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-The Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray Gerundio
-de Campazas, alias Zotes (2 de 2), by José Francisco de Isla
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-using this ebook.
-
-Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias
- Zotes (2 de 2)
-
-Author: José Francisco de Isla
-
-Editor: Eduardo Lidforss
-
-Release Date: November 10, 2020 [EBook #63700]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
- images generously made available by The Internet
- Archive/Canadian Libraries)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR
-FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre
- =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de
- reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías
- variantes.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- * Se ha asignado un número correlativo de nota a las que figuran al
- final del tomo, para su mejor referencia al texto principal.
-
-
-
-
- COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES.
-
- TOMO XLIII.
-
-
-
-
- EL P. ISLA.
-
- HISTORIA
- DEL FAMOSO PREDICADOR
- FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS,
- ALIAS ZOTES.
-
- PRIMERA EDICION ENTERA,
- HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL
- MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR
-
- POR
-
- D. EDUARDO LIDFORSS,
- CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND.
-
- PARTE SEGUNDA.
-
- [Ilustración]
-
- LEIPZIG:
- F. A. BROCKHAUS.
- —
- 1885.
-
-
-
-
-ÍNDICE.
-
-
- LIBRO QUARTO.
-
- Pág.
-
- Cap. I. Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso
- Letor. 1
-
- Cap. II. Lee Fray Gerundio un Papel acerca del stilo, y queda
- aturrullado. 9
-
- Cap. III. Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente. 23
-
- Cap. IV. Expónense á la admiracion algunas cláusulas del Sermon
- de Fray Gerundio. 35
-
- Cap. V. Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton Zotes. 46
-
- Cap. VI. De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que se
- tuvo sobre comida. 57
-
- Cap. VII. Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la
- conversacion del Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá
- saliendo. 67
-
- Cap. VIII. Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped no
- esperado, pieza muy divertida, que á tal punto se apeó en casa
- de Anton Zotes. 78
-
- Cap. IX. Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el sermon
- del Magistral en el ánimo de Fray Gerundio. 91
-
-
- LIBRO QUINTO.
-
- Cap. I. Encárganle un sermon de honras, y no le escupe; con todo
- lo demas que iremos diciendo. 105
-
- Cap. II. Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una instruccion
- para disponer el sermon de honras, y este se la da divina. 113
-
- Cap. III. Interrumpe la conversacion un huésped inopinado, que
- se aparece de repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo demas
- que irá saliendo. 121
-
- Cap. IV. Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á Campazas sin
- saber cómo; quédase allí el Colegial aquella noche, y se evacúa
- el punto que se tocó y no se prometió en el capítulo passado. 132
-
- Cap. V. Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar. 145
-
- Cap. VI. Predica Fray Gerundio el sermon de honras con increíble
- aplauso, y encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio. 156
-
- Cap. VII. Lo mismo que el otro. 166
-
- Cap. VIII. Sálense á passear los quatro Religiosos, y el Padre
- Abad, en tono de conversacion, da á Fray Gerundio una admirable
- doctrina. 174
-
- Cap. IX. Es buena cosa y merece leerse. 191
-
-
- LIBRO SEXTO.
-
- Cap. I. Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin del
- capítulo se sabrá su contenido. 204
-
- Cap. II. Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la conversacion
- con el _Dominus tecum_ y con el _Vivan Ustedes mil años_, y
- despues se suena. 214
-
- Cap. III. Dispone Fray Gerundio su Semana Santa. 223
-
- Cap. IV. y último. Interrúmpese la obra por el mas extraño
- sucesso que acaeció al Autor, y de que quizá no se encontrará
- exemplar en los annales. 234
-
-
- Notas al Tomo segundo. 247
-
-
-
-
-LIBRO QUARTO.
-
-
-
-
-CAPITULO PRIMERO.
-
-Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso Letor.
-
-
-1. Pues, como íbamos diciendo de nuestro cuento, yendo dias y viniendo
-dias, el bendito entre todos los benditos, el bueno de nuestro Fray
-Gerundio quedó tan satisfecho de su trabajo, con la arenga panegýrica
-y apologética á favor de su Plática de Disciplinantes que le hizo el
-susodicho Theologuillo, con los aplausos de la escuela moza y con la
-gritería de la griega,[1] que por poco no tuvo al Maestro Prudencio por
-hombre que havia perdido el seso. Pero á lo ménos, pareciéndole que le
-hacia mucha merced, hizo juicio firme y valedero de que ya estaba algo
-chocho, y propuso en su corazon no hacer caso de nada que le dixiesse.
-Y aún se adelanta un Autor á sospechar que hizo propósito oculto de
-huir el cuerpo al viejo todo quanto le fuesse possible, bien que esto
-no lo assegura como noticia cierta, y solamente la da por congetura,
-fundada en unos apuntamientos de letra muy gastada que se hallaron en
-el hondon de un coxin. Y el Diablo, que no dormia, para remachar el
-clavo de su sandez, dispuso que algunos dias despues reciviesse una
-carta de su íntimo Amigo Fray Blas, escrita desde Jacarilla, la qual
-decia assí:
-
-2. «Amigo Fray Gerundio: Doyte mil abrazos con el corazon, ya que
-no puedo con la boca: en toda esta tierra no se habla mas que de tu
-famosa Plática de Disciplinantes. Fray Roque el Refitolero me escribe
-maravillas, y el Sacristan de Gordoncillo, que te oyó (y ha venido
-aquí á concertar un esquilon), comienza y no acaba. Ambos tienen voto,
-ó yo soy un porro. Mosen Guillen, que es el Señor Cura de este lugar
-y tiene en la uña al _Theatro de los Dioses_, deséa un traslado de
-ella, y dice que le ha de hacer imprimir, aunque sea necessario vender
-el macho falso, que compró en la feria del Botigero. Embíamele por
-el portador, que es el Barbero de este pueblo, persona segura y de
-toda mi estimacion. A él me remito sobre mi sermon de Santa Orosia,
-pues no parece bien que yo me alabe; y sábete que tiene tan buena
-tixera para cortar un sermon como para igualar un cerquillo: solo te
-digo que, ademas de la limosna del Mayordomo, que no es maleja, me he
-valido ya dos borregos y dozena y media de chorizos, que de todo se
-sirve. Dios te guarde muchos años. Tu amigo hasta la muerte á pesar de
-cazcarrientos,
-
- =F. Blasius.=»
-
-3. Quando Fray Gerundio se halló con que le pedian su Plática allá
-de luengas tierras (pues para su geographía ocho leguas de distancia
-era la mitad del mundo); quando consideró, que se la pedian no ménos
-que para imprimirla, y se vió en vísperas de ser Autor de la noche
-á la mañana, y esto sobre ser hombre en cuyo elogio y aplauso _in
-continenti_ se escrivian y se divulgaban sonetos, se tuvo en su corazon
-por el mayor Predicador que havian conocido los siglos; y no solo se
-confirmó en la estraphalaria idéa de predicar, que ya se havia formado,
-sino que con el tiempo fué salpicando todas las mas ridículas y mas
-extravagantes, como se verá en el discurso de esta puntual Historia.
-
-4. Pero ves aquí que en el mismo zaguan de la segunda parte de ella,
-parece hemos dado un trompicon, que á buen librar harto será que
-escapemos sanas las narizes. Es possible, (dirá un Lector, que las
-tenga de podenco,) es possible que, haviendo oído la famosa Plática
-Anton Zotes y Catanla Rebollo, su muger; haviendo sido testigos de los
-aplausos y de los vítores, con que fué celebrada; haviendo visto por
-sus mismos ojos el prodigioso fruto que hizo, en la valentía con que
-arrojaron las capas los Penitentes de sangre, y en el denuedo con que
-manejaron unos el ramal, y otros la pelotilla; que, haviendo recivido
-ellos tantos plácemes, tantos parabienes, tantas bendiciones, así en
-la Iglesia como fuera de ella: es possible, (vuelvo á decir tercera
-vez,) que no tuvieron siquiera una enhorabuena que llegar á la boca
-para dársela á su hijo? Se hace verisímil que, ya que no fuesse aquella
-noche, por ser ya tarde y por dexarle descansar, á lo ménos la mañana
-siguiente muy de madrugada no fuessen á la Iglesia del Convento ó á la
-portería, y que allí Anton Zotes no diesse cien abrazos á su hijo, y
-la Tia Catanla no añadiesse de mas á mas otros tantos besos, aforrados
-en lágrimas y mocos, todos de puríssima ternura? Se hace creíble
-tanta sequedad y tanto despego? Y, si esto no fué assí, sino que con
-efecto los buenos de los padres de Fray Gerundio hicieron con su hijo
-todas estas demonstraciones de cariño, dándole las debidas señas de
-su complacencia y de su gozo, con qué conciencia passa en silencio el
-Historiador una circunstancia tan substancial, que tanto puede servir
-para el aliento, y aún para la edificacion?
-
-5. A esto pudieramos responder muchas cosas, pero las dexamos todas por
-no ser prolixos.
-
-6. Y confessando de buena fé, que todo passó assí ni mas ni ménos,
-añadimos en conseqüencia de la verdad y de la fidelidad que
-professamos, que no solamente huvo dichos mocos, lágrimas, besos y
-abrazos, sino que Anton Zotes, en presencia del Prelado y de otros
-Padres graves, que havian baxado á cortejarle á él y á su muger, dixo
-á Fray Gerundio: «Ya te envié á escrivir, como m’avian echado la
-Mayordomía del Sacramento; pero entónces no te umbié á decir que me
-perdicasses tú el sermon, porque, como no t’avia uído perdicar, no
-queria ponerme á que quedássemos envergonzados: ahora que te he uído,
-dígote que me l’as de perdicar, con la bendicion de su Reverencia
-nuestro Reverendíssimo Padre.» No pudo negarse el Prelado á concederla,
-aunque del escapulario adentro no le dió mucho gusto, porque como á
-hombre serio y de razon le havia dessazonado la Plática. Pero, qué
-havia de hazer en aquella coyuntura, y con unos Hermanos tan devotos
-de la Orden, que hacian al Convento toda la limosna que podian? Al fin
-sacáronlos unas tortillas, chanfaina, queso y aceitunas. Almorzaron muy
-bien, sirviéndolos el almuerzo de comida, y se volvieron á Campazas,
-no viendo la tierra que pisaban ni las horas de Dios por llegar á el
-lugar, para contar á el Licenciado Quixano y á toda la parentela lo que
-havian visto por sus ojos, oído con sus oídos y palpado con sus manos.
-
-7. Dexemos ir en buen hora á los dos dichosíssimos consortes en
-buena paz y compaña, miéntras nosotros nos volvemos á nuestro Fray
-Gerundio, que, desde el mismo punto y momento en que le echó su Padre
-el sermon del Sacramento, no pensaba de dia, ni de noche soñaba en
-otra cosa que en el modo como havia de desempeñarle. Hacíase cargo de
-todas las circunstancias, que le ponian en el mayor empeño: primer
-sermon que predicaba en público, (porque la Plática de Disciplinantes
-no la calificaba de sermon); predicarle en su lugar, y en la misma
-Parroquia donde le havian bautizado (porque no havia otra); ser
-Mayordomo su Padre; decir la missa, como lo daba por supuesto, el
-Licenciado Quixano, su Padrino; los danzantes de la procession, el Auto
-sacramental que siempre se representaba, los novillos que se corrian,
-las dos ó tres dozenas de cohetes que se arrojaban, y la hoguera
-que se encendia la víspera de la fiesta: todo esto se le ofrecia
-continuamente á la imaginacion como punto céntrico y principal de su
-empeño, pareciéndole no solo que era indispensable el hacerse cargo de
-todo ello, sino que en esto solo estrivaba toda la dificultad, pues,
-por lo que tocaba al assunto del Sacramento, en qualquiera Sermonario
-encontraria campo abundante donde forragear.
-
-8. Es cierto, que no se le havian olvidado las juiciosas reflexiones
-que havia oído al Maestro Fray Prudencio, contra la ridícula y
-extravagante costumbre de tocar en los sermones estas que se llaman
-_circunstancias_; tambien es cierto, que tenia muy presente la
-salutacion del sermon de la Purificacion en dia de San Blas, que el
-mismo Maestro Prudencio havia leído al Predicador mayor y á él, en
-que con gravedad, y no sin gracia, se hace ridícula esta costumbre,
-convenciéndola de tal con razones que no admiten réplica; pero tambien
-es igualmente cierto, que se le imprimió altamente la salida de su
-amigote el Predicador Fray Blas, la qual se reduxo á aquel apophtegma,
-que puede hacerse lugar entre los principios de Machiabelo: _Sentire
-cum paucis, vivere cum multis: sentir con los pocos y obrar con los
-muchos_; y aún por su desgracia havia leído en aquellos dias, no se
-sabe donde, el dicho que comunmente se atribuye á nuestro insigne Poeta
-Lope de Vega, y harto será que no sea un falso testimonio, porque no
-cabe que un hombre de tanto juicio y de tanta discrecion dixiesse una
-truanada tan insulsa; pero al fin ello se cuenta que, reconociendo él
-mismo los defectos de sus comedias, los excusa diciendo _que los conoce
-y los confiessa; mas que con todo esso las compone assí, porque las
-buenas se silvan, y las malas se celebran_. Esto le hacia mas fuerza
-que todo á Fray Gerundio, y resolvió por última determinacion no
-omitir circunstancia alguna de las insinuadas, aunque lloviessen Fray
-Prudencios.
-
-9. Solo dudó por algun tiempo si, para hacerse cargo de ellos, acudiria
-por socorro á las fábulas, ó apelaria á algunos textos y passages de
-la sagrada Escritura, porque de todo havia visto en los mas famosos
-Predicadores. Algo mas se inclinaba á lo primero, por llevarle hacia
-allí su genio, ayudado del exemplo de Fray Blas y de la continua
-lectura del _Florilegio_; pero, como estaba tan reciente la fuerte
-repassata que le havia dado el Padre Maestro, contra el uso ó contra
-el abuso de la fábula en la séria magestad del púlpito, no pudiendo
-sobre todo borrar de la memoria aquella que le havia oído de que esto
-era especie de sacrilegio, expression que le havia estremecido, porque
-al fin no dexaba de ser hombre timorato á su modo; por esta vez, y sin
-perjuicio hasta que examinasse bien el punto, se determinó á buscar
-en la sagrada Escritura acomodo honrado para todas las susodichas
-circunstancias.
-
-10. Hallóle fácilmente donde le encuentran todos, que es en las
-_Concordancias de la Biblia_, sin mas trabajo que ir á buscar por el
-Abecedario la palabra latina que corresponde á la castellana, para la
-qual se deséa algun texto, y aplicar qualquiera de los muchos que hay
-en la Escritura, casi para cada una de quantas voces se pueden ofrecer.
-En ménos de una hora dispuso los apuntamientos siguientes:
-
-11.[2] «Primera circunstancia: _Primer sermon que predico_: viene
-clavado aquello de =primum quidem sermonem feci, o Theophile=. --
-Segunda: _Predícole en mi lugar, que se llama Campazas_: para esta
-viene como nacido aquel texto: =Descendit Jesus in locum campestrem=.
--- Tercera: _Predico en la Parroquia donde me bautizaron, y se llamaba
-Juan el que me bautizó_: qué cosa mas propia que aquello de =Joannes
-quidem baptizavit in aqua, ego autem in aqua et Spiritu Sancto=? --
-Quarta: _Es Mayordomo mi padre_: =In Domo Patris mei mansiones multæ
-sunt=. _Tambien mi padre es labrador_: =Pater meus agricola est=.
-_Llámase Anton Zotes; y el Arca del Testamento, figura del Sacramento,
-anduvo por el país de los Azotes ó de los Azotios_: =abiit in Azotum=.
--- Quinta: _Echóme el sermon mi Padre, el qual está vivo y sano_. =Et
-misit me vivens Pater.= _Cantará la missa mi Padrino_...»
-
-12. Aquí se halló un poco atascado, porque, haviendo revuelto quantas
-_Concordancias_ se hallaban en su celda, conviene á saber las
-antiquíssimas de Hugo Cardenal, las de Alberstad, las de Harlodo, las
-de Roberto Estévan y, por última apelacion, las de Zamora, no encontró
-la palabra Padrino en todas ellas; y, ya desesperado, estaba resuelto
-á acudir al _Theatrum vitæ humanæ_ ó á qualquiera Polyanthéa por algun
-Padrino de socorro, y aún en caso necessario á valerse del _Tu es
-patronus, tu parens_ de Terencio en el _Heauton-timorumenos_, quando
-su dicha le deparó el texto mas oportuno del mundo: tropezó pues con
-aquello que se lee en el verso 14 del capítulo 16 de la Epístola de
-San Pablo á los Romanos: _salutate Patrobam_; y, passando luego á leer
-el capítulo, encontró en él un thesoro, porque casi todo el referido
-capítulo se reduce á las memorias, (hablando á nuestro modo,) que el
-Apóstol encargaba se diessen de su parte á todos los Christianos que se
-hallaban en Roma, y eran de su especial cariño ó por su mayor favor, ó
-por algun beneficio particular que havian hecho á la Iglesia, ó porque
-se havian esmerado mas en favorecer y en amar al mismo Apóstol: á todos
-los va nombrando por sus nombres, y en el versículo 14 nombra entre
-otros á Patroba.
-
-13. «_Teneo te, terra!_ dixo entónces Fray Gerundio, mas alegre que si
-huviera hallado una mina: de Patroba á Padrino no va un canto de un
-real de á ocho de diferencia, y con decir que el Padrino antiguamente
-se llamaba _Patroba_ y que, corrumpido el vocablo, se llamó despues
-_Padrino_, está todo ajustado. Si alguno me replicare, (que él se
-guardará bien de esso,) le responderé, que con mayores corrupciones
-que esta nos tienen apestados los Etymologistas, y trampa adelante.
-Pues ahí, es decir que no dará golpe el _salutate Patrobam_, haciendo
-reflexion sobre el _salutate_, diciendo que hasta el Apóstol se
-acordaba del Padrino en la salutacion!»
-
-14. Bien quisiera él encontrar tambien algun textecillo oportuno, para
-encaxar el apellido _Quixano_, no dexando de conocer que esse seria el
-_non plus ultra_ del chiste y del ingenio, porque el texto de Padrino
-en general se podia aplicar á qualquiera Pastor que sacasse de pila á
-un hijo de Juan Borrego; pero túvolo por caso desesperado: no obstante,
-despues de haver andado batallando largo tiempo en su imaginacion,
-sin ofrecérsele cosa que le quadrasse, le ocurrió el pensamiento mas
-disparatado que se podia ofrecer á hombre mortal.
-
-15. «Quixano, se decia él á sí mismo, sale de _quixada_; esto no admite
-duda: pues ahora, de las quixadas se dicen cosas grandiosas en la
-Sagrada Escritura, porque, dexando á un lado si Cain mató ó no mató
-á su hermano Abel con la quixada de un burro, que esta circunstancia
-no consta, á lo ménos de la _Vulgata_, y, aunque constara, no podria
-yo ajustarla bien para mi cuento; pero consta ciertamente, que Sanson
-con la quixada de un asno quitó la vida á mil Philistéos; consta que,
-haviendo quedado muy fatigado de la matanza y estando pereciendo de
-sed, sin haver en todo aquel campo ni contorno una gota de agua, con
-que poder aliviarla, hizo oracion á Dios, para que le socorriesse en
-aquella extrema necessidad; y del diente molar de la misma quixada
-brotó un copioso chorro de agua cristalina, con que apagó la sed y se
-refociló Sanson. Consta, finalmente, que en memoria de este prodigio se
-llamó el lugar donde sucedió, y se llama el dia de hoy _la fuente del
-que invoca desde la quixada: Ideirco appellatum est nomen illius loci
-fons invocantis de maxilla, usque in præsentem diem_.»
-
-16.[3] «Qué cosa mas divina para mi assunto! Aquí tenemos una
-mysteriosa quixada, que con agua celestial y milagrosa da nuevo
-espíritu á Sanson y le restituye la vida, á lo ménos se la conserva.
-El agua es sýmbolo del agua del bautismo, cuya virtud es milagrosa
-y celestial; y la quixada que la suministró, sombra muy propria del
-Padrino que la administra, cuyo apellido de _Quixano_ está haciendo
-clara alusion á aquel mysterioso orígen. Que la quixada fuesse de un
-burro ó fuesse de un racional, esse es chico pleito para la substancia
-del intento, y mas quando á cada passo leemos en la sagrada Escritura,
-que los brutos y las fieras symbolizan á los mayores hombres.»
-
-17. Ajustada tan felizmente esta circunstancia, por todas las demas
-se le daba un pito; pues para los danzantes tenia la danza de David
-delante del arca del Testamento, que sale en todas las danzas del
-Córpus, y, si no queria echar mano de esta por demasiadamente vulgar,
-tenia la danza de los de las melenas largas, como él lo construía,
-de la qual hace mencion el Propheta Isaïas, quando dice: _Et pilosi
-saltabunt ibi_; y mas que se acordaba muy bien de que los danzantes de
-su lugar siempre llevaban tendidas las melenas, cosa que los agraciaba
-infinitamente, y lo de _pilosi saltabunt_ venia para ellos á pedir de
-boca.
-
-18. Para el Auto sacramental le pareció, que podia acomodar todos los
-textos que hablaban de alguna figura del Sacramento; porque figura
-y representacion, discurria él, todo es una misma cosa; con que,
-si tenemos representacion y Sacramento, qué nos falta ya para Auto
-sacramental? -- Donde iba muy holgado y, á su parecer, literal, era
-en la circunstancia de los novillos; porque, aunque fuessen menester
-cien textos diferentes para cien corridas, estaba pronto á sacarlos
-de la Escritura, aplicando todos los que hablan de vítulos; y si,
-como eran novillos, fueran toros, por lo ménos para mas de treinta
-corridas ya tenia provision de textos. Los cohetes y las carretillas
-que se disparaban, los encontraba él vivíssimamente figurados en
-aquellos quatro mysteriosos animales que tiraban la carroza de
-Ezequiel, los quales iban y volvian por el ayre, _in similitudinem
-fulguris coruscantis_, como unos rayos, como unos relámpagos y como
-unas exhalaciones. La hoguera no le daba maldito el cuidado, puesto
-que tenia en la Escritura mas de cien hogueras á que calentarse,
-sin mas trabajo que arrimarse á qualquiera de las que se encendian
-para consumir los holocaustos; y, si se le ponia en la cabeza hacer
-tambien circunstancia de los muchachos que saltaban por la hoguera sin
-quemarse, qué cosa mas propria ni mas natural que los tres muchachos
-del horno de Babilonia?
-
-19. Assí acomodó en sus apuntamientos á todas las circunstancias, que
-le parecieron precisas y absolutamente indispensables; pero faltábale
-una, que, aunque no todos los Predicadores se hacian cargo de ella,
-á él no le sufria el corazon dexar de tocarla. Esta era hacer alguna
-commemoracion de su querida madre; porque hacerla de su padre y de su
-padrino, y no hacerla de la madre, que le parió y que le havia tenido
-nueve meses en sus entrañas, se le representaba una dureza insoportable
-y que no se componia bien con el tierno amor que le professaba. Ya
-se ve que, para hablar en general de madre, de hijo, de parir y de
-vientre, tenia los textos á millares; pero él no se contentaba con
-esta generalidad, y quisiera un textecillo terminante y peladito, que
-hablasse de su madre Catanla Rebollo, con sus pelos y señales.
-
-20. Anduvo, tornó, bolvió y rebolvió por mucho tiempo assí las
-concordancias como los sesos, sin poder hallar cosa que le aquietasse,
-hasta que al fin se le vino á la memoria el ingenioso medio de que se
-valió cierto Predicador para salir de semejante aprieto. Llamábase
-María Rebenga la Mayordoma de cierta cofradía de mugeres, en cuya
-fiesta predicaba, y, no pudiendo encontrar en la Escritura texto que
-hablasse expressamente de Rebenga, qué hizo? Dixo, que la esposa havia
-combidado á el esposo para su huerto con estas palabras: _Veniat
-dilectus meus in hortum_, venga mi amado á espaciarse por el huerto;
-y, como se diesse por desentendido al primer combite, le bolvió á
-instar con las mismas voces: _Veniat dilectus meus in hortum_, venga
-á espaciarse por el huerto mi querido. Ahora noten: dos veces le dice
-que venga, _veniat veniat_, como quien dice: _venga y revenga_. Con
-cuyo arbitrio salió el discreto Predicador del empeño con el mayor
-lucimiento, y mas quando añadió que, á la primera instancia, en que
-la esposa no le dixo mas que _venga_, hizo como que no queria; pero,
-quando en la segunda oyó la palabra _revenga, veniat veniat_, no pudo
-ménos de rendirse.
-
-21. A este modo le pareció á Fray Gerundio que tambien él podria
-desempeñarse, haciendo reflexion á que el apellido _Rebollo_ parece
-que suena dos veces _bollo_, y tuvo por impossible que no se hallasse
-algo de _bollo_ en la Biblia, en cuyo caso él se ingeniaria para la
-aplicacion; pero se quedó yerto, quando en toda ella no encontró
-siquiera un _bollo_ que llegar á la boca, y, pareciéndole que á lo
-ménos alguna cosa de _Repollo_ no podia faltar en alguno de tantos
-huertos, de que se hace mencion en los sagrados libros, ni aún esto
-pudo encontrar; y, aburrido ya, abandonó del todo el pensamiento de
-nombrar á su madre expressamente por el apellido, pero apuntó el
-texto de _Beatus venter qui te portavit, et ubera quæ suxisti_, para
-aplicarle quando se ofreciesse buena occasion.
-
-22. Dispuesto assí el plan de la salutacion, por el cuerpo del sermon
-se le daba un comino, pues en haciendo á Christo en el Sacramento, ó
-Sol, ó Phénix, ó Aguila, ó Jardin, ó Ametysto, ó Pyropo, ó Cíthara, ó
-Clavicordio, ó Fuente, ó Canal, ó Rio, ó Azucena, ó Clavel, ó Gyrasol,
-y despues cargar bien de broza y de fagina, textos, autoridades,
-glosas, varias lecciones, versos latinos, sentencias, apophtegmas,
-alusiones, tal qual fabulilla apuntada, aunque no sea mas que para
-mayor adorno, estaba seguro de componer un sermon que se pudiesse dar á
-la imprenta.
-
-23. En lo que estuvo un poco indeciso, fué en si seguiria ó no
-seguiria el mismo estilo que havia usado, assí en el sermon del
-Refectorio como en el de la Plática de Disciplinantes. Es cierto,
-que él estaba perdidamente enamorado de él, porque, sobre adaptarse
-mucho á su primera educacion, especialmente en la escuela del
-Dómine Zancas-Largas, todas aquellas voces rumbosas, altisonantes y
-estrambóticas, le hallaba canonizado en la práctica de su héroe el
-Predicador Fray Blas, y veía que en todo caso mucho le celebraba la
-turba multa: no obstante, no dexaba de hacerle grandes cosquillas la
-burla, que assí el Padre Provincial como el Maestro Prudencio havian
-hecho de el tal estilo; pero, sobre todo, lo que le hizo titubear mas,
-fué un papel que por rara casualidad llegó á sus manos, como lo dirá el
-Capítulo siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO II.
-
-Lee Fray Gerundio un Papel acerca del estilo, y queda aturrullado.
-
-
-1. Havia muerto por aquellos dias en el Convento un Padre Predicador
-jubilado, hombre de mucha suposicion en la órden, que havia seguido
-la carrera del púlpito con el mayor aplauso y, lo que es mas, muy
-merecido, porque, sobre ser un grande Religioso, era verdaderamente
-sabio, eloquente, nervioso, de juicio muy assentado, de buen gusto y de
-acreditado zelo. Su espolio, (assí se suelen llamar en las Religiones
-aquellas alajuelas que dexan los Religiosos difuntos,) su espolio casi
-todo él se reducia á sus sermones manuscritos y á algunos otros papeles
-y apuntamientos, concernientes por la mayor parte á la misma facultad;
-y, aunque en la Comunidad huvo muchos gulosos de ellos, especialmente
-de la gente moza, que suele hacer su veranillo en semejantes ocasiones,
-pero el Prelado con mucho acuerdo y prudencia se los aplicó á Fray
-Gerundio: lo primero, porque parecia mas acreedor que otro alguno,
-hallándose al principio de la carrera; y lo segundo y principal, (que
-esta fué en realidad la máxima del prudentíssimo Prelado,) para que,
-leyendo aquellos sermones y tomándoles el gusto, procurasse imitarlos
-y, si no podia ó no queria, á lo ménos los predicasse á la letra,
-lográndose en qualquiera de estos arbitrios que aprovechasse sus
-talentos y no dixiesse en el púlpito tantos disparates.
-
-2. Puntualmente se hallaba nuestro Fray Gerundio batallando con sus
-dudas sobre el estilo, que havia de seguir en el sermon, quando
-entró en su celda el Prelado con los papeles y sermones del difunto,
-entregóselos con cariño, recomendóle mucho su lectura y su imitacion, y
-luego se retiró, porque le llamaban otras dependencias. Fray Gerundio,
-con su natural viveza y curiosidad, no pudo contenerse sin registrar
-luego los títulos de aquellos papeles y sermones, que venian todos
-repartidos en tres legajos. Desató el uno, y lo primero que encontró
-fué un cartapacio de pocas hojas con este epígrafe: _Apuntamientos
-sobre los vicios del estilo_. Pasmóse de aquella extraordinaria
-casualidad, comenzó á leer, y halló que decia assí:
-
-3. «=Primer Vicio=: _Estilo hinchado_. Llámase assí por analogía con
-aquella viciosa disposicion del cuerpo viviente, quando, en lugar de
-carne y de succo nutricio, está ocupada alguna parte de él de una
-porcion de pituíta nociva, que causa el tumor ó inflamacion: consiste
-este estilo, dice Tulio, en inventar nuevas voces, ó en usar de las
-antiguadas, ó en aplicar mal en una parte las que se aplicarian bien en
-otra, ó en explicarse con palabras mas graves y magestuosas de lo que
-pide la materia.»
-
-4. «La hinchazon del estilo unas veces está en solas las palabras,
-otras en solo el sentido, y otras en todo junto. Exemplos de
-hinchazon en las palabras: Dionisio el Tyrano llamaba á las Doncellas
-_expectati-viras_, las expectantes de Varon; á la Columna _Menecratem_
-ó _Validi potentem_, la forzuda; y Alexarcho, hermano de Casandro
-Rey de Macedonia, llamaba al Gallo _manicinero_, el Músico matutino;
-al Barbero _Drachma_, porque esta moneda se pagaba por afeitarse; al
-Pregonero _Chœnice_, porque con la medida de este nombre se median las
-cosas que se vendian al Pregon. No cabe mayor ridiculez.»
-
-5. «Exemplos de hinchazon en el sentido. Séneca, en la Tragedia de
-_Hércules Ethéo_, le introduce pidiendo el Cielo á su padre Júpiter con
-estas fastuosíssimas palabras:
-
- _Quid tamen nectis moras?_
- _Numquid timemur? Numquid impositum sibi_
- _Non poterit Atlas ferre cum cœlo Herculem?_
-
-Quiere decir: Qué detencion es essa? Qué! me temes? ó, si yo subo á él,
-tienes rezelo de que Atlante no pueda con el Cielo? -- Parece que no
-es possible pensamiento mas hinchado; pero todavía lo es mas el que se
-sigue:
-
- _Da tuendos, Jupiter, saltem Deos:_
- _Illa licebit fulmen a parte auferas,_
- _Ego quam tuebor._
-
-No es mas que decirle:
-
- A lo ménos, ó Júpiter, permite
- Que amparar á los Dioses solicite,
- Y para los que tomare á mi cuidado
- Sobran tus rayos, bástales mi lado.
-
-De esto hay infinito en los Poetas y Oradores Castellanos.»
-
-6. «Exemplos de el estilo hinchado en las palabras y en el sentido.
-El Poeta Nono hace decir á el Gigante Typhon lo que se sigue: _No
-pararé hasta montar á cavallo sobre mi Hermano el Cielo; pero, en
-llegando allá, tengo de fabricar otro Cielo, ocho veces mas grande que
-el antiguo, porque en este no quepo yo. Assí mismo he de hacer que se
-casen las Estrellas, para que sea mas numerosa la poblacion de los
-Astros. A Mercurio le he de poner en un cepo, y á la Luna la reciviré
-por moza de cámara, para que haga las camas. Quando me quiera lavar,
-mandaré que me echen en una palangana todo el Erídano celestial_, etc.
-Cada pensamiento es una locura, y cada expression una arrogancia.»
-
-7. «=Segundo Vicio=: _Estilo cacozelo_.» -- Algo se sorprehendió F.
-Gerundio, quando leyó esta expression, que le pareció mal sonante y
-_piarum narium offensiva_, pero luego se sossegó con la explicacion que
-se seguia en esta conformidad.
-
-8. «Llámase estilo _cacozelo_ aquel estilo afectado, que consiste en
-imitar mal las palabras ó los pensamientos del otro, de manera que las
-que en una parte están en su lugar y tienen alma, en otra no pueden
-estar mas dislocadas ni ser mas frias. Exemplos: Pintó Parrasio á un
-muchacho con un canastillo de uvas, tan vivas estas y tan naturales que
-engañados los páxaros baxaban á picarlas. Celebróse mucho esta pintura;
-y el mismo Parrasio, ó por modestia verdadera ó por hacer burla de los
-que la celebraban, notándolos de poco inteligentes, dixo que la pintura
-no podia estar peor; porque, aunque las uvas fuessen verdaderas, si el
-muchacho estuviesse bien pintado, no se arrimarian los páxaros á ellas.»
-
-9. «Leyó un Rhetórico pedante, llamado _Espiridion_, este hecho y este
-dicho y, ofreciéndosele celebrar otra pintura del mismo Parrasio,
-colocada en el templo de Minerva, en la qual se representaba el
-cuerpo de Prometheo en el monte Cáucaso, continuamente despedazado
-de un buitre, y continuamente reproducido, para que le estuviesse
-perpetuamente despedazando; despues de muchas ponderaciones sobre
-la horrible propriedad de la pintura, dixo por última exageracion,
-queriendo imitar la de las uvas, que _hasta en el mismo templo baxaban
-los buitres á encarnizarse en el retrato_. Riéronse con razon los
-oyentes de un remedo tan frio como improprio; porque los buitres no son
-como las golondrinas, los morciélagos y las lechuzas, que saben muy
-bien lo que passa en los templos; aquellos solo pueden dar noticia de
-lo que sucede en los montes y en los peñascos.»
-
-10. «Otro exemplo: Dió principio un célebre Orador al sermon de honras
-de Phelipe IV. con esta emphática expression: _Con que, en fin, hasta
-los Reyes mueren!_ y paróse un poco, dando lugar á que el auditorio
-reflexionasse sobre ella. Fué sumamente aplaudida la naturalidad y la
-elevacion de este mysterioso principio. Pocos dias despues pronunció la
-oracion fúnebre del Capiscol de cierta Iglesia un Predicadorcillo y,
-queriendo remedar lo que havia oído aplaudir, comenzó de esta manera:
-_Con que, en fin, hasta los Capiscoles mueren!_ Fueron tales las
-carcajadas del auditorio, que el Orador no pudo proseguir mas adelante,
-y los que comenzaron honras acabaron entremes.»
-
-11. «=Tercer Vicio=: _Estilo frio_. Es en parte parecido al _cacozelo_
-ó á el remedador, pero se diferencia en que el frio principalmente
-consiste en pensamientos nuevos, estraños, peregrinos y, cuando se
-llegan á apurar, insulsos. Tal fué el de Hegesias, insulsíssimo
-Sophista, en el Panegýrico de Alexandro, quando dixo, que se havia
-abrasado el celebérrimo templo de Diana en Epheso, al mismo tiempo que
-Olympias estaba pariendo á aquel Príncipe, porque, ocupada la Diosa en
-assistir á este parto, no pudo acudir á apagar el fuego de su templo.
-Pensamiento tan frio, añade Plutarco, que él solo bastaba para apagar
-el fuego. _Huius epiphonematis tantum est frigus, ut id ipsum ad
-Ephesii templi incendium restinguendum satis validum fuisse videatur._»
-
-12. «A esta frialdad de estilo están muy expuestos aquellos
-Predicadores que se entregan inmoderadamente al sentido alegórico de
-la Sagrada Escritura. Usado este sentido con economía, con eleccion y
-con prudencia, como le usaron los Santos Padres, es ameno, oportuno
-y provechoso; pero en practicándole con excesso y á pasto, no hay
-cosa mas fria, que mas fastidie ni que ménos se pegue. Quien podrá,
-por exemplo, tolerar que perpetuamente le anden predicando estas ó
-semejantes interpretaciones: _El pórtico de Salomon es la conversacion
-de Christo_; _la estrella Arcturo es la ley_; _las Pléyades, la gracia
-del nuevo Testamento_; _las Luces,[4] los consejos de los Santos
-Padres_; _las Grullas, los Padres espirituales_; _el Zéfiro, los
-Predicadores de la ley evangélica_; _la Perdiz, el Diablo_; _y los
-Cínifes, los Lógicos ó los Sophistas_. Passen en buen ora todas essas
-alegorías: pero, quien no se empalaga, quando llena las orejas de
-ellas?»
-
-13. «=Quarto Vicio=: _Estilo pueril_. Consiste este en una suavidad
-sin xugo, en una dulzura empalagosa, en unas palabras y expressiones
-afeminadas, en retruecanillos sin substancia, en juegos ó en paloteados
-de voces, en equivoquillos, en ternuras afectadas, en alusiones
-cariñosas, en ciertas figurillas alegres y floridas, en pinturillas
-theatrales, y finalmente en todo lo que suena á estilo cadencioso ó
-clausulado. Por lo regular solo usan de este estilo los entendimientos
-aniñados ó los que están posseídos de la loca passion del amor;
-porque, acostumbrados á leer en los Romancistas requiebros, ternuras,
-alhagos, rosas, azucenas y claveles, y hechizados de los conceptillos
-que lisonjéan su passion, juzgan que no hay cosa mayor ni mas divina.
-De este principio nacieron aquellos versos que compuso el Emperador
-Adriano, dirigidos á su alma, como quieren unos, ó á la del jóven
-Antínoo, de quien estaba extremamente enamorado, como quieren otros:
-
- _Animula vagula, blandula,_
- _Hospes comesque corporis,_
- _Quæ nunc abibis in loca_
- _Pallidula, rigida, nudula,_
- _Nec, ut soles, dabis jocos!_»
-
-14. «Vaya una pintura en el mismo estilo pueril, copiada á la letra
-de cierto sermon que anda impresso: _Quiere el águila, hydrópica de
-luz, beber al Planeta mas propicio la impetuosa corriente de su raudal
-fogoso: navega por el mar del viento, sirviendo de seguros remos la
-ligereza de sus alas. Nunca vuelve los ojos al suelo, porque siempre
-los tiene fixos en el flamante globo. Si dexó amenidades de los
-vergeles, domina campos azules; si la tierra con verdores la lisonjéa,
-el sol con benévolas influencias la halaga. Lleva pendiente de su pico
-ó prisionera en la estrecha cárcel de sus garras á su prole hermosa y
-tierna: mírala con desvelo, atiéndela con cuidado, registra sus ojos,
-repara sus movimientos. Pero si ella, ó embriagada de luces ó ciega
-de resplandores, vuelve el rostro, encorva el cuello, ó pestañéan
-sus dos pequeños orbes declinando en cobardes timidezes, la despeña
-con ira, la precipita con rabia y, arrojándola de las nubes, la
-destina para pasto de crueles voracidades. Mas, si amante de aquella
-mayor antorcha, alada Clicia de su incessante carrera, enamorada
-de su esplendor, apassionada de su brillantez, conserva estable la
-vista aguantando el tropel de tantas llamas, en plácidos ademanes
-la expressa mas intensos sus amores, siendo prueba de su legítima
-filiacion el sympático afecto á la claridad._ -- Pintura pueril, donde
-no se encuentra ni un solo pensamiento masculino ni un solo concepto
-nervioso y varonil, reduciéndose toda ella á figurillas comunes y á
-metáphoras vulgares; porque, en quitando aquello de llamar al sol _el
-Planeta mas propicio_ ó _la mayor antorcha_, á sus rayos _corriente de
-raudal fogoso_, al Cielo _flamante globo_, á los ojos _dos pequeños
-orbes_, no queda mas fuego ni mas substancia que clausulillas cortadas,
-antíthesis ridículas, y repeticion de frases para explicar un mismo
-concepto. Y, quando el Autor dixo que, _si el águila dexó amenidades
-de los vergeles, domina campos azules_, debió sin duda de pensar que
-las águilas aniden en jardines y en florestas, como los ruiseñores y
-canarios; porque, si supiera que las águilas tienen siempre su nido
-en los sitios mas horrorosos de la naturaleza, buscando unas veces
-la cima, y otras el hueco de algun peñasco escarpado, no diria el
-disparate de que _dexaba amenidades de los vergeles_, y huviera buscado
-otra antíthesis mas propria para acompañar á su dominacion sobre _los
-campos azules_.»
-
-15. «=Quinto Vicio=: _Estilo parenthyrso_. Llámase assí aquel modo de
-predicar descompuesto, desentonado y furioso, en que el Predicador mas
-parece un orate que un Orador: todo gritos, todo exclamaciones, todo
-ponderaciones intolerables, todo gestos, todo contorsiones del cuerpo,
-todo movimientos convulsivos, y todo figuras magníficas y grandiosas,
-para explicar las cosas mas baxas y mas ridículas. Dase con mucha
-propriedad el nombre de _parenthyrso_ á este estilo, por alusion al
-thyrso ó garrote nudoso, cubierto de hojas, que se usaba en las fiestas
-bacanales, con el qual se sacudian de garrotazos unos á otros los que
-las celebraban, como si estuvieran locos; porque en realidad no hay
-cosa que mas descalabre ni que mas rompa la cabeza, que este estilo ó
-este modo de predicar.»
-
-16. «No es menester citar exemplos para conocer este estilo, porque
-bien freqüentes los tenemos á la vista, especialmente en sermones
-de Quaresma, que llaman _de mission_, quando los predican ciertos
-Predicadores visoños, llenos de zelo, pero faltos de experiencia y
-no sobrados de juicio. Suélense reducir sus sermones á pasmarotas, á
-interrogaciones impertinentes, á exclamaciones importunas, á voces
-descompassadas, y á una continua agitacion del cuerpo tan violenta,
-que al acabar el sermon quedan mas quebrantados y mas molidos que si
-huvieran estado cavando todo el dia; y, miéntras ellos se retiran muy
-satisfechos de su travajo, la mayor parte del auditorio se va riendo de
-su bobería ó compadeciéndose de su locura.»
-
-17. «Suelen estos en el discurso del sermon llorar, encenderse,
-enojarse, irritarse, invocar á el Cielo y á la tierra lo mas
-importunamente del mundo; y lo mas gracioso es que, quando dicen las
-cosas mas comunes ó mas frias, pareciéndoles que tienen ya al auditorio
-comovido, dicen con la mayor satisfaccion: _Pero ya veo que se os
-despedazan las entrañas, ya veo que se os parte el corazon, ya veo que
-corren hasta el suelo vuestras lágrymas_. Y lo que hay en el caso es,
-que miéntras tanto los oyentes están con los ojos muy enjutos, con el
-corazon entero, y con las entrañas frescas y sanas salvo que se les
-despedacen de risa.»
-
-18. «=Sexto Vicio=: _Estilo escolástico_. Incúrrese de varias maneras:
-ó quando el sermon mas parece una disputa que una oracion, por las
-pruebas, por la confirmacion, por los argumentos, por las respuestas
-y por las réplicas; ó quando en el discurso de él, aunque por lo
-demas tenga mucho de aire oratorio, se introducen freqüentemente
-sylogismos formales con su mayor, menor y conseqüencia; ó quando se
-citan, con excesso y con afectacion de sabios, puntos controvertidos
-en la escuela, con aquello de: _dicen los Philósophos_, _enseñan los
-Theólogos_, _sabe el Maestro_, etc. Incurren por lo comun en este vicio
-tres géneros de gentes: los Predicadores demasiadamente mozos, que aún
-están, como se dice, con _el vade en la cinta_; los demasiadamente
-viejos, encanecidos en las Aulas y en las Universidades; y aquellos,
-assí viejos como mozos, que por su profession ó instituto no pueden
-lucir sus estudios escolásticos en theatros públicos, destinados para
-esso, y escogen el púlpito para hacer importuna ostentacion de ellos.»
-
-19. «Tambien se llama _estilo escolástico_ el de aquellos Oradores tan
-supersticiosamente aligados á las leyes y reglas de la oratoria, que
-ántes quebrantaran todos los preceptos del Decálogo que faltar al mas
-mínimo cánon de la rhetórica. Estos tienen gran cuidado de que todo
-el artificio se descubra de par en par: el exordio, la proposicion,
-la division, las pruebas, la exornacion, el epílogo, y de ir midiendo
-las figuras como con un compas, distribuyéndolas y repartiéndolas en
-sus caxoncillos y quadrados, como tablero de damas. No hay cosa mas
-insufrible ni mas fastidiosa que una composicion tan arreglada: hasta
-el gesto y el tono de la voz, el movimiento del cuerpo y las acciones
-de las manos, ponen el mayor estudio en que salgan á nivel. Con mucha
-gracia se burlaba de ellos Demósthenes, quando decia, que no creía
-pendiesse la fortuna de la Grecia de que la mano se moviesse hacia aquí
-ni hacia allí: _fortunas Græciæ ex eo non pendere, an manum in hanc vel
-in illam partem inflexeris_. Este es aquel estilo que por otro nombre
-se llama tambien _pedantesco_.»
-
-20. «=Séptimo Vicio=: _Estilo poético_. Dice Theophrasto, y ya
-convienen todos en ello, que es sumamente útil al Orador exercitarse en
-la lectura de los mejores Poetas, especialmente cómicos y trágicos, y
-aún añade Dionysio Halicarnasseo que no puede ser perfecta una oracion,
-si no es muy parecida á un buen poema.»
-
-21. «La verdadera inteligencia de esta regla, que tambien la adoptan
-Ciceron y Quintiliano, es la que dan ellos mismos. Dice Ciceron, que
-el Orador ha de aprender del Poeta á hablar con número y con medida;
-pero no con aquella medida que hace el verso, porque esse es vicio de
-la oracion, _nam id quidem orationis est vitium_, sino con aquella
-medida que causa en los oídos cierta harmonía llena y numerosa, siendo
-cierto, que es numeroso todo lo que suena bien; por esso dixo un
-discreto, que para hacer buena prosa era menester tener buena oreja.»
-
-22. «Quintiliano explica mas la materia y dice, que el Orador debe
-aprehender de el Poeta la elevacion del concepto, la viveza de la
-expression, el imperio y la mocion de los efectos, la propriedad y el
-decoro de las personas, pero advierte, que no ha de passar de aquí
-y que no debe imitar al Poeta ni en la arrogancia y libertad de las
-palabras, ni en la licencia de las figuras, ni en la forzosa medida
-de los piés: _Meminerimus tamen non per omnia Poetas Oratori esse
-sequendos, nec libertate verborum, nec licentia figurarum, nec pedum
-necessitate_.»
-
-23. «Por no entender bien esta regla ó por entenderla al rebés, han
-caído tantos Historiadores y tantos Oradores en el intolerable vicio
-de el estilo poético, tomando de los Poetas lo que debieran huir, y
-huyendo de lo que debieran tomar: de la sublimidad del pensamiento, de
-la valentía y magestad de la expression, y de el divino fuego con que
-inflama los afectos, nada absolutamente; pero de sus enthusiasmos, de
-sus frases floridas y pomposas, de sus figuras arrebatadas, y de las
-medidas de sus piés, absolutamente todo, sin faltarles mas que las
-rimas ó los consonantes.»
-
-24. «Quien ha de tener paciencia para oir á un Orador sagrado, que
-desde toda la grave magestad del púlpito pinta á un leon de esta
-manera: _Mirad esse coronado monstruo de la selva, dominante terror de
-la campaña; atended como eriza la melena, como afila el acero tajante
-de las uñas, como furioso acomete, como estremeciendo ruge!_ -- _Da
-pedes, et fient carmina_: no le faltan mas que los piés para ser verso;
-pero ni aún los piés le faltan, porque aquello de _coronado monstruo
-de la selva, dominante terror de la campaña, atended como eriza la
-melena_, son tres piés cabales de verso heróico, y lo otro de _como
-furioso acomete, como estremeciendo ruge_, son dos piés muy ajustados
-de verso lýrico.»
-
-25. «Amiano, Enodio y Sidonio Apolinar fueron los que introduxeron esta
-peste, y con ella inficionaron las quatro partes de el mundo: para
-decir Amiano que una injusta y cruel guerra abrasó á toda la ciudad,
-se explica con estas poéticas frases: _Cumque primum Aurora surgeret,
-universa quæ videre poteram armis stellantibus coruscabant ac ferreus
-equitatus campos opplebat et calles; sæviens per urbem æternam urebat
-cuncta Bellona, ex primordiis minimis ad clades duda luctuosas, quæ
-obliterasset utinam juge silentium_: Apénas la Aurora havia dexado el
-lecho y pude con su luz descubrir lo que passaba, quando ví, que toda
-la campiña resplandecia con las armas centellantes y que la cavallería,
-cubierta de hierro azerado, llenaba campos y calles; Belona, cruelmente
-enfurecida, todo lo reducia á pavesas en aquella ciudad interminable,
-passando de los menores daños á estragos tan lastimosos, que oxalá los
-huviera borrado de la memoria el silencio ó el olvido!»
-
-26. «Pero esto no tiene comparacion con la pintura, que hace del suelo
-helado y resbaladizo en tiempo de invierno: _Hieme vero humus crustata
-frigoribus et tanquam levigata ideoque labilis incessum præcipitantem
-impellit, et patulæ valles per spatia plena glacie perfide vorant
-nonnumquam transeuntes_: Encostrada en invierno la tierra al rigor
-de frios y de escarchas, passa de desigual y consistente á lisa y
-resbaladiza, y assí impele con violencia al que quiere caminar con
-passo precipitado, de manera que, ofreciéndose á la vista los valles
-mas espaciosos, tal vez tan llenos de perfidia como de hielo, se tragan
-al mismo caminante.»
-
-27. «No se trahen mas exemplos de el estilo poético, porque no hay cosa
-mas de sobra en los libros, ni apénas se oye otro en los púlpitos, con
-tanto dolor de los zelosos como risa de los verdaderos críticos.»
-
-28. «=Octavo Vicio=: _Estilo metaphórico y alegórico_. Tiene mucho
-parentesco con el poético en lo hinchado de las frases, y solo se
-diferencia de él en que este huye de aquellas voces proprias y
-naturales, que se inventaron para la sencilla explicacion de las cosas,
-y busca estudiosamente las que solamente significan los conceptos por
-alguna semejanza ó analogía. La metáphora se puede exercitar en una
-sola palabra, como quando de un hombre fiero se dice que _es un leon_,
-ó de un empedernido que _es una piedra_, _es un mármol_. La alegoría
-se ha de seguir ó continuar en una ó en muchas cláusulas, sin perderla
-de vista ni abandonarla hasta que llegue á hacer completo y perfecto
-sentido de la oracion, como quando decimos que, _embarcada el alma
-en la nave del cuerpo, se hace á la vela por el mar de este mundo y,
-surcando piélagos de miserias, entre borrascas de contradicciones,
-escollos de fortunas peligrosas, y bagíos de adversidades, ya zozobra,
-ya naufraga, hasta que, soplando el viento favorable de la gracia,
-llega feliz al puerto de salvamento_.»
-
-29. «No se puede negar, que assí la metáphora como la alegoría,
-usadas con oportunidad y con moderacion, dan mucha gala al estilo, le
-ennoblecen y le elevan; pero, quien podrá tolerar una oracion ó un
-libro entero escrito todo él en este estilo? Solo el gusto góthico,
-que estragó todas las ciencias y las artes, pudo hallar gracia en esta
-frialdad, y solamente aquellos, que llamaban _el hierro[5] de Ciceron_
-á la divina eloquencia de este hombre incomparable, podian reputar por
-oro su asquerosíssima basura.»
-
-30. «Donde hay cosa mas ridícula que la alegoría, con que Enodio
-alaba la descripcion que hizo del mar un amigo suyo en cierta obra?
-_Dum salum quæris verbis in statione compositis, et incerta liquentis
-elementi placida oratione describis; dum sermonum cymbam inter loquelæ
-scopulos Rector diligens frenas et cursum artificem fabricatus
-trutinator expendis; pelagus oculis meis, quod aquarum simulabas
-eloquiis, demonstrasti._ Quiere decir: _Quando intentas pintar el
-salobre charco con palabras escogidas á mano, como flores; quando
-pretendes descrivir con plácida oracion assí las inconstancias como los
-inquietos rumbos del líquido elemento; quando goviernas diestro Piloto
-la navecilla de las voces entre los escollos de la facundia y con mano
-maestra de artífice perito examinas, balancéas y equilibras el peso de
-las expressiones, no representaste á mis ojos el piélago de aguas, que
-dissimulabas, sino el oceano de eloquencia, que no pretendias_.»
-
-«Solo puede competir con esta insulsez la carta, que un Estudiante
-escrivió á su Padre para darle á entender lo mucho que havia
-aprovechado en la rhetórica, y sobre todo lo bien que sabia seguir una
-alegoría. La carta decia assí»:
-
-31. «_Orígen y Señor mio: Derivándose de Vm., como de su manancial
-inagotable, este corto arroyuelo de mi vida, que hoy serpentéa líquido
-por estos dilatados campos de Villagarcía, es de mi obligacion poner
-en noticia de Vm., como ya es muy delgado el hilo de su corriente,
-porque los rayos de el sol, que nos abrasó en Carnestolendas, elevaron
-hácia arriba tantos vapores, que apénas le han dexado caudal para
-humedecer la hierva. Por tanto, si Vm. no quiere que el arroyuelo se
-seque, socórrale con raudales, ya sea por arcaduces de lino_ (las
-alforjas), _ya por conductos de pieles embetunadas_ (botas ó pellejos).
-_A mi Señora elucubradora_ (la madre que le dió á luz), _que esta su
-menor antorcha se pone á la obediencia de sus rayos. B. l. m. de Vm.
-su phénix Varon_ (era el único hijo con dos hermanas), _el Precursor
-sin hiel_ (llamábase Juan Palomo). Habria hombros en la naturaleza,
-que pudiessen con un libro ó con un sermon en este estilo? y á los
-de Atlante, que pudieron con el Cielo, no les brumaria una cosa tan
-pesada?»
-
-32. Hasta aquí el papel de Apuntamientos, con que tropezó Fray
-Gerundio, que leyó _de verbo ad verbum_, sin perder sýlaba ni coma;
-y apénas acabó de leerle, quando se quedó suspenso por un rato:
-cerró los ojos, sentó el codo derecho sobre el brazo de la silla,
-reclinó la cabeza sobre la mano, teniendo en la izquierda el papel que
-havia leído. Estuvo un buen espacio de tiempo pensativo, y al cabo
-levántase con ímpetu de la silla, coge el papel entre las dos manos,
-hácele dos mil pedazos, arrójale con indignacion por la ventana,
-y, dando dos paséos por la celda, acompañados de media dozena de
-patadas, exclamó diciendo: «Válgate el Diantre por papel y por el
-grandíssimo impertinente que te fabricó; que me haveis rebuelto los
-sesos! Es impossible que el Autor no fuesse el hombre mas prolixo y
-el mas indigesto, que ha nacido de mugeres. Pues qué, para hablar
-uno como Dios le ayudare, ha menester tantas ceremonias? Y, si este
-Autorcillo avinagrado tiene por viciosos todos los estilos que acaba
-de nombrar, donde hallará uno que no sea pecador? A el magnífico le
-llama _hinchado_; á el culto, _remedador_ ó _caco_-qué sé yo? á el
-figurado, _frio_; á el tierno, florido y delicioso, _pueril_; á el
-vehemente, _parenthyrso_ ó _paren-Diablo_; al arreglado, _escolástico_;
-al rumboso, _poético_; y al alusivo, _metaphórico_ ó _alegórico_: pues,
-en qué estilo hemos de hablar y escrivir? Váyase, vuelvo á decir, con
-quatrocientas mil pipas de Dem... (y díxolo redondo, porque no era
-escrupuloso), que yo escriviré y hablaré en el que me diere la gana; y,
-pues el que he usado hasta aquí ha merecido tantos aplausos, aténgome á
-él, y no á lo que dice este Apuntador descontentadizo y malhablado.»
-
-33. Con efecto, en un santiamen dispuso el sermon, sin apartarse un
-punto de su estilo estrambótico, ni desamparar sus queridas frases
-estraphalarias. Para fecundar bien la imaginacion ó la fantasía en
-ellas, leyó un par de sermones de su riquíssimo thesoro el _Florilegio
-sacro_, y aún para mayor abundamiento volvió á recorrer cierto sermon
-impresso de otro Autor, que le havian prestado en una oracion para que
-le leyesse, y á él le cayó tan en gracia, pareciéndole un milagro de
-eloquencia, que no paró hasta que su dueño le hizo entera y absoluta
-donacion de él _inter vivos_, transfiriéndole su dominio y omnímoda
-propriedad.
-
-34. Este sermon se intitulaba: _Triumpho amoroso, Sacro Hymenéo,
-Epithalamio festivo, mirífico Desposorio, que con el Cordero
-Eucharístico celebró en su profession solemne la Madre Sor... etc.,
-compuesto por el R. P. Fr..._ etc. El título solo de la pieza le
-encantó, y le arrebató las potencias y sentidos. Reparó, que la
-dedicatoria y aprobaciones ocupaban tanto como el sermon; porque en
-materia de hojas estaban tantas á tantas, y de contado esto le hizo
-formar un concepto superior del mérito de la obra, pues á cada palabra
-de ella correspondia otra en elogio suyo. Comenzó á leerla, y juzgó
-que no se havia engañado en su concepto, porque quedó como extático de
-admiracion y de assombro al encontrarse con las primeras cláusulas de
-la salutacion, que decian assí ni mas ni ménos:
-
-35. «O el amor está de bodas, ó yo no entiendo al amor. Qué invencion!
-Qué sacro enigma! Dulce divino Cupido! Sol de Justicia amoroso!
-Qué labyrintho de luces dissimula en gloria tanta esse disfraz de
-mysterios!» -- Es cierto, que el estilo no le pareció tan elevado como
-el de _el Florilegio_, porque en realidad las voces son regulares y
-de estas que se usan en tierra de Christianos; pero, qué importa? si
-en cambio aquella perfecta cadencia de verso lýrico es un dulcíssimo
-encanto? Sobre todo aquel arranque: _O el amor está de bodas, ó yo no
-entiendo al amor_, le pareció á nuestro sabatino que no havia oro para
-pagarle, y él por lo ménos daria alguno, porque se le ofreciesse alguna
-cosa parecida, para dar principio á su sermon. No dexó de ofrecérsele
-que la tal entradilla: _O el amor está de bodas, ó yo no entiendo al
-amor_, parecia un poco mas retozona de lo que á Religiosos conviene,
-y que acaso algun bufon del auditorio diria (allá para su coleto):
-«Cuerno en el Frayle, y qué respingon que sale! Cierto que perderia
-mucho la Iglesia de Dios en que su Paternidad no entendiesse ni de
-bodas ni de amor! ántes creo que nada ganará, si entiende mucho S. Rma.
-de la materia.» Digo, que todo esto le passó por el pensamiento á Fray
-Gerundio, pero lo despreció con una noble libertad de espíritu, por
-dos importantíssimas razones. La primera porque, si los Predicadores
-huvieran de hacer caso de truhanes y bellacos, ahorcarian el oficio,
-pues apénas podrian decir cosa, que no la torciessen y la maliciassen.
-La segunda porque, si no dissonó aquel arranque en un Predicador de
-profession mucho mas austero y de hábito mucho mas penitente que el
-suyo, con la circunstancia de estar cubierto de canas y cargado de años
-y empléos en la Religion, mucho ménos dissonaria en él por las razones
-contrarias.
-
-36. Desembarazado tan felizmente de este reparillo y persuadido á
-que no era possible abrir el sermon con cláusula mas ayrosa, comenzó
-á batallar en su imaginacion con una multitud de cláusulas, que de
-tropel se le ofrecieron, todas parecidas á ella, sin saber qual havia
-de elegir, porque cada una le parecia la mejor. Asseguró despues á un
-confidente, por cuya deposicion lo supimos, (pues sin algo de esto ó
-sin que él lo dexasse anotado en alguna parte, como era possible que
-llegasse hasta nosotros la noticia de lo que le havia passado por el
-pensamiento?) asseguró (vuelvo á decir) á un confidente suyo, que entre
-las cláusulas semejantes á la primera del _Epithalamio festivo_, que á
-borbotones se le vinieron al pensamiento, las que mas le dieron que
-hacer, porque le agradaron mas, fueron las siguientes.
-
-37. _O hay Sacramento en Campazas, ó no hay en la Iglesia fé._ Esta le
-pareció una invencion milagrosa para captar desde luego una suspension
-extática. _O Jesu-Christo está allí, ó yo no sé donde estoy._ Tambien
-juzgó, que este principio estaba lleno de una exquisita novedad. _O
-aquel es cuerpo de Christo, ó no hay en los naypes ley._ Mucho le
-agradó este ofrecimiento, porque, sobre ser el mas popular de todos,
-aquello de cotejar la existencia de Christo en el Sacramento con la
-ley de los naypes, se le figuró una valentía de ingenio jamás oída ni
-vista. En esta última tenia razon, y, como no fuesse una blasphemia
-heretical, vamos claros que era un pensamiento singularíssimo. _O aquel
-no es vino ni es pan, ó soy un borracho yo._ Aún esta cláusula le
-agradaba mas que todas, si no fuera por la palabra _borracho_, que le
-pareció demasiadamente llana; y, aunque ya se le ofreció, que _ebrio_
-y _beodo_ significaban lo mismo con alguna mayor decencia, pero, sobre
-que no ajustaba tan bien el pié del verso, creyó, que en quitando la
-palabra _borracho_ se le quitaba á la cláusula toda la gracia.
-
-38. Finalmente, bien considerado todo, se determinó á dar principio
-á su sermon con la cláusula primera: _O hay Sacramento en Campazas,
-ó no hay en la Iglesia fé._ Para tomar esta acertada determinacion,
-tuvo buenas y legítimas razones; pues, sobre ser aquella cláusula, sin
-disputa alguna, la mas suspensiva y la mas emphática de todas, era
-tambien la mas verdadera, siendo indubitable que, si en Campazas no
-havia Sacramento, supuesta la consagracion, tampoco le habria en la
-Iglesia de San Pedro en Roma ni en ninguna de toda la Christiandad, y
-allá iba la fé por essos trigos de Dios: fuera de que esta cláusula
-le venia de perlas para el assunto, que ya havia resuelto tomar,
-conviene á saber, que Campazas era la Patria nativa del Sacramento de
-la Eucharistía, lo que, á su modo de entender, estaba concluyentemente
-probado; porque llevando, como él llevaba, la opinion, (y es en
-realidad la mas probable,) de que el verdadero y legítimo nombre
-de Campazas en su primitiva institucion havia sido _Campazos_,
-esto es _Campos espaciosos y largos_, _campos muy dilatados_, y
-consiguientemente que el lugar de Campazos fué, digámoslo assí, como el
-tronco, como el Fundador, ó como el Lugariarcha de la frugífera region
-de Cámpos, á la qual dió glorioso y oportuno nombre: -- supuesto todo
-esto, discurria nuestro Fray Gerundio con tanta solidez como sutileza,
-de esta manera: «La materia remota del Sacramento de la Eucharistía es
-el trigo; la patria del trigo es Cámpos; la casa solariega de Cámpos
-es Campazas; luego Campazas es el solar y la patria del Santíssimo
-Sacramento.»
-
-39. «Esto por lo que toca á la materia del Sacramento en la especie del
-pan; vamos á la misma materia en la especie de vino. _Sic argumentor_:
-El vino es materia remota de la Eucharistía; el vino nace en las
-viñas, las viñas en los campos, los campos en Campazas; _ergo_, etc.
-Para la exornacion no me sobra otra cosa que materiales tomados de la
-Escritura, de los Padres, de los Expositores, de los Autores profanos;
-y, si me resuelvo á valerme de la fábula, tambien de los Mythológicos.
-Todo quanto se dice de los campos y de todo lo que pertenece á ellos,
-especialmente de trigos, viñas y vino, viene clavado á mi assunto.
-Passan de ciento los textos de la Escritura que hablan de campos, y,
-solo con leer á Gislerio en la exposicion de qualquiera capítulo de los
-Cantares, encontraré un carro de autoridades para llenar el sermon de
-latin, todo perteneciente á viñas, trigos y campos, y para cargar las
-márgenes de tantas citas, que apénas quepan en ellas, de manera que
-solo con verlas me tengan por el hombre mas leído y mas sabio que ha
-nacido de mugeres. De los Autores profanos, no hay mas que abrir las
-Geórgicas de Virgilio y algunas de sus Eglogas, que en ellas hallaré
-versos á pasto y todos muy al intento, con que podré aturrullar á mi
-mismo Preceptor el Dómine Zancas-Largas; y en fin, si quiero amenizar
-la funcion con la erudicion florida de las fábulas, (que á esso todavía
-no me he determinado,) ahí están los prodigios que se cuentan de Céres,
-Baco, Flora, Pomona, y, por fin y postre, toda la Cornucopia de la
-divina Amalthéa; pues todas estas Deidades son de la jurisdiccion y
-Adelantamiento de la provincia de Cámpos, que me darán barro á mano no
-solo para competir la amenidad de mi grande amigo Fray Blas, sino casi
-casi para apostárselas al soberano Autor del pasmoso _Florilegio_.»
-
-40. Ni mas ni ménos como lo ideó Fray Gerundio, assí dispuso su sermon,
-y, estudiado que le huvo, llegándose el dia de predicarle, montó en un
-macho de Noria, tuerto y algo perezoso, que le embió su Padre, y partió
-á Campazas, donde sucedió lo que dirá el capítulo siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO III.
-
-Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente.
-
-
-1. Havia corrido por toda aquella comarca la noticia de que nuestro
-Fray Gerundio baxaba á predicar en la funcion del Sacramento en la
-célebre fiesta de Campazas, ya porque Anton Zotes como Mayordomo havia
-convidado á todos los amigos que tenia en los lugares á la redonda, que
-no eran pocos, assí de labradores como de Clérigos y Frayles, ya porque
-el mismo Fray Gerundio no se havia descuidado en echar tambien la voz
-entre sus muchos conocidos y apassionados, siendo tentacion tan comun
-en todo Predicador principiante, que tal vez cunde hasta en los mas
-adultos y provectos, dexarse caer al descuído con cuidado, ya en las
-conversaciones, ya en las cartas, el dia ó los dias que predican, lo
-que algunos maliciosos atribuyen á demasiada satisfaccion ó vanidad, y,
-á mi pobre juicio, no es mas que un poco de ligereza mezclada con una
-buena dósis de bobería.
-
-2. Amen de esso, la fiesta de Campazas era tan famosa en toda aquella
-tierra por los novillos y por el Auto-sacramental, que, sin que nadie
-convidasse y aunque fuesse el Predicador el mayor zote del mundo,
-siempre concurria á ella innumerable gentío, no solo despoblándose
-los lugares del contorno, sino que rara vez se dexaba de ver en ella
-mucha gente ociosa y alegre de Leon, de la Bañeza y Astorga; pero,
-añadiéndose en este año la fama del Predicador y el convite de Anton
-Zotes, convienen todos los Autores de quienes nos hemos valido para
-recoger las noticias mas puntuales, que componen el cuerpo de esta
-verídica Historia, que fué en él extraordinario el concurso.
-
-3. Danse por supuestas las demonstraciones de alegría y de ternura,
-con que fué recivido nuestro Fray Gerundio de su Padre el Tio Anton,
-de su Madre la buena de la Catanla, y de su Padrino el Licenciado
-Quixano. Esto mas es para considerado con un casto silencio, que para
-explicado con la pluma; pues, aunque fuesse de águila, de buitre ó de
-abutarda, nunca podria remontar el buelo hasta la cumbre de tan alta
-esphera; quanto mas la nuestra, que no puede seguir el tardo movimiento
-del mas pesado avestruz! Baste decir que apénas se desmontó del macho
-zancarron, (assí le llamaba el Director de la noria,) quando la Tia
-Catanla le dió mil tiernos abrazos y otros tantos maternales ósculos,
-dexándole bien rociadas las barbas de lágrimas y mocos. Iba á limpiarse
-estos y aquellas, pero no le dieron lugar las rociaduras semejantes
-que se siguieron; porque, como era la primera vez que se dexaba ver en
-el lugar despues de Frayle, no solo concurrieron á verle, abrazarle y
-besarle todas las Tias del barrio, unas con la licencia de viejas, y
-otras con la de Parientas, sino que apénas quedaron dos en el lugar de
-Campazas, que no hiciessen lo mismo; y aún essas únicas dos es fama que
-lo dexaron, una porque estaba en la cama con cámaras y pujos, y otra
-porque dos dias ántes havia saltado de su corral al de la Tia Catanla
-una gallina y no havia parecido, de lo qual estaba hecha ella una furia
-contra la buena de la Rebollo, que nada sabia de esso, y aún se decia
-que la dueña de la gallina queria acudir á Leon á sacar una descomunion
-ó una _Pollina_ á mata-candelas, (assí llamaba ella la Excomunicacion
-y la Paulina,) contra la encubridora de su ave. Por lo demas, hombres,
-mugeres, viejos y mozos, todos acudieron á casa del Tio Anton Zotes
-á ver al _Flayrecico_ y á dar la enhorabuena á sus Padres de que
-tuviessen el gusto de verle en su casa y ya tan aprovechado. Ello es
-assí, que consta de documentos y papeles antiguos de aquel tiempo, que
-se gastaron en aquella tarde quatro cántaras de vino, ocho quesos, y
-diez y seis ogazas y media en agassajar á los que concurrieron á casa
-del Tio Anton; de donde podrá inferir el prudente y discreto Lector
-los muchos que serian, y lo bien quistos que estaban en todo el pueblo
-Anton Zotes y su saníssima muger.
-
-4. Faltaban tres dias para la funcion, en los quales fueron llegando
-aquellos convidados especiales, que eran mas estrechos amigos de la
-casa de los Zotes, donde estaban prevenidas no ménos que veinte camas
-para los huéspedes, quatro para los de mayor autoridad y respeto en las
-cámaras altas de la casa, y las demas se acomodaron en una panera, que
-á este fin se desocupó y se barrió, colgando las paredes con mantas de
-mulas y cavallerías de la labranza, assí de las que havia en casa, como
-de otras que se pidieron prestadas, quedando la pieza, á juicio de la
-mayor parte del lugar, tan ostentosa que se podia hospedar en ella un
-Obispo.
-
-5. El primero que llegó fué un primo del Tio Anton, y consiguientemente
-Tio segundo de nuestro Fray Gerundio, que havia sido Colegial mayor
-y era actualmente Magistral[6] de la Santa Iglesia de Leon, hombre
-ya hecho, sabio, agudo, discreto, muy leído, gran Theólogo é insigne
-Predicador, en fin, de prendas tan sobresalientes que ya havia sido
-consultado en tercer lugar para un Obispado. Este traía de camarada á
-otro Canónigo de su misma Iglesia, de estos que se llaman _Canónigos de
-cuello ancho_[7] y, por otro nombre, _de capa y espada_, jovencito aún
-y en la flor de sus años, pues no passaba de los veinte y cinco, pero
-muy despejado, muy alegre, naturalmente chistoso y decidor, Poeta mas
-que decente, que decia de repente con bastante gracia, con no poca sal,
-y por lo comun sin sacar sangre, (cosa muy dificultosa, y por lo mismo
-bien rara en los que tienen esta habilidad y hacen profession de ella,)
-por cuyas buenas partidas estaba muy prendado de él el Señor Magistral.
-
-6. Como unas dos horas despues se apeó un Labrador,[8] pariente
-tambien del Tio Anton, que vivia en un lugar distante quatro leguas
-de Campazas. Era Familiar del Santo Oficio y, aunque hombre de
-explicacion cerril y apatanada, tenia una razon natural bien puesta,
-y discurria con acierto en aquellas materias que se proporcionaban á
-su capacidad. En el camino se le havia incorporado un Donado de cierta
-Religion,[9] que, haviendo sido tres veces casado y cinco años viudo,
-por fin y postre cansado del mundo se entró á servir en un Convento,
-donde pretendió para Lego, pero no le quisieron dar el hábito, porque,
-aunque hombre muy forzudo y servicial, era extraordinariamente zafio
-y allende de esso locuaz y mas que medianamente bebedor, no de manera
-que se privasse _in totum_, pero se quedaba á unos medios pelos que
-olian á chamusquina, y entónces con especialidad hablaba por todas las
-coyunturas y en todas las materias que se ofrecian, porque sabia leer
-y havia leído la _Historia de los doze Pares de Francia_, á _Guzman
-de Alfarache_, _la Pícara Justina_ y quantos romanzes de ciegos se
-cantaban de nuevo en los mercados, gustando sobre todo de leer gazetas,
-aunque maldita la palabra entendia de ellas; con que era el Donado un
-hombre muy divertido y, en fin, pieza de Rey.
-
-7. Mucho se alegró nuestro Fray Gerundio, quando se halló en compañía
-de todos estos huéspedes, pero especialmente de su Tio el Magistral,
-quien, como hombre entendido y de la facultad, le pareció que havia
-de hacer justicia á su sermon, del qual estaba tan satisfecho, que se
-persuadia con el mayor candor del mundo á que en su vida habria oído ni
-leído otro semejante; y ya daba por hecho que, en oyéndole, se havia de
-enamorar tanto el Tio de los talentos del sobrino, que, quando fuesse
-Obispo, le havia de llevar consigo y le havia de hacer su Confessor,
-no pareciéndole tampoco impossible, que con el tiempo su Tio el Obispo
-(pues ya le consideraba como tal,) le grangeasse por ahí, aunque no
-fuesse mas que un Obispadillo en Indias. Todos estos pensamientos le
-passaron por la imaginacion, lisongeándole infinito y llenándole de un
-inexplicable gozo.
-
-8. Pero, quien podrá declarar dignamente con palabras el que se apoderó
-de su corazon, quando, contra toda su esperanza y sin que siquiera
-se le huviesse ofrecido tal cosa al pensamiento, vió apearse en el
-corral de la casa á su íntimo amigo el Predicador Fray Blas, acompañado
-de un Religioso de otra Religion, que él no conoció, pero todas las
-señas eran de ser hombre muy reverendo, porque trahia anteojos con
-cerquillo de plata, bequoquin de seda, sombrero fino con cordon y
-dos borlas de lo mismo, quitasol, baston de caña con puño de china,
-y venia montado en una bizarra mula con su gualdrapa muy cumplida de
-paño negro con grandes fluecos y caireles, sirviéndole de mozo de
-espuela uno muy gallardo, asaz bien apuesto y con toda la gala de los
-majos y petimetres del oficio, zapatillas blancas, medias del mismo
-color, calzon de ante, una gran faja de seda encarnada á la cintura,
-armador de cotonía, capotillo de paño fino de Segovia de color amusgo,
-redecilla verde con su borla de color de rosa, que colgaba hasta mas
-abaxo de la ñuca; la cinta que la ceñia y apretaba, de color de nácar;
-sombrero chambergo rodeado de una cinta de plata color de fuego, con su
-roseton ó lazo á la parte posterior, que remataba en la copa. Todo esto
-lo observó Fray Gerundio muy bien observado, y todo le hizo imaginar,
-que aquel Religioso era por lo ménos Cathedrático de la Universidad de
-Salamanca ó de Alcalá, quando no fuesse quizá algun Padre Difinidor ó
-Presentado.
-
-9. No se engañó mucho, porque á lo ménos era Vicario de unas Monjas[10]
-que estaban junto á Jacarilla, y ántes de esso havia cuidado seis años
-de una granja, en cuya administracion no se havia perdido; porque él
-mismo confessaba ingenuamente, quando se ofrecia la ocasion, que le
-havia valido por lo ménos tanto como á la Casa, porque havia sacado un
-decente bolsillo, que sufria ancas para socorrer á quatro parientes
-pobres, para servir á dos amigos, y para subvenir á sus necessidades
-religiosas, aunque la vida fuesse un poco mas larga que lo ordinario.
-Como quiera, quando Fray Gerundio vió á su amiguíssimo Fray Blas,
-pensó perder los sentidos de puro contentamiento, y, despues de haver
-hecho los primeros cumplidos al Rmo. Padre Vicario, como lo pedia la
-urbanidad, dió muchos abrazos á Fray Blas, y supo de él como, haviendo
-tenido noticia en Jacarilla del sermon que le havian echado en su
-lugar, hizo ánimo de no volver al Convento hasta que se le huviesse
-oído predicar, logrando con esta ocasion ver la fiesta de Campazas y
-passar en su compañía quatro dias alegres, con toda libertad y sin el
-molesto acecho y murmuracion de los Frayles.
-
-10. Díxole, que para sacar la licencia del Prelado, sin que ni él
-ni los Frayles reparassen en que estaba tanto tiempo fuera del
-Convento, le havia escrito una carta atestada de mentiras, suponiendo
-que havia caído gravemente enferma una viuda rica, sin hijos ni
-herederos forzosos, que le havia pedido con grandes instancias que la
-confessasse y la assistiesse hasta entregar el alma á Dios, dándole á
-entender que no lo perderia él ni su Comunidad, porque podia disponer
-libremente de sus bienes, como nuestro Señor la inspirasse; que, no
-obstante esso, él se havia resistido, por quanto la enfermedad tenia
-traza de ir muy larga, aunque decia el Barbero del lugar, hombre muy
-inteligente, que sin milagro no podia escapar de ella; que la misma
-viuda le havia obligado á que escriviesse á Su Paternidad, esperando
-que no la negaria este consuelo, y que assí lo hacia con la mayor
-indiferencia, aguardando su determinacion, porque todo su gusto
-seria obedecerle, bien que, si huviesse de consultar su inclinacion,
-ya estaria en el Convento; porque, sobre la penalidad y trabajo de
-assistir continuamente á una enferma, passando malos dias y peores
-noches, siempre le havian parecido mal los Frayles que estaban mucho
-tiempo fuera de la campana del Convento, á que se añadia que, siendo él
-Predicador mayor de la Casa, no era razon que cargassen otros con los
-sermones que por su oficio le tocaban á él.
-
-11. «Esta fué, amigo Fray Gerundio, (añadió el Predicador,) la
-cartica que le espeté, que, aunque yo lo diga, no iba urdida del peor
-estambre. Ya conoces la poca malicia del buen hombre, y tambien su
-lado flaco; en amagándole en algo para el Convento ó para su peculio,
-no puede resistirse, y dará licencia á un súbdito para que se case,
-con tal que lo haga sin pecar... el santo varon tragó el anzuelo, y
-me respondió sin perder tiempo, alabando mucho mi zelo, mi obediencia
-y mi religiosidad, pero mandándome en virtud de santa obediencia y en
-remission de mis pecados, que assistiesse á la enferma hasta que á vida
-ó á muerte saliesse de aquel peligro, aunque la enfermedad durasse un
-año, encargándome que procurasse fomentarla la devocion á la Orden y
-que no dexasse de exagerarla las particulares necessidades de aquel
-Convento; pero me prevenia, que esto fuesse con prudencia y quando se
-ofreciesse buena coyuntura: por lo demas concluía, que los sermones no
-me diessen cuidado, pues corria del suyo el encargarlos, fuera de que,
-teniéndote á tí, no necessitaba de otro, pues, aunque todavía estabas
-un poco verde, esto no desdecia de tus años, y por otra parte era
-prodigiosa tu facilidad.»
-
-12. -- «Vamos claros, dixo Fray Gerundio, que el enredo está de mano
-maestra; y quanto tiempo ha de durar la enfermedad de la viuda?» --
-«Lo que duraren las fiestas de los lugares á la redonda, respondió
-Fray Blas; porque ninguna pienso perder.» -- «Y qué diablos ha de
-decir Vm. despues? le preguntó Fray Gerundio, quando se vea, que
-no hay tal herencia ni calabaza». -- «En esso te paras, majadero?
-respondió Fray Blas. Hay mas que decir que, haviendo hecho la enferma
-su testamento cerrado, en que dexaba al Convento por su universal
-heredero, despues de algunos legados de corta cantidad á algunos
-parientes pobres, estando ya con la uncion, hizo una promessa y cobró
-la salud milagrosamente?» -- «Pero, si se averigua, replicó Fray
-Gerundio, que no huvo tal viuda ni tal enferma de mis pecados, y que
-todo fué un puro embuste de Vm., para pretextar con esse piadoso
-sobreescrito la tuna y el bisboleo?» -- «Calla, simple, respondió Fray
-Blas, como se ha de averiguar, no haviendo otra correspondencia en el
-Convento con Jacarilla que la que yo tengo? fuera de que, aunque por
-alguna casualidad llegue á saberse, _quid inde_? Dirán, que fué una
-de las trampillas que están muy en uso. Mira, Gerundio, los Frayles
-y las mozas de servicio nunca salen de casa sino con sobreescritos
-devotos: estas siempre piden licencia para ir á rezar, y aquellos,
-quando quieren ir á tunar ó desenfraylar, como ellos dicen, alegan
-por lo comun, ó el sermon que les echaron y ellos pretendieron, ó el
-que en la realidad no hay, ó las dissensiones de los parientes, ó el
-testamento y la enfermedad del Padre; y á la sombra de tan piadosos
-pretextos, passan un par de meses de vita-bona. Decir, que un Frayle ha
-de pedir licencia derecha y claramente para ir á divertirse quatro dias
-en casa de un amigo, esto es cuento: tal qual tonto lo suele hacer por
-acreditarse de sincero, pero regularmente llevan calabazas,[11] porque
-los Prelados se revisten del zelo de la observancia y, miéntras no los
-cohonestan la salida, dicen que la pierna en la cama, la moza con la
-rueca, y el Frayle en la celda.»
-
-13. -- «Pero, á proposito de Frayle, interrumpió Fray Gerundio, quien
-es esse Rmo. que viene con Usted? porque parece personage.» -- «Y es
-lo que parece, respondió Fray Blas; porque, aunque ahora es Vicario de
-unas Monjas y ántes fué Grangero, siguió la carrera de los estudios
-con mucha honra; y, aburrido de que huviessen graduado ántes á otro
-condiscípulo suyo por empeños, se aplicó á este rumbo, de lo que no
-está arrepentido; porque, aunque no parece de tanta honra, es sin
-duda de mucho mayor provecho. Hizo mucho doblon en la Granja; despues
-pretendió esta Vicaría, que le dieron sin dificultad: las Madres le
-regalan como á cuerpo de Rey, y él lo passa como un Pontífice. Es muy
-amigo mio, desde que me oyó predicar en Cevico de la Torre; no sé por
-qué casualidad vino á oírme el sermon de Santa Orosia: llevóme á su
-Vicariato, donde me detuvo ocho dias, tratándome como á un Patriarcha:
-temporadilla mejor no espero passarla en mi vida. Comiamos en el
-locutorio por la parte de afuera, y comian al mismo tiempo que nosotros
-quatro Mongitas por la parte de adentro, y á fé que no eran de las mas
-viejas del Convento, porque estas se excusaban por sus achaques, ó,
-por mejor decir, nosotros las excusábamos á ellas: durante la mesa
-havia brindis, havia finecitas de parte á parte, havia tambien unas
-coplillas, y, en levantándose los manteles, venian las ancianas y las
-graves de la Comunidad á darnos conversacion; despues se retiraban
-estas y nos dexaban con la gente moza: comenzaba la bulla y la chacota;
-cantaban, representaban, y tal qual vez, ellas de la parte de allá y
-nosotros de la de acá, bailábamos una jotita honesta ó un fandanguillo
-religioso. Mira tú, si passaria buenos dias. En fin, como hize ánimo
-de venirte á oír, en fé de nuestra amistad y de la confianza que tengo
-con tus Padres, convidé á el Padre Vicario á que se viniesse conmigo,
-ponderándole la fiesta de Campazas, diciéndole mil cosas de tí, y
-assegurándole que seria muy bien recivido.»
-
-14. -- «Y como que lo será! le interrumpió Fray Gerundio; ántes este
-es un nuevo beneficio, de que me confiesso deudor á la fineza de Vm.;
-porque, sobre las prendas que me pondera del Padre Vicario, de esta
-hecha entablo conocimiento con él; y cátate ya el camino abierto para
-irme á holgar quatro dias alegres, quando se ofrezca ocasion, con
-aquellas señoras Monjas.»
-
-15. Con esto se entraron en la sala, donde ya estaba el Padre Vicario,
-despues de haverse quitado los ajuares de camino, en compañía del
-Magistral, de los demas huéspedes, de Anton Zotes y de la Tia Catanla,
-que le recivieron con el mayor cariño, el qual creció mucho mas, quando
-su hijo y el Predicador mayor los informaron en secreto de quien era.
-Finalmente, fueron concurriendo poco á poco todos los convidados, con
-algunos mas que no lo havian sido; y en los dos dias que faltaban hasta
-el de la fiesta, parece que no debió de suceder cosa que de contar
-sea, porque los Autores casi todos lo passan en silencio. Solo uno
-de ellos apunta, (aunque muy de passo,) que Fray Gerundio, despues
-de haver hecho su cumplido á los que iban llegando, se retiraba á
-repassar su sermon unas veces á un desvan, otras al campo, y, porque
-ni aún en este le dexaba libertad la multitud de forasteros que
-acudian de toda la comarca, finalmente se vió precisado á encerrarse
-en la bodega para decorar su cartapacio. El mismo Autor da á entender
-tambien en general, que en aquellos dias passaron cosas preciosas
-con el Donado, á quien luego conoció el humor Don Basilio, (assí se
-llamaba el Canónigo mozo,) y haciéndose muy amigo de él, poniéndose en
-todo de parte de sus necedades, con grandíssima gracia y con no menor
-socarronería, fomentaba sus simplezas, de manera que sucedieron lances
-extraordinariamente sazonados; pero, como el referido Autor no los
-especifica, y nosotros en materia de verdad somos tan escrupulosos,
-aunque sospechamos los que pudieron ser, no nos atrevemos á referirlos,
-porque es infedelidad irremissible en un historiador adelantarse á
-vender las sospechas por noticias.
-
-16. Llegado que huvo el dia deseado de la fiesta y la hora de la
-funcion, vinieron á sacar de casa á Fray Gerundio su Padre como
-Mayordomo de aquel año, un Tio suyo que lo havia sido el antecedente,
-ambos con sus varas de la Cofradía del Santíssimo, dadas de almazarron
-y de almagre, que no havia mas que ver, los dos Alcaldes y los dos
-Regidores del lugar, con su Fiel de fechos y con su Alguacil detras,
-en el sitio que les correspondia, añadiéndose de comitiva voluntaria
-y para mayor cortejo muchos Clérigos circunvecinos y una multitud
-de Frayles aventureros de diferentes Religiones, que se hallaban en
-aquellas cercanías y no quisieron perder la comedia ni los novillos.
-Precedíalos á todos el tamboril y la danza, compuesta de ocho mozos
-de los mas jaquetones y alentados de Campazas, todos con sus coronas
-ó caronas arrasuradas sobre el craneo ó plan de la cabeza; esta
-descubierta y las melenas tendidas; jaquetillas valencianas de lienzo
-pintado, con dragona de cintas de diferentes colores; su banda de
-tafetan prendida de hombro á hombro y colgando á las espaldas en forma
-de media luna; un pañuelo de seda al pescuezo, retorcido por delante
-como cola de caballo y prendido en punta por detras como hácia la
-mitad de la espalda; camisolas de lienzo casero, mas almidonadas que
-planchadas, y tan tiesas que se tenian por sí mismas en qualquiera
-parte; calzones de la misma tela que la jaquetilla; y en la pretina,
-por el lado derecho, colgado un pañuelo de beatilla con mucha gracia;
-las boca-piernas de los calzones holgadas y anchas, guarnecidas de
-una especie de cintillo ó cordon de cascabeles, medias de muger todas
-encarnadas, zapatillas blancas con lazos de hiladillo negro, y en todo
-caso todos ceñidos con sus corbatas, para meter los palos del paloteado
-en el mismo sitio, y ni mas ni ménos como los arrieros llevan el palo
-en el cinto.
-
-17. Ya estaban Fray Blas y Fray Gerundio á la puerta de la casa,
-esperando el acompañamiento; porque á Fray Blas le pareció atencion
-precisa en su amistad y en la hermandad de profession, acompañar á Fray
-Gerundio; y no solo le dió por todo aquel dia la mano derecha, sino que
-le fué sirviendo de Fray-Juan hasta dexarle en el púlpito, y aún se
-huviera sentado en la escalera, á no haverlo embarazado Anton Zotes,
-que le obligó á sentarse en el banco de la Cofradía entre los dos
-Mayordomos.
-
-18. Salió pues de casa nuestro Fray Gerundio, mas resplandeciente que
-el sol, mas risueño que la alva, mas brillante que la aurora. Havíase
-(claro está,) afeitado aquel mismo dia con la mayor prolixidad,
-encargando mucho al barbero que se esmerasse en la operacion, pues no
-le valdria ménos que un real de plata; y con efecto le dexó el Maestro
-tan lampiño y con el rostro tan liso, que parecia bruñido; sobre todo
-en el cerquillo aplicó el mayor esmero: el plano no parecia sino un
-quadrilongo de papel fino de Génova, alisado con diente de elephante;
-la horla, un flueco de seda negra cercenada por las puntas con la mayor
-igualdad, sin que ni un solo cabello se adelantasse á descomponer
-la linea; el copete elevado como dos dedos y medio, con maravillosa
-proporcion al fondo del cerquillo, que formaba la circunferencia; todo
-el campo del cogote, que corria desde el extremo del cerquillo por
-la parte posterior hasta la entrada del tozuelo, rasurado tambien á
-medio rape, para que, negreando un poco el fondo, sobresaliesse mas
-lo restante de la rasura. Havia estrenado aquel dia un hábito nuevo,
-que su buena Madre le tenia prevenido, y una hermana suya, moza ya
-casadera, se havia esmerado en doblarle, plegarle y aún aplancharle,
-passando la plancha no mas que por los pliegues y doblezes, con tanto
-primor y delicadeza, que al desdoblarle se dexaban ver todos ellos
-distribuídos con graciosa proporcion y symetría: particularmente los
-pliegues del escapulario hacian una labor que encantaba; y, como la
-tela de la capa y de la capilla era flamante á manera de estameña
-aprensada, hacia unos visos que deslumbraban la vista. Calzóse (ya se
-ve,) unos zapatos muy ajustados, hechos á toda costa, en quanto lo
-permitia la hechura que se usaba en la Religion; pero en todo caso
-havia encargado al maestro, que las puntadas fuessen iguales y muy
-menudas, y que el hilo no estuviesse muy cargado de cerote, para que
-lo blanco de ellas sobresaliesse mas. La noche ántes le havia regalado
-el Padre Vicario con dos solidéos de seda, de los que fabricaban sus
-Monjas con exquisito arte y chulada, cuyo centro era una borlita muy
-chusca, elevada con la debida proporcion; y Fray Gerundio estrenó
-uno de ellos aquel dia, assí para mostrar la estimacion que hacia
-del regalo, como por ser un adorno tan preciso como precioso para su
-Pontifical. No se olvidó, ni podia olvidarse de echarse en una manga
-un pañuelo de seda de dos caras y de vara muy cumplida, siendo una faz
-de color de rosa y la otra de color de perla; y en la otra manga metió
-segundo pañuelo de Cambray muy fino, con sus quatro borlas de seda
-blanca á las quatro puntas, teniendo por cierto, que qualquiera de los
-dos pañuelos, que se le huviesse olvidado, seria bastante, para que el
-sermon no pareciesse la mitad de lo que era.
-
-19. Dudó por algun tiempo si llevaria anteojos, cosa que le parecia
-á él daba infinita autoridad al Predicador y añadia gran peso y una
-maravillosa eficacia á lo que decia; pensamiento que le tuvo tan
-inquieto la noche precedente, en que no fué possible pegar los ojos,
-que, no pudiendo echarle de sí, dispertó á su amigo Fray Blas (porque
-dormian juntos en una cama) y le consultó esta duda. Pero Fray Blas,
-que por aquella vez tuvo mas juicio de el que acostumbraba, se rió
-mucho de su ofrecimiento, diciéndole que los anteojos en un mozo, aún
-quando tuviesse alguna necessidad de ellos, (lo que rara vez sucedia,)
-era la cosa mas ridícula del mundo, y que assí los hombres de juicio,
-como los bellacos, hacian gran burla de aquella afectacion, bastando
-ver á un rapaz muy armado de sus gafas para que todos le tuviessen
-por mozo de poco seso. «Aún en los anteojos habituales de los viejos,
-añadió Fray Blas, son muy pocos los que creen, porque son raríssimos
-los que los necessitan á pasto; y mas desde que se ha observado, que
-en las Religiones regularmente se echan esta gala aquellos sugetos de
-media braga, que estuvieron consultados para perpetuo choro ó cosa
-equivalente, y despues ó por empeños ó por paysanage, ó en fin porque
-los hallaron con una arrastrada medianía, los destinaron á una de las
-dos carreras de púlpito ó de cáthedra, cumpliendo con ellas entre si
-basta ó no basta, y á sal aquí traidor. Estos son, por lo comun, los
-mayores y los mas perdurables anteojistas, vanamente persuadidos á
-que pueden suplir con los accidentes lo que les falta de substancia,
-y pretendiendo persuadir á otros que su continua aplicacion á los
-libros los quebrantó la vista. Pocos hombres hay de los verdaderamente
-sabios y aplicados que usen de este mueble, sino quando realmente le
-han de menester, que es para escrivir y para leer; y assí, amigo Fray
-Gerundio, déxate de locuras y déxame dormir.»
-
-20. Con esto no volvió Fray Gerundio á pensar mas en antojeras y,
-escusando este dixe, salió de casa para la Iglesia con todo el tren
-que llevamos referido: llevaba tras de sí los ojos de todos quantos le
-miraban; porque iba con el cuerpo derecho, la cabeza erguida, el passo
-grave, los ojos apacibles, dulces y risueños, contoneándose un poco,
-haciendo unas magestuosas y moderadas inclinaciones con la cabeza á uno
-y á otro lado, para corresponder á los que le saludaban con el sombrero
-ó con la montera, y no descuidándose de sacar de quando en quando ya
-el pañuelo blanco para limpiarse el sudor que no tenia, ya el de color
-para sonarse las narizes, que estaban muy enjutas. Apénas llegó á la
-Iglesia, hizo una breve oracion y se entró en la sacristía, quando se
-dió principio á la missa, que cantó el Licenciado Quixano, sirviéndole
-de Diácono y de Subdiácono dos Curas párrochos de la vecindad.
-
-21. El Choro lo llevaban tres Sacristanes de las mismas cercanías,
-porque el de Campazas servia en el Presbiterio el incensario y cuidaba
-del facistol; los quales Sacristanes en punto de tono gregoriano
-eran los que hacian raya por toda aquella tierra, sirviendo de bajo
-el Carretero del lugar, que tenia una voz asochantrada, y de tiple
-un muchacho de doze años, á quien _ex professo_ havian capado para
-acomodarle en la música de Santiago de Valladolid. No havia órgano,
-pero este le suplian con muchas ventajas dos gaitas gallegas, que
-de propósito havia hecho venir de la Maragatería el Mayordomo, y
-las tocaban dos Maragatos rollizos, tan diestros en el arte que los
-llamaban para todas las fiestas recias de S. Roman, Foncebadon y el
-Rabanal, de donde se extendió la fama hasta el mismo Páramo, con ser
-assí que hay mas de ocho leguas de camino; y Anton Zotes, á quien
-llegaron estas noticias por haverlas oído casualmente en la puente
-Vizana á un criado del maragato Andrés Crespo al tiempo que cargaba
-la recua, al instante envió á llamar á los dos famosos gaiteros,
-ofreciéndoles veinte reales á cada uno trahidos y llevados, comidos y
-bebidos; y, como era esta la primera vez que se havia oído semejante
-invencion en las missas de aquella tierra, no se puede ponderar el
-golpe que dió á todos la novedad, y mas quando oyeron por sus mismos
-oídos, que los dos músicos de bragas anchas, assí en el _Gloria_ como
-en el _Credo_, seguian el tono gregoriano con tanta puntualidad, que no
-havia mas que pedir. Celebróse infinito el buen gusto de Anton Zotes,
-y es tradicion de padres á hijos, que desde entónces quedó establecido
-en el Páramo el uso de las gaitas gallegas en toda missa de incienso,
-y que de aquí nace el llamarlas en algunos lugares _el órgano de los
-Zotes_, etymología que, á nuestro modo de entender, no carece de mucha
-probabilidad.
-
-22. Enfin llegó la hora del punto tan deseado, de subir al púlpito
-nuestro Fray Gerundio. Dexamos á la prudente consideracion del pio
-y discreto lector figurarse allá para consigo, con qué bizarría y
-desembarazo saldria de la sacristía, precedido de quatro cofrades con
-sus cabos de blandones, porque el mayor no llegaria á quarta y media;
-de los dos Mayordomos con la insignia de sus varas; de quatro Clérigos
-con sobrepellices y con su amigo Fray Blas, que, como diximos, quiso
-hacer aquel dia los honores de Fray Juan, hasta dexarle en el púlpito;
-con qué magestad subiria las gradas del Presbyterio, en cuyo número
-están divididos los Autores, porque unos dicen que eran diez, otros
-doce, y no falta alguno que se adelanta á assegurar que llegaban á
-catorce, aunque todos convienen en que hay muchos Campanarios que
-no tienen tantas; con qué autoridad reciviria la bendicion de su
-Padrino el Licenciado Quixano, de quien es pública voz y fama, que
-se enterneció un si es no es al tiempo de dársela; con qué despejo y
-gravedad caminaria hácia el púlpito, haciendo inclinaciones con la
-cabeza hácia todos lados, pero con especialidad hácia donde estaba el
-banco de la Justicia y Regimiento, y el de la Cofradía; y finalmente,
-con qué soberanía se presentaria en el púlpito, haciéndose primero
-cargo del auditorio, con reposado desden, y despues hincándose de
-rodillas.
-
-23. Assí le dexaremos por ahora, miéntras se divierte la narracion y la
-pluma á dar alguna noticia del theatro, para que camine mas holgada la
-comprehension en la inteligencia del assunto.
-
-24. Era la Iglesia de tres naves, aunque tan reducidas que, quando
-entró en ella el Canónigo Don Basilio, dixo que bastaria llamarla de
-tres botes: el Presbyterio y la capilla mayor, en missas de tres en
-ringle, no sufrian mas ancas que los Ministros precisos del altar,
-tanto que el facistol para cantar la Epístola y el Evangelio, era
-menester colocarle fuera de su jurisdiccion. La nave principal era
-tan estrecha que, quando concurrian la Justicia y Regimiento en un
-banco, y alguna Cofradía en el banco opuesto, era obligacion precisa
-del Sacristan dar á besar la paz[12] á un mismo tiempo á la Justicia
-y á la Cofradía, lo que executaba fácilmente, yendo por medio de la
-nave y llevando una paz en la mano derecha, y otra en la izquierda,
-pues solo con abrir los brazos, y no muy extendidos, alcanzaba á uno y
-á otro banco, de manera que á un mismo tiempo y en un mismo punto la
-iban besando por su órden los que estaban sentados en entrambas bandas:
-verdad es que lo que á las naves las faltaba de anchas, lo suplia
-ventajosamente lo que las sobraba de largas, por lo que diria yo, con
-la licencia del Señor Don Basilio, que la Iglesia era de tres Gabarras
-Argelinas, ó de tres Galeras Turcas. A los piés de ella estaba el choro
-alto, sin mas balustrado que un madero tosco y en bruto, que atravesaba
-de arco á arco, con algunos palos á trechos, á modo de estacada, para
-evitar que algun muchacho travieso se cayesse en la Iglesia y se
-rompiesse la cabeza, que era el mayor daño que le podia suceder, porque
-la elevacion era de pocas varas.
-
-25. Como quiera que el Templo fuesse, ancho ó estrecho, largo ó breve,
-esso no era de cuenta de nuestro Predicador, porque ni á él le tocaba
-hacerle mas capaz, ni la estrechez de la Iglesia podia perjudicar un
-punto la magnificencia del sermon, siendo ya cosa acreditada repetidas
-veces por la misma experiencia, que en la Iglesia mas sumptuosa de la
-Christiandad se puede predicar un sermon malo, y en una desdichada
-ermita ó humilladero rural se puede predicar un excelente sermon. Lo
-que hace á nuestro intento y á la immortal gloria de nuestro Fray
-Gerundio, es que la Iglesia de Campazas, tal qual Dios se la deparó,
-estaba toda de bote en bote y que, aunque cayesse (por comparacion) de
-las mismas nubes un alfiler, lo que es al pavimento no podia llegar,
-porque ó se quedaria en el tejado de la misma Iglesia, como es lo mas
-natural, ó, caso de meterse por alguna rendija, boqueron ó gotera,
-tropezaria en las cabezas del auditorio, y allí ó en el vestido pararia
-sin duda, hasta que la Iglesia se fuesse desocupando.
-
-26. Pero ya es tiempo de que volvamos á nuestro Fray Gerundio, que
-le tenemos incomodado y puesto de rodillas por mas tiempo del que
-se acostumbra, no sin grande impaciencia suya por tanta detencion,
-especialmente quando estaba reventando, assí por salir de su cuidado
-como por desplegar las velas del discurso, navegando viento en popa por
-el mar de su mayor lucimiento.
-
-27. Levantóse pues con bizarríssimo denuedo, volvió á hacerse
-cargo de todo el auditorio con grave y magestuoso despejo, tremoló
-successivamente sus dos pañuelos, primero el de color, con que se sonó
-en seco, y despues el blanco, que passó por la cara _ad pompam et
-ostentationem_; entonó su _Alabado_ con voz gutural y hueca; persignóse
-espurriendo bien la mano derecha y teniendo con la izquierda la parte
-anterior de lo que se llama muceta en la capilla; propuso el texto
-sumisa, pero sonoramente, y dió principio á su sermon de esta manera.
-Pero, salvo el mejor y mas acertado parecer de nuestros lectores, á
-nosotros nos parecia mas conveniente hacer capítulo aparte, porque el
-presente harto será que no sea ya muy prolixo.
-
-
-
-
-CAPITULO IV.
-
-Expónense á la admiracion algunas cláusulas del Sermon de Fray Gerundio.
-
-
-1. Duró por mucho tiempo en nuestra indecision la grave duda de si
-copiaríamos á la letra todo el sermon de nuestro famoso Predicador,
-ó nos contentaríamos con escoger algunas cláusulas entre aquellas,
-que á nuestra limitada comprehension se representaban como las mas
-sobresalientes, para que el discreto lector por la parte viniesse en
-cabal conocimiento del todo; no de otra manera que una sola uña bien
-dibujada en el lienzo da á conocer la magestuosa ferocidad del Monarcha
-coronado de la selva, y una sola linea, que corrió al desgaire por el
-campo de la tabla, hace presente á los ojos penetrantes la diestra
-mano, que dió milagroso impulso á la delicadeza del pincel.
-
-2. Por una parte nos hacia lastimosa compassion, y aún en cierto modo
-nos parecia especie de usurpacion injusta y hurto literario, defraudar
-al público aún de la mas mínima palabra que se huviesse desprendido
-de la boca de nuestro divino Orador, siendo cierto que hasta las que
-se salian de ella á escusas de su advertencia merecian engastarse en
-diamantes, para que compitiesse su duracion con la permanencia de los
-siglos. Por otra se nos representaba que, como no todos los lectores
-son tan inteligentes, ni tan pacíficos, ni de tan buena condicion
-como nosotros los quisiéramos, qué sabíamos si quizá nos depararia
-nuestra mala suerte algunos de ellos tan cetrinos, tan indigestos y de
-gusto tan estragado, que diessen al Diantre nuestra Historia, viendo
-interrumpido el hilo de la narracion con prolixos trassuntos de los
-partos intelectuales de nuestro Heroe? Y acaso no faltaria alguno tan
-atrevido, que nos echasse á los hocicos que, aún quando los referidos
-partos fuessen tan preciosos como á nosotros nos los figuraba nuestra
-passion, era impertinencia empedrar de ellos la Historia, por quanto
-al Historiador toca hacer fiel relacion de los hechos y proezas de su
-Heroe, pero no una impertinente coleccion de sus obras; porque de otra
-manera, si los que escrivieron las vidas de los quatro santos Doctores
-de la Iglesia y de tantos Escritores venerables, emprehendiessen
-insertar en ellas todas las producciones de sus plumas, no dexarian de
-hacerse un si es no es molestos y pesados.
-
-3. Confessamos de buena fé que esta última razon nos hizo un poquito
-de fuerza, y assí, dexando al cuidado de otra mas feliz pluma que la
-nuestra el empeño y la gloria de enriquecer al orbe literario con una
-coleccion de los incomparables sermones de nuestro Fray Gerundio,
-ilustrándolos con glosas, notas y escolios, (en cuyo glorioso afan
-tenemos entendido, que trabaja una Academia de ingenios del primer
-órden,) nosotros nos contentaremos con extractar tales quales rasgos de
-aquellos, que salieren al encuentro de la narracion y nos parecieren
-necessarios para facilitar á los lectores la mejor inteligencia de
-los hechos. Fué pues la primera cláusula del sermon, que predicó en
-Campazas Fray Gerundio, la que se sigue:
-
-4.[13] «Si es verdad lo que dice el Espíritu Santo por boca de
-Jesu-Christo, -- ay, infelice de mí! -- que voy á precipitarme, -- ó
-es preciso confundirme. -- El Oráculo pronuncia que ninguno fué en su
-patria -- Predicador ni Propheta: -- _Nemo Propheta in Patria sua_:
--- pues, como atrevido yo -- presumí este dia ser -- Predicador en la
-mia? -- Pero tenéos, Señores, -- que tambien para mi aliento -- leo
-en las Sagradas Letras -- que no á todos hace fuerza -- la verdad del
-Evangelio: -- _Non omnes obediunt Evangelio_: -- y qué sabemos si es
-esta -- alguna de aquellas muchas -- que, como siente el Philósopho,
--- se dicen solo _ad terrorem_?»
-
-5. Esta entradilla puso en la mayor suspension al gruesso del
-auditorio, pareciéndole que era impossible encontrar con introduccion
-mas feliz ni mas oportuna; pero el Magistral, que de propósito se
-havia metido en el confessonario del Cura (el qual estaba en frente
-del púlpito,) y havia cerrado la celosía de la parte anterior, para
-observar á su gusto á Fray Gerundio sin peligro de turbarle, apénas
-le oyó romper en dos disparates ó en dos blasfemias heréticas tan
-garrafales, como dudar _si era verdad lo que havia dicho el Espíritu
-Santo por boca de Jesu-Christo, y suponer que muchas verdades del
-Evangelio eran solo para espantar y poner miedo_, de pura vergüenza
-baxó los ojos, que tenia clavados en su sobrino, y desde luego hizo
-ánimo á no oir en aquel sermon mas que heregías, atrevimientos ó
-necedades. De buena gana se huviera salido de la Iglesia; pero, sobre
-no ser possible penetrar por el concurso sin grande alboroto, se hizo
-cargo de que no era razon echar un jarro de agua á la fiesta, y assí
-tomó el partido de dissimular hasta su tiempo y de aguantar la mecha.
-Miéntras tanto iba nuestro Fray Gerundio prosiguiendo su sermon ó su
-salutacion, y á pocas paletadas se metió de paticas en lo mas vivo
-de todas las circunstancias. Aquí me havrán de perdonar los críticos
-mal acondicionados; porque, cánseles ó no les canse, en Dios y en
-consciencia, no puedo ménos de trasladar al papel _de verbo ad verbum_
-el primoroso artificio con que las tocó todas, ya que no sea possible
-trasladar á él la valentía, el garbo y el espíritu con que las animó.
-Dixo pues assí, cansándose del estilo cadencioso, ó mudándole con
-todo estudio en el _hinchado_, assí porque la variedad es madre de la
-hermosura, como porque á este estilo le llevaba mas la inclinacion:
-
-6. «Esta es, Señores, la estrena de mis afanes oratorios; este,
-el exordio de mis funciones pulpitables; mas claro para el ménos
-entendido: este es el primero de todos mis sermones. Qué á mi intento
-el oráculo supremo: _primum quidem sermonem feci, o Theophile_! Pero,
-donde se hace á la vela el baxel de mi discurso? Atencion, fieles; que
-todo me promete venturosas dichas, todas son prophéticas vislumbres de
-felicidades. O se ha de negar la fé á la evangélica Historia, ó tambien
-el hypostático Ungido predicó su primer sermon en el mismo lugar, donde
-recivió la sagrada ablucion de las lustrales aguas del bautismo. Es
-cierto, que la evangélica narracion no lo propala, pero tácitamente lo
-supone. Recivió el Salvador la frígida mundificante: _Baptizatus est
-Jesus_; y al punto se rasgó el tafetan azul de la celeste cortina: _Et
-ecce aperti sunt cœli_: y el Espíritu Santo descendió revoleteando á
-guisa de pájaro columbino: _Et vidi spiritum Dei descendentem sicut
-columbam_. Hola! bautizarse el Messías, romperse el pabellon ceruleo,
-y baxar el Espíritu Santo sobre su cabeza! A sermon me huele, porque
-esta divina paloma siempre bate las alas sobre la cabeza de los
-Predicadores.»
-
-7. «Pero son supervacaneas las exposiciones quando están claras las
-voces del oráculo; él mismo dice que, bautizado Jesus, se retiró al
-desierto, ó el Diablo le llevó á él: _Ductus est in desertum a spiritu,
-ut tentaretur a Diabolo_. Allí estuvo por algun tiempo, allí veló,
-allí oró, allí ayunó, allí fué tentado, y, la primera vez que salió de
-allí, fué para predicar en un campo ó en un lugar campestre: _Stetit
-Jesus in loco campestri_. O qué estival paralelo de lo que á mí me
-sucede! Fuí bautizado en este famoso pueblo, retiréme al desierto de la
-Religion, si ya el Diablo no me llevó á ella: _Ductus est a spiritu in
-desertum, ut tentaretur a Diabolo_. Y qué otra cosa hace un hombre en
-aquel desierto, sino orar, velar, ayunar y ser tentado? Salí de él la
-primera vez para predicar; pero, en donde? _In loco campestri_: en este
-lugar campestre de Campazas, en este compendio del campo Damasceno, en
-esta emulacion de los campos de Pharsalia, en este envidioso olvido de
-los sangrientos campos de Troya: _Et campos ubi Troia fuit_; en una
-palabra, en este emporio, en este solar, en este orígen fontal de la
-provincia de Cámpos: _in loco campestri_.»
-
-8. «Aún hay mas en el caso: el lugar campestre, donde predicó el primer
-sermon el Hypostático, fué á la esmaraldática márgen del argentado
-Jordan, donde havia sido bautizado. Y quien duda que le oiria Juan,
-su Padrino de bautismo? _Venit Jesus ad Joannem, ut baptizaretur ab
-eo._ Y qué cosa mas natural que al oir el Padrino á su ahijado, y mas
-si hizo de él feliz reminiscencia en la misma salutacion, _salutate
-Patrobam_, que dixo muy á mi intento el Apóstol, saltasse ahora de
-gozo, como palpitó en otra ocasion de placer en el útero materno:
-_Exultavit infans in utero matris_. El caso es tan idéntico, que seria
-injuriosa la aplicacion para el docto; pero vaya para el insipiente.
-No se llama _Juan_ mi Padrino de bautismo? Todos lo saben: _Joannes
-est nomen ejus_. No me está oyendo este sermon que predico? Todos lo
-veen: _Audivi auditum tuum, et timui_. No le están bailando los ojos de
-contento? Todos lo observan: _oculi tui columbarum_. Luego no hay mas
-que decir en el caso.»
-
-9. «Sí hay tal. Gracia y agua es el complexo de la fuente bautismal,
-y agua y gracia es lo que symboliza su nombre y apellido. Que _Juan_
-es lo mismo que _gracia_, lo saben hasta los Predicadores Malabares:
-_Joannes, id est gratia_. Pero que _Quixano_ sea lo mismo que _agua_,
-ó fuente copiosa de ella, lo ignoran hasta los mas eruditos; pero
-presto lo sabrán. Ya tiene entendido el Theólogo, y mucho mas el
-sabio Escriturario, que la quixada de asno es muy mysteriosa en las
-Sagradas Letras, ó desde que Cain quitó la vida con una de ellas á su
-hermano Abel, como quieren unos, ó desde que Sanson magulló con otra
-las cabezas á mil agigantados Philistéos, como saben todos: _In maxilla
-asini percussit mille viros_. Despues de esta hazaña, se moria de sed
-el fatigado Sanson: no havia en todos aquellos espaciosos estrados de
-la odorífera Flora un hilo de plata líquida, con que poder apagarla.
-Quando veis aquí que de la misma quixada, que havia sido la mortal
-Philisticida, brota un raudal de aljófar derretido, que refrigeró al
-inhiante forzudo, y quedó el sitio sigilado hasta el dia de hoy con el
-cognomento de la fuente de la Quixada: _Idcirco appellatum est nomen
-loci illius fons invocantis de maxilla, usque ad præsentem diem_.»
-
-10. «Id ahora conmigo. Sabida cosa es en nuestras Historias
-genealógicas, que el antiguíssimo y nobilíssimo apellido de los
-Quixanos deriva su orígen y su alcurnia no ménos que de el tronco de
-Sanson, cuyos hijos y nietos, desde esta gloriosa hazaña, comenzaron á
-llamarse los _Quixanos_, por no equivocarse con otra no ménos antigua,
-aunque ménos noble y mucho mas extendida familia de los Quixotes. No es
-ménos cierta la noticia, que desde entónces las armas de los Quixanos
-son una quixada de un burro en campo verde, brotando un chorro de agua
-por el diente molar, como lo afirman quantos tratan del Blason. Assí
-mismo es cosa muy averiguada que los Quixanos, en las batallas con
-los Moros, no usaban de otras armas que de la quixada de un jumento,
-cubiertos con piel del mismo asno, siendo tan hazañosos con esta arma
-rebuznable como á cada folio se refiere en los anales. Dígalo, si no,
-aquel Heroe Gonzalo Sanson Quixano, que con una maxilla de jumento,
-_in maxilla asini_, quitó la vida por su propia mano en ménos de media
-hora á treinta y cinco mil Sarrazenos en la famosa jornada de San
-Quintin, debaxo de Julio César, Capitan General del Rey Don Alfonso el
-de la mano horadada; proeza que premió el agradecido Monarca, mandando
-que en adelante se pintasse la quixada del escudo de los Quixanos con
-treinta y cinco mil dientes, y en cada uno de ellos, como si fuera
-una escarpia, clavada una cabeza de Moro; cosa que hace una vista que
-embelesa. Y de passo quiero añadir ó, diré ménos mal, quiero acordar
-á todos la erudicion tan sabida de que el primer escudo, que se gravó
-con toda esta multitud de cabezas y de dientes, no era mayor que la mas
-menuda lenteja; siendo lo mas admirable que quixada, dientes y cabezas,
-con todos sus pelos y señales, se distinguian perfectamente á mas de
-cien passos de distancia. O assombro de la invencion! o prodigio de la
-habilidad! o milagro de los milagros del arte! _Miraculorum ab ipso
-factorum maximum_, que dixo á este intento Cassiodoro.»
-
-11. «Pero atencion, que oigo no sé qué articulado accento en las
-ethereas campanas: _Vox de cœlo audita est_. Pero, de quien es
-esse gutural verbífico sonido? Oigamos lo que dice, que quizá por
-ello deduciremos quien lo profiere, como por el efecto se viene en
-conocimiento de la causa, y por el hilo se saca el ovillo. _Hic est
-Filius meus dilectus, in quo mihi complacui_: este es mi querido Hijo,
-dulce objeto de mis complacencias. Hola! dice la voz, que el que está
-predicando en el lugar donde fué bautizado es su hijo? Luego la voz es
-del Padre. Sabe el Lógico, que es legítima la consecuencia. Y quien es
-esse Padre? _Pater meus agricola est_: mi Padre es un labrador honrado.
-Ea, que ya vamos descubriendo el campo. Pero, qué tiene el Padre con
-el sermon del hijo? No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano. Qué
-ha de tener, si él mismo se le encarga? Dícelo expressamente el texto:
-_Misit me vivens Pater_: el que me envió, ó el que me traxo á predicar,
-es mi Padre. Y nota oportunamente el texto mismo que, quando su Padre
-le embió á predicar, estaba vivo, _vivens Pater_; la interlineal,
-_sanus_, que estaba sano; los Setenta, _robustus_, que estaba robusto;
-Pagnino, _vegetus_, que estaba terete y fuerte. Apelo á vuestros ojos,
-y decidme si no es idéntico el caso.»
-
-12. «Vamos adelante, que aún no lo he dicho todo. Y como se llamaba
-esse generativo principio, esse paternal orígen de aquella dichosa
-prole? Aquí deséo arrecto vuestro órgano auscultativo. El sermon que
-mi Padre, vivo, robusto, sano y terete, encomendó á mi insuficiencia,
-no es del Eucharístico panal? Sí. El arca del Testamento no fué el mas
-figurativo emblema de esse ovalado armiño? Dígalo el docto y el versado
-en la Theología expositiva. Y por donde anduvo prófuga esta cóncava
-testamentífera arca? Vamos á las sagradas Pandectas: _et asportaverunt
-eam a lapide adjutorii in Azotum_: conduxéronla al país de los a-Zotes.
-Víctor! que ya tenemos Zotes en campaña. Entra el arca en la provincia
-de los Zotes? manda un Padre á su hijo que predique de essa arca? pues,
-qué apellido ha de tener esse Padre, ni qué cognomento ha de distinguir
-á esse hijo, sino el de los Zotes, principales de la provincia? _Et
-asportaverunt eam in Azotum._»
-
-13. «Es convincente el discurso; pero vaya una interrogacioncilla. Y
-esse hijo no tenia Madre? Y como que la tenia, pues consta que la Madre
-y el Padre le buscaron: _Ego et Pater tuus quærebamus te_. Está bien;
-y la madre no tuvo parte en el sermon? Fué el todo; pues ya es cosa
-sabida que, siempre que un Predicador se desempeña con lucimiento, se
-refunden en la madre sus aplausos. Por esso, al acabarse la funcion,
-exclaman todas las piadosas mugeres: _Bien haya la madre que te parió!
-dichosas las madres que tales hijos paren!_ _Beatus venter qui te
-portavit, et ubera quæ suxisti!_»
-
-14. «Pero, qué ruido estrepitoso, qué harmoniosa algarabía divierte
-mi atencion hácia otra parte? qué percibe la potencia auditiva? qué
-especies visuales se presentan delante de la visiva? Mas claro y mas
-para el vulgo: qué oigo? qué veo? Qué hé de ver, ni qué hé de oir,
-sino un choro de danzantes? _Quid vides in Sunamitis, nisi choros
-castrorum?_ De danzantes! Ea que sí; pues á vista de la Eucharística
-arca, aún á las mismas Testas coronadas se las bullen los piés. Dígalo
-el Rey penitente de Iduméa: _et David saltabat totis viribus ante
-Dominum_. Nótese la frase: _saltabat totis viribus_: brincaba con todas
-sus fuerzas; no se andaba ahora en paspieses pulidos, en carrerillas
-menudas, en cabriolas ni en vueltas de pechos acompassadas; daba unas
-vueltas en el aire, echando las piernas con quantas fuerzas podia:
-_saltabat totis viribus_. No es esso lo que ahora estamos viendo en
-essos ocho robustos Atletas y Luchadores á brazo y pierna partida
-con el viento? Mas: era David un danzante coronado; pues, corona por
-corona, no le deben nada á David nuestros danzantes. Pero aún descubro
-en Isaías otras señas mas claras de ellos: _et pilosi saltabant ibi_: y
-danzaban allí los que tenian largo el pelo, los de grandes cabelleras,
-los de las melenas tendidas. No puede ser la vision mas adequada para
-el caso presente.»
-
-15. «De buena gana me iria un poco mas tras de la danza, si no me
-embelesara esse theatro, que ya observo erigido junto á las puertas
-del Templo, _ad fores templi_, que dixo elegantemente el mitrado
-panal de Lombardía (hablo del melifluo Ambrosio). Y qué significa
-esse theatro? Segun unos es signo natural, ó segun otros es signo _ad
-placitum_ de un auto sacramental, representacion del Sacramento. Sí?
-Pues de essas representaciones llenas están á cada passo las páginas
-de la Escritura. No fué representacion del Sacramento el Mana? Assí
-lo afirma Cayetano. No fué representacion del sacramentado cordero el
-Vellon de Gedeon? Assí lo siente Lorino. No fueron representacion del
-eucharístico trigo las espigas de Ruth? Assí lo assegura Papebrokio.
-Y todas estas representaciones, no se hicieron en el campo? Es comun
-sentir de Expositores y Padres. Pues representaciones del Sacramento, y
-representaciones en el campo, quien podrá dudar, que fueron prophéticas
-figuras de las representaciones al Sacramento, que se hacen todos los
-años en mi amada patria de Campazas? _In loco campestri._»
-
-16. «Mas, afuera, afuera; aparta, aparta; huye, escápate, corre; mira
-que te coge el toro. Qué es esto? Rodeado me veo de estos cornúpetos
-brutos. Qué cerviguillo, qué lomo, qué roscas en el pescuezo, qué
-lucios y qué gordos! _Tauri pingues obsederunt me._ No hay quien me
-socorra? Que me cogen, que me pillan, que me revoletéan. Pero ea, que
-fué terror pánico, ilusion de la phantasía, ente de razon raciocinante.
-No son toros de muerte ni furiosos; son sí unos novillos alegres y
-vivos, pero ni marrajos ni sangrientos _vituli multi_, ó, como lee otra
-letra, _mutilati_. Unos novillos desmochados, esto es, ó sin puntas
-en el hasta, ó sin fuerzas en las puntas. Gracias á Dios que respiro;
-porque me havia asustado. Pero, qué tienen que ver los novillos con
-la fiesta del Sacramento? Ignorantíssima pregunta! Qué fiesta del
-Sacramento puede haver cabal, si la faltan los novillos? puesto que
-el Propheta penitente adelanta mas la materia, quando dice, que los
-novillos se deben correr ó, lo que allá se va todo, se deben presentar
-en las mismas aras: _tunc imponent super altare tuum vitulos_.»
-
-17. «Ya no me detengo, ni en las hogueras, ni en las luminarias
-nocturnas, que precedieron á este festivo dia. Quando se descubre
-el Señor, sin que se enciendan brillantes cereos piropos? Ni qué
-mas hicieron los tres milagrosos niños en la flamígera hoguera del
-Babylónico furno, que lo que anoche vimos hacer á los puvescentes
-muchachos de mi predilecta patria en las fumigerantes hogueras, que
-encendió la devocion y la alegría de sus fervorosos íncolas? Si
-aquellos jugaron con las llamas, sin que les tocassen al pelo de la
-ropa, estos brincaron por ellas, sin que les chamuscassen ni un solo
-cabello de la cabeza: _et capillus de capite vestro non peribit_, que
-dixo la Boca de oro. Pues qué! la multitud de estruendosos voladores,
-que subieron serpenteando por esse diáfano elemento, saetas encendidas,
-que disparó la bizarría y el valor para dissipar el nigricante
-esquadron de las tinieblas! Parece que les estaba viendo el monárchico
-Adivino quando cantó vaticinando: _Sagittas tuas ex dentibus effecit_.
-Pero mas al caso presente lo pronosticó el que dixo, que resonaba por
-todo Cámpos el horrísono bom bom bom bom bom de las bombardas:
-
- _Horrida per campos bam-bim-bombarda sonabant._»
-
-18. «Paréceme que tengo tocadas y retocadas las circunstancias del
-dia. Pero no; que la mas especial, por nunca vista hasta aquí, se me
-olvidaba: hablo de esse vocal instrumento, y al mismo tiempo ventoso,
-que tan dulcemente titila nuestros oídos. Hablo de esse equivalente
-ó, como se explica el discreto Pharmacopola, de esse _quid pro quo_
-de órgano, que añade tanta magestuosa harmonía á la solemnidad
-del sacrificio; hablo enfin, para que me entiendan todos, de essa
-sonora gaita gallega, que tanto nos encanta y nos hechiza. Pero, qué
-oportuna, qué discreta, qué ingeniosa fué la invencion de mi paternal
-Mayordomo, quando discurrió y resolvió festejar con ella la funcion
-del Sacramento! Porque, pregunto: no es el Sacramento en el viril, el
-escudo, las armas y el blason del nobilíssimo Reyno de Galicia? Assí
-me lo atestiguó anoche un Peregrino, que viene en Romería de Santiago.
-Pues, siendo esto assí, era cosa muy congruente y en cierta manera
-_simpliciter necessaria_, (ya me entiende el Lógico y el Theólogo,) que
-no faltasse en la missa del Sacramento aquel instrumento harmonioso,
-apacible y delicado, que deriva su alcurnia y su apellido del mismo
-nobilíssimo Reyno; porque, como dice el Philósopho, _propter unum
-quodque tale, et illud magis_. Gran gloria de Galicia tener por escudo
-de armas al Sacramento! pero mayor de Campazas ser la patria y el
-solar de la sagrada Eucharistía; porque _ó hay Sacramento en Campazas,
-ó no hay en la Iglesia fé_. Este será el arduo empeño, en cuyo golfo
-desplegará las velas el baxel de mi discurso; y, para que lo haga
-viento en popa, será preciso que sople por el timon el aura benéfica de
-aquella Deífica Emperatriz de los mares, implorando su proteccion y su
-gracia con el acróstico epinicio del celestial Paranynfo: _Ave Maria_.»
-
-19. Bien puede discurrir el advertido Lector, que es impossible á
-toda humana pluma, no digo ya explicar cabal y adequatamente, pero
-ni aún delinear un levíssimo rasguño por donde se venga en tal qual
-oscuro conocimiento de la admiracion, del pasmo, del assombro, con
-que fué oída esta salutacion por la mayor parte de aquel guedejudo
-y pestorejudo auditorio. Fué milagro de Dios que le diessen lugar
-para predicar el que se llama cuerpo del sermon, y seguramente no
-se le huvieran dado, á no tenerles[14] todavía tan pendientes la
-suspension y la curiosidad del assunto tan singular y tan raro que
-havia propuesto; porque esto de probar que Campazas era el solar y
-la patria del Santíssimo Sacramento y que, si no havia Sacramento en
-Campazas, no havia en la Iglesia fé, lo hizo con tal primor, llamando
-tanto las curiosidades,[15] que seis granos de láudano apénas bastarian
-para amodorrar al mas dormilon y soñoliento. En medio de esso, no
-pudo contenerse el auditorio sin prorumpir de contado, primero en un
-alegre y bullicioso murmurío, muy parecido al que hacen las abejas
-al rededor de la colmena; despues en aclamaciones y en vítores
-descubiertos, arrojando hasta la bóveda ó artesonado de la Iglesia no
-solo las monteras y sombreros, sino que no falta quien diga se vieron
-tambien revoletear algunos bonetes. Sobre todo el Maragato de la gaita
-gallega, quando oyó su gaita no ménos oportuna que repentinamente
-alabada, no pudo contenerse sin echar al Predicador una alborada;
-esto de contado y, como dicen, por via de provision, reservándose el
-derecho de echar todos los registros luego que el sermon se concluyesse
-perfecta y completamente. Enfin, la algazara y la gritería fué tal,
-que en mas de medio quarto de hora no le fué possible á Fray Gerundio
-proseguir su Panegýrico; y, aunque el Sacristan hacia pedazos el
-esquilon del altar para que se sossegasse la bulla, no lo pudo
-conseguir, hasta que de bueno á bueno se fueron todos aquietando.
-
-20. Miéntras tanto, el sabio, prudente y discreto Magistral estaba
-tambien aturdido, pero sin acertar á discernir qual de las dos cosas le
-assombraba mas, si la satisfaccion y sandez del Orador, ó la ignorancia
-y bobería de aquel rústico auditorio. El Canónigo Don Basilio, aunque
-no ahondaba tanto como el Magistral, porque sus estudios no havian
-passado de los precisos para entender medianamente el Breviario y un
-puntico de Concilio; pero, como era de una razon natural tan despejada
-y tan bien puesta, comprehendió sin dificultad, que la salutacion era
-un gracioso texido de furiosos disparates, y desde luego hizo ánimo á
-holgarse bien á costa de Fray Gerundio. El otro pariente suyo, familiar
-del Santo Officio, hombre de bastas explicaderas, pero de mas que
-mediana razon, decia allá para consigo: «O yo soy un porro, ó este
-Flayre no sabe las enclinaciones de los nombres, ni ha estudiado á
-_selmo selmonis_, como el mi Cuco, (llamábase Francisco un hijo suyo,
-que comenzaba aquel año el arte,) ó toda esta gente está borracha: mas
-al fin yo soy un probe lego sin letras, y puede ser que me encalibre.»
-
-21. Esto passaba por el pensamiento de los tres, quando Fray Gerundio
-dió principio al cuerpo de su sermon, que probó, confirmó y exornó
-puntual y literalmente, segun la ingeniosa idéa que se le havia
-ofrecido, de la qual dímos bastante noticia al fin del capítulo
-segundo, donde podrán volverla á leer, si gustaren, nuestros pios
-y benévolos Lectores; porque, si bien es verdad, que nos podiamos
-prometer de su mucha benignidad el que no llevassen á mal, se la
-volviessemos á poner delante de los ojos un poco mas extendida y con
-aquella energía, cultura y formalidad, que era propria de nuestro
-insigne Orador; pero al fin, todo bien considerado, nos ha parecido mas
-acertado consejo no abusar de su buena inclinacion, haciéndonos cargo
-de que toda repeticion es fastidiosa, sin ser nuestro ánimo derogar
-por esso un punto la buena fama y opinion del que dixo, que hay cosas
-_quæ septies repetita placebunt_, que darán gusto y no fastidiarán,
-aunque se repitan siete veces. Háyalas enhorabuena; pero nosotros no
-presumimos tanto de las nuestras, que las consideremos comprehendidos
-en este número; y llamamos nuestras á las de nuestro Fray Gerundio,
-porque en tanto nos las apropriamos, en quanto están sugetas á la
-jurisdiccion de nuestra tarda y deslucida pluma. Y enfin, para qué
-es rompernos la cabeza, si tenemos ya hecha una firme, determinada é
-irrevocable resolucion _inter vivos_ de no copiar dicho sermon, ni
-trasladarle en nuestra Historia? Haga cuenta el curioso Lector que
-le leyó; dé por supuestas, y aun por oídas, muchas mas aclamaciones,
-muchos mas vítores, muchos mas _vivas_ al acabarse el Panegýrico que
-al concluírse la salutacion. Tenga por cosa cierta, que no solo la
-gaita, sino que el mismo gaitero estuvo tambien para rebentar, el uno
-soplando, y la otra siendo soplada. Suponga como noticia indubitable,
-que allí incontinenti y en la misma Iglesia, al baxar la escalera del
-púlpito, huvieron de sofocar á Fray Gerundio á puros abrazos, y que,
-ántes de llegar á la sacristía, pensó ser ahogado en lágrimas y en
-mocos de las Tias que se atropellaban por avalanzarse á él, haviendo
-corrido respectivamente la misma fortuna Anton Zotes y la dichosíssima
-Catanla Rebollo su consorte. Finalmente, dé por assentado lo que
-assegura un Autor fidedigno y sincero, conviene á saber, que el mismo
-Licenciado Quixano, no embargante de estar revestido con las vestiduras
-sacerdotales, ni acordándose siquiera de que estaba celebrando el santo
-sacrificio de la missa, se mantuvo sentado en la silla, hasta que su
-ahijado passó por el Presbyterio para entrarse en la sacristía; y
-entónces, sin poderse contener, se arrojó á él, dióle un estrechíssimo
-abrazo y, vuelto al altar, apénas pudo entonar el _Credo_ por las
-lágrymas que derramaba de puro gozo y ternura; demostracion que no se
-hallará semejante en toda la Historia eclesiástica, aunque sea en la
-del mismíssimo Elias Du Pin, Autor diligentíssimo en recoger todas las
-noticias apócriphas y ridículas, que podian hacer despreciables las mas
-sagradas, augustas y venerables ceremonias de la santa Iglesia.
-
-22. Salió nuestro Fray Gerundio de la de Campazas lo mejor que pudo, y
-no le costó poco trabajo; porque es tradicion, que apénas le dexaron
-poner los piés en el suelo, hasta que llegó á su casa, llevándole
-en el aire los innumerables que concurrieron á congratularle y se
-incorporaron despues en la comitiva, que se compuso de casi todo el
-inmenso gentío que havia acudido á la fiesta. Parécenos, que no es
-necessario decir los parabienes, los plácemes, las enhorabuenas que
-allí se repitieron, unos ensalzando al Predicador, otros congratulando
-á sus Padres; estos complaciéndose con Fray Blas, que recivia las
-enhorabuenas en nombre de su Religion, aunque aplicándose á sí la mayor
-parte de ellas, aquellos clamando á voz en grito, «que era dichoso
-el lugar que havia merecido ser patria de tal hijo»; y finalmente,
-gritando todos á una voz, «que Fray Gerundio era de presente la honra,
-y havia de ser con el tiempo la immortal memoria de su siglo». Cosas
-tan comunes y regulares, no es razon que los Historiadores gasten el
-tiempo en referirlas, porque los Lectores las deben dar por supuestas,
-y mas quando á la sazon era ya la una de la tarde, estaban las mesas
-puestas, se passaba el asado, y los convidados tenian gana de comer.
-
-
-
-
-CAPITULO V.
-
-Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton Zotes.
-
-
-1. No es nuestro ánimo hacer una pomposa descripcion de la gran mesa,
-ni referir el órden de assientos que guardaron entre sí los convidados,
-ni mucho ménos dar al Lector una individual y menuda noticia de los
-platos que se sirvieron en ella. Sobre que podria parecer á muchos una
-prolixidad impertinente, no faltarian acaso algunos que la calificassen
-de impropria ó de muy agena de aquella magestad, que debe reinar
-siempre en esta gravíssima Historia, en la qual nunca pueden hacerse
-lugar oportuno noticias que no sean de la mayor importancia; porque,
-si bien no pocos Historiadores nos han dado en esto exemplos harto
-perniciosos, haciéndole en las suyas á cosas asaz extravagantes y
-ridículas, como el que se paró muy de propósito á tomar la medida á
-las bragas de Calígula, haciendo una pintura de su corte y previniendo
-con toda seriedad que se las atacaba con agujetas, y no con botones
-ni corchetes, que era lo mas regular en aquel tiempo; y el otro que,
-refiriendo aquel caso (cierto ó dudoso), quando el Rey Don Pedro el
-Cruel se arrojó con la espada desnuda al rio Guadalquivir para matar
-al Legado del Papa, que le havia excomulgado desde un barco que estaba
-prevenido, y este se escapó á fuerza de remo; con cuya ocasion el bueno
-del Historiador se entretiene muy despacio en medir los piés que tenia
-el barco de largo, los que constaba de ancho, quantos eran los remeros,
-de qué iban vestidos, sin omitir el color de las berritinas y con la
-advertencia de que llevaban bordado de realze en ellas el escudo ó
-las armas de Don Enrique Conde de Trastamara, hermano y competidor de
-Don Pedro. Digo que estas y otras menudencias, que nos refieren los
-Historiadores, son de aquellos exemplos mas admirables que imitables,
-y que á nosotros nos ha parecido mas conveniente respetar con una
-profunda veneracion, que empeñarnos en seguirles.
-
-2. Fuera de que, haviendo hecho ya una puntual descripcion topográphica
-de la casa de Anton Zotes á la misma entrada de esta nuestra verídica
-Historia, con su figura, dimensiones y repartimientos, le será fácil
-comprender á qualquiera Lector, (por escasa que sea la sagacidad de
-que le haya dotado el cielo,) que dentro de la casa no era fácil
-encontrar pieza cubierta capaz y proporcionada para tantos convidados;
-porque la panera, que era la única que havia, estaba ya legítimamente
-empleada en otro necessario destino, como lo dexamos advertido en el
-capítulo tercero de esta segunda parte; y, aunque huvo votos de que se
-desocupasse el pajar para poner en él las mesas, no lo consintió la
-discrecion del Mayordomo: lo primero, porque era lugar indecente; lo
-segundo, porque dar de comer á los convidados donde estaba la despensa
-de lo que havian de comer las bestias, podia parecer pulla y era dar
-assunto para que se sacassen coplillas y cantares; lo tercero, porque
-donde se havia de echar la paja? lo quarto, porque todo el techo estaba
-entoldado de telarañas; y lo quinto, finalmente, porque no havia otra
-entrada para el pajar que el boqueron por donde se arrojaba la paja,
-desde el qual hasta el pavimento havia mas de seis varas.
-
-3. «Essa última enfecultad, dixo un compadre de Anton Zotes, que
-assistia á la consulta, no me hace nenguna fuerza; porque con baxar
-los Señores por la escalera de mano por donde baxan los mozos, quando
-el pajar llega á las escurriduras, estaba todo acabado.» -- «Y como se
-havia de servir la comida?» replicó el Tio Anton. -- «Como? respondió
-el compadre; subiendo y baxando los servidores: y si no, con una
-estratagema sótil que ahora me incurre. Havia mas de que estiviessen
-dos mozos enriba del boqueron con dos erradas atadas á sus dos sogas, y
-que por ellas subiessen y baxassen los pratos, que havian de recevir ó
-enviar las mozas que estiviessen en baxo? Compadre, esta enfecultad no
-vale nada: para las otras sí que no topo absolucion.»
-
-4. Por todo lo qual es mas verisímil, que las mesas se dispusiessen
-debaxo de aquel cobertizo que estaba delante de la primera puerta
-interior de la casa, en frente por frente de la que caía á la calle,
-del qual dimos puntual y exacta noticia en el capítulo primero del
-libro primero pagª. _mihi_ 3 de esta circunstanciada Historia; y mas
-haviendo para esso la congruencia de estar muy inmediata la cocina,
-cosa que conduce mucho para que los platos salgan calientes á la
-mesa, como lo notó sabiamente Monsieur Ferneyer, primer Cocinero de
-su Alteza Real el Señor Duque de Orleans, en su docto tratado de
-_el Cocinero á la moda_, capítulo segundo: _del sitio donde se debe
-colocar la cocina_, ibi; _il faut mettre la cuisine le plus proche qui
-sera possible de la chambre à manger, par la raison que les viandes
-façonnées soyent mises dans la table avec le tempérament qu’il leur
-faut_: palabras dignas de eternizarse en la memoria de todos y que
-nos ha parecido conveniente traducir con la mayor fidelidad, para
-que no se priven de ellas los que tienen la desgracia de ignorar la
-lengua francesa. «Conviene, dice el docto Autor, que se fabrique la
-cocina lo mas cerca que sea possible del quarto donde se come; y es la
-razon, porque assí los platos saldrán á la mesa con el temperamento
-con que deben salir»; esto es, (añade en su erudita nota el anónymo
-Escoliador,) «ni mas frios ni mas calientes de lo que conviene.»
-
-5. Por lo que toca al órden de assientos, es natural que huviesse
-ocupado el primero en cabecera de mesa el Señor Magistral, como persona
-mas digna, teniendo á sus dos lados al Padre Vicario de las Monjas y
-al Canónigo Don Basilio, el qual quiso absolutamente que Fray Gerundio
-se sentasse junto á él; pues, aunque por ser tan de casa le tocaba
-ocupar los últimos assientos, y él por su modestia assí lo pretendió,
-pero por novio (digámoslo de esta manera) convinieron todos en que le
-correspondia sentarse de los primeros, y aún añadieron mas, que su
-madre la Tia Catanla debia sentarse junto al hijo, para que comiesse
-con mas gusto, y la buena de la Rebollo, sin hacerse de rogar, lo
-executó luego assí. Los demas convidados tomaron sus assientos sin
-preferencia personal, observando solo la de los estados, porque assí lo
-dispuso el Familiar con mucho acierto, diciendo: «Señores, la Igresia
-tiene ya enregrado el cirimonial; lo que se platica en las procisiones
-hemos de platicar en esta mesa en gracia de Dios: primero los Flayres,
-dempues los Señores Curas, detras los Legos, y á la trasera de todos
-las mugeres, porque este ganado allá se entiende.»
-
-6. No parece que llevó muy á bien este repartimiento el hermano
-Bartholo, (assí se llamaba el Donado,) por lo qual dixo al Familiar:
-«Hermano Sýndico, (éralo de su Convento,) si su Charidá no entiende
-mas de cosas de Enquisicion que de assentaderas de mesa, dígole que
-es un probe Menistro. La percision es percision, y la mesa es mesa,
-y va tanta endiferiencia de la una á la otra, como de mí al Padre
-Santo. Para sentarnos Flayres juntó á Flayres, estariámonos en nuestros
-Conventos. Lo que yo he visto siempre en mesas de respeuto, (porque,
-aunque probe y pecador, he comido con muchas personas que tenian
-Señoría,) es que las Señoras se sentaban enjunto á los Flayres, y
-los Flayres enjunto á las Señoras, siendo este un lobítico (levítico
-queria decir) muy arregrado á concencia y á razon, porque por fin y
-por postre todos tenemos faldas, y, como dixo el otro, _la variedad
-es madre de la hermosura_. Y, para que su Charidá lo sepa todo, huvo
-ocasion en que me mandaron sentar y comer junto á sí una Duquesa,...»
--- «Tambien yo he visto comer junto á otra, dixo el Familiar, á una
-negra, á un enano y á una mona.» Iba á proseguir; pero un Religioso de
-la misma Orden y del mismo Convento, que havia llegado aquella mañana,
-le atajó diciendo: «Hermano Sýndico, no haga caso de esse simple, pues
-ya le conoce: como no ha dicho missa, ni comulgado, harto será que esté
-en ayuno natural. Lo dispuesto está bien dispuesto, y lo contrario ni
-es modestia ni aún decencia religiosa. Si el Derecho canónico encarga
-severamente, no solo á los Religiosos, sino aún á los mismos Clérigos
-seculares, que huyan, en quanto les sea possible, de los públicos
-convites: _convivia publica fugiant_; qué parecerá un Religioso en
-un convite público, sentado entre dos mugeres, ó una muger entre dos
-Religiosos?» No se atrevió á replicar el hermano Bartholo, y todos
-tomaron sus assientos segun la prudente disposicion del sesudo Familiar.
-
-7. Dióse principio á la comida, segun la loable costumbre de Cámpos en
-mesas de Mayordomía, con un plato de chanfaina: huvo su cordero asado,
-sus conejos, su salpicon, su olla de vaca, carnero, cecina, chorizos y
-jamon, todo en abundancia, sirviéndose por postres aceitunas, pimientos
-y queso de la tierra, suponiéndose que no solo andaba rodando por
-las mesas el vino del Páramo, sino que el de la Nava hizo rodar por
-aquellos suelos al cabo de la comida á mas de dos convidados. No fué
-de este número el hermano Bartholo, porque no llegó á tanto la virtud
-del específico; pero á lo ménos al quarto trago (que hay opiniones se
-completó al acabar el plato de chanfaina,) no pudo llevar en paciencia
-tanta gravedad, mesura y silencio, como se observaba en la mesa, sin
-hacerse cargo de que assí comienzan por lo regular todos los convites
-que acaban en bulla, algazara y aún locura, segun aquel apophtegma:
-_primero, silentium_; _secundo, stridor dentium_; _tertio, rumor
-gentium_; _quarto, vociferatio amentium_. Pero, como el Donado no
-entendia latin, no le paró perjuicio la ignorancia de esta sentencia;
-y, queriendo desde luego alegrar la funcion, tomó en la mano un vaso
-de buen portante, encaró con la Tia Catanla, y, diciendo en alta voz
-_Bomba_![16] para llamar el silencio y la atencion, rompió en esta
-disparatadíssima décima, que assí la llamó él:
-
- _O tú, Catanla Rebollo,_
- _Madre de este scientífico repollo,_
- _Eres la Madre mas dichosa_
- _De quantas han parido alguna cosa._
- _La fama, con su clarin y retintin,_
- _Hará que llegue tu gloria_
- _Desde Campazas hasta Victoria;_
- _Y es lástima, como dicen estos Señores,_
- _Que no paras una camada de Predicadores._
-
-8. Aplaudióse infinito la décima con repique universal de vasos y de
-platos, siendo como la señal de acometer, pues desde aquel punto todo
-fué bulla, zambra y algazara, tanto que se atropellaban unos á otros
-los bríndis y las coplas. El Canónigo Don Basilio, que no deseaba
-otra cosa para soltar la rienda á su festivo humor y á su admirable
-facilidad en el decir, tomó el vaso, gritó _bomba_, callaron todos, y
-dixo assí:
-
- _Yo no he oído sermon tal,_
- _Ni se oyó de polo á polo;_
- _La décima de Bartholo_
- _Solo puede serle igual._
- _Está mi juício neutral;_
- _Y tanto el cotejo aprieta_
- _Entre una y entre otra veta,_
- _Que es la salida mejor,_
- _Que uno es tan grande Orador_
- _Como el otro gran Poeta._
-
-9. Solo el Magistral, algunos de los Religiosos, y tal qual Clérigo,
-á los quales se añadió el socarron y cortezudo Familiar, entendieron
-lo ladino de la decimilla; los demas se la tragaron como sonaba, y
-especialmente á los dos interessados los hizo muy buen provecho, porque
-el Donado se esponjó visiblemente, y Fray Gerundio, que entendia
-tanto de versos castellanos como de sermones, quedó muy agradecido.
-El Familiar, hombre en extremo veraz y que no podia dissimular lo que
-sentia, dixo con mucho gracia: «Mal año para los que me quieren mal,
-si la coplilla no abrasa. Ella se me assemeja á lo que me respondió
-un Flayre muy taimado, á quien le pregunté qual de dos hermanos mios,
-tambien Flayres, que vivian en su Convento, era mejor estudiante, y él
-me respondió: Ambos son peores.»
-
-10. El Predicador Fray Blas, que havia callado hasta entónces, no pudo
-llevar en paciencia la pulla del Señor Familiar, y, como él se picaba
-tambien de Poeta, y en realidad era de aquellos Poetillas en cierne,
-que saben de lo que consta un verso, y toda la gracia la ponen en
-equivoquillos insulsos y pueriles, desembainó al punto su décima y,
-mirando de hito en hito al Familiar, habló de esta manera:
-
- _El sentido singular_
- _En que el Familiar se explica,_
- _Aunque repica, no pica,_
- _Que es estilo familiar._
- _A Fray Gerundio alabar_
- _No me toca, sí al Donado,_
- _El qual digo de contado_
- _Que, si es bueno, es lo mejor;_
- _Pero será hombre mayor,_
- _Como sea Mal-Donado._
-
-11. Aturrullóse el Familiar, y se quebraron algunos vasos y aún platos
-en fuerza de los repiques con que fué celebrada la décima de Fray Blas;
-especialmente quatro Curas del Páramo quedaron assombrados, porque
-aquello de _pica_ y _repica_, _Familiar_ y _familiar_, _buen Donado_ y
-_Mal-Donado_, los aturdió verdaderamente, pareciéndoles que era hasta
-donde podia llegar el ingenio humano. Conociólo Don Basilio y, para
-burlarse de los Curas tanto como del Poeta, prorumpió al instante en
-estas dos quintillas:
-
- _Tus equívocos, Fray Blas,_
- _Nos admiran, como soy;_
- _Mas perdonen los demas,_
- _Porque yo admirado estoy_
- _Que no sean muchos mas;_
- _Pues tu ingeniosa cabeza_
- _Se equivoca sin preludio,_
- _Con tal primor, tal destreza,_
- _Que lo que parece estudio_
- _Es en tí naturaleza._
-
-12. Tragósela Fray Blas, teniendo por lisonja la satyrilla; y,
-pareciéndole á Fray Gerundio que era obligacion suya corresponder á los
-elogios que se dedicaban á su amigo, (ya que á este no se lo permitia
-la modestia,) quiso tambien sacar los piés de las alforjas poéticas;
-pero, como no tenia uso, le costaba mucho trabajo: esto se entiende
-para encontrar los consonantes, pues, por lo que toca á los piés, no
-hallaba dificultad en sacarlos ajustados, por lo mucho que le gustaba
-el estilo cadencioso. Pero salió felizmente del empeño, acordándose en
-aquel punto de una décima, que se atribuye á Don Francisco de Quevedo,
-quando estaba preso en San Márcos de Leon, y dicen la compuso á un
-Canónigo de aquella santa Iglesia, que se intitula _Santa María de
-Regla_, el qual era gran copleador, pero muy poco assistente al choro.
-La décima decia assí:
-
- _La Musa de mi compadre_
- _Con efecto es Musa bella_
- _Y, si no es Musa doncella,_
- _Es en cambio Musa madre._
- _No hay cosa que mas le quadre,_
- _Porque ya es baza assentada_
- _En soltera y en casada,_
- _Como Hipócrates lo arregla,_
- _Que, si falta la regla,_
- _Parirá ó está preñada._
-
-13. Dissimuló Don Basilio la insulsez, y aún afectó celebrarla como la
-mayor agudeza, para tomar ocasion de volver á la carga en los aplausos
-de Fray Gerundio; pero lo suspendió, porque á este tiempo tocó al vaso
-el Padre Vicario, haciendo señal de _bomba_. Callaron todos, y él,
-despues de calzarse mejor los anteojos, componer el becoquin, desahogar
-el pecho, empuñar el vaso y mirar con gravidad y con desden ázia todas
-partes, dixo assí con mucho remilgamiento:
-
-Octava rima.
-
- _Sermones oí sí, de circunstancias,_
- _Pero tan circunstanciados como este_
- _Ni Soto, ni Fray Fiel, ni Fray Ganancias,_
- _Ni el mismo D. Juan Lobo el Arcipreste._
- _Cotilla tiene mil extravagancias,_
- _Son de Guerra los dichos una peste;_
- _O Gerundio, Orador siempre divino!_
- _No eres Gerundio no, sino Supino._
-
-14. Un poco se paró el Canónigo Don Basilio al oir esta octavilla,
-que no le pareció del todo despreciable, y como que concibió un poco
-de respeto al Padre Vicario, teniéndole por poeta mas que de mesa de
-Cofradía; porque, si la octava era irónica, mostraba ingenio, buena
-crítica y bastante travesura: no obstante, le quedó algun escrúpulo de
-que el Padre Vicario hablaba en todos sus cinco sentidos, porque sus
-modales, su aire presumido y su afectado remilgamiento le daban no sé
-qué tufo de que tambien era de los Predicadores del uso, y que debia
-de ser un poco mas innocente de lo que parecia. Para sondearle pues,
-le dixo con su acostumbrada picaresca: «Padre Maestro, á excepcion del
-Señor Magistral y de estos Reverendíssimos, todos los demas que estamos
-en la mesa somos algo legos, aún inclusos los de corona; pues ya sabe
-vuestra Reverendíssima, que tambien hay Eclesiásticos de capa y espada.
-No entendemos de mas libros que el Breviario, y aún esse sabe Dios si
-le entendemos; con que no podemos hacernos cargo de quienes son essos
-Autores, que vuestra Reverendíssima ha citado en su eruditíssima
-octava, que por todos sus piés está chorreando alusiones exquisitas.
-Sin duda que debieron ser los Príncipes de la Oratoria Española, quando
-vuestra Reverendíssima los trahe á colacion, para cotejarlos con el
-Reverendíssimo Padre Maestro Fray Gerundio.»
-
-15. -- «Y como que lo son, Señor Canónigo, respondió con gran tiesura y
-pomposidad el Padre Vicario. A lo ménos en mi pobre juicio, hasta que
-oí al Padre Fray Gerundio, no hallé quien los excediesse, y aún puedo
-añadir que no sé si encontré quien los igualasse, especialmente en
-tocar con el mayor primor y delicadeza las circunstancias mas menudas,
-que por lo mismo son las mas preciosas.»
-
-16. «El primero, en un sermon á cierta funcion de jubiléo, concedido
-nuevamente por su Santidad, queriendo hacerse cargo á un mismo tiempo
-assí del nuevo jubiléo, como de un esquilon nuevamente fundido, que
-pocos dias ántes se havia colocado en el campanario de la Iglesia,
-traxo oportunamente aquello de _Ecce nova facio omnia_, y añadió
-immediatamente lo otro de _Laudate eum in cymbalis jubilationis,
-laudate eum in cymbalis bene sonantibus_. Los textos son comunes, no lo
-niego; pero la aplicacion fué singular y pasmosa.»
-
-17. «Al segundo no se le escapó la rara circunstancia de haverse puesto
-peluca por la primera vez en el mismo dia de la funcion el Mayordomo
-de la fiesta, á que predicaba; y, haviendo hecho una bizarra pintura
-de los cabellos de Absalon, dixo que su padre David mandó que se los
-cortassen, luego que tuvo noticia de su infausta muerte, quando quedó
-colgado de ellos; y, dando órden para que de los mismos cabellos le
-hiciessen una cabellera rizada, se la puso el mismo dia en que fué
-bailando delante del Arca; para cuya exquisita erudicion citó el sabio
-orador al célebre Rabí Akádos, y no sé qué passage del Talmud, que
-venia muy á pelo.»
-
-18. «El tercero tuvo presente que la noche ántes de la funcion havia
-parido un niño muy rollizo la Mayordoma, á la qual llamaban en el
-lugar _la Princesa_, (no se sabe si por sátira ó por mote,) y con la
-mayor gracia y primor imaginable se le ofreció de repente encaxar en
-la salutacion aquel oportuníssimo lugar de _Puer natus est nobis, et
-filius datus est nobis_; _factus est principatus super humerum ejus_;
-cosa que aturdiria á todos quantos la oyessen y que, desde que yo la
-leí, no he dexado de admirarla.»
-
-19. «El quarto...» Iba á proseguir el Padre Vicario; pero le atajó
-el Canónigo, diciéndole: «Padre Maestro, no se canse vuestra
-Reverendíssima, que por el hilo se saca el ovillo, y sobra lo dicho
-para que yo conozca con quanta razon, con quanto candor y sinceridad
-religiosa celebra vuestra Reverendíssima á essos Heroes de nuestra
-Oratoria Española. De el quarto ya tengo yo alguna noticia, desde que
-leí un epigrama de Horacio, que le aplicó un mal hablado con ocasion
-de no sé qué sermon que predicó satirizando á otro de su paño, cuyos
-aplausos parece que no le sonaron bien; y el bellacon del deslenguado,
-(Dios me lo perdone!) aludiendo á que el tal Orador debia de ser corto
-de persona, pero presumido de hombre grande y de lindo, dixo por
-bufonada:[17]
-
- _Bellus homo et magnus vis idem, Cotta, videri,_
- _Sed qui bellus homo est, Cotta, pusillus homo est._»
-
-20. «Pero ahora dígame vuestra Reverendíssima: qué es lo que quiso
-decir en el último concepto de su admirable octava, conviene á saber
-_que nuestro inimitable Orador ya no es Gerundio, sino Supino_? Porque,
-si es lo que comprende mi malicia, harto será que esto ceda en el mayor
-elogio suyo.» -- «Señor Canónigo, respondió, no sin alguna seriedad, el
-Padre Vicario; yo no sé lo que su malicia de vuestra Merced comprende
-ni dexa de comprender, porque no soy amigo de meterme en malicias
-agenas. Lo que sé es, que la inteligencia de aquel concepto está clara:
-el supino es lo último á donde puede llegar todo verbo, y no puede
-passar de allí. Véalo vuestra Merced, si no: _amo_, _amas_, _amat_,
-_amare_, _amavi_, _amatum_; _doceo_, _doces_, _docet_, _docere_,
-_docui_, _doctum_; _lego_, _legis_, _legit_, _legere_, _legi_,
-_lectum_: _lectum_, _amatum_ y _doctum_ son el supino de estos verbos,
-los quales todos paran en él; y no hay que andar dándole vueltas, que
-no me señalará vuestra Merced ni siquiera un verbo que dé un passo
-mas adelante. Pues ahora está ya claro lo que quiero decir, y es que,
-assí como el supino es el _non plus ultra_ de los verbos, assí el
-Reverendíssimo Fray Gerundio (al decir esto hizo ademan de quitarse
-el becoquin por respeto y reverencia,) es el _non plus ultra_ de los
-Predicadores.»
-
-21. -- «Tambien lo es vuestra Reverendíssima de los Poetas agudos,
-respondió el taimado de Don Basilio, y apuesto á que ningun ingenio
-daba en la genuína significacion del pensamiento, si vuestra
-Reverendíssima no nos huviera hecho la honra ó, por hablar al uso,
-no huviera _tenido la bondad_ de explicárnosle. Lo que es el no
-entenderlo! Como yo havia leído, no me acuerdo donde, que en latin á
-un hombre tardo, rudo y que todo lo trastorna, se le llama un hombre
-_supino_, y tambien se aplica este significado á los perezosos,
-haraganes y galbaneros, que todo el dia se están, como se dice, _con
-la panza al sol_, confiesso que me sobresalté algun tanto, quando oí
-el acabamiento de la octava, y, pareciéndome que podia ser pulla, ya
-estaba con la Musa en ristre para volver por el decoro de nuestro
-incomparable Orador, al qual, sin hacerle injusticia, no se le podia
-aplicar el epítheto de _supino_ en ninguno de los significados que yo
-le atribuía; porque ni tiene nada de haragan ó perezoso, siendo la
-misma laboriosidad, ni mucho ménos se le puede llamar tardo ó rudo de
-ingenio, pues yo no le he conocido hasta ahora mas delicado, como lo
-acredita cada rasgo del sermon que acabamos de oírle.»
-
-22. «Confiesso que el _supino_, en este sentido, lo soy yo, pues no
-caí en una significacion que se estaba viniendo á los ojos; tambien
-declaro, para descargo de mi conciencia y para mayor confusion mia,
-que ya no me parece el nombre de _Gerundio_ tan propio y tan adequado
-á los méritos del Padre Predicador, como lo seria el de _Supino_.
-Antes de haver oído la erudita, ingeniosa y cabal explicacion de su
-significado, juzgaba yo que no havia en toda la _Nomenclatura_...
-llámase assí, Señora Catanla, (porque somos deudores á todos,) aquel
-vocubalario, almagacen ó despensa, de donde se sacan los nombres
-propios... que no havia, vuelvo á decir, en toda la Nomenclatura otro
-nombre mas ajustadito al talle de nuestro gran modelo de Predicadores
-que el de _Gerundio_, porque los gerundios son los que dan á conocer el
-carácter de los sugetos con quienes tratamos. Y assí, á un hombre de
-condicion altiva, furiosa y arrebatada le llamamos hombre _tremendo_;
-á un Religioso grave, autorizado y respetable le damos el título de
-Padre _Reverendo_; á uno que sea maligno, dissoluto y contagioso, y mas
-si está públicamente excomulgado, le distinguimos con el arrimadizo de
-_vitando_; y sabe ya el docto, que _vitando_, _tremendo_ y _reverendo_
-son tan gerundios en nuestra lengua, como lo son en la latina
-_cœnandus_, _prandendus_, _potandus_.»
-
-23. «Esto supuesto, desde que tuve la dicha de conocer, tratar y
-oir al Padre Fray Gerundio, discurria yo assí: Este es un hombre
-verdaderamente _admirando_, _estupendo_, _preconizando_ y _colendo_,
-los quales todos son legítimamente gerundios, ó no los hay en el
-mundo. Luego se le puso el nombre de Gerundio con la mayor propriedad
-imaginable. Pero, desde que oí á vuestra Reverendíssima, digo y vuelvo
-á decir que harto mejor le quadraba el de _Supino_, porque esse es
-mucho mas cosa; y esto se entienda sin perjuicio de los aciertos y de
-la discrecion del Señor Licenciado Quixano, su digníssimo Padrino, que
-fué quien se le puso.»
-
-24. El buen Licenciado, que en toda la comida havia cerrado la boca,
-pero tampoco la havia abierto para hablar palabra, sino parte para
-comer y parte para admirar los grandes elogios, que á su modo de
-entender se havian dicho en la mesa de su querido ahijado, solamente
-respondió: «Señor Don Basilio, yo soy un pobre Clérigo, que no
-entiendo de essas honduras: algo estudié de gerundios y de supinos,
-pero jamas me metí en qual era mas, qual era ménos, porque no soy amigo
-de revolver huessos, que al fin son cosas odiosas. Si á Fray Gerundio
-le puse este nombre y no otro, mis razones me tuve, que no hé menester
-decir á nadie; lo que podré assegurar á vuestra Merced es, que mi
-ahijado, allí donde vuestra Merced le ve, tan conocido ha de ser en
-el mundo con el nombre de Gerundio, como puede haverlo sido qualquier
-Supino que haya nacido de mugeres.»
-
-25. -- «_Bomba_, dixo á este punto el hermano Bartholo, que essa ya es
-endemasiada prosa; se va acabando la mesa, y entodavía no hemos dicho
-una palabra al Señor Mayordomo. Allá va á Dios y á dicha.» Callaron
-todos, y él soltó esta disparatadíssima chorrera de desatinos:
-
- _Carlo-Magno y todos los doce Pares_
- _Fueron, o Anton Zotes! en tu comparanza_
- _Como el dedo meñique á respeuto de tu panza,_
- _Y como dos pajitas enjunto á dos pajares._
- _No venciste al Gigante Fierabras,_
- _Pero hiciste mucho mas,_
- _Quando por tu endustria vino al mundo_
- _Esse pozo de cencia, tan profundo_
- _Como la noria de mi Convento,_
- _Que tiene mas de mil brazas, y aún mas de ciento._
- _Si no fuera por tí y por la Tia Catanla tu consorte,_
- _No meteria Fray Gerundio tanto ruido en la Corte,_
- _Donde la Reina, el Rey, el Papa y los Cardenales,_
- _Los Duques, los Marqueses, y hasta los mismos Provinciales_
- _Le celebran á porfía;_
- _Que dicen que es una bataola, una algarabía._
- _Si el árbol se conoce por el fruto,_
- _Como dixo un Theólogo llamado Márcos Bruto,_
- _El qual añadia que aún por esso_
- _Las grandes camuesas endican un gran camueso;_
- _Qué árbol serás tú! Qué nobre tronco!_
- _Solo de imaginarlo me pongo ronco._
- _La Fama_
-
-26. -- «Basta, hermano Bartholo, basta,» le interrumpió el Magistral,
-que ya no podia aguantar mas tanto disparate, y, aunque havia
-dissimulado su mal humor todo lo possible por no desazonar la funcion,
-apurada ya la paciencia, se levantó de la mesa con pretesto de ir á
-dormir la siesta, haciendo lo mismo todos los demas convidados, á
-excepcion de Don Basilio, el Padre Vicario, Fray Blas, Fray Gerundio,
-el Familiar y el Donado, que se quedaron de sobre mesa, donde passó lo
-que dirá el capítulo siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO VI.
-
-De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que se tuvo sobre comida.
-
-
-1. -- «Permítame vuestra Merced, Padre Fray Gerundio, que le dé mil
-abrazos, dixo Don Basilio, ahora que hemos quedado solos; rato mejor
-que el que vuestra Merced me dió con su admirable sermon, no le he
-tenido ni le he de tener en mi vida. Esso es predicar, y todo lo demas
-es hojarasca.» -- «Yo tal digo, añadió el Padre Vicario; y, si un jóven
-al principio de su carrera comienza assí, qué será quando la acabe? Yo
-conocí á un Predicador de cierta Orden, hombre ya de canas y provecto,
-que, aunque predicaba á este mismo aire que el Padre Fray Gerundio,
-no merecia descalzarle los zapatos; y con todo esso le llamaban
-_espanta-Madrid_ pues, qué será el Padre Fray Gerundio quando llegue
-á sus años? Seguramente que le llamarán _el Monstruo de España_, y
-todavía le vendrá estrecho el renombre.»
-
-2. -- «No te lo dixe yo, amigo Fray Gerundio?» interrumpió á esta sazon
-Fray Blas, rebosando gozo por todas sus coyunturas. «Si no huvieras
-seguido mis consejos y te huvieras dexado gobernar de las vejeces de
-nuestro Reverendo Padre Fray Caduco, lograrias ahora estos aplausos?»
-
-3. -- «Quien es esse Flayre? preguntó el Familiar, y qué consejos daba
-á mi sobrino?» -- «Es un Reverendíssimo Matusalem, respondió Fray Blas,
-de essos que alcanzaron las valonas, el qual está muy mal con todo lo
-que en los sermones se llama _conceptos_, _agudezas_, _equívocos_,
-_circunstancias_; en una palabra, con todo aquello que hace el gusto
-y embeleso del auditorio y produce el aplauso del Predicador. Dádole
-ha que se ha de predicar á lo ramplon y á lo solidote; assuntos
-serios y naturales, verdades indubitables y de quatro suelas; pruebas
-macizas y de cal y canto y, como dicen, de estas que aplastan. De
-_circunstancias_ no se hable: dice que no hay mas circunstancias que
-las de el mysterio del Santo ó del objeto de que se predica, y que
-todo lo demas es locura y profanacion, que muchas veces se roza en
-sacrilegio. Añade, que solicitar en los sermones el gusto ó el deleite
-del auditorio y el aplauso del Orador, es contra toda regla de la
-verdadera eloquencia, la qual solo debe tirar á convencer, á persuadir
-y á mover; pretendiendo que los conceptos delicados, las agudezas, los
-equívocos y las pinturillas deleitan, pero no convencen, ni persuaden,
-ni mueven. Vaya Usted viendo lo que adelantaria un pobre Predicador
-con estas reglecitas, y si al cabo del año tendria dos arrobas de
-chocolate en el caxon, ó si rodarian media docena de doblones en la
-naveta.»
-
-4. -- «Con que, esso decia esse buen Flayre?» volvió á preguntar el
-Familiar. -- «Si, Señor, esso decia, esso dice, y esso estará diciendo
-por toda la eternidad, si Dios no lo remedia,» respondió Fray Blas. --
-«Pues mi alma, como la de su Reverencia, continuó el Familiar, yo soy
-un pobre monigote, como Ustedes ven, que solo sé leer con trabajo y
-echar mi firma con enfecultad; pero, por fin y por postre, dos deditos
-de entendimiento, de pricision los ha de tener todo hombre inracional.
-Mi voto le doy á esse Fray Mathias de Jerusalem, ó como le llama el
-Padre Predicador, y que me emprumen, si no le sobra la razon por los
-tejados. Quando voy á oir un sermon, sea el que se juere, voy siempre
-con entincion de que m’ agan güeno, ó espirándome deséos de emitar las
-vertudes del Santo á quien se perdica, ó propuniéndome alguna verdá de
-emportancia, que me la metan bien en la cabeza, y dempues como que me
-empujen el corazon á platicarla. Pero vaya Usté con Dios, que las mas
-de las veces m’ allo con una retaíla de garambainas, de entresijos,
-de sotilezas y de cercunloquios que, en mi ánima jurada, los entiendo
-yo tanto, ni sé á lo que vienen, como ahora llueven pepinos. Daca el
-Mayordomo, vuelve la Comedia, torna los novillos; si la Ciudá se llama
-assí; si su enfundidor se llamó asado; si danzaron ó no danzaron los
-profetas; si se usaron hogueras y cuetes y carretillas y triqui-traques
-en la ley de los Judíos. Dempues entran los Angeles que suben y baxan
-por la escala de Jacó; dempues aquellos Seraphines con sus seis alas,
-que no parecen sino los gorriones de todos los sermones; porque, ansí
-como los gorriones se encuentran en todos tiempos y en todas partes,
-ansí essos probes Seraphines salen á volar en todos los sermones,
-que no sé á fé mia como tienen ya fuerzas ni prumas; y en verdá que
-hicieron bien en ponerles tantas alas, una vez que huviessen de estar
-volando tan encontinuamente. Pues, qué diré de aquel que unos llaman
-_carro_, y otros _carroza_, de un tal Enzequiel? Habrá acarreado el
-dichoso carro mas paja en essos púlpitos de Dios que todos los carros
-de Cámpos, desde que se enfundió en el mundo la labranza. Con que, al
-cabo del sermon me güelvo á mi casa tan malo como me salí, sin haver
-entendido una palabra de toda aquella chanfonía; y vaya Usté con Dios,
-que hemos de decir, que el Perdicador es un hombre que se pierde
-de vista, siendo ansina que á muchos de ellos los llevara yo á la
-Inquisicion, si el Santo Tribunal me lo mandara.»
-
-5. -- «Señor Familiar, replicó Fray Blas, no hable vuestra Merced en
-lo que no entiende.» A que añadió prontamente Fray Gerundio: «Tio,
-pensar vuestra Merced que ha de alcanzar mas que tantos Predicadores
-famosos como predican assí, y tantos hombres discretos como los
-celebran y los aplauden, es demasiado pensar.» -- «Sobrino, respondió
-el Familiar, cada probe alcanza aquello que Dios le ayuda. A esso de
-que tantos Perdicadores perdican ansí, y que tantos hombres discretos
-los celebran, digo que, porque son tantos los que perdican ansina, por
-esso me encarabrino yo tanto; y en quanto á los hombres discretos que
-los celebran, peor es urgallo. Yo confiesso, porque el Diabro no se ria
-de la mentira, que tambien los he uído apraudir á muchos; pero acá en
-mi imaginamiento todos eran unos tontos. Y á lo otro que dixo el Padre
-Perdicador, de que yo no lo entiendo, respondo á su Usencia que, como
-los sermones se perdican para que los entiendan todos, por el mismo
-caso que yo no entiendo los mas, digo que son malos, y no me sacarán de
-esto quantos Tiólogos hay en la Universidá de Salamanca.»
-
-6. -- «A muchos ha hecho bien poca merced el Señor Familiar», dixo á
-esta sazon el Padre Vicario con su acostumbrado entonamiento. «Si son
-necios los que predican de essa manera y los que gustan de sermones
-á esse aire, se verificará á la letra lo que dice el Espíritu Santo,
-que _stultorum infinitus est numerus_, será preciso contar en esse
-número á muchos hombres de bien, y yo, aunque no lo sea, desde luego
-me encuentro entre ellos, porque mas quiero errar con los muchos que
-acertar con los pocos.»
-
-7. -- «Fuego de Dios en la másima! replicó con viveza el Familiar; no
-me la meterá Usendíssima en la cabeza: en todo causo á mí me parece
-mas mejor acertar con uno solo que errar con todo el mundo; porque,
-en concrusion, el errar siempre es errar, y el acertar siempre es
-acierto.» -- «No estará vuestra Merced tan solo por esse partido, dixo
-á esta sazon Don Basilio, que no tenga tambien á su lado al Señor
-Magistral; porque, assí en los sermones que le he oído, como en las
-conversaciones que se han ofrecido sobre la materia, con el exemplo y
-con la palabra se muestra tan opuesto á este modo de predicar, que es
-gusto oírle quando se zumba de él, y estremece quando le combate en
-serio.»
-
-8. -- «Por algo ha estado tan grave y tan espetado en toda la mesa,
-interrumpió el hermano Bartholo, que en toda ella no ha dicho _esta
-boca es mia_; y alguna vez que yo le miraba, estaba con un ceño que
-parecia un Enquisidor. Pero dempues de todo, yo me atengo á nuestro
-Padre Vicario y al Reverendo Padre Fray Bras, que son Perdicadores
-leídos; y de mí sé decir que, quando oigo uno de estos sermones agudos,
-me embobo tanto que es un alabar á Dios. Pues qué? si el Perdicador
-es hombre de manotéo y lo representa con garbo y, como dicen, con
-empropriedad! Entónces no trocaria yo un sermon por una comedia.»
-
-9. -- «Essa es otra, replicó el Familiar; Perdicadores he uído que
-no parecen sino mesmamente á unos farsantes que ví en Valladolí, una
-vez que fuí allá á cosas del Santo Oficio, y havia comedias. Ni mas
-ni ménos traquiñan las manos quando perdican, como las traquiñaba el
-primer galan, que decian era un pordigio. Si habran de cruz, espurren
-los brazos; si de una bandera, hacen como que la trimolan; si de una
-batalla, dan cuchilladas; si de una ave, parece que vuelan.» -- «En
-esso hacen lo que deben, respondió magistralmente el Padre Vicario,
-porque las acciones han de acompañar á las palabras, en lo qual no debe
-diferenciarse el Predicador del Representante.»
-
-10. -- «A otro perro con esse huesso, dixo el Familiar, que yo no le
-roeré. Con que, quiere su Usencia encaxarnos que un Comediante y un
-Perdicador han de representar de la mesma manera?» -- «Ambos han de
-pintar, en quanto sea possible, con las acciones, aquello que expressan
-con las palabras,» replicó el Padre Vicario. -- «Sí, Señor, dambos
-tienen essa obrigacion, pero el Comediante como Comediante, y el
-Perdicador como Perdicador.» -- «Pues, explíquenos vuestra Merced la
-diferencia,» dixo con un poco de desden el Padre Vicario. -- «Oh! si
-yo supiera expricarla como acá la tengo en mi calletre, respondió el
-Familiar, no me truecaria por un Arcediano.»
-
-11. -- «A mí me parece, saltó entónces Don Basilio, que comprendo lo
-que quiere decir el Señor Familiar. Parécele que, siendo tan diversos
-los fines que se deben proponer el Comediante y el Predicador, han
-de ser tambien muy diferentes los medios, y que lo que en el uno
-es gala, hermosura, viveza y propriedad, en el otro seria locura,
-ridiculez, irrision y extravagancia. El Comediante solo tira á
-deleitar, á embelesar y á divertir; el Predicador únicamente debe
-intentar convencer, persuadir y mover. En aquel las acciones, los
-gestos y los movimientos parecen mejor quanto mas airosos, quanto mas
-vivos y quanto mas desenfadados: en este todo debe respirar gravedad,
-magestad, modestia y compostura; y, perteneciendo á la accion no solo
-el movimiento de las manos, sino el aire del semblante, la postura del
-cuerpo y hasta el tono de la voz, en todo debe reinar una modestia que
-no se pide al Comediante. Y á este propósito me acuerdo haver leído
-en Quintiliano, que el buen Orador ha de querer mas parecer modesto
-y encogido que garboso y desembarazado: _modestus et esse et videri
-malit_; y debe ser sin duda la razon, porque, siendo el principal fin
-del Orador el persuadir y el mover, todo aquello que le hace mas
-amable, le hace tambien mas eficaz, siendo cierto que el que es dueño
-del corazon se hace mas presto señor del entendimiento; y como el
-orgullo, la presuncion y la arrogancia desagradan tanto á todos, el
-Predicador que en sus movimientos, gestos, acciones y menéos se ostenta
-orgulloso, arrogante y presumido, de contado se hace aborrecible, ó por
-lo ménos enfadoso. De aquí es que la modestia y el encogimiento, que
-pocas veces cae en gracia á un Comediante, siempre es necessaria al
-Predicador; y harto será que no fuesse esto lo que el Señor Familiar
-quiso decir.»
-
-12. -- «Pero quando lo expricaria yo con essa heregía y craridad?»
-exclamó el Familiar, lleno de gozo, dando un abrazo á Don Basilio.
-«Vuestra Merced me bebió el pensamiento; y, ya que una cosa llama
-á otra, díganos vuestra Merced por vida suya, y assí tenga Dios en
-descanso al ánima de su Señora Madre (conocíla mucho, y era una
-muger... válame Dios, qué muger era!): díganos vuestra Merced, vuelvo
-á decir, qué cosa es modestia de la voz? Porque ansí al descuído con
-cuidado se dexó vuestra Merced caer este vocabro, y yo no entiendo bien
-lo que sanefica.»
-
-13. -- «Tampoco yo lo entenderia mucho, respondió el Canónigo, si por
-casualidad no lo huviera leído pocos dias há en cierto libro que me
-envió un amigo de Madrid, y trata de estas cosas de los Predicadores.
-Intitúlase _La Eloquencia Christiana_, y su Autor es un Jesuíta
-francés, llamado _el Padre Blas Gisbert_, hombre sin duda hábil,
-discreto y erudito, que trahe admirables especies, aunque á mi pobre
-parecer escritas no con el mejor méthodo del mundo; porque repite
-mucho, hacina bastante; no sigue la caza, pica mil cosas y luego las
-dexa; y en los muchos exemplares que trahe de San Juan Chrisóstomo,
-á quien propone con grandíssima razon por el mejor modelo de la
-eloquencia sagrada, aunque todos ellos son muy escogidos, me parece que
-está algo prolixo. Pero hola! quien soy yo para meterme á crítico, sin
-acordarme que esta facultad no se hizo para un pobre Canónigo bolonio?
-Vuelvo á la pregunta.»
-
-14. «Dice pues este Padre, si no me acuerdo mal, hablando de la
-modestia de la voz, poco mas ó ménos, estas palabras: _Serás modesto
-por esta parte, si evitas en tu voz cierto aire bronco, hinchado y
-dominante, que introduce hasta el corazon de los oyentes aquella
-enfadosa dissonancia, que su mismo desentono causa en el oído. Una voz
-dulce, fuerte, igual, flexible y modestamente imperiosa es de admirable
-auxilio para la persuasion. Por el contrario, el entendimiento siente
-no sé qué repugnancia en rendirse á unas razones que se derivan por
-un canal tan ingrato y tan desagradable, como es una voz grossera,
-desapacible, fiera, impetuosa y violenta._»
-
-15. -- «Y donde ha de ir á comprar otra, replicó Fray Blas, aquel á
-quien Dios se la dió con essas tachas?» -- «Esso no lo dice mi Autor,
-respondió el Canónigo, y yo no he tomado el oficio de instruir á los
-Predicadores, porque soy poco hombre para esso. Solo refiero lo que
-he leído; bien que á mí me parecia, que el arte, el trabajo y el
-cuidado podian corregir essos defectos, y aún hago memoria, si no me
-equivoco, de haver oído ó leído, que Demósthenes y Ciceron, los dos
-mayores Oradores que ha conocido el mundo, ambos havian recivido de
-la naturaleza una voz bronca y destemplada, y ambos la reduxeron á un
-medio templado, sonoro y apacible, con el cuidado y con el exercicio.»
-
-16. -- «Pues oye su Mercé, Señor Don Basilio, dixo el Familiar; aunque
-es assí que essas vozarronas, que parecen berreaduras de güey ó de
-becerro, y essos menéos empetuosos de los Perdicadores, como los llama
-esse Padre Theatino Bras de qué sé yo qué, parece que le rompen á uno
-los cascos; pero á mí no me amohinan ménos otros Perdicadores que hay
-tan enmelados, con unas palabricas tan de azucre y de almíbare, unos
-cecéos y unos menéos de dama remilgada y de _Sí Señor_, que cierto
-dan á un hombre gana de gomitar.» -- «Quando todo esso es natural,
-respondió el Canónigo, porque nace de un genio verdaderamente dulce,
-suave y blando, y de algun natural defecto de la lengua, no solo no
-fastidia, sino que cae en gracia, persuade y mueve; pero, quando se
-mezcla en ella la afectacion y el artificio, no hay cosa que mas
-empalague ni que mas irrite. Aún en una conversacion, el que afecta
-dulzaina, dengues y remilgamiento, se hace extremadamente fastidioso;
-pero, quando esto se quiere remedar tambien en el púlpito, no hay
-paciencia para tolerarlo.»
-
-17. -- «En esso vamos conformes,» interrumpió el Padre Vicario; y es
-que él tenia una voz sonora, grata y medianamente corpulenta. «No lo
-estamos tanto en el dictámen sobre essa obrita del Padre Gisbert,
-que tengo en mi celda y he leído con bastante cuidado; pues, aunque
-vuestra Merced la ha notado algunos defectillos, veniales á la verdad,
-pero en el fondo se conoce que la aprecia. Ha leído vuestra Merced los
-reparos críticos de Monsieur L’Enfant sobre essa obra?» -- «Sí, Padre
-Reverendíssimo, porque están al fin de la segunda edicion, que es la
-que yo tengo.» -- «Y qué le parece á vuestra Merced de ellos?» preguntó
-el Padre Vicario. -- «Padre Maestro, respondió Don Basilio, un triste
-Canónigo de capa y espada, como yo soy, no puede dar parecer en estas
-materias. Pero, pues vuestra Reverendíssima desea saber lo que siento,
-valga lo que valiere, digo que, fuera de las notas que le pone (y á
-mí me parecen justas) sobre la falta de méthodo, la repeticion y la
-prolixidad de los lugares que extracta de San Juan Chrisóstomo, casi
-todos los demas reparos de Monsieur L’Enfant son fútiles, ridículos
-y pueriles; y en fin, pidiendo primero licencia para usar de este
-equivoquillo, reparos propriamente de niños, que esso quiere decir
-_l’enfant_ en nuestra lengua.»
-
-18. «Pues qué! replicó el Vicario, pueril llama vuestra Merced al
-primer reparo, que pone sobre lo que dice en el prólogo el Padre
-Gisbert, que _la hermosura del discurso suple la falta de la brevedad_?
-Y añade el crítico, que _aquí hay oscuridad y algun sentido equívoco,
-pues se quiere decir que lo hermoso del discurso excusa lo prolixo_.
-Este reparo me parece justo y sólido.»
-
-19. -- «Lo que es no entenderlo! respondió el Canónigo; pues á mi me
-parecia que era insulso, fútil y sin razon alguna; porque no comprendia
-yo, que entre estas dos cláusulas _la hermosura de un razonamiento
-suple la falta de la brevedad_; _la hermosura de un discurso excusa la
-prolixidad_ huviesse otra diferencia que la de decir una misma cosa con
-mas ó con ménos palabras; pero que en lo demas ambas proposiciones eran
-igualmente claras y perceptibles. Mas las superiores luces de vuestra
-Reverendíssima descubren lo que no vemos los que las logramos mas
-escasas.»
-
-20. -- «Pues la segunda nota de Monsieur L’Enfant sobre el prólogo,
-dixo el Padre Vicario, aún es mas substancial que la primera, y no
-sé qué se pueda replicar á ella. Para excusar el Padre Gisbert la
-prolixidad de los exemplos que propone, dice que _en esso no hizo mas
-que imitar á San Agustin_, y añade oportunamente el discreto crítico:
-_Si el méthodo es malo, no le autoriza el exemplo del Santo; fuera de
-que San Agustin no es tan prolixo ni con mucho en sus citas, como lo
-es el Padre Gisbert en las que hace de San Juan Chrisóstomo_. Tratará
-vuestra Merced de pueril este reparo?»
-
-21. -- «Yo me guardaré bien de esso, respondió el Canónigo; porque,
-aunque es verdad que á nosotros los Eclesiásticos legos nos disuena
-mucho esto de hablar con ménos respeto de los Santos Padres, y mas de
-un Padre tan sabio, tan ingenioso y tan crítico en todo como dicen
-que fué San Agustin; pero esso nacerá sin duda de que nosotros no lo
-somos: por esso nos escandaliza oir que, _quando las cosas son malas,
-el exemplo de los Santos Padres no las autoriza_; porque nos parecia
-á nosotros que, una vez que las autorizasse el exemplo de los Santos
-Padres, debiamos de creer que no eran malas. Por lo que toca á si
-son ó no son largas las citas de San Agustin, como los exemplos que
-copia el Padre Gisbert de San Juan Chrisóstomo, yo no puedo hablar
-con conocimiento de causa, porque confiesso que solo he leído por el
-forro las obras de San Agustin en la librería del Señor Magistral;
-pero, como el Padre Gisbert assegura que San Agustin traslada lugares
-muy considerablemente largos de los Prophetas, de San Pablo y de San
-Cypriano en su libro ó Tratado _De la Doctrina Christiana_, paréceme
-que debemos creerle sin escrúpulo, porque no tiene traza de hombre que
-habla á bulto, ni de quien cita en falso.»
-
-22. «Pero demos de barato que las citas del Santo huviessen sido mas
-breves ó mas cortas; acá á mi modo de concebir me parece, que no hace
-fuerza el cotejo, siendo muy clara la disparidad. San Agustin, en el
-libro _De la Doctrina Christiana_, no toma por assunto el instruir
-á un Predicador en el modo de predicar, sino imbuírle en los dogmas
-ó doctrina de la Religion que debe de enseñar, y para esto no era
-menester copiar passages largos de los Padres anteriores al Santo
-Doctor. Por el contrario, todo el empeño y todo el assunto del Padre
-Gisbert es instruir á un Orador Christiano en el méthodo y en el
-modo con que ha de disponer sus sermones; y para esto era al parecer
-indispensable hacer un poco largos los exemplares que se proponen
-para la imitacion; porque, como dice el mismo Padre, si no se da á
-estos modelos de el buen gusto una cierta proporcionada extension,
-es impossible sentir ó reconocer en ellos perfectamente la práctica
-de las reglas. Es verdad, como signifiqué al principio, que aún para
-este fin me parecen un poco prolixos algunos passages de San Juan
-Chrisóstomo, que copia el Padre Gisbert; pero yo soy un pobre Canónigo
-en romance, y debo someter mis bachillerías al superior dictámen de
-vuestra Reverendíssima, á quien suplico se sirva decirme qué hombre fué
-esse Monsieur L’Enfant, cuyas notas han tenido la fortuna de agradarle
-tanto.»
-
-23. -- «Señor Don Basilio, respondió el Padre Vicario, confiesso que no
-lo sé, ni me he metido en averiguarlo; porque, quando leo un libro, me
-importa poco saber la vida y milagros del Autor: si me gusta, le acabo
-y le celebro; y si me enfada, le cierro y le arrimo, sin meterme en mas
-honduras ni averiguaciones.»
-
-24. -- «Hay cosa! replicó el Canónigo; pues yo estaba en el errado
-concepto de que, para hacer juicio de una obra, especialmente crítica
-y en materia que se roza con la Religion, convenia mucho saber, por lo
-ménos en general, los estudios, las circunstancias, y especialmente la
-profession ó la religion del Autor. Confiesso que, haviendo observado
-en las notas de Monsieur L’Enfant el empeño en critiquizar, morder y
-censurar los lugares que traslada el Padre Gisbert, (porque, en suma,
-á esto se reducen sus principales notas, ó á lo ménos aquellas que no
-son sobre puras fruslerías,) y haviendo reparado que, desde la misma
-carta que sirve de prólogo á la obrilla, muestra su poca inclinacion á
-este célebre Padre de la Iglesia, quando dice que, _aunque él es uno de
-los que mas admiran su eloquencia y su genio, con todo esso no quisiera
-proponerle hoy por modelo sin muchos correctivos_, confiesso que todo
-esto me hizo entrar de mala fé con este Monsieur, y me dió fiera
-tentacion de averiguar qué personage era.»
-
-25. «Tuve bien poco que hacer en conseguirlo; porque, como soy uno
-de aquellos eruditos de repente y haraganes de la moda, que quieren
-saber mucho á poca costa y hablar en todas materias sin comprehender
-ninguna, en saliendo algun Diccionario, Compendio, Epítome, Synópsis, ó
-cosa que lo valga, luego escrivo á mi corresponsal de Madrid para que
-le haga venir á mi librería romancista. En ella tengo el _Diccionario
-Histórico_, abreviado, de Moreri, escrito en francés por el Abad
-Ladvocat y traducido harto fielmente en castellano por Don Agustin
-de Ibarra, Clérigo laborioso y aplicado. En él se dice, que Jacobo
-L’Enfant fué un famoso Theólogo é Histórico de la Religion Protestante,
-que dexó un gran número de obras y murió paralýtico el año de 1728; por
-señas, ántes que se me olvide, que se assegura nació en Bazoche en el
-Bauce, provincia que no se sabe donde cae, pues solo se tiene noticia
-del Bausès ó Beauzès, baxo y mediano, que comprende el país de Chartres
-y el de Vandoma; pero esto importa un bledo. Lo que á mi ver importa
-mas, es que, haviendo sido Monsieur L’Enfant un Protestante tan famoso
-como arrabiado, parece que se deben leer con alguna desconfianza sus
-notas sobre la obra de un Jesuíta, y mas sobre tal obra.»
-
-26. -- «Pues qué, replicó el Padre Vicario, no sin algun desden, es
-vuestra Merced de aquellos entendimientos vulgares, que juzgan no
-puede escrivir con acierto un Herege en ninguna materia?» -- «No,
-Padre Reverendíssimo, respondió el Canónigo, no soy tan lego como
-todo esso: sé muy bien que entre ellos ha havido Autores eminentes en
-algunas facultades; sé muy bien, (porque al fin ya llegué á estudiar
-las Súmulas,) que no vale esta consequencia: _es Herege, luego no
-sabe lo que se dice, ni lo que se escrive_; sé tambien que, assí como
-hay cierta especie de locos que solamente desvarían en determinadas
-materias, assí hay muchas classes de entendimientos que solamente
-desbarran en assuntos determinados. Pero al mismo tiempo estoy
-persuadido á que por esta última razon debemos leer siempre con mucha
-cautela y desconfianza aquellas obras de los Hereges, que directa ó
-indirectamente tratan de puntos de Religion, quales son sin duda las
-que hacen crítica de los Santos Padres, cuya veneracion y concepto
-procuran ellos disminuir por todos caminos. Por otra parte, siendo
-tan notoria la inquina que los Hereges professan á las Religiones,
-especialmente á los Jesuítas, paréceme que, quando aquellos escriven
-contra estos, pide la equidad que se las lea con un poquillo de
-precaucion, porque son parte apassionada.»
-
-27.[18] El Donado, á quien se le secaba la boca con tanto silencio,
-y no podia llevar en paciencia una conversacion mas seria de lo que
-él quisiera, y de la qual apénas entendia palabra, pareciéndole que
-havia llegado la suya, dió una gran palmada en la mesa y dixo con voz
-temulenta: «los Hereges son unos perros judíos: pero los Theatinos!...
-y no digo mas. Al fin toda es gente honrada, pero mi casa no parece.»
-
-28. -- «Calla, borracho,» le interrumpió, no sin alguna indignacion,
-el otro Religioso de su Convento, que, despues de un ratico de siesta,
-havia vuelto á la mesa y se halló á la mitad de la conversacion.
-«Demasiado has dicho, para conocer que has bebido demasiado. Qué
-quieres significar por essas palabras tan preñadas?» -- «Lo que yo
-quiero saneficar, dixo el Donado, está bien craro; porque, si los
-Hereges pretenden deshonrar á los Padres de la Igresia, como esse
-Señor Infante lo quiere hacer con San Juan Chrystósomo, los Theatinos
-no tratan mejor á Santo Thomas de Enquino.» -- «Botarate! cose essa
-boca! le replicó el Religioso, y no hables lo que no entiendes, ni
-eres capaz de entender. No hay Religion en la Iglesia de Dios, despues
-de la Dominicana, que mas se haya empeñado en ilustrar á Santo Thomas
-que la Compañía; ninguna que cuente tanto número de Expositores de las
-obras de el Santo Doctor. Si en algunos lugares aquellos le entienden
-assí, y estos de otra manera, lo mismo sucede en muchos textos de la
-Sagrada Escritura, que unos Padres los interpretan de un modo, y otros
-de otro muy diferente, y aún muy contrario, sin que ninguno diga por
-esso, que los Padres de la Iglesia no siguen la Escritura ó que tiran á
-discreditarla. Aún entre los mismos Autores Dominicos se dan batallas
-campales sobre la inteligencia de muchos lugares de Santo Thomas, y no
-por esso le deshonran, ántes por lo mismo le ilustran mas; pero esto no
-es para cabeza de bolo como la tuya.»
-
-29. -- «Cabeza de bolo ó no cabeza de bolo, replicó el Donado, hasta
-ahora no he uído, que ningun Padre Santo huviesse llamado á la Religion
-de los Theatinos _Religion de la verdá_, como se la llamó á la Religion
-de Santo Domingo un Padre Santo de Roma.» -- «Tampoco se la ha llamado,
-replicó el Religioso, á la Religion de San Francisco, ni á la de San
-Benito, ni á la de San Bernardo, ni á la de San Agustin, ni á ninguna
-otra de las innumerables, que instituyó el mismo Dios por medio de los
-Santos Patriarchas para ornamento de su Iglesia. Y qué sacaremos de
-esso? Que todas las demas Religiones son Ordenes de la mentira, y solo
-la Religion de Santo Domingo es Orden de la verdad? Solo una cabeza tan
-burral como la tuya sacará esta consequencia.»
-
-30. -- «Aquí entro yo, dixo el Familiar, porque soy Menistro del Santo
-Oficio, y, si alguno dixera de qualquiera de las Religiones essa
-Morería ó essa Judiada, al mimento le echaba la garra y daba con él de
-paticas en la Enquisicion. Pero...»
-
-
-
-
-CAPITULO VII.
-
-Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la conversacion del
-Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá saliendo.
-
-
-1. A tal instante se dexó ver el Señor Magistral, despues de haver
-dormido una siesta muy decente. Todos se levantaron por respeto, y los
-mas se retiraron, unos á rezar, y otros á descabezar el sueño, entre
-los quales asseguran varios Autores que el hermano Bartholo era el
-mas necessitado. Fray Gerundio hizo tambien ademan de retirarse; pero
-el Magistral le detuvo, quedando solos Tio y Sobrino, Don Basilio, y
-el bueno del Familiar. Tomó un polvo el Magistral para despejarse,
-estregóse los ojos, sonóse las narices, y es fama que, encarándose con
-el Sobrino, le habló en esta substancia:
-
-2. «Sin duda, Fray Gerundio, que habrás quedado muy vanaglorioso con
-tu desbaratado sermon. Los aplausos de los ignorantes, la gritería de
-essa pobre gente, el voto de la muchedumbre, y las aclamaciones de los
-lisongeros, si ya no han sido irónicos elogios de los zumbones ó de los
-malignos, te tendrán persuadido á que nos dexaste á todos assombrados.
-Con efecto fué assí, y dudo que algun otro lo huviesse quedado mas que
-yo; pero no de tu discrecion, ni de tu agudeza, ni de tu gracia, ni de
-tu despejo, sino de tu lastimosa ignorancia, de tu juvenil osadía, de
-tu raro atolondramiento, y de tu total falta de gusto y de reflexion.»
-
-3. «Mucho me havia escrito mi amigo y tu favorecedor, el Padre Maestro
-Prudencio, de tu modo de predicar; algo me apuntó de las cuerdas y
-oportunas advertencias, que te havia hecho para que no malograsses tus
-talentos; no me havian dicho poco algunos, que te oyeron no sé qué
-plática de Disciplinantes en tu Comunidad. Todo me hizo concebir que
-ibas muy descaminado; pero confiesso que no juzgué, ni aún imaginé
-possible, que lo fuesses tanto. Desde el primer período de tu sermon me
-huviera salido de la Iglesia, á haverlo podido hacer sin mucha nota y
-sin igual tumulto ó alboroto del apiñado auditorio: este me sitió en el
-confessonario, que, todo el tiempo que duró el sermon, no fué para mí
-tribunal de la penitencia, sino exercicio de ella.»
-
-4. «Llaméle sermon, y le dí un nombre muy improprio; porque ni fué
-sermon ni cosa que de mil leguas se le parezca. Es dificultoso
-definir lo que fué, pero veré si me puedo acercar á dar á entender
-lo que concibo. Fué una escoba desatada de inconnexiones; fué una
-tarabilla suelta de impertinencias y de extravagancias; fué un confuso
-hacinamiento de textos y lugares de la Sagrada Escritura, ridículamente
-entendidos y osadamente aplicados; fué un turbion de conceptillos
-superficiales, falsos, pueriles, no solo agenos de un Orador, que en
-todo debe buscar la verdad y la solidez, sino insufribles aún en un
-mediano Poeta.»
-
-5. «Dexo á un lado el intolerable abuso, la necia costumbre y el
-ignorantíssimo empeño de tocar en la Salutacion aquellas que se llaman
-_circunstancias_. Sé que contra esta impertinentíssima y tontíssima
-costumbre te han dicho ya mas de lo que yo te puedo decir. Solo
-añadiré, (por si acaso no te lo han dicho,) que ya está únicamente
-reducida al ínfimo vulgo de los Predicadores, y que solo se oye
-celebrada por las heces mas despreciables de los auditorios. Tú no te
-contentaste con tocar las mas comunes, que suelen repiquetear otros
-Oradores de tu estofa; descendiste hasta las mas menudas y ridículas,
-para que llegasse hasta donde podia llegar tu extravagancia: te hiciste
-cargo de tu Padre, de tu Madre, de tu Padrino, de los cohetes, de las
-hogueras, del Auto sacramental, de los novillos, de los danzantes,
-de sus melenas, y en fin, por no dexar ninguna impertinencia en el
-tintero, hiciste circunstancia hasta de la gaita gallega. No es
-menester mas que referirlo sencillamente para conocer, para palpar la
-suma ridiculez. Tus mismos colores están ahora acreditando la vergüenza
-que te causa solo el oírlo; pues, como tuviste valor para practicarlo?
-y, lo que es mas,[19] como pudiste aplicar á cosas tan baxas los
-sagrados textos?»
-
-6. «Pero como? Como lo han hecho hasta aquí todos quantos te
-precedieron, y como no puede dexar de suceder, porque no hay otro
-arbitrio ni otro medio: violentando textos, desquartizando lugares,
-arrastrando y aún tal vez fingiendo exóticas exposiciones, ó
-construyendo las palabras de la Escritura con tanta materialidad como
-pudiera el mas zafio Sayagués ó el mas rústico Batueco.»
-
-7. «Porque fué este el primer sermon que has predicado, traxiste
-aquellas palabras de San Lúcas, con que da principio á los hechos
-de los Apóstoles: _primum quidem sermonem feci, o Theophile_, sin
-hacerte cargo, lo primero, de que el Evangelista no trata allí de
-sermones, sino del Evangelio que havia escrito, como él mismo lo dice
-expressamente: _primum quidem sermonem feci de omnibus, o Theophile,
-quæ cœpit Jesus facere et docere, usque in diem etc._; lo segundo,
-que, aunque hablara de sermones, diria todo lo contrario de lo que
-tú pretendias; porque no afirmaba que era aquel el primer sermon que
-predicaba, ántes suponia que havia predicado otro ú otros, pues decia:
-_el primer sermon que prediqué etc. primum quidem sermonem feci_. Pero
-no, Señor; tú leíste que el Evangelista hablaba de primer sermon,
-y sin mas ni mas, entendiendo materialíssimamente sus palabras, te
-pareció que venian muy al intento del primer sermon que predicabas, sin
-reflexionar que, una vez tolerada este grosseríssimo modo de traher las
-palabras de la Escritura, no hay absurdo que no se pueda confirmar con
-ellas.»
-
-8. «De la misma manera, y aún mucho peor si es possible, aplicaste los
-demas textos á tus extravagantíssimas idéas. Seria cosa interminable
-si quisiera detenerme en recorrerlos todos en particular, y por esso
-bastará traherte ligeramente á la memoria los mas estrafalarios. El
-cotejo que hiciste del retiro de Christo al desierto con el tuyo á
-la Religion, dexó de ser atrevido por passar á ser sacrílego; y la
-disyuntiva que añadiste de que, bautizado Jesus, se retiró al desierto
-ó el Diablo le llevó á él, fué un arrojo que quiso parecer gracia, y
-vino á parar en una blasphemia. Alucináronte á tí, como á otros muchos,
-aquellas palabras de que _ductus est ab spiritu_, sin advertir que no
-fué el espíritu maligno, sino el Espíritu Santo, el que le conduxo
-al retiro, como lo sienten los Padres Santos, y es casi evidente en
-el contexto de la letra. Pero á tí te hacia al caso esta exposicion,
-porque te abria camino para la otra chocarrería, de que te retiraste al
-desierto de la Religion, _si ya el Diablo no te llevó á ella_. Chufleta
-escandalosa, en que no es fácil decidir, si sobresale mas la impiedad ó
-el descontento que muestras con tu religioso estado.»
-
-9. «No ignoro lo que enseña Santo Thomas, hablando de la docilidad con
-que debemos abrazar los consejos que son buenos, aunque las costumbres
-y la intencion del que los da sean perversas. Bien sé que dice el
-Santo que, aunque constara que era el Diablo el que te aconsejaba que
-entrasses en Religion, debieras seguir su consejo; porque, suponiendo
-que su intencion siempre seria torcida, podrias enderezarla ázia tu
-mayor provecho, segun aquello de _salutem ex inimicis nostris_; pero el
-angélico Doctor habla hypotética, no categóricamente. Discurre en la
-suposicion de que esto sea possible, no supone que lo sea, ni mucho
-ménos lo da por hecho.»
-
-10. «Las locuras, que ensartaste para hacer lugar en la Salutacion á tu
-Padrino el Licenciado Quixano, debieran conducirte á la Inquisicion,
-si ellas mismas no acreditaran que competia su juício á la casa de
-los Orates. Quanto dixiste de la quixada de asno con que Cain quitó
-la vida á su hermano Abel, (si es cierto que executó el fratricidio
-con este instrumento,) quanto disparataste sobre la famosa quixada de
-Sanson, y quantas boberías historiales fingiste sobre las armas de los
-Quixanos y de los Quixadas, familias á qual mas ilustres en el Reino de
-Leon, te harian reo de dos gravíssimos delitos, si no los disculpara
-tu sandez, ignorancia y bobería. Los esclarecidos individuos de una y
-otra nobilíssima familia se reirán de tu necedad, ó se compadecerán
-de tu desbarato, y nunca tendrán por assunto digno de su quexa que un
-simple como tú forge despropósitos, que no son capaces de obscurecer su
-esplendor.»
-
-11. «Si vuelvo los ojos al estrafalario assunto que tomaste, apénas
-hallo términos para explicar lo que concibo: _Campazas es el solar
-de la Eucharistía, y assí, ó no hay Sacramento en Campazas, ó no hay
-en la Iglesia fé_. A quien sino á tí pudo venir al pensamiento tan
-furioso desatino? Puedo preguntarte lo que un Duque de Toscana preguntó
-á cierto Poeta, que le presentó un poema con grande satisfaccion de
-que le havia de assombrar, y con no menor confianza de que se lo
-havia de pagar bien: _Dicami per Dio, dove pigliò questo acervo di
-pazzie e questa farragine di minchionerie?_ _Dígame por Dios, donde
-encontró este monton de necedades y este fárrago de despropósitos y de
-boberías_.»
-
-12. «A un assunto tan exótico precisamente havian de corresponder unas
-pruebas tan exóticas como él; porque una proposicion extravagante no
-se puede confirmar con razones que no lo sean. _Es Campazas el solar
-de la Eucharistía_, porque la materia remota de este Sacramento es el
-pan y el vino, que nacen en los campos, de donde se deriva el nombre
-de Campazas? Por essa regla el Sacramento de la Eucharistía será
-originario de toda tierra de pan y vino llevar; y no tendrá mas derecho
-Campazas á ser la alcurnia de este augusto Sacramento, que Campomayor,
-Campoverde, Camposanto, Campo del Villar, y, en fin, toda tierra y
-lugar de _Campos_ que tenga este nombre por delante ó por detras, como
-Medina del Campo, Villanueva del Campo, Morales de Cámpos, etc. Por el
-mismo principio, el solar de la Extrema Uncion será todo país donde
-haya aceite; el del Bautismo, donde haya agua; y el de la Penitencia,
-todo el mundo, porque en todo él se usan pecados, que son su materia
-remota.»
-
-13. «De el mismo calibre es el otro despropósito, conviene á saber
-que _ó hay Sacramento en Campazas_, _ó no hay en la Iglesia fé_. Qué
-quisiste decir con esto? Que la fé de la Iglesia Cathólica dependia de
-que huviesse Sacramento en Campazas? Terrible locura! Tanto depende
-la fé de la Iglesia Cathólica de que haya ó no haya Sacramento en
-Campazas, como de que le haya ó le dexe de haver en Londres ni en
-Constantinopla. No te tengo por tan mentecato como todo esso; quisiste
-sin duda significar, (pareciéndote que decias una gran cosa,) que, si
-no era verdad que havia Sacramento en Campazas, puesta allí la materia
-y la forma por Ministro competente y con la debida intencion, tampoco
-era verdad que le havia en Roma ni en parte alguna de la Iglesia de
-Dios. Pero vén acá, simple; no conoces que essa es una insulsíssima
-perogrullada, y que lo mismo se puede decir de la mas infeliz alquería
-donde entre el divino Sacramento? Salvo que seas tan páparo como el
-otro charro que, haviendo visto los magníficos monumentos de Sevilla,
-dixo muy satisfecho: _los munimentos buenos son; pero Sacramento como
-el de mi lugar no le hay en todo el mundo_.»
-
-14. «Sabes de donde nace este disparatado modo de discurrir, y essas
-proposiciones, parte heréticas, parte absurdas y parte malsonantes, que
-echas á borbotones? Pues, no es otro el principio sino el lastimoso
-desprecio que hiciste de la dialéctica, de la philosophía y de la
-theología, persuadido neciamente á que no las havias menester para ser
-gran Predicador. Ya estoy informado de lo que trabajaron tus Prelados y
-otros hombres sabios y zelosos por desvanecerte este grossero error de
-la cabeza, y tambien lo estoy de que todo fué inútilmente. No presumo
-tanto de mis fuerzas, que me lisongée de poder conseguir lo que ellos
-no lograron, y mas quando, separado ya de los estudios, parece fuera de
-sazon la doctrina que voy á darte. No obstante, por no quedar con esse
-remordimiento y porque puede ser te haga mas fuerza lo que te dice un
-Tio tuyo, que te ama de corazon y que está ó debe estar tan práctico
-en la materia como yo, (porque al fin no tengo otro oficio en mi Santa
-Iglesia,) te expondré con toda la brevedad y con toda la claridad
-que me sea possible, no ya mi dictámen particular, sino el universal
-de todos quantos enseñan á formar un perfecto Orador, pues, si fuere
-tan feliz que te hagan fuerza mis razones, aunque hayas dexado de ser
-discípulo de los Lectores en el aula, puedes serlo de los libros en la
-celda.»
-
-15. «Ciceron dice, que es impossible haya perfecto Orador sin que sea
-perfecto dialéctico, añadiendo que sin dialéctica conoció á muchos
-loquaces, á muchos habladores, pero á ningun eloquente: _disertos se
-vidisse multos, eloquentem omnino neminem_; y él mismo afirma de sí
-que, si es que llegó á ser Orador, no aprendió este oficio en las
-escuelas de los Rhetóricos, sino en las Academias ó Universidades
-de los Philósophos: _fateor me Oratorem, si modo sim aut quicumque
-sim, non ex Rhetorum officinis, sed ex Academiæ spatiis extitisse_.
-Demósthenes, Quintiliano, Longino y todos los demas Maestros de la
-Oratoria convienen en el mismo principio: la razon de él salta á los
-ojos; porque, siendo todo el fin del Orador convencer, persuadir y
-mover, no puede convencer sin discurrir bien, y no puede discurrir bien
-si ignora el arte de hacerlo con acierto; aquel que enseña á discernir
-lo brillante de lo sólido, lo real de lo aparente, lo superficial de lo
-profundo, lo probable de lo cierto, y el sophisma de la demonstracion.
-Tal es la verdadera dialéctica.»
-
-16. «Otra hay, no solo inútil, sino perniciosa á todo buen Orador;
-pero mucho mas al Orador christiano y evangélico. Esta es aquella
-dialéctica, eterna disputadora de todo, quisquillosa, bachillera,
-sophística y cavilosa, como la llama Quintiliano: _dialectica
-cavillatrix_;[20] aquella que hace gala de sutilizar, de refinar, de
-methaphysiquear sobre todos los assuntos; aquella que se evapora en
-sutilezas, se exhala en pensamientos volátiles, y se quiebra ó se
-confunde en su misma delicadeza; aquella que se complace en representar
-lo falso como verdadero, en dar cuerpo á la sombra, y realidad á la
-apariencia; aquella que hace profession de vender oropel por oro,
-sophismas por evidencias, y trampantojos por demonstraciones; aquella,
-en fin, que desquartiza, que hace gigote el objeto que toma entre
-manos, en lugar de dividirle para aclararle ó para comprenderle. Esta
-dialéctica no solo es indigna de un Orador, sino de un hombre de bien,
-porque solo puede conducir para alucinar, mas no para encontrar la
-verdad, ni mucho ménos para persuadirla.»
-
-17. «La dialéctica no solo conveniente, sino absolutamente necessaria á
-todo buen Orador, es aquella sútil á la verdad, pero viva y penetrante,
-que discierne con seguridad lo verdadero de lo falso, distinguiendo
-con precision y con exactitud lo que es proprio del assunto y lo
-que es forastero á él; aquella que reconoce con toda claridad las
-partes que constituyen el todo, y sabe distribuirlas, ordenarlas y
-disponerlas con la union, órden y méthodo que deben observar entre sí;
-aquella que divide con destreza la materia, pero sin hacerla añicos,
-ni desmenuzarla en partes tan delicadas que apénas las percibe la
-vista mas perspicaz; aquella que va siempre derecha á su objeto y
-á su fin, sin perderle jamas de vista, ni divertirse á episodios ó
-digressiones extrañas, que hacen olvidar el objeto principal, cansando
-la atencion hasta llenarla de fastidio; aquella que da al discurso una
-justa libertad, sin violentarle ni oprimirle, y, desviando de las
-expressiones todo sentido equívoco ú obscuro, las dexa imprimir en
-el entendimiento una idéa clara, limpia y precisa de lo que quieren
-decir; aquella que dispone con tan bello órden y con tanta naturalidad
-todas las proposiciones del discurso, que parezcan como nacidas unas de
-otras, y, subiendo insensiblemente á los primeros principios, deduce de
-ellos unas consequencias necessarias, naturales y evidentes; aquella
-que descarta siempre toda prueba que no sea concluyente é invencible;
-aquella, en fin, que sabe unir todo el discurso como en un solo punto,
-para que haga mas viva y mas pronta impression en el ánimo de el que le
-oye, porque de una sola ojeada le entiende, le comprende, le penetra.»
-
-18. «Esta es la dialéctica necessaria á todo buen Orador; esta es
-aquella ciencia de los Philósophos, sin la qual, dice Ciceron, es
-impossible que un hombre sea verdaderamente eloquente; porque sin ella,
-como ha de discernir en las cosas el género de la especie? como ha de
-acertar á explicarlas ni á definirlas? como ha de distinguir lo falso
-de lo verdadero? como ha de inferir las consequencias legítimas, evitar
-las contradicciones, cautelarse contra los equívocos y desembarazarse
-de las ambigüedades? Como es possible que sin ella sepa hablar con peso
-y con penetracion de las obligaciones de la vida civil, de la virtud,
-de las costumbres, etc.?»
-
-19. «A vista de esto, qué quieres que diga de tí y de otros
-Predicadores ó, por mejor decir, de otros cómicos, representantes,
-charlatanes y habladores, tan ignorantes como tú, que hacen un sumo
-desprecio del estudio de la philosophía, (comprendida en el nombre
-de la dialéctica,) teniendo por tiempo perdido el que se empléa en
-aprenderla, por juzgarla absolutamente inútil para la oratoria, y
-que como tal debe abandonarse á las cavilaciones y á las disputas de
-la escuela? Cabezas desahuciadas, entendimientos infelices, ingenios
-atolondrados, que presumen caminar seguros sin luz en medio de las
-tinieblas, no advirtiendo que por precision han de dar tantos tropiezos
-como passos, faltándoles aquella arte á quien el mayor Orador del
-mundo llamó _la máxima entre todas las artes_, porque ella es la luz
-que dissipa la confusion y la obscuridad de todas las demas: _Hic_
-(Servius) _attulit hanc artem omnium maximam, quasi lumen ad ea, quæ ab
-aliis confuse dicebantur. -- Dialecticam mihi videris dicere. -- Recte,
-inquam, intelligis._»
-
-20. «Pero, si la dialéctica es de una indispensable necessidad para
-la oratoria christiana, no lo es ménos la sagrada theología. Y si no,
-dime, qué cosa es ser Theólogo? Es ser un hombre, cuya profession le
-enseña á hablar bien y con propriedad de Dios y de sus atributos,
-exponiendo las verdades de la Religion, explicando sus mysterios, y
-distinguiendo las verdades reveladas de las opinables, con bastante
-instruccion para combatir los errores, discernir la naturaleza de las
-virtudes, y penetrar assí la naturaleza como la diferencia de los
-vicios; es ser un hombre muy versado en la Sagrada Escritura y en la
-inteligencia de su verdadero y legítimo sentido, para sacar de aquel
-fondo inagotable pruebas eficaces y vigorosas que confirmen lo que
-dice; un hombre noticioso de la antigüedad, informado de la Historia
-eclesiástica, bien instruído en Padres y en Concilios. Esto es ser
-Theólogo. Y ser Predicador, que será? Es ser todo esto y algo mas;
-porque es poseer todas essas noticias y, sobre ellas, destreza para
-usarlas, eloquencia para persuadirlas y talento para representarlas. De
-donde se infiere concluyentemente, que puede uno ser gran Theólogo sin
-ser gran Predicador, pero es impossible que sea gran Predicador sin ser
-gran Theólogo.»
-
-21. «Y si á esto se añade la grande diferencia de theatros en que uno
-y otro han de exercer su profession, y la suma distancia de el modo
-con que entrambos la exercitan, es preciso quedes convencido de que
-el Predicador ha de ser mas Theólogo que el Theólogo mismo. Y si no,
-dime: en qué theatro ó en qué auditorio tiene que enseñar el Theólogo
-las verdades de la Religion? En una aula reducida y á un puñado de
-discípulos, por lo comun despejados, jóvenes, instruídos ya en otras
-facultades, libres de toda preocupacion, y no solo sin embarazo, pero
-con positiva disposicion para abrazar las verdades en que se les quiere
-imbuir, oyendo á sus Maestros como oráculos. Y qual es el theatro y el
-auditorio del Predicador? O un templo muy capaz, ó tal vez las plazas
-y los campos cubiertos de una immensa multitud, que se compone de
-todo género de gentes, de niños, de viejos, de hombres, de mugeres,
-de sabios, de ignorantes, de rudos, de ingeniosos, de dóciles, de
-duros, y en fin, por lo general preocupados casi todos contra lo que
-el Predicador los intenta persuadir. Para qual de los auditorios se
-necessitará mas caudal de sabiduría y mas abundancia de doctrina?»
-
-22. «Junta á esto el diversíssimo modo con que deben enseñar el
-Predicador y el Theólogo: á este le basta hacerlo de una manera
-abstrahida, seca y poco inteligible, ó inteligible solo á unos
-entendimientos cultivados y hechos ya á comprehender otras verdades
-sútiles, delicadas y metaphýsicas, inaccessibles á los mas, y
-accessibles para pocos. Pero el Predicador debe enseñar de un modo
-claro, perspicaz, inteligible á todo el mundo, proporcionado á las
-idéas comunes, de manera que igualmente le comprehenda el plebeyo
-que el noble, el rústico que el cultivado, el rudo que el capaz, el
-ignorante que el sabio; proponiéndolo de suerte que al incrédulo
-le convenza, al dissoluto le aterre, al obstinado le ablande, y, en
-fin, á todos los persuada y los mueva. Para esto, claro está que es
-indispensablemente necessario que el Predicador tenga en cierto modo
-un conocimiento casi intuitivo de las verdades y de los mysterios de
-la Religion, esto es, que los comprehenda todo quanto es possible
-comprehenderlos en esta vida; que en fuerza de su profunda meditacion
-los domine y sea dueño absoluto de manejarlos á su voluntad, para
-proponerlos de mil formas, figuras y maneras. Y qué Predicador sabrá
-hacer esto, si no es mas Theólogo que el Theólogo mismo? Y quien
-merecerá el nombre de Predicador, si no sabe hacerlo?»
-
-23. «Mereceránle aquellos Predicadores que, quando tienen que predicar
-de algun mysterio, como del Sacramento, de la Trinidad, de la venida
-del Espíritu Santo, su mayor cuidado es huir de él, por no engolfarse
-en aquel abysmo, dexar el mysterio á un lado, y contentarse con
-proponer algun punto moral, unas veces deducido naturalmente de la
-meditacion del mismo mysterio, pero las mas arrastrado y como trahido
-por fuerza? Bueno es lo primero, mas no basta, ni cumple con su
-obligacion el Predicador, el qual debe al auditorio la explicacion de
-nuestros mysterios, no atada ni seca ni descarnada, ni mucho ménos que
-sepa á escuela y á cartapacio; sino libre, jugosa, llena de fuego, con
-aquella buena disposicion que pide el púlpito y la oratoria.»
-
-24. «Mereceránle los otros que, por el lado contrario, rebentando de
-Theólogos y regoldando á Escolásticos, suben al púlpito como pudieran
-á la cáthedra, y hacen una leccion de oposicion en lugar de sermon,
-con sus sentencias, con sus pruebas, con sus argumentos; confundiendo
-en los mysterios lo que es de fé con lo que no lo es, lo cierto con lo
-dudoso, lo infalible con lo opinable, sin advertir que al pueblo no
-se le ha de proponer _el como_, sino _el qué_, ni en los sermones se
-debe hacer lugar á puntos contenciosos, sino á los indubitables, segun
-aquella gran máxima del Apóstol: _Mis sermones son fieles y verdaderos,
-porque en ellos no se tratan materias que estén sugetas á opiniones de
-sí y de no: Fidelis Deus, quia sermo noster, qui fuit apud vos, non est
-in illo est et non est_?»
-
-25. «Mereceránle aquellos Predicadores inconsiderados, indignos de que
-se les permita exercitar el sagrado ministerio, que para explicar los
-mysterios mas venerables se valen de las idéas mas ridículas, como
-aquel que, predicando al Sacramento en la domínica infra-octava del
-Córpus, con el Evangelio de _la Cena magna_, tuvo osadía para tomar por
-assunto, que el Sacramento era _la Cena sin sol, sin luz y sin moscas_,
-que no sé como no le llevaron á la Casa de la Misericordia, ya que por
-insensato le perdonasse el Santo Tribunal? Y el otro que, predicando al
-mismo mysterio, porque el Mayordomo se llamaba _Fulano Maestro_, y la
-Mayordoma _Citana Largo_, escogió por idéa de su sermon, que Christo
-en el Sacramento _era el Maestro Largo_: puerilidad (por no decir otra
-cosa peor,) que debiera ser castigada con quitarle las licencias de
-predicar _in perpetuum_.»
-
-26. «Estos, son Theólogos ó Predicadores, ó no son sino Orates mal
-dissimulados, y mucho peor consentidos? Sin ser Theólogo es impossible
-pintar el vicio con aquellos colores vivos y proprios que le hagan
-aborrecible; porque no se puede conocer su naturaleza, su essencia,
-sus propriedades, sus diferencias, su deformidad, sus resultas, sus
-efectos y sus consequencias. Sin ser Theólogo no es possible descrivir
-la virtud de modo que enamore, que hechice, que mueva á abrazarse y
-practicarse, atreviéndome á decir, que el que no se huviere hecho dueño
-del excelente _Tratado_, de Santo Thomas, _sobre las virtudes y los
-vicios_, apénas sabrá pintar la hermosura de aquellas ni la fealdad de
-estos con los colores vivos y naturales que les corresponden.»
-
-27. «Sin ser Theólogo ninguno podrá explicar acertadamente un solo
-precepto del Decálogo, porque no sabrá determinar su extension ni sus
-obligaciones, y confundirá lo que es de perfeccion ó de puro consejo
-con lo que es de necessidad y de precepto. Expondráse á dar tantos
-tropiezos como passos, ó extendiendo sus límites mas de lo justo ó
-estrechándolos mas de lo conveniente; unas veces imponiendo á las almas
-cargas que no deben llevar; otras, exonerándolas temerariamente de las
-que tienen obligacion á sufrir; y siempre incurriendo en la terrible
-amenaza que fulmina Dios contra aquellos, que por su antojo ó por su
-ignorancia aumentan ó disminuyen á lo que está escrito en el libro de
-la Ley: _Si quis apposuerit ad hæc, et si quis diminuerit de verbis
-libri, auferet Deus partem ejus de libro vitæ_.»
-
-28. «De aquí podrás inferir, quanto desbarran en el verdadero concepto
-que debieran formar de la Oratoria christiana aquellos Predicadores
-inconsiderados y aturdidos que, para excusar ciertas proposiciones
-arrojadas, temerarias, hyperbólicas, ó ciertos conceptillos que llaman
-predicables, sútiles y delicados en la apariencia, pero falsos y sin
-substancia en la realidad, responden con grande satisfaccion que
-hablaron _more concionatorio, et non scholastico_, como Predicadores y
-no como Theólogos; añadiendo, como por chiste y por gracejo, que _el
-púlpito no tiene poste_,[21] esto es, que no se arguye ni se replica
-contra lo que se dice en el púlpito.»
-
-29. «Si les parece que responden algo, tengan entendido que no pueden
-echar mano de despropósito mayor. Quien les ha dicho que la cáthedra
-del Espíritu Santo pide ménos peso, ménos solidez, ménos miramiento,
-que la de la Universidad? Quien les ha dicho que las proposiciones,
-que se harian risibles en el aula, pueden jamas ser tolerables en el
-púlpito? En aquella se examina su verdad con el mayor rigor, para que
-pueda despues exponerse en este con la mas segura certidumbre. Es
-cierto que _el púlpito no tiene poste_, que no se arguye ni se replica
-contra lo que se dice en él; pero por qué? Porque nada se debe decir en
-el púlpito que admita réplica, disputa ni argumento.»
-
-30. «Pero, quando insisto tanto en que no es possible que sea buen
-Predicador el que no fuere buen Theólogo, no pretendo que suba el
-Predicador al púlpito á hacer vana ostentacion de que lo es: _dicen
-los Theólogos_; _saben los Theólogos_; _ya me entiende el Theólogo_;
-_vaya esto para el Theólogo_, etc.; cosa ridícula, vanidad pueril, que
-hace despreciable al que la usa para todo hombre de juício que le oye.
-Si no se conoce que eres Theólogo sin que tú lo digas, solo un pobre
-mentecato creerá que lo eres sobre tu palabra. Essos regüeldos podrán
-alucinar á los páparos, pero causan bascas á todo hombre advertido y de
-razon. En el púlpito no se trata de lo que sabe el Theólogo, sino de lo
-que todos deben saber; y, siempre que dices algo que no vaya igualmente
-para la vejezuela mas simple que para el Theólogo mas perspicaz, por
-rebentar de Theólogo dexaste de ser Predicador.»
-
-31. «Supuesto que es tan necessaria la theología, la philosophía
-ó la dialéctica para la oratoria, tú, que no eres Dialéctico ni
-Philósopho ni Theólogo, como has de predicar? Tú, que no has visto los
-Concilios, los Padres y los Expositores, sino que sea por el forro,
-(y aunque los vieras por adentro, seguramente no los entenderias,)
-como has de predicar? Tú, que ni de los mysterios ni de los preceptos
-del Decálogo, ni de los de la Santa Madre Iglesia, ni de los vicios
-ni de las virtudes, sabes mas que lo que enseña el Catecismo, como
-has de predicar? Dirás que leyendo buenos sermonarios. Y como has
-de saber quales son buenos y quales son péssimos; quales se deben
-imitar y quales abominar de ellos, especialmente quando entre tanta
-peste de estos escritos como tenemos en España, apénas hay dos ó tres
-Autores que puedan servir de modelo? Responderás que oyendo á buenos
-Predicadores. Y donde has de ir á buscarlos? te parece que hay tanta
-abundancia de ellos en este siglo? No obstante, ya algunos van abriendo
-los ojos y procuran tambien abrírselos á otros: ya van entrando por
-el camino derecho y solicitan con glorioso empeño, que otros entren
-igualmente por él; ya se oyen en España algunos Predicadores, (no son
-muchos por nuestros pecados,) que se oirian sin vergüenza, y acaso
-con envidia, en Versalles y en Paris. Pero por donde has de saber
-discernirlos tú, ni mucho ménos tomarlos el gusto? Tú, que en todo
-le tienes tan perverso, que á guisa de escarabajo racional te tiras
-siempre á lo peor de lo peor; tú que, á lo que infiero del disparatado
-sermon que acabo de oírte, tanto te has pagado de un maldito
-_Florilegio_, que anda por ahí para vergüenza immortal de nuestra
-nacion y para que se rian de ella á carcajada suelta todos aquellos que
-nos quieren mal; tú...»
-
-
-
-
-CAPITULO VIII.
-
-Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped no esperado, pieza
-muy divertida, que á tal punto se apeó en casa de Anton Zotes.
-
-
-1. Al tercer _tú_ del zeloso y encendido Magistral, quiso Dios y la
-buena fortuna del bendito Fray Gerundio, (el qual estaba ya tamañito,
-viendo al Tio que lo tomaba en un tono tan alto y tan desengañado,)
-que entró por la puerta del corral y se apeó en el zaguan de la casa,
-con mucho estrépito de caballos, relinchos, lacayo, ayuda de cámara
-y acompañamiento, un huésped repentino, que ni se esperaba ni podia
-pensarse en él. Era cierto caballerete jóven, asaz bien apuesto, de
-bastante desembarazo, vecino de una ciudad no distante de Campazas,
-que havia estado en la Corte largo tiempo en seguimiento de un pleito
-de entidad, para el qual le havia favorecido el Magistral (aunque no
-le conocia,) con varias cartas de recomendacion que le havian servido
-mucho; y, noticioso por una casualidad de que su protector se hallaba
-en aquel lugar, torció el camino real, y á costa de un corto rodéo, le
-pareció razon, y aún obligacion precisa, ir á dar las gracias á quien
-tanto le havia favorecido.
-
-2. Llamábase Don Cárlos[22] el sugeto de nuestra Historia, y, como por
-una parte no era del todo lerdo, y por otra havia estado tan despacio
-en Madrid, frequentando tocadores, calentando sitiales, assistiendo al
-patio de los Consejos, dexándose ver en los arrabales del Palacio, y
-no dexando de tener introduccion en algunas covachuelas, se le havia
-pegado furiosamente el aire de la gran moda. Hacia la cortesía á la
-francesa, hablaba el español del mismo modo, afectando los rodéos,
-los francesismos, y hasta el mismo tono, dialecto ó retintin con que
-le hablan los de aquella nacion. Se le havian hecho familiares sus
-frases, sus locuciones y sus modos de explicarse, ya por haverlas oído
-frequentemente en las conversaciones de la Corte, ya por haverlas
-observado aún en los sermones de aquellos famosos Predicadores, que
-á la sazon daban la ley y con razon eran mas celebrados en ella, ya
-por haverlas bebido en los mismos libros franceses, que construía ó
-entendia medianamente, y ya tambien por haverlas aprendido en las
-obras de los malos Traductores, de que por nuestros pecados hay tanta
-epidemia en estos desgraciados tiempos; en fin, nuestro Don Cárlos
-parecia un _Monsieur_ hecho y derecho y, por lo que tocaba á él, de
-buena gana trocaria por un _Monsieur_ todos los Dones y Turuleques del
-mundo; tanto que hasta los dones del Espíritu Santo le sonarian mejor,
-y acaso los solicitaria con mayor empeño, si se llamaran _monsieures_.
-
-3. Luego que se apeó y fué recivido de Anton Zotes con aquel agasajo y
-cariño, que llevaba de suyo su natural bondad, le preguntó Don Cárlos
-si estaba en aquel village y en aquella casa Monsieur el Theologal de
-Leon. -- «Sí, Señoria,» le respondió el Tio Anton, dándole desde luego
-el tratamiento que á su parecer correspondia á un hombre que trahia
-lacayo y repostero; porque, aunque no entendió lo que significaba
-_Monsieur_ ni _Theologal_, pero bien conoció que sin duda aquel
-extrangero preguntaba por su primo. -- «Monsieur el Theologal, añadió
-Don Cárlos, es uno de mis mayores amigos, y, aunque no he tenido el
-honor de conocerlo, estoy reconocido á su gran bondad hasta el excesso.
-Suplico á vuestra Merced, que se tome la pena de conducirme ante todas
-cosas á su cámara, retrete ó apartamiento.»
-
-4. El bonazo del Tio Anton, que jamas havia oído hablar aquella
-gerigonza, como entendió cosa de cámara y retrete, qué pensó? Que á
-aquel pobre Cavallero se le ofrecia alguna urgencia natural de las
-que dan pocas treguas, y queria desembarazarse de ella ántes de ver
-al Magistral; y assí con grandíssimo candor le conduxo á un quarto
-estrecho y obscuro, cuya puerta falsa daba á la alcoba donde dormia su
-primo, y le dixo en voz sumisa: «Entre ahí su Usía, y á man derecha
-hallará lo que tiene de menester; porque ahí está la cámara de mi primo
-el Canónigo.» Avergonzóse un poco Don Cárlos; pero, como era mozo de
-despejo, volvió luego en sí y dixo al Tio Anton: «Bien se conoce que el
-huésped es un gruesso burgés y un miserable paisano; por ahora no he
-menester estos utensilios: lo que digo es que me conduzga al quarto ó á
-la sala del Señor Magistral.» -- «Ah! esso es otra cosa, respondió el
-boníssimo de Anton; si su Usía se huviera expricado ansina desde luego,
-ya le huviera entrado en ella sin arrudéos.»
-
-5. Metióle en la sala donde estaba el Magistral con los demas que
-diximos en el capítulo antecedente, y entró en ella al mismo tiempo
-que llegaba al tercer _tú_ de su fogosa repassata, como lo dexó notado
-el manuscrito antiguo que se guarda en el archivo de los Zotes y
-tuvimos presente para sacar estas individualidades y menudencias de
-todos los lances sucedidos en esta ocasion en Campazas. Luego que vió
-el Magistral delante de sí á un Cavallero de tanto respeto, se levantó
-de la silla apresuradamente, y, quando le iba á hablar con la debida
-urbanidad, Don Cárlos le atajó diciéndole: «Señor Magistral, no se dé
-vuestra Merced la pena de incomodarse; yo me he tomado la libertad de
-entrar en esta casa á la francesa: esta es la gran moda, porque las
-maneras libres de esta nacion han desterrado de la nuestra aquellos
-aires de servidumbre y de esclavitudinage que, constriñéndonos la
-libertad, no nos hacian honor. Yo soy furiosamente francés, aunque
-nacido en el seno del Reino de Leon. Yo tengo el honor de venir á
-presentar á vuestra Merced mis respetos y mis agradecimientos. Yo soy
-Don Cárlos Osorio, á quien vuestra Merced tuvo la bondad de favorecer
-tanto con sus cartas de recomendacion, que seria yo el mas ingrato de
-todos los hombres, si no publicara altamente que á ellas es á quien
-debo la dicha de haver tenido la felicidad de haver ganado mi processo.
-Yo, _Monsieur_,...»
-
-6. El Magistral, hombre ramplon, Castellano macizo, Leonés de quatro
-suelas, y que, aunque estaba mas que medianamente versado en la lengua
-francesa, haciéndola toda la justicia que se merece, era muy amante
-de la suya propria, bien persuadido á que maldita la cosa necessita
-las agenas, teniendo dentro de sí misma quanto ha menester para la
-copia, para la propriedad, para la hermosura y para la elegancia: el
-Magistral, vuelvo á decir, se empalagó mucho desde el primer período,
-y desde luego le huviera atajado con desprecio, á no contenerle el
-respeto debido al nacimiento de Don Cárlos y la urbanidad con que era
-razon tratar á un hombre, que venia á buscarle por puro reconocimiento.
-No obstante resolvió divertirse un poco á su costa con el mayor
-dissimulo que pudiesse, procurando templar la burla sin descomponer la
-atencion, y assí le dixo: «Yo, Señor Don Cárlos, no soy Monsieur ni
-nunca lo he sido, venerando de tal manera á los que lo son, que, sin
-envidiarles este tratamiento, por desconocido en España, me contento
-con el que tuvieron mis padres y mis abuelos, y mas quando no he
-menester ser _Monsieur_ para ser muy servidor de vuestra Merced con
-todas veras.»
-
-7. -- «Essos, Señor Magistral, son prejuícios de la educacion, y hace
-lástima que un hombre de las luces de vuestra Merced se acomode á los
-sentimientos del baxo pueblo. Hoy los entendimientos de primer órden se
-han desnudado dichosamente de essas preocupaciones, y hallan mas gracia
-en un _Monsieur_ que en un _Don_ ó en un _Señor_, que en las naciones
-cultivadas se aplica á un marchante ó á qualquiera _gruesso burgés_; y
-no me negará vuestra Merced que un _Monsieur le Margne_, un _Monsieur
-Boona_ suena mejor que un _Don Fulano Mañer_ ó un _Don Citano Noboa_.»
-
-8. -- «Como esso de sonar mejor, replicó el Magistral, es cosa
-respectiva á los oídos, y ha havido hombre á quien sonaba mejor el
-relincho de un cavallo que la cíthara de Orpheo, no me empeñaré en
-negarlo ni en concederlo; solo asseguro á vuestra Merced, que á mí,
-como buen Español, nada me suena tan bien como lo que está recivido en
-nuestra lengua, y esto con ser assí que no soy del todo peregrino en
-las extrangeras.»
-
-9. -- «Ha! Señor Magistral, y qué domage es que un hombre de las luces
-de vuestra Merced se halle tan prevenido de los prejuícios nacionales!»
-
-10. -- «Mi capacidad ó mis alcances, respondió el Magistral, (pues
-supongo que esso quiere decir vuestra Merced, quando habla de mis
-luces,) no obstante de ser bien limitados, me obligan á conocer que es
-ligereza indigna de nuestra gravedad española y desestimacion injuriosa
-á nuestra lengua, introducir en ella voces de que no necessita, y
-modos de hablar que no la hacen falta. Pero en fin, Señor Don Cárlos,
-dexando á cada uno que hable como mejor le pareciere, vuestra Merced
-no habrá comido, y ante todas cosas es menester...» -- «Perdóneme
-vuestra Merced, Señor Magistral, interrumpió Don Cárlos, ya hice essa
-diligencia en un pequeño village que dista dos leguas de aquí, y assí
-no es menester que nadie tome la pena de incomodarse.»
-
-11. -- «Yo no sé, dixo el Familiar, que en estas cercanías, ni aún en
-todo el Páramo ayga algun lugar que se llame _village_.» Rióse Don
-Cárlos de la que le pareció simplicidad de aquel buen labrador, á quien
-no conocia, y díxole en tono algo desdeñoso: «Paisano, llámase _pequeño
-village_ toda aldéa ó lugar corto.» -- «Pero, Señor Don Cárlos, le
-replicó el Magistral, si aldéa ó lugar corto es lo mismo que _village_,
-qué gracia particular tiene el _village_ para que le demos naturaleza
-en nuestra lengua?»
-
-12. -- «Oh, Señor Magistral! respondió Don Cárlos, vuestra Merced
-es diablamente Castellano, y el aire en que le veo tampoco dará
-quartel á _libertinage_, por dissolucion; á _libertino_, por
-dissoluto; á _pavis_, por pavimiento; á _satisfacciones_, por gustos;
-á _sentimientos_, por dictámenes, máximas ó principios; á _moral
-evangélica_, por doctrina del Evangelio; á _no merece la pena_, por es
-digno de desprecio; á _acusar el recivo de una carta_, por avisar que
-se recivió; á _cantar_, _tocar_, _bailar á la perfeccion_, por cantar,
-tocar, bailar con primor; á _exercitar el ministerio de la palabra
-de Dios_, por predicar; á _darse la pena_, por tomarse el trabajo; á
-_bellas letras_, por letras humanas; á _nada de nuevo ocurre en el
-dia_, en lugar de por ahora no ocurre novedad; á...»
-
-13. -- «Tenga vuestra Merced, Señor Don Cárlos, le interrumpió el
-Magistral, no se canse vuestra Merced mas, que seria interminable
-la enumeracion, si se empeñara vuestra Merced en reconvenirme con
-todas las frases, voces y modos de hablar afrancesados, que se han
-introducido de poco tiempo á esta parte en nuestra lengua, y cada dia
-se van introduciendo, con mucha vanidad de los extrangeros y con no
-poco dolor de todo buen Español de juício y de meollo. Dígole á vuestra
-Merced, que ni á essos ni á otros innumerables francesismos, que sin
-qué ni para qué se nos han metido de contrabando á desfigurar nuestra
-lengua, daré jamas quartel ni en mis conversaciones ni en mis escritos.»
-
-14. -- «Pues, poca fortuna hará vuestra Merced en la Corte, respondió
-Don Cárlos, y presto seria vuestra Merced el juguete de las oficinas y
-de los tocadores, si se fuera allá con essos sentimientos.» -- «Por lo
-que mira á los tocadores, dixo el Magistral, passe, y convengo en que
-en los mas seria mal recivido. Donde se habla tanto de _peti-bonets_,
-_surtús_ y _ropas de chambre_, no puede esperar buena acogida el
-que llama cofias, sobretodos y batas á todos essos muebles; pero
-en las oficinas no seria tan mal recivido como á vuestra Merced le
-parece, porque en ellas hay de todo. Es cierto, que se encuentra tal
-qual de aquellos iniciados en la política, quiero decir de aquellos
-covachuelistas, aprendices ó de primera tonsura, que...
-
- _anno non amplius uno_
- _et minimo sudore et amico abdomine salvo,_
-
-solo porque leyeron las obras de Feijoó, los libros de _Ciencia de
-Corte_, el _Espectáculo de la Naturaleza_, la _Historia del pueblo
-de Dios_, y algunos otros pocos de los que hoy son mas de moda, no
-solo se juzgan capaces de hablar con resolucion y con desenfado en
-todas las materias, sino que se imaginan con bastante autoridad para
-introducirnos aquellas voces extrangeras, que suenan mejor á sus mal
-templados oídos; y, aunque las tengamos acá igualmente significativas,
-no hay que esperar se valgan de ellas, ni aún se dignen solamente de
-mirarlas á la cara.»
-
-15. «Estos, si escriven una carta gratulatoria, no dirán: _Doy á
-vuestra Merced mil enhorabuenas por el nuevo empléo que ha merecido
-á la piedad del Rey_, aunque los saquen un ojo; sino: _Felicito á
-vuestra Merced por el justo honor con que el Rey ha premiado su
-distinguido mérito_. Si quieren expressar su complacencia á un amigo
-por algun feliz sucesso, no tema vuestra Merced que le digan pura y
-castellanamente: _Complázcome tanto en los gustos de vuestra Merced
-como en los mios proprios_; es menester afrancesar mas la frase y
-decir: _No hay en el mundo quien se interesse mas que yo en todas
-las satisfacciones de vuestra Merced: ellas tienen en mi estimacion
-el mismo lugar que las mias._ Escrivir ó decir á uno sencillamente:
-_Mande vuestra Merced, que le serviré en quanto pudiere_, lo tendrian
-por vulgaridad y aldeanismo; _cuente vuestra Merced conmigo en todo
-trance_, es expression que huele á Corte, y lo demas es de patanes.
-_Esse negocio no toca á mi departamento_, para explicar que no
-corresponde á su oficina, jamas se les olvidará. _Ya está sobre el
-bufete_, para decir que _ya está puesto al despacho_, es cláusula
-corriente; y carta he visto yo de cierto covachuelista, que decia:
-_Essa dependencia ya está sobre el tapiz_, cosa que sobresaltó mucho al
-sugeto interessado, porque juzgó buenamente, que por hacer burla de él
-le havian retratado de mamarracho en algun paño de tapicería.»
-
-16. «Digo pues, que con estos pocos oficiales novicios de covachuela
-no lograria buen partido mi lenguage ramplon y ceñido escrupulosamente
-á las leyes de Covarruvias y á las de otros, que reconozco y venero
-por legítimos legisladores ó jueces de la lengua Castellana; pero
-esta tiene tambien otros muchos partidarios dentro de las mismas
-covachuelas, pudiendo assegurar que son los mas y los de mejor voto
-que hay en todas las oficinas. Créame vuestra Merced, que estas están
-llenas de hombres eruditos, cultivados y aún doctos, amantíssimos
-de nuestra lengua, bien instruídos de las riquezas que encierra, y
-muy persuadidos á que dentro de su thesoro tiene sobrados caudales
-para salir con lucimiento de quantas urgencias se la puedan ofrecer,
-á excepcion de tales quales voces facultativas y de otras pocas
-peculiares, que es preciso se presten unas lenguas á otras, sin que
-se eximan de esta necessidad las primitivas, matrices ú originales.
-Cónstame, que estos verdaderos Españoles gimen ocultamente de haver
-hallado ya entremetidas y como avecindadas en sus oficinas muchas
-voces, que pudieran y debieran haverse excusado, como _departamento_,
-_inspeccion_, _aproches_, _glacis_, _bien entendido que_, _hacer el
-servicio_, _será responsable_, _inteligenciado el Rey_, _exigir del
-vasallo_, y otras innumerables, pues son tantas que
-
- _nec tot simul Apula muscas_
- _Arva ferant, nec tot vendat mendacia falsi_
- _Institor unguenti, nec tot deliria libris_
- _Adfuerit logicis, physicis aliisque Noriscus_.»
-
-17. «Bien quisieran ellos desterrarlas de sus mesas, de sus cartas y de
-sus despachos; mas, ó no se hallan con fuerzas para tanto; ó, viéndolas
-ya como connaturalizadas en virtud de la possession, aunque no muy
-larga, no quieren meterse á disputarlas la propriedad; ó, en fin, las
-dexan correr por otros motivos políticos, que á mí no me toca examinar.
-Pero como quiera, esté vuestra Merced persuadido á que estos no me
-recivirian mal, ni me oirian con desagrado, siempre que les hablasse
-como hablaban nuestros abuelos.»
-
-18. -- «A lo ménos, replicó Don Cárlos, no saldré yo por garante de que
-los Traductores de libros franceses hiciessen á vuestra Merced buen
-quartel; y en verdad que estos no son ranas, ni son en pequeño número,
-y que en la Corte hacen la mas bella figura.»
-
-19. -- «Déxelo vuestra Merced, Señor Don Cárlos, déxelo por Dios»,
-replicó el Magistral. «Un punto ha tocado vuestra Merced en que no
-quisiera hablar, porque, si me caliento un poco, parlaré una librería
-entera. Traductores de libros franceses! Traductores de libros
-franceses! no los llame vuestra Merced assí; llámelos _Traducidores_ de
-su propria lengua y corruptores de la agena, pues, como dice con gracia
-el Italiano, los mas no hacen _traduccion_, sino _trahicion_ á uno y
-á otro idioma, á la reserva de muy poquitos, _quos digito monstrarier
-omni, vel cæco facile_. Todo el resto échelo vuestra Merced á pares y
-nones, y tenga por cierto que es la mayor peste que ha inficionado á
-nuestro siglo.»
-
-20. «No piense vuestra Merced que estoy mal, ni mucho ménos que
-desprecio á los que se han dedicado ó se dedican á este utilíssimo y
-gloriosíssimo trabajo; disto tanto de este concepto, que en el mio son
-dignos de la mayor estimacion los que le desempeñan bien. En todos los
-siglos y todas las Naciones han consagrado los mayores aplausos á los
-buenos Traductores, y no se han desdeñado de aplicarse á este exercicio
-los hombres de mayor estatura en la República de las letras. Ciceron,
-Quintiliano, y el mismo Julio César enriquecieron la lengua latina con
-la traduccion de excelentes obras griegas, y á San Gerónymo le hizo mas
-célebre y le mereció el justo renombre de Doctor máximo de la Iglesia,
-la version de la Biblia que llamamos _la Vulgata_, mas que sus doctos
-_Comentarios sobre la Escritura_ y los excelentes tratados que escrivió
-contra los Hereges de su tiempo. Santo Thomas traduxo en latin los
-Libros Políticos de Aristóteles, y no le grangeó ménos concepto esta
-bella traduccion que su incomparable _Summa Theologica_. Y á la verdad,
-si son tan beneméritos de su nacion los que trahen á ella las artes,
-las fábricas ó las riquezas que descubren en las extrañas, por qué lo
-han de ser ménos los que comunican á su lengua aquellos thesoros que
-encuentran escondidos en las extrangeras?»
-
-21. «Assí pues, soy de dictámen que un buen Traductor es acreedor á los
-mayores aplausos, á los mayores premios y á las mayores estimaciones.
-Pero, qué pocos hay en este siglo que sean acreedores á ellas! Nada
-convence tanto la suma dificultad que hay en traducir bien, como la
-multitud de traducciones que nos sofocan, y quan raras son no digo
-ya las que merezcan llamarse buenas, pero ni aún tolerables! En los
-tiempos que corren, es desdichada la madre que no tiene un hijo
-Traductor. Hay peste de Traductores, porque casi todas las traducciones
-son una peste. Las mas son unas malas y aún perversas construcciones
-gramaticales, en que, á buen librar, queda tan estropeada la lengua
-traducida como desfigurada aquella en que se traduce; pues se hace de
-los dos un pataborrillo que causa asco al estómago francés, y da gana
-de vomitar al castellano. Ambos desconocen su idioma: cada uno entiende
-la mitad, pero ninguno entiende el todo. Yo bien sé en qué consiste
-esto, pero no lo quiero decir.»
-
-22. «Lo que digo es, que con efecto los malos, los perversos, los
-ridículos, los extravagantes ó los idiotas Traductores son los que
-principalíssimamente nos han echado á perder la lengua, corrompiéndonos
-las voces tanto como el alma; ellos son los que han pegado á nuestro
-pobre idioma el mal francés, para cuya curacion no basta ni aún todo el
-mercurio preparado por la discreta pluma del gracioso Fracastorio,
-
- _unicum illum,_
- _Ulcera qui jussit castas tractare Camenas._
-
-Ellos son los que han hecho, que ni en las conversaciones ni en las
-cartas familiares ni en los escritos públicos nos veamos de polvo
-gálico, quiero decir, que parece no gastan otros polvos en la salvadera
-que arena de la Loira, del Ródano ó del Sena, segun espolvoréan todo
-quanto escriben de galicismos ó de francesadas. En fin, ellos son los
-que, debiendo empeñarse en hacer hablar al Francés en castellano,
-(porque al fin essa es la obligacion del Traductor,) parece que
-intentan todo lo contrario, conviene á saber, hacer hablar al
-Castellano en francés; y con efecto lo consiguen.»
-
-23. «En esto son mas felices aquellos Traductores, que en realidad
-son mas desgraciados. Si por su dicha y por nuestra poca fortuna
-encontraron con una obra curiosa, digna, instructiva y divertida, con
-ella nos echan mas á perder; porque, quanto mas curso tiene y mayor es
-su despacho, cunde mas el contagio, y el daño es mas extendido. Por
-ahí anda cierta obra que se comprende en muchos volúmenes, la qual,
-sin embargo de ser problema entre los sabios si es mas perjudicial
-que provechosa, ha logrado no obstante un séquito prodigioso: no hay
-librería pública ni particular, no hay celda, no hay gabinete, no hay
-ante-sala ni aún apénas hay estrado, donde no se encuentre, tanto
-que hasta los perrillos de falda andan jugueteando con ella sobre
-los sitiales. Cayó esta obra en manos de un Traductor capaz, hábil y
-laborioso á la verdad, pero tan apresurado para acabarla quanto ántes,
-que la publicó á medio traducir, quiero decir, que la mitad de ella
-la dexó en francés, y la otra mitad la vertió en castellano. Olvidóse
-sin duda el presuroso Traductor de que siempre se da bastante prisa
-el que hace las cosas bien, y el que las hace mal haga cuenta que las
-hizo muy despacio. Y qué sucedió? Lo que llevo ya insinuado: como
-estos libros se han hecho ya de moda en toda España, como los leen los
-doctos, los leen los semi-sabios, los leen los idiotas, y hasta las
-mugeres los leen; y como todos encuentran en ellos tantos términos,
-tantas cláusulas, tantos arranques y aún tantos idiotismos franceses,
-que jamas havian hallado en las obras mas cultas y mas castizas de
-nuestra lengua, qué juzgan? Que esta es sin duda la moda de la Corte,
-y, encaprichados en seguirla en el hablar como la siguen en todo lo
-demas, unos por no parecer ménos instruídos, y otros por ser en todo
-monas ó monos, apénas aciertan en la conversacion con una cláusula que
-no parezca fundida en los moldes de Paris.»
-
-24. «Pocos dias ha que hablando con cierta Dama me espetó esta
-gerigonza: _Un hombre de carácter tuvo la bondad de venir á buscarme
-á mi casa de campaña, y por cierto que á la hora me hallaba yo en
-uno de los apartamientos que están á nivel con el parterre; porque,
-como el pavis es de bello mármol, y el depósito de la gran fuente cae
-debaxo de él, sobre lograrse el mas bello golpe de vista, hace una
-estancia muy cómoda contra los ardores de la estacion. Este hombre de
-qualidad estaba penetrado de dolor, por quanto havian arrestado á un
-hijo suyo, haciéndole criminal de no sé qué pretendidos delitos, que,
-todo bien considerado, se reducian á unas puras vagatelas, y venia á
-suplicarme tuviesse con él la complacencia de interponer mi crédito con
-el Ministro, para que se le levantasse el arresto._ Iba á proseguir, y,
-no teniendo ya paciencia para sufrir su algarabía, la pregunté si sabia
-la lengua francesa. _Perdóneme vuestra Merced, Señor Magistral_, me
-respondió al punto, _no estoy iniciada ni aún en los primeros elementos
-de esse idioma todo amable_. -- Pues, como habla vuestra Merced,
-la repliqué yo, un elegante francés en castellano? -- _Ha Señor!_
-respondió ella: _estoy leyendo la célebre Historia de...,[23] que es un
-encanto_.»
-
-25. -- «Ya me lo daba á mí el corazon, repliqué yo; essa Historia es
-sin duda una de las obras mas extraordinarias que hasta ahora se han
-emprendido: la materia[24] de que trata no puede ser de mayor interés,
-y los documentos en que se funda, de los quales no se desvía un punto,
-son infalibles. Por esso es la única Historia, de quantas se han
-escrito en el mundo, de la qual puede y debe uno fiarse enteramente,
-dando un ciego assenso á todo lo que dice. Añádese á esto, que en la
-lengua francesa está escrita con tanta elegancia, con tanta gracia y
-con tanta dulzura, que verdaderamente embelesa; y, en tomándola en
-la mano, no acierta un hombre á desprenderse de ella. No obstante
-huvo grandes dificultades para permitir que corriesse en español, y
-se examinó por largo tiempo la materia, pretendiendo muchos hombres
-doctos que su publicacion en lengua vulgar estaba expuesta á graves
-inconvenientes. Prevaleció la opinion contraria; y, aunque no sé si
-se siguieron ó no los inconvenientes que se temian, á lo ménos es
-visible la experiencia de uno, bastantemente perjudicial, aunque no de
-aquella linea, que acaso no se esperaba. Este es la corrupcion ó el
-estropeamiento de nuestra lengua, que á lo ménos en la extension es reo
-principalmente el Traductor de esta obra.»
-
-26. «Fué tan feliz en su despacho como poco dichoso en su traduccion:
-quanto mayor ha sido aquel, mas se han extendido los desaciertos y los
-francesismos de esta.[24] Y, como no hay pueblo ni aún rincon en España
-donde esta Historia no se lea con ansia, tampoco le hay donde mas ó
-ménos no se haya pegado el contagio francés de que adolece. Este ha
-inficionado con mucha especialidad á las mugeres inclinadas á libros.
-Como casi todas se hallan destituídas de aquellos principios que son
-necessarios para discernir lo bueno de lo malo, y como todas, sin casi,
-son naturalmente inclinadas á la novedad, han encontrado mucha gracia
-en las voces, en las frases, en las transiciones y en los modos de
-hablar afrancesados, que hierven en dicha traduccion, y no es creíble
-el ansia con que los han adoptado.»
-
-27. «Sucede á nuestras Damas Españolas con la lengua francesa, lo que
-sucedió á las Latinas ó Toscanas con la griega. Teníase por vulgar
-la que no empedraba de griego la conversacion, y aún llegó á tanto
-la extravagancia, que entre ellas no se reputaba por linda la que no
-pronunciaba aún el mismo latin con el acento ó con el dialecto áttico.
-Todo lo havian de hacer á la griega: hablar, vestirse, tocarse, comer,
-cantar, reir, assustarse, enojarse; en una palabra, afectaban el
-aire griego en todos sus gestos, acciones y movimientos. Y esto de
-qué nació? No solo del comercio de los Griegos con los Latinos, sino
-principalmente del desacierto de algunos Traductores latinos, que por
-ignorancia ó por capricho se empeñaron en latinizar una infinidad de
-nombres griegos. Cayó esto muy en gracia á las Damas; hicieron moda
-de la extravagancia, y dieron motivo á Juvenal para que justamente se
-burlasse de ellas en la Sátyra sexta, quando dixo:
-
- _Quædam parva quidem, sed non toleranda maritis._
- _Nam quid rancidius, quam quod se non putat ulla_
- _Formosam, nisi quæ de Tusca Græcula facta est,_
- _De Sulmonensi mera Cecropis? Omnia græce,_
- _Cum sit turpe magis nostris nescire latine._
- _Hoc sermone pavent, hoc iram, gaudia, curas,_
- _Hoc cuncta effundunt animi secreta. Quid ultra?_
- _Concumbunt græce._»
-
-28. «Si no temiera que vuestra Merced se havia de ofender, añadí á
-dicha Señora, la recitaria una glosa no del todo desgraciada, que
-cierto amigo mio hizo de este trozo de Juvenal, aplicándole á nuestras
-Damas Españolas, ciegamente apassionadas por todo quanto ven, oyen
-ó leen, como venga de la otra parte de los Pirinéos. -- _No me haga
-vuestra Merced la injusticia de tenerme por tan delicada_, respondió
-la Dama, _y assí puede vuestra Merced recitar con toda libertad de
-espíritu esse passage_. -- Pues, con licencia de vuestra Merced,
-continué yo, la glosa de mi amigo sobre nuestras Españolas á la
-francesa dice assí:
-
- Otros defectos tienen no crecidos,
- Mas serán unas bestias los maridos,
- Si los sufren y callan;
- Pues, quando piensan se hallan
- Con muger Andaluza ó Castellana,
- Sin sentir, de la noche á la mañana,
- Se les volvió en Francesa,
- Por quanto dicen que la moda es essa.
- Amaneció contenta con su Doña,
- Y acostóse _Madama de Begoña_,
- Pues, aunque su apellido es de _Velasco_,
- Comenzó á causarle asco,
- Quando supo que en Francia las casadas
- Están acostumbradas
- A dexar para siempre su apellido,
- Por casarse aún assí con el marido,
- Y suelen ser mas fieles con el nombre,
- Las que ménos lo son con el buen hombre.
- La que nació en Castilla,
- Aunque sea la nona maravilla,
- No se tiene por bella
- Miéntras no hable como hablan en Marsella
- La Manchega, Extremeña ó Campesina
- Afecta ser de Orleans; la Vizcaína
- Entre su _Jaincoá_ y _Echeco Andréa_
- Nos encaxa un _Monsieur de Goicochéa_,
- Muy preciadas de hablar á lo extrangero,
- Y no saben su idioma verdadero.
- Yo conocí en Madrid á una Condesa,
- Que aprendió á estornudar á la francesa,
- Y, porque otra llamó á un criado _chulo_,
- Dixo que aquel epítheto era nulo
- Por no usarse en Paris tan mal vocablo;
- Que otra vez le llamasse _pobre diablo_,
- Y, en haciendo un delito qualquier page,
- Le reprehendiesse su _libertinage_.
- Una muger de manto
- No ha de llamar al Papa el Padre Santo,
- Porque, quadre ó no quadre,
- Es mas francés llamarle el _Santo Padre_.
- Para decir que un libro es muy devoto,
- Diga que tiene _uncion_, y tendrá el voto
- De todas quantas gastan expressiones
- Necessitadas de tomar unciones.
- Al Nuevo Testamento,
- (Este es el aviso del mayor momento,)
- Llamarle assí es ya muy vieja usanza;
- Llámase _à la dernière_ Nueva Alianza.
- Al Concilio de Trento ó de Nicéa
- Désele siempre el nombre de _Assambléa_;
- Y, si se ofenden de esso los Maltheses,
- Que vayan con la quexa á los Franceses.
- Logro la dicha, es frase ya perdida;
- _Tengo el honor_, es cosa mas valida.
- Las honras que Usted me hace, es desacierto;
- Las honras se me harán despues de muerto.
- Llamar á un pisaverde _Pisaverde_,
- No hay muger que de tal nombre se acuerde;
- _Petimetre_ es mejor y mas usado
- O por lo ménos mas afrancesado.
- _Ya hize mis devociones_,
- Por ya cumplí con ellas: qué expressiones
- Tan cultas y elegantes!
- Y no decir, como decian ántes,
- _Ya rezé_, frase baxa, voz casera,
- Sufrible solo en una cocinera.
- _Tiene mucho de honrada_, no hay dinero
- Para pagar este lenguage; pero
- Decir á secas que es muger honrada,
- Gran frescura, valiente pampringada!
- Doña Fulana es muy amiga mia,
- Esso mi quarta abuela lo decia;
- Pero _ella es la mejor de mis amigas_:
- Oh qué expression! Parte que hace migas
- El alma en la dulzura
- De esta almibaradíssima ternura.
- Voy á jugar mañana,
- Es frase chavacana;
- _A una partida hé de assistir de juego_,
- Se ha de decir, y luego
- Se ha de añadir: _Ormaza_
- _Tambien á otra partida va de caza_.
- Oh Júpiter! para quando son los rayos?
- Si esto es ser cultos, mas vale ser Payos.»
-
-29. «Todo esto recité á la tal Señora mia, porque ya entónces lo
-sabia tan de memoria como ahora; y, sin dar lugar á que hablasse otra
-palabra, levanté la visita, y la dexé, á mi parecer, si no del todo
-enmendada, á lo ménos un poco corrida y no tan satisfecha de sus
-traducciones esguízaras ó mestizas, que nos han afrancesado nuestro
-puríssimo y elegantíssimo idioma, tanto que, si ahora resucitaran
-nuestros abuelos, apénas nos entenderian. Y, por no dissimular nada,
-sepa vuestra Merced, que el Autor de esta satyrilla es este Señor
-Eclesiástico, mi compañero y amigo, Canónigo tambien de mi santa
-Iglesia.» Y al decir esto señaló con el dedo á Don Basilio, que, no
-obstante su despejo, se sonrojó un si es no es.
-
-30. Apénas lo oyó el Familiar, quando sin libertad para otra cosa le
-echó los brazos al cuello y exclamó todo alborozado: «Oh, Señor Don
-Basilio! Con que su Mercé tiene _engenio_ para componer unas _copras_
-en verso tan aventajadas? Ya me lo daba á mí el corazon _dende_ que le
-_uí_ en la mesa aquella décima de diez piés, que me quedó aturrullado.
-Bien haya su Mercé que _empréa_ la _habilencia_ que Dios l’ a dado en
-_golver_ por el _habra_ de nuestros traseros, y no c’ aora ha dado
-en usarse una girigonza, que en mi ánima jurada no parece sino que
-todos _habran_ latin. La postrera vez que fué á _Vayaolí_ á cosas de
-_Enquisicion_, _uí_ á un Crérigo, que diz que era de una Cofradía que
-se llama, se llama... _ansina_ como cosa de _Aca mia_, el qual estuvo
-_palrando_ con un señor _enquisidor_ mas de una hora, y, aunque al
-parecer _palraba_ en castellano, si le entendia un _vocabro_, se me
-escapaban ciento. Bien haya la madre que le parió á su Mercé, y Dios le
-dé mucha vida para _emprearse_ en tan _güenas_ obras!»
-
-31. Como vió Don Cárlos, que no tenia de su parte el auditorio, y que
-no havia que esperar se introduxesse en Campazas el castellano _á la
-papillota_; temiendo por otra parte que, si duraba mas la conversacion,
-le havian de hacer añicos aquellos patanes, que por tales reputaba él á
-quantos no entraban en el lenguage á la moda, levantó la visita y, con
-pretexto de que tenia precision de dormir aquella noche en la Bañeza,
-se excusó á las muchas instancias que le hizo el Magistral para que la
-passasse en su compañía; montó á caballo, y prosiguió su camino.
-
-
-
-
-CAPITULO IX.
-
-Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el sermon del Magistral
-en el ánimo de Fray Gerundio.
-
-
-1. El qual assí atendió á toda la entretenida y graciosa conversacion,
-que passó entre el Magistral y el _monsieuríssimo_ de Don Cárlos,
-como ahora llueven albardas; porque enteramente preocupado de la
-jabonadura, que aquel le estaba dando, no podia echar de la imaginacion
-las especies, pegándosele mas aquellas que le herian mas en lo vivo,
-no de otra manera que una mosca de burro se clava mas en la carne que
-otra mosca regular, por quanto aquella tiene el aguijon mas penetrante
-que esta. Sobre todo le afligia extrañamente ver desvanecidas en un
-instante todas aquellas alegres idéas de fortuna, que él se havia
-representado, dando por supuesto que su Tio quedaria encantado
-de sus prendas y talentos, luego que le oyesse predicar. Lloraba
-amargamente dentro de su corazon, que ya el Magistral, aunque llegasse
-á ser Arzobispo de Toledo, no haria caso de él, y que ni siquiera
-solicitaria con la Orden que le hiciessen Superior de una Pinzocha,
-quanto mas proporcionarle un Obispadillo en Indias, como ya él lo tenia
-consentido, y tanto que havia dado palabra á una buena viuda del lugar
-que, quando le hiciessen Obispo, (lo que á su parecer no podia tardar
-mucho,) llevaria consigo á un hijo suyo, que á la sazon tenia doze
-años, y le haria su Page de cámara, cosa que consoló infinitamente á
-la bendita de la muger, la qual le pidió por gracia, que no le dexasse
-comer turron ni mermelada ni cosa de dulce, porque el muchachuelo
-era goloso y padecia mucho de lombrizes, concluyendo que assí se lo
-suplicaba por amor de Dios á su Ilustríssima. Fray Gerundio la empeñó
-su palabra episcopal de que esta seria la primera advertencia que
-haria, assí á su Mayordomo como á el Maestro de Pages, y, dándola á
-besar la mano con mucha autoridad, la echó la bendicion y la despidió
-muy consolada.
-
-2. Pero, como todas estas alegres imaginaciones se convirtieron en
-humo, luego que se acabó ó se interrumpió la terrible repassata
-del juicioso y docto Magistral, no se puede ponderar qué triste,
-melancólico y pensativo quedó el pobre Fray Gerundio: todos los demas
-salieron á despedir á Don Cárlos; solo él se quedó en la sala, sentado
-en una silla, el codo derecho sobre el brazo de ella, la cabeza
-reclinada sobre la mano, los ojos clavados en la tierra, y lanzando
-profundos suspiros de lo mas íntimo de su corazon. En esta postura le
-encontró su grande amigo Fray Blas, que hasta entónces havia estado
-durmiendo la siesta, para cuya larga duracion havia hecho méritos en
-la mesa; y, como no havia oído el sermon del Magistral ni assistido á
-la visita del Cortesano Don Cárlos, quedó estrañamente sorprendido,
-quando vió á Fray Gerundio convertido en una viva imágen de la misma
-melancolía.
-
-3. «Qué es esto, Gerundio amigo?» le preguntó sobresaltado. «Qué
-novedad es esta? Assí te dexas dominar de la tristeza en el dia de
-tus mayores glorias? Quando has llenado de regocijo á tu patria, has
-de dar entrada en tu corazon á essa negra melancolía? Es possible que
-las bocas de todos están hoy empleadas en panegyrizar tus assombrosos
-talentos, sin acertar con otras voces que no sean las de tus mayores
-aplausos, y solamente la tuya ha de obscurecer la celebridad del dia
-con dolorosos suspiros? Te duele algo? Te ha sentado mal la comida?
-O acaso te atormenta tu aprehension, pareciéndote que dexaste algo
-que desear en el assombroso sermon que predicaste? ó que omitiste
-alguna circunstancia substancial, ó que pudiste tocar mejor alguna de
-las que tocaste, ó finalmente que alguno de los innumerables textos
-que traxiste no vino tan á pelo, como ahora se le representa á tu
-delicadíssimo ingenio? Pues te hago saber que, si es algo de esto
-lo que te melancoliza, miente tu aprehension como una grandíssima
-embustera, y no has de hacer mas caso de ella que de un cínife que te
-zumba á los oídos, todo bulla y nada substancia: no ha oído el Páramo
-sermon igual, ni en los famosos púlpitos, que bañan las aguas del
-rio Tuerto y las del rio Grande, se ha de predicar en muchos siglos
-panegýrico mayor; hora se mire la propriedad ingeniosa del assunto,
-hora se atienda la delicada oportunidad de las pruebas, hora se
-considere la menuda y sútil comprehension de todas las circunstancias,
-hora se reflexione la casi divina aplicacion de los textos, hora se
-examine la sutileza de los reparos y la agudeza de las soluciones, hora
-finalmente se pare la consideracion en la variedad hermosa del estilo,
-unas veces elevado, otras cadencioso, pero siempre sonoro, y elegante
-siempre: pues, siendo esto assí, de que te entristeces? qué motivo
-tienes para estar tan melancólico, tan enagenado y tan pensativo?»
-
-4. -- «Ay, Padre Predicador mio de mi alma, exclamó Fray Gerundio, y
-como se conoce que no sabe vuestra Merced lo que me ha passado con mi
-Señor Tio el Magistral! Pero aquí no estamos bien, ni podemos hablar
-con libertad; tomemos los sombreros y los báculos y salgámonos al
-campo por la puerta del corral, miéntras la gente está allá ocupada
-y divertida en despedir á un tal Don Cárlos, que viene de Madrid y
-para mí debió de ser algun Angel del Cielo, que traxo Dios para que me
-conservasse la vida; porque llegó á tiempo que ya no podia mas, y temí
-que me diesse un accidente, oyendo las cosas que me estaba diciendo mi
-Tio. La entrada de Don Cárlos cortó la conversacion, y ellos tuvieron
-allá otra á que yo no atendí, aunque me hallaba presente, porque me
-ocupaba enteramente la atencion aquello que me dolia. Salgámonos,
-salgámonos al campo, que ya rebiento por desahogarme con vuestra
-Merced, y oirá cosas que le aturdirán.»
-
-5. Cogieron los sombreros, tomaron los báculos, y, sin que los viesse
-ninguno de los que estaban enfrascados en la bulla de la despedida,
-se salieron al campo por la susodicha puerta. Contó Fray Gerundio á
-su estrechíssimo amigo todo quanto le havia dicho el Magistral, sin
-perder casi punto, sýlaba ni coma; porque, sobre ser de una memoria
-feliz, como le havian penetrado tanto las razones de su Tio, se le
-havian gravado profundamente en el alma. Díxole, que lo mas que havia
-sentido en aquella sangrienta correccion era, que se la huviesse dado á
-presencia del Canónigo Don Basilio y del Familiar; porque, ademas de lo
-que perderia con ellos, no dexarian de divulgarlo entre otros muchos,
-y con esso iba su crédito por los suelos: especialmente desconfiaba
-mucho de su pariente el Familiar, porque le havia notado la grande
-complacencia con que estaba oyendo al Magistral, y que á su modo cerril
-y tosco seguia en todo las mismas máximas, á que se añadia tener un
-genio zumbon á lo socarron y ladino, en fuerza del qual no dexaria de
-divertirse á su costa todas las veces que se ofreciesse. Finalmente,
-no le dissimuló que le havian hecho mucha fuerza las razones del
-Magistral, y que estaba muy tentado á dexar la carrera, porque conocia
-que no era para ella, y entablar la pretension de que le volviessen á
-los estudios, ó, quando esto no pudiesse ya ser, que le dedicassen al
-choro.
-
-6. «Víctor! dixo Fray Blas, y que te den un confite por la gracia:
-vamos claros, que la docilidad del chico y su blandura de corazon
-es admirable. Es possible, (pecador de mí!) que te haya hecho tanta
-fuerza el lastimoso sermoncillo del Señor Magistral, que, si solo se
-reduxo á lo que me has contado y yo te he estado oyendo con grandíssima
-paciencia, es de lo mas fútil y ridículo que se puede pensar? Dime,
-hombre apocado, te dixo alguna cosa tu Tio, que no hayas oído ya
-cincuenta mil veces? Añadió algo de substancia á las vejeces de nuestro
-Reverendo Padre Fray Borzeguíes Marroquíes, _alias_ el Maestro Fray
-Prudencio? La missioncita que te predicó á tí el circunspectíssimo
-Señor Don Magistral, no es tan parecida como un huevo á otro huevo á la
-otra, que me predicó á mí aquel otro Reverendíssimo de márras, despues
-de mis dos famosos sermones de la Trinidad y de la Encarnacion, cuya
-memoria durará por los siglos de los siglos, y de cuyas utilidades se
-conservarán reliquias por algunos años en el baul y en las navetas?»
-
-7. «Oh Señor, que son disparates! Oh Señor, que son locuras! Esto se
-dice, pero no se prueba. Mas séanlo en buen hora. Si las locuras y
-los disparates grangéan tanto aplauso, dónde hay en el mundo mejor ni
-mayor sabiduría? Si los disparates y las locuras son tan proficuos, qué
-mayor locura que ser cuerdo? ni qué mayor disparate que predicar con
-juício? A este precio sea sabio el que quisiere, que yo á mi bolsillo
-me atengo: éntrese en casa la dicha, y mas que se entre por la garita.
-Díxolo todo divinamente un Theatino, que en Dios y en mi conciencia es
-lástima que lo sea:
-
- _... Quod si hæc insania dici_
- _Debet, amabilior nulla est sapientia; malo_
- _Desipere hoc pacto, fias utcumque beatus;_
- _Optandum ut fias; sunt et deliria tanti._»
-
-8. «Ven acá, corazon de lana: tú no sabes la estrecha amistad y
-la grande correspondencia, que tiene el Señor Magistral con los
-padrotíssimos de la Orden? Ignoras que estos le han pegado sus máximas
-de _in illo tempore_, y que las suyas no son mas que echos de las de
-sus Reverendíssimas? Pues, si no te hicieron fuerza en la boca de
-estos, por qué te la han de hacer en la de aquel? Acaso las da mas peso
-la sobrepelliz y el bonete que el escapulario y la capilla?»
-
-9. «Amen de esso, has de tener entendido que tu Señor Tio, á lo que he
-oído decir, se ha declarado sectario de ciertos Predicadores, que ahora
-se van usando assí en la Corte como fuera de ella, los quales se llaman
-_Predicadores modernos_, ó á la moderna, para distinguirlos de los
-antiguos, á quienes se los da el nombre de _Predicadores veteranos_,
-y con grande propriedad á mi pobre juício; porque, assí como en la
-milicia vale mas un soldado veterano que quatro visoños, assí en las
-campañas del púlpito un _veterano Predicador_ importará por quatro
-modernos; y créeme que hablo con modestia, porque no exageraria mucho,
-aunque dixesse que valia por quarenta.»
-
-10. «Porque al fin, á qué se reduce esta secta? Ante todas cosas sienta
-por primera máxima fundamental, que todo sermon, sea panegýrico, sea
-moral, sea fúnebre y aunque sea tambien de ánimas (cosa ridícula),
-se ha de dirigir primaria y principalíssimamente á la reformacion de
-las costumbres, haciendo amable la virtud y aborrecible el vicio;
-con sola esta diferencia que en los del género laudatorio, á que se
-reducen los panegýricos y los fúnebres, se hace comunmente por via de
-imitacion; en los morales, á fuerza de razones; y en los de ánimas se
-ha de proceder por el terror y por el escarmiento. Has oído en tu vida
-cosa mas extravagante? Con que, hétele que todo sermon ha de ser una
-missioncita, y el Predicador que no se meta á Missionero, que aprenda
-otro officio... Vamos claros; que es buena impertinencia.»
-
-11. «Supuesto este principiote, se sigue naturalíssimamente el otro,
-conviene á saber, que todo assunto, sea en la oracion que se fuere,
-ha de ser mazorral y á plomo, quiero decir, tan sólido y tan macizo
-que no haya mas que desear. Pongo por exemplo: predicas un panegýrico
-en la fiesta de Todos Santos; pues, has de tomar por assunto esta
-proposicion ú otra equivalente: _La santidad es la verdadera sabiduría;
-esta habita en los Santos y reina en toda su conducta_. Lo mas mas que
-se te permite, es que dividas el mismo pensamiento ú otro semejante en
-dos proposiciones, proponiéndolos con un airecillo de antíthesis, como
-si dixéramos: _El Santo tenido por ignorante es el verdadero sabio,
-primera parte; el sabio sin virtud reputado por docto es el verdadero
-ignorante, parte segunda_. Has visto cosa mas fria?»
-
-12. «Predicas el panegýrico de un Santo, verbi gracia de San Joseph;
-pues guárdate bien de tomar por assunto, que _San Joseph fué mas Padre
-de Jesus que el mismo Padre eterno, fué mas hijo del Padre eterno
-que el mismo Verbo divino, fué mas Esposo de la Vírgen que el mismo
-Espíritu Santo_; porque este divino assunto, predicado por un orador
-portugués, monstruo del púlpito, (y no es el Padre Vieyra,) aunque se
-reduce en suma á tres hypérboles galantes, levantarán el grito los
-sectarios de la nueva moda y te dirán con la mayor frescura en tus
-mismas barbas, que son tres heregías valientes. Solo pues te será
-licito decir que _San Joseph, como Padre putativo de Jesus, fué el
-hombre á cuyas órdenes estuvo Dios mas rendido, y fué el hombre que mas
-se rindió á las órdenes de Dios_. Mira por tu vida, qué grandíssima
-frialdad!»
-
-13. «Quieres predicar de algun mysterio, como verbi gracia de la
-Trinidad? Si te empeñaras en probar, que las tres divinas Personas en
-una indivisible essencia eran el Geryon de la gracia, ó el impossible
-de Edipo, ó el lazo gordiano burlador del azero de Alexandro, todos
-estos Oradores á la moderna te gritarian: _Al loco, al blasphemo, al
-impío!_ Y no te verias de polvo, siendo assí que todos tres son otros
-tantos pensamientos assombrosos, que andan impressos con todas las
-licencias necessarias, y que merecen realmente eternizarse, no digo
-yo en los moldes, sino en letras de diamantes; pero tú, guárdate bien
-de empeñarte en essas valentías del ingenio; porque estos hombres
-hocicudos, que tienen ojeriza con todo lo que es delicadeza, sobre
-los silvos susodichos, te delatarian á la Inquisicion ó te harian
-ridículo en estrados y tertulias. Conténtate pues con decir simple y
-sencillamente, como pudiera un Sayagués: _El mysterio de la Santíssima
-Trinidad es entre todos los mysterios, lo primero, el mas obscuro á la
-razon, y lo segundo, el mas evidente á la fé_. Insulsez que es capaz de
-hacer insípida y zonza á la misma sal.»
-
-14. «Consiguientes en todo á su systema, dicen despues, que estos
-assuntos de argamassa se han de probar con razones de cal y canto, y
-es claro que las han de encontrar en abundancia y á qual mas metida en
-harina; porque, como todas aquellas proposiciones son unas verdades
-perentorias, que parece las está dictando la misma razon natural, á la
-primera azadonada de la reflexion descubren una cantera de pruebas, con
-que fabrican un sermon mas sólido que la obra de Escurial. Es cierto,
-que estas razones las tornéan, las vuelven y las revuelven de mil modos
-diferentes, adornándolas con tropos, con figuras y con todo el aparato
-rhetórico, que no parece sino que está un hombre oyendo á Ciceron, á
-Junio Bruto, á Cayo Graco ó á Cornelio Cethego. No dexan de la mano
-á aquel eterno hablador, que se ha levantado lo mas iniquamente del
-mundo con el título de _Príncipe de los Oradores_, siendo assí que le
-quadraria mejor el de _Director_ ó _Bastonero de todos los locutorios_
-
- _manibus Cicerunculus hæret_
- _Semper, et adtritus nocturno idemque diurno_
- _Pollice_.
-
-Conceptos, agudezas, equívocos, reparos subtiles, réplicas delicadas,
-todo esso lo destierran de sus sermones, y, si tal vez tocan algo de
-mythología, de fábula ó de erudicion profana, es tan de corrida y con
-tanta vergüenza, que visiblemente se llena de vermellon donzel su
-pudibundo semblante.»
-
-15. «A la Historia sagrada, á la eclesiástica y á los Santos Padres ya
-dan algun lugar, pero como? No como nosotros que, si citamos algun
-passo historial ó algun texto ó sentencia de Santo Padre, aunque
-sea muy larga, lo presentamos todo con su ser, corpulencia y tamaño
-natural, para que venga á noticia de todo el auditorio, con sus pelos,
-señales y circunstancias. Ellos no van por esse camino: toda essa
-erudicion la entretexen, la embuten ó la incrustan en sus proprios
-discursos, de modo que todo parece una misma pieza, sin que se descubra
-rima, encaxe, barniz ni escotadura: sermones parecidos á las fábricas
-modernas de Roma que llaman impelichadas, las quales parecen todas de
-pórphydo, mármol, jaspe ó alabastro, quando, en realidad, de todas
-essas piezas no tienen mas que una hojita superficial para engaño de
-los ojos, que se dexa levantar al impulso de una uña:
-
- _Vana superficies, quam solus judicat unguis_
- _Aut oculus._
-
-Y hay tanta diferencia en el modo de citar de los Predicadores
-veteranos al modo de citar de los modernos, quanto va de las fábricas
-modernas á las antiguas. En estas, para formar una urna de jaspe era
-menester consumir un monte:
-
- _Scilicet ut grandem mons integer iret in urnam_;
-
-y en aquellas se fabrica un palacio con el jaspe que ántes se gastaba
-en una urna.»
-
-16. «Allá se va el modo con que citan los otros textos de la Escritura,
-que no son historiales, sino doctrinales, sentenciosos ó prophéticos.
-Los mas los dan desleídos en sus mismos raciocinios, pareciendo el
-texto, la glosa y la aplicacion vino todo de una misma cuba, al modo
-que San Bernardo los cita sin citarlos, componiendo una cláusula
-perfecta la mitad de sus palabras, y la otra mitad de palabras de la
-Sagrada Escritura. Tal qual textecillo presentan al auditorio á cara
-descubierta, pero con grande parsimonia, como se usan las especies
-en los guisados, porque dicen, que en cargándolos de ellas los hacen
-desabridos en lugar de sazonarlos. Aún los poquitos que sacan al
-theatro son por lo comun literales, porque del sentido alegórico gastan
-y gustan muy poco; del tropológico ó acomodaticio casi nada, y no les
-falta un tris para condenarle; no lo hacen con las palabras, pero lo
-hacen con la obra, dexándole arrinconado y no dándoseles un pito de que
-se cubra de telarañas.»
-
-17. «De intérpretes, expositores y versiones, cuya hermosa variedad
-adorna tanto nuestros sermones y nos sirve para probar todo quanto se
-nos antoja, hacen ellos poquíssimo caudal ó, por mejor decir, ninguno.
-Veráse, no digo ya todo un sermon, sino un tomo entero de sermones á la
-moderna, sin que en todo él se haga memoria ni del sabio Cornelio, ni
-de la púrpura de Hugo, ni del erudito Calmet, ni del profundo Baeza, ni
-de Celada, á quien nada se le esconde, ni del agudo Zuleta, y lo que
-es mas, ni del doctíssimo Silveyra, siendo assí que con este último
-inagotable expositor puede un Predicador, que sepa manejarle, andarse
-por esse mundo de Dios y probar hasta la existencia de los mismos
-impossibles, en caso urgente y necessario, siendo cosa averiguada
-que no hay almagacen mas socorrido para un aprieto y para qualquiera
-assunto.»
-
-18. «Es lástima oir, como tratan estos Predicadores de moda á muchos
-expositores. No se atreven á tocar en los Santos Padres, de los quales
-hablan en realidad con respeto; porque no quiero infernar mi alma ni
-levantarles falsos testimonios. Tambien hacen la cortesía á algunos
-pocos intérpretes de los que no están tan arriba, confessando que
-fueron hombres verdaderamente sabios, de penetracion, de juício y de
-una profunda inteligencia de la Sagrada Escritura, á la qual convienen
-que ilustraron mucho con sus doctos comentarios. Pero de otros
-expositores, á quienes llaman ellos _de escalera abaxo_, _de turba
-multa_, ó _Expositores de municion_, da cólera oírlos hablar: dicen
-que los mas no hicieron otra cosa que poner en mal latin los sermones
-que havian predicado en peor romance; que con el glorioso título de
-Comentarios sobre esta ó aquella parte de la Escritura embarraron
-cantidad immensa de papel, llenándole de conceptillos aereos, de
-pensamientos inanes, de discursos pueriles y de dissertaciones
-phantásticas, cargándolas de erudicion á metralla; y finalmente, que
-los mas, como totalmente ignorantes de las lenguas Hebréa, Syriaca,
-Caldéa y Griega, en que se escrivieron originalmente los libros
-sagrados, desbarraban lastimosamente en la inteligencia del texto de
-la Vulgata, dándole una significacion tal vez contraria á su verdadero
-sentido, muy violenta y casi siempre arbitraria. Imbuídos en estas
-máximas, quiebra el corazon ver el desprecio, con que tratan á los
-mejores y mas socorridos autores de que se compone regularmente la
-escogida librería de un Predicador de tabla; y assí no los verás
-citados en sus sermones, aunque te descejes ni aunque dés una peseta
-por cada cita.»
-
-19. «De esso de variedad de versiones no se trate: su Vulgata á pasto
-y tal qual vez, por plato extraordinario, un poco de la version de
-los Setenta, y á Dios amigo. La Syriaca, la Caldéa, la de Pagnino,
-la de Vatablo, ni saber como leyó Arias Montano, les da á ellos el
-mismo cuidado que averiguar qual fué el centesimo abuelo de Tamas
-Kauli-Kan: siendo assí que nosotros los Predicadores veteranos con
-la diferencia de versiones nos bandeamos maravillosamente para
-guisar, probar y ajustar todo quanto queremos, sazonando nuestros
-pensamientos con tanta delicadeza que el apetito mas dormido abre
-tanto ojo, y el paladar mas melindroso se chupa los dedos tras de
-ellos; porque, en realidad, donde hay cosa mas aguda ni mas divertida
-ni mas sazonada que decir un Predicador: _Donde la Vulgata lee_
-=piedra=, _el Syriaco vierte_ =anillo=, _el Caldéo_ =círculo=, _los
-Setenta_ =cúpula=; _y donde lee_ =pan= _la Vulgata_, _Vatablo leyó_
-=espada=, _Pagnino_ =misericordia=, _Arias Montano_ =sabiduría=, _y
-el Burgense_ =calabaza=? y haciendo despues, de todas estas idéas,
-quantas combinaciones á uno se le antoje, probar todo lo que quisiere
-con ingenio y con sutileza; fuera de que, oyendo el auditorio que el
-Predicador cita á roso y velloso al Syriaco, al Caldéo, al Griego
-y al Hebréo, se persuade sin razon de dudar, que sabe todas estas
-lenguas como la suya propria, tiénele por monstruo de sabiduría, y
-oye todo quanto dice con un respeto que pasma. Los oradores modernos
-se burlan de todo esto, teniéndolo por ostentacion, aparato, alaracas
-y charlatanería; pero yo, con licencia de sus Mercedes y de sus
-Reverendíssimas, me burlo de todos ellos.»
-
-20. «Ves aquí, Gerundio amigo, el plan de la nueva secta, de la qual,
-segun tengo entendido, se ha declarado ciego partidario tu Tio el
-Señor Magistral, siendo uno de los que mas furiosamente predican á la
-francesa; que en suma, á esso se viene á reducir la nueva moda. No
-te dissimularé, que la gente sesuda, la que se llama _crítica_, la
-devota y la que se precia de culta, se ha declarado tambien á banderas
-desplegadas por el mismo partido. Vase tras de un orador á la moderna,
-como los niños se van tras los danzantes y tras la tarasca en el dia
-del Córpus: á estos los celebran, los ensalzan, los colocan mas arriba
-de las nubes, quando á nosotros nos desprecian, nos deprimen, haciendo
-tanta burla y tanta chacota de nuestro modo de predicar, que no parece
-sino que hemos nacido para ser los dominguillos de sus conversaciones y
-tertulias.»
-
-21. «Pero, qué importa ni qué nos empece este puñado de gente
-melancólica y descontentadiza, quando tenemos á nuestro favor la
-mayor, la mas sana y la mas discreta parte de nuestra península, desde
-oriente á poniente y desde el septentrion á mediodía? Nuestras son
-todas quantas Cofradías levantan varas ó enarbolan estandartes en
-el continente español, desde los Pirinéos hasta la embocadura de el
-Tajo, y desde Finisterre hasta las Algeziras. Nuestros son todos los
-Mayordomos de estos ilustres cuerpos, que se exhalan por buscarnos y se
-empobrecen por enriquecernos. Nuestros son los formidables gremios de
-Zapateros, Curtidores, Sastres, Barraganeros, Mercaderes, Escrivanos,
-Procuradores, y hasta en el respetable gremio de los Abogados no
-nos faltan innumerables parciales. Nuestra es la muchedumbre de las
-Ciudades, el Concejo de las Villas, el total de las Aldéas, la
-mosquetería de las Universidades, la juventud de los Claustros, y aún
-en la misma ancianidad podemos contar amigos, auxiliares y defensores.»
-
-22. «Dígalo, si no, aquel famoso campeon y aquel valiente Paladin,
-que á los sesenta y mas años de su edad, y á los veinte y mas de
-Predicador veterano, exercitados muchos de ellos en el mayor theatro
-de España, salió tan denodadamente á nuestra defensa. Havia predicado
-á la moderna en una de las funciones mas famosas de la Corte cierto
-Orador, Cathedrático á la sazon en una célebre Universidad, y, aunque
-no de muchos años, estaba reputado por gran Theólogo, por insigne
-Predicador, por ingenio conocido y, en fin, por hombre verdaderamente
-sabio, mas que regularmente instruído en las divinas y en las humanas
-letras (quédese esta opinion en su lugar, que yo no soy amigo de quitar
-á nadie la buena ó mala que Dios le deparare). En fin, él predicó
-un sermon que logró exquisito aplauso de todos los anti-veteranos:
-assunto grave, pruebas macizas, mucho de esto que se llama eloquencia,
-pocos textos, citas por alambique, reflexiones morales en abundancia,
-Escritura desleída, Evangelio, y á ello nada de chistes, y lo mismo
-de circunstancias. Imprimióse la oracion, y aprobóla con grandes
-campanillas cierto Clérigo de autoridad,[25] que ha dado la gente en
-la manía de que es el Gallo de Predicadores y que como tal puede y
-debe cantar en toda España, como si dixéramos en su propio muladar.
-Mas hay hombres de tan mal gusto, que no dudan decir que este Gallo,
-respecto de nuestra oratoria evangélica, á la qual suponian sepultada
-en una obscuríssima noche, es el precursor del dia, el despertador del
-sol, el que derrite las densas tinieblas que se havian apoderado de
-nuestro polo pulpital, el que dissipa las patrullas de los Predicadores
-arlequines, saltimbanquis, ligeros y matachines, que divertian á la
-gente en vez de instruírla, y empeoraban las costumbres en lugar de
-enmendarlas; aplícanle sin mas ni mas aquel par de estrophas de cierto
-hymno:
-
- _A nocte noctem segregans_
- _Præco diei jam sonat_
- _Jubarque solis evocat._
- _Hoc excitatus Lucifer_
- _Solvit polum caligine:_
- _Hoc omnis errorum cohors_
- _Viam nocendi deserit._»
-
-23. «Y qué te parece? que se contentan con esto? No paran aquí: passan
-adelante, y no dudan aplicarle otro buen trozo del mismo hymno,
-queriéndonos persuadir que le viene como de molde. Empéñanse en decir,
-que este Gallo hace abrir los ojos á los amodorrados, mete tanto
-aguijon á los soñolientos, confunde y convence á los pertinaces, y,
-en fin, que á fuerza de cantar él en el púlpito como se debe, hay
-esperanza de que haga cantar á todos los demas Predicadores como es
-razon:
-
- _Gallus jacentes excitat_
- _Et somnolentos increpat;_
- _Gallus negantes arguit._
- _Gallo canente spes redit._
-
-De este hombron, coco de los Predicadores y choriphéo de la nueva
-secta, es la aprobacion susodicha.»
-
-24. «No la pudo sufrir aquel Predicador veterano, cuyos nobilíssimos
-sermones peinaban tantas canas como su cándida cabeza. Caló el morrion,
-echóse la visera, vistió la cota, que algunos, por lo breve de su
-cuerpo, dixeron era cotilla, enristró la lanza, y desde la misma
-dedicatoria, dirigida á un gran Señor, comenzó á correr el Gallo,
-pero como? Desplumándole, descrestándole, y en fin haciéndole añicos.
-Alaba lo que él reprueba, y condena lo que él aplaude, haciendo una
-descripcion tan galante de los sermones de moda que no hay mas que
-pedir; yo la tomé de memoria, porque me cayó muy en gracia, y dice
-assí»:
-
-25. «_Si V. E. Señor para mientes, como dice nuestro castizo idioma,
-hallará en estos sermones, que ya llaman de moda, si no el todo, parte
-mucha de lo que en aquel gabinete sucedia_: =Vamos, vamos á oir al
-Padre Don F., al Señor Don Z., al Doctor tal, que predica de moda.=
-_Quiere á mi ver decir esta palabra un quadro sin imágen, una imágen
-sin templo, un templo sin altar, un altar sin sacrificio, un sacrificio
-sin Sacerdote, y un Sacerdote sin el proporcionado ornamento: es
-puntual descripcion de un sermon de moda._»
-
-«Qué te parece, amigo Gerundio? Has oído en tu vida comparacion mas
-á pelo, símil mas adequado, ni descripcion mas puntual de un sermon
-á la moderna? Porque, en realidad, si la cosa se considera bien y
-sin passion, la multitud de textos, la bulla de citas, el aparato de
-erudicion, la variedad de versiones, el paloteado de retruécanos, la
-gala de los equívocos, lo sútil de los conceptos, la delicadeza de
-los reparos, el escape de las soluciones, y de quando en quando el
-chiste de los gracejos, son puntualíssimamente la imágen, el templo, el
-altar, el sacrificio, el Sacerdote, el amito, la alba, el cíngulo, el
-manípulo, la estola y la casulla de un sermon equipado como es justo; y
-al que le falta todo esto, hágote un sermon en carnes vivas, que es una
-vergüenza y una compassion.»
-
-26. «No es mi intento, ni por ahora seria del assunto, hacerte una
-relacion individual de todo lo que dixo el Predicador veterano en el
-discurso del sermon, que dedicó al susodicho gran Señor, en immortal
-gloria nuestra y en eterna confusion de los modernos. Essa seria obra
-larga, y era menester producir toda la pieza, que es única en su linea
-y la conservo en la celda enquadernada en papel dorado, para molde y
-original de mis sermones, (se entiende despues del _Florilegio sacro_,)
-si es que alcanzan mis fuerzas á una débil imitacion. Ni quiero cansar
-tu atencion con referirte, que un tal _D. Gutierre Fernandez_ (hombre
-ignorantíssimo y desalmado, si los ha havido jamas,) disparó un par
-de cartas insolentes y atrevidas á un qual _D. Fulano Valdenoches_,
-las quales, puesto que no salieron á luz, anduvieron de ronda de mano
-en mano, de casa en casa, y de estudio en estudio, assí en la Corte
-como fuera de ella, é hicieron una riza de todos los diantres. Pero
-en quienes? En los _anti-Oradores Magistrales_ y en sus seguaces, que
-son unos pobres pelones; porque, aunque es assí que las tales cartas
-convencen, que en el sermon de nuestro heróico defensor se hallan tres
-ó quatro proposicioncillas heréticas, algunas otras malsonantes, tal
-qual textecillo de la Escritura supuesto, muchos mal citados, este ú el
-otro testimonio venial levantado á los Santos Padres, y assí de otras
-cosuelas á este tenor, qué hombre de juício hace caso de semejantes
-bagatelas? Quien no sabe, que essos son hypérboles galantes, valentías
-del discurso, arrojos del ingenio, y _festivíssimas aperturas_ de una
-fantasía que se eleva, que se arrebata y no anda arrastrando por el
-suelo? Si se huvieran de reparar y cortar en nuestros sermones estos
-Icáricos vuelos, donde iriamos á parar?»
-
-27. «En fin, este Orador insigne á la veterana, que contaba entónces
-sesenta y ocho años de edad, y á los veinte y quatro de púlpito,
-al qual, segun esta cuenta, no subió hasta los quarenta y quatro,
-que es ya edad madura, en la qual al Predicador mas tardío le puede
-haver salido el uso de la razon pulpitable; este Orador veterano,
-vuelvo á decir, añoso, famoso y canoso, acredita bien que aún dentro
-de los claustros tenemos partido, no solo entre aquellos que apénas
-los apunta el bozo de la oratoria, que essos á red barredera los
-puedes contar por nuestros, sino entre los mas añejos, mas veteranos
-y aún mas vetustíssimos. Y hay la gracia particular de que estos
-hablan por experiencia, en cuya escuela, que es la mas segura y la
-mas convincente, han aprendido lo bien que les ha salido la cuenta
-predicando á la veterana, pues no hay mejores cien doblones que los que
-se hallan de repuesto en sus religiosas navetas, ni chocolate mas rico,
-ni botes de tabaco mas exquisito, ni pañuelos de tela y de color mas
-finos, ni ropa blanca mas delgada que la que encontrarás en sus pobres
-alacenas, caxones y baúles.»
-
-28. «Pues, siendo todo esto assí, _quis furor, quæ te dementia cepit_?
-qué locura es la tuya? qué delirio se apoderó de tu cabeza, quando assí
-te la trastornó esse tu tiesíssimo y circunspectíssimo Tio, tumbándote
-patas arriba á quatro razones miserables, que te alegó el tal Dómine
-Espetera? Perdóname si me descompongo, porque no me puedo contener al
-hablar de estos encaprichados y testarudos parciales de la sinrazon,
-aunque por otra parte sean hombres de autoridad y de respeto. No
-quiero ya, que hagas caudal de mis razones, sin embargo de ser todas
-tan convincentes, tan triumphantes que no admiten réplica ni sufren
-resistencia. Tampoco quiero ya, que te hagan fuerza los exemplares
-que te he puesto delante de los ojos, ni tantos millares de millares
-de Predicadores veteranos como han hecho fortuna por este camino, ni
-lo que has tocado y estás tocando por tus proprias manos en mí mismo,
-que siempre le he seguido y que en mi vida no pienso seguir otro. Será
-possible, Gerundio del alma, que no te convenza tu experiencia propia?
-Tan mal te ha ido desde que comenzaste la carrera, emprendiéndola por
-esta via lactea ó, hablando con mas propriedad, por este caminito de
-la plata? Sermon y medio has predicado hasta ahora en público, y otro
-entre las paredes del Convento, y qué hombre hay ya mas famoso en toda
-la redonda? De qué otro retumban mayores ni mas encarecidos aplausos
-en todo el dilatado y espacioso ámbito del Páramo? Piensas que tu fama
-se ha limitado á las paredes solas de Campazas? Oh quanto te engaña
-tu encogimiento y tu modestia! Llegó ya á Villaquexida, extendióse á
-Villamandos, se dilató á Villamañan, y hasta en las márgenes del Orbigo
-resuena el eco de tu nombre con tanta claridad como en las concavidades
-de Villaornate; poco dixe: ó me engaña mucho el pensamiento, ó siento
-acá en lo mas interior del alma no sé qué prophéticos presagios de que
-en breve tiempo no se ha de hablar de otra cosa que de Fray Gerundio
-en toda España, y aún se adelanta el vaticinio á descubrir entre no
-sé qué lejanas lumbres, que ha de penetrar tu famoso nombre hasta las
-provincias extrangeras.»
-
-29. «Miéntras tanto, es cierto que ya no se sabe hablar sino de tus
-sermones, de tus prendas y de tus talentos, en essos caminos, en essos
-campos, en essas tierras, en essas viñas, en essos erreñales, en essas
-eras, y aún en todos essos mercados del contorno. Miéntras tanto, es
-indubitable que ya no hay Cofradía que no te desée, no hay Mayordomo
-que no te solicite, no hay sermon de ánimas que no te aguarde, no
-hay retablo nuevo que no clame por tí, y no hay semana santa que no
-te tienda los brazos. Pues, corazon amilanado, por qué te acobardas?
-Alma de cántaro, por qué te quiebras? Espíritu pusilánime, por qué te
-desmayas? Desprecia, desprecia generosamente esse terror pánico que
-se ha apoderado de tu pecho; no hagas caso de essas pasmarotas, con
-que intentan aturrullarte los ciegos y apassionados sectarios de la
-novedad y, confirmándote en el heróico empeño de no desviarte un punto
-del camino real y derecho que tan gloriosamente has comenzado, ríete
-á carcajada tendida de todos aquellos que pretenden arredrarte de él,
-no dando otra respuesta á sus razones que la que yo dí, y tambien te
-suministré en ocasion muy semejante, de la qual te acordarás sin que yo
-te la repita:
-
- _Mingere cum bombis res est gratissima lumbis!_»[26]
-
-30. No de otra manera que quando en el corazon del invierno amanece
-el Orizonte cubierto de una densa niebla, la qual poco á poco se va
-al principio enrareciendo, luego que el sol presenta la batalla,
-comenzando la funcion con la escaramuza de sus rayos; pero no se
-declara tan de repente la derrota de los esquadrones tenebrosos, que
-no disputen por largo tiempo el terreno, pues, titubeante al parecer y
-como neutral la victoria, ya el sol abre los nebulosos esquadrones, ya
-estos se vuelven á cerrar mas densamente, muchas veces aquel los rompe,
-y otras tantas estos le rebaten; ya el exército del sol passa por el
-vientre del campo de la niebla y, aunque con luz cansada, no tanto
-dora quanto argentéa la cima de un vecino monte, ya se vuelve á cerrar
-el exército enemigo y, repeliendo al contrario, parece que le retira
-hasta su mismo atrincheramiento; durando el fluxo y el refluxo de la
-dudosa contienda hasta que, al acercarse el mediodía, encendidas en
-fogosa cólera las tropas de la luz, acometen tan furiosamente al campo
-de la niebla, que por todas partes le rompen, le penetran, le pisan, le
-atropellan, le dissipan, y, dueño enteramente el sol del campo de la
-batalla, se dexa ver en todo el hemispherio el mas claro, el mas sereno
-y el mas despejado dia. Assí, ni mas ni ménos, dissipó el razonamiento
-de Fray Blas las nieblas que havian obscurecido el entendimiento de
-nuestro Fray Gerundio, y quedó tan despejado y tan claro como el dia
-mas apacible y mas sereno del mes de Enero ó de Febrero. Dió mil
-abrazos á su amigo por lo que le havia consolado, iluminado y alentado,
-y renovó en sus manos el pleito homenage, que ya havia hecho en otra
-ocasion, de que no predicaria de otra manera en todos los dias de su
-vida, aunque el mismo Gallo de la passion le predicara lo contrario.
-Con esto dieron la vuelta al lugar, donde sucedió lo que dirá el
-capítulo siguiente; pero, ántes de escribirle, suplico al Lector que
-tenga un poco de paciencia, porque voy á tomar un polvo.
-
-
-
-
-LIBRO QUINTO.
-
-
-
-
-CAPITULO PRIMERO.
-
-Encárganle un sermon de honras, y no le escupe; con todo lo demas que
-iremos diciendo.
-
-
-1. «Pero mira, le dixo Fray Blas en el camino, si tu Tio te volviere
-á tocar la especie, tú has de hacer la gatatumba y el agacha-panza:
-quiero decir, que te has de mostrar convencido de sus razones, rendido
-á sus consejos, dócil á sus instrucciones, oyéndole en lo exterior con
-mucha humildad, respeto y reverencia; pero allá dentro de tu corazon
-has de estar bien resuelto á reírte y hacer burla de todo quanto te
-dixere. La razon de este admirable y no ménos importantíssimo consejo
-salta á los ojos; porque estas gentes de la Iglesia, constituídas ya
-assí en alguna dignidad, y mas quando están asomadas á una mitra,
-suelen ser muy delicadas, gustan de que en todo se les oiga como
-á oráculos, y llevan muy á mal que se les replique. Quando á esto
-se añade la razon del parentesco, y mas siendo tan immediato y tan
-superior como el de Tio, los da un peso de autoridad sobre toda la
-familia, que no parecen sino unos concilios, y hasta los hermanos
-mayores, que no han ido por la Iglesia, los oyen con una veneracion que
-causa espanto. Es verdad que no siempre es oro todo lo que reluce, pues
-tal vez hacen burla de ellos interiormente; pero los tiene cuenta el
-paladearlos en el fuero externo, assí para disfrutarlos en vida como
-para heredarlos en muerte. A ninguno importa mas que á tí el tener
-grato á tu Tio, porque ninguno le necessita mas que tú, ya por los
-socorrillos que te suele enviar, y ya por lo mucho que con su autoridad
-y con la de sus amigos te puede servir dentro y fuera de la Religion
-para tus adelantamientos. Por tanto sigue este mi consejo capital, y
-trata de hacer bien tu papel: calla, dissimula, humíllate, muéstrate
-convencido, dale palabra de enmendarte, consúltale en todo lo que se
-ofreciere; pero tú, haz aquello que se te antojare!»
-
-2. Aunque la leccioncilla del Padre Predicador mayor no era de
-aquellas, que mas se conforman con el Evangelio ni aún con el
-Catechismo, le cayó muy en gracia al docilíssimo Fray Gerundio, y la
-tomó tan de memoria, que jamas se le olvidó. Llegaron á casa, donde
-encontraron ya refrescando á toda la patrulla. Era el refresco limonada
-de vino y bizcochos, que es el regular en las fiestas recias de Cámpos;
-y se havian agregado á los huéspedes de casa muchos Curas del contorno,
-que havian concurrido á la funcion, y tambien no pocos labradores de
-los mas pestorejudos, todos con el motivo de dar la enhorabuena á Fray
-Gerundio, á sus padres y á toda la parentela.
-
-3. Fueron graciosas las expressiones con que se explicaron algunos,
-especialmente de aquellos que se preciaban mas de tener voto en
-esto de sermones. Uno que havia servido todas las Mayordomías de su
-lugar, y estaba persuadido á que ninguno le echaba el pié adelante en
-la eleccion de los mejores Oradores, dixo con voz ponderativa: «El
-Padre Fray Gerundio ha perdicado un sermon que, miéntras Campazas sea
-Campazas, no habrá quien le desquite.» Otro, que havia sido muchos
-años Procurador de la tierra, y era hombre de cabeza abultada y muy
-maciza, pareciéndole que el otro havia andado corto, añadió como para
-corregirle: «Sí, andáos ahora á Campazas! En Leon he uído yo á los
-mayores páxaros de España, pero otro Fray Gerundio... Y no digo mas,
-porque toda comparanza es udiosa.» Al hermano Bartholo se le hacian
-ya limonada las palabras, y, no pudiéndolas contener, prorumpió en
-el despropósito de que en todos los dias de su vida havia oído ni
-esperaba oir sermon mas mathemático. Voz cuyo significado no entendia,
-pero siempre le havia parecido que significaba alguna cosa grande é
-inaudita. Allá se fué el elogio del Sacristan de Benafarces, que se
-halló en la funcion, no se sabe por qué casualidad, y era tenido entre
-los que le conocian por uno de los hombres mas cultos de los que á la
-sazon gorgoritaban _Parce-mihis_. Este pidió silencio, teniendo en la
-mano un vaso de limonada que rebosaba por el borde, y, estando todos
-callados y suspensos, dixo con voz gutural, recalcada y circunspecta:
-«Señores, vamos haciendo justicia; que el sermon desde el principio
-hasta el postre, desde la cruz hasta la fecha, y desde el thema hasta
-el _quam mihi_, fué una pura construccion de Philosophía.» Quedaron
-todos mirándose los unos á los otros, y, aunque ninguno entendió lo
-que el Sacristan quiso decir, fué general la opinion de que tampoco se
-podia decir mas.
-
-4. A todo esto havia estado muy atento, pero igualmente callado un buen
-Clérigo, de estos que llaman _de missa y olla_, que con su Capellanía
-y un decente patrimonio lo passaba quieta y pacíficamente en su
-lugar, mejor que un Arcediano. Era á la verdad de pocas letras, pues
-solo tenia las precisas para entender el Breviario y el Missal á media
-rienda; pero por su buena razon, por su genio apacible y bondadoso, y
-porque era limosnero y amigo de hacer bien, le estimaban mucho en su
-pueblo. Apénas moria alguno en él que no le dexasse por su principal
-testamentario, y él admitia sin repugnancia estos encargos, assí por
-tener alguna cosa en que emplear loablemente el tiempo, como por haver
-hecho concepto que, si cumplia fiel, legal y puntualmente con este
-piadoso y caritativo oficio, podia hacer mucho bien á los difuntos y
-ser muy útil á los vivos.
-
-5. Havia fallecido pocos dias ántes el Escrivano de su lugar, que
-era ya viudo, y no solo le havia nombrado por su testamentario, sino
-tambien por tutor y curador de sus hijos, con la expression de que no
-se le tomassen cuentas ó se passasse por las que él quisiesse dar;
-todo en crédito de la confianza que hacia de su pureza, exactitud y
-legalidad. Dexaba encargado en el testamento, que se le hiciessen
-honras y cabo de año con sermon, segun costumbre, y señalaba doscientos
-reales de limosna para el Orador que se las predicasse, «en atencion,
-decia él, al trabajo que ha de tener qualquiera pobre Predicador en
-hallar de qué alabarme; porque, si no quiere mentir, se ha de ver bien
-apurado.»
-
-6. Con efecto debia de ser assí, porque era pública voz y fama, que
-el tal Escrivano havia sido hombre no muy demasiadamente escrupuloso.
-Quando entró en el pueblo, (pues fué el primer Escrivano que entró
-en él,) no havia pleito ninguno, ni aún memoria de que le huviesse
-havido jamas desde su primera fundacion; pero al año, y no cabal, de su
-residencia ya todo el lugar se ardia en pleitos, y, quando murió, dexó
-pendientes treinta y seis, aunque no passaba la poblacion de doscientos
-vecinos: encendia á unos, azuzaba á otros, y los enzarzaba á todos. Si
-dos partes contrarias le consultaban sobre una misma dependencia, á
-cada una en particular respondia, afectando una modestia socarrona, que
-él no era Abogado ni entendia los puntos de derecho, ni le tocaba dar
-parecer; pero, por lo que le havia enseñado la experiencia en tantos
-años de exercicio y en tantos pleitos como havian passado ante él, era
-corriente su justicia, temeraria la pretension del contrario, y que á
-buen librar le condenarian en costas, concluyendo con que, si esto no
-salia assí, havia de quemar el oficio; que esto se lo decia á él solo
-en confianza, encargándole mucho el secreto. Despues que á uno y otro
-los havia metido tanto aguijon, añadia con grande remilgamiento que,
-aunque era cierto todo lo dicho, para qué queria pleito? que era mejor
-componerse, porque, aunque ninguno se interessaba mas que él en que
-cada qual siguiesse su justicia, (pues al fin no comia de otra cosa ni
-tenia otros mayorazgos,) pero que amaba mas la paz del pueblo que todos
-los interesses del mundo. Con este artificio, despues de haver irritado
-á las dos partes, él echaba el cuerpo fuera y cobraba crédito de hombre
-desinteressado.
-
-7. En haviendo qualquiera quimerilla en el pueblo, por ligera que
-fuesse, especialmente si havia sido cosa de paliza con algun rasguño
-ú efusion de sangre, al punto buscaba los Alcaldes y se estrechaba
-con ellos, y en tono de amistad y de confianza los persuadia á
-que levantassen un auto de oficio y que tratassen de cubrirse,
-intimidándolos con que hoy ó mañana vendria una residencia, y no
-faltaria alguno que los quisiesse mal y los acusasse de omissos ó de
-parciales, y á buen librar caeria sobre sus costillas una multa que los
-levantasse tanta roncha. Despues de hecho el auto de oficio, arrestados
-los de la riña y borrajado mucho papel en declaraciones, cargos y
-descargos, quando ya no tenia pretexto para chupar mas á las dos
-partes, solicitaba él mismo por debaxo de cuerda que se compusiessen;
-y, cargando bien la mano en las costas á unos y á otros, porque á
-ninguno se las perdonaba, á un mismo tiempo llenaba el bolsillo y era
-aplaudido entre los innocentes con el glorioso renombre de pacificador.
-
-8. Era muy franco en dar testimonios aún de aquello que no havia visto,
-y, para quitar el escrúpulo á los que podian reparar en esta mala fé,
-los decia con una bondad que encantaba, que un hombre de bien se havia
-de fiar de otro hombre de bien mas que de sí mismo; que debia de dar
-mas crédito á los ojos agenos que á los suyos proprios, porque estos
-podian alucinarle y engañarle, pero de los otros no era razon ni buena
-crianza ni aún conciencia presumirlo; y finalmente, que esto mismo
-se estaba palpando á cada passo en el uso de los anteojos, con los
-quales ve uno mas y mejor que con sus proprios ojos; de donde inferia
-que, assí como puede un Escrivano dar fé válida, lícita y legalmente
-de aquello que ve con anteojos, siendo assí que no son sus ojos los
-anteojos, assí ni mas ni ménos puede y debe darla de lo que ve con los
-ojos de un hombre honrado, quando este le assegura, que lo ha visto y
-que passó la cosa ni mas ni ménos como él se la cuenta; y á la réplica
-que le podian hacer, que él no sabia si era ó no hombre honrado el que
-le pedia el testimonio, ya él salia al encuentro diciendo, que mil
-veces havia oído á los Abogados ser principio de derecho que «ninguno
-se debe presumir malo, hasta que se pruebe que lo es, y que en caso de
-duda siempre se debe presumir lo mejor.»
-
-9. Quedábanse atónitos los pobres páparos al oírle esta doctrina,
-que les parecia á ellos mas clara que la luz del mismo dia; y el
-símil de los anteojos, aunque tan disparatado, los ataba de piés y
-manos. Para acabarlos de aturrullar y convencer enteramente, añadia
-otro símil, en el qual los dexaba como embobados y lelos. «Está un
-Escrivano, decia, actuando con un Señor Alcalde ó con qualquiera otro
-Juez; firma este, y despues mas abaxo el Escrivano: _ante mí, Fulano
-de Tal_. Quantas veces sucede, que el Juez al tiempo de firmar no está
-_delante_ del Escrivano, sino á un lado ó á las espaldas, porque el
-Alcalde verbi-gracia se está passeando en la sala? Y quien dirá por
-esso, que el Escrivano es falsario, porque autorizó ó legalizó la
-firma del Juez, diciendo que havia sido _ante él_? Pues, si esta no
-es falsedad, por qué lo ha de ser dar un testimonio de lo que no se
-vió ni se oyó, en la buena fé de que trata verdad el que me assegura,
-que lo ha visto y oído? A los de mi oficio, que tropiezan en estos
-melindres y delicadezas, se les puede decir que tienen escrúpulos de
-Mari-Gargajo.»[27]
-
-10. En virtud de esta misma docilidad, no solo era bizarríssimo en dar
-testimonios de lo que jamas havia visto, sino que con su bondadoso
-corazon no se podia negar á darlos muchas veces contrarios á lo que
-havia palpado, sin detenerse mucho en dar dos testimonios opuestos
-á las dos partes contrarias, porque decia que era enemiguíssimo de
-desconsolar á nadie. Y, aunque esto le ocasionó mas de una vez algunos
-embarazos enfadosos en los Tribunales superiores, al cabo de ninguno
-salió tan mal como se podia temer, porque tenia maña para todo. Solo
-era muy detenido en franquear los testimonios, quando sospechaba que
-podian perjudicar á alguna parte predilecta suya; bien entendido que
-su predileccion nunca se fundaba sino en un honrado reconocimiento á
-expressiones prácticas, no de las mas ordinarias. Quando se hallaba en
-este caso, decia con grande compostura, que no podia dar testimonio
-alguno, sin que se lo mandasse la Señora Justicia; y, quando le
-reconvenian con que estaba obligado á hacerlo en virtud de su mismo
-oficio, por quanto todo fiel Christiano tenia derecho á que le diesse
-testimonio de lo que havia visto ú oído, él respondia con mucho
-fruncimiento, que esto era ignorar las nuevas pragmáticas-sanciones
-que havian salido sobre el oficio de Escrivano, y los pobres patanes,
-al oir el nombre de _pragmática-sancion_, quedaban tamañitos,
-pareciéndoles que debia ser alguna excomunicacion del Padre Santo
-de Roma, para que los Escrivanos no se metiessen en cumplir con su
-obligacion sin licencia de los Alcaldes.
-
-11. Este havia sido el exemplaríssimo Escrivano que havia dexado por su
-principal testamentario al Licenciado Flechilla, (que assí se llamaba
-el Clérigo de quien íbamos hablando, habrá como dos hojas,) dando
-órden en su testamento para que se le predicasse su sermon de honras,
-corriente, como era uso y costumbre en aquella tierra. Pues el tal
-Clérigo, yendo dias y viniendo dias, luego que oyó á Fray Gerundio
-el sermon del Sacramento, quedó verdaderamente espantado y dixo allá
-dentro de su corazon: «No se me escapará este páxaro, y assí predicará
-otro las Honras del Escrivano de mi lugar como yo soy Arzobispo.» En
-efecto, despues de haver oído con el mas profundo silencio la variedad
-de expressiones, con que todos daban la enhorabuena á nuestro Fray
-Gerundio, se levantó pausada y boniticamente de su assiento, encaminóse
-hácia donde aquel estaba, dióle un estrecho abrazo y, assomándosele
-las lágrimas de puro gozo, le dixo con bondadosíssima ternura:
-«Padrecito mio, obras son amores, que no buenas razones: yo tengo la
-incumbencia de encargar un sermon de honras al difunto Escrivano de mi
-lugar, que vale doscientos reales, y, si valiera doscientos mil, con
-otros doscientos mil amores le pondria yo á la disposicion de Vuesa
-Paternidad. El tal Escrivano, que Dios haya, ciertamente no fué hombre
-canonizable; pero por lo mismo los assuntos dificultosos se hicieron
-para ingenios peregrinos. El de su Reverencia lo es, ó tengo yo de
-quemar á mi _Lárraga_ y al _Piscator de Salamanca_, que es toda mi
-librería.»
-
-12. No cabe en la ponderacion el empavonamiento de que se sintió
-repentinamente embestido el corazon de nuestro Fray Gerundio,
-viéndose convidado en aquella publicidad y en aquellas circunstancias
-con un sermonazo de aquel tamaño, pues havria mas de quatro Padres
-Definidores, que se tendrian por muy dichosos en haverlo conseguido
-despues de haverlo pretendido mucho, y á él se le havia venido á las
-manos, como dicen, sin saber leer ni escrivir. Desde aquel mismo
-punto se le barrió de la memoria todo quanto le havia dicho su Tio el
-Magistral, como si jamas lo huviera oído, y ya miraba tan debaxo de sí
-al mismo Magistral, que por poco no le tenia lástima; pero sin embargo
-resolvió respetarle en el fuero externo por la formalidad, teniendo
-presente la importante leccion de su íntimo Fray Blas.
-
-13. Respondió pues al Licenciado Flechilla, muy agradecido á la honra
-que le dispensaba, y aceptando, quanto era de su parte, el sermon de
-honras, baxo el beneplácito y la bendicion de su Prelado, que no dudaba
-se la franqueasse, con agradecimiento al honor que hacia á la Orden
-en la persona del mas mínimo individuo suyo. Hay quien diga, que casi
-le respondió con estas mismas voces, aunque tan forasteras á su comun
-estilo, bien que no faltan otros que lo contradicen, fundados en esto
-mismo, persuadidos á que las espressiones eran mas cultas de lo que
-correspondia á su crianza y á la idéa de hablar que se havia formado,
-assí en conversaciones privadas como en las funciones públicas.
-Nosotros no nos atrevemos á tomar partido en este intrincado punto de
-crítica, bien que nos inclinamos á creer que, aunque la substancia de
-la respuesta fuesse de Fray Gerundio, pero el guiso y las voces tienen
-traza de ser del curioso, que hizo los apuntamientos de donde sacamos
-estas menudencias.
-
-14. Como quiera que esto huviesse sido, lo que consta de cierto es,
-que Fray Gerundio no se descuidó en pedir al Licenciado Flechilla
-algunos apuntes de la vida, virtudes y milagros del difunto Escrivano:
-diligencia muy necessaria para disponer su fúnebre panegýrico; y al
-mismo tiempo quiso informarse del dia, en que pensaba se celebrasse
-el pomposo funeral. «Los sufragios, Padre Predicador, le respondió
-el boníssimo Clérigo, los sufragios por las ánimas benditas del
-Purgatorio, aunque no se supongan tan necessitadas de ellos como la de
-nuestro Escrivano, quanto mas ántes se hagan mejor; porque el lugar no
-es muy acomodado, y ciertamente las pobres no están para esperar mucho
-en él. Dilatárselos por pereza es crueldad, que solo cabe en quien
-haga poca reflexion á lo que están padeciendo aquellos ya dichosos,
-pero atormentados espíritus; y assí, quanto mas aprisa disponga su
-Paternidad el sermon, mas pronto tendrán el alivio las ánimas benditas,
-mas presto saldré yo de la obligacion á mi Compadre el Escrivano, (Dios
-tenga su ánima en descanso!) y mas anticipado lograremos el gusto de
-oírle sus apassionados.»
-
-15. Quedaron de acuerdo en que dentro de un mes le predicaria, porque
-Fray Gerundio protestó que necessitaba por lo ménos de este tiempo
-para disponerle, especialmente siendo esta la especie de sermones, á
-su parecer, mas enrebesada, y necessitaba tomar algunas reglas para
-ensurjarla. Ningun sermon de honras havia oído en su vida, y aún por
-entónces le pareció que tampoco le havia leído; pero le fué infiel en
-esto su memoria, como presto se verá. En fin, por no perder tiempo
-despachó luego un proprio á su Prelado, pidiendo licencia para admitir
-la nueva funcion, con una carta que decia assí:
-
-16. «Reverendo Padre nuestro. Prediqué el sermon del Córpus al
-Sacramento de mi lugar, en la fiesta de mis Señores Padres, como otros
-lo dirán; que á mí no me está bien el decirlo. Solo puedo assegurar,
-que circunstancia ninguna no se me escapó; hasta una que me cogió de
-súpito, que fué una gaita-gallega en vez de órgano, la toqué tan bien;
-y no faltó quien dixo, que ni el mismo Gaitero havia tocado tan bien
-la gaita, como yo la circunstancia. Perdóneme vuestra Paternidad, que
-se me escapó sin querer esta alabanza, y quedo corrido, segun lo que
-dixo el otro: _Laus in ore proprio vilescit_. Los abrazos que me dieron
-al acabar el sermon no tienen cuenta, y las décimas, las octavas y aún
-los sonetos que me echaron en la mesa fué cosa de juício. Por fin y por
-postre, el Licenciado Flechilla, Capellan de Pero-Rubio, me encargó
-el sermon de honras del Escrivano de su lugar, que murió pocos dias
-há, y dexó doscientos reales de limosna para el Predicador. La honra
-me tira mas que el provecho, y tambien la esperanza de llevar para el
-Convento una buena porcion de missas de las muchas que dexó encargadas
-el difunto. Pido á vuestra Paternidad el benedícite para predicar este
-sermon, que ha de ser dentro de un mes, y yo le iré adjetivando por acá
-á ratos perdidos. El proprio lleva un carnero y una cántara de vino,
-que mis Padres envían de limosna á la santa Comunidad, á quien piden
-perdon de la cortedad, porque no puede obrar mas su buen afecto, y me
-encargan muchas memorias de su parte para vuestra Paternidad, cuya vida
-guarde Dios muchos años. Campazas, etc. -- Besa las manos de vuestra
-Paternidad su servidor y menor súbdito
-
- =Fray Gerundio=, _indigno Predicador_.»
-
-17. El _benedícite_ vino corriente á vuelta de proprio; porque, como
-el Prelado no havia oído el sermon del Sacramento sino en relacion
-hecha por Fray Gerundio, creyó buenamente que le havia desempeñado
-con decencia, valiéndose de algun papel ageno, y pensó que lo mismo
-haria con el de Honras. Por otra parte, las razones que alegaba le
-hacian fuerza; no eran para despreciadas las missas, que verisímilmente
-llevaria para la Comunidad; el carnero y la cántara de vino tambien
-pedian algun agradecimiento; y, en fin, un Fraile mas por un mes fuera
-de casa era para el Convento una boca ménos. Por esso, no solo le dió
-sin disgusto la licencia, sino que, haciéndose cargo de que en casa de
-su Padre no havria muchos libros de sobra para disponer un sermon, por
-el mismo proprio le envió quatro ó seis libros de los que Fray Gerundio
-havia dexado sobre la mesa de su celda, sin detenerse el Prelado en
-examinar quales eran, juzgando prudentemente que, pues los tenia tan á
-mano, serian los de su cariño y los que preferia su eleccion para la
-disposicion de los sermones.
-
-
-
-
-CAPITULO II.
-
-Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una instruccion para disponer
-el sermon de honras, y este se la da divina.
-
-
-1. Mucho huviera convenido prevenir en el capítulo antecedente,
-que ni en el proprio, ni en la carta, ni en su contenido, ni en el
-carnero y la cántara de vino tuvo el buen Fray Gerundio mas arte
-ni parte que hacer lo que su amigo el Padre Fray Blas le aconsejó,
-escrivir lo que él mismo le dictó, y enviar el regalito con el piadoso
-pretexto de limosna que él le sugirió. Es el caso que, luego que el
-Licenciado Flechilla le encomendó dicho sermon, fué lleno de alborozo
-á comunicar su fortuna con su íntimo confidente el incomparable Fray
-Blas; y puesto caso que á este no dexó de pellizcarle algun tantico la
-envidia, acompañada de un si es no es de zelillos, porque comenzaba
-ya á temer que Fray Gerundio en materia de fama le havia de coger la
-delantera y le havia de quitar muchas ganancias, haciéndole cosquillas
-que casi á sus mismas barbas encargassen un sermon no ménos que de
-doscientos reales á un oradorcillo visoño, que apénas le apuntaba el
-bozo de Predicador; pero al fin, considerando que Fray Gerundio era
-su discípulo de púlpito, que la gloria del discípulo se refunde en el
-maestro, y que hasta en el provecho le podia tocar alguna parte, ahogó
-los primeros ímpetus de aquella no muy honrada passion y, mostrando
-mucho gozo, por lo ménos en esto que se veía hácia fuera, le aconsejó
-sanamente lo que debia hacer, y le dictó la carta para el Prelado, con
-todo lo demas que en ella se contenia.
-
-2. Diximos, (y aún lo volvemos á decir,) que todo esto convendria mucho
-huviesse quedado advertido desde el capítulo precedente, porque de essa
-manera ahorraríamos ahora el prevenirlo. Pero, sobre que muchas veces
-un pobre Historiador se descuída, y sucede tal vez que, miéntras toma
-un polvo, en un abrir y cerrar de caxa se le va la especie que tenia
-entre la pluma, quien sabe si en esta ocasion lo hicimos adredemente
-por no interrumpir el hilo de la narracion? A lo ménos nosotros estamos
-en la firme determinacion de no declarar lo que huvo en esto, para
-dexar al curioso Lector el trabajo de adivinarlo.
-
-3. Tres dias naturales tardó el proprio en ida y vuelta, en cuyo
-espacio de tiempo fueron desfilando todos los huéspedes, retirándose
-cada qual á su respectivo destino: los dos Canónigos á su Iglesia,
-el Familiar á su casa, el Padre Vicario á sus monjas, el Fraile y
-el Donado á sus Conventos, solo que este fué primero al mercado de
-Villalon, porque tenia que comprar unas cebollas. Vayan benditos de
-Dios, y la Vírgen los acompañe! que cierto tenian tan ocupada la casa
-como la historia, la qual no sabia qué hacerse con tantos personages;
-especialmente el Señor Magistral nos incomodaba un poco, porque su
-demasiada seriedad no daba gusto á Fray Gerundio, y harto será que no
-cansasse tambien á muchos de nuestros Lectores. Quedaron pues solos y á
-sus anchuras nuestro Fray Gerundio y su Fray Blas, dueños absolutos del
-cortijo y teniendo pendientes de sus discreciones al Tio Anton Zotes, á
-la Tia Catanla y al Licenciado Quixano, que apénas los perdian de vista
-ni aún de oído.
-
-4. Quando ves aquí que entra por la puerta del corral el deseado
-proprio, cargado con un alforjon de libros y con la carta del Prelado,
-que venia, como dicen, _á pedir de boca_. Luego que la leyeron los dos
-camaradas, se dieron recíprocamente muchos abrazos de puro gozo, y aún
-Fray Blas añadió tambien con religiosa confianza un pescozon y una
-coz á Fray Gerundio, todo en señal de contentamiento. Pero sobre todo
-les cayó en gracia la prevencion del Prelado en enviar los libros, no
-solo porque era señal de la complacencia con que daba su bendicion,
-sino porque en realidad sin libros se verian un poco embarazados, no
-alcanzando su erudicion de memoria á tanto empeño, y seria chasco verse
-precisados á retirarse al Convento para componer el sermon.
-
-5. Passado aquel primero turbion de alegría, dixo Fray Gerundio á Fray
-Blas, que era preciso retirarse los dos al campo para conferenciar á
-solas y con libertad sobre el assunto. «Que me place!» respondió el
-Predicador mayor; y, luego que se vieron fuera del lugar, (que seria
-como á diez ó doce passos, porque la casa de Anton Zotes estaba en el
-centro del pueblo,) comenzó Fray Gerundio á hablar en esta substancia:
-«Padre Predicador, ya sabe Usted...» Atajóle al punto Fray Blas y le
-dixo: «Amigo Fray Gerundio:
-
- _Non bene conveniunt nec in una sede morantur_
- _Majestas et amor._
-
-Amistad y cumplimientos no caben en un saco. Hasta aquí te he tolerado
-esse tratamiento por la tal qual diferencia de edades, pues á lo sumo
-te llevaré veinte y dos ó veinte y tres años; ya no te lo sufriré, por
-lo ménos quando los dos nos hablemos mano á mano. Un hombre á quien
-encargan un sermon de honras que vale doscientos reales, bien puede
-tutearse, no digo con el Predicador mayor de una casa matriz, pero con
-todos los Predicadores del Rey; assí pues, ceremonias á un lado, y,
-si quieres que en adelante te conteste, trátame como á otro tú.» Era
-dócil Fray Gerundio, y no le costó trabajo conformarse, fuera de que
-en aquel mismo punto sintió no sé qué secreta vanidad y complacencia
-de ver, que le permitian hombrear no ménos que con todo un Predicador
-mayor de un Conventazo como el suyo, y aún llegó á discurrir, que no
-debia de ser muy inferior en el mérito á quien le hacia tan igual en el
-tratamiento. Rompió pues la valla sin detenerse, y le dixo: «Pues, bien
-está, amigo Predicador, y comienzo á darte gusto.»
-
-6. «Ya sabes, que yo en toda mi vida he oído sermon de honras: en
-Campazas no se usan; en Villaornate no murió persona de importancia,
-miéntras estuve á la escuela del Cojo; el Dómine Zancas-Largas jamas
-nos habló ni una palabra sobre esta especie de oraciones; quando fuí
-novicio y artista, no se ofreció predicar acerca de este assunto.
-Sermonarios no he leído sino el _Florilegio_, y en este no hago memoria
-de haver encontrado sermon de honras ni cosa que suene á esso; con que,
-si tú no me alumbras, habré de caminar á tientas.»
-
-7. -- «Pecador de mí! respondió Fray Blas, y qué poca memoria tienes!
-Con que, no te acuerdas haver leído en el _Florilegio_ sermon de
-honras? Pues ven acá, badulaque; no haces memoria del famosíssimo
-sermon predicado por el Autor en Ciudad-Rodrigo á las honras que el
-Regimiento de Toledo celebró por sus soldados difuntos? Yo tampoco
-tengo ahora muy presente todo su contenido; pero assí en general me
-quedó la especie vivíssima de que es una de las piezas mas divinas,
-que se encuentran en aquella obra verdaderamente celestial: modelo
-mas acabado para disponer una oracion fúnebre con todos los primores
-de que es capaz el arte, es impossible que hasta ahora haya salido de
-humano entendimiento.» -- «Vaya, hombre, le interrumpió Fray Gerundio,
-que soy un bolo; tú tienes razon, y ahora me acuerdo de haverla leído,
-y tambien me acuerdo que me aturrulló; porque, si bien no entendia lo
-que querian decir muchíssimas cosas, pero esso mismo me llenaba de
-estupor, haciéndome acá dentro del alma un eco que me atolondraba las
-potencias.» -- «En volviendo á casa, prosiguió Fray Blas, te haré ver,
-admirar y penetrar parte por parte sus inimitables primores, puesto que
-entre los libros que te envió el Prelado advertí por el pergamino, que
-venia el _Florilegio_.» -- «Pero miéntras tanto, replicó Fray Gerundio,
-no me darás assí unas reglecitas generales para bandearme?»
-
-8. -- «Soy contento, respondió Fray Blas, y ante todas cosas no se
-te olvide la que te dí en otra ocasion, con la de leerte el sermon
-que prediqué á San Benito del Otero, ó, por mejor decir, la que tú
-mismo sacaste en fuerza de tu ingenio sin que yo te la diesse _pro
-expresso_. Esta es la de acudir siempre á alguno de los Fastos,
-Menologios, Almanaques ó Calendarios gentílicos _sive mythologicos_ y
-ver qué fiesta se celebraba, qué ceremonia ó qué cosa remarcable se
-hacia en aquel mismo dia en que tú tienes que predicar, y aplicarla
-intrépidamente á tu assunto, sea el que fuere; que esso lo podrás hacer
-con una maravillosa facilidad. Observo que te ha cogido algo de repente
-el terminillo _remarcable_: no lo extraño, que á mí tambien me sucedió
-lo mismo la primera vez que le oí; pero ya están los oídos y los
-ojos tan hechos á él, que se me hace muy _reparable_ qualquiera cosa
-_notable_ que no se llame _remarcable_.»
-
-9. «Esta regla es general y conviene á todo género de assuntos,
-panegýricos, gratulatorios, exhortatorios ó deprecatorios, fúnebres y
-morales. Aunque prediques el mismíssimo sermon de la Passion, te puedes
-aprovechar de ella con una oportunidad que encante.»
-
-10. «Pero, viniendo en particular á sermon de honras ú oracion fúnebre,
-que todo viene á ser uno, es indispensable que desde luego eches
-unas bocanadas de erudicion á borbotones sobre el tiempo, en que
-comenzó este género de obsequio á los difuntos, con qué ocasion se dió
-principio á él, quienes fueron los primeros inventores, si los Griegos
-ó los Romanos; qué progressos hizo en el discurso del tiempo; y, en
-fin, todo quanto hacinares en esta materia será otro tanto oro; porque
-desde luego captarás la admiracion del auditorio con tu portentosa
-erudicion.» -- «Pero, hombre de los demontres, le replicó Fray
-Gerundio, donde tengo de encontrar yo tan antiguas y tan recónditas
-noticias? Piensas que son todos como tú, que parece tienes presente
-todo quanto ha passado en el mundo desde Adan hasta el Ante-Christo,
-y, aunque se hable de la cosa mas despreciable ó mas ridícula, como si
-dixéramos de alpargatas ó de polainas, al punto señalas el inventor,
-con el año y el dia fixo en que comenzaron á usarse?»
-
-11. -- «Válgame Dios, Fray Gerundio, respondió Fray Blas, y qué
-monigote que eres! Pues, no tienes ahí á Beyerlink, que te socorrerá
-con abundancia de quanta erudicion repentina hayas menester para
-qualquiera cosa que quieras? Amen de Beyerlink, no están los
-Passeracios, los Ambrosios, Calepinos y los Diccionarios universales,
-que hoy se estilan ya en todas las lenguas, los quales te darán tantas
-noticias históricas y críticas sobre cada palabra, que apénas pueda
-con ellas tu memoria? Es verdad, que los críticos llaman _erudicion de
-socorro_ á este género de erudicion, aludiendo al agua de socorro con
-que se bautizan los párvulos; mas, y qué tenemos con esso? Por ventura
-los que se bautizan con agua de socorro, substancialmente no quedan
-tan bautizados como el mismo Emperador Constantino, quando le bautizó
-el Papa San Silvestre? si es que es cierta esta noticia, porque el dia
-de hoy todo se pone en duda. Pues, por qué los eruditos de socorro no
-serán tan eruditos como los que lo son con todas las ceremonias de la
-Orden? Que te respondan á esta paridad, y, miéntras no lo hicieren,
-que seguramente no lo harán, ríete de sus malignas y envidiosas
-expressiones.»
-
-12. -- «Estoy en cuenta, dixo Fray Gerundio; pero despues de toda
-essa retahila de erudicion, que sin duda acreditará á qualquiera,
-como la he de aplicar al intento particular de mi sermon de honras,
-y como he de hacer que venga á propósito para celebrar la memoria
-de mi buen Escrivano?» -- «En poca agua te ahogas, respondió Fray
-Blas, y un hombre que aplicó tan divinamente todo quanto quiso, assí
-á las circunstancias del sermon del Sacramento como á la Plática de
-Disciplinantes, me admira que ahora se embarace en una bagatela. Mira:
-dos opiniones hay, á lo que me acuerdo, acerca de esto que se llama
-_oraciones fúnebres_ ó _panegýricos_ de los difuntos; unos quieren,
-que los primeros inventores de este género de elogios fuessen los
-Griegos, y aún se adelantan á nombrar al que pronunció el primero, que
-dicen fué Theseo, con ocasion de dar sepultura á los cadáveres de los
-Argivos. Otros atribuyen la gloria de esta agradecida invencion á los
-Romanos, afirmando que la primera oracion fúnebre que se oyó jamas,
-fué la que pronunció Lucio Junio Bruto con ocasion de la muerte de la
-casta Lucrecia, con la qual encendió tanto el ánimo de los Romanos
-contra el soberbio Tarquino, que le arrojaron del throno y se fundó
-la República, quinientos nueve años ántes del nacimiento de Christo.
-Algunos se esfuerzan á conciliar estas dos opiniones, diciendo que
-los Griegos fueron en rigor los primeros inventores de los elogios
-fúnebres, pero limitándolos precisamente á los que havian muerto en la
-guerra en defensa de la patria, y los Romanos fueron los primeros que
-los extendieron á todos los claros varones, que havian sido eminentes
-en otras virtudes, aunque no fuessen militares, ó que havian hecho
-algun considerable servicio á la Patria y al Estado.»
-
-13. «Tú, no te detengas en esta question inútil, aunque convendrá
-que no dexes de apuntarla, para que entiendan que sabes mucho mas de
-lo que dices; y añadirás luego con despejo y con arrogancia: _Ora
-se consagren los panegýricos pósthumos á las armas, ora se dediquen
-á las letras, ora se destinen á qualesquiera otras virtudes en que
-florecieron los claríssimos varones, siempre se deben de justicia
-estos pósthumos fúnebres y cypressinos elogios á nuestro Domingo
-Conejo_ (assí se llamaba el Escrivano, que Dios haya). _Si á las armas?
-míresele continuamente con el cuchillo en la mano, tajando plumas,
-como pudiera Moros, Turcos ó Judíos. Si á las letras? quien formó
-mas ni con mas airosos rasgos en toda la redonda? Regístrense si no
-essos inmensos protocolos. Si á las demas heróicas virtudes, que hacen
-rebentar el clarin de la fama por lo mas ancho de la bocina? señáleseme
-siquiera una, en que no huviesse sido el_ =non plus ultra= _nuestro
-plangibilíssimo Conejo._»
-
-14. -- «Hombre de Satanas! replicó Fray Gerundio, lo de las armas y
-de las letras está aplicado que ni el mismo Florilegista; pero lo de
-las virtudes, como se puede decir, sin que el Diablo y el auditorio se
-rian de la mentira? No ves, pecador de mí, que en los apuntamientos
-del Licenciado Flechilla se dice claritamente, que el Escrivano (Dios
-le haya perdonado!) era un mal hombre, falsario, embustero, enredador,
-zizañero, ladron, con sus polvillos de hypócrita?» -- «Y en esso te
-detienes?» le interrumpió Fray Blas con cierto airecito de fisga. «Cada
-dia me pareces mas cuitado, y temo que has de dar en escrupuloso. Pues,
-hay mas que bautizar essos vicios con el nombre de virtudes? y cátalo
-todo compuesto. Di que ninguno le excedió en la condescendencia, que
-pocos le igualaron en el ingenio, que á nadie concedió ventajas en lo
-penetrativo, que fué único en la persuasion, y que en órden á defender
-sus derechos no solo no admitió igual, sino que tocó la raya de nimio.
-Ves ahí desfigurados sus vicios, y vestidos á la moda en trage de
-virtudes morales, con lo qual ninguno te podrá hablar una palabra, y
-aún está á pique que, al acabar la oracion fúnebre, alguna viejecilla
-simple se encomiende devotamente al Santo Escrivano Conejo.»
-
-15. «Y en fin, quando todo turbio corra, á tí qué te cuesta fingir
-en el difunto las virtudes que te vinieren mas á pelo, segun los
-materiales que tuvieres á mano? porque, si no las tuvo, á lo ménos las
-debió de tener. Piensas tú, que serás el primero que lo hace? Mucho te
-engañas en esso; hombres he visto yo de mucho pro, que lo practican á
-cada passo, sin que por esso pierdan casamiento ni nada del respeto
-que se les debe. Hay en cierta parte del mundo un gremio digno de toda
-veneracion, donde es costumbre hacer honras y predicar su oracion
-fúnebre por qualquiera individuo de él, mas que muera de la otra parte
-del Cabo de Comorin. Ya se ve: pensar que son canonizables todos los
-miembros de aquel respetable gremio, seria un juício que se passaria
-de puro piadoso; con todo esso, apénas se oye ó se lee oracion fúnebre
-de alguno, (porque las mas se imprimen,) que al oyente ó al lector
-no le dé gana de hacerle una novena con culto privado, siendo assí
-que tal vez caen las oraciones sobre sugetos que, lo que es en vida,
-no hicieron milagros. Como se hace esto? Tan lindamente: poniendo el
-Orador de su casa lo que faltó al difunto, y que este le agradezca la
-buena voluntad.»
-
-16. «Oh Señor! que esso será engañar al público, y con engaño muy
-perjudicial. Escrúpulos de Fray Gargajo. No sabe todo el mundo, que la
-primera partida del buen Orador debe ser la que se llama _invencion_?
-Esto qué quiere decir? Que el buen Orador ha de inventar lo que alaba,
-y es claro que, si lo encuentra en el sugeto á quien elogia, no lo
-inventa él, que lo refiere.»
-
-17. Un poco le dissonó esto á Fray Gerundio, oliéndole á grandíssimo
-disparate, y assí no se pudo contener sin interrumpirle, diciendo:
-«Fray Blas, yo pienso que estás un si es no es equivocado y confundes
-la invencion con la ficcion, cosas entre sí muy distintas y muy
-distantes. Hago alguna memoria de que, quando el Dómine Zancas-Largas
-nos explicó esto de la invencion, no nos la dió el sentido que tú la
-das, y nos dixo que la invencion era aquella virtud, prenda ó gracia
-intelectual, en fuerza de la qual el Orador, queriendo engrandecer un
-hecho cierto, buscaba con arte medios, arbitrios ó modos oportunos
-para amplificarle y para engrandecerle, á los quales modos, arbitrios
-ó medios llamaba él _las fuentes de la invencion_: por señas que aún
-todavía me acuerdo bien de las tales fuentes, porque me costó el
-aprenderlas un par de vueltas de azotes; y assí decia, que la primera
-fuente de la invencion era la Historia; la segunda, los Apólogos y
-las Parábolas; la tercera, los Adagios ó los Refranes; la quarta, los
-Geroglýficos; la quinta, los Emblemas; la sexta, los Testimonios de
-los antiguos; la séptima, los Dichos graves y sentenciosos; la octava,
-las Leyes; la novena, la Sagrada Escritura; la décima, el discurso y
-el acierto ó la discrecion de lugares. Assí explicaba él esto de la
-invencion; pero nunca nos dixo, que la invencion del Orador consistia
-en inventar ó fingir lo que havia de alabar; ántes bien, si no me
-engaño mucho, nos inculcaba que esso de fingir se reservaba para los
-Poetas.»
-
-18.[28] No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, ora fuesse porque
-efectivamente conoció de botones adentro el disparate, ora porque le
-disgustasse verse replicado por su discípulo; mas, como era fuerte, se
-empeñó en llevarle adelante y assí le dixo con sobrado sacudimiento:
-«Válgate el Diantre por tu Dómine Zancas-Largas, que ya me tiene
-Zanqui-largueados los híjares. Si esse tu Dómine Zancarron te enseñó
-que el fingir era proprio de los Poetas, tambien debe serlo de los
-Oradores, por quanto no puede haver buen Orador que no sea Poeta. Assí
-lo dice Ciceron, aunque no me acuerdo donde; pero basta que yo lo diga,
-que no ha de ir un hombre con la manga cargada de citas, quando se sale
-á passear.»
-
-19. Calló Fray Gerundio, viendo á su amigo algo amostazado, y este
-prosiguió diciendo: «Lo dicho, dicho; el alabar á los difuntos, ya
-sea en oraciones fúnebres, ya en epicedios poéticos cantados en su
-loor, y fingir las virtudes, prendas y gracias que no tuvieron, no
-es cosa de ayer acá ni es invencion de modernos. Ahí está uno de
-tantos Sénecas como andan por essas librerías (pienso que ha de ser
-el trágico, el qual debió de llamarse assí, porque quizá su Padre se
-llamaria _Tragon_): digo que ahí está esse tal Séneca, que introduce
-á los Poetas de su tiempo llorando la muerte del Emperador Claudio
-Druso y diciendo de él una máquina de proezas, que jamas le passaron
-por el pensamiento al bueno del Emperador. Mas que rabies, te he de
-encaxar, que quieras que no quieras, el hymno que supone compusieron en
-su alabanza, y solo porque me gustó el sonsonete, parecido al de _Iste
-confessor Domini colentes_, le tomé de memoria. Dice pues assí
-
- _Fundite fletus, edite planctus,_
- _Fingite luctus, resonet tristi_
- _Clamore forum:_
- _Cecidit pulchre cordatus homo,_
- _Quo non alius fuit in toto_
- _Fortior orbe._
- _Ille citato vincere cursu_
- _Poterat celeres, ille rebelles_
- _Fundere Parthos,_
- _Levibusque sequi Persida telis_
- _Certaque manu_
- _Tendere nervum,_
- _Qui præcipites vulnere parvo_
- _Figeret hostes, pictaque Medi_
- _Terga fugacis._
- _Ille Britannos ultraque noti_
- _Littora Ponti et cæruleos_
- _Scuta Brigantas_
- _Dare Romuleis colla catenis_
- _Jussit, et ipsum nova Romanæ_
- _Jura securis, temere Oceanum etc._»
-
-20. «No quiero cargos de conciencia y soy hombre sincero: confiéssote
-que este era demasiado latin para mi gramática, y que no le entendí
-sino muy en monton y assí, como dicen, á media rienda. Pero me deparó
-Dios un Lector de nuestra Orden, que por mas de tres años havia sido
-Rey en el general de mayores de Villagarcía, el qual me declaró su
-contenido, y parece ser que en el tal hymno se alaba al Emperador
-Claudio de haver sido hombre muy prudente, de grandes fuerzas, de
-suma celeridad, y de tanto valor que sugetó á los Persas, rindió á
-los Medos, subyugó á los Britanos, extendió los límites del Imperio
-Romano de la otra parte del Ponto, y obligó hasta al mismo Océano á
-que obedeciesse sus leyes. Esto dice el hymno. Mas qué huvo de todo
-esto? Nada en conclusion; porque yo leí en un libro viejo sin principio
-ni fin, pero de grande autoridad, que el Emperador Claudio fué un
-estúpido, tanto que su misma Madre Antonia, quando queria ponderar
-la simpleza de alguno, decia: _Es tan fatuo como mi hijo Claudio_.
-En todo su imperio no hizo cosa de provecho, sino comer, beber y
-tratar con la gente mas vil y mas despreciable. Es cierto, que su hijo
-Británico triumphó de los Britanos, porque los cogió desprevenidos,
-y acabáronse todas sus hazañas. Casóse quatro veces, y se huviera
-casado quatrocientas, si su sobrina y quarta muger Agripina no huviera
-tenido vocacion de enviudar ántes de tiempo, quitándole la vida con
-veneno. Adoptó á Neron, hijastro suyo, sin hacer caso de Británico su
-hijo, y á esto se reduxeron sus proezas. Con todo esso, el Poeta hizo
-bellíssimamente en fingir todas aquellas prendas, que le parecieron
-proprias de un grande Emperador, y celebrarle por ellas, mas que nunca
-las huviera tenido, que essa no fué culpa del panegyrista, y nadie le
-quitó que las tuviesse. Pues, qué razon havrá divina ni humana, para
-que tú no hagas lo mismo con el Escrivano Conejo?»
-
-21. -- «Tus argumentos son tales, respondió Fray Gerundio, que no los
-desatará una Universidad toda entera en cuerpo y en alma. No admiten
-réplica, y assí no solo me conformaré á ciegas con tu dictámen, sino
-que en este punto me ocurre un modo muy fácil de predicar mil sermones
-de honras á mil Escrivanos muertos, que cayessen en mis manos.» --
-«Como assí?» le preguntó Fray Blas.
-
-
-
-
-CAPITULO III.
-
-Interrumpe la conversacion un huésped inopinado, que se aparece de
-repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo demas que irá saliendo.
-
-
-1. Iba á responderle Fray Gerundio, quando al revolver el cercado de
-una viña, por donde atravesaba una senda que guiaba á Tras de Conejo,
-famoso sitio del monte de Valderas, se apareció un mocito como de
-veinte y cinco años, con todo el aparato de cazador crudo: redecilla
-con borla á medio casquete, tupé asomado con sus dos caídas de bucles,
-chambergo y cinta de plata y oro con su lazo ó roseta entre si trepa ó
-no trepa á la copa del chambergo, capotillo de grana hasta la cintura,
-chupa verde bien cumplida de faldillas, calzon de ante fino, ajustado
-á la perfeccion, asomada por la faltriquera, hasta bien entrado el
-muslo, una cinta de oro con sello y llavecita de relox, botines de
-lienzo listoneado de azul, que ni pintados, y sus zapatillas blancas;
-escopeta, bolsas, dos podencos, y quatro perdices que llevaba en una
-red de hilo harto bien texida, pendiente de un cordon de seda, que
-á manera de banda le cruzaba desde el hombro derecho hasta el híjar
-izquierdo: esso se supone.
-
-2. Era un Colegial trilingüe de la Universidad de Salamanca, bien
-dispuesto, despejado, hábil, de humor festivo y retozon, aunque algo
-vivo, osado y quisquilloso; mas que medianamente instruído en letras
-humanas y sobre todo en la Rhetórica, á cuya cáthedra era opositor y
-aún havia leído ya una vez á ella. Llamábase Don Casimiro y estaba
-de recreacion en Valderas, donde tenia casada una hermana muy de su
-cariño, y al cuñado no le havia faltado un tris para ser Corregidor
-de Villalobos. Aquella tarde havia salido á caza y, fatigado de la
-sed, iba por mas pronto recurso á Campazas á echar un trago de agua de
-bodega, quando al revolver del cercado se encontró con nuestros dos
-Frayles. Conocia á Fray Blas, porque este, bien ó mal, havia cursado en
-Salamanca, aunque Don Casimiro era niño gramático y Fray Blas ya era
-Padre colegial; assí se llaman á aquellos Theólogos de reata, que van
-en requa á escuelas mayores y menores.
-
-3. Apénas se vieron los dos, quando recíprocamente se conocieron; y es
-que Fray Blas nada se havia mudado, porque tan calzado era de barbas y
-tan cerrado de mollera quando Colegial, como quando Predicador mayor
-de su Convento, atento á que, quando tomó el santo hábito, era ya
-bastantemente entrado en mozancon. Por lo que toca á Don Casimiro, es
-cierto que, aunque havia crecido mucho y era hombre que ya se afeitaba
-á menudo, pero conservaba todavía el aire, las facciones de la cara y
-cierta viveza de ojos, que le agraciaban mucho quando niño. Diéronse un
-estrecho abrazo, y despues de aquellos efectos regulares de alegría y
-de aquel monton de especies antiguas, que tocan de tropel dos conocidos
-en estos encuentros casuales, despues de haverse santiguado los dos
-media docena de veces con aquello de _Válgame Dios! qué encuentro!
-Quien me lo dixera! Quien lo pensara!_ sin omitir Fray Blas lo otro
-de _Jesus, y qué crecido, y qué espigado, y qué hombre, y qué galan!
-Venga otro abrazo_, etc., le tomaron en medio los dos Frayles. El
-Predicador en breves palabras dió razon á Don Casimiro de quien era
-Fray Gerundio, de sus prendas, de sus talentos, del sermon que acababa
-de predicar, de los aplausos que havia merecido, del sermon de honras
-que le havian encargado, y, en fin, de toda la conversacion que havian
-tenido los dos desde la salida del lugar hasta el mismo punto del
-dichoso encuentro inclusivamente.
-
-4. Hizo Don Casimiro un cumplido muy cortesano á Fray Gerundio, y,
-haviéndole correspondido este con las voces que le deparó su bondad, su
-crianza y su cosecha, prosiguió immediatamente sin detenerse: «Pues,
-Señor Don Ramiro...» -- «Casimiro, le interrumpió el Colegial, para
-servir á Vuesandíssima.» -- «Perdone vuestra Merced, continuó Fray
-Gerundio, que, quando le nombró mi amigo el Padre Predicador, estaba
-yo un tantico embobado, y solo pude advertir que su gracia de vuestra
-Merced era un nombre acabado en _iro_. Pues, Señor Don Casimiro, lo que
-yo iba á decir á Fray Blas, quando nuestra buena suerte nos deparó la
-honrada vista de vuestra Merced, era que se me havia ofrecido un medio
-estupendíssimo para predicar, aunque fuessen mil sermones de honras
-á todos los Escrivanos que está comiendo la tierra. Este es el ir
-discurriendo en mi sermon por todas y por cada una de las diez fuentes,
-que llaman los Rhetóricos _de la invencion_.»
-
-5. -- «Essa es mi comidilla, interrumpió el Colegial, y toca
-Usandíssima un assunto, en que puedo decir algo con ménos desacierto,
-porque al fin essa es mi facultad. Si las fuentes de la invencion son
-diez precisamente, si son ménos ó son mas, es punto muy questionable,
-y no ignora Usandíssima quanto le controvierten los Autores. Ciceron,
-en lo _de Inventione_, señaló algunas mas. Nuestro Quintiliano, en sus
-_Instituciones oratorias_, las reduxo á ménos, y Casio Longino, en su
-_Tratado de lo sublime_, que leí traducido del griego en francés por
-Monsieur Boileau, dice, á mi ver con mayor acierto, que no se puede
-señalar número fixo á estas fuentes de la invencion, porque serán mas
-ó ménos, segun fuere mayor ó menor la fecundidad y fuerza imaginativa
-del Orador. Pero no hay que detenernos en lo que no es del dia: importa
-poco que las fuentes sean diez ó sean diez mil; lo cierto es, que con
-solas diez fuentes en qualquier assunto se puede juntar un caudal
-oratorio tan copioso, que forme un rio navegable de eloquencia. Y
-quales son essas diez fuentes donde Vuesandíssima piensa hacer aguada
-para navegar felizmente por el proceloso mar de su fúnebre parentacion?»
-
-6. -- «Con licencia de vuestra Merced, respondió Fray Gerundio, el
-Escrivano á cuyas honras he de predicar no era pariente mio.» --
-«Pues, digo yo por ventura que lo fuesse?» replicó el Colegial. --
-«Es que, como vuestra Merced dixo esso de emparentacion, prosiguió
-Fray Gerundio, creí que me emparentaba con él.» Sin mas exámen
-conoció Don Casimiro la pobreza del Frayle con quien trataba; pero
-dissimuló quanto pudo, y ya con algun mayor conocimiento del terreno
-respondió: «Vuesandíssima ha padecido equivocacion, nacida sin duda
-de alguna distraccion involuntaria; yo no dixe _emparentacion_,
-sino _parentacion_.» -- «Pues, qué mas da uno que otro?» replicó
-Fray Gerundio. -- «Paréceme, respondió el vellacuelo del Colegial,
-que Vuesandíssima tiene gana de zumbarse y que á mi costa quiere
-divertir la tarde. Un hombre como Vuesandíssima, que tiene noticia
-de la invencion y de sus fuentes, no puede ignorar que Ciceron llama
-_parentar á los difuntos_ el hacer honras por ellos, y que de aquí
-se dice _parentacion_ todo lo que se consagra á su memoria, ya sean
-ofrendas, ya elogios, ya oraciones ó sermones.» Como Fray Gerundio se
-vió tratar con tanto respeto, pues en realidad era la primera vez que
-havia recivido esse tratamiento, y no dexaba de admitirle con gusto y
-con entonacion, aunque quedó un poco corridillo de que le huviessen
-cogido en aquel punto, resolvió dissimular por no perder el concepto, y
-assí dixo como sonriéndose: «Ya, ya lo sabia yo, pero quise hacer del
-bobo, solo por el gusto de oir á Usted.» -- «Pues otra vez, replicó el
-fisgon del Colegial, no lo haga Vuesandíssima con tanta naturalidad,
-porque casi me lo hizo creer. Pero, volviendo á nuestro propósito,
-qual es la primera fuente de la invencion que señala el Autor de
-Vuesandíssima?»
-
-7. -- «La Historia,» respondió Fray Gerundio. -- «Tambien Quintiliano,
-prosiguió Don Casimiro, señala essa por la primera fuente. No sé si me
-acordaré de sus palabras, porque ya ha algunos años que las encomendé
-á la memoria; hagamos la experiencia: _In primis vero_ (pienso que ha
-de decir) _abundare debet orator exemplorum copia, cum veterum tum
-etiam novorum; adeo ut non ea modo, quæ conscripta sunt historiis
-aut sermonibus, veluti per manus tradita, quæque quotidie aguntur
-debeat nosse, verum ne ea quidem, quæ a clarioribus poetis ficta sunt,
-negligere_. De suerte que Quintiliano desea en todo perfecto Orador no
-solo una noticia comprehensiva de la historia, de la tradicion y aún
-de los sucesos particulares que acaecen en su tiempo, sino que no debe
-despreciar aún las ficciones y las fábulas de los Poetas mas ilustres y
-mas clássicos; porque todo sirve para exornar lo que dice con exemplos
-antiguos y modernos.»
-
-8. -- «Veslo, Fray Gerundio, veslo? interrumpió á esta sazon Fray
-Blas, lleno de gozo y dándole una palmadita en el hombro izquierdo;
-mira como Quintiliano aprueba lo de las fábulas en los sermones y en
-las oraciones, segun el texto literal y terminante, que con tanta
-puntualidad acaba de citar y referir el Señor Don Casimiro. Y qué? te
-parece que el Señor Don Casimiro es rana? Pues sábete, que será muy
-presto tan Cathedrático de Rhetórica en la Universidad de Salamanca,
-como tú eres Predicador sabatino y como yo soy Predicador mayor de la
-casa. Di ahora á todos los Magistrales del mundo y á quantos Maestros
-Fray Prudencios puedan tener las Religiones mendicantes, monachales y
-clericales, que se vengan á contrarestar á Quintiliano.»
-
-9. -- «Poco á poco, reverendíssimo Fray Blas,» atajó Don Casimiro.
-«Quintiliano instruye á un Orador profano, y no á un Orador sagrado.
-Da reglas para los que han de hablar en las Academias, arengar á los
-Magistrados, hacer representaciones á los Príncipes, perorar en los
-Gabinetes y defender ó alegar en los Tribunales; no se mete con los que
-han de enseñar, persuadir y convencer al pueblo desde los púlpitos.
-Es cierto, que unos y otros pueden y deben usar de la Historia con
-moderacion, con oportunidad y con templanza; pero de la ficcion y de la
-fábula solamente podrán valerse con mucho tiento y con grande economía
-los primeros. Assí lo da á entender el mismo Quintiliano, y si no,
-repare Vuesandíssima el miramiento con que se explicó: _ne ea quidem,
-quæ a clarioribus poetis ficta sunt, negligere_. No dice, que hagan
-estudio de las ficciones y de las fábulas, sino que no las desprecien,
-que no las olviden del todo. Si Quintiliano quiere, que aún en las
-oraciones profanas se practique tanta circunspeccion en el uso de la
-fábula, quanto condenaria que se gastasse, digámoslo assí, á pasto en
-las oraciones sagradas, que él no conoció, porque tuvo la desgracia de
-morir en el Paganismo? Pero dexando á un lado esto, que no es de mi
-profession, dígame vuestra Merced, Padre Fray Gerundio, como ha de usar
-Usendíssima de la Historia para el sermon del Escrivano?»
-
-10. -- «Como? Tan lindamente,» respondió Fray Gerundio. «Lo primero
-voime derechicamente á las Concordancias á buscar la palabra _Scriba_,
-y, leyendo despues todo lo que se dice en la Biblia de los _Escrivas_,
-se lo aplico ajustaditamente á mi Escrivano. Despues voy á consultar en
-un Thesauro lo que hay en latin por Escrivano, que á fé de hombre de
-bien que no lo sé; porque no está obligado ninguno, aunque sea el mayor
-Latino de todo el Universo, á saber como se llaman en latin todas las
-cosas.» -- «No se canse Vuesandíssima en buscarlo, dixo el Colegial,
-que yo se lo diré: Escrivano y Notario en latin se dice _Tabularius_
-y tambien _Tabellio_, como quieren otros.» -- «Lindamente, continuó
-Fray Gerundio; busco pues la palabra _Tabellio_ ó _Tabularius_ en el
-_Theatrum vitæ humanæ_ de Beyerlink, y allí encontraré todo quanto
-pueda desear sobre el tiempo, orígen, progressos, variedad de fortunas,
-con otras mil curiosidades tocantes al oficio de Escrivano, desde su
-fundacion hasta el tiempo en que escrivió su _Theatro_ el devoto y pio
-Lorenzo Beyerlink, Arcediano de Ambéres; si allí no encuentro esta
-palabra, que es muy possible, infaliblemente la he de hallar en el
-_Calepino_ de Ambrosio, aumentado por Passeracio.»
-
-11. -- «Tenga Usendíssima, interrumpió el Colegial, y déme su permisso
-para hacer una pregunta: qué entiende Usendíssima por el _Calepino
-de Ambrosio_? porque esse modo de citarle se me representa una cosa
-muy parecida á la carabina de Ambrosio.» -- «Cierto, Señor Colegial,
-que es muy honda la pregunta,» respondió Fray Gerundio, no sin hacer
-un gesto desdeñoso. «Qualquiera niño gramático podrá satisfacerla,
-pues saben hasta los menoristas que _Calepino_ es una palabra griega,
-hebréa ó moscovita, que en esso no me meto, la qual significa lo
-mismo que Diccionario ó Vocabulario, en que, siguiendo el alphabeto,
-se va discurriendo por todas las palabras latinas, y se dice lo que
-significan en romance.» -- «Tras de essa respuesta iba yo, Padre
-reverendíssimo, replicó el Colegial en tono sacudido, y no extraño que
-los niños gramáticos ignoren lo que significa _Calepino_, quando los
-reverendíssimos Padres Predicadores sabatinos no lo saben. _Calepino_
-no es voz griega, hebréa, arábiga ni úngara, sino puramente italiana;
-tampoco es título de la obra, sino nombre patronýmico de la patria
-del Autor. Este fué Fray Ambrosio Calepino, del Orden de San Agustin,
-llamado assí porque fué natural de Calepio en Italia; ni mas ni ménos
-como San Nicolas de Tolentino y Santo Thomas de Villanueva, Religiosos
-de la misma Orden, se llamaron assí, porque el uno, aunque era natural
-del lugar de Sant-Angel, cerca de Fermo en la Marca de Ancona, vivió
-treinta años en Tolentino, ciudad episcopal de la misma Marca, donde
-murió; y de esta larga residencia en dicha ciudad tomó el nombre. El
-otro le tomó de Villanueva de los Infantes, donde se crió, aunque
-havia nacido en Fuentillana, pueblo reducido que dista tres quartos
-de legua de aquella villa. Pues ahora, si uno citasse los sermones de
-Santo Thomas de Villanueva, diciendo: _assí se lee en Villanueva de
-Santo Thomas_, no seria cosa ridícula? Pues tan ridículo es, si no lo
-es mas, citar á secas y sin llover el Calepino de Ambrosio, como si su
-Autor huviesse puesto al diccionario el título de Calepino. Y ve aquí
-Vuesandíssima, como la pregunta tenia mas hondon de el que parecia.
-Ahora passe Usendíssima adelante; que esta no ha sido mas que una breve
-digression.»
-
-12. Algo descalabradillo quedó Fray Gerundio de la refriega calepinal
-y, curándose lo mejor que pudo, prosiguió diciendo: «Informado una vez
-de todo lo que trae el Calepino ó el Diccionario de Passeracio (que no
-hemos de reparar en quisquillas,) acerca de Escrivanos, tengo ya una
-buena provision de noticias antiguas para exornar mi sermon. No dexo de
-conocer que me hace falta un poco de erudicion moderna; pero donde la
-encontraré? ni quien pudo soñar jamas en escrivir la Historia de los
-Escrivanos?» -- «Sossiéguese Usendíssima, interrumpió el Colegial; que
-no es esso tan impossible como le parece. Si hay Historia completa,
-y no mal escrita, por Juan Bautista Tiers, _de las Pelucas y de los
-Peluqueros_, por qué no la podrá haver de los Escrivanos? Y si los
-Libreros y Enquadernadores, Copistas y Amanuenses tienen su Historia,
-harto bien trabajada por Christiano Schoettgen, qué razon havrá
-divina y humana para que los Escrivanos no puedan tener la suya? En
-verdad que no estuvo muy léjos de escrivirla Juan Miguel Henecio, en
-su obra de á folio que intituló _de veteribus Germanorum et aliarum
-nationum signis_, de las rúbricas ó signos que usaban antiguamente los
-Alemanes y otras naciones para autenticar sus cartas y sus instrumentos
-públicos. Ni el Padre Reinerio Carsughio, que en verso didascálico
-enseñó el arte de escrivir bien, esto es, con hermosura, con igualdad
-y con limpieza, dexaria de padecer sus tentaciones de escrivir la
-Historia de los Escrivanos. En fin, Padre reverendíssimo, yo no puedo
-dar á Usendíssima noticia cierta de alguna Historia de estos, porque no
-la tengo; pero tanto como de la _Historia de los Secretarios de Estado,
-con sus elogios, armas, blasones y genealogías_, ahí está la del Señor
-Fauvelet Du-Toc, que corre con acceptacion.»
-
-13. -- «Hombre de los Demonios! exclamó á esta sazon Fray Blas, esse es
-un thesoro! _Historia de los Secretarios de Estado!_ Ahí es un grano
-de anis el librecito! Cosa mas adequada al intento era impossible
-hallarla; porque el Escrivano Conejo todo lo tenia, puesto que lo
-primero era Secretario, y lo segundo de Estado, por estar casado _in
-facie Ecclesiæ_ con la Señora Mari-Beltrana-Pichon, por otro nombre _la
-Roma_, que hoy es su viuda, y lo sea su merced por muchos años.»
-
-14. -- «Reverendíssimo, Reverendíssimo, dixo entónces Don Casimiro,
-cogiendo del brazo á Fray Blas, tenga por Dios, no se precipite. Un
-tropezon ha dado Usendíssima, que no sé como no se ha deshecho todas
-las narices. Secretario de Estado no es esso ni sueña en serlo,
-y confundir los Secretarios de Estado con los Escrivanos reales,
-numerarios ó de ayuntamiento, de las ciudades, villas y lugares, es
-un despropósito que solo la innocencia puede excusarle de grandíssimo
-desacato. Secretarios de Estado y del Despacho universal son aquellos
-Ministros superiores, que despachan immediatamente con los Reyes,
-forman los decretos, autorizan los tratados y expiden las órdenes á su
-real nombre. Llámanse de Estado, porque solo tratan immediatamente con
-el Príncipe aquellas materias que pertenecen á él, ya sean políticas,
-ya militares, ya de marina, ya de gracia y justicia, y ya tambien de la
-real hacienda. No son Escrivanos, oficio imponderablemente inferior á
-su elevado empléo, y darles este nombre seria una insolencia digna del
-mayor castigo, si no la disculpara la ignorancia. Los otros Escrivanos
-públicos, autorizados por el Consejo para servir al comun, aunque
-es oficio muy honrado y le exercitan muchos hombres de bien, están
-mucho mas abaxo, y no sé yo de qué pueda servir la Historia de los
-Secretarios de Estado para las honras de un Escrivano real.»
-
-15. -- «Señor Don Casimiro, repuso muy sereno el Padre Fray Blas,
-como en mi Religion no se leen gacetas, no estamos duchos en essas
-materias tan altas; mi intencion no fué ofender á nadie: haviendo oído
-toda mi vida llamar Secretarios á los Escrivanos, y Escrivanos á los
-Secretarios, creí que era lo mismo uno que otro, y harto será que no
-lo huviesse errado el otro dia, que se me ofreció escrivir una carta
-al Secretario de cierto Señor Obispo, y puse en el sobrescrito: _A Don
-Fulano de Tal, Escrivano del Señor Obispo de tal parte_. Pero la carta
-ya está en el corréo, y, si el Secretario se riere, esse buen rato mas
-tendrá; sobre todo, el Auditorio, á quien ha de predicar el Padre Fray
-Gerundio, tanto sabe de Secretarios de Estado como yo; con que, en
-hablándole de Secretarios, sean lo que fueren, para él todo será á un
-precio, y yo le fio que no ha de ir á examinar si viene ó no viene á
-cuento la noticia.»
-
-16. -- «Esse ya es otro cantar, dixo Don Casimiro, y no me toca á
-mí, que huyo de meter la hoz en mies agena. Assí pues, prosiguiendo
-adelante en nuestro assunto, dígame Usendíssima, Padre Fray Gerundio,
-qual es la segunda fuente de la invencion, que señala el Autor de
-Usendíssima?»
-
-17. -- «_Apologi et Parabolæ_, respondió Fray Gerundio, los Apólogos y
-las Parábolas.» -- «Pero, qué entiende Usendíssima por Parábolas y por
-Apólogos?» replicó el Colegial. -- «Por lo que toca á los Apólogos,
-confiesso, respondió Fray Gerundio, que todavía no he podido formar
-concepto claro de lo que son; mas en quanto á las Parábolas, aunque
-tampoco sé definirlas con precision, pero ya las concibo con claridad,
-por las Parábolas que se leen en el Evangelio, de la viña, de la
-higuera, de los talentos, y otras.»
-
-18. -- «Pues, mire Usendíssima, continuó Don Casimiro, Apólogo y
-Parábola, Parábola y Apólogo allá se van en su significado, pues uno y
-otro quieren decir una semejanza ó una comparacion fundada en una cosa
-que se finge, verosímil ó inverosímil, para sacar de ella una sentencia
-ó una moralidad cierta y verdadera, como quando Menenio Agripa se valió
-de la Parábola ó del Apólogo del cuerpo humano para sossegar al Pueblo
-Romano que, amotinado contra el Senado, se havia retirado al Monte
-Aventino, y Menenio con su Apólogo le reduxo otra vez á la obediencia
-de los Padres conscriptos. El uso de las Parábolas, aún en los assuntos
-mas serios y mas sagrados, basta verle canonizado por el exemplo
-del mismo Christo para que todos le veneremos. Muchos Santos Padres
-le practicaron con felicidad, y sabemos que San Gregorio Nazianceno
-desterró la vanidad del Presidente Celusio con el gracioso Apólogo de
-las golondrinas y los cysnes. Mas en mi dictámen se ha de tener siempre
-muy presente la juiciosa regla, que da el Padre Nicolas Causino en su
-eruditíssima obra _de Eloquentia sacra et profana_, libro 4º, capítulo
-4º, por estas palabras:»
-
-19. «_Observandum autem erit in his apologis, ne nimis sint crebri,
-ne dictione nimis faceta et quæ ad scurrilitatem accedat pertexantur:
-denique ut personam, ut locum, ut rem deceant_: deben usarse los
-Apólogos con moderacion, con economía, y no con demasiada frequencia;
-las voces para explicarlos, aunque pueden ser algo festivas, nunca han
-de picar en graciosas ó en chocarreras, porque entónces se convertiria
-en bufon ó en truhan el Orador. Finalmente, los Apólogos se han de
-proporcionar á toda la decencia que pide el assunto, el lugar y la
-persona. Ni para disculpar la frequencia de los Apólogos sirve el
-exemplo de Christo, que en sus sermones solia encadenar Parábolas con
-Parábolas; porque el Salvador predicaba á los Asiáticos, y ya se sabe
-que esse es el gusto de los Orientales, á cuyo genio se acomodaba
-el divino Predicador. Todo esto es cierto; pero tambien lo es que,
-aunque los Apólogos practicados con estas reglas pueden ser muy útiles
-en un assunto moral, doctrinal ó de enseñanza, no sé yo como podrá
-Usendíssima acomodarlos al sermon de honras de un Escrivano.»
-
-20. -- «En este mismo punto, saltó entónces Fray Blas, se me está á mí
-ofreciendo uno que, si Fray Gerundio sabe bornearle, ha de venir á su
-sermon que ni aunque le huvieran cortado para él, y no es ménos que
-de el mismíssimo Demósthenes.» -- «Y qual es, Padre Reverendíssimo?»
-preguntó el Colegial. -- «Qual?» respondió Fray Blas. «El de aquel
-caminante, que alquiló un burro en dos reales por dia para cierto viage
-en el rigor del mes de Agosto, y, como todas las mañanas hácia las diez
-le calentasse el sol demasiadamente, él se apeaba y se tendia á la
-sombra del burro. Calló el dueño de el jumento, y, al tiempo de ajustar
-la cuenta, el que se le havia alquilado le dió doce reales por seis
-dias de viage. _Faltan otros doce_, dixo el alquilador. -- _Pues como?_
-replicó el caminante. _Seis dias de jornada, á razon de dos reales cada
-dia, son doce cabales._ -- _Sí Señor_, respondió el alquilador, _pero
-faltan otros doce por la sombra del burro, puesto que el ajuste fué
-solo por el burro, y no por la sombra_.»
-
-21. -- «El Apólogo es gracioso, dixo el Colegial, y con efecto me
-acuerdo de haverle leído en Plutarco, atribuyéndosele á Demósthenes,
-quien con esta chanza despabiló la atencion del auditorio, que estaba
-un poco distrahido. Pero no veo, como el Padre Fray Gerundio le pueda
-aplicar á su Escrivano.» -- «Esso, de los cielos! respondió Fray Blas:
-tiene mas que ponderar el desinterés y la limpieza del Escrivano
-Conejo, y decir que siempre perdonaba algo de sus derechos? Porque,
-aunque cargaba, como era razon, el coste del papel, de las plumas y de
-la tinta, sin olvidarse de prevenir al litigante que echasse sobre la
-mesa dos pesetas mas para el escriviente, con todo esso, no obstante de
-que cortaba muy á menudo las plumas, nunca cargó ni un maravedí por la
-navaja; y aquí entra el Apólogo del burro y de la sombra, que ni aunque
-le huvieran mandado fabricar de molde.»
-
-22. Sonrióse Don Casimiro, y continuando en sus preguntas dixo á Fray
-Gerundio: «Segun el Autor de Usendíssima, qual es la tercera fuente de
-la invencion?» -- «Los Adagios,» respondió sin detenerse. -- «Es fuente
-muy copiosa, prosiguió el Colegial; pero Usendíssima qué entiende por
-Adagios?» -- «Qué he de entender? respondió Fray Gerundio; lo que
-qualquiera vieja de mi lugar. Adagios y refranes son una misma cosa.»
--- «Pues qué? preguntó Don Casimiro, los refranes pueden hacerse lugar
-en algun género de sermones?»
-
-23. -- «Ahora salimos con esso! respondió Fray Gerundio. Y como que
-pueden y deben hacerse lugar, y mucho lugar en ellos! No hay cosa
-que mas los adorne, que mas los agracie ni que mas embelese. Yo
-tengo algunos apuntamientos de varios Adagios que he oído y leído
-en algunos sermones, los quales verdaderamente me han suspendido, y
-pienso aprovecharme de ellos siempre que me venga á pelo. Donde hay,
-verbi-gracia, introduccion mas magnífica para un sermon de honras que
-la de un Religioso grave, en el que predicó á las de un Maestro de su
-Orden, que se llamaba _Fray Eustaquio Cuchillada y Grande_, quando dió
-principio á su oracion fúnebre diciendo: _Al Maestro, cuchillada, y
-grande_? Refran y equívoco que desde luego captó no solo la admiracion,
-sino el pasmo de todo el auditorio. Hoy es el dia en que yo no acabo de
-aturdirme de tan bella introduccion. Pues qué! aquel divino assunto del
-sermon de honras, que predicó un famosíssimo Orador en las exequias
-de Don Antonio Campillo, Párrocho que fué de cierta Iglesia, en cuyo
-campanario havia fabricado á su costa una bella aguja! Fué pues el
-assunto: _El sastre del Campillo, que puso la aguja y el hilo_. Esto
-es ingenio, y lo demas parla, parla. Y el otro que, predicando el
-sermon del demonio mudo en tiempo de Quaresma, assistiendo el Santo
-Tribunal, dió principio con este oportuníssimo refran: _Con el Rey
-y con la Inquisicion, chiton_; añadiendo que por esso era mudo el
-demonio, de que se hablaba en el Evangelio, porque estaba delante de la
-Inquisicion. Parécele á vuestra Merced, que no podria predicar, aunque
-fuesse delante del mismo Papa? Bastan estos exemplares, y estoy pronto
-á dar á vuestra Merced aunque sea un ciento de ellos, para que vea si
-los refranes se pueden hacer lugar en los sermones.»
-
-24. -- «Yo, Padre reverendíssimo, replicó el Colegial, tengo pocas
-barbas para meterme en assuntos tan hondos, y mas no siendo de mi
-profession, que se reduce á la latinidad, rhetórica y bellas letras, ó
-letras humanas por otro nombre. Sin embargo, como en Salamanca se trata
-casi por precision con tantos hombres grandes, asseguro á Usendíssima
-haver oído mas de una vez á varios Padres Maestros doctíssimos de todas
-las Religiones censurar mucho á los Predicadores, que usaban de essos
-refranes populares y chabacanos en sus sermones. Los mas templados
-decian, que era una _insulsíssima puerilidad_, otros se adelantaban
-á calificarla de _insigne mentecatez_, y aún no faltaron algunos que
-la llamaron _frenesí_, _locura_, _profanacion del púlpito_, y otras
-cosas á este tenor. Yo refiero, no califico. Lo que á mí me toca por mi
-profession, es assegurar á vuestra Reverendíssima que jamas entendí,
-leí ni oí, que otros entendiessen por el nombre de _Adagios_, en quanto
-fuente de la invencion oratoria ó rhetórica, lo que entiende vuestra
-Reverendíssima, esto es los refranes populares.» -- «Pues, qué se
-entiende por _Adagios_?» replicó Fray Gerundio. -- «Voylo á decir,»
-respondió Don Casimiro.
-
-25. «Adagio ó proverbio, (que todo es uno,) dice Synesio, es una
-sentencia grave, digna, hermosa y comprendida en pocas palabras,
-sacada como del sagrado depósito de la philosophía moral: _Proverbium
-est sermo dignitatem habens et tamquam sacrario Philosophiæ, unde
-antiquitatem traxit, depromptum; ex quo gravi est pulchroque aspectu_.
-Por esso llamó Aristóteles á los proverbios _preciosas reliquias de la
-venerable antigüedad, preservadas en la memoria de los hombres de la
-lastimosa ruína que padeció la verdadera philosophía, debiendo esta
-preservacion á su misma brevedad, destreza y elegancia: Cum proverbia
-dicat Aristoteles esse veteris Philosophiæ, inter maximas hominum
-ruinas intercidentis, quasdam reliquias, ob dignitatem dexteritatemque
-servatas_. Si no me engaño mucho, á esto se reducen los proverbios de
-Salomon, que distan infinitamente de ser refranes, siendo una coleccion
-de sentencias inspiradas, verdaderamente divinas, enderezadas todas á
-gobernar nuestras acciones por las reglas de una perfectíssima conducta
-christiana, política y racional.»
-
-26. «Muchos Philósophos graves entre los antiguos se dedicaron á este
-género de sentenciarios, adagios ó proverbios: Chrysippo, Cleanthes,
-Theeteto, Aristídes, Aristóphanes, Esquilo, Milon, Aristarco, y otros,
-cuyas obras perecieron. Las mas célebres que nos han quedado de esta
-classe son las de Zenobio, Diogeniano y Suidas, de las quales sacó
-Erasmo de Roterdam todo lo que compuso acerca de los adagios griegos.
-Esto es, Padre Reverendíssimo, lo que yo entendia hasta aquí por el
-nombre de _Adagios_: estos los que me parecian muy oportunos para
-exornar una oracion, tratados con parsimonia. Pero, pues vuestra
-Reverendíssima entiende otra cosa, no nos paremos, y vamos adelante.»
-
-
-
-
-CAPITULO IV.
-
-Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á Campazas sin saber cómo;
-quédase allí el Colegial aquella noche, y se evacúa el punto que se
-tocó y no se prometió en el capítulo passado.
-
-
-1. A la quarta pregunta que iba á hacer Don Casimiro, hallaron todos,
-no sin assombro, que estaban á la puerta trasera, esto es, á la puerta
-del corral de la casa de Anton Zotes; y es que lo divertido de la
-conversacion los havia embelesado de manera, que pian piano y, como
-dicen, sin sentir havian andado una buena media legua de camino, con
-sus paradas y todo. Lo mas gracioso fué que, quando llegaron al lugar,
-Don Casimiro no se acordó de que tenia gana de beber, y, como ya se
-havia puesto el sol, sin hacer mencion de agua ni de vino, quiso
-volverse á Valderas; pero, como tenia que andar una legua muy larga,
-como iba ya á anochecer, y como era hombre de una conversacion tan
-divertida, no obstante los tajos y reveses que con tanta urbanidad,
-bellaquería y dissimulo descargaba de quando en quando sobre los dos
-Frayles, ambos le hicieron tantas instancias para que se quedasse
-aquella noche, que al cabo le reduxeron, baxo la precisa condicion de
-que se despachasse luego un criado á Valderas, para que estuviessen
-sin cuidado su hermana y su cuñado el casi Corregidor de Villalobos.
-
-2. Consta, no obstante, por un manuscrito authéntico y curioso, que
-quien finalmente acabó de determinarle fué la Tia Catanla, la qual
-abria la puerta trasera para que entrassen los cerdos, puntualmente
-quando estaban los tres altercando, uno sobre que se havia de volver,
-y los dos sobre que se havia de quedar. Quando ella vió un mocito
-tan galan, tan majo y tan bien agestado, que venia con su hijo y
-que le trataba al parecer con amistad y confianza, como era muger
-tan bondadosa, luego le cobró cariño y, acercándose mas á los tres,
-preguntó sanamente á Fray Gerundio: «Quien es este Señor tan lindo?
-bendígale Dios.» -- «Señora, respondió el Colegial sin dar lugar á
-que otro respondiesse: soy un servidor de vuestra Merced;» y en pocas
-palabras la declaró quien era, el encuentro casual que havia tenido, la
-precision de volverse, y la dicha que lograba en no hacerlo sin rendir
-todo su respeto á su obediencia. No se cortó la boníssima Catanla,
-porque era muger serena; ántes bien, haciéndole una reverencia á la
-usanza del país, (esto es, encorvando un poco las piernas y baxando
-horizontalmente el volúmen posterior hácia el suelo,) le encaxó
-seguidamente toda la retahila de Cámpos: «Viva Usté mil años; para
-servir á Usté; lo estimo mucho; güenos todos, á Dios gracias; viva Usté
-mil años; y por allá están todos güenos? Viva Usté mil años.» Y añadió
-luego: «Pero esso de golverse Usté hoy, ni por pienso: el hijo de mis
-entrañas! y quien l’ avia dexar golver á boca de noche? A pique que le
-comieran los lobos! Mal ajo para ellos; quatro ovejas me comieron la
-noche que perdicó el m’ hijo Gerundio; mal provecho les haga. No Señor:
-ya que tengo la fortuna de que su Mercé venga á mi casa, esta noche ha
-de hacer penitencia. Unos güevos frescos puestos d’ hoy no faltarán.
-Para qué quiero yo las gallinas sino para estas ucasiones? Palominos
-siempre los hay en casa (gracias á Dios), que el mi Anton tiene un
-palomar muy aventajado, assí no fuera por las garduñas; malditas ellas,
-y qué descomulgadas que son! Un salpicon de vaca, cebolla y güevos
-duros le sé yo componer, que le puede comer el mismo Rey. Una cama con
-sábanas brancas como un oro, la hay por la misericordia de Dios. Ella
-no será como su Mercé merece; pero por fin y por postre sirvió para
-mi primo el Magistral de Leon, que mañana será Obispo.» Y diciendo y
-haciendo, fué y le quitó la escopeta con una bondad y con una sanidad
-de corazon, que al Colegial le dexó prendado; y con efecto se determinó
-á dormir aquella noche en Campazas, previniendo lo del recado á
-Valderas.
-
-3. Anton Zotes le recivió ni mas ni ménos como su muger, porque no era
-ménos agasajador que ella; y, despues de aquellos cumplidos regulares,
-hechos por parte de Don Casimiro con despejo y con desembarazo de
-colegio, y correspondidos por parte de los de la casa á la buena de
-Dios, segun el ceremonial campesino, Anton se fué á cuidar de los
-mozos y á dar las órdenes sobre lo que havian de trabajar el dia
-siguiente, Catanla á disponer la cena, las criadas á hacer las camas;
-y, quedando los tres solos en una sala baxa, conviene á saber, Fray
-Blas, Fray Gerundio y el Colegial, «prosigamos, dixo este, con nuestra
-conversacion, y sírvase Vuesandíssima decirme, qual es la quarta fuente
-de la invencion, que le enseñó su Maestro.»
-
-4. -- «Los geroglýphicos y los emblemas,» respondió Fray Gerundio.
--- «Algunos, continuó el Colegial, de essa fuente hacen dos, por la
-diferencia que hay entre emblemas y geroglýphicos; pero es tan corta,
-que me inclino á que lo aciertan los que la reducen á una sola.
-Vuestra Reverendíssima sabrá mucho mejor que yo la diferencia que hay
-entre geroglýphicos y emblemas.» -- «Yo nunca la he conocido ni me he
-parado á examinarla,» respondió Fray Gerundio. «Para mí las emblemas
-de Alciato y los geroglýphicos de Picinelo, que son los únicos de que
-tengo alguna noticia, solo se distinguen en que un libro es mas pequeño
-y otro es mas grande.» -- «Ya está conocido, replicó el Colegial, que
-Usendíssima por su modestia quiere encubrir lo que sabe, y tomar de
-ahí ocasion para examinarme acerca de lo poco que yo he estudiado:
-complaceré á Usendíssima.»
-
-5. «Los geroglýphicos son una explicacion mysteriosa, figurada y muda,
-de lo que se quiere dar á entender, por medio de alguna ó algunas
-imágenes, ya realmente dibuxadas en el papel, en el lienzo ó en la
-tabla; ya abultadas en el mármol, en el bronce ó en la madera, o ya
-únicamente ofrecidas á la imaginacion por medio de una descripcion
-verbal, viva, enérgica y expressiva, que imprima bien en la idéa lo
-que se quiere representar. No se añade á la pintura ó á la descripcion
-mote, lema, inscripcion ni palabra alguna que sirva de explicacion al
-pensamiento, dexándose enteramente al discurso ó á la penetracion de
-el que ve, lee ú oye el geroglýphico, el curioso trabajo de adivinar
-su verdadero significado. El emblema (y no _la_ emblema, como dicen
-algunos,) solo añade al geroglýphico el mote, el lema ó la inscripcion
-en brevíssimas palabras, que declaran lo que se pretende significar por
-aquel.»
-
-6. «Pondré un verbi-gracia, no para que Usendíssima me entienda, que
-esso seria presumir yo de maestro de quien no merezco ser discípulo,
-sino para que Usendíssima se actúe del modo como yo concibo lo que
-digo, y en caso de padecer equivocacion se digne corregir mis yerros.
-Los doce signos del Zodiaco, ó las doce casas, que dividen en doce
-partes iguales aquel espacio de cielo que corre el sol en el discurso
-de un año, son otros tantos geroglýphicos ó sýmbolos, que representan
-lo que comunmente passa en la tierra en cada uno de los doce meses,
-correspondientes á las doce casas. El primero signo es _Aquario_, y se
-symboliza con un muchacho que está vertiendo un jarro de agua, para
-significar lo mucho que suele llover en Henero. El segundo es _Piscis_,
-y le representan dos peces pintados, para denotar que en Febrero
-están en sazon la mayor parte de los peces. El tercero es _Aries_,
-representado por un carnero, y quiere decir que en Marzo es la paricion
-de las ovejas, naciendo entónces los corderitos. El quarto es _Tauro_,
-figurado por un toro, para denotar que en Abril nacen las terneras.
-Síguese _Géminis_, pintado hoy por los dos hermanos gemelos Cástor y
-Pólux, y antiguamente por dos cabritillos, como lo afirma Heródoto,
-en significacion de que las cabras regularmente paren de una vez dos
-cabritos, para cuyo fin las proveyó la naturaleza con tanta abundancia
-de leche.»
-
-7. «Bastan estos exemplares para dar á entender la idéa, que yo
-formo de los geroglýphicos, cuyo orígen comunmente se atribuye á
-los Egypcios; pero yo tengo para mí, que su principio fué mucho mas
-antiguo, inclinándome á la opinion de los que se le dan no ménos que
-en la Torre de Babel, aunque despues fuessen los Egypcios los que
-conservaron, promovieron y adelantaron mas el uso de ellos, en lo que
-no cabe duda racional; pero esto no es del intento. A los sýmbolos ó
-geroglýphicos añadieron despues los Griegos un breve lema, inscripcion
-ó mote que explicasse su significado, y á este conjunto llamaron
-_emblema_. Usaban de él singularmente en los arneses ó escudos, como
-lo dicen Esquilo, Homero y Virgilio, esmerándose mucho en la brevedad
-y en el álma del epígraphe, que era como el espíritu de la divisa de
-cada uno. Sobresalian entre todos los Athenienses, de quienes hace
-graciosa burla Lycon, fingiendo que en todos los escudos tenian gravada
-una mosca muy pequeña, con este epígraphe: _donec videar: hasta que me
-vean_; dando á entender, que todo Atheniense era tan valeroso, que se
-acercaba al enemigo hasta que viesse la mosca, en cuyo caso era preciso
-morir ó vencer.»
-
-8. «No hay duda, que en todos tiempos assí los Oradores profanos
-como los sagrados usaron alguna vez de los geroglýphicos, sýmbolos y
-emblemas. Horo Niliaco escrivió un librito de este assunto, donde trahe
-exemplares de toda especie de oraciones. Los Prophetas usaron mucho de
-este modo de persuadir emphático y mysterioso. El Apocalypsi es una
-serie continuada de figuras y representaciones symbólicas; San Agustin,
-en la epístola 119, dice que, assí como el christal y la gasa añaden no
-sé qué apacibles visos á las imágenes que se representan ó se registran
-por ellas, assí deleita mas la verdad quando brilla por entre sýmbolos,
-geroglýphicos y figuras, poniendo el Santo este exemplo: Si para
-ponderar las ventajas de la union y las desconveniencias de la desunion
-dices sencillamente: _concordia res crescunt, discordia dilabuntur_:
-_con la concordia todo crece, con la discordia todo se deshace_;
-_pigrius incitat_, _no da golpe_, y persuade con tibieza; pero, si
-añades: _esto nos quisieron significar aquellos antiguos sabios, quando
-pintaron una hormiga con un caduceo encima, que creció á elephante, y
-un elephante con una espada desenvainada sobre las espaldas, que se
-disminuyó hasta el tamaño de hormiga_; _nescio quomodo et inventionis
-subtilitas et imaginis expressio sensus titillat suavius et, dum
-placet, persuadet efficacius_: assí la sutileza de la invencion como
-la viva representacion de la imágen hacen no sé qué gustosa impression
-en el alma y en los sentidos, que, al mismo tiempo que los deleita con
-mucha dulzura, los persuade tambien con mas suave eficacia.»
-
-9. -- «Déme Usted un abrazo, Señor Don Casimiro, exclamó Fray Blas
-interrumpiéndole, que verdaderamente ha estado Usted divino! Yo soy
-furiosamente apassionado por los geroglýphicos y por los emblemas. Un
-sermon que comience: _pintaban los antiguos Macedonios_; otro que dé
-principio: _pinta el docto Pinicelo_, no ha menester mas para que yo me
-coma las uñas tras de él. Pues qué, si despues se añaden diez ó doce
-citas del Symbólico, otras tantas de Lilio Giraldo y algunas de Pierio,
-y se escoge tambien media docena del Brixiano! en el mundo hay oro para
-pagar un sermon tan ingenioso y erudito. Confiesso á vuestra Merced,
-que despues de los Mythológicos son mis héroes los Symbólicos y los
-Emblemáticos. Esta doctrina la he enseñado siempre á mi discípulo en lo
-predicativo, Fray Gerundio; con estas armas le he armado Cavallero de
-Púlpito; estos Autores le he recomendado; no hay otros: los demas son
-buenos para explicar á las viejas el Catechismo de Astete y Servitor.»
-
-10. -- «Padre Reverendíssimo, replicó el Colegial, ya he dicho,
-que soy poco hombre para dar mi voto en punto de sermones, y assí
-no me meto en calificar si son buenos ó malos los que están bien
-cargados de geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Solo sé, que el Padre
-Nicolas Causino previene que se use de ellos con la misma templanza,
-moderacion y prudencia que de los adagios, fábulas, etc.; porque
-si no, se convertirá en fastidio su misma amenidad, siendo cierto
-que los pensamientos mas ingeniosos causan tedio, si se atesta de
-ellos la oracion: _Habent igitur amœnam eruditionem hieroglyphica et
-symbola, modo prudenter et parce, ut cætera, adhibeantur: quæ enim per
-se mirabilitatem obtinent, si crebrius inferciantur orationi, fiunt
-communia et fastidiosos sensus ipsa pulchritudinis satietate obruunt._
-Tambien debo añadir que, por lo que toca á mí, me cayó muy en gracia
-la enhorabuena que dió cierto Duque á un Orador, que havia predicado
-en su presencia un sermon texido de geroglýphicos. «Padre, le dixo, no
-trueco yo el juego de estampas de Don Quixote, que tengo en mi galería,
-por todas las pinturas de su sermon.» Esto va en gustos; el mio ronca,
-siempre que tocan en los sermones á cosa de geroglýphicos. Pero no nos
-detengamos; porque ya deséo saber qual es la quinta ó sexta fuente de
-la invencion, que estudió el Padre Fray Gerundio.»
-
-11. -- «_Testimonia veterum_, respondió al punto este; las autoridades
-y testimonios de los antiguos para confirmar lo que dice el
-Predicador.» -- «Gran fuente y muy precisa! continuó Don Casimiro,
-especialmente los testimonios y las autoridades de los Santos Padres,
-ya sobre la inteligencia de la Sagrada Escritura, y ya tambien quando
-se trata materia de costumbres, sea de virtudes, sea de vicios. Por lo
-que toca á la exposicion del sagrado texto, he oído decir á varones
-doctíssimos, que siempre es menester apoyarla con la autoridad de algun
-Padre ó Expositor clássico y aprobado, siendo cosa insufrible que
-ningun Predicador se arrogue la autoridad de entender ó interpretar
-la Escritura á su modo ó segun su capricho. Y aún me acuerdo haver
-leído, no sé donde, que este fué uno de los errores de Luthero, el qual
-pretendia que cada qual tenia tanta autoridad para entender y para
-interpretar la Escritura como San Gerónimo y San Agustin, apoyando este
-arrogante, soberbio y presuntuoso delirio con aquel texto de San Pablo:
-_unusquisque in suo sensu abundet_. En órden á costumbres, ya se dexa
-conocer el gran peso, que da á lo que se dice qualquiera autoridad y
-testimonio de los Santos Padres, como tambien si se toca alguna noticia
-histórica ó philológica, especialmente si es algo singular ó no muy
-sabida, sirve de adorno y de recomendacion la cita, y aún las palabras
-del Autor que las refiere.»
-
-12. -- «Por algo, dixo Fray Gerundio, me gustan á mí tanto los
-sermones, que en el cuerpo están bien cargados de latin, y las márgenes
-apénas se descubren de puro embutidas que están en citas. Solo con
-ver un sermon impresso en esta conformidad, sin leer ni una palabra
-de él, estoy firmemente persuadido á que es un sermon doctíssimo
-y profundíssimo. Al contrario, ahora han dado en usarse y aún en
-imprimirse ciertos sermones, que en todos ellos apénas se ven quatro ó
-seis renglones de letra bastardilla, y las márgenes tan lampiñas como
-cara de capon, que da asco solo el verlas. Qué se puede esperar de unos
-sermones assí? Yo no he tenido paciencia para leer ni siquiera uno.»
-
-13. -- «Pues yo sí, interrumpió Fray Blas; por mis pecados cayó en
-mis manos, pocos dias ha, uno, y es de honras, que el Licenciado Don
-Francisco Alexandro de Bocanegra y Xivaja[29] predicó á las de la
-Señora Reina de Portugal Doña María Anna de Austria, en las exequias
-que la consagró la ciudad de Almería, y tuve cachaza para leerle _de
-verbo ad verbum_; pero sabe Dios quanto me costó. En todas las seis
-hojas primeras no hay mas latin que las palabras del thema: _omnis
-gloria ejus filiæ Regis ab intus_, repetidas dos ó tres veces; en las
-seis y media restantes solo se citan siete textos de la Escritura, y
-de dos de ellos no se ponen las palabras; las de los otros cinco que
-se expressan, componen entre todas seis renglones y medio: hártate,
-comilon. A los Santos Padres se les dexa descansar, solo se cita una
-vez á San Francisco de Sales, á San Gregorio y á San Ambrosio. De
-Expositores no se trate: cumplió con citar á Tirino una vez sola, y
-del mismo modo cumplió con los Autores profanos, no citando mas que
-á Séneca una sola vez. Pues, qué diré del assunto? Redúcese á que
-la Reina amó á Dios y al próximo; y cátate aquí el cuento acabado.
-Lo demas, parla y mas parla. Y estos sermones se imprimen! Y estos
-sermones se celebran!»
-
-14. -- «Despacio, Padre Fray Blas,» dixo con bastante viveza el
-Colegial, no pudiendo dissimular del todo su enfado y su indignacion.
-«Vuesa Paternidad se adelanta demasiado (con la cólera se le olvidó
-darle Reverendíssima). Tambien yo he leído esse sermon, porque llegaron
-á Salamanca muchos exemplares: hablóse mucho de él en todas aquellas
-Comunidades, donde hay tanto hombron sabio, religioso, erudito, culto y
-discreto, como es notorio; y á excepcion de tal qual botarate ignorante
-y presumido, que por nuestros pecados los hay de todas las classes
-y gremios, no huvo uno que no calificasse dicho sermon por una de
-las piezas mas eloqüentes, mas nerviosas, mas sólidas, mas graves y
-aún mas ingeniosas, que havia producido hasta ahora nuestra oratoria
-castellana. Era voz comun, que se podia equivocar con las mas preciosas
-oraciones que produxeron y están todavía produciendo en nuestro siglo
-y en nuestro hemispherio español los Gallos, los Radas, los Aravacas,
-los Rubios, los Nordeñanas y los Guerras; ni faltó quien assegurasse,
-que podia competir con qualquiera de las muchas y grandes oraciones
-fúnebres, con que el Reverendíssimo Padre Maestro Salvador Orosio, de
-la Compañía de Jesus, llenó de magestad y de assombro el púlpito y la
-Capilla de San Gerónimo de la Universidad de Salamanca. Oraciones
-que, si se hiciesse una coleccion de ellas, (como decia un sabio,)
-compondrian un funeral, que quizá no tendria consonante en quanto
-logramos hasta ahora de esta especie, ni de dentro ni de fuera de
-España.»
-
-15. «Esso de que tiene pocos textos la oracion del Licenciado
-Bocanegra, solamente lo podrán decir los que en su vida han saludado
-los sagrados libros; apénas hay cláusula ni aún sýlaba, que no aluda á
-algun lugar, sucesso ó passage de la Escritura, en saliendo de aquellas
-acciones de la Reina que sirven de cimiento á la verdad del assunto.
-No se citan, es assí, expressa y señaladamente; pero se dan desleídos
-y como convertidos en la substancia del mismo Orador. San Bernardo
-fué el primero que introduxo este admirable modo de usar y manejar la
-Escritura, haciéndola primero suya, y vertiéndola despues como si no
-fuesse agena. Pero, quien hasta ahora ha notado á San Bernardo de poco
-escriturario? Son pocos, no lo niego, los testimonios y autoridades de
-Padres, de Expositores y de Autores profanos, con que exorna su oracion
-el Señor Bocanegra; mas son muy oportunos essos pocos testimonios que
-alega.»
-
-16. «Y quien ha dicho á vuestra Paternidad, que los sermones se han
-de cargar á metralla de testimonios, de autoridades y de citas?
-Estas deben ser como las especias en los guisados, lo que baste para
-sazonarlas, y no lo que sobre para que ninguno los pueda tragar. Ignora
-vuestra Paternidad lo que dixo un eloquentíssimo Orador, hablando de
-las autoridades en los sermones? _Si nimiæ sint, si communes, si sine
-vi et pondere allatæ, puerum magis colligentem sapiunt quam virum
-ingeniosum_: _si se amontonan, si son vulgares y comuníssimas, si no
-tienen alma, fuerza ni meollo, mas son fárrago que erudicion; el Orador
-se acredita mas de un genio pueril y atolondrado, que bueno y malo,
-verde y seco, todo lo hacina, todo lo recoge, que de hombre ingenioso y
-erudito._»
-
-17. «Dice bien este juicioso Autor: para llenar, no digo yo un sermon,
-sino cien tomos de á folio de citas, autoridades, testimonios,
-sentencias, versos, historias, exemplos, símiles, parábolas, sýmbolos,
-emblemas y geroglýphicos, no es menester mas que hacinar y recoger.
-Tanto Sentenciario, tanto libro de apophtegmas, tanta Polyanthéa, tanto
-Theatro, tanto Thesauro, tanto Diccionario histórico, crítico, náutico,
-geográphico, tanta Bibliotheca, tanto Expositor que va discurriendo
-por los lugares comunes é infarcinando en cada uno todo quanto se le
-viene á la mano; en fin, tanta selva de alegorías y de dichos como cada
-dia brota en essas Naciones y en essas librerías, hacen erudito de
-repente al mas boto, al mas mentecato, al que no sabe quien reinó en
-España ántes de Cárlos II. No hay mas que abrir, trasladar, embutir,
-y está hecha la maniobra. Al ver un sermon atestado de essa borra,
-quedan aturdidos los páparos, entre los quales cuento á muchíssimos
-que no lo parecen, mientras los verdaderos eruditos ó gimen corridos
-ó se rien desengañados, segun el humor que los predomina. Mas de una
-vez oí á hombres de gran juício, que se debian desterrar del mundo
-literario estos almagacenes públicos de erudicion tumultuaria, porque
-solo servian para mantener haraganes, miéntras perecian de hambre los
-ingenios verdaderamente industriosos. Es punto problemático, en el
-qual se pudiera tomar un término medio. Miéntras tanto, digo que se
-puede aplicar á estos prontuarios de erudicion al baratillo lo que
-dixo Agesilao al inventor de una máquina bélica, capaz de moverla y de
-hacer mucho daño con ella qualquiera soldado cobarde: _Papae! virtutem
-sustulisti: Vítor! que con essa máquina has desterrado el valor_.»
-
-18. «A lo que añadió vuestra Paternidad acerca del assunto que escogió
-para su oracion el Señor Bocanegra, perdóneme vuestra Paternidad, que
-no tiene razon para censurarle. Lo mejor y lo mas precioso de dicho
-assunto es el ser tan sencillo, tan natural y tan sólido. Assuntos
-rumbosos, delicados, alegóricos, metaphóricos, symbólicos, y mucho
-mas títulos de comedia, retruécanos insulsos, refranes de viejas,
-como _el verdadero Phœnix de Arabia_, á San Agustin; _el Leon en su
-cueva_, á San Gerónimo; _el Onix y Onis_, á Santo Thomas de Aquino; _la
-Encyclopedia canonizada_, al mismo; _el Máximo Mínimo_, á San Francisco
-de Paula; _muger, llora y vencerás_, á las lágrimas de la Magdalena;
-_el Caballero de Alcántara_, á San Pedro de este nombre; _á muertos y
-á idos no hay mas amigos_, en las honras de un Obispo: digo que estos
-y otros semejantes assuntos, Dios los haya perdonado! ya pudren, ya
-solo han quedado en algunos Predicadorcillos de la ínfima suerte,
-que solo hacen ruído entre los que se van tras el tamboril y los
-gigantones. Hoy va reviniendo el mundo de sus preocupaciones; por lo
-ménos los hombres de pro no gastan otros assuntos que sólidos, macizos,
-característicos, y consiguientemente naturales. Tal es el del Señor
-Bocanegra, fundado sobre los dos exes en que gira toda la ley y toda la
-perfeccion. El Sabio no da otro elogio á los hombres justos, ni cabe
-otro mayor: _Dilectus Deo et hominibus, cujus memoria in benedictione
-est: Amó á Dios y amó á los hombres? pues será amado De Dios y de los
-hombres, y, siempre que se repita su nombre, será acompañado de muchas
-bendiciones._ Esto dixo el Orador de aquella exemplaríssima Princesa;
-esto convenció y aún esto persuadió, moviendo los corazones mas duros
-por lo ménos á desear la imitacion de sus reales virtudes.»
-
-19. Como Fray Blas vió, que el Colegial estaba un poco avinagrado, y
-tenia alguna noticia de su genio vivo y quisquilloso, no se atrevió á
-replicarle; contentóse con decirle, que en esto de sermones, de versos,
-de latin y cosas semejantes cada qual tenia su gusto, y, sin inculcar
-mas en el punto, le suplicó que prosiguiesse examinando á Fray Gerundio
-sobre las fuentes de la invencion; porque, como observaba que este
-las tenia tan prontas, se le caía la baba al bueno del Predicador.
-Serenóse un poco Don Casimiro y, continuando en su interrogatorio, rogó
-á Fray Gerundio se sirviesse decirle qual era la séptima fuente de la
-invencion, que le havian enseñado.
-
-20. «Los dichos graves y sentenciosos de los antiguos,» respondió sin
-cespitar. Y el Colegial prosiguió: «Sin duda es una fuente bellíssima y
-copiosíssima, especialmente haviendo tanto recogido de sus sentencias
-y apophtegmas, los quales solo se diferencian de aquellas en que las
-sentencias permiten mas extension de palabras, pero los apophtegmas
-se deben ceñir á las ménos voces que sea possible; las sentencias
-se pueden tomar de qualquier Autor donde se encuentren, mas los
-apophtegmas se hacen mas recomendables por ser dichos de grandes
-personages, como de Papas, Emperadores, Reyes, Cardenales, Obispos,
-etc. Vaya esta diferencia sobre la fé de Guillelmo Budéo que la señala,
-pues yo no me atreveré á defenderla en el siglo que corre, el qual
-está como inficionado de libros de apophtegmas, que son hoy de la gran
-moda. Tales son los libros que llaman de _-ana_, como la _Menagiana_,
-la _Perroniana_, la _Scaligeriana_, la _Saint-Evremoniana_, la
-_Fureteriana_, y otros innumerables, de que se hace graciosa burla en
-el primer tomo de la _Menagiana_, donde el Autor de una salada rima,
-acabada toda en la sílaba _-na_, despues de zumbarse de una multitud de
-estos escritos, unos verdaderos y otros fingidos, concluye diciendo:
-
- _Todos los libros en -ana_
- _Se arrimen donde está la Ipecacuanha,_
-
-hierba medicinal de las Indias, que hoy se usa mucho y con grande
-felicidad en Europa. Es cierto, que estos apophtegmas, recogidos en los
-libros de _-ana_, no todos son dichos de grandes personages, pues hay
-algunos de sugetos muy de escalera de abaxo, si no entra en cuenta su
-agudeza ó su literatura.»
-
-21. «Pero, al fin no se puede dudar, que los dichos, sentencias y
-apophtegmas, assí de los antiguos como de los modernos, usados con
-discernimiento y con moderacion, son un preciosíssimo adorno de todo
-género de eloquencia, tanto oratoria como histórica. Thucídides mereció
-la suprema estimacion de todos los siglos por el juício, oportunidad
-y bello gusto con que se valió de ellos. Hesiodo, aunque muy distante
-de Homero, assí en la gravedad del estilo como en la magestad del
-assunto, ha logrado los mayores aplausos por la singular eleccion que
-tuvo en las sentencias con que adorna sus dos poemas heróicos: _Las
-Obras y los Dias_ y la _Theogonía ó generacion de los Dioses_, bien
-que algunos críticos le notan, no sin razon, que las sentencias son
-mas frequentes de lo que fuera justo. En fin, Quintiliano encarga
-mucho al Orador que se aproveche de esta fuente, pero con tres
-precauciones: la primera, que las sentencias sean muy escogidas; la
-segunda, que sean raras; y la tercera, que sean correspondientes á la
-edad, al carácter y demas circunstancias del Orador. Si son triviales,
-se oyen con desprecio; si muy frequentes, cansan la atencion y aún
-empalagan; si no se acomodan á los connotados del Orador, mueven á
-risa. Yo añadiria otra quarta calidad, y es que las sentencias sean
-tambien proporcionadas al theatro y al auditorio. En una aldéa ó pueblo
-pequeño seria risible aquella sentencia ó apophtegma tan justamente
-celebrada, que se atribuye á Afro Domicio: _princeps qui vult omnia
-scire, necesse habet multa ignoscere: el Príncipe que quiere saberlo
-todo, tiene necessidad de perdonar mucho_. Qué Príncipe se podria
-aprovechar de esta advertencia en un pueblo reducido? En un auditorio
-rústico y grossero seria impertinente aquel discreto dicho de Plutarco:
-_sero molunt Deorum molæ, sed bene comminuunt: las ruedas de los
-Dioses tardan en moler, pero hacen buena harina._ Quantos havría en el
-auditorio que entendiessen la metáphora? Vamos á la octava fuente.»
-
-22. -- «Essa es para mí la mas seca, dixo Fray Gerundio, no sin chiste;
-porque mi Autor dice que la octava fuente son las leyes, y confiesso
-que de leyes ni entiendo ni he estudiado palabra.» -- «Yo tampoco las
-he estudiado, continuó el Colegial, por no ser essa mi profession;
-pero no es menester hacer la de Legista para saber algunas leyes,
-especialmente de las antiguas y primitivas, que se instituyeron en el
-mundo para el gobierno de los hombres, las quales sirven de un bello
-adorno á qualquiera oracion sagrada, singularmente moral ó doctrinal.
-Es cierto, que nunca las leyes de los hombres pueden añadir peso ni
-autoridad á la ley santa de Dios; pero no es dudable, que encuentra el
-entendimiento no sé qué particular satisfaccion y consuelo en ver tan
-conforme la ley divina con las leyes humanas, pronunciadas por unos
-Legisladores que no tuvieron noticia del verdadero Dios.»
-
-23. «Yo me acuerdo de algunas que, por lo que toca á lo directivo, son
-muy conformes á muchos preceptos del Decálogo, aunque sean erradas y
-gentílicas en lo que suponen de doctrinal. Vayan algunos exemplares. El
-primer mandamiento es _amar á Dios sobre todas las cosas_. Confórmase
-con él la ley de Numa Pompilio: _Deos patrios colunto, externas
-superstitiones aut fabulas ne admiscento_. Segundo _no jurar su santo
-nombre en vano_. Es muy conforme á él la ley de los Egypcios: _perjuri
-capite mulctentur_. Quarto: _honrar Padre y Madre_; lo mismo mandaba
-aquella ley de que hace mencion Heródoto (lib. 1): _magistratibus
-parento_; y la otra de los Lacedemonios, citada por Platon en su
-República: _majorum imperio libenter omnes parati assuefiant_. Sexto:
-_no fornicar_; son muchas las leyes que prohibian esto mismo. La que
-trahe Josepho (lib. 11. cap. 6.): _adulterii et lecti genialis injurias
-vindicanto_; la de Numa: _pellex aram Junonis ne tangito_; y la célebre
-de los Athenienses, que prohibia predicar ó hablar en público á todo
-hombre deshonesto: _si quis pudicitiam prostituerit aut expatrarit,
-huic interdicito jus apud populum concionandi_. Séptimo: _no hurtar_;
-á esto aludia aquella ley de los Egypcios: _singulis annis apud
-Provinciarum Præsides omnes unde vivant demonstranto. Si quis secus
-faxit aut unde legitime vivat non demonstrarit, capitale esto_.»
-
-24. «El uso assí de estas leyes antiguas como de otras mas modernas,
-patricias y municipales, con tal que sea sobrio, prudente y oportuno,
-tiene su gracia y tambien su eficacia en qualquiera sagrada oracion.
-Pero hacer estudio de componer un sermon como un alegato de los que
-se usan solo en nuestra España, embutido en textos, leyes, decretos,
-cánones y constituciones del derecho civil y del canónico, parecido
-al que yo oí á cierto Cathedrático, sobre ser una grandíssima
-impertinencia, es ostentacion pueril para acreditarse de erudito y
-sabio en facultad forastera. Hola! esta censura ó esta reflexion no
-es mia, pues ya he protestado, que ni mi profession ni mis años me
-permiten excursiones á países tan sagrados: refiero lo que por entónces
-se dixo entre hombres que tenian voto. _Solo en unas circunstancias_,
-añadió uno de los circunstantes, _puede ser del intento cargar algo
-mas la mano en la cita de leyes nacionales, y es quando se predica á
-un auditorio compuesto por la mayor parte de gente de Curia, como en
-los sermones al Consejo, á las Chancillerías, á las Audiencias, etc.
-Si se toca entónces el punto de regalos, gratificaciones y derechos
-de Ministros inferiores, como Abogados, Relatores, Procuradores,
-Escrivanos, etc., no será fuera de propósito referir las leyes
-municipales que hablan en esto, y explicar con claridad hasta que
-punto son obligatorias en conciencia, segun la inteligencia comun de
-los Theólogos_. Pero, dexando esto á un lado, deséo saber qual es la
-nona fuente de la invencion, que prescribe el Autor por donde vuestra
-Reverendíssima estudió.»
-
-25. -- «_Sacræ litteræ_, respondió Fray Gerundio como un reguilete:
-la Sagrada Escritura; y añadió luego: En este punto no tiene vuestra
-Merced que detenerse, porque sé lo que basta para bandearme; he tomado
-mi partido, y no mudaré de rumbo por mas que me prediquen.» -- «No
-tiene Usendíssima que prevenirmelo, replicó Don Casimiro; pues sé bien,
-que este punto no es de mi incumbencia, y no se me ha olvidado lo que
-leí pocos dias ha en cierto Autor de mi profession; hablando de la
-Sagrada Escritura dice: _quod ad ejus usum attinet, Theologorum est
-proprius: hæc eorum hæreditas, hic campus, hoc stadium; por lo que mira
-al uso de la Sagrada Escritura, esse toca á los Theólogos, essa es su
-herencia, essa su legítima, esse es su proprio y particular terreno_.
-Por señas de que, en confirmacion de lo que poco ha íbamos hablando,
-se lastima mucho en el mismo lugar de que los Predicadores se metan
-á Legistas, y los Legistas á Predicadores, aquellos citando leyes,
-y estos glosando textos: _contra inverso ordine_, _jurisperitos_,
-_neglectis iis quæ ad se attinent_, _Sacra Biblia sæpius quam leges in
-ore habere_. No excluye absolutamente, que unos tomen algo de otros
-por la recíproca union y buena correspondencia que hay entre las
-facultades; sola abomina el excesso, el prurito y la ostentacion de que
-se sabe de todo.»
-
-26. «No obstante, ya me permitirá Usendíssima que, sin mezclarme en
-lo directo de esta fuente, que en realidad excede los límites de mis
-estudios, haga una reflexion acerca de ella, que parece no estar
-fuera de mi jurisdiccion. Es cierto que la Sagrada Escritura mereció
-tanto concepto aún á los Philósophos gentiles, que Emilio de Apaméa
-(ó Amilio, como le llama Proclo), al leer la primera cláusula del
-Evangelio de San Juan: _in principio erat Verbum_, quedó assombrado
-de que un Bárbaro (assí llama al Evangelista) huviesse philosophado
-con tanto acierto. Tambien sabemos, que Dionysio Longino, haciendo el
-paralelo entre Moyses y Homero, calificó al Legislador de los Judíos
-por un hombre nada vulgar; pues no podia serlo el que tenia tan alta
-idéa de Dios, como lo acredita aquel rasgo suyo en la historia de la
-creacion: _dixit Deus: fiat lux, et facta est lux; fiat terra, et
-facta est_, proponiéndole por modelo de un pensamiento verdaderamente
-sublime. Aunque la segunda parte: _fiat terra_, _et facta est_, la
-añadió Longino de cosecha propria, pues no se halla en la Escritura,
-en que el Autor, como gentil, estaba poco versado. No es ménos cierto,
-que en la Sagrada Escritura se encuentra no solo todo lo que se halla
-en los libros profanos y no profanos, sino que se halla en aquella lo
-que en estos no se encuentra. Pienso, si no me engaño, que ha de ser
-observacion de San Agustin, y que la leí en un libro de eloquencia:
-_et cum ibi quisque invenerit omnia, quæ utiliter alibi didicit, multo
-abundantius ibi inveniet ea, quæ nusquam omnino alibi, sed in illarum
-tantummodo Scripturarum mirabili altitudine et mirabili humilitate
-discuntur_. Siendo esto assí, me parecia, á mi grossero modo de
-entender, que la Sagrada Escritura debiera ser la única ó por lo ménos
-la primera fuente de la invencion, respecto de todo Orador sagrado.
-Pues, por qué razon Usendíssima ó su Autor no solo no la señalan por la
-única, no solo no la dan el primer lugar, sino que la ponen á la cola,
-y harto será que no sea la última?»
-
-27. Hallóse embarazado Fray Gerundio con esta pregunta que no esperaba;
-pero salió á su socorro su fino amigo Fray Blas, diciendo con grande
-satisfaccion: «Esso es claro: porque la Escritura es fuente comun de
-que todos beben, está á mano de qualquiera para hartarse de ella,
-quando le diere la gana. Un Predicador que quiera acreditarse no ha
-de beber del pilon, sino que sea para enjuagarse: sýmbolos, emblemas,
-geroglýphicos, historias, sentencias, versos, fábulas, esta ha de
-ser su comidilla; y á lo mas mas, allá hácia lo último, un poco de
-Escritura, á modo de mondadientes. Esto es lo que quiere decir poner la
-Escritura por la postrera fuente de la invencion, y está bien puesta, á
-pagar de mi dinero.»
-
-28. En medio de los pocos años del Colegial y que, assí por su edad
-como por su genio, todavía no estaba muy maduro ni era de los que mas
-se morian por sermones de Christo en mano, no se puede ponderar quanto
-le irritó una proposicion tan absurda, tan loca y tan escandalosa; sin
-embargo, considerándose huesped y que no era razon dar una mala noche á
-aquella buena gente, dissimuló su indignacion lo mejor que pudo, y se
-contentó con decir á Fray Blas: «Si no me hiciera cargo de que vuestra
-Paternidad habla de chanza, zumbándose de aquellos Predicadores que,
-si no con las palabras, á lo ménos con las obras parece que lo sienten
-assí, delataria essa proposicion al Santo Tribunal.» Iba á responderle
-Fray Blas algo colérico, quando oportunamente y al mejor tiempo del
-mundo entraron á poner la mesa, porque ya era hora de cenar.
-
-
-
-
-CAPITULO V.
-
-Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar.
-
-
-1. Cenaron, se acostaron, durmieron, se levantaron, almorzaron y
-se despidieron de Don Casimiro, que muy de mañana quiso volverse á
-Valderas cazando, por lo que no admitió una yegua castaña, andadora
-y paridera, que ya havia dado quatro potricos y dos muletas á Anton
-Zotes, el qual se la ofreció para el viaje con la mejor voluntad del
-mundo. Aquella misma mañana se quiso retirar tambien Fray Blas á cuidar
-de su fingida enferma, despidiéndose hasta que fuesse á oir á Fray
-Gerundio el sermon del Escrivano, como lo ofreció y como lo cumplió á
-su tiempo.
-
-2. Con efecto, iba ya á montar á cavallo, quando se acordó Fray
-Gerundio de que no havian leído, glosado y admirado el celebérrimo
-sermon de honras á los Soldados del Regimiento de Toledo, por el
-Autor del _Florilegio_, como se lo havia ofrecido Fray Blas la tarde
-antecedente; y es que el encuentro de Don Casimiro, con la conversacion
-entablada en el passéo y proseguida despues en casa, enteramente los
-havia borrado la especie de la memoria; y, como Fray Gerundio estaba
-resuelto á todo trance á tomar dicho sermon por modelo para el suyo, no
-queria dedicarse á componerle, hasta que su amigo Fray Blas le hiciesse
-observar, notar y admirar todos los primores. Por tanto, tirándole de
-un capote de barragan que ya tenia puesto, y llamándole aparte, le
-traxo á la memoria dicha especie, y le conjuró por la estrecha amistad
-de entrambos, que á lo ménos hasta despues de comer no pensasse en
-marchar, para que, encerrándose los dos en aquella mañana, pudiessen
-recorrer el sermon del _Florilegio_ y entresacar de comun acuerdo lo
-que pareciesse adaptable al suyo.
-
-3. No se hizo de rogar Fray Blas, que en estas ocasiones era de un
-genio docilíssimo y muy amigo de complacer á todo el mundo. Dió Fray
-Gerundio órden de que retirassen la cavallería á la quadra hasta la
-tarde, diciendo que todavía tenian los dos que conferenciar aquella
-mañana. Metiéronse en la sala, cerráronse por la parte de adentro, tomó
-Fray Blas en la mano el libro del _Florilegio_, sacudióle el polvo,
-buscó el sermon 26, y leyó el título que decia assí: _Parentacion
-sacra, Epicedio panegýrico en las solemnes honras con que solicitó el
-alivio de sus Militares difuntos el Regimiento de Toledo. Episodio._
-«El título solo basta para acreditar al Autor. _Parentacion sacra_:
-ya oíste al Colegial lo que significaba _parentacion_. Mira qué cosa
-tan oportuna! _Epicedio panegýrico_: no tengo idéa clara de lo que
-significa _epicedio_; solo sé assí en confuso, que es una especie de
-elogio á los difuntos.» -- «Pues, hay mas que verlo en Calepino?»
-dixo Fray Gerundio; y abriéndole halló que decia: _Epicedium, carmen
-quod canitur de cadavere nondum sepulto: aquellos elogios que se
-cantan de los difuntos á cuerpo presente, quando aún no se ha dado
-sepultura_. Algo frio se quedó Fray Gerundio al leer esto, y preguntó
-á Fray Blas: «Pues qué, los cadáveres de los Soldados del Regimiento
-de Toledo estaban presentes, quando se predicó este sermon de honras?
-No se havian enterrado todavía?» -- «Anda, hombre, respondió el
-Predicador, que essos son reparos de miñatura; si en todo se huviera de
-escrupulizar con essa menudencia, no havria hombre quien se atreviesse
-á hablar en público elegantemente. Fuera de que es phrase comun, quando
-se habla de algun difunto, sea para bien, sea para mal, decir que le
-desentierran los huessos; pues, para el caso y para la propriedad, qué
-mas me dará desenterrarlos que no haverlos enterrado?»
-
-4. Esta última razon hizo grandíssima fuerza á Fray Gerundio, y
-prosiguiendo Fray Blas añadió: «_Episodio_, no lo entiendo; pero desde
-luego afirmo, que es discrecion como la de Epicedio. A ver, qué dice
-esse Vocabulario?» -- _Episodio_, leyó Fray Gerundio, _eran aquellos
-actos de la tragedia ó de la comedia, que se recitaban entre choro
-y choro, para alternar la música con la representacion, y fué su
-inventor el Poeta Thespis. Hoy se entiende por Episodio un incidente
-ó digression, que diestramente se introduce en el assunto principal
-del poema ó de qualquiera otra composicion_. «Confiesso, añadió Fray
-Gerundio, que he quedado muy confuso. Pues, acaso aquel sermon se havia
-de cantar ó se havia de predicar á choros, para que huviesse episodios?
-El thema era por ventura incidente ó digression del sermon, para que
-llamasse _episodio_ al thema?»
-
-5. -- «Eres un pobre hombre, respondió Fray Blas, y estás muy atrasado
-en esto que llamamos _adelgazar y discurrir con agudeza_. Quizá en
-todo el Florilegio no se encontrará pensamiento mas delicado ni
-mas oportuno. Mira: los sermones de honras se predican comunmente
-despues de acabada la missa de difuntos y ántes que se cante el
-último responso, que suele ser solemníssimo. Luego la oracion fúnebre
-está propriamente colocada entre el choro de la missa y el choro del
-responso; unos cantados, y otra representada: pues ves ahí por qué se
-llama _episodio_, porque es un acto que se representa entre choro y
-choro. Mas: el intento ó el assunto principal de las honras, hablando
-en rigor, no es otro que el Nocturno, la Missa y el Responso, que son
-propria y rigurosamente sufragios por los difuntos, que los sermones
-ó las oraciones fúnebres de suyo no son sufragios. Pues, qué son?
-Son unas digressiones, unos incidentes, que se introducen con arte y
-con destreza en el assunto principal. Mira tú con qué oportunidad se
-llaman _episodios_! Y, porque el thema es como el cimiento de estas
-digressiones, por esso dar al thema el título de _episodio_ es hasta
-donde puede llegar el ingenio y la inventiva.»
-
-6. -- «Declárome por zopenco, dixo Fray Gerundio, y hago voto de
-venerar profundamente todo quanto lea en el _Florilegio_, por mas que
-yo no lo entienda y aunque assí á primera vista me parezca contrario
-á toda razon. Pero veamos, como se introduce en su sermon de honras
-militares.» -- «Hay dos introducciones, respondió Fray Blas: á
-una llama _Episodio_, y á otra _Introduccion_. El _Episodio_ está
-reducido á dar razon de la devocion y del fervor, con que los antiguos
-Gentiles celebraban las honras de sus difuntos, especialmente las de
-los militares, á contar el orígen de ellas, á ponderar el aparato y
-las ceremonias con que las celebraban, á determinar el principio que
-tuvieron las oraciones fúnebres, á traher á la memoria la eleccion
-que se hacia de Oradores, y finalmente, á adaptar todo esto con feliz
-aplicacion á las honras de los Militares del Regimiento de Toledo,
-invocando, en vez de la Musa Euterpe, la intercession de la Vírgen,
-para dar principio al _panegýrico Epicedio_. Supónese, que para apoyar
-cada una de estas noticias se citan Autores á carretadas, pues en solo
-el Episodio, que comprende poco mas de una llana, (se entiende de á
-folio,) se cita á Polybio, Pausanias, Alexandro, Eliano, Plutarco,
-Celio, Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Macrino, Novarino, Apiano,
-Diodoro Sículo, Heródoto, y algunos de estos tres y quatro veces. Esto
-es lo que se llama hablar docta, sabia y eruditamente. No pronunciar
-palabra y, si fuesse possible, ni aún sýlaba sin su Autor por delante y
-sin su latin al pié de la obra; lo demas parece conversacion de Monjas
-ó visita de Damas, que se passan seis horas en ellas sin oírse el
-nombre de un solo Autor.»
-
-7. «Bien ves, que toda esta erudicion de funerales viene clavada á todo
-sermon de honras, y que te puedes aprovechar de ella para el tuyo con
-la mayor propriedad, especialmente si no te olvidas de la reglecita que
-te dí ayer tarde, para acomodar á los Escrivanos todo lo que se dice de
-los Militares. Tambien podrás, y en mi dictámen deberás, aprovecharte
-de unas nobilíssimas phrases que se leen en el episodio. Quando
-ponderes la piedad de los herederos del Escrivano, que le costéan las
-honras, dí que _es tan lúgubremente generosa como coluctuosamente
-compassiva_.» -- «Hombre, replicó Fray Gerundio, que el Licenciado
-Flechilla me dixo, que no costeaban las honras los herederos, sino
-el mismo difunto, el qual havia dexado un legado determinadamente
-para ellas; con que, no es generosidad de los herederos ni de los
-testamentarios, sino obligacion precisa.» -- «En esso te paras,
-mentecato?» respondió Fray Blas. «Y en los tiempos que corren, te
-parece poca generosidad de los testamentarios y de los herederos,
-cumplir los legados y últimas voluntades de los difuntos? Muy atrasado
-estás en cosas de mundo. Vamos adelante.»
-
-8.[30] «Claro está, que en la funcion de honras havrá tambien su
-túmulo cubierto de bayeta ó de algun paño negro, con sus velas y
-con sus hachas al rededor. Para esto te hará muy al caso aquella
-elegantíssima cláusula: _erigian túmulos suntuosos: grandiosos fúnebres
-obeliscos, irradiados de luces y luctuados de bayetas; coherencia
-lúcido-tenebrosa, que entre hiertas cenizas cadavéricas vitalizaba
-memorias de sus Militares difuntos_.» -- «La primera parte de la
-cláusula, interrumpió Fray Gerundio, ya medio la comprendo; pero la
-segunda, no entiendo lo que quiere decir.» -- «Ni yo tampoco, prosiguió
-Fray Blas; mas esso qué importa? Suena bien, y esto basta. Mas clara
-está la que se sigue; y la podrás adaptar maravillosamente á la
-ofrenda, con especialidad si hay en ella carnero, pan, vino y cerilla,
-como en algunas partes.»
-
-9. «_En cruentas aras trucidaban inocentes víctimas, que dirigian
-á mitigar rigores de los Dioses... esparcian rosas fragantes...
-confederando matices y verdores, para declamar memorias inmarcesibles
-y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares._ El
-_trucidar víctimas inocentes_ viene de molde al carnero; lo de
-_confederar lo florido con lo verde_ se puede apropiar al pan y al
-vino, pues ya se sabe que la harina tiene flor, y el vino suele tener
-verde. Pero la mas brillante cláusula, para mi gusto, de todo el
-episodio es aquella en que, para ponderar la piedad del Regimiento de
-Toledo con sus difuntos, dice, que _sollozando nenias sentidamente
-eloquentes, endechas piadosamente elegantes, declaman en sacrificios,
-sufragios y oraciones el suspirado eterno alivio por sus difuntos
-Militares_. Cláusula que, aplicándola tú á la piedad de los herederos y
-de los testamentarios, á todos los dexarás tamañitos con el assombro.»
-
-10. -- «Yo tambien lo estoy ya, solo con haverla oído, dixo Fray
-Gerundio; y, aunque á primera vista me parecia á mí que no venia bien,
-porque me acuerdo haver oído á mi amado Dómine Zancas-largas, que
-_nenia, neniæ_ significa aquellos cuentos de viejas que se suelen
-fingir para entretener á los niños ó para arrullarlos; pero, como me ha
-enseñado la experencia, que esse hombre profundíssimo no habla palabra
-que no sea con la mayor propiedad, aún quando parece que desatina,
-apuesto yo á que las tales _nenias_ tienen algun otro significado muy
-adequado al assunto; porque decirme á mí, que él lo echó assí á la
-que salta, esso no en mis dias. Veámoslo por curiosidad en nuestro
-Diccionario. _Nenia, neniæ. Aire ó tonadilla triste, cancion lúgubre
-que se cantaba en elogio de los difuntos._ No lo decia yo? Para el
-cabron que condenasse al Autor del _Florilegio_ sin examinar bien las
-cosas, creyendo que él las decia á bulto! Es hombre que no tiene par.»
-
-11. -- «Pues ahora empieza», continuó Fray Gerundio rebosando gozo.
-«Al episodio se sigue la _Introduccion_; y, aunque esta es muy breve,
-pues toda ella está reducida á un cotejo de las honras, que mandó hacer
-Júdas Maccabéo en el templo de Jerusalem por los soldados que havian
-muerto en la batalla contra Gorgias, con las que el Regimiento de
-Toledo dispuso hacer en Ciudad Rodrigo por los suyos, con todo esso no
-dexa de tener algunos rasgos dignos de observacion.»
-
-12. «Dice, que el caudillo Maccabéo, vencidos enemigos, ganadas
-plazas y conseguidas victorias, entró á _guarnicionar_ la plaza y
-ciudad de Odolla: _collecto exercitu venit in Odollam_. Nota la
-voz _guarnicionar_, y ten entendido que no se hizo solo para los
-guarnicioneros, como lo juzgan los que saben poco: tambien se usa con
-elegancia, quando se habla de los soldados que están de guarnicion. Y,
-para que nunca te embaraces en menudencias, quando se trata de aplicar
-algun texto de la Escritura á cosa que te venga á cuento, es bien
-que notes, que Júdas Maccabéo no entró con su exército en la ciudad
-de Odolla para estar en ella de guarnicion, sino puramente para que
-descansasse la tropa algunos dias, volviendo despues á salir á campaña,
-segun se colige del texto claramente. Pero, como el discreto Orador
-necessitaba para su cotejo unos soldados, que estuviessen de guarnicion
-en una plaza, despreció essa vagatela, é hizo asaz bien, porque en
-haviendo soldados y ciudad, que estén de guarnicion, que estén de
-quarteles de refresco, para el intento era una niñería. Y, para que
-Odolla tuviesse una admirable consonancia con Ciudad Rodrigo, encontró
-en Haye una exposicion oportuníssima, porque dice este glossador,
-que Odolla significa _testimonium sive ornamentum_. Y qué cosa mas
-parecida, añade el ingeniosíssimo Orador, á la plaza de Ciudad Rodrigo,
-que vino á _guarnicionar_ el Regimiento de Toledo! _Venit in civitatem,
-donde matiza timbres militares con pias generosas demonstraciones:
-Odolla, testimonium sive ornamentum._»
-
-13. «Lo que yo no entiendo es, prosiguió Fray Blas, qué quiere
-significar un texto, que repite dos veces en pocas lineas de
-diferencia: _facta collactione duodecim millia drachmas argenti_.
-Aquella _collactione_ es para mí un nombre algo enrebesado. Si querrá
-decir, que Júdas, ántes de celebrar las honras por los difuntos, hizo
-colacion con doce mil dragmas de plata?» Rióse Fray Gerundio de la
-poca latinidad de Fray Blas y le dixo: «Quítate ahí, hombre; que se
-conoce fué descuído de la pluma: escrivió _collactione_ en lugar de
-_collatione_, que significa _contribucion_; porque Júdas debió de echar
-alguna sobre sus soldados, para que todos contribuyessen al gasto de
-las honras.» -- «Vaya, que esso es, respondió Fray Blas; y prosiguió
-diciendo: Ahora se sigue el discurso, que divide en quatro escenas.»
-
-14. «_Scena primera._» -- «Para un poco, Fray Blas, para un poco,
-exclamó Fray Gerundio: Scena primera! En mi vida he oído, leído ni
-visto cosa semejante. Scena primera! Qué quiere decir _Scena_? Yo no
-lo sé, pero apuesto, que detras de la tal palabrita se nos oculta
-algun mysterio recóndito y elevado, de aquellos que solo alcanza este
-hombre incomparable. Consultemos á Calepino.» Abrióle, hojeóle y halló
-que decia assí: _Scena, ramas de árboles que se cortaban para hacer
-sombra_. «No lo decia yo? el sermon es un árbol, los discursos ó los
-puntos son las ramas, las ramas son scenas; pues, qué invencion mas
-divina que llamar _scenas_ á los puntos ó á los discursos de un sermon?
-Mas: _scenas_ eran las ramas que se cortaban _para hacer sombra_. En
-las honras de los difuntos todo es sombras, ó todo es negro, que para
-el caso es lo mismo; el túmulo, el frontal, los ornamentos, el paño del
-facistol, el del púlpito, las capas largas de los que hacen el luto:
-pues, por qué no ha de ser sombras tambien la oracion fúnebre? Y assí,
-el dividirla en scenas es lo mismo que repartirla en sombras; como
-quien dice: Sombra primera, sombra segunda, etc.»
-
-15. Assombrado quedó Fray Blas, quando oyó discurrir á Fray Gerundio
-con tanto adelgazamiento, y assí le dixo: «Hombre, qué legion de
-espíritus sútiles se te ha metido en esse cuerpo? Pídote perdon de
-lo que ántes te decia, que no tenias ingenio para delicadezas; ahora
-te digo que, quando te pones á ello, no hay hilandera de Leon que te
-iguale ni que merezca descalzarte el zapato.» Como Fray Gerundio se vió
-alabado de agudo, esponjóse visiblemente y ya con la mayor satisfaccion
-añadió: «Pues aguarda, que aún falta lo mejor: otro significado da
-Calepino á _scena_, y dice ser el mas comun en que se toma, que, si
-no me engaño, no acredita ménos la sutileza de esse monstruo de los
-ingenios.»
-
-16. «_Scena_, dice, _unas veces significa el theatro, donde se
-representa una comedia ó tragedia; otras, y es la accepcion mas comun,
-se entiende solo por aquella parte de la representacion, en que se
-mudan las personas, aumentándose, disminuyéndose ó saliendo á hablar
-otras diferentes_. Que me emplumen, si no huviere algo y aún mucho
-de esto en las escenas; léelas, si no.» Leyó Fray Blas la primera, y
-luego gritó Fray Gerundio: «No lo vés? no está claro el pensamiento?
-Antes de entrar en essa scena, como por via de preámbulo, havian
-hablado _Parentacion_, _Epicedio_, _Episodio_, _Introduccion_ y otros
-_personages coluctuados_, _lúcido-tenebrosos_. Ahora entran ya á hablar
-Gilberto, Abraham, la Magdalena, Lázaro, y hácia el fin de la scena
-salen Aresio, Alciato y un Poeta.»
-
-17. -- «Discurres bien, dixo Fray Blas; pero, lo que á tí te hace mas
-al caso, es que todo lo que se dice en esta scena primera, lo puedes
-aplicar á tu sermon de honras y á qualquiera otro que se te ofrezca del
-assunto, ni mas ni ménos como se aplicó á la funcion del Regimiento de
-Toledo; porque, en suma, en esta scena solo se pondera el lugar comun
-de la verdadera amistad, que consiste en que el verdadero amigo se
-conoce en todas fortunas y en todos estados, en la prosperidad y en la
-adversidad, en la vida y en la muerte; y, como en todo sermon de honras
-los amigos vivos se acuerdan de los amigos difuntos, á todo sermon de
-honras se vienen por su pié Abraham, la Magdalena, Lázaro y los demas
-que hicieron lo mismo, ó con quienes se executó lo proprio. Vamos á la
-_scena segunda_, que en mi dictámen se debia engastar en oro.»
-
-18.[31] Leyóla Fray Blas, y añadió Fray Gerundio: «No digo en oro,
-en piropos y en diamantes debiera engastarse essa scena. El haver
-encontrado con la _Calcea_, que los Athenienses consagraban á Vulcano
-en el dia veinte y dos de Octubre, _para que mitigasse la voracidad
-rigurosa de sus llamas_, y con la _Pyrithea_, que los Persas ofrecian
-al Sol en el mismo dia, _encendiendo piras y tumulando cenizas,
-cuyo circuito honraban los sacerdotes, solicitando el alivio á sus
-difuntos_, es uno de aquellos felicíssimos encuentros, que á solo este
-Predicador de Predicadores se le vienen á la mano. Yo discurro, que la
-_calcea sacra_ seria algun calzado de hierro, puesto que se consagraba
-á Vulcano y á Mulcíbero, Dioses tutelares de las fraguas y de las
-ferrerías. Calzado de hierro solamente le usan las cavallerías, con que
-es natural que la _calcea sacra_ fuesse una herradura. Por otra parte
-la _pyrithea_ seria alguna cosa derivada de _pyrites, pyritæ_, que
-significa _piedra de escopeta ó de fusil_. Pues, donde se hallará en el
-mundo cosa mas apropiada para las honras por los soldados difuntos de
-un Regimiento? Porque, ó este es de cavallería ó de infantería. Si de
-cavallería, viene clavada la herradura; si de infantería, la piedra de
-fusil no puede venir mas á pelo.»
-
-19. -- «Y te parece, le interrumpió Fray Blas, que _el águila, que en
-los túmulos de Aristomenes y Platon fixó por empresa la antigüedad_,
-se apropria ménos divinamente al _águila Imperial, que el Regimiento
-de Toledo fixa en su túmulo por Regia empresa_?» -- «Esso viene tan
-natural, respondió Fray Gerundio, que no parece sino que Beyerlink lo
-escrivió precisamente para aquel caso. Tambien pienso yo acomodarla al
-mio, porque las armas de un Escrivano son una pluma y un tintero en
-campo blanco; y mas, que el águila es ave de rapiña, lo que facilita
-admirablemente la ocasion para una pulla, que en un sermon siempre
-tiene mucha gracia.»
-
-20. -- «Pero, por Dios no te olvides, añadió Fray Blas, de buscar
-modo para encaxar una brillantíssima cláusula, que entre otras muchas
-se lee en esta scena. Queriendo el Orador introducirse á elogiar al
-Regimiento de Toledo, escrive estos dos períodos dignos del mármol y
-del bronce: _Gustoso permitiera lozanear el discurso en las heróicas
-militares proezas de este ilustre Regimiento. No niego á mi voluntad
-la panegýrica lisonja, porque recele en sus nobles caudillos alguna
-corrubescencia, que no saben estrañar las águilas todo el golpe de los
-solares brillos: assuetis dilector, dixo el Symbólico_. Paréceme, que
-te puedes aprovechar de estas dos cláusulas, quando hagas el elogio de
-los hijos del Escrivano y de su familia, que esso es puesto en razon;
-y entónces te vendrá de perlas lo de _panegýrica lisonja, sin recelo
-de alguna corrubescencia_, por la razon concluyente de que las águilas
-están acostumbradas á _todo el golpe de los solares brillos_.»
-
-21. -- «Harélo sin dificultad, respondió Fray Gerundio; porque, aunque
-acá siento no sé qué dissonancia en que el mismo panegyrista trata sus
-elogios de _panegýrica lisonja_, y esto facha á facha y, como dicen,
-en las mismas barbas de aquellas á quienes alaba; pero por otra parte
-conozco que, quando lo dixo el Autor del _Florilegio_, su misterio
-tendria, por mas que yo no lo alcance. Por la misma razon me hace poca
-fuerza el no penetrar yo lo que significa el verbo _dilector_, que no
-me acuerdo haver leído ni oído en toda mi vida, pues, ora sea invencion
-del Symbólico, ora sea correccion del Epicédico, debo venerarla con
-profundo y silencioso respeto. Y en fin, estas fruslerías se deben
-despreciar, solo por no dexar caer en el suelo lo de _lozanear el
-discurso, corrubescencia_ y _lisonja panegýrica_. Vamos á la tercera.»
-
-22. Despues de leído, dixo Fray Blas: «Aquí hay poco en que detenernos,
-porque no veo en ella cosa que te pueda servir para tu sermon. Que
-los Griegos celebrassen el dia 22 de Octubre la _Sacra Pambeocia_, en
-memoria de la toma de la Ciudad de Troya, ni que el dia 21 ofreciessen
-un sacrificio á la Diosa Pallas por los difuntos militares, que havian
-muerto en el dilatado sitio de aquella plaza, no sé yo que pueda
-acomodarse á las honras del Escrivano Conejo.»
-
-23. -- «No eches el fallo tan aprisa, replicó Fray Gerundio, y vamos
-examinando qué cosicosa venia á ser essa _Sacra Pambeocia_, porque
-quizá hallaremos algo que me acomode.» Consultaron á Calepino y,
-no haviendo encontrado la palabra _Pambeocia_, passaron á la voz
-_Beocia_, y hallaron que decia assí: _Beotia. Provincia de Grecia,
-cuya capital es Thebas. Llamóse Beotia del buey que fué enseñando
-el camino á Cadmo, hasta que llegó al sitio donde fundó la ciudad de
-Thebas._ «Tente, hombre, tente, exclamó Fray Gerundio: que me están
-bulliendo acá en la imaginacion mil especies, que acaso me servirán
-mas de lo que piensas. _Pambeocia_ es sin duda cosa de buey: el
-buey tiene cuernos, de que se fabrican los tinteros. Mira como va
-ya saliendo poco á poco el Secretario. Mas: Cadmo, segun leí no me
-acuerdo donde, fué el inventor de las letras; las letras son tan
-propias de los Escrivanos que no puede haver Escrivano sin ellas. Mas:
-los escrivientes ó los oficiales de pluma de los Escrivanos se llaman
-en latin _boeti, boetorum_, como lo dice un poco mas abaxo este
-vocabulario; pues, mira tú si _Pambeocia_, _buey_, _Cadmo_, _tintero_,
-_letras_ y _escrivientes_ son materiales despreciables para el sermon
-de un Escrivano. Ni tampoco pienso passar en silencio el sacrificio de
-Pálas; porque, siendo la destreza una virtud ó prenda muy loable, me
-abre camino para decir, que nuestro Escrivano con mucha destreza metia
-la _Pala christiana_ á los litigantes.»
-
-24. -- «Divino pensamiento! equívoco de los cielos! exclamó Fray
-Blas, y será lástima que te olvides de él. Pero, lo que sobre todo te
-encargo, es que busques modo de imitar una de las metáphoras, de las
-alegorías ó como se llaman, mas galantes y mas bien seguidas que espero
-oir en los dias de mi vida. No sé si la notaste, pero aquí está en esta
-scena, y dice assí.»
-
-25. «_Instado el Regimiento de Toledo de los suspiros y lamentos de
-sus militares_ -- =aperite portas=! -- _estrecha el bloquéo á la
-mýstica plaza de la Gloria, passando á acordonar reverente á la Sacra
-Jerusalem triumphante_: =Regnum cœlorum vim patitur=. _Abren sagrados
-ataques en sus compassivos generosos pechos, brechéan los diamantinos
-muros celestiales con la batería de missas, sufragios y oraciones_:
-=misit Hierosolymam offerri pro peccatis mortuorum=. _Llega al Soberano
-Consejo de Guerra la noticia del aprieto de la celeste Plaza_:
-=exaudivit de monte sancto suo: regnum cœlorum vim patitur=. _Defiende
-la entrada la soberana Justicia: declama á favor de la rendicion de la
-Imperial Plaza de la Misericordia_: =venit hora, et nunc est quando
-mortui audient vocem filii Dei=. _Hace llamada á capitulaciones la
-Clemencia, dice San Juan. Satisfecha la divina Justicia del reato de
-la culpa, firma el alivio de la pena. Publícase en los tenebrosos
-quarteles del Purgatorio este dichoso, ventajoso tratado á favor de las
-ánimas del Regimiento de Toledo_: =mortui audient vocem filii Dei=,
-_y libres de las horribles penas entran triumphantes en el cielo á
-coronarse de glorias_; =et qui audierint vivent=.»
-
-26. «Con esta brillantíssima metáphora acaba la scena 3ª., y á fé que
-hizo mal no acabar con ella todo el sermon, y mas para lo poco que le
-faltaba; pues la scena 4ª., sobre ser muy breve, no contiene cosa que
-dé golpe. Fué lástima añadir á la alegoría ni una coma, ni una tilde.
-Paréceme que estoy viendo á los Oficiales del Regimiento de Toledo
-como enagenados, como fuera de sí, en nada ménos pensando que en que
-estaban oyendo un sermon de honras, sino que estaban viendo con sus
-mismos ojos el sitio de una plaza: el cordon, el bloquéo, los ataques,
-las baterías, el _brechear_ los muros adamantinos, la llamada de la
-guarnicion con bandera blanca á capitular. Solo si hago juício que
-los muy medrosos, ó los que no estuviessen acostumbrados á tratar con
-ánimas del Purgatorio, quedarian sorprendidos, quando viessen que, en
-vez de entrar en la ciudad los sitiadores, salian de sus _tenebrosos
-quarteles_ las ánimas benditas y entraban en la Plaza, vestidas
-de blanco y con sus velas en las manos, como es natural. Entónces
-volverian en sí, conocerian la ilusion, y advertirian que no estaban
-delante de alguna plaza, sino en una Iglesia, á vista de un túmulo,
-ofreciendo sacrificios por sus difuntos hermanos, y oyendo á un Orador
-que los embelesaba.»
-
-27. -- «Pues mira, dixo Fray Gerundio, tanto como por alegorías no ha
-de quedar. Claro está, que una alegoría en términos de guerra no puede
-acomodarse bien en las honras de un Escrivano, pero ahora mismo se me
-está ofreciendo á mí otra en términos mas propios, que no ha de parecer
-mal. Diré pues assí, poco mas ó ménos, elevando el estilo quando lo
-ponga en limpio.»
-
-28. «_En virtud de quexa fiscal se levantó auto de oficio por el
-Supremo Juez, y se dió mandamiento de prision contra nuestro Escrivano
-difunto. Presentóse este en la cárcel del Purgatorio, dexando poder al
-Amor filial para que, como procurador suyo, contradixesse la demanda,
-apelando de la Sala de la Justicia á la Sala de Misericordia. Libróse
-despacho de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales.
-Dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado. Hizo esta
-un poderoso alegato de missas, oraciones y sufragios, y, dándose por
-conclusa la causa, falló la Misericordia que debia mandar y mandaba,
-que el Escrivano Conexo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa
-cárcel, declarando haver satisfecho suficientemente sus deudas con las
-penas de la prision._»
-
-29. «Qué te parece de la metaphorilla? deberá algo á la del Florilegio?
-y mas, quando la vista con los textos correspondientes, que los tendré
-á escoger, pues todo el mundo sabe, que lo que passa en la otra vida
-en la hora de la muerte se explica en términos de curia: _processo_,
-_tribunal_, _juício_, _sentencia_, _absolucion_, _condenacion_,
-llamándose al Purgatorio _cárcel_, y al Infierno _muerte eterna_.» --
-«Manos á la obra, Fray Gerundio amigo, dixo Fray Blas; y, pues ya hemos
-repassado el sermon de honras y tú tienes formado ya tu idéa, tomemos
-un bocado, dame un abrazo, y á Dios hasta la vista!»
-
-30. Despedido que fué el Padre Predicador Mayor Fray Blas Zebollon de
-la Remolacha, (estos eran sus dos apellidos, paterno y materno,) y
-quedado solo que huvo nuestro imponderable Fray Gerundio, no pensó mas
-que en trabajar su sermon, aprovechando quantas observaciones, notas,
-scholios, phrases y erudiciones havian glosado y admirado en las honras
-del Florilegio, teniendo presentes las reglas que le havia dado Fray
-Blas, y no olvidando del todo las dos largas conferencias, que havian
-tenido con el Colegial Don Casimiro sobre las fuentes de la invencion.
-De todo este confuso monton de especies, que á modo de torbellino le
-revoleteaban dentro de la fantasía, sacó al cabo de quince dias ó
-tres semanas (en cuya circunstancia están discordes los Autores,) una
-_Parentacion Sacra_, _Epicedio trágico_, _lúgubre Episodio_, _Panegyris
-scenático_, (assí intituló á su sermon), que dexó muy atras la Plática
-de Disciplinantes y el Sermon del Sacramento, en dictámen de algunos
-que oyeron todas tres funciones. Decorólo todo muy bien, como lo
-tenia de costumbre, siendo máxima suya que la principal prenda de un
-Predicador era la memoria, en la qual se havia de estampar el sermon
-ántes de predicarle, de manera que el mismo se saliesse de la boca como
-de chorrillo, para que en el púlpito no se divirtiesse la atencion á
-otra cosa que al cadencioso movimiento de las manos, al compassado
-contonéo del cuerpo, al gutural manejo de la voz y al concierto de
-todas las demas acciones, que debian regularse á compas y como con
-cierta especie de armoniosa symetría.
-
-
-
-
-CAPITULO VI.
-
-Predica Fray Gerundio el sermon de honras con increíble aplauso, y
-encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio.
-
-
-1. Ibase acercando el dia señalado para las famosas Honras, pues
-ya no faltaban mas que tres. Y haviéndose despedido Fray Gerundio
-cortesanamente de todo el lugar, hasta de aquella Tia que no le havia
-visitado por el cuento de la gallina, (la qual quedó tan pagada de esta
-accion, que desde aquel punto hizo las paces con la buena de la Señora
-Catanla,) regalando á su Madre y á su Hermana con cada dos escapularios
-bordados de realze de plata falsa y canutillo, añadiendo á cada una su
-Santa Theresa de barro en urna de carton, guarnecida de seda floxa,
-repartiendo una peseta entre las dos criadas, bien proveída la alforja
-y aumentada la maleta con un par de mudas de ropa blanca, partió para
-Pero-Rubio, en compañía de su Padre el boníssimo Anton Zotes, que quiso
-ver, (assí lo decia él,) _si su hijo tenia tan güena man de perdicar
-de los defuntos como para perdicar del Sacramento_. Su padrino el
-Licenciado Quixano tambien havia hecho ánimo á ser de la jornada, con
-cuyo fin havia llamado á un primo suyo, Capellan de Gordoncillo, que
-acababa de venir de Leon y havia trahido licencia de confessar por seis
-meses, para que en su ausencia dixesse la Missa al pueblo y cuidasse
-de la administracion de Sacramentos; pero es tradicion que, quando ya
-estaba aparejada la burra, se le desenfrenaron tan furiosamente las
-almorranas (de que adolecia), que no le fué possible montar á cavallo;
-y assí se contentó con darle un abrazo y meterle dissimuladamente en la
-mano dos pesos gordos.
-
-2. Eran las cinco de la tarde, quando en buena paz y compañía salieron
-de Campazas Padre é Hijo, con resolucion de dormir aquella noche en
-casa de su pariente el Familiar, cuyo lugar no distaba mas que de
-tres leguas cortas, y estaba como á la mitad del camino. Aquí se
-encuentra un vacío lastimoso en la Historia, que, despues de haver
-burlado nuestras mas exactas y exquisitas indagaciones, necessariamente
-ha de ser sensible á la curiosidad de nuestros Lectores, pues, no
-siendo possible sino que la conversacion que tuvieron por el camino
-Hijo y Padre fuesse tan graciosa como entretenida, no se halla el mas
-leve vestigio de ella en Archivos, Bibliothecas, Armarios, legajos
-ni apuntamientos. Bien pudiéramos nosotros fingir aquella que nos
-pareciesse mas natural, atendido el genio, el carácter y las demas
-circunstancias de nuestros dos Caminantes, á imitacion de aquellos
-Historiadores que no hacen escrúpulo de referir lo verosímil como
-cierto, sin detenerse en contar lo que pudo ser por lo que fué.
-
-3. Ni se nos pudiera culpar con razon de que nosotros saliessemos
-con nuestras conjecturas, en un siglo en que todo el mundo sale con
-las suyas. Haviéndose hecho este título tan de moda, especialmente
-en los libros, papeles y discursos que sacan á luz los Antiquarios,
-Chronologistas, Investigadores y Phýsicos experimentales, que apénas
-aciertan con otra. No es nuestro ánimo condenar esta costumbre, y mas
-en aquellos pocos en quienes se conoce es verdadera modestia la que en
-otros muchos se conjectura ser paliada ostentacion, pues nos hacemos
-cargo de que hay materias, que no admiten evidencias ni otras pruevas
-que meramente conjecturales; pero nuestra sinceridad, singularmente en
-una Historia tan verídica, tan fundamental y tan exacta como la que
-trahemos entre manos, no se acomoda con este uso, y mas quando, siendo
-tantos, tan averiguados y tan instructivos los materiales verdaderos
-que tenemos á la mano, es ocioso buscarlos ideales.
-
-4. En fin llegaron nuestros dos Caminantes á Fregenal del Palo, pueblo
-no tan grande como Sevilla ni tan poblado como Cádiz, donde hacia su
-residencia el Familiar, de quien fueron recividos con agasajo, con
-naturalidad y con un corazon verdaderamente sano; porque, ageno en
-todo de afectacion y de artificio, era tan franco en descubrir las
-inclinaciones de su voluntad, como naturalote en no dissimular los
-dictámenes de su buen entendimiento.
-
-5. Miéntras se disponia la cena, que no fué delicada ni ostentosa,
-pero sí maciza y abundante, dixo el Familiar á su sobrino con cariñosa
-llaneza: «Oyes Flayrico, y llevas enjurgadas para Pero-Rubio tantas
-garambainas como echastes por essa boca en Campazas?» -- «Tio, y qué
-me quiere Usted decir por _garambainas_?» preguntó Fray Gerundio. --
-«Válasme Dios, hombre, continuó el Familiar; pues yo bien craro me
-exprico. Garambainas son aquellas garatusas, enrebesaduras, relumblones
-y azufaifas con que nos encarabrinabas á todos los que te estábamos
-uyendo, como unos monigotes.» -- «Ménos le entiendo á vuestra Merced
-ahora que ántes,» replicó Fray Gerundio. -- «Pues entiéndanos Dios, que
-nos crió, dixo el Familiar, y perdónenos nuestros pecados. Paréceme que
-te haces remolon de propósitamente, porque en lo demas es impussibre
-de Dios que no me entiendas, pues tanto como el don de craridá me l’a
-dado Su Magestá, bendita sea su miselicordia. Hórasme los tréminos, y
-conozco yo que no son retumbantes ni tan polidos como los que s’usan en
-las Zuidades; pero decirme á mí que no son interegibres, no habremos
-d’esso, que es crebarse la cabeza, y tan los calas tú como el hijo de
-mi Madre.»
-
-6. -- «Si vuestra Merced llama _garambainas_, dixo Fray Gerundio, la
-erudicion, los pensamientos sútiles, los equívocos, las agudezas,
-los chistes y el estilo elevado y harmonioso, hay bastante recado de
-esso en el sermon que llevo prevenido; y, como Dios no me quite el
-juício, no faltará en todos los que predicare.» -- «Pues ves? replicó
-el Familiar, si yo fuera que tú, havia de pedir á Dios que me quitara
-luego el juício, para no perdicar enjamas ansina; pues tengo para mí
-que, miéntras perdiques ansina, no tienes que pedir á Su Magestá que te
-le quite, sino que te le güelva.» -- «Vuestra Merced, Tio, dixo Fray
-Gerundio, no tiene obligacion á entender estas materias.» -- «Pero los
-Perdicadores, respondió el Familiar, están obrigados en conciencia á
-perdicar de manera que todos los entendamos.» -- «Basta, replicó Fray
-Gerundio, que nos entiendan los cultos y los discretos.» -- «Pues,
-que vayan solamente á uíros los secretos y los encultos,» respondió
-el Familiar. «Y dime, sobrino, parécete á tí que en Pero-Rubio havrá
-muchos d’ essos hombres encultos, ó como tú los llamas?» -- «Nunca
-faltan algunos, dixo Fray Gerundio, por infeliz que sea una aldéa, ya
-sean de ella misma, ya de los forasteros convidados, ó ya de los que
-concurren casualmente: por esso han llevado grandes chascos algunos
-Predicadores que, fiándose en que iban á predicar á lugares pequeños,
-se contentaban con qualquiera cosa, y se hallaban despues con oyentes
-que no esperaban; y assí oí decir á un Padre grave de mi sagrada
-Religion, que todo Predicador de punto se debia prevenir para predicar
-en Caramanchel ni mas ni ménos que si huviera de predicar en Madrid.»
-
-7. -- «No m’ arma mucho essa doctrina, replicó el Familiar, salbante
-que quisiesse decir esse Esentíssimo Padre, que tanto ahinco debe poner
-un Perdicador en convertir á los de Caramanchel como en convertir á los
-de Madrid, y que ansina debe expricarse en conformidá que le entiendan
-los unos como que le entiendan los otros; porque, fuera de esso, irse
-un Perdicador á Caramanchel, y lo mismo me da á la Cisterniga, (que
-esta es una comparanza,) con daca si eran froles ó no eran froles, en
-vertú de que pueden encurrir algunas presonas de la Zuidá, esso no es
-mas que humo, satisfaccion y _laus te dé Christe_.»
-
-8. «Pero, dexando una cosa por otra, no saberiamos qué vertudes del
-Escrivano vas á perdicar?» -- «No he menester predicar sus virtudes
-para predicar á sus honras,» respondió Fray Gerundio. -- «Como no?
-replicó el Familiar; pues, quando se perdica de los defuntos, no es
-endisponsable que se diga aquello en que fueron güenos, para que
-enmiten sus exempros los vivos?» -- «No Señor, respondió Fray Gerundio,
-nada de esso es necessario, que, si lo fuera, solo se predicarian
-honras de aquellos sugetos que huviessen sido muy virtuosos, havidos y
-tenidos por tales de todos los que los trataron; y assí vemos, que en
-algunas partes se predican de todos los que tienen con que pagarlas,
-á roso y velloso, sin que para esso sea preciso hacerles primero la
-informacion _de moribus et vita_, como se dice.»
-
-9. -- «Es impussibremente que yo no tenga el entendimiento espatarrado,
-ó que tú no me quieras meter los dedos por los ojos, replicó el
-Familiar; pues dime, sobrino, el Perdicador no ha de alabar á su
-defunto? es craro. Si le alaba, no le ha de alabar de alguna vertú? no,
-sino que vaya á alabarle de sus defeutos y fraquezas. Demos que no
-tuviesse el defunto vertú nenguna: pues, qué ha de decir d’ él el probe
-Flayre?»
-
-10. -- «Lo primero, respondió Fray Gerundio, se puede predicar un
-sermon de honras que pasme, sin tomar en boca al difunto por quien se
-hace la funcion; y, para que vuestra Merced lo vea claramente, yo le
-explicaré el como. Entrase ponderando ante todas cosas, qué antigua
-fué la costumbre de hacer honras y funerales por los difuntos. Aquí se
-va discurriendo por los Hebréos, por los Babylonios, por los Persas,
-por los Medos, por los Griegos, por los Romanos, por los Egypcios,
-por los Caldéos, y en fin por todas las naciones del mundo: despues
-se examinan muy por menor los varios modos que tenian de celebrarlas,
-segun los genios, usos y costumbres de los países, ya con sacrificios,
-ya con hogueras, ya con pyrámides, ya con obeliscos, ya con ofrendas,
-ya con enramadas, ya con convites, y en algunas partes hasta con danzas
-y fiestas. A esto se sigue el averiguar quando, en qué tiempo, con qué
-motivo y en qué nacion se dió principio á las oraciones ó panegýricos
-fúnebres por los difuntos, y se explayan las velas de la eloquencia
-sobre los Epicedios, sobre los Epitaphios, sobre las Endechas, sobre
-los Cenotaphios y sobre las Nenias, extendiéndose tambien la erudicion,
-si se quiere, ó á las tablillas ó á las inscripciones, que se guardaban
-sobre los sarcóphagos. Bien repiqueteado todo esto, se busca despues en
-alguno de los muchos calendarios que hay de los antiguos, qué fiesta,
-funcion, sacrificio ó cosa semejante celebraban en el dia que está
-determinado para predicar las honras, y siempre se encontrará alguna
-cosa que por aquí ó por allí, de esta ó de aquella manera, venga
-clavada al intento. Aplícanse finalmente todas estas importantíssimas
-noticias al assunto de la funcion con la mayor propiedad: las hogueras,
-á las luces, hachas y blandones; las pyrámides y los obeliscos, al
-túmulo; los sacrificios, á las missas; las ofrendas, á las que se hacen
-comunmente; los convites, á los que hay casi en todas partes; los
-Epicedios, Nenias, etc., al sermon ú oracion fúnebre; y, demostrando de
-esta manera el Predicador que la piedad de los presentes no debe nada
-á la piedad de los passados, y que las honras que hacen á los difuntos
-los modernos son parecidas en todo á las que hacian á los mismos
-difuntos los antiguos: hétele vuestra Merced como, sin tomar en boca al
-sugeto por quien se hacen, puede acabar honradamente con su _requiescat
-in pace_, que sea seguido de muchos vítores y aclamaciones.»
-
-11. -- «Mira, dixo el Familiar, yo no te puedo negar que eres un
-pozo de cencia, porque ahí has enjurjado tantas cosas que me tienen
-aturrullados estos cascos; porque, ya se ve, saber tú, como parece
-que sabes en la uña, todo lo que hicieron los Gabylonios, los Miedos,
-los Presas, los Enjundios, y essos otros que nombraste ahí á manera
-de Caldos; havérsete quedado en la memoria todos essos nombres
-enrebesados de embolismo, parrales, cienpedios, niñerías, cieno de
-zafios, y el último vocablo en que dixiste no sé qué de las escrituras
-de los Estrófagos: digo en mi ánima jurada, que saber tú todos estos
-argamandijos en los pocos años que tienes, esso sin cencia confusa no
-puede ser, y loado sea el Señor de quien es todo lo güeno; pero tambien
-te digo una cosa: tanto viene todo esso para perdicar un sermon de
-honras, como ahora llueven pepinos, y, si no, vaya un asemejamiento.»
-
-12. «Yo soy estaño Alcalde de Fregenal; junto mañana el Concejo para
-saber si se han de guardar ó no se han de guardar los plaos. Escomienzo
-por decir, que esto d’ aver Concejos en las Repúblicas es cosa muy
-añeja, porque los Gabylonios, los Presas, los Calderos y los Mamalucos
-los usaban allá desde el tiempo que habraban los animales. Passo
-dempues á esprayarme sobre las diferentes usanzas q’ havia para esto de
-juntarse el Concejo, y digo, por enxempro, que en unas partes andaba el
-Menistro de josticia de puerta en puerta, tocando un cencerro; que en
-otras era incumbencia del porquerizo ir sonando por las calles el mismo
-cuerno, con que juntaba los cerdos; qu’ allá tocaba al muñidor pregonar
-el Concejo por las calles; qu’ acá se enseñaba á rebuznar á un burro
-desde niño con tales y con tales señas, y q’ este burro, en estando
-ya bien endustriado, y en teniendo, como dicen, uso de razon, se le
-entregaba al fiel de fechos, con la carga y con la obrigacion de que
-los dias de Concejo havia de ir rebuznando por todo el puebro, para que
-viniesse á noticia de los vecinos y nenguno pudiesse alegar escusa ni
-ignorancia. D’ aquí me meto á expricar la importancia de los Concejos
-y la grande entauridá q’ han tenido siempre, no solo en toda Uropa,
-sino en toda España. Digo por fin y por postre, que todos los Consejos,
-si se les ofrece hacer informacion de nobreza ó de hidalguía, han de
-venir á probar su alcurnia de los Concejos, y q’ assí como los primeros
-son en sobre las Udencias y en sobre las Chancellerías, pues vemos que
-de las sentencias d’ estas s’ apela á aquellos, ansina tambien, si
-estubiera el mundo bien gobernado, s’ havia d’ apelar d’ ellos á la
-endicision de los Concejos. Y concruyo con preguntar, si en vertú de
-todo lo dicho s’ han de guardar ó no s’ han de guardar los plaos. Dime,
-Gerundio, ansí Dios t’ haga bien, vendria todo esto al caso para la
-enresolucion d’ aquel punto?»
-
-13. -- «Buenas cosas tiene vuestra Merced, respondió Fray Gerundio; con
-que, ahora quiere hacer comparacion de lo que un Alcalde propone en
-el Concejo, con lo que un Predicador ha de decir en el púlpito? Tio,
-en los Concejos se va derechamente á la substancia.» -- «Pues qué!
-replicó el Familiar, en los cúlpitos se va no mas que á entretener el
-tiempo?» -- Como Fray Gerundio se vió un poco apretado, procuró sacar
-el cavallo por otro lado, y para divertir el argumento dixo: «Tambien
-se puede alabar á un difunto, aunque no haya hecho milagros ni tenido
-revelaciones ni su vida huviesse sido la mas exemplar y ajustada.
-Quantas oraciones fúnebres se han predicado en la Iglesia de Dios á
-grandes Capitanes, á grandes Conquistadores, á grandes Políticos y á
-muchos hombres verdaderamente sabios, de cuya canonizacion no se ha
-tratado, ni verisímilmente se tratará jamas de ella! Con todo esso,
-á estos se les alaba del valor, de la intrepidez, de la presencia de
-ánimo, de la pericia militar, del zelo por la gloria de sus Príncipes
-y, en fin, de otras virtudes que no se encuentran ni en las cardinales
-ni en las theologales, y que no hacen al caso para la vida christiana,
-pues sabemos que muchos Gentiles, Moros y Hereges florecieron en ellas.
-Pues, por qué no pudiera yo tambien alabar á mi Escrivano, si quisiera,
-de la sagacidad, de la astucia, del ingenio, de la penetracion, y hasta
-de la velocidad con que escrivia, de su buena letra, de sus airosos
-rasgos y de la rúbrica que usaba, por una parte tan garbosa, y por otra
-tan difícil que parecia impossible falsearse ni remedarse?»
-
-14. -- «Yo soy un probe Lego, respondió el Familiar, que sólasmente sé
-lér de deletreado y echar mi firma con letra de palotes, estrujando
-bien la pruma, y no me puedo meter en si es bien premitido ó no es
-bien premitido, que en la Igresia de Dios s’ alaben púbricamente y
-se propongan como enxempro de emitacion al puebro christiano essas
-vertudes que tú dices, y con las quales puede una presona irse al
-infierno tan lindíssimamente. Este es un punto muy hondo, que no es
-para mi cabeza; y, quando tú dices q’ assí s’ usa, (que yo no lo he
-visto, por no haverme topado enjamas en essas perdicaciones,) debe d’
-haver razones muy emportantes para premitir que s’ haga ansina. Lo que
-yo digo es que, por lo ménos acá en las aldéas, donde no se pueden
-praticar essas vertudes campanudas y donde la gente es sencilla, si yo
-juera Obispo, de nenguno se m’ havia de perdicar sermon de honras que
-no huviesse sido un christiano vertuoso y enxemprar, al modo q’ acá
-nosotros nos imaginamos las presonas enxemprares y vertuosas. Porque
-horasme decir tú del Escrivano, que fué sagaz, estuto, engenioso,
-que luego se empunia en los autos, que calaba las entenciones de las
-presonas, que escrivia de corridamente, q’ hacia una letra estupenda,
-que su rúbrica y su sino se podian presentar al mesmo Rey: todo esso
-güeno será, pero qué sacamos d’ ahí para las benditas ánimas del
-Purgatorio?»
-
-15. A tal tiempo entraron á poner la mesa para cenar, de que no se
-alegró poco nuestro Fray Gerundio, porque su Tio le iba apurando
-demasiado. Anton Zotes se havia quedado primero á dar órden de que se
-cuidasse de las cavallerías, y despues trabó conversacion con la muger
-del Familiar y con sus sobrinos y sobrinas, que entre todos eran seis,
-y el mayor no passaba de doce años, repartiendo entre ellos turron,
-confites, avellanas y piñones, que havia trahido para este efecto,
-entreteniéndose con todos miéntras se asó una pierna de carnero, se
-hizo una gran tortilla de torreznos y se guisó una buena cazuela de
-estofado de vaca, que con unas sardinas escabechadas y una tajada
-de queso por postre, comenzando con su gazpacho de huevos duros,
-componia entre todo una cena substancial y sólida, sacándose despues de
-levantados los manteles un plato de cebolletas con su salero al lado,
-para echar la de San Victoriano.
-
-16. Entraron todos en la salita ó quarto baxo, donde estaban Tio y
-Sobrino; sentáronse y cenaron con tanta paz y alegría como gana. Casi
-toda la conversacion de la cena se la llevaron el Familiar y Anton
-Zotes, siendo su assunto el regular entre Labradores. Preguntóle
-aquel, como iba de cosecha y en qué estado tenia su verano. Respondió
-este, que de cebada havia cogido poco por la falta de agua, y que, si
-no fuera por los tres erreñales que estaban linde del arroyo, apénas
-tendria para el gasto y para sembrar; que de morcajo no estaba mal, y
-de trigo esperaba que seria mediana la cosecha; porque, sobre tener ya
-diez cargas en la panera, quedaban en la era tres peces, dos parvas,
-otras dos mantas, y _entodavía_ estaban en las tierras como unas doce
-morenas. «Pues por acá, amigo mio, dixo el Familiar, no podemos echar
-piernas, y algunos probes Labradores se quedarán _per ostiam santam
-incionem_. Sobre q’ hay hombre que no coge lo que sembró. Yo, bendita
-sea la misilicordia de Dios, no estoy tan endesgraciado, porque, como
-la hoja que tocaba est’ año es la que está carre Vallaolí y aquella
-tierra es tan espiojosa, hizo bodega con las aguas de la otoñada y con
-las que cayeron dempues por entruejos, con que ha dado bonicamente, y
-hast’ unas ciento y cinquenta cargas de todo pan ya espero coger, con
-que m’ animaré á umbiar á Bertholo á Villagarcía, para que escomience
-la glamática con aquellos benditos Flaires de Dios, que llaman Padres
-Theatinos.»
-
-17. -- «Sí, dixo á este punto, hecha una vívora, la Tia Cecilia
-Cebollon, (que assí se llamaba la muger del Familiar,) para que
-aquellos Flairones te le desuellen á azotes.» -- «Mijor, respondió
-con mucha sorna el socarron del Familiar; por esso nació el dia de
-San Bertholomé, y fué mi gusto que le pusiessen Bertholo, para que
-me lo desollassen; porque, desengáñate Cicilia, que la letra con
-sangre entra.» -- «Pues dígote, replicó la Cebollona, que, por mas
-q’ hagas, no he d’ umbiar m’ hijo á Villagarcía.» -- «En esso harás
-bien, respondió el Familiar; y, por lo mesmo que no l’ has de umbiar
-tú, tendré cuidado d’ umbiarlo yo.» -- «Irá donde yo quisiere, replicó
-la Cebollona, porque es tan hijo mio como tuyo.» -- «Y aún mas, si lo
-apuras, respondió muy fresco el Familiar; pues, sin meternos por ahora
-en mas honduras, al fin tú le pariste, y yo no. Ea, Cicilia, tengamos
-buenos manteles y dexémonos de crebaderos de cabeza: ya te he dicho mil
-veces, que tú cuidarás de las hembras, y yo de los varones. Tú darás á
-aquellas la enseñanza que te pareciere, y yo daré á estos la dotrina
-que me diere la gana.»
-
-18. -- «Tambien yo la tenia, dixo á esta sazon Anton Zotes, que el mi
-Flairico estudiasse en Villagarcía, donde yo havia estudiado; pero
-por tener paz con la mi Catanla l’ umbié á Villaornate, y no me pesa,
-porque no ha salido por ahí nengun morondo.» -- «En todas partes,
-respondió el Familiar, hay malos y güenos, soldesmente que en unas
-son mas los güenos que los malos, y en otras son mas los malos que
-los güenos. Lo que yo veo es, que los que estudian con los Theatinos
-no alborotan los puebros, ni apedréan los Santos, ni silvan los
-Rosarios, ni se juntan en las tabernas, ni embarran los vítores, ni
-se desvergüenzan contra los Flaires que estudian por otros libros.
-Allá en sus controversias y desputas vocéan, berréan y gritan hasta
-desgañitarse; pero dempues y acabado aquello, punto en boca, cortesía
-hasta el suelo, y tan amigos como d’ antes. Esto parece bien á Dios y á
-todo el mundo; lo contrario es mala crianza, y se conocen al vuelo los
-que estudian con unos y con otros.»
-
-19. En estas conversaciones se passó la cena: llegó la hora de
-recogerse, y se retiraron todos, quedando despedidos desde la noche,
-porque los huéspedes pensaban madrugar mucho para librarse del calor.
-Assí lo hicieron, saliendo de Fregenal á las tres de la mañana y
-llegando á Pero-Rubio entre siete y ocho, ántes que, como se dice,
-comenzasse á calentar la chicharra.
-
-20. No se puede ponderar el gusto y el agasajo con que fueron recividos
-del Licenciado Flechilla, en cuya casa se apearon derechamente,
-segun havian quedado de concierto al despedirse en Campazas. Era la
-víspera del dia en que se havian de celebrar las honras, y aquella
-tarde fueron concurriendo algunos parientes y amigos del difunto, no
-solo de los que vivian en los lugares circunvecinos, sino tambien tal
-qual que residia en poblacion algo distante. Entre estos llegó un
-Reverendíssimo Abad Benedictino, primo del Escrivano Conejo, varon
-verdaderamente respetable; porque, sobre ser Monge muy ajustado, de
-porte serio, de estatura heróica, de venerable presencia, de semblante
-magestuoso y al mismo tiempo apacible, era sugeto á todas luces sabio,
-no solo muy versado en todas las facultades serias que son proprias
-de su profession, sino admirablemente instruído en todo género de
-bellas letras, de erudicion amena y escogida, lo que, junto á un trato
-humaníssimo y urbano, hacia sumamente grata su conversacion y le
-constituía un sugeto cabal y redondeado.
-
-21. Trahia por socio á un Predicador segundo de la casa, jóven como
-de treinta años y Monge de su especial cariño; porque, aunque era de
-genio abierto, festivo y desembarazado, se contenia siempre dentro de
-los límites de la modestia y de la urbanidad religiosa, sin que los
-chistes y gracias, de que abundaba, cediessen jamas los términos de
-la decencia, ni se propassassen á quemazones ó pullas, que pudiessen
-ofender ni aún levemente á los mismos con quienes se zumbaba. Por
-esto, porque era mozo muy pundonoroso, exactíssimo en el cumplimiento
-de su obligacion y en el desempeño de su oficio, rendido á quanto se
-le mandaba, y dócil á todas las advertencias que se le hacian, havia
-merecido la especial inclinacion y aún concepto del Abad, que esperaba
-formar en él un Monge á su modo y de su mano, capaz de honrar con el
-tiempo no solo á la Congregacion, sino á toda la Orden Benedictina.
-
-22. Poco despues que se apearon los dos Monges, entró á visitarlos,
-como tambien al Padre Predicador Fray Gerundio, el Cura de Pero-Rubio.
-Era Arcipreste de aquel partido, Comissario del Santo Oficio, y hombre
-de singular fábrica en el cuerpo, y de no ménos singular estructura
-en las potencias del alma. Estatura algo ménos que mediana, cabeza
-abultada y un si es no es oblonga, con canas entre rucias y tordas,
-corona episcopal, pestorejo colorado y con pliegues, ojos acarnerados,
-y en la circunferencia unas ojeras ó sulcos que le havian formado
-los anteojos perdurables, que solo se los quitaba para leer y para
-escrivir, ó quando estaba solo; pero en visitas, en passéos, ó en
-funciones públicas, al instante los montaba. Era lleno de semblante,
-aunque se conocia no ser maciza la gordura; porque á veces fluctuaban
-los carrillos, subiendo y baxando como fuelles de órgano. Tampoco
-el color era constante: unos dias muy encendido, otros malignamente
-jaspeado, con unas manchas verdi-pardas, entre enjundia y apostema;
-la lengua muy gorda; el modo de hablar hueco, gutural y autoritativo,
-resoplando con frequencia para mayor gravedad. Sus letras eran tan
-gordas como la persona; pero al fin havia rebuelto algunos libros de
-moral, tenia bien atestada la cabeza de las noticias mas ridículas y
-mas apócryphas que se encuentran en los libros; porque para él, una
-vez que estuviessen impressos, todos eran á un precio y las vertia
-en las conversaciones de los páparos, assí de corona como legos, con
-una satisfaccion, con un _coram-vobis_ y con unos resoplidos que no
-dexaban la menor duda de su certidumbre y de su authenticidad. Leía
-Gazetas y Mercurios, quando podia pillar algunos sin que le costassen
-un maravedí, porque en materia de gastar era _strictioris observantiæ_,
-y solia decir, no sin gracia, que para relaxacion bastábale la potra
-(era muy quebrado). Hablaba mucho de la Lusacia, de la Pomerania, de
-la Carinthia y de la Livonia, diciendo que estas provincias componian
-el grande Manzgrabiato de Westphalia, con que le oían como unos
-parvulillos todos los Curas de la redonda; y, como por otra parte
-era infinitamente curioso é indagador de todo quanto passaba en las
-chimenéas y en los rincones, cuchucheador y mysterioso, le miraban
-todos con un gesto equívoco, entre respeto y burla, entre desprecio y
-temor.
-
-23. Aún estaban en los primeros cumplimientos del Señor Comissario,
-quando se entró á galope por la sala el Predicador Fray Blas en trage
-de camino y, sin saludar á nadie, se fué derechamente á dar un estrecho
-abrazo á su amigo Fray Gerundio, como si huviera veinte años que no se
-havian visto; y es tradicion, que aún se estaba componiendo los hábitos
-que trahia enfaldados, quando se dió recado de parte del Concejo, y
-entraron los dos Alcaldes, los dos Regidores, el Procurador de la Villa
-y el Fiel de fechos; porque aún no se havia provisto el oficio de
-Escrivano. Aquel dia no debió de acaecer sucesso considerable; por lo
-ménos se ha frustrado en su indagacion nuestra solicitud y diligencia,
-sin que en las memorias que hemos podido recoger se halle mas que lo
-sucedido en el mismo dia de las honras, cuya relacion pide capítulo
-aparte, y vamos á servir á nuestros Lectores con el capítulo siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO VII.
-
-Lo mismo que el otro.
-
-
-1. Amaneció el dia tantos de tal mes, corriendo dichosamente el año de
-mil setecientos y quantos. (Hablamos assí por estar algo embrollada
-la chronología, y no es negocio de engañar á nadie, aunque nos
-pagaran á peso de oro cada noticia incierta.) Reinaba en España su
-gloriosíssimo Monarca; governaba la Iglesia de Dios el Sumo Pontífice,
-Vicario de Jesu-Christo, y era General de la Orden un varon grave,
-elegido canónicamente por el Capítulo, quando el relox de sol de
-Pero-Rubio señaló la hora de las diez de la mañana. Este relox era la
-sombra que hacia un sobradil, que atravesaba la pared sobre la misma
-puerta del matadero, único edificio del lugar cuya fachada principal
-miraba derechamente á mediodía. Desde el mismo punto del amanecer
-se havia doblado toda la clave de las campanas; eran dos esquilones
-y un cencerro que servia de hacer señal para las missas rezadas; y,
-aunque los esquilones en su primitiva fundacion ó fundicion, segun
-la tradicion de padres á hijos, havian sido de los afamados en toda
-la comarca, con el tiempo, que todo lo consume, uno havia perdido la
-lengüeta, y se suplia esta falta con una pesa de hierro de á dos libras
-ménos onza, que por defectuosa havia quitado al Carnicero del lugar
-un Juez de residencia. Servia á la pesa de espigon un gruesso cordel
-de cáñamo, que prendia del anillo ó hembrilla interior del esquilon
-deslenguado; y, como el cordel no tenia consistencia para contener la
-pesa en aquella direccion que la daba el movimiento de la campana,
-siempre que esta se empinaba, giraba en círculo la cuerda y sonaba á
-almirez de boticario, quando el mancebo desprende los polvos que se
-pegan á las paredes. El otro esquilon se havia relaxado un poco en
-cierta funcion, en que hizo mas fuerza que la acostumbrada, y, como se
-le iba la voz por la rendija, era su sonido acatarrado.
-
-2. En fin, todo esto importaba un bledo para el sermon de honras que
-predicó nuestro Fray Gerundio, el qual, llegada la hora, encendido
-el túmulo, concluída la missa, tomada la capa negra por el Preste y
-acomodado el auditorio, subió al púlpito y predicó su sermon; pero,
-qué sermon! Excusamos repetirle, porque ya dexamos hecho un exacto
-y puntual análysis, que casi casi puede ser anatomía, de su fúnebre
-oracion, en todo el capítulo 5º de este mismo libro quinto, adonde
-remitimos á nuestros Lectores; porque no se desvió un punto nuestro
-insigne Orador ni de aquel plan, ni de aquel assunto, ni de aquella
-division, ni de aquellas pruebas. Mas, por quanto no es impossible que
-se halle tal qual Lector tan perezoso, que no quiera tomarse el ligero
-trabajo de recorrer aquel capítulo, no de otra manera (porque un símil
-oportuno adorna mucho la narracion,) que un Clérigo galbanero se da al
-diantre, siempre que en el Breviario ó en el Missal encuentra parte del
-rezo ó de la Missa en remissiones ó en citas, y, por no ir á buscarlas,
-apechuga con el primer comun que se le pone delante; para obviar
-nosotros este inconveniente, hemos tenido por bien recopilar aquí con
-la mayor brevedad lo mismo que diximos allí, en gracia de nuestros
-próximos flacos, miserables y poltrones.
-
-3. Introdúxose pues Fray Gerundio á su famosa oracion con esta primera
-cláusula, que dexó atónito al gruesso del auditorio: _Esta parentacion
-sacro-lúgubre, este epicedio sacri-trágico, este coluctuoso episodio
-y este panegýris escenático se dirige á immortalizar la memoria del
-que hizo immortales á tantos con los rasgos cadméos que, á impulsos
-de aquilífero pincel, estampó en cándido lino triturado, sirviendo
-de colorido el atro sudor de la verrugosa agalla, chupado en cóncavo
-aéreo vaso de la leve madera Pambeocia_: =calamus Scribæ velociter
-scribentis=. No es ponderable, con quanta satisfaccion rompió en
-esta primera cláusula, y quantos parabienes se dió á sí mismo dentro
-de su corazon por haver encontrado con voces tan adequadas como
-significativas para explicar su pensamiento. «Que se me vengan, que se
-me vengan, decia allá para consigo, no solo á impugnar, sino á empujar
-la clausulilla! que levante, que levante el Rhetórico mas culto la
-postura de las voces, y que me las dé ni mas empinadas ni mas eruditas!
-Llamar á las letras _rasgos cadméos_, á la pluma _aquilífero pincel_,
-al papel _cándido lino triturado_, á la tinta _el atro sudor de la
-verrugosa agalla_, al tintero de cuerno _concavo aéreo vaso_, añadiendo
-despues para mayor explicacion _de leve madera Pambeocia_, con alusion
-al buey que fué enseñando á Cadmo el camino hasta llegar al sitio
-donde fundó la Ciudad de Thebas: esto lo pensaria por ahí qualquiera
-Predicador sabatino de la legua? Y no havria mas de quatro Predicadores
-mayores y aún mas de dos Predicadores generales, que no tengan númen
-para tanto?»
-
-4. Metióse al instante en el espesso matorral del antiquíssimo
-principio, de la costumbre immemorial, y de los diferentes modos
-y ritos con que en todos tiempos y en todas las naciones se han
-celebrado las honras de los difuntos: no olvidó las repetidas citas
-de Polybio, Pausanias, Alexandro (Natal), Eliano, Plutarco, Celio,
-Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Marino, Novarino, Apiano, Diodoro
-Sículo y Herodoto, todos de la misma manera y por el mismíssimo
-órden que los cita el _Florilegio_. Encaxó con la mayor oportunidad
-las cláusulas mas brillantes y las que á él le havian petado mas en
-el nunca bastantemente aplaudido sermon de honras á los Militares
-difuntos del Regimiento de Toledo. Aquella de _tan lúgubremente
-generosa como luctuosamente compassiva_; la otra de _erigian túmulos
-suntuosos, grandiosos fúnebres obeliscos irradiados de luces y
-luctuados de bayetas, coherencia lúcido-tenebrosa, que entre hiertas
-cenizas cadavéricas vitalizaba memorias de sus Militares difuntos_;
-solo que en lugar de _Militares_ dixo _Escrivanales_. Y en la que se
-sigue despues: _en cruentas aras trucidaban innocentes víctimas que
-dirigian á mitigar rigores de los Dioses, esparcian rosas fragantes,
-confederando matices y verdores, para declamar memorias immarcessibles
-y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares difuntos_,
-solo mudó las dos últimas palabras, diciendo en vez de _Militares
-difuntos_, _Estilíferos finados_, aludiendo á que antiguamente se
-escrivia con unos punzones de hierro ó de acero, que se llamaban
-_estilos_. Pero, lo que repitió varias veces, porque le havia dado
-mas golpe que todo, fué aquello de _sollozando nenias sentidamente
-eloquentes, gimiendo endechas piadosamente elegantes_; y aún notó que
-el auditorio, siempre que decia algo de esto, como que se sonaba los
-mocos.
-
-5. En donde estuvo sin comparacion mas feliz que el Autor del
-_Florilegio_, fué en aprovecharse de la exposicion de Haye sobre
-lo que significa _Odolla_, Ciudad donde Júdas Machabéo decretó
-las primeras honras ó los primeros sacrificios, que se lee en la
-Escritura haverse ofrecido á Dios por los difuntos. Dice Haye, que
-_Odolla_ se interpreta _Testimonium sive ornamentum_ (testimonio ú
-ornamento). Al Autor del _Florilegio_ le hacia al caso el ornamento
-y no el testimonio; porque, assí como las franjas, los galones y las
-guarniciones se llaman _ornamento_ de los vestidos, assí la guarnicion
-de los soldados parece que se ha de llamar ornamento de las plazas; con
-que Ciudad de _ornamento_, Odolla, _id est ornamentum_, es Ciudad o
-Plaza de guarnicion, y por aquí la vino á Ciudad Rodrigo el parentesco
-estrecho con Odolla. Puede ser, que á mas de dos críticos de estos que
-tratan de genealogías mentales, les parezca algo largo el parentesco;
-pero no haya miedo, que les parezca assí el que probó nuestro Fray
-Gerundio con la Ciudad de Odolla de su difunto Escrivano, ó ya se siga
-la interpretacion de _testimonio_, ó ya se adopte la exposicion de
-_ornamento_.
-
-6. «Aquí conmigo, dixo el ingenioso Orador: si Odolla es testimonio,
-_Odolla id est testimonium_, todos quantos testimonios dió nuestro
-malogrado Heroe dan testimonio de que fué de Odolla su elevadíssima
-prosapia. Nadie note el _elevadíssima_; porque, como se cuentan en
-ella tantas plumas, pudo elevarse, pudo remontar el vuelo hasta dexar
-muy debaxo de sí al Icaro presumido: _Icarus Icarias nomine fecit
-aquas_. Si Odolla es testimonio, _Odolla id est testimonium_, luego
-es la Ciudad de los testimonios la Ciudad de Odolla. Ciudad de los
-testimonios y Ciudad de los Escrivanos, aunque parecen dos, son una
-misma synonýmica poblacion, como sabe el Rhetórico elegante, segun el
-cánon de la divina Synecdoche: _Synecdoche figura est, in qua pars
-apponitur pro toto_. Y si no, dígame el entendido: por qué Juan se
-singulariza por _secretario_ del Verbo? _Quia testimonium perhibet de
-illo, et scit quia verum est testimonium ejus._ Repare el discreto: lo
-primero, porque dió testimonio, _testimonium perhibet_; lo segundo,
-porque fué testimonio verdadero, _et verum est testimonium ejus_.
-Aquello le acreditó de _Escrivano_, porque para ser Escrivano basta dar
-testimonio: _testimonium perhibet_. Esto le calificó de buen Escrivano,
-porque para ser buen Escrivano es menester que sea el testimonio
-verdadero: _et verum est testimonium ejus_. Pero de una y de otra
-manera, el dar testimonio es tan proprio de los Escrivanos, como es
-proprio de la Ciudad de Odolla el ser la Ciudad de los testimonios:
-_Odolla id est testimonium_.»
-
-7. «Volvamos al texto: celebráronse ó se decretaron las primeras
-exequias _lúcido-tenebrosas_ en la Ciudad de los testimonios, en
-la Ciudad de los Escrivanos: _Odolla id est testimonium_; y essa
-misma Ciudad era tambien la Ciudad de los ornamentos: _Odolla id est
-ornamentum_. Espantábame yo, que no estuviessen los ornamentos pared
-en medio de las exequias: alto al mysterio. Llámanse _ornamentos_,
-con antonomástica possession, las vestiduras sacro-séricas de que usa
-el Sacerdote para celebrar el sacrificio de la missa: _paramenta seu
-ornamenta_, que dixo con elegancia el lithúrgico Rubriquista. Y claro
-está, que exequias sin missa son cuerpo sin alma, ó á lo ménos es la
-missa la que principalmente vivifica y refrigera las almas que fueron
-de los cadavéricos cuerpos: _in Spiritum sanctum Dominum vivificantem_.
-Ahora conmigo: la missa en dias comunes es de puro consejo: _Consilium
-autem do_, que dice el Vaso escogido; la missa en dias de Domingo es
-de riguroso precepto: _Mandatum meum do vobis_. Notólo con discrecion
-la rubicunda púrpura de Hugo: _Omnes tenentur audire sacrum die
-Dominica_. Infiera ahora el Lógico: luego, siendo estas exequias de
-nuestro Domingo Conejo, era indispensable la missa, porque la missa
-es indispensable en dia de Domingo: _Omnes tenentur audire sacrum die
-Dominica_. Qué hay que replicar á esta consequencia? Pues, allá va
-otra: luego fueron clara y patente figura de estas coluctuosas exequias
-las que se decretaron por el invicto Machabéo en la Ciudad de Odolla,
-Ciudad de los Escrivanos, Ciudad de los ornamentos: _Odolla, id est
-testimonium sive ornamentum, paramenta, ornamenta: omnes tenentur
-audire sacrum die Dominica_.»
-
-8. A este modo y del mismíssimo gusto fué toda la oracion fúnebre,
-cuyo traslado con mejor consejo nos ha parecido omitir, porque
-seria impropriedad en assunto tan doloroso hacer llorar de risa á
-los lectores. Baste decir que, para cerrarla con llave de oro, dió
-glorioso fin á ella con aquella ridícula alegoría que se le ofreció
-de repente en el ya citado capítulo 5º., para contrarrestar la otra no
-ménos estrafalaria metáphora, que tanto celebró Fray Blas en el sermon
-de honras del famoso _Florilegio_; solo que allí la dixo seguida y
-sencillamente, sin adornarla con textos; pero en el púlpito la vistió
-y la sacó de gala con todos los adornos correspondientes. Hácesenos
-lástima, y aún casi pica en escrúpulo, defraudar al público de los
-oportuníssimos textos con que la engalanó; y assí allá vá, ni mas ni
-ménos como la pronunció, con todos sus atavíos.
-
-9. «En virtud de queja fiscal, _adversarius vester diabolus circuit
-quærens_, se levantó auto de oficio por el supremo Juez, _tenens
-adversus nos chirographum_, y se dió mandamiento de prision contra
-nuestro Escrivano difunto, _tenete eum et ducite caute_: presentóse
-este en la cárcel del Purgatorio, _claudentur ibi in carcere_, dexando
-poder al Amor Filial para que, como Procurador suyo, _gloria patris
-est filius sapiens_, contradixesse la demanda, _posuisti me contrarium
-tibi_, apelando de la sala de Justicia á la sala de Misericordia,
-_secundum magnam misericordiam tuam_. Libróse despacho de inhibicion y
-avocacion, con remission de autos originales, _ego veniam et judicabo_;
-dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado, _nihil
-respondes ad ea quæ adversus te dicunt?_ Hizo este un poderoso alegato
-de missas, oraciones y sufragios, _Domine, oratio mea in conspectu tuo
-semper_; y, dándose por conclusa la causa, _non invenio in eo causam_,
-falló la Misericordia que debia mandar y mandaba, que el Escrivano
-Domingo Conejo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa cárcel,
-_sinite hunc abire_, declarando haver satisfecho suficientemente todas
-sus deudas con las penas de la prision, _dimitte nobis debita nostra_,
-y que assí se fuesse á la gloria en paz, _requiescat in pace_.»
-
-10. Desengáñese la eloquencia mas valiente, persuádese la elegancia
-mas retumbante, humíllese la pluma de mas rápido remonte, y créame
-la fantasía de mas delicado perspunte, que no es possible, no digo
-ya explicar dignamente un solo rasgo, pero ni aún concebir entre
-sombras un tenebricoso bosquejo del embeleso, de la admiracion, del
-pasmo, del assombro con que fué oída la oracion de todo el numeroso
-auditorio, que componia un gruesso peloton de paparismo. A excepcion
-del Reverendíssimo Abad y de su Socio, que tambien estaban aturdidos,
-aunque por muy diverso término, no huvo siquiera uno entre todos los
-oyentes, que por buen espacio de tiempo no pareciesse estatua en virtud
-del extático pasmo que los preocupó. Hasta el mismo Fray Blas estaba
-enajenado, haciéndose cruces intelectuales en lo mas íntimo de su alma,
-y tan persuadido ya, allá de la saya para dentro, que en comparacion
-de Fray Gerundio él era un pobre motilon, que desde aquel punto le
-costaba grandíssima violencia el no tratarle con respeto, y, solo por
-no dar su brazo á torcer, prosiguió en la llaneza comenzada, pues por
-lo demas, en su estimacion y concepto, passaba Fray Gerundio por el
-primer hombre de toda la universal Orden. Assí lo confessó él despues á
-un confidente suyo, por quien se supo esta interior particularidad, que
-hace tanto honor á nuestro Heroe.
-
-11. El Licenciado Flechilla, que le havia encargado el sermon y aquel
-dia hacia de Diácono en las honras, enagenado y fuera de sí, se quedó
-sentado en el banco donde havia oído la oracion, á mano derecha del
-Preste, tanto que ya el Comissario, que oficiaba, estaba incensando
-el túmulo (calados sus anteojos) en el último responso, y todavía
-permanecia en su banco el bueno del Licenciado, llorando á hilo tendido
-de gozo y de ternura, sin advertir lo que passaba. Apénas entraron
-en la sacristía los del altar, quando el Comissario Preste, sin dar
-lugar á que le quitassen la capa, se arrojó violentamente al cuello
-de Fray Gerundio; túvole un gran rato estrechíssimamente apretado
-entre los brazos, sin hablarle palabra, y despues, retirando un poco
-el cuerpo y poniéndole las manos sobre los dos hombros, prorumpió
-en estas exclamaciones: «O gloria immortal de Campos! O afortunado
-Campazas! O dichosíssimos Padres! O monstruo del púlpito! O confusion
-de Predicadores! O pozo! O sima! O abysmo! Es un horror! Es un horror!
-Es un horror! O! O! O!» Y fuése á quitar la capa, haciéndose cruces.
-
-12. No pudo articular mas palabra por entónces el Licenciado Flechilla
-que decir interrumpidamente: «Padre, Padre, Padrico! La semana santa,
-la semana santa del año que viene; la semana santa; no tiene remedio,
-no tiene remedio.» Y, como á este tiempo entrasse en la sacristía
-Anton Zotes, creyó que era llegada la postrimera hora de su vida,
-porque consintió morir allí ahogado, segun los abrazos que le dieron,
-no contribuyendo poco para añudarle las muchas lágrimas que le hacia
-derramar el gozo. Fray Blas estaba atónito, y solamente se explicó con
-las cejas y con los ojos. Al Reverendíssimo Abad le pareció, que no le
-permitia la urbanidad dexar de presentarse, y assí, dexándose ver en la
-sacristía, seguido de su Socio, solo dixo con afabilidad y con agrado,
-que havia tenido un rato muy divertido, y que era razon que el Padre
-Fray Gerundio descansasse; á que añadió el Socio: «Yo estaria oyendo
-á vuestra Paternidad otras dos horas; la erudicion á carretadas; el
-estilo, de lo que hay poco; y el modo de discurrir es original.» Con
-las expressiones equívocas de los dos prudentes Monges se confirmaron
-los otros paletos en que apénas un Angel podria predicar mejor.
-
-13. Vueltos todos á casa y ya puesta la mesa, se sentaron á ella por
-su órden, menudeáronse los bríndis, repitiéronse las enhorabuenas,
-subieron de punto las expressiones, y solo no huvo décimas ni octavas,
-porque, como la funcion era de mortuorio, parecia importunidad. Con
-todo esso, no se pudo contener un estudiantillo legista, que aquel
-año havia comenzado los Vinios en Valladolid y tambien comenzaba á
-hacer pinicos de Poeta, echando sus quintillas y de quando en quando
-sus décimas en las porterías ó locutorios de las Monjas, quando havia
-funcion de hábito ó de professiones. Havia concurrido á las honras del
-Escrivano Conejo en nombre de su Padre, vecino de un lugar cercano
-y muy amigo del difunto, que por hallarse achacoso no havia podido
-venir personalmente. Pidió licencia para decir un epitaphio que se le
-ofrecia; y, como el assunto era tambien de _requiem_, fácilmente se le
-concedió, con que prorumpió en este disparate:
-
- _Yace entre estas dos losazas_
- _Conejo: no yace tal,_
- _Puesto que le hizo immortal_
- _Fray Gerundio de Campazas._
- _Caminante, quando cazas,_
- _No hallarás vivar mas guapo_
- _Que este sitio en que te atrapo,_
- _Pues con qualquier perro viejo_
- _Cogerás aquí un conejo,_
- _Y en el púlpito un gazapo._
-
-Los dos Monges conocieron bien la insulsez de la décima, llena de ripio
-y sin mas sal que un equivoquillo ridículo que no tenia substancia;
-pero los demas, que no hilaban tan delgado y ni entendian ni atendian
-mas que al sonsonete, la levantaron sobre las nubes y hicieron sacar
-incontinenti muchos traslados para esparcirlos por toda la redonda,
-conviniendo todos en que el Licenciado era tan gran Poeta, como Fray
-Gerundio Predicador. Con esto se retiraron los Padres á dormir la
-siesta, y despues de ella sucedió lo que vamos á decir en el capítulo
-siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO VIII.
-
-Sálense á passear los quatro Religiosos, y el Padre Abad, en tono de
-conversacion, da á Fray Gerundio una admirable doctrina.
-
-
-1. Dormida la meridiana, tomado un polvo, rezadas vísperas y completas,
-y ya adelantada un poco la tarde, que estaba muy apacible, dixo el
-Padre Abad á Fray Blas y á Fray Gerundio, que si gustaban de salir
-á espaciarse un poco al campo. Aceptaron gustosos el convite los
-dos amigos, y se salieron á passear en compañía de los dos Monges.
-Apénas se vieron fuera del lugar, (y no tuvieron que andar mucho para
-esso,) quando impaciente ya Fray Blas preguntó al Padre Abad: «Qué le
-pareció á vuestra Reverendíssima del sermon de esta mañana? No fué
-un assombro?» -- «En su linea, respondió el Reverendíssimo, es de lo
-singular y de lo precioso que he oído.» A tal punto se incorporó con la
-tropa el Comissario, que venia con alguna acceleracion á cortejarlos,
-no haviéndolos encontrado en casa del Licenciado Flechilla. Era su
-trage de passéo, becoquin mocho, sombrero nuevo de castor, alzacuello
-con su esclavina, sobre-ropa con alamares, baston con puño de plata
-y buen recado de borla; en fin, parecia un Arcediano. Despues de los
-cumplidos ordinarios, prosiguió la conversacion entablada, porque
-Fray Blas repitió la misma pregunta, y el Padre Abad le dió la misma
-respuesta.
-
-2. «No esperaba yo ménos de la profunda sabiduría de vuestra
-Reverendíssima, dixo el Comissario. Malo es que á mí me dé golpe un
-sermon, un libro, una obra, sea de la facultad y de la especie que
-se fuere, que lo mismo mismíssimo ha de parecer á todos los hombres
-sabios y discretos del mundo. Tengo mil experiencias de esso. Aquellas
-exquisitíssimas noticias, que dió el Padre Fray Gerundio del orígen
-de los elogios y de las oraciones fúnebres, como tambien de los
-diferentes ritos con que se han celebrado y se celebran las honras de
-los difuntos, comprobadas todas con testimonios de tanta multitud de
-Autores, no prueban un milagro de lectura y un abysmo sin suelo de
-sabiduría?»
-
-3. -- «Bien puede ser, respondió el Padre Abad, que al Reverendo Fray
-Gerundio le huviesse costado esso mucho sudor, mucho aceite y mucho
-tiempo; porque, como todavía es jóven, no puede tener grande noticia
-de los Autores, que tratan de propósito varios assuntos. Dionysio
-Halicarnasseo, célebre Historiador y uno de los mejores críticos de la
-antigüedad, tiene una bella, elegante y muy erudita dissertacion sobre
-esta única materia, intitulada: _De origine et vario ritu Funeralium_.
-Allí se encuentra todo quanto dixo el Padre Fray Gerundio, y mucho
-mas. En esta especie de escritos philológicos, dicen los críticos que
-están puestas en su lugar todas essas noticias; pero en los sermones
-las tienen por impertinentes y por una pueril vanidad de ostentar
-erudicion fuera de tiempo. A lo mas mas permiten, que se apunten muy de
-passo, huyendo mucho de recalcarse en ellas. Yo solo refiero lo que los
-críticos dicen, pero sin tomar partido; porque no es mi ánimo defraudar
-un punto el concepto que se merece el Padre Fray Gerundio.»
-
-4. -- «Oh Padre Reverendíssimo! replicó el Comissario. Los críticos!
-Los críticos son extraña gente: dudarlo todo, impugnarlo todo, negarlo
-todo, y cátate que soy crítico. Hay manía mas graciosa como negar, que
-Júdas se crió desde niño en casa de Pilatos; que le sirvió de Jardinero
-ó de Hortelano; que despues mató á su Padre sin conocerle, porque quiso
-llevarse unas peras de la huerta; que al cabo se casó con su misma
-Madre sin saber que lo era, y que á esta tambien le quitó la vida
-por no sé qué niñería, y que, viéndose viudo, se quiso meter Frayle,
-pero, no haviéndole querido recivir en ninguna Religion monacal ni
-mendicante, por fin y postre se metió Apóstol y vendió á su Maestro,
-se ahorcó de un moral muy alto, estando tres dias colgado de él sin
-poder morir por mas diligencias que hizo, hasta que, en el mismo punto
-en que Christo resucitó, se rompió el cordel, y cayó precipitado sobre
-una peña ó guijarro puntiagudo, que le abrió las entrañas y le hizo
-arrojar los intestinos? Noticias todas tan ciertas, tan authénticas,
-tan indubitables, como que están escritas é impressas por un varon pio,
-docto y religioso, en un libro de título muy retumbante. Y en medio de
-esso los críticos no solamente las niegan, sino que hacen grandíssima
-chacota de el que las escrive, y no menor burla de los que las creen.
-No haga pues caso vuestra Reverendíssima de los críticos, y déxelos
-decir hasta que se cansen.»
-
-5. -- «Soy de essa opinion,» dixo el Socio del Abad algo
-socarronamente. «Los críticos vienen á turbarnos en la quieta y
-pacífica possession en que estábamos, de creer buenamente mil y
-quinientas cosas sin perjuicio de tercero; y, pues ellos no hacen caso
-de un título tan justo como es el de la possession, tambien es puesto
-en razon que nosotros no hagamos caso de ellos. La erudicion sirve de
-adorno en los sermones, y los Santos Padres no la despreciaban quando
-la tenian á mano.»
-
-6. -- «Por lo ménos, interrumpió el Padre Abad, ni San Gregorio
-Nazianceno en las oraciones fúnebres que pronunció, ya en la muerte
-de su grande amigo San Basilio, ya en la de su Padre, que se llamaba
-tambien Gregorio, ya en la de su hermana Santa Gorgonia; ni San
-Gregorio Nysseno en las que predicó á las honras de las Emperatrices
-Plácida y Pulqueria; ni San Ambrosio en las que dixo en elogio del
-Emperador Theodosio el Grande, se cansaron en gastar essa especie de
-erudicion. Mucho peso, mucha solidez, mucha piedad, mucha eloquencia,
-mucho ingenio y mucha ternura, esso sí; pero erudicion, ni poca ni
-mucha, y en verdad que todos tres Santos eran muy leídos.»
-
-7. -- «A esso, Padre Maestro, dixo el Socio, se me ofrece una gran
-disparidad; essos Santos predicaban las honras de otros Santos, y
-quando ménos de unos Emperadores que, aunque no están canonizados,
-compitieron en lo heróico sus virtudes christianas con las políticas y
-con las militares. Todos essos grandes objetos estaban tan llenos de
-nobles materiales, que era inútil el adorno, y ociosa la invencion,
-quando sin esta y sin aquel no tenia tiempo el Orador ni aún para
-apuntar, quanto mas para explayarse en dar á el auditorio un claro
-conocimiento de sus Héroes. Nuestro Reverendo Fray Gerundio no tuvo
-por objeto de su oracion á ningun San Basilio ni á ningun Emperador
-Theodosio. El Señor Escrivano (que Dios haya) seria muy buen
-Christiano; pero sus virtudes no hicieron ruído. Comulgaba una vez
-al año con mucha devocion, oía missas los dias de fiesta, y ganaba
-en oficio todo quanto podia. No venció tyranos, ni ganó batallas, ni
-conquistó provincias, ni defendió á la Religion; y en fin, no sabemos
-que sobresaliesse mucho en alguna de aquellas virtudes morales ó
-prendas naturales, que tal vez se reputan por assunto digno de los
-elogios fúnebres. Bien ve vuestra Paternidad, que para alabar á un
-hombre assí, esto es, á un hombre de vida comun y por ventura no muy
-exemplar, con precision de gastar por lo ménos una hora en celebrarle,
-es menester arte, inventiva, y forragear mucho en la erudicion para
-llenar el tiempo y para divertir la curiosidad del auditorio, ya que no
-se pueda decir cosa que la edifique demasiadamente.»
-
-8. -- «Admirable réplica!» exclamó Fray Blas. -- «No tiene respuesta
-el argumento,» dixo el Comissario. -- «Quitómele de la boca el Padre
-Predicador,» añadió Fray Gerundio. -- «Sosiéguense Ustedes, replicó el
-Padre Abad, que yo veré si puedo responder á él, pero me han de oir con
-paciencia.»
-
-9. «No tiene duda, que las oraciones fúnebres se inventaron en el
-mundo para celebrar á los claros varones, alentando á los vivos á la
-imitacion de los difuntos en las heróicas virtudes, que practicaron en
-beneficio de la Patria y de la República. Esso de que los Athenienses
-fuessen los primeros que introduxeron esta loable costumbre, como lo
-afirmó en su sermon el Padre Fray Gerundio, es muy dudoso y seguido de
-muy pocos. Lo mas mas que se les concede fué la invencion de ciertos
-juegos eqüestres, que en honor de los difuntos esclarecidos practicaban
-sus amigos y parientes, como lo hizo Achiles con Patroclo, y mucho
-tiempo ántes Hércules con Pélope.»
-
-10. «Lo que no admite duda es, que una de las primeras oraciones
-fúnebres que se leen en toda la antigüedad es la de Lucio Junio Bruto,
-como dice Ciceron, diez y seis años anterior á las que se leen de
-los Griegos, celebrando la memoria de los que murieron en la famosa
-batalla del Marathon; y por el mismo tiempo, poco mas ó ménos, tuvieron
-principio los epitaphios ó elogios sepulchrales, que se gravaban sobre
-las sepulturas de los difuntos, dando una succinta noticia de las
-principales acciones de su vida ó de los dictados mas visibles que
-los adornaron; como el de Anicio Probo, cinco veces Cónsul, Questor
-y Candidato, á su madre Anicia Phaltonia Proba, muger de un Cónsul,
-hija de otro, y madre de dos; pero, sobre ser esta una qüestion
-inútil, fácilmente podemos conciliar las dos opiniones encontradas,
-diciendo que los Griegos fueron los primeros que inventaron los elogios
-fúnebres, dedicándolos precisa y únicamente á los que morian con las
-armas en las manos en defensa de la patria; y los Romanos fueron los
-primeros que los extendieron á todos los difuntos, que en qualquiera
-linea huviessen sido beneméritos de la República ó de el Estado.
-Aquellos los limitaron á las virtudes militares, estos los extendieron
-á todas las virtudes.»
-
-11. «Hasta que la Iglesia comenzó á lograr alguna paz permanente, hácia
-los principios del quarto siglo, ni se introduxo ni pudo introducirse
-esta costumbre entre los Christianos. Las primeras oraciones fúnebres
-completas que tenemos y que merezcan este nombre, son las de San
-Gregorio Nazianceno, que murió el año de 391. Es cierto, que ni
-entónces ni en muchos siglos despues se permitieron en la Iglesia de
-Dios este género de elogios públicos, pronunciados en el Templo á
-vista de todo el pueblo, sino en la muerte de sugetos esclarecidos,
-notoriamente recomendables por su eminente virtud ó por sus grandes
-servicios en obsequio de la Religion. Despues la lisonja, la vanidad
-y la condescendencia, ayudadas de la calamidad de los tiempos,
-introduxeron el intolerable abuso de celebrar magníficas exequias con
-oraciones fúnebres á todos los difuntos que dexaban conveniencias para
-costearlas. Tuvo principio esta corruptela en el siglo 11º, quando
-se comenzó á relaxar la disciplina, y las revoluciones del Imperio
-abrigaron la simonía, la violencia y la ignorancia, pues se hallan en
-aquel siglo y en los dos siguientes algunos panegýricos pósthumos de
-sugetos no solo escandalosos y perversos, sino hombres verdaderamente
-facinorosos.»
-
-12. «Para formar estos elogios, claro está que era menester una de tres
-cosas: ó fingir descaradamente las virtudes que no tuvieron, ó ponderar
-las que debian de tener, ó sacar al theatro con nombre de virtudes
-los mas vergonzosos vicios, echándolos una capa que los diesse otra
-apariencia. Entónces fué quando se comenzó á torcer en los púlpitos el
-verdadero significado de aquellos grandiosos nombres _magnanimidad_,
-_bizarría_, _intrepidez_, _generosidad_, _gran corazon_, _política_,
-_prudencia_, _teson_, _animosidad_, _heroísmo_, _etc._ Contagio ó
-trastornamiento que, derivándose de siglo en siglo hasta nuestros
-tiempos, ya apénas nos dexa discernir los verdaderos Héroes de los
-que no fueron mas que unos verdaderos tyranos, ladrones, usurpadores,
-falaces, astutos, pérfidos, ambiciosos, atrevidos, temerarios,
-arrogantes y descarados mofadores de todo el género humano.»
-
-13. «Apoderada de los pueblos y de las naciones esta perniciosa
-introduccion, mas ó ménos se ha conservado hasta ahora en todas
-las de la Christiandad. Es verdad que en nuestra España ya es muy
-rara la provincia, y aún los pueblos, donde se permiten sermones
-de honras que no sean á sugetos de virtud sobresaliente, sobre lo
-qual se han tomado varias providencias, assí en algunos Concilios
-provinciales como en diferentes Sýnodos diocesanos. Si hay algun
-Gremio ó Comunidad, donde constantemente se observe esta demonstracion
-con todos sus individuos difuntos, es por la justa presuncion que
-funda el mismo hecho de haver sido de tal Comunidad ó de tal Gremio,
-de que el difunto necessariamente sobresalió en alguna virtud,
-prenda ó talento recomendable. Algunos son de opinion que, quando
-estas prendas no salen de la esphera de virtudes puramente morales ó
-intelectuales, tampoco debieran salir los elogios de los sugetos que
-las posseyeron, de aquellas piezas donde las Comunidades ó Gremios
-sabios celebran sus juntas ó sus exercicios literarios. Assí se
-observa en las dos Academias de las Ciencias y de las Bellas Letras
-de Paris: los nobles elogios fúnebres que se consagran á la memoria
-de los miembros de ellas que murieron, se encierran siempre dentro de
-las paredes de sus académicos Muséos, y hacen una preciosa parte de
-sus utilíssimos exercicios. El púlpito y los Templos parece que solo
-debieran reservarse para elogiar aquellas virtudes verdaderas que, sin
-volver siquiera los ojos hacia la vana immortalidad del nombre, miran
-derechamente á la eterna felicidad. Los que son de este sentir, juzgan
-que es profanarlos el dedicarlos á otra cosa. Yo prescindo de esta
-opinion, porque mi dictámen no hace falta ni para defenderla ni para
-impugnarla.»
-
-14. -- «Hace bien vuestra Reverendíssima, interrumpió el Comissario;
-porque, si llevara la contraria, nos havian de oir los sordos. Yo
-tengo en mi poder el sermon, que se predicó en las honras de un primo
-mio Cathedrático, y, aunque no fué negocio de que la gente anduviesse
-á cachetes por sus reliquias, pero al fin el Orador, que tampoco es
-ménos que un Cathedrático de prima, le compara á Salomon; y en verdad
-que pienso dexarle á mis sobrinos como la alhaja mas preciosa de mi
-herencia, mandando expressamente en el testamento, que le archiven
-entre los papeles mas importantes de la familia; y aún no estoy ageno
-de hacer á mi costa otra impression, si pinta bien la venta de los
-carneros. Pero prosiga vuestra Reverendíssima, porque le oímos con
-gusto.»
-
-15. -- «Digo pues, continuó el Padre Abad, que, aún tolerada en algunas
-partes la costumbre de predicar sermones de honras á los que en vida no
-tuvieron las costumbres mas arregladas, pero se hicieron recomendables
-por otras prendas naturales dignas de estimacion, parece á muchos
-hombres discretos, (cuyo dictámen no me atrevo á reprobar,) que están
-en ellos muy fuera de su lugar las noticias eruditas, gastadas, como
-dicen, á pasto y muy de intento, especialmente aquellas que se toman
-de los funerales del Paganismo.» -- «Pues, como se ha de bandear el
-pobre Orador sin esse socorro?» preguntó Fray Blas. -- «Yo se lo diré á
-vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad.
-
-16. «Como se bandeó San Gregorio Nazianceno en su admirable oracion
-fúnebre predicada en las honras de San Basilio, quando llegó á tratar
-de su universal pericia en casi todas las ciencias. Ya ve vuestra
-Paternidad, que esto pertenece puramente á las prendas intelectuales
-y naturales; pues, sin distraherse el Santo á noticias impertinentes
-ni hacer ostentacion de alusiones importunas, va haciendo una noble
-descripcion de las ciencias que posseía con gran perfeccion el gran
-Basilio, insinuando al mismo tiempo con artificioso dissimulo una
-admirable instruccion para que los oyentes aprendiessen el modo de
-posseerlas, sin descuidarse de enseñarlos como havian de usar de ellas
-con utilidad. Contentóme mucho este hermoso trozo de la oracion,
-aún leído en la version latina, que sin duda perderia no poco de su
-elegancia original en la lengua griega. Tradúxele en castellano, y aún
-le tomé de memoria, por si acaso se me ofrecia alguna vez aprovecharme
-de él; y á fé que han de tener Ustedes la paciencia de oírmele, porque
-no les ha de disgustar. Dice pues assí:»
-
-17. «Qué ciencia, qué facultad huvo en que Basilio no estuviesse muy
-versado, y tan versado como si se huviesse dedicado á ella sola? De
-tal manera las posseyó todas, que jamas huvo quien posseyesse una sola
-con igual perfeccion; y con tanta eminencia se hizo dueño de cada una,
-que parecia ignoraba todas las demas. Y esto porqué? Porque á un
-ingenio tan sútil como elevado añadia una aplicacion tan continua como
-laboriosa: medio único para adquirir el imperio sobre las ciencias y
-las artes. Su ingenio pronto, rápido y penetrativo hacia al parecer
-ocioso su estudio infatigable; y, á vista de su continuo estudio,
-parecia inútil la rápida perspicacia de su ingenio. Sin embargo, juntó
-la una con la otra con tanto empeño, que dexó neutral la admiracion,
-sin saber á qual de las dos partes debia aplicarse mas, si á la elevada
-viveza de su ingenio ó al teson incansable de su estudio. Quien pudo
-competir con Basilio en la rhetórica, aquella divina arte que en todo
-respira fuego? Superior á los Rhetóricos mas célebres en el inimitable
-uso de los preceptos, pero muy desemejante de ellos en las costumbres.
-Quien le excedió en la gramática, aquella arte de hablar correctamente,
-que pule y forma la lengua para el Griego mas castizo, aquella que
-recoge la historia, preside en la poesía, y como suprema Legisladora
-publica é intima leyes para el metro? Quien en la philosophía, ciencia
-verdaderamente sublime, que se eleva á lo mas alto de la naturaleza,
-ya se considere aquella noble parte suya, que se dedica á la práctica
-y experimental indagacion de las verdaderas causas que producen los
-efectos naturales, ya se atienda aquella otra, que se entrega toda á
-la especulacion en las disputas, sutilezas y argumentos lógicos, que
-comunmente se conoce con el nombre de _dialectica_? En ella sobresalió
-tanto Basilio que, si alguna vez la necessidad le empeñaba en la
-disputa, su argumento no tenia solucion, y era mas fácil al adversario
-burlarse del mas intrincado laberintho que desembarazarse de su
-réplica. Por lo que toca á la astronomía, geometría y arithmética,
-se contentó con saber lo que bastaba para que los peritos en estas
-facultades le mirassen y le oyessen con respeto; lo demas lo consideró
-como inútil á la profession de un sabio religioso y serio, que en sus
-estudios buscaba el provecho y no la curiosidad: de manera que tanto se
-debe admirar en Basilio lo que no quiso estudiar, como lo que escogió
-para aprender.»
-
-18. «Aquí tienen Ustedes un elogio limitado precisamente á prendas ó
-virtudes naturales, que á un mismo tiempo deleita é instruye, persuade
-y mueve, sin el fárrago de erudicion ó de noticias triviales que un
-Predicador de los que se usan fácilmente embutiría en los varios
-puntos que toca San Gregorio Nazianceno: un elogio que, no rozándose
-ó rozándose apénas con las virtudes christianas, no obstante se
-pronunció dignamente en el púlpito mas grave y á vista del auditorio
-mas autorizado y mas serio. Pues, quien quita que á imitacion de
-este se formen otros muchos, quando en los sugetos, cuyos funerales
-se celebran, no hay que alabar sino prendas naturales ó virtudes
-puramente morales, que, aunque no son mérito para la vida eterna, son
-imitables por útiles á la sociedad civil?»
-
-19. -- «Y si ni aún esso se halla en el difunto, dixo Fray Gerundio con
-algun sacudimiento y retintin, como que él se havia visto en esse caso,
-de qué ha de echar mano el triste Predicador?» -- «Penetro, Padre Fray
-Gerundio, respondió el Padre Abad, todo el émphasis de la pregunta, que
-no es tan innocente como parece: confiesso á vuestra Paternidad, que mi
-primo el Escrivano ni fué canonizable, ni se hizo muy visible por otros
-talentos de la linea natural, que logran alguna recomendacion entre
-los hombres; por esso tuve lástima del Orador que havia de predicar
-sus honras, luego que me avisaron de su última disposicion, y aún él
-mismo se hizo cargo de la dificultad, quando por conocerla dexó una
-limosna tan quantiosa al Predicador, atento al apuro en que se havia
-de ver para encontrar en él algo digno de alabarse. Pero digo, que aún
-en este apretado lance hay en la rhetórica ciertos lugares comunes, y
-todos graves, de que puede y debe echar mano el Orador para formar su
-panegýrico fúnebre, sin dispendio del tiempo, sin perder el respeto al
-púlpito, y con utilidad del auditorio.» -- «Y qué lugares son essos,
-Padre Reverendíssimo?» preguntó Fray Gerundio. -- «Yo se los diré á
-vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad.
-
-20. «Los que llaman _de la persona_, y se pueden reducir á quatro
-capítulos: á las prendas del cuerpo, á las del alma, á la nobleza ó
-méritos de sus antepassados, y al oficio, empléo ó ministerio que
-exerció el difunto quando vivo. En el cuerpo se puede considerar la
-proporcion, gentileza, symetría ó hermosura, la agilidad, la robustez,
-la fortaleza, etc. En el alma, el entendimiento, la penetracion, el
-juício, la prudencia, etc. En la nobleza ó méritos de sus antepassados,
-todas las hazañas que los hicieron recomendables. En el oficio ó
-empléo, la superioridad, la exactitud, la aplicacion, los medios, los
-fines, la utilidad, etc.» -- «Pues qué! interrumpió Fray Blas, tambien
-se ha de hacer assunto en el púlpito, de que el difunto no havia sido
-corcovado ni contrahecho, sino galan y bien apuesto, parándonos en si
-fué ágil ó pesado, torpe ó industrioso, buen ginete ó mal ginete, etc.?
-Valiente impertinencia!» -- «Allá va essa mosca,» dixo el Comissario,
-dando un resoplido. -- «Yo me sacudiré de ella,» respondió con
-serenidad el Padre Abad.
-
-21. «Sí, Padre Fray Blas, quando no hay otra cosa mejor de que echar
-mano, puede el Orador valerse de las prendas corporales, con tal que lo
-haga con la debida gravedad, circunspeccion y decencia. No se celebran
-en la Escritura las fuerzas corporales de Sanson? No se elogian los
-hermosos cabellos de Absalon? No se aplaude la agilidad de Saul y su
-destreza en el manejo del arco? No se ensalza el primor con que David
-heria las cuerdas del harpa? Y quantas veces havrá celebrado vuestra
-Paternidad en sus sermones la hermosura exterior de la humanidad de
-Christo, y havrá hecho algunas pinturillas ó descripciones de la
-singular belleza de la Santíssima Vírgen? Y del juício que supongo en
-vuestra Paternidad, no quiero creer que sus descripciones ó pinturillas
-havrán sido tan profanas, tan escandalosas, tan sacrílegas como las
-que yo he oído mas de una vez á muchos Predicadores, que, en lugar de
-pintar á la Reina de las Vírgenes y Madre de la pureza, parece que
-hacian el retrato de una Helena incendiaria ó de una Venus provocativa.
-_Cavendum est_, dice á este intento una pluma igualmente zelosa que
-elegante, _ab ineptiis eorum, qui in laude gravis personæ, ut Beatæ
-Virginis, vernante styli lascivia speciem aliquam Helenæ efformare
-nituntur_.»
-
-22. «Qué cosa al parecer mas indiferente que la agilidad y la destreza
-en el exercicio de la caza? Con todo esso, esto se alaba mucho, y no
-sin razon, en la historia de varios Príncipes que fueron eminentes
-en este exercicio, dedicándose á él con moderacion y por provechoso
-passatiempo, sin declinar en el extremo de una passion desordenada
-y viciosa. Tales fueron Mithridátes, Adriano, Carlo-Magno, Henrico
-Primero y Alberto, Emperadores los tres últimos de Alemania. Nicetas
-ensalza con los mayores elogios á la Emperatriz de Constantinopla
-Euphrosina, muger del Emperador Alexo Angelo, porque en la intrepidez
-y en la destreza de la caza de cetrería no solo igualaba, sino que
-excedia á los mas hábiles cazadores de su tiempo. Ni en los nuestros
-nos faltan exemplares de augustíssimas Princesas, que no dan ménos
-muestras de su pericia y de su valor en el bosque que de su penetracion
-y de su profunda política en el gabinete; tan felices en los aciertos
-de la escopeta, como diestras en la puntería de los negocios. Lo que se
-aplaude en la historia, por qué no se podrá elogiar dignamente en el
-púlpito?»
-
-23. «Dixe _dignamente_, y lo dixe con reflexion; porque, para que se
-hagan decente lugar en la cáthedra del Espíritu Santo estas prendas
-naturales, siempre es menester elevarlas á motivos superiores,
-insinuando que aquellos que las posseyeron, ó las enderezaron ó
-debieron enderezarlas á fines útiles á la Religion ó, quando ménos,
-al Estado. Un Orador medianamente diestro puede fácilmente instruir
-con arte á su auditorio en los medios de elevar á fines de superior
-órden las acciones mas regulares y mas indiferentes. No salgamos del
-exercicio de la caza. Quien quita ponderar la oportuna ocasion que
-ofrece la soledad para el recogimiento, los varios obgetos innocentes
-del campo para levantar el corazon á Dios; la velocidad, el furor, la
-astucia y aún la valentía de las mismas fieras, para mil reflexiones
-conducentes á la utilidad del alma ó al prudente gobierno de las
-operaciones en la vida civil? Sabemos que San Francisco de Borja,
-quando Duque de Gandía, era aficionadíssimo á la caza de cetrería,
-en la qual exercitaba mil virtudes diferentes: ya la mortificacion,
-retirando de repente la vista quando mas la convidaba la diversion del
-obgeto; ya el sufrimiento, tolerando sin quexarse assí las fatigas del
-campo como los rebeses de los temporales; ya una profunda meditacion,
-sacando utilíssimas consideraciones de la velocidad con que el
-halcon se disparaba á la presa, de la docilidad con que á la primera
-insinuacion del reclamo se restituía al alcándara,[32] de la fidelidad
-con que presentaba la caza á su legítimo dueño, refrenando su natural
-voracidad por cumplir con su obligacion y con su agradecimiento.»
-
-24. «Aún en el Gentilismo tenemos un bello trozo del panegýrico de
-Trajano, que puede servir de instruccion á qualquiera christiano Orador
-para dirigir á la religion el elogio de las prendas naturales. _Eres_,
-dixo Plinio el jóven, _diestríssimo en la caza. Usasla con moderada
-freqüencia. Parece recréo, y no es mas que mudanza de fatiga. Tienes
-por alivio lo que solo es mudar de trabajo; interrumpes algunas veces
-los cuidados del gabinete, mas para qué? Para penetrar los bosques,
-para perseguir las fieras aún en los mas profundos senos de sus
-lóbregas cavernas, para trepar por riscos y breñas inaccesibles sin
-mas auxilio que el de tus piés, sin otras huellas que las que estampan
-tus plantas; y esto, en qué viene á parar? En que con sobreescrito de
-diversion exercitas la piedad, visitando aquellos sagrados lugares y
-saliendo al encuentro á los Dioses tutelares que los presiden y los
-protegen_: =Quod si quando cum influentibus negotiis paria fecisti,
-instar refectionis existimas mutationem laboris: quæ enim remissio
-tibi nisi lustrare saltus, excutere cubilibus feras, superare immensa
-montium juga et horrentibus scopulis gradum inferre, nullius manu,
-nullius vestibus adjutum, atque inter hæc pia mente adire lucos et
-occursare numinibus?=»
-
-25. -- «Y si el bueno del difunto, replicó el Socio, no tuvo ninguna
-destreza ni habilidad, sino para comer, beber, passearse y _vita
-bona_, adonde ha de acudir el angustiado Orador por los elogios?» --
-«Adonde? respondió el Abad; á su profession ó á su oficio, pues no hay
-oficio ni profession que no dé abundante materia para celebrar, si no
-al que la exercitó, al modo con que debe exercitarse y á los fines á
-que debe dirigirse, lo que todo redundará en provechosa enseñanza del
-auditorio.»
-
-26. -- «Y parécele á vuestra Reverendíssima, dixo Fray Blas, que
-se encuentran ahí á la puerta de la calle los elogios de todas las
-facultades y de todas las professiones?» -- «Jesus! respondió el Abad:
-no hay cosa mas á mano, ni tampoco mas de sobra. Qualquiera Autorcillo
-que escrive sobre el todo ó la parte de alguna facultad, oficio ó
-empléo, comienza colocándole mas allá de las nubes, pues ó el prólogo ó
-el primer capítulo, quando muchas veces no sea la mayor y la mas inútil
-parte de la obra, se reduce por lo comun á recoger todo quanto se ha
-escrito en recomendacion de la materia que trata, de su antigüedad, de
-su nobleza, de su necessidad, de su suma importancia: tanto que, al
-leer la introduccion del mas despreciable folleto sobre alguna parte
-de qualquiera de las facultades y aún artes ú oficios mechánicos, un
-Lector incauto se persuade á que no la hay mas noble, mas importante
-ni mas necessaria. A este propósito me acuerdo, que siendo muchacho
-leí cierto librete sobre las fiestas que havia hecho en una Ciudad el
-gremio de los Sastres, con ocasion de un retablo que havia costeado el
-mismo gremio. El Autor, assí en la introduccion como en lo restante
-de la obrilla, juntó ó esparció tantos y tan magníficos elogios de
-este oficio; sobre todo se inculcó tanto su antigüedad y su nobleza,
-probando, á su parecer concluyentemente, que este era el primero que se
-havia exercitado en el mundo, siendo Adan y Eva los primeros Sastres,
-fundado en aquellas palabras del capítulo 3º del Génesis: _Cumque
-cognovissent se esse nudos, consuerunt folia ficus et fecerunt sibi
-perizomata_, que, convencido yo á lo mismo, faltó poco para que no me
-metiesse á Sastre.»
-
-27. -- «Tan baxos pensamientos como essos, interrumpió el Socio, nunca
-los tuve yo; pero tanto como dedicarme á Boticario, no me faltó un tris
-para hacerlo, desde que leí en cierto papelejo sobre la confeccion
-del Alkermes, que el Espíritu Santo era el verdadero fundador de las
-Boticas, por quanto él es el que inspira el conocimiento de la virtud
-de los simples y el modo de elaborarlos: añadiendo que por esso las
-quintas essencias, que son los medicamentos mas activos, se llaman
-_espíritus_, con alusion á su divino inventor.»
-
-28. -- «Chanzas á un lado, continuó el Padre Abad; al Gramático, al
-Rhetórico, al Orador, al Poeta, al Phýsico, al Mathemático, al Músico,
-al Astrónomo, al Legista, al Theólogo, y á proporcion á todos los
-Professores aún de las artes ú oficios mechánicos, se les puede alabar
-en el púlpito con magestad y con decencia por el exercicio de sus
-mismos oficios y facultades. Para hacer el elogio de un Gramático, no
-hay mas que leer á Marciano Capela, en su libro 3º; á Diomedes, en
-la Epístola á Athanasio; á Diodoro Sículo, en el libro 12º, _sobre
-las leyes de Charondas_; y á Suetonio, _De illustribus Grammaticis et
-Criticis_. Para el de un Rhetórico y Orador, sobre lo mucho que dice
-Philon Hebréo en su libro _Del Cherubin_, se puede leer á Lucano en
-el poema á Calphurnio Pison; á Ovidio, en el libro segundo Del Ponto,
-Elegía 5ª.; á Plinio el menor, en el libro segundo, Epístola 3ª.; á
-Séneca, en el Prólogo á las _Controversias de Crasso Severo_; y tambien
-á Ausonio, en su _Panegýrico á Graciano_.»
-
-29. «No hay cosa mas de sobra que los elogios de la poesía; tropiézanse
-tantos, que son estorvo mas que diversion. Casi todos los que se
-encuentran en los modernos, son copia de los que se leen en el Diálogo
-sobre la Oratoria, que corre con nombre de Cornelio Tácito y muchos
-creen ser de Quintiliano, donde se dicen muchas cosas en pro y en
-contra de la Poesía; de los que recogió Silvio Itálico hácia el fin del
-libro undécimo; de los que se hallan en el _Genethlíaco_ de Luciano,
-como se ve en las obras de Estacio; y, finalmente, de lo mucho que dixo
-Florido en el capítulo 7. del libro tercero _Contra los detractores
-de los Poetas_. En amontonar alabanzas de la philosophía, parece que
-todos han conspirado: Oradores, Poetas, Historiadores, Ciceron, Capela,
-Claudiano, Sidonio Apolinar y todos los que escrivieron las vidas de
-los Philósophos antiguos y modernos, como Eunapio Sardiano, Porphyrio,
-Philóstrato Lemnio, Ammonio Egypcio, Dion Biothynio, Diógenes Laercio;
-y entre los modernos Bruquero, Vossio, Jonsi, Capasi, y el Inglés
-Thomas Stanley.»
-
-30. «Para poner la medicina sobre los cuernos de la luna, no es
-menester mas que abrir qualquiera tratadillo, que haya escrito en
-algun assunto de ella el mas desdichado Pedante. A carretadas recoge
-lo infinito que se ha dicho de la buena, cuidando mucho de suprimir
-lo no ménos infinito que se ha declamado contra la mala. Pero al fin,
-por expressar algunas fuentes determinadas, léase la _Vida de Galeno_,
-recogida por Julio Alexandrino, los _Comentarios de la Nobleza_, por
-Andrés Tiraquel, y la _Epístola del Ilustríssimo Guevara al Doctor
-Melgar_, y encontrará el Orador un almagazen de elogios de la medicina,
-que no los ha de consumir en un tomo entero de sermones de honras, á
-los que han hecho predicar tantos por sus desaciertos.»
-
-31. «De las mathemáticas sé muy bien lo que dice San Agustin: _Quas
-multi Sancti nesciunt quidem, et qui etiam sciunt eas Sancti non sunt_:
-que muchos Santos las ignoran, y los que las saben no son Santos.
-Esta sentencia, que parece dura, no quiere decir lo que suena: solo
-intenta el Santo significar por ella el grande embeleso, con que esta
-nobilíssima ciencia arrebata hácia sí á sus professores, los quales
-necessitan de un esfuerzo muy particular para desviar su atencion
-de las especulaciones mathemáticas, si han de encontrar tiempo para
-dedicarse á la meditacion de las verdades evangélicas. Por lo demas,
-nadie puede negar que el mismo embeleso, con que arrebatan el alma, es
-un medio tan eficaz como innocente para desviarla de las passiones,
-que son los mayores enemigos de la santidad. Y assí, apénas se
-encontrará Mathemático sobresaliente, que no sea hombre de costumbres
-irreprehensibles. Por esso casi siempre va sobre seguro el elogio de
-estos Professores; y para formarle prestan sobrados materiales Platon
-en su _Timéo_, Aristóteles en muchos lugares de sus obras, y Alcínoo en
-el _Isagoge á la Doctrina de Platon_.»
-
-32. «Un Músico tiene mil capítulos que le pueden hacer justamente
-recomendable; solo con passar los ojos por el bello panegýrico, que
-Cassiodoro hace de la música en el tratado que dirigió á Boecio
-Patricio, libro segundo _Variar._, hay copia de escogidos materiales
-para celebrar á los que professan esta preciosa facultad. Y el que no
-se contentare con estos, puede leer al ya citado Marciano Capela en
-todo el libro nono. De los Jurisconsultos y de los Theólogos no hablo,
-porque es menester que sea muy ignorante el que no sepa, que se puede
-formar una grande librería, compuesta precisamente de los elevados y
-merecidíssimos elogios con que todos los han engrandecido.»
-
-33. -- «No se fatigue mas vuestra Reverendíssima, dixo á esta sazon
-el Comissario; que, aunque yo le estaria oyendo con grandíssimo gusto
-desde aquí á mañana, me causa congoja el miedo de que se canse.» --
-«Pues yo, añadió Fray Gerundio, con licencia de vuestra Merced y solo
-por oir á su Reverendíssima, tengo de hacerle todavía una pregunta. Y
-si el difunto no solo no sobresalió en prendas algunas christianas,
-morales ó naturales; no solo no fué eminente en la facultad que
-professó, ni en el oficio que exerció, sino que en la Religion fué
-un mal christiano, en la facultad un zopenco, y en el oficio un mal
-hombre: qué ha de hacer el Orador sino refugiarse al sagrado de la
-erudicion?»
-
-34. -- «El caso es algo apretado, respondió el Padre Abad, pero no
-tanto que no tenga salida. Entónces puede hacer lo que se refiere
-en la vida de San Antonio de Padua (caso que no pueda excusarse de
-predicar á sus honras, que será el arbitrio mejor): obligaron al Santo
-á predicar en las de un usurero; quitóse de cuentos, no dissimuló el
-torpe vicio de que havia adolecido públicamente el difunto, declamó
-vehementemente contra él; y ponderando aquel texto de la Escritura:
-_Ubi est thesaurus tuus, ibi est et cor tuum_: donde está tu thesoro,
-allí está tu corazon; para probar la verdad de este oráculo, dixo con
-instinto superior que acudiessen al cofre donde el difunto tenia su
-thesoro, y que hallarian su corazon en él. Hízose assí, encontróse
-efectivamente, tráxose á la Iglesia con espanto de todos, y, á vista de
-aquel desdichado corazon, hizo el Santo un sermon de ninguna utilidad
-para el difunto, pero de grandíssimo provecho para los vivos.»
-
-35. «En la vida del venerable Capuchino y Apostólico Missionero Fray
-Joseph de Carabantes se refiere otro caso muy parecido: dícese en ella
-que, estando un Religioso de la misma Orden para predicar el sermon
-de honras de cierto Ministro de Justicia, se le apareció rodeado de
-llamas, la noche antecedente, y le dixo: _No prediques mis honras, sino
-mis deshonras; porque te hago saber, que assí yo como todos los que
-hemos tenido cargo de Justicia en este Pueblo por espacio de quarenta
-años, estamos ardiendo en el infierno_. Con efecto, este fué el sermon
-que predicó, dándosele poco de que los parientes del difunto se diessen
-por ofendidos, como se diessen por avisados y por escarmentados, ellos
-y los demas. No se puede aconsejar en cerro, que se haga lo mismo
-siempre que la vanidad ó la lisonja insistan en que se prediquen honras
-de sugetos, cuya vida fué notoriamente desordenada y escandalosa.
-Para esso era menester un espíritu tan iluminado y una santidad tan
-reconocida como la de San Antonio de Padua; pero á lo ménos debe
-guardarse bien el Orador de tocar en las costumbres del difunto,
-porque ó ha de mentir ó ha de escandalizar. Mucho mayor cuidado ha de
-poner en huir de suponerle en estado de gracia, ponderando fuera de
-tiempo la infinita misericordia del Señor; porque el auditorio incauto
-y sencillo, y tambien el que no lo es, oyendo desde el púlpito las
-imprudentes congeturas de que se salvó un hombre de tan mala vida,
-entra en la necia confianza de que igualmente se podrán salvar los que
-le imitaren en sus disórdenes.»
-
-36. -- «Pues, qué partido juicioso, preguntó el Socio, se podrá tomar
-en esse apurado lance?» -- «El que debiera seguirse, respondió el
-Abad, en casi todos los sermones de honras, especialmente las que
-se dedican á sugetos que no huviessen sido de una virtud singular,
-notoria y generalmente reconocida: desviar enteramente la atencion
-de aquel difunto particular, y fixarla en todos los fieles difuntos.
-Quiero decir, ponderar la terribilidad de las penas del Purgatorio,
-el rigor con que se castigan las mas leves culpas con los mas graves
-tormentos, la indispensable obligacion que todos tenemos de aliviar con
-nuestros sufragios á las almas que los padecen, siendo esta obligacion
-mayor ó menor, segun la mayor ó menor conexion de los vivos con los
-difuntos; el sumo reconocimiento de aquellas afligidas almas respecto
-de todos los que contribuyen á aliviarlas; su grande poder con Dios,
-quando se vean en el descanso eterno de la gloria; y concluir de aquí
-demonstrativamente, que nosotros interessamos mucho mas que ellas en
-los sufragios que las ofrecemos, porque nuestros sufragios á lo mas
-las podrán anticipar una felicidad de que ya están asseguradas, pero
-su poderosa intercession con Dios nos podrá assegurar á nosotros essa
-misma felicidad, que aún está expuesta á tantas contingencias. Nosotros
-podremos conseguir, que salgan quanto ántes del Purgatorio; ellas
-podrán alcanzar, que no caigamos jamas en el infierno. Hé aquí unos
-materiales copiosíssimos para disponer muchos sermones de honras, aún
-en la muerte de los hombres mas foragidos.»
-
-37. -- «No son malos, dixo el Comissario, ahuecando la voz entre
-resoplido y regüeldo; pero, si no se ilustran los tormentos del
-Purgatorio con algo de la rueda de Ixíon, con un poco de los perros de
-Antéo, con un rasgo de los buitres de Prometheo, con mucho del toro
-de Phálaris, y, sobre todo, para pintar bien la pena de daño, con
-buen recado de la sed de Tántalo á la vista del cristalino chorro, es
-negocio de dormirse el auditorio; y, si los ronquidos no valen por
-sufragios, no hay que esperar otros.» -- «Soy de essa opinion,» añadió
-Fray Blas. -- «Nunca me apartaré de ella,» prosiguió Fray Gerundio.
--- «Padre nuestro, perdimos el capítulo,» concluyó el Socio. -- «No
-perdimos tal, respondió el Abad; porque yo no hice empeño de traher á
-mi opinion al Señor Comissario ni á estos Reverendos Padres, conociendo
-bien ser empressa muy superior á mis fuerzas. Dixe mi dictámen por modo
-de conversacion, y en lo demas cada qual abunde en su sentir.» -- «Esto
-es, añadió el Socio, cada loco con su thema.»
-
-38. «Pero, como yo estoy convencido de lo que vuestra Paternidad ha
-dicho y, por lo que á mí toca, con firme resolucion de no separarme un
-punto de sus máximas, solo quisiera saber qué Autor ó Autores podria
-seguramente imitar en las oraciones fúnebres, y si ha havido alguno
-sobresaliente y cabal en este género de composiciones.»
-
-39. -- «Usted, que entiende medianamente la lengua francesa, respondió
-el Padre Abad, ó á lo ménos sabe de ella lo que basta para el gasto
-de casa, no ignorará que hay escrito en ella mucho y bueno de esta
-especie. Apénas hallará oracion fúnebre pronunciada en esta lengua,
-singularmente de un siglo á esta parte, que no sea un bello modelo de
-la mas castiza y aún de la mas christiana eloqüencia. San Francisco de
-Sales fué de los primeros que abrieron este noble camino á la oratoria
-francesa, en la tierna oracion fúnebre que predicó en las honras del
-Duque de Mercurio. La que el Padre Bourdalue pronunció en las del gran
-Príncipe de Condé, Luis de Borbon, parece que apuró todos los primores
-del arte. Pero el que entre todos los Oradores franceses se elevó
-en este género de eloqüencia á tan superior altura, que no parece
-possible se remonte mas el vuelo de algun Orador humano, fué el grande
-Espíritu Flechier, Obispo de Nimes, excediéndose singularmente á sí
-mismo en la célebre oracion al Vizconde Mariscal de Turena. Si despues
-se acercó alguno á este grande hombre, fué el Ilustríssimo Señor Don
-Pedro Francisco Lafiteau, Obispo de Cisteron, en la que pronunció
-en las honras de nuestro gran Rey Phelipe Quinto, que al punto se
-traduxo en castellano, sirviendo de exemplar á pocos y de confusion á
-innumerables.»
-
-40. «Verdad es, que en este punto no están los Franceses tan
-indulgentes como yo, á lo ménos en todos los artículos; porque suponen,
-lo primero, que las oraciones fúnebres no se hicieron para el púlpito,
-el qual las adoptó á regañadientes, viendo que la lisonja ó quando
-ménos la condescendencia con los grandes se empeñaban en introducirlas
-en el Santuario. En esto no me separo mucho de ellos. Suponen, lo
-segundo, que para celebrar dignamente á un Héroe, es menester que sea
-tambien Héroe el Orador, porque, no siéndolo, no puede tener idéas ni
-expressiones proporcionadas al mérito ni á la grandeza de su obgeto.
-De manera que el auditorio ha de estar como indeciso, no sabiendo
-determinar qual es mayor Héroe en su linea, si el Héroe del púlpito ó
-el Héroe de la campaña, del gabinete ó del solio. Consiguiente á esto
-suponen, lo tercero, que en materia de oraciones fúnebres no se sufren
-medianías: ó han de ser excelentes, ó son intolerables. Si el auditorio
-no está embelesado, tiene derecho para silvar al Orador. Esta máxima me
-parece que inclina demasiado al rigorismo, y no mudo de opinion porque
-diga Tulio en la carta á Marco Bruto, que _eloquentia quæ admirationem
-non habet, nullam judico_: que, miéntras el Orador no assombra, no es
-Orador. Mas acá hay posada: como llegue á agradar, á persuadir y á
-mover, cumplió bastantemente con su obligacion.»
-
-41. «Suponen, lo quarto, que los grandes empléos, los primeros
-puestos, la autoridad, la nobleza, la sabiduría, el genio, el valor,
-el heroísmo, ni aún el mismo throno, mirados precisamente en sí, no
-son assuntos dignos de un Orador christiano, y que, para serlo, es
-menester que el Orador haga reflexion á su inanidad, á su inconstancia,
-inspirando en el auditorio el ningun aprecio que merece este vano humo,
-útil solo quando se usa de él para fines elevados y superiores. Tampoco
-me atrevo á desviar de este dictámen; porque le hallo muy conforme á
-los principios de la Religion, y aún fundado en las mas sólidas máximas
-de una buena philosophía moral. Estas son las severas leyes que los
-Franceses se proponen para sus oraciones fúnebres, y es cierto que los
-mas se arreglan admirablemente á ellas.»
-
-42. «Pero no crean Ustedes, que ellos solos los observan y que no
-tengamos nosotros dentro de casa algunos bellos exemplares que imitar,
-sin necessitar de mendigarlos afuera. Sin salir de la Universidad
-de Salamanca, hay modelos muy acabados. El amor de la cogulla no me
-permite olvidar á nuestro Maestro Vela, á quien arrebató la muerte,
-quando el mundo comenzaba á conocerle. En dos ó tres oraciones fúnebres
-que predicó, y se dieron á la luz pública, mostró su raro talento
-para este género de composiciones, en que sin duda compitió con los
-mas nobles Oradores. El Reverendíssimo Padre Salvador Osorio, de la
-Compañía de Jesus, Cathedrático de aquella Universidad y Provincial
-de la Provincia de Castilla, fué muy singularmente buscado para este
-género de empeños, y salió de ellos con tanta felicidad, que casi todos
-los sermones fúnebres que predicó se dieron á la estampa, aún ménos
-para immortalizar la memoria de los difuntos, que para la enseñanza de
-los vivos y para admiracion de los sabios. Varias veces me he lamentado
-de que algun sugeto zeloso de la gloria de nuestra Nacion no huviesse
-hecho una coleccion de estas oraciones, para que tuviessemos en España
-un funeral, que pudiesse hombrear con los mas célebres que tanto ruído
-meten en las naciones extrangeras.»
-
-43. «En la Corte de Madrid se predicaron tambien nobles oraciones en
-las exequias del gran Rey Phelipe Quinto. No hablo de todas, porque
-algunas inquietarian las cenizas de aquel piadosíssimo, juiciosíssimo
-y advertidíssimo Monarca, si fuera capaz de turbarse el descanso de
-sus reales despojos, que con gran fundamento considera la piedad como
-preludio del eterno y glorioso, que algun dia los espera. Entre otras
-muy dignas del mayor aprecio, me arrebató la atencion y el gusto la que
-pronunció el Doctor Don Joseph de Rada y Aguirre, Capellan de honor
-de su Magestad, su Predicador de los del número, y hoy digníssimo
-Cura de su real Palacio. Díxola en las exequias, que consagró á la
-memoria tierna de aquel gran Monarca su real Congregacion de María
-Santíssima de la Esperanza. Su assunto fué un nobilíssimo cotejo de las
-gloriosas hazañas de Príncipe con las heróicas virtudes de Christiano,
-protestando el discretíssimo Orador, que aquellas sin estas serian
-materia indigna para un elogio pronunciado al pié de los altares.
-Confiesso que me embelesó aquella noble oracion, y que es grande mi
-dolor de que muchos Oradores españoles se desvien tanto del verdadero
-camino de elogiar dignamente á los difuntos, con aprovechamiento de los
-vivos, quando tienen á la vista conductores tan seguros.»
-
-44. Al decir esto se hallaron todos dentro de casa, de vuelta del
-passéo, que no fué corto, porque insensiblemente los fué empeñando
-en él la divertida conversacion; y, si la cercanía de la noche no
-les huviera avisado de que era tiempo de retirarse, es de creer, que
-el Reverendo Padre Abad nos huviera enriquecido con otros muchos
-materiales igualmente preciosos y oportunos sobre una materia de tanta
-importancia. Lo peor del caso fué, que perdió el aceite y el trabajo,
-porque, segun atestigúan concordemente varios documentos innegables,
-solo el Socio se aprovechó de la doctrina: los demas la oyeron con
-grandíssima frescura. El Comissario dixo entre dientes, volviéndose
-hácia Fray Blas: «No me encaxa»; Fray Blas respondió: «Topo»; y Fray
-Gerundio añadió: «Viva el _Florilegio_, y muérase la peste.»
-
-
-
-
-CAPITULO IX.
-
-Es buena cosa y merece leerse.
-
-
-1. Al dia siguiente descamparon todos los huéspedes, llevándose en
-todo caso Fray Gerundio sus doscientos reales en el bolsillo, y su
-Semana-Santa entre pecho y espalda. Esto le acomodaba infinito, y ya no
-dudaba que se sorberia todos los sermones famosos de veinte leguas al
-contorno, ni mas ni ménos como si se sorbiera un par de huevos passados
-por agua: tan firme en este concepto, que ya repartia en su imaginacion
-algunos de los que le sobraban, entre Fray Blas y otros amigos. Fray
-Gerundio, Fray Blas y Anton Zotes se fueron á comer á Fregenal del
-Palo, donde se dividia el camino para Campazas y para el Convento, con
-ánimo de descansar aquel dia en casa del famoso Familiar.
-
-2. Reciviólos este con su agrado, sossiego, paz y socarronería natural.
-Luego que se apearon, los saludó á todos cariñosamente, pero sin
-quitarse de la cabeza un monteron perdurable, y dixo á Fray Gerundio:
-«A fé, Sobrino, que llegas al mas mijor tiempo del mundo, para que
-nos saques de una enfecultá; porque yo bien conozco, que eres gran
-Letrado y que has regolvido mas libros que un Vilboticario...» --
-«_Bibliothecario_ querrá vuestra Merced decir,» le corrigió Fray
-Gerundio. -- «Ya escomienzas, majadero?» le replicó el Familiar. «Si
-entiendes lo que quiero decir, qué te emporta á tí el modo con que lo
-digo? Al fin, Vilboticario ó Bribioquitario, ó sea lo que se juere, lo
-que yo te digo es, que tu Tia y yo estábamos ahora en una controversia:
-el punto tiene uñas, y ó me parió mi madre al rebés, ó harto será que
-yo no tenga razon. Es el causo... pero desalfórgense primero Ustedes,
-y entrémonos en la sala baxa; porque no es nigocio de tratar unas
-materias tan hondas en el corral.»
-
-3. Hiciéronlo todos assí, entráronse en la salita, limpiáronse el
-sudor, aliviáronse de ropa, echaron un trago, y, estando ya sossegados,
-prosiguió el Familiar de esta manera: «Pues, como iba diciendo de mi
-cuento, no ves sobre aquella arca grande una arpillera liada? Mas va
-que no adivinas lo que tiene.» -- «Como quiere vuestra Merced que lo
-adivine?» respondió Fray Gerundio. -- «Pues, yo te lo diré en prata,
-dixo el Familiar; tantas varas de una tela muy rica, que yo no sé
-como se llama; solo sé que me costó á sesenta reales la vara, porque
-dicen que viene allá de las Indias y no se sabe frabicar en nuestro
-incontinente, y es de color de pechuga de tordo zorrero ó de aquellos
-páxaros que se llaman... válasme Dios, como se llaman? Ello es assí una
-cosa que suena á maravedises.» -- «_Malvises_,» apuntó Fray Blas. --
-«Sí, Padre nuestro, prosiguió el Familiar, _malguises_; que no parece
-sino mesmamente el color del hábito de nuestro Padre San Francisco.
-Amen d’ esso, hay en la tal arpillera otras tantas varas de raso liso,
-amarillo como yema de huevo, para la enforradura. Allende de todo lo
-dicho se contienen en la susodicha otras milenta varas de listonajos
-y de fruecos con campanillas ó con esquilones ó con zencerros, que
-dice mi muger que es cosa muy precisamente necessaria para hacer un
-piso ó un friso ó qué sé yo como le llama? con sus ondas escalfadas
-ó escaroladas en el roda-pié de la basquiña. _Item_, un cordoncito
-de hilo d’ oro muy sótil, para los cabos de la casaca. _Item_, otro
-cordon grande del mesmíssimo hilo, con sus nudos á trechos como los
-cordones de los Flayres, pero trabajado con mucha progilidá, delicadeza
-y sienmetría, que real y verdaderamente encalabrina la vista. Ea pues,
-apostemos una azumbre de vino á que no sabes para qué es todo esse
-matalotage.»
-
-4. -- «Como quiere vuestra Merced que yo lo adivine?» respondió Fray
-Gerundio. -- «Ten paciencia, dixo el Familiar, que yo te lo diré sin
-que te cueste esse trabajo. Tu Prima Sidora estuvo enprimero con
-ensarampion, dempues con viruelas, dempues con distenseria, y en fin
-si se va, si no se va, que era un joício esta casa. A este tiempo vino
-aquí un Flayrico, (ni mas ni ménos como tú, salvante el santo hábito,)
-que perdicó á San Antonio de Paula y dixo, entr’ otras cosas, que era
-güeno encomendar las Doncellas enfermas al Santo y ofrecerle, que
-traherian su hábito por tanto ó por quanto tiempo. Para esto contó un
-enxempro d’ una Doncella rica, hermosa y la única engénita de su casa,
-que estaba ya agonizando por unas viruelas malinas, que la havian
-ponido la cara como un sapo hinchado; la madre la ofreció con mucha
-endevocion al bendito Santo, dixiendo que, si la sanaba y la quedaba
-sin oyos en la cara, la havia de vestir de su hábito hasta que se
-casasse, ó en fin tuviesse otra conveniencia que Dios la deparasse.
-Súpitamente sanó la Doncella, y la cara se la quedó tan lisa y tan
-llana mesmamente como si fuesse una mesa de turcos. Oyó este enxempro
-tu Tia Cicilia; viene á casa, cuéntamele, y dice que quiere hacer lo
-mismo con Sidorica. Dígola que me parece santo y güeno. Al cabo d’
-algunos dias comenzó á remprazarse la muchacha, hasta q’ al fin se
-levantó de la cama, y con el tiempo se la jueron cerrando los augeros
-de la cara, tanto que quedó como unas froles y como si enjamas huviera
-tenido tales viruelas. Díceme tu Tia que quiere cumprir su promesa;
-yo la respondo que la cumpra, que es josticia y razon. Y qué hace? Va
-y despacha un mozo á Vayadolí, el qual llegó anoche con todos essos
-argamandijos para el santo hábito. Qué te parece, Gerundio?»
-
-5. -- «Qué me ha de parecer? Que hizo muy bien mi Tia Cecilia, porque
-es justo cumplir lo que se ofrece á los Santos.» A este tiempo entró
-Cecilia en la sala y, conociendo de lo que se hablaba por la respuesta
-que oyó á Fray Gerundio, dixo con mucho alborozo: «Bien haya la Madre
-que te parió, Sobrino mio, que das la razon á quien la tiene, y no
-tu Tio, que es un testarron, y en dando en una no le sacarán de allí
-quatro yuntas de güeyes.» -- «Tanto me ha entendido el Sobrino como la
-Tia, replicó frescamente el Familiar, y mejor matrimonio era impussibre
-que se ajuntasse, si él no juera Flayre y ella no juera mi muger.
-Vamos al causo. Yo no digo, que no se cumpra lo que se promete á los
-Santos. Soy acaso por ahí algun herejazo de mala raléa, para enseñar
-essa mala dotrina? Lo que digo es que, quando se promete á un Santo
-poner el hábito de su Religion, como si dixeramos: á San Antonio de
-Paula, el de San Francisco; á San Vicente Ferdel, el de Santo Domingo;
-á San Francisco Gabriel, el de los Theatinos, y ansina d’ otros: lo
-que yo entiendo es, que se ha de vestir la tal presona d’ aquel mismo
-paño, sayal ó estameña, de q’ anduvon vestidos los Santos á quienes s’
-hace el prometimiento, ó al ménos del q’ andan vestidos los Flayres de
-su Religion, probe y humildemente; porque decirme á mí, q’ ha de ser
-inculto y ensequio de los Santos traher unos hábitos que cuestan mas
-que las galas de una novia, solo porque se assemejan un si es no es en
-el color, pero en lo demas telas muy ricas ó al ménos muy delicadas,
-mucho cintajo, mucha farfulá, mucha franja, cabos por aquí, güeltas por
-allá, escudos con mucha pedrería, evillas en las corréas de lo mismo,
-y ansina otras fantasías q’ ha inventado la vanidá de las Mugeres:
-esso es habrarme de la mar, y no me sacarán de que esto mas es bulra
-que devocion, mas es inritar á los Santos que hacérnoslos prespicios,
-aunque me perdiquen Flayres Descalzos.»
-
-6. -- «Segun esso, replicó Fray Gerundio, Usted querria que, si una
-Muger tierna y delicada ofrecia traher el hábito de San Antonio, ó
-por devocion ó por reconocimiento de algun beneficio, se vistiesse de
-un sayal áspero y burdo; si el de San Vicente Ferrer, de una estameña
-grossera y ordinaria; si el de San Francisco Xavier, de un paño comun
-y basto?» -- «Craro está, que lo querria y que lo quiero, respondió
-el Familiar, porque lo endemas no es vestir el hábito que truxon los
-Santos, ni es divocion, ni es pinitencia, ni es muertificacion, ni es
-molestia verginal, sino ventolera, vanidá, estintacion, porfanidá,
-descarnio, sancrilegio y qué sé yo qué mas? Mal me quieran mis güessos,
-si los Santos no se inritaren de este enculto, en lugar de darse por
-exequiados. Y, para que no magines c’ abro de mi calletre, te he de
-contar un enxempro que m’ acuerdo haver oído á este dempropósito. A
-cierto Cavallero muy jurador y maldiciente le castigó Dios, dispuniendo
-que se le hinchasse la lengua y le saliesse un palmo fuera de la boca.
-El probe empaciente s’ aenrepintió y ofreció á la Santíssima Vírgen
-que, si por su entercession le libraba su Hijo d’ aquel trabajo, se
-vesteria de hermitaño y la serveria como tal en un Santuario suyo muy
-célebre. Al punto y al mimento se le recogió la lengua á su lugar, y
-él espenzó á cumprir su promesa honradamente, yéndose al Santuario y
-echándose á cuestas un saco de hermitaño con todo rigor, que no havia
-mas que pedir. Pero el Diabro, que no duerme, le sugerió endempues q’
-aquel trage le deshonraba, y que podia cumprir su promesa conservando
-no mas que la fegura y mudando la materia, de manera que pareciesse
-hermitaño sin dexar de mostrar que era Cavallero. Cayó el probe Señor
-en la red, que le armó el estuto inimigo. Echóse un saco y un manto
-y una capilla de paño muy fino, prendiendo la corréa con un evillon
-de prata sobredorada, que pareceria bien en el pretal del cavallo
-del mismo Rey; su sombrero branco de castron con su galon d’ oro que
-’namoraba; sus medias de seda entaraceadas de varios colores, que
-formaban un pardo enceniciento muy apacibre á la vista; sus zapatillas
-brancas, listoneadas á trechos de negro, para remedar las sandalias de
-los Flayres Descalzos; y por báculo una caña de Indias con su puño d’
-oro en fegura de cayada, como diz que lo usan agora algunos Señores
-de la Corte: y qué sucedió? C’ á pocos dias c’ anduvo con este trage
-enresible para los hombres de juício, se le golvió á escurrir la lengua
-de la boca, y en verdá, en verdá c’ ansina murió, no haviendo nenguno
-que no lo atribuyesse á castigo de la Vírgen, por la bulra q’ havia
-hecho del hábito q’ avia ofrecido; y esto siendo ansí que el hábito de
-hermitaño no está bendito ni, como dicen, santuficado. Pues, que s’
-anden agora las Señoras Damas á bulrarse con los santos hábitos!»
-
-7. -- «No creo yo, dixo entónces Fray Blas, que lo hagan por burla,
-sino porque la natural delicadeza del sexo no las permite usar de unas
-telas ó paños tan bastos que las brumarian.» -- «Padre Perdicador
-Mayor, replicó el Familiar, déxese de cercunloquios. Lo primero, del
-mesmo seso fueron todas las santas y grandes Señoras que sabemos
-anduvon en el siglo vestidas de los hábitos de varias Religiones, y de
-nenguna se dice c’ anduviesse vestida en essa conformidá, sino lisa,
-llana y probemente, como los Flayres ó las Monjas; lo segundo, del
-mesmo seso son tantas Capuchinas Descalzas, Recoletas, Carmelitas y
-otras inumerables, que pueden muy bien con los paños burdos, sin que
-las agovien las fuerzas ni las prejudique á la salú; lo tercero, que
-yo no pongo el ahinco en que los hábitos de las Damas sean de la mesma
-mesmíssima materia que los de las Monjas ó de los Flayres. Bien está
-que sean de una tela de lana un poco mas delgada que la c’ usan estos y
-aquellas, aunque se incrine algo á tela fina, con tal que sea honesta,
-simpre, sencilla, sin arrumacos ni recobecos. Pero de seda! pero de
-telas d’ oro y prata! pero mucho encaxe, mucho perifollo, y mucho sí
-Señor! Déxelo, Padre; que esse es un lurdibrio de la Religion, y no
-sé yo como no han metido en esto la mano los que pueden atajar estos
-escanrios.»
-
-8. -- «Oyes, oyes, dixo á esta sazon Cecilia con bastante viveza, pues
-por mi vida que el bendito San Antonio, que está en la capilla de la
-Perroquía, no tiene por ahí nengun hábito de sayal tosco; sino que
-tiene un hábito de saya de la Reina muy rica, con su flanjon d’ oro por
-olra, y al rededor de la capilla y de las mangas un galon ó punta de
-lo mesmo, c’ apuesto yo que el habitico costó mas de veinte dobrones.
-Y has de saber que, quando ofrecí poner el hábito á la mi Sidorica, la
-ofrecí poner el hábito de San Antonio, y no el de los Flayres; pues,
-si la he umbiado á traher una tela y una flanja y un galon, ello por
-ello como el del mesmíssimo Santo, para qué nos estás ahí quebrando la
-cabeza y gruñendo los livianos?»
-
-9. -- «Ahora no ven Ustedes, respondió con flema y con marragería
-el Familiar, si mi muger es enginiosa? Qual si huviera estudiado
-Thaulogía, á la hora de esta ya era por ahí saminadora sindonal de
-media docena de Obispados. Mire Usted, Señora Cicilia, á los Santos
-en los altares, enregularmente habrando, los ponen muy galanos, para
-representar acá á nuestro modo la vestidura enmortal y riquíssima de
-que están adornados en la groria. Horasme; para esto craro está que,
-aunque se empreen las telas mas esquesitas, ni las joyas y piedras
-mas preciosas, todo es poco y nada ascanza; porque quanto hay en la
-tierra, todo es una bazofia enrespeutivamente al menor rasguño del
-Cielo; pero, quando se promete á un Santo traher su hábito, como por
-comparanza á San Antonio, ora sea por devocion, ora por pinitencia,
-ora por qualquiera otro motivo, no se promete andar vestido como San
-Antonio grorioso, sino como San Antonio penitente; no como maginamos
-que está en el Cielo, sino como sabemos q’ anduvo vestido en la tierra.
-Lo endemas, Señora Letrada, de persumir andar un pecador y una pecadora
-como nos feguramos á los Santos en la groria, no sé yo si güele á cosa
-de Enquisicion; y en verdá que, como oliera, yo mismo la enseñaría á
-Usté el camino, que ya le sé por mi uficio, y no se ha de decir por mí
-que _en casa del herrero cuchillo de palo_.»
-
-10. -- «No sino, dixo Cecilia, que vestiria yo á mi hija como si fuera
-por ahí una demandadera de las Descalzas. M’ hija es tan güena como las
-demas, y, si otras sacan hábitos ricos, ella no ha de ser ménos.» -- «Y
-si las otras son locas, añadió el Familiar, que lo sea tambien tu hija?
-si las otras se van al infierno, que se vaya tambien ella?» -- «Pues
-qué, dixo Cecilia, es pecado traher hábitos de moda?» -- «Esso, amiga
-mia, respondió el Familiar, Dotores tiene la Santa Madre Iglesia que te
-sabrán responder. Lo que yo te sé decir es que, estando en Vayadolí,
-uí á un santo Messonero, (que diz que era hombre muy sapientíssimo,)
-que el hacer bulra de los santos hábitos de las Religiones, aprobadas
-por el Padre Santo de Roma, el apricarlos á usos profanos, y otras
-cosas ansina, era un pecado muy gordo, y no me acuerdo si dixo algo de
-descomunion. Si es ó no es porfanar los santos hábitos el traherlos
-para la vanidá, para la sostentacion, para la gula, haciendo soberbia
-de la humildá, convirtiendo en riqueza la probeza, y queriendo juntar
-la honestidá y la modestia de los Santos con todas las modas y aún con
-toda la desenvoltura del sigro, la resolucion de este causo no es para
-cabezas redondas como la mia.»
-
-11. -- «Bien hace Usted, Tio, en no resolverle, interrumpió Fray
-Gerundio; porque, si esse fuera pecado, no estaria tan públicamente
-consentido ni se huviera extendido tanto el uso de los hábitos, que
-ya se ha hecho especie de moda. Vemos que los trahen Señoras de
-todas classes, y que muchas de ellas freqüentan los Sacramentos,
-confessándose con hombres sabios, que las absuelven y se lo permiten;
-con que, no debe de haver en esso tanto mal como á vuestra Merced se
-le figura.» -- «Dobremos la hoja, Sobrino, respondió el Familiar;
-que quizá nos meteremos en cosas muy hondas, donde ni tigo ni migo
-podamos salir. En esso de hombres sabios hay su mas y su ménos: las
-ausoluciones tambien he uído decir que andan muy baratas, y, en fin,
-_de encultis no judicas Ecclesia_.»
-
-12. «Una cosa te puedo decir, que, aunque yo fuera Padre Santo, por
-lo ménos no m’ havian de llevar la ausolucion las que anduviessen
-com’ una que yo vi, y diz que era Señora de emportancia. Trahia una
-bazquiña bien cumprida d’ una tela morada riquíssima, con sus encaxes á
-trechos, de prata, cad’ uno de mas de tercia, y en baxo de la basquiña
-y del guardapiés un tontillote que, como mi parió mi madre, no cabia
-á las derechas por una puerta muy ancha; en conformidá que, quando
-entraba la Señora por alguna, era menester enjurjarse de lado, ni mas
-ni ménos como lo hace la moza quando mete una brazada de manojos por la
-puerta del horno. Colgábala de la centura una cosa á manera de trenza
-ó de cordon, que se componia de tres cintas muy anchas de tesú, todas
-entreveradas para salpicar mijor los tres colores, que eran morado,
-branco y azul, los quales tenian ilusion á no se qué mysterio. Esta
-trenza, cordon ó lo que fuesse no baxaba empiependicularmente hácia en
-baxo, como las corréas, los cordones ó los ceñidores de los Religiosos
-y de las Religiosas; no, Señor: venia caracoleando por un lado de la
-basquiña, con sus lazos de tramo en tramo, y remataba postreramente
-entre las dos últimas carreras del encaxe con un roseton d’ á palmo,
-que no parecia sino un girasol pentiparado. La casaca era de la misma
-tela que la basquiña, y tambien subian y baxaban por ella unos encaxes
-de hilo de prata, entortijados ansí á manera de los cohetes que llaman
-con cola, ó si no (y es mas mijor comparanza), como los capotillos
-de llamas de los enjusticiados por el Santo Uficio y rejalgados á el
-brazo seglar. Trahia prendido al pecho un escudo de pedrería, todo él
-desgastado en oro, y en medio el retrato d’ un devino Señor vestido
-de Nazareno, con la cruz á cuestas, que no havia mas que ver. Las
-sortijas, los anillos, las mesredaldas, los dinamantes y los rubines
-que trahia en los dedos de las manos, esso era un juício. Pues, qué te
-diré d’ unos rosarios á manera de gargantillas que tenia entortijados
-en las muñecas, y eran d’ unas pelras finas como avellanas? Tampoco
-digo nada de essos que llaman _buelos_ las mugeres, todos bordados tan
-sotilmente que me se assemejaban á las venicas de un niño muy branco y
-rubio, quando se descubren por entre el cútis. Los buelos eran de tres
-Religiones...» -- «De tres Ordenes querrás decir, borrico,» interrumpió
-la Cecilia, no sin una grande carcajada. -- «Estimo la lisonja,
-prosiguió frescamente el Familiar; qué mas me da Religiones que
-Ordenes? En fin, ellos eran tan cumpridos que se m’ antojaron mangas de
-roquete, como las que trahen los Legos qu’ ayudan á missa mayor.»
-
-13. «Assí vi á la tal Señora, y, creyendo yo boniticamente que debia de
-ser recien casada y qu’ aquella era sin duda la mas rica gala de novia,
-se lo dixe á un Mercadel mi conocido, que estaba enjunto á mí. El
-Mercadel se rió mucho, y me respondió qu’ aquella no era gala, sino un
-hábito de Jesus Nazareno que s’ avia echado la Señora en cumprimiento
-d’ una promesa. Hábito de Jesus Nazareno! le repriqué admirado. Pues,
-qué Religion es essa de Jesus Nazareno? que yo en toda mi vida he uído
-qu’ aiga Flayres de essa Orden. -- _No es Religion_, respondió el
-Mercadel, _sino que las Señoras por devocion quieren andar vestidas
-como anduvo Jesus Nazareno_. -- Y Jesus Nazareno anduvo vestido ansina?
-le repliqué todo descandalizado. -- _Esso pregúnteselo Usté á ellas_,
-respondió el Mercadel.»
-
-14. «Confiesso, Señores, que me quedé entónito, y que no creyera que
-en la Religion christiana se permitiesse tan ensinsibremente una cosa,
-que parece hacer chanza de lo mas sagrado y mas doloroso de ella. Aquel
-mesmo dia se lo dixe á un Perlado de cierta Religion, con quien me
-confessaba siempre que iba á Vayadolí, porque es un pozo de cencia y de
-vertú. Dió el buen Religioso un gran sospiro, y á fé que me respondió
-que tenia razon; y m’ acuerdo qu’ á este dempropósito me dixo dos
-cosas: la primera, qu’ abrá como unos quatrocientos años qu’ allá en
-Italia se inventó una Seta que llamaban de los _Frangelantes_...» --
-«_Flagelantes_ diria,» corrigió Fray Gerundio. -- «Pues, estos tales
-_Flangelantes_ ó _Frangelantes_, ó como tú quisieres, diz que fueron
-condenados como hereges por un Papa que se llamaba Cremente Siesto; lo
-primero y prencipal, porque enseñaban muchos errores, y entrotros que
-no se podian salvar sino los que, quitándose el pellejo á azotes, se
-bautizaban con su mesma sangre; y lo segundo, porque á este fin andaban
-vestidos de pinitentes muy garifos y muy emperifollados. Esto último
-me dixo el santo Religioso, que aún s’ avia golvido á usar en España
-en tiempo de Cárlos II, haviendo algunos mozuelos de malos cascos, que
-en la Semana Santa se vestian de pinitentes muy guapos, para galantear
-á las Damas; pero que el piadoso Préncipe, dempues d’ aver castigado á
-algunos regurosamente, havia prohibido este abuso con un jostíssimo y
-severíssimo decreto.»
-
-15. «La segunda cosa que me contó, aún es mas al causo presente.
-Relatóme que, dempues que un Emperador llamado Heuraclio rescató el
-madero de la Santa Cruz del poder d’ un Rey de Presia, que tiene
-un nombre muy enrebesado, ansí á manera de Costras, enstituyó una
-precision muy solemne para culicarle en un Tempro munífico de
-Jerusalem: el mesmo Emperador, vestido de sus ropas empiriales, llevaba
-en sus hombros la Santa Cruz; pero sucedió una cosa de espanto, y fué
-qu’ al querer entrar por la puerta de Jerusalem, qu’ era la mesma
-por donde el Salvador havia salido con la Cruz á cuestas para el
-Calvario, se quedó immobre el Emperador, sin ser impussibre de Dios
-dar un passo para adelante. Entónces el Obispo de Jerusalem, que iba
-enjunto del Emperador y debia de ser un Santo, le dixo: _Señor, sin
-duda que el Salvador debe estar muy desgustado de que vos lleveis el
-madero de nuestra ridencion en esse trage tan sustentoso; porque en
-verdá que, quando él le llevó por esta mesma puerta, iba en hábito
-muy diferente. Vos llevais corona empirial en la cabeza, y Su Magestá
-iba con corona de espinas; vos vais con un manto empirial de púrpura,
-todo cubrido de froles, y él iba con la probe túnica enconsútil, que
-era de lana, bañada de su propia sangre; vos llevais un rico collar
-al cuello, y Su Magestá llevaba una gruessa y larga soga, por la qual
-le tiraban aquellos malditos sayones; vos vais con un calzado que
-deslumbra la vista, y el Salvador iba descalzo de pié y pierna, con los
-piés todos ensangrientados._ Apénas oyó esto el güeno del Emperador,
-quando, arrasados los ojos en lágrimas, se despiojó al memento de las
-vestiduras empiriales; vistióse una probe túnica, púsose una corona de
-espinas en la cabeza, echóse un dogal al cuello, descalzóse los piés, y
-encontinenti espenzó á andar sin estorbo ni embarazo.»
-
-16. «Eran de oir las refrisiones que sobre este enxempro hacia el
-bendito Padre, ponderando el enojo del Señor por una cosa en que al
-parecer no havia culpa nenguna, y sacando de ahí quanto se enritará con
-estas otras, que no es pussibre dexen de ser muy culpables; porque, en
-concrusion, el Emperador iba con aquel trage que era propio y priciso
-de su alta dinidá, pero estas otras Nazarenas no tienen pricision
-de andar ansina, y se visten ansina no mas que por antojo y que por
-envincion de su loca fantasía. El Emperador no hacia vanidá de su
-vestido, pero las Nazarenas usan de este vestido por pura vanidá; el
-Emperador en medio de la magestá de la púrpura iba con mucha divocion,
-pero las Nazarenas, quando havian de dar enxempro de compostura,
-siquiera por lo que sanifica el vestido, no parece sino que se valen de
-él para ser mas desengolvidas; y poco mas ó ménos lo mesmo que decia
-de las Nazarenas, lo apricaba tambien á las demas que trahen hábitos
-galanos.»
-
-17. -- «Vaya, dixo Fray Blas, que debia de ser muy escrupuloso esse
-Prelado. A mí, por lo ménos, un hábito bien puesto en una muger me
-gusta mucho: á todas las dice bellamente, pero, si son bien parecidas,
-las cae muy en gracia.» -- «Santíssima razon! respondió el Familiar,
-y en boca de un Religioso no hay mas que pedir. Yo, Padre nuestro,
-por ahora no me opongo á que las mugeres, especialmente las solteras,
-percuren líncitamente agradar á los hombres y engalanarse por esto cada
-una segun sus pussibres. Su alma, su palma; y cada qual se componga con
-su conciencia. Ya vi lo que dice un Autor, que los hombres tenemos tres
-inimigos, el Dimonio, mundo y carne; pero las mugeres tienen quatro, el
-Dimonio, mundo y carne, y el deséo de parecer bien. Lo que digo es, que
-valerse de las cosas santas para parecer mijor, esso es lo que á mí me
-parece muy mal. Y en fin, fuesse ó no fuesse escripuloso el Perlado de
-quien vamos habrando, es cierto que no lo era otro Religioso mocito,
-aunque no tanto que no fuesse ya Letor de Thaulugía en aquella santa
-Comunidá, el qual s’ alló presente á nuestra convresacion, y cierto que
-tenia unos ojos tan vivos y tan aquellados, que se conocia á la legua
-que no era gazmoño. Este tal sabia muchas copras en latin y en romanze,
-y diz que tambien las hacia harto guapas. Con todo lo que convresamos
-se conformó tan lindamente, y aún me dixo que yo debia de tener güen
-entendimiento, aunque no me expricaba con la mayor escrecion. Quando
-relaté aquello del tontillo, se rió mucho y añadió, que esta moda
-siempre l’ avia parecido la mas grande mamarrachada en que podia dar
-la maginacion de las mugeres, aún en sus trages de gala; porque, como
-todos saben en qué consiste aquel balumbo, hacen de él la mesma bulra
-que de los Palitoques, que levantan hasta el tejado á los gigantones
-del Córpus, y de los cuerpos de paja con que se feguran los espantajos
-y los estafermos.»
-
-18. «A este empropósito relató unas copras, primero en latin y despues
-golvidas en romanze por él mesmo, las que le contentaron mucho al mesmo
-Perlado; y, viendo que á mí tambien m’ avian gustado las segundas,
-aunque no entendia las primeras, le mandó que me diesse unas y otras
-escrividas. Hízolo allí súpitamente, y me las metí en el balsopeto, y
-por vida del hijo de mi madre que las ha de leer aquí ahora mi sobrino
-Fray Gerundio; porque, como yo no ascanzo el latin, no sé leerle con
-aquel sentido y con aquella enlegancia que se debiera.» Diciendo y
-haciendo, sacó del bolsillo un papel tan sobado y aceitoso, que parecia
-quarteron de encerado. Diósele á Fray Gerundio, que lo leyó en voz alta
-con bastante alma, y se sabe por tradicion de padres á hijos que decia
-assí:
-
- _Sunt hodie ... muliebria corpora, quæ, dum_
- _Conclavi neglecta suo atque inculta morantur,_
- _Macra videbuntur brevibusque simillima sardis._
- _Fac tectis prodire eadem expectanda per urbem,_
- _Non eadem forma est: nam, cum peronibus altis_
- _Incubuere pedes, cum tot redimicula frontem_
- _Aedificant, circum et vestis sinuosa tumescit,_
- _Prægnantem artifici defendens turbine ventrem,_
- _Protinus augetur species majorque videri_
- _Atque alia, ingentes una implet fæmina postes_
- _Angustatque viam, magnos imitata elephantes_
- _Aut orcam per aquas vasta se mole ferentem._
-
-
-_Trova._
-
- _Si coges de repente_
- _En trage descuidado y negligente_
- _A una Dama en su quarto, á una Mozuela,_
- _Tendrásla por sardina ó por truchuela:_
- _Tan seca, tan enjuta y estrujada_
- _Que ménos es muger que rebanada._
- _Pero espérate un poco,_
- _Que presto verás nympha á la que es coco._
- _Dexa que salga á vistas por las calles;_
- _Que, aunque cien veces la halles,_
- _Te has de decir mirando á la Doncella:_
- _«Vive diez que ya es otra aquesta aquella!_
- _Como creció una quarta en un instante!_
- _Hoy plenilunio, y ayer menguante!_
- _Cabia ayer metida en qualquier cesto,_
- _Y hoy no cabe en la plaza! Como es esto?»_
- _No te canses, Lucilo, en reflexiones;_
- _Pues, no ves que se empina en dos tacones,_
- _Tan altos, tan iguales_
- _Que salen con baston los carcañales?_
- _Y piensas se contenta_
- _Con crecer por los piés? Tambien intenta_
- _Poner en la cabeza su quarto alto._
- _Da con la vista un salto,_
- _Y verás el tupé, el jardin, el rizo,_
- _La mitad natural, la otra postizo,_
- _Con el petiboné medio al desgaire,_
- _Pues todo es ganar tierra por el aire._
- _Pero lo que te pasma_
- _Aún mas que te admirara una phantasma,_
- _Es verla tan anchota_
- _Que casi llena un juego de pelota;_
- _Y dudas, al mirar el envoltorio,_
- _Si es muger lo que anda ó si es cimborio._
- _Eres un monaguillo,_
- _Pues no ves que es milagro del tontillo,_
- _Aquel que á las casadas_
- _Sirve entre otras mil cosas excusadas,_
- _Pero en tal qual soltera no muy lisa_
- _Es sin duda una alhaja harto precisa._
- _Para qué? me dirás. Eres sincero:_
- _Ibatelo á decir, pero no quiero._
- _El tontillo á la flaca la hace gorda,_
- _Y tal vez finge tórtola á la torda;_
- _Porque son los tontillos nobles piezas_
- _Para encubrir gorduras y flaquezas._
- _Una muger, en fin, con guarda-infante,_
- _Cátala convertida en elephante._
- _Haces ascos al símil? No te llena?_
- _Pues por mí, mas que sea una ballena._
-
-19. No obstante que ni Fray Gerundio ni Fray Blas eran los hombres del
-gusto mas delicado que se ha reconocido hasta ahora en el orbe de las
-tierras, como lo puede haver observado el curioso lector en la serie
-de esta exactíssima Historia, se sabe que aplaudieron bastantemente
-la trova, por ser lo que mas entendian; bien que Fray Gerundio, por
-saber sin comparacion mucho mas latin que Fray Blas, no dexó de hallar
-singular gracia en los versos latinos, y como que se inclinaba á que
-tenian mas que los castellanos. Assí lo dió á entender, y con esso se
-pelaba las barbas el Familiar, porque sus padres no le huviessen dado
-estudios, por lo ménos hasta que saliesse un _inracionable gramático_,
-que fué la phrase con que él se explicó.
-
-20. Los que lo oyeron todo con una grande indiferencia, fueron Anton
-Zotes y la Señora Cecilia. Anton Zotes, porque casi desde el principio
-de la conversacion se havia medio dormido, á causa de estar algo
-alcanzado de sueño por haverse levantado aquella noche dos veces á dar
-un pienso á las cavallerías; la Señora Cecilia, porque del latin (ya se
-ve) no entendia palabra, y del romanze le sucedia con corta diferencia
-lo mismo. Solo percibió que allí se hablaba de tontillo, y esto bastó
-para que dixesse muy alegre: «Ahí me la dén todas; que yo ni para mí
-ni para m’ ija he pensado enjamas en tontillo, pues ni mi madre ni mi
-agüela usaron por enjamas de los enjamases de essas envinciones.»
-
-21. Tú que tal dixiste! Tomó la taba el Familiar y la dixo: «Oyes, y tu
-madre ni tu agüela usaron jamas de los enjamases de galones d’ oro, de
-encaxes de prata, de telas de tiesú, de enguarinas, de trapacería, de
-mantos de tafetan de ilustre, con encaxe de media vara, de embanicos
-d’ á dobron, de manguito enforrado por de juera en terciopelo, de
-rosario de pisázuli ó de inventurina, engazado en prata ó en oro, ni
-de otras mil embusterías, (otra cosa peor iba á decir, pero la callo,)
-de qu’ usas tú y quieres tambien qu’ usen tus hijas? Unas sayas de
-estameña, una basquiña de cordellate, una enguarina de paño fino en los
-dias recios, una capa sobre la cabeza con su vuelta negra de rizo ó,
-á lo mas mas, de terciopelo, un embanico redondo de papel pintado con
-almagre encima de una caña, un rosario de lágrymas, y el mas pricioso
-de cachumbo: estas eran sus galas, y servitor. Ansina vivieron muy
-honradamente, ansina nos dexaron un pedazo de pan que comer; y no tú,
-que tienes traza de echarme por puertas, porque los dias de fiesta
-pareces una Condesa, y tus hijas unas Marquesicas, siendo ansí que no
-sois mas que unas probes y honradas labradoras, sin considerar que
-causais risa á las presonas de meollo; por qu’ al fin, por mas que la
-mona se vista de seda, mona se queda.»
-
-22. Iria el sermon mas adelante, si en aquel punto no huviera entrado
-una criada á poner la mesa, porque ya era hora de comer, y, por la
-cuenta, ni en la comida ni en lo restante de aquel dia que se quedaron
-á descansar en Fregenal, no debió de suceder cosa _remarcable_; á lo
-ménos los Autores de aquellos tiempos tan retirados nada refieren,
-contentándose con decir que la mañana siguiente, muy de madrugada,
-despedidos todos cortesanamente unos de otros, Anton Zotes tomó el
-camino de Campazas, y Fray Gerundio y Fray Blas se fueron á comer
-á su Convento, donde Fray Gerundio fué recivido del Prelado con
-mucho agasajo, y de los demas, particularmente de la gente moza, con
-indecible alegría y aplauso, porque ya havia llegado al Convento la
-fama de sus sermones. Solo se sabe por un libro de becerro, escrito
-en letras góthicas y ya muy desgastadas despues de tantos siglos, que
-luego que llegó el Prelado le puso en la mano una patente del Padre
-Provincial, en que le hacia Predicador mayor de la Casa, dispensándole
-en los años de Predicador sabatino y de Predicador segundo que pedia la
-constitucion, por justas causas que le movian á ello, todo con acuerdo
-del Definitorio, en virtud de la facultad que le concedia para ello
-la Bula del Papa Eleutherio LII. que comienza: _Ad promovendum_. Al
-mismo tiempo recivió Fray Blas otra patente de jubilacion, en que se le
-declaraba Presentado por el púlpito para el Magisterio, con que los dos
-amigos del alma no se veían de polvo, de abrazos y de enhorabuenas.
-
-
-
-
-LIBRO SEXTO.
-
-
-
-
-CAPITULO PRIMERO.
-
-Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin del capítulo se sabrá
-su contenido.
-
-
-1. La mañana siguiente al dia de su arrivo se fué á buena hora á la
-celda prelacial, á dar cuenta al Superior de todas sus gloriosas
-expediciones, sin olvidarse de hacer con él alguna expresioncilla de
-agradecimiento, pretextando el influxo que havia tenido su Paternidad
-en el nuevo empléo á que acababan de elevarle. Refirióle lo mas
-substancial que le havia sucedido, sin dissimular los aplausos con que
-le havian honrado, bien que añadió que estos mas suelen ser hijos de la
-dicha que del merecimiento. Pero se guardó muy bien de hablar palabra
-ni de la terrible repassata del Magistral de Leon, ni de las graciosas
-pullas y solidíssimos argumentos del Familiar, ni de la bella doctrina
-del Padre Abad de San Benito. Por fin, le dixo al Prelado como le
-havian encargado la Semana Santa de Pero-Rubio, la qual tenia entendido
-que valia cinqüenta ducados en dinero phýsico, y como otros treinta,
-poco mas ó ménos, en lo que se sacaba de limosnas, y que le pedia su
-bendicion para acetarla. Diósela el Prelado con mil amores; porque,
-si bien no le armaba mucho el modo de predicar de Fray Gerundio, por
-quanto él era hombre ramplon y solidote, pero, como entendia que las
-gentes le oían con gusto, y él necessitaba complacer á todos, ya para
-no perder, ya para aumentar los devotos de la Orden y los bienhechores
-del Convento; viendo tambien por otra parte que los Prelados mayores le
-promovian y le autorizaban, le dixo desde luego que durante su triennio
-podia predicar todos los sermones que le encomendassen.
-
-2. Salió Fray Gerundio muy contento de la celda prelacial con esta
-licencia tan amplia; y apénas havia entrado en la suya, quando llamaron
-á la puerta el Maestro Fray Prudencio y aquel otro Beneficiado
-tan hábil, tan leído y de tan buen humor, de quien se hizo larga
-y honorífica mencion en los capítulos 5 y 6 del libro segundo de
-la primera parte. Venia con dos fines: el primero y principal, á
-divertirse un poco con Fray Gerundio, ya que havia desesperado de sacar
-de él otra cosa; y el segundo, á darle la bienvenida y juntamente la
-enhorabuena de su promocion á la dignidad de Predicador mayor del
-Convento.
-
-3. Passáronse los primeros cumplidos en palabras de buena crianza, y
-despues de las generales dixo el Beneficiado: «De los sermones que
-vuestra Paternidad ha predicado por essas tierras no hablo, porque
-ya llegaron por acá los ecos esforzados á soplos del clarin sonoro
-de la Fama. Nada me cogió de susto, porque siempre hice juício que
-predicaria vuestra Paternidad como acostumbra.» -- «Y yo y todo, añadió
-Fray Prudencio; pero esso es lo peor que tendria el Padre Predicador.»
--- «Fuesse lo peor ó fuesse lo mejor, respondió Fray Gerundio, crea
-vuestra Paternidad muy reverenda, Padre nuestro, que nada perdió
-la Religion por mis sermones.» -- «Assí lo creo, dixo el Maestro
-Prudencio; porque adonde iriamos á parar, si las Religiones perdiessen
-algo por las boberías ni por los desaciertos, sean de la linea que se
-fueren, de estos ó de aquellos particulares? Todas las Universidades
-son unos cuerpos sabios, aunque no todos sus miembros lo sean mucho.
-Todas las familias religiosas son santas, aunque tal qual Religioso
-no sea muy exemplar. Y, en fin, la Religion christiana es santíssima,
-aunque haya innumerables Christianos escandalosos.»
-
-4. -- «Dexémonos de puntos serios, interrumpió el Beneficiado, y
-alegremos un poco la conversacion. A propósito de sermones y de
-Predicadores, acabo de recivir el corréo, y un amigo de Madrid me envía
-dos papeles muy preciosos, cada uno por su término, que me han dado el
-mayor gusto. El uno es una esquela, con que se hallaron muchos sugetos
-de la Corte baxo un simple sobreescrito, y dice assí:
-
-«El Mayordomo de la Casa de los locos de la Ciudad de Toledo participa
-á V. havérsele escapado dos docenas de los mas furiosos, los quales
-le asseguran se han disfrazado de Predicadores en la Corte. En cuya
-atencion suplica á V. se sirva concurrir á los sermones y notar si
-hablan desconcertados, sin méthodo, órden ni decencia, si amontonan
-conceptos, textos truncados, fábulas de Gentiles, cuentos ridículos,
-idéas phantásticas, acciones y expressiones burlescas, contra el
-respeto y decoro de la palabra de Dios, de la Cáthedra del Evangelio,
-del auditorio christiano, á fin de dar las providencias necessarias
-para restituirlos á esta santa Casa y curarlos en ella; en lo que hará
-V. una obra de charidad. Me asseguran que uno ha de predicar el dia...
-á las... de la mañana, en la Iglesia de...»
-
-5. -- «Bella esquela! noble esquela! especie de exquisito gusto y de
-gran juício!» exclamó el Maestro Prudencio. -- «Yo por tal la tengo,
-dixo el Beneficiado, y me dicen que la han celebrado infinito todos
-los hombres serios, entendidos y cultos. Verdad es, que tambien
-me añaden que á otros muchos los ha consternado extrañamente.» --
-«Esso es muy natural, repuso el Maestro Prudencio; todos aquellos,
-que, por las señas que da el Mayordomo, teman que los recojan á la
-santa Casa por _orates de los mas furiosos_, levantarán el grito y
-alborotarán al mundo contra la esquela; y en verdad que yo no esperaria
-á otros indicios para recogerlos al instante.» -- «Engruesse vuestra
-Reverendíssima esse partido, que es bien numeroso, dixo el Beneficiado,
-con los muchos que los aplauden y los celebran, y se juntará contra la
-esquela un exército formidable. Es menester echarse esta cuenta, porque
-estos tales se ven reducidos á uno de dos extremos: ó á reconocer y
-confessar que hasta aquí han vivido alucinados, aplaudiendo lo que
-debieran abominar y siguiendo ciegamente á los que debieran huir; ó á
-obstinarse, por tema y por capricho, en su errado dictámen. Lo primero
-no hay que esperarlo, ó hay que esperarlo de muy pocos, porque son muy
-raros los que quieren confessarse engañados; con que es preciso que
-suceda lo segundo.»
-
-6. -- «Essa esquela, replicó Fray Gerundio con innocentíssimo candor,
-no merece fé ni crédito en juício ni fuera de él y aún, si mucho se
-apura, está condenada por la Inquisicion: lo primero, porque no trahe
-nombre de Autor, y lo segundo, porque no se sabe á quien se dirige,
-pues en toda ella no se habla con nadie, sino con V.V. y V., y no
-hay noticia de que haya ni haya havido en el mundo muger ni hombre
-que se llame V.» -- «Hace fuerza el argumento, dixo el bellaco del
-Beneficiado, y en verdad que no es tan facililla la solucion. Con todo
-esso, me parece que se pudiera responder á lo de que no trahe nombre
-de Autor, que ya dice ser del Mayordomo de la Casa de los locos de
-Toledo, el qual es muy natural que tenga su nombre y apellido.» --
-«Mas que tenga treinta apellidos y otros tantos nombres, replicó Fray
-Gerundio, lo dicho dicho: no trahe nombre de Autor; porque Autor es
-el que da ó ha dado á la estampa algunos libros, y no sabemos que el
-Mayordomo de la Casa de los locos de Toledo haya impresso hasta ahora
-alguna obra.» -- «Vaya, dixo el Beneficiado, que la solucion no admite
-réplica. Pero, á lo otro que añadió vuestra Paternidad de que no ha
-havido hasta aquí hombre ni muger que se llamasse _U_, paréceme que se
-pudiera decir, lo primero, que, si ha havido una tierra que se llamaba
-_Hus_, y fué la patria de Job, segun aquello de _vir erat in terra Hus,
-nomine Job_, yo no hallaba inconveniente en tener por verosímil que en
-aquella tierra huviesse muchos con el apellido de _U_, pues no hemos de
-reparar en letra mas ó ménos, siendo tan comun esto de dar apellidos á
-las familias los lugares y las tierras. Lo segundo, que aún en nuestros
-tiempos huvo un Emperador de la China que se llamaba _Can-Y_. Pues,
-por qué no podrá haver otros ciento que se llamen, unos _Can-A_, otros
-_Can-E_, otros _Can-O_, y otros _Can-U_?»
-
-7. -- «Valiente gana tiene vuestra Merced, Señor Beneficiado, dixo Fray
-Prudencio, de perder tiempo con esse pobre simple. Ahora se para en
-contestar con un hombre, que no sabe lo que significa la V. en convites
-ó avisos de esquelas y en cartas circulares? El reparo de nuestro nuevo
-Padre Predicador mayor se parece mucho á el del otro Clérigo, tonto
-como él, que, haviendo leído los quatro tomos de _Cartas eruditas_ del
-Maestro Feijoó, los arrojó de sí con desprecio, diciendo que las mas de
-aquellas cartas eran fingidas, y que él no creía que fuessen respuestas
-á sugetos verdaderos que huviessen consultado al Autor sobre los puntos
-que en ellas se trataban. Y se quedó muy satisfecho el pobre mentecato,
-sin advertir que, aún quando fuesse cierto lo que presumia su apatanada
-malicia, no por esso se disminuía un punto el mérito de las cartas.»
-
-8. «Pero, dexando á un lado esta impertinencia, lo que yo reparo en la
-graciosa esquela es, que su Autor anduvo muy moderado. Suponer que no
-fueron mas que dos docenas los locos furiosos que se escaparon de la
-Casa de los orates y andaban por la Corte disfrazados en Predicadores,
-es una moderacion digna de que muchíssimos se la agradezcan mucho;
-porque, segun las señales que él mismo da, el número de los locos
-es incomparablemente mas crecido.» -- «Sí, Señor, respondió el
-Beneficiado; pero no todos estarian recogidos, y él solo habla de los
-que lo estaban y se le escaparon.»
-
-9. «El segundo papel que me envían por el corréo, en su linea no es
-ménos solemne ni ménos divertido; y desde luego digo, que este sí que
-ha de caer en gracia al Reverendo Padre Fray Gerundio. Es un cartel
-ó cedulon que se fixó en las esquinas y parages mas públicos de la
-Corte, convidando para ciertas funciones de Iglesia, que se hicieron
-en obsequio de la seráphica Madre Santa Theresa de Jesus. El cedulon
-aún fué mas solemne que las mismas fiestas, y, haviéndole leído con
-singular complacencia cierto amigo mio de gusto muy delicado, arrancó
-uno para remitírmele, sabiendo quanto lisongéa mi diversion con este
-género de piezas. Aquí está el mismo cartel, todavía con las señas del
-engrudo ó pan mascado con que se pegó, y dice assí, sin quitar letra:
-
- 10. «=Jesus, María y Joseph.=
-
-«A la Tierra del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó la
-Tierra: Profunda en la Humildad, Fértil en la Virtud: A la Agua que da
-Vida, A la Vida con la Agua clara de su Doctrina, Dulce, por Soberana:
-Al Aire, que da espíritu, Al Espíritu, que da el Aire Sútil, de su
-Pluma, Puro de su Alma: Al Fuego, que da Amor, al Amor hecho Fuego,
-Para abrasar el corazon, á una Muger Seraphin: A la Luna que pisa,
-Al peso de la Luna, Nueva en Favores, Creciente en Verdades, Llena
-de Luces, Menguante de Errores: Al Sol que ofusca brillos, A los
-Brillos del Sol, Fanal del Carmelo, Farol del Mundo: A la Estrella
-de la Alba, A la Alba de la Estrella, Que todos buscan Guia, como
-Norte en el Mar de la Vida, Para el Puerto de la Gloria: Al Prodigio
-de Pathmos, repetido y sentado en el Sitial de la Justicia, Donde,
-mejor Astrea, Celestial Signo, Vírgen sabia, domina los Astros: A
-la Motriz Inteligencia de los animados Cielos, Que delicado Vidrio
-guardan vasos de barro: Al Agustin de las Mugeres, Angélica Doctora de
-los hombres, Theóloga Mýstica, Phýsica Seráphica, Natural Rhetórica,
-Espiritual Médica, Crítica Cherúbica, Universal Maestra en la Ciencia
-de los Santos, en las Artes de los Justos: A la Niña Architecta, que de
-Modelos Pueriles levantó para Dios Palacios Celestiales: A la Grande en
-el Poder, Mayor en el Penar, Máxima en el Amor: A la Muger Apostólica,
-ó Apóstol en la Esphera de Muger, Por su Virtud, Por su Nobleza, Por su
-Prudencia, Por su Patria, Hechizo de la Europa, Señora de ambos Mundos,
-Abogada de España, Consejera de Castilla, =Santa Theresa de Jesus=, A
-quien los dos Atlantes de la Militante Iglesia, Nuestros Cathólicos
-Monarcas, rinden devotos y reverentes cultos, Magestuosa expression
-de sus santos afectos, cuya soberana luz, cuyo eficaz exemplo siguen
-leales, imitan fieles, todos los Reales Consejos y Tribunales de esta
-Corte, en..., dando feliz principio á tan elevado fin el Domingo 14 de
-Octubre de 1753 á la hora de Vísperas, desde las quales hasta el dia
-24 del referido mes (quando en carroza de cristal hace su marcha el
-Sol,) hay Jubiléo pleníssimo. Serán Trompetas Mýsticas de las Voces
-Evangélicas _Confiteor tibi_, _Pater_, los Oradores siguientes...»
-
-11. Quedó atónito el Maestro Prudencio y, no persuadiéndose á que
-el cartel pudiesse ser cierto, figurándosele que seria acaso alguna
-festiva invencion del buen humor del Beneficiado, se le arrancó de las
-manos para leerle él mismo, con amistosa confianza; pero aún se quedó
-mas pasmado, quando le vió impresso, ni mas ni ménos como llevamos
-escrito, con sus comas y puntos y orthographía, solo que en el cartel
-se expressa el Templo donde se celebraron las fiestas, y nosotros
-le omitimos por justos respetos. Leyóle, releyóle, tornóle á leer,
-y apénas creía á sus proprios ojos. Al fin, como era hombre serio,
-entendido, religioso y verdaderamente sincero, despues de haverse
-encogido de hombros, arqueado las cejas, levantado los ojos al cielo y
-hecho muchas cruces, santiguándose de admiracion, prorumpió diciendo:
-
-12. «Que esto se permita en España! y en una Corte! y á vista de tanto
-hombre verdaderamente sabio, culto y discreto! y donde concurren
-tantos millares de extrangeros de casi todos los Reynos y Países del
-mundo! Qué han de decir de nosotros las naciones? En qué predicamento
-nos tendrán, si llegan á entender, que precisamente para publicar
-unas fiestas sagradas, lo qual en todo el mundo se hace y se debe
-hacer sencilla y llanamente, diciendo que tal dia comienzan tales
-fiestas, que durarán tantos dias, que estará ó no estará el Sacramento
-expuesto desde tal hora á tal hora, que havrá ó no havrá jubiléo, y que
-predicará Fulano, Citano y Perenzano: qué han de juzgar de nosotros,
-vuelvo á decir, si saben que precisamente para un assunto como este se
-embarra un gran pliego de papel, llenándole de bazofia, de antíthesis
-ridículos, de esdrújulos phantásticos, de phrasotas que nada significan
-ó significan un grandíssimo disparate, de epíthetos pueriles y alocados
-á una Santaza como Santa Theresa, que mas la ultrajan que la honran, y
-qué sé yo si de proposiciones heréticas ó á lo ménos malsonantes?»
-
-13. «Quien le dixo al Autor del cartel (el qual no es possible sino que
-fuesse por ahí algun Licenciaduelo atolondrado, de estos que comienzan
-á ser aprendices de cultos, y no saben ni son capaces de saber en qué
-consiste el serlo) quien le dixo al Autor del cartel que Santa Theresa,
-ni otra pura criatura, por sí sola era _la tierra del Cielo, por quien
-criara el Cielo el que fundó la tierra_? Una proposicion semejante á
-esta, que se dixo por María Santíssima, conviene á saber que _Ipsa
-colenda est, non tantum ut causa nostræ redemptionis, sed etiam ut
-motivum creationis omnium rerum_, está notada por gravíssimos Theólogos
-como digna de muy severa censura. Quien le ha dicho que Santa Theresa,
-ni algun otro Santo ó Santa, puede ser en ningun sentido verdadero _el
-agua que da vida_, pues no hay otra agua que dé vida, sino el agua
-del bautismo? Quien le ha dicho que es el aire que da espíritu, no
-haviendo otro quien le dé ni pueda darle, sino el soplo figurado ó la
-inspiracion del Espíritu Santo? Quien le ha dicho que...?»
-
-14. -- «Sossiéguese vuestra Paternidad, dixo el Beneficiado; que estas
-cosas no se han de tomar con tanta seriedad: un poco de sangre fria y
-un mucho de buen humor es la mejor receta para curarlas, ó á lo ménos
-para que no nos perjudiquen. Mire vuestra Paternidad: los hombres
-sabios de la Corte saben, que la Corte está llena de ignorantes,
-presumidos de sabios; los extrangeros tambien tienen por allá sus
-Autores de cedulones, ó cosa equivalente; porque pensar que los tontos
-no están sembrados por todo el mundo como los hongos, es cosa de
-chanza, y si no, ahí está Menckenio en su librete de _Charlataneria
-eruditorum_, que no me dexará mentir. El artífice de nuestro cedulon
-no fué tan mal intencionado como á vuestra Paternidad se le figura. El
-quiso hacer á Santa Theresa un remedo de todos los quatro elementos,
-tierra, agua, aire y fuego; no se le ofreció otra cosa mejor, y dixo
-essos disparates, sin meterse en mas honduras. Aquí no huvo mas,
-y vuestra Paternidad no haga juícios temerarios en materia de su
-doctrina; porque, si sabe la que enseña el catechismo, esto le basta
-para salvarse, sin que sea necessario aprender otras Theologías.»
-
-15. -- «Assí supiera yo lo que él sabe, interrumpió á esta sazon Fray
-Gerundio; cada qual siga su opinion, pero en la mia esse hombre es un
-monstruo de ingenio. Qué bellos assuntos ofrece en tan pocas lineas,
-para predicar muchos sermones á la seráphica Madre! No se me olvidarán
-á mí, quando se presente la ocasion. _La luna que pisa el peso de la
-luna._ Qué divinidad! Pues la prueba: _nueva en favores_, _creciente en
-verdades_, _llena de luces_, _menguante de errores_. Es un assombro!»
--- «Por lo ménos, dixo el Beneficiado, están diestramente aplicadas
-todas las fases de esse planeta: luna nueva, luna creciente, luna
-llena y luna menguante. Los labradores, los hortelanos y los médicos
-lunáticos excusan otro calendario, y solo con ver el cartel sabrán
-quando han de plantar, sembrar, purgar y sangrar.»
-
-16. -- «Dígame vuestra Merced lo que quisiere, continuó Fray Gerundio,
-que yo aquello de _el sol que ofusca brillos á los brillos del sol_, no
-tengo con que ponderarlo.» -- «Ni yo tampoco, respondió el Beneficiado,
-si entendiera bien qué es esto de _ofuscar brillos al sol_. Las nubes
-no los ofuscan, solo estorban que se comuniquen á nosotros, y lo mismo
-hacen las paredes, las ventanas, los toldos y los tejados. Si alguna
-cosa los huviera de ofuscar, serian las manchas que dixo el Padre
-Christóval Scheinero havia descubierto en el sol con un telescopio de
-nueva invencion; pero es natural, que el Autor no quisiesse decir que
-Santa Theresa era pared, tabique, ventana, toldo, tejado ni mancha.
-Como quiera, ello suena bien, y soy de la opinion de Usted, mi Padre
-Fray Gerundio.»
-
-17. -- «Y qué me dirá Usted, prosiguió Fray Gerundio, de aquello de
-_fanal del Carmelo, farol del mundo_? No es un prodigio?» -- «Claro
-está, respondió el Beneficiado, que _fanal_ y _farol_ hacen un eco que
-encanta; porque, aunque _fanal_ es una cosa y _farol_ es otra, aquí
-no nos hemos de gobernar por lo que las cosas son, sino por lo que
-suenan.» -- «Sobre todo, añadió Fray Gerundio, lo que no se me olvidará
-para aprovecharme de ello en tiempo y en sazon, es el bello pensamiento
-de _la estrella de la alba_, _y la alba de la estrella_.» -- «Téngolo
-por muy conceptuoso, dixo el Beneficiado, pues ahí da á entender que
-debe haver alguna estrella ordenada _in sacris_, que se reviste el alba
-para exercitar su órden, y, en fin, _el lucero del alba_ no puede estar
-explicado con mayor émphasis ni hermosura.» -- «El concepto predicable
-que mas me agrada, prosiguió Fray Gerundio, es decir que Santa Theresa
-fué _el Agustin de las mugeres y la angélica Doctora de los hombres_.»
--- «Esso está dicho con gran chiste, respondió el Beneficiado; porque á
-las mugeres las dió su hombre, y á los hombres los dió su muger; y, si
-alguno dixere que hacer á la Santa por una parte _Agustin_ y por otra
-_angélica Doctora_, es hacerla Doctora hermaphrodita, merece desprecio
-por la bufonada. Qué cosa mas comun el dia de hoy que llamarse un
-hombre _Agustin-María_? Pues, por qué no se podrá llamar una muger
-_Agustin-Thomasa_ ó _Thomasa-Agustin_? La terminacion en _-a_ es
-impertinente para el sexo, porque Juno fué muger, y se acaba en _-o_; y
-Caracalla fué hombre, y se termina en _-a_.»
-
-18. -- «Con Usted me entierren, dixo Fray Gerundio, que se hace cargo
-de las cosas; pero no repara vuestra Merced en aquellos cinco assuntos
-para cinco sermones, que se podrán predicar delante del mismo Papa:
-_Theóloga mýstica, phýsica seráphica, natural rhetórica, espiritual
-médica, crítica cherúbica?_» -- «Dígole á Usted, Padre Predicador
-mayor, respondió el Beneficiado, que respecto de essos cinco assuntos
-esdrujulados, _las cinco piedras de la honda de David_, que predicó en
-Roma el Padre Vieyra en cinco domínicas de Quaresma, para derribar al
-Philistéo de la culpa, fueron cinco guijarros incultos y de los mas
-vastos. Essas son cinco piedras preciosas, dignas de engastarse en la
-corona de hierro de los Longobardos, que dicen se conserva en Aquisgran
-y pesa algunas arrobas. Lo que extraño es, que el Autor dexasse
-quexosas á otras facultades, quando con igual razon pudiera dexarlas
-favorecidas. Pues, quien le quitaba añadir que Santa Theresa havia
-sido _Astrónoma extática_, _Geógrapha célica_, _Mathemática týpica_,
-_Poetisa métrica_, etc.?» -- «Es que no cabria en el cartel,» respondió
-Fray Gerundio. -- «Seria por esso, continuó el Beneficiado; pero era
-fácil el remedio con haverle dispuesto en papel de marca.»
-
-19. -- «El pensamiento que yo prefiero á todos, añadió Fray Gerundio,
-y el que no se me escapará para el primer sermon que se me ofrezca
-predicar á la gloriosa Santa, es aquel que comprende tres puntos
-admirables: _grande en el poder_, _mayor en el penar_, _máxima en el
-amor_.» -- «Ellas son tres verdades, dixo el Beneficiado, bien probadas
-en la vida de la seráphica Madre, y no hay duda que la graduacion de
-_grande_, _mayor_, _máxima_, está segun arte; y la terminacion en
-_-er_, _-ar_, _-or_ es de exquisito gusto. Lástima fué no añadiesse que
-la Santa havia sido _óptima en escrivir_, _sabia de oriente á sur_, y
-quedaban comprendidas todas las terminaciones de _-ar_, _-er_, _-ir_,
-_-or_, _-ur_.»
-
-20. -- «Y le parece á vuestra Merced, interrumpió Fray Gerundio, que
-no es digno de la mayor admiracion el último elogio con que acaba,
-diciendo que Santa Theresa era y havia sido _por su virtud, por su
-nobleza, por su prudencia, por su patria, hechizo de la Europa, Señora
-de ambos mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla_?» -- «Oh, mi
-Padre Fray Gerundio!» respondió el Beneficiado. «Essa es una _cabeza
-de obra_ (perdóneme nuestra lengua, que se me ha puesto en la cabeza
-explicarme assí). Esse es un golpe; qué digo golpe? es un porrazo que
-descubre los sesos al assombro. Por algo le reservó el Autor para lo
-último, que es donde se ha de dar el mayor chispazo. Tiene, tiene mas
-alma de la que parece á primera vista. Es uno de aquellos elogios que
-llaman _de correspondencia_; porque á los quatro primeros substantivos
-han de corresponder por su órden los quatro segundos adjetivos,
-casándolos y pareándolos segun su numeracion. Yo me explicaré, si
-acierto.»
-
-21. «Pidieron informe á cierto bellacuelo de no sé qué Rector, (porque
-no dice la leyenda si era de Universidad ó de Colegio,) y él le dió en
-este dístico, que pienso ha de ser de Juan Owen:
-
- _Est bonus et fortasse pius, sed rector ineptus:_
- _Vult, meditatur, agit, plurima, pauca, nihil._
-
-Ahora note vuestra Merced aquí la correspondencia ó el casamiento de
-los tres verbos con los tres acusativos: _vult plurima, meditatur
-pauca, agit nihil_. Pues, á este modo el ingeniosíssimo Autor del
-cedulon dixo que Santa Theresa de Jesus era, _por su virtud, hechizo
-de la Europa; por su nobleza, Señora de dos mundos; por su prudencia,
-Abogada de España; y por su patria, Consejera de Castilla_. Es verdad
-que, despues de haverla supuesto Señora de dos mundos, baxó mucho la
-puntería, primero en hacerla Abogada, y despues Consejera. Pero, qué
-tirador hay tan diestro que lo acierte todo y que alguna vez no baxe
-un poco los puntos? En todo caso, todos aquellos y todas aquellas que
-tuvieren la dicha de haver nacido en la nobilíssima Ciudad de Avila,
-donde nació Santa Theresa, deben dar gracias al Autor del cartel por
-haverlos descubierto un honorífico privilegio, de que verosímilmente
-ninguno de ellos ni de ellas tenia noticia. Sepan que son por su patria
-Consejeros ó Consejeras de Castilla. Y assí, desde aquí adelante no se
-ha de llamar Avila de los Cavalleros, sino Avila de los Consejeros y de
-las Consejeras. De las ilustres familias de los Zepedas y Ahumadas, que
-dieron á luz á esta gran Santa, no hay que hablar. Su privilegio ó su
-gloria es mucho mayor, pues precisamente por su nobleza son Señoras de
-ambos mundos.»
-
-22. -- «Paréceme, dixo Fray Gerundio, que vuestra Merced á ratos
-se zumba; pues en verdad que yo hablo muy de veras en todo quanto
-digo. A lo ménos no tendrá vuestra Merced que glosar sobre aquella
-elegantíssima phrase que dice: _Comienza el jubiléo pleníssimo desde
-la hora de vísperas, quando en carroza de crystal hace su marcha el
-sol_.» -- «Qué he de glosar de esse parénthesis, ni qué puedo decir de
-él, respondió el Beneficiado, que no sea muy debaxo de lo que merece?
-La elevacion de la phrase no puede ser mayor, pues llega hasta el
-mismo sol. La del concepto es clara como un crystal, y, sobre todo, la
-oportunidad no tiene precio. Añádese la novedad con que se corrige la
-plana á todos los Poetas que ha havido, desde que se fundó la poesía
-en la Arcadia ó en Caldéa, que esse es chico pleito. Todos hasta aquí
-havian dado en la manía de que el sol hacía sus marchas en carroza de
-fuego, y despues, segun unos, se sepultaba en urna de crystal, y, segun
-otros, se dormia en catre de plata líquida. Ha sido enorme error, ó por
-lo ménos una alucinacion tan universal como de grave perjuicio. Por
-un telescopio de nueva invencion, con las lentes invertidas, que por
-dicha llegó á manos de nuestro Autor, descubrió claríssimamente, que
-la carroza en que el sol corre la posta es de crystal; y, aunque desde
-léjos parece que rua toda embestida de fuego, y que es fuego lo que
-respiran por las narices y boca los cavallos que la tiran, es ilusion
-de vista. Esto nace de que, como el sol va dentro de la carroza, y esta
-es de crystal, assí como tambien son diáphanos y transparentes los
-cavallos, penétranse los rayos por las vidrieras, y parece fuego lo que
-en la realidad no es mas que crystal de roca.»
-
-23. -- «Búrlese vuestra Merced ó no se burle, dixo Fray Gerundio, no
-podrá negar que es elegante la expression con que anuncia al público
-los sugetos que han de predicar, y el texto sobre que _serán trompetas
-mýsticas de las voces evangélicas (Confiteor tibi, Pater) los Oradores
-siguientes_...» -- «Pues vé Usted? respondió el Beneficiado, esso es
-puntualmente lo único que yo huviera omitido; no porque no esté dicho
-con mucha _sonorosidad_ y en una bella cadencia de los dos esdrúxulos,
-_mýsticas_ y _evangélicas_; sino porque, como ahora hay tantos en el
-mundo que perderán un par de amigos por aprovechar un equivoquillo
-insulso, havrá mas de dos que digan que muchos, todos ó algunos de los
-Oradores nombrados eran unos pobres _trompetas_, y citarán para prueva
-al mismo Cartel.»
-
-
-
-
-CAPITULO II.
-
-Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la conversacion con el _Dominus
-tecum_ y con el _Vivan Ustedes mil años_, y despues se suena.
-
-
-1. -- «No solo cortó vuestra Merced mi cólera, dixo á esta sazon el
-Maestro Prudencio con semblante placentero, sino que la ha convertido
-en risa. Ya veo, que no es negocio de tomar con seriedad los disparates
-de essos cedulones que se fixan en las esquinas. De essos no se sigue
-otro inconveniente, que el que á sus Autores los tengan por lo que son;
-pero otras bocanadas parecidas á essas, en los púlpitos no se pueden
-tolerar, porque son de grave consequencia para la Religion, para la
-Nacion y para las costumbres. En suma, el cartel es disparatadíssimo, y
-no parece possible otro que lo iguale.»
-
-2. -- «Esso es mucho decir, Padre Maestro, replicó el Beneficiado;
-la esphera de lo possible es muy dilatada, y á pique está que tenga
-en el bolsillo con que convencer á vuestra Reverendíssima, quanto se
-equivoca en juzgar que no caben en la linea mayores dislates.» --
-«Vuestra Merced se chancéa», dixo el Maestro Prudencio. -- «Me chancéo?
-replicó el Beneficiado; ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y
-haciendo, sacó del bolso otro papel, que tambien protestó se le havian
-enviado por el corréo como pieza única; y era un cartel que se fixó, no
-en la Corte, sino en otra Ciudad muy autorizada, publicando una fiesta
-de San Cosme y San Damian. Leyóle con fidelidad, á excepcion de tal
-qual cosa que omitió por prudencia, y decia assí literalmente:
-
-«Solemnes Cultos, Obsequiosos Aplausos, Aclamaciones Festivas,
-Demostraciones del mas fino Amor, que á sus fidelíssimos Achates,
-Templos vivos de la Charidad, Seutipiubsores, Cosmiclimatas,
-Brachamanes, Oficinas de las maravillas divinas, Prodigios de Milagros,
-Milagros de Prodigios, Chrysoprasos de la Gracia, Agapetas de
-Corazones, Val.
-
- _San_ =Cosme= _y San_ =Damian=
-
-Dedican, Consagran y Ofrecen con cordial devocion los Hijos de etc.»
-
-3. -- «Me doy por convencido, dixo el Maestro Prudencio, volviéndose á
-santiguar; esse cartel es mas breve que el antecedente, no tiene otra
-cosa mejor. Por lo demas, se puede decir de los dos lo que respondió
-cierto Provincial á un Padre, que tenia dos hijos en la Religion y
-le preguntó qual de los dos era el peor, Fray Pedro ó Fray Juan? A
-que respondió el Provincial: _Ambos son peores_. Yo no entiendo la
-lengua griega, de lo que estoy muy pesaroso, y lo digo con vergüenza;
-pero harto será que hasta para los mismos Griegos no sea grieguíssima
-toda essa gerigonza de _Achates_, _Seuptipiubsores_, _Cosmiclimatas_,
-_Brachamanes_, _Chrysoprasos_ y _Agapetas_. _Brachmanes_ (y no
-_Brachamanes_) no es voz griega, y ya sé lo que significa. Es una
-casta ó muchas, de las familias mas nobles y mas sabias en las Indias
-orientales, sumamente dificultosas de convertir, porque, teniendo por
-viles y por vitandos á todos los que no son de igual familia ó casta,
-se desdeñan de tratar con ellos, tanto que ni aún para exercer los mas
-baxos oficios de la casa los admitirán. Y assí el cocinero del Brachman
-ha de ser Brachman; llegando en algunas partes la extravagancia á
-señalar tambien sus castas brachmanales á los cavallos, á los jumentos
-y á los demas brutos domésticos, para que los Brachmanes se puedan
-servir de ellos con honor. Pero al fin, yo no sé por donde los pueda
-venir lo _Brachman_ á los dos gloriosíssimos Mártyres San Cosme y San
-Damian.»
-
-4. -- «Ahora se detiene en esso vuestra Reverendíssima? repuso el
-Beneficiado. Lo Brachman los viene por tan linea recta, como lo
-_Seuptipiubsor_, _Cosmiclimata_ y _Chrysopraso_. El inventor del
-solemníssimo cedulon no se paró en essas menudencias. Tiró, lo primero,
-á acreditarse de otro Cornelio Schrevelio en la inteligencia de la
-lengua griega para con los ignorantes de ella, y pretendió, lo segundo,
-aturrullar los oídos del populacho con essas voces barbarisonantes,
-sin havérsele passado otra cosa por la imaginacion. Si entónces se le
-huviera ocurrido á ella el _Heautontimorumenos_ de Terencio, tan cierto
-es que llama _Heautontimorumenos_ á los dos benditos Santos, como
-los llamó _Cosmiclimatas_ y _Agapetas_. Yo bien sé, que se llamaban
-_Agapetas_ aquellos que assistian á los convites de la charidad, que se
-estilaban entre los fieles allá en los primeros siglos de la Iglesia, y
-que los mismos convites se llamaban _agapes_, de _agapa_, que significa
-_amor_; pero se me esconde, qué aplicacion oportuna y natural se puede
-hacer de esta voz á los dos santos Médicos.» -- «Como quiera que ello
-sea, dixo entónces Fray Gerundio, tomando un polvo y haciendo del
-socarron, estos _epitectos_ suenan bien y pueden hacer su papel en un
-sermoncito de rumbo.»
-
-5. -- «Tenga Usted, exclamó á esta sazon el Maestro Padre Prudencio,
-dándose una palmada en la frente, que tambien yo he de contribuir con
-mi cornadillo al provechoso assunto de esta conversacion. Ahora me
-acuerdo, que tengo en la celda dos papelitos impressos á manera de
-esquelas, que pocos dias há me envió de Zaragoza cierto corresponsal
-mio de la Orden, hombre de juício, de delicadeza y de literatura; para
-que sepa vuestra Merced, Señor Beneficiado, que todos tenemos tambien
-nuestros amigos y nuestras correspondencias de gustillo. Si no me
-engaño, estos papelejos están en el mismo gusto que los dos carteles,
-salvo que son por término muy diferente y están escritos en latin. Son
-quatro décimas latinas en ecos, las quales forman dos elogios distintos
-al angélico Doctor Santo Thomas; y dudo mucho que hasta ahora hayan
-dado á luz las prensas quatro locuras semejantes. Voy por ellas.»
-Salió, llegó, volvió, sentóse, y leyó lo que se sigue:
-
-
-_Eucharistico Ecclesiæ Calamo._
-
- _Angelico Præcep_ _tori,_
- _Tori Cathedram a_ _genti,_
- _Genti ut luceat pubesc_ _enti,_
- _Entique fulgeat_ _majori:_
- _Humilitatis A_ _mori,_
- _Mori Thomæ, qui extat Pr_ _ora,_
- _Ora, Cymba Matre F_ _lora,_
- _Lora, Dux, Gladius, A_ _cantus,_
- _Cantus, Sidus, Turris, Xan_ _thus,_
- _Thus, Paradisus, Au_ _rora._
-
- _Soli lucis ful_ _minoso;_
- _Minoso hæresis ter_ _rori,_
- _Rori gratiæ g_ _estuoso,_
- _Aestuosoque Doc_ _tori,_
- _Castissimo intacto fl_ _ori,_
- _Ori Sophiam evo_ _menti,_
- _Menti proclivæ cl_ _amori,_
- _Amorique Dei ferv_ _enti,_
- _Hæc libens consecro_ _Thura,_
- _Dona dum expecto fu_ _tura._
-
-6. -- «Padre Maestro, qué dice!» exclamó el Beneficiado, tendiéndose
-de risa por aquellos suelos. «Es possible que se han impresso essas
-preciosidades? Si no conociera á vuestra Reverendíssima y no supiera
-que es hombre tan serio y tan veraz, creeria que era invencion suya.
-Venga por Dios esse papel, que no hay dinero con que pagarle.» Tomóle,
-leyóle, releyóle, estuvo pasmado y suspenso por algun tiempo, y al cabo
-prorumpió en estas exclamaciones: «Soy un insulso! soy un tonto! soy un
-mentecato! soy un ignorante! Yo creí que sabia algo de composiciones
-locas, disparatadas, ridículas, y tenia mi poco de vanidad de que las
-que havia encomendado á la memoria eran originales; pero todas ellas
-no valen un pito en comparacion de estas dos décimas; y, hablando
-determinadamente de mis dos carteles, con que yo venia tan confitado,
-digo con ingenuidad que
-
- _non sunt nostrates tergere digna nates_.»
-
-7. «Me ha de dar vuestra Reverendíssima licencia, aunque parezca un
-poco prolixo, para construir fielmente en castellano lo que dicen essas
-dos décimas, siguiendo puntualmente el mismo órden de su epígraphe y de
-sus piés, aunque no sea possible conservar sus divinos ecos; porque,
-como las voces castellanas son tan distintas de las latinas, no pueden
-corresponder á unas los ecos de las otras.
-
-
-_A la Eucharística Pluma de la Iglesia._
-
- _Al angélico Preceptor,_
- _Cathedrático de la cama,_
- _Para lucir á los que apunta el bozo,_
- _Y para resplandecer al mayor ente:_
- _Al amor de la humildad,_
- _A la costumbre de Thomas, que es proa,_
- _Ora marítima y el bote Flora,_
- _Cota, Capitan, espada, Acanto,_
- _Canto, estrella, torre, Xanto,_
- _Incienso, Paraíso, Aurora._
-
- _Al sol que fulmina luz,_
- _Amenazante terror de la heregía,_
- _Rocío que lleva á la gracia,_
- _Y Doctor ardiente:_
- _A la castíssima intacta flor,_
- _Boca que vomita sabiduría,_
- _Entendimiento inclinado al clamor,_
- _Y amor de Dios ferviente,_
- _Consagro con gusto estos inciensos,_
- _Miéntras espero los dones futuros._»
-
-8. «No me detengo ahora en los barbarismos ni en los solecismos, que
-hierven en el latin; porque, si me detuviera en esto, seria tan pobre
-hombre como el que lo compuso. Lo que me arrebata toda la atencion,
-es pensar qué cansado quedaria el brazo de su Autor, y qué ufanos los
-que costearon la impression de esta grande obra y sembraron de sus
-papeluchos á la Ciudad de Zaragoza. Entre quantos mentecatos passaria
-el artífice por un ingenio monstruoso! Quantos innocentes creerian
-que no se havian dado al Angel de las escuelas elogios mas delicados!
-Hora bien, Padre Maestro, yo no soy Poeta, ni permita Dios que lo sea.
-En serio he compuesto bien pocas coplas, y, aunque algunas se han
-celebrado, bien conozco que estoy muy distante de la perfeccion de esta
-facultad, tan grande como desgraciada; pero tanto como para componer de
-repente, no digo una décima, sino aunque sea una cancion real con su
-cola y todo, y un romance tan largo como el de Don Diego de Mendoza,
-con tal que sea sin connexion, sin órden, sin sentido, y á desbarrar á
-tiros largos, dicen que tengo algun talento, y en parte me inclino á
-creerlo, porque me he experimentado en algunas funciones. Pues á Dios
-y á dicha, y á salga lo que saliere, allá va essa décima con ecos,
-imitando perfectamente á las dos latinas; y sea para mayor honra y
-gloria de su incomparable Autor.
-
-
-_Décima._
-
- _La batalla de Bi_ _tonto,_
- _Tonto no fué en Mon_ _dragon,_
- _Dragon que vió la f_ _uncion,_
- _Uncion tomó junto al_ _Ponto._
- _Si al Parnasso me re_ _monto,_
- _Monto sobre tí, Pol_ _lino,_
- _Lino se hila en el mo_ _lino,_
- _Lino de Mingo Ca_ _zurro,_
- _Zurro y mas zurro á este_ _burro;_
- _Y cátate un desa_ _tino._»
-
-9. -- «Es buen repente, dixo el Maestro Prudencio, y digna retribucion
-del simple que ultrajó mas que honró al angélico Doctor con essa sarta
-de necedades. Llámale _Pluma eucharística de la Iglesia_, y es lo
-único bueno que tiene el elogio, con alusion á que el Santo compuso el
-oficio del Santíssimo Sacramento; y, aunque no faltaron algunos que le
-quisieron disputar esta gloria y á nosotros este consuelo, ya el hecho
-no admite duda. Y, si fué tambien Autor del devotíssimo hymno _Sacris
-solemnis_, juntamente con el otro
-
- _Pange lingua gloriosi_
- _Corporis mysterium;_
-
-qué indignacion ó qué risa le causaria, si los Santos fuessen capaces
-de estos afectos en aquella region de immutable serenidad, al verse
-elogiar tan torpemente por un Poeta igualmente zafio que zurdo?
-Harto será le dissimulasse los barbarismos de _minoso_, _fulminoso_,
-_æstuoso_, _gestuoso_, que dudo mucho huviesse dado con ellos el
-célebre Cárlos de Fresne, Señor de Cange, en su laboriosíssimo
-_Glossario_ ó _Diccionario de la baxa latinidad_.» -- «Como quiera,
-Padre reverendíssimo, replicó el Beneficiado, las dos décimas son tan
-disparatadas, que no parecen possibles otras que las igualen.»
-
-10. -- «Esso es mucho decir, respondió el Padre Maestro, tomando al
-Beneficiado las mismas palabras de que se havia valido para creer,
-que no era possible otro cartel tan desbarrado como el primero; esso
-es mucho decir, Señor Beneficiado; la esphera de lo possible es muy
-dilatada, y á pique está que tenga en esta otra mano con que convencer
-á vuestra Merced, quanto se equivoca en juzgar que no caben en la
-linea mayores dislates. Ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y
-haciendo, leyó otro par de décimas, assimismo impressas, en elogio del
-proprio Santo, que decian de esta manera:
-
-
-_Sanctissimo Conciliorum Altari._
-
- _Maximo Scholæ Pa_ _trono,_
- _Throno Pudoris ve_ _terni,_
- _Terni contra vim A_ _verni,_
- _Verni Solis gaudes_ _dono,_
- _Sedulo Ecclesiæ Colon_ _o._
- _O multiplex tui vo_ _lumen._
- _Lumen, Lagena, C_ _acumen,_
- _Acumen, Sol, Luna, Na_ _vis,_
- _Vis, Radius, Lancea, Cl_ _aris,_
- _Avis, Tuba, Scutum,_ _Flumen._
-
- _Firmo doctrinæ Cas_ _tello,_
- _Telo humoris no_ _civo,_
- _Cibo Domini no_ _vello,_
- _Bello Veneris_ _læsivo,_
- _Numini cœli f_ _estivo,_
- _Aestivo orandi sa_ _cello,_
- _Zelo Universi attr_ _activo,_
- _Activo virtutis cœlo,_
- _Hæc serta dico gratanter,_
- _Numenque nixurio instanter._
-
-11. -- «Vuestra Reverendíssima tiene razon, dixo el Beneficiado, luego
-que le permitieron hablar las carcaxadas, en fuerza de las quales
-temió arrojar los hijares por la boca; en comparacion de essas dos
-décimas, las otras dos son discretíssimas, son elegantíssimas, son
-conceptuosíssimas, y son todos los superlativos que puede inventar el
-Autor italiano mas ensuperlativado: es lástima no volverlas en romance.
-Voy á hacerlo con la misma legalidad que las otras.
-
-
-_Al Santíssimo Altar de los Concilios._
-
- _Al máximo Patrono de la Escuela,_
- _Throno del pudor veterano,_
- _Contra la fuerza del terno Averno,_
- _Que gozas del don del Sol de Verano,_
- _Al cuidadoso Labrador de la Iglesia._
- _Oh, quantos volúmenes has escrito!_
- _Luz, botella, cumbre,_
- _Agudeza, Sol, Luna, nave,_
- _Fuerza, rayo, lanza, llave,_
- _Ave, trompeta, escudo, rio._
-
- _Al firme Castillo de la doctrina,_
- _Dardo de humor nocivo,_
- _Comida nueva del Señor,_
- _Guerra lesiva de Vénus,_
- _Al festivo Dios del Cielo,_
- _Capilla para orar en el Verano,_
- _Zelo attractivo del Universo,_
- _Activo Cielo de la virtud,_
- _Dedico con gusto estas coronas,_
- _Y con instancia estoy pariendo el Númen._»
-
-12. «Desafío á todos los ingenios del mundo, exceptuando únicamente el
-del Autor, á que en tan pocos renglones pongan en pié tanta multitud
-de disparates ni de cosas tan inconnexas, tan absurdas y tan alocadas.
-Lo de _Santíssimo Altar de los Concilios_, ya sé á lo que alude: hace
-alusion á no sé qué Papa del Orden de Predicadores, que, estando para
-celebrar missa á presencia de los Padres de un Concilio, mandó le
-pusiessen por ara un libro de Santo Thomas. Passe la noticia, por mas
-que la contradigan muchos; que yo no hallo repugnancia en creerla, ni
-encuentro dissonancia en que un Papa quisiesse distinguir con este
-singularíssimo honor las obras de un Santo Thomas tan beneméritas de
-la universal Iglesia. Pero, qué nos querrá dar á entender el Decimista
-con decir, que Santo Thomas es _throno del pudor veterano_? Si se havrá
-excitado otra disputa sobre el pudor veterano y el pudor moderno, como
-la que en años passados divirtió por algunos dias á la Corte sobre los
-Oradores _á la moderna_ y _á la veterana_? No haria mal el Decimista
-en explicarnos qual era el pudor _veterano_, para ver si nos convenia
-trocar el _moderno_ por él.»
-
-13. «Aquello de _contra la fuerza del terno Averno_ (_terni contra
-vim Averni_) es un descubrimiento terrible. Hasta aquí creímos que no
-havia mas que un infierno, esto es, un único seno de los precitos y de
-los condenados; y lo mas á que se adelantaba la consideracion, segun
-el pensamiento de San Agustin, era á que para los Christianos parece
-que debiera haver dos. El Decimista por la cuenta ha descubierto otro
-tercero, ó un terno de infiernos horroroso:
-
- _Pues que vencia allá el pudor veterano_
- _La fuerza superior del terno Averno._»
-
-14. «Pero, lo que no se puede negar es que el pensamiento del quarto
-pié, _Verni solis gaudes dono_, (_que gozas del don del sol de Verano_)
-es un pensamiento verdaderamente alto y profundo. No dixo que Santo
-Thomas gozaba del don del sol del invierno, del de la primavera, ni del
-del otoño; sí del del verano, del del estío, y verosímilmente del mismo
-de la Canícula. Y esto por qué? Porque mereció vestir el religiosíssimo
-hábito del grande Patriarcha Santo Domingo; y todos sabemos que este
-Santo, aún ántes de nacer, fué mysteriosamente prenunciado á su Madre,
-quando soñó que trahia en su vientre un perro con una hacha encendida
-en la boca: figura la mas cabal de la Canícula, la qual por ahora
-siempre es en el rigor del verano, que, andando el tiempo, no sabemos
-por quando caerá. Pues, sin duda que esso quiso decir el Poeta, quando
-afirmó que Santo Thomas _gozaba del don del sol de Verano_; pero, si
-quiso decir otra cosa, agradézcame la buena voluntad.»
-
-15. -- «Gana tiene vuestra Merced de perder tiempo, interrumpió el
-Maestro Prudencio, en ir interpretando, ni mucho ménos glosando, los
-disparates de las décimas. Hemos menester hacernos cargo de que el
-Poeta era un pobre simple, que solo tiró á ajustar sus ecos, saliessen
-como saliessen, sin consequencia para lo demas. A no ser esto assí,
-quien le havia de tolerar que llamasse á Santo Thomas _dardo de humor
-nocivo_ (_Telo humoris nocivo_), _festivo Dios del Cielo_ (_Numini
-Cœli festivo_), y _capillita para orar en el verano_ (_æstivo orandi
-Sacello_)?» -- «A fé que tiene vuestra Reverendíssima razon, dixo el
-Beneficiado, y no gastemos mas prosa con este innocente. Mas, porque no
-se quexen estas segundas décimas de que no las saludo yo con otra de mi
-invencion, como á las primeras, allá van essos diez piés en busca del
-Autor, que debiera andar en quatro:
-
- _Salvages en la Ca_ _nada,_
- _Nada teneis que bus_ _car,_
- _Cár... los quinto, ni aún el_ _Zar,_
- _Porque mas acá hay po_ _sada:_
- _Sada fué mi cama_ _rada,_
- _Rada toma chocol_ _ate,_
- _Ate Roque el cordel_ _late,_
- _Late un oculto myste_ _rio,_
- _Ríome del Magisterio,_
- _Y cátate otro disparate._»
-
-16. Como durante la glosa de las quatro décimas no dexaron hacer baza
-á nuestro Fray Gerundio, guardó un profundo silencio; pero no se le
-dió mucho, porque á él no le havian parecido tan mal las décimas
-como al Beneficiado y al Padre Maestro; ántes bien hallaba en los
-écos una gracia sin igual, que casi casi le encantaba; y, si salia á
-defenderlas, bien conocia que no havia de sacar buen partido; si se
-ponia de parte de los que se burlaban de ellas, iria contra su propria
-conciencia. Con que, todo bien considerado, se alegró de que no le
-dexassen hablar. Solo suplicó al Padre Maestro, que le permitiesse
-sacar una copia de aquellos papeles, para reservarlos entre los
-mas curiosos, lo que sin dificultad le concedió, pareciéndole que,
-despues de la merecida zurra que havian llevado, no le passaria por la
-imaginacion conservarlos para otra cosa que para diversion y para risa,
-y no para modelo.
-
-17. Con esto levantó la visita el Beneficiado, á quien salieron á
-despedir el Maestro Prudencio y Fray Gerundio. En el camino, y como
-de passo, dixo el Padre Maestro al Beneficiado: «Por aquí se conoce,
-con quanta justificacion está mandado por diferentes autos acordados
-del Consejo y por otras varias reales órdenes, que ningun Impressor
-pueda imprimir libro, memorial ú otro algun papel suelto de qualquier
-calidad y tamaño, _aunque sea de pocos renglones_, sin que le conste
-y tenga licencia para ello del Consejo ó del Señor Juez privativo y
-Superintendente general de imprentas, pena de dos mil ducados y seis
-años de destierro. Es justíssima esta providencia, por mas que parezca
-demasiadamente rígida, y, si se observara con el debido rigor, no se
-imprimirian carteles necios, décimas locas ni folletos indignos, que,
-todo bien reflexionado, no tanto nos divierten quanto nos afrentan. Hoy
-se cela esto de los libros y de las imprentas con mayor severidad que
-nunca, y, aunque algunos se quexen de la nimiedad, ménos inconveniente
-hay en este extremo que en el contrario, y mas quando enseña la
-experiencia, que ni aún todo este rigor alcanza para librarnos del
-todo de estas monstruosidades. Ojalá que con el mismo se celaran las
-dedicatorias de las conclusiones, en las quales hay tanta bazofia y
-tanto desatino, que alguna vez he estado tentado á hacer una coleccion
-de las mas ridículas, y solo me ha detenido la consideracion de que
-las Naciones no nos tengan á todos por bárbaros, siendo assí que somos
-tantos á llorar la intrépida ignorancia de los que dan motivo para
-esto.» A tal punto llegaron á la portería, y el Beneficiado se fué á su
-casa, y cada uno de los dos Religiosos á su celda.
-
-
-
-
-CAPITULO III.
-
-Dispone Fray Gerundio su Semana Santa.
-
-
-1. Tomóla con tanto empeño, que se negó con exemplar constancia y
-edificacion á los muchos que tuvo para predicar varios sermones en
-aquel verano. Entre otros, le importunaron con excesso para que
-admitiesse uno de grande aparato y de no menor utilidad, para una
-fiesta que se havia de celebrar en cierto lugar vecino, en accion de
-gracias de haver hecho el Rey Obispo de Indias al Cura que era del
-mismo lugar, hombre docto, piadoso y limosnero. No le pudieron vencer
-á que lo admitiesse, por no distraherse á otros assuntos ni exponerse
-á que le faltasse el tiempo para prevenir su Semana Santa. Y, por
-quanto uno de los que mas le instaban, para que admitiesse el sermon de
-gracias, le dió á entender que se atribuiria su resistencia á que era
-assunto nuevo y enrevesado, de lo que havia poco en los libros, y por
-esso no se atrevia con él, Fray Gerundio, para desengañarle, le enseñó
-al instante unos apuntamientos que tenia, á su parecer muy escogidos,
-para este género de funciones.
-
-2. Eran todos sacados á la letra de cierto sermon, que se predicó en
-cierta Ciudad al mismíssimo idéntico assunto, de un Párrocho electo
-Obispo de Indias, llamado Juan, (assí se llamaba tambien el nuevo
-Electo,) que lloró mucho con la noticia de su eleccion, se resistió á
-consentir en ella, al fin aceptó. Celebró una fiesta muy solemne, en su
-misma Parrochia, una numerosa Congregacion que havia en ella, de que
-era Padre espiritual el mismo Señor Obispo. Se buscó Orador de fuera,
-y fué un Padre Maestro, ingenioso y hábil sin duda, pero de los que en
-el púlpito se dexan llevar de la corriente. Se traxo la música de la
-Cathedral, huvo fuegos, toros y vítor, que sacaron los Estudiantes de
-la Escuela que havia professado el Prelado. De todo se hizo cargo el
-Orador en la salutacion, y todo le pareció á Fray Gerundio que con
-grandíssima facilidad se podia adaptar á la eleccion de qualquiera
-Señor Obispo. Y, si en la fiesta estaba el Sacramento patente, como
-es regular, seria otro tanto oro. El excerpto, que leyó al que le
-importunaba, decia assí á la letra:
-
-3. «=Apuntamientos para Sermones en elecciones de Obispos=:
-
-Si se aflige el Electo, como suele suceder, consolarle con esta
-entradilla: _No lloreis, Juan, no lloreis: Ne fleberis_. Y por qué
-llora Juan? Ya lo dice él mismo: _Vidi in dextra sedentis super
-thronum librum scriptum intus et foris, signatum sigillis septem...
-et ego flebam multum_. El que está sentado sobre el throno es el Rey:
-el libro del qual pendian siete sellos, segun unos, es figura de
-las Bulas plumbadas, de las quales viene pendiente el plomo con el
-sello pontificio: _Pictores nostri hunc librum cum septem sigillis
-pendentibus instar Bullarum depingunt_. Segun otros, era una carta
-cerrada, llamada _libro_, como llaman los Hebréos á qualquiera papel ó
-pergamino escrito: _Hebræi quodcumque scripti genus librum appellant_.
-_Ille, de quo hic agitur, erat potius epistola quædam plicata._ Carta
-cerrada á nombre del Rey, que amenaza con unas bulas plumbadas, motivo
-es para que Juan llore y se aflija mucho: _et ego flebam multum_. Ya
-tenemos Cedula Real, Bulas y llanto.»
-
-4. «Quien ha de consolar al pobre Obispo? Ya lo dice el texto: _Vicit
-Leo de Tribu Juda_. El Leon de Judá, que se representa no solo como
-manso Cordero, sino como muerto sobre el mismo libro, _Agnum stantem
-tamquam occisum_, es figura del Sacramento. Este Cordero sacramentado
-le alarga con su propria mano las Bulas: _et accepit de dextra sedentis
-in Throno librum... instar bullarum depingunt_. Mándale que las acepte
-y que dé cuenta á su santa Iglesia: _scribe Ecclesiis_; no puede
-resistirse: _vicit Leo_. Ni tiene para qué, porque el mismo Cordero se
-empeña en darle quanto ha de menester para desempeñar su ministerio.
-Por esso se representa unas veces passeándose, otras sentado, y otras
-en pié: _ambulantem_, _sedentem_, _stantem_. Quando pesa los méritos
-del que ha de elegir, se passéa, _ambulantem_; quando los califica, se
-sienta, _sedentem_; quando los premia, se pone en pié, _stantem_. Como
-que está pronto para ayudarle y para defenderle! Necessita el Obispo
-ojos? El Cordero tiene siete, _habentem oculos septem_. Necessita
-los dones del Espíritu Santo? Ahí los tiene figurados en los siete
-cuernos del Cordero, _cornua septem_. Necessita atravesar el mar y que
-los Angeles del Señor le conduzcan felizmente á Tierra firme? Ahí lo
-tiene todo: _Habentem cornua septem et oculos septem, qui sunt septem
-spiritus Dei missi in omnem terram_.»
-
-5. «Supuesta la aceptacion como triumpho del Cordero, quien le da ó
-quien le instituye la solemníssima fiesta en accion de gracias? Al
-texto: _Cum aperuisset librum, viginti quatuor Seniores ceciderunt
-coram Agno, habentes singuli citharas et phialas aureas... dicentes_,
-etc. Los _Antiguos_, los _Doces_, los _Veinte y quatro_, que son los
-que ocupan el palenque de esta nobilíssima Congregacion y se distinguen
-en ella con estos nombres: _Viginti quatuor Seniores ceciderunt coram
-Agno_. Ellos parece que todos se han convertido en músicos por el amor,
-para cantar gracias al Cordero: _Habentes singuli citharas_. Mas, no
-contentos con esto, han conducido essa dulcíssima y acorde música,
-que tiene su orígen, no allá de los podridos nervios ó cuerdas de la
-tortuga de Mercurio, sino del mismo Cielo: _Itaque cœlum instrumentum
-musicæ Archetypum videtur mihi, non propter alia sic elaboratum, quam
-ut rerum Parentis hymni decantarentur et musice_. Hasta el Orador
-parece que estaba figurado en el texto; porque, ya fuesse él ó ya
-fuesse otro, como lo pretendió, el sermon siempre seria nuevo: _Et
-cantabant canticum novum_.»
-
-6. «Los cohetes están claros, puesto que se disparaban desde el mismo
-throno: _Et de throno procedebant fulgura et voces et tonitrua_. El
-víctor de los Estudiantes de la Escuela Jesuíta es el que no se puede
-dexar de reconocer es aquellos quatro mysteriosos vivientes, que
-assistian á la cáthedra ó throno de Jesus, _in circuitu sedis_; y con
-el semblante y vuelo de águilas, _et quartum simile aquilæ volanti_, se
-remontaron mas victoreando dia y noche: _Et requiem non habebant die ac
-nocte, dicentia Sanctus, Sanctus, Sanctus_. Finalmente, hasta los toros
-se divisan en nuestro texto, pues tampoco faltan en él semblantes de
-toros: _Et secundum animal simile vitulo_.»
-
-ASSUNTO.
-
-_El Laberintho._
-
-7. «Eslo Christo en el Sacramento por cinco razones. Primera, porque
-fué figurado en el desierto: _Apparuit in deserto_. Segunda, porque
-se admiraron los Israelitas: _Quid est hoc?_ Tercera, porque en él se
-confunden los sentidos: _Et si sensus deficit_. Quarta, porque se les
-hizo duro á los Judíos: _Durus est hic sermo_. Quinta, porque es Alpha
-y Omega, principio y fin de todo.»
-
-8. «El Sacramento pues ha de ser el centro del laberintho: no ha
-de tener mas que dos calles; y las calles han de ser los otros dos
-Evangelios que concurren á la fiesta, porque el del Sacramento está ya
-aplicado al centro.»
-
-9. «Primera calle y primer Evangelio: _Tu es Petrus, et super hanc
-petram ædificabo Ecclesiam meam_. Por qué elige Christo á Pedro para
-Obispo de los Obispos y para piedra fundamental de su Iglesia? Porque,
-desde que le impusieron el nombre, se llamó Cephas, que es lo mismo
-que Pedro ó piedra: _Tu vocaberis Cephas, quod interpretatur Petrus_.
-Hermoso registro! pues descúbrese ya (hablemos aquí claros) la cifra,
-que desde la pila del bautismo goza por alta providencia nuestro
-amantíssimo Señor Obispo. Como se llama su Señoría? DON JUAN GARCÍA
-ABBADIANO. Vuélvase esto ahora en latin, y escrívase de esta manera:
-DOMINUS JOANNES GARCÍA ABBADIANUS. Qué sale en anagrama? JUAN OBISPO DE
-CARACAS AD MINUS, esto es, _Juan Obispo de Caracas por lo ménos_.»
-
-10. «Vaya otro anagrama latino para mayor confirmacion: _Joannes gratia
-Domini Abba ad nos_, y sobra una _v_; pero es fácil acomodarla, porque,
-significando _Abba_ lo mismo que _Padre_, se puede decir: _Juan, por
-la gracia del Señor V Padre (Obispo) para nosotros_. El Señor V es
-Phelipe V, que le presentó para el Obispado. A este modo es fácil hacer
-anagramas del nombre de qualquiera Obispo electo; porque, si no saliere
-en romance, saldrá en latin; y, si sobraren algunas letras, mejor, pues
-mas vale que sobren que no que falten.»
-
-11. Iba á proseguir Fray Gerundio en la lectura de sus apuntamientos,
-pero el sugeto á quien se los leía le interrumpió diciendo: «Basta;
-que estoy de priesa, y quedo convencido de que no es fácil le coja á
-vuestra Merced de susto ningun empeño, por arduo que parezca, y que
-el negarse á este sermon no es ni puede ser por falta de materiales.»
-Despidióse, y nuestro Fray Gerundio, sin perder tiempo, comenzó á hacer
-sus prevenciones.
-
-12. Havia trahido de Pero-Rubio una nota de los sermones que havia de
-predicar, con todas las circunstancias agravantes de cada uno, la qual
-havia tenido gran cuidado de entregarle el Licenciado Flechilla, hombre
-puntual y muy exacto. Venia la nota con toda distincion, precision y
-claridad, para evitar toda equivocacion, y nos ha parecido trasladarla
-aquí, ni mas ni ménos como se encontró en un manuscrito Arábigo muy
-antiguo, (de donde fielmente se copió, si no nos engañó nuestro
-Traductor), por lo que podrá conducir para la inteligencia de lo que
-adelante se dirá. Estaba pues concebida en estos proprios términos:
-
-
-=Semana Santa de Pero-Rubio.=
-
-_Instruccion de la Villa á los reverendos Predicadores._
-
- _Primer Sermon.
- Domingo de Ramos._
-
-13. «Hácese la procession al vivo: va á cavallo en la Santa Asna el que
-hace al Christo, que es siempre el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz:
-rodéanle los doce Cofrades mas antiguos de luz, vestidos de Apóstoles,
-con túnicas talares de diferentes colores. Anda la procession al
-rededor de la Iglesia, donde hay dos olivos y un moral: trepan á ellos
-todos los muchachos que pueden, los quales, durante la procession,
-están continuamente cortando y arrojando ramos al suelo. Quando el
-Sacristan canta: _Pueri Hebræorum_, los muchachos corresponden con
-descompassados chillidos: _Benedictus qui venit_ etc., hasta el
-_Hosanna in excelsis_ inclusive. Tiene el pueblo gran devocion con la
-Santa Asna, la qual va llena de cintas, trenzas, bolsos y carteras de
-seda; y antiguamente llevaba tambien muchos escapularios, hasta que un
-Cura los quitó, pareciéndole irreverencia. No queda en el lugar manta,
-cobertor ni cabezal que no se tiendan en todo el sitio por donde anda
-la procession. Este año se llama por dicha Domingo Ramos el Mayordomo
-de la Cruz, que representa á Christo. De todo se ha de hacer cargo el
-Padre Predicador, si ha de dar gusto.»
-
-
-_Lúnes Santo._
-
-14. «_Buen Ladron._ Fíxanse tres cruces grandes á la entrada
-del Presbyterio, y son las mismas que sirven para el sermon del
-descendimiento. Todas las tres efigies que se representan en ellas, son
-de artífice muy diestro, y las costeó un hijo del lugar, que llegó por
-sus puños á ser Canónigo de La Bañeza. La de el medio es un crucifixo
-muy devoto; la de la derecha es de San Dímas, y la de la izquierda
-de Géstas, con semblante desesperado y rabioso, que parece cara de
-condenado. Es tradicion que se sacó por la de un Escrivano, (otros
-dicen Ventero,) gran ladron que havia en la comarca. Como quiera, ya
-es uso y costumbre immemorial que en este sermon se dé contra los
-Oficiales de pluma. Concurre mucha gente del contorno á oir las pullas
-y los chistes.»
-
-
-_Mártes Santo._
-
-15. «_Lágrimas de San Pedro._ Cántase la Passion por la tarde; y,
-quando el que la canta se va acercando á aquellas palabras: _Accessit
-ad eum una ancilla_, salen de la sacristía un viejo con una calva muy
-venerable, que representa á San Pedro, y una Muchachuela en trage de
-moza de cocina, la qual, en cantando el de la Passion: _Accessit ad eum
-una ancilla dicens_, prosigue ella cantando tambien muy gorgoriteado:
-_Et tu cum Jesu Galileo eras_; y el Viejo entona con enfado y con
-desabrimiento: _Nescio quid dicis_. Va San Pedro andando poco á poco
-por la Iglesia, y, al cantarse aquellas palabras: _Vidit eum alia
-ancilla et ait iis, qui erant ibi_, sale del medio otra Mochachuela y
-canta: _Et hic erat cum Jesu Nazareno_: San Pedro la da un empellon
-muy enfadado y dice: _Voto á Christo, quia non novi hominem_. Al fin
-hace como que se quiere salir de la Iglesia, y á este tiempo entra una
-tropa de Mozancones que, mirándole de hito en hito á la cara, comienzan
-á berrear descompassadamente: _Vere et tu ex illis es, nam et loquela
-tua manifestum te facit_. Aquí el pobre Viejo, colérico, enfurecido
-y como fuera de sí, comienza á detestar, á jurar y á perjurar que
-no conoce tal hombre, echándose quantas maldiciones le vienen á la
-boca. No bien las acaba de pronunciar, quando sale allá de encima del
-choro, y como hácia detras del órgano, un chillido muy penetrante que
-remeda la voz del gallo, y comienza á cantar tres veces _quiquiriquí,
-quiquiriquí, quiquiriquí_. Al oírle San Pedro hace como que se
-compunge: se va debaxo del choro, se mete en una choza ó cabaña que le
-tienen prevenida, y en ella está durante el sermon, plañendo, llorando
-y limpiándose los mocos. Es funcion tierna y curiosa; concurre mucha
-gente, y es obligacion del Predicador decir algunos chistes acerca de
-los gallos y de los capones, observándose que el que mas sobresale en
-esto saca despues mas limosna de gallinas.»
-
-
-_Miércoles Santo._
-
-16. «Este dia no hay sermon. Despues de missa y por la tarde sale el
-Padre Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de los
-huevos y pescado; y, si dió gusto en los dias antecedentes, suele
-sacar mas de doscientos huevos y una arroba de cecial, sin contar las
-sardinas saladas, que suelen ser mas que los huevos.»
-
-
-_Juéves Santo._
-
-17. «_Lavatorio y Mandato._ No hay cosa especial que notar. Dió mucho
-gusto en este pueblo un Predicador, que tomó por assunto del Mandato
-_Amor es arte de amar_: lo que se advierte, por si el Padre Predicador
-quisiere imitarle. Generalmente han parecido bien todos aquellos que
-han predicado, desleídas, algunas relaciones de las comedias de capa y
-espada, como tuviessen eleccion en escoger las mas tiernas, derretidas
-y discretas. Ninguno logró mas aplauso que el que se empeñó en probar,
-que Christo en la última cena se acreditó el _Chichisvéo de las
-almas_. Imprimióse el sermon; y, aunque luego se recogió por el Santo
-Tribunal, como no se recogió la memoria, ha quedado eterna de él en la
-Villa. Hácense estas advertencias, por si conducen para algo.»
-
-
-_Viérnes Santo._
-
-18. «Por la mañana á las quatro la Passion. No hay mas célebre en
-toda la redonda: assiste al sermon debaxo del púlpito el Mayordomo
-de la Cruz, vestido de Jesus Nazareno. Quando se llega al passo del
-_Ecce homo_, sube al púlpito, y el Predicador le muestra al pueblo,
-haciendo las ponderaciones y exclamaciones correspondientes á este
-passo. Es grande la commocion, y se ha observado ser mucho mayor que
-si se mostrara una imágen del Salvador en aquel trance. Pronunciada
-la sentencia por Pilatos, es obligacion del Escrivano de la Villa, y
-en su ausencia del Fiel de Fechos, notificársela á Jesus Nazareno,
-esto es, al Mayordomo de la Cruz, que se encoge de hombros con grande
-humildad en señal de su aceptacion. Quando sale del Pretorio para
-el monte Calvario, el Sacristan ó, faltando este, el Muñidor, con
-voz ronca y descompassada, publica el pregon de los delitos de aquel
-hombre. Rara vez dexa de haver desmayos. En el momento en que expira y
-dice el Predicador _Exspiravit_, tocan las campanas á muerto. Hace el
-Predicador una breve suspension ó pausa, y despues él mismo entona el
-responso: _Ne recorderis_, continuándole los Clérigos, y se acaba la
-funcion con el _Requiescat in pace_.»
-
-19. «Por la tarde á las tres el Descendimiento. Se hace en la plazuela
-que está delante de la Iglesia, si el tiempo lo permite. Se executan
-en él los mismos juegos de manos que en los demas descendimientos.
-Salen los venerables Varones que representan á San Juan Evangelista,
-á Nicodemus y á José Arimathéa, con sus toallas, martillos y tenazas,
-estando ya prevenidas las dos escaleras arrimadas á los brazos de la
-Cruz del medio. Colócase á un lado del theatro una devota imágen de
-la Soledad, con goznes en el pescuezo, brazos y manos, que se manejan
-por unos alambres ocultos, para las inclinaciones y movimientos
-correspondientes, quando San Juan va presentando los instrumentos de
-la crucifixion, y, sobre todo, quando al último los tres venerables
-Varones ponen delante de la imágen el cuerpo difunto de su Hijo,
-pidiendo la licencia de enterrarle. Suele ser dia de juício. El
-Predicador que de todos desempeñó con mayor aire esta funcion, fué el
-que tomó por assunto de ella _Los Títeres espirituales_ y, al acabar
-por la mañana el sermon de la Passion, convidó al auditorio para una
-funcion de títeres. Todo dió gran golpe.»
-
-
-_Sábado Santo._
-
-20. «No hay sermon este dia; pero, acabados los oficios, sale el
-Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de torreznos,
-hornazos, longanizas y chorizos, y, si cayó en gracia, suele juntar
-tantos que beneficia los que le sobran, despues de regalarse bien los
-tres dias de Pascua. Y Predicador ha havido que ha sacado ciento y
-cinquenta reales de estos despojos.»
-
-
-_Domingo de Pascua._
-
-21. «Sermon de gracias á las cinco de la mañana. Es obligacion precisa
-del Predicador contar en este sermon todas quantas gracias, chistes,
-cuentecillos, chocarrerías y truhanadas pueda recoger, para divertir al
-immenso gentío que concurre á él. No ha de ser hazañero ni escrupuloso.
-Sean de la especie que se fueren, puercos, sucios, torpes é indecentes,
-ya se sabe que en aquel dia todo passa. Debe hacerse cargo de que
-la gente está harta de llorar en la Semana Santa, y que es preciso
-alegrarla y divertirla en el Domingo de Pascua. Los Padres Predicadores
-que han trahido Socio ó Lego, (porque algunos le han trahido,) han
-dispuesto que el Lego subiesse al púlpito y que predicasse un sermon
-burlesco, atestado de todas las bufonadas possibles. Por lo comun
-estos sermones se acababan con un acto de contricion truhanesco, y
-por Christo sacaba el Lego una empanada, un pernil ó una bota, á la
-qual decia mil requiebros en tono de afectos compungidos, que hacian
-descalzar de risa.»
-
-22. «Adviértesele al Padre Predicador, que en sus sermones no passe de
-una hora, á excepcion del de las _lágrymas de San Pedro_, _Passion_,
-_Descendimiento_ y _Sermon de Gracias_, en los quales podrá detenerse
-lo que quisiere.»
-
-23. «Por mandado de los Señores Alcaldes y Concejo de la Villa de
-Pero-Rubio, jurisdiccion de Caramanchel de arriba.
-
- =Roque Morchon=,
- Fiel de Fechos.
-
-Concuerda con su original, á que me remito.
-
- =Morchon=.»
-
-24. Esta fué á la letra la instruccion, que el Licenciado Flechilla
-entregó á nuestro Fray Gerundio, recibida immediatamente de mano del
-Fiel de Fechos que exercia el oficio de Escrivano _in sede vacante_, y
-se acostumbraba dar una copia legalizada de ella al Padre Predicador
-_pro tempore existente_ de la Semana Santa, para que, notificado
-de todas sus circunstancias, le parasse entero perjuicio, si no se
-conformaba con ellas. Discurra el pio y contemplativo Lector qué
-torbellino de idéas, á qual mas extravagantes, no se atropellarian en
-la fantasía de nuestro neotérico Predicador mayor, quando se halló con
-un almagazen de materiales tan copiosos como estrafalarios y ridículos,
-y los parabienes que se daria de que le huviesse tocado la dicha de
-meter su cortadora hoz en mies tan abundante.
-
-25. Bien conoció, que la instruccion le daba ya hecha una gran parte
-del trabajo, y aún casi la mayor, mostrándole como con la mano el
-camino por donde havia de ir, y poniéndole á vista de ojos los
-assuntos que debia escoger, para captar los aplausos y poner el pié,
-si pudiesse, encima de todos sus gloriosos predecessores de feliz
-recordacion. Pero, como los assuntos eran tantos, y necessitaba de
-una immensa multitud de especies para llenarlos, no se puede ponderar
-la aplicacion con que se dedicó los ocho meses que faltaban para la
-Semana Santa, á revolver todo género de libros, notando, apuntando,
-amontonando verde y seco, todo quanto se le venia á la mano y podia
-conducir, aunque fuesse remotíssimamente, para alguno de los assuntos.
-
-26. En el del Domingo de Ramos tuvo poco que hacer para determinarle;
-porque, notando que se llamaba Domingo Ramos el Mayordomo de la Cruz de
-aquel año y que era el primer papel del dia, tomó por idéa de su sermon
-_El Inxerto ó los Ramos del Domingo, enlazados con Domingo Ramos_.
-Acordóse haver leído ú oído, que havia un célebre Autor moderno que
-se llamaba el Señor Ramos del Manzano, y, pareciéndole que llamándose
-Ramos y Manzano era impossible, que dexasse de tratar _pro dignitate_
-y, como dicen, á fondo la materia de Ramos, lo fué á buscar con ansia
-á la librería del Convento. Hallóle y se quedó helado, quando vió que
-aquel docto Escritor trataba de cosa muy diferente, que él no entendia.
-Haciendo despues reflexion á que, segun el texto y tambien segun lo que
-se practicaba en la funcion de Pero-Rubio, los ramos eran de olivo, se
-le vino á la memoria el libro de Doña Oliva Sabuco de Nántes, de que
-havia oído hablar al Beneficiado como de un libro raro y exquisito,
-que él tenia en grande estimacion. Enviósele á pedir, creyendo que
-encontraria en él un thesoro para su assunto, y, aunque vió que trataba
-del xugo nutricio de las plantas y de los árboles, como no halló
-cosa particular de olivos, se enfadó y le arrinconó con desprecio.
-En este punto se le vino á la memoria que, assí en el Breviario
-como en el Missal, se da á este Domingo el título de _Dominica in
-Palmis_ (Domínica de las Palmas); reflexionó con oportunidad á que en
-aquel mismo Domingo daba principio la Iglesia á cantar la Passion;
-ocurrióle haver visto alguna vez por el forro en la librería de la
-Casa un libro intitulado _Palma de la Passion_ y, dándose muy alegre
-el parabien, dixo para sí: «Vaya, que, siendo Palma y de Passion, no
-puedo ménos de encontrar aquí todo quanto he menester para atestar de
-erudicion las Palmas de esta Domínica.» Abrióle y, quando halló que
-era la devotíssima y juiciosíssima _Historia de la Passion_, escrita
-por el Padre Luis de la Palma, le faltó poco para echar el libro por
-la ventana, del enfado que le dió. Desesperado, en fin se refugió á
-su _Polianthéa_, y allí encontró una selva entera de ramos, olivos y
-palmas, que podia competir con la vega de Granada y con los mismos
-olivares de Tudela, Cascante y los aledaños.
-
-27. Lo que le dió muy poca pena fué la circunstancia de la _Santa
-Asna_, como blasfemamente, aunque con mucha innocencia por su
-simplicidad, la llamaban aquellos pobres rústicos. Al instante se le
-vino á la imaginacion el _Asno de oro_ de Apuleyo; y, aunque esta fué
-una graciosa invencion de aquel chufletero Autor, ó no lo conoció Fray
-Gerundio ó se le dió muy poco de esso, porque, verdadero ó fingido,
-siempre le parecia especie divina para formar el paralelo. Fuera de
-esso, por fortuna suya, havia leído pocos dias ántes en el tomo 2º. del
-_Espectáculo de la Naturaleza_ el bello elogio que se hace del _Asno_
-en boca del Prior, y desde luego determinó encaxarle, reduciéndole á
-su estilo, assí por dar á su auditorio una razon plausible del motivo
-por que havia preferido el Salvador este humilde animal para hacer su
-triumphante entrada en Jerusalem, como para promover en sus oyentes la
-devocion con la _Santa Asna_, en quanto estaba de su parte.
-
-28. El assunto en que finalmente se fixó para el sermon del buen
-Ladron, fué sin duda feliz. Dió por supuesto, sin razon de dudar, que
-el buen Ladron se llamaba Dímas, y el malo Géstas, sin embargo de
-que sobre el verdadero nombre de los dos haiga tanta variedad en los
-Autores, como saben los eruditos. Y, aún supuesto que se llamassen
-assí, todavía no falta quien diga que el malo fué Dímas, y el bueno fué
-Géstas, como lo prueban aquellos versos bastantemente vulgarizados:
-
- _Imparibus meritis tria pendent corpora ramis:_
- _Dismas, Gestas, in medio est divina Potestas._
- _Dismas damnatur, Gestas super astra locatur._
-
-29. Fray Gerundio no se paró en esso, y es sumamente verosímil que ni
-siquiera tuviera noticia de ello. Dando por indisputable la opinion
-vulgar, (que acaso tendria él por artículo de fé,) de que el buen
-Ladron se havia llamado Dimas, tomó por assunto _que el buen Ladron
-havia sido el Dí-ménos de todos los Ladrones, y el Dí-mas de todos
-los Santos_. Probólo ingeniosamente, assegurando que, miéntras el mal
-Ladron estaba vomitando blasfemias contra Jesu-Christo, el bueno le
-procuraba contener, diciéndole: _Dí-ménos, Dí-ménos_. Y quando, despues
-que expiró el Salvador, los mismos que le havian crucificado se volvian
-á Jerusalem, hiriéndose los pechos y aclamándole por verdadero Hijo de
-Dios, el buen Ladron animaba á cada uno de ellos, diciéndole: _Dí-mas,
-Dí-mas_. Miéntras el mal Ladron juraba y perjuraba contra el Escrivano
-que le havia hecho la causa, tratándole de tan ladron y tan homicida
-como él, procuraba sossegarle el buen Ladron, diciéndole: _Dí-ménos,
-Dí-ménos_. Quando Longinos abrió los ojos del cuerpo y del alma, y
-confessó al Salvador á quien havia abierto el costado, el buen Ladron
-le alentaba con estas palabras: _Dí-mas, Dí-mas_.
-
-30. Exornó despues este delicadíssimo pensamiento con un passo
-rhetórico, sin duda alguna ingenioso, enérgico y oportuno. Hacinó una
-buena porcion de elogios, que hacen del buen Ladron assí los Santos
-Padres como los sagrados Expositores, y esto le costó poco trabajo,
-porque en solos Silveira y Baeza encontró una decente provision para
-llenar muchos sermones. Hizo una especie de apóstrophe, hablando
-con cada uno de aquellos Autores como si los tuviera presentes, y
-preguntaba, verbi-gracia, á San Agustin: «Ea, qué dices del buen
-Ladron, Sol Africano, Phénix único de la Arabia feliz? _Dum patitur,
-credit._ -- Dí-mas. -- _Non ante crucem Domini sectator, sed in cruce
-confessor._ -- Dí-mas. -- _Inter martyres computatur, qui suo sanguine
-baptizatur._» -- «Y tú, purpurado Bethlemítico, Máximo entre los quatro
-Maestros generales de la universal Iglesia, Gerónimo divino! qué dices
-de nuestro Dímas? -- _Latro credit in cruce et statim meretur audire:
-Hodie mecum eris in Paradiso._ -- Dí-mas. -- _Latro crucem mutat
-Paradiso et facit homicidii pœnam martyrium._ -- Dí-mas. Pero qué mas
-ha de decir? Diga esto mismo con poética elegancia la mitrada Musa de
-Viena (ya sabe el docto que hablo de Avito, Obispo Vienense):
-
- _Sicque reus, scelerum dum digna piacula pendit,_
- _Martyrium de morte rapit._»
-
-
-
-
-CAPITULO IV Y ULTIMO.
-
-Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso que acaeció al Autor, y
-de que quizá no se encontrará exemplar en los annales.
-
-
-1. Aquí llegaba dichosamente la pluma, volando con gustosa rapidez
-por la region de la Historia, en alas, á nuestro modo de entender,
-de la verdad mas acendrada; aquí corria la narracion sin tropiezo
-por el dilatado campo de la vida de nuestro Héroe, faltando por
-lo ménos la mitad para llegar al término de su espaciosa carrera;
-aquí comenzábamos (por decirlo assí) á tender las velas de nuestra
-navegacion, desviándonos de la tierra para engolfarnos en el mar alto
-de las mas famosas proezas pulpitables de nuestro nunca bastantemente
-aplaudido Fray Gerundio; aquí, aquí era donde lográbamos los documentos
-mas copiosos, las mas preciosas memorias, y los instrumentos no solo
-mas abundantes, sino tambien (á nuestro parecer) los mas puntuales, los
-mas exactos y los mas fidedignos, para divertir, entretener, embelesar
-y (en quanto nos fuesse possible) instruir sin especial trabajo nuestro
-á los Lectores, quando el sucesso mas extraño, el acaecimiento mas
-singular, y el mas exótico, triste, melanchólico, funesto y cypresino
-accidente, que podia caber en la humana imaginacion, nos obligó á
-cortar los vuelos á la pluma, á parar el cavallo en medio de la
-carrera, á echar las áncoras al principio de la navegacion, y, en una
-palabra, ó á levantar la mano de la tabla, arrinconándola para siempre,
-ó por lo ménos á suspender el pincel hasta ver lo que producen las
-nuevas diligencias que estamos haciendo, en cumplimiento de nuestro
-empeño y de nuestra obligacion.
-
-2. Bien conocemos, que estarán ya nuestros amados Lectores con una
-ansiosa impaciencia por saber el triste fatal sucesso, que ocasionó
-esta desgracia. Tengan por Dios un poco de flema y déxennos respirar,
-haciéndose cargo de que no somos de bronce. La memoria solo nos
-conturba, los ojos se arrasan, la voz se corta, el pecho se cierra,
-la garganta se añuda, y hasta la pluma misma parece que no quiere dar
-tinta. Ya hemos tomado un poco de huelgo: allá va pues lo que nos
-sucedió.
-
-3. En varias partes de esta, que nos parecia fidelíssima Historia,
-hemos advertido, que para formarla fuimos recogiendo una prodigiosa
-multitud de manuscritos, documentos, memorias, instrumentos que
-creíamos originales, papeles, cartas, inscripciones, medallas, y en
-fin todo aquello que juzgábamos conducente para conseguir las mas
-puntuales noticias históricas, genealógicas, geográficas, críticas y
-exóticas, las quales sirviessen de verdaderos materiales á nuestra
-obra, sin dexarnos á nosotros mas trabajo que la diligencia de
-recogerlas y el esmero de ordenarlas, dándolas digeridas en aquel
-estilo que considerássemos mas proprio de una Historia de este
-charácter. Quantos archivos revolvimos! Quantos becerros, tumbos,
-chronicones, libros de Cofradía, notas de espolios monásticos y otros
-documentos de este jaez registramos, lo dexamos á la consideracion del
-Lector erudito y discreto, el qual solo podrá dar su justa estimacion á
-este trabajo tan deslucido como necessario.
-
-4. Pero nuestra desgracia consistió en havérsenos significado que, como
-Fray Gerundio floreció en un siglo tan remoto de nuestros tiempos,
-y como havian sido tan ruidosas en el mundo sus empressas y hazañas
-oratorias, todas las Naciones se havian dado prisa á trasladarlas en
-su lengua: de manera que, haviéndose perdido quantos apuntamientos
-havia de este Héroe en la antigua lengua española, con motivo de la
-invasion y entrada de los Sarracenos, no havria noticia de él en
-España, si una feliz casualidad no huviera dispuesto, que cierto
-Viagero muy inteligente en las lenguas orientales, al passar por
-Egypto y hospedarse en un Monasterio de Coptos, enseñándole los Monges
-su inculta y desaliñada librería, no huviesse reparado en quatro
-grandes caxones, que estaban á un rincon de ella, rotulados con esta
-inscripcion Arábiga: _Memorias para la Historia de un famoso Predicador
-Español_.
-
-5. Picado de la curiosidad, pidió y consiguió que se los dexassen
-registrar. Encontró en ellos mil preciosidades; y, viendo que unos
-estaban escritos en Hebréo, otros en Caldéo, otros en Syriaco, otros
-en Armenio, otros en Copto, otros en Arábigo, muchos en Persa, y una
-buena porcion en Griego, cuyas lenguas posseía él perfectamente,
-solicitó con los Monges que se los vendiessen. Ellos lo hicieron por
-bien poco dinero, porque ni conocian su mérito ni aún estaban enterados
-de lo que contenian, y assí los tenian llenos de polvo. El Viagero los
-conduxo á España; murió en Barcial de la Loma, su patria; los papeles
-se esparcieron por aquí y por allí en aquellas cercanías, bien que la
-mayor parte se reservó en el famoso Archivo de Cotanes, de que hicimos
-mencion en el mismo zaguan de esta desgraciada Historia, á la qual
-llamamos assí por lo que presto se verá.
-
-6. Informados pues de que todos los documentos, que se hallaban
-en nuestra Península, estaban escritos en las referidas lenguas,
-abandonamos del todo el intento de recogerlos, por no entender palabra
-ni siquiera de una de ellas; y aquí no podemos ménos de lamentar
-segunda vez nuestra desgracia en no haver tenido quien en nuestra
-adolescencia nos enseñasse por lo ménos la lengua griega y hebréa,
-que no solo nos servirian mucho en esta ocasion, sino en otras de
-mucha mayor importancia; y, aunque oímos condenar á muchos que parecen
-personas, este género de estudio como inútil ó como ménos necessario,
-á nosotros nos hace mas fuerza el exemplo de los mayores hombres de
-todos los siglos, que el particular dictámen de los que en ningun siglo
-tienen traza de ser muy hombres.
-
-7. Hácennos mas fuerza las Constituciones 14, 42, 53, 72 y 79 de
-Gregorio XIII, en que recomienda con los mayores encarecimientos el
-estudio de estas dos lenguas, para el qual y para el de otras fundó á
-sus expensas veinte y tres Colegios ó Seminarios en diferentes partes
-de la Christiandad. Hácenos mas fuerza la Constitucion 65 de Paulo
-V, en la qual se manda, que «en todos los estudios de los Regulares,
-sean del Orden ó Instituto que fueren, se enseñen las lenguas hebréa,
-griega y latina, y en los estudios mas célebres haya tambien Maestros
-de la arábiga: _in cuiuslibet Ordinis et Instituti Regularium studiis
-sint linguarum hebraicæ, græcæ et latinæ, in maioribus vero ac
-celebrioribus etiam arabicæ Doctores_.» Hácenos mas fuerza el exemplo
-del gran Pontífice Clemente XI, peritíssimo en la lengua griega y no
-ménos zeloso de que los Jóvenes se aplicassen á ella. Y en fin, nos
-hace mas fuerza la segura noticia que tenemos de que el gran Patriarcha
-San Ignacio de Loyola, en sus Constituciones aprobadas por la Silla
-Apostólica, dexó muy encargado á sus Hijos el estudio de estas dos
-lenguas, y nos inclinamos tambien á que el de la syriaca y caldéa.
-
-8. Si huviéramos tenido quien nos le enseñasse y nosotros nos
-huviéramos dedicado á él, no nos veriamos en el estrecho en que nos
-vimos resueltos á dexar la idéa de la obra, por no entender los
-manuscritos donde haviamos de tomar los materiales. Pero, quando ya no
-pensaba en esso, (ahora comienzo á hablar en singular,) ves aquí que me
-depara la suerte ó la desgracia una rara vision. Díceme la Criada, que
-me quiere hablar un Moro. Hágole entrar, y encuéntrome con un hombre de
-aspecto venerable, de estatura heróica, con barba prolongada y rubia,
-ojos modestos pero vivos, color blanco, y vestido enteramente á la
-turca; sotana talar y abotonada, de lanilla fina color morado, aforrada
-en tafetan carmesí; una gran banda de seda por ceñidor, que le daba
-muchas vueltas; chinelas aforradas en tela amusca, y borceguíes á media
-pierna, adonde salian á recivir unos anchurosos y prolixos calzones de
-marinero, que le baxaban hasta ella; una especie de capa ó de manto
-corto, que no passaba de la cintura, de la misma tela que la sotana,
-solo que estaba aforrado en martas cibelinas y le trahia terciado al
-brazo izquierdo airosamente; su turbante de tres altos y como de á
-media vara, con las tres divisiones regulares, blanca, encarnada y
-amusca, del que pendia por todas partes multitud de hermosas bandas, ya
-de gaza, ya de muselina, y algunas tambien de seda.
-
-9. Díxome en buen cortado Castellano, que era un co-Epíscopo armenio,
-que venia á pedir limosna para los Cathólicos del Monte-Líbano, que
-vivian entre los Schismáticos, sugetos todos al Turco, para ayuda
-de pagar los excessivos tributos que les exigia el Gran Señor por
-permitirles el exercicio libre de la Religion Cathólica en los
-estados de la Sublime Puerta. Añadió que aquel era el quarto viage
-que havia hecho á España con tan charitativo intento, y que en las
-dilatadas mansiones que havia hecho en ella, recorriendo todos sus
-Reinos y Provincias, havia aprendido la lengua con toda perfeccion,
-especialmente que el Señor le havia dotado de conocido don de lenguas,
-pues, sobre haverse instruído bastantemente en todas las européas,
-posseía perfectamente todas las orientales, que en cierta manera
-podia llamar sus lenguas nativas. Concluyó exhibiéndome una multitud
-de cartas de recomendacion de Príncipes y Potentados, con otra igual
-ó mayor cantidad de despachos y licencias exhortatorias de Señores
-Obispos, para que pidiesse y se le diesse limosna en el distrito de sus
-respectivas jurisdicciones, y por fin me suplicó que, como Párrocho, no
-solamente las diesse el uso en mi Parrochia, sino que le hiciesse el
-gusto de acompañarle en la demanda, para excitar mas la charidad de los
-fieles.
-
-10. Yo que me ví con un personage al parecer tan recomendable y que
-para mayor autoridad trahia consigo dos Turquitos como de catorce á
-quince años, de aspecto muy agraciado, que decia ser Pagecitos suyos,
-y como por otra parte le oí, que era tan versado en las lenguas
-orientales en que estaban los manuscritos cuyo contenido deseaba saber
-con tanta ansia, y mas hablando la castellana con tanta propriedad
-como desembarazo, no puedo ponderar el gozo interior que me causó
-esta aventura, pareciéndome que no debia tenerla por acaso, sino por
-alta providencia del Cielo, que por este camino queria abrirle á la
-execucion de mis zelosos intentos.
-
-11. En fin, por ahorrar razones, yo le hospedé en mi casa, le agasagé,
-le cortegé y le regalé en ella por muchos dias, todo quanto mi pobreza
-pudo dar de sí. Declaréle el pensamiento que havia tenido y el motivo
-por que le havia abandonado, no entendiendo los manuscritos que estaban
-esparcidos en varios lugares del contorno, aunque la mayor parte se
-guardaban juntos y con buena custodia en el célebre Archivo de Cotanes,
-Pueblo que solo distaba una legua larga de esta Villa. El Señor
-co-Epíscopo se sonrió gravemente y me dixo con mucho agrado que no me
-diesse pena, que él me sacaria de aquel embarazo, y que, pues no podia
-agradecer de otra manera mi charitativo hospedage, celebraba la ocasion
-de manifestar su agradecimiento en cosa tan de mi gusto, como seria
-darme traducidos en Castellano todos los manuscritos que le pusiesse
-delante, aunque fuesse menester detenerse en mi casa algunas semanas y
-aún meses; porque las virtudes no se oponen, y era tambien especie de
-limosna para los Cathólicos del Monte-Líbano, el reconocimiento á sus
-insignes bienhechores.
-
-12. Besé la mano á su Señoría por tanto favor. Al punto hize venir
-todos los manuscritos que pude recoger, especialmente los dos grandes
-legajos del Archivo de Cotanes, cuyo Archivero mayor (íntimo amigo mio)
-me los franqueó prontamente en virtud de Real Albalá y Privilegio, que
-tenemos los de esta Villa para esso, dándomelos con testimonio y con
-recibo, como se previene en la misma facultad. Mi co-Epíscopo tomó con
-el mayor calor la traduccion. En ménos de mes y medio me los presentó
-todos traducidos y numerados, para que se supiesse adonde correspondian
-unos y otros; y para mayor autoridad y abundamiento puso su sello y
-echó su firma en cada uno de los documentos traducidos, como se ve en
-ellos por estas palabras:
-
- «Concuerda. _Isaac-Ibrahim Abusemblat_
- co-Epíscopo del Gran Cairo.»
-
-13. Despidióse de mí, dexándome este inestimable thesoro, que por tal
-le tenia yo; y, pareciéndome que havia hecho poco por él, respecto de
-lo que él havia hecho por mí, le regalé á la partida lo mas y mejor
-que pude. Sin perder tiempo puse mano á la obra, con qué desvelos,
-con qué afanes y con qué fatiga, Dios lo sabe; porque las especies
-estaban todas esparcidas por aquí y por allí, sin órden, connexion ni
-méthodo. Mi suma atencion fué no desviarme un punto de las memorias
-en órden á las noticias; porque, quien no se havia de fiar de las que
-estaban firmadas y selladas por un hombre que se llamaba _Isaac-Ibrahim
-Abusemblat_, era _co-Epíscopo del Gran Cairo_ y, ménos el hacer
-milagros, parecia un Santo?
-
-14. Ahora entra la funestíssima catástrophe. Quando, despues de dos
-años de trabajo, de vigilias y de un ímprobo sudor, tenia ya formadas
-las dos primeras partes de mi Historia en la conformidad que van
-escritas, y puntualíssimamente quando estaba trasladando con la mayor
-fidelidad los singulares é ingeniosos apuntamientos de Fray Gerundio
-para su Semana Santa, passó por este Pueblo un Inglés de autoridad,
-que se dirigia á Portugal con no sé qué comission. Trahia cartas de
-recomendacion de algunos amigos mios para que yo le hospedasse, y lo
-hize con especial gusto, porque, aún sin ellas, le tengo grande en
-cortejar á todo hombre de bien que transite por esta Villa. Díxome
-que havia sido muchos años Cathedrático de lenguas Orientales de la
-Universidad de Oxford, y que actualmente se hallaba en la Corte de
-Londres sirviendo el empléo de Intérprete y Secretario de ellas. Creíle
-sin dificultad, porque, salvo la Religion protestante que professaba,
-en lo demas parecia hombre de honor, de bondad, de penetracion, de gran
-juício y de honradíssimos y muy cavallerosos respetos, sobresaliendo
-singularmente en él una vasta y comprehensiva erudicion en casi todas
-las facultades.
-
-15. Díle brevemente razon de la obra que estaba trabajando, de los
-materiales ó documentos que havia tenido presentes para disponerla,
-del embarazo en que me hallé para su inteligencia, de la aventura
-que me deparó mi dicha en el co-Epíscopo Armenio para salir de este
-embarazo, de la bondad con que me los traduxo en castellano aquel
-santo Prelado, y finalmente le dixe, que havia de merecerle la honra
-de que descansasse algunos dias en mi casa, y que en ellos, por via
-de entretenimiento, aunque molesto, se sirviesse tomar el trabajo de
-leer los cartapacios que tenia dispuestos de mi Historia, y cotejarlos
-con los instrumentos y manuscritos á que se remitian; porque, aunque
-yo tenia toda la seguridad possible de su legalidad, en estas materias
-nunca sobraban los motivos para afianzarla.
-
-16. Todo lo aceptó el Cavallero inglés con atentíssima urbanidad,
-diciéndome que la detencion en mi casa por algunos dias le era precisa,
-pues, informado de mi buen corazon, havia dado órden para que le
-enviassen á esta Villa ciertos despachos de la Corte que esperaba por
-la via de Madrid, sin los quales no podia passar adelante, y que, por
-lo que tocaba á mi obra, la leeria con especialíssimo gusto, porque á
-su parecer no podia ménos de tenerle yo muy delicado.
-
-17. Con efecto, en los seis dias que tuve la honra de lograrle por mi
-huésped, se entregó tan ansiosamente á la lectura de la Historia, que
-apénas acertaba á dexarla de las manos ni aún para comer; y, aunque
-protestó que no me havia de hablar palabra de ella hasta que, cotejada
-con los manuscritos, pudiesse hacer juício cabal de el todo, se le
-conocia bien en todas sus acciones, gestos y movimientos, que la obra
-le havia quadrado extrañamente. En fin, la mañana del dia último que
-estuvo en mi casa, (era por cierto mártes, que mártes havia de ser un
-dia tan aziago para mí,) despues de havernos desayunado juntos, me
-dixo que era preciso cerrarnos, y, haviéndole hecho, me restituyó el
-manuscrito de mi Historia, con todos los demas instrumentos y papeles
-que havia recorrido, en la misma conformidad y con el mismo órden con
-que yo se los havia entregado; y, mirándome entre risueño y compassivo,
-me hizo un razonamiento en esta substancia:
-
-18. «Señor Cura, tengo que dar á vuestra Merced mil enhorabuenas y mil
-pésames: aquellos, porque ha escrito vuestra Merced una obra, que en su
-linea dudo que tenga consonante: yo á lo ménos no se le hallo en todo
-lo que he leído, y no ha sido poco; estos, porque, creyendo vuestra
-Merced de buena fé, que ha trabajado una historia exacta, verdadera,
-puntual y fiel, (calidades que, quanto es de su parte de vuestra
-Merced, verdaderamente la assisten,) ha gastado el calor intelectual en
-disponer la relacion mas falsa, mas embustera, mas fingida y mas infiel
-que podia caber en humana phantasía. Si, como vuestra Merced la llama
-_Historia_, la llamara _Novela_, en mi dictámen no se havia escrito
-cosa mejor ni de mas gracia ni de mayor utilidad. Tan provechosa sería
-para muchos de nuestros Predicadores de la Iglesia Anglicana, como para
-muchos Predicadores de la Iglesia Romana; pero, haviéndola vuestra
-Merced intitulado _Historia_, no me permite mi sinceridad engañarle, ni
-lo merecen las honras con que me ha favorecido y la noble confianza con
-que se ha fiado de mí. Nada tiene de Historia, porque toda ella es una
-pura ficcion. Sossiéguese vuestra Merced, y no se assuste hasta haverme
-oído.»
-
-19. «El llamado _co-Epíscopo Armenio_, que á vuestra Merced le dió
-traducidos estos papeles, tanto tenia de Armenio como de Húngaro, tanto
-de co-Epíscopo como de Monja, y tanto entendia las lenguas Orientales
-como vuestra Merced la Iroquesa, la China y la Japona. Dexo á un lado
-que ha muchos siglos, que assí en la Iglesia Latina como en la Griega
-se suprimió la dignidad de los co-Epíscopos; dexo á un lado que el Gran
-Cayro dista tanto de la Armenia como la Circassia de España; y, en fin,
-dexo á un lado que ni los Cathólicos ni los Schismáticos Armenios están
-hoy sugetos al Gran Señor, desde que los Mogoles ó Sophys de Persia
-conquistaron la Armenia y la Georgia, sin que en aquella conserve el
-Turco mas que dos plazas de poca importancia ó, por mejor decir, dos
-fortalezas, que son la de Alcalziké y la de Cotatis, teniendo en la
-primera un Baxá de una cola ó de inferior órden, y en la segunda un
-simple Governador ó Comandante. Todas estas son fuertes señales de
-que el supuesto co-Epíscopo debia de ser un picaron, un tunanton, un
-vagamundo de los que de quando en quando suelen aparecerse en varias
-partes de la Europa, y con sus hypócritas artificios engañan tal vez
-á personages, que tenian motivo para no dexarse sorprender con tanta
-facilidad.»
-
-20. «Lo que no admite género de duda es, que él engañó á vuestra
-Merced, pero graciosíssimamente, en todo ó en casi todo lo que dixo
-que contenian essos legajos de papeles, y que el haverlos legalizado
-con su sello y con su firma fué una de las mas preciosas invenciones ó
-bufonadas, que pudo discurrir para burlarse de la sinceridad de vuestra
-Merced.»
-
-21. «A la verdad se habla en varias partes de ellos de un Predicador
-extravagante y ridículo, de cuyos sermones se entresacan varios
-trozos y passages. Pero ni se nombra al Predicador, ni hay tal Fray
-Gerundio en todos los manuscritos, ni se dice si el Predicador
-anónymo fué Español ó Francés, Campesino, Andaluz ó Guipuzcoano, y
-consiguientemente todo quanto se refiere de Campazas, de su familia y
-del Licenciado Quixano, es una pura patraña. El sermon de Animas, que
-en el capítulo 4º. del libro 1º. se supone que se predicó en Cabrerizo,
-un manuscrito dice que es cierto se predicó, pero no expressa donde.
-Assimismo se da por cierto todo quanto se refiere en el capítulo 5º.
-del mismo libro como sucedido con un Maestro de Escuela; pero no
-encuentro rastro de que fuesse coxo ni dexasse de serlo, ni mucho ménos
-de que huviesse sido Maestro de Escuela en Villa-Ornate, pues solo se
-habla en general de un Maestro de Niños. Pero el bellacon del Señor
-co-Epíscopo, haviendo fingido que su Gerundio era de Campazas, púsole
-voluntariamente á la Escuela de Villa-Ornate, porque quizás será un
-lugar poco distante del otro.»
-
-22. «Con igual libertad finge todo quanto atribuye al Dómine
-Zancas-largas, sacando de su phantasía un Preceptor imaginario, que
-no ha existido _in rerum natura_. No se puede negar, que muchas
-de las sandezes que se ponen en su boca, se encuentran repartidas
-entre innumerables pedantes, que se meten á Maestros de Gramática,
-Preceptores ó no Preceptores; pero no es verosímil, que todas ellas se
-encuentren solas en uno solo, porque no necessitaria de mas prueba para
-que le tuviessen por orate.»
-
-23. «La ficcion mas perjudicial de todas en la Religion Cathólica que
-vuestra Merced professa, (que en la nuestra no tendria inconveniente,)
-es aquella con que el bribon del tunante hace á su Gerundio del
-estado religioso. No hay ni el mas leve rasgo de esso en todo lo que
-he registrado, porque al Predicador de que se trata no se le señala
-estado ni profession: por esso, todo quanto se dice de su vocacion,
-noviciado, estudios, empléos, etc., se lo regaló de su bella gracia
-el Ilustríssimo Señor Isaac-Ibrahim Abusemblat, co-Epíscopo del Gran
-Cayro.»
-
-24. «El mismo concepto se ha de hacer de su inseparable amigo y
-compañero Fray Blas, del qual no se halla ni la mas leve mencion en
-todos estos papeles. Solo se da una noticia vaga y general de otro
-Compañero del Predicador anónymo, que con su mala doctrina y peor
-exemplo contribuyó mucho á estragarle. Por tanto, aunque todos los
-razonamientos del ex-Provincial y del Maestro Prudencio son graves,
-macizos y ponderosos, debo prevenir á vuestra Merced para su govierno,
-que no se encuentran en los documentos originales.»
-
-25. «Mucho ménos se lee en ninguno de ellos el nombre de _Bastian_ ni
-el apellido de _Borrego_, ni puedo discurrir el motivo que tendria el
-Señor Tunante para poner en boca del sesudo Labrador Bastian Borrego
-las graciosas, pero solidíssimas reflexiones que hizo en la granja con
-el Maestro Prudencio. Solamente congeturo que, haviendo hecho Campesino
-á su Gerundio, aplicó á los interlocutores aquellos apellidos que
-son freqüentes en esta Provincia, escogiendo quizá los que á su modo
-de entender le parecian ridículos; pero, si tuvo por tal el apellido
-de _Borrego_, acreditó igualmente su malicia que su ignorancia. No
-tiene mas de ridículo el apellido de _Borrego_ que los de _Carnero_,
-_Vaca_, _Mula_, _Leon_, _Osorio_ (de Oso), y entre las aves _Aguila_,
-_Paxarillo_, _Paxaron_, _Gallo_, _Palomo_ y otros muchos, con que
-se honran tantas familias distinguidas, y algunas de la mas elevada
-nobleza. Aún vuestra Merced mismo no pierde nada por llamarse _Lobon_,
-siendo tan conocida en la Historia Eclesiástica de España desde el
-primer siglo de la Iglesia aquella famosa Matrona _Lupa_ ó _Luparia_,
-que algunos hacen Reina y todos suponen Señora nobilíssima; y, en fin,
-allá en Inglaterra todos tenemos mucha noticia de la gran casa de
-_Villalobos_.»
-
-26. «Los documentos, que vuestra Merced tuvo presentes para componer
-la segunda parte, no son mas fieles que los que le guiaron para formar
-la primera. El Señor Abusemblat le vendió á vuestra Merced gato por
-liebre, y le puso delante todo lo que á él se le antojó. Aquellos
-_Apuntamientos sobre los vicios del estilo_ son un bello trozo de
-rhetórica, que me acuerdo haver leído no sé donde; pero bien sé, que
-en estos papeles Syriacos, Arábigos y Caldéos no he leído ni una sola
-palabra de tales apuntamientos. La carta que el Estudiante Rhetórico
-de Villagarcía escrivió á su Padre, la tengo por apócrypha; pero, pues
-vuestra Merced está en el mismo lugar, le será facil averiguar la
-verdad ó la suposicion de esta noticia.»
-
-27. «Una pintura que hace vuestra Merced de no sé qué convite en un
-Convento de Monjas, allá en el capítulo 3º del libro 4º, bien sé que
-la sacó á la letra del instrumento traducido, que está notado con el
-número 97; pero el original á que se remite no habla mas de Monjas
-que de berengenas. Es una relacion Arábiga de la toma de Damasco en
-tiempo de las cruzadas. Sin duda que al tunanton le debieron de tratar
-mal algunas Monjas, conociendo quien era y no dexándose engañar de
-sus embustes, y él para vengarse fingió de su cabeza todos aquellos
-absurdos, que no caben ni se pueden creer del recogimiento y modestia
-que dicen professan las Religiosas; que yo, aunque he viajado mucho por
-payses Cathólicos, no las he tratado mucho, pero siempre he oído hablar
-de ellas con estimacion y respeto.»
-
-28. «No puedo negar, que me cayó muy en gracia todo quanto en esta
-segunda parte se pone en boca del Familiar, que es mucho y bueno. Se
-conoce que el Señor co-Epíscopo no era lerdo: assí fuera tan veraz
-como advertido; pero debo decir á vuestra Merced, para descargo de mi
-conciencia, que todo esto fué de su invencion, y nada de essos papeles.
-Aún assí y todo, se descuidó su Señoría en guardar conseqüencia; porque
-en una parte llama _Cuco_ al hijo del Familiar, y en otro le llama
-_Bertholo_. Verdad es que lo podrá componer, diciendo que el muchacho
-se llamaba _Cuco-Bertholo_ ó _Bertholo-Cuco_. El terrible razonamiento
-del Magistral de Leon tambien es lástima que no se encuentre en estos
-documentos; pero al fin, aunque sea fingido que lo dixo, es cierto que
-todo quanto en él se dice es muy verdadero.»
-
-29. «Todo el capítulo 8º del libro 4º, en que se trata de aquel
-Cavallerito mono, ó mona, furioso remedador de los Franceses, es de
-exquisita sal, y solo por él merece el co-Epíscopo del Gran Cayro, que
-vuestra Merced dé por bien empleado quanto le agasajó y le regaló, y
-que le perdone todo lo que le engañó. Fácilmente puede vuestra Merced
-discurrir, que en estos mamotretos Orientales no se toca ni se puede
-tocar tal especie; pero, si vuestra Merced se resolviere á publicar su
-obra, reformándola y poniéndola otro título, le aconsejo que de esse
-capítulo no mude ni una silaba.»
-
-30. «Lo mismo digo del capítulo 9º del libro 5º, en que se habla del
-intolerable abuso de las Mugeres Cathólicas, que se visten por gala los
-hábitos de las Religiones, ú otros de capricho que ellas inventan. Si
-esto lo hicieran las de mi Religion, las aplaudiriamos mucho, porque
-sería la mas graciosa invencion para zumbarse de los trages Religiosos,
-de que hacen tanta burla; pero en Mugeres Cathólicas parece que no se
-debe tolerar. Como quiera, el Tunante le dexó á vuestra Merced escrita
-una sátyra de grande importancia, que debe engastarse en oro, y no
-importa que la huviesse puesto en el estilo zafio del Familiar, ni esto
-se debe censurar como inverisímil ó como dissonante, pues quiso dar á
-entender, que para conocer el absurdo de este abuso no era menester ser
-Cathedrático ni culto; porque su misma dissonancia da en los ojos á
-qualquiera que tenga medianamente puesta la razon natural.»
-
-31. «Una cosa debe vuestra Merced borrar absolutamente, y es toda
-la instruccion que se supone da el lugar de _Pero-Rubio_ á los
-Predicadores de Semana Santa. Yo no sé si con efecto hay en España
-tal lugar de _Pero-Rubio_; pero, háigale ó no le haiga, es cierto,
-que ni de tal instruccion ni de tal lugar se hace mencion en los
-manuscritos originales, y que fué pura phantasía del Señor Abusemblat.
-Tengo noticia de que en varias partes de España se toleran, assí en
-la Semana Santa como en otras festividades, especialmente en la que
-Ustedes llaman del Córpus, algunas mamarrachadas, que hacen ridículos
-los mysterios de la Religion Romana, y nos dan grandes materiales á
-nosotros, á quienes Ustedes nos tratan de hereges, para reírnos de
-algunos que impugnamos. Por allá nos causa admiracion de que sufran
-esto los que fácilmente lo pudieran remediar. Los passos de la Passion
-son buenos para meditados, y tambien para representados en imágenes ó
-estatuas que aviven la consideracion, en lo qual no me conformo con los
-de mi secta, que se burlan de todas las imágenes sagradas, al mismo
-tiempo que hacen tanta estimacion de las profanas, tratando algunas
-con mucha veneracion. Debo este testimonio á la verdad, porque soy
-hombre sincero y hablo en país libre; que en Inglaterra yo me guardaria
-bien de hablar de esta manera. Bien está, pues, que los passos de la
-Passion, y tambien los demas, que constan assí de la Historia sagrada
-como de la eclesiástica, se hagan presentes á la vista por el pincel,
-por la prensa, por el buril y por el escoplo; quanto mayor sea la
-viveza con que se figuren, contemplo que será mayor la impression
-que harán en los ánimos piadosos. Pero, que la persona de Christo y
-la de los Apóstoles en algunos lances de la Historia evangélica se
-representen al vivo por algunos hombres de la ínfima classe del pueblo,
-y tal vez no los de mejores costumbres, ignorantes y atestados de vino,
-perdónenme los que lo sufren, que allá nos disuena mucho.»
-
-32. «En virtud de esto que he oído decir, tengo por cierto, que en
-varios lugares de España se practicarán distributivamente todas las
-extravagancias, que supone la fingida instruccion de Pero-Rubio, esto
-es, que unas se practicarán en unos, y otras en otros; pero no es
-verisímil, que en un solo lugar se practiquen todas. Y como quiera,
-no constando de estos originales ni que haya tal lugar de Pero-Rubio,
-ni mucho ménos que se representen en él essos passos theatrales, soy
-de sentir que vuestra Merced debe reformar esse passage, ó á lo ménos
-prevenir, que no está muy seguro de que no se haya padecido alguna
-equivocacion en lo que se atribuye á Pero-Rubio.»
-
-33. «Finalmente, para convencer á vuestra Merced demonstrativamente
-de que no debiera haverse fiado de la llamada traduccion legal del
-co-Epíscopo del Gran Cayro, no es menester mas que hacer un poco de
-reflexion á los anacronismos, en que están hirviendo sus papeles. Por
-una parte supone á Fray Gerundio muy anterior á la irrupcion de los
-Moros en España, y por otra le llama _Fray_, cosa que ni en España ni
-en parte alguna del mundo se usó hasta muchos siglos despues. Aquí dice
-que floreció en siglos muy atrasados, y allí cita dichos, escritos y
-hechos, que sucedieron ayer y casi están sucediendo hoy. Si me huviera
-de detener á particularizar todos estos anacronismos, seria menester
-recapitular toda la obra; pero basta esta insinuacion para que vuestra
-Merced caiga en cuenta.»
-
-34. «En los demas papeles, de que todavía no se ha valido vuestra
-Merced, porque las reservaria sin duda para la tercera parte, hallo
-otras mil graciosas invenciones del Tunante, tan fingidas como las
-passadas. Trátase en ellos del ridículo modo con que entendia Fray
-Gerundio el mandato de casi todos los Señores Obispos de España, de
-explicar por lo ménos un punto de doctrina christiana en la salutacion
-de todos los sermones, y de lo que le passó con un Prelado zeloso.
-Háblase mucho de un Sermon de _Confalon_, que predicó en la Ciudad
-de Toro; de otro llamado del _Vexilla_, en Medina del Campo; de un
-Adviento y de una Quaresma, en varios lugares; de Pláticas á Monjas; de
-una Mission que hizo en cierta parte; y concluye el Señor Abusemblat
-sus apuntamientos con la conversion de Fray Gerundio al verdadero
-modo de predicar, efecto de no sé qué libro convincente que la divina
-Providencia le puso en las manos, de su muerte exemplar, precedida
-de una pública retractacion de los disparates que havia hecho en sus
-sermones, y de una pathética exhortacion que hizo á sus Frayles, para
-que predicassen siempre la palabra de Dios con el decoro, gravedad,
-juício, nervio y zelo que pide tan sagrado ministerio.»
-
-35. «Es cierto, que el Armenio de mis pecados dice admirables cosas en
-todos estos documentos, assí de las que pertenecen á su idéa principal,
-como de otras accessorias que entretexe al modo de las antecedentes,
-y tocan en costumbres, escritores, críticos, mesas, trages,
-extravagancias mal usadas y peor toleradas, en las processiones, abusos
-de rosarios públicos, de las novenas, de las imágenes sagradas en
-esquinas de las calles y zaguanes de las casas, y, finalmente, en otras
-cien materias, todas de grande importancia y tratadas, á mi ver, con
-solidez y con gracia. Pero mi conclusion es que nada, nada de esto se
-halla en los papeles Arábigos, Syriacos y Caldéos, que á vuestra Merced
-le ha vendido por originales.»
-
-36. «En virtud de todo lo qual, haciéndome por una parte gran lástima
-que no salga á la luz pública una obra como la que vuestra Merced tiene
-trabajada, y no pudiendo por otra negar este testimonio á la verdad,
-ni este desengaño á la confianza que le merezco, soy de parecer que
-vuestra Merced no la suprima; pero que, ó ya la continúe ó ya la dé por
-concluída, mude solamente el título y la divulgue de esta manera:
-
-_Historia_ =que pudo ser= _del famoso Predicador Fray Gerundio de
-Campazas_.»
-
-37. Viste tal vez, quando se cae de repente el techo de una casa y
-coge debaxo á un perro, sea dogo, galgo ó perdiguero, como se queda
-espatarrado? Pues assí, ni mas ni ménos, me quedé yo, quando acabó
-el Mylor Inglés su razonamiento. Por mas de un quarto de hora quedé
-atónito, enagenado, fuera de mí, sin acertar á hablar palabra; pero,
-recobrados los espíritus y dándome una palmadita en la frente, me
-acordé que todo esto ya lo havia dicho yo en mi Prólogo, protestando
-que yo era el Padre y la Madre, el Hacedor y el Criador de Fray
-Gerundio; con que, Lector mio, vamos á otra cosa, y cátate el cuento
-acabado.
-
-
-
-
-NOTAS AL TOMO SEGUNDO.
-
-
- [1] Pág. 1, l. 9. =La escuela griega=, por antífrasis, para denotar
- los hermanos laicos, donados y otros, los mas ignorantes de todos,
- que no entendian siquiera el latin. Esta mofa parece fué muy comun
- en los conventos.
-
- [2] P. 5, l. 6. Al márgen del manuscrito hay esta nota en la letra
- del P. Isla: «Aplicacion ridícula de los textos de la Escritura.»
-
- [3] P. 6, l. 36. Nota al márgen del manuscrito: «Abuso de la
- Escritura.» La misma nota se repite al párrafo 20.
-
- [4] P. 12, l. 36. =Las Luces.= En el ms. hay _las Sudes_; pero,
- como no existe tal voz, debe de ser error por _Luces_, que
- corresponde á la palabra _Candles_, que trahe la version inglesa.
-
- [5] P. 18, l. 4. En el ms. se lee _yerro_, y para evitar toda
- equivocacion he adoptado la ortografía moderna.
-
- [6] P. 24, l. 37. =Colegial mayor=, el que tiene beca en algun
- colegio mayor. _Magistral_: epíteto dado en las iglesias catedrales
- á una de las cuatro canongías de oficio, cuyo cargo es predicar;
- y tambien el sugeto que ha obtenido y posée esa canongía.
- _Diccionario de Dominguez._ En la edicion de 1768 hay aquí una nota
- marginal de letra de la época, que dice: «El Magistral de Leon era
- el Sr. Quadrillero, Obispo que fué de Ciudad Rodrigo, y natural de
- Palazuelos en Campos.»
-
- [7] P. 24, l. 43. =Canónigos de cuello ancho=, los que no eran
- obligados á llevar el hábito, y podian vestir como gustaban.
-
- [8] P. 25, l. 5. En el ms. hay: _se apeó otro Labrador_. Pero, como
- ántes no se ha hablado de labrador ninguno, he preferido conservar
- el _un_, que es la leccion de todas las ediciones.
-
- [9] P. 25, l. 11. =Donado=, la persona que está en alguna órden,
- destinada al servicio de la comunidad, sin ser ni novicia ni
- profesa, pero que gasta una especie de hábito religioso análogo al
- de la órden en que sirva. _Dicc. de Dominguez._
-
- [10] P. 26, l. 20. El ms. lee: _Engañóse mucho, porque á lo ménos
- era Vicario_ etc., estando tachadas las palabras: _á lo ménos_. Se
- ha conservado la leccion de las ediciones impresas, que parece la
- buena. -- _Vicario de monjas_, el sugeto que pone el superior de
- alguna órden regular para que las asista y dirija en los conventos
- sugetos á su jurisdiccion. _Dicc. de Dominguez._
-
- [11] P. 28, l. 13-24. Este trozo es inédito (Nota del transcriptor:
- desde «estas siempre piden licencia para rezar» hasta aquí).
-
- [12] P. 34, l. 19. =La paz.= En la misa se llama la ceremonia en
- que el celebrante besa la patena, y luego abraza al diácono, y este
- al subdiácono, y en las catedrales se da á besar al coro una imágen
- ó reliquia, y á los que hacen cabeza del pueblo. Llámase tambien
- _paz_ la misma reliquia ó imágen. _Academia._
-
- [13] P. 36, l. 38. Al márgen del ms.: «Disparatada introduccion,
- parecida á innumerables.»
-
- [14] P. 43, l. 33. En el ms. hay _tener_ por _tenerles_.
-
- [15] P. 43, l. 38. Estas palabras «lo hizo con tal primor, llamando
- tanto las curiosidades,» las ha suplido una nota manuscrita de
- la edicion de 1768. Si se conserva la leccion del ms., el pasage
- corre así: «porque esto de probar que Campazas era el solar y la
- patria del Santíssimo Sacramento y que, si no havia Sacramento en
- Campazas, no havia en la Iglesia fé: qué seis granos de láudano
- bastarian para amodorrar al mas dormilon y soñoliento?» Las
- palabras añadidas dan un sentido cabal á la frase, que otramente
- está demasiadamente concisa.
-
- [16] P. 49, l. 42. =Bomba=, voz que se usa en los banquetes,
- tertulias y otras reuniones, para llamar la atencion de los
- concurrentes y anunciar, que se va á improvisar ó recitar algun
- verso ó bríndis. _Dicc. de Dominguez._
-
- [17] P. 54, l. 9. Ya se sabe que este epigrama es de Marcial; pero
- el P. Isla habrá escrito Horacio de propósito, para mostrar lo poco
- que conocia el canónigo á los autores clásicos.
-
- [18] P. 66, l. 7. Estos tres párrafos 27, 28 y 29 son enteramente
- inéditos, y solo la edicion de 1768 trahe el 30, el cual no
- obstante se ha suprimido en las posteriores.
-
- [19] P. 68, l. 38. _Y, lo que es mas_, etc. Estos dos renglones no
- se hallan en el ms. original, pero sí como adicion manuscrita en la
- edicion de 1768.
-
- [20] P. 72, l. 19. =Dialectica cavillatrix.= Demasiada razon
- tuvo el docto Magistral para esta invectiva, conociendo sin duda
- cuantas y cuales cuestiones monstruosas havia hecho nacer aquella
- dialéctica en la imaginacion traviesa de ciertos disputadores
- teológicos; como _utrum Deus potuerit suppositare mulierem,
- vel diabolum, vel asinum, vel silicem, vel cucurbitam; et, si
- suppositasset cucurbitam, quemadmodum fuerit concionatura, editura
- miracula, et quonam modo fuisset fixa cruci_, etc.
-
- [21] P. 76, l. 44. =El púlpito no tiene poste.= Asistir al poste,
- en algunas universidades, es ponerse el catedrático, despues
- de bajarse de la cátedra, á esperar por cierto tiempo si á los
- discípulos se les ofrece alguna dificultad, para resolvérsela ó
- desatársela, etc. _Dicc. de Dominguez._
-
- [22] P. 78, l. 30. =Llamábase Don Cárlos.= En la edicion de 1768
- hay la siguiente nota manuscrita: «Este caballero afrancesado se
- cree que es un tal Castañon de la Bañeza.»
-
- [23] P. 86, l. 45. =La célebre Historia de=... En la edicion de
- 1768 hay la siguiente nota manuscrita; «La Historia del pueblo de
- Dios?» Se alude probablemente á la _Histoire du peuple de Dieu etc.
- par I. J. Berruyer_, Paris 1728, 7 tomos in-4º, y su continuacion,
- la Haya (Paris) 1755, 4 tomos in-4º.
-
- [24] P. 87, l. 2. Este trozo, desde _la materia_ hasta y con _los
- francesismos de esta_, ha estado inédito hasta ahora.
-
- [25] P. 100, l. 24. En el ms. original está tachada la nota
- marginal siguiente, de letra del autor: «Murió el P. D. Nicolas
- Gallo poco tiempo despues que se escribió esto.»
-
- [26] P. 104, l. 11. Este verso, por desvergonzado que sea, parece
- haber corrido con bastante aplauso, ya que se encuentra tambien con
- su explicacion en la _Menagiana_ I, 73 (Amsterdam 1762). En el ms.
- está tachado, pero probablemente por mano del censor.
-
- [27] P. 109, l. 18. =Escrúpulos de Mari-Gargajo.= Esta leccion
- se halla como enmienda manuscrita en la edicion de 1768; en el
- ms. original hay _Fray Gargajo_, y tal vez hubiera sido mejor no
- adoptar la variante.
-
- [28] P. 119, l. 36. Segun el ms. el primer período de este párrafo
- se ha de leer así: «No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica,
- ora fuesse porque efectivamente conoció de botones adentro el
- disparate, ora porque se empeñó en llevarle adelante, y assí le
- dixo», etc. Así se corrija. En cuanto á las otras palabras, no se
- encuentran sino en la edicion de 1768, donde se han añadido en nota
- manuscrita, y tampoco se hallan en la version inglesa.
-
- [29] P. 138, l. 7. En el ms. hay aquí la nota marginal autógrafa
- siguiente: «Poco tiempo despues que esto se escrivió, fué electo
- digníssimo Obispo de Guadiz y Baza.» -- En la edicion de 1768 se ha
- incluído esta nota en el texto.
-
- [30] P. 149, l. 3. Estos cinco párrafos 8-12 son inéditos.
-
- [31] P. 152, l. 16. Tambien lo son los párrafos restantes 18-30
- de este capítulo, siendo así que en las ediciones anteriores va
- sustituído en su lugar un pequeño trozo, que en la de Monlau ocupa
- 30 renglones, y en la presente apénas pediria el mismo número.
-
- [32] P. 183, l. 14. =Se restituía al alcándara.= El ms. dice _á la
- gandara_; pero, como no existe tal palabra, no he dudado en adoptar
- la correccion, que se halla manuscrita en la edicion de 1768 y
- corresponde perfectamente á la version inglesa.
-
-
-
-
-Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig.
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR FRAY
-GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) ***
-
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- Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (2 de 2), by José Francisco de Isla&mdash;A Project Gutenberg eBook
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-<pre style='margin-bottom:6em;'>The Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray Gerundio
-de Campazas, alias Zotes (2 de 2), by José Francisco de Isla
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
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-using this ebook.
-
-Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias
- Zotes (2 de 2)
-
-Author: José Francisco de Isla
-
-Editor: Eduardo Lidforss
-
-Release Date: November 10, 2020 [EBook #63700]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
- images generously made available by The Internet
- Archive/Canadian Libraries)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR
-FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) ***
-</pre>
-<div class="front">
- <hr class="full" />
- <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p>
- <p><a href="#ToC">Índice</a></p>
- <p><a href="#Notas">Notas al tomo segundo</a></p>
- <h1 class="faux">Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (2 de 2)</h1>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
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-
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-<div class="chapter pt6">
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- <p><span class="pagenum" id="Page_i">p. i</span></p>
- <p class="centra fs130 ws1">COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES.</p>
- <p class="centra ws1 mt15"><b>TOMO XLIII.</b></p>
- <hr class="chap" />
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-
-
-<div class="tit">
- <p><span class="pagenum" id="Page_iii">p. iii</span></p>
- <p class="fs160 g0 ws1">EL P. ISLA.</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="fs200 g2">HISTORIA</p>
- <p class="fs75 ws1 mt1">DEL FAMOSO PREDICADOR</p>
- <p class="fs175 ws1 mt05">FRAY GERUNDIO DE&nbsp;CAMPAZAS,</p>
- <p class="fs110 ws1 mt05"><span class="asc">ALIAS</span> ZOTES.</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="fs75 ws1">PRIMERA EDICION ENTERA,</p>
- <p class="fs75 ws1">HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL</p>
- <p class="fs75 ws1">MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR</p>
- <p class="fs75 mt15">POR</p>
- <p class="fs130 ws1 mt05"><b>D. EDUARDO LIDFORSS,</b></p>
- <p class="fs75 ws1">CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND.</p>
- <p class="fs90 ws1 mt2">PARTE SEGUNDA.</p>
-
- <div class="figcenter mt2">
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- <p class="fs110 mt2">LEIPZIG:</p>
- <p class="g1 ws1">F. A. BROCKHAUS.</p>
- <p class="fs75">—</p>
- <p class="fs110">1885.</p>
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter" id="ToC">
- <p><span class="pagenum" id="Page_v">p. v</span></p>
- <h2 class="nobreak g2">ÍNDICE.</h2>
-</div>
-
-<table class="toc" summary="Índice de contenidos">
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdc">LIBRO QUARTO.</td>
- </tr>
- <tr>
- <th colspan="2" class="tdr">Pág.</th>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_1">Cap. I</a>. Donde se pondrá lo
- que irá saliendo y verá el curioso Letor.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_1">1</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_2">Cap. II</a>. Lee Fray Gerundio un
- Papel acerca del stilo, y queda aturrullado.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_2">9</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_3">Cap. III</a>. Predica Fray
- Gerundio en su Lugar, y atúrdese la gente.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_3">23</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_4">Cap. IV</a>. Expónense á la
- admiracion algunas cláusulas del Sermon de Fray Gerundio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_4">35</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_5">Cap. V</a>. Dase cuenta de lo que
- passó en la mesa de Anton Zotes.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_5">46</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_6">Cap. VI</a>. De la Conversacion
- no ménos útil que graciosa, que se tuvo sobre comida.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_6">57</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_7">Cap. VII</a>. Levántase de la
- siesta el Magistral, y prosigue la conversacion del Capítulo
- antecedente, con todo lo demas que irá saliendo.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_7">67</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_8">Cap. VIII</a>. Corta el hilo y la
- cólera al Magistral un Huésped no esperado, pieza muy divertida,
- que á tal punto se apeó en casa de Anton Zotes.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_8">78</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch4_9">Cap. IX</a>. Donde se cuenta el
- maravilloso fruto que hizo el sermon del Magistral en el ánimo de
- Fray Gerundio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch4_9">91</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO QUINTO.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_1">Cap. I</a>. Encárganle un
- sermon de honras, y no le escupe; con todo lo demas que iremos
- diciendo.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_1">105</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_2">Cap. II</a>. Pide Fray Gerundio
- á su amigo Fray Blas una instruccion para disponer el sermon de
- honras, y este se la da divina.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_2">113</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_3">Cap. III</a>. Interrumpe la
- conversacion un huésped inopinado, que se aparece de repente;
- vuelven á atar el hilo, con todo lo demas que irá saliendo.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_3">121</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_4">Cap. IV</a>. Olvídasele la sed
- á Don Casimiro; llegan á Campazas sin saber cómo; quédase allí el
- Colegial aquella noche, y se evacúa el punto que se tocó y no se
- prometió en el capítulo passado.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_4">132</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_5">Cap. V</a>. Dispone Fray Gerundio
- su sermon, y vále á predicar.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_5">145</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_6">Cap. VI</a>. Predica Fray
- Gerundio el sermon de honras con increíble aplauso, y encárganle la
- Semana Santa de Pero-Rubio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_6">156</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_7">Cap. VII</a>. Lo mismo que el
- otro.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_7">166</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><span class="pagenum" id="Page_vi">p. vi</span><a
- href="#Ch5_8">Cap. VIII</a>. Sálense á passear los quatro
- Religiosos, y el Padre Abad, en tono de conversacion, da á Fray
- Gerundio una admirable doctrina.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_8">174</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5_9">Cap. IX</a>. Es buena cosa y
- merece leerse.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch5_9">191</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO SEXTO.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch6_1">Cap. I</a>. Donde se refiere lo
- que no se sabe; pero al fin del capítulo se sabrá su contenido.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch6_1">204</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch6_2">Cap. II</a>. Estornuda el
- Beneficiado; interrúmpese la conversacion con el <i xml:lang="la" lang="la">Dominus tecum</i> y
- con el <i>Vivan Ustedes mil años</i>, y despues se suena.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch6_2">214</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch6_3">Cap. III</a>. Dispone Fray
- Gerundio su Semana Santa.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch6_3">223</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch6_4">Cap. IV. y último</a>.
- Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso que acaeció al
- Autor, y de que quizá no se encontrará exemplar en los annales.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch6_4">234</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh pt1"><a href="#Notas">Notas al Tomo segundo</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Notas">247</a></td>
- </tr>
-</table>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch4_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p>
- <h2 class="nobreak">LIBRO QUARTO.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3>
- <p class="subh3">Donde se pondrá lo que irá saliendo y verá el curioso Letor.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Pues</span></big>, como íbamos
-diciendo de nuestro cuento, yendo dias y viniendo dias, el bendito
-entre todos los benditos, el bueno de nuestro Fray Gerundio
-quedó tan satisfecho de su trabajo, con la arenga panegýrica y
-apologética á favor de su Plática de Disciplinantes que le hizo
-el susodicho Theologuillo, con los aplausos de la escuela moza y
-con la gritería de la griega,<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1"
-class="fnanchor">[1]</a> que por poco no tuvo al Maestro Prudencio por
-hombre que havia perdido el seso. Pero á lo ménos, pareciéndole que le
-hacia mucha merced, hizo juicio firme y valedero de que ya estaba algo
-chocho, y propuso en su corazon no hacer caso de nada que le dixiesse.
-Y aún se adelanta un Autor á sospechar que hizo propósito oculto de
-huir el cuerpo al viejo todo quanto le fuesse possible, bien que esto
-no lo assegura como noticia cierta, y solamente la da por congetura,
-fundada en unos apuntamientos de letra muy gastada que se hallaron en
-el hondon de un coxin. Y el Diablo, que no dormia, para remachar el
-clavo de su sandez, dispuso que algunos dias despues reciviesse una
-carta de su íntimo Amigo Fray Blas, escrita desde Jacarilla, la qual
-decia assí:</p>
-
-<p>2. «Amigo Fray Gerundio: Doyte mil abrazos con el corazon, ya que
-no puedo con la boca: en toda esta tierra no se habla mas que de tu
-famosa Plática de Disciplinantes. Fray Roque el Refitolero me escribe
-maravillas, y el Sacristan de Gordoncillo, que te oyó (y ha venido aquí
-á concertar un esquilon), comienza y no acaba. Ambos tienen voto, ó yo
-soy un porro. Mosen Guillen, que es el Señor Cura de este lugar y tiene
-en la uña al <i>Theatro de los Dioses</i>, deséa un traslado de ella, y dice
-que le ha de hacer imprimir, aunque sea necessario vender el macho
-falso, que compró en la feria del Botigero. Embíamele por el portador,
-que es el Barbero<span class="pagenum" id="Page_2">p. 2</span> de este
-pueblo, persona segura y de toda mi estimacion. A él me remito sobre mi
-sermon de Santa Orosia, pues no parece bien que yo me alabe; y sábete
-que tiene tan buena tixera para cortar un sermon como para igualar un
-cerquillo: solo te digo que, ademas de la limosna del Mayordomo, que no
-es maleja, me he valido ya dos borregos y dozena y media de chorizos,
-que de todo se sirve. Dios te guarde muchos años. Tu amigo hasta la
-muerte á pesar de cazcarrientos,</p>
-
-<p class="firma"><b>F. Blasius.</b>»</p>
-
-<p>3. Quando Fray Gerundio se halló con que le pedian su Plática allá
-de luengas tierras (pues para su geographía ocho leguas de distancia
-era la mitad del mundo); quando consideró, que se la pedian no ménos
-que para imprimirla, y se vió en vísperas de ser Autor de la noche
-á la mañana, y esto sobre ser hombre en cuyo elogio y aplauso <i xml:lang="la" lang="la">in
-continenti</i> se escrivian y se divulgaban sonetos, se tuvo en su corazon
-por el mayor Predicador que havian conocido los siglos; y no solo se
-confirmó en la estraphalaria idéa de predicar, que ya se havia formado,
-sino que con el tiempo fué salpicando todas las mas ridículas y mas
-extravagantes, como se verá en el discurso de esta puntual Historia.</p>
-
-<p>4. Pero ves aquí que en el mismo zaguan de la segunda parte de
-ella, parece hemos dado un trompicon, que á buen librar harto será que
-escapemos sanas las narizes. Es possible, (dirá un Lector, que las
-tenga de podenco,) es possible que, haviendo oído la famosa Plática
-Anton Zotes y Catanla Rebollo, su muger; haviendo sido testigos de los
-aplausos y de los vítores, con que fué celebrada; haviendo visto por
-sus mismos ojos el prodigioso fruto que hizo, en la valentía con que
-arrojaron las capas los Penitentes de sangre, y en el denuedo con que
-manejaron unos el ramal, y otros la pelotilla; que, haviendo recivido
-ellos tantos plácemes, tantos parabienes, tantas bendiciones, así en
-la Iglesia como fuera de ella: es possible, (vuelvo á decir tercera
-vez,) que no tuvieron siquiera una enhorabuena que llegar á la boca
-para dársela á su hijo? Se hace verisímil que, ya que no fuesse aquella
-noche, por ser ya tarde y por dexarle descansar, á lo ménos la mañana
-siguiente muy de madrugada no fuessen á la Iglesia del Convento ó á la
-portería, y que allí Anton Zotes no diesse cien abrazos á su hijo, y
-la Tia Catanla no añadiesse de mas á mas otros tantos besos, aforrados
-en lágrimas y mocos, todos de puríssima ternura? Se hace creíble
-tanta sequedad y tanto despego? Y, si esto no fué assí, sino que con
-efecto los buenos de los padres de Fray Gerundio hicieron con su hijo
-todas estas demonstraciones de cariño, dándole las debidas señas de
-su complacencia y de su gozo, con qué conciencia passa en silencio el
-Historiador una circunstancia tan<span class="pagenum" id="Page_3">p.
-3</span> substancial, que tanto puede servir para el aliento, y aún
-para la edificacion?</p>
-
-<p>5. A esto pudieramos responder muchas cosas, pero las dexamos todas
-por no ser prolixos.</p>
-
-<p>6. Y confessando de buena fé, que todo passó assí ni mas ni
-ménos, añadimos en conseqüencia de la verdad y de la fidelidad que
-professamos, que no solamente huvo dichos mocos, lágrimas, besos y
-abrazos, sino que Anton Zotes, en presencia del Prelado y de otros
-Padres graves, que havian baxado á cortejarle á él y á su muger, dixo
-á Fray Gerundio: «Ya te envié á escrivir, como m’avian echado la
-Mayordomía del Sacramento; pero entónces no te umbié á decir que me
-perdicasses tú el sermon, porque, como no t’avia uído perdicar, no
-queria ponerme á que quedássemos envergonzados: ahora que te he uído,
-dígote que me l’as de perdicar, con la bendicion de su Reverencia
-nuestro Reverendíssimo Padre.» No pudo negarse el Prelado á concederla,
-aunque del escapulario adentro no le dió mucho gusto, porque como á
-hombre serio y de razon le havia dessazonado la Plática. Pero, qué
-havia de hazer en aquella coyuntura, y con unos Hermanos tan devotos
-de la Orden, que hacian al Convento toda la limosna que podian? Al fin
-sacáronlos unas tortillas, chanfaina, queso y aceitunas. Almorzaron muy
-bien, sirviéndolos el almuerzo de comida, y se volvieron á Campazas,
-no viendo la tierra que pisaban ni las horas de Dios por llegar á el
-lugar, para contar á el Licenciado Quixano y á toda la parentela lo
-que havian visto por sus ojos, oído con sus oídos y palpado con sus
-manos.</p>
-
-<p>7. Dexemos ir en buen hora á los dos dichosíssimos consortes en
-buena paz y compaña, miéntras nosotros nos volvemos á nuestro Fray
-Gerundio, que, desde el mismo punto y momento en que le echó su Padre
-el sermon del Sacramento, no pensaba de dia, ni de noche soñaba en
-otra cosa que en el modo como havia de desempeñarle. Hacíase cargo de
-todas las circunstancias, que le ponian en el mayor empeño: primer
-sermon que predicaba en público, (porque la Plática de Disciplinantes
-no la calificaba de sermon); predicarle en su lugar, y en la misma
-Parroquia donde le havian bautizado (porque no havia otra); ser
-Mayordomo su Padre; decir la missa, como lo daba por supuesto, el
-Licenciado Quixano, su Padrino; los danzantes de la procession, el Auto
-sacramental que siempre se representaba, los novillos que se corrian,
-las dos ó tres dozenas de cohetes que se arrojaban, y la hoguera
-que se encendia la víspera de la fiesta: todo esto se le ofrecia
-continuamente á la imaginacion como punto céntrico y principal de su
-empeño, pareciéndole no solo que era indispensable el hacerse cargo
-de todo ello, sino que en esto solo estrivaba<span class="pagenum"
-id="Page_4">p. 4</span> toda la dificultad, pues, por lo que tocaba
-al assunto del Sacramento, en qualquiera Sermonario encontraria campo
-abundante donde forragear.</p>
-
-<p>8. Es cierto, que no se le havian olvidado las juiciosas reflexiones
-que havia oído al Maestro Fray Prudencio, contra la ridícula y
-extravagante costumbre de tocar en los sermones estas que se llaman
-<i>circunstancias</i>; tambien es cierto, que tenia muy presente la
-salutacion del sermon de la Purificacion en dia de San Blas, que el
-mismo Maestro Prudencio havia leído al Predicador mayor y á él, en
-que con gravedad, y no sin gracia, se hace ridícula esta costumbre,
-convenciéndola de tal con razones que no admiten réplica; pero tambien
-es igualmente cierto, que se le imprimió altamente la salida de su
-amigote el Predicador Fray Blas, la qual se reduxo á aquel apophtegma,
-que puede hacerse lugar entre los principios de Machiabelo: <i xml:lang="la" lang="la">Sentire
-cum paucis, vivere cum multis: sentir con los pocos y obrar con los
-muchos</i>; y aún por su desgracia havia leído en aquellos dias, no se
-sabe donde, el dicho que comunmente se atribuye á nuestro insigne Poeta
-Lope de Vega, y harto será que no sea un falso testimonio, porque no
-cabe que un hombre de tanto juicio y de tanta discrecion dixiesse una
-truanada tan insulsa; pero al fin ello se cuenta que, reconociendo él
-mismo los defectos de sus comedias, los excusa diciendo <i>que los conoce
-y los confiessa; mas que con todo esso las compone assí, porque las
-buenas se silvan, y las malas se celebran</i>. Esto le hacia mas fuerza
-que todo á Fray Gerundio, y resolvió por última determinacion no
-omitir circunstancia alguna de las insinuadas, aunque lloviessen Fray
-Prudencios.</p>
-
-<p>9. Solo dudó por algun tiempo si, para hacerse cargo de ellos,
-acudiria por socorro á las fábulas, ó apelaria á algunos textos y
-passages de la sagrada Escritura, porque de todo havia visto en los mas
-famosos Predicadores. Algo mas se inclinaba á lo primero, por llevarle
-hacia allí su genio, ayudado del exemplo de Fray Blas y de la continua
-lectura del <i>Florilegio</i>; pero, como estaba tan reciente la fuerte
-repassata que le havia dado el Padre Maestro, contra el uso ó contra
-el abuso de la fábula en la séria magestad del púlpito, no pudiendo
-sobre todo borrar de la memoria aquella que le havia oído de que esto
-era especie de sacrilegio, expression que le havia estremecido, porque
-al fin no dexaba de ser hombre timorato á su modo; por esta vez, y sin
-perjuicio hasta que examinasse bien el punto, se determinó á buscar
-en la sagrada Escritura acomodo honrado para todas las susodichas
-circunstancias.</p>
-
-<p>10. Hallóle fácilmente donde le encuentran todos, que es en
-las <i>Concordancias de la Biblia</i>, sin mas trabajo que ir á<span
-class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span> buscar por el Abecedario
-la palabra latina que corresponde á la castellana, para la qual se
-deséa algun texto, y aplicar qualquiera de los muchos que hay en la
-Escritura, casi para cada una de quantas voces se pueden ofrecer. En
-ménos de una hora dispuso los apuntamientos siguientes:</p>
-
-<p>11.<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>
-«Primera circunstancia: <i>Primer sermon que predico</i>: viene clavado
-aquello de <b>primum quidem sermonem feci, o Theophile</b>. — Segunda:
-<i>Predícole en mi lugar, que se llama Campazas</i>: para esta viene como
-nacido aquel texto: <b>Descendit Jesus in locum campestrem</b>. —
-Tercera: <i>Predico en la Parroquia donde me bautizaron, y se llamaba
-Juan el que me bautizó</i>: qué cosa mas propia que aquello de <b>Joannes
-quidem baptizavit in aqua, ego autem in aqua et Spiritu Sancto</b>? —
-Quarta: <i>Es Mayordomo mi padre</i>: <b xml:lang="la" lang="la">In Domo
-Patris mei mansiones multæ sunt</b>. <i>Tambien mi padre es labrador</i>:
-<b xml:lang="la" lang="la">Pater meus agricola est</b>. <i>Llámase Anton
-Zotes; y el Arca del Testamento, figura del Sacramento, anduvo por el
-país de los Azotes ó de los Azotios</i>: <b xml:lang="la" lang="la">abiit
-in Azotum</b>. — Quinta: <i>Echóme el sermon mi Padre, el qual está vivo
-y sano</i>. <b xml:lang="la" lang="la">Et misit me vivens Pater.</b>
-<i>Cantará la missa mi Padrino</i>...»</p>
-
-<p>12. Aquí se halló un poco atascado, porque, haviendo revuelto
-quantas <i>Concordancias</i> se hallaban en su celda, conviene á saber las
-antiquíssimas de Hugo Cardenal, las de Alberstad, las de Harlodo,
-las de Roberto Estévan y, por última apelacion, las de Zamora, no
-encontró la palabra Padrino en todas ellas; y, ya desesperado, estaba
-resuelto á acudir al <i xml:lang="la" lang="la">Theatrum vitæ humanæ</i>
-ó á qualquiera Polyanthéa por algun Padrino de socorro, y aún en caso
-necessario á valerse del <i xml:lang="la" lang="la">Tu es patronus, tu
-parens</i> de Terencio en el <i>Heauton-timorumenos</i>, quando su dicha le
-deparó el texto mas oportuno del mundo: tropezó pues con aquello que se
-lee en el verso 14 del capítulo 16 de la Epístola de San Pablo á los
-Romanos: <i xml:lang="la" lang="la">salutate Patrobam</i>; y, passando
-luego á leer el capítulo, encontró en él un thesoro, porque casi todo
-el referido capítulo se reduce á las memorias, (hablando á nuestro
-modo,) que el Apóstol encargaba se diessen de su parte á todos los
-Christianos que se hallaban en Roma, y eran de su especial cariño ó
-por su mayor favor, ó por algun beneficio particular que havian hecho
-á la Iglesia, ó porque se havian esmerado mas en favorecer y en amar
-al mismo Apóstol: á todos los va nombrando por sus nombres, y en el
-versículo 14 nombra entre otros á Patroba.</p>
-
-<p>13. «<i xml:lang="la" lang="la">Teneo te, terra!</i> dixo entónces Fray
-Gerundio, mas alegre que si huviera hallado una mina: de Patroba á
-Padrino no va un canto de un real de á ocho de diferencia, y con decir
-que el Padrino antiguamente se llamaba <i>Patroba</i> y que, corrumpido el
-vocablo, se llamó despues <i>Padrino</i>, está todo<span class="pagenum"
-id="Page_6">p. 6</span> ajustado. Si alguno me replicare, (que él se
-guardará bien de esso,) le responderé, que con mayores corrupciones que
-esta nos tienen apestados los Etymologistas, y trampa adelante. Pues
-ahí, es decir que no dará golpe el <i xml:lang="la" lang="la">salutate
-Patrobam</i>, haciendo reflexion sobre el <i xml:lang="la"
-lang="la">salutate</i>, diciendo que hasta el Apóstol se acordaba del
-Padrino en la salutacion!»</p>
-
-<p>14. Bien quisiera él encontrar tambien algun textecillo oportuno,
-para encaxar el apellido <i>Quixano</i>, no dexando de conocer que esse
-seria el <i xml:lang="la" lang="la">non plus ultra</i> del chiste y del
-ingenio, porque el texto de Padrino en general se podia aplicar á
-qualquiera Pastor que sacasse de pila á un hijo de Juan Borrego; pero
-túvolo por caso desesperado: no obstante, despues de haver andado
-batallando largo tiempo en su imaginacion, sin ofrecérsele cosa que
-le quadrasse, le ocurrió el pensamiento mas disparatado que se podia
-ofrecer á hombre mortal.</p>
-
-<p>15. «Quixano, se decia él á sí mismo, sale de <i>quixada</i>; esto no
-admite duda: pues ahora, de las quixadas se dicen cosas grandiosas en
-la Sagrada Escritura, porque, dexando á un lado si Cain mató ó no mató
-á su hermano Abel con la quixada de un burro, que esta circunstancia
-no consta, á lo ménos de la <i>Vulgata</i>, y, aunque constara, no podria
-yo ajustarla bien para mi cuento; pero consta ciertamente, que Sanson
-con la quixada de un asno quitó la vida á mil Philistéos; consta que,
-haviendo quedado muy fatigado de la matanza y estando pereciendo de
-sed, sin haver en todo aquel campo ni contorno una gota de agua, con
-que poder aliviarla, hizo oracion á Dios, para que le socorriesse en
-aquella extrema necessidad; y del diente molar de la misma quixada
-brotó un copioso chorro de agua cristalina, con que apagó la sed y se
-refociló Sanson. Consta, finalmente, que en memoria de este prodigio se
-llamó el lugar donde sucedió, y se llama el dia de hoy <i>la fuente del
-que invoca desde la quixada: Ideirco appellatum est nomen illius loci
-fons invocantis de maxilla, usque in præsentem diem</i>.»</p>
-
-<p>16.<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>
-«Qué cosa mas divina para mi assunto! Aquí tenemos una mysteriosa
-quixada, que con agua celestial y milagrosa da nuevo espíritu á
-Sanson y le restituye la vida, á lo ménos se la conserva. El agua es
-sýmbolo del agua del bautismo, cuya virtud es milagrosa y celestial;
-y la quixada que la suministró, sombra muy propria del Padrino que la
-administra, cuyo apellido de <i>Quixano</i> está haciendo clara alusion á
-aquel mysterioso orígen. Que la quixada fuesse de un burro ó fuesse de
-un racional, esse es chico pleito para la substancia del intento, y mas
-quando á cada passo leemos en la sagrada Escritura, que los brutos y
-las fieras symbolizan á los mayores hombres.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span></p>
-
-<p>17. Ajustada tan felizmente esta circunstancia, por todas las demas
-se le daba un pito; pues para los danzantes tenia la danza de David
-delante del arca del Testamento, que sale en todas las danzas del
-Córpus, y, si no queria echar mano de esta por demasiadamente vulgar,
-tenia la danza de los de las melenas largas, como él lo construía, de
-la qual hace mencion el Propheta Isaïas, quando dice: <i xml:lang="la"
-lang="la">Et pilosi saltabunt ibi</i>; y mas que se acordaba muy bien de
-que los danzantes de su lugar siempre llevaban tendidas las melenas,
-cosa que los agraciaba infinitamente, y lo de <i xml:lang="la"
-lang="la">pilosi saltabunt</i> venia para ellos á pedir de boca.</p>
-
-<p>18. Para el Auto sacramental le pareció, que podia acomodar todos
-los textos que hablaban de alguna figura del Sacramento; porque figura
-y representacion, discurria él, todo es una misma cosa; con que,
-si tenemos representacion y Sacramento, qué nos falta ya para Auto
-sacramental? — Donde iba muy holgado y, á su parecer, literal, era
-en la circunstancia de los novillos; porque, aunque fuessen menester
-cien textos diferentes para cien corridas, estaba pronto á sacarlos
-de la Escritura, aplicando todos los que hablan de vítulos; y si,
-como eran novillos, fueran toros, por lo ménos para mas de treinta
-corridas ya tenia provision de textos. Los cohetes y las carretillas
-que se disparaban, los encontraba él vivíssimamente figurados en
-aquellos quatro mysteriosos animales que tiraban la carroza de
-Ezequiel, los quales iban y volvian por el ayre, <i xml:lang="la" lang="la">in similitudinem
-fulguris coruscantis</i>, como unos rayos, como unos relámpagos y como
-unas exhalaciones. La hoguera no le daba maldito el cuidado, puesto
-que tenia en la Escritura mas de cien hogueras á que calentarse,
-sin mas trabajo que arrimarse á qualquiera de las que se encendian
-para consumir los holocaustos; y, si se le ponia en la cabeza hacer
-tambien circunstancia de los muchachos que saltaban por la hoguera sin
-quemarse, qué cosa mas propria ni mas natural que los tres muchachos
-del horno de Babilonia?</p>
-
-<p>19. Assí acomodó en sus apuntamientos á todas las circunstancias,
-que le parecieron precisas y absolutamente indispensables; pero
-faltábale una, que, aunque no todos los Predicadores se hacian cargo
-de ella, á él no le sufria el corazon dexar de tocarla. Esta era
-hacer alguna commemoracion de su querida madre; porque hacerla de su
-padre y de su padrino, y no hacerla de la madre, que le parió y que
-le havia tenido nueve meses en sus entrañas, se le representaba una
-dureza insoportable y que no se componia bien con el tierno amor que
-le professaba. Ya se ve que, para hablar en general de madre, de hijo,
-de parir y de vientre, tenia los textos á millares; pero él no se
-contentaba con esta generalidad,<span class="pagenum" id="Page_8">p.
-8</span> y quisiera un textecillo terminante y peladito, que hablasse
-de su madre Catanla Rebollo, con sus pelos y señales.</p>
-
-<p>20. Anduvo, tornó, bolvió y rebolvió por mucho tiempo assí las
-concordancias como los sesos, sin poder hallar cosa que le aquietasse,
-hasta que al fin se le vino á la memoria el ingenioso medio de que se
-valió cierto Predicador para salir de semejante aprieto. Llamábase
-María Rebenga la Mayordoma de cierta cofradía de mugeres, en cuya
-fiesta predicaba, y, no pudiendo encontrar en la Escritura texto que
-hablasse expressamente de Rebenga, qué hizo? Dixo, que la esposa
-havia combidado á el esposo para su huerto con estas palabras: <i
-xml:lang="la" lang="la">Veniat dilectus meus in hortum</i>, venga mi
-amado á espaciarse por el huerto; y, como se diesse por desentendido
-al primer combite, le bolvió á instar con las mismas voces: <i
-xml:lang="la" lang="la">Veniat dilectus meus in hortum</i>, venga á
-espaciarse por el huerto mi querido. Ahora noten: dos veces le dice
-que venga, <i xml:lang="la" lang="la">veniat veniat</i>, como quien dice:
-<i>venga y revenga</i>. Con cuyo arbitrio salió el discreto Predicador del
-empeño con el mayor lucimiento, y mas quando añadió que, á la primera
-instancia, en que la esposa no le dixo mas que <i>venga</i>, hizo como que
-no queria; pero, quando en la segunda oyó la palabra <i xml:lang="la"
-lang="la">revenga, veniat veniat</i>, no pudo ménos de rendirse.</p>
-
-<p>21. A este modo le pareció á Fray Gerundio que tambien él podria
-desempeñarse, haciendo reflexion á que el apellido <i>Rebollo</i> parece
-que suena dos veces <i>bollo</i>, y tuvo por impossible que no se hallasse
-algo de <i>bollo</i> en la Biblia, en cuyo caso él se ingeniaria para la
-aplicacion; pero se quedó yerto, quando en toda ella no encontró
-siquiera un <i>bollo</i> que llegar á la boca, y, pareciéndole que á lo
-ménos alguna cosa de <i>Repollo</i> no podia faltar en alguno de tantos
-huertos, de que se hace mencion en los sagrados libros, ni aún esto
-pudo encontrar; y, aburrido ya, abandonó del todo el pensamiento de
-nombrar á su madre expressamente por el apellido, pero apuntó el texto
-de <i xml:lang="la" lang="la">Beatus venter qui te portavit, et ubera
-quæ suxisti</i>, para aplicarle quando se ofreciesse buena occasion.</p>
-
-<p>22. Dispuesto assí el plan de la salutacion, por el cuerpo del
-sermon se le daba un comino, pues en haciendo á Christo en el
-Sacramento, ó Sol, ó Phénix, ó Aguila, ó Jardin, ó Ametysto, ó Pyropo,
-ó Cíthara, ó Clavicordio, ó Fuente, ó Canal, ó Rio, ó Azucena, ó
-Clavel, ó Gyrasol, y despues cargar bien de broza y de fagina, textos,
-autoridades, glosas, varias lecciones, versos latinos, sentencias,
-apophtegmas, alusiones, tal qual fabulilla apuntada, aunque no sea
-mas que para mayor adorno, estaba seguro de componer un sermon que se
-pudiesse dar á la imprenta.</p>
-
-<p>23. En lo que estuvo un poco indeciso, fué en si seguiria<span
-class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span> ó no seguiria el mismo estilo
-que havia usado, assí en el sermon del Refectorio como en el de la
-Plática de Disciplinantes. Es cierto, que él estaba perdidamente
-enamorado de él, porque, sobre adaptarse mucho á su primera educacion,
-especialmente en la escuela del Dómine Zancas-Largas, todas aquellas
-voces rumbosas, altisonantes y estrambóticas, le hallaba canonizado en
-la práctica de su héroe el Predicador Fray Blas, y veía que en todo
-caso mucho le celebraba la turba multa: no obstante, no dexaba de
-hacerle grandes cosquillas la burla, que assí el Padre Provincial como
-el Maestro Prudencio havian hecho de el tal estilo; pero, sobre todo,
-lo que le hizo titubear mas, fué un papel que por rara casualidad llegó
-á sus manos, como lo dirá el Capítulo siguiente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_2">
- <h3>CAPITULO II.</h3>
- <p class="subh3">Lee Fray Gerundio un Papel acerca del estilo, y
- queda aturrullado.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Havia</span></big> muerto por aquellos
-dias en el Convento un Padre Predicador jubilado, hombre de mucha
-suposicion en la órden, que havia seguido la carrera del púlpito con
-el mayor aplauso y, lo que es mas, muy merecido, porque, sobre ser un
-grande Religioso, era verdaderamente sabio, eloquente, nervioso, de
-juicio muy assentado, de buen gusto y de acreditado zelo. Su espolio,
-(assí se suelen llamar en las Religiones aquellas alajuelas que
-dexan los Religiosos difuntos,) su espolio casi todo él se reducia á
-sus sermones manuscritos y á algunos otros papeles y apuntamientos,
-concernientes por la mayor parte á la misma facultad; y, aunque en
-la Comunidad huvo muchos gulosos de ellos, especialmente de la gente
-moza, que suele hacer su veranillo en semejantes ocasiones, pero el
-Prelado con mucho acuerdo y prudencia se los aplicó á Fray Gerundio:
-lo primero, porque parecia mas acreedor que otro alguno, hallándose
-al principio de la carrera; y lo segundo y principal, (que esta fué
-en realidad la máxima del prudentíssimo Prelado,) para que, leyendo
-aquellos sermones y tomándoles el gusto, procurasse imitarlos y, si no
-podia ó no queria, á lo ménos los predicasse á la letra, lográndose
-en qualquiera de estos arbitrios que aprovechasse sus talentos y no
-dixiesse en el púlpito tantos disparates.</p>
-
-<p>2. Puntualmente se hallaba nuestro Fray Gerundio batallando con
-sus dudas sobre el estilo, que havia de seguir en el sermon, quando
-entró en su celda el Prelado con los papeles y sermones del difunto,
-entregóselos con cariño, recomendóle mucho su lectura y su imitacion,
-y luego se retiró,<span class="pagenum" id="Page_10">p. 10</span>
-porque le llamaban otras dependencias. Fray Gerundio, con su natural
-viveza y curiosidad, no pudo contenerse sin registrar luego los títulos
-de aquellos papeles y sermones, que venian todos repartidos en tres
-legajos. Desató el uno, y lo primero que encontró fué un cartapacio
-de pocas hojas con este epígrafe: <i>Apuntamientos sobre los vicios del
-estilo</i>. Pasmóse de aquella extraordinaria casualidad, comenzó á leer,
-y halló que decia assí:</p>
-
-<p>3. «<b>Primer Vicio</b>: <i>Estilo hinchado</i>. Llámase assí por
-analogía con aquella viciosa disposicion del cuerpo viviente, quando,
-en lugar de carne y de succo nutricio, está ocupada alguna parte de él
-de una porcion de pituíta nociva, que causa el tumor ó inflamacion:
-consiste este estilo, dice Tulio, en inventar nuevas voces, ó en usar
-de las antiguadas, ó en aplicar mal en una parte las que se aplicarian
-bien en otra, ó en explicarse con palabras mas graves y magestuosas de
-lo que pide la materia.»</p>
-
-<p>4. «La hinchazon del estilo unas veces está en solas las palabras,
-otras en solo el sentido, y otras en todo junto. Exemplos de hinchazon
-en las palabras: Dionisio el Tyrano llamaba á las Doncellas <i
-xml:lang="la" lang="la">expectati-viras</i>, las expectantes de Varon; á
-la Columna <i xml:lang="la" lang="la">Menecratem</i> ó <i xml:lang="la"
-lang="la">Validi potentem</i>, la forzuda; y Alexarcho, hermano de
-Casandro Rey de Macedonia, llamaba al Gallo <i>manicinero</i>, el Músico
-matutino; al Barbero <i xml:lang="la" lang="la">Drachma</i>, porque
-esta moneda se pagaba por afeitarse; al Pregonero <i xml:lang="la"
-lang="la">Chœnice</i>, porque con la medida de este nombre se median las
-cosas que se vendian al Pregon. No cabe mayor ridiculez.»</p>
-
-<p>5. «Exemplos de hinchazon en el sentido. Séneca, en la Tragedia de
-<i>Hércules Ethéo</i>, le introduce pidiendo el Cielo á su padre Júpiter con
-estas fastuosíssimas palabras:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i15"><i xml:lang="la" lang="la">Quid tamen nectis moras?</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Numquid timemur? Numquid impositum sibi</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Non poterit Atlas ferre cum cœlo Herculem?</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Quiere decir: Qué detencion es essa? Qué! me temes? ó,
-si yo subo á él, tienes rezelo de que Atlante no pueda con el Cielo? —
-Parece que no es possible pensamiento mas hinchado; pero todavía lo es
-mas el que se sigue:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Da tuendos, Jupiter, saltem Deos:</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Illa licebit fulmen a parte auferas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ego quam tuebor.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">No es mas que decirle:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0">A lo ménos, ó Júpiter, permite</div>
- <div class="verse i0">Que amparar á los Dioses solicite,</div><span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>
- <div class="verse i0">Y para los que tomare á mi cuidado</div>
- <div class="verse i0">Sobran tus rayos, bástales mi lado.</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">De esto hay infinito en los Poetas y Oradores
-Castellanos.»</p>
-
-<p>6. «Exemplos de el estilo hinchado en las palabras y en el sentido.
-El Poeta Nono hace decir á el Gigante Typhon lo que se sigue: <i>No
-pararé hasta montar á cavallo sobre mi Hermano el Cielo; pero, en
-llegando allá, tengo de fabricar otro Cielo, ocho veces mas grande que
-el antiguo, porque en este no quepo yo. Assí mismo he de hacer que se
-casen las Estrellas, para que sea mas numerosa la poblacion de los
-Astros. A Mercurio le he de poner en un cepo, y á la Luna la reciviré
-por moza de cámara, para que haga las camas. Quando me quiera lavar,
-mandaré que me echen en una palangana todo el Erídano celestial</i>, etc.
-Cada pensamiento es una locura, y cada expression una arrogancia.»</p>
-
-<p>7. «<b>Segundo Vicio</b>: <i>Estilo cacozelo</i>.» — Algo se sorprehendió
-F. Gerundio, quando leyó esta expression, que le pareció mal sonante y
-<i xml:lang="la" lang="la">piarum narium offensiva</i>, pero luego se sossegó con la explicacion que
-se seguia en esta conformidad.</p>
-
-<p>8. «Llámase estilo <i>cacozelo</i> aquel estilo afectado, que consiste
-en imitar mal las palabras ó los pensamientos del otro, de manera que
-las que en una parte están en su lugar y tienen alma, en otra no pueden
-estar mas dislocadas ni ser mas frias. Exemplos: Pintó Parrasio á un
-muchacho con un canastillo de uvas, tan vivas estas y tan naturales que
-engañados los páxaros baxaban á picarlas. Celebróse mucho esta pintura;
-y el mismo Parrasio, ó por modestia verdadera ó por hacer burla de los
-que la celebraban, notándolos de poco inteligentes, dixo que la pintura
-no podia estar peor; porque, aunque las uvas fuessen verdaderas, si
-el muchacho estuviesse bien pintado, no se arrimarian los páxaros á
-ellas.»</p>
-
-<p>9. «Leyó un Rhetórico pedante, llamado <i>Espiridion</i>, este hecho y
-este dicho y, ofreciéndosele celebrar otra pintura del mismo Parrasio,
-colocada en el templo de Minerva, en la qual se representaba el
-cuerpo de Prometheo en el monte Cáucaso, continuamente despedazado
-de un buitre, y continuamente reproducido, para que le estuviesse
-perpetuamente despedazando; despues de muchas ponderaciones sobre
-la horrible propriedad de la pintura, dixo por última exageracion,
-queriendo imitar la de las uvas, que <i>hasta en el mismo templo baxaban
-los buitres á encarnizarse en el retrato</i>. Riéronse con razon los
-oyentes de un remedo tan frio como improprio; porque los buitres no son
-como las golondrinas, los morciélagos y las lechuzas, que saben muy
-bien lo que passa en los templos; aquellos solo pueden dar noticia de
-lo que sucede en los montes y en los peñascos.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span></p>
-
-<p>10. «Otro exemplo: Dió principio un célebre Orador al sermon de
-honras de Phelipe IV. con esta emphática expression: <i>Con que, en
-fin, hasta los Reyes mueren!</i> y paróse un poco, dando lugar á que
-el auditorio reflexionasse sobre ella. Fué sumamente aplaudida la
-naturalidad y la elevacion de este mysterioso principio. Pocos dias
-despues pronunció la oracion fúnebre del Capiscol de cierta Iglesia
-un Predicadorcillo y, queriendo remedar lo que havia oído aplaudir,
-comenzó de esta manera: <i>Con que, en fin, hasta los Capiscoles
-mueren!</i> Fueron tales las carcajadas del auditorio, que el Orador no
-pudo proseguir mas adelante, y los que comenzaron honras acabaron
-entremes.»</p>
-
-<p>11. «<b>Tercer Vicio</b>: <i>Estilo frio</i>. Es en parte parecido
-al <i>cacozelo</i> ó á el remedador, pero se diferencia en que el frio
-principalmente consiste en pensamientos nuevos, estraños, peregrinos
-y, cuando se llegan á apurar, insulsos. Tal fué el de Hegesias,
-insulsíssimo Sophista, en el Panegýrico de Alexandro, quando dixo, que
-se havia abrasado el celebérrimo templo de Diana en Epheso, al mismo
-tiempo que Olympias estaba pariendo á aquel Príncipe, porque, ocupada
-la Diosa en assistir á este parto, no pudo acudir á apagar el fuego de
-su templo. Pensamiento tan frio, añade Plutarco, que él solo bastaba
-para apagar el fuego. <i xml:lang="la" lang="la">Huius epiphonematis tantum est frigus, ut id
-ipsum ad Ephesii templi incendium restinguendum satis validum fuisse
-videatur.</i>»</p>
-
-<p>12. «A esta frialdad de estilo están muy expuestos aquellos
-Predicadores que se entregan inmoderadamente al sentido alegórico de
-la Sagrada Escritura. Usado este sentido con economía, con eleccion y
-con prudencia, como le usaron los Santos Padres, es ameno, oportuno
-y provechoso; pero en practicándole con excesso y á pasto, no hay
-cosa mas fria, que mas fastidie ni que ménos se pegue. Quien podrá,
-por exemplo, tolerar que perpetuamente le anden predicando estas ó
-semejantes interpretaciones: <i>El pórtico de Salomon es la conversacion
-de Christo</i>; <i>la estrella Arcturo es la ley</i>; <i>las Pléyades, la gracia
-del nuevo Testamento</i>; <i>las Luces,<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4"
-class="fnanchor">[4]</a> los consejos de los Santos Padres</i>; <i>las
-Grullas, los Padres espirituales</i>; <i>el Zéfiro, los Predicadores de la
-ley evangélica</i>; <i>la Perdiz, el Diablo</i>; <i>y los Cínifes, los Lógicos ó
-los Sophistas</i>. Passen en buen ora todas essas alegorías: pero, quien
-no se empalaga, quando llena las orejas de ellas?»</p>
-
-<p>13. «<b>Quarto Vicio</b>: <i>Estilo pueril</i>. Consiste este en una
-suavidad sin xugo, en una dulzura empalagosa, en unas palabras y
-expressiones afeminadas, en retruecanillos sin substancia, en juegos
-ó en paloteados de voces, en equivoquillos, en ternuras afectadas,
-en alusiones cariñosas, en ciertas figurillas alegres y floridas,
-en pinturillas theatrales, y finalmente<span class="pagenum"
-id="Page_13">p. 13</span> en todo lo que suena á estilo cadencioso ó
-clausulado. Por lo regular solo usan de este estilo los entendimientos
-aniñados ó los que están posseídos de la loca passion del amor;
-porque, acostumbrados á leer en los Romancistas requiebros, ternuras,
-alhagos, rosas, azucenas y claveles, y hechizados de los conceptillos
-que lisonjéan su passion, juzgan que no hay cosa mayor ni mas divina.
-De este principio nacieron aquellos versos que compuso el Emperador
-Adriano, dirigidos á su alma, como quieren unos, ó á la del jóven
-Antínoo, de quien estaba extremamente enamorado, como quieren otros:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Animula vagula, blandula,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hospes comesque corporis,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quæ nunc abibis in loca</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pallidula, rigida, nudula,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Nec, ut soles, dabis jocos!</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>14. «Vaya una pintura en el mismo estilo pueril, copiada á la letra
-de cierto sermon que anda impresso: <i>Quiere el águila, hydrópica de
-luz, beber al Planeta mas propicio la impetuosa corriente de su raudal
-fogoso: navega por el mar del viento, sirviendo de seguros remos la
-ligereza de sus alas. Nunca vuelve los ojos al suelo, porque siempre
-los tiene fixos en el flamante globo. Si dexó amenidades de los
-vergeles, domina campos azules; si la tierra con verdores la lisonjéa,
-el sol con benévolas influencias la halaga. Lleva pendiente de su pico
-ó prisionera en la estrecha cárcel de sus garras á su prole hermosa y
-tierna: mírala con desvelo, atiéndela con cuidado, registra sus ojos,
-repara sus movimientos. Pero si ella, ó embriagada de luces ó ciega de
-resplandores, vuelve el rostro, encorva el cuello, ó pestañéan sus dos
-pequeños orbes declinando en cobardes timidezes, la despeña con ira,
-la precipita con rabia y, arrojándola de las nubes, la destina para
-pasto de crueles voracidades. Mas, si amante de aquella mayor antorcha,
-alada Clicia de su incessante carrera, enamorada de su esplendor,
-apassionada de su brillantez, conserva estable la vista aguantando el
-tropel de tantas llamas, en plácidos ademanes la expressa mas intensos
-sus amores, siendo prueba de su legítima filiacion el sympático
-afecto á la claridad.</i> — Pintura pueril, donde no se encuentra ni un
-solo pensamiento masculino ni un solo concepto nervioso y varonil,
-reduciéndose toda ella á figurillas comunes y á metáphoras vulgares;
-porque, en quitando aquello de llamar al sol <i>el Planeta mas propicio</i>
-ó <i>la mayor antorcha</i>, á sus rayos <i>corriente de raudal fogoso</i>, al
-Cielo <i>flamante globo</i>, á los ojos <i>dos pequeños orbes</i>, no queda mas
-fuego ni mas substancia que clausulillas cortadas, antíthesis<span
-class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span> ridículas, y repeticion de
-frases para explicar un mismo concepto. Y, quando el Autor dixo que,
-<i>si el águila dexó amenidades de los vergeles, domina campos azules</i>,
-debió sin duda de pensar que las águilas aniden en jardines y en
-florestas, como los ruiseñores y canarios; porque, si supiera que las
-águilas tienen siempre su nido en los sitios mas horrorosos de la
-naturaleza, buscando unas veces la cima, y otras el hueco de algun
-peñasco escarpado, no diria el disparate de que <i>dexaba amenidades
-de los vergeles</i>, y huviera buscado otra antíthesis mas propria para
-acompañar á su dominacion sobre <i>los campos azules</i>.»</p>
-
-<p>15. «<b>Quinto Vicio</b>: <i>Estilo parenthyrso</i>. Llámase assí
-aquel modo de predicar descompuesto, desentonado y furioso, en que
-el Predicador mas parece un orate que un Orador: todo gritos, todo
-exclamaciones, todo ponderaciones intolerables, todo gestos, todo
-contorsiones del cuerpo, todo movimientos convulsivos, y todo figuras
-magníficas y grandiosas, para explicar las cosas mas baxas y mas
-ridículas. Dase con mucha propriedad el nombre de <i>parenthyrso</i> á este
-estilo, por alusion al thyrso ó garrote nudoso, cubierto de hojas,
-que se usaba en las fiestas bacanales, con el qual se sacudian de
-garrotazos unos á otros los que las celebraban, como si estuvieran
-locos; porque en realidad no hay cosa que mas descalabre ni que mas
-rompa la cabeza, que este estilo ó este modo de predicar.»</p>
-
-<p>16. «No es menester citar exemplos para conocer este estilo, porque
-bien freqüentes los tenemos á la vista, especialmente en sermones
-de Quaresma, que llaman <i>de mission</i>, quando los predican ciertos
-Predicadores visoños, llenos de zelo, pero faltos de experiencia y
-no sobrados de juicio. Suélense reducir sus sermones á pasmarotas, á
-interrogaciones impertinentes, á exclamaciones importunas, á voces
-descompassadas, y á una continua agitacion del cuerpo tan violenta,
-que al acabar el sermon quedan mas quebrantados y mas molidos que si
-huvieran estado cavando todo el dia; y, miéntras ellos se retiran muy
-satisfechos de su travajo, la mayor parte del auditorio se va riendo de
-su bobería ó compadeciéndose de su locura.»</p>
-
-<p>17. «Suelen estos en el discurso del sermon llorar, encenderse,
-enojarse, irritarse, invocar á el Cielo y á la tierra lo mas
-importunamente del mundo; y lo mas gracioso es que, quando dicen las
-cosas mas comunes ó mas frias, pareciéndoles que tienen ya al auditorio
-comovido, dicen con la mayor satisfaccion: <i>Pero ya veo que se os
-despedazan las entrañas, ya veo que se os parte el corazon, ya veo que
-corren hasta el suelo vuestras lágrymas</i>. Y lo que hay en el caso es,
-que miéntras tanto los oyentes están con los ojos muy enjutos,<span
-class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span> con el corazon entero, y con
-las entrañas frescas y sanas salvo que se les despedacen de risa.»</p>
-
-<p>18. «<b>Sexto Vicio</b>: <i>Estilo escolástico</i>. Incúrrese de varias
-maneras: ó quando el sermon mas parece una disputa que una oracion,
-por las pruebas, por la confirmacion, por los argumentos, por las
-respuestas y por las réplicas; ó quando en el discurso de él, aunque
-por lo demas tenga mucho de aire oratorio, se introducen freqüentemente
-sylogismos formales con su mayor, menor y conseqüencia; ó quando se
-citan, con excesso y con afectacion de sabios, puntos controvertidos
-en la escuela, con aquello de: <i>dicen los Philósophos</i>, <i>enseñan los
-Theólogos</i>, <i>sabe el Maestro</i>, etc. Incurren por lo comun en este vicio
-tres géneros de gentes: los Predicadores demasiadamente mozos, que aún
-están, como se dice, con <i>el vade en la cinta</i>; los demasiadamente
-viejos, encanecidos en las Aulas y en las Universidades; y aquellos,
-assí viejos como mozos, que por su profession ó instituto no pueden
-lucir sus estudios escolásticos en theatros públicos, destinados
-para esso, y escogen el púlpito para hacer importuna ostentacion de
-ellos.»</p>
-
-<p>19. «Tambien se llama <i>estilo escolástico</i> el de aquellos Oradores
-tan supersticiosamente aligados á las leyes y reglas de la oratoria,
-que ántes quebrantaran todos los preceptos del Decálogo que faltar al
-mas mínimo cánon de la rhetórica. Estos tienen gran cuidado de que todo
-el artificio se descubra de par en par: el exordio, la proposicion,
-la division, las pruebas, la exornacion, el epílogo, y de ir midiendo
-las figuras como con un compas, distribuyéndolas y repartiéndolas en
-sus caxoncillos y quadrados, como tablero de damas. No hay cosa mas
-insufrible ni mas fastidiosa que una composicion tan arreglada: hasta
-el gesto y el tono de la voz, el movimiento del cuerpo y las acciones
-de las manos, ponen el mayor estudio en que salgan á nivel. Con mucha
-gracia se burlaba de ellos Demósthenes, quando decia, que no creía
-pendiesse la fortuna de la Grecia de que la mano se moviesse hacia
-aquí ni hacia allí: <i xml:lang="la" lang="la">fortunas Græciæ ex eo
-non pendere, an manum in hanc vel in illam partem inflexeris</i>. Este es
-aquel estilo que por otro nombre se llama tambien <i>pedantesco</i>.»</p>
-
-<p>20. «<b>Séptimo Vicio</b>: <i>Estilo poético</i>. Dice Theophrasto, y ya
-convienen todos en ello, que es sumamente útil al Orador exercitarse en
-la lectura de los mejores Poetas, especialmente cómicos y trágicos, y
-aún añade Dionysio Halicarnasseo que no puede ser perfecta una oracion,
-si no es muy parecida á un buen poema.»</p>
-
-<p>21. «La verdadera inteligencia de esta regla, que tambien la
-adoptan Ciceron y Quintiliano, es la que dan ellos mismos.<span
-class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span> Dice Ciceron, que el Orador
-ha de aprender del Poeta á hablar con número y con medida; pero no con
-aquella medida que hace el verso, porque esse es vicio de la oracion,
-<i xml:lang="la" lang="la">nam id quidem orationis est vitium</i>, sino
-con aquella medida que causa en los oídos cierta harmonía llena y
-numerosa, siendo cierto, que es numeroso todo lo que suena bien; por
-esso dixo un discreto, que para hacer buena prosa era menester tener
-buena oreja.»</p>
-
-<p>22. «Quintiliano explica mas la materia y dice, que el Orador debe
-aprehender de el Poeta la elevacion del concepto, la viveza de la
-expression, el imperio y la mocion de los efectos, la propriedad y el
-decoro de las personas, pero advierte, que no ha de passar de aquí
-y que no debe imitar al Poeta ni en la arrogancia y libertad de las
-palabras, ni en la licencia de las figuras, ni en la forzosa medida de
-los piés: <i xml:lang="la" lang="la">Meminerimus tamen non per omnia
-Poetas Oratori esse sequendos, nec libertate verborum, nec licentia
-figurarum, nec pedum necessitate</i>.»</p>
-
-<p>23. «Por no entender bien esta regla ó por entenderla al rebés, han
-caído tantos Historiadores y tantos Oradores en el intolerable vicio
-de el estilo poético, tomando de los Poetas lo que debieran huir, y
-huyendo de lo que debieran tomar: de la sublimidad del pensamiento, de
-la valentía y magestad de la expression, y de el divino fuego con que
-inflama los afectos, nada absolutamente; pero de sus enthusiasmos, de
-sus frases floridas y pomposas, de sus figuras arrebatadas, y de las
-medidas de sus piés, absolutamente todo, sin faltarles mas que las
-rimas ó los consonantes.»</p>
-
-<p>24. «Quien ha de tener paciencia para oir á un Orador sagrado,
-que desde toda la grave magestad del púlpito pinta á un leon de esta
-manera: <i>Mirad esse coronado monstruo de la selva, dominante terror de
-la campaña; atended como eriza la melena, como afila el acero tajante
-de las uñas, como furioso acomete, como estremeciendo ruge!</i> — <i
-xml:lang="la" lang="la">Da pedes, et fient carmina</i>: no le faltan mas
-que los piés para ser verso; pero ni aún los piés le faltan, porque
-aquello de <i>coronado monstruo de la selva, dominante terror de la
-campaña, atended como eriza la melena</i>, son tres piés cabales de verso
-heróico, y lo otro de <i>como furioso acomete, como estremeciendo ruge</i>,
-son dos piés muy ajustados de verso lýrico.»</p>
-
-<p>25. «Amiano, Enodio y Sidonio Apolinar fueron los que introduxeron
-esta peste, y con ella inficionaron las quatro partes de el mundo: para
-decir Amiano que una injusta y cruel guerra abrasó á toda la ciudad, se
-explica con estas poéticas frases: <i xml:lang="la" lang="la">Cumque
-primum Aurora surgeret, universa quæ videre poteram armis stellantibus
-coruscabant ac ferreus<span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span>
-equitatus campos opplebat et calles; sæviens per urbem æternam urebat
-cuncta Bellona, ex primordiis minimis ad clades duda luctuosas, quæ
-obliterasset utinam juge silentium</i>: Apénas la Aurora havia dexado el
-lecho y pude con su luz descubrir lo que passaba, quando ví, que toda
-la campiña resplandecia con las armas centellantes y que la cavallería,
-cubierta de hierro azerado, llenaba campos y calles; Belona, cruelmente
-enfurecida, todo lo reducia á pavesas en aquella ciudad interminable,
-passando de los menores daños á estragos tan lastimosos, que oxalá los
-huviera borrado de la memoria el silencio ó el olvido!»</p>
-
-<p>26. «Pero esto no tiene comparacion con la pintura, que hace del
-suelo helado y resbaladizo en tiempo de invierno: <i xml:lang="la"
-lang="la">Hieme vero humus crustata frigoribus et tanquam levigata
-ideoque labilis incessum præcipitantem impellit, et patulæ valles
-per spatia plena glacie perfide vorant nonnumquam transeuntes</i>:
-Encostrada en invierno la tierra al rigor de frios y de escarchas,
-passa de desigual y consistente á lisa y resbaladiza, y assí impele con
-violencia al que quiere caminar con passo precipitado, de manera que,
-ofreciéndose á la vista los valles mas espaciosos, tal vez tan llenos
-de perfidia como de hielo, se tragan al mismo caminante.»</p>
-
-<p>27. «No se trahen mas exemplos de el estilo poético, porque no
-hay cosa mas de sobra en los libros, ni apénas se oye otro en los
-púlpitos, con tanto dolor de los zelosos como risa de los verdaderos
-críticos.»</p>
-
-<p>28. «<b>Octavo Vicio</b>: <i>Estilo metaphórico y alegórico</i>. Tiene
-mucho parentesco con el poético en lo hinchado de las frases, y solo
-se diferencia de él en que este huye de aquellas voces proprias y
-naturales, que se inventaron para la sencilla explicacion de las cosas,
-y busca estudiosamente las que solamente significan los conceptos por
-alguna semejanza ó analogía. La metáphora se puede exercitar en una
-sola palabra, como quando de un hombre fiero se dice que <i>es un leon</i>,
-ó de un empedernido que <i>es una piedra</i>, <i>es un mármol</i>. La alegoría
-se ha de seguir ó continuar en una ó en muchas cláusulas, sin perderla
-de vista ni abandonarla hasta que llegue á hacer completo y perfecto
-sentido de la oracion, como quando decimos que, <i>embarcada el alma
-en la nave del cuerpo, se hace á la vela por el mar de este mundo y,
-surcando piélagos de miserias, entre borrascas de contradicciones,
-escollos de fortunas peligrosas, y bagíos de adversidades, ya zozobra,
-ya naufraga, hasta que, soplando el viento favorable de la gracia,
-llega feliz al puerto de salvamento</i>.»</p>
-
-<p>29. «No se puede negar, que assí la metáphora como la alegoría,
-usadas con oportunidad y con moderacion, dan mucha gala al estilo, le
-ennoblecen y le elevan; pero, quien podrá tolerar<span class="pagenum"
-id="Page_18">p. 18</span> una oracion ó un libro entero escrito todo
-él en este estilo? Solo el gusto góthico, que estragó todas las
-ciencias y las artes, pudo hallar gracia en esta frialdad, y solamente
-aquellos, que llamaban <i>el hierro<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5"
-class="fnanchor">[5]</a> de Ciceron</i> á la divina eloquencia de
-este hombre incomparable, podian reputar por oro su asquerosíssima
-basura.»</p>
-
-<p>30. «Donde hay cosa mas ridícula que la alegoría, con que Enodio
-alaba la descripcion que hizo del mar un amigo suyo en cierta obra?
-<i xml:lang="la" lang="la">Dum salum quæris verbis in statione
-compositis, et incerta liquentis elementi placida oratione describis;
-dum sermonum cymbam inter loquelæ scopulos Rector diligens frenas
-et cursum artificem fabricatus trutinator expendis; pelagus oculis
-meis, quod aquarum simulabas eloquiis, demonstrasti.</i> Quiere decir:
-<i>Quando intentas pintar el salobre charco con palabras escogidas á
-mano, como flores; quando pretendes descrivir con plácida oracion assí
-las inconstancias como los inquietos rumbos del líquido elemento;
-quando goviernas diestro Piloto la navecilla de las voces entre los
-escollos de la facundia y con mano maestra de artífice perito examinas,
-balancéas y equilibras el peso de las expressiones, no representaste
-á mis ojos el piélago de aguas, que dissimulabas, sino el oceano de
-eloquencia, que no pretendias</i>.»</p>
-
-<p>«Solo puede competir con esta insulsez la carta, que un Estudiante
-escrivió á su Padre para darle á entender lo mucho que havia
-aprovechado en la rhetórica, y sobre todo lo bien que sabia seguir una
-alegoría. La carta decia assí»:</p>
-
-<p>31. «<i>Orígen y Señor mio: Derivándose de Vm., como de su manancial
-inagotable, este corto arroyuelo de mi vida, que hoy serpentéa líquido
-por estos dilatados campos de Villagarcía, es de mi obligacion poner
-en noticia de Vm., como ya es muy delgado el hilo de su corriente,
-porque los rayos de el sol, que nos abrasó en Carnestolendas, elevaron
-hácia arriba tantos vapores, que apénas le han dexado caudal para
-humedecer la hierva. Por tanto, si Vm. no quiere que el arroyuelo se
-seque, socórrale con raudales, ya sea por arcaduces de lino</i> (las
-alforjas), <i>ya por conductos de pieles embetunadas</i> (botas ó pellejos).
-<i>A mi Señora elucubradora</i> (la madre que le dió á luz), <i>que esta su
-menor antorcha se pone á la obediencia de sus rayos. B. l. m. de Vm.
-su phénix Varon</i> (era el único hijo con dos hermanas), <i>el Precursor
-sin hiel</i> (llamábase Juan Palomo). Habria hombros en la naturaleza,
-que pudiessen con un libro ó con un sermon en este estilo? y á los
-de Atlante, que pudieron con el Cielo, no les brumaria una cosa tan
-pesada?»</p>
-
-<p>32. Hasta aquí el papel de Apuntamientos, con que tropezó Fray
-Gerundio, que leyó <i xml:lang="la" lang="la">de verbo ad verbum</i>,
-sin perder sýlaba ni coma; y apénas acabó de leerle, quando se
-quedó<span class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span> suspenso por
-un rato: cerró los ojos, sentó el codo derecho sobre el brazo de la
-silla, reclinó la cabeza sobre la mano, teniendo en la izquierda el
-papel que havia leído. Estuvo un buen espacio de tiempo pensativo,
-y al cabo levántase con ímpetu de la silla, coge el papel entre las
-dos manos, hácele dos mil pedazos, arrójale con indignacion por la
-ventana, y, dando dos paséos por la celda, acompañados de media dozena
-de patadas, exclamó diciendo: «Válgate el Diantre por papel y por el
-grandíssimo impertinente que te fabricó; que me haveis rebuelto los
-sesos! Es impossible que el Autor no fuesse el hombre mas prolixo y
-el mas indigesto, que ha nacido de mugeres. Pues qué, para hablar
-uno como Dios le ayudare, ha menester tantas ceremonias? Y, si este
-Autorcillo avinagrado tiene por viciosos todos los estilos que acaba
-de nombrar, donde hallará uno que no sea pecador? A el magnífico le
-llama <i>hinchado</i>; á el culto, <i>remedador</i> ó <i>caco</i>-qué sé yo? á el
-figurado, <i>frio</i>; á el tierno, florido y delicioso, <i>pueril</i>; á el
-vehemente, <i>parenthyrso</i> ó <i>paren-Diablo</i>; al arreglado, <i>escolástico</i>;
-al rumboso, <i>poético</i>; y al alusivo, <i>metaphórico</i> ó <i>alegórico</i>: pues,
-en qué estilo hemos de hablar y escrivir? Váyase, vuelvo á decir, con
-quatrocientas mil pipas de Dem... (y díxolo redondo, porque no era
-escrupuloso), que yo escriviré y hablaré en el que me diere la gana; y,
-pues el que he usado hasta aquí ha merecido tantos aplausos, aténgome á
-él, y no á lo que dice este Apuntador descontentadizo y malhablado.»</p>
-
-<p>33. Con efecto, en un santiamen dispuso el sermon, sin apartarse
-un punto de su estilo estrambótico, ni desamparar sus queridas frases
-estraphalarias. Para fecundar bien la imaginacion ó la fantasía en
-ellas, leyó un par de sermones de su riquíssimo thesoro el <i>Florilegio
-sacro</i>, y aún para mayor abundamiento volvió á recorrer cierto sermon
-impresso de otro Autor, que le havian prestado en una oracion para que
-le leyesse, y á él le cayó tan en gracia, pareciéndole un milagro de
-eloquencia, que no paró hasta que su dueño le hizo entera y absoluta
-donacion de él <i xml:lang="la" lang="la">inter vivos</i>, transfiriéndole
-su dominio y omnímoda propriedad.</p>
-
-<p>34. Este sermon se intitulaba: <i>Triumpho amoroso, Sacro Hymenéo,
-Epithalamio festivo, mirífico Desposorio, que con el Cordero
-Eucharístico celebró en su profession solemne la Madre Sor... etc.,
-compuesto por el R. P. Fr...</i> etc. El título solo de la pieza le
-encantó, y le arrebató las potencias y sentidos. Reparó, que la
-dedicatoria y aprobaciones ocupaban tanto como el sermon; porque en
-materia de hojas estaban tantas á tantas, y de contado esto le hizo
-formar un concepto superior del mérito de la obra, pues á cada palabra
-de ella correspondia otra en elogio suyo. Comenzó á leerla,<span
-class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span> y juzgó que no se havia
-engañado en su concepto, porque quedó como extático de admiracion y de
-assombro al encontrarse con las primeras cláusulas de la salutacion,
-que decian assí ni mas ni ménos:</p>
-
-<p>35. «O el amor está de bodas, ó yo no entiendo al amor. Qué
-invencion! Qué sacro enigma! Dulce divino Cupido! Sol de Justicia
-amoroso! Qué labyrintho de luces dissimula en gloria tanta esse
-disfraz de mysterios!» — Es cierto, que el estilo no le pareció tan
-elevado como el de <i>el Florilegio</i>, porque en realidad las voces son
-regulares y de estas que se usan en tierra de Christianos; pero, qué
-importa? si en cambio aquella perfecta cadencia de verso lýrico es
-un dulcíssimo encanto? Sobre todo aquel arranque: <i>O el amor está de
-bodas, ó yo no entiendo al amor</i>, le pareció á nuestro sabatino que no
-havia oro para pagarle, y él por lo ménos daria alguno, porque se le
-ofreciesse alguna cosa parecida, para dar principio á su sermon. No
-dexó de ofrecérsele que la tal entradilla: <i>O el amor está de bodas,
-ó yo no entiendo al amor</i>, parecia un poco mas retozona de lo que
-á Religiosos conviene, y que acaso algun bufon del auditorio diria
-(allá para su coleto): «Cuerno en el Frayle, y qué respingon que sale!
-Cierto que perderia mucho la Iglesia de Dios en que su Paternidad no
-entendiesse ni de bodas ni de amor! ántes creo que nada ganará, si
-entiende mucho S. R<sup>ma</sup>. de la materia.» Digo, que todo esto
-le passó por el pensamiento á Fray Gerundio, pero lo despreció con
-una noble libertad de espíritu, por dos importantíssimas razones. La
-primera porque, si los Predicadores huvieran de hacer caso de truhanes
-y bellacos, ahorcarian el oficio, pues apénas podrian decir cosa, que
-no la torciessen y la maliciassen. La segunda porque, si no dissonó
-aquel arranque en un Predicador de profession mucho mas austero y de
-hábito mucho mas penitente que el suyo, con la circunstancia de estar
-cubierto de canas y cargado de años y empléos en la Religion, mucho
-ménos dissonaria en él por las razones contrarias.</p>
-
-<p>36. Desembarazado tan felizmente de este reparillo y persuadido á
-que no era possible abrir el sermon con cláusula mas ayrosa, comenzó
-á batallar en su imaginacion con una multitud de cláusulas, que de
-tropel se le ofrecieron, todas parecidas á ella, sin saber qual havia
-de elegir, porque cada una le parecia la mejor. Asseguró despues á un
-confidente, por cuya deposicion lo supimos, (pues sin algo de esto ó
-sin que él lo dexasse anotado en alguna parte, como era possible que
-llegasse hasta nosotros la noticia de lo que le havia passado por el
-pensamiento?) asseguró (vuelvo á decir) á un confidente suyo, que
-entre las cláusulas semejantes á la primera del <i>Epithalamio festivo</i>,
-que á borbotones se le vinieron<span class="pagenum" id="Page_21">p.
-21</span> al pensamiento, las que mas le dieron que hacer, porque le
-agradaron mas, fueron las siguientes.</p>
-
-<p>37. <i>O hay Sacramento en Campazas, ó no hay en la Iglesia fé.</i>
-Esta le pareció una invencion milagrosa para captar desde luego una
-suspension extática. <i>O Jesu-Christo está allí, ó yo no sé donde
-estoy.</i> Tambien juzgó, que este principio estaba lleno de una exquisita
-novedad. <i>O aquel es cuerpo de Christo, ó no hay en los naypes ley.</i>
-Mucho le agradó este ofrecimiento, porque, sobre ser el mas popular de
-todos, aquello de cotejar la existencia de Christo en el Sacramento con
-la ley de los naypes, se le figuró una valentía de ingenio jamás oída
-ni vista. En esta última tenia razon, y, como no fuesse una blasphemia
-heretical, vamos claros que era un pensamiento singularíssimo. <i>O aquel
-no es vino ni es pan, ó soy un borracho yo.</i> Aún esta cláusula le
-agradaba mas que todas, si no fuera por la palabra <i>borracho</i>, que le
-pareció demasiadamente llana; y, aunque ya se le ofreció, que <i>ebrio</i>
-y <i>beodo</i> significaban lo mismo con alguna mayor decencia, pero, sobre
-que no ajustaba tan bien el pié del verso, creyó, que en quitando la
-palabra <i>borracho</i> se le quitaba á la cláusula toda la gracia.</p>
-
-<p>38. Finalmente, bien considerado todo, se determinó á dar principio
-á su sermon con la cláusula primera: <i>O hay Sacramento en Campazas,
-ó no hay en la Iglesia fé.</i> Para tomar esta acertada determinacion,
-tuvo buenas y legítimas razones; pues, sobre ser aquella cláusula, sin
-disputa alguna, la mas suspensiva y la mas emphática de todas, era
-tambien la mas verdadera, siendo indubitable que, si en Campazas no
-havia Sacramento, supuesta la consagracion, tampoco le habria en la
-Iglesia de San Pedro en Roma ni en ninguna de toda la Christiandad, y
-allá iba la fé por essos trigos de Dios: fuera de que esta cláusula
-le venia de perlas para el assunto, que ya havia resuelto tomar,
-conviene á saber, que Campazas era la Patria nativa del Sacramento de
-la Eucharistía, lo que, á su modo de entender, estaba concluyentemente
-probado; porque llevando, como él llevaba, la opinion, (y es en
-realidad la mas probable,) de que el verdadero y legítimo nombre
-de Campazas en su primitiva institucion havia sido <i>Campazos</i>,
-esto es <i>Campos espaciosos y largos</i>, <i>campos muy dilatados</i>, y
-consiguientemente que el lugar de Campazos fué, digámoslo assí, como el
-tronco, como el Fundador, ó como el Lugariarcha de la frugífera region
-de Cámpos, á la qual dió glorioso y oportuno nombre: — supuesto todo
-esto, discurria nuestro Fray Gerundio con tanta solidez como sutileza,
-de esta manera: «La materia remota del Sacramento de la Eucharistía es
-el trigo; la patria del trigo es Cámpos; la casa solariega de Cámpos
-es Campazas;<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span> luego
-Campazas es el solar y la patria del Santíssimo Sacramento.»</p>
-
-<p>39. «Esto por lo que toca á la materia del Sacramento en la
-especie del pan; vamos á la misma materia en la especie de vino. <i
-xml:lang="la" lang="la">Sic argumentor</i>: El vino es materia remota de
-la Eucharistía; el vino nace en las viñas, las viñas en los campos,
-los campos en Campazas; <i xml:lang="la" lang="la">ergo</i>, etc. Para
-la exornacion no me sobra otra cosa que materiales tomados de la
-Escritura, de los Padres, de los Expositores, de los Autores profanos;
-y, si me resuelvo á valerme de la fábula, tambien de los Mythológicos.
-Todo quanto se dice de los campos y de todo lo que pertenece á ellos,
-especialmente de trigos, viñas y vino, viene clavado á mi assunto.
-Passan de ciento los textos de la Escritura que hablan de campos, y,
-solo con leer á Gislerio en la exposicion de qualquiera capítulo de los
-Cantares, encontraré un carro de autoridades para llenar el sermon de
-latin, todo perteneciente á viñas, trigos y campos, y para cargar las
-márgenes de tantas citas, que apénas quepan en ellas, de manera que
-solo con verlas me tengan por el hombre mas leído y mas sabio que ha
-nacido de mugeres. De los Autores profanos, no hay mas que abrir las
-Geórgicas de Virgilio y algunas de sus Eglogas, que en ellas hallaré
-versos á pasto y todos muy al intento, con que podré aturrullar á mi
-mismo Preceptor el Dómine Zancas-Largas; y en fin, si quiero amenizar
-la funcion con la erudicion florida de las fábulas, (que á esso todavía
-no me he determinado,) ahí están los prodigios que se cuentan de Céres,
-Baco, Flora, Pomona, y, por fin y postre, toda la Cornucopia de la
-divina Amalthéa; pues todas estas Deidades son de la jurisdiccion y
-Adelantamiento de la provincia de Cámpos, que me darán barro á mano no
-solo para competir la amenidad de mi grande amigo Fray Blas, sino casi
-casi para apostárselas al soberano Autor del pasmoso <i>Florilegio</i>.»</p>
-
-<p>40. Ni mas ni ménos como lo ideó Fray Gerundio, assí dispuso su
-sermon, y, estudiado que le huvo, llegándose el dia de predicarle,
-montó en un macho de Noria, tuerto y algo perezoso, que le embió su
-Padre, y partió á Campazas, donde sucedió lo que dirá el capítulo
-siguiente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_3">
- <p><span class="pagenum" id="Page_23">p. 23</span></p>
- <h3>CAPITULO III.</h3>
- <p class="subh3">Predica Fray Gerundio en su Lugar, y atúrdese la
- gente.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Havia</span></big> corrido por toda
-aquella comarca la noticia de que nuestro Fray Gerundio baxaba á
-predicar en la funcion del Sacramento en la célebre fiesta de Campazas,
-ya porque Anton Zotes como Mayordomo havia convidado á todos los amigos
-que tenia en los lugares á la redonda, que no eran pocos, assí de
-labradores como de Clérigos y Frayles, ya porque el mismo Fray Gerundio
-no se havia descuidado en echar tambien la voz entre sus muchos
-conocidos y apassionados, siendo tentacion tan comun en todo Predicador
-principiante, que tal vez cunde hasta en los mas adultos y provectos,
-dexarse caer al descuído con cuidado, ya en las conversaciones, ya en
-las cartas, el dia ó los dias que predican, lo que algunos maliciosos
-atribuyen á demasiada satisfaccion ó vanidad, y, á mi pobre juicio,
-no es mas que un poco de ligereza mezclada con una buena dósis de
-bobería.</p>
-
-<p>2. Amen de esso, la fiesta de Campazas era tan famosa en toda
-aquella tierra por los novillos y por el Auto-sacramental, que, sin que
-nadie convidasse y aunque fuesse el Predicador el mayor zote del mundo,
-siempre concurria á ella innumerable gentío, no solo despoblándose
-los lugares del contorno, sino que rara vez se dexaba de ver en ella
-mucha gente ociosa y alegre de Leon, de la Bañeza y Astorga; pero,
-añadiéndose en este año la fama del Predicador y el convite de Anton
-Zotes, convienen todos los Autores de quienes nos hemos valido para
-recoger las noticias mas puntuales, que componen el cuerpo de esta
-verídica Historia, que fué en él extraordinario el concurso.</p>
-
-<p>3. Danse por supuestas las demonstraciones de alegría y de ternura,
-con que fué recivido nuestro Fray Gerundio de su Padre el Tio Anton,
-de su Madre la buena de la Catanla, y de su Padrino el Licenciado
-Quixano. Esto mas es para considerado con un casto silencio, que para
-explicado con la pluma; pues, aunque fuesse de águila, de buitre ó de
-abutarda, nunca podria remontar el buelo hasta la cumbre de tan alta
-esphera; quanto mas la nuestra, que no puede seguir el tardo movimiento
-del mas pesado avestruz! Baste decir que apénas se desmontó del macho
-zancarron, (assí le llamaba el Director de la noria,) quando la Tia
-Catanla le dió mil tiernos abrazos y otros tantos maternales ósculos,
-dexándole bien rociadas las barbas de lágrimas y mocos. Iba á limpiarse
-estos y aquellas, pero no le dieron lugar las rociaduras semejantes que
-se siguieron; porque, como era la primera vez que se dexaba ver en el
-lugar despues de Frayle, no solo<span class="pagenum" id="Page_24">p.
-24</span> concurrieron á verle, abrazarle y besarle todas las Tias del
-barrio, unas con la licencia de viejas, y otras con la de Parientas,
-sino que apénas quedaron dos en el lugar de Campazas, que no hiciessen
-lo mismo; y aún essas únicas dos es fama que lo dexaron, una porque
-estaba en la cama con cámaras y pujos, y otra porque dos dias ántes
-havia saltado de su corral al de la Tia Catanla una gallina y no havia
-parecido, de lo qual estaba hecha ella una furia contra la buena de
-la Rebollo, que nada sabia de esso, y aún se decia que la dueña de la
-gallina queria acudir á Leon á sacar una descomunion ó una <i>Pollina</i>
-á mata-candelas, (assí llamaba ella la Excomunicacion y la Paulina,)
-contra la encubridora de su ave. Por lo demas, hombres, mugeres,
-viejos y mozos, todos acudieron á casa del Tio Anton Zotes á ver al
-<i>Flayrecico</i> y á dar la enhorabuena á sus Padres de que tuviessen
-el gusto de verle en su casa y ya tan aprovechado. Ello es assí,
-que consta de documentos y papeles antiguos de aquel tiempo, que se
-gastaron en aquella tarde quatro cántaras de vino, ocho quesos, y diez
-y seis ogazas y media en agassajar á los que concurrieron á casa del
-Tio Anton; de donde podrá inferir el prudente y discreto Lector los
-muchos que serian, y lo bien quistos que estaban en todo el pueblo
-Anton Zotes y su saníssima muger.</p>
-
-<p>4. Faltaban tres dias para la funcion, en los quales fueron llegando
-aquellos convidados especiales, que eran mas estrechos amigos de la
-casa de los Zotes, donde estaban prevenidas no ménos que veinte camas
-para los huéspedes, quatro para los de mayor autoridad y respeto en las
-cámaras altas de la casa, y las demas se acomodaron en una panera, que
-á este fin se desocupó y se barrió, colgando las paredes con mantas de
-mulas y cavallerías de la labranza, assí de las que havia en casa, como
-de otras que se pidieron prestadas, quedando la pieza, á juicio de la
-mayor parte del lugar, tan ostentosa que se podia hospedar en ella un
-Obispo.</p>
-
-<p>5. El primero que llegó fué un primo del Tio Anton, y
-consiguientemente Tio segundo de nuestro Fray Gerundio, que havia
-sido Colegial mayor y era actualmente Magistral<a id="FNanchor_6"
-href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> de la Santa Iglesia de
-Leon, hombre ya hecho, sabio, agudo, discreto, muy leído, gran Theólogo
-é insigne Predicador, en fin, de prendas tan sobresalientes que ya
-havia sido consultado en tercer lugar para un Obispado. Este traía de
-camarada á otro Canónigo de su misma Iglesia, de estos que se llaman
-<i>Canónigos de cuello ancho</i><a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7"
-class="fnanchor">[7]</a> y, por otro nombre, <i>de capa y espada</i>,
-jovencito aún y en la flor de sus años, pues no passaba de los veinte y
-cinco, pero muy despejado, muy alegre, naturalmente chistoso y decidor,
-Poeta mas que decente, que decia de repente con bastante gracia, con
-no poca sal, y por<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> lo
-comun sin sacar sangre, (cosa muy dificultosa, y por lo mismo bien rara
-en los que tienen esta habilidad y hacen profession de ella,) por cuyas
-buenas partidas estaba muy prendado de él el Señor Magistral.</p>
-
-<p>6. Como unas dos horas despues se apeó un Labrador,<a
-id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a> pariente
-tambien del Tio Anton, que vivia en un lugar distante quatro leguas de
-Campazas. Era Familiar del Santo Oficio y, aunque hombre de explicacion
-cerril y apatanada, tenia una razon natural bien puesta, y discurria
-con acierto en aquellas materias que se proporcionaban á su capacidad.
-En el camino se le havia incorporado un Donado de cierta Religion,<a
-id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a> que,
-haviendo sido tres veces casado y cinco años viudo, por fin y postre
-cansado del mundo se entró á servir en un Convento, donde pretendió
-para Lego, pero no le quisieron dar el hábito, porque, aunque hombre
-muy forzudo y servicial, era extraordinariamente zafio y allende de esso
-locuaz y mas que medianamente bebedor, no de manera que se privasse
-<i xml:lang="la" lang="la">in totum</i>, pero se quedaba á unos medios
-pelos que olian á chamusquina, y entónces con especialidad hablaba por
-todas las coyunturas y en todas las materias que se ofrecian, porque
-sabia leer y havia leído la <i>Historia de los doze Pares de Francia</i>, á
-<i>Guzman de Alfarache</i>, <i>la Pícara Justina</i> y quantos romanzes de ciegos
-se cantaban de nuevo en los mercados, gustando sobre todo de leer
-gazetas, aunque maldita la palabra entendia de ellas; con que era el
-Donado un hombre muy divertido y, en fin, pieza de Rey.</p>
-
-<p>7. Mucho se alegró nuestro Fray Gerundio, quando se halló en
-compañía de todos estos huéspedes, pero especialmente de su Tio
-el Magistral, quien, como hombre entendido y de la facultad, le
-pareció que havia de hacer justicia á su sermon, del qual estaba tan
-satisfecho, que se persuadia con el mayor candor del mundo á que en
-su vida habria oído ni leído otro semejante; y ya daba por hecho que,
-en oyéndole, se havia de enamorar tanto el Tio de los talentos del
-sobrino, que, quando fuesse Obispo, le havia de llevar consigo y le
-havia de hacer su Confessor, no pareciéndole tampoco impossible, que
-con el tiempo su Tio el Obispo (pues ya le consideraba como tal,) le
-grangeasse por ahí, aunque no fuesse mas que un Obispadillo en Indias.
-Todos estos pensamientos le passaron por la imaginacion, lisongeándole
-infinito y llenándole de un inexplicable gozo.</p>
-
-<p>8. Pero, quien podrá declarar dignamente con palabras el que se
-apoderó de su corazon, quando, contra toda su esperanza y sin que
-siquiera se le huviesse ofrecido tal cosa al pensamiento, vió apearse
-en el corral de la casa á su íntimo amigo el Predicador Fray Blas,
-acompañado de un Religioso de otra Religion, que él no conoció, pero
-todas las señas eran<span class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span>
-de ser hombre muy reverendo, porque trahia anteojos con cerquillo
-de plata, bequoquin de seda, sombrero fino con cordon y dos borlas
-de lo mismo, quitasol, baston de caña con puño de china, y venia
-montado en una bizarra mula con su gualdrapa muy cumplida de paño
-negro con grandes fluecos y caireles, sirviéndole de mozo de espuela
-uno muy gallardo, asaz bien apuesto y con toda la gala de los majos
-y petimetres del oficio, zapatillas blancas, medias del mismo color,
-calzon de ante, una gran faja de seda encarnada á la cintura, armador
-de cotonía, capotillo de paño fino de Segovia de color amusgo,
-redecilla verde con su borla de color de rosa, que colgaba hasta mas
-abaxo de la ñuca; la cinta que la ceñia y apretaba, de color de nácar;
-sombrero chambergo rodeado de una cinta de plata color de fuego, con su
-roseton ó lazo á la parte posterior, que remataba en la copa. Todo esto
-lo observó Fray Gerundio muy bien observado, y todo le hizo imaginar,
-que aquel Religioso era por lo ménos Cathedrático de la Universidad de
-Salamanca ó de Alcalá, quando no fuesse quizá algun Padre Difinidor ó
-Presentado.</p>
-
-<p>9. No se engañó mucho, porque á lo ménos era Vicario de unas
-Monjas<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>
-que estaban junto á Jacarilla, y ántes de esso havia cuidado seis años
-de una granja, en cuya administracion no se havia perdido; porque él
-mismo confessaba ingenuamente, quando se ofrecia la ocasion, que le
-havia valido por lo ménos tanto como á la Casa, porque havia sacado un
-decente bolsillo, que sufria ancas para socorrer á quatro parientes
-pobres, para servir á dos amigos, y para subvenir á sus necessidades
-religiosas, aunque la vida fuesse un poco mas larga que lo ordinario.
-Como quiera, quando Fray Gerundio vió á su amiguíssimo Fray Blas,
-pensó perder los sentidos de puro contentamiento, y, despues de haver
-hecho los primeros cumplidos al R<sup>mo</sup>. Padre Vicario, como lo
-pedia la urbanidad, dió muchos abrazos á Fray Blas, y supo de él como,
-haviendo tenido noticia en Jacarilla del sermon que le havian echado en
-su lugar, hizo ánimo de no volver al Convento hasta que se le huviesse
-oído predicar, logrando con esta ocasion ver la fiesta de Campazas y
-passar en su compañía quatro dias alegres, con toda libertad y sin el
-molesto acecho y murmuracion de los Frayles.</p>
-
-<p>10. Díxole, que para sacar la licencia del Prelado, sin que ni él ni
-los Frayles reparassen en que estaba tanto tiempo fuera del Convento,
-le havia escrito una carta atestada de mentiras, suponiendo que havia
-caído gravemente enferma una viuda rica, sin hijos ni herederos
-forzosos, que le havia pedido con grandes instancias que la confessasse
-y la assistiesse hasta entregar el alma á Dios, dándole á entender
-que no lo perderia él ni su Comunidad, porque podia disponer<span
-class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span> libremente de sus bienes,
-como nuestro Señor la inspirasse; que, no obstante esso, él se havia
-resistido, por quanto la enfermedad tenia traza de ir muy larga,
-aunque decia el Barbero del lugar, hombre muy inteligente, que sin
-milagro no podia escapar de ella; que la misma viuda le havia obligado
-á que escriviesse á Su Paternidad, esperando que no la negaria este
-consuelo, y que assí lo hacia con la mayor indiferencia, aguardando
-su determinacion, porque todo su gusto seria obedecerle, bien que,
-si huviesse de consultar su inclinacion, ya estaria en el Convento;
-porque, sobre la penalidad y trabajo de assistir continuamente á
-una enferma, passando malos dias y peores noches, siempre le havian
-parecido mal los Frayles que estaban mucho tiempo fuera de la campana
-del Convento, á que se añadia que, siendo él Predicador mayor de la
-Casa, no era razon que cargassen otros con los sermones que por su
-oficio le tocaban á él.</p>
-
-<p>11. «Esta fué, amigo Fray Gerundio, (añadió el Predicador,) la
-cartica que le espeté, que, aunque yo lo diga, no iba urdida del peor
-estambre. Ya conoces la poca malicia del buen hombre, y tambien su
-lado flaco; en amagándole en algo para el Convento ó para su peculio,
-no puede resistirse, y dará licencia á un súbdito para que se case,
-con tal que lo haga sin pecar... el santo varon tragó el anzuelo, y
-me respondió sin perder tiempo, alabando mucho mi zelo, mi obediencia
-y mi religiosidad, pero mandándome en virtud de santa obediencia y en
-remission de mis pecados, que assistiesse á la enferma hasta que á vida
-ó á muerte saliesse de aquel peligro, aunque la enfermedad durasse un
-año, encargándome que procurasse fomentarla la devocion á la Orden y
-que no dexasse de exagerarla las particulares necessidades de aquel
-Convento; pero me prevenia, que esto fuesse con prudencia y quando se
-ofreciesse buena coyuntura: por lo demas concluía, que los sermones no
-me diessen cuidado, pues corria del suyo el encargarlos, fuera de que,
-teniéndote á tí, no necessitaba de otro, pues, aunque todavía estabas
-un poco verde, esto no desdecia de tus años, y por otra parte era
-prodigiosa tu facilidad.»</p>
-
-<p>12. — «Vamos claros, dixo Fray Gerundio, que el enredo está de
-mano maestra; y quanto tiempo ha de durar la enfermedad de la viuda?»
-— «Lo que duraren las fiestas de los lugares á la redonda, respondió
-Fray Blas; porque ninguna pienso perder.» — «Y qué diablos ha de decir
-Vm. despues? le preguntó Fray Gerundio, quando se vea, que no hay tal
-herencia ni calabaza». — «En esso te paras, majadero? respondió Fray
-Blas. Hay mas que decir que, haviendo hecho la enferma su testamento
-cerrado, en que dexaba al Convento por su universal heredero, despues
-de<span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span> algunos legados de
-corta cantidad á algunos parientes pobres, estando ya con la uncion,
-hizo una promessa y cobró la salud milagrosamente?» — «Pero, si se
-averigua, replicó Fray Gerundio, que no huvo tal viuda ni tal enferma
-de mis pecados, y que todo fué un puro embuste de Vm., para pretextar
-con esse piadoso sobreescrito la tuna y el bisboleo?» — «Calla,
-simple, respondió Fray Blas, como se ha de averiguar, no haviendo otra
-correspondencia en el Convento con Jacarilla que la que yo tengo? fuera
-de que, aunque por alguna casualidad llegue á saberse, <i xml:lang="la"
-lang="la">quid inde</i>? Dirán, que fué una de las trampillas que están
-muy en uso. Mira, Gerundio, los Frayles y las mozas de servicio nunca
-salen de casa sino con sobreescritos devotos: estas siempre piden
-licencia para ir á rezar, y aquellos, quando quieren ir á tunar ó
-desenfraylar, como ellos dicen, alegan por lo comun, ó el sermon que
-les echaron y ellos pretendieron, ó el que en la realidad no hay, ó
-las dissensiones de los parientes, ó el testamento y la enfermedad
-del Padre; y á la sombra de tan piadosos pretextos, passan un par
-de meses de vita-bona. Decir, que un Frayle ha de pedir licencia
-derecha y claramente para ir á divertirse quatro dias en casa de un
-amigo, esto es cuento: tal qual tonto lo suele hacer por acreditarse
-de sincero, pero regularmente llevan calabazas,<a id="FNanchor_11"
-href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> porque los Prelados se
-revisten del zelo de la observancia y, miéntras no los cohonestan la
-salida, dicen que la pierna en la cama, la moza con la rueca, y el
-Frayle en la celda.»</p>
-
-<p>13. — «Pero, á proposito de Frayle, interrumpió Fray Gerundio, quien
-es esse R<sup>mo</sup>. que viene con Usted? porque parece personage.»
-— «Y es lo que parece, respondió Fray Blas; porque, aunque ahora es
-Vicario de unas Monjas y ántes fué Grangero, siguió la carrera de
-los estudios con mucha honra; y, aburrido de que huviessen graduado
-ántes á otro condiscípulo suyo por empeños, se aplicó á este rumbo,
-de lo que no está arrepentido; porque, aunque no parece de tanta
-honra, es sin duda de mucho mayor provecho. Hizo mucho doblon en la
-Granja; despues pretendió esta Vicaría, que le dieron sin dificultad:
-las Madres le regalan como á cuerpo de Rey, y él lo passa como un
-Pontífice. Es muy amigo mio, desde que me oyó predicar en Cevico de
-la Torre; no sé por qué casualidad vino á oírme el sermon de Santa
-Orosia: llevóme á su Vicariato, donde me detuvo ocho dias, tratándome
-como á un Patriarcha: temporadilla mejor no espero passarla en mi vida.
-Comiamos en el locutorio por la parte de afuera, y comian al mismo
-tiempo que nosotros quatro Mongitas por la parte de adentro, y á fé
-que no eran de las mas viejas del Convento, porque estas se excusaban
-por sus achaques, ó, por mejor decir, nosotros las excusábamos<span
-class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span> á ellas: durante la mesa
-havia brindis, havia finecitas de parte á parte, havia tambien unas
-coplillas, y, en levantándose los manteles, venian las ancianas y las
-graves de la Comunidad á darnos conversacion; despues se retiraban
-estas y nos dexaban con la gente moza: comenzaba la bulla y la chacota;
-cantaban, representaban, y tal qual vez, ellas de la parte de allá y
-nosotros de la de acá, bailábamos una jotita honesta ó un fandanguillo
-religioso. Mira tú, si passaria buenos dias. En fin, como hize ánimo
-de venirte á oír, en fé de nuestra amistad y de la confianza que tengo
-con tus Padres, convidé á el Padre Vicario á que se viniesse conmigo,
-ponderándole la fiesta de Campazas, diciéndole mil cosas de tí, y
-assegurándole que seria muy bien recivido.»</p>
-
-<p>14. — «Y como que lo será! le interrumpió Fray Gerundio; ántes este
-es un nuevo beneficio, de que me confiesso deudor á la fineza de Vm.;
-porque, sobre las prendas que me pondera del Padre Vicario, de esta
-hecha entablo conocimiento con él; y cátate ya el camino abierto para
-irme á holgar quatro dias alegres, quando se ofrezca ocasion, con
-aquellas señoras Monjas.»</p>
-
-<p>15. Con esto se entraron en la sala, donde ya estaba el Padre
-Vicario, despues de haverse quitado los ajuares de camino, en compañía
-del Magistral, de los demas huéspedes, de Anton Zotes y de la Tia
-Catanla, que le recivieron con el mayor cariño, el qual creció mucho
-mas, quando su hijo y el Predicador mayor los informaron en secreto
-de quien era. Finalmente, fueron concurriendo poco á poco todos los
-convidados, con algunos mas que no lo havian sido; y en los dos dias
-que faltaban hasta el de la fiesta, parece que no debió de suceder cosa
-que de contar sea, porque los Autores casi todos lo passan en silencio.
-Solo uno de ellos apunta, (aunque muy de passo,) que Fray Gerundio,
-despues de haver hecho su cumplido á los que iban llegando, se retiraba
-á repassar su sermon unas veces á un desvan, otras al campo, y, porque
-ni aún en este le dexaba libertad la multitud de forasteros que
-acudian de toda la comarca, finalmente se vió precisado á encerrarse
-en la bodega para decorar su cartapacio. El mismo Autor da á entender
-tambien en general, que en aquellos dias passaron cosas preciosas
-con el Donado, á quien luego conoció el humor Don Basilio, (assí se
-llamaba el Canónigo mozo,) y haciéndose muy amigo de él, poniéndose en
-todo de parte de sus necedades, con grandíssima gracia y con no menor
-socarronería, fomentaba sus simplezas, de manera que sucedieron lances
-extraordinariamente sazonados; pero, como el referido Autor no los
-especifica, y nosotros en materia de verdad somos tan escrupulosos,
-aunque sospechamos los que pudieron ser, no nos atrevemos á referirlos,
-porque es infe<span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span>delidad
-irremissible en un historiador adelantarse á vender las sospechas por
-noticias.</p>
-
-<p>16. Llegado que huvo el dia deseado de la fiesta y la hora de
-la funcion, vinieron á sacar de casa á Fray Gerundio su Padre como
-Mayordomo de aquel año, un Tio suyo que lo havia sido el antecedente,
-ambos con sus varas de la Cofradía del Santíssimo, dadas de almazarron
-y de almagre, que no havia mas que ver, los dos Alcaldes y los dos
-Regidores del lugar, con su Fiel de fechos y con su Alguacil detras,
-en el sitio que les correspondia, añadiéndose de comitiva voluntaria
-y para mayor cortejo muchos Clérigos circunvecinos y una multitud
-de Frayles aventureros de diferentes Religiones, que se hallaban en
-aquellas cercanías y no quisieron perder la comedia ni los novillos.
-Precedíalos á todos el tamboril y la danza, compuesta de ocho mozos
-de los mas jaquetones y alentados de Campazas, todos con sus coronas
-ó caronas arrasuradas sobre el craneo ó plan de la cabeza; esta
-descubierta y las melenas tendidas; jaquetillas valencianas de lienzo
-pintado, con dragona de cintas de diferentes colores; su banda de
-tafetan prendida de hombro á hombro y colgando á las espaldas en forma
-de media luna; un pañuelo de seda al pescuezo, retorcido por delante
-como cola de caballo y prendido en punta por detras como hácia la
-mitad de la espalda; camisolas de lienzo casero, mas almidonadas que
-planchadas, y tan tiesas que se tenian por sí mismas en qualquiera
-parte; calzones de la misma tela que la jaquetilla; y en la pretina,
-por el lado derecho, colgado un pañuelo de beatilla con mucha gracia;
-las boca-piernas de los calzones holgadas y anchas, guarnecidas de
-una especie de cintillo ó cordon de cascabeles, medias de muger todas
-encarnadas, zapatillas blancas con lazos de hiladillo negro, y en todo
-caso todos ceñidos con sus corbatas, para meter los palos del paloteado
-en el mismo sitio, y ni mas ni ménos como los arrieros llevan el palo
-en el cinto.</p>
-
-<p>17. Ya estaban Fray Blas y Fray Gerundio á la puerta de la casa,
-esperando el acompañamiento; porque á Fray Blas le pareció atencion
-precisa en su amistad y en la hermandad de profession, acompañar á Fray
-Gerundio; y no solo le dió por todo aquel dia la mano derecha, sino que
-le fué sirviendo de Fray-Juan hasta dexarle en el púlpito, y aún se
-huviera sentado en la escalera, á no haverlo embarazado Anton Zotes,
-que le obligó á sentarse en el banco de la Cofradía entre los dos
-Mayordomos.</p>
-
-<p>18. Salió pues de casa nuestro Fray Gerundio, mas resplandeciente
-que el sol, mas risueño que la alva, mas brillante que la aurora.
-Havíase (claro está,) afeitado aquel mismo dia con la mayor prolixidad,
-encargando mucho al barbero<span class="pagenum" id="Page_31">p.
-31</span> que se esmerasse en la operacion, pues no le valdria ménos
-que un real de plata; y con efecto le dexó el Maestro tan lampiño y con
-el rostro tan liso, que parecia bruñido; sobre todo en el cerquillo
-aplicó el mayor esmero: el plano no parecia sino un quadrilongo de
-papel fino de Génova, alisado con diente de elephante; la horla, un
-flueco de seda negra cercenada por las puntas con la mayor igualdad,
-sin que ni un solo cabello se adelantasse á descomponer la linea; el
-copete elevado como dos dedos y medio, con maravillosa proporcion al
-fondo del cerquillo, que formaba la circunferencia; todo el campo
-del cogote, que corria desde el extremo del cerquillo por la parte
-posterior hasta la entrada del tozuelo, rasurado tambien á medio rape,
-para que, negreando un poco el fondo, sobresaliesse mas lo restante
-de la rasura. Havia estrenado aquel dia un hábito nuevo, que su buena
-Madre le tenia prevenido, y una hermana suya, moza ya casadera, se
-havia esmerado en doblarle, plegarle y aún aplancharle, passando la
-plancha no mas que por los pliegues y doblezes, con tanto primor y
-delicadeza, que al desdoblarle se dexaban ver todos ellos distribuídos
-con graciosa proporcion y symetría: particularmente los pliegues del
-escapulario hacian una labor que encantaba; y, como la tela de la capa
-y de la capilla era flamante á manera de estameña aprensada, hacia unos
-visos que deslumbraban la vista. Calzóse (ya se ve,) unos zapatos muy
-ajustados, hechos á toda costa, en quanto lo permitia la hechura que se
-usaba en la Religion; pero en todo caso havia encargado al maestro, que
-las puntadas fuessen iguales y muy menudas, y que el hilo no estuviesse
-muy cargado de cerote, para que lo blanco de ellas sobresaliesse mas.
-La noche ántes le havia regalado el Padre Vicario con dos solidéos
-de seda, de los que fabricaban sus Monjas con exquisito arte y
-chulada, cuyo centro era una borlita muy chusca, elevada con la debida
-proporcion; y Fray Gerundio estrenó uno de ellos aquel dia, assí para
-mostrar la estimacion que hacia del regalo, como por ser un adorno
-tan preciso como precioso para su Pontifical. No se olvidó, ni podia
-olvidarse de echarse en una manga un pañuelo de seda de dos caras y de
-vara muy cumplida, siendo una faz de color de rosa y la otra de color
-de perla; y en la otra manga metió segundo pañuelo de Cambray muy fino,
-con sus quatro borlas de seda blanca á las quatro puntas, teniendo
-por cierto, que qualquiera de los dos pañuelos, que se le huviesse
-olvidado, seria bastante, para que el sermon no pareciesse la mitad de
-lo que era.</p>
-
-<p>19. Dudó por algun tiempo si llevaria anteojos, cosa que le
-parecia á él daba infinita autoridad al Predicador y añadia gran
-peso y una maravillosa eficacia á lo que decia; pensamiento que le
-tuvo tan inquieto la noche precedente, en que<span class="pagenum"
-id="Page_32">p. 32</span> no fué possible pegar los ojos, que, no
-pudiendo echarle de sí, dispertó á su amigo Fray Blas (porque dormian
-juntos en una cama) y le consultó esta duda. Pero Fray Blas, que por
-aquella vez tuvo mas juicio de el que acostumbraba, se rió mucho de
-su ofrecimiento, diciéndole que los anteojos en un mozo, aún quando
-tuviesse alguna necessidad de ellos, (lo que rara vez sucedia,) era
-la cosa mas ridícula del mundo, y que assí los hombres de juicio,
-como los bellacos, hacian gran burla de aquella afectacion, bastando
-ver á un rapaz muy armado de sus gafas para que todos le tuviessen
-por mozo de poco seso. «Aún en los anteojos habituales de los viejos,
-añadió Fray Blas, son muy pocos los que creen, porque son raríssimos
-los que los necessitan á pasto; y mas desde que se ha observado, que
-en las Religiones regularmente se echan esta gala aquellos sugetos de
-media braga, que estuvieron consultados para perpetuo choro ó cosa
-equivalente, y despues ó por empeños ó por paysanage, ó en fin porque
-los hallaron con una arrastrada medianía, los destinaron á una de las
-dos carreras de púlpito ó de cáthedra, cumpliendo con ellas entre si
-basta ó no basta, y á sal aquí traidor. Estos son, por lo comun, los
-mayores y los mas perdurables anteojistas, vanamente persuadidos á
-que pueden suplir con los accidentes lo que les falta de substancia,
-y pretendiendo persuadir á otros que su continua aplicacion á los
-libros los quebrantó la vista. Pocos hombres hay de los verdaderamente
-sabios y aplicados que usen de este mueble, sino quando realmente le
-han de menester, que es para escrivir y para leer; y assí, amigo Fray
-Gerundio, déxate de locuras y déxame dormir.»</p>
-
-<p>20. Con esto no volvió Fray Gerundio á pensar mas en antojeras y,
-escusando este dixe, salió de casa para la Iglesia con todo el tren
-que llevamos referido: llevaba tras de sí los ojos de todos quantos le
-miraban; porque iba con el cuerpo derecho, la cabeza erguida, el passo
-grave, los ojos apacibles, dulces y risueños, contoneándose un poco,
-haciendo unas magestuosas y moderadas inclinaciones con la cabeza á uno
-y á otro lado, para corresponder á los que le saludaban con el sombrero
-ó con la montera, y no descuidándose de sacar de quando en quando ya
-el pañuelo blanco para limpiarse el sudor que no tenia, ya el de color
-para sonarse las narizes, que estaban muy enjutas. Apénas llegó á la
-Iglesia, hizo una breve oracion y se entró en la sacristía, quando se
-dió principio á la missa, que cantó el Licenciado Quixano, sirviéndole
-de Diácono y de Subdiácono dos Curas párrochos de la vecindad.</p>
-
-<p>21. El Choro lo llevaban tres Sacristanes de las mismas cercanías,
-porque el de Campazas servia en el Presbiterio el incensario y
-cuidaba del facistol; los quales Sacristanes en<span class="pagenum"
-id="Page_33">p. 33</span> punto de tono gregoriano eran los que hacian
-raya por toda aquella tierra, sirviendo de bajo el Carretero del
-lugar, que tenia una voz asochantrada, y de tiple un muchacho de doze
-años, á quien <i xml:lang="la" lang="la">ex professo</i> havian capado
-para acomodarle en la música de Santiago de Valladolid. No havia
-órgano, pero este le suplian con muchas ventajas dos gaitas gallegas,
-que de propósito havia hecho venir de la Maragatería el Mayordomo, y
-las tocaban dos Maragatos rollizos, tan diestros en el arte que los
-llamaban para todas las fiestas recias de S. Roman, Foncebadon y el
-Rabanal, de donde se extendió la fama hasta el mismo Páramo, con ser
-assí que hay mas de ocho leguas de camino; y Anton Zotes, á quien
-llegaron estas noticias por haverlas oído casualmente en la puente
-Vizana á un criado del maragato Andrés Crespo al tiempo que cargaba
-la recua, al instante envió á llamar á los dos famosos gaiteros,
-ofreciéndoles veinte reales á cada uno trahidos y llevados, comidos y
-bebidos; y, como era esta la primera vez que se havia oído semejante
-invencion en las missas de aquella tierra, no se puede ponderar el
-golpe que dió á todos la novedad, y mas quando oyeron por sus mismos
-oídos, que los dos músicos de bragas anchas, assí en el <i>Gloria</i> como
-en el <i>Credo</i>, seguian el tono gregoriano con tanta puntualidad, que no
-havia mas que pedir. Celebróse infinito el buen gusto de Anton Zotes,
-y es tradicion de padres á hijos, que desde entónces quedó establecido
-en el Páramo el uso de las gaitas gallegas en toda missa de incienso,
-y que de aquí nace el llamarlas en algunos lugares <i>el órgano de los
-Zotes</i>, etymología que, á nuestro modo de entender, no carece de mucha
-probabilidad.</p>
-
-<p>22. Enfin llegó la hora del punto tan deseado, de subir al púlpito
-nuestro Fray Gerundio. Dexamos á la prudente consideracion del pio
-y discreto lector figurarse allá para consigo, con qué bizarría y
-desembarazo saldria de la sacristía, precedido de quatro cofrades con
-sus cabos de blandones, porque el mayor no llegaria á quarta y media;
-de los dos Mayordomos con la insignia de sus varas; de quatro Clérigos
-con sobrepellices y con su amigo Fray Blas, que, como diximos, quiso
-hacer aquel dia los honores de Fray Juan, hasta dexarle en el púlpito;
-con qué magestad subiria las gradas del Presbyterio, en cuyo número
-están divididos los Autores, porque unos dicen que eran diez, otros
-doce, y no falta alguno que se adelanta á assegurar que llegaban á
-catorce, aunque todos convienen en que hay muchos Campanarios que
-no tienen tantas; con qué autoridad reciviria la bendicion de su
-Padrino el Licenciado Quixano, de quien es pública voz y fama, que
-se enterneció un si es no es al tiempo de dársela; con qué despejo y
-gravedad caminaria hácia el púlpito, haciendo inclinaciones con la
-cabeza hácia todos lados, pero<span class="pagenum" id="Page_34">p.
-34</span> con especialidad hácia donde estaba el banco de la Justicia
-y Regimiento, y el de la Cofradía; y finalmente, con qué soberanía se
-presentaria en el púlpito, haciéndose primero cargo del auditorio, con
-reposado desden, y despues hincándose de rodillas.</p>
-
-<p>23. Assí le dexaremos por ahora, miéntras se divierte la narracion y
-la pluma á dar alguna noticia del theatro, para que camine mas holgada
-la comprehension en la inteligencia del assunto.</p>
-
-<p>24. Era la Iglesia de tres naves, aunque tan reducidas que, quando
-entró en ella el Canónigo Don Basilio, dixo que bastaria llamarla de
-tres botes: el Presbyterio y la capilla mayor, en missas de tres en
-ringle, no sufrian mas ancas que los Ministros precisos del altar,
-tanto que el facistol para cantar la Epístola y el Evangelio, era
-menester colocarle fuera de su jurisdiccion. La nave principal era tan
-estrecha que, quando concurrian la Justicia y Regimiento en un banco,
-y alguna Cofradía en el banco opuesto, era obligacion precisa del
-Sacristan dar á besar la paz<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12"
-class="fnanchor">[12]</a> á un mismo tiempo á la Justicia y á la
-Cofradía, lo que executaba fácilmente, yendo por medio de la nave y
-llevando una paz en la mano derecha, y otra en la izquierda, pues solo
-con abrir los brazos, y no muy extendidos, alcanzaba á uno y á otro
-banco, de manera que á un mismo tiempo y en un mismo punto la iban
-besando por su órden los que estaban sentados en entrambas bandas:
-verdad es que lo que á las naves las faltaba de anchas, lo suplia
-ventajosamente lo que las sobraba de largas, por lo que diria yo, con
-la licencia del Señor Don Basilio, que la Iglesia era de tres Gabarras
-Argelinas, ó de tres Galeras Turcas. A los piés de ella estaba el choro
-alto, sin mas balustrado que un madero tosco y en bruto, que atravesaba
-de arco á arco, con algunos palos á trechos, á modo de estacada, para
-evitar que algun muchacho travieso se cayesse en la Iglesia y se
-rompiesse la cabeza, que era el mayor daño que le podia suceder, porque
-la elevacion era de pocas varas.</p>
-
-<p>25. Como quiera que el Templo fuesse, ancho ó estrecho, largo ó
-breve, esso no era de cuenta de nuestro Predicador, porque ni á él
-le tocaba hacerle mas capaz, ni la estrechez de la Iglesia podia
-perjudicar un punto la magnificencia del sermon, siendo ya cosa
-acreditada repetidas veces por la misma experiencia, que en la Iglesia
-mas sumptuosa de la Christiandad se puede predicar un sermon malo,
-y en una desdichada ermita ó humilladero rural se puede predicar un
-excelente sermon. Lo que hace á nuestro intento y á la immortal gloria
-de nuestro Fray Gerundio, es que la Iglesia de Campazas, tal qual
-Dios se la deparó, estaba toda de bote en bote y que, aunque cayesse
-(por comparacion) de las mis<span class="pagenum" id="Page_35">p.
-35</span>mas nubes un alfiler, lo que es al pavimento no podia llegar,
-porque ó se quedaria en el tejado de la misma Iglesia, como es lo mas
-natural, ó, caso de meterse por alguna rendija, boqueron ó gotera,
-tropezaria en las cabezas del auditorio, y allí ó en el vestido pararia
-sin duda, hasta que la Iglesia se fuesse desocupando.</p>
-
-<p>26. Pero ya es tiempo de que volvamos á nuestro Fray Gerundio, que
-le tenemos incomodado y puesto de rodillas por mas tiempo del que
-se acostumbra, no sin grande impaciencia suya por tanta detencion,
-especialmente quando estaba reventando, assí por salir de su cuidado
-como por desplegar las velas del discurso, navegando viento en popa por
-el mar de su mayor lucimiento.</p>
-
-<p>27. Levantóse pues con bizarríssimo denuedo, volvió á hacerse
-cargo de todo el auditorio con grave y magestuoso despejo, tremoló
-successivamente sus dos pañuelos, primero el de color, con que se sonó
-en seco, y despues el blanco, que passó por la cara <i xml:lang="la"
-lang="la">ad pompam et ostentationem</i>; entonó su <i>Alabado</i> con voz
-gutural y hueca; persignóse espurriendo bien la mano derecha y teniendo
-con la izquierda la parte anterior de lo que se llama muceta en la
-capilla; propuso el texto sumisa, pero sonoramente, y dió principio á
-su sermon de esta manera. Pero, salvo el mejor y mas acertado parecer
-de nuestros lectores, á nosotros nos parecia mas conveniente hacer
-capítulo aparte, porque el presente harto será que no sea ya muy
-prolixo.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_4">
- <h3>CAPITULO IV.</h3>
- <p class="subh3">Expónense á la admiracion algunas cláusulas del
- Sermon de&nbsp;Fray&nbsp;Gerundio.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Duró</span></big> por mucho tiempo en
-nuestra indecision la grave duda de si copiaríamos á la letra todo el
-sermon de nuestro famoso Predicador, ó nos contentaríamos con escoger
-algunas cláusulas entre aquellas, que á nuestra limitada comprehension
-se representaban como las mas sobresalientes, para que el discreto
-lector por la parte viniesse en cabal conocimiento del todo; no de
-otra manera que una sola uña bien dibujada en el lienzo da á conocer
-la magestuosa ferocidad del Monarcha coronado de la selva, y una sola
-linea, que corrió al desgaire por el campo de la tabla, hace presente
-á los ojos penetrantes la diestra mano, que dió milagroso impulso á la
-delicadeza del pincel.</p>
-
-<p>2. Por una parte nos hacia lastimosa compassion, y aún<span
-class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span> en cierto modo nos parecia
-especie de usurpacion injusta y hurto literario, defraudar al público
-aún de la mas mínima palabra que se huviesse desprendido de la boca
-de nuestro divino Orador, siendo cierto que hasta las que se salian
-de ella á escusas de su advertencia merecian engastarse en diamantes,
-para que compitiesse su duracion con la permanencia de los siglos.
-Por otra se nos representaba que, como no todos los lectores son
-tan inteligentes, ni tan pacíficos, ni de tan buena condicion como
-nosotros los quisiéramos, qué sabíamos si quizá nos depararia nuestra
-mala suerte algunos de ellos tan cetrinos, tan indigestos y de gusto
-tan estragado, que diessen al Diantre nuestra Historia, viendo
-interrumpido el hilo de la narracion con prolixos trassuntos de los
-partos intelectuales de nuestro Heroe? Y acaso no faltaria alguno tan
-atrevido, que nos echasse á los hocicos que, aún quando los referidos
-partos fuessen tan preciosos como á nosotros nos los figuraba nuestra
-passion, era impertinencia empedrar de ellos la Historia, por quanto
-al Historiador toca hacer fiel relacion de los hechos y proezas de su
-Heroe, pero no una impertinente coleccion de sus obras; porque de otra
-manera, si los que escrivieron las vidas de los quatro santos Doctores
-de la Iglesia y de tantos Escritores venerables, emprehendiessen
-insertar en ellas todas las producciones de sus plumas, no dexarian de
-hacerse un si es no es molestos y pesados.</p>
-
-<p>3. Confessamos de buena fé que esta última razon nos hizo un poquito
-de fuerza, y assí, dexando al cuidado de otra mas feliz pluma que la
-nuestra el empeño y la gloria de enriquecer al orbe literario con una
-coleccion de los incomparables sermones de nuestro Fray Gerundio,
-ilustrándolos con glosas, notas y escolios, (en cuyo glorioso afan
-tenemos entendido, que trabaja una Academia de ingenios del primer
-órden,) nosotros nos contentaremos con extractar tales quales rasgos de
-aquellos, que salieren al encuentro de la narracion y nos parecieren
-necessarios para facilitar á los lectores la mejor inteligencia de
-los hechos. Fué pues la primera cláusula del sermon, que predicó en
-Campazas Fray Gerundio, la que se sigue:</p>
-
-<p>4.<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>
-«Si es verdad lo que dice el Espíritu Santo por boca de Jesu-Christo,
-— ay, infelice de mí! — que voy á precipitarme, — ó es preciso
-confundirme. — El Oráculo pronuncia que ninguno fué en su patria —
-Predicador ni Propheta: — <i xml:lang="la" lang="la">Nemo Propheta
-in Patria sua</i>: — pues, como atrevido yo — presumí este dia ser —
-Predicador en la mia? — Pero tenéos, Señores, — que tambien para mi
-aliento — leo en las Sagradas Letras — que no á todos hace fuerza
-— la verdad del Evangelio: — <i xml:lang="la" lang="la">Non omnes
-obediunt Evangelio</i>: — y qué sabemos si es esta — alguna de aquellas
-muchas <span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span>— que, como
-siente el Philósopho, — se dicen solo <i xml:lang="la" lang="la">ad
-terrorem</i>?»</p>
-
-<p>5. Esta entradilla puso en la mayor suspension al gruesso del
-auditorio, pareciéndole que era impossible encontrar con introduccion
-mas feliz ni mas oportuna; pero el Magistral, que de propósito se
-havia metido en el confessonario del Cura (el qual estaba en frente
-del púlpito,) y havia cerrado la celosía de la parte anterior, para
-observar á su gusto á Fray Gerundio sin peligro de turbarle, apénas
-le oyó romper en dos disparates ó en dos blasfemias heréticas tan
-garrafales, como dudar <i>si era verdad lo que havia dicho el Espíritu
-Santo por boca de Jesu-Christo, y suponer que muchas verdades del
-Evangelio eran solo para espantar y poner miedo</i>, de pura vergüenza
-baxó los ojos, que tenia clavados en su sobrino, y desde luego hizo
-ánimo á no oir en aquel sermon mas que heregías, atrevimientos ó
-necedades. De buena gana se huviera salido de la Iglesia; pero, sobre
-no ser possible penetrar por el concurso sin grande alboroto, se hizo
-cargo de que no era razon echar un jarro de agua á la fiesta, y assí
-tomó el partido de dissimular hasta su tiempo y de aguantar la mecha.
-Miéntras tanto iba nuestro Fray Gerundio prosiguiendo su sermon ó su
-salutacion, y á pocas paletadas se metió de paticas en lo mas vivo
-de todas las circunstancias. Aquí me havrán de perdonar los críticos
-mal acondicionados; porque, cánseles ó no les canse, en Dios y en
-consciencia, no puedo ménos de trasladar al papel <i xml:lang="la"
-lang="la">de verbo ad verbum</i> el primoroso artificio con que las tocó
-todas, ya que no sea possible trasladar á él la valentía, el garbo y
-el espíritu con que las animó. Dixo pues assí, cansándose del estilo
-cadencioso, ó mudándole con todo estudio en el <i>hinchado</i>, assí porque
-la variedad es madre de la hermosura, como porque á este estilo le
-llevaba mas la inclinacion:</p>
-
-<p>6. «Esta es, Señores, la estrena de mis afanes oratorios; este,
-el exordio de mis funciones pulpitables; mas claro para el ménos
-entendido: este es el primero de todos mis sermones. Qué á mi intento
-el oráculo supremo: <i xml:lang="la" lang="la">primum quidem sermonem
-feci, o Theophile</i>! Pero, donde se hace á la vela el baxel de mi
-discurso? Atencion, fieles; que todo me promete venturosas dichas,
-todas son prophéticas vislumbres de felicidades. O se ha de negar la
-fé á la evangélica Historia, ó tambien el hypostático Ungido predicó
-su primer sermon en el mismo lugar, donde recivió la sagrada ablucion
-de las lustrales aguas del bautismo. Es cierto, que la evangélica
-narracion no lo propala, pero tácitamente lo supone. Recivió el
-Salvador la frígida mundificante: <i xml:lang="la" lang="la">Baptizatus
-est Jesus</i>; y al punto se rasgó el tafetan azul de la celeste
-cortina: <i xml:lang="la" lang="la">Et ecce aperti sunt cœli</i>: y el
-Espíritu Santo descendió revole<span class="pagenum" id="Page_38">p.
-38</span>teando á guisa de pájaro columbino: <i xml:lang="la"
-lang="la">Et vidi spiritum Dei descendentem sicut columbam</i>. Hola!
-bautizarse el Messías, romperse el pabellon ceruleo, y baxar el
-Espíritu Santo sobre su cabeza! A sermon me huele, porque esta divina
-paloma siempre bate las alas sobre la cabeza de los Predicadores.»</p>
-
-<p>7. «Pero son supervacaneas las exposiciones quando están claras las
-voces del oráculo; él mismo dice que, bautizado Jesus, se retiró al
-desierto, ó el Diablo le llevó á él: <i xml:lang="la" lang="la">Ductus
-est in desertum a spiritu, ut tentaretur a Diabolo</i>. Allí estuvo por
-algun tiempo, allí veló, allí oró, allí ayunó, allí fué tentado, y,
-la primera vez que salió de allí, fué para predicar en un campo ó en
-un lugar campestre: <i xml:lang="la" lang="la">Stetit Jesus in loco
-campestri</i>. O qué estival paralelo de lo que á mí me sucede! Fuí
-bautizado en este famoso pueblo, retiréme al desierto de la Religion,
-si ya el Diablo no me llevó á ella: <i xml:lang="la" lang="la">Ductus
-est a spiritu in desertum, ut tentaretur a Diabolo</i>. Y qué otra cosa
-hace un hombre en aquel desierto, sino orar, velar, ayunar y ser
-tentado? Salí de él la primera vez para predicar; pero, en donde? <i
-xml:lang="la" lang="la">In loco campestri</i>: en este lugar campestre de
-Campazas, en este compendio del campo Damasceno, en esta emulacion de
-los campos de Pharsalia, en este envidioso olvido de los sangrientos
-campos de Troya: <i xml:lang="la" lang="la">Et campos ubi Troia
-fuit</i>; en una palabra, en este emporio, en este solar, en este orígen
-fontal de la provincia de Cámpos: <i xml:lang="la" lang="la">in loco
-campestri</i>.»</p>
-
-<p>8. «Aún hay mas en el caso: el lugar campestre, donde predicó
-el primer sermon el Hypostático, fué á la esmaraldática márgen del
-argentado Jordan, donde havia sido bautizado. Y quien duda que le oiria
-Juan, su Padrino de bautismo? <i xml:lang="la" lang="la">Venit Jesus
-ad Joannem, ut baptizaretur ab eo.</i> Y qué cosa mas natural que al oir
-el Padrino á su ahijado, y mas si hizo de él feliz reminiscencia en
-la misma salutacion, <i xml:lang="la" lang="la">salutate Patrobam</i>,
-que dixo muy á mi intento el Apóstol, saltasse ahora de gozo, como
-palpitó en otra ocasion de placer en el útero materno: <i xml:lang="la"
-lang="la">Exultavit infans in utero matris</i>. El caso es tan idéntico,
-que seria injuriosa la aplicacion para el docto; pero vaya para el
-insipiente. No se llama <i>Juan</i> mi Padrino de bautismo? Todos lo
-saben: <i xml:lang="la" lang="la">Joannes est nomen ejus</i>. No me
-está oyendo este sermon que predico? Todos lo veen: <i xml:lang="la"
-lang="la">Audivi auditum tuum, et timui</i>. No le están bailando los ojos
-de contento? Todos lo observan: <i xml:lang="la" lang="la">oculi tui
-columbarum</i>. Luego no hay mas que decir en el caso.»</p>
-
-<p>9. «Sí hay tal. Gracia y agua es el complexo de la fuente bautismal,
-y agua y gracia es lo que symboliza su nombre y apellido. Que <i>Juan</i>
-es lo mismo que <i>gracia</i>, lo saben hasta los Predicadores Malabares:
-<i xml:lang="la" lang="la">Joannes, id est gratia</i>. Pero que <i>Quixano</i>
-sea lo mismo que <i>agua</i>, ó fuente copiosa de ella, lo ignoran hasta
-los mas eruditos; pero presto lo sabrán.<span class="pagenum"
-id="Page_39">p. 39</span> Ya tiene entendido el Theólogo, y mucho mas
-el sabio Escriturario, que la quixada de asno es muy mysteriosa en
-las Sagradas Letras, ó desde que Cain quitó la vida con una de ellas
-á su hermano Abel, como quieren unos, ó desde que Sanson magulló con
-otra las cabezas á mil agigantados Philistéos, como saben todos: <i
-xml:lang="la" lang="la">In maxilla asini percussit mille viros</i>.
-Despues de esta hazaña, se moria de sed el fatigado Sanson: no havia
-en todos aquellos espaciosos estrados de la odorífera Flora un hilo
-de plata líquida, con que poder apagarla. Quando veis aquí que de la
-misma quixada, que havia sido la mortal Philisticida, brota un raudal
-de aljófar derretido, que refrigeró al inhiante forzudo, y quedó el
-sitio sigilado hasta el dia de hoy con el cognomento de la fuente de la
-Quixada: <i xml:lang="la" lang="la">Idcirco appellatum est nomen loci
-illius fons invocantis de maxilla, usque ad præsentem diem</i>.»</p>
-
-<p>10. «Id ahora conmigo. Sabida cosa es en nuestras Historias
-genealógicas, que el antiguíssimo y nobilíssimo apellido de los
-Quixanos deriva su orígen y su alcurnia no ménos que de el tronco de
-Sanson, cuyos hijos y nietos, desde esta gloriosa hazaña, comenzaron á
-llamarse los <i>Quixanos</i>, por no equivocarse con otra no ménos antigua,
-aunque ménos noble y mucho mas extendida familia de los Quixotes. No es
-ménos cierta la noticia, que desde entónces las armas de los Quixanos
-son una quixada de un burro en campo verde, brotando un chorro de agua
-por el diente molar, como lo afirman quantos tratan del Blason. Assí
-mismo es cosa muy averiguada que los Quixanos, en las batallas con
-los Moros, no usaban de otras armas que de la quixada de un jumento,
-cubiertos con piel del mismo asno, siendo tan hazañosos con esta arma
-rebuznable como á cada folio se refiere en los anales. Dígalo, si no,
-aquel Heroe Gonzalo Sanson Quixano, que con una maxilla de jumento, <i
-xml:lang="la" lang="la">in maxilla asini</i>, quitó la vida por su propia
-mano en ménos de media hora á treinta y cinco mil Sarrazenos en la
-famosa jornada de San Quintin, debaxo de Julio César, Capitan General
-del Rey Don Alfonso el de la mano horadada; proeza que premió el
-agradecido Monarca, mandando que en adelante se pintasse la quixada del
-escudo de los Quixanos con treinta y cinco mil dientes, y en cada uno
-de ellos, como si fuera una escarpia, clavada una cabeza de Moro; cosa
-que hace una vista que embelesa. Y de passo quiero añadir ó, diré ménos
-mal, quiero acordar á todos la erudicion tan sabida de que el primer
-escudo, que se gravó con toda esta multitud de cabezas y de dientes,
-no era mayor que la mas menuda lenteja; siendo lo mas admirable
-que quixada, dientes y cabezas, con todos sus pelos y señales, se
-distinguian perfectamente á mas de cien passos de distancia. O assombro
-de la invencion! o prodigio de la habilidad!<span class="pagenum"
-id="Page_40">p. 40</span> o milagro de los milagros del arte! <i
-xml:lang="la" lang="la">Miraculorum ab ipso factorum maximum</i>, que dixo
-á este intento Cassiodoro.»</p>
-
-<p>11. «Pero atencion, que oigo no sé qué articulado accento en las
-ethereas campanas: <i xml:lang="la" lang="la">Vox de cœlo audita est</i>.
-Pero, de quien es esse gutural verbífico sonido? Oigamos lo que dice,
-que quizá por ello deduciremos quien lo profiere, como por el efecto
-se viene en conocimiento de la causa, y por el hilo se saca el ovillo.
-<i xml:lang="la" lang="la">Hic est Filius meus dilectus, in quo mihi
-complacui</i>: este es mi querido Hijo, dulce objeto de mis complacencias.
-Hola! dice la voz, que el que está predicando en el lugar donde fué
-bautizado es su hijo? Luego la voz es del Padre. Sabe el Lógico, que
-es legítima la consecuencia. Y quien es esse Padre? <i xml:lang="la"
-lang="la">Pater meus agricola est</i>: mi Padre es un labrador honrado.
-Ea, que ya vamos descubriendo el campo. Pero, qué tiene el Padre con
-el sermon del hijo? No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano. Qué
-ha de tener, si él mismo se le encarga? Dícelo expressamente el texto:
-<i xml:lang="la" lang="la">Misit me vivens Pater</i>: el que me envió,
-ó el que me traxo á predicar, es mi Padre. Y nota oportunamente el
-texto mismo que, quando su Padre le embió á predicar, estaba vivo, <i
-xml:lang="la" lang="la">vivens Pater</i>; la interlineal, <i xml:lang="la"
-lang="la">sanus</i>, que estaba sano; los Setenta, <i xml:lang="la"
-lang="la">robustus</i>, que estaba robusto; Pagnino, <i xml:lang="la"
-lang="la">vegetus</i>, que estaba terete y fuerte. Apelo á vuestros ojos,
-y decidme si no es idéntico el caso.»</p>
-
-<p>12. «Vamos adelante, que aún no lo he dicho todo. Y como se llamaba
-esse generativo principio, esse paternal orígen de aquella dichosa
-prole? Aquí deséo arrecto vuestro órgano auscultativo. El sermon que
-mi Padre, vivo, robusto, sano y terete, encomendó á mi insuficiencia,
-no es del Eucharístico panal? Sí. El arca del Testamento no fué el mas
-figurativo emblema de esse ovalado armiño? Dígalo el docto y el versado
-en la Theología expositiva. Y por donde anduvo prófuga esta cóncava
-testamentífera arca? Vamos á las sagradas Pandectas: <i xml:lang="la"
-lang="la">et asportaverunt eam a lapide adjutorii in Azotum</i>:
-conduxéronla al país de los a-Zotes. Víctor! que ya tenemos Zotes en
-campaña. Entra el arca en la provincia de los Zotes? manda un Padre
-á su hijo que predique de essa arca? pues, qué apellido ha de tener
-esse Padre, ni qué cognomento ha de distinguir á esse hijo, sino el de
-los Zotes, principales de la provincia? <i xml:lang="la" lang="la">Et
-asportaverunt eam in Azotum.</i>»</p>
-
-<p>13. «Es convincente el discurso; pero vaya una interrogacioncilla.
-Y esse hijo no tenia Madre? Y como que la tenia, pues consta que
-la Madre y el Padre le buscaron: <i xml:lang="la" lang="la">Ego et
-Pater tuus quærebamus te</i>. Está bien; y la madre no tuvo parte en
-el sermon? Fué el todo; pues ya es cosa sabida que, siempre que un
-Predicador se desempeña con<span class="pagenum" id="Page_41">p.
-41</span> lucimiento, se refunden en la madre sus aplausos. Por esso,
-al acabarse la funcion, exclaman todas las piadosas mugeres: <i>Bien haya
-la madre que te parió! dichosas las madres que tales hijos paren!</i> <i
-xml:lang="la" lang="la">Beatus venter qui te portavit, et ubera quæ
-suxisti!</i>»</p>
-
-<p>14. «Pero, qué ruido estrepitoso, qué harmoniosa algarabía divierte
-mi atencion hácia otra parte? qué percibe la potencia auditiva? qué
-especies visuales se presentan delante de la visiva? Mas claro y mas
-para el vulgo: qué oigo? qué veo? Qué hé de ver, ni qué hé de oir,
-sino un choro de danzantes? <i xml:lang="la" lang="la">Quid vides in
-Sunamitis, nisi choros castrorum?</i> De danzantes! Ea que sí; pues á
-vista de la Eucharística arca, aún á las mismas Testas coronadas se las
-bullen los piés. Dígalo el Rey penitente de Iduméa: <i xml:lang="la"
-lang="la">et David saltabat totis viribus ante Dominum</i>. Nótese la
-frase: <i xml:lang="la" lang="la">saltabat totis viribus</i>: brincaba
-con todas sus fuerzas; no se andaba ahora en paspieses pulidos, en
-carrerillas menudas, en cabriolas ni en vueltas de pechos acompassadas;
-daba unas vueltas en el aire, echando las piernas con quantas fuerzas
-podia: <i xml:lang="la" lang="la">saltabat totis viribus</i>. No es esso
-lo que ahora estamos viendo en essos ocho robustos Atletas y Luchadores
-á brazo y pierna partida con el viento? Mas: era David un danzante
-coronado; pues, corona por corona, no le deben nada á David nuestros
-danzantes. Pero aún descubro en Isaías otras señas mas claras de ellos:
-<i xml:lang="la" lang="la">et pilosi saltabant ibi</i>: y danzaban allí
-los que tenian largo el pelo, los de grandes cabelleras, los de las
-melenas tendidas. No puede ser la vision mas adequada para el caso
-presente.»</p>
-
-<p>15. «De buena gana me iria un poco mas tras de la danza, si no me
-embelesara esse theatro, que ya observo erigido junto á las puertas
-del Templo, <i xml:lang="la" lang="la">ad fores templi</i>, que dixo
-elegantemente el mitrado panal de Lombardía (hablo del melifluo
-Ambrosio). Y qué significa esse theatro? Segun unos es signo natural,
-ó segun otros es signo <i xml:lang="la" lang="la">ad placitum</i> de
-un auto sacramental, representacion del Sacramento. Sí? Pues de
-essas representaciones llenas están á cada passo las páginas de la
-Escritura. No fué representacion del Sacramento el Mana? Assí lo
-afirma Cayetano. No fué representacion del sacramentado cordero el
-Vellon de Gedeon? Assí lo siente Lorino. No fueron representacion del
-eucharístico trigo las espigas de Ruth? Assí lo assegura Papebrokio.
-Y todas estas representaciones, no se hicieron en el campo? Es comun
-sentir de Expositores y Padres. Pues representaciones del Sacramento, y
-representaciones en el campo, quien podrá dudar, que fueron prophéticas
-figuras de las representaciones al Sacramento, que se hacen todos los
-años en mi amada patria de Campazas? <i xml:lang="la" lang="la">In loco
-campestri.</i>»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span></p>
-
-<p>16. «Mas, afuera, afuera; aparta, aparta; huye, escápate, corre;
-mira que te coge el toro. Qué es esto? Rodeado me veo de estos
-cornúpetos brutos. Qué cerviguillo, qué lomo, qué roscas en el
-pescuezo, qué lucios y qué gordos! <i xml:lang="la" lang="la">Tauri
-pingues obsederunt me.</i> No hay quien me socorra? Que me cogen, que me
-pillan, que me revoletéan. Pero ea, que fué terror pánico, ilusion de
-la phantasía, ente de razon raciocinante. No son toros de muerte ni
-furiosos; son sí unos novillos alegres y vivos, pero ni marrajos ni
-sangrientos <i xml:lang="la" lang="la">vituli multi</i>, ó, como lee otra
-letra, <i xml:lang="la" lang="la">mutilati</i>. Unos novillos desmochados,
-esto es, ó sin puntas en el hasta, ó sin fuerzas en las puntas. Gracias
-á Dios que respiro; porque me havia asustado. Pero, qué tienen que ver
-los novillos con la fiesta del Sacramento? Ignorantíssima pregunta! Qué
-fiesta del Sacramento puede haver cabal, si la faltan los novillos?
-puesto que el Propheta penitente adelanta mas la materia, quando dice,
-que los novillos se deben correr ó, lo que allá se va todo, se deben
-presentar en las mismas aras: <i xml:lang="la" lang="la">tunc imponent
-super altare tuum vitulos</i>.»</p>
-
-<p>17. «Ya no me detengo, ni en las hogueras, ni en las luminarias
-nocturnas, que precedieron á este festivo dia. Quando se descubre
-el Señor, sin que se enciendan brillantes cereos piropos? Ni qué
-mas hicieron los tres milagrosos niños en la flamígera hoguera del
-Babylónico furno, que lo que anoche vimos hacer á los puvescentes
-muchachos de mi predilecta patria en las fumigerantes hogueras, que
-encendió la devocion y la alegría de sus fervorosos íncolas? Si
-aquellos jugaron con las llamas, sin que les tocassen al pelo de la
-ropa, estos brincaron por ellas, sin que les chamuscassen ni un solo
-cabello de la cabeza: <i xml:lang="la" lang="la">et capillus de capite
-vestro non peribit</i>, que dixo la Boca de oro. Pues qué! la multitud
-de estruendosos voladores, que subieron serpenteando por esse diáfano
-elemento, saetas encendidas, que disparó la bizarría y el valor para
-dissipar el nigricante esquadron de las tinieblas! Parece que les
-estaba viendo el monárchico Adivino quando cantó vaticinando: <i
-xml:lang="la" lang="la">Sagittas tuas ex dentibus effecit</i>. Pero mas al
-caso presente lo pronosticó el que dixo, que resonaba por todo Cámpos
-el horrísono bom bom bom bom bom de las bombardas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Horrida per campos bam-bim-bombarda sonabant.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>18. «Paréceme que tengo tocadas y retocadas las circunstancias
-del dia. Pero no; que la mas especial, por nunca vista hasta aquí,
-se me olvidaba: hablo de esse vocal instrumento, y al mismo tiempo
-ventoso, que tan dulcemente titila nuestros oídos. Hablo de esse
-equivalente ó, como se explica el discreto Pharmacopola, de esse <i
-xml:lang="la" lang="la">quid pro quo</i> de órgano,<span class="pagenum"
-id="Page_43">p. 43</span> que añade tanta magestuosa harmonía á la
-solemnidad del sacrificio; hablo enfin, para que me entiendan todos,
-de essa sonora gaita gallega, que tanto nos encanta y nos hechiza.
-Pero, qué oportuna, qué discreta, qué ingeniosa fué la invencion de
-mi paternal Mayordomo, quando discurrió y resolvió festejar con ella
-la funcion del Sacramento! Porque, pregunto: no es el Sacramento en
-el viril, el escudo, las armas y el blason del nobilíssimo Reyno
-de Galicia? Assí me lo atestiguó anoche un Peregrino, que viene en
-Romería de Santiago. Pues, siendo esto assí, era cosa muy congruente y
-en cierta manera <i xml:lang="la" lang="la">simpliciter necessaria</i>,
-(ya me entiende el Lógico y el Theólogo,) que no faltasse en la missa
-del Sacramento aquel instrumento harmonioso, apacible y delicado, que
-deriva su alcurnia y su apellido del mismo nobilíssimo Reyno; porque,
-como dice el Philósopho, <i xml:lang="la" lang="la">propter unum
-quodque tale, et illud magis</i>. Gran gloria de Galicia tener por escudo
-de armas al Sacramento! pero mayor de Campazas ser la patria y el
-solar de la sagrada Eucharistía; porque <i>ó hay Sacramento en Campazas,
-ó no hay en la Iglesia fé</i>. Este será el arduo empeño, en cuyo golfo
-desplegará las velas el baxel de mi discurso; y, para que lo haga
-viento en popa, será preciso que sople por el timon el aura benéfica
-de aquella Deífica Emperatriz de los mares, implorando su proteccion
-y su gracia con el acróstico epinicio del celestial Paranynfo: <i>Ave
-Maria</i>.»</p>
-
-<p>19. Bien puede discurrir el advertido Lector, que es impossible á
-toda humana pluma, no digo ya explicar cabal y adequatamente, pero
-ni aún delinear un levíssimo rasguño por donde se venga en tal qual
-oscuro conocimiento de la admiracion, del pasmo, del assombro, con
-que fué oída esta salutacion por la mayor parte de aquel guedejudo y
-pestorejudo auditorio. Fué milagro de Dios que le diessen lugar para
-predicar el que se llama cuerpo del sermon, y seguramente no se le
-huvieran dado, á no tenerles<a id="FNanchor_14" href="#Footnote_14"
-class="fnanchor">[14]</a> todavía tan pendientes la suspension
-y la curiosidad del assunto tan singular y tan raro que havia
-propuesto; porque esto de probar que Campazas era el solar y la
-patria del Santíssimo Sacramento y que, si no havia Sacramento en
-Campazas, no havia en la Iglesia fé, lo hizo con tal primor, llamando
-tanto las curiosidades,<a id="FNanchor_15" href="#Footnote_15"
-class="fnanchor">[15]</a> que seis granos de láudano apénas bastarian
-para amodorrar al mas dormilon y soñoliento. En medio de esso, no
-pudo contenerse el auditorio sin prorumpir de contado, primero en un
-alegre y bullicioso murmurío, muy parecido al que hacen las abejas
-al rededor de la colmena; despues en aclamaciones y en vítores
-descubiertos, arrojando hasta la bóveda ó artesonado de la Iglesia no
-solo las monteras y sombreros, sino que no falta quien diga se vieron
-tambien revoletear algunos bonetes. Sobre todo el Maragato<span
-class="pagenum" id="Page_44">p. 44</span> de la gaita gallega, quando
-oyó su gaita no ménos oportuna que repentinamente alabada, no pudo
-contenerse sin echar al Predicador una alborada; esto de contado y,
-como dicen, por via de provision, reservándose el derecho de echar
-todos los registros luego que el sermon se concluyesse perfecta y
-completamente. Enfin, la algazara y la gritería fué tal, que en mas de
-medio quarto de hora no le fué possible á Fray Gerundio proseguir su
-Panegýrico; y, aunque el Sacristan hacia pedazos el esquilon del altar
-para que se sossegasse la bulla, no lo pudo conseguir, hasta que de
-bueno á bueno se fueron todos aquietando.</p>
-
-<p>20. Miéntras tanto, el sabio, prudente y discreto Magistral estaba
-tambien aturdido, pero sin acertar á discernir qual de las dos cosas le
-assombraba mas, si la satisfaccion y sandez del Orador, ó la ignorancia
-y bobería de aquel rústico auditorio. El Canónigo Don Basilio, aunque
-no ahondaba tanto como el Magistral, porque sus estudios no havian
-passado de los precisos para entender medianamente el Breviario y un
-puntico de Concilio; pero, como era de una razon natural tan despejada
-y tan bien puesta, comprehendió sin dificultad, que la salutacion era
-un gracioso texido de furiosos disparates, y desde luego hizo ánimo á
-holgarse bien á costa de Fray Gerundio. El otro pariente suyo, familiar
-del Santo Officio, hombre de bastas explicaderas, pero de mas que
-mediana razon, decia allá para consigo: «O yo soy un porro, ó este
-Flayre no sabe las enclinaciones de los nombres, ni ha estudiado á <i
-xml:lang="la" lang="la">selmo selmonis</i>, como el mi Cuco, (llamábase
-Francisco un hijo suyo, que comenzaba aquel año el arte,) ó toda esta
-gente está borracha: mas al fin yo soy un probe lego sin letras, y
-puede ser que me encalibre.»</p>
-
-<p>21. Esto passaba por el pensamiento de los tres, quando Fray
-Gerundio dió principio al cuerpo de su sermon, que probó, confirmó
-y exornó puntual y literalmente, segun la ingeniosa idéa que se le
-havia ofrecido, de la qual dímos bastante noticia al fin del capítulo
-segundo, donde podrán volverla á leer, si gustaren, nuestros pios
-y benévolos Lectores; porque, si bien es verdad, que nos podiamos
-prometer de su mucha benignidad el que no llevassen á mal, se la
-volviessemos á poner delante de los ojos un poco mas extendida y con
-aquella energía, cultura y formalidad, que era propria de nuestro
-insigne Orador; pero al fin, todo bien considerado, nos ha parecido
-mas acertado consejo no abusar de su buena inclinacion, haciéndonos
-cargo de que toda repeticion es fastidiosa, sin ser nuestro ánimo
-derogar por esso un punto la buena fama y opinion del que dixo, que hay
-cosas <i xml:lang="la" lang="la">quæ septies repetita placebunt</i>, que
-darán gusto y no fastidiarán, aunque se repitan siete veces. Háyalas
-enhorabuena; pero<span class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span>
-nosotros no presumimos tanto de las nuestras, que las consideremos
-comprehendidos en este número; y llamamos nuestras á las de nuestro
-Fray Gerundio, porque en tanto nos las apropriamos, en quanto están
-sugetas á la jurisdiccion de nuestra tarda y deslucida pluma. Y enfin,
-para qué es rompernos la cabeza, si tenemos ya hecha una firme,
-determinada é irrevocable resolucion <i xml:lang="la" lang="la">inter
-vivos</i> de no copiar dicho sermon, ni trasladarle en nuestra Historia?
-Haga cuenta el curioso Lector que le leyó; dé por supuestas, y aun por
-oídas, muchas mas aclamaciones, muchos mas vítores, muchos mas <i>vivas</i>
-al acabarse el Panegýrico que al concluírse la salutacion. Tenga por
-cosa cierta, que no solo la gaita, sino que el mismo gaitero estuvo
-tambien para rebentar, el uno soplando, y la otra siendo soplada.
-Suponga como noticia indubitable, que allí incontinenti y en la misma
-Iglesia, al baxar la escalera del púlpito, huvieron de sofocar á Fray
-Gerundio á puros abrazos, y que, ántes de llegar á la sacristía, pensó
-ser ahogado en lágrimas y en mocos de las Tias que se atropellaban por
-avalanzarse á él, haviendo corrido respectivamente la misma fortuna
-Anton Zotes y la dichosíssima Catanla Rebollo su consorte. Finalmente,
-dé por assentado lo que assegura un Autor fidedigno y sincero, conviene
-á saber, que el mismo Licenciado Quixano, no embargante de estar
-revestido con las vestiduras sacerdotales, ni acordándose siquiera
-de que estaba celebrando el santo sacrificio de la missa, se mantuvo
-sentado en la silla, hasta que su ahijado passó por el Presbyterio
-para entrarse en la sacristía; y entónces, sin poderse contener, se
-arrojó á él, dióle un estrechíssimo abrazo y, vuelto al altar, apénas
-pudo entonar el <i>Credo</i> por las lágrymas que derramaba de puro gozo y
-ternura; demostracion que no se hallará semejante en toda la Historia
-eclesiástica, aunque sea en la del mismíssimo Elias Du Pin, Autor
-diligentíssimo en recoger todas las noticias apócriphas y ridículas,
-que podian hacer despreciables las mas sagradas, augustas y venerables
-ceremonias de la santa Iglesia.</p>
-
-<p>22. Salió nuestro Fray Gerundio de la de Campazas lo mejor que pudo,
-y no le costó poco trabajo; porque es tradicion, que apénas le dexaron
-poner los piés en el suelo, hasta que llegó á su casa, llevándole
-en el aire los innumerables que concurrieron á congratularle y se
-incorporaron despues en la comitiva, que se compuso de casi todo el
-inmenso gentío que havia acudido á la fiesta. Parécenos, que no es
-necessario decir los parabienes, los plácemes, las enhorabuenas que
-allí se repitieron, unos ensalzando al Predicador, otros congratulando
-á sus Padres; estos complaciéndose con Fray Blas, que recivia las
-enhorabuenas en nombre de su Religion, aunque aplicándose á sí la mayor
-parte de ellas, aquellos clamando<span class="pagenum" id="Page_46">p.
-46</span> á voz en grito, «que era dichoso el lugar que havia merecido
-ser patria de tal hijo»; y finalmente, gritando todos á una voz, «que
-Fray Gerundio era de presente la honra, y havia de ser con el tiempo
-la immortal memoria de su siglo». Cosas tan comunes y regulares, no es
-razon que los Historiadores gasten el tiempo en referirlas, porque los
-Lectores las deben dar por supuestas, y mas quando á la sazon era ya la
-una de la tarde, estaban las mesas puestas, se passaba el asado, y los
-convidados tenian gana de comer.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_5">
- <h3>CAPITULO V.</h3>
- <p class="subh3">Dase cuenta de lo que passó en la mesa de Anton
- Zotes.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">No es</span></big> nuestro ánimo hacer
-una pomposa descripcion de la gran mesa, ni referir el órden de
-assientos que guardaron entre sí los convidados, ni mucho ménos dar al
-Lector una individual y menuda noticia de los platos que se sirvieron
-en ella. Sobre que podria parecer á muchos una prolixidad impertinente,
-no faltarian acaso algunos que la calificassen de impropria ó de muy
-agena de aquella magestad, que debe reinar siempre en esta gravíssima
-Historia, en la qual nunca pueden hacerse lugar oportuno noticias que
-no sean de la mayor importancia; porque, si bien no pocos Historiadores
-nos han dado en esto exemplos harto perniciosos, haciéndole en las
-suyas á cosas asaz extravagantes y ridículas, como el que se paró muy
-de propósito á tomar la medida á las bragas de Calígula, haciendo una
-pintura de su corte y previniendo con toda seriedad que se las atacaba
-con agujetas, y no con botones ni corchetes, que era lo mas regular en
-aquel tiempo; y el otro que, refiriendo aquel caso (cierto ó dudoso),
-quando el Rey Don Pedro el Cruel se arrojó con la espada desnuda al rio
-Guadalquivir para matar al Legado del Papa, que le havia excomulgado
-desde un barco que estaba prevenido, y este se escapó á fuerza de remo;
-con cuya ocasion el bueno del Historiador se entretiene muy despacio en
-medir los piés que tenia el barco de largo, los que constaba de ancho,
-quantos eran los remeros, de qué iban vestidos, sin omitir el color de
-las berritinas y con la advertencia de que llevaban bordado de realze
-en ellas el escudo ó las armas de Don Enrique Conde de Trastamara,
-hermano y competidor de Don Pedro. Digo que estas y otras menudencias,
-que nos refieren los Historiadores, son de aquellos exemplos mas
-admirables que imitables, y que á nosotros nos ha parecido mas
-conve<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>niente respetar
-con una profunda veneracion, que empeñarnos en seguirles.</p>
-
-<p>2. Fuera de que, haviendo hecho ya una puntual descripcion
-topográphica de la casa de Anton Zotes á la misma entrada de esta
-nuestra verídica Historia, con su figura, dimensiones y repartimientos,
-le será fácil comprender á qualquiera Lector, (por escasa que sea la
-sagacidad de que le haya dotado el cielo,) que dentro de la casa no
-era fácil encontrar pieza cubierta capaz y proporcionada para tantos
-convidados; porque la panera, que era la única que havia, estaba ya
-legítimamente empleada en otro necessario destino, como lo dexamos
-advertido en el capítulo tercero de esta segunda parte; y, aunque huvo
-votos de que se desocupasse el pajar para poner en él las mesas, no lo
-consintió la discrecion del Mayordomo: lo primero, porque era lugar
-indecente; lo segundo, porque dar de comer á los convidados donde
-estaba la despensa de lo que havian de comer las bestias, podia parecer
-pulla y era dar assunto para que se sacassen coplillas y cantares; lo
-tercero, porque donde se havia de echar la paja? lo quarto, porque
-todo el techo estaba entoldado de telarañas; y lo quinto, finalmente,
-porque no havia otra entrada para el pajar que el boqueron por donde se
-arrojaba la paja, desde el qual hasta el pavimento havia mas de seis
-varas.</p>
-
-<p>3. «Essa última enfecultad, dixo un compadre de Anton Zotes, que
-assistia á la consulta, no me hace nenguna fuerza; porque con baxar
-los Señores por la escalera de mano por donde baxan los mozos, quando
-el pajar llega á las escurriduras, estaba todo acabado.» — «Y como se
-havia de servir la comida?» replicó el Tio Anton. — «Como? respondió
-el compadre; subiendo y baxando los servidores: y si no, con una
-estratagema sótil que ahora me incurre. Havia mas de que estiviessen
-dos mozos enriba del boqueron con dos erradas atadas á sus dos sogas, y
-que por ellas subiessen y baxassen los pratos, que havian de recevir ó
-enviar las mozas que estiviessen en baxo? Compadre, esta enfecultad no
-vale nada: para las otras sí que no topo absolucion.»</p>
-
-<p>4. Por todo lo qual es mas verisímil, que las mesas se dispusiessen
-debaxo de aquel cobertizo que estaba delante de la primera puerta
-interior de la casa, en frente por frente de la que caía á la calle,
-del qual dimos puntual y exacta noticia en el capítulo primero del
-libro primero pagª. <i xml:lang="la" lang="la">mihi</i> 3 de esta
-circunstanciada Historia; y mas haviendo para esso la congruencia de
-estar muy inmediata la cocina, cosa que conduce mucho para que los
-platos salgan calientes á la mesa, como lo notó sabiamente Monsieur
-Ferneyer, primer Cocinero de su Alteza Real el Señor Duque de Orleans,
-en su docto<span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span> tratado de
-<i>el Cocinero á la moda</i>, capítulo segundo: <i>del sitio donde se debe
-colocar la cocina</i>, ibi; <i xml:lang="fr" lang="fr">il faut mettre la
-cuisine le plus proche qui sera possible de la chambre à manger, par
-la raison que les viandes façonnées soyent mises dans la table avec
-le tempérament qu’il leur faut</i>: palabras dignas de eternizarse en
-la memoria de todos y que nos ha parecido conveniente traducir con
-la mayor fidelidad, para que no se priven de ellas los que tienen la
-desgracia de ignorar la lengua francesa. «Conviene, dice el docto
-Autor, que se fabrique la cocina lo mas cerca que sea possible del
-quarto donde se come; y es la razon, porque assí los platos saldrán á
-la mesa con el temperamento con que deben salir»; esto es, (añade en su
-erudita nota el anónymo Escoliador,) «ni mas frios ni mas calientes de
-lo que conviene.»</p>
-
-<p>5. Por lo que toca al órden de assientos, es natural que huviesse
-ocupado el primero en cabecera de mesa el Señor Magistral, como persona
-mas digna, teniendo á sus dos lados al Padre Vicario de las Monjas y
-al Canónigo Don Basilio, el qual quiso absolutamente que Fray Gerundio
-se sentasse junto á él; pues, aunque por ser tan de casa le tocaba
-ocupar los últimos assientos, y él por su modestia assí lo pretendió,
-pero por novio (digámoslo de esta manera) convinieron todos en que le
-correspondia sentarse de los primeros, y aún añadieron mas, que su
-madre la Tia Catanla debia sentarse junto al hijo, para que comiesse
-con mas gusto, y la buena de la Rebollo, sin hacerse de rogar, lo
-executó luego assí. Los demas convidados tomaron sus assientos sin
-preferencia personal, observando solo la de los estados, porque assí lo
-dispuso el Familiar con mucho acierto, diciendo: «Señores, la Igresia
-tiene ya enregrado el cirimonial; lo que se platica en las procisiones
-hemos de platicar en esta mesa en gracia de Dios: primero los Flayres,
-dempues los Señores Curas, detras los Legos, y á la trasera de todos
-las mugeres, porque este ganado allá se entiende.»</p>
-
-<p>6. No parece que llevó muy á bien este repartimiento el hermano
-Bartholo, (assí se llamaba el Donado,) por lo qual dixo al Familiar:
-«Hermano Sýndico, (éralo de su Convento,) si su Charidá no entiende
-mas de cosas de Enquisicion que de assentaderas de mesa, dígole que
-es un probe Menistro. La percision es percision, y la mesa es mesa,
-y va tanta endiferiencia de la una á la otra, como de mí al Padre
-Santo. Para sentarnos Flayres juntó á Flayres, estariámonos en nuestros
-Conventos. Lo que yo he visto siempre en mesas de respeuto, (porque,
-aunque probe y pecador, he comido con muchas personas que tenian
-Señoría,) es que las Señoras se sentaban enjunto á los Flayres, y los
-Flayres enjunto á las Señoras, siendo este un lobítico (levítico queria
-decir) muy<span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span> arregrado
-á concencia y á razon, porque por fin y por postre todos tenemos
-faldas, y, como dixo el otro, <i>la variedad es madre de la hermosura</i>.
-Y, para que su Charidá lo sepa todo, huvo ocasion en que me mandaron
-sentar y comer junto á sí una Duquesa,...» — «Tambien yo he visto
-comer junto á otra, dixo el Familiar, á una negra, á un enano y á una
-mona.» Iba á proseguir; pero un Religioso de la misma Orden y del
-mismo Convento, que havia llegado aquella mañana, le atajó diciendo:
-«Hermano Sýndico, no haga caso de esse simple, pues ya le conoce: como
-no ha dicho missa, ni comulgado, harto será que esté en ayuno natural.
-Lo dispuesto está bien dispuesto, y lo contrario ni es modestia ni
-aún decencia religiosa. Si el Derecho canónico encarga severamente,
-no solo á los Religiosos, sino aún á los mismos Clérigos seculares,
-que huyan, en quanto les sea possible, de los públicos convites: <i
-xml:lang="la" lang="la">convivia publica fugiant</i>; qué parecerá un
-Religioso en un convite público, sentado entre dos mugeres, ó una muger
-entre dos Religiosos?» No se atrevió á replicar el hermano Bartholo, y
-todos tomaron sus assientos segun la prudente disposicion del sesudo
-Familiar.</p>
-
-<p>7. Dióse principio á la comida, segun la loable costumbre de
-Cámpos en mesas de Mayordomía, con un plato de chanfaina: huvo su
-cordero asado, sus conejos, su salpicon, su olla de vaca, carnero,
-cecina, chorizos y jamon, todo en abundancia, sirviéndose por postres
-aceitunas, pimientos y queso de la tierra, suponiéndose que no solo
-andaba rodando por las mesas el vino del Páramo, sino que el de la
-Nava hizo rodar por aquellos suelos al cabo de la comida á mas de dos
-convidados. No fué de este número el hermano Bartholo, porque no llegó
-á tanto la virtud del específico; pero á lo ménos al quarto trago
-(que hay opiniones se completó al acabar el plato de chanfaina,) no
-pudo llevar en paciencia tanta gravedad, mesura y silencio, como se
-observaba en la mesa, sin hacerse cargo de que assí comienzan por lo
-regular todos los convites que acaban en bulla, algazara y aún locura,
-segun aquel apophtegma: <i xml:lang="la" lang="la">primero, silentium</i>;
-<i xml:lang="la" lang="la">secundo, stridor dentium</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">tertio, rumor gentium</i>; <i xml:lang="la" lang="la">quarto,
-vociferatio amentium</i>. Pero, como el Donado no entendia latin, no le
-paró perjuicio la ignorancia de esta sentencia; y, queriendo desde
-luego alegrar la funcion, tomó en la mano un vaso de buen portante,
-encaró con la Tia Catanla, y, diciendo en alta voz <i>Bomba</i>!<a
-id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a> para
-llamar el silencio y la atencion, rompió en esta disparatadíssima
-décima, que assí la llamó él:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>O tú, Catanla Rebollo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Madre de este scientífico repollo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Eres la Madre mas dichosa</i></div><span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span>
- <div class="verse i0"><i>De quantas han parido alguna cosa.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>La fama, con su clarin y retintin,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Hará que llegue tu gloria</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Desde Campazas hasta Victoria;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y es lástima, como dicen estos Señores,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que no paras una camada de Predicadores.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>8. Aplaudióse infinito la décima con repique universal de vasos y
-de platos, siendo como la señal de acometer, pues desde aquel punto
-todo fué bulla, zambra y algazara, tanto que se atropellaban unos á
-otros los bríndis y las coplas. El Canónigo Don Basilio, que no deseaba
-otra cosa para soltar la rienda á su festivo humor y á su admirable
-facilidad en el decir, tomó el vaso, gritó <i>bomba</i>, callaron todos, y
-dixo assí:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Yo no he oído sermon tal,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ni se oyó de polo á polo;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>La décima de Bartholo</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Solo puede serle igual.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Está mi juício neutral;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y tanto el cotejo aprieta</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Entre una y entre otra veta,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que es la salida mejor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que uno es tan grande Orador</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Como el otro gran Poeta.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>9. Solo el Magistral, algunos de los Religiosos, y tal qual Clérigo,
-á los quales se añadió el socarron y cortezudo Familiar, entendieron
-lo ladino de la decimilla; los demas se la tragaron como sonaba, y
-especialmente á los dos interessados los hizo muy buen provecho, porque
-el Donado se esponjó visiblemente, y Fray Gerundio, que entendia
-tanto de versos castellanos como de sermones, quedó muy agradecido.
-El Familiar, hombre en extremo veraz y que no podia dissimular lo que
-sentia, dixo con mucho gracia: «Mal año para los que me quieren mal,
-si la coplilla no abrasa. Ella se me assemeja á lo que me respondió
-un Flayre muy taimado, á quien le pregunté qual de dos hermanos mios,
-tambien Flayres, que vivian en su Convento, era mejor estudiante, y él
-me respondió: Ambos son peores.»</p>
-
-<p>10. El Predicador Fray Blas, que havia callado hasta entónces, no
-pudo llevar en paciencia la pulla del Señor Familiar, y, como él se
-picaba tambien de Poeta, y en realidad era de aquellos Poetillas en
-cierne, que saben de lo que consta un verso, y toda la gracia la ponen
-en equivoquillos insulsos y pueriles, desembainó al punto su décima y,
-mirando de hito en hito al Familiar, habló de esta manera:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span><i>El sentido singular</i></div>
- <div class="verse i0"><i>En que el Familiar se explica,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Aunque repica, no pica,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que es estilo familiar.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>A Fray Gerundio alabar</i></div>
- <div class="verse i0"><i>No me toca, sí al Donado,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>El qual digo de contado</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que, si es bueno, es lo mejor;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Pero será hombre mayor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Como sea Mal-Donado.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>11. Aturrullóse el Familiar, y se quebraron algunos vasos y aún
-platos en fuerza de los repiques con que fué celebrada la décima de
-Fray Blas; especialmente quatro Curas del Páramo quedaron assombrados,
-porque aquello de <i>pica</i> y <i>repica</i>, <i>Familiar</i> y <i>familiar</i>, <i>buen
-Donado</i> y <i>Mal-Donado</i>, los aturdió verdaderamente, pareciéndoles que
-era hasta donde podia llegar el ingenio humano. Conociólo Don Basilio
-y, para burlarse de los Curas tanto como del Poeta, prorumpió al
-instante en estas dos quintillas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Tus equívocos, Fray Blas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Nos admiran, como soy;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Mas perdonen los demas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Porque yo admirado estoy</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que no sean muchos mas;</i></div>
- <div class="verse i3"><i>Pues tu ingeniosa cabeza</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Se equivoca sin preludio,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Con tal primor, tal destreza,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que lo que parece estudio</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Es en tí naturaleza.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>12. Tragósela Fray Blas, teniendo por lisonja la satyrilla; y,
-pareciéndole á Fray Gerundio que era obligacion suya corresponder á los
-elogios que se dedicaban á su amigo, (ya que á este no se lo permitia
-la modestia,) quiso tambien sacar los piés de las alforjas poéticas;
-pero, como no tenia uso, le costaba mucho trabajo: esto se entiende
-para encontrar los consonantes, pues, por lo que toca á los piés, no
-hallaba dificultad en sacarlos ajustados, por lo mucho que le gustaba
-el estilo cadencioso. Pero salió felizmente del empeño, acordándose en
-aquel punto de una décima, que se atribuye á Don Francisco de Quevedo,
-quando estaba preso en San Márcos de Leon, y dicen la compuso á un
-Canónigo de aquella santa Iglesia, que se intitula <i>Santa María de
-Regla</i>, el qual era gran copleador, pero muy poco assistente al choro.
-La décima decia assí:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_52">p. 52</span><i>La Musa de mi compadre</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Con efecto es Musa bella</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y, si no es Musa doncella,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Es en cambio Musa madre.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>No hay cosa que mas le quadre,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Porque ya es baza assentada</i></div>
- <div class="verse i0"><i>En soltera y en casada,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Como Hipócrates lo arregla,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que, si falta la regla,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Parirá ó está preñada.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>13. Dissimuló Don Basilio la insulsez, y aún afectó celebrarla
-como la mayor agudeza, para tomar ocasion de volver á la carga en los
-aplausos de Fray Gerundio; pero lo suspendió, porque á este tiempo tocó
-al vaso el Padre Vicario, haciendo señal de <i>bomba</i>. Callaron todos,
-y él, despues de calzarse mejor los anteojos, componer el becoquin,
-desahogar el pecho, empuñar el vaso y mirar con gravidad y con desden
-ázia todas partes, dixo assí con mucho remilgamiento:</p>
-
-<p class="centra mt1">Octava rima.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Sermones oí sí, de circunstancias,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Pero tan circunstanciados como este</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ni Soto, ni Fray Fiel, ni Fray Ganancias,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ni el mismo D. Juan Lobo el Arcipreste.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Cotilla tiene mil extravagancias,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Son de Guerra los dichos una peste;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>O Gerundio, Orador siempre divino!</i></div>
- <div class="verse i0"><i>No eres Gerundio no, sino Supino.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>14. Un poco se paró el Canónigo Don Basilio al oir esta octavilla,
-que no le pareció del todo despreciable, y como que concibió un poco
-de respeto al Padre Vicario, teniéndole por poeta mas que de mesa de
-Cofradía; porque, si la octava era irónica, mostraba ingenio, buena
-crítica y bastante travesura: no obstante, le quedó algun escrúpulo de
-que el Padre Vicario hablaba en todos sus cinco sentidos, porque sus
-modales, su aire presumido y su afectado remilgamiento le daban no sé
-qué tufo de que tambien era de los Predicadores del uso, y que debia
-de ser un poco mas innocente de lo que parecia. Para sondearle pues,
-le dixo con su acostumbrada picaresca: «Padre Maestro, á excepcion del
-Señor Magistral y de estos Reverendíssimos, todos los demas que estamos
-en la mesa somos algo legos, aún inclusos los de corona; pues ya sabe
-vuestra Reverendíssima, que tambien hay Eclesiásticos de capa y espada.
-No entendemos de mas libros que el Breviario, y aún esse sabe Dios si
-le entendemos; con que no podemos hacernos cargo de quienes son essos
-Autores, que<span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span> vuestra
-Reverendíssima ha citado en su eruditíssima octava, que por todos sus
-piés está chorreando alusiones exquisitas. Sin duda que debieron ser
-los Príncipes de la Oratoria Española, quando vuestra Reverendíssima
-los trahe á colacion, para cotejarlos con el Reverendíssimo Padre
-Maestro Fray Gerundio.»</p>
-
-<p>15. — «Y como que lo son, Señor Canónigo, respondió con gran tiesura
-y pomposidad el Padre Vicario. A lo ménos en mi pobre juicio, hasta que
-oí al Padre Fray Gerundio, no hallé quien los excediesse, y aún puedo
-añadir que no sé si encontré quien los igualasse, especialmente en
-tocar con el mayor primor y delicadeza las circunstancias mas menudas,
-que por lo mismo son las mas preciosas.»</p>
-
-<p>16. «El primero, en un sermon á cierta funcion de jubiléo, concedido
-nuevamente por su Santidad, queriendo hacerse cargo á un mismo tiempo
-assí del nuevo jubiléo, como de un esquilon nuevamente fundido, que
-pocos dias ántes se havia colocado en el campanario de la Iglesia,
-traxo oportunamente aquello de <i xml:lang="la" lang="la">Ecce nova
-facio omnia</i>, y añadió immediatamente lo otro de <i xml:lang="la"
-lang="la">Laudate eum in cymbalis jubilationis, laudate eum in cymbalis
-bene sonantibus</i>. Los textos son comunes, no lo niego; pero la
-aplicacion fué singular y pasmosa.»</p>
-
-<p>17. «Al segundo no se le escapó la rara circunstancia de haverse
-puesto peluca por la primera vez en el mismo dia de la funcion el
-Mayordomo de la fiesta, á que predicaba; y, haviendo hecho una bizarra
-pintura de los cabellos de Absalon, dixo que su padre David mandó que
-se los cortassen, luego que tuvo noticia de su infausta muerte, quando
-quedó colgado de ellos; y, dando órden para que de los mismos cabellos
-le hiciessen una cabellera rizada, se la puso el mismo dia en que fué
-bailando delante del Arca; para cuya exquisita erudicion citó el sabio
-orador al célebre Rabí Akádos, y no sé qué passage del Talmud, que
-venia muy á pelo.»</p>
-
-<p>18. «El tercero tuvo presente que la noche ántes de la funcion havia
-parido un niño muy rollizo la Mayordoma, á la qual llamaban en el lugar
-<i>la Princesa</i>, (no se sabe si por sátira ó por mote,) y con la mayor
-gracia y primor imaginable se le ofreció de repente encaxar en la
-salutacion aquel oportuníssimo lugar de <i xml:lang="la" lang="la">Puer
-natus est nobis, et filius datus est nobis</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">factus est principatus super humerum ejus</i>; cosa que
-aturdiria á todos quantos la oyessen y que, desde que yo la leí, no he
-dexado de admirarla.»</p>
-
-<p>19. «El quarto...» Iba á proseguir el Padre Vicario; pero le
-atajó el Canónigo, diciéndole: «Padre Maestro, no se canse vuestra
-Reverendíssima, que por el hilo se saca el ovillo, y sobra lo dicho
-para que yo conozca con quanta razon, con quanto candor y sinceridad
-religiosa celebra vuestra Reveren<span class="pagenum" id="Page_54">p.
-54</span>díssima á essos Heroes de nuestra Oratoria Española. De
-el quarto ya tengo yo alguna noticia, desde que leí un epigrama de
-Horacio, que le aplicó un mal hablado con ocasion de no sé qué sermon
-que predicó satirizando á otro de su paño, cuyos aplausos parece
-que no le sonaron bien; y el bellacon del deslenguado, (Dios me lo
-perdone!) aludiendo á que el tal Orador debia de ser corto de persona,
-pero presumido de hombre grande y de lindo, dixo por bufonada:<a
-id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Bellus homo et magnus vis idem, Cotta, videri,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sed qui bellus homo est, Cotta, pusillus homo est.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>20. «Pero ahora dígame vuestra Reverendíssima: qué es lo que
-quiso decir en el último concepto de su admirable octava, conviene
-á saber <i>que nuestro inimitable Orador ya no es Gerundio, sino
-Supino</i>? Porque, si es lo que comprende mi malicia, harto será que
-esto ceda en el mayor elogio suyo.» — «Señor Canónigo, respondió, no
-sin alguna seriedad, el Padre Vicario; yo no sé lo que su malicia de
-vuestra Merced comprende ni dexa de comprender, porque no soy amigo
-de meterme en malicias agenas. Lo que sé es, que la inteligencia de
-aquel concepto está clara: el supino es lo último á donde puede llegar
-todo verbo, y no puede passar de allí. Véalo vuestra Merced, si no:
-<i xml:lang="la" lang="la">amo</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amas</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">amat</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amare</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">amavi</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amatum</i>; <i
-xml:lang="la" lang="la">doceo</i>, <i xml:lang="la" lang="la">doces</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">docet</i>, <i xml:lang="la" lang="la">docere</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">docui</i>, <i xml:lang="la" lang="la">doctum</i>; <i
-xml:lang="la" lang="la">lego</i>, <i xml:lang="la" lang="la">legis</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">legit</i>, <i xml:lang="la" lang="la">legere</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">legi</i>, <i xml:lang="la" lang="la">lectum</i>: <i
-xml:lang="la" lang="la">lectum</i>, <i xml:lang="la" lang="la">amatum</i> y
-<i xml:lang="la" lang="la">doctum</i> son el supino de estos verbos, los
-quales todos paran en él; y no hay que andar dándole vueltas, que no
-me señalará vuestra Merced ni siquiera un verbo que dé un passo mas
-adelante. Pues ahora está ya claro lo que quiero decir, y es que, assí
-como el supino es el <i xml:lang="la" lang="la">non plus ultra</i> de
-los verbos, assí el Reverendíssimo Fray Gerundio (al decir esto hizo
-ademan de quitarse el becoquin por respeto y reverencia,) es el <i
-xml:lang="la" lang="la">non plus ultra</i> de los Predicadores.»</p>
-
-<p>21. — «Tambien lo es vuestra Reverendíssima de los Poetas agudos,
-respondió el taimado de Don Basilio, y apuesto á que ningun ingenio
-daba en la genuína significacion del pensamiento, si vuestra
-Reverendíssima no nos huviera hecho la honra ó, por hablar al uso,
-no huviera <i>tenido la bondad</i> de explicárnosle. Lo que es el no
-entenderlo! Como yo havia leído, no me acuerdo donde, que en latin á
-un hombre tardo, rudo y que todo lo trastorna, se le llama un hombre
-<i>supino</i>, y tambien se aplica este significado á los perezosos,
-haraganes y galbaneros, que todo el dia se están, como se dice, <i>con
-la panza al sol</i>, confiesso que me sobresalté algun tanto, quando oí
-el acabamiento de la octava, y, pareciéndome que podia ser pulla, ya
-estaba con la Musa en ristre para volver por el decoro de nuestro
-incomparable Orador, al qual,<span class="pagenum" id="Page_55">p.
-55</span> sin hacerle injusticia, no se le podia aplicar el epítheto
-de <i>supino</i> en ninguno de los significados que yo le atribuía; porque
-ni tiene nada de haragan ó perezoso, siendo la misma laboriosidad, ni
-mucho ménos se le puede llamar tardo ó rudo de ingenio, pues yo no le
-he conocido hasta ahora mas delicado, como lo acredita cada rasgo del
-sermon que acabamos de oírle.»</p>
-
-<p>22. «Confiesso que el <i>supino</i>, en este sentido, lo soy yo, pues no
-caí en una significacion que se estaba viniendo á los ojos; tambien
-declaro, para descargo de mi conciencia y para mayor confusion mia,
-que ya no me parece el nombre de <i>Gerundio</i> tan propio y tan adequado
-á los méritos del Padre Predicador, como lo seria el de <i>Supino</i>.
-Antes de haver oído la erudita, ingeniosa y cabal explicacion de su
-significado, juzgaba yo que no havia en toda la <i>Nomenclatura</i>...
-llámase assí, Señora Catanla, (porque somos deudores á todos,) aquel
-vocubalario, almagacen ó despensa, de donde se sacan los nombres
-propios... que no havia, vuelvo á decir, en toda la Nomenclatura otro
-nombre mas ajustadito al talle de nuestro gran modelo de Predicadores
-que el de <i>Gerundio</i>, porque los gerundios son los que dan á conocer
-el carácter de los sugetos con quienes tratamos. Y assí, á un
-hombre de condicion altiva, furiosa y arrebatada le llamamos hombre
-<i>tremendo</i>; á un Religioso grave, autorizado y respetable le damos
-el título de Padre <i>Reverendo</i>; á uno que sea maligno, dissoluto y
-contagioso, y mas si está públicamente excomulgado, le distinguimos
-con el arrimadizo de <i>vitando</i>; y sabe ya el docto, que <i>vitando</i>,
-<i>tremendo</i> y <i>reverendo</i> son tan gerundios en nuestra lengua, como lo
-son en la latina <i xml:lang="la" lang="la">cœnandus</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">prandendus</i>, <i xml:lang="la" lang="la">potandus</i>.»</p>
-
-<p>23. «Esto supuesto, desde que tuve la dicha de conocer, tratar
-y oir al Padre Fray Gerundio, discurria yo assí: Este es un hombre
-verdaderamente <i>admirando</i>, <i>estupendo</i>, <i>preconizando</i> y <i>colendo</i>,
-los quales todos son legítimamente gerundios, ó no los hay en el
-mundo. Luego se le puso el nombre de Gerundio con la mayor propriedad
-imaginable. Pero, desde que oí á vuestra Reverendíssima, digo y vuelvo
-á decir que harto mejor le quadraba el de <i>Supino</i>, porque esse es
-mucho mas cosa; y esto se entienda sin perjuicio de los aciertos y de
-la discrecion del Señor Licenciado Quixano, su digníssimo Padrino, que
-fué quien se le puso.»</p>
-
-<p>24. El buen Licenciado, que en toda la comida havia cerrado la
-boca, pero tampoco la havia abierto para hablar palabra, sino parte
-para comer y parte para admirar los grandes elogios, que á su modo de
-entender se havian dicho en la mesa de su querido ahijado, solamente
-respondió: «Señor Don Basilio, yo soy un pobre Clérigo, que no
-entiendo<span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span> de essas
-honduras: algo estudié de gerundios y de supinos, pero jamas me metí en
-qual era mas, qual era ménos, porque no soy amigo de revolver huessos,
-que al fin son cosas odiosas. Si á Fray Gerundio le puse este nombre
-y no otro, mis razones me tuve, que no hé menester decir á nadie; lo
-que podré assegurar á vuestra Merced es, que mi ahijado, allí donde
-vuestra Merced le ve, tan conocido ha de ser en el mundo con el nombre
-de Gerundio, como puede haverlo sido qualquier Supino que haya nacido
-de mugeres.»</p>
-
-<p>25. — «<i>Bomba</i>, dixo á este punto el hermano Bartholo, que essa
-ya es endemasiada prosa; se va acabando la mesa, y entodavía no
-hemos dicho una palabra al Señor Mayordomo. Allá va á Dios y á
-dicha.» Callaron todos, y él soltó esta disparatadíssima chorrera de
-desatinos:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Carlo-Magno y todos los doce Pares</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Fueron, o Anton Zotes! en tu comparanza</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Como el dedo meñique á respeuto de tu panza,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y como dos pajitas enjunto á dos pajares.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>No venciste al Gigante Fierabras,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Pero hiciste mucho mas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Quando por tu endustria vino al mundo</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Esse pozo de cencia, tan profundo</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Como la noria de mi Convento,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que tiene mas de mil brazas, y aún mas de ciento.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Si no fuera por tí y por la Tia Catanla tu consorte,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>No meteria Fray Gerundio tanto ruido en la Corte,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Donde la Reina, el Rey, el Papa y los Cardenales,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Los Duques, los Marqueses, y hasta los mismos Provinciales</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Le celebran á porfía;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que dicen que es una bataola, una algarabía.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Si el árbol se conoce por el fruto,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Como dixo un Theólogo llamado Márcos Bruto,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>El qual añadia que aún por esso</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Las grandes camuesas endican un gran camueso;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Qué árbol serás tú! Qué nobre tronco!</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Solo de imaginarlo me pongo ronco.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>La Fama</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>26. — «Basta, hermano Bartholo, basta,» le interrumpió el Magistral,
-que ya no podia aguantar mas tanto disparate, y, aunque havia
-dissimulado su mal humor todo lo possible por no desazonar la funcion,
-apurada ya la paciencia, se levantó de la mesa con pretesto de ir á
-dormir la siesta, haciendo lo mismo todos los demas convidados, á
-excepcion de Don Basilio, el Padre Vicario, Fray Blas, Fray Gerundio,
-el Familiar y el Donado, que se quedaron de sobre mesa, donde passó lo
-que dirá el capítulo siguiente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_6">
- <p><span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span></p>
- <h3>CAPITULO VI.</h3>
- <p class="subh3">De la Conversacion no ménos útil que graciosa, que
- se tuvo sobre comida.</p>
-</div>
-
-<p>1. — «<big><span class="smcap">Permítame</span></big> vuestra
-Merced, Padre Fray Gerundio, que le dé mil abrazos, dixo Don Basilio,
-ahora que hemos quedado solos; rato mejor que el que vuestra Merced me
-dió con su admirable sermon, no le he tenido ni le he de tener en mi
-vida. Esso es predicar, y todo lo demas es hojarasca.» — «Yo tal digo,
-añadió el Padre Vicario; y, si un jóven al principio de su carrera
-comienza assí, qué será quando la acabe? Yo conocí á un Predicador de
-cierta Orden, hombre ya de canas y provecto, que, aunque predicaba á
-este mismo aire que el Padre Fray Gerundio, no merecia descalzarle
-los zapatos; y con todo esso le llamaban <i>espanta-Madrid</i> pues, qué
-será el Padre Fray Gerundio quando llegue á sus años? Seguramente que
-le llamarán <i>el Monstruo de España</i>, y todavía le vendrá estrecho el
-renombre.»</p>
-
-<p>2. — «No te lo dixe yo, amigo Fray Gerundio?» interrumpió á esta
-sazon Fray Blas, rebosando gozo por todas sus coyunturas. «Si no
-huvieras seguido mis consejos y te huvieras dexado gobernar de las
-vejeces de nuestro Reverendo Padre Fray Caduco, lograrias ahora estos
-aplausos?»</p>
-
-<p>3. — «Quien es esse Flayre? preguntó el Familiar, y qué consejos
-daba á mi sobrino?» — «Es un Reverendíssimo Matusalem, respondió
-Fray Blas, de essos que alcanzaron las valonas, el qual está muy mal
-con todo lo que en los sermones se llama <i>conceptos</i>, <i>agudezas</i>,
-<i>equívocos</i>, <i>circunstancias</i>; en una palabra, con todo aquello que
-hace el gusto y embeleso del auditorio y produce el aplauso del
-Predicador. Dádole ha que se ha de predicar á lo ramplon y á lo
-solidote; assuntos serios y naturales, verdades indubitables y de
-quatro suelas; pruebas macizas y de cal y canto y, como dicen, de estas
-que aplastan. De <i>circunstancias</i> no se hable: dice que no hay mas
-circunstancias que las de el mysterio del Santo ó del objeto de que se
-predica, y que todo lo demas es locura y profanacion, que muchas veces
-se roza en sacrilegio. Añade, que solicitar en los sermones el gusto
-ó el deleite del auditorio y el aplauso del Orador, es contra toda
-regla de la verdadera eloquencia, la qual solo debe tirar á convencer,
-á persuadir y á mover; pretendiendo que los conceptos delicados, las
-agudezas, los equívocos y las pinturillas deleitan, pero no convencen,
-ni persuaden, ni mueven. Vaya Usted viendo lo que adelantaria un pobre
-Predicador con<span class="pagenum" id="Page_58">p. 58</span> estas
-reglecitas, y si al cabo del año tendria dos arrobas de chocolate en el
-caxon, ó si rodarian media docena de doblones en la naveta.»</p>
-
-<p>4. — «Con que, esso decia esse buen Flayre?» volvió á preguntar el
-Familiar. — «Si, Señor, esso decia, esso dice, y esso estará diciendo
-por toda la eternidad, si Dios no lo remedia,» respondió Fray Blas. —
-«Pues mi alma, como la de su Reverencia, continuó el Familiar, yo soy
-un pobre monigote, como Ustedes ven, que solo sé leer con trabajo y
-echar mi firma con enfecultad; pero, por fin y por postre, dos deditos
-de entendimiento, de pricision los ha de tener todo hombre inracional.
-Mi voto le doy á esse Fray Mathias de Jerusalem, ó como le llama el
-Padre Predicador, y que me emprumen, si no le sobra la razon por los
-tejados. Quando voy á oir un sermon, sea el que se juere, voy siempre
-con entincion de que m’ agan güeno, ó espirándome deséos de emitar las
-vertudes del Santo á quien se perdica, ó propuniéndome alguna verdá de
-emportancia, que me la metan bien en la cabeza, y dempues como que me
-empujen el corazon á platicarla. Pero vaya Usté con Dios, que las mas
-de las veces m’ allo con una retaíla de garambainas, de entresijos,
-de sotilezas y de cercunloquios que, en mi ánima jurada, los entiendo
-yo tanto, ni sé á lo que vienen, como ahora llueven pepinos. Daca el
-Mayordomo, vuelve la Comedia, torna los novillos; si la Ciudá se llama
-assí; si su enfundidor se llamó asado; si danzaron ó no danzaron los
-profetas; si se usaron hogueras y cuetes y carretillas y triqui-traques
-en la ley de los Judíos. Dempues entran los Angeles que suben y baxan
-por la escala de Jacó; dempues aquellos Seraphines con sus seis alas,
-que no parecen sino los gorriones de todos los sermones; porque, ansí
-como los gorriones se encuentran en todos tiempos y en todas partes,
-ansí essos probes Seraphines salen á volar en todos los sermones,
-que no sé á fé mia como tienen ya fuerzas ni prumas; y en verdá que
-hicieron bien en ponerles tantas alas, una vez que huviessen de estar
-volando tan encontinuamente. Pues, qué diré de aquel que unos llaman
-<i>carro</i>, y otros <i>carroza</i>, de un tal Enzequiel? Habrá acarreado el
-dichoso carro mas paja en essos púlpitos de Dios que todos los carros
-de Cámpos, desde que se enfundió en el mundo la labranza. Con que, al
-cabo del sermon me güelvo á mi casa tan malo como me salí, sin haver
-entendido una palabra de toda aquella chanfonía; y vaya Usté con Dios,
-que hemos de decir, que el Perdicador es un hombre que se pierde
-de vista, siendo ansina que á muchos de ellos los llevara yo á la
-Inquisicion, si el Santo Tribunal me lo mandara.»</p>
-
-<p>5. — «Señor Familiar, replicó Fray Blas, no hable<span
-class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span> vuestra Merced en lo que
-no entiende.» A que añadió prontamente Fray Gerundio: «Tio, pensar
-vuestra Merced que ha de alcanzar mas que tantos Predicadores famosos
-como predican assí, y tantos hombres discretos como los celebran y los
-aplauden, es demasiado pensar.» — «Sobrino, respondió el Familiar,
-cada probe alcanza aquello que Dios le ayuda. A esso de que tantos
-Perdicadores perdican ansí, y que tantos hombres discretos los
-celebran, digo que, porque son tantos los que perdican ansina, por esso
-me encarabrino yo tanto; y en quanto á los hombres discretos que los
-celebran, peor es urgallo. Yo confiesso, porque el Diabro no se ria de
-la mentira, que tambien los he uído apraudir á muchos; pero acá en mi
-imaginamiento todos eran unos tontos. Y á lo otro que dixo el Padre
-Perdicador, de que yo no lo entiendo, respondo á su Usencia que, como
-los sermones se perdican para que los entiendan todos, por el mismo
-caso que yo no entiendo los mas, digo que son malos, y no me sacarán de
-esto quantos Tiólogos hay en la Universidá de Salamanca.»</p>
-
-<p>6. — «A muchos ha hecho bien poca merced el Señor Familiar», dixo á
-esta sazon el Padre Vicario con su acostumbrado entonamiento. «Si son
-necios los que predican de essa manera y los que gustan de sermones
-á esse aire, se verificará á la letra lo que dice el Espíritu Santo,
-que <i xml:lang="la" lang="la">stultorum infinitus est numerus</i>, será
-preciso contar en esse número á muchos hombres de bien, y yo, aunque no
-lo sea, desde luego me encuentro entre ellos, porque mas quiero errar
-con los muchos que acertar con los pocos.»</p>
-
-<p>7. — «Fuego de Dios en la másima! replicó con viveza el Familiar;
-no me la meterá Usendíssima en la cabeza: en todo causo á mí me parece
-mas mejor acertar con uno solo que errar con todo el mundo; porque,
-en concrusion, el errar siempre es errar, y el acertar siempre es
-acierto.» — «No estará vuestra Merced tan solo por esse partido, dixo
-á esta sazon Don Basilio, que no tenga tambien á su lado al Señor
-Magistral; porque, assí en los sermones que le he oído, como en las
-conversaciones que se han ofrecido sobre la materia, con el exemplo y
-con la palabra se muestra tan opuesto á este modo de predicar, que es
-gusto oírle quando se zumba de él, y estremece quando le combate en
-serio.»</p>
-
-<p>8. — «Por algo ha estado tan grave y tan espetado en toda la mesa,
-interrumpió el hermano Bartholo, que en toda ella no ha dicho <i>esta
-boca es mia</i>; y alguna vez que yo le miraba, estaba con un ceño que
-parecia un Enquisidor. Pero dempues de todo, yo me atengo á nuestro
-Padre Vicario y al Reverendo Padre Fray Bras, que son Perdicadores
-leídos; y de mí sé decir que, quando oigo uno de estos sermones agudos,
-me embobo tanto que es un alabar á Dios. Pues<span class="pagenum"
-id="Page_60">p. 60</span> qué? si el Perdicador es hombre de manotéo y
-lo representa con garbo y, como dicen, con empropriedad! Entónces no
-trocaria yo un sermon por una comedia.»</p>
-
-<p>9. — «Essa es otra, replicó el Familiar; Perdicadores he uído que
-no parecen sino mesmamente á unos farsantes que ví en Valladolí, una
-vez que fuí allá á cosas del Santo Oficio, y havia comedias. Ni mas
-ni ménos traquiñan las manos quando perdican, como las traquiñaba el
-primer galan, que decian era un pordigio. Si habran de cruz, espurren
-los brazos; si de una bandera, hacen como que la trimolan; si de una
-batalla, dan cuchilladas; si de una ave, parece que vuelan.» — «En
-esso hacen lo que deben, respondió magistralmente el Padre Vicario,
-porque las acciones han de acompañar á las palabras, en lo qual no debe
-diferenciarse el Predicador del Representante.»</p>
-
-<p>10. — «A otro perro con esse huesso, dixo el Familiar, que yo no
-le roeré. Con que, quiere su Usencia encaxarnos que un Comediante y
-un Perdicador han de representar de la mesma manera?» — «Ambos han
-de pintar, en quanto sea possible, con las acciones, aquello que
-expressan con las palabras,» replicó el Padre Vicario. — «Sí, Señor,
-dambos tienen essa obrigacion, pero el Comediante como Comediante, y
-el Perdicador como Perdicador.» — «Pues, explíquenos vuestra Merced la
-diferencia,» dixo con un poco de desden el Padre Vicario. — «Oh! si
-yo supiera expricarla como acá la tengo en mi calletre, respondió el
-Familiar, no me truecaria por un Arcediano.»</p>
-
-<p>11. — «A mí me parece, saltó entónces Don Basilio, que comprendo lo
-que quiere decir el Señor Familiar. Parécele que, siendo tan diversos
-los fines que se deben proponer el Comediante y el Predicador, han
-de ser tambien muy diferentes los medios, y que lo que en el uno
-es gala, hermosura, viveza y propriedad, en el otro seria locura,
-ridiculez, irrision y extravagancia. El Comediante solo tira á
-deleitar, á embelesar y á divertir; el Predicador únicamente debe
-intentar convencer, persuadir y mover. En aquel las acciones, los
-gestos y los movimientos parecen mejor quanto mas airosos, quanto mas
-vivos y quanto mas desenfadados: en este todo debe respirar gravedad,
-magestad, modestia y compostura; y, perteneciendo á la accion no solo
-el movimiento de las manos, sino el aire del semblante, la postura del
-cuerpo y hasta el tono de la voz, en todo debe reinar una modestia
-que no se pide al Comediante. Y á este propósito me acuerdo haver
-leído en Quintiliano, que el buen Orador ha de querer mas parecer
-modesto y encogido que garboso y desembarazado: <i xml:lang="la"
-lang="la">modestus et esse et videri malit</i>; y debe ser sin duda la
-razon, porque, siendo el principal fin del Orador el persuadir y el
-mover,<span class="pagenum" id="Page_61">p. 61</span> todo aquello que
-le hace mas amable, le hace tambien mas eficaz, siendo cierto que el
-que es dueño del corazon se hace mas presto señor del entendimiento;
-y como el orgullo, la presuncion y la arrogancia desagradan tanto
-á todos, el Predicador que en sus movimientos, gestos, acciones y
-menéos se ostenta orgulloso, arrogante y presumido, de contado se hace
-aborrecible, ó por lo ménos enfadoso. De aquí es que la modestia y el
-encogimiento, que pocas veces cae en gracia á un Comediante, siempre
-es necessaria al Predicador; y harto será que no fuesse esto lo que el
-Señor Familiar quiso decir.»</p>
-
-<p>12. — «Pero quando lo expricaria yo con essa heregía y craridad?»
-exclamó el Familiar, lleno de gozo, dando un abrazo á Don Basilio.
-«Vuestra Merced me bebió el pensamiento; y, ya que una cosa llama
-á otra, díganos vuestra Merced por vida suya, y assí tenga Dios en
-descanso al ánima de su Señora Madre (conocíla mucho, y era una
-muger... válame Dios, qué muger era!): díganos vuestra Merced, vuelvo
-á decir, qué cosa es modestia de la voz? Porque ansí al descuído con
-cuidado se dexó vuestra Merced caer este vocabro, y yo no entiendo bien
-lo que sanefica.»</p>
-
-<p>13. — «Tampoco yo lo entenderia mucho, respondió el Canónigo, si por
-casualidad no lo huviera leído pocos dias há en cierto libro que me
-envió un amigo de Madrid, y trata de estas cosas de los Predicadores.
-Intitúlase <i>La Eloquencia Christiana</i>, y su Autor es un Jesuíta
-francés, llamado <i>el Padre Blas Gisbert</i>, hombre sin duda hábil,
-discreto y erudito, que trahe admirables especies, aunque á mi pobre
-parecer escritas no con el mejor méthodo del mundo; porque repite
-mucho, hacina bastante; no sigue la caza, pica mil cosas y luego las
-dexa; y en los muchos exemplares que trahe de San Juan Chrisóstomo,
-á quien propone con grandíssima razon por el mejor modelo de la
-eloquencia sagrada, aunque todos ellos son muy escogidos, me parece que
-está algo prolixo. Pero hola! quien soy yo para meterme á crítico, sin
-acordarme que esta facultad no se hizo para un pobre Canónigo bolonio?
-Vuelvo á la pregunta.»</p>
-
-<p>14. «Dice pues este Padre, si no me acuerdo mal, hablando de la
-modestia de la voz, poco mas ó ménos, estas palabras: <i>Serás modesto
-por esta parte, si evitas en tu voz cierto aire bronco, hinchado y
-dominante, que introduce hasta el corazon de los oyentes aquella
-enfadosa dissonancia, que su mismo desentono causa en el oído. Una voz
-dulce, fuerte, igual, flexible y modestamente imperiosa es de admirable
-auxilio para la persuasion. Por el contrario, el entendimiento siente
-no sé qué repugnancia en rendirse á unas razones que se derivan por
-un canal tan ingrato y tan desagradable, como es una voz grossera,
-desapacible, fiera, impetuosa y violenta.</i>»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span></p>
-
-<p>15. — «Y donde ha de ir á comprar otra, replicó Fray Blas, aquel á
-quien Dios se la dió con essas tachas?» — «Esso no lo dice mi Autor,
-respondió el Canónigo, y yo no he tomado el oficio de instruir á los
-Predicadores, porque soy poco hombre para esso. Solo refiero lo que
-he leído; bien que á mí me parecia, que el arte, el trabajo y el
-cuidado podian corregir essos defectos, y aún hago memoria, si no
-me equivoco, de haver oído ó leído, que Demósthenes y Ciceron, los
-dos mayores Oradores que ha conocido el mundo, ambos havian recivido
-de la naturaleza una voz bronca y destemplada, y ambos la reduxeron
-á un medio templado, sonoro y apacible, con el cuidado y con el
-exercicio.»</p>
-
-<p>16. — «Pues oye su Mercé, Señor Don Basilio, dixo el Familiar;
-aunque es assí que essas vozarronas, que parecen berreaduras de güey
-ó de becerro, y essos menéos empetuosos de los Perdicadores, como los
-llama esse Padre Theatino Bras de qué sé yo qué, parece que le rompen á
-uno los cascos; pero á mí no me amohinan ménos otros Perdicadores que
-hay tan enmelados, con unas palabricas tan de azucre y de almíbare,
-unos cecéos y unos menéos de dama remilgada y de <i>Sí Señor</i>, que cierto
-dan á un hombre gana de gomitar.» — «Quando todo esso es natural,
-respondió el Canónigo, porque nace de un genio verdaderamente dulce,
-suave y blando, y de algun natural defecto de la lengua, no solo no
-fastidia, sino que cae en gracia, persuade y mueve; pero, quando se
-mezcla en ella la afectacion y el artificio, no hay cosa que mas
-empalague ni que mas irrite. Aún en una conversacion, el que afecta
-dulzaina, dengues y remilgamiento, se hace extremadamente fastidioso;
-pero, quando esto se quiere remedar tambien en el púlpito, no hay
-paciencia para tolerarlo.»</p>
-
-<p>17. — «En esso vamos conformes,» interrumpió el Padre Vicario; y
-es que él tenia una voz sonora, grata y medianamente corpulenta. «No
-lo estamos tanto en el dictámen sobre essa obrita del Padre Gisbert,
-que tengo en mi celda y he leído con bastante cuidado; pues, aunque
-vuestra Merced la ha notado algunos defectillos, veniales á la verdad,
-pero en el fondo se conoce que la aprecia. Ha leído vuestra Merced los
-reparos críticos de Monsieur L’Enfant sobre essa obra?» — «Sí, Padre
-Reverendíssimo, porque están al fin de la segunda edicion, que es la
-que yo tengo.» — «Y qué le parece á vuestra Merced de ellos?» preguntó
-el Padre Vicario. — «Padre Maestro, respondió Don Basilio, un triste
-Canónigo de capa y espada, como yo soy, no puede dar parecer en estas
-materias. Pero, pues vuestra Reverendíssima desea saber lo que siento,
-valga lo que valiere, digo que, fuera de las notas que le pone (y á
-mí me parecen justas) sobre la falta de méthodo, la repeticion y la
-prolixidad de los lugares que<span class="pagenum" id="Page_63">p.
-63</span> extracta de San Juan Chrisóstomo, casi todos los demas
-reparos de Monsieur L’Enfant son fútiles, ridículos y pueriles; y
-en fin, pidiendo primero licencia para usar de este equivoquillo,
-reparos propriamente de niños, que esso quiere decir <i xml:lang="fr"
-lang="fr">l’enfant</i> en nuestra lengua.»</p>
-
-<p>18. «Pues qué! replicó el Vicario, pueril llama vuestra Merced
-al primer reparo, que pone sobre lo que dice en el prólogo el Padre
-Gisbert, que <i>la hermosura del discurso suple la falta de la brevedad</i>?
-Y añade el crítico, que <i>aquí hay oscuridad y algun sentido equívoco,
-pues se quiere decir que lo hermoso del discurso excusa lo prolixo</i>.
-Este reparo me parece justo y sólido.»</p>
-
-<p>19. — «Lo que es no entenderlo! respondió el Canónigo; pues á mi me
-parecia que era insulso, fútil y sin razon alguna; porque no comprendia
-yo, que entre estas dos cláusulas <i>la hermosura de un razonamiento
-suple la falta de la brevedad</i>; <i>la hermosura de un discurso excusa la
-prolixidad</i> huviesse otra diferencia que la de decir una misma cosa con
-mas ó con ménos palabras; pero que en lo demas ambas proposiciones eran
-igualmente claras y perceptibles. Mas las superiores luces de vuestra
-Reverendíssima descubren lo que no vemos los que las logramos mas
-escasas.»</p>
-
-<p>20. — «Pues la segunda nota de Monsieur L’Enfant sobre el prólogo,
-dixo el Padre Vicario, aún es mas substancial que la primera, y no
-sé qué se pueda replicar á ella. Para excusar el Padre Gisbert la
-prolixidad de los exemplos que propone, dice que <i>en esso no hizo mas
-que imitar á San Agustin</i>, y añade oportunamente el discreto crítico:
-<i>Si el méthodo es malo, no le autoriza el exemplo del Santo; fuera de
-que San Agustin no es tan prolixo ni con mucho en sus citas, como lo
-es el Padre Gisbert en las que hace de San Juan Chrisóstomo</i>. Tratará
-vuestra Merced de pueril este reparo?»</p>
-
-<p>21. — «Yo me guardaré bien de esso, respondió el Canónigo; porque,
-aunque es verdad que á nosotros los Eclesiásticos legos nos disuena
-mucho esto de hablar con ménos respeto de los Santos Padres, y mas de
-un Padre tan sabio, tan ingenioso y tan crítico en todo como dicen
-que fué San Agustin; pero esso nacerá sin duda de que nosotros no
-lo somos: por esso nos escandaliza oir que, <i>quando las cosas son
-malas, el exemplo de los Santos Padres no las autoriza</i>; porque nos
-parecia á nosotros que, una vez que las autorizasse el exemplo de los
-Santos Padres, debiamos de creer que no eran malas. Por lo que toca
-á si son ó no son largas las citas de San Agustin, como los exemplos
-que copia el Padre Gisbert de San Juan Chrisóstomo, yo no puedo
-hablar con conocimiento de causa, porque confiesso que solo he<span
-class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span> leído por el forro las obras
-de San Agustin en la librería del Señor Magistral; pero, como el Padre
-Gisbert assegura que San Agustin traslada lugares muy considerablemente
-largos de los Prophetas, de San Pablo y de San Cypriano en su libro ó
-Tratado <i>De la Doctrina Christiana</i>, paréceme que debemos creerle sin
-escrúpulo, porque no tiene traza de hombre que habla á bulto, ni de
-quien cita en falso.»</p>
-
-<p>22. «Pero demos de barato que las citas del Santo huviessen sido
-mas breves ó mas cortas; acá á mi modo de concebir me parece, que no
-hace fuerza el cotejo, siendo muy clara la disparidad. San Agustin, en
-el libro <i>De la Doctrina Christiana</i>, no toma por assunto el instruir
-á un Predicador en el modo de predicar, sino imbuírle en los dogmas
-ó doctrina de la Religion que debe de enseñar, y para esto no era
-menester copiar passages largos de los Padres anteriores al Santo
-Doctor. Por el contrario, todo el empeño y todo el assunto del Padre
-Gisbert es instruir á un Orador Christiano en el méthodo y en el
-modo con que ha de disponer sus sermones; y para esto era al parecer
-indispensable hacer un poco largos los exemplares que se proponen
-para la imitacion; porque, como dice el mismo Padre, si no se da á
-estos modelos de el buen gusto una cierta proporcionada extension,
-es impossible sentir ó reconocer en ellos perfectamente la práctica
-de las reglas. Es verdad, como signifiqué al principio, que aún para
-este fin me parecen un poco prolixos algunos passages de San Juan
-Chrisóstomo, que copia el Padre Gisbert; pero yo soy un pobre Canónigo
-en romance, y debo someter mis bachillerías al superior dictámen de
-vuestra Reverendíssima, á quien suplico se sirva decirme qué hombre fué
-esse Monsieur L’Enfant, cuyas notas han tenido la fortuna de agradarle
-tanto.»</p>
-
-<p>23. — «Señor Don Basilio, respondió el Padre Vicario, confiesso que
-no lo sé, ni me he metido en averiguarlo; porque, quando leo un libro,
-me importa poco saber la vida y milagros del Autor: si me gusta, le
-acabo y le celebro; y si me enfada, le cierro y le arrimo, sin meterme
-en mas honduras ni averiguaciones.»</p>
-
-<p>24. — «Hay cosa! replicó el Canónigo; pues yo estaba en el errado
-concepto de que, para hacer juicio de una obra, especialmente crítica
-y en materia que se roza con la Religion, convenia mucho saber, por lo
-ménos en general, los estudios, las circunstancias, y especialmente la
-profession ó la religion del Autor. Confiesso que, haviendo observado
-en las notas de Monsieur L’Enfant el empeño en critiquizar, morder y
-censurar los lugares que traslada el Padre Gisbert, (porque, en suma,
-á esto se reducen sus principales notas, ó á lo ménos aquellas que no
-son sobre puras fruslerías,) y<span class="pagenum" id="Page_65">p.
-65</span> haviendo reparado que, desde la misma carta que sirve de
-prólogo á la obrilla, muestra su poca inclinacion á este célebre Padre
-de la Iglesia, quando dice que, <i>aunque él es uno de los que mas
-admiran su eloquencia y su genio, con todo esso no quisiera proponerle
-hoy por modelo sin muchos correctivos</i>, confiesso que todo esto me
-hizo entrar de mala fé con este Monsieur, y me dió fiera tentacion de
-averiguar qué personage era.»</p>
-
-<p>25. «Tuve bien poco que hacer en conseguirlo; porque, como soy uno
-de aquellos eruditos de repente y haraganes de la moda, que quieren
-saber mucho á poca costa y hablar en todas materias sin comprehender
-ninguna, en saliendo algun Diccionario, Compendio, Epítome, Synópsis, ó
-cosa que lo valga, luego escrivo á mi corresponsal de Madrid para que
-le haga venir á mi librería romancista. En ella tengo el <i>Diccionario
-Histórico</i>, abreviado, de Moreri, escrito en francés por el Abad
-Ladvocat y traducido harto fielmente en castellano por Don Agustin
-de Ibarra, Clérigo laborioso y aplicado. En él se dice, que Jacobo
-L’Enfant fué un famoso Theólogo é Histórico de la Religion Protestante,
-que dexó un gran número de obras y murió paralýtico el año de 1728; por
-señas, ántes que se me olvide, que se assegura nació en Bazoche en el
-Bauce, provincia que no se sabe donde cae, pues solo se tiene noticia
-del Bausès ó Beauzès, baxo y mediano, que comprende el país de Chartres
-y el de Vandoma; pero esto importa un bledo. Lo que á mi ver importa
-mas, es que, haviendo sido Monsieur L’Enfant un Protestante tan famoso
-como arrabiado, parece que se deben leer con alguna desconfianza sus
-notas sobre la obra de un Jesuíta, y mas sobre tal obra.»</p>
-
-<p>26. — «Pues qué, replicó el Padre Vicario, no sin algun desden,
-es vuestra Merced de aquellos entendimientos vulgares, que juzgan
-no puede escrivir con acierto un Herege en ninguna materia?» — «No,
-Padre Reverendíssimo, respondió el Canónigo, no soy tan lego como
-todo esso: sé muy bien que entre ellos ha havido Autores eminentes
-en algunas facultades; sé muy bien, (porque al fin ya llegué á
-estudiar las Súmulas,) que no vale esta consequencia: <i>es Herege,
-luego no sabe lo que se dice, ni lo que se escrive</i>; sé tambien que,
-assí como hay cierta especie de locos que solamente desvarían en
-determinadas materias, assí hay muchas classes de entendimientos que
-solamente desbarran en assuntos determinados. Pero al mismo tiempo
-estoy persuadido á que por esta última razon debemos leer siempre
-con mucha cautela y desconfianza aquellas obras de los Hereges, que
-directa ó indirectamente tratan de puntos de Religion, quales son sin
-duda las que hacen crítica de los Santos Padres, cuya veneracion y
-concepto<span class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span> procuran ellos
-disminuir por todos caminos. Por otra parte, siendo tan notoria la
-inquina que los Hereges professan á las Religiones, especialmente á los
-Jesuítas, paréceme que, quando aquellos escriven contra estos, pide la
-equidad que se las lea con un poquillo de precaucion, porque son parte
-apassionada.»</p>
-
-<p>27.<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>
-El Donado, á quien se le secaba la boca con tanto silencio, y no podia
-llevar en paciencia una conversacion mas seria de lo que él quisiera, y
-de la qual apénas entendia palabra, pareciéndole que havia llegado la
-suya, dió una gran palmada en la mesa y dixo con voz temulenta: «los
-Hereges son unos perros judíos: pero los Theatinos!... y no digo mas.
-Al fin toda es gente honrada, pero mi casa no parece.»</p>
-
-<p>28. — «Calla, borracho,» le interrumpió, no sin alguna indignacion,
-el otro Religioso de su Convento, que, despues de un ratico de siesta,
-havia vuelto á la mesa y se halló á la mitad de la conversacion.
-«Demasiado has dicho, para conocer que has bebido demasiado. Qué
-quieres significar por essas palabras tan preñadas?» — «Lo que yo
-quiero saneficar, dixo el Donado, está bien craro; porque, si los
-Hereges pretenden deshonrar á los Padres de la Igresia, como esse
-Señor Infante lo quiere hacer con San Juan Chrystósomo, los Theatinos
-no tratan mejor á Santo Thomas de Enquino.» — «Botarate! cose essa
-boca! le replicó el Religioso, y no hables lo que no entiendes, ni
-eres capaz de entender. No hay Religion en la Iglesia de Dios, despues
-de la Dominicana, que mas se haya empeñado en ilustrar á Santo Thomas
-que la Compañía; ninguna que cuente tanto número de Expositores de las
-obras de el Santo Doctor. Si en algunos lugares aquellos le entienden
-assí, y estos de otra manera, lo mismo sucede en muchos textos de la
-Sagrada Escritura, que unos Padres los interpretan de un modo, y otros
-de otro muy diferente, y aún muy contrario, sin que ninguno diga por
-esso, que los Padres de la Iglesia no siguen la Escritura ó que tiran á
-discreditarla. Aún entre los mismos Autores Dominicos se dan batallas
-campales sobre la inteligencia de muchos lugares de Santo Thomas, y no
-por esso le deshonran, ántes por lo mismo le ilustran mas; pero esto no
-es para cabeza de bolo como la tuya.»</p>
-
-<p>29. — «Cabeza de bolo ó no cabeza de bolo, replicó el Donado,
-hasta ahora no he uído, que ningun Padre Santo huviesse llamado á la
-Religion de los Theatinos <i>Religion de la verdá</i>, como se la llamó á la
-Religion de Santo Domingo un Padre Santo de Roma.» — «Tampoco se la ha
-llamado, replicó el Religioso, á la Religion de San Francisco, ni á la
-de San Benito, ni á la de San Bernardo, ni á la de San Agustin, ni á
-ninguna otra de las innumerables, que instituyó<span class="pagenum"
-id="Page_67">p. 67</span> el mismo Dios por medio de los Santos
-Patriarchas para ornamento de su Iglesia. Y qué sacaremos de esso?
-Que todas las demas Religiones son Ordenes de la mentira, y solo la
-Religion de Santo Domingo es Orden de la verdad? Solo una cabeza tan
-burral como la tuya sacará esta consequencia.»</p>
-
-<p>30. — «Aquí entro yo, dixo el Familiar, porque soy Menistro del
-Santo Oficio, y, si alguno dixera de qualquiera de las Religiones essa
-Morería ó essa Judiada, al mimento le echaba la garra y daba con él de
-paticas en la Enquisicion. Pero...»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_7">
- <h3>CAPITULO VII.</h3>
- <p class="subh3">Levántase de la siesta el Magistral, y prosigue la
- conversacion del Capítulo antecedente, con todo lo demas que irá
- saliendo.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">A tal</span></big> instante se dexó ver
-el Señor Magistral, despues de haver dormido una siesta muy decente.
-Todos se levantaron por respeto, y los mas se retiraron, unos á rezar,
-y otros á descabezar el sueño, entre los quales asseguran varios
-Autores que el hermano Bartholo era el mas necessitado. Fray Gerundio
-hizo tambien ademan de retirarse; pero el Magistral le detuvo, quedando
-solos Tio y Sobrino, Don Basilio, y el bueno del Familiar. Tomó un
-polvo el Magistral para despejarse, estregóse los ojos, sonóse las
-narices, y es fama que, encarándose con el Sobrino, le habló en esta
-substancia:</p>
-
-<p>2. «Sin duda, Fray Gerundio, que habrás quedado muy vanaglorioso con
-tu desbaratado sermon. Los aplausos de los ignorantes, la gritería de
-essa pobre gente, el voto de la muchedumbre, y las aclamaciones de los
-lisongeros, si ya no han sido irónicos elogios de los zumbones ó de los
-malignos, te tendrán persuadido á que nos dexaste á todos assombrados.
-Con efecto fué assí, y dudo que algun otro lo huviesse quedado mas
-que yo; pero no de tu discrecion, ni de tu agudeza, ni de tu gracia,
-ni de tu despejo, sino de tu lastimosa ignorancia, de tu juvenil
-osadía, de tu raro atolondramiento, y de tu total falta de gusto y de
-reflexion.»</p>
-
-<p>3. «Mucho me havia escrito mi amigo y tu favorecedor, el Padre
-Maestro Prudencio, de tu modo de predicar; algo me apuntó de las
-cuerdas y oportunas advertencias, que te havia hecho para que no
-malograsses tus talentos; no me havian dicho poco algunos, que te
-oyeron no sé qué plática de Disciplinantes en tu Comunidad. Todo me
-hizo concebir<span class="pagenum" id="Page_68">p. 68</span> que ibas
-muy descaminado; pero confiesso que no juzgué, ni aún imaginé possible,
-que lo fuesses tanto. Desde el primer período de tu sermon me huviera
-salido de la Iglesia, á haverlo podido hacer sin mucha nota y sin
-igual tumulto ó alboroto del apiñado auditorio: este me sitió en el
-confessonario, que, todo el tiempo que duró el sermon, no fué para mí
-tribunal de la penitencia, sino exercicio de ella.»</p>
-
-<p>4. «Llaméle sermon, y le dí un nombre muy improprio; porque ni
-fué sermon ni cosa que de mil leguas se le parezca. Es dificultoso
-definir lo que fué, pero veré si me puedo acercar á dar á entender
-lo que concibo. Fué una escoba desatada de inconnexiones; fué una
-tarabilla suelta de impertinencias y de extravagancias; fué un confuso
-hacinamiento de textos y lugares de la Sagrada Escritura, ridículamente
-entendidos y osadamente aplicados; fué un turbion de conceptillos
-superficiales, falsos, pueriles, no solo agenos de un Orador, que en
-todo debe buscar la verdad y la solidez, sino insufribles aún en un
-mediano Poeta.»</p>
-
-<p>5. «Dexo á un lado el intolerable abuso, la necia costumbre y el
-ignorantíssimo empeño de tocar en la Salutacion aquellas que se llaman
-<i>circunstancias</i>. Sé que contra esta impertinentíssima y tontíssima
-costumbre te han dicho ya mas de lo que yo te puedo decir. Solo
-añadiré, (por si acaso no te lo han dicho,) que ya está únicamente
-reducida al ínfimo vulgo de los Predicadores, y que solo se oye
-celebrada por las heces mas despreciables de los auditorios. Tú no te
-contentaste con tocar las mas comunes, que suelen repiquetear otros
-Oradores de tu estofa; descendiste hasta las mas menudas y ridículas,
-para que llegasse hasta donde podia llegar tu extravagancia: te hiciste
-cargo de tu Padre, de tu Madre, de tu Padrino, de los cohetes, de las
-hogueras, del Auto sacramental, de los novillos, de los danzantes,
-de sus melenas, y en fin, por no dexar ninguna impertinencia en el
-tintero, hiciste circunstancia hasta de la gaita gallega. No es
-menester mas que referirlo sencillamente para conocer, para palpar
-la suma ridiculez. Tus mismos colores están ahora acreditando la
-vergüenza que te causa solo el oírlo; pues, como tuviste valor para
-practicarlo? y, lo que es mas,<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19"
-class="fnanchor">[19]</a> como pudiste aplicar á cosas tan baxas los
-sagrados textos?»</p>
-
-<p>6. «Pero como? Como lo han hecho hasta aquí todos quantos te
-precedieron, y como no puede dexar de suceder, porque no hay otro
-arbitrio ni otro medio: violentando textos, desquartizando lugares,
-arrastrando y aún tal vez fingiendo exóticas exposiciones, ó
-construyendo las palabras de la Escritura con tanta materialidad como
-pudiera el mas zafio Sayagués ó el mas rústico Batueco.»</p>
-
-<p>7. «Porque fué este el primer sermon que has predicado,<span
-class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> traxiste aquellas palabras
-de San Lúcas, con que da principio á los hechos de los Apóstoles: <i
-xml:lang="la" lang="la">primum quidem sermonem feci, o Theophile</i>,
-sin hacerte cargo, lo primero, de que el Evangelista no trata allí de
-sermones, sino del Evangelio que havia escrito, como él mismo lo dice
-expressamente: <i xml:lang="la" lang="la">primum quidem sermonem feci
-de omnibus, o Theophile, quæ cœpit Jesus facere et docere, usque in
-diem etc.</i>; lo segundo, que, aunque hablara de sermones, diria todo lo
-contrario de lo que tú pretendias; porque no afirmaba que era aquel el
-primer sermon que predicaba, ántes suponia que havia predicado otro ú
-otros, pues decia: <i>el primer sermon que prediqué etc. primum quidem
-sermonem feci</i>. Pero no, Señor; tú leíste que el Evangelista hablaba de
-primer sermon, y sin mas ni mas, entendiendo materialíssimamente sus
-palabras, te pareció que venian muy al intento del primer sermon que
-predicabas, sin reflexionar que, una vez tolerada este grosseríssimo
-modo de traher las palabras de la Escritura, no hay absurdo que no se
-pueda confirmar con ellas.»</p>
-
-<p>8. «De la misma manera, y aún mucho peor si es possible,
-aplicaste los demas textos á tus extravagantíssimas idéas. Seria
-cosa interminable si quisiera detenerme en recorrerlos todos en
-particular, y por esso bastará traherte ligeramente á la memoria los
-mas estrafalarios. El cotejo que hiciste del retiro de Christo al
-desierto con el tuyo á la Religion, dexó de ser atrevido por passar á
-ser sacrílego; y la disyuntiva que añadiste de que, bautizado Jesus,
-se retiró al desierto ó el Diablo le llevó á él, fué un arrojo que
-quiso parecer gracia, y vino á parar en una blasphemia. Alucináronte
-á tí, como á otros muchos, aquellas palabras de que <i xml:lang="la"
-lang="la">ductus est ab spiritu</i>, sin advertir que no fué el espíritu
-maligno, sino el Espíritu Santo, el que le conduxo al retiro, como lo
-sienten los Padres Santos, y es casi evidente en el contexto de la
-letra. Pero á tí te hacia al caso esta exposicion, porque te abria
-camino para la otra chocarrería, de que te retiraste al desierto de la
-Religion, <i>si ya el Diablo no te llevó á ella</i>. Chufleta escandalosa,
-en que no es fácil decidir, si sobresale mas la impiedad ó el
-descontento que muestras con tu religioso estado.»</p>
-
-<p>9. «No ignoro lo que enseña Santo Thomas, hablando de la docilidad
-con que debemos abrazar los consejos que son buenos, aunque las
-costumbres y la intencion del que los da sean perversas. Bien sé
-que dice el Santo que, aunque constara que era el Diablo el que te
-aconsejaba que entrasses en Religion, debieras seguir su consejo;
-porque, suponiendo que su intencion siempre seria torcida, podrias
-enderezarla ázia tu mayor provecho, segun aquello de <i xml:lang="la"
-lang="la">salutem ex inimicis nostris</i>; pero el angélico Doctor habla
-hypotética, no categóricamente. Discurre en la suposicion de que esto
-sea pos<span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span>sible, no supone
-que lo sea, ni mucho ménos lo da por hecho.»</p>
-
-<p>10. «Las locuras, que ensartaste para hacer lugar en la Salutacion á
-tu Padrino el Licenciado Quixano, debieran conducirte á la Inquisicion,
-si ellas mismas no acreditaran que competia su juício á la casa de
-los Orates. Quanto dixiste de la quixada de asno con que Cain quitó
-la vida á su hermano Abel, (si es cierto que executó el fratricidio
-con este instrumento,) quanto disparataste sobre la famosa quixada de
-Sanson, y quantas boberías historiales fingiste sobre las armas de los
-Quixanos y de los Quixadas, familias á qual mas ilustres en el Reino de
-Leon, te harian reo de dos gravíssimos delitos, si no los disculpara
-tu sandez, ignorancia y bobería. Los esclarecidos individuos de una y
-otra nobilíssima familia se reirán de tu necedad, ó se compadecerán
-de tu desbarato, y nunca tendrán por assunto digno de su quexa que un
-simple como tú forge despropósitos, que no son capaces de obscurecer su
-esplendor.»</p>
-
-<p>11. «Si vuelvo los ojos al estrafalario assunto que tomaste, apénas
-hallo términos para explicar lo que concibo: <i>Campazas es el solar
-de la Eucharistía, y assí, ó no hay Sacramento en Campazas, ó no hay
-en la Iglesia fé</i>. A quien sino á tí pudo venir al pensamiento tan
-furioso desatino? Puedo preguntarte lo que un Duque de Toscana preguntó
-á cierto Poeta, que le presentó un poema con grande satisfaccion de
-que le havia de assombrar, y con no menor confianza de que se lo havia
-de pagar bien: <i xml:lang="la" lang="la">Dicami per Dio, dove pigliò
-questo acervo di pazzie e questa farragine di minchionerie?</i> <i>Dígame
-por Dios, donde encontró este monton de necedades y este fárrago de
-despropósitos y de boberías</i>.»</p>
-
-<p>12. «A un assunto tan exótico precisamente havian de corresponder
-unas pruebas tan exóticas como él; porque una proposicion extravagante
-no se puede confirmar con razones que no lo sean. <i>Es Campazas el
-solar de la Eucharistía</i>, porque la materia remota de este Sacramento
-es el pan y el vino, que nacen en los campos, de donde se deriva el
-nombre de Campazas? Por essa regla el Sacramento de la Eucharistía será
-originario de toda tierra de pan y vino llevar; y no tendrá mas derecho
-Campazas á ser la alcurnia de este augusto Sacramento, que Campomayor,
-Campoverde, Camposanto, Campo del Villar, y, en fin, toda tierra y
-lugar de <i>Campos</i> que tenga este nombre por delante ó por detras, como
-Medina del Campo, Villanueva del Campo, Morales de Cámpos, etc. Por el
-mismo principio, el solar de la Extrema Uncion será todo país donde
-haya aceite; el del Bautismo, donde haya agua; y el de la Penitencia,
-todo el mundo, porque en todo él se usan pecados, que son su materia
-remota.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_71">p. 71</span></p>
-
-<p>13. «De el mismo calibre es el otro despropósito, conviene á saber
-que <i>ó hay Sacramento en Campazas</i>, <i>ó no hay en la Iglesia fé</i>. Qué
-quisiste decir con esto? Que la fé de la Iglesia Cathólica dependia de
-que huviesse Sacramento en Campazas? Terrible locura! Tanto depende
-la fé de la Iglesia Cathólica de que haya ó no haya Sacramento en
-Campazas, como de que le haya ó le dexe de haver en Londres ni en
-Constantinopla. No te tengo por tan mentecato como todo esso; quisiste
-sin duda significar, (pareciéndote que decias una gran cosa,) que, si
-no era verdad que havia Sacramento en Campazas, puesta allí la materia
-y la forma por Ministro competente y con la debida intencion, tampoco
-era verdad que le havia en Roma ni en parte alguna de la Iglesia de
-Dios. Pero vén acá, simple; no conoces que essa es una insulsíssima
-perogrullada, y que lo mismo se puede decir de la mas infeliz alquería
-donde entre el divino Sacramento? Salvo que seas tan páparo como el
-otro charro que, haviendo visto los magníficos monumentos de Sevilla,
-dixo muy satisfecho: <i>los munimentos buenos son; pero Sacramento como
-el de mi lugar no le hay en todo el mundo</i>.»</p>
-
-<p>14. «Sabes de donde nace este disparatado modo de discurrir, y essas
-proposiciones, parte heréticas, parte absurdas y parte malsonantes, que
-echas á borbotones? Pues, no es otro el principio sino el lastimoso
-desprecio que hiciste de la dialéctica, de la philosophía y de la
-theología, persuadido neciamente á que no las havias menester para ser
-gran Predicador. Ya estoy informado de lo que trabajaron tus Prelados y
-otros hombres sabios y zelosos por desvanecerte este grossero error de
-la cabeza, y tambien lo estoy de que todo fué inútilmente. No presumo
-tanto de mis fuerzas, que me lisongée de poder conseguir lo que ellos
-no lograron, y mas quando, separado ya de los estudios, parece fuera de
-sazon la doctrina que voy á darte. No obstante, por no quedar con esse
-remordimiento y porque puede ser te haga mas fuerza lo que te dice un
-Tio tuyo, que te ama de corazon y que está ó debe estar tan práctico
-en la materia como yo, (porque al fin no tengo otro oficio en mi Santa
-Iglesia,) te expondré con toda la brevedad y con toda la claridad
-que me sea possible, no ya mi dictámen particular, sino el universal
-de todos quantos enseñan á formar un perfecto Orador, pues, si fuere
-tan feliz que te hagan fuerza mis razones, aunque hayas dexado de ser
-discípulo de los Lectores en el aula, puedes serlo de los libros en la
-celda.»</p>
-
-<p>15. «Ciceron dice, que es impossible haya perfecto Orador sin
-que sea perfecto dialéctico, añadiendo que sin dialéctica conoció
-á muchos loquaces, á muchos habladores, pero á ningun eloquente:
-<i xml:lang="la" lang="la">disertos se vidisse multos, eloquentem
-om<span class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>nino neminem</i>; y
-él mismo afirma de sí que, si es que llegó á ser Orador, no aprendió
-este oficio en las escuelas de los Rhetóricos, sino en las Academias
-ó Universidades de los Philósophos: <i xml:lang="la" lang="la">fateor
-me Oratorem, si modo sim aut quicumque sim, non ex Rhetorum officinis,
-sed ex Academiæ spatiis extitisse</i>. Demósthenes, Quintiliano, Longino
-y todos los demas Maestros de la Oratoria convienen en el mismo
-principio: la razon de él salta á los ojos; porque, siendo todo el
-fin del Orador convencer, persuadir y mover, no puede convencer sin
-discurrir bien, y no puede discurrir bien si ignora el arte de hacerlo
-con acierto; aquel que enseña á discernir lo brillante de lo sólido,
-lo real de lo aparente, lo superficial de lo profundo, lo probable
-de lo cierto, y el sophisma de la demonstracion. Tal es la verdadera
-dialéctica.»</p>
-
-<p>16. «Otra hay, no solo inútil, sino perniciosa á todo buen
-Orador; pero mucho mas al Orador christiano y evangélico. Esta
-es aquella dialéctica, eterna disputadora de todo, quisquillosa,
-bachillera, sophística y cavilosa, como la llama Quintiliano: <i
-xml:lang="la" lang="la">dialectica cavillatrix</i>;<a id="FNanchor_20"
-href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a> aquella que hace gala de
-sutilizar, de refinar, de methaphysiquear sobre todos los assuntos;
-aquella que se evapora en sutilezas, se exhala en pensamientos
-volátiles, y se quiebra ó se confunde en su misma delicadeza; aquella
-que se complace en representar lo falso como verdadero, en dar cuerpo
-á la sombra, y realidad á la apariencia; aquella que hace profession
-de vender oropel por oro, sophismas por evidencias, y trampantojos por
-demonstraciones; aquella, en fin, que desquartiza, que hace gigote el
-objeto que toma entre manos, en lugar de dividirle para aclararle ó
-para comprenderle. Esta dialéctica no solo es indigna de un Orador,
-sino de un hombre de bien, porque solo puede conducir para alucinar,
-mas no para encontrar la verdad, ni mucho ménos para persuadirla.»</p>
-
-<p>17. «La dialéctica no solo conveniente, sino absolutamente
-necessaria á todo buen Orador, es aquella sútil á la verdad, pero
-viva y penetrante, que discierne con seguridad lo verdadero de lo
-falso, distinguiendo con precision y con exactitud lo que es proprio
-del assunto y lo que es forastero á él; aquella que reconoce con toda
-claridad las partes que constituyen el todo, y sabe distribuirlas,
-ordenarlas y disponerlas con la union, órden y méthodo que deben
-observar entre sí; aquella que divide con destreza la materia, pero
-sin hacerla añicos, ni desmenuzarla en partes tan delicadas que apénas
-las percibe la vista mas perspicaz; aquella que va siempre derecha
-á su objeto y á su fin, sin perderle jamas de vista, ni divertirse
-á episodios ó digressiones extrañas, que hacen olvidar el objeto
-principal, cansando la atencion hasta llenarla de fastidio; aquella
-que da al discurso una justa libertad, sin<span class="pagenum"
-id="Page_73">p. 73</span> violentarle ni oprimirle, y, desviando de
-las expressiones todo sentido equívoco ú obscuro, las dexa imprimir en
-el entendimiento una idéa clara, limpia y precisa de lo que quieren
-decir; aquella que dispone con tan bello órden y con tanta naturalidad
-todas las proposiciones del discurso, que parezcan como nacidas unas de
-otras, y, subiendo insensiblemente á los primeros principios, deduce de
-ellos unas consequencias necessarias, naturales y evidentes; aquella
-que descarta siempre toda prueba que no sea concluyente é invencible;
-aquella, en fin, que sabe unir todo el discurso como en un solo punto,
-para que haga mas viva y mas pronta impression en el ánimo de el
-que le oye, porque de una sola ojeada le entiende, le comprende, le
-penetra.»</p>
-
-<p>18. «Esta es la dialéctica necessaria á todo buen Orador; esta es
-aquella ciencia de los Philósophos, sin la qual, dice Ciceron, es
-impossible que un hombre sea verdaderamente eloquente; porque sin ella,
-como ha de discernir en las cosas el género de la especie? como ha de
-acertar á explicarlas ni á definirlas? como ha de distinguir lo falso
-de lo verdadero? como ha de inferir las consequencias legítimas, evitar
-las contradicciones, cautelarse contra los equívocos y desembarazarse
-de las ambigüedades? Como es possible que sin ella sepa hablar con peso
-y con penetracion de las obligaciones de la vida civil, de la virtud,
-de las costumbres, etc.?»</p>
-
-<p>19. «A vista de esto, qué quieres que diga de tí y de otros
-Predicadores ó, por mejor decir, de otros cómicos, representantes,
-charlatanes y habladores, tan ignorantes como tú, que hacen un sumo
-desprecio del estudio de la philosophía, (comprendida en el nombre
-de la dialéctica,) teniendo por tiempo perdido el que se empléa en
-aprenderla, por juzgarla absolutamente inútil para la oratoria, y
-que como tal debe abandonarse á las cavilaciones y á las disputas de
-la escuela? Cabezas desahuciadas, entendimientos infelices, ingenios
-atolondrados, que presumen caminar seguros sin luz en medio de
-las tinieblas, no advirtiendo que por precision han de dar tantos
-tropiezos como passos, faltándoles aquella arte á quien el mayor
-Orador del mundo llamó <i>la máxima entre todas las artes</i>, porque
-ella es la luz que dissipa la confusion y la obscuridad de todas las
-demas: <i xml:lang="la" lang="la">Hic</i> (Servius) <i xml:lang="la"
-lang="la">attulit hanc artem omnium maximam, quasi lumen ad ea, quæ ab
-aliis confuse dicebantur. — Dialecticam mihi videris dicere. — Recte,
-inquam, intelligis.</i>»</p>
-
-<p>20. «Pero, si la dialéctica es de una indispensable necessidad
-para la oratoria christiana, no lo es ménos la sagrada theología.
-Y si no, dime, qué cosa es ser Theólogo? Es ser un hombre, cuya
-profession le enseña á hablar bien y con propriedad de Dios y de sus
-atributos, exponiendo las verda<span class="pagenum" id="Page_74">p.
-74</span>des de la Religion, explicando sus mysterios, y distinguiendo
-las verdades reveladas de las opinables, con bastante instruccion
-para combatir los errores, discernir la naturaleza de las virtudes, y
-penetrar assí la naturaleza como la diferencia de los vicios; es ser
-un hombre muy versado en la Sagrada Escritura y en la inteligencia de
-su verdadero y legítimo sentido, para sacar de aquel fondo inagotable
-pruebas eficaces y vigorosas que confirmen lo que dice; un hombre
-noticioso de la antigüedad, informado de la Historia eclesiástica,
-bien instruído en Padres y en Concilios. Esto es ser Theólogo. Y ser
-Predicador, que será? Es ser todo esto y algo mas; porque es poseer
-todas essas noticias y, sobre ellas, destreza para usarlas, eloquencia
-para persuadirlas y talento para representarlas. De donde se infiere
-concluyentemente, que puede uno ser gran Theólogo sin ser gran
-Predicador, pero es impossible que sea gran Predicador sin ser gran
-Theólogo.»</p>
-
-<p>21. «Y si á esto se añade la grande diferencia de theatros en que
-uno y otro han de exercer su profession, y la suma distancia de el modo
-con que entrambos la exercitan, es preciso quedes convencido de que
-el Predicador ha de ser mas Theólogo que el Theólogo mismo. Y si no,
-dime: en qué theatro ó en qué auditorio tiene que enseñar el Theólogo
-las verdades de la Religion? En una aula reducida y á un puñado de
-discípulos, por lo comun despejados, jóvenes, instruídos ya en otras
-facultades, libres de toda preocupacion, y no solo sin embarazo, pero
-con positiva disposicion para abrazar las verdades en que se les quiere
-imbuir, oyendo á sus Maestros como oráculos. Y qual es el theatro y el
-auditorio del Predicador? O un templo muy capaz, ó tal vez las plazas
-y los campos cubiertos de una immensa multitud, que se compone de
-todo género de gentes, de niños, de viejos, de hombres, de mugeres,
-de sabios, de ignorantes, de rudos, de ingeniosos, de dóciles, de
-duros, y en fin, por lo general preocupados casi todos contra lo que
-el Predicador los intenta persuadir. Para qual de los auditorios se
-necessitará mas caudal de sabiduría y mas abundancia de doctrina?»</p>
-
-<p>22. «Junta á esto el diversíssimo modo con que deben enseñar el
-Predicador y el Theólogo: á este le basta hacerlo de una manera
-abstrahida, seca y poco inteligible, ó inteligible solo á unos
-entendimientos cultivados y hechos ya á comprehender otras verdades
-sútiles, delicadas y metaphýsicas, inaccessibles á los mas, y
-accessibles para pocos. Pero el Predicador debe enseñar de un modo
-claro, perspicaz, inteligible á todo el mundo, proporcionado á las
-idéas comunes, de manera que igualmente le comprehenda el plebeyo
-que el noble, el rústico que el cultivado, el rudo que el capaz, el
-ignorante que el sabio; proponiéndolo de suerte que al incré<span
-class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>dulo le convenza, al dissoluto
-le aterre, al obstinado le ablande, y, en fin, á todos los persuada y
-los mueva. Para esto, claro está que es indispensablemente necessario
-que el Predicador tenga en cierto modo un conocimiento casi intuitivo
-de las verdades y de los mysterios de la Religion, esto es, que los
-comprehenda todo quanto es possible comprehenderlos en esta vida; que
-en fuerza de su profunda meditacion los domine y sea dueño absoluto de
-manejarlos á su voluntad, para proponerlos de mil formas, figuras y
-maneras. Y qué Predicador sabrá hacer esto, si no es mas Theólogo que
-el Theólogo mismo? Y quien merecerá el nombre de Predicador, si no sabe
-hacerlo?»</p>
-
-<p>23. «Mereceránle aquellos Predicadores que, quando tienen que
-predicar de algun mysterio, como del Sacramento, de la Trinidad, de
-la venida del Espíritu Santo, su mayor cuidado es huir de él, por no
-engolfarse en aquel abysmo, dexar el mysterio á un lado, y contentarse
-con proponer algun punto moral, unas veces deducido naturalmente de
-la meditacion del mismo mysterio, pero las mas arrastrado y como
-trahido por fuerza? Bueno es lo primero, mas no basta, ni cumple con su
-obligacion el Predicador, el qual debe al auditorio la explicacion de
-nuestros mysterios, no atada ni seca ni descarnada, ni mucho ménos que
-sepa á escuela y á cartapacio; sino libre, jugosa, llena de fuego, con
-aquella buena disposicion que pide el púlpito y la oratoria.»</p>
-
-<p>24. «Mereceránle los otros que, por el lado contrario, rebentando de
-Theólogos y regoldando á Escolásticos, suben al púlpito como pudieran
-á la cáthedra, y hacen una leccion de oposicion en lugar de sermon,
-con sus sentencias, con sus pruebas, con sus argumentos; confundiendo
-en los mysterios lo que es de fé con lo que no lo es, lo cierto con lo
-dudoso, lo infalible con lo opinable, sin advertir que al pueblo no
-se le ha de proponer <i>el como</i>, sino <i>el qué</i>, ni en los sermones se
-debe hacer lugar á puntos contenciosos, sino á los indubitables, segun
-aquella gran máxima del Apóstol: <i>Mis sermones son fieles y verdaderos,
-porque en ellos no se tratan materias que estén sugetas á opiniones de
-sí y de no: Fidelis Deus, quia sermo noster, qui fuit apud vos, non est
-in illo est et non est</i>?»</p>
-
-<p>25. «Mereceránle aquellos Predicadores inconsiderados, indignos de
-que se les permita exercitar el sagrado ministerio, que para explicar
-los mysterios mas venerables se valen de las idéas mas ridículas, como
-aquel que, predicando al Sacramento en la domínica infra-octava del
-Córpus, con el Evangelio de <i>la Cena magna</i>, tuvo osadía para tomar por
-assunto, que el Sacramento era <i>la Cena sin sol, sin luz y sin moscas</i>,
-que no sé como no le llevaron á la Casa de la Misericordia,<span
-class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span> ya que por insensato le
-perdonasse el Santo Tribunal? Y el otro que, predicando al mismo
-mysterio, porque el Mayordomo se llamaba <i>Fulano Maestro</i>, y la
-Mayordoma <i>Citana Largo</i>, escogió por idéa de su sermon, que Christo
-en el Sacramento <i>era el Maestro Largo</i>: puerilidad (por no decir otra
-cosa peor,) que debiera ser castigada con quitarle las licencias de
-predicar <i xml:lang="la" lang="la">in perpetuum</i>.»</p>
-
-<p>26. «Estos, son Theólogos ó Predicadores, ó no son sino Orates mal
-dissimulados, y mucho peor consentidos? Sin ser Theólogo es impossible
-pintar el vicio con aquellos colores vivos y proprios que le hagan
-aborrecible; porque no se puede conocer su naturaleza, su essencia,
-sus propriedades, sus diferencias, su deformidad, sus resultas, sus
-efectos y sus consequencias. Sin ser Theólogo no es possible descrivir
-la virtud de modo que enamore, que hechice, que mueva á abrazarse y
-practicarse, atreviéndome á decir, que el que no se huviere hecho dueño
-del excelente <i>Tratado</i>, de Santo Thomas, <i>sobre las virtudes y los
-vicios</i>, apénas sabrá pintar la hermosura de aquellas ni la fealdad de
-estos con los colores vivos y naturales que les corresponden.»</p>
-
-<p>27. «Sin ser Theólogo ninguno podrá explicar acertadamente un solo
-precepto del Decálogo, porque no sabrá determinar su extension ni sus
-obligaciones, y confundirá lo que es de perfeccion ó de puro consejo
-con lo que es de necessidad y de precepto. Expondráse á dar tantos
-tropiezos como passos, ó extendiendo sus límites mas de lo justo ó
-estrechándolos mas de lo conveniente; unas veces imponiendo á las almas
-cargas que no deben llevar; otras, exonerándolas temerariamente de las
-que tienen obligacion á sufrir; y siempre incurriendo en la terrible
-amenaza que fulmina Dios contra aquellos, que por su antojo ó por su
-ignorancia aumentan ó disminuyen á lo que está escrito en el libro de
-la Ley: <i xml:lang="la" lang="la">Si quis apposuerit ad hæc, et si
-quis diminuerit de verbis libri, auferet Deus partem ejus de libro
-vitæ</i>.»</p>
-
-<p>28. «De aquí podrás inferir, quanto desbarran en el verdadero
-concepto que debieran formar de la Oratoria christiana aquellos
-Predicadores inconsiderados y aturdidos que, para excusar ciertas
-proposiciones arrojadas, temerarias, hyperbólicas, ó ciertos
-conceptillos que llaman predicables, sútiles y delicados en la
-apariencia, pero falsos y sin substancia en la realidad, responden
-con grande satisfaccion que hablaron <i xml:lang="la" lang="la">more
-concionatorio, et non scholastico</i>, como Predicadores y no como
-Theólogos; añadiendo, como por chiste y por gracejo, que <i>el
-púlpito no tiene poste</i>,<a id="FNanchor_21" href="#Footnote_21"
-class="fnanchor">[21]</a> esto es, que no se arguye ni se replica
-contra lo que se dice en el púlpito.»</p>
-
-<p>29. «Si les parece que responden algo, tengan entendido que no
-pueden echar mano de despropósito mayor. Quien<span class="pagenum"
-id="Page_77">p. 77</span> les ha dicho que la cáthedra del Espíritu
-Santo pide ménos peso, ménos solidez, ménos miramiento, que la de la
-Universidad? Quien les ha dicho que las proposiciones, que se harian
-risibles en el aula, pueden jamas ser tolerables en el púlpito? En
-aquella se examina su verdad con el mayor rigor, para que pueda despues
-exponerse en este con la mas segura certidumbre. Es cierto que <i>el
-púlpito no tiene poste</i>, que no se arguye ni se replica contra lo que
-se dice en él; pero por qué? Porque nada se debe decir en el púlpito
-que admita réplica, disputa ni argumento.»</p>
-
-<p>30. «Pero, quando insisto tanto en que no es possible que sea buen
-Predicador el que no fuere buen Theólogo, no pretendo que suba el
-Predicador al púlpito á hacer vana ostentacion de que lo es: <i>dicen
-los Theólogos</i>; <i>saben los Theólogos</i>; <i>ya me entiende el Theólogo</i>;
-<i>vaya esto para el Theólogo</i>, etc.; cosa ridícula, vanidad pueril, que
-hace despreciable al que la usa para todo hombre de juício que le oye.
-Si no se conoce que eres Theólogo sin que tú lo digas, solo un pobre
-mentecato creerá que lo eres sobre tu palabra. Essos regüeldos podrán
-alucinar á los páparos, pero causan bascas á todo hombre advertido y de
-razon. En el púlpito no se trata de lo que sabe el Theólogo, sino de lo
-que todos deben saber; y, siempre que dices algo que no vaya igualmente
-para la vejezuela mas simple que para el Theólogo mas perspicaz, por
-rebentar de Theólogo dexaste de ser Predicador.»</p>
-
-<p>31. «Supuesto que es tan necessaria la theología, la philosophía
-ó la dialéctica para la oratoria, tú, que no eres Dialéctico ni
-Philósopho ni Theólogo, como has de predicar? Tú, que no has visto los
-Concilios, los Padres y los Expositores, sino que sea por el forro,
-(y aunque los vieras por adentro, seguramente no los entenderias,)
-como has de predicar? Tú, que ni de los mysterios ni de los preceptos
-del Decálogo, ni de los de la Santa Madre Iglesia, ni de los vicios
-ni de las virtudes, sabes mas que lo que enseña el Catecismo, como
-has de predicar? Dirás que leyendo buenos sermonarios. Y como has
-de saber quales son buenos y quales son péssimos; quales se deben
-imitar y quales abominar de ellos, especialmente quando entre tanta
-peste de estos escritos como tenemos en España, apénas hay dos ó tres
-Autores que puedan servir de modelo? Responderás que oyendo á buenos
-Predicadores. Y donde has de ir á buscarlos? te parece que hay tanta
-abundancia de ellos en este siglo? No obstante, ya algunos van abriendo
-los ojos y procuran tambien abrírselos á otros: ya van entrando por
-el camino derecho y solicitan con glorioso empeño, que otros entren
-igualmente por él; ya se oyen en España algunos Predicadores, (no son
-muchos por nuestros pecados,) que se oirian sin vergüenza, y<span
-class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span> acaso con envidia, en
-Versalles y en Paris. Pero por donde has de saber discernirlos tú, ni
-mucho ménos tomarlos el gusto? Tú, que en todo le tienes tan perverso,
-que á guisa de escarabajo racional te tiras siempre á lo peor de lo
-peor; tú que, á lo que infiero del disparatado sermon que acabo de
-oírte, tanto te has pagado de un maldito <i>Florilegio</i>, que anda por ahí
-para vergüenza immortal de nuestra nacion y para que se rian de ella á
-carcajada suelta todos aquellos que nos quieren mal; tú...»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_8">
- <h3>CAPITULO VIII.</h3>
- <p class="subh3">Corta el hilo y la cólera al Magistral un Huésped
- no esperado, pieza muy divertida, que á tal punto se apeó en casa
- de Anton Zotes.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Al tercer</span></big> <i>tú</i> del zeloso
-y encendido Magistral, quiso Dios y la buena fortuna del bendito Fray
-Gerundio, (el qual estaba ya tamañito, viendo al Tio que lo tomaba
-en un tono tan alto y tan desengañado,) que entró por la puerta del
-corral y se apeó en el zaguan de la casa, con mucho estrépito de
-caballos, relinchos, lacayo, ayuda de cámara y acompañamiento, un
-huésped repentino, que ni se esperaba ni podia pensarse en él. Era
-cierto caballerete jóven, asaz bien apuesto, de bastante desembarazo,
-vecino de una ciudad no distante de Campazas, que havia estado en la
-Corte largo tiempo en seguimiento de un pleito de entidad, para el qual
-le havia favorecido el Magistral (aunque no le conocia,) con varias
-cartas de recomendacion que le havian servido mucho; y, noticioso por
-una casualidad de que su protector se hallaba en aquel lugar, torció
-el camino real, y á costa de un corto rodéo, le pareció razon, y
-aún obligacion precisa, ir á dar las gracias á quien tanto le havia
-favorecido.</p>
-
-<p>2. Llamábase Don Cárlos<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22"
-class="fnanchor">[22]</a> el sugeto de nuestra Historia, y, como por
-una parte no era del todo lerdo, y por otra havia estado tan despacio
-en Madrid, frequentando tocadores, calentando sitiales, assistiendo al
-patio de los Consejos, dexándose ver en los arrabales del Palacio, y
-no dexando de tener introduccion en algunas covachuelas, se le havia
-pegado furiosamente el aire de la gran moda. Hacia la cortesía á la
-francesa, hablaba el español del mismo modo, afectando los rodéos,
-los francesismos, y hasta el mismo tono, dialecto ó retintin con que
-le hablan los de aquella nacion. Se le havian hecho familiares sus
-frases, sus locuciones y sus modos de explicarse, ya por haverlas oído
-frequentemente en<span class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span>
-las conversaciones de la Corte, ya por haverlas observado aún en los
-sermones de aquellos famosos Predicadores, que á la sazon daban la ley
-y con razon eran mas celebrados en ella, ya por haverlas bebido en los
-mismos libros franceses, que construía ó entendia medianamente, y ya
-tambien por haverlas aprendido en las obras de los malos Traductores,
-de que por nuestros pecados hay tanta epidemia en estos desgraciados
-tiempos; en fin, nuestro Don Cárlos parecia un <i xml:lang="fr"
-lang="fr">Monsieur</i> hecho y derecho y, por lo que tocaba á él, de buena
-gana trocaria por un <i xml:lang="fr" lang="fr">Monsieur</i> todos los
-Dones y Turuleques del mundo; tanto que hasta los dones del Espíritu
-Santo le sonarian mejor, y acaso los solicitaria con mayor empeño, si
-se llamaran <i>monsieures</i>.</p>
-
-<p>3. Luego que se apeó y fué recivido de Anton Zotes con aquel agasajo
-y cariño, que llevaba de suyo su natural bondad, le preguntó Don Cárlos
-si estaba en aquel village y en aquella casa Monsieur el Theologal de
-Leon. — «Sí, Señoria,» le respondió el Tio Anton, dándole desde luego
-el tratamiento que á su parecer correspondia á un hombre que trahia
-lacayo y repostero; porque, aunque no entendió lo que significaba
-<i>Monsieur</i> ni <i>Theologal</i>, pero bien conoció que sin duda aquel
-extrangero preguntaba por su primo. — «Monsieur el Theologal, añadió
-Don Cárlos, es uno de mis mayores amigos, y, aunque no he tenido el
-honor de conocerlo, estoy reconocido á su gran bondad hasta el excesso.
-Suplico á vuestra Merced, que se tome la pena de conducirme ante todas
-cosas á su cámara, retrete ó apartamiento.»</p>
-
-<p>4. El bonazo del Tio Anton, que jamas havia oído hablar aquella
-gerigonza, como entendió cosa de cámara y retrete, qué pensó? Que á
-aquel pobre Cavallero se le ofrecia alguna urgencia natural de las
-que dan pocas treguas, y queria desembarazarse de ella ántes de ver
-al Magistral; y assí con grandíssimo candor le conduxo á un quarto
-estrecho y obscuro, cuya puerta falsa daba á la alcoba donde dormia su
-primo, y le dixo en voz sumisa: «Entre ahí su Usía, y á man derecha
-hallará lo que tiene de menester; porque ahí está la cámara de mi primo
-el Canónigo.» Avergonzóse un poco Don Cárlos; pero, como era mozo de
-despejo, volvió luego en sí y dixo al Tio Anton: «Bien se conoce que el
-huésped es un gruesso burgés y un miserable paisano; por ahora no he
-menester estos utensilios: lo que digo es que me conduzga al quarto ó
-á la sala del Señor Magistral.» — «Ah! esso es otra cosa, respondió el
-boníssimo de Anton; si su Usía se huviera expricado ansina desde luego,
-ya le huviera entrado en ella sin arrudéos.»</p>
-
-<p>5. Metióle en la sala donde estaba el Magistral con los demas
-que diximos en el capítulo antecedente, y entró en ella<span
-class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span> al mismo tiempo que llegaba
-al tercer <i>tú</i> de su fogosa repassata, como lo dexó notado el
-manuscrito antiguo que se guarda en el archivo de los Zotes y tuvimos
-presente para sacar estas individualidades y menudencias de todos
-los lances sucedidos en esta ocasion en Campazas. Luego que vió el
-Magistral delante de sí á un Cavallero de tanto respeto, se levantó
-de la silla apresuradamente, y, quando le iba á hablar con la debida
-urbanidad, Don Cárlos le atajó diciéndole: «Señor Magistral, no se dé
-vuestra Merced la pena de incomodarse; yo me he tomado la libertad de
-entrar en esta casa á la francesa: esta es la gran moda, porque las
-maneras libres de esta nacion han desterrado de la nuestra aquellos
-aires de servidumbre y de esclavitudinage que, constriñéndonos la
-libertad, no nos hacian honor. Yo soy furiosamente francés, aunque
-nacido en el seno del Reino de Leon. Yo tengo el honor de venir á
-presentar á vuestra Merced mis respetos y mis agradecimientos. Yo soy
-Don Cárlos Osorio, á quien vuestra Merced tuvo la bondad de favorecer
-tanto con sus cartas de recomendacion, que seria yo el mas ingrato de
-todos los hombres, si no publicara altamente que á ellas es á quien
-debo la dicha de haver tenido la felicidad de haver ganado mi processo.
-Yo, <i>Monsieur</i>,...»</p>
-
-<p>6. El Magistral, hombre ramplon, Castellano macizo, Leonés de quatro
-suelas, y que, aunque estaba mas que medianamente versado en la lengua
-francesa, haciéndola toda la justicia que se merece, era muy amante
-de la suya propria, bien persuadido á que maldita la cosa necessita
-las agenas, teniendo dentro de sí misma quanto ha menester para la
-copia, para la propriedad, para la hermosura y para la elegancia: el
-Magistral, vuelvo á decir, se empalagó mucho desde el primer período,
-y desde luego le huviera atajado con desprecio, á no contenerle el
-respeto debido al nacimiento de Don Cárlos y la urbanidad con que era
-razon tratar á un hombre, que venia á buscarle por puro reconocimiento.
-No obstante resolvió divertirse un poco á su costa con el mayor
-dissimulo que pudiesse, procurando templar la burla sin descomponer la
-atencion, y assí le dixo: «Yo, Señor Don Cárlos, no soy Monsieur ni
-nunca lo he sido, venerando de tal manera á los que lo son, que, sin
-envidiarles este tratamiento, por desconocido en España, me contento
-con el que tuvieron mis padres y mis abuelos, y mas quando no he
-menester ser <i>Monsieur</i> para ser muy servidor de vuestra Merced con
-todas veras.»</p>
-
-<p>7. — «Essos, Señor Magistral, son prejuícios de la educacion, y hace
-lástima que un hombre de las luces de vuestra Merced se acomode á los
-sentimientos del baxo pueblo. Hoy los entendimientos de primer órden se
-han desnudado dichosamente de essas preocupaciones, y hallan mas gracia
-en un<span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span> <i>Monsieur</i> que
-en un <i>Don</i> ó en un <i>Señor</i>, que en las naciones cultivadas se aplica
-á un marchante ó á qualquiera <i>gruesso burgés</i>; y no me negará vuestra
-Merced que un <i>Monsieur le Margne</i>, un <i>Monsieur Boona</i> suena mejor que
-un <i>Don Fulano Mañer</i> ó un <i>Don Citano Noboa</i>.»</p>
-
-<p>8. — «Como esso de sonar mejor, replicó el Magistral, es cosa
-respectiva á los oídos, y ha havido hombre á quien sonaba mejor el
-relincho de un cavallo que la cíthara de Orpheo, no me empeñaré en
-negarlo ni en concederlo; solo asseguro á vuestra Merced, que á mí,
-como buen Español, nada me suena tan bien como lo que está recivido en
-nuestra lengua, y esto con ser assí que no soy del todo peregrino en
-las extrangeras.»</p>
-
-<p>9. — «Ha! Señor Magistral, y qué domage es que un hombre de las
-luces de vuestra Merced se halle tan prevenido de los prejuícios
-nacionales!»</p>
-
-<p>10. — «Mi capacidad ó mis alcances, respondió el Magistral, (pues
-supongo que esso quiere decir vuestra Merced, quando habla de mis
-luces,) no obstante de ser bien limitados, me obligan á conocer que es
-ligereza indigna de nuestra gravedad española y desestimacion injuriosa
-á nuestra lengua, introducir en ella voces de que no necessita, y modos
-de hablar que no la hacen falta. Pero en fin, Señor Don Cárlos, dexando
-á cada uno que hable como mejor le pareciere, vuestra Merced no habrá
-comido, y ante todas cosas es menester...» — «Perdóneme vuestra Merced,
-Señor Magistral, interrumpió Don Cárlos, ya hice essa diligencia en un
-pequeño village que dista dos leguas de aquí, y assí no es menester que
-nadie tome la pena de incomodarse.»</p>
-
-<p>11. — «Yo no sé, dixo el Familiar, que en estas cercanías, ni aún
-en todo el Páramo ayga algun lugar que se llame <i xml:lang="fr"
-lang="fr">village</i>.» Rióse Don Cárlos de la que le pareció simplicidad
-de aquel buen labrador, á quien no conocia, y díxole en tono algo
-desdeñoso: «Paisano, llámase <i>pequeño village</i> toda aldéa ó lugar
-corto.» — «Pero, Señor Don Cárlos, le replicó el Magistral, si aldéa ó
-lugar corto es lo mismo que <i xml:lang="fr" lang="fr">village</i>, qué
-gracia particular tiene el <i xml:lang="fr" lang="fr">village</i> para que
-le demos naturaleza en nuestra lengua?»</p>
-
-<p>12. — «Oh, Señor Magistral! respondió Don Cárlos, vuestra Merced
-es diablamente Castellano, y el aire en que le veo tampoco dará
-quartel á <i xml:lang="fr" lang="fr">libertinage</i>, por dissolucion;
-á <i>libertino</i>, por dissoluto; á <i>pavis</i>, por pavimiento; á
-<i>satisfacciones</i>, por gustos; á <i>sentimientos</i>, por dictámenes, máximas
-ó principios; á <i>moral evangélica</i>, por doctrina del Evangelio; á <i>no
-merece la pena</i>, por es digno de desprecio; á <i>acusar el recivo de
-una carta</i>, por avisar que se recivió; á <i>cantar</i>, <i>tocar</i>, <i>bailar
-á la perfeccion</i>, por cantar, tocar, bailar<span class="pagenum"
-id="Page_82">p. 82</span> con primor; á <i>exercitar el ministerio de
-la palabra de Dios</i>, por predicar; á <i>darse la pena</i>, por tomarse el
-trabajo; á <i>bellas letras</i>, por letras humanas; á <i>nada de nuevo ocurre
-en el dia</i>, en lugar de por ahora no ocurre novedad; á...»</p>
-
-<p>13. — «Tenga vuestra Merced, Señor Don Cárlos, le interrumpió el
-Magistral, no se canse vuestra Merced mas, que seria interminable
-la enumeracion, si se empeñara vuestra Merced en reconvenirme con
-todas las frases, voces y modos de hablar afrancesados, que se han
-introducido de poco tiempo á esta parte en nuestra lengua, y cada
-dia se van introduciendo, con mucha vanidad de los extrangeros y con
-no poco dolor de todo buen Español de juício y de meollo. Dígole á
-vuestra Merced, que ni á essos ni á otros innumerables francesismos,
-que sin qué ni para qué se nos han metido de contrabando á desfigurar
-nuestra lengua, daré jamas quartel ni en mis conversaciones ni en mis
-escritos.»</p>
-
-<p>14. — «Pues, poca fortuna hará vuestra Merced en la Corte, respondió
-Don Cárlos, y presto seria vuestra Merced el juguete de las oficinas y
-de los tocadores, si se fuera allá con essos sentimientos.» — «Por lo
-que mira á los tocadores, dixo el Magistral, passe, y convengo en que
-en los mas seria mal recivido. Donde se habla tanto de <i>peti-bonets</i>,
-<i>surtús</i> y <i>ropas de chambre</i>, no puede esperar buena acogida el
-que llama cofias, sobretodos y batas á todos essos muebles; pero
-en las oficinas no seria tan mal recivido como á vuestra Merced le
-parece, porque en ellas hay de todo. Es cierto, que se encuentra tal
-qual de aquellos iniciados en la política, quiero decir de aquellos
-covachuelistas, aprendices ó de primera tonsura, que...</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i17"><i xml:lang="la" lang="la">anno non amplius uno</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">et minimo sudore et amico abdomine salvo,</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">solo porque leyeron las obras de Feijoó, los libros de
-<i>Ciencia de Corte</i>, el <i>Espectáculo de la Naturaleza</i>, la <i>Historia del
-pueblo de Dios</i>, y algunos otros pocos de los que hoy son mas de moda,
-no solo se juzgan capaces de hablar con resolucion y con desenfado en
-todas las materias, sino que se imaginan con bastante autoridad para
-introducirnos aquellas voces extrangeras, que suenan mejor á sus mal
-templados oídos; y, aunque las tengamos acá igualmente significativas,
-no hay que esperar se valgan de ellas, ni aún se dignen solamente de
-mirarlas á la cara.»</p>
-
-<p>15. «Estos, si escriven una carta gratulatoria, no dirán: <i>Doy á
-vuestra Merced mil enhorabuenas por el nuevo empléo que ha merecido á
-la piedad del Rey</i>, aunque los saquen un ojo; sino: <i>Felicito á vuestra
-Merced por el justo honor con que el Rey ha premiado su distinguido
-mérito</i>. Si quieren<span class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span>
-expressar su complacencia á un amigo por algun feliz sucesso, no tema
-vuestra Merced que le digan pura y castellanamente: <i>Complázcome tanto
-en los gustos de vuestra Merced como en los mios proprios</i>; es menester
-afrancesar mas la frase y decir: <i>No hay en el mundo quien se interesse
-mas que yo en todas las satisfacciones de vuestra Merced: ellas tienen
-en mi estimacion el mismo lugar que las mias.</i> Escrivir ó decir á
-uno sencillamente: <i>Mande vuestra Merced, que le serviré en quanto
-pudiere</i>, lo tendrian por vulgaridad y aldeanismo; <i>cuente vuestra
-Merced conmigo en todo trance</i>, es expression que huele á Corte, y lo
-demas es de patanes. <i>Esse negocio no toca á mi departamento</i>, para
-explicar que no corresponde á su oficina, jamas se les olvidará. <i>Ya
-está sobre el bufete</i>, para decir que <i>ya está puesto al despacho</i>, es
-cláusula corriente; y carta he visto yo de cierto covachuelista, que
-decia: <i>Essa dependencia ya está sobre el tapiz</i>, cosa que sobresaltó
-mucho al sugeto interessado, porque juzgó buenamente, que por hacer
-burla de él le havian retratado de mamarracho en algun paño de
-tapicería.»</p>
-
-<p>16. «Digo pues, que con estos pocos oficiales novicios de covachuela
-no lograria buen partido mi lenguage ramplon y ceñido escrupulosamente
-á las leyes de Covarruvias y á las de otros, que reconozco y venero
-por legítimos legisladores ó jueces de la lengua Castellana; pero
-esta tiene tambien otros muchos partidarios dentro de las mismas
-covachuelas, pudiendo assegurar que son los mas y los de mejor voto
-que hay en todas las oficinas. Créame vuestra Merced, que estas están
-llenas de hombres eruditos, cultivados y aún doctos, amantíssimos
-de nuestra lengua, bien instruídos de las riquezas que encierra, y
-muy persuadidos á que dentro de su thesoro tiene sobrados caudales
-para salir con lucimiento de quantas urgencias se la puedan ofrecer,
-á excepcion de tales quales voces facultativas y de otras pocas
-peculiares, que es preciso se presten unas lenguas á otras, sin que
-se eximan de esta necessidad las primitivas, matrices ú originales.
-Cónstame, que estos verdaderos Españoles gimen ocultamente de haver
-hallado ya entremetidas y como avecindadas en sus oficinas muchas
-voces, que pudieran y debieran haverse excusado, como <i>departamento</i>,
-<i>inspeccion</i>, <i>aproches</i>, <i>glacis</i>, <i>bien entendido que</i>, <i>hacer el
-servicio</i>, <i>será responsable</i>, <i>inteligenciado el Rey</i>, <i>exigir del
-vasallo</i>, y otras innumerables, pues son tantas que</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i14"><i xml:lang="la" lang="la">nec tot simul Apula muscas</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Arva ferant, nec tot vendat mendacia falsi</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Institor unguenti, nec tot deliria libris</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Adfuerit logicis, physicis aliisque Noriscus</i>.»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>17. «Bien quisieran
-ellos desterrarlas de sus mesas, de sus cartas y de sus despachos;
-mas, ó no se hallan con fuerzas para tanto; ó, viéndolas ya como
-connaturalizadas en virtud de la possession, aunque no muy larga, no
-quieren meterse á disputarlas la propriedad; ó, en fin, las dexan
-correr por otros motivos políticos, que á mí no me toca examinar.
-Pero como quiera, esté vuestra Merced persuadido á que estos no me
-recivirian mal, ni me oirian con desagrado, siempre que les hablasse
-como hablaban nuestros abuelos.»</p>
-
-<p>18. — «A lo ménos, replicó Don Cárlos, no saldré yo por garante de
-que los Traductores de libros franceses hiciessen á vuestra Merced buen
-quartel; y en verdad que estos no son ranas, ni son en pequeño número,
-y que en la Corte hacen la mas bella figura.»</p>
-
-<p>19. — «Déxelo vuestra Merced, Señor Don Cárlos, déxelo por Dios»,
-replicó el Magistral. «Un punto ha tocado vuestra Merced en que no
-quisiera hablar, porque, si me caliento un poco, parlaré una librería
-entera. Traductores de libros franceses! Traductores de libros
-franceses! no los llame vuestra Merced assí; llámelos <i>Traducidores</i>
-de su propria lengua y corruptores de la agena, pues, como dice con
-gracia el Italiano, los mas no hacen <i>traduccion</i>, sino <i>trahicion</i> á
-uno y á otro idioma, á la reserva de muy poquitos, <i xml:lang="la"
-lang="la">quos digito monstrarier omni, vel cæco facile</i>. Todo el resto
-échelo vuestra Merced á pares y nones, y tenga por cierto que es la
-mayor peste que ha inficionado á nuestro siglo.»</p>
-
-<p>20. «No piense vuestra Merced que estoy mal, ni mucho ménos que
-desprecio á los que se han dedicado ó se dedican á este utilíssimo y
-gloriosíssimo trabajo; disto tanto de este concepto, que en el mio son
-dignos de la mayor estimacion los que le desempeñan bien. En todos los
-siglos y todas las Naciones han consagrado los mayores aplausos á los
-buenos Traductores, y no se han desdeñado de aplicarse á este exercicio
-los hombres de mayor estatura en la República de las letras. Ciceron,
-Quintiliano, y el mismo Julio César enriquecieron la lengua latina con
-la traduccion de excelentes obras griegas, y á San Gerónymo le hizo mas
-célebre y le mereció el justo renombre de Doctor máximo de la Iglesia,
-la version de la Biblia que llamamos <i>la Vulgata</i>, mas que sus doctos
-<i>Comentarios sobre la Escritura</i> y los excelentes tratados que escrivió
-contra los Hereges de su tiempo. Santo Thomas traduxo en latin los
-Libros Políticos de Aristóteles, y no le grangeó ménos concepto esta
-bella traduccion que su incomparable <i>Summa Theologica</i>. Y á la verdad,
-si son tan beneméritos de su nacion los que trahen á ella las artes,
-las fábricas ó las riquezas que descubren en las extrañas, por qué lo
-han de ser ménos los que comunican á su lengua<span class="pagenum"
-id="Page_85">p. 85</span> aquellos thesoros que encuentran escondidos
-en las extrangeras?»</p>
-
-<p>21. «Assí pues, soy de dictámen que un buen Traductor es acreedor
-á los mayores aplausos, á los mayores premios y á las mayores
-estimaciones. Pero, qué pocos hay en este siglo que sean acreedores á
-ellas! Nada convence tanto la suma dificultad que hay en traducir bien,
-como la multitud de traducciones que nos sofocan, y quan raras son no
-digo ya las que merezcan llamarse buenas, pero ni aún tolerables! En
-los tiempos que corren, es desdichada la madre que no tiene un hijo
-Traductor. Hay peste de Traductores, porque casi todas las traducciones
-son una peste. Las mas son unas malas y aún perversas construcciones
-gramaticales, en que, á buen librar, queda tan estropeada la lengua
-traducida como desfigurada aquella en que se traduce; pues se hace de
-los dos un pataborrillo que causa asco al estómago francés, y da gana
-de vomitar al castellano. Ambos desconocen su idioma: cada uno entiende
-la mitad, pero ninguno entiende el todo. Yo bien sé en qué consiste
-esto, pero no lo quiero decir.»</p>
-
-<p>22. «Lo que digo es, que con efecto los malos, los perversos, los
-ridículos, los extravagantes ó los idiotas Traductores son los que
-principalíssimamente nos han echado á perder la lengua, corrompiéndonos
-las voces tanto como el alma; ellos son los que han pegado á nuestro
-pobre idioma el mal francés, para cuya curacion no basta ni aún todo el
-mercurio preparado por la discreta pluma del gracioso Fracastorio,</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i23"><i xml:lang="la" lang="la">unicum illum,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ulcera qui jussit castas tractare Camenas.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Ellos son los que han hecho, que ni en las
-conversaciones ni en las cartas familiares ni en los escritos públicos
-nos veamos de polvo gálico, quiero decir, que parece no gastan otros
-polvos en la salvadera que arena de la Loira, del Ródano ó del Sena,
-segun espolvoréan todo quanto escriben de galicismos ó de francesadas.
-En fin, ellos son los que, debiendo empeñarse en hacer hablar al
-Francés en castellano, (porque al fin essa es la obligacion del
-Traductor,) parece que intentan todo lo contrario, conviene á saber,
-hacer hablar al Castellano en francés; y con efecto lo consiguen.»</p>
-
-<p>23. «En esto son mas felices aquellos Traductores, que en realidad
-son mas desgraciados. Si por su dicha y por nuestra poca fortuna
-encontraron con una obra curiosa, digna, instructiva y divertida, con
-ella nos echan mas á perder; porque, quanto mas curso tiene y mayor es
-su despacho, cunde mas el contagio, y el daño es mas extendido. Por
-ahí anda cierta obra que se comprende en muchos volúmenes, la qual,
-sin embargo de ser problema entre los sabios si es mas perjudi<span
-class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span>cial que provechosa, ha
-logrado no obstante un séquito prodigioso: no hay librería pública
-ni particular, no hay celda, no hay gabinete, no hay ante-sala ni
-aún apénas hay estrado, donde no se encuentre, tanto que hasta los
-perrillos de falda andan jugueteando con ella sobre los sitiales.
-Cayó esta obra en manos de un Traductor capaz, hábil y laborioso á
-la verdad, pero tan apresurado para acabarla quanto ántes, que la
-publicó á medio traducir, quiero decir, que la mitad de ella la dexó
-en francés, y la otra mitad la vertió en castellano. Olvidóse sin
-duda el presuroso Traductor de que siempre se da bastante prisa el
-que hace las cosas bien, y el que las hace mal haga cuenta que las
-hizo muy despacio. Y qué sucedió? Lo que llevo ya insinuado: como
-estos libros se han hecho ya de moda en toda España, como los leen los
-doctos, los leen los semi-sabios, los leen los idiotas, y hasta las
-mugeres los leen; y como todos encuentran en ellos tantos términos,
-tantas cláusulas, tantos arranques y aún tantos idiotismos franceses,
-que jamas havian hallado en las obras mas cultas y mas castizas de
-nuestra lengua, qué juzgan? Que esta es sin duda la moda de la Corte,
-y, encaprichados en seguirla en el hablar como la siguen en todo lo
-demas, unos por no parecer ménos instruídos, y otros por ser en todo
-monas ó monos, apénas aciertan en la conversacion con una cláusula que
-no parezca fundida en los moldes de Paris.»</p>
-
-<p>24. «Pocos dias ha que hablando con cierta Dama me espetó esta
-gerigonza: <i>Un hombre de carácter tuvo la bondad de venir á buscarme
-á mi casa de campaña, y por cierto que á la hora me hallaba yo en
-uno de los apartamientos que están á nivel con el parterre; porque,
-como el pavis es de bello mármol, y el depósito de la gran fuente cae
-debaxo de él, sobre lograrse el mas bello golpe de vista, hace una
-estancia muy cómoda contra los ardores de la estacion. Este hombre de
-qualidad estaba penetrado de dolor, por quanto havian arrestado á un
-hijo suyo, haciéndole criminal de no sé qué pretendidos delitos, que,
-todo bien considerado, se reducian á unas puras vagatelas, y venia á
-suplicarme tuviesse con él la complacencia de interponer mi crédito con
-el Ministro, para que se le levantasse el arresto.</i> Iba á proseguir, y,
-no teniendo ya paciencia para sufrir su algarabía, la pregunté si sabia
-la lengua francesa. <i>Perdóneme vuestra Merced, Señor Magistral</i>, me
-respondió al punto, <i>no estoy iniciada ni aún en los primeros elementos
-de esse idioma todo amable</i>. — Pues, como habla vuestra Merced, la
-repliqué yo, un elegante francés en castellano? — <i>Ha Señor!</i> respondió
-ella: <i>estoy leyendo la célebre Historia de...,<a id="FNanchor_23"
-href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> que es un encanto</i>.»</p>
-
-<p>25. — «Ya me lo daba á mí el corazon, repliqué yo; essa<span
-class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span> Historia es sin duda
-una de las obras mas extraordinarias que hasta ahora se han
-emprendido: la materia<a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24"
-class="fnanchor">[24]</a> de que trata no puede ser de mayor interés,
-y los documentos en que se funda, de los quales no se desvía un punto,
-son infalibles. Por esso es la única Historia, de quantas se han
-escrito en el mundo, de la qual puede y debe uno fiarse enteramente,
-dando un ciego assenso á todo lo que dice. Añádese á esto, que en la
-lengua francesa está escrita con tanta elegancia, con tanta gracia y
-con tanta dulzura, que verdaderamente embelesa; y, en tomándola en
-la mano, no acierta un hombre á desprenderse de ella. No obstante
-huvo grandes dificultades para permitir que corriesse en español, y
-se examinó por largo tiempo la materia, pretendiendo muchos hombres
-doctos que su publicacion en lengua vulgar estaba expuesta á graves
-inconvenientes. Prevaleció la opinion contraria; y, aunque no sé si
-se siguieron ó no los inconvenientes que se temian, á lo ménos es
-visible la experiencia de uno, bastantemente perjudicial, aunque no de
-aquella linea, que acaso no se esperaba. Este es la corrupcion ó el
-estropeamiento de nuestra lengua, que á lo ménos en la extension es reo
-principalmente el Traductor de esta obra.»</p>
-
-<p>26. «Fué tan feliz en su despacho como poco dichoso en su
-traduccion: quanto mayor ha sido aquel, mas se han extendido los
-desaciertos y los francesismos de esta.<a href="#Footnote_24"
-class="fnanchor">[24]</a> Y, como no hay pueblo ni aún rincon en España
-donde esta Historia no se lea con ansia, tampoco le hay donde mas ó
-ménos no se haya pegado el contagio francés de que adolece. Este ha
-inficionado con mucha especialidad á las mugeres inclinadas á libros.
-Como casi todas se hallan destituídas de aquellos principios que son
-necessarios para discernir lo bueno de lo malo, y como todas, sin casi,
-son naturalmente inclinadas á la novedad, han encontrado mucha gracia
-en las voces, en las frases, en las transiciones y en los modos de
-hablar afrancesados, que hierven en dicha traduccion, y no es creíble
-el ansia con que los han adoptado.»</p>
-
-<p>27. «Sucede á nuestras Damas Españolas con la lengua francesa,
-lo que sucedió á las Latinas ó Toscanas con la griega. Teníase por
-vulgar la que no empedraba de griego la conversacion, y aún llegó á
-tanto la extravagancia, que entre ellas no se reputaba por linda la
-que no pronunciaba aún el mismo latin con el acento ó con el dialecto
-áttico. Todo lo havian de hacer á la griega: hablar, vestirse, tocarse,
-comer, cantar, reir, assustarse, enojarse; en una palabra, afectaban
-el aire griego en todos sus gestos, acciones y movimientos. Y esto de
-qué nació? No solo del comercio de los Griegos con los Latinos, sino
-principalmente del desacierto de algunos Traductores latinos, que por
-ignorancia ó por capricho se empe<span class="pagenum" id="Page_88">p.
-88</span>ñaron en latinizar una infinidad de nombres griegos. Cayó esto
-muy en gracia á las Damas; hicieron moda de la extravagancia, y dieron
-motivo á Juvenal para que justamente se burlasse de ellas en la Sátyra
-sexta, quando dixo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quædam parva quidem, sed non toleranda maritis.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Nam quid rancidius, quam quod se non putat ulla</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Formosam, nisi quæ de Tusca Græcula facta est,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">De Sulmonensi mera Cecropis? Omnia græce,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Cum sit turpe magis nostris nescire latine.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc sermone pavent, hoc iram, gaudia, curas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc cuncta effundunt animi secreta. Quid ultra?</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Concumbunt græce.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>28. «Si no temiera que vuestra Merced se havia de ofender, añadí
-á dicha Señora, la recitaria una glosa no del todo desgraciada, que
-cierto amigo mio hizo de este trozo de Juvenal, aplicándole á nuestras
-Damas Españolas, ciegamente apassionadas por todo quanto ven, oyen
-ó leen, como venga de la otra parte de los Pirinéos. — <i>No me haga
-vuestra Merced la injusticia de tenerme por tan delicada</i>, respondió
-la Dama, <i>y assí puede vuestra Merced recitar con toda libertad de
-espíritu esse passage</i>. — Pues, con licencia de vuestra Merced,
-continué yo, la glosa de mi amigo sobre nuestras Españolas á la
-francesa dice assí:</p>
-
-<div class="poem">
- <p>Otros defectos tienen no crecidos,</p>
- <p>Mas serán unas bestias los maridos,</p>
- <p>Si los sufren y callan;</p>
- <p>Pues, quando piensan se hallan</p>
- <p>Con muger Andaluza ó Castellana,</p>
- <p>Sin sentir, de la noche á la mañana,</p>
- <p>Se les volvió en Francesa,</p>
- <p>Por quanto dicen que la moda es essa.</p>
- <p>Amaneció contenta con su Doña,</p>
- <p>Y acostóse <i>Madama de Begoña</i>,</p>
- <p>Pues, aunque su apellido es de <i>Velasco</i>,</p>
- <p>Comenzó á causarle asco,</p>
- <p>Quando supo que en Francia las casadas</p>
- <p>Están acostumbradas</p>
- <p>A dexar para siempre su apellido,</p>
- <p>Por casarse aún assí con el marido,</p>
- <p>Y suelen ser mas fieles con el nombre,</p>
- <p>Las que ménos lo son con el buen hombre.</p>
- <p>La que nació en Castilla,</p>
- <p>Aunque sea la nona maravilla,</p>
- <p>No se tiene por bella</p>
- <p>Miéntras no hable como hablan en Marsella</p>
- <p><span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>La Manchega, Extremeña ó Campesina</p>
- <p>Afecta ser de Orleans; la Vizcaína</p>
- <p>Entre su <i>Jaincoá</i> y <i>Echeco Andréa</i></p>
- <p>Nos encaxa un <i>Monsieur de Goicochéa</i>,</p>
- <p>Muy preciadas de hablar á lo extrangero,</p>
- <p>Y no saben su idioma verdadero.</p>
- <p>Yo conocí en Madrid á una Condesa,</p>
- <p>Que aprendió á estornudar á la francesa,</p>
- <p>Y, porque otra llamó á un criado <i>chulo</i>,</p>
- <p>Dixo que aquel epítheto era nulo</p>
- <p>Por no usarse en Paris tan mal vocablo;</p>
- <p>Que otra vez le llamasse <i>pobre diablo</i>,</p>
- <p>Y, en haciendo un delito qualquier page,</p>
- <p>Le reprehendiesse su <i>libertinage</i>.</p>
- <p>Una muger de manto</p>
- <p>No ha de llamar al Papa el Padre Santo,</p>
- <p>Porque, quadre ó no quadre,</p>
- <p>Es mas francés llamarle el <i>Santo Padre</i>.</p>
- <p>Para decir que un libro es muy devoto,</p>
- <p>Diga que tiene <i>uncion</i>, y tendrá el voto</p>
- <p>De todas quantas gastan expressiones</p>
- <p>Necessitadas de tomar unciones.</p>
- <p>Al Nuevo Testamento,</p>
- <p>(Este es el aviso del mayor momento,)</p>
- <p>Llamarle assí es ya muy vieja usanza;</p>
- <p>Llámase <i xml:lang="fr" lang="fr">à la dernière</i> Nueva Alianza.</p>
- <p>Al Concilio de Trento ó de Nicéa</p>
- <p>Désele siempre el nombre de <i>Assambléa</i>;</p>
- <p>Y, si se ofenden de esso los Maltheses,</p>
- <p>Que vayan con la quexa á los Franceses.</p>
- <p>Logro la dicha, es frase ya perdida;</p>
- <p><i>Tengo el honor</i>, es cosa mas valida.</p>
- <p>Las honras que Usted me hace, es desacierto;</p>
- <p>Las honras se me harán despues de muerto.</p>
- <p>Llamar á un pisaverde <i>Pisaverde</i>,</p>
- <p>No hay muger que de tal nombre se acuerde;</p>
- <p><i>Petimetre</i> es mejor y mas usado</p>
- <p>O por lo ménos mas afrancesado.</p>
- <p><i>Ya hize mis devociones</i>,</p>
- <p>Por ya cumplí con ellas: qué expressiones</p>
- <p>Tan cultas y elegantes!</p>
- <p>Y no decir, como decian ántes,</p>
- <p><i>Ya rezé</i>, frase baxa, voz casera,</p>
- <p>Sufrible solo en una cocinera.</p>
- <p><i>Tiene mucho de honrada</i>, no hay dinero</p>
- <p>Para pagar este lenguage; pero</p>
- <p>Decir á secas que es muger honrada,</p>
- <p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span>Gran frescura, valiente pampringada!</p>
- <p>Doña Fulana es muy amiga mia,</p>
- <p>Esso mi quarta abuela lo decia;</p>
- <p>Pero <i>ella es la mejor de mis amigas</i>:</p>
- <p>Oh qué expression! Parte que hace migas</p>
- <p>El alma en la dulzura</p>
- <p>De esta almibaradíssima ternura.</p>
- <p>Voy á jugar mañana,</p>
- <p>Es frase chavacana;</p>
- <p><i>A una partida hé de assistir de juego</i>,</p>
- <p>Se ha de decir, y luego</p>
- <p>Se ha de añadir: <i>Ormaza</i></p>
- <p><i>Tambien á otra partida va de caza</i>.</p>
- <p>Oh Júpiter! para quando son los rayos?</p>
- <p>Si esto es ser cultos, mas vale ser Payos.»</p>
-</div>
-
-<p>29. «Todo esto recité á la tal Señora mia, porque ya entónces lo
-sabia tan de memoria como ahora; y, sin dar lugar á que hablasse otra
-palabra, levanté la visita, y la dexé, á mi parecer, si no del todo
-enmendada, á lo ménos un poco corrida y no tan satisfecha de sus
-traducciones esguízaras ó mestizas, que nos han afrancesado nuestro
-puríssimo y elegantíssimo idioma, tanto que, si ahora resucitaran
-nuestros abuelos, apénas nos entenderian. Y, por no dissimular nada,
-sepa vuestra Merced, que el Autor de esta satyrilla es este Señor
-Eclesiástico, mi compañero y amigo, Canónigo tambien de mi santa
-Iglesia.» Y al decir esto señaló con el dedo á Don Basilio, que, no
-obstante su despejo, se sonrojó un si es no es.</p>
-
-<p>30. Apénas lo oyó el Familiar, quando sin libertad para otra cosa
-le echó los brazos al cuello y exclamó todo alborozado: «Oh, Señor Don
-Basilio! Con que su Mercé tiene <i>engenio</i> para componer unas <i>copras</i>
-en verso tan aventajadas? Ya me lo daba á mí el corazon <i>dende</i> que le
-<i>uí</i> en la mesa aquella décima de diez piés, que me quedó aturrullado.
-Bien haya su Mercé que <i>empréa</i> la <i>habilencia</i> que Dios l’ a dado en
-<i>golver</i> por el <i>habra</i> de nuestros traseros, y no c’ aora ha dado
-en usarse una girigonza, que en mi ánima jurada no parece sino que
-todos <i>habran</i> latin. La postrera vez que fué á <i>Vayaolí</i> á cosas de
-<i>Enquisicion</i>, <i>uí</i> á un Crérigo, que diz que era de una Cofradía que
-se llama, se llama... <i>ansina</i> como cosa de <i>Aca mia</i>, el qual estuvo
-<i>palrando</i> con un señor <i>enquisidor</i> mas de una hora, y, aunque al
-parecer <i>palraba</i> en castellano, si le entendia un <i>vocabro</i>, se me
-escapaban ciento. Bien haya la madre que le parió á su Mercé, y Dios le
-dé mucha vida para <i>emprearse</i> en tan <i>güenas</i> obras!»</p>
-
-<p>31. Como vió Don Cárlos, que no tenia de su parte el au<span
-class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>ditorio, y que no havia que
-esperar se introduxesse en Campazas el castellano <i>á la papillota</i>;
-temiendo por otra parte que, si duraba mas la conversacion, le havian
-de hacer añicos aquellos patanes, que por tales reputaba él á quantos
-no entraban en el lenguage á la moda, levantó la visita y, con pretexto
-de que tenia precision de dormir aquella noche en la Bañeza, se excusó
-á las muchas instancias que le hizo el Magistral para que la passasse
-en su compañía; montó á caballo, y prosiguió su camino.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch4_9">
- <h3>CAPITULO IX.</h3>
- <p class="subh3">Donde se cuenta el maravilloso fruto que hizo el
- sermon del Magistral en el ánimo de Fray Gerundio.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">El qual</span></big> assí atendió á toda
-la entretenida y graciosa conversacion, que passó entre el Magistral
-y el <i>monsieuríssimo</i> de Don Cárlos, como ahora llueven albardas;
-porque enteramente preocupado de la jabonadura, que aquel le estaba
-dando, no podia echar de la imaginacion las especies, pegándosele mas
-aquellas que le herian mas en lo vivo, no de otra manera que una mosca
-de burro se clava mas en la carne que otra mosca regular, por quanto
-aquella tiene el aguijon mas penetrante que esta. Sobre todo le afligia
-extrañamente ver desvanecidas en un instante todas aquellas alegres
-idéas de fortuna, que él se havia representado, dando por supuesto
-que su Tio quedaria encantado de sus prendas y talentos, luego que le
-oyesse predicar. Lloraba amargamente dentro de su corazon, que ya el
-Magistral, aunque llegasse á ser Arzobispo de Toledo, no haria caso
-de él, y que ni siquiera solicitaria con la Orden que le hiciessen
-Superior de una Pinzocha, quanto mas proporcionarle un Obispadillo
-en Indias, como ya él lo tenia consentido, y tanto que havia dado
-palabra á una buena viuda del lugar que, quando le hiciessen Obispo,
-(lo que á su parecer no podia tardar mucho,) llevaria consigo á un
-hijo suyo, que á la sazon tenia doze años, y le haria su Page de
-cámara, cosa que consoló infinitamente á la bendita de la muger, la
-qual le pidió por gracia, que no le dexasse comer turron ni mermelada
-ni cosa de dulce, porque el muchachuelo era goloso y padecia mucho
-de lombrizes, concluyendo que assí se lo suplicaba por amor de Dios
-á su Ilustríssima. Fray Gerundio la empeñó su palabra episcopal de
-que esta seria la primera advertencia que haria, assí á su Mayordomo
-como á el Maestro de Pages, y, dándola á besar<span class="pagenum"
-id="Page_92">p. 92</span> la mano con mucha autoridad, la echó la
-bendicion y la despidió muy consolada.</p>
-
-<p>2. Pero, como todas estas alegres imaginaciones se convirtieron
-en humo, luego que se acabó ó se interrumpió la terrible repassata
-del juicioso y docto Magistral, no se puede ponderar qué triste,
-melancólico y pensativo quedó el pobre Fray Gerundio: todos los demas
-salieron á despedir á Don Cárlos; solo él se quedó en la sala, sentado
-en una silla, el codo derecho sobre el brazo de ella, la cabeza
-reclinada sobre la mano, los ojos clavados en la tierra, y lanzando
-profundos suspiros de lo mas íntimo de su corazon. En esta postura le
-encontró su grande amigo Fray Blas, que hasta entónces havia estado
-durmiendo la siesta, para cuya larga duracion havia hecho méritos en
-la mesa; y, como no havia oído el sermon del Magistral ni assistido á
-la visita del Cortesano Don Cárlos, quedó estrañamente sorprendido,
-quando vió á Fray Gerundio convertido en una viva imágen de la misma
-melancolía.</p>
-
-<p>3. «Qué es esto, Gerundio amigo?» le preguntó sobresaltado. «Qué
-novedad es esta? Assí te dexas dominar de la tristeza en el dia de
-tus mayores glorias? Quando has llenado de regocijo á tu patria, has
-de dar entrada en tu corazon á essa negra melancolía? Es possible que
-las bocas de todos están hoy empleadas en panegyrizar tus assombrosos
-talentos, sin acertar con otras voces que no sean las de tus mayores
-aplausos, y solamente la tuya ha de obscurecer la celebridad del dia
-con dolorosos suspiros? Te duele algo? Te ha sentado mal la comida?
-O acaso te atormenta tu aprehension, pareciéndote que dexaste algo
-que desear en el assombroso sermon que predicaste? ó que omitiste
-alguna circunstancia substancial, ó que pudiste tocar mejor alguna de
-las que tocaste, ó finalmente que alguno de los innumerables textos
-que traxiste no vino tan á pelo, como ahora se le representa á tu
-delicadíssimo ingenio? Pues te hago saber que, si es algo de esto
-lo que te melancoliza, miente tu aprehension como una grandíssima
-embustera, y no has de hacer mas caso de ella que de un cínife que te
-zumba á los oídos, todo bulla y nada substancia: no ha oído el Páramo
-sermon igual, ni en los famosos púlpitos, que bañan las aguas del
-rio Tuerto y las del rio Grande, se ha de predicar en muchos siglos
-panegýrico mayor; hora se mire la propriedad ingeniosa del assunto,
-hora se atienda la delicada oportunidad de las pruebas, hora se
-considere la menuda y sútil comprehension de todas las circunstancias,
-hora se reflexione la casi divina aplicacion de los textos, hora se
-examine la sutileza de los reparos y la agudeza de las soluciones, hora
-finalmente se pare la consideracion en la variedad hermosa del estilo,
-unas<span class="pagenum" id="Page_93">p. 93</span> veces elevado,
-otras cadencioso, pero siempre sonoro, y elegante siempre: pues, siendo
-esto assí, de que te entristeces? qué motivo tienes para estar tan
-melancólico, tan enagenado y tan pensativo?»</p>
-
-<p>4. — «Ay, Padre Predicador mio de mi alma, exclamó Fray Gerundio, y
-como se conoce que no sabe vuestra Merced lo que me ha passado con mi
-Señor Tio el Magistral! Pero aquí no estamos bien, ni podemos hablar
-con libertad; tomemos los sombreros y los báculos y salgámonos al
-campo por la puerta del corral, miéntras la gente está allá ocupada
-y divertida en despedir á un tal Don Cárlos, que viene de Madrid y
-para mí debió de ser algun Angel del Cielo, que traxo Dios para que me
-conservasse la vida; porque llegó á tiempo que ya no podia mas, y temí
-que me diesse un accidente, oyendo las cosas que me estaba diciendo mi
-Tio. La entrada de Don Cárlos cortó la conversacion, y ellos tuvieron
-allá otra á que yo no atendí, aunque me hallaba presente, porque me
-ocupaba enteramente la atencion aquello que me dolia. Salgámonos,
-salgámonos al campo, que ya rebiento por desahogarme con vuestra
-Merced, y oirá cosas que le aturdirán.»</p>
-
-<p>5. Cogieron los sombreros, tomaron los báculos, y, sin que los
-viesse ninguno de los que estaban enfrascados en la bulla de la
-despedida, se salieron al campo por la susodicha puerta. Contó Fray
-Gerundio á su estrechíssimo amigo todo quanto le havia dicho el
-Magistral, sin perder casi punto, sýlaba ni coma; porque, sobre ser
-de una memoria feliz, como le havian penetrado tanto las razones de
-su Tio, se le havian gravado profundamente en el alma. Díxole, que lo
-mas que havia sentido en aquella sangrienta correccion era, que se la
-huviesse dado á presencia del Canónigo Don Basilio y del Familiar;
-porque, ademas de lo que perderia con ellos, no dexarian de divulgarlo
-entre otros muchos, y con esso iba su crédito por los suelos:
-especialmente desconfiaba mucho de su pariente el Familiar, porque le
-havia notado la grande complacencia con que estaba oyendo al Magistral,
-y que á su modo cerril y tosco seguia en todo las mismas máximas, á
-que se añadia tener un genio zumbon á lo socarron y ladino, en fuerza
-del qual no dexaria de divertirse á su costa todas las veces que se
-ofreciesse. Finalmente, no le dissimuló que le havian hecho mucha
-fuerza las razones del Magistral, y que estaba muy tentado á dexar la
-carrera, porque conocia que no era para ella, y entablar la pretension
-de que le volviessen á los estudios, ó, quando esto no pudiesse ya ser,
-que le dedicassen al choro.</p>
-
-<p>6. «Víctor! dixo Fray Blas, y que te den un confite por la
-gracia: vamos claros, que la docilidad del chico y su blan<span
-class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>dura de corazon es admirable.
-Es possible, (pecador de mí!) que te haya hecho tanta fuerza el
-lastimoso sermoncillo del Señor Magistral, que, si solo se reduxo á lo
-que me has contado y yo te he estado oyendo con grandíssima paciencia,
-es de lo mas fútil y ridículo que se puede pensar? Dime, hombre
-apocado, te dixo alguna cosa tu Tio, que no hayas oído ya cincuenta mil
-veces? Añadió algo de substancia á las vejeces de nuestro Reverendo
-Padre Fray Borzeguíes Marroquíes, <i>alias</i> el Maestro Fray Prudencio?
-La missioncita que te predicó á tí el circunspectíssimo Señor Don
-Magistral, no es tan parecida como un huevo á otro huevo á la otra,
-que me predicó á mí aquel otro Reverendíssimo de márras, despues de
-mis dos famosos sermones de la Trinidad y de la Encarnacion, cuya
-memoria durará por los siglos de los siglos, y de cuyas utilidades se
-conservarán reliquias por algunos años en el baul y en las navetas?»</p>
-
-<p>7. «Oh Señor, que son disparates! Oh Señor, que son locuras! Esto
-se dice, pero no se prueba. Mas séanlo en buen hora. Si las locuras y
-los disparates grangéan tanto aplauso, dónde hay en el mundo mejor ni
-mayor sabiduría? Si los disparates y las locuras son tan proficuos, qué
-mayor locura que ser cuerdo? ni qué mayor disparate que predicar con
-juício? A este precio sea sabio el que quisiere, que yo á mi bolsillo
-me atengo: éntrese en casa la dicha, y mas que se entre por la garita.
-Díxolo todo divinamente un Theatino, que en Dios y en mi conciencia es
-lástima que lo sea:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i14"><i xml:lang="la" lang="la">... Quod si hæc insania dici</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Debet, amabilior nulla est sapientia; malo</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Desipere hoc pacto, fias utcumque beatus;</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Optandum ut fias; sunt et deliria tanti.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>8. «Ven acá, corazon de lana: tú no sabes la estrecha amistad
-y la grande correspondencia, que tiene el Señor Magistral con los
-padrotíssimos de la Orden? Ignoras que estos le han pegado sus máximas
-de <i xml:lang="la" lang="la">in illo tempore</i>, y que las suyas no son
-mas que echos de las de sus Reverendíssimas? Pues, si no te hicieron
-fuerza en la boca de estos, por qué te la han de hacer en la de aquel?
-Acaso las da mas peso la sobrepelliz y el bonete que el escapulario y
-la capilla?»</p>
-
-<p>9. «Amen de esso, has de tener entendido que tu Señor Tio, á lo que
-he oído decir, se ha declarado sectario de ciertos Predicadores, que
-ahora se van usando assí en la Corte como fuera de ella, los quales
-se llaman <i>Predicadores modernos</i>, ó á la moderna, para distinguirlos
-de los antiguos, á quienes se los da el nombre de <i>Predicadores
-veteranos</i>, y con grande propriedad á mi pobre juício; porque, assí
-como en la milicia vale mas un soldado veterano que quatro viso<span
-class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>ños, assí en las campañas
-del púlpito un <i>veterano Predicador</i> importará por quatro modernos;
-y créeme que hablo con modestia, porque no exageraria mucho, aunque
-dixesse que valia por quarenta.»</p>
-
-<p>10. «Porque al fin, á qué se reduce esta secta? Ante todas cosas
-sienta por primera máxima fundamental, que todo sermon, sea panegýrico,
-sea moral, sea fúnebre y aunque sea tambien de ánimas (cosa ridícula),
-se ha de dirigir primaria y principalíssimamente á la reformacion de
-las costumbres, haciendo amable la virtud y aborrecible el vicio;
-con sola esta diferencia que en los del género laudatorio, á que se
-reducen los panegýricos y los fúnebres, se hace comunmente por via de
-imitacion; en los morales, á fuerza de razones; y en los de ánimas se
-ha de proceder por el terror y por el escarmiento. Has oído en tu vida
-cosa mas extravagante? Con que, hétele que todo sermon ha de ser una
-missioncita, y el Predicador que no se meta á Missionero, que aprenda
-otro officio... Vamos claros; que es buena impertinencia.»</p>
-
-<p>11. «Supuesto este principiote, se sigue naturalíssimamente el otro,
-conviene á saber, que todo assunto, sea en la oracion que se fuere,
-ha de ser mazorral y á plomo, quiero decir, tan sólido y tan macizo
-que no haya mas que desear. Pongo por exemplo: predicas un panegýrico
-en la fiesta de Todos Santos; pues, has de tomar por assunto esta
-proposicion ú otra equivalente: <i>La santidad es la verdadera sabiduría;
-esta habita en los Santos y reina en toda su conducta</i>. Lo mas mas que
-se te permite, es que dividas el mismo pensamiento ú otro semejante en
-dos proposiciones, proponiéndolos con un airecillo de antíthesis, como
-si dixéramos: <i>El Santo tenido por ignorante es el verdadero sabio,
-primera parte; el sabio sin virtud reputado por docto es el verdadero
-ignorante, parte segunda</i>. Has visto cosa mas fria?»</p>
-
-<p>12. «Predicas el panegýrico de un Santo, verbi gracia de San
-Joseph; pues guárdate bien de tomar por assunto, que <i>San Joseph fué
-mas Padre de Jesus que el mismo Padre eterno, fué mas hijo del Padre
-eterno que el mismo Verbo divino, fué mas Esposo de la Vírgen que el
-mismo Espíritu Santo</i>; porque este divino assunto, predicado por un
-orador portugués, monstruo del púlpito, (y no es el Padre Vieyra,)
-aunque se reduce en suma á tres hypérboles galantes, levantarán el
-grito los sectarios de la nueva moda y te dirán con la mayor frescura
-en tus mismas barbas, que son tres heregías valientes. Solo pues te
-será licito decir que <i>San Joseph, como Padre putativo de Jesus, fué
-el hombre á cuyas órdenes estuvo Dios mas rendido, y fué el hombre que
-mas se rindió á las órdenes de Dios</i>. Mira por tu vida, qué grandíssima
-frialdad!»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span></p>
-
-<p>13. «Quieres predicar de algun mysterio, como verbi gracia de la
-Trinidad? Si te empeñaras en probar, que las tres divinas Personas en
-una indivisible essencia eran el Geryon de la gracia, ó el impossible
-de Edipo, ó el lazo gordiano burlador del azero de Alexandro, todos
-estos Oradores á la moderna te gritarian: <i>Al loco, al blasphemo, al
-impío!</i> Y no te verias de polvo, siendo assí que todos tres son otros
-tantos pensamientos assombrosos, que andan impressos con todas las
-licencias necessarias, y que merecen realmente eternizarse, no digo
-yo en los moldes, sino en letras de diamantes; pero tú, guárdate bien
-de empeñarte en essas valentías del ingenio; porque estos hombres
-hocicudos, que tienen ojeriza con todo lo que es delicadeza, sobre
-los silvos susodichos, te delatarian á la Inquisicion ó te harian
-ridículo en estrados y tertulias. Conténtate pues con decir simple y
-sencillamente, como pudiera un Sayagués: <i>El mysterio de la Santíssima
-Trinidad es entre todos los mysterios, lo primero, el mas obscuro á la
-razon, y lo segundo, el mas evidente á la fé</i>. Insulsez que es capaz de
-hacer insípida y zonza á la misma sal.»</p>
-
-<p>14. «Consiguientes en todo á su systema, dicen despues, que estos
-assuntos de argamassa se han de probar con razones de cal y canto, y
-es claro que las han de encontrar en abundancia y á qual mas metida en
-harina; porque, como todas aquellas proposiciones son unas verdades
-perentorias, que parece las está dictando la misma razon natural, á la
-primera azadonada de la reflexion descubren una cantera de pruebas,
-con que fabrican un sermon mas sólido que la obra de Escurial. Es
-cierto, que estas razones las tornéan, las vuelven y las revuelven de
-mil modos diferentes, adornándolas con tropos, con figuras y con todo
-el aparato rhetórico, que no parece sino que está un hombre oyendo á
-Ciceron, á Junio Bruto, á Cayo Graco ó á Cornelio Cethego. No dexan de
-la mano á aquel eterno hablador, que se ha levantado lo mas iniquamente
-del mundo con el título de <i>Príncipe de los Oradores</i>, siendo assí
-que le quadraria mejor el de <i>Director</i> ó <i>Bastonero de todos los
-locutorios</i></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i16"><i xml:lang="la" lang="la">manibus Cicerunculus hæret</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Semper, et adtritus nocturno idemque diurno</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pollice</i>.</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Conceptos, agudezas, equívocos, reparos subtiles,
-réplicas delicadas, todo esso lo destierran de sus sermones, y, si
-tal vez tocan algo de mythología, de fábula ó de erudicion profana,
-es tan de corrida y con tanta vergüenza, que visiblemente se llena de
-vermellon donzel su pudibundo semblante.»</p>
-
-<p>15. «A la Historia sagrada, á la eclesiástica y á los Santos Padres
-ya dan algun lugar, pero como? No como nosotros<span class="pagenum"
-id="Page_97">p. 97</span> que, si citamos algun passo historial ó algun
-texto ó sentencia de Santo Padre, aunque sea muy larga, lo presentamos
-todo con su ser, corpulencia y tamaño natural, para que venga á noticia
-de todo el auditorio, con sus pelos, señales y circunstancias. Ellos no
-van por esse camino: toda essa erudicion la entretexen, la embuten ó la
-incrustan en sus proprios discursos, de modo que todo parece una misma
-pieza, sin que se descubra rima, encaxe, barniz ni escotadura: sermones
-parecidos á las fábricas modernas de Roma que llaman impelichadas, las
-quales parecen todas de pórphydo, mármol, jaspe ó alabastro, quando,
-en realidad, de todas essas piezas no tienen mas que una hojita
-superficial para engaño de los ojos, que se dexa levantar al impulso de
-una uña:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Vana superficies, quam solus judicat unguis</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Aut oculus.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y hay tanta diferencia en el modo de citar de los
-Predicadores veteranos al modo de citar de los modernos, quanto va de
-las fábricas modernas á las antiguas. En estas, para formar una urna de
-jaspe era menester consumir un monte:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Scilicet ut grandem mons integer iret in urnam</i>;</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">y en aquellas se fabrica un palacio con el jaspe que
-ántes se gastaba en una urna.»</p>
-
-<p>16. «Allá se va el modo con que citan los otros textos de la
-Escritura, que no son historiales, sino doctrinales, sentenciosos ó
-prophéticos. Los mas los dan desleídos en sus mismos raciocinios,
-pareciendo el texto, la glosa y la aplicacion vino todo de una misma
-cuba, al modo que San Bernardo los cita sin citarlos, componiendo una
-cláusula perfecta la mitad de sus palabras, y la otra mitad de palabras
-de la Sagrada Escritura. Tal qual textecillo presentan al auditorio á
-cara descubierta, pero con grande parsimonia, como se usan las especies
-en los guisados, porque dicen, que en cargándolos de ellas los hacen
-desabridos en lugar de sazonarlos. Aún los poquitos que sacan al
-theatro son por lo comun literales, porque del sentido alegórico gastan
-y gustan muy poco; del tropológico ó acomodaticio casi nada, y no les
-falta un tris para condenarle; no lo hacen con las palabras, pero lo
-hacen con la obra, dexándole arrinconado y no dándoseles un pito de que
-se cubra de telarañas.»</p>
-
-<p>17. «De intérpretes, expositores y versiones, cuya hermosa variedad
-adorna tanto nuestros sermones y nos sirve para probar todo quanto
-se nos antoja, hacen ellos poquíssimo caudal ó, por mejor decir,
-ninguno. Veráse, no digo ya todo un sermon, sino un tomo entero de
-sermones á la moderna, sin que en todo él se haga memoria ni del sabio
-Cornelio,<span class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span> ni de la
-púrpura de Hugo, ni del erudito Calmet, ni del profundo Baeza, ni de
-Celada, á quien nada se le esconde, ni del agudo Zuleta, y lo que
-es mas, ni del doctíssimo Silveyra, siendo assí que con este último
-inagotable expositor puede un Predicador, que sepa manejarle, andarse
-por esse mundo de Dios y probar hasta la existencia de los mismos
-impossibles, en caso urgente y necessario, siendo cosa averiguada
-que no hay almagacen mas socorrido para un aprieto y para qualquiera
-assunto.»</p>
-
-<p>18. «Es lástima oir, como tratan estos Predicadores de moda á
-muchos expositores. No se atreven á tocar en los Santos Padres,
-de los quales hablan en realidad con respeto; porque no quiero
-infernar mi alma ni levantarles falsos testimonios. Tambien hacen
-la cortesía á algunos pocos intérpretes de los que no están tan
-arriba, confessando que fueron hombres verdaderamente sabios, de
-penetracion, de juício y de una profunda inteligencia de la Sagrada
-Escritura, á la qual convienen que ilustraron mucho con sus doctos
-comentarios. Pero de otros expositores, á quienes llaman ellos <i>de
-escalera abaxo</i>, <i>de turba multa</i>, ó <i>Expositores de municion</i>, da
-cólera oírlos hablar: dicen que los mas no hicieron otra cosa que
-poner en mal latin los sermones que havian predicado en peor romance;
-que con el glorioso título de Comentarios sobre esta ó aquella parte
-de la Escritura embarraron cantidad immensa de papel, llenándole de
-conceptillos aereos, de pensamientos inanes, de discursos pueriles y
-de dissertaciones phantásticas, cargándolas de erudicion á metralla;
-y finalmente, que los mas, como totalmente ignorantes de las lenguas
-Hebréa, Syriaca, Caldéa y Griega, en que se escrivieron originalmente
-los libros sagrados, desbarraban lastimosamente en la inteligencia del
-texto de la Vulgata, dándole una significacion tal vez contraria á su
-verdadero sentido, muy violenta y casi siempre arbitraria. Imbuídos
-en estas máximas, quiebra el corazon ver el desprecio, con que tratan
-á los mejores y mas socorridos autores de que se compone regularmente
-la escogida librería de un Predicador de tabla; y assí no los verás
-citados en sus sermones, aunque te descejes ni aunque dés una peseta
-por cada cita.»</p>
-
-<p>19. «De esso de variedad de versiones no se trate: su Vulgata
-á pasto y tal qual vez, por plato extraordinario, un poco de la
-version de los Setenta, y á Dios amigo. La Syriaca, la Caldéa, la de
-Pagnino, la de Vatablo, ni saber como leyó Arias Montano, les da á
-ellos el mismo cuidado que averiguar qual fué el centesimo abuelo de
-Tamas Kauli-Kan: siendo assí que nosotros los Predicadores veteranos
-con la diferencia de versiones nos bandeamos maravillosamente para
-guisar, probar y ajustar todo quanto queremos, sazonando nuestros
-pensamientos con<span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span> tanta
-delicadeza que el apetito mas dormido abre tanto ojo, y el paladar
-mas melindroso se chupa los dedos tras de ellos; porque, en realidad,
-donde hay cosa mas aguda ni mas divertida ni mas sazonada que decir un
-Predicador: <i>Donde la Vulgata lee</i> <b>piedra</b>, <i>el Syriaco vierte</i>
-<b>anillo</b>, <i>el Caldéo</i> <b>círculo</b>, <i>los Setenta</i> <b>cúpula</b>;
-<i>y donde lee</i> <b>pan</b> <i>la Vulgata</i>, <i>Vatablo leyó</i> <b>espada</b>,
-<i>Pagnino</i> <b>misericordia</b>, <i>Arias Montano</i> <b>sabiduría</b>, <i>y el
-Burgense</i> <b>calabaza</b>? y haciendo despues, de todas estas idéas,
-quantas combinaciones á uno se le antoje, probar todo lo que quisiere
-con ingenio y con sutileza; fuera de que, oyendo el auditorio que el
-Predicador cita á roso y velloso al Syriaco, al Caldéo, al Griego
-y al Hebréo, se persuade sin razon de dudar, que sabe todas estas
-lenguas como la suya propria, tiénele por monstruo de sabiduría, y
-oye todo quanto dice con un respeto que pasma. Los oradores modernos
-se burlan de todo esto, teniéndolo por ostentacion, aparato, alaracas
-y charlatanería; pero yo, con licencia de sus Mercedes y de sus
-Reverendíssimas, me burlo de todos ellos.»</p>
-
-<p>20. «Ves aquí, Gerundio amigo, el plan de la nueva secta, de la
-qual, segun tengo entendido, se ha declarado ciego partidario tu Tio
-el Señor Magistral, siendo uno de los que mas furiosamente predican
-á la francesa; que en suma, á esso se viene á reducir la nueva moda.
-No te dissimularé, que la gente sesuda, la que se llama <i>crítica</i>, la
-devota y la que se precia de culta, se ha declarado tambien á banderas
-desplegadas por el mismo partido. Vase tras de un orador á la moderna,
-como los niños se van tras los danzantes y tras la tarasca en el dia
-del Córpus: á estos los celebran, los ensalzan, los colocan mas arriba
-de las nubes, quando á nosotros nos desprecian, nos deprimen, haciendo
-tanta burla y tanta chacota de nuestro modo de predicar, que no parece
-sino que hemos nacido para ser los dominguillos de sus conversaciones y
-tertulias.»</p>
-
-<p>21. «Pero, qué importa ni qué nos empece este puñado de gente
-melancólica y descontentadiza, quando tenemos á nuestro favor la
-mayor, la mas sana y la mas discreta parte de nuestra península, desde
-oriente á poniente y desde el septentrion á mediodía? Nuestras son
-todas quantas Cofradías levantan varas ó enarbolan estandartes en
-el continente español, desde los Pirinéos hasta la embocadura de el
-Tajo, y desde Finisterre hasta las Algeziras. Nuestros son todos los
-Mayordomos de estos ilustres cuerpos, que se exhalan por buscarnos y se
-empobrecen por enriquecernos. Nuestros son los formidables gremios de
-Zapateros, Curtidores, Sastres, Barraganeros, Mercaderes, Escrivanos,
-Procuradores, y hasta en el respetable gremio de los Abogados no
-nos faltan innumerables parciales. Nuestra es la muchedumbre de
-las Ciu<span class="pagenum" id="Page_100">p. 100</span>dades, el
-Concejo de las Villas, el total de las Aldéas, la mosquetería de
-las Universidades, la juventud de los Claustros, y aún en la misma
-ancianidad podemos contar amigos, auxiliares y defensores.»</p>
-
-<p>22. «Dígalo, si no, aquel famoso campeon y aquel valiente Paladin,
-que á los sesenta y mas años de su edad, y á los veinte y mas de
-Predicador veterano, exercitados muchos de ellos en el mayor theatro
-de España, salió tan denodadamente á nuestra defensa. Havia predicado
-á la moderna en una de las funciones mas famosas de la Corte cierto
-Orador, Cathedrático á la sazon en una célebre Universidad, y, aunque
-no de muchos años, estaba reputado por gran Theólogo, por insigne
-Predicador, por ingenio conocido y, en fin, por hombre verdaderamente
-sabio, mas que regularmente instruído en las divinas y en las humanas
-letras (quédese esta opinion en su lugar, que yo no soy amigo de quitar
-á nadie la buena ó mala que Dios le deparare). En fin, él predicó
-un sermon que logró exquisito aplauso de todos los anti-veteranos:
-assunto grave, pruebas macizas, mucho de esto que se llama eloquencia,
-pocos textos, citas por alambique, reflexiones morales en abundancia,
-Escritura desleída, Evangelio, y á ello nada de chistes, y lo
-mismo de circunstancias. Imprimióse la oracion, y aprobóla con
-grandes campanillas cierto Clérigo de autoridad,<a id="FNanchor_25"
-href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a> que ha dado la gente en
-la manía de que es el Gallo de Predicadores y que como tal puede y
-debe cantar en toda España, como si dixéramos en su propio muladar.
-Mas hay hombres de tan mal gusto, que no dudan decir que este Gallo,
-respecto de nuestra oratoria evangélica, á la qual suponian sepultada
-en una obscuríssima noche, es el precursor del dia, el despertador del
-sol, el que derrite las densas tinieblas que se havian apoderado de
-nuestro polo pulpital, el que dissipa las patrullas de los Predicadores
-arlequines, saltimbanquis, ligeros y matachines, que divertian á la
-gente en vez de instruírla, y empeoraban las costumbres en lugar de
-enmendarlas; aplícanle sin mas ni mas aquel par de estrophas de cierto
-hymno:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">A nocte noctem segregans</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Præco diei jam sonat</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Jubarque solis evocat.</i></div>
- <div class="verse i3"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc excitatus Lucifer</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Solvit polum caligine:</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc omnis errorum cohors</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Viam nocendi deserit.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>23. «Y qué te parece? que se contentan con esto? No paran aquí:
-passan adelante, y no dudan aplicarle otro buen trozo del mismo hymno,
-queriéndonos persuadir que le viene como de molde. Empéñanse en decir,
-que este Gallo hace<span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span>
-abrir los ojos á los amodorrados, mete tanto aguijon á los soñolientos,
-confunde y convence á los pertinaces, y, en fin, que á fuerza de cantar
-él en el púlpito como se debe, hay esperanza de que haga cantar á todos
-los demas Predicadores como es razon:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Gallus jacentes excitat</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Et somnolentos increpat;</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Gallus negantes arguit.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Gallo canente spes redit.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">De este hombron, coco de los Predicadores y choriphéo de
-la nueva secta, es la aprobacion susodicha.»</p>
-
-<p>24. «No la pudo sufrir aquel Predicador veterano, cuyos nobilíssimos
-sermones peinaban tantas canas como su cándida cabeza. Caló el morrion,
-echóse la visera, vistió la cota, que algunos, por lo breve de su
-cuerpo, dixeron era cotilla, enristró la lanza, y desde la misma
-dedicatoria, dirigida á un gran Señor, comenzó á correr el Gallo,
-pero como? Desplumándole, descrestándole, y en fin haciéndole añicos.
-Alaba lo que él reprueba, y condena lo que él aplaude, haciendo una
-descripcion tan galante de los sermones de moda que no hay mas que
-pedir; yo la tomé de memoria, porque me cayó muy en gracia, y dice
-assí»:</p>
-
-<p>25. «<i>Si V. E. Señor para mientes, como dice nuestro castizo idioma,
-hallará en estos sermones, que ya llaman de moda, si no el todo, parte
-mucha de lo que en aquel gabinete sucedia</i>: <b>Vamos, vamos á oir al
-Padre Don F., al Señor Don Z., al Doctor tal, que predica de moda.</b>
-<i>Quiere á mi ver decir esta palabra un quadro sin imágen, una imágen
-sin templo, un templo sin altar, un altar sin sacrificio, un sacrificio
-sin Sacerdote, y un Sacerdote sin el proporcionado ornamento: es
-puntual descripcion de un sermon de moda.</i>»</p>
-
-<p>«Qué te parece, amigo Gerundio? Has oído en tu vida comparacion mas
-á pelo, símil mas adequado, ni descripcion mas puntual de un sermon
-á la moderna? Porque, en realidad, si la cosa se considera bien y
-sin passion, la multitud de textos, la bulla de citas, el aparato de
-erudicion, la variedad de versiones, el paloteado de retruécanos, la
-gala de los equívocos, lo sútil de los conceptos, la delicadeza de
-los reparos, el escape de las soluciones, y de quando en quando el
-chiste de los gracejos, son puntualíssimamente la imágen, el templo, el
-altar, el sacrificio, el Sacerdote, el amito, la alba, el cíngulo, el
-manípulo, la estola y la casulla de un sermon equipado como es justo; y
-al que le falta todo esto, hágote un sermon en carnes vivas, que es una
-vergüenza y una compassion.»</p>
-
-<p>26. «No es mi intento, ni por ahora seria del assunto, hacerte una
-relacion individual de todo lo que dixo el Predi<span class="pagenum"
-id="Page_102">p. 102</span>cador veterano en el discurso del sermon,
-que dedicó al susodicho gran Señor, en immortal gloria nuestra y
-en eterna confusion de los modernos. Essa seria obra larga, y era
-menester producir toda la pieza, que es única en su linea y la conservo
-en la celda enquadernada en papel dorado, para molde y original de
-mis sermones, (se entiende despues del <i>Florilegio sacro</i>,) si es
-que alcanzan mis fuerzas á una débil imitacion. Ni quiero cansar tu
-atencion con referirte, que un tal <i>D. Gutierre Fernandez</i> (hombre
-ignorantíssimo y desalmado, si los ha havido jamas,) disparó un par
-de cartas insolentes y atrevidas á un qual <i>D. Fulano Valdenoches</i>,
-las quales, puesto que no salieron á luz, anduvieron de ronda de mano
-en mano, de casa en casa, y de estudio en estudio, assí en la Corte
-como fuera de ella, é hicieron una riza de todos los diantres. Pero
-en quienes? En los <i>anti-Oradores Magistrales</i> y en sus seguaces, que
-son unos pobres pelones; porque, aunque es assí que las tales cartas
-convencen, que en el sermon de nuestro heróico defensor se hallan tres
-ó quatro proposicioncillas heréticas, algunas otras malsonantes, tal
-qual textecillo de la Escritura supuesto, muchos mal citados, este ú el
-otro testimonio venial levantado á los Santos Padres, y assí de otras
-cosuelas á este tenor, qué hombre de juício hace caso de semejantes
-bagatelas? Quien no sabe, que essos son hypérboles galantes, valentías
-del discurso, arrojos del ingenio, y <i>festivíssimas aperturas</i> de una
-fantasía que se eleva, que se arrebata y no anda arrastrando por el
-suelo? Si se huvieran de reparar y cortar en nuestros sermones estos
-Icáricos vuelos, donde iriamos á parar?»</p>
-
-<p>27. «En fin, este Orador insigne á la veterana, que contaba entónces
-sesenta y ocho años de edad, y á los veinte y quatro de púlpito,
-al qual, segun esta cuenta, no subió hasta los quarenta y quatro,
-que es ya edad madura, en la qual al Predicador mas tardío le puede
-haver salido el uso de la razon pulpitable; este Orador veterano,
-vuelvo á decir, añoso, famoso y canoso, acredita bien que aún dentro
-de los claustros tenemos partido, no solo entre aquellos que apénas
-los apunta el bozo de la oratoria, que essos á red barredera los
-puedes contar por nuestros, sino entre los mas añejos, mas veteranos
-y aún mas vetustíssimos. Y hay la gracia particular de que estos
-hablan por experiencia, en cuya escuela, que es la mas segura y la
-mas convincente, han aprendido lo bien que les ha salido la cuenta
-predicando á la veterana, pues no hay mejores cien doblones que los que
-se hallan de repuesto en sus religiosas navetas, ni chocolate mas rico,
-ni botes de tabaco mas exquisito, ni pañuelos de tela y de color mas
-finos, ni ropa blanca mas delgada que la que encontrarás en sus pobres
-alacenas, caxones y baúles.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_103">p. 103</span></p>
-
-<p>28. «Pues, siendo todo esto assí, <i xml:lang="la" lang="la">quis
-furor, quæ te dementia cepit</i>? qué locura es la tuya? qué delirio
-se apoderó de tu cabeza, quando assí te la trastornó esse tu
-tiesíssimo y circunspectíssimo Tio, tumbándote patas arriba á quatro
-razones miserables, que te alegó el tal Dómine Espetera? Perdóname
-si me descompongo, porque no me puedo contener al hablar de estos
-encaprichados y testarudos parciales de la sinrazon, aunque por otra
-parte sean hombres de autoridad y de respeto. No quiero ya, que hagas
-caudal de mis razones, sin embargo de ser todas tan convincentes, tan
-triumphantes que no admiten réplica ni sufren resistencia. Tampoco
-quiero ya, que te hagan fuerza los exemplares que te he puesto delante
-de los ojos, ni tantos millares de millares de Predicadores veteranos
-como han hecho fortuna por este camino, ni lo que has tocado y estás
-tocando por tus proprias manos en mí mismo, que siempre le he seguido
-y que en mi vida no pienso seguir otro. Será possible, Gerundio del
-alma, que no te convenza tu experiencia propia? Tan mal te ha ido
-desde que comenzaste la carrera, emprendiéndola por esta via lactea ó,
-hablando con mas propriedad, por este caminito de la plata? Sermon y
-medio has predicado hasta ahora en público, y otro entre las paredes
-del Convento, y qué hombre hay ya mas famoso en toda la redonda? De qué
-otro retumban mayores ni mas encarecidos aplausos en todo el dilatado y
-espacioso ámbito del Páramo? Piensas que tu fama se ha limitado á las
-paredes solas de Campazas? Oh quanto te engaña tu encogimiento y tu
-modestia! Llegó ya á Villaquexida, extendióse á Villamandos, se dilató
-á Villamañan, y hasta en las márgenes del Orbigo resuena el eco de tu
-nombre con tanta claridad como en las concavidades de Villaornate; poco
-dixe: ó me engaña mucho el pensamiento, ó siento acá en lo mas interior
-del alma no sé qué prophéticos presagios de que en breve tiempo no se
-ha de hablar de otra cosa que de Fray Gerundio en toda España, y aún se
-adelanta el vaticinio á descubrir entre no sé qué lejanas lumbres, que
-ha de penetrar tu famoso nombre hasta las provincias extrangeras.»</p>
-
-<p>29. «Miéntras tanto, es cierto que ya no se sabe hablar sino de tus
-sermones, de tus prendas y de tus talentos, en essos caminos, en essos
-campos, en essas tierras, en essas viñas, en essos erreñales, en essas
-eras, y aún en todos essos mercados del contorno. Miéntras tanto, es
-indubitable que ya no hay Cofradía que no te desée, no hay Mayordomo
-que no te solicite, no hay sermon de ánimas que no te aguarde, no
-hay retablo nuevo que no clame por tí, y no hay semana santa que no
-te tienda los brazos. Pues, corazon amilanado, por qué te acobardas?
-Alma de cántaro, por qué te quiebras? Espíritu pusilánime, por qué te
-desmayas? Desprecia,<span class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span>
-desprecia generosamente esse terror pánico que se ha apoderado de tu
-pecho; no hagas caso de essas pasmarotas, con que intentan aturrullarte
-los ciegos y apassionados sectarios de la novedad y, confirmándote en
-el heróico empeño de no desviarte un punto del camino real y derecho
-que tan gloriosamente has comenzado, ríete á carcajada tendida de todos
-aquellos que pretenden arredrarte de él, no dando otra respuesta á
-sus razones que la que yo dí, y tambien te suministré en ocasion muy
-semejante, de la qual te acordarás sin que yo te la repita:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Mingere cum bombis res est gratissima lumbis!</i>»<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>30. No de otra manera que quando en el corazon del invierno amanece
-el Orizonte cubierto de una densa niebla, la qual poco á poco se va
-al principio enrareciendo, luego que el sol presenta la batalla,
-comenzando la funcion con la escaramuza de sus rayos; pero no se
-declara tan de repente la derrota de los esquadrones tenebrosos, que
-no disputen por largo tiempo el terreno, pues, titubeante al parecer y
-como neutral la victoria, ya el sol abre los nebulosos esquadrones, ya
-estos se vuelven á cerrar mas densamente, muchas veces aquel los rompe,
-y otras tantas estos le rebaten; ya el exército del sol passa por el
-vientre del campo de la niebla y, aunque con luz cansada, no tanto
-dora quanto argentéa la cima de un vecino monte, ya se vuelve á cerrar
-el exército enemigo y, repeliendo al contrario, parece que le retira
-hasta su mismo atrincheramiento; durando el fluxo y el refluxo de la
-dudosa contienda hasta que, al acercarse el mediodía, encendidas en
-fogosa cólera las tropas de la luz, acometen tan furiosamente al campo
-de la niebla, que por todas partes le rompen, le penetran, le pisan, le
-atropellan, le dissipan, y, dueño enteramente el sol del campo de la
-batalla, se dexa ver en todo el hemispherio el mas claro, el mas sereno
-y el mas despejado dia. Assí, ni mas ni ménos, dissipó el razonamiento
-de Fray Blas las nieblas que havian obscurecido el entendimiento de
-nuestro Fray Gerundio, y quedó tan despejado y tan claro como el dia
-mas apacible y mas sereno del mes de Enero ó de Febrero. Dió mil
-abrazos á su amigo por lo que le havia consolado, iluminado y alentado,
-y renovó en sus manos el pleito homenage, que ya havia hecho en otra
-ocasion, de que no predicaria de otra manera en todos los dias de su
-vida, aunque el mismo Gallo de la passion le predicara lo contrario.
-Con esto dieron la vuelta al lugar, donde sucedió lo que dirá el
-capítulo siguiente; pero, ántes de escribirle, suplico al Lector que
-tenga un poco de paciencia, porque voy á tomar un polvo.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch5_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span></p>
- <h2 class="nobreak">LIBRO QUINTO.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3>
- <p class="subh3">Encárganle un sermon de honras, y no le escupe;
- con todo lo demas que iremos diciendo.</p>
-</div>
-
-<p>1. «<big><span class="smcap">Pero</span></big> mira, le dixo Fray
-Blas en el camino, si tu Tio te volviere á tocar la especie, tú has
-de hacer la gatatumba y el agacha-panza: quiero decir, que te has de
-mostrar convencido de sus razones, rendido á sus consejos, dócil á sus
-instrucciones, oyéndole en lo exterior con mucha humildad, respeto y
-reverencia; pero allá dentro de tu corazon has de estar bien resuelto
-á reírte y hacer burla de todo quanto te dixere. La razon de este
-admirable y no ménos importantíssimo consejo salta á los ojos; porque
-estas gentes de la Iglesia, constituídas ya assí en alguna dignidad, y
-mas quando están asomadas á una mitra, suelen ser muy delicadas, gustan
-de que en todo se les oiga como á oráculos, y llevan muy á mal que se
-les replique. Quando á esto se añade la razon del parentesco, y mas
-siendo tan immediato y tan superior como el de Tio, los da un peso de
-autoridad sobre toda la familia, que no parecen sino unos concilios,
-y hasta los hermanos mayores, que no han ido por la Iglesia, los oyen
-con una veneracion que causa espanto. Es verdad que no siempre es oro
-todo lo que reluce, pues tal vez hacen burla de ellos interiormente;
-pero los tiene cuenta el paladearlos en el fuero externo, assí para
-disfrutarlos en vida como para heredarlos en muerte. A ninguno importa
-mas que á tí el tener grato á tu Tio, porque ninguno le necessita
-mas que tú, ya por los socorrillos que te suele enviar, y ya por lo
-mucho que con su autoridad y con la de sus amigos te puede servir
-dentro y fuera de la Religion para tus adelantamientos. Por tanto
-sigue este mi consejo capital, y trata de hacer bien tu papel: calla,
-dissimula, humíllate, muéstrate convencido, dale palabra de enmendarte,
-consúltale en todo lo que se ofreciere; pero tú, haz aquello que se te
-antojare!»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span></p>
-
-<p>2. Aunque la leccioncilla del Padre Predicador mayor no era
-de aquellas, que mas se conforman con el Evangelio ni aún con el
-Catechismo, le cayó muy en gracia al docilíssimo Fray Gerundio, y la
-tomó tan de memoria, que jamas se le olvidó. Llegaron á casa, donde
-encontraron ya refrescando á toda la patrulla. Era el refresco limonada
-de vino y bizcochos, que es el regular en las fiestas recias de Cámpos;
-y se havian agregado á los huéspedes de casa muchos Curas del contorno,
-que havian concurrido á la funcion, y tambien no pocos labradores de
-los mas pestorejudos, todos con el motivo de dar la enhorabuena á Fray
-Gerundio, á sus padres y á toda la parentela.</p>
-
-<p>3. Fueron graciosas las expressiones con que se explicaron algunos,
-especialmente de aquellos que se preciaban mas de tener voto en
-esto de sermones. Uno que havia servido todas las Mayordomías de su
-lugar, y estaba persuadido á que ninguno le echaba el pié adelante en
-la eleccion de los mejores Oradores, dixo con voz ponderativa: «El
-Padre Fray Gerundio ha perdicado un sermon que, miéntras Campazas sea
-Campazas, no habrá quien le desquite.» Otro, que havia sido muchos
-años Procurador de la tierra, y era hombre de cabeza abultada y muy
-maciza, pareciéndole que el otro havia andado corto, añadió como para
-corregirle: «Sí, andáos ahora á Campazas! En Leon he uído yo á los
-mayores páxaros de España, pero otro Fray Gerundio... Y no digo mas,
-porque toda comparanza es udiosa.» Al hermano Bartholo se le hacian
-ya limonada las palabras, y, no pudiéndolas contener, prorumpió en
-el despropósito de que en todos los dias de su vida havia oído ni
-esperaba oir sermon mas mathemático. Voz cuyo significado no entendia,
-pero siempre le havia parecido que significaba alguna cosa grande é
-inaudita. Allá se fué el elogio del Sacristan de Benafarces, que se
-halló en la funcion, no se sabe por qué casualidad, y era tenido entre
-los que le conocian por uno de los hombres mas cultos de los que á la
-sazon gorgoritaban <i>Parce-mihis</i>. Este pidió silencio, teniendo en la
-mano un vaso de limonada que rebosaba por el borde, y, estando todos
-callados y suspensos, dixo con voz gutural, recalcada y circunspecta:
-«Señores, vamos haciendo justicia; que el sermon desde el principio
-hasta el postre, desde la cruz hasta la fecha, y desde el thema hasta
-el <i xml:lang="la" lang="la">quam mihi</i>, fué una pura construccion
-de Philosophía.» Quedaron todos mirándose los unos á los otros, y,
-aunque ninguno entendió lo que el Sacristan quiso decir, fué general la
-opinion de que tampoco se podia decir mas.</p>
-
-<p>4. A todo esto havia estado muy atento, pero igualmente callado
-un buen Clérigo, de estos que llaman <i>de missa y olla</i>, que con su
-Capellanía y un decente patrimonio lo passaba<span class="pagenum"
-id="Page_107">p. 107</span> quieta y pacíficamente en su lugar,
-mejor que un Arcediano. Era á la verdad de pocas letras, pues solo
-tenia las precisas para entender el Breviario y el Missal á media
-rienda; pero por su buena razon, por su genio apacible y bondadoso, y
-porque era limosnero y amigo de hacer bien, le estimaban mucho en su
-pueblo. Apénas moria alguno en él que no le dexasse por su principal
-testamentario, y él admitia sin repugnancia estos encargos, assí por
-tener alguna cosa en que emplear loablemente el tiempo, como por haver
-hecho concepto que, si cumplia fiel, legal y puntualmente con este
-piadoso y caritativo oficio, podia hacer mucho bien á los difuntos y
-ser muy útil á los vivos.</p>
-
-<p>5. Havia fallecido pocos dias ántes el Escrivano de su lugar, que
-era ya viudo, y no solo le havia nombrado por su testamentario, sino
-tambien por tutor y curador de sus hijos, con la expression de que no
-se le tomassen cuentas ó se passasse por las que él quisiesse dar;
-todo en crédito de la confianza que hacia de su pureza, exactitud y
-legalidad. Dexaba encargado en el testamento, que se le hiciessen
-honras y cabo de año con sermon, segun costumbre, y señalaba doscientos
-reales de limosna para el Orador que se las predicasse, «en atencion,
-decia él, al trabajo que ha de tener qualquiera pobre Predicador en
-hallar de qué alabarme; porque, si no quiere mentir, se ha de ver bien
-apurado.»</p>
-
-<p>6. Con efecto debia de ser assí, porque era pública voz y fama, que
-el tal Escrivano havia sido hombre no muy demasiadamente escrupuloso.
-Quando entró en el pueblo, (pues fué el primer Escrivano que entró
-en él,) no havia pleito ninguno, ni aún memoria de que le huviesse
-havido jamas desde su primera fundacion; pero al año, y no cabal, de su
-residencia ya todo el lugar se ardia en pleitos, y, quando murió, dexó
-pendientes treinta y seis, aunque no passaba la poblacion de doscientos
-vecinos: encendia á unos, azuzaba á otros, y los enzarzaba á todos. Si
-dos partes contrarias le consultaban sobre una misma dependencia, á
-cada una en particular respondia, afectando una modestia socarrona, que
-él no era Abogado ni entendia los puntos de derecho, ni le tocaba dar
-parecer; pero, por lo que le havia enseñado la experiencia en tantos
-años de exercicio y en tantos pleitos como havian passado ante él, era
-corriente su justicia, temeraria la pretension del contrario, y que
-á buen librar le condenarian en costas, concluyendo con que, si esto
-no salia assí, havia de quemar el oficio; que esto se lo decia á él
-solo en confianza, encargándole mucho el secreto. Despues que á uno y
-otro los havia metido tanto aguijon, añadia con grande remilgamiento
-que, aunque era cierto todo lo dicho, para qué queria pleito? que
-era mejor componerse, porque, aunque ninguno<span class="pagenum"
-id="Page_108">p. 108</span> se interessaba mas que él en que cada qual
-siguiesse su justicia, (pues al fin no comia de otra cosa ni tenia
-otros mayorazgos,) pero que amaba mas la paz del pueblo que todos los
-interesses del mundo. Con este artificio, despues de haver irritado á
-las dos partes, él echaba el cuerpo fuera y cobraba crédito de hombre
-desinteressado.</p>
-
-<p>7. En haviendo qualquiera quimerilla en el pueblo, por ligera que
-fuesse, especialmente si havia sido cosa de paliza con algun rasguño
-ú efusion de sangre, al punto buscaba los Alcaldes y se estrechaba
-con ellos, y en tono de amistad y de confianza los persuadia á
-que levantassen un auto de oficio y que tratassen de cubrirse,
-intimidándolos con que hoy ó mañana vendria una residencia, y no
-faltaria alguno que los quisiesse mal y los acusasse de omissos ó de
-parciales, y á buen librar caeria sobre sus costillas una multa que los
-levantasse tanta roncha. Despues de hecho el auto de oficio, arrestados
-los de la riña y borrajado mucho papel en declaraciones, cargos y
-descargos, quando ya no tenia pretexto para chupar mas á las dos
-partes, solicitaba él mismo por debaxo de cuerda que se compusiessen;
-y, cargando bien la mano en las costas á unos y á otros, porque á
-ninguno se las perdonaba, á un mismo tiempo llenaba el bolsillo
-y era aplaudido entre los innocentes con el glorioso renombre de
-pacificador.</p>
-
-<p>8. Era muy franco en dar testimonios aún de aquello que no havia
-visto, y, para quitar el escrúpulo á los que podian reparar en esta
-mala fé, los decia con una bondad que encantaba, que un hombre de
-bien se havia de fiar de otro hombre de bien mas que de sí mismo; que
-debia de dar mas crédito á los ojos agenos que á los suyos proprios,
-porque estos podian alucinarle y engañarle, pero de los otros no era
-razon ni buena crianza ni aún conciencia presumirlo; y finalmente, que
-esto mismo se estaba palpando á cada passo en el uso de los anteojos,
-con los quales ve uno mas y mejor que con sus proprios ojos; de donde
-inferia que, assí como puede un Escrivano dar fé válida, lícita y
-legalmente de aquello que ve con anteojos, siendo assí que no son sus
-ojos los anteojos, assí ni mas ni ménos puede y debe darla de lo que ve
-con los ojos de un hombre honrado, quando este le assegura, que lo ha
-visto y que passó la cosa ni mas ni ménos como él se la cuenta; y á la
-réplica que le podian hacer, que él no sabia si era ó no hombre honrado
-el que le pedia el testimonio, ya él salia al encuentro diciendo,
-que mil veces havia oído á los Abogados ser principio de derecho que
-«ninguno se debe presumir malo, hasta que se pruebe que lo es, y que en
-caso de duda siempre se debe presumir lo mejor.»</p>
-
-<p>9. Quedábanse atónitos los pobres páparos al oírle esta<span
-class="pagenum" id="Page_109">p. 109</span> doctrina, que les parecia á
-ellos mas clara que la luz del mismo dia; y el símil de los anteojos,
-aunque tan disparatado, los ataba de piés y manos. Para acabarlos de
-aturrullar y convencer enteramente, añadia otro símil, en el qual los
-dexaba como embobados y lelos. «Está un Escrivano, decia, actuando con
-un Señor Alcalde ó con qualquiera otro Juez; firma este, y despues mas
-abaxo el Escrivano: <i>ante mí, Fulano de Tal</i>. Quantas veces sucede,
-que el Juez al tiempo de firmar no está <i>delante</i> del Escrivano, sino
-á un lado ó á las espaldas, porque el Alcalde verbi-gracia se está
-passeando en la sala? Y quien dirá por esso, que el Escrivano es
-falsario, porque autorizó ó legalizó la firma del Juez, diciendo que
-havia sido <i>ante él</i>? Pues, si esta no es falsedad, por qué lo ha de
-ser dar un testimonio de lo que no se vió ni se oyó, en la buena fé
-de que trata verdad el que me assegura, que lo ha visto y oído? A los
-de mi oficio, que tropiezan en estos melindres y delicadezas, se les
-puede decir que tienen escrúpulos de Mari-Gargajo.»<a id="FNanchor_27"
-href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a></p>
-
-<p>10. En virtud de esta misma docilidad, no solo era bizarríssimo en
-dar testimonios de lo que jamas havia visto, sino que con su bondadoso
-corazon no se podia negar á darlos muchas veces contrarios á lo que
-havia palpado, sin detenerse mucho en dar dos testimonios opuestos
-á las dos partes contrarias, porque decia que era enemiguíssimo de
-desconsolar á nadie. Y, aunque esto le ocasionó mas de una vez algunos
-embarazos enfadosos en los Tribunales superiores, al cabo de ninguno
-salió tan mal como se podia temer, porque tenia maña para todo. Solo
-era muy detenido en franquear los testimonios, quando sospechaba que
-podian perjudicar á alguna parte predilecta suya; bien entendido que
-su predileccion nunca se fundaba sino en un honrado reconocimiento á
-expressiones prácticas, no de las mas ordinarias. Quando se hallaba en
-este caso, decia con grande compostura, que no podia dar testimonio
-alguno, sin que se lo mandasse la Señora Justicia; y, quando le
-reconvenian con que estaba obligado á hacerlo en virtud de su mismo
-oficio, por quanto todo fiel Christiano tenia derecho á que le diesse
-testimonio de lo que havia visto ú oído, él respondia con mucho
-fruncimiento, que esto era ignorar las nuevas pragmáticas-sanciones
-que havian salido sobre el oficio de Escrivano, y los pobres patanes,
-al oir el nombre de <i>pragmática-sancion</i>, quedaban tamañitos,
-pareciéndoles que debia ser alguna excomunicacion del Padre Santo
-de Roma, para que los Escrivanos no se metiessen en cumplir con su
-obligacion sin licencia de los Alcaldes.</p>
-
-<p>11. Este havia sido el exemplaríssimo Escrivano que havia dexado
-por su principal testamentario al Licenciado Flechilla, (que assí se
-llamaba el Clérigo de quien íbamos hablando,<span class="pagenum"
-id="Page_110">p. 110</span> habrá como dos hojas,) dando órden en su
-testamento para que se le predicasse su sermon de honras, corriente,
-como era uso y costumbre en aquella tierra. Pues el tal Clérigo, yendo
-dias y viniendo dias, luego que oyó á Fray Gerundio el sermon del
-Sacramento, quedó verdaderamente espantado y dixo allá dentro de su
-corazon: «No se me escapará este páxaro, y assí predicará otro las
-Honras del Escrivano de mi lugar como yo soy Arzobispo.» En efecto,
-despues de haver oído con el mas profundo silencio la variedad de
-expressiones, con que todos daban la enhorabuena á nuestro Fray
-Gerundio, se levantó pausada y boniticamente de su assiento, encaminóse
-hácia donde aquel estaba, dióle un estrecho abrazo y, assomándosele
-las lágrimas de puro gozo, le dixo con bondadosíssima ternura:
-«Padrecito mio, obras son amores, que no buenas razones: yo tengo la
-incumbencia de encargar un sermon de honras al difunto Escrivano de mi
-lugar, que vale doscientos reales, y, si valiera doscientos mil, con
-otros doscientos mil amores le pondria yo á la disposicion de Vuesa
-Paternidad. El tal Escrivano, que Dios haya, ciertamente no fué hombre
-canonizable; pero por lo mismo los assuntos dificultosos se hicieron
-para ingenios peregrinos. El de su Reverencia lo es, ó tengo yo de
-quemar á mi <i>Lárraga</i> y al <i>Piscator de Salamanca</i>, que es toda mi
-librería.»</p>
-
-<p>12. No cabe en la ponderacion el empavonamiento de que se sintió
-repentinamente embestido el corazon de nuestro Fray Gerundio,
-viéndose convidado en aquella publicidad y en aquellas circunstancias
-con un sermonazo de aquel tamaño, pues havria mas de quatro Padres
-Definidores, que se tendrian por muy dichosos en haverlo conseguido
-despues de haverlo pretendido mucho, y á él se le havia venido á las
-manos, como dicen, sin saber leer ni escrivir. Desde aquel mismo
-punto se le barrió de la memoria todo quanto le havia dicho su Tio el
-Magistral, como si jamas lo huviera oído, y ya miraba tan debaxo de sí
-al mismo Magistral, que por poco no le tenia lástima; pero sin embargo
-resolvió respetarle en el fuero externo por la formalidad, teniendo
-presente la importante leccion de su íntimo Fray Blas.</p>
-
-<p>13. Respondió pues al Licenciado Flechilla, muy agradecido á la
-honra que le dispensaba, y aceptando, quanto era de su parte, el sermon
-de honras, baxo el beneplácito y la bendicion de su Prelado, que no
-dudaba se la franqueasse, con agradecimiento al honor que hacia á la
-Orden en la persona del mas mínimo individuo suyo. Hay quien diga, que
-casi le respondió con estas mismas voces, aunque tan forasteras á su
-comun estilo, bien que no faltan otros que lo contradicen, fundados
-en esto mismo, persuadidos á que las espressiones eran mas cultas de
-lo que correspondia á su crianza y á la idéa<span class="pagenum"
-id="Page_111">p. 111</span> de hablar que se havia formado, assí en
-conversaciones privadas como en las funciones públicas. Nosotros no nos
-atrevemos á tomar partido en este intrincado punto de crítica, bien
-que nos inclinamos á creer que, aunque la substancia de la respuesta
-fuesse de Fray Gerundio, pero el guiso y las voces tienen traza de
-ser del curioso, que hizo los apuntamientos de donde sacamos estas
-menudencias.</p>
-
-<p>14. Como quiera que esto huviesse sido, lo que consta de cierto
-es, que Fray Gerundio no se descuidó en pedir al Licenciado Flechilla
-algunos apuntes de la vida, virtudes y milagros del difunto Escrivano:
-diligencia muy necessaria para disponer su fúnebre panegýrico; y al
-mismo tiempo quiso informarse del dia, en que pensaba se celebrasse
-el pomposo funeral. «Los sufragios, Padre Predicador, le respondió
-el boníssimo Clérigo, los sufragios por las ánimas benditas del
-Purgatorio, aunque no se supongan tan necessitadas de ellos como la de
-nuestro Escrivano, quanto mas ántes se hagan mejor; porque el lugar no
-es muy acomodado, y ciertamente las pobres no están para esperar mucho
-en él. Dilatárselos por pereza es crueldad, que solo cabe en quien
-haga poca reflexion á lo que están padeciendo aquellos ya dichosos,
-pero atormentados espíritus; y assí, quanto mas aprisa disponga su
-Paternidad el sermon, mas pronto tendrán el alivio las ánimas benditas,
-mas presto saldré yo de la obligacion á mi Compadre el Escrivano, (Dios
-tenga su ánima en descanso!) y mas anticipado lograremos el gusto de
-oírle sus apassionados.»</p>
-
-<p>15. Quedaron de acuerdo en que dentro de un mes le predicaria,
-porque Fray Gerundio protestó que necessitaba por lo ménos de este
-tiempo para disponerle, especialmente siendo esta la especie de
-sermones, á su parecer, mas enrebesada, y necessitaba tomar algunas
-reglas para ensurjarla. Ningun sermon de honras havia oído en su vida,
-y aún por entónces le pareció que tampoco le havia leído; pero le fué
-infiel en esto su memoria, como presto se verá. En fin, por no perder
-tiempo despachó luego un proprio á su Prelado, pidiendo licencia para
-admitir la nueva funcion, con una carta que decia assí:</p>
-
-<p>16. «Reverendo Padre nuestro. Prediqué el sermon del Córpus al
-Sacramento de mi lugar, en la fiesta de mis Señores Padres, como otros
-lo dirán; que á mí no me está bien el decirlo. Solo puedo assegurar,
-que circunstancia ninguna no se me escapó; hasta una que me cogió de
-súpito, que fué una gaita-gallega en vez de órgano, la toqué tan bien;
-y no faltó quien dixo, que ni el mismo Gaitero havia tocado tan bien
-la gaita, como yo la circunstancia. Perdóneme vuestra Paternidad, que
-se me escapó sin querer esta alabanza, y quedo<span class="pagenum"
-id="Page_112">p. 112</span> corrido, segun lo que dixo el otro: <i
-xml:lang="la" lang="la">Laus in ore proprio vilescit</i>. Los abrazos que
-me dieron al acabar el sermon no tienen cuenta, y las décimas, las
-octavas y aún los sonetos que me echaron en la mesa fué cosa de juício.
-Por fin y por postre, el Licenciado Flechilla, Capellan de Pero-Rubio,
-me encargó el sermon de honras del Escrivano de su lugar, que murió
-pocos dias há, y dexó doscientos reales de limosna para el Predicador.
-La honra me tira mas que el provecho, y tambien la esperanza de llevar
-para el Convento una buena porcion de missas de las muchas que dexó
-encargadas el difunto. Pido á vuestra Paternidad el benedícite para
-predicar este sermon, que ha de ser dentro de un mes, y yo le iré
-adjetivando por acá á ratos perdidos. El proprio lleva un carnero y una
-cántara de vino, que mis Padres envían de limosna á la santa Comunidad,
-á quien piden perdon de la cortedad, porque no puede obrar mas su
-buen afecto, y me encargan muchas memorias de su parte para vuestra
-Paternidad, cuya vida guarde Dios muchos años. Campazas, etc. — Besa
-las manos de vuestra Paternidad su servidor y menor súbdito</p>
-
-<p class="centra"><b>Fray Gerundio</b>, <i>indigno Predicador</i>.»</p>
-
-<p>17. El <i xml:lang="la" lang="la">benedícite</i> vino corriente á
-vuelta de proprio; porque, como el Prelado no havia oído el sermon del
-Sacramento sino en relacion hecha por Fray Gerundio, creyó buenamente
-que le havia desempeñado con decencia, valiéndose de algun papel
-ageno, y pensó que lo mismo haria con el de Honras. Por otra parte,
-las razones que alegaba le hacian fuerza; no eran para despreciadas
-las missas, que verisímilmente llevaria para la Comunidad; el carnero
-y la cántara de vino tambien pedian algun agradecimiento; y, en fin,
-un Fraile mas por un mes fuera de casa era para el Convento una boca
-ménos. Por esso, no solo le dió sin disgusto la licencia, sino que,
-haciéndose cargo de que en casa de su Padre no havria muchos libros de
-sobra para disponer un sermon, por el mismo proprio le envió quatro
-ó seis libros de los que Fray Gerundio havia dexado sobre la mesa de
-su celda, sin detenerse el Prelado en examinar quales eran, juzgando
-prudentemente que, pues los tenia tan á mano, serian los de su cariño y
-los que preferia su eleccion para la disposicion de los sermones.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_2">
- <p><span class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span></p>
- <h3>CAPITULO II.</h3>
- <p class="subh3">Pide Fray Gerundio á su amigo Fray Blas una
- instruccion para disponer el sermon de honras, y este se la da
- divina.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Mucho</span></big> huviera convenido
-prevenir en el capítulo antecedente, que ni en el proprio, ni en la
-carta, ni en su contenido, ni en el carnero y la cántara de vino
-tuvo el buen Fray Gerundio mas arte ni parte que hacer lo que su
-amigo el Padre Fray Blas le aconsejó, escrivir lo que él mismo le
-dictó, y enviar el regalito con el piadoso pretexto de limosna que
-él le sugirió. Es el caso que, luego que el Licenciado Flechilla le
-encomendó dicho sermon, fué lleno de alborozo á comunicar su fortuna
-con su íntimo confidente el incomparable Fray Blas; y puesto caso que
-á este no dexó de pellizcarle algun tantico la envidia, acompañada
-de un si es no es de zelillos, porque comenzaba ya á temer que Fray
-Gerundio en materia de fama le havia de coger la delantera y le havia
-de quitar muchas ganancias, haciéndole cosquillas que casi á sus mismas
-barbas encargassen un sermon no ménos que de doscientos reales á un
-oradorcillo visoño, que apénas le apuntaba el bozo de Predicador; pero
-al fin, considerando que Fray Gerundio era su discípulo de púlpito,
-que la gloria del discípulo se refunde en el maestro, y que hasta en
-el provecho le podia tocar alguna parte, ahogó los primeros ímpetus de
-aquella no muy honrada passion y, mostrando mucho gozo, por lo ménos en
-esto que se veía hácia fuera, le aconsejó sanamente lo que debia hacer,
-y le dictó la carta para el Prelado, con todo lo demas que en ella se
-contenia.</p>
-
-<p>2. Diximos, (y aún lo volvemos á decir,) que todo esto convendria
-mucho huviesse quedado advertido desde el capítulo precedente, porque
-de essa manera ahorraríamos ahora el prevenirlo. Pero, sobre que muchas
-veces un pobre Historiador se descuída, y sucede tal vez que, miéntras
-toma un polvo, en un abrir y cerrar de caxa se le va la especie
-que tenia entre la pluma, quien sabe si en esta ocasion lo hicimos
-adredemente por no interrumpir el hilo de la narracion? A lo ménos
-nosotros estamos en la firme determinacion de no declarar lo que huvo
-en esto, para dexar al curioso Lector el trabajo de adivinarlo.</p>
-
-<p>3. Tres dias naturales tardó el proprio en ida y vuelta, en cuyo
-espacio de tiempo fueron desfilando todos los huéspedes, retirándose
-cada qual á su respectivo destino: los dos Canónigos á su Iglesia,
-el Familiar á su casa, el Padre Vicario á sus monjas, el Fraile y el
-Donado á sus Conventos, solo<span class="pagenum" id="Page_114">p.
-114</span> que este fué primero al mercado de Villalon, porque tenia
-que comprar unas cebollas. Vayan benditos de Dios, y la Vírgen los
-acompañe! que cierto tenian tan ocupada la casa como la historia, la
-qual no sabia qué hacerse con tantos personages; especialmente el Señor
-Magistral nos incomodaba un poco, porque su demasiada seriedad no daba
-gusto á Fray Gerundio, y harto será que no cansasse tambien á muchos
-de nuestros Lectores. Quedaron pues solos y á sus anchuras nuestro
-Fray Gerundio y su Fray Blas, dueños absolutos del cortijo y teniendo
-pendientes de sus discreciones al Tio Anton Zotes, á la Tia Catanla
-y al Licenciado Quixano, que apénas los perdian de vista ni aún de
-oído.</p>
-
-<p>4. Quando ves aquí que entra por la puerta del corral el deseado
-proprio, cargado con un alforjon de libros y con la carta del Prelado,
-que venia, como dicen, <i>á pedir de boca</i>. Luego que la leyeron los dos
-camaradas, se dieron recíprocamente muchos abrazos de puro gozo, y aún
-Fray Blas añadió tambien con religiosa confianza un pescozon y una
-coz á Fray Gerundio, todo en señal de contentamiento. Pero sobre todo
-les cayó en gracia la prevencion del Prelado en enviar los libros, no
-solo porque era señal de la complacencia con que daba su bendicion,
-sino porque en realidad sin libros se verian un poco embarazados, no
-alcanzando su erudicion de memoria á tanto empeño, y seria chasco verse
-precisados á retirarse al Convento para componer el sermon.</p>
-
-<p>5. Passado aquel primero turbion de alegría, dixo Fray Gerundio á
-Fray Blas, que era preciso retirarse los dos al campo para conferenciar
-á solas y con libertad sobre el assunto. «Que me place!» respondió el
-Predicador mayor; y, luego que se vieron fuera del lugar, (que seria
-como á diez ó doce passos, porque la casa de Anton Zotes estaba en el
-centro del pueblo,) comenzó Fray Gerundio á hablar en esta substancia:
-«Padre Predicador, ya sabe Usted...» Atajóle al punto Fray Blas y le
-dixo: «Amigo Fray Gerundio:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Non bene conveniunt nec in una sede morantur</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Majestas et amor.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Amistad y cumplimientos no caben en un saco. Hasta aquí
-te he tolerado esse tratamiento por la tal qual diferencia de edades,
-pues á lo sumo te llevaré veinte y dos ó veinte y tres años; ya no te
-lo sufriré, por lo ménos quando los dos nos hablemos mano á mano. Un
-hombre á quien encargan un sermon de honras que vale doscientos reales,
-bien puede tutearse, no digo con el Predicador mayor de una casa
-matriz, pero con todos los Predicadores del Rey; assí pues, ceremonias
-á un lado, y, si quieres que en adelante te conteste, trátame como á
-otro tú.» Era dócil Fray Gerundio, y no le costó<span class="pagenum"
-id="Page_115">p. 115</span> trabajo conformarse, fuera de que en aquel
-mismo punto sintió no sé qué secreta vanidad y complacencia de ver, que
-le permitian hombrear no ménos que con todo un Predicador mayor de un
-Conventazo como el suyo, y aún llegó á discurrir, que no debia de ser
-muy inferior en el mérito á quien le hacia tan igual en el tratamiento.
-Rompió pues la valla sin detenerse, y le dixo: «Pues, bien está, amigo
-Predicador, y comienzo á darte gusto.»</p>
-
-<p>6. «Ya sabes, que yo en toda mi vida he oído sermon de honras: en
-Campazas no se usan; en Villaornate no murió persona de importancia,
-miéntras estuve á la escuela del Cojo; el Dómine Zancas-Largas jamas
-nos habló ni una palabra sobre esta especie de oraciones; quando fuí
-novicio y artista, no se ofreció predicar acerca de este assunto.
-Sermonarios no he leído sino el <i>Florilegio</i>, y en este no hago memoria
-de haver encontrado sermon de honras ni cosa que suene á esso; con que,
-si tú no me alumbras, habré de caminar á tientas.»</p>
-
-<p>7. — «Pecador de mí! respondió Fray Blas, y qué poca memoria
-tienes! Con que, no te acuerdas haver leído en el <i>Florilegio</i> sermon
-de honras? Pues ven acá, badulaque; no haces memoria del famosíssimo
-sermon predicado por el Autor en Ciudad-Rodrigo á las honras que el
-Regimiento de Toledo celebró por sus soldados difuntos? Yo tampoco
-tengo ahora muy presente todo su contenido; pero assí en general me
-quedó la especie vivíssima de que es una de las piezas mas divinas,
-que se encuentran en aquella obra verdaderamente celestial: modelo
-mas acabado para disponer una oracion fúnebre con todos los primores
-de que es capaz el arte, es impossible que hasta ahora haya salido de
-humano entendimiento.» — «Vaya, hombre, le interrumpió Fray Gerundio,
-que soy un bolo; tú tienes razon, y ahora me acuerdo de haverla leído,
-y tambien me acuerdo que me aturrulló; porque, si bien no entendia lo
-que querian decir muchíssimas cosas, pero esso mismo me llenaba de
-estupor, haciéndome acá dentro del alma un eco que me atolondraba las
-potencias.» — «En volviendo á casa, prosiguió Fray Blas, te haré ver,
-admirar y penetrar parte por parte sus inimitables primores, puesto que
-entre los libros que te envió el Prelado advertí por el pergamino, que
-venia el <i>Florilegio</i>.» — «Pero miéntras tanto, replicó Fray Gerundio,
-no me darás assí unas reglecitas generales para bandearme?»</p>
-
-<p>8. — «Soy contento, respondió Fray Blas, y ante todas cosas no se
-te olvide la que te dí en otra ocasion, con la de leerte el sermon
-que prediqué á San Benito del Otero, ó, por mejor decir, la que tú
-mismo sacaste en fuerza de tu ingenio sin que yo te la diesse <i
-xml:lang="la" lang="la">pro expresso</i>. Esta es la de acudir<span
-class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span> siempre á alguno de
-los Fastos, Menologios, Almanaques ó Calendarios gentílicos <i
-xml:lang="la" lang="la">sive mythologicos</i> y ver qué fiesta se
-celebraba, qué ceremonia ó qué cosa remarcable se hacia en aquel mismo
-dia en que tú tienes que predicar, y aplicarla intrépidamente á tu
-assunto, sea el que fuere; que esso lo podrás hacer con una maravillosa
-facilidad. Observo que te ha cogido algo de repente el terminillo
-<i>remarcable</i>: no lo extraño, que á mí tambien me sucedió lo mismo la
-primera vez que le oí; pero ya están los oídos y los ojos tan hechos á
-él, que se me hace muy <i>reparable</i> qualquiera cosa <i>notable</i> que no se
-llame <i>remarcable</i>.»</p>
-
-<p>9. «Esta regla es general y conviene á todo género de assuntos,
-panegýricos, gratulatorios, exhortatorios ó deprecatorios, fúnebres y
-morales. Aunque prediques el mismíssimo sermon de la Passion, te puedes
-aprovechar de ella con una oportunidad que encante.»</p>
-
-<p>10. «Pero, viniendo en particular á sermon de honras ú oracion
-fúnebre, que todo viene á ser uno, es indispensable que desde luego
-eches unas bocanadas de erudicion á borbotones sobre el tiempo, en que
-comenzó este género de obsequio á los difuntos, con qué ocasion se dió
-principio á él, quienes fueron los primeros inventores, si los Griegos
-ó los Romanos; qué progressos hizo en el discurso del tiempo; y, en
-fin, todo quanto hacinares en esta materia será otro tanto oro; porque
-desde luego captarás la admiracion del auditorio con tu portentosa
-erudicion.» — «Pero, hombre de los demontres, le replicó Fray Gerundio,
-donde tengo de encontrar yo tan antiguas y tan recónditas noticias?
-Piensas que son todos como tú, que parece tienes presente todo quanto
-ha passado en el mundo desde Adan hasta el Ante-Christo, y, aunque se
-hable de la cosa mas despreciable ó mas ridícula, como si dixéramos de
-alpargatas ó de polainas, al punto señalas el inventor, con el año y el
-dia fixo en que comenzaron á usarse?»</p>
-
-<p>11. — «Válgame Dios, Fray Gerundio, respondió Fray Blas, y qué
-monigote que eres! Pues, no tienes ahí á Beyerlink, que te socorrerá
-con abundancia de quanta erudicion repentina hayas menester para
-qualquiera cosa que quieras? Amen de Beyerlink, no están los
-Passeracios, los Ambrosios, Calepinos y los Diccionarios universales,
-que hoy se estilan ya en todas las lenguas, los quales te darán tantas
-noticias históricas y críticas sobre cada palabra, que apénas pueda
-con ellas tu memoria? Es verdad, que los críticos llaman <i>erudicion de
-socorro</i> á este género de erudicion, aludiendo al agua de socorro con
-que se bautizan los párvulos; mas, y qué tenemos con esso? Por ventura
-los que se bautizan con agua de socorro, substancialmente no quedan tan
-bautizados como<span class="pagenum" id="Page_117">p. 117</span> el
-mismo Emperador Constantino, quando le bautizó el Papa San Silvestre?
-si es que es cierta esta noticia, porque el dia de hoy todo se pone en
-duda. Pues, por qué los eruditos de socorro no serán tan eruditos como
-los que lo son con todas las ceremonias de la Orden? Que te respondan á
-esta paridad, y, miéntras no lo hicieren, que seguramente no lo harán,
-ríete de sus malignas y envidiosas expressiones.»</p>
-
-<p>12. — «Estoy en cuenta, dixo Fray Gerundio; pero despues de toda
-essa retahila de erudicion, que sin duda acreditará á qualquiera,
-como la he de aplicar al intento particular de mi sermon de honras,
-y como he de hacer que venga á propósito para celebrar la memoria de
-mi buen Escrivano?» — «En poca agua te ahogas, respondió Fray Blas,
-y un hombre que aplicó tan divinamente todo quanto quiso, assí á
-las circunstancias del sermon del Sacramento como á la Plática de
-Disciplinantes, me admira que ahora se embarace en una bagatela. Mira:
-dos opiniones hay, á lo que me acuerdo, acerca de esto que se llama
-<i>oraciones fúnebres</i> ó <i>panegýricos</i> de los difuntos; unos quieren,
-que los primeros inventores de este género de elogios fuessen los
-Griegos, y aún se adelantan á nombrar al que pronunció el primero, que
-dicen fué Theseo, con ocasion de dar sepultura á los cadáveres de los
-Argivos. Otros atribuyen la gloria de esta agradecida invencion á los
-Romanos, afirmando que la primera oracion fúnebre que se oyó jamas,
-fué la que pronunció Lucio Junio Bruto con ocasion de la muerte de la
-casta Lucrecia, con la qual encendió tanto el ánimo de los Romanos
-contra el soberbio Tarquino, que le arrojaron del throno y se fundó
-la República, quinientos nueve años ántes del nacimiento de Christo.
-Algunos se esfuerzan á conciliar estas dos opiniones, diciendo que
-los Griegos fueron en rigor los primeros inventores de los elogios
-fúnebres, pero limitándolos precisamente á los que havian muerto en la
-guerra en defensa de la patria, y los Romanos fueron los primeros que
-los extendieron á todos los claros varones, que havian sido eminentes
-en otras virtudes, aunque no fuessen militares, ó que havian hecho
-algun considerable servicio á la Patria y al Estado.»</p>
-
-<p>13. «Tú, no te detengas en esta question inútil, aunque convendrá
-que no dexes de apuntarla, para que entiendan que sabes mucho mas de
-lo que dices; y añadirás luego con despejo y con arrogancia: <i>Ora
-se consagren los panegýricos pósthumos á las armas, ora se dediquen
-á las letras, ora se destinen á qualesquiera otras virtudes en que
-florecieron los claríssimos varones, siempre se deben de justicia
-estos pósthumos fúnebres y cypressinos elogios á nuestro Domingo
-Conejo</i> (assí se llamaba el Escrivano, que Dios haya). <i>Si á las
-armas? míresele continuamente con el cuchillo en la mano,<span
-class="pagenum" id="Page_118">p. 118</span> tajando plumas, como
-pudiera Moros, Turcos ó Judíos. Si á las letras? quien formó mas ni con
-mas airosos rasgos en toda la redonda? Regístrense si no essos inmensos
-protocolos. Si á las demas heróicas virtudes, que hacen rebentar el
-clarin de la fama por lo mas ancho de la bocina? señáleseme siquiera
-una, en que no huviesse sido el</i> <b>non plus ultra</b> <i>nuestro
-plangibilíssimo Conejo.</i>»</p>
-
-<p>14. — «Hombre de Satanas! replicó Fray Gerundio, lo de las armas y
-de las letras está aplicado que ni el mismo Florilegista; pero lo de
-las virtudes, como se puede decir, sin que el Diablo y el auditorio se
-rian de la mentira? No ves, pecador de mí, que en los apuntamientos
-del Licenciado Flechilla se dice claritamente, que el Escrivano (Dios
-le haya perdonado!) era un mal hombre, falsario, embustero, enredador,
-zizañero, ladron, con sus polvillos de hypócrita?» — «Y en esso te
-detienes?» le interrumpió Fray Blas con cierto airecito de fisga. «Cada
-dia me pareces mas cuitado, y temo que has de dar en escrupuloso. Pues,
-hay mas que bautizar essos vicios con el nombre de virtudes? y cátalo
-todo compuesto. Di que ninguno le excedió en la condescendencia, que
-pocos le igualaron en el ingenio, que á nadie concedió ventajas en lo
-penetrativo, que fué único en la persuasion, y que en órden á defender
-sus derechos no solo no admitió igual, sino que tocó la raya de nimio.
-Ves ahí desfigurados sus vicios, y vestidos á la moda en trage de
-virtudes morales, con lo qual ninguno te podrá hablar una palabra, y
-aún está á pique que, al acabar la oracion fúnebre, alguna viejecilla
-simple se encomiende devotamente al Santo Escrivano Conejo.»</p>
-
-<p>15. «Y en fin, quando todo turbio corra, á tí qué te cuesta fingir
-en el difunto las virtudes que te vinieren mas á pelo, segun los
-materiales que tuvieres á mano? porque, si no las tuvo, á lo ménos
-las debió de tener. Piensas tú, que serás el primero que lo hace?
-Mucho te engañas en esso; hombres he visto yo de mucho pro, que lo
-practican á cada passo, sin que por esso pierdan casamiento ni nada
-del respeto que se les debe. Hay en cierta parte del mundo un gremio
-digno de toda veneracion, donde es costumbre hacer honras y predicar
-su oracion fúnebre por qualquiera individuo de él, mas que muera de la
-otra parte del Cabo de Comorin. Ya se ve: pensar que son canonizables
-todos los miembros de aquel respetable gremio, seria un juício que se
-passaria de puro piadoso; con todo esso, apénas se oye ó se lee oracion
-fúnebre de alguno, (porque las mas se imprimen,) que al oyente ó al
-lector no le dé gana de hacerle una novena con culto privado, siendo
-assí que tal vez caen las oraciones sobre sugetos que, lo que es en
-vida, no hicieron milagros. Como se hace esto? Tan lindamente: poniendo
-el Orador de su casa lo que<span class="pagenum" id="Page_119">p.
-119</span> faltó al difunto, y que este le agradezca la buena
-voluntad.»</p>
-
-<p>16. «Oh Señor! que esso será engañar al público, y con engaño muy
-perjudicial. Escrúpulos de Fray Gargajo. No sabe todo el mundo, que la
-primera partida del buen Orador debe ser la que se llama <i>invencion</i>?
-Esto qué quiere decir? Que el buen Orador ha de inventar lo que alaba,
-y es claro que, si lo encuentra en el sugeto á quien elogia, no lo
-inventa él, que lo refiere.»</p>
-
-<p>17. Un poco le dissonó esto á Fray Gerundio, oliéndole á grandíssimo
-disparate, y assí no se pudo contener sin interrumpirle, diciendo:
-«Fray Blas, yo pienso que estás un si es no es equivocado y confundes
-la invencion con la ficcion, cosas entre sí muy distintas y muy
-distantes. Hago alguna memoria de que, quando el Dómine Zancas-Largas
-nos explicó esto de la invencion, no nos la dió el sentido que tú la
-das, y nos dixo que la invencion era aquella virtud, prenda ó gracia
-intelectual, en fuerza de la qual el Orador, queriendo engrandecer un
-hecho cierto, buscaba con arte medios, arbitrios ó modos oportunos
-para amplificarle y para engrandecerle, á los quales modos, arbitrios
-ó medios llamaba él <i>las fuentes de la invencion</i>: por señas que aún
-todavía me acuerdo bien de las tales fuentes, porque me costó el
-aprenderlas un par de vueltas de azotes; y assí decia, que la primera
-fuente de la invencion era la Historia; la segunda, los Apólogos y
-las Parábolas; la tercera, los Adagios ó los Refranes; la quarta, los
-Geroglýficos; la quinta, los Emblemas; la sexta, los Testimonios de
-los antiguos; la séptima, los Dichos graves y sentenciosos; la octava,
-las Leyes; la novena, la Sagrada Escritura; la décima, el discurso y
-el acierto ó la discrecion de lugares. Assí explicaba él esto de la
-invencion; pero nunca nos dixo, que la invencion del Orador consistia
-en inventar ó fingir lo que havia de alabar; ántes bien, si no me
-engaño mucho, nos inculcaba que esso de fingir se reservaba para los
-Poetas.»</p>
-
-<p>18.<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a>
-No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, ora fuesse porque
-efectivamente conoció de botones adentro el disparate, ora porque le
-disgustasse verse replicado por su discípulo; mas, como era fuerte, se
-empeñó en llevarle adelante y assí le dixo con sobrado sacudimiento:
-«Válgate el Diantre por tu Dómine Zancas-Largas, que ya me tiene
-Zanqui-largueados los híjares. Si esse tu Dómine Zancarron te enseñó
-que el fingir era proprio de los Poetas, tambien debe serlo de los
-Oradores, por quanto no puede haver buen Orador que no sea Poeta. Assí
-lo dice Ciceron, aunque no me acuerdo donde; pero basta que yo lo diga,
-que no ha de ir un hombre con la manga cargada de citas, quando se sale
-á passear.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span></p>
-
-<p>19. Calló Fray Gerundio, viendo á su amigo algo amostazado, y
-este prosiguió diciendo: «Lo dicho, dicho; el alabar á los difuntos,
-ya sea en oraciones fúnebres, ya en epicedios poéticos cantados en
-su loor, y fingir las virtudes, prendas y gracias que no tuvieron,
-no es cosa de ayer acá ni es invencion de modernos. Ahí está uno de
-tantos Sénecas como andan por essas librerías (pienso que ha de ser
-el trágico, el qual debió de llamarse assí, porque quizá su Padre se
-llamaria <i>Tragon</i>): digo que ahí está esse tal Séneca, que introduce
-á los Poetas de su tiempo llorando la muerte del Emperador Claudio
-Druso y diciendo de él una máquina de proezas, que jamas le passaron
-por el pensamiento al bueno del Emperador. Mas que rabies, te he de
-encaxar, que quieras que no quieras, el hymno que supone compusieron
-en su alabanza, y solo porque me gustó el sonsonete, parecido al de <i
-xml:lang="la" lang="la">Iste confessor Domini colentes</i>, le tomé de
-memoria. Dice pues assí</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fundite fletus, edite planctus,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fingite luctus, resonet tristi</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Clamore forum:</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Cecidit pulchre cordatus homo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quo non alius fuit in toto</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Fortior orbe.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ille citato vincere cursu</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Poterat celeres, ille rebelles</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Fundere Parthos,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Levibusque sequi Persida telis</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Certaque manu</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Tendere nervum,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Qui præcipites vulnere parvo</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Figeret hostes, pictaque Medi</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Terga fugacis.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ille Britannos ultraque noti</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Littora Ponti et cæruleos</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Scuta Brigantas</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dare Romuleis colla catenis</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Jussit, et ipsum nova Romanæ</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Jura securis, temere Oceanum etc.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>20. «No quiero cargos de conciencia y soy hombre sincero:
-confiéssote que este era demasiado latin para mi gramática, y que no
-le entendí sino muy en monton y assí, como dicen, á media rienda.
-Pero me deparó Dios un Lector de nuestra Orden, que por mas de tres
-años havia sido Rey en el general de mayores de Villagarcía, el qual
-me declaró su contenido, y parece ser que en el tal hymno se alaba al
-Emperador Claudio de haver sido hombre muy prudente, de grandes<span
-class="pagenum" id="Page_121">p. 121</span> fuerzas, de suma celeridad,
-y de tanto valor que sugetó á los Persas, rindió á los Medos, subyugó
-á los Britanos, extendió los límites del Imperio Romano de la otra
-parte del Ponto, y obligó hasta al mismo Océano á que obedeciesse
-sus leyes. Esto dice el hymno. Mas qué huvo de todo esto? Nada en
-conclusion; porque yo leí en un libro viejo sin principio ni fin, pero
-de grande autoridad, que el Emperador Claudio fué un estúpido, tanto
-que su misma Madre Antonia, quando queria ponderar la simpleza de
-alguno, decia: <i>Es tan fatuo como mi hijo Claudio</i>. En todo su imperio
-no hizo cosa de provecho, sino comer, beber y tratar con la gente mas
-vil y mas despreciable. Es cierto, que su hijo Británico triumphó
-de los Britanos, porque los cogió desprevenidos, y acabáronse todas
-sus hazañas. Casóse quatro veces, y se huviera casado quatrocientas,
-si su sobrina y quarta muger Agripina no huviera tenido vocacion de
-enviudar ántes de tiempo, quitándole la vida con veneno. Adoptó á
-Neron, hijastro suyo, sin hacer caso de Británico su hijo, y á esto se
-reduxeron sus proezas. Con todo esso, el Poeta hizo bellíssimamente
-en fingir todas aquellas prendas, que le parecieron proprias de un
-grande Emperador, y celebrarle por ellas, mas que nunca las huviera
-tenido, que essa no fué culpa del panegyrista, y nadie le quitó que las
-tuviesse. Pues, qué razon havrá divina ni humana, para que tú no hagas
-lo mismo con el Escrivano Conejo?»</p>
-
-<p>21. — «Tus argumentos son tales, respondió Fray Gerundio, que no los
-desatará una Universidad toda entera en cuerpo y en alma. No admiten
-réplica, y assí no solo me conformaré á ciegas con tu dictámen, sino
-que en este punto me ocurre un modo muy fácil de predicar mil sermones
-de honras á mil Escrivanos muertos, que cayessen en mis manos.» — «Como
-assí?» le preguntó Fray Blas.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_3">
- <h3>CAPITULO III.</h3>
- <p class="subh3">Interrumpe la conversacion un huésped inopinado,
- que se aparece de repente; vuelven á atar el hilo, con todo lo
- demas que irá saliendo.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Iba</span></big> á responderle Fray
-Gerundio, quando al revolver el cercado de una viña, por donde
-atravesaba una senda que guiaba á Tras de Conejo, famoso sitio del
-monte de Valderas, se apareció un mocito como de veinte y cinco años,
-con todo el aparato de cazador crudo: redecilla con borla á medio<span
-class="pagenum" id="Page_122">p. 122</span> casquete, tupé asomado
-con sus dos caídas de bucles, chambergo y cinta de plata y oro con
-su lazo ó roseta entre si trepa ó no trepa á la copa del chambergo,
-capotillo de grana hasta la cintura, chupa verde bien cumplida de
-faldillas, calzon de ante fino, ajustado á la perfeccion, asomada por
-la faltriquera, hasta bien entrado el muslo, una cinta de oro con sello
-y llavecita de relox, botines de lienzo listoneado de azul, que ni
-pintados, y sus zapatillas blancas; escopeta, bolsas, dos podencos,
-y quatro perdices que llevaba en una red de hilo harto bien texida,
-pendiente de un cordon de seda, que á manera de banda le cruzaba desde
-el hombro derecho hasta el híjar izquierdo: esso se supone.</p>
-
-<p>2. Era un Colegial trilingüe de la Universidad de Salamanca, bien
-dispuesto, despejado, hábil, de humor festivo y retozon, aunque algo
-vivo, osado y quisquilloso; mas que medianamente instruído en letras
-humanas y sobre todo en la Rhetórica, á cuya cáthedra era opositor y
-aún havia leído ya una vez á ella. Llamábase Don Casimiro y estaba
-de recreacion en Valderas, donde tenia casada una hermana muy de su
-cariño, y al cuñado no le havia faltado un tris para ser Corregidor
-de Villalobos. Aquella tarde havia salido á caza y, fatigado de la
-sed, iba por mas pronto recurso á Campazas á echar un trago de agua de
-bodega, quando al revolver del cercado se encontró con nuestros dos
-Frayles. Conocia á Fray Blas, porque este, bien ó mal, havia cursado en
-Salamanca, aunque Don Casimiro era niño gramático y Fray Blas ya era
-Padre colegial; assí se llaman á aquellos Theólogos de reata, que van
-en requa á escuelas mayores y menores.</p>
-
-<p>3. Apénas se vieron los dos, quando recíprocamente se conocieron;
-y es que Fray Blas nada se havia mudado, porque tan calzado era de
-barbas y tan cerrado de mollera quando Colegial, como quando Predicador
-mayor de su Convento, atento á que, quando tomó el santo hábito, era ya
-bastantemente entrado en mozancon. Por lo que toca á Don Casimiro, es
-cierto que, aunque havia crecido mucho y era hombre que ya se afeitaba
-á menudo, pero conservaba todavía el aire, las facciones de la cara y
-cierta viveza de ojos, que le agraciaban mucho quando niño. Diéronse un
-estrecho abrazo, y despues de aquellos efectos regulares de alegría y
-de aquel monton de especies antiguas, que tocan de tropel dos conocidos
-en estos encuentros casuales, despues de haverse santiguado los dos
-media docena de veces con aquello de <i>Válgame Dios! qué encuentro!
-Quien me lo dixera! Quien lo pensara!</i> sin omitir Fray Blas lo otro de
-<i>Jesus, y qué crecido, y qué espigado, y qué hombre, y qué galan! Venga
-otro abrazo</i>, etc., le tomaron en medio los dos Frayles. El Predicador
-en<span class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> breves palabras
-dió razon á Don Casimiro de quien era Fray Gerundio, de sus prendas,
-de sus talentos, del sermon que acababa de predicar, de los aplausos
-que havia merecido, del sermon de honras que le havian encargado, y, en
-fin, de toda la conversacion que havian tenido los dos desde la salida
-del lugar hasta el mismo punto del dichoso encuentro inclusivamente.</p>
-
-<p>4. Hizo Don Casimiro un cumplido muy cortesano á Fray Gerundio, y,
-haviéndole correspondido este con las voces que le deparó su bondad,
-su crianza y su cosecha, prosiguió immediatamente sin detenerse:
-«Pues, Señor Don Ramiro...» — «Casimiro, le interrumpió el Colegial,
-para servir á Vuesandíssima.» — «Perdone vuestra Merced, continuó Fray
-Gerundio, que, quando le nombró mi amigo el Padre Predicador, estaba
-yo un tantico embobado, y solo pude advertir que su gracia de vuestra
-Merced era un nombre acabado en <i>iro</i>. Pues, Señor Don Casimiro, lo que
-yo iba á decir á Fray Blas, quando nuestra buena suerte nos deparó la
-honrada vista de vuestra Merced, era que se me havia ofrecido un medio
-estupendíssimo para predicar, aunque fuessen mil sermones de honras
-á todos los Escrivanos que está comiendo la tierra. Este es el ir
-discurriendo en mi sermon por todas y por cada una de las diez fuentes,
-que llaman los Rhetóricos <i>de la invencion</i>.»</p>
-
-<p>5. — «Essa es mi comidilla, interrumpió el Colegial, y toca
-Usandíssima un assunto, en que puedo decir algo con ménos desacierto,
-porque al fin essa es mi facultad. Si las fuentes de la invencion son
-diez precisamente, si son ménos ó son mas, es punto muy questionable,
-y no ignora Usandíssima quanto le controvierten los Autores. Ciceron,
-en lo <i xml:lang="la" lang="la">de Inventione</i>, señaló algunas mas.
-Nuestro Quintiliano, en sus <i>Instituciones oratorias</i>, las reduxo
-á ménos, y Casio Longino, en su <i>Tratado de lo sublime</i>, que leí
-traducido del griego en francés por Monsieur Boileau, dice, á mi
-ver con mayor acierto, que no se puede señalar número fixo á estas
-fuentes de la invencion, porque serán mas ó ménos, segun fuere mayor
-ó menor la fecundidad y fuerza imaginativa del Orador. Pero no hay
-que detenernos en lo que no es del dia: importa poco que las fuentes
-sean diez ó sean diez mil; lo cierto es, que con solas diez fuentes en
-qualquier assunto se puede juntar un caudal oratorio tan copioso, que
-forme un rio navegable de eloquencia. Y quales son essas diez fuentes
-donde Vuesandíssima piensa hacer aguada para navegar felizmente por el
-proceloso mar de su fúnebre parentacion?»</p>
-
-<p>6. — «Con licencia de vuestra Merced, respondió Fray Gerundio,
-el Escrivano á cuyas honras he de predicar no era pariente mio.» —
-«Pues, digo yo por ventura que lo fuesse?»<span class="pagenum"
-id="Page_124">p. 124</span> replicó el Colegial. — «Es que, como
-vuestra Merced dixo esso de emparentacion, prosiguió Fray Gerundio,
-creí que me emparentaba con él.» Sin mas exámen conoció Don Casimiro
-la pobreza del Frayle con quien trataba; pero dissimuló quanto pudo, y
-ya con algun mayor conocimiento del terreno respondió: «Vuesandíssima
-ha padecido equivocacion, nacida sin duda de alguna distraccion
-involuntaria; yo no dixe <i>emparentacion</i>, sino <i>parentacion</i>.» — «Pues,
-qué mas da uno que otro?» replicó Fray Gerundio. — «Paréceme, respondió
-el vellacuelo del Colegial, que Vuesandíssima tiene gana de zumbarse y
-que á mi costa quiere divertir la tarde. Un hombre como Vuesandíssima,
-que tiene noticia de la invencion y de sus fuentes, no puede ignorar
-que Ciceron llama <i>parentar á los difuntos</i> el hacer honras por ellos,
-y que de aquí se dice <i>parentacion</i> todo lo que se consagra á su
-memoria, ya sean ofrendas, ya elogios, ya oraciones ó sermones.» Como
-Fray Gerundio se vió tratar con tanto respeto, pues en realidad era
-la primera vez que havia recivido esse tratamiento, y no dexaba de
-admitirle con gusto y con entonacion, aunque quedó un poco corridillo
-de que le huviessen cogido en aquel punto, resolvió dissimular por no
-perder el concepto, y assí dixo como sonriéndose: «Ya, ya lo sabia yo,
-pero quise hacer del bobo, solo por el gusto de oir á Usted.» — «Pues
-otra vez, replicó el fisgon del Colegial, no lo haga Vuesandíssima con
-tanta naturalidad, porque casi me lo hizo creer. Pero, volviendo á
-nuestro propósito, qual es la primera fuente de la invencion que señala
-el Autor de Vuesandíssima?»</p>
-
-<p>7. — «La Historia,» respondió Fray Gerundio. — «Tambien Quintiliano,
-prosiguió Don Casimiro, señala essa por la primera fuente. No sé
-si me acordaré de sus palabras, porque ya ha algunos años que las
-encomendé á la memoria; hagamos la experiencia: <i xml:lang="la"
-lang="la">In primis vero</i> (pienso que ha de decir) <i xml:lang="la"
-lang="la">abundare debet orator exemplorum copia, cum veterum tum
-etiam novorum; adeo ut non ea modo, quæ conscripta sunt historiis
-aut sermonibus, veluti per manus tradita, quæque quotidie aguntur
-debeat nosse, verum ne ea quidem, quæ a clarioribus poetis ficta sunt,
-negligere</i>. De suerte que Quintiliano desea en todo perfecto Orador no
-solo una noticia comprehensiva de la historia, de la tradicion y aún
-de los sucesos particulares que acaecen en su tiempo, sino que no debe
-despreciar aún las ficciones y las fábulas de los Poetas mas ilustres y
-mas clássicos; porque todo sirve para exornar lo que dice con exemplos
-antiguos y modernos.»</p>
-
-<p>8. — «Veslo, Fray Gerundio, veslo? interrumpió á esta sazon Fray
-Blas, lleno de gozo y dándole una palmadita en el hombro izquierdo;
-mira como Quintiliano aprueba lo de las fábulas en los sermones y en
-las oraciones, segun el texto<span class="pagenum" id="Page_125">p.
-125</span> literal y terminante, que con tanta puntualidad acaba de
-citar y referir el Señor Don Casimiro. Y qué? te parece que el Señor
-Don Casimiro es rana? Pues sábete, que será muy presto tan Cathedrático
-de Rhetórica en la Universidad de Salamanca, como tú eres Predicador
-sabatino y como yo soy Predicador mayor de la casa. Di ahora á todos
-los Magistrales del mundo y á quantos Maestros Fray Prudencios puedan
-tener las Religiones mendicantes, monachales y clericales, que se
-vengan á contrarestar á Quintiliano.»</p>
-
-<p>9. — «Poco á poco, reverendíssimo Fray Blas,» atajó Don Casimiro.
-«Quintiliano instruye á un Orador profano, y no á un Orador sagrado.
-Da reglas para los que han de hablar en las Academias, arengar á los
-Magistrados, hacer representaciones á los Príncipes, perorar en los
-Gabinetes y defender ó alegar en los Tribunales; no se mete con los que
-han de enseñar, persuadir y convencer al pueblo desde los púlpitos.
-Es cierto, que unos y otros pueden y deben usar de la Historia con
-moderacion, con oportunidad y con templanza; pero de la ficcion y
-de la fábula solamente podrán valerse con mucho tiento y con grande
-economía los primeros. Assí lo da á entender el mismo Quintiliano,
-y si no, repare Vuesandíssima el miramiento con que se explicó: <i
-xml:lang="la" lang="la">ne ea quidem, quæ a clarioribus poetis ficta
-sunt, negligere</i>. No dice, que hagan estudio de las ficciones y de
-las fábulas, sino que no las desprecien, que no las olviden del todo.
-Si Quintiliano quiere, que aún en las oraciones profanas se practique
-tanta circunspeccion en el uso de la fábula, quanto condenaria que se
-gastasse, digámoslo assí, á pasto en las oraciones sagradas, que él
-no conoció, porque tuvo la desgracia de morir en el Paganismo? Pero
-dexando á un lado esto, que no es de mi profession, dígame vuestra
-Merced, Padre Fray Gerundio, como ha de usar Usendíssima de la Historia
-para el sermon del Escrivano?»</p>
-
-<p>10. — «Como? Tan lindamente,» respondió Fray Gerundio. «Lo primero
-voime derechicamente á las Concordancias á buscar la palabra <i>Scriba</i>,
-y, leyendo despues todo lo que se dice en la Biblia de los <i>Escrivas</i>,
-se lo aplico ajustaditamente á mi Escrivano. Despues voy á consultar
-en un Thesauro lo que hay en latin por Escrivano, que á fé de hombre
-de bien que no lo sé; porque no está obligado ninguno, aunque sea el
-mayor Latino de todo el Universo, á saber como se llaman en latin todas
-las cosas.» — «No se canse Vuesandíssima en buscarlo, dixo el Colegial,
-que yo se lo diré: Escrivano y Notario en latin se dice <i>Tabularius</i>
-y tambien <i>Tabellio</i>, como quieren otros.» — «Lindamente, continuó
-Fray Gerundio; busco pues la palabra <i>Tabellio</i> ó <i>Tabularius</i> en el
-<i xml:lang="la" lang="la">Theatrum vitæ humanæ</i> de Beyerlink, y allí
-encontraré<span class="pagenum" id="Page_126">p. 126</span> todo
-quanto pueda desear sobre el tiempo, orígen, progressos, variedad de
-fortunas, con otras mil curiosidades tocantes al oficio de Escrivano,
-desde su fundacion hasta el tiempo en que escrivió su <i>Theatro</i> el
-devoto y pio Lorenzo Beyerlink, Arcediano de Ambéres; si allí no
-encuentro esta palabra, que es muy possible, infaliblemente la he de
-hallar en el <i>Calepino</i> de Ambrosio, aumentado por Passeracio.»</p>
-
-<p>11. — «Tenga Usendíssima, interrumpió el Colegial, y déme su
-permisso para hacer una pregunta: qué entiende Usendíssima por el
-<i>Calepino de Ambrosio</i>? porque esse modo de citarle se me representa
-una cosa muy parecida á la carabina de Ambrosio.» — «Cierto, Señor
-Colegial, que es muy honda la pregunta,» respondió Fray Gerundio,
-no sin hacer un gesto desdeñoso. «Qualquiera niño gramático podrá
-satisfacerla, pues saben hasta los menoristas que <i>Calepino</i> es una
-palabra griega, hebréa ó moscovita, que en esso no me meto, la qual
-significa lo mismo que Diccionario ó Vocabulario, en que, siguiendo el
-alphabeto, se va discurriendo por todas las palabras latinas, y se dice
-lo que significan en romance.» — «Tras de essa respuesta iba yo, Padre
-reverendíssimo, replicó el Colegial en tono sacudido, y no extraño que
-los niños gramáticos ignoren lo que significa <i>Calepino</i>, quando los
-reverendíssimos Padres Predicadores sabatinos no lo saben. <i>Calepino</i>
-no es voz griega, hebréa, arábiga ni úngara, sino puramente italiana;
-tampoco es título de la obra, sino nombre patronýmico de la patria
-del Autor. Este fué Fray Ambrosio Calepino, del Orden de San Agustin,
-llamado assí porque fué natural de Calepio en Italia; ni mas ni ménos
-como San Nicolas de Tolentino y Santo Thomas de Villanueva, Religiosos
-de la misma Orden, se llamaron assí, porque el uno, aunque era natural
-del lugar de Sant-Angel, cerca de Fermo en la Marca de Ancona, vivió
-treinta años en Tolentino, ciudad episcopal de la misma Marca, donde
-murió; y de esta larga residencia en dicha ciudad tomó el nombre. El
-otro le tomó de Villanueva de los Infantes, donde se crió, aunque
-havia nacido en Fuentillana, pueblo reducido que dista tres quartos
-de legua de aquella villa. Pues ahora, si uno citasse los sermones de
-Santo Thomas de Villanueva, diciendo: <i>assí se lee en Villanueva de
-Santo Thomas</i>, no seria cosa ridícula? Pues tan ridículo es, si no lo
-es mas, citar á secas y sin llover el Calepino de Ambrosio, como si su
-Autor huviesse puesto al diccionario el título de Calepino. Y ve aquí
-Vuesandíssima, como la pregunta tenia mas hondon de el que parecia.
-Ahora passe Usendíssima adelante; que esta no ha sido mas que una breve
-digression.»</p>
-
-<p>12. Algo descalabradillo quedó Fray Gerundio de la refriega
-calepinal y, curándose lo mejor que pudo, prosiguió diciendo:<span
-class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span> «Informado una vez de todo
-lo que trae el Calepino ó el Diccionario de Passeracio (que no hemos
-de reparar en quisquillas,) acerca de Escrivanos, tengo ya una buena
-provision de noticias antiguas para exornar mi sermon. No dexo de
-conocer que me hace falta un poco de erudicion moderna; pero donde la
-encontraré? ni quien pudo soñar jamas en escrivir la Historia de los
-Escrivanos?» — «Sossiéguese Usendíssima, interrumpió el Colegial; que
-no es esso tan impossible como le parece. Si hay Historia completa,
-y no mal escrita, por Juan Bautista Tiers, <i>de las Pelucas y de los
-Peluqueros</i>, por qué no la podrá haver de los Escrivanos? Y si los
-Libreros y Enquadernadores, Copistas y Amanuenses tienen su Historia,
-harto bien trabajada por Christiano Schoettgen, qué razon havrá divina
-y humana para que los Escrivanos no puedan tener la suya? En verdad que
-no estuvo muy léjos de escrivirla Juan Miguel Henecio, en su obra de á
-folio que intituló <i xml:lang="la" lang="la">de veteribus Germanorum
-et aliarum nationum signis</i>, de las rúbricas ó signos que usaban
-antiguamente los Alemanes y otras naciones para autenticar sus cartas y
-sus instrumentos públicos. Ni el Padre Reinerio Carsughio, que en verso
-didascálico enseñó el arte de escrivir bien, esto es, con hermosura,
-con igualdad y con limpieza, dexaria de padecer sus tentaciones de
-escrivir la Historia de los Escrivanos. En fin, Padre reverendíssimo,
-yo no puedo dar á Usendíssima noticia cierta de alguna Historia de
-estos, porque no la tengo; pero tanto como de la <i>Historia de los
-Secretarios de Estado, con sus elogios, armas, blasones y genealogías</i>,
-ahí está la del Señor Fauvelet Du-Toc, que corre con acceptacion.»</p>
-
-<p>13. — «Hombre de los Demonios! exclamó á esta sazon Fray Blas,
-esse es un thesoro! <i>Historia de los Secretarios de Estado!</i> Ahí
-es un grano de anis el librecito! Cosa mas adequada al intento era
-impossible hallarla; porque el Escrivano Conejo todo lo tenia, puesto
-que lo primero era Secretario, y lo segundo de Estado, por estar
-casado <i xml:lang="la" lang="la">in facie Ecclesiæ</i> con la Señora
-Mari-Beltrana-Pichon, por otro nombre <i>la Roma</i>, que hoy es su viuda, y
-lo sea su merced por muchos años.»</p>
-
-<p>14. — «Reverendíssimo, Reverendíssimo, dixo entónces Don Casimiro,
-cogiendo del brazo á Fray Blas, tenga por Dios, no se precipite. Un
-tropezon ha dado Usendíssima, que no sé como no se ha deshecho todas
-las narices. Secretario de Estado no es esso ni sueña en serlo,
-y confundir los Secretarios de Estado con los Escrivanos reales,
-numerarios ó de ayuntamiento, de las ciudades, villas y lugares, es
-un despropósito que solo la innocencia puede excusarle de grandíssimo
-desacato. Secretarios de Estado y del Despacho universal son
-aquellos Ministros superiores, que despachan<span class="pagenum"
-id="Page_128">p. 128</span> immediatamente con los Reyes, forman los
-decretos, autorizan los tratados y expiden las órdenes á su real
-nombre. Llámanse de Estado, porque solo tratan immediatamente con el
-Príncipe aquellas materias que pertenecen á él, ya sean políticas, ya
-militares, ya de marina, ya de gracia y justicia, y ya tambien de la
-real hacienda. No son Escrivanos, oficio imponderablemente inferior á
-su elevado empléo, y darles este nombre seria una insolencia digna del
-mayor castigo, si no la disculpara la ignorancia. Los otros Escrivanos
-públicos, autorizados por el Consejo para servir al comun, aunque
-es oficio muy honrado y le exercitan muchos hombres de bien, están
-mucho mas abaxo, y no sé yo de qué pueda servir la Historia de los
-Secretarios de Estado para las honras de un Escrivano real.»</p>
-
-<p>15. — «Señor Don Casimiro, repuso muy sereno el Padre Fray Blas,
-como en mi Religion no se leen gacetas, no estamos duchos en essas
-materias tan altas; mi intencion no fué ofender á nadie: haviendo oído
-toda mi vida llamar Secretarios á los Escrivanos, y Escrivanos á los
-Secretarios, creí que era lo mismo uno que otro, y harto será que no
-lo huviesse errado el otro dia, que se me ofreció escrivir una carta
-al Secretario de cierto Señor Obispo, y puse en el sobrescrito: <i>A Don
-Fulano de Tal, Escrivano del Señor Obispo de tal parte</i>. Pero la carta
-ya está en el corréo, y, si el Secretario se riere, esse buen rato mas
-tendrá; sobre todo, el Auditorio, á quien ha de predicar el Padre Fray
-Gerundio, tanto sabe de Secretarios de Estado como yo; con que, en
-hablándole de Secretarios, sean lo que fueren, para él todo será á un
-precio, y yo le fio que no ha de ir á examinar si viene ó no viene á
-cuento la noticia.»</p>
-
-<p>16. — «Esse ya es otro cantar, dixo Don Casimiro, y no me toca á
-mí, que huyo de meter la hoz en mies agena. Assí pues, prosiguiendo
-adelante en nuestro assunto, dígame Usendíssima, Padre Fray Gerundio,
-qual es la segunda fuente de la invencion, que señala el Autor de
-Usendíssima?»</p>
-
-<p>17. — «<i xml:lang="la" lang="la">Apologi et Parabolæ</i>, respondió
-Fray Gerundio, los Apólogos y las Parábolas.» — «Pero, qué entiende
-Usendíssima por Parábolas y por Apólogos?» replicó el Colegial. —
-«Por lo que toca á los Apólogos, confiesso, respondió Fray Gerundio,
-que todavía no he podido formar concepto claro de lo que son; mas en
-quanto á las Parábolas, aunque tampoco sé definirlas con precision,
-pero ya las concibo con claridad, por las Parábolas que se leen en el
-Evangelio, de la viña, de la higuera, de los talentos, y otras.»</p>
-
-<p>18. — «Pues, mire Usendíssima, continuó Don Casimiro, Apólogo y
-Parábola, Parábola y Apólogo allá se van en su significado, pues
-uno y otro quieren decir una semejanza ó<span class="pagenum"
-id="Page_129">p. 129</span> una comparacion fundada en una cosa que se
-finge, verosímil ó inverosímil, para sacar de ella una sentencia ó una
-moralidad cierta y verdadera, como quando Menenio Agripa se valió de la
-Parábola ó del Apólogo del cuerpo humano para sossegar al Pueblo Romano
-que, amotinado contra el Senado, se havia retirado al Monte Aventino, y
-Menenio con su Apólogo le reduxo otra vez á la obediencia de los Padres
-conscriptos. El uso de las Parábolas, aún en los assuntos mas serios y
-mas sagrados, basta verle canonizado por el exemplo del mismo Christo
-para que todos le veneremos. Muchos Santos Padres le practicaron con
-felicidad, y sabemos que San Gregorio Nazianceno desterró la vanidad
-del Presidente Celusio con el gracioso Apólogo de las golondrinas y
-los cysnes. Mas en mi dictámen se ha de tener siempre muy presente la
-juiciosa regla, que da el Padre Nicolas Causino en su eruditíssima obra
-<i xml:lang="la" lang="la">de Eloquentia sacra et profana</i>, libro 4º,
-capítulo 4º, por estas palabras:»</p>
-
-<p>19. «<i xml:lang="la" lang="la">Observandum autem erit in his
-apologis, ne nimis sint crebri, ne dictione nimis faceta et quæ ad
-scurrilitatem accedat pertexantur: denique ut personam, ut locum, ut
-rem deceant</i>: deben usarse los Apólogos con moderacion, con economía, y
-no con demasiada frequencia; las voces para explicarlos, aunque pueden
-ser algo festivas, nunca han de picar en graciosas ó en chocarreras,
-porque entónces se convertiria en bufon ó en truhan el Orador.
-Finalmente, los Apólogos se han de proporcionar á toda la decencia que
-pide el assunto, el lugar y la persona. Ni para disculpar la frequencia
-de los Apólogos sirve el exemplo de Christo, que en sus sermones solia
-encadenar Parábolas con Parábolas; porque el Salvador predicaba á los
-Asiáticos, y ya se sabe que esse es el gusto de los Orientales, á cuyo
-genio se acomodaba el divino Predicador. Todo esto es cierto; pero
-tambien lo es que, aunque los Apólogos practicados con estas reglas
-pueden ser muy útiles en un assunto moral, doctrinal ó de enseñanza,
-no sé yo como podrá Usendíssima acomodarlos al sermon de honras de un
-Escrivano.»</p>
-
-<p>20. — «En este mismo punto, saltó entónces Fray Blas, se me está á
-mí ofreciendo uno que, si Fray Gerundio sabe bornearle, ha de venir á
-su sermon que ni aunque le huvieran cortado para él, y no es ménos que
-de el mismíssimo Demósthenes.» — «Y qual es, Padre Reverendíssimo?»
-preguntó el Colegial. — «Qual?» respondió Fray Blas. «El de aquel
-caminante, que alquiló un burro en dos reales por dia para cierto
-viage en el rigor del mes de Agosto, y, como todas las mañanas hácia
-las diez le calentasse el sol demasiadamente, él se apeaba y se tendia
-á la sombra del burro. Calló el dueño de el jumento, y, al tiempo de
-ajustar la cuenta, el<span class="pagenum" id="Page_130">p. 130</span>
-que se le havia alquilado le dió doce reales por seis dias de viage.
-<i>Faltan otros doce</i>, dixo el alquilador. — <i>Pues como?</i> replicó el
-caminante. <i>Seis dias de jornada, á razon de dos reales cada dia, son
-doce cabales.</i> — <i>Sí Señor</i>, respondió el alquilador, <i>pero faltan
-otros doce por la sombra del burro, puesto que el ajuste fué solo por
-el burro, y no por la sombra</i>.»</p>
-
-<p>21. — «El Apólogo es gracioso, dixo el Colegial, y con efecto me
-acuerdo de haverle leído en Plutarco, atribuyéndosele á Demósthenes,
-quien con esta chanza despabiló la atencion del auditorio, que estaba
-un poco distrahido. Pero no veo, como el Padre Fray Gerundio le pueda
-aplicar á su Escrivano.» — «Esso, de los cielos! respondió Fray Blas:
-tiene mas que ponderar el desinterés y la limpieza del Escrivano
-Conejo, y decir que siempre perdonaba algo de sus derechos? Porque,
-aunque cargaba, como era razon, el coste del papel, de las plumas y de
-la tinta, sin olvidarse de prevenir al litigante que echasse sobre la
-mesa dos pesetas mas para el escriviente, con todo esso, no obstante de
-que cortaba muy á menudo las plumas, nunca cargó ni un maravedí por la
-navaja; y aquí entra el Apólogo del burro y de la sombra, que ni aunque
-le huvieran mandado fabricar de molde.»</p>
-
-<p>22. Sonrióse Don Casimiro, y continuando en sus preguntas dixo á
-Fray Gerundio: «Segun el Autor de Usendíssima, qual es la tercera
-fuente de la invencion?» — «Los Adagios,» respondió sin detenerse. —
-«Es fuente muy copiosa, prosiguió el Colegial; pero Usendíssima qué
-entiende por Adagios?» — «Qué he de entender? respondió Fray Gerundio;
-lo que qualquiera vieja de mi lugar. Adagios y refranes son una misma
-cosa.» — «Pues qué? preguntó Don Casimiro, los refranes pueden hacerse
-lugar en algun género de sermones?»</p>
-
-<p>23. — «Ahora salimos con esso! respondió Fray Gerundio. Y como
-que pueden y deben hacerse lugar, y mucho lugar en ellos! No hay
-cosa que mas los adorne, que mas los agracie ni que mas embelese. Yo
-tengo algunos apuntamientos de varios Adagios que he oído y leído
-en algunos sermones, los quales verdaderamente me han suspendido, y
-pienso aprovecharme de ellos siempre que me venga á pelo. Donde hay,
-verbi-gracia, introduccion mas magnífica para un sermon de honras que
-la de un Religioso grave, en el que predicó á las de un Maestro de su
-Orden, que se llamaba <i>Fray Eustaquio Cuchillada y Grande</i>, quando dió
-principio á su oracion fúnebre diciendo: <i>Al Maestro, cuchillada, y
-grande</i>? Refran y equívoco que desde luego captó no solo la admiracion,
-sino el pasmo de todo el auditorio. Hoy es el dia en que yo no acabo de
-aturdirme de tan bella introduccion. Pues qué! aquel divino assunto del
-sermon de honras, que predicó un<span class="pagenum" id="Page_131">p.
-131</span> famosíssimo Orador en las exequias de Don Antonio Campillo,
-Párrocho que fué de cierta Iglesia, en cuyo campanario havia fabricado
-á su costa una bella aguja! Fué pues el assunto: <i>El sastre del
-Campillo, que puso la aguja y el hilo</i>. Esto es ingenio, y lo demas
-parla, parla. Y el otro que, predicando el sermon del demonio mudo en
-tiempo de Quaresma, assistiendo el Santo Tribunal, dió principio con
-este oportuníssimo refran: <i>Con el Rey y con la Inquisicion, chiton</i>;
-añadiendo que por esso era mudo el demonio, de que se hablaba en el
-Evangelio, porque estaba delante de la Inquisicion. Parécele á vuestra
-Merced, que no podria predicar, aunque fuesse delante del mismo Papa?
-Bastan estos exemplares, y estoy pronto á dar á vuestra Merced aunque
-sea un ciento de ellos, para que vea si los refranes se pueden hacer
-lugar en los sermones.»</p>
-
-<p>24. — «Yo, Padre reverendíssimo, replicó el Colegial, tengo pocas
-barbas para meterme en assuntos tan hondos, y mas no siendo de mi
-profession, que se reduce á la latinidad, rhetórica y bellas letras, ó
-letras humanas por otro nombre. Sin embargo, como en Salamanca se trata
-casi por precision con tantos hombres grandes, asseguro á Usendíssima
-haver oído mas de una vez á varios Padres Maestros doctíssimos de todas
-las Religiones censurar mucho á los Predicadores, que usaban de essos
-refranes populares y chabacanos en sus sermones. Los mas templados
-decian, que era una <i>insulsíssima puerilidad</i>, otros se adelantaban
-á calificarla de <i>insigne mentecatez</i>, y aún no faltaron algunos que
-la llamaron <i>frenesí</i>, <i>locura</i>, <i>profanacion del púlpito</i>, y otras
-cosas á este tenor. Yo refiero, no califico. Lo que á mí me toca por mi
-profession, es assegurar á vuestra Reverendíssima que jamas entendí,
-leí ni oí, que otros entendiessen por el nombre de <i>Adagios</i>, en
-quanto fuente de la invencion oratoria ó rhetórica, lo que entiende
-vuestra Reverendíssima, esto es los refranes populares.» — «Pues, qué
-se entiende por <i>Adagios</i>?» replicó Fray Gerundio. — «Voylo á decir,»
-respondió Don Casimiro.</p>
-
-<p>25. «Adagio ó proverbio, (que todo es uno,) dice Synesio, es una
-sentencia grave, digna, hermosa y comprendida en pocas palabras, sacada
-como del sagrado depósito de la philosophía moral: <i xml:lang="la"
-lang="la">Proverbium est sermo dignitatem habens et tamquam sacrario
-Philosophiæ, unde antiquitatem traxit, depromptum; ex quo gravi est
-pulchroque aspectu</i>. Por esso llamó Aristóteles á los proverbios
-<i>preciosas reliquias de la venerable antigüedad, preservadas en la
-memoria de los hombres de la lastimosa ruína que padeció la verdadera
-philosophía, debiendo esta preservacion á su misma brevedad, destreza
-y elegancia: Cum proverbia dicat Aristoteles esse veteris Phi<span
-class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span>losophiæ, inter maximas
-hominum ruinas intercidentis, quasdam reliquias, ob dignitatem
-dexteritatemque servatas</i>. Si no me engaño mucho, á esto se reducen
-los proverbios de Salomon, que distan infinitamente de ser refranes,
-siendo una coleccion de sentencias inspiradas, verdaderamente divinas,
-enderezadas todas á gobernar nuestras acciones por las reglas de una
-perfectíssima conducta christiana, política y racional.»</p>
-
-<p>26. «Muchos Philósophos graves entre los antiguos se dedicaron
-á este género de sentenciarios, adagios ó proverbios: Chrysippo,
-Cleanthes, Theeteto, Aristídes, Aristóphanes, Esquilo, Milon,
-Aristarco, y otros, cuyas obras perecieron. Las mas célebres que nos
-han quedado de esta classe son las de Zenobio, Diogeniano y Suidas,
-de las quales sacó Erasmo de Roterdam todo lo que compuso acerca de
-los adagios griegos. Esto es, Padre Reverendíssimo, lo que yo entendia
-hasta aquí por el nombre de <i>Adagios</i>: estos los que me parecian muy
-oportunos para exornar una oracion, tratados con parsimonia. Pero, pues
-vuestra Reverendíssima entiende otra cosa, no nos paremos, y vamos
-adelante.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_4">
- <h3>CAPITULO IV.</h3>
- <p class="subh3h">Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á
- Campazas sin saber cómo; quédase allí el Colegial aquella noche,
- y se evacúa el punto que se tocó y no se prometió en el capítulo
- passado.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">A la</span></big> quarta pregunta
-que iba á hacer Don Casimiro, hallaron todos, no sin assombro, que
-estaban á la puerta trasera, esto es, á la puerta del corral de la
-casa de Anton Zotes; y es que lo divertido de la conversacion los
-havia embelesado de manera, que pian piano y, como dicen, sin sentir
-havian andado una buena media legua de camino, con sus paradas y todo.
-Lo mas gracioso fué que, quando llegaron al lugar, Don Casimiro no se
-acordó de que tenia gana de beber, y, como ya se havia puesto el sol,
-sin hacer mencion de agua ni de vino, quiso volverse á Valderas; pero,
-como tenia que andar una legua muy larga, como iba ya á anochecer, y
-como era hombre de una conversacion tan divertida, no obstante los
-tajos y reveses que con tanta urbanidad, bellaquería y dissimulo
-descargaba de quando en quando sobre los dos Frayles, ambos le hicieron
-tantas instancias para que se quedasse aquella noche, que al cabo le
-reduxeron, baxo la precisa condicion de que se despachasse luego un
-criado á Valderas, para que estu<span class="pagenum" id="Page_133">p.
-133</span>viessen sin cuidado su hermana y su cuñado el casi Corregidor
-de Villalobos.</p>
-
-<p>2. Consta, no obstante, por un manuscrito authéntico y curioso, que
-quien finalmente acabó de determinarle fué la Tia Catanla, la qual
-abria la puerta trasera para que entrassen los cerdos, puntualmente
-quando estaban los tres altercando, uno sobre que se havia de volver,
-y los dos sobre que se havia de quedar. Quando ella vió un mocito
-tan galan, tan majo y tan bien agestado, que venia con su hijo y
-que le trataba al parecer con amistad y confianza, como era muger
-tan bondadosa, luego le cobró cariño y, acercándose mas á los tres,
-preguntó sanamente á Fray Gerundio: «Quien es este Señor tan lindo?
-bendígale Dios.» — «Señora, respondió el Colegial sin dar lugar á que
-otro respondiesse: soy un servidor de vuestra Merced;» y en pocas
-palabras la declaró quien era, el encuentro casual que havia tenido, la
-precision de volverse, y la dicha que lograba en no hacerlo sin rendir
-todo su respeto á su obediencia. No se cortó la boníssima Catanla,
-porque era muger serena; ántes bien, haciéndole una reverencia á la
-usanza del país, (esto es, encorvando un poco las piernas y baxando
-horizontalmente el volúmen posterior hácia el suelo,) le encaxó
-seguidamente toda la retahila de Cámpos: «Viva Usté mil años; para
-servir á Usté; lo estimo mucho; güenos todos, á Dios gracias; viva Usté
-mil años; y por allá están todos güenos? Viva Usté mil años.» Y añadió
-luego: «Pero esso de golverse Usté hoy, ni por pienso: el hijo de mis
-entrañas! y quien l’ avia dexar golver á boca de noche? A pique que le
-comieran los lobos! Mal ajo para ellos; quatro ovejas me comieron la
-noche que perdicó el m’ hijo Gerundio; mal provecho les haga. No Señor:
-ya que tengo la fortuna de que su Mercé venga á mi casa, esta noche ha
-de hacer penitencia. Unos güevos frescos puestos d’ hoy no faltarán.
-Para qué quiero yo las gallinas sino para estas ucasiones? Palominos
-siempre los hay en casa (gracias á Dios), que el mi Anton tiene un
-palomar muy aventajado, assí no fuera por las garduñas; malditas ellas,
-y qué descomulgadas que son! Un salpicon de vaca, cebolla y güevos
-duros le sé yo componer, que le puede comer el mismo Rey. Una cama con
-sábanas brancas como un oro, la hay por la misericordia de Dios. Ella
-no será como su Mercé merece; pero por fin y por postre sirvió para
-mi primo el Magistral de Leon, que mañana será Obispo.» Y diciendo y
-haciendo, fué y le quitó la escopeta con una bondad y con una sanidad
-de corazon, que al Colegial le dexó prendado; y con efecto se determinó
-á dormir aquella noche en Campazas, previniendo lo del recado á
-Valderas.</p>
-
-<p>3. Anton Zotes le recivió ni mas ni ménos como su muger,<span
-class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span> porque no era ménos
-agasajador que ella; y, despues de aquellos cumplidos regulares, hechos
-por parte de Don Casimiro con despejo y con desembarazo de colegio, y
-correspondidos por parte de los de la casa á la buena de Dios, segun el
-ceremonial campesino, Anton se fué á cuidar de los mozos y á dar las
-órdenes sobre lo que havian de trabajar el dia siguiente, Catanla á
-disponer la cena, las criadas á hacer las camas; y, quedando los tres
-solos en una sala baxa, conviene á saber, Fray Blas, Fray Gerundio y el
-Colegial, «prosigamos, dixo este, con nuestra conversacion, y sírvase
-Vuesandíssima decirme, qual es la quarta fuente de la invencion, que le
-enseñó su Maestro.»</p>
-
-<p>4. — «Los geroglýphicos y los emblemas,» respondió Fray Gerundio.
-— «Algunos, continuó el Colegial, de essa fuente hacen dos, por la
-diferencia que hay entre emblemas y geroglýphicos; pero es tan corta,
-que me inclino á que lo aciertan los que la reducen á una sola. Vuestra
-Reverendíssima sabrá mucho mejor que yo la diferencia que hay entre
-geroglýphicos y emblemas.» — «Yo nunca la he conocido ni me he parado á
-examinarla,» respondió Fray Gerundio. «Para mí las emblemas de Alciato
-y los geroglýphicos de Picinelo, que son los únicos de que tengo alguna
-noticia, solo se distinguen en que un libro es mas pequeño y otro es
-mas grande.» — «Ya está conocido, replicó el Colegial, que Usendíssima
-por su modestia quiere encubrir lo que sabe, y tomar de ahí ocasion
-para examinarme acerca de lo poco que yo he estudiado: complaceré á
-Usendíssima.»</p>
-
-<p>5. «Los geroglýphicos son una explicacion mysteriosa, figurada y
-muda, de lo que se quiere dar á entender, por medio de alguna ó algunas
-imágenes, ya realmente dibuxadas en el papel, en el lienzo ó en la
-tabla; ya abultadas en el mármol, en el bronce ó en la madera, o ya
-únicamente ofrecidas á la imaginacion por medio de una descripcion
-verbal, viva, enérgica y expressiva, que imprima bien en la idéa lo
-que se quiere representar. No se añade á la pintura ó á la descripcion
-mote, lema, inscripcion ni palabra alguna que sirva de explicacion al
-pensamiento, dexándose enteramente al discurso ó á la penetracion de
-el que ve, lee ú oye el geroglýphico, el curioso trabajo de adivinar
-su verdadero significado. El emblema (y no <i>la</i> emblema, como dicen
-algunos,) solo añade al geroglýphico el mote, el lema ó la inscripcion
-en brevíssimas palabras, que declaran lo que se pretende significar por
-aquel.»</p>
-
-<p>6. «Pondré un verbi-gracia, no para que Usendíssima me entienda, que
-esso seria presumir yo de maestro de quien no merezco ser discípulo,
-sino para que Usendíssima se actúe del modo como yo concibo lo que
-digo, y en caso de padecer<span class="pagenum" id="Page_135">p.
-135</span> equivocacion se digne corregir mis yerros. Los doce signos
-del Zodiaco, ó las doce casas, que dividen en doce partes iguales aquel
-espacio de cielo que corre el sol en el discurso de un año, son otros
-tantos geroglýphicos ó sýmbolos, que representan lo que comunmente
-passa en la tierra en cada uno de los doce meses, correspondientes á
-las doce casas. El primero signo es <i>Aquario</i>, y se symboliza con un
-muchacho que está vertiendo un jarro de agua, para significar lo mucho
-que suele llover en Henero. El segundo es <i>Piscis</i>, y le representan
-dos peces pintados, para denotar que en Febrero están en sazon la
-mayor parte de los peces. El tercero es <i>Aries</i>, representado por un
-carnero, y quiere decir que en Marzo es la paricion de las ovejas,
-naciendo entónces los corderitos. El quarto es <i>Tauro</i>, figurado por un
-toro, para denotar que en Abril nacen las terneras. Síguese <i>Géminis</i>,
-pintado hoy por los dos hermanos gemelos Cástor y Pólux, y antiguamente
-por dos cabritillos, como lo afirma Heródoto, en significacion de que
-las cabras regularmente paren de una vez dos cabritos, para cuyo fin
-las proveyó la naturaleza con tanta abundancia de leche.»</p>
-
-<p>7. «Bastan estos exemplares para dar á entender la idéa, que yo
-formo de los geroglýphicos, cuyo orígen comunmente se atribuye á
-los Egypcios; pero yo tengo para mí, que su principio fué mucho mas
-antiguo, inclinándome á la opinion de los que se le dan no ménos que
-en la Torre de Babel, aunque despues fuessen los Egypcios los que
-conservaron, promovieron y adelantaron mas el uso de ellos, en lo que
-no cabe duda racional; pero esto no es del intento. A los sýmbolos ó
-geroglýphicos añadieron despues los Griegos un breve lema, inscripcion
-ó mote que explicasse su significado, y á este conjunto llamaron
-<i>emblema</i>. Usaban de él singularmente en los arneses ó escudos, como lo
-dicen Esquilo, Homero y Virgilio, esmerándose mucho en la brevedad y en
-el álma del epígraphe, que era como el espíritu de la divisa de cada
-uno. Sobresalian entre todos los Athenienses, de quienes hace graciosa
-burla Lycon, fingiendo que en todos los escudos tenian gravada una
-mosca muy pequeña, con este epígraphe: <i xml:lang="la" lang="la">donec
-videar: hasta que me vean</i>; dando á entender, que todo Atheniense era
-tan valeroso, que se acercaba al enemigo hasta que viesse la mosca, en
-cuyo caso era preciso morir ó vencer.»</p>
-
-<p>8. «No hay duda, que en todos tiempos assí los Oradores profanos
-como los sagrados usaron alguna vez de los geroglýphicos, sýmbolos y
-emblemas. Horo Niliaco escrivió un librito de este assunto, donde trahe
-exemplares de toda especie de oraciones. Los Prophetas usaron mucho
-de este modo de persuadir emphático y mysterioso. El Apocalypsi es
-una<span class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span> serie continuada
-de figuras y representaciones symbólicas; San Agustin, en la epístola
-119, dice que, assí como el christal y la gasa añaden no sé qué
-apacibles visos á las imágenes que se representan ó se registran por
-ellas, assí deleita mas la verdad quando brilla por entre sýmbolos,
-geroglýphicos y figuras, poniendo el Santo este exemplo: Si para
-ponderar las ventajas de la union y las desconveniencias de la desunion
-dices sencillamente: <i xml:lang="la" lang="la">concordia res crescunt,
-discordia dilabuntur</i>: <i>con la concordia todo crece, con la discordia
-todo se deshace</i>; <i xml:lang="la" lang="la">pigrius incitat</i>, <i>no da
-golpe</i>, y persuade con tibieza; pero, si añades: <i>esto nos quisieron
-significar aquellos antiguos sabios, quando pintaron una hormiga con un
-caduceo encima, que creció á elephante, y un elephante con una espada
-desenvainada sobre las espaldas, que se disminuyó hasta el tamaño de
-hormiga</i>; <i xml:lang="la" lang="la">nescio quomodo et inventionis
-subtilitas et imaginis expressio sensus titillat suavius et, dum
-placet, persuadet efficacius</i>: assí la sutileza de la invencion como
-la viva representacion de la imágen hacen no sé qué gustosa impression
-en el alma y en los sentidos, que, al mismo tiempo que los deleita con
-mucha dulzura, los persuade tambien con mas suave eficacia.»</p>
-
-<p>9. — «Déme Usted un abrazo, Señor Don Casimiro, exclamó Fray Blas
-interrumpiéndole, que verdaderamente ha estado Usted divino! Yo soy
-furiosamente apassionado por los geroglýphicos y por los emblemas. Un
-sermon que comience: <i>pintaban los antiguos Macedonios</i>; otro que dé
-principio: <i>pinta el docto Pinicelo</i>, no ha menester mas para que yo me
-coma las uñas tras de él. Pues qué, si despues se añaden diez ó doce
-citas del Symbólico, otras tantas de Lilio Giraldo y algunas de Pierio,
-y se escoge tambien media docena del Brixiano! en el mundo hay oro para
-pagar un sermon tan ingenioso y erudito. Confiesso á vuestra Merced,
-que despues de los Mythológicos son mis héroes los Symbólicos y los
-Emblemáticos. Esta doctrina la he enseñado siempre á mi discípulo en
-lo predicativo, Fray Gerundio; con estas armas le he armado Cavallero
-de Púlpito; estos Autores le he recomendado; no hay otros: los demas
-son buenos para explicar á las viejas el Catechismo de Astete y
-Servitor.»</p>
-
-<p>10. — «Padre Reverendíssimo, replicó el Colegial, ya he dicho,
-que soy poco hombre para dar mi voto en punto de sermones, y assí
-no me meto en calificar si son buenos ó malos los que están bien
-cargados de geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Solo sé, que el Padre
-Nicolas Causino previene que se use de ellos con la misma templanza,
-moderacion y prudencia que de los adagios, fábulas, etc.; porque si
-no, se convertirá en fastidio su misma amenidad, siendo cierto que
-los pensamientos mas ingeniosos causan tedio, si se atesta<span
-class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span> de ellos la oracion: <i
-xml:lang="la" lang="la">Habent igitur amœnam eruditionem hieroglyphica
-et symbola, modo prudenter et parce, ut cætera, adhibeantur: quæ enim
-per se mirabilitatem obtinent, si crebrius inferciantur orationi, fiunt
-communia et fastidiosos sensus ipsa pulchritudinis satietate obruunt.</i>
-Tambien debo añadir que, por lo que toca á mí, me cayó muy en gracia
-la enhorabuena que dió cierto Duque á un Orador, que havia predicado
-en su presencia un sermon texido de geroglýphicos. «Padre, le dixo, no
-trueco yo el juego de estampas de Don Quixote, que tengo en mi galería,
-por todas las pinturas de su sermon.» Esto va en gustos; el mio ronca,
-siempre que tocan en los sermones á cosa de geroglýphicos. Pero no nos
-detengamos; porque ya deséo saber qual es la quinta ó sexta fuente de
-la invencion, que estudió el Padre Fray Gerundio.»</p>
-
-<p>11. — «<i xml:lang="la" lang="la">Testimonia veterum</i>, respondió
-al punto este; las autoridades y testimonios de los antiguos para
-confirmar lo que dice el Predicador.» — «Gran fuente y muy precisa!
-continuó Don Casimiro, especialmente los testimonios y las autoridades
-de los Santos Padres, ya sobre la inteligencia de la Sagrada
-Escritura, y ya tambien quando se trata materia de costumbres, sea de
-virtudes, sea de vicios. Por lo que toca á la exposicion del sagrado
-texto, he oído decir á varones doctíssimos, que siempre es menester
-apoyarla con la autoridad de algun Padre ó Expositor clássico y
-aprobado, siendo cosa insufrible que ningun Predicador se arrogue la
-autoridad de entender ó interpretar la Escritura á su modo ó segun
-su capricho. Y aún me acuerdo haver leído, no sé donde, que este
-fué uno de los errores de Luthero, el qual pretendia que cada qual
-tenia tanta autoridad para entender y para interpretar la Escritura
-como San Gerónimo y San Agustin, apoyando este arrogante, soberbio y
-presuntuoso delirio con aquel texto de San Pablo: <i xml:lang="la"
-lang="la">unusquisque in suo sensu abundet</i>. En órden á costumbres,
-ya se dexa conocer el gran peso, que da á lo que se dice qualquiera
-autoridad y testimonio de los Santos Padres, como tambien si se toca
-alguna noticia histórica ó philológica, especialmente si es algo
-singular ó no muy sabida, sirve de adorno y de recomendacion la cita, y
-aún las palabras del Autor que las refiere.»</p>
-
-<p>12. — «Por algo, dixo Fray Gerundio, me gustan á mí tanto los
-sermones, que en el cuerpo están bien cargados de latin, y las márgenes
-apénas se descubren de puro embutidas que están en citas. Solo con
-ver un sermon impresso en esta conformidad, sin leer ni una palabra
-de él, estoy firmemente persuadido á que es un sermon doctíssimo
-y profundíssimo. Al contrario, ahora han dado en usarse y aún en
-imprimirse ciertos sermones, que en todos ellos apénas se ven<span
-class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span> quatro ó seis renglones de
-letra bastardilla, y las márgenes tan lampiñas como cara de capon, que
-da asco solo el verlas. Qué se puede esperar de unos sermones assí? Yo
-no he tenido paciencia para leer ni siquiera uno.»</p>
-
-<p>13. — «Pues yo sí, interrumpió Fray Blas; por mis pecados cayó
-en mis manos, pocos dias ha, uno, y es de honras, que el Licenciado
-Don Francisco Alexandro de Bocanegra y Xivaja<a id="FNanchor_29"
-href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a> predicó á las de la
-Señora Reina de Portugal Doña María Anna de Austria, en las exequias
-que la consagró la ciudad de Almería, y tuve cachaza para leerle <i
-xml:lang="la" lang="la">de verbo ad verbum</i>; pero sabe Dios quanto
-me costó. En todas las seis hojas primeras no hay mas latin que las
-palabras del thema: <i xml:lang="la" lang="la">omnis gloria ejus filiæ
-Regis ab intus</i>, repetidas dos ó tres veces; en las seis y media
-restantes solo se citan siete textos de la Escritura, y de dos de ellos
-no se ponen las palabras; las de los otros cinco que se expressan,
-componen entre todas seis renglones y medio: hártate, comilon. A
-los Santos Padres se les dexa descansar, solo se cita una vez á San
-Francisco de Sales, á San Gregorio y á San Ambrosio. De Expositores no
-se trate: cumplió con citar á Tirino una vez sola, y del mismo modo
-cumplió con los Autores profanos, no citando mas que á Séneca una sola
-vez. Pues, qué diré del assunto? Redúcese á que la Reina amó á Dios
-y al próximo; y cátate aquí el cuento acabado. Lo demas, parla y mas
-parla. Y estos sermones se imprimen! Y estos sermones se celebran!»</p>
-
-<p>14. — «Despacio, Padre Fray Blas,» dixo con bastante viveza el
-Colegial, no pudiendo dissimular del todo su enfado y su indignacion.
-«Vuesa Paternidad se adelanta demasiado (con la cólera se le olvidó
-darle Reverendíssima). Tambien yo he leído esse sermon, porque llegaron
-á Salamanca muchos exemplares: hablóse mucho de él en todas aquellas
-Comunidades, donde hay tanto hombron sabio, religioso, erudito, culto y
-discreto, como es notorio; y á excepcion de tal qual botarate ignorante
-y presumido, que por nuestros pecados los hay de todas las classes
-y gremios, no huvo uno que no calificasse dicho sermon por una de
-las piezas mas eloqüentes, mas nerviosas, mas sólidas, mas graves y
-aún mas ingeniosas, que havia producido hasta ahora nuestra oratoria
-castellana. Era voz comun, que se podia equivocar con las mas preciosas
-oraciones que produxeron y están todavía produciendo en nuestro siglo
-y en nuestro hemispherio español los Gallos, los Radas, los Aravacas,
-los Rubios, los Nordeñanas y los Guerras; ni faltó quien assegurasse,
-que podia competir con qualquiera de las muchas y grandes oraciones
-fúnebres, con que el Reverendíssimo Padre Maestro Salvador Orosio, de
-la Compañía de Jesus, llenó de magestad y de assombro el púlpito y la
-Capilla de San Gerónimo de la Universidad de Sala<span class="pagenum"
-id="Page_139">p. 139</span>manca. Oraciones que, si se hiciesse una
-coleccion de ellas, (como decia un sabio,) compondrian un funeral, que
-quizá no tendria consonante en quanto logramos hasta ahora de esta
-especie, ni de dentro ni de fuera de España.»</p>
-
-<p>15. «Esso de que tiene pocos textos la oracion del Licenciado
-Bocanegra, solamente lo podrán decir los que en su vida han saludado
-los sagrados libros; apénas hay cláusula ni aún sýlaba, que no aluda á
-algun lugar, sucesso ó passage de la Escritura, en saliendo de aquellas
-acciones de la Reina que sirven de cimiento á la verdad del assunto.
-No se citan, es assí, expressa y señaladamente; pero se dan desleídos
-y como convertidos en la substancia del mismo Orador. San Bernardo
-fué el primero que introduxo este admirable modo de usar y manejar la
-Escritura, haciéndola primero suya, y vertiéndola despues como si no
-fuesse agena. Pero, quien hasta ahora ha notado á San Bernardo de poco
-escriturario? Son pocos, no lo niego, los testimonios y autoridades de
-Padres, de Expositores y de Autores profanos, con que exorna su oracion
-el Señor Bocanegra; mas son muy oportunos essos pocos testimonios que
-alega.»</p>
-
-<p>16. «Y quien ha dicho á vuestra Paternidad, que los sermones se
-han de cargar á metralla de testimonios, de autoridades y de citas?
-Estas deben ser como las especias en los guisados, lo que baste para
-sazonarlas, y no lo que sobre para que ninguno los pueda tragar. Ignora
-vuestra Paternidad lo que dixo un eloquentíssimo Orador, hablando
-de las autoridades en los sermones? <i xml:lang="la" lang="la">Si
-nimiæ sint, si communes, si sine vi et pondere allatæ, puerum magis
-colligentem sapiunt quam virum ingeniosum</i>: <i>si se amontonan, si son
-vulgares y comuníssimas, si no tienen alma, fuerza ni meollo, mas son
-fárrago que erudicion; el Orador se acredita mas de un genio pueril y
-atolondrado, que bueno y malo, verde y seco, todo lo hacina, todo lo
-recoge, que de hombre ingenioso y erudito.</i>»</p>
-
-<p>17. «Dice bien este juicioso Autor: para llenar, no digo yo un
-sermon, sino cien tomos de á folio de citas, autoridades, testimonios,
-sentencias, versos, historias, exemplos, símiles, parábolas, sýmbolos,
-emblemas y geroglýphicos, no es menester mas que hacinar y recoger.
-Tanto Sentenciario, tanto libro de apophtegmas, tanta Polyanthéa, tanto
-Theatro, tanto Thesauro, tanto Diccionario histórico, crítico, náutico,
-geográphico, tanta Bibliotheca, tanto Expositor que va discurriendo por
-los lugares comunes é infarcinando en cada uno todo quanto se le viene
-á la mano; en fin, tanta selva de alegorías y de dichos como cada dia
-brota en essas Naciones y en essas librerías, hacen erudito de repente
-al mas boto, al mas mentecato, al que no sabe quien reinó en España
-ántes de Cárlos II. No hay mas que abrir, trasladar, embutir, y está
-hecha la maniobra.<span class="pagenum" id="Page_140">p. 140</span>
-Al ver un sermon atestado de essa borra, quedan aturdidos los páparos,
-entre los quales cuento á muchíssimos que no lo parecen, mientras los
-verdaderos eruditos ó gimen corridos ó se rien desengañados, segun el
-humor que los predomina. Mas de una vez oí á hombres de gran juício,
-que se debian desterrar del mundo literario estos almagacenes públicos
-de erudicion tumultuaria, porque solo servian para mantener haraganes,
-miéntras perecian de hambre los ingenios verdaderamente industriosos.
-Es punto problemático, en el qual se pudiera tomar un término medio.
-Miéntras tanto, digo que se puede aplicar á estos prontuarios de
-erudicion al baratillo lo que dixo Agesilao al inventor de una máquina
-bélica, capaz de moverla y de hacer mucho daño con ella qualquiera
-soldado cobarde: <i xml:lang="la" lang="la">Papae! virtutem sustulisti:
-Vítor! que con essa máquina has desterrado el valor</i>.»</p>
-
-<p>18. «A lo que añadió vuestra Paternidad acerca del assunto que
-escogió para su oracion el Señor Bocanegra, perdóneme vuestra
-Paternidad, que no tiene razon para censurarle. Lo mejor y lo mas
-precioso de dicho assunto es el ser tan sencillo, tan natural y tan
-sólido. Assuntos rumbosos, delicados, alegóricos, metaphóricos,
-symbólicos, y mucho mas títulos de comedia, retruécanos insulsos,
-refranes de viejas, como <i>el verdadero Phœnix de Arabia</i>, á San
-Agustin; <i>el Leon en su cueva</i>, á San Gerónimo; <i>el Onix y Onis</i>, á
-Santo Thomas de Aquino; <i>la Encyclopedia canonizada</i>, al mismo; <i>el
-Máximo Mínimo</i>, á San Francisco de Paula; <i>muger, llora y vencerás</i>, á
-las lágrimas de la Magdalena; <i>el Caballero de Alcántara</i>, á San Pedro
-de este nombre; <i>á muertos y á idos no hay mas amigos</i>, en las honras
-de un Obispo: digo que estos y otros semejantes assuntos, Dios los haya
-perdonado! ya pudren, ya solo han quedado en algunos Predicadorcillos
-de la ínfima suerte, que solo hacen ruído entre los que se van tras
-el tamboril y los gigantones. Hoy va reviniendo el mundo de sus
-preocupaciones; por lo ménos los hombres de pro no gastan otros
-assuntos que sólidos, macizos, característicos, y consiguientemente
-naturales. Tal es el del Señor Bocanegra, fundado sobre los dos exes
-en que gira toda la ley y toda la perfeccion. El Sabio no da otro
-elogio á los hombres justos, ni cabe otro mayor: <i xml:lang="la"
-lang="la">Dilectus Deo et hominibus, cujus memoria in benedictione
-est: Amó á Dios y amó á los hombres? pues será amado De Dios y de los
-hombres, y, siempre que se repita su nombre, será acompañado de muchas
-bendiciones.</i> Esto dixo el Orador de aquella exemplaríssima Princesa;
-esto convenció y aún esto persuadió, moviendo los corazones mas duros
-por lo ménos á desear la imitacion de sus reales virtudes.»</p>
-
-<p>19. Como Fray Blas vió, que el Colegial estaba un poco<span
-class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span> avinagrado, y tenia alguna
-noticia de su genio vivo y quisquilloso, no se atrevió á replicarle;
-contentóse con decirle, que en esto de sermones, de versos, de latin y
-cosas semejantes cada qual tenia su gusto, y, sin inculcar mas en el
-punto, le suplicó que prosiguiesse examinando á Fray Gerundio sobre las
-fuentes de la invencion; porque, como observaba que este las tenia tan
-prontas, se le caía la baba al bueno del Predicador. Serenóse un poco
-Don Casimiro y, continuando en su interrogatorio, rogó á Fray Gerundio
-se sirviesse decirle qual era la séptima fuente de la invencion, que le
-havian enseñado.</p>
-
-<p>20. «Los dichos graves y sentenciosos de los antiguos,» respondió
-sin cespitar. Y el Colegial prosiguió: «Sin duda es una fuente
-bellíssima y copiosíssima, especialmente haviendo tanto recogido de sus
-sentencias y apophtegmas, los quales solo se diferencian de aquellas
-en que las sentencias permiten mas extension de palabras, pero los
-apophtegmas se deben ceñir á las ménos voces que sea possible; las
-sentencias se pueden tomar de qualquier Autor donde se encuentren, mas
-los apophtegmas se hacen mas recomendables por ser dichos de grandes
-personages, como de Papas, Emperadores, Reyes, Cardenales, Obispos,
-etc. Vaya esta diferencia sobre la fé de Guillelmo Budéo que la señala,
-pues yo no me atreveré á defenderla en el siglo que corre, el qual
-está como inficionado de libros de apophtegmas, que son hoy de la gran
-moda. Tales son los libros que llaman de <i>-ana</i>, como la <i>Menagiana</i>,
-la <i>Perroniana</i>, la <i>Scaligeriana</i>, la <i>Saint-Evremoniana</i>, la
-<i>Fureteriana</i>, y otros innumerables, de que se hace graciosa burla en
-el primer tomo de la <i>Menagiana</i>, donde el Autor de una salada rima,
-acabada toda en la sílaba <i>-na</i>, despues de zumbarse de una multitud de
-estos escritos, unos verdaderos y otros fingidos, concluye diciendo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Todos los libros en -ana</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Se arrimen donde está la Ipecacuanha,</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">hierba medicinal de las Indias, que hoy se usa mucho
-y con grande felicidad en Europa. Es cierto, que estos apophtegmas,
-recogidos en los libros de <i>-ana</i>, no todos son dichos de grandes
-personages, pues hay algunos de sugetos muy de escalera de abaxo, si no
-entra en cuenta su agudeza ó su literatura.»</p>
-
-<p>21. «Pero, al fin no se puede dudar, que los dichos, sentencias
-y apophtegmas, assí de los antiguos como de los modernos, usados
-con discernimiento y con moderacion, son un preciosíssimo adorno de
-todo género de eloquencia, tanto oratoria como histórica. Thucídides
-mereció la suprema estimacion de todos los siglos por el juício,
-oportunidad y bello gusto con que se valió de ellos. Hesiodo, aunque
-muy distante de Homero, assí en la gravedad del estilo como en la<span
-class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span> magestad del assunto, ha
-logrado los mayores aplausos por la singular eleccion que tuvo en las
-sentencias con que adorna sus dos poemas heróicos: <i>Las Obras y los
-Dias</i> y la <i>Theogonía ó generacion de los Dioses</i>, bien que algunos
-críticos le notan, no sin razon, que las sentencias son mas frequentes
-de lo que fuera justo. En fin, Quintiliano encarga mucho al Orador que
-se aproveche de esta fuente, pero con tres precauciones: la primera,
-que las sentencias sean muy escogidas; la segunda, que sean raras; y
-la tercera, que sean correspondientes á la edad, al carácter y demas
-circunstancias del Orador. Si son triviales, se oyen con desprecio; si
-muy frequentes, cansan la atencion y aún empalagan; si no se acomodan
-á los connotados del Orador, mueven á risa. Yo añadiria otra quarta
-calidad, y es que las sentencias sean tambien proporcionadas al theatro
-y al auditorio. En una aldéa ó pueblo pequeño seria risible aquella
-sentencia ó apophtegma tan justamente celebrada, que se atribuye á Afro
-Domicio: <i xml:lang="la" lang="la">princeps qui vult omnia scire,
-necesse habet multa ignoscere: el Príncipe que quiere saberlo todo,
-tiene necessidad de perdonar mucho</i>. Qué Príncipe se podria aprovechar
-de esta advertencia en un pueblo reducido? En un auditorio rústico
-y grossero seria impertinente aquel discreto dicho de Plutarco: <i
-xml:lang="la" lang="la">sero molunt Deorum molæ, sed bene comminuunt:
-las ruedas de los Dioses tardan en moler, pero hacen buena harina.</i>
-Quantos havría en el auditorio que entendiessen la metáphora? Vamos á
-la octava fuente.»</p>
-
-<p>22. — «Essa es para mí la mas seca, dixo Fray Gerundio, no sin
-chiste; porque mi Autor dice que la octava fuente son las leyes, y
-confiesso que de leyes ni entiendo ni he estudiado palabra.» — «Yo
-tampoco las he estudiado, continuó el Colegial, por no ser essa mi
-profession; pero no es menester hacer la de Legista para saber algunas
-leyes, especialmente de las antiguas y primitivas, que se instituyeron
-en el mundo para el gobierno de los hombres, las quales sirven de
-un bello adorno á qualquiera oracion sagrada, singularmente moral ó
-doctrinal. Es cierto, que nunca las leyes de los hombres pueden añadir
-peso ni autoridad á la ley santa de Dios; pero no es dudable, que
-encuentra el entendimiento no sé qué particular satisfaccion y consuelo
-en ver tan conforme la ley divina con las leyes humanas, pronunciadas
-por unos Legisladores que no tuvieron noticia del verdadero Dios.»</p>
-
-<p>23. «Yo me acuerdo de algunas que, por lo que toca á lo directivo,
-son muy conformes á muchos preceptos del Decálogo, aunque sean
-erradas y gentílicas en lo que suponen de doctrinal. Vayan algunos
-exemplares. El primer mandamiento es <i>amar á Dios sobre todas las
-cosas</i>. Confórmase con él la ley de Numa Pompilio: <i xml:lang="la"
-lang="la">Deos patrios colunto, externas<span class="pagenum"
-id="Page_143">p. 143</span> superstitiones aut fabulas ne admiscento</i>.
-Segundo <i>no jurar su santo nombre en vano</i>. Es muy conforme á él
-la ley de los Egypcios: <i xml:lang="la" lang="la">perjuri capite
-mulctentur</i>. Quarto: <i>honrar Padre y Madre</i>; lo mismo mandaba
-aquella ley de que hace mencion Heródoto (lib. 1): <i xml:lang="la"
-lang="la">magistratibus parento</i>; y la otra de los Lacedemonios,
-citada por Platon en su República: <i xml:lang="la" lang="la">majorum
-imperio libenter omnes parati assuefiant</i>. Sexto: <i>no fornicar</i>; son
-muchas las leyes que prohibian esto mismo. La que trahe Josepho (lib.
-11. cap. 6.): <i xml:lang="la" lang="la">adulterii et lecti genialis
-injurias vindicanto</i>; la de Numa: <i xml:lang="la" lang="la">pellex
-aram Junonis ne tangito</i>; y la célebre de los Athenienses, que prohibia
-predicar ó hablar en público á todo hombre deshonesto: <i xml:lang="la"
-lang="la">si quis pudicitiam prostituerit aut expatrarit, huic
-interdicito jus apud populum concionandi</i>. Séptimo: <i>no hurtar</i>; á esto
-aludia aquella ley de los Egypcios: <i xml:lang="la" lang="la">singulis
-annis apud Provinciarum Præsides omnes unde vivant demonstranto. Si
-quis secus faxit aut unde legitime vivat non demonstrarit, capitale
-esto</i>.»</p>
-
-<p>24. «El uso assí de estas leyes antiguas como de otras mas
-modernas, patricias y municipales, con tal que sea sobrio, prudente y
-oportuno, tiene su gracia y tambien su eficacia en qualquiera sagrada
-oracion. Pero hacer estudio de componer un sermon como un alegato de
-los que se usan solo en nuestra España, embutido en textos, leyes,
-decretos, cánones y constituciones del derecho civil y del canónico,
-parecido al que yo oí á cierto Cathedrático, sobre ser una grandíssima
-impertinencia, es ostentacion pueril para acreditarse de erudito y
-sabio en facultad forastera. Hola! esta censura ó esta reflexion no
-es mia, pues ya he protestado, que ni mi profession ni mis años me
-permiten excursiones á países tan sagrados: refiero lo que por entónces
-se dixo entre hombres que tenian voto. <i>Solo en unas circunstancias</i>,
-añadió uno de los circunstantes, <i>puede ser del intento cargar algo
-mas la mano en la cita de leyes nacionales, y es quando se predica á
-un auditorio compuesto por la mayor parte de gente de Curia, como en
-los sermones al Consejo, á las Chancillerías, á las Audiencias, etc.
-Si se toca entónces el punto de regalos, gratificaciones y derechos
-de Ministros inferiores, como Abogados, Relatores, Procuradores,
-Escrivanos, etc., no será fuera de propósito referir las leyes
-municipales que hablan en esto, y explicar con claridad hasta que
-punto son obligatorias en conciencia, segun la inteligencia comun de
-los Theólogos</i>. Pero, dexando esto á un lado, deséo saber qual es la
-nona fuente de la invencion, que prescribe el Autor por donde vuestra
-Reverendíssima estudió.»</p>
-
-<p>25. — «<i xml:lang="la" lang="la">Sacræ litteræ</i>, respondió Fray
-Gerundio como un reguilete: la Sagrada Escritura; y añadió luego: En
-este<span class="pagenum" id="Page_144">p. 144</span> punto no tiene
-vuestra Merced que detenerse, porque sé lo que basta para bandearme; he
-tomado mi partido, y no mudaré de rumbo por mas que me prediquen.» —
-«No tiene Usendíssima que prevenirmelo, replicó Don Casimiro; pues sé
-bien, que este punto no es de mi incumbencia, y no se me ha olvidado lo
-que leí pocos dias ha en cierto Autor de mi profession; hablando de la
-Sagrada Escritura dice: <i xml:lang="la" lang="la">quod ad ejus usum
-attinet, Theologorum est proprius: hæc eorum hæreditas, hic campus,
-hoc stadium; por lo que mira al uso de la Sagrada Escritura, esse toca
-á los Theólogos, essa es su herencia, essa su legítima, esse es su
-proprio y particular terreno</i>. Por señas de que, en confirmacion de lo
-que poco ha íbamos hablando, se lastima mucho en el mismo lugar de que
-los Predicadores se metan á Legistas, y los Legistas á Predicadores,
-aquellos citando leyes, y estos glosando textos: <i xml:lang="la"
-lang="la">contra inverso ordine</i>, <i>jurisperitos</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">neglectis iis quæ ad se attinent</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Sacra Biblia sæpius quam leges in ore habere</i>. No excluye
-absolutamente, que unos tomen algo de otros por la recíproca union y
-buena correspondencia que hay entre las facultades; sola abomina el
-excesso, el prurito y la ostentacion de que se sabe de todo.»</p>
-
-<p>26. «No obstante, ya me permitirá Usendíssima que, sin mezclarme
-en lo directo de esta fuente, que en realidad excede los límites de
-mis estudios, haga una reflexion acerca de ella, que parece no estar
-fuera de mi jurisdiccion. Es cierto que la Sagrada Escritura mereció
-tanto concepto aún á los Philósophos gentiles, que Emilio de Apaméa
-(ó Amilio, como le llama Proclo), al leer la primera cláusula del
-Evangelio de San Juan: <i xml:lang="la" lang="la">in principio erat
-Verbum</i>, quedó assombrado de que un Bárbaro (assí llama al Evangelista)
-huviesse philosophado con tanto acierto. Tambien sabemos, que Dionysio
-Longino, haciendo el paralelo entre Moyses y Homero, calificó al
-Legislador de los Judíos por un hombre nada vulgar; pues no podia serlo
-el que tenia tan alta idéa de Dios, como lo acredita aquel rasgo suyo
-en la historia de la creacion: <i xml:lang="la" lang="la">dixit Deus:
-fiat lux, et facta est lux; fiat terra, et facta est</i>, proponiéndole
-por modelo de un pensamiento verdaderamente sublime. Aunque la segunda
-parte: <i xml:lang="la" lang="la">fiat terra</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">et facta est</i>, la añadió Longino de cosecha propria, pues no
-se halla en la Escritura, en que el Autor, como gentil, estaba poco
-versado. No es ménos cierto, que en la Sagrada Escritura se encuentra
-no solo todo lo que se halla en los libros profanos y no profanos,
-sino que se halla en aquella lo que en estos no se encuentra. Pienso,
-si no me engaño, que ha de ser observacion de San Agustin, y que la
-leí en un libro de eloquencia: <i xml:lang="la" lang="la">et cum ibi
-quisque invenerit omnia, quæ utiliter alibi didicit, multo abundantius
-ibi inveniet ea, quæ nusquam omnino alibi,<span class="pagenum"
-id="Page_145">p. 145</span> sed in illarum tantummodo Scripturarum
-mirabili altitudine et mirabili humilitate discuntur</i>. Siendo esto
-assí, me parecia, á mi grossero modo de entender, que la Sagrada
-Escritura debiera ser la única ó por lo ménos la primera fuente de
-la invencion, respecto de todo Orador sagrado. Pues, por qué razon
-Usendíssima ó su Autor no solo no la señalan por la única, no solo no
-la dan el primer lugar, sino que la ponen á la cola, y harto será que
-no sea la última?»</p>
-
-<p>27. Hallóse embarazado Fray Gerundio con esta pregunta que no
-esperaba; pero salió á su socorro su fino amigo Fray Blas, diciendo
-con grande satisfaccion: «Esso es claro: porque la Escritura es fuente
-comun de que todos beben, está á mano de qualquiera para hartarse de
-ella, quando le diere la gana. Un Predicador que quiera acreditarse
-no ha de beber del pilon, sino que sea para enjuagarse: sýmbolos,
-emblemas, geroglýphicos, historias, sentencias, versos, fábulas, esta
-ha de ser su comidilla; y á lo mas mas, allá hácia lo último, un poco
-de Escritura, á modo de mondadientes. Esto es lo que quiere decir
-poner la Escritura por la postrera fuente de la invencion, y está bien
-puesta, á pagar de mi dinero.»</p>
-
-<p>28. En medio de los pocos años del Colegial y que, assí por su edad
-como por su genio, todavía no estaba muy maduro ni era de los que mas
-se morian por sermones de Christo en mano, no se puede ponderar quanto
-le irritó una proposicion tan absurda, tan loca y tan escandalosa; sin
-embargo, considerándose huesped y que no era razon dar una mala noche á
-aquella buena gente, dissimuló su indignacion lo mejor que pudo, y se
-contentó con decir á Fray Blas: «Si no me hiciera cargo de que vuestra
-Paternidad habla de chanza, zumbándose de aquellos Predicadores que,
-si no con las palabras, á lo ménos con las obras parece que lo sienten
-assí, delataria essa proposicion al Santo Tribunal.» Iba á responderle
-Fray Blas algo colérico, quando oportunamente y al mejor tiempo del
-mundo entraron á poner la mesa, porque ya era hora de cenar.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_5">
- <h3>CAPITULO V.</h3>
- <p class="subh3">Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Cenaron</span></big>, se acostaron,
-durmieron, se levantaron, almorzaron y se despidieron de Don Casimiro,
-que muy de mañana quiso volverse á Valderas cazando, por lo que no
-admitió una yegua castaña, andadora y paridera, que ya havia dado<span
-class="pagenum" id="Page_146">p. 146</span> quatro potricos y dos
-muletas á Anton Zotes, el qual se la ofreció para el viaje con la mejor
-voluntad del mundo. Aquella misma mañana se quiso retirar tambien Fray
-Blas á cuidar de su fingida enferma, despidiéndose hasta que fuesse á
-oir á Fray Gerundio el sermon del Escrivano, como lo ofreció y como lo
-cumplió á su tiempo.</p>
-
-<p>2. Con efecto, iba ya á montar á cavallo, quando se acordó Fray
-Gerundio de que no havian leído, glosado y admirado el celebérrimo
-sermon de honras á los Soldados del Regimiento de Toledo, por el
-Autor del <i>Florilegio</i>, como se lo havia ofrecido Fray Blas la tarde
-antecedente; y es que el encuentro de Don Casimiro, con la conversacion
-entablada en el passéo y proseguida despues en casa, enteramente los
-havia borrado la especie de la memoria; y, como Fray Gerundio estaba
-resuelto á todo trance á tomar dicho sermon por modelo para el suyo, no
-queria dedicarse á componerle, hasta que su amigo Fray Blas le hiciesse
-observar, notar y admirar todos los primores. Por tanto, tirándole de
-un capote de barragan que ya tenia puesto, y llamándole aparte, le
-traxo á la memoria dicha especie, y le conjuró por la estrecha amistad
-de entrambos, que á lo ménos hasta despues de comer no pensasse en
-marchar, para que, encerrándose los dos en aquella mañana, pudiessen
-recorrer el sermon del <i>Florilegio</i> y entresacar de comun acuerdo lo
-que pareciesse adaptable al suyo.</p>
-
-<p>3. No se hizo de rogar Fray Blas, que en estas ocasiones era de un
-genio docilíssimo y muy amigo de complacer á todo el mundo. Dió Fray
-Gerundio órden de que retirassen la cavallería á la quadra hasta la
-tarde, diciendo que todavía tenian los dos que conferenciar aquella
-mañana. Metiéronse en la sala, cerráronse por la parte de adentro, tomó
-Fray Blas en la mano el libro del <i>Florilegio</i>, sacudióle el polvo,
-buscó el sermon 26, y leyó el título que decia assí: <i>Parentacion
-sacra, Epicedio panegýrico en las solemnes honras con que solicitó el
-alivio de sus Militares difuntos el Regimiento de Toledo. Episodio.</i>
-«El título solo basta para acreditar al Autor. <i>Parentacion sacra</i>:
-ya oíste al Colegial lo que significaba <i>parentacion</i>. Mira qué cosa
-tan oportuna! <i>Epicedio panegýrico</i>: no tengo idéa clara de lo que
-significa <i>epicedio</i>; solo sé assí en confuso, que es una especie
-de elogio á los difuntos.» — «Pues, hay mas que verlo en Calepino?»
-dixo Fray Gerundio; y abriéndole halló que decia: <i xml:lang="la"
-lang="la">Epicedium, carmen quod canitur de cadavere nondum sepulto:
-aquellos elogios que se cantan de los difuntos á cuerpo presente,
-quando aún no se ha dado sepultura</i>. Algo frio se quedó Fray Gerundio
-al leer esto, y preguntó á Fray Blas: «Pues qué, los cadáveres
-de los Soldados del Regimiento de Toledo<span class="pagenum"
-id="Page_147">p. 147</span> estaban presentes, quando se predicó este
-sermon de honras? No se havian enterrado todavía?» — «Anda, hombre,
-respondió el Predicador, que essos son reparos de miñatura; si en
-todo se huviera de escrupulizar con essa menudencia, no havria hombre
-quien se atreviesse á hablar en público elegantemente. Fuera de que
-es phrase comun, quando se habla de algun difunto, sea para bien, sea
-para mal, decir que le desentierran los huessos; pues, para el caso
-y para la propriedad, qué mas me dará desenterrarlos que no haverlos
-enterrado?»</p>
-
-<p>4. Esta última razon hizo grandíssima fuerza á Fray Gerundio, y
-prosiguiendo Fray Blas añadió: «<i>Episodio</i>, no lo entiendo; pero desde
-luego afirmo, que es discrecion como la de Epicedio. A ver, qué dice
-esse Vocabulario?» — <i>Episodio</i>, leyó Fray Gerundio, <i>eran aquellos
-actos de la tragedia ó de la comedia, que se recitaban entre choro
-y choro, para alternar la música con la representacion, y fué su
-inventor el Poeta Thespis. Hoy se entiende por Episodio un incidente
-ó digression, que diestramente se introduce en el assunto principal
-del poema ó de qualquiera otra composicion</i>. «Confiesso, añadió Fray
-Gerundio, que he quedado muy confuso. Pues, acaso aquel sermon se havia
-de cantar ó se havia de predicar á choros, para que huviesse episodios?
-El thema era por ventura incidente ó digression del sermon, para que
-llamasse <i>episodio</i> al thema?»</p>
-
-<p>5. — «Eres un pobre hombre, respondió Fray Blas, y estás muy
-atrasado en esto que llamamos <i>adelgazar y discurrir con agudeza</i>.
-Quizá en todo el Florilegio no se encontrará pensamiento mas delicado
-ni mas oportuno. Mira: los sermones de honras se predican comunmente
-despues de acabada la missa de difuntos y ántes que se cante el
-último responso, que suele ser solemníssimo. Luego la oracion fúnebre
-está propriamente colocada entre el choro de la missa y el choro del
-responso; unos cantados, y otra representada: pues ves ahí por qué se
-llama <i>episodio</i>, porque es un acto que se representa entre choro y
-choro. Mas: el intento ó el assunto principal de las honras, hablando
-en rigor, no es otro que el Nocturno, la Missa y el Responso, que son
-propria y rigurosamente sufragios por los difuntos, que los sermones
-ó las oraciones fúnebres de suyo no son sufragios. Pues, qué son?
-Son unas digressiones, unos incidentes, que se introducen con arte y
-con destreza en el assunto principal. Mira tú con qué oportunidad se
-llaman <i>episodios</i>! Y, porque el thema es como el cimiento de estas
-digressiones, por esso dar al thema el título de <i>episodio</i> es hasta
-donde puede llegar el ingenio y la inventiva.»</p>
-
-<p>6. — «Declárome por zopenco, dixo Fray Gerundio, y<span
-class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span> hago voto de venerar
-profundamente todo quanto lea en el <i>Florilegio</i>, por mas que yo no
-lo entienda y aunque assí á primera vista me parezca contrario á
-toda razon. Pero veamos, como se introduce en su sermon de honras
-militares.» — «Hay dos introducciones, respondió Fray Blas: á una llama
-<i>Episodio</i>, y á otra <i>Introduccion</i>. El <i>Episodio</i> está reducido á
-dar razon de la devocion y del fervor, con que los antiguos Gentiles
-celebraban las honras de sus difuntos, especialmente las de los
-militares, á contar el orígen de ellas, á ponderar el aparato y las
-ceremonias con que las celebraban, á determinar el principio que
-tuvieron las oraciones fúnebres, á traher á la memoria la eleccion
-que se hacia de Oradores, y finalmente, á adaptar todo esto con feliz
-aplicacion á las honras de los Militares del Regimiento de Toledo,
-invocando, en vez de la Musa Euterpe, la intercession de la Vírgen,
-para dar principio al <i>panegýrico Epicedio</i>. Supónese, que para apoyar
-cada una de estas noticias se citan Autores á carretadas, pues en solo
-el Episodio, que comprende poco mas de una llana, (se entiende de á
-folio,) se cita á Polybio, Pausanias, Alexandro, Eliano, Plutarco,
-Celio, Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Macrino, Novarino, Apiano,
-Diodoro Sículo, Heródoto, y algunos de estos tres y quatro veces. Esto
-es lo que se llama hablar docta, sabia y eruditamente. No pronunciar
-palabra y, si fuesse possible, ni aún sýlaba sin su Autor por delante y
-sin su latin al pié de la obra; lo demas parece conversacion de Monjas
-ó visita de Damas, que se passan seis horas en ellas sin oírse el
-nombre de un solo Autor.»</p>
-
-<p>7. «Bien ves, que toda esta erudicion de funerales viene clavada
-á todo sermon de honras, y que te puedes aprovechar de ella para el
-tuyo con la mayor propriedad, especialmente si no te olvidas de la
-reglecita que te dí ayer tarde, para acomodar á los Escrivanos todo
-lo que se dice de los Militares. Tambien podrás, y en mi dictámen
-deberás, aprovecharte de unas nobilíssimas phrases que se leen en el
-episodio. Quando ponderes la piedad de los herederos del Escrivano,
-que le costéan las honras, dí que <i>es tan lúgubremente generosa como
-coluctuosamente compassiva</i>.» — «Hombre, replicó Fray Gerundio, que
-el Licenciado Flechilla me dixo, que no costeaban las honras los
-herederos, sino el mismo difunto, el qual havia dexado un legado
-determinadamente para ellas; con que, no es generosidad de los
-herederos ni de los testamentarios, sino obligacion precisa.» — «En
-esso te paras, mentecato?» respondió Fray Blas. «Y en los tiempos que
-corren, te parece poca generosidad de los testamentarios y de los
-herederos, cumplir los legados y últimas voluntades de los difuntos?
-Muy atrasado estás en cosas de mundo. Vamos adelante.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span></p>
-
-<p>8.<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a>
-«Claro está, que en la funcion de honras havrá tambien su túmulo
-cubierto de bayeta ó de algun paño negro, con sus velas y con
-sus hachas al rededor. Para esto te hará muy al caso aquella
-elegantíssima cláusula: <i>erigian túmulos suntuosos: grandiosos fúnebres
-obeliscos, irradiados de luces y luctuados de bayetas; coherencia
-lúcido-tenebrosa, que entre hiertas cenizas cadavéricas vitalizaba
-memorias de sus Militares difuntos</i>.» — «La primera parte de la
-cláusula, interrumpió Fray Gerundio, ya medio la comprendo; pero la
-segunda, no entiendo lo que quiere decir.» — «Ni yo tampoco, prosiguió
-Fray Blas; mas esso qué importa? Suena bien, y esto basta. Mas clara
-está la que se sigue; y la podrás adaptar maravillosamente á la
-ofrenda, con especialidad si hay en ella carnero, pan, vino y cerilla,
-como en algunas partes.»</p>
-
-<p>9. «<i>En cruentas aras trucidaban inocentes víctimas, que dirigian
-á mitigar rigores de los Dioses... esparcian rosas fragantes...
-confederando matices y verdores, para declamar memorias inmarcesibles
-y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares.</i> El
-<i>trucidar víctimas inocentes</i> viene de molde al carnero; lo de
-<i>confederar lo florido con lo verde</i> se puede apropiar al pan y al
-vino, pues ya se sabe que la harina tiene flor, y el vino suele tener
-verde. Pero la mas brillante cláusula, para mi gusto, de todo el
-episodio es aquella en que, para ponderar la piedad del Regimiento de
-Toledo con sus difuntos, dice, que <i>sollozando nenias sentidamente
-eloquentes, endechas piadosamente elegantes, declaman en sacrificios,
-sufragios y oraciones el suspirado eterno alivio por sus difuntos
-Militares</i>. Cláusula que, aplicándola tú á la piedad de los herederos
-y de los testamentarios, á todos los dexarás tamañitos con el
-assombro.»</p>
-
-<p>10. — «Yo tambien lo estoy ya, solo con haverla oído, dixo Fray
-Gerundio; y, aunque á primera vista me parecia á mí que no venia bien,
-porque me acuerdo haver oído á mi amado Dómine Zancas-largas, que
-<i xml:lang="la" lang="la">nenia, neniæ</i> significa aquellos cuentos
-de viejas que se suelen fingir para entretener á los niños ó para
-arrullarlos; pero, como me ha enseñado la experencia, que esse hombre
-profundíssimo no habla palabra que no sea con la mayor propiedad, aún
-quando parece que desatina, apuesto yo á que las tales <i>nenias</i> tienen
-algun otro significado muy adequado al assunto; porque decirme á mí,
-que él lo echó assí á la que salta, esso no en mis dias. Veámoslo por
-curiosidad en nuestro Diccionario. <i>Nenia, neniæ. Aire ó tonadilla
-triste, cancion lúgubre que se cantaba en elogio de los difuntos.</i> No
-lo decia yo? Para el cabron que condenasse al Autor del <i>Florilegio</i>
-sin examinar bien las<span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span>
-cosas, creyendo que él las decia á bulto! Es hombre que no tiene
-par.»</p>
-
-<p>11. — «Pues ahora empieza», continuó Fray Gerundio rebosando gozo.
-«Al episodio se sigue la <i>Introduccion</i>; y, aunque esta es muy breve,
-pues toda ella está reducida á un cotejo de las honras, que mandó hacer
-Júdas Maccabéo en el templo de Jerusalem por los soldados que havian
-muerto en la batalla contra Gorgias, con las que el Regimiento de
-Toledo dispuso hacer en Ciudad Rodrigo por los suyos, con todo esso no
-dexa de tener algunos rasgos dignos de observacion.»</p>
-
-<p>12. «Dice, que el caudillo Maccabéo, vencidos enemigos, ganadas
-plazas y conseguidas victorias, entró á <i>guarnicionar</i> la plaza y
-ciudad de Odolla: <i xml:lang="la" lang="la">collecto exercitu venit
-in Odollam</i>. Nota la voz <i>guarnicionar</i>, y ten entendido que no se
-hizo solo para los guarnicioneros, como lo juzgan los que saben poco:
-tambien se usa con elegancia, quando se habla de los soldados que están
-de guarnicion. Y, para que nunca te embaraces en menudencias, quando
-se trata de aplicar algun texto de la Escritura á cosa que te venga á
-cuento, es bien que notes, que Júdas Maccabéo no entró con su exército
-en la ciudad de Odolla para estar en ella de guarnicion, sino puramente
-para que descansasse la tropa algunos dias, volviendo despues á salir á
-campaña, segun se colige del texto claramente. Pero, como el discreto
-Orador necessitaba para su cotejo unos soldados, que estuviessen de
-guarnicion en una plaza, despreció essa vagatela, é hizo asaz bien,
-porque en haviendo soldados y ciudad, que estén de guarnicion, que
-estén de quarteles de refresco, para el intento era una niñería. Y,
-para que Odolla tuviesse una admirable consonancia con Ciudad Rodrigo,
-encontró en Haye una exposicion oportuníssima, porque dice este
-glossador, que Odolla significa <i xml:lang="la" lang="la">testimonium
-sive ornamentum</i>. Y qué cosa mas parecida, añade el ingeniosíssimo
-Orador, á la plaza de Ciudad Rodrigo, que vino á <i>guarnicionar</i> el
-Regimiento de Toledo! <i xml:lang="la" lang="la">Venit in civitatem,
-donde matiza timbres militares con pias generosas demonstraciones:
-Odolla, testimonium sive ornamentum.</i>»</p>
-
-<p>13. «Lo que yo no entiendo es, prosiguió Fray Blas, qué
-quiere significar un texto, que repite dos veces en pocas lineas
-de diferencia: <i xml:lang="la" lang="la">facta collactione
-duodecim millia drachmas argenti</i>. Aquella <i xml:lang="la"
-lang="la">collactione</i> es para mí un nombre algo enrebesado. Si
-querrá decir, que Júdas, ántes de celebrar las honras por los
-difuntos, hizo colacion con doce mil dragmas de plata?» Rióse Fray
-Gerundio de la poca latinidad de Fray Blas y le dixo: «Quítate
-ahí, hombre; que se conoce fué descuído de la pluma: escrivió <i
-xml:lang="la" lang="la">collactione</i> en lugar de <i xml:lang="la"
-lang="la">collatione</i>, que significa <i>contribucion</i>; porque Júdas
-debió de echar alguna sobre sus soldados, para que todos contri<span
-class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>buyessen al gasto de las
-honras.» — «Vaya, que esso es, respondió Fray Blas; y prosiguió
-diciendo: Ahora se sigue el discurso, que divide en quatro escenas.»</p>
-
-<p>14. «<i>Scena primera.</i>» — «Para un poco, Fray Blas, para un poco,
-exclamó Fray Gerundio: Scena primera! En mi vida he oído, leído ni
-visto cosa semejante. Scena primera! Qué quiere decir <i>Scena</i>? Yo no
-lo sé, pero apuesto, que detras de la tal palabrita se nos oculta
-algun mysterio recóndito y elevado, de aquellos que solo alcanza este
-hombre incomparable. Consultemos á Calepino.» Abrióle, hojeóle y halló
-que decia assí: <i>Scena, ramas de árboles que se cortaban para hacer
-sombra</i>. «No lo decia yo? el sermon es un árbol, los discursos ó los
-puntos son las ramas, las ramas son scenas; pues, qué invencion mas
-divina que llamar <i>scenas</i> á los puntos ó á los discursos de un sermon?
-Mas: <i>scenas</i> eran las ramas que se cortaban <i>para hacer sombra</i>. En
-las honras de los difuntos todo es sombras, ó todo es negro, que para
-el caso es lo mismo; el túmulo, el frontal, los ornamentos, el paño del
-facistol, el del púlpito, las capas largas de los que hacen el luto:
-pues, por qué no ha de ser sombras tambien la oracion fúnebre? Y assí,
-el dividirla en scenas es lo mismo que repartirla en sombras; como
-quien dice: Sombra primera, sombra segunda, etc.»</p>
-
-<p>15. Assombrado quedó Fray Blas, quando oyó discurrir á Fray Gerundio
-con tanto adelgazamiento, y assí le dixo: «Hombre, qué legion de
-espíritus sútiles se te ha metido en esse cuerpo? Pídote perdon de
-lo que ántes te decia, que no tenias ingenio para delicadezas; ahora
-te digo que, quando te pones á ello, no hay hilandera de Leon que te
-iguale ni que merezca descalzarte el zapato.» Como Fray Gerundio se vió
-alabado de agudo, esponjóse visiblemente y ya con la mayor satisfaccion
-añadió: «Pues aguarda, que aún falta lo mejor: otro significado da
-Calepino á <i>scena</i>, y dice ser el mas comun en que se toma, que, si
-no me engaño, no acredita ménos la sutileza de esse monstruo de los
-ingenios.»</p>
-
-<p>16. «<i>Scena</i>, dice, <i>unas veces significa el theatro, donde se
-representa una comedia ó tragedia; otras, y es la accepcion mas comun,
-se entiende solo por aquella parte de la representacion, en que se
-mudan las personas, aumentándose, disminuyéndose ó saliendo á hablar
-otras diferentes</i>. Que me emplumen, si no huviere algo y aún mucho
-de esto en las escenas; léelas, si no.» Leyó Fray Blas la primera, y
-luego gritó Fray Gerundio: «No lo vés? no está claro el pensamiento?
-Antes de entrar en essa scena, como por via de preámbulo, havian
-hablado <i>Parentacion</i>, <i>Epicedio</i>, <i>Episodio</i>, <i>Introduccion</i> y otros
-<i>personages coluctuados</i>, <i>lúcido-tenebrosos</i>. Ahora entran ya á hablar
-Gilberto, Abraham, la Magdalena,<span class="pagenum" id="Page_152">p.
-152</span> Lázaro, y hácia el fin de la scena salen Aresio, Alciato y
-un Poeta.»</p>
-
-<p>17. — «Discurres bien, dixo Fray Blas; pero, lo que á tí te hace mas
-al caso, es que todo lo que se dice en esta scena primera, lo puedes
-aplicar á tu sermon de honras y á qualquiera otro que se te ofrezca del
-assunto, ni mas ni ménos como se aplicó á la funcion del Regimiento de
-Toledo; porque, en suma, en esta scena solo se pondera el lugar comun
-de la verdadera amistad, que consiste en que el verdadero amigo se
-conoce en todas fortunas y en todos estados, en la prosperidad y en la
-adversidad, en la vida y en la muerte; y, como en todo sermon de honras
-los amigos vivos se acuerdan de los amigos difuntos, á todo sermon de
-honras se vienen por su pié Abraham, la Magdalena, Lázaro y los demas
-que hicieron lo mismo, ó con quienes se executó lo proprio. Vamos á la
-<i>scena segunda</i>, que en mi dictámen se debia engastar en oro.»</p>
-
-<p>18.<a id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a>
-Leyóla Fray Blas, y añadió Fray Gerundio: «No digo en oro, en piropos
-y en diamantes debiera engastarse essa scena. El haver encontrado
-con la <i>Calcea</i>, que los Athenienses consagraban á Vulcano en el dia
-veinte y dos de Octubre, <i>para que mitigasse la voracidad rigurosa de
-sus llamas</i>, y con la <i>Pyrithea</i>, que los Persas ofrecian al Sol en
-el mismo dia, <i>encendiendo piras y tumulando cenizas, cuyo circuito
-honraban los sacerdotes, solicitando el alivio á sus difuntos</i>, es uno
-de aquellos felicíssimos encuentros, que á solo este Predicador de
-Predicadores se le vienen á la mano. Yo discurro, que la <i>calcea sacra</i>
-seria algun calzado de hierro, puesto que se consagraba á Vulcano y á
-Mulcíbero, Dioses tutelares de las fraguas y de las ferrerías. Calzado
-de hierro solamente le usan las cavallerías, con que es natural que
-la <i>calcea sacra</i> fuesse una herradura. Por otra parte la <i>pyrithea</i>
-seria alguna cosa derivada de <i xml:lang="la" lang="la">pyrites,
-pyritæ</i>, que significa <i>piedra de escopeta ó de fusil</i>. Pues, donde
-se hallará en el mundo cosa mas apropiada para las honras por los
-soldados difuntos de un Regimiento? Porque, ó este es de cavallería
-ó de infantería. Si de cavallería, viene clavada la herradura; si de
-infantería, la piedra de fusil no puede venir mas á pelo.»</p>
-
-<p>19. — «Y te parece, le interrumpió Fray Blas, que <i>el águila,
-que en los túmulos de Aristomenes y Platon fixó por empresa la
-antigüedad</i>, se apropria ménos divinamente al <i>águila Imperial, que el
-Regimiento de Toledo fixa en su túmulo por Regia empresa</i>?» — «Esso
-viene tan natural, respondió Fray Gerundio, que no parece sino que
-Beyerlink lo escrivió precisamente para aquel caso. Tambien pienso yo
-acomodarla al mio, porque las armas de un Escrivano son una pluma y un
-tintero en campo blanco; y mas, que el águila<span class="pagenum"
-id="Page_153">p. 153</span> es ave de rapiña, lo que facilita
-admirablemente la ocasion para una pulla, que en un sermon siempre
-tiene mucha gracia.»</p>
-
-<p>20. — «Pero, por Dios no te olvides, añadió Fray Blas, de buscar
-modo para encaxar una brillantíssima cláusula, que entre otras muchas
-se lee en esta scena. Queriendo el Orador introducirse á elogiar al
-Regimiento de Toledo, escrive estos dos períodos dignos del mármol y
-del bronce: <i>Gustoso permitiera lozanear el discurso en las heróicas
-militares proezas de este ilustre Regimiento. No niego á mi voluntad
-la panegýrica lisonja, porque recele en sus nobles caudillos alguna
-corrubescencia, que no saben estrañar las águilas todo el golpe de los
-solares brillos: assuetis dilector, dixo el Symbólico</i>. Paréceme, que
-te puedes aprovechar de estas dos cláusulas, quando hagas el elogio de
-los hijos del Escrivano y de su familia, que esso es puesto en razon;
-y entónces te vendrá de perlas lo de <i>panegýrica lisonja, sin recelo
-de alguna corrubescencia</i>, por la razon concluyente de que las águilas
-están acostumbradas á <i>todo el golpe de los solares brillos</i>.»</p>
-
-<p>21. — «Harélo sin dificultad, respondió Fray Gerundio; porque,
-aunque acá siento no sé qué dissonancia en que el mismo panegyrista
-trata sus elogios de <i>panegýrica lisonja</i>, y esto facha á facha y,
-como dicen, en las mismas barbas de aquellas á quienes alaba; pero
-por otra parte conozco que, quando lo dixo el Autor del <i>Florilegio</i>,
-su misterio tendria, por mas que yo no lo alcance. Por la misma razon
-me hace poca fuerza el no penetrar yo lo que significa el verbo <i
-xml:lang="la" lang="la">dilector</i>, que no me acuerdo haver leído ni
-oído en toda mi vida, pues, ora sea invencion del Symbólico, ora sea
-correccion del Epicédico, debo venerarla con profundo y silencioso
-respeto. Y en fin, estas fruslerías se deben despreciar, solo por no
-dexar caer en el suelo lo de <i>lozanear el discurso, corrubescencia</i> y
-<i>lisonja panegýrica</i>. Vamos á la tercera.»</p>
-
-<p>22. Despues de leído, dixo Fray Blas: «Aquí hay poco en que
-detenernos, porque no veo en ella cosa que te pueda servir para tu
-sermon. Que los Griegos celebrassen el dia 22 de Octubre la <i>Sacra
-Pambeocia</i>, en memoria de la toma de la Ciudad de Troya, ni que el
-dia 21 ofreciessen un sacrificio á la Diosa Pallas por los difuntos
-militares, que havian muerto en el dilatado sitio de aquella plaza, no
-sé yo que pueda acomodarse á las honras del Escrivano Conejo.»</p>
-
-<p>23. — «No eches el fallo tan aprisa, replicó Fray Gerundio, y vamos
-examinando qué cosicosa venia á ser essa <i>Sacra Pambeocia</i>, porque
-quizá hallaremos algo que me acomode.» Consultaron á Calepino y, no
-haviendo encontrado la palabra <i>Pambeocia</i>, passaron á la voz <i>Beocia</i>,
-y hallaron que decia assí: <i>Beotia. Provincia de Grecia, cuya capital
-es<span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span> Thebas. Llamóse
-Beotia del buey que fué enseñando el camino á Cadmo, hasta que llegó
-al sitio donde fundó la ciudad de Thebas.</i> «Tente, hombre, tente,
-exclamó Fray Gerundio: que me están bulliendo acá en la imaginacion
-mil especies, que acaso me servirán mas de lo que piensas. <i>Pambeocia</i>
-es sin duda cosa de buey: el buey tiene cuernos, de que se fabrican
-los tinteros. Mira como va ya saliendo poco á poco el Secretario.
-Mas: Cadmo, segun leí no me acuerdo donde, fué el inventor de las
-letras; las letras son tan propias de los Escrivanos que no puede haver
-Escrivano sin ellas. Mas: los escrivientes ó los oficiales de pluma de
-los Escrivanos se llaman en latin <i xml:lang="la" lang="la">boeti,
-boetorum</i>, como lo dice un poco mas abaxo este vocabulario; pues,
-mira tú si <i>Pambeocia</i>, <i>buey</i>, <i>Cadmo</i>, <i>tintero</i>, <i>letras</i> y
-<i>escrivientes</i> son materiales despreciables para el sermon de un
-Escrivano. Ni tampoco pienso passar en silencio el sacrificio de Pálas;
-porque, siendo la destreza una virtud ó prenda muy loable, me abre
-camino para decir, que nuestro Escrivano con mucha destreza metia la
-<i>Pala christiana</i> á los litigantes.»</p>
-
-<p>24. — «Divino pensamiento! equívoco de los cielos! exclamó Fray
-Blas, y será lástima que te olvides de él. Pero, lo que sobre todo te
-encargo, es que busques modo de imitar una de las metáphoras, de las
-alegorías ó como se llaman, mas galantes y mas bien seguidas que espero
-oir en los dias de mi vida. No sé si la notaste, pero aquí está en esta
-scena, y dice assí.»</p>
-
-<p>25. «<i>Instado el Regimiento de Toledo de los suspiros y lamentos
-de sus militares</i> — <b xml:lang="la" lang="la">aperite portas</b>!
-— <i>estrecha el bloquéo á la mýstica plaza de la Gloria, passando á
-acordonar reverente á la Sacra Jerusalem triumphante</i>: <b>Regnum
-cœlorum vim patitur</b>. <i>Abren sagrados ataques en sus compassivos
-generosos pechos, brechéan los diamantinos muros celestiales con la
-batería de missas, sufragios y oraciones</i>: <b>misit Hierosolymam
-offerri pro peccatis mortuorum</b>. <i>Llega al Soberano Consejo de
-Guerra la noticia del aprieto de la celeste Plaza</i>: <b>exaudivit
-de monte sancto suo: regnum cœlorum vim patitur</b>. <i>Defiende la
-entrada la soberana Justicia: declama á favor de la rendicion de la
-Imperial Plaza de la Misericordia</i>: <b>venit hora, et nunc est quando
-mortui audient vocem filii Dei</b>. <i>Hace llamada á capitulaciones
-la Clemencia, dice San Juan. Satisfecha la divina Justicia del reato
-de la culpa, firma el alivio de la pena. Publícase en los tenebrosos
-quarteles del Purgatorio este dichoso, ventajoso tratado á favor de
-las ánimas del Regimiento de Toledo</i>: <b>mortui audient vocem filii
-Dei</b>, <i>y libres de las horribles penas entran triumphantes en el
-cielo á coronarse de glorias</i>; <b>et qui audierint vivent</b>.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_155">p. 155</span></p>
-
-<p>26. «Con esta brillantíssima metáphora acaba la scena 3ª., y á fé
-que hizo mal no acabar con ella todo el sermon, y mas para lo poco
-que le faltaba; pues la scena 4ª., sobre ser muy breve, no contiene
-cosa que dé golpe. Fué lástima añadir á la alegoría ni una coma, ni
-una tilde. Paréceme que estoy viendo á los Oficiales del Regimiento
-de Toledo como enagenados, como fuera de sí, en nada ménos pensando
-que en que estaban oyendo un sermon de honras, sino que estaban viendo
-con sus mismos ojos el sitio de una plaza: el cordon, el bloquéo, los
-ataques, las baterías, el <i>brechear</i> los muros adamantinos, la llamada
-de la guarnicion con bandera blanca á capitular. Solo si hago juício
-que los muy medrosos, ó los que no estuviessen acostumbrados á tratar
-con ánimas del Purgatorio, quedarian sorprendidos, quando viessen que,
-en vez de entrar en la ciudad los sitiadores, salian de sus <i>tenebrosos
-quarteles</i> las ánimas benditas y entraban en la Plaza, vestidas
-de blanco y con sus velas en las manos, como es natural. Entónces
-volverian en sí, conocerian la ilusion, y advertirian que no estaban
-delante de alguna plaza, sino en una Iglesia, á vista de un túmulo,
-ofreciendo sacrificios por sus difuntos hermanos, y oyendo á un Orador
-que los embelesaba.»</p>
-
-<p>27. — «Pues mira, dixo Fray Gerundio, tanto como por alegorías no ha
-de quedar. Claro está, que una alegoría en términos de guerra no puede
-acomodarse bien en las honras de un Escrivano, pero ahora mismo se me
-está ofreciendo á mí otra en términos mas propios, que no ha de parecer
-mal. Diré pues assí, poco mas ó ménos, elevando el estilo quando lo
-ponga en limpio.»</p>
-
-<p>28. «<i>En virtud de quexa fiscal se levantó auto de oficio por el
-Supremo Juez, y se dió mandamiento de prision contra nuestro Escrivano
-difunto. Presentóse este en la cárcel del Purgatorio, dexando poder al
-Amor filial para que, como procurador suyo, contradixesse la demanda,
-apelando de la Sala de la Justicia á la Sala de Misericordia. Libróse
-despacho de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales.
-Dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado. Hizo esta
-un poderoso alegato de missas, oraciones y sufragios, y, dándose por
-conclusa la causa, falló la Misericordia que debia mandar y mandaba,
-que el Escrivano Conexo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa
-cárcel, declarando haver satisfecho suficientemente sus deudas con las
-penas de la prision.</i>»</p>
-
-<p>29. «Qué te parece de la metaphorilla? deberá algo á la del
-Florilegio? y mas, quando la vista con los textos correspondientes,
-que los tendré á escoger, pues todo el mundo sabe, que lo que passa
-en la otra vida en la hora de la muerte<span class="pagenum"
-id="Page_156">p. 156</span> se explica en términos de curia:
-<i>processo</i>, <i>tribunal</i>, <i>juício</i>, <i>sentencia</i>, <i>absolucion</i>,
-<i>condenacion</i>, llamándose al Purgatorio <i>cárcel</i>, y al Infierno <i>muerte
-eterna</i>.» — «Manos á la obra, Fray Gerundio amigo, dixo Fray Blas; y,
-pues ya hemos repassado el sermon de honras y tú tienes formado ya tu
-idéa, tomemos un bocado, dame un abrazo, y á Dios hasta la vista!»</p>
-
-<p>30. Despedido que fué el Padre Predicador Mayor Fray Blas Zebollon
-de la Remolacha, (estos eran sus dos apellidos, paterno y materno,) y
-quedado solo que huvo nuestro imponderable Fray Gerundio, no pensó mas
-que en trabajar su sermon, aprovechando quantas observaciones, notas,
-scholios, phrases y erudiciones havian glosado y admirado en las honras
-del Florilegio, teniendo presentes las reglas que le havia dado Fray
-Blas, y no olvidando del todo las dos largas conferencias, que havian
-tenido con el Colegial Don Casimiro sobre las fuentes de la invencion.
-De todo este confuso monton de especies, que á modo de torbellino le
-revoleteaban dentro de la fantasía, sacó al cabo de quince dias ó
-tres semanas (en cuya circunstancia están discordes los Autores,) una
-<i>Parentacion Sacra</i>, <i>Epicedio trágico</i>, <i>lúgubre Episodio</i>, <i>Panegyris
-scenático</i>, (assí intituló á su sermon), que dexó muy atras la Plática
-de Disciplinantes y el Sermon del Sacramento, en dictámen de algunos
-que oyeron todas tres funciones. Decorólo todo muy bien, como lo
-tenia de costumbre, siendo máxima suya que la principal prenda de un
-Predicador era la memoria, en la qual se havia de estampar el sermon
-ántes de predicarle, de manera que el mismo se saliesse de la boca como
-de chorrillo, para que en el púlpito no se divirtiesse la atencion á
-otra cosa que al cadencioso movimiento de las manos, al compassado
-contonéo del cuerpo, al gutural manejo de la voz y al concierto de
-todas las demas acciones, que debian regularse á compas y como con
-cierta especie de armoniosa symetría.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_6">
- <h3>CAPITULO VI.</h3>
- <p class="subh3">Predica Fray Gerundio el sermon de honras con
- increíble aplauso, y encárganle la Semana Santa de Pero-Rubio.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Ibase</span></big> acercando el dia
-señalado para las famosas Honras, pues ya no faltaban mas que tres. Y
-haviéndose despedido Fray Gerundio cortesanamente de todo el lugar,
-hasta de aquella Tia que no le havia visitado por el cuento de la
-gallina, (la qual quedó tan pagada de esta accion, que desde<span
-class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span> aquel punto hizo las
-paces con la buena de la Señora Catanla,) regalando á su Madre y á su
-Hermana con cada dos escapularios bordados de realze de plata falsa y
-canutillo, añadiendo á cada una su Santa Theresa de barro en urna de
-carton, guarnecida de seda floxa, repartiendo una peseta entre las dos
-criadas, bien proveída la alforja y aumentada la maleta con un par de
-mudas de ropa blanca, partió para Pero-Rubio, en compañía de su Padre
-el boníssimo Anton Zotes, que quiso ver, (assí lo decia él,) <i>si su
-hijo tenia tan güena man de perdicar de los defuntos como para perdicar
-del Sacramento</i>. Su padrino el Licenciado Quixano tambien havia hecho
-ánimo á ser de la jornada, con cuyo fin havia llamado á un primo suyo,
-Capellan de Gordoncillo, que acababa de venir de Leon y havia trahido
-licencia de confessar por seis meses, para que en su ausencia dixesse
-la Missa al pueblo y cuidasse de la administracion de Sacramentos;
-pero es tradicion que, quando ya estaba aparejada la burra, se le
-desenfrenaron tan furiosamente las almorranas (de que adolecia), que
-no le fué possible montar á cavallo; y assí se contentó con darle un
-abrazo y meterle dissimuladamente en la mano dos pesos gordos.</p>
-
-<p>2. Eran las cinco de la tarde, quando en buena paz y compañía
-salieron de Campazas Padre é Hijo, con resolucion de dormir aquella
-noche en casa de su pariente el Familiar, cuyo lugar no distaba mas
-que de tres leguas cortas, y estaba como á la mitad del camino. Aquí
-se encuentra un vacío lastimoso en la Historia, que, despues de haver
-burlado nuestras mas exactas y exquisitas indagaciones, necessariamente
-ha de ser sensible á la curiosidad de nuestros Lectores, pues, no
-siendo possible sino que la conversacion que tuvieron por el camino
-Hijo y Padre fuesse tan graciosa como entretenida, no se halla el mas
-leve vestigio de ella en Archivos, Bibliothecas, Armarios, legajos
-ni apuntamientos. Bien pudiéramos nosotros fingir aquella que nos
-pareciesse mas natural, atendido el genio, el carácter y las demas
-circunstancias de nuestros dos Caminantes, á imitacion de aquellos
-Historiadores que no hacen escrúpulo de referir lo verosímil como
-cierto, sin detenerse en contar lo que pudo ser por lo que fué.</p>
-
-<p>3. Ni se nos pudiera culpar con razon de que nosotros saliessemos
-con nuestras conjecturas, en un siglo en que todo el mundo sale con
-las suyas. Haviéndose hecho este título tan de moda, especialmente
-en los libros, papeles y discursos que sacan á luz los Antiquarios,
-Chronologistas, Investigadores y Phýsicos experimentales, que apénas
-aciertan con otra. No es nuestro ánimo condenar esta costumbre, y mas
-en aquellos pocos en quienes se conoce es verdadera modestia la que
-en otros muchos se conjectura ser paliada ostentacion, pues nos<span
-class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span> hacemos cargo de que hay
-materias, que no admiten evidencias ni otras pruevas que meramente
-conjecturales; pero nuestra sinceridad, singularmente en una Historia
-tan verídica, tan fundamental y tan exacta como la que trahemos entre
-manos, no se acomoda con este uso, y mas quando, siendo tantos, tan
-averiguados y tan instructivos los materiales verdaderos que tenemos á
-la mano, es ocioso buscarlos ideales.</p>
-
-<p>4. En fin llegaron nuestros dos Caminantes á Fregenal del Palo,
-pueblo no tan grande como Sevilla ni tan poblado como Cádiz, donde
-hacia su residencia el Familiar, de quien fueron recividos con agasajo,
-con naturalidad y con un corazon verdaderamente sano; porque, ageno
-en todo de afectacion y de artificio, era tan franco en descubrir las
-inclinaciones de su voluntad, como naturalote en no dissimular los
-dictámenes de su buen entendimiento.</p>
-
-<p>5. Miéntras se disponia la cena, que no fué delicada ni ostentosa,
-pero sí maciza y abundante, dixo el Familiar á su sobrino con cariñosa
-llaneza: «Oyes Flayrico, y llevas enjurgadas para Pero-Rubio tantas
-garambainas como echastes por essa boca en Campazas?» — «Tio, y qué
-me quiere Usted decir por <i>garambainas</i>?» preguntó Fray Gerundio. —
-«Válasme Dios, hombre, continuó el Familiar; pues yo bien craro me
-exprico. Garambainas son aquellas garatusas, enrebesaduras, relumblones
-y azufaifas con que nos encarabrinabas á todos los que te estábamos
-uyendo, como unos monigotes.» — «Ménos le entiendo á vuestra Merced
-ahora que ántes,» replicó Fray Gerundio. — «Pues entiéndanos Dios, que
-nos crió, dixo el Familiar, y perdónenos nuestros pecados. Paréceme que
-te haces remolon de propósitamente, porque en lo demas es impussibre
-de Dios que no me entiendas, pues tanto como el don de craridá me l’a
-dado Su Magestá, bendita sea su miselicordia. Hórasme los tréminos, y
-conozco yo que no son retumbantes ni tan polidos como los que s’usan en
-las Zuidades; pero decirme á mí que no son interegibres, no habremos
-d’esso, que es crebarse la cabeza, y tan los calas tú como el hijo de
-mi Madre.»</p>
-
-<p>6. — «Si vuestra Merced llama <i>garambainas</i>, dixo Fray Gerundio,
-la erudicion, los pensamientos sútiles, los equívocos, las agudezas,
-los chistes y el estilo elevado y harmonioso, hay bastante recado de
-esso en el sermon que llevo prevenido; y, como Dios no me quite el
-juício, no faltará en todos los que predicare.» — «Pues ves? replicó
-el Familiar, si yo fuera que tú, havia de pedir á Dios que me quitara
-luego el juício, para no perdicar enjamas ansina; pues tengo para mí
-que, miéntras perdiques ansina, no tienes que pedir á Su Magestá que
-te le quite, sino que te le güelva.» — «Vuestra Merced, Tio, dixo
-Fray Gerundio, no tiene obligacion á entender<span class="pagenum"
-id="Page_159">p. 159</span> estas materias.» — «Pero los Perdicadores,
-respondió el Familiar, están obrigados en conciencia á perdicar de
-manera que todos los entendamos.» — «Basta, replicó Fray Gerundio, que
-nos entiendan los cultos y los discretos.» — «Pues, que vayan solamente
-á uíros los secretos y los encultos,» respondió el Familiar. «Y dime,
-sobrino, parécete á tí que en Pero-Rubio havrá muchos d’ essos hombres
-encultos, ó como tú los llamas?» — «Nunca faltan algunos, dixo Fray
-Gerundio, por infeliz que sea una aldéa, ya sean de ella misma, ya de
-los forasteros convidados, ó ya de los que concurren casualmente: por
-esso han llevado grandes chascos algunos Predicadores que, fiándose en
-que iban á predicar á lugares pequeños, se contentaban con qualquiera
-cosa, y se hallaban despues con oyentes que no esperaban; y assí oí
-decir á un Padre grave de mi sagrada Religion, que todo Predicador de
-punto se debia prevenir para predicar en Caramanchel ni mas ni ménos
-que si huviera de predicar en Madrid.»</p>
-
-<p>7. — «No m’ arma mucho essa doctrina, replicó el Familiar, salbante
-que quisiesse decir esse Esentíssimo Padre, que tanto ahinco debe poner
-un Perdicador en convertir á los de Caramanchel como en convertir á los
-de Madrid, y que ansina debe expricarse en conformidá que le entiendan
-los unos como que le entiendan los otros; porque, fuera de esso, irse
-un Perdicador á Caramanchel, y lo mismo me da á la Cisterniga, (que
-esta es una comparanza,) con daca si eran froles ó no eran froles, en
-vertú de que pueden encurrir algunas presonas de la Zuidá, esso no es
-mas que humo, satisfaccion y <i>laus te dé Christe</i>.»</p>
-
-<p>8. «Pero, dexando una cosa por otra, no saberiamos qué vertudes del
-Escrivano vas á perdicar?» — «No he menester predicar sus virtudes para
-predicar á sus honras,» respondió Fray Gerundio. — «Como no? replicó el
-Familiar; pues, quando se perdica de los defuntos, no es endisponsable
-que se diga aquello en que fueron güenos, para que enmiten sus exempros
-los vivos?» — «No Señor, respondió Fray Gerundio, nada de esso es
-necessario, que, si lo fuera, solo se predicarian honras de aquellos
-sugetos que huviessen sido muy virtuosos, havidos y tenidos por tales
-de todos los que los trataron; y assí vemos, que en algunas partes se
-predican de todos los que tienen con que pagarlas, á roso y velloso,
-sin que para esso sea preciso hacerles primero la informacion <i xml:lang="la" lang="la">de
-moribus et vita</i>, como se dice.»</p>
-
-<p>9. — «Es impussibremente que yo no tenga el entendimiento
-espatarrado, ó que tú no me quieras meter los dedos por los ojos,
-replicó el Familiar; pues dime, sobrino, el Perdicador no ha de alabar
-á su defunto? es craro. Si le alaba, no le ha de alabar de alguna
-vertú? no, sino que vaya á<span class="pagenum" id="Page_160">p.
-160</span> alabarle de sus defeutos y fraquezas. Demos que no tuviesse
-el defunto vertú nenguna: pues, qué ha de decir d’ él el probe
-Flayre?»</p>
-
-<p>10. — «Lo primero, respondió Fray Gerundio, se puede predicar un
-sermon de honras que pasme, sin tomar en boca al difunto por quien se
-hace la funcion; y, para que vuestra Merced lo vea claramente, yo le
-explicaré el como. Entrase ponderando ante todas cosas, qué antigua
-fué la costumbre de hacer honras y funerales por los difuntos. Aquí se
-va discurriendo por los Hebréos, por los Babylonios, por los Persas,
-por los Medos, por los Griegos, por los Romanos, por los Egypcios,
-por los Caldéos, y en fin por todas las naciones del mundo: despues
-se examinan muy por menor los varios modos que tenian de celebrarlas,
-segun los genios, usos y costumbres de los países, ya con sacrificios,
-ya con hogueras, ya con pyrámides, ya con obeliscos, ya con ofrendas,
-ya con enramadas, ya con convites, y en algunas partes hasta con danzas
-y fiestas. A esto se sigue el averiguar quando, en qué tiempo, con qué
-motivo y en qué nacion se dió principio á las oraciones ó panegýricos
-fúnebres por los difuntos, y se explayan las velas de la eloquencia
-sobre los Epicedios, sobre los Epitaphios, sobre las Endechas, sobre
-los Cenotaphios y sobre las Nenias, extendiéndose tambien la erudicion,
-si se quiere, ó á las tablillas ó á las inscripciones, que se guardaban
-sobre los sarcóphagos. Bien repiqueteado todo esto, se busca despues en
-alguno de los muchos calendarios que hay de los antiguos, qué fiesta,
-funcion, sacrificio ó cosa semejante celebraban en el dia que está
-determinado para predicar las honras, y siempre se encontrará alguna
-cosa que por aquí ó por allí, de esta ó de aquella manera, venga
-clavada al intento. Aplícanse finalmente todas estas importantíssimas
-noticias al assunto de la funcion con la mayor propiedad: las hogueras,
-á las luces, hachas y blandones; las pyrámides y los obeliscos, al
-túmulo; los sacrificios, á las missas; las ofrendas, á las que se hacen
-comunmente; los convites, á los que hay casi en todas partes; los
-Epicedios, Nenias, etc., al sermon ú oracion fúnebre; y, demostrando de
-esta manera el Predicador que la piedad de los presentes no debe nada
-á la piedad de los passados, y que las honras que hacen á los difuntos
-los modernos son parecidas en todo á las que hacian á los mismos
-difuntos los antiguos: hétele vuestra Merced como, sin tomar en boca al
-sugeto por quien se hacen, puede acabar honradamente con su <i xml:lang="la" lang="la">requiescat
-in pace</i>, que sea seguido de muchos vítores y aclamaciones.»</p>
-
-<p>11. — «Mira, dixo el Familiar, yo no te puedo negar que eres un
-pozo de cencia, porque ahí has enjurjado tantas cosas que me tienen
-aturrullados estos cascos; porque, ya se ve,<span class="pagenum"
-id="Page_161">p. 161</span> saber tú, como parece que sabes en la
-uña, todo lo que hicieron los Gabylonios, los Miedos, los Presas,
-los Enjundios, y essos otros que nombraste ahí á manera de Caldos;
-havérsete quedado en la memoria todos essos nombres enrebesados de
-embolismo, parrales, cienpedios, niñerías, cieno de zafios, y el último
-vocablo en que dixiste no sé qué de las escrituras de los Estrófagos:
-digo en mi ánima jurada, que saber tú todos estos argamandijos en los
-pocos años que tienes, esso sin cencia confusa no puede ser, y loado
-sea el Señor de quien es todo lo güeno; pero tambien te digo una cosa:
-tanto viene todo esso para perdicar un sermon de honras, como ahora
-llueven pepinos, y, si no, vaya un asemejamiento.»</p>
-
-<p>12. «Yo soy estaño Alcalde de Fregenal; junto mañana el Concejo para
-saber si se han de guardar ó no se han de guardar los plaos. Escomienzo
-por decir, que esto d’ aver Concejos en las Repúblicas es cosa muy
-añeja, porque los Gabylonios, los Presas, los Calderos y los Mamalucos
-los usaban allá desde el tiempo que habraban los animales. Passo
-dempues á esprayarme sobre las diferentes usanzas q’ havia para esto de
-juntarse el Concejo, y digo, por enxempro, que en unas partes andaba el
-Menistro de josticia de puerta en puerta, tocando un cencerro; que en
-otras era incumbencia del porquerizo ir sonando por las calles el mismo
-cuerno, con que juntaba los cerdos; qu’ allá tocaba al muñidor pregonar
-el Concejo por las calles; qu’ acá se enseñaba á rebuznar á un burro
-desde niño con tales y con tales señas, y q’ este burro, en estando
-ya bien endustriado, y en teniendo, como dicen, uso de razon, se le
-entregaba al fiel de fechos, con la carga y con la obrigacion de que
-los dias de Concejo havia de ir rebuznando por todo el puebro, para que
-viniesse á noticia de los vecinos y nenguno pudiesse alegar escusa ni
-ignorancia. D’ aquí me meto á expricar la importancia de los Concejos
-y la grande entauridá q’ han tenido siempre, no solo en toda Uropa,
-sino en toda España. Digo por fin y por postre, que todos los Consejos,
-si se les ofrece hacer informacion de nobreza ó de hidalguía, han de
-venir á probar su alcurnia de los Concejos, y q’ assí como los primeros
-son en sobre las Udencias y en sobre las Chancellerías, pues vemos que
-de las sentencias d’ estas s’ apela á aquellos, ansina tambien, si
-estubiera el mundo bien gobernado, s’ havia d’ apelar d’ ellos á la
-endicision de los Concejos. Y concruyo con preguntar, si en vertú de
-todo lo dicho s’ han de guardar ó no s’ han de guardar los plaos. Dime,
-Gerundio, ansí Dios t’ haga bien, vendria todo esto al caso para la
-enresolucion d’ aquel punto?»</p>
-
-<p>13. — «Buenas cosas tiene vuestra Merced, respondió Fray Gerundio;
-con que, ahora quiere hacer comparacion de<span class="pagenum"
-id="Page_162">p. 162</span> lo que un Alcalde propone en el Concejo,
-con lo que un Predicador ha de decir en el púlpito? Tio, en los
-Concejos se va derechamente á la substancia.» — «Pues qué! replicó el
-Familiar, en los cúlpitos se va no mas que á entretener el tiempo?»
-— Como Fray Gerundio se vió un poco apretado, procuró sacar el
-cavallo por otro lado, y para divertir el argumento dixo: «Tambien se
-puede alabar á un difunto, aunque no haya hecho milagros ni tenido
-revelaciones ni su vida huviesse sido la mas exemplar y ajustada.
-Quantas oraciones fúnebres se han predicado en la Iglesia de Dios á
-grandes Capitanes, á grandes Conquistadores, á grandes Políticos y á
-muchos hombres verdaderamente sabios, de cuya canonizacion no se ha
-tratado, ni verisímilmente se tratará jamas de ella! Con todo esso,
-á estos se les alaba del valor, de la intrepidez, de la presencia de
-ánimo, de la pericia militar, del zelo por la gloria de sus Príncipes
-y, en fin, de otras virtudes que no se encuentran ni en las cardinales
-ni en las theologales, y que no hacen al caso para la vida christiana,
-pues sabemos que muchos Gentiles, Moros y Hereges florecieron en ellas.
-Pues, por qué no pudiera yo tambien alabar á mi Escrivano, si quisiera,
-de la sagacidad, de la astucia, del ingenio, de la penetracion, y hasta
-de la velocidad con que escrivia, de su buena letra, de sus airosos
-rasgos y de la rúbrica que usaba, por una parte tan garbosa, y por otra
-tan difícil que parecia impossible falsearse ni remedarse?»</p>
-
-<p>14. — «Yo soy un probe Lego, respondió el Familiar, que sólasmente
-sé lér de deletreado y echar mi firma con letra de palotes, estrujando
-bien la pruma, y no me puedo meter en si es bien premitido ó no es
-bien premitido, que en la Igresia de Dios s’ alaben púbricamente y
-se propongan como enxempro de emitacion al puebro christiano essas
-vertudes que tú dices, y con las quales puede una presona irse al
-infierno tan lindíssimamente. Este es un punto muy hondo, que no es
-para mi cabeza; y, quando tú dices q’ assí s’ usa, (que yo no lo he
-visto, por no haverme topado enjamas en essas perdicaciones,) debe d’
-haver razones muy emportantes para premitir que s’ haga ansina. Lo que
-yo digo es que, por lo ménos acá en las aldéas, donde no se pueden
-praticar essas vertudes campanudas y donde la gente es sencilla, si yo
-juera Obispo, de nenguno se m’ havia de perdicar sermon de honras que
-no huviesse sido un christiano vertuoso y enxemprar, al modo q’ acá
-nosotros nos imaginamos las presonas enxemprares y vertuosas. Porque
-horasme decir tú del Escrivano, que fué sagaz, estuto, engenioso,
-que luego se empunia en los autos, que calaba las entenciones de las
-presonas, que escrivia de corridamente, q’ hacia una letra estupenda,
-que su rúbrica y su sino se podian presentar al mesmo Rey:<span
-class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span> todo esso güeno será, pero
-qué sacamos d’ ahí para las benditas ánimas del Purgatorio?»</p>
-
-<p>15. A tal tiempo entraron á poner la mesa para cenar, de que no
-se alegró poco nuestro Fray Gerundio, porque su Tio le iba apurando
-demasiado. Anton Zotes se havia quedado primero á dar órden de que se
-cuidasse de las cavallerías, y despues trabó conversacion con la muger
-del Familiar y con sus sobrinos y sobrinas, que entre todos eran seis,
-y el mayor no passaba de doce años, repartiendo entre ellos turron,
-confites, avellanas y piñones, que havia trahido para este efecto,
-entreteniéndose con todos miéntras se asó una pierna de carnero, se
-hizo una gran tortilla de torreznos y se guisó una buena cazuela de
-estofado de vaca, que con unas sardinas escabechadas y una tajada
-de queso por postre, comenzando con su gazpacho de huevos duros,
-componia entre todo una cena substancial y sólida, sacándose despues de
-levantados los manteles un plato de cebolletas con su salero al lado,
-para echar la de San Victoriano.</p>
-
-<p>16. Entraron todos en la salita ó quarto baxo, donde estaban Tio
-y Sobrino; sentáronse y cenaron con tanta paz y alegría como gana.
-Casi toda la conversacion de la cena se la llevaron el Familiar y
-Anton Zotes, siendo su assunto el regular entre Labradores. Preguntóle
-aquel, como iba de cosecha y en qué estado tenia su verano. Respondió
-este, que de cebada havia cogido poco por la falta de agua, y que, si
-no fuera por los tres erreñales que estaban linde del arroyo, apénas
-tendria para el gasto y para sembrar; que de morcajo no estaba mal, y
-de trigo esperaba que seria mediana la cosecha; porque, sobre tener ya
-diez cargas en la panera, quedaban en la era tres peces, dos parvas,
-otras dos mantas, y <i>entodavía</i> estaban en las tierras como unas doce
-morenas. «Pues por acá, amigo mio, dixo el Familiar, no podemos echar
-piernas, y algunos probes Labradores se quedarán <i xml:lang="la" lang="la">per ostiam santam
-incionem</i>. Sobre q’ hay hombre que no coge lo que sembró. Yo, bendita
-sea la misilicordia de Dios, no estoy tan endesgraciado, porque, como
-la hoja que tocaba est’ año es la que está carre Vallaolí y aquella
-tierra es tan espiojosa, hizo bodega con las aguas de la otoñada y con
-las que cayeron dempues por entruejos, con que ha dado bonicamente, y
-hast’ unas ciento y cinquenta cargas de todo pan ya espero coger, con
-que m’ animaré á umbiar á Bertholo á Villagarcía, para que escomience
-la glamática con aquellos benditos Flaires de Dios, que llaman Padres
-Theatinos.»</p>
-
-<p>17. — «Sí, dixo á este punto, hecha una vívora, la Tia Cecilia
-Cebollon, (que assí se llamaba la muger del Familiar,) para que
-aquellos Flairones te le desuellen á azotes.» — «Mijor, respondió
-con mucha sorna el socarron del Familiar;<span class="pagenum"
-id="Page_164">p. 164</span> por esso nació el dia de San Bertholomé,
-y fué mi gusto que le pusiessen Bertholo, para que me lo desollassen;
-porque, desengáñate Cicilia, que la letra con sangre entra.» — «Pues
-dígote, replicó la Cebollona, que, por mas q’ hagas, no he d’ umbiar
-m’ hijo á Villagarcía.» — «En esso harás bien, respondió el Familiar;
-y, por lo mesmo que no l’ has de umbiar tú, tendré cuidado d’ umbiarlo
-yo.» — «Irá donde yo quisiere, replicó la Cebollona, porque es tan hijo
-mio como tuyo.» — «Y aún mas, si lo apuras, respondió muy fresco el
-Familiar; pues, sin meternos por ahora en mas honduras, al fin tú le
-pariste, y yo no. Ea, Cicilia, tengamos buenos manteles y dexémonos de
-crebaderos de cabeza: ya te he dicho mil veces, que tú cuidarás de las
-hembras, y yo de los varones. Tú darás á aquellas la enseñanza que te
-pareciere, y yo daré á estos la dotrina que me diere la gana.»</p>
-
-<p>18. — «Tambien yo la tenia, dixo á esta sazon Anton Zotes, que
-el mi Flairico estudiasse en Villagarcía, donde yo havia estudiado;
-pero por tener paz con la mi Catanla l’ umbié á Villaornate, y no
-me pesa, porque no ha salido por ahí nengun morondo.» — «En todas
-partes, respondió el Familiar, hay malos y güenos, soldesmente que
-en unas son mas los güenos que los malos, y en otras son mas los
-malos que los güenos. Lo que yo veo es, que los que estudian con los
-Theatinos no alborotan los puebros, ni apedréan los Santos, ni silvan
-los Rosarios, ni se juntan en las tabernas, ni embarran los vítores,
-ni se desvergüenzan contra los Flaires que estudian por otros libros.
-Allá en sus controversias y desputas vocéan, berréan y gritan hasta
-desgañitarse; pero dempues y acabado aquello, punto en boca, cortesía
-hasta el suelo, y tan amigos como d’ antes. Esto parece bien á Dios y á
-todo el mundo; lo contrario es mala crianza, y se conocen al vuelo los
-que estudian con unos y con otros.»</p>
-
-<p>19. En estas conversaciones se passó la cena: llegó la hora de
-recogerse, y se retiraron todos, quedando despedidos desde la noche,
-porque los huéspedes pensaban madrugar mucho para librarse del calor.
-Assí lo hicieron, saliendo de Fregenal á las tres de la mañana y
-llegando á Pero-Rubio entre siete y ocho, ántes que, como se dice,
-comenzasse á calentar la chicharra.</p>
-
-<p>20. No se puede ponderar el gusto y el agasajo con que fueron
-recividos del Licenciado Flechilla, en cuya casa se apearon
-derechamente, segun havian quedado de concierto al despedirse en
-Campazas. Era la víspera del dia en que se havian de celebrar las
-honras, y aquella tarde fueron concurriendo algunos parientes y amigos
-del difunto, no solo de los que vivian en los lugares circunvecinos,
-sino tambien tal qual que residia en poblacion algo distante. Entre
-estos llegó un<span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span>
-Reverendíssimo Abad Benedictino, primo del Escrivano Conejo, varon
-verdaderamente respetable; porque, sobre ser Monge muy ajustado, de
-porte serio, de estatura heróica, de venerable presencia, de semblante
-magestuoso y al mismo tiempo apacible, era sugeto á todas luces sabio,
-no solo muy versado en todas las facultades serias que son proprias
-de su profession, sino admirablemente instruído en todo género de
-bellas letras, de erudicion amena y escogida, lo que, junto á un trato
-humaníssimo y urbano, hacia sumamente grata su conversacion y le
-constituía un sugeto cabal y redondeado.</p>
-
-<p>21. Trahia por socio á un Predicador segundo de la casa, jóven como
-de treinta años y Monge de su especial cariño; porque, aunque era de
-genio abierto, festivo y desembarazado, se contenia siempre dentro de
-los límites de la modestia y de la urbanidad religiosa, sin que los
-chistes y gracias, de que abundaba, cediessen jamas los términos de
-la decencia, ni se propassassen á quemazones ó pullas, que pudiessen
-ofender ni aún levemente á los mismos con quienes se zumbaba. Por
-esto, porque era mozo muy pundonoroso, exactíssimo en el cumplimiento
-de su obligacion y en el desempeño de su oficio, rendido á quanto se
-le mandaba, y dócil á todas las advertencias que se le hacian, havia
-merecido la especial inclinacion y aún concepto del Abad, que esperaba
-formar en él un Monge á su modo y de su mano, capaz de honrar con el
-tiempo no solo á la Congregacion, sino á toda la Orden Benedictina.</p>
-
-<p>22. Poco despues que se apearon los dos Monges, entró á visitarlos,
-como tambien al Padre Predicador Fray Gerundio, el Cura de Pero-Rubio.
-Era Arcipreste de aquel partido, Comissario del Santo Oficio, y hombre
-de singular fábrica en el cuerpo, y de no ménos singular estructura
-en las potencias del alma. Estatura algo ménos que mediana, cabeza
-abultada y un si es no es oblonga, con canas entre rucias y tordas,
-corona episcopal, pestorejo colorado y con pliegues, ojos acarnerados,
-y en la circunferencia unas ojeras ó sulcos que le havian formado
-los anteojos perdurables, que solo se los quitaba para leer y para
-escrivir, ó quando estaba solo; pero en visitas, en passéos, ó en
-funciones públicas, al instante los montaba. Era lleno de semblante,
-aunque se conocia no ser maciza la gordura; porque á veces fluctuaban
-los carrillos, subiendo y baxando como fuelles de órgano. Tampoco
-el color era constante: unos dias muy encendido, otros malignamente
-jaspeado, con unas manchas verdi-pardas, entre enjundia y apostema;
-la lengua muy gorda; el modo de hablar hueco, gutural y autoritativo,
-resoplando con frequencia para mayor gravedad. Sus letras eran tan
-gordas como la persona; pero al fin havia rebuelto algunos libros de
-moral, tenia bien<span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span>
-atestada la cabeza de las noticias mas ridículas y mas apócryphas que
-se encuentran en los libros; porque para él, una vez que estuviessen
-impressos, todos eran á un precio y las vertia en las conversaciones
-de los páparos, assí de corona como legos, con una satisfaccion, con
-un <i xml:lang="la" lang="la">coram-vobis</i> y con unos resoplidos que no dexaban la menor duda
-de su certidumbre y de su authenticidad. Leía Gazetas y Mercurios,
-quando podia pillar algunos sin que le costassen un maravedí, porque
-en materia de gastar era <i xml:lang="la" lang="la">strictioris observantiæ</i>, y solia decir, no
-sin gracia, que para relaxacion bastábale la potra (era muy quebrado).
-Hablaba mucho de la Lusacia, de la Pomerania, de la Carinthia y de la
-Livonia, diciendo que estas provincias componian el grande Manzgrabiato
-de Westphalia, con que le oían como unos parvulillos todos los Curas
-de la redonda; y, como por otra parte era infinitamente curioso é
-indagador de todo quanto passaba en las chimenéas y en los rincones,
-cuchucheador y mysterioso, le miraban todos con un gesto equívoco,
-entre respeto y burla, entre desprecio y temor.</p>
-
-<p>23. Aún estaban en los primeros cumplimientos del Señor Comissario,
-quando se entró á galope por la sala el Predicador Fray Blas en trage
-de camino y, sin saludar á nadie, se fué derechamente á dar un estrecho
-abrazo á su amigo Fray Gerundio, como si huviera veinte años que no se
-havian visto; y es tradicion, que aún se estaba componiendo los hábitos
-que trahia enfaldados, quando se dió recado de parte del Concejo, y
-entraron los dos Alcaldes, los dos Regidores, el Procurador de la
-Villa y el Fiel de fechos; porque aún no se havia provisto el oficio
-de Escrivano. Aquel dia no debió de acaecer sucesso considerable;
-por lo ménos se ha frustrado en su indagacion nuestra solicitud y
-diligencia, sin que en las memorias que hemos podido recoger se halle
-mas que lo sucedido en el mismo dia de las honras, cuya relacion pide
-capítulo aparte, y vamos á servir á nuestros Lectores con el capítulo
-siguiente.</p>
-
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_7">
- <h3>CAPITULO VII.</h3>
- <p class="subh3">Lo mismo que el otro.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Amaneció</span></big> el dia tantos de
-tal mes, corriendo dichosamente el año de mil setecientos y quantos.
-(Hablamos assí por estar algo embrollada la chronología, y no es
-negocio de engañar á nadie, aunque nos pagaran á peso de oro cada<span
-class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span> noticia incierta.) Reinaba
-en España su gloriosíssimo Monarca; governaba la Iglesia de Dios el
-Sumo Pontífice, Vicario de Jesu-Christo, y era General de la Orden un
-varon grave, elegido canónicamente por el Capítulo, quando el relox
-de sol de Pero-Rubio señaló la hora de las diez de la mañana. Este
-relox era la sombra que hacia un sobradil, que atravesaba la pared
-sobre la misma puerta del matadero, único edificio del lugar cuya
-fachada principal miraba derechamente á mediodía. Desde el mismo
-punto del amanecer se havia doblado toda la clave de las campanas;
-eran dos esquilones y un cencerro que servia de hacer señal para las
-missas rezadas; y, aunque los esquilones en su primitiva fundacion ó
-fundicion, segun la tradicion de padres á hijos, havian sido de los
-afamados en toda la comarca, con el tiempo, que todo lo consume, uno
-havia perdido la lengüeta, y se suplia esta falta con una pesa de
-hierro de á dos libras ménos onza, que por defectuosa havia quitado
-al Carnicero del lugar un Juez de residencia. Servia á la pesa
-de espigon un gruesso cordel de cáñamo, que prendia del anillo ó
-hembrilla interior del esquilon deslenguado; y, como el cordel no tenia
-consistencia para contener la pesa en aquella direccion que la daba
-el movimiento de la campana, siempre que esta se empinaba, giraba en
-círculo la cuerda y sonaba á almirez de boticario, quando el mancebo
-desprende los polvos que se pegan á las paredes. El otro esquilon se
-havia relaxado un poco en cierta funcion, en que hizo mas fuerza que la
-acostumbrada, y, como se le iba la voz por la rendija, era su sonido
-acatarrado.</p>
-
-<p>2. En fin, todo esto importaba un bledo para el sermon de honras
-que predicó nuestro Fray Gerundio, el qual, llegada la hora, encendido
-el túmulo, concluída la missa, tomada la capa negra por el Preste y
-acomodado el auditorio, subió al púlpito y predicó su sermon; pero,
-qué sermon! Excusamos repetirle, porque ya dexamos hecho un exacto
-y puntual análysis, que casi casi puede ser anatomía, de su fúnebre
-oracion, en todo el capítulo 5º de este mismo libro quinto, adonde
-remitimos á nuestros Lectores; porque no se desvió un punto nuestro
-insigne Orador ni de aquel plan, ni de aquel assunto, ni de aquella
-division, ni de aquellas pruebas. Mas, por quanto no es impossible que
-se halle tal qual Lector tan perezoso, que no quiera tomarse el ligero
-trabajo de recorrer aquel capítulo, no de otra manera (porque un símil
-oportuno adorna mucho la narracion,) que un Clérigo galbanero se da al
-diantre, siempre que en el Breviario ó en el Missal encuentra parte del
-rezo ó de la Missa en remissiones ó en citas, y, por no ir á buscarlas,
-apechuga con el primer comun que se le pone delante; para obviar
-nosotros este inconveniente, hemos tenido por bien recopilar aquí con
-la<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span> mayor brevedad
-lo mismo que diximos allí, en gracia de nuestros próximos flacos,
-miserables y poltrones.</p>
-
-<p>3. Introdúxose pues Fray Gerundio á su famosa oracion con esta
-primera cláusula, que dexó atónito al gruesso del auditorio: <i>Esta
-parentacion sacro-lúgubre, este epicedio sacri-trágico, este coluctuoso
-episodio y este panegýris escenático se dirige á immortalizar la
-memoria del que hizo immortales á tantos con los rasgos cadméos que,
-á impulsos de aquilífero pincel, estampó en cándido lino triturado,
-sirviendo de colorido el atro sudor de la verrugosa agalla, chupado
-en cóncavo aéreo vaso de la leve madera Pambeocia</i>: <b>calamus Scribæ
-velociter scribentis</b>. No es ponderable, con quanta satisfaccion
-rompió en esta primera cláusula, y quantos parabienes se dió á sí mismo
-dentro de su corazon por haver encontrado con voces tan adequadas como
-significativas para explicar su pensamiento. «Que se me vengan, que se
-me vengan, decia allá para consigo, no solo á impugnar, sino á empujar
-la clausulilla! que levante, que levante el Rhetórico mas culto la
-postura de las voces, y que me las dé ni mas empinadas ni mas eruditas!
-Llamar á las letras <i>rasgos cadméos</i>, á la pluma <i>aquilífero pincel</i>,
-al papel <i>cándido lino triturado</i>, á la tinta <i>el atro sudor de la
-verrugosa agalla</i>, al tintero de cuerno <i>concavo aéreo vaso</i>, añadiendo
-despues para mayor explicacion <i>de leve madera Pambeocia</i>, con alusion
-al buey que fué enseñando á Cadmo el camino hasta llegar al sitio
-donde fundó la Ciudad de Thebas: esto lo pensaria por ahí qualquiera
-Predicador sabatino de la legua? Y no havria mas de quatro Predicadores
-mayores y aún mas de dos Predicadores generales, que no tengan númen
-para tanto?»</p>
-
-<p>4. Metióse al instante en el espesso matorral del antiquíssimo
-principio, de la costumbre immemorial, y de los diferentes modos
-y ritos con que en todos tiempos y en todas las naciones se han
-celebrado las honras de los difuntos: no olvidó las repetidas citas
-de Polybio, Pausanias, Alexandro (Natal), Eliano, Plutarco, Celio,
-Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Marino, Novarino, Apiano, Diodoro
-Sículo y Herodoto, todos de la misma manera y por el mismíssimo
-órden que los cita el <i>Florilegio</i>. Encaxó con la mayor oportunidad
-las cláusulas mas brillantes y las que á él le havian petado mas en
-el nunca bastantemente aplaudido sermon de honras á los Militares
-difuntos del Regimiento de Toledo. Aquella de <i>tan lúgubremente
-generosa como luctuosamente compassiva</i>; la otra de <i>erigian túmulos
-suntuosos, grandiosos fúnebres obeliscos irradiados de luces y
-luctuados de bayetas, coherencia lúcido-tenebrosa, que entre hiertas
-cenizas cadavéricas vitalizaba memorias de sus Militares difuntos</i>;
-solo que en lugar<span class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span>
-de <i>Militares</i> dixo <i>Escrivanales</i>. Y en la que se sigue despues: <i>en
-cruentas aras trucidaban innocentes víctimas que dirigian á mitigar
-rigores de los Dioses, esparcian rosas fragantes, confederando matices
-y verdores, para declamar memorias immarcessibles y floridas esperanzas
-á la felicidad eterna de los Militares difuntos</i>, solo mudó las dos
-últimas palabras, diciendo en vez de <i>Militares difuntos</i>, <i>Estilíferos
-finados</i>, aludiendo á que antiguamente se escrivia con unos punzones
-de hierro ó de acero, que se llamaban <i>estilos</i>. Pero, lo que repitió
-varias veces, porque le havia dado mas golpe que todo, fué aquello
-de <i>sollozando nenias sentidamente eloquentes, gimiendo endechas
-piadosamente elegantes</i>; y aún notó que el auditorio, siempre que decia
-algo de esto, como que se sonaba los mocos.</p>
-
-<p>5. En donde estuvo sin comparacion mas feliz que el Autor del
-<i>Florilegio</i>, fué en aprovecharse de la exposicion de Haye sobre lo que
-significa <i>Odolla</i>, Ciudad donde Júdas Machabéo decretó las primeras
-honras ó los primeros sacrificios, que se lee en la Escritura haverse
-ofrecido á Dios por los difuntos. Dice Haye, que <i>Odolla</i> se interpreta
-<i xml:lang="la" lang="la">Testimonium sive ornamentum</i> (testimonio ú
-ornamento). Al Autor del <i>Florilegio</i> le hacia al caso el ornamento
-y no el testimonio; porque, assí como las franjas, los galones y las
-guarniciones se llaman <i>ornamento</i> de los vestidos, assí la guarnicion
-de los soldados parece que se ha de llamar ornamento de las plazas;
-con que Ciudad de <i>ornamento</i>, Odolla, <i xml:lang="la" lang="la">id
-est ornamentum</i>, es Ciudad o Plaza de guarnicion, y por aquí la vino
-á Ciudad Rodrigo el parentesco estrecho con Odolla. Puede ser, que á
-mas de dos críticos de estos que tratan de genealogías mentales, les
-parezca algo largo el parentesco; pero no haya miedo, que les parezca
-assí el que probó nuestro Fray Gerundio con la Ciudad de Odolla de su
-difunto Escrivano, ó ya se siga la interpretacion de <i>testimonio</i>, ó ya
-se adopte la exposicion de <i>ornamento</i>.</p>
-
-<p>6. «Aquí conmigo, dixo el ingenioso Orador: si Odolla es testimonio,
-<i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est testimonium</i>, todos quantos
-testimonios dió nuestro malogrado Heroe dan testimonio de que fué
-de Odolla su elevadíssima prosapia. Nadie note el <i>elevadíssima</i>;
-porque, como se cuentan en ella tantas plumas, pudo elevarse, pudo
-remontar el vuelo hasta dexar muy debaxo de sí al Icaro presumido:
-<i xml:lang="la" lang="la">Icarus Icarias nomine fecit aquas</i>. Si
-Odolla es testimonio, <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est
-testimonium</i>, luego es la Ciudad de los testimonios la Ciudad de
-Odolla. Ciudad de los testimonios y Ciudad de los Escrivanos, aunque
-parecen dos, son una misma synonýmica poblacion, como sabe el Rhetórico
-elegante, segun el cánon de la divina Synecdoche: <i xml:lang="la"
-lang="la">Synecdoche figura est, in qua pars<span class="pagenum"
-id="Page_170">p. 170</span> apponitur pro toto</i>. Y si no, dígame el
-entendido: por qué Juan se singulariza por <i>secretario</i> del Verbo? <i
-xml:lang="la" lang="la">Quia testimonium perhibet de illo, et scit quia
-verum est testimonium ejus.</i> Repare el discreto: lo primero, porque
-dió testimonio, <i xml:lang="la" lang="la">testimonium perhibet</i>; lo
-segundo, porque fué testimonio verdadero, <i xml:lang="la" lang="la">et
-verum est testimonium ejus</i>. Aquello le acreditó de <i>Escrivano</i>,
-porque para ser Escrivano basta dar testimonio: <i xml:lang="la"
-lang="la">testimonium perhibet</i>. Esto le calificó de buen Escrivano,
-porque para ser buen Escrivano es menester que sea el testimonio
-verdadero: <i xml:lang="la" lang="la">et verum est testimonium ejus</i>.
-Pero de una y de otra manera, el dar testimonio es tan proprio de
-los Escrivanos, como es proprio de la Ciudad de Odolla el ser la
-Ciudad de los testimonios: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est
-testimonium</i>.»</p>
-
-<p>7. «Volvamos al texto: celebráronse ó se decretaron las primeras
-exequias <i>lúcido-tenebrosas</i> en la Ciudad de los testimonios, en
-la Ciudad de los Escrivanos: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id
-est testimonium</i>; y essa misma Ciudad era tambien la Ciudad de los
-ornamentos: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla id est ornamentum</i>.
-Espantábame yo, que no estuviessen los ornamentos pared en medio
-de las exequias: alto al mysterio. Llámanse <i>ornamentos</i>, con
-antonomástica possession, las vestiduras sacro-séricas de que usa el
-Sacerdote para celebrar el sacrificio de la missa: <i xml:lang="la"
-lang="la">paramenta seu ornamenta</i>, que dixo con elegancia el
-lithúrgico Rubriquista. Y claro está, que exequias sin missa son
-cuerpo sin alma, ó á lo ménos es la missa la que principalmente
-vivifica y refrigera las almas que fueron de los cadavéricos cuerpos:
-<i xml:lang="la" lang="la">in Spiritum sanctum Dominum vivificantem</i>.
-Ahora conmigo: la missa en dias comunes es de puro consejo: <i
-xml:lang="la" lang="la">Consilium autem do</i>, que dice el Vaso escogido;
-la missa en dias de Domingo es de riguroso precepto: <i xml:lang="la"
-lang="la">Mandatum meum do vobis</i>. Notólo con discrecion la rubicunda
-púrpura de Hugo: <i xml:lang="la" lang="la">Omnes tenentur audire
-sacrum die Dominica</i>. Infiera ahora el Lógico: luego, siendo estas
-exequias de nuestro Domingo Conejo, era indispensable la missa,
-porque la missa es indispensable en dia de Domingo: <i xml:lang="la"
-lang="la">Omnes tenentur audire sacrum die Dominica</i>. Qué hay que
-replicar á esta consequencia? Pues, allá va otra: luego fueron clara y
-patente figura de estas coluctuosas exequias las que se decretaron por
-el invicto Machabéo en la Ciudad de Odolla, Ciudad de los Escrivanos,
-Ciudad de los ornamentos: <i xml:lang="la" lang="la">Odolla, id est
-testimonium sive ornamentum, paramenta, ornamenta: omnes tenentur
-audire sacrum die Dominica</i>.»</p>
-
-<p>8. A este modo y del mismíssimo gusto fué toda la oracion fúnebre,
-cuyo traslado con mejor consejo nos ha parecido omitir, porque
-seria impropriedad en assunto tan doloroso hacer llorar de risa á
-los lectores. Baste decir que, para cerrarla con llave de oro, dió
-glorioso fin á ella con aquella<span class="pagenum" id="Page_171">p.
-171</span> ridícula alegoría que se le ofreció de repente en el ya
-citado capítulo 5º., para contrarrestar la otra no ménos estrafalaria
-metáphora, que tanto celebró Fray Blas en el sermon de honras del
-famoso <i>Florilegio</i>; solo que allí la dixo seguida y sencillamente, sin
-adornarla con textos; pero en el púlpito la vistió y la sacó de gala
-con todos los adornos correspondientes. Hácesenos lástima, y aún casi
-pica en escrúpulo, defraudar al público de los oportuníssimos textos
-con que la engalanó; y assí allá vá, ni mas ni ménos como la pronunció,
-con todos sus atavíos.</p>
-
-<p>9. «En virtud de queja fiscal, <i xml:lang="la"
-lang="la">adversarius vester diabolus circuit quærens</i>, se levantó
-auto de oficio por el supremo Juez, <i xml:lang="la" lang="la">tenens
-adversus nos chirographum</i>, y se dió mandamiento de prision contra
-nuestro Escrivano difunto, <i xml:lang="la" lang="la">tenete eum
-et ducite caute</i>: presentóse este en la cárcel del Purgatorio, <i
-xml:lang="la" lang="la">claudentur ibi in carcere</i>, dexando poder
-al Amor Filial para que, como Procurador suyo, <i xml:lang="la"
-lang="la">gloria patris est filius sapiens</i>, contradixesse la demanda,
-<i xml:lang="la" lang="la">posuisti me contrarium tibi</i>, apelando
-de la sala de Justicia á la sala de Misericordia, <i xml:lang="la"
-lang="la">secundum magnam misericordiam tuam</i>. Libróse despacho
-de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales, <i
-xml:lang="la" lang="la">ego veniam et judicabo</i>; dióse traslado á la
-parte de nuestro mísero encarcelado, <i xml:lang="la" lang="la">nihil
-respondes ad ea quæ adversus te dicunt?</i> Hizo este un poderoso alegato
-de missas, oraciones y sufragios, <i xml:lang="la" lang="la">Domine,
-oratio mea in conspectu tuo semper</i>; y, dándose por conclusa la
-causa, <i xml:lang="la" lang="la">non invenio in eo causam</i>, falló
-la Misericordia que debia mandar y mandaba, que el Escrivano Domingo
-Conejo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa cárcel, <i
-xml:lang="la" lang="la">sinite hunc abire</i>, declarando haver satisfecho
-suficientemente todas sus deudas con las penas de la prision, <i
-xml:lang="la" lang="la">dimitte nobis debita nostra</i>, y que assí se
-fuesse á la gloria en paz, <i xml:lang="la" lang="la">requiescat in
-pace</i>.»</p>
-
-<p>10. Desengáñese la eloquencia mas valiente, persuádese la elegancia
-mas retumbante, humíllese la pluma de mas rápido remonte, y créame
-la fantasía de mas delicado perspunte, que no es possible, no digo
-ya explicar dignamente un solo rasgo, pero ni aún concebir entre
-sombras un tenebricoso bosquejo del embeleso, de la admiracion, del
-pasmo, del assombro con que fué oída la oracion de todo el numeroso
-auditorio, que componia un gruesso peloton de paparismo. A excepcion
-del Reverendíssimo Abad y de su Socio, que tambien estaban aturdidos,
-aunque por muy diverso término, no huvo siquiera uno entre todos los
-oyentes, que por buen espacio de tiempo no pareciesse estatua en virtud
-del extático pasmo que los preocupó. Hasta el mismo Fray Blas estaba
-enajenado, haciéndose cruces intelectuales en lo mas íntimo de su alma,
-y tan persuadido ya, allá de la saya para dentro, que en com<span
-class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span>paracion de Fray Gerundio
-él era un pobre motilon, que desde aquel punto le costaba grandíssima
-violencia el no tratarle con respeto, y, solo por no dar su brazo á
-torcer, prosiguió en la llaneza comenzada, pues por lo demas, en su
-estimacion y concepto, passaba Fray Gerundio por el primer hombre de
-toda la universal Orden. Assí lo confessó él despues á un confidente
-suyo, por quien se supo esta interior particularidad, que hace tanto
-honor á nuestro Heroe.</p>
-
-<p>11. El Licenciado Flechilla, que le havia encargado el sermon y
-aquel dia hacia de Diácono en las honras, enagenado y fuera de sí, se
-quedó sentado en el banco donde havia oído la oracion, á mano derecha
-del Preste, tanto que ya el Comissario, que oficiaba, estaba incensando
-el túmulo (calados sus anteojos) en el último responso, y todavía
-permanecia en su banco el bueno del Licenciado, llorando á hilo tendido
-de gozo y de ternura, sin advertir lo que passaba. Apénas entraron
-en la sacristía los del altar, quando el Comissario Preste, sin dar
-lugar á que le quitassen la capa, se arrojó violentamente al cuello
-de Fray Gerundio; túvole un gran rato estrechíssimamente apretado
-entre los brazos, sin hablarle palabra, y despues, retirando un poco
-el cuerpo y poniéndole las manos sobre los dos hombros, prorumpió
-en estas exclamaciones: «O gloria immortal de Campos! O afortunado
-Campazas! O dichosíssimos Padres! O monstruo del púlpito! O confusion
-de Predicadores! O pozo! O sima! O abysmo! Es un horror! Es un horror!
-Es un horror! O! O! O!» Y fuése á quitar la capa, haciéndose cruces.</p>
-
-<p>12. No pudo articular mas palabra por entónces el Licenciado
-Flechilla que decir interrumpidamente: «Padre, Padre, Padrico! La
-semana santa, la semana santa del año que viene; la semana santa; no
-tiene remedio, no tiene remedio.» Y, como á este tiempo entrasse en
-la sacristía Anton Zotes, creyó que era llegada la postrimera hora de
-su vida, porque consintió morir allí ahogado, segun los abrazos que
-le dieron, no contribuyendo poco para añudarle las muchas lágrimas
-que le hacia derramar el gozo. Fray Blas estaba atónito, y solamente
-se explicó con las cejas y con los ojos. Al Reverendíssimo Abad le
-pareció, que no le permitia la urbanidad dexar de presentarse, y
-assí, dexándose ver en la sacristía, seguido de su Socio, solo dixo
-con afabilidad y con agrado, que havia tenido un rato muy divertido,
-y que era razon que el Padre Fray Gerundio descansasse; á que añadió
-el Socio: «Yo estaria oyendo á vuestra Paternidad otras dos horas;
-la erudicion á carretadas; el estilo, de lo que hay poco; y el modo
-de discurrir es original.» Con las expressiones equívocas de los dos
-prudentes Monges se confirmaron los otros paletos en que apénas un
-Angel podria predicar mejor.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span></p>
-
-<p>13. Vueltos todos á casa y ya puesta la mesa, se sentaron á ella
-por su órden, menudeáronse los bríndis, repitiéronse las enhorabuenas,
-subieron de punto las expressiones, y solo no huvo décimas ni octavas,
-porque, como la funcion era de mortuorio, parecia importunidad. Con
-todo esso, no se pudo contener un estudiantillo legista, que aquel
-año havia comenzado los Vinios en Valladolid y tambien comenzaba á
-hacer pinicos de Poeta, echando sus quintillas y de quando en quando
-sus décimas en las porterías ó locutorios de las Monjas, quando havia
-funcion de hábito ó de professiones. Havia concurrido á las honras del
-Escrivano Conejo en nombre de su Padre, vecino de un lugar cercano
-y muy amigo del difunto, que por hallarse achacoso no havia podido
-venir personalmente. Pidió licencia para decir un epitaphio que se le
-ofrecia; y, como el assunto era tambien de <i>requiem</i>, fácilmente se le
-concedió, con que prorumpió en este disparate:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Yace entre estas dos losazas</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Conejo: no yace tal,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Puesto que le hizo immortal</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Fray Gerundio de Campazas.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Caminante, quando cazas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>No hallarás vivar mas guapo</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que este sitio en que te atrapo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Pues con qualquier perro viejo</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Cogerás aquí un conejo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y en el púlpito un gazapo.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>Los dos Monges conocieron bien la insulsez de la décima, llena
-de ripio y sin mas sal que un equivoquillo ridículo que no tenia
-substancia; pero los demas, que no hilaban tan delgado y ni entendian
-ni atendian mas que al sonsonete, la levantaron sobre las nubes y
-hicieron sacar incontinenti muchos traslados para esparcirlos por toda
-la redonda, conviniendo todos en que el Licenciado era tan gran Poeta,
-como Fray Gerundio Predicador. Con esto se retiraron los Padres á
-dormir la siesta, y despues de ella sucedió lo que vamos á decir en el
-capítulo siguiente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_8">
- <p><span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span></p>
- <h3>CAPITULO VIII.</h3>
- <p class="subh3">Sálense á passear los quatro Religiosos, y el
- Padre Abad, en tono de conversacion, da á Fray Gerundio una
- admirable doctrina.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Dormida</span></big> la meridiana,
-tomado un polvo, rezadas vísperas y completas, y ya adelantada un poco
-la tarde, que estaba muy apacible, dixo el Padre Abad á Fray Blas y á
-Fray Gerundio, que si gustaban de salir á espaciarse un poco al campo.
-Aceptaron gustosos el convite los dos amigos, y se salieron á passear
-en compañía de los dos Monges. Apénas se vieron fuera del lugar, (y no
-tuvieron que andar mucho para esso,) quando impaciente ya Fray Blas
-preguntó al Padre Abad: «Qué le pareció á vuestra Reverendíssima del
-sermon de esta mañana? No fué un assombro?» — «En su linea, respondió
-el Reverendíssimo, es de lo singular y de lo precioso que he oído.»
-A tal punto se incorporó con la tropa el Comissario, que venia con
-alguna acceleracion á cortejarlos, no haviéndolos encontrado en casa
-del Licenciado Flechilla. Era su trage de passéo, becoquin mocho,
-sombrero nuevo de castor, alzacuello con su esclavina, sobre-ropa con
-alamares, baston con puño de plata y buen recado de borla; en fin,
-parecia un Arcediano. Despues de los cumplidos ordinarios, prosiguió la
-conversacion entablada, porque Fray Blas repitió la misma pregunta, y
-el Padre Abad le dió la misma respuesta.</p>
-
-<p>2. «No esperaba yo ménos de la profunda sabiduría de vuestra
-Reverendíssima, dixo el Comissario. Malo es que á mí me dé golpe un
-sermon, un libro, una obra, sea de la facultad y de la especie que
-se fuere, que lo mismo mismíssimo ha de parecer á todos los hombres
-sabios y discretos del mundo. Tengo mil experiencias de esso. Aquellas
-exquisitíssimas noticias, que dió el Padre Fray Gerundio del orígen
-de los elogios y de las oraciones fúnebres, como tambien de los
-diferentes ritos con que se han celebrado y se celebran las honras de
-los difuntos, comprobadas todas con testimonios de tanta multitud de
-Autores, no prueban un milagro de lectura y un abysmo sin suelo de
-sabiduría?»</p>
-
-<p>3. — «Bien puede ser, respondió el Padre Abad, que al Reverendo Fray
-Gerundio le huviesse costado esso mucho sudor, mucho aceite y mucho
-tiempo; porque, como todavía es jóven, no puede tener grande noticia
-de los Autores, que tratan de propósito varios assuntos. Dionysio
-Halicarnasseo, célebre Historiador y uno de los mejores críticos de la
-antigüedad, tiene una bella, elegante y muy erudita dissertacion<span
-class="pagenum" id="Page_175">p. 175</span> sobre esta única materia,
-intitulada: <i xml:lang="la" lang="la">De origine et vario ritu
-Funeralium</i>. Allí se encuentra todo quanto dixo el Padre Fray Gerundio,
-y mucho mas. En esta especie de escritos philológicos, dicen los
-críticos que están puestas en su lugar todas essas noticias; pero en
-los sermones las tienen por impertinentes y por una pueril vanidad
-de ostentar erudicion fuera de tiempo. A lo mas mas permiten, que se
-apunten muy de passo, huyendo mucho de recalcarse en ellas. Yo solo
-refiero lo que los críticos dicen, pero sin tomar partido; porque no
-es mi ánimo defraudar un punto el concepto que se merece el Padre Fray
-Gerundio.»</p>
-
-<p>4. — «Oh Padre Reverendíssimo! replicó el Comissario. Los críticos!
-Los críticos son extraña gente: dudarlo todo, impugnarlo todo, negarlo
-todo, y cátate que soy crítico. Hay manía mas graciosa como negar, que
-Júdas se crió desde niño en casa de Pilatos; que le sirvió de Jardinero
-ó de Hortelano; que despues mató á su Padre sin conocerle, porque quiso
-llevarse unas peras de la huerta; que al cabo se casó con su misma
-Madre sin saber que lo era, y que á esta tambien le quitó la vida
-por no sé qué niñería, y que, viéndose viudo, se quiso meter Frayle,
-pero, no haviéndole querido recivir en ninguna Religion monacal ni
-mendicante, por fin y postre se metió Apóstol y vendió á su Maestro,
-se ahorcó de un moral muy alto, estando tres dias colgado de él sin
-poder morir por mas diligencias que hizo, hasta que, en el mismo punto
-en que Christo resucitó, se rompió el cordel, y cayó precipitado sobre
-una peña ó guijarro puntiagudo, que le abrió las entrañas y le hizo
-arrojar los intestinos? Noticias todas tan ciertas, tan authénticas,
-tan indubitables, como que están escritas é impressas por un varon pio,
-docto y religioso, en un libro de título muy retumbante. Y en medio de
-esso los críticos no solamente las niegan, sino que hacen grandíssima
-chacota de el que las escrive, y no menor burla de los que las creen.
-No haga pues caso vuestra Reverendíssima de los críticos, y déxelos
-decir hasta que se cansen.»</p>
-
-<p>5. — «Soy de essa opinion,» dixo el Socio del Abad algo
-socarronamente. «Los críticos vienen á turbarnos en la quieta y
-pacífica possession en que estábamos, de creer buenamente mil y
-quinientas cosas sin perjuicio de tercero; y, pues ellos no hacen caso
-de un título tan justo como es el de la possession, tambien es puesto
-en razon que nosotros no hagamos caso de ellos. La erudicion sirve de
-adorno en los sermones, y los Santos Padres no la despreciaban quando
-la tenian á mano.»</p>
-
-<p>6. — «Por lo ménos, interrumpió el Padre Abad, ni San Gregorio
-Nazianceno en las oraciones fúnebres que pronunció, ya en la muerte
-de su grande amigo San Basilio, ya en la<span class="pagenum"
-id="Page_176">p. 176</span> de su Padre, que se llamaba tambien
-Gregorio, ya en la de su hermana Santa Gorgonia; ni San Gregorio
-Nysseno en las que predicó á las honras de las Emperatrices Plácida
-y Pulqueria; ni San Ambrosio en las que dixo en elogio del Emperador
-Theodosio el Grande, se cansaron en gastar essa especie de erudicion.
-Mucho peso, mucha solidez, mucha piedad, mucha eloquencia, mucho
-ingenio y mucha ternura, esso sí; pero erudicion, ni poca ni mucha, y
-en verdad que todos tres Santos eran muy leídos.»</p>
-
-<p>7. — «A esso, Padre Maestro, dixo el Socio, se me ofrece una gran
-disparidad; essos Santos predicaban las honras de otros Santos, y
-quando ménos de unos Emperadores que, aunque no están canonizados,
-compitieron en lo heróico sus virtudes christianas con las políticas y
-con las militares. Todos essos grandes objetos estaban tan llenos de
-nobles materiales, que era inútil el adorno, y ociosa la invencion,
-quando sin esta y sin aquel no tenia tiempo el Orador ni aún para
-apuntar, quanto mas para explayarse en dar á el auditorio un claro
-conocimiento de sus Héroes. Nuestro Reverendo Fray Gerundio no tuvo
-por objeto de su oracion á ningun San Basilio ni á ningun Emperador
-Theodosio. El Señor Escrivano (que Dios haya) seria muy buen
-Christiano; pero sus virtudes no hicieron ruído. Comulgaba una vez
-al año con mucha devocion, oía missas los dias de fiesta, y ganaba
-en oficio todo quanto podia. No venció tyranos, ni ganó batallas, ni
-conquistó provincias, ni defendió á la Religion; y en fin, no sabemos
-que sobresaliesse mucho en alguna de aquellas virtudes morales ó
-prendas naturales, que tal vez se reputan por assunto digno de los
-elogios fúnebres. Bien ve vuestra Paternidad, que para alabar á un
-hombre assí, esto es, á un hombre de vida comun y por ventura no muy
-exemplar, con precision de gastar por lo ménos una hora en celebrarle,
-es menester arte, inventiva, y forragear mucho en la erudicion para
-llenar el tiempo y para divertir la curiosidad del auditorio, ya que no
-se pueda decir cosa que la edifique demasiadamente.»</p>
-
-<p>8. — «Admirable réplica!» exclamó Fray Blas. — «No tiene respuesta
-el argumento,» dixo el Comissario. — «Quitómele de la boca el Padre
-Predicador,» añadió Fray Gerundio. — «Sosiéguense Ustedes, replicó el
-Padre Abad, que yo veré si puedo responder á él, pero me han de oir con
-paciencia.»</p>
-
-<p>9. «No tiene duda, que las oraciones fúnebres se inventaron en el
-mundo para celebrar á los claros varones, alentando á los vivos á la
-imitacion de los difuntos en las heróicas virtudes, que practicaron en
-beneficio de la Patria y de la República. Esso de que los Athenienses
-fuessen los primeros que introduxeron esta loable costumbre, como
-lo afirmó en su sermon el Padre Fray Gerundio, es muy dudoso y
-seguido<span class="pagenum" id="Page_177">p. 177</span> de muy pocos.
-Lo mas mas que se les concede fué la invencion de ciertos juegos
-eqüestres, que en honor de los difuntos esclarecidos practicaban sus
-amigos y parientes, como lo hizo Achiles con Patroclo, y mucho tiempo
-ántes Hércules con Pélope.»</p>
-
-<p>10. «Lo que no admite duda es, que una de las primeras oraciones
-fúnebres que se leen en toda la antigüedad es la de Lucio Junio Bruto,
-como dice Ciceron, diez y seis años anterior á las que se leen de
-los Griegos, celebrando la memoria de los que murieron en la famosa
-batalla del Marathon; y por el mismo tiempo, poco mas ó ménos, tuvieron
-principio los epitaphios ó elogios sepulchrales, que se gravaban sobre
-las sepulturas de los difuntos, dando una succinta noticia de las
-principales acciones de su vida ó de los dictados mas visibles que
-los adornaron; como el de Anicio Probo, cinco veces Cónsul, Questor
-y Candidato, á su madre Anicia Phaltonia Proba, muger de un Cónsul,
-hija de otro, y madre de dos; pero, sobre ser esta una qüestion
-inútil, fácilmente podemos conciliar las dos opiniones encontradas,
-diciendo que los Griegos fueron los primeros que inventaron los elogios
-fúnebres, dedicándolos precisa y únicamente á los que morian con las
-armas en las manos en defensa de la patria; y los Romanos fueron los
-primeros que los extendieron á todos los difuntos, que en qualquiera
-linea huviessen sido beneméritos de la República ó de el Estado.
-Aquellos los limitaron á las virtudes militares, estos los extendieron
-á todas las virtudes.»</p>
-
-<p>11. «Hasta que la Iglesia comenzó á lograr alguna paz permanente,
-hácia los principios del quarto siglo, ni se introduxo ni pudo
-introducirse esta costumbre entre los Christianos. Las primeras
-oraciones fúnebres completas que tenemos y que merezcan este nombre,
-son las de San Gregorio Nazianceno, que murió el año de 391. Es
-cierto, que ni entónces ni en muchos siglos despues se permitieron
-en la Iglesia de Dios este género de elogios públicos, pronunciados
-en el Templo á vista de todo el pueblo, sino en la muerte de sugetos
-esclarecidos, notoriamente recomendables por su eminente virtud ó
-por sus grandes servicios en obsequio de la Religion. Despues la
-lisonja, la vanidad y la condescendencia, ayudadas de la calamidad
-de los tiempos, introduxeron el intolerable abuso de celebrar
-magníficas exequias con oraciones fúnebres á todos los difuntos que
-dexaban conveniencias para costearlas. Tuvo principio esta corruptela
-en el siglo 11º, quando se comenzó á relaxar la disciplina, y las
-revoluciones del Imperio abrigaron la simonía, la violencia y la
-ignorancia, pues se hallan en aquel siglo y en los dos siguientes
-algunos panegýricos pósthumos de sugetos no solo escandalosos y
-perversos, sino hombres verdaderamente facinorosos.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span></p>
-
-<p>12. «Para formar estos elogios, claro está que era menester una
-de tres cosas: ó fingir descaradamente las virtudes que no tuvieron,
-ó ponderar las que debian de tener, ó sacar al theatro con nombre
-de virtudes los mas vergonzosos vicios, echándolos una capa que los
-diesse otra apariencia. Entónces fué quando se comenzó á torcer en
-los púlpitos el verdadero significado de aquellos grandiosos nombres
-<i>magnanimidad</i>, <i>bizarría</i>, <i>intrepidez</i>, <i>generosidad</i>, <i>gran
-corazon</i>, <i>política</i>, <i>prudencia</i>, <i>teson</i>, <i>animosidad</i>, <i>heroísmo</i>,
-<i>etc.</i> Contagio ó trastornamiento que, derivándose de siglo en siglo
-hasta nuestros tiempos, ya apénas nos dexa discernir los verdaderos
-Héroes de los que no fueron mas que unos verdaderos tyranos, ladrones,
-usurpadores, falaces, astutos, pérfidos, ambiciosos, atrevidos,
-temerarios, arrogantes y descarados mofadores de todo el género
-humano.»</p>
-
-<p>13. «Apoderada de los pueblos y de las naciones esta perniciosa
-introduccion, mas ó ménos se ha conservado hasta ahora en todas
-las de la Christiandad. Es verdad que en nuestra España ya es muy
-rara la provincia, y aún los pueblos, donde se permiten sermones
-de honras que no sean á sugetos de virtud sobresaliente, sobre lo
-qual se han tomado varias providencias, assí en algunos Concilios
-provinciales como en diferentes Sýnodos diocesanos. Si hay algun
-Gremio ó Comunidad, donde constantemente se observe esta demonstracion
-con todos sus individuos difuntos, es por la justa presuncion que
-funda el mismo hecho de haver sido de tal Comunidad ó de tal Gremio,
-de que el difunto necessariamente sobresalió en alguna virtud,
-prenda ó talento recomendable. Algunos son de opinion que, quando
-estas prendas no salen de la esphera de virtudes puramente morales ó
-intelectuales, tampoco debieran salir los elogios de los sugetos que
-las posseyeron, de aquellas piezas donde las Comunidades ó Gremios
-sabios celebran sus juntas ó sus exercicios literarios. Assí se
-observa en las dos Academias de las Ciencias y de las Bellas Letras
-de Paris: los nobles elogios fúnebres que se consagran á la memoria
-de los miembros de ellas que murieron, se encierran siempre dentro de
-las paredes de sus académicos Muséos, y hacen una preciosa parte de
-sus utilíssimos exercicios. El púlpito y los Templos parece que solo
-debieran reservarse para elogiar aquellas virtudes verdaderas que, sin
-volver siquiera los ojos hacia la vana immortalidad del nombre, miran
-derechamente á la eterna felicidad. Los que son de este sentir, juzgan
-que es profanarlos el dedicarlos á otra cosa. Yo prescindo de esta
-opinion, porque mi dictámen no hace falta ni para defenderla ni para
-impugnarla.»</p>
-
-<p>14. — «Hace bien vuestra Reverendíssima, interrumpió el
-Comissario; porque, si llevara la contraria, nos havian de oir<span
-class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span> los sordos. Yo tengo en
-mi poder el sermon, que se predicó en las honras de un primo mio
-Cathedrático, y, aunque no fué negocio de que la gente anduviesse á
-cachetes por sus reliquias, pero al fin el Orador, que tampoco es
-ménos que un Cathedrático de prima, le compara á Salomon; y en verdad
-que pienso dexarle á mis sobrinos como la alhaja mas preciosa de mi
-herencia, mandando expressamente en el testamento, que le archiven
-entre los papeles mas importantes de la familia; y aún no estoy ageno
-de hacer á mi costa otra impression, si pinta bien la venta de los
-carneros. Pero prosiga vuestra Reverendíssima, porque le oímos con
-gusto.»</p>
-
-<p>15. — «Digo pues, continuó el Padre Abad, que, aún tolerada en
-algunas partes la costumbre de predicar sermones de honras á los que
-en vida no tuvieron las costumbres mas arregladas, pero se hicieron
-recomendables por otras prendas naturales dignas de estimacion, parece
-á muchos hombres discretos, (cuyo dictámen no me atrevo á reprobar,)
-que están en ellos muy fuera de su lugar las noticias eruditas,
-gastadas, como dicen, á pasto y muy de intento, especialmente aquellas
-que se toman de los funerales del Paganismo.» — «Pues, como se ha de
-bandear el pobre Orador sin esse socorro?» preguntó Fray Blas. — «Yo se
-lo diré á vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad.</p>
-
-<p>16. «Como se bandeó San Gregorio Nazianceno en su admirable oracion
-fúnebre predicada en las honras de San Basilio, quando llegó á tratar
-de su universal pericia en casi todas las ciencias. Ya ve vuestra
-Paternidad, que esto pertenece puramente á las prendas intelectuales
-y naturales; pues, sin distraherse el Santo á noticias impertinentes
-ni hacer ostentacion de alusiones importunas, va haciendo una noble
-descripcion de las ciencias que posseía con gran perfeccion el gran
-Basilio, insinuando al mismo tiempo con artificioso dissimulo una
-admirable instruccion para que los oyentes aprendiessen el modo de
-posseerlas, sin descuidarse de enseñarlos como havian de usar de ellas
-con utilidad. Contentóme mucho este hermoso trozo de la oracion,
-aún leído en la version latina, que sin duda perderia no poco de su
-elegancia original en la lengua griega. Tradúxele en castellano, y aún
-le tomé de memoria, por si acaso se me ofrecia alguna vez aprovecharme
-de él; y á fé que han de tener Ustedes la paciencia de oírmele, porque
-no les ha de disgustar. Dice pues assí:»</p>
-
-<p>17. «Qué ciencia, qué facultad huvo en que Basilio no estuviesse
-muy versado, y tan versado como si se huviesse dedicado á ella sola?
-De tal manera las posseyó todas, que jamas huvo quien posseyesse una
-sola con igual perfeccion; y con tanta eminencia se hizo dueño de
-cada una, que parecia ignoraba todas las demas. Y esto porqué? Porque
-á<span class="pagenum" id="Page_180">p. 180</span> un ingenio tan
-sútil como elevado añadia una aplicacion tan continua como laboriosa:
-medio único para adquirir el imperio sobre las ciencias y las artes.
-Su ingenio pronto, rápido y penetrativo hacia al parecer ocioso su
-estudio infatigable; y, á vista de su continuo estudio, parecia inútil
-la rápida perspicacia de su ingenio. Sin embargo, juntó la una con la
-otra con tanto empeño, que dexó neutral la admiracion, sin saber á
-qual de las dos partes debia aplicarse mas, si á la elevada viveza de
-su ingenio ó al teson incansable de su estudio. Quien pudo competir
-con Basilio en la rhetórica, aquella divina arte que en todo respira
-fuego? Superior á los Rhetóricos mas célebres en el inimitable uso de
-los preceptos, pero muy desemejante de ellos en las costumbres. Quien
-le excedió en la gramática, aquella arte de hablar correctamente,
-que pule y forma la lengua para el Griego mas castizo, aquella que
-recoge la historia, preside en la poesía, y como suprema Legisladora
-publica é intima leyes para el metro? Quien en la philosophía, ciencia
-verdaderamente sublime, que se eleva á lo mas alto de la naturaleza,
-ya se considere aquella noble parte suya, que se dedica á la práctica
-y experimental indagacion de las verdaderas causas que producen los
-efectos naturales, ya se atienda aquella otra, que se entrega toda á
-la especulacion en las disputas, sutilezas y argumentos lógicos, que
-comunmente se conoce con el nombre de <i>dialectica</i>? En ella sobresalió
-tanto Basilio que, si alguna vez la necessidad le empeñaba en la
-disputa, su argumento no tenia solucion, y era mas fácil al adversario
-burlarse del mas intrincado laberintho que desembarazarse de su
-réplica. Por lo que toca á la astronomía, geometría y arithmética,
-se contentó con saber lo que bastaba para que los peritos en estas
-facultades le mirassen y le oyessen con respeto; lo demas lo consideró
-como inútil á la profession de un sabio religioso y serio, que en sus
-estudios buscaba el provecho y no la curiosidad: de manera que tanto se
-debe admirar en Basilio lo que no quiso estudiar, como lo que escogió
-para aprender.»</p>
-
-<p>18. «Aquí tienen Ustedes un elogio limitado precisamente á prendas ó
-virtudes naturales, que á un mismo tiempo deleita é instruye, persuade
-y mueve, sin el fárrago de erudicion ó de noticias triviales que un
-Predicador de los que se usan fácilmente embutiría en los varios
-puntos que toca San Gregorio Nazianceno: un elogio que, no rozándose
-ó rozándose apénas con las virtudes christianas, no obstante se
-pronunció dignamente en el púlpito mas grave y á vista del auditorio
-mas autorizado y mas serio. Pues, quien quita que á imitacion de este
-se formen otros muchos, quando en los sugetos, cuyos funerales se
-celebran, no hay que alabar sino prendas natu<span class="pagenum"
-id="Page_181">p. 181</span>rales ó virtudes puramente morales, que,
-aunque no son mérito para la vida eterna, son imitables por útiles á la
-sociedad civil?»</p>
-
-<p>19. — «Y si ni aún esso se halla en el difunto, dixo Fray Gerundio
-con algun sacudimiento y retintin, como que él se havia visto en esse
-caso, de qué ha de echar mano el triste Predicador?» — «Penetro,
-Padre Fray Gerundio, respondió el Padre Abad, todo el émphasis de la
-pregunta, que no es tan innocente como parece: confiesso á vuestra
-Paternidad, que mi primo el Escrivano ni fué canonizable, ni se hizo
-muy visible por otros talentos de la linea natural, que logran alguna
-recomendacion entre los hombres; por esso tuve lástima del Orador
-que havia de predicar sus honras, luego que me avisaron de su última
-disposicion, y aún él mismo se hizo cargo de la dificultad, quando por
-conocerla dexó una limosna tan quantiosa al Predicador, atento al apuro
-en que se havia de ver para encontrar en él algo digno de alabarse.
-Pero digo, que aún en este apretado lance hay en la rhetórica ciertos
-lugares comunes, y todos graves, de que puede y debe echar mano el
-Orador para formar su panegýrico fúnebre, sin dispendio del tiempo, sin
-perder el respeto al púlpito, y con utilidad del auditorio.» — «Y qué
-lugares son essos, Padre Reverendíssimo?» preguntó Fray Gerundio. — «Yo
-se los diré á vuestra Paternidad,» respondió el Padre Abad.</p>
-
-<p>20. «Los que llaman <i>de la persona</i>, y se pueden reducir á quatro
-capítulos: á las prendas del cuerpo, á las del alma, á la nobleza ó
-méritos de sus antepassados, y al oficio, empléo ó ministerio que
-exerció el difunto quando vivo. En el cuerpo se puede considerar la
-proporcion, gentileza, symetría ó hermosura, la agilidad, la robustez,
-la fortaleza, etc. En el alma, el entendimiento, la penetracion, el
-juício, la prudencia, etc. En la nobleza ó méritos de sus antepassados,
-todas las hazañas que los hicieron recomendables. En el oficio ó
-empléo, la superioridad, la exactitud, la aplicacion, los medios, los
-fines, la utilidad, etc.» — «Pues qué! interrumpió Fray Blas, tambien
-se ha de hacer assunto en el púlpito, de que el difunto no havia sido
-corcovado ni contrahecho, sino galan y bien apuesto, parándonos en si
-fué ágil ó pesado, torpe ó industrioso, buen ginete ó mal ginete, etc.?
-Valiente impertinencia!» — «Allá va essa mosca,» dixo el Comissario,
-dando un resoplido. — «Yo me sacudiré de ella,» respondió con serenidad
-el Padre Abad.</p>
-
-<p>21. «Sí, Padre Fray Blas, quando no hay otra cosa mejor de que echar
-mano, puede el Orador valerse de las prendas corporales, con tal que lo
-haga con la debida gravedad, circunspeccion y decencia. No se celebran
-en la Escritura las fuerzas corporales de Sanson? No se elogian los
-hermosos<span class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span> cabellos de
-Absalon? No se aplaude la agilidad de Saul y su destreza en el manejo
-del arco? No se ensalza el primor con que David heria las cuerdas
-del harpa? Y quantas veces havrá celebrado vuestra Paternidad en sus
-sermones la hermosura exterior de la humanidad de Christo, y havrá
-hecho algunas pinturillas ó descripciones de la singular belleza de
-la Santíssima Vírgen? Y del juício que supongo en vuestra Paternidad,
-no quiero creer que sus descripciones ó pinturillas havrán sido tan
-profanas, tan escandalosas, tan sacrílegas como las que yo he oído mas
-de una vez á muchos Predicadores, que, en lugar de pintar á la Reina
-de las Vírgenes y Madre de la pureza, parece que hacian el retrato de
-una Helena incendiaria ó de una Venus provocativa. <i xml:lang="la"
-lang="la">Cavendum est</i>, dice á este intento una pluma igualmente
-zelosa que elegante, <i xml:lang="la" lang="la">ab ineptiis eorum, qui
-in laude gravis personæ, ut Beatæ Virginis, vernante styli lascivia
-speciem aliquam Helenæ efformare nituntur</i>.»</p>
-
-<p>22. «Qué cosa al parecer mas indiferente que la agilidad y la
-destreza en el exercicio de la caza? Con todo esso, esto se alaba
-mucho, y no sin razon, en la historia de varios Príncipes que
-fueron eminentes en este exercicio, dedicándose á él con moderacion
-y por provechoso passatiempo, sin declinar en el extremo de una
-passion desordenada y viciosa. Tales fueron Mithridátes, Adriano,
-Carlo-Magno, Henrico Primero y Alberto, Emperadores los tres últimos
-de Alemania. Nicetas ensalza con los mayores elogios á la Emperatriz
-de Constantinopla Euphrosina, muger del Emperador Alexo Angelo, porque
-en la intrepidez y en la destreza de la caza de cetrería no solo
-igualaba, sino que excedia á los mas hábiles cazadores de su tiempo. Ni
-en los nuestros nos faltan exemplares de augustíssimas Princesas, que
-no dan ménos muestras de su pericia y de su valor en el bosque que de
-su penetracion y de su profunda política en el gabinete; tan felices
-en los aciertos de la escopeta, como diestras en la puntería de los
-negocios. Lo que se aplaude en la historia, por qué no se podrá elogiar
-dignamente en el púlpito?»</p>
-
-<p>23. «Dixe <i>dignamente</i>, y lo dixe con reflexion; porque, para
-que se hagan decente lugar en la cáthedra del Espíritu Santo estas
-prendas naturales, siempre es menester elevarlas á motivos superiores,
-insinuando que aquellos que las posseyeron, ó las enderezaron ó
-debieron enderezarlas á fines útiles á la Religion ó, quando ménos,
-al Estado. Un Orador medianamente diestro puede fácilmente instruir
-con arte á su auditorio en los medios de elevar á fines de superior
-órden las acciones mas regulares y mas indiferentes. No salgamos
-del exercicio de la caza. Quien quita ponderar la oportuna ocasion
-que ofrece la soledad para el recogimiento, los varios<span
-class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span> obgetos innocentes del
-campo para levantar el corazon á Dios; la velocidad, el furor, la
-astucia y aún la valentía de las mismas fieras, para mil reflexiones
-conducentes á la utilidad del alma ó al prudente gobierno de las
-operaciones en la vida civil? Sabemos que San Francisco de Borja,
-quando Duque de Gandía, era aficionadíssimo á la caza de cetrería,
-en la qual exercitaba mil virtudes diferentes: ya la mortificacion,
-retirando de repente la vista quando mas la convidaba la diversion del
-obgeto; ya el sufrimiento, tolerando sin quexarse assí las fatigas del
-campo como los rebeses de los temporales; ya una profunda meditacion,
-sacando utilíssimas consideraciones de la velocidad con que el
-halcon se disparaba á la presa, de la docilidad con que á la primera
-insinuacion del reclamo se restituía al alcándara,<a id="FNanchor_32"
-href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> de la fidelidad con que
-presentaba la caza á su legítimo dueño, refrenando su natural voracidad
-por cumplir con su obligacion y con su agradecimiento.»</p>
-
-<p>24. «Aún en el Gentilismo tenemos un bello trozo del panegýrico de
-Trajano, que puede servir de instruccion á qualquiera christiano Orador
-para dirigir á la religion el elogio de las prendas naturales. <i>Eres</i>,
-dixo Plinio el jóven, <i>diestríssimo en la caza. Usasla con moderada
-freqüencia. Parece recréo, y no es mas que mudanza de fatiga. Tienes
-por alivio lo que solo es mudar de trabajo; interrumpes algunas veces
-los cuidados del gabinete, mas para qué? Para penetrar los bosques,
-para perseguir las fieras aún en los mas profundos senos de sus
-lóbregas cavernas, para trepar por riscos y breñas inaccesibles sin
-mas auxilio que el de tus piés, sin otras huellas que las que estampan
-tus plantas; y esto, en qué viene á parar? En que con sobreescrito de
-diversion exercitas la piedad, visitando aquellos sagrados lugares y
-saliendo al encuentro á los Dioses tutelares que los presiden y los
-protegen</i>: <b>Quod si quando cum influentibus negotiis paria fecisti,
-instar refectionis existimas mutationem laboris: quæ enim remissio
-tibi nisi lustrare saltus, excutere cubilibus feras, superare immensa
-montium juga et horrentibus scopulis gradum inferre, nullius manu,
-nullius vestibus adjutum, atque inter hæc pia mente adire lucos et
-occursare numinibus?</b>»</p>
-
-<p>25. — «Y si el bueno del difunto, replicó el Socio, no tuvo
-ninguna destreza ni habilidad, sino para comer, beber, passearse y <i
-xml:lang="la" lang="la">vita bona</i>, adonde ha de acudir el angustiado
-Orador por los elogios?» — «Adonde? respondió el Abad; á su profession
-ó á su oficio, pues no hay oficio ni profession que no dé abundante
-materia para celebrar, si no al que la exercitó, al modo con que debe
-exercitarse y á los fines á que debe dirigirse, lo que todo redundará
-en provechosa enseñanza del auditorio.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span></p>
-
-<p>26. — «Y parécele á vuestra Reverendíssima, dixo Fray Blas, que
-se encuentran ahí á la puerta de la calle los elogios de todas las
-facultades y de todas las professiones?» — «Jesus! respondió el Abad:
-no hay cosa mas á mano, ni tampoco mas de sobra. Qualquiera Autorcillo
-que escrive sobre el todo ó la parte de alguna facultad, oficio ó
-empléo, comienza colocándole mas allá de las nubes, pues ó el prólogo ó
-el primer capítulo, quando muchas veces no sea la mayor y la mas inútil
-parte de la obra, se reduce por lo comun á recoger todo quanto se ha
-escrito en recomendacion de la materia que trata, de su antigüedad, de
-su nobleza, de su necessidad, de su suma importancia: tanto que, al
-leer la introduccion del mas despreciable folleto sobre alguna parte
-de qualquiera de las facultades y aún artes ú oficios mechánicos, un
-Lector incauto se persuade á que no la hay mas noble, mas importante
-ni mas necessaria. A este propósito me acuerdo, que siendo muchacho
-leí cierto librete sobre las fiestas que havia hecho en una Ciudad el
-gremio de los Sastres, con ocasion de un retablo que havia costeado el
-mismo gremio. El Autor, assí en la introduccion como en lo restante
-de la obrilla, juntó ó esparció tantos y tan magníficos elogios de
-este oficio; sobre todo se inculcó tanto su antigüedad y su nobleza,
-probando, á su parecer concluyentemente, que este era el primero
-que se havia exercitado en el mundo, siendo Adan y Eva los primeros
-Sastres, fundado en aquellas palabras del capítulo 3º del Génesis: <i
-xml:lang="la" lang="la">Cumque cognovissent se esse nudos, consuerunt
-folia ficus et fecerunt sibi perizomata</i>, que, convencido yo á lo
-mismo, faltó poco para que no me metiesse á Sastre.»</p>
-
-<p>27. — «Tan baxos pensamientos como essos, interrumpió el Socio,
-nunca los tuve yo; pero tanto como dedicarme á Boticario, no me
-faltó un tris para hacerlo, desde que leí en cierto papelejo sobre
-la confeccion del Alkermes, que el Espíritu Santo era el verdadero
-fundador de las Boticas, por quanto él es el que inspira el
-conocimiento de la virtud de los simples y el modo de elaborarlos:
-añadiendo que por esso las quintas essencias, que son los medicamentos
-mas activos, se llaman <i>espíritus</i>, con alusion á su divino
-inventor.»</p>
-
-<p>28. — «Chanzas á un lado, continuó el Padre Abad; al Gramático,
-al Rhetórico, al Orador, al Poeta, al Phýsico, al Mathemático, al
-Músico, al Astrónomo, al Legista, al Theólogo, y á proporcion á todos
-los Professores aún de las artes ú oficios mechánicos, se les puede
-alabar en el púlpito con magestad y con decencia por el exercicio de
-sus mismos oficios y facultades. Para hacer el elogio de un Gramático,
-no hay mas que leer á Marciano Capela, en su libro 3º; á Diomedes, en
-la Epístola á Athanasio; á Diodoro Sículo, en el<span class="pagenum"
-id="Page_185">p. 185</span> libro 12º, <i>sobre las leyes de Charondas</i>;
-y á Suetonio, <i xml:lang="la" lang="la">De illustribus Grammaticis et
-Criticis</i>. Para el de un Rhetórico y Orador, sobre lo mucho que dice
-Philon Hebréo en su libro <i>Del Cherubin</i>, se puede leer á Lucano en
-el poema á Calphurnio Pison; á Ovidio, en el libro segundo Del Ponto,
-Elegía 5ª.; á Plinio el menor, en el libro segundo, Epístola 3ª.; á
-Séneca, en el Prólogo á las <i xml:lang="la" lang="la">Controversias de
-Crasso Severo</i>; y tambien á Ausonio, en su <i>Panegýrico á Graciano</i>.»</p>
-
-<p>29. «No hay cosa mas de sobra que los elogios de la poesía;
-tropiézanse tantos, que son estorvo mas que diversion. Casi todos los
-que se encuentran en los modernos, son copia de los que se leen en el
-Diálogo sobre la Oratoria, que corre con nombre de Cornelio Tácito y
-muchos creen ser de Quintiliano, donde se dicen muchas cosas en pro
-y en contra de la Poesía; de los que recogió Silvio Itálico hácia
-el fin del libro undécimo; de los que se hallan en el <i>Genethlíaco</i>
-de Luciano, como se ve en las obras de Estacio; y, finalmente,
-de lo mucho que dixo Florido en el capítulo 7. del libro tercero
-<i>Contra los detractores de los Poetas</i>. En amontonar alabanzas de
-la philosophía, parece que todos han conspirado: Oradores, Poetas,
-Historiadores, Ciceron, Capela, Claudiano, Sidonio Apolinar y todos los
-que escrivieron las vidas de los Philósophos antiguos y modernos, como
-Eunapio Sardiano, Porphyrio, Philóstrato Lemnio, Ammonio Egypcio, Dion
-Biothynio, Diógenes Laercio; y entre los modernos Bruquero, Vossio,
-Jonsi, Capasi, y el Inglés Thomas Stanley.»</p>
-
-<p>30. «Para poner la medicina sobre los cuernos de la luna, no es
-menester mas que abrir qualquiera tratadillo, que haya escrito en
-algun assunto de ella el mas desdichado Pedante. A carretadas recoge
-lo infinito que se ha dicho de la buena, cuidando mucho de suprimir
-lo no ménos infinito que se ha declamado contra la mala. Pero al fin,
-por expressar algunas fuentes determinadas, léase la <i>Vida de Galeno</i>,
-recogida por Julio Alexandrino, los <i>Comentarios de la Nobleza</i>, por
-Andrés Tiraquel, y la <i>Epístola del Ilustríssimo Guevara al Doctor
-Melgar</i>, y encontrará el Orador un almagazen de elogios de la medicina,
-que no los ha de consumir en un tomo entero de sermones de honras, á
-los que han hecho predicar tantos por sus desaciertos.»</p>
-
-<p>31. «De las mathemáticas sé muy bien lo que dice San Agustin: <i
-xml:lang="la" lang="la">Quas multi Sancti nesciunt quidem, et qui etiam
-sciunt eas Sancti non sunt</i>: que muchos Santos las ignoran, y los que
-las saben no son Santos. Esta sentencia, que parece dura, no quiere
-decir lo que suena: solo intenta el Santo significar por ella el grande
-embeleso, con que esta nobilíssima ciencia arrebata hácia sí á sus
-professores, los quales neces<span class="pagenum" id="Page_186">p.
-186</span>sitan de un esfuerzo muy particular para desviar su atencion
-de las especulaciones mathemáticas, si han de encontrar tiempo para
-dedicarse á la meditacion de las verdades evangélicas. Por lo demas,
-nadie puede negar que el mismo embeleso, con que arrebatan el alma, es
-un medio tan eficaz como innocente para desviarla de las passiones,
-que son los mayores enemigos de la santidad. Y assí, apénas se
-encontrará Mathemático sobresaliente, que no sea hombre de costumbres
-irreprehensibles. Por esso casi siempre va sobre seguro el elogio de
-estos Professores; y para formarle prestan sobrados materiales Platon
-en su <i>Timéo</i>, Aristóteles en muchos lugares de sus obras, y Alcínoo en
-el <i>Isagoge á la Doctrina de Platon</i>.»</p>
-
-<p>32. «Un Músico tiene mil capítulos que le pueden hacer justamente
-recomendable; solo con passar los ojos por el bello panegýrico, que
-Cassiodoro hace de la música en el tratado que dirigió á Boecio
-Patricio, libro segundo <i>Variar.</i>, hay copia de escogidos materiales
-para celebrar á los que professan esta preciosa facultad. Y el que no
-se contentare con estos, puede leer al ya citado Marciano Capela en
-todo el libro nono. De los Jurisconsultos y de los Theólogos no hablo,
-porque es menester que sea muy ignorante el que no sepa, que se puede
-formar una grande librería, compuesta precisamente de los elevados y
-merecidíssimos elogios con que todos los han engrandecido.»</p>
-
-<p>33. — «No se fatigue mas vuestra Reverendíssima, dixo á esta sazon
-el Comissario; que, aunque yo le estaria oyendo con grandíssimo gusto
-desde aquí á mañana, me causa congoja el miedo de que se canse.» —
-«Pues yo, añadió Fray Gerundio, con licencia de vuestra Merced y solo
-por oir á su Reverendíssima, tengo de hacerle todavía una pregunta. Y
-si el difunto no solo no sobresalió en prendas algunas christianas,
-morales ó naturales; no solo no fué eminente en la facultad que
-professó, ni en el oficio que exerció, sino que en la Religion fué
-un mal christiano, en la facultad un zopenco, y en el oficio un mal
-hombre: qué ha de hacer el Orador sino refugiarse al sagrado de la
-erudicion?»</p>
-
-<p>34. — «El caso es algo apretado, respondió el Padre Abad, pero no
-tanto que no tenga salida. Entónces puede hacer lo que se refiere en la
-vida de San Antonio de Padua (caso que no pueda excusarse de predicar á
-sus honras, que será el arbitrio mejor): obligaron al Santo á predicar
-en las de un usurero; quitóse de cuentos, no dissimuló el torpe vicio
-de que havia adolecido públicamente el difunto, declamó vehementemente
-contra él; y ponderando aquel texto de la Escritura: <i xml:lang="la"
-lang="la">Ubi est thesaurus tuus, ibi est et cor tuum</i>: donde está tu
-thesoro, allí está tu corazon; para probar la verdad de este oráculo,
-dixo con instinto superior que acudiessen al<span class="pagenum"
-id="Page_187">p. 187</span> cofre donde el difunto tenia su thesoro, y
-que hallarian su corazon en él. Hízose assí, encontróse efectivamente,
-tráxose á la Iglesia con espanto de todos, y, á vista de aquel
-desdichado corazon, hizo el Santo un sermon de ninguna utilidad para el
-difunto, pero de grandíssimo provecho para los vivos.»</p>
-
-<p>35. «En la vida del venerable Capuchino y Apostólico Missionero Fray
-Joseph de Carabantes se refiere otro caso muy parecido: dícese en ella
-que, estando un Religioso de la misma Orden para predicar el sermon
-de honras de cierto Ministro de Justicia, se le apareció rodeado de
-llamas, la noche antecedente, y le dixo: <i>No prediques mis honras, sino
-mis deshonras; porque te hago saber, que assí yo como todos los que
-hemos tenido cargo de Justicia en este Pueblo por espacio de quarenta
-años, estamos ardiendo en el infierno</i>. Con efecto, este fué el sermon
-que predicó, dándosele poco de que los parientes del difunto se diessen
-por ofendidos, como se diessen por avisados y por escarmentados, ellos
-y los demas. No se puede aconsejar en cerro, que se haga lo mismo
-siempre que la vanidad ó la lisonja insistan en que se prediquen honras
-de sugetos, cuya vida fué notoriamente desordenada y escandalosa.
-Para esso era menester un espíritu tan iluminado y una santidad tan
-reconocida como la de San Antonio de Padua; pero á lo ménos debe
-guardarse bien el Orador de tocar en las costumbres del difunto,
-porque ó ha de mentir ó ha de escandalizar. Mucho mayor cuidado ha de
-poner en huir de suponerle en estado de gracia, ponderando fuera de
-tiempo la infinita misericordia del Señor; porque el auditorio incauto
-y sencillo, y tambien el que no lo es, oyendo desde el púlpito las
-imprudentes congeturas de que se salvó un hombre de tan mala vida,
-entra en la necia confianza de que igualmente se podrán salvar los que
-le imitaren en sus disórdenes.»</p>
-
-<p>36. — «Pues, qué partido juicioso, preguntó el Socio, se podrá
-tomar en esse apurado lance?» — «El que debiera seguirse, respondió
-el Abad, en casi todos los sermones de honras, especialmente las que
-se dedican á sugetos que no huviessen sido de una virtud singular,
-notoria y generalmente reconocida: desviar enteramente la atencion
-de aquel difunto particular, y fixarla en todos los fieles difuntos.
-Quiero decir, ponderar la terribilidad de las penas del Purgatorio,
-el rigor con que se castigan las mas leves culpas con los mas graves
-tormentos, la indispensable obligacion que todos tenemos de aliviar con
-nuestros sufragios á las almas que los padecen, siendo esta obligacion
-mayor ó menor, segun la mayor ó menor conexion de los vivos con los
-difuntos; el sumo reconocimiento de aquellas afligidas almas respecto
-de todos los que contribuyen á aliviarlas; su grande poder con Dios,
-quando se vean<span class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span> en el
-descanso eterno de la gloria; y concluir de aquí demonstrativamente,
-que nosotros interessamos mucho mas que ellas en los sufragios que las
-ofrecemos, porque nuestros sufragios á lo mas las podrán anticipar una
-felicidad de que ya están asseguradas, pero su poderosa intercession
-con Dios nos podrá assegurar á nosotros essa misma felicidad, que aún
-está expuesta á tantas contingencias. Nosotros podremos conseguir,
-que salgan quanto ántes del Purgatorio; ellas podrán alcanzar, que no
-caigamos jamas en el infierno. Hé aquí unos materiales copiosíssimos
-para disponer muchos sermones de honras, aún en la muerte de los
-hombres mas foragidos.»</p>
-
-<p>37. — «No son malos, dixo el Comissario, ahuecando la voz entre
-resoplido y regüeldo; pero, si no se ilustran los tormentos del
-Purgatorio con algo de la rueda de Ixíon, con un poco de los perros de
-Antéo, con un rasgo de los buitres de Prometheo, con mucho del toro
-de Phálaris, y, sobre todo, para pintar bien la pena de daño, con
-buen recado de la sed de Tántalo á la vista del cristalino chorro, es
-negocio de dormirse el auditorio; y, si los ronquidos no valen por
-sufragios, no hay que esperar otros.» — «Soy de essa opinion,» añadió
-Fray Blas. — «Nunca me apartaré de ella,» prosiguió Fray Gerundio.
-— «Padre nuestro, perdimos el capítulo,» concluyó el Socio. — «No
-perdimos tal, respondió el Abad; porque yo no hice empeño de traher á
-mi opinion al Señor Comissario ni á estos Reverendos Padres, conociendo
-bien ser empressa muy superior á mis fuerzas. Dixe mi dictámen por modo
-de conversacion, y en lo demas cada qual abunde en su sentir.» — «Esto
-es, añadió el Socio, cada loco con su thema.»</p>
-
-<p>38. «Pero, como yo estoy convencido de lo que vuestra Paternidad ha
-dicho y, por lo que á mí toca, con firme resolucion de no separarme un
-punto de sus máximas, solo quisiera saber qué Autor ó Autores podria
-seguramente imitar en las oraciones fúnebres, y si ha havido alguno
-sobresaliente y cabal en este género de composiciones.»</p>
-
-<p>39. — «Usted, que entiende medianamente la lengua francesa,
-respondió el Padre Abad, ó á lo ménos sabe de ella lo que basta para
-el gasto de casa, no ignorará que hay escrito en ella mucho y bueno
-de esta especie. Apénas hallará oracion fúnebre pronunciada en esta
-lengua, singularmente de un siglo á esta parte, que no sea un bello
-modelo de la mas castiza y aún de la mas christiana eloqüencia. San
-Francisco de Sales fué de los primeros que abrieron este noble camino
-á la oratoria francesa, en la tierna oracion fúnebre que predicó en
-las honras del Duque de Mercurio. La que el Padre Bourdalue pronunció
-en las del gran Príncipe de Condé, Luis de Borbon, parece que apuró
-todos los primores del arte.<span class="pagenum" id="Page_189">p.
-189</span> Pero el que entre todos los Oradores franceses se elevó
-en este género de eloqüencia á tan superior altura, que no parece
-possible se remonte mas el vuelo de algun Orador humano, fué el grande
-Espíritu Flechier, Obispo de Nimes, excediéndose singularmente á sí
-mismo en la célebre oracion al Vizconde Mariscal de Turena. Si despues
-se acercó alguno á este grande hombre, fué el Ilustríssimo Señor Don
-Pedro Francisco Lafiteau, Obispo de Cisteron, en la que pronunció
-en las honras de nuestro gran Rey Phelipe Quinto, que al punto se
-traduxo en castellano, sirviendo de exemplar á pocos y de confusion á
-innumerables.»</p>
-
-<p>40. «Verdad es, que en este punto no están los Franceses tan
-indulgentes como yo, á lo ménos en todos los artículos; porque suponen,
-lo primero, que las oraciones fúnebres no se hicieron para el púlpito,
-el qual las adoptó á regañadientes, viendo que la lisonja ó quando
-ménos la condescendencia con los grandes se empeñaban en introducirlas
-en el Santuario. En esto no me separo mucho de ellos. Suponen, lo
-segundo, que para celebrar dignamente á un Héroe, es menester que sea
-tambien Héroe el Orador, porque, no siéndolo, no puede tener idéas ni
-expressiones proporcionadas al mérito ni á la grandeza de su obgeto.
-De manera que el auditorio ha de estar como indeciso, no sabiendo
-determinar qual es mayor Héroe en su linea, si el Héroe del púlpito ó
-el Héroe de la campaña, del gabinete ó del solio. Consiguiente á esto
-suponen, lo tercero, que en materia de oraciones fúnebres no se sufren
-medianías: ó han de ser excelentes, ó son intolerables. Si el auditorio
-no está embelesado, tiene derecho para silvar al Orador. Esta máxima
-me parece que inclina demasiado al rigorismo, y no mudo de opinion
-porque diga Tulio en la carta á Marco Bruto, que <i xml:lang="la"
-lang="la">eloquentia quæ admirationem non habet, nullam judico</i>: que,
-miéntras el Orador no assombra, no es Orador. Mas acá hay posada: como
-llegue á agradar, á persuadir y á mover, cumplió bastantemente con su
-obligacion.»</p>
-
-<p>41. «Suponen, lo quarto, que los grandes empléos, los primeros
-puestos, la autoridad, la nobleza, la sabiduría, el genio, el valor,
-el heroísmo, ni aún el mismo throno, mirados precisamente en sí, no
-son assuntos dignos de un Orador christiano, y que, para serlo, es
-menester que el Orador haga reflexion á su inanidad, á su inconstancia,
-inspirando en el auditorio el ningun aprecio que merece este vano humo,
-útil solo quando se usa de él para fines elevados y superiores. Tampoco
-me atrevo á desviar de este dictámen; porque le hallo muy conforme á
-los principios de la Religion, y aún fundado en las mas sólidas máximas
-de una buena philosophía moral. Estas son las severas leyes que los
-Franceses se pro<span class="pagenum" id="Page_190">p. 190</span>ponen
-para sus oraciones fúnebres, y es cierto que los mas se arreglan
-admirablemente á ellas.»</p>
-
-<p>42. «Pero no crean Ustedes, que ellos solos los observan y que no
-tengamos nosotros dentro de casa algunos bellos exemplares que imitar,
-sin necessitar de mendigarlos afuera. Sin salir de la Universidad
-de Salamanca, hay modelos muy acabados. El amor de la cogulla no me
-permite olvidar á nuestro Maestro Vela, á quien arrebató la muerte,
-quando el mundo comenzaba á conocerle. En dos ó tres oraciones fúnebres
-que predicó, y se dieron á la luz pública, mostró su raro talento
-para este género de composiciones, en que sin duda compitió con los
-mas nobles Oradores. El Reverendíssimo Padre Salvador Osorio, de la
-Compañía de Jesus, Cathedrático de aquella Universidad y Provincial
-de la Provincia de Castilla, fué muy singularmente buscado para este
-género de empeños, y salió de ellos con tanta felicidad, que casi todos
-los sermones fúnebres que predicó se dieron á la estampa, aún ménos
-para immortalizar la memoria de los difuntos, que para la enseñanza de
-los vivos y para admiracion de los sabios. Varias veces me he lamentado
-de que algun sugeto zeloso de la gloria de nuestra Nacion no huviesse
-hecho una coleccion de estas oraciones, para que tuviessemos en España
-un funeral, que pudiesse hombrear con los mas célebres que tanto ruído
-meten en las naciones extrangeras.»</p>
-
-<p>43. «En la Corte de Madrid se predicaron tambien nobles oraciones
-en las exequias del gran Rey Phelipe Quinto. No hablo de todas, porque
-algunas inquietarian las cenizas de aquel piadosíssimo, juiciosíssimo
-y advertidíssimo Monarca, si fuera capaz de turbarse el descanso de
-sus reales despojos, que con gran fundamento considera la piedad como
-preludio del eterno y glorioso, que algun dia los espera. Entre otras
-muy dignas del mayor aprecio, me arrebató la atencion y el gusto la que
-pronunció el Doctor Don Joseph de Rada y Aguirre, Capellan de honor
-de su Magestad, su Predicador de los del número, y hoy digníssimo
-Cura de su real Palacio. Díxola en las exequias, que consagró á la
-memoria tierna de aquel gran Monarca su real Congregacion de María
-Santíssima de la Esperanza. Su assunto fué un nobilíssimo cotejo de las
-gloriosas hazañas de Príncipe con las heróicas virtudes de Christiano,
-protestando el discretíssimo Orador, que aquellas sin estas serian
-materia indigna para un elogio pronunciado al pié de los altares.
-Confiesso que me embelesó aquella noble oracion, y que es grande mi
-dolor de que muchos Oradores españoles se desvien tanto del verdadero
-camino de elogiar dignamente á los difuntos, con aprovechamiento de los
-vivos, quando tienen á la vista conductores tan seguros.»</p>
-
-<p>44. Al decir esto se hallaron todos dentro de casa, de<span
-class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span> vuelta del passéo, que no
-fué corto, porque insensiblemente los fué empeñando en él la divertida
-conversacion; y, si la cercanía de la noche no les huviera avisado
-de que era tiempo de retirarse, es de creer, que el Reverendo Padre
-Abad nos huviera enriquecido con otros muchos materiales igualmente
-preciosos y oportunos sobre una materia de tanta importancia. Lo
-peor del caso fué, que perdió el aceite y el trabajo, porque, segun
-atestigúan concordemente varios documentos innegables, solo el Socio se
-aprovechó de la doctrina: los demas la oyeron con grandíssima frescura.
-El Comissario dixo entre dientes, volviéndose hácia Fray Blas: «No me
-encaxa»; Fray Blas respondió: «Topo»; y Fray Gerundio añadió: «Viva el
-<i>Florilegio</i>, y muérase la peste.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5_9">
- <h3>CAPITULO IX.</h3>
- <p class="subh3">Es buena cosa y merece leerse.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Al dia</span></big> siguiente
-descamparon todos los huéspedes, llevándose en todo caso Fray Gerundio
-sus doscientos reales en el bolsillo, y su Semana-Santa entre pecho y
-espalda. Esto le acomodaba infinito, y ya no dudaba que se sorberia
-todos los sermones famosos de veinte leguas al contorno, ni mas ni
-ménos como si se sorbiera un par de huevos passados por agua: tan firme
-en este concepto, que ya repartia en su imaginacion algunos de los que
-le sobraban, entre Fray Blas y otros amigos. Fray Gerundio, Fray Blas y
-Anton Zotes se fueron á comer á Fregenal del Palo, donde se dividia el
-camino para Campazas y para el Convento, con ánimo de descansar aquel
-dia en casa del famoso Familiar.</p>
-
-<p>2. Reciviólos este con su agrado, sossiego, paz y socarronería
-natural. Luego que se apearon, los saludó á todos cariñosamente,
-pero sin quitarse de la cabeza un monteron perdurable, y dixo á Fray
-Gerundio: «A fé, Sobrino, que llegas al mas mijor tiempo del mundo,
-para que nos saques de una enfecultá; porque yo bien conozco, que eres
-gran Letrado y que has regolvido mas libros que un Vilboticario...»
-— «<i>Bibliothecario</i> querrá vuestra Merced decir,» le corrigió Fray
-Gerundio. — «Ya escomienzas, majadero?» le replicó el Familiar. «Si
-entiendes lo que quiero decir, qué te emporta á tí el modo con que lo
-digo? Al fin, Vilboticario ó Bribioquitario, ó sea lo que se juere, lo
-que yo te digo es, que tu Tia y yo estábamos ahora en una controversia:
-el punto tiene uñas, y ó me parió mi madre al rebés, ó harto<span
-class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span> será que yo no tenga razon.
-Es el causo... pero desalfórgense primero Ustedes, y entrémonos en la
-sala baxa; porque no es nigocio de tratar unas materias tan hondas en
-el corral.»</p>
-
-<p>3. Hiciéronlo todos assí, entráronse en la salita, limpiáronse el
-sudor, aliviáronse de ropa, echaron un trago, y, estando ya sossegados,
-prosiguió el Familiar de esta manera: «Pues, como iba diciendo de mi
-cuento, no ves sobre aquella arca grande una arpillera liada? Mas va
-que no adivinas lo que tiene.» — «Como quiere vuestra Merced que lo
-adivine?» respondió Fray Gerundio. — «Pues, yo te lo diré en prata,
-dixo el Familiar; tantas varas de una tela muy rica, que yo no sé
-como se llama; solo sé que me costó á sesenta reales la vara, porque
-dicen que viene allá de las Indias y no se sabe frabicar en nuestro
-incontinente, y es de color de pechuga de tordo zorrero ó de aquellos
-páxaros que se llaman... válasme Dios, como se llaman? Ello es assí una
-cosa que suena á maravedises.» — «<i>Malvises</i>,» apuntó Fray Blas. — «Sí,
-Padre nuestro, prosiguió el Familiar, <i>malguises</i>; que no parece sino
-mesmamente el color del hábito de nuestro Padre San Francisco. Amen d’
-esso, hay en la tal arpillera otras tantas varas de raso liso, amarillo
-como yema de huevo, para la enforradura. Allende de todo lo dicho
-se contienen en la susodicha otras milenta varas de listonajos y de
-fruecos con campanillas ó con esquilones ó con zencerros, que dice mi
-muger que es cosa muy precisamente necessaria para hacer un piso ó un
-friso ó qué sé yo como le llama? con sus ondas escalfadas ó escaroladas
-en el roda-pié de la basquiña. <i>Item</i>, un cordoncito de hilo d’ oro
-muy sótil, para los cabos de la casaca. <i>Item</i>, otro cordon grande
-del mesmíssimo hilo, con sus nudos á trechos como los cordones de los
-Flayres, pero trabajado con mucha progilidá, delicadeza y sienmetría,
-que real y verdaderamente encalabrina la vista. Ea pues, apostemos una
-azumbre de vino á que no sabes para qué es todo esse matalotage.»</p>
-
-<p>4. — «Como quiere vuestra Merced que yo lo adivine?» respondió
-Fray Gerundio. — «Ten paciencia, dixo el Familiar, que yo te lo diré
-sin que te cueste esse trabajo. Tu Prima Sidora estuvo enprimero con
-ensarampion, dempues con viruelas, dempues con distenseria, y en fin
-si se va, si no se va, que era un joício esta casa. A este tiempo vino
-aquí un Flayrico, (ni mas ni ménos como tú, salvante el santo hábito,)
-que perdicó á San Antonio de Paula y dixo, entr’ otras cosas, que era
-güeno encomendar las Doncellas enfermas al Santo y ofrecerle, que
-traherian su hábito por tanto ó por quanto tiempo. Para esto contó
-un enxempro d’ una Doncella rica, hermosa y la única engénita de su
-casa, que estaba ya agoni<span class="pagenum" id="Page_193">p.
-193</span>zando por unas viruelas malinas, que la havian ponido la cara
-como un sapo hinchado; la madre la ofreció con mucha endevocion al
-bendito Santo, dixiendo que, si la sanaba y la quedaba sin oyos en la
-cara, la havia de vestir de su hábito hasta que se casasse, ó en fin
-tuviesse otra conveniencia que Dios la deparasse. Súpitamente sanó la
-Doncella, y la cara se la quedó tan lisa y tan llana mesmamente como
-si fuesse una mesa de turcos. Oyó este enxempro tu Tia Cicilia; viene
-á casa, cuéntamele, y dice que quiere hacer lo mismo con Sidorica.
-Dígola que me parece santo y güeno. Al cabo d’ algunos dias comenzó
-á remprazarse la muchacha, hasta q’ al fin se levantó de la cama, y
-con el tiempo se la jueron cerrando los augeros de la cara, tanto que
-quedó como unas froles y como si enjamas huviera tenido tales viruelas.
-Díceme tu Tia que quiere cumprir su promesa; yo la respondo que la
-cumpra, que es josticia y razon. Y qué hace? Va y despacha un mozo á
-Vayadolí, el qual llegó anoche con todos essos argamandijos para el
-santo hábito. Qué te parece, Gerundio?»</p>
-
-<p>5. — «Qué me ha de parecer? Que hizo muy bien mi Tia Cecilia, porque
-es justo cumplir lo que se ofrece á los Santos.» A este tiempo entró
-Cecilia en la sala y, conociendo de lo que se hablaba por la respuesta
-que oyó á Fray Gerundio, dixo con mucho alborozo: «Bien haya la Madre
-que te parió, Sobrino mio, que das la razon á quien la tiene, y no
-tu Tio, que es un testarron, y en dando en una no le sacarán de allí
-quatro yuntas de güeyes.» — «Tanto me ha entendido el Sobrino como la
-Tia, replicó frescamente el Familiar, y mejor matrimonio era impussibre
-que se ajuntasse, si él no juera Flayre y ella no juera mi muger.
-Vamos al causo. Yo no digo, que no se cumpra lo que se promete á los
-Santos. Soy acaso por ahí algun herejazo de mala raléa, para enseñar
-essa mala dotrina? Lo que digo es que, quando se promete á un Santo
-poner el hábito de su Religion, como si dixeramos: á San Antonio de
-Paula, el de San Francisco; á San Vicente Ferdel, el de Santo Domingo;
-á San Francisco Gabriel, el de los Theatinos, y ansina d’ otros: lo
-que yo entiendo es, que se ha de vestir la tal presona d’ aquel mismo
-paño, sayal ó estameña, de q’ anduvon vestidos los Santos á quienes s’
-hace el prometimiento, ó al ménos del q’ andan vestidos los Flayres
-de su Religion, probe y humildemente; porque decirme á mí, q’ ha de
-ser inculto y ensequio de los Santos traher unos hábitos que cuestan
-mas que las galas de una novia, solo porque se assemejan un si es
-no es en el color, pero en lo demas telas muy ricas ó al ménos muy
-delicadas, mucho cintajo, mucha farfulá, mucha franja, cabos por aquí,
-güeltas por allá, escudos con mucha pedrería,<span class="pagenum"
-id="Page_194">p. 194</span> evillas en las corréas de lo mismo, y
-ansina otras fantasías q’ ha inventado la vanidá de las Mugeres: esso
-es habrarme de la mar, y no me sacarán de que esto mas es bulra que
-devocion, mas es inritar á los Santos que hacérnoslos prespicios,
-aunque me perdiquen Flayres Descalzos.»</p>
-
-<p>6. — «Segun esso, replicó Fray Gerundio, Usted querria que, si una
-Muger tierna y delicada ofrecia traher el hábito de San Antonio, ó
-por devocion ó por reconocimiento de algun beneficio, se vistiesse de
-un sayal áspero y burdo; si el de San Vicente Ferrer, de una estameña
-grossera y ordinaria; si el de San Francisco Xavier, de un paño comun
-y basto?» — «Craro está, que lo querria y que lo quiero, respondió
-el Familiar, porque lo endemas no es vestir el hábito que truxon los
-Santos, ni es divocion, ni es pinitencia, ni es muertificacion, ni es
-molestia verginal, sino ventolera, vanidá, estintacion, porfanidá,
-descarnio, sancrilegio y qué sé yo qué mas? Mal me quieran mis güessos,
-si los Santos no se inritaren de este enculto, en lugar de darse por
-exequiados. Y, para que no magines c’ abro de mi calletre, te he de
-contar un enxempro que m’ acuerdo haver oído á este dempropósito. A
-cierto Cavallero muy jurador y maldiciente le castigó Dios, dispuniendo
-que se le hinchasse la lengua y le saliesse un palmo fuera de la boca.
-El probe empaciente s’ aenrepintió y ofreció á la Santíssima Vírgen
-que, si por su entercession le libraba su Hijo d’ aquel trabajo, se
-vesteria de hermitaño y la serveria como tal en un Santuario suyo muy
-célebre. Al punto y al mimento se le recogió la lengua á su lugar, y
-él espenzó á cumprir su promesa honradamente, yéndose al Santuario y
-echándose á cuestas un saco de hermitaño con todo rigor, que no havia
-mas que pedir. Pero el Diabro, que no duerme, le sugerió endempues q’
-aquel trage le deshonraba, y que podia cumprir su promesa conservando
-no mas que la fegura y mudando la materia, de manera que pareciesse
-hermitaño sin dexar de mostrar que era Cavallero. Cayó el probe Señor
-en la red, que le armó el estuto inimigo. Echóse un saco y un manto
-y una capilla de paño muy fino, prendiendo la corréa con un evillon
-de prata sobredorada, que pareceria bien en el pretal del cavallo
-del mismo Rey; su sombrero branco de castron con su galon d’ oro que
-’namoraba; sus medias de seda entaraceadas de varios colores, que
-formaban un pardo enceniciento muy apacibre á la vista; sus zapatillas
-brancas, listoneadas á trechos de negro, para remedar las sandalias de
-los Flayres Descalzos; y por báculo una caña de Indias con su puño d’
-oro en fegura de cayada, como diz que lo usan agora algunos Señores
-de la Corte: y qué sucedió? C’ á pocos dias c’ anduvo con este trage
-enresible para los hombres de juício, se le golvió á escurrir la
-lengua de la<span class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span> boca,
-y en verdá, en verdá c’ ansina murió, no haviendo nenguno que no lo
-atribuyesse á castigo de la Vírgen, por la bulra q’ havia hecho del
-hábito q’ avia ofrecido; y esto siendo ansí que el hábito de hermitaño
-no está bendito ni, como dicen, santuficado. Pues, que s’ anden agora
-las Señoras Damas á bulrarse con los santos hábitos!»</p>
-
-<p>7. — «No creo yo, dixo entónces Fray Blas, que lo hagan por burla,
-sino porque la natural delicadeza del sexo no las permite usar de unas
-telas ó paños tan bastos que las brumarian.» — «Padre Perdicador Mayor,
-replicó el Familiar, déxese de cercunloquios. Lo primero, del mesmo
-seso fueron todas las santas y grandes Señoras que sabemos anduvon en
-el siglo vestidas de los hábitos de varias Religiones, y de nenguna
-se dice c’ anduviesse vestida en essa conformidá, sino lisa, llana
-y probemente, como los Flayres ó las Monjas; lo segundo, del mesmo
-seso son tantas Capuchinas Descalzas, Recoletas, Carmelitas y otras
-inumerables, que pueden muy bien con los paños burdos, sin que las
-agovien las fuerzas ni las prejudique á la salú; lo tercero, que yo
-no pongo el ahinco en que los hábitos de las Damas sean de la mesma
-mesmíssima materia que los de las Monjas ó de los Flayres. Bien está
-que sean de una tela de lana un poco mas delgada que la c’ usan estos y
-aquellas, aunque se incrine algo á tela fina, con tal que sea honesta,
-simpre, sencilla, sin arrumacos ni recobecos. Pero de seda! pero de
-telas d’ oro y prata! pero mucho encaxe, mucho perifollo, y mucho sí
-Señor! Déxelo, Padre; que esse es un lurdibrio de la Religion, y no
-sé yo como no han metido en esto la mano los que pueden atajar estos
-escanrios.»</p>
-
-<p>8. — «Oyes, oyes, dixo á esta sazon Cecilia con bastante viveza,
-pues por mi vida que el bendito San Antonio, que está en la capilla de
-la Perroquía, no tiene por ahí nengun hábito de sayal tosco; sino que
-tiene un hábito de saya de la Reina muy rica, con su flanjon d’ oro por
-olra, y al rededor de la capilla y de las mangas un galon ó punta de
-lo mesmo, c’ apuesto yo que el habitico costó mas de veinte dobrones.
-Y has de saber que, quando ofrecí poner el hábito á la mi Sidorica, la
-ofrecí poner el hábito de San Antonio, y no el de los Flayres; pues,
-si la he umbiado á traher una tela y una flanja y un galon, ello por
-ello como el del mesmíssimo Santo, para qué nos estás ahí quebrando la
-cabeza y gruñendo los livianos?»</p>
-
-<p>9. — «Ahora no ven Ustedes, respondió con flema y con marragería
-el Familiar, si mi muger es enginiosa? Qual si huviera estudiado
-Thaulogía, á la hora de esta ya era por ahí saminadora sindonal de
-media docena de Obispados. Mire Usted, Señora Cicilia, á los Santos
-en los altares, enregular<span class="pagenum" id="Page_196">p.
-196</span>mente habrando, los ponen muy galanos, para representar acá á
-nuestro modo la vestidura enmortal y riquíssima de que están adornados
-en la groria. Horasme; para esto craro está que, aunque se empreen
-las telas mas esquesitas, ni las joyas y piedras mas preciosas, todo
-es poco y nada ascanza; porque quanto hay en la tierra, todo es una
-bazofia enrespeutivamente al menor rasguño del Cielo; pero, quando se
-promete á un Santo traher su hábito, como por comparanza á San Antonio,
-ora sea por devocion, ora por pinitencia, ora por qualquiera otro
-motivo, no se promete andar vestido como San Antonio grorioso, sino
-como San Antonio penitente; no como maginamos que está en el Cielo,
-sino como sabemos q’ anduvo vestido en la tierra. Lo endemas, Señora
-Letrada, de persumir andar un pecador y una pecadora como nos feguramos
-á los Santos en la groria, no sé yo si güele á cosa de Enquisicion; y
-en verdá que, como oliera, yo mismo la enseñaría á Usté el camino, que
-ya le sé por mi uficio, y no se ha de decir por mí que <i>en casa del
-herrero cuchillo de palo</i>.»</p>
-
-<p>10. — «No sino, dixo Cecilia, que vestiria yo á mi hija como si
-fuera por ahí una demandadera de las Descalzas. M’ hija es tan güena
-como las demas, y, si otras sacan hábitos ricos, ella no ha de ser
-ménos.» — «Y si las otras son locas, añadió el Familiar, que lo sea
-tambien tu hija? si las otras se van al infierno, que se vaya tambien
-ella?» — «Pues qué, dixo Cecilia, es pecado traher hábitos de moda?»
-— «Esso, amiga mia, respondió el Familiar, Dotores tiene la Santa
-Madre Iglesia que te sabrán responder. Lo que yo te sé decir es que,
-estando en Vayadolí, uí á un santo Messonero, (que diz que era hombre
-muy sapientíssimo,) que el hacer bulra de los santos hábitos de las
-Religiones, aprobadas por el Padre Santo de Roma, el apricarlos á
-usos profanos, y otras cosas ansina, era un pecado muy gordo, y no
-me acuerdo si dixo algo de descomunion. Si es ó no es porfanar los
-santos hábitos el traherlos para la vanidá, para la sostentacion, para
-la gula, haciendo soberbia de la humildá, convirtiendo en riqueza la
-probeza, y queriendo juntar la honestidá y la modestia de los Santos
-con todas las modas y aún con toda la desenvoltura del sigro, la
-resolucion de este causo no es para cabezas redondas como la mia.»</p>
-
-<p>11. — «Bien hace Usted, Tio, en no resolverle, interrumpió Fray
-Gerundio; porque, si esse fuera pecado, no estaria tan públicamente
-consentido ni se huviera extendido tanto el uso de los hábitos, que
-ya se ha hecho especie de moda. Vemos que los trahen Señoras de
-todas classes, y que muchas de ellas freqüentan los Sacramentos,
-confessándose con hombres sabios, que las absuelven y se lo permiten;
-con que, no debe de haver en esso tanto mal como á vuestra Merced
-se le<span class="pagenum" id="Page_197">p. 197</span> figura.» —
-«Dobremos la hoja, Sobrino, respondió el Familiar; que quizá nos
-meteremos en cosas muy hondas, donde ni tigo ni migo podamos salir. En
-esso de hombres sabios hay su mas y su ménos: las ausoluciones tambien
-he uído decir que andan muy baratas, y, en fin, <i xml:lang="la"
-lang="la">de encultis no judicas Ecclesia</i>.»</p>
-
-<p>12. «Una cosa te puedo decir, que, aunque yo fuera Padre Santo,
-por lo ménos no m’ havian de llevar la ausolucion las que anduviessen
-com’ una que yo vi, y diz que era Señora de emportancia. Trahia una
-bazquiña bien cumprida d’ una tela morada riquíssima, con sus encaxes á
-trechos, de prata, cad’ uno de mas de tercia, y en baxo de la basquiña
-y del guardapiés un tontillote que, como mi parió mi madre, no cabia
-á las derechas por una puerta muy ancha; en conformidá que, quando
-entraba la Señora por alguna, era menester enjurjarse de lado, ni mas
-ni ménos como lo hace la moza quando mete una brazada de manojos por la
-puerta del horno. Colgábala de la centura una cosa á manera de trenza
-ó de cordon, que se componia de tres cintas muy anchas de tesú, todas
-entreveradas para salpicar mijor los tres colores, que eran morado,
-branco y azul, los quales tenian ilusion á no se qué mysterio. Esta
-trenza, cordon ó lo que fuesse no baxaba empiependicularmente hácia en
-baxo, como las corréas, los cordones ó los ceñidores de los Religiosos
-y de las Religiosas; no, Señor: venia caracoleando por un lado de la
-basquiña, con sus lazos de tramo en tramo, y remataba postreramente
-entre las dos últimas carreras del encaxe con un roseton d’ á palmo,
-que no parecia sino un girasol pentiparado. La casaca era de la misma
-tela que la basquiña, y tambien subian y baxaban por ella unos encaxes
-de hilo de prata, entortijados ansí á manera de los cohetes que llaman
-con cola, ó si no (y es mas mijor comparanza), como los capotillos
-de llamas de los enjusticiados por el Santo Uficio y rejalgados á el
-brazo seglar. Trahia prendido al pecho un escudo de pedrería, todo él
-desgastado en oro, y en medio el retrato d’ un devino Señor vestido
-de Nazareno, con la cruz á cuestas, que no havia mas que ver. Las
-sortijas, los anillos, las mesredaldas, los dinamantes y los rubines
-que trahia en los dedos de las manos, esso era un juício. Pues, qué te
-diré d’ unos rosarios á manera de gargantillas que tenia entortijados
-en las muñecas, y eran d’ unas pelras finas como avellanas? Tampoco
-digo nada de essos que llaman <i>buelos</i> las mugeres, todos bordados tan
-sotilmente que me se assemejaban á las venicas de un niño muy branco y
-rubio, quando se descubren por entre el cútis. Los buelos eran de tres
-Religiones...» — «De tres Ordenes querrás decir, borrico,» interrumpió
-la Cecilia, no sin una grande carcajada. — «Estimo la lisonja,
-prosiguió frescamente el Familiar; qué mas me da Religiones<span
-class="pagenum" id="Page_198">p. 198</span> que Ordenes? En fin, ellos
-eran tan cumpridos que se m’ antojaron mangas de roquete, como las que
-trahen los Legos qu’ ayudan á missa mayor.»</p>
-
-<p>13. «Assí vi á la tal Señora, y, creyendo yo boniticamente que
-debia de ser recien casada y qu’ aquella era sin duda la mas rica gala
-de novia, se lo dixe á un Mercadel mi conocido, que estaba enjunto
-á mí. El Mercadel se rió mucho, y me respondió qu’ aquella no era
-gala, sino un hábito de Jesus Nazareno que s’ avia echado la Señora
-en cumprimiento d’ una promesa. Hábito de Jesus Nazareno! le repriqué
-admirado. Pues, qué Religion es essa de Jesus Nazareno? que yo en toda
-mi vida he uído qu’ aiga Flayres de essa Orden. — <i>No es Religion</i>,
-respondió el Mercadel, <i>sino que las Señoras por devocion quieren andar
-vestidas como anduvo Jesus Nazareno</i>. — Y Jesus Nazareno anduvo vestido
-ansina? le repliqué todo descandalizado. — <i>Esso pregúnteselo Usté á
-ellas</i>, respondió el Mercadel.»</p>
-
-<p>14. «Confiesso, Señores, que me quedé entónito, y que no creyera
-que en la Religion christiana se permitiesse tan ensinsibremente una
-cosa, que parece hacer chanza de lo mas sagrado y mas doloroso de
-ella. Aquel mesmo dia se lo dixe á un Perlado de cierta Religion, con
-quien me confessaba siempre que iba á Vayadolí, porque es un pozo de
-cencia y de vertú. Dió el buen Religioso un gran sospiro, y á fé que me
-respondió que tenia razon; y m’ acuerdo qu’ á este dempropósito me dixo
-dos cosas: la primera, qu’ abrá como unos quatrocientos años qu’ allá
-en Italia se inventó una Seta que llamaban de los <i>Frangelantes</i>...»
-— «<i>Flagelantes</i> diria,» corrigió Fray Gerundio. — «Pues, estos tales
-<i>Flangelantes</i> ó <i>Frangelantes</i>, ó como tú quisieres, diz que fueron
-condenados como hereges por un Papa que se llamaba Cremente Siesto; lo
-primero y prencipal, porque enseñaban muchos errores, y entrotros que
-no se podian salvar sino los que, quitándose el pellejo á azotes, se
-bautizaban con su mesma sangre; y lo segundo, porque á este fin andaban
-vestidos de pinitentes muy garifos y muy emperifollados. Esto último
-me dixo el santo Religioso, que aún s’ avia golvido á usar en España
-en tiempo de Cárlos II, haviendo algunos mozuelos de malos cascos, que
-en la Semana Santa se vestian de pinitentes muy guapos, para galantear
-á las Damas; pero que el piadoso Préncipe, dempues d’ aver castigado á
-algunos regurosamente, havia prohibido este abuso con un jostíssimo y
-severíssimo decreto.»</p>
-
-<p>15. «La segunda cosa que me contó, aún es mas al causo presente.
-Relatóme que, dempues que un Emperador llamado Heuraclio rescató el
-madero de la Santa Cruz del poder d’ un Rey de Presia, que tiene
-un nombre muy enrebesado, ansí á manera de Costras, enstituyó una
-precision muy solemne para<span class="pagenum" id="Page_199">p.
-199</span> culicarle en un Tempro munífico de Jerusalem: el mesmo
-Emperador, vestido de sus ropas empiriales, llevaba en sus hombros
-la Santa Cruz; pero sucedió una cosa de espanto, y fué qu’ al querer
-entrar por la puerta de Jerusalem, qu’ era la mesma por donde el
-Salvador havia salido con la Cruz á cuestas para el Calvario, se
-quedó immobre el Emperador, sin ser impussibre de Dios dar un passo
-para adelante. Entónces el Obispo de Jerusalem, que iba enjunto del
-Emperador y debia de ser un Santo, le dixo: <i>Señor, sin duda que el
-Salvador debe estar muy desgustado de que vos lleveis el madero de
-nuestra ridencion en esse trage tan sustentoso; porque en verdá que,
-quando él le llevó por esta mesma puerta, iba en hábito muy diferente.
-Vos llevais corona empirial en la cabeza, y Su Magestá iba con corona
-de espinas; vos vais con un manto empirial de púrpura, todo cubrido
-de froles, y él iba con la probe túnica enconsútil, que era de lana,
-bañada de su propia sangre; vos llevais un rico collar al cuello, y
-Su Magestá llevaba una gruessa y larga soga, por la qual le tiraban
-aquellos malditos sayones; vos vais con un calzado que deslumbra
-la vista, y el Salvador iba descalzo de pié y pierna, con los piés
-todos ensangrientados.</i> Apénas oyó esto el güeno del Emperador,
-quando, arrasados los ojos en lágrimas, se despiojó al memento de las
-vestiduras empiriales; vistióse una probe túnica, púsose una corona de
-espinas en la cabeza, echóse un dogal al cuello, descalzóse los piés, y
-encontinenti espenzó á andar sin estorbo ni embarazo.»</p>
-
-<p>16. «Eran de oir las refrisiones que sobre este enxempro hacia el
-bendito Padre, ponderando el enojo del Señor por una cosa en que al
-parecer no havia culpa nenguna, y sacando de ahí quanto se enritará con
-estas otras, que no es pussibre dexen de ser muy culpables; porque, en
-concrusion, el Emperador iba con aquel trage que era propio y priciso
-de su alta dinidá, pero estas otras Nazarenas no tienen pricision
-de andar ansina, y se visten ansina no mas que por antojo y que por
-envincion de su loca fantasía. El Emperador no hacia vanidá de su
-vestido, pero las Nazarenas usan de este vestido por pura vanidá; el
-Emperador en medio de la magestá de la púrpura iba con mucha divocion,
-pero las Nazarenas, quando havian de dar enxempro de compostura,
-siquiera por lo que sanifica el vestido, no parece sino que se valen de
-él para ser mas desengolvidas; y poco mas ó ménos lo mesmo que decia
-de las Nazarenas, lo apricaba tambien á las demas que trahen hábitos
-galanos.»</p>
-
-<p>17. — «Vaya, dixo Fray Blas, que debia de ser muy escrupuloso
-esse Prelado. A mí, por lo ménos, un hábito bien puesto en una
-muger me gusta mucho: á todas las dice bella<span class="pagenum"
-id="Page_200">p. 200</span>mente, pero, si son bien parecidas, las cae
-muy en gracia.» — «Santíssima razon! respondió el Familiar, y en boca
-de un Religioso no hay mas que pedir. Yo, Padre nuestro, por ahora
-no me opongo á que las mugeres, especialmente las solteras, percuren
-líncitamente agradar á los hombres y engalanarse por esto cada una
-segun sus pussibres. Su alma, su palma; y cada qual se componga con su
-conciencia. Ya vi lo que dice un Autor, que los hombres tenemos tres
-inimigos, el Dimonio, mundo y carne; pero las mugeres tienen quatro, el
-Dimonio, mundo y carne, y el deséo de parecer bien. Lo que digo es, que
-valerse de las cosas santas para parecer mijor, esso es lo que á mí me
-parece muy mal. Y en fin, fuesse ó no fuesse escripuloso el Perlado de
-quien vamos habrando, es cierto que no lo era otro Religioso mocito,
-aunque no tanto que no fuesse ya Letor de Thaulugía en aquella santa
-Comunidá, el qual s’ alló presente á nuestra convresacion, y cierto que
-tenia unos ojos tan vivos y tan aquellados, que se conocia á la legua
-que no era gazmoño. Este tal sabia muchas copras en latin y en romanze,
-y diz que tambien las hacia harto guapas. Con todo lo que convresamos
-se conformó tan lindamente, y aún me dixo que yo debia de tener güen
-entendimiento, aunque no me expricaba con la mayor escrecion. Quando
-relaté aquello del tontillo, se rió mucho y añadió, que esta moda
-siempre l’ avia parecido la mas grande mamarrachada en que podia dar
-la maginacion de las mugeres, aún en sus trages de gala; porque, como
-todos saben en qué consiste aquel balumbo, hacen de él la mesma bulra
-que de los Palitoques, que levantan hasta el tejado á los gigantones
-del Córpus, y de los cuerpos de paja con que se feguran los espantajos
-y los estafermos.»</p>
-
-<p>18. «A este empropósito relató unas copras, primero en latin y
-despues golvidas en romanze por él mesmo, las que le contentaron
-mucho al mesmo Perlado; y, viendo que á mí tambien m’ avian gustado
-las segundas, aunque no entendia las primeras, le mandó que me diesse
-unas y otras escrividas. Hízolo allí súpitamente, y me las metí en el
-balsopeto, y por vida del hijo de mi madre que las ha de leer aquí
-ahora mi sobrino Fray Gerundio; porque, como yo no ascanzo el latin, no
-sé leerle con aquel sentido y con aquella enlegancia que se debiera.»
-Diciendo y haciendo, sacó del bolsillo un papel tan sobado y aceitoso,
-que parecia quarteron de encerado. Diósele á Fray Gerundio, que lo leyó
-en voz alta con bastante alma, y se sabe por tradicion de padres á
-hijos que decia assí:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sunt hodie ... muliebria corpora, quæ, dum</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Conclavi neglecta suo atque inculta morantur,</i></div>
- <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_201">p. 201</span><i xml:lang="la" lang="la">Macra videbuntur brevibusque simillima sardis.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fac tectis prodire eadem expectanda per urbem,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Non eadem forma est: nam, cum peronibus altis</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Incubuere pedes, cum tot redimicula frontem</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Aedificant, circum et vestis sinuosa tumescit,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Prægnantem artifici defendens turbine ventrem,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Protinus augetur species majorque videri</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Atque alia, ingentes una implet fæmina postes</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Angustatque viam, magnos imitata elephantes</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Aut orcam per aquas vasta se mole ferentem.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-
-<p class="centra mt2"><big><i>Trova.</i></big></p>
-
-<div class="poem">
- <p class="i12"><i>Si coges de repente</i></p>
- <p class="i0"><i>En trage descuidado y negligente</i></p>
- <p class="i0"><i>A una Dama en su quarto, á una Mozuela,</i></p>
- <p class="i0"><i>Tendrásla por sardina ó por truchuela:</i></p>
- <p class="i0"><i>Tan seca, tan enjuta y estrujada</i></p>
- <p class="i0"><i>Que ménos es muger que rebanada.</i></p>
- <p class="i12"><i>Pero espérate un poco,</i></p>
- <p class="i0"><i>Que presto verás nympha á la que es coco.</i></p>
- <p class="i0"><i>Dexa que salga á vistas por las calles;</i></p>
- <p class="i0"><i>Que, aunque cien veces la halles,</i></p>
- <p class="i0"><i>Te has de decir mirando á la Doncella:</i></p>
- <p class="i0"><i>«Vive diez que ya es otra aquesta aquella!</i></p>
- <p class="i0"><i>Como creció una quarta en un instante!</i></p>
- <p class="i0"><i>Hoy plenilunio, y ayer menguante!</i></p>
- <p class="i0"><i>Cabia ayer metida en qualquier cesto,</i></p>
- <p class="i0"><i>Y hoy no cabe en la plaza! Como es esto?»</i></p>
- <p class="i0"><i>No te canses, Lucilo, en reflexiones;</i></p>
- <p class="i0"><i>Pues, no ves que se empina en dos tacones,</i></p>
- <p class="i12"><i>Tan altos, tan iguales</i></p>
- <p class="i0"><i>Que salen con baston los carcañales?</i></p>
- <p class="i12"><i>Y piensas se contenta</i></p>
- <p class="i0"><i>Con crecer por los piés? Tambien intenta</i></p>
- <p class="i0"><i>Poner en la cabeza su quarto alto.</i></p>
- <p class="i12"><i>Da con la vista un salto,</i></p>
- <p class="i0"><i>Y verás el tupé, el jardin, el rizo,</i></p>
- <p class="i0"><i>La mitad natural, la otra postizo,</i></p>
- <p class="i0"><i>Con el petiboné medio al desgaire,</i></p>
- <p class="i0"><i>Pues todo es ganar tierra por el aire.</i></p>
- <p class="i12"><i>Pero lo que te pasma</i></p>
- <p class="i0"><i>Aún mas que te admirara una phantasma,</i></p>
- <p class="i12"><i>Es verla tan anchota</i></p>
- <p class="i0"><i>Que casi llena un juego de pelota;</i></p>
- <p class="i0"><i>Y dudas, al mirar el envoltorio,</i></p>
- <p class="i0"><span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span><i>Si es muger lo que anda ó si es cimborio.</i></p>
- <p class="i12"><i>Eres un monaguillo,</i></p>
- <p class="i0"><i>Pues no ves que es milagro del tontillo,</i></p>
- <p class="i12"><i>Aquel que á las casadas</i></p>
- <p class="i0"><i>Sirve entre otras mil cosas excusadas,</i></p>
- <p class="i0"><i>Pero en tal qual soltera no muy lisa</i></p>
- <p class="i0"><i>Es sin duda una alhaja harto precisa.</i></p>
- <p class="i0"><i>Para qué? me dirás. Eres sincero:</i></p>
- <p class="i0"><i>Ibatelo á decir, pero no quiero.</i></p>
- <p class="i0"><i>El tontillo á la flaca la hace gorda,</i></p>
- <p class="i0"><i>Y tal vez finge tórtola á la torda;</i></p>
- <p class="i0"><i>Porque son los tontillos nobles piezas</i></p>
- <p class="i0"><i>Para encubrir gorduras y flaquezas.</i></p>
- <p class="i0"><i>Una muger, en fin, con guarda-infante,</i></p>
- <p class="i0"><i>Cátala convertida en elephante.</i></p>
- <p class="i0"><i>Haces ascos al símil? No te llena?</i></p>
- <p class="i0"><i>Pues por mí, mas que sea una ballena.</i></p>
-</div>
-
-<p>19. No obstante que ni Fray Gerundio ni Fray Blas eran los hombres
-del gusto mas delicado que se ha reconocido hasta ahora en el orbe
-de las tierras, como lo puede haver observado el curioso lector
-en la serie de esta exactíssima Historia, se sabe que aplaudieron
-bastantemente la trova, por ser lo que mas entendian; bien que Fray
-Gerundio, por saber sin comparacion mucho mas latin que Fray Blas, no
-dexó de hallar singular gracia en los versos latinos, y como que se
-inclinaba á que tenian mas que los castellanos. Assí lo dió á entender,
-y con esso se pelaba las barbas el Familiar, porque sus padres no
-le huviessen dado estudios, por lo ménos hasta que saliesse un
-<i>inracionable gramático</i>, que fué la phrase con que él se explicó.</p>
-
-<p>20. Los que lo oyeron todo con una grande indiferencia, fueron Anton
-Zotes y la Señora Cecilia. Anton Zotes, porque casi desde el principio
-de la conversacion se havia medio dormido, á causa de estar algo
-alcanzado de sueño por haverse levantado aquella noche dos veces á dar
-un pienso á las cavallerías; la Señora Cecilia, porque del latin (ya se
-ve) no entendia palabra, y del romanze le sucedia con corta diferencia
-lo mismo. Solo percibió que allí se hablaba de tontillo, y esto bastó
-para que dixesse muy alegre: «Ahí me la dén todas; que yo ni para mí
-ni para m’ ija he pensado enjamas en tontillo, pues ni mi madre ni mi
-agüela usaron por enjamas de los enjamases de essas envinciones.»</p>
-
-<p>21. Tú que tal dixiste! Tomó la taba el Familiar y la dixo: «Oyes, y
-tu madre ni tu agüela usaron jamas de los enjamases de galones d’ oro,
-de encaxes de prata, de telas de tiesú, de enguarinas, de trapacería,
-de mantos de tafetan de<span class="pagenum" id="Page_203">p.
-203</span> ilustre, con encaxe de media vara, de embanicos d’ á dobron,
-de manguito enforrado por de juera en terciopelo, de rosario de
-pisázuli ó de inventurina, engazado en prata ó en oro, ni de otras mil
-embusterías, (otra cosa peor iba á decir, pero la callo,) de qu’ usas
-tú y quieres tambien qu’ usen tus hijas? Unas sayas de estameña, una
-basquiña de cordellate, una enguarina de paño fino en los dias recios,
-una capa sobre la cabeza con su vuelta negra de rizo ó, á lo mas mas,
-de terciopelo, un embanico redondo de papel pintado con almagre encima
-de una caña, un rosario de lágrymas, y el mas pricioso de cachumbo:
-estas eran sus galas, y servitor. Ansina vivieron muy honradamente,
-ansina nos dexaron un pedazo de pan que comer; y no tú, que tienes
-traza de echarme por puertas, porque los dias de fiesta pareces una
-Condesa, y tus hijas unas Marquesicas, siendo ansí que no sois mas que
-unas probes y honradas labradoras, sin considerar que causais risa á
-las presonas de meollo; por qu’ al fin, por mas que la mona se vista de
-seda, mona se queda.»</p>
-
-<p>22. Iria el sermon mas adelante, si en aquel punto no huviera
-entrado una criada á poner la mesa, porque ya era hora de comer,
-y, por la cuenta, ni en la comida ni en lo restante de aquel dia
-que se quedaron á descansar en Fregenal, no debió de suceder cosa
-<i>remarcable</i>; á lo ménos los Autores de aquellos tiempos tan retirados
-nada refieren, contentándose con decir que la mañana siguiente, muy de
-madrugada, despedidos todos cortesanamente unos de otros, Anton Zotes
-tomó el camino de Campazas, y Fray Gerundio y Fray Blas se fueron á
-comer á su Convento, donde Fray Gerundio fué recivido del Prelado con
-mucho agasajo, y de los demas, particularmente de la gente moza, con
-indecible alegría y aplauso, porque ya havia llegado al Convento la
-fama de sus sermones. Solo se sabe por un libro de becerro, escrito
-en letras góthicas y ya muy desgastadas despues de tantos siglos, que
-luego que llegó el Prelado le puso en la mano una patente del Padre
-Provincial, en que le hacia Predicador mayor de la Casa, dispensándole
-en los años de Predicador sabatino y de Predicador segundo que pedia
-la constitucion, por justas causas que le movian á ello, todo con
-acuerdo del Definitorio, en virtud de la facultad que le concedia para
-ello la Bula del Papa Eleutherio LII. que comienza: <i xml:lang="la"
-lang="la">Ad promovendum</i>. Al mismo tiempo recivió Fray Blas otra
-patente de jubilacion, en que se le declaraba Presentado por el púlpito
-para el Magisterio, con que los dos amigos del alma no se veían de
-polvo, de abrazos y de enhorabuenas.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch6_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_204">p. 204</span></p>
- <h2 class="nobreak">LIBRO SEXTO.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3>
- <p class="subh3">Donde se refiere lo que no se sabe; pero al fin
- del capítulo se sabrá su&nbsp;contenido.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">La mañana</span></big> siguiente al dia
-de su arrivo se fué á buena hora á la celda prelacial, á dar cuenta al
-Superior de todas sus gloriosas expediciones, sin olvidarse de hacer
-con él alguna expresioncilla de agradecimiento, pretextando el influxo
-que havia tenido su Paternidad en el nuevo empléo á que acababan de
-elevarle. Refirióle lo mas substancial que le havia sucedido, sin
-dissimular los aplausos con que le havian honrado, bien que añadió
-que estos mas suelen ser hijos de la dicha que del merecimiento. Pero
-se guardó muy bien de hablar palabra ni de la terrible repassata del
-Magistral de Leon, ni de las graciosas pullas y solidíssimos argumentos
-del Familiar, ni de la bella doctrina del Padre Abad de San Benito.
-Por fin, le dixo al Prelado como le havian encargado la Semana Santa
-de Pero-Rubio, la qual tenia entendido que valia cinqüenta ducados en
-dinero phýsico, y como otros treinta, poco mas ó ménos, en lo que se
-sacaba de limosnas, y que le pedia su bendicion para acetarla. Diósela
-el Prelado con mil amores; porque, si bien no le armaba mucho el modo
-de predicar de Fray Gerundio, por quanto él era hombre ramplon y
-solidote, pero, como entendia que las gentes le oían con gusto, y él
-necessitaba complacer á todos, ya para no perder, ya para aumentar los
-devotos de la Orden y los bienhechores del Convento; viendo tambien
-por otra parte que los Prelados mayores le promovian y le autorizaban,
-le dixo desde luego que durante su triennio podia predicar todos los
-sermones que le encomendassen.</p>
-
-<p>2. Salió Fray Gerundio muy contento de la celda prelacial con
-esta licencia tan amplia; y apénas havia entrado en la suya, quando
-llamaron á la puerta el Maestro Fray Prudencio<span class="pagenum"
-id="Page_205">p. 205</span> y aquel otro Beneficiado tan hábil, tan
-leído y de tan buen humor, de quien se hizo larga y honorífica mencion
-en los capítulos 5 y 6 del libro segundo de la primera parte. Venia
-con dos fines: el primero y principal, á divertirse un poco con Fray
-Gerundio, ya que havia desesperado de sacar de él otra cosa; y el
-segundo, á darle la bienvenida y juntamente la enhorabuena de su
-promocion á la dignidad de Predicador mayor del Convento.</p>
-
-<p>3. Passáronse los primeros cumplidos en palabras de buena crianza,
-y despues de las generales dixo el Beneficiado: «De los sermones que
-vuestra Paternidad ha predicado por essas tierras no hablo, porque
-ya llegaron por acá los ecos esforzados á soplos del clarin sonoro
-de la Fama. Nada me cogió de susto, porque siempre hice juício que
-predicaria vuestra Paternidad como acostumbra.» — «Y yo y todo, añadió
-Fray Prudencio; pero esso es lo peor que tendria el Padre Predicador.»
-— «Fuesse lo peor ó fuesse lo mejor, respondió Fray Gerundio, crea
-vuestra Paternidad muy reverenda, Padre nuestro, que nada perdió la
-Religion por mis sermones.» — «Assí lo creo, dixo el Maestro Prudencio;
-porque adonde iriamos á parar, si las Religiones perdiessen algo por
-las boberías ni por los desaciertos, sean de la linea que se fueren,
-de estos ó de aquellos particulares? Todas las Universidades son unos
-cuerpos sabios, aunque no todos sus miembros lo sean mucho. Todas las
-familias religiosas son santas, aunque tal qual Religioso no sea muy
-exemplar. Y, en fin, la Religion christiana es santíssima, aunque haya
-innumerables Christianos escandalosos.»</p>
-
-<p>4. — «Dexémonos de puntos serios, interrumpió el Beneficiado,
-y alegremos un poco la conversacion. A propósito de sermones y de
-Predicadores, acabo de recivir el corréo, y un amigo de Madrid me envía
-dos papeles muy preciosos, cada uno por su término, que me han dado el
-mayor gusto. El uno es una esquela, con que se hallaron muchos sugetos
-de la Corte baxo un simple sobreescrito, y dice assí:</p>
-
-<p>«El Mayordomo de la Casa de los locos de la Ciudad de Toledo
-participa á V. havérsele escapado dos docenas de los mas furiosos, los
-quales le asseguran se han disfrazado de Predicadores en la Corte. En
-cuya atencion suplica á V. se sirva concurrir á los sermones y notar
-si hablan desconcertados, sin méthodo, órden ni decencia, si amontonan
-conceptos, textos truncados, fábulas de Gentiles, cuentos ridículos,
-idéas phantásticas, acciones y expressiones burlescas, contra el
-respeto y decoro de la palabra de Dios, de la Cáthedra del Evangelio,
-del auditorio christiano, á fin de dar las providencias necessarias
-para restituirlos á esta santa Casa y curarlos en ella; en lo que
-hará V. una obra de<span class="pagenum" id="Page_206">p. 206</span>
-charidad. Me asseguran que uno ha de predicar el dia... á las... de la
-mañana, en la Iglesia de...»</p>
-
-<p>5. — «Bella esquela! noble esquela! especie de exquisito gusto
-y de gran juício!» exclamó el Maestro Prudencio. — «Yo por tal la
-tengo, dixo el Beneficiado, y me dicen que la han celebrado infinito
-todos los hombres serios, entendidos y cultos. Verdad es, que tambien
-me añaden que á otros muchos los ha consternado extrañamente.» —
-«Esso es muy natural, repuso el Maestro Prudencio; todos aquellos,
-que, por las señas que da el Mayordomo, teman que los recojan á la
-santa Casa por <i>orates de los mas furiosos</i>, levantarán el grito y
-alborotarán al mundo contra la esquela; y en verdad que yo no esperaria
-á otros indicios para recogerlos al instante.» — «Engruesse vuestra
-Reverendíssima esse partido, que es bien numeroso, dixo el Beneficiado,
-con los muchos que los aplauden y los celebran, y se juntará contra la
-esquela un exército formidable. Es menester echarse esta cuenta, porque
-estos tales se ven reducidos á uno de dos extremos: ó á reconocer y
-confessar que hasta aquí han vivido alucinados, aplaudiendo lo que
-debieran abominar y siguiendo ciegamente á los que debieran huir; ó á
-obstinarse, por tema y por capricho, en su errado dictámen. Lo primero
-no hay que esperarlo, ó hay que esperarlo de muy pocos, porque son muy
-raros los que quieren confessarse engañados; con que es preciso que
-suceda lo segundo.»</p>
-
-<p>6. — «Essa esquela, replicó Fray Gerundio con innocentíssimo candor,
-no merece fé ni crédito en juício ni fuera de él y aún, si mucho se
-apura, está condenada por la Inquisicion: lo primero, porque no trahe
-nombre de Autor, y lo segundo, porque no se sabe á quien se dirige,
-pues en toda ella no se habla con nadie, sino con V.V. y V., y no hay
-noticia de que haya ni haya havido en el mundo muger ni hombre que se
-llame V.» — «Hace fuerza el argumento, dixo el bellaco del Beneficiado,
-y en verdad que no es tan facililla la solucion. Con todo esso, me
-parece que se pudiera responder á lo de que no trahe nombre de Autor,
-que ya dice ser del Mayordomo de la Casa de los locos de Toledo, el
-qual es muy natural que tenga su nombre y apellido.» — «Mas que tenga
-treinta apellidos y otros tantos nombres, replicó Fray Gerundio, lo
-dicho dicho: no trahe nombre de Autor; porque Autor es el que da ó ha
-dado á la estampa algunos libros, y no sabemos que el Mayordomo de la
-Casa de los locos de Toledo haya impresso hasta ahora alguna obra.» —
-«Vaya, dixo el Beneficiado, que la solucion no admite réplica. Pero, á
-lo otro que añadió vuestra Paternidad de que no ha havido hasta aquí
-hombre ni muger que se llamasse <i>U</i>, paréceme que se pudiera decir, lo
-primero, que,<span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span> si ha
-havido una tierra que se llamaba <i>Hus</i>, y fué la patria de Job, segun
-aquello de <i xml:lang="la" lang="la">vir erat in terra Hus, nomine
-Job</i>, yo no hallaba inconveniente en tener por verosímil que en aquella
-tierra huviesse muchos con el apellido de <i>U</i>, pues no hemos de reparar
-en letra mas ó ménos, siendo tan comun esto de dar apellidos á las
-familias los lugares y las tierras. Lo segundo, que aún en nuestros
-tiempos huvo un Emperador de la China que se llamaba <i>Can-Y</i>. Pues,
-por qué no podrá haver otros ciento que se llamen, unos <i>Can-A</i>, otros
-<i>Can-E</i>, otros <i>Can-O</i>, y otros <i>Can-U</i>?»</p>
-
-<p>7. — «Valiente gana tiene vuestra Merced, Señor Beneficiado, dixo
-Fray Prudencio, de perder tiempo con esse pobre simple. Ahora se para
-en contestar con un hombre, que no sabe lo que significa la V. en
-convites ó avisos de esquelas y en cartas circulares? El reparo de
-nuestro nuevo Padre Predicador mayor se parece mucho á el del otro
-Clérigo, tonto como él, que, haviendo leído los quatro tomos de <i>Cartas
-eruditas</i> del Maestro Feijoó, los arrojó de sí con desprecio, diciendo
-que las mas de aquellas cartas eran fingidas, y que él no creía que
-fuessen respuestas á sugetos verdaderos que huviessen consultado
-al Autor sobre los puntos que en ellas se trataban. Y se quedó muy
-satisfecho el pobre mentecato, sin advertir que, aún quando fuesse
-cierto lo que presumia su apatanada malicia, no por esso se disminuía
-un punto el mérito de las cartas.»</p>
-
-<p>8. «Pero, dexando á un lado esta impertinencia, lo que yo reparo en
-la graciosa esquela es, que su Autor anduvo muy moderado. Suponer que
-no fueron mas que dos docenas los locos furiosos que se escaparon de la
-Casa de los orates y andaban por la Corte disfrazados en Predicadores,
-es una moderacion digna de que muchíssimos se la agradezcan mucho;
-porque, segun las señales que él mismo da, el número de los locos es
-incomparablemente mas crecido.» — «Sí, Señor, respondió el Beneficiado;
-pero no todos estarian recogidos, y él solo habla de los que lo estaban
-y se le escaparon.»</p>
-
-<p>9. «El segundo papel que me envían por el corréo, en su linea no es
-ménos solemne ni ménos divertido; y desde luego digo, que este sí que
-ha de caer en gracia al Reverendo Padre Fray Gerundio. Es un cartel
-ó cedulon que se fixó en las esquinas y parages mas públicos de la
-Corte, convidando para ciertas funciones de Iglesia, que se hicieron
-en obsequio de la seráphica Madre Santa Theresa de Jesus. El cedulon
-aún fué mas solemne que las mismas fiestas, y, haviéndole leído con
-singular complacencia cierto amigo mio de gusto muy delicado, arrancó
-uno para remitírmele, sabiendo quanto lisongéa mi diversion con este
-género de piezas. Aquí está el mismo cartel, todavía con las señas del
-engrudo ó<span class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span> pan mascado
-con que se pegó, y dice assí, sin quitar letra:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0">10. «<b>Jesus, María y Joseph.</b></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>«A la Tierra del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó
-la Tierra: Profunda en la Humildad, Fértil en la Virtud: A la Agua
-que da Vida, A la Vida con la Agua clara de su Doctrina, Dulce, por
-Soberana: Al Aire, que da espíritu, Al Espíritu, que da el Aire Sútil,
-de su Pluma, Puro de su Alma: Al Fuego, que da Amor, al Amor hecho
-Fuego, Para abrasar el corazon, á una Muger Seraphin: A la Luna que
-pisa, Al peso de la Luna, Nueva en Favores, Creciente en Verdades,
-Llena de Luces, Menguante de Errores: Al Sol que ofusca brillos, A los
-Brillos del Sol, Fanal del Carmelo, Farol del Mundo: A la Estrella
-de la Alba, A la Alba de la Estrella, Que todos buscan Guia, como
-Norte en el Mar de la Vida, Para el Puerto de la Gloria: Al Prodigio
-de Pathmos, repetido y sentado en el Sitial de la Justicia, Donde,
-mejor Astrea, Celestial Signo, Vírgen sabia, domina los Astros: A
-la Motriz Inteligencia de los animados Cielos, Que delicado Vidrio
-guardan vasos de barro: Al Agustin de las Mugeres, Angélica Doctora de
-los hombres, Theóloga Mýstica, Phýsica Seráphica, Natural Rhetórica,
-Espiritual Médica, Crítica Cherúbica, Universal Maestra en la Ciencia
-de los Santos, en las Artes de los Justos: A la Niña Architecta, que
-de Modelos Pueriles levantó para Dios Palacios Celestiales: A la
-Grande en el Poder, Mayor en el Penar, Máxima en el Amor: A la Muger
-Apostólica, ó Apóstol en la Esphera de Muger, Por su Virtud, Por su
-Nobleza, Por su Prudencia, Por su Patria, Hechizo de la Europa, Señora
-de ambos Mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla, <b>Santa
-Theresa de Jesus</b>, A quien los dos Atlantes de la Militante Iglesia,
-Nuestros Cathólicos Monarcas, rinden devotos y reverentes cultos,
-Magestuosa expression de sus santos afectos, cuya soberana luz, cuyo
-eficaz exemplo siguen leales, imitan fieles, todos los Reales Consejos
-y Tribunales de esta Corte, en..., dando feliz principio á tan elevado
-fin el Domingo 14 de Octubre de 1753 á la hora de Vísperas, desde las
-quales hasta el dia 24 del referido mes (quando en carroza de cristal
-hace su marcha el Sol,) hay Jubiléo pleníssimo. Serán Trompetas
-Mýsticas de las Voces Evangélicas <i xml:lang="la" lang="la">Confiteor
-tibi</i>, <i>Pater</i>, los Oradores siguientes...»</p>
-
-<p>11. Quedó atónito el Maestro Prudencio y, no persuadiéndose á que
-el cartel pudiesse ser cierto, figurándosele que seria acaso alguna
-festiva invencion del buen humor del Beneficiado, se le arrancó de las
-manos para leerle él mismo, con amistosa confianza; pero aún se quedó
-mas pasmado, quando<span class="pagenum" id="Page_209">p. 209</span>
-le vió impresso, ni mas ni ménos como llevamos escrito, con sus comas
-y puntos y orthographía, solo que en el cartel se expressa el Templo
-donde se celebraron las fiestas, y nosotros le omitimos por justos
-respetos. Leyóle, releyóle, tornóle á leer, y apénas creía á sus
-proprios ojos. Al fin, como era hombre serio, entendido, religioso
-y verdaderamente sincero, despues de haverse encogido de hombros,
-arqueado las cejas, levantado los ojos al cielo y hecho muchas cruces,
-santiguándose de admiracion, prorumpió diciendo:</p>
-
-<p>12. «Que esto se permita en España! y en una Corte! y á vista de
-tanto hombre verdaderamente sabio, culto y discreto! y donde concurren
-tantos millares de extrangeros de casi todos los Reynos y Países del
-mundo! Qué han de decir de nosotros las naciones? En qué predicamento
-nos tendrán, si llegan á entender, que precisamente para publicar
-unas fiestas sagradas, lo qual en todo el mundo se hace y se debe
-hacer sencilla y llanamente, diciendo que tal dia comienzan tales
-fiestas, que durarán tantos dias, que estará ó no estará el Sacramento
-expuesto desde tal hora á tal hora, que havrá ó no havrá jubiléo, y que
-predicará Fulano, Citano y Perenzano: qué han de juzgar de nosotros,
-vuelvo á decir, si saben que precisamente para un assunto como este se
-embarra un gran pliego de papel, llenándole de bazofia, de antíthesis
-ridículos, de esdrújulos phantásticos, de phrasotas que nada significan
-ó significan un grandíssimo disparate, de epíthetos pueriles y alocados
-á una Santaza como Santa Theresa, que mas la ultrajan que la honran, y
-qué sé yo si de proposiciones heréticas ó á lo ménos malsonantes?»</p>
-
-<p>13. «Quien le dixo al Autor del cartel (el qual no es possible
-sino que fuesse por ahí algun Licenciaduelo atolondrado, de estos
-que comienzan á ser aprendices de cultos, y no saben ni son capaces
-de saber en qué consiste el serlo) quien le dixo al Autor del cartel
-que Santa Theresa, ni otra pura criatura, por sí sola era <i>la tierra
-del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó la tierra</i>? Una
-proposicion semejante á esta, que se dixo por María Santíssima,
-conviene á saber que <i xml:lang="la" lang="la">Ipsa colenda est, non
-tantum ut causa nostræ redemptionis, sed etiam ut motivum creationis
-omnium rerum</i>, está notada por gravíssimos Theólogos como digna de muy
-severa censura. Quien le ha dicho que Santa Theresa, ni algun otro
-Santo ó Santa, puede ser en ningun sentido verdadero <i>el agua que da
-vida</i>, pues no hay otra agua que dé vida, sino el agua del bautismo?
-Quien le ha dicho que es el aire que da espíritu, no haviendo otro
-quien le dé ni pueda darle, sino el soplo figurado ó la inspiracion del
-Espíritu Santo? Quien le ha dicho que...?»</p>
-
-<p>14. — «Sossiéguese vuestra Paternidad, dixo el Beneficiado;<span
-class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span> que estas cosas no se han
-de tomar con tanta seriedad: un poco de sangre fria y un mucho de buen
-humor es la mejor receta para curarlas, ó á lo ménos para que no nos
-perjudiquen. Mire vuestra Paternidad: los hombres sabios de la Corte
-saben, que la Corte está llena de ignorantes, presumidos de sabios;
-los extrangeros tambien tienen por allá sus Autores de cedulones, ó
-cosa equivalente; porque pensar que los tontos no están sembrados por
-todo el mundo como los hongos, es cosa de chanza, y si no, ahí está
-Menckenio en su librete de <i xml:lang="la" lang="la">Charlataneria
-eruditorum</i>, que no me dexará mentir. El artífice de nuestro cedulon
-no fué tan mal intencionado como á vuestra Paternidad se le figura. El
-quiso hacer á Santa Theresa un remedo de todos los quatro elementos,
-tierra, agua, aire y fuego; no se le ofreció otra cosa mejor, y dixo
-essos disparates, sin meterse en mas honduras. Aquí no huvo mas,
-y vuestra Paternidad no haga juícios temerarios en materia de su
-doctrina; porque, si sabe la que enseña el catechismo, esto le basta
-para salvarse, sin que sea necessario aprender otras Theologías.»</p>
-
-<p>15. — «Assí supiera yo lo que él sabe, interrumpió á esta sazon Fray
-Gerundio; cada qual siga su opinion, pero en la mia esse hombre es un
-monstruo de ingenio. Qué bellos assuntos ofrece en tan pocas lineas,
-para predicar muchos sermones á la seráphica Madre! No se me olvidarán
-á mí, quando se presente la ocasion. <i>La luna que pisa el peso de la
-luna.</i> Qué divinidad! Pues la prueba: <i>nueva en favores</i>, <i>creciente en
-verdades</i>, <i>llena de luces</i>, <i>menguante de errores</i>. Es un assombro!» —
-«Por lo ménos, dixo el Beneficiado, están diestramente aplicadas todas
-las fases de esse planeta: luna nueva, luna creciente, luna llena y
-luna menguante. Los labradores, los hortelanos y los médicos lunáticos
-excusan otro calendario, y solo con ver el cartel sabrán quando han de
-plantar, sembrar, purgar y sangrar.»</p>
-
-<p>16. — «Dígame vuestra Merced lo que quisiere, continuó Fray
-Gerundio, que yo aquello de <i>el sol que ofusca brillos á los brillos
-del sol</i>, no tengo con que ponderarlo.» — «Ni yo tampoco, respondió
-el Beneficiado, si entendiera bien qué es esto de <i>ofuscar brillos
-al sol</i>. Las nubes no los ofuscan, solo estorban que se comuniquen á
-nosotros, y lo mismo hacen las paredes, las ventanas, los toldos y los
-tejados. Si alguna cosa los huviera de ofuscar, serian las manchas que
-dixo el Padre Christóval Scheinero havia descubierto en el sol con
-un telescopio de nueva invencion; pero es natural, que el Autor no
-quisiesse decir que Santa Theresa era pared, tabique, ventana, toldo,
-tejado ni mancha. Como quiera, ello suena bien, y soy de la opinion de
-Usted, mi Padre Fray Gerundio.»</p>
-
-<p>17. — «Y qué me dirá Usted, prosiguió Fray Gerundio,<span
-class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span> de aquello de <i>fanal del
-Carmelo, farol del mundo</i>? No es un prodigio?» — «Claro está, respondió
-el Beneficiado, que <i>fanal</i> y <i>farol</i> hacen un eco que encanta; porque,
-aunque <i>fanal</i> es una cosa y <i>farol</i> es otra, aquí no nos hemos de
-gobernar por lo que las cosas son, sino por lo que suenan.» <span
-style="margin-left: 0.5em;">— «Sobre todo, añadió Fray Gerundio, lo
-que no se me olvidará</span><br /> para aprovecharme de ello en tiempo
-y en sazon, es el bello pensamiento de <i>la estrella de la alba</i>, <i>y
-la alba de la estrella</i>.» — «Téngolo por muy conceptuoso, dixo el
-Beneficiado, pues ahí da á entender que debe haver alguna estrella
-ordenada <i xml:lang="la" lang="la">in sacris</i>, que se reviste el alba
-para exercitar su órden, y, en fin, <i>el lucero del alba</i> no puede estar
-explicado con mayor émphasis ni hermosura.» — «El concepto predicable
-que mas me agrada, prosiguió Fray Gerundio, es decir que Santa Theresa
-fué <i>el Agustin de las mugeres y la angélica Doctora de los hombres</i>.»
-— «Esso está dicho con gran chiste, respondió el Beneficiado; porque á
-las mugeres las dió su hombre, y á los hombres los dió su muger; y, si
-alguno dixere que hacer á la Santa por una parte <i>Agustin</i> y por otra
-<i>angélica Doctora</i>, es hacerla Doctora hermaphrodita, merece desprecio
-por la bufonada. Qué cosa mas comun el dia de hoy que llamarse un
-hombre <i>Agustin-María</i>? Pues, por qué no se podrá llamar una muger
-<i>Agustin-Thomasa</i> ó <i>Thomasa-Agustin</i>? La terminacion en <i>-a</i> es
-impertinente para el sexo, porque Juno fué muger, y se acaba en <i>-o</i>; y
-Caracalla fué hombre, y se termina en <i>-a</i>.»</p>
-
-<p>18. — «Con Usted me entierren, dixo Fray Gerundio, que se hace cargo
-de las cosas; pero no repara vuestra Merced en aquellos cinco assuntos
-para cinco sermones, que se podrán predicar delante del mismo Papa:
-<i>Theóloga mýstica, phýsica seráphica, natural rhetórica, espiritual
-médica, crítica cherúbica?</i>» — «Dígole á Usted, Padre Predicador
-mayor, respondió el Beneficiado, que respecto de essos cinco assuntos
-esdrujulados, <i>las cinco piedras de la honda de David</i>, que predicó en
-Roma el Padre Vieyra en cinco domínicas de Quaresma, para derribar al
-Philistéo de la culpa, fueron cinco guijarros incultos y de los mas
-vastos. Essas son cinco piedras preciosas, dignas de engastarse en la
-corona de hierro de los Longobardos, que dicen se conserva en Aquisgran
-y pesa algunas arrobas. Lo que extraño es, que el Autor dexasse
-quexosas á otras facultades, quando con igual razon pudiera dexarlas
-favorecidas. Pues, quien le quitaba añadir que Santa Theresa havia
-sido <i>Astrónoma extática</i>, <i>Geógrapha célica</i>, <i>Mathemática týpica</i>,
-<i>Poetisa métrica</i>, etc.?» — «Es que no cabria en el cartel,» respondió
-Fray Gerundio. — «Seria por esso, continuó el Beneficiado; pero era
-fácil el remedio con haverle dispuesto en papel de marca.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span></p>
-
-<p>19. — «El pensamiento que yo prefiero á todos, añadió Fray Gerundio,
-y el que no se me escapará para el primer sermon que se me ofrezca
-predicar á la gloriosa Santa, es aquel que comprende tres puntos
-admirables: <i>grande en el poder</i>, <i>mayor en el penar</i>, <i>máxima en el
-amor</i>.» — «Ellas son tres verdades, dixo el Beneficiado, bien probadas
-en la vida de la seráphica Madre, y no hay duda que la graduacion de
-<i>grande</i>, <i>mayor</i>, <i>máxima</i>, está segun arte; y la terminacion en
-<i>-er</i>, <i>-ar</i>, <i>-or</i> es de exquisito gusto. Lástima fué no añadiesse que
-la Santa havia sido <i>óptima en escrivir</i>, <i>sabia de oriente á sur</i>, y
-quedaban comprendidas todas las terminaciones de <i>-ar</i>, <i>-er</i>, <i>-ir</i>,
-<i>-or</i>, <i>-ur</i>.»</p>
-
-<p>20. — «Y le parece á vuestra Merced, interrumpió Fray Gerundio, que
-no es digno de la mayor admiracion el último elogio con que acaba,
-diciendo que Santa Theresa era y havia sido <i>por su virtud, por su
-nobleza, por su prudencia, por su patria, hechizo de la Europa, Señora
-de ambos mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla</i>?» — «Oh, mi
-Padre Fray Gerundio!» respondió el Beneficiado. «Essa es una <i>cabeza
-de obra</i> (perdóneme nuestra lengua, que se me ha puesto en la cabeza
-explicarme assí). Esse es un golpe; qué digo golpe? es un porrazo que
-descubre los sesos al assombro. Por algo le reservó el Autor para lo
-último, que es donde se ha de dar el mayor chispazo. Tiene, tiene mas
-alma de la que parece á primera vista. Es uno de aquellos elogios que
-llaman <i>de correspondencia</i>; porque á los quatro primeros substantivos
-han de corresponder por su órden los quatro segundos adjetivos,
-casándolos y pareándolos segun su numeracion. Yo me explicaré, si
-acierto.»</p>
-
-<p>21. «Pidieron informe á cierto bellacuelo de no sé qué Rector,
-(porque no dice la leyenda si era de Universidad ó de Colegio,) y él le
-dió en este dístico, que pienso ha de ser de Juan Owen:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Est bonus et fortasse pius, sed rector ineptus:</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Vult, meditatur, agit, plurima, pauca, nihil.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Ahora note vuestra Merced aquí la correspondencia ó el
-casamiento de los tres verbos con los tres acusativos: <i xml:lang="la"
-lang="la">vult plurima, meditatur pauca, agit nihil</i>. Pues, á este
-modo el ingeniosíssimo Autor del cedulon dixo que Santa Theresa de
-Jesus era, <i>por su virtud, hechizo de la Europa; por su nobleza, Señora
-de dos mundos; por su prudencia, Abogada de España; y por su patria,
-Consejera de Castilla</i>. Es verdad que, despues de haverla supuesto
-Señora de dos mundos, baxó mucho la puntería, primero en hacerla
-Abogada, y despues Consejera. Pero, qué tirador hay tan diestro que lo
-acierte todo y que alguna vez no baxe un poco los puntos? En todo<span
-class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span> caso, todos aquellos y
-todas aquellas que tuvieren la dicha de haver nacido en la nobilíssima
-Ciudad de Avila, donde nació Santa Theresa, deben dar gracias al Autor
-del cartel por haverlos descubierto un honorífico privilegio, de que
-verosímilmente ninguno de ellos ni de ellas tenia noticia. Sepan que
-son por su patria Consejeros ó Consejeras de Castilla. Y assí, desde
-aquí adelante no se ha de llamar Avila de los Cavalleros, sino Avila
-de los Consejeros y de las Consejeras. De las ilustres familias de los
-Zepedas y Ahumadas, que dieron á luz á esta gran Santa, no hay que
-hablar. Su privilegio ó su gloria es mucho mayor, pues precisamente por
-su nobleza son Señoras de ambos mundos.»</p>
-
-<p>22. — «Paréceme, dixo Fray Gerundio, que vuestra Merced á ratos
-se zumba; pues en verdad que yo hablo muy de veras en todo quanto
-digo. A lo ménos no tendrá vuestra Merced que glosar sobre aquella
-elegantíssima phrase que dice: <i>Comienza el jubiléo pleníssimo desde
-la hora de vísperas, quando en carroza de crystal hace su marcha el
-sol</i>.» — «Qué he de glosar de esse parénthesis, ni qué puedo decir de
-él, respondió el Beneficiado, que no sea muy debaxo de lo que merece?
-La elevacion de la phrase no puede ser mayor, pues llega hasta el
-mismo sol. La del concepto es clara como un crystal, y, sobre todo, la
-oportunidad no tiene precio. Añádese la novedad con que se corrige la
-plana á todos los Poetas que ha havido, desde que se fundó la poesía
-en la Arcadia ó en Caldéa, que esse es chico pleito. Todos hasta aquí
-havian dado en la manía de que el sol hacía sus marchas en carroza de
-fuego, y despues, segun unos, se sepultaba en urna de crystal, y, segun
-otros, se dormia en catre de plata líquida. Ha sido enorme error, ó por
-lo ménos una alucinacion tan universal como de grave perjuicio. Por
-un telescopio de nueva invencion, con las lentes invertidas, que por
-dicha llegó á manos de nuestro Autor, descubrió claríssimamente, que
-la carroza en que el sol corre la posta es de crystal; y, aunque desde
-léjos parece que rua toda embestida de fuego, y que es fuego lo que
-respiran por las narices y boca los cavallos que la tiran, es ilusion
-de vista. Esto nace de que, como el sol va dentro de la carroza, y esta
-es de crystal, assí como tambien son diáphanos y transparentes los
-cavallos, penétranse los rayos por las vidrieras, y parece fuego lo que
-en la realidad no es mas que crystal de roca.»</p>
-
-<p>23. — «Búrlese vuestra Merced ó no se burle, dixo Fray Gerundio, no
-podrá negar que es elegante la expression con que anuncia al público
-los sugetos que han de predicar, y el texto sobre que <i>serán trompetas
-mýsticas de las voces evangélicas (Confiteor tibi, Pater) los Oradores
-siguientes</i>...» — «Pues vé Usted? respondió el Beneficiado, esso
-es puntual<span class="pagenum" id="Page_214">p. 214</span>mente
-lo único que yo huviera omitido; no porque no esté dicho con mucha
-<i>sonorosidad</i> y en una bella cadencia de los dos esdrúxulos, <i>mýsticas</i>
-y <i>evangélicas</i>; sino porque, como ahora hay tantos en el mundo que
-perderán un par de amigos por aprovechar un equivoquillo insulso,
-havrá mas de dos que digan que muchos, todos ó algunos de los Oradores
-nombrados eran unos pobres <i>trompetas</i>, y citarán para prueva al mismo
-Cartel.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch6_2">
- <h3>CAPITULO II.</h3>
- <p class="subh3">Estornuda el Beneficiado; interrúmpese la
- conversacion con el <i xml:lang="la" lang="la">Dominus tecum</i> y con
- el <i>Vivan Ustedes mil años</i>, y despues se suena.</p>
-</div>
-
-<p>1. — «<big><span class="smcap">No solo</span></big> cortó vuestra
-Merced mi cólera, dixo á esta sazon el Maestro Prudencio con semblante
-placentero, sino que la ha convertido en risa. Ya veo, que no es
-negocio de tomar con seriedad los disparates de essos cedulones que se
-fixan en las esquinas. De essos no se sigue otro inconveniente, que
-el que á sus Autores los tengan por lo que son; pero otras bocanadas
-parecidas á essas, en los púlpitos no se pueden tolerar, porque son
-de grave consequencia para la Religion, para la Nacion y para las
-costumbres. En suma, el cartel es disparatadíssimo, y no parece
-possible otro que lo iguale.»</p>
-
-<p>2. — «Esso es mucho decir, Padre Maestro, replicó el Beneficiado; la
-esphera de lo possible es muy dilatada, y á pique está que tenga en el
-bolsillo con que convencer á vuestra Reverendíssima, quanto se equivoca
-en juzgar que no caben en la linea mayores dislates.» — «Vuestra Merced
-se chancéa», dixo el Maestro Prudencio. — «Me chancéo? replicó el
-Beneficiado; ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y haciendo,
-sacó del bolso otro papel, que tambien protestó se le havian enviado
-por el corréo como pieza única; y era un cartel que se fixó, no en la
-Corte, sino en otra Ciudad muy autorizada, publicando una fiesta de San
-Cosme y San Damian. Leyóle con fidelidad, á excepcion de tal qual cosa
-que omitió por prudencia, y decia assí literalmente:</p>
-
-<p>«Solemnes Cultos, Obsequiosos Aplausos, Aclamaciones Festivas,
-Demostraciones del mas fino Amor, que á sus fidelíssimos Achates,
-Templos vivos de la Charidad, Seutipiubsores, Cosmiclimatas,
-Brachamanes, Oficinas de las maravillas divinas, Prodigios de Milagros,
-Milagros de Prodigios, Chrysoprasos de la Gracia, Agapetas de
-Corazones, Val.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span><i>San</i> <b>Cosme</b> <i>y San</i> <b>Damian</b></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Dedican, Consagran y Ofrecen con cordial devocion los
-Hijos de etc.»</p>
-
-<p>3. — «Me doy por convencido, dixo el Maestro Prudencio, volviéndose
-á santiguar; esse cartel es mas breve que el antecedente, no tiene otra
-cosa mejor. Por lo demas, se puede decir de los dos lo que respondió
-cierto Provincial á un Padre, que tenia dos hijos en la Religion y
-le preguntó qual de los dos era el peor, Fray Pedro ó Fray Juan? A
-que respondió el Provincial: <i>Ambos son peores</i>. Yo no entiendo la
-lengua griega, de lo que estoy muy pesaroso, y lo digo con vergüenza;
-pero harto será que hasta para los mismos Griegos no sea grieguíssima
-toda essa gerigonza de <i>Achates</i>, <i>Seuptipiubsores</i>, <i>Cosmiclimatas</i>,
-<i>Brachamanes</i>, <i>Chrysoprasos</i> y <i>Agapetas</i>. <i>Brachmanes</i> (y no
-<i>Brachamanes</i>) no es voz griega, y ya sé lo que significa. Es una
-casta ó muchas, de las familias mas nobles y mas sabias en las Indias
-orientales, sumamente dificultosas de convertir, porque, teniendo por
-viles y por vitandos á todos los que no son de igual familia ó casta,
-se desdeñan de tratar con ellos, tanto que ni aún para exercer los mas
-baxos oficios de la casa los admitirán. Y assí el cocinero del Brachman
-ha de ser Brachman; llegando en algunas partes la extravagancia á
-señalar tambien sus castas brachmanales á los cavallos, á los jumentos
-y á los demas brutos domésticos, para que los Brachmanes se puedan
-servir de ellos con honor. Pero al fin, yo no sé por donde los pueda
-venir lo <i>Brachman</i> á los dos gloriosíssimos Mártyres San Cosme y San
-Damian.»</p>
-
-<p>4. — «Ahora se detiene en esso vuestra Reverendíssima? repuso
-el Beneficiado. Lo Brachman los viene por tan linea recta, como lo
-<i>Seuptipiubsor</i>, <i>Cosmiclimata</i> y <i>Chrysopraso</i>. El inventor del
-solemníssimo cedulon no se paró en essas menudencias. Tiró, lo primero,
-á acreditarse de otro Cornelio Schrevelio en la inteligencia de la
-lengua griega para con los ignorantes de ella, y pretendió, lo segundo,
-aturrullar los oídos del populacho con essas voces barbarisonantes,
-sin havérsele passado otra cosa por la imaginacion. Si entónces se le
-huviera ocurrido á ella el <i>Heautontimorumenos</i> de Terencio, tan cierto
-es que llama <i>Heautontimorumenos</i> á los dos benditos Santos, como
-los llamó <i>Cosmiclimatas</i> y <i>Agapetas</i>. Yo bien sé, que se llamaban
-<i>Agapetas</i> aquellos que assistian á los convites de la charidad, que se
-estilaban entre los fieles allá en los primeros siglos de la Iglesia,
-y que los mismos convites se llamaban <i>agapes</i>, de <i>agapa</i>, que
-significa <i>amor</i>; pero se me esconde, qué aplicacion oportuna y natural
-se puede hacer de esta voz á los dos santos Médicos.» — «Como<span
-class="pagenum" id="Page_216">p. 216</span> quiera que ello sea, dixo
-entónces Fray Gerundio, tomando un polvo y haciendo del socarron, estos
-<i>epitectos</i> suenan bien y pueden hacer su papel en un sermoncito de
-rumbo.»</p>
-
-<p>5. — «Tenga Usted, exclamó á esta sazon el Maestro Padre Prudencio,
-dándose una palmada en la frente, que tambien yo he de contribuir con
-mi cornadillo al provechoso assunto de esta conversacion. Ahora me
-acuerdo, que tengo en la celda dos papelitos impressos á manera de
-esquelas, que pocos dias há me envió de Zaragoza cierto corresponsal
-mio de la Orden, hombre de juício, de delicadeza y de literatura; para
-que sepa vuestra Merced, Señor Beneficiado, que todos tenemos tambien
-nuestros amigos y nuestras correspondencias de gustillo. Si no me
-engaño, estos papelejos están en el mismo gusto que los dos carteles,
-salvo que son por término muy diferente y están escritos en latin. Son
-quatro décimas latinas en ecos, las quales forman dos elogios distintos
-al angélico Doctor Santo Thomas; y dudo mucho que hasta ahora hayan
-dado á luz las prensas quatro locuras semejantes. Voy por ellas.»
-Salió, llegó, volvió, sentóse, y leyó lo que se sigue:</p>
-
-<p class="centra mt1"><big><i xml:lang="la" lang="la">Eucharistico Ecclesiæ Calamo.</i></big></p>
-
-<table class="rotos" summary="Versos rotos">
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Angelico Præcep</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">tori,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Tori Cathedram a</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">genti,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Genti ut luceat pubesc</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">enti,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Entique fulgeat</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">majori:</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Humilitatis A</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">mori,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Mori Thomæ, qui extat Pr</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">ora,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Ora, Cymba Matre F</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">lora,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Lora, Dux, Gladius, A</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">cantus,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Cantus, Sidus, Turris, Xan</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">thus,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Thus, Paradisus, Au</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">rora.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">Soli lucis ful</i></td>
- <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">minoso;</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Minoso hæresis ter</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">rori,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Rori gratiæ g</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">estuoso,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Aestuosoque Doc</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">tori,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Castissimo intacto fl</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">ori,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Ori Sophiam evo</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">menti,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Menti proclivæ cl</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">amori,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Amorique Dei ferv</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">enti,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Hæc libens consecro</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Thura,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Dona dum expecto fu</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">tura.</i></td>
- </tr>
-</table>
-
-<p>6. — «Padre Maestro, qué dice!» exclamó el Beneficiado, tendiéndose
-de risa por aquellos suelos. «Es possible que se han impresso essas
-preciosidades? Si no conociera á vuestra<span class="pagenum"
-id="Page_217">p. 217</span> Reverendíssima y no supiera que es hombre
-tan serio y tan veraz, creeria que era invencion suya. Venga por
-Dios esse papel, que no hay dinero con que pagarle.» Tomóle, leyóle,
-releyóle, estuvo pasmado y suspenso por algun tiempo, y al cabo
-prorumpió en estas exclamaciones: «Soy un insulso! soy un tonto! soy un
-mentecato! soy un ignorante! Yo creí que sabia algo de composiciones
-locas, disparatadas, ridículas, y tenia mi poco de vanidad de que las
-que havia encomendado á la memoria eran originales; pero todas ellas
-no valen un pito en comparacion de estas dos décimas; y, hablando
-determinadamente de mis dos carteles, con que yo venia tan confitado,
-digo con ingenuidad que</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">non sunt nostrates tergere digna nates</i>.»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>7. «Me ha de dar vuestra Reverendíssima licencia, aunque parezca un
-poco prolixo, para construir fielmente en castellano lo que dicen essas
-dos décimas, siguiendo puntualmente el mismo órden de su epígraphe y de
-sus piés, aunque no sea possible conservar sus divinos ecos; porque,
-como las voces castellanas son tan distintas de las latinas, no pueden
-corresponder á unas los ecos de las otras.</p>
-
-<p class="centra mt1"><big><i>A la Eucharística Pluma de la Iglesia.</i></big></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Al angélico Preceptor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Cathedrático de la cama,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Para lucir á los que apunta el bozo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y para resplandecer al mayor ente:</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Al amor de la humildad,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>A la costumbre de Thomas, que es proa,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ora marítima y el bote Flora,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Cota, Capitan, espada, Acanto,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Canto, estrella, torre, Xanto,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Incienso, Paraíso, Aurora.</i></div>
- </div>
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Al sol que fulmina luz,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Amenazante terror de la heregía,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Rocío que lleva á la gracia,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y Doctor ardiente:</i></div>
- <div class="verse i0"><i>A la castíssima intacta flor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Boca que vomita sabiduría,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Entendimiento inclinado al clamor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y amor de Dios ferviente,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Consagro con gusto estos inciensos,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Miéntras espero los dones futuros.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>8. «No me detengo ahora en los barbarismos ni en los solecismos,
-que hierven en el latin; porque, si me detuviera<span class="pagenum"
-id="Page_218">p. 218</span> en esto, seria tan pobre hombre como el
-que lo compuso. Lo que me arrebata toda la atencion, es pensar qué
-cansado quedaria el brazo de su Autor, y qué ufanos los que costearon
-la impression de esta grande obra y sembraron de sus papeluchos á la
-Ciudad de Zaragoza. Entre quantos mentecatos passaria el artífice por
-un ingenio monstruoso! Quantos innocentes creerian que no se havian
-dado al Angel de las escuelas elogios mas delicados! Hora bien, Padre
-Maestro, yo no soy Poeta, ni permita Dios que lo sea. En serio he
-compuesto bien pocas coplas, y, aunque algunas se han celebrado, bien
-conozco que estoy muy distante de la perfeccion de esta facultad, tan
-grande como desgraciada; pero tanto como para componer de repente,
-no digo una décima, sino aunque sea una cancion real con su cola y
-todo, y un romance tan largo como el de Don Diego de Mendoza, con tal
-que sea sin connexion, sin órden, sin sentido, y á desbarrar á tiros
-largos, dicen que tengo algun talento, y en parte me inclino á creerlo,
-porque me he experimentado en algunas funciones. Pues á Dios y á dicha,
-y á salga lo que saliere, allá va essa décima con ecos, imitando
-perfectamente á las dos latinas; y sea para mayor honra y gloria de su
-incomparable Autor.</p>
-
-<p class="centra mt1"><big><i>Décima.</i></big></p>
-
-<table class="rotos" summary="Versos rotos">
- <tr>
- <td>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>La batalla de Bi</i></td>
- <td><i>tonto,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Tonto no fué en Mon</i></td>
- <td><i>dragon,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Dragon que vió la f</i></td>
- <td><i>uncion,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Uncion tomó junto al</i></td>
- <td><i>Ponto.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Si al Parnasso me re</i></td>
- <td><i>monto,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Monto sobre tí, Pol</i></td>
- <td><i>lino,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Lino se hila en el mo</i></td>
- <td><i>lino,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Lino de Mingo Ca</i></td>
- <td><i>zurro,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Zurro y mas zurro á este</i></td>
- <td><i>burro;</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Y cátate un desa</i></td>
- <td><i>tino.</i>»</td>
- </tr>
-</table>
-
-<p>9. — «Es buen repente, dixo el Maestro Prudencio, y digna
-retribucion del simple que ultrajó mas que honró al angélico Doctor
-con essa sarta de necedades. Llámale <i>Pluma eucharística de la
-Iglesia</i>, y es lo único bueno que tiene el elogio, con alusion á que
-el Santo compuso el oficio del Santíssimo Sacramento; y, aunque no
-faltaron algunos que le quisieron disputar esta gloria y á nosotros
-este consuelo, ya el hecho no admite duda. Y, si fué tambien Autor
-del devotíssimo hymno <i xml:lang="la" lang="la">Sacris solemnis</i>,
-juntamente con el otro</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pange lingua gloriosi</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Corporis mysterium;</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0"><span class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span>qué
-indignacion ó qué risa le causaria, si los Santos fuessen capaces
-de estos afectos en aquella region de immutable serenidad, al verse
-elogiar tan torpemente por un Poeta igualmente zafio que zurdo?
-Harto será le dissimulasse los barbarismos de <i>minoso</i>, <i>fulminoso</i>,
-<i>æstuoso</i>, <i>gestuoso</i>, que dudo mucho huviesse dado con ellos el
-célebre Cárlos de Fresne, Señor de Cange, en su laboriosíssimo
-<i>Glossario</i> ó <i>Diccionario de la baxa latinidad</i>.» — «Como quiera,
-Padre reverendíssimo, replicó el Beneficiado, las dos décimas son tan
-disparatadas, que no parecen possibles otras que las igualen.»</p>
-
-<p>10. — «Esso es mucho decir, respondió el Padre Maestro, tomando al
-Beneficiado las mismas palabras de que se havia valido para creer,
-que no era possible otro cartel tan desbarrado como el primero; esso
-es mucho decir, Señor Beneficiado; la esphera de lo possible es muy
-dilatada, y á pique está que tenga en esta otra mano con que convencer
-á vuestra Merced, quanto se equivoca en juzgar que no caben en la
-linea mayores dislates. Ahora lo veredes, dixo Agrages.» Y, diciendo y
-haciendo, leyó otro par de décimas, assimismo impressas, en elogio del
-proprio Santo, que decian de esta manera:</p>
-
-<p class="centra mt1"><big><i xml:lang="la" lang="la">Sanctissimo Conciliorum Altari.</i></big></p>
-
-<table class="rotos" summary="Versos rotos">
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Maximo Scholæ Pa</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">trono,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Throno Pudoris ve</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">terni,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Terni contra vim A</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">verni,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Verni Solis gaudes</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">dono,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Sedulo Ecclesiæ Colon</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">o.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">O multiplex tui vo</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">lumen.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Lumen, Lagena, C</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">acumen,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Acumen, Sol, Luna, Na</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">vis,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Vis, Radius, Lancea, Cl</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">aris,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Avis, Tuba, Scutum,</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Flumen.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">Firmo doctrinæ Cas</i></td>
- <td class="pt1"><i xml:lang="la" lang="la">tello,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Telo humoris no</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">civo,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Cibo Domini no</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">vello,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Bello Veneris</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">læsivo,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Numini cœli f</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">estivo,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Aestivo orandi sa</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">cello,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">Zelo Universi attr</i></td>
- <td><i xml:lang="la" lang="la">activo,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2"><i xml:lang="la" lang="la">Activo virtutis cœlo,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2"><i xml:lang="la" lang="la">Hæc serta dico gratanter,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2"><i xml:lang="la" lang="la">Numenque nixurio instanter.</i></td>
- </tr>
-</table>
-
-<p>11. — «Vuestra Reverendíssima tiene razon, dixo el Beneficiado,
-luego que le permitieron hablar las carcaxadas, en<span
-class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span> fuerza de las quales
-temió arrojar los hijares por la boca; en comparacion de essas dos
-décimas, las otras dos son discretíssimas, son elegantíssimas, son
-conceptuosíssimas, y son todos los superlativos que puede inventar el
-Autor italiano mas ensuperlativado: es lástima no volverlas en romance.
-Voy á hacerlo con la misma legalidad que las otras.</p>
-
-<p class="centra mt1"><big><i>Al Santíssimo Altar de los Concilios.</i></big></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Al máximo Patrono de la Escuela,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Throno del pudor veterano,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Contra la fuerza del terno Averno,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que gozas del don del Sol de Verano,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Al cuidadoso Labrador de la Iglesia.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Oh, quantos volúmenes has escrito!</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Luz, botella, cumbre,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Agudeza, Sol, Luna, nave,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Fuerza, rayo, lanza, llave,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ave, trompeta, escudo, rio.</i></div>
- </div>
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Al firme Castillo de la doctrina,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Dardo de humor nocivo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Comida nueva del Señor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Guerra lesiva de Vénus,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Al festivo Dios del Cielo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Capilla para orar en el Verano,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Zelo attractivo del Universo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Activo Cielo de la virtud,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Dedico con gusto estas coronas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y con instancia estoy pariendo el Númen.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>12. «Desafío á todos los ingenios del mundo, exceptuando únicamente
-el del Autor, á que en tan pocos renglones pongan en pié tanta multitud
-de disparates ni de cosas tan inconnexas, tan absurdas y tan alocadas.
-Lo de <i>Santíssimo Altar de los Concilios</i>, ya sé á lo que alude: hace
-alusion á no sé qué Papa del Orden de Predicadores, que, estando para
-celebrar missa á presencia de los Padres de un Concilio, mandó le
-pusiessen por ara un libro de Santo Thomas. Passe la noticia, por mas
-que la contradigan muchos; que yo no hallo repugnancia en creerla, ni
-encuentro dissonancia en que un Papa quisiesse distinguir con este
-singularíssimo honor las obras de un Santo Thomas tan beneméritas de
-la universal Iglesia. Pero, qué nos querrá dar á entender el Decimista
-con decir, que Santo Thomas es <i>throno del pudor veterano</i>? Si se havrá
-excitado otra disputa sobre el pudor veterano y el pudor moderno, como
-la que en años passados divirtió por algunos dias á la Corte sobre los
-Oradores <i>á la moderna</i> y <i>á la veterana</i>? No haria mal el Decimista en
-explicarnos<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span> qual era
-el pudor <i>veterano</i>, para ver si nos convenia trocar el <i>moderno</i> por
-él.»</p>
-
-<p>13. «Aquello de <i>contra la fuerza del terno Averno</i> (<i
-xml:lang="la" lang="la">terni contra vim Averni</i>) es un descubrimiento
-terrible. Hasta aquí creímos que no havia mas que un infierno, esto es,
-un único seno de los precitos y de los condenados; y lo mas á que se
-adelantaba la consideracion, segun el pensamiento de San Agustin, era
-á que para los Christianos parece que debiera haver dos. El Decimista
-por la cuenta ha descubierto otro tercero, ó un terno de infiernos
-horroroso:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Pues que vencia allá el pudor veterano</i></div>
- <div class="verse i0"><i>La fuerza superior del terno Averno.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>14. «Pero, lo que no se puede negar es que el pensamiento del
-quarto pié, <i xml:lang="la" lang="la">Verni solis gaudes dono</i>, (<i>que
-gozas del don del sol de Verano</i>) es un pensamiento verdaderamente
-alto y profundo. No dixo que Santo Thomas gozaba del don del sol del
-invierno, del de la primavera, ni del del otoño; sí del del verano, del
-del estío, y verosímilmente del mismo de la Canícula. Y esto por qué?
-Porque mereció vestir el religiosíssimo hábito del grande Patriarcha
-Santo Domingo; y todos sabemos que este Santo, aún ántes de nacer,
-fué mysteriosamente prenunciado á su Madre, quando soñó que trahia en
-su vientre un perro con una hacha encendida en la boca: figura la mas
-cabal de la Canícula, la qual por ahora siempre es en el rigor del
-verano, que, andando el tiempo, no sabemos por quando caerá. Pues, sin
-duda que esso quiso decir el Poeta, quando afirmó que Santo Thomas
-<i>gozaba del don del sol de Verano</i>; pero, si quiso decir otra cosa,
-agradézcame la buena voluntad.»</p>
-
-<p>15. — «Gana tiene vuestra Merced de perder tiempo, interrumpió el
-Maestro Prudencio, en ir interpretando, ni mucho ménos glosando, los
-disparates de las décimas. Hemos menester hacernos cargo de que el
-Poeta era un pobre simple, que solo tiró á ajustar sus ecos, saliessen
-como saliessen, sin consequencia para lo demas. A no ser esto assí,
-quien le havia de tolerar que llamasse á Santo Thomas <i>dardo de humor
-nocivo</i> (<i xml:lang="la" lang="la">Telo humoris nocivo</i>), <i>festivo
-Dios del Cielo</i> (<i xml:lang="la" lang="la">Numini Cœli festivo</i>), y
-<i>capillita para orar en el verano</i> (<i xml:lang="la" lang="la">æstivo
-orandi Sacello</i>)?» — «A fé que tiene vuestra Reverendíssima razon, dixo
-el Beneficiado, y no gastemos mas prosa con este innocente. Mas, porque
-no se quexen estas segundas décimas de que no las saludo yo con otra de
-mi invencion, como á las primeras, allá van essos diez piés en busca
-del Autor, que debiera andar en quatro:</p>
-
-<table class="rotos" summary="Versos rotos">
- <tr>
- <td><i>Salvages en la Ca</i></td>
- <td><i>nada,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><span class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span><i>Nada teneis que bus</i></td>
- <td><i>car,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Cár... los quinto, ni aún el</i></td>
- <td><i>Zar,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Porque mas acá hay po</i></td>
- <td><i>sada:</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Sada fué mi cama</i></td>
- <td><i>rada,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Rada toma chocol</i></td>
- <td><i>ate,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Ate Roque el cordel</i></td>
- <td><i>late,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td><i>Late un oculto myste</i></td>
- <td><i>rio,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2"><i>Ríome del Magisterio,</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2"><i>Y cátate otro disparate.</i>»</td>
- </tr>
-</table>
-
-<p>16. Como durante la glosa de las quatro décimas no dexaron hacer
-baza á nuestro Fray Gerundio, guardó un profundo silencio; pero no se
-le dió mucho, porque á él no le havian parecido tan mal las décimas
-como al Beneficiado y al Padre Maestro; ántes bien hallaba en los
-écos una gracia sin igual, que casi casi le encantaba; y, si salia á
-defenderlas, bien conocia que no havia de sacar buen partido; si se
-ponia de parte de los que se burlaban de ellas, iria contra su propria
-conciencia. Con que, todo bien considerado, se alegró de que no le
-dexassen hablar. Solo suplicó al Padre Maestro, que le permitiesse
-sacar una copia de aquellos papeles, para reservarlos entre los
-mas curiosos, lo que sin dificultad le concedió, pareciéndole que,
-despues de la merecida zurra que havian llevado, no le passaria por la
-imaginacion conservarlos para otra cosa que para diversion y para risa,
-y no para modelo.</p>
-
-<p>17. Con esto levantó la visita el Beneficiado, á quien salieron á
-despedir el Maestro Prudencio y Fray Gerundio. En el camino, y como
-de passo, dixo el Padre Maestro al Beneficiado: «Por aquí se conoce,
-con quanta justificacion está mandado por diferentes autos acordados
-del Consejo y por otras varias reales órdenes, que ningun Impressor
-pueda imprimir libro, memorial ú otro algun papel suelto de qualquier
-calidad y tamaño, <i>aunque sea de pocos renglones</i>, sin que le conste
-y tenga licencia para ello del Consejo ó del Señor Juez privativo y
-Superintendente general de imprentas, pena de dos mil ducados y seis
-años de destierro. Es justíssima esta providencia, por mas que parezca
-demasiadamente rígida, y, si se observara con el debido rigor, no se
-imprimirian carteles necios, décimas locas ni folletos indignos, que,
-todo bien reflexionado, no tanto nos divierten quanto nos afrentan. Hoy
-se cela esto de los libros y de las imprentas con mayor severidad que
-nunca, y, aunque algunos se quexen de la nimiedad, ménos inconveniente
-hay en este extremo que en el contrario, y mas quando enseña la
-experiencia, que ni aún todo este rigor alcanza para librarnos del
-todo de estas monstruosidades. Ojalá que con el mismo se celaran las
-dedica<span class="pagenum" id="Page_223">p. 223</span>torias de
-las conclusiones, en las quales hay tanta bazofia y tanto desatino,
-que alguna vez he estado tentado á hacer una coleccion de las mas
-ridículas, y solo me ha detenido la consideracion de que las Naciones
-no nos tengan á todos por bárbaros, siendo assí que somos tantos á
-llorar la intrépida ignorancia de los que dan motivo para esto.» A tal
-punto llegaron á la portería, y el Beneficiado se fué á su casa, y cada
-uno de los dos Religiosos á su celda.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch6_3">
- <h3>CAPITULO III.</h3>
- <p class="subh3">Dispone Fray Gerundio su Semana Santa.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Tomóla</span></big> con tanto empeño,
-que se negó con exemplar constancia y edificacion á los muchos que
-tuvo para predicar varios sermones en aquel verano. Entre otros, le
-importunaron con excesso para que admitiesse uno de grande aparato
-y de no menor utilidad, para una fiesta que se havia de celebrar
-en cierto lugar vecino, en accion de gracias de haver hecho el Rey
-Obispo de Indias al Cura que era del mismo lugar, hombre docto,
-piadoso y limosnero. No le pudieron vencer á que lo admitiesse, por no
-distraherse á otros assuntos ni exponerse á que le faltasse el tiempo
-para prevenir su Semana Santa. Y, por quanto uno de los que mas le
-instaban, para que admitiesse el sermon de gracias, le dió á entender
-que se atribuiria su resistencia á que era assunto nuevo y enrevesado,
-de lo que havia poco en los libros, y por esso no se atrevia con
-él, Fray Gerundio, para desengañarle, le enseñó al instante unos
-apuntamientos que tenia, á su parecer muy escogidos, para este género
-de funciones.</p>
-
-<p>2. Eran todos sacados á la letra de cierto sermon, que se predicó
-en cierta Ciudad al mismíssimo idéntico assunto, de un Párrocho electo
-Obispo de Indias, llamado Juan, (assí se llamaba tambien el nuevo
-Electo,) que lloró mucho con la noticia de su eleccion, se resistió
-á consentir en ella, al fin aceptó. Celebró una fiesta muy solemne,
-en su misma Parrochia, una numerosa Congregacion que havia en ella,
-de que era Padre espiritual el mismo Señor Obispo. Se buscó Orador de
-fuera, y fué un Padre Maestro, ingenioso y hábil sin duda, pero de
-los que en el púlpito se dexan llevar de la corriente. Se traxo la
-música de la Cathedral, huvo fuegos, toros y vítor, que sacaron los
-Estudiantes de la Escuela que havia professado el Prelado. De todo se
-hizo cargo el Ora<span class="pagenum" id="Page_224">p. 224</span>dor
-en la salutacion, y todo le pareció á Fray Gerundio que con grandíssima
-facilidad se podia adaptar á la eleccion de qualquiera Señor Obispo. Y,
-si en la fiesta estaba el Sacramento patente, como es regular, seria
-otro tanto oro. El excerpto, que leyó al que le importunaba, decia assí
-á la letra:</p>
-
-<p>3. «<b>Apuntamientos para Sermones en elecciones de Obispos</b>:</p>
-
-<p>Si se aflige el Electo, como suele suceder, consolarle con esta
-entradilla: <i>No lloreis, Juan, no lloreis: Ne fleberis</i>. Y por qué
-llora Juan? Ya lo dice él mismo: <i xml:lang="la" lang="la">Vidi in
-dextra sedentis super thronum librum scriptum intus et foris, signatum
-sigillis septem... et ego flebam multum</i>. El que está sentado sobre
-el throno es el Rey: el libro del qual pendian siete sellos, segun
-unos, es figura de las Bulas plumbadas, de las quales viene pendiente
-el plomo con el sello pontificio: <i xml:lang="la" lang="la">Pictores
-nostri hunc librum cum septem sigillis pendentibus instar Bullarum
-depingunt</i>. Segun otros, era una carta cerrada, llamada <i>libro</i>,
-como llaman los Hebréos á qualquiera papel ó pergamino escrito:
-<i xml:lang="la" lang="la">Hebræi quodcumque scripti genus librum
-appellant</i>. <i xml:lang="la" lang="la">Ille, de quo hic agitur, erat
-potius epistola quædam plicata.</i> Carta cerrada á nombre del Rey, que
-amenaza con unas bulas plumbadas, motivo es para que Juan llore y se
-aflija mucho: <i xml:lang="la" lang="la">et ego flebam multum</i>. Ya
-tenemos Cedula Real, Bulas y llanto.»</p>
-
-<p>4. «Quien ha de consolar al pobre Obispo? Ya lo dice el texto: <i
-xml:lang="la" lang="la">Vicit Leo de Tribu Juda</i>. El Leon de Judá, que
-se representa no solo como manso Cordero, sino como muerto sobre el
-mismo libro, <i xml:lang="la" lang="la">Agnum stantem tamquam occisum</i>,
-es figura del Sacramento. Este Cordero sacramentado le alarga con
-su propria mano las Bulas: <i xml:lang="la" lang="la">et accepit de
-dextra sedentis in Throno librum... instar bullarum depingunt</i>. Mándale
-que las acepte y que dé cuenta á su santa Iglesia: <i xml:lang="la"
-lang="la">scribe Ecclesiis</i>; no puede resistirse: <i xml:lang="la"
-lang="la">vicit Leo</i>. Ni tiene para qué, porque el mismo Cordero se
-empeña en darle quanto ha de menester para desempeñar su ministerio.
-Por esso se representa unas veces passeándose, otras sentado, y otras
-en pié: <i xml:lang="la" lang="la">ambulantem</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">sedentem</i>, <i xml:lang="la" lang="la">stantem</i>. Quando
-pesa los méritos del que ha de elegir, se passéa, <i xml:lang="la"
-lang="la">ambulantem</i>; quando los califica, se sienta, <i xml:lang="la"
-lang="la">sedentem</i>; quando los premia, se pone en pié, <i
-xml:lang="la" lang="la">stantem</i>. Como que está pronto para ayudarle y
-para defenderle! Necessita el Obispo ojos? El Cordero tiene siete, <i
-xml:lang="la" lang="la">habentem oculos septem</i>. Necessita los dones
-del Espíritu Santo? Ahí los tiene figurados en los siete cuernos del
-Cordero, <i xml:lang="la" lang="la">cornua septem</i>. Necessita atravesar
-el mar y que los Angeles del Señor le conduzcan felizmente á Tierra
-firme? Ahí lo tiene todo: <i xml:lang="la" lang="la">Habentem cornua
-septem et oculos septem, qui sunt septem spiritus Dei missi in omnem
-terram</i>.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span></p>
-
-<p>5. «Supuesta la aceptacion como triumpho del Cordero, quien le da
-ó quien le instituye la solemníssima fiesta en accion de gracias?
-Al texto: <i xml:lang="la" lang="la">Cum aperuisset librum, viginti
-quatuor Seniores ceciderunt coram Agno, habentes singuli citharas
-et phialas aureas... dicentes</i>, etc. Los <i>Antiguos</i>, los <i>Doces</i>,
-los <i>Veinte y quatro</i>, que son los que ocupan el palenque de esta
-nobilíssima Congregacion y se distinguen en ella con estos nombres:
-<i xml:lang="la" lang="la">Viginti quatuor Seniores ceciderunt coram
-Agno</i>. Ellos parece que todos se han convertido en músicos por el amor,
-para cantar gracias al Cordero: <i xml:lang="la" lang="la">Habentes
-singuli citharas</i>. Mas, no contentos con esto, han conducido essa
-dulcíssima y acorde música, que tiene su orígen, no allá de los
-podridos nervios ó cuerdas de la tortuga de Mercurio, sino del mismo
-Cielo: <i xml:lang="la" lang="la">Itaque cœlum instrumentum musicæ
-Archetypum videtur mihi, non propter alia sic elaboratum, quam ut rerum
-Parentis hymni decantarentur et musice</i>. Hasta el Orador parece que
-estaba figurado en el texto; porque, ya fuesse él ó ya fuesse otro,
-como lo pretendió, el sermon siempre seria nuevo: <i xml:lang="la"
-lang="la">Et cantabant canticum novum</i>.»</p>
-
-<p>6. «Los cohetes están claros, puesto que se disparaban desde el
-mismo throno: <i xml:lang="la" lang="la">Et de throno procedebant
-fulgura et voces et tonitrua</i>. El víctor de los Estudiantes de la
-Escuela Jesuíta es el que no se puede dexar de reconocer es aquellos
-quatro mysteriosos vivientes, que assistian á la cáthedra ó throno
-de Jesus, <i xml:lang="la" lang="la">in circuitu sedis</i>; y con el
-semblante y vuelo de águilas, <i xml:lang="la" lang="la">et quartum
-simile aquilæ volanti</i>, se remontaron mas victoreando dia y noche: <i
-xml:lang="la" lang="la">Et requiem non habebant die ac nocte, dicentia
-Sanctus, Sanctus, Sanctus</i>. Finalmente, hasta los toros se divisan
-en nuestro texto, pues tampoco faltan en él semblantes de toros: <i
-xml:lang="la" lang="la">Et secundum animal simile vitulo</i>.»</p>
-
-<p class="centra mt1"><big>ASSUNTO.</big></p>
-
-<p class="centra"><big><i>El Laberintho.</i></big></p>
-
-<p class="mt05">7. «Eslo Christo en el Sacramento por cinco razones.
-Primera, porque fué figurado en el desierto: <i xml:lang="la"
-lang="la">Apparuit in deserto</i>. Segunda, porque se admiraron los
-Israelitas: <i xml:lang="la" lang="la">Quid est hoc?</i> Tercera, porque
-en él se confunden los sentidos: <i xml:lang="la" lang="la">Et si
-sensus deficit</i>. Quarta, porque se les hizo duro á los Judíos: <i
-xml:lang="la" lang="la">Durus est hic sermo</i>. Quinta, porque es Alpha y
-Omega, principio y fin de todo.»</p>
-
-<p>8. «El Sacramento pues ha de ser el centro del laberintho: no ha
-de tener mas que dos calles; y las calles han de ser los otros dos
-Evangelios que concurren á la fiesta, porque el del Sacramento está ya
-aplicado al centro.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span></p>
-
-<p>9. «Primera calle y primer Evangelio: <i xml:lang="la" lang="la">Tu
-es Petrus, et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam</i>. Por qué
-elige Christo á Pedro para Obispo de los Obispos y para piedra
-fundamental de su Iglesia? Porque, desde que le impusieron el nombre,
-se llamó Cephas, que es lo mismo que Pedro ó piedra: <i xml:lang="la"
-lang="la">Tu vocaberis Cephas, quod interpretatur Petrus</i>. Hermoso
-registro! pues descúbrese ya (hablemos aquí claros) la cifra, que desde
-la pila del bautismo goza por alta providencia nuestro amantíssimo
-Señor Obispo. Como se llama su Señoría? DON JUAN GARCÍA ABBADIANO.
-Vuélvase esto ahora en latin, y escrívase de esta manera: DOMINUS
-JOANNES GARCÍA ABBADIANUS. Qué sale en anagrama? JUAN OBISPO DE CARACAS
-AD MINUS, esto es, <i>Juan Obispo de Caracas por lo ménos</i>.»</p>
-
-<p>10. «Vaya otro anagrama latino para mayor confirmacion: <i
-xml:lang="la" lang="la">Joannes gratia Domini Abba ad nos</i>, y sobra una
-<i>v</i>; pero es fácil acomodarla, porque, significando <i>Abba</i> lo mismo
-que <i>Padre</i>, se puede decir: <i>Juan, por la gracia del Señor V Padre
-(Obispo) para nosotros</i>. El Señor V es Phelipe V, que le presentó
-para el Obispado. A este modo es fácil hacer anagramas del nombre de
-qualquiera Obispo electo; porque, si no saliere en romance, saldrá en
-latin; y, si sobraren algunas letras, mejor, pues mas vale que sobren
-que no que falten.»</p>
-
-<p>11. Iba á proseguir Fray Gerundio en la lectura de sus
-apuntamientos, pero el sugeto á quien se los leía le interrumpió
-diciendo: «Basta; que estoy de priesa, y quedo convencido de que no es
-fácil le coja á vuestra Merced de susto ningun empeño, por arduo que
-parezca, y que el negarse á este sermon no es ni puede ser por falta de
-materiales.» Despidióse, y nuestro Fray Gerundio, sin perder tiempo,
-comenzó á hacer sus prevenciones.</p>
-
-<p>12. Havia trahido de Pero-Rubio una nota de los sermones que havia
-de predicar, con todas las circunstancias agravantes de cada uno, la
-qual havia tenido gran cuidado de entregarle el Licenciado Flechilla,
-hombre puntual y muy exacto. Venia la nota con toda distincion,
-precision y claridad, para evitar toda equivocacion, y nos ha parecido
-trasladarla aquí, ni mas ni ménos como se encontró en un manuscrito
-Arábigo muy antiguo, (de donde fielmente se copió, si no nos engañó
-nuestro Traductor), por lo que podrá conducir para la inteligencia
-de lo que adelante se dirá. Estaba pues concebida en estos proprios
-términos:</p>
-
-<p class="centra mt1"><b>Semana Santa de Pero-Rubio.</b></p>
-
-<p class="centra"><i>Instruccion de la Villa á los reverendos
-Predicadores.</i></p>
-
-<p class="centra mt05"><span class="pagenum" id="Page_227">p.
-227</span><i>Primer Sermon.<br /> Domingo de Ramos.</i></p>
-
-<p class="mt05">13. «Hácese la procession al vivo: va á cavallo en la
-Santa Asna el que hace al Christo, que es siempre el Mayordomo de la
-Cofradía de la Cruz: rodéanle los doce Cofrades mas antiguos de luz,
-vestidos de Apóstoles, con túnicas talares de diferentes colores.
-Anda la procession al rededor de la Iglesia, donde hay dos olivos y
-un moral: trepan á ellos todos los muchachos que pueden, los quales,
-durante la procession, están continuamente cortando y arrojando ramos
-al suelo. Quando el Sacristan canta: <i xml:lang="la" lang="la">Pueri
-Hebræorum</i>, los muchachos corresponden con descompassados chillidos:
-<i xml:lang="la" lang="la">Benedictus qui venit</i> etc., hasta el <i
-xml:lang="la" lang="la">Hosanna in excelsis</i> inclusive. Tiene el pueblo
-gran devocion con la Santa Asna, la qual va llena de cintas, trenzas,
-bolsos y carteras de seda; y antiguamente llevaba tambien muchos
-escapularios, hasta que un Cura los quitó, pareciéndole irreverencia.
-No queda en el lugar manta, cobertor ni cabezal que no se tiendan en
-todo el sitio por donde anda la procession. Este año se llama por dicha
-Domingo Ramos el Mayordomo de la Cruz, que representa á Christo. De
-todo se ha de hacer cargo el Padre Predicador, si ha de dar gusto.»</p>
-
-
-<p class="centra mt1"><i>Lúnes Santo.</i></p>
-
-<p class="mt05">14. «<i>Buen Ladron.</i> Fíxanse tres cruces grandes á la
-entrada del Presbyterio, y son las mismas que sirven para el sermon del
-descendimiento. Todas las tres efigies que se representan en ellas, son
-de artífice muy diestro, y las costeó un hijo del lugar, que llegó por
-sus puños á ser Canónigo de La Bañeza. La de el medio es un crucifixo
-muy devoto; la de la derecha es de San Dímas, y la de la izquierda
-de Géstas, con semblante desesperado y rabioso, que parece cara de
-condenado. Es tradicion que se sacó por la de un Escrivano, (otros
-dicen Ventero,) gran ladron que havia en la comarca. Como quiera, ya
-es uso y costumbre immemorial que en este sermon se dé contra los
-Oficiales de pluma. Concurre mucha gente del contorno á oir las pullas
-y los chistes.»</p>
-
-
-<p class="centra mt1"><i>Mártes Santo.</i></p>
-
-<p class="mt05">15. «<i>Lágrimas de San Pedro.</i> Cántase la Passion por la
-tarde; y, quando el que la canta se va acercando á aquellas palabras:
-<i xml:lang="la" lang="la">Accessit ad eum una ancilla</i>, salen de
-la sacristía un viejo con una calva muy venerable, que representa á
-San Pedro, y una Muchachuela en trage de moza de cocina, la qual, en
-cantando el de la Passion: <i xml:lang="la" lang="la">Accessit ad eum
-una<span class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span> ancilla dicens</i>,
-prosigue ella cantando tambien muy gorgoriteado: <i xml:lang="la"
-lang="la">Et tu cum Jesu Galileo eras</i>; y el Viejo entona con enfado y
-con desabrimiento: <i xml:lang="la" lang="la">Nescio quid dicis</i>. Va
-San Pedro andando poco á poco por la Iglesia, y, al cantarse aquellas
-palabras: <i xml:lang="la" lang="la">Vidit eum alia ancilla et ait
-iis, qui erant ibi</i>, sale del medio otra Mochachuela y canta: <i
-xml:lang="la" lang="la">Et hic erat cum Jesu Nazareno</i>: San Pedro la
-da un empellon muy enfadado y dice: <i xml:lang="la" lang="la">Voto
-á Christo, quia non novi hominem</i>. Al fin hace como que se quiere
-salir de la Iglesia, y á este tiempo entra una tropa de Mozancones
-que, mirándole de hito en hito á la cara, comienzan á berrear
-descompassadamente: <i xml:lang="la" lang="la">Vere et tu ex illis
-es, nam et loquela tua manifestum te facit</i>. Aquí el pobre Viejo,
-colérico, enfurecido y como fuera de sí, comienza á detestar, á jurar
-y á perjurar que no conoce tal hombre, echándose quantas maldiciones
-le vienen á la boca. No bien las acaba de pronunciar, quando sale allá
-de encima del choro, y como hácia detras del órgano, un chillido muy
-penetrante que remeda la voz del gallo, y comienza á cantar tres veces
-<i>quiquiriquí, quiquiriquí, quiquiriquí</i>. Al oírle San Pedro hace como
-que se compunge: se va debaxo del choro, se mete en una choza ó cabaña
-que le tienen prevenida, y en ella está durante el sermon, plañendo,
-llorando y limpiándose los mocos. Es funcion tierna y curiosa; concurre
-mucha gente, y es obligacion del Predicador decir algunos chistes
-acerca de los gallos y de los capones, observándose que el que mas
-sobresale en esto saca despues mas limosna de gallinas.»</p>
-
-
-<p class="centra mt1"><i>Miércoles Santo.</i></p>
-
-<p class="mt05">16. «Este dia no hay sermon. Despues de missa y por
-la tarde sale el Padre Predicador con la Señora Justicia á pedir
-la limosna de los huevos y pescado; y, si dió gusto en los dias
-antecedentes, suele sacar mas de doscientos huevos y una arroba de
-cecial, sin contar las sardinas saladas, que suelen ser mas que los
-huevos.»</p>
-
-
-<p class="centra mt1"><i>Juéves Santo.</i></p>
-
-<p class="mt05">17. «<i>Lavatorio y Mandato.</i> No hay cosa especial que
-notar. Dió mucho gusto en este pueblo un Predicador, que tomó por
-assunto del Mandato <i>Amor es arte de amar</i>: lo que se advierte, por si
-el Padre Predicador quisiere imitarle. Generalmente han parecido bien
-todos aquellos que han predicado, desleídas, algunas relaciones de
-las comedias de capa y espada, como tuviessen eleccion en escoger las
-mas tiernas, derretidas y discretas. Ninguno logró mas aplauso que el
-que se empeñó en probar, que Christo en la última cena se acre<span
-class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>ditó el <i>Chichisvéo de las
-almas</i>. Imprimióse el sermon; y, aunque luego se recogió por el Santo
-Tribunal, como no se recogió la memoria, ha quedado eterna de él en la
-Villa. Hácense estas advertencias, por si conducen para algo.»</p>
-
-
-<p class="centra mt1"><i>Viérnes Santo.</i></p>
-
-<p class="mt05">18. «Por la mañana á las quatro la Passion. No hay
-mas célebre en toda la redonda: assiste al sermon debaxo del púlpito
-el Mayordomo de la Cruz, vestido de Jesus Nazareno. Quando se llega
-al passo del <i xml:lang="la" lang="la">Ecce homo</i>, sube al púlpito,
-y el Predicador le muestra al pueblo, haciendo las ponderaciones y
-exclamaciones correspondientes á este passo. Es grande la commocion,
-y se ha observado ser mucho mayor que si se mostrara una imágen del
-Salvador en aquel trance. Pronunciada la sentencia por Pilatos, es
-obligacion del Escrivano de la Villa, y en su ausencia del Fiel de
-Fechos, notificársela á Jesus Nazareno, esto es, al Mayordomo de
-la Cruz, que se encoge de hombros con grande humildad en señal de
-su aceptacion. Quando sale del Pretorio para el monte Calvario, el
-Sacristan ó, faltando este, el Muñidor, con voz ronca y descompassada,
-publica el pregon de los delitos de aquel hombre. Rara vez dexa de
-haver desmayos. En el momento en que expira y dice el Predicador <i
-xml:lang="la" lang="la">Exspiravit</i>, tocan las campanas á muerto. Hace
-el Predicador una breve suspension ó pausa, y despues él mismo entona
-el responso: <i xml:lang="la" lang="la">Ne recorderis</i>, continuándole
-los Clérigos, y se acaba la funcion con el <i xml:lang="la"
-lang="la">Requiescat in pace</i>.»</p>
-
-<p>19. «Por la tarde á las tres el Descendimiento. Se hace en la
-plazuela que está delante de la Iglesia, si el tiempo lo permite.
-Se executan en él los mismos juegos de manos que en los demas
-descendimientos. Salen los venerables Varones que representan á San
-Juan Evangelista, á Nicodemus y á José Arimathéa, con sus toallas,
-martillos y tenazas, estando ya prevenidas las dos escaleras arrimadas
-á los brazos de la Cruz del medio. Colócase á un lado del theatro
-una devota imágen de la Soledad, con goznes en el pescuezo, brazos y
-manos, que se manejan por unos alambres ocultos, para las inclinaciones
-y movimientos correspondientes, quando San Juan va presentando los
-instrumentos de la crucifixion, y, sobre todo, quando al último los
-tres venerables Varones ponen delante de la imágen el cuerpo difunto de
-su Hijo, pidiendo la licencia de enterrarle. Suele ser dia de juício.
-El Predicador que de todos desempeñó con mayor aire esta funcion, fué
-el que tomó por assunto de ella <i>Los Títeres espirituales</i> y, al acabar
-por la mañana el sermon de la Passion, convidó al auditorio para una
-funcion de títeres. Todo dió gran golpe.»</p>
-
-<p class="centra mt1"><span class="pagenum" id="Page_230">p.
-230</span><i>Sábado Santo.</i></p>
-
-<p class="mt05">20. «No hay sermon este dia; pero, acabados los
-oficios, sale el Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna
-de torreznos, hornazos, longanizas y chorizos, y, si cayó en gracia,
-suele juntar tantos que beneficia los que le sobran, despues de
-regalarse bien los tres dias de Pascua. Y Predicador ha havido que ha
-sacado ciento y cinquenta reales de estos despojos.»</p>
-
-
-<p class="centra mt1"><i>Domingo de Pascua.</i></p>
-
-<p class="mt05">21. «Sermon de gracias á las cinco de la mañana.
-Es obligacion precisa del Predicador contar en este sermon todas
-quantas gracias, chistes, cuentecillos, chocarrerías y truhanadas
-pueda recoger, para divertir al immenso gentío que concurre á él. No
-ha de ser hazañero ni escrupuloso. Sean de la especie que se fueren,
-puercos, sucios, torpes é indecentes, ya se sabe que en aquel dia todo
-passa. Debe hacerse cargo de que la gente está harta de llorar en la
-Semana Santa, y que es preciso alegrarla y divertirla en el Domingo de
-Pascua. Los Padres Predicadores que han trahido Socio ó Lego, (porque
-algunos le han trahido,) han dispuesto que el Lego subiesse al púlpito
-y que predicasse un sermon burlesco, atestado de todas las bufonadas
-possibles. Por lo comun estos sermones se acababan con un acto de
-contricion truhanesco, y por Christo sacaba el Lego una empanada, un
-pernil ó una bota, á la qual decia mil requiebros en tono de afectos
-compungidos, que hacian descalzar de risa.»</p>
-
-<p>22. «Adviértesele al Padre Predicador, que en sus sermones no passe
-de una hora, á excepcion del de las <i>lágrymas de San Pedro</i>, <i>Passion</i>,
-<i>Descendimiento</i> y <i>Sermon de Gracias</i>, en los quales podrá detenerse
-lo que quisiere.»</p>
-
-<p>23. «Por mandado de los Señores Alcaldes y Concejo de la Villa de
-Pero-Rubio, jurisdiccion de Caramanchel de arriba.</p>
-
-<p class="centra mt05"><b>Roque Morchon</b>,<br /> <span
-class="g1">Fiel de Fechos</span>.</p>
-
-<p class="ti0 mt05">Concuerda con su original, á que me remito.</p>
-
-<p class="centra mt05"><b>Morchon</b>.»</p>
-
-<p class="mt05">24. Esta fué á la letra la instruccion, que el
-Licenciado Flechilla entregó á nuestro Fray Gerundio, recibida
-immediatamente de mano del Fiel de Fechos que exercia el oficio
-de Escrivano <i xml:lang="la" lang="la">in sede vacante</i>, y se
-acostumbraba dar una copia legalizada de ella al Padre Predicador
-<i xml:lang="la" lang="la">pro tempore<span class="pagenum"
-id="Page_231">p. 231</span> existente</i> de la Semana Santa, para que,
-notificado de todas sus circunstancias, le parasse entero perjuicio, si
-no se conformaba con ellas. Discurra el pio y contemplativo Lector qué
-torbellino de idéas, á qual mas extravagantes, no se atropellarian en
-la fantasía de nuestro neotérico Predicador mayor, quando se halló con
-un almagazen de materiales tan copiosos como estrafalarios y ridículos,
-y los parabienes que se daria de que le huviesse tocado la dicha de
-meter su cortadora hoz en mies tan abundante.</p>
-
-<p>25. Bien conoció, que la instruccion le daba ya hecha una gran
-parte del trabajo, y aún casi la mayor, mostrándole como con la mano
-el camino por donde havia de ir, y poniéndole á vista de ojos los
-assuntos que debia escoger, para captar los aplausos y poner el pié,
-si pudiesse, encima de todos sus gloriosos predecessores de feliz
-recordacion. Pero, como los assuntos eran tantos, y necessitaba de
-una immensa multitud de especies para llenarlos, no se puede ponderar
-la aplicacion con que se dedicó los ocho meses que faltaban para la
-Semana Santa, á revolver todo género de libros, notando, apuntando,
-amontonando verde y seco, todo quanto se le venia á la mano y
-podia conducir, aunque fuesse remotíssimamente, para alguno de los
-assuntos.</p>
-
-<p>26. En el del Domingo de Ramos tuvo poco que hacer para
-determinarle; porque, notando que se llamaba Domingo Ramos el Mayordomo
-de la Cruz de aquel año y que era el primer papel del dia, tomó por
-idéa de su sermon <i>El Inxerto ó los Ramos del Domingo, enlazados con
-Domingo Ramos</i>. Acordóse haver leído ú oído, que havia un célebre Autor
-moderno que se llamaba el Señor Ramos del Manzano, y, pareciéndole
-que llamándose Ramos y Manzano era impossible, que dexasse de tratar
-<i xml:lang="la" lang="la">pro dignitate</i> y, como dicen, á fondo la
-materia de Ramos, lo fué á buscar con ansia á la librería del Convento.
-Hallóle y se quedó helado, quando vió que aquel docto Escritor trataba
-de cosa muy diferente, que él no entendia. Haciendo despues reflexion á
-que, segun el texto y tambien segun lo que se practicaba en la funcion
-de Pero-Rubio, los ramos eran de olivo, se le vino á la memoria el
-libro de Doña Oliva Sabuco de Nántes, de que havia oído hablar al
-Beneficiado como de un libro raro y exquisito, que él tenia en grande
-estimacion. Enviósele á pedir, creyendo que encontraria en él un
-thesoro para su assunto, y, aunque vió que trataba del xugo nutricio
-de las plantas y de los árboles, como no halló cosa particular de
-olivos, se enfadó y le arrinconó con desprecio. En este punto se le
-vino á la memoria que, assí en el Breviario como en el Missal, se da
-á este Domingo el título de <i xml:lang="la" lang="la">Dominica in
-Palmis</i> (Domínica de las Palmas); reflexionó con oportunidad á que en
-aquel<span class="pagenum" id="Page_232">p. 232</span> mismo Domingo
-daba principio la Iglesia á cantar la Passion; ocurrióle haver visto
-alguna vez por el forro en la librería de la Casa un libro intitulado
-<i>Palma de la Passion</i> y, dándose muy alegre el parabien, dixo para sí:
-«Vaya, que, siendo Palma y de Passion, no puedo ménos de encontrar
-aquí todo quanto he menester para atestar de erudicion las Palmas
-de esta Domínica.» Abrióle y, quando halló que era la devotíssima y
-juiciosíssima <i>Historia de la Passion</i>, escrita por el Padre Luis de
-la Palma, le faltó poco para echar el libro por la ventana, del enfado
-que le dió. Desesperado, en fin se refugió á su <i>Polianthéa</i>, y allí
-encontró una selva entera de ramos, olivos y palmas, que podia competir
-con la vega de Granada y con los mismos olivares de Tudela, Cascante y
-los aledaños.</p>
-
-<p>27. Lo que le dió muy poca pena fué la circunstancia de la <i>Santa
-Asna</i>, como blasfemamente, aunque con mucha innocencia por su
-simplicidad, la llamaban aquellos pobres rústicos. Al instante se le
-vino á la imaginacion el <i>Asno de oro</i> de Apuleyo; y, aunque esta fué
-una graciosa invencion de aquel chufletero Autor, ó no lo conoció Fray
-Gerundio ó se le dió muy poco de esso, porque, verdadero ó fingido,
-siempre le parecia especie divina para formar el paralelo. Fuera de
-esso, por fortuna suya, havia leído pocos dias ántes en el tomo 2º. del
-<i>Espectáculo de la Naturaleza</i> el bello elogio que se hace del <i>Asno</i>
-en boca del Prior, y desde luego determinó encaxarle, reduciéndole á
-su estilo, assí por dar á su auditorio una razon plausible del motivo
-por que havia preferido el Salvador este humilde animal para hacer su
-triumphante entrada en Jerusalem, como para promover en sus oyentes la
-devocion con la <i>Santa Asna</i>, en quanto estaba de su parte.</p>
-
-<p>28. El assunto en que finalmente se fixó para el sermon del buen
-Ladron, fué sin duda feliz. Dió por supuesto, sin razon de dudar, que
-el buen Ladron se llamaba Dímas, y el malo Géstas, sin embargo de
-que sobre el verdadero nombre de los dos haiga tanta variedad en los
-Autores, como saben los eruditos. Y, aún supuesto que se llamassen
-assí, todavía no falta quien diga que el malo fué Dímas, y el bueno fué
-Géstas, como lo prueban aquellos versos bastantemente vulgarizados:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Imparibus meritis tria pendent corpora ramis:</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dismas, Gestas, in medio est divina Potestas.</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dismas damnatur, Gestas super astra locatur.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>29. Fray Gerundio no se paró en esso, y es sumamente verosímil
-que ni siquiera tuviera noticia de ello. Dando por indisputable la
-opinion vulgar, (que acaso tendria él por artí<span class="pagenum"
-id="Page_233">p. 233</span>culo de fé,) de que el buen Ladron se
-havia llamado Dimas, tomó por assunto <i>que el buen Ladron havia sido
-el Dí-ménos de todos los Ladrones, y el Dí-mas de todos los Santos</i>.
-Probólo ingeniosamente, assegurando que, miéntras el mal Ladron estaba
-vomitando blasfemias contra Jesu-Christo, el bueno le procuraba
-contener, diciéndole: <i>Dí-ménos, Dí-ménos</i>. Y quando, despues que
-expiró el Salvador, los mismos que le havian crucificado se volvian á
-Jerusalem, hiriéndose los pechos y aclamándole por verdadero Hijo de
-Dios, el buen Ladron animaba á cada uno de ellos, diciéndole: <i>Dí-mas,
-Dí-mas</i>. Miéntras el mal Ladron juraba y perjuraba contra el Escrivano
-que le havia hecho la causa, tratándole de tan ladron y tan homicida
-como él, procuraba sossegarle el buen Ladron, diciéndole: <i>Dí-ménos,
-Dí-ménos</i>. Quando Longinos abrió los ojos del cuerpo y del alma, y
-confessó al Salvador á quien havia abierto el costado, el buen Ladron
-le alentaba con estas palabras: <i>Dí-mas, Dí-mas</i>.</p>
-
-<p>30. Exornó despues este delicadíssimo pensamiento con un passo
-rhetórico, sin duda alguna ingenioso, enérgico y oportuno. Hacinó una
-buena porcion de elogios, que hacen del buen Ladron assí los Santos
-Padres como los sagrados Expositores, y esto le costó poco trabajo,
-porque en solos Silveira y Baeza encontró una decente provision para
-llenar muchos sermones. Hizo una especie de apóstrophe, hablando
-con cada uno de aquellos Autores como si los tuviera presentes, y
-preguntaba, verbi-gracia, á San Agustin: «Ea, qué dices del buen
-Ladron, Sol Africano, Phénix único de la Arabia feliz? <i xml:lang="la"
-lang="la">Dum patitur, credit.</i> — Dí-mas. — <i xml:lang="la"
-lang="la">Non ante crucem Domini sectator, sed in cruce confessor.</i> —
-Dí-mas. — <i xml:lang="la" lang="la">Inter martyres computatur, qui suo
-sanguine baptizatur.</i>» — «Y tú, purpurado Bethlemítico, Máximo entre
-los quatro Maestros generales de la universal Iglesia, Gerónimo divino!
-qué dices de nuestro Dímas? — <i xml:lang="la" lang="la">Latro credit
-in cruce et statim meretur audire: Hodie mecum eris in Paradiso.</i> —
-Dí-mas. — <i xml:lang="la" lang="la">Latro crucem mutat Paradiso et
-facit homicidii pœnam martyrium.</i> — Dí-mas. Pero qué mas ha de decir?
-Diga esto mismo con poética elegancia la mitrada Musa de Viena (ya sabe
-el docto que hablo de Avito, Obispo Vienense):</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sicque reus, scelerum dum digna piacula pendit,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Martyrium de morte rapit.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch6_4">
- <p><span class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span></p>
- <h3>CAPITULO IV Y ULTIMO.</h3>
- <p class="subh3">Interrúmpese la obra por el mas extraño sucesso
- que acaeció al Autor, y&nbsp;de que quizá no se encontrará exemplar en
- los annales.</p>
-</div>
-
-<p>1. <big><span class="smcap">Aquí</span></big> llegaba dichosamente
-la pluma, volando con gustosa rapidez por la region de la Historia,
-en alas, á nuestro modo de entender, de la verdad mas acendrada; aquí
-corria la narracion sin tropiezo por el dilatado campo de la vida de
-nuestro Héroe, faltando por lo ménos la mitad para llegar al término de
-su espaciosa carrera; aquí comenzábamos (por decirlo assí) á tender las
-velas de nuestra navegacion, desviándonos de la tierra para engolfarnos
-en el mar alto de las mas famosas proezas pulpitables de nuestro
-nunca bastantemente aplaudido Fray Gerundio; aquí, aquí era donde
-lográbamos los documentos mas copiosos, las mas preciosas memorias,
-y los instrumentos no solo mas abundantes, sino tambien (á nuestro
-parecer) los mas puntuales, los mas exactos y los mas fidedignos, para
-divertir, entretener, embelesar y (en quanto nos fuesse possible)
-instruir sin especial trabajo nuestro á los Lectores, quando el sucesso
-mas extraño, el acaecimiento mas singular, y el mas exótico, triste,
-melanchólico, funesto y cypresino accidente, que podia caber en la
-humana imaginacion, nos obligó á cortar los vuelos á la pluma, á parar
-el cavallo en medio de la carrera, á echar las áncoras al principio de
-la navegacion, y, en una palabra, ó á levantar la mano de la tabla,
-arrinconándola para siempre, ó por lo ménos á suspender el pincel hasta
-ver lo que producen las nuevas diligencias que estamos haciendo, en
-cumplimiento de nuestro empeño y de nuestra obligacion.</p>
-
-<p>2. Bien conocemos, que estarán ya nuestros amados Lectores con una
-ansiosa impaciencia por saber el triste fatal sucesso, que ocasionó
-esta desgracia. Tengan por Dios un poco de flema y déxennos respirar,
-haciéndose cargo de que no somos de bronce. La memoria solo nos
-conturba, los ojos se arrasan, la voz se corta, el pecho se cierra,
-la garganta se añuda, y hasta la pluma misma parece que no quiere dar
-tinta. Ya hemos tomado un poco de huelgo: allá va pues lo que nos
-sucedió.</p>
-
-<p>3. En varias partes de esta, que nos parecia fidelíssima Historia,
-hemos advertido, que para formarla fuimos recogiendo una prodigiosa
-multitud de manuscritos, documentos, memorias, instrumentos que
-creíamos originales, papeles, cartas, inscripciones, medallas, y en
-fin todo aquello que juzgábamos<span class="pagenum" id="Page_235">p.
-235</span> conducente para conseguir las mas puntuales noticias
-históricas, genealógicas, geográficas, críticas y exóticas, las quales
-sirviessen de verdaderos materiales á nuestra obra, sin dexarnos á
-nosotros mas trabajo que la diligencia de recogerlas y el esmero de
-ordenarlas, dándolas digeridas en aquel estilo que considerássemos mas
-proprio de una Historia de este charácter. Quantos archivos revolvimos!
-Quantos becerros, tumbos, chronicones, libros de Cofradía, notas de
-espolios monásticos y otros documentos de este jaez registramos, lo
-dexamos á la consideracion del Lector erudito y discreto, el qual
-solo podrá dar su justa estimacion á este trabajo tan deslucido como
-necessario.</p>
-
-<p>4. Pero nuestra desgracia consistió en havérsenos significado
-que, como Fray Gerundio floreció en un siglo tan remoto de nuestros
-tiempos, y como havian sido tan ruidosas en el mundo sus empressas
-y hazañas oratorias, todas las Naciones se havian dado prisa á
-trasladarlas en su lengua: de manera que, haviéndose perdido quantos
-apuntamientos havia de este Héroe en la antigua lengua española, con
-motivo de la invasion y entrada de los Sarracenos, no havria noticia
-de él en España, si una feliz casualidad no huviera dispuesto, que
-cierto Viagero muy inteligente en las lenguas orientales, al passar
-por Egypto y hospedarse en un Monasterio de Coptos, enseñándole los
-Monges su inculta y desaliñada librería, no huviesse reparado en quatro
-grandes caxones, que estaban á un rincon de ella, rotulados con esta
-inscripcion Arábiga: <i>Memorias para la Historia de un famoso Predicador
-Español</i>.</p>
-
-<p>5. Picado de la curiosidad, pidió y consiguió que se los dexassen
-registrar. Encontró en ellos mil preciosidades; y, viendo que unos
-estaban escritos en Hebréo, otros en Caldéo, otros en Syriaco, otros
-en Armenio, otros en Copto, otros en Arábigo, muchos en Persa, y una
-buena porcion en Griego, cuyas lenguas posseía él perfectamente,
-solicitó con los Monges que se los vendiessen. Ellos lo hicieron por
-bien poco dinero, porque ni conocian su mérito ni aún estaban enterados
-de lo que contenian, y assí los tenian llenos de polvo. El Viagero los
-conduxo á España; murió en Barcial de la Loma, su patria; los papeles
-se esparcieron por aquí y por allí en aquellas cercanías, bien que la
-mayor parte se reservó en el famoso Archivo de Cotanes, de que hicimos
-mencion en el mismo zaguan de esta desgraciada Historia, á la qual
-llamamos assí por lo que presto se verá.</p>
-
-<p>6. Informados pues de que todos los documentos, que se hallaban
-en nuestra Península, estaban escritos en las referidas lenguas,
-abandonamos del todo el intento de recogerlos, por no entender
-palabra ni siquiera de una de ellas; y aquí no<span class="pagenum"
-id="Page_236">p. 236</span> podemos ménos de lamentar segunda vez
-nuestra desgracia en no haver tenido quien en nuestra adolescencia
-nos enseñasse por lo ménos la lengua griega y hebréa, que no solo
-nos servirian mucho en esta ocasion, sino en otras de mucha mayor
-importancia; y, aunque oímos condenar á muchos que parecen personas,
-este género de estudio como inútil ó como ménos necessario, á nosotros
-nos hace mas fuerza el exemplo de los mayores hombres de todos los
-siglos, que el particular dictámen de los que en ningun siglo tienen
-traza de ser muy hombres.</p>
-
-<p>7. Hácennos mas fuerza las Constituciones 14, 42, 53, 72 y 79 de
-Gregorio XIII, en que recomienda con los mayores encarecimientos el
-estudio de estas dos lenguas, para el qual y para el de otras fundó á
-sus expensas veinte y tres Colegios ó Seminarios en diferentes partes
-de la Christiandad. Hácenos mas fuerza la Constitucion 65 de Paulo
-V, en la qual se manda, que «en todos los estudios de los Regulares,
-sean del Orden ó Instituto que fueren, se enseñen las lenguas hebréa,
-griega y latina, y en los estudios mas célebres haya tambien Maestros
-de la arábiga: <i xml:lang="la" lang="la">in cuiuslibet Ordinis et
-Instituti Regularium studiis sint linguarum hebraicæ, græcæ et latinæ,
-in maioribus vero ac celebrioribus etiam arabicæ Doctores</i>.» Hácenos
-mas fuerza el exemplo del gran Pontífice Clemente XI, peritíssimo en
-la lengua griega y no ménos zeloso de que los Jóvenes se aplicassen á
-ella. Y en fin, nos hace mas fuerza la segura noticia que tenemos de
-que el gran Patriarcha San Ignacio de Loyola, en sus Constituciones
-aprobadas por la Silla Apostólica, dexó muy encargado á sus Hijos el
-estudio de estas dos lenguas, y nos inclinamos tambien á que el de la
-syriaca y caldéa.</p>
-
-<p>8. Si huviéramos tenido quien nos le enseñasse y nosotros nos
-huviéramos dedicado á él, no nos veriamos en el estrecho en que nos
-vimos resueltos á dexar la idéa de la obra, por no entender los
-manuscritos donde haviamos de tomar los materiales. Pero, quando ya no
-pensaba en esso, (ahora comienzo á hablar en singular,) ves aquí que me
-depara la suerte ó la desgracia una rara vision. Díceme la Criada, que
-me quiere hablar un Moro. Hágole entrar, y encuéntrome con un hombre de
-aspecto venerable, de estatura heróica, con barba prolongada y rubia,
-ojos modestos pero vivos, color blanco, y vestido enteramente á la
-turca; sotana talar y abotonada, de lanilla fina color morado, aforrada
-en tafetan carmesí; una gran banda de seda por ceñidor, que le daba
-muchas vueltas; chinelas aforradas en tela amusca, y borceguíes á media
-pierna, adonde salian á recivir unos anchurosos y prolixos calzones de
-marinero, que le baxaban hasta ella; una especie de capa ó de manto
-corto, que no passaba de la<span class="pagenum" id="Page_237">p.
-237</span> cintura, de la misma tela que la sotana, solo que estaba
-aforrado en martas cibelinas y le trahia terciado al brazo izquierdo
-airosamente; su turbante de tres altos y como de á media vara, con
-las tres divisiones regulares, blanca, encarnada y amusca, del que
-pendia por todas partes multitud de hermosas bandas, ya de gaza, ya de
-muselina, y algunas tambien de seda.</p>
-
-<p>9. Díxome en buen cortado Castellano, que era un co-Epíscopo
-armenio, que venia á pedir limosna para los Cathólicos del
-Monte-Líbano, que vivian entre los Schismáticos, sugetos todos al
-Turco, para ayuda de pagar los excessivos tributos que les exigia el
-Gran Señor por permitirles el exercicio libre de la Religion Cathólica
-en los estados de la Sublime Puerta. Añadió que aquel era el quarto
-viage que havia hecho á España con tan charitativo intento, y que en
-las dilatadas mansiones que havia hecho en ella, recorriendo todos sus
-Reinos y Provincias, havia aprendido la lengua con toda perfeccion,
-especialmente que el Señor le havia dotado de conocido don de lenguas,
-pues, sobre haverse instruído bastantemente en todas las européas,
-posseía perfectamente todas las orientales, que en cierta manera
-podia llamar sus lenguas nativas. Concluyó exhibiéndome una multitud
-de cartas de recomendacion de Príncipes y Potentados, con otra igual
-ó mayor cantidad de despachos y licencias exhortatorias de Señores
-Obispos, para que pidiesse y se le diesse limosna en el distrito de sus
-respectivas jurisdicciones, y por fin me suplicó que, como Párrocho, no
-solamente las diesse el uso en mi Parrochia, sino que le hiciesse el
-gusto de acompañarle en la demanda, para excitar mas la charidad de los
-fieles.</p>
-
-<p>10. Yo que me ví con un personage al parecer tan recomendable y
-que para mayor autoridad trahia consigo dos Turquitos como de catorce
-á quince años, de aspecto muy agraciado, que decia ser Pagecitos
-suyos, y como por otra parte le oí, que era tan versado en las lenguas
-orientales en que estaban los manuscritos cuyo contenido deseaba saber
-con tanta ansia, y mas hablando la castellana con tanta propriedad
-como desembarazo, no puedo ponderar el gozo interior que me causó
-esta aventura, pareciéndome que no debia tenerla por acaso, sino por
-alta providencia del Cielo, que por este camino queria abrirle á la
-execucion de mis zelosos intentos.</p>
-
-<p>11. En fin, por ahorrar razones, yo le hospedé en mi casa, le
-agasagé, le cortegé y le regalé en ella por muchos dias, todo quanto
-mi pobreza pudo dar de sí. Declaréle el pensamiento que havia tenido y
-el motivo por que le havia abandonado, no entendiendo los manuscritos
-que estaban esparcidos en varios lugares del contorno, aunque la mayor
-parte se<span class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span> guardaban
-juntos y con buena custodia en el célebre Archivo de Cotanes, Pueblo
-que solo distaba una legua larga de esta Villa. El Señor co-Epíscopo se
-sonrió gravemente y me dixo con mucho agrado que no me diesse pena, que
-él me sacaria de aquel embarazo, y que, pues no podia agradecer de otra
-manera mi charitativo hospedage, celebraba la ocasion de manifestar su
-agradecimiento en cosa tan de mi gusto, como seria darme traducidos
-en Castellano todos los manuscritos que le pusiesse delante, aunque
-fuesse menester detenerse en mi casa algunas semanas y aún meses;
-porque las virtudes no se oponen, y era tambien especie de limosna
-para los Cathólicos del Monte-Líbano, el reconocimiento á sus insignes
-bienhechores.</p>
-
-<p>12. Besé la mano á su Señoría por tanto favor. Al punto hize venir
-todos los manuscritos que pude recoger, especialmente los dos grandes
-legajos del Archivo de Cotanes, cuyo Archivero mayor (íntimo amigo mio)
-me los franqueó prontamente en virtud de Real Albalá y Privilegio, que
-tenemos los de esta Villa para esso, dándomelos con testimonio y con
-recibo, como se previene en la misma facultad. Mi co-Epíscopo tomó con
-el mayor calor la traduccion. En ménos de mes y medio me los presentó
-todos traducidos y numerados, para que se supiesse adonde correspondian
-unos y otros; y para mayor autoridad y abundamiento puso su sello y
-echó su firma en cada uno de los documentos traducidos, como se ve en
-ellos por estas palabras:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0">«Concuerda. &nbsp; <i>Isaac-Ibrahim Abusemblat</i></div>
- <div class="verse i12">co-Epíscopo del Gran Cairo.»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>13. Despidióse de mí, dexándome este inestimable thesoro, que por
-tal le tenia yo; y, pareciéndome que havia hecho poco por él, respecto
-de lo que él havia hecho por mí, le regalé á la partida lo mas y mejor
-que pude. Sin perder tiempo puse mano á la obra, con qué desvelos,
-con qué afanes y con qué fatiga, Dios lo sabe; porque las especies
-estaban todas esparcidas por aquí y por allí, sin órden, connexion ni
-méthodo. Mi suma atencion fué no desviarme un punto de las memorias
-en órden á las noticias; porque, quien no se havia de fiar de las que
-estaban firmadas y selladas por un hombre que se llamaba <i>Isaac-Ibrahim
-Abusemblat</i>, era <i>co-Epíscopo del Gran Cairo</i> y, ménos el hacer
-milagros, parecia un Santo?</p>
-
-<p>14. Ahora entra la funestíssima catástrophe. Quando, despues de
-dos años de trabajo, de vigilias y de un ímprobo sudor, tenia ya
-formadas las dos primeras partes de mi Historia en la conformidad que
-van escritas, y puntualíssimamente quando estaba trasladando con la
-mayor fidelidad los<span class="pagenum" id="Page_239">p. 239</span>
-singulares é ingeniosos apuntamientos de Fray Gerundio para su Semana
-Santa, passó por este Pueblo un Inglés de autoridad, que se dirigia á
-Portugal con no sé qué comission. Trahia cartas de recomendacion de
-algunos amigos mios para que yo le hospedasse, y lo hize con especial
-gusto, porque, aún sin ellas, le tengo grande en cortejar á todo hombre
-de bien que transite por esta Villa. Díxome que havia sido muchos años
-Cathedrático de lenguas Orientales de la Universidad de Oxford, y que
-actualmente se hallaba en la Corte de Londres sirviendo el empléo de
-Intérprete y Secretario de ellas. Creíle sin dificultad, porque, salvo
-la Religion protestante que professaba, en lo demas parecia hombre de
-honor, de bondad, de penetracion, de gran juício y de honradíssimos y
-muy cavallerosos respetos, sobresaliendo singularmente en él una vasta
-y comprehensiva erudicion en casi todas las facultades.</p>
-
-<p>15. Díle brevemente razon de la obra que estaba trabajando, de los
-materiales ó documentos que havia tenido presentes para disponerla,
-del embarazo en que me hallé para su inteligencia, de la aventura
-que me deparó mi dicha en el co-Epíscopo Armenio para salir de este
-embarazo, de la bondad con que me los traduxo en castellano aquel
-santo Prelado, y finalmente le dixe, que havia de merecerle la honra
-de que descansasse algunos dias en mi casa, y que en ellos, por via
-de entretenimiento, aunque molesto, se sirviesse tomar el trabajo de
-leer los cartapacios que tenia dispuestos de mi Historia, y cotejarlos
-con los instrumentos y manuscritos á que se remitian; porque, aunque
-yo tenia toda la seguridad possible de su legalidad, en estas materias
-nunca sobraban los motivos para afianzarla.</p>
-
-<p>16. Todo lo aceptó el Cavallero inglés con atentíssima urbanidad,
-diciéndome que la detencion en mi casa por algunos dias le era precisa,
-pues, informado de mi buen corazon, havia dado órden para que le
-enviassen á esta Villa ciertos despachos de la Corte que esperaba por
-la via de Madrid, sin los quales no podia passar adelante, y que, por
-lo que tocaba á mi obra, la leeria con especialíssimo gusto, porque á
-su parecer no podia ménos de tenerle yo muy delicado.</p>
-
-<p>17. Con efecto, en los seis dias que tuve la honra de lograrle por
-mi huésped, se entregó tan ansiosamente á la lectura de la Historia,
-que apénas acertaba á dexarla de las manos ni aún para comer; y,
-aunque protestó que no me havia de hablar palabra de ella hasta que,
-cotejada con los manuscritos, pudiesse hacer juício cabal de el todo,
-se le conocia bien en todas sus acciones, gestos y movimientos, que la
-obra le havia quadrado extrañamente. En fin, la<span class="pagenum"
-id="Page_240">p. 240</span> mañana del dia último que estuvo en mi
-casa, (era por cierto mártes, que mártes havia de ser un dia tan
-aziago para mí,) despues de havernos desayunado juntos, me dixo que
-era preciso cerrarnos, y, haviéndole hecho, me restituyó el manuscrito
-de mi Historia, con todos los demas instrumentos y papeles que havia
-recorrido, en la misma conformidad y con el mismo órden con que yo se
-los havia entregado; y, mirándome entre risueño y compassivo, me hizo
-un razonamiento en esta substancia:</p>
-
-<p>18. «Señor Cura, tengo que dar á vuestra Merced mil enhorabuenas
-y mil pésames: aquellos, porque ha escrito vuestra Merced una obra,
-que en su linea dudo que tenga consonante: yo á lo ménos no se le
-hallo en todo lo que he leído, y no ha sido poco; estos, porque,
-creyendo vuestra Merced de buena fé, que ha trabajado una historia
-exacta, verdadera, puntual y fiel, (calidades que, quanto es de su
-parte de vuestra Merced, verdaderamente la assisten,) ha gastado el
-calor intelectual en disponer la relacion mas falsa, mas embustera,
-mas fingida y mas infiel que podia caber en humana phantasía. Si, como
-vuestra Merced la llama <i>Historia</i>, la llamara <i>Novela</i>, en mi dictámen
-no se havia escrito cosa mejor ni de mas gracia ni de mayor utilidad.
-Tan provechosa sería para muchos de nuestros Predicadores de la Iglesia
-Anglicana, como para muchos Predicadores de la Iglesia Romana; pero,
-haviéndola vuestra Merced intitulado <i>Historia</i>, no me permite mi
-sinceridad engañarle, ni lo merecen las honras con que me ha favorecido
-y la noble confianza con que se ha fiado de mí. Nada tiene de Historia,
-porque toda ella es una pura ficcion. Sossiéguese vuestra Merced, y no
-se assuste hasta haverme oído.»</p>
-
-<p>19. «El llamado <i>co-Epíscopo Armenio</i>, que á vuestra Merced le dió
-traducidos estos papeles, tanto tenia de Armenio como de Húngaro, tanto
-de co-Epíscopo como de Monja, y tanto entendia las lenguas Orientales
-como vuestra Merced la Iroquesa, la China y la Japona. Dexo á un lado
-que ha muchos siglos, que assí en la Iglesia Latina como en la Griega
-se suprimió la dignidad de los co-Epíscopos; dexo á un lado que el
-Gran Cayro dista tanto de la Armenia como la Circassia de España;
-y, en fin, dexo á un lado que ni los Cathólicos ni los Schismáticos
-Armenios están hoy sugetos al Gran Señor, desde que los Mogoles ó
-Sophys de Persia conquistaron la Armenia y la Georgia, sin que en
-aquella conserve el Turco mas que dos plazas de poca importancia ó, por
-mejor decir, dos fortalezas, que son la de Alcalziké y la de Cotatis,
-teniendo en la primera un Baxá de una cola ó de inferior órden, y en
-la segunda un simple Governador ó Comandante. Todas estas son fuertes
-señales<span class="pagenum" id="Page_241">p. 241</span> de que el
-supuesto co-Epíscopo debia de ser un picaron, un tunanton, un vagamundo
-de los que de quando en quando suelen aparecerse en varias partes de la
-Europa, y con sus hypócritas artificios engañan tal vez á personages,
-que tenian motivo para no dexarse sorprender con tanta facilidad.»</p>
-
-<p>20. «Lo que no admite género de duda es, que él engañó á vuestra
-Merced, pero graciosíssimamente, en todo ó en casi todo lo que dixo
-que contenian essos legajos de papeles, y que el haverlos legalizado
-con su sello y con su firma fué una de las mas preciosas invenciones ó
-bufonadas, que pudo discurrir para burlarse de la sinceridad de vuestra
-Merced.»</p>
-
-<p>21. «A la verdad se habla en varias partes de ellos de un
-Predicador extravagante y ridículo, de cuyos sermones se entresacan
-varios trozos y passages. Pero ni se nombra al Predicador, ni hay tal
-Fray Gerundio en todos los manuscritos, ni se dice si el Predicador
-anónymo fué Español ó Francés, Campesino, Andaluz ó Guipuzcoano, y
-consiguientemente todo quanto se refiere de Campazas, de su familia y
-del Licenciado Quixano, es una pura patraña. El sermon de Animas, que
-en el capítulo 4º. del libro 1º. se supone que se predicó en Cabrerizo,
-un manuscrito dice que es cierto se predicó, pero no expressa donde.
-Assimismo se da por cierto todo quanto se refiere en el capítulo 5º.
-del mismo libro como sucedido con un Maestro de Escuela; pero no
-encuentro rastro de que fuesse coxo ni dexasse de serlo, ni mucho ménos
-de que huviesse sido Maestro de Escuela en Villa-Ornate, pues solo se
-habla en general de un Maestro de Niños. Pero el bellacon del Señor
-co-Epíscopo, haviendo fingido que su Gerundio era de Campazas, púsole
-voluntariamente á la Escuela de Villa-Ornate, porque quizás será un
-lugar poco distante del otro.»</p>
-
-<p>22. «Con igual libertad finge todo quanto atribuye al Dómine
-Zancas-largas, sacando de su phantasía un Preceptor imaginario, que
-no ha existido <i xml:lang="la" lang="la">in rerum natura</i>. No se
-puede negar, que muchas de las sandezes que se ponen en su boca,
-se encuentran repartidas entre innumerables pedantes, que se meten
-á Maestros de Gramática, Preceptores ó no Preceptores; pero no es
-verosímil, que todas ellas se encuentren solas en uno solo, porque no
-necessitaria de mas prueba para que le tuviessen por orate.»</p>
-
-<p>23. «La ficcion mas perjudicial de todas en la Religion Cathólica
-que vuestra Merced professa, (que en la nuestra no tendria
-inconveniente,) es aquella con que el bribon del tunante hace á su
-Gerundio del estado religioso. No hay ni el mas leve rasgo de esso
-en todo lo que he registrado, porque al Predicador de que se trata
-no se le señala estado ni<span class="pagenum" id="Page_242">p.
-242</span> profession: por esso, todo quanto se dice de su vocacion,
-noviciado, estudios, empléos, etc., se lo regaló de su bella gracia
-el Ilustríssimo Señor Isaac-Ibrahim Abusemblat, co-Epíscopo del Gran
-Cayro.»</p>
-
-<p>24. «El mismo concepto se ha de hacer de su inseparable amigo y
-compañero Fray Blas, del qual no se halla ni la mas leve mencion en
-todos estos papeles. Solo se da una noticia vaga y general de otro
-Compañero del Predicador anónymo, que con su mala doctrina y peor
-exemplo contribuyó mucho á estragarle. Por tanto, aunque todos los
-razonamientos del ex-Provincial y del Maestro Prudencio son graves,
-macizos y ponderosos, debo prevenir á vuestra Merced para su govierno,
-que no se encuentran en los documentos originales.»</p>
-
-<p>25. «Mucho ménos se lee en ninguno de ellos el nombre de <i>Bastian</i>
-ni el apellido de <i>Borrego</i>, ni puedo discurrir el motivo que tendria
-el Señor Tunante para poner en boca del sesudo Labrador Bastian Borrego
-las graciosas, pero solidíssimas reflexiones que hizo en la granja con
-el Maestro Prudencio. Solamente congeturo que, haviendo hecho Campesino
-á su Gerundio, aplicó á los interlocutores aquellos apellidos que
-son freqüentes en esta Provincia, escogiendo quizá los que á su modo
-de entender le parecian ridículos; pero, si tuvo por tal el apellido
-de <i>Borrego</i>, acreditó igualmente su malicia que su ignorancia. No
-tiene mas de ridículo el apellido de <i>Borrego</i> que los de <i>Carnero</i>,
-<i>Vaca</i>, <i>Mula</i>, <i>Leon</i>, <i>Osorio</i> (de Oso), y entre las aves <i>Aguila</i>,
-<i>Paxarillo</i>, <i>Paxaron</i>, <i>Gallo</i>, <i>Palomo</i> y otros muchos, con que
-se honran tantas familias distinguidas, y algunas de la mas elevada
-nobleza. Aún vuestra Merced mismo no pierde nada por llamarse <i>Lobon</i>,
-siendo tan conocida en la Historia Eclesiástica de España desde el
-primer siglo de la Iglesia aquella famosa Matrona <i>Lupa</i> ó <i>Luparia</i>,
-que algunos hacen Reina y todos suponen Señora nobilíssima; y, en fin,
-allá en Inglaterra todos tenemos mucha noticia de la gran casa de
-<i>Villalobos</i>.»</p>
-
-<p>26. «Los documentos, que vuestra Merced tuvo presentes para componer
-la segunda parte, no son mas fieles que los que le guiaron para formar
-la primera. El Señor Abusemblat le vendió á vuestra Merced gato por
-liebre, y le puso delante todo lo que á él se le antojó. Aquellos
-<i>Apuntamientos sobre los vicios del estilo</i> son un bello trozo de
-rhetórica, que me acuerdo haver leído no sé donde; pero bien sé, que
-en estos papeles Syriacos, Arábigos y Caldéos no he leído ni una sola
-palabra de tales apuntamientos. La carta que el Estudiante Rhetórico
-de Villagarcía escrivió á su Padre, la tengo por apócrypha; pero,
-pues vuestra Merced está en<span class="pagenum" id="Page_243">p.
-243</span> el mismo lugar, le será facil averiguar la verdad ó la
-suposicion de esta noticia.»</p>
-
-<p>27. «Una pintura que hace vuestra Merced de no sé qué convite en
-un Convento de Monjas, allá en el capítulo 3º del libro 4º, bien sé
-que la sacó á la letra del instrumento traducido, que está notado con
-el número 97; pero el original á que se remite no habla mas de Monjas
-que de berengenas. Es una relacion Arábiga de la toma de Damasco en
-tiempo de las cruzadas. Sin duda que al tunanton le debieron de tratar
-mal algunas Monjas, conociendo quien era y no dexándose engañar de
-sus embustes, y él para vengarse fingió de su cabeza todos aquellos
-absurdos, que no caben ni se pueden creer del recogimiento y modestia
-que dicen professan las Religiosas; que yo, aunque he viajado mucho por
-payses Cathólicos, no las he tratado mucho, pero siempre he oído hablar
-de ellas con estimacion y respeto.»</p>
-
-<p>28. «No puedo negar, que me cayó muy en gracia todo quanto en esta
-segunda parte se pone en boca del Familiar, que es mucho y bueno. Se
-conoce que el Señor co-Epíscopo no era lerdo: assí fuera tan veraz
-como advertido; pero debo decir á vuestra Merced, para descargo de mi
-conciencia, que todo esto fué de su invencion, y nada de essos papeles.
-Aún assí y todo, se descuidó su Señoría en guardar conseqüencia; porque
-en una parte llama <i>Cuco</i> al hijo del Familiar, y en otro le llama
-<i>Bertholo</i>. Verdad es que lo podrá componer, diciendo que el muchacho
-se llamaba <i>Cuco-Bertholo</i> ó <i>Bertholo-Cuco</i>. El terrible razonamiento
-del Magistral de Leon tambien es lástima que no se encuentre en estos
-documentos; pero al fin, aunque sea fingido que lo dixo, es cierto que
-todo quanto en él se dice es muy verdadero.»</p>
-
-<p>29. «Todo el capítulo 8º del libro 4º, en que se trata de aquel
-Cavallerito mono, ó mona, furioso remedador de los Franceses, es de
-exquisita sal, y solo por él merece el co-Epíscopo del Gran Cayro, que
-vuestra Merced dé por bien empleado quanto le agasajó y le regaló, y
-que le perdone todo lo que le engañó. Fácilmente puede vuestra Merced
-discurrir, que en estos mamotretos Orientales no se toca ni se puede
-tocar tal especie; pero, si vuestra Merced se resolviere á publicar su
-obra, reformándola y poniéndola otro título, le aconsejo que de esse
-capítulo no mude ni una silaba.»</p>
-
-<p>30. «Lo mismo digo del capítulo 9º del libro 5º, en que se habla del
-intolerable abuso de las Mugeres Cathólicas, que se visten por gala
-los hábitos de las Religiones, ú otros de capricho que ellas inventan.
-Si esto lo hicieran las de mi Religion, las aplaudiriamos mucho,
-porque sería la mas graciosa invencion para zumbarse de los trages
-Religiosos, de<span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span> que
-hacen tanta burla; pero en Mugeres Cathólicas parece que no se debe
-tolerar. Como quiera, el Tunante le dexó á vuestra Merced escrita una
-sátyra de grande importancia, que debe engastarse en oro, y no importa
-que la huviesse puesto en el estilo zafio del Familiar, ni esto se
-debe censurar como inverisímil ó como dissonante, pues quiso dar á
-entender, que para conocer el absurdo de este abuso no era menester ser
-Cathedrático ni culto; porque su misma dissonancia da en los ojos á
-qualquiera que tenga medianamente puesta la razon natural.»</p>
-
-<p>31. «Una cosa debe vuestra Merced borrar absolutamente, y es
-toda la instruccion que se supone da el lugar de <i>Pero-Rubio</i> á los
-Predicadores de Semana Santa. Yo no sé si con efecto hay en España
-tal lugar de <i>Pero-Rubio</i>; pero, háigale ó no le haiga, es cierto,
-que ni de tal instruccion ni de tal lugar se hace mencion en los
-manuscritos originales, y que fué pura phantasía del Señor Abusemblat.
-Tengo noticia de que en varias partes de España se toleran, assí en
-la Semana Santa como en otras festividades, especialmente en la que
-Ustedes llaman del Córpus, algunas mamarrachadas, que hacen ridículos
-los mysterios de la Religion Romana, y nos dan grandes materiales á
-nosotros, á quienes Ustedes nos tratan de hereges, para reírnos de
-algunos que impugnamos. Por allá nos causa admiracion de que sufran
-esto los que fácilmente lo pudieran remediar. Los passos de la Passion
-son buenos para meditados, y tambien para representados en imágenes ó
-estatuas que aviven la consideracion, en lo qual no me conformo con los
-de mi secta, que se burlan de todas las imágenes sagradas, al mismo
-tiempo que hacen tanta estimacion de las profanas, tratando algunas
-con mucha veneracion. Debo este testimonio á la verdad, porque soy
-hombre sincero y hablo en país libre; que en Inglaterra yo me guardaria
-bien de hablar de esta manera. Bien está, pues, que los passos de la
-Passion, y tambien los demas, que constan assí de la Historia sagrada
-como de la eclesiástica, se hagan presentes á la vista por el pincel,
-por la prensa, por el buril y por el escoplo; quanto mayor sea la
-viveza con que se figuren, contemplo que será mayor la impression
-que harán en los ánimos piadosos. Pero, que la persona de Christo y
-la de los Apóstoles en algunos lances de la Historia evangélica se
-representen al vivo por algunos hombres de la ínfima classe del pueblo,
-y tal vez no los de mejores costumbres, ignorantes y atestados de vino,
-perdónenme los que lo sufren, que allá nos disuena mucho.»</p>
-
-<p>32. «En virtud de esto que he oído decir, tengo por cierto, que en
-varios lugares de España se practicarán distributivamente todas las
-extravagancias, que supone la fingida instruccion<span class="pagenum"
-id="Page_245">p. 245</span> de Pero-Rubio, esto es, que unas se
-practicarán en unos, y otras en otros; pero no es verisímil, que en un
-solo lugar se practiquen todas. Y como quiera, no constando de estos
-originales ni que haya tal lugar de Pero-Rubio, ni mucho ménos que se
-representen en él essos passos theatrales, soy de sentir que vuestra
-Merced debe reformar esse passage, ó á lo ménos prevenir, que no está
-muy seguro de que no se haya padecido alguna equivocacion en lo que se
-atribuye á Pero-Rubio.»</p>
-
-<p>33. «Finalmente, para convencer á vuestra Merced demonstrativamente
-de que no debiera haverse fiado de la llamada traduccion legal del
-co-Epíscopo del Gran Cayro, no es menester mas que hacer un poco de
-reflexion á los anacronismos, en que están hirviendo sus papeles. Por
-una parte supone á Fray Gerundio muy anterior á la irrupcion de los
-Moros en España, y por otra le llama <i>Fray</i>, cosa que ni en España ni
-en parte alguna del mundo se usó hasta muchos siglos despues. Aquí dice
-que floreció en siglos muy atrasados, y allí cita dichos, escritos y
-hechos, que sucedieron ayer y casi están sucediendo hoy. Si me huviera
-de detener á particularizar todos estos anacronismos, seria menester
-recapitular toda la obra; pero basta esta insinuacion para que vuestra
-Merced caiga en cuenta.»</p>
-
-<p>34. «En los demas papeles, de que todavía no se ha valido vuestra
-Merced, porque las reservaria sin duda para la tercera parte, hallo
-otras mil graciosas invenciones del Tunante, tan fingidas como las
-passadas. Trátase en ellos del ridículo modo con que entendia Fray
-Gerundio el mandato de casi todos los Señores Obispos de España, de
-explicar por lo ménos un punto de doctrina christiana en la salutacion
-de todos los sermones, y de lo que le passó con un Prelado zeloso.
-Háblase mucho de un Sermon de <i>Confalon</i>, que predicó en la Ciudad
-de Toro; de otro llamado del <i>Vexilla</i>, en Medina del Campo; de un
-Adviento y de una Quaresma, en varios lugares; de Pláticas á Monjas; de
-una Mission que hizo en cierta parte; y concluye el Señor Abusemblat
-sus apuntamientos con la conversion de Fray Gerundio al verdadero
-modo de predicar, efecto de no sé qué libro convincente que la divina
-Providencia le puso en las manos, de su muerte exemplar, precedida
-de una pública retractacion de los disparates que havia hecho en sus
-sermones, y de una pathética exhortacion que hizo á sus Frayles, para
-que predicassen siempre la palabra de Dios con el decoro, gravedad,
-juício, nervio y zelo que pide tan sagrado ministerio.»</p>
-
-<p>35. «Es cierto, que el Armenio de mis pecados dice admirables
-cosas en todos estos documentos, assí de las que pertenecen á su
-idéa principal, como de otras accessorias que<span class="pagenum"
-id="Page_246">p. 246</span> entretexe al modo de las antecedentes,
-y tocan en costumbres, escritores, críticos, mesas, trages,
-extravagancias mal usadas y peor toleradas, en las processiones, abusos
-de rosarios públicos, de las novenas, de las imágenes sagradas en
-esquinas de las calles y zaguanes de las casas, y, finalmente, en otras
-cien materias, todas de grande importancia y tratadas, á mi ver, con
-solidez y con gracia. Pero mi conclusion es que nada, nada de esto se
-halla en los papeles Arábigos, Syriacos y Caldéos, que á vuestra Merced
-le ha vendido por originales.»</p>
-
-<p>36. «En virtud de todo lo qual, haciéndome por una parte gran
-lástima que no salga á la luz pública una obra como la que vuestra
-Merced tiene trabajada, y no pudiendo por otra negar este testimonio
-á la verdad, ni este desengaño á la confianza que le merezco, soy de
-parecer que vuestra Merced no la suprima; pero que, ó ya la continúe ó
-ya la dé por concluída, mude solamente el título y la divulgue de esta
-manera:</p>
-
-<p class="centra mt05"><i>Historia</i> <b>que pudo ser</b> <i>del famoso
-Predicador<br />Fray Gerundio de Campazas</i>.»</p>
-
-<p class="mt05">37. Viste tal vez, quando se cae de repente el techo de
-una casa y coge debaxo á un perro, sea dogo, galgo ó perdiguero, como
-se queda espatarrado? Pues assí, ni mas ni ménos, me quedé yo, quando
-acabó el Mylor Inglés su razonamiento. Por mas de un quarto de hora
-quedé atónito, enagenado, fuera de mí, sin acertar á hablar palabra;
-pero, recobrados los espíritus y dándome una palmadita en la frente, me
-acordé que todo esto ya lo havia dicho yo en mi Prólogo, protestando
-que yo era el Padre y la Madre, el Hacedor y el Criador de Fray
-Gerundio; con que, Lector mio, vamos á otra cosa, y cátate el cuento
-acabado.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Notas">
- <p><span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span></p>
- <h2 class="nobreak"><small>NOTAS AL TOMO SEGUNDO.</small></h2>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> Pág.
-1, l. 9. <b>La escuela griega</b>, por antífrasis, para denotar los
-hermanos laicos, donados y otros, los mas ignorantes de todos, que no
-entendian siquiera el latin. Esta mofa parece fué muy comun en los
-conventos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> P. 5,
-l. 6. Al márgen del manuscrito hay esta nota en la letra del P. Isla:
-«Aplicacion ridícula de los textos de la Escritura.»</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> P. 6, l.
-36. Nota al márgen del manuscrito: «Abuso de la Escritura.» La misma
-nota se repite al párrafo 20.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> P. 12,
-l. 36. <b>Las Luces.</b> En el ms. hay <i>las Sudes</i>; pero, como no
-existe tal voz, debe de ser error por <i>Luces</i>, que corresponde á la
-palabra <i>Candles</i>, que trahe la version inglesa.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> P. 18,
-l. 4. En el ms. se lee <i>yerro</i>, y para evitar toda equivocacion he
-adoptado la ortografía moderna.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> P. 24,
-l. 37. <b>Colegial mayor</b>, el que tiene beca en algun colegio mayor.
-<i>Magistral</i>: epíteto dado en las iglesias catedrales á una de las
-cuatro canongías de oficio, cuyo cargo es predicar; y tambien el sugeto
-que ha obtenido y posée esa canongía. <i>Diccionario de Dominguez.</i> En la
-edicion de 1768 hay aquí una nota marginal de letra de la época, que
-dice: «El Magistral de Leon era el Sr. Quadrillero, Obispo que fué de
-Ciudad Rodrigo, y natural de Palazuelos en Campos.»</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> P. 24,
-l. 43. <b>Canónigos de cuello ancho</b>, los que no eran obligados á
-llevar el hábito, y podian vestir como gustaban.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> P. 25,
-l. 5. En el ms. hay: <i>se apeó otro Labrador</i>. Pero, como ántes no se ha
-hablado de labrador ninguno, he preferido conservar el <i>un</i>, que es la
-leccion de todas las ediciones.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> P. 25,
-l. 11. <b>Donado</b>, la persona que está en alguna órden, destinada al
-servicio de la comunidad, sin ser ni novicia ni profesa, pero que gasta
-una especie de hábito religioso análogo al de la órden en que sirva.
-<i>Dicc. de Dominguez.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> P.
-26, l. 20. El ms. lee: <i>Engañóse mucho, porque á lo ménos era Vicario</i>
-etc., estando tachadas las palabras: <i>á lo<span class="pagenum"
-id="Page_248">p. 248</span> ménos</i>. Se ha conservado la leccion de
-las ediciones impresas, que parece la buena. — <i>Vicario de monjas</i>,
-el sugeto que pone el superior de alguna órden regular para que las
-asista y dirija en los conventos sugetos á su jurisdiccion. <i>Dicc. de
-Dominguez.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> P.
-28, l. 13-24. Este trozo es inédito (Nota del transcriptor: desde
-«estas siempre piden licencia para rezar» hasta aquí).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> P.
-34, l. 19. <b>La paz.</b> En la misa se llama la ceremonia en que
-el celebrante besa la patena, y luego abraza al diácono, y este al
-subdiácono, y en las catedrales se da á besar al coro una imágen ó
-reliquia, y á los que hacen cabeza del pueblo. Llámase tambien <i>paz</i> la
-misma reliquia ó imágen. <i>Academia.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> P.
-36, l. 38. Al márgen del ms.: «Disparatada introduccion, parecida á
-innumerables.»</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> P.
-43, l. 33. En el ms. hay <i>tener</i> por <i>tenerles</i>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> P.
-43, l. 38. Estas palabras «lo hizo con tal primor, llamando tanto las
-curiosidades,» las ha suplido una nota manuscrita de la edicion de
-1768. Si se conserva la leccion del ms., el pasage corre así: «porque
-esto de probar que Campazas era el solar y la patria del Santíssimo
-Sacramento y que, si no havia Sacramento en Campazas, no havia en la
-Iglesia fé: qué seis granos de láudano bastarian para amodorrar al mas
-dormilon y soñoliento?» Las palabras añadidas dan un sentido cabal á la
-frase, que otramente está demasiadamente concisa.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> P.
-49, l. 42. <b>Bomba</b>, voz que se usa en los banquetes, tertulias
-y otras reuniones, para llamar la atencion de los concurrentes y
-anunciar, que se va á improvisar ó recitar algun verso ó bríndis.
-<i>Dicc. de Dominguez.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> P.
-54, l. 9. Ya se sabe que este epigrama es de Marcial; pero el P. Isla
-habrá escrito Horacio de propósito, para mostrar lo poco que conocia el
-canónigo á los autores clásicos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> P.
-66, l. 7. Estos tres párrafos 27, 28 y 29 son enteramente inéditos,
-y solo la edicion de 1768 trahe el 30, el cual no obstante se ha
-suprimido en las posteriores.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> P.
-68, l. 38. <i>Y, lo que es mas</i>, etc. Estos dos renglones no se hallan
-en el ms. original, pero sí como adicion manuscrita en la edicion de
-1768.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> P.
-72, l. 19. <b>Dialectica cavillatrix.</b> Demasiada razon tuvo el
-docto Magistral para esta invectiva, conociendo sin duda cuantas y
-cuales cuestiones monstruosas havia hecho nacer aquella dialéctica en
-la imaginacion traviesa de ciertos disputadores teológicos; como <i
-xml:lang="la" lang="la">utrum Deus potuerit suppositare mulierem, vel
-diabolum, vel asinum, vel silicem, vel cucurbitam; et, si suppositasset
-cucurbitam, quemadmodum fuerit concionatura, editura miracula, et
-quonam modo fuisset fixa cruci</i>, etc.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> P.
-76, l. 44. <b>El púlpito no tiene poste.</b> Asistir al poste, en
-algunas universidades, es ponerse el catedrático, despues de bajarse
-de la cátedra, á esperar por cierto tiempo si<span class="pagenum"
-id="Page_249">p. 249</span> á los discípulos se les ofrece alguna
-dificultad, para resolvérsela ó desatársela, etc. <i>Dicc. de
-Dominguez.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> P.
-78, l. 30. <b>Llamábase Don Cárlos.</b> En la edicion de 1768 hay la
-siguiente nota manuscrita: «Este caballero afrancesado se cree que es
-un tal Castañon de la Bañeza.»</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> P.
-86, l. 45. <b>La célebre Historia de</b>... En la edicion de 1768 hay
-la siguiente nota manuscrita; «La Historia del pueblo de Dios?» Se
-alude probablemente á la <i xml:lang="fr" lang="fr">Histoire du peuple
-de Dieu etc. par I. J. Berruyer</i>, Paris 1728, 7 tomos in-4º, y su
-continuacion, la Haya (Paris) 1755, 4 tomos in-4º.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> P.
-87, l. 2. Este trozo, desde <i>la materia</i> hasta y con <i>los francesismos
-de esta</i>, ha estado inédito hasta ahora.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> P.
-100, l. 24. En el ms. original está tachada la nota marginal siguiente,
-de letra del autor: «Murió el P. D. Nicolas Gallo poco tiempo despues
-que se escribió esto.»</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a> P.
-104, l. 11. Este verso, por desvergonzado que sea, parece haber corrido
-con bastante aplauso, ya que se encuentra tambien con su explicacion
-en la <i>Menagiana</i> I, 73 (Amsterdam 1762). En el ms. está tachado, pero
-probablemente por mano del censor.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> P.
-109, l. 18. <b>Escrúpulos de Mari-Gargajo.</b> Esta leccion se halla
-como enmienda manuscrita en la edicion de 1768; en el ms. original hay
-<i>Fray Gargajo</i>, y tal vez hubiera sido mejor no adoptar la variante.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> P.
-119, l. 36. Segun el ms. el primer período de este párrafo se ha de
-leer así: «No gustó mucho Fray Blas de la tal réplica, ora fuesse
-porque efectivamente conoció de botones adentro el disparate, ora
-porque se empeñó en llevarle adelante, y assí le dixo», etc. Así se
-corrija. En cuanto á las otras palabras, no se encuentran sino en la
-edicion de 1768, donde se han añadido en nota manuscrita, y tampoco se
-hallan en la version inglesa.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> P.
-138, l. 7. En el ms. hay aquí la nota marginal autógrafa siguiente:
-«Poco tiempo despues que esto se escrivió, fué electo digníssimo Obispo
-de Guadiz y Baza.» — En la edicion de 1768 se ha incluído esta nota en
-el texto.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a> P.
-149, l. 3. Estos cinco párrafos 8-12 son inéditos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a>
-P. 152, l. 16. Tambien lo son los párrafos restantes 18-30 de este
-capítulo, siendo así que en las ediciones anteriores va sustituído en
-su lugar un pequeño trozo, que en la de Monlau ocupa 30 renglones, y en
-la presente apénas pediria el mismo número.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a>
-P. 183, l. 14. <b>Se restituía al alcándara.</b> El ms. dice <i>á la
-gandara</i>; pero, como no existe tal palabra, no he dudado en adoptar la
-correccion, que se halla manuscrita en la edicion de 1768 y corresponde
-perfectamente á la version inglesa.</p>
-
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter pt6">
- <hr class="chap" />
- <p><span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span></p>
- <p class="centra fs75 ws1 pt6">Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig.</p>
- <hr class="chap" />
-</div>
-
-
-<div class="chapter pt3">
-<div class="transnote" id="tnote">
- <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
- <ul>
- <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
-
- <li>Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de
- reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías variantes.</li>
-
- <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li>
-
- <li>Se ha asignado un número correlativo de nota a las que figuran al
- final del tomo, para su mejor referencia al texto principal.</li>
- </ul>
-</div>
-</div>
-
-
-<hr class="full" />
-
-<pre style='margin-top:6em'>
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO PREDICADOR FRAY
-GERUNDIO DE CAMPAZAS, ALIAS ZOTES (2 DE 2) ***
-
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-date contact information can be found at the Foundation's web site and
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-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
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-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
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-increasing the number of public domain and licensed works that can be
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-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
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-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
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-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
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-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
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