal</i>, pero bien conoció que sin duda aquel -extrangero preguntaba por su primo. — «Monsieur el Theologal, añadió -Don Cárlos, es uno de mis mayores amigos, y, aunque no he tenido el -honor de conocerlo, estoy reconocido á su gran bondad hasta el excesso. -Suplico á vuestra Merced, que se tome la pena de conducirme ante todas -cosas á su cámara, retrete ó apartamiento.»</p> - -<p>4. El bonazo del Tio Anton, que jamas havia oído hablar aquella -gerigonza, como entendió cosa de cámara y retrete, qué pensó? Que á -aquel pobre Cavallero se le ofrecia alguna urgencia natural de las -que dan pocas treguas, y queria desembarazarse de ella ántes de ver -al Magistral; y assí con grandíssimo candor le conduxo á un quarto -estrecho y obscuro, cuya puerta falsa daba á la alcoba donde dormia su -primo, y le dixo en voz sumisa: «Entre ahí su Usía, y á man derecha -hallará lo que tiene de menester; porque ahí está la cámara de mi primo -el Canónigo.» Avergonzóse un poco Don Cárlos; pero, como era mozo de -despejo, volvió luego en sí y dixo al Tio Anton: «Bien se conoce que el -huésped es un gruesso burgés y un miserable paisano; por ahora no he -menester estos utensilios: lo que digo es que me conduzga al quarto ó -á la sala del Señor Magistral.» — «Ah! esso es otra cosa, respondió el -boníssimo de Anton; si su Usía se huviera expricado ansina desde luego, -ya le huviera entrado en ella sin arrudéos.»</p> - -<p>5. Metióle en la sala donde estaba el Magistral con los demas -que diximos en el capítulo antecedente, y entró en ella<span -class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span> al mismo tiempo que llegaba -al tercer <i>tú</i> de su fogosa repassata, como lo dexó notado el -manuscrito antiguo que se guarda en el archivo de los Zotes y tuvimos -presente para sacar estas individualidades y menudencias de todos -los lances sucedidos en esta ocasion en Campazas. Luego que vió el -Magistral delante de sí á un Cavallero de tanto respeto, se levantó -de la silla apresuradamente, y, quando le iba á hablar con la debida -urbanidad, Don Cárlos le atajó diciéndole: «Señor Magistral, no se dé -vuestra Merced la pena de incomodarse; yo me he tomado la libertad de -entrar en esta casa á la francesa: esta es la gran moda, porque las -maneras libres de esta nacion han desterrado de la nuestra aquellos -aires de servidumbre y de esclavitudinage que, constriñéndonos la -libertad, no nos hacian honor. Yo soy furiosamente francés, aunque -nacido en el seno del Reino de Leon. Yo tengo el honor de venir á -presentar á vuestra Merced mis respetos y mis agradecimientos. Yo soy -Don Cárlos Osorio, á quien vuestra Merced tuvo la bondad de favorecer -tanto con sus cartas de recomendacion, que seria yo el mas ingrato de -todos los hombres, si no publicara altamente que á ellas es á quien -debo la dicha de haver tenido la felicidad de haver ganado mi processo. -Yo, <i>Monsieur</i>,...»</p> - -<p>6. El Magistral, hombre ramplon, Castellano macizo, Leonés de quatro -suelas, y que, aunque estaba mas que medianamente versado en la lengua -francesa, haciéndola toda la justicia que se merece, era muy amante -de la suya propria, bien persuadido á que maldita la cosa necessita -las agenas, teniendo dentro de sí misma quanto ha menester para la -copia, para la propriedad, para la hermosura y para la elegancia: el -Magistral, vuelvo á decir, se empalagó mucho desde el primer período, -y desde luego le huviera atajado con desprecio, á no contenerle el -respeto debido al nacimiento de Don Cárlos y la urbanidad con que era -razon tratar á un hombre, que venia á buscarle por puro reconocimiento. -No obstante resolvió divertirse un poco á su costa con el mayor -dissimulo que pudiesse, procurando templar la burla sin descomponer la -atencion, y assí le dixo: «Yo, Señor Don Cárlos, no soy Monsieur ni -nunca lo he sido, venerando de tal manera á los que lo son, que, sin -envidiarles este tratamiento, por desconocido en España, me contento -con el que tuvieron mis padres y mis abuelos, y mas quando no he -menester ser <i>Monsieur</i> para ser muy servidor de vuestra Merced con -todas veras.»</p> - -<p>7. — «Essos, Señor Magistral, son prejuícios de la educacion, y hace -lástima que un hombre de las luces de vuestra Merced se acomode á los -sentimientos del baxo pueblo. Hoy los entendimientos de primer órden se -han desnudado dichosamente de essas preocupaciones, y hallan mas gracia -en un<span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span> <i>Monsieur</i> que -en un <i>Don</i> ó en un <i>Señor</i>, que en las naciones cultivadas se aplica -á un marchante ó á qualquiera <i>gruesso burgés</i>; y no me negará vuestra -Merced que un <i>Monsieur le Margne</i>, un <i>Monsieur Boona</i> suena mejor que -un <i>Don Fulano Mañer</i> ó un <i>Don Citano Noboa</i>.»</p> - -<p>8. — «Como esso de sonar mejor, replicó el Magistral, es cosa -respectiva á los oídos, y ha havido hombre á quien sonaba mejor el -relincho de un cavallo que la cíthara de Orpheo, no me empeñaré en -negarlo ni en concederlo; solo asseguro á vuestra Merced, que á mí, -como buen Español, nada me suena tan bien como lo que está recivido en -nuestra lengua, y esto con ser assí que no soy del todo peregrino en -las extrangeras.»</p> - -<p>9. — «Ha! Señor Magistral, y qué domage es que un hombre de las -luces de vuestra Merced se halle tan prevenido de los prejuícios -nacionales!»</p> - -<p>10. — «Mi capacidad ó mis alcances, respondió el Magistral, (pues -supongo que esso quiere decir vuestra Merced, quando habla de mis -luces,) no obstante de ser bien limitados, me obligan á conocer que es -ligereza indigna de nuestra gravedad española y desestimacion injuriosa -á nuestra lengua, introducir en ella voces de que no necessita, y modos -de hablar que no la hacen falta. Pero en fin, Señor Don Cárlos, dexando -á cada uno que hable como mejor le pareciere, vuestra Merced no habrá -comido, y ante todas cosas es menester...» — «Perdóneme vuestra Merced, -Señor Magistral, interrumpió Don Cárlos, ya hice essa diligencia en un -pequeño village que dista dos leguas de aquí, y assí no es menester que -nadie tome la pena de incomodarse.»</p> - -<p>11. — «Yo no sé, dixo el Familiar, que en estas cercanías, ni aún -en todo el Páramo ayga algun lugar que se llame <i xml:lang="fr" -lang="fr">village</i>.» Rióse Don Cárlos de la que le pareció simplicidad -de aquel buen labrador, á quien no conocia, y díxole en tono algo -desdeñoso: «Paisano, llámase <i>pequeño village</i> toda aldéa ó lugar -corto.» — «Pero, Señor Don Cárlos, le replicó el Magistral, si aldéa ó -lugar corto es lo mismo que <i xml:lang="fr" lang="fr">village</i>, qué -gracia particular tiene el <i xml:lang="fr" lang="fr">village</i> para que -le demos naturaleza en nuestra lengua?»</p> - -<p>12. — «Oh, Señor Magistral! respondió Don Cárlos, vuestra Merced -es diablamente Castellano, y el aire en que le veo tampoco dará -quartel á <i xml:lang="fr" lang="fr">libertinage</i>, por dissolucion; -á <i>libertino</i>, por dissoluto; á <i>pavis</i>, por pavimiento; á -<i>satisfacciones</i>, por gustos; á <i>sentimientos</i>, por dictámenes, máximas -ó principios; á <i>moral evangélica</i>, por doctrina del Evangelio; á <i>no -merece la pena</i>, por es digno de desprecio; á <i>acusar el recivo de -una carta</i>, por avisar que se recivió; á <i>cantar</i>, <i>tocar</i>, <i>bailar -á la perfeccion</i>, por cantar, tocar, bailar<span class="pagenum" -id="Page_82">p. 82</span> con primor; á <i>exercitar el ministerio de -la palabra de Dios</i>, por predicar; á <i>darse la pena</i>, por tomarse el -trabajo; á <i>bellas letras</i>, por letras humanas; á <i>nada de nuevo ocurre -en el dia</i>, en lugar de por ahora no ocurre novedad; á...»</p> - -<p>13. — «Tenga vuestra Merced, Señor Don Cárlos, le interrumpió el -Magistral, no se canse vuestra Merced mas, que seria interminable -la enumeracion, si se empeñara vuestra Merced en reconvenirme con -todas las frases, voces y modos de hablar afrancesados, que se han -introducido de poco tiempo á esta parte en nuestra lengua, y cada -dia se van introduciendo, con mucha vanidad de los extrangeros y con -no poco dolor de todo buen Español de juício y de meollo. Dígole á -vuestra Merced, que ni á essos ni á otros innumerables francesismos, -que sin qué ni para qué se nos han metido de contrabando á desfigurar -nuestra lengua, daré jamas quartel ni en mis conversaciones ni en mis -escritos.»</p> - -<p>14. — «Pues, poca fortuna hará vuestra Merced en la Corte, respondió -Don Cárlos, y presto seria vuestra Merced el juguete de las oficinas y -de los tocadores, si se fuera allá con essos sentimientos.» — «Por lo -que mira á los tocadores, dixo el Magistral, passe, y convengo en que -en los mas seria mal recivido. Donde se habla tanto de <i>peti-bonets</i>, -<i>surtús</i> y <i>ropas de chambre</i>, no puede esperar buena acogida el -que llama cofias, sobretodos y batas á todos essos muebles; pero -en las oficinas no seria tan mal recivido como á vuestra Merced le -parece, porque en ellas hay de todo. Es cierto, que se encuentra tal -qual de aquellos iniciados en la política, quiero decir de aquellos -covachuelistas, aprendices ó de primera tonsura, que...</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i17"><i xml:lang="la" lang="la">anno non amplius uno</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">et minimo sudore et amico abdomine salvo,</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">solo porque leyeron las obras de Feijoó, los libros de -<i>Ciencia de Corte</i>, el <i>Espectáculo de la Naturaleza</i>, la <i>Historia del -pueblo de Dios</i>, y algunos otros pocos de los que hoy son mas de moda, -no solo se juzgan capaces de hablar con resolucion y con desenfado en -todas las materias, sino que se imaginan con bastante autoridad para -introducirnos aquellas voces extrangeras, que suenan mejor á sus mal -templados oídos; y, aunque las tengamos acá igualmente significativas, -no hay que esperar se valgan de ellas, ni aún se dignen solamente de -mirarlas á la cara.»</p> - -<p>15. «Estos, si escriven una carta gratulatoria, no dirán: <i>Doy á -vuestra Merced mil enhorabuenas por el nuevo empléo que ha merecido á -la piedad del Rey</i>, aunque los saquen un ojo; sino: <i>Felicito á vuestra -Merced por el justo honor con que el Rey ha premiado su distinguido -mérito</i>. Si quieren<span class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span> -expressar su complacencia á un amigo por algun feliz sucesso, no tema -vuestra Merced que le digan pura y castellanamente: <i>Complázcome tanto -en los gustos de vuestra Merced como en los mios proprios</i>; es menester -afrancesar mas la frase y decir: <i>No hay en el mundo quien se interesse -mas que yo en todas las satisfacciones de vuestra Merced: ellas tienen -en mi estimacion el mismo lugar que las mias.</i> Escrivir ó decir á -uno sencillamente: <i>Mande vuestra Merced, que le serviré en quanto -pudiere</i>, lo tendrian por vulgaridad y aldeanismo; <i>cuente vuestra -Merced conmigo en todo trance</i>, es expression que huele á Corte, y lo -demas es de patanes. <i>Esse negocio no toca á mi departamento</i>, para -explicar que no corresponde á su oficina, jamas se les olvidará. <i>Ya -está sobre el bufete</i>, para decir que <i>ya está puesto al despacho</i>, es -cláusula corriente; y carta he visto yo de cierto covachuelista, que -decia: <i>Essa dependencia ya está sobre el tapiz</i>, cosa que sobresaltó -mucho al sugeto interessado, porque juzgó buenamente, que por hacer -burla de él le havian retratado de mamarracho en algun paño de -tapicería.»</p> - -<p>16. «Digo pues, que con estos pocos oficiales novicios de covachuela -no lograria buen partido mi lenguage ramplon y ceñido escrupulosamente -á las leyes de Covarruvias y á las de otros, que reconozco y venero -por legítimos legisladores ó jueces de la lengua Castellana; pero -esta tiene tambien otros muchos partidarios dentro de las mismas -covachuelas, pudiendo assegurar que son los mas y los de mejor voto -que hay en todas las oficinas. Créame vuestra Merced, que estas están -llenas de hombres eruditos, cultivados y aún doctos, amantíssimos -de nuestra lengua, bien instruídos de las riquezas que encierra, y -muy persuadidos á que dentro de su thesoro tiene sobrados caudales -para salir con lucimiento de quantas urgencias se la puedan ofrecer, -á excepcion de tales quales voces facultativas y de otras pocas -peculiares, que es preciso se presten unas lenguas á otras, sin que -se eximan de esta necessidad las primitivas, matrices ú originales. -Cónstame, que estos verdaderos Españoles gimen ocultamente de haver -hallado ya entremetidas y como avecindadas en sus oficinas muchas -voces, que pudieran y debieran haverse excusado, como <i>departamento</i>, -<i>inspeccion</i>, <i>aproches</i>, <i>glacis</i>, <i>bien entendido que</i>, <i>hacer el -servicio</i>, <i>será responsable</i>, <i>inteligenciado el Rey</i>, <i>exigir del -vasallo</i>, y otras innumerables, pues son tantas que</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i14"><i xml:lang="la" lang="la">nec tot simul Apula muscas</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Arva ferant, nec tot vendat mendacia falsi</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Institor unguenti, nec tot deliria libris</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Adfuerit logicis, physicis aliisque Noriscus</i>.»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>17. «Bien quisieran -ellos desterrarlas de sus mesas, de sus cartas y de sus despachos; -mas, ó no se hallan con fuerzas para tanto; ó, viéndolas ya como -connaturalizadas en virtud de la possession, aunque no muy larga, no -quieren meterse á disputarlas la propriedad; ó, en fin, las dexan -correr por otros motivos políticos, que á mí no me toca examinar. -Pero como quiera, esté vuestra Merced persuadido á que estos no me -recivirian mal, ni me oirian con desagrado, siempre que les hablasse -como hablaban nuestros abuelos.»</p> - -<p>18. — «A lo ménos, replicó Don Cárlos, no saldré yo por garante de -que los Traductores de libros franceses hiciessen á vuestra Merced buen -quartel; y en verdad que estos no son ranas, ni son en pequeño número, -y que en la Corte hacen la mas bella figura.»</p> - -<p>19. — «Déxelo vuestra Merced, Señor Don Cárlos, déxelo por Dios», -replicó el Magistral. «Un punto ha tocado vuestra Merced en que no -quisiera hablar, porque, si me caliento un poco, parlaré una librería -entera. Traductores de libros franceses! Traductores de libros -franceses! no los llame vuestra Merced assí; llámelos <i>Traducidores</i> -de su propria lengua y corruptores de la agena, pues, como dice con -gracia el Italiano, los mas no hacen <i>traduccion</i>, sino <i>trahicion</i> á -uno y á otro idioma, á la reserva de muy poquitos, <i xml:lang="la" -lang="la">quos digito monstrarier omni, vel cæco facile</i>. Todo el resto -échelo vuestra Merced á pares y nones, y tenga por cierto que es la -mayor peste que ha inficionado á nuestro siglo.»</p> - -<p>20. «No piense vuestra Merced que estoy mal, ni mucho ménos que -desprecio á los que se han dedicado ó se dedican á este utilíssimo y -gloriosíssimo trabajo; disto tanto de este concepto, que en el mio son -dignos de la mayor estimacion los que le desempeñan bien. En todos los -siglos y todas las Naciones han consagrado los mayores aplausos á los -buenos Traductores, y no se han desdeñado de aplicarse á este exercicio -los hombres de mayor estatura en la República de las letras. Ciceron, -Quintiliano, y el mismo Julio César enriquecieron la lengua latina con -la traduccion de excelentes obras griegas, y á San Gerónymo le hizo mas -célebre y le mereció el justo renombre de Doctor máximo de la Iglesia, -la version de la Biblia que llamamos <i>la Vulgata</i>, mas que sus doctos -<i>Comentarios sobre la Escritura</i> y los excelentes tratados que escrivió -contra los Hereges de su tiempo. Santo Thomas traduxo en latin los -Libros Políticos de Aristóteles, y no le grangeó ménos concepto esta -bella traduccion que su incomparable <i>Summa Theologica</i>. Y á la verdad, -si son tan beneméritos de su nacion los que trahen á ella las artes, -las fábricas ó las riquezas que descubren en las extrañas, por qué lo -han de ser ménos los que comunican á su lengua<span class="pagenum" -id="Page_85">p. 85</span> aquellos thesoros que encuentran escondidos -en las extrangeras?»</p> - -<p>21. «Assí pues, soy de dictámen que un buen Traductor es acreedor -á los mayores aplausos, á los mayores premios y á las mayores -estimaciones. Pero, qué pocos hay en este siglo que sean acreedores á -ellas! Nada convence tanto la suma dificultad que hay en traducir bien, -como la multitud de traducciones que nos sofocan, y quan raras son no -digo ya las que merezcan llamarse buenas, pero ni aún tolerables! En -los tiempos que corren, es desdichada la madre que no tiene un hijo -Traductor. Hay peste de Traductores, porque casi todas las traducciones -son una peste. Las mas son unas malas y aún perversas construcciones -gramaticales, en que, á buen librar, queda tan estropeada la lengua -traducida como desfigurada aquella en que se traduce; pues se hace de -los dos un pataborrillo que causa asco al estómago francés, y da gana -de vomitar al castellano. Ambos desconocen su idioma: cada uno entiende -la mitad, pero ninguno entiende el todo. Yo bien sé en qué consiste -esto, pero no lo quiero decir.»</p> - -<p>22. «Lo que digo es, que con efecto los malos, los perversos, los -ridículos, los extravagantes ó los idiotas Traductores son los que -principalíssimamente nos han echado á perder la lengua, corrompiéndonos -las voces tanto como el alma; ellos son los que han pegado á nuestro -pobre idioma el mal francés, para cuya curacion no basta ni aún todo el -mercurio preparado por la discreta pluma del gracioso Fracastorio,</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i23"><i xml:lang="la" lang="la">unicum illum,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ulcera qui jussit castas tractare Camenas.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Ellos son los que han hecho, que ni en las -conversaciones ni en las cartas familiares ni en los escritos públicos -nos veamos de polvo gálico, quiero decir, que parece no gastan otros -polvos en la salvadera que arena de la Loira, del Ródano ó del Sena, -segun espolvoréan todo quanto escriben de galicismos ó de francesadas. -En fin, ellos son los que, debiendo empeñarse en hacer hablar al -Francés en castellano, (porque al fin essa es la obligacion del -Traductor,) parece que intentan todo lo contrario, conviene á saber, -hacer hablar al Castellano en francés; y con efecto lo consiguen.»</p> - -<p>23. «En esto son mas felices aquellos Traductores, que en realidad -son mas desgraciados. Si por su dicha y por nuestra poca fortuna -encontraron con una obra curiosa, digna, instructiva y divertida, con -ella nos echan mas á perder; porque, quanto mas curso tiene y mayor es -su despacho, cunde mas el contagio, y el daño es mas extendido. Por -ahí anda cierta obra que se comprende en muchos volúmenes, la qual, -sin embargo de ser problema entre los sabios si es mas perjudi<span -class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span>cial que provechosa, ha -logrado no obstante un séquito prodigioso: no hay librería pública -ni particular, no hay celda, no hay gabinete, no hay ante-sala ni -aún apénas hay estrado, donde no se encuentre, tanto que hasta los -perrillos de falda andan jugueteando con ella sobre los sitiales. -Cayó esta obra en manos de un Traductor capaz, hábil y laborioso á -la verdad, pero tan apresurado para acabarla quanto ántes, que la -publicó á medio traducir, quiero decir, que la mitad de ella la dexó -en francés, y la otra mitad la vertió en castellano. Olvidóse sin -duda el presuroso Traductor de que siempre se da bastante prisa el -que hace las cosas bien, y el que las hace mal haga cuenta que las -hizo muy despacio. Y qué sucedió? Lo que llevo ya insinuado: como -estos libros se han hecho ya de moda en toda España, como los leen los -doctos, los leen los semi-sabios, los leen los idiotas, y hasta las -mugeres los leen; y como todos encuentran en ellos tantos términos, -tantas cláusulas, tantos arranques y aún tantos idiotismos franceses, -que jamas havian hallado en las obras mas cultas y mas castizas de -nuestra lengua, qué juzgan? Que esta es sin duda la moda de la Corte, -y, encaprichados en seguirla en el hablar como la siguen en todo lo -demas, unos por no parecer ménos instruídos, y otros por ser en todo -monas ó monos, apénas aciertan en la conversacion con una cláusula que -no parezca fundida en los moldes de Paris.»</p> - -<p>24. «Pocos dias ha que hablando con cierta Dama me espetó esta -gerigonza: <i>Un hombre de carácter tuvo la bondad de venir á buscarme -á mi casa de campaña, y por cierto que á la hora me hallaba yo en -uno de los apartamientos que están á nivel con el parterre; porque, -como el pavis es de bello mármol, y el depósito de la gran fuente cae -debaxo de él, sobre lograrse el mas bello golpe de vista, hace una -estancia muy cómoda contra los ardores de la estacion. Este hombre de -qualidad estaba penetrado de dolor, por quanto havian arrestado á un -hijo suyo, haciéndole criminal de no sé qué pretendidos delitos, que, -todo bien considerado, se reducian á unas puras vagatelas, y venia á -suplicarme tuviesse con él la complacencia de interponer mi crédito con -el Ministro, para que se le levantasse el arresto.</i> Iba á proseguir, y, -no teniendo ya paciencia para sufrir su algarabía, la pregunté si sabia -la lengua francesa. <i>Perdóneme vuestra Merced, Señor Magistral</i>, me -respondió al punto, <i>no estoy iniciada ni aún en los primeros elementos -de esse idioma todo amable</i>. — Pues, como habla vuestra Merced, la -repliqué yo, un elegante francés en castellano? — <i>Ha Señor!</i> respondió -ella: <i>estoy leyendo la célebre Historia de...,<a id="FNanchor_23" -href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> que es un encanto</i>.»</p> - -<p>25. — «Ya me lo daba á mí el corazon, repliqué yo; essa<span -class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span> Historia es sin duda -una de las obras mas extraordinarias que hasta ahora se han -emprendido: la materia<a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" -class="fnanchor">[24]</a> de que trata no puede ser de mayor interés, -y los documentos en que se funda, de los quales no se desvía un punto, -son infalibles. Por esso es la única Historia, de quantas se han -escrito en el mundo, de la qual puede y debe uno fiarse enteramente, -dando un ciego assenso á todo lo que dice. Añádese á esto, que en la -lengua francesa está escrita con tanta elegancia, con tanta gracia y -con tanta dulzura, que verdaderamente embelesa; y, en tomándola en -la mano, no acierta un hombre á desprenderse de ella. No obstante -huvo grandes dificultades para permitir que corriesse en español, y -se examinó por largo tiempo la materia, pretendiendo muchos hombres -doctos que su publicacion en lengua vulgar estaba expuesta á graves -inconvenientes. Prevaleció la opinion contraria; y, aunque no sé si -se siguieron ó no los inconvenientes que se temian, á lo ménos es -visible la experiencia de uno, bastantemente perjudicial, aunque no de -aquella linea, que acaso no se esperaba. Este es la corrupcion ó el -estropeamiento de nuestra lengua, que á lo ménos en la extension es reo -principalmente el Traductor de esta obra.»</p> - -<p>26. «Fué tan feliz en su despacho como poco dichoso en su -traduccion: quanto mayor ha sido aquel, mas se han extendido los -desaciertos y los francesismos de esta.<a href="#Footnote_24" -class="fnanchor">[24]</a> Y, como no hay pueblo ni aún rincon en España -donde esta Historia no se lea con ansia, tampoco le hay donde mas ó -ménos no se haya pegado el contagio francés de que adolece. Este ha -inficionado con mucha especialidad á las mugeres inclinadas á libros. -Como casi todas se hallan destituídas de aquellos principios que son -necessarios para discernir lo bueno de lo malo, y como todas, sin casi, -son naturalmente inclinadas á la novedad, han encontrado mucha gracia -en las voces, en las frases, en las transiciones y en los modos de -hablar afrancesados, que hierven en dicha traduccion, y no es creíble -el ansia con que los han adoptado.»</p> - -<p>27. «Sucede á nuestras Damas Españolas con la lengua francesa, -lo que sucedió á las Latinas ó Toscanas con la griega. Teníase por -vulgar la que no empedraba de griego la conversacion, y aún llegó á -tanto la extravagancia, que entre ellas no se reputaba por linda la -que no pronunciaba aún el mismo latin con el acento ó con el dialecto -áttico. Todo lo havian de hacer á la griega: hablar, vestirse, tocarse, -comer, cantar, reir, assustarse, enojarse; en una palabra, afectaban -el aire griego en todos sus gestos, acciones y movimientos. Y esto de -qué nació? No solo del comercio de los Griegos con los Latinos, sino -principalmente del desacierto de algunos Traductores latinos, que por -ignorancia ó por capricho se empe<span class="pagenum" id="Page_88">p. -88</span>ñaron en latinizar una infinidad de nombres griegos. Cayó esto -muy en gracia á las Damas; hicieron moda de la extravagancia, y dieron -motivo á Juvenal para que justamente se burlasse de ellas en la Sátyra -sexta, quando dixo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quædam parva quidem, sed non toleranda maritis.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Nam quid rancidius, quam quod se non putat ulla</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Formosam, nisi quæ de Tusca Græcula facta est,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">De Sulmonensi mera Cecropis? Omnia græce,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Cum sit turpe magis nostris nescire latine.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc sermone pavent, hoc iram, gaudia, curas,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc cuncta effundunt animi secreta. Quid ultra?</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Concumbunt græce.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>28. «Si no temiera que vuestra Merced se havia de ofender, añadí -á dicha Señora, la recitaria una glosa no del todo desgraciada, que -cierto amigo mio hizo de este trozo de Juvenal, aplicándole á nuestras -Damas Españolas, ciegamente apassionadas por todo quanto ven, oyen -ó leen, como venga de la otra parte de los Pirinéos. — <i>No me haga -vuestra Merced la injusticia de tenerme por tan delicada</i>, respondió -la Dama, <i>y assí puede vuestra Merced recitar con toda libertad de -espíritu esse passage</i>. — Pues, con licencia de vuestra Merced, -continué yo, la glosa de mi amigo sobre nuestras Españolas á la -francesa dice assí:</p> - -<div class="poem"> - <p>Otros defectos tienen no crecidos,</p> - <p>Mas serán unas bestias los maridos,</p> - <p>Si los sufren y callan;</p> - <p>Pues, quando piensan se hallan</p> - <p>Con muger Andaluza ó Castellana,</p> - <p>Sin sentir, de la noche á la mañana,</p> - <p>Se les volvió en Francesa,</p> - <p>Por quanto dicen que la moda es essa.</p> - <p>Amaneció contenta con su Doña,</p> - <p>Y acostóse <i>Madama de Begoña</i>,</p> - <p>Pues, aunque su apellido es de <i>Velasco</i>,</p> - <p>Comenzó á causarle asco,</p> - <p>Quando supo que en Francia las casadas</p> - <p>Están acostumbradas</p> - <p>A dexar para siempre su apellido,</p> - <p>Por casarse aún assí con el marido,</p> - <p>Y suelen ser mas fieles con el nombre,</p> - <p>Las que ménos lo son con el buen hombre.</p> - <p>La que nació en Castilla,</p> - <p>Aunque sea la nona maravilla,</p> - <p>No se tiene por bella</p> - <p>Miéntras no hable como hablan en Marsella</p> - <p><span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>La Manchega, Extremeña ó Campesina</p> - <p>Afecta ser de Orleans; la Vizcaína</p> - <p>Entre su <i>Jaincoá</i> y <i>Echeco Andréa</i></p> - <p>Nos encaxa un <i>Monsieur de Goicochéa</i>,</p> - <p>Muy preciadas de hablar á lo extrangero,</p> - <p>Y no saben su idioma verdadero.</p> - <p>Yo conocí en Madrid á una Condesa,</p> - <p>Que aprendió á estornudar á la francesa,</p> - <p>Y, porque otra llamó á un criado <i>chulo</i>,</p> - <p>Dixo que aquel epítheto era nulo</p> - <p>Por no usarse en Paris tan mal vocablo;</p> - <p>Que otra vez le llamasse <i>pobre diablo</i>,</p> - <p>Y, en haciendo un delito qualquier page,</p> - <p>Le reprehendiesse su <i>libertinage</i>.</p> - <p>Una muger de manto</p> - <p>No ha de llamar al Papa el Padre Santo,</p> - <p>Porque, quadre ó no quadre,</p> - <p>Es mas francés llamarle el <i>Santo Padre</i>.</p> - <p>Para decir que un libro es muy devoto,</p> - <p>Diga que tiene <i>uncion</i>, y tendrá el voto</p> - <p>De todas quantas gastan expressiones</p> - <p>Necessitadas de tomar unciones.</p> - <p>Al Nuevo Testamento,</p> - <p>(Este es el aviso del mayor momento,)</p> - <p>Llamarle assí es ya muy vieja usanza;</p> - <p>Llámase <i xml:lang="fr" lang="fr">à la dernière</i> Nueva Alianza.</p> - <p>Al Concilio de Trento ó de Nicéa</p> - <p>Désele siempre el nombre de <i>Assambléa</i>;</p> - <p>Y, si se ofenden de esso los Maltheses,</p> - <p>Que vayan con la quexa á los Franceses.</p> - <p>Logro la dicha, es frase ya perdida;</p> - <p><i>Tengo el honor</i>, es cosa mas valida.</p> - <p>Las honras que Usted me hace, es desacierto;</p> - <p>Las honras se me harán despues de muerto.</p> - <p>Llamar á un pisaverde <i>Pisaverde</i>,</p> - <p>No hay muger que de tal nombre se acuerde;</p> - <p><i>Petimetre</i> es mejor y mas usado</p> - <p>O por lo ménos mas afrancesado.</p> - <p><i>Ya hize mis devociones</i>,</p> - <p>Por ya cumplí con ellas: qué expressiones</p> - <p>Tan cultas y elegantes!</p> - <p>Y no decir, como decian ántes,</p> - <p><i>Ya rezé</i>, frase baxa, voz casera,</p> - <p>Sufrible solo en una cocinera.</p> - <p><i>Tiene mucho de honrada</i>, no hay dinero</p> - <p>Para pagar este lenguage; pero</p> - <p>Decir á secas que es muger honrada,</p> - <p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span>Gran frescura, valiente pampringada!</p> - <p>Doña Fulana es muy amiga mia,</p> - <p>Esso mi quarta abuela lo decia;</p> - <p>Pero <i>ella es la mejor de mis amigas</i>:</p> - <p>Oh qué expression! Parte que hace migas</p> - <p>El alma en la dulzura</p> - <p>De esta almibaradíssima ternura.</p> - <p>Voy á jugar mañana,</p> - <p>Es frase chavacana;</p> - <p><i>A una partida hé de assistir de juego</i>,</p> - <p>Se ha de decir, y luego</p> - <p>Se ha de añadir: <i>Ormaza</i></p> - <p><i>Tambien á otra partida va de caza</i>.</p> - <p>Oh Júpiter! para quando son los rayos?</p> - <p>Si esto es ser cultos, mas vale ser Payos.»</p> -</div> - -<p>29. «Todo esto recité á la tal Señora mia, porque ya entónces lo -sabia tan de memoria como ahora; y, sin dar lugar á que hablasse otra -palabra, levanté la visita, y la dexé, á mi parecer, si no del todo -enmendada, á lo ménos un poco corrida y no tan satisfecha de sus -traducciones esguízaras ó mestizas, que nos han afrancesado nuestro -puríssimo y elegantíssimo idioma, tanto que, si ahora resucitaran -nuestros abuelos, apénas nos entenderian. Y, por no dissimular nada, -sepa vuestra Merced, que el Autor de esta satyrilla es este Señor -Eclesiástico, mi compañero y amigo, Canónigo tambien de mi santa -Iglesia.» Y al decir esto señaló con el dedo á Don Basilio, que, no -obstante su despejo, se sonrojó un si es no es.</p> - -<p>30. Apénas lo oyó el Familiar, quando sin libertad para otra cosa -le echó los brazos al cuello y exclamó todo alborozado: «Oh, Señor Don -Basilio! Con que su Mercé tiene <i>engenio</i> para componer unas <i>copras</i> -en verso tan aventajadas? Ya me lo daba á mí el corazon <i>dende</i> que le -<i>uí</i> en la mesa aquella décima de diez piés, que me quedó aturrullado. -Bien haya su Mercé que <i>empréa</i> la <i>habilencia</i> que Dios l’ a dado en -<i>golver</i> por el <i>habra</i> de nuestros traseros, y no c’ aora ha dado -en usarse una girigonza, que en mi ánima jurada no parece sino que -todos <i>habran</i> latin. La postrera vez que fué á <i>Vayaolí</i> á cosas de -<i>Enquisicion</i>, <i>uí</i> á un Crérigo, que diz que era de una Cofradía que -se llama, se llama... <i>ansina</i> como cosa de <i>Aca mia</i>, el qual estuvo -<i>palrando</i> con un señor <i>enquisidor</i> mas de una hora, y, aunque al -parecer <i>palraba</i> en castellano, si le entendia un <i>vocabro</i>, se me -escapaban ciento. Bien haya la madre que le parió á su Mercé, y Dios le -dé mucha vida para <i>emprearse</i> en tan <i>güenas</i> obras!»</p> - -<p>31. Como vió Don Cárlos, que no tenia de su parte el au<span -class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>ditorio, y que no havia que -esperar se introduxesse en Campazas el castellano <i>á la papillota</i>; -temiendo por otra parte que, si duraba mas la conversacion, le havian -de hacer añicos aquellos patanes, que por tales reputaba él á quantos -no entraban en el lenguage á la moda, levantó la visita y, con pretexto -de que tenia precision de dormir aquella noche en la Bañeza, se excusó -á las muchas instancias que le hizo el Magistral para que la passasse -en su compañía; montó á caballo, y prosiguió su camino.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch4_9"> - <h3>CAPITULO IX.</h3> - <p class="subh3">Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el - sermon del Magistral en el ánimo de Fray Gerundio.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">El qual</span></big> assí atendió á toda -la entretenida y graciosa conversacion, que passó entre el Magistral -y el <i>monsieuríssimo</i> de Don Cárlos, como ahora llueven albardas; -porque enteramente preocupado de la jabonadura, que aquel le estaba -dando, no podia echar de la imaginacion las especies, pegándosele mas -aquellas que le herian mas en lo vivo, no de otra manera que una mosca -de burro se clava mas en la carne que otra mosca regular, por quanto -aquella tiene el aguijon mas penetrante que esta. Sobre todo le afligia -extrañamente ver desvanecidas en un instante todas aquellas alegres -idéas de fortuna, que él se havia representado, dando por supuesto -que su Tio quedaria encantado de sus prendas y talentos, luego que le -oyesse predicar. Lloraba amargamente dentro de su corazon, que ya el -Magistral, aunque llegasse á ser Arzobispo de Toledo, no haria caso -de él, y que ni siquiera solicitaria con la Orden que le hiciessen -Superior de una Pinzocha, quanto mas proporcionarle un Obispadillo -en Indias, como ya él lo tenia consentido, y tanto que havia dado -palabra á una buena viuda del lugar que, quando le hiciessen Obispo, -(lo que á su parecer no podia tardar mucho,) llevaria consigo á un -hijo suyo, que á la sazon tenia doze años, y le haria su Page de -cámara, cosa que consoló infinitamente á la bendita de la muger, la -qual le pidió por gracia, que no le dexasse comer turron ni mermelada -ni cosa de dulce, porque el muchachuelo era goloso y padecia mucho -de lombrizes, concluyendo que assí se lo suplicaba por amor de Dios -á su Ilustríssima. Fray Gerundio la empeñó su palabra episcopal de -que esta seria la primera advertencia que haria, assí á su Mayordomo -como á el Maestro de Pages, y, dándola á besar<span class="pagenum" -id="Page_92">p. 92</span> la mano con mucha autoridad, la echó la -bendicion y la despidió muy consolada.</p> - -<p>2. Pero, como todas estas alegres imaginaciones se convirtieron -en humo, luego que se acabó ó se interrumpió la terrible repassata -del juicioso y docto Magistral, no se puede ponderar qué triste, -melancólico y pensativo quedó el pobre Fray Gerundio: todos los demas -salieron á despedir á Don Cárlos; solo él se quedó en la sala, sentado -en una silla, el codo derecho sobre el brazo de ella, la cabeza -reclinada sobre la mano, los ojos clavados en la tierra, y lanzando -profundos suspiros de lo mas íntimo de su corazon. En esta postura le -encontró su grande amigo Fray Blas, que hasta entónces havia estado -durmiendo la siesta, para cuya larga duracion havia hecho méritos en -la mesa; y, como no havia oído el sermon del Magistral ni assistido á -la visita del Cortesano Don Cárlos, quedó estrañamente sorprendido, -quando vió á Fray Gerundio convertido en una viva imágen de la misma -melancolía.</p> - -<p>3. «Qué es esto, Gerundio amigo?» le preguntó sobresaltado. «Qué -novedad es esta? Assí te dexas dominar de la tristeza en el dia de -tus mayores glorias? Quando has llenado de regocijo á tu patria, has -de dar entrada en tu corazon á essa negra melancolía? Es possible que -las bocas de todos están hoy empleadas en panegyrizar tus assombrosos -talentos, sin acertar con otras voces que no sean las de tus mayores -aplausos, y solamente la tuya ha de obscurecer la celebridad del dia -con dolorosos suspiros? Te duele algo? Te ha sentado mal la comida? -O acaso te atormenta tu aprehension, pareciéndote que dexaste algo -que desear en el assombroso sermon que predicaste? ó que omitiste -alguna circunstancia substancial, ó que pudiste tocar mejor alguna de -las que tocaste, ó finalmente que alguno de los innumerables textos -que traxiste no vino tan á pelo, como ahora se le representa á tu -delicadíssimo ingenio? Pues te hago saber que, si es algo de esto -lo que te melancoliza, miente tu aprehension como una grandíssima -embustera, y no has de hacer mas caso de ella que de un cínife que te -zumba á los oídos, todo bulla y nada substancia: no ha oído el Páramo -sermon igual, ni en los famosos púlpitos, que bañan las aguas del -rio Tuerto y las del rio Grande, se ha de predicar en muchos siglos -panegýrico mayor; hora se mire la propriedad ingeniosa del assunto, -hora se atienda la delicada oportunidad de las pruebas, hora se -considere la menuda y sútil comprehension de todas las circunstancias, -hora se reflexione la casi divina aplicacion de los textos, hora se -examine la sutileza de los reparos y la agudeza de las soluciones, hora -finalmente se pare la consideracion en la variedad hermosa del estilo, -unas<span class="pagenum" id="Page_93">p. 93</span> veces elevado, -otras cadencioso, pero siempre sonoro, y elegante siempre: pues, siendo -esto assí, de que te entristeces? qué motivo tienes para estar tan -melancólico, tan enagenado y tan pensativo?»</p> - -<p>4. — «Ay, Padre Predicador mio de mi alma, exclamó Fray Gerundio, y -como se conoce que no sabe vuestra Merced lo que me ha passado con mi -Señor Tio el Magistral! Pero aquí no estamos bien, ni podemos hablar -con libertad; tomemos los sombreros y los báculos y salgámonos al -campo por la puerta del corral, miéntras la gente está allá ocupada -y divertida en despedir á un tal Don Cárlos, que viene de Madrid y -para mí debió de ser algun Angel del Cielo, que traxo Dios para que me -conservasse la vida; porque llegó á tiempo que ya no podia mas, y temí -que me diesse un accidente, oyendo las cosas que me estaba diciendo mi -Tio. La entrada de Don Cárlos cortó la conversacion, y ellos tuvieron -allá otra á que yo no atendí, aunque me hallaba presente, porque me -ocupaba enteramente la atencion aquello que me dolia. Salgámonos, -salgámonos al campo, que ya rebiento por desahogarme con vuestra -Merced, y oirá cosas que le aturdirán.»</p> - -<p>5. Cogieron los sombreros, tomaron los báculos, y, sin que los -viesse ninguno de los que estaban enfrascados en la bulla de la -despedida, se salieron al campo por la susodicha puerta. Contó Fray -Gerundio á su estrechíssimo amigo todo quanto le havia dicho el -Magistral, sin perder casi punto, sýlaba ni coma; porque, sobre ser -de una memoria feliz, como le havian penetrado tanto las razones de -su Tio, se le havian gravado profundamente en el alma. Díxole, que lo -mas que havia sentido en aquella sangrienta correccion era, que se la -huviesse dado á presencia del Canónigo Don Basilio y del Familiar; -porque, ademas de lo que perderia con ellos, no dexarian de divulgarlo -entre otros muchos, y con esso iba su crédito por los suelos: -especialmente desconfiaba mucho de su pariente el Familiar, porque le -havia notado la grande complacencia con que estaba oyendo al Magistral, -y que á su modo cerril y tosco seguia en todo las mismas máximas, á -que se añadia tener un genio zumbon á lo socarron y ladino, en fuerza -del qual no dexaria de divertirse á su costa todas las veces que se -ofreciesse. Finalmente, no le dissimuló que le havian hecho mucha -fuerza las razones del Magistral, y que estaba muy tentado á dexar la -carrera, porque conocia que no era para ella, y entablar la pretension -de que le volviessen á los estudios, ó, quando esto no pudiesse ya ser, -que le dedicassen al choro.</p> - -<p>6. «Víctor! dixo Fray Blas, y que te den un confite por la -gracia: vamos claros, que la docilidad del chico y su blan<span -class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>dura de corazon es admirable. -Es possible, (pecador de mí!) que te haya hecho tanta fuerza el -lastimoso sermoncillo del Señor Magistral, que, si solo se reduxo á lo -que me has contado y yo te he estado oyendo con grandíssima paciencia, -es de lo mas fútil y ridículo que se puede pensar? Dime, hombre -apocado, te dixo alguna cosa tu Tio, que no hayas oído ya cincuenta mil -veces? Añadió algo de substancia á las vejeces de nuestro Reverendo -Padre Fray Borzeguíes Marroquíes, <i>alias</i> el Maestro Fray Prudencio? -La missioncita que te predicó á tí el circunspectíssimo Señor Don -Magistral, no es tan parecida como un huevo á otro huevo á la otra, -que me predicó á mí aquel otro Reverendíssimo de márras, despues de -mis dos famosos sermones de la Trinidad y de la Encarnacion, cuya -memoria durará por los siglos de los siglos, y de cuyas utilidades se -conservarán reliquias por algunos años en el baul y en las navetas?»</p> - -<p>7. «Oh Señor, que son disparates! Oh Señor, que son locuras! Esto -se dice, pero no se prueba. Mas séanlo en buen hora. Si las locuras y -los disparates grangéan tanto aplauso, dónde hay en el mundo mejor ni -mayor sabiduría? Si los disparates y las locuras son tan proficuos, qué -mayor locura que ser cuerdo? ni qué mayor disparate que predicar con -juício? A este precio sea sabio el que quisiere, que yo á mi bolsillo -me atengo: éntrese en casa la dicha, y mas que se entre por la garita. -Díxolo todo divinamente un Theatino, que en Dios y en mi conciencia es -lástima que lo sea:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i14"><i xml:lang="la" lang="la">... Quod si hæc insania dici</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Debet, amabilior nulla est sapientia; malo</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Desipere hoc pacto, fias utcumque beatus;</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Optandum ut fias; sunt et deliria tanti.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>8. «Ven acá, corazon de lana: tú no sabes la estrecha amistad -y la grande correspondencia, que tiene el Señor Magistral con los -padrotíssimos de la Orden? Ignoras que estos le han pegado sus máximas -de <i xml:lang="la" lang="la">in illo tempore</i>, y que las suyas no son -mas que echos de las de sus Reverendíssimas? Pues, si no te hicieron -fuerza en la boca de estos, por qué te la han de hacer en la de aquel? -Acaso las da mas peso la sobrepelliz y el bonete que el escapulario y -la capilla?»</p> - -<p>9. «Amen de esso, has de tener entendido que tu Señor Tio, á lo que -he oído decir, se ha declarado sectario de ciertos Predicadores, que -ahora se van usando assí en la Corte como fuera de ella, los quales -se llaman <i>Predicadores modernos</i>, ó á la moderna, para distinguirlos -de los antiguos, á quienes se los da el nombre de <i>Predicadores -veteranos</i>, y con grande propriedad á mi pobre juício; porque, assí -como en la milicia vale mas un soldado veterano que quatro viso<span -class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>ños, assí en las campañas -del púlpito un <i>veterano Predicador</i> importará por quatro modernos; -y créeme que hablo con modestia, porque no exageraria mucho, aunque -dixesse que valia por quarenta.»</p> - -<p>10. «Porque al fin, á qué se reduce esta secta? Ante todas cosas -sienta por primera máxima fundamental, que todo sermon, sea panegýrico, -sea moral, sea fúnebre y aunque sea tambien de ánimas (cosa ridícula), -se ha de dirigir primaria y principalíssimamente á la reformacion de -las costumbres, haciendo amable la virtud y aborrecible el vicio; -con sola esta diferencia que en los del género laudatorio, á que se -reducen los panegýricos y los fúnebres, se hace comunmente por via de -imitacion; en los morales, á fuerza de razones; y en los de ánimas se -ha de proceder por el terror y por el escarmiento. Has oído en tu vida -cosa mas extravagante? Con que, hétele que todo sermon ha de ser una -missioncita, y el Predicador que no se meta á Missionero, que aprenda -otro officio... Vamos claros; que es buena impertinencia.»</p> - -<p>11. «Supuesto este principiote, se sigue naturalíssimamente el otro, -conviene á saber, que todo assunto, sea en la oracion que se fuere, -ha de ser mazorral y á plomo, quiero decir, tan sólido y tan macizo -que no haya mas que desear. Pongo por exemplo: predicas un panegýrico -en la fiesta de Todos Santos; pues, has de tomar por assunto esta -proposicion ú otra equivalente: <i>La santidad es la verdadera sabiduría; -esta habita en los Santos y reina en toda su conducta</i>. Lo mas mas que -se te permite, es que dividas el mismo pensamiento ú otro semejante en -dos proposiciones, proponiéndolos con un airecillo de antíthesis, como -si dixéramos: <i>El Santo tenido por ignorante es el verdadero sabio, -primera parte; el sabio sin virtud reputado por docto es el verdadero -ignorante, parte segunda</i>. Has visto cosa mas fria?»</p> - -<p>12. «Predicas el panegýrico de un Santo, verbi gracia de San -Joseph; pues guárdate bien de tomar por assunto, que <i>San Joseph fué -mas Padre de Jesus que el mismo Padre eterno, fué mas hijo del Padre -eterno que el mismo Verbo divino, fué mas Esposo de la Vírgen que el -mismo Espíritu Santo</i>; porque este divino assunto, predicado por un -orador portugués, monstruo del púlpito, (y no es el Padre Vieyra,) -aunque se reduce en suma á tres hypérboles galantes, levantarán el -grito los sectarios de la nueva moda y te dirán con la mayor frescura -en tus mismas barbas, que son tres heregías valientes. Solo pues te -será licito decir que <i>San Joseph, como Padre putativo de Jesus, fué -el hombre á cuyas órdenes estuvo Dios mas rendido, y fué el hombre que -mas se rindió á las órdenes de Dios</i>. Mira por tu vida, qué grandíssima -frialdad!»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span></p> - -<p>13. «Quieres predicar de algun mysterio, como verbi gracia de la -Trinidad? Si te empeñaras en probar, que las tres divinas Personas en -una indivisible essencia eran el Geryon de la gracia, ó el impossible -de Edipo, ó el lazo gordiano burlador del azero de Alexandro, todos -estos Oradores á la moderna te gritarian: <i>Al loco, al blasphemo, al -impío!</i> Y no te verias de polvo, siendo assí que todos tres son otros -tantos pensamientos assombrosos, que andan impressos con todas las -licencias necessarias, y que merecen realmente eternizarse, no digo -yo en los moldes, sino en letras de diamantes; pero tú, guárdate bien -de empeñarte en essas valentías del ingenio; porque estos hombres -hocicudos, que tienen ojeriza con todo lo que es delicadeza, sobre -los silvos susodichos, te delatarian á la Inquisicion ó te harian -ridículo en estrados y tertulias. Conténtate pues con decir simple y -sencillamente, como pudiera un Sayagués: <i>El mysterio de la Santíssima -Trinidad es entre todos los mysterios, lo primero, el mas obscuro á la -razon, y lo segundo, el mas evidente á la fé</i>. Insulsez que es capaz de -hacer insípida y zonza á la misma sal.»</p> - -<p>14. «Consiguientes en todo á su systema, dicen despues, que estos -assuntos de argamassa se han de probar con razones de cal y canto, y -es claro que las han de encontrar en abundancia y á qual mas metida en -harina; porque, como todas aquellas proposiciones son unas verdades -perentorias, que parece las está dictando la misma razon natural, á la -primera azadonada de la reflexion descubren una cantera de pruebas, -con que fabrican un sermon mas sólido que la obra de Escurial. Es -cierto, que estas razones las tornéan, las vuelven y las revuelven de -mil modos diferentes, adornándolas con tropos, con figuras y con todo -el aparato rhetórico, que no parece sino que está un hombre oyendo á -Ciceron, á Junio Bruto, á Cayo Graco ó á Cornelio Cethego. No dexan de -la mano á aquel eterno hablador, que se ha levantado lo mas iniquamente -del mundo con el título de <i>Príncipe de los Oradores</i>, siendo assí -que le quadraria mejor el de <i>Director</i> ó <i>Bastonero de todos los -locutorios</i></p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i16"><i xml:lang="la" lang="la">manibus Cicerunculus hæret</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Semper, et adtritus nocturno idemque diurno</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pollice</i>.</div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Conceptos, agudezas, equívocos, reparos subtiles, -réplicas delicadas, todo esso lo destierran de sus sermones, y, si -tal vez tocan algo de mythología, de fábula ó de erudicion profana, -es tan de corrida y con tanta vergüenza, que visiblemente se llena de -vermellon donzel su pudibundo semblante.»</p> - -<p>15. «A la Historia sagrada, á la eclesiástica y á los Santos Padres -ya dan algun lugar, pero como? No como nosotros<span class="pagenum" -id="Page_97">p. 97</span> que, si citamos algun passo historial ó algun -texto ó sentencia de Santo Padre, aunque sea muy larga, lo presentamos -todo con su ser, corpulencia y tamaño natural, para que venga á noticia -de todo el auditorio, con sus pelos, señales y circunstancias. Ellos no -van por esse camino: toda essa erudicion la entretexen, la embuten ó la -incrustan en sus proprios discursos, de modo que todo parece una misma -pieza, sin que se descubra rima, encaxe, barniz ni escotadura: sermones -parecidos á las fábricas modernas de Roma que llaman impelichadas, las -quales parecen todas de pórphydo, mármol, jaspe ó alabastro, quando, -en realidad, de todas essas piezas no tienen mas que una hojita -superficial para engaño de los ojos, que se dexa levantar al impulso de -una uña:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Vana superficies, quam solus judicat unguis</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Aut oculus.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Y hay tanta diferencia en el modo de citar de los -Predicadores veteranos al modo de citar de los modernos, quanto va de -las fábricas modernas á las antiguas. En estas, para formar una urna de -jaspe era menester consumir un monte:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Scilicet ut grandem mons integer iret in urnam</i>;</div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">y en aquellas se fabrica un palacio con el jaspe que -ántes se gastaba en una urna.»</p> - -<p>16. «Allá se va el modo con que citan los otros textos de la -Escritura, que no son historiales, sino doctrinales, sentenciosos ó -prophéticos. Los mas los dan desleídos en sus mismos raciocinios, -pareciendo el texto, la glosa y la aplicacion vino todo de una misma -cuba, al modo que San Bernardo los cita sin citarlos, componiendo una -cláusula perfecta la mitad de sus palabras, y la otra mitad de palabras -de la Sagrada Escritura. Tal qual textecillo presentan al auditorio á -cara descubierta, pero con grande parsimonia, como se usan las especies -en los guisados, porque dicen, que en cargándolos de ellas los hacen -desabridos en lugar de sazonarlos. Aún los poquitos que sacan al -theatro son por lo comun literales, porque del sentido alegórico gastan -y gustan muy poco; del tropológico ó acomodaticio casi nada, y no les -falta un tris para condenarle; no lo hacen con las palabras, pero lo -hacen con la obra, dexándole arrinconado y no dándoseles un pito de que -se cubra de telarañas.»</p> - -<p>17. «De intérpretes, expositores y versiones, cuya hermosa variedad -adorna tanto nuestros sermones y nos sirve para probar todo quanto -se nos antoja, hacen ellos poquíssimo caudal ó, por mejor decir, -ninguno. Veráse, no digo ya todo un sermon, sino un tomo entero de -sermones á la moderna, sin que en todo él se haga memoria ni del sabio -Cornelio,<span class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span> ni de la -púrpura de Hugo, ni del erudito Calmet, ni del profundo Baeza, ni de -Celada, á quien nada se le esconde, ni del agudo Zuleta, y lo que -es mas, ni del doctíssimo Silveyra, siendo assí que con este último -inagotable expositor puede un Predicador, que sepa manejarle, andarse -por esse mundo de Dios y probar hasta la existencia de los mismos -impossibles, en caso urgente y necessario, siendo cosa averiguada -que no hay almagacen mas socorrido para un aprieto y para qualquiera -assunto.»</p> - -<p>18. «Es lástima oir, como tratan estos Predicadores de moda á -muchos expositores. No se atreven á tocar en los Santos Padres, -de los quales hablan en realidad con respeto; porque no quiero -infernar mi alma ni levantarles falsos testimonios. Tambien hacen -la cortesía á algunos pocos intérpretes de los que no están tan -arriba, confessando que fueron hombres verdaderamente sabios, de -penetracion, de juício y de una profunda inteligencia de la Sagrada -Escritura, á la qual convienen que ilustraron mucho con sus doctos -comentarios. Pero de otros expositores, á quienes llaman ellos <i>de -escalera abaxo</i>, <i>de turba multa</i>, ó <i>Expositores de municion</i>, da -cólera oírlos hablar: dicen que los mas no hicieron otra cosa que -poner en mal latin los sermones que havian predicado en peor romance; -que con el glorioso título de Comentarios sobre esta ó aquella parte -de la Escritura embarraron cantidad immensa de papel, llenándole de -conceptillos aereos, de pensamientos inanes, de discursos pueriles y -de dissertaciones phantásticas, cargándolas de erudicion á metralla; -y finalmente, que los mas, como totalmente ignorantes de las lenguas -Hebréa, Syriaca, Caldéa y Griega, en que se escrivieron originalmente -los libros sagrados, desbarraban lastimosamente en la inteligencia del -texto de la Vulgata, dándole una significacion tal vez contraria á su -verdadero sentido, muy violenta y casi siempre arbitraria. Imbuídos -en estas máximas, quiebra el corazon ver el desprecio, con que tratan -á los mejores y mas socorridos autores de que se compone regularmente -la escogida librería de un Predicador de tabla; y assí no los verás -citados en sus sermones, aunque te descejes ni aunque dés una peseta -por cada cita.»</p> - -<p>19. «De esso de variedad de versiones no se trate: su Vulgata -á pasto y tal qual vez, por plato extraordinario, un poco de la -version de los Setenta, y á Dios amigo. La Syriaca, la Caldéa, la de -Pagnino, la de Vatablo, ni saber como leyó Arias Montano, les da á -ellos el mismo cuidado que averiguar qual fué el centesimo abuelo de -Tamas Kauli-Kan: siendo assí que nosotros los Predicadores veteranos -con la diferencia de versiones nos bandeamos maravillosamente para -guisar, probar y ajustar todo quanto queremos, sazonando nuestros -pensamientos con<span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span> tanta -delicadeza que el apetito mas dormido abre tanto ojo, y el paladar -mas melindroso se chupa los dedos tras de ellos; porque, en realidad, -donde hay cosa mas aguda ni mas divertida ni mas sazonada que decir un -Predicador: <i>Donde la Vulgata lee</i> <b>piedra</b>, <i>el Syriaco vierte</i> -<b>anillo</b>, <i>el Caldéo</i> <b>círculo</b>, <i>los Setenta</i> <b>cúpula</b>; -<i>y donde lee</i> <b>pan</b> <i>la Vulgata</i>, <i>Vatablo leyó</i> <b>espada</b>, -<i>Pagnino</i> <b>misericordia</b>, <i>Arias Montano</i> <b>sabiduría</b>, <i>y el -Burgense</i> <b>calabaza</b>? y haciendo despues, de todas estas idéas, -quantas combinaciones á uno se le antoje, probar todo lo que quisiere -con ingenio y con sutileza; fuera de que, oyendo el auditorio que el -Predicador cita á roso y velloso al Syriaco, al Caldéo, al Griego -y al Hebréo, se persuade sin razon de dudar, que sabe todas estas -lenguas como la suya propria, tiénele por monstruo de sabiduría, y -oye todo quanto dice con un respeto que pasma. Los oradores modernos -se burlan de todo esto, teniéndolo por ostentacion, aparato, alaracas -y charlatanería; pero yo, con licencia de sus Mercedes y de sus -Reverendíssimas, me burlo de todos ellos.»</p> - -<p>20. «Ves aquí, Gerundio amigo, el plan de la nueva secta, de la -qual, segun tengo entendido, se ha declarado ciego partidario tu Tio -el Señor Magistral, siendo uno de los que mas furiosamente predican -á la francesa; que en suma, á esso se viene á reducir la nueva moda. -No te dissimularé, que la gente sesuda, la que se llama <i>crítica</i>, la -devota y la que se precia de culta, se ha declarado tambien á banderas -desplegadas por el mismo partido. Vase tras de un orador á la moderna, -como los niños se van tras los danzantes y tras la tarasca en el dia -del Córpus: á estos los celebran, los ensalzan, los colocan mas arriba -de las nubes, quando á nosotros nos desprecian, nos deprimen, haciendo -tanta burla y tanta chacota de nuestro modo de predicar, que no parece -sino que hemos nacido para ser los dominguillos de sus conversaciones y -tertulias.»</p> - -<p>21. «Pero, qué importa ni qué nos empece este puñado de gente -melancólica y descontentadiza, quando tenemos á nuestro favor la -mayor, la mas sana y la mas discreta parte de nuestra península, desde -oriente á poniente y desde el septentrion á mediodía? Nuestras son -todas quantas Cofradías levantan varas ó enarbolan estandartes en -el continente español, desde los Pirinéos hasta la embocadura de el -Tajo, y desde Finisterre hasta las Algeziras. Nuestros son todos los -Mayordomos de estos ilustres cuerpos, que se exhalan por buscarnos y se -empobrecen por enriquecernos. Nuestros son los formidables gremios de -Zapateros, Curtidores, Sastres, Barraganeros, Mercaderes, Escrivanos, -Procuradores, y hasta en el respetable gremio de los Abogados no -nos faltan innumerables parciales. Nuestra es la muchedumbre de -las Ciu<span class="pagenum" id="Page_100">p. 100</span>dades, el -Concejo de las Villas, el total de las Aldéas, la mosquetería de -las Universidades, la juventud de los Claustros, y aún en la misma -ancianidad podemos contar amigos, auxiliares y defensores.»</p> - -<p>22. «Dígalo, si no, aquel famoso campeon y aquel valiente Paladin, -que á los sesenta y mas años de su edad, y á los veinte y mas de -Predicador veterano, exercitados muchos de ellos en el mayor theatro -de España, salió tan denodadamente á nuestra defensa. Havia predicado -á la moderna en una de las funciones mas famosas de la Corte cierto -Orador, Cathedrático á la sazon en una célebre Universidad, y, aunque -no de muchos años, estaba reputado por gran Theólogo, por insigne -Predicador, por ingenio conocido y, en fin, por hombre verdaderamente -sabio, mas que regularmente instruído en las divinas y en las humanas -letras (quédese esta opinion en su lugar, que yo no soy amigo de quitar -á nadie la buena ó mala que Dios le deparare). En fin, él predicó -un sermon que logró exquisito aplauso de todos los anti-veteranos: -assunto grave, pruebas macizas, mucho de esto que se llama eloquencia, -pocos textos, citas por alambique, reflexiones morales en abundancia, -Escritura desleída, Evangelio, y á ello nada de chistes, y lo -mismo de circunstancias. Imprimióse la oracion, y aprobóla con -grandes campanillas cierto Clérigo de autoridad,<a id="FNanchor_25" -href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a> que ha dado la gente en -la manía de que es el Gallo de Predicadores y que como tal puede y -debe cantar en toda España, como si dixéramos en su propio muladar. -Mas hay hombres de tan mal gusto, que no dudan decir que este Gallo, -respecto de nuestra oratoria evangélica, á la qual suponian sepultada -en una obscuríssima noche, es el precursor del dia, el despertador del -sol, el que derrite las densas tinieblas que se havian apoderado de -nuestro polo pulpital, el que dissipa las patrullas de los Predicadores -arlequines, saltimbanquis, ligeros y matachines, que divertian á la -gente en vez de instruírla, y empeoraban las costumbres en lugar de -enmendarlas; aplícanle sin mas ni mas aquel par de estrophas de cierto -hymno:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">A nocte noctem segregans</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Præco diei jam sonat</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Jubarque solis evocat.</i></div> - <div class="verse i3"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc excitatus Lucifer</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Solvit polum caligine:</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc omnis errorum cohors</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Viam nocendi deserit.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>23. «Y qué te parece? que se contentan con esto? No paran aquí: -passan adelante, y no dudan aplicarle otro buen trozo del mismo hymno, -queriéndonos persuadir que le viene como de molde. Empéñanse en decir, -que este Gallo hace<span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span> -abrir los ojos á los amodorrados, mete tanto aguijon á los soñolientos, -confunde y convence á los pertinaces, y, en fin, que á fuerza de cantar -él en el púlpito como se debe, hay esperanza de que haga cantar á todos -los demas Predicadores como es razon:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Gallus jacentes excitat</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Et somnolentos increpat;</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Gallus negantes arguit.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Gallo canente spes redit.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">De este hombron, coco de los Predicadores y choriphéo de -la nueva secta, es la aprobacion susodicha.»</p> - -<p>24. «No la pudo sufrir aquel Predicador veterano, cuyos nobilíssimos -sermones peinaban tantas canas como su cándida cabeza. Caló el morrion, -echóse la visera, vistió la cota, que algunos, por lo breve de su -cuerpo, dixeron era cotilla, enristró la lanza, y desde la misma -dedicatoria, dirigida á un gran Señor, comenzó á correr el Gallo, -pero como? Desplumándole, descrestándole, y en fin haciéndole añicos. -Alaba lo que él reprueba, y condena lo que él aplaude, haciendo una -descripcion tan galante de los sermones de moda que no hay mas que -pedir; yo la tomé de memoria, porque me cayó muy en gracia, y dice -assí»:</p> - -<p>25. «<i>Si V. E. Señor para mientes, como dice nuestro castizo idioma, -hallará en estos sermones, que ya llaman de moda, si no el todo, parte -mucha de lo que en aquel gabinete sucedia</i>: <b>Vamos, vamos á oir al -Padre Don F., al Señor Don Z., al Doctor tal, que predica de moda.</b> -<i>Quiere á mi ver decir esta palabra un quadro sin imágen, una imágen -sin templo, un templo sin altar, un altar sin sacrificio, un sacrificio -sin Sacerdote, y un Sacerdote sin el proporcionado ornamento: es -puntual descripcion de un sermon de moda.</i>»</p> - -<p>«Qué te parece, amigo Gerundio? Has oído en tu vida comparacion mas -á pelo, símil mas adequado, ni descripcion mas puntual de un sermon -á la moderna? Porque, en realidad, si la cosa se considera bien y -sin passion, la multitud de textos, la bulla de citas, el aparato de -erudicion, la variedad de versiones, el paloteado de retruécanos, la -gala de los equívocos, lo sútil de los conceptos, la delicadeza de -los reparos, el escape de las soluciones, y de quando en quando el -chiste de los gracejos, son puntualíssimamente la imágen, el templo, el -altar, el sacrificio, el Sacerdote, el amito, la alba, el cíngulo, el -manípulo, la estola y la casulla de un sermon equipado como es justo; y -al que le falta todo esto, hágote un sermon en carnes vivas, que es una -vergüenza y una compassion.»</p> - -<p>26. «No es mi intento, ni por ahora seria del assunto, hacerte una -relacion individual de todo lo que dixo el Predi<span class="pagenum" -id="Page_102">p. 102</span>cador veterano en el discurso del sermon, -que dedicó al susodicho gran Señor, en immortal gloria nuestra y -en eterna confusion de los modernos. Essa seria obra larga, y era -menester producir toda la pieza, que es única en su linea y la conservo -en la celda enquadernada en papel dorado, para molde y original de -mis sermones, (se entiende despues del <i>Florilegio sacro</i>,) si es -que alcanzan mis fuerzas á una débil imitacion. Ni quiero cansar tu -atencion con referirte, que un tal <i>D. Gutierre Fernandez</i> (hombre -ignorantíssimo y desalmado, si los ha havido jamas,) disparó un par -de cartas insolentes y atrevidas á un qual <i>D. Fulano Valdenoches</i>, -las quales, puesto que no salieron á luz, anduvieron de ronda de mano -en mano, de casa en casa, y de estudio en estudio, assí en la Corte -como fuera de ella, é hicieron una riza de todos los diantres. Pero -en quienes? En los <i>anti-Oradores Magistrales</i> y en sus seguaces, que -son unos pobres pelones; porque, aunque es assí que las tales cartas -convencen, que en el sermon de nuestro heróico defensor se hallan tres -ó quatro proposicioncillas heréticas, algunas otras malsonantes, tal -qual textecillo de la Escritura supuesto, muchos mal citados, este ú el -otro testimonio venial levantado á los Santos Padres, y assí de otras -cosuelas á este tenor, qué hombre de juício hace caso de semejantes -bagatelas? Quien no sabe, que essos son hypérboles galantes, valentías -del discurso, arrojos del ingenio, y <i>festivíssimas aperturas</i> de una -fantasía que se eleva, que se arrebata y no anda arrastrando por el -suelo? Si se huvieran de reparar y cortar en nuestros sermones estos -Icáricos vuelos, donde iriamos á parar?»</p> - -<p>27. «En fin, este Orador insigne á la veterana, que contaba entónces -sesenta y ocho años de edad, y á los veinte y quatro de púlpito, -al qual, segun esta cuenta, no subió hasta los quarenta y quatro, -que es ya edad madura, en la qual al Predicador mas tardío le puede -haver salido el uso de la razon pulpitable; este Orador veterano, -vuelvo á decir, añoso, famoso y canoso, acredita bien que aún dentro -de los claustros tenemos partido, no solo entre aquellos que apénas -los apunta el bozo de la oratoria, que essos á red barredera los -puedes contar por nuestros, sino entre los mas añejos, mas veteranos -y aún mas vetustíssimos. Y hay la gracia particular de que estos -hablan por experiencia, en cuya escuela, que es la mas segura y la -mas convincente, han aprendido lo bien que les ha salido la cuenta -predicando á la veterana, pues no hay mejores cien doblones que los que -se hallan de repuesto en sus religiosas navetas, ni chocolate mas rico, -ni botes de tabaco mas exquisito, ni pañuelos de tela y de color mas -finos, ni ropa blanca mas delgada que la que encontrarás en sus pobres -alacenas, caxones y baúles.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_103">p. 103</span></p> - -<p>28. «Pues, siendo todo esto assí, <i xml:lang="la" lang="la">quis -furor, quæ te dementia cepit</i>? qué locura es la tuya? qué delirio -se apoderó de tu cabeza, quando assí te la trastornó esse tu -tiesíssimo y circunspectíssimo Tio, tumbándote patas arriba á quatro -razones miserables, que te alegó el tal Dómine Espetera? Perdóname -si me descompongo, porque no me puedo contener al hablar de estos -encaprichados y testarudos parciales de la sinrazon, aunque por otra -parte sean hombres de autoridad y de respeto. No quiero ya, que hagas -caudal de mis razones, sin embargo de ser todas tan convincentes, tan -triumphantes que no admiten réplica ni sufren resistencia. Tampoco -quiero ya, que te hagan fuerza los exemplares que te he puesto delante -de los ojos, ni tantos millares de millares de Predicadores veteranos -como han hecho fortuna por este camino, ni lo que has tocado y estás -tocando por tus proprias manos en mí mismo, que siempre le he seguido -y que en mi vida no pienso seguir otro. Será possible, Gerundio del -alma, que no te convenza tu experiencia propia? Tan mal te ha ido -desde que comenzaste la carrera, emprendiéndola por esta via lactea ó, -hablando con mas propriedad, por este caminito de la plata? Sermon y -medio has predicado hasta ahora en público, y otro entre las paredes -del Convento, y qué hombre hay ya mas famoso en toda la redonda? De qué -otro retumban mayores ni mas encarecidos aplausos en todo el dilatado y -espacioso ámbito del Páramo? Piensas que tu fama se ha limitado á las -paredes solas de Campazas? Oh quanto te engaña tu encogimiento y tu -modestia! Llegó ya á Villaquexida, extendióse á Villamandos, se dilató -á Villamañan, y hasta en las márgenes del Orbigo resuena el eco de tu -nombre con tanta claridad como en las concavidades de Villaornate; poco -dixe: ó me engaña mucho el pensamiento, ó siento acá en lo mas interior -del alma no sé qué prophéticos presagios de que en breve tiempo no se -ha de hablar de otra cosa que de Fray Gerundio en toda España, y aún se -adelanta el vaticinio á descubrir entre no sé qué lejanas lumbres, que -ha de penetrar tu famoso nombre hasta las provincias extrangeras.»</p> - -<p>29. «Miéntras tanto, es cierto que ya no se sabe hablar sino de tus -sermones, de tus prendas y de tus talentos, en essos caminos, en essos -campos, en essas tierras, en essas viñas, en essos erreñales, en essas -eras, y aún en todos essos mercados del contorno. Miéntras tanto, es -indubitable que ya no hay Cofradía que no te desée, no hay Mayordomo -que no te solicite, no hay sermon de ánimas que no te aguarde, no -hay retablo nuevo que no clame por tí, y no hay semana santa que no -te tienda los brazos. Pues, corazon amilanado, por qué te acobardas? -Alma de cántaro, por qué te quiebras? Espíritu pusilánime, por qué te -desmayas? Desprecia,<span class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span> -desprecia generosamente esse terror pánico que se ha apoderado de tu -pecho; no hagas caso de essas pasmarotas, con que intentan aturrullarte -los ciegos y apassionados sectarios de la novedad y, confirmándote en -el heróico empeño de no desviarte un punto del camino real y derecho -que tan gloriosamente has comenzado, ríete á carcajada tendida de todos -aquellos que pretenden arredrarte de él, no dando otra respuesta á -sus razones que la que yo dí, y tambien te suministré en ocasion muy -semejante, de la qual te acordarás sin que yo te la repita:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Mingere cum bombis res est gratissima lumbis!</i>»<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>30. No de otra manera que quando en el corazon del invierno amanece -el Orizonte cubierto de una densa niebla, la qual poco á poco se va -al principio enrareciendo, luego que el sol presenta la batalla, -comenzando la funcion con la escaramuza de sus rayos; pero no se -declara tan de repente la derrota de los esquadrones tenebrosos, que -no disputen por largo tiempo el terreno, pues, titubeante al parecer y -como neutral la victoria, ya el sol abre los nebulosos esquadrones, ya -estos se vuelven á cerrar mas densamente, muchas veces aquel los rompe, -y otras tantas estos le rebaten; ya el exército del sol passa por el -vientre del campo de la niebla y, aunque con luz cansada, no tanto -dora quanto argentéa la cima de un vecino monte, ya se vuelve á cerrar -el exército enemigo y, repeliendo al contrario, parece que le retira -hasta su mismo atrincheramiento; durando el fluxo y el refluxo de la -dudosa contienda hasta que, al acercarse el mediodía, encendidas en -fogosa cólera las tropas de la luz, acometen tan furiosamente al campo -de la niebla, que por todas partes le rompen, le penetran, le pisan, le -atropellan, le dissipan, y, dueño enteramente el sol del campo de la -batalla, se dexa ver en todo el hemispherio el mas claro, el mas sereno -y el mas despejado dia. Assí, ni mas ni ménos, dissipó el razonamiento -de Fray Blas las nieblas que havian obscurecido el entendimiento de -nuestro Fray Gerundio, y quedó tan despejado y tan claro como el dia -mas apacible y mas sereno del mes de Enero ó de Febrero. Dió mil -abrazos á su amigo por lo que le havia consolado, iluminado y alentado, -y renovó en sus manos el pleito homenage, que ya havia hecho en otra -ocasion, de que no predicaria de otra manera en todos los dias de su -vida, aunque el mismo Gallo de la passion le predicara lo contrario. -Con esto dieron la vuelta al lugar, donde sucedió lo que dirá el -capítulo siguiente; pero, ántes de escribirle, suplico al Lector que -tenga un poco de paciencia, porque voy á tomar un polvo.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch5_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span></p> - <h2 class="nobreak">LIBRO QUINTO.</h2> - <hr class="tir" /> - <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3> - <p class="subh3">Encárganle un sermon de honras, y no le escupe; - con todo lo demas que iremos diciendo.</p> -</div> - -<p>1. «<big><span class="smcap">Pero</span></big> mira, le dixo Fray -Blas en el camino, si tu Tio te volviere á tocar la especie, tú has -de hacer la gatatumba y el agacha-panza: quiero decir, que te has de -mostrar convencido de sus razones, rendido á sus consejos, dócil á sus -instrucciones, oyéndole en lo exterior con mucha humildad, respeto y -reverencia; pero allá dentro de tu corazon has de estar bien resuelto -á reírte y hacer burla de todo quanto te dixere. La razon de este -admirable y no ménos importantíssimo consejo salta á los ojos; porque -estas gentes de la Iglesia, constituídas ya assí en alguna dignidad, y -mas quando están asomadas á una mitra, suelen ser muy delicadas, gustan -de que en todo se les oiga como á oráculos, y llevan muy á mal que se -les replique. Quando á esto se añade la razon del parentesco, y mas -siendo tan immediato y tan superior como el de Tio, los da un peso de -autoridad sobre toda la familia, que no parecen sino unos concilios, -y hasta los hermanos mayores, que no han ido por la Iglesia, los oyen -con una veneracion que causa espanto. Es verdad que no siempre es oro -todo lo que reluce, pues tal vez hacen burla de ellos interiormente; -pero los tiene cuenta el paladearlos en el fuero externo, assí para -disfrutarlos en vida como para heredarlos en muerte. A ninguno importa -mas que á tí el tener grato á tu Tio, porque ninguno le necessita -mas que tú, ya por los socorrillos que te suele enviar, y ya por lo -mucho que con su autoridad y con la de sus amigos te puede servir -dentro y fuera de la Religion para tus adelantamientos. Por tanto -sigue este mi consejo capital, y trata de hacer bien tu papel: calla, -dissimula, humíllate, muéstrate convencido, dale palabra de enmendarte, -consúltale en todo lo que se ofreciere; pero tú, haz aquello que se te -antojare!»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span></p> - -<p>2. Aunque la leccioncilla del Padre Predicador mayor no era -de aquellas, que mas se conforman con el Evangelio ni aún con el -Catechismo, le cayó muy en gracia al docilíssimo Fray Gerundio, y la -tomó tan de memoria, que jamas se le olvidó. Llegaron á casa, donde -encontraron ya refrescando á toda la patrulla. Era el refresco limonada -de vino y bizcochos, que es el regular en las fiestas recias de Cámpos; -y se havian agregado á los huéspedes de casa muchos Curas del contorno, -que havian concurrido á la funcion, y tambien no pocos labradores de -los mas pestorejudos, todos con el motivo de dar la enhorabuena á Fray -Gerundio, á sus padres y á toda la parentela.</p> - -<p>3. Fueron graciosas las expressiones con que se explicaron algunos, -especialmente de aquellos que se preciaban mas de tener voto en -esto de sermones. Uno que havia servido todas las Mayordomías de su -lugar, y estaba persuadido á que ninguno le echaba el pié adelante en -la eleccion de los mejores Oradores, dixo con voz ponderativa: «El -Padre Fray Gerundio ha perdicado un sermon que, miéntras Campazas sea -Campazas, no habrá quien le desquite.» Otro, que havia sido muchos -años Procurador de la tierra, y era hombre de cabeza abultada y muy -maciza, pareciéndole que el otro havia andado corto, añadió como para -corregirle: «Sí, andáos ahora á Campazas! En Leon he uído yo á los -mayores páxaros de España, pero otro Fray Gerundio... Y no digo mas, -porque toda comparanza es udiosa.» Al hermano Bartholo se le hacian -ya limonada las palabras, y, no pudiéndolas contener, prorumpió en -el despropósito de que en todos los dias de su vida havia oído ni -esperaba oir sermon mas mathemático. Voz cuyo significado no entendia, -pero siempre le havia parecido que significaba alguna cosa grande é -inaudita. Allá se fué el elogio del Sacristan de Benafarces, que se -halló en la funcion, no se sabe por qué casualidad, y era tenido entre -los que le conocian por uno de los hombres mas cultos de los que á la -sazon gorgoritaban <i>Parce-mihis</i>. Este pidió silencio, teniendo en la -mano un vaso de limonada que rebosaba por el borde, y, estando todos -callados y suspensos, dixo con voz gutural, recalcada y circunspecta: -«Señores, vamos haciendo justicia; que el sermon desde el principio -hasta el postre, desde la cruz hasta la fecha, y desde el thema hasta -el <i xml:lang="la" lang="la">quam mihi</i>, fué una pura construccion -de Philosophía.» Quedaron todos mirándose los unos á los otros, y, -aunque ninguno entendió lo que el Sacristan quiso decir, fué general la -opinion de que tampoco se podia decir mas.</p> - -<p>4. A todo esto havia estado muy atento, pero igualmente callado -un buen Clérigo, de estos que llaman <i>de missa y olla</i>, que con su -Capellanía y un decente patrimonio lo passaba<span class="pagenum" -id="Page_107">p. 107</span> quieta y pacíficamente en su lugar, -mejor que un Arcediano. Era á la verdad de pocas letras, pues solo -tenia las precisas para entender el Breviario y el Missal á media -rienda; pero por su buena razon, por su genio apacible y bondadoso, y -porque era limosnero y amigo de hacer bien, le estimaban mucho en su -pueblo. Apénas moria alguno en él que no le dexasse por su principal -testamentario, y él admitia sin repugnancia estos encargos, assí por -tener alguna cosa en que emplear loablemente el tiempo, como por haver -hecho concepto que, si cumplia fiel, legal y puntualmente con este -piadoso y caritativo oficio, podia hacer mucho bien á los difuntos y -ser muy útil á los vivos.</p> - -<p>5. Havia fallecido pocos dias ántes el Escrivano de su lugar, que -era ya viudo, y no solo le havia nombrado por su testamentario, sino -tambien por tutor y curador de sus hijos, con la expression de que no -se le tomassen cuentas ó se passasse por las que él quisiesse dar; -todo en crédito de la confianza que hacia de su pureza, exactitud y -legalidad. Dexaba encargado en el testamento, que se le hiciessen -honras y cabo de año con sermon, segun costumbre, y señalaba doscientos -reales de limosna para el Orador que se las predicasse, «en atencion, -decia él, al trabajo que ha de tener qualquiera pobre Predicador en -hallar de qué alabarme; porque, si no quiere mentir, se ha de ver bien -apurado.»</p> - -<p>6. Con efecto debia de ser assí, porque era pública voz y fama, que -el tal Escrivano havia sido hombre no muy demasiadamente escrupuloso. -Quando entró en el pueblo, (pues fué el primer Escrivano que entró -en él,) no havia pleito ninguno, ni aún memoria de que le huviesse -havido jamas desde su primera fundacion; pero al año, y no cabal, de su -residencia ya todo el lugar se ardia en pleitos, y, quando murió, dexó -pendientes treinta y seis, aunque no passaba la poblacion de doscientos -vecinos: encendia á unos, azuzaba á otros, y los enzarzaba á todos. Si -dos partes contrarias le consultaban sobre una misma dependencia, á -cada una en particular respondia, afectando una modestia socarrona, que -él no era Abogado ni entendia los puntos de derecho, ni le tocaba dar -parecer; pero, por lo que le havia enseñado la experiencia en tantos -años de exercicio y en tantos pleitos como havian passado ante él, era -corriente su justicia, temeraria la pretension del contrario, y que -á buen librar le condenarian en costas, concluyendo con que, si esto -no salia assí, havia de quemar el oficio; que esto se lo decia á él -solo en confianza, encargándole mucho el secreto. Despues que á uno y -otro los havia metido tanto aguijon, añadia con grande remilgamiento -que, aunque era cierto todo lo dicho, para qué queria pleito? que -era mejor componerse, porque, aunque ninguno<span class="pagenum" -id="Page_108">p. 108</span> se interessaba mas que él en que cada qual -siguiesse su justicia, (pues al fin no comia de otra cosa ni tenia -otros mayorazgos,) pero que amaba mas la paz del pueblo que todos los -interesses del mundo. Con este artificio, despues de haver irritado á -las dos partes, él echaba el cuerpo fuera y cobraba crédito de hombre -desinteressado.</p> - -<p>7. En haviendo qualquiera quimerilla en el pueblo, por ligera que -fuesse, especialmente si havia sido cosa de paliza con algun rasguño -ú efusion de sangre, al punto buscaba los Alcaldes y se estrechaba -con ellos, y en tono de amistad y de confianza los persuadia á -que levantassen un auto de oficio y que tratassen de cubrirse, -intimidándolos con que hoy ó mañana vendria una residencia, y no -faltaria alguno que los quisiesse mal y los acusasse de omissos ó de -parciales, y á buen librar caeria sobre sus costillas una multa que los -levantasse tanta roncha. Despues de hecho el auto de oficio, arrestados -los de la riña y borrajado mucho papel en declaraciones, cargos y -descargos, quando ya no tenia pretexto para chupar mas á las dos -partes, solicitaba él mismo por debaxo de cuerda que se compusiessen; -y, cargando bien la mano en las costas á unos y á otros, porque á -ninguno se las perdonaba, á un mismo tiempo llenaba el bolsillo -y era aplaudido entre los innocentes con el glorioso renombre de -pacificador.</p> - -<p>8. Era muy franco en dar testimonios aún de aquello que no havia -visto, y, para quitar el escrúpulo á los que podian reparar en esta -mala fé, los decia con una bondad que encantaba, que un hombre de -bien se havia de fiar de otro hombre de bien mas que de sí mismo; que -debia de dar mas crédito á los ojos agenos que á los suyos proprios, -porque estos podian alucinarle y engañarle, pero de los otros no era -razon ni buena crianza ni aún conciencia presumirlo; y finalmente, que -esto mismo se estaba palpando á cada passo en el uso de los anteojos, -con los quales ve uno mas y mejor que con sus proprios ojos; de donde -inferia que, assí como puede un Escrivano dar fé válida, lícita y -legalmente de aquello que ve con anteojos, siendo assí que no son sus -ojos los anteojos, assí ni mas ni ménos puede y debe darla de lo que ve -con los ojos de un hombre honrado, quando este le assegura, que lo ha -visto y que passó la cosa ni mas ni ménos como él se la cuenta; y á la -réplica que le podian hacer, que él no sabia si era ó no hombre honrado -el que le pedia el testimonio, ya él salia al encuentro diciendo, -que mil veces havia oído á los Abogados ser principio de derecho que -«ninguno se debe presumir malo, hasta que se pruebe que lo es, y que en -caso de duda siempre se debe presumir lo mejor.»</p> - -<p>9. Quedábanse atónitos los pobres páparos al oírle esta<span -class="pagenum" id="Page_109">p. 109</span> doctrina, que les parecia á -ellos mas clara que la luz del mismo dia; y el símil de los anteojos, -aunque tan disparatado, los ataba de piés y manos. Para acabarlos de -aturrullar y convencer enteramente, añadia otro símil, en el qual los -dexaba como embobados y lelos. «Está un Escrivano, decia, actuando con -un Señor Alcalde ó con qualquiera otro Juez; firma este, y despues mas -abaxo el Escrivano: <i>ante mí, Fulano de Tal</i>. Quantas veces sucede, -que el Juez al tiempo de firmar no está <i>delante</i> del Escrivano, sino -á un lado ó á las espaldas, porque el Alcalde verbi-gracia se está -passeando en la sala? Y quien dirá por esso, que el Escrivano es -falsario, porque autorizó ó legalizó la firma del Juez, diciendo que -havia sido <i>ante él</i>? Pues, si esta no es falsedad, por qué lo ha de -ser dar un testimonio de lo que no se vió ni se oyó, en la buena fé -de que trata verdad el que me assegura, que lo ha visto y oído? A los -de mi oficio, que tropiezan en estos melindres y delicadezas, se les -puede decir que tienen escrúpulos de Mari-Gargajo.»<a id="FNanchor_27" -href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a></p> - -<p>10. En virtud de esta misma docilidad, no solo era bizarríssimo en -dar testimonios de lo que jamas havia visto, sino que con su bondadoso -corazon no se podia negar á darlos muchas veces contrarios á lo que -havia palpado, sin detenerse mucho en dar dos testimonios opuestos -á las dos partes contrarias, porque decia que era enemiguíssimo de -desconsolar á nadie. Y, aunque esto le ocasionó mas de una vez algunos -embarazos enfadosos en los Tribunales superiores, al cabo de ninguno -salió tan mal como se podia temer, porque tenia maña para todo. Solo -era muy detenido en franquear los testimonios, quando sospechaba que -podian perjudicar á alguna parte predilecta suya; bien entendido que -su predileccion nunca se fundaba sino en un honrado reconocimiento á -expressiones prácticas, no de las mas ordinarias. Quando se hallaba en -este caso, decia con grande compostura, que no podia dar testimonio -alguno, sin que se lo mandasse la Señora Justicia; y, quando le -reconvenian con que estaba obligado á hacerlo en virtud de su mismo -oficio, por quanto todo fiel Christiano tenia derecho á que le diesse -testimonio de lo que havia visto ú oído, él respondia con mucho -fruncimiento, que esto era ignorar las nuevas pragmáticas-sanciones -que havian salido sobre el oficio de Escrivano, y los pobres patanes, -al oir el nombre de <i>pragmática-sancion</i>, quedaban tamañitos, -pareciéndoles que debia ser alguna excomunicacion del Padre Santo -de Roma, para que los Escrivanos no se metiessen en cumplir con su -obligacion sin licencia de los Alcaldes.</p> - -<p>11. Este havia sido el exemplaríssimo Escrivano que havia dexado -por su principal testamentario al Licenciado Flechilla, (que assí se -llamaba el Clérigo de quien íbamos hablando,<span class="pagenum" -id="Page_110">p. 110</span> habrá como dos hojas,) dando órden en su -testamento para que se le predicasse su sermon de honras, corriente, -como era uso y costumbre en aquella tierra. Pues el tal Clérigo, yendo -dias y viniendo dias, luego que oyó á Fray Gerundio el sermon del -Sacramento, quedó verdaderamente espantado y dixo allá dentro de su -corazon: «No se me escapará este páxaro, y assí predicará otro las -Honras del Escrivano de mi lugar como yo soy Arzobispo.» En efecto, -despues de haver oído con el mas profundo silencio la variedad de -expressiones, con que todos daban la enhorabuena á nuestro Fray -Gerundio, se levantó pausada y boniticamente de su assiento, encaminóse -hácia donde aquel estaba, dióle un estrecho abrazo y, assomándosele -las lágrimas de puro gozo, le dixo con bondadosíssima ternura: -«Padrecito mio, obras son amores, que no buenas razones: yo tengo la -incumbencia de encargar un sermon de honras al difunto Escrivano de mi -lugar, que vale doscientos reales, y, si valiera doscientos mil, con -otros doscientos mil amores le pondria yo á la disposicion de Vuesa -Paternidad. El tal Escrivano, que Dios haya, ciertamente no fué hombre -canonizable; pero por lo mismo los assuntos dificultosos se hicieron -para ingenios peregrinos. El de su Reverencia lo es, ó tengo yo de -quemar á mi <i>Lárraga</i> y al <i>Piscator de Salamanca</i>, que es toda mi -librería.»</p> - -<p>12. No cabe en la ponderacion el empavonamiento de que se sintió -repentinamente embestido el corazon de nuestro Fray Gerundio, -viéndose convidado en aquella publicidad y en aquellas circunstancias -con un sermonazo de aquel tamaño, pues havria mas de quatro Padres -Definidores, que se tendrian por muy dichosos en haverlo conseguido -despues de haverlo pretendido mucho, y á él se le havia venido á las -manos, como dicen, sin saber leer ni escrivir. Desde aquel mismo -punto se le barrió de la memoria todo quanto le havia dicho su Tio el -Magistral, como si jamas lo huviera oído, y ya miraba tan debaxo de sí -al mismo Magistral, que por poco no le tenia lástima; pero sin embargo -resolvió respetarle en el fuero externo por la formalidad, teniendo -presente la importante leccion de su íntimo Fray Blas.</p> - -<p>13. Respondió pues al Licenciado Flechilla, muy agradecido á la -honra que le dispensaba, y aceptando, quanto era de su parte, el sermon -de honras, baxo el beneplácito y la bendicion de su Prelado, que no -dudaba se la franqueasse, con agradecimiento al honor que hacia á la -Orden en la persona del mas mínimo individuo suyo. Hay quien diga, que -casi le respondió con estas mismas voces, aunque tan forasteras á su -comun estilo, bien que no faltan otros que lo contradicen, fundados -en esto mismo, persuadidos á que las espressiones eran mas cultas de -lo que correspondia á su crianza y á la idéa<span class="pagenum" -id="Page_111">p. 111</span> de hablar que se havia formado, assí en -conversaciones privadas como en las funciones públicas. Nosotros no nos -atrevemos á tomar partido en este intrincado punto de crítica, bien -que nos inclinamos á creer que, aunque la substancia de la respuesta -fuesse de Fray Gerundio, pero el guiso y las voces tienen traza de -ser del curioso, que hizo los apuntamientos de donde sacamos estas -menudencias.</p> - -<p>14. Como quiera que esto huviesse sido, lo que consta de cierto -es, que Fray Gerundio no se descuidó en pedir al Licenciado Flechilla -algunos apuntes de la vida, virtudes y milagros del difunto Escrivano: -diligencia muy necessaria para disponer su fúnebre panegýrico; y al -mismo tiempo quiso informarse del dia, en que pensaba se celebrasse -el pomposo funeral. «Los sufragios, Padre Predicador, le respondió -el boníssimo Clérigo, los sufragios por las ánimas benditas del -Purgatorio, aunque no se supongan tan necessitadas de ellos como la de -nuestro Escrivano, quanto mas ántes se hagan mejor; porque el lugar no -es muy acomodado, y ciertamente las pobres no están para esperar mucho -en él. Dilatárselos por pereza es crueldad, que solo cabe en quien -haga poca reflexion á lo que están padeciendo aquellos ya dichosos, -pero atormentados espíritus; y assí, quanto mas aprisa disponga su -Paternidad el sermon, mas pronto tendrán el alivio las ánimas benditas, -mas presto saldré yo de la obligacion á mi Compadre el Escrivano, (Dios -tenga su ánima en descanso!) y mas anticipado lograremos el gusto de -oírle sus apassionados.»</p> - -<p>15. Quedaron de acuerdo en que dentro de un mes le predicaria, -porque Fray Gerundio protestó que necessitaba por lo ménos de este -tiempo para disponerle, especialmente siendo esta la especie de -sermones, á su parecer, mas enrebesada, y necessitaba tomar algunas -reglas para ensurjarla. Ningun sermon de honras havia oído en su vida, -y aún por entónces le pareció que tampoco le havia leído; pero le fué -infiel en esto su memoria, como presto se verá. En fin, por no perder -tiempo despachó luego un proprio á su Prelado, pidiendo licencia para -admitir la nueva funcion, con una carta que decia assí:</p> - -<p>16. «Reverendo Padre nuestro. Prediqué el sermon del Córpus al -Sacramento de mi lugar, en la fiesta de mis Señores Padres, como otros -lo dirán; que á mí no me está bien el decirlo. Solo puedo assegurar, -que circunstancia ninguna no se me escapó; hasta una que me cogió de -súpito, que fué una gaita-gallega en vez de órgano, la toqué tan bien; -y no faltó quien dixo, que ni el mismo Gaitero havia tocado tan bien -la gaita, como yo la circunstancia. Perdóneme vuestra Paternidad, que -se me escapó sin querer esta alabanza, y quedo<span class="pagenum" -id="Page_112">p. 112</span> corrido, segun lo que dixo el otro: <i -xml:lang="la" lang="la">Laus in ore proprio vilescit</i>. Los abrazos que -me dieron al acabar el sermon no tienen cuenta, y las décimas, las -octavas y aún los sonetos que me echaron en la mesa fué cosa de juício. -Por fin y por postre, el Licenciado Flechilla, Capellan de Pero-Rubio, -me encargó el sermon de honras del Escrivano de su lugar, que murió -pocos dias há, y dexó doscientos reales de limosna para el Predicador. -La honra me tira mas que el provecho, y tambien la esperanza de llevar -para el Convento una buena porcion de missas de las muchas que dexó -encargadas el difunto. Pido á vuestra Paternidad el benedícite para -predicar este sermon, que ha de ser dentro de un mes, y yo le iré -adjetivando por acá á ratos perdidos. El proprio lleva un carnero y una -cántara de vino, que mis Padres envían de limosna á la santa Comunidad, -á quien piden perdon de la cortedad, porque no puede obrar mas su -buen afecto, y me encargan muchas memorias de su parte para vuestra -Paternidad, cuya vida guarde Dios muchos años. Campazas, etc. — Besa -las manos de vuestra Paternidad su servidor y menor súbdito</p> - -<p class="centra"><b>Fray Gerundio</b>, <i>indigno Predicador</i>.»</p> - -<p>17. El <i xml:lang="la" lang="la">benedícite</i> vino corriente á -vuelta de proprio; porque, como el Prelado no havia oído el sermon del -Sacramento sino en relacion hecha por Fray Gerundio, creyó buenamente -que le havia desempeñado con decencia, valiéndose de algun papel -ageno, y pensó que lo mismo haria con el de Honras. Por otra parte, -las razones que alegaba le hacian fuerza; no eran para despreciadas -las missas, que verisímilmente llevaria para la Comunidad; el carnero -y la cántara de vino tambien pedian algun agradecimiento; y, en fin, -un Fraile mas por un mes fuera de casa era para el Convento una boca -ménos. Por esso, no solo le dió sin disgusto la licencia, sino que, -haciéndose cargo de que en casa de su Padre no havria muchos libros de -sobra para disponer un sermon, por el mismo proprio le envió quatro -ó seis libros de los que Fray Gerundio havia dexado sobre la mesa de -su celda, sin detenerse el Prelado en examinar quales eran, juzgando -prudentemente que, pues los tenia tan á mano, serian los de su cariño y -los que preferia su eleccion para la disposicion de los sermones.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_2"> - <p><span class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span></p> - <h3>CAPITULO II.</h3> - <p class="subh3">Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una - instruccion para disponer el sermon de honras, y este se la da - divina.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Mucho</span></big> huviera convenido -prevenir en el capítulo antecedente, que ni en el proprio, ni en la -carta, ni en su contenido, ni en el carnero y la cántara de vino -tuvo el buen Fray Gerundio mas arte ni parte que hacer lo que su -amigo el Padre Fray Blas le aconsejó, escrivir lo que él mismo le -dictó, y enviar el regalito con el piadoso pretexto de limosna que -él le sugirió. Es el caso que, luego que el Licenciado Flechilla le -encomendó dicho sermon, fué lleno de alborozo á comunicar su fortuna -con su íntimo confidente el incomparable Fray Blas; y puesto caso que -á este no dexó de pellizcarle algun tantico la envidia, acompañada -de un si es no es de zelillos, porque comenzaba ya á temer que Fray -Gerundio en materia de fama le havia de coger la delantera y le havia -de quitar muchas ganancias, haciéndole cosquillas que casi á sus mismas -barbas encargassen un sermon no ménos que de doscientos reales á un -oradorcillo visoño, que apénas le apuntaba el bozo de Predicador; pero -al fin, considerando que Fray Gerundio era su discípulo de púlpito, -que la gloria del discípulo se refunde en el maestro, y que hasta en -el provecho le podia tocar alguna parte, ahogó los primeros ímpetus de -aquella no muy honrada passion y, mostrando mucho gozo, por lo ménos en -esto que se veía hácia fuera, le aconsejó sanamente lo que debia hacer, -y le dictó la carta para el Prelado, con todo lo demas que en ella se -contenia.</p> - -<p>2. Diximos, (y aún lo volvemos á decir,) que todo esto convendria -mucho huviesse quedado advertido desde el capítulo precedente, porque -de essa manera ahorraríamos ahora el prevenirlo. Pero, sobre que muchas -veces un pobre Historiador se descuída, y sucede tal vez que, miéntras -toma un polvo, en un abrir y cerrar de caxa se le va la especie -que tenia entre la pluma, quien sabe si en esta ocasion lo hicimos -adredemente por no interrumpir el hilo de la narracion? A lo ménos -nosotros estamos en la firme determinacion de no declarar lo que huvo -en esto, para dexar al curioso Lector el trabajo de adivinarlo.</p> - -<p>3. Tres dias naturales tardó el proprio en ida y vuelta, en cuyo -espacio de tiempo fueron desfilando todos los huéspedes, retirándose -cada qual á su respectivo destino: los dos Canónigos á su Iglesia, -el Familiar á su casa, el Padre Vicario á sus monjas, el Fraile y el -Donado á sus Conventos, solo<span class="pagenum" id="Page_114">p. -114</span> que este fué primero al mercado de Villalon, porque tenia -que comprar unas cebollas. Vayan benditos de Dios, y la Vírgen los -acompañe! que cierto tenian tan ocupada la casa como la historia, la -qual no sabia qué hacerse con tantos personages; especialmente el Señor -Magistral nos incomodaba un poco, porque su demasiada seriedad no daba -gusto á Fray Gerundio, y harto será que no cansasse tambien á muchos -de nuestros Lectores. Quedaron pues solos y á sus anchuras nuestro -Fray Gerundio y su Fray Blas, dueños absolutos del cortijo y teniendo -pendientes de sus discreciones al Tio Anton Zotes, á la Tia Catanla -y al Licenciado Quixano, que apénas los perdian de vista ni aún de -oído.</p> - -<p>4. Quando ves aquí que entra por la puerta del corral el deseado -proprio, cargado con un alforjon de libros y con la carta del Prelado, -que venia, como dicen, <i>á pedir de boca</i>. Luego que la leyeron los dos -camaradas, se dieron recíprocamente muchos abrazos de puro gozo, y aún -Fray Blas añadió tambien con religiosa confianza un pescozon y una -coz á Fray Gerundio, todo en señal de contentamiento. Pero sobre todo -les cayó en gracia la prevencion del Prelado en enviar los libros, no -solo porque era señal de la complacencia con que daba su bendicion, -sino porque en realidad sin libros se verian un poco embarazados, no -alcanzando su erudicion de memoria á tanto empeño, y seria chasco verse -precisados á retirarse al Convento para componer el sermon.</p> - -<p>5. Passado aquel primero turbion de alegría, dixo Fray Gerundio á -Fray Blas, que era preciso retirarse los dos al campo para conferenciar -á solas y con libertad sobre el assunto. «Que me place!» respondió el -Predicador mayor; y, luego que se vieron fuera del lugar, (que seria -como á diez ó doce passos, porque la casa de Anton Zotes estaba en el -centro del pueblo,) comenzó Fray Gerundio á hablar en esta substancia: -«Padre Predicador, ya sabe Usted...» Atajóle al punto Fray Blas y le -dixo: «Amigo Fray Gerundio:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Non bene conveniunt nec in una sede morantur</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Majestas et amor.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Amistad y cumplimientos no caben en un saco. Hasta aquí -te he tolerado esse tratamiento por la tal qual diferencia de edades, -pues á lo sumo te llevaré veinte y dos ó veinte y tres años; ya no te -lo sufriré, por lo ménos quando los dos nos hablemos mano á mano. Un -hombre á quien encargan un sermon de honras que vale doscientos reales, -bien puede tutearse, no digo con el Predicador mayor de una casa -matriz, pero con todos los Predicadores del Rey; assí pues, ceremonias -á un lado, y, si quieres que en adelante te conteste, trátame como á -otro tú.» Era dócil Fray Gerundio, y no le costó<span class="pagenum" -id="Page_115">p. 115</span> trabajo conformarse, fuera de que en aquel -mismo punto sintió no sé qué secreta vanidad y complacencia de ver, que -le permitian hombrear no ménos que con todo un Predicador mayor de un -Conventazo como el suyo, y aún llegó á discurrir, que no debia de ser -muy inferior en el mérito á quien le hacia tan igual en el tratamiento. -Rompió pues la valla sin detenerse, y le dixo: «Pues, bien está, amigo -Predicador, y comienzo á darte gusto.»</p> - -<p>6. «Ya sabes, que yo en toda mi vida he oído sermon de honras: en -Campazas no se usan; en Villaornate no murió persona de importancia, -miéntras estuve á la escuela del Cojo; el Dómine Zancas-Largas jamas -nos habló ni una palabra sobre esta especie de oraciones; quando fuí -novicio y artista, no se ofreció predicar acerca de este assunto. -Sermonarios no he leído sino el <i>Florilegio</i>, y en este no hago memoria -de haver encontrado sermon de honras ni cosa que suene á esso; con que, -si tú no me alumbras, habré de caminar á tientas.»</p> - -<p>7. — «Pecador de mí! respondió Fray Blas, y qué poca memoria -tienes! Con que, no te acuerdas haver leído en el <i>Florilegio</i> sermon -de honras? Pues ven acá, badulaque; no haces memoria del famosíssimo -sermon predicado por el Autor en Ciudad-Rodrigo á las honras que el -Regimiento de Toledo celebró por sus soldados difuntos? Yo tampoco -tengo ahora muy presente todo su contenido; pero assí en general me -quedó la especie vivíssima de que es una de las piezas mas divinas, -que se encuentran en aquella obra verdaderamente celestial: modelo -mas acabado para disponer una oracion fúnebre con todos los primores -de que es capaz el arte, es impossible que hasta ahora haya salido de -humano entendimiento.» — «Vaya, hombre, le interrumpió Fray Gerundio, -que soy un bolo; tú tienes razon, y ahora me acuerdo de haverla leído, -y tambien me acuerdo que me aturrulló; porque, si bien no entendia lo -que querian decir muchíssimas cosas, pero esso mismo me llenaba de -estupor, haciéndome acá dentro del alma un eco que me atolondraba las -potencias.» — «En volviendo á casa, prosiguió Fray Blas, te haré ver, -admirar y penetrar parte por parte sus inimitables primores, puesto que -entre los libros que te envió el Prelado advertí por el pergamino, que -venia el <i>Florilegio</i>.» — «Pero miéntras tanto, replicó Fray Gerundio, -no me darás assí unas reglecitas generales para bandearme?»</p> - -<p>8. — «Soy contento, respondió Fray Blas, y ante todas cosas no se -te olvide la que te dí en otra ocasion, con la de leerte el sermon -que prediqué á San Benito del Otero, ó, por mejor decir, la que tú -mismo sacaste en fuerza de tu ingenio sin que yo te la diesse <i -xml:lang="la" lang="la">pro expresso</i>. Esta es la de acudir<span -class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span> siempre á alguno de -los Fastos, Menologios, Almanaques ó Calendarios gentílicos <i -xml:lang="la" lang="la">sive mythologicos</i> y ver qué fiesta se -celebraba, qué ceremonia ó qué cosa remarcable se hacia en aquel mismo -dia en que tú tienes que predicar, y aplicarla intrépidamente á tu -assunto, sea el que fuere; que esso lo podrás hacer con una maravillosa -facilidad. Observo que te ha cogido algo de repente el terminillo -<i>remarcable</i>: no lo extraño, que á mí tambien me sucedió lo mismo la -primera vez que le oí; pero ya están los oídos y los ojos tan hechos á -él, que se me hace muy <i>reparable</i> qualquiera cosa <i>notable</i> que no se -llame <i>remarcable</i>.»</p> - -<p>9. «Esta regla es general y conviene á todo género de assuntos, -panegýricos, gratulatorios, exhortatorios ó deprecatorios, fúnebres y -morales. Aunque prediques el mismíssimo sermon de la Passion, te puedes -aprovechar de ella con una oportunidad que encante.»</p> - -<p>10. «Pero, viniendo en particular á sermon de honras ú oracion -fúnebre, que todo viene á ser uno, es indispensable que desde luego -eches unas bocanadas de erudicion á borbotones sobre el tiempo, en que -comenzó este género de obsequio á los difuntos, con qué ocasion se dió -principio á él, quienes fueron los primeros inventores, si los Griegos -ó los Romanos; qué progressos hizo en el discurso del tiempo; y, en -fin, todo quanto hacinares en esta materia será otro tanto oro; porque -desde luego captarás la admiracion del auditorio con tu portentosa -erudicion.» — «Pero, hombre de los demontres, le replicó Fray Gerundio, -donde tengo de encontrar yo tan antiguas y tan recónditas noticias? -Piensas que son todos como tú, que parece tienes presente todo quanto -ha passado en el mundo desde Adan hasta el Ante-Christo, y, aunque se -hable de la cosa mas despreciable ó mas ridícula, como si dixéramos de -alpargatas ó de polainas, al punto señalas el inventor, con el año y el -dia fixo en que comenzaron á usarse?»</p> - -<p>11. — «Válgame Dios, Fray Gerundio, respondió Fray Blas, y qué -monigote que eres! Pues, no tienes ahí á Beyerlink, que te socorrerá -con abundancia de quanta erudicion repentina hayas menester para -qualquiera cosa que quieras? Amen de Beyerlink, no están los -Passeracios, los Ambrosios, Calepinos y los Diccionarios universales, -que hoy se estilan ya en todas las lenguas, los quales te darán tantas -noticias históricas y críticas sobre cada palabra, que apénas pueda -con ellas tu memoria? Es verdad, que los críticos llaman <i>erudicion de -socorro</i> á este género de erudicion, aludiendo al agua de socorro con -que se bautizan los párvulos; mas, y qué tenemos con esso? Por ventura -los que se bautizan con agua de socorro, substancialmente no quedan tan -bautizados como<span class="pagenum" id="Page_117">p. 117</span> el -mismo Emperador Constantino, quando le bautizó el Papa San Silvestre? -si es que es cierta esta noticia, porque el dia de hoy todo se pone en -duda. Pues, por qué los eruditos de socorro no serán tan eruditos como -los que lo son con todas las ceremonias de la Orden? Que te respondan á -esta paridad, y, miéntras no lo hicieren, que seguramente no lo harán, -ríete de sus malignas y envidiosas expressiones.»</p> - -<p>12. — «Estoy en cuenta, dixo Fray Gerundio; pero despues de toda -essa retahila de erudicion, que sin duda acreditará á qualquiera, -como la he de aplicar al intento particular de mi sermon de honras, -y como he de hacer que venga á propósito para celebrar la memoria de -mi buen Escrivano?» — «En poca agua te ahogas, respondió Fray Blas, -y un hombre que aplicó tan divinamente todo quanto quiso, assí á -las circunstancias del sermon del Sacramento como á la Plática de -Disciplinantes, me admira que ahora se embarace en una bagatela. Mira: -dos opiniones hay, á lo que me acuerdo, acerca de esto que se llama -<i>oraciones fúnebres</i> ó <i>panegýricos</i> de los difuntos; unos quieren, -que los primeros inventores de este género de elogios fuessen los -Griegos, y aún se adelantan á nombrar al que pronunció el primero, que -dicen fué Theseo, con ocasion de dar sepultura á los cadáveres de los -Argivos. Otros atribuyen la gloria de esta agradecida invencion á los -Romanos, afirmando que la primera oracion fúnebre que se oyó jamas, -fué la que pronunció Lucio Junio Bruto con ocasion de la muerte de la -casta Lucrecia, con la qual encendió tanto el ánimo de los Romanos -contra el soberbio Tarquino, que le arrojaron del throno y se fundó -la República, quinientos nueve años ántes del nacimiento de Christo. -Algunos se esfuerzan á conciliar estas dos opiniones, diciendo que -los Griegos fueron en rigor los primeros inventores de los elogios -fúnebres, pero limitándolos precisamente á los que havian muerto en la -guerra en defensa de la patria, y los Romanos fueron los primeros que -los extendieron á todos los claros varones, que havian sido eminentes -en otras virtudes, aunque no fuessen militares, ó que havian hecho -algun considerable servicio á la Patria y al Estado.»</p> - -<p>13. «Tú, no te detengas en esta question inútil, aunque convendrá -que no dexes de apuntarla, para que entiendan que sabes mucho mas de -lo que dices; y añadirás luego con despejo y con arrogancia: <i>Ora -se consagren los panegýricos pósthumos á las armas, ora se dediquen -á las letras, ora se destinen á qualesquiera otras virtudes en que -florecieron los claríssimos varones, siempre se deben de justicia -estos pósthumos fúnebres y cypressinos elogios á nuestro Domingo -Conejo</i> (assí se llamaba el Escrivano, que Dios haya). <i>Si á las -armas? míresele continuamente con el cuchillo en la mano,<span -class="pagenum" id="Page_118">p. 118</span> tajando plumas, como -pudiera Moros, Turcos ó Judíos. Si á las letras? quien formó mas ni con -mas airosos rasgos en toda la redonda? Regístrense si no essos inmensos -protocolos. Si á las demas heróicas virtudes, que hacen rebentar el -clarin de la fama por lo mas ancho de la bocina? señáleseme siquiera -una, en que no huviesse sido el</i> <b>non plus ultra</b> <i>nuestro -plangibilíssimo Conejo.</i>»</p> - -<p>14. — «Hombre de Satanas! replicó Fray Gerundio, lo de las armas y -de las letras está aplicado que ni el mismo Florilegista; pero lo de -las virtudes, como se puede decir, sin que el Diablo y el auditorio se -rian de la mentira? No ves, pecador de mí, que en los apuntamientos -del Licenciado Flechilla se dice claritamente, que el Escrivano (Dios -le haya perdonado!) era un mal hombre, falsario, embustero, enredador, -zizañero, ladron, con sus polvillos de hypócrita?» — «Y en esso te -detienes?» le interrumpió Fray Blas con cierto airecito de fisga. «Cada -dia me pareces mas cuitado, y temo que has de dar en escrupuloso. Pues, -hay mas que bautizar essos vicios con el nombre de virtudes? y cátalo -todo compuesto. Di que ninguno le excedió en la condescendencia, que -pocos le igualaron en el ingenio, que á nadie concedió ventajas en lo -penetrativo, que fué único en la persuasion, y que en órden á defender -sus derechos no solo no admitió igual, sino que tocó la raya de nimio. -Ves ahí desfigurados sus vicios, y vestidos á la moda en trage de -virtudes morales, con lo qual ninguno te podrá hablar una palabra, y -aún está á pique que, al acabar la oracion fúnebre, alguna viejecilla -simple se encomiende devotamente al Santo Escrivano Conejo.»</p> - -<p>15. «Y en fin, quando todo turbio corra, á tí qué te cuesta fingir -en el difunto las virtudes que te vinieren mas á pelo, segun los -materiales que tuvieres á mano? porque, si no las tuvo, á lo ménos -las debió de tener. Piensas tú, que serás el primero que lo hace? -Mucho te engañas en esso; hombres he visto yo de mucho pro, que lo -practican á cada passo, sin que por esso pierdan casamiento ni nada -del respeto que se les debe. Hay en cierta parte del mundo un gremio -digno de toda veneracion, donde es costumbre hacer honras y predicar -su oracion fúnebre por qualquiera individuo de él, mas que muera de la -otra parte del Cabo de Comorin. Ya se ve: pensar que son canonizables -todos los miembros de aquel respetable gremio, seria un juício que se -passaria de puro piadoso; con todo esso, apénas se oye ó se lee oracion -fúnebre de alguno, (porque las mas se imprimen,) que al oyente ó al -lector no le dé gana de hacerle una novena con culto privado, siendo -assí que tal vez caen las oraciones sobre sugetos que, lo que es en -vida, no hicieron milagros. Como se hace esto? Tan lindamente: poniendo -el Orador de su casa lo que<span class="pagenum" id="Page_119">p. -119</span> faltó al difunto, y que este le agradezca la buena -voluntad.»</p> - -<p>16. «Oh Señor! que esso será engañar al público, y con engaño muy -perjudicial. Escrúpulos de Fray Gargajo. No sabe todo el mundo, que la -primera partida del buen Orador debe ser la que se llama <i>invencion</i>? -Esto qué quiere decir? Que el buen Orador ha de inventar lo que alaba, -y es claro que, si lo encuentra en el sugeto á quien elogia, no lo -inventa él, que lo refiere.»</p> - -<p>17. Un poco le dissonó esto á Fray Gerundio, oliéndole á grandíssimo -disparate, y assí no se pudo contener sin interrumpirle, diciendo: -«Fray Blas, yo pienso que estás un si es no es equivocado y confundes -la invencion con la ficcion, cosas entre sí muy distintas y muy -distantes. Hago alguna memoria de que, quando el Dómine Zancas-Largas -nos explicó esto de la invencion, no nos la dió el sentido que tú la -das, y nos dixo que la invencion era aquella virtud, prenda ó gracia -intelectual, en fuerza de la qual el Orador, queriendo engrandecer un -hecho cierto, buscaba con arte medios, arbitrios ó modos oportunos -para amplificarle y para engrandecerle, á los quales modos, arbitrios -ó medios llamaba él <i>las fuentes de la invencion</i>: por señas que aún -todavía me acuerdo bien de las tales fuentes, porque me costó el -aprenderlas un par de vueltas de azotes; y assí decia, que la primera -fuente de la invencion era la Historia; la segunda, los Apólogos y -las Parábolas; la tercera, los Adagios ó los Refranes; la quarta, los -Geroglýficos; la quinta, los Emblemas; la sexta, los Testimonios de -los antiguos; la séptima, los Dichos graves y sentenciosos; la octava, -las Leyes; la novena, la Sagrada Escritura; la décima, el discurso y -el acierto ó la discrecion de lugares. Assí explicaba él esto de la -invencion; pero nunca nos dixo, que la invencion del Orador consistia -en inventar ó fingir lo que havia de alabar; ántes bien, si no me -engaño mucho, nos inculcaba que esso de fingir se reservaba para los -Poetas.»</p> - -<p>18.<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a> -No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, ora fuesse porque -efectivamente conoció de botones adentro el disparate, ora porque le -disgustasse verse replicado por su discípulo; mas, como era fuerte, se -empeñó en llevarle adelante y assí le dixo con sobrado sacudimiento: -«Válgate el Diantre por tu Dómine Zancas-Largas, que ya me tiene -Zanqui-largueados los híjares. Si esse tu Dómine Zancarron te enseñó -que el fingir era proprio de los Poetas, tambien debe serlo de los -Oradores, por quanto no puede haver buen Orador que no sea Poeta. Assí -lo dice Ciceron, aunque no me acuerdo donde; pero basta que yo lo diga, -que no ha de ir un hombre con la manga cargada de citas, quando se sale -á passear.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span></p> - -<p>19. Calló Fray Gerundio, viendo á su amigo algo amostazado, y -este prosiguió diciendo: «Lo dicho, dicho; el alabar á los difuntos, -ya sea en oraciones fúnebres, ya en epicedios poéticos cantados en -su loor, y fingir las virtudes, prendas y gracias que no tuvieron, -no es cosa de ayer acá ni es invencion de modernos. Ahí está uno de -tantos Sénecas como andan por essas librerías (pienso que ha de ser -el trágico, el qual debió de llamarse assí, porque quizá su Padre se -llamaria <i>Tragon</i>): digo que ahí está esse tal Séneca, que introduce -á los Poetas de su tiempo llorando la muerte del Emperador Claudio -Druso y diciendo de él una máquina de proezas, que jamas le passaron -por el pensamiento al bueno del Emperador. Mas que rabies, te he de -encaxar, que quieras que no quieras, el hymno que supone compusieron -en su alabanza, y solo porque me gustó el sonsonete, parecido al de <i -xml:lang="la" lang="la">Iste confessor Domini colentes</i>, le tomé de -memoria. Dice pues assí</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fundite fletus, edite planctus,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fingite luctus, resonet tristi</i></div> - <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Clamore forum:</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Cecidit pulchre cordatus homo,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quo non alius fuit in toto</i></div> - <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Fortior orbe.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ille citato vincere cursu</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Poterat celeres, ille rebelles</i></div> - <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Fundere Parthos,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Levibusque sequi Persida telis</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Certaque manu</i></div> - <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Tendere nervum,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Qui præcipites vulnere parvo</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Figeret hostes, pictaque Medi</i></div> - <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Terga fugacis.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ille Britannos ultraque noti</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Littora Ponti et cæruleos</i></div> - <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Scuta Brigantas</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dare Romuleis colla catenis</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Jussit, et ipsum nova Romanæ</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Jura securis, temere Oceanum etc.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>20. «No quiero cargos de conciencia y soy hombre sincero: -confiéssote que este era demasiado latin para mi gramática, y que no -le entendí sino muy en monton y assí, como dicen, á media rienda. -Pero me deparó Dios un Lector de nuestra Orden, que por mas de tres -años havia sido Rey en el general de mayores de Villagarcía, el qual -me declaró su contenido, y parece ser que en el tal hymno se alaba al -Emperador Claudio de haver sido hombre muy prudente, de grandes<span -class="pagenum" id="Page_121">p. 121</span> fuerzas, de suma celeridad, -y de tanto valor que sugetó á los Persas, rindió á los Medos, subyugó -á los Britanos, extendió los límites del Imperio Romano de la otra -parte del Ponto, y obligó hasta al mismo Océano á que obedeciesse -sus leyes. Esto dice el hymno. Mas qué huvo de todo esto? Nada en -conclusion; porque yo leí en un libro viejo sin principio ni fin, pero -de grande autoridad, que el Emperador Claudio fué un estúpido, tanto -que su misma Madre Antonia, quando queria ponderar la simpleza de -alguno, decia: <i>Es tan fatuo como mi hijo Claudio</i>. En todo su imperio -no hizo cosa de provecho, sino comer, beber y tratar con la gente mas -vil y mas despreciable. Es cierto, que su hijo Británico triumphó -de los Britanos, porque los cogió desprevenidos, y acabáronse todas -sus hazañas. Casóse quatro veces, y se huviera casado quatrocientas, -si su sobrina y quarta muger Agripina no huviera tenido vocacion de -enviudar ántes de tiempo, quitándole la vida con veneno. Adoptó á -Neron, hijastro suyo, sin hacer caso de Británico su hijo, y á esto se -reduxeron sus proezas. Con todo esso, el Poeta hizo bellíssimamente -en fingir todas aquellas prendas, que le parecieron proprias de un -grande Emperador, y celebrarle por ellas, mas que nunca las huviera -tenido, que essa no fué culpa del panegyrista, y nadie le quitó que las -tuviesse. Pues, qué razon havrá divina ni humana, para que tú no hagas -lo mismo con el Escrivano Conejo?»</p> - -<p>21. — «Tus argumentos son tales, respondió Fray Gerundio, que no los -desatará una Universidad toda entera en cuerpo y en alma. No admiten -réplica, y assí no solo me conformaré á ciegas con tu dictámen, sino -que en este punto me ocurre un modo muy fácil de predicar mil sermones -de honras á mil Escrivanos muertos, que cayessen en mis manos.» — «Como -assí?» le preguntó Fray Blas.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_3"> - <h3>CAPITULO III.</h3> - <p class="subh3">Interrumpe la conversacion un huésped inopinado, - que se aparece de repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo - demas que irá saliendo.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Iba</span></big> á responderle Fray -Gerundio, quando al revolver el cercado de una viña, por donde -atravesaba una senda que guiaba á Tras de Conejo, famoso sitio del -monte de Valderas, se apareció un mocito como de veinte y cinco años, -con todo el aparato de cazador crudo: redecilla con borla á medio<span -class="pagenum" id="Page_122">p. 122</span> casquete, tupé asomado -con sus dos caídas de bucles, chambergo y cinta de plata y oro con -su lazo ó roseta entre si trepa ó no trepa á la copa del chambergo, -capotillo de grana hasta la cintura, chupa verde bien cumplida de -faldillas, calzon de ante fino, ajustado á la perfeccion, asomada por -la faltriquera, hasta bien entrado el muslo, una cinta de oro con sello -y llavecita de relox, botines de lienzo listoneado de azul, que ni -pintados, y sus zapatillas blancas; escopeta, bolsas, dos podencos, -y quatro perdices que llevaba en una red de hilo harto bien texida, -pendiente de un cordon de seda, que á manera de banda le cruzaba desde -el hombro derecho hasta el híjar izquierdo: esso se supone.</p> - -<p>2. Era un Colegial trilingüe de la Universidad de Salamanca, bien -dispuesto, despejado, hábil, de humor festivo y retozon, aunque algo -vivo, osado y quisquilloso; mas que medianamente instruído en letras -humanas y sobre todo en la Rhetórica, á cuya cáthedra era opositor y -aún havia leído ya una vez á ella. Llamábase Don Casimiro y estaba -de recreacion en Valderas, donde tenia casada una hermana muy de su -cariño, y al cuñado no le havia faltado un tris para ser Corregidor -de Villalobos. Aquella tarde havia salido á caza y, fatigado de la -sed, iba por mas pronto recurso á Campazas á echar un trago de agua de -bodega, quando al revolver del cercado se encontró con nuestros dos -Frayles. Conocia á Fray Blas, porque este, bien ó mal, havia cursado en -Salamanca, aunque Don Casimiro era niño gramático y Fray Blas ya era -Padre colegial; assí se llaman á aquellos Theólogos de reata, que van -en requa á escuelas mayores y menores.</p> - -<p>3. Apénas se vieron los dos, quando recíprocamente se conocieron; -y es que Fray Blas nada se havia mudado, porque tan calzado era de -barbas y tan cerrado de mollera quando Colegial, como quando Predicador -mayor de su Convento, atento á que, quando tomó el santo hábito, era ya -bastantemente entrado en mozancon. Por lo que toca á Don Casimiro, es -cierto que, aunque havia crecido mucho y era hombre que ya se afeitaba -á menudo, pero conservaba todavía el aire, las facciones de la cara y -cierta viveza de ojos, que le agraciaban mucho quando niño. Diéronse un -estrecho abrazo, y despues de aquellos efectos regulares de alegría y -de aquel monton de especies antiguas, que tocan de tropel dos conocidos -en estos encuentros casuales, despues de haverse santiguado los dos -media docena de veces con aquello de <i>Válgame Dios! qué encuentro! -Quien me lo dixera! Quien lo pensara!</i> sin omitir Fray Blas lo otro de -<i>Jesus, y qué crecido, y qué espigado, y qué hombre, y qué galan! Venga -otro abrazo</i>, etc., le tomaron en medio los dos Frayles. El Predicador -en<span class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> breves palabras -dió razon á Don Casimiro de quien era Fray Gerundio, de sus prendas, -de sus talentos, del sermon que acababa de predicar, de los aplausos -que havia merecido, del sermon de honras que le havian encargado, y, en -fin, de toda la conversacion que havian tenido los dos desde la salida -del lugar hasta el mismo punto del dichoso encuentro inclusivamente.</p> - -<p>4. Hizo Don Casimiro un cumplido muy cortesano á Fray Gerundio, y, -haviéndole correspondido este con las voces que le deparó su bondad, -su crianza y su cosecha, prosiguió immediatamente sin detenerse: -«Pues, Señor Don Ramiro...» — «Casimiro, le interrumpió el Colegial, -para servir á Vuesandíssima.» — «Perdone vuestra Merced, continuó Fray -Gerundio, que, quando le nombró mi amigo el Padre Predicador, estaba -yo un tantico embobado, y solo pude advertir que su gracia de vuestra -Merced era un nombre acabado en <i>iro</i>. Pues, Señor Don Casimiro, lo que -yo iba á decir á Fray Blas, quando nuestra buena suerte nos deparó la -honrada vista de vuestra Merced, era que se me havia ofrecido un medio -estupendíssimo para predicar, aunque fuessen mil sermones de honras -á todos los Escrivanos que está comiendo la tierra. Este es el ir -discurriendo en mi sermon por todas y por cada una de las diez fuentes, -que llaman los Rhetóricos <i>de la invencion</i>.»</p> - -<p>5. — «Essa es mi comidilla, interrumpió el Colegial, y toca -Usandíssima un assunto, en que puedo decir algo con ménos desacierto, -porque al fin essa es mi facultad. Si las fuentes de la invencion son -diez precisamente, si son ménos ó son mas, es punto muy questionable, -y no ignora Usandíssima quanto le controvierten los Autores. Ciceron, -en lo <i xml:lang="la" lang="la">de Inventione</i>, señaló algunas mas. -Nuestro Quintiliano, en sus <i>Instituciones oratorias</i>, las reduxo -á ménos, y Casio Longino, en su <i>Tratado de lo sublime</i>, que leí -traducido del griego en francés por Monsieur Boileau, dice, á mi -ver con mayor acierto, que no se puede señalar número fixo á estas -fuentes de la invencion, porque serán mas ó ménos, segun fuere mayor -ó menor la fecundidad y fuerza imaginativa del Orador. Pero no hay -que detenernos en lo que no es del dia: importa poco que las fuentes -sean diez ó sean diez mil; lo cierto es, que con solas diez fuentes en -qualquier assunto se puede juntar un caudal oratorio tan copioso, que -forme un rio navegable de eloquencia. Y quales son essas diez fuentes -donde Vuesandíssima piensa hacer aguada para navegar felizmente por el -proceloso mar de su fúnebre parentacion?»</p> - -<p>6. — «Con licencia de vuestra Merced, respondió Fray Gerundio, -el Escrivano á cuyas honras he de predicar no era pariente mio.» — -«Pues, digo yo por ventura que lo fuesse?»<span class="pagenum" -id="Page_124">p. 124</span> replicó el Colegial. — «Es que, como -vuestra Merced dixo esso de emparentacion, prosiguió Fray Gerundio, -creí que me emparentaba con él.» Sin mas exámen conoció Don Casimiro -la pobreza del Frayle con quien trataba; pero dissimuló quanto pudo, y -ya con algun mayor conocimiento del terreno respondió: «Vuesandíssima -ha padecido equivocacion, nacida sin duda de alguna distraccion -involuntaria; yo no dixe <i>emparentacion</i>, sino <i>parentacion</i>.» — «Pues, -qué mas da uno que otro?» replicó Fray Gerundio. — «Paréceme, respondió -el vellacuelo del Colegial, que Vuesandíssima tiene gana de zumbarse y -que á mi costa quiere divertir la tarde. Un hombre como Vuesandíssima, -que tiene noticia de la invencion y de sus fuentes, no puede ignorar -que Ciceron llama <i>parentar á los difuntos</i> el hacer honras por ellos, -y que de aquí se dice <i>parentacion</i> todo lo que se consagra á su -memoria, ya sean ofrendas, ya elogios, ya oraciones ó sermones.» Como -Fray Gerundio se vió tratar con tanto respeto, pues en realidad era -la primera vez que havia recivido esse tratamiento, y no dexaba de -admitirle con gusto y con entonacion, aunque quedó un poco corridillo -de que le huviessen cogido en aquel punto, resolvió dissimular por no -perder el concepto, y assí dixo como sonriéndose: «Ya, ya lo sabia yo, -pero quise hacer del bobo, solo por el gusto de oir á Usted.» — «Pues -otra vez, replicó el fisgon del Colegial, no lo haga Vuesandíssima con -tanta naturalidad, porque casi me lo hizo creer. Pero, volviendo á -nuestro propósito, qual es la primera fuente de la invencion que señala -el Autor de Vuesandíssima?»</p> - -<p>7. — «La Historia,» respondió Fray Gerundio. — «Tambien Quintiliano, -prosiguió Don Casimiro, señala essa por la primera fuente. No sé -si me acordaré de sus palabras, porque ya ha algunos años que las -encomendé á la memoria; hagamos la experiencia: <i xml:lang="la" -lang="la">In primis vero</i> (pienso que ha de decir) <i xml:lang="la" -lang="la">abundare debet orator exemplorum copia, cum veterum tum -etiam novorum; adeo ut non ea modo, quæ conscripta sunt historiis -aut sermonibus, veluti per manus tradita, quæque quotidie aguntur -debeat nosse, verum ne ea quidem, quæ a clarioribus poetis ficta sunt, -negligere</i>. De suerte que Quintiliano desea en todo perfecto Orador no -solo una noticia comprehensiva de la historia, de la tradicion y aún -de los sucesos particulares que acaecen en su tiempo, sino que no debe -despreciar aún las ficciones y las fábulas de los Poetas mas ilustres y -mas clássicos; porque todo sirve para exornar lo que dice con exemplos -antiguos y modernos.»</p> - -<p>8. — «Veslo, Fray Gerundio, veslo? interrumpió á esta sazon Fray -Blas, lleno de gozo y dándole una palmadita en el hombro izquierdo; -mira como Quintiliano aprueba lo de las fábulas en los sermones y en -las oraciones, segun el texto<span class="pagenum" id="Page_125">p. -125</span> literal y terminante, que con tanta puntualidad acaba de -citar y referir el Señor Don Casimiro. Y qué? te parece que el Señor -Don Casimiro es rana? Pues sábete, que será muy presto tan Cathedrático -de Rhetórica en la Universidad de Salamanca, como tú eres Predicador -sabatino y como yo soy Predicador mayor de la casa. Di ahora á todos -los Magistrales del mundo y á quantos Maestros Fray Prudencios puedan -tener las Religiones mendicantes, monachales y clericales, que se -vengan á contrarestar á Quintiliano.»</p> - -<p>9. — «Poco á poco, reverendíssimo Fray Blas,» atajó Don Casimiro. -«Quintiliano instruye á un Orador profano, y no á un Orador sagrado. -Da reglas para los que han de hablar en las Academias, arengar á los -Magistrados, hacer representaciones á los Príncipes, perorar en los -Gabinetes y defender ó alegar en los Tribunales; no se mete con los que -han de enseñar, persuadir y convencer al pueblo desde los púlpitos. -Es cierto, que unos y otros pueden y deben usar de la Historia con -moderacion, con oportunidad y con templanza; pero de la ficcion y -de la fábula solamente podrán valerse con mucho tiento y con grande -economía los primeros. Assí lo da á entender el mismo Quintiliano, -y si no, repare Vuesandíssima el miramiento con que se explicó: <i -xml:lang="la" lang="la">ne ea quidem, quæ a clarioribus poetis ficta -sunt, negligere</i>. No dice, que hagan estudio de las ficciones y de -las fábulas, sino que no las desprecien, que no las olviden del todo. -Si Quintiliano quiere, que aún en las oraciones profanas se practique -tanta circunspeccion en el uso de la fábula, quanto condenaria que se -gastasse, digámoslo assí, á pasto en las oraciones sagradas, que él -no conoció, porque tuvo la desgracia de morir en el Paganismo? Pero -dexando á un lado esto, que no es de mi profession, dígame vuestra -Merced, Padre Fray Gerundio, como ha de usar Usendíssima de la Historia -para el sermon del Escrivano?»</p> - -<p>10. — «Como? Tan lindamente,» respondió Fray Gerundio. «Lo primero -voime derechicamente á las Concordancias á buscar la palabra <i>Scriba</i>, -y, leyendo despues todo lo que se dice en la Biblia de los <i>Escrivas</i>, -se lo aplico ajustaditamente á mi Escrivano. Despues voy á consultar -en un Thesauro lo que hay en latin por Escrivano, que á fé de hombre -de bien que no lo sé; porque no está obligado ninguno, aunque sea el -mayor Latino de todo el Universo, á saber como se llaman en latin todas -las cosas.» — «No se canse Vuesandíssima en buscarlo, dixo el Colegial, -que yo se lo diré: Escrivano y Notario en latin se dice <i>Tabularius</i> -y tambien <i>Tabellio</i>, como quieren otros.» — «Lindamente, continuó -Fray Gerundio; busco pues la palabra <i>Tabellio</i> ó <i>Tabularius</i> en el -<i xml:lang="la" lang="la">Theatrum vitæ humanæ</i> de Beyerlink, y allí -encontraré<span class="pagenum" id="Page_126">p. 126</span> todo -quanto pueda desear sobre el tiempo, orígen, progressos, variedad de -fortunas, con otras mil curiosidades tocantes al oficio de Escrivano, -desde su fundacion hasta el tiempo en que escrivió su <i>Theatro</i> el -devoto y pio Lorenzo Beyerlink, Arcediano de Ambéres; si allí no -encuentro esta palabra, que es muy possible, infaliblemente la he de -hallar en el <i>Calepino</i> de Ambrosio, aumentado por Passeracio.»</p> - -<p>11. — «Tenga Usendíssima, interrumpió el Colegial, y déme su -permisso para hacer una pregunta: qué entiende Usendíssima por el -<i>Calepino de Ambrosio</i>? porque esse modo de citarle se me representa -una cosa muy parecida á la carabina de Ambrosio.» — «Cierto, Señor -Colegial, que es muy honda la pregunta,» respondió Fray Gerundio, -no sin hacer un gesto desdeñoso. «Qualquiera niño gramático podrá -satisfacerla, pues saben hasta los menoristas que <i>Calepino</i> es una -palabra griega, hebréa ó moscovita, que en esso no me meto, la qual -significa lo mismo que Diccionario ó Vocabulario, en que, siguiendo el -alphabeto, se va discurriendo por todas las palabras latinas, y se dice -lo que significan en romance.» — «Tras de essa respuesta iba yo, Padre -reverendíssimo, replicó el Colegial en tono sacudido, y no extraño que -los niños gramáticos ignoren lo que significa <i>Calepino</i>, quando los -reverendíssimos Padres Predicadores sabatinos no lo saben. <i>Calepino</i> -no es voz griega, hebréa, arábiga ni úngara, sino puramente italiana; -tampoco es título de la obra, sino nombre patronýmico de la patria -del Autor. Este fué Fray Ambrosio Calepino, del Orden de San Agustin, -llamado assí porque fué natural de Calepio en Italia; ni mas ni ménos -como San Nicolas de Tolentino y Santo Thomas de Villanueva, Religiosos -de la misma Orden, se llamaron assí, porque el uno, aunque era natural -del lugar de Sant-Angel, cerca de Fermo en la Marca de Ancona, vivió -treinta años en Tolentino, ciudad episcopal de la misma Marca, donde -murió; y de esta larga residencia en dicha ciudad tomó el nombre. El -otro le tomó de Villanueva de los Infantes, donde se crió, aunque -havia nacido en Fuentillana, pueblo reducido que dista tres quartos -de legua de aquella villa. Pues ahora, si uno citasse los sermones de -Santo Thomas de Villanueva, diciendo: <i>assí se lee en Villanueva de -Santo Thomas</i>, no seria cosa ridícula? Pues tan ridículo es, si no lo -es mas, citar á secas y sin llover el Calepino de Ambrosio, como si su -Autor huviesse puesto al diccionario el título de Calepino. Y ve aquí -Vuesandíssima, como la pregunta tenia mas hondon de el que parecia. -Ahora passe Usendíssima adelante; que esta no ha sido mas que una breve -digression.»</p> - -<p>12. Algo descalabradillo quedó Fray Gerundio de la refriega -calepinal y, curándose lo mejor que pudo, prosiguió diciendo:<span -class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span> «Informado una vez de todo -lo que trae el Calepino ó el Diccionario de Passeracio (que no hemos -de reparar en quisquillas,) acerca de Escrivanos, tengo ya una buena -provision de noticias antiguas para exornar mi sermon. No dexo de -conocer que me hace falta un poco de erudicion moderna; pero donde la -encontraré? ni quien pudo soñar jamas en escrivir la Historia de los -Escrivanos?» — «Sossiéguese Usendíssima, interrumpió el Colegial; que -no es esso tan impossible como le parece. Si hay Historia completa, -y no mal escrita, por Juan Bautista Tiers, <i>de las Pelucas y de los -Peluqueros</i>, por qué no la podrá haver de los Escrivanos? Y si los -Libreros y Enquadernadores, Copistas y Amanuenses tienen su Historia, -harto bien trabajada por Christiano Schoettgen, qué razon havrá divina -y humana para que los Escrivanos no puedan tener la suya? En verdad que -no estuvo muy léjos de escrivirla Juan Miguel Henecio, en su obra de á -folio que intituló <i xml:lang="la" lang="la">de veteribus Germanorum -et aliarum nationum signis</i>, de las rúbricas ó signos que usaban -antiguamente los Alemanes y otras naciones para autenticar sus cartas y -sus instrumentos públicos. Ni el Padre Reinerio Carsughio, que en verso -didascálico enseñó el arte de escrivir bien, esto es, con hermosura, -con igualdad y con limpieza, dexaria de padecer sus tentaciones de -escrivir la Historia de los Escrivanos. En fin, Padre reverendíssimo, -yo no puedo dar á Usendíssima noticia cierta de alguna Historia de -estos, porque no la tengo; pero tanto como de la <i>Historia de los -Secretarios de Estado, con sus elogios, armas, blasones y genealogías</i>, -ahí está la del Señor Fauvelet Du-Toc, que corre con acceptacion.»</p> - -<p>13. — «Hombre de los Demonios! exclamó á esta sazon Fray Blas, -esse es un thesoro! <i>Historia de los Secretarios de Estado!</i> Ahí -es un grano de anis el librecito! Cosa mas adequada al intento era -impossible hallarla; porque el Escrivano Conejo todo lo tenia, puesto -que lo primero era Secretario, y lo segundo de Estado, por estar -casado <i xml:lang="la" lang="la">in facie Ecclesiæ</i> con la Señora -Mari-Beltrana-Pichon, por otro nombre <i>la Roma</i>, que hoy es su viuda, y -lo sea su merced por muchos años.»</p> - -<p>14. — «Reverendíssimo, Reverendíssimo, dixo entónces Don Casimiro, -cogiendo del brazo á Fray Blas, tenga por Dios, no se precipite. Un -tropezon ha dado Usendíssima, que no sé como no se ha deshecho todas -las narices. Secretario de Estado no es esso ni sueña en serlo, -y confundir los Secretarios de Estado con los Escrivanos reales, -numerarios ó de ayuntamiento, de las ciudades, villas y lugares, es -un despropósito que solo la innocencia puede excusarle de grandíssimo -desacato. Secretarios de Estado y del Despacho universal son -aquellos Ministros superiores, que despachan<span class="pagenum" -id="Page_128">p. 128</span> immediatamente con los Reyes, forman los -decretos, autorizan los tratados y expiden las órdenes á su real -nombre. Llámanse de Estado, porque solo tratan immediatamente con el -Príncipe aquellas materias que pertenecen á él, ya sean políticas, ya -militares, ya de marina, ya de gracia y justicia, y ya tambien de la -real hacienda. No son Escrivanos, oficio imponderablemente inferior á -su elevado empléo, y darles este nombre seria una insolencia digna del -mayor castigo, si no la disculpara la ignorancia. Los otros Escrivanos -públicos, autorizados por el Consejo para servir al comun, aunque -es oficio muy honrado y le exercitan muchos hombres de bien, están -mucho mas abaxo, y no sé yo de qué pueda servir la Historia de los -Secretarios de Estado para las honras de un Escrivano real.»</p> - -<p>15. — «Señor Don Casimiro, repuso muy sereno el Padre Fray Blas, -como en mi Religion no se leen gacetas, no estamos duchos en essas -materias tan altas; mi intencion no fué ofender á nadie: haviendo oído -toda mi vida llamar Secretarios á los Escrivanos, y Escrivanos á los -Secretarios, creí que era lo mismo uno que otro, y harto será que no -lo huviesse errado el otro dia, que se me ofreció escrivir una carta -al Secretario de cierto Señor Obispo, y puse en el sobrescrito: <i>A Don -Fulano de Tal, Escrivano del Señor Obispo de tal parte</i>. Pero la carta -ya está en el corréo, y, si el Secretario se riere, esse buen rato mas -tendrá; sobre todo, el Auditorio, á quien ha de predicar el Padre Fray -Gerundio, tanto sabe de Secretarios de Estado como yo; con que, en -hablándole de Secretarios, sean lo que fueren, para él todo será á un -precio, y yo le fio que no ha de ir á examinar si viene ó no viene á -cuento la noticia.»</p> - -<p>16. — «Esse ya es otro cantar, dixo Don Casimiro, y no me toca á -mí, que huyo de meter la hoz en mies agena. Assí pues, prosiguiendo -adelante en nuestro assunto, dígame Usendíssima, Padre Fray Gerundio, -qual es la segunda fuente de la invencion, que señala el Autor de -Usendíssima?»</p> - -<p>17. — «<i xml:lang="la" lang="la">Apologi et Parabolæ</i>, respondió -Fray Gerundio, los Apólogos y las Parábolas.» — «Pero, qué entiende -Usendíssima por Parábolas y por Apólogos?» replicó el Colegial. — -«Por lo que toca á los Apólogos, confiesso, respondió Fray Gerundio, -que todavía no he podido formar concepto claro de lo que son; mas en -quanto á las Parábolas, aunque tampoco sé definirlas con precision, -pero ya las concibo con claridad, por las Parábolas que se leen en el -Evangelio, de la viña, de la higuera, de los talentos, y otras.»</p> - -<p>18. — «Pues, mire Usendíssima, continuó Don Casimiro, Apólogo y -Parábola, Parábola y Apólogo allá se van en su significado, pues -uno y otro quieren decir una semejanza ó<span class="pagenum" -id="Page_129">p. 129</span> una comparacion fundada en una cosa que se -finge, verosímil ó inverosímil, para sacar de ella una sentencia ó una -moralidad cierta y verdadera, como quando Menenio Agripa se valió de la -Parábola ó del Apólogo del cuerpo humano para sossegar al Pueblo Romano -que, amotinado contra el Senado, se havia retirado al Monte Aventino, y -Menenio con su Apólogo le reduxo otra vez á la obediencia de los Padres -conscriptos. El uso de las Parábolas, aún en los assuntos mas serios y -mas sagrados, basta verle canonizado por el exemplo del mismo Christo -para que todos le veneremos. Muchos Santos Padres le practicaron con -felicidad, y sabemos que San Gregorio Nazianceno desterró la vanidad -del Presidente Celusio con el gracioso Apólogo de las golondrinas y -los cysnes. Mas en mi dictámen se ha de tener siempre muy presente la -juiciosa regla, que da el Padre Nicolas Causino en su eruditíssima obra -<i xml:lang="la" lang="la">de Eloquentia sacra et profana</i>, libro 4º, -capítulo 4º, por estas palabras:»</p> - -<p>19. «<i xml:lang="la" lang="la">Observandum autem erit in his -apologis, ne nimis sint crebri, ne dictione nimis faceta et quæ ad -scurrilitatem accedat pertexantur: denique ut personam, ut locum, ut -rem deceant</i>: deben usarse los Apólogos con moderacion, con economía, y -no con demasiada frequencia; las voces para explicarlos, aunque pueden -ser algo festivas, nunca han de picar en graciosas ó en chocarreras, -porque entónces se convertiria en bufon ó en truhan el Orador. -Finalmente, los Apólogos se han de proporcionar á toda la decencia que -pide el assunto, el lugar y la persona. Ni para disculpar la frequencia -de los Apólogos sirve el exemplo de Christo, que en sus sermones solia -encadenar Parábolas con Parábolas; porque el Salvador predicaba á los -Asiáticos, y ya se sabe que esse es el gusto de los Orientales, á cuyo -genio se acomodaba el divino Predicador. Todo esto es cierto; pero -tambien lo es que, aunque los Apólogos practicados con estas reglas -pueden ser muy útiles en un assunto moral, doctrinal ó de enseñanza, -no sé yo como podrá Usendíssima acomodarlos al sermon de honras de un -Escrivano.»</p> - -<p>20. — «En este mismo punto, saltó entónces Fray Blas, se me está á -mí ofreciendo uno que, si Fray Gerundio sabe bornearle, ha de venir á -su sermon que ni aunque le huvieran cortado para él, y no es ménos que -de el mismíssimo Demósthenes.» — «Y qual es, Padre Reverendíssimo?» -preguntó el Colegial. — «Qual?» respondió Fray Blas. «El de aquel -caminante, que alquiló un burro en dos reales por dia para cierto -viage en el rigor del mes de Agosto, y, como todas las mañanas hácia -las diez le calentasse el sol demasiadamente, él se apeaba y se tendia -á la sombra del burro. Calló el dueño de el jumento, y, al tiempo de -ajustar la cuenta, el<span class="pagenum" id="Page_130">p. 130</span> -que se le havia alquilado le dió doce reales por seis dias de viage. -<i>Faltan otros doce</i>, dixo el alquilador. — <i>Pues como?</i> replicó el -caminante. <i>Seis dias de jornada, á razon de dos reales cada dia, son -doce cabales.</i> — <i>Sí Señor</i>, respondió el alquilador, <i>pero faltan -otros doce por la sombra del burro, puesto que el ajuste fué solo por -el burro, y no por la sombra</i>.»</p> - -<p>21. — «El Apólogo es gracioso, dixo el Colegial, y con efecto me -acuerdo de haverle leído en Plutarco, atribuyéndosele á Demósthenes, -quien con esta chanza despabiló la atencion del auditorio, que estaba -un poco distrahido. Pero no veo, como el Padre Fray Gerundio le pueda -aplicar á su Escrivano.» — «Esso, de los cielos! respondió Fray Blas: -tiene mas que ponderar el desinterés y la limpieza del Escrivano -Conejo, y decir que siempre perdonaba algo de sus derechos? Porque, -aunque cargaba, como era razon, el coste del papel, de las plumas y de -la tinta, sin olvidarse de prevenir al litigante que echasse sobre la -mesa dos pesetas mas para el escriviente, con todo esso, no obstante de -que cortaba muy á menudo las plumas, nunca cargó ni un maravedí por la -navaja; y aquí entra el Apólogo del burro y de la sombra, que ni aunque -le huvieran mandado fabricar de molde.»</p> - -<p>22. Sonrióse Don Casimiro, y continuando en sus preguntas dixo á -Fray Gerundio: «Segun el Autor de Usendíssima, qual es la tercera -fuente de la invencion?» — «Los Adagios,» respondió sin detenerse. — -«Es fuente muy copiosa, prosiguió el Colegial; pero Usendíssima qué -entiende por Adagios?» — «Qué he de entender? respondió Fray Gerundio; -lo que qualquiera vieja de mi lugar. Adagios y refranes son una misma -cosa.» — «Pues qué? preguntó Don Casimiro, los refranes pueden hacerse -lugar en algun género de sermones?»</p> - -<p>23. — «Ahora salimos con esso! respondió Fray Gerundio. Y como -que pueden y deben hacerse lugar, y mucho lugar en ellos! No hay -cosa que mas los adorne, que mas los agracie ni que mas embelese. Yo -tengo algunos apuntamientos de varios Adagios que he oído y leído -en algunos sermones, los quales verdaderamente me han suspendido, y -pienso aprovecharme de ellos siempre que me venga á pelo. Donde hay, -verbi-gracia, introduccion mas magnífica para un sermon de honras que -la de un Religioso grave, en el que predicó á las de un Maestro de su -Orden, que se llamaba <i>Fray Eustaquio Cuchillada y Grande</i>, quando dió -principio á su oracion fúnebre diciendo: <i>Al Maestro, cuchillada, y -grande</i>? Refran y equívoco que desde luego captó no solo la admiracion, -sino el pasmo de todo el auditorio. Hoy es el dia en que yo no acabo de -aturdirme de tan bella introduccion. Pues qué! aquel divino assunto del -sermon de honras, que predicó un<span class="pagenum" id="Page_131">p. -131</span> famosíssimo Orador en las exequias de Don Antonio Campillo, -Párrocho que fué de cierta Iglesia, en cuyo campanario havia fabricado -á su costa una bella aguja! Fué pues el assunto: <i>El sastre del -Campillo, que puso la aguja y el hilo</i>. Esto es ingenio, y lo demas -parla, parla. Y el otro que, predicando el sermon del demonio mudo en -tiempo de Quaresma, assistiendo el Santo Tribunal, dió principio con -este oportuníssimo refran: <i>Con el Rey y con la Inquisicion, chiton</i>; -añadiendo que por esso era mudo el demonio, de que se hablaba en el -Evangelio, porque estaba delante de la Inquisicion. Parécele á vuestra -Merced, que no podria predicar, aunque fuesse delante del mismo Papa? -Bastan estos exemplares, y estoy pronto á dar á vuestra Merced aunque -sea un ciento de ellos, para que vea si los refranes se pueden hacer -lugar en los sermones.»</p> - -<p>24. — «Yo, Padre reverendíssimo, replicó el Colegial, tengo pocas -barbas para meterme en assuntos tan hondos, y mas no siendo de mi -profession, que se reduce á la latinidad, rhetórica y bellas letras, ó -letras humanas por otro nombre. Sin embargo, como en Salamanca se trata -casi por precision con tantos hombres grandes, asseguro á Usendíssima -haver oído mas de una vez á varios Padres Maestros doctíssimos de todas -las Religiones censurar mucho á los Predicadores, que usaban de essos -refranes populares y chabacanos en sus sermones. Los mas templados -decian, que era una <i>insulsíssima puerilidad</i>, otros se adelantaban -á calificarla de <i>insigne mentecatez</i>, y aún no faltaron algunos que -la llamaron <i>frenesí</i>, <i>locura</i>, <i>profanacion del púlpito</i>, y otras -cosas á este tenor. Yo refiero, no califico. Lo que á mí me toca por mi -profession, es assegurar á vuestra Reverendíssima que jamas entendí, -leí ni oí, que otros entendiessen por el nombre de <i>Adagios</i>, en -quanto fuente de la invencion oratoria ó rhetórica, lo que entiende -vuestra Reverendíssima, esto es los refranes populares.» — «Pues, qué -se entiende por <i>Adagios</i>?» replicó Fray Gerundio. — «Voylo á decir,» -respondió Don Casimiro.</p> - -<p>25. «Adagio ó proverbio, (que todo es uno,) dice Synesio, es una -sentencia grave, digna, hermosa y comprendida en pocas palabras, sacada -como del sagrado depósito de la philosophía moral: <i xml:lang="la" -lang="la">Proverbium est sermo dignitatem habens et tamquam sacrario -Philosophiæ, unde antiquitatem traxit, depromptum; ex quo gravi est -pulchroque aspectu</i>. Por esso llamó Aristóteles á los proverbios -<i>preciosas reliquias de la venerable antigüedad, preservadas en la -memoria de los hombres de la lastimosa ruína que padeció la verdadera -philosophía, debiendo esta preservacion á su misma brevedad, destreza -y elegancia: Cum proverbia dicat Aristoteles esse veteris Phi<span -class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span>losophiæ, inter maximas -hominum ruinas intercidentis, quasdam reliquias, ob dignitatem -dexteritatemque servatas</i>. Si no me engaño mucho, á esto se reducen -los proverbios de Salomon, que distan infinitamente de ser refranes, -siendo una coleccion de sentencias inspiradas, verdaderamente divinas, -enderezadas todas á gobernar nuestras acciones por las reglas de una -perfectíssima conducta christiana, política y racional.»</p> - -<p>26. «Muchos Philósophos graves entre los antiguos se dedicaron -á este género de sentenciarios, adagios ó proverbios: Chrysippo, -Cleanthes, Theeteto, Aristídes, Aristóphanes, Esquilo, Milon, -Aristarco, y otros, cuyas obras perecieron. Las mas célebres que nos -han quedado de esta classe son las de Zenobio, Diogeniano y Suidas, -de las quales sacó Erasmo de Roterdam todo lo que compuso acerca de -los adagios griegos. Esto es, Padre Reverendíssimo, lo que yo entendia -hasta aquí por el nombre de <i>Adagios</i>: estos los que me parecian muy -oportunos para exornar una oracion, tratados con parsimonia. Pero, pues -vuestra Reverendíssima entiende otra cosa, no nos paremos, y vamos -adelante.»</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_4"> - <h3>CAPITULO IV.</h3> - <p class="subh3h">Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á - Campazas sin saber cómo; quédase allí el Colegial aquella noche, - y se evacúa el punto que se tocó y no se prometió en el capítulo - passado.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">A la</span></big> quarta pregunta -que iba á hacer Don Casimiro, hallaron todos, no sin assombro, que -estaban á la puerta trasera, esto es, á la puerta del corral de la -casa de Anton Zotes; y es que lo divertido de la conversacion los -havia embelesado de manera, que pian piano y, como dicen, sin sentir -havian andado una buena media legua de camino, con sus paradas y todo. -Lo mas gracioso fué que, quando llegaron al lugar, Don Casimiro no se -acordó de que tenia gana de beber, y, como ya se havia puesto el sol, -sin hacer mencion de agua ni de vino, quiso volverse á Valderas; pero, -como tenia que andar una legua muy larga, como iba ya á anochecer, y -como era hombre de una conversacion tan divertida, no obstante los -tajos y reveses que con tanta urbanidad, bellaquería y dissimulo -descargaba de quando en quando sobre los dos Frayles, ambos le hicieron -tantas instancias para que se quedasse aquella noche, que al cabo le -reduxeron, baxo la precisa condicion de que se despachasse luego un -criado á Valderas, para que estu<span class="pagenum" id="Page_133">p. -133</span>viessen sin cuidado su hermana y su cuñado el casi Corregidor -de Villalobos.</p> - -<p>2. Consta, no obstante, por un manuscrito authéntico y curioso, que -quien finalmente acabó de determinarle fué la Tia Catanla, la qual -abria la puerta trasera para que entrassen los cerdos, puntualmente -quando estaban los tres altercando, uno sobre que se havia de volver, -y los dos sobre que se havia de quedar. Quando ella vió un mocito -tan galan, tan majo y tan bien agestado, que venia con su hijo y -que le trataba al parecer con amistad y confianza, como era muger -tan bondadosa, luego le cobró cariño y, acercándose mas á los tres, -preguntó sanamente á Fray Gerundio: «Quien es este Señor tan lindo? -bendígale Dios.» — «Señora, respondió el Colegial sin dar lugar á que -otro respondiesse: soy un servidor de vuestra Merced;» y en pocas -palabras la declaró quien era, el encuentro casual que havia tenido, la -precision de volverse, y la dicha que lograba en no hacerlo sin rendir -todo su respeto á su obediencia. No se cortó la boníssima Catanla, -porque era muger serena; ántes bien, haciéndole una reverencia á la -usanza del país, (esto es, encorvando un poco las piernas y baxando -horizontalmente el volúmen posterior hácia el suelo,) le encaxó -seguidamente toda la retahila de Cámpos: «Viva Usté mil años; para -servir á Usté; lo estimo mucho; güenos todos, á Dios gracias; viva Usté -mil años; y por allá están todos güenos? Viva Usté mil años.» Y añadió -luego: «Pero esso de golverse Usté hoy, ni por pienso: el hijo de mis -entrañas! y quien l’ avia dexar golver á boca de noche? A pique que le -comieran los lobos! Mal ajo para ellos; quatro ovejas me comieron la -noche que perdicó el m’ hijo Gerundio; mal provecho les haga. No Señor: -ya que tengo la fortuna de que su Mercé venga á mi casa, esta noche ha -de hacer penitencia. Unos güevos frescos puestos d’ hoy no faltarán. -Para qué quiero yo las gallinas sino para estas ucasiones? Palominos -siempre los hay en casa (gracias á Dios), que el mi Anton tiene un -palomar muy aventajado, assí no fuera por las garduñas; malditas ellas, -y qué descomulgadas que son! Un salpicon de vaca, cebolla y güevos -duros le sé yo componer, que le puede comer el mismo Rey. Una cama con -sábanas brancas como un oro, la hay por la misericordia de Dios. Ella -no será como su Mercé merece; pero por fin y por postre sirvió para -mi primo el Magistral de Leon, que mañana será Obispo.» Y diciendo y -haciendo, fué y le quitó la escopeta con una bondad y con una sanidad -de corazon, que al Colegial le dexó prendado; y con efecto se determinó -á dormir aquella noche en Campazas, previniendo lo del recado á -Valderas.</p> - -<p>3. Anton Zotes le recivió ni mas ni ménos como su muger,<span -class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span> porque no era ménos -agasajador que ella; y, despues de aquellos cumplidos regulares, hechos -por parte de Don Casimiro con despejo y con desembarazo de colegio, y -correspondidos por parte de los de la casa á la buena de Dios, segun el -ceremonial campesino, Anton se fué á cuidar de los mozos y á dar las -órdenes sobre lo que havian de trabajar el dia siguiente, Catanla á -disponer la cena, las criadas á hacer las camas; y, quedando los tres -solos en una sala baxa, conviene á saber, Fray Blas, Fray Gerundio y el -Colegial, «prosigamos, dixo este, con nuestra conversacion, y sírvase -Vuesandíssima decirme, qual es la quarta fuente de la invencion, que le -enseñó su Maestro.»</p> - -<p>4. — «Los geroglýphicos y los emblemas,» respondió Fray Gerundio. -— «Algunos, continuó el Colegial, de essa fuente hacen dos, por la -diferencia que hay entre emblemas y geroglýphicos; pero es tan corta, -que me inclino á que lo aciertan los que la reducen á una sola. Vuestra -Reverendíssima sabrá mucho mejor que yo la diferencia que hay entre -geroglýphicos y emblemas.» — «Yo nunca la he conocido ni me he parado á -examinarla,» respondió Fray Gerundio. «Para mí las emblemas de Alciato -y los geroglýphicos de Picinelo, que son los únicos de que tengo alguna -noticia, solo se distinguen en que un libro es mas pequeño y otro es -mas grande.» — «Ya está conocido, replicó el Colegial, que Usendíssima -por su modestia quiere encubrir lo que sabe, y tomar de ahí ocasion -para examinarme acerca de lo poco que yo he estudiado: complaceré á -Usendíssima.»</p> - -<p>5. «Los geroglýphicos son una explicacion mysteriosa, figurada y -muda, de lo que se quiere dar á entender, por medio de alguna ó algunas -imágenes, ya realmente dibuxadas en el papel, en el lienzo ó en la -tabla; ya abultadas en el mármol, en el bronce ó en la madera, o ya -únicamente ofrecidas á la imaginacion por medio de una descripcion -verbal, viva, enérgica y expressiva, que imprima bien en la idéa lo -que se quiere representar. No se añade á la pintura ó á la descripcion -mote, lema, inscripcion ni palabra alguna que sirva de explicacion al -pensamiento, dexándose enteramente al discurso ó á la penetracion de -el que ve, lee ú oye el geroglýphico, el curioso trabajo de adivinar -su verdadero significado. El emblema (y no <i>la</i> emblema, como dicen -algunos,) solo añade al geroglýphico el mote, el lema ó la inscripcion -en brevíssimas palabras, que declaran lo que se pretende significar por -aquel.»</p> - -<p>6. «Pondré un verbi-gracia, no para que Usendíssima me entienda, que -esso seria presumir yo de maestro de quien no merezco ser discípulo, -sino para que Usendíssima se actúe del modo como yo concibo lo que -digo, y en caso de padecer<span class="pagenum" id="Page_135">p. -135</span> equivocacion se digne corregir mis yerros. Los doce signos -del Zodiaco, ó las doce casas, que dividen en doce partes iguales aquel -espacio de cielo que corre el sol en el discurso de un año, son otros -tantos geroglýphicos ó sýmbolos, que representan lo que comunmente -passa en la tierra en cada uno de los doce meses, correspondientes á -las doce casas. El primero signo es <i>Aquario</i>, y se symboliza con un -muchacho que está vertiendo un jarro de agua, para significar lo mucho -que suele llover en Henero. El segundo es <i>Piscis</i>, y le representan -dos peces pintados, para denotar que en Febrero están en sazon la -mayor parte de los peces. El tercero es <i>Aries</i>, representado por un -carnero, y quiere decir que en Marzo es la paricion de las ovejas, -naciendo entónces los corderitos. El quarto es <i>Tauro</i>, figurado por un -toro, para denotar que en Abril nacen las terneras. Síguese <i>Géminis</i>, -pintado hoy por los dos hermanos gemelos Cástor y Pólux, y antiguamente -por dos cabritillos, como lo afirma Heródoto, en significacion de que -las cabras regularmente paren de una vez dos cabritos, para cuyo fin -las proveyó la naturaleza con tanta abundancia de leche.»</p> - -<p>7. «Bastan estos exemplares para dar á entender la idéa, que yo -formo de los geroglýphicos, cuyo orígen comunmente se atribuye á -los Egypcios; pero yo tengo para mí, que su principio fué mucho mas -antiguo, inclinándome á la opinion de los que se le dan no ménos que -en la Torre de Babel, aunque despues fuessen los Egypcios los que -conservaron, promovieron y adelantaron mas el uso de ellos, en lo que -no cabe duda racional; pero esto no es del intento. A los sýmbolos ó -geroglýphicos añadieron despues los Griegos un breve lema, inscripcion -ó mote que explicasse su significado, y á este conjunto llamaron -<i>emblema</i>. Usaban de él singularmente en los arneses ó escudos, como lo -dicen Esquilo, Homero y Virgilio, esmerándose mucho en la brevedad y en -el álma del epígraphe, que era como el espíritu de la divisa de cada -uno. Sobresalian entre todos los Athenienses, de quienes hace graciosa -burla Lycon, fingiendo que en todos los escudos tenian gravada una -mosca muy pequeña, con este epígraphe: <i xml:lang="la" lang="la">donec -videar: hasta que me vean</i>; dando á entender, que todo Atheniense era -tan valeroso, que se acercaba al enemigo hasta que viesse la mosca, en -cuyo caso era preciso morir ó vencer.»</p> - -<p>8. «No hay duda, que en todos tiempos assí los Oradores profanos -como los sagrados usaron alguna vez de los geroglýphicos, sýmbolos y -emblemas. Horo Niliaco escrivió un librito de este assunto, donde trahe -exemplares de toda especie de oraciones. Los Prophetas usaron mucho -de este modo de persuadir emphático y mysterioso. El Apocalypsi es -una<span class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span> serie continuada -de figuras y representaciones symbólicas; San Agustin, en la epístola -119, dice que, assí como el christal y la gasa añaden no sé qué -apacibles visos á las imágenes que se representan ó se registran por -ellas, assí deleita mas la verdad quando brilla por entre sýmbolos, -geroglýphicos y figuras, poniendo el Santo este exemplo: Si para -ponderar las ventajas de la union y las desconveniencias de la desunion -dices sencillamente: <i xml:lang="la" lang="la">concordia res crescunt, -discordia dilabuntur</i>: <i>con la concordia todo crece, con la discordia -todo se deshace</i>; <i xml:lang="la" lang="la">pigrius incitat</i>, <i>no da -golpe</i>, y persuade con tibieza; pero, si añades: <i>esto nos quisieron -significar aquellos antiguos sabios, quando pintaron una hormiga con un -caduceo encima, que creció á elephante, y un elephante con una espada -desenvainada sobre las espaldas, que se disminuyó hasta el tamaño de -hormiga</i>; <i xml:lang="la" lang="la">nescio quomodo et inventionis -subtilitas et imaginis expressio sensus titillat suavius et, dum -placet, persuadet efficacius</i>: assí la sutileza de la invencion como -la viva representacion de la imágen hacen no sé qué gustosa impression -en el alma y en los sentidos, que, al mismo tiempo que los deleita con -mucha dulzura, los persuade tambien con mas suave eficacia.»</p> - -<p>9. — «Déme Usted un abrazo, Señor Don Casimiro, exclamó Fray Blas -interrumpiéndole, que verdaderamente ha estado Usted divino! Yo soy -furiosamente apassionado por los geroglýphicos y por los emblemas. Un -sermon que comience: <i>pintaban los antiguos Macedonios</i>; otro que dé -principio: <i>pinta el docto Pinicelo</i>, no ha menester mas para que yo me -coma las uñas tras de él. Pues qué, si despues se añaden diez ó doce -citas del Symbólico, otras tantas de Lilio Giraldo y algunas de Pierio, -y se escoge tambien media docena del Brixiano! en el mundo hay oro para -pagar un sermon tan ingenioso y erudito. Confiesso á vuestra Merced, -que despues de los Mythológicos son mis héroes los Symbólicos y los -Emblemáticos. Esta doctrina la he enseñado siempre á mi discípulo en -lo predicativo, Fray Gerundio; con estas armas le he armado Cavallero -de Púlpito; estos Autores le he recomendado; no hay otros: los demas -son buenos para explicar á las viejas el Catechismo de Astete y -Servitor.»</p> - -<p>10. — «Padre Reverendíssimo, replicó el Colegial, ya he dicho, -que soy poco hombre para dar mi voto en punto de sermones, y assí -no me meto en calificar si son buenos ó malos los que están bien -cargados de geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Solo sé, que el Padre -Nicolas Causino previene que se use de ellos con la misma templanza, -moderacion y prudencia que de los adagios, fábulas, etc.; porque si -no, se convertirá en fastidio su misma amenidad, siendo cierto que -los pensamientos mas ingeniosos causan tedio, si se atesta<span -class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span> de ellos la oracion: <i -xml:lang="la" lang="la">Habent igitur amœnam eruditionem hieroglyphica -et symbola, modo prudenter et parce, ut cætera, adhibeantur: quæ enim -per se mirabilitatem obtinent, si crebrius inferciantur orationi, fiunt -communia et fastidiosos sensus ipsa pulchritudinis satietate obruunt.</i> -Tambien debo añadir que, por lo que toca á mí, me cayó muy en gracia -la enhorabuena que dió cierto Duque á un Orador, que havia predicado -en su presencia un sermon texido de geroglýphicos. «Padre, le dixo, no -trueco yo el juego de estampas de Don Quixote, que tengo en mi galería, -por todas las pinturas de su sermon.» Esto va en gustos; el mio ronca, -siempre que tocan en los sermones á cosa de geroglýphicos. Pero no nos -detengamos; porque ya deséo saber qual es la quinta ó sexta fuente de -la invencion, que estudió el Padre Fray Gerundio.»</p> - -<p>11. — «<i xml:lang="la" lang="la">Testimonia veterum</i>, respondió -al punto este; las autoridades y testimonios de los antiguos para -confirmar lo que dice el Predicador.» — «Gran fuente y muy precisa! -continuó Don Casimiro, especialmente los testimonios y las autoridades -de los Santos Padres, ya sobre la inteligencia de la Sagrada -Escritura, y ya tambien quando se trata materia de costumbres, sea de -virtudes, sea de vicios. Por lo que toca á la exposicion del sagrado -texto, he oído decir á varones doctíssimos, que siempre es menester -apoyarla con la autoridad de algun Padre ó Expositor clássico y -aprobado, siendo cosa insufrible que ningun Predicador se arrogue la -autoridad de entender ó interpretar la Escritura á su modo ó segun -su capricho. Y aún me acuerdo haver leído, no sé donde, que este -fué uno de los errores de Luthero, el qual pretendia que cada qual -tenia tanta autoridad para entender y para interpretar la Escritura -como San Gerónimo y San Agustin, apoyando este arrogante, soberbio y -presuntuoso delirio con aquel texto de San Pablo: <i xml:lang="la" -lang="la">unusquisque in suo sensu abundet</i>. En órden á costumbres, -ya se dexa conocer el gran peso, que da á lo que se dice qualquiera -autoridad y testimonio de los Santos Padres, como tambien si se toca -alguna noticia histórica ó philológica, especialmente si es algo -singular ó no muy sabida, sirve de adorno y de recomendacion la cita, y -aún las palabras del Autor que las refiere.»</p> - -<p>12. — «Por algo, dixo Fray Gerundio, me gustan á mí tanto los -sermones, que en el cuerpo están bien cargados de latin, y las márgenes -apénas se descubren de puro embutidas que están en citas. Solo con -ver un sermon impresso en esta conformidad, sin leer ni una palabra -de él, estoy firmemente persuadido á que es un sermon doctíssimo -y profundíssimo. Al contrario, ahora han dado en usarse y aún en -imprimirse ciertos sermones, que en todos ellos apénas se ven<span -class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span> quatro ó seis renglones de -letra bastardilla, y las márgenes tan lampiñas como cara de capon, que -da asco solo el verlas. Qué se puede esperar de unos sermones assí? Yo -no he tenido paciencia para leer ni siquiera uno.»</p> - -<p>13. — «Pues yo sí, interrumpió Fray Blas; por mis pecados cayó -en mis manos, pocos dias ha, uno, y es de honras, que el Licenciado -Don Francisco Alexandro de Bocanegra y Xivaja<a id="FNanchor_29" -href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a> predicó á las de la -Señora Reina de Portugal Doña María Anna de Austria, en las exequias -que la consagró la ciudad de Almería, y tuve cachaza para leerle <i -xml:lang="la" lang="la">de verbo ad verbum</i>; pero sabe Dios quanto -me costó. En todas las seis hojas primeras no hay mas latin que las -palabras del thema: <i xml:lang="la" lang="la">omnis gloria ejus filiæ -Regis ab intus</i>, repetidas dos ó tres veces; en las seis y media -restantes solo se citan siete textos de la Escritura, y de dos de ellos -no se ponen las palabras; las de los otros cinco que se expressan, -componen entre todas seis renglones y medio: hártate, comilon. A -los Santos Padres se les dexa descansar, solo se cita una vez á San -Francisco de Sales, á San Gregorio y á San Ambrosio. De Expositores no -se trate: cumplió con citar á Tirino una vez sola, y del mismo modo -cumplió con los Autores profanos, no citando mas que á Séneca una sola -vez. Pues, qué diré del assunto? Redúcese á que la Reina amó á Dios -y al próximo; y cátate aquí el cuento acabado. Lo demas, parla y mas -parla. Y estos sermones se imprimen! Y estos sermones se celebran!»</p> - -<p>14. — «Despacio, Padre Fray Blas,» dixo con bastante viveza el -Colegial, no pudiendo dissimular del todo su enfado y su indignacion. -«Vuesa Paternidad se adelanta demasiado (con la cólera se le olvidó -darle Reverendíssima). Tambien yo he leído esse sermon, porque llegaron -á Salamanca muchos exemplares: hablóse mucho de él en todas aquellas -Comunidades, donde hay tanto hombron sabio, religioso, erudito, culto y -discreto, como es notorio; y á excepcion de tal qual botarate ignorante -y presumido, que por nuestros pecados los hay de todas las classes -y gremios, no huvo uno que no calificasse dicho sermon por una de -las piezas mas eloqüentes, mas nerviosas, mas sólidas, mas graves y -aún mas ingeniosas, que havia producido hasta ahora nuestra oratoria -castellana. Era voz comun, que se podia equivocar con las mas preciosas -oraciones que produxeron y están todavía produciendo en nuestro siglo -y en nuestro hemispherio español los Gallos, los Radas, los Aravacas, -los Rubios, los Nordeñanas y los Guerras; ni faltó quien assegurasse, -que podia competir con qualquiera de las muchas y grandes oraciones -fúnebres, con que el Reverendíssimo Padre Maestro Salvador Orosio, de -la Compañía de Jesus, llenó de magestad y de assombro el púlpito y la -Capilla de San Gerónimo de la Universidad de Sala<span class="pagenum" -id="Page_139">p. 139</span>manca. Oraciones que, si se hiciesse una -coleccion de ellas, (como decia un sabio,) compondrian un funeral, que -quizá no tendria consonante en quanto logramos hasta ahora de esta -especie, ni de dentro ni de fuera de España.»</p> - -<p>15. «Esso de que tiene pocos textos la oracion del Licenciado -Bocanegra, solamente lo podrán decir los que en su vida han saludado -los sagrados libros; apénas hay cláusula ni aún sýlaba, que no aluda á -algun lugar, sucesso ó passage de la Escritura, en saliendo de aquellas -acciones de la Reina que sirven de cimiento á la verdad del assunto. -No se citan, es assí, expressa y señaladamente; pero se dan desleídos -y como convertidos en la substancia del mismo Orador. San Bernardo -fué el primero que introduxo este admirable modo de usar y manejar la -Escritura, haciéndola primero suya, y vertiéndola despues como si no -fuesse agena. Pero, quien hasta ahora ha notado á San Bernardo de poco -escriturario? Son pocos, no lo niego, los testimonios y autoridades de -Padres, de Expositores y de Autores profanos, con que exorna su oracion -el Señor Bocanegra; mas son muy oportunos essos pocos testimonios que -alega.»</p> - -<p>16. «Y quien ha dicho á vuestra Paternidad, que los sermones se -han de cargar á metralla de testimonios, de autoridades y de citas? -Estas deben ser como las especias en los guisados, lo que baste para -sazonarlas, y no lo que sobre para que ninguno los pueda tragar. Ignora -vuestra Paternidad lo que dixo un eloquentíssimo Orador, hablando -de las autoridades en los sermones? <i xml:lang="la" lang="la">Si -nimiæ sint, si communes, si sine vi et pondere allatæ, puerum magis -colligentem sapiunt quam virum ingeniosum</i>: <i>si se amontonan, si son -vulgares y comuníssimas, si no tienen alma, fuerza ni meollo, mas son -fárrago que erudicion; el Orador se acredita mas de un genio pueril y -atolondrado, que bueno y malo, verde y seco, todo lo hacina, todo lo -recoge, que de hombre ingenioso y erudito.</i>»</p> - -<p>17. «Dice bien este juicioso Autor: para llenar, no digo yo un -sermon, sino cien tomos de á folio de citas, autoridades, testimonios, -sentencias, versos, historias, exemplos, símiles, parábolas, sýmbolos, -emblemas y geroglýphicos, no es menester mas que hacinar y recoger. -Tanto Sentenciario, tanto libro de apophtegmas, tanta Polyanthéa, tanto -Theatro, tanto Thesauro, tanto Diccionario histórico, crítico, náutico, -geográphico, tanta Bibliotheca, tanto Expositor que va discurriendo por -los lugares comunes é infarcinando en cada uno todo quanto se le viene -á la mano; en fin, tanta selva de alegorías y de dichos como cada dia -brota en essas Naciones y en essas librerías, hacen erudito de repente -al mas boto, al mas mentecato, al que no sabe quien reinó en España -ántes de Cárlos II. No hay mas que abrir, trasladar, embutir, y está -hecha la maniobra.<span class="pagenum" id="Page_140">p. 140</span> -Al ver un sermon atestado de essa borra, quedan aturdidos los páparos, -entre los quales cuento á muchíssimos que no lo parecen, mientras los -verdaderos eruditos ó gimen corridos ó se rien desengañados, segun el -humor que los predomina. Mas de una vez oí á hombres de gran juício, -que se debian desterrar del mundo literario estos almagacenes públicos -de erudicion tumultuaria, porque solo servian para mantener haraganes, -miéntras perecian de hambre los ingenios verdaderamente industriosos. -Es punto problemático, en el qual se pudiera tomar un término medio. -Miéntras tanto, digo que se puede aplicar á estos prontuarios de -erudicion al baratillo lo que dixo Agesilao al inventor de una máquina -bélica, capaz de moverla y de hacer mucho daño con ella qualquiera -soldado cobarde: <i xml:lang="la" lang="la">Papae! virtutem sustulisti: -Vítor! que con essa máquina has desterrado el valor</i>.»</p> - -<p>18. «A lo que añadió vuestra Paternidad acerca del assunto que -escogió para su oracion el Señor Bocanegra, perdóneme vuestra -Paternidad, que no tiene razon para censurarle. Lo mejor y lo mas -precioso de dicho assunto es el ser tan sencillo, tan natural y tan -sólido. Assuntos rumbosos, delicados, alegóricos, metaphóricos, -symbólicos, y mucho mas títulos de comedia, retruécanos insulsos, -refranes de viejas, como <i>el verdadero Phœnix de Arabia</i>, á San -Agustin; <i>el Leon en su cueva</i>, á San Gerónimo; <i>el Onix y Onis</i>, á -Santo Thomas de Aquino; <i>la Encyclopedia canonizada</i>, al mismo; <i>el -Máximo Mínimo</i>, á San Francisco de Paula; <i>muger, llora y vencerás</i>, á -las lágrimas de la Magdalena; <i>el Caballero de Alcántara</i>, á San Pedro -de este nombre; <i>á muertos y á idos no hay mas amigos</i>, en las honras -de un Obispo: digo que estos y otros semejantes assuntos, Dios los haya -perdonado! ya pudren, ya solo han quedado en algunos Predicadorcillos -de la ínfima suerte, que solo hacen ruído entre los que se van tras -el tamboril y los gigantones. Hoy va reviniendo el mundo de sus -preocupaciones; por lo ménos los hombres de pro no gastan otros -assuntos que sólidos, macizos, característicos, y consiguientemente -naturales. Tal es el del Señor Bocanegra, fundado sobre los dos exes -en que gira toda la ley y toda la perfeccion. El Sabio no da otro -elogio á los hombres justos, ni cabe otro mayor: <i xml:lang="la" -lang="la">Dilectus Deo et hominibus, cujus memoria in benedictione -est: Amó á Dios y amó á los hombres? pues será amado De Dios y de los -hombres, y, siempre que se repita su nombre, será acompañado de muchas -bendiciones.</i> Esto dixo el Orador de aquella exemplaríssima Princesa; -esto convenció y aún esto persuadió, moviendo los corazones mas duros -por lo ménos á desear la imitacion de sus reales virtudes.»</p> - -<p>19. Como Fray Blas vió, que el Colegial estaba un poco<span -class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span> avinagrado, y tenia alguna -noticia de su genio vivo y quisquilloso, no se atrevió á replicarle; -contentóse con decirle, que en esto de sermones, de versos, de latin y -cosas semejantes cada qual tenia su gusto, y, sin inculcar mas en el -punto, le suplicó que prosiguiesse examinando á Fray Gerundio sobre las -fuentes de la invencion; porque, como observaba que este las tenia tan -prontas, se le caía la baba al bueno del Predicador. Serenóse un poco -Don Casimiro y, continuando en su interrogatorio, rogó á Fray Gerundio -se sirviesse decirle qual era la séptima fuente de la invencion, que le -havian enseñado.</p> - -<p>20. «Los dichos graves y sentenciosos de los antiguos,» respondió -sin cespitar. Y el Colegial prosiguió: «Sin duda es una fuente -bellíssima y copiosíssima, especialmente haviendo tanto recogido de sus -sentencias y apophtegmas, los quales solo se diferencian de aquellas -en que las sentencias permiten mas extension de palabras, pero los -apophtegmas se deben ceñir á las ménos voces que sea possible; las -sentencias se pueden tomar de qualquier Autor donde se encuentren, mas -los apophtegmas se hacen mas recomendables por ser dichos de grandes -personages, como de Papas, Emperadores, Reyes, Cardenales, Obispos, -etc. Vaya esta diferencia sobre la fé de Guillelmo Budéo que la señala, -pues yo no me atreveré á defenderla en el siglo que corre, el qual -está como inficionado de libros de apophtegmas, que son hoy de la gran -moda. Tales son los libros que llaman de <i>-ana</i>, como la <i>Menagiana</i>, -la <i>Perroniana</i>, la <i>Scaligeriana</i>, la <i>Saint-Evremoniana</i>, la -<i>Fureteriana</i>, y otros innumerables, de que se hace graciosa burla en -el primer tomo de la <i>Menagiana</i>, donde el Autor de una salada rima, -acabada toda en la sílaba <i>-na</i>, despues de zumbarse de una multitud de -estos escritos, unos verdaderos y otros fingidos, concluye diciendo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Todos los libros en -ana</i></div> - <div class="verse i0"><i>Se arrimen donde está la Ipecacuanha,</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">hierba medicinal de las Indias, que hoy se usa mucho -y con grande felicidad en Europa. Es cierto, que estos apophtegmas, -recogidos en los libros de <i>-ana</i>, no todos son dichos de grandes -personages, pues hay algunos de sugetos muy de escalera de abaxo, si no -entra en cuenta su agudeza ó su literatura.»</p> - -<p>21. «Pero, al fin no se puede dudar, que los dichos, sentencias -y apophtegmas, assí de los antiguos como de los modernos, usados -con discernimiento y con moderacion, son un preciosíssimo adorno de -todo género de eloquencia, tanto oratoria como histórica. Thucídides -mereció la suprema estimacion de todos los siglos por el juício, -oportunidad y bello gusto con que se valió de ellos. Hesiodo, aunque -muy distante de Homero, assí en la gravedad del estilo como en la<span -class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span> magestad del assunto, ha -logrado los mayores aplausos por la singular eleccion que tuvo en las -sentencias con que adorna sus dos poemas heróicos: <i>Las Obras y los -Dias</i> y la <i>Theogonía ó generacion de los Dioses</i>, bien que algunos -críticos le notan, no sin razon, que las sentencias son mas frequentes -de lo que fuera justo. En fin, Quintiliano encarga mucho al Orador que -se aproveche de esta fuente, pero con tres precauciones: la primera, -que las sentencias sean muy escogidas; la segunda, que sean raras; y -la tercera, que sean correspondientes á la edad, al carácter y demas -circunstancias del Orador. Si son triviales, se oyen con desprecio; si -muy frequentes, cansan la atencion y aún empalagan; si no se acomodan -á los connotados del Orador, mueven á risa. Yo añadiria otra quarta -calidad, y es que las sentencias sean tambien proporcionadas al theatro -y al auditorio. En una aldéa ó pueblo pequeño seria risible aquella -sentencia ó apophtegma tan justamente celebrada, que se atribuye á Afro -Domicio: <i xml:lang="la" lang="la">princeps qui vult omnia scire, -necesse habet multa ignoscere: el Príncipe que quiere saberlo todo, -tiene necessidad de perdonar mucho</i>. Qué Príncipe se podria aprovechar -de esta advertencia en un pueblo reducido? En un auditorio rústico -y grossero seria impertinente aquel discreto dicho de Plutarco: <i -xml:lang="la" lang="la">sero molunt Deorum molæ, sed bene comminuunt: -las ruedas de los Dioses tardan en moler, pero hacen buena harina.</i> -Quantos havría en el auditorio que entendiessen la metáphora? Vamos á -la octava fuente.»</p> - -<p>22. — «Essa es para mí la mas seca, dixo Fray Gerundio, no sin -chiste; porque mi Autor dice que la octava fuente son las leyes, y -confiesso que de leyes ni entiendo ni he estudiado palabra.» — «Yo -tampoco las he estudiado, continuó el Colegial, por no ser essa mi -profession; pero no es menester hacer la de Legista para saber algunas -leyes, especialmente de las antiguas y primitivas, que se instituyeron -en el mundo para el gobierno de los hombres, las quales sirven de -un bello adorno á qualquiera oracion sagrada, singularmente moral ó -doctrinal. Es cierto, que nunca las leyes de los hombres pueden añadir -peso ni autoridad á la ley santa de Dios; pero no es dudable, que -encuentra el entendimiento no sé qué particular satisfaccion y consuelo -en ver tan conforme la ley divina con las leyes humanas, pronunciadas -por unos Legisladores que no tuvieron noticia del verdadero Dios.»</p> - -<p>23. «Yo me acuerdo de algunas que, por lo que toca á lo directivo, -son muy conformes á muchos preceptos del Decálogo, aunque sean -erradas y gentílicas en lo que suponen de doctrinal. Vayan algunos -exemplares. El primer mandamiento es <i>amar á Dios sobre todas las -cosas</i>. Confórmase con él la ley de Numa Pompilio: <i xml:lang="la" -lang="la">Deos patrios colunto, externas<span class="pagenum" -id="Page_143">p. 143</span> superstitiones aut fabulas ne admiscento</i>. -Segundo <i>no jurar su santo nombre en vano</i>. Es muy conforme á él -la ley de los Egypcios: <i xml:lang="la" lang="la">perjuri capite -mulctentur</i>. Quarto: <i>honrar Padre y Madre</i>; lo mismo mandaba -aquella ley de que hace mencion Heródoto (lib. 1): <i xml:lang="la" -lang="la">magistratibus parento</i>; y la otra de los Lacedemonios, -citada por Platon en su República: <i xml:lang="la" lang="la">majorum -imperio libenter omnes parati assuefiant</i>. Sexto: <i>no fornicar</i>; son -muchas las leyes que prohibian esto mismo. La que trahe Josepho (lib. -11. cap. 6.): <i xml:lang="la" lang="la">adulterii et lecti genialis -injurias vindicanto</i>; la de Numa: <i xml:lang="la" lang="la">pellex -aram Junonis ne tangito</i>; y la célebre de los Athenienses, que prohibia -predicar ó hablar en público á todo hombre deshonesto: <i xml:lang="la" -lang="la">si quis pudicitiam prostituerit aut expatrarit, huic -interdicito jus apud populum concionandi</i>. Séptimo: <i>no hurtar</i>; á esto -aludia aquella ley de los Egypcios: <i xml:lang="la" lang="la">singulis -annis apud Provinciarum Præsides omnes unde vivant demonstranto. Si -quis secus faxit aut unde legitime vivat non demonstrarit, capitale -esto</i>.»</p> - -<p>24. «El uso assí de estas leyes antiguas como de otras mas -modernas, patricias y municipales, con tal que sea sobrio, prudente y -oportuno, tiene su gracia y tambien su eficacia en qualquiera sagrada -oracion. Pero hacer estudio de componer un sermon como un alegato de -los que se usan solo en nuestra España, embutido en textos, leyes, -decretos, cánones y constituciones del derecho civil y del canónico, -parecido al que yo oí á cierto Cathedrático, sobre ser una grandíssima -impertinencia, es ostentacion pueril para acreditarse de erudito y -sabio en facultad forastera. Hola! esta censura ó esta reflexion no -es mia, pues ya he protestado, que ni mi profession ni mis años me -permiten excursiones á países tan sagrados: refiero lo que por entónces -se dixo entre hombres que tenian voto. <i>Solo en unas circunstancias</i>, -añadió uno de los circunstantes, <i>puede ser del intento cargar algo -mas la mano en la cita de leyes nacionales, y es quando se predica á -un auditorio compuesto por la mayor parte de gente de Curia, como en -los sermones al Consejo, á las Chancillerías, á las Audiencias, etc. -Si se toca entónces el punto de regalos, gratificaciones y derechos -de Ministros inferiores, como Abogados, Relatores, Procuradores, -Escrivanos, etc., no será fuera de propósito referir las leyes -municipales que hablan en esto, y explicar con claridad hasta que -punto son obligatorias en conciencia, segun la inteligencia comun de -los Theólogos</i>. Pero, dexando esto á un lado, deséo saber qual es la -nona fuente de la invencion, que prescribe el Autor por donde vuestra -Reverendíssima estudió.»</p> - -<p>25. — «<i xml:lang="la" lang="la">Sacræ litteræ</i>, respondió Fray -Gerundio como un reguilete: la Sagrada Escritura; y añadió luego: En -este<span class="pagenum" id="Page_144">p. 144</span> punto no tiene -vuestra Merced que detenerse, porque sé lo que basta para bandearme; he -tomado mi partido, y no mudaré de rumbo por mas que me prediquen.» — -«No tiene Usendíssima que prevenirmelo, replicó Don Casimiro; pues sé -bien, que este punto no es de mi incumbencia, y no se me ha olvidado lo -que leí pocos dias ha en cierto Autor de mi profession; hablando de la -Sagrada Escritura dice: <i xml:lang="la" lang="la">quod ad ejus usum -attinet, Theologorum est proprius: hæc eorum hæreditas, hic campus, -hoc stadium; por lo que mira al uso de la Sagrada Escritura, esse toca -á los Theólogos, essa es su herencia, essa su legítima, esse es su -proprio y particular terreno</i>. Por señas de que, en confirmacion de lo -que poco ha íbamos hablando, se lastima mucho en el mismo lugar de que -los Predicadores se metan á Legistas, y los Legistas á Predicadores, -aquellos citando leyes, y estos glosando textos: <i xml:lang="la" -lang="la">contra inverso ordine</i>, <i>jurisperitos</i>, <i xml:lang="la" -lang="la">neglectis iis quæ ad se attinent</i>, <i xml:lang="la" -lang="la">Sacra Biblia sæpius quam leges in ore habere</i>. No excluye -absolutamente, que unos tomen algo de otros por la recíproca union y -buena correspondencia que hay entre las facultades; sola abomina el -excesso, el prurito y la ostentacion de que se sabe de todo.»</p> - -<p>26. «No obstante, ya me permitirá Usendíssima que, sin mezclarme -en lo directo de esta fuente, que en realidad excede los límites de -mis estudios, haga una reflexion acerca de ella, que parece no estar -fuera de mi jurisdiccion. Es cierto que la Sagrada Escritura mereció -tanto concepto aún á los Philósophos gentiles, que Emilio de Apaméa -(ó Amilio, como le llama Proclo), al leer la primera cláusula del -Evangelio de San Juan: <i xml:lang="la" lang="la">in principio erat -Verbum</i>, quedó assombrado de que un Bárbaro (assí llama al Evangelista) -huviesse philosophado con tanto acierto. Tambien sabemos, que Dionysio -Longino, haciendo el paralelo entre Moyses y Homero, calificó al -Legislador de los Judíos por un hombre nada vulgar; pues no podia serlo -el que tenia tan alta idéa de Dios, como lo acredita aquel rasgo suyo -en la historia de la creacion: <i xml:lang="la" lang="la">dixit Deus: -fiat lux, et facta est lux; fiat terra, et facta est</i>, proponiéndole -por modelo de un pensamiento verdaderamente sublime. Aunque la segunda -parte: <i xml:lang="la" lang="la">fiat terra</i>, <i xml:lang="la" -lang="la">et facta est</i>, la añadió Longino de cosecha propria, pues no -se halla en la Escritura, en que el Autor, como gentil, estaba poco -versado. No es ménos cierto, que en la Sagrada Escritura se encuentra -no solo todo lo que se halla en los libros profanos y no profanos, -sino que se halla en aquella lo que en estos no se encuentra. Pienso, -si no me engaño, que ha de ser observacion de San Agustin, y que la -leí en un libro de eloquencia: <i xml:lang="la" lang="la">et cum ibi -quisque invenerit omnia, quæ utiliter alibi didicit, multo abundantius -ibi inveniet ea, quæ nusquam omnino alibi,<span class="pagenum" -id="Page_145">p. 145</span> sed in illarum tantummodo Scripturarum -mirabili altitudine et mirabili humilitate discuntur</i>. Siendo esto -assí, me parecia, á mi grossero modo de entender, que la Sagrada -Escritura debiera ser la única ó por lo ménos la primera fuente de -la invencion, respecto de todo Orador sagrado. Pues, por qué razon -Usendíssima ó su Autor no solo no la señalan por la única, no solo no -la dan el primer lugar, sino que la ponen á la cola, y harto será que -no sea la última?»</p> - -<p>27. Hallóse embarazado Fray Gerundio con esta pregunta que no -esperaba; pero salió á su socorro su fino amigo Fray Blas, diciendo -con grande satisfaccion: «Esso es claro: porque la Escritura es fuente -comun de que todos beben, está á mano de qualquiera para hartarse de -ella, quando le diere la gana. Un Predicador que quiera acreditarse -no ha de beber del pilon, sino que sea para enjuagarse: sýmbolos, -emblemas, geroglýphicos, historias, sentencias, versos, fábulas, esta -ha de ser su comidilla; y á lo mas mas, allá hácia lo último, un poco -de Escritura, á modo de mondadientes. Esto es lo que quiere decir -poner la Escritura por la postrera fuente de la invencion, y está bien -puesta, á pagar de mi dinero.»</p> - -<p>28. En medio de los pocos años del Colegial y que, assí por su edad -como por su genio, todavía no estaba muy maduro ni era de los que mas -se morian por sermones de Christo en mano, no se puede ponderar quanto -le irritó una proposicion tan absurda, tan loca y tan escandalosa; sin -embargo, considerándose huesped y que no era razon dar una mala noche á -aquella buena gente, dissimuló su indignacion lo mejor que pudo, y se -contentó con decir á Fray Blas: «Si no me hiciera cargo de que vuestra -Paternidad habla de chanza, zumbándose de aquellos Predicadores que, -si no con las palabras, á lo ménos con las obras parece que lo sienten -assí, delataria essa proposicion al Santo Tribunal.» Iba á responderle -Fray Blas algo colérico, quando oportunamente y al mejor tiempo del -mundo entraron á poner la mesa, porque ya era hora de cenar.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_5"> - <h3>CAPITULO V.</h3> - <p class="subh3">Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Cenaron</span></big>, se acostaron, -durmieron, se levantaron, almorzaron y se despidieron de Don Casimiro, -que muy de mañana quiso volverse á Valderas cazando, por lo que no -admitió una yegua castaña, andadora y paridera, que ya havia dado<span -class="pagenum" id="Page_146">p. 146</span> quatro potricos y dos -muletas á Anton Zotes, el qual se la ofreció para el viaje con la mejor -voluntad del mundo. Aquella misma mañana se quiso retirar tambien Fray -Blas á cuidar de su fingida enferma, despidiéndose hasta que fuesse á -oir á Fray Gerundio el sermon del Escrivano, como lo ofreció y como lo -cumplió á su tiempo.</p> - -<p>2. Con efecto, iba ya á montar á cavallo, quando se acordó Fray -Gerundio de que no havian leído, glosado y admirado el celebérrimo -sermon de honras á los Soldados del Regimiento de Toledo, por el -Autor del <i>Florilegio</i>, como se lo havia ofrecido Fray Blas la tarde -antecedente; y es que el encuentro de Don Casimiro, con la conversacion -entablada en el passéo y proseguida despues en casa, enteramente los -havia borrado la especie de la memoria; y, como Fray Gerundio estaba -resuelto á todo trance á tomar dicho sermon por modelo para el suyo, no -queria dedicarse á componerle, hasta que su amigo Fray Blas le hiciesse -observar, notar y admirar todos los primores. Por tanto, tirándole de -un capote de barragan que ya tenia puesto, y llamándole aparte, le -traxo á la memoria dicha especie, y le conjuró por la estrecha amistad -de entrambos, que á lo ménos hasta despues de comer no pensasse en -marchar, para que, encerrándose los dos en aquella mañana, pudiessen -recorrer el sermon del <i>Florilegio</i> y entresacar de comun acuerdo lo -que pareciesse adaptable al suyo.</p> - -<p>3. No se hizo de rogar Fray Blas, que en estas ocasiones era de un -genio docilíssimo y muy amigo de complacer á todo el mundo. Dió Fray -Gerundio órden de que retirassen la cavallería á la quadra hasta la -tarde, diciendo que todavía tenian los dos que conferenciar aquella -mañana. Metiéronse en la sala, cerráronse por la parte de adentro, tomó -Fray Blas en la mano el libro del <i>Florilegio</i>, sacudióle el polvo, -buscó el sermon 26, y leyó el título que decia assí: <i>Parentacion -sacra, Epicedio panegýrico en las solemnes honras con que solicitó el -alivio de sus Militares difuntos el Regimiento de Toledo. Episodio.</i> -«El título solo basta para acreditar al Autor. <i>Parentacion sacra</i>: -ya oíste al Colegial lo que significaba <i>parentacion</i>. Mira qué cosa -tan oportuna! <i>Epicedio panegýrico</i>: no tengo idéa clara de lo que -significa <i>epicedio</i>; solo sé assí en confuso, que es una especie -de elogio á los difuntos.» — «Pues, hay mas que verlo en Calepino?» -dixo Fray Gerundio; y abriéndole halló que decia: <i xml:lang="la" -lang="la">Epicedium, carmen quod canitur de cadavere nondum sepulto: -aquellos elogios que se cantan de los difuntos á cuerpo presente, -quando aún no se ha dado sepultura</i>. Algo frio se quedó Fray Gerundio -al leer esto, y preguntó á Fray Blas: «Pues qué, los cadáveres -de los Soldados del Regimiento de Toledo<span class="pagenum" -id="Page_147">p. 147</span> estaban presentes, quando se predicó este -sermon de honras? No se havian enterrado todavía?» — «Anda, hombre, -respondió el Predicador, que essos son reparos de miñatura; si en -todo se huviera de escrupulizar con essa menudencia, no havria hombre -quien se atreviesse á hablar en público elegantemente. Fuera de que -es phrase comun, quando se habla de algun difunto, sea para bien, sea -para mal, decir que le desentierran los huessos; pues, para el caso -y para la propriedad, qué mas me dará desenterrarlos que no haverlos -enterrado?»</p> - -<p>4. Esta última razon hizo grandíssima fuerza á Fray Gerundio, y -prosiguiendo Fray Blas añadió: «<i>Episodio</i>, no lo entiendo; pero desde -luego afirmo, que es discrecion como la de Epicedio. A ver, qué dice -esse Vocabulario?» — <i>Episodio</i>, leyó Fray Gerundio, <i>eran aquellos -actos de la tragedia ó de la comedia, que se recitaban entre choro -y choro, para alternar la música con la representacion, y fué su -inventor el Poeta Thespis. Hoy se entiende por Episodio un incidente -ó digression, que diestramente se introduce en el assunto principal -del poema ó de qualquiera otra composicion</i>. «Confiesso, añadió Fray -Gerundio, que he quedado muy confuso. Pues, acaso aquel sermon se havia -de cantar ó se havia de predicar á choros, para que huviesse episodios? -El thema era por ventura incidente ó digression del sermon, para que -llamasse <i>episodio</i> al thema?»</p> - -<p>5. — «Eres un pobre hombre, respondió Fray Blas, y estás muy -atrasado en esto que llamamos <i>adelgazar y discurrir con agudeza</i>. -Quizá en todo el Florilegio no se encontrará pensamiento mas delicado -ni mas oportuno. Mira: los sermones de honras se predican comunmente -despues de acabada la missa de difuntos y ántes que se cante el -último responso, que suele ser solemníssimo. Luego la oracion fúnebre -está propriamente colocada entre el choro de la missa y el choro del -responso; unos cantados, y otra representada: pues ves ahí por qué se -llama <i>episodio</i>, porque es un acto que se representa entre choro y -choro. Mas: el intento ó el assunto principal de las honras, hablando -en rigor, no es otro que el Nocturno, la Missa y el Responso, que son -propria y rigurosamente sufragios por los difuntos, que los sermones -ó las oraciones fúnebres de suyo no son sufragios. Pues, qué son? -Son unas digressiones, unos incidentes, que se introducen con arte y -con destreza en el assunto principal. Mira tú con qué oportunidad se -llaman <i>episodios</i>! Y, porque el thema es como el cimiento de estas -digressiones, por esso dar al thema el título de <i>episodio</i> es hasta -donde puede llegar el ingenio y la inventiva.»</p> - -<p>6. — «Declárome por zopenco, dixo Fray Gerundio, y<span -class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span> hago voto de venerar -profundamente todo quanto lea en el <i>Florilegio</i>, por mas que yo no -lo entienda y aunque assí á primera vista me parezca contrario á -toda razon. Pero veamos, como se introduce en su sermon de honras -militares.» — «Hay dos introducciones, respondió Fray Blas: á una llama -<i>Episodio</i>, y á otra <i>Introduccion</i>. El <i>Episodio</i> está reducido á -dar razon de la devocion y del fervor, con que los antiguos Gentiles -celebraban las honras de sus difuntos, especialmente las de los -militares, á contar el orígen de ellas, á ponderar el aparato y las -ceremonias con que las celebraban, á determinar el principio que -tuvieron las oraciones fúnebres, á traher á la memoria la eleccion -que se hacia de Oradores, y finalmente, á adaptar todo esto con feliz -aplicacion á las honras de los Militares del Regimiento de Toledo, -invocando, en vez de la Musa Euterpe, la intercession de la Vírgen, -para dar principio al <i>panegýrico Epicedio</i>. Supónese, que para apoyar -cada una de estas noticias se citan Autores á carretadas, pues en solo -el Episodio, que comprende poco mas de una llana, (se entiende de á -folio,) se cita á Polybio, Pausanias, Alexandro, Eliano, Plutarco, -Celio, Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Macrino, Novarino, Apiano, -Diodoro Sículo, Heródoto, y algunos de estos tres y quatro veces. Esto -es lo que se llama hablar docta, sabia y eruditamente. No pronunciar -palabra y, si fuesse possible, ni aún sýlaba sin su Autor por delante y -sin su latin al pié de la obra; lo demas parece conversacion de Monjas -ó visita de Damas, que se passan seis horas en ellas sin oírse el -nombre de un solo Autor.»</p> - -<p>7. «Bien ves, que toda esta erudicion de funerales viene clavada -á todo sermon de honras, y que te puedes aprovechar de ella para el -tuyo con la mayor propriedad, especialmente si no te olvidas de la -reglecita que te dí ayer tarde, para acomodar á los Escrivanos todo -lo que se dice de los Militares. Tambien podrás, y en mi dictámen -deberás, aprovecharte de unas nobilíssimas phrases que se leen en el -episodio. Quando ponderes la piedad de los herederos del Escrivano, -que le costéan las honras, dí que <i>es tan lúgubremente generosa como -coluctuosamente compassiva</i>.» — «Hombre, replicó Fray Gerundio, que -el Licenciado Flechilla me dixo, que no costeaban las honras los -herederos, sino el mismo difunto, el qual havia dexado un legado -determinadamente para ellas; con que, no es generosidad de los -herederos ni de los testamentarios, sino obligacion precisa.» — «En -esso te paras, mentecato?» respondió Fray Blas. «Y en los tiempos que -corren, te parece poca generosidad de los testamentarios y de los -herederos, cumplir los legados y últimas voluntades de los difuntos? -Muy atrasado estás en cosas de mundo. Vamos adelante.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span></p> - -<p>8.<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a> -«Claro está, que en la funcion de honras havrá tambien su túmulo -cubierto de bayeta ó de algun paño negro, con sus velas y con -sus hachas al rededor. Para esto te hará muy al caso aquella -elegantíssima cláusula: <i>erigian túmulos suntuosos: grandiosos fúnebres -obeliscos, irradiados de luces y luctuados de bayetas; coherencia -lúcido-tenebrosa, que entre hiertas cenizas cadavéricas vitalizaba -memorias de sus Militares difuntos</i>.» — «La primera parte de la -cláusula, interrumpió Fray Gerundio, ya medio la comprendo; pero la -segunda, no entiendo lo que quiere decir.» — «Ni yo tampoco, prosiguió -Fray Blas; mas esso qué importa? Suena bien, y esto basta. Mas clara -está la que se sigue; y la podrás adaptar maravillosamente á la -ofrenda, con especialidad si hay en ella carnero, pan, vino y cerilla, -como en algunas partes.»</p> - -<p>9. «<i>En cruentas aras trucidaban inocentes víctimas, que dirigian -á mitigar rigores de los Dioses... esparcian rosas fragantes... -confederando matices y verdores, para declamar memorias inmarcesibles -y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares.</i> El -<i>trucidar víctimas inocentes</i> viene de molde al carnero; lo de -<i>confederar lo florido con lo verde</i> se puede apropiar al pan y al -vino, pues ya se sabe que la harina tiene flor, y el vino suele tener -verde. Pero la mas brillante cláusula, para mi gusto, de todo el -episodio es aquella en que, para ponderar la piedad del Regimiento de -Toledo con sus difuntos, dice, que <i>sollozando nenias sentidamente -eloquentes, endechas piadosamente elegantes, declaman en sacrificios, -sufragios y oraciones el suspirado eterno alivio por sus difuntos -Militares</i>. Cláusula que, aplicándola tú á la piedad de los herederos -y de los testamentarios, á todos los dexarás tamañitos con el -assombro.»</p> - -<p>10. — «Yo tambien lo estoy ya, solo con haverla oído, dixo Fray -Gerundio; y, aunque á primera vista me parecia á mí que no venia bien, -porque me acuerdo haver oído á mi amado Dómine Zancas-largas, que -<i xml:lang="la" lang="la">nenia, neniæ</i> significa aquellos cuentos -de viejas que se suelen fingir para entretener á los niños ó para -arrullarlos; pero, como me ha enseñado la experencia, que esse hombre -profundíssimo no habla palabra que no sea con la mayor propiedad, aún -quando parece que desatina, apuesto yo á que las tales <i>nenias</i> tienen -algun otro significado muy adequado al assunto; porque decirme á mí, -que él lo echó assí á la que salta, esso no en mis dias. Veámoslo por -curiosidad en nuestro Diccionario. <i>Nenia, neniæ. Aire ó tonadilla -triste, cancion lúgubre que se cantaba en elogio de los difuntos.</i> No -lo decia yo? Para el cabron que condenasse al Autor del <i>Florilegio</i> -sin examinar bien las<span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span> -cosas, creyendo que él las decia á bulto! Es hombre que no tiene -par.»</p> - -<p>11. — «Pues ahora empieza», continuó Fray Gerundio rebosando gozo. -«Al episodio se sigue la <i>Introduccion</i>; y, aunque esta es muy breve, -pues toda ella está reducida á un cotejo de las honras, que mandó hacer -Júdas Maccabéo en el templo de Jerusalem por los soldados que havian -muerto en la batalla contra Gorgias, con las que el Regimiento de -Toledo dispuso hacer en Ciudad Rodrigo por los suyos, con todo esso no -dexa de tener algunos rasgos dignos de observacion.»</p> - -<p>12. «Dice, que el caudillo Maccabéo, vencidos enemigos, ganadas -plazas y conseguidas victorias, entró á <i>guarnicionar</i> la plaza y -ciudad de Odolla: <i xml:lang="la" lang="la">collecto exercitu venit -in Odollam</i>. Nota la voz <i>guarnicionar</i>, y ten entendido que no se -hizo solo para los guarnicioneros, como lo juzgan los que saben poco: -tambien se usa con elegancia, quando se habla de los soldados que están -de guarnicion. Y, para que nunca te embaraces en menudencias, quando -se trata de aplicar algun texto de la Escritura á cosa que te venga á -cuento, es bien que notes, que Júdas Maccabéo no entró con su exército -en la ciudad de Odolla para estar en ella de guarnicion, sino puramente -para que descansasse la tropa algunos dias, volviendo despues á salir á -campaña, segun se colige del texto claramente. Pero, como el discreto -Orador necessitaba para su cotejo unos soldados, que estuviessen de -guarnicion en una plaza, despreció essa vagatela, é hizo asaz bien, -porque en haviendo soldados y ciudad, que estén de guarnicion, que -estén de quarteles de refresco, para el intento era una niñería. Y, -para que Odolla tuviesse una admirable consonancia con Ciudad Rodrigo, -encontró en Haye una exposicion oportuníssima, porque dice este -glossador, que Odolla significa <i xml:lang="la" lang="la">testimonium -sive ornamentum</i>. Y qué cosa mas parecida, añade el ingeniosíssimo -Orador, á la plaza de Ciudad Rodrigo, que vino á <i>guarnicionar</i> el -Regimiento de Toledo! <i xml:lang="la" lang="la">Venit in civitatem, -donde matiza timbres militares con pias generosas demonstraciones: -Odolla, testimonium sive ornamentum.</i>»</p> - -<p>13. «Lo que yo no entiendo es, prosiguió Fray Blas, qué -quiere significar un texto, que repite dos veces en pocas lineas -de diferencia: <i xml:lang="la" lang="la">facta collactione -duodecim millia drachmas argenti</i>. Aquella <i xml:lang="la" -lang="la">collactione</i> es para mí un nombre algo enrebesado. Si -querrá decir, que Júdas, ántes de celebrar las honras por los -difuntos, hizo colacion con doce mil dragmas de plata?» Rióse Fray -Gerundio de la poca latinidad de Fray Blas y le dixo: «Quítate -ahí, hombre; que se conoce fué descuído de la pluma: escrivió <i -xml:lang="la" lang="la">collactione</i> en lugar de <i xml:lang="la" -lang="la">collatione</i>, que significa <i>contribucion</i>; porque Júdas -debió de echar alguna sobre sus soldados, para que todos contri<span -class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>buyessen al gasto de las -honras.» — «Vaya, que esso es, respondió Fray Blas; y prosiguió -diciendo: Ahora se sigue el discurso, que divide en quatro escenas.»</p> - -<p>14. «<i>Scena primera.</i>» — «Para un poco, Fray Blas, para un poco, -exclamó Fray Gerundio: Scena primera! En mi vida he oído, leído ni -visto cosa semejante. Scena primera! Qué quiere decir <i>Scena</i>? Yo no -lo sé, pero apuesto, que detras de la tal palabrita se nos oculta -algun mysterio recóndito y elevado, de aquellos que solo alcanza este -hombre incomparable. Consultemos á Calepino.» Abrióle, hojeóle y halló -que decia assí: <i>Scena, ramas de árboles que se cortaban para hacer -sombra</i>. «No lo decia yo? el sermon es un árbol, los discursos ó los -puntos son las ramas, las ramas son scenas; pues, qué invencion mas -divina que llamar <i>scenas</i> á los puntos ó á los discursos de un sermon? -Mas: <i>scenas</i> eran las ramas que se cortaban <i>para hacer sombra</i>. En -las honras de los difuntos todo es sombras, ó todo es negro, que para -el caso es lo mismo; el túmulo, el frontal, los ornamentos, el paño del -facistol, el del púlpito, las capas largas de los que hacen el luto: -pues, por qué no ha de ser sombras tambien la oracion fúnebre? Y assí, -el dividirla en scenas es lo mismo que repartirla en sombras; como -quien dice: Sombra primera, sombra segunda, etc.»</p> - -<p>15. Assombrado quedó Fray Blas, quando oyó discurrir á Fray Gerundio -con tanto adelgazamiento, y assí le dixo: «Hombre, qué legion de -espíritus sútiles se te ha metido en esse cuerpo? Pídote perdon de -lo que ántes te decia, que no tenias ingenio para delicadezas; ahora -te digo que, quando te pones á ello, no hay hilandera de Leon que te -iguale ni que merezca descalzarte el zapato.» Como Fray Gerundio se vió -alabado de agudo, esponjóse visiblemente y ya con la mayor satisfaccion -añadió: «Pues aguarda, que aún falta lo mejor: otro significado da -Calepino á <i>scena</i>, y dice ser el mas comun en que se toma, que, si -no me engaño, no acredita ménos la sutileza de esse monstruo de los -ingenios.»</p> - -<p>16. «<i>Scena</i>, dice, <i>unas veces significa el theatro, donde se -representa una comedia ó tragedia; otras, y es la accepcion mas comun, -se entiende solo por aquella parte de la representacion, en que se -mudan las personas, aumentándose, disminuyéndose ó saliendo á hablar -otras diferentes</i>. Que me emplumen, si no huviere algo y aún mucho -de esto en las escenas; léelas, si no.» Leyó Fray Blas la primera, y -luego gritó Fray Gerundio: «No lo vés? no está claro el pensamiento? -Antes de entrar en essa scena, como por via de preámbulo, havian -hablado <i>Parentacion</i>, <i>Epicedio</i>, <i>Episodio</i>, <i>Introduccion</i> y otros -<i>personages coluctuados</i>, <i>lúcido-tenebrosos</i>. Ahora entran ya á hablar -Gilberto, Abraham, la Magdalena,<span class="pagenum" id="Page_152">p. -152</span> Lázaro, y hácia el fin de la scena salen Aresio, Alciato y -un Poeta.»</p> - -<p>17. — «Discurres bien, dixo Fray Blas; pero, lo que á tí te hace mas -al caso, es que todo lo que se dice en esta scena primera, lo puedes -aplicar á tu sermon de honras y á qualquiera otro que se te ofrezca del -assunto, ni mas ni ménos como se aplicó á la funcion del Regimiento de -Toledo; porque, en suma, en esta scena solo se pondera el lugar comun -de la verdadera amistad, que consiste en que el verdadero amigo se -conoce en todas fortunas y en todos estados, en la prosperidad y en la -adversidad, en la vida y en la muerte; y, como en todo sermon de honras -los amigos vivos se acuerdan de los amigos difuntos, á todo sermon de -honras se vienen por su pié Abraham, la Magdalena, Lázaro y los demas -que hicieron lo mismo, ó con quienes se executó lo proprio. Vamos á la -<i>scena segunda</i>, que en mi dictámen se debia engastar en oro.»</p> - -<p>18.<a id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a> -Leyóla Fray Blas, y añadió Fray Gerundio: «No digo en oro, en piropos -y en diamantes debiera engastarse essa scena. El haver encontrado -con la <i>Calcea</i>, que los Athenienses consagraban á Vulcano en el dia -veinte y dos de Octubre, <i>para que mitigasse la voracidad rigurosa de -sus llamas</i>, y con la <i>Pyrithea</i>, que los Persas ofrecian al Sol en -el mismo dia, <i>encendiendo piras y tumulando cenizas, cuyo circuito -honraban los sacerdotes, solicitando el alivio á sus difuntos</i>, es uno -de aquellos felicíssimos encuentros, que á solo este Predicador de -Predicadores se le vienen á la mano. Yo discurro, que la <i>calcea sacra</i> -seria algun calzado de hierro, puesto que se consagraba á Vulcano y á -Mulcíbero, Dioses tutelares de las fraguas y de las ferrerías. Calzado -de hierro solamente le usan las cavallerías, con que es natural que -la <i>calcea sacra</i> fuesse una herradura. Por otra parte la <i>pyrithea</i> -seria alguna cosa derivada de <i xml:lang="la" lang="la">pyrites, -pyritæ</i>, que significa <i>piedra de escopeta ó de fusil</i>. Pues, donde -se hallará en el mundo cosa mas apropiada para las honras por los -soldados difuntos de un Regimiento? Porque, ó este es de cavallería -ó de infantería. Si de cavallería, viene clavada la herradura; si de -infantería, la piedra de fusil no puede venir mas á pelo.»</p> - -<p>19. — «Y te parece, le interrumpió Fray Blas, que <i>el águila, -que en los túmulos de Aristomenes y Platon fixó por empresa la -antigüedad</i>, se apropria ménos divinamente al <i>águila Imperial, que el -Regimiento de Toledo fixa en su túmulo por Regia empresa</i>?» — «Esso -viene tan natural, respondió Fray Gerundio, que no parece sino que -Beyerlink lo escrivió precisamente para aquel caso. Tambien pienso yo -acomodarla al mio, porque las armas de un Escrivano son una pluma y un -tintero en campo blanco; y mas, que el águila<span class="pagenum" -id="Page_153">p. 153</span> es ave de rapiña, lo que facilita -admirablemente la ocasion para una pulla, que en un sermon siempre -tiene mucha gracia.»</p> - -<p>20. — «Pero, por Dios no te olvides, añadió Fray Blas, de buscar -modo para encaxar una brillantíssima cláusula, que entre otras muchas -se lee en esta scena. Queriendo el Orador introducirse á elogiar al -Regimiento de Toledo, escrive estos dos períodos dignos del mármol y -del bronce: <i>Gustoso permitiera lozanear el discurso en las heróicas -militares proezas de este ilustre Regimiento. No niego á mi voluntad -la panegýrica lisonja, porque recele en sus nobles caudillos alguna -corrubescencia, que no saben estrañar las águilas todo el golpe de los -solares brillos: assuetis dilector, dixo el Symbólico</i>. Paréceme, que -te puedes aprovechar de estas dos cláusulas, quando hagas el elogio de -los hijos del Escrivano y de su familia, que esso es puesto en razon; -y entónces te vendrá de perlas lo de <i>panegýrica lisonja, sin recelo -de alguna corrubescencia</i>, por la razon concluyente de que las águilas -están acostumbradas á <i>todo el golpe de los solares brillos</i>.»</p> - -<p>21. — «Harélo sin dificultad, respondió Fray Gerundio; porque, -aunque acá siento no sé qué dissonancia en que el mismo panegyrista -trata sus elogios de <i>panegýrica lisonja</i>, y esto facha á facha y, -como dicen, en las mismas barbas de aquellas á quienes alaba; pero -por otra parte conozco que, quando lo dixo el Autor del <i>Florilegio</i>, -su misterio tendria, por mas que yo no lo alcance. Por la misma razon -me hace poca fuerza el no penetrar yo lo que significa el verbo <i -xml:lang="la" lang="la">dilector</i>, que no me acuerdo haver leído ni -oído en toda mi vida, pues, ora sea invencion del Symbólico, ora sea -correccion del Epicédico, debo venerarla con profundo y silencioso -respeto. Y en fin, estas fruslerías se deben despreciar, solo por no -dexar caer en el suelo lo de <i>lozanear el discurso, corrubescencia</i> y -<i>lisonja panegýrica</i>. Vamos á la tercera.»</p> - -<p>22. Despues de leído, dixo Fray Blas: «Aquí hay poco en que -detenernos, porque no veo en ella cosa que te pueda servir para tu -sermon. Que los Griegos celebrassen el dia 22 de Octubre la <i>Sacra -Pambeocia</i>, en memoria de la toma de la Ciudad de Troya, ni que el -dia 21 ofreciessen un sacrificio á la Diosa Pallas por los difuntos -militares, que havian muerto en el dilatado sitio de aquella plaza, no -sé yo que pueda acomodarse á las honras del Escrivano Conejo.»</p> - -<p>23. — «No eches el fallo tan aprisa, replicó Fray Gerundio, y vamos -examinando qué cosicosa venia á ser essa <i>Sacra Pambeocia</i>, porque -quizá hallaremos algo que me acomode.» Consultaron á Calepino y, no -haviendo encontrado la palabra <i>Pambeocia</i>, passaron á la voz <i>Beocia</i>, -y hallaron que decia assí: <i>Beotia. Provincia de Grecia, cuya capital -es<span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span> Thebas. Llamóse -Beotia del buey que fué enseñando el camino á Cadmo, hasta que llegó -al sitio donde fundó la ciudad de Thebas.</i> «Tente, hombre, tente, -exclamó Fray Gerundio: que me están bulliendo acá en la imaginacion -mil especies, que acaso me servirán mas de lo que piensas. <i>Pambeocia</i> -es sin duda cosa de buey: el buey tiene cuernos, de que se fabrican -los tinteros. Mira como va ya saliendo poco á poco el Secretario. -Mas: Cadmo, segun leí no me acuerdo donde, fué el inventor de las -letras; las letras son tan propias de los Escrivanos que no puede haver -Escrivano sin ellas. Mas: los escrivientes ó los oficiales de pluma de -los Escrivanos se llaman en latin <i xml:lang="la" lang="la">boeti, -boetorum</i>, como lo dice un poco mas abaxo este vocabulario; pues, -mira tú si <i>Pambeocia</i>, <i>buey</i>, <i>Cadmo</i>, <i>tintero</i>, <i>letras</i> y -<i>escrivientes</i> son materiales despreciables para el sermon de un -Escrivano. Ni tampoco pienso passar en silencio el sacrificio de Pálas; -porque, siendo la destreza una virtud ó prenda muy loable, me abre -camino para decir, que nuestro Escrivano con mucha destreza metia la -<i>Pala christiana</i> á los litigantes.»</p> - -<p>24. — «Divino pensamiento! equívoco de los cielos! exclamó Fray -Blas, y será lástima que te olvides de él. Pero, lo que sobre todo te -encargo, es que busques modo de imitar una de las metáphoras, de las -alegorías ó como se llaman, mas galantes y mas bien seguidas que espero -oir en los dias de mi vida. No sé si la notaste, pero aquí está en esta -scena, y dice assí.»</p> - -<p>25. «<i>Instado el Regimiento de Toledo de los suspiros y lamentos -de sus militares</i> — <b xml:lang="la" lang="la">aperite portas</b>! -— <i>estrecha el bloquéo á la mýstica plaza de la Gloria, passando á -acordonar reverente á la Sacra Jerusalem triumphante</i>: <b>Regnum -cœlorum vim patitur</b>. <i>Abren sagrados ataques en sus compassivos -generosos pechos, brechéan los diamantinos muros celestiales con la -batería de missas, sufragios y oraciones</i>: <b>misit Hierosolymam -offerri pro peccatis mortuorum</b>. <i>Llega al Soberano Consejo de -Guerra la noticia del aprieto de la celeste Plaza</i>: <b>exaudivit -de monte sancto suo: regnum cœlorum vim patitur</b>. <i>Defiende la -entrada la soberana Justicia: declama á favor de la rendicion de la -Imperial Plaza de la Misericordia</i>: <b>venit hora, et nunc est quando -mortui audient vocem filii Dei</b>. <i>Hace llamada á capitulaciones -la Clemencia, dice San Juan. Satisfecha la divina Justicia del reato -de la culpa, firma el alivio de la pena. Publícase en los tenebrosos -quarteles del Purgatorio este dichoso, ventajoso tratado á favor de -las ánimas del Regimiento de Toledo</i>: <b>mortui audient vocem filii -Dei</b>, <i>y libres de las horribles penas entran triumphantes en el -cielo á coronarse de glorias</i>; <b>et qui audierint vivent</b>.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_155">p. 155</span></p> - -<p>26. «Con esta brillantíssima metáphora acaba la scena 3ª., y á fé -que hizo mal no acabar con ella todo el sermon, y mas para lo poco -que le faltaba; pues la scena 4ª., sobre ser muy breve, no contiene -cosa que dé golpe. Fué lástima añadir á la alegoría ni una coma, ni -una tilde. Paréceme que estoy viendo á los Oficiales del Regimiento -de Toledo como enagenados, como fuera de sí, en nada ménos pensando -que en que estaban oyendo un sermon de honras, sino que estaban viendo -con sus mismos ojos el sitio de una plaza: el cordon, el bloquéo, los -ataques, las baterías, el <i>brechear</i> los muros adamantinos, la llamada -de la guarnicion con bandera blanca á capitular. Solo si hago juício -que los muy medrosos, ó los que no estuviessen acostumbrados á tratar -con ánimas del Purgatorio, quedarian sorprendidos, quando viessen que, -en vez de entrar en la ciudad los sitiadores, salian de sus <i>tenebrosos -quarteles</i> las ánimas benditas y entraban en la Plaza, vestidas -de blanco y con sus velas en las manos, como es natural. Entónces -volverian en sí, conocerian la ilusion, y advertirian que no estaban -delante de alguna plaza, sino en una Iglesia, á vista de un túmulo, -ofreciendo sacrificios por sus difuntos hermanos, y oyendo á un Orador -que los embelesaba.»</p> - -<p>27. — «Pues mira, dixo Fray Gerundio, tanto como por alegorías no ha -de quedar. Claro está, que una alegoría en términos de guerra no puede -acomodarse bien en las honras de un Escrivano, pero ahora mismo se me -está ofreciendo á mí otra en términos mas propios, que no ha de parecer -mal. Diré pues assí, poco mas ó ménos, elevando el estilo quando lo -ponga en limpio.»</p> - -<p>28. «<i>En virtud de quexa fiscal se levantó auto de oficio por el -Supremo Juez, y se dió mandamiento de prision contra nuestro Escrivano -difunto. Presentóse este en la cárcel del Purgatorio, dexando poder al -Amor filial para que, como procurador suyo, contradixesse la demanda, -apelando de la Sala de la Justicia á la Sala de Misericordia. Libróse -despacho de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales. -Dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado. Hizo esta -un poderoso alegato de missas, oraciones y sufragios, y, dándose por -conclusa la causa, falló la Misericordia que debia mandar y mandaba, -que el Escrivano Conexo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa -cárcel, declarando haver satisfecho suficientemente sus deudas con las -penas de la prision.</i>»</p> - -<p>29. «Qué te parece de la metaphorilla? deberá algo á la del -Florilegio? y mas, quando la vista con los textos correspondientes, -que los tendré á escoger, pues todo el mundo sabe, que lo que passa -en la otra vida en la hora de la muerte<span class="pagenum" -id="Page_156">p. 156</span> se explica en términos de curia: -<i>processo</i>, <i>tribunal</i>, <i>juício</i>, <i>sentencia</i>, <i>absolucion</i>, -<i>condenacion</i>, llamándose al Purgatorio <i>cárcel</i>, y al Infierno <i>muerte -eterna</i>.» — «Manos á la obra, Fray Gerundio amigo, dixo Fray Blas; y, -pues ya hemos repassado el sermon de honras y tú tienes formado ya tu -idéa, tomemos un bocado, dame un abrazo, y á Dios hasta la vista!»</p> - -<p>30. Despedido que fué el Padre Predicador Mayor Fray Blas Zebollon -de la Remolacha, (estos eran sus dos apellidos, paterno y materno,) y -quedado solo que huvo nuestro imponderable Fray Gerundio, no pensó mas -que en trabajar su sermon, aprovechando quantas observaciones, notas, -scholios, phrases y erudiciones havian glosado y admirado en las honras -del Florilegio, teniendo presentes las reglas que le havia dado Fray -Blas, y no olvidando del todo las dos largas conferencias, que havian -tenido con el Colegial Don Casimiro sobre las fuentes de la invencion. -De todo este confuso monton de especies, que á modo de torbellino le -revoleteaban dentro de la fantasía, sacó al cabo de quince dias ó -tres semanas (en cuya circunstancia están discordes los Autores,) una -<i>Parentacion Sacra</i>, <i>Epicedio trágico</i>, <i>lúgubre Episodio</i>, <i>Panegyris -scenático</i>, (assí intituló á su sermon), que dexó muy atras la Plática -de Disciplinantes y el Sermon del Sacramento, en dictámen de algunos -que oyeron todas tres funciones. Decorólo todo muy bien, como lo -tenia de costumbre, siendo máxima suya que la principal prenda de un -Predicador era la memoria, en la qual se havia de estampar el sermon -ántes de predicarle, de manera que el mismo se saliesse de la boca como -de chorrillo, para que en el púlpito no se divirtiesse la atencion á -otra cosa que al cadencioso movimiento de las manos, al compassado -contonéo del cuerpo, al gutural manejo de la voz y al concierto de -todas las demas acciones, que debian regularse á compas y como con -cierta especie de armoniosa symetría.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_6"> - <h3>CAPITULO VI.</h3> - <p class="subh3">Predica Fray Gerundio el sermon de honras con - increíble aplauso, y encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Ibase</span></big> acercando el dia -señalado para las famosas Honras, pues ya no faltaban mas que tres. Y -haviéndose despedido Fray Gerundio cortesanamente de todo el lugar, -hasta de aquella Tia que no le havia visitado por el cuento de la -gallina, (la qual quedó tan pagada de esta accion, que desde<span -class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span> aquel punto hizo las -paces con la buena de la Señora Catanla,) regalando á su Madre y á su -Hermana con cada dos escapularios bordados de realze de plata falsa y -canutillo, añadiendo á cada una su Santa Theresa de barro en urna de -carton, guarnecida de seda floxa, repartiendo una peseta entre las dos -criadas, bien proveída la alforja y aumentada la maleta con un par de -mudas de ropa blanca, partió para Pero-Rubio, en compañía de su Padre -el boníssimo Anton Zotes, que quiso ver, (assí lo decia él,) <i>si su -hijo tenia tan güena man de perdicar de los defuntos como para perdicar -del Sacramento</i>. Su padrino el Licenciado Quixano tambien havia hecho -ánimo á ser de la jornada, con cuyo fin havia llamado á un primo suyo, -Capellan de Gordoncillo, que acababa de venir de Leon y havia trahido -licencia de confessar por seis meses, para que en su ausencia dixesse -la Missa al pueblo y cuidasse de la administracion de Sacramentos; -pero es tradicion que, quando ya estaba aparejada la burra, se le -desenfrenaron tan furiosamente las almorranas (de que adolecia), que -no le fué possible montar á cavallo; y assí se contentó con darle un -abrazo y meterle dissimuladamente en la mano dos pesos gordos.</p> - -<p>2. Eran las cinco de la tarde, quando en buena paz y compañía -salieron de Campazas Padre é Hijo, con resolucion de dormir aquella -noche en casa de su pariente el Familiar, cuyo lugar no distaba mas -que de tres leguas cortas, y estaba como á la mitad del camino. Aquí -se encuentra un vacío lastimoso en la Historia, que, despues de haver -burlado nuestras mas exactas y exquisitas indagaciones, necessariamente -ha de ser sensible á la curiosidad de nuestros Lectores, pues, no -siendo possible sino que la conversacion que tuvieron por el camino -Hijo y Padre fuesse tan graciosa como entretenida, no se halla el mas -leve vestigio de ella en Archivos, Bibliothecas, Armarios, legajos -ni apuntamientos. Bien pudiéramos nosotros fingir aquella que nos -pareciesse mas natural, atendido el genio, el carácter y las demas -circunstancias de nuestros dos Caminantes, á imitacion de aquellos -Historiadores que no hacen escrúpulo de referir lo verosímil como -cierto, sin detenerse en contar lo que pudo ser por lo que fué.</p> - -<p>3. Ni se nos pudiera culpar con razon de que nosotros saliessemos -con nuestras conjecturas, en un siglo en que todo el mundo sale con -las suyas. Haviéndose hecho este título tan de moda, especialmente -en los libros, papeles y discursos que sacan á luz los Antiquarios, -Chronologistas, Investigadores y Phýsicos experimentales, que apénas -aciertan con otra. No es nuestro ánimo condenar esta costumbre, y mas -en aquellos pocos en quienes se conoce es verdadera modestia la que -en otros muchos se conjectura ser paliada ostentacion, pues nos<span -class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span> hacemos cargo de que hay -materias, que no admiten evidencias ni otras pruevas que meramente -conjecturales; pero nuestra sinceridad, singularmente en una Historia -tan verídica, tan fundamental y tan exacta como la que trahemos entre -manos, no se acomoda con este uso, y mas quando, siendo tantos, tan -averiguados y tan instructivos los materiales verdaderos que tenemos á -la mano, es ocioso buscarlos ideales.</p> - -<p>4. En fin llegaron nuestros dos Caminantes á Fregenal del Palo, -pueblo no tan grande como Sevilla ni tan poblado como Cádiz, donde -hacia su residencia el Familiar, de quien fueron recividos con agasajo, -con naturalidad y con un corazon verdaderamente sano; porque, ageno -en todo de afectacion y de artificio, era tan franco en descubrir las -inclinaciones de su voluntad, como naturalote en no dissimular los -dictámenes de su buen entendimiento.</p> - -<p>5. Miéntras se disponia la cena, que no fué delicada ni ostentosa, -pero sí maciza y abundante, dixo el Familiar á su sobrino con cariñosa -llaneza: «Oyes Flayrico, y llevas enjurgadas para Pero-Rubio tantas -garambainas como echastes por essa boca en Campazas?» — «Tio, y qué -me quiere Usted decir por <i>garambainas</i>?» preguntó Fray Gerundio. — -«Válasme Dios, hombre, continuó el Familiar; pues yo bien craro me -exprico. Garambainas son aquellas garatusas, enrebesaduras, relumblones -y azufaifas con que nos encarabrinabas á todos los que te estábamos -uyendo, como unos monigotes.» — «Ménos le entiendo á vuestra Merced -ahora que ántes,» replicó Fray Gerundio. — «Pues entiéndanos Dios, que -nos crió, dixo el Familiar, y perdónenos nuestros pecados. Paréceme que -te haces remolon de propósitamente, porque en lo demas es impussibre -de Dios que no me entiendas, pues tanto como el don de craridá me l’a -dado Su Magestá, bendita sea su miselicordia. Hórasme los tréminos, y -conozco yo que no son retumbantes ni tan polidos como los que s’usan en -las Zuidades; pero decirme á mí que no son interegibres, no habremos -d’esso, que es crebarse la cabeza, y tan los calas tú como el hijo de -mi Madre.»</p> - -<p>6. — «Si vuestra Merced llama <i>garambainas</i>, dixo Fray Gerundio, -la erudicion, los pensamientos sútiles, los equívocos, las agudezas, -los chistes y el estilo elevado y harmonioso, hay bastante recado de -esso en el sermon que llevo prevenido; y, como Dios no me quite el -juício, no faltará en todos los que predicare.» — «Pues ves? replicó -el Familiar, si yo fuera que tú, havia de pedir á Dios que me quitara -luego el juício, para no perdicar enjamas ansina; pues tengo para mí -que, miéntras perdiques ansina, no tienes que pedir á Su Magestá que -te le quite, sino que te le güelva.» — «Vuestra Merced, Tio, dixo -Fray Gerundio, no tiene obligacion á entender<span class="pagenum" -id="Page_159">p. 159</span> estas materias.» — «Pero los Perdicadores, -respondió el Familiar, están obrigados en conciencia á perdicar de -manera que todos los entendamos.» — «Basta, replicó Fray Gerundio, que -nos entiendan los cultos y los discretos.» — «Pues, que vayan solamente -á uíros los secretos y los encultos,» respondió el Familiar. «Y dime, -sobrino, parécete á tí que en Pero-Rubio havrá muchos d’ essos hombres -encultos, ó como tú los llamas?» — «Nunca faltan algunos, dixo Fray -Gerundio, por infeliz que sea una aldéa, ya sean de ella misma, ya de -los forasteros convidados, ó ya de los que concurren casualmente: por -esso han llevado grandes chascos algunos Predicadores que, fiándose en -que iban á predicar á lugares pequeños, se contentaban con qualquiera -cosa, y se hallaban despues con oyentes que no esperaban; y assí oí -decir á un Padre grave de mi sagrada Religion, que todo Predicador de -punto se debia prevenir para predicar en Caramanchel ni mas ni ménos -que si huviera de predicar en Madrid.»</p> - -<p>7. — «No m’ arma mucho essa doctrina, replicó el Familiar, salbante -que quisiesse decir esse Esentíssimo Padre, que tanto ahinco debe poner -un Perdicador en convertir á los de Caramanchel como en convertir á los -de Madrid, y que ansina debe expricarse en conformidá que le entiendan -los unos como que le entiendan los otros; porque, fuera de esso, irse -un Perdicador á Caramanchel, y lo mismo me da á la Cisterniga, (que -esta es una comparanza,) con daca si eran froles ó no eran froles, en -vertú de que pueden encurrir algunas presonas de la Zuidá, esso no es -mas que humo, satisfaccion y <i>laus te dé Christe</i>.»</p> - -<p>8. «Pero, dexando una cosa por otra, no saberiamos qué vertudes del -Escrivano vas á perdicar?» — «No he menester predicar sus virtudes para -predicar á sus honras,» respondió Fray Gerundio. — «Como no? replicó el -Familiar; pues, quando se perdica de los defuntos, no es endisponsable -que se diga aquello en que fueron güenos, para que enmiten sus exempros -los vivos?» — «No Señor, respondió Fray Gerundio, nada de esso es -necessario, que, si lo fuera, solo se predicarian honras de aquellos -sugetos que huviessen sido muy virtuosos, havidos y tenidos por tales -de todos los que los trataron; y assí vemos, que en algunas partes se -predican de todos los que tienen con que pagarlas, á roso y velloso, -sin que para esso sea preciso hacerles primero la informacion <i xml:lang="la" lang="la">de -moribus et vita</i>, como se dice.»</p> - -<p>9. — «Es impussibremente que yo no tenga el entendimiento -espatarrado, ó que tú no me quieras meter los dedos por los ojos, -replicó el Familiar; pues dime, sobrino, el Perdicador no ha de alabar -á su defunto? es craro. Si le alaba, no le ha de alabar de alguna -vertú? no, sino que vaya á<span class="pagenum" id="Page_160">p. -160</span> alabarle de sus defeutos y fraquezas. Demos que no tuviesse -el defunto vertú nenguna: pues, qué ha de decir d’ él el probe -Flayre?»</p> - -<p>10. — «Lo primero, respondió Fray Gerundio, se puede predicar un -sermon de honras que pasme, sin tomar en boca al difunto por quien se -hace la funcion; y, para que vuestra Merced lo vea claramente, yo le -explicaré el como. Entrase ponderando ante todas cosas, qué antigua -fué la costumbre de hacer honras y funerales por los difuntos. Aquí se -va discurriendo por los Hebréos, por los Babylonios, por los Persas, -por los Medos, por los Griegos, por los Romanos, por los Egypcios, -por los Caldéos, y en fin por todas las naciones del mundo: despues -se examinan muy por menor los varios modos que tenian de celebrarlas, -segun los genios, usos y costumbres de los países, ya con sacrificios, -ya con hogueras, ya con pyrámides, ya con obeliscos, ya con ofrendas, -ya con enramadas, ya con convites, y en algunas partes hasta con danzas -y fiestas. A esto se sigue el averiguar quando, en qué tiempo, con qué -motivo y en qué nacion se dió principio á las oraciones ó panegýricos -fúnebres por los difuntos, y se explayan las velas de la eloquencia -sobre los Epicedios, sobre los Epitaphios, sobre las Endechas, sobre -los Cenotaphios y sobre las Nenias, extendiéndose tambien la erudicion, -si se quiere, ó á las tablillas ó á las inscripciones, que se guardaban -sobre los sarcóphagos. Bien repiqueteado todo esto, se busca despues en -alguno de los muchos calendarios que hay de los antiguos, qué fiesta, -funcion, sacrificio ó cosa semejante celebraban en el dia que está -determinado para predicar las honras, y siempre se encontrará alguna -cosa que por aquí ó por allí, de esta ó de aquella manera, venga -clavada al intento. Aplícanse finalmente todas estas importantíssimas -noticias al assunto de la funcion con la mayor propiedad: las hogueras, -á las luces, hachas y blandones; las pyrámides y los obeliscos, al -túmulo; los sacrificios, á las missas; las ofrendas, á las que se hacen -comunmente; los convites, á los que hay casi en todas partes; los -Epicedios, Nenias, etc., al sermon ú oracion fúnebre; y, demostrando de -esta manera el Predicador que la piedad de los presentes no debe nada -á la piedad de los passados, y que las honras que hacen á los difuntos -los modernos son parecidas en todo á las que hacian á los mismos -difuntos los antiguos: hétele vuestra Merced como, sin tomar en boca al -sugeto por quien se hacen, puede acabar honradamente con su <i xml:lang="la" lang="la">requiescat -in pace</i>, que sea seguido de muchos vítores y aclamaciones.»</p> - -<p>11. — «Mira, dixo el Familiar, yo no te puedo negar que eres un -pozo de cencia, porque ahí has enjurjado tantas cosas que me tienen -aturrullados estos cascos; porque, ya se ve,<span class="pagenum" -id="Page_161">p. 161</span> saber tú, como parece que sabes en la -uña, todo lo que hicieron los Gabylonios, los Miedos, los Presas, -los Enjundios, y essos otros que nombraste ahí á manera de Caldos; -havérsete quedado en la memoria todos essos nombres enrebesados de -embolismo, parrales, cienpedios, niñerías, cieno de zafios, y el último -vocablo en que dixiste no sé qué de las escrituras de los Estrófagos: -digo en mi ánima jurada, que saber tú todos estos argamandijos en los -pocos años que tienes, esso sin cencia confusa no puede ser, y loado -sea el Señor de quien es todo lo güeno; pero tambien te digo una cosa: -tanto viene todo esso para perdicar un sermon de honras, como ahora -llueven pepinos, y, si no, vaya un asemejamiento.»</p> - -<p>12. «Yo soy estaño Alcalde de Fregenal; junto mañana el Concejo para -saber si se han de guardar ó no se han de guardar los plaos. Escomienzo -por decir, que esto d’ aver Concejos en las Repúblicas es cosa muy -añeja, porque los Gabylonios, los Presas, los Calderos y los Mamalucos -los usaban allá desde el tiempo que habraban los animales. Passo -dempues á esprayarme sobre las diferentes usanzas q’ havia para esto de -juntarse el Concejo, y digo, por enxempro, que en unas partes andaba el -Menistro de josticia de puerta en puerta, tocando un cencerro; que en -otras era incumbencia del porquerizo ir sonando por las calles el mismo -cuerno, con que juntaba los cerdos; qu’ allá tocaba al muñidor pregonar -el Concejo por las calles; qu’ acá se enseñaba á rebuznar á un burro -desde niño con tales y con tales señas, y q’ este burro, en estando -ya bien endustriado, y en teniendo, como dicen, uso de razon, se le -entregaba al fiel de fechos, con la carga y con la obrigacion de que -los dias de Concejo havia de ir rebuznando por todo el puebro, para que -viniesse á noticia de los vecinos y nenguno pudiesse alegar escusa ni -ignorancia. D’ aquí me meto á expricar la importancia de los Concejos -y la grande entauridá q’ han tenido siempre, no solo en toda Uropa, -sino en toda España. Digo por fin y por postre, que todos los Consejos, -si se les ofrece hacer informacion de nobreza ó de hidalguía, han de -venir á probar su alcurnia de los Concejos, y q’ assí como los primeros -son en sobre las Udencias y en sobre las Chancellerías, pues vemos que -de las sentencias d’ estas s’ apela á aquellos, ansina tambien, si -estubiera el mundo bien gobernado, s’ havia d’ apelar d’ ellos á la -endicision de los Concejos. Y concruyo con preguntar, si en vertú de -todo lo dicho s’ han de guardar ó no s’ han de guardar los plaos. Dime, -Gerundio, ansí Dios t’ haga bien, vendria todo esto al caso para la -enresolucion d’ aquel punto?»</p> - -<p>13. — «Buenas cosas tiene vuestra Merced, respondió Fray Gerundio; -con que, ahora quiere hacer comparacion de<span class="pagenum" -id="Page_162">p. 162</span> lo que un Alcalde propone en el Concejo, -con lo que un Predicador ha de decir en el púlpito? Tio, en los -Concejos se va derechamente á la substancia.» — «Pues qué! replicó el -Familiar, en los cúlpitos se va no mas que á entretener el tiempo?» -— Como Fray Gerundio se vió un poco apretado, procuró sacar el -cavallo por otro lado, y para divertir el argumento dixo: «Tambien se -puede alabar á un difunto, aunque no haya hecho milagros ni tenido -revelaciones ni su vida huviesse sido la mas exemplar y ajustada. -Quantas oraciones fúnebres se han predicado en la Iglesia de Dios á -grandes Capitanes, á grandes Conquistadores, á grandes Políticos y á -muchos hombres verdaderamente sabios, de cuya canonizacion no se ha -tratado, ni verisímilmente se tratará jamas de ella! Con todo esso, -á estos se les alaba del valor, de la intrepidez, de la presencia de -ánimo, de la pericia militar, del zelo por la gloria de sus Príncipes -y, en fin, de otras virtudes que no se encuentran ni en las cardinales -ni en las theologales, y que no hacen al caso para la vida christiana, -pues sabemos que muchos Gentiles, Moros y Hereges florecieron en ellas. -Pues, por qué no pudiera yo tambien alabar á mi Escrivano, si quisiera, -de la sagacidad, de la astucia, del ingenio, de la penetracion, y hasta -de la velocidad con que escrivia, de su buena letra, de sus airosos -rasgos y de la rúbrica que usaba, por una parte tan garbosa, y por otra -tan difícil que parecia impossible falsearse ni remedarse?»</p> - -<p>14. — «Yo soy un probe Lego, respondió el Familiar, que sólasmente -sé lér de deletreado y echar mi firma con letra de palotes, estrujando -bien la pruma, y no me puedo meter en si es bien premitido ó no es -bien premitido, que en la Igresia de Dios s’ alaben púbricamente y -se propongan como enxempro de emitacion al puebro christiano essas -vertudes que tú dices, y con las quales puede una presona irse al -infierno tan lindíssimamente. Este es un punto muy hondo, que no es -para mi cabeza; y, quando tú dices q’ assí s’ usa, (que yo no lo he -visto, por no haverme topado enjamas en essas perdicaciones,) debe d’ -haver razones muy emportantes para premitir que s’ haga ansina. Lo que -yo digo es que, por lo ménos acá en las aldéas, donde no se pueden -praticar essas vertudes campanudas y donde la gente es sencilla, si yo -juera Obispo, de nenguno se m’ havia de perdicar sermon de honras que -no huviesse sido un christiano vertuoso y enxemprar, al modo q’ acá -nosotros nos imaginamos las presonas enxemprares y vertuosas. Porque -horasme decir tú del Escrivano, que fué sagaz, estuto, engenioso, -que luego se empunia en los autos, que calaba las entenciones de las -presonas, que escrivia de corridamente, q’ hacia una letra estupenda, -que su rúbrica y su sino se podian presentar al mesmo Rey:<span -class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span> todo esso güeno será, pero -qué sacamos d’ ahí para las benditas ánimas del Purgatorio?»</p> - -<p>15. A tal tiempo entraron á poner la mesa para cenar, de que no -se alegró poco nuestro Fray Gerundio, porque su Tio le iba apurando -demasiado. Anton Zotes se havia quedado primero á dar órden de que se -cuidasse de las cavallerías, y despues trabó conversacion con la muger -del Familiar y con sus sobrinos y sobrinas, que entre todos eran seis, -y el mayor no passaba de doce años, repartiendo entre ellos turron, -confites, avellanas y piñones, que havia trahido para este efecto, -entreteniéndose con todos miéntras se asó una pierna de carnero, se -hizo una gran tortilla de torreznos y se guisó una buena cazuela de -estofado de vaca, que con unas sardinas escabechadas y una tajada -de queso por postre, comenzando con su gazpacho de huevos duros, -componia entre todo una cena substancial y sólida, sacándose despues de -levantados los manteles un plato de cebolletas con su salero al lado, -para echar la de San Victoriano.</p> - -<p>16. Entraron todos en la salita ó quarto baxo, donde estaban Tio -y Sobrino; sentáronse y cenaron con tanta paz y alegría como gana. -Casi toda la conversacion de la cena se la llevaron el Familiar y -Anton Zotes, siendo su assunto el regular entre Labradores. Preguntóle -aquel, como iba de cosecha y en qué estado tenia su verano. Respondió -este, que de cebada havia cogido poco por la falta de agua, y que, si -no fuera por los tres erreñales que estaban linde del arroyo, apénas -tendria para el gasto y para sembrar; que de morcajo no estaba mal, y -de trigo esperaba que seria mediana la cosecha; porque, sobre tener ya -diez cargas en la panera, quedaban en la era tres peces, dos parvas, -otras dos mantas, y <i>entodavía</i> estaban en las tierras como unas doce -morenas. «Pues por acá, amigo mio, dixo el Familiar, no podemos echar -piernas, y algunos probes Labradores se quedarán <i xml:lang="la" lang="la">per ostiam santam -incionem</i>. Sobre q’ hay hombre que no coge lo que sembró. Yo, bendita -sea la misilicordia de Dios, no estoy tan endesgraciado, porque, como -la hoja que tocaba est’ año es la que está carre Vallaolí y aquella -tierra es tan espiojosa, hizo bodega con las aguas de la otoñada y con -las que cayeron dempues por entruejos, con que ha dado bonicamente, y -hast’ unas ciento y cinquenta cargas de todo pan ya espero coger, con -que m’ animaré á umbiar á Bertholo á Villagarcía, para que escomience -la glamática con aquellos benditos Flaires de Dios, que llaman Padres -Theatinos.»</p> - -<p>17. — «Sí, dixo á este punto, hecha una vívora, la Tia Cecilia -Cebollon, (que assí se llamaba la muger del Familiar,) para que -aquellos Flairones te le desuellen á azotes.» — «Mijor, respondió -con mucha sorna el socarron del Familiar;<span class="pagenum" -id="Page_164">p. 164</span> por esso nació el dia de San Bertholomé, -y fué mi gusto que le pusiessen Bertholo, para que me lo desollassen; -porque, desengáñate Cicilia, que la letra con sangre entra.» — «Pues -dígote, replicó la Cebollona, que, por mas q’ hagas, no he d’ umbiar -m’ hijo á Villagarcía.» — «En esso harás bien, respondió el Familiar; -y, por lo mesmo que no l’ has de umbiar tú, tendré cuidado d’ umbiarlo -yo.» — «Irá donde yo quisiere, replicó la Cebollona, porque es tan hijo -mio como tuyo.» — «Y aún mas, si lo apuras, respondió muy fresco el -Familiar; pues, sin meternos por ahora en mas honduras, al fin tú le -pariste, y yo no. Ea, Cicilia, tengamos buenos manteles y dexémonos de -crebaderos de cabeza: ya te he dicho mil veces, que tú cuidarás de las -hembras, y yo de los varones. Tú darás á aquellas la enseñanza que te -pareciere, y yo daré á estos la dotrina que me diere la gana.»</p> - -<p>18. — «Tambien yo la tenia, dixo á esta sazon Anton Zotes, que -el mi Flairico estudiasse en Villagarcía, donde yo havia estudiado; -pero por tener paz con la mi Catanla l’ umbié á Villaornate, y no -me pesa, porque no ha salido por ahí nengun morondo.» — «En todas -partes, respondió el Familiar, hay malos y güenos, soldesmente que -en unas son mas los güenos que los malos, y en otras son mas los -malos que los güenos. Lo que yo veo es, que los que estudian con los -Theatinos no alborotan los puebros, ni apedréan los Santos, ni silvan -los Rosarios, ni se juntan en las tabernas, ni embarran los vítores, -ni se desvergüenzan contra los Flaires que estudian por otros libros. -Allá en sus controversias y desputas vocéan, berréan y gritan hasta -desgañitarse; pero dempues y acabado aquello, punto en boca, cortesía -hasta el suelo, y tan amigos como d’ antes. Esto parece bien á Dios y á -todo el mundo; lo contrario es mala crianza, y se conocen al vuelo los -que estudian con unos y con otros.»</p> - -<p>19. En estas conversaciones se passó la cena: llegó la hora de -recogerse, y se retiraron todos, quedando despedidos desde la noche, -porque los huéspedes pensaban madrugar mucho para librarse del calor. -Assí lo hicieron, saliendo de Fregenal á las tres de la mañana y -llegando á Pero-Rubio entre siete y ocho, ántes que, como se dice, -comenzasse á calentar la chicharra.</p> - -<p>20. No se puede ponderar el gusto y el agasajo con que fueron -recividos del Licenciado Flechilla, en cuya casa se apearon -derechamente, segun havian quedado de concierto al despedirse en -Campazas. Era la víspera del dia en que se havian de celebrar las -honras, y aquella tarde fueron concurriendo algunos parientes y amigos -del difunto, no solo de los que vivian en los lugares circunvecinos, -sino tambien tal qual que residia en poblacion algo distante. Entre -estos llegó un<span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span> -Reverendíssimo Abad Benedictino, primo del Escrivano Conejo, varon -verdaderamente respetable; porque, sobre ser Monge muy ajustado, de -porte serio, de estatura heróica, de venerable presencia, de semblante -magestuoso y al mismo tiempo apacible, era sugeto á todas luces sabio, -no solo muy versado en todas las facultades serias que son proprias -de su profession, sino admirablemente instruído en todo género de -bellas letras, de erudicion amena y escogida, lo que, junto á un trato -humaníssimo y urbano, hacia sumamente grata su conversacion y le -constituía un sugeto cabal y redondeado.</p> - -<p>21. Trahia por socio á un Predicador segundo de la casa, jóven como -de treinta años y Monge de su especial cariño; porque, aunque era de -genio abierto, festivo y desembarazado, se contenia siempre dentro de -los límites de la modestia y de la urbanidad religiosa, sin que los -chistes y gracias, de que abundaba, cediessen jamas los términos de -la decencia, ni se propassassen á quemazones ó pullas, que pudiessen -ofender ni aún levemente á los mismos con quienes se zumbaba. Por -esto, porque era mozo muy pundonoroso, exactíssimo en el cumplimiento -de su obligacion y en el desempeño de su oficio, rendido á quanto se -le mandaba, y dócil á todas las advertencias que se le hacian, havia -merecido la especial inclinacion y aún concepto del Abad, que esperaba -formar en él un Monge á su modo y de su mano, capaz de honrar con el -tiempo no solo á la Congregacion, sino á toda la Orden Benedictina.</p> - -<p>22. Poco despues que se apearon los dos Monges, entró á visitarlos, -como tambien al Padre Predicador Fray Gerundio, el Cura de Pero-Rubio. -Era Arcipreste de aquel partido, Comissario del Santo Oficio, y hombre -de singular fábrica en el cuerpo, y de no ménos singular estructura -en las potencias del alma. Estatura algo ménos que mediana, cabeza -abultada y un si es no es oblonga, con canas entre rucias y tordas, -corona episcopal, pestorejo colorado y con pliegues, ojos acarnerados, -y en la circunferencia unas ojeras ó sulcos que le havian formado -los anteojos perdurables, que solo se los quitaba para leer y para -escrivir, ó quando estaba solo; pero en visitas, en passéos, ó en -funciones públicas, al instante los montaba. Era lleno de semblante, -aunque se conocia no ser maciza la gordura; porque á veces fluctuaban -los carrillos, subiendo y baxando como fuelles de órgano. Tampoco -el color era constante: unos dias muy encendido, otros malignamente -jaspeado, con unas manchas verdi-pardas, entre enjundia y apostema; -la lengua muy gorda; el modo de hablar hueco, gutural y autoritativo, -resoplando con frequencia para mayor gravedad. Sus letras eran tan -gordas como la persona; pero al fin havia rebuelto algunos libros de -moral, tenia bien<span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span> -atestada la cabeza de las noticias mas ridículas y mas apócryphas que -se encuentran en los libros; porque para él, una vez que estuviessen -impressos, todos eran á un precio y las vertia en las conversaciones -de los páparos, assí de corona como legos, con una satisfaccion, con -un <i xml:lang="la" lang="la">coram-vobis</i> y con unos resoplidos que no dexaban la menor duda -de su certidumbre y de su authenticidad. Leía Gazetas y Mercurios, -quando podia pillar algunos sin que le costassen un maravedí, porque -en materia de gastar era <i xml:lang="la" lang="la">strictioris observantiæ</i>, y solia decir, no -sin gracia, que para relaxacion bastábale la potra (era muy quebrado). -Hablaba mucho de la Lusacia, de la Pomerania, de la Carinthia y de la -Livonia, diciendo que estas provincias componian el grande Manzgrabiato -de Westphalia, con que le oían como unos parvulillos todos los Curas -de la redonda; y, como por otra parte era infinitamente curioso é -indagador de todo quanto passaba en las chimenéas y en los rincones, -cuchucheador y mysterioso, le miraban todos con un gesto equívoco, -entre respeto y burla, entre desprecio y temor.</p> - -<p>23. Aún estaban en los primeros cumplimientos del Señor Comissario, -quando se entró á galope por la sala el Predicador Fray Blas en trage -de camino y, sin saludar á nadie, se fué derechamente á dar un estrecho -abrazo á su amigo Fray Gerundio, como si huviera veinte años que no se -havian visto; y es tradicion, que aún se estaba componiendo los hábitos -que trahia enfaldados, quando se dió recado de parte del Concejo, y -entraron los dos Alcaldes, los dos Regidores, el Procurador de la -Villa y el Fiel de fechos; porque aún no se havia provisto el oficio -de Escrivano. Aquel dia no debió de acaecer sucesso considerable; -por lo ménos se ha frustrado en su indagacion nuestra solicitud y -diligencia, sin que en las memorias que hemos podido recoger se halle -mas que lo sucedido en el mismo dia de las honras, cuya relacion pide -capítulo aparte, y vamos á servir á nuestros Lectores con el capítulo -siguiente.</p> - - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_7"> - <h3>CAPITULO VII.</h3> - <p class="subh3">Lo mismo que el otro.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Amaneció</span></big> el dia tantos de -tal mes, corriendo dichosamente el año de mil setecientos y quantos. -(Hablamos assí por estar algo embrollada la chronología, y no es -negocio de engañar á nadie, aunque nos pagaran á peso de oro cada<span -class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span> noticia incierta.) Reinaba -en España su gloriosíssimo Monarca; governaba la Iglesia de Dios el -Sumo Pontífice, Vicario de Jesu-Christo, y era General de la Orden un -varon grave, elegido canónicamente por el Capítulo, quando el relox -de sol de Pero-Rubio señaló la hora de las diez de la mañana. Este -relox era la sombra que hacia un sobradil, que atravesaba la pared -sobre la misma puerta del matadero, único edificio del lugar cuya -fachada principal miraba derechamente á mediodía. Desde el mismo -punto del amanecer se havia doblado toda la clave de las campanas; -eran dos esquilones y un cencerro que servia de hacer señal para las -missas rezadas; y, aunque los esquilones en su primitiva fundacion ó -fundicion, segun la tradicion de padres á hijos, havian sido de los -afamados en toda la comarca, con el tiempo, que todo lo consume, uno -havia perdido la lengüeta, y se suplia esta falta con una pesa de -hierro de á dos libras ménos onza, que por defectuosa havia quitado -al Carnicero del lugar un Juez de residencia. Servia á la pesa -de espigon un gruesso cordel de cáñamo, que prendia del anillo ó -hembrilla interior del esquilon deslenguado; y, como el cordel no tenia -consistencia para contener la pesa en aquella direccion que la daba -el movimiento de la campana, siempre que esta se empinaba, giraba en -círculo la cuerda y sonaba á almirez de boticario, quando el mancebo -desprende los polvos que se pegan á las paredes. El otro esquilon se -havia relaxado un poco en cierta funcion, en que hizo mas fuerza que la -acostumbrada, y, como se le iba la voz por la rendija, era su sonido -acatarrado.</p> - -<p>2. En fin, todo esto importaba un bledo para el sermon de honras -que predicó nuestro Fray Gerundio, el qual, llegada la hora, encendido -el túmulo, concluída la missa, tomada la capa negra por el Preste y -acomodado el auditorio, subió al púlpito y predicó su sermon; pero, -qué sermon! Excusamos repetirle, porque ya dexamos hecho un exacto -y puntual análysis, que casi casi puede ser anatomía, de su fúnebre -oracion, en todo el capítulo 5º de este mismo libro quinto, adonde -remitimos á nuestros Lectores; porque no se desvió un punto nuestro -insigne Orador ni de aquel plan, ni de aquel assunto, ni de aquella -division, ni de aquellas pruebas. Mas, por quanto no es impossible que -se halle tal qual Lector tan perezoso, que no quiera tomarse el ligero -trabajo de recorrer aquel capítulo, no de otra manera (porque un símil -oportuno adorna mucho la narracion,) que un Clérigo galbanero se da al -diantre, siempre que en el Breviario ó en el Missal encuentra parte del -rezo ó de la Missa en remissiones ó en citas, y, por no ir á buscarlas, -apechuga con el primer comun que se le pone delante; para obviar -nosotros este inconveniente, hemos tenido por bien recopilar aquí con -la<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span> mayor brevedad -lo mismo que diximos allí, en gracia de nuestros próximos flacos, -miserables y poltrones.</p> - -<p>3. Introdúxose pues Fray Gerundio á su famosa oracion con esta -primera cláusula, que dexó atónito al gruesso del auditorio: <i>Esta -parentacion sacro-lúgubre, este epicedio sacri-trágico, este coluctuoso -episodio y este panegýris escenático se dirige á immortalizar la -memoria del que hizo immortales á tantos con los rasgos cadméos que, -á impulsos de aquilífero pincel, estampó en cándido lino triturado, -sirviendo de colorido el atro sudor de la verrugosa agalla, chupado -en cóncavo aéreo vaso de la leve madera Pambeocia</i>: <b>calamus Scribæ -velociter scribentis</b>. No es ponderable, con quanta satisfaccion -rompió en esta primera cláusula, y quantos parabienes se dió á sí mismo -dentro de su corazon por haver encontrado con voces tan adequadas como -significativas para explicar su pensamiento. «Que se me vengan, que se -me vengan, decia allá para consigo, no solo á impugnar, sino á empujar -la clausulilla! que levante, que levante el Rhetórico mas culto la -postura de las voces, y que me las dé ni mas empinadas ni mas eruditas! -Llamar á las letras <i>rasgos cadméos</i>, á la pluma <i>aquilífero pincel</i>, -al papel <i>cándido lino triturado</i>, á la tinta <i>el atro sudor de la -verrugosa agalla</i>, al tintero de cuerno <i>concavo aéreo vaso</i>, añadiendo -despues para mayor explicacion <i>de leve madera Pambeocia</i>, con alusion -al buey que fué enseñando á Cadmo el camino hasta llegar al sitio -donde fundó la Ciudad de Thebas: esto lo pensaria por ahí qualquiera -Predicador sabatino de la legua? Y no havria mas de quatro Predicadores -mayores y aún mas de dos Predicadores generales, que no tengan númen -para tanto?»</p> - -<p>4. Metióse al instante en el espesso matorral del antiquíssimo -principio, de la costumbre immemorial, y de los diferentes modos -y ritos con que en todos tiempos y en todas las naciones se han -celebrado las honras de los difuntos: no olvidó las repetidas citas -de Polybio, Pausanias, Alexandro (Natal), Eliano, Plutarco, Celio, -Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Marino, Novarino, Apiano, Diodoro -Sículo y Herodoto, todos de la misma manera y por el mismíssimo -órden que los cita el <i>Florilegio</i>. Encaxó con la mayor oportunidad -las cláusulas mas brillantes y las que á él le havian petado mas en -el nunca bastantemente aplaudido sermon de honras á los Militares -difuntos del Regimiento de Toledo. Aquella de <i>tan lúgubremente -generosa como luctuosamente compassiva</i>; la otra de <i>erigian túmulos -suntuosos, grandiosos fúnebres obeliscos irradiados de luces y -luctuados de bayetas, coherencia lúcido-tenebrosa, que entre hiertas -cenizas cadavéricas vitalizaba memorias de sus Militares difuntos</i>; -solo que en lugar<span class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span> -de <i>Militares</i> dixo <i>Escrivanales</i>. Y en la que se sigue despues: <i>en -cruentas aras trucidaban innocentes víctimas que dirigian á mitigar -rigores de los Dioses, esparcian rosas fragantes, confederando matices -y verdores, para declamar memorias immarcessibles y floridas esperanzas -á la felicidad eterna de los Militares difuntos</i>, solo mudó las dos -últimas palabras, diciendo en vez de <i>Militares difuntos</i>, <i>Estilíferos -finados</i>, aludiendo á que antiguamente se escrivia con unos punzones -de hierro ó de acero, que se llamaban <i>estilos</i>. Pero, lo que repitió -varias veces, porque le havia dado mas golpe que todo, fué aquello -de <i>sollozando nenias sentidamente eloquentes, gimiendo endechas -piadosamente elegantes</i>; y aún notó que el auditorio, siempre que decia -algo de esto, como que se sonaba los mocos.</p> - -<p>5. En donde estuvo sin comparacion mas feliz que el Autor del -<i>Florilegio</i>, fué en aprovecharse de la exposicion de Haye sobre lo que -significa <i>Odolla</i>, Ciudad donde Júdas Machabéo decretó las primeras -honras ó los primeros sacrificios, que se lee en la Escritura haverse -ofrecido á Dios por los difuntos. Dice Haye, que <i>Odolla</i> se interpreta -<i xml:lang="la" lang="la">Testimonium sive ornamentum</i> (testimonio ú -ornamento). Al Autor del <i>Florilegio</i> le hacia al caso el ornamento -y no el testimonio; porque, assí como las franjas, los galones y las -guarniciones se llaman <i>ornamento</i> de los vestidos, assí la guarnicion -de los soldados parece que se ha de llamar ornamento de las plazas; -con que Ciudad de <i>ornamento</i>, Odolla, <i xml:lang="la" lang="la">id -est ornamentum</i>, es Ciudad o Plaza de guarnicion, y por aquí la vino -á Ciudad Rodrigo el parentesco estrecho con Odolla. Puede ser, que á -mas de dos críticos de estos que tratan de genealogías mentales, les -parezca algo largo el parentesco; pero no haya miedo, que les parezca -assí el que probó nuestro Fray Gerundio con la Ciudad de Odolla de su -difunto Escrivano, ó ya se siga la interpretacion de <i>testimonio</i>, ó ya -se adopte la exposicion de <i>ornamento</i>.</p> - -<p>6. «Aquí conmigo, dixo el ingenioso Orador: si Odolla es testimonio, -<i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est testimonium</i>, todos quantos -testimonios dió nuestro malogrado Heroe dan testimonio de que fué -de Odolla su elevadíssima prosapia. Nadie note el <i>elevadíssima</i>; -porque, como se cuentan en ella tantas plumas, pudo elevarse, pudo -remontar el vuelo hasta dexar muy debaxo de sí al Icaro presumido: -<i xml:lang="la" lang="la">Icarus Icarias nomine fecit aquas</i>. Si -Odolla es testimonio, <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est -testimonium</i>, luego es la Ciudad de los testimonios la Ciudad de -Odolla. Ciudad de los testimonios y Ciudad de los Escrivanos, aunque -parecen dos, son una misma synonýmica poblacion, como sabe el Rhetórico -elegante, segun el cánon de la divina Synecdoche: <i xml:lang="la" -lang="la">Synecdoche figura est, in qua pars<span class="pagenum" -id="Page_170">p. 170</span> apponitur pro toto</i>. Y si no, dígame el -entendido: por qué Juan se singulariza por <i>secretario</i> del Verbo? <i -xml:lang="la" lang="la">Quia testimonium perhibet de illo, et scit quia -verum est testimonium ejus.</i> Repare el discreto: lo primero, porque -dió testimonio, <i xml:lang="la" lang="la">testimonium perhibet</i>; lo -segundo, porque fué testimonio verdadero, <i xml:lang="la" lang="la">et -verum est testimonium ejus</i>. Aquello le acreditó de <i>Escrivano</i>, -porque para ser Escrivano basta dar testimonio: <i xml:lang="la" -lang="la">testimonium perhibet</i>. Esto le calificó de buen Escrivano, -porque para ser buen Escrivano es menester que sea el testimonio -verdadero: <i xml:lang="la" lang="la">et verum est testimonium ejus</i>. -Pero de una y de otra manera, el dar testimonio es tan proprio de -los Escrivanos, como es proprio de la Ciudad de Odolla el ser la -Ciudad de los testimonios: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est -testimonium</i>.»</p> - -<p>7. «Volvamos al texto: celebráronse ó se decretaron las primeras -exequias <i>lúcido-tenebrosas</i> en la Ciudad de los testimonios, en -la Ciudad de los Escrivanos: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id -est testimonium</i>; y essa misma Ciudad era tambien la Ciudad de los -ornamentos: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est ornamentum</i>. -Espantábame yo, que no estuviessen los ornamentos pared en medio -de las exequias: alto al mysterio. Llámanse <i>ornamentos</i>, con -antonomástica possession, las vestiduras sacro-séricas de que usa el -Sacerdote para celebrar el sacrificio de la missa: <i xml:lang="la" -lang="la">paramenta seu ornamenta</i>, que dixo con elegancia el -lithúrgico Rubriquista. Y claro está, que exequias sin missa son -cuerpo sin alma, ó á lo ménos es la missa la que principalmente -vivifica y refrigera las almas que fueron de los cadavéricos cuerpos: -<i xml:lang="la" lang="la">in Spiritum sanctum Dominum vivificantem</i>. -Ahora conmigo: la missa en dias comunes es de puro consejo: <i -xml:lang="la" lang="la">Consilium autem do</i>, que dice el Vaso escogido; -la missa en dias de Domingo es de riguroso precepto: <i xml:lang="la" -lang="la">Mandatum meum do vobis</i>. Notólo con discrecion la rubicunda -púrpura de Hugo: <i xml:lang="la" lang="la">Omnes tenentur audire -sacrum die Dominica</i>. Infiera ahora el Lógico: luego, siendo estas -exequias de nuestro Domingo Conejo, era indispensable la missa, -porque la missa es indispensable en dia de Domingo: <i xml:lang="la" -lang="la">Omnes tenentur audire sacrum die Dominica</i>. Qué hay que -replicar á esta consequencia? Pues, allá va otra: luego fueron clara y -patente figura de estas coluctuosas exequias las que se decretaron por -el invicto Machabéo en la Ciudad de Odolla, Ciudad de los Escrivanos, -Ciudad de los ornamentos: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla, id est -testimonium sive ornamentum, paramenta, ornamenta: omnes tenentur -audire sacrum die Dominica</i>.»</p> - -<p>8. A este modo y del mismíssimo gusto fué toda la oracion fúnebre, -cuyo traslado con mejor consejo nos ha parecido omitir, porque -seria impropriedad en assunto tan doloroso hacer llorar de risa á -los lectores. Baste decir que, para cerrarla con llave de oro, dió -glorioso fin á ella con aquella<span class="pagenum" id="Page_171">p. -171</span> ridícula alegoría que se le ofreció de repente en el ya -citado capítulo 5º., para contrarrestar la otra no ménos estrafalaria -metáphora, que tanto celebró Fray Blas en el sermon de honras del -famoso <i>Florilegio</i>; solo que allí la dixo seguida y sencillamente, sin -adornarla con textos; pero en el púlpito la vistió y la sacó de gala -con todos los adornos correspondientes. Hácesenos lástima, y aún casi -pica en escrúpulo, defraudar al público de los oportuníssimos textos -con que la engalanó; y assí allá vá, ni mas ni ménos como la pronunció, -con todos sus atavíos.</p> - -<p>9. «En virtud de queja fiscal, <i xml:lang="la" -lang="la">adversarius vester diabolus circuit quærens</i>, se levantó -auto de oficio por el supremo Juez, <i xml:lang="la" lang="la">tenens -adversus nos chirographum</i>, y se dió mandamiento de prision contra -nuestro Escrivano difunto, <i xml:lang="la" lang="la">tenete eum -et ducite caute</i>: presentóse este en la cárcel del Purgatorio, <i -xml:lang="la" lang="la">claudentur ibi in carcere</i>, dexando poder -al Amor Filial para que, como Procurador suyo, <i xml:lang="la" -lang="la">gloria patris est filius sapiens</i>, contradixesse la demanda, -<i xml:lang="la" lang="la">posuisti me contrarium tibi</i>, apelando -de la sala de Justicia á la sala de Misericordia, <i xml:lang="la" -lang="la">secundum magnam misericordiam tuam</i>. Libróse despacho -de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales, <i -xml:lang="la" lang="la">ego veniam et judicabo</i>; dióse traslado á la -parte de nuestro mísero encarcelado, <i xml:lang="la" lang="la">nihil -respondes ad ea quæ adversus te dicunt?</i> Hizo este un poderoso alegato -de missas, oraciones y sufragios, <i xml:lang="la" lang="la">Domine, -oratio mea in conspectu tuo semper</i>; y, dándose por conclusa la -causa, <i xml:lang="la" lang="la">non invenio in eo causam</i>, falló -la Misericordia que debia mandar y mandaba, que el Escrivano Domingo -Conejo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa cárcel, <i -xml:lang="la" lang="la">sinite hunc abire</i>, declarando haver satisfecho -suficientemente todas sus deudas con las penas de la prision, <i -xml:lang="la" lang="la">dimitte nobis debita nostra</i>, y que assí se -fuesse á la gloria en paz, <i xml:lang="la" lang="la">requiescat in -pace</i>.»</p> - -<p>10. Desengáñese la eloquencia mas valiente, persuádese la elegancia -mas retumbante, humíllese la pluma de mas rápido remonte, y créame -la fantasía de mas delicado perspunte, que no es possible, no digo -ya explicar dignamente un solo rasgo, pero ni aún concebir entre -sombras un tenebricoso bosquejo del embeleso, de la admiracion, del -pasmo, del assombro con que fué oída la oracion de todo el numeroso -auditorio, que componia un gruesso peloton de paparismo. A excepcion -del Reverendíssimo Abad y de su Socio, que tambien estaban aturdidos, -aunque por muy diverso término, no huvo siquiera uno entre todos los -oyentes, que por buen espacio de tiempo no pareciesse estatua en virtud -del extático pasmo que los preocupó. Hasta el mismo Fray Blas estaba -enajenado, haciéndose cruces intelectuales en lo mas íntimo de su alma, -y tan persuadido ya, allá de la saya para dentro, que en com<span -class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span>paracion de Fray Gerundio -él era un pobre motilon, que desde aquel punto le costaba grandíssima -violencia el no tratarle con respeto, y, solo por no dar su brazo á -torcer, prosiguió en la llaneza comenzada, pues por lo demas, en su -estimacion y concepto, passaba Fray Gerundio por el primer hombre de -toda la universal Orden. Assí lo confessó él despues á un confidente -suyo, por quien se supo esta interior particularidad, que hace tanto -honor á nuestro Heroe.</p> - -<p>11. El Licenciado Flechilla, que le havia encargado el sermon y -aquel dia hacia de Diácono en las honras, enagenado y fuera de sí, se -quedó sentado en el banco donde havia oído la oracion, á mano derecha -del Preste, tanto que ya el Comissario, que oficiaba, estaba incensando -el túmulo (calados sus anteojos) en el último responso, y todavía -permanecia en su banco el bueno del Licenciado, llorando á hilo tendido -de gozo y de ternura, sin advertir lo que passaba. Apénas entraron -en la sacristía los del altar, quando el Comissario Preste, sin dar -lugar á que le quitassen la capa, se arrojó violentamente al cuello -de Fray Gerundio; túvole un gran rato estrechíssimamente apretado -entre los brazos, sin hablarle palabra, y despues, retirando un poco -el cuerpo y poniéndole las manos sobre los dos hombros, prorumpió -en estas exclamaciones: «O gloria immortal de Campos! O afortunado -Campazas! O dichosíssimos Padres! O monstruo del púlpito! O confusion -de Predicadores! O pozo! O sima! O abysmo! Es un horror! Es un horror! -Es un horror! O! O! O!» Y fuése á quitar la capa, haciéndose cruces.</p> - -<p>12. No pudo articular mas palabra por entónces el Licenciado -Flechilla que decir interrumpidamente: «Padre, Padre, Padrico! La -semana santa, la semana santa del año que viene; la semana santa; no -tiene remedio, no tiene remedio.» Y, como á este tiempo entrasse en -la sacristía Anton Zotes, creyó que era llegada la postrimera hora de -su vida, porque consintió morir allí ahogado, segun los abrazos que -le dieron, no contribuyendo poco para añudarle las muchas lágrimas -que le hacia derramar el gozo. Fray Blas estaba atónito, y solamente -se explicó con las cejas y con los ojos. Al Reverendíssimo Abad le -pareció, que no le permitia la urbanidad dexar de presentarse, y -assí, dexándose ver en la sacristía, seguido de su Socio, solo dixo -con afabilidad y con agrado, que havia tenido un rato muy divertido, -y que era razon que el Padre Fray Gerundio descansasse; á que añadió -el Socio: «Yo estaria oyendo á vuestra Paternidad otras dos horas; -la erudicion á carretadas; el estilo, de lo que hay poco; y el modo -de discurrir es original.» Con las expressiones equívocas de los dos -prudentes Monges se confirmaron los otros paletos en que apénas un -Angel podria predicar mejor.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span></p> - -<p>13. Vueltos todos á casa y ya puesta la mesa, se sentaron á ella -por su órden, menudeáronse los bríndis, repitiéronse las enhorabuenas, -subieron de punto las expressiones, y solo no huvo décimas ni octavas, -porque, como la funcion era de mortuorio, parecia importunidad. Con -todo esso, no se pudo contener un estudiantillo legista, que aquel -año havia comenzado los Vinios en Valladolid y tambien comenzaba á -hacer pinicos de Poeta, echando sus quintillas y de quando en quando -sus décimas en las porterías ó locutorios de las Monjas, quando havia -funcion de hábito ó de professiones. Havia concurrido á las honras del -Escrivano Conejo en nombre de su Padre, vecino de un lugar cercano -y muy amigo del difunto, que por hallarse achacoso no havia podido -venir personalmente. Pidió licencia para decir un epitaphio que se le -ofrecia; y, como el assunto era tambien de <i>requiem</i>, fácilmente se le -concedió, con que prorumpió en este disparate:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Yace entre estas dos losazas</i></div> - <div class="verse i0"><i>Conejo: no yace tal,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Puesto que le hizo immortal</i></div> - <div class="verse i0"><i>Fray Gerundio de Campazas.</i></div> - <div class="verse i0"><i>Caminante, quando cazas,</i></div> - <div class="verse i0"><i>No hallarás vivar mas guapo</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que este sitio en que te atrapo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Pues con qualquier perro viejo</i></div> - <div class="verse i0"><i>Cogerás aquí un conejo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y en el púlpito un gazapo.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>Los dos Monges conocieron bien la insulsez de la décima, llena -de ripio y sin mas sal que un equivoquillo ridículo que no tenia -substancia; pero los demas, que no hilaban tan delgado y ni entendian -ni atendian mas que al sonsonete, la levantaron sobre las nubes y -hicieron sacar incontinenti muchos traslados para esparcirlos por toda -la redonda, conviniendo todos en que el Licenciado era tan gran Poeta, -como Fray Gerundio Predicador. Con esto se retiraron los Padres á -dormir la siesta, y despues de ella sucedió lo que vamos á decir en el -capítulo siguiente.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_8"> - <p><span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span></p> - <h3>CAPITULO VIII.</h3> - <p class="subh3">Sálense á passear los quatro Religiosos, y el - Padre Abad, en tono de conversacion, da á Fray Gerundio una - admirable doctrina.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Dormida</span></big> la meridiana, -tomado un polvo, rezadas vísperas y completas, y ya adelantada un poco -la tarde, que estaba muy apacible, dixo el Padre Abad á Fray Blas y á -Fray Gerundio, que si gustaban de salir á espaciarse un poco al campo. -Aceptaron gustosos el convite los dos amigos, y se salieron á passear -en compañía de los dos Monges. Apénas se vieron fuera del lugar, (y no -tuvieron que andar mucho para esso,) quando impaciente ya Fray Blas -preguntó al Padre Abad: «Qué le pareció á vuestra Reverendíssima del -sermon de esta mañana? No fué un assombro?» — «En su linea, respondió -el Reverendíssimo, es de lo singular y de lo precioso que he oído.» -A tal punto se incorporó con la tropa el Comissario, que venia con -alguna acceleracion á cortejarlos, no haviéndolos encontrado en casa -del Licenciado Flechilla. Era su trage de passéo, becoquin mocho, -sombrero nuevo de castor, alzacuello con su esclavina, sobre-ropa con -alamares, baston con puño de plata y buen recado de borla; en fin, -parecia un Arcediano. Despues de los cumplidos ordinarios, prosiguió la -conversacion entablada, porque Fray Blas repitió la misma pregunta, y -el Padre Abad le dió la misma respuesta.</p> - -<p>2. «No esperaba yo ménos de la profunda sabiduría de vuestra -Reverendíssima, dixo el Comissario. Malo es que á mí me dé golpe un -sermon, un libro, una obra, sea de la facultad y de la especie que -se fuere, que lo mismo mismíssimo ha de parecer á todos los hombres -sabios y discretos del mundo. Tengo mil experiencias de esso. Aquellas -exquisitíssimas noticias, que dió el Padre Fray Gerundio del orígen -de los elogios y de las oraciones fúnebres, como tambien de los -diferentes ritos con que se han celebrado y se celebran las honras de -los difuntos, comprobadas todas con testimonios de tanta multitud de -Autores, no prueban un milagro de lectura y un abysmo sin suelo de -sabiduría?»</p> - -<p>3. — «Bien puede ser, respondió el Padre Abad, que al Reverendo Fray -Gerundio le huviesse costado esso mucho sudor, mucho aceite y mucho -tiempo; porque, como todavía es jóven, no puede tener grande noticia -de los Autores, que tratan de propósito varios assuntos. Dionysio -Halicarnasseo, célebre Historiador y uno de los mejores críticos de la -antigüedad, tiene una bella, elegante y muy erudita dissertacion<span -class="pagenum" id="Page_175">p. 175</span> sobre esta única materia, -intitulada: <i xml:lang="la" lang="la">De origine et vario ritu -Funeralium</i>. Allí se encuentra todo quanto dixo el Padre Fray Gerundio, -y mucho mas. En esta especie de escritos philológicos, dicen los -críticos que están puestas en su lugar todas essas noticias; pero en -los sermones las tienen por impertinentes y por una pueril vanidad -de ostentar erudicion fuera de tiempo. A lo mas mas permiten, que se -apunten muy de passo, huyendo mucho de recalcarse en ellas. Yo solo -refiero lo que los críticos dicen, pero sin tomar partido; porque no -es mi ánimo defraudar un punto el concepto que se merece el Padre Fray -Gerundio.»</p> - -<p>4. — «Oh Padre Reverendíssimo! replicó el Comissario. Los críticos! -Los críticos son extraña gente: dudarlo todo, impugnarlo todo, negarlo -todo, y cátate que soy crítico. Hay manía mas graciosa como negar, que -Júdas se crió desde niño en casa de Pilatos; que le sirvió de Jardinero -ó de Hortelano; que despues mató á su Padre sin conocerle, porque quiso -llevarse unas peras de la huerta; que al cabo se casó con su misma -Madre sin saber que lo era, y que á esta tambien le quitó la vida -por no sé qué niñería, y que, viéndose viudo, se quiso meter Frayle, -pero, no haviéndole querido recivir en ninguna Religion monacal ni -mendicante, por fin y postre se metió Apóstol y vendió á su Maestro, -se ahorcó de un moral muy alto, estando tres dias colgado de él sin -poder morir por mas diligencias que hizo, hasta que, en el mismo punto -en que Christo resucitó, se rompió el cordel, y cayó precipitado sobre -una peña ó guijarro puntiagudo, que le abrió las entrañas y le hizo -arrojar los intestinos? Noticias todas tan ciertas, tan authénticas, -tan indubitables, como que están escritas é impressas por un varon pio, -docto y religioso, en un libro de título muy retumbante. Y en medio de -esso los críticos no solamente las niegan, sino que hacen grandíssima -chacota de el que las escrive, y no menor burla de los que las creen. -No haga pues caso vuestra Reverendíssima de los críticos, y déxelos -decir hasta que se cansen.»</p> - -<p>5. — «Soy de essa opinion,» dixo el Socio del Abad algo -socarronamente. «Los críticos vienen á turbarnos en la quieta y -pacífica possession en que estábamos, de creer buenamente mil y -quinientas cosas sin perjuicio de tercero; y, pues ellos no hacen caso -de un título tan justo como es el de la possession, tambien es puesto -en razon que nosotros no hagamos caso de ellos. La erudicion sirve de -adorno en los sermones, y los Santos Padres no la despreciaban quando -la tenian á mano.»</p> - -<p>6. — «Por lo ménos, interrumpió el Padre Abad, ni San Gregorio -Nazianceno en las oraciones fúnebres que pronunció, ya en la muerte -de su grande amigo San Basilio, ya en la<span class="pagenum" -id="Page_176">p. 176</span> de su Padre, que se llamaba tambien -Gregorio, ya en la de su hermana Santa Gorgonia; ni San Gregorio -Nysseno en las que predicó á las honras de las Emperatrices Plácida -y Pulqueria; ni San Ambrosio en las que dixo en elogio del Emperador -Theodosio el Grande, se cansaron en gastar essa especie de erudicion. -Mucho peso, mucha solidez, mucha piedad, mucha eloquencia, mucho -ingenio y mucha ternura, esso sí; pero erudicion, ni poca ni mucha, y -en verdad que todos tres Santos eran muy leídos.»</p> - -<p>7. — «A esso, Padre Maestro, dixo el Socio, se me ofrece una gran -disparidad; essos Santos predicaban las honras de otros Santos, y -quando ménos de unos Emperadores que, aunque no están canonizados, -compitieron en lo heróico sus virtudes christianas con las políticas y -con las militares. Todos essos grandes objetos estaban tan llenos de -nobles materiales, que era inútil el adorno, y ociosa la invencion, -quando sin esta y sin aquel no tenia tiempo el Orador ni aún para -apuntar, quanto mas para explayarse en dar á el auditorio un claro -conocimiento de sus Héroes. Nuestro Reverendo Fray Gerundio no tuvo -por objeto de su oracion á ningun San Basilio ni á ningun Emperador -Theodosio. El Señor Escrivano (que Dios haya) seria muy buen -Christiano; pero sus virtudes no hicieron ruído. Comulgaba una vez -al año con mucha devocion, oía missas los dias de fiesta, y ganaba -en oficio todo quanto podia. No venció tyranos, ni ganó batallas, ni -conquistó provincias, ni defendió á la Religion; y en fin, no sabemos -que sobresaliesse mucho en alguna de aquellas virtudes morales ó -prendas naturales, que tal vez se reputan por assunto digno de los -elogios fúnebres. Bien ve vuestra Paternidad, que para alabar á un -hombre assí, esto es, á un hombre de vida comun y por ventura no muy -exemplar, con precision de gastar por lo ménos una hora en celebrarle, -es menester arte, inventiva, y forragear mucho en la erudicion para -llenar el tiempo y para divertir la curiosidad del auditorio, ya que no -se pueda decir cosa que la edifique demasiadamente.»</p> - -<p>8. — «Admirable réplica!» exclamó Fray Blas. — «No tiene respuesta -el argumento,» dixo el Comissario. — «Quitómele de la boca el Padre -Predicador,» añadió Fray Gerundio. — «Sosiéguense Ustedes, replicó el -Padre Abad, que yo veré si puedo responder á él, pero me han de oir con -paciencia.»</p> - -<p>9. «No tiene duda, que las oraciones fúnebres se inventaron en el -mundo para celebrar á los claros varones, alentando á los vivos á la -imitacion de los difuntos en las heróicas virtudes, que practicaron en -beneficio de la Patria y de la República. Esso de que los Athenienses -fuessen los primeros que introduxeron esta loable costumbre, como -lo afirmó en su sermon el Padre Fray Gerundio, es muy dudoso y -seguido<span class="pagenum" id="Page_177">p. 177</span> de muy pocos. -Lo mas mas que se les concede fué la invencion de ciertos juegos -eqüestres, que en honor de los difuntos esclarecidos practicaban sus -amigos y parientes, como lo hizo Achiles con Patroclo, y mucho tiempo -ántes Hércules con Pélope.»</p> - -<p>10. «Lo que no admite duda es, que una de las primeras oraciones -fúnebres que se leen en toda la antigüedad es la de Lucio Junio Bruto, -como dice Ciceron, diez y seis años anterior á las que se leen de -los Griegos, celebrando la memoria de los que murieron en la famosa -batalla del Marathon; y por el mismo tiempo, poco mas ó ménos, tuvieron -principio los epitaphios ó elogios sepulchrales, que se gravaban sobre -las sepulturas de los difuntos, dando una succinta noticia de las -principales acciones de su vida ó de los dictados mas visibles que -los adornaron; como el de Anicio Probo, cinco veces Cónsul, Questor -y Candidato, á su madre Anicia Phaltonia Proba, muger de un Cónsul, -hija de otro, y madre de dos; pero, sobre ser esta una qüestion -inútil, fácilmente podemos conciliar las dos opiniones encontradas, -diciendo que los Griegos fueron los primeros que inventaron los elogios -fúnebres, dedicándolos precisa y únicamente á los que morian con las -armas en las manos en defensa de la patria; y los Romanos fueron los -primeros que los extendieron á todos los difuntos, que en qualquiera -linea huviessen sido beneméritos de la República ó de el Estado. -Aquellos los limitaron á las virtudes militares, estos los extendieron -á todas las virtudes.»</p> - -<p>11. «Hasta que la Iglesia comenzó á lograr alguna paz permanente, -hácia los principios del quarto siglo, ni se introduxo ni pudo -introducirse esta costumbre entre los Christianos. Las primeras -oraciones fúnebres completas que tenemos y que merezcan este nombre, -son las de San Gregorio Nazianceno, que murió el año de 391. Es -cierto, que ni entónces ni en muchos siglos despues se permitieron -en la Iglesia de Dios este género de elogios públicos, pronunciados -en el Templo á vista de todo el pueblo, sino en la muerte de sugetos -esclarecidos, notoriamente recomendables por su eminente virtud ó -por sus grandes servicios en obsequio de la Religion. Despues la -lisonja, la vanidad y la condescendencia, ayudadas de la calamidad -de los tiempos, introduxeron el intolerable abuso de celebrar -magníficas exequias con oraciones fúnebres á todos los difuntos que -dexaban conveniencias para costearlas. Tuvo principio esta corruptela -en el siglo 11º, quando se comenzó á relaxar la disciplina, y las -revoluciones del Imperio abrigaron la simonía, la violencia y la -ignorancia, pues se hallan en aquel siglo y en los dos siguientes -algunos panegýricos pósthumos de sugetos no solo escandalosos y -perversos, sino hombres verdaderamente facinorosos.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span></p> - -<p>12. «Para formar estos elogios, claro está que era menester una -de tres cosas: ó fingir descaradamente las virtudes que no tuvieron, -ó ponderar las que debian de tener, ó sacar al theatro con nombre -de virtudes los mas vergonzosos vicios, echándolos una capa que los -diesse otra apariencia. Entónces fué quando se comenzó á torcer en -los púlpitos el verdadero significado de aquellos grandiosos nombres -<i>magnanimidad</i>, <i>bizarría</i>, <i>intrepidez</i>, <i>generosidad</i>, <i>gran -corazon</i>, <i>política</i>, <i>prudencia</i>, <i>teson</i>, <i>animosidad</i>, <i>heroísmo</i>, -<i>etc.</i> Contagio ó trastornamiento que, derivándose de siglo en siglo -hasta nuestros tiempos, ya apénas nos dexa discernir los verdaderos -Héroes de los que no fueron mas que unos verdaderos tyranos, ladrones, -usurpadores, falaces, astutos, pérfidos, ambiciosos, atrevidos, -temerarios, arrogantes y descarados mofadores de todo el género -humano.»</p> - -<p>13. «Apoderada de los pueblos y de las naciones esta perniciosa -introduccion, mas ó ménos se ha conservado hasta ahora en todas -las de la Christiandad. Es verdad que en nuestra España ya es muy -rara la provincia, y aún los pueblos, donde se permiten sermones -de honras que no sean á sugetos de virtud sobresaliente, sobre lo -qual se han tomado varias providencias, assí en algunos Concilios -provinciales como en diferentes Sýnodos diocesanos. Si hay algun -Gremio ó Comunidad, donde constantemente se observe esta demonstracion -con todos sus individuos difuntos, es por la justa presuncion que -funda el mismo hecho de haver sido de tal Comunidad ó de tal Gremio, -de que el difunto necessariamente sobresalió en alguna virtud, -prenda ó talento recomendable. Algunos son de opinion que, quando -estas prendas no salen de la esphera de virtudes puramente morales ó -intelectuales, tampoco debieran salir los elogios de los sugetos que -las posseyeron, de aquellas piezas donde las Comunidades ó Gremios -sabios celebran sus juntas ó sus exercicios literarios. Assí se -observa en las dos Academias de las Ciencias y de las Bellas Letras -de Paris: los nobles elogios fúnebres que se consagran á la memoria -de los miembros de ellas que murieron, se encierran siempre dentro de -las paredes de sus académicos Muséos, y hacen una preciosa parte de -sus utilíssimos exercicios. El púlpito y los Templos parece que solo -debieran reservarse para elogiar aquellas virtudes verdaderas que, sin -volver siquiera los ojos hacia la vana immortalidad del nombre, miran -derechamente á la eterna felicidad. Los que son de este sentir, juzgan -que es profanarlos el dedicarlos á otra cosa. Yo prescindo de esta -opinion, porque mi dictámen no hace falta ni para defenderla ni para -impugnarla.»</p> - -<p>14. — «Hace bien vuestra Reverendíssima, interrumpió el -Comissario; porque, si llevara la contraria, nos havian de oir<span -class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span> los sordos. Yo tengo en -mi poder el sermon, que se predicó en las honras de un primo mio -Cathedrático, y, aunque no fué negocio de que la gente anduviesse á -cachetes por sus reliquias, pero al fin el Orador, que tampoco es -ménos que un Cathedrático de prima, le compara á Salomon; y en verdad -que pienso dexarle á mis sobrinos como la alhaja mas preciosa de mi -herencia, mandando expressamente en el testamento, que le archiven -entre los papeles mas importantes de la familia; y aún no estoy ageno -de hacer á mi costa otra impression, si pinta bien la venta de los -carneros. Pero prosiga vuestra Reverendíssima, porque le oímos con -gusto.»</p> - -<p>15. — «Digo pues, continuó el Padre Abad, que, aún tolerada en -algunas partes la costumbre de predicar sermones de honras á los que -en vida no tuvieron las costumbres mas arregladas, pero se hicieron -recomendables por otras prendas naturales dignas de estimacion, parece -á muchos hombres discretos, (cuyo dictámen no me atrevo á reprobar,) -que están en ellos muy fuera de su lugar las noticias eruditas, -gastadas, como dicen, á pasto y muy de intento, especialmente aquellas -que se toman de los funerales del Paganismo.» — «Pues, como se ha de -bandear el pobre Orador sin esse socorro?» preguntó Fray Blas. — «Yo se -lo diré á vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad.</p> - -<p>16. «Como se bandeó San Gregorio Nazianceno en su admirable oracion -fúnebre predicada en las honras de San Basilio, quando llegó á tratar -de su universal pericia en casi todas las ciencias. Ya ve vuestra -Paternidad, que esto pertenece puramente á las prendas intelectuales -y naturales; pues, sin distraherse el Santo á noticias impertinentes -ni hacer ostentacion de alusiones importunas, va haciendo una noble -descripcion de las ciencias que posseía con gran perfeccion el gran -Basilio, insinuando al mismo tiempo con artificioso dissimulo una -admirable instruccion para que los oyentes aprendiessen el modo de -posseerlas, sin descuidarse de enseñarlos como havian de usar de ellas -con utilidad. Contentóme mucho este hermoso trozo de la oracion, -aún leído en la version latina, que sin duda perderia no poco de su -elegancia original en la lengua griega. Tradúxele en castellano, y aún -le tomé de memoria, por si acaso se me ofrecia alguna vez aprovecharme -de él; y á fé que han de tener Ustedes la paciencia de oírmele, porque -no les ha de disgustar. Dice pues assí:»</p> - -<p>17. «Qué ciencia, qué facultad huvo en que Basilio no estuviesse -muy versado, y tan versado como si se huviesse dedicado á ella sola? -De tal manera las posseyó todas, que jamas huvo quien posseyesse una -sola con igual perfeccion; y con tanta eminencia se hizo dueño de -cada una, que parecia ignoraba todas las demas. Y esto porqué? Porque -á<span class="pagenum" id="Page_180">p. 180</span> un ingenio tan -sútil como elevado añadia una aplicacion tan continua como laboriosa: -medio único para adquirir el imperio sobre las ciencias y las artes. -Su ingenio pronto, rápido y penetrativo hacia al parecer ocioso su -estudio infatigable; y, á vista de su continuo estudio, parecia inútil -la rápida perspicacia de su ingenio. Sin embargo, juntó la una con la -otra con tanto empeño, que dexó neutral la admiracion, sin saber á -qual de las dos partes debia aplicarse mas, si á la elevada viveza de -su ingenio ó al teson incansable de su estudio. Quien pudo competir -con Basilio en la rhetórica, aquella divina arte que en todo respira -fuego? Superior á los Rhetóricos mas célebres en el inimitable uso de -los preceptos, pero muy desemejante de ellos en las costumbres. Quien -le excedió en la gramática, aquella arte de hablar correctamente, -que pule y forma la lengua para el Griego mas castizo, aquella que -recoge la historia, preside en la poesía, y como suprema Legisladora -publica é intima leyes para el metro? Quien en la philosophía, ciencia -verdaderamente sublime, que se eleva á lo mas alto de la naturaleza, -ya se considere aquella noble parte suya, que se dedica á la práctica -y experimental indagacion de las verdaderas causas que producen los -efectos naturales, ya se atienda aquella otra, que se entrega toda á -la especulacion en las disputas, sutilezas y argumentos lógicos, que -comunmente se conoce con el nombre de <i>dialectica</i>? En ella sobresalió -tanto Basilio que, si alguna vez la necessidad le empeñaba en la -disputa, su argumento no tenia solucion, y era mas fácil al adversario -burlarse del mas intrincado laberintho que desembarazarse de su -réplica. Por lo que toca á la astronomía, geometría y arithmética, -se contentó con saber lo que bastaba para que los peritos en estas -facultades le mirassen y le oyessen con respeto; lo demas lo consideró -como inútil á la profession de un sabio religioso y serio, que en sus -estudios buscaba el provecho y no la curiosidad: de manera que tanto se -debe admirar en Basilio lo que no quiso estudiar, como lo que escogió -para aprender.»</p> - -<p>18. «Aquí tienen Ustedes un elogio limitado precisamente á prendas ó -virtudes naturales, que á un mismo tiempo deleita é instruye, persuade -y mueve, sin el fárrago de erudicion ó de noticias triviales que un -Predicador de los que se usan fácilmente embutiría en los varios -puntos que toca San Gregorio Nazianceno: un elogio que, no rozándose -ó rozándose apénas con las virtudes christianas, no obstante se -pronunció dignamente en el púlpito mas grave y á vista del auditorio -mas autorizado y mas serio. Pues, quien quita que á imitacion de este -se formen otros muchos, quando en los sugetos, cuyos funerales se -celebran, no hay que alabar sino prendas natu<span class="pagenum" -id="Page_181">p. 181</span>rales ó virtudes puramente morales, que, -aunque no son mérito para la vida eterna, son imitables por útiles á la -sociedad civil?»</p> - -<p>19. — «Y si ni aún esso se halla en el difunto, dixo Fray Gerundio -con algun sacudimiento y retintin, como que él se havia visto en esse -caso, de qué ha de echar mano el triste Predicador?» — «Penetro, -Padre Fray Gerundio, respondió el Padre Abad, todo el émphasis de la -pregunta, que no es tan innocente como parece: confiesso á vuestra -Paternidad, que mi primo el Escrivano ni fué canonizable, ni se hizo -muy visible por otros talentos de la linea natural, que logran alguna -recomendacion entre los hombres; por esso tuve lástima del Orador -que havia de predicar sus honras, luego que me avisaron de su última -disposicion, y aún él mismo se hizo cargo de la dificultad, quando por -conocerla dexó una limosna tan quantiosa al Predicador, atento al apuro -en que se havia de ver para encontrar en él algo digno de alabarse. -Pero digo, que aún en este apretado lance hay en la rhetórica ciertos -lugares comunes, y todos graves, de que puede y debe echar mano el -Orador para formar su panegýrico fúnebre, sin dispendio del tiempo, sin -perder el respeto al púlpito, y con utilidad del auditorio.» — «Y qué -lugares son essos, Padre Reverendíssimo?» preguntó Fray Gerundio. — «Yo -se los diré á vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad.</p> - -<p>20. «Los que llaman <i>de la persona</i>, y se pueden reducir á quatro -capítulos: á las prendas del cuerpo, á las del alma, á la nobleza ó -méritos de sus antepassados, y al oficio, empléo ó ministerio que -exerció el difunto quando vivo. En el cuerpo se puede considerar la -proporcion, gentileza, symetría ó hermosura, la agilidad, la robustez, -la fortaleza, etc. En el alma, el entendimiento, la penetracion, el -juício, la prudencia, etc. En la nobleza ó méritos de sus antepassados, -todas las hazañas que los hicieron recomendables. En el oficio ó -empléo, la superioridad, la exactitud, la aplicacion, los medios, los -fines, la utilidad, etc.» — «Pues qué! interrumpió Fray Blas, tambien -se ha de hacer assunto en el púlpito, de que el difunto no havia sido -corcovado ni contrahecho, sino galan y bien apuesto, parándonos en si -fué ágil ó pesado, torpe ó industrioso, buen ginete ó mal ginete, etc.? -Valiente impertinencia!» — «Allá va essa mosca,» dixo el Comissario, -dando un resoplido. — «Yo me sacudiré de ella,» respondió con serenidad -el Padre Abad.</p> - -<p>21. «Sí, Padre Fray Blas, quando no hay otra cosa mejor de que echar -mano, puede el Orador valerse de las prendas corporales, con tal que lo -haga con la debida gravedad, circunspeccion y decencia. No se celebran -en la Escritura las fuerzas corporales de Sanson? No se elogian los -hermosos<span class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span> cabellos de -Absalon? No se aplaude la agilidad de Saul y su destreza en el manejo -del arco? No se ensalza el primor con que David heria las cuerdas -del harpa? Y quantas veces havrá celebrado vuestra Paternidad en sus -sermones la hermosura exterior de la humanidad de Christo, y havrá -hecho algunas pinturillas ó descripciones de la singular belleza de -la Santíssima Vírgen? Y del juício que supongo en vuestra Paternidad, -no quiero creer que sus descripciones ó pinturillas havrán sido tan -profanas, tan escandalosas, tan sacrílegas como las que yo he oído mas -de una vez á muchos Predicadores, que, en lugar de pintar á la Reina -de las Vírgenes y Madre de la pureza, parece que hacian el retrato de -una Helena incendiaria ó de una Venus provocativa. <i xml:lang="la" -lang="la">Cavendum est</i>, dice á este intento una pluma igualmente -zelosa que elegante, <i xml:lang="la" lang="la">ab ineptiis eorum, qui -in laude gravis personæ, ut Beatæ Virginis, vernante styli lascivia -speciem aliquam Helenæ efformare nituntur</i>.»</p> - -<p>22. «Qué cosa al parecer mas indiferente que la agilidad y la -destreza en el exercicio de la caza? Con todo esso, esto se alaba -mucho, y no sin razon, en la historia de varios Príncipes que -fueron eminentes en este exercicio, dedicándose á él con moderacion -y por provechoso passatiempo, sin declinar en el extremo de una -passion desordenada y viciosa. Tales fueron Mithridátes, Adriano, -Carlo-Magno, Henrico Primero y Alberto, Emperadores los tres últimos -de Alemania. Nicetas ensalza con los mayores elogios á la Emperatriz -de Constantinopla Euphrosina, muger del Emperador Alexo Angelo, porque -en la intrepidez y en la destreza de la caza de cetrería no solo -igualaba, sino que excedia á los mas hábiles cazadores de su tiempo. Ni -en los nuestros nos faltan exemplares de augustíssimas Princesas, que -no dan ménos muestras de su pericia y de su valor en el bosque que de -su penetracion y de su profunda política en el gabinete; tan felices -en los aciertos de la escopeta, como diestras en la puntería de los -negocios. Lo que se aplaude en la historia, por qué no se podrá elogiar -dignamente en el púlpito?»</p> - -<p>23. «Dixe <i>dignamente</i>, y lo dixe con reflexion; porque, para -que se hagan decente lugar en la cáthedra del Espíritu Santo estas -prendas naturales, siempre es menester elevarlas á motivos superiores, -insinuando que aquellos que las posseyeron, ó las enderezaron ó -debieron enderezarlas á fines útiles á la Religion ó, quando ménos, -al Estado. Un Orador medianamente diestro puede fácilmente instruir -con arte á su auditorio en los medios de elevar á fines de superior -órden las acciones mas regulares y mas indiferentes. No salgamos -del exercicio de la caza. Quien quita ponderar la oportuna ocasion -que ofrece la soledad para el recogimiento, los varios<span -class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span> obgetos innocentes del -campo para levantar el corazon á Dios; la velocidad, el furor, la -astucia y aún la valentía de las mismas fieras, para mil reflexiones -conducentes á la utilidad del alma ó al prudente gobierno de las -operaciones en la vida civil? Sabemos que San Francisco de Borja, -quando Duque de Gandía, era aficionadíssimo á la caza de cetrería, -en la qual exercitaba mil virtudes diferentes: ya la mortificacion, -retirando de repente la vista quando mas la convidaba la diversion del -obgeto; ya el sufrimiento, tolerando sin quexarse assí las fatigas del -campo como los rebeses de los temporales; ya una profunda meditacion, -sacando utilíssimas consideraciones de la velocidad con que el -halcon se disparaba á la presa, de la docilidad con que á la primera -insinuacion del reclamo se restituía al alcándara,<a id="FNanchor_32" -href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> de la fidelidad con que -presentaba la caza á su legítimo dueño, refrenando su natural voracidad -por cumplir con su obligacion y con su agradecimiento.»</p> - -<p>24. «Aún en el Gentilismo tenemos un bello trozo del panegýrico de -Trajano, que puede servir de instruccion á qualquiera christiano Orador -para dirigir á la religion el elogio de las prendas naturales. <i>Eres</i>, -dixo Plinio el jóven, <i>diestríssimo en la caza. Usasla con moderada -freqüencia. Parece recréo, y no es mas que mudanza de fatiga. Tienes -por alivio lo que solo es mudar de trabajo; interrumpes algunas veces -los cuidados del gabinete, mas para qué? Para penetrar los bosques, -para perseguir las fieras aún en los mas profundos senos de sus -lóbregas cavernas, para trepar por riscos y breñas inaccesibles sin -mas auxilio que el de tus piés, sin otras huellas que las que estampan -tus plantas; y esto, en qué viene á parar? En que con sobreescrito de -diversion exercitas la piedad, visitando aquellos sagrados lugares y -saliendo al encuentro á los Dioses tutelares que los presiden y los -protegen</i>: <b>Quod si quando cum influentibus negotiis paria fecisti, -instar refectionis existimas mutationem laboris: quæ enim remissio -tibi nisi lustrare saltus, excutere cubilibus feras, superare immensa -montium juga et horrentibus scopulis gradum inferre, nullius manu, -nullius vestibus adjutum, atque inter hæc pia mente adire lucos et -occursare numinibus?</b>»</p> - -<p>25. — «Y si el bueno del difunto, replicó el Socio, no tuvo -ninguna destreza ni habilidad, sino para comer, beber, passearse y <i -xml:lang="la" lang="la">vita bona</i>, adonde ha de acudir el angustiado -Orador por los elogios?» — «Adonde? respondió el Abad; á su profession -ó á su oficio, pues no hay oficio ni profession que no dé abundante -materia para celebrar, si no al que la exercitó, al modo con que debe -exercitarse y á los fines á que debe dirigirse, lo que todo redundará -en provechosa enseñanza del auditorio.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span></p> - -<p>26. — «Y parécele á vuestra Reverendíssima, dixo Fray Blas, que -se encuentran ahí á la puerta de la calle los elogios de todas las -facultades y de todas las professiones?» — «Jesus! respondió el Abad: -no hay cosa mas á mano, ni tampoco mas de sobra. Qualquiera Autorcillo -que escrive sobre el todo ó la parte de alguna facultad, oficio ó -empléo, comienza colocándole mas allá de las nubes, pues ó el prólogo ó -el primer capítulo, quando muchas veces no sea la mayor y la mas inútil -parte de la obra, se reduce por lo comun á recoger todo quanto se ha -escrito en recomendacion de la materia que trata, de su antigüedad, de -su nobleza, de su necessidad, de su suma importancia: tanto que, al -leer la introduccion del mas despreciable folleto sobre alguna parte -de qualquiera de las facultades y aún artes ú oficios mechánicos, un -Lector incauto se persuade á que no la hay mas noble, mas importante -ni mas necessaria. A este propósito me acuerdo, que siendo muchacho -leí cierto librete sobre las fiestas que havia hecho en una Ciudad el -gremio de los Sastres, con ocasion de un retablo que havia costeado el -mismo gremio. El Autor, assí en la introduccion como en lo restante -de la obrilla, juntó ó esparció tantos y tan magníficos elogios de -este oficio; sobre todo se inculcó tanto su antigüedad y su nobleza, -probando, á su parecer concluyentemente, que este era el primero -que se havia exercitado en el mundo, siendo Adan y Eva los primeros -Sastres, fundado en aquellas palabras del capítulo 3º del Génesis: <i -xml:lang="la" lang="la">Cumque cognovissent se esse nudos, consuerunt -folia ficus et fecerunt sibi perizomata</i>, que, convencido yo á lo -mismo, faltó poco para que no me metiesse á Sastre.»</p> - -<p>27. — «Tan baxos pensamientos como essos, interrumpió el Socio, -nunca los tuve yo; pero tanto como dedicarme á Boticario, no me -faltó un tris para hacerlo, desde que leí en cierto papelejo sobre -la confeccion del Alkermes, que el Espíritu Santo era el verdadero -fundador de las Boticas, por quanto él es el que inspira el -conocimiento de la virtud de los simples y el modo de elaborarlos: -añadiendo que por esso las quintas essencias, que son los medicamentos -mas activos, se llaman <i>espíritus</i>, con alusion á su divino -inventor.»</p> - -<p>28. — «Chanzas á un lado, continuó el Padre Abad; al Gramático, -al Rhetórico, al Orador, al Poeta, al Phýsico, al Mathemático, al -Músico, al Astrónomo, al Legista, al Theólogo, y á proporcion á todos -los Professores aún de las artes ú oficios mechánicos, se les puede -alabar en el púlpito con magestad y con decencia por el exercicio de -sus mismos oficios y facultades. Para hacer el elogio de un Gramático, -no hay mas que leer á Marciano Capela, en su libro 3º; á Diomedes, en -la Epístola á Athanasio; á Diodoro Sículo, en el<span class="pagenum" -id="Page_185">p. 185</span> libro 12º, <i>sobre las leyes de Charondas</i>; -y á Suetonio, <i xml:lang="la" lang="la">De illustribus Grammaticis et -Criticis</i>. Para el de un Rhetórico y Orador, sobre lo mucho que dice -Philon Hebréo en su libro <i>Del Cherubin</i>, se puede leer á Lucano en -el poema á Calphurnio Pison; á Ovidio, en el libro segundo Del Ponto, -Elegía 5ª.; á Plinio el menor, en el libro segundo, Epístola 3ª.; á -Séneca, en el Prólogo á las <i xml:lang="la" lang="la">Controversias de -Crasso Severo</i>; y tambien á Ausonio, en su <i>Panegýrico á Graciano</i>.»</p> - -<p>29. «No hay cosa mas de sobra que los elogios de la poesía; -tropiézanse tantos, que son estorvo mas que diversion. Casi todos los -que se encuentran en los modernos, son copia de los que se leen en el -Diálogo sobre la Oratoria, que corre con nombre de Cornelio Tácito y -muchos creen ser de Quintiliano, donde se dicen muchas cosas en pro -y en contra de la Poesía; de los que recogió Silvio Itálico hácia -el fin del libro undécimo; de los que se hallan en el <i>Genethlíaco</i> -de Luciano, como se ve en las obras de Estacio; y, finalmente, -de lo mucho que dixo Florido en el capítulo 7. del libro tercero -<i>Contra los detractores de los Poetas</i>. En amontonar alabanzas de -la philosophía, parece que todos han conspirado: Oradores, Poetas, -Historiadores, Ciceron, Capela, Claudiano, Sidonio Apolinar y todos los -que escrivieron las vidas de los Philósophos antiguos y modernos, como -Eunapio Sardiano, Porphyrio, Philóstrato Lemnio, Ammonio Egypcio, Dion -Biothynio, Diógenes Laercio; y entre los modernos Bruquero, Vossio, -Jonsi, Capasi, y el Inglés Thomas Stanley.»</p> - -<p>30. «Para poner la medicina sobre los cuernos de la luna, no es -menester mas que abrir qualquiera tratadillo, que haya escrito en -algun assunto de ella el mas desdichado Pedante. A carretadas recoge -lo infinito que se ha dicho de la buena, cuidando mucho de suprimir -lo no ménos infinito que se ha declamado contra la mala. Pero al fin, -por expressar algunas fuentes determinadas, léase la <i>Vida de Galeno</i>, -recogida por Julio Alexandrino, los <i>Comentarios de la Nobleza</i>, por -Andrés Tiraquel, y la <i>Epístola del Ilustríssimo Guevara al Doctor -Melgar</i>, y encontrará el Orador un almagazen de elogios de la medicina, -que no los ha de consumir en un tomo entero de sermones de honras, á -los que han hecho predicar tantos por sus desaciertos.»</p> - -<p>31. «De las mathemáticas sé muy bien lo que dice San Agustin: <i -xml:lang="la" lang="la">Quas multi Sancti nesciunt quidem, et qui etiam -sciunt eas Sancti non sunt</i>: que muchos Santos las ignoran, y los que -las saben no son Santos. Esta sentencia, que parece dura, no quiere -decir lo que suena: solo intenta el Santo significar por ella el grande -embeleso, con que esta nobilíssima ciencia arrebata hácia sí á sus -professores, los quales neces<span class="pagenum" id="Page_186">p. -186</span>sitan de un esfuerzo muy particular para desviar su atencion -de las especulaciones mathemáticas, si han de encontrar tiempo para -dedicarse á la meditacion de las verdades evangélicas. Por lo demas, -nadie puede negar que el mismo embeleso, con que arrebatan el alma, es -un medio tan eficaz como innocente para desviarla de las passiones, -que son los mayores enemigos de la santidad. Y assí, apénas se -encontrará Mathemático sobresaliente, que no sea hombre de costumbres -irreprehensibles. Por esso casi siempre va sobre seguro el elogio de -estos Professores; y para formarle prestan sobrados materiales Platon -en su <i>Timéo</i>, Aristóteles en muchos lugares de sus obras, y Alcínoo en -el <i>Isagoge á la Doctrina de Platon</i>.»</p> - -<p>32. «Un Músico tiene mil capítulos que le pueden hacer justamente -recomendable; solo con passar los ojos por el bello panegýrico, que -Cassiodoro hace de la música en el tratado que dirigió á Boecio -Patricio, libro segundo <i>Variar.</i>, hay copia de escogidos materiales -para celebrar á los que professan esta preciosa facultad. Y el que no -se contentare con estos, puede leer al ya citado Marciano Capela en -todo el libro nono. De los Jurisconsultos y de los Theólogos no hablo, -porque es menester que sea muy ignorante el que no sepa, que se puede -formar una grande librería, compuesta precisamente de los elevados y -merecidíssimos elogios con que todos los han engrandecido.»</p> - -<p>33. — «No se fatigue mas vuestra Reverendíssima, dixo á esta sazon -el Comissario; que, aunque yo le estaria oyendo con grandíssimo gusto -desde aquí á mañana, me causa congoja el miedo de que se canse.» — -«Pues yo, añadió Fray Gerundio, con licencia de vuestra Merced y solo -por oir á su Reverendíssima, tengo de hacerle todavía una pregunta. Y -si el difunto no solo no sobresalió en prendas algunas christianas, -morales ó naturales; no solo no fué eminente en la facultad que -professó, ni en el oficio que exerció, sino que en la Religion fué -un mal christiano, en la facultad un zopenco, y en el oficio un mal -hombre: qué ha de hacer el Orador sino refugiarse al sagrado de la -erudicion?»</p> - -<p>34. — «El caso es algo apretado, respondió el Padre Abad, pero no -tanto que no tenga salida. Entónces puede hacer lo que se refiere en la -vida de San Antonio de Padua (caso que no pueda excusarse de predicar á -sus honras, que será el arbitrio mejor): obligaron al Santo á predicar -en las de un usurero; quitóse de cuentos, no dissimuló el torpe vicio -de que havia adolecido públicamente el difunto, declamó vehementemente -contra él; y ponderando aquel texto de la Escritura: <i xml:lang="la" -lang="la">Ubi est thesaurus tuus, ibi est et cor tuum</i>: donde está tu -thesoro, allí está tu corazon; para probar la verdad de este oráculo, -dixo con instinto superior que acudiessen al<span class="pagenum" -id="Page_187">p. 187</span> cofre donde el difunto tenia su thesoro, y -que hallarian su corazon en él. Hízose assí, encontróse efectivamente, -tráxose á la Iglesia con espanto de todos, y, á vista de aquel -desdichado corazon, hizo el Santo un sermon de ninguna utilidad para el -difunto, pero de grandíssimo provecho para los vivos.»</p> - -<p>35. «En la vida del venerable Capuchino y Apostólico Missionero Fray -Joseph de Carabantes se refiere otro caso muy parecido: dícese en ella -que, estando un Religioso de la misma Orden para predicar el sermon -de honras de cierto Ministro de Justicia, se le apareció rodeado de -llamas, la noche antecedente, y le dixo: <i>No prediques mis honras, sino -mis deshonras; porque te hago saber, que assí yo como todos los que -hemos tenido cargo de Justicia en este Pueblo por espacio de quarenta -años, estamos ardiendo en el infierno</i>. Con efecto, este fué el sermon -que predicó, dándosele poco de que los parientes del difunto se diessen -por ofendidos, como se diessen por avisados y por escarmentados, ellos -y los demas. No se puede aconsejar en cerro, que se haga lo mismo -siempre que la vanidad ó la lisonja insistan en que se prediquen honras -de sugetos, cuya vida fué notoriamente desordenada y escandalosa. -Para esso era menester un espíritu tan iluminado y una santidad tan -reconocida como la de San Antonio de Padua; pero á lo ménos debe -guardarse bien el Orador de tocar en las costumbres del difunto, -porque ó ha de mentir ó ha de escandalizar. Mucho mayor cuidado ha de -poner en huir de suponerle en estado de gracia, ponderando fuera de -tiempo la infinita misericordia del Señor; porque el auditorio incauto -y sencillo, y tambien el que no lo es, oyendo desde el púlpito las -imprudentes congeturas de que se salvó un hombre de tan mala vida, -entra en la necia confianza de que igualmente se podrán salvar los que -le imitaren en sus disórdenes.»</p> - -<p>36. — «Pues, qué partido juicioso, preguntó el Socio, se podrá -tomar en esse apurado lance?» — «El que debiera seguirse, respondió -el Abad, en casi todos los sermones de honras, especialmente las que -se dedican á sugetos que no huviessen sido de una virtud singular, -notoria y generalmente reconocida: desviar enteramente la atencion -de aquel difunto particular, y fixarla en todos los fieles difuntos. -Quiero decir, ponderar la terribilidad de las penas del Purgatorio, -el rigor con que se castigan las mas leves culpas con los mas graves -tormentos, la indispensable obligacion que todos tenemos de aliviar con -nuestros sufragios á las almas que los padecen, siendo esta obligacion -mayor ó menor, segun la mayor ó menor conexion de los vivos con los -difuntos; el sumo reconocimiento de aquellas afligidas almas respecto -de todos los que contribuyen á aliviarlas; su grande poder con Dios, -quando se vean<span class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span> en el -descanso eterno de la gloria; y concluir de aquí demonstrativamente, -que nosotros interessamos mucho mas que ellas en los sufragios que las -ofrecemos, porque nuestros sufragios á lo mas las podrán anticipar una -felicidad de que ya están asseguradas, pero su poderosa intercession -con Dios nos podrá assegurar á nosotros essa misma felicidad, que aún -está expuesta á tantas contingencias. Nosotros podremos conseguir, -que salgan quanto ántes del Purgatorio; ellas podrán alcanzar, que no -caigamos jamas en el infierno. Hé aquí unos materiales copiosíssimos -para disponer muchos sermones de honras, aún en la muerte de los -hombres mas foragidos.»</p> - -<p>37. — «No son malos, dixo el Comissario, ahuecando la voz entre -resoplido y regüeldo; pero, si no se ilustran los tormentos del -Purgatorio con algo de la rueda de Ixíon, con un poco de los perros de -Antéo, con un rasgo de los buitres de Prometheo, con mucho del toro -de Phálaris, y, sobre todo, para pintar bien la pena de daño, con -buen recado de la sed de Tántalo á la vista del cristalino chorro, es -negocio de dormirse el auditorio; y, si los ronquidos no valen por -sufragios, no hay que esperar otros.» — «Soy de essa opinion,» añadió -Fray Blas. — «Nunca me apartaré de ella,» prosiguió Fray Gerundio. -— «Padre nuestro, perdimos el capítulo,» concluyó el Socio. — «No -perdimos tal, respondió el Abad; porque yo no hice empeño de traher á -mi opinion al Señor Comissario ni á estos Reverendos Padres, conociendo -bien ser empressa muy superior á mis fuerzas. Dixe mi dictámen por modo -de conversacion, y en lo demas cada qual abunde en su sentir.» — «Esto -es, añadió el Socio, cada loco con su thema.»</p> - -<p>38. «Pero, como yo estoy convencido de lo que vuestra Paternidad ha -dicho y, por lo que á mí toca, con firme resolucion de no separarme un -punto de sus máximas, solo quisiera saber qué Autor ó Autores podria -seguramente imitar en las oraciones fúnebres, y si ha havido alguno -sobresaliente y cabal en este género de composiciones.»</p> - -<p>39. — «Usted, que entiende medianamente la lengua francesa, -respondió el Padre Abad, ó á lo ménos sabe de ella lo que basta para -el gasto de casa, no ignorará que hay escrito en ella mucho y bueno -de esta especie. Apénas hallará oracion fúnebre pronunciada en esta -lengua, singularmente de un siglo á esta parte, que no sea un bello -modelo de la mas castiza y aún de la mas christiana eloqüencia. San -Francisco de Sales fué de los primeros que abrieron este noble camino -á la oratoria francesa, en la tierna oracion fúnebre que predicó en -las honras del Duque de Mercurio. La que el Padre Bourdalue pronunció -en las del gran Príncipe de Condé, Luis de Borbon, parece que apuró -todos los primores del arte.<span class="pagenum" id="Page_189">p. -189</span> Pero el que entre todos los Oradores franceses se elevó -en este género de eloqüencia á tan superior altura, que no parece -possible se remonte mas el vuelo de algun Orador humano, fué el grande -Espíritu Flechier, Obispo de Nimes, excediéndose singularmente á sí -mismo en la célebre oracion al Vizconde Mariscal de Turena. Si despues -se acercó alguno á este grande hombre, fué el Ilustríssimo Señor Don -Pedro Francisco Lafiteau, Obispo de Cisteron, en la que pronunció -en las honras de nuestro gran Rey Phelipe Quinto, que al punto se -traduxo en castellano, sirviendo de exemplar á pocos y de confusion á -innumerables.»</p> - -<p>40. «Verdad es, que en este punto no están los Franceses tan -indulgentes como yo, á lo ménos en todos los artículos; porque suponen, -lo primero, que las oraciones fúnebres no se hicieron para el púlpito, -el qual las adoptó á regañadientes, viendo que la lisonja ó quando -ménos la condescendencia con los grandes se empeñaban en introducirlas -en el Santuario. En esto no me separo mucho de ellos. Suponen, lo -segundo, que para celebrar dignamente á un Héroe, es menester que sea -tambien Héroe el Orador, porque, no siéndolo, no puede tener idéas ni -expressiones proporcionadas al mérito ni á la grandeza de su obgeto. -De manera que el auditorio ha de estar como indeciso, no sabiendo -determinar qual es mayor Héroe en su linea, si el Héroe del púlpito ó -el Héroe de la campaña, del gabinete ó del solio. Consiguiente á esto -suponen, lo tercero, que en materia de oraciones fúnebres no se sufren -medianías: ó han de ser excelentes, ó son intolerables. Si el auditorio -no está embelesado, tiene derecho para silvar al Orador. Esta máxima -me parece que inclina demasiado al rigorismo, y no mudo de opinion -porque diga Tulio en la carta á Marco Bruto, que <i xml:lang="la" -lang="la">eloquentia quæ admirationem non habet, nullam judico</i>: que, -miéntras el Orador no assombra, no es Orador. Mas acá hay posada: como -llegue á agradar, á persuadir y á mover, cumplió bastantemente con su -obligacion.»</p> - -<p>41. «Suponen, lo quarto, que los grandes empléos, los primeros -puestos, la autoridad, la nobleza, la sabiduría, el genio, el valor, -el heroísmo, ni aún el mismo throno, mirados precisamente en sí, no -son assuntos dignos de un Orador christiano, y que, para serlo, es -menester que el Orador haga reflexion á su inanidad, á su inconstancia, -inspirando en el auditorio el ningun aprecio que merece este vano humo, -útil solo quando se usa de él para fines elevados y superiores. Tampoco -me atrevo á desviar de este dictámen; porque le hallo muy conforme á -los principios de la Religion, y aún fundado en las mas sólidas máximas -de una buena philosophía moral. Estas son las severas leyes que los -Franceses se pro<span class="pagenum" id="Page_190">p. 190</span>ponen -para sus oraciones fúnebres, y es cierto que los mas se arreglan -admirablemente á ellas.»</p> - -<p>42. «Pero no crean Ustedes, que ellos solos los observan y que no -tengamos nosotros dentro de casa algunos bellos exemplares que imitar, -sin necessitar de mendigarlos afuera. Sin salir de la Universidad -de Salamanca, hay modelos muy acabados. El amor de la cogulla no me -permite olvidar á nuestro Maestro Vela, á quien arrebató la muerte, -quando el mundo comenzaba á conocerle. En dos ó tres oraciones fúnebres -que predicó, y se dieron á la luz pública, mostró su raro talento -para este género de composiciones, en que sin duda compitió con los -mas nobles Oradores. El Reverendíssimo Padre Salvador Osorio, de la -Compañía de Jesus, Cathedrático de aquella Universidad y Provincial -de la Provincia de Castilla, fué muy singularmente buscado para este -género de empeños, y salió de ellos con tanta felicidad, que casi todos -los sermones fúnebres que predicó se dieron á la estampa, aún ménos -para immortalizar la memoria de los difuntos, que para la enseñanza de -los vivos y para admiracion de los sabios. Varias veces me he lamentado -de que algun sugeto zeloso de la gloria de nuestra Nacion no huviesse -hecho una coleccion de estas oraciones, para que tuviessemos en España -un funeral, que pudiesse hombrear con los mas célebres que tanto ruído -meten en las naciones extrangeras.»</p> - -<p>43. «En la Corte de Madrid se predicaron tambien nobles oraciones -en las exequias del gran Rey Phelipe Quinto. No hablo de todas, porque -algunas inquietarian las cenizas de aquel piadosíssimo, juiciosíssimo -y advertidíssimo Monarca, si fuera capaz de turbarse el descanso de -sus reales despojos, que con gran fundamento considera la piedad como -preludio del eterno y glorioso, que algun dia los espera. Entre otras -muy dignas del mayor aprecio, me arrebató la atencion y el gusto la que -pronunció el Doctor Don Joseph de Rada y Aguirre, Capellan de honor -de su Magestad, su Predicador de los del número, y hoy digníssimo -Cura de su real Palacio. Díxola en las exequias, que consagró á la -memoria tierna de aquel gran Monarca su real Congregacion de María -Santíssima de la Esperanza. Su assunto fué un nobilíssimo cotejo de las -gloriosas hazañas de Príncipe con las heróicas virtudes de Christiano, -protestando el discretíssimo Orador, que aquellas sin estas serian -materia indigna para un elogio pronunciado al pié de los altares. -Confiesso que me embelesó aquella noble oracion, y que es grande mi -dolor de que muchos Oradores españoles se desvien tanto del verdadero -camino de elogiar dignamente á los difuntos, con aprovechamiento de los -vivos, quando tienen á la vista conductores tan seguros.»</p> - -<p>44. Al decir esto se hallaron todos dentro de casa, de<span -class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span> vuelta del passéo, que no -fué corto, porque insensiblemente los fué empeñando en él la divertida -conversacion; y, si la cercanía de la noche no les huviera avisado -de que era tiempo de retirarse, es de creer, que el Reverendo Padre -Abad nos huviera enriquecido con otros muchos materiales igualmente -preciosos y oportunos sobre una materia de tanta importancia. Lo -peor del caso fué, que perdió el aceite y el trabajo, porque, segun -atestigúan concordemente varios documentos innegables, solo el Socio se -aprovechó de la doctrina: los demas la oyeron con grandíssima frescura. -El Comissario dixo entre dientes, volviéndose hácia Fray Blas: «No me -encaxa»; Fray Blas respondió: «Topo»; y Fray Gerundio añadió: «Viva el -<i>Florilegio</i>, y muérase la peste.»</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5_9"> - <h3>CAPITULO IX.</h3> - <p class="subh3">Es buena cosa y merece leerse.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Al dia</span></big> siguiente -descamparon todos los huéspedes, llevándose en todo caso Fray Gerundio -sus doscientos reales en el bolsillo, y su Semana-Santa entre pecho y -espalda. Esto le acomodaba infinito, y ya no dudaba que se sorberia -todos los sermones famosos de veinte leguas al contorno, ni mas ni -ménos como si se sorbiera un par de huevos passados por agua: tan firme -en este concepto, que ya repartia en su imaginacion algunos de los que -le sobraban, entre Fray Blas y otros amigos. Fray Gerundio, Fray Blas y -Anton Zotes se fueron á comer á Fregenal del Palo, donde se dividia el -camino para Campazas y para el Convento, con ánimo de descansar aquel -dia en casa del famoso Familiar.</p> - -<p>2. Reciviólos este con su agrado, sossiego, paz y socarronería -natural. Luego que se apearon, los saludó á todos cariñosamente, -pero sin quitarse de la cabeza un monteron perdurable, y dixo á Fray -Gerundio: «A fé, Sobrino, que llegas al mas mijor tiempo del mundo, -para que nos saques de una enfecultá; porque yo bien conozco, que eres -gran Letrado y que has regolvido mas libros que un Vilboticario...» -— «<i>Bibliothecario</i> querrá vuestra Merced decir,» le corrigió Fray -Gerundio. — «Ya escomienzas, majadero?» le replicó el Familiar. «Si -entiendes lo que quiero decir, qué te emporta á tí el modo con que lo -digo? Al fin, Vilboticario ó Bribioquitario, ó sea lo que se juere, lo -que yo te digo es, que tu Tia y yo estábamos ahora en una controversia: -el punto tiene uñas, y ó me parió mi madre al rebés, ó harto<span -class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span> será que yo no tenga razon. -Es el causo... pero desalfórgense primero Ustedes, y entrémonos en la -sala baxa; porque no es nigocio de tratar unas materias tan hondas en -el corral.»</p> - -<p>3. Hiciéronlo todos assí, entráronse en la salita, limpiáronse el -sudor, aliviáronse de ropa, echaron un trago, y, estando ya sossegados, -prosiguió el Familiar de esta manera: «Pues, como iba diciendo de mi -cuento, no ves sobre aquella arca grande una arpillera liada? Mas va -que no adivinas lo que tiene.» — «Como quiere vuestra Merced que lo -adivine?» respondió Fray Gerundio. — «Pues, yo te lo diré en prata, -dixo el Familiar; tantas varas de una tela muy rica, que yo no sé -como se llama; solo sé que me costó á sesenta reales la vara, porque -dicen que viene allá de las Indias y no se sabe frabicar en nuestro -incontinente, y es de color de pechuga de tordo zorrero ó de aquellos -páxaros que se llaman... válasme Dios, como se llaman? Ello es assí una -cosa que suena á maravedises.» — «<i>Malvises</i>,» apuntó Fray Blas. — «Sí, -Padre nuestro, prosiguió el Familiar, <i>malguises</i>; que no parece sino -mesmamente el color del hábito de nuestro Padre San Francisco. Amen d’ -esso, hay en la tal arpillera otras tantas varas de raso liso, amarillo -como yema de huevo, para la enforradura. Allende de todo lo dicho -se contienen en la susodicha otras milenta varas de listonajos y de -fruecos con campanillas ó con esquilones ó con zencerros, que dice mi -muger que es cosa muy precisamente necessaria para hacer un piso ó un -friso ó qué sé yo como le llama? con sus ondas escalfadas ó escaroladas -en el roda-pié de la basquiña. <i>Item</i>, un cordoncito de hilo d’ oro -muy sótil, para los cabos de la casaca. <i>Item</i>, otro cordon grande -del mesmíssimo hilo, con sus nudos á trechos como los cordones de los -Flayres, pero trabajado con mucha progilidá, delicadeza y sienmetría, -que real y verdaderamente encalabrina la vista. Ea pues, apostemos una -azumbre de vino á que no sabes para qué es todo esse matalotage.»</p> - -<p>4. — «Como quiere vuestra Merced que yo lo adivine?» respondió -Fray Gerundio. — «Ten paciencia, dixo el Familiar, que yo te lo diré -sin que te cueste esse trabajo. Tu Prima Sidora estuvo enprimero con -ensarampion, dempues con viruelas, dempues con distenseria, y en fin -si se va, si no se va, que era un joício esta casa. A este tiempo vino -aquí un Flayrico, (ni mas ni ménos como tú, salvante el santo hábito,) -que perdicó á San Antonio de Paula y dixo, entr’ otras cosas, que era -güeno encomendar las Doncellas enfermas al Santo y ofrecerle, que -traherian su hábito por tanto ó por quanto tiempo. Para esto contó -un enxempro d’ una Doncella rica, hermosa y la única engénita de su -casa, que estaba ya agoni<span class="pagenum" id="Page_193">p. -193</span>zando por unas viruelas malinas, que la havian ponido la cara -como un sapo hinchado; la madre la ofreció con mucha endevocion al -bendito Santo, dixiendo que, si la sanaba y la quedaba sin oyos en la -cara, la havia de vestir de su hábito hasta que se casasse, ó en fin -tuviesse otra conveniencia que Dios la deparasse. Súpitamente sanó la -Doncella, y la cara se la quedó tan lisa y tan llana mesmamente como -si fuesse una mesa de turcos. Oyó este enxempro tu Tia Cicilia; viene -á casa, cuéntamele, y dice que quiere hacer lo mismo con Sidorica. -Dígola que me parece santo y güeno. Al cabo d’ algunos dias comenzó -á remprazarse la muchacha, hasta q’ al fin se levantó de la cama, y -con el tiempo se la jueron cerrando los augeros de la cara, tanto que -quedó como unas froles y como si enjamas huviera tenido tales viruelas. -Díceme tu Tia que quiere cumprir su promesa; yo la respondo que la -cumpra, que es josticia y razon. Y qué hace? Va y despacha un mozo á -Vayadolí, el qual llegó anoche con todos essos argamandijos para el -santo hábito. Qué te parece, Gerundio?»</p> - -<p>5. — «Qué me ha de parecer? Que hizo muy bien mi Tia Cecilia, porque -es justo cumplir lo que se ofrece á los Santos.» A este tiempo entró -Cecilia en la sala y, conociendo de lo que se hablaba por la respuesta -que oyó á Fray Gerundio, dixo con mucho alborozo: «Bien haya la Madre -que te parió, Sobrino mio, que das la razon á quien la tiene, y no -tu Tio, que es un testarron, y en dando en una no le sacarán de allí -quatro yuntas de güeyes.» — «Tanto me ha entendido el Sobrino como la -Tia, replicó frescamente el Familiar, y mejor matrimonio era impussibre -que se ajuntasse, si él no juera Flayre y ella no juera mi muger. -Vamos al causo. Yo no digo, que no se cumpra lo que se promete á los -Santos. Soy acaso por ahí algun herejazo de mala raléa, para enseñar -essa mala dotrina? Lo que digo es que, quando se promete á un Santo -poner el hábito de su Religion, como si dixeramos: á San Antonio de -Paula, el de San Francisco; á San Vicente Ferdel, el de Santo Domingo; -á San Francisco Gabriel, el de los Theatinos, y ansina d’ otros: lo -que yo entiendo es, que se ha de vestir la tal presona d’ aquel mismo -paño, sayal ó estameña, de q’ anduvon vestidos los Santos á quienes s’ -hace el prometimiento, ó al ménos del q’ andan vestidos los Flayres -de su Religion, probe y humildemente; porque decirme á mí, q’ ha de -ser inculto y ensequio de los Santos traher unos hábitos que cuestan -mas que las galas de una novia, solo porque se assemejan un si es -no es en el color, pero en lo demas telas muy ricas ó al ménos muy -delicadas, mucho cintajo, mucha farfulá, mucha franja, cabos por aquí, -güeltas por allá, escudos con mucha pedrería,<span class="pagenum" -id="Page_194">p. 194</span> evillas en las corréas de lo mismo, y -ansina otras fantasías q’ ha inventado la vanidá de las Mugeres: esso -es habrarme de la mar, y no me sacarán de que esto mas es bulra que -devocion, mas es inritar á los Santos que hacérnoslos prespicios, -aunque me perdiquen Flayres Descalzos.»</p> - -<p>6. — «Segun esso, replicó Fray Gerundio, Usted querria que, si una -Muger tierna y delicada ofrecia traher el hábito de San Antonio, ó -por devocion ó por reconocimiento de algun beneficio, se vistiesse de -un sayal áspero y burdo; si el de San Vicente Ferrer, de una estameña -grossera y ordinaria; si el de San Francisco Xavier, de un paño comun -y basto?» — «Craro está, que lo querria y que lo quiero, respondió -el Familiar, porque lo endemas no es vestir el hábito que truxon los -Santos, ni es divocion, ni es pinitencia, ni es muertificacion, ni es -molestia verginal, sino ventolera, vanidá, estintacion, porfanidá, -descarnio, sancrilegio y qué sé yo qué mas? Mal me quieran mis güessos, -si los Santos no se inritaren de este enculto, en lugar de darse por -exequiados. Y, para que no magines c’ abro de mi calletre, te he de -contar un enxempro que m’ acuerdo haver oído á este dempropósito. A -cierto Cavallero muy jurador y maldiciente le castigó Dios, dispuniendo -que se le hinchasse la lengua y le saliesse un palmo fuera de la boca. -El probe empaciente s’ aenrepintió y ofreció á la Santíssima Vírgen -que, si por su entercession le libraba su Hijo d’ aquel trabajo, se -vesteria de hermitaño y la serveria como tal en un Santuario suyo muy -célebre. Al punto y al mimento se le recogió la lengua á su lugar, y -él espenzó á cumprir su promesa honradamente, yéndose al Santuario y -echándose á cuestas un saco de hermitaño con todo rigor, que no havia -mas que pedir. Pero el Diabro, que no duerme, le sugerió endempues q’ -aquel trage le deshonraba, y que podia cumprir su promesa conservando -no mas que la fegura y mudando la materia, de manera que pareciesse -hermitaño sin dexar de mostrar que era Cavallero. Cayó el probe Señor -en la red, que le armó el estuto inimigo. Echóse un saco y un manto -y una capilla de paño muy fino, prendiendo la corréa con un evillon -de prata sobredorada, que pareceria bien en el pretal del cavallo -del mismo Rey; su sombrero branco de castron con su galon d’ oro que -’namoraba; sus medias de seda entaraceadas de varios colores, que -formaban un pardo enceniciento muy apacibre á la vista; sus zapatillas -brancas, listoneadas á trechos de negro, para remedar las sandalias de -los Flayres Descalzos; y por báculo una caña de Indias con su puño d’ -oro en fegura de cayada, como diz que lo usan agora algunos Señores -de la Corte: y qué sucedió? C’ á pocos dias c’ anduvo con este trage -enresible para los hombres de juício, se le golvió á escurrir la -lengua de la<span class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span> boca, -y en verdá, en verdá c’ ansina murió, no haviendo nenguno que no lo -atribuyesse á castigo de la Vírgen, por la bulra q’ havia hecho del -hábito q’ avia ofrecido; y esto siendo ansí que el hábito de hermitaño -no está bendito ni, como dicen, santuficado. Pues, que s’ anden agora -las Señoras Damas á bulrarse con los santos hábitos!»</p> - -<p>7. — «No creo yo, dixo entónces Fray Blas, que lo hagan por burla, -sino porque la natural delicadeza del sexo no las permite usar de unas -telas ó paños tan bastos que las brumarian.» — «Padre Perdicador Mayor, -replicó el Familiar, déxese de cercunloquios. Lo primero, del mesmo -seso fueron todas las santas y grandes Señoras que sabemos anduvon en -el siglo vestidas de los hábitos de varias Religiones, y de nenguna -se dice c’ anduviesse vestida en essa conformidá, sino lisa, llana -y probemente, como los Flayres ó las Monjas; lo segundo, del mesmo -seso son tantas Capuchinas Descalzas, Recoletas, Carmelitas y otras -inumerables, que pueden muy bien con los paños burdos, sin que las -agovien las fuerzas ni las prejudique á la salú; lo tercero, que yo -no pongo el ahinco en que los hábitos de las Damas sean de la mesma -mesmíssima materia que los de las Monjas ó de los Flayres. Bien está -que sean de una tela de lana un poco mas delgada que la c’ usan estos y -aquellas, aunque se incrine algo á tela fina, con tal que sea honesta, -simpre, sencilla, sin arrumacos ni recobecos. Pero de seda! pero de -telas d’ oro y prata! pero mucho encaxe, mucho perifollo, y mucho sí -Señor! Déxelo, Padre; que esse es un lurdibrio de la Religion, y no -sé yo como no han metido en esto la mano los que pueden atajar estos -escanrios.»</p> - -<p>8. — «Oyes, oyes, dixo á esta sazon Cecilia con bastante viveza, -pues por mi vida que el bendito San Antonio, que está en la capilla de -la Perroquía, no tiene por ahí nengun hábito de sayal tosco; sino que -tiene un hábito de saya de la Reina muy rica, con su flanjon d’ oro por -olra, y al rededor de la capilla y de las mangas un galon ó punta de -lo mesmo, c’ apuesto yo que el habitico costó mas de veinte dobrones. -Y has de saber que, quando ofrecí poner el hábito á la mi Sidorica, la -ofrecí poner el hábito de San Antonio, y no el de los Flayres; pues, -si la he umbiado á traher una tela y una flanja y un galon, ello por -ello como el del mesmíssimo Santo, para qué nos estás ahí quebrando la -cabeza y gruñendo los livianos?»</p> - -<p>9. — «Ahora no ven Ustedes, respondió con flema y con marragería -el Familiar, si mi muger es enginiosa? Qual si huviera estudiado -Thaulogía, á la hora de esta ya era por ahí saminadora sindonal de -media docena de Obispados. Mire Usted, Señora Cicilia, á los Santos -en los altares, enregular<span class="pagenum" id="Page_196">p. -196</span>mente habrando, los ponen muy galanos, para representar acá á -nuestro modo la vestidura enmortal y riquíssima de que están adornados -en la groria. Horasme; para esto craro está que, aunque se empreen -las telas mas esquesitas, ni las joyas y piedras mas preciosas, todo -es poco y nada ascanza; porque quanto hay en la tierra, todo es una -bazofia enrespeutivamente al menor rasguño del Cielo; pero, quando se -promete á un Santo traher su hábito, como por comparanza á San Antonio, -ora sea por devocion, ora por pinitencia, ora por qualquiera otro -motivo, no se promete andar vestido como San Antonio grorioso, sino -como San Antonio penitente; no como maginamos que está en el Cielo, -sino como sabemos q’ anduvo vestido en la tierra. Lo endemas, Señora -Letrada, de persumir andar un pecador y una pecadora como nos feguramos -á los Santos en la groria, no sé yo si güele á cosa de Enquisicion; y -en verdá que, como oliera, yo mismo la enseñaría á Usté el camino, que -ya le sé por mi uficio, y no se ha de decir por mí que <i>en casa del -herrero cuchillo de palo</i>.»</p> - -<p>10. — «No sino, dixo Cecilia, que vestiria yo á mi hija como si -fuera por ahí una demandadera de las Descalzas. M’ hija es tan güena -como las demas, y, si otras sacan hábitos ricos, ella no ha de ser -ménos.» — «Y si las otras son locas, añadió el Familiar, que lo sea -tambien tu hija? si las otras se van al infierno, que se vaya tambien -ella?» — «Pues qué, dixo Cecilia, es pecado traher hábitos de moda?» -— «Esso, amiga mia, respondió el Familiar, Dotores tiene la Santa -Madre Iglesia que te sabrán responder. Lo que yo te sé decir es que, -estando en Vayadolí, uí á un santo Messonero, (que diz que era hombre -muy sapientíssimo,) que el hacer bulra de los santos hábitos de las -Religiones, aprobadas por el Padre Santo de Roma, el apricarlos á -usos profanos, y otras cosas ansina, era un pecado muy gordo, y no -me acuerdo si dixo algo de descomunion. Si es ó no es porfanar los -santos hábitos el traherlos para la vanidá, para la sostentacion, para -la gula, haciendo soberbia de la humildá, convirtiendo en riqueza la -probeza, y queriendo juntar la honestidá y la modestia de los Santos -con todas las modas y aún con toda la desenvoltura del sigro, la -resolucion de este causo no es para cabezas redondas como la mia.»</p> - -<p>11. — «Bien hace Usted, Tio, en no resolverle, interrumpió Fray -Gerundio; porque, si esse fuera pecado, no estaria tan públicamente -consentido ni se huviera extendido tanto el uso de los hábitos, que -ya se ha hecho especie de moda. Vemos que los trahen Señoras de -todas classes, y que muchas de ellas freqüentan los Sacramentos, -confessándose con hombres sabios, que las absuelven y se lo permiten; -con que, no debe de haver en esso tanto mal como á vuestra Merced -se le<span class="pagenum" id="Page_197">p. 197</span> figura.» — -«Dobremos la hoja, Sobrino, respondió el Familiar; que quizá nos -meteremos en cosas muy hondas, donde ni tigo ni migo podamos salir. En -esso de hombres sabios hay su mas y su ménos: las ausoluciones tambien -he uído decir que andan muy baratas, y, en fin, <i xml:lang="la" -lang="la">de encultis no judicas Ecclesia</i>.»</p> - -<p>12. «Una cosa te puedo decir, que, aunque yo fuera Padre Santo, -por lo ménos no m’ havian de llevar la ausolucion las que anduviessen -com’ una que yo vi, y diz que era Señora de emportancia. Trahia una -bazquiña bien cumprida d’ una tela morada riquíssima, con sus encaxes á -trechos, de prata, cad’ uno de mas de tercia, y en baxo de la basquiña -y del guardapiés un tontillote que, como mi parió mi madre, no cabia -á las derechas por una puerta muy ancha; en conformidá que, quando -entraba la Señora por alguna, era menester enjurjarse de lado, ni mas -ni ménos como lo hace la moza quando mete una brazada de manojos por la -puerta del horno. Colgábala de la centura una cosa á manera de trenza -ó de cordon, que se componia de tres cintas muy anchas de tesú, todas -entreveradas para salpicar mijor los tres colores, que eran morado, -branco y azul, los quales tenian ilusion á no se qué mysterio. Esta -trenza, cordon ó lo que fuesse no baxaba empiependicularmente hácia en -baxo, como las corréas, los cordones ó los ceñidores de los Religiosos -y de las Religiosas; no, Señor: venia caracoleando por un lado de la -basquiña, con sus lazos de tramo en tramo, y remataba postreramente -entre las dos últimas carreras del encaxe con un roseton d’ á palmo, -que no parecia sino un girasol pentiparado. La casaca era de la misma -tela que la basquiña, y tambien subian y baxaban por ella unos encaxes -de hilo de prata, entortijados ansí á manera de los cohetes que llaman -con cola, ó si no (y es mas mijor comparanza), como los capotillos -de llamas de los enjusticiados por el Santo Uficio y rejalgados á el -brazo seglar. Trahia prendido al pecho un escudo de pedrería, todo él -desgastado en oro, y en medio el retrato d’ un devino Señor vestido -de Nazareno, con la cruz á cuestas, que no havia mas que ver. Las -sortijas, los anillos, las mesredaldas, los dinamantes y los rubines -que trahia en los dedos de las manos, esso era un juício. Pues, qué te -diré d’ unos rosarios á manera de gargantillas que tenia entortijados -en las muñecas, y eran d’ unas pelras finas como avellanas? Tampoco -digo nada de essos que llaman <i>buelos</i> las mugeres, todos bordados tan -sotilmente que me se assemejaban á las venicas de un niño muy branco y -rubio, quando se descubren por entre el cútis. Los buelos eran de tres -Religiones...» — «De tres Ordenes querrás decir, borrico,» interrumpió -la Cecilia, no sin una grande carcajada. — «Estimo la lisonja, -prosiguió frescamente el Familiar; qué mas me da Religiones<span -class="pagenum" id="Page_198">p. 198</span> que Ordenes? En fin, ellos -eran tan cumpridos que se m’ antojaron mangas de roquete, como las que -trahen los Legos qu’ ayudan á missa mayor.»</p> - -<p>13. «Assí vi á la tal Señora, y, creyendo yo boniticamente que -debia de ser recien casada y qu’ aquella era sin duda la mas rica gala -de novia, se lo dixe á un Mercadel mi conocido, que estaba enjunto -á mí. El Mercadel se rió mucho, y me respondió qu’ aquella no era -gala, sino un hábito de Jesus Nazareno que s’ avia echado la Señora -en cumprimiento d’ una promesa. Hábito de Jesus Nazareno! le repriqué -admirado. Pues, qué Religion es essa de Jesus Nazareno? que yo en toda -mi vida he uído qu’ aiga Flayres de essa Orden. — <i>No es Religion</i>, -respondió el Mercadel, <i>sino que las Señoras por devocion quieren andar -vestidas como anduvo Jesus Nazareno</i>. — Y Jesus Nazareno anduvo vestido -ansina? le repliqué todo descandalizado. — <i>Esso pregúnteselo Usté á -ellas</i>, respondió el Mercadel.»</p> - -<p>14. «Confiesso, Señores, que me quedé entónito, y que no creyera -que en la Religion christiana se permitiesse tan ensinsibremente una -cosa, que parece hacer chanza de lo mas sagrado y mas doloroso de -ella. Aquel mesmo dia se lo dixe á un Perlado de cierta Religion, con -quien me confessaba siempre que iba á Vayadolí, porque es un pozo de -cencia y de vertú. Dió el buen Religioso un gran sospiro, y á fé que me -respondió que tenia razon; y m’ acuerdo qu’ á este dempropósito me dixo -dos cosas: la primera, qu’ abrá como unos quatrocientos años qu’ allá -en Italia se inventó una Seta que llamaban de los <i>Frangelantes</i>...» -— «<i>Flagelantes</i> diria,» corrigió Fray Gerundio. — «Pues, estos tales -<i>Flangelantes</i> ó <i>Frangelantes</i>, ó como tú quisieres, diz que fueron -condenados como hereges por un Papa que se llamaba Cremente Siesto; lo -primero y prencipal, porque enseñaban muchos errores, y entrotros que -no se podian salvar sino los que, quitándose el pellejo á azotes, se -bautizaban con su mesma sangre; y lo segundo, porque á este fin andaban -vestidos de pinitentes muy garifos y muy emperifollados. Esto último -me dixo el santo Religioso, que aún s’ avia golvido á usar en España -en tiempo de Cárlos II, haviendo algunos mozuelos de malos cascos, que -en la Semana Santa se vestian de pinitentes muy guapos, para galantear -á las Damas; pero que el piadoso Préncipe, dempues d’ aver castigado á -algunos regurosamente, havia prohibido este abuso con un jostíssimo y -severíssimo decreto.»</p> - -<p>15. «La segunda cosa que me contó, aún es mas al causo presente. -Relatóme que, dempues que un Emperador llamado Heuraclio rescató el -madero de la Santa Cruz del poder d’ un Rey de Presia, que tiene -un nombre muy enrebesado, ansí á manera de Costras, enstituyó una -precision muy solemne para<span class="pagenum" id="Page_199">p. -199</span> culicarle en un Tempro munífico de Jerusalem: el mesmo -Emperador, vestido de sus ropas empiriales, llevaba en sus hombros -la Santa Cruz; pero sucedió una cosa de espanto, y fué qu’ al querer -entrar por la puerta de Jerusalem, qu’ era la mesma por donde el -Salvador havia salido con la Cruz á cuestas para el Calvario, se -quedó immobre el Emperador, sin ser impussibre de Dios dar un passo -para adelante. Entónces el Obispo de Jerusalem, que iba enjunto del -Emperador y debia de ser un Santo, le dixo: <i>Señor, sin duda que el -Salvador debe estar muy desgustado de que vos lleveis el madero de -nuestra ridencion en esse trage tan sustentoso; porque en verdá que, -quando él le llevó por esta mesma puerta, iba en hábito muy diferente. -Vos llevais corona empirial en la cabeza, y Su Magestá iba con corona -de espinas; vos vais con un manto empirial de púrpura, todo cubrido -de froles, y él iba con la probe túnica enconsútil, que era de lana, -bañada de su propia sangre; vos llevais un rico collar al cuello, y -Su Magestá llevaba una gruessa y larga soga, por la qual le tiraban -aquellos malditos sayones; vos vais con un calzado que deslumbra -la vista, y el Salvador iba descalzo de pié y pierna, con los piés -todos ensangrientados.</i> Apénas oyó esto el güeno del Emperador, -quando, arrasados los ojos en lágrimas, se despiojó al memento de las -vestiduras empiriales; vistióse una probe túnica, púsose una corona de -espinas en la cabeza, echóse un dogal al cuello, descalzóse los piés, y -encontinenti espenzó á andar sin estorbo ni embarazo.»</p> - -<p>16. «Eran de oir las refrisiones que sobre este enxempro hacia el -bendito Padre, ponderando el enojo del Señor por una cosa en que al -parecer no havia culpa nenguna, y sacando de ahí quanto se enritará con -estas otras, que no es pussibre dexen de ser muy culpables; porque, en -concrusion, el Emperador iba con aquel trage que era propio y priciso -de su alta dinidá, pero estas otras Nazarenas no tienen pricision -de andar ansina, y se visten ansina no mas que por antojo y que por -envincion de su loca fantasía. El Emperador no hacia vanidá de su -vestido, pero las Nazarenas usan de este vestido por pura vanidá; el -Emperador en medio de la magestá de la púrpura iba con mucha divocion, -pero las Nazarenas, quando havian de dar enxempro de compostura, -siquiera por lo que sanifica el vestido, no parece sino que se valen de -él para ser mas desengolvidas; y poco mas ó ménos lo mesmo que decia -de las Nazarenas, lo apricaba tambien á las demas que trahen hábitos -galanos.»</p> - -<p>17. — «Vaya, dixo Fray Blas, que debia de ser muy escrupuloso -esse Prelado. A mí, por lo ménos, un hábito bien puesto en una -muger me gusta mucho: á todas las dice bella<span class="pagenum" -id="Page_200">p. 200</span>mente, pero, si son bien parecidas, las cae -muy en gracia.» — «Santíssima razon! respondió el Familiar, y en boca -de un Religioso no hay mas que pedir. Yo, Padre nuestro, por ahora -no me opongo á que las mugeres, especialmente las solteras, percuren -líncitamente agradar á los hombres y engalanarse por esto cada una -segun sus pussibres. Su alma, su palma; y cada qual se componga con su -conciencia. Ya vi lo que dice un Autor, que los hombres tenemos tres -inimigos, el Dimonio, mundo y carne; pero las mugeres tienen quatro, el -Dimonio, mundo y carne, y el deséo de parecer bien. Lo que digo es, que -valerse de las cosas santas para parecer mijor, esso es lo que á mí me -parece muy mal. Y en fin, fuesse ó no fuesse escripuloso el Perlado de -quien vamos habrando, es cierto que no lo era otro Religioso mocito, -aunque no tanto que no fuesse ya Letor de Thaulugía en aquella santa -Comunidá, el qual s’ alló presente á nuestra convresacion, y cierto que -tenia unos ojos tan vivos y tan aquellados, que se conocia á la legua -que no era gazmoño. Este tal sabia muchas copras en latin y en romanze, -y diz que tambien las hacia harto guapas. Con todo lo que convresamos -se conformó tan lindamente, y aún me dixo que yo debia de tener güen -entendimiento, aunque no me expricaba con la mayor escrecion. Quando -relaté aquello del tontillo, se rió mucho y añadió, que esta moda -siempre l’ avia parecido la mas grande mamarrachada en que podia dar -la maginacion de las mugeres, aún en sus trages de gala; porque, como -todos saben en qué consiste aquel balumbo, hacen de él la mesma bulra -que de los Palitoques, que levantan hasta el tejado á los gigantones -del Córpus, y de los cuerpos de paja con que se feguran los espantajos -y los estafermos.»</p> - -<p>18. «A este empropósito relató unas copras, primero en latin y -despues golvidas en romanze por él mesmo, las que le contentaron -mucho al mesmo Perlado; y, viendo que á mí tambien m’ avian gustado -las segundas, aunque no entendia las primeras, le mandó que me diesse -unas y otras escrividas. Hízolo allí súpitamente, y me las metí en el -balsopeto, y por vida del hijo de mi madre que las ha de leer aquí -ahora mi sobrino Fray Gerundio; porque, como yo no ascanzo el latin, no -sé leerle con aquel sentido y con aquella enlegancia que se debiera.» -Diciendo y haciendo, sacó del bolsillo un papel tan sobado y aceitoso, -que parecia quarteron de encerado. Diósele á Fray Gerundio, que lo leyó -en voz alta con bastante alma, y se sabe por tradicion de padres á -hijos que decia assí:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sunt hodie ... muliebria corpora, quæ, dum</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Conclavi neglecta suo atque inculta morantur,</i></div> - <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_201">p. 201</span><i xml:lang="la" lang="la">Macra videbuntur brevibusque simillima sardis.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fac tectis prodire eadem expectanda per urbem,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Non eadem forma est: nam, cum peronibus altis</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Incubuere pedes, cum tot redimicula frontem</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Aedificant, circum et vestis sinuosa tumescit,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Prægnantem artifici defendens turbine ventrem,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Protinus augetur species majorque videri</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Atque alia, ingentes una implet fæmina postes</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Angustatque viam, magnos imitata elephantes</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Aut orcam per aquas vasta se mole ferentem.</i></div> - </div> -</div> -</div> - - -<p class="centra mt2"><big><i>Trova.</i></big></p> - -<div class="poem"> - <p class="i12"><i>Si coges de repente</i></p> - <p class="i0"><i>En trage descuidado y negligente</i></p> - <p class="i0"><i>A una Dama en su quarto, á una Mozuela,</i></p> - <p class="i0"><i>Tendrásla por sardina ó por truchuela:</i></p> - <p class="i0"><i>Tan seca, tan enjuta y estrujada</i></p> - <p class="i0"><i>Que ménos es muger que rebanada.</i></p> - <p class="i12"><i>Pero espérate un poco,</i></p> - <p class="i0"><i>Que presto verás nympha á la que es coco.</i></p> - <p class="i0"><i>Dexa que salga á vistas por las calles;</i></p> - <p class="i0"><i>Que, aunque cien veces la halles,</i></p> - <p class="i0"><i>Te has de decir mirando á la Doncella:</i></p> - <p class="i0"><i>«Vive diez que ya es otra aquesta aquella!</i></p> - <p class="i0"><i>Como creció una quarta en un instante!</i></p> - <p class="i0"><i>Hoy plenilunio, y ayer menguante!</i></p> - <p class="i0"><i>Cabia ayer metida en qualquier cesto,</i></p> - <p class="i0"><i>Y hoy no cabe en la plaza! Como es esto?»</i></p> - <p class="i0"><i>No te canses, Lucilo, en reflexiones;</i></p> - <p class="i0"><i>Pues, no ves que se empina en dos tacones,</i></p> - <p class="i12"><i>Tan altos, tan iguales</i></p> - <p class="i0"><i>Que salen con baston los carcañales?</i></p> - <p class="i12"><i>Y piensas se contenta</i></p> - <p class="i0"><i>Con crecer por los piés? Tambien intenta</i></p> - <p class="i0"><i>Poner en la cabeza su quarto alto.</i></p> - <p class="i12"><i>Da con la vista un salto,</i></p> - <p class="i0"><i>Y verás el tupé, el jardin, el rizo,</i></p> - <p class="i0"><i>La mitad natural, la otra postizo,</i></p> - <p class="i0"><i>Con el petiboné medio al desgaire,</i></p> - <p class="i0"><i>Pues todo es ganar tierra por el aire.</i></p> - <p class="i12"><i>Pero lo que te pasma</i></p> - <p class="i0"><i>Aún mas que te admirara una phantasma,</i></p> - <p class="i12"><i>Es verla tan anchota</i></p> - <p class="i0"><i>Que casi llena un juego de pelota;</i></p> - <p class="i0"><i>Y dudas, al mirar el envoltorio,</i></p> - <p class="i0"><span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span><i>Si es muger lo que anda ó si es cimborio.</i></p> - <p class="i12"><i>Eres un monaguillo,</i></p> - <p class="i0"><i>Pues no ves que es milagro del tontillo,</i></p> - <p class="i12"><i>Aquel que á las casadas</i></p> - <p class="i0"><i>Sirve entre otras mil cosas excusadas,</i></p> - <p class="i0"><i>Pero en tal qual soltera no muy lisa</i></p> - <p class="i0"><i>Es sin duda una alhaja harto precisa.</i></p> - <p class="i0"><i>Para qué? me dirás. Eres sincero:</i></p> - <p class="i0"><i>Ibatelo á decir, pero no quiero.</i></p> - <p class="i0"><i>El tontillo á la flaca la hace gorda,</i></p> - <p class="i0"><i>Y tal vez finge tórtola á la torda;</i></p> - <p class="i0"><i>Porque son los tontillos nobles piezas</i></p> - <p class="i0"><i>Para encubrir gorduras y flaquezas.</i></p> - <p class="i0"><i>Una muger, en fin, con guarda-infante,</i></p> - <p class="i0"><i>Cátala convertida en elephante.</i></p> - <p class="i0"><i>Haces ascos al símil? No te llena?</i></p> - <p class="i0"><i>Pues por mí, mas que sea una ballena.</i></p> -</div> - -<p>19. No obstante que ni Fray Gerundio ni Fray Blas eran los hombres -del gusto mas delicado que se ha reconocido hasta ahora en el orbe -de las tierras, como lo puede haver observado el curioso lector -en la serie de esta exactíssima Historia, se sabe que aplaudieron -bastantemente la trova, por ser lo que mas entendian; bien que Fray -Gerundio, por saber sin comparacion mucho mas latin que Fray Blas, no -dexó de hallar singular gracia en los versos latinos, y como que se -inclinaba á que tenian mas que los castellanos. Assí lo dió á entender, -y con esso se pelaba las barbas el Familiar, porque sus padres no -le huviessen dado estudios, por lo ménos hasta que saliesse un -<i>inracionable gramático</i>, que fué la phrase con que él se explicó.</p> - -<p>20. Los que lo oyeron todo con una grande indiferencia, fueron Anton -Zotes y la Señora Cecilia. Anton Zotes, porque casi desde el principio -de la conversacion se havia medio dormido, á causa de estar algo -alcanzado de sueño por haverse levantado aquella noche dos veces á dar -un pienso á las cavallerías; la Señora Cecilia, porque del latin (ya se -ve) no entendia palabra, y del romanze le sucedia con corta diferencia -lo mismo. Solo percibió que allí se hablaba de tontillo, y esto bastó -para que dixesse muy alegre: «Ahí me la dén todas; que yo ni para mí -ni para m’ ija he pensado enjamas en tontillo, pues ni mi madre ni mi -agüela usaron por enjamas de los enjamases de essas envinciones.»</p> - -<p>21. Tú que tal dixiste! Tomó la taba el Familiar y la dixo: «Oyes, y -tu madre ni tu agüela usaron jamas de los enjamases de galones d’ oro, -de encaxes de prata, de telas de tiesú, de enguarinas, de trapacería, -de mantos de tafetan de<span class="pagenum" id="Page_203">p. -203</span> ilustre, con encaxe de media vara, de embanicos d’ á dobron, -de manguito enforrado por de juera en terciopelo, de rosario de -pisázuli ó de inventurina, engazado en prata ó en oro, ni de otras mil -embusterías, (otra cosa peor iba á decir, pero la callo,) de qu’ usas -tú y quieres tambien qu’ usen tus hijas? Unas sayas de estameña, una -basquiña de cordellate, una enguarina de paño fino en los dias recios, -una capa sobre la cabeza con su vuelta negra de rizo ó, á lo mas mas, -de terciopelo, un embanico redondo de papel pintado con almagre encima -de una caña, un rosario de lágrymas, y el mas pricioso de cachumbo: -estas eran sus galas, y servitor. Ansina vivieron muy honradamente, -ansina nos dexaron un pedazo de pan que comer; y no tú, que tienes -traza de echarme por puertas, porque los dias de fiesta pareces una -Condesa, y tus hijas unas Marquesicas, siendo ansí que no sois mas que -unas probes y honradas labradoras, sin considerar que causais risa á -las presonas de meollo; por qu’ al fin, por mas que la mona se vista de -seda, mona se queda.»</p> - -<p>22. Iria el sermon mas adelante, si en aquel punto no huviera -entrado una criada á poner la mesa, porque ya era hora de comer, -y, por la cuenta, ni en la comida ni en lo restante de aquel dia -que se quedaron á descansar en Fregenal, no debió de suceder cosa -<i>remarcable</i>; á lo ménos los Autores de aquellos tiempos tan retirados -nada refieren, contentándose con decir que la mañana siguiente, muy de -madrugada, despedidos todos cortesanamente unos de otros, Anton Zotes -tomó el camino de Campazas, y Fray Gerundio y Fray Blas se fueron á -comer á su Convento, donde Fray Gerundio fué recivido del Prelado con -mucho agasajo, y de los demas, particularmente de la gente moza, con -indecible alegría y aplauso, porque ya havia llegado al Convento la -fama de sus sermones. Solo se sabe por un libro de becerro, escrito -en letras góthicas y ya muy desgastadas despues de tantos siglos, que -luego que llegó el Prelado le puso en la mano una patente del Padre -Provincial, en que le hacia Predicador mayor de la Casa, dispensándole -en los años de Predicador sabatino y de Predicador segundo que pedia -la constitucion, por justas causas que le movian á ello, todo con -acuerdo del Definitorio, en virtud de la facultad que le concedia para -ello la Bula del Papa Eleutherio LII. que comienza: <i xml:lang="la" -lang="la">Ad promovendum</i>. Al mismo tiempo recivió Fray Blas otra -patente de jubilacion, en que se le declaraba Presentado por el púlpito -para el Magisterio, con que los dos amigos del alma no se veían de -polvo, de abrazos y de enhorabuenas.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter" id="Ch6_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_204">p. 204</span></p> - <h2 class="nobreak">LIBRO SEXTO.</h2> - <hr class="tir" /> - <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3> - <p class="subh3">Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin - del capítulo se sabrá su contenido.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">La mañana</span></big> siguiente al dia -de su arrivo se fué á buena hora á la celda prelacial, á dar cuenta al -Superior de todas sus gloriosas expediciones, sin olvidarse de hacer -con él alguna expresioncilla de agradecimiento, pretextando el influxo -que havia tenido su Paternidad en el nuevo empléo á que acababan de -elevarle. Refirióle lo mas substancial que le havia sucedido, sin -dissimular los aplausos con que le havian honrado, bien que añadió -que estos mas suelen ser hijos de la dicha que del merecimiento. Pero -se guardó muy bien de hablar palabra ni de la terrible repassata del -Magistral de Leon, ni de las graciosas pullas y solidíssimos argumentos -del Familiar, ni de la bella doctrina del Padre Abad de San Benito. -Por fin, le dixo al Prelado como le havian encargado la Semana Santa -de Pero-Rubio, la qual tenia entendido que valia cinqüenta ducados en -dinero phýsico, y como otros treinta, poco mas ó ménos, en lo que se -sacaba de limosnas, y que le pedia su bendicion para acetarla. Diósela -el Prelado con mil amores; porque, si bien no le armaba mucho el modo -de predicar de Fray Gerundio, por quanto él era hombre ramplon y -solidote, pero, como entendia que las gentes le oían con gusto, y él -necessitaba complacer á todos, ya para no perder, ya para aumentar los -devotos de la Orden y los bienhechores del Convento; viendo tambien -por otra parte que los Prelados mayores le promovian y le autorizaban, -le dixo desde luego que durante su triennio podia predicar todos los -sermones que le encomendassen.</p> - -<p>2. Salió Fray Gerundio muy contento de la celda prelacial con -esta licencia tan amplia; y apénas havia entrado en la suya, quando -llamaron á la puerta el Maestro Fray Prudencio<span class="pagenum" -id="Page_205">p. 205</span> y aquel otro Beneficiado tan hábil, tan -leído y de tan buen humor, de quien se hizo larga y honorífica mencion -en los capítulos 5 y 6 del libro segundo de la primera parte. Venia -con dos fines: el primero y principal, á divertirse un poco con Fray -Gerundio, ya que havia desesperado de sacar de él otra cosa; y el -segundo, á darle la bienvenida y juntamente la enhorabuena de su -promocion á la dignidad de Predicador mayor del Convento.</p> - -<p>3. Passáronse los primeros cumplidos en palabras de buena crianza, -y despues de las generales dixo el Beneficiado: «De los sermones que -vuestra Paternidad ha predicado por essas tierras no hablo, porque -ya llegaron por acá los ecos esforzados á soplos del clarin sonoro -de la Fama. Nada me cogió de susto, porque siempre hice juício que -predicaria vuestra Paternidad como acostumbra.» — «Y yo y todo, añadió -Fray Prudencio; pero esso es lo peor que tendria el Padre Predicador.» -— «Fuesse lo peor ó fuesse lo mejor, respondió Fray Gerundio, crea -vuestra Paternidad muy reverenda, Padre nuestro, que nada perdió la -Religion por mis sermones.» — «Assí lo creo, dixo el Maestro Prudencio; -porque adonde iriamos á parar, si las Religiones perdiessen algo por -las boberías ni por los desaciertos, sean de la linea que se fueren, -de estos ó de aquellos particulares? Todas las Universidades son unos -cuerpos sabios, aunque no todos sus miembros lo sean mucho. Todas las -familias religiosas son santas, aunque tal qual Religioso no sea muy -exemplar. Y, en fin, la Religion christiana es santíssima, aunque haya -innumerables Christianos escandalosos.»</p> - -<p>4. — «Dexémonos de puntos serios, interrumpió el Beneficiado, -y alegremos un poco la conversacion. A propósito de sermones y de -Predicadores, acabo de recivir el corréo, y un amigo de Madrid me envía -dos papeles muy preciosos, cada uno por su término, que me han dado el -mayor gusto. El uno es una esquela, con que se hallaron muchos sugetos -de la Corte baxo un simple sobreescrito, y dice assí:</p> - -<p>«El Mayordomo de la Casa de los locos de la Ciudad de Toledo -participa á V. havérsele escapado dos docenas de los mas furiosos, los -quales le asseguran se han disfrazado de Predicadores en la Corte. En -cuya atencion suplica á V. se sirva concurrir á los sermones y notar -si hablan desconcertados, sin méthodo, órden ni decencia, si amontonan -conceptos, textos truncados, fábulas de Gentiles, cuentos ridículos, -idéas phantásticas, acciones y expressiones burlescas, contra el -respeto y decoro de la palabra de Dios, de la Cáthedra del Evangelio, -del auditorio christiano, á fin de dar las providencias necessarias -para restituirlos á esta santa Casa y curarlos en ella; en lo que -hará V. una obra de<span class="pagenum" id="Page_206">p. 206</span> -charidad. Me asseguran que uno ha de predicar el dia... á las... de la -mañana, en la Iglesia de...»</p> - -<p>5. — «Bella esquela! noble esquela! especie de exquisito gusto -y de gran juício!» exclamó el Maestro Prudencio. — «Yo por tal la -tengo, dixo el Beneficiado, y me dicen que la han celebrado infinito -todos los hombres serios, entendidos y cultos. Verdad es, que tambien -me añaden que á otros muchos los ha consternado extrañamente.» — -«Esso es muy natural, repuso el Maestro Prudencio; todos aquellos, -que, por las señas que da el Mayordomo, teman que los recojan á la -santa Casa por <i>orates de los mas furiosos</i>, levantarán el grito y -alborotarán al mundo contra la esquela; y en verdad que yo no esperaria -á otros indicios para recogerlos al instante.» — «Engruesse vuestra -Reverendíssima esse partido, que es bien numeroso, dixo el Beneficiado, -con los muchos que los aplauden y los celebran, y se juntará contra la -esquela un exército formidable. Es menester echarse esta cuenta, porque -estos tales se ven reducidos á uno de dos extremos: ó á reconocer y -confessar que hasta aquí han vivido alucinados, aplaudiendo lo que -debieran abominar y siguiendo ciegamente á los que debieran huir; ó á -obstinarse, por tema y por capricho, en su errado dictámen. Lo primero -no hay que esperarlo, ó hay que esperarlo de muy pocos, porque son muy -raros los que quieren confessarse engañados; con que es preciso que -suceda lo segundo.»</p> - -<p>6. — «Essa esquela, replicó Fray Gerundio con innocentíssimo candor, -no merece fé ni crédito en juício ni fuera de él y aún, si mucho se -apura, está condenada por la Inquisicion: lo primero, porque no trahe -nombre de Autor, y lo segundo, porque no se sabe á quien se dirige, -pues en toda ella no se habla con nadie, sino con V.V. y V., y no hay -noticia de que haya ni haya havido en el mundo muger ni hombre que se -llame V.» — «Hace fuerza el argumento, dixo el bellaco del Beneficiado, -y en verdad que no es tan facililla la solucion. Con todo esso, me -parece que se pudiera responder á lo de que no trahe nombre de Autor, -que ya dice ser del Mayordomo de la Casa de los locos de Toledo, el -qual es muy natural que tenga su nombre y apellido.» — «Mas que tenga -treinta apellidos y otros tantos nombres, replicó Fray Gerundio, lo -dicho dicho: no trahe nombre de Autor; porque Autor es el que da ó ha -dado á la estampa algunos libros, y no sabemos que el Mayordomo de la -Casa de los locos de Toledo haya impresso hasta ahora alguna obra.» — -«Vaya, dixo el Beneficiado, que la solucion no admite réplica. Pero, á -lo otro que añadió vuestra Paternidad de que no ha havido hasta aquí -hombre ni muger que se llamasse <i>U</i>, paréceme que se pudiera decir, lo -primero, que,<span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span> si ha -havido una tierra que se llamaba <i>Hus</i>, y fué la patria de Job, segun -aquello de <i xml:lang="la" lang="la">vir erat in terra Hus, nomine -Job</i>, yo no hallaba inconveniente en tener por verosímil que en aquella -tierra huviesse muchos con el apellido de <i>U</i>, pues no hemos de reparar -en letra mas ó ménos, siendo tan comun esto de dar apellidos á las -familias los lugares y las tierras. Lo segundo, que aún en nuestros -tiempos huvo un Emperador de la China que se llamaba <i>Can-Y</i>. Pues, -por qué no podrá haver otros ciento que se llamen, unos <i>Can-A</i>, otros -<i>Can-E</i>, otros <i>Can-O</i>, y otros <i>Can-U</i>?»</p> - -<p>7. — «Valiente gana tiene vuestra Merced, Señor Beneficiado, dixo -Fray Prudencio, de perder tiempo con esse pobre simple. Ahora se para -en contestar con un hombre, que no sabe lo que significa la V. en -convites ó avisos de esquelas y en cartas circulares? El reparo de -nuestro nuevo Padre Predicador mayor se parece mucho á el del otro -Clérigo, tonto como él, que, haviendo leído los quatro tomos de <i>Cartas -eruditas</i> del Maestro Feijoó, los arrojó de sí con desprecio, diciendo -que las mas de aquellas cartas eran fingidas, y que él no creía que -fuessen respuestas á sugetos verdaderos que huviessen consultado -al Autor sobre los puntos que en ellas se trataban. Y se quedó muy -satisfecho el pobre mentecato, sin advertir que, aún quando fuesse -cierto lo que presumia su apatanada malicia, no por esso se disminuía -un punto el mérito de las cartas.»</p> - -<p>8. «Pero, dexando á un lado esta impertinencia, lo que yo reparo en -la graciosa esquela es, que su Autor anduvo muy moderado. Suponer que -no fueron mas que dos docenas los locos furiosos que se escaparon de la -Casa de los orates y andaban por la Corte disfrazados en Predicadores, -es una moderacion digna de que muchíssimos se la agradezcan mucho; -porque, segun las señales que él mismo da, el número de los locos es -incomparablemente mas crecido.» — «Sí, Señor, respondió el Beneficiado; -pero no todos estarian recogidos, y él solo habla de los que lo estaban -y se le escaparon.»</p> - -<p>9. «El segundo papel que me envían por el corréo, en su linea no es -ménos solemne ni ménos divertido; y desde luego digo, que este sí que -ha de caer en gracia al Reverendo Padre Fray Gerundio. Es un cartel -ó cedulon que se fixó en las esquinas y parages mas públicos de la -Corte, convidando para ciertas funciones de Iglesia, que se hicieron -en obsequio de la seráphica Madre Santa Theresa de Jesus. El cedulon -aún fué mas solemne que las mismas fiestas, y, haviéndole leído con -singular complacencia cierto amigo mio de gusto muy delicado, arrancó -uno para remitírmele, sabiendo quanto lisongéa mi diversion con este -género de piezas. Aquí está el mismo cartel, todavía con las señas del -engrudo ó<span class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span> pan mascado -con que se pegó, y dice assí, sin quitar letra:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0">10. «<b>Jesus, María y Joseph.</b></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>«A la Tierra del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó -la Tierra: Profunda en la Humildad, Fértil en la Virtud: A la Agua -que da Vida, A la Vida con la Agua clara de su Doctrina, Dulce, por -Soberana: Al Aire, que da espíritu, Al Espíritu, que da el Aire Sútil, -de su Pluma, Puro de su Alma: Al Fuego, que da Amor, al Amor hecho -Fuego, Para abrasar el corazon, á una Muger Seraphin: A la Luna que -pisa, Al peso de la Luna, Nueva en Favores, Creciente en Verdades, -Llena de Luces, Menguante de Errores: Al Sol que ofusca brillos, A los -Brillos del Sol, Fanal del Carmelo, Farol del Mundo: A la Estrella -de la Alba, A la Alba de la Estrella, Que todos buscan Guia, como -Norte en el Mar de la Vida, Para el Puerto de la Gloria: Al Prodigio -de Pathmos, repetido y sentado en el Sitial de la Justicia, Donde, -mejor Astrea, Celestial Signo, Vírgen sabia, domina los Astros: A -la Motriz Inteligencia de los animados Cielos, Que delicado Vidrio -guardan vasos de barro: Al Agustin de las Mugeres, Angélica Doctora de -los hombres, Theóloga Mýstica, Phýsica Seráphica, Natural Rhetórica, -Espiritual Médica, Crítica Cherúbica, Universal Maestra en la Ciencia -de los Santos, en las Artes de los Justos: A la Niña Architecta, que -de Modelos Pueriles levantó para Dios Palacios Celestiales: A la -Grande en el Poder, Mayor en el Penar, Máxima en el Amor: A la Muger -Apostólica, ó Apóstol en la Esphera de Muger, Por su Virtud, Por su -Nobleza, Por su Prudencia, Por su Patria, Hechizo de la Europa, Señora -de ambos Mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla, <b>Santa -Theresa de Jesus</b>, A quien los dos Atlantes de la Militante Iglesia, -Nuestros Cathólicos Monarcas, rinden devotos y reverentes cultos, -Magestuosa expression de sus santos afectos, cuya soberana luz, cuyo -eficaz exemplo siguen leales, imitan fieles, todos los Reales Consejos -y Tribunales de esta Corte, en..., dando feliz principio á tan elevado -fin el Domingo 14 de Octubre de 1753 á la hora de Vísperas, desde las -quales hasta el dia 24 del referido mes (quando en carroza de cristal -hace su marcha el Sol,) hay Jubiléo pleníssimo. Serán Trompetas -Mýsticas de las Voces Evangélicas <i xml:lang="la" lang="la">Confiteor -tibi</i>, <i>Pater</i>, los Oradores siguientes...»</p> - -<p>11. Quedó atónito el Maestro Prudencio y, no persuadiéndose á que -el cartel pudiesse ser cierto, figurándosele que seria acaso alguna -festiva invencion del buen humor del Beneficiado, se le arrancó de las -manos para leerle él mismo, con amistosa confianza; pero aún se quedó -mas pasmado, quando<span class="pagenum" id="Page_209">p. 209</span> -le vió impresso, ni mas ni ménos como llevamos escrito, con sus comas -y puntos y orthographía, solo que en el cartel se expressa el Templo -donde se celebraron las fiestas, y nosotros le omitimos por justos -respetos. Leyóle, releyóle, tornóle á leer, y apénas creía á sus -proprios ojos. Al fin, como era hombre serio, entendido, religioso -y verdaderamente sincero, despues de haverse encogido de hombros, -arqueado las cejas, levantado los ojos al cielo y hecho muchas cruces, -santiguándose de admiracion, prorumpió diciendo:</p> - -<p>12. «Que esto se permita en España! y en una Corte! y á vista de -tanto hombre verdaderamente sabio, culto y discreto! y donde concurren -tantos millares de extrangeros de casi todos los Reynos y Países del -mundo! Qué han de decir de nosotros las naciones? En qué predicamento -nos tendrán, si llegan á entender, que precisamente para publicar -unas fiestas sagradas, lo qual en todo el mundo se hace y se debe -hacer sencilla y llanamente, diciendo que tal dia comienzan tales -fiestas, que durarán tantos dias, que estará ó no estará el Sacramento -expuesto desde tal hora á tal hora, que havrá ó no havrá jubiléo, y que -predicará Fulano, Citano y Perenzano: qué han de juzgar de nosotros, -vuelvo á decir, si saben que precisamente para un assunto como este se -embarra un gran pliego de papel, llenándole de bazofia, de antíthesis -ridículos, de esdrújulos phantásticos, de phrasotas que nada significan -ó significan un grandíssimo disparate, de epíthetos pueriles y alocados -á una Santaza como Santa Theresa, que mas la ultrajan que la honran, y -qué sé yo si de proposiciones heréticas ó á lo ménos malsonantes?»</p> - -<p>13. «Quien le dixo al Autor del cartel (el qual no es possible -sino que fuesse por ahí algun Licenciaduelo atolondrado, de estos -que comienzan á ser aprendices de cultos, y no saben ni son capaces -de saber en qué consiste el serlo) quien le dixo al Autor del cartel -que Santa Theresa, ni otra pura criatura, por sí sola era <i>la tierra -del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó la tierra</i>? Una -proposicion semejante á esta, que se dixo por María Santíssima, -conviene á saber que <i xml:lang="la" lang="la">Ipsa colenda est, non -tantum ut causa nostræ redemptionis, sed etiam ut motivum creationis -omnium rerum</i>, está notada por gravíssimos Theólogos como digna de muy -severa censura. Quien le ha dicho que Santa Theresa, ni algun otro -Santo ó Santa, puede ser en ningun sentido verdadero <i>el agua que da -vida</i>, pues no hay otra agua que dé vida, sino el agua del bautismo? -Quien le ha dicho que es el aire que da espíritu, no haviendo otro -quien le dé ni pueda darle, sino el soplo figurado ó la inspiracion del -Espíritu Santo? Quien le ha dicho que...?»</p> - -<p>14. — «Sossiéguese vuestra Paternidad, dixo el Beneficiado;<span -class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span> que estas cosas no se han -de tomar con tanta seriedad: un poco de sangre fria y un mucho de buen -humor es la mejor receta para curarlas, ó á lo ménos para que no nos -perjudiquen. Mire vuestra Paternidad: los hombres sabios de la Corte -saben, que la Corte está llena de ignorantes, presumidos de sabios; -los extrangeros tambien tienen por allá sus Autores de cedulones, ó -cosa equivalente; porque pensar que los tontos no están sembrados por -todo el mundo como los hongos, es cosa de chanza, y si no, ahí está -Menckenio en su librete de <i xml:lang="la" lang="la">Charlataneria -eruditorum</i>, que no me dexará mentir. El artífice de nuestro cedulon -no fué tan mal intencionado como á vuestra Paternidad se le figura. El -quiso hacer á Santa Theresa un remedo de todos los quatro elementos, -tierra, agua, aire y fuego; no se le ofreció otra cosa mejor, y dixo -essos disparates, sin meterse en mas honduras. Aquí no huvo mas, -y vuestra Paternidad no haga juícios temerarios en materia de su -doctrina; porque, si sabe la que enseña el catechismo, esto le basta -para salvarse, sin que sea necessario aprender otras Theologías.»</p> - -<p>15. — «Assí supiera yo lo que él sabe, interrumpió á esta sazon Fray -Gerundio; cada qual siga su opinion, pero en la mia esse hombre es un -monstruo de ingenio. Qué bellos assuntos ofrece en tan pocas lineas, -para predicar muchos sermones á la seráphica Madre! No se me olvidarán -á mí, quando se presente la ocasion. <i>La luna que pisa el peso de la -luna.</i> Qué divinidad! Pues la prueba: <i>nueva en favores</i>, <i>creciente en -verdades</i>, <i>llena de luces</i>, <i>menguante de errores</i>. Es un assombro!» — -«Por lo ménos, dixo el Beneficiado, están diestramente aplicadas todas -las fases de esse planeta: luna nueva, luna creciente, luna llena y -luna menguante. Los labradores, los hortelanos y los médicos lunáticos -excusan otro calendario, y solo con ver el cartel sabrán quando han de -plantar, sembrar, purgar y sangrar.»</p> - -<p>16. — «Dígame vuestra Merced lo que quisiere, continuó Fray -Gerundio, que yo aquello de <i>el sol que ofusca brillos á los brillos -del sol</i>, no tengo con que ponderarlo.» — «Ni yo tampoco, respondió -el Beneficiado, si entendiera bien qué es esto de <i>ofuscar brillos -al sol</i>. Las nubes no los ofuscan, solo estorban que se comuniquen á -nosotros, y lo mismo hacen las paredes, las ventanas, los toldos y los -tejados. Si alguna cosa los huviera de ofuscar, serian las manchas que -dixo el Padre Christóval Scheinero havia descubierto en el sol con -un telescopio de nueva invencion; pero es natural, que el Autor no -quisiesse decir que Santa Theresa era pared, tabique, ventana, toldo, -tejado ni mancha. Como quiera, ello suena bien, y soy de la opinion de -Usted, mi Padre Fray Gerundio.»</p> - -<p>17. — «Y qué me dirá Usted, prosiguió Fray Gerundio,<span -class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span> de aquello de <i>fanal del -Carmelo, farol del mundo</i>? No es un prodigio?» — «Claro está, respondió -el Beneficiado, que <i>fanal</i> y <i>farol</i> hacen un eco que encanta; porque, -aunque <i>fanal</i> es una cosa y <i>farol</i> es otra, aquí no nos hemos de -gobernar por lo que las cosas son, sino por lo que suenan.» <span -style="margin-left: 0.5em;">— «Sobre todo, añadió Fray Gerundio, lo -que no se me olvidará</span><br /> para aprovecharme de ello en tiempo -y en sazon, es el bello pensamiento de <i>la estrella de la alba</i>, <i>y -la alba de la estrella</i>.» — «Téngolo por muy conceptuoso, dixo el -Beneficiado, pues ahí da á entender que debe haver alguna estrella -ordenada <i xml:lang="la" lang="la">in sacris</i>, que se reviste el alba -para exercitar su órden, y, en fin, <i>el lucero del alba</i> no puede estar -explicado con mayor émphasis ni hermosura.» — «El concepto predicable -que mas me agrada, prosiguió Fray Gerundio, es decir que Santa Theresa -fué <i>el Agustin de las mugeres y la angélica Doctora de los hombres</i>.» -— «Esso está dicho con gran chiste, respondió el Beneficiado; porque á -las mugeres las dió su hombre, y á los hombres los dió su muger; y, si -alguno dixere que hacer á la Santa por una parte <i>Agustin</i> y por otra -<i>angélica Doctora</i>, es hacerla Doctora hermaphrodita, merece desprecio -por la bufonada. Qué cosa mas comun el dia de hoy que llamarse un -hombre <i>Agustin-María</i>? Pues, por qué no se podrá llamar una muger -<i>Agustin-Thomasa</i> ó <i>Thomasa-Agustin</i>? La terminacion en <i>-a</i> es -impertinente para el sexo, porque Juno fué muger, y se acaba en <i>-o</i>; y -Caracalla fué hombre, y se termina en <i>-a</i>.»</p> - -<p>18. — «Con Usted me entierren, dixo Fray Gerundio, que se hace cargo -de las cosas; pero no repara vuestra Merced en aquellos cinco assuntos -para cinco sermones, que se podrán predicar delante del mismo Papa: -<i>Theóloga mýstica, phýsica seráphica, natural rhetórica, espiritual -médica, crítica cherúbica?</i>» — «Dígole á Usted, Padre Predicador -mayor, respondió el Beneficiado, que respecto de essos cinco assuntos -esdrujulados, <i>las cinco piedras de la honda de David</i>, que predicó en -Roma el Padre Vieyra en cinco domínicas de Quaresma, para derribar al -Philistéo de la culpa, fueron cinco guijarros incultos y de los mas -vastos. Essas son cinco piedras preciosas, dignas de engastarse en la -corona de hierro de los Longobardos, que dicen se conserva en Aquisgran -y pesa algunas arrobas. Lo que extraño es, que el Autor dexasse -quexosas á otras facultades, quando con igual razon pudiera dexarlas -favorecidas. Pues, quien le quitaba añadir que Santa Theresa havia -sido <i>Astrónoma extática</i>, <i>Geógrapha célica</i>, <i>Mathemática týpica</i>, -<i>Poetisa métrica</i>, etc.?» — «Es que no cabria en el cartel,» respondió -Fray Gerundio. — «Seria por esso, continuó el Beneficiado; pero era -fácil el remedio con haverle dispuesto en papel de marca.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span></p> - -<p>19. — «El pensamiento que yo prefiero á todos, añadió Fray Gerundio, -y el que no se me escapará para el primer sermon que se me ofrezca -predicar á la gloriosa Santa, es aquel que comprende tres puntos -admirables: <i>grande en el poder</i>, <i>mayor en el penar</i>, <i>máxima en el -amor</i>.» — «Ellas son tres verdades, dixo el Beneficiado, bien probadas -en la vida de la seráphica Madre, y no hay duda que la graduacion de -<i>grande</i>, <i>mayor</i>, <i>máxima</i>, está segun arte; y la terminacion en -<i>-er</i>, <i>-ar</i>, <i>-or</i> es de exquisito gusto. Lástima fué no añadiesse que -la Santa havia sido <i>óptima en escrivir</i>, <i>sabia de oriente á sur</i>, y -quedaban comprendidas todas las terminaciones de <i>-ar</i>, <i>-er</i>, <i>-ir</i>, -<i>-or</i>, <i>-ur</i>.»</p> - -<p>20. — «Y le parece á vuestra Merced, interrumpió Fray Gerundio, que -no es digno de la mayor admiracion el último elogio con que acaba, -diciendo que Santa Theresa era y havia sido <i>por su virtud, por su -nobleza, por su prudencia, por su patria, hechizo de la Europa, Señora -de ambos mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla</i>?» — «Oh, mi -Padre Fray Gerundio!» respondió el Beneficiado. «Essa es una <i>cabeza -de obra</i> (perdóneme nuestra lengua, que se me ha puesto en la cabeza -explicarme assí). Esse es un golpe; qué digo golpe? es un porrazo que -descubre los sesos al assombro. Por algo le reservó el Autor para lo -último, que es donde se ha de dar el mayor chispazo. Tiene, tiene mas -alma de la que parece á primera vista. Es uno de aquellos elogios que -llaman <i>de correspondencia</i>; porque á los quatro primeros substantivos -han de corresponder por su órden los quatro segundos adjetivos, -casándolos y pareándolos segun su numeracion. Yo me explicaré, si -acierto.»</p> - -<p>21. «Pidieron informe á cierto bellacuelo de no sé qué Rector, -(porque no dice la leyenda si era de Universidad ó de Colegio,) y él le -dió en este dístico, que pienso ha de ser de Juan Owen:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Est bonus et fortasse pius, sed rector ineptus:</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Vult, meditatur, agit, plurima, pauca, nihil.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Ahora note vuestra Merced aquí la correspondencia ó el -casamiento de los tres verbos con los tres acusativos: <i xml:lang="la" -lang="la">vult plurima, meditatur pauca, agit nihil</i>. Pues, á este -modo el ingeniosíssimo Autor del cedulon dixo que Santa Theresa de -Jesus era, <i>por su virtud, hechizo de la Europa; por su nobleza, Señora -de dos mundos; por su prudencia, Abogada de España; y por su patria, -Consejera de Castilla</i>. Es verdad que, despues de haverla supuesto -Señora de dos mundos, baxó mucho la puntería, primero en hacerla -Abogada, y despues Consejera. Pero, qué tirador hay tan diestro que lo -acierte todo y que alguna vez no baxe un poco los puntos? En todo<span -class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span> caso, todos aquellos y -todas aquellas que tuvieren la dicha de haver nacido en la nobilíssima -Ciudad de Avila, donde nació Santa Theresa, deben dar gracias al Autor -del cartel por haverlos descubierto un honorífico privilegio, de que -verosímilmente ninguno de ellos ni de ellas tenia noticia. Sepan que -son por su patria Consejeros ó Consejeras de Castilla. Y assí, desde -aquí adelante no se ha de llamar Avila de los Cavalleros, sino Avila -de los Consejeros y de las Consejeras. De las ilustres familias de los -Zepedas y Ahumadas, que dieron á luz á esta gran Santa, no hay que -hablar. Su privilegio ó su gloria es mucho mayor, pues precisamente por -su nobleza son Señoras de ambos mundos.»</p> - -<p>22. — «Paréceme, dixo Fray Gerundio, que vuestra Merced á ratos -se zumba; pues en verdad que yo hablo muy de veras en todo quanto -digo. A lo ménos no tendrá vuestra Merced que glosar sobre aquella -elegantíssima phrase que dice: <i>Comienza el jubiléo pleníssimo desde -la hora de vísperas, quando en carroza de crystal hace su marcha el -sol</i>.» — «Qué he de glosar de esse parénthesis, ni qué puedo decir de -él, respondió el Beneficiado, que no sea muy debaxo de lo que merece? -La elevacion de la phrase no puede ser mayor, pues llega hasta el -mismo sol. La del concepto es clara como un crystal, y, sobre todo, la -oportunidad no tiene precio. Añádese la novedad con que se corrige la -plana á todos los Poetas que ha havido, desde que se fundó la poesía -en la Arcadia ó en Caldéa, que esse es chico pleito. Todos hasta aquí -havian dado en la manía de que el sol hacía sus marchas en carroza de -fuego, y despues, segun unos, se sepultaba en urna de crystal, y, segun -otros, se dormia en catre de plata líquida. Ha sido enorme error, ó por -lo ménos una alucinacion tan universal como de grave perjuicio. Por -un telescopio de nueva invencion, con las lentes invertidas, que por -dicha llegó á manos de nuestro Autor, descubrió claríssimamente, que -la carroza en que el sol corre la posta es de crystal; y, aunque desde -léjos parece que rua toda embestida de fuego, y que es fuego lo que -respiran por las narices y boca los cavallos que la tiran, es ilusion -de vista. Esto nace de que, como el sol va dentro de la carroza, y esta -es de crystal, assí como tambien son diáphanos y transparentes los -cavallos, penétranse los rayos por las vidrieras, y parece fuego lo que -en la realidad no es mas que crystal de roca.»</p> - -<p>23. — «Búrlese vuestra Merced ó no se burle, dixo Fray Gerundio, no -podrá negar que es elegante la expression con que anuncia al público -los sugetos que han de predicar, y el texto sobre que <i>serán trompetas -mýsticas de las voces evangélicas (Confiteor tibi, Pater) los Oradores -siguientes</i>...» — «Pues vé Usted? respondió el Beneficiado, esso -es puntual<span class="pagenum" id="Page_214">p. 214</span>mente -lo único que yo huviera omitido; no porque no esté dicho con mucha -<i>sonorosidad</i> y en una bella cadencia de los dos esdrúxulos, <i>mýsticas</i> -y <i>evangélicas</i>; sino porque, como ahora hay tantos en el mundo que -perderán un par de amigos por aprovechar un equivoquillo insulso, -havrá mas de dos que digan que muchos, todos ó algunos de los Oradores -nombrados eran unos pobres <i>trompetas</i>, y citarán para prueva al mismo -Cartel.»</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch6_2"> - <h3>CAPITULO II.</h3> - <p class="subh3">Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la - conversacion con el <i xml:lang="la" lang="la">Dominus tecum</i> y con - el <i>Vivan Ustedes mil años</i>, y despues se suena.</p> -</div> - -<p>1. — «<big><span class="smcap">No solo</span></big> cortó vuestra -Merced mi cólera, dixo á esta sazon el Maestro Prudencio con semblante -placentero, sino que la ha convertido en risa. Ya veo, que no es -negocio de tomar con seriedad los disparates de essos cedulones que se -fixan en las esquinas. De essos no se sigue otro inconveniente, que -el que á sus Autores los tengan por lo que son; pero otras bocanadas -parecidas á essas, en los púlpitos no se pueden tolerar, porque son -de grave consequencia para la Religion, para la Nacion y para las -costumbres. En suma, el cartel es disparatadíssimo, y no parece -possible otro que lo iguale.»</p> - -<p>2. — «Esso es mucho decir, Padre Maestro, replicó el Beneficiado; la -esphera de lo possible es muy dilatada, y á pique está que tenga en el -bolsillo con que convencer á vuestra Reverendíssima, quanto se equivoca -en juzgar que no caben en la linea mayores dislates.» — «Vuestra Merced -se chancéa», dixo el Maestro Prudencio. — «Me chancéo? replicó el -Beneficiado; ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y haciendo, -sacó del bolso otro papel, que tambien protestó se le havian enviado -por el corréo como pieza única; y era un cartel que se fixó, no en la -Corte, sino en otra Ciudad muy autorizada, publicando una fiesta de San -Cosme y San Damian. Leyóle con fidelidad, á excepcion de tal qual cosa -que omitió por prudencia, y decia assí literalmente:</p> - -<p>«Solemnes Cultos, Obsequiosos Aplausos, Aclamaciones Festivas, -Demostraciones del mas fino Amor, que á sus fidelíssimos Achates, -Templos vivos de la Charidad, Seutipiubsores, Cosmiclimatas, -Brachamanes, Oficinas de las maravillas divinas, Prodigios de Milagros, -Milagros de Prodigios, Chrysoprasos de la Gracia, Agapetas de -Corazones, Val.</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span><i>San</i> <b>Cosme</b> <i>y San</i> <b>Damian</b></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0">Dedican, Consagran y Ofrecen con cordial devocion los -Hijos de etc.»</p> - -<p>3. — «Me doy por convencido, dixo el Maestro Prudencio, volviéndose -á santiguar; esse cartel es mas breve que el antecedente, no tiene otra -cosa mejor. Por lo demas, se puede decir de los dos lo que respondió -cierto Provincial á un Padre, que tenia dos hijos en la Religion y -le preguntó qual de los dos era el peor, Fray Pedro ó Fray Juan? A -que respondió el Provincial: <i>Ambos son peores</i>. Yo no entiendo la -lengua griega, de lo que estoy muy pesaroso, y lo digo con vergüenza; -pero harto será que hasta para los mismos Griegos no sea grieguíssima -toda essa gerigonza de <i>Achates</i>, <i>Seuptipiubsores</i>, <i>Cosmiclimatas</i>, -<i>Brachamanes</i>, <i>Chrysoprasos</i> y <i>Agapetas</i>. <i>Brachmanes</i> (y no -<i>Brachamanes</i>) no es voz griega, y ya sé lo que significa. Es una -casta ó muchas, de las familias mas nobles y mas sabias en las Indias -orientales, sumamente dificultosas de convertir, porque, teniendo por -viles y por vitandos á todos los que no son de igual familia ó casta, -se desdeñan de tratar con ellos, tanto que ni aún para exercer los mas -baxos oficios de la casa los admitirán. Y assí el cocinero del Brachman -ha de ser Brachman; llegando en algunas partes la extravagancia á -señalar tambien sus castas brachmanales á los cavallos, á los jumentos -y á los demas brutos domésticos, para que los Brachmanes se puedan -servir de ellos con honor. Pero al fin, yo no sé por donde los pueda -venir lo <i>Brachman</i> á los dos gloriosíssimos Mártyres San Cosme y San -Damian.»</p> - -<p>4. — «Ahora se detiene en esso vuestra Reverendíssima? repuso -el Beneficiado. Lo Brachman los viene por tan linea recta, como lo -<i>Seuptipiubsor</i>, <i>Cosmiclimata</i> y <i>Chrysopraso</i>. El inventor del -solemníssimo cedulon no se paró en essas menudencias. Tiró, lo primero, -á acreditarse de otro Cornelio Schrevelio en la inteligencia de la -lengua griega para con los ignorantes de ella, y pretendió, lo segundo, -aturrullar los oídos del populacho con essas voces barbarisonantes, -sin havérsele passado otra cosa por la imaginacion. Si entónces se le -huviera ocurrido á ella el <i>Heautontimorumenos</i> de Terencio, tan cierto -es que llama <i>Heautontimorumenos</i> á los dos benditos Santos, como -los llamó <i>Cosmiclimatas</i> y <i>Agapetas</i>. Yo bien sé, que se llamaban -<i>Agapetas</i> aquellos que assistian á los convites de la charidad, que se -estilaban entre los fieles allá en los primeros siglos de la Iglesia, -y que los mismos convites se llamaban <i>agapes</i>, de <i>agapa</i>, que -significa <i>amor</i>; pero se me esconde, qué aplicacion oportuna y natural -se puede hacer de esta voz á los dos santos Médicos.» — «Como<span -class="pagenum" id="Page_216">p. 216</span> quiera que ello sea, dixo -entónces Fray Gerundio, tomando un polvo y haciendo del socarron, estos -<i>epitectos</i> suenan bien y pueden hacer su papel en un sermoncito de -rumbo.»</p> - -<p>5. — «Tenga Usted, exclamó á esta sazon el Maestro Padre Prudencio, -dándose una palmada en la frente, que tambien yo he de contribuir con -mi cornadillo al provechoso assunto de esta conversacion. Ahora me -acuerdo, que tengo en la celda dos papelitos impressos á manera de -esquelas, que pocos dias há me envió de Zaragoza cierto corresponsal -mio de la Orden, hombre de juício, de delicadeza y de literatura; para -que sepa vuestra Merced, Señor Beneficiado, que todos tenemos tambien -nuestros amigos y nuestras correspondencias de gustillo. Si no me -engaño, estos papelejos están en el mismo gusto que los dos carteles, -salvo que son por término muy diferente y están escritos en latin. Son -quatro décimas latinas en ecos, las quales forman dos elogios distintos -al angélico Doctor Santo Thomas; y dudo mucho que hasta ahora hayan -dado á luz las prensas quatro locuras semejantes. Voy por ellas.» -Salió, llegó, volvió, sentóse, y leyó lo que se sigue:</p> - -<p class="centra mt1"><big><i xml:lang="la" lang="la">Eucharistico Ecclesiæ Calamo.</i></big></p> - -<table class="rotos" summary="Versos rotos"> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Angelico Præcep</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">tori,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Tori Cathedram a</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">genti,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Genti ut luceat pubesc</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">enti,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Entique fulgeat</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">majori:</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Humilitatis A</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">mori,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Mori Thomæ, qui extat Pr</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">ora,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Ora, Cymba Matre F</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">lora,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Lora, Dux, Gladius, A</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">cantus,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Cantus, Sidus, Turris, Xan</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">thus,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Thus, Paradisus, Au</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">rora.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">Soli lucis ful</i></td> - <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">minoso;</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Minoso hæresis ter</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">rori,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Rori gratiæ g</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">estuoso,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Aestuosoque Doc</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">tori,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Castissimo intacto fl</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">ori,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Ori Sophiam evo</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">menti,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Menti proclivæ cl</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">amori,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Amorique Dei ferv</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">enti,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Hæc libens consecro</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Thura,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Dona dum expecto fu</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">tura.</i></td> - </tr> -</table> - -<p>6. — «Padre Maestro, qué dice!» exclamó el Beneficiado, tendiéndose -de risa por aquellos suelos. «Es possible que se han impresso essas -preciosidades? Si no conociera á vuestra<span class="pagenum" -id="Page_217">p. 217</span> Reverendíssima y no supiera que es hombre -tan serio y tan veraz, creeria que era invencion suya. Venga por -Dios esse papel, que no hay dinero con que pagarle.» Tomóle, leyóle, -releyóle, estuvo pasmado y suspenso por algun tiempo, y al cabo -prorumpió en estas exclamaciones: «Soy un insulso! soy un tonto! soy un -mentecato! soy un ignorante! Yo creí que sabia algo de composiciones -locas, disparatadas, ridículas, y tenia mi poco de vanidad de que las -que havia encomendado á la memoria eran originales; pero todas ellas -no valen un pito en comparacion de estas dos décimas; y, hablando -determinadamente de mis dos carteles, con que yo venia tan confitado, -digo con ingenuidad que</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">non sunt nostrates tergere digna nates</i>.»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>7. «Me ha de dar vuestra Reverendíssima licencia, aunque parezca un -poco prolixo, para construir fielmente en castellano lo que dicen essas -dos décimas, siguiendo puntualmente el mismo órden de su epígraphe y de -sus piés, aunque no sea possible conservar sus divinos ecos; porque, -como las voces castellanas son tan distintas de las latinas, no pueden -corresponder á unas los ecos de las otras.</p> - -<p class="centra mt1"><big><i>A la Eucharística Pluma de la Iglesia.</i></big></p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Al angélico Preceptor,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Cathedrático de la cama,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Para lucir á los que apunta el bozo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y para resplandecer al mayor ente:</i></div> - <div class="verse i0"><i>Al amor de la humildad,</i></div> - <div class="verse i0"><i>A la costumbre de Thomas, que es proa,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Ora marítima y el bote Flora,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Cota, Capitan, espada, Acanto,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Canto, estrella, torre, Xanto,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Incienso, Paraíso, Aurora.</i></div> - </div> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Al sol que fulmina luz,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Amenazante terror de la heregía,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Rocío que lleva á la gracia,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y Doctor ardiente:</i></div> - <div class="verse i0"><i>A la castíssima intacta flor,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Boca que vomita sabiduría,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Entendimiento inclinado al clamor,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y amor de Dios ferviente,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Consagro con gusto estos inciensos,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Miéntras espero los dones futuros.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>8. «No me detengo ahora en los barbarismos ni en los solecismos, -que hierven en el latin; porque, si me detuviera<span class="pagenum" -id="Page_218">p. 218</span> en esto, seria tan pobre hombre como el -que lo compuso. Lo que me arrebata toda la atencion, es pensar qué -cansado quedaria el brazo de su Autor, y qué ufanos los que costearon -la impression de esta grande obra y sembraron de sus papeluchos á la -Ciudad de Zaragoza. Entre quantos mentecatos passaria el artífice por -un ingenio monstruoso! Quantos innocentes creerian que no se havian -dado al Angel de las escuelas elogios mas delicados! Hora bien, Padre -Maestro, yo no soy Poeta, ni permita Dios que lo sea. En serio he -compuesto bien pocas coplas, y, aunque algunas se han celebrado, bien -conozco que estoy muy distante de la perfeccion de esta facultad, tan -grande como desgraciada; pero tanto como para componer de repente, -no digo una décima, sino aunque sea una cancion real con su cola y -todo, y un romance tan largo como el de Don Diego de Mendoza, con tal -que sea sin connexion, sin órden, sin sentido, y á desbarrar á tiros -largos, dicen que tengo algun talento, y en parte me inclino á creerlo, -porque me he experimentado en algunas funciones. Pues á Dios y á dicha, -y á salga lo que saliere, allá va essa décima con ecos, imitando -perfectamente á las dos latinas; y sea para mayor honra y gloria de su -incomparable Autor.</p> - -<p class="centra mt1"><big><i>Décima.</i></big></p> - -<table class="rotos" summary="Versos rotos"> - <tr> - <td> <i>La batalla de Bi</i></td> - <td><i>tonto,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Tonto no fué en Mon</i></td> - <td><i>dragon,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Dragon que vió la f</i></td> - <td><i>uncion,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Uncion tomó junto al</i></td> - <td><i>Ponto.</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Si al Parnasso me re</i></td> - <td><i>monto,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Monto sobre tí, Pol</i></td> - <td><i>lino,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Lino se hila en el mo</i></td> - <td><i>lino,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Lino de Mingo Ca</i></td> - <td><i>zurro,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Zurro y mas zurro á este</i></td> - <td><i>burro;</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Y cátate un desa</i></td> - <td><i>tino.</i>»</td> - </tr> -</table> - -<p>9. — «Es buen repente, dixo el Maestro Prudencio, y digna -retribucion del simple que ultrajó mas que honró al angélico Doctor -con essa sarta de necedades. Llámale <i>Pluma eucharística de la -Iglesia</i>, y es lo único bueno que tiene el elogio, con alusion á que -el Santo compuso el oficio del Santíssimo Sacramento; y, aunque no -faltaron algunos que le quisieron disputar esta gloria y á nosotros -este consuelo, ya el hecho no admite duda. Y, si fué tambien Autor -del devotíssimo hymno <i xml:lang="la" lang="la">Sacris solemnis</i>, -juntamente con el otro</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pange lingua gloriosi</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Corporis mysterium;</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p class="ti0"><span class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span>qué -indignacion ó qué risa le causaria, si los Santos fuessen capaces -de estos afectos en aquella region de immutable serenidad, al verse -elogiar tan torpemente por un Poeta igualmente zafio que zurdo? -Harto será le dissimulasse los barbarismos de <i>minoso</i>, <i>fulminoso</i>, -<i>æstuoso</i>, <i>gestuoso</i>, que dudo mucho huviesse dado con ellos el -célebre Cárlos de Fresne, Señor de Cange, en su laboriosíssimo -<i>Glossario</i> ó <i>Diccionario de la baxa latinidad</i>.» — «Como quiera, -Padre reverendíssimo, replicó el Beneficiado, las dos décimas son tan -disparatadas, que no parecen possibles otras que las igualen.»</p> - -<p>10. — «Esso es mucho decir, respondió el Padre Maestro, tomando al -Beneficiado las mismas palabras de que se havia valido para creer, -que no era possible otro cartel tan desbarrado como el primero; esso -es mucho decir, Señor Beneficiado; la esphera de lo possible es muy -dilatada, y á pique está que tenga en esta otra mano con que convencer -á vuestra Merced, quanto se equivoca en juzgar que no caben en la -linea mayores dislates. Ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y -haciendo, leyó otro par de décimas, assimismo impressas, en elogio del -proprio Santo, que decian de esta manera:</p> - -<p class="centra mt1"><big><i xml:lang="la" lang="la">Sanctissimo Conciliorum Altari.</i></big></p> - -<table class="rotos" summary="Versos rotos"> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Maximo Scholæ Pa</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">trono,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Throno Pudoris ve</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">terni,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Terni contra vim A</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">verni,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Verni Solis gaudes</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">dono,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Sedulo Ecclesiæ Colon</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">o.</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">O multiplex tui vo</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">lumen.</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Lumen, Lagena, C</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">acumen,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Acumen, Sol, Luna, Na</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">vis,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Vis, Radius, Lancea, Cl</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">aris,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Avis, Tuba, Scutum,</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Flumen.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">Firmo doctrinæ Cas</i></td> - <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">tello,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Telo humoris no</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">civo,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Cibo Domini no</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">vello,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Bello Veneris</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">læsivo,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Numini cœli f</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">estivo,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Aestivo orandi sa</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">cello,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i xml:lang="la" lang="la">Zelo Universi attr</i></td> - <td><i xml:lang="la" lang="la">activo,</i></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2"><i xml:lang="la" lang="la">Activo virtutis cœlo,</i></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2"><i xml:lang="la" lang="la">Hæc serta dico gratanter,</i></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2"><i xml:lang="la" lang="la">Numenque nixurio instanter.</i></td> - </tr> -</table> - -<p>11. — «Vuestra Reverendíssima tiene razon, dixo el Beneficiado, -luego que le permitieron hablar las carcaxadas, en<span -class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span> fuerza de las quales -temió arrojar los hijares por la boca; en comparacion de essas dos -décimas, las otras dos son discretíssimas, son elegantíssimas, son -conceptuosíssimas, y son todos los superlativos que puede inventar el -Autor italiano mas ensuperlativado: es lástima no volverlas en romance. -Voy á hacerlo con la misma legalidad que las otras.</p> - -<p class="centra mt1"><big><i>Al Santíssimo Altar de los Concilios.</i></big></p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Al máximo Patrono de la Escuela,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Throno del pudor veterano,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Contra la fuerza del terno Averno,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Que gozas del don del Sol de Verano,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Al cuidadoso Labrador de la Iglesia.</i></div> - <div class="verse i0"><i>Oh, quantos volúmenes has escrito!</i></div> - <div class="verse i0"><i>Luz, botella, cumbre,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Agudeza, Sol, Luna, nave,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Fuerza, rayo, lanza, llave,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Ave, trompeta, escudo, rio.</i></div> - </div> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Al firme Castillo de la doctrina,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Dardo de humor nocivo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Comida nueva del Señor,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Guerra lesiva de Vénus,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Al festivo Dios del Cielo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Capilla para orar en el Verano,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Zelo attractivo del Universo,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Activo Cielo de la virtud,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Dedico con gusto estas coronas,</i></div> - <div class="verse i0"><i>Y con instancia estoy pariendo el Númen.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>12. «Desafío á todos los ingenios del mundo, exceptuando únicamente -el del Autor, á que en tan pocos renglones pongan en pié tanta multitud -de disparates ni de cosas tan inconnexas, tan absurdas y tan alocadas. -Lo de <i>Santíssimo Altar de los Concilios</i>, ya sé á lo que alude: hace -alusion á no sé qué Papa del Orden de Predicadores, que, estando para -celebrar missa á presencia de los Padres de un Concilio, mandó le -pusiessen por ara un libro de Santo Thomas. Passe la noticia, por mas -que la contradigan muchos; que yo no hallo repugnancia en creerla, ni -encuentro dissonancia en que un Papa quisiesse distinguir con este -singularíssimo honor las obras de un Santo Thomas tan beneméritas de -la universal Iglesia. Pero, qué nos querrá dar á entender el Decimista -con decir, que Santo Thomas es <i>throno del pudor veterano</i>? Si se havrá -excitado otra disputa sobre el pudor veterano y el pudor moderno, como -la que en años passados divirtió por algunos dias á la Corte sobre los -Oradores <i>á la moderna</i> y <i>á la veterana</i>? No haria mal el Decimista en -explicarnos<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span> qual era -el pudor <i>veterano</i>, para ver si nos convenia trocar el <i>moderno</i> por -él.»</p> - -<p>13. «Aquello de <i>contra la fuerza del terno Averno</i> (<i -xml:lang="la" lang="la">terni contra vim Averni</i>) es un descubrimiento -terrible. Hasta aquí creímos que no havia mas que un infierno, esto es, -un único seno de los precitos y de los condenados; y lo mas á que se -adelantaba la consideracion, segun el pensamiento de San Agustin, era -á que para los Christianos parece que debiera haver dos. El Decimista -por la cuenta ha descubierto otro tercero, ó un terno de infiernos -horroroso:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i>Pues que vencia allá el pudor veterano</i></div> - <div class="verse i0"><i>La fuerza superior del terno Averno.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>14. «Pero, lo que no se puede negar es que el pensamiento del -quarto pié, <i xml:lang="la" lang="la">Verni solis gaudes dono</i>, (<i>que -gozas del don del sol de Verano</i>) es un pensamiento verdaderamente -alto y profundo. No dixo que Santo Thomas gozaba del don del sol del -invierno, del de la primavera, ni del del otoño; sí del del verano, del -del estío, y verosímilmente del mismo de la Canícula. Y esto por qué? -Porque mereció vestir el religiosíssimo hábito del grande Patriarcha -Santo Domingo; y todos sabemos que este Santo, aún ántes de nacer, -fué mysteriosamente prenunciado á su Madre, quando soñó que trahia en -su vientre un perro con una hacha encendida en la boca: figura la mas -cabal de la Canícula, la qual por ahora siempre es en el rigor del -verano, que, andando el tiempo, no sabemos por quando caerá. Pues, sin -duda que esso quiso decir el Poeta, quando afirmó que Santo Thomas -<i>gozaba del don del sol de Verano</i>; pero, si quiso decir otra cosa, -agradézcame la buena voluntad.»</p> - -<p>15. — «Gana tiene vuestra Merced de perder tiempo, interrumpió el -Maestro Prudencio, en ir interpretando, ni mucho ménos glosando, los -disparates de las décimas. Hemos menester hacernos cargo de que el -Poeta era un pobre simple, que solo tiró á ajustar sus ecos, saliessen -como saliessen, sin consequencia para lo demas. A no ser esto assí, -quien le havia de tolerar que llamasse á Santo Thomas <i>dardo de humor -nocivo</i> (<i xml:lang="la" lang="la">Telo humoris nocivo</i>), <i>festivo -Dios del Cielo</i> (<i xml:lang="la" lang="la">Numini Cœli festivo</i>), y -<i>capillita para orar en el verano</i> (<i xml:lang="la" lang="la">æstivo -orandi Sacello</i>)?» — «A fé que tiene vuestra Reverendíssima razon, dixo -el Beneficiado, y no gastemos mas prosa con este innocente. Mas, porque -no se quexen estas segundas décimas de que no las saludo yo con otra de -mi invencion, como á las primeras, allá van essos diez piés en busca -del Autor, que debiera andar en quatro:</p> - -<table class="rotos" summary="Versos rotos"> - <tr> - <td><i>Salvages en la Ca</i></td> - <td><i>nada,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><span class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span><i>Nada teneis que bus</i></td> - <td><i>car,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Cár... los quinto, ni aún el</i></td> - <td><i>Zar,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Porque mas acá hay po</i></td> - <td><i>sada:</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Sada fué mi cama</i></td> - <td><i>rada,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Rada toma chocol</i></td> - <td><i>ate,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Ate Roque el cordel</i></td> - <td><i>late,</i></td> - </tr> - <tr> - <td><i>Late un oculto myste</i></td> - <td><i>rio,</i></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2"><i>Ríome del Magisterio,</i></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2"><i>Y cátate otro disparate.</i>»</td> - </tr> -</table> - -<p>16. Como durante la glosa de las quatro décimas no dexaron hacer -baza á nuestro Fray Gerundio, guardó un profundo silencio; pero no se -le dió mucho, porque á él no le havian parecido tan mal las décimas -como al Beneficiado y al Padre Maestro; ántes bien hallaba en los -écos una gracia sin igual, que casi casi le encantaba; y, si salia á -defenderlas, bien conocia que no havia de sacar buen partido; si se -ponia de parte de los que se burlaban de ellas, iria contra su propria -conciencia. Con que, todo bien considerado, se alegró de que no le -dexassen hablar. Solo suplicó al Padre Maestro, que le permitiesse -sacar una copia de aquellos papeles, para reservarlos entre los -mas curiosos, lo que sin dificultad le concedió, pareciéndole que, -despues de la merecida zurra que havian llevado, no le passaria por la -imaginacion conservarlos para otra cosa que para diversion y para risa, -y no para modelo.</p> - -<p>17. Con esto levantó la visita el Beneficiado, á quien salieron á -despedir el Maestro Prudencio y Fray Gerundio. En el camino, y como -de passo, dixo el Padre Maestro al Beneficiado: «Por aquí se conoce, -con quanta justificacion está mandado por diferentes autos acordados -del Consejo y por otras varias reales órdenes, que ningun Impressor -pueda imprimir libro, memorial ú otro algun papel suelto de qualquier -calidad y tamaño, <i>aunque sea de pocos renglones</i>, sin que le conste -y tenga licencia para ello del Consejo ó del Señor Juez privativo y -Superintendente general de imprentas, pena de dos mil ducados y seis -años de destierro. Es justíssima esta providencia, por mas que parezca -demasiadamente rígida, y, si se observara con el debido rigor, no se -imprimirian carteles necios, décimas locas ni folletos indignos, que, -todo bien reflexionado, no tanto nos divierten quanto nos afrentan. Hoy -se cela esto de los libros y de las imprentas con mayor severidad que -nunca, y, aunque algunos se quexen de la nimiedad, ménos inconveniente -hay en este extremo que en el contrario, y mas quando enseña la -experiencia, que ni aún todo este rigor alcanza para librarnos del -todo de estas monstruosidades. Ojalá que con el mismo se celaran las -dedica<span class="pagenum" id="Page_223">p. 223</span>torias de -las conclusiones, en las quales hay tanta bazofia y tanto desatino, -que alguna vez he estado tentado á hacer una coleccion de las mas -ridículas, y solo me ha detenido la consideracion de que las Naciones -no nos tengan á todos por bárbaros, siendo assí que somos tantos á -llorar la intrépida ignorancia de los que dan motivo para esto.» A tal -punto llegaron á la portería, y el Beneficiado se fué á su casa, y cada -uno de los dos Religiosos á su celda.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch6_3"> - <h3>CAPITULO III.</h3> - <p class="subh3">Dispone Fray Gerundio su Semana Santa.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Tomóla</span></big> con tanto empeño, -que se negó con exemplar constancia y edificacion á los muchos que -tuvo para predicar varios sermones en aquel verano. Entre otros, le -importunaron con excesso para que admitiesse uno de grande aparato -y de no menor utilidad, para una fiesta que se havia de celebrar -en cierto lugar vecino, en accion de gracias de haver hecho el Rey -Obispo de Indias al Cura que era del mismo lugar, hombre docto, -piadoso y limosnero. No le pudieron vencer á que lo admitiesse, por no -distraherse á otros assuntos ni exponerse á que le faltasse el tiempo -para prevenir su Semana Santa. Y, por quanto uno de los que mas le -instaban, para que admitiesse el sermon de gracias, le dió á entender -que se atribuiria su resistencia á que era assunto nuevo y enrevesado, -de lo que havia poco en los libros, y por esso no se atrevia con -él, Fray Gerundio, para desengañarle, le enseñó al instante unos -apuntamientos que tenia, á su parecer muy escogidos, para este género -de funciones.</p> - -<p>2. Eran todos sacados á la letra de cierto sermon, que se predicó -en cierta Ciudad al mismíssimo idéntico assunto, de un Párrocho electo -Obispo de Indias, llamado Juan, (assí se llamaba tambien el nuevo -Electo,) que lloró mucho con la noticia de su eleccion, se resistió -á consentir en ella, al fin aceptó. Celebró una fiesta muy solemne, -en su misma Parrochia, una numerosa Congregacion que havia en ella, -de que era Padre espiritual el mismo Señor Obispo. Se buscó Orador de -fuera, y fué un Padre Maestro, ingenioso y hábil sin duda, pero de -los que en el púlpito se dexan llevar de la corriente. Se traxo la -música de la Cathedral, huvo fuegos, toros y vítor, que sacaron los -Estudiantes de la Escuela que havia professado el Prelado. De todo se -hizo cargo el Ora<span class="pagenum" id="Page_224">p. 224</span>dor -en la salutacion, y todo le pareció á Fray Gerundio que con grandíssima -facilidad se podia adaptar á la eleccion de qualquiera Señor Obispo. Y, -si en la fiesta estaba el Sacramento patente, como es regular, seria -otro tanto oro. El excerpto, que leyó al que le importunaba, decia assí -á la letra:</p> - -<p>3. «<b>Apuntamientos para Sermones en elecciones de Obispos</b>:</p> - -<p>Si se aflige el Electo, como suele suceder, consolarle con esta -entradilla: <i>No lloreis, Juan, no lloreis: Ne fleberis</i>. Y por qué -llora Juan? Ya lo dice él mismo: <i xml:lang="la" lang="la">Vidi in -dextra sedentis super thronum librum scriptum intus et foris, signatum -sigillis septem... et ego flebam multum</i>. El que está sentado sobre -el throno es el Rey: el libro del qual pendian siete sellos, segun -unos, es figura de las Bulas plumbadas, de las quales viene pendiente -el plomo con el sello pontificio: <i xml:lang="la" lang="la">Pictores -nostri hunc librum cum septem sigillis pendentibus instar Bullarum -depingunt</i>. Segun otros, era una carta cerrada, llamada <i>libro</i>, -como llaman los Hebréos á qualquiera papel ó pergamino escrito: -<i xml:lang="la" lang="la">Hebræi quodcumque scripti genus librum -appellant</i>. <i xml:lang="la" lang="la">Ille, de quo hic agitur, erat -potius epistola quædam plicata.</i> Carta cerrada á nombre del Rey, que -amenaza con unas bulas plumbadas, motivo es para que Juan llore y se -aflija mucho: <i xml:lang="la" lang="la">et ego flebam multum</i>. Ya -tenemos Cedula Real, Bulas y llanto.»</p> - -<p>4. «Quien ha de consolar al pobre Obispo? Ya lo dice el texto: <i -xml:lang="la" lang="la">Vicit Leo de Tribu Juda</i>. El Leon de Judá, que -se representa no solo como manso Cordero, sino como muerto sobre el -mismo libro, <i xml:lang="la" lang="la">Agnum stantem tamquam occisum</i>, -es figura del Sacramento. Este Cordero sacramentado le alarga con -su propria mano las Bulas: <i xml:lang="la" lang="la">et accepit de -dextra sedentis in Throno librum... instar bullarum depingunt</i>. Mándale -que las acepte y que dé cuenta á su santa Iglesia: <i xml:lang="la" -lang="la">scribe Ecclesiis</i>; no puede resistirse: <i xml:lang="la" -lang="la">vicit Leo</i>. Ni tiene para qué, porque el mismo Cordero se -empeña en darle quanto ha de menester para desempeñar su ministerio. -Por esso se representa unas veces passeándose, otras sentado, y otras -en pié: <i xml:lang="la" lang="la">ambulantem</i>, <i xml:lang="la" -lang="la">sedentem</i>, <i xml:lang="la" lang="la">stantem</i>. Quando -pesa los méritos del que ha de elegir, se passéa, <i xml:lang="la" -lang="la">ambulantem</i>; quando los califica, se sienta, <i xml:lang="la" -lang="la">sedentem</i>; quando los premia, se pone en pié, <i -xml:lang="la" lang="la">stantem</i>. Como que está pronto para ayudarle y -para defenderle! Necessita el Obispo ojos? El Cordero tiene siete, <i -xml:lang="la" lang="la">habentem oculos septem</i>. Necessita los dones -del Espíritu Santo? Ahí los tiene figurados en los siete cuernos del -Cordero, <i xml:lang="la" lang="la">cornua septem</i>. Necessita atravesar -el mar y que los Angeles del Señor le conduzcan felizmente á Tierra -firme? Ahí lo tiene todo: <i xml:lang="la" lang="la">Habentem cornua -septem et oculos septem, qui sunt septem spiritus Dei missi in omnem -terram</i>.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span></p> - -<p>5. «Supuesta la aceptacion como triumpho del Cordero, quien le da -ó quien le instituye la solemníssima fiesta en accion de gracias? -Al texto: <i xml:lang="la" lang="la">Cum aperuisset librum, viginti -quatuor Seniores ceciderunt coram Agno, habentes singuli citharas -et phialas aureas... dicentes</i>, etc. Los <i>Antiguos</i>, los <i>Doces</i>, -los <i>Veinte y quatro</i>, que son los que ocupan el palenque de esta -nobilíssima Congregacion y se distinguen en ella con estos nombres: -<i xml:lang="la" lang="la">Viginti quatuor Seniores ceciderunt coram -Agno</i>. Ellos parece que todos se han convertido en músicos por el amor, -para cantar gracias al Cordero: <i xml:lang="la" lang="la">Habentes -singuli citharas</i>. Mas, no contentos con esto, han conducido essa -dulcíssima y acorde música, que tiene su orígen, no allá de los -podridos nervios ó cuerdas de la tortuga de Mercurio, sino del mismo -Cielo: <i xml:lang="la" lang="la">Itaque cœlum instrumentum musicæ -Archetypum videtur mihi, non propter alia sic elaboratum, quam ut rerum -Parentis hymni decantarentur et musice</i>. Hasta el Orador parece que -estaba figurado en el texto; porque, ya fuesse él ó ya fuesse otro, -como lo pretendió, el sermon siempre seria nuevo: <i xml:lang="la" -lang="la">Et cantabant canticum novum</i>.»</p> - -<p>6. «Los cohetes están claros, puesto que se disparaban desde el -mismo throno: <i xml:lang="la" lang="la">Et de throno procedebant -fulgura et voces et tonitrua</i>. El víctor de los Estudiantes de la -Escuela Jesuíta es el que no se puede dexar de reconocer es aquellos -quatro mysteriosos vivientes, que assistian á la cáthedra ó throno -de Jesus, <i xml:lang="la" lang="la">in circuitu sedis</i>; y con el -semblante y vuelo de águilas, <i xml:lang="la" lang="la">et quartum -simile aquilæ volanti</i>, se remontaron mas victoreando dia y noche: <i -xml:lang="la" lang="la">Et requiem non habebant die ac nocte, dicentia -Sanctus, Sanctus, Sanctus</i>. Finalmente, hasta los toros se divisan -en nuestro texto, pues tampoco faltan en él semblantes de toros: <i -xml:lang="la" lang="la">Et secundum animal simile vitulo</i>.»</p> - -<p class="centra mt1"><big>ASSUNTO.</big></p> - -<p class="centra"><big><i>El Laberintho.</i></big></p> - -<p class="mt05">7. «Eslo Christo en el Sacramento por cinco razones. -Primera, porque fué figurado en el desierto: <i xml:lang="la" -lang="la">Apparuit in deserto</i>. Segunda, porque se admiraron los -Israelitas: <i xml:lang="la" lang="la">Quid est hoc?</i> Tercera, porque -en él se confunden los sentidos: <i xml:lang="la" lang="la">Et si -sensus deficit</i>. Quarta, porque se les hizo duro á los Judíos: <i -xml:lang="la" lang="la">Durus est hic sermo</i>. Quinta, porque es Alpha y -Omega, principio y fin de todo.»</p> - -<p>8. «El Sacramento pues ha de ser el centro del laberintho: no ha -de tener mas que dos calles; y las calles han de ser los otros dos -Evangelios que concurren á la fiesta, porque el del Sacramento está ya -aplicado al centro.»</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span></p> - -<p>9. «Primera calle y primer Evangelio: <i xml:lang="la" lang="la">Tu -es Petrus, et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam</i>. Por qué -elige Christo á Pedro para Obispo de los Obispos y para piedra -fundamental de su Iglesia? Porque, desde que le impusieron el nombre, -se llamó Cephas, que es lo mismo que Pedro ó piedra: <i xml:lang="la" -lang="la">Tu vocaberis Cephas, quod interpretatur Petrus</i>. Hermoso -registro! pues descúbrese ya (hablemos aquí claros) la cifra, que desde -la pila del bautismo goza por alta providencia nuestro amantíssimo -Señor Obispo. Como se llama su Señoría? DON JUAN GARCÍA ABBADIANO. -Vuélvase esto ahora en latin, y escrívase de esta manera: DOMINUS -JOANNES GARCÍA ABBADIANUS. Qué sale en anagrama? JUAN OBISPO DE CARACAS -AD MINUS, esto es, <i>Juan Obispo de Caracas por lo ménos</i>.»</p> - -<p>10. «Vaya otro anagrama latino para mayor confirmacion: <i -xml:lang="la" lang="la">Joannes gratia Domini Abba ad nos</i>, y sobra una -<i>v</i>; pero es fácil acomodarla, porque, significando <i>Abba</i> lo mismo -que <i>Padre</i>, se puede decir: <i>Juan, por la gracia del Señor V Padre -(Obispo) para nosotros</i>. El Señor V es Phelipe V, que le presentó -para el Obispado. A este modo es fácil hacer anagramas del nombre de -qualquiera Obispo electo; porque, si no saliere en romance, saldrá en -latin; y, si sobraren algunas letras, mejor, pues mas vale que sobren -que no que falten.»</p> - -<p>11. Iba á proseguir Fray Gerundio en la lectura de sus -apuntamientos, pero el sugeto á quien se los leía le interrumpió -diciendo: «Basta; que estoy de priesa, y quedo convencido de que no es -fácil le coja á vuestra Merced de susto ningun empeño, por arduo que -parezca, y que el negarse á este sermon no es ni puede ser por falta de -materiales.» Despidióse, y nuestro Fray Gerundio, sin perder tiempo, -comenzó á hacer sus prevenciones.</p> - -<p>12. Havia trahido de Pero-Rubio una nota de los sermones que havia -de predicar, con todas las circunstancias agravantes de cada uno, la -qual havia tenido gran cuidado de entregarle el Licenciado Flechilla, -hombre puntual y muy exacto. Venia la nota con toda distincion, -precision y claridad, para evitar toda equivocacion, y nos ha parecido -trasladarla aquí, ni mas ni ménos como se encontró en un manuscrito -Arábigo muy antiguo, (de donde fielmente se copió, si no nos engañó -nuestro Traductor), por lo que podrá conducir para la inteligencia -de lo que adelante se dirá. Estaba pues concebida en estos proprios -términos:</p> - -<p class="centra mt1"><b>Semana Santa de Pero-Rubio.</b></p> - -<p class="centra"><i>Instruccion de la Villa á los reverendos -Predicadores.</i></p> - -<p class="centra mt05"><span class="pagenum" id="Page_227">p. -227</span><i>Primer Sermon.<br /> Domingo de Ramos.</i></p> - -<p class="mt05">13. «Hácese la procession al vivo: va á cavallo en la -Santa Asna el que hace al Christo, que es siempre el Mayordomo de la -Cofradía de la Cruz: rodéanle los doce Cofrades mas antiguos de luz, -vestidos de Apóstoles, con túnicas talares de diferentes colores. -Anda la procession al rededor de la Iglesia, donde hay dos olivos y -un moral: trepan á ellos todos los muchachos que pueden, los quales, -durante la procession, están continuamente cortando y arrojando ramos -al suelo. Quando el Sacristan canta: <i xml:lang="la" lang="la">Pueri -Hebræorum</i>, los muchachos corresponden con descompassados chillidos: -<i xml:lang="la" lang="la">Benedictus qui venit</i> etc., hasta el <i -xml:lang="la" lang="la">Hosanna in excelsis</i> inclusive. Tiene el pueblo -gran devocion con la Santa Asna, la qual va llena de cintas, trenzas, -bolsos y carteras de seda; y antiguamente llevaba tambien muchos -escapularios, hasta que un Cura los quitó, pareciéndole irreverencia. -No queda en el lugar manta, cobertor ni cabezal que no se tiendan en -todo el sitio por donde anda la procession. Este año se llama por dicha -Domingo Ramos el Mayordomo de la Cruz, que representa á Christo. De -todo se ha de hacer cargo el Padre Predicador, si ha de dar gusto.»</p> - - -<p class="centra mt1"><i>Lúnes Santo.</i></p> - -<p class="mt05">14. «<i>Buen Ladron.</i> Fíxanse tres cruces grandes á la -entrada del Presbyterio, y son las mismas que sirven para el sermon del -descendimiento. Todas las tres efigies que se representan en ellas, son -de artífice muy diestro, y las costeó un hijo del lugar, que llegó por -sus puños á ser Canónigo de La Bañeza. La de el medio es un crucifixo -muy devoto; la de la derecha es de San Dímas, y la de la izquierda -de Géstas, con semblante desesperado y rabioso, que parece cara de -condenado. Es tradicion que se sacó por la de un Escrivano, (otros -dicen Ventero,) gran ladron que havia en la comarca. Como quiera, ya -es uso y costumbre immemorial que en este sermon se dé contra los -Oficiales de pluma. Concurre mucha gente del contorno á oir las pullas -y los chistes.»</p> - - -<p class="centra mt1"><i>Mártes Santo.</i></p> - -<p class="mt05">15. «<i>Lágrimas de San Pedro.</i> Cántase la Passion por la -tarde; y, quando el que la canta se va acercando á aquellas palabras: -<i xml:lang="la" lang="la">Accessit ad eum una ancilla</i>, salen de -la sacristía un viejo con una calva muy venerable, que representa á -San Pedro, y una Muchachuela en trage de moza de cocina, la qual, en -cantando el de la Passion: <i xml:lang="la" lang="la">Accessit ad eum -una<span class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span> ancilla dicens</i>, -prosigue ella cantando tambien muy gorgoriteado: <i xml:lang="la" -lang="la">Et tu cum Jesu Galileo eras</i>; y el Viejo entona con enfado y -con desabrimiento: <i xml:lang="la" lang="la">Nescio quid dicis</i>. Va -San Pedro andando poco á poco por la Iglesia, y, al cantarse aquellas -palabras: <i xml:lang="la" lang="la">Vidit eum alia ancilla et ait -iis, qui erant ibi</i>, sale del medio otra Mochachuela y canta: <i -xml:lang="la" lang="la">Et hic erat cum Jesu Nazareno</i>: San Pedro la -da un empellon muy enfadado y dice: <i xml:lang="la" lang="la">Voto -á Christo, quia non novi hominem</i>. Al fin hace como que se quiere -salir de la Iglesia, y á este tiempo entra una tropa de Mozancones -que, mirándole de hito en hito á la cara, comienzan á berrear -descompassadamente: <i xml:lang="la" lang="la">Vere et tu ex illis -es, nam et loquela tua manifestum te facit</i>. Aquí el pobre Viejo, -colérico, enfurecido y como fuera de sí, comienza á detestar, á jurar -y á perjurar que no conoce tal hombre, echándose quantas maldiciones -le vienen á la boca. No bien las acaba de pronunciar, quando sale allá -de encima del choro, y como hácia detras del órgano, un chillido muy -penetrante que remeda la voz del gallo, y comienza á cantar tres veces -<i>quiquiriquí, quiquiriquí, quiquiriquí</i>. Al oírle San Pedro hace como -que se compunge: se va debaxo del choro, se mete en una choza ó cabaña -que le tienen prevenida, y en ella está durante el sermon, plañendo, -llorando y limpiándose los mocos. Es funcion tierna y curiosa; concurre -mucha gente, y es obligacion del Predicador decir algunos chistes -acerca de los gallos y de los capones, observándose que el que mas -sobresale en esto saca despues mas limosna de gallinas.»</p> - - -<p class="centra mt1"><i>Miércoles Santo.</i></p> - -<p class="mt05">16. «Este dia no hay sermon. Despues de missa y por -la tarde sale el Padre Predicador con la Señora Justicia á pedir -la limosna de los huevos y pescado; y, si dió gusto en los dias -antecedentes, suele sacar mas de doscientos huevos y una arroba de -cecial, sin contar las sardinas saladas, que suelen ser mas que los -huevos.»</p> - - -<p class="centra mt1"><i>Juéves Santo.</i></p> - -<p class="mt05">17. «<i>Lavatorio y Mandato.</i> No hay cosa especial que -notar. Dió mucho gusto en este pueblo un Predicador, que tomó por -assunto del Mandato <i>Amor es arte de amar</i>: lo que se advierte, por si -el Padre Predicador quisiere imitarle. Generalmente han parecido bien -todos aquellos que han predicado, desleídas, algunas relaciones de -las comedias de capa y espada, como tuviessen eleccion en escoger las -mas tiernas, derretidas y discretas. Ninguno logró mas aplauso que el -que se empeñó en probar, que Christo en la última cena se acre<span -class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>ditó el <i>Chichisvéo de las -almas</i>. Imprimióse el sermon; y, aunque luego se recogió por el Santo -Tribunal, como no se recogió la memoria, ha quedado eterna de él en la -Villa. Hácense estas advertencias, por si conducen para algo.»</p> - - -<p class="centra mt1"><i>Viérnes Santo.</i></p> - -<p class="mt05">18. «Por la mañana á las quatro la Passion. No hay -mas célebre en toda la redonda: assiste al sermon debaxo del púlpito -el Mayordomo de la Cruz, vestido de Jesus Nazareno. Quando se llega -al passo del <i xml:lang="la" lang="la">Ecce homo</i>, sube al púlpito, -y el Predicador le muestra al pueblo, haciendo las ponderaciones y -exclamaciones correspondientes á este passo. Es grande la commocion, -y se ha observado ser mucho mayor que si se mostrara una imágen del -Salvador en aquel trance. Pronunciada la sentencia por Pilatos, es -obligacion del Escrivano de la Villa, y en su ausencia del Fiel de -Fechos, notificársela á Jesus Nazareno, esto es, al Mayordomo de -la Cruz, que se encoge de hombros con grande humildad en señal de -su aceptacion. Quando sale del Pretorio para el monte Calvario, el -Sacristan ó, faltando este, el Muñidor, con voz ronca y descompassada, -publica el pregon de los delitos de aquel hombre. Rara vez dexa de -haver desmayos. En el momento en que expira y dice el Predicador <i -xml:lang="la" lang="la">Exspiravit</i>, tocan las campanas á muerto. Hace -el Predicador una breve suspension ó pausa, y despues él mismo entona -el responso: <i xml:lang="la" lang="la">Ne recorderis</i>, continuándole -los Clérigos, y se acaba la funcion con el <i xml:lang="la" -lang="la">Requiescat in pace</i>.»</p> - -<p>19. «Por la tarde á las tres el Descendimiento. Se hace en la -plazuela que está delante de la Iglesia, si el tiempo lo permite. -Se executan en él los mismos juegos de manos que en los demas -descendimientos. Salen los venerables Varones que representan á San -Juan Evangelista, á Nicodemus y á José Arimathéa, con sus toallas, -martillos y tenazas, estando ya prevenidas las dos escaleras arrimadas -á los brazos de la Cruz del medio. Colócase á un lado del theatro -una devota imágen de la Soledad, con goznes en el pescuezo, brazos y -manos, que se manejan por unos alambres ocultos, para las inclinaciones -y movimientos correspondientes, quando San Juan va presentando los -instrumentos de la crucifixion, y, sobre todo, quando al último los -tres venerables Varones ponen delante de la imágen el cuerpo difunto de -su Hijo, pidiendo la licencia de enterrarle. Suele ser dia de juício. -El Predicador que de todos desempeñó con mayor aire esta funcion, fué -el que tomó por assunto de ella <i>Los Títeres espirituales</i> y, al acabar -por la mañana el sermon de la Passion, convidó al auditorio para una -funcion de títeres. Todo dió gran golpe.»</p> - -<p class="centra mt1"><span class="pagenum" id="Page_230">p. -230</span><i>Sábado Santo.</i></p> - -<p class="mt05">20. «No hay sermon este dia; pero, acabados los -oficios, sale el Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna -de torreznos, hornazos, longanizas y chorizos, y, si cayó en gracia, -suele juntar tantos que beneficia los que le sobran, despues de -regalarse bien los tres dias de Pascua. Y Predicador ha havido que ha -sacado ciento y cinquenta reales de estos despojos.»</p> - - -<p class="centra mt1"><i>Domingo de Pascua.</i></p> - -<p class="mt05">21. «Sermon de gracias á las cinco de la mañana. -Es obligacion precisa del Predicador contar en este sermon todas -quantas gracias, chistes, cuentecillos, chocarrerías y truhanadas -pueda recoger, para divertir al immenso gentío que concurre á él. No -ha de ser hazañero ni escrupuloso. Sean de la especie que se fueren, -puercos, sucios, torpes é indecentes, ya se sabe que en aquel dia todo -passa. Debe hacerse cargo de que la gente está harta de llorar en la -Semana Santa, y que es preciso alegrarla y divertirla en el Domingo de -Pascua. Los Padres Predicadores que han trahido Socio ó Lego, (porque -algunos le han trahido,) han dispuesto que el Lego subiesse al púlpito -y que predicasse un sermon burlesco, atestado de todas las bufonadas -possibles. Por lo comun estos sermones se acababan con un acto de -contricion truhanesco, y por Christo sacaba el Lego una empanada, un -pernil ó una bota, á la qual decia mil requiebros en tono de afectos -compungidos, que hacian descalzar de risa.»</p> - -<p>22. «Adviértesele al Padre Predicador, que en sus sermones no passe -de una hora, á excepcion del de las <i>lágrymas de San Pedro</i>, <i>Passion</i>, -<i>Descendimiento</i> y <i>Sermon de Gracias</i>, en los quales podrá detenerse -lo que quisiere.»</p> - -<p>23. «Por mandado de los Señores Alcaldes y Concejo de la Villa de -Pero-Rubio, jurisdiccion de Caramanchel de arriba.</p> - -<p class="centra mt05"><b>Roque Morchon</b>,<br /> <span -class="g1">Fiel de Fechos</span>.</p> - -<p class="ti0 mt05">Concuerda con su original, á que me remito.</p> - -<p class="centra mt05"><b>Morchon</b>.»</p> - -<p class="mt05">24. Esta fué á la letra la instruccion, que el -Licenciado Flechilla entregó á nuestro Fray Gerundio, recibida -immediatamente de mano del Fiel de Fechos que exercia el oficio -de Escrivano <i xml:lang="la" lang="la">in sede vacante</i>, y se -acostumbraba dar una copia legalizada de ella al Padre Predicador -<i xml:lang="la" lang="la">pro tempore<span class="pagenum" -id="Page_231">p. 231</span> existente</i> de la Semana Santa, para que, -notificado de todas sus circunstancias, le parasse entero perjuicio, si -no se conformaba con ellas. Discurra el pio y contemplativo Lector qué -torbellino de idéas, á qual mas extravagantes, no se atropellarian en -la fantasía de nuestro neotérico Predicador mayor, quando se halló con -un almagazen de materiales tan copiosos como estrafalarios y ridículos, -y los parabienes que se daria de que le huviesse tocado la dicha de -meter su cortadora hoz en mies tan abundante.</p> - -<p>25. Bien conoció, que la instruccion le daba ya hecha una gran -parte del trabajo, y aún casi la mayor, mostrándole como con la mano -el camino por donde havia de ir, y poniéndole á vista de ojos los -assuntos que debia escoger, para captar los aplausos y poner el pié, -si pudiesse, encima de todos sus gloriosos predecessores de feliz -recordacion. Pero, como los assuntos eran tantos, y necessitaba de -una immensa multitud de especies para llenarlos, no se puede ponderar -la aplicacion con que se dedicó los ocho meses que faltaban para la -Semana Santa, á revolver todo género de libros, notando, apuntando, -amontonando verde y seco, todo quanto se le venia á la mano y -podia conducir, aunque fuesse remotíssimamente, para alguno de los -assuntos.</p> - -<p>26. En el del Domingo de Ramos tuvo poco que hacer para -determinarle; porque, notando que se llamaba Domingo Ramos el Mayordomo -de la Cruz de aquel año y que era el primer papel del dia, tomó por -idéa de su sermon <i>El Inxerto ó los Ramos del Domingo, enlazados con -Domingo Ramos</i>. Acordóse haver leído ú oído, que havia un célebre Autor -moderno que se llamaba el Señor Ramos del Manzano, y, pareciéndole -que llamándose Ramos y Manzano era impossible, que dexasse de tratar -<i xml:lang="la" lang="la">pro dignitate</i> y, como dicen, á fondo la -materia de Ramos, lo fué á buscar con ansia á la librería del Convento. -Hallóle y se quedó helado, quando vió que aquel docto Escritor trataba -de cosa muy diferente, que él no entendia. Haciendo despues reflexion á -que, segun el texto y tambien segun lo que se practicaba en la funcion -de Pero-Rubio, los ramos eran de olivo, se le vino á la memoria el -libro de Doña Oliva Sabuco de Nántes, de que havia oído hablar al -Beneficiado como de un libro raro y exquisito, que él tenia en grande -estimacion. Enviósele á pedir, creyendo que encontraria en él un -thesoro para su assunto, y, aunque vió que trataba del xugo nutricio -de las plantas y de los árboles, como no halló cosa particular de -olivos, se enfadó y le arrinconó con desprecio. En este punto se le -vino á la memoria que, assí en el Breviario como en el Missal, se da -á este Domingo el título de <i xml:lang="la" lang="la">Dominica in -Palmis</i> (Domínica de las Palmas); reflexionó con oportunidad á que en -aquel<span class="pagenum" id="Page_232">p. 232</span> mismo Domingo -daba principio la Iglesia á cantar la Passion; ocurrióle haver visto -alguna vez por el forro en la librería de la Casa un libro intitulado -<i>Palma de la Passion</i> y, dándose muy alegre el parabien, dixo para sí: -«Vaya, que, siendo Palma y de Passion, no puedo ménos de encontrar -aquí todo quanto he menester para atestar de erudicion las Palmas -de esta Domínica.» Abrióle y, quando halló que era la devotíssima y -juiciosíssima <i>Historia de la Passion</i>, escrita por el Padre Luis de -la Palma, le faltó poco para echar el libro por la ventana, del enfado -que le dió. Desesperado, en fin se refugió á su <i>Polianthéa</i>, y allí -encontró una selva entera de ramos, olivos y palmas, que podia competir -con la vega de Granada y con los mismos olivares de Tudela, Cascante y -los aledaños.</p> - -<p>27. Lo que le dió muy poca pena fué la circunstancia de la <i>Santa -Asna</i>, como blasfemamente, aunque con mucha innocencia por su -simplicidad, la llamaban aquellos pobres rústicos. Al instante se le -vino á la imaginacion el <i>Asno de oro</i> de Apuleyo; y, aunque esta fué -una graciosa invencion de aquel chufletero Autor, ó no lo conoció Fray -Gerundio ó se le dió muy poco de esso, porque, verdadero ó fingido, -siempre le parecia especie divina para formar el paralelo. Fuera de -esso, por fortuna suya, havia leído pocos dias ántes en el tomo 2º. del -<i>Espectáculo de la Naturaleza</i> el bello elogio que se hace del <i>Asno</i> -en boca del Prior, y desde luego determinó encaxarle, reduciéndole á -su estilo, assí por dar á su auditorio una razon plausible del motivo -por que havia preferido el Salvador este humilde animal para hacer su -triumphante entrada en Jerusalem, como para promover en sus oyentes la -devocion con la <i>Santa Asna</i>, en quanto estaba de su parte.</p> - -<p>28. El assunto en que finalmente se fixó para el sermon del buen -Ladron, fué sin duda feliz. Dió por supuesto, sin razon de dudar, que -el buen Ladron se llamaba Dímas, y el malo Géstas, sin embargo de -que sobre el verdadero nombre de los dos haiga tanta variedad en los -Autores, como saben los eruditos. Y, aún supuesto que se llamassen -assí, todavía no falta quien diga que el malo fué Dímas, y el bueno fué -Géstas, como lo prueban aquellos versos bastantemente vulgarizados:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Imparibus meritis tria pendent corpora ramis:</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dismas, Gestas, in medio est divina Potestas.</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dismas damnatur, Gestas super astra locatur.</i></div> - </div> -</div> -</div> - -<p>29. Fray Gerundio no se paró en esso, y es sumamente verosímil -que ni siquiera tuviera noticia de ello. Dando por indisputable la -opinion vulgar, (que acaso tendria él por artí<span class="pagenum" -id="Page_233">p. 233</span>culo de fé,) de que el buen Ladron se -havia llamado Dimas, tomó por assunto <i>que el buen Ladron havia sido -el Dí-ménos de todos los Ladrones, y el Dí-mas de todos los Santos</i>. -Probólo ingeniosamente, assegurando que, miéntras el mal Ladron estaba -vomitando blasfemias contra Jesu-Christo, el bueno le procuraba -contener, diciéndole: <i>Dí-ménos, Dí-ménos</i>. Y quando, despues que -expiró el Salvador, los mismos que le havian crucificado se volvian á -Jerusalem, hiriéndose los pechos y aclamándole por verdadero Hijo de -Dios, el buen Ladron animaba á cada uno de ellos, diciéndole: <i>Dí-mas, -Dí-mas</i>. Miéntras el mal Ladron juraba y perjuraba contra el Escrivano -que le havia hecho la causa, tratándole de tan ladron y tan homicida -como él, procuraba sossegarle el buen Ladron, diciéndole: <i>Dí-ménos, -Dí-ménos</i>. Quando Longinos abrió los ojos del cuerpo y del alma, y -confessó al Salvador á quien havia abierto el costado, el buen Ladron -le alentaba con estas palabras: <i>Dí-mas, Dí-mas</i>.</p> - -<p>30. Exornó despues este delicadíssimo pensamiento con un passo -rhetórico, sin duda alguna ingenioso, enérgico y oportuno. Hacinó una -buena porcion de elogios, que hacen del buen Ladron assí los Santos -Padres como los sagrados Expositores, y esto le costó poco trabajo, -porque en solos Silveira y Baeza encontró una decente provision para -llenar muchos sermones. Hizo una especie de apóstrophe, hablando -con cada uno de aquellos Autores como si los tuviera presentes, y -preguntaba, verbi-gracia, á San Agustin: «Ea, qué dices del buen -Ladron, Sol Africano, Phénix único de la Arabia feliz? <i xml:lang="la" -lang="la">Dum patitur, credit.</i> — Dí-mas. — <i xml:lang="la" -lang="la">Non ante crucem Domini sectator, sed in cruce confessor.</i> — -Dí-mas. — <i xml:lang="la" lang="la">Inter martyres computatur, qui suo -sanguine baptizatur.</i>» — «Y tú, purpurado Bethlemítico, Máximo entre -los quatro Maestros generales de la universal Iglesia, Gerónimo divino! -qué dices de nuestro Dímas? — <i xml:lang="la" lang="la">Latro credit -in cruce et statim meretur audire: Hodie mecum eris in Paradiso.</i> — -Dí-mas. — <i xml:lang="la" lang="la">Latro crucem mutat Paradiso et -facit homicidii pœnam martyrium.</i> — Dí-mas. Pero qué mas ha de decir? -Diga esto mismo con poética elegancia la mitrada Musa de Viena (ya sabe -el docto que hablo de Avito, Obispo Vienense):</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sicque reus, scelerum dum digna piacula pendit,</i></div> - <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Martyrium de morte rapit.</i>»</div> - </div> -</div> -</div> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch6_4"> - <p><span class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span></p> - <h3>CAPITULO IV Y ULTIMO.</h3> - <p class="subh3">Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso - que acaeció al Autor, y de que quizá no se encontrará exemplar en - los annales.</p> -</div> - -<p>1. <big><span class="smcap">Aquí</span></big> llegaba dichosamente -la pluma, volando con gustosa rapidez por la region de la Historia, -en alas, á nuestro modo de entender, de la verdad mas acendrada; aquí -corria la narracion sin tropiezo por el dilatado campo de la vida de -nuestro Héroe, faltando por lo ménos la mitad para llegar al término de -su espaciosa carrera; aquí comenzábamos (por decirlo assí) á tender las -velas de nuestra navegacion, desviándonos de la tierra para engolfarnos -en el mar alto de las mas famosas proezas pulpitables de nuestro -nunca bastantemente aplaudido Fray Gerundio; aquí, aquí era donde -lográbamos los documentos mas copiosos, las mas preciosas memorias, -y los instrumentos no solo mas abundantes, sino tambien (á nuestro -parecer) los mas puntuales, los mas exactos y los mas fidedignos, para -divertir, entretener, embelesar y (en quanto nos fuesse possible) -instruir sin especial trabajo nuestro á los Lectores, quando el sucesso -mas extraño, el acaecimiento mas singular, y el mas exótico, triste, -melanchólico, funesto y cypresino accidente, que podia caber en la -humana imaginacion, nos obligó á cortar los vuelos á la pluma, á parar -el cavallo en medio de la carrera, á echar las áncoras al principio de -la navegacion, y, en una palabra, ó á levantar la mano de la tabla, -arrinconándola para siempre, ó por lo ménos á suspender el pincel hasta -ver lo que producen las nuevas diligencias que estamos haciendo, en -cumplimiento de nuestro empeño y de nuestra obligacion.</p> - -<p>2. Bien conocemos, que estarán ya nuestros amados Lectores con una -ansiosa impaciencia por saber el triste fatal sucesso, que ocasionó -esta desgracia. Tengan por Dios un poco de flema y déxennos respirar, -haciéndose cargo de que no somos de bronce. La memoria solo nos -conturba, los ojos se arrasan, la voz se corta, el pecho se cierra, -la garganta se añuda, y hasta la pluma misma parece que no quiere dar -tinta. Ya hemos tomado un poco de huelgo: allá va pues lo que nos -sucedió.</p> - -<p>3. En varias partes de esta, que nos parecia fidelíssima Historia, -hemos advertido, que para formarla fuimos recogiendo una prodigiosa -multitud de manuscritos, documentos, memorias, instrumentos que -creíamos originales, papeles, cartas, inscripciones, medallas, y en -fin todo aquello que juzgábamos<span class="pagenum" id="Page_235">p. -235</span> conducente para conseguir las mas puntuales noticias -históricas, genealógicas, geográficas, críticas y exóticas, las quales -sirviessen de verdaderos materiales á nuestra obra, sin dexarnos á -nosotros mas trabajo que la diligencia de recogerlas y el esmero de -ordenarlas, dándolas digeridas en aquel estilo que considerássemos mas -proprio de una Historia de este charácter. Quantos archivos revolvimos! -Quantos becerros, tumbos, chronicones, libros de Cofradía, notas de -espolios monásticos y otros documentos de este jaez registramos, lo -dexamos á la consideracion del Lector erudito y discreto, el qual -solo podrá dar su justa estimacion á este trabajo tan deslucido como -necessario.</p> - -<p>4. Pero nuestra desgracia consistió en havérsenos significado -que, como Fray Gerundio floreció en un siglo tan remoto de nuestros -tiempos, y como havian sido tan ruidosas en el mundo sus empressas -y hazañas oratorias, todas las Naciones se havian dado prisa á -trasladarlas en su lengua: de manera que, haviéndose perdido quantos -apuntamientos havia de este Héroe en la antigua lengua española, con -motivo de la invasion y entrada de los Sarracenos, no havria noticia -de él en España, si una feliz casualidad no huviera dispuesto, que -cierto Viagero muy inteligente en las lenguas orientales, al passar -por Egypto y hospedarse en un Monasterio de Coptos, enseñándole los -Monges su inculta y desaliñada librería, no huviesse reparado en quatro -grandes caxones, que estaban á un rincon de ella, rotulados con esta -inscripcion Arábiga: <i>Memorias para la Historia de un famoso Predicador -Español</i>.</p> - -<p>5. Picado de la curiosidad, pidió y consiguió que se los dexassen -registrar. Encontró en ellos mil preciosidades; y, viendo que unos -estaban escritos en Hebréo, otros en Caldéo, otros en Syriaco, otros -en Armenio, otros en Copto, otros en Arábigo, muchos en Persa, y una -buena porcion en Griego, cuyas lenguas posseía él perfectamente, -solicitó con los Monges que se los vendiessen. Ellos lo hicieron por -bien poco dinero, porque ni conocian su mérito ni aún estaban enterados -de lo que contenian, y assí los tenian llenos de polvo. El Viagero los -conduxo á España; murió en Barcial de la Loma, su patria; los papeles -se esparcieron por aquí y por allí en aquellas cercanías, bien que la -mayor parte se reservó en el famoso Archivo de Cotanes, de que hicimos -mencion en el mismo zaguan de esta desgraciada Historia, á la qual -llamamos assí por lo que presto se verá.</p> - -<p>6. Informados pues de que todos los documentos, que se hallaban -en nuestra Península, estaban escritos en las referidas lenguas, -abandonamos del todo el intento de recogerlos, por no entender -palabra ni siquiera de una de ellas; y aquí no<span class="pagenum" -id="Page_236">p. 236</span> podemos ménos de lamentar segunda vez -nuestra desgracia en no haver tenido quien en nuestra adolescencia -nos enseñasse por lo ménos la lengua griega y hebréa, que no solo -nos servirian mucho en esta ocasion, sino en otras de mucha mayor -importancia; y, aunque oímos condenar á muchos que parecen personas, -este género de estudio como inútil ó como ménos necessario, á nosotros -nos hace mas fuerza el exemplo de los mayores hombres de todos los -siglos, que el particular dictámen de los que en ningun siglo tienen -traza de ser muy hombres.</p> - -<p>7. Hácennos mas fuerza las Constituciones 14, 42, 53, 72 y 79 de -Gregorio XIII, en que recomienda con los mayores encarecimientos el -estudio de estas dos lenguas, para el qual y para el de otras fundó á -sus expensas veinte y tres Colegios ó Seminarios en diferentes partes -de la Christiandad. Hácenos mas fuerza la Constitucion 65 de Paulo -V, en la qual se manda, que «en todos los estudios de los Regulares, -sean del Orden ó Instituto que fueren, se enseñen las lenguas hebréa, -griega y latina, y en los estudios mas célebres haya tambien Maestros -de la arábiga: <i xml:lang="la" lang="la">in cuiuslibet Ordinis et -Instituti Regularium studiis sint linguarum hebraicæ, græcæ et latinæ, -in maioribus vero ac celebrioribus etiam arabicæ Doctores</i>.» Hácenos -mas fuerza el exemplo del gran Pontífice Clemente XI, peritíssimo en -la lengua griega y no ménos zeloso de que los Jóvenes se aplicassen á -ella. Y en fin, nos hace mas fuerza la segura noticia que tenemos de -que el gran Patriarcha San Ignacio de Loyola, en sus Constituciones -aprobadas por la Silla Apostólica, dexó muy encargado á sus Hijos el -estudio de estas dos lenguas, y nos inclinamos tambien á que el de la -syriaca y caldéa.</p> - -<p>8. Si huviéramos tenido quien nos le enseñasse y nosotros nos -huviéramos dedicado á él, no nos veriamos en el estrecho en que nos -vimos resueltos á dexar la idéa de la obra, por no entender los -manuscritos donde haviamos de tomar los materiales. Pero, quando ya no -pensaba en esso, (ahora comienzo á hablar en singular,) ves aquí que me -depara la suerte ó la desgracia una rara vision. Díceme la Criada, que -me quiere hablar un Moro. Hágole entrar, y encuéntrome con un hombre de -aspecto venerable, de estatura heróica, con barba prolongada y rubia, -ojos modestos pero vivos, color blanco, y vestido enteramente á la -turca; sotana talar y abotonada, de lanilla fina color morado, aforrada -en tafetan carmesí; una gran banda de seda por ceñidor, que le daba -muchas vueltas; chinelas aforradas en tela amusca, y borceguíes á media -pierna, adonde salian á recivir unos anchurosos y prolixos calzones de -marinero, que le baxaban hasta ella; una especie de capa ó de manto -corto, que no passaba de la<span class="pagenum" id="Page_237">p. -237</span> cintura, de la misma tela que la sotana, solo que estaba -aforrado en martas cibelinas y le trahia terciado al brazo izquierdo -airosamente; su turbante de tres altos y como de á media vara, con -las tres divisiones regulares, blanca, encarnada y amusca, del que -pendia por todas partes multitud de hermosas bandas, ya de gaza, ya de -muselina, y algunas tambien de seda.</p> - -<p>9. Díxome en buen cortado Castellano, que era un co-Epíscopo -armenio, que venia á pedir limosna para los Cathólicos del -Monte-Líbano, que vivian entre los Schismáticos, sugetos todos al -Turco, para ayuda de pagar los excessivos tributos que les exigia el -Gran Señor por permitirles el exercicio libre de la Religion Cathólica -en los estados de la Sublime Puerta. Añadió que aquel era el quarto -viage que havia hecho á España con tan charitativo intento, y que en -las dilatadas mansiones que havia hecho en ella, recorriendo todos sus -Reinos y Provincias, havia aprendido la lengua con toda perfeccion, -especialmente que el Señor le havia dotado de conocido don de lenguas, -pues, sobre haverse instruído bastantemente en todas las européas, -posseía perfectamente todas las orientales, que en cierta manera -podia llamar sus lenguas nativas. Concluyó exhibiéndome una multitud -de cartas de recomendacion de Príncipes y Potentados, con otra igual -ó mayor cantidad de despachos y licencias exhortatorias de Señores -Obispos, para que pidiesse y se le diesse limosna en el distrito de sus -respectivas jurisdicciones, y por fin me suplicó que, como Párrocho, no -solamente las diesse el uso en mi Parrochia, sino que le hiciesse el -gusto de acompañarle en la demanda, para excitar mas la charidad de los -fieles.</p> - -<p>10. Yo que me ví con un personage al parecer tan recomendable y -que para mayor autoridad trahia consigo dos Turquitos como de catorce -á quince años, de aspecto muy agraciado, que decia ser Pagecitos -suyos, y como por otra parte le oí, que era tan versado en las lenguas -orientales en que estaban los manuscritos cuyo contenido deseaba saber -con tanta ansia, y mas hablando la castellana con tanta propriedad -como desembarazo, no puedo ponderar el gozo interior que me causó -esta aventura, pareciéndome que no debia tenerla por acaso, sino por -alta providencia del Cielo, que por este camino queria abrirle á la -execucion de mis zelosos intentos.</p> - -<p>11. En fin, por ahorrar razones, yo le hospedé en mi casa, le -agasagé, le cortegé y le regalé en ella por muchos dias, todo quanto -mi pobreza pudo dar de sí. Declaréle el pensamiento que havia tenido y -el motivo por que le havia abandonado, no entendiendo los manuscritos -que estaban esparcidos en varios lugares del contorno, aunque la mayor -parte se<span class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span> guardaban -juntos y con buena custodia en el célebre Archivo de Cotanes, Pueblo -que solo distaba una legua larga de esta Villa. El Señor co-Epíscopo se -sonrió gravemente y me dixo con mucho agrado que no me diesse pena, que -él me sacaria de aquel embarazo, y que, pues no podia agradecer de otra -manera mi charitativo hospedage, celebraba la ocasion de manifestar su -agradecimiento en cosa tan de mi gusto, como seria darme traducidos -en Castellano todos los manuscritos que le pusiesse delante, aunque -fuesse menester detenerse en mi casa algunas semanas y aún meses; -porque las virtudes no se oponen, y era tambien especie de limosna -para los Cathólicos del Monte-Líbano, el reconocimiento á sus insignes -bienhechores.</p> - -<p>12. Besé la mano á su Señoría por tanto favor. Al punto hize venir -todos los manuscritos que pude recoger, especialmente los dos grandes -legajos del Archivo de Cotanes, cuyo Archivero mayor (íntimo amigo mio) -me los franqueó prontamente en virtud de Real Albalá y Privilegio, que -tenemos los de esta Villa para esso, dándomelos con testimonio y con -recibo, como se previene en la misma facultad. Mi co-Epíscopo tomó con -el mayor calor la traduccion. En ménos de mes y medio me los presentó -todos traducidos y numerados, para que se supiesse adonde correspondian -unos y otros; y para mayor autoridad y abundamiento puso su sello y -echó su firma en cada uno de los documentos traducidos, como se ve en -ellos por estas palabras:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"> - <div class="stanza"> - <div class="verse i0">«Concuerda. <i>Isaac-Ibrahim Abusemblat</i></div> - <div class="verse i12">co-Epíscopo del Gran Cairo.»</div> - </div> -</div> -</div> - -<p>13. Despidióse de mí, dexándome este inestimable thesoro, que por -tal le tenia yo; y, pareciéndome que havia hecho poco por él, respecto -de lo que él havia hecho por mí, le regalé á la partida lo mas y mejor -que pude. Sin perder tiempo puse mano á la obra, con qué desvelos, -con qué afanes y con qué fatiga, Dios lo sabe; porque las especies -estaban todas esparcidas por aquí y por allí, sin órden, connexion ni -méthodo. Mi suma atencion fué no desviarme un punto de las memorias -en órden á las noticias; porque, quien no se havia de fiar de las que -estaban firmadas y selladas por un hombre que se llamaba <i>Isaac-Ibrahim -Abusemblat</i>, era <i>co-Epíscopo del Gran Cairo</i> y, ménos el hacer -milagros, parecia un Santo?</p> - -<p>14. Ahora entra la funestíssima catástrophe. Quando, despues de -dos años de trabajo, de vigilias y de un ímprobo sudor, tenia ya -formadas las dos primeras partes de mi Historia en la conformidad que -van escritas, y puntualíssimamente quando estaba trasladando con la -mayor fidelidad los<span class="pagenum" id="Page_239">p. 239</span> -singulares é ingeniosos apuntamientos de Fray Gerundio para su Semana -Santa, passó por este Pueblo un Inglés de autoridad, que se dirigia á -Portugal con no sé qué comission. Trahia cartas de recomendacion de -algunos amigos mios para que yo le hospedasse, y lo hize con especial -gusto, porque, aún sin ellas, le tengo grande en cortejar á todo hombre -de bien que transite por esta Villa. Díxome que havia sido muchos años -Cathedrático de lenguas Orientales de la Universidad de Oxford, y que -actualmente se hallaba en la Corte de Londres sirviendo el empléo de -Intérprete y Secretario de ellas. Creíle sin dificultad, porque, salvo -la Religion protestante que professaba, en lo demas parecia hombre de -honor, de bondad, de penetracion, de gran juício y de honradíssimos y -muy cavallerosos respetos, sobresaliendo singularmente en él una vasta -y comprehensiva erudicion en casi todas las facultades.</p> - -<p>15. Díle brevemente razon de la obra que estaba trabajando, de los -materiales ó documentos que havia tenido presentes para disponerla, -del embarazo en que me hallé para su inteligencia, de la aventura -que me deparó mi dicha en el co-Epíscopo Armenio para salir de este -embarazo, de la bondad con que me los traduxo en castellano aquel -santo Prelado, y finalmente le dixe, que havia de merecerle la honra -de que descansasse algunos dias en mi casa, y que en ellos, por via -de entretenimiento, aunque molesto, se sirviesse tomar el trabajo de -leer los cartapacios que tenia dispuestos de mi Historia, y cotejarlos -con los instrumentos y manuscritos á que se remitian; porque, aunque -yo tenia toda la seguridad possible de su legalidad, en estas materias -nunca sobraban los motivos para afianzarla.</p> - -<p>16. Todo lo aceptó el Cavallero inglés con atentíssima urbanidad, -diciéndome que la detencion en mi casa por algunos dias le era precisa, -pues, informado de mi buen corazon, havia dado órden para que le -enviassen á esta Villa ciertos despachos de la Corte que esperaba por -la via de Madrid, sin los quales no podia passar adelante, y que, por -lo que tocaba á mi obra, la leeria con especialíssimo gusto, porque á -su parecer no podia ménos de tenerle yo muy delicado.</p> - -<p>17. Con efecto, en los seis dias que tuve la honra de lograrle por -mi huésped, se entregó tan ansiosamente á la lectura de la Historia, -que apénas acertaba á dexarla de las manos ni aún para comer; y, -aunque protestó que no me havia de hablar palabra de ella hasta que, -cotejada con los manuscritos, pudiesse hacer juício cabal de el todo, -se le conocia bien en todas sus acciones, gestos y movimientos, que la -obra le havia quadrado extrañamente. En fin, la<span class="pagenum" -id="Page_240">p. 240</span> mañana del dia último que estuvo en mi -casa, (era por cierto mártes, que mártes havia de ser un dia tan -aziago para mí,) despues de havernos desayunado juntos, me dixo que -era preciso cerrarnos, y, haviéndole hecho, me restituyó el manuscrito -de mi Historia, con todos los demas instrumentos y papeles que havia -recorrido, en la misma conformidad y con el mismo órden con que yo se -los havia entregado; y, mirándome entre risueño y compassivo, me hizo -un razonamiento en esta substancia:</p> - -<p>18. «Señor Cura, tengo que dar á vuestra Merced mil enhorabuenas -y mil pésames: aquellos, porque ha escrito vuestra Merced una obra, -que en su linea dudo que tenga consonante: yo á lo ménos no se le -hallo en todo lo que he leído, y no ha sido poco; estos, porque, -creyendo vuestra Merced de buena fé, que ha trabajado una historia -exacta, verdadera, puntual y fiel, (calidades que, quanto es de su -parte de vuestra Merced, verdaderamente la assisten,) ha gastado el -calor intelectual en disponer la relacion mas falsa, mas embustera, -mas fingida y mas infiel que podia caber en humana phantasía. Si, como -vuestra Merced la llama <i>Historia</i>, la llamara <i>Novela</i>, en mi dictámen -no se havia escrito cosa mejor ni de mas gracia ni de mayor utilidad. -Tan provechosa sería para muchos de nuestros Predicadores de la Iglesia -Anglicana, como para muchos Predicadores de la Iglesia Romana; pero, -haviéndola vuestra Merced intitulado <i>Historia</i>, no me permite mi -sinceridad engañarle, ni lo merecen las honras con que me ha favorecido -y la noble confianza con que se ha fiado de mí. Nada tiene de Historia, -porque toda ella es una pura ficcion. Sossiéguese vuestra Merced, y no -se assuste hasta haverme oído.»</p> - -<p>19. «El llamado <i>co-Epíscopo Armenio</i>, que á vuestra Merced le dió -traducidos estos papeles, tanto tenia de Armenio como de Húngaro, tanto -de co-Epíscopo como de Monja, y tanto entendia las lenguas Orientales -como vuestra Merced la Iroquesa, la China y la Japona. Dexo á un lado -que ha muchos siglos, que assí en la Iglesia Latina como en la Griega -se suprimió la dignidad de los co-Epíscopos; dexo á un lado que el -Gran Cayro dista tanto de la Armenia como la Circassia de España; -y, en fin, dexo á un lado que ni los Cathólicos ni los Schismáticos -Armenios están hoy sugetos al Gran Señor, desde que los Mogoles ó -Sophys de Persia conquistaron la Armenia y la Georgia, sin que en -aquella conserve el Turco mas que dos plazas de poca importancia ó, por -mejor decir, dos fortalezas, que son la de Alcalziké y la de Cotatis, -teniendo en la primera un Baxá de una cola ó de inferior órden, y en -la segunda un simple Governador ó Comandante. Todas estas son fuertes -señales<span class="pagenum" id="Page_241">p. 241</span> de que el -supuesto co-Epíscopo debia de ser un picaron, un tunanton, un vagamundo -de los que de quando en quando suelen aparecerse en varias partes de la -Europa, y con sus hypócritas artificios engañan tal vez á personages, -que tenian motivo para no dexarse sorprender con tanta facilidad.»</p> - -<p>20. «Lo que no admite género de duda es, que él engañó á vuestra -Merced, pero graciosíssimamente, en todo ó en casi todo lo que dixo -que contenian essos legajos de papeles, y que el haverlos legalizado -con su sello y con su firma fué una de las mas preciosas invenciones ó -bufonadas, que pudo discurrir para burlarse de la sinceridad de vuestra -Merced.»</p> - -<p>21. «A la verdad se habla en varias partes de ellos de un -Predicador extravagante y ridículo, de cuyos sermones se entresacan -varios trozos y passages. Pero ni se nombra al Predicador, ni hay tal -Fray Gerundio en todos los manuscritos, ni se dice si el Predicador -anónymo fué Español ó Francés, Campesino, Andaluz ó Guipuzcoano, y -consiguientemente todo quanto se refiere de Campazas, de su familia y -del Licenciado Quixano, es una pura patraña. El sermon de Animas, que -en el capítulo 4º. del libro 1º. se supone que se predicó en Cabrerizo, -un manuscrito dice que es cierto se predicó, pero no expressa donde. -Assimismo se da por cierto todo quanto se refiere en el capítulo 5º. -del mismo libro como sucedido con un Maestro de Escuela; pero no -encuentro rastro de que fuesse coxo ni dexasse de serlo, ni mucho ménos -de que huviesse sido Maestro de Escuela en Villa-Ornate, pues solo se -habla en general de un Maestro de Niños. Pero el bellacon del Señor -co-Epíscopo, haviendo fingido que su Gerundio era de Campazas, púsole -voluntariamente á la Escuela de Villa-Ornate, porque quizás será un -lugar poco distante del otro.»</p> - -<p>22. «Con igual libertad finge todo quanto atribuye al Dómine -Zancas-largas, sacando de su phantasía un Preceptor imaginario, que -no ha existido <i xml:lang="la" lang="la">in rerum natura</i>. No se -puede negar, que muchas de las sandezes que se ponen en su boca, -se encuentran repartidas entre innumerables pedantes, que se meten -á Maestros de Gramática, Preceptores ó no Preceptores; pero no es -verosímil, que todas ellas se encuentren solas en uno solo, porque no -necessitaria de mas prueba para que le tuviessen por orate.»</p> - -<p>23. «La ficcion mas perjudicial de todas en la Religion Cathólica -que vuestra Merced professa, (que en la nuestra no tendria -inconveniente,) es aquella con que el bribon del tunante hace á su -Gerundio del estado religioso. No hay ni el mas leve rasgo de esso -en todo lo que he registrado, porque al Predicador de que se trata -no se le señala estado ni<span class="pagenum" id="Page_242">p. -242</span> profession: por esso, todo quanto se dice de su vocacion, -noviciado, estudios, empléos, etc., se lo regaló de su bella gracia -el Ilustríssimo Señor Isaac-Ibrahim Abusemblat, co-Epíscopo del Gran -Cayro.»</p> - -<p>24. «El mismo concepto se ha de hacer de su inseparable amigo y -compañero Fray Blas, del qual no se halla ni la mas leve mencion en -todos estos papeles. Solo se da una noticia vaga y general de otro -Compañero del Predicador anónymo, que con su mala doctrina y peor -exemplo contribuyó mucho á estragarle. Por tanto, aunque todos los -razonamientos del ex-Provincial y del Maestro Prudencio son graves, -macizos y ponderosos, debo prevenir á vuestra Merced para su govierno, -que no se encuentran en los documentos originales.»</p> - -<p>25. «Mucho ménos se lee en ninguno de ellos el nombre de <i>Bastian</i> -ni el apellido de <i>Borrego</i>, ni puedo discurrir el motivo que tendria -el Señor Tunante para poner en boca del sesudo Labrador Bastian Borrego -las graciosas, pero solidíssimas reflexiones que hizo en la granja con -el Maestro Prudencio. Solamente congeturo que, haviendo hecho Campesino -á su Gerundio, aplicó á los interlocutores aquellos apellidos que -son freqüentes en esta Provincia, escogiendo quizá los que á su modo -de entender le parecian ridículos; pero, si tuvo por tal el apellido -de <i>Borrego</i>, acreditó igualmente su malicia que su ignorancia. No -tiene mas de ridículo el apellido de <i>Borrego</i> que los de <i>Carnero</i>, -<i>Vaca</i>, <i>Mula</i>, <i>Leon</i>, <i>Osorio</i> (de Oso), y entre las aves <i>Aguila</i>, -<i>Paxarillo</i>, <i>Paxaron</i>, <i>Gallo</i>, <i>Palomo</i> y otros muchos, con que -se honran tantas familias distinguidas, y algunas de la mas elevada -nobleza. Aún vuestra Merced mismo no pierde nada por llamarse <i>Lobon</i>, -siendo tan conocida en la Historia Eclesiástica de España desde el -primer siglo de la Iglesia aquella famosa Matrona <i>Lupa</i> ó <i>Luparia</i>, -que algunos hacen Reina y todos suponen Señora nobilíssima; y, en fin, -allá en Inglaterra todos tenemos mucha noticia de la gran casa de -<i>Villalobos</i>.»</p> - -<p>26. «Los documentos, que vuestra Merced tuvo presentes para componer -la segunda parte, no son mas fieles que los que le guiaron para formar -la primera. El Señor Abusemblat le vendió á vuestra Merced gato por -liebre, y le puso delante todo lo que á él se le antojó. Aquellos -<i>Apuntamientos sobre los vicios del estilo</i> son un bello trozo de -rhetórica, que me acuerdo haver leído no sé donde; pero bien sé, que -en estos papeles Syriacos, Arábigos y Caldéos no he leído ni una sola -palabra de tales apuntamientos. La carta que el Estudiante Rhetórico -de Villagarcía escrivió á su Padre, la tengo por apócrypha; pero, -pues vuestra Merced está en<span class="pagenum" id="Page_243">p. -243</span> el mismo lugar, le será facil averiguar la verdad ó la -suposicion de esta noticia.»</p> - -<p>27. «Una pintura que hace vuestra Merced de no sé qué convite en -un Convento de Monjas, allá en el capítulo 3º del libro 4º, bien sé -que la sacó á la letra del instrumento traducido, que está notado con -el número 97; pero el original á que se remite no habla mas de Monjas -que de berengenas. Es una relacion Arábiga de la toma de Damasco en -tiempo de las cruzadas. Sin duda que al tunanton le debieron de tratar -mal algunas Monjas, conociendo quien era y no dexándose engañar de -sus embustes, y él para vengarse fingió de su cabeza todos aquellos -absurdos, que no caben ni se pueden creer del recogimiento y modestia -que dicen professan las Religiosas; que yo, aunque he viajado mucho por -payses Cathólicos, no las he tratado mucho, pero siempre he oído hablar -de ellas con estimacion y respeto.»</p> - -<p>28. «No puedo negar, que me cayó muy en gracia todo quanto en esta -segunda parte se pone en boca del Familiar, que es mucho y bueno. Se -conoce que el Señor co-Epíscopo no era lerdo: assí fuera tan veraz -como advertido; pero debo decir á vuestra Merced, para descargo de mi -conciencia, que todo esto fué de su invencion, y nada de essos papeles. -Aún assí y todo, se descuidó su Señoría en guardar conseqüencia; porque -en una parte llama <i>Cuco</i> al hijo del Familiar, y en otro le llama -<i>Bertholo</i>. Verdad es que lo podrá componer, diciendo que el muchacho -se llamaba <i>Cuco-Bertholo</i> ó <i>Bertholo-Cuco</i>. El terrible razonamiento -del Magistral de Leon tambien es lástima que no se encuentre en estos -documentos; pero al fin, aunque sea fingido que lo dixo, es cierto que -todo quanto en él se dice es muy verdadero.»</p> - -<p>29. «Todo el capítulo 8º del libro 4º, en que se trata de aquel -Cavallerito mono, ó mona, furioso remedador de los Franceses, es de -exquisita sal, y solo por él merece el co-Epíscopo del Gran Cayro, que -vuestra Merced dé por bien empleado quanto le agasajó y le regaló, y -que le perdone todo lo que le engañó. Fácilmente puede vuestra Merced -discurrir, que en estos mamotretos Orientales no se toca ni se puede -tocar tal especie; pero, si vuestra Merced se resolviere á publicar su -obra, reformándola y poniéndola otro título, le aconsejo que de esse -capítulo no mude ni una silaba.»</p> - -<p>30. «Lo mismo digo del capítulo 9º del libro 5º, en que se habla del -intolerable abuso de las Mugeres Cathólicas, que se visten por gala -los hábitos de las Religiones, ú otros de capricho que ellas inventan. -Si esto lo hicieran las de mi Religion, las aplaudiriamos mucho, -porque sería la mas graciosa invencion para zumbarse de los trages -Religiosos, de<span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span> que -hacen tanta burla; pero en Mugeres Cathólicas parece que no se debe -tolerar. Como quiera, el Tunante le dexó á vuestra Merced escrita una -sátyra de grande importancia, que debe engastarse en oro, y no importa -que la huviesse puesto en el estilo zafio del Familiar, ni esto se -debe censurar como inverisímil ó como dissonante, pues quiso dar á -entender, que para conocer el absurdo de este abuso no era menester ser -Cathedrático ni culto; porque su misma dissonancia da en los ojos á -qualquiera que tenga medianamente puesta la razon natural.»</p> - -<p>31. «Una cosa debe vuestra Merced borrar absolutamente, y es -toda la instruccion que se supone da el lugar de <i>Pero-Rubio</i> á los -Predicadores de Semana Santa. Yo no sé si con efecto hay en España -tal lugar de <i>Pero-Rubio</i>; pero, háigale ó no le haiga, es cierto, -que ni de tal instruccion ni de tal lugar se hace mencion en los -manuscritos originales, y que fué pura phantasía del Señor Abusemblat. -Tengo noticia de que en varias partes de España se toleran, assí en -la Semana Santa como en otras festividades, especialmente en la que -Ustedes llaman del Córpus, algunas mamarrachadas, que hacen ridículos -los mysterios de la Religion Romana, y nos dan grandes materiales á -nosotros, á quienes Ustedes nos tratan de hereges, para reírnos de -algunos que impugnamos. Por allá nos causa admiracion de que sufran -esto los que fácilmente lo pudieran remediar. Los passos de la Passion -son buenos para meditados, y tambien para representados en imágenes ó -estatuas que aviven la consideracion, en lo qual no me conformo con los -de mi secta, que se burlan de todas las imágenes sagradas, al mismo -tiempo que hacen tanta estimacion de las profanas, tratando algunas -con mucha veneracion. Debo este testimonio á la verdad, porque soy -hombre sincero y hablo en país libre; que en Inglaterra yo me guardaria -bien de hablar de esta manera. Bien está, pues, que los passos de la -Passion, y tambien los demas, que constan assí de la Historia sagrada -como de la eclesiástica, se hagan presentes á la vista por el pincel, -por la prensa, por el buril y por el escoplo; quanto mayor sea la -viveza con que se figuren, contemplo que será mayor la impression -que harán en los ánimos piadosos. Pero, que la persona de Christo y -la de los Apóstoles en algunos lances de la Historia evangélica se -representen al vivo por algunos hombres de la ínfima classe del pueblo, -y tal vez no los de mejores costumbres, ignorantes y atestados de vino, -perdónenme los que lo sufren, que allá nos disuena mucho.»</p> - -<p>32. «En virtud de esto que he oído decir, tengo por cierto, que en -varios lugares de España se practicarán distributivamente todas las -extravagancias, que supone la fingida instruccion<span class="pagenum" -id="Page_245">p. 245</span> de Pero-Rubio, esto es, que unas se -practicarán en unos, y otras en otros; pero no es verisímil, que en un -solo lugar se practiquen todas. Y como quiera, no constando de estos -originales ni que haya tal lugar de Pero-Rubio, ni mucho ménos que se -representen en él essos passos theatrales, soy de sentir que vuestra -Merced debe reformar esse passage, ó á lo ménos prevenir, que no está -muy seguro de que no se haya padecido alguna equivocacion en lo que se -atribuye á Pero-Rubio.»</p> - -<p>33. «Finalmente, para convencer á vuestra Merced demonstrativamente -de que no debiera haverse fiado de la llamada traduccion legal del -co-Epíscopo del Gran Cayro, no es menester mas que hacer un poco de -reflexion á los anacronismos, en que están hirviendo sus papeles. Por -una parte supone á Fray Gerundio muy anterior á la irrupcion de los -Moros en España, y por otra le llama <i>Fray</i>, cosa que ni en España ni -en parte alguna del mundo se usó hasta muchos siglos despues. Aquí dice -que floreció en siglos muy atrasados, y allí cita dichos, escritos y -hechos, que sucedieron ayer y casi están sucediendo hoy. Si me huviera -de detener á particularizar todos estos anacronismos, seria menester -recapitular toda la obra; pero basta esta insinuacion para que vuestra -Merced caiga en cuenta.»</p> - -<p>34. «En los demas papeles, de que todavía no se ha valido vuestra -Merced, porque las reservaria sin duda para la tercera parte, hallo -otras mil graciosas invenciones del Tunante, tan fingidas como las -passadas. Trátase en ellos del ridículo modo con que entendia Fray -Gerundio el mandato de casi todos los Señores Obispos de España, de -explicar por lo ménos un punto de doctrina christiana en la salutacion -de todos los sermones, y de lo que le passó con un Prelado zeloso. -Háblase mucho de un Sermon de <i>Confalon</i>, que predicó en la Ciudad -de Toro; de otro llamado del <i>Vexilla</i>, en Medina del Campo; de un -Adviento y de una Quaresma, en varios lugares; de Pláticas á Monjas; de -una Mission que hizo en cierta parte; y concluye el Señor Abusemblat -sus apuntamientos con la conversion de Fray Gerundio al verdadero -modo de predicar, efecto de no sé qué libro convincente que la divina -Providencia le puso en las manos, de su muerte exemplar, precedida -de una pública retractacion de los disparates que havia hecho en sus -sermones, y de una pathética exhortacion que hizo á sus Frayles, para -que predicassen siempre la palabra de Dios con el decoro, gravedad, -juício, nervio y zelo que pide tan sagrado ministerio.»</p> - -<p>35. «Es cierto, que el Armenio de mis pecados dice admirables -cosas en todos estos documentos, assí de las que pertenecen á su -idéa principal, como de otras accessorias que<span class="pagenum" -id="Page_246">p. 246</span> entretexe al modo de las antecedentes, -y tocan en costumbres, escritores, críticos, mesas, trages, -extravagancias mal usadas y peor toleradas, en las processiones, abusos -de rosarios públicos, de las novenas, de las imágenes sagradas en -esquinas de las calles y zaguanes de las casas, y, finalmente, en otras -cien materias, todas de grande importancia y tratadas, á mi ver, con -solidez y con gracia. Pero mi conclusion es que nada, nada de esto se -halla en los papeles Arábigos, Syriacos y Caldéos, que á vuestra Merced -le ha vendido por originales.»</p> - -<p>36. «En virtud de todo lo qual, haciéndome por una parte gran -lástima que no salga á la luz pública una obra como la que vuestra -Merced tiene trabajada, y no pudiendo por otra negar este testimonio -á la verdad, ni este desengaño á la confianza que le merezco, soy de -parecer que vuestra Merced no la suprima; pero que, ó ya la continúe ó -ya la dé por concluída, mude solamente el título y la divulgue de esta -manera:</p> - -<p class="centra mt05"><i>Historia</i> <b>que pudo ser</b> <i>del famoso -Predicador<br />Fray Gerundio de Campazas</i>.»</p> - -<p class="mt05">37. Viste tal vez, quando se cae de repente el techo de -una casa y coge debaxo á un perro, sea dogo, galgo ó perdiguero, como -se queda espatarrado? Pues assí, ni mas ni ménos, me quedé yo, quando -acabó el Mylor Inglés su razonamiento. Por mas de un quarto de hora -quedé atónito, enagenado, fuera de mí, sin acertar á hablar palabra; -pero, recobrados los espíritus y dándome una palmadita en la frente, me -acordé que todo esto ya lo havia dicho yo en mi Prólogo, protestando -que yo era el Padre y la Madre, el Hacedor y el Criador de Fray -Gerundio; con que, Lector mio, vamos á otra cosa, y cátate el cuento -acabado.</p> - -<hr class="chap0" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Notas"> - <p><span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span></p> - <h2 class="nobreak"><small>NOTAS AL TOMO SEGUNDO.</small></h2> -</div> - -<div class="footnotes"> -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> Pág. -1, l. 9. <b>La escuela griega</b>, por antífrasis, para denotar los -hermanos laicos, donados y otros, los mas ignorantes de todos, que no -entendian siquiera el latin. Esta mofa parece fué muy comun en los -conventos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> P. 5, -l. 6. Al márgen del manuscrito hay esta nota en la letra del P. Isla: -«Aplicacion ridícula de los textos de la Escritura.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> P. 6, l. -36. Nota al márgen del manuscrito: «Abuso de la Escritura.» La misma -nota se repite al párrafo 20.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> P. 12, -l. 36. <b>Las Luces.</b> En el ms. hay <i>las Sudes</i>; pero, como no -existe tal voz, debe de ser error por <i>Luces</i>, que corresponde á la -palabra <i>Candles</i>, que trahe la version inglesa.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> P. 18, -l. 4. En el ms. se lee <i>yerro</i>, y para evitar toda equivocacion he -adoptado la ortografía moderna.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> P. 24, -l. 37. <b>Colegial mayor</b>, el que tiene beca en algun colegio mayor. -<i>Magistral</i>: epíteto dado en las iglesias catedrales á una de las -cuatro canongías de oficio, cuyo cargo es predicar; y tambien el sugeto -que ha obtenido y posée esa canongía. <i>Diccionario de Dominguez.</i> En la -edicion de 1768 hay aquí una nota marginal de letra de la época, que -dice: «El Magistral de Leon era el Sr. Quadrillero, Obispo que fué de -Ciudad Rodrigo, y natural de Palazuelos en Campos.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> P. 24, -l. 43. <b>Canónigos de cuello ancho</b>, los que no eran obligados á -llevar el hábito, y podian vestir como gustaban.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> P. 25, -l. 5. En el ms. hay: <i>se apeó otro Labrador</i>. Pero, como ántes no se ha -hablado de labrador ninguno, he preferido conservar el <i>un</i>, que es la -leccion de todas las ediciones.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> P. 25, -l. 11. <b>Donado</b>, la persona que está en alguna órden, destinada al -servicio de la comunidad, sin ser ni novicia ni profesa, pero que gasta -una especie de hábito religioso análogo al de la órden en que sirva. -<i>Dicc. de Dominguez.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> P. -26, l. 20. El ms. lee: <i>Engañóse mucho, porque á lo ménos era Vicario</i> -etc., estando tachadas las palabras: <i>á lo<span class="pagenum" -id="Page_248">p. 248</span> ménos</i>. Se ha conservado la leccion de -las ediciones impresas, que parece la buena. — <i>Vicario de monjas</i>, -el sugeto que pone el superior de alguna órden regular para que las -asista y dirija en los conventos sugetos á su jurisdiccion. <i>Dicc. de -Dominguez.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> P. -28, l. 13-24. Este trozo es inédito (Nota del transcriptor: desde -«estas siempre piden licencia para rezar» hasta aquí).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> P. -34, l. 19. <b>La paz.</b> En la misa se llama la ceremonia en que -el celebrante besa la patena, y luego abraza al diácono, y este al -subdiácono, y en las catedrales se da á besar al coro una imágen ó -reliquia, y á los que hacen cabeza del pueblo. Llámase tambien <i>paz</i> la -misma reliquia ó imágen. <i>Academia.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> P. -36, l. 38. Al márgen del ms.: «Disparatada introduccion, parecida á -innumerables.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> P. -43, l. 33. En el ms. hay <i>tener</i> por <i>tenerles</i>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> P. -43, l. 38. Estas palabras «lo hizo con tal primor, llamando tanto las -curiosidades,» las ha suplido una nota manuscrita de la edicion de -1768. Si se conserva la leccion del ms., el pasage corre así: «porque -esto de probar que Campazas era el solar y la patria del Santíssimo -Sacramento y que, si no havia Sacramento en Campazas, no havia en la -Iglesia fé: qué seis granos de láudano bastarian para amodorrar al mas -dormilon y soñoliento?» Las palabras añadidas dan un sentido cabal á la -frase, que otramente está demasiadamente concisa.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> P. -49, l. 42. <b>Bomba</b>, voz que se usa en los banquetes, tertulias -y otras reuniones, para llamar la atencion de los concurrentes y -anunciar, que se va á improvisar ó recitar algun verso ó bríndis. -<i>Dicc. de Dominguez.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> P. -54, l. 9. Ya se sabe que este epigrama es de Marcial; pero el P. Isla -habrá escrito Horacio de propósito, para mostrar lo poco que conocia el -canónigo á los autores clásicos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> P. -66, l. 7. Estos tres párrafos 27, 28 y 29 son enteramente inéditos, -y solo la edicion de 1768 trahe el 30, el cual no obstante se ha -suprimido en las posteriores.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> P. -68, l. 38. <i>Y, lo que es mas</i>, etc. Estos dos renglones no se hallan -en el ms. original, pero sí como adicion manuscrita en la edicion de -1768.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> P. -72, l. 19. <b>Dialectica cavillatrix.</b> Demasiada razon tuvo el -docto Magistral para esta invectiva, conociendo sin duda cuantas y -cuales cuestiones monstruosas havia hecho nacer aquella dialéctica en -la imaginacion traviesa de ciertos disputadores teológicos; como <i -xml:lang="la" lang="la">utrum Deus potuerit suppositare mulierem, vel -diabolum, vel asinum, vel silicem, vel cucurbitam; et, si suppositasset -cucurbitam, quemadmodum fuerit concionatura, editura miracula, et -quonam modo fuisset fixa cruci</i>, etc.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> P. -76, l. 44. <b>El púlpito no tiene poste.</b> Asistir al poste, en -algunas universidades, es ponerse el catedrático, despues de bajarse -de la cátedra, á esperar por cierto tiempo si<span class="pagenum" -id="Page_249">p. 249</span> á los discípulos se les ofrece alguna -dificultad, para resolvérsela ó desatársela, etc. <i>Dicc. de -Dominguez.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> P. -78, l. 30. <b>Llamábase Don Cárlos.</b> En la edicion de 1768 hay la -siguiente nota manuscrita: «Este caballero afrancesado se cree que es -un tal Castañon de la Bañeza.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> P. -86, l. 45. <b>La célebre Historia de</b>... En la edicion de 1768 hay -la siguiente nota manuscrita; «La Historia del pueblo de Dios?» Se -alude probablemente á la <i xml:lang="fr" lang="fr">Histoire du peuple -de Dieu etc. par I. J. Berruyer</i>, Paris 1728, 7 tomos in-4º, y su -continuacion, la Haya (Paris) 1755, 4 tomos in-4º.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> P. -87, l. 2. Este trozo, desde <i>la materia</i> hasta y con <i>los francesismos -de esta</i>, ha estado inédito hasta ahora.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> P. -100, l. 24. En el ms. original está tachada la nota marginal siguiente, -de letra del autor: «Murió el P. D. Nicolas Gallo poco tiempo despues -que se escribió esto.»</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a> P. -104, l. 11. Este verso, por desvergonzado que sea, parece haber corrido -con bastante aplauso, ya que se encuentra tambien con su explicacion -en la <i>Menagiana</i> I, 73 (Amsterdam 1762). En el ms. está tachado, pero -probablemente por mano del censor.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> P. -109, l. 18. <b>Escrúpulos de Mari-Gargajo.</b> Esta leccion se halla -como enmienda manuscrita en la edicion de 1768; en el ms. original hay -<i>Fray Gargajo</i>, y tal vez hubiera sido mejor no adoptar la variante.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> P. -119, l. 36. Segun el ms. el primer período de este párrafo se ha de -leer así: «No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, ora fuesse -porque efectivamente conoció de botones adentro el disparate, ora -porque se empeñó en llevarle adelante, y assí le dixo», etc. Así se -corrija. En cuanto á las otras palabras, no se encuentran sino en la -edicion de 1768, donde se han añadido en nota manuscrita, y tampoco se -hallan en la version inglesa.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> P. -138, l. 7. En el ms. hay aquí la nota marginal autógrafa siguiente: -«Poco tiempo despues que esto se escrivió, fué electo digníssimo Obispo -de Guadiz y Baza.» — En la edicion de 1768 se ha incluído esta nota en -el texto.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a> P. -149, l. 3. Estos cinco párrafos 8-12 son inéditos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a> -P. 152, l. 16. Tambien lo son los párrafos restantes 18-30 de este -capítulo, siendo así que en las ediciones anteriores va sustituído en -su lugar un pequeño trozo, que en la de Monlau ocupa 30 renglones, y en -la presente apénas pediria el mismo número.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a> -P. 183, l. 14. <b>Se restituía al alcándara.</b> El ms. dice <i>á la -gandara</i>; pero, como no existe tal palabra, no he dudado en adoptar la -correccion, que se halla manuscrita en la edicion de 1768 y corresponde -perfectamente á la version inglesa.</p> - -</div> -</div> - - -<div class="chapter pt6"> - <hr class="chap" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span></p> - <p class="centra fs75 ws1 pt6">Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig.</p> - <hr class="chap" /> -</div> - - -<div class="chapter pt3"> -<div class="transnote" id="tnote"> - <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p> - <ul> - <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li> - - <li>Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de - reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías variantes.</li> - - <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> - - <li>Se ha asignado un número correlativo de nota a las que figuran al - final del tomo, para su mejor referencia al texto principal.</li> - </ul> -</div> -</div> - - -<hr class="full" /> - -<pre style='margin-top:6em'> -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR FRAY -GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) *** - -This file should be named 63700-h.htm or 63700-h.zip - -This and all associated files of various formats will be found in: -http://www.gutenberg.org/6/3/7/0/63700/ - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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