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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Historia del Paraguay, Río de La Plata y Tucumán - -Author: José Guevara - -Release Date: June 22, 2020 [EBook #62450] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed -Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by the -Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at -http://gallica.bnf.fr) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre - =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * Se ha respetado la ortografía del original impreso, que difiere - de la actual. Se han cambiado, además, todos los acentos graves - por acentos agudos. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - * Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final - del libro. - - - - - HISTORIA - DEL - PARAGUAY, RIO DE LA PLATA - Y - TUCUMAN, - - POR EL - P. GUEVARA, - DE LA - COMPAÑIA DE JESUS. - - Primera Edicion. - - BUENOS-AIRES. - — - IMPRENTA DEL ESTADO. - — - 1836. - - - - - DISCURSO PRELIMINAR - A LA - HISTORIA DEL P. GUEVARA. - - -Los historiadores del Rio de la Plata salieron casi todos del seno de -la célebre Sociedad, que por cerca de dos siglos egerció un influjo -poderoso sobre los pueblos de estas regiones; y á los Schmidel, Guzman, -y Centenera, que describieron los hechos de la conquista que habian -presenciado, sucedieron los PP. Pastor, Montoya y del Techo, cuyos -trabajos evangélicos la extendieron y afianzaron. - -La Compañia de Jesus no era entonces lo que aspiró á ser en el último -periodo de su existencia. Ceñida á las reglas de su instituto, -cultivaba las ciencias, descollaba en las letras y se afanaba en -perfeccionar los métodos de enseñanza, para hacer de sus claustros -el gimnasio universal de la juventud europea. Entretanto un vasto -continente se ofrecia á las investigaciones de los sábios y al celo -apostólico de los catequistas--dos títulos que reunian en sí los -discípulos de Loyola y de los que anhelaban hacerse dignos. La sancion -religiosa impresa sobre esta conquista, los excesos que la habian -manchado, y la sensacion aun viva y palpitante producida por las -enérgicas protestaciones del Obispo de Chiapa, atrayeron estos doctos -cenobitas á las playas del Nuevo Mundo, arrancándoles de la palestra -teológica, abierta con tanto ruido en Europa por los reformadores. - -Como el Iris cuando ahuyenta la tormenta, desplegando sus colores en -un cielo aun cubierto de nublados, así la presencia de los misioneros -ablandó los ánimos de los combatientes, infundiendo resignacion en los -unos, inspirando sentimientos mas benévolos en los otros. No contentos -con haber disminuido el número de las víctimas, se propusieron echar -los cimientos de una sociedad, fundada en los principios evangélicos, -que se esforzaban de propagar entre sus neófitos. A la triste -condicion de esclavos substituyeron la de hombres, si no libres, al -menos revestidos con el carácter de cristianos, y á la sombra de sus -prácticas religiosas levantaron silenciosamente el edificio de una -espécie de república, en el seno mismo de la servidumbre y bajo el -poder absoluto de los procónsules. - -Nada les arredraba en el desempeño de sus tareas. Ni la inclemencia del -clima, ni la aspereza del suelo, ni la ferocidad de sus habitantes, -eran capaces de entibiar el celo de estos animosos campeones de la Fé, -cuya filantrópica intervencion se estendió rápidamente de un cabo al -otro del Nuevo Mundo. - -Son imponderables los cuidados, los trabajos, los sacrificios que les -costó el establecimiento de sus _Misiones_. A cada paso tropezaban -en un obstáculo, y cada obstáculo se convertia en un peligro. En -disidencia con los magistrados, en lucha con los encomenderos y -débilmente amparados por el poder supremo de la metrópoli, tenian que -buscar en sí mismos los medios de accion para desenvolver sus planes y -evitar que se malográra su empresa. A las quejas, á las acusaciones, á -las denuncias, oponian una conducta intachable y el estado tranquilo -de sus colonias. Por mas que se afanáran sus émulos en pintarlos como -hombres temibles y ambiciosos, nunca llegaron á dar á sus asertos la -evidencia que se necesita para producir el convencimiento. - -Los hechos, mas elocuentes que las palabras, desvanecieron estos -ataques, y prepararon á los jesuitas una época de prosperidad y -grandeza. Arbitros de la conciencia de los príncipes, é iniciados -en los mistérios de los gabinetes, reunieron en sus manos todos los -elementos de fuerza, de los que se valieron habilmente para cimentar su -poder. Pero este teson en ensancharlo, mas allá de lo que correspondia -á una corporacion religiosa, empezó á despertar los zelos de aquellos -mismos que habian contribuido á fomentarlo. Las cortes de Lisboa y de -Madrid, sometidas al influjo de Pombal y Aranda, trabajaron de consuno -en derrocar este gobierno teócratico en América; y sus hostilidades -acabaron con la supresion de los fundadores. - -La história aun no ha rasgado completamente el velo que encubre este -gran acontecimiento: el espirítu filosófico, que egercia una especie -de dictadura en la segunda mitad de la pasada centuria, le atribuyó -un orígen que no parece confirmado por los hechos.--Los Jesuitas no -conspiraron contra los tronos, sino contra sí mismos, ocupando en la -organizacion política de los estados un lugar que no podian conservar -sin invadir los derechos y las prerogativas de la corona.--“No puedo -sugetar estos Padres, (escribia al marques de Pombal su hermano -Carvalho de Mendoza, Gobernador general de Marañon): su política y -destreza son superiores á mis cuidados y á la fuerza de mis tropas. -Han dado á los salvajes costumbres y hábitos que los unen á ellos -indisolublemente.”--Las mismas quejas dirigian á la corte de Madrid los -gobernadores del Paraguay, por la independencia con que los jesuitas -administraban sus misiones, y las continuas competencias que les -suscitaban. El rey mismo tenia que solicitar la cooperacion de estos -misioneros para llevar á efecto algunas de sus medidas, que no siempre -los hallaban dispuestos á segundarlas. Así sucedió con el tratado de -límites de 1750, que fué preciso anular por la tenacidad con que se -opusieron á la evacuacion y entrega de los pueblos fundados en la -márgen oriental del Uruguay. Tenemos originalmente en nuestro poder la -cédula por la cual el rey rogaba al P. Provincial del Paraguay á que -concurriese _por su parte_ á la egecucion de dicho tratado; usando de -los términos mas comedidos, no como acostumbraba con sus subditos, sino -como si tratase con iguales. - -Esta resistencia despertó un levantamiento en las Misiones, y obligó -al Señor Andonaegui, gobernador entonces de Buenos Aires, á ponerse de -acuerdo con las autoridades portuguesas para impedir que el fuego de la -insurreccion se propagase á los demas pueblos. Por mas que los jesuitas -protestasen de su ninguna ingerencia en estos tumultos, no lograron -justificarse; y se hallaban bajo el peso de estas imputaciones, cuando -tuvieron que defenderse contra la acusacion mucho mas grave de haber -atentado á la vida del rey en Lisboa. La debilidad de las pruebas en -que se fundaba este aserto, y la incoherencia en las declaraciones -de los inculpados no pudieron librar de la muerte al P. Malagrida, -cuya memoria quedó afeada con la nota de regicida. Este suceso -completó la ruina de la Sociedad, en la que fueron envueltos todos sus -establecimientos. - -Sea cual fuere el concepto que se tenga formado del espíritu y las -miras de esta órden en Europa, es imposible desconocer el vacío que -dejó su destruccion en América. Mientras que todo se deshacia y -contaminaba, sus miembros se ocupaban en reedificar, y en dar ejemplos -de caridad y templanza. Sobre este punto estan acordes las opiniones de -todos los escritores, aun de los mas descontentadizos. - - “Cuando en 1768 (dice uno de ellos, que no suele disimular las - faltas que se cometieron en la administracion de las colonias), - cuando en 1768, las misiones del Paraguay salieron de las manos - de los jesuitas, habian alcanzado un grado de civilizacion, el - mayor talvez al que pueda elevarse un pueblo jóven, y muy - superior sin duda á todo cuando existia en el nuevo hemisferio. - Allí, bajo la vigilancia de una policía rigurosa, se observaban - las leyes, eran puras las costumbres, fraternales los lazos que - unian á todos los corazones, se habian perfeccionado los artes - útiles, no faltaban los agradables, era general la abundancia y - nada se echaba menos en los almacenes públicos.”[1] - -No es menos honorifica la pintura que hace del gobierno de estos -regulares un ilustre viagero, que habló de ellos como testigo ocular. - - “Hállase esta religion, (_los jesuitas_) fuera de los - desórdenes de que hasta aquí hemos hablado; porque su gobierno, - diverso en todo al de las otras, no lo consiente en sus - individuos. Así no se vé en ellos la poca religion, los - escándalos y el extravio de conducta que es tan comun en los - demas: y aunque quiera empezar alguna especie de abuso, lo - purga y extingue enteramente el celo de un gobierno sábio, con - el cual se reparan inmediatamente las flaquezas de la - fragilidad. Aquí brilla siempre la pureza en la religion; la - honestidad se hace carácter de sus individuos, y el fervor - cristiano, hecho pregonero de la justicia y de la integridad, - está publicando el honor _con que se mantiene igual en todas - partes_.”[2] - -En esta escuela austera de costumbres se formó el P. José Guevara, -autor de la história que nos ha cabido la suerte de sacar del olvido. -Nació, en 1720, en Recas, pequeño pueblo en las inmediaciones de -Toledo; y al entrar al adolecencia adoptó el instituto de San Ignacio, -en donde pronunció sus votos luego que terminó sus estudios. Dotado de -un génio activo y de un talento despejado, solicitó como un favor de -pasar al Nuevo Mundo para participar de los trabajos de sus hermanos. - -Entre todos los establecimientos que corrian á cargo de la Sociedad, -los que mas llamaban su atencion eran las misiones del Paraguay, que -se hallaban en un estado de prosperidad extraordinaria. La extension -que habian adquirido en su último periodo, hacia indispensable el -aumento de operarios, los que se procuraba escoger entre los mas -aprovechados, para servir de maestros en los colegios establecidos -en Buenos Aires, en la Asumpcion y en Córdoba. En esta clase fué -comprendido el P. Guevara, llamado á ocupar la cátedra de filosofia en -uno de estos noviciatos. En ninguna época la Provincia del Paraguay[3] -habia contado con hombres mas eminentes. Cardiel, Lozano, Quiroga, -Falkner, Dobrizhoffer, gozaban de una reputacion que no han desmentido -sus obras. Mas jóven que ellos, el P. Guevara fué destinado á ser el -historiógrafo de su órden, cuyo cargo habian desempeñado sucesivamente -los PP. Pastor, del Techo, Cano, Peñalva, y el mas indefeso de todos, -el P. Lozano. - -Aunque en los escritos de sus predecesores se tratase prolijamente de -la fundacion y de los progresos de las misiones, quiso el P. Guevara -volver á indagar su orígen, y el estado primitivo de las tribus, que -bajo el yugo suave del evangelio habian depuesto la ferocidad de sus -antiguas costumbres. Este cuadro rápido, pero verídico, de la época -anterior á la conquista, acredita acierto en la eleccion de los -materiales, método en su distribucion, y una reserva recomendable en -hablar de hechos sobrenaturales é improbables: prendas poco comunes en -nuestros historiadores, y realzadas por un lenguage fácil, correcto y -elegante, en el que no hemos podido hallar los defectos que le nota -Azara, cuyos sarcasmos son inmerecidos.[4] - -En el cotejo que él hace entre Lozano y Guevara, solo un espíritu -preocupado, ó un juez inexperto, pueden hallar superioridad en el -primero. Prolijo en las narraciones, lánguido y descolorido en el -estilo, el P. Lozano ha comprometido la dignidad de la história por -la facilidad con que ha acogido las tradiciones vulgares, por mas -estrañas y absurdas que fuesen. Guevara no es absolutamente libre de -este reproche; pero su candor tiene sus límites, y cuando los salva -no es por exceso de credulidad, sino porque no se atreve á dudar de -lo que aseveran testigos presenciales. Sin embargo, en la cuestion de -los _Césares_, despues de haber discutido con independencia todas las -opiniones, declara imposible su existencia, acreditando buen sentido -y cordura en sus argumentos. Tal vez su carácter religioso le impedió -expresarse con la misma libertad en materias mas graves. - -Personas que nos merecen crédito nos han asegurado, que lo que queda -del P. Guevara es apenas la mitad de lo que habia escrito; y que la -segunda parte de su história, talvez la mas interesante, por contener -los sucesos de una época mas cercana, le fué arrebatada en Santa -Catalina,[5] donde le sorprendió la supresion de su instituto, en -compañia del P. Falkner, autor de una obra que hemos publicado en el -1.er tomo de nuestra coleccion. Se añade tambien, que entre las várias -instrucciones comunicadas al gobernador Bucareli, para llevar á efecto -la expulsion de los Jesuitas en estas provincias, se le mandaba de -recoger y enviar á España el manuscrito de la história del P. Guevara. -Esta comision fué desempeñada por el Dr. D. Antonio Aldao, letrado de -crédito de aquel tiempo, y cuya presencia no bastó á preservar de la -dispersion y del pillage tantos documentos preciosos del saber y de la -aplicacion de la Sociedad que habia civilizado estas provincias! - -El P. Guevara, fiel á su mandato, habia enlazado los acontecimientos -políticos que publicamos, con los de la Compañia de Jesus, de cuyos -detalles hemos prescindido, por hallarse registrados en la voluminosa -obra,[6] que con este mismo título y objeto dió á luz el P. Lozano. - -El manuscrito de que nos hemos valido, pertenece á la selecta -biblioteca del Señor Canónigo, Dr. D. Saturnino Segurola, á quien -volvemos á tributar publicamente nuestra gratitud, por el vivo empeño -que toma en el buen éxito de nuestra empresa. - -A mas de esta copia, tenemos noticia de otras dos que existen en Buenos -Aires: la una en la biblioteca pública, y la otra en poder de la -familia del finado D. José Joaquin de Araujo. En el convento de los PP. -Domínicos de los Lules, en la provincia de Tucuman, deberia conservarse -el egemplar que les ofreció el autor, por la cariñosa hospitalidad que -le dispensaron; y no seria improbable que fuese este el mas completo de -todos los que hemos mencionado. - -Cual fué la suerte del P. Guevara, despues de la expulsion:--donde y -cuando acabó sus dias, lo ignoramos igualmente; y hemos solicitado -en vano la obra del P. Diosdado Caballero, que por haber descrito la -vida literaria de los últimos jesuitas, deberia haber recogido estas -noticias. - - =PEDRO DE ANGELIS.= - - _Buenos Aires,_ 15 _de Mayo de_ 1836. - - - - -HISTORIA DEL PARAGUAY. - - -La historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman es obra -verdaderamente difícil, superior á estudio ordinario, y poco menos -que insuperable á toda humana diligencia. Los tiempos juiciosamente -críticos en que vivimos; la falta de escrituras en gentes que usaban -por anales la tradicion de los mayores, en cuyos lábios, al pasar -de unos á otros, se vestian los sucesos con nuevo trage, cortado y -cosido al gusto del analista; el descuido en archivar los monumentos -primitivos, que hace respetables la antiguedad; la poca fidelidad -de algunos historiadores, y relaciones, unas que salieron á luz sin -mérito para ello, otras que se conservan manuscritas; la falta de -sinceridad con que los primeros conquistadores refirieron sus proezas, -haciendo escala para el ascenso con falsa ponderacion de sus méritos, y -abatimiento de sus émulos; la distancia de mas de dos siglos, que han -corrido despues de la conquista, y finalmente lo vidrioso de algunos -sucesos, dificultan esta obra, que algunos emprendieron y que aun desea -el orbe literario. - -Lo cierto es que no le faltan méritos para que los estudiosos se -entretengan con su lectura. La cualidad de ella y su asunto tienen toda -la especiosidad y atractivo que busca la curiosidad en las historias -de Indias:--novedades que deleitan, prodigios naturales que admiran, -conquistas que entretienen, tiranias y levantamientos que asombran. - - - - -§. I. - -DIVISION DEL TERRITORIO. - - -Paraguay, provincia de la América Meridional, en tiempos antiguos -hacia un cuerpo con el Rio de la Plata, y era gobernada en lo civil -por una misma cabeza, y por otra en lo eclesiástico, cuya jurisdiccion -se extendia, cuanto al terreno, casi sin límites ni linderos que la -ciñiesen. Desde la embocadura del Rio de la Plata, en 36 grados de -latitud austral, se dilataba hasta el nacimiento del Paraguay en trece -grados, señoreando á oriente y poniente multitud de gentes, parte -sugetas voluntariamente, parte á fuerza de armas. - -Por la costa dominaba desde el cabo de Santa Maria hasta mas allá -de la Cananea, que corta la Cordillera áspera, por donde corre para -restituir al mar copiosos raudales, en altura de poco mas de 25 grados. -Por el norte se avecinaba á los confines del Perú, en cuyos cantones -estableció una colonia en el pais de los Travasicosis, que llamamos -Chiquitos, sobre las márgenes de un arroyo tributario del Guapay. Al -occidente podia dilatarse, tirando hácia las cabezadas del Pilcomayo -y Bermejo, hasta los distritos rayanos del Perú. Por el sur desde el -Cabo Blanco prolongaba sus términos hasta el Estrecho, dominando con -los títulos de derecho, y no con efectiva conquista, la provincia -magallánica, ó de los Patagones hasta los contornos de Chile. Tanta -extension de linderos le conciliaron justamente el título de _Gigante -de las provincias de Indias_. Por lo menos daba fundamentos para -persuadirnos que era un cuerpo desmedido, animado de alma pequeña, -cuyos influjos no alcanzaban á las extremidades. - -El año de mil seis cientos veinte, se le desmembró todo el gobierno -del Rio de la Plata, desde el Paraná hasta su embocadura en el Océano, -y desde aquí hasta la Cananea por un lado, y por el otro, el estrecho -de Magallanes. Felipe V, en dos cédulas, una de once de Febrero de mil -seis cientos veinte y cinco, y otra de seis de Noviembre de mil seis -cientos veinte y seis, agregó al gobierno del Rio de la Plata todas las -Misiones que sobre el Paraná y sus vertientes, por una y otra costa, -doctrina la compañia de Jesus. D. Fernando VI, rey de España, y D. -Juan V, rey de Portugal, firmaron el año de mil setecientos cincuenta -un apeo, por el cual se le adjudicaban á la corona portuguesa las -cabezadas del Paraguay y Cuyabá, desde la embocadura del Jaurú al -poniente del mismo Paraguay, casi en la derecera de Morro Escarpado que -le cae al oriente. - -La provincia del Rio de la Plata, separada del Paraguay desde el año -de mil seis cientos veinte, ocupa un terreno dilatadísimo: conviene á -saber, desde el Paraná hasta su derramamiento en el Océano, y desde -aquí siguiendo la ribera del mar brasílico, hasta la Cananea, y por -la costa magallánica, hasta el Estrecho de su denominacion. Cuanto se -extiende largamente el terreno que ocupa, tanto es limitado. En cuanto -á las ciudades que estan bajo de su gobierno, Santa Fé de Vera, San -Juan de Vera ó Siete Corrientes, las Misiones sobre el Paraná, y el -Uruguay, con algunos pagos y presidios, son todo el distrito de su -jurisdiccion. - -La costa de Patagones, desde el Cabo de San Antonio hasta el Estrecho, -es de hermosa y agradable perspectiva, mirada desde el mar. Pero -quitada la apariencia con que engaña, y desnudas las fábulas con que -las desfiguran los ingleses y holandeses en sus cartas y relaciones, -nada tiene bueno para el establecimiento de ciudades. - -Los viageros ingleses y olandeses describen en sus mapas y relaciones -variedad de rios, y oportunidad de sitios para la fundacion de pueblos -y ciudades. Nada de esto ofrece la costa. Los rios Gallegos, de Santa -Cruz, de los Camarones, y de San Julian, que los hacen venir cinquenta -leguas de tierra adentro, no son otra cosa que abras de la costa, -hácia donde la marea, que en aquellas partes es de seis brazas, entra -á ocupar los senos interiores de la tierra: y en tiempo de bajamar -aquellas aberturas restituyen las aguas que recibieron, como si fuesen -otros tantos pecheros que tributan al mar crecidos raudales. En lo -demas ni rios hay ni señales de ellos, y solo se descubren vestigios de -torrentes, que en tiempo de lluvias se precipitan al mar por aquellas -abras. - -Comodidad para levantar ciudades, y establecer poblaciones no ofrece la -costa. Es la tierra enhiesta, sin maderas para edificios, sin leña para -el fuego, sin agua para los menesteres humanos, sin meollo para recibir -las semillas, y en una palabra falta de todo lo que necesita una ciudad -para su establecimiento y conservacion. - -La tercera provincia de nuestra descripcion es Tucuman, situada en -la zona templada casi enteramente, menos por el lado que confina con -el Perú, que toca en la torrida hasta el vigesimo secundo grado de -latitud: corta norte á sur trescientas leguas, y se dilata de oriente -á poniente, doscientas. Parte términos con el Rio de la Plata y -Paraguay por el oriente, y al poniente se prolonga hasta la Cordillera -Chilena; y desde la derecera de Coquimbo, por los despoblados de -Atacama, confina con lo mas septentrional del Perú. Hácia el sur -deslinda jurisdiccion en la Cruz Alta con Buenos Aires, y se interna -hasta la provincia magallánica por las interminables campañas que le -corresponden. - -No abunda en minerales de oro y plata, aunque al principio tuvo fama -de rica y presunciones de opulenta. Hánse descubierto estos últimos -años algunas vetas de oro, pero tan escasas, y el oro es de quilates -tan bajos, que mas empobrecen á sus dueños que enriquecen los ingénios. -Sus mejores minas y mas apreciables son pingues pastales, y dehesas -extendidas en que se crian tropas crecidas de mulas, que mantienen -con utilidad el comercio de la provincia del Perú. No hay duda, -que si la ingeniosa laboriosidad se aprovechára del terreno, y se -restablecieran las antiguas fábricas de las lanas, el beneficio del -añil y el cultivo de la grana, fuera Tucuman una de las provincias -índicas de mayor explendor y lucimiento. En efecto, cuando los -obrajes estaban corrientes, y Esteco beneficiaba el añil, y las demas -ciudades trabajaban en cultivar, aunque con poca diligencia, la grana, -podia gloriarse Tucuman, que dejando á los peruanos el ímprobo afan -de beneficiar las minas, poseia tantas riquezas y ostentaba tanto -explendor, que hasta las bestias calzaban herraduras de oro y plata. -¡Tanto conduce para el lucimiento de las ciudades utilizar los efectos -que la soberana Providencia dispensa á cada una para sus emolumentos! - - - - -§. II. - -ORIGEN DE SUS HABITANTES. - - -Estas tres dilatadísimas provincias al tiempo de la conquista poblaban -varias naciones: sobre cuyo orígen, y tránsito del antiguo al nuevo -mundo despues del diluvio universal, discurren largamente los autores, -movidos al parecer de leves conjeturas. Con curiosidad mas agradable -podemos registrar aquí el orígen que se atribuyen los indios, sacado -de los anales diminutos que usaban para refrescar la memoria de sus -antiguedades. - -Algunos dicen, que en el principio del mundo, antes del universal -diluvio, por la via septentrional vino al Perú un hombre, llamado -Hijo del Sol, revestido de poderes tan extraordinarios, que le -hacian suprema deidad: númen en los hechos, y hombre en la exterior -apariencia. Muchos años gobernó pacíficamente el universo con -satisfaccion de sus criaturas, y providencia de soberano que todo lo -alcanza. Pero Pachacamac, númen mas antiguo y supremo, por rencorosos -sentimientos, pretendió, destronizarle, y vengar sus injurias, -destruyendo su poder y crédito. Es verosimil que al Dios contuviese -mala causa, y que recelase las iras y venganzas de Pachacamac, mas -poderoso que él. Lo cierto es, segun ellos dicen, que no se atrevió á -comparecer en su presencia, huyendo cielo y tierra fuera del mundo. -Con la fuga irritó mas á Pachacamac, y no pudiendo este desfogar en -él la destemplanza de su enojo, convirtió sus iras contra los hombres -primitivos, hechuras del fugitivo númen, transformándoles en grillos. - -Destruida esta primera raza de hombres, Pachacamac crió otra, tan -obsequiosos á su hacedor, que se merecieron toda su complacencia y -proteccion, para eternizarlos de generacion en generacion. No es justo, -dijo el númen, cuando se acercaba el diluvio, no es justo que mis -fieles adoradores perezcan en la inundacion de aguas que amenaza, y que -se acabe casta de hombres tan leales, pereciendo los buenos con los -malos, y los obedientes con los rebeldes. Por lo cual, cuando las aguas -empiecen á cubrir la superficie de la tierra, subid á los montes mas -eminentes, y escondidos en cuevas subterraneas, esperad que se temple -la ira de Pachacamac. - -Los hombres siguieron el consejo de su próvido conservador, y tomando -algunos animales para conservar las especies, con las raices y frutas -necesarias para el subsidio de la vida humana, treparon los mas altos -montes, y escondidos en cuevas, cuyas entradas cerraron con lápidas, -esperaron que pasasen las aguas del diluvio. Cuando cesaron estas, -abrieron las puertas y tentaron algunos experimentos antes de abandonar -sus guaridas, y conociendo que iban desamparando la superficie, -salieron á respirar aires mas benignos, agradecidos al benéfico -conservador que proveyó á su perpetuidad con su direccion y consejo. - -De otro modo mas ridículo, pero bastante sério para aquellos tiempos, -cuentan otros autores el orígen de los indios peruanos, tomándolo -de las tradiciones de ellos mismos. Contico Viracocha, supremo y -antiquísimo numen, criador de cielos y tierra, y de cuanto en ellos -hay, crió al hombre en la provincia de Collasuyo, en las inmediaciones -de Tiaguanaco. Pero los hombres, ingratos á su hacedor, le hicieron un -deservicio digno de que á todos destruyese, volviéndolos á la nada, de -donde los habia sacado. Destruidos los primeros por rebeldes, crió los -segundos, y para que estos no participasen la ralea de aquellos, los -diseñó en piedras con variedad de facciones y lineamientos, segun los -partidos á que los destinaba por habitadores, dividiéndolos en otros -tantos montones, cuantas eran las provincias que habian de poblar. - -Concluida esta operacion preliminar, llamó á sus ministres, ejecutores -de los designios que habia concebido, y puestos en su presencia: -“Advertid, les dice, estas imagenes que figuraron mis manos, y mirad -que unos se llamarán F., y saldrán de tal cueva en tal provincia: -otros saldrán de la otra, se llamarán N., y poblarán en tal provincia. -Todos los cuales saldrán de las fuentes, rios, cuevas y cerros en -los partidos que he señalado, cuando vosotros los llameis de órden y -mandamiento mio. Para lo cual conviene que camineis luego, excepto dos, -que quedarán en mi compañia, y partiendo al nacimiento del Sol, cada -uno de vosotros irá por tal parte, siguiendo el rumbo que le señalo.” -Así lo ejecutaron los obedientes ministros, y al imperio de su voz, -autorizada con el soberano poder de Contice Viracocha, las cuevas, -los rios, las sierras y fuentes, abortaron hombres y mugeres, con los -mismos lineamientos y figura que diseñaba el modelo de las piedras. De -estos se poblaron las provincias inmediatas, de donde poco á poco con -los años se propagaron á las mas remotas. - -Por la antiquísima tradicion que corria en su tiempo entre los indios -guaraní, referian estos, que dos hermanos con sus familias, de la parte -del mar llegaron embarcados á Cabo Frio, y despues al Brasil. Por todas -partes buscaron otros hombres que les hiciesen compañia. Pero los -montes, las selvas y campañas, solo estan habitadas de fieras, tigres -y leones. Con esto se persuadieron ser ellos únicos habitadores del -terreno, y resolvieron levantar ciudades para su morada, las primeras, -segun ellos decian, de todo el pais. - -En tan hermanable sociedad y fructuosa alianza, gozando todos y -cada uno el fruto de su útil trabajo, vivieron muchos años, y se -aumentó considerablemente el número de familias. Pero de la multitud -se originaron los disturbios, las disensiones, las guerras civiles -y la division. Todo tuvo principio en dos mugeres casadas con dos -hermanos, cabezas de familias numerosas; las cuales riñeron sobre un -papagayo locuaz y parlero. De las mugeres pasaron los sentimientos á -los maridos, y de estos á las parentelas, y ultimamente á la nacion. -Por no consumirse con las armas, se dividieron las familias. _Tupí_, -como mayor, se quedó en el Brasil, con la posesion del terreno que ya -ocupaba, y _Guaraní_, como menor con toda su descendencia se retiró -hácia el gran Rio de la Plata, y fijando al sur su morada, vino á -ser progenitor de una muy numerosa nacion, la cual con el tiempo se -extendió por las márgenes del rio, y lo mas mediterraneo del pais, -hasta Chile, Perú y Quito. - -No se extinguió la generacion de los guaranís con las aguas del -universal diluvio, del cual tenian alguna, aunque confusa noticia: -porque _Tamanduaré_ antiquísimo profeta da la nacion, gran privado -de _Tupa_, tuvo anticipada noticia del futuro diluvio, y admonestado -del númen, se reparó de las inundaciones con algunas familias en la -eminencia de una elevadísima palma, la cual estaba cargada de fruto, -y le subministró alimentos hasta que retiradas las aguas, bajó á la -tierra con sus compañeros, y multiplicaron tanto, que todo lo llenaron -de colonias descendientes de Guaraní. Las demas naciones del todo -ignoran su orígen, ó no contiene cosa particular digna de historia. - -Antiguamente eran muchas las gentes que ocupaban estas dilatadísimas -provincias; tantas á la verdad y tan diversas, hasta en la exterior -contestura y peregrina novedad de lineamientos, que seria larga y -molesta la relacion de todos. Calehines, Timbues, Mbeguaes, Agaces, -Mepenes, Chiloasas, Martidanes, Charruas, Guenoas, Yaros, Colastinés, -Caracarás, Querandís, Tapes y otros, llenaban el distrito que hoy -llamamos Rio de la Plata. - -La provincia del Paraguay la ocupaban los Mbayás, los Guaycurús, los -Payaguás, los Ibirayarás y principalmente los Guaranís, divididos en -varias ramas, con alguna diversidad de lenguage y modales que los -diferenciaba en los accidentes. Tucuman señoreaba los Juries, los -Diaguitas, los Tonocotes, les Lules, los Calchaquies, los Humaguacas, -los Tobas, los Abipones, los Mocobís, los Sanabirones y Comechingones. -Un largo catálogo de otras naciones se encuentra en impresos y -manuscritos que son de poca consideracion para la historia, y solo se -distinguen por algunas propiedades poco memorables. - - - - -§. III. - -DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS. - - -Sin embargo ocurren algunas cosas dignas de particular relacion. Los -gigantes, torres formidables de carne, que en solo el nombre llevan -el espanto y asombro de las gentes, provocan ante todas cosas nuestra -atencion. No se hallan al presente, pero antiguos vestigios, que de -tiempo en tiempo se descubren sobre el Carcarañal y otras partes, -evidencian que los huvo en tiempo pasado. - -Algunos, convencidos con las reliquías de estos monstruos de la humana -naturaleza, no se atreven á negar claramente la verdad, pero retraen su -existencia al tiempo ante diluviano. - -Yo no me empeñaré en probar que los hubo antes del diluvio, pero es -muy verosimil que despues de él poblasen el Carcarañal, y que en sus -inmediaciones y barrancas tuviesen el lugar de su sepultura. - -Lo cierto es que de este sitio se sacan muchos vestigios de craneos, -muelas y canillas, que desentierran las avenidas, y se descubren -fortuitamente. Hácia el año de 1740 ví una muela grande como un puño -casi del todo petrificada, conforme en la exterior contestura á las -muelas humanas, y solo diferente en la magnitud y corpulencia. El año -de 1755 D. Ventura Chavarria mostró en el colegio seminario de Nuestra -Señora de Monserrate una canilla dividida en dos partes, tan gruesa y -larga, que segun reglas de buena proporcion, á la estatura del cuerpo -correspondian ocho varas! Como este caballero es curioso y amigos de -novedades, ofreció buen prémio al que le desenterrase las reliquias -de aquel cuerpo agigantado. Puede ser que el estipendio aliente para -este y otros descubrimientos, que proporcionarian al orbe literario -novedades para amenizar sus tareas. - -Por el lado opuesto se ofrecen los pigmeos, diminutivos de la -naturaleza, que aspiran á ser hombres y nunca salen de embriones. -El autor de la _Argentina_ manuscrita los coloca en los confines de -los Xarayes, y los hace moradores de cuevas subterraneas. Otros los -internan al corazon del gran Chaco; y esta persuasion, muy valida -en otro tiempo, aviva una carta del Padre Juan Fecha, escrita en -Miraflores en 11 de Mayo de 1757. En ella dice que los Chiriguanos -sacaron un pigmeo muy chico: no quisieron decir en que parte del Chaco -habitaban; pero añaden que solo de noche salen á buscar que comer, -temiendo que si de dia desamparáran sus cuevas, _serian acometidos de -los pájaros grandes_! Despues de toda esta autoridad, dudo mucho de la -existencia de los pigmeos. El Chaco está muy trasegado de los españoles -y misioneros jesuitas. Desde el tiempo de la conquista se han cruzado -sus rios, montes y senos: se han formado prolijos catálogos de las -naciones y parcialidades que lo habitan, y era natural que en tantas -entradas algun pigmeo se hubiese descubierto, y que esta noticia, -como memorable, se añadiese por apéndice al catálogo de las naciones -chaquenses. - -Nada de esto se encuentra archivado, y así se puede tener por -inverosimil la existencia de los enanos, que se fingen escondidos -en cuevas subterraneas para que no los hallemos, y solo se les -permite salir en la obscuridad de la noche para que no los veamos. No -convence el testimonio del Padre Juan Fecha: no habla como testigo -ocular, y refiere amigablemente á un corresponsal suyo lo que dijeron -los Chiriguanos, gente infiel, y nacida para urdir engaños: tan -acostumbrada á la mentira, que mienten y desmienten en pocas palabras -por el interes de cualquiera cosa. Lo cierto es que, siendo tan -interesados, hubieran traido al pueblo el pigmeo, para que los curiosos -pagasen su vista con algun donecillo. - -En lo demas las otras naciones de estas tres dilatadísimas -provincias son de estatura y correspondencia de partes bastantemente -proporcionadas, con alguna diferencia en facciones y color, que declina -en aceitunado, en unos mas claros y en otros mas obscuros. La frente -ceñida y humilde: rasgados y muertos los ojos: las narices chatas y -abiertas: el rostro prolongado con demasía, y abultado sobradamente. -Todo el encaje de la cara y textura de facciones es vivo diseño de un -ánimo agreste, incivil, tosco y propiamente bárbaro. En el trato se -crian sin urbanidad, en las ciencias sin cultivo, en la mecánica sin -egercicio, en lo político sin leyes, en lo religioso sin Dios, y en -todo como brutos. - - - - -§. IV. - -DE SU GOBIERNO, LEYES Y COSTUMBRES. - - -Empezamos á dar una idea de estos brutos racionales por el plan de -sus operaciones. Su gobierno era de los mas infelices que pueden -caer en la humana aprension. Toda se reducia al cacique que hacia -cabeza, y á algunas parcialidades de indios que le seguian. Por lo -comun, cuando decimos cacique que era cabeza y soberano, entendemos -solamente un reyezuelo y señor de pocos vasallos:--de treinta, ochenta, -ó cien familias que le siguen, y miran con acatamiento, y le pagan -algun tributo, labrándole sus chácras y recogiéndole sus frutos. -Antiguamente, cuando la tiranía no prescribia leyes á las conquistas, -en las naciones mas cultas del orbe las monarquias eran ceñidas, poco -mas ó menos numerosas que las indianas del Nuevo Mundo. - -Entre los guaranís el séquito era mayor, y mayor el número de vasallos; -pero no tanto, que nos atrevamos á contar por millares los tributarios -de cada cacique, y mas fácil será multiplicar á millares los -reyezuelos, que los súbditos de cada uno. Una cosa loable tenian estos -soberanos, que no agravaban con imposiciones y pechos los trabajos y -laboriosidad de sus vasallos, contentos con el corto reconocimiento de -pegujales ó chácaras que les labraban, ó peces y caza que les recogian -para el sustento de las _real familia_. Al paso que la utilidad de sus -afanes estaba libre de gravámenes, eran ellos amantes de sus caciques, -compensando el desinteres de estos con tierno cariño y rendimiento -envidiable. - -Verdad es, que algunas naciones solo en tiempo de guerra obedecen -á sus reyezuelos; pero las mas en todos tiempos les profesan amor, -sujecion y vasallage. El cacicazgo lo hereda el primogénito, y en so -defecto entra el segundo, y tercero hijo. A las veces sin reprensible -intrusion, por las proezas militares se gana algun indio secuaces, y -estos le aclaman cacique, y queda constituido rey con vasallos que le -sirvan y tributarios que le beneficien sus tierras. Entre los guaranís -la elocuencia y culta verbosidad de su elegante idioma era escala para -ascender al cacicazgo. No abria escuelas esta nacion para la enseñanza -de su lengua, pero el aprecio que se hacia de los cultos estimulaba el -cuidado, y sugeria el estudio de palabras bien sonantes. - -Toda la distincion de nobleza y plebe se tomaba de los caciques. Los -que no descendian de ellos eran tenidos por plebeyos, á distincion de -los demas en que corria la misma sangre, los cuales eran mirados con el -respeto y veneracion que las otras naciones acostumbraban tener con las -personas reales. No solo los indios miraron con obsequioso acatamiento -á los caciques y á su descendencia, sino aun los españoles mismos -observaron en ellos un carácter de nobleza, y tan señoril magestad de -operaciones, que entre sus bárbaros modales los hacia distinguir de -la inculta plebe, y no dudaron emparentar con ellos, casando con sus -hijas. No tenian estos caciques la ostentacion de monarcas, que se -admiraba en los Incas peruanos, y en los Montezumas mexicanos, pero en -medio de una extrema pobreza y barbarie inculta, hacian aprecie de lo -noble, y se gloriaban de ser señores de vasallos, que los miraban con -respeto, y servian con fidelidad. - -Leyes para el arreglamiento de las costumbres no consta que tuviesen, -y siendo tan escandaloso el desgarro de su vida, superfluas parecian -y vanas las reglas del bienvivir. Su principal cuidado, y casi único -ejercicio, eran las armas de arco, flechas, lanza y macana. Algunas -naciones usaban, y aun hoy dia usan las bolas, ó _libes_, que juegan -con singular acierto y destreza extraordinaria. Son los libes tres -bolas de materia sólida, cada una del peso de libra, poco mas ó menos, -envueltas en enero, asidas por la extremidad de tres cordeles largos, -cada uno de dos varas y media, ó tres, unidos todos en un mismo centro. -En tiempo de caza y de guerra, cuando el lance ofrece oportunidad para -su uso, juegan al aire los libes, dándoles vuelta sobre la cabeza, -hasta que tomando vuelo las arrojan á larga distancia, y enredan con -las bolas la caza que siguen y al enemigo que acosan. - - - - -§. V. - -DE SUS PREPARATIVOS DE GUERRA. - - -Antes de declarar guerra precede junta de los principales, de cuyo -acuerdo pende la última resolucion. Júntase el congreso en la tolderia -de alguno de los caciques, donde con anticipada prevencion estan -preparadas las chichas y alojas, que son los brevages que usan en -sus asambleas y parlamentos. No sé si estas bebidas tienen la suave -actividad del vino y aguardiente: pero si carecen de esta propiedad, es -averiguado que causan el mismo efecto de embriagar y dementar al indio. -Nuestros consejeros de guerra no empiezan su acuerdo, hasta que tomados -del vino, y faltos de juicio decretan la guerra, por las utilidades que -se prometen en los despojos del enemigo, en los prisioneros que aspiran -á cautivar, y en el honor de valientes que esperan adquirir. - -Al decreto de la guerra se sigue la eleccion de gefe, que dirija la -faccion con acierto y gloria de la nacion. Suele ser muy disputada, -y no es fácil concordar las partes, porque todos ambicionan el honor -de Capitan General del ejército. Cada uno teje prolija relacion de -sus proezas militares con sobrada ponderacion de sus méritos, y -particularizando los combates en que se ha hallado, las victorias que -ha conseguido, los enemigos que ha muerto, y los vestigios que conserva -para eternizar su memoria. Y como en todo abulta la ponderacion lo que -el valor y la fortuna no alcanzaron, es muy reñida la eleccion de gefes -para el gobierno de las milicias. - -Pero una vez elegido, todos, aunque sean caciques, le obedecen, y -por su consejo se previenen los aparatos de guerra, y disponen las -operaciones militares. Convócanse las compañías con humos y fogatas, -en cuya inteligencia estan muy diestros, y concurren al sitio donde -empezaron los fuegos, prevenidos de armas, porque no hay armeria comun, -y cada uno tiene depósito particular para las suyas. - -El arco, la flecha y la macana, son las mas ordinarias: el dardo y -las bolas son particulares de algunas naciones. El arreo y galas -militares, es el que usan en sus mayores solemnidades: plumages ceñidos -á la cintura; diversidad de colores, con que feísimamente se embijan, -juzgando que la pintura los hace formidables al enemigo, y siendo ella -tal, pueden causar espanto á los espirítus infernales. - -El principio y fin del combate acompaña tal algazara de voces, que -llena los aires de confusion y los oidos de espanto. Puédese decir que -empiezan la guerra aturdiendo al enemigo para entorpecerle las manos -en la hora de la lucha. Efectivamente cuando los españoles no estaban -acostumbrados á semejante gritería, en los primeros encuentros mas -tenian que vencer el horror y confusion de las voces, que el estrago -de sus débiles armas. Era ley inviolable de su milicia retirar los -cadáveres, parte para darles honorífica sepultura á su usanza, parte -para ocultar al enemigo el daño recibido, no advirtiendo la escrupulosa -observancia con sus difuntos, y la reputacion de su valor, que este -embarazoso divertimiento, aunque loable por naturaleza, impedia á veces -la gloria de una esclarecida victoria. El vencedor gozaba los despojos. -El principal y mas estimable eran los prisioneros, á los cuales -cortaban la cabeza, y la llevaban por trofeo enristrada en las puntas -de las lanzas. Talvez se servian de ellos, ó los vendian por esclavos. -Los guaranís, y otras naciones caribes tenian su mayor celebridad en el -banquete que prevenian de los cautivos. - - - - -§. VI. - -DE SU TRAGE. - - -Por lo comun las naciones de estas provincias andaban desnudas. Algunas -acostumbraban taparse con un cuero á manera de manta que pendia desde -los hombros hasta mas abajo de las rodillas. Otros usaban tegidos á -manera de redecillas que servian poco á la decencia y menos para el -abrigo. Las mas hacian un tegido de plumas que ceñian á la cintura, y -talvez al rededor de la cabeza, especialmente en tiempo de guerras y -en sus mayores solemnidades. En el sexo mugeril era ordinario algun -suplemento de la decencia y honestidad que arguia ser algo recatadas -por naturaleza, ó por lo menos no vivir con desenvoltura y descaro -extremamente licencioso. - -Mas ordinario que el vestido y plumajes era la pintura, y esta la -usaban en una de dos maneras; ó sobrepuesta, que borraban á su -arbitrio, ó indeleble que no se pierde ni puede borrar. Del primer -género era cuando sin arte ni proporcion sobre el lienzo de sus cuerpos -tiraban pinceladas con zumos de yerbas y barro de colores diferentes, -diseñando en vez de figuras agradables en sempiterno laberinto de -confusiones. No obstante, para ellos era la mejor y mas vistosa gala de -que vanamente se gloriaban, como Apeles de sus delicadas pinturas. - -El otro género era mas costoso, mas delicado y permanente. Prevenian en -remojo un poco de cisco menudo, y cuando estaba en el punto que ellos -saben, mojaban la punta de una espina, y con ella picaban el rostro con -extrema delicadeza y nímia proligidad, hasta que apuntase la sangre, -la cual incorporada con el jugo del cisco se restañaba, dejando un -botoncillo y señal muy sutil en el sitio de la picadura. Es verosimil -que el jugo del cisco por fermentacion y efervescencia tenga eficacia -de cauterizar y congelar la sangre que sacó la espina. De cualquiera -manera que ello sea, la pintura es indeleble, y en cierto modo imita -las delicadezas y primores de la miniatura. No es perceptible á lo -lejos, pero observada de cerca, se notan entre imperfectos bosquejos -algunos rasgos sin arte, agraciados por naturaleza. - -Otros adornos de singular estimacion, propios de algunas naciones, -son los pendientes y collares de piedrezuelas, y dientes de animales -que ensartaban para colgarlos. Aquellas feisimas viejas, que hacen -oficio de harpias en la muerte de los prisioneros, gozan el privilegio -de arrancar los dientes y muelas de los difuntos para ensartarlos en -testimonio de su valentía; y cierto que lo es tanto atrevimiento con -los muertos. Este joyil estiman algunas naciones sobre el oro y la -plata, y en nuestros dias los Payaguás cambiaron el oro que robaron á -los portugueses de Cuyabá por abalorios, cuentas de vidrio y pedazos de -bacinillas. Algunos taladran las orejas con notable deformidad, otros -se abren el labio inferior, del cual cuelgan el _tambetá_, ó quijada de -la polometa. - - - - -§. VII. - -DE SUS DIVERSIONES. - - -De estas galas y adornos, que hace estimables la pobreza y su rudo modo -de concebir, usan en las guerras, en las borracheras, en los bailes y -fiestas con que solazan el ánimo y entretienen el tiempo. Rara será la -nacion del mundo que no permita á la opresion desahogo, alternando las -ocupaciones y horas del trabajo con los festines, los convites, las -músicas y saráos. Las gentes americanas interrumpian las inacciones -de su ociosidad y pereza con bailes y borracheras, que á ellos -entretenian, y advertirán al lector con su barbaridad. - -El baile de los Bororos es de los mas inocentes que puedan deleitar el -ánimo. Pero lo simple y sencillo de él admira, y nos enseña, que el -corazon oprimido de cuidados, y agravado de tristes pensamientos puede -hallar desahogo en divertimientos inculpables. - -Son los Bororos infieles, de natural dócil y pacíficos. Habitan las -vecindades del rio de los Porrudos, á donde acuden los portugueses á -las _malocas_, y aprisionados los llevan á Cuyabá para el beneficio de -las minas, y para el remo de las balsas y faluas. Si talvez acontece -que cautivan alguna muger, la parentela se sugeta á cautiverio, y se -entrega voluntariamente al servicio del portugues, en cuyo poder está -la cautiva. Como es gente inocente usa el trage de la inocencia, y -andan enteramente desnudos, menos la cabeza, que rodean con plumas de -gavilan tejidas á manera de guirnalda. - -Coronados de ellas y desnudos, arman sus bailes y danzas, haciendo -rueda y círculo unos de otros. El que lleva el compas entona una -cancion bárbara y sin arte, al son de roncos calabazos, y sonajas de -porongos con piedrezuelas dentro, que tocan los demas, repitiendo el -son y letrilla, que empezó el presidente del coro. Entretanto dan -vueltas á la redonda sin descomponer el círculo, pisando fuertemente la -tierra, y acompasando los golpes de los pies con el de los calabazos -y sonajas, y uno y otro con los puntos del primero. Así pasan mucho -tiempo divirtiéndose inocentemente, y sin las perniciosas consecuencias -que traen con sigo las borracheras y danzas que usan otras naciones. - -Con decir el uso que tienen los lugares, y con poca diferencia queda -referido el estilo y costumbres de estas gentes. El dia que precede -á la borrachera, que se puede llamar vispera de fiesta y solemnidad, -se juntan los convidados indios é indias en el lugar del festejo, que -es una plazuela, cuyo centro distingue un palo elevado, y al pié de -él está la hija, ó muger del que celebra el convite, con un báculo ó -caña en la mano de cuya superior extremidad pende multitud de uñas de -javalies y venados. Como la indiezuela interesa aplausos en llevar el -coro, empieza luego á dar el son á los cantores y danzantes, sacudiendo -con brio la caña ó báculo contra el suelo, y haciendo que resuenen las -castañuelas, azotadas las unas con las otras. - -Este son, verdaderamente poco apacible, siguen con el canto los -músicos, y con mudanzas los danzantes, saltando y brincando al rededor -del palo, hombres y mugeres, desde prima noche hasta que raya el dia -con los primeros arreboles de la mañana. - -A la madrugada empiezan los brindis con moderacion, de suerte que -les deje pies y cabeza para engalanarse de fiesta. Tiran algunas -pinceladas, diseñando un confuso jaspeado que imita las manchas de los -tigres; cíñense vistosos plumages, y á la cabeza adorna una corona de -cuero rodeado de plumas de varios y diferentes colores. Las mugeres -pintan el rostro de negro y colorado con plumage rojo en la cabeza; -pero la muger del que hace el convite, lleva en la mano para distintivo -un manojo de hilo de chaguar. Con estas insignias, bailando y saltando, -pero ordenados en filas, vuelven al lugar de los brindis, donde cada -uno toma asiento, sobre un mechon de paja, que previene de antemano la -providencia del que convida para el divertimiento. - -Todos beben cuatro y cinco veces, hasta que la fuerza de la chicha -enciende el espíritu de Marte, y les pone las armas en sus trémulas -manos, prontas á descargar el golpe como palo de ciego, de donde dije: -se golpean, se ensangrentan, se matan, cayendo los unos sobre los -otros, aquellos heridos ó muertos, y estos borrachos. - -El fin de la tragedia es el que dá chicha á la funcion, derribando á -los mas fuertes y afortunados, tendidos por el suelo, durmiendo el -sueño de los borrachos. Lo particular es, que vueltos en sí, echan en -olvido los golpes pasados, y ninguno forma queja ni querella, porque el -otro descargó sobre él, los impetus de su borrachera. - - - - -§. VIII. - -DE SUS CASAMIENTOS. - - -Algunas naciones acostumbran criar sóbrias á las mugeres, para que -estas escondan las armas á los maridos, y el daño no sea tan lamentable. - -Ellas egercitan fielmente su oficio, segun la costumbre que prevalece -á los motivos particulares de sentimiento, los cuales segun sus ritos, -autorizan para un nuevo maridage; porque el desagrado de una, y la -apetencia de la otra son las causas que prescriben leyes al matrimonio, -y le hacen rescindible á eleccion del antojo y ligereza. De este abuso -y corruptela gozan los hombres y mugeres, y por cualquiera sospecha y -sentimiento se separa el uno del otro, y el marido busca otra muger, y -la muger otro marido. Talvez sucede que entre las dos mugeres la una -que fué repudiada, y la otra que entró en su lugar, se enciende reñida -gresca de golpes y araños, gritando aquella, que porque le ha quitado -su marido, y respondiendo esta, que porque ha querido. La griteria y -algazara dura largo rato, hasta que bien ensangrentadas sale una vieja -predicante á dispartirlas, y concluye la funcion con largo razonamiento -en que aglomera cuanto dicterio y apodo sugiere la cólera y enojo -contra la nueva esposa, que se supone culpada por entrar al casamiento -contra el derecho de la primera. - -Entre los hombres, por robarse las mugeres, son las disenciones -mas peligrosas, y se levantan unas familias contra otras; y talvez -abanderizada la nacion se consumen en civiles discordias, empuñando -unas parcialidades las armas contra otras. La pluralidad de mugeres es -permitida, y su número es mayor ó menor, segun alcanza la posibilidad -de mantenerlas, y aun comprarlas. Porque de algunas gentes es costumbre -ordinaria que las hijas sean vendibles por un poco de maiz, mandioca y -cosas semejantes, y entregadas á sus pretendientes, á las veces contra -su gusto, pero muy al gusto de los padres por la utilidad y emolumento -que perciben vendiendo sus hijas. - -Entre las naciones caribes, era estatuto indispensable que las -doncellas hiciesen mérito para el matrimonio, probando primero la -sangre de sus enemigos. Esta observancia no era difícil á quien se -cebaba en sangre humana, y repetia con frecuencia los convites. Los -Guaranís, que tambien eran antropófagos, no permitian á sus hijas -tomar estado, hasta que les acudiesen la primera vez sus reglas. -Circunstancia indispensable que no admite privilegio de excepcion, y se -observaba con escrupulosa rigidez, obligándolas á pasar por el rigor -de crueles pruebas, de las cuales pendia el concepto que de ellas se -formaba, y esperanzas que prometian. - -Cosíanlas en una hamaca de las que usan para dormir, dejando una -pequeña abertura hácia la boca para respirar, y en esta postura las -tenian dos ó tres dias envueltas y amortajadas, y las obligaban á -rigidísimo ayuno. Despues eran entregadas á una matrona hacendosa -y trabajadora, para que las festejase con el trabajo y penales -egercicios: esta les cortaba el pelo, y les intimaba severísima -abstinencia de toda carne, hasta que creciendo los cabellos, llegasen -á cubrir la oreja. Con la inauguracion de los cabellos, empezaba la -ley del recato y modestia, y se les intimaba con el egercicio mismo de -repararlas, la obligacion de ser circunspectas, y el inviolable estilo -de bajar los ojos, y de no fijarlos livianamente en el rostro de los -hombres. Raro y admirable documento de honestidad en gente tan bárbara. - -A estas pruebas de fortaleza y recato, se seguía el arrearlas con sus -pobres galas, y el permiso de conocer varon y de tomar estado. En el -tiempo que media entre el rigor de las pruebas, y el permiso de vivir -desgarradamente, los agoreros están con sus vaticinios y predicciones, -pronosticando por las aves que vuelan y animales que cruzan, el -carácter futuro de la novia. Si atraviesa algun papagayo, la califican -de parlera; si un _ñacurutú_ ó buho, la pronostícan perezosa para el -trabajo, é inútil para las operaciones domésticas; y á este tenor -otras predicciones, devaneos de su cabeza, que adaptan ciegamente sin -proporcion ni correspondencia con el objeto. - -No eran menos supersticiosos sobre el preñado de las mugeres. -Condenadas á rigidísimo ayuno, mientras estaban encintas, debian -abstenerse de todo cuanto juzgaban podia dañar á las criaturas. Y -así la carne de la _gran bestia_, que era toda tu delicia, no podian -gustarla, temiendo que la criatura naciera con narices disformes; -ni comer aves pequeñas, porque la pequeñez del alimento no se -transfundiese en los niños: y temiendo que daria á luz dos gemelos, -si probaban dos espigas de maiz, les estaba prohibido con severísimos -mandato no tocarlas, porque como eran gentes ciegas, no advertian -su tosco entendimiento, que los alimentos que prohibia su errada -supersticion, no eran mas poderosos para comunicar á la criatura sus -propiedades, que lo eran los que licenciaba su vana credulidad. - -El rigor de la ley se extendia tambien á los maridos, á los cuales -estaba prohibido matar fiera alguna; y por no caer en la ocasion, -desarmaban los bélicos instrumentos. Luego que paría la muger, ayunaban -ellos rigurosamente quince dias, observando estrecho recogimiento en -su casa, cual si fuera la misma parida. Entre algunas naciones era -estilo que el marido se tendiera sobre la cama, mientras la muger -se purificaba en el rio, y bañaba el recien nacido. Cuando adolece -el infante, toda la parentela debe abstenerse de los manjares que -se juzgan harian daño á las criaturas, temiendo que de la mas leve -transgresion se origináran infortunios y desgracias sobre los tiernos -hijuelos. Sin embargo de tantas precauciones, que prometen un amor -extraordinario á sus hijos, experimentan que algunas madres les privan -de la leche que proveyó la naturaleza para su sustento, por aplicar los -cachorrillos que crian con amor tierno á su pecho. - - - - -§. IX. - -DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS. - - -Este amor y esta aficion de padres á hijos, tan expresivo como -desreglado, precipita á los unos en permisiones indecorosas, y á los -otros en osados atrevimientos. Los padres permiten á sus hijos toda -libertad y soltura, y por no contristarlo con un buen consejo que -refrene sus desórdenes, y con algun castigo que amortigue los juveniles -verdores, les dejan salir con todo, y llevan pacientemente que -arrebatados del enojo pongan en ellos las manos, y descarguen sobre su -rostro impias bofetadas. Lo singular y mas admirable es que los padres -no dan muestras de sentimiento, porque eso es, dicen, tener poco cariño -á nuestros hijos, y mas importa ser amorosos con ellos, sufriendo los -atrevimientos de sus primeros años, que mostrar desagrado de aquellas -operaciones, que los habilitan para hacerse valientes con el enemigo. - -En lo demas los crian á su modo bárbaro é incivil, acostumbrándolos á -los egercicios propios de la nacion, al arco, á la flecha, y ligereza -de la carrera. - -El primogenito, á quien _de jure_ pertenece el cacicazgo, no está -exento de estos egercicios; y como nacido con mayores obligaciones se -esmeran sus padres en criarlo mas certero en la direccion de la flecha, -y mas lijero en la velocidad de la carrera. Este es el mérito sobre -el derecho de primogenitura, que le condignifica para el cacicazgo, y -para heredador dignamente del valor y pericia militar de sus padres. -Los Guaranís sobre todos se esmeran en la crianza de los primogenitos. -El dia que los destetan celebran solemnemente, bebiendo con largueza, -y danzando con alegria al son de bárbaros instrumentos. Funcion -que repiten con igual solemnidad el dia que el caciquito empieza á -egercitarse en la carrera. - -Lo cual hacen de esta manera, y se continua muchos dias en el egercicio -para habilitarlo á las operaciones militares. Luego que se descubre -el sol, salen todos de sus esteras, los grandes para ser testigos, -y los pequeños para complacerse, viendo la agilidad de los nuevos -corredores; y los pequeños al lado del caciquito para competir con él -corriendo al rededor de las chozuelas. Todos se animan á conseguir la -gloria de primeros, muy estimable entre ellos por evitar la confusion -de últimos. Al primogénito estimula el deseo de ser á todos preferido -en la ligereza, como es sobre todos en la dignidad. A los vasallos la -gloria de competir con su Señor, y el deseo de dar experiencia de su -agilidad, escala casi única para el ascenso. A las veces los envian -acompañados de algunos indios por montes y caminos ásperos, para que -endurecidos en el trabajo, no salgan holgazanes, y se acostumbren á -vivir del arco y flecha, en que aseguran el mantenimiento de toda la -vida. Estos empleos y ocupaciones de los primeros años, habilitan para -aquel género de milicia que ellos usan, y como no les roban tiempo las -universidades, ni la profesion de las artes mecánicas, les sobra para -adestrarse en el manejo de las armas ordinarias, respetables á otras -naciones indianas, pero siempre débiles contra los españoles. Algunos -alaban sobradamente la pericia militar de estos indios, y cierto que -siendo este el único egercicio de su vida, no pueden culpar á la falta -de tiempo. Pero la experiencia constante de casi tres siglos enseña que -los mas atrevidos y osados contra sus semejantes, solo á traicion, y -sobre un lance muy seguro, se atreven con los españoles, y rara vez, -confiados en el número, y en caso desesperado, pelean cara á cara con -efecto poco considerable. - - - - -§. X. - -DE SUS RECURSOS Y MIGRACIONES. - - -Todas estas naciones, atendiendo á su modo de vivir y sustentarse, -podemos dividir en dos castas y generaciones, la una de labradores, que -cultivan la tierra para sustentarse con sus frutos y raices, y la otra -de gentes que solicitaban el alimento de la pesca y caza, y de algunas -frutas silvestres. La primera tenia su establecimiento fijo, repartidos -en tolderias de cuarenta, ochenta ó cien familias, sujetas á su -cacique, y con dependencia de sus órdenes. El mantenimiento esperaban -del trabajo, y de lo pingue de la tierra, á la cual fiaban los granos y -raices, para lograr á su tiempo el fruto de su laboriosidad y desvelo. - -El beneficio y cultivo de las tierras era conforme á su innata -flojedad, á los instrumentos que tenian para cultivarla. Para lo -cual, con imponderable afan rozaban un pedazo de monte, y cuando los -troncos ya secos estaban aptos para quemarse, les pegaban fuego, y con -la ceniza estercolaban la tierra. Luego que llovia, con una estaca -puntiaguda abrian algunos agujeros, y en ellos echaban el maíz, el -maní, la mandioca y otras raices, y sin mas cuidado, que abandonar -las sementeras á la fecundidad del suelo, y á los meteoros naturales, -lograban píngues cosechas de la tierra mal beneficiada, pero lozana y -fuerte. - -La segunda casta ó generacion era de gentes vagamundas, que se -mantenian de la pesca y caza, mudando habitacion cuando lo uno y lo -otro escaseaba, por haberlo consumido. Estos propiamente carecian -en este mundo de domicilio permanente, porque el que tenian era -portátil, y mudable á diligencias y esfuerzos de las mugeres, que son -las transportadoras de las casas, y del ajuar doméstico de ollas, -menage de cocina, estacas y esteras de la casa. Como estas pobres -tienen la incumbencia de conducir el equipage doméstico, gozan en las -transmigraciones el privilegio de arreglar las marchas, y medir las -jornadas. Luego que alguna se cansa, arroja al suelo la carga, y á su -ejemplo las demas cargadoras se previenen para levantar la portátil -ciudad, fijando su estacamento contra los vientos. - -Mientras las laboriosas transportadoras, convertidas en arquitectas -entienden en levantar casas, y aderezar la comida, los maridos -ejercitan el oficio de mirones, tendidos sobre el suelo, mirando y -remirando á sus consortes afanar con tantas operaciones, sin que el -corazon se les mueva á ayudarlas en cosa alguna, menos en comer hasta -hartarse, sobre, ó no sobre para la muger y los hijos. Por esta causa, -como ellas tienen en los caminos la incumbencia de tantos afanes, son -las jornadas muy limitadas, y apenas se avanza cuarto de legua por dia, -y á veces menos, á discrecion de ellas que todo lo hacen y deshacen, -todo lo disponen y ordenan en estas transmigraciones. - -En una de ellas acompañó el Padre Pedro Romero, insigne misionero, y -venerable martir de Cristo, al cacique de los Guaycurús. Caminaba D. -Juan (que así se llamaba el cacique) á su nativo suelo con la comitiva -de toda su parcialidad, hombres, mugeres y niños. En mes y medio se -avanzaron siete leguas, y no hubiera bastado medio año para llegar -al término señalado. Tanta morosidad y detencion hacian necesaria -los egercicios y afanes de las infelices Guaycurús, porque estas -miserables, nacidas para esclavas y jumentos de sus maridos, todas -las mañanas tenian la incumbencia de armar las casas, (si este nombre -merecen), de cargarlas á cuestas con sus hijos y ajuar doméstico, de -transportarlas de un sitio á otro, de clavar las estacas, de afianzar -las esteras y de mudarlas y remudarlas segun pedia la inconstante -volubilidad de los vientos. - -En medio de tantos afanes les quedaba el aliento á los Guaycurús para -reñir sobre la mejoria de los sitios, disputando el lugar á fuerza de -golpes y araños. Costaba no poca sangre de una y otra parte: al fin -quedaba el sitio por la que perseveraba en el palenque, dispuesta á dar -y recibir mayores golpes. Entretanto los maridos no se empeñaban en la -defensa de sus consortes, complaciéndose de verlas reñir, y gloriandose -de merecer mugeres tan valerosas, que por mejorar sitio para el -estacamento, se exponian á la bateria de tantos golpes. No siempre -la autoridad y el respeto del misionero podian embarazar tan reñidas -altercaciones; pero cuando se hallaba presente, mediaba su respetable -santidad y componia las partes, señalando á cada una sitio competente. -Con tanta lentitud y morosidad tan pesada procedian los Guaycurús en -la vuelta á sus tierras, y con la misma y mayor se mueven las demas -naciones en sus transmigraciones. Para ellos todos los sitios son al -propósito para levantar ciudad portátil, y en todas hallan oportunidad -para demorarse, manteniendose algunos dias de la caza y pesca, que -proveyó liberal la naturaleza en todas partes. Como el buscar alimento -es la causa de sus peregrinaciones, mientras no escasea en el lugar que -ocupan á diligencia del arco y flecha, se detienen algun tiempo en sus -estaciones, hasta que la carestía obliga á mudar los reales, y fijar -habitacion en otra parte. - -Los Payaguás, los Agaces y otras naciones que consumió el tiempo, y -perdieron el nombre con la mezcla de generaciones, mas eran acuatiles -que terrestres, vagamundas por los rios que subian y cruzaban á -discrecion de su antojo y libertad. Los Payaguás usan canoas y -embarcaciones ligerísimas, que impelen á fuerza de brazos con agilidad -tan extraordinaria, que ningun vaso, vela y remo pueden dar alcance. -Son piratas de los rios, en donde previenen celadas para saltear los -navegantes. Cuando se ven acometidos y temen algun asalto, se meten en -el agua con los arcos armados para flechar al enemigo, y zambulléndose -al fondo, evitan el tiro de la bala. Es increible lo que perseveran -bajo del agua, y algunos creen que usan el artificio de cañutos largos -que sobresalen para facilitar la respiracion. - - - - -§. XI. - -DE SUS IDOLOS Y HECHICEROS. - - -La religion, que no es agena de gentes las mas bárbaras entre los -americanos de estas tres provincias, apenas mereció algun cuidado y -desvelo. Pocas naciones tuvieron ídolos y adoratorios en que ofrecer -sacrificios, y quemar inciensos. Hácia la parte mas meridional del -Tucuman se hallaron algunos ídolos, cuyos templos eran viles chozuelas, -propias del numen que los ocupaba, y expresion del bajo concepto en -que los tenian sus adoradores. Los Calchaquís eran al parecer mas -supersticiosos al trueno y al rayo. Los adoraban por dioses y les -tenian levantados templos y chozuelas, cuya interior circunferencia -rodeaban con varas rociadas con sangre del carnero de la tierra, y las -llevaban á sus casas y sembrados, prometiendose de su virtud, contraida -á la presencia del numen, toda felicidad y abundancia. - -No eran tan frecuentes los ídolos hácia la provincia del Rio de la -Plata y Tucuman: pero se hallaron algunos cuyos templos eran visitados -con romerias, y profanados con sacrificios de sangre humana. El autor -de la _Argentina,_ á distancia de algunas leguas de los Xarayes, -describe un enorme culebron, monstruoso y espantable, que adoraban -los naturales con acatamiento y aplacaban con sacrificios. Para lo -cual, diseña un lugarejo ó ciudad de ocho mil vecinos, numerados -por los hogares. El medio de la poblacion ocupaba la plaza, en cuyo -centro sobresalia un palenque, que hacia oficio de cárcel para sugetar -al monstruo, y de adoratorio en que le tributaban sacrificios los -naturales y vecinos que concurrian en gran número á consultar sus -dudas, y á oir las respuestas del númen. - -Cebado con sangre humana, obligaba sus devotos á la guerra para -sustentar su insaciable voracidad con los cautivos, y hartarse con -sangre de prisioneros. Propio carácter del infernal dragon, juntar -á las presunciones de divino el atributo de tirano, y el epiteto de -caribe. Este suceso, referido en pluma de Rui Diaz de Guzman, merece el -crédito que se dá á los que escriben, no como testigos oculares, sino -por relacion de soldados, que á las veces fingen monstruos de horror -para aparecer héroes de valentia en su vencimiento, especialmente -porque este suceso no se refiere en los comentarios de Alvar Nuñez, -caudillo de la jornada. De ellos consta que los españoles de su -comitiva quemaron algunos ídolos monstruosos espantables, y que no -acababan de admirar la paciencia de estos dioses, en dejarse convertir -en cenizas. - -Algunas razas de estas gentes, en tiempo de calamidad, y cuando -habian de salir á guerras, instituian rogativas y multiplicaban -sacrificios para aplacar su númen, que juzgaban irritado, esperando que -reconciliado con las víctimas los libraria de la opresion que padecian, -y daria victoria contra los enemigos que les amenazaban. No consta -hasta donde se extendia el poder de sus dioses; pero es bastantemente -averiguado, que olvidando al universal hacedor de todas las cosas, -partian la divinidad entre sus ídolos, y que á los unos concedian poder -sobre las tempestades ó sementeras, á otros sobre las enfermedades ó -guerras. - -Los Guaranís conocieron á _Tupa_ por conservador de la nacion en el -universal diluvio, pero no edificaron templo en que adorarle, ni -levantaron aras para los sacrificios. Los Mocobís, á las cabrillas, -esto es, á su _Gdoapidalgate_, á quien veneraban como criador y padre, -jamas levantaron adoratorio; contentos con festejar su descubrimiento -con algazara y griteria. Es para mi creible, que ni los Guaranís en -_Tupa_, ni los Mocobís en _Gdoapidalgate_, ni otras naciones en algunos -astros y constelaciones, cuyo descubrimiento celebraban, reconocian -alguna deidad y supremo númen, y solo confesaban un bienhechor de -la nacion, á quien correspondian con agradecimiento, y pagaban los -beneficios, que juzgaban haber recibido, con la memoria y recuerdo de -ellos. - -Yo no sé que ideas tan bárbaras formaban sobre los astros, planetas y -constelaciones, ni cual era el reconocimiento con que correspondian á -sus luces ó influencias. ¿Quien no admira las locuras y desvarios con -que los Guaycurús celebran la luna nueva, el descubrimiento de las -cabrillas? Salen de sus chozas con formidables palos en las manos, -sacuden frecuentemente las esteras, vocean, gritan, y levantan el -alarido con alegria y confusion, prometiéndose toda felicidad y dicha. -Lo mismo hacen cuando se levanta algun turbion de viento ó agua: salen -animosos á provocar la tempestad, y á los demonios que juzgan venir en -ella, conjurados á destruir toda la nacion de los Guaycurús. Mientras -la tormenta prosigue desarmada, prosiguen ellos armados contra la -tempestad, hasta que se desvanecen las nubes, quedando ellos en la -vana persuasion de que los diablos, temerosos de sus armas, huyen á -sepultarse en los abismos. - -Mas temible era una maldita ralea de fingidos demonios, que se -predicaban árbitros de las tempestades, rayos, tormentas, rios, -inundaciones, pestes y muertes. Estos eran unos hombres astutos y -parleros, demonios vivos y visibles, que tenian mucho séquito y -aceptacion entre estas gentes. No sucedia mal, ni desgracia, que no -los clamoreasen efecto de su enojo y venganza. No habia prosperidad -ni dicha de que no se declarasen autores, amenazando con las unas, y -prometiendo las otras á su arbitrio, segun el mérito de cada uno. Estos -son los que llaman hechiceros: grémio autorizado por el poder que se -apropian, y temibles por los males que amenazan. - -Algunos autores, llevados de innata propension á amenizar sus historias -con novedades inauditas, describen los embustes de estos fingidos -hombres como hechicerias, y á los que son puros engañadores, los hacen -familiares del diablo. Los mas que asientan plaza de tales, con capa y -velo de cursantes en la escuela del demonio, son finísimos embusteros, -tan engañados en sí, como engañadores de los otros. Esto que sucedia -en tiempos pasados, se experimenta en los presentes. Muchos se fingen -hechiceros, llevan yerbas, cargan iman, erutan imprecaciones, amenazan -con maleficios, y con segura impunidad confiesan haber hecho daño, -muerto y maleficiado á muchos. Pero averiguada la verdad, todo es -mentira y engaño. - -_Obera_, cuyo nombre significa resplandor, cacique Paraná, es sin -duda uno de los mas famosos hechiceros de que se pueden gloriar los -patrones para convencer el intento. Llamábase libertador de la nacion -Guaraní, unigénito de Dios Padre, nacido de una vírgen sin comunicacion -de varon, plenipotenciario de Dios, con sus poderes y facultades para -convertir en utilidad de los indios todas las criaturas. La señal que -principalmente habia de usar para libertar su escogido pueblo era -un ominoso cometa, que esos dias se dejó ver, y lo tenia reservado -para convertirlo contra los españoles. Estos y semejantes dislates -le grangearon secuaces, crédito de famoso hechicero, y veneracion de -divino. - -A _Obera_ fué muy semejante otro indio del Huybay, adorado de las -vecindades. A los dos se parecia mucho, y aun excedia aquel famoso -hechicero, que por la via del Brasil remaneció en el pueblo de San -Ignacio del Guayra. Vestía hábito talar blanco; la mano ocupaba una -espantosa calavera, con uñas de venado dentro que hacian ruido, y un -son descompasado que seguian los pies bailando. - -Todas las amenazas de Obera, con el resplandor de su nombre; los -elementos que habia de conmover contra los españoles en favor de los -indios, el cometa que era señal con que habia de libertar sus amados -Guaranís, tuvieron el fin lamentable de quedar su numeroso ejército -roto y deshecho; los indios muertos; prisionero el sumo sacerdote, -á quien perfumaba con inciensos, y el mismo Dios Obera (á quien al -parecer amenazaba fatalidades el cometa) fugitivo por los montes, -sin sacerdote que le aplacase, sin escolta que le acompañase, lleno -de pavor y miedo; temiendo á pocos españoles, los cuales penetraron -altamente que Obera, con título y fama de hechicero, era un famoso -engañador, tan débil y flaco, que no se atrevió á salir á campaña por -no quedar muerto ó prisionero. - -Mayor desengaño ofrece el hechicero del Huybay: convertido á Dios por -la predicacion de dos insignes misioneros jesuitas, confesó delante de -todo el pueblo, que sus palabras eran puras ficciones, y que no tenia -otra mira que la de engañarlos y atemorizarlos con amenazas, para que -libremente le franqueasen cuantas mugeres codiciaba su apetito. Este -sin duda era el fin principal de Obera: mantenia numeroso serrallo de -concubinas, conseguidas con la violencia, con amenazas y á impulsos -de sus retos. Desenfrenado por extremo en liviandades, solo admitia -en su privanza á los que aplaudian la soltura de sus costumbres, y le -entretenian con cantares lascivos y bailes indecentes. A las veces, -depuesto el sobrecejo de soberano númen y respetable deidad, cantaba y -bailaba placentero entre sus concubinas. - -Este era tambien el ejercicio del hechicero brasileño que penetró -al Guayra. Al son descompasado que hacian las uñas de venado dentro -de la calavera, bailaba, brincaba con agilidad increible, soplando -fuertemente al aire, y provocando los rayos y tempestades contra -los que le hiciesen oposicion. El fiscal del pueblo de San Ignacio, -despreciando sus amenazas, le cogió, y puso un par de grillos, y en -presencia de todo el pueblo descargó cien azotes sobre el fingido númen -y verdadero embustero. A los primeros golpes, _no soy yo_, exclamó, _no -soy yo Dios, sino un pobre indio como los demas, y ningun poder tengo -para dañar ni causar mal alguno_. No satisfechos los ignacianos con la -confesion del reo, los dos inmediatos dias repitieron el castigo de los -_saludables azotes_, y humillaron su altiva presumpcion. - -No una, sino muchas veces ha salido bien la experiencia de los azotes: -ya sea porque la vejacion dá entendimiento, ya sea porque el engañador -descubierto, y descifrada la doblez de sus procederes, pierde la -esperanza de ser creido, y de hallar entrada en quien penetró sus -enredos. - -Estos hechiceros tienen por lo comun dos ó tres familias cómplices -de su iniquidad, y diestros imitadores de las voces y bramidos de -animales. Ligados con el sacramento del sigilo, no descubren la verdad -so pena de privacion de oficio, y de malograr el estipendio y gages. -Cuando llega el caso en que el hechicero ha de consultar al diablo, -como ellos dicen, sus familiares se ocultan en algun monte, en cuya -ceja se previene de antemano alguna chozuela, que hace las veces de -trípode y el oficio de locutorio. Para el dia prevenido se junta el -pueblo, pero no se le permite acercarse, para que no descubra el -engaño, y quede confirmado en su vano error y ciega presumpcion. - -El hechicero bien bebido y alegre, con los espirítus ardientes de la -chicha, saltando y brincando junto á la chozuela, invoca al diablo para -que venga á visitar al pueblo, y revelarle los arcanos futuros. Cuando -todos estan en espectacion, aguardando la venida del demonio, resuenan -por el monte los disfrazados con pieles, disimulando los bramidos del -tigre y las voces de los animales. - -En este trage, que el pueblo no discierne por estar algo retirado, -entran en la chozuela; y con ellos, el diablo y sus satélites. -Estos con grande confusion y behetria infernal, imitando siempre -las expresiones de animales, empiezan á erutar profecias y trocar -vaticinios sobre el asunto que desean los circunstantes. - -De la boca de ellos pasan á la del hechicero, y este con grandes -gestos, arqueando las cejas con espantosos visajes, propala al pueblo -los pronósticos y vaticinios. El pueblo vulgo, incapaz de reflexion ni -examen, arrebatado de ciega persuasion, los admite como oráculos del -diablo, quedando en error casi invencible de que el diablo es quien -habla al hechicero, y que este es fiel relator de sus predicciones. -Este es el orígen admitido entre los indios, y abrazado entre los -escritores, de las operaciones diabólicas y de los fingidos hechiceros. - -Este es el fundamento de aquel terror pánico que tienen los indios de -acercarse á la chozuela, recelando insultos feroces, y desapiadados -acometimientos del tigre, cuyos bramidos imitan los familiares, para -persuadir al vulgo que es demonio transfigurado en infernal bestia el -que los habla. - -Singular es el suceso que experimentó cuatro años hace uno de nuestros -misioneros. Faltaron un dia casi todos los indios del pueblo, el -cual estaba tan en los principios, que ningun adulto habia recibido -el bautismo. Suspiraban todavia _por las cebollas de Egipto_; y á -escondidas del misionero renovaban el ejercicio de sus antiguedades. -A la mañana advirtió el Padre que era pastor sin ovejas, y que estas -se habian ausentado; menos un viejo á quien los años privilegiaron de -emprender largas romerias: de él se informó, y supo que los catecúmenos -se habian retirado á consultar á los diablos. - -“Pues yo tengo que ir, dijo el misionero, á ver vuestro diablo, y -espantarlo para que no vuelva otra vez.”--“No váyas, Padre, replicó -el anciano, no vayas porque es muy bravo, y te ha de matar. Nosotros -no nos atrevemos á llegar, y solo al hechicero es permitido acercarse -para hablarle y recibir sus respuestas.”--“Yo tengo que ir sin remedio, -añadió el misionero; vuestro diablo es muy flojo y mas teme él á mi, -que yo á él; y si no me teme, ¿porqué huye de mi presencia?”--En esto -se puso en camino, y se encontró con los indios, que estaban á la ceja -de un monte, algo apartados de la palizada y chozuela, donde el fingido -demonio daba sus oráculos, y los recibia el hechicero. - -Los indios movidos á compasion intentaron contener al Padre, y temiendo -no le matase el diablo, esforzaron sus razones para atemorizarle. Pero -el misionero, animado con los espirítus que infunde el celo santo, -se arrimó á la chozuela, y encontró--¿qué?--al demonio nada menos: -al indio autorizado con nombre de hechicero, y dos familiares suyos -que aullaban, bramaban á guisa de animales feroces, y con espantosas, -pero disimuladas voces, amenazaban castigos, y pronosticaban futuros -contingentes. ¡Tanto artificio cabe en la tosca capacidad de un indio! - -Lo estraño y particular es, cuando tienen á la vista el desengaño -no se persuaden que el que se finge diablo y hechicero es un indio -comun, y solo singular en exceder á los demas en artificios y -engaños. Ha sucedido hallarse presente uno de nuestros misioneros, en -circunstancias que salió el fingido diablo y verdadero indio de la -chozuela: conociéndole el Padre, por mas que esforzó sus razones para -persuadir al pueblo que no era el demonio sino fulano indio que todos -conocian, nunca les pudo convencer, respondiendo con ciega obstinacion, -que era el demonio, y que así lo creian ellos, y por tal lo tenian. - -Entretanto estos embusteros con sus engaños eran respetados como -árbitros del mal y del bien de la vida y de la muerte, con supremo -poder sobre el cielo, sobre los elementos, sobre todo viviente y ser -criado. Elevados á tan sublime gerarquia, gozaban indiferentemente -cuantas mugeres apetecia el desenfreno licencioso de su soltura. Tenian -serviciales obsequiosos, que de la pesca y caza les regalaban, y sin -expensas ni gastos sustentaban el serrallo: sus palabras falsas ó -verdaderas eran atendidas como oráculos, cuya inteligencia pendia de -los sucesos venideros, nunca bien penetrados del vulgo, cuando falsos, -pero siempre intérpretados por los doctores de la ley en su sentido. - - - - -§. XII. - -DE SUS MEDICOS. - - -Estos mismos hechiceros egercitan el arte de la medicina, y eran en -las curaciones tan engañosos como engañadores en sus hechicerias. -Todos los preceptos galénicos ceñian á la breve práctica de chupar, -y por eso los autores los califican con el nombre de _chupadores_. -Cuando la necesidad los llama para algun enfermo, presto se previenen -de medicinas, y en todas partes hallan botica surtida que le ministra -cuanto necesitan para el egercicio de su facultad. Un palito, una -piedrezuela, una espina, un inmundo guzano, que alzan del suelo y -ocultan en la boca, es el _sánalo-todo_, y todo el aparato de sus -simples y mixtos. Medicina á la verdad inocente, no mala para todas las -enfermedades, porque aunque no tenga el privilegio de sanar, goza la -prerogatíva de no agravar la dolencia. - -Llegados á la chozuela del enfermo, entran haciendo espantosos visajes, -hinchando de viento los carrillos, y soplando fuertemente al aire. Como -no entienden de pulso, y la aplicacion de medicina se ha de hacer sobre -la parte dolorida, preguntando que es lo que duele al enfermo, luego -aplican la boca y chupan la parte lesa con increible vehemencia. Aquí -empiezan los gestos: aquí el expeler, entre contorsiones y espumarajos, -el palito, la piedrezuela, la espina y el guzano, que de antemano -previenen, segun las precauciones del arte de chupar. “¡Como habia de -descansar, dicen, como habia de descansar este pobre enfermo; como no -se habia de afligir, como no se habia de quejar, si este guzano le -roia, si esta espina le picaba, si este palito y piedra se le entró en -las carnes vivas! Ahora se aliviará el enfermo, porque cesando la causa -que aflige, se remite el dolor que mortifica.” - -Concluido el oficio de chupador, prosigue el egercicio de recetar. Esto -es mas universal, y se estiende á los sanos y parientes del enfermo, -ordenando á todos severísima abstinencia de algunos manjares y comidas, -para que el enfermo mejore con el ayuno de los sanos. Si la enfermedad -cede á los esfuerzos de la naturaleza, y el doliente cobra salud, todos -los aplausos se los lleva el chupador, y adquiere grandes créditos y -estimacion: pero si la naturaleza se rinde á la enfermedad y muere el -paciente, la culpa recae en los miserables parientes, cuyos ayunos -fueron infructuosa penitencia por la salud del enfermo. - -Entre los Pampas, que son los antiguos Querandís, sucedia muy al -contrario. Cuando moria el enfermo, la culpa toda se echaba al médico, -y los parientes quedaban persuadidos que moria maleficiado del -curandero, y que este debia pagar el homicidio ageno con su propia -muerte. Conjurados en su ruina, los parientes noche y dia velaban sobre -el mal médico, y descansaban hasta vengar la cólera con la sangre del -chupador, poco inteligente en los principios del arte, y extremamente -desgraciado en el egercicio de su profesion. No obstante esta -inviolable y tiránica ley, apenas muere un profesor de medicina, cuando -se declara otro doctor en la facultad, y toma el oficio de curandero -con peligro de morir la primera vez que lo egercite con desgracia. - -Entre los Lules, en lugar de chupadores tenian los que llamaban -_sajadores_, por el egercicio de sajar la parte dolorida: era entre -ellos persuasion de que todas las enfermedades, á excepcion de las -viruelas, procedian del Ayaquá. Es el _Ayaquá_, en sentir de ellos, -el gorgojo del campo, y aunque pequeño de cuerpo caminaba armado de -arco y flechas de piedra. Es diestrisimo certero, asesta y despide la -flecha donde quiere, á quien quiere, y como quiere, y de sus tiros y -flechas proceden las enfermedades que matan, y el dolor que aflige. Con -este Ayaquá tienen familiar trato los curanderos, y de su comunicacion -aprenden á labrar flechas semejantes á las del Ayaquá, y á sajar la -parte dolorida. Chupan luego la sangre y arrojan la flecha que llevan -prevenida en la boca, y con un razonamiento semejante al de los otros -chupadores, y un plato de comida en prémio de su trabajo, se vuelven -muy ufanos á su casa. - -Estan tan obstinados en esta persuasion que no se dejan convencer -de razones, ni dan lugar al desengaño. Enfermó de mal de oidos un -muchacho, y el misionero le aplicó algunos remedios, y pensando que -con ellos hubiese mejorado, á la mañana preguntó al padre del enfermo, -como lo habia pasado su hijo, y si el dolor se le habia mitigado. El -padre respondió: “mi hijo lo ha pasado en un grito continuo, suspirando -y gimiendo sin poder sosegar. Ni ¡como era posible otra cosa, teniendo -los oidos llenos de las flechas de Ayaquá!” - - - - -§. XIII. - -DE SUS ENTIERROS. - - -Supersticiosos en las curas, no lo eran menos en los entierros, y -funerales de sus difuntos. Entre los Guaranís, si el difunto era -persona principal ó cacique, la muger se despenaba con espantosos -alaridos. Si, no era de tanta distincion, se desgreñaba los cabellos, -abrazada con el yerto cadáver, cantando en tristes endechas las proezas -y valentias de su esposo. Los antiguos Charruas en la muerte de sus -parientes se cortaban un artejo de los dedos, sucediendo á veces, que -en edad provecta carecian de falanges, y se inhabilitaban para el -egercicio de las armas. Los Mocobís en señal de luto se trasquilan, -con alguna diferencia, segun son diferentes los grados de parentezco -que tienen con el difunto. Los Isistinés no se rascan la cabeza con el -dedo, temiendo que se pondrian calvos, y que no les saldria el pelo en -aquella parte que llegaron á tocar. - -Era comun en casi todas las naciones señalar plañideras, que con -lúgubres aullidos, y lágrimas fingidas por algunos meses y aun años, -lamentaban la desgracia del difunto, recordando á los vivos sus -hazañas, incumbencias propias de los parientes, y á las veces de -algunos extraños, que alquilaban sus lamentos, y vendian sus lágrimas -por el interes de algunas alhajuelas del difunto. - -Al cadáver, sentado sobre una silleta ó taburete, pintaban toscamente -algunas naciones. Otras lo cubrian con mantas y plumages, para que -decentemente y sin rubor pareciese en la otra vida. Los naturales del -valle de Londres en Calchaquí, con supersticiosa observancia, abrian á -sus difuntos los ojos que cerró la muerte, para descubrirle el camino -que guia á la region de los muertos. - -Al rededor de la sepultura, ó dentro, ponian el arco, las flechas, -ollas y cascos de calabazo, que por acá llaman _mates_, con alguna -porcion de comida y chicha. El arco y las flechas, dicen unos, que -son para que el alma se defienda de los acometimientos y asaltos de -sus enemigos: añaden otros, que para que el muerto tenga con qué -cazar, y no muera de hambre, acabado el repuesto de maíz y chicha. Las -ollas para cocinar; y porque no falte fuego, es costumbre de algunas -naciones dar la superintendencia á algunas de las plañideras, para que -diariamente cuide de cebarlo. El calabazo sirve de vaso para sacar -agua, y refrigerar el bochorno que se origina de la opresion de la -sepultura. - -Un sepulcro bien circunstanciado descubrieron nuestros exploradores de -la costa de Magallanes, á pocas leguas de la bahia de San Julian. Era -de figura redonda piramidal, tegido de ramas, las cuales afianzaban -para mayor seguridad cordones de lana de diferentes colores. Al rededor -de la casa tremulaban seis banderas de un tegido de lana azul, colorada -y blanca, atadas sobre varejones largos de tres para cuatro varas. A -trechos estaban repartidos cinco caballos muertos, cuyos cueros, ó -pieles estaban llenos de paja, clavados en tierra con otros horcones, -por el pescuezo, por el vientre, ó por la cola. El remate de la casa -hácia la extremidad piramidal; coronaba una como veleta de trapo, -semejante al de las banderillas, asegurado con una faja para que no -lo desprendiese el viento. Sobre la extremidad pendian de un palo, á -discrecion de los vientos, ocho borlas de lana musca. - -Lo interior de la chozuela fúnebre indíca ocupaban dos telas de -listadillo, tendidas sobre el pavimento, las que servian para cubrir -el cuerpo de un indio y dos indias, tan recientes que aun tenian -carne y pelo en la cabeza. Discurriose largamente sobre el mausoleo, -y resolvieron nuestros misioneros, que no siendo habitable la costa, -el sepulcro no podia ser de paysanos connaturalizados en el terreno; -y observaron veredas, que de lo interior del país tiraban á una -laguna grande de sal que habian descubierto. Que lo natural era que -aquel indio, viniendo en busca de sal, habia muerto en aquel sitio á -donde los compañeros levantaron aquel honrado sepulcro, tan coronado -de banderillas, gallardetes y borlas, que indicaba haberse erigido -en memoria de algun principal ó cacique de la nacion. Los caballos -rellenos de paja, y levantados sobre estacas, segun el uso de las -gentes de á caballo que acostumbraban hacer así, y las mugeres para que -le sirviesen en la otra vida, y le ministrasen lo necesario. - -Este es estilo y costumbre de algunas naciones en la muerte de sus -principales y parientes inmediatos: las mugeres siguen á sus maridos; -los parientes á sus mas inmediatos, y algunos vasallos á sus caciques; -especialmente las viejas, como inutiles en este mundo. A la primera -noticia de la muerte del cacique y primogénito suyo, se quitan la vida -para servirlos, y para que no desfallezcan de hambre y sed por falta de -quien les ministre lo necesario. Ceremonia indispensable y argumento -de fidelidad y cariño en los consortes con sus maridos, y en los -vasallos con sus caciques, tan radicados en este gentílico rito, y tan -religiosos observantes, que se ofrecen voluntariamente á la muerte y la -aceptan con alegre resignacion. - - - - -§. XIV. - -DE SUS IDEAS RELIGIOSAS. - - -Esta precaucion, y otras semejantes que tomaban para la otra vida, es -argumento que ellos conocieron la inmortalidad del alma: pero la idea -que de ella formaron, y el bosquejo que diseñaron eran incompletos. -Persuadidos pues los indios que el alma goza fuero inmortal, eternizan -su duracion en el cielo entre las estrellas, ó en alguna region -incognita que ellos imaginan, y ellos solo la alcanzan. - -Una cosa al parecer cierta es, que la subida á las celestiales regiones -no la admitan tan inmediatamente á la muerte que no concediesen al alma -algunos años en este mundo, solazándose y divirtiéndose á su usanza; no -visiblemente tratando y comunicando con los vivos, sino invisiblemente -tratando y comunicándo, jugueteando como duendes, y regocijándose -alegremente en aquellos egercicios que la divertian unida al cuerpo. En -este estado las conciben glotonas y cazadoras, paseanderas, vagamundas, -juguetonas, guerreras, y enemigas de sus enemigos. No alcanzo como se -pueda explicar mejor la idea que ellos formaban del alma separada, que -sobre el plan de lo que ellos son en vida. - -A este fin, porque las hacen glotonas y borrachas, ponen sobre la -sepultura sus ordinarias viandas, y llenan de chicha los calabazos. Y -porque esta providencia es temporal y limitada, y las almas duraderas, -sin límite ni término, libran el alimento de la eternidad en el arco -y flechas, instrumentos venatorios, que aseguran el mantenimiento en -aquella region de espirítus vagamundos y cazadores. Estas mismas armas -sirven al respeto para hacerse temibles á las naciones enemigas. - -No consta de sus tradiciones por donde subian sus almas al cielo. Los -Mocobís fingian un árbol, que en su idioma llamaban _nalliagdigua_, de -altura tan desmedida que llegaba desde la tierra al cielo. Por él, de -rama en rama ganando siempre mayor elevacion, subian las almas á pescar -en un rio y lagunas muy grandes que abundaban de pescado regaladísimo. -Pero un dia que el alma de una vieja no pudo pescar cosa alguna, y los -pescadores le negaron el socorro de una limosna para su mantenimiento, -se irritó tanto contra la nacion Mocobí, que transfigurada en -_capiguara_, tomó el egercicio de roer el árbol por donde subian al -cielo, y no desistió hasta derribarlo con increible sentimiento y daño -irreparable de toda la nacion. - -Los demas indios, aunque colocan las almas de sus difuntos entre los -otros, no explican por donde se le franquea el paso á las eternas -moradas. Verisimilmente su grosero modo de concebir mezclará la -seriedad respetable de una verdad tan clara con suposiciones ridículas -y ficciones placenteras. Al parecer no tenian determinado lugar para -suplicio de los delincuentes, y castigo de los culpados: ó porque su -ceguedad no les dejó abrir los ojos á una verdad que nace y crece con -el alma, ó porque entregados en esta vida á pensamientos alegres, no -daban entrada á tristes imaginaciones. Lo cierto es que la creencia de -los suplicios eternos se les hace muy cuesta arriba á los infieles. -Los Chiriguanos, cuando se les habla de las llamas abrasadoras del -infierno, responden con serenidad que ellos apartarán las brasas: y lo -que es mas, no pocas veces en el confesionario, cuando se les amenaza -con las penas eternas, responden con gran calma: “_no se verá el diablo -en este espejo_.” - -Su tenacidad, en lo que una vez aprendieron, es rara: no les convence -la razon, ni la luz clara del mediodia, basta para alumbrar su -entendimiento, y desencastillarlos de sus erroneas aprensiones. Así -le sucedió á un indio catecúmeno, á quien la muerte iba tan á los -alcances, que se juzgaba no pasaria el dia inmediato sin pagar el -tributo de la humana mortalidad. Como su muger era infiel y obstinada -en los gentílicos ritos, le persuadió que no se dejase bautizar, porque -infaliblemente moriria; y le dió tan á pelo asenso á las razones de -su consorte, que no hubo fuerzas en el misionero para persuadirle lo -contrario. - -Tentó este diferentes medios: alegó razones claras, le propuso varias -congruencias para persuadirle que presto moria. “No, respondió el -indio, no estoy tan enfermo como dices: antes bien mañana estaré bueno, -y podré caminar á melear en los bosques.”--No irás respondió el Padre á -melear, sino á las penas eternas del infierno, sino abrazas la religion -cristiana, y por medio del bautismo, que abre las puertas del cielo y -cierra las del infierno, no pones en cobro tu alma.--“No creas, dijo la -muger, lo que este Padre habla: porque si te ausentas al monte, y no -recibes el bautismo, jamas morirás.” - - - - -§. XV. - -DE SU COSMOGRAFIA. - - -Quien tanto yerra en materias palpables y visibles, y con tenacidad tan -obstinada resiste á la luz de la razon, no es de estrañar yerre cuando -levanta el pensamiento á objetos mas nobles, superiores á su tosca -capacidad, y falta de principios para penetrar arcanos tan sublimes. Al -eclipse del sol y luna llaman muerte de estos hermosos planetas. Los -Lules atribuyen el eclipse del Sol á un pájaro grande que, desplegando -sus alas, cubre el globo luminoso de su cuerpo. Los Mocobís lo refunden -en un asalto del demonio para comérselo, y por eso gritan: _déjala_, -(al Sol tienen por muger) _déjala_; _compadécete de nuestra compañera, -no nos la comas_. - -Estos se han formado un agradable sistema del mundo, y por él se podrá -inferir el que idean las demas naciones. El cielo y la tierra hacen -un solo cuerpo, pero tan inquieto y bullicioso, que le obligan á -circular en perpetuo movimiento. A las estrellas tienen por árboles, -cuyas hermosas ramas tejen de rayos lucidos y brillos centellantes. -Al crucero llaman _amnic_, que quiere decir avestruz: á las estrellas -que le circundan, _ipiogo_, que significa perros. El misterio es, que -estos perros siguen al avestruz para cazarle, y como este corre y corre -mucho, aunque los perros le siguen, no le alcanzan. Entre las estrellas -confiesan alguna distincion; á unas llaman pavos, ó _dagadac_: á otras -quirquinchos, _natumnae_; á estas perdices, _nazaló_, y á las demas -con otros nombres semejantes. Esto no es nuevo, pues la antiguedad, -y astronomia de muchos siglos atras, deriva hasta nuestros tiempos -semejantes denominaciones, para distinguir los signos y explicar las -constelaciones. - -Lo particular es, que á la luna llaman _cidiago_, y juzgan que es -hombre, cuyas sombras son sus tripas que le sacan unos perros celestes -cuando se eclipsa. En oposicion de luna los grandes piden á _cidiago_ -que les dé muger, y los muchachos á grandes gritos, tirandose las -narices, le piden que se las alargue. Al sol conciben como muger, y le -llaman _gdazoa_, que significa compañera. De él fingen algunas trágicas -aventuras. Una vez cayó del cielo, y enterneció tanto el corazon de un -Mocobí, que se esforzó en levantarlo, y lo amarró para que no volviese -á caer. La misma fatalidad sucedió al cielo: pero los ingeniosos y -robustos Mocobís, con puntas de palos lo sublevaron y repusieron en sus -ejes. - -Segunda vez cayó el sol, ó porque las ataduras no eran bastantemente -robustas, ó porque el tiempo debilitó su fortaleza. Entonces fué cuando -por todas partes corrieron inundaciones de fuego, y llamas que todo -lo abrazaron y consumieron, árboles, plantas, animales y hombres. -Pocos Mocobís, por repararse de los incendios, se abismaron en los -rios y lagunas, y se convirtieron en capiguarás y caimanes. Dos de -ellos, marido y muger, buscaron asilo en la eminencia de un altísimo -árbol, desde á donde miraron correr rios de fuego que inundaban la -superficie de la tierra; pero impensadamente se arrebató para arriba -una llamarada, que les chamuscó la cara y convirtió en monos, de los -cuales tuvo principio la especie de estos ridículos animales. - - - - -§. XVI. - -DE SUS TRADICIONES HISTORICAS. - - -Así discurrian en materia de astronomia, y con poca diferencia en las -otras facultades: la materia de los sucesos para la historia casi no -tocaba en los tiempos pasados, y apenas salia de la vida y hazañas de -los presentes. Algunas relaciones conservan los rapsodas que repetian -cantando para refrescar la memoria de sus antiguedades, que confundia -y ofuscaba con fabulosas novedades el analista relacionero. Este -tenia la incumbencia de repetir, al son de bárbaros instrumentos, las -tradiciones de sus mayores, de instruir á otros en las noticias para -suplir su falta con el canto. - -Esta tradicion, en gentes que no cultivan la memoria, ni usaban -lápidas, geroglíficos, ni caractéres, no podia ser muy puntual, ni -abrazar muchos detalles. Tal cual suceso memorable, corrompido con la -alteracion que de suyo lleva el tiempo, y la fragilidad de la memoria, -conservaban los relacionistas, y lo perpetuaban con el canto. En lo -demas de sus vasallos, las hazañas de sus caciques y las de sus mayores -se echaban en perpetuo olvido, y apenas los hijos se acordaban de las -proezas de sus padres. - - - - -§. XVII. - -DE SU APTITUD PARA LAS ARTES. - - -De las facultades mecánicas solo tenian el no tenerlas, ni aun -instrumentos para ejercitarlas. Sus canoas, sus dardos, sus macanas, -sus arcos y flechas, trabajaban con ímproba laboriosidad. Al tronco que -destinaban para canóa pegaban fuego, que consumia las superfluidades, -convirtiéndolas en ceniza y carbon, el cual desprendian á fuerza de -golpes de pedernales con filo agudo, hasta llegar á la parte sólida. -Volvian á pegar fuego y á levantar el carbon, formando á fuerza de -golpes, y con la actividad consumidora de la llama, aquella exterior -configuracion, ó cavidad interior que ellos pretendian para el uso de -la navegacion. - -De la misma manera, y con la misma prolijidad, trabajaban y pulian -los dardos, las macanas, los arcos y las flechas. El fuego gasta y el -pedernal desbasta los varejones, y cuando ya los tienen en el grosor y -proporcion que desean, los pulen con delicada nimiedad, y los dejan tan -tersos y lisos, que no los aventajará el mas diestro oficial con sus -gurvias y garlopas. Verdad es, que necesitan meses para sus maniobras; -pero donde sobra la pereza y los instrumentos son ningunos, el tiempo -y la paciencia coadyuvan á la perfeccion de las obras. Admiracion es -que génios brutales, que para nada tienen tiempo sino para la inaccion, -busquen pulidez en las armas, y gasten tiempo en perfeccionarlas. - -Esto eran en su infidelidad: pero alicionados en las manifacturas, -aprenden los oficios cuanto basta á imitar con perfeccion el ejemplar, -sin la gloria de inventores. El mas insigne maestro en la pintura y -en la delicada escultura, no podrá gloriarse de haberle añadido al -original un rasgo ni pieza que le dé nueva y mas agradable hermosura. -En lo que son singulares es en la imitacion: tan nimios, tan delicados -y puntuales á expensas de tiempo y paciencia, mirando y remirando una -y muchas veces el protótipo es que perfeccionan la obra. Vez ha habido -en que la delicadeza se ingenió tanto para la viva imitacion, que no -alcanzó la mas tildada observancia á discernir entre el ejemplar y el -retrato. - -En la elocuencia y cultura de hablar se hallaron algunos, sueltos -en sus diálectos, tersos en las palabras y persuasivos en los -razonamientos. No abrian aulas, ni disputaban maestros para la -enseñanza de la juventud; pero cuando al mediano entendimiento -se juntaba la penetracion del idioma, y la verbosa locuacidad, -peroraban con dulzura y persuadian con eficacia. La voz comun á -los índicos idiomas llama bárbaros, ásperos y defectuosos: los que -con estudio y aplicacion penetran la estructura de su artificio y -propiedad para explicarse, los califican de elegantes, expresivos y -copiosos. Lo cierto es que abundan de voces, en lo natural propias, -en lo significativo vivas, y en lo persuasivo eficaces, ceñidas sin -confusion, claras sin redundancia, y magestuosas sin afectacion. - -Solo se pueden llamar bárbaros, ásperos y defectuosos por la falta de -educacion de los indios, criados sin estudio, sin cultivo, ni facundia: -pero esos mismos idiomas en los labios de un elocuente y copioso de -razones, son elegantes, son expresivos, son melodiosos. La lengua -castellana es sin duda dulce, abundante y persuasiva; pero en la boca -de un inculto labrador, áspero de génio, y de tosco entendimiento, se -viste de sus propiedades, ó se viste de moda, segun el génio del que le -habla. - -Esto nos pareció notar en las naciones americanas que habitan el -Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman. Lo mas particular se tocará á su -tiempo y en su propio lugar. Por ahora nos llaman estas dilatadísimas -provincias á examinar su suelo y sus producciones. - - - - -SEGUNDA PARTE. - - - - -§. I. - -ASPECTO GENERAL DEL PAIS. - - -La historia natural del Paraguay, rio de la Plata y Tucuman, que -abraza nuestra descripcion, ofrece á la vista y pone delante de los -ojos un tesoro de bellas noticias, que pueden enriquecer el museo de -los sábios, y entretener con peregrinas novedades la curiosidad mas -insaciable. Verdad es que el Supremo Hacedor no depositó en el seno de -estas provincias ricas minas de oro, plata, diamantes y esmeraldas, -cebo de la humana codicia: por lo menos su providencia no ha dispuesto -hasta el tiempo presente que se descubran estos apreciables metales, -escondiéndose al parecer de las investigaciones de los hombres mas -diligentes. - -Pero, aunque el Soberano Autor no se mostró tan liberal en este punto -como en otras provincias que nos rodean, atendiendo cuidadoso á su -hermosura, con una muy agradable perspectiva y variedad admirable de -peregrinos objetos, casi enteramente los ciñó de altísimas serranías y -cordilleras, que empezando en la villa de San Jorge, en la capitanía de -Porto Seguro, se prolongan, á vista siempre del mar brasílico, hasta -la embocadura del reino de la Plata. Aquí, cansada la naturaleza con -la produccion de peñascos tan disformes, toma huelgo hasta la opuesta -ribera, desde adonde vuelve otra vez á levantarse un cordon y cadena de -serranías, que atraviesa el reino de Chile y Perú, y con casi dos mil -leguas de extension se alarga hasta la gobernacion de Santa Marta. - -Del tronco principal de estas cordilleras, arrancan algunos ramos -que se internan en diferentes partes á Tucuman y Paraguay: tales -verdaderamente, y de altura tan eminente, que los Alpes y Pirineos -no pueden justamente disputarles la elevacion. Se cree, con bastante -fundamento, que en algunas partes estos ramos de cordillera están -penetrados de ricos metales; pero si en esta parte no corresponde la -realidad á la aprension, por lo menos es cierto que sus senos son un -rico depósito de las aguas que franquean sin esquives, repartiéndolas -con bastante equidad en arroyuelos y rios que fecundan las riberas, y -se derraman por las campañas para alivio y refrigerio de los mortales. - -El corazon de estos paises son campañas dilatadas con algunas -elevaciones de terreno. A trecho se extienden por muchas leguas -espesos bosques, que embaraza al sol la comunicacion de la luz con el -atravieso enlazamiento de unos árboles con otros, y mucha variedad de -enredaderas, que suben desde el pié hasta la cumbre. En parte se divide -el terreno en hermosas praderias, y dehesas, esmaltadas de verde y -revestidas de toda la variedad de vistosas flores, que lleva de suyo -la mas lozana primavera. No es igualmente fecundo, y aun vicioso el -terreno en todas partes: pero en la misma desigualdad se descubre un -argumento claro de la equidad divina, que compensa las ventajosas -cualidades que reparte á unas provincias, con las que dispensa liberal -á otras. - - - - -§. II. - -DE LOS ARBOLES. - - -Sin embargo de esta oculta compensacion en que Dios con altísima -providencia procuró utilizar á todo el Paraguay, y lo demas meridional -del Tucuman, gozan meollo mas pingue y fuerte, ya sea por la calidad -del terreno, ya por las copiosas lluvias que le fertilizan. Los cedros -se crian altísimos, y algunos tan gruesos que dos hombres tomados por -las puntas de los dedos no pueden abarcarlos. Cerca de la iglesia -del colegio de la Compañia en Salta, se derribó años pasados uno tan -desmedido y corpulento, que echado en el suelo y puesto dos sobre el -caballo, uno de un lado y otro de otro, no alcanzaban á verse. Los -palmares de varias especies, y piñales diferentes de los de Europa, -ocupan leguas enteras. Crianse los pinos altos, gruesos y derechos. Las -ramas arrancan de seis en seis, y de siete en siete al rededor de su -tronco, ciñendo la circunferencia de mayor á menor, hasta rematar en -figura piramidal con extraña proporcion, igualdad y correspondencia. -Sus piñones, mayores que los de Europa, aprovechan á los naturales, á -los monos y puercos silvestres. Mayor utilidad tiene la medicina en -el bálsamo que destilan, que los vivientes en los frutos que llevan. -Por Setiembre, cuando el humor fermenta con los primeros ardores de la -primavera, y toma vigor y fortaleza con la efervescencia, herido el -tronco destila un jugo al principio blanco, y despues colorado, bueno -para sanar heridas, y preservar de pasmos y convulsiones. - -Su madera es de las mejores que puede desear la escultura por su -lucimiento y delicadeza. Es dócil á los instrumentos, se deja labrar -facilmente, y sin resistencia admite cualquiera figura al gusto del -diestro maestro y delicado estatuario. Como el corazon está penetrado -de humor colorado, con solo esponer la estatua al calor del fuego, -transpira el jugo á la exterior superficie, y la barniza de purpureo -encendido con un esmalte natural que jamas pierde, y conserva la pieza -con lustre agradable y vistoso. - -Otros pinos hay hácia el Paraguay, cuyo fruto llaman los naturales -_Curibay_, que quiere decir piñones de purga: son semejantes en la -exterior contestura á los de Europa, pero muy diversos en los efectos. -Porque el que los come en poco tiempo experimenta una tormenta -interior, y tal conmocion de humores que le hacen prorumpir en -violentos vómitos, y copiosas evacuaciones. Dicen algunos que estos -piñones son el único remedio contra la gota: pero siendo tan fácil la -medicina, y tantos los tocados de este penoso mal, no saldré fiador de -su virtud medicinal, sino la confirman nuevos experimentos. - -El _Guayacan_, que llaman comunmente _Palo santo_, tan celebrado en la -medicina por sus calidades curativas, y apreciado para las fábricas y -manufacturas, abunda en muchas partes de las tres especies conocidas -en el mundo. Pero en tierras de Guaycurús, al poniente del Paraguay, -entre el Pilcomayo y Yabebijy, y tambien en algunos lugares del Chaco, -se cria otra cuarta especie, que merece particular mencion. Es árbol -grueso, alto, resinoso, aromático, y de madera fortísima. Las flores -anaranjadas declinan en amarillas, y dentro encierran unas mariposas, -que á su tiempo rompen la cárcel de flores, y salen de la cuna de su -nacimiento á gozar aires mas apacibles. - -Su duracion es brevísima, y cuando presienten la vecindad de la muerte, -se meten debajo de tierra, mueren soterradas, y de lo interior de su -cuerpecillo nace la planta del _Guayacan_, pequeña al principio, y -despues de grandeza desmedida. Esta generacion es descrita sobre el -dicho y autoridad de los indios, poco curiosos en indagar los arcanos -de la naturaleza. Si es verdadera, se hace creible que las mariposas -saquen consigo la natural simiente, y que esta necesite de algun -fomento de vivientes sensitivos para que despues soterrada, se pongan -en movimiento los organos de vida con la agitacion, y empiece á crecer -la planta con la atraccion de los jugos. - -La _Quinaquina_ es sin duda uno de los árboles mas útiles á la vida -humana, de cuyas propiedades tratan los botánicos. Críase en los valles -de Salta y Catamarca de la provincia del Tucuman, y en las vecindades -del Rio Negro, tributario de Uruguay por su márgen oriental. El fruto -de la quinaquina son unas almendras especiales, y apreciables por su -olor subido y confortativo: pero lo que mas se estima en este árbol, -y lo que es mas útil á la salud del hombre, es su cáscara, la cual -molida en polvos, y tomados en vino, aprovecha para expeler las fiebres -intermitentes. - -_Copaiba_ es árbol grueso, alto, frondoso, que se cria en los montes -cercanos al rio Monday. Destila el célebre bálsamo _Copaiba_, apreciado -en la medicina para heridas penetrantes y peligrosas. Al tiempo que -este árbol empieza á desabrocharse en flores, y cuajar en frutos, se -le dá un barreno, y por él franquea pródigamente este precioso licor: -solo en quince dias sin afan, sin gastos ni cuidados, destila una buena -azumbre, la _Sangre del dragon_, que denominan con nombre espantable -para realzar el precio de un puro jugo de árbol. Los Guaranís le llaman -_Caberá_, y se cria muy alto y muy grueso á orillas de los rios y -arroyuelos: sus flores al principio blanquecinas, se tornan azules, -y cuando estan para marchitarse se vuelven purpúreas. Su fruto es un -cartucho, que encierra la semilla envuelta en una pelucita, semejante y -delicada como el algodon. En la Provincia del Tucuman se llama _Tipa_: -su tronco es mas grueso y derecho: en lo demas se asemeja al _Caberá_ -de los Guaranís: pero uno y otro en los meses de Julio y Agosto, sajado -el tronco, destila por la incision copia de humor, llamado _Sangre de -drago_, y con mayor suavidad, y mas propiamente jugo del _Caberá_. - -El _Copal_ es árbol alto, de madera blanca, sólida y buena para -edificios, y se halla en nuestras misiones de Guaranís: sus hojas lisas -y delgadas, repartidas de seis en seis por rama, cerradas y abiertas, -gozan el privilegio de girar al sol. Los naturales le nombran _Anguí_, -y por la admirable eficacia de su bálsamo, le llaman _Ibirapayé_, que -quiere decir árbol de hechiceros. Las buenas cualidades del bálsamo -le hacen acreedor á nombre mas honorífico, y lo podemos denominar -mas propiamente árbol milagroso, por los prodigios que obra en las -curaciones, efectos de su natural virtud. - -La comun opinion le denomina bálsamo del Brasil, y sin duda en la -substancia, es el mismo, pero mejorado en el color por ser mas rubio, -y en la fragancia por ser mas trascendiente. De esta especie hay -masculino y femenino, y se conoce en que el uno lleva fruto, y el otro -se queda infecundo: pero ambos á competencia destilan el bálsamo, rico -depósito de calidades salutíferas para varias enfermedades. Otro copal -hay negro, menos grueso y menos alto, que destila el perfecto menjuí, y -un bálsamo fragante y útil para varios usos en la medicina. - -_Aroma_ es árbol pequeño y de menuda hoja: críase en la provincia -del Tucuman, sin cultivo, ni riego, y el que fuera ornamento de los -jardines europeos, concedió la naturaleza en grande abundancia á -las campañas y faldas de la sierra en Tucuman. Sus ramos tiende con -agradable proporcion de mayor á menor, formando una copa vistosa. A -trechos por las ramas tiene repartidas fuertes y agudas espinas, con -que repara los insultos de los que se atreven á tocar sus flores. - -Estas son á manera de estrellas, formadas de hilos delgados como el -cabello, que arrancan orbicularmente de un boton interior que ocupa el -centro. El color es naranjado, algo obscuro al principio, y despues mas -claro. El olor y suavidad que exhalan las aromas, y con que perfuman -los caminos y habitaciones cuando el viento es favorable, conductor de -sus delicados efluvios, no tiene igual ni comparacion. - -Si hubiera de proseguir, uno á uno, la narracion de todos los árboles, -con dificultad podria concluir la historia. Hallándose los principales -de Castilla, que aunque extraños y peregrinos, los ha prohijado como -propios el terreno. Montes enteros se encuentran en diversas partes -de duraznos, naranjos, limones, que lleva la tierra sin cultivo, y -ofrece liberalmente á quien alarga la mano para recogerlos. El árbol de -_Isica_ y del incienso, el salsafrás, el arrayan de varias especies, y -el sándalo colorado, que los indios llaman _Yuquiripey_, el molle de -Castilla y el natural del país, abundan en muchas partes. - -Hállase tambien el alto y grueso _Paraparay_, árbol crucífero, porque -sus ramas arrancan de dos en dos, con tal oposicion, que forman una -continuada série de cruces. El frondoso _Yapacariy_ de apreciable -sombra, pero de poca consistencia, y de duracion muy limitada, por -estar dispuesto á la polilla roedora. El _Mamon_, codiciado por su -fruta, que es del tamaño y figura de un pequeño melon, buena para -conservas, y fresca contra los ardores del veneno. El _Yataibá,_ que -los brasileños llaman _Animé_, célebre por su goma cristalina, de olor -el mas grato, que despide siempre de su seno. El _Tutumá_, cuyo fruto -vario en la figura, es á manera de calabazos, pero tan grandes que -admiten dos azumbres. - -El sudorífero _Yzapy_, que en los meses de mayor calor destila de -las hojas un rocio suave y copioso, hasta despedirlo gota á gota, y -humedecer el suelo. El grueso y corpulento _Timboy_, de que hacen los -indios sus canoas y piraguas. El _Ibiraticay_, durísimo suplemento -del hierro, de que los naturales labran sus asadores y arados. El -_Ibirapetay_ de que labran las flechas, y que aumenta el dolor de la -herida con el escozor. El palo blanco, tan pesado, que dicen algunos -que gravita mas que el plomo; con otros muchos que ofrecen la utilidad -de frutas silvestres y de colores para los tintes:--que sirven de -ornamento á la campaña, y entretienen la vista con peregrina novedad. - -Antes de apartarnos de los árboles, no desmerecen particular relacion -las cañas: hay unas que llaman bravas, por su extrema amargura; otras -dulces en que se saca la miel y azucar, pero no tan blanca y sólida -como la de _Curopá_, por falta de beneficio. Hay cañas muy corpulentas, -que partidas por medio sirven para la techumbre. La mas memorable es -otra especie de ellas muy altas, y mas gruesas que el muslo de un -hombre, en cuyos cañutos se crian guzanos mantecosos--gustoso alimento -para los naturales. - -Entre las plantas, que son muchas y de varias especies, la piña es la -mas arrogante, y su fruto el mas delicioso. D. Antonio Ulloa, en su -Viage Americano, la describe con diligente exactitud, y le haríamos -agravio en alterar la pureza de su estilo. - - “Nace, dice, la piña de una planta que se parece mucho á la - sábila, á excepcion de que la penca de la piña es mas larga, y - no tan gruesa como aquella; y desde la tierra se extienden - todas ellas casi horizontalmente, hasta que á proporcion que - van siempre siendo mas cortas, quedan tambien menos tendidas. - Crece esta planta cuando mas como tres pies, y en el remate la - corona una flor á la manera de un lirio, pero de un carmesí tan - fino que perturba la vista su encendido color.” - - “De su centro empieza á salir la piña del tamaño de una nuez: - y á proporcion que esta crece, vá amortiguándose en aquella su - color, y ensanchándose las hojas para darle campo, y quedar - sirviendo de base y ornamento. La piña lleva en su pezon otra - flor en figura de corona, de hojas semejantes á la de la - planta, y de un verde vivo: la cual crece á proporcion de la - fruta, hasta que llegan una y otra al tamaño que han de tener, - siendo á este tiempo muy corta la diferencia que hay en el - color entre las dos. Habiendo crecido la fruta, y empezando á - madurarse, vá cambiando el verdor en un pajizo claro: y - subiendo este mas su punto, le vá acompañando al mismo tiempo - un olor tan fragante, que no puede estar oculta, aunque la - encubran muchas ramas.” - - “Interin que está creciendo se halla guarnecida de unas - espinas no muy fuertes, que salen de todas la extremidades de - las aparentes pencas que forma su cáscara, pero á proporcion - que madura se van secando estas, y perdiendo la consistencia - para no poder ofender al que las coge. No es poco lo que en - esta fruta tiene que admirar el entendimiento al Autor de la - naturaleza, si con cuidado se reparan tantas circunstancias - cuantas concurren en ella.” - - “Aquel tallo, que le servió de corona mientras creció en las - selvas, vuelve á ser nueva planta, si lo siembran; porque la - que la brotó, parece que, satisfecha con su parto, empieza á - secarse luego que se corta la piña, y ademas de la de su - cogollo, brotan las raices otras muchas, en quien queda - multiplicada la especie.” - - “Quitada la piña de la planta, mantiene siempre la fragancia, - hasta que pasando mucho tiempo empieza á pudrirse: pero es - tanto el olor que exhala, que no solo en la pieza donde está, - sino tambien en las inmediatas se deja percibir. El tamaño - regular de esta fruta es entre cinco y siete pulgadas de - largo, y de tres á cuatro de diámetro en su base, el cual se - disminuye á proporcion que se aproxima á la otra extremidad. - Para comerla se monda, y despues se hace ruedas; es muy - jugosa, tanto que al mascarla se convierte la mayor parte en - zumo, y su gusto es dulce, con algun sentimiento de agrio muy - agradable. Puesta la cáscara en infusion con agua, se forma, - despues que ha fermentado, una bebida muy fresca y buena, que - conserva siempre las propiedades de la fruta.” - -El _Guembé_ merece lugar despues de la piña. Tiene su nacimiento en -la tierra, ó sobre los árboles, si el acaso levantó la semilla sobre -ellos. Cuando nace sobre los árboles, aunque sean altísimos, busca la -tierra dejando caer las guias para abajo, y profundando en ella se -levanta con nuevo vigor, trepando por los árboles, y enlazándose en sus -ramas. Las hojas son tersas, abiertas en tres puntas, largas á veces -casi una vara. La corteza de las raices, que prolongan de arriba para -abajo, tiene la utilidad de servir para varios usos: el mas apreciable -es para hacer cables con que asegurar las balsas y barcos, y maromas -para sacar agua de las norias. - -El fruto del _Guembé_ son unas vainas largas que encierran una espiga -claveteada de granitos á manera de mazorcas de maiz. A los quince dias -de su produccion se abre la vaina y expone al sol, el rico tesoro -que ocultaba, hermoso y blanco como la planta. Los naturales tienen -observado que mientras las vainas están abiertas acuden ciertas -mariposas coloradas, mas ardientes que las cantáridas, á chupar un -jugo delicado que de la espina transpira. Pero á pocos dias vuelven -á cerrarse, y con el beneficio que reciben de los mosquitos toman -perfecta sazon y acaban de madurar. - -Al _Caraguatá_ destinó la naturaleza para cerco de los huertos: se tupe -mucho con sus pencas fuertes, altas, sólidas y armadas de penetrantes -espinas, con que se remueven ensangrentados los incautos pero atrevidos -agresores. Estas pencas tienen calidades estimables: sobre los techos -sirven de tejas, que recojen el agua para que no inunden las chozuelas -de los pobres: y de su corazon se sacan hilos á manera de cáñamo, que -sirven para torcer cordel fuerte, y de él labran los infieles algunos -tejidos de bajo artificio no inferior á la pobreza de la materia. La -fruta en la figura se asemeja á la piña; pero el corazon es pulpa -dulcísima, que declina en agridulce agradable, y suple los efectos de -cualquiera limonada. - -Nuestros conquistadores, en la imposicion de los nombres á las cosas -de Indias, y en la traduccion de voces exóticas, no se aligaron -escrupulosamente á la propiedad, ni esta era posible hallarla para -denominar en nuestra lengua los árboles, las plantas, los frutos, las -aves y animales tan peregrinos en España, como agenos de su nativo -idioma. Ellos pues se contentaron con alguna semejanza, á las veces -génerica, para denominar objetos peregrinos, y por medio de esa -denominacion impropria, nos precisan á aprender las cosas diferentes de -lo que en sí son. - -Así sucede con los _Pacobás_, á los cuales llaman los españoles -platanos, por alguna semejanza que tienen con ellos. En lo demas es -cierto que se diferencian tanto de los que celebró la antiguedad, que -siendo estos el regalo y delicias de las mesas imperiales, los pacobás -son llamados por mal nombre _harta-bellacos_. Esta es la primera -especie, y dá el fruto en racimos tan grandes, que algunos pesan arroba -y media: su substancia y meollo escorreoso, pesado al estómago, y de -calidades muy frígidas. La segunda especie llaman de Santa Catalina, -cuyo fruto es mas digestible, y aun apetecido de los naturales, y en -algo se asemeja el sabor de la pulpa al de la pera. - -Mas memorable es sin duda la planta que los Guaranís nombran -_Iburucuyá_, y los españoles por su fruto granadilla, y por lo -admirable de su flor, nombran flor de pasion, ó pasionera. Crece á -manera de yedra, trepando por los árboles, y traveseando por las ramas -se ensalza hermosamente sobre las copas. - -El _Caaycobé_ es expresivo egemplar de la virtud mas propia de la -humana naturaleza, y por eso la mas delicada. El término _Caaycobé_ -significa yerba que vive, y con expresion mas significativa se puede -llamar la vergonzosa. Es de agradable vista: se cubre de hoja menuda -que la viste de gala, pero con honesta decencia. Si alguno la toca con -osada curiosidad, luego se enluta, se sonroja, se encoje y se marchita. -No hay esperanza que nuestro caaycobé restaure el hermoso matiz de sus -colores, mientras humanas manos la toquen, pero en retirándose estas, -se extienden sus hojas, se visten de belleza y matizan de nuevo. - -El _Caapebá_ son unas varillas delgadas, vestidas de hojas mas claras -y sutíles, que las del _Orozus_. Como estas varillas son tiernas, y -se cargan de muchas manzanillas, al principio verdes y amarillas, -cuando sazonan, necesitan arrimo para sustentarse: si lo hallan, -se enredan con él, abrazándose con sus ramas: si no lo encuentran, -vencida su delicadeza del peso que las oprime, se tienden por el -suelo, culebreando por varias partes. Nacen estas varillas de raices -profundas, ceñidas á trecho de naturales sortijas que la agracean, muy -parecidas á las de la serpiente. - -Los polvos de esta raiz, y las hojas de las varrillas molidas, y -puestas sobre la parte que picó la culebra y vibora, ó tomando su -cocimiento por la boca, son antídoto contra su veneno. - -_Yerba de vibora_ llaman á cierta planta que nace en Tarija, y en el -distrito del Paraguay; su virtud y calidades antidotales la hacen -acreedora al nombre con que es conocida; solo se levanta del suelo -una tercia. Las hojas que la visten y las flores que la hermosean son -parecidas al mercurial masculino. Nace por lo comun entre piedras y -cascajal, pero busca siempre lugares frescos. Es su virtud prodigiosa -contra las picaduras de viboras. Media onza de sus ramas majadas con -la semilla, cocidas en el vino, y puestas sobre la picadura, en menos -de hora alivia al paciente, y libran de todo peligro: ¡tanta es su -eficacia y su virtud operativa! - -De igual aptitud contra las mordeduras de animales ponzoñosos es la -yerba que llaman en Tucuman _Colmillo de vibora_, á la cual otros -nombran _Soliman de la tierra_. - -Del huron se ha aprendido ser específico magistral contra los animales -ponzoñosos. Cuando este animalito cria sus tiernos huroncillos á los -cuales con porfia persigue la vibora, y se vé precisado á defenderlos -de enemigo tan temible, entra á la pelea, y por mas diligencia que pone -en hurtar el cuerpo á la vibora, no siempre consigue lo que pretende, -y en lugar de vencer á su antagonista, queda herido y se siente tocado -de su veneno. Deja luego el lugar de la palestra, vá en busca de dicha -yerba, la masca y se revuelca en ella, y torna con presteza al lugar -del combate, seguro al parecer de la victoria contra su enemigo. - -De tan buen maestro se ha aprendido y practicado con efecto saludable -el uso de esta yerba contra las mordeduras de las viboras y otras -sabandijas ponzoñosas: en solas veinte y cuatro horas se cierran las -llagas con sus hojas majadas y aplicadas sobre la picadura; y para -embarazar que el veneno cunda y se apodere, basta aplicar un humor -resinoso que destila. No solo en estas plantas nos previno el Autor -de la naturaleza remedios contra los venenos, sino en otras muchas -confeccionó su providencia antídotos eficaces para que á donde abunda -la malicia de tanto animal ponzoñoso, sobreabunde la gracia de su -liberalidad con los muchos preservativos que preparó su sabiduría. - - - - -§. III. - -DE LOS RIOS Y LAGUNAS. - - -Estas y otras muchas plantas, raices y árboles son propias de estos -paises, y no halla el entendimiento humano dificultad en concebir -semejantes producciones, en un terreno tan dilatado, sujeto á diversos -climas, de temperamentos encontrados, fecundado con tanta copia y -abundancia de aguas como las que riegan estas provincias. Tucuman -desde la Cruz Alta hasta Santiago es mas escasa de aguas, y sus rios -apenas exceden la esfera de arroyuelos; pero lo mas meridional de esta -provincia, Paraguay y Rio de la Plata, son mas fecundas en aguas y son -bañadas de continuos y caudalosos rios. - -Paraná es uno de los mayores y mas célebres del Mundo Nuevo. Su orígen -incógnito, y á muchas leguas de Corrientes que verosimilmente no ha -registrado aun la humana curiosidad, ha dado ocasion para confundir su -nacimiento con el del magnífico Rio de las Amazonas. Opinion muy válida -hasta nuestros dias, y autorizada por los indios brasileños: pero -despues del descubrimiento del Padre Samuel Friz, misionero jesuita, -sin escrúpulo podemos persuadirnos que el lago Lauricocha, entre -Guanuco y Lima, agota el tesoro de sus aguas en el Marañon, y no le -sobran raudales para otro rio. - -Lo mas verosimil es, segun las noticias que comunican los portugueses, -y al parecer mas conforme á razones de buenas conjeturas, que tiene su -nacimiento en una alta y dilatada cordillera, que se extiende desde -oriente á poniente en medio del Brasil, y se termina por occidente en -el rio de la Madera. Es esta cordillera rico depósito de aguas, y madre -fecunda de muchos rios que toman diversos rumbos: los que siguen la -carrera hácia el norte enriquecen el Marañon, parte de los que tiran al -sud caen al Paraguay, y parte dan nacimiento á nuestro Paraná. Sobre -esta relacion, que estriba en la fé portuguesa, se puede establecer -el orígen de este gran rio entre los 12° y 13° grados de altura, casi -paralelo con el Paraguay. - -Pero sea este, ú otro el origen de nuestro Paraná, lo cierto es que -acaudala tanto tesoro de aguas, y corre tanto espacio de terreno, unas -veces siguiendo via recta, otras serpenteando; ya con mansa corriente, -ya precipitándose de breña en breña, y de risco en risco, formando á -trechos islas, unas grandes y otras pequeñas, pobladas de bosques y -fieras, y hermoseadas de alegres primaveras, que todos estos accidentes -bastan para hacerle celeberrimo. Se le nota cierta ambicion de hacerse -poderoso, pues en el grande espacio por donde dirige su curso, vá -recogiendo por una y otra ribera casi todas las vertientes, y no -contento con las que le tributan los paises vecinos, recibe muchos y -grandes rios de la costa del Brasil, y otros que le buscan de lo mas -interior. - -Glorioso con tanto golpe de aguas, ensancha la madre á proporcion que -lo engruesan sus pecheros, hasta su derramamiento en el mar por una -boca de cuarenta para sesenta leguas, entre el Cabo de Santa Maria, -y el de San Antonio. En tiempo de crecientes se derrama sobre sus -riberas y explaya inmensamente, inundando las campañas y fertilizando -el terreno. Algunos se persuaden que las crecientes del Paraná se -originan de las nieves que se derritan en las cordilleras peruanas y -brasílicas. Adoptariamos esta hipótesis, si la creciente de Junio y -Julio, que llaman en Santa Fé _de los pegerreyes_, cuando las heladas -son aun bastante fuertes, pudiera atribuirse á nieves derretidas. Con -mas probabilidad se halla suficiente causa en las aguas pluviales hácia -sus cabezadas: porque se tiene observado, con noticias comunicadas de -nuestros misioneros de Chiquitos, que cuando por allá llueve mucho, -crece á su tiempo el Paraná: no porque los rios de Chiquitos desaguen -en él, sino porque llueve tambien en aquellos climas, cuyas aguas -corren hácia el Rio de la Plata. - -En medio de su carrera ofrece á la vista un prodigio, que el tiempo y -los años lo han hecho degenerar en vulgaridad poco respetable. Salto lo -llamaron los primeros conquistadores, y hasta el dia de hoy conserva -este nombre, por un salto que baja de una alta serrania despeñándose de -una altura de cerca de veinte y cuatro estados. Los antiguos tuvieron -oportunidad de registrar despacio y muchas veces este portento, y sobre -la ocular inspeccion refirieron, no la mudanza que pudieron obrar los -tiempos venideros en una corriente tan precipitada, sino lo que ellos -vieron y observaron. - -Verdad es, que el deseo de hacer plausible la narracion, sobrepuso á -la realidad algunos accidentes que la hacian mas admirable, pero menos -verídica, diciendo que saltaba la eminencia de doscientos estados, y no -faltó autor que los alargó á mil picas, añadiendo que avanzaba tanto -terreno saltando, que dejaba cavidad para navegar á la sombra de las -aguas precipitadas. Pero estas añadiduras no perjudican á la substancia. - -Aquella espaciosa madre de dos leguas que tiene el Paraná en las -llanuras del Guayra, con los muchos rios que le engruesan antes de -recibir el Acaray por el poniente, y por la costa de levante al -Pequirí, empieza á ceñirse en un cauce profundo, y tan angosto que la -una ribera no dista de la otra un tiro de fusil. Así recogidas sus -aguas, y reducidas á estrechura, avistan la eminencia de la cordillera, -cuyo declive se extiende el largo espacio de doce leguas. Once son las -canales, ó embocaduras por donde entran sus aguas en el precipicio, -despeñándose por entre riscos, y subdividiéndose en muchos cauces. - -Azotados los raudales de este gran rio, se encrespan y se levantan -antes de tomar nuevo curso, formando en el aire una contienda de -aguas encontradas, que se disputan el paso en extraño elemento para -prevenirse las unas á las otras en ocupar espacio y seguir su carrera. -A las veces se sepultan en subterráneos conductos, y corriendo largo -trecho escondidas, revientan con formidables detonaciones, vomitando el -agua muchas varas en alto, y dejándola caer con espantoso ruido. - -De la colision de tantas aguas, las unas contra las otras y todas -contra los peñascos, se levanta una ligera niebla que recibe y -trasfunde los rayos solares con admirables refracciones. - -Despues que el Paraná acabó de precipitarse de la cordillera prosigue -aun traveseando con remolinos, y nuevas erutaciones del agua, que hacen -inevitable el naufragio. Así lo han experimentado algunos incautos y -atrevidos que osaron surcar sus aguas, y lo mismo sucederá á los que -con tiempo no abandonen el rio para tomar el camino de la orilla. Tan -prodigioso aborto de la naturaleza inmutaron los años, y es creible que -lo que nuevamente han descubierto los reales exploradores, que no se -han dignado comunicarnos sus recientes observaciones, lo trastornen los -tiempos venideros. - -Otro prodigio, no de aguas, sino de piedra, ofrecia el Paraná antes -de llegar á los remolinos, en un peñol alto, corpulento y grueso que -dominaba el rio, y se divisaba á larga distancia. Los españoles al -principio lo tuvieron por plata fina; y los indios aseguraban que -un gigante, asombro y espanto del pais, montaba la eminencia para -divertirse en la pesca. Esto del gigante fué sin duda ilusion, y -ciertamente fábula, que á un gigante de piedra substituyó otro de -carne. La plata de los españoles, en tiempo que los indios Paranás -estaban en guerra, y no les permitian acercarse á sus tierras, tuvo -algun fundamento en quien hablaba de lejos: porque el peñol, bañado -de las aguas en tiempo de crecientes, y bruñido con el ludir de las -arenas, hacia reflectar los rayos solares, formando visos plateados -que engañaban la vista, y llevaban la aprension á persuadirse que es -oro y plata todo lo que reluce. Este es el orígen, este el principio -de aquella calumnia tantas veces reproducida en el Consejo de -Indias contra los Jesuitas, de un _peñol de plata_ que benefician -escondidamente con detrimento de los quintos reales. - -Desaguan en este grande rio por la banda de oriente y poniente, al pié -de quinientos rios, unos de limitado caudal, otros de tanta mole que -casi le disputan la primacia. Estos descargan inmediatamente sobre sus -márgenes, y aquellos engruesan sus tributarios; entendiendo sus brazos -por un lado y otro tan inmensamente, que al oriente por el Uruguay, -el Iguazú, el Parana-pané y el Añembí, se dilata hasta los confines -del mar brasílico: hácia el poniente por el Pilcomayo, el Bermejo, el -Salado y el Carcarañal, recoge todas las vertientes que bajan de la -cordillera chilena, desde los confines de Córdoba y su jurisdiccion -hasta el corregimiento de los Chichas, y Charcas; y al norte por el -rio Paraguay y sus pecheros se explaya sin límites, ó por lo menos sin -límites bastantemente averiguados. Describir menudamente, y uno á uno -todos los rios que le tributan, fuera molesta y prolija narracion, -cuya noticia con mas patente claridad registrará el curioso lector -en los mapas existentes. Estos, sin duda, son una abreviada y clara -pintura, que pone delante de los ojos el nacimiento de los rios, ó de -las escabrosas pero fecundas serranias, ó de lagos, que por ocultos y -subterraneos canales conducen las venas para la fertilidad de tantas -tierras y el abastecimiento de tantas provincias. Ellos mismos nos -ponen á la vista el rumbo que toman desde su orígen, el que siguen en -su progreso, las campañas que riegan, los encuentros que tienen, las -eminencias que montan, las caidas con que se precipitan, las llanuras -en que se derraman y las naciones que abastecen. - -Lo que no ponen delante de los ojos los mapas, son aquellas ocultas -propiedades que, con fundamento ó sin él, atribuyen los naturalistas -á sus aguas, y á las que estancan las lagunas. El Paraná y el Uruguay -tienen virtud de petrificar. No es averiguado si esta propiedad -transmutativa, sin distincion de especies, se extiende universalmente -á todo leño: pero la experiencia muestra que su actividad se interna -en los árboles mas sólidos. El célebre gobernador del rio de la -Plata, Hernando Arias de Saavedra, tuvo en su casa mucho tiempo un -árbol petrificado. A las orillas de uno y otro rio se encuentran -frecuentemente trozos semi-petrificados, convertida en piedra la parte -que baña el agua, y la superior, que no la toca, conservando la misma -substancia leñosa. - -Llenos estan los libros que tratan de minerales, de semejantes -petrificaciones. Yo por la afinidad de materias, y por confirmar la -verdad de unas petrificaciones con otras, solo añadiré que sobre el -Carcarañal se encuentran algunos huesos petrificados. Hácia el año de -1740 tuve en mis manos una muela grande como el puño, semipetrificada: -parte era solidísima piedra, tersa y resplandeciente como bruñido -marmol, con algunas vetas que la agraciaban; parte era materia de -hueso, interpuestas algunas particulas de piedra que empezaban á -extenderse por las cavidades que antes ocupó la materia huesosa. - -Otro género de petrificaciones he visto, obra curiosa, y peregrina -invencion de la naturaleza. A espaldas del cerro de _Ocompis_, (“Cerro -bravo” llaman los que habitan sus cercanias, por ciertos bramidos que, -dicen, dá cuando quiere mudarse el tiempo) hay una cueva que llaman -de Adaro. Es de boca muy estrecha, cavada en piedra viva. La entrada -en partes es angosta, y el que entra es necesario que se arrastre. -En partes tiene profundos senos, á los cuales se baja descolgándose -por sogas. A uno y otro lado se registran variás piezas, mas ó menos -capaces, segun permiten los brutescos petrificados. El cerro es muy -elevado, todo de piedra calcárea, y en tiempo de lluvias el agua que -recibe destila poco á poco, y la convierte en piedra. - -Cuando yo entré al registro de la cueva era á principios de Septiembre -de 1757; tiempo en que se cumplian seis meses que las lluvias habian -cesado; pero la destilacion, proseguia goteando en diversas partes. -El agua se petrificaba cayendo, y se espesaba en el mismo conducto -por donde se transminaba, quedando pendiente de los cilindros que -penden de las bovedas. Una cosa experimenté, que al calor de la vela -se liquidaban las extremidades de los brutescos recien petrificados y -que conservaban alguna humedad: pero los que se habian endurecido, y -estaban sólidos, con el calor de la fragua se reducian á polvos sin -liquidarse. - -Observé que el agua colaba por entre solidísimos peñascos que petrificó -la destilacion de otros años, sin duda por algunos poros imperceptibles -á la vista, pero penetrables á la delicadeza de las aguas, y sutileza -de los polvos que arrastran consigo. El color de la piedra es casi el -mismo que el de la piedra calcárea, poco mas obscuro con algunas vetas -cristalinas. Esta es la virtud de las aguas que destilan en la cueva -de Adaro, y la misma es la del Paraná y del Uruguay, que convierten -los árboles y leños en piedra mas estimable por ser verdadera, que la -fingida propiedad que sin fundamento se atribuye á la laguna de las -Perlas. - -Está dicha laguna entre el Bermejo y el Salado, al norte de la antigua -ciudad de la Concepcion destruida por los infieles. En tiempos -pasados era habitada de los Hohomas, parcialidad de dos mil indios, -valientes guerreros, aliados algun tiempo de los españoles, y despues -confederados con sus enemigos. Marcos Salcedo, español nacido en -Santa Fé, y cautivado algunos años entre los Abipones, testifica que -en grande cantidad pescan ostrones, y como gente que no aprecia las -perlas, las arrojan sobre la playa. - -En memoria de los antiguos no se halla mencion de tanta riqueza que -ruede arrojada por los suelos, y es verosimil que los pobladores -de la Concepcion hubieran levantado el grito de las perlas, y se -hubieran empeñado en mantener una ciudad que les franqueaba riqueza -incomparable, y que solo costaba alargar las manos para cogerla. -Noticias de menor riqueza han bastado en las Indias, y en estas -provincias, para contrastar mayor resistencia que las que podian -hacer los Hohomas, señores de la laguna, con las naciones aliadas. Y -así el desamparo de la poblacion, y el descuido en reedificarla, son -argumentos de que se fingieron perlas donde no las hubo; ó si algunas -hubo, de tan poca estimacion que no merecieron aprecio. - -A la laguna de las Perlas, sita al poniente del Paraná, juntemos -la de _Yupacaray_ que cae al oriente del Paraguay y le tributa el -raudal de sus aguas en altura poco menos de veinte y cinco grados. Su -mismo nombre, que significa laguna exorcizada, promete alguna cosa -extraordinaria. Los naturales refieren por tradicion de sus mayores, -que antiguamente salia de madre, derramando muchas leguas sus aguas, -y que en la obscuridad y tinieblas de la noche arrebataba hácia el -centro á cuantos alcanzaban sus inundaciones. Añaden que un Obispo, -cuyo nombre no ha pasado á nuestros tiempos, compadecido de los que -habitaban sus vecindades, exorcizó á la laguna, y á la virtud del -conjuro refrenó el impetu de sus resacas. - -Con los exorcismos cesaron las inundaciones, pero no los tristes -gemidos y frecuentes clamores de hombres, mugeres y niños que gritan -lastimosamente desde el centro de las aguas. Los unos dicen que tienen -su orígen en los que arrebataron las inundaciones á lo profundo de la -laguna: los otros, de unos nefandos abortos, que sepultó en ella el -rigor de la divina justicia por sus abominaciones, y que con aquellos -gritos y voces lastimeras claman á los mortales para que los socorran, -y se compadezcan de ellos. Añaden otra particularidad, corona de tantas -invenciones. Cuando el tiempo quiere mudarse, aparecen en la laguna -señales sensibles: las aguas se encrespan, truena, relampaguea, y -una tormenta inferior que precede, simboliza la superior de truenos, -relámpagos, rayos y lluvia que amenaza. - -Estas fábulas solo prueban que el humano ingenio, amigo de novedades -asombrosas, extiende á los rios, á los montes y serranias su estéril -actividad y fecunda invencion. Rara es la ciudad de estas provincias, -que no posea algun rio, laguna ó cerro, que predice las futuras -mudanzas de tiempo. Enojarse llaman los naturales: se ha enojado -el _Ocompis, la Achalá Famatina_, ó el _Tafi_, cuando se levantan -nubes, cuando resuenan los truenos, cuando al resplandor de los -relámpagos que alumbran se siguen los rayos que cruzan. Yo no sé que -idea supersticiosa forman en su imaginacion sobre este punto. Lo que -aseguro es, que repetidas veces con todas sus mientes me han querido -persuadir que no me llegue á tal cerro, monte, ó laguna, porque es, -dicen, muy bravo, y sabe enojarse:--persuasion tan arraigada, que ni la -razon los convence, ni la experiencia los desengaña. Y así no solo el -_Yupacaray_ es fabuloso, sino que tenemos muchos Yupacarays fingidos, -pseudo-profetas de lo futuro. - -Mas memorable que el Yupacaray es la laguna _Mamioré_, sita al poniente -del rio Paraguay, en diez y ocho grados algo mas abajo de la canal -de Chiane que se abre al oriente, y los cerros del mismo nombre que -la cercan por el poniente. Tiene quince leguas de circunferencia, y -descarga en el Paraguay con boca espaciosa. Los modernos exploradores -no la registraron, y así no podemos con recientes averiguaciones -confirmar nuestro sentir. Pero por carta de este siglo del Padre Juan -Bautista Jandra, misionero de Chiquitos que estuvo en ella, consta, que -tiene flujo y reflujo. Su nacimiento no es de rio, aunque en tiempo de -lluvias recibe las vertientes de los cerros de Chiane, y las aguas que -se desbordan de los anegadizos de Xarayes: pero ni estas vertientes, ni -aunque su orígen fuera de rio, pudiera causar la regularidad del flujo -y reflujo. - -Un desengaño completo sobre la laguna de Xarayes se ha conseguido con -la expedicion que se hizo el año de 1753, rio Paraguay arriba. Algunos -le daban cien leguas, de norte á sur, y diez de oriente á poniente; -otros mas liberales en alargar que en dar con medida, la extendian -cien leguas á todos vientos. Pero en la realidad, ese espacioso giron -de tierra que media entre la sierra de Chiane, Morro Escarpado y rio -de Cuyabá, casi desde los diez y seis hasta los diez y ocho grados, no -es otra cosa, que un terreno bajo que se inunda en tiempo de aguas, -con las vertientes de la sierra de Cuyabá, y con el derramamiento del -Paraguay en tiempo de crecientes. - -Sin duda que los que delinearon en los mapas laguna de tanta extension, -registraron el terreno en tiempo de crecientes, pues de sus relaciones -consta que atravesaron en barcos todo el espacio que en los modernos -mapas se denomina con el título de anegadizos. Proposicion que hace -creible lo que se refiere en un diario de los reales exploradores; -que las señales de la inundacion en tiempo de aguas, suben mas de dos -varas, y así todos dijeron verdad. Es laguna muy dilatada en tiempo -que las vertientes se derraman sobre el país de los Xarayes; y son -anegadizos con lagunones de tres, cuatro y seis leguas, cuando, cesando -las avenidas, el Paraguay contiene las aguas en los términos de sus -riberas. - - - - -§. IV. - -DE LOS PECES. - - -De los rios y lagunas que tanto utilizan á los vivientes, pasemos á los -peces que en ellas viven, se alimentan y multiplican con prodigiosa -fecundidad. Desde el mayor al menor todos encuentran morada para -albergarse, y cebo que los alimente á diligencias de aquella soberana -providencia, que sustenta á todos los vivientes, haciendo que los unos -sirvan de auxilio á los otros, para conservacion y servicio del hombre. -Esto es mas claro en estas provincias. La ingénita desidia de los -naturales, tan sugetos á la ociosidad, y tan poco aplicados á la útil -labor de los campos, por naturaleza fecundísimos, necesita una dispensa -inagotable en los rios y lagunas, cuyas riberas habitan y elijen por el -interes de la pesca. - -El mayor de todos es sin duda la ballena, que talvez desde los mares -del sud se entra por la espaciosa boca del Rio de la Plata: y algunos -hasta Santa Fé. En mayor abundancia se cojen lobos marinos, animal -anfibio, que parte habita la tierra, y parte se abisma en las aguas. -En la costa del mar hácia el Estrecho, y en la isla que llaman de -los Lobos, se encuentran muchos en manadas de ciento, doscientos y -trescientos. Hay unos rojos y blanquesinos, que en la opinion vulgar -de estas partes, son tenidos por hembras: otros obscuros pardos, que -se reputan por machos. Division que no me atrevo á asegurar, porque -talvez la que se hace entre los sexos, puede ser que solo demarque las -especies. - -La cabeza no corresponde al cuerpo, y es mas pequeña que lo que piden -las justas reglas de proporcion. Tienen dos aletas, las cuales hácia -la extremidad rematan en cinco como dedos, y estos en uñas de materia -cartilaginosa, de las que se sirven dentro del agua para nadar, y -cuando saltan en tierra para caminar, usan de ellas por medio de -dos resortes y articulaciones; uno en el mismo nacimiento junto al -omoplato, y otro en el arranque de los dedos. Otros dos juegos y -articulaciones tiene la cola, de la cual usan para caminar por tierra -sin arrastrar el cuerpo. Como la naturaleza la destinó para suplemento -de los pies y sustentar su pesada mole, proveyó que fuese mas gruesa -que lo que requiere la proporcion. - -Con el auxilio de las alas y cola, cuando salen de su elemento, caminan -por tierra con alguna pesadez, pero no tanto que les impida trepar -por altos y escarpados peñascos. Son muy juguetones, y como alcanzan -grandes fuerzas, por divertimiento ó por enojo se tiran en alto los -unos á los otros, y cuando se sienten heridos acometen con furia y -braveza. - -Los holandeses en sus relaciones aseguran que se hallan tambien leones -marinos; pero es verosimil, que no se diferencian en especie, y que se -les dió el atributo de leones, porque algunos lobos cuando son grandes -tienen collar en el pescuezo; el que quisiere podrá llamarlos lobos con -collar, ó leones semejantes á los lobos. - -Parecidos á estos son los perros marinos, pero en los brazuelos y pies -se asemejan á los perros de tierra. Son osados y bravos, y no esperan -para morder que los irrite la provocacion de los viandantes. Ellos -se ponen en celada aguardando oportunidad, y cuando pasa algun barco -salen de sus guaridas y desfogan su enojo mordiendo hasta los remos. -Hay tambien caballos marinos, y otras varias especies que se asemejan, -siempre con bastante diversidad, á los animales de tierra, pero se -denominan con los nombres de estos, por carecer de otros mas propios -para indicarlos. - -El _Yaguazú_, animal grande como una mula, busca los lugares profundos: -acomete á los animales y hombres que pasan á nado, y se abisma con -ellos para tragárselos. - -No es menos caribe el _Ao_, animal anfibio, pero blanco, lanudo y -crespo como oveja; con uñas y hábitos de tigre. Andan en manadas, y -salen del agua cuando quiere llover y mudarse el tiempo. Hacen presa en -los leonas y otras fieras, persiguiendo con tanta velocidad la caza, -que ninguno se les escapa. Suelen los animales en la fuga ganar algun -árbol, como asilo de seguridad contra el obstinado perseguidor: pero -el _Ao_, ansioso de la presa por el hambre que le aflige, se aplica á -descubrir las raices con tanta pertinacia, que no cesa de socavar el -árbol, hasta derribarlo. - -El _Capyibará_ es el puerco ó javalí de agua, casi del mismo color y -tamaño que los de tierra, pero con el hocico menos prolongado. De noche -pasta en los campos, y dehesas, pero de dia, especialmente en tiempos -frios, se baja á lo mas hondo de los rios. Los indios lo comen, pero lo -desangran enteramente para que no hiedan sus carnes. El caiman, al cual -los indios llaman _Yacaré_, es tenido por lagarto de agua. Es anfibio, -largo dos ó tres varas, y con hocico de puerco. Hay dos especies, unos -negros, veteadas de azul obscuro, y otros bermejos, mas bravos, que -acometen para hacer presa. No imitan enteramente á los célebres del -Nilo, pero en los nuestros concurren algunas propiedades que los pueden -hacer celebérrimos. - -La mansion ordinaria del yacaré es el agua, pero harto y lleno, sale -á la playa, no lejos de las riberas, buscando en los ardores del sol -algun fomento para la digestion. Está cubierto de escamas duras, á -manera de conchas, con las cuales dicen se arma para resistir las -balas. No es impenetrable su armadura, porque me consta que con tiro de -fusil se han muerto algunos, y así es creible, que los que descubrieron -impenetrables á las balas las escamas del yacaré, buscaron escusa á su -poca destreza en la fingida armadura del caiman. - -Su pesca y caza es algo curiosa. Los indios se previenen de una estaca -larga á proporcion de lo ancho de la boca del yacaré, con dos puntas -agudas hácia las extremidades. Armados con ella, entran al agua, y -cuando el caiman abre la boca para acometer, logra el indio la ocasion -de clavársela en la boca, por la cual le entra tanta agua, que le -ahoga, y el pescador lo saca á la ribera para trozarlo y comérselo. - -D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, curiosos y verídicos indagadores de -la naturaleza, en su viage á América, refieren, como testigos oculares, -la precaucion de la caimana en esconder el tesoro de sus huevos para -ocultarlos de los gallinazos, los cuales con industria y arte se ponen -en celada para lograr la ocasion del hurto. Escóndense entre los -árboles, donde pueden observar y no ser observados, para que el asalto -sea mas seguro. Como la caimana está muy enterada de las astucias de -su enemigo, mira y registra con gran cuidado y atencion, si alguno de -estos agresores es testigo de sus intenciones, y cuando está falsamente -asegurada que no hay gallinazos en celada, pone sus huevos y los tapa -con arena, revolcándose con disimulo por toda la vecindad. Pero luego -que ella se retira, el astuto gallinazo se deja caer sobre el nido, y -con pico, pies y alas remueve la arena, y goza muy á satisfaccion el -gran banquete que le previno la caimana, poco próvida en desamparar su -indefensa prole, que podia hacer respetable su presencia. - -Al caiman es muy semejante en la voracidad á la _Palometa_, larga palmo -y medio, y casi otro tanto de ancho: los dientes tiene dispuestos á -manera de sierra, y son fortísimos y tenacísimos. Los Guaycurús hacen -de su quijada sierra para cortar palos. Con arma tan poderosa no hay -empresa á que no se atrevan las palometas, ni insulto que no cometan -en los pescadores, en los nadadores, y en los peces que surcan las -aguas. A los pescadores cortan el anzuelo, y en una hora son capaces -de deshacerlos aunque sean veinte. En los nadadores hacen tenacísima -presa, y no sueltan sino arrancando el bocado. - -Cuando D. Manuel Flores, capitan de fragata, entró rio Paraguay -arriba, á poner el marco divisorio en la boca del Jaurú, un soldado de -Cuyabá hirió un capyibará, y acosado de un perro que le seguia, entró -sangriento al agua, y el perro tras él, teñido en su sangre. Acudió -luego tanta multitud de palometas, que en pocos instantes, á vista de -muchos, los descuartizaron á bocados, dejando los puros esqueletos. - -Temible es tambien la _Raya_, por una espina en la cola que corta como -la navaja mas afilada: es de monstruosa y disforme figura, que imita -la rueda de carreta, y algunos la igualan en magnitud y grandeza. -Sus carnes son poco agradables al gusto, pero los indios comen con -apetencia las alas. El _Bagre_ no tiene la espina en la cola como -la raya, sino sobre el lomo. Es fuerte, aguda, venenosa y capaz de -penetrar las suelas de los zapatos: es de mediano tamaño, la cabeza -aplanada, con dos barbotes que le salen á los lados de la boca. El -_Armado_ es apetecido por sus carnes, pero estas no las franquea á los -incautos, sin experimentar las sangrientas puntas de sus espinas. Es -grande una vara, y á veces mayor, todo defendido de puas agudas: la -cabeza es monstruosa, larga la tercera parte del cuerpo. Hay varias -especies conocidas á los indios, y denominadas en su idioma con -particulares nombres. - -Por el contrario el _Patí_, de carne delicada y gustosa, goza del -privilegio de carecer de espinas; y así ofrece plato regalado al gusto, -sin molestia y sobresalto. En esto tambien le imita el _Surubí_, de -agradable sabor, y de carne mas sólida que el patí, y por eso mas -á propósito para conservarse salada. El _Pacú_ es casi redondo, de -pequeña cabeza, sin escamas, pero de carne gustosa. El _Dorado_, á -quien el color dió ocasion para el nombre, es de vara, y á veces mas -largo. Herido de los rayos y reflejos del sol es hermosísimo, pero la -cabeza, que ofrece el bocado mas delicado, es notablemente fea. Boca -pequeña, guarnecida con dos andanas de dientes, ojos negros, ceñidos de -un círculo sobredorado. Las agallas defienden dos membranas á manera de -conchas sobredoradas, depósito y oficina de la substancia mas tierna, -mas suave y apetecible. - -Al dorado es justo que acompañe la _Curbitana_ plateada, ó como llama -el Guaraní, el _Guacupá_. No es muy grande, será largo como un pié, y -suele criar una piedra que se supone eficaz contra el mal de orina. -El _Peje-rey_ es sin duda de los de mejor gusto, y su nombre promete -un plato delicado. Cuando fresco es el mejor, ó de los mejores peces, -y de gusto exquisito. Abundan desde las Corrientes hasta Santa Fé y -Buenos Aires, no en todo el tiempo, sino cuando sobreviene al Paraná la -creciente de San Juan, y duran los meses de Junio y Julio. - -Hay otras muchas especies que cruzan los rios, y sirven de alimento á -los naturales. El _Manguruyú_ de color obscuro: las corbinas grandes -y de buen gusto: el zabalage, que inunda el rio de Santiago, y en -cierto modo inficiona á temporadas sus delicadas aguas. Las tortugas, -que abundan en Chiquitos, y entretienen con sus crias agradables y -curiosas. La multitud, abundancia y variedad de patos delicados al -gusto, entretenidos á la vista, de figura extraordinaria, y exquisita -variedad de colores, es materia copiosa que necesita obra separada, y -de volumen no pequeño. - - - - -§. V. - -DE LAS AVES ACUATICAS. - - -Entre los patos ó pájaros de agua merece particular relacion el _Macá_ -(como le llaman en Santa Fé, donde acuden en las crecientes del Paraná) -ó como le nombran los indios, _Macangué_. Un sugeto bien instruido -en las curiosidades de la naturaleza duda si el macá, y macangué son -de especie diversa: porque el primero es un género de pato, que mas -ordinariamente mora y habita en el agua: el segundo participa mas la -especie de pájaro que se asemeja á la _Chuña_, y mas se recrea en la -tierra que en el agua: pero uno y otro convienen en el modo de criar -sus hijuelos. A estos los toman sobre sí, con ellos vuelan, con ellos -caminan y nadan, y no hallan embarazo para sus cuotidianos ejercicios -en la carga que fió la naturaleza á su maternal providencia. - -El _Opacaá_, es tambien pájaro de agua, que pasea con magestad las -orillas de los rios y lagunas, repitiendo estas voces _opa-caá, -opa-caá_, que significan, “ya se acabó la yerba, ya no hay yerba”. Los -indios que observan el canto y voces de animales para sus agorerias, -se entristecen grandemente cuando oyen al Opacaá, juzgando que este -animalillo les anuncia que ya se acabó la yerba del Paraguay, que ellos -tanto apetecen. Si sucede que en efecto se acabe la provision de yerba, -admiran la penetracion del animal que alcanzó lo futuro. - -El _Yahá_ justamente le podemos llamar el volador y centinela. Es -grande de cuerpo, y de pico pequeño. El color es ceniciento con un -collarín de plumas blancas que le rodean. Las alas están armadas de un -espolon colorado, duro y fuerte, con que pelea. Son amigos de sociedad, -y andan acompañados de dos en dos. En su canto repiten estas voces -_yahá, yahá_, que significan “vamos, vamos”, de donde se les impuso -el nombre. El misterio y significacion es que estos pájaros velan de -noche, y en sintiendo ruido de gente que viene, empiezan á repetir -_yahá, yahá_, como si dijeran: “vamos, vamos, que hay enemigo, y no -estamos seguros de sus asechanzas.” Los que saben esta propiedad del -_yahá_, luego que oyen su canto, se ponen en vela, temiendo vengan -enemigos para acometerlos. - -El _Terotero_ en parte imita la naturaleza del yahá. Repite en su canto -estas cláusulas: _teu, teu,_ y por eso con alguna corrupcion, le llaman -los españoles terotero, y los indios con mayor propiedad _teu-teu_. -Su habitacion es junto á los rios y lagunas. El color es veteado de -blanco y obscuro, los pies largos y colorados. Es por extremo amante -de sus polluelos, y cuando alguno se los alza del nido, con osado -atrevimiento acomete al que se los hurtó, y es tan impertinente en los -asaltos y acometimientos, que obliga al ladron á abandonar su presa. En -el encuentro de las alas tiene agudas espinas que juega con agilidad -y destreza contra las aves de rapiña, seguro de la victoria si no le -oprime y vence la multitud. - - - - -§. VI. - -DE LOS VOLATILES. - - -No es menos poblado el aire que las aguas, con inmensa variedad de aves -que le cruzan, sosteniendo la gravedad de sus cuerpos en la fluidez de -este elemento. Merece el primer lugar el que llaman _Rey de las aves_. - -Son muy pocos los que se hallan de esta especie, y solo se tiene -noticia que se encuentran en los montes de Curuguatí. Es del tamaño, -ó poco mayor que un gallo, pero sus plumas son un agregado de todos -los colores, que presentan á la vista en un solo objeto, cuanto la -naturaleza dispensó liberal en la familia universal de todas las aves. -Los que frecuentan el Curuguatí, pocos curiosos y atentos de indagar la -naturaleza, no nos han comunicado otras propiedades de esta ave: pero -es creible que las tenga para hacerla digna de su nombre. En lo demas, -si carece de mas atributos, será rey en la apariencia de los colores, -pero no tendrá las bellas calidades á que está vinculada la supremacía -de las aves. - -Mejor la merece un pajarillo, tan pequeño de cuerpo que puesto en -balanza no excede el peso de un tomin, y por eso se llama tuminejo. -En lengua Quichua le dicen _Quentí_, en la guaraní, _Mainimbií_, y -en la castellana, picaflor. No hay cosa en este animalito que no sea -extraordinaria y maravillosa, su pequeñez, su inquietud y azorada -viveza, su alimento y color, su generacion, y ultimamente el fin de su -vida. - -Entre las aves es la mas pequeña: su cuerpo vestido de hermosas y -brillantes plumas, es como una almendra. El pico largo, sutil y -delicado, con un tubillo, ó sutil aguijon para chupar el jugo de las -flores. La cola en algunos es dos veces mas larga que todo el cuerpo. -El vuelo es velocísimo, y en un abrir y cerrar de ojos desaparece, y -lo halla la vista á larga distancia, batiendo sobre el aire las alas, -aplicado el pico á alguna flor, y chupandole el jugo de que unicamente -se mantiene. El vuelo no es seguido sino cortado, y rara vez se sienta -sobre los árboles, y entonces se pone en atalaya para espiar las flores -mas olorosas, y darles un asalto. - -El color es un agradable esmaltado de verde, azul turquí, y -sobredorado, que envestido de los rayos del sol, hiere y ofende la -vista con su viveza. No se puede negar que en pequeñez y colores se -encuentra alguna variedad, pero es mejorando siempre, con un naranjado -vivísimo que herido de los rayos solares imita las llamas de fuego. -Su nido pende al aire de algun hilo, ó delgada rama al abrigo de los -árboles y techos, compuesto de livianos fluequecillos. Es del tamaño de -una cáscara de nuez, pero tan lijero que apenas pesará un tomin. - -En este nido, domicilio de la mas pequeña de las aves, pone la picaflor -hembra un solo huevo. Con su natural calor lo fomenta como solícita -criadora, y á su tiempo cuando el instinto de sábia madre le dicta, -rompe el huevo, y sale el hijuelo con figura de guzano: poco á poco -desenvuelve y desata sus miembros, cabeza, pies y alas, y en figura de -mariposa empieza á volar y á sustentarse con la azogada inquietud de -sus movimientos. Como no ha llegado á su natural perfeccion, pasa del -estado de mariposa al de pájaro, y se viste de plumas, al principio -negras, despues cenicientas, luego rosadas, y últimamente matizadas de -oro, verde y azul. Algunos curiosos observadores han notado el estado -medio, y se han dignado de prevenirme que ellos mismos han visto una -parte con figura de mariposa, y otra con la de picaflor. - -Entre estas dos especies, la una real por su dignidad, y la otra -admirable por su hermosura y pequeñez, es inmensa la multitud de aves -con que el soberano Autor de la naturaleza pobló las campiñas, y coronó -los árboles. - -La multitud de faisanes, la inmensidad de perdices y martinetas, que -abundan en algunas partes, nos hace creible que á pocas ó ningunas -tierras fué mas pródiga la infinita grandeza del Criador. Las perdices -para el regalo y sustento de sus habitadores, algo se diferencian de -las de España: pero esa diversidad compensan con la ingenuidad, con la -cantidad y facilidad con que se dejan tomar, y en cierto modo provocan -á que las cazen. Una sola caña con un lazo de plumas de avestruz, basta -para coger en una hora veinte y treinta perdices; siendo tantas, que la -multitud embaraza, y cuando se quiere enlazar una, se ofrecen muchas á -la vista y á la mano, y no se resuelve el cazador á quien echar el lazo. - -Entre las aves de canto, se hallan los gilgueros, las calándrias, los -ruyseñores, los canários, y el que llaman los guaranís _Tieyubré_. Es -muy parecido al canário, y con variedad de voces canta dulcemente á -la sombra de los árboles. Los cardenales, así dichos por un copete de -color de grana que hermosamente corona su cabeza, son de canto suave, -pero de brevísima duracion. Los papagayos, todos vestidos de gala con -tanta variedad de finísimas plumas, que fuera largo relatarlos. Hácia -el Paraguay es tanta su multitud, que espesan como nubes el aire. -Estos son los taladores del maíz. Al menor descuido, y en brevísimo -tiempo, sentados sobre las cañas, abren las mazorcas, las desgranan, -y con pródiga liberalidad dejan caer al suelo la mayor parte de los -granos:--ó por conmiseracion á una plaga inmensa de pajarillos que -recojen las migajas, ó porque su génio es desperdiciador. - -La _Chuñá_ entre las aves tiene muy principal lugar. Es de ánimo -generoso, fácil de domesticar, y paga el hospedaje con que le reciben -con la dulce melodia de su canto. Imita los puntos de la música, pero -invirtiendo el órden, y empezando por donde acaba la escala de los -principiantes. No es molesto á sus dueños, y busca su mantenimiento, -limpiando las casas y huertas de la sabandijas y viboras que las -infestan, con utilidad de los amos, y diversion de los que miran su -artificio en cogerlas. Tómalas mas abajo de la cabeza, y luego las -estrella fuertemente contra alguna piedra, y cuando la tiene fracasada, -acaba de quebrantarla y se la come. Lo mismo hace con los caracoles; -pero si le ponen un huevo, lo deja caer con suavidad, y se lo come con -gusto. En medio de tan buenas calidades, cuando se irrita, encrespa -las plumas y se lanza á los ojos del muchacho, perro y animal que lo -provoca. - -El _Cochi_ entre las aves de esta provincia es la de mejor canto, y -á todos excede en sus trinos. La figura promete poco, pero bajo de -un color oscuro, casi semejante al de los tordos, conserva una voz -suave, clara, alta y delicada con que entretiene á los aficionados. -Se domestica facilmente, y por todo pasa con mansedumbre y sin enojo, -con tal que al tiempo de la cria ninguno se acerque al nido, porque -entonces el celo de sus hijuelos, le obliga á traspasar los términos -del acatamiento, y no descansa hasta señalar con el pico la cabeza del -que se arrima confiadamente. - -A las aves de canto se siguen otras de raras propiedades. El pájaro -Campana, _Guyrapú_ llaman los indios, propio de la serrania del Tape: -es pequeño del cuerpo, de pluma blanca, y menor que una paloma. Ocupa -siempre las copas de los árboles, al reparo de las ramas para que no le -tiren los cazadores. Lo particular es el canto, que imita con propiedad -al repique de campanillas de plata. _Carpintero_ dicen á un pájaro -pequeño, de color oscuro, con gargantilla, ó collarin amarillo, en -unos azul, en otros negro, de pico colorado y amarillo. Anidan en los -árboles mas duros, abriendo con el pico concavidad suficiente en los -troncos para su domicilio. Sacuden con tanto aire los árboles con la -dureza de sus picos, que imitan propiamente los golpes de acha, con que -un robusto carpintero desbasta á fuerza de brazos las superfluidades de -los maderos. - -Peregrino es el _Guacho_, á quien dió el nombre su mismo canto, que -articula esta voz: _guacho!_ Es del tamaño de las golondrinas, pero el -color es pardo. El nido fabrica de barro en los montes espesos, y mas -ordinariamente en serranias ásperas y escarpadas. - -El _Tunca_, mas afortunado que los demas, pues ha subido á ser una de -las constelaciones del mar del sur, es pájaro negro; camina á saltos, -y tiene pico ancho casi dos dedos, listado de amarillo y colorado. -Los ojos hermosean dos círculos de plumas, uno de blancas y otro de -azules, y debajo de la cola sobresalen algunas de finísima grana. Tiene -mortal enemistad con los _Cochis_, cuyos polluelos persigue con sobrada -porfia; pero los Cochis, amantes de sus hijuelos, salen á la defensa, y -se traba entre los dos una muy reñida contienda. - -Entre las aves que deleitan con la hermosura de sus colores, se -ofrece una cantidad innumerable de ellas, tan várias y peregrinas, -como esmaltadas. La provincia de Tucuman no abunda tanto de estas -bellezas y rasgos naturales del soberano pincel, pero el Paraguay á -cada paso ofrece un prodigio, y en cada prodigio una peregrina novedad. -El carmisí en el _Nahaña_ y _Araguyrá_, el verde en el _Mbaitá_, el -blanco en el _Tapenduzú_, el azul en el _Piriquití_, el blanco con el -obscuro en el _Curetey_, el negro con el amarillo en el _Chichuy_, y el -conjunto y complexo agradable de todos los colores en el _Urutí_. - -Entre las aves de rapiña se encuentran las aguilas de magestuoso vuelo, -tan felices en la elevacion, como precipitadas en dejarse caer sobre -la presa. Los halcones rapaces, veloces en el vuelo y acelerados en el -robo. Los gavilanes rampantes, con garras sangrientas para despedazar -la caza. Los caracarás presumidos, especie média entre aguila y halcon, -de magestuoso paso y rápido vuelo. Los gallinazos carniceros, que -participan las propiedades del cuervo, tan desgraciados por su figura, -como insaciables con lo que encuentran: siempre comiendo lo que hallan, -y siempre hambrientos. El crecido Condor, mayor que los cuervos y -buytres de Europa, y tan grande, que de punta á punta de las alas tiene -tres y cuatro varas: tan atrevido, que despedaza una ternera: tan -avisado, que acomete por los ojos, y sacados, rompe con la dureza de su -pico el cuero, y se acaba la ternera. - -Entre los condores de Tucuman y los cuervos del Paraguay, merece -particular relacion el cuervo blanco: no son muchos los que se hallan -de esta especie; cual y cual solo se encuentra cano por los años, ó -blanco por naturaleza. Los indios le llaman el Cacique de los cuervos, -porque de estos es mirado con acatamiento de soberano, y con atenciones -de señor. El avestruz merecia relacion separada, pero como de él tratan -muchos, omitimos su descripcion. - - - - -§. VII. - -DE LOS CUADRUPEDOS. - - -Los animales que pueblan los montes, que cruzan las campañas y trepan -las sierras; esto es, los caballos, las yeguas, las vacas, los tigres, -los leones, los leopardos, las cabras, las ovejas, los ciervos, los -venados, los gamos, las liebres, las vicuñas, los puercos monteses y -javalies, todos ellos son conocidos, y tienen poca ó ninguna diferencia -de los europeos. Por lo mismo omitimos su descripcion por pasar á otras -mas particulares. - -El _Anta_, ó danta, es la que llaman Gran Bestia. Grande como un -_Garañon_, con orejas de mula, hocico de ternera, y una trompa de un -palmo, que alarga cuando se enoja, y al parecer es el órgano por donde -respira. Color leonado, manos y pies altos y delgados, hendidos como -en las cabras, con tres uñas en los pies y dos en las manos: tiene dos -buches, uno vulgar en que recibe el alimento, y otro particular lleno -de palitos podridos. En este segundo se halla la piedra-bezoar, tan -estimada para el mal caduco, y otras dolencias que se supone hallen -remedio en su virtud. - -Esta piedra-bezoar, como tambien la de los guanacos y otros animales, -no tiene figura regular, ni determinada formacion: á las veces se -encuentran vacias por dentro, y esto sucede cuando la fábrica se -cimienta en materia que es de fácil disolucion. Otras veces estriba en -algun palito ó arena, que sirve de cimiento á la obra; la que tiene sus -interrupciones, y al parecer se compone de una variedad de materiales, -que diversifican las hojas diversas, casi enteramente en los colores. -Toda la virtud medicinal de los bezoares, procede de las yerbas y -palitos, y el buche es el órgano ó alambique que extrae los humores, -y solída los jugos, sobreponiendo hojas á hojas, y petrificando esos -jugos para el uso de las curaciones. - -Cuanto utiliza el _Anta_ con su piedra á la medicina, y como algunos -quieren con sus uñas, tanto damnifica á los labradores, que lograrian -pingues cosechas, si no fuera por estos animales que las persiguen -y talan. Como es animal tímido, no se atreve aparecer delante del -chacarero (así llaman por acá al que guarda los sembrados), pero asecha -con infatigable vigilancia los movimientos del guarda, y cuando le -reconoce ausente, entra confiado en la sementera, se ceba en ella, y en -poco tiempo la acaba. - -No es menos curioso el _Oso-hormiguero_, cruel perseguidor de las -hormigas, cuyas repúblicas verdaderamente numerosas, disminuye, y con -industria impide que se multipliquen en nuevas colonias. Es á manera -de puerco mediano, alto media vara, de color negro y blanco, con dos -listas que declinan en obscuro. La cola está cubierta de cerdas, y como -es larga y ancha, cuando la levanta sobre el lomo, le tapa casi todo el -cuerpo. La cabeza imita la del puerco, y remata en figura de trompa, -larga como un pié, en cuya extremidad tiene agujero, por donde saca -su lengua de media vara. Este es el instrumento de que le proveyó la -naturaleza para bucear alimento; porque prolonga su lengua, y la mete -por la boca de los hormigueros, y cuando la siente llena de hormigas, -la recoge hácia dentro de la trompa, y se las come muy á su placer, -repitiendo una y muchas veces la misma diligencia. - -Cuanto es cuidadoso en buscar de que alimentarse, tanto es perezoso y -tardo en sus movimientos. No le hace falta la lijereza para asegurar la -presa, porque con industria y malicia la suple bastantemente, y aunque -sea el tigre mas feroz, queda despedazado entre sus uñas. Para el -combate se tiende de espaldas sobre el suelo, esperando que el tigre le -acometa, y se eche entre sus agudas y tenacísimas uñas con las cuales -lo abraza, y no suelta hasta que lo despedaza. Pero si es feroz con los -demas animales, con sus hijuelos es todo piedad: los toma con cariño -sobre sus espaldas, y los transporta de un sitio á otro, abrigándoles -con su larga y ancha cola. - -Semejante al Oso-hormiguero en cargar su tierna familia, es el -_Sucarath_, animal propio de la provincia patagónica. Es singular su -figura: tiene cara de leon, que declina en la semejanza humana, con -barbas que arrancan desde las orejas. Su mole es corpulenta hácia los -brazuelos, y estrecha hácia los lomos. La cola larga, bien poblada de -cerda, le sirve para defender y tapar sus cachorros que carga sobre el -lomo, para repararlos con la fuga de los cazadores: pero estos abren -hoyos profundos, y cierran la boca con ramas, disimulando el artificio -de las trampas. El Su, ó Sucarath, ciego en la fuga, é incauto en la -defensa de sus hijuelos, pisa sobre las endebles ramas, y con ellas se -cae á lo profundo. Como no puede salir, y teme que sus cachorros vengan -á manos de los cazadores, convierte sus iras contra los hijuelos, y con -bramidos espantosos procura amedrentar los cazadores. Pero estos sobre -seguro le atraviesan con flechas, y se utilizan de los cueros contra -los excesivos frios del país. - -El carnero de la tierra, que en el Perú dicen _Llama_, es especie de -camello, menor un tercio, pero sin tumor, ó corcova que lo desfigure. -No tiene color determinado, y la especie admite indiferentemente toda -la variedad que se observa en los caballos. Algunos hay blancos y -negros, otros pardos y cenicientos. Sirve para el carguio, y como el -peso no exceda de tres para cuatro arrobas, y le dejen caminar á su -paso, transportará lejos las cargas, caminando tres para cuatro leguas -por dia. Cuando se cansa, confiesa humildemente su debilidad, echándose -con la carga; pero si el conductor porfia en levantarlo, saca del buche -una especie de escremento, y lo arroja á la cara del arriero. - -El Guanaco tiene algunas propiedades del camello. Cuello largo y -erguido, color castaño; lana corta y áspera, pero inutil para los -tegidos. Andan en tropillas, y para que todos pasean sin sobresalto, -vela uno por todos, y en descubriendo gente, relincha, y previene á los -demas que esten alerta, porque se descubren enemigos. - -El _Micuren_ es animal pequeño, pero caracterizado, con una propiedad -que le singulariza notablemente. En el ombligo cria una bolsa, donde -recoge sus hijuelos, y los abraza con dos membranas gruesas que -cierra y abre, encoge y extiende segun los diversos ejercicios á que -le destinó la naturaleza. Cuando se vé acosado, recoge en la bolsa -los hijuelos, y como la cárcel de carne es su ordinario domicilio, -no extrañan el encerramiento; y mientras la madre pelea con esfuerzo -y vence á sus enemigos, ellos se estan mamando con toda quietud y -sosiego. Pero luego que la victoriosa combatiente ausentó á su enemigo, -abre la bolsa, y suelta los hijuelos para que participen el fruto de la -victoria. - -Entre las varias especies de conejillos propios del país, unos -domesticos que se dicen _Coyes_, otros campestres que llaman _Apereas_, -el _Cira_ por sus malas propiedades es muy célebre: es el corsario -de las selvas, y perseguidor de los ciervos, contra los cuales arma -celadas y los asalta, aferrándose con tanta tenacidad del suceso, que -no suelta hasta sacarle los intestinos. Las viscachas, asoladoras de -los trigales, son otra especie de conejos grandes. Tienen largo y ralo -el pelo á manera de cerdas, con bigoteras prolongadas en el hocico: los -pies son cortos, pero los menean con agilidad en la fuga. Habitan en -profundas y subterraneas cuevas, con division de piezas altas y bajas -para su morada. No salen de dia, pero de noche dejan su retiro y salen -á la campaña á juguetear entre sí con fiesta y algazara. - -El animal á la vista mas placentero es el que llaman Zorrino. Su figura -es de perrillo de faldas, manchado de varios colores, y algunos con -listas sobre el lomo. El hocico es puntiagudo, y su habitacion en -cuevas subterraneas, que socaba con las uñas, ó entre piedras donde se -esconde. Es halagueño, y tan agraciado que convida á que le agarren, -y solo su vista aviva la gana de tomarlo con las manos, y ensenarlo -en el pecho. Algunos que ignoraban sus propiedades, prendados de su -natural agrado, le han agarrado, y con la experiencia conocieron, que -bajo de una hermosa apariencia se encubre un hediondez insufrible. Esta -es la única arma de que le proveyó la naturaleza: porque tardo para la -fuga, y pesado en el movimiento, cuando se vé perseguido, derrama de un -depósito que tiene de humor ardiente y fétido algunas gotas, con las -cuales detiene al agresor. Si tal vez sucede que las gotas alcanzan -al perro que le persigue, se enfurece, se inquieta, se revuelca como -desesperado contra el suelo, y no halla descanso, hasta que el hedor se -evaporice. - -No es menos célebre el _Tatú_, parecido en la figura á un pequeño -lechoncillo, pero las orejas semejantes á las de mula, de adonde le -viene el nombre de _Mulita_. El cuerpo por la parte superior está -cubierto de conchas, con labores resaltadas que distinguen los colores -pardo y claro sobre el obscuro. Estas conchas ó láminas tienen muelles -y resortes, de que se sirve para cerrarlas y abrirlas á su placer, -segun las ocurrencias y necesidades. Cuando se vé acosado, se arma de -sus conchas, de donde le vino el nombre de _Armadillo_: cerrando las -láminas, y metiendose enteramente dentro de ellas, forma una bola, -de donde se le originó el nombre de _Bolita_. Esta es casi la única -arma para reparar los acometimientos del enemigo. En estas conchas -estrechamente enlazadas, y unidas entre sí, se quebrantan las armas de -sus agresores, y con ellas solas se repara de sus asaltos. - -El _Quirquincho_ es muy semejante al Tatú; pero se diferencia en que, -por los muelles de las conchas y por el vientre, le salen unos pelos -largos á manera de cerdas. Mantiénese de carne, pero se ayuda de la -industria para la caza. Cuando llueve se vuelve boca arriba para -recoger agua. En esta postura se mantiene hasta que algun venado ó -cervatillo, afligido de la sed, llega á beber. Cuando éste satisface -ansioso la sed, cierra su concha, y apretándole el hocico y narices, -le sofoca con la falta de respiracion. Es creible que tenga otro modo -de alimentarse; porque en los meses de seca, en que no puede recoger -agua del cielo, esta industria es inutil, y solo buena para perecer -de hambre. Así el quirquincho como el tatú, son admirables en la -prontitud con que profundan en tierra. Algunos aseguran que en sola -una noche prolongan su cueva hasta una legua: yo no me atrevo á tanto, -contentándome con decir que una legua se camina fácilmente, y con -dificultad se socava. - -Monos hay de varias especies, diversos en el color y varios en el -tamaño: son muy ligeros, y saltan de árbol en árbol, y de rama en rama -con agilidad extrema. Cuando el árbol, á donde quieren pasar, está muy -distante, se toman por las colas, formando y tejiendo una soga larga, -que pende hácia abajo, y cimbrándose á un lado y al otro, no paran -de este egercicio, hasta que el último de ellos se prende en el otro -árbol. Como sobre la habilidad de este descansan los demas, luego que -asegura alguna rama, les comunica la nueva con grande algazara, y les -previene que pueden desprenderse del un árbol, y trepar con seguridad -al otro. - -Los _Carayás_ son los mayores, y puestos en dos pies, igualan la -estatura de un hombre: son muy atrevidos. Los indios están persuadidos -de que fueron hombres, y se transformaron en monos por sus enormes -maldades; y añaden, que sabiendo hablar, callan maliciosamente, ¡porque -los españoles no les obliguen al trabajo! Sobre la ligereza para huirse -cuando se vén perseguidos, tienen una arma defensiva, y en cierto modo -ofensiva, que la juegan con acierto, tirando con la mano el escremento -al rostro del que les persigue. - - - - -§. VIII. - -DE LOS REPTILES. - - -Plaga es lo que abundan estos animales juguetones, y no lo es menos la -de los ponzoñosos y otros insectos que viven conjurados contra la vida -y quietud del hombre. - -El venerable P. Antonio Ruiz de Montoya, en su Tesoro, palabra _Mboy_, -señala once especies de víboras que matan, y no las refiere todas. -Unas son ovíparas, otras vivíparas, y es maravilla que no multipliquen -inmensamente, y hagan la tierra inhabitable. A una abrió el mismo -Padre, y le encontró cincuenta viboreznos: fecundidad tan rara, -especialmente en paises húmedos y ardientes, debiera sobresaltar mas á -los habitadores y viandantes, que se abandonan á dormir sobre el suelo, -despues de una larga experiencia de los muchos que han sido acometidos -de estos enemigos ocultos y silenciosos, que avisan con el daño, y no -dán lugar á prevenir sus ataques. - -Por eso sin duda, la víbora que llaman de _cascabel_, proveyó la -naturaleza de sonajas, compuestas de huesecillos y escamas secas que -meten ruido al caminar, y el ruido previene á los que están cerca, -que se cautelen de este enemigo. Los naturales dicen, que cada año le -sale un nuevo cascabel: lo cierto es, que cuanto son mayores, tanto es -mayor el número de sonajas; y que si no crece uno por año, se aumentan -con ellos. Algunas son largas vara y media, y á las veces dos varas, -y gruesas como el brazo. El color es amarillo y negro, que asombra la -piel, y la comparte en muchos cuadros. Es mortal su veneno, y con solo -picar en un pié, brota la sangre por ojos, narices y oidos. - -Mas formidable es el _Curiyú_, de un color ceniciento, entreverado -con espantosa variedad: largo tres, cuatro y seis varas, corpulento á -correspondencia. Cuando se siente hambriento se sube á los árboles y -pone en la atalaya, tendiendo por todas partes la vista para divisar la -presa; y cuando en proporcionada distancia descubre el venado, el corzo -ó el hombre, con increible ligereza se desprende del árbol, y se arroja -sobre ellos. Su primera diligencia es asegurarlos con sus roscas, que -la envuelven toda al rededor, y tan fuertemente, que no es posible -librarse de tan formidable enemigo. Cuélgase tambien de los árboles que -están pendientes sobre los rios, arroja sobre el agua una espuma, á la -cual acuden los peces, y cuando los tiene descuidados en el cebo, se -desenrosca con extraña ligereza, y hace segura presa de ellos. - -Algo se parece el Curiyú al _Mboy-quatiá_, culebra de tres para cuatro -varas, que habita entre malezas pantanosas, desde adonde arma celadas y -atalaya para asaltar la presa con increible ligereza. De la extremidad -de su cola sobresale un hueso como navaja, con el cual hiere al animal -y al hombre, hasta matarlos. Si el animal que apresó hace resistencia -para que no le arrastre á los matorrales, el Mboy-quatiá se debilita, -suelta la presa, y con presteza vuelve al agua para humedecerse, y -tornar con agilidad á la reñida contienda. Los indios procuran que no -les enrosque los brazos para tener sueltas las manos, y cortarla con el -cuchillo antes que les hiera con el hueso de la cola. - -Mayor que el Curiyú y el Mboy-quatiá es el _Ampalaba_, que algunos -llaman “culebra boba.” Por lo menos si no es boba lo parece: su -movimiento es tardo y á las veces ninguno, porque entorpecida y -perezosa, se está mucho tiempo sin menearse, con la boca abierta. A -nuestra Ampalaba no le hace falta la ligereza del movimiento para -apresurar el raton campestre, el fugitivo corzo y el ligero venado. -Con solo levantar la cabeza, y registrar los animales que pasean la -campaña, y las aves que cruzan los aires, sin moverse del sitio que -perezosamente ocupa, tiene segura la presa. Algunos dicen que con -un aliento ponzoñoso que despide, quita la vida á los animales, y -muertos se ceba en ellos. Pero la experiencia enseña que la presa es -violentamente traida, y que llega viva á su boca. - -Talvez ha sucedido que un pajarillo en medio de su vuelo se halló -repentinamente detenido, y contra el propio impulso tirado hácia la -boca del Ampalaba. Pero cortado el aire que mediaba entre la culebra y -la presa, tomó otra vez vuelo, y siguió libremente su camino--efecto -que no puede proceder de aliento venenoso, pues este obraria -atolondrando y matando. - -Cuanto es corpulenta el Ampalaba, tanto es pequeño el _Uguayapí_, -especie de víbora, de veneno tan activo, que en pocas horas mata: con -esta víbora tiene irreconciliable enemistad el _Macangué_, el cual del -ala hace rodela, y metiendo el pico por entre las plumas, se arroja -sobre el Uguayapí, y le acomete. Pero la viborilla se vale de agilidad -y viveza para eludir los asaltos del Macangué, y herirle donde puede, -derramándole en la sangre su mortífero veneno. - -La _Víbora de dos cabezas_ es larga media vara, y gruesa igualmente -por las dos extremidades: sobre el campo ceniciento, que cubre toda -la piel, se forma un jaspeado de colores obscuros poco vivos. Cuando -quiere avanzar terreno y saltar para herir, forma una media luna, y -estribando sobre la barriga, se tira á larga distancia, con un resorte, -que sin duda procede de algun muelle ó juego particular que tienen -los huesos del espinazo. Es muy temido su veneno, y mas lo fuera, si -como se dice, tuviese dos cabezas. Yo lo he observado con exquisita -diligencia, y noté que la una es real y verdadera, y la otra de -perspectiva, pero tan viva y admirable, que engaña y hace creer que la -pintada es verdadera. - -Víboras _frailescas_ llaman á unas de color pardo ó ceniciento, largas -mas de vara, y algunas gruesas como la muñeca: su veneno es mortal, y -son temibles, ya porque atacan sin ser hostigadas, ya porque cruzando -los caminos, las confunde el color con la tierra, y no dan lugar á -prevenir sus acometimientos. _Corales_ llaman en algunas partes á -otra especie veteada de pintas negras, amarillas, verdes y azules, de -tanta viveza que cuando caminan hieren la vista con la repercusion -de los rayos solares. Hay otras muchas especies de culebras, víboras -y lagartos, unas venenosas, otras que no lo son, y á estos últimos -pertenece la _Iguana_, cuya descripcion se halla en varios autores. - - - - -§. IX. - -DE LOS INSECTOS. - - -A estos animales son inmediatos otros que justamente llamamos plagas -infestadoras. Las langostas, que talan los sembrados, y pelan los -árboles, merecen especial relacion, no por lo particular de la especie, -sino por la multitud que llega á cubrir el horizonte mas de lo que -alcanza la vista. Cuando saltona cubre enteramente la tierra: yo he -visto plaga que tapizaba la campaña á lo largo de mas de diez leguas, -cubriendo la superficie de la tierra, los troncos y ramas de los -árboles. Es animal voracísimo, siempre comiendo y nunca satisfecho, -porque cuanto recibe, tanto arroja y despide. Es increible la prontitud -con que talan la huerta, ó monte donde hacen asiento, y en el espacio -de pocos minutos he visto pelar un bosque espeso, supliendo la -voracidad y multitud á la pequeñez del talador. - -Las hormigas son otra plaga, conjurada contra los sembrados y esfuerzos -de los labradores. Las unas por comunes no merecen particular mencion; -pero sí las otras, y entre ellas el primer lugar ocupa el _Tahíro_, -de extraña pequeñez, color negro y azogada viveza. Sale cuando quiere -llover, y así son prenuncios de lluvia inminente. Luego que abandonan -sus cuevas, cuidan de buscar los escondrijos, y agujeros, que son -morada de grillos y otras sabandijas; no para fijar su alojamiento en -ellos, sino para apoderarse de su lejítimo dueño, y prevenir en sus -carnes un regalado banquete. Como son muchos, y la multitud hambrienta -de Tahiros recarga sobre ellos, inexorables á sus quejidos, y sin dar -cuartel á nadie, con todos acaban. Si acontece que entran en la cama -del que duerme con reposada quietud, presto le despiertan, y por via de -composicion es necesario desocupar el lecho, y mudar alojamiento por no -verse acosado por estos animalejos. - -Otras hay que los Guaranis llaman _Yzau_, y merecen el nombre de -taladoras. Tres estados podemos distinguir en ellas: el primero cuando -chicas recien salidas del huevo: estas cuanto tienen de pequeñas, -tanto tienen de rabiosas, y se ceban con insaciable hambre en lo que -encuentran. Desdichado el muchacho que hallan descalzo: le acometen, -le hincan sus agudos dientes, y por mas diligencias que ponga en -desprenderlas, no sueltan hasta ensangrentarle. Estas tienen la -incumbencia de abrir el agujero, y ensancharlo para que las mayores -salgan sin tropiezo, y tengan algun descanso en la fatiga laboriosa de -su agradecida familia. - -Por el agujero salen unas hormigas con alas á manera de abispas, y en -ellas se verifica, que para su mal le nacen á las hormigas las alas: -porque ó son de limitada duracion por naturaleza, ó acaban sus dias en -el vientre de los pajarillos, especialmente de la tijereta, que halla -delicado pasto en estos volantes ejércitos. Tras estas salen otras -que constituyen el tercer estado, y son las madres hormigas, que solo -toman alas para dilatar con nuevas colonias la familia, y buscar lugar -retirado para el establecimiento de una poblacion numerosa. Es poco lo -que vuelan, porque luego pierden las alas, y ellas caen á tierra con -el peso de una bolsa, grande como un garbanzo, que encierra los huevos -destinados á propagar la especie. - -Como son muy laboriosas, empiezan luego con sus patillas á cavar la -tierra, y en la profundidad de una cuarta dejan algunos huesos, los -bastantes para fijar los fundamentos de nueva poblacion. Continuan el -ejercicio de cavadores, profundando la cueva, y allí dejan segunda -porcion de huevos. De esta manera, profundando mas y mas, hasta dos -brazas (rara industria y teson infatigable), una sola madre hormiga -propaga la especie con numerosas colonias. ¿Qué habitacion previene el -_Yzau_ para sus tiernos hijuelos? ¿Qué alimentos prepara para tanta -multitud? ¿Como una sola madre fomenta tantos huevos depositados en -tantos lugares?--Es misterioso arcano que no comprendemos: lo cierto es -que, aunque no alcancemos los caminos de la naturaleza, ella no espera -la humana direccion para plantear sus ideas, y cumplirlas. - -Yo me contento con poner á la vista la admirable arquitectura de -nidos que fabrican las hormigas para establecerse con seguridad en -los anegadizos de los Xarayes. Como el terreno está dispuesto á -inundaciones, y que el agua sube mucho, fabrican su morada sobre los -troncos de los árboles. La materia es de barro, y las mismas hormigas -hacen oficio de cargadoras que llevan el material, de amasadoras que lo -templan, de albañiles que lo aplican, con proporcion tan compasada y -division de piezas tan justa, que excede la mas delicada arquitectura. -Aunque todo el material es de barro, tiene consistencia de piedra, -y resiste á las aguas, de suerte que no penetren adentro. Como la -clausura no es perpetua, y su naturaleza pide salir á respirar aires -mas frescos, y juntar provisiones para el invierno, cada hormiguero -tiene un caño, ó conducto interior por donde pueden salir y entrar -libremente. - -Donde las aguas no suben tanto, pero el terreno está expuesto á -inundaciones, eligen un montecillo elevado, y sobre él cimentan su -fábrica de barro en figura de torre, de dos para tres varas de alto. -Esta torre por dentro está hueca, y al parecer sirve solamente para -albergarse en tiempo de crecientes, porque entonces las aguas penetran -su habitacion subterranea, y se ven precisadas á subir al torreoncillo -con la seguridad que está bien argamasado, y capaz de resistir á las -aguas que azotan al pié, y bañan el fundamento de la obra. - -Antes de apartarnos de los Xarayes será bien referir otra especie -de hormigas que se halla desde el rio Tacuarí hasta los anegadizos. -Críanse en este espacio ciertos árboles, á los cuales los portugueses -llaman “árboles de la hormiga”: son frondosos y lozanos, y su hermosura -convida á mirarlos y tocarlos. Pero cuando la vista no se harta de -mirarlos, embelesada con su admirable lozania, el cuerpo todo se llena -de hormigas, que estaban sobre los árboles, y como si el contacto -turbára su quietud, se convierten contra los perturbadores de su -reposo y descanso. Y como cada uno de estos árboles está cargado de -inumerables hormigas, son muchas las que se desprenden para herir al -que osado se atrevió á tocar el árbol. - -Otras hormigas hay, que aunque las llamemos plaga por el daño que -pueden causar en las sementeras, pero son tolerables por la utilidad -que acarrean: hállanse en pocas partes, y hasta ahora solo se sabe que -se encuentran hácia la Villa Rica. Estas son fabricadoras de cera, que -crian en unas bolitas sobre las plantas, llamadas _guabirá-mirí_, donde -las recogen los Villeños, y derretidas al fuego se endurecen en cera -blanca. De ella se hacen velas, pero su luz no es mucha, por ventura -á causa de su dureza que no se derrita fácilmente, ni tanto que pueda -nutrir el pabilo y la llama. Podria suceder que si algun fabricante -la beneficiase, la experiencia le descubriria el modo de purificar la -cera y aumentar la luz. El Ilmo. Señor Palavicino, Obispo del Paraguay, -presentó algunas de estas velas al P. Bernardo Husdorfer, provincial de -esta provincia, y este al P. Ladislao Oros, procurador á las córtes de -Roma y España, para que pasase este invento americano al viejo mundo. - -La plaga de mosquitos no se conjura contra los sembrados, pero se -arma contra los vivientes, y la quietud de los viajantes. Los unos -con la frotacion de las alas meten ruido tan confuso, que despabilan -el sueño: los otros con sus aguijones chupan la sangre, y en pago de -licor tan estimable que se llevan, dejan el precio de ardientes ronchas -y escozor que mortifica y aflige por mucho tiempo. No hay reparo ni -defensa contra su astucia: burlan la clausura de los mosquiteros, y -cuando no hallan resquicio para entrar á cebarse á satisfaccion, meten -su delicado aguijon por entre los hilos de los tegidos. El humo, dicen, -que los ausenta; pero ese alivio, que niegan algunos, es tan costoso, -que se puede dudar si es mas molesto el humo sin mosquitos, ó los -mosquitos sin humo. - -Los reales demarcadores que subieron rio Paraguay arriba, observaron -que entre las tinieblas del humo lograban oportunidad de hincar sus -aguijones á hurtadillas para satisfacer su hambre. - -Sin embargo, los que habitan en Santa Fé, sus vecindades y otras -partes, gustan de aires mas frescos y puros, y no consienten el -ambiente ofuscado con humos. Puede suceder que la imaginacion de los -patricios disminuya el número por hallar algun alivio, mas aprendido -que real, contra enemigo tan impertinente. Pero siendo de una misma -especie que los que se hallan en otras partes, es creible que tanto en -unas como en otras, tanto cercados de humo, como sin él, mantengan la -vida propia con sangre agena. - -Otra plaga bien ordinaria en algunas partes de estas provincias, es la -de los _piques_ ó _niguas_, especie de insectos con figura de pulgas, -pero menores que ellas, unos negros, otros blanquecinos, mas mordaces, -y de acrimonia mas eficaz. Como son tan pequeños hallan fácil entrada, -y con delicadeza se insinuan entre cútis y carne, donde en cuatro ó -cinco dias fabrican una overa, cubierta de una túnica blanca y delgada, -llena de pulgoncillos, con una abertura por donde sacan los pies y la -boca: los pies para aferrarse fuertemente á la carne, y la boca para -chupar incesantemente la sangre. - -Cuando la overa llega á estado de reventar, en poco tiempo se extienden -por el cuerpo los pulgoncillos, y empiezan á insinuarse entre tez y -carne, formando bolsitas llenas de huevos, con la misma brevedad y -presteza que la primera nigua, con una procreacion tan numerosa que -cubre de insectos el cuerpo, y le encienden en una rabiosa comezon, que -últimamente priva de la vida. Los que lo han experimentado aseguran, -que uno solo que pique las extremidades de los dedos, hace inflamar las -glándulas de los íngles, y no tiene mas remedio que sacar la nigua. -Esta operacion, de que depende el alivio, se efectua descarnando con -una aguja la bolsita y pulgon, y sin reventarlo se saca con todas -las raices y ligamientos que la unian inseparablemente á la carne y -membranas. - -Estas son las plagas, estos los animales, estas las aves, estos los -peces, estas las plantas, y árboles, con que el Soberano Hacedor pobló -las campañas, los bosques, los rios y lagunas de estas provincias: -habitacion antigua de muchas gentes bárbaras, aunque se ignore la época -de su establecimiento en estas partes. Algunos con febles congeturas -han procurado averiguar el orígen de las naciones americanas: pero -siendo este punto histórico uno de los arcanos mas ocultos, y -careciendo enteramente de sólidos argumentos para resolverlo, juzgamos -que, omitida esta disputa, mas dignamente podemos dar principio á la -narración de la primera entrada de los españoles al descubrimiento de -estas provincias. - - - - -HISTORIA DEL PARAGUAY. - -LIBRO SEGUNDO. - - - - -§. I. - -DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA. - -1515-1529. - - -Casi al mismo tiempo que el intrépido Hernán Cortes daba principio á -su conquista en la América septentrional, dilatando los límites de la -antigua España con los reinos y provincias de la nueva, Juan Diaz Solis -descubrió otros muy dilatados, y extendió en la América meridional -los dominios de la monarquía española. Era Solis natural de Lebrija, -célebre por sus conocimientos cosmográficos, que le merecieron el -título de piloto mayor del reyno en tiempo de D. Fernando el Católico. -Como práctico y afortunado le ocupó en algunas expediciones, en una y -otra parte de la América, donde descubrió nuevos mares y tierras, de -las que tomó posesion por la corona de Castilla. - -Dominaba su corazon vano apetito de gloria, y ambicioso deseo de ser -preferido á los coetáneos, y como esta pasion facilmente declina en -culpable, le hizo delincuente, intentando derribar los beneméritos, -del grado de estimacion que pretendia para sí. Pero le sucedió lo -que á muchos, á quienes el anelo de subir hace sentar el pié sobre -falso: porque Juan Diaz se hizo sospechoso, y cayó algun tiempo en -desgracia del Monarca, hasta que la memoria de los méritos pasados, y -la necesidad que de él se tenia, le conciliaron segunda vez la real -confianza, y le merecieron algunos empleos honoríficos. Entre otros se -le fió el descubrimiento de algun estrecho para facilitar el paso á la -Especería, que entonces ocupaba las primeras atenciones. - -Con este destino zarpó del puerto de Lepe por Octubre de 1515, -y costeado el Brasil, entró el siguiente año en el magestuoso -_Paranaguazú_: nombre que usaban los naturales para denominar al que -despues se llamó Rio de la Plata, y por ahora, del nombre del su primer -descubridor, _Rio de Solis_. Los Charruas, que entonces se dilataban -por la costa septentrional del Paraná hácia el Uruguay, y tirando al -oriente hasta las cabezadas del rio Negro, movidos de curiosidad, -salian de sus chozuelas las manos cargadas con frutos de la tierra, que -abandonaron sobre la playa, retirándose á la ceja de un monte inmediato. - -Solis, que no conocia el génio pérfido de la nacion, confiado en -las demostraciones, al parecer amigables, salió en tierra con pocos -compañeros desarmados. Entonces los Charruas dejaron repentinamente -los montes, mataron á Solis con su gente, y se los comieron á vista -de los que estaban en la caravela, testigos del hecho y no vengadores -del atentado. Recelosos de igual desgracia, retrocedieron en busca de -la capitana que estaba sobre las áncoras en la isla de San Gabriel, y -tomado acuerdo, volvieron á España, donde con la primer noticia del Rio -de la Plata, comunicaron la infausta suerte de su primer descubridor. - -Casi diez años pasaron, en los cuales el rio de Solis no mereció un -recuerdo en la memoria de Carlos V. Pero, como en el rey de Portugal -se trasluciese inclinacion de extender por esta parte sus dominios, -dispuso prontamente una armada á cargo de Diego de Garcia, vecino -de Moguer, acompañado de Rodrigo Area, piloto célebre de su tiempo: -imponiéndoles la obligacion de repetir segundo viage, y de buscar -con diligencia á Juan de Cartajena, y á cierto clerigo francés, que -abandonó por sediciosos Magallanes, arrojándolos hácia la bahia de San -Julian. La armada salió del Cabo de Finisterre á 15 de Agosto de 1526, -pero las aventuras de la navegacion la demoraron tanto, que Sebastian -Gaboto previno á Garcia embocando primero por el gran rio de Solis. - -Era Gaboto veneciano de nacion, cosmógrafo inteligente, y práctico -en la marina; sugeto verdaderamente hábil, de sagaz entendimiento -y penetrativo discurso: despues de Colon inferior á ninguno en -hidrografia y astronomia. Descubrió la tierra de Bacallaos, y de ella -tomó posesion por Enrique VII, rey de la Gran Bretaña; del cual se -prometió un prémio digno de sus afortunados servicios. Pero como la -recompensa fuese inferior á la esperanza, se ausentó Gaboto de Londres -para probar fortuna en servicio del rey de España. - -Efectivamente, con el nuevo Soberano fué nueva su fortuna, y se le dió -título y empleo de piloto mayor del Reino, con renta competente al -oficio que profesaba. Entre otras expediciones se le ordenó el año de -1525, que pasara á las Malucas, y tentára el descubrimiento de Tharsis, -Ophir y Catayo. La armada que se le previno constaba de cuatro navios: -el equipage pasaba de seiscientas personas, fuera de mucha nobleza de -hidalguia, y sujetos de crecidos méritos, atraidos con esperanza de -enriquecerse en las tierras á que navegaban. - -La armada levó anclas á principios del 1526, y tuvo algunos accidentes -que demoraron la navegacion mas de lo que se persuadió Gaboto. Con la -tardanza escasearon los viveres, y traslucidos algunos indicios de -alzamiento, se recostó Gaboto al Puerto de Patos, en altura de poco mas -de 31 grados de latitud austral, hasta donde los Guaranís, señores de -las riveras marítimas por aquella parte, prolongaban sus términos. - -Gaboto, imposibilitado á proseguir, ó con esperanza de progresos mas -felices, abandonó el viage de Malucas, siguiendo por ahora el curso -de su fortuna, que le encaminó á la espaciosa boca del rio de Solis, -en cuyos confines bojaba la armada, y subió hasta una isleta no muy -distante de tierra firme, hácia la ribera septentrional en la derecera -de Barragan, que caia en la márgen opuesta. A la isleta llamó San -Gabriel, y ancoró en su fondo las naves. Pero siendo el puerto poco -reparado, avanzó con dos bateles hasta el encuentro del Paraná y -Uruguay, y siguiendo la madre de este, descubrió á su oriente un rio, -que desde entonces hasta hoy se llama de San Salvador, buen surgidero -para poner en salvamiento la armada. - -Así lo egecutó Gaboto: parte de la carga con alguna milicia dejó -en San Gabriel, y parte con la armada pasó á San Salvador, sobre -cuya embocadura levantó un fuerte contra los Charruas é Yaros, que -observaban al descuido los movimientos del español. Guarnecido con -milicia el fuerte, saltó en un bergantin y caravela al magestuoso -Paraná, y surgió en el Carcarañal, pechero suyo por la márgen -occidental: donde levantó segunda fortaleza, que denominó _Sancti -Espiritu_, y que el vulgo llama de Gaboto, por algunas reliquias que el -tiempo conserva para su memoria. - -Habitaban las vecindades del Carcarañal los Timbus, gente humana, -cariñosa, hospitalaria; buena para amiga, y pesima para enemiga. Con -ellos hizo alianza Gaboto, y avanzó hasta la laguna de Santa Ana. -Entabló comercio con los Apupenes, rescatando bastimentos por bugerias, -que hacia estimables la novedad. Del _Apupen_ retrocedió á la junta del -Paraguay y Paraná, y tomando la madre de aquel, surgió cerca del sitio, -donde se fundó despues la Asumpcion, capital de la provincia. - -Señoreaban el rio los Agaces, los cuales salieron en trescientas canoas -á presentar batalla á Gaboto, que acometieron orgullosos; pero vencidos -facilmente, se retiraron fugitivos á sus ordinarias guaridas. De las -vecindades concurrieron los Carios, á solicitar la paz del valeroso -triunfador de los Agaces, y cambiar los frutos de su territorio. -Adornaban su desnudez natural piezas de plata pendientes del cuello, y -hermosos plumages la cintura, provocando la codicia española, á quien -lisonjeaba el resplandor de aquellas alhajas. - -Los indios por obsequiar á los huespedes, ofrecieron las piezas por -cuentas de vidrio y otros generos baladís, sucediendo á veces que -recibidas las bugerias, se retiraban huyendo, porque el español no se -arrepintiera de lo que daba en precio de lo que recibia. - -No era esta plata propia del terreno: pero como ni los indios podian -explicarse, ni los españoles averiguar su orígen, se fué la aprension -á lo que era natural, juzgando que en la vecindad habia criaderos de -metal tan estimable, del cual rescataron porcion bastante para hacer -un donativo al emperador Carlos V. Antonio Herrera dice que esta es -la primera plata que de Indias pasó á España: lo cual no es creible, -describiendo en su Decada II, al año de 1519, el donativo que Hernán -Cortes envió, compuesto del agregado de piezas de oro, plata y perlas, -que Motezuma presentó al conquistador de la Nueva España. - -Persuadido pues Gaboto de que el pais era fecundo en minerales, -denominó al Paraguay _Rio de la Plata_: nombrado brillante, que -equivocó en los autores la inadvertencia, y adulteró la falta de -noticias. No negaré que el tiempo que trastorna la substancia y -denominacion de las cosas, del Paraguay trasladó al Paraná-guazú el -nombre del Rio de la Plata, con el cual es conocido despues de recibir -el Uruguay hasta descargar en el Océano con mole inmensa de aguas. -No se sabe si Gaboto adquirió noticia de como y cuando esta plata -que rescató de los Guaranís, y que denominó al Paraguay, vino á sus -manos. Pero si lo supo, y ocultó la noticia, los tiempos venideros lo -manifestaron. - -Alejo Garcia, de nacimiento portugues, penetró por la via del Brasil -al territorio de los Guaranís, acompañado con número crecido de Tupís, -pretendiendo adelantar por aquella via las conquistas lusitanas hasta -el Perú. En su compañia tomó dos mil Guaranís, guerreros escogidos, -y certeros en la direccion de las flechas. Llegaron á los confines -paruanos, verosimilmente en las inmediaciones de los Chichas, á los -cuales el capitan portugues venció con el auxilio de los Tupís y -Guaranís, y los despojó de tejidos curiosos, vajilla, vasos y coronas -de plata, en que sobre la materia era estimable la labor de invencion -peruana. Parte del despojo fué botin de los Guaranís, y parte de Alejo -Garcia y sus compañeros: pera aun esta parte pasó á los Guaranís, que -los mataron alevosamente despues que volvieron sobre sus pasos. - -Esta es la plata que Gaboto rescató de los Guaranís, deteniéndose con -lenta ociosidad mientras unos iban cargados de abalorios, y venian -otros con planchas para cambiarlas. En el rescate se le pasó el año de -1526 y parte del siguiente, poco vigilante en promover la conquista. -Entretanto llegó Diego Garcia, á quien tocaba el gobierno: reconvino -á Gaboto con modales urbanos, exhibiendo los despachos en que se le -confiria la capitanía del rio de Solís por nombramiento del Emperador. -Gaboto que esperaba enriquecer con nuevos rescates, y pensaba descubrir -ricas minas de plata, resolvió atropellar la justicia de Diego Garcia, -alzándose con el gobierno. - -Efectivamente prevaleció el veneciano; y Garcia, que no tenia esperanza -de vencer á Gaboto, se sometió á su mando con tanto rendimiento que en -adelante ni su nombre suena, ni se oye en las historias. Como Gaboto -estaba mal asegurado de su intrusion, determinó obtener con mejor -título la capitanía del Rio de la Plata, despachando á la corte dos -agentes, Hernando Calderon, y Roque Barlogue, con encargo de promover -sus pretensiones. Dióle prolija relacion, que contenia las aventuras -del viage: los motivos que precisaron á desistir de la jornáda de -Malucas: los descubrimientos hechos, y las naciones que dieron la paz, -sin omitir menudencia conducente al fin pretendido. Llevaban tambien un -donativo de plata para el Emperador, y algunos indios que pasaban á dar -la obediencia en nombre de sus naciones. - -Los agentes de Gaboto fueron admitidos ron soberana dignacion, -conferenciando largamente con ellos el César, é inquiríendo varias -curiosidades concernientes á diferentes materias. Concurrieron al -agrado del recebimiento los Guaranís, embajadores caracterízados con -fisonomía peregrina, y modales índicas que llamaban la atencion del -Monarca; informándose largamente sobre sus génios, ritos y costumbres. -Mas que todo admiró su grande entendimiento el artificio de los -tejidos, y delicadeza de labor, maniobra de artificio superior á lo que -prometia la torpeza de sus manos. - -Todo lo cual inclinó el Emperador á favorecer á Gaboto, y enviarle -socorro de gente para la prosecucion de la conquista. Pero como la -monarquia se hallaba embarazada con la alianza de Inglaterra y Francia, -y el año de 29 gravísimos negocios sacaron de España para Italia al -César, este proyecto no llegó por entonces á ejecucion. - - - - -§. II. - -DESDE LA SALIDA DE GABOTO HASTA LA LLEGADA DE D. PEDRO DE MENDOZA. - -1530-1536. - - -Desde que Gaboto se restituyó del país de los caribes al fuerte de -Sancti Spiritus sobre el Carcarañal, no consta progreso alguno de la -conquista, ni alianza con otras naciones. Los Timbues se mantenían -en amigable correspondencia, que les inspiraba su buen génio, y el -cariñoso trato de los españoles. No así los Charruas, los cuales -velaban sobre los descuidos de la guarnicion para lograr un lance -favorable á sus armas. - -Efectivamente, lograron una madrugada, y sorprendieron rapidamente á -los castellanos: parte murieron á sus manos, parte se refugiaron á -las naos que se hallaban surtas en el rio, sobre la márgen oriental -del Uruguay. Hallábase Gaboto próximo á largar al viento las velas -para España: y aunque sintió la desgracia, no se detuvo en castigar -á los bárbaros, ni en reedificar el fuerte, primer monumento de su -conquista. Mayores negocios ocupaban el ánimo, y solicitaban su -asistencia personal en la corte. Tres años corrian ya, y en ellos no -habia tenido noticia de sus agentes, ni del estado en que se hallaban -su pretensiones. Tenia fundamentos para sospechar mal recibimiento por -las diligencias de sus émulos interesados de Malucas, y los informes -que podia sospechar de Diego García, á quien en propiedad pertenecia la -conquista. - -Esto le movió á navegar á Castilla para liquidar personalmente sus -operaciones. En efecto llevó adelante el patrocinio de su causa, y -justificó de modo sus procederes, que obtuvo la capitanía del rio de la -Plata. Pero se le confirió en títulos, y con pretexto de piloto mayor -del reino se le detuvo en Sevilla, embarazando la vuelta al rio de la -Plata, de un sugeto que fué desgraciado en Inglaterra, infiel á España, -y primer intruso en estas provincias. - -A los dos años de vuelto Gaboto, fué destruido el fuerte de Sancti -Spiritus. Era alcaide Nuño de Lara, noble hidalgo dotado de prendas -singulares: era cariñoso, afable, circunspecto, prudente, respetable, -mandando con el dulce imperio de las obras que facilitan y vencen -las dificultades. Mantenia los presidiarios en arreglada disciplina, -inspirando en sus corazones humanidad y clemencia con los indios: á -estos conservaba en mutua correspondencia, rescatando de ellos los -alimentos, sin lesion de la equidad y justicia. Todo prometia bonanza, -y aseguraba hermandad incontrastable por muchos años. Así sucediera si -la furia de una pasion no lo convirtiera todo en cenizas. - -Marangoré, cacique principal de los Timbues, se aficionó locamente de -Lucia Miranda, señora de distincion, hermosa, honesta, y por extremo -recatada. Los castos desdenes de Lucia encendian peligrosas llamas en -Marangoré, y soplaban el incendio de la pasion en un corazon salvage. -Renunciando á la esperanza de vencer su resistencia, arrimó 4,000 -Timbues hácia Sancti Spiritus, en ocasion que Sebastian Hurtado, -marido de Lucia, se hallaba ausente del fuerte con algunos compañeros, -rescatando víveres para subsidio de la guarnicion. - -De esta carestia tomó pié Marangoré para el logro de sus intentos. -El ejército emboscó en competente distancia para que se acercára al -abrigo de la noche, y él con algunos briosos jóvenes, cargados de -vituallas, se adelantó á Sancti Spiritus ofreciendo las provisiones que -llevaban sus vasallos para socorro de la necesidad que se padecian. -Los presidiarios recibieron el donativo con agradecimiento, y porque -la noche estaba próxima y la habitacion de los Timbues retirada, Nuño -Lara ofreció alojamiento á Marangoré, y á los suyos, cargadores del -engañoso presente. Juntos cenaron esa noche, y juntos se recostaron, -los españoles á dormir, y los Timbues á velar. Apoderado de los -castellanos el sueño, el tirano abrió las puertas al ejército, que ya -se habia arrimado, y entrando al fuerte, todos se arrojaron sobre los -españoles: los mas fueron prevenidos antes de tomar las armas: pocos -las empuñaron, y tuvieron glorioso fin con muerte de sus enemigos. - -Nuño Lara, en quien la nobleza y valor hermosamente se enlazaban, -discurria por entre la densa multitud de Timbues, obrando prodigios -de valentia, hiriendo y matando enemigos, hasta derribar á sus pies á -Marangoré, caudillo pérfido de sus pérfidos agresores. Luis Perez de -Vargas, sargento mayor del presidio, y el alferez Oviedo, cubiertos -de gloriosas heridas, y rociados de sangre enemiga, haciendo mortal -destrozo, cayeron vencedores, sobre los mismos que dejaban vencidos. -Casi todos los españoles fueron víctimas de este bárbaro furor: los -pocos que salvaron la vida, quedaron prisioneros de los aleves Timbues. - -Entre ellos la infeliz Lucia Miranda, que quedó en libre cautiverio de -Siripo, hermano de Marangoré, sucesor suyo en el cacicazgo, y heredero -de sus amores. Este permitió el despojo del fuerte á la victoriosa -milicia, reservando para sí á Lucia, objeto de sus pretensiones, -siempre malogradas por la constancia de la casta matrona. - -Al siguiente dia de la desgracia sucedida en el fuerte, estuvo de -vuelta Sebastian Hurtado, marido de Lucia. Reconoció los cadáveres -para pagar con honrada sepultura los últimos oficios de gratitud á su -amada consorte, y no hallando el de Lucia, llevado del amor que es -presagioso, se huyó á los Timbues, para acompañar cautivo á su cautiva -esposa. Pero Siripo, que pretendia poseerla solo, entró en pensamientos -de matar á Sebastian Hurtado. - -Entonces Lucia, árbitra de la voluntad de Siripo, le inclinó á tierna -condescendencia hácia Hurtado, en quien no se descubria otro delito -que la inocencia inculpable de sus amores. “Si tu gusto es, si es de -tu agrado, respondió Siripo, viva en buena hora Sebastian, por que -tú no fallescas con su muerte: viva en buena hora, pero elija esposa -entre las Timbues, sin otra reserva, que la que prescriba el antojo -de su eleccion. En lo demas no será mirado de mí ni de mis vasallos -como advenedizo ni como prisionero de guerra, Los primeros empleos -que dispensa mi autoridad, segun el valor de los méritos suyos, serán -desde ahora su galardon. Una sola condicion os prescribo, y es, que no -trateis ambos como consortes, so pena de incurrir los castigos de mi -justo enojo.” - -Agradecieron á Siripo las expresiones de su benevolencia, y prometieron -no traspasar los límites de su ordenanza. No obstante, los inocentes -consortes se descuidaron, y observados del celoso amante, irritaron -su cólera, que los llevó al sacrificio. Tentó primero la castidad -victoriosa de Lucia, la cual inexorable á los ruegos del bárbaro, -permaneció constante en su determinacion, queriendo antes experimentar -las furias de un amante, que macular el tálamo con detestable -condescendencia. - -En efecto Siripo de amante se transformó en tirano, y las promesas -convirtió en amenazas, preparando á la inocente victima una hoguera. -Sebastian Hurtado, amarrado á un árbol, y hecho el blanco de las -flechas y furor bárbaro, imitó el ejemplo de su esposa en fervorosos -actos de religion, y la siguió á la gloria. - -Los demas españoles que con Sebastian Hurtado habian venido de rescatar -víveres, pagada la deuda de sepultura á sus desgraciados comilitones, -humedeciendo con lágrimas sus cadáveres, desampararon el fuerte, y -embarcados siguieron el curso de su fortuna, ya desgraciada, y de costa -en costa, á vista siempre de tierra, llegaron á las cercanias de San -Vicente, colonia lusitana en el Brasil. Allí levantaron unas chozuelas, -y aliados con los portugueses se mantuvieron poco mas de año en buena -correspondencia. Los portugueses fueron los primeros en romperla, -declarando guerra á los castellanos, los cuales previnieron una celada -y los vencieron, quedando dueños del campo y señores de la poblacion. -No obstante, por evitar disensiones, se recostaron á la isla de Santa -Catalina, donde restablecieron la colonia. - - - - -§. III. - -GOBIERNO DE D. PEDRO DE MENDOZA. - -1534-1537. - - -Casi en la misma sazon que los Argentinos, reliquias de la armada de -Gaboto, pasaron de San Vicente á Santa Catalina, disponia el Emperador -proseguir el descubrimiento del Rio de la Plata. Y porque la monarquia -española se hallaba exhausta con los excesivos gastos de la guerra, -y falta de medios para equipar nuevas armadas, se puso la mira en -D. Pedro de Mendoza, gentil hombre de cámara, mayorazgo de Guadix, -caballero principal, el cual habia militado en Italia y enriquecido en -el saco de Roma. Como á poderoso y valido, confirió el Emparador el -título de Adelantado del Rio de la Plata, con decorosas condiciones, y -privilegios honoríficos. - -La armada que se dispuso con esplendor y lucimiento, sobresalia casi -sobre cuantas surcaron los mares para la conquista de Indias. Dos -mil y quinientos españoles, y sobre ciento y cincuenta alemanes la -componian, segun algunos autores. Venia gente de distincion: treinta -y dos mayorazgos, algunos comendadores de San Juan y Santiago, un -hermano de leche del Emperador, llamado Carlos Dubrin, y Luis Perez de -Cepeda, hermano de la esclarecida virgen, y seráfica madre Santa Teresa -de Jesus. Todos venian á la conquista del _Rey blanco_ ó _plateado_, -que ideó la fantasia de Gaboto ó sus agentes, para adquirir nombre de -grandes con la novedad del hallazgo. - -A la conquista pues del _Rey blanco_ se hizo en San Lucar á la -vela, á principios de Septiembre de 1531, dejando á España llena de -envidiosos y de esperanzas. Tuvo algunas aventuras en la mar, y con -ellas al siguiente año embocó en el Rio de la Plata, y subió á la isla -de San Gabriel, cuya incomodidad para establecimiento de poblacion, -y desabrigo para reparo de la armada, precisó á buscar sitio mas -ventajoso. Para lo cual despachó el Adelantado personas de confianza -que eligieran en la opuesta rivera solar cómodo para levantar la -poblacion. - -Los exploradores cortaron el Rio de la Plata, pasando á la márgen -austral, casi en la derecera de San Gabriel, donde el terreno ofrece -sitio ameno, delicioso, y de agradable perspectiva. Soplaban en la -ocasion vientos frescos y apacibles cuya suavidad templó el bochorno -de los exploradores; y porque Sancho del Campo, el primero que saltó -en tierra, dijo: _Qué buenos aires son los de este suelo_, se tomó -ocasion para denominar el sitio: _Puerto de Buenos Aires_. Alegres con -la oportunidad, pasó el Adelantado con su gente á la márgen opuesta, -donde en altura de 34 grados y medio de latitud, y 321 de longitud, -principió para tantos mayorazgos y comendadores, para tantas matronas -y doncellas, una ciudad de chozuelas pajizas, puestas al amparo de la -Emperatriz de los cielos y de la tierra, bajo la invocacion de _Santa -Maria de Buenos Aires_. - -Bien era necesario patrocinio tan poderoso para mantenerse en la -vecindad de los Querandís, nacion entonces numerosa, que ocupaba las -extendidas campañas que median entre Córdoba y Buenos Aires, y que -se dilataba al sur hácia el estrecho de Magallanes. No forman cuerpo -de comunidad, ni reconocen superior sino en tiempo de guerra, en -que eligen capitan, y obedecen á los cabos militares. Son de grande -estatura, y alcanzan poderosas y robustas fuerzas: son guerreros -afamados á su usanza, y diestros en despedir con certeza la flecha -al blanco, y en tirarla por elevacion, para que caiga sobre la fiera -que huye y sobre el enemigo que se les escapa. Son obstinados en los -gentílicos ritos, y raros son los que se convierten á la religion -cristiana. - -Al principio usaron buenos términos con el español: ofrecian sin -esquivez los frutos del pais, y comerciaban amigablemente castellanos -y querandis, manteniéndose en hermanable trato y reciproco comercio. -Poco á poco retiraron los indios los víveres, y cometian algunos -insultos, robando y matando á los que salian á forrage. Como á estas -osadias no refrenó el castigo, los delincuentes volvieron á insultar á -los españoles, y repetidas veces bloquearon á su modo la ciudad. Los -castellanos con algunas salidas hicieron retirar al Querandí, pero tan -poco atemorizado, que luego intentó nuevos acometimientos. - -Juntó un cuerpo de milicia de cuatro mil combatientes, y puso su -campamento cerca de un pantano á pocas leguas de la ciudad. Tuvo -noticia el Adelantado, y destacó una compañia de trescientos infantes, -y doce caballos para castigar al enemigo. Dirigian la faccion Perafan -de Rivera, Francisco Ruiz Galan, Bartolomé Bracamonte, Juan Manrique, -Sancho del Campo y Diego Lujan, con subordinacion á D. Diego Mendoza, -Almirante de la armada y hermano del Adelantado. - -Salieron de la ciudad á son de cajas y clarines, y presentaron batalla -al enemigo. De una y otra parte se peleó valerosamente. Del campo -español faltó la flor y la nobleza:--D. Diego Mendoza, Juan Manrique, -Bartolomé Bracamonte y otros. Diego Lujan, que se arrojó intrépido á la -densa multitud de querandis, salió arrastrado del caballo á la orilla -de un rio, que denominó de su apellido, sirviendo en esta ocasion la -desgracia á la celebridad del nombre que conserva hasta el dia de hoy -el rio de Lujan. - -Los Querandis, de los cuales murieron muchos, juntaron un cuerpo -compuesto de Chanas, Charruas y Timbues, que se confederaron con los -Querandis, para acabar con los nuevos pobladores. Acampados sobre -la ciudad, la rodearon por todas partes, molestando á los españoles -con repetidas irrupciones. Los de adentro con vigilancia y esfuerzo -frustraban el ímpetu de los sitiadores, repeliendo á vivo fuego la -debilidad de las armas arrojadizas. Los Querandis empeñados en la -agresion, densaron el aire de flechas, en cuya extremidad arrojaban -mechones de paja encendidos, los cuales cayendo sobre los techos de -paja, le comunicaban el incendio. Fué grande la confusion en los -españoles: pero en los enemigos fué grandísima la mortandad: ni podia -menos, ofreciéndose ciegos á las balas que hacian mortal estrago. - -Viendo los indios que no podian prevalecer contra el español, alzaron -el sítio; y como antes habian retirado los viveres, se sintió en -la ciudad el hambre, enemigo mal acondicionado, que no se ablanda -con halagos, ni auyenta con amenazas. Cuéntanse excesos, en que la -cristiandad tropieza, y se atraviesa el horror natural. Como estas -desgracias llovian unas sobre otras, entristecian grandemente el -corazon de todos, y principalmente del Adelantado, el cual profundó -tanto sobre las miserias presentes y otras que se temian, que le faltó -aliento para golpes tan pesados, y determinó dejar el gobierno á Juan -de Oyolas. - -La idea puso en ejecucion, y se embarcó para Castilla, mas lleno de -melancolia, que no vino alegre á la conquista del _Rey blanco_. En el -mar le recargó mas el humor melancolico, que le traia á la fantasía la -muerte de su hermano, de tanta hidalguia, y la estrema miseria en que -quedaban abandonados los vecinos del puerto, con impresion tan viva que -no podia apartar de sí el objeto mismo de que huia. Sobre eso el hambre -apretó en la nao, y se vió reducido á tanta necesidad, que le precisó á -comer carne infestada, que le ocasionó la muerte. Así acabó el año de -1537 el primer Adelantado del Rio de la Plata, tan desgraciado en los -últimos periodos de su vida como feliz en los primeros. - - - - -§. IV. - -GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS. - -1537-1539. - - -Al siguiente año, segun se puede congeturar, murió Juan Oyolas su -substituto. Era Oyolas caballero principal, buen cristiano, buen -soldado, y buen capitan. Vino al Rio de la Plata con título de Alguacil -Mayor, y superintendencia en los negocios del Adelantado. Enviado de -este levantó el año de 1535 el fuerte de _Corpus Christi_ sobre el -Paraná, y prosiguió el descubrimiento de Gaboto, pacificando unas -naciones con agrado, y castigando los Mepenes y Agaces que hicieron -resistencia. Lambaré, é Yanduazubí, señores del terreno, en cuyos -cantones se levantó despues la Asumpcion, se opusieron valerosamente, -confiados en ciertas estacadas que dificultaban la entrada en sus -poblaciones. - -Juan de Oyolas no solo guerrero, sino humano, é inclinado á -conmiseracion, les ofreció la paz, y ventajosos partidos en la amistad -del español, y vasallage del Católico Monarca. Pero ellos no dieron -otra respuesta que una descarga inutil de flechas. Entonces Oyolas -ordenó á los suyos que usáran las bocas de fuego para obligar á estos -infieles á dar la paz, que no admitieron de grado. A los primeros -tiros, se retiraron al fuerte de Lambaré, donde cercados instaron por -las capitulaciones, las cuales otorgó Oyolas con tanta satisfaccion de -los suplicantes, que estos admiraron la valentía de los españoles en -vencerlos, y la clemencia de Oyolas en perdonarles. - -Quedaron Lambaré é Yanduazubí con los suyos, tan prendados del -capitan de los españoles, que en adelante ministraban abundantemente -los viveres, y ofrecian su milicia para las facciones militares; -reparándose en los semblantes una alegria placentera, que manifestaba -lisonjearse con la compañia de sus aliados. Ofreciose castigar á los -Agaces, y se juntaron hasta ocho mil, protestando los Guaranís, que -venian á defender sus confederados. Llevaban siempre la delantera con -paso tan acelerado que el pequeño ejército español, no podia avanzar -tanto en las marchas, sucediendo frecuentémente, que se tocaba á hacer -alto, porque la gente de Oyolas se fatigaba en el alcance. Descubierto -el enemigo, Lambaré é Yanduazubí se arrojaron tan resueltamente sobre -los Agaces, que á casi todos mataron, sordos á los gritos de Oyolas, -que voceaba inutilmente, inspirándoles clemencia con los enemigos. - -Desembarazada la comarca, Juan de Oyolas dió principio á la -construccion del fuerte, y lo consagró á la triunfante Asumpcion de -Nuestra Señora: ó porque se empezó á 15 de Agosto de 1536, ó por -particular inclinacion de Oyolas á misterio tan sacrosanto. A esta ruda -fortaleza podemos llamar ciudad incoada de la Asumpcion, cuyo principio -atribuyen algunos al capitan Juan de Salazar, y su perfeccion al -Gobernador Domingo de Irala. Está situada, segun el Padre José Quiroga, -en 25 grados y ocho minutos de latitud, y 319 grados y 41 minutos de -longitud, sobre la márgen oriental del Paraguay. - -Construido el fuerte, continuó Oyolas su descubrimiento rio arriba, y -saltó en un puerto que denominó Candelaria, en la rivera occidental -del Paraguay, al abrigo de la sierra Cuneyeguá. Aquí comunicó con los -Payaguás, señores del rio, nacion fementida y disimulada, que oculta la -mayor alevosía que urde con el superior beneficio que alcanza. De estos -indios tomó lengua Oyolas del rumbo que debia seguir para el Perú, fin -de su jornada. - -A 12 de Febrero de 1537, continuó el viage, dejando en guardia de -los bergantines á Domingo Martinez de Irala, con obligacion de -esperarle seis meses: término tan perentorio para la espera, que ni -antes de cumplirlo, podia retirarse, ni cumplido tendria obligacion -de aguardarle. Juan de Oyolas no proporcionó el tiempo con jornada -tan dilatada, y se demoró mas de seis meses; en los cuales fielmente -le esperó Irala, y absuelto de la obligacion, bajó al fuerte de -la Asumpcion á rescatar víveres, y rescatados se restituyó á la -Candelaria, para esperar á Oyolas, ó conseguir noticia de su paradero. -Hizo esquisitas diligencias con los Payaguás, preguntando y ofreciendo -prémios á los que le participáran noticias de su gefe. - -Pero los infieles mas estudiaban en ocultar sus intenciones, que en -manifestar el lamentable fin del capitan español. Porque cien Payaguás -sin arcos ni flechas, en trage de comerciantes, se descubrieron á lo -lejos, con deseo de sentar paces con los castellanos, manifestando con -señas que les detenian los españoles ceñidos con sus armas. Entonces -Irala ordenó á los suyos que las depusieran, velando sobre ellas para -cualquier lance que pudiera ofrecer el disimulo de los comerciantes. -Los cuales se acercaron al acampamento, y fingiendo que sacaban á la -plaza las mercaderias, los unos se arrojaron sobre las armas de los -españoles, y los otros se estrecharon con ellos. - -Dieron principio al combate con horrible griteria, hiriendo con -voces el oido y el ánimo con espanto. El capitan Irala, primero en -desprenderse de sus agresores, empuñando espada y rodela, dió lugar -al alferez Vergara, y á Juan de Vera, para desenvolverse de sus -competidores. Los tres socorrieron los demas, que peleaban animosos -cuerpo á cuerpo, embarazados con la multitud. Pero llevándolos ya de -vencida, y recobradas las armas, salieron de celada otros Payaguás, -parte por tierra, parte por agua en sus ligerísimas canoas, con ánimo -de tomar los bergantines. Por tierra y agua fué grande la confusion, -reñido el combate, y se peleó desesperadamente; pero al fin se declaró -la victoria por los españoles. Entre los heridos, uno fué Irala, tan -enagenado con el ardimiento de la pelea, que no reconoció su daño hasta -que concluyó felizmente la fuga del enemigo. - -Desengañado Irala de conseguir entre los Pajaguás noticias, se alargó -rio arriba con toda su gente. Un dia, poco antes de amanecer, se -percibieron voces lúgubres, solicitando en lenguage castellano la -audiencia del capitan español. Fué traido el que articulaba estas -voces, y puesto en presencia de Irala, habló de este modo. “Yo, Señor -capitan, soy indio, de nacion Chanés, gente que habita unas altas -cordilleras, á las cuales aportó el capitan Juan de Oyolas, quien me -recibió por criado, pero me trató como hijo. Corridos felizmente los -términos de los Samacosis y Sivicosis, naciones que le franquearon -cuanto tenian, y situadas en las faldas de las cordilleras peruanas, -dió la vuelta cargado de ricos metales, que le franquearon los -indígenas, prendados de su benevolencia. Todos le recibian humanamente, -y ofrecian para servirle sus hijos: de los cuales yo soy uno, que no -quisiera haberle conocido, por no sentir el corazon traspasado con su -pérdida.” - -“Concluida la jornada, llegó al puerto de la Candelaria, y no hallando -las naves, se paró por extremo triste. Las naciones de este gran -rio acudieron con víveres; á todas excedió en obsequios la de los -Payaguás, los cuales ofrecieron sus chozuelas para hospedaje, con tanto -disimulo, que los españoles las admitieron agradecidos, y sin recelo se -recostaron á descansar. Cuanto era mayor el descuido de estos, tanto -fué mayor la vigilancia de los Payaguás para sacrificar á su furor los -dormidos castellanos. El capitan Oyolas se ocultó entre matorrales, -pero descubierto, murió blanco de sus flechas. Yo tuve la dicha de -escaparme, ó porque su furor se extendió solamente á los españoles, ó -porque mi miseria halló compasion en corazones de fieras.” Así habló -el indio Chanés á Irala, el cual entristecido con tan funesta noticia, -se restituyó á la Asumpcion, que contaba algunas habitadores venidos -el año antecedente de 1539, con el capitan Juan de Salazar y Francisco -Ruiz Galan. - -Muerto Oyolas, feneció tambien el fuerte de _Corpus Christi_, monumento -de su valor. Pero asaltados los Caracarás, indios de paz, por Francisco -Ruiz Galan, quedaron tan sentidos que resolvieron vengarse. Para lo -cual se confederaron con los Timbues, y juntando un cuerpo considerable -de milicia, eligieron Capitan General de las tropas. No ha quedado -nombre del gefe, pero sus artificios y engaños le pueden hacer -memorable en los anales griegos. La substancia es, que ido á Corpus -Christi habló en este tenor al capitan Antonio de Mendoza, teniente del -fuerte. - -“El aprieto grande en que se halla mi nacion, noble y valeroso Capitan, -y la firme alianza en que Españoles y Caracarás vivimos, me pone á -tus pies, para consultar el remedio que se debe aplicar á los males -que nos amenazan. Habeis de saber que una nacion cruel y bárbara ha -despachado sus embajadores con precision de intimaros guerra, y de no, -amenaza meterla por nuestras tierras. El enemigo es formidable por -naturaleza, y temible por el número excesivo de combatientes. Nosotros, -si no vienen en socorro vuestras armas, nos hallamos débiles para la -resistencia, y solo con ellas prometemos vencer al comun enemigo que -pretende romper nuestra alianza.” Con este artificio coloreó el capitan -caracará su designio, y movió al teniente español á señalar cincuenta -castellanos, á cargo del alferez Alonso Suarez de Figueroa, el cual -pasó á incorporarse con los Caracarás en sus tolderias. - -Poco antes de llegar se ofrecia un estrecho sendero que cortaba la -espesura del bosque con rastros impresos de viandantes. Aquí fué donde -los Caracarás que estaban en celada, acometieron al español, el cual -resistió con valor, causando gran daño al enemigo: pero fatigados -con la continua defensa, perecieron todos, menos un mozuelo llamado -Calderon, que eludió el peligro con la fuga para mensagero de la -desgracia. Los victoriosos Caracarás, en número de dos mil, como dice -Centenera, ó de diez mil, segun Ulrico Fabro, corrieron impetuosamente -para asaltar á Corpus Christi. Quince dias duró el cerco, renovando -en cada uno el asalto de los infieles, cuyo ímpetu fué valerosamente -rechazado de solos cincuenta españoles: á los cuales al décimo-quinto -dia socorrieron Diego Abreu y Simón Jaques Ramoa, capitanes de dos -bergantines que venian casualmente del puerto á Corpus Christi. - -Jugose oportunamente la artilleria de los bergantines, y se dió -lugar á que la soldadesca saltára en tierra para incorporarse á los -sitiados. El combate fué muy reñido, porque la obstinacion peleaba en -los bárbaros, y la multitud permitia que los fatigados alternáran con -tropas de repuesto. Los españoles apuraban el aliento, peleando; y -no pudiendo atender con tanto golpe de enemigos, un varon celestial, -vestido de blanco y espada brillante en mano, se dejó ver sobre la -frágil muralla infundiendo terror en los bárbaros, y poniéndolos en -fuga pavorosa. Favor singular que los españoles atribuyeron al glorioso -San Blas, en cuyo dia se consiguió tan señalada victoria. Desde -entonces la gobernacion del Paraguay tributa obsequiosos cultos al -Santo, reconocida á los grandes favores con que su Patron manifiesta -propicio el poder de su abogacia. - -Los españoles que sobrevinieron, desampararon el fuerte, y se -embarcaron para Buenos Aires en los bergantines de Abreu y Ramoa. Pero -estos y los porteños solo se juntaron para hacer un número crecido de -miserabilísimos, próximos por el hambre á perecer. Se refieren de este -tiempo casos semejantes á los que se cuentan de Roma en el cerco de -Mario, y de Jerusalem en tiempo de Tito y Vespasiano. En tanta miseria -y calamidad recibieron algun socorro con la venida de Alonso Cabrera, -veedor del Rio de la Plata que trajo provisiones de boca y guerra para -un año, y doscientos soldados con algunos nobles caballeros. Traia -entre otras una real cédula en que á Juan de Oyolas se le confirmaba el -título de Gobernador del Rio de la Plata, y en caso de fallecimiento -Su Magestad concedia facultad de proceder á eleccion de Gobernador por -pluridad de votos. - -No se arreglaron al cesareo mandato el veedor Cabrera y el teniente -Francisco Ruiz Galan, los cuales partieron entre sí el mando de la -provincia. Una cosa buena hicieron en su brevísimo gobierno, que fué -pasar con casi toda la gente á la Asumpcion, donde los alimentos se -conseguian sin escasez, y se lograban lúcidos intervalos entre la -tranquilidad de la paz y los rebatos de la guerra. Publicóse en la -Asumpcion la cédula del Emperador, y por pluralidad de votos fué electo -Gobernador Domingo Martinez de Irala, noble vascongado, valeroso, -ejecutivo, resuelto y determinado con fortuna. Era ambicioso y vano con -estremo, y tenia un fondo de reserva que alcanzaban pocos. - - - - -§. V. - -GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA. - -1540-1542. - - -Elevado al mando, entendió en el desempeño del oficio. El fuerte mal -murado erigió en ciudad: repartió solares, y señaló oficiales para -las maniobras, con superintendentes que acalorasen las fabricas. Dió -el primer lugar al templo, principal desvelo de los españoles, y -se consagró á la triunfante Asumpcion de Nuestra Señora. Para todo -ayudaron los Guaranís amigos, tan escrupulosos en la observancia de -las capitulaciones, que excedian los términos de la obligacion, y tan -obsequiosos en el agasajo de los españoles, que ofrecian sus hijas para -el servicio, y con ellas pasaron la vida en concubinatos escandalosos -muchos años. - -Tucuman, provincia de la América Meridional situada en la zona -templada, menos por la extremidad que toca con la torrida, corre norte -á sud trescientas leguas, y doscientas de oriente á poniente. Parte -términos con el Rio de la Plata y Paraguay, y por el oriente se dilata -al poniente hasta las Cordilleras chilena y peruana: al sud deslinda -con Buenos Aires en la Cruz Alta, llegando á confinar por este lado -con la tierra de Patagones por las interminables campañas que le -corresponden, y al norte se interna hasta las vecindades del Perú por -el corregimiento de Chichas, y varias provincias de infieles que nunca -subyugó el valor español. - -Sobre el nombre Tucuman discurren variamente los etimologistas. Unos le -hacen diccion compuesta de _tuctu_ que significa todo, y de la negacion -_mana_: esto es “nada de todo”: añadiendo que con estas palabras -respondieron al Inca su exploradores enviados á registrar, si estas -tierras eran fecundas en minerales. Otros afirman, que preguntando los -soldados de Pizarro si en estos paises se hallaba plata? respondian los -indios no hay, _manan_: si oro? _manan_, tampoco. Entonces irritados -los españoles dijeron: _tucuimana, tucuimana_: “á todo respondeis -que no hay.” No se duda que semejantes casualidades bastan para la -imposicion de nombres: pero en nuestro caso se descubre orígen mas -evidente, expresado en antiguos protocolos. - -Al tiempo de las conquistas reinaba _Tucumanahaho_, cacique principal -y Señor de Calchaquí. _Tucumanahaho_ es diccion compuesta de _Tucuman_ -nombre del cacique, y de _ahaho_ que en lengua _Kakana_, usual en -Calchaquí, significa pueblo: juntando las dos voces en una diccion, -significan “pueblo del cacique Tucuman”. Esta inteligencia es conforme -á la propiedad del idioma _kakano_, que incluye el nombre de los -caciques reinantes en el de las poblaciones que señorean; como se vé en -_Colalahaho_, _Taymallahaho_ y otros; imitando en esto á los griegos, -que decian, _Constantinopolis_, _Adrianopolis_ &a.: propiedad que -trascendia á otros idiomas de Tucuman, como se registra en la lengua -_Tonocoté,_ en la cual _gasta_, significa “pueblo” en las dicciones -_Nonogasta_, _Sañogasta_, _Chiquiligasta_: y en la lengua _Sanabirona_, -en la cual _zacat_ tiene la misma significacion en _Chinzacat_, -_Nonzacat_, _Anizacat_, _Sanumbuzacat_, pueblos de estos caciques. - -La noticia de Tucuman, bajo de este ó de otro nombre, corria en el Perú -con generalidad, y entre los conquistadores del Paraguay estaba muy -valida la fama. No se sabia con distincion la cualidad del terreno, -pero la codicia descubria ricos minerales que avivaban el deseo de -emprender su conquista. Los Argentinos, desde el tiempo de Sebastian -Gaboto, enviaron cuatro exploradores cuyo capitan era César, para -registrar lo interior del pais, y recibidos pacíficamente de los -indios, penetraron hasta los confines del Perú. - -Por el extremo opuesto, pasando á la conquista de Chile, tocó en -los términos rayanos de Tucuman D. Diego de Almagro el Viejo, héroe -entre las mayores felicidades desgraciado, el cual se ofreció en el -Cuzco, por via de composicion con D. Francisco Pizarro, á emprender la -conquista de Chile, reino opulento con fama de riquísimo en minerales. -Para lo cual juntó quinientos y cincuenta soldados, y llevó en su -compañía al Inca Paullu, hermano de Manco Inca, y al sumo Sacerdote -Vallacumú, personas distinguidas por su dignidad, que podian ser útiles -para facilitar esta empresa. Caminaban en su obsequio quince mil indios -peruanos, parte soldados y parte destinados al transporte de armas, -municiones y bastimentos, bien instruidos del Inca en la comision de su -empleo. - -Con tan lucido acompañamiento se puso en camino el Mariscal Almagro, y -desde el partido de Topiza, perteneciente á los Chichas, se desfilaron -cinco españoles al pais de Jujuy, cuyos moradores dieron muerte á tres, -escapándose los otros dos á Topiza, donde dieron noticia del infortunio -de sus compañeros. Irritado Almagro con la osadia de los bárbaros, -destacó á los capitanes Salcedo y Chaves, con buen número de soldados -é yanaconas para el castigo de los agresores. Los Jujuieños, que -sospecharon la venida de los españoles, se apercibieron para esperarle, -y pelearon tan valerosamente que mataron muchos yanaconas, y apoderados -del bagage, obligaron á Salcedo y Chaves á retirarse. - -De Topiza avanzó el Mariscal al valle de Chicoana, jurisdiccion de -Calchaquí, cuyos moradores le picaron la retaguardia; al principio -con miedo por la ligereza de los caballos, y despues con resolucion -denodada, jurando por el alto Sol que habian de morir, ó acabar con los -extrangeros. Quiso Almagro detener el impetu de los agresores, cuando -por la muerte de su caballo se halló en manifiesto peligro. Empeñado en -el castigo, destacó algunas compañías de caballos ligeros: pero ganando -los calchaquís la eminencia de la sierra, impenetrable á los caballos, -burlaron las diligencias del valeroso caudillo. - -Por este tiempo, de lo mas interior de la provincia hácia Capayan, -perteneciente al valle de Catamarca, los indios convocados, y recelando -caer en manos de los españoles, que ya se acercaban á Tucuman con -sus conquistas, se internaron al corazon de Chaco, envueltos en un -furioso huracan. Esta narracion recibieron los primeros conquistadores, -de algun indío, y de ellos en pluma de antiguos escritores llegó á -nuestros tiempos. - -Entretanto el Gobernador Irála se desvelaba en asegurar la provincia, -ya removiendo, ya sugetando los indios. Castigó los Yapirús, cómplices -con los Payaguás en la muerte de Oyolas. Subyugó los pueblos de -Ibitiruzú, Tebicuarí, Monday y otros del rio Paraguay. Ordenó que -los habitadores de Buenos Aires, siempre expuestos á invasiones -de Querandís, despoblado de puerto, subieran á la Asumpcion. Pasó -reseña de la gente de guerra, y halló seiscientos soldados: número -considerable en aquellos tiempos para emprender alguna faccion -decorosa. No tardó en ofrecerse un lance en que la sagacidad de Irala, -y el valor de la milicia campearon con gloria. - -Los Ibitiruceños, Tebicuareños y Mondaistas, puestos seis meses antes -en sugecion, llenaban pesadamente el yugo del servicio, irritados con -el mal tratamiento de los Asumpcionistas que abusaban de ellos con -crueldad y desprecio, tanto mas sensibles, cuanto era su paciencia -mas sufrida, y su mansedumbre mas callada. Para vengarse discurrieron -varios medios: uno les agradó sobre los demas, que fué meter en la -ciudad crecido número de soldados, con pretexto de satisfacer la -curiosidad, registrando la procesion de Semana Santa, el juéves en la -noche. A cuyo fin habian desfilado á la ciudad ocho mil guerreros, con -tanto disimulo, que los españoles no alcanzaron la traicion que se -urdia contra ellos. - -Pero lo que los amotinados procuraron ocultar, descubrió la casualidad -por medio de una indiezuela que tenia ruin comercio con Juan de -Salazar, y á la cual un pariente suyo reveló la ruina que amenazaba á -la ciudad: advirtiéndole del peligro que corria, si prontamente no se -ponia en seguridad entre los suyos. La indiezuela, ó porque deseaba -continuar su mala vida, ó tocada de femenil compasion, inquirió con -cautela algunas particularidades sobre el tiempo, lugar y modo con que -se debia ejecutar el atentado. - -A todo satisfizo el indio, y recibido con agradecimiento el aviso: -“esperáme, le dice, que voy á casa. Madre soy, y es necesario poner en -salvamento á un hijo que tengo, prenda de mis cariños. No te ausentes -de aquí, espérame que ya vuelvo.” El indio aguardó á su parienta, -y ella caminó presurosa á informar menudamente al capitan Salazar. -Cargada de su hijuelo volvió á su pariente, y Salazar pasó la série de -la narracion al Gobernador Irala. - -Era Irala de juicio penetrativo, de pronto y sagaz acuerdo, -proporcionando los medios á los fines, tanto en los casos no previstos, -como en los que premeditaba. Al punto y sin dilacion ordenó tocar las -cajas de guerra, y que el pregonero voceára, como un trozo de Yapirús -venia marchando para tomar la ciudad: que los soldados desnudáran el -trage de penitencia, y echáran mano de las armas: llamó á consejo á -los caciques, con pretesto de consultar los medios para hospedar á los -Yapirús. - -Los caciques, que no recelaron descubierta su traicion, vinieron al -llamado: asegurados con prisiones, y substanciada sumariamente su -causa, fueron ahorcados los principales, casi á la misma hora que -ellos tenian destinada para el exterminio de los españoles. Con el -castigo de los mas culpados se mudó enteramente la escena, y los menos -delincuentes admitieron el perdon que publicó Irala. - -Desde este tiempo se gozó paz, y la poblacion tomó nuevo ser y -esplendor, á influjo de su Gobernador, que fomentó los edificios, -y repartió solares para alquerias, de cuyo beneficio pendia el -surtimiento de viveres, que hasta entonces se rescataban de los -confederados. Con este fomento se cultivaron las granjas, tantas en -número, que visitando el año de 1595 el teniente Juan Caballero Bazan -los pagos de Tapyperi, Capiata y Valsequillo, halló ciento cincuenta y -tres granjas: y visitando el año de 1602 Hernando Arias de Saavedra los -contornos de la ciudad, en distancia de seis para siete leguas hasta -Capiata y Salinas, encontró 272 alquerias, 187 viñas, y en estas un -millon setecientas y sesenta y ocho mil cepas. Así los antiguos, como -laboriosos, sabian utilizarse de la buena cualidad del terreno. - - - - -§. VI. - -GOBIERNO DE D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA. - -1540-1544. - - -Mientras Irala con prudente acierto promovia las cosas, fué provisto -Alvar Nuñez Cabeza de Vaca con título de Adelantado. Era nacido en -Xerez de la Frontera, avecindado en Sevilla, nieto de Pedro Vera, gran -conquistador de la Canaria. Estimulado con el ejemplo de sus mayores, -pasó á la Florida en la desgraciada jornada de Panfilo de Narvaez, -con título de Tesorero real. La expedicíon es célebre por infeliz, y -nuestro héroe recomendable sobre todos por sus virtudes. - -Este varon ilustre, pues, salió de San Lucar á 2 de Noviembre de 1540, -con cuatro navios y cuatrocientos soldados, y al siguiente año abordó -á la isla de Santa Catalina, de la cual en nombre del invictísimo -Emperador Carlos V. tomó posesion por España. - -De este puerto Alvar Nuñez despachó la mayor parte de la gente por -agua á la Asumpcion, á donde llegó sin memorable suceso, al frente -de doscientos y cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinte y seis -caballos, y algunos isleños de Santa Catalina; cortando el camino -por tierra, al principio por despoblados y soledades, y despues por -varias naciones. Diez y nueve dias tardó en llegar á las primeras -tolderias, que llaman de los Camperos, en los confines de Guayrá sobre -el nacimiento del Iguazú, pero como el terreno era montuoso, se ganaba -á fuerza de brazos, talando bosques que embarazaban el paso y obligaban -al desmonte. - -Salieron despues á terreno despejado, pais de los Camperos, cuyos -reyezuelos Añiriry, Cipoyay y Tocanguazú se esmeraron en el -recebimiento del Adelantado, ofreciendo libremente bastimentos. Alvar -Nuñez agradeció el donativo, y firmadas con ellos las paces, tomó -posesion del terreno, y lo denominó provincia de Vera. Prosiguió su -camino hasta caer al Iguazú, rio caudaloso. Aunque los habitantes eran -por naturaleza feroces, poco hospitaleros y enemigos irreconciliables -de los extrangeros, á los españoles recibieron humanamente, -proveyéndoles de viveres en abundancia. - -Los caballos hicieron ruidosa harmonia en su imaginacion, y porque -temian su braveza, procuraron amansar su ferocidad con miel, gallinas -y otros comestibles que les ofrecian, rogandoles á que no se irritasen -contra ellos, que les traerian comida copiosa. ¡Ingenua sencillez, -compatible con la primera vista! Sosegados los caballos, los indios, -las indias y los muchachos concurrian en grandes tropas á ver un animal -que hizo temible la novedad, y pasada esta, deleitable su natural -inquietud y alboroto. - -Siguió el Adelantado su camino, unas veces desmontando, otras -esguazando rios, y aplicando el artificio de puentes. Dia hubo en que -se levantaron diez y ocho para atravesar los frecuentes tributarios -del caudaloso Iguazú. Entre tantos peregrinos objetos, suavizaban -las penalidades que ofrecia el terreno árboles de altura desmedida, -y corpulentos á correspondencia; pinos que se perdian de vista, tan -gruesos, que cuatro hombres con los brazos abiertos no alcanzaban -á ceñir la circunferencia; monos de varias especies, traveseando -juguetones de rama en rama, y saltando placenteros de árbol en árbol. A -veces se desprendian por la cola, y pendientes al aire se egercitaban -en desgranar piñones, derribándolos al suelo para comerlos despues -con descanso. Afan verdaderamente penoso, pero á veces sin fruto; -porque cuando bajaban festivos á gozar el fruto de su laboriosidad, -los puercos monteses, que se ponen en celada, salen de sus guaridas, -se arrojan sobre los piñones y con inalterable serenidad consumen las -provisiones de los monos; los cuales, como hambrientos, ganan los -pinos, y gritan inutilmente contra los consumidores de sus diarios -alimentos: pero ellos sordos á quejas tan justas, continuan su -egercicio, hasta que consumidos los piñones, se ponen en celada para -repetir segunda y tercera vez el asalto. Mas adelante se atravesó un -cañaveral de cañas gruesas como el brazo, y en partes como el muslo. -Los cañutos, unos depositaban gusanos largos, blancos y mantecosos, -buenos para hartar el hambre, otros atesoraban agua buena y cristalina -con que apagar la sed. - -Poco despues encontraron con el salto del Iguazú, el cual tiene su -nacimiento á espaldas de la Cananea, desde adonde, hasta descargar -en el Paraná, corre mas de doscientas leguas: poderoso y rico con -las aguas que le tributan otros rios sobre sus márgenes oriental y -occidental. En medio de su carrera se atraviesa una alta serranía, de -cuya eminencia se precipita todo el impetu de su corriente. Sus aguas -parte siguen su curso natural, parte azotadas contra los peñascos, -se rarifican en sutíl espuma, que elevada sobre la cordillera, forma -argentada nube, en la cual reverberan los rayos solares con indecible -hermosura. Objeto á la verdad delicioso, que imitando la reflexion -del espejo, deja claros intermedios para admitir los rayos del sol y -transfundirlos por la parte inferior con encontradas refracciones, que -ofrecen la novedad mas peregrina á la vista. - -Observado este portento siguió su curso el Adelantado hasta la -Asumpcion, donde llegó el año de 1542. Su primer cuidado fué la -religion cristiana. Convocó la clerecia y religiosos, y con gravedad -de palabras dignas de la materia, puso en su noticia como el Señor -Emperador Carlos V. descargaba su conciencia en la confianza que de -ellos hacia en materia de religion, exponiendo la obligacion que tenian -de satisfacer al César, á su conciencia y á Dios, que habia depositado -en el seno de su celo tantos millares de almas, que solo esperaban la -industria de celosos Ministros, para salir de las fauces del abismo, y -pasar por sus manos á la bienaventuranza. Convocó tambien los indios -amigos, y en presencia de los clerigos y religiosos, les hizo un -grave razonamiento sobre el negocio de su salvacion, encargándoles el -respeto que debian á los Ministros de Dios, como embajadores suyos para -enseñarles el camino del cielo. - -Satisfechas estas obligaciones, entendió en los negocios del gobierno. -Señaló á Domingo Irala, para que siguiendo el camino de Juan de Oyolas -descubriera comunicacion con el Perú. “Andad le dice, seguid el rumbo -de Oyolas: tomad noticia de las naciones para descubrir paso al Perú. -La desgracia de aquel incauto capitan sirva de cautela á la vigilancia, -para que la empresa no se malogre por arriesgada confianza. La extrema -necesidad de la Provincia obliga á mejorar fortuna con la comunicacion -que se pretende: ella es posible, pues ya la descubrió Oyolas, y por su -desgracia, no llegó á nuestra noticia. Tentad pues todos los medios, -que la faciliten, y volved con respuesta, que ensanche las esperanzas, -y felicite nuestra fortuna.” Irala subió hasta la isla de Orejones, -sentó paces con algunas naciones, adquirió noticias del rumbo que debia -seguir para el Perú, y vuelto á la Asumpcion avivó las esperanzas de -todos. - -El Adelantado entretanto pacificó los Agaces, y sugetó al rebelde -Tabaré, cacique feroz y guerrero, señor del Ipané. Tenia un cuerpo de -milicia de ocho mil guerreros que componian tropas auxiliares de otros -reyezuelos confederados. El sitio defendian tres palizadas de robustos -troncos que ceñian la circunferencia de la habitacion: á las entradas -de las calles reparaban corpulentos maderos, y dificultaban el asalto -con fosos y zanjones. Como el Adelantado era inclinado á la paz, brindó -con ella á Tabaré, por medio de embajadores; á los cuales cruelmente -quitó la vida, reservando uno para mensagero, al cual, “andad, le -dice, andad á vuestro capitan, y referidle lo egecutado; añadiendo, -que Tabaré no admite la paz, ni teme la guerra, y que espera hacer en -batalla con los castellanos lo que deja egecutado con los embajadores.” - -Irritado el Adelantado con la respuesta, resolvió castigar al -rebelde Tabaré. Para el efecto nombró á Alonso Riquelme su sobrino -con trescientos españoles y mil guaranís auxiliares, con órden de -ofrecer primero la paz, y no admitida, declarar la guerra. Tres veces -convidó Riquelme con la paz á Tabaré, el cual dió nuevos indicios de -obstinacion, asaltando el cuartel de Riquelme con tanto corage que -causó algun daño la primera vez, y la segunda obligó á los españoles á -retirarse, dejando en manos del enemigo la plaza de armas. Avergonzado -el capitan español de los progresos de Tabaré, revolvió furioso sobre -los infieles, y con muerte de 600 tabareños recobró la plaza de armas. - -Para facilitar el asalto de la poblacion se fabricaron dos castillos -de madera: constaban de tablazon, y eran portatiles con ruedas, sobre -las cuales descansaba la maquina, que tenia una elevacion superior á -las palizadas del enemigo, con algunos descansos en que eran conducidos -los guaranís flecheros y los arcabuceros españoles. Estaban repartidos -por la frente y costados algunos reparos que servian á la punteria, sin -peligro de ser ofendidos. Dividió Riquelme su gente en tres compañías. -La una comandaba Ruiz Diaz Melgarejo, la otra el capitan Camargo, y el -centro con los castillejos el mismo Riquelme. - -Arrimó este las máquinas, y por el lado que le correspondia arruinó -la estacada, y parte de su gente se arrojó dentro de la poblacion, -manteniendo con mas vigor que ventaja la pelea. Al capitan Camargo -oprimian los infieles con gran resistencia de los Ipanenses; pero -socorrido del alferez Juan Delgado, rompió la estacada. Melgarejo por -su parte corrió gran riesgo, pero con algun daño de los suyos venció la -estacada, y se juntó á Camargo, y los dos ya victoriosos se unieron á -Riquelme. Los tres juntos renovaron el combate, y retiraron el enemigo -á un sitio, que podemos llamar plaza de armas, donde se trabó una muy -reñida batalla, en que murieron cuatro mil tabareños: se hicieron tres -mil prisioneros, muchos fueron heridos, los demas huyeron. Tabaré -y otros caciques solicitaron la paz, y se les concedió con ligeras -condiciones, que admitieron gastosos y cumplieron con fidelidad. - -Concluida esta empresa se volvieron las armas contra los Guaycurús, -nacion á ninguna inferior en barbarie, fronteriza de la Asumpcion, -hácia la márgen occidental del Paraguay. Es gente altiva, soberbia y -despreciadora de las demas naciones: guerrera por extremo, guardando -inviolablemente el estilo de invadir cada año los paises vecinos, no -con deseo de enriquecer sino por adquirir gloria militar, y por hacer -temible el nombre guaycurú. Como era antiguo uso suyo invadir cada año -alguna nacion, en el presente intentaron meter guerra en tierras de -guaranis amigos. Alvar Nuñez, por asegurar mas estos en su devocion, -se mostró enemigo de sus enemigos, declarándoles guerra: para la cual -señaló quinientos españoles, diez y ocho caballos, y crecido número de -guaranís; y por cabos á Domingo Irala y Juan de Salazar, ambos expertos -en las guerras contra indios. - -Pasado el rio se siguió sobre la huella al guaycurú vagabundo, y -un dia se adelantó tanto Alvar Nuñez con su gente, que vieron al -enemigo cantar alegres endechas, provocando las naciones del orbe con -desprecio. Música mal sonante, que irritó á los españoles y les obligó -á presentar la batalla. “¿Quien sois vosotros (empiezan á gritar los -Guaycurús) que osais entrar en nuestras tierras sin nuestro permiso?” -Hallábase en el campo español Hector Acuña, cautivo algun tiempo entre -ellos y que entendia su dialecto. “Hector soy, responde, que vengo á -tomar satisfaccion de los agravios hechos á los Guaranís, nuestros -aliados.”--“En hora mala vengas tú, y los tuyos replicaron, que presto -experimentarás que no es lo mismo pelear con guaranís cobardes que con -valerosos guaycurús.” - -A las últimas cláusulas tiraron los tizones del hogar, y empuñando -las armas, dieron principio á la refriega, con griteria tan horrible -que pusieron en fuga á los guaranis. Las voces acompañaron con -densa multitud de flechas, que causaron algun daño en la gente del -Adelantado; y aunque ellos lo recibieron mayor de la artilleria, no se -intimidaron los demas, que no perdieron pie de tierra, manteniendo con -su valor la pelea. Pero lo que no obró el estrago de la artilleria, -consiguió el ruido de los cascabeles que pendian de los pretales de los -caballos. La retirada del enemigo fué con órden, dejando muchos muertos -en la campaña, y cuatrocientos prisioneros en poder de españoles. - -Concluida felizmente la campaña, se restituyó á la Asumpcion el -Adelantado, y trató á los prisioneros con grande humanidad, procurando -con amor y cariño domesticar aquellas fieras. Significóles que en la -presente guerra mas parte habian tenido los daños causados en los -guaranís que su propension á hostilizar los vecinos: que ninguna cosa -era mas conforme á su génio que la benignidad y clemencia, armas á que -daba el primer lugar, y finalmente, que deseaba la paz con los de esta -nacion, y comunicar con los principales caciques, á los cuales mandó -llamar con uno de los prisioneros. - -Veinte y cinco vinieron, que puestos en presencia de Alvar Nuñez, y -sentados sobre un pié, (bárbara ceremónia que prescribe su ritual, -cuando celebran tratados de paz) tejieron largos anales de sus proezas -y victorias, dando principio por las guerras que habian emprendido, -y finalizando con las victorias conseguidas sobre los Guaranís, -Yapinís, Agaces, Naperús, Guataes y otras naciones, de las cuales -habia triunfado su valor con tanta prosperidad, que imaginaban ser -invencibles: confesándose rendidos por guerreros mas esforzados, á los -cuales era justo someterse, reconociendo superioridad en quien tuvo -valor para vencerlos. Así hablaron los ya humillados Guaycurús. - -El Adelantado les propuso en pocas palabras la santidad de la religion -cristiana, y necesidad de profesarla para salvarse. Ofrecióles la -paz y sus armas contra los perturbadores de su nacion, con sola una -condicion, de no hostilizar sus aliados y de ser amigos de sus amigos. -Admitieron gustosos la paz, pero no la religion, cuya estrechez no -hermanea con una libertad que no conoce Dios, ni admite ley. El -egemplo de los Guaycurús imitaron otras naciones menos orgullosas, -solicitando la paz por medio de embajadores. Pacificada la tierra, -dispuso el Adelantado las cosas para la jornada del Perú, que era toda -la esperanza de los conquistadores, animados con la noticia del oro y -plata que publicó Irala despues que bajó del puerto de los Reyes. - -Dispuesto lo necesario, por Setiembre de 1543, se dió principio á -la jornada con cuatrocientos españoles, y mil y doscientos indios, -vistosamente arreados en diez bergantines, y ciento y veinte canoas. -Llegados al puerto de la Candelaria, que se halla en veinte y un -grados menos un tércio de latitud austral, descubrieron seis Payaguás, -deseosos de comunicar con el capitan de la armada: los cuales traidos -á la presencia del Adelantado empezaron un largo razonamiento, cuya -substancia es, que en poder de sus caciques, cuyos enviados eran, se -hallaban mas de 66 cargas, rescatadas á fuerza de armas de los que -fueron cómplices en la muerte de Juan de Oyolas: que dichas cargas eran -conducidas á ombros de indios Chanes, y que si no tenian á mal esperar -hasta el dia siguiente, gozarian la grande riqueza que su cacique -arrebató de mano de los alevosos para restituirsela á su legítimo dueño. - -Alvar Nuñez creió á los Payaguás, y esperó con inquieta solicitud uno, -dos y tres dias á los Chanes. Como estos no vinieron, conoció que era -artificio y disimulo de los Payaguás, los cuales con pretesto de las -fingidas cargas, urdian alguna traicion semejante á las pasadas. Por lo -cual mandó llevar anclas, y proseguir la navegacion. Pero como no todas -las canoas podian alcanzar los bergantines, y algunas quedaban atras, -el fementido Payaguá logró la ocasion de hacer daño en les guaranís, y -causó cuanto pudo con lijero castigo de su atrevimiento. - -En el camino sentó el Adelantado paces con los Guatos, y Guajarapos -que habitaban cerca de la isla de los Orejones, los Guatos á la -izquierda, y los Guajarapos á la derecha sobre el mismo rio. Está -situada la isla en medio del rio que se divide en dos brazos, casi en -altura de diez y ocho grados hasta el décimo nono. Era habitada de los -Orejones, así dichos porque se agujereaban las orejas y rasgaban tanto -la parte inferior, que pendia con disformidad sobre los hombros. Su -génio era tratable, humano y cariñoso, ejercitando con los estraños -la hospitalidad. El alimento solicitaban del beneficio de la tierra -que cultivaban con prolijidad, y se puede creer que miraban tambien al -divertimiento y recreo. Los antiguos describieron la isla como vergel -y paraiso: los modernos no descubren cualidades tan ventajosas, pero -el tiempo y falta de cultivo es capaz de convertir un ameno paraiso un -erial infecundo. - -Habitaban en sus márgenes muchos indios, gente pacífica, mas propensa á -beneficiar la tierra que ejercitada en las armas. Vestian el trage de -la inocencia, adornando su natural desnudez con piedrezuelas de color -azul y verde, con que empedraban narices y orejas. Tenian idolos de -horrible aspecto. - -Aquí se adquirió noticia de la nacion Xaraye ó Sarabe, que habitaba rio -Paraguay arriba, en distancia de sesenta leguas de los Orejones sobre -las márgenes del rio. Dividiase en dos ramos Parabazanes y Maneses, -sugetos al supremo señor que se llamaba Manes. Si creemos antiguas -relaciones tenian muchos pueblos, algunos de seis mil vecinos. Mas se -aplicaban al beneficio de la tierra que al manejo de las armas: sin las -cuales se hacian respetar, ya por el número crecido de individuos, ya -tambien por el concierto de su república. - -Empezóse el descubrimiento por tierras, pero como era mucha la espesura -de los bosques, el mismo guia perdió el tino y desmayaron los ánimos. -Con esto el Adelantado se bajó al puerto de los Reyes, en la isla -de los Orejones, donde halló que los paisanos, inducidos por los -Guajarapos, intentaban sorprender á los españoles: pero descubierto el -artificio de su tramas, fueron aprisionados los caciques principales, -y por la humanidad del Adelantado reducidos todos á paz. Como en la -expedicion se demoraron mas tiempo del que se imaginó, escasearon los -víveres, y para conseguir algunos de las naciones, señaló el Adelantado -al capitan Gonzalo de Mendoza, con órden de comprarlos por justo precio -sin ofensa de sus dueños. - -El capitan Gonzalo se puso en camino con veinte y cinco españoles -y sesenta indios, y llegado á los Jaramicosis, que le hicieron -resistencia, usó con ellos las armas, y los puso en huida. Discurriose -por la poblacion, y llegando á la plaza se descubrió una fuerte -palizada de robustos troncos, que permitian por algunos claros el -registro de una serpiente, de figura y magnitud extraordinaria. Era -monstruo largo veinte y cinco pies, corpulento á correspondencia. El -color atezado, menos hácia la cola, donde alternaban varios colores, -vivísimos en su especie. Era cuadrada la cabeza, ancha y rasgada -la boca, de la cual sobresalian cuatro gandes colmillos. Los ojos -pequeños, pero de viveza centellante. Manteníase de humana carne, -especialmente de los cautivos que aprisionaban los Jaramicosis en las -continuas guerras con otras naciones. Hízose blanco de las balas y -flechas, y azotándose contra el suelo, y dando silvos espantosos, acabó -desangrado sus dias el monstruo de la tierra. - -Con esto dió vuelta el capitan Mendoza, y poco despues llegó Hernando -de Rivera, enviado del Adelantado, con un bergantin, y cincuenta -españoles para seguir el rumbo de poniente, y penetrar lo interior -del pais. Veinte y un dia caminó por agua y tierra, avanzando en las -jornadas, segun permitia la espesura de los bosques: sucediendo á -veces que apenas se caminaba una legua, que primero se desmontaba con -imponderable teson. Llegó á los Travasicosis, entre los cuales se hacia -concepto de lo precioso, colgando por vanidad piezas de oro y plata -de las orejas y labio inferior. Tomóse lengua de ellos, y se supo que -distaban tres jornadas los Paizunaes, que comerciaban con los españoles -del Perú, y que en su pueblo se hallaban algunos de ellos. - -Alguno de los compañeros de Hernando de Rivera es el inventor -del famoso Paitití, por otro nombre imperio del Gran Mojo. Es el -Paitití, un riquisimo imperio situado mas allá de los Xarayes, en la -derecera del Dorado, orígen, como algunos falsamente creen, del rio -Paraguay. Está dicho imperio aislado en medio de una gran laguna, cuya -circunferencia ciñen montañas de inestimable riqueza. Los edificios son -todos de piedra blanca, con division de calles, plazas y adoratorios. -Del centro de la laguna se levanta el palacio del Emperador Mojo, -superior á los demas en grandeza, hermosura y riqueza. Las puertas del -palacio defienden leones aherrojados en cadenas de oro; los aparadores -y bajillas tambien de oro sirven á la grandeza y ostentacion del -monarca. - -Estas y semejantes intenciones publicaron los antiguos, y renuevan -los novelistas del Gran Mojo, aquellos sobre la fé de un testimonio -primeramente escondido, y despues honrado con la luz pública, y -estos sobre el dicho de los antiguos. Pero leidos los que tocan -este punto, y enterado de la geografia del terreno, se vé que el -Paitití es un imperio fabuloso, que no tiene cabida en toda la -América, y que sus inventores no merecen elogio mas honrado que él -de soñadores. Restituido Hernando de Rivera al puerto de los Reyes, -donde el Adelantado y su comitiva le esperaban, se restituyeron -todos á la Asumpcion, la cual se convirtió en teatro funestísimo; -porque los oficiales reales sentidos contra el Adelantado trataron de -vengarse de un hombre que merecia estatua por su rectitud, justicia y -cristiandad. Incierto es que papel hizo Domingo Martinez de Irala en -esta tragicomedia. Unos le hacen cabeza, otros complice, mientras que -Rui Diaz de Guzman le libra de toda nota. Lo que no admite duda es, -que el contador Felipe Cáceres, y los oficiales reales Garcia Venegas, -Alonso Cabrera y Dorantes, con muchos caballeros y plebeyos, se fueron -por Abril de 1544 á la casa del Adelantado, y clamando: _Viva el Rey, -y muera el mal Gobierno_, le aprisionaron, y asegurado con grillos le -metieron en la cárcel de los malhechores, dando libertad á muchos á -quienes sus delitos tenian en su merecido lugar. - -El baston del gobierno se entregó á Domingo de Irala, de quien escribe -Rui Diaz de Guzman que se hallaba actualmente tan enfermo que ya habia -recibido todos los sacramentos: motivo porque reusó el cargo, temiendo -en semejantes circunstancias embarazarse en negocio tan ruidoso. Pero -añade el autor, que estando ya oleado, fue sacado á la plaza para -empuñar el baston. Narracion que da fundamento para creer que Irala -fingió la enfermedad que no tuvo, y que Rui Diaz, como nieto, por -liquidar la inocencia del abuelo no reparó en la inverosimilitud de las -circunstancias con que vistió su elevacion al gobierno. - -El Adelantado toleró diez meses el rigor de la prision, con paciencia -tan cristiana que no desplegó sus lábios para la queja. Los leales al -Rey (nombre entonces odioso) se ausentaron á los montes, donde vivieron -algunos meses con increibles penalidades. Algunos fueron ahorcados, -pagando su lealtad con pena capital de infames. Solo el delito gozaba -inmunidad, y á todos era lícito cuanto licenciaba la autoridad, -codicia y lujuria. A la milicia se indultó libertad para todo arrojo, -autorizando sus desafueros contra los indios, á los cuales enteramente -se desamparó, permitiéndoles juntar á las obligaciones de cristianos, -ritos de gentiles. - -Pasados los diez meses acordó Irala despachar el Adelantado á la -corte. Con él se embarcó el veedor Cabrera y el tesorero Vanegas. Lope -Ugarte pasó con título de agente de Irala. El bergantin se hizo á la -vela, y entrado en alta mar combatieron los elementos cuatro dias al -frágil vaso sin esperanza de tranquilidad. Todos temian la muerte, -especialmente los reales oficiales á quienes atormentaba la mala -conciencia. Atribuyendo la tormenta á superior causa, y al castigo que -les preparaba la divina justicia, confesaron públicamente su delito, -y arrojados á los pies de Alvaro Nuñez le quitaron los grillos, -publicando los falsos testimonios que habían jurado contra él. - -Determinaron restituirse luego á la Asumpcion para reponer en sus -honores al Adelantado, por cuya inocencia militaba el Cielo: y así lo -ejecutáran, si Pedro Estopiñan, primo del Adelantado, no les animára -á proseguir la navegacion. En efecto se continuó con prosperidad. Mas -los oficiales reales, libres ya del mar y de sus tormentas, tomada -otra determinacion, presentaron en el Real Consejo de Indias los autos -contra el Adelantado. Pero, mientras ellos procuraban oprimir al -inocente, Dios castigó severamente á los culpados. Garcia Vanegas murió -repentinamente y Alonso Cabrera enloqueció de pesadumbre. - -Al tiempo que la dívina justicia castigaba los calumniadores de Alvar -Nuñez, la humana en revista de autos justificó sus procederes, y honró -los últimos años de su vida con el ejercicio de Oidor en la audiencia -de Sevilla. Fué el Adelantado uno de los hombres mas juiciosos de su -siglo: recto, prudente, entero y de sano corazon. Celoso de propagar -la fé entre los infieles, y rigido observador de costumbres arregladas -entre los cristianos: con los pobres piadoso, con los infieles benigno, -y fuerte con los desreglados. A los ministros del Altísimo obediente, -al Rey fiel, y á Dios temeroso. Prendas que no bastaron á hacerle -respetable á la fortuna perseguidora de hombres grandes. La Florida lo -cautivó con inhumanidad, la Asumpcion lo aprisionó con infamia; pero en -una y otra parte fué egemplar de moderacion, mas respetable entre los -indios de la Florida, que entre los españoles de la Asumpcion. - - - - -§. VII. - -SEGUNDO GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA. - -1545-1556. - - -Mientras se decidía la causa del Adelantado, en el Paraguay la -disolucion y el desgarro de costumbres eran grandes. Los indios se -aprovecharon de la oportunidad, y en número de quince mil sentaron su -campamento en la vecindad de la Asumpcion. Irála les salió al encuentro -con trescientos españoles y mil indios auxiliares, y tomándole en medio -los enemigos que peleaban desesperadamente, rompió con la caballería á -los infieles con tanto estrago y terror, que muertos dos mil amotinados -los demas se arrojaron ciegamente á la huida, y se refugiaron á una -poblacion reparada con estacas. - -Siguióles Irala, y rota la estacada entró espada en mano haciendo -terrible mortandad en los sitiados, de los cuales la mayor parte se -refugió á Carobia, pueblo de mayor fortificacion y último asilo de su -mala fortuna. Porque sitiándolo Irala, vencidas algunas dificultades -que impedian el asalto, entró con su gente en Carobia, y mató muchos -indios: los vivos se huyeron á Hieruquizaba, hasta donde los siguió -el victorioso Gobernador, y con muerte de muchos, sugetó los demas, -quienes se ofrecieron tributarios. Con esto pacificó Irala la tierra, y -lleno de marciales glorias se restituyó á la Asumpcion, y se concilió -las voluntades de los conquistadores, repartiéndoles encomiendas de -indios. - -Convocó la milicia, y manifesto su determinacion de descubrir paso al -Perú. “Pero que adviertan, les dice, que no les obliga á seguirle, y -que solo pretendia entrar por su gusto en el empeño: que los trabajos -eran grandes, y pedian gente animosa y esforzada: que no seria conforme -á decoro empezar el descubrimiento y caer de animo en las dificultades -antes de fenecerlo. Con este razonamiento encendió á los suyos, y se -ofrecieron casi todos á la expedicion.” Escogió trescientos y cincuenta -españoles, y mas de tres mil guaranís, y se embarcaron en doscientas -canoas y siete bergantines, á fines de 1547. - -Irala no tuvo suceso memorable hasta Xarayes, donde fué humanamente -recibido del supremo Manés. Informóse del camino para el descubrimiento -que intentaba, y supo de los prácticos, que el camino por tierra, -tirando al poniente era mas seguro. Tomó guías de la misma nacion, y -llegó á los Sibirís, gente quieta y pacífica, que recibió amigablemente -á los españoles, y surtió de bastimentos. Los Peiseños, Maigueños, -y Carcocies hicieron resistencia: pero debaratados á los primeros -encuentros, dejaron libre el paso hasta el Guapay, rio tributario del -Mamoré: y avanzando en las jornadas, llegaron á unos indios situados á -la fálda de las cordilleras Peruanas, los cuales recibieron con agrado -á Irala, y saludaron en castellano á los españoles. - -¿Quiénes sois vosotros?, le preguntó el Gobernador, y ¿qué nacion -es la vuestra?--“Indios somos del Perú, respondieron, cuyo señor es -un Viracocha sustituto del capitan Peranzurez, glorioso fundador de -Chuquisaca.” Aquí Irala inquirió curiosamente sobre el estado presente -del Perú, y revoluciones de Gonzalo Pizarro. A todo satisfacieron los -indios, y el Gobernador Irala procuró ganar la voluntad del Presidente -Gasca, enviando embajadores hasta Lima, ciudad de los Reyes. Dos eran -los principales puntos de su comision: el primero, suplicarle que -señalara Gobernador del rio de la Plata en nombre de Su Magestad: -el segundo, ofrecer su pequeño ejército para acabar de sosegar los -tumultos del Perú. - -El Presidente Gasca, que tenia madurez juiciosa, y penetraba altamente -el fondo de los corazones, recibió con aparente agrado los embajadores, -pero recelando que si aquella gente envejecida en tumultos entraba -al Perú, alborotaria mas los humores de aquel enfermizo cuerpo, le -respondió agradeciendo la oferta, y alabando su fidelidad: méritos -que no olvidaria para representarlos á la Cesarea Magestad, de que -podia esperar prémio condigno á sus servicios. Palabras á la verdad -de político, que contenian mucho artificio y cumplimiento, y ninguna -solidez, disimulando con ellas el ánimo adverso al gobierno de Irala, y -nombrando por la via reservada para gobernador del Rio de la Plata al -fidelísimo D. Diego Centeno, que á la sazon se hallaba en el distrito -de Chuquisaca. - -Tuvo noticia Irala, y valiéndose de un confidente suyo, que despachó -al camino, robó los pliegos al portador, y le mató á puñaladas. -Tales monstruos engendraba en aquellos tiempos el Paraguay, y por -medios tan injustos se abrian camino para empuñar el baston. Mientras -volvian los embajadores, retrocedió á los Cercosis, temiendo que la -soldadesca le desampararia, retirándose al Perú. Dos meses se detuvo -entre los Cercosis, esperando los embajadores, cuya tardanza ocasionó -algunos disturbios. La comitiva de Irala suspiraba por volverse á la -Asumpcion, y persistiendo el Gobernador en aguardar sus enviados, -fué depuesto, y el baston entregado á Gonzalo de Mendoza, al cual -prometieron obediencia en su vuelta á la Asumpcion. A pocas jornadas se -arrepintieron de la eleccion, pues llegados á Xarayes le depusieron del -empleo, y reeligieron á Irala, pidiéndole perdon de la desobediencia, y -prometiendo sujecion y rendimiento. - -Los Xarayes se portaron tan finos con los españoles, que despues de -año y medio restituyeron cuanto sobre la marcha les encomendó Irala, -el cual aceleró su vuelta á la Asumpcion, inquieta en tiempo de su -ausencia. Porque Francisco de Mendoza su teniente echó voz que el -gobernador era muerto, coloreando la novedad con la falta de noticias -en año y medio, añadiendo que en fuerza de la cédula del Emperador -Carlos V, se podia proceder á nueva eleccion. Sobornó los votos de los -conquistadores, y juntos en cabildo, les propuso, que muerto Irala -podian elegir nuevo gobernador por pluralidad de votos, mientras la -Cesarea Magestad señalaba otro para el gobierno: protestando que él -estaba ageno de poder mantener el baston del cual hacia dejacion ante -todos, besándole primero con reverencia para que de sus manos lo -pasáran á las del mas digno. - -Así habló Francisco de Mendoza, disimulando la ambicion que le -dominaba, como lo mostró luego que fué electo Diego Abreu, caballero -principal de Sevilla; pues que, juntando algunos parciales suyos, -intentó restablecerse en el gobierno, y prender á Abreu; el cual le -previno á él, y aprisionado le sentenció á muerte. Poco antes de morir -confesó Mendoza, que por altísimos juicios de Dios pagaba con aquel -género de suplicio un delito cometido en aquel dia, matando su muger, -y un capellan compadre suyo por ligeras sospechas de que maculaban su -honor con ilícita correspondencia. Muerto Francisco de Mendoza, quedó -Abreu con el gobierno hasta que llegó de su jornada Domingo Martinez de -Irala, cuya presencia serenó los civiles tumultos. - -Tucuman por este tiempo era el objeto á que anhelaban los Argentinos y -Peruanos, aquellos por abrir paso al Perú, y estos al Rio de la Plata. -Estimulaba á los Peruanos una vaga noticia que corrió de que el Rio -de la Plata tenia su nacimiento en la laguna de Bombon, formando sus -principales brazos del Apurimac y Jauja; noticia en que la credulidad -anduvo con mas ligereza que exámen, y creida, estimuló los Peruanos -al descubrimiento del Rio de la Plata por la via de Tucuman. Contaba -muchos pretendientes la conquista, entre los cuales en calidad y -méritos sobresalian Diego Rojas, Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, -sugetos hábiles para nuevos descubrimientos. - -Tenia á la sazon la regencia del Perú Vaca de Castro, poco antes -victorioso contra Diego Almagro el Mozo en la célebre batalla de los -Chupas. De la paz que empezó á gozar el imperio peruano, é inaccion de -la milicia tumultuante, receló mayores males que de la guerra. Motivo -que le obligó á divertir los ánimos en nuevas conquistas, señalando -gefes á diversas provincias en que tenia puesta la mira, y la fama de -riquezas brindaba para la empresa. - -Para Tucuman nombró á Diego Rojas natural de Burgos, noble y honrado -caballero, capitan experto y afortunado, constante en los trabajos y -sufrido en las adversidades. Militó en la conquista de Nicaragua con -valor y crédito; acompañó con increible magnanimidad á Pedro Anzurez en -su célebre entrada á las montañas, y con título de capitan se halló en -la batalla de Salinas al lado de Francisco Pizarro contra los Almagros; -y de órden de Vaca de Castro se apoderó de Jauja y fortificó á Guamanga -por los realistas. Grande en todo, Rojas era acreedor de grande prémio, -y este le asignó Vaca de Castro en la conquista de Tucuman. Para lo -cual alistó trescientos soldados, flor del valor peruano, ejercitados -en la milicia y acostumbrados á grandes trabajos. - -El coronista general de las Indias, Antonio de Herrera, dice, que Vaca -de Castro nombró á Felipe Gutierrez Capitan General de la conquista, -á Diego Rojas Justicia Mayor, y Maestre de Campo á Nicolas Heredia. -No hay duda que Felipe Gutierrez era merecedor de esta y otras -distinciones mas gloriosas. Nacido en la villa de Madrid, se hizo -digno con varios servicios de la conquista de Veragua. La empresa no -correspondió á las esperanzas, ó por falta de fortuna ó por sobrada -desgracia. Pasado al Perú militó á favor de D. Francisco Pizarro con -título de Capitan General en la batalla de Salinas, y tuvo el honor de -tomar en ancas de su mula al Adelantado Diego de Almagro, prisionero de -Alonso de Alvarado en la decisiva batalla de los Chupas. Pero tantos -méritos no igualaban á los de Rojas, ni se juzgaron bastantes para -preferirle en el cargo de Capitan General. - -Lo cierto es, que ambos eran merecedores de este destino, ambos -hábiles para la conquista, y á los dos equivoca Herrera con el título -de compañeros, y los honra con el de capitanes; sin distinguir quien -dirigia las operaciones, y si de dos voluntades distintas procedia -una sola determinacion. Rui Diaz de Guzman hace á Gutierrez cabo -subalterno, y la capitanía adjudica á Diego Rojas, esto mismo confirman -algunos instrumentos antiguos, firmados de los primeros conquistadores, -archivados en Santiago del Estero, que no hacen mencion de Felipe -Gutierrez, y solo se acuerdan de Rojas: el cual, junta ya la milicia, -dejó la mayor parte á Felipe Gutierrez, y él con solos sesenta hombres -se adelantó á Tucumanaho en el valle de Calchaquí, y de allí á Capayan, -jurisdiccion de Catamarca. - -Era señor de Capayan un cacique arrogante y presumido, vano -despreciador del egército de Rojas, contra el cual salió con un cuerpo -de 1500 guerreros armados de arcos, flechas y un atado de paja en las -manos, y ordenó á los suyos tejer sobre el haz de la tierra un cordon -con los manojos de paja que llevaban prevenidos para la operacion. -El lo dijo, y ellos lo ejecutaron con prontitud, y vuelto el altivo -cacique á Rojas y á los suyos: “ningun español, dice, ninguno pase los -términos amojonados: los efectos de mi indignacion y de mi justo enojo -experimentará el que de allá pase á esta parte de la señal que divide y -separa ambos egercitos, y la una de la otra nacion.” - -Entonces Rojas en breves términos explicó la comision que tenia del -Monarca español de pasar adelante, sentando paces con todas las -naciones, y dándoles á conocer el verdadero Hacedor de todas las cosas. -Comision á que no podia faltar, ni desistir de su empeño por ninguna -dificultad. Que él y su gente venian de paz, y no se les podia negar -el paso á las naciones que quisiesen participar el bien que se les -ofrecia. Que si intentaba embarazarle el egercicio de su comision, -sabria con las armas abrirse camino, castigando severamente el atentado -de recibir con guerra declarada á quien entraba solicitando la paz. -Que el pequeño número de sus soldados no era para despreciarlo: pues -valia cada uno por muchos, y estaban acostumbrados á vencer con menos, -multitud mas numerosa que la de los Capayanes. - -Mientras duró el razonamiento de Rojas, los indios rodearon los -españoles, y empezaron á disparar flechas. Pero á las primeras bocas -de fuego que se dispararon, huyeron precipitadamente, y poco despues -por medio de embajadores solicitaron la paz y ofrecieron homenage. -Entre los Capayanes se detuvo Rojas algun tiempo, mientras venia -Felipe Gutierrez, á quien despachó diez de sus soldados con órden de -acelerar la marcha á Capayan, donde se conseguian sin escacez los -bastimentos. No faltó uno, como muchas veces sucede, que intentó -malquistar á Gutierrez con Rojas, fingiendo dolo en los procederes de -este. Pero Gutierrez que era muy cristiano, “no permita Dios, dijo, que -de caballero tan honrado me persuada intenciones tan reservadas como -de él se publican, solo con el fin de malquistarnos y de embarazar la -conquista.” - -Juntó Gutierrez á Rojas, se avanzó por los Diaguitas al país de -Macaxax, territorio de los Juries, que eran muchos en número: gente -valerosa y esforzada, los cuales se opusieron á los españoles, pero -con tan poca constancia, que á los primeros fusilazos desampararon la -campaña. - -Irritados con la mala fortuna del primer encuentro, convocaron tropas -auxiliares y con las flechas teñidas en veneno presentaron segunda vez -la batalla, con tanto empeño, que tres dias sostuvieron el combate, -hasta que rotos y desórdenados, se huyeron, dejando muchos cadáveres -en el campo. Un buen lance lograron sus armas, que por él solo pueden -llamarse victoriosas; porque herido Diego Rojas con una flecha, la -herida al principio no dió cuidado porque obró remisamente: poco á -poco se declaró mortal, y últimamente con suma violencia arrebató -con temprana muerte y universal sentimiento al primer conquistador y -capitan general de Tucuman. - -Es verosimil que los españoles se persuadiesen que entre los indios -estaba en uso algun específico contra el veneno de las flechas, y para -descubrirlo hirieron levemente á un indio prisionero, y de intento se -le dejó libremente buscar el antídoto. El indio cogió dos yerbas, cuyos -nombres y calidades no han llegado á nuestra noticia: la una liquidó en -zumo, y lo tomó por la boca, la otra aplicó majada á la parte lesa, y -con esta diligencia amortiguó el veneno, y no le permitió obrar con la -violencia y mortales agonias que violentaron la vida de Diego Rojas. - -A peticion de este gefe tomó el baston Francisco de Mendoza primer -intruso al gobierno de la provincia. Era Mendoza suspicaz y caviloso, -y temió que Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, provistos en segundo -y tercer lugar para el gobierno por el Presidente Vaca de Castro, -podrian algun dia quitarle el baston, que no tenia mas firmeza que la -intercesion, y súplicas de un medianero ya difunto. Como hombre y como -apasionado descubrió culpa en la legitimidad del derecho de los dos, -y resolvió castigarla mandandolos prender por medio de sus parciales. -Ninguno de los dos habia intentado novedades, ni dado muestra de -displicencia en el gobierno de Mendoza: pero la mala conciencia -aborrece la luz, hace temible las sombras y abre paso á sus intentos -con culpables atentados. - -Felipe Gutierrez se soltó de las prisiones, y con seis amigos se -huyó al Cuzco, donde incorporado á los realistas contra Gonzalo -Pizarro, cayó en manos del tirano Pedro Puelles, y coronó los últimos -dias víctima de fidelidad en Guamanga. Nicolas Heredia compró su -libertad con la renuncia de su derecho á la capitanía, jurando que no -reconoceria otro gefe que á Francisco de Mendoza. Asegurado este en -el gobierno, emprendió nuevos descubrimientos, y despachó á diversos -rumbos algunas compañías, á las cuales no acaeció cosa memorable, y -aunque adquirieron noticias vagas de oro y plata, se despreciaron -por su incertidumbre. Con esto se convirtieron los ánimos al Rio de -la Plata, y tomado el camino de la sierra la cortaron por el valle -de Calamochita hasta caer al Rio Tercero, que mas adelante se llama -Carcarañal. - -Sobre la costa de este, tirando al oriente, siguieron las marchas hasta -la ribera occidental del Paraná, último término de sus pretensiones: -donde á poco rato descubrieron por el magestuoso Paraná crecido número -de canoas, que vogaban hácia la ribera en demanda de los nuevos -huespedes: á los cuales el cacique que comandaba las canoas, en -lengua castellana preguntó:--“¿Qué gente eran? ¿quienes eran? ¿y qué -buscaban?”--“Amigos somos, respondieron los españoles, que venimos de -paz, con deseo de adquirir noticias de los castellanos que estan por -acá.” Preguntó el cacique:--“¿Quien era y como se llamaba el capitan de -aquella gente?” Y oido que se llamaba Francisco de Mendoza, respondió -alegre:--“Huelgome en el alma, Señor Capitan, que seamos de un mismo -nombre y apellido, porque los mismos tengo yo tomados de un noble -caballero que reside en el Paraguay, que fué mi padrino de bautismo: -mire pues, Señor, lo que se ofrece, que le sirviré gustoso, y proveeré -con abundancia.” - -Alegres los españoles con el encuentro de los indios, se detuvieron -algunos dias sobre la embocadura del Carcarañal, esperando á Nicolas -Heredia con los caballos que seguian lentamente los pasos de Mendoza. -Algunos interpretaron siniestramente la tardanza, persuadidos que -maliciosamente se demoraba en las marchas. Entretanto Mendoza costeó el -Paraná, y enderezando al norte, llegó á una barranca, en cuya eminencia -descubrió una cruz de superior elevacion. Adoróla con profundo -acatamiento, y despues de él, los españoles. Al besar el pedestal se -observó un letrero, que decia: _Cartas al pié_. Cavaron, y se halló -en una botija una carta de Irala, que manifestaba el presente estado -de la provincia, previniendo á los pasageros de qué naciones debian -cautelarse, y en cuales podian tener confianza. - -Con estas noticias determinó Mendoza, sin esperar á Heredia, proseguir -por tierra su camino hasta la Asumpcion. Pero atajado á las trece -jornadas, de inundaciones y pantanos, retrocedió en busca de Heredia, -de quien tuvo noticia que se hallaba en el pais de los Comechingones. -Llámanse Comechingones los indios que habitan la serranía de Córdoba, -tomando la denominacion, en lengua Sanabirona, de cuevas subterraneas -que habitaban; fábricas algunas mas de la naturaleza que de humana -industria, y no pocas tan proveidas, que en lo interior estan -socorridas de aguas, que destilan de las paredes, como se ven hoy dia -en la Achala. En este sitio se demoró con su gente tomando descanso, -mientras los caballos, imposibilitados á proseguir por falta de -herrage, se recobraban. Francisco de Mendoza lo llevó á mal, y depuso á -Heredia del cargo, substituyendo en su lugar á Rui Sanchez de Hinojosa; -y lo sintió tan vivamente Heredia, que apadrinado de algunos amigos, -mató á puñaladas á Hinojosa y á Mendoza, mandando publicar que los -difuntos usurpaban la real jurisdiccion y eran transgresores de las -órdenes de Vaca de Castro. - -Removidos los émulos, se alzó con el gobierno, y confirió título de -Maestre de Campo á D. Diego Alvarez, jóven intrépido, arrebatado, -bullicioso y turbulento. El mismo Heredia, antes de apacible génio, -y condicion suave, asumpto al empleo de capitan, se hizo caprichoso -é insufrible á los suyos. Hubo de ambas facciones palabras de mucho -sentimiento, y al nuevo capitan se le digeron indecorosas verdades -sobre la imprudencia de su gobierno y caprichosa tenacidad con que -insistia, contra el dictamen comun, en continuar el descubrimiento, -cuando suspiraban todos por la vuelta, apercibidos de que esta -provincia era mas fértil de trabajos, que rica en minerales de oro -y plata. Sobre lo cual le hablaron con tal resolucion, que temiendo -mayores alborotos tomó la vuelta del Perú. - -En Sococha, lugar célebre en los Chichas, se consiguieron noticias -confusas del estado del Perú, á la sazon dividido en bandos por los -disturbios de Gonzalo Pizarro. Al principio balanceó la fidelidad -contrapesada de la codicia, inclinándose al partido de mayor -conveniencia y utilidad. Pero Gabriel Bermudes los inclinó al de los -realistas, prometiendo obediencia á Lope de Mendoza, á quien perseguia -Francisco Carabajal, capitan de Pizarro. “Eran por todos, son palabras -del Inca Garcilaso, ciento y cincuenta hombres casi todos de caballo”: -gente valerosa, dispuesta á sufrir y pasar cualquiera necesidad, hambre -y trabajo, como hombres que en mas de tres años continuos, descubriendo -casi seiscientas leguas de tierra, no habian tenido un dia de descanso, -sino trabajos increibles, fuera de todo encarecimiento. Algunos -murieron en servicio del Rey, otros repitieron la entrada á Tucuman. - -Provisto Diego Centeno al Gobierno del Rio de la Plata, instado de sus -amigos, pasó á Chuquisaca para solazarse algunos dias, y despedirse -de sus familiares. Algo discuerdan los autores sobre el motivo; pero -convienen en referir fatales pronósticos que le anunciaron los indios -de su encomienda, y confirmaron los Charcas. El tenia ocultos émulos, -y debió recelar alguna sorpresa traidora á su vida, y elevacion al -gobierno del Rio de la Plata; pero despreciando supersticiones de vanos -agoreros, llegado á Chuquisaca, entre los regocijos de un convite tragó -un bocado de ponzoña que le quitó la vida al tercer dia. Con su muerte -perdió el Rio de la Plata uno de los mas expertos y prudentes capitanes -de que se pueden gloriar las Indias: fué sentida y llorada de los -hombres de buena razon, pero no de Irala que se consideró asegurado en -el gobierno. - -Coadyuvó su pretension la temprana muerte de Juan Sanabria, caballero -rico, natural de Medellin, el cual sentó el año de 1547 con el -Emperador Carlos V. varias capitulaciones, si le conferia la capítania -y baston de la provincia del Rio de la Plata. Muerto el padre se le -dió á su hijo Diego Sanabria el título de Adelantado el año de 1549, -pero ocupado en liquidar dependencias del padre difunto, no vino á -tomar posesion del empleo, viéndose precisado á despachar los navíos -á cargo del capitan Juan de Salazar, antiguo conquistador. La armada -zarpó de San Lucar á principios de 1552, y llegó con felicidad á la -isla de Santa Catalina, y puerto de Pato, en cuya ensenada naufragó el -navío del capitan Becerra, cayendo su gente en mano de indios feroces, -de cuyo poder los libró el venerable Padre Leonardo Nuñez, varon -apostólico de la Compañia de Jesus, en la provincia del Brasil. - -La gente de los otros navios, abanderizada en civiles discordias, -parte siguió al capitan Salazar á San Vicente, donde confederados con -los Portugueses estuvieron casi dos años: pero no esperando de su -trato progresos considerables, vinieron por tierra á la Asumpcion, y -condujeron el primer ganado vacuno que pastó las dehesas del Paraguay, -y despues multiplicó interminablemente. Otros siguieron al capitan -Hernando Trejo, y fundaron una colonia entre la isla de Santa Catalina -y la Cananea, sobre el desaguadero del rio de San Francisco. La -colonia fué de brevísima duracion y consistencia, pero le hizo célebre -el nacimiento del ilustrísimo Trejo, honra despues de la religion -seráfica, y meritísimo Obispo de Tucuman. Al año se recogió toda la -gente con su ínclito fundador á la Asumpcion, cabeza de la Provincia. -Vióse en poco tiempo el Gobernador Irala con un número de vecinos: -Nuflo Chaves recogió la gente que tenia Centeno para traer al rio -de la Plata; y Juan Salazar y Hernando Trejo se vinieron con la que -condujo la armada del Adelantado Diego Sanabria. Por otra parte Estevan -Vergara, procurador suyo en la Corte, promovió la causa del tio, y -le consiguió la confirmacion en el gobierno. Mientras esta llegaba, -el capitan Juan Romero, de su órden, fundó una colonia sobre el rio -de San Juan, tributario del rio de la Plata en la derecera de Buenos -Aires, sobre la márgen opuesta. Solo contó de duracion cuatro meses. -Mayor subsistencia tuvo la villa de Ontiveros que fundó el capitan -Garcia Rodriguez de Vergara el año de 1554, sobre la márgen oriental -del Paraná, á corta distancia de su célebre salto en Canindeyú, -perteneciente á Guayra. - -Efectuada esta fundacion, llegó á Irala la confirmacion en el Gobierno -en la Armada de Martin Urue, y recibió varias cédulas concernientes á -varios puntos. En una de ellas le permitía la Cesarea Magestad repartir -encomiendas de indios, y repartió veinte y seis mil capaces de tomar -armas. En otra le ordenaba arreglar el derecho municipal con acuerdo de -hombres capaces y expertos: y lo dispuso con tanta cordura y prudencia, -que muchos años se gobernó el Paraguay, en lo político y militar, -por su arreglamiento. Abrió escuelas para instruccion y enseñanza de -la juventud, señalando maestros para cultivar las plantas delicadas, -dóciles en los primeros años á recibir buenos documentos, y fructificar -á su tiempo. - -Todo conspiraba al aumento y felicidad de la provincia del Rio de la -Plata: y para que ninguna cosa que conduce al establecimiento de una -república cristiana se deseára, llegó en la Armada de Urue el Ilmo. Fr. -Pedro de la Torre, prelado de carácter tan superior, que la religion -seráfica con nombre de Pedro, y la de predicadores con el de Tomas, se -lo apropian en las obras de sus coronistas. Años antes el Ilmo. Fr. -Juan de Barrios, religioso observante del seráfico Padre San Francisco, -á 10 de Enero de 1548, habia erigido en Aranda de Duero, el obispado -del Rio de la Plata con cinco dignidades, Dean, Arcediano, Chantre, -Magistral y Tesorero: pero estando en Sevilla para embarcarse, le llamó -Dios á la gloria. - -A la sombra de sus dos cabezas, eclesiástica y secular, se prometia -la Provincia toda felicidad: pero minoró esta considerablemente -la temprana muerte de Irala, que sucedió verosimilmente el año de -1556. Entendia actualmente en los ejercicios de piadoso y cristiano -Gobernador, á impulso de su devocion. Al monte habia salido á buscar -madera para levantar una capilla á Nuestra Señora, patrona de la -ciudad. Trabajaba personalmente, y acaloraba los oficiales con su -presencia, palabras y ejemplo. Del afan y ejercicio se le encendió -una maligna fiebre, que obrando ejecutivamente, al séptimo dia privó -la Provincia de su gobernador, á la Asumpcion de su padre, y á la -milicia de su experto capitan. El llanto fué universal, dando muestras -de sentimiento aun sus émulos, que no negaban las buenas dotes de -Irala, superior á todos en el talento de gobierno. Los deslices de los -primeros años borraron sus operaciones un los últimos períodos de su -vida. - - - - -§. VIII. - -GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA. - -1556-1557. - - -Poco antes de su muerte nombró para el gobierno á Gonzalo Mendoza, -sujeto pacato y de buenas cualidades: la mas sobresaliente fué fomentar -las disposiciones de su antecesor, el cual habia despachado á Rui Diaz -Melgarejo y Nuflo Chaves, para plantear dos ciudades, una en Guayra, y -otra en el territorio de Xarayes. Melgarejo subió hasta la embocadura -del Pequirí, y levantó una poblacion que llamó Ciudad Real, al oriente -del Paraná, bajo del trópico de Capricornio, á tres leguas de la villa -de Ontiveros, cuyos moradores trasladó á la nueva ciudad. - -Nuflo Chaves revolvia pensamientos mas altos. La felicidad con que -habia gobernado algunas operaciones militares le inspiraban alzarse con -la gente que comandaba para levantar provincia independiente del Rio de -la Plata. Despues de haber castigado felizmente los Tupís y Tobayarás -brasileños, y sugetado los indios Peabiyú, sublevados por Catiguará -famoso hechicero, enderezó á Xarayes, y declinando al poniente cayó -en los términos de los Travasicosis, que llamamos Chiquitos, por -la pequeñez de sus casas: indios feroces y guerreros, á los cuales -despachó embajadores, convídándoles con la paz. Pero ellos los mataron, -y segun se dice en un requirimiento jurídico, se los comieron. -Convocaron sus milicias, y presentada batalla, fueron vencidos, -causando algun daño por el veneno de su flecheria. - -Atemorizada la soldadesca con la idea del veneno, empezó á tumultuar y -requirir á Nuflo Chaves que tomara la vuelta de Xarayes, para fundar -entre ellos, segun la instruccion del Gobernador. Y porque Chaves -perseveró en su determinacion de pasar adelante, los indios, que eran -dos mil y quinientos, con la mayor parte de los españoles se volvieron -á la Asumpcion, quedando solo sesenta para proseguir el descubrimiento. -Con ellos avanzó Chaves al Guapay, rio que nace de la serranía que cae -al poniente de Mizqui, y despues de formar un semicírculo, descarga -en el Mamoré. Del Guapay cayó en los llanos de Guelgorigota, donde se -encontró con Andres Manso, que por la via del Perú entraba con lucida -compañía de soldados en aquel país. Altercaron los dos capitanes sobre -los puntos de derecho, y sometieron la causa al juzgado de la Audiencia -de Chuquisaca, donde los dejaremos litigando hasta encontrarlos en otra -parte. - -Sosegado el imperio peruano, el Presidente Gasca miró la conquista de -Tucuman como principal egercicio de su empleo y corona de su comision. -Por lo menos es preciso confesar que la tuvo presente para premiar -á Juan Nuñez de Prado, faccionario de Pizarro con la capitanía de -Tucuman, dándole poderes honoríficos, y facultad de alistar cuantos -quisiesen militar á su obediencia y mando. Solos ochenta y cuatro le -siguieron, algunos de los que vinieron á la conquista con Diego de -Rojas, como consta de la raseña que se hizo en la imperial villa de -Potosí ante el licenciado Esquivel: contra el cual uno de ellos llamado -Aguirre, quedó altamente ofendido, y resolvió vengar un justo castigo -que se le dió, con una injusta muerte. Porque dejada la conquista de -Tucuman, y la honrosa compañía de sus comilitones, buscó á su enemigo, -y le siguió de ciudad en ciudad, hasta que en el Cuzco lo mató á -puñaladas. - -Juan Nuñez de Prado, á quien varias dependencias detuvieron en Potosí -el año de 1549, al siguiente despachó á su Maestre de Campo Miguel -Ardiles, sugeto principal en esta conquista, con órden de combatir los -feroces Humaguacas, rayanos del Perú y Tucuman hácia el rio Jujuí, que -señoreaban el paso, y era necesario vencerlos para seguridad de los -caminos. Ardiles tuvo algunas escaramuzas con ellos: los fatigó con la -caballería; los espantó con las bocas de fuego, y finalmente los obligó -á despejar por entonces el paso. - -A los dos meses Juan Nuñez de Prado salió de Potosí, y cortando el -país de los Chiriguanás: “Señor, le gritó una de las espías, enemigos -se descubren, y sin duda vienen contra nosotros, pues la frente de su -ejército endereza á encontrarse con la nuestra.” Siguióse la marcha -sobre el aviso, y se descubrió á D. Francisco de Villagra, que pasaba -con gente para socorrer á D. Pedro Valdivia, conquistador glorioso -del floridísimo reyno de Chile. No era Villagra de quien menos debia -cautelarse Prado: pero un émulo disimulado tarde se conoce, y rara vez -se evitan sus artificios. Avistáronse los dos capitanes sin otro suceso -por ahora que el de sembrar Villagra hablillas escandalosas entre los -soldados de Prado. Departiéronse ambos para su destino. Villagra siguió -el camino de Chile, y Prado el de Chicoana. - -De Chicoana avanzó á Tucumanahao en el valle de Calchaquí, donde -fué recibido con humanidad del cacique Tucuman, señor principal del -valle. Este es el mismo que hospedó amigablemente á Rojas, y proveyó -de bastimentos. Es creible que fuera de génio pacato, inclinado á -clemencia en cuanto lo permitia el natural belicoso de los Calchaquís; -ó que por ocultos designios intentára alianza con la nacion guerrera -de los españoles. Lo cierto es, que de acuerdo de Tucuman y Prado, -se abrieron los cimientos de una ciudad, la cual antes de llegar á -perfeccion se trasladó sobre el Rio Escaba, á cuatro leguas, donde años -despues se planteó la primera ciudad de San Miguel. A la ciudad llamó -Prado, Barco de Abila, pero fué de brevísima duracion y se restituyó -otra vez á Tucumanaho, primera cuna de su nacimiento. - -Desembarazado Prado de buscar sitio para el establecimiento de la -ciudad salió á correr la campaña con treinta soldados para hacerse -dueño del terreno: pero Villagra, que desde la Cordillera torció -camino, dejándose caer en Tucuman, sorprendió á Prado, y se alzó con la -conquista, intentando agregar al reyno de Chile esta provincia. - -No es para omitido el derecho presunto que Villagra tenia á Tucuman, -fundado en cláusulas del Presidente Gasca, que señalaba á D. Pedro -Valdivia cien leguas tierra adentro, este oeste, por término de sus -descubrimientos. Palabras que ampliadas á favor de los Chilenos, -ocasionaron disturbios sobre el derecho á Tucuman: hasta que el -Sr. Felipe II, en cédula de 29 de Agosto de 1563 deslindó las dos -jurisdicciones, declarando independiente de Chile la gobernacion de -Tucuman. - -Por ahora Villagra se alzó con el mando y se apoderó de los -instrumentos que gozaba la ciudad del Barco, de su independencia. Pero -como le llamaba Chile por el socorro de milicia que conducia, repuso en -el ejercicio de capitan á Prado, obligándole á reconocer por superior á -D. Pedro Valdivia, conquistador de Chile. - -Protestó Prado cuanto pretendia Villagra, fingiendo vasallage, y -encubriendo los secretos del corazon hasta verse libre de su émulo. -Pero luego que este tomó el camino de Chile, juntó el cabildo de la -ciudad del Barco, y con un razonamiento patético que hizo, ponderando -la injusta pretension de los chilenos en virtud de los títulos del -Presidente, fué repuesto en el ejercicio de capitan, independiente -de Valdivia. Al empleo dió principio, llamando á Tucuman el nuevo -maestrazgo de Santiago. - -Porque nombre tan lustroso no fuera sombra sin cuerpo, se aplicó Prado -con teson increible á los adelantamientos de la provincia, mas con -suavidad que con el rigor y espanto. Conquistó la sierra y valle de -Catamarca, los rios Salado y Dulce, los belicosos Lules y la mayor -parte de los indios que despues se agregaron á Santiago; sin otro -accidente digno de narracion, que enarbolar con piedad cristiana en las -tolderias de indios el glorioso estandarte de nuestra salud. - -Cuando este grande capitan disponia conquistar á Dios y al Rey nuevas -gentes, tirando al poniente hácia la Cordillera, tercera vez se halló -sorprendido por Francisco Aguirre, emisario chileno, que venia con -título de Teniente de la ciudad del Barco, y crecido número de soldados -para remover cualquier obice de su admision al gobierno. Prado era el -único de quien podia temer resistencia, pero sorprendido inopinadamente -por Aguirre, fué puesto en prisiones, y despachado á Chile. Apeló Prado -á superior tribunal, donde fué declarada su inocencia, y ordenado que -fuese repuesto en el gobierno de Tucuman. Pero aunque tuvo la honra de -ser reelegido, no vino á empuñar el baston, prevenido de la muerte ó -por otro motivo que no llegó á mi noticia. - -Muy pronto conoció Tucuman la falta de su valeroso conquistador. Los -Calchaquís se inquietaron, y las demas naciones, antes pacificas, -tumultuaron haciéndose temibles al español. El mismo Aguirre entró en -recelos de poca seguridad en aquel sitio, y pasó la ciudad del Barco -sobre el Rio Dulce, mudándole el nombre en el de Santiago del Estero, -por un estero que allí hace el rio. Está sita en 28 grados escasos -de latitud y 315 de longitud, segun el mapa de la provincia que se -estampó el año de 1732. El temperamento es ardiente y seco. El terreno -es poco apetecible, y está rodeado de espesos bosques, principalmente -de algarrobos, que ministran sustento á sus habitadores. En otro -tiempo fué Santiago asiento de los Sres. Gobernadores y Obispos, pero -hoy dia es un puro esqueleto de ciudad, sin lustre, sin esplendor, ni -formalidad en lo material. - -En medio de tanta miseria Juan Diaz de la Calle señala á Santiago _un -escudo_, la mitad de él con una cruz colorada en campo de oro, el hueco -de ella lleno de perlas, en lo bajo ondas del mar; y en la otra mitad, -un tigre de oro rapante en campo azul, y al rededor de dicho escudo -ocho cabezas de aguilas, y encima la figura de Santa Ines, abogada de -la ciudad. Si este escudo se concedió á la ciudad de Santiago, serviria -mas á la vanidad que á la relacion de la figura con el objeto figurado. -Fuera de que, habiéndose este concedido, como dice el autor, el año -de 1537, esto es, diez y seis años antes de su fundacion, se hace -inverosimil el hecho. - -Lo cierto es que los conquistadores no descubrieron minerales de -oro, ni conchas de perlas, sino tanta miseria y laceria, que luego -que Aguirre fué á Chile á sosegar los tumultos originados por el -alzamiento de los Araucanos, parte tomaron la via de Chile, parte la -del Perú, abandonando la conquista por la poca utilidad que prometia. -En ausencia de Aguirre quedó con el título de teniente Juan Gregorio -Bazan, primer tronco de los nobles Bazanes que honran con su sangre -aquella provincia. Pero en la ocasion presente, como los españoles -fuesen pocos y los indios muchos, y estos amotinados, bastardeó de sus -nobles pensamientos y desamparára la provincia, si Miguel Ardiles no -le recordára el alto nacimiento que le ennoblecia, y la gloria que de -su permanencia podia seguirse á la magestad divina y humana. Movido de -estas razones prosiguió en el ejercicio de su empleo, y se previno para -sosegar los Saladinos confederados con otras naciones. - -Con pocos soldados salió el teniente Bazan á buscar los amotinados que -eran muchísimos y los deshizo, y con muerte de muchos sugetó los demas, -y obligó á dar la paz. Bien conoció Aguirre desde Chile la debilidad -de la milicia tucumanesa; y acordándose que era padre, destacó para -Santiago algunos soldados á cargo de su sobrino Rodrigo de Aguirre -que venia con título de Teniente. Pocos meses tuvo el gobierno de la -provincia, porque preso por los parciales de Prado, fué puesto en -su lugar Miguel Ardiles, nombrado por Francisco Villagra. De manera -que los conquistadores de Tucuman se dividian en tres parcialidades: -unos reconocian á Francisco Aguirre por gobernador legítimo: otros á -Villagra, que tenia interinamente el baston de Chile: y los terceros á -Prado, cuya venida inutilmente esperaron sus parciales. - -Estas civiles discordias arruináran la conquista sino llegára el -general Juan Perez de Zurita, nombrado por D. Garcia Hurtado de -Mendoza, en cuyas manos entró el gobierno de Chile. Era Zurita natural -de Xerez de la Frontera, caballero noble, tratable, humano y bien -conocido por sus hazañas militares, en el Perú contra los Pizarros, y -en Chile contra los Araucanos:--prenda que le conciliaron la voluntad -del gobernador Chileno, y le merecieron el gobierno de Tucuman. Venido -á la provincia, en los principios fué feliz, infausto y desgraciado en -los fines. Al nuevo maestrazgo de Santiago mudó nombre, llamándole la -Nueva Inglaterra, queriendo á lo que parece lisonjear al Señor Felipe -II, rey entonces de la Gran Bretaña. - -Fundó tres ciudades, la primera llamó Londres, Cañete la segunda, y -Córdoba la tercera: las tres en el valle de Calchaquí, por contemplar á -D. Juan Calchaquí, que le profesaba afecto, y contaba entre los poderes -de su autoridad el allanar su gente belicosa, para admitir el vasallage -de su íntimo familiar. Accion para Zurita no menos gloriosa que cuando -al siguiente año con pequeño ejército sugetó los Diaguitas del Salado, -los Juries del rio Dulce, los Catamarquistas y Sañoagastas, naciones -que impacientes del yugo conspiraban á la ruina del español. - -A todos rindió Zurita, obligándoles á recibir leyes de quien, superior -en las armas, los tuvo humillados á sus pies. Una ley entre otras les -impuso que facilitaba su instruccion y enseñanza: que fué de congregar -la dispersa multitud, derramada por la ribera de los rios y llanura de -los valles, juntándola en toldería para que los ministros evangélicos, -sin tanto afan y mayor logro, pudieran doctrinarlos. - -El Guelgorigota, que verosimilmente son los Llanos de Manso, entre el -Pilcomayo al oriente, y el Bermejo al poniente, estaba en litigio desde -el año antecedente en el tribunal de Charcas. Nuflo de Chaves, que -acaso desconfió de la integridad del tribunal, buscó patrocinio en el -superior gobierno de D. Andres Hurtado de Mendoza, virey del Perú y su -pariente. Dos eran las pretensiones de Chaves: la primera, que se le -adjudicase el Guelgorigota, y la segunda fundar provincia, que hiciera -cuerpo á parte y sin alguna dependencia del Paraguay. Uno y otro -consiguió del Virey, el cual para autorizar mas la nueva provincia, dió -el baston de ella á su mismo hijo Garcia Hurtado de Mendoza, y este sus -veces y poderes á Nuflo de Chaves. - -Mientras esto pasaba en Lima, en Guelgorigota Hernando Salazar, -teniente de Chaves, prendió al capitan Andres Manso, y lo remitió al -Perú. Removido este, Nuflo de Chaves, con el fomento del virey, el año -de 1560, cuarto despues de la muerte de Irala, que le despachó para -fundar en Xarayes, desamparado de la mayor parte de los Asumpcionistas, -pero engrosado con la milicia de Andres Manso, abrió los primeros -cimientos de la Capilla en el país de los Penoquis, indios belicosos -al poniente del Guapay, y al este de una punta de tierra poco elevada -que sobresale de las cordilleras peruanas. La ciudad tomó nombre de -Santa Cruz de la Sierra, que se extendió despues á la provincia, con -ocasion de una cruz milagrosa que hizo un castellano, explicando á -los naturales la virtud de esta señal, y exortándolos á implorar las -misericordias del Señor en sus necesidades. - -Al principio los paisanos correspondieron al buen tratamiento de los -Cruceños: eran humildes en el servicio, agradables en el trato, y -prontos en pagar su moderado tributo. Pero luego que los españoles los -gravaron con exacciones, se alzaron, y con muerte de muchos castellanos -se refugiaron á los montes, y apostataron de la fé recibida. Quince -años subsistió la ciudad en su primer establecimiento, hasta que el año -de 1575, de órden del Señor D. Francisco de Toledo, virey del Perú, se -trasladó mas al occidente, y en la traslacion mudó nombre, llamándose -San Lorenzo, que es capital del obispado de Mizqui, por otro nombre -Santa Cruz de la Sierra. - - - - -§. IX. - -GOBIERNO DE D. FRANCISCO ORTIZ DE VERGARA. - -1560-1565. - - -Mientras Nuflo de Chaves agenció y obtuvo la dependencia de la -provincia de Santa Cruz, sucedieron en el Paraguay algunas novedades. -Al año despues de la muerte de Irala, falleció su teniente Gonzalo de -Mendoza, dejando en su muerte piadoso recuerdo de su prudente gobierno. -Procedíose á eleccion de nuevo gobernador, y en 25 de Junio fué electo -Francisco Ortiz de Vergara, caballero sevillano, de génio dulce y -afable. Su gobierno al principio quieto y pacífico, entrado el año de -1560, fué ruidoso: parte por los alborotos de Guaranís, parte por las -novedades que intentó Nuflo de Chaves. - -En compañia de los españoles que se apartaron de Nuflo de Chaves -para la Asumpcion desde el pais de los Penoquis, vinieron algunos -Guaranís cargados de las flechas envenenadas que arrojaban los -Travasicosis, pensando tener en ellas una arma temible á los españoles -y superior á las bocas de fuego. Como los ánimos venian abochornados -con las molestias de jornada tan inutil, empezaron á conmoverse, -incitados principalmente por Pablo y Narciso, hijos de Curupiratí, -cacique respetable entre los Guaranís. Animaban sus palabras con -vana ostentacion de las flechas, tejiendo arenga prolija de sus -formidables efectos. La conjuracion fué universal, pero no tan secreta -que no llegára á oidos del gobernador Vergara; el cual aprestó luego -su milicia, y buscó al enemigo, que ya le esperaba con diez y seis -mil combatientes, y otras tropas auxiliares que corrian la campaña -y guarnecian los pasos ventajosos. Fueron varios los accidentes -en diferentes encuentros y escaramuzas, preliminares á la batalla -campal, que se dió y terminó á 3 de Mayo de 1560, con poco daño de -los españoles, y mortal destrozo de Guaranís, acabándose el soberbio -orgullo con que acometieron en fuga pavorosa con que se retiraron. -Destacáronse algunas compañias para correr el país enemigo, mas con -ánimo de ofrecer paz publicando indulgencia, que con designio de -arruinarlos. En efecto admitieron la paz, pero me persuado que fué -efecto del temor, y no de sinceridad, pues á pocos pasos renovaron los -alborotos. - -Aun no habia el Gobernador Vergara desamparado la campaña, cuando se -presentó á su vista un indio, el cual: “yo soy, le dice, del Guayra, -enviado del capitan Rui Diaz Melgarejo para que ponga en vuestra -noticia que los indios se han amotinado, y que la ciudad de Guayra -se halla en próximo peligro de perecer, si con la mayor brevedad que -sea posible, no llega socorro de gente. Y porque no se ponga duda -en mis palabras, he aquí la carta del capitan Melgarejo.” Dijo, y -descuadernando el arco por la empuñadura, sacó la carta que contenia -en substancia cuanto el mensagero relató de palabra. Como el negocio -era egecutivo, dispuso el Gobernador que Alonso Riquelme pasára al -castigo de los rebeldes. Casi dos años estuvo Riquelme en campaña: pero -consiguió sugetar los amotinados en varios encuentros, y sosegado el -Guayra, coronado de marciales glorias, se restituyó triunfante á la -Asumpcion. - -No mucho despues llegó á la Asumpcion Nuflo de Chaves para conducir su -muger, sus hijos é indios de encomienda que eran mas de dos mil. Para -conciliarse las voluntades tegió una fabulosa narracion de imaginarias -felicidades, y relató el encuentro de las riquísimas tierras, fecundas -en minerales de oro y plata que con tantas ansias habian buscado. A -sus voces se siguió la conmocion de la ciudad. El Gobernador Vergara, -el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el contador Felipe Cáceres, el factor -Pedro Dorantes, muchos principales conquistadores y gran parte de la -nobleza con sus mugeres hijos é indios de encomienda, resolvieron -seguir al conductor Nuflo de Chaves á la nueva provincia. - -Efectivamente esta multitud, por la mayor parte gravosa y consumidora -de alimentos, emprendió jornada tan dilatada con esperanza de mejorar -fortuna, dividida en dos cuerpos, el uno por agua rio Paraguay arriba, -y otro por la costa, arreglados ambos por las disposiciones del -Gobernador Vergara. Ellas sin duda fueron prudentes en prevenir los -riesgos, providenciar bastimentos, atemperar las jornadas para tanta -multitud, y conducirla felizmente hasta los primeros términos de la -nueva provincia. Entrados en ella, Nuflo de Chaves; “á mi toca, dice, -el mando de la gente y la disposicion de la jornada: el territorio que -pisamos es de mi jurisdiccion, de mí han de salir las órdenes, y el -arreglamiento de la comitiva es propio de mi autoridad.” - -Inquietóse el Gobernador, tumultuó la comitiva, y de aquí en adelante -la confusion, el desórden, la infelicidad y desgracia acompañaron esta -multitud de gente. Los unos se apartaban de los otros, y divididos en -compañias tomaban diferentes rumbos, y morian de hambre, ó á manos de -enemigos. Tres mil Itatines, que cautivaron para servirse de ellas, -perecieron de necesidades y malos tratamientos. Los pocos que salvaron -las vidas, fundaron una colonia á 30 leguas de Santa Cruz, á la cual, -en memoria de su amada patria, llamaron _el Itatin_. El gobernador -Vergara salió peor que todos, porque cayó en manos de Chaves, émulo -poderoso, irreconciliable y cruel; fué remitido preso á la Audiencia, -y se le opusieron ciento y veinte capítulos, parte falsos, parte -verdaderos, unos de mucha, otros de poca consecuencia. Apeló al -Consejo, y con su remision á España vacó el gobierno del Rio de la -Plata. - - - - -§. X. - -GOBIERNO DE D. FELIPE DE CACERES. - -1566-1572. - - -A la vacante salieron muchos pretendientes, y á todos fué preferido -Juan Ortiz de Zarate, sugeto hacendado y de crecidos méritos en las -revoluciones del Perú: confiriósele el título de Adelantado del Rio -de la Plata, con la condicion de pasar á España para impetrar la -confirmacion. Mientras pasaba al Consejo, substituyó en el gobierno -interino al contador Felipe de Cáceres, sugeto poco hábil para la -substitucion; ruidoso, intrépido, ambicioso y poco morigerado. Con -pretesto de reales intereses, habia inquietado la provincia, y prendido -al Adelantado Alvar Nuñez. Presto le veremos echar en prisiones á su -mismo prelado. - -Por ahora Cáceres solo pensaba en restituirse á la Asumpcion con -sesenta españoles, reliquias de la muchedumbre que salió en seguimiento -de Chaves, el cual quiso acompañar á Cáceres hasta los últimos términos -de su provincia. Pero sus delitos guiaban á este mal hombre al suplicio -merecido. El declinó á la nueva colonia del Itatin, donde el cacique le -dió un macanazo, y dejó muerto al perseguidor de su nacion. Entretanto -el general Cáceres proseguia las jornadas con el pequeño ejército que -convoyaba al ilustre prelado, algunos sacerdotes, y á las mugeres y -niños. - -Pero como las naciones intermedias estaban alborotadas, cada paso -costaba una pelea, y cada pelea una victoria. Los Itatines, los -Payaguas y Guajarapos, en número de diez mil, se opusieron, y mientras -los españoles combatian esforzadamente fatigándose con la tarea de -pelear y matar enemigos, el Ilmo. Prelado con algunos sacerdotes y -religiosos imploraban el auxilio del Cielo. Vencidos los infieles, se -prosiguieron las marchas hasta la Asumpcion, donde entraron el año de -1569, al sexto año despues de salidos. Jornada verdaderamente inútil, -que no produjo mas fruto que la deposicion del gobernador Vergara, la -desgraciada muerte de Nuflo de Chaves y unas infernales centellas que -abrazaron la ciudad, como veremos adelante. Ahora referiremos otras que -encendió la codicia en Guayra. - -Despues que Alonso Riquelme pacificó los indios del Guayra, y se -restituyó á la Asumpcion, el gobernador Francisco Ortiz de Vergara le -nombró teniente de Guayra, y con sagacidad y artificio conservó en paz -y tranquilidad la tierra, siendo libre á los españoles el registro del -país. En las varias salidas que hicieron, dieron con ciertas piedras -cristalinas, puntiadas de variedad de colores semejantes á rubines, -ametistas, jacintos, zafiros y demas preciosidades. Críanse dentro -de cocos de piedra, y cuando la naturaleza está para dar á luz el -prodigioso feto, rompe con fragoso estallido el pedernal, convidando -á los racionales á recoger aquel hermoso conjunto de aparentes -preciosidades. No es frecuente este aborto: pero la antiguedad de los -años, y el abandono de los indios en recogerlas, fué ocasion para que -los castellanos encontráran porcion considerable. - -Con ellas resolvieron caminar á España, pretestando reales intereses, -y requiriendo una y otra vez á Riquelme por la licencia de irse. -Riquelme, mas circunspecto que ellos, y menos crédulo á estas riquezas -imaginárias, respondió que no descuidaria de los intereses reales, ni -olvidaria sus utilidades; pero que seria prudente determinacion esperar -la aprobacion de inteligentes lapidários, y no deferir tan ciegamente -á falaces apariencias. Desagradó tanto á los guayreños la respuesta, -que aprisionaron á Riquelme, y emprendieron la navegación. Riquelme -dió parte á la Asumpcion, y fué despachado Rui Diaz Melgarejo para -cerrar el paso á los fugitivos, y darles el condigno castigo. En efecto -Melgarejo los alcanzó, y con indulgencia de la pena que merecian los -delincuentes, ganó amigos para desterrar al teniente Riquelme y usurpar -para sí el gobierno de Guayra. - -Los sucesos de Tucuman eran semejantes á los del Rio de la Plata: -traiciones, alzamientos y opresiones injustas. Jamas Tucuman admiró -eficacia mas operativa, ni justicia mas arreglada que la del general -Zurita, cuyas proezas gloriosas llegaron á Chile, y pasaron á Lima -á los oidos del Conde de Nieva. Este virey tenia ideado separar á -Tucuman del gobierno de Chile; lo que se proyectó desde el principio -sin mas efecto que proyectarse, y no ejecutarse hasta fines de 1560 ó -principios del siguiente, señalando por gobernador al general Zurita, -primero en la serie de los gobernadores. - -No duró mucho tiempo en el gobierno, porque la ciudad de Londres, -monumento primogénito de su generalato, negada la obediencia á ciertas -órdenes suyas, pretendiendo substraerse de su jurisdiccion, se querelló -á Francisco de Villagra, gobernador de Chile, ofreciéndole obediencia, -si le auxiliaba contra Zurita. Villagra, que deseaba retener en su -dominio á Tucuman, nombró á Gregorio Castañeda capitan de un lucido -trozo de milicia chilena para deponer á Zurita que actualmente entendia -en fundar la ciudad de Nieva en el valle de Jujuí, conocido entonces -con el nombre de Xibixibe. Allí lo buscó Castañeda, y al extender las -manos para exibir los títulos de su independencia, otorgados por el Sr. -Virey, el doloso engañador alargó las suyas, y apellidando la voz del -Rey, con el auxilio de su gente, aprisionó al gran Zurita, Gobernador -de la Nueva Inglaterra, vencedor glorioso de tantos indios, y fundador -ínclito de tantas ciudades, por las cuales poco despues fué paseado -en prisiones. ¡Así la instabilidad de fortuna injustamente abate los -beneméritos, y levanta indignamente á los culpados! - -No fuera pequeña gloria de Castañeda conservar los adelantamientos -de Zurita: pero no supo promover la conquista, ni conservar lo -conquistado. Antes del año se despoblaron las ciudades de Córdoba, -Londres y Cañete, y poco despues la de Nieva. La ciudad de Córdoba -experimentó mas vivamente el furor del Calchaquí. Sustentó con gloria -tres asedios. En el primero, Castañeda rompió felizmente por medio del -enemigo, y metió socorro de gente en la ciudad: el segundo levantaron -los sitiados en una salida que hicieron contra los sitiadores; suceso -en que tuvieron parte las matronas cordobesas, trayendo prisionera á la -hija del cacique Juan Calchaquí; en el tercero, los infieles rompieron -los conductos del agua y redugeron los ciudadanos á extrema miseria. - -Los Cordobeses arbitraron diferentes medios que inutilizó la proximidad -y vigilancia del sitiador, y resolvieron desamparar la ciudad, -abriendose camino por un lado que mediaba entre las dos alas de los -sitiadores. Lográran sin duda su intento al abrigo de la noche, si el -importuno gemido de las criaturas no despertára los Calchaquís para -dar sobre los fugitivos. Todos murieron á sus manos, menos seis con el -Maestre de Campo Hernando Mexia Mirabal, que salieron á la ciudad de -Nieva mensageros de la triste desgracia sucedida en Córdoba, al cuarto -año de su fundacion. Poco despues, de órden de Castañeda se despobló -Lóndres y Cañete, cuyas reliquias por muchos años fueron monumentos de -la desgracia. - -Algunos notan á Castañeda de omiso, creyendo que con la gente que -mandaba pudo no solo mantener en pié las ciudades, sino tambien -humillar el orgullo del soberbio enemigo. Lo que no se puede dudar es, -que sostuvo algunas campañas con felicidad, deshaciendo los ejércitos -del Calchaquí, y reprimiendo su furor. En una ocasion le disputó la -estrechura de un paso con muerte de muchos, empeñando con militar -estratagema al Calchaquí en sostener la batalla en campaña rasa, donde -lo destrozó y obligó á retirarse. Corrió el valle con sus compañias -ligeras, deshaciendo juntas, ocupando al enemigo en sus prevenciones, -y cortándole los pasos. Se apoderó de Silipica, Yocabil, Acapianta y -Deteyem, donde sucedió una cosa particular digna de narracion. - -Los Deteyenses, siguiendo la costumbre de su nacion, escondieron las -mugeres y párvulos, grémio embarazoso en la guerra. Fenecida la toma de -Deteyem, avisaron los corredores que se descubrian señales de enemigo, -que enderezaba la marcha hácia el acampamento español. Pusiéronse -todos en arma, y cuando la tropa estuvo en competente distancia, se -descubrió una multitud de muchachos, que desfilados del lado de las -madres, armados de arco y flecha, caminaban á defender sus padres, que -suponian todavia en la refriega. Fueron recibidos con amor, y se premió -su inocente atrevimiento con algunos donecillos que les sirvieron de -agasajo para la vuelta. - -No obstante estos buenos sucesos, y otros que podia prometerse de -su milicia veterana, resolvió Castañeda desamparar la provincia, -y retirarse á Chile, lleno de confusion y envuelto en tristes -presentimientos. El gobierno de Tucuman, á quien él llamó _Nuevo -Extremo_, ceñido á sola la ciudad de Santiago del Estero, dejó al -capitan Manuel de Peralta, á quien sucedió en breve Juan Gregorio -Bazan, y á este, el año de 1564, Francisco Aguirre, nombrado por D. -Lope Garcia de Castro, virey del Perú; el cual le entregó una real -cédula de 1563, en que el Señor Felipe II separaba la provincia de -Tucuman del reino de Chile, y la sometia al tribunal de Charcas. - -Para promover la conquista, despachó á Chile al teniente Gaspar de -Medina, sugeto recomendable por su valor, fidelidad y servicios en -Chile y Tucuman, para conducir de aquel reino soldados con esperanza de -pingues encomiendas. En efecto Gaspar de Medina juntó alguna milicia -chilena, y con ella, su consorte y sus dos hijos, se restituyó á la -provincia. Con este socorro el gobernador Aguirre metió en Calchaquí -la guerra, destrozó al enemigo y puso yugo de servidumbre al rebelde, -con una ciudad que levantó Diego Villarroel el año de 1565, casi en -derecera del elevadísimo cerro de Anconquija, en llanura deliciosa y -amena. La ciudad se llamó San Miguel, la cual subsistió muchos años en -este sitio, hasta que se hizo necesaria su traslacion, parte porque -muchos nacian lesos en el órgano de la voz, que por acá decimos _opas_; -parte porque se criaban en la garganta ciertos tumores, que se llaman -cotos, que agravaban sobradamente y dificultaban la respiracion. - -Fundada la ciudad de San Miguel, corrió el Gobernador la provincia, -castigando rebeldes, y obligándoles á la paz é yugo del servicio. -Publicó la jornada de los Comechingones, y paseó las armas victoriosas -hasta su pais. Aquí adquirió noticias de tierras opulentas sitas al -sud-oeste, que se empezaron á llamar Trapalanda, Césares y Patagones. -Tan envejecida es la fábula, cuento antiguo del vulgo, que se renueva -diariamente con fingidas novelas. En otra parte se acrisolará la -materia: porque al presente provocan la atencion los malos efectos -que produjo la narracion de los Comechingones sobre la Trapalanda. El -vulgo militar se inclinó á la conquista de los Césares; Aguirre por no -desamparar la provincia en tiempo que se podian alterar los humores, -resolvió dejar para otra ocasion la jornada de Patagones. - -Aunque la determinacion del Gobernador fuese cuerda y prudente, -indispuso los ánimos de los soldados, fáciles á tumultos y novedades. -Diego Heredia, Juan Berzocana, Holguin y Fuentes, sugetos de mas -resolucion que juicio, prendieron al Gobernador y á sus hijos con -ignominia, deponiendo de sus empleos á los alcaldes, y repartiendo de -su mano el baston de gobierno y las varas de justicia. Con esto el -mando cayó en los principales fautores del motin, los cuales obraban -con despotismo y permitian toda licencia á sus allegados. Al Gobernador -Aguirre, oprimido de prisiones y cargado de autos, despacharon á la -Audiencia de Chuquisaca. A su teniente, Gaspar de Medina, depusieron -del empleo, y confiscaron sus bienes: viéndose en pocos dias á su -familia opulenta en tanta necesidad, que se mantenia de limosnas. - -Para colorear el alzamiento con capa de celo, resolvieron los -amotinados fundar una ciudad en el país de Esteco, así denominado por -un cacique, señor del terreno, al tiempo de la conquista. Era el sitio -cómodo, el terreno pingue y de meollo: el cielo benigno y de aspecto -agradable: las aguas copiosas y saludables: la vecindad poblada de -indios para el beneficio de la tierra, y máquinas para obrages de lana -y algodon, que enriquecieron en un tiempo la ciudad. Creo le fundaria -el año de 1567. Al principio contó solo cuarenta habitadores: pero su -buen terreno, benigno temperamento y bellas calidades, llamaron mucha -gente de otras partes, y la hicieron rica y populosa. Su ostentacion -y lujo, segun dicen, subieron á tal punto, que los caballos cargaban -herraduras de plata. - -Pero, volviendo á los amotinados, ellos apuraban con vejaciones y malos -tratamientos á los leales, y estos tibiamente esperaban el remedio -á la opresion en que gemian inconsolables. No obstante, el auxilio -estaba mas próximo de lo que ellos esperaban: porque Gaspar de Medina, -depuesto ignominiosamente del oficio de teniente, desde Conso, lugar -de su destierro, disponia con nocturnas salidas los ánimos de los -Miguelistas, para sorprender á los rebeldes, aclamando la voz del Rey. -En Santiago tenia la cooperacion de otros gefes realistas, y cuando el -negocio estuvo en buen estado, con algunos fautores, hombres de valor y -resolucion, protegido de las sombras nocturnas, aprisionó las cabezas -del motin, y dándoles breve plazo para componer las cosas de su alma, -les mandó cortar la cabeza. Con el castigo de estos se humillaron los -demas, y los beneméritos fueron repuestos en sus empleos honoríficos. - -El gobierno interino, de órden de la Audiencia, cayó en manos de -Diego Pacheco, caballero noble, cuerdo y desinteresado. Era natural -de Talavera de la Reyna, y en memoria de su amada pátria, á Esteco -llamó Nuestra Señora de Talavera, poniéndola al amparo y proteccion -de la Soberana Emperatriz de los Cielos. Antes del año tuvo sucesor -en Francisco Aguirre, suelto ya de las prisiones, y libre de los -cargos que le acumularon sus émulos. Pero el génio arrebatado y -poco morigerado de Aguirre escandalizó con reprensibles excesos la -provincia, de la cual envuelto en casos de inquisicion, le veremos -salir, remitido á Lima por D. Pedro Arana. - -A fines de 1569, ó principios del siguiente, murió á manos de -Humaguacas y Puquiles el conquistador Juan Gregorio Bazan. Habia pasado -á Lima para conducir su familia, y estando de vuelta, sobre el rio de -Siancas halló que los enemigos tenian cerrado el paso. A poco rato -Humahuacas y Puquiles cayeron sobre él y su comitiva, con tanto impetu -que apenas le dieron lugar para dar escape á su familia por veredas -ocultas, bajo la direccion de Francisco Congo, esclavo que no tenia -práctica en los caminos. Los infieles mataron á Bazan, Pedraza y otros: -algunos, penetrados de heridas, escaparon y llevaron á Santiago el -anuncio de tan lastimosa tragedia. Los bárbaros Humaguacas, y Puquiles -se alzaron con el botin, adornando su desnudez con ricas preseas en que -Bazan traía empleado su caudal. - -Entretanto la familia del Bazan, falta de práctico conductor, vagaba -en los montes, seguida y perseguida por un trozo de indios, con tanta -tenacidad que cuatro dias contínuos caminó con inmediacion en su -alcance; y mientras ellos lo pasaban con tanto susto, en Santiago -corrian nuevas de la desgracia, llorando los muertos á manos de los -infieles. - -Salió el capitan Bartolomé Valero con una compañía de soldados, y -hallada la familia errante la condujo á Santiago, donde se mitigó el -pesar con el hallazgo de las señoras é hijos, ramas gloriosas en que -hasta hoy se conserva su noble descendencia. - -El Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y el teniente Felipe Cáceres, -vinieron del Perú con recíprocos sentimientos, que casi consumieron -la provincia, dividida en dos facciones de eclesiásticos y seculares, -siguiendo con oposicion encontrada los seculares al Obispo, y los -eclesiásticos al Teniente. Entre estos se señaló un Daroca, autor de -enredos, que abrió camino á exorbitantes insolencias contra el Obispo, -publicando novelas agenas de su proceder é indignas del episcopal -carácter, especialmente un crímen, por el cual decia haber incurrido -en suspension é inhabilidad para las funciones episcopales. Todo halló -aprobacion en el Teniente Cáceres, el cual empezó á explicar su enojo, -prendiendo á Alonso de Segovia, Provisor del Obispado, que cargado de -grillos, aseguró en un calabozo. Mandó publicar á son de cajas que al -Obispo, como alborotador de la ciudad, estrañaba del reino, privado de -las temporalidades, ordenando que ninguno, pena de traidor al Rey, le -diera alimentos. Mandato perentorio, cuya observancia celó con tanta -rigidez, que por que Pedro Esquivel manifestó algun sentimiento, y -socorrió al Obispo, le mandó segar la cabeza en público cadalso. - -Era el Prelado de espirítu manso, apacible y sufrido en los agravios, -llevando los ultrages con egemplar tolerancia. Su vida era pura, -inocente y digna del carácter que tenia impreso en el alma: pero la -malicia en los émulos interpretaba siniestramente sus operaciones mas -santas. Un dia entre otros el celoso prelado rogaba en la catedral á -Dios por su grey alborotada. Súpolo Cáceres, y luego mandó que ninguno -fuera á la iglesia, porque el Obispo se habia retirado á ella con -dañada intencion, y ordenó á su aguacil Ayala que sacára violentamente -á cuantos no obedeciesen de grado. Ayala por lisonjear al Teniente no -reparó en violar los respetables claustros de la sacrosanta inmunidad. -El Prelado viendo profanado el templo santo del Señor, cedió al tiempo, -y recogido en su palacio de órden de Cáceres, tapiadas las puertas y -ventanas, fué asegurado con guardas de toda satisfaccion y confianza. - -Tratado así el Obispo, hizo Cáceres una jornada, rio abajo, pretextando -queria llegar á la boca del Paraná, para ver si se descubrian indicios -de gente de España y socorrer, si la necesidad lo pidiese, al -Adelantado Juan Ortiz de Zarate, en cuyo nombre gobernaba la provincia. -El pretexto era honesto, pero algunos creyeron que intentó alzarse con -el gobierno, cerrando á Zarate el paso por medio de los indios. Yo -no quiero sondar intenciones; pero advierto que los indios quedaron -tan alborotados, que casi acabaron con la armada de Zarate. Con la -ausencia de Cáceres las cosas mudaron de semblante. Las mugeres, sexo -compasivo y devoto, apiadadas de las vejaciones que santamente toleraba -el Obispo, inspiraron á sus consortes afectos de conmiseracion con -su prelado, y aliento para prender al Teniente por contumaz á los -preceptos de la iglesia, transgresor de la inmunidad eclesiástica, y -alborotador de la república. - -Antes que volviera Cáceres, el Obispo habia salido de su encerramiento, -y se habia refugiado en el convento de Nuestra Señora de la Merced, de -donde le vino á él la libertad y la prision del Teniente, por medio de -Fray Francisco Ocampo, religioso del mismo órden; el cual convocó una -noche ciento y cincuenta españoles, en casa del Provisor Segovia, donde -concertó con ellos la prision de Cáceres. - -Al siguiente dia vino Cáceres á la Catedral, y apenas postrado de -rodillas, entraron los ciento y cincuenta españoles, siguiendo á Fray -Francisco de Ocampo que llevaba la delantera, gritando: _¡Viva la Fé de -Cristo!_ y respondiendo todos, _¡Viva, viva!_, acometieron al Teniente, -lo prendieron en la iglesia, y le pusieron dos pares de grillos y -una gruesa cadena, permitiendo á todo género de gentes befarse de su -persona. - -Con el gobierno se alzó Martin Suarez de Toledo, que tuvo parte en -los referidos alborotos, y la tiene en las disposiciones presentes. -A Cáceres detuvo un año en rigurosas prisiones, y bien asegurado, -determinó enviarlo á España. En su compañía pasó el Obispo, ó como -actor contra los sacrílegos atentados del Teniente, ó para purgarse de -las imposturas que profanas lenguas le acriminaron. Rui Diaz Melgarejo -se juzgó á proposito para conducir seguramente hasta el Brasil á -Cáceres: él habia maculado sus manos con la muerte de un Sacerdote, -pero era á proposito para asegurar al Teniente. Llegaron con felicidad, -primero al puerto de Patos, y despues á la villa de San Vicente; donde -Cáceres, con auxilio de los Portugueses, rompió las prisiones, escaló -la cárcel, y se ocultó en lugares poco sospechosos. Pero Melgarejo todo -lo registró, y no desistió hasta encontrarle, y encontrado le remitió -al Consejo. - -No pudo acompañarle el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el cual lleno de -dias y de merecimientos enfermó de muerte en la villa de San Vicente, -de donde con asistencia del Taumaturgo Brasileño, el P. José de -Anchieta, pasó al divino tribunal. - - - - -§. XI. - -GOBIERNO D. JUAN ORTIZ DE ZARATE. - -1573-1576. - - -Sosegada la Asumpcion con la ausencia de sacrílego agresor, se atendió -á dilatar los términos de la provincia con nuevas colonias. Juan de -Garay era uno de los sugetos de mas fondo que tenia la gobernacion del -Rio de la Plata. Este caballero no se habia mezclado en los recientes -disturbios, su nombre era glorioso por las hazañas militares y su -persona respetable por la madurez, cordura y virtudes: digno en fin de -que se le fiasen ochenta y seis compañeros para fundar una ciudad hácia -la fortaleza de _Sancti Espiritus_, ó en otro lugar mas ventajoso. - -Garay se dispuso para la empresa, y entrando al Paraná registró sus -amenas riberas y frecuentes tributarios que le comunican sus aguas: -entre los cuales el Quiloasa, su pechero por la márgen occidental, -llenó mas el ánimo de Garay para plantear, en un llano despejado y -apacible que ofrece, la ciudad á la cual llamó Santa Fé de la Vera -Cruz. En sus contornos habitaban muchos indios, entre los cuales es -memorable una nacion que acostumbraba desollar á los padres difuntos, -aderezando sus pieles para conservar la memoria de sus antepasadas. -Empadronáronse los indios, y se repartieron veinte y cinco mil, con -tanto desinteres del capitan que no admitió preferencia al último de -sus soldados. - -Pero cuando Garay estaba en pacifica posesion del terreno, y los -indios se habian confederado sínceramente, y al parecer nadie le podia -inquietar ni disputar el derecho á Quiloasa y sus vecindades, á 19 de -Setiembre tocó su gente á arrebato: _indios_, gritan sobresaltados, -_indios vienen_. La conjuracion es universal, y ellos son tantos en -número que inundan la campaña cuanto alcanza á descubrir la vista. -Recogíose Garay con solos cuarenta á un bergantin, y ordenó al gaviero -que registrára lo que era, ó podia ser. “Señor, respondió el observador -desde la gavia, la conjuracion es cierta: los indios vienen armados, la -campaña está iluminada de fuegos, señal convocatoria de guerra.” - -Garay con breves palabras, puesto que no sufria dilacion la vecindad de -los indios, encendió los suyos á la pelea, recordándoles sus proezas, -y la debilidad del enemigo que multiplica gentes para magnificar la -gloria de vencerlas. Aun no habia dado fin al razonamiento cuando el -gaviero: “allí, dice, veo uno á caballo que persigue á los indios.” -Suspensos todos con la novedad, gritaron que mirára bien lo que decia. -El gaviero, mas pasmado que todos, empezó á gritar, que ya descubria -seis, fatigando los enemigos y picándoles la retaguardia. Todos querian -subir á la gavia para registrar personalmente el que imaginaban -milagro: pero á pocos lances salieron de perplexidades con la llegada -de los fugitivos que venian publicando ser españoles. - -Recobróse Garay y su gente del pasmo que causaron los caballeros, y -luego despachó un embajador que agradeciera en su nombre á aquellos -caballeros la oportunidad del socorro en tiempo que tanto lo -necesitaban. Con el embajador vinieron los castellanos, los cuales -certificaron á Garay ser soldados de D. Gerónimo Luis de Cabrera -enviados suyos para señalar puerto en el Rio de la Plata como ya lo -habian ejecutado dos dias antes en el fuerte de Gaboto, agregando -á su jurisdiccion todas las islas del rio. A poco rato D. Gerónimo -Luis de Cabrera, ínclito fundador de Córdoba, se descubrió con lucido -acompañamiento de milicia tucumana. - -Garay le hizo urbano, pero forzado recibimiento, temiendo que se -alzaria con el terreno. Efectivamente, eso queria Cabrera, y con -modales corteses le requirió para que no se opusiera á sus designios. -“Vasallos somos, le dice, de un Monarca, y á un mismo Señor obedecemos. -No es justo convertir contra nosotros las armas que cargamos para -vencer enemigos. Las islas del Paraná y el terreno en que estamos, mias -son, pues acabo de conquistarlas. La ciudad que está en sus cimientos -es de mi jurisdiccion, pues se halla en los límites de mi conquista: su -gobierno y mando de hoy en adelante quedan agregados á la provincia de -Tucuman. Y pues fué vuestro el trabajo de principiarla, sea también la -gloria de llevarla á debida egecucion, pero con el reconocimiento de -que la gobernais en “nombre del Rey y mio”.” - -Garay se hallaba en la sazon con poca gente, y no le era posible -contradecir al glorioso conquistador de Comechingones, liquidando á -fuerza de armas su derecho al asiento de Gaboto, á las islas del Paraná -y á la nueva ciudad de Santa Fé. El disimulo fué necesario y precisa -la condescendencia, admitiendo la tenencia con protestas de fidelidad -y de gobernarla en nombre del Rey y suyo. Satisfecho por ahora Cabrera -tomó la vuelta de Córdoba, que estaba en los principios y necesitaba -el fomento de su actividad para ponerla en estado de defensa contra -el enemigo. Bien conoció Cabrera la poca sinceridad de Garay en su -protesta: esto le movió á despachar á Nuflo de Aguilar para que Garay -le entregára el gobierno de Santa Fé. - -Garay que se hallaba con fuerzas superiores á las de Aguilar, le -respondió que todo aquel territorio pertenecia á los conquistadores del -Rio de la Plata, en cuya pacífica posesion contaban mas de cuarenta -años. Aun no habia dado fin al razonamiento cuando descubrió por el rio -Quiloasa tres canoas comandadas por Yamundú, cacique guaraní, enviado -por el Adelantado Juan Ortiz de Zarate con pliegos para Garay. En -ellos le hacia general del gobierno de la ciudad y su distrito, y le -comunicaba un traslado de cédulas, en que Su Magestad le hacia merced -de todas las ciudades levantadas por cualesquiera capitanes, doscientas -leguas al sud del Rio de la Plata, con términos tan expresos que no -admitian duda. Con esto se volvió Nuflo Aguilar, y los Cordobeses el -siguiente año diputaron procuradores para ventilar en la Audiencia de -Charcas su derecho á Santa Fé. Pero el sapientísimo senado declaró, que -cuando un superior tribunal manda, el inferior obedece. - -Así lo esperó Garay, el cual luego se puso en camino para socorrer al -Adelantado Juan Ortiz de Zarate, que se hallaba en lances mortales. -El habia tendido al viento las velas desde el puerto de San Lucar, -año de 1572, con tres navios, una zabra y un patache. Los infortunios -del mar fueron grandes, y mayores los de tierra. Al siguiente año, de -arribada ganó la isla de Santa Catalina, tan falto de víveres, que de -hambre morian por dia, de cuatro para ocho. Como la calamidad y miseria -eran extremas, saltó en tierra el Adelantado con ochenta soldados para -rescatar víveres entre los Guaranís, dejando por teniente de la armada -á Pablo de Santiago, hombre por extremo justiciero, que egecutó en la -gente de la armada grandes excesos de crueldad. - -Cuando el Adelantado volvió de rescatar viveres, halló la isla de -Santa Catalina llena de cadáveres, y que la armada se habia retirado. -Continuó su navegacion en busca de ella al puerto de San Gabriel, -cuyas vecindades estaban destinadas para última calamidad, y ruina -casi total de la armada. Yapican, cacique Charrua, señor de aquella -costa, entretuvo con arte á los españoles, mientras rescataba á -Abuyabá su sobrino, prisionero de guerra del poder de los castellanos, -suscribiendo facilmente á condiciones gravosas, que jamas cumplió por -satisfacer sus deseos de vengaza. Los primeros que experimentaron los -efectos de su indignacion fueron algunos soldados, que saliendo á -forrage, cercados de Charruas, murieron á sus manos: algunos quedaron -prisioneros, entre los cuales un Cristoval Altamirano, noble extremeño, -de quien en otra parte se hará mencion. Dos eludieron el peligro con la -lijereza de los pies, llevando la triste noticia al Adelantado. - -Para castigar al bárbaro Charrua, se destacaron dos compañías de -soldados á cargo de un capitan. Encontrados con el enemigo tiñeron en -su sangre la campaña; pero fatigados de vencer, murieron á lado de sus -víctimas. - -No hubo en adelante quien resistiera á Zarate, que siguió su camino -con gran tranquilidad. Uno de sus soldados por nombre Carballo, se -internó solo á los montes, y se encontró con Yandubayú, cacique -guaraní y valeroso, que galanteaba á Liropeya, india sobre hermosa, -discreta. Carballo no quizo malograr el encuentro, sin adquirir gloria -de esforzado, y tiró un bote de lanza á Yandubayú, el cual divertió -el golpe, y cogiendo el brazo de Carballo, intentó quitarsela. La -contienda fué reñida y ruidosa, y tanto que Liropeya oyó el combate, y -salió de su chozuela para dispartir los combatientes. Carballo revolvió -curiosamente los ojos á la india, y prendado de ella, por ser único -pretendiente, mató á Yandubayú en presencia de su querida. - -Era este lance muy sensible para un corazon amante. La india se -desmayó: pero recobrada, con tristes lágrimas rogó á Carballo no dejára -sin enterrar el cadáver. Como Carballo ya la amaba, le manifestó -condescendencia, lisonjeándola con agradables oficios para ganarle -la voluntad. Pero desceñida la espada para abrir el hoyo, la tomó -Liropeya, y recostándose sobre la punta: “¡Abre, le dice, para los dos -sepultura, y cubre á Lyropeya con la tierra que oculta á Yandubayú!” -Dijo, y echandose con todo el peso de su cuerpo sobre la espada, finó -victima de su amor desciado. - -Pasó Garay en demanda del Adelantado á la isla de Martin Garcia, y -porque el sitio no se tuvo á propósito para el establecimiento de -ciudad, se acordó fundar sobre San Salvador, y que Melgarejo y Garay -lleváran por delante las mugeres y niños. Los dos capitanes subieron -Rio de la Plata arriba, y despartidos de una tormenta, Melgarejo -libró con felicidad, y Garay casi pereció náufrago con toda su gente. -Al fin ganó tierra, y entró en mayor peligro: porque Yapican con su -ejército, repartido en siete escuadrones, se descubrió que caminaba -hácia los náufragos españoles. A los cuales Garay: “Amigos, dice, aquí -no resta otra cosa que morir ó vencer: peleemos con valor y la victoria -esperemos de Dios.” Y llamando en su ayuda al glorioso Santiago, cerró -con el enemigo, y rompió el primer escuadron que contaría setecientos -Charruas. La caballería (doce eran los caballos) rompió los demas -escuadrones, con mucho destrozo de infieles. - -El valeroso Antonio Leiva, y el bravo Menialvo se estrecharon con -Abuyabá y Tabobá, jóvenes intrépidos y de grandes fuerzas. Abuyabá -después de recibir un fuerte golpe, se aferró á la lanza de Leiva con -tanta porfia y tenacidad que temió perderla su dueño. Acudió al socorro -Menialvo, y metiéndole hasta el corazon la espada, lo derribó muerto á -sus pies. Leiva trabó el naso á Tabobá que venia á arrojarse sobre él, -y le traspasó el vientre, cayendo hierto cadáver en el suelo. Quizo -Yapican vengar la muerte de sus dos mas esforzados capitanes; pero le -previno Menialvo con un golpe de lanza que le privó de la vida. - -Añahualpo, indio agigantado y de fuerza á correspondencia, se estrelló -con Juan Vizcaino, y este de un golpe postró aquel gigante en el -suelo. Sobrevino á la venganza Yandianoca, indio de fama y estimado -por sus hazañas; pero Vizcaino le preocupó con la lanza. Todos obraron -prodígios de valentía. - -Al siguiente dia se juntó Garay á Melgarejo sobre el rio de San -Salvador, y mientras Garay levantaba barracas de fagína y tierra -contra las invasiones del enemigo, partió Melgarejo á transportar -al Adelantado con su gente. Venido Zarate, principió una ciudad que -intituló San Salvador, sobre la embocadura del rio de este nombre: la -cual se despobló por las invasiones de los Charruas, en 1576. Era el -Adelantado sugeto caprichoso, enemigo de admitir consejo, y de poca -disposicion en tomar á tiempo las providencias necesarias para mantener -una ciudad que vivia á merced de amigos inconstantes: con lo cual á -todos se hizo aborrecible, y solo halló sequito en algunos confidentes -que se prometian mejora de fortuna con el oficio de adulones. - -De San Salvador pasó el Adelantado á la Asumpcion, donde malquistado -con los conquistadores, se apoderó en tanto grado de él la tristeza, -considerándose odiado de todos, que derramándose el humor melancólico -por todo el cuerpo, murió á los pocos meses en el año de 1575. El -Adelantazgo del Rio de la Plata transfirió en una hija que tenia en -Chuquisaca, llamada D.ª Juana Ortiz de Zarate, dejándole por tutor -á Juan de Garay. Con el gobierno interino quedó Diego Mendieta, -sobrino suyo; jóven bullicioso, de procederes indecorosos y costumbres -perdidas: tan desenvuelto en lascivias, como impio en tiranias. No son -para relatarse los estravios de este hombre: llámelo quien quisiere -un Neron por lo cruel, y un Heliogábalo por lo deshonesto:--aborto de -los que rara vez produce la naturaleza para escándalo de los mortales. -En poco tiempo llenó siglos de maldad, y preso por los Santafecinos, -y despachado á la corte, arribó al Mbiaza, donde muerto por los -naturales, fué enterrado en sus vientres. - - - - -§. XII. - -GOBIERNO DE D. JUAN DE GARAY. - -1576-1584. - - -Mientras que Mendieta era remitido á la corte, llegó Juan de Garay -de Chuquisaca, á donde habia caminado por dependencias de D.ª Juana -Ortiz de Zarate, á la cual casó con el licenciado Juan Torres de Vera -y Aragon, Oidor de aquella real Audiencia, en quien recayó el gobierno -de la provincia, y título de Adelantado. El primer egercicio de su -empleo fué nombrar á Garay teniente del Rio de la Plata, y despacharle -con brevedad para continuar la conquista, y levantar poblaciones para -enfrenar los infieles. Fué Garay recibido al gobierno con universal -aplauso, especialmente cuando le admiraron tan solícito de los -progresos de la provincia, que luego señaló á Melgarejo para levantar -una poblacion en Guayra, en un sitio que tenia fama de opulento. - -Melgarejo la planteó á dos leguas al oriente del Paraná, y la llamó -Villa Rica del Espíritu Santo: y porque la pobreza del sitio se -correspondia al esplendor del nombre, la trasladó poco despues sobre -el Huybay, cerca de la embocadura del Curumbatay. El P. Maciel de -Lorenzana asegura que tenia en sus vecindades trescientos mil indios, -de los cuales, añade, que por los años de 1622 no se conservaba -la sexta parte. Pero número tan excesivo hizo poca resistencia y -fácilmente ofreció vasallage y tributo al capitan Melgarejo. Mientras -él daba ser á la villa, Garay concluyó felizmente una accion gloriosa -en las vecindades de la Asumpcion. - -Obera, cacique ofuscado con el lustre de su nombre que significa -_resplandor_, se preconizaba entre los suyos deidad, y profanaba los -sagrados misterios, atribuyéndose el oficio de Redentor de la nacion -guaraní, cuya salvacion y libertad habia de obrar, llamando en su ayuda -á los rayos del cielo, confundiendo los elementos y provocando todas -las criaturas para el exterminio del español. Añadia que se habia dado -por coadyutor en el empleo á Guizaro, hijo suyo, con potestad suprema -sobre rayos, pestes, inundaciones y plagas; y especialmente sobre un -cometa que se descubrió esos dias, y lo tenia reservado para su tiempo. -Se hacia tributar adoraciones y quemar inciensos, sirviéndose en los -profanos ministerios de sacerdotisas, con las cuales tenia comercio -escandaloso, solazándose en bailes y cantares, persuadiendo á todos que -la puerta para merecer su gracia era la desenvoltura. - -Obera dijo tales cosas, y prometió á los suyos con tanta certeza la -victoria, que los indios vecinos á la Asumpcion, los del rio Paraguay -arriba y los del Paraná se conjuraron contra el español. Súpolo Juan -de Garay, y despachando aviso á Guayra y Villa Rica para prevenir sus -pueblos á la defensa, salió con ciento y treinta valerosos soldados á -cortar el socorro que del Paraguay arriba podia venirle al enemigo, -sentando sus reales sobre el nacimiento del Ipané. A breve rato se -descubrieron Pitum y Corazí, llenos de orgullo y arrogancia, enviados -de su cacique, para dar muestra del valor guaraní, peleando cuerpo á -cuerpo con dos del egército español. Venian desnudos, trayendo dardos -en las manos: arma que se compone de un palo largo, cuyo remate es en -punta que suple bastantemente la falta de mojarras. Es arma arrojadiza, -y algunas naciones acostumbran cobrarla con un cordel que atan hácia -la empuñadura, y la manejan á diestra y siniestra sobre el juego del -brazo, despidiéndola con tanto impulso, que á veces traspasa de parte á -parte el ginete, y le cose contra el arzon de la silla. - -Presentados Pitum y Corazí delante del ejército español, Juan Fernandez -Enciso y Espeluca, valerosos soldados con espada y rodela, salieron al -encuentro. Pitum acometió con denuedo á Enciso, jugando con destreza -el dardo: rompió por diversas partes la rodela de Enciso, á quien -fatigaba con su ligereza, llamando á todas partes el cuidado de -repararse. Enciso le cogió el dardo y le hizo pedazos, cuando Pitum -trataba prevenir á su antagonista en la misma accion de romperle el -dardo. Enciso le tiró á la cabeza un golpe, y errándole, con venturoso -acierto le segó un brazo. Corazí entretanto de un bote de dardo derribó -á Espeluca: pero estrivando este sobre las rodillas, le cortó de un -tajo la megilla. El bárbaro resistió con valor, hasta que viendo huir á -Pitum, le acompañó en la fuga, y llegados á los suyos, publicaron que -los españoles eran invencibles. - -Al siguiente dia se encaminó Garay al Yaguarí, y sugetó cuatro pueblos, -pasando á sangre y fuego cuanto halló en ellos. Entretanto Guizaro, que -era el general de Obera, se atrincheró sobre el Ipané, esperando que el -Cielo arrojaria rayos contra los españoles. - -Trabóse entre los dos campos una muy reñida batalla, que decidió -brevemente Juan Fernandez Enciso, el cual acertó con tanta fortuna el -arcabuz á Guizaro, que metiéndole por la frente la bala, lo derribó en -el suelo, postrando con su muerte las esperanzas del enemigo. - -Yaguatatí salió á vengar la muerte de Guizaro, y entró por el campo -español hiriendo algunos: pero fatigado de Martin Valderrama y Juan -Osuna, se metió el dardo por el pecho, homicida de sí mismo. Siguióse -el alcance se destruyeron algunas compañías, é hicieron algunos -prisioneros, y entre ellos el sumo sacerdote de Obera, que ocupaba sus -infames manos en llevar el santo madero de la cruz, insignia de nuestra -redencion con que Obera prometió libertar la nacion guaraní. No se -pudo coger á Obera, pero se consiguió hacer memorable el año de 1578 y -principios de 79 con una victoria, que ensalzó las armas españolas y -desengañó á los Guaranis. - -Los excesos de Aguirre gobernador del Tucuman eran exorbitantes, y -pedian remedio egecutivo. No conserva el tiempo las particularidades de -sus extravios: pero en términos universales tiene memoria de atentados -escandalosos que debian atajarse prontamente. Esa comision fió el virey -de Lima á D. Pedro Arana, caballero autorizado por su cristiandad y -prudencia. El inquirió sobre los delitos de Aguirre, y hallando que no -eran voces sin fundamento, aprisionó al delincuente, y preso lo llevó -á Lima, ciudad de los Reyes. Casi tres años corrieron en liquidar su -causa: tiempo verdaderamente prolongado para correr plaza de culpado, -pero breve para ser absuelto de los graves delitos que se le imputaban. - -Con el gobierno interino quedó Nicolas Carrizo, antiguo conquistador, y -aunque no adelantó los términos de la provincia con nuevas conquistas, -conservó en tranquilidad los ánimos bulliciosos de los conquistadores. -Por Julio de 1572, entró en la provincia con título de gobernador -D. Gerónimo Luis de Cabrera, caballero sevillano, el cual juntaba -un agregado singular de calidades tan sobresalientes que acaso la -América no se podria gloriar de otro que le igualára. Nobleza que le -emparentaba con las principales casas de España, valor, fidelidad, -discrecion y prudencia, sobre un fondo sólido de costumbres arregladas -y cristianas. Habia conquistado á Pisco, Ica y la Nasca, fundado con -su caudal la ciudad de Santiago de Valverde en el valle de Ica; y -egercitado noblemente el oficio de Corregidor y Justicia mayor en la -provincia de Charcas, y villa imperial de Potosí. - -En su compañia vinieron algunos caballeros de distincion, D. Lorenzo -Suarez de Figueroa de la casa de Feria, gobernador despues de Santa -Cruz de la Sierra; Tristan de Tejeda, célebre por la entrada al -Marañon en compañia de Juan Salinas, y mucho mas por la entrada al -descubrimiento del Dorado, Barbacoas v Amazonas: Gerónimo Bustamante, -que habia ocupado puestos honoríficos en el Perú, de quien son -ramos los Arballos de esta provincia, con otros nobles caballeros -distinguidos por sus méritos y servicios en utilidad de la monarquia. - -El nuevo Gobernador se aplicó con desvelo al establecimiento de las -ciudades que necesitaban reparo; y puso la mira en el territorio de los -Comechingones, cuna destinada de generacion en generacion, hasta el dia -de hoy, para sus legítimos descendientes. Antes de cumplido el año, -puso en egecucion su idea, sacando de Talavera, San Miguel y Santiago -cien soldados, y con ellos sin memorable suceso llegó á un sitio que se -llamaba Quisquizacat, al sur del río Zuquia, conocido al presente con -el nombre de Pucará, al oriente de la sierra, y en él planteó la nueva -poblacion, en seis de Julio de 1573, y la llamó Córdoba la Llana, y á -la provincia denominó la Nueva Andalucía. - -La ciudad está en bajo, goza temperamento saludable y hermoso cielo. -Destemplan su benignidad los sures y nortes que la combaten, alterando -tanto la atmósfera, que de una hora para otra se observan las dos -estaciones de invierno y verano. Cércanla por la banda del poniente -altas serranias, que enlazan por el sud y norte con las cordilleras -chilena y peruana. - -Despues de levantado un fuerte para presidiar la nueva ciudad, pasó al -descubrimiento del Rio de la Plata, y tuvo el encuentro con Garay que -referimos en parte: pretendiendo inútilmente adjudicar á su distrito el -asiento de Gaboto y Corinda, que al presente se dice Coronda, con las -islas del Paraná y tierras adyacentes. Tomó la vuelta por el camino de -la sierra, habitacion de los Comechingones: los sugetó, y estableció -poblaciones en Talamochita, hoy Calamochita, Charavá, Izacate y -Quilloamirá. Segun algunos, en la sierra y valles intermedios llegó el -padron á sesenta mil: de los cuales algunas parcialidades se destinaron -para las obras públicas de edificios, acequias y beneficios de huertas, -que antiguamente hermoseaban la llanura del valle, jardin entonces -delicioso, y en nuestros tiempos tristísimo erial. - -Fomentando la ciudad de Córdoba, se hallaba Cabrera con pensamientos de -reedificar la de Nieva en el valle de Xibixibe, cuando le vino sucesor -en Gonzalo Abreu Figueroa, caballero sevillano electo gobernador el año -de 1570. No sabemos la causa de su demora, pero sí que llegó prevenido -contra su glorioso antecesor, y desde luego trató de prenderle. -Variamente se discurre sobre el orígen de los disgustos de Abreu con -Cabrera: intervienen en este punto las confusiones históricas que -ordinariamente exageran las cuestiones odiosas. Los fautores de Abreu -echan la culpa á Cabrera: los protectores de este liquidan con mejores -fundamentos sus procederes. Mas á mí ver el orígen de las prevenciones -de Abreu está claro, y es como se sigue. - -Dos reales Oidores de la Audiencia de Chuquisaca, ministros que -debieran ser de fidelidad á su monarca, maquinaban deservicios á -la corona. Era la egecucion de sus ideas dificil, y necesitaba el -poderoso brazo de Cabrera para allanar las dificultades, y la sombra -de su autoridad para cobijarse. Tentaron con mensageros y cartas su -fidelidad, y como Cabrera era fidelísimo al Rey, les afeó sus intentos -con tal entereza y constancia, que no solo quedaron persuadidos que -jamas consentiría con ellos, sino recelosos que descubriria sus -pensamientos, y no pudiendo hacerle cómplice en la egecucion, le -temieron por sabedor de sus consejos. - -Con estos temores y sobresaltos se hallaban cuando Gonzalo Abreu -atravesó por Chuquisaca para Tucuman. Trataron de ganarle la voluntad, -y ganada, le inspiraron tales especies contra Cabrera que resolvió -anonadarle. Entró Abreu en Chuquisaca, ejemplar de rectitud y -prudencia, y salió monstruo de tiranía y crueldades. Nadie diría que -este caballero era el que Felipe II proveyó al gobierno de Tucuman. -Entró en la provincia con aparatos de guerra, publicando que estaba -alzada por el mal gobierno de Cabrera, y que al bien público convenía -quitar de delante aquel traidor al rey y perturbador de la provincia. -Es increíble la presteza con que aceleró Abreu las marchas para -sorprender inopinadamente á Cabrera en Córdoba. Se hizo dueño de los -caminos, y adelantó corredores para cortar el paso á los mensageros. -Avanzó él mismo tanto en las jornadas y con tanto secreto, que entonces -supo Cabrera la venida de Abreu cuando le vió en Córdoba, y se halló en -prisiones. Al tercer dia lo despachó preso á Santiago, y substanciado -maliciosamente la causa, fué muerto por traidor, mejor diré, por -traidores al rey. Unos dicen que le mandó dar garrote en un poste de -su cama, otros que le hizo degollar: pues de cualquiera manera que -haya sucedido, su muerte fué sentida en la provincia, especialmente en -Córdoba que siempre le miró como padre y fundador, y se honra con la -nobleza de su prosapia que se conserva en sus descendientes. - -No se sabe con que fundamento D. Fernando Pizarro y Orellana, en -su tomo de Varones Ilustres del Nuevo Mundo, descubrió causa que -justificára la muerte de D. Gerónimo Cabrera. Pero á este autor hace -atropellar con la verdad el empeño de purgar á Gonzalo Pizarro de la -nota de traidor: defendiendo la inocencia de este con la traicion que -acumula á aquel, cuya fidelidad testifican antiguos instrumentos y -escritores. El libro de la fundacion de Córdoba del año de 1574 habla -honorificamente de su fundador, en un informe que hace al Sr. Felipe II -sobre los méritos, fidelidad y servicios de D. Gerónimo Luis de Cabrera. - -El P. Juan Pastor, diligentísimo en averiguar antiguedades, -informándose verbalmente de testigos fidedignos, descubrió mucha -malignidad en Abreu, y constante fidelidad en Cabrera. Y lo que es mas, -el Sr. Felipe II, registradas las originales cartas de loa oidores, que -presentó D.ª Luisa Mariel de los Rios, su nobilísima consorte, declaró -la inocencia de D. Gerónimo, castigando con merecida pena á los Oidores. - -No se estrelló solamente Abreu con su antecesor Cabrera, se malquistó -tambien con los principales, tratándoles con desaire y modales poco -dignos de sus méritos y servicios. A muchos puso á cuestion de -tormento, con tanto rigor y tiranía, que antes querian morir que -experimentar su impía crueldad. Dió en acompañarse con díscolos, -sugetos de ningunas obligaciones, hombres sin Dios ni conciencia, que -solo son á propósito para conmover los humores de la república. En -manos de estos puso el gobierno de la provincia; y como ellos eran -perdidos, le perdieron á él y á Tucuman, que se vió en angustias de -muerte. - -Córdoba, monumento honorífico de su antecesor, cuya memoria es gloriosa -en la provincia, se vió próxima á fatal disolucion. Y aunque en manos -del médico estaba sanarla, reanimando los espirítus de los primeros -pobladores, que con varios pretextos extraia para otras partes, solo -atendia á debilitar mas su vigor con nuevas extracciones. Pero la -defendió con fortuna y valor el ínclito Tristan de Tejeda. Mas fatales -consecuencias experimentó la ciudad de Nieva que principiaba el capitan -Pedro Zarate, al cual ordenó Abreu que saliera con gente á catear las -minas de Linlin en el valle de Calchaquí, prometiéndole entrar á partir -las ganancias. Escusóse Zarate con razones aparentes, pero insistiendo -el Gobernador en llamarle para Santiago, obedeció, dejando pocos -presidiarios para reparo de la nueva poblacion: sobre la cual dieron -los bárbaros, y á todos mataron, menos tres ó cuatro que eludieron el -peligro con la fuga. - -Dícese que Abreu llevaba pesadamente la fundacion de esta ciudad, -porque estando en el paso del Perú, facilitaba el tránsito á los -informes que se podían remitir contra él al Virey y la Audiencia. -Efectivamente, por sus confidentes preocupó los caminos y embarazó -el comercio epistolar. Al paso que temia el juzgado de tribunales -superiores, publicaba privilegio de excepcion, que le sustraia de la -autoridad del Virey y de la Audiencia, por ser electo Gobernador por el -Rey. Esto mismo pregonaba su Maestre de Campo, Sebastian Perez, hombre -de ínfima suerte, arrogante y presumido, el cual repetia con aire: que -en causas del Gobernador solo el Rey entendia, y no los tribunales -inferiores. Un dia dijo: “si algun oidor llega por acá, y V. S. me dá -dos dedos de papel, saldré al camino, y lo arrimaré á un palo; y esté -cierto V. S. que gobernará la provincia á pesar de la Audiencia; por -ser Gobernador nombrado por el Rey.” - -Estas eran las cantinelas que repetian con desenvoltura sus aliados, -los cuales impunemente se arrojaban á toda iniquidad, cobijados -de sombra tan maligna. Los eclesiásticos y algunos religiosos se -ausentaron de la provincia. Muchos nobles y celosos pobladores se -refugíaron al Perú, ó salieron á sus alquerias, temiendo la íra -vengadora del furioso Gobernador. El mando y gobierno recayó en los -fautores de Abreu, haciendo escala para el ascenso, del arrojo y -temeridad. Las ciudades se hallaban sin guarnicion: los indios se -alzaban por momentos; todo conspiraba á la ruina de la provincia, y mas -que todos, el mismo Gobernador, con el descubrimiento que intentó de la -Trapalanda. - -Trapalanda es provincia al parecer imaginaria, situada hácia el -estrecho de Magallanes, ó por lo menos en la region magallánica, en -cuyos términos ponen algunos la _ciudad_ ó _ciudades de Césares_, por -otro nombre Patagones. Desde el principio esta fábula tomó cuerpo, -á pesar de hombres juiciosos, y se divulgaron particularidades -que caracterizaban plausiblemente la nacion. Hacíanlos cristianos -de profesion, con iglesias y baptisterios, imitadores de nuestras -ceremonias y costumbres. - -Hácia los últimos años del siglo pasado se confirmó con la narracion -de uno que decia haber estado en la ciudad de los Césares, hablado -y comunicado con ellos. Hacia galana descripcion de la ciudad, y la -pintaba hermosa como Sevilla, opulenta en plata, oro, pedrerias y -otras preciosidades estimables. Los habitadores en color y modales -imitaban á los europeos, de quienes procedian. El autor tuvo la fortuna -de hablarles, pero con tanta desgracia suya, que solo entendió estas -cláusulas: _Nos Dios tener_, _Papa querer_, _Rey saber_: Palabras -fueron estas que llenaron estas provincias; que se oyeron en los reales -estrados, en el reinado del Sr. Carlos II, y que dieron motivo para -algunas cédulas. - -Los eruditos en historias discurren que serian descendientes de los -españoles, que naufragaron en el Estrecho, de la Armada de D. Gutierrez -Caravajal, obispo de Placencia. Una pieza, que ó por su antiguedad -ó por rara conservan los herederos de D. Gerónimo Luis de Cabrera, -confirma este sentir. Ella es un testimonio de Pedro Oviedo y Antonio -Cobo, marineros del navio náufrago de dicha Armada, moradores algun -tiempo de la ciudad de los Césares, pero fugitivos de ella por no sé -qué delito. Parece que la curiosidad no puede desear comprobacion mas -auténtica de sus discursos. Hay quien oyó las campanas: hay quien -comunicó y vió á los Césares: hay finalmente quien asistió á la -fundacion de la ciudad y habitó muchos años en ella. - -No obstante esto, hay mucho que dudar y examinar. El rumor, primero -en las historias índicas, que corrió entre los soldados de Aguirre, -desmereció la aprobacion de su capitan, el cual tuvo el mayor incentivo -de gloria que hombre cualquiera: pues cuando los mas capitanes se -podian gloriar de conquistadores de indios, él podia gloriarse de -conquistador de Césares. Este motivo, á la verdad poderoso, no le -estimuló á la conquista, desengañado con la incompatibilidad de -circunstancias que se discurrian para hacer creible la historia. Estos -Césares desde el principio se publicaron por náufragos de la armada de -D. Gutierrez de Caravajal, y en poco mas de veinte años que corrieron -desde el naufragio hasta la entrada de Aguirre á los Comechingones, les -crecieron tanto los pies, que desde entonces se llamaron _Patagones_. - -A proporcion fué grande su fortuna. Césares eran en el nombre, y -Césares los describian en magnificencia, soberanía y riquezas: -levantados de la mayor desgracia á la mayor opulencia y felicidad -que pudo idear la fantasía mas alegre. La significacion que se daba -al nombre Trapalanda no ha llegado á mi noticia: pero es creible que -se conformaria con la de Césares y Patagones. Esta esplicacion de -nombres, habida por señas de los Comechingones, fué de tan poca solidez -para Aguirre, que no se sintió movido á emprender la conquista: su -milicia lo llevó pesadamente, ó fingió que lo llevaba por antiguos -sentimientos con él, y para vengarse de su capitan, le aprisionaron -ignominiosamente, coloreando la accion con el motivo de haber malogrado -una conquista que felicitaría la provincia. - -A este fin se ponderaban mucho, y explicaban galanamente los nombres, -de Césares, Patagones y Trapalandistas, y como trascendian la causa de -Aguirre, pasaron con el reo á la audiencia de Chuquisaca. No extrañó -el integerrimo tribunal ver en prisiones al general tucumano, sino lo -peregrino de la causa y la rara novedad de tantos nombres. No obstante -el real senado descubrió poco fondo en las ponderaciones de los -autores, y calificó prudente la resolucion de Aguirre. - -Entretanto la voz del vulgo tomó alas, y de unos años en otros se -dilató la fama con novedad de sucesos. Decíase que se habian oido -campanas, y conjeturaron que eran de los Césares, que los Césares -tenian iglesias, que las iglesias tenian torres, que las torres tenian -campanas, y que las campanas se tenian para recoger el pueblo á los -sagrados misterios. Raro complexo de predicciones para unos profetas, -que hallándose en las vecindades de los Césares, no pudieron atinar con -su morada. - -Mas afortunado fué el que en el reynado de Carlos II estuvo en -Trapalanda: habló y comunicó con los Césares, y para hacer creible la -narracion, historió prolijamente las circunstancias de su arribo. A los -diez y seis años de su edad navegaba hácia el Estrecho de Magallanes -en una armada holandesa, la cual ancoró en un rio para llenar de agua -las vasijas. Nuestro jóven con algunos compañeros se internó tierra -adentro á coger palmitos, y tuvo la desgracia de ser sorprendido por -cuatro mil indios que discurrian por allí. En la desgracia de su -cautiverio consistió la felicidad de pasar á los Césares, á los cuales -fué presentado, y ellos agasajaron al huesped, reconociendo en él un -vivo retrato de sus ascendientes. Bien es creible que los Césares le -retuvieran consigo. Mas no sucedió así, porque le dejaron ir con guias -de la ciudad á la ribera, donde todavia ancoraba la armada. - -La relacion está circunstanciada de particularidades reparables. -Los pocos años del historiador: la casualidad de internarse á -recoger palmitos en el terreno que pocos años hace se ha reconocido -infructifero: el acaso de ser cautivado y ser presentado á los Césares, -cuyo principal desvelo, segun algunas relaciones, es no permitir acceso -de extrangeros á la isla, ni comunicar con nacion alguna: el haber sido -llevado desde los cincuenta y un grados, hasta los cuarenta y dos, en -que situan la ciudad de los Césares, y vuelto á encontrar á la armada -demorada tanto tiempo en corrientes tan impetuosas. Circunstancias á -primera faz increibles, dignas de la crítica moderna. Ni tiene mas -fuerza la relacion de Oviedo y Cobo, marineros: injiérense en ellas -falsedades contra la fé de las historias; y es verosimil que la -fingió algun ocioso, y para hacer creible la novela, se la atribuyó á -los dos marineros fugitivos de la ciudad de los Césares, publicando -que la habia hallado entre los papeles del licenciado Altamirano ya -difunto. Mas es digno de repararse que los sobre dichos Oviedo y Cobo -vivieron algunos años en la Concepcion de Chile en casa del licenciado -Altamirano, como consta de dicha relacion: mientras vivieron, se guardó -silencio tan profundo que no se divulgó la menor noticia en el reyno -de Chile, ni al licenciado Altamirano se le cayó palabra de cosa tan -memorable. Esperóse á que murieran los tres para hacer hablar, á los -unos por relaciones archivadas, y manifestar el otro el tesoro de -noticias que ocultaba entre sus papeles. - -Convencidos los fundamentos opuestos, añadimos recientes noticias. -El bolson de tierra que forman el Cabo de las Vírgenes y Valdivia, -Cabo Blanco y reyno de Chile, está muy trasegado de los Puelches, -Peguenches, Pampas y Tehuelchos: con los cuales no han omitido -diligencia los misioneros jesuitas de los Pampas para introducir la -fé á los Césares. Pero sus diligencias no han producido otro efecto -que persuadirse, se hallan falsedades entronizadas sin oposicion en -el sólio de la verdad. El Padre Matias Estrovel, operario infatigable -en la viña del Señor, y misionero de los Pampas, en carta de 20 de -Noviembre de 1742 dice: _de la nacion de los Césares no he podido -averiguar cosa alguna_. Lo mismo insinuan otros misioneros, y así me -persuado, que Césares tan circunstanciados son entes imaginarios, que -hizo existentes el vulgo con ficciones y novelas. - -Como la noticia de los Césares tuvo orígen entre la milicia tucumana -que se inclinó desde el principio á la conquista, concurrió gustosa -al llamamiento del gobernador Abreu que la convocó para la jornada de -Trapalanda. Hallábase ya el ejercito en el acampamento de Monogasta, -cuando le llegó noticia que los indios de los llanos y sierras de -Calchaquí, levantados por Gualan, tenian cercada la ciudad de San -Miguel, y fatigaban con asaltos á los sitiados. Entonces Abreu abrió -los ojos para conocer el peligro de la provincia, y desistiendo de la -jornada envió socorro para levantar el cerco. - -Cuando llegó este, el capitan Gaspar de Medina habia librado la ciudad. -Porque rota por el enemigo la palizada que reparaba la poblacion, y -pegado fuego de noche á las casas pajizas, despertó Medina, y con nueve -que se le juntaron mató muchos enemigos con su caudillo Gualan, y á los -demas puso en fuga. - -En otras ciudades se experimentaban peligros semejantes por el mal -gobierno de Abreu, porque cuando está débil la cabeza se debilitan y -arruinan los demas miembros. - -Por este tiempo se erigió el obispado del Tucuman. Algunos lo adelantan -sin fundamento al año de 1570. Verdad es que fueron provistos para -Tucuman el Ilmo. D. Fr. Gerónimo Villacarrillo y D. Fr. Gerónimo -Albornoz, ambos comisarios generales de la religion seráfica; pero -prevenidos de la muerte, fallecieron antes de erigir el obispado. -El Ilmo. Fray Francisco de Victoria, lustre singular del órden de -Predicadores, hijo de la provincia de Lima, varon piadosísimo, y de -singular devocion como le llama San Pio Quinto, procurador en Corte -por las provincias de Indias por eleccion de Gregorio XIII, erigió el -obispado de Tucuman. No consta el año de la ereccion; pero ciertamente -no fué anterior al año de 1578, y me persuado que fué en 1579, pues la -cédula de merced se expedió á 28 de Diciembre de 1578. - -Luego que el capitan Juan de Garay destrozó el egército de Obera, -sobre el Ipané, con muerte de Guizaro, se restituyó triunfante á la -Asumpcion, cargado de prisioneros, único despojo de la victoria. Era -ya el año de 1579, y en el siguiente de 80 señaló á Rui Diaz Melgarejo -con sesenta soldados para levantar una colonia en el territorio de los -Nuarás, gente pacífica que usaban dialecto diferente del guaraní, con -alguna diversidad de rios y costumbres. Habitaban amenas y deliciosas -campiñas, las cuales desde entonces hasta el dia de hoy se llaman -_Campos de Xerez_, pobladas de hermosos pastales, para mantener crias -de ganados. - -En este sitio puso los fundamentos de la ciudad de Santiago de Xerez -el capitan Melgarejo, sobre una loma despejada que domina al Mbotetey, -rio medianamente caudaloso, tributario del Paraguay, sobre la márgen -oriental, en altura de poco mas de diez y nueve grados. No subsistió -mucho tiempo por las invasiones de los Guatos, Guapís, Guanchas y -Guetús, naciones que habitaban los confines que median entre la -cordillera y la costa oriental del Paraguay, tirando al norte. Pero -no muchos años despues la restableció Rui Diaz de Guzman, autor de la -_Argentina_. - -El mismo año se reedificó la ciudad de Santa María, puerto de Buenos -Aires, tantas veces empezada y oprimida en su nacimiento. Juan de -Garay, no fiando á otro la fundacion, bajó personalmente por el rio -Paraguay al de la Plata, y en una barranca que domina aquel gran rio, -dió principio á la reedificacion, llamándola _Ciudad de la Santísima -Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires_. Esta, que en su -primera infancia cuenta solos sesenta pobladores, con el tiempo será -cabeza de provincia, una de las mayores ciudades de América, y uno -de los puertos mas frecuentados y apetecidos de las naciones, por la -utilidad del comercio. - -Por ahora los Querandís, habitadores del país, se alteraron con -la vecindad del español, y convocadas sus milicias y las de los -aliados, secretamente se avecinaban á las ciudad para sorprender -á los porteños. Entre los indios se hallaba Cristobal Altamirano, -aquel noble extremeño, de que digimos que quedó prisionero de los -Charruas, y al presente lo era de los Querandís, del cual se valió -Dios para descubrir los intentos del enemigo. Porque compadecido de -los españoles, escribió con carbon un billete, y asegurado dentro de -un calabazo, fió el depósito á la corriente del riachuelo que corre al -sur de la ciudad. El lo encomendó á las aguas; Dios lo guió, y recibido -de Garay se enteró del contenido y previno para esperar al enemigo. El -cual estaba tan inmediato, que al siguiente dia arrimó sus tropas y -presentó la batalla. Peleóse de entrambas partes con obstinacion: los -infieles arrojaban mechones de paja atados á las flechas, y pusieron -en confusion á los españoles, que tenían que atender á las flechas -que herian y á los mechones que abrasaban. Entretanto las tiendas y -pabellones de algodon y cañamazo ardian á su vista, y no se podia -remediar el daño. El aprieto fué á la verdad grande, y venciéra el -enemigo, si el valiente Juan Fernandez Enciso no entrára espada en mano -entre los infieles, y con ella cortára la cabeza al comandante Querandí. - -Muerto el general, que es alma del ejército, los enemigos huyeron -precipitadamente, y se les siguió el alcance muchas leguas, con -tanto destrozo y mortandad de infieles, que vuelto á Garay un -soldado:--“Señor General, le dijo, si la matanza es tan grande ¿quien -quedará para nuestro servicio?--Ea, dejadme, respondió Garay, que esta -es la primera batalla, y si en ella los humillamos, tendremos quien con -rendimiento acuda á nuestro servicio.” Fué el fin de esta victoria y -destrozo del enemigo en el sitio que desde entonces hasta hoy se llama -el _Pago de la Matanza_. Ahuyentados los indios, y obligados á pedir la -paz, se aplicó el General Garay á edificar la ciudad, fomentando con su -presencia y direccion las obras. - -Por este tiempo, aunque no se sabe con certidumbre el año, se rebeló -contra su fundador la ciudad de Santa Fé. Eran cabezas del motin -Lázaro Venialbo, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Romero, Leiva, Villalta -y Mosquera, grandes fabricadores de enredos. Como penetraron la -dificultad de prevalecer contra Garay, procuraron ganar para sí á su -mayor enemigo, Gonzalo Abreu, Gobernador de Tucuman, sugeto bullicioso -con demasia, que tenia sentimientos antiguos contra Garay; y le -ofrecieron la ciudad, si con gente fomentaba sus intentos: y aunque no -consta la intencion de Abreu, se carteaba con los rebeldes, y se dice -que escondia su correspondencia. - -Los amotinados agitaron el negocio, y lo pusieron en sazon de lograr -sus disposiciones. A hora señalada de la noche prendieron al teniente -alcalde Olivera, y al capitan Alonso de Vera, llamado, por su mal -gesto, _cara de perro_. El gobierno de las armas dieron á Lázaro -Venialbo, y el cargo de teniente á Cristoval de Arevalo, el cual -seguia con violencia el partido de los amotinados, y logró brevemente -oportunidad de encontrarse con el nuevo Gobernanador de armas, y -de restituir el baston al legitimo poseedor. El tentó el vado, y -asegurados algunos confidentes, hombres de resolucion, aprisionó las -cabezas del motin, y repuso en sus puestos al teniente y al alcalde. -Sosegado el tumulto, las cosas corrieron pacificamente por su antiguo -camino. - -Tres años se detuvo Garay en el Puerto, metiendo calor á los -arquitectos en los edificios, y atemorizando con su valor y fama á -los infieles. Al cuarto año dejó el gobierno de la ciudad á Rodrigo -Ortiz de Zarate, y salió camino de la Asumpcion para visitar la -provincia. Acompañaban su general algunos vecinos de la Asumpcion, -con sus consortes que se restituian á sus casas. Una noche saltó en -tierra con su comitiva y recostados á dormir los españoles, el cacique -Manuá, traidor disimulado, se acercó con ciento y cincuenta jóvenes -y dió muerte á Garay y á cuantos le acompañaban. Perdió la provincia -en Garay una gran cabeza para el gobierno: los pobres lamentaron la -muerte de su padre, en cuyo beneficio expendia gruesas cantidades: los -soldados la de un excelente capitan, tan desinteresado en aprovecharse -de los despojos cuanto liberal en repartir lo que tenia, hasta vender -los vestidos de su muger para socorrer necesitados. Fué hombre de gran -corazon, sufridor de increibles trabajos, de excelente disposicion en -las batallas de infieles, proporcionando con tanto acierto los medios á -los fines, que todas las batallas concluyó con felicidad y admiracion. - -Muerto Garay, que en todos infundia espirítus marciales, los insolentes -con la muerte del general hicieron leva de gentes, confederándose -Guaranís, Quiloasas, Mbeguás y Querandis, para asolar las ciudades de -Santa Fé y Buenos Aires. Juntáronse en tierras del cacique Manuá, para -conferir los puntos mas principales de la guerra, celebrando primero á -su usanza con banquetes y borracheras la muerte de Garay. Hallábanse en -el congreso los principales de las naciones: dos puntos confirieron; -el primero sobre la eleccion de capitan general; y la suerte de comun -acuerdo cayó sobre Guayuzaló, cacique guaraní, que habia militado con -crédito en las guerras contra naciones enemigas; el segundo, cual de -las dos ciudades, Santa Fé, ó Buenos Aires, habia de ser acometída la -primera; y resolvieron con discrepancia de votos que Buenos Aires, -dejando aplazado el dia para concurrir en las fronteras del puerto. - -Sabido por los españoles lo que intentaban los infieles, pusieron -la ciudad en estado de defensa. El enemigo arrimó su campamento, y -al dia determinado presentaron la batalla. El Teniente Zarate mandó -disparar la arcabuceria que causó gran estrago, y mayor desórden en -los infieles, que empezaron á huir confusamente: pero recogidos por -su general y puestos en filas, resistieron algun tiempo, hasta que -cargando sobre ellos los españoles, con grande impetu y vivo fuego, -destrozaron sus tropas con muerte del General Guayuzaló, quedando el -enemigo tan escarmentado que en mucho tiempo no osó bloquear la ciudad -ni infestar la vecindad. - -Fué universal la alegria en la provincia y se celebró la victoria con -accion de gracias. Para que el júbilo fuera mas completo llegó este año -el Ilmo. Fray Alonso Guerra, hijo esclarecido de la sagrada familia de -Predicadores. Algo mas de diez años habian corrido desde la muerte del -Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y aunque poco despues fué provisto Fray -Juan del Campo franciscano, el Cielo cortó para sí esta bella flor de -observancia antes que pasára á tomar posesion del obispado. En su lugar -fué substituido Fray Juan Alonso Guerra, pobre y despreciado á los ojos -del mundo, pero rico de virtudes y digno de lucir sobre el candelera de -la Iglesia de Dios. En 27 de Setiembre de 1577 fué electo para el Rio -de la Plata; pero su extrema pobreza entre la opulencia peruana retardó -su consagracion algunos años. Entretanto llegó el tiempo del tercer -Concilio Limense, y como era sugeto en virtud y letras completo, se -hizo necesaria su asistencia en él. - -Consagrado despues, y venido á su episcopal silla, halló la diocesis -falta de aquel vigor que comunica el espirítu de religion. Como buen -pastor aplicó toda la diligencia á restablecerla en el santo fervor que -profesa la ley cristiana. Pocas veces á celo tan solícito se siguieron -efectos mas perniciosos. Segunda vez intentó el Paraguay una accion -escandalosa, y como habia abierto una mala puerta á todo sacrílego -atrevimiento con la prision del primer Prelado, ahora se entró por ella -con la prision del segundo. - -El alcalde ordinario de la ciudad, y algunos principales, á quienes -debieran desagradar sus vicios, y no la integridad del santo Prelado, -fueron los artifices de este escándalo, y egecutores de la prision, -á la cual no faltó circunstancia para sacrílega. El se encaminó al -palacio episcopal, acompañado de hombres facinerosos, llenando el aire -de _muera, muera el Obispo_. El capellan del Prelado se asomó á la -ventana, y noticiado del suceso:--“Señor, le dice, conjuracion es de -los vecinos, contra Vuestra Señoria es el motin: la muerte maquinan, -pues vienen gritando, _muera, muera el Obispo_.” - -El cual se revistió de pontifical, y abiertas las puertas, al -encontrarse con los sacrílegos, les pregunta amigablemente: _¿A quien -buscais? cois? Si yo soy, aquí me teneis._ El buen Pastor imitó á -Jesus, y ellos abusaron de su mansedumbre, consumando el sacrilégio. -Los unos le acometen con insolencia; los otros ponen las manos en él -con impío atrevimiento: quien derriba al suelo la mitra, quien le -despoja del báculo, y despedaza las sagradas vestiduras. El alcalde lo -pone en duras prisiones, y embarcado en una balsa, tratado con sumo -rigor, lo acompaña hasta el puerto de Buenos Aires, á donde llegarian -entrado ya el año de 1586. - -Aquí fué donde Dios dió un sensible testimonio de su justicia, -derramando instantaneamente sobre los sacrílegos agresores el vaso -de ira y venganza que atesoró tanta iniquidad. El alcalde murió -repentinamente: parte de los cómplices experimentaron el rigor de la -divina justicia, y parte el castigo de la humana. En pocos dias se -vió el inocente Obispo libre de acusadores, admirando todos aquel -egemplar de serena tranquilidad que no inquietaron las olas de tantas -calumnias, desacatos y atrevimientos. Al mismo tiempo fué elevado al -obispado de Mechoacan en la Nueva España, el cual gobernó seis años -con mayor aceptacion que el del Paraguay: y aunque no le faltaron -contradicciones, consiguió reformar en partes las costumbres depravadas -del pueblo. Murió tan pobre como habia vivido, y si religioso no tuvo -para costear los gastos de la consagracion, le faltó siendo Obispo para -los del entierro. - -Mientras el alcalde de la Asumpcion entendía en la prision del Obispo, -el teniente de la provincia, Alonso de Vera y Aragon, se hallaba en -lo interior del Chaco acalorando la fundacion de una ciudad sobre -el Bermejo. El nombre _Chaco_ en diversos tiempos ha tenido varias -acepciones con mayor y menor latitud de significado. Los indios que -habitaban entre el Pilcomayo y el Bermejo, llamaban _Chacu_ al congreso -y junta de vicuñas y guanacos que, levantados de los cazadores y -desfilados hácia el centro, concurrian en el sitio destinado para la -caza. De los animales trasladaron los españoles el nombre al pais, -alterando la última letra, y llamándolo Chaco, con significado tan -limitado que solo se extendia á la península que hacen el Pilcomayo y -el Bermejo. Con el tiempo se amplió el significado, aplicándolo á una -dilatadísima provincia que corre entre el Salado y Paraná, desde la -jurisdiccion de Santa Fé, y abarcando los Llanos de Manso, se dilata -por la costa occidental del Paraguay, ocupando por muchas leguas al -norte y poniente los paises intermedios. - -Habitaban el Chaco diversas naciones, varias en ritos, costumbres y -exterior contextura de rostro y facciones: cuyo catálogo omito por no -fastidiar al lector con nombres peregrinos. Al presente solo es mi -asunto referir como el teniente Alonso de Vera y Aragon fundó la ciudad -de la Concepcion del Bermejo en lo interior del Chaco. Habia corrido -el pais el año de 1583 en seguimiento de los Guaycurús y Nacoguaques, -que daban muestras de alzamiento con las hostilidades que ejecutaban en -los contornos de la Asumpcion. Prendóse entonces del contorno y deseó -fundar ciudad para contener el furor de los chaquenses. - -Viéndose ahora con el gobernalle de la Provincia por nombramiento de Su -tio el Adelantado, puso en obra lo que tenia prometido. Escogió ciento -y treinta y cinco soldados, y saliendo á correr la campaña, le hicieron -poderosa resistencia los Guaycurús, los Nacoguaques, los Mogosnas, los -Frentones y los Abipones: pero acosados de la caballería, se retiraron -cediendo el paso á los españoles; los cuales llevaron sus armas al pais -de los Matarás, y en sitio ameno y de pingue meollo situaron la ciudad -de la Concepcion, á distancia de algunas leguas del Bermejo, mas abajo -de la laguna que llaman de las Perlas. - - - - -§. XIII. - -GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA Y ARAGON. - -1587-1591. - - -Al segundo año de su fundacion llegó á la provincia el adelantado Juan -Torres de Vera y Aragon, á quien demoraron en Chuquisaca dependencias -domésticas. Al siguiente año, señaló ochenta soldados á cargo de -Alonso de Vera, el Tupí, otro sobrino suyo, para principiar una ciudad -en la costa oriental del Paraná; y lo egecutó con leve oposicion de -los infieles que señoreaban el terreno, poniendo los fundamentos de -la ciudad en altura de 27 grados y 42 minutos, y 318 grados y 57 -minutos de longitud, segun las observaciones del Padre José Quiroga. -El sitio es delicioso, casi sobre la junta del Paraná y Paraguay, -donde incorporados estos dos rios, corren por una madre, sin confusion -de aguas, ofreciendo á la vista espectáculo agradable en una linea -divisoria que no da lugar por algunas millas á mezclarse los puros -cristales del Paraná con las turbulentas aguas del Paraguay. - -A la ciudad denominó San Juan de Vera: pero hoy suena poco ese nombre, -y ha prevalecido el de _Siete Corrientes_, por otras tantas en que -parece dividirse el rio. Tomada posesion del sitio, erigieron los -españoles el sacro-santo madero de la Cruz en parage algo distante del -fuerte, que levantaron para reparo contra los infieles. Arrimáronse -estos en gran número para desalojar los nuevos huespedes, los cuales -con esfuerzo y valor frustraron las diligencias de los indios. Entonces -uno de ellos, que acaso descubrió el santo madero, explicó su furia -contra él, aplicando fuego para convertirlo en cenizas. Pero las llamas -respetaron la Santa Cruz, y el sacrílego cayó muerto de un balazo. -Consérvase hasta el dia de hoy el sagrado leño, que en memoria del -suceso se llama _la Cruz del Milagro_. - -Tucuman al parecer estaba concebido con infeliz horóscopo de malignos -influjos. Estos no eran pasageros de pocos dias: duraban años y mas -años, y el golpe principalmente descargaba sobre las cabezas. A Gonzalo -Abreu sucedió Hernando Lerma, caballero sevillano, dotado de brillantes -prendas y crecidos méritos, que daban esperanza que seria pacifico y -prudente gobernador. El era antes de su asumpcion al gobierno semejante -á Abreu, y lo que fué despues de empuñado el baston. El primer acto de -su autoridad fué prender á Abreu, y con dos pares de grillos encerrarle -en estrecho calabozo, diputando guardias de toda satisfacción que -veláran sobre su seguridad, con orden de negarle comunicacion con -personas que podian aliviar sus trabajos y endulzar sus tristezas. - -Clamaba el infieliz inútilmente porque Lerma intentaba con martirio -prolongado darle cruel muerte. Al fin á los ocho meses de prisionero, -oprimido de miserias y dislocado con tormentos, murió en un calabozo, -pagando con fin tan lastimoso la tiranía con que trató á D. Gerónimo -Luis de Cabrera. Por este mismo tiempo llegó á su diocesis el Ilmo. -Fr. Francisco de Victoria, del órden de Predicadores en la provincia -de Lima: religioso de una consumada literatura, virtudes heróicas y -singular talento de gobierno. Habia antes despachado á D. Francisco -Salcedo, dean de la catedral con título de administrador del obispado. -Al principio pasó buenos oficios con el Gobernador, hasta que los -malsines con hablillas los malquistaron. El Gobernador lleno de -enojo, explicó su cólera, negándole el título de licenciado, que no -constaba hubiese recibido en ninguna universidad, y el deanato, porque -Su Magestad solo habia concedido licencia para cuatro beneficiados. -Con esto se banderizó la ciudad, siguiendo unos al Gobernador por -interes, otros al Dean, abrazando la razon. El Dean, conocido el génio -arrebatado del Gobernador, se ausentó á Talavera, quedando sus fautores -á discrecion de un émulo poderoso. Contra ellos convirtió los aceros -de la venganza, tratándolos con sumo rigor en la cárcel, imponiendo -al alcalde severo mandato de no sacarlos del cepo, ni avisarle de -su muerte hasta despues de tres ó cuatro dias. Su ira se extendía -de los culpados (si puede haber culpa en no condescender á injustas -pretensiones), á los parientes y conocidos. Los escribanos tuvieron -con él mala cabida, y sin mas culpa que no firmar sus instumentos de -iniquidad, fueron despojados de sus bienes y puestos de cabeza en el -cepo. A Francisco Ramirez, fiel criado suyo, y obsequioso á su señor, -porque asistió de testigo ante el administrador del Obispado, le -castigó colgándole en un cadalso. - -No solo con semejantes personas era el Gobernador atrevido: á los -sugetos mas respetables perdia el decoro, y trataba con términos -irreverentes. Los Oidores en su boca eran bachilleres ignorantes. -El año de 1582, despachó la Real Audiencia provision de algunas -ordenanzas para el arreglo de la provincia, que bien lo necesitaba, -pues tanto desórden y libertad habia reinado desde el principio. No -reparó Lerma en eso, y como cuidaba poco de arreglamiento, escribió á -los cabildos de las ciudades que no las obedeciesen. Los excesos del -Gobernador llegaron al último extremo, y los fieles frecuentaban las -iglesias, suplicando al Señor por la defensa de su causa, y libertad -de su rebaño, que lo despedazaba el lobo carnicero, traspasando todos -los derechos humanos, natural y divino. El Dean Salcedo, ausente en -Talavera, buscó asilo en el Convento de Ntra. Sra. de la Merced, morada -de santidad á todos respetable, menos á Lerma, de cuyo órden Antonio -Mirabal con algunos injustos ministros de justicia, fué al convento, -y entrando en la celda donde yacia enfermo el Dean: _Levántese de -la cama_, le dice, _y dése preso por el Gobernador_. El Dean con -eclesiástica entereza se armó con la inmunidad de su fuero; pero como -ese era poco arnés para Mirabal: _Levántese_, repite, _que sino lo -llevaré arrastrando_. El lo dijo, y lo egecutó, asiéndolo por los -cabezones. - -Al ruido y tropel salió de su celda el Padre Felipe de Santa -Cruz, varon autorizado, comendador del convento, y convertido al -ministro sacrílego:--_Así, Mirabal_, le dice, ¿_se trata á un Dean y -Administrador del Obispado_?--Mirabal, nada embarazado con la gravedad -respetable del padre Comendador, respondió en pocas palabras una -desenvoltura, que no se explica con muchas:--_Esperad, perro_, le -dice, _que luego volveré por vos_. Asegurado á satisfaccion el Dean, -volvió al convento con el mismo tropel, y prendió al Comendador con -otros religiosos y clérigos, cuyo encarcelamiento duró hasta que Lerma -salió preso para Chuquisaca. Entretanto se consumia el Obispo, y el -celo de la casa de Dios abrasaba su corazon. Las ciudades envueltas -en disturbios; los tribunales sin justicia; el gobierno en manos de -un tirano; las iglesias profanadas, las inmunidades invadidas; los -ministros del Señor en prisiones, y las armas eclesiásticas sin vigor, -hacian en su piadoso corazon eco lastimoso, que avivaba el dolor con la -memoria del mal que cundia y la imposibilidad de remediarlo. - -A los dos años de su gobierno, Hernando Lerma fundó una colonia en -el valle de Salta, sacando para el efecto los principales pobladores -de las ciudades. Al principio se dificultó sobre el sitio donde se -debia plantear la ciudad, y se resolvió colocarla en un ameno valle al -oriente de Calchaquí, medio entre los rios de Arias y Siancas, sobre -unas cienegas que por allá llaman _tagaretes_, de calidades nocivas, y -que hacen el sitio poco apetecible. - -Dióse principio á la ciudad á diez y siete de Abril de 1582, y se llamó -ciudad de Lerma en el valle de Salta de la provincia de Tucuman. No -cuidó Lerma de señalar patron á la colonia, satisfecho al parecer con -tenerla á la sombra de su nombre. A los seis meses se sortearon algunos -santos por mano de Petronilla, niña de pocos años, la cual sacó al -glorioso San Bernardo, cuya fiesta solemnizan en una capilla que está -fuera de la ciudad, la cual reconoce por su principal patron á San -Felipe Apóstol, y de su nombre se llamó la ciudad San Felipe de Lerma, -asiento de los Gobernadores de esta Provincia. - -La situación fué en los principios útil por el reparo de los tagaretes -que dificultan la entrada, y solo la franquean por estacadas que -ingenió la industria. Los Cochinocás, los Humaguacas y Calchaquís -molestaron con frecuentes asaltos la nueva poblacion: pero solo sesenta -españoles la defendian vigorosamente. ¡Tanta era la valentia de los -primeros conquistadores, los cuales pocos en número, vencian grandes -ejércitos de indios! Al fin se rindieron á capitulaciones de paz con la -ventaja de condiciones, que prescribe el vencedor al vencido. - -Cuando el capitan Tristan de Tejeda volvió á Córdoba de la fundacion de -Salta, halló que se habian alzado los indios de Tintin, los de Cosle, -los de Conlara y Tulian, los de Nondolma, Conchuluca, Qaisquizacat, -Tunun y Cantacalo, conspirando todos contra los pobladores de -Córdoba; dando principio al alzamiento con la muerte de un religioso -y de algunos yanaconas de servicio. Tenian varias emboscadas, y -su acampamiento en el Morro, camino de Chile, á donde lo buscó el -capitan Tejeda; y presentada la batalla, derrotó al enemigo con tanta -felicidad, que sin daño de su milicia, puso en huida el principal -ejército y á los que estaban en celadas. - -Casi por el mismo tiempo el Gobernador Lerma efectuó la prision del -reverendo P. Fray Francisco Vasquez, del órden de Predicadores, á quien -el ilustrísimo Victoria nombró administrador del Obispado. Refugióse el -Administrador á la catedral, pensando hallar amparo en el acatamiento -al venerable Sacramento del altar. Mas ¡cuando un sacrílego respetó -á Dios! Intentó sacarlo con osadia; y porque los primeros ministros -de justicia que citó respetaron la santidad del lugar, los mandó -reemplazar por otros mas de su genio, que prendieron ignominiosamente -al Administrador. - -La voz de tantas maldades, y el respeto perdido á los tribunales -superiores, llegó á Chuquisaca, cuya real Audiencia, en 6 de Noviembre -de 1583 dió comision al capitan Francisco Arevalo Briceño, alguacil -mayor de la Audiencia de Charcas, para prender á Lerma, y llevarlo -preso á Chuquisaca para hacerle los cargos correspondientes á sus -procederes. Briceño efectuó la prision sin ruido, alegrándose todos de -ver al lobo enredado en los lazos que tenia armados para otros. Llevado -á Chuquisaca, se empezó la residencia, pero llegando el juez á quien -privativamente estaba cometida la real Audiencia, alzó mano, y fué -conducido en prisiones á Tucuman. - -El juez era D. Juan Ramirez de Velazco, en cuyas venas latía la -nobilísima y antiquísima sangre de los reyes de Navarra: caballero -benemérito por sus servicios en las campañas de Sena, Milan y Flandes, -en el alzamiento de los Moriscos de Granada, y en la toma de Portugal: -habia hecho doce viages á las Indias, y contaba treinta años de -servicios calificados en utilidad de la monarquía. Era de inflexible -rectitud y natural conmiseracion con los pobres indios. No pudo llegar -á Tucuman hasta el presente año, y trajo consigo de Chuquisaca á Lerma -para entender en su residencia. - -Con su atractivo, y amables prendas se concilió la voluntad de los -primeros conquistadores, y espuso á Su Magestad los servicios de -cada uno para que los premiára, segun la graduacion de los méritos. -Restableció el estado eclesiástico en su debido honor, convidando con -expresiones de singular veneracion á los ministros del Señor, que se -habian ausentado por los desacatos de Lerma, para que se restituyeran á -la Provincia. En el primer año de su gobierno se efectuó la entrada de -los jesuitas en el Tucuman. - -El bárbaro Calchaquí, que unas veces daba fingida paz, otras se -declaraba en manifiesta guerra, daba cuidado, especialmente á la nueva -ciudad de Salta, de cuya existencia pendia la franca comunicacion con -el Perú: y aunque el Gobernador Velazco, desde el principio quizo -enfrenar su atrevimiento, ocupado en la visita y otros negocios del -gobierno, no le fué posible hasta el año de 1589, en el cual al frente -de cien españoles y trescientos indios flecheros, llevando en su -compañia al celosísimo P. Alonso Barzana, entró á Calchaquí con el fin -de domar la cerviz del insolente enemigo. - -No eran esos los pensamientos del P. Barzana, el cual como santo -los tenia de paz y reconciliacion, intentando con buenos términos -amansar al leon. En efecto el siervo del Señor, confiando en Dios, -adelantándose á los españoles, se presentaba intrépido al ejército -Calchaquí, los cuales armados de arco y flecha para matarle, templaban -su ferocidad con pocas palabras que les decia, y se daban de paz. -Vez hubo, que estando los dos campos para presentar la batalla, se -interpuso el P. Barzana, los desarmó y redujo á tratados de paz. -Todo el valle y sierra de Calchaquí quedó allanado á esfuerzos de su -fervoroso celo, el cual, sin uso de armas, sín efusion de sangre y en -poco tiempo, consiguió lo que las armas españolas no efectuáran en -mucho. - -Pacificado el Calchaquí, se restituyó el Gobernador Velazco á Santiago, -y entendió en los negocios de gobierno. Los indios de encomienda, con -su diligencia, convertian sus faenas en útiles emolumentos: trabajaban -en los obrages de lana y beneficio de los tintes, cuyos efectos -transportados al Perú producian oro y plata. Embarazosa cuestion -fuera averiguar si los antepasados fueron mas ricos y opulentos que -los presentes. Lo cierto es que fueron mas laboriosos, y tuvieron -corrientes las maniobras que utilizaba incomparablemente la provincia. - -Restituido de Calchaquí, y concluida la residencia de Lerma, el -Gobernador Velazco lo despachó preso á la corte, donde murió en -prisiones con tanta pobreza, que no tuvo para enterrarse. - -El Adelantado Juan Torres de Vera y Aragon gobernó muchos años la -provincia, al principio por tenientes generales, y personalmente desde -el año de 1587, con plena satisfaccion de los españoles, paz y quietud -de los indios. Aunque podia prometerse honrada y sosegada ancianidad en -prosecucion del adelantazgo, sobre el seguro de los méritos adquiridos -y acatamiento con que todos le miraban, reconociéndole padre y fundador -de la Villa Rica, Xerez, Buenos Aires, Concepcion y Corrientes, el -dulce amor de su patria, Estepa en Andalucía, le movió á renunciar el -adelantazgo, por los años de 1591. - -Por el mismo tiempo, ó entrado ya el año de 1592, se rebelaron los -Mogosnas y Frentones, sitos en las vecindades de la Concepcion -del Bermejo, alzados por sus hechiceros, los cuales, temiendo ser -derribados del alto sólio en que estaban por los PP. Alonso Barzana -y Pedro Añasco, que á la sazon evangelizaron el reino de Dios en las -vecindades del Bermejo, sublevaron los paisanos, prometiéndoles feliz -suceso con el auxilio de sus dioses, que conspirarian en su ayuda -contra los españoles, impíos tiranos de su libertad. Los Mogosnas -creyeron á los hechiceros y dieron principio al alzamiento con la -muerte de algunos españoles, y de D. Francisco de Vera y Aragon, -hermano de D. Alonso de Vera, el fundador de la Concepcion, y teniente -actual de la ciudad. - -El sentimiento de D. Alonso por la muerte del hermano fué grande, y -resolvió la venganza castigando á los rebeldes. Para lo cual juntó sus -milicias, y aliandose con algunos indios de mayor confianza, dió sobre -ellos, y mató gran número de amotinados. Los demas se confederaron con -los Frentones y otras parcialidades de indios, y empezaron á fatigar -tanto á los Concepcionistas y con tal obstinacion, que les obligaron -á desamparar la ciudad, retirándose sus moradores á las Corrientes, -el año de 1632, casi al cuadragésimo-séptimo de su fundacion. Materia -verdaderamente sensible, por lo que facilitaba el comercio de Tucuman, -y digna de que algun ministro adquiera nombre grande, y haga méritos -para nuevos ascensos con su reedificacion. - - - - -§. XIV. - -GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA. - -1592-1594. - - -Por la renuncia de Juan Torres de Vera y Aragon entró á gobernar D. -Francisco Zarate, segun el P. Francisco Bautista, que dice haberlo -sacado del libro capitular de la Asumpcion, añadiendo que substituyó -en su lugar de Teniente General á Juan Caballero Bazan. Aunque la -autoridad del P. Bautista es grande por su diligencia y teson en -revolver antiguedades del Rio de la Plata, nos parece, siguiendo la -autoridad del P. Pedro Lozano, que el que inmediatamente sucedió al -Adelantado Juan Torres, fué Hernando Arias de Saavedra, electo por -pluralidad de votos, segun la cédula del Sr. Carlos V, otras veces -citada, que todavia estaba en vigor. La asignacion de D. Fernando -Zarate, y substitucion en Juan Caballero Bazan, no sucedieron hasta el -año de 1594, en que recibió cédula, y órden para que con retencion del -gobierno de Tucuman, se encargára tambien del Rio de la Plata. - -Hernando Arias de Saavedra, pues, el año de 91 ó 92, empuñó el -baston. Era hijo de Martin Suarez Toledo, y de Ana Sanabria, hija -del Adelantado Juan Sanabria, natural de la Asumpcion, que se gloria -de haber dado cuna á uno de los mayores caballeros del Nuevo Mundo. -Esclarecido en las artes de la paz y de la guerra, de prendas tan -sobresalientes, que los Ministros de la Casa de contratacion de Sevilla -colocaron su retrato entre los heroes eminentes que han producido las -Indias. Soldado tan valeroso, que capitaneando el ejército español, se -presentó el general de los infieles, bárbaro, agigantado, de fornido -cuerpo, robustas fuerzas y terrible aspecto, provocando con altiva -presuncion á nuestro heroe, para medir las fuerzas, y resolver la -campaña con la victoria, ó desgracia de los dos generales. Admitió -Hernando Arias el combate, que fué muy reñido á vista de los dos -campos, por la destreza de una y otra parte en eludir los golpes del -contrario, hasta que Saavedra derribándole en tierra, y segándole la -cabeza con la espada, se restituyó glorioso á su campo entre faustas -aclamaciones de los suyos. - -Visitó la provincia con singular aceptacion, inspirando en los -españoles conmiseracion con los indios. Navegando al puerto de -Buenos Aires, descubrió en los indios remeros una talega de yerba -del Paraguay, que ellos llaman en su idioma _Caá_; que se empezó -á beneficiar durante su gobierno, y aunque por entonces disimuló, -saltando en tierra, quemó en pública plaza la talega, diciendo á -los indios: “no estrañeis esta demostracion, porque á ella me mueve -el grande amor que os profeso, pues oigo, que me dice presagioso el -corazon, que esta yerba será la ruina de vuestra nacion.” - - - - -§. XV. - -GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO. - -1595-1597. - - -A Hernando Arias sucedió D. Juan Ramirez de Velazco, que habia -gobernado la provincia de Tucuman con satisfaccion y crédito. No -ocurrió cosa memorable en su tiempo: pero harto lo es el haber -acreditado su prudencia en las dos provincias, manteniendo en paz á los -españoles, y teniendo á raya á los indios. - -La pacificacion del valle de Calchaquí, y el humilde rendimiento de -estos guerreros esforzados, contribuyeron á la quietud de los demas, -sugetándose y ofreciendo homenaje los menos fuertes con el egemplo de -los mas animosos. En toda la provincia se gozó quieta tranquilidad, á -expensas de su gobernador Juan Ramirez de Velazco; que el año de 1590 -recogió un donativo que ofrecieron gratuitamente las ciudades á su Rey, -cuyos tesoros estaban exaustos por los gastos de la infeliz armada de -Inglaterra, y largas guerras de Flandes. - -Al siguiente año de 1591 planteó una ciudad en el país de los Diaguitas -en 30 grados de altura, á espaldas de la cordillera chilena, que le -cae al poniente, sacando para la fundacion setenta españoles, soldados -valerosos, y sugetos de caudal para costear los gastos de la conquista. -A la poblacion denominó Ciudad de Todos Santos de la Nueva Rioja, cuyo -principio, que despues la enriqueció, fueron numerosas encomiendas de -indios para la labor y beneficio de los campos. - -En el distrito de la Nueva Rioja cae Famatina-guayo, cerro famoso -por las novelas que se cuentan, y por los metales de que, segun se -dice, abundan su senos. Algunos hacen subir al tiempo de los Incas -el beneficio de opulentísimas minas, que enriquecian los imperiales -erarios de estos soberanos, en cuyo nombre ministros de exacta rectitud -y probada fidelidad, velaban sobre los beneficios y atendian á la -cobranza de los derechos. - -Contribuyó á la prosperidad de la Rioja el alzamiento de los -Tabasquiniquitas y Mogas, situados en la falda de la serranía -que cae al poniente de Córdoba: porque vencidos y derrotados por -Tristan de Tejeda, valeroso y afortunado capitan, pidieron la paz y -ofrecieron vasallage. Con su auxilio se empeñó este gefe en nuevos -descubrimientos, tirando mas al poniente, y arrimándose mas á la ciudad -de Todos Santos con la conquista de los Escalonites y Zamanaes, que -pretendió agregar á la ciudad de Córdoba. Pero el Gobernador Velazco, -que miraba á la Nueva Rioja con particular cariño, le cedió los indios -que pacificó el capitan cordobes, adjudicándole el terreno que ocupaban -los Tabasquiniquitas, los Mogas, los Escalonites y los Yamanaes. - -En 1593 emprendió la fundacion de otras dos poblaciones: la primera, -que llamó San Salvador, fió á D. Francisco Algañaraz, noble -Guipuzcoano, en cuyas venas corria la noble sangre de los Ochoas, -señores de Algañaraz, y la de los Murgias y Vilasteguis. Era persona de -valor y prudencia, cuyo especimen habia dado en varias operaciones, que -á su valor y discrecion fiaron los gobernadores pasados, concluyendolas -siempre felizmente y con aplausos. Para la fundacion alistó algunos -pobladores de las ciudades, y la efectuó con suceso tan feliz, que ni -en los tiempos pasados con las invasiones de los Calchaquís, ni en los -presentes con la de los Chaquenses, degeneró de los espirítus de su -fundador. - -Está situada la ciudad en una quebrada que corta la serranía de -Calchaquí en el valle de Xibixibe, entre los rios Jujuy y Siancas, -casi en los veinte y cuatro grados de latitud. Goza temperamento poco -saludable, expuesto á tercianas y á unos tumores que engendra la -malignidad de las aguas en la garganta, que por acá llaman cotos. Tiene -pocos vecinos, pero ricos y bien avenidos. Los primeros pobladores se -aplicaron á sugetar los infieles rayanos, cuya altivez humilló el valor -español; los Purmamarcas, los Osas, los Paypayas, los Tilcanes, los -Ocloyas, y Tilianes, naciones sepultadas en eterno olvido, que parte -habitaban la aspereza de las sierras, parte se dilataban á las márgenes -del Bermejo, y que sin embargo no dieron mucho cuidado al animoso -fundador. Mayor resistencia hicieron los Humaguacas, siempre indómitos -y obstinados en inquietar con correrias á los castellanos. - -La segunda poblacion que de órden de Juan Ramirez de Velazco se -principió, es la villa de Madrid de las dos Juntas, sobre el Salado, -donde este incorpora sus aguas con el rio de las Piedras. Su duracion -fué de poco tiempo, y solo permaneció hasta el año de 1603, en el cual -sus vecinos y los de Talavera, desamparadas sus ciudades, de comun -acuerdo y hermanable sociedad fundaron otra, dos leguas de la villa de -las dos Juntas, á la cual llamaron Talavera de Madrid. Nombre que borró -el tiempo, y prevaleció el de Esteco, con el cual hasta el dia de hoy -es conocida, aun despues que la arruinó un terremoto. - - - - -§. XVI. - -GOBIERNO DE D. FERNANDO ZARATE. - -1597-1598. - - -Al octavo año de su gobierno llegó sucesor á D. Juan Ramirez de -Velazco en D. Fernando de Zarate, caballero del órden de Santiago: tan -cristiano como valeroso, tan circunspecto como vigilante, tan celoso -de los reales derechos, como de los divinos honores, sugeto de tanto -caudal para el gobierno, que á un tiempo empuñó el baston de Tucuman y -Rio de la Plata. En tiempo de su gobierno intentaron los ingleses dos -veces tomar el puerto de Buenos Aires: pero nuestro Gobernador celando -los honores del Rey Católico presidió el puerto con las milicias -tucumanas, y levantó un fuerte para reparar semejantes acometimientos. -Visitó ambas provincias con tanta vigilancia y teson, que de fatiga y -cansancio, antes de concluir la visita falleció al segundo año de su -gobierno, y fué de todos tan llorado en muerte, como amado en vida. - -Por este tiempo llegó á Tucuman Fray Fernando Trejo, digno sucesor -de Fray Francisco de Victoria, hijo del seráfico Padre, el cual -florecía en virtud y letras, en su convento de Lima, y recibida la -cédula de merced el año de 1594, el siguiente tomó posesion de la -silla episcopal. Fué Prelado que llenó las esperanzas que de él se -tenian. Pastor celoso del bien de sus ovejas; padre universal de todos, -abrazando sin distincion de personas al noble, al plebeyo, al indio, -al etiope; si alguno le merecía especial cariño era el desvalido y -necesitado, que disfrutaban su renta episcopal con tanta alegria de -ellos, como sentimiento del misericordioso limosnero, por no tener mas -que dispensar á los pobres. - -Casi al mismo tiempo tomó el gobernalle D. Pedro Mercado Peñalosa, -noble caballero, piadoso, cristiano y valeroso soldado. De su gobierno -ha quedado confusa noticia, de continuas guerras que tuvo con los -infieles por el alzamiento de los Calchaquís, á los cuales contuvo su -valor para que no asoláran las ciudades fronterizas, que enfrenaban de -algun modo su indómito orgullo. - - - - -§. XVII. - -GOBIERNO DE D. DIEGO VALDEZ DE LA BANDA. - -1598-1600. - - -Todo este tiempo, desde la expulsion de Fray Alonso Guerra, careció -de pastor el Rio de la Plata. Tres fueron provistos: Fray Luis Lopez -Solis, Fray Juan Almaraz, Agustinianos, y D. Tomas Vazquez de Liano, -Canónigo magistral de la santa Iglesia de Valladolid, ó de Zamora, como -dicen otros. El primero, promovido al obispado de Quito, y el segundo -al de la gloria, no pasaron á sentarse en la silla episcopal del Rio de -la Plata, y cedieron su lugar al tercero, digno de llenar el vacio de -tan ilustres prelados. - -Pero la provincia del Rio de la Plata no habia aun espiado sus -atentados sacrílegos, ni merecia tener varones tan consumados, y parece -quiso Dios dar muestras de su justo enojo, sacando de este mundo en -Santa Fé de Vera, al Ilmo. Vazquez de Liano, echando ceniza sobre el -fuego prendido por D. Diego Valdez de la Banda, que empezó á gobernar -el Rio de la Plata, en 1598. - -Embarcáronse juntos, y en la navegacion tuvieron pesados encuentros y -sensibles competencias, y hallo expresa memoria de la tolerancia con -que el Ilmo. Liano sufrió los improperios y befas del Gobernador, que -miró con poco acatamiento al príncipe eclesiástico. - -Llegados á Santa Fé, esperando el Ilmo. las bulas para consagrarse, -le llamó Dios para sí con incomparable sentimiento de las personas -religiosas. No mucho despues al Gobernador Valdez de la Banda asaltó -la última enfermedad, en cuyo discurso gritaba dando voces:--“Traigan -silla para el Señor Obispo, que me viene á visitar.” Cláusulas finales, -que repetidas con sobresalto del moribundo Gobernador, dieron á los -presentes materia de varios discursos. - - - - -§. XVIII. - -GOBIERNO DE HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA. - -1602-1609. - - -Con el nuevo siglo empezó la provincia del Rio de la Plata á respirar -aires mas benignos: los tumultos civiles que todo lo consumen, se -acabaron con muerte de los principales motores: los indios desengañados -con la experiencia, y humillados con el castigo, no daban cuidado á la -milicia española: los gobernadores, mas á propósito para descuadernar -provincias que para gobernarlas, habian finalizado sus dias. - -Por muerte de D. Diego Valdez de la Banda entró á gobernar Hernando -Arias de Saavedra, ó por eleccion segun la cédula del Emperador Carlos -V, otras veces citada, ó por nominacion del Señor Virey, en cuya virtud -gobernó hasta el año de 1602, en que recibió cédula real fecha en 18 de -Diciembre de 1601 que le conferia en propiedad el baston del Rio de la -Plata. - -Hernando Arias, pues, sucedió inmediatamente á D. Diego Valdez, y -como tenia ánimo guerrero, emprendió algunas operaciones militares. -Entró, aunque no sé puntualmente el año, á la provincia del Estrecho de -Magallanes, internándose desde Buenos Aires, doscientas leguas tierra -adentro. El suceso no correspondió al valor del capitan ni á la fortuna -de sus empresas: porque él y su gente quedaron prisioneros de guerra en -manos de bárbaros. Tuvo Hernando Arias la fortuna de soltarse de las -prisiones, y entrando segunda vez con milicia mas numerosa, libertó sus -compañeros, y castigó los infieles. - -Otras dos facciones emprendió en su gobierno, aunque no es averiguado -á punto fijo el año:--la conquista del Paraná, y la del Uruguay. En -la primera operacion, con parte de la milicia, tuvo que diferir la -conquista: en la segunda perdió toda la milicia compuesta de quinientos -soldados. ¡Tanto era el furor de los Paranás y Uruguayos, y la ciega -obstinacion con que defendian el originario suelo! - -Por este tiempo gozaba la iglesia del Paraguay un insigne Prelado, -sobrino de mi glorioso Padre San Ignacio, el ilustrísimo Fray Martin -Ignacio de Loyola, nobilísimo Guipuzcoano. Profesaba el seráfico -instituto en la provincia de San José, y resplandecia en virtudes -religiosas, humildad, despejo mundano, y celo apostólico, que obligó á -abandonar primero el mundo, y despues la Europa, viniendo al Paraguay -donde se egercitó como fervoroso misionero en la instruccion de los -gentiles. En tan santa y loable ocupacion, le alcanzó la órden de -restituirse á España, y como sus parientes eran nobles, consiguieron -que se le hiciera propuesta de varias mitras, que no admitió su grande -humildad, con edificacion de la Corte. Pero como á la propuesta -se añadiesen órdenes terminantes, eligió entre los muchos que le -propusieron el pobre y retirado del Rio de la Plata, para el cual fué -presentado á 9 de Octubre de 1601, y consagrado en Valladolid, pasó -luego á tomar posesión de su silla episcopal. - -El año de 1603 celebró sínodo, en que el celo, prudencia y discrecion -respladecieron sobremanera. - -Concluido el sínodo, visitó el Ilmo. las ciudades de su obispado, -con grande utilidad de sus ovejas: y le sucedió que navegando del -Paraguay á Buenos Aires, halló náufragos en la orilla á los PP. Marciel -Lorenzana y José Cataldino, que enjugaban la ropa á los rayos del sol, -y los consoló con palabras llenas de amor y suavidad. A pocos meses de -llegado á Buenos Aires, murió á principios de 1606. - -Sucedióle el Ilmo. Fr. Reginaldo de Lizarraga, natural de Vizcaya en -España, hijo esclarecido de la familia de Predicadores, lustre de su -provincia limense, prior y definidor de ella, provincial de Chile, y -despues Obispo de la Imperial, en cuyo tiempo (año de 1598) sucedió la -fatalísima rebelion de los Araucanos de la Concepcion, adonde trasladó -su cátedra episcopal. Fué promovido á la Asumpcion del Paraguay, y tomó -posesión el año de 1608. - -La conversion de los gentiles hizo muy señalada la época del año -siguiente, que lo fué también de su muerte, dando los jesuítas -principio á la conversión del Guayrá, Paraná y Guaycurús. Habíanse -tentado varios medios, y el de las armas no produjo el efecto deseado. -Sobre eso la Real Magestad tenia expedida una cédula, en que ordenaba á -Hernando Arias que procurára efectuar la pacificacion de los indios por -medio de la predicacion, y no por el estrago y ruido de las armas. - -Efectivamente, el Gobernador Hernando Arias y el Ilmo. Lizarraga, -suplicaron al P. Provincial Diego Torres que señalára misioneros para -Guayra: y como en el P. Provincial ardia el celo de las almas, luego -puso los ojos en los Padres José Cataldino y Simón Malzeta, italianos -de nacion, y escogidos para la conversion del gentilismo guayreño. - -Mas gloriosa por mas dificil, aunque no tan feliz en el suceso, fué la -empresa de los Guaycurús, nacion la mas inculta, vagamunda y bárbara -que conoce la América Meridional. Habitaban al occidente del Paraguay, -fijando á veces su acampamento en la derecera de la Asumpcion sobre -la márgen opuesta. Nada igualaba el atrevimiento de su ánimo, y el -desprecio con que miraban los españoles, contra los cuales se hallaban -en la sazon mas irritados que nunca: porque intentando asaltar la -ciudad en la noche de la fiesta de la Asumpcion de este año, cuando -divertidos con el regocijo pensaban en solazarse, los previno Hernando -Arias matando algunos de ellos, é irritando los demas para la venganza. -Tal era el estado de los Guaycurús, desesperado á juicio de los mas, é -incapaz de admitir el yugo de la ley de Cristo. - -A D. Pedro Mercado y Peñalosa, sucedió el año de 1600, en el gobierno -de Tucuman, D. Francisco Martinez de Leiva, caballero del hábito de -Santiago, mas memorable en las historias chilenas, por su valor contra -los Araucanos que en las tucumanas por sus facciones militares; ó -porque sosegados los indios no ofrecieron egercicio á su valor, ó -porque la muerte aceleró los pasos y cortó antes de tiempo el hilo de -su vida. - -Ocupó su lugar D. Francisco Barraza y Cárdenas: pero su gobierno, -mas breve que el de su antecesor, finalizó la muerte el año de 1605. -Sucedíole Alonso Ribera, célebre en las campañas de Flandes, defensa -de Cambray, sorpresa de Amiens en el ardid del carro de nueces, -operaciones militares en Italia, y valor experimentado en Chile. Su -gobierno en Tucuman por ahora solo ofrece de particular el haber -humillado al orgulloso Calchaquí, al cual puso freno el año de 1607 -dentro del valle de Londres, con una ciudad que llamó San Juan de -Ribera. El año de 1609 deshizo la villa de Madrid de las dos Juntas, -y la incorporó con la de Esteco, trasladando ambas á dos leguas de la -villa de Madrid, de esta banda del rio Salado. - -Proseguia en el gobierno de su iglesia el ilustrísimo Fray Fernando -Trejo, ejemplar de prelados, celando con incomparable vigilancia el -bien espiritual de sus ovejas, tan padre de los pobres en lo que -repartía de sus rentas, como pastor amoroso en la defensa y proteccion -de su rebaño, oprimido á la sazon con extorsiones indecorosas. Defendió -los límites de su obispado contra la pretension del ilustrísimo D. -Alonso Ramirez de Vergara, que se apropiaba el derecho á los pueblos de -Humaguaca y Casabindo. - - - - -§. XIX. - -GOBIERNO DE D. DIEGO MARTIN NEGRON. - -1610-1615. - - -A Hernando Arias de Saavedra, cuyo gobierno terminó á fines de -1609, ó principios de 1610, siguió D. Diego Martin Negron, digno -sucesor de varon tan esclarecido. Era D. Diego caballero de prendas -sobresalientes: su cristiandad realzaba la heredada nobleza, su -discrecion le hacia amable, y su entereza respetable á todos. Tuvieron -en él los indios padre amoroso que se compadeciese de sus necesidades, -y protector inflexible de los fueros de su libertad, desatendidos, ó -atendidos solamente para que la codicia de los encomenderos no los -traspasase mas culpablemente. Punto era este que inútilmente lamentaban -y repetian con frecuencia desde el púlpito los predicadores, con aquel -efecto que si predicáran á estatuas de mármol, sordas á los gritos del -pregonero. Lamentábalo tambien el Gobernador D. Diego, y esforzábase -como justo y compasivo: pero uno solo contra la multitud de poderosos -encomenderos, no podia prevalecer. Arrojo fué, que no desmerece el -nombre de cristiano, el intentarlo, pero el brazo que habia de vencer -este obstáculo pedia superior movimiento y poder mas soberano. - -Tal fué el que trajo el año de 1611 el Dr. D. Francisco Alfaro, Oidor -de la Real Audiencia de Chuquisaca, persona benemérita y de conocidos -talentos para el empleo. Pero antes que registre la historia sus -operaciones, y el fomento que tuvo en nuestro Gobernador, será bien -tomar de atras la carrera, y referir los pasos que sobre el asunto -se habian dado para desterrar el servicio personal de los indios: -punto que pide larga relacion; pero ceñida en pocos términos, es en -sustancia como sigue.--Con el descubrimiento de las Indias empezó el -uso y abuso de los naturales, privándoles, á título de conquista, de la -amada libertad que Dios y la naturaleza les habia concedido, no menos -á ellos, que á los que pretendian hacerse dueños y señores. ¡Quien -dijera que por descubrirse en el corazon de la Europa un nuevo reino, -incognito hasta nuestros dias, y admitir con humanidad los regnícolas -á los descubridores, habian estos de adquirir derecho á cautivar y -poner en mísera servidumbre á los naturales! Y como si fuera poco -hacerse dueños de sus opulencias y ricos minerales, ponerlos tambien en -miserable esclavitud! - -Este infame abuso, que parece obra de una fantasía delirante, introdujo -en América la insaciable codicia, poco ó nada satisfecha con los -inagotables tesoros y minas de que abundan las Indias. Muy á los -principios empezaron á tratar á los naturales cual esclavos, y como -lotes de negros, se transportaban navíos enteros de unas provincias -en otras para ser vendidos en públicas almonedas. Materia era esta -de gran sentimiento para los Católicos Monarcas, cuya piedad celó de -propagar la Fé; y su conmiseracion con los indios les hizo dictar -medidas que juzgaron oportunas para remediar males tan graves, y á la -nacion española indecorosos: expediendo á este fin varias cédulas á -los señores Vireyes, Audiencias y Gobernadores. Pero la suma distancia -debilitaba la fuerza, y atenuaba el rigor de mandatos tan severos. - -No obstante, á esfuerzos de aprémios y severas penas, despues de algun -tiempo se abrogó la envejecida costumbre de cautivar naturales, y de -reducirlos á miserable esclavitud. Bien que en antiguos y recientes -monumentos hallamos algunas _malocas_, (esto es, entradas á cautivar -y apresar indios para venderlos, y servirse de ellos furtivamente en -los domésticos ministerios). Verdad es que desde el tiempo del Señor -Felipe II cesó casi del todo la infame profesion de las malocas entre -los españoles; y si tal cual vez osó la codicia atropellar los reales -mandatos, se buscó asilo de inmunidad en las tinieblas, para no ser -descubiertos con el hurto en las manos. - -Pero la codicia, grande artífice de novedades para sus intereses, se -ingenió en llevar adelante sus ciegos proyectos, y con la introduccion -de un nuevo abuso suplió la privacion de otro. Desterrada la esclavitud -de los indios, ocupó su lugar el servicio personal, á que eran -obligados los miserables por un moderado tributo. - -Sabido es en las histórias de Indias, que los Católicos Monarcas -premiaban el valor de los conquistadores y personas beneméritas con -el repartimiento de algunas parcialidades ó pueblos de indios, mas ó -menos numerosos, á proporcion de los méritos y carácter de los sugetos, -transfiriendo en ellos el derecho que tenian Sus Magestades de exigir -el tributo que antes de la conquista pagaban á sus caciques, Incas y -Emperadores. Llamábanse estos repartimientos, encomiendas, y las que -las poseian, encomenderos, los cuales personalmente ó por medio de -otros, que se llamaban pobleros y egecutores, velaban sobre el trabajo -de los oficiales, y aprovechamiento del tiempo, logrando instantes de -trabajo por no malograr los aumentos de sus intereses. - -El fin de los Católicos Reyes en estos repartimientos; las obligaciones -que imponian á los encomenderos; la piedad y conmiseracion con que -mandaban fuesen tratados los indios de encomienda, pueden llamarse -pensamientos inspirados del Cielo para la conversion de los Americanos -y propagacion de la Fé entre ellos. Pero la insaciable codicia que -todo lo trastorna, convirtió el moderado tributo en esclavitud de los -tributarios, y abrogada aquella, en vez de un corto y pequeño gravámen, -oprimió á los miserables con el servicio personal, el cual, fuera del -nombre, tenia todos los caractéres, y producia todos los efectos de la -esclavitud. - -Era el servicio personal, para explicarlo de una vez, una opresion -tiránica, que compelia á los indios con sus mugeres, hijos é hijas -á trabajar de noche y dia en utilidad de los encomenderos: era una -libertad esclava: libertad en el nombre, y esclava en la substancia, -en los efectos y en la realidad: era un disfraz de servidumbre, que -empobrecia la pobreza de los indios, y enriquecia los tesoros de los -encomenderos: era un dogal, que á fuerza de increibles vejaciones y -trabajos excesivos, sofocaba los espirítus de los indios, y privaba á -millares de la vida: era un tocar alarma, para que se rebelasen con -la opresion, y sacudido el yugo de Cristo, sacudiesen tambien él del -español, como lo egecutaron en Chile los Araucanos; en Tucuman los -Calchaquís, Pulares y Diaguitas; en el Paraguay, los Guaycurús, Paranás -y Guaranís, y en el Rio de la Plata, los Frentones, Querandís y otros -muchos. - -Este abuso infame y opresion injusta de consecuencias infernales, -conmovió los ánimos de los Católicos Reyes, y desde luego se desvelaron -en desarraigarlo. Pero su empeño en muchos años no surtió efecto -favorable; ya por la ambicion de unos, ya por la pusilanimidad de -otros, que no tenian ánimo y les faltaba aliento para hacer frente -á los encomenderos. Las cédulas expedidas á este fin respiraban -misericordia y piedad, capaz de mover corazones mas dóciles y menos -obstinados: pero la resolucion denodada de los encomenderos, y su -temerario atrevimiento, resuelto á cualquier arrojo, obligó á los -reales ministros á suprimir los instrumentos de su comision para -abrogar el servicio personal; hechos cómplices del delito, incursos en -fea desobediencia á las reales órdenes, los que mas debieran promover -su egecucion en materia de tanta importancia. - -Así se pasaron muchos años, los Reyes mandando, los Gobernadores -desobedeciendo, los encomenderos triunfando, y los varones de celo -suspirando inutilmente. ¡Tales eran y tan profundas las raices que -habia echado la codicia en los corazones de los encomenderos! Entrado -ya el siglo décimo septimo, tocó Dios el corazon de D. Juan de Salazar, -hidalgo portugues, avecindado en Tucuman: caballero piadoso, cristiano -y rico, que pasado á España, consumió toda su hacienda abogando en -presencia de Felipe III en favor de los indios contra el servicio -personal, y ultimamente murió, no sin sospecha de veneno, juez -comisionario con ámplios poderes para desarraigarlo en la provincia de -Cuyo. - -Este generoso y compasivo portugues, consiguió, estando en la Corte, -que en el reino de Chile se estableciese Real Audiencia, y para las -provincias de Tucuman, Rio de la Plata y Paraguay se asignase un -visitador, cuya principal incumbencia habia de ser el exterminio del -servicio personal, odioso á los indios, y denigrativo de la nacion -española. La cédula se expidió en 27 de Marzo de 1606, pero su -egecucion retardaron algunos accidentes, aparentes ó verdaderos. El año -de 1610 nombró la Real Audiencia de Chuquisaca á D. Francisco Alfaro, -para que informado personalmente de las cosas en las tres provincias -del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman, arreglase el tributo que se -debia exigir de los indios en reconocimiento de vasallage. - -Era el licenciado D. Francisco Alfaro ministro integerrimo, de méritos -adquiridos con la inflexible rectitud de sus operaciones: celoso -protector de los indios, cuyos agravios habia vindicado en Panamá -y Chuquisaca, en el empleo de Oidor de los dos tribunales. No era -fácil hallar sugeto mas adecuado para el intento: juicio reposado y -penetrativo de las materias: sumo desinteres y limpieza de manos, que -no se mancharon con el lodo de regalos, ni polvorearon los donativos: -inflexibilidad y rectitud, con pecho de bronce para rebatir los golpes -de la sinrazon, y de los que ciegos atropellan á los que pretenden -encaminarlos, expédito en los negocios, no demorando la decision de -las causas sino cuanto pedia el fundo de las materias. El empleo de -visitador, con que vino á las províncias de Paraguay, Rio de la Plata y -Tucuman, era ocupacion de muchos años para otros: pero él lo concluyó -con feliz acierto dentro del año de 1611. - -Tres eran los cardinales puntos de su incumbencia. El primero miraba -á la libertad de los indios, no imaginária y de nombre como hasta -el tiempo presente, sino real y verdadera, á la cual directamente -obstaba el servicio personal: el segundo miraba á los desagravios por -las injusticias pasadas, y el tercero á la tasa moderada de tributos: -punto, á la verdad escabroso, y de vado bien difícil: parte por la -pobreza presente de los encomenderos, para satisfacer á los indios las -injusticias pasadas: parte porque, aun en quien se suponia suficiencia -de caudal, se creia faltar voluntad por los intereses de la codicia. - -Este estado de las cosas, y el temor de no encancerar mas las llagas, -ocasionó el dar dos oficios á la imposicion que se les habia de -poner á los indios de encomienda: el primero de tributo que debian -pagar á los encomenderos, en nombre de Su Magestad, y el segundo -por ser de satisfaccion tan moderada, que lentamente, pero del modo -que únicamente hacian posible las circunstancias, compensase á los -miserables indios el precio de los sudores pasados. Sobre la materia -se tuvieron diferentes congresos en la Asumpcion del Paraguay, cabeza -del Rio de la Plata, y en Santiago del Estero, capital del Tucuman. -Concurrieron hombres doctos, que habian manejado con particular estudio -las materias, los gobernadores de las provincias, y procuradores de las -ciudades. - -Ya parece que era llegada la hora en que á la infernal hidra del -servicio personal se le segase la cabeza, que se habia mantenido con -la muerte de tantos infelices americanos. Todos conspiraban unánimes -á este fin: los Reyes en sus cédulas, el visitador en las juntas, -los gobernadores con el poder de sus bastones, los consejeros con la -rectitud de sus pareceres, y los predicadores y personas de celo con -sus sermones y razonamientos. Nada faltaba ya, sino que se arreglasen -las ordenanzas y que las aceptasen las ciudades. Lo primero pendia -del visitador, y las escribió con tanto acierto, que merecieron la -aprobacion del Monarca, y se insertaron despues entre las leyes de -Indias, _libro_ VI, _título_ 17. - -Lo segundo pendia de las ciudades y encomenderos, y estos y aquellas -llevaron pesadamente la promulgacion del nuevo deuteronómio, que -ceñia los límites á su interminable codicia, y cortaba las alas á -su ambicion. Las ciudades nombraron procuradores, la Asumpcion del -Paraguay al capitan Francisco Aquino, y Santiago del Estero á D. -Fernando de Toledo y Pimentel, cuarto nieto del primer Duque de Alba, -para que tratasen en la Audiencia de Chuquisaca la revocacion de las -nueve ordenanzas; por si acaso en este rectísimo tribunal, no tenia -su apelacion el feliz despacho que deseaban. Señalaron al célebre -Hernando Arias de Saavedra (Sol en esta ocasion eclipsado) procurador -á la Corte, para que abogase por la mayor injusticia en el tribunal de -la rectitud mas síncera. Los gastos de los procuradores costeaban los -encomenderos, liberales en esta ocasion, y pródigos de sus bienes. - -En los tribunales de Indias tuvieron los procuradores de las ciudades -tan mal éxito como era mala la causa que patrocinaban; ordenando con -real severidad se guardasen inviolablemente las ordenanzas del vistador -D. Francisco Alfaro. - -Desde fines de 1609, ó principios de 1610, tenia el gobernalle del -Paraguay D. Diego Martin Negron, y á no ser él piloto tan diestro, -hubiera por ventura en tiempos tan turbulentos naufragado la provincia. -Pero su prudencia en sosegar los principios de tumultos, y su -constancia en promover con inflexibilidad la justicia de los indios -contra las pretensiones de los encomenderos, le descubrieron aquella -senda que debiera ser trillada de los hombres de gobierno; media entre -la condescendencia y severidad, templando la rigidez y acrimonia de -la una con la dulzura y suavidad de la otra, cediendo sin ceder á -los encomenderos, y con algunas leves condescendencias, promoviendo -constante las reales órdenes, y amparando los indios en los derechos de -su libertad. El intimó un auto, bien necesario en las circunstancias, -para que ningun español llevase indios al beneficio de la yerba del -Paraguay, al sitio de Mbaracayú, multando con penas graves á los -transgresores, y confiscando cuanta yerba beneficiasen por manos de -indios. - -Admitió con singular humanidad una embajada del cacique de los -Guaycurús, excediendo en las demostraciones de cariño la inurbanidad de -los bárbaros, y obligándolos á recibir Misioneros. Promovió con celo -cristiano el culto divino, no solo entre los españoles, sino entre los -indios, adornando sus iglesias con algunos donativos que dispensaba su -liberalidad en beneficio de la devocion de los neófitos. Obras de tanta -cristiandad merecian eternizarle en el gobierno: pero la muerte que á -nadie perdona, privó á estas provincias de un celoso promotor de los -intereses de la religion cristiana, y de un ministro real, dotado de -prendas bien singulares. - - - - -§. XX. - -GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA. - -1615-1620. - - -Tomó el gobierno interino el general D. Francisco Gonzalez de Santa -Cruz, y á poco mas de dos meses tuvo sucesor el año de 1615, en -Hernando Arias de Saavedra, tercera vez asunto al gobierno de la -provincia, siempre benemérito del baston; y en esta ocasion mas que -nunca por aquella su vida privada, que apuntamos arriba, tan ajustada y -cristiana que servia de egemplar á la imitacion, y de regla á cuantos -observaban sus procederes. Fomentó con esmero las ordenanzas del -visitador Alfaro, y las nuevas reducciones de Guayrá y Paraná. - -Entendió personalmente en el desagravio de los indios obligando á los -encomenderos á que les satisfaciesen el trabajo de los años pasados, -y los dejasen libres para concertarse con quien á justo precio les -llamase para sus menesteres. Obra prolija que pedia toda la entereza -y cristiandad de Hernando Arias. La extension de la provincia, el -derramamiento de los encomenderos por las alquerias en espacios -tan dilatados; sobre todo, la resistencia y obstinacion de los -poseedores de encomiendas, pedian un ánimo varonil para contrastar las -dificultades, igualando á fuerza de brazos la eminencia de los montes -con la llanura y profundidad de los valles. - -Donde no podia asistir personalmente diputaba jueces de autoridad y -rectitud que atendiesen á la cobranza de los salarios, castigando con -pena pecuniaria los delincuentes, y obligándolos á la satisfaccion del -convenio, conforme á los arreglamientos de las ordenanzas. Dos eran los -principales oficios de estos superintendentes: el primero asistir en el -tiempo de los ajustes, para que no interviniese fraude con detrimento -de los pobres indios: el segundo asistir al tiempo de los pagamentos, -para que en cantidad se arreglasen los salarios á la imposicion de las -ordenanzas. - -Poco era para un corazon tan piadoso, y pecho tan cristiano, el -desagrávio de los indios, sino promovia la Fé entre los infieles. Logró -en su gobierno considerables aumentos en Guayra y Paraná, y se dió -principio á la conversión de los Uruguayos, cuyo país si holló hasta -aquel tiempo algun español, pagó con la vida su atrevimiento. - -Pocas veces se habrá visto baston mas dignamente empuñado, ó en -beneficio y desagrávio de pobres, ó en los progresos y aumentos -de la Fé. El nombre glorioso de Padre de la patria, y tutor de la -religion cristiana, le venia muy adecuado, y por eso era repetido en -boca de todos en obsequio y atencion de sus méritos y operaciones -extraordinarias. Ninguna cosa se caia mas de su peso que anhelar á -mas gloriosos ascensos. Pero Hernando Arias tenia pensamientos muy -diversos: y siempre vivió ageno de honores; y mas placer hallaba en -el régimen pacífico de su familia y casa, que en el gobierno de una -república tumultuante, que solo se sugeta forzada, y obedece á espensas -del rigor. - -Para lograr el cumplimiento de sus deseos, y dar con el fin de su -gobierno mejor ser á la provincia, despachó á D. Manuel de Frías, -procurador á la Corte, para que informado el Consejo sobre la extension -casi interminable de la Provincia, insistiese con eficacia en su -division, cuya necesidad en otras ocasiones habia representado. No era -excesivo el número de ciudades: pero los límites de la provincia eran -de vasta extension, ó por mejor decir sin término. Las dilatadísimas -campañas que corren hasta el Estrecho de Magallanes; las que caen -al norte hasta la Cruz Alta, que deslinda el territorio de Tucuman, -Rio de la Plata, y las riberas del rio Paraguay con las naciones -circunvecinas; los espacios mas imaginarios que trillados, en que se -extendia sin límite, hasta los confines del Brasil, la provincia de -Guayra, eran del gobierno del Paraguay, y obligaban al Gobernador á ser -peregrino dentro de su propia jurisdiccion. - -Sobre eso, los estremos rara ó ninguna vez recibian el influjo de -su cabeza: ó porque llegaban con remision sus órdenes, ó porque -absolutamente les faltaba impulso para tocar en su término. A las veces -sucedia que las autoridades intermédias, que debieran ser el conducto -mas fiel, embarazaban el progreso de aquellos influjos, que hacia -necesarios el estado presente de las cosas. Era pues muy necesaria la -division, y tal la juzgó el Consejo Real de Indias, en vigor de la -representacion que hizo D. Manuel de Frias, quien vino con el gobierno -del Paraguay, y empuñó el baston, el año de 1620. Cuyos sucesos no poco -escandalosos referirá la historia en su propio lugar. - -Casi al mismo tiempo se dividió el obispado del Paraguay, en el que hoy -conserva ese nombre, y en el del Rio de la Plata. Habia vacado desde -la muerte de Fray Reginaldo de Lizarraga hasta el año de 1617, en que -ocupó la silla episcopal el Dr. D. Lorenzo Perez de Grado, natural de -Salamanca, provisto desde el año de 1602 al arcedianato del Cuzco. Era -sugeto de literatura escogida, y muy señalado en el derecho canónico. -Su celo pastoral y conmiseracion con los indios, hicieron memorable su -gobierno, promoviendo con teson incansable la observancia de las reales -ordenanzas, y repartiendo entre los indios la renta de su obispado. - -Proseguia aun con el gobierno de la Provincia tucumana, D. Alonso -Rivera, héroe bien esclarecido, cuyas hazañas inmortalizan las -historias de Flandes, Italia, Chile y Tucuman:--varon enteramente -grande por los ardides militares, por su industria y constancia en -apurar al enemigo las fuerzas, hasta rendirle. En este gobierno hizo su -nombre harto glorioso, sugetando los Pampas que infestaban á Córdoba: -humillando los inconstantes Calchaquís, siempre tumultuantes y rebeldes -al homenage ofrecido. Para contenerlos en los debidos términos, fundó -en la villa de Londres, año de 1607, la ciudad de San Juan de la -Ribera. No es menos recomendable por el fomento que dió al visitador -Alfaro, y la piadosa cristiandad con que favoreció los indios contra -las injustas pretensiones de los encomenderos. - -Estos se quejaron agriamente contra el Gobernador: mas, ¿qué víbora -no se enrosca, cuando la toca la vara, para arrojar su veneno? Mucho -concibieron sus émulos y lo derramaron en cien capítulos, que le -opusieron ante el juez de residencia, pero todos de tan leve peso, -que el menor viento de sus arregladas operaciones los desvaneció sin -dificultad. Fué término de su gobierno el año de 1611, y en él dejó á -sus sucesores un ejemplo memorable do sujecion y rendimiento. - -Tuvo sucesor el mismo año de 1611 en D. Luis Quiñones Osorio, caballero -de Alcántara, principal de la casa y solar de San Roman de los Quiñones -y de la villa de Quitanilla, en el reino de Leon. Diez años habia -servido el empleo de Juez oficial de la real hacienda en la imperial -villa de Potosí, con tanto desinteres, que celando los reales haberes -con atencion de vigilante ministro, descuidaba con cristiano despego de -sus creces y aumentos temporales. El encargó la conversion de los Ojas, -Ocloyas y Paypayas, naciones fronterizas á Xujuy, cuyas vecindades -infestaban con furtivas correrias. - -Eclipsó D. Luis Quiñones de Osorio al visitador Alfaro, adelantando sus -proyectos, é insistiendo con teson en la puntual observancia de las -reales ordenanzas. Resistiéronse los encomenderos pero la Provincia -tucumana conoció, que á la sombra de un gobierno justo, ingénuo y recto -no prevalece el desórden, ni el poderoso avasalla con impunidad los -fueros del inocente desvalido. - -Años antes el Gobernador Alonso de Rivera y el Obispo Trejo habian -informado al Consejo sobre la necesidad de erigir el seminario que -ordena el Tridentino para el servicio de las catedrales, el cual era en -Santiago necesario por la falta de ministros hábiles en las funciones -eclesiásticas. A este fin llegó cédula del Sr. D. Felipe III, en que -aprobaba la ereccion, ordenando se encomendase á la Compañia el régimen -y gobierno de los seminaristas. - -La misma idea de fundar seminario se habia concebido en Córdoba. -Tratóse luego de poner las manos á la obra y disponer cómoda habitacion -para los convictoristas, y religiosos á cuya direccion habia de entrar -el nuevo seminario. Seis mil pesos exhibió el ilustrísimo Señor -Trejo para comprar las casas de Juan de Burgos, uno de los primeros -conquistadores, capaces de admitir buen número de seminaristas. Luego -que en Córdoba corrió la voz del seminario que pretendía fundar -el ilustrísimo Obispo, se alegraron notablemente los ciudadanos, -conociendo que la mas noble parte de su felicidad les habia de venir -de la enseñanza en buenas letras y virtudes cristianas de sus hijos, -deseando con impaciencia el dia en que se habia de dar principio á la -fundacion. - -Este habia de ser el de los Príncipes de los Apóstoles San Pedro y San -Pablo, del año de 1613, en que el Obispo pontificó, bendijo las becas, -y se las vistió de su mano á catorce colegiales, hijos de la primer -nobleza y distincion, descendientes de los primeros conquistadores. -No fué de mucha duracion este seminario, pero en los pocos años su -consistencia llenó la esperanza de la provincia con frutos bien -sazonados. - - - - -SERIE - -DE LOS SEÑORES GOBERNADORES DEL PARAGUAY, DESDE D. PEDRO DE MENDOZA, -HASTA D. FULGENCIO YEDROS, SEGUN CONSTA DE LOS LIBROS CAPITULARES QUE -SE CONSERVAN EN EL ARCHIVO DE LA ASUMPCION; _por el P. Bautista_. - - - - -DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA. - -1512-1534. - - -_Juan Diaz de Solis_, piloto mayor del Rey, de cuya órden, aunque á su -propia costa, salió de España para estas partes y costas magallánicas, -entonces por ninguno otro surcadas, pues fué su derrota el año del -Señor de 1512: y mediante ella, y estar ya declarado por el Papa -Alejandro VI, que desde Santa Catalina hácia el sur pertenencian estas -navegaciones y conquistas á los Reyes de Castilla, y haber navegado -dicho Solis siguiendo la meridional, hasta cuarenta grados, desde donde -retrocediendo dió con la boca del Rio de la Plata, entrándose por ella, -tomó posesion de aquella tierra, y dió á este rio (que los naturales -llamaban _Parana-guazú_, que suena lo mismo, que “rio como mar”) el -título de su apellido: por el cual fué conocido hasta Gaboto, que fué -el segundo que lo navegó, y que le dió el nombre de Rio de la Plata, -por la que de él llevó á España. - -Antes de la llegada de Gaboto, Hernando de Magallanes reconoció su -boca, aunque no entró por él, sino que se enmaró hasta descubrir el -estrecho de su nombre y las islas Filipinas, donde murió, quedando -en su lugar Sebastian Cano, que surcó ambos mares. Como de estos dos -descubrimientos de Solis y Gaboto, aquel español, vecino de un lugar -de Andalucía, llamado Uría, y este veneciano, resultase que muchos -caballeros hidalgos se ofreciesen al Emparador á poblar esta tierra, -que segun daba muestras, era muy poderosa y rica; entre los que con mas -ardimiento hicieron esta pretension, fué D. Pedro de Mendoza. - - - - -PRIMERA PARTE. - -GOBERNADORES DEL PARAGUAY Y RIO DE LA PLATA. - - -I. - -D. PEDRO DE MENDOZA. - -1535-1537. - - -D. _Pedro de Mendoza_, deudo de D.ª María de Mendoza, muger del Señor -Secretario D. Francisco de Cobos; como era criado de la casa real, -y gentil-hombre de boca del Emperador, y por otros respetos, obtuvo -fácilmente esta gobernacion de Su Magestad, con título de Adelantado, -y merced que se le hacia de Marquez de lo que poblase y conquistase, -con todo el rio de la Plata, y en doscientas leguas de una y otra -parte de sus costas. Esforzáronse con esto muchos caballeros de toda -España, ofreciéndose á D. Pedro con sus caudales y personas, teniendo -á mucho honor los que eran admitidos en su compaña. De hecho, salieron -de San Lucar de Barrameda, y se hicieron á la vela en catorce navíos, -el 14 de Agosto 1535; y despues de varios sucesos que ofreció esta -navegacion, tomó puerto y posesion de su adelantamiento en la isla -de San Gabriel, frente al parage donde está fundada hoy la Colonia -de los portugueses, y único asilo, hasta entonces, de los españoles, -para verse de algun modo libres de las continuas invasiones de los -indios infieles de tierra. Dió órden á su hermano D. Diego de Mendoza, -pasase á la parte de Buenos Aires y poblase por aquella costa donde -mejor le pareciese. Como en efecto, como media legua mas abajo de la -boca del Riachuelo, fundó un lugarcillo y casa fuerte, con el título -de _Puerto de Santa Maria_, el que por las crueles invasiones de los -naturales de aquella comarca, y muerte de D. Diego y de los suyos, no -tuvo estabilidad. Viendo este suceso, y la suma penuria en que estaba -toda su armada, que se componia de dos mil y docientos hombres, sin -las mugeres y niños, dió órden el Adelantado de mandar al capitan -Gonzalo de Mendoza por víveres al Brasil; y para pasar rio arriba, -nombró por su teniente general á Juan de Oyolas, y lo despachó con -doscientos hombres, á que registrase aquellos _paranás_ y sus costas, -y viese si podia proveer la armada de algunos bastimentos. En efecto, -así se hizo: pero ni con estas providencias, y otras que le parecieron -acordadas, pudo estorbar la peste, hambre é innumerables otras plagas, -que le habian consumido casi la mitad de la gente; y tenia, segun se -mostraba adversa su fortuna, que sucumbir él y su resto al cúmulo de -tantas desdichas y miserias. Contrarrestado así, y afligido su ánimo, -determinó dejar aquella empresa, ya para sus fuerzas insoportable. Y en -efecto, dejando, ó manteniendo siempre de su teniente general, para las -conquistas del rio arriba, al capitan Juan de Oyolas, en las cuales, de -su órden, se hallaba entendiendo; y para las pertenecientes á Buenos -Aires, isla de San Gabriel, puerto de _Sancti Espiritus_, donde dejaba -alguna gente y casa de su habitacion, &c., nombrando con el mismo -cargo de general, al capitan Francisco Ruiz; dadas otras providencias, -tomó un navío con la gente que le pareció, y se embarcó para España á -principios del año de 1537, en cuya navegacion acabó miserablemente su -vida, su marquesado, adelantamiento y gobierno. - -Conserváronse algun tiempo los conquistadores bajo de la conducta y -mando de sus generales: mas, como las calamidades, en lo que pertenecia -á Buenos Aires, se aumentaban cada dia, tuvo por bien el retirarse Ruiz -con parte de su gente á la Asumpcion, informado de que se pasaba mejor -allí, por la amistad grande que los españoles habian contraido con el -cacique Paraguá, señor de aquella tierra, y con sus indios guaranís; y -que por esta causa quedaba Gonzalo de Mendoza con 60 soldados fundando, -y estableciéndose ya. Todo esto se hizo así el año de 1537. Llegados -los de Buenos Aires á la Asumpcion se hallaron con la novedad de haber -los Payaguás (hasta hoy infamísima raza, que domina todo aquel reino) -despedazado y muerto á traicion al capitan Juan de Oyolas y á todos -sus soldados, de vuelta del descubrimiento del Paraguay arriba. Con -este incidente, y no conviniéndose los capitanes en quien habia de ser -su superior y general, se abrió una cédula del Emperador, que se le -habia fiado al veedor de Su Magestad D. Alonso de Cabrera; y leida en -alta voz y visto su contenido, que era en substancia:--“Que en caso de -morir el Adelantado, sin haber antes ni despues persona legítima que -hiciese sus veces en el gobierno, se juntasen todos los conquistadores -á elegir entre ellos mismos sugeto apto para tal cargo.” Eligieron, en -virtud de esta real providencia, dada en Valladolid, á 12 de Setiembre -de 1537, y nombraron de unánime consentimiento por su Gobernador y -Capitan General, al capitan D. Domingo Martinez de Irala, quien aceptó -el gobierno, y le comenzó con mucho acierto, y á satisfaccion de todos, -este mismo año de su eleccion, que fué el de 1538. - -Segun lo arriba dicho parece está claro haber sido el primer Gobernador -de estas provincias del Rio de la Plata, entonces unidas, el Señor -D. Pedro de Mendoza: cuyo gobierno duró mas de año, despues de haber -entrado y tomado posesion de ellas; y por su fin y muerte, y de sus dos -gefes, el que las serenó, aquietó los turbados ánimos con las pasadas -desgracias del tiempo, las conquistó, redujo á policía, estableció por -capital y república de todas ellas la ciudad del Paraguay, con título -de la Asumpcion de Nuestra Señora, é hizo todo, porque ninguno hizo -tanto, es y fué. - - -II. - -D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA. - -1538-1541. - -Era este caballero capitan de la armada de D. Pedro, y lo habia sido -en España aventajado, y de mucho honor y cuenta, así por sus bellas -prendas y valor, como por su conocida sangre y casa, que trae y tiene -su orígen de la villa de Vergara, provincia de Guipuzcoa. De este -cúmulo de prendas, heredadas y adquiridas, resultó el acierto de su -gobierno, siendo el mayor el haber recogido en la Asumpcion el resto -de la gente que habia dejado el general Ruiz en Buenos Aires, para -que todos unidos en esta nueva fundacion, formasen un cuerpo, que se -pudiese mantener, pues divididos todos perecerian, como se habia visto -practicamente, que apenas se contaban setecientos hombres, de dos mil -y tantos que entraron á esta conquista. De este acuerdo resultó el -que los que se hallasen sueltos, que eran los mas, fuesen tomando por -mugeres las hijas de los naturales, que ellos mismos se las ofrecian y -daban gustosos, para emparentar con hombres tan valerosos y de buenas -partes. Con esto vino á tener tanto aumento esta provincia, que en -menos de cincuenta años ya se habia poblado hasta Buenos Aires, y rio -arriba hasta Xerez, Santa Cruz de la Sierra y provincia del Guayra. Se -mantuvo en su gobierno este señor hasta el año de 1541: en cuyo año se -recibió y entró al Paraguay por Gobernador y su Adelantado. - - -III. - -D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA. - -1541-1542. - -Era este caballero natural de Xerez de la Frontera, pero vecino de -Sevilla, y nieto del Adelantado D. Pedro de Vera que conquistó las -Canarias: pasó de tercero á la conquista de la Florida, que intentó -hacer Panfilio Narvaez y los suyos: los cuales todos fueron muertos y -comidos de aquella gente bárbara y caribe: de cuyo destrozo le libertó -aquel Señor que cuida aun de proteger á la avecita que viene á la red -del cazador. Así libre, cuando mas cautivo y preso él y un esclavo -suyo, determinó este Señor, en tan duro cautiverio, serlo de sus -acciones, viviendo tan ajustadamente como si estuviera en Sevilla; que -miróle Dios, y le preservó de aquel general estrago. - -Tomáronle aquellos bárbaros tanta estimacion y respeto, que lo -eligieron por su capitan y gefe principal; y de cautivo vino á ser -señor casi absoluto. Mas como todo su anhelo era verse entre los suyos, -determinó de atravesar desde allí á Méjico; como lo hizo con gran -trabajo, por la suma distancia y las fragosidades de aquel inculto -país, gastando en esta jornada diez años. - -Puesto en Méjico, determinó pasarse á Castilla, en donde llegó á tiempo -que ya se sabia allí la muerte de D. Pedro de Mendoza, y el estado en -que quedaban las conquistas del Rio de la Plata. Se presentó al Rey -pidiendo este gobierno y adelantamiento, con cargo de conquistar y -poblar toda esta tierra. Lo que, vistos sus méritos, se lo concedió el -Rey, con estas mismas capitulaciones; y de hecho en cinco navios de -armada se embarcó en San Lucar, año del Señor de 1540. - -Llegó á Santa Catalina, y cansado de la navegacion, que no le fué muy -favorable, determinó tirar de allí por tierra al Paraguay: y así lo -hizo, dando órden que las naos siguiesen su derrota hasta San Gabriel, -y dejando allí las mayores, siguiesen las otras hasta la Asumpcion. -Todo lo egecutó con tanta felicidad, que ni en las 400 y mas leguas que -dicho Cabeza de Vaca atravesó por tierra, ni en la penosa navegacion -del Rio de la Plata, le faltó un solo soldado. - -Recibido que fué en la Asumpcion el referido año de 1541, se mantuvo -con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto -del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y -mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó -envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y -presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron -al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien -achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus -manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo -por bien admitir el gobierno. - - -IV. - -D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA. - -1542-1557. - -Siguió _Irala_ desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en que -se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del -Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco -de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin, -en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego -de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la -cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes, -que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y -nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron -y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos -nuestros tiempos, dejaron á esta tierra. - -De su gobierno y acertados proyectos fué informado el Emperador; y -por haber muerto en Sevilla D. Juan de Sanabria, que tenia nombrado -Adelantado de estas provincias, y no haber podido venir á ellas el -hijo de este señor, que era el sucesor, nombró Su Magestad Cesarea al -dicho Irala por tal Gobernador y Capitan General, confirmándole el -mismo título que en su eleccion le dieron los conquistadores, y así se -mantuvo hasta que murió, que fué el año del Señor de 1557. Dejando en -su lugar á D. Gonzalo de Mendoza, su yerno, quien mantuvo el gobierno -solo un año, al cabo del cual murió, no sin sentimiento de toda aquella -república, que veia renovadas y mantenidas en él las buenas prendas del -suegro, y como enjugadas las lágrimas que á todos, sin diferencia, les -sacaba á los ojos su pérdida, ó recuerdo, y ahora mas con considerar -todo acabado. Estando en vigor la provision real, salió otra que tenia -el Ilmo. Sr. Obispo, D. Fr. Pedro de la Torre, en que le conferia el -Rey facultad para que en su real nombre titulase al que en tal caso -eligiesen los vocales. Se hizo la eleccion, presidiendo dicho Ilmo. el -dia 22 de Julio del año de 1558, y fué nombrado Gobernador y Capitan -General. - - -V. - -D. JUAN ORTIZ DE VERGARA. - -1558-1564. - -Este hidalgo, y noble caballero de la ciudad de Sevilla, y uno de los -conquistadores de fama de este país, gobernó hasta el año de 1564: que -persuadido del Obispo, y de una trama bien urdida de Nuflo de Chaves, -fundador de Santa Cruz de la Sierra, desamparó esta provincia y partió -á Charcas, dejando por su lugar teniente en la Asumpcion al capitan -Juan de Ortega. No le salió como pensaba Ortiz esta jornada; pues la -Audiencia lo depuso del gobierno y señaló á D. Juan Ortiz de Zarate, -persona principal y de grandes méritos, quien por pasar á la Corte á su -confirmación, nombró por su Teniente General de estas provincias del -rio de la Plata á Felipe de Cáceres. Vino éste, y fué recibido por tal -en la Asumpcion el 1.º de Enero de 1569. Gobernó con grande inquietud -y bandos, por la oposicion del Obispo, hasta que fué preso el año -de 1572, desde cuyo tiempo un tumultuante, llamado Martin Suarez de -Toledo, se alzó con el mando, á quien por evitar muchos inconvenientes -tuvieron por bien de obedecer, hasta que el año de 1574 llegó á aquella -capital de la Asumpcion, confirmado por el Rey D. Felipe II, y nombrado -Gobernador y Adelantado de estas provincias. - - -VI. - -D. JUAN ORTIZ DE ZARATE. - -1574-1581. - -Este Señor aquietó tanto seminario de discordias, y de su órden, -segun el poder que tenia de Su Magestad, hizo levantar estandarte al -capitan Juan de Garay para que pasase, como en efecto pasó con los -que le siguieron, á fundar el puerto de Buenos Aires. Anuló todas las -resoluciones del intruso Martin Suarez, como consta de un auto proveido -en 22 de Octubre del año de 1575: y por fin gobernó con sosiego hasta -el año de 1581, en que entró tan solamente de Gobernador su yerno. - - -VII. - -D. JUAN DE TORRES VERA Y ARAGON. - -1581-1586. - -Este licenciado se mantuvo en su gobierno hasta el año de 1586, en que -entró de Gobernador y Adelantado - - -VIII. - -D. ALONSO DE VERA Y ARAGON. - -1586-1592. - -Mantuvo su gobierno este caballero sin novedad, hasta el año de 1592, -en el cual el Señor D. Fernando de Zarate, á quien le fué conferido -simultáneamente por el Rey este gobierno y el del Tucuman, hallándo mas -conveniente residir allí, nombró en este por su Teniente General, que -empezó á gobernar desde dicho año de 1592, á - - -IX. - -D. JUAN CABALLERO BAZAN. - -1592-1595. - -Este se mantuvo de General todo el gobierno del Señor Zarate: el cual -concluido y conferido este gobierno á D. Juan Ramirez de Velazco, que -se hallaba ya en Potosí, escribió desde allí y mandó sus poderes para -que se recibiese de su Teniente General - - -X. - -D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA. - -1596-1597. - -En efecto, desde el dia 5 de Septiembre del año 1596 gobernó como tal -General, hasta que llegó el Señor Ramirez, quien viendo lo dilatado -de su gobierno, volvió á nombrar de su Teniente General á dicho -Hernando Arias, cuyo nombramiento hizo el año siguiente de 1597, dia -10 de Setiembre; y repartiéndole jurisdiccion y distrito, hizo otro -nombramiento en D. Antonio de Añasco, caballero hidalgo, declarándole -así mismo su Teniente General. Fué este nombramiento á 20 de Mayo del -mismo año de 1597, como todo consta del libro capitular. Hechos estos -nombramientos, entró á gobernar dicho - - -XI. - -D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO. - -1597. - -Quien, quizá presagiando su muerte cercana, ó para que en aquel trance -no se le hiciese tan pesada la carga, como en efecto suele ser la del -gobierno, tiró á repartirla entre tres: ó seria acaso este caballero de -aquellos, á quienes muchas veces les sirvió de acibar á lo dulce del -mando el reconocer que todo cargo es carga, y muy intolerable. Digo -esto, porque apenas duró un año en su gobierno, y por su fin y muerte -nombró el Virey de Gobernador interino al ya referido - - -XII. - -D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA. - -1598-1599. - -Este fué recibido por tal el 4 de Enero del año 1598; y queriendo -conservar la buena armonia que habia guardado con D. Antonio de Añasco, -le nombró de nuevo por su Teniente General. Mantúvose hasta que vino -nombrado por Su Magestad Gobernador y Capitan General - - -XIII. - -D. DIEGO RODRIGUEZ VALDEZ DE LA BANDA. - -1599-1602. - -Quien fué recibido á 8 de Julio de 1599; y el 17 de este mismo mes -y año nombró de su Teniente General á D. Francisco de Bracamonte y -Navarra. Gobernó hasta el año de 1602, en que se recibió de Gobernador -y Capitan General - - -XIV. - -D. GARCIA DE MENDOZA - -1602-1615. - -Gentilhombre de boca de Su Magestad, á quien mandó el Rey á este -gobierno, por haberse escusado venir á él, por su avanzada edad el -arriba nombrado, Gobernador del Tucuman, D. Fernando de Zarate. Todo -esto consta de la cédula real de D. García, dada en San Lorenzo, á 30 -de Julio de 1598, &c. El año de 1605 entro á gobernar por Su Magestad -de Gobernador y Capitan General el ya nombrado muchas veces - - -XV. - -D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA. - -1605-1611. - -A 30 de Enero del siguiente año de 1606, este eligió y nombró por su -Teniente General á D. Antonio de Añasco. En tiempo del gobierno de este -caballero, vino á esta provincia nombrado por Su Magestad de visitador -general del Paraguay, Ciudad Real hoy destruida y acabada, Villa Rica, -que está en pié, mas no donde estaba en aquel entonces, y Misiones -del Guayra, que tambien no son, ni permanecen, sino tan solamente -campos desiertos, habitados mas de fieras que de hombres:--de todas -estas provincias, vino de visitador aquel gran Ministro, D. Francisco -de Alfaro. Era este señor Oidor de la Real Audiencia de Charcas, y -despues del Real y Supremo Consejo de las Indias. Entró al Paraguay -por los años del Señor de 1608, y concluida su visita y arreglada toda -la provincia, dispuso é hízole unas ordenanzas, que fueron vistas y -aprobadas por Su Magestad y su real y supremo Senado de Indias, las que -estan y deben tener su fuerza en todo aquello que no se ha trastornado, -ni se oponga á nuevas decisiones del soberano. Concluida esta visita y -aquel gobierno, nombró Su Magestad por Gobernador y Capitan General á - - -XVI. - -D. DIEGO MARTINEZ NEGRON. - -1611-1619. - -Empezó su gobierno por los años de 1611, y le obtuvo hasta el sucesor -que nombró Su Magestad de Gobernador y Capitan General, que fué - - -XVII. - -D. MANUEL DE FRIAS. - -1619-1625. - -Entró al Paraguay por los años de 1619. En tiempo de este Señor, que -fué al siguiente año de su gobierno, en 1620, se dividió y separó este -gobierno en lo espiritual y temporal, de él del Rio de la Plata y -Buenos Aires, en este modo. Al del Paraguay señaló el Rey todo lo que -cogia en lo interior la provincia, desde su rio al este, y de norte -á sur hasta el Paraná, ó ciudad de Corrientes esclusive, y estos son -hoy sus términos y límites. A la gobernacion de Buenos Aires señaló -de términos este oeste, desde la boca y costas del gran Rio de la -Plata, hasta las barras de la del Tucuman y de la presidencia de -Chile; y de sur á norte desde donde se pueda extender en las tierras -Magallánicas y tierras del Tandil, hasta dar en el Paraná y ciudad -dicha de Corrientes, y su jurisdiccion inclusive; cuya demarcacion y -territorio conserva hasta hoy. Estos mismos linderos se dieron á los -obispados y á la jurisdiccion ecclesiástica. En cuya atencion, estando -á lo referido arriba, es de notar, que quedó tan solamente D. Manuel de -Frias por Gobernador del Paraguay, sin otra novedad, que fué recibido -este dicho año de 1620 por Gobernador de Buenos D. Diego de Góngora, -y por su primer Obispo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray -Pedro Carranza: continuando en su silla del Paraguay, el Ilustrísimo -y Reverendísimo Sr. D. Fray Tomas de Torres, que despues pasó á ser -Obispo del Tucuman. Esta noticia podrá ver el curioso en el P. Techo, -_libro_ 6, _capítulo_ 16, _pág_. 165. - - - - -SEGUNDA PARTE. - -GOBERNADORES DEL PARAGUAY. - - -_D. Pedro de Lugo y Navarra_ entró y fué recibido en la Asumpcion por -los años del Señor de 1625. - -Gobernador y Capitan General _D. Luis de Céspedes Xaría_: entró á 25 de -Junio de 1631. - -Gobernador y Capitan General _D. Martin de Ledesma_, que entró en -el gobierno por los años del Señor de 1636. En su tiempo se puso en -práctica la cédula de fuerza. - -Gobernador y Capitan General _D. Gregorio Inostrosa_, que entró y fue -recibido á 27 de Junio de 1641. Concluido el gobierno de este Señor, -entró de Gobernador y Capitan General - -_D. Diego de Enobre Osorio_: duró poco y murió á 26 de Febrero del año -1645; y el dia 4 de Marzo del mismo año, de unánime consentimiento de -los particulares, empuñó el baston y entró á gobernar el Ilustrísimo y -Reverendísimo Sr. D. Fray Benardino de Cárdenas. Solos 8 meses escasos -duró en su gobierno, porque á 1.º de Octubre del mismo año de 1645 -entró de Gobernador - -_D. Sebastian de Leon._ Este apenas se mantuvo un año, porque luego la -Real Audiencia mandó por juez pesquisidor de lo acaecido desde el año -1645 con dicho Ilustrísimo Obispo y demas pesares de aquella fatal era, -hasta el año dicho de 1649; y tambien por Gobernador de esta provincia, -al - -Señor Oidor _D. Antonio de Leon Garavito_, quien entró y fué recibido -por tal á 10 de Octubre del año de 1650. - -Gobernador y Capitan General _D. Cristoval de Garay_, entró á 26 de -Julio de 1653. - -Gobernador y Capitan General por la Real Audiencia, y juez pesquisidor, -el Sr. licenciado _D. Juan Blasquez de Valverde_: entró á 21 Setiembre -de 1656. - -Gobernador _D. Alonso Sarmiento de Figueroa_, á 24 de Setiembre de 1659. - -Gobernador _D. Juan Diaz de Andino_, año de 1663. - -Gobernador _D. Felipe Reja Corvalan_, año de 1671. - -Juez y Gobernador el licenciado _D. Diego Ibañez de Faria_, Fiscal de -la Real Audiencia de Guatimala, y juez delegado de la de Charcas en -esta provincia: cuya comision egerció por los años del Señor de 1670 &c. - -Gobernador segunda vez _D. Juan Diaz de Andino_, á 7 de Octubre de 1681. - -Gobernador _D. Antonio de Vera Mugica_, entro á 18 de Octubre de 1684. - -Por muerte del Sr. Mugica, entró á gobernar su Teniente General _D. -Alonso Fernandez Marcial_, y se recibió á 30 de Octubre del mismo año -de 1684. - -Gobernador y Capitan General _D. Francisco Monfort_, caballero del -Orden de Santiago. Entró á 30 de Octubre de 1685. - -Gobernador y Capitan General _D. Sebastian Félix de Mendiola_, entró á -22 de Octubre de 1692. - -Gobernador y Capitan General _D. Juan Rodriguez Cota_; entró á 4 de -Diciembre de 1696. - -Gobernador _D. Antonio de Escobar y Gutierrez_, á 27 de Junio de 1702. - -Gobernador segunda vez _D. Sebastian Félix de Mendiola_, á 26 de -Setiembre de 1705. - -Gobernador, por muerte del dicho Mendiola, nombrado por la Real -Audiencia, _D. Baltazar Garcia Ros_: se recibió á 9 de Febrero de 1706. - -Gobernador y Capitan General por Su Magestad _D. Manuel de Robles_, -entró á 10 de Octubre de 1707. - -Gobernador por Su Magestad _D. Juan Gregorio Bazan de Pedraza_, se -recibió á 5 de Junio de 1713. - -Por muerte suya año de 1716, entró á gobernar el General _D. Andres -Ortiz de Ocampo_. - -Gobernador y Capitan General _D. Diego de los Reyes Balmaceda_, quien -entró á gobernar por el Sr. D. Antonio de Victoria, y se recibió de -este gobierno á 5 de Febrero de 1717. Por las quejas y recursos que -tuvo la Real Audiencia de Charcas, á quien está sugeta esta Provincia -desde que se separó la de Buenos Aires, nombró por juez pesquisidor al -Sr. Oidor y Protector general de Indias - -_D. José de Antequera Enriquez y Castro_; cuyo empleo egerció desde -el dia 15 de Setiembre de 1721, hasta el 6 de Junio de 1722: en que -entró, y fué recibido por Gobernador en propiedad, nombrado por tal, -por el Sr. Virey Morcillo, como consta de su despacho dado en Lima á -24 de Abril de 1721. Es de notar y advertir, que estos ministerios -los egerció este caballero, no simultaneamente, sino muy separados y -divididos, como consta de las fechas dichas, para que el curioso que -leyere los instrumentos, que sobre la tragedia de este Sr. inserto -aquí, no se confunda, y pese bien como puede la emulacion y envidia -denigrar y obscurecer tanto la fama del emulado, que haga creer ser -intruso el que es legítimo. Recibido pues de Gobernador el Señor -Antequera, que sé yo que servicios reales encontró dicho virey Morcillo -en el Señor D. Baltazar García Ros, teniente de Rey de Buenos Aires, -para mandarlo de Gobernador á esta infeliz y combatida provincia. -Resistiósele el dicho Antequera, y la ciudad toda, al estrépito -militar con que venia dicho Ros á tomar posesion de su gobierno; -quien escapándose á uña de buen caballo, se retiró de esta intentona, -dejando en las márgenes del rio Tebicuarí destrozado todo su ejército -Guaraníco, que se componia de mas de 6000 indios, que habia sacado de -las Misiones de los padres Jesuitas. Por pacificador de todos estos -disturbios, mandó el virey al Señor D. Bruno de Zavala, Gobernador de -Buenos Aires á cuya insinuacion se ausentó el Sr. Antequera, y fué -nombrado por Gobernador de esta provincia, segun el despacho del dicho -virey-- - -_D. Martin de Barúa_, que fué recibido como tal el dia 4 de Mayo de -1725. Este mismo año se habia recibido en Lima de virey el Sr. D. José -de Armandarú, Marquez de Castel Fuerte, quien considerando las cosas -del Paraguay, mandó por Gobernador suyo á D. N. Surueta. Este vino, -pero no fué admitido, antes sí el comun ó comunidad, en que entraban -nobles y plebeyos, á manera de las que se levantaron en Castilla en -tiempo del Señor Carlos V, le mandó que se retirase (querian estos -comuneros, que no los olvidase tanto la Corte, y que de su soberano -les viniese su Gobernador): y discreto, ó bien aconsejado, se retiró. -De aquí fueron las furias del dicho Armandarú, cuyos efectos tuvieron -tan dolorosas consecuencias, que aunque no sean de este lugar, por no -dejar pendiente la narracion las apuntaré tan solamente. Perecieron en -Lima en público cadalso el Señor Antequera, y el enviado procurador de -esta provincia, Mena con tres religiosos de San Francisco: es decir, -el auxiliante de Antequera, y dos mas despues, por haber salido en -busca del yerto cadáver de su difunto tio; con un negro que expuso su -vida para libertar la del guardian á quien se acertaba el tiro. En -el Paraguay pereció á manos de los comuneros, el segundo Gobernador -Ruilova, enviado por el Virey, y admitido por tal en su cabildo, y -con él un _Veinticuatro_, nombrado Juan Baez; y se insolentó tanto la -gente, que no es decible los excesos que cometieron. - -El Señor de Barica, luego que vió alterado el pueblo, y empeñado á no -admitir otro Gobernador que él, se apartó con esfuerzo del gobierno, y -ellos nombraron sus generales ó justicia mayor, hasta el año de 1733, -en que recibieron al dicho _Ruilova_ que solo gobernó hasta su muerte -violenta, que fué el día 15 de Setiembre de dicho año de 1733. Continuó -el dicho comun nombrando sus generales: de quien no hago mencion por -ser una madeja sin cuenta. Pero no omitiré el nombramiento que estos -hombres hicieron en el Ilustrísimo Sr. D. Fray Juan de Arregui, que -sucedió así-- - -Este varon grande, luego que le llegaron las bulas y cédula de Obispo -de Buenos Aires, pasó á consagrase en la del Paraguay. Ya concluida -esta funcion, y aprestándose para volverse á su iglesia, acaeció el -levantamiento y muerte del Sr. Gobernador Ruilova. A vista de este -hecho, y otros que trae la insolencia de una república alterada, -procuró atajar todo lo posible estos excesos, yendose á un país que -llaman Guayaibití, donde sucedió la muerte, por estar su Ilustrísima -en un un pueblo inmediato, que pertenece á nuestra religion, nombrado -_El Yita_, en donde se estaba aviando, ya despedido de la ciudad. -Aquí estorbó todo lo posible, que quitasen la vida á un D. Antonio -Arellano, cubriéndolo con su manto, y á todos aquellos que llamaban -_contrabandos_, que eran los que no seguian la parte del comun. -Aquietados ya algunos, supo su Ilustrísima como iban á entrar á la -ciudad para pasar á cuchillo á todos los _contrabandistas_ que en -ella encontrasen; y compadecido é instado de algunos piadosos, volvió -de dicho pueblo, que dista doce leguas, y encontrando al comun en -un vallecito, donde está fundada la recoleccion nuestra que llaman -Buricao, se fué á dicho convento en donde los exortó á que mirasen lo -que hacian, y que nunca se justificaba su causa con tomarse ellos la -justicia, si alguna tenian, matando y robando, &c. Aquietáronse por -entonces, y lo dejaron tranquilo en este retiro de la Recoleta. Pero -una tarde de improviso fueron á decirle que solo de una manera se -sosegarian, y era tomando él el baston de gobernador. Entróse el Santo -Obispo á la pobre iglesia, que entonces teniamos, y ni con súplicas -y exhortaciones que les hizo, pudo persuadirles que disistiesen, -clamando todos á un tiempo, que _la voz del pueblo era la de Dios_. -Viendo este empeño, se retiró su Ilustrísima á nuestro convento grande, -por ver si allí le dejaban, cesando de un intento tan estraño: pero -ni así, porque, como dicen, á tirones le sacaron de la iglesia de -aquel convento y le entregaron el mando y el baston, que tuvo por -bien admitirlos, por evitar mayores daños é inconvenientes, como en -efecto así sucedió, por el mucho amor que le tenian todos. Gobernó su -Ilustrísima desde el dicho mes de Setiembre de 1733, hasta que pudo -conseguir con ellos su retirada á su amada iglesia y patria de Buenos -Aires, dejando en su lugar á _D. Cristoval Dominguez_, que habia sido -su padrino de consagracion, y hombre de toda satisfaccion, que mantuvo -á todos en sugecion y obediencia: hasta que por órden del Virey, al -mandato volvió segunda vez el Señor D. Bruno Mauricio de Zabala á -aquietar y sosegar la tierra. Entró á esta comision el año del Señor -da 1735; y hechas algunas justicias, se retiró á su presidencia de -Chile, á donde pasaba promovido del gobierno de Buenos Aires, en cuyo -camino murió; y segun sus poderes, y comision que traia para nombrar -Gobernador, hizo el nombramiento en el capitan de caballos - -_D. Martin José de Chauregui_, quien desde dicho año de 1735; gobernó -con todo acierto, discrecion y prudencia, hasta que se dignó el Rey -mandar desde Europa nuevo Gobernador y Capitan General, que fué el Señor - -_D. Rafael de la Moneda_, que entró en esta ciudad, y fué recibido -el año del Señor de 1741. Este solo caballero, digno en todo de los -mayores respetos, por su integridad, juicio y demas prendas grandes, -adquiridas y heredadas, que son patentes, porque aun vive avecindado en -Buenos Aires, supo y se dió tanta y tan buena maña entre esta gente, -que pudo acabar con las brasas de los levantados, que habian quedado -ocultas entre las cenizas que dejó D. Bruno. Digo esto, respecto á -que, no obstante estas buenas partidas, por las que hasta ahora le -lloran, tuvo valor uno ú otro eclesiástico para sublevar ó intentar -hacerlo, algunos de aquellos, que habian quedado comuneros, y como se -dice á sombras de tejados. Mas Dios permitió fuese sabedor de todo el -dicho Gobernador, quien con sagacidad y arte, fué prendiendo á los -principales cabezas de esta conjuracion que se ordenaba á quitarle -la vida, por haber celado la honra de Dios y refrenado en ellos, ó -los principales de este alzamiento sus notorios, públicos y torpes -escándalos. Concluida la causa y el proceso, que todo se hizo en breve -tiempo, les mandó quitar la vida. Fueron estos los únicos suplicios -que en todo su gobierno egecutó, porque no sé qué se veia en este -caballero, que hasta los gentiles bárbaros, como son los Payaguás y -demas que hostilizan esta república, á su voz é imperio le obedecian, -y todos se sugetaban y rendian: siendo esto mas de admirar por estar -ciego. Cegó este Señor luego que entró en el gobierno, y acaso la -primera visita que hizo de toda la provincia fué el motivo, por los -ardientes soles del país, á que no estaba acostumbrado. Empero así se -mantuvo con la entereza dicha, hasta el año de 1747 en que entregó el -baston, por orden del Rey, al Sr. Coronel - -_D. Marcos de Larrazabal_, hijo y natural de Buenos Aires: poco gobernó -este Señor, porque por motivos que la Corte tuvo, concediéndole la -merced futura de teniente de Rey de Buenos Aires, le mandó sucesor, que -fué el Señor - -_D. Jaime Sansust_, quien se mantuvo con apacible económia, desde el -año de 1750, basta el de 1761 en que le promovió el Rey á Gobernador de -Potosí. Por esta promocion vino de Gobernador un teniente del presidio -de Buenos Aires y vecino de allí, que nombró el Sr. Ceballos, con las -facultades que este hombre tenia de la Corte: y ya aquí admitido, le -vino la cédula del Rey de tal Gobernador y Capitan General, llamábase - -_D. José Martinez Fontes_ quien, no concluyó su gobierno, porque el año -de 1764, dia 29 de Noviembre, murió de aire perlático; y quedó en su -lugar su Teniente General - -_D. Fulgencío Yedros_, hijo y natural del Paraguay, hombre noble y -de bellísimas prendas naturales, y en grado benéfico, sumo y de gran -valor y espirítu militar, que así en el empleo como antes se le notó -en las entradas varias que hizo tierra adentro contra los infieles -que hostilizan esta provincia. No tuvo en su gobierno los mejores -aciertos, por la mucha emulacion de contrarios, y por causa de haber -nombrado teniente de Curuguatí á D. Bartolomé Larios Galvan, que fué -la piedra de escándalo de aquella villa. Faltóle á este Sr. aquella -destreza política, que casi es imposible encontrar en los que no han -salido de este país. Y por esto tuvo algunos sinsabores y disgustos, en -menos de dos años desde la fecha dicha, hasta el 29 de Setiembre del -presente año de 1766, en que entregó el baston á _D. Carlos Morphí_ -que hoy gobierna, admitido Gobernador segun sé, por una mera carta del -Ministro en que le dá aviso de como el Rey lo tiene hecho Gobernador -de esta provincia. No sé que sea de este gobierno con las novedades de -la Corte, y haber el Rey proveido en otro el ministerio, que tenia el -Sr. de Esquilache, mudado del gobierno al Sr. Cevallos, que patrocinaba -al dicho Morphí, y otras cosas notables que nos comunican cartas -confidenciales de España y Buenos Aires, que no son de este lugar. - - - - -PARTE TERCERA. - -GOBERNADORES DE BUENOS AIRES, - -DESDE QUE SE DIVIDIO ESTA PROVINCIA DE LA DEL PARAGUAY, EN 1620, HASTA -LA ERECCION DEL VIREINATO. - - -_D. Diego de Góngora_, del órden de Santiago, natural del Reino de -Navarra, y descendiente de los Condes de Benavente, fué el primero -que mandó esta provincia en 1620. En el de 1622, á ruegos de algunos -caciques del Uruguay, que solicitaban unirse á la Religion Católica, -encomendó este negocio á los Jesuitas, demostrando su amor y celo -por los naturales. Gobernó hasta el año de 1623, en que falleció, -sucediéndole - -_D. Alonso Perez de Salazar_, natural de Santa Fé de Bogotá, que de -Oidor de la Real Audiencia de Charcas pasó, por real comision, á -establecer las aduanas del Tucuman y Rio de la Plata; y sucediendo -la muerte del Gobernador Góngora, se le encargó el mando de esta -provincia, interinamente, por el Virey de Lima, Marquez de Guadalcazar: -pero al año de su gobierno vino de España el sucesor, y regresándose al -Perú fué Presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca, y en 1624 -entró mandando - -_D. Francisco de Céspedes_, natural de Sevilla, y Veinticuatro de -ella, quien habiendo venido por la ruta del Janeiro, á tiempo que los -Holandeses tomaron la Bahía de Todos-Santos, se embarcó inmediatamente -para este destino, con el fin de asegurar esta ciudad de cualquiera -invasion que proyectasen aquellos enemigos, convocando al efecto gentes -del Paraguay, Corrientes, y Santa Fé. Manifestó igual empeño en la -conversion de los naturales, encargando de esta espiritual conquista -á los PP. Franciscos, de cuyo feliz éxito fundaron varias iglesias, y -entre ellas la de Santo Domingo Soriano, que hasta hoy se conserva. -Despues de siete años de gobierno, entró á sucederle en 1632 - -_D. Pedro Estevan de Avila_, del órden de Santiago, hermano del Marquez -de las Navas, de acreditado valor en las guerras de Flandes, y no menos -en la vigilante defensa de este puerto, que apetecian, y rodeaban los -Holandeses. No obstante, en el primer año de su gobierno tuvo la fatal -pérdida de la ciudad de la Concepcion del Rio Bermejo, muy opulenta, -así por su comercio, como por sus apreciables cosechas, tomada por los -comarcanos infieles con notable destrozo de sus habitantes: siendo -vanas cuantas tentativas se hicieron para su restauracion, pues aun hoy -se conserva en poder de los indios Abipones. Despues de seis años de su -gobierno fué promovido al de Icatota, donde murió, despues de muchos -disturbios con el Virey, Conde de Alva del Liste, y le sucedió en este -gobierno - -_D. Mendo de la Cueva y Benavides_, del órden de Santiago, y de la -Exma. Casa de los Duques de Albuquerque. Principió á mandar en 1638, -despues de haber militado en las guerras de Flandes, haciéndole -acreedor sus recomendables servicios á la gracia de Maestre de Campo. -Fué su mando cruel azote de los usurpadores infieles, que en aquella -época cometian horrendas atrocidades con los españoles en el distrito -de Corrientes, hasta dejarla libre de sus invasiones, y despues que -sugetó su orgullo construyó el fuerte de Santa Teresa para defensa de -Santa Fé, y en 1640 partió para Corregidor de Oruro, por haber venido á -sucederle - -_D. Ventura Mojica_, á quien apenas le permitió la muerte mandar cinco -meses. Manifestó en tan corto tiempo su discrecion y acierto en la -memorable victoria del Mbororé en el Uruguay, en donde murieron 160 -portugueses, y muchos Tupies enemigos, sin pérdida considerable de -españoles. Sucediéndole su teniente general - -_D. Pedro de Roxas_, que solo gobernó mientras se dió cuenta á la Real -Audiencia de Charcas, por cuyo nombramiento entró en su lugar - -_D. Andres de Sandoval_, cuyo gobierno fué tan breve, que recibiéndose -en 16 de Julio de 1641 acabó antes de cuatro meses, entrando á sucederle - -_D. Gerónimo Luis de Cabrera_, sobrino del insigne Hernando Arias de -Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman, y nieto de su desgraciado -fundador; que despues de haber manifestado su valor y pericia militar, -en diversas campañas de estas provincias, finalizó con la paz la dura -guerra con los Calchaquies, hallándose de Comandante General del -Tucuman, por cuyo premio se le dió el mando de esta provincia, donde -tambien hizo timidar los ánimos de los portugueses, que intentaban -abatirle; pero lo hizo ilusorio con sus precauciones, y despues de -cinco años de gobierno, murió en el de la provincia del Tucuman, año de -1646, sucediéndole en éste - -_D. Jacinto de Lariz_, del órden de Santiago, que despues de haber -militado en Milan de Maestre de Campo, no gozó de un gobierno -totalmente pacífico, á causa de algunos disturbios que tuvo con el -Ilmo. Sr. Obispo, con quien despues se reconcilió, sucediéndole -posteriormente - -_D. Pedro Ruiz Baigorri_, del órden de Santiago, y natural de la -ciudad de Estela, en Navarra, que despues de sus acreditados servicios -en Flandes, vino á mandar en 1653. Fué de recomendables prendas, y -defendió este puerto de la invasion de los Franceses, que pretendieron -sorprenderle con tres navíos al mando de Mr. de la Fontaine, Timoteo -de Osmat. Libertó igualmente la ciudad de Santa Fé de la de los -Calchaquies, con general destrozo: amparó los derechos de los indios, y -cesó en este gobierno el año de 1660, sucediéndole - -_D. Alonso de Mercado y Villacorta_, memorable por sus letras, y -disposicion militar que acreditó en las guerras de Cataluña, y en el de -introducir con el Marques de Leganés socorro en Lerida, sitiado por los -Franceses, de donde salió herido. Pasó despues al gobierno de Tucuman, -y por cédula de 13 de Abril de 1618 al de esta provincia. Fortaleció -este puerto, y mejoró de situación á la ciudad de Santa Fé, y despues -de tres años de gobierno, pasó otra vez al de Tucuman, donde aseguró -la paz con los infieles de aquella provincia, ascendiendo de allí á la -presidencia de Panamá, en donde murió en 1681 con el título de Marques -de Villacorta. Sucedióle en el mando de esta provincia el maestre de -campo - -_D. José Martinez de Salazar_, del Orden de Santiago, Gobernador que -era de la Puebla de Sanabria, y Castillo de San Luis Gonzaga; y estando -destinado en 1662 para la campaña de Portugal, se le nombró para el -establecimiento de esta Real Audiencia, y Presidente de ella. Adelantó -las fortificaciones de esta ciudad, y favoreció en extremo á los -Guaranís, defendiendo su conservación contra las continuas irrupciones -de los infieles, y á estos puertos de una armada francesa que intentó -atacarlos. A los nueve años fué extinguida la Real Audiencia, quedando -despues el Sr. Salazar de Gobernador y Capitan General, hasta que en -1674 entró á mandar-- - -_D. Andres de Robles_, del Orden de Santiago, natural de Burgos, que -habiendo militado en Flandes, lo egecutó también contra Portugal, -dando principio á servir en la frontera de Galicia en el ejército del -Marques de Viana, en la campaña del año de 1658 con plaza de capitan -de caballos, y se señaló mucha en la derrota que á 17 de Setiembre -se dió al ejercito del rebelde junto á Valencia del Miño, rubricando -las proezas da su valor con la sangre que derramó en aquel glorioso -combate. Sano de las heridas, volvió á la campaña, y por Diciembre -del mismo año fué uno de los que con mas bizarría acometieron al -enemigo junto á la villa de las Chozas, tomada por nuestras armas con -un rico botin. Hallóse despues en la toma de Monzon, y recuperacion -de Salvatierra año de 1659, por cuyos relevantes méritos ascendió á -Maestre de Campo, y se le confirió el gobierno de estas provincias. -Pero feneciendo este en 1678, pasó á la Presidencia de la isla de Santo -Domingo, viniendo á sucederle en el mismo año. - -_D. José de Garro_, del órden de Santiago, y natural de Guipuzcoa. -Sus distinguidos servicios en las guerras de Portugal y Cataluña lo -elevaron á Maestre de Campo, y al mando de la provincia de Tucuman, que -sirvió mas de cuatro años. Pasando después á esta, hizo abandonar á los -Portugueses el territorio frente de las islas de San Gabriel, en donde -se habian poblado; tomándoles todo el tren de artilleria, municiones -y víveres, y en recompensa pasó á la Presidencia de Chile en 1682 que -gobernó por diez años. Volviendo á España en 1693 fué provisto Capitan -General de Guipuzcoa en 1702, en donde murió á los 40 años de servicio. -Tuvo por sucesor en Buenos Aires á - -_D. José de H. Herrera_, natural de Madrid. Habia militado muchos años -en las campañas de Flandes, Cataluña, Extremadura y Portugal, con los -empleos de Capitan de infanteria, Ayudante de Sargento general de -batalla y Capitan de corazas; hallándose en varios asedios, asaltos y -tres batallas, de que sacó por egecutoria de su valor, muchas y muy -peligrosas heridas, que mas de una vez le colocaron á las puertas de -la muerte, por ser el primero que con animosa intrepidez se expuso -siempre á los mayores riesgos: sobre lo que dieron honoríficos -testimonios los primeros Generales de las armas españolas, los Exmos. -Señores Condes de Marchin y Salazar, y Marqueses de Caracena y Leganés, -pasando á noticia del Rey sus relevantes méritos: en premio de los -cuales se le confirió el gobierno de Peñíscola; luego la Comisaria de -caballería de esta plaza de Buenos Aires, y despues su gobierno, que -manejó nueve años continuos con general aplauso: habiendo entregado la -Colonia á los Portugueses en 1683 por estipulacion de las dos Coronas. -Volviendo á España, obtuvo el gobierno de San Lucar de Barrameda con -la Superintendencia de reales rentas. Por fin, restituido á la milicia -como al centro de su génio marcial, se le confirió el grado de General -de artilleria, en cuyo egercicio murió. Vino á sucederle - -_D. Agustin de Robles_, caballero del órden de Santiago, quien despues -de las sangrientas guerras de Flandes, pasó de Maestre de Campo á la -Castellania de Fuenterabia, de donde vino á este gobierno en 1691, que -sirvió hasta el de 1700, defendiendo valerosa y felizmente este puerto -de una escuadra francesa. Restituido á España, se le honró con el grado -de Sargento general de batalla. Asistió en 1703 al sitio de Gibraltar: -sirvió la Presidencia de Canarias, y pasando despues al gobierno de -Cádiz, murió últimamente de Capitan General de Vizcaya. Vino á sucederle - -_D. Manuel de Prado Maldonado_, Veinticuatro perpetuo de Sevilla, quien -despues de una penosa navegacion de dos años, arribó á este puerto en -1700 con notable quebranto de su salud, y en ocasión de estar amenazada -esta ciudad por una armada dinamarquesa, que á esfuerzo de sus -precauciones hizo infructuosos sus designios. Pero no fueron ilusorios -los que dirigió contra los infieles que se habian confederado con los -portugueses de la Colonia, á quienes desbarató completamente. A poco -mas de dos años pasó al corregimiento de Oruro; entrando á sucederle en -1703 - -_D. Alonso Juan de Valdes Inclan_, soldado de gran valor, que quedó -egecutoriado en las guerras de Cataluña, donde sirvió hasta obtener el -empleo de Maestre de Campo. Dedicó toda su industria y perícia militar -en asegurar estas fortificaciones y plazas á que aspiraba la codicia -lusitana: cuyos reprobados intentos, castigó juntamente, tomándoles -por asalto la Colonia del Sacramento, obligando á los enemigos á una -vergonzosa retirada al Brasil. Despues de estos memorables sucesos, se -vió precisado á pasar á Charcas, llamado de aquella Real Audiencia, en -cuya ciudad falleció, sucediéndole en este gobierno en 1708 - -_D. Manuel de Velazco_, del órden de Santiago, que habiendo egercido el -empleo de General de galeones, al llegar con ellos á Vigo, les prendió -fuego en la Ria, porque no fuesen presa de la armada inglesa; escapando -á tierra en un batel con grande riesgo de su vida. Empezó su gobierno -en 1708; pero se le imputaron tales excesos, que teniendo de ellos -noticias el Supremo Consejo, despachó por Juez de pesquisa al Señor -D. Juan José de Motilua, ministro de aquel tribunal, quien entrando -secretamente en esta ciudad por Marzo de 1712, prendió aquella noche á -dicho Gobernador, le secuestró sus bienes, y substanciándole su causa, -lo remitió preso á España, donde se le dió el correspondiente castigo. -Por su deposición entró á gobernar - -_D. Alonso de Arce y Soria_, Coronel de los reales ejércitos, que -venia destinado á este empleo en los mismos navios en que pasó el Sr. -Motilua, y á quien la muerte apenas permitió gobernase seis meses -escasos. Despues de varias disputas que intervinieron sobre el mando, -se nombró interinamente por el Virey de Lima al Coronel - -_D. Baltazar Garcia Ros_, que restituyó á los Portugueses por órden -de S. M. la Colonia del Sacramento, y habiendo promovido la guerra -defensiva de los Guaranís contra los bárbaros Charruas, Yaros y -Bohanes, que infestaban los caminos con atroces insultos, les obligó á -pedir la paz. Fué nombrado para sucederle - -_El Marques de Salinas_, Gentilhombre de Cámara de S. M.; pero nunca -tomó posesion, por habersele conferido el corregimiento del Cuzco, y -plaza de Contador de cuentas en Lima, y en su lugar se eligió á - -_D. Bruno de Zavala_, natural de la Villa de Durango, en el señorio -de Vizcaya, Caballero del órden de Calatrava, y de acreditado valor -en las campañas de Flandes, bombardeo de Namur, sitio de Gibraltar, -ataque de San Mateo, toma de Villareal y sitio de Lerida, donde la -pérdida de un brazo fué la mas noble egecutoria de su valor. Fué hecho -prisionero en la batalla de Zaragoza, é igualmente lo fué en la plaza -de Alcántara. En prémio de sus distinguidos méritos se le confirió el -grado de Mariscal de Campo y este gobierno, del que tomó posesion en -11 de Julio de 1717; en cuyo tiempo desalojó á los Franceses, que al -mando de Mr. Estevan Moreau se habian establecido en las inmediaciones -del Cabo de Santa Maria á 8 leguas de Castillos, uniéndose con los -infieles. Lo mismo practicó con los Portugueses que intentaron poblarse -en Montevideo, de cuyas resultas fundó por órden de S. M. aquella -ciudad con el nombre de San Felipe y Santiago, dando principio en 1726 -con algunas familias que vinieron de las islas Canarias, construyendo -el fuerte con los indios Guaraníes, y con los mismos perfeccionó el -de esta plaza. Fué muy amante de la tropa, cuidando de que tuviesen -corrientes sus sueldos. Celó con grande empeño el comercio ilícito, -con cuyos decomisos enriqueció al erario. Finalmente satisfecho S. M. -de la conducta de este gran Ministro, se sirvió promoverle, siendo ya -Teniente General, á la Presidencia de Chile, donde hallándose próximo -á caminar, fué comisionado por el Virey de Lima para ir á sugetar la -rebelde provincia del Paraguay, donde entró armado, á pesar de la -resistencia de su Cabildo, y sin temer la secreta conjuracion que se -habia fraguado contra su vida. Su succesor fué - -_D. Miguel de Salcedo_, del Orden de Santiago, y Brigadier de los -reales ejércitos, que se recibió en 23 de Marzo de 1734. Concluido su -gobierno, pasó á España, sucediéndole - -_D. Domingo Ortiz de Rosas_, del Orden de Santiago, y Mariscal de Campo -de los reales ejércitos. Tomó posesión en 21 de Junio de 1742, y cesó -en el de 1745, que pasó á Presidente de Chile, en donde continuando sus -servicios le dió Su Magestad el título de _Conde de Poblaciones_. Tuvo -por sucesor en este gobierno á - -_D. José de Andonaegui_, Teniente General de los reales ejércitos. En -su tiempo vino de España el Marquez de Valdelirios con los comisarios -necesarios para el establecimiento de la línea divisoria con la corona -de Portugal, en virtud del tratado de límites, celebrado el año de -1750, de cuyas operaciones resultó haberse rebelado siete pueblos -Guaranis de la parte oriental del rio Uruguay: por cuyo motivo fué -necesario pasase á contenerlos el Sr. Andonaegui en el de 1755, con -un ejército de 1500 hombres, auxiliado de otro portugues de mil, al -mando del Virey del Janeiro, Conde de Bobadela. Los rebeldes esperaron -ambos ejércitos en las lomas de Caybaté, donde fueron derrotados, con -pérdida de 2500 hombres: con cuyo feliz éxito se allanó el paso hasta -los expresados pueblos, acuartelándose las tropas portuguesas en el de -Santo Angel, y las españolas en el de San Juan, en donde permaneció el -Sr. Andonaegui, hasta que vino á relevarlo - -_D. Pedro de Ceballos_, Caballero del órden de San Genaro, Comendador -de Sagra y Senet en la de Santiago, Gentilhombre de Cámara de Su -Magestad con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. -Empezó á servir el año de 1739 de Capitan en el regimiento de -Caballeria de Ordenes: á poco tiempo fué ascendido á Coronel del de -infanteria de Aragon, manifestando desde luego tan señaladamente su -espíritu, y prendas en las guerras de Italia, que mereció la confianza -de sus generales, y se adquirió el amor y respeto de la tropa, haciendo -ya desde entonces memorable su nombre aun entre los enemigos. Tomó -posesion de este gobierno en 1756, donde acreditó mas su ardor militar -con motivo de la expedicion de Misiones, toma de la Colonia del -Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuertes de Santa Teresa, Santa -Tecla y San Miguel; y finalmente, en la premeditada sorpresa por el -orgulloso capitan ingles Mannamara, que con un navío y dos fragatas -pretendió el dia 6 de Enero de 1763 recuperar la expresada plaza de la -Colonia: quien despues de dos horas y media de un vivo y continuado -fuego, pagó su temerario arrojo, incendiándose el navío nombrado el -Lord Elive, quedando con esta accion mas gloriosas las armas españolas, -debiéndose esta victoria al acierto, valor y talento del Sr. Ceballos. -Por último, despues de otros recomendables servicios, entregó el mando -de estas Provincias á - -_D. Francisco de Paula Bucareli y Ursua_, Caballero comendador de -Almendralejo en la Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M. -con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Tomó posesion -en 15 de Agosto de 1766, egecutándose en su tiempo el estrañamiento de -los Jesuitas. Cesó en el de 1770, que dejó el gobierno á - -_D. Juan José de Vertiz_, caballero comendador de Puerto Llano en la -órden de Calatrava, y Brigadier de los reales ejércitos. Empezó á -servir en el real cuerpo de guardias españolas, en el cual lo egecutó -tambien en las guerras de Italia. Pasó despues á militar en Rusia -con el fin de adquirir conocimientos militares para el régimen del -ejército. Vino á estas Provincias con la sub-inspeccion de las tropas -en 1769, y en su gobierno ascendió á Mariscal de Campo. Fundó en el año -de 1772 los reales estudios en el Colegio de los Regulares Expulsos, y -la casa de Recogidas, con otras disposiciones en órden á policía. En su -tiempo empezaron los insultos de los portugueses por la Banda Oriental -de este rio, á cuyo destino pasó con el objeto de contenerlos. Fué el -último que obtuvo el empleo de Gobernador, por haberse erigido esta -ciudad por capital de Vireynato, como adelante se demuestra. - - - - -CUARTA PARTE. - -VIREYES. - - -_D. Pedro de Ceballos, Cortes y Calderon_, Caballero de la real -órden de San Genaro, comendador de Sagra y Senet en la de Santiago, -Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada, Capitan General de -sus reales ejércitos, Comandante general de Madrid y su distrito, -consejero y sub-decano del Supremo consejo de guerra. Enterado S. M. -de los repetidos é insufribles excesos que cometian los Portugueses -en los distritos de este Rio de la Plata, acordó para la satisfaccion -de sus insultos, elegir al Señor Ceballos, en virtud de sus notorios -conocimientos, valor y pericia militar nombrándole por primer Virey, -Gobernador y Capitan General de estas Provincias, con todas las -franquezas, autoridades y privilegios singulares que consta de su -especial cédula de 8 de Agosto de 1776, y entregándole todo el mando -de la escuadra que se aprestó en Cádiz con este importante objeto, y -de cuyo puerto zarpó en 12 de Octubre de dicho año. Verificó su feliz -arribo al de la isla de Santa Catalina, el 20 de Febrero de 1777, -cuya sola vista, y conocimiento del que la mandaba, fué suficiente -para intimidar los ánimos lusitanos, entregándole inmediatamente sin -un tiro de cañon todas sus fortalezas, por capitulaciones celebradas -el 5 de Marzo: por cuyas resultas le condecoró S. M. con el grado de -Capitan General de sus reales ejércitos. Efectuada la toma de Santa -Catalina, pasó á la Colonia del Sacramento, que se le rindió á su -discrecion, y dirigiéndose despues al puerto del Rio Grande, atajaron -su éxito los pliegos de la paz que recibió en el camino: por lo que -se restituyo á esta capital, donde entró con universal aplauso el 15 -de Octubre de dicho año de 1777, en cuyo mando cesó el 26 de Junio de -1778; y regresándose á España, murió en 26 de Diciembre del mismo, en -el convento de los PP. Capuchinos de Córdoba la Llana. El distinguido -mérito y demas recomendables circunstancias que adornaban á este -respetable gefe, hicieron muy sensible su pérdida á toda la nacion. -Sucedióle - -_D. Juan José de Vertiz y Salcedo_, Caballero comendador de Puerto -Llano en la Orden de Calatrava, y Teniente general de los reales -ejércitos. Fundó el colegio de San Carlos, y casa de Niños Expositos: -estableció la iluminacion de esta capital, y en la fatal época de la -sublevacion del Perú concurrió con sus acertadas providencias á la -pacificacion del reyno con desastre general de los rebeldes, Damaso -Catari, Julian Apasa (alias Tupa-Catari) y sus secuaces. Pasó á -Montevideo por las atenciones de la guerra con los Ingleses, donde se -mantuvo hasta la paz, y entregado despues el mando á su sucesor, se -restituyó á España en donde falleció el año de 1799. Dicho sucesor fué - -_D. Nicolas del Campo_, Marquez de Loreto, Mariscal de Campo de los -reales ejércitos, y Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada. -Sirvió en las guerras de Portugal, y sitio de Gibraltar. Fué un gefe -recto, desinteresado y muy caritativo. Tomó posesion en 7 de Marzo de -1784, reuniéndose en su tiempo la superintendencia de real hacienda al -vireinato. Se nombró para sucederle á - -_D. Juan Vicente de Guemes_, Pacheco de Padilla, Conde de Revilla -Gigedo; pero como obtuviese al poco tiempo la gracia para el gobierno -de Méjico, se eligió en su lugar á - -_D. Nicolas de Arredondo_, Teniente general de los reales -ejércitos, que se posesionó en 4 de Diciembre de 1789. Empezó su -carrera militar en el real cuerpo de guardias españolas, habiendo -servido en las guerras de Italia, y posteriormente de Mayor General -en el ejército del Sr. D. Victorio de Navia, que en el año de -1780 pasó á la Habana en la escuadra al mando del Gefe de ella D. -José Solano. Obtuvo el gobierno de la isla de Cuba, del que fué -ascendido á Presidente de Charuas, y al de este vireinato, en donde -manifestó su celo, bondad y desinteres: debiéndole esta capital el -particular beneficio del empedrado de sus calles, que principió -dando las mas suaves y exactas disposiciones para este útil objeto. -Cesó en el mando en 16 de Marzo de 1795, y dirigiéndose á España, -premió S. M. sus servicios con la Capitanía General del Reyno -de Valencia, y con la encomienda de Puerto Llano en la Orden de -Calatrava. Murió en Madrid el año de 1802. Tuvo por sucesor á - -_D. Pedro Melo_ de Portugal y Villena, Caballero del Orden de Santiago, -Gentilhombre de Cámara de S. M., con egercicio, primer caballerizo -de la Reyna nuestra Señora, Teniente general de los reales ejércitos -y descendiente de los Serenísimos Duques de Braganza. Embarcado de -guardia marina en la fragata _Perla_, tuvo esta un reñido combate -con un jabeque moro, de cuyas resultas habiendo perecido toda la -oficialidad recayó el mando en el Sr. Melo, el cual desempeñó con tal -valor y actividad, que logró rendir la soberbia del moro, haciéndolo -prisionero: por cuya heroica accion lo condecoró S. M. con el grado -de Teniente de fragata. Pasó despues á continuar su mérito en el -regimiento de Dragones de Sagunto, del que siendo ya Sargento Mayor, -se le confirió el gobierno del Paraguay con el grado de Teniente -Coronel; y posteriormente este vireinato, en donde acreditó su celo, -liberalidad, desinteres y amor al real servicio, fundando el fuerte -del Cerro Largo en las fronteras de Portugal, y expidiendo las mas -activas providencias con motivo de la guerra con la Gran Bretaña, -para resguardar estos puertos de cualquier insulto de esta orgullosa -nacion. Pasó despues á reconocer los de la otra banda de este rio, en -cuya honrosa fatiga le asaltó la muerte en Montevideo, el 15 de Abril -de 1797; y siendo trasladado su cadáver á esta capital, fué sepultado -en el monasterio de Monjas capuchinas, segun disposicion de S. E. La -dulzura de su trato, su magnanimidad, y piadoso corazon en remediar las -necesidades públicas y secretas, y en acudir á las urgencias de los -monasterios, pobres y hospitales, hicieron sensible su muerte en la -gratitud de estos habitantes. - -La Real Audiencia gobernó hasta 2 de Mayo, en que tomó posesion - -_D. Antonio Olaguer Feliú_, Caballero de la Real Orden de Carlos III., -Mariscal de Campo de los reales ejércitos, Sub-inspector general de las -tropas de este vireinato, y Gobernador que habia sido de Montevideo. -Sirvió esto emplo en virtud de Real despacho de 29 de Octubre de 1794 -que á prevencion se hallaba depositado en esta Real Audiencia para el -caso de fallecimiento del Sr. Melo. Cesó en 14 de Marzo de 1799, y -entró á sucederle - -_D. Gabriel de Aviles y del Fierro_, Marques de Aviles, Teniente -General de los reales ejércitos, Sub-inspector que fué de las tropas -del vireinato del Perú, y Presidente de Chile. En todos destinos dió -pruebas auténticas de su integridad, desinteres y acreditado celo en -servicio del Rey. Pasó despues á servir el vireynato de Lima, cesando -en el mando de este el 20 de Mayo de 1801, en que le sucedió - -_D. Joaquin del Pino_, Mariscal de Campo de los reales ejércitos, -Gobernador que fué de la plaza de Montevideo, y Presidente de las -reales Audiencias de Charcas y Chile, cuya muerte acaeció el 11 de -Abril de 1804, sucediéndole - -_D. Rafael de Sobremonte_, el 28 del mismo mes. Su gobierno fué uno -de los mas desgraciados para estas Provincias, que fueron ocupadas -por un ejército inglés al mando del Mayor General Guillermo Carr -Berresford, el 27 de Junio de 1806. Ningun esfuerzo hizo el virey para -oponérseles, y se asiló vergonzosamente á Córdoba. El 27 de Agosto del -mismo año, el pueblo de Buenos Aires escarmentó á los invasores, bajo -la hábil direccion del capitan de navío D. Santiago Liniers, y otros -patriotas esforzados. Volvieron segunda vez los Ingleses, con fuerzas -mas numerosas, al mando del General Whitelocke, que tuvo que evacuar la -ciudad, firmando una convencion que le fué impuesta el 7 de Julio de -1807. El único hecho honroso que pertenece al período administrativo de -Sobremonte es la introduccion de la _Vacuna_, que se generalizó despues -por el celo filantrópico del benemérito eclesiástico D. Saturnino -Segurola. La Audiencia, convencida de la nulidad de Sobremonte, -declaró caducado su gobierno, y decretó su prision. Se le subrogó -provisoriamente - -_D. Pascual Ruiz Huidobro_, el 27 de Junio de 1807, á quien sucedió - -_D. Santiago de Liniers y Bremont_, que tomó el mando de este vireinato -interinamente en 16 de Mayo de 1808, y le reemplazó - -_D. Baltazar Hidalgo de Cisneros y Latorre_, el 19 de Julio de 1809, -hasta el 25 de Mayo de 1810, en que se instaló la Junta Superior de las -Provincias, terminando con él en esta parte de América la dominacion -española. - - - - -INDICE - -DE LA - -HISTORIA DEL PARAGUAY, &c. - - -LIBRO I.º--PARTE I. - - _Discurso preliminar del Editor_. - - § 1. _Division del territorio_. 1 - - 2. _Origen de sus habitantes_. 4 - - 3. _Gigantes y pigmeos_. 7 - - 4. _Gobierno, leyes y costumbres_. 9 - - 5. _Preparativos de guerra_. 11 - - 6. _Trage_. 12 - - 7. _Diversiones_. 13 - - 8. _Casamientos_. 15 - - 9. _Educacion de sus hijos_. 18 - - 10. _Recursos y migraciones_. 19 - - 11. _Idolos y hechiceros_. 21 - - 12. _Médicos_. 28 - - 13. _Entierros_. 29 - - 14. _Ideas religiosas_. 32 - - 15. _Cosmografia_. 34 - - 16. _Tradiciones históricas_. 35 - - 17. _Aptitud para las artes_. 36 - - -LIBRO I.º--PARTE II. - - § 1. _Aspecto general del país_. 39 - - 2. _Arboles_. 40 - - 3. _Rios y lagunas_. 48 - - 4. _Peces_. 56 - - 5. _Aves acuáticas_. 60 - - 6. _Volátiles_. 61 - - 7. _Cuadrúpedos_. 65 - - 8. _Reptiles_. 70 - - 9. _Insectos_. 72 - - -LIBRO II. - - § 1. _Descubrimiento_. 1515-1529 79 - - 2. _Desde Gaboto hasta Mendoza_. 1530-1536 84 - - 3. _Gobierno de Pedro de Mendoza_. 1534-1537 88 - - 4. _Gobierno de Oyolas_. 1537-1539 91 - - 5. _Gobierno de Irala_. 1540-1542 96 - - 6. _Gobierno de Cabeza de Vaca_. 1540-1544 100 - - 7. _Segundo gobierno de Irala_. 1545-1556 110 - - 8. _Gobierno de Gonzalo de Mendoza_. 1556-1557 120 - - 9. _Gobierno de Vergara_. 1560-1565 127 - - 10. _Gobierno de Cáceres_. 1566-1572 129 - - 11. _Gobierno de D. Ortiz de Zarate_. 1573-1576 137 - - 12. _Gobierno de Garay_. 1576-1584 142 - - 13. _Gobierno de Torres de Vera_. 1587-1591 158 - - 14. _Gobierno de Saavedra_. 1592-1594 165 - - 15. _Gobierno de Velazco_. 1595-1597 166 - - 16. _Gobierno de Zarate_. 1597-1598 168 - - 17. _Gobierno de Valdez de la Banda_. 1598-1600 169 - - 18. _Gobierno de Saavedra_. 1602-1609 170 - - 19. _Gobierno de Negron_. 1610-1615 173 - - 20. _Gobierno de Saavedra_. 1615-1620 179 - - - _Serie de los Gobernadores del Paraguay, por el P. - Bautista_. 185 - - § 1. _Gobernadores del Paraguay y del Rio de la Plata_. 186 - - 2. _Gobernadores del Paraguay_. 196 - - 3. _Gobernadores de Buenos Aires_. 202 - - 4. _Vireyes_. 209 - - - - -NOTAS - - -[1] RAYNAL. _História filosófica_, libro VIII, § 18. - -[2] JUAN Y ULLOA; Noticias secretas de América, _pág._ 528 _de la edic. -de Londres_. - -[3] _Este nombre comprendia á todos los establecimientos de los -jesuitas en estas provincias._ - -[4] Viages á la América meridional. _Tom. I_, _pág._ 25. - -[5] _Estancia que poseian los Jesuitas, á cerca de catorce leguas de -Córdoba, y en donde tenian parte de su biblioteca y archivo._ - -[6] _História de la Compañia de Jesus, en la provincia del Paraguay_, -Madrid, 1764, 2 tom. en fol. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plat - y Tucumán, by José Guevara - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO *** - -***** This file should be named 62450-0.txt or 62450-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/2/4/5/62450/ - -Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed -Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by the -Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at -http://gallica.bnf.fr) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. 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Guevara.</title> - -<link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - -<style type="text/css"> - -body { - margin-left: 10%; - margin-right: 10%; -} - -h1, h2, h3 { - text-align: center; /* all headings centered */ - font-weight: normal; - word-spacing: 0.2em; -} -h1.faux { margin: 0; font-size: xx-small; visibility: hidden; } -h2 { margin: 1.5em 0 0 0; font-size: 140%; word-spacing: 0.2em; } -h2.nobreak { page-break-before: avoid; } -h3 { margin: 1.5em 0 0 0; font-size: 130%; letter-spacing: 0.05em; word-spacing: 0.2em; } -.subh3c { margin: 1em 0 0 0; font-size: 110%; text-align: center; text-indent: 0; - word-spacing: 0.2em; } -.subh3h { margin: 1em 10% 0 10%; font-size: 110%; text-align: justify; text-indent: -1.5em; - word-spacing: 0.2em; padding-left: 1.5em; } -p { - text-align: justify; - text-indent: 1.5em; - margin: 0; -} - -hr { - width: 33%; - margin-top: 2em; - margin-bottom: 2em; - margin-left: auto; - margin-right: auto; - clear: both; -} - -hr.chap { width: 20%; margin: 3em auto; } -hr.full { width: 100%; border: medium solid silver; margin: 3em 0; } -hr.tir { width: 8%; } - -.smcap { font-variant: small-caps; } - -.mt05 { margin-top: 0.5em; } -.mt1 { margin-top: 1em; } -.mt2 { margin-top: 2em; } -.mt3 { margin-top: 3em; } - -.pt1 { padding-top: 1em; } -.pt3 { padding-top: 0; } - - -.fs75 { font-size: 75%; } -.fs120 { font-size: 120%; } -.fs140 { font-size: 140%; } -.fs150 { font-size: 150%; } -.fs200 { font-size: 200%; } -.fs250 { font-size: 250%; } - -.g0 { letter-spacing: 0.05em; } -.g1 { letter-spacing: 0.1em; } -.g2 { letter-spacing: 0.2em; } - -.ws1 { word-spacing: 0.2em; } - -.front { padding: 3em 0 0 0; page-break-before: always; } -.front p { margin: 0; text-indent: 0; text-align: left; - font-family: sans-serif; font-size: 90%; } -.tit { margin: 3em auto; page-break-before: always; } -.tit p { text-indent: 0; text-align: center; } - -.chapter { page-break-before: always; margin-bottom: 2em; } -.item { margin-bottom: 1em; } -.caja { margin: 3em 35%; border-top: solid 2px black; border-bottom: solid 2px black; - font-family: sans-serif; padding: .5em; } -.caja p { text-align: center; text-indent: 0; } -.centra { text-align: center; text-indent: 0; } -.firma { text-align: right; padding-right: 1.25em; margin-top: 2em; } - -blockquote { margin: 1em 0 1em 3em; } -blockquote p { margin: 0; } - -.pagenum { /* uncomment the next line for invisible page numbers */ - /* visibility: hidden; */ - position: absolute; - left: 92%; - font-size: small; - font-variant: normal; - font-style: normal; - font-weight: normal; - letter-spacing: normal; - text-align: right; - color: #B0B0B0; - text-indent: 0; - word-spacing: normal; -} - -table { margin: 0 auto; } -.toc { border-collapse: separate; font-size: 90%; } - -.tdru { text-align: right; vertical-align: top; white-space: nowrap; padding-right: .5em; } -.tdc { text-align: center; } -.tdl { text-align: left; } -.tdlh { text-align: left; padding-left: 1.5em; text-indent: -1.5em; } -.tdrb { text-align: right; vertical-align: bottom; padding-left: 1em; - white-space: nowrap; } - -/* Images */ -.figcenter { text-align: center; margin: 0 auto; } -img { vertical-align: middle; } -.thin { border: solid thin black; padding: 0; } -.screenonly { display: block; } - -/* Footnotes */ -.footnote { margin: 1em 0 1em 10%; font-size: 90%; } -.footnote p { margin-top: 0; margin-bottom: 0; text-indent: 0; } -.footnote .label { padding-right: .5em; } -.fnanchor { vertical-align: top; text-decoration: none; font-size: 0.65em; - font-weight: normal; font-style: normal; white-space: nowrap; } - -/* Transcriber's notes */ -.transnote { border: thin solid gray; background-color: #f8f8f8; font-family: sans-serif; - font-size: smaller; margin: 3em 0; padding: 1em 2em 1em 0; - page-break-before: always; } -#tnote li { margin-top: 0.5em; text-align: justify; } -.tnotetit { font-weight: bold; text-align: center; margin: 0.5em 0 1em 1em; } - -@media handheld, print -{ - body { margin: 0; } - .pt3 { padding-top: 3em; } - - hr { clear: both; width: 34%; margin-left: 33%; } - hr.chap { width: 20%; margin-left: 40%; } - hr.tir { width: 8%; margin-left: 46%; } - - - .caja { margin: 0 1em; } - .screenonly { display: none; } - .pagenum { display: none; } -} - -</style> - -</head> - -<body> - - -<pre> - -The Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plata y -Tucumán, by José Guevara - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Historia del Paraguay, Río de La Plata y Tucumán - -Author: José Guevara - -Release Date: June 22, 2020 [EBook #62450] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed -Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by the -Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at -http://gallica.bnf.fr) - - - - - - -</pre> - - -<div class="front"> - <hr class="full" /> - <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p> - <p><a href="#ToC">Índice</a></p> - <p><a href="#Notas">Notas</a></p> - <h1 class="faux">Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán</h1> -</div> - - -<div class="screenonly"> - <hr class="chap" /> - <div class="figcenter"> - <img class="thin" - src="images/cover.jpg" - style="width: 28em; height: auto;" - alt="Cubierta del libro" /> - </div> -</div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="tit"> - <p class="fs250"><b>HISTORIA</b></p> - <p class="fs75 mt2">DEL</p> - <p class="fs200 g0 ws1 mt05">PARAGUAY, RIO DE LA PLATA</p> - <p class="fs75 mt1">Y</p> - <p class="fs150 g2 mt05">TUCUMAN,</p> - <p class="fs75 ws1 mt2">POR EL</p> - <p class="fs250 g1 ws1 mt05">P. GUEVARA,</p> - <p class="fs75 ws1 mt1">DE LA</p> - <p class="fs120 g2 mt05">COMPAÑIA DE JESUS.</p> - - <div class="caja mt3"> - <p class="fs150">Primera Edicion.</p> - </div> - - <p class="g1 mt3">BUENOS-AIRES.</p> - <p>—</p> - <p class="fs75 g2">IMPRENTA DEL ESTADO.</p> - <p>—</p> - <p class="fs120 g0"><b>1836.</b></p> -</div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_0"> - <p><span class="pagenum" id="Page_i">[Pg i]</span></p> - <h2 class="nobreak">DISCURSO PRELIMINAR</h2> - <p class="subh3c"><small>A LA</small></p> - <p class="subh3c">HISTORIA DEL P. GUEVARA.</p> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p>Los historiadores del Rio de la Plata salieron casi todos del seno -de la célebre Sociedad, que por cerca de dos siglos egerció un influjo -poderoso sobre los pueblos de estas regiones; y á los Schmidel, Guzman, -y Centenera, que describieron los hechos de la conquista que habian -presenciado, sucedieron los PP. Pastor, Montoya y del Techo, cuyos -trabajos evangélicos la extendieron y afianzaron.</p> - -<p>La Compañia de Jesus no era entonces lo que aspiró á ser en el -último periodo de su existencia. Ceñida á las reglas de su instituto, -cultivaba las ciencias, descollaba en las letras y se afanaba en -perfeccionar los métodos de enseñanza, para hacer de sus claustros -el gimnasio universal de la juventud europea. Entretanto un vasto -continente se ofrecia á las investigaciones de los sábios y al celo -apostólico de los catequistas—dos títulos que reunian en sí los -discípulos de Loyola y de los que anhelaban hacerse dignos. La sancion -religiosa impresa sobre esta conquista, los excesos que la habian -manchado, y la sensacion aun viva y palpitante producida por las -enérgicas protestaciones del Obispo de Chiapa, atrayeron estos doctos -cenobitas á las playas del Nuevo Mundo, arrancándoles de la palestra -teológica, abierta con tanto ruido en Europa por los reformadores.</p> - -<p>Como el Iris cuando ahuyenta la tormenta, desplegando sus colores en -un cielo aun cubierto de nublados, así la presencia de los misioneros -ablandó los ánimos de los combatientes, infundiendo resignacion -<span class="pagenum" id="Page_ii">[Pg ii]</span> en los unos, -inspirando sentimientos mas benévolos en los otros. No contentos con -haber disminuido el número de las víctimas, se propusieron echar los -cimientos de una sociedad, fundada en los principios evangélicos, que -se esforzaban de propagar entre sus neófitos. A la triste condicion de -esclavos substituyeron la de hombres, si no libres, al menos revestidos -con el carácter de cristianos, y á la sombra de sus prácticas -religiosas levantaron silenciosamente el edificio de una espécie de -república, en el seno mismo de la servidumbre y bajo el poder absoluto -de los procónsules.</p> - -<p>Nada les arredraba en el desempeño de sus tareas. Ni la inclemencia -del clima, ni la aspereza del suelo, ni la ferocidad de sus habitantes, -eran capaces de entibiar el celo de estos animosos campeones de la Fé, -cuya filantrópica intervencion se estendió rápidamente de un cabo al -otro del Nuevo Mundo.</p> - -<p>Son imponderables los cuidados, los trabajos, los sacrificios que -les costó el establecimiento de sus <i>Misiones</i>. A cada paso tropezaban -en un obstáculo, y cada obstáculo se convertia en un peligro. En -disidencia con los magistrados, en lucha con los encomenderos y -débilmente amparados por el poder supremo de la metrópoli, tenian que -buscar en sí mismos los medios de accion para desenvolver sus planes y -evitar que se malográra su empresa. A las quejas, á las acusaciones, á -las denuncias, oponian una conducta intachable y el estado tranquilo -de sus colonias. Por mas que se afanáran sus émulos en pintarlos como -hombres temibles y ambiciosos, nunca llegaron á dar á sus asertos la -evidencia que se necesita para producir el convencimiento.</p> - -<p>Los hechos, mas elocuentes que las palabras, desvanecieron estos -ataques, y prepararon á los jesuitas una época de prosperidad y -grandeza. Arbitros de la conciencia de los príncipes, é iniciados -en los mistérios de los gabinetes, reunieron en sus manos todos los -elementos de fuerza, de los que se valieron habilmente para cimentar su -poder. Pero este teson en ensancharlo, mas allá de lo que correspondia -á una corporacion religiosa, empezó á despertar los zelos de aquellos -mismos que habian contribuido á fomentarlo. Las cortes de Lisboa <span -class="pagenum" id="Page_iii">[Pg iii]</span> y de Madrid, sometidas -al influjo de Pombal y Aranda, trabajaron de consuno en derrocar este -gobierno teócratico en América; y sus hostilidades acabaron con la -supresion de los fundadores.</p> - -<p>La história aun no ha rasgado completamente el velo que encubre este -gran acontecimiento: el espirítu filosófico, que egercia una especie -de dictadura en la segunda mitad de la pasada centuria, le atribuyó -un orígen que no parece confirmado por los hechos.—Los Jesuitas no -conspiraron contra los tronos, sino contra sí mismos, ocupando en la -organizacion política de los estados un lugar que no podian conservar -sin invadir los derechos y las prerogativas de la corona.—“No puedo -sugetar estos Padres, (escribia al marques de Pombal su hermano -Carvalho de Mendoza, Gobernador general de Marañon): su política y -destreza son superiores á mis cuidados y á la fuerza de mis tropas. -Han dado á los salvajes costumbres y hábitos que los unen á ellos -indisolublemente.”—Las mismas quejas dirigian á la corte de Madrid los -gobernadores del Paraguay, por la independencia con que los jesuitas -administraban sus misiones, y las continuas competencias que les -suscitaban. El rey mismo tenia que solicitar la cooperacion de estos -misioneros para llevar á efecto algunas de sus medidas, que no siempre -los hallaban dispuestos á segundarlas. Así sucedió con el tratado de -límites de 1750, que fué preciso anular por la tenacidad con que se -opusieron á la evacuacion y entrega de los pueblos fundados en la -márgen oriental del Uruguay. Tenemos originalmente en nuestro poder la -cédula por la cual el rey rogaba al P. Provincial del Paraguay á que -concurriese <i>por su parte</i> á la egecucion de dicho tratado; usando de -los términos mas comedidos, no como acostumbraba con sus subditos, sino -como si tratase con iguales.</p> - -<p>Esta resistencia despertó un levantamiento en las Misiones, y obligó -al Señor Andonaegui, gobernador entonces de Buenos Aires, á ponerse de -acuerdo con las autoridades portuguesas para impedir que el fuego de la -insurreccion se propagase á los demas pueblos. Por mas que los jesuitas -protestasen de su ninguna ingerencia en estos tumultos, no lograron -justificarse; y se hallaban bajo el peso de estas imputaciones, cuando -tuvieron que defenderse contra la acusacion <span class="pagenum" -id="Page_iv">[Pg iv]</span> mucho mas grave de haber atentado á la vida -del rey en Lisboa. La debilidad de las pruebas en que se fundaba este -aserto, y la incoherencia en las declaraciones de los inculpados no -pudieron librar de la muerte al P. Malagrida, cuya memoria quedó afeada -con la nota de regicida. Este suceso completó la ruina de la Sociedad, -en la que fueron envueltos todos sus establecimientos.</p> - -<p>Sea cual fuere el concepto que se tenga formado del espíritu y -las miras de esta órden en Europa, es imposible desconocer el vacío -que dejó su destruccion en América. Mientras que todo se deshacia y -contaminaba, sus miembros se ocupaban en reedificar, y en dar ejemplos -de caridad y templanza. Sobre este punto estan acordes las opiniones de -todos los escritores, aun de los mas descontentadizos.</p> - -<blockquote> - -<p>“Cuando en 1768 (dice uno de ellos, que no suele disimular las -faltas que se cometieron en la administracion de las colonias), cuando -en 1768, las misiones del Paraguay salieron de las manos de los -jesuitas, habian alcanzado un grado de civilizacion, el mayor talvez -al que pueda elevarse un pueblo jóven, y muy superior sin duda á todo -cuando existia en el nuevo hemisferio. Allí, bajo la vigilancia de una -policía rigurosa, se observaban las leyes, eran puras las costumbres, -fraternales los lazos que unian á todos los corazones, se habian -perfeccionado los artes útiles, no faltaban los agradables, era general -la abundancia y nada se echaba menos en los almacenes públicos.”<a -id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a></p> - -</blockquote> - -<p>No es menos honorifica la pintura que hace del gobierno de estos -regulares un ilustre viagero, que habló de ellos como testigo -ocular.</p> - -<blockquote> - -<p>“Hállase esta religion, (<i>los jesuitas</i>) fuera de los desórdenes -de que hasta aquí hemos hablado; porque su gobierno, diverso en todo -al de las otras, no lo consiente en sus individuos. Así no se vé en -ellos la poca religion, los escándalos y el extravio de conducta -que es tan comun en los demas: y aunque quiera empezar alguna <span -class="pagenum" id="Page_v">[Pg v]</span> especie de abuso, lo purga -y extingue enteramente el celo de un gobierno sábio, con el cual se -reparan inmediatamente las flaquezas de la fragilidad. Aquí brilla -siempre la pureza en la religion; la honestidad se hace carácter -de sus individuos, y el fervor cristiano, hecho pregonero de la -justicia y de la integridad, está publicando el honor <i>con que se -mantiene igual en todas partes</i>.”<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" -class="fnanchor">[2]</a></p> - -</blockquote> - -<p>En esta escuela austera de costumbres se formó el P. José Guevara, -autor de la história que nos ha cabido la suerte de sacar del olvido. -Nació, en 1720, en Recas, pequeño pueblo en las inmediaciones de -Toledo; y al entrar al adolecencia adoptó el instituto de San Ignacio, -en donde pronunció sus votos luego que terminó sus estudios. Dotado -de un génio activo y de un talento despejado, solicitó como un favor -de pasar al Nuevo Mundo para participar de los trabajos de sus -hermanos.</p> - -<p>Entre todos los establecimientos que corrian á cargo de la Sociedad, -los que mas llamaban su atencion eran las misiones del Paraguay, que -se hallaban en un estado de prosperidad extraordinaria. La extension -que habian adquirido en su último periodo, hacia indispensable el -aumento de operarios, los que se procuraba escoger entre los mas -aprovechados, para servir de maestros en los colegios establecidos -en Buenos Aires, en la Asumpcion y en Córdoba. En esta clase fué -comprendido el P. Guevara, llamado á ocupar la cátedra de filosofia en -uno de estos noviciatos. En ninguna época la Provincia del Paraguay<a -id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a> habia -contado con hombres mas eminentes. Cardiel, Lozano, Quiroga, Falkner, -Dobrizhoffer, gozaban de una reputacion que no han desmentido sus -obras. Mas jóven que ellos, el P. Guevara fué destinado á ser el -historiógrafo de su órden, cuyo cargo habian desempeñado sucesivamente -los PP. Pastor, del Techo, Cano, Peñalva, y el mas indefeso de todos, -el P. Lozano.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_vi">[Pg vi]</span></p> - -<p>Aunque en los escritos de sus predecesores se tratase prolijamente -de la fundacion y de los progresos de las misiones, quiso el P. Guevara -volver á indagar su orígen, y el estado primitivo de las tribus, que -bajo el yugo suave del evangelio habian depuesto la ferocidad de sus -antiguas costumbres. Este cuadro rápido, pero verídico, de la época -anterior á la conquista, acredita acierto en la eleccion de los -materiales, método en su distribucion, y una reserva recomendable -en hablar de hechos sobrenaturales é improbables: prendas poco -comunes en nuestros historiadores, y realzadas por un lenguage fácil, -correcto y elegante, en el que no hemos podido hallar los defectos -que le nota Azara, cuyos sarcasmos son inmerecidos.<a id="FNanchor_4" -href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a></p> - -<p>En el cotejo que él hace entre Lozano y Guevara, solo un espíritu -preocupado, ó un juez inexperto, pueden hallar superioridad en el -primero. Prolijo en las narraciones, lánguido y descolorido en el -estilo, el P. Lozano ha comprometido la dignidad de la história por -la facilidad con que ha acogido las tradiciones vulgares, por mas -estrañas y absurdas que fuesen. Guevara no es absolutamente libre de -este reproche; pero su candor tiene sus límites, y cuando los salva -no es por exceso de credulidad, sino porque no se atreve á dudar de -lo que aseveran testigos presenciales. Sin embargo, en la cuestion de -los <i>Césares</i>, despues de haber discutido con independencia todas las -opiniones, declara imposible su existencia, acreditando buen sentido -y cordura en sus argumentos. Tal vez su carácter religioso le impedió -expresarse con la misma libertad en materias mas graves.</p> - -<p>Personas que nos merecen crédito nos han asegurado, que lo que queda -del P. Guevara es apenas la mitad de lo que habia escrito; y que la -segunda parte de su história, talvez la mas interesante, por contener -los sucesos de una época mas cercana, le fué arrebatada en Santa -Catalina,<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> -donde le sorprendió la supresion de su instituto, en compañia del -P. Falkner, autor de una obra que hemos <span class="pagenum" -id="Page_vii">[Pg vii]</span>publicado en el 1.<sup>er</sup> tomo de -nuestra coleccion. Se añade tambien, que entre las várias instrucciones -comunicadas al gobernador Bucareli, para llevar á efecto la expulsion -de los Jesuitas en estas provincias, se le mandaba de recoger y enviar -á España el manuscrito de la história del P. Guevara. Esta comision fué -desempeñada por el Dr. D. Antonio Aldao, letrado de crédito de aquel -tiempo, y cuya presencia no bastó á preservar de la dispersion y del -pillage tantos documentos preciosos del saber y de la aplicacion de la -Sociedad que habia civilizado estas provincias!</p> - -<p>El P. Guevara, fiel á su mandato, habia enlazado los acontecimientos -políticos que publicamos, con los de la Compañia de Jesus, de cuyos -detalles hemos prescindido, por hallarse registrados en la voluminosa -obra,<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> que -con este mismo título y objeto dió á luz el P. Lozano.</p> - -<p>El manuscrito de que nos hemos valido, pertenece á la selecta -biblioteca del Señor Canónigo, Dr. D. Saturnino Segurola, á quien -volvemos á tributar publicamente nuestra gratitud, por el vivo empeño -que toma en el buen éxito de nuestra empresa.</p> - -<p>A mas de esta copia, tenemos noticia de otras dos que existen en -Buenos Aires: la una en la biblioteca pública, y la otra en poder de la -familia del finado D. José Joaquin de Araujo. En el convento de los PP. -Domínicos de los Lules, en la provincia de Tucuman, deberia conservarse -el egemplar que les ofreció el autor, por la cariñosa hospitalidad que -le dispensaron; y no seria improbable que fuese este el mas completo de -todos los que hemos mencionado.</p> - -<p>Cual fué la suerte del P. Guevara, despues de la expulsion:—donde -y cuando acabó sus dias, lo ignoramos igualmente; y hemos solicitado -en vano la obra del P. Diosdado Caballero, que por haber descrito la -vida literaria de los últimos jesuitas, deberia haber recogido estas -noticias.</p> - -<p class="firma"><b>PEDRO DE ANGELIS.</b></p> - -<p><i>Buenos Aires,</i> 15 <i>de Mayo de</i> 1836.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_1">[Pg 1]</span></p> - <h2 class="nobreak" title="Libro I.º - PARTE I.">HISTORIA DEL PARAGUAY.</h2> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p>La historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman es obra -verdaderamente difícil, superior á estudio ordinario, y poco menos -que insuperable á toda humana diligencia. Los tiempos juiciosamente -críticos en que vivimos; la falta de escrituras en gentes que usaban -por anales la tradicion de los mayores, en cuyos lábios, al pasar -de unos á otros, se vestian los sucesos con nuevo trage, cortado y -cosido al gusto del analista; el descuido en archivar los monumentos -primitivos, que hace respetables la antiguedad; la poca fidelidad -de algunos historiadores, y relaciones, unas que salieron á luz sin -mérito para ello, otras que se conservan manuscritas; la falta de -sinceridad con que los primeros conquistadores refirieron sus proezas, -haciendo escala para el ascenso con falsa ponderacion de sus méritos, y -abatimiento de sus émulos; la distancia de mas de dos siglos, que han -corrido despues de la conquista, y finalmente lo vidrioso de algunos -sucesos, dificultan esta obra, que algunos emprendieron y que aun desea -el orbe literario.</p> - -<p>Lo cierto es que no le faltan méritos para que los estudiosos se -entretengan con su lectura. La cualidad de ella y su asunto tienen toda -la especiosidad y atractivo que busca la curiosidad en las historias -de Indias:—novedades que deleitan, prodigios naturales que admiran, -conquistas que entretienen, tiranias y levantamientos que asombran.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_1"> - <h3 title="§. I. DIVISION DEL TERRITORIO.">§. I.</h3> - <p class="subh3c">DIVISION DEL TERRITORIO.</p> -</div> - -<p>Paraguay, provincia de la América Meridional, en tiempos antiguos -hacia un cuerpo con el Rio de la Plata, y era gobernada en lo civil -por una misma cabeza, y por otra en lo eclesiástico, cuya jurisdiccion -se extendia, cuanto al terreno, casi sin límites ni linderos que la -ciñiesen. Desde la embocadura del Rio de la Plata, en 36 grados de -latitud austral, se dilataba hasta el nacimiento del Paraguay <span -class="pagenum" id="Page_2">[Pg 2]</span> en trece grados, señoreando á -oriente y poniente multitud de gentes, parte sugetas voluntariamente, -parte á fuerza de armas.</p> - -<p>Por la costa dominaba desde el cabo de Santa Maria hasta mas allá -de la Cananea, que corta la Cordillera áspera, por donde corre para -restituir al mar copiosos raudales, en altura de poco mas de 25 grados. -Por el norte se avecinaba á los confines del Perú, en cuyos cantones -estableció una colonia en el pais de los Travasicosis, que llamamos -Chiquitos, sobre las márgenes de un arroyo tributario del Guapay. Al -occidente podia dilatarse, tirando hácia las cabezadas del Pilcomayo -y Bermejo, hasta los distritos rayanos del Perú. Por el sur desde el -Cabo Blanco prolongaba sus términos hasta el Estrecho, dominando con -los títulos de derecho, y no con efectiva conquista, la provincia -magallánica, ó de los Patagones hasta los contornos de Chile. Tanta -extension de linderos le conciliaron justamente el título de <i>Gigante -de las provincias de Indias</i>. Por lo menos daba fundamentos para -persuadirnos que era un cuerpo desmedido, animado de alma pequeña, -cuyos influjos no alcanzaban á las extremidades.</p> - -<p>El año de mil seis cientos veinte, se le desmembró todo el gobierno -del Rio de la Plata, desde el Paraná hasta su embocadura en el Océano, -y desde aquí hasta la Cananea por un lado, y por el otro, el estrecho -de Magallanes. Felipe V, en dos cédulas, una de once de Febrero de mil -seis cientos veinte y cinco, y otra de seis de Noviembre de mil seis -cientos veinte y seis, agregó al gobierno del Rio de la Plata todas las -Misiones que sobre el Paraná y sus vertientes, por una y otra costa, -doctrina la compañia de Jesus. D. Fernando VI, rey de España, y D. -Juan V, rey de Portugal, firmaron el año de mil setecientos cincuenta -un apeo, por el cual se le adjudicaban á la corona portuguesa las -cabezadas del Paraguay y Cuyabá, desde la embocadura del Jaurú al -poniente del mismo Paraguay, casi en la derecera de Morro Escarpado que -le cae al oriente.</p> - -<p>La provincia del Rio de la Plata, separada del Paraguay desde el año -de mil seis cientos veinte, ocupa un terreno dilatadísimo: conviene á -saber, desde el Paraná hasta su derramamiento en el Océano, y desde -aquí siguiendo la ribera del mar brasílico, hasta la Cananea, y por -la costa magallánica, hasta el Estrecho de su denominacion. Cuanto se -extiende largamente el terreno que ocupa, tanto es limitado. En cuanto -á las ciudades que estan bajo de su gobierno, Santa Fé de Vera, San -Juan de Vera ó Siete Corrientes, las Misiones sobre el Paraná, y<span -class="pagenum" id="Page_3">[Pg 3]</span> el Uruguay, con algunos pagos -y presidios, son todo el distrito de su jurisdiccion.</p> - -<p>La costa de Patagones, desde el Cabo de San Antonio hasta el -Estrecho, es de hermosa y agradable perspectiva, mirada desde el mar. -Pero quitada la apariencia con que engaña, y desnudas las fábulas -con que las desfiguran los ingleses y holandeses en sus cartas y -relaciones, nada tiene bueno para el establecimiento de ciudades.</p> - -<p>Los viageros ingleses y olandeses describen en sus mapas y -relaciones variedad de rios, y oportunidad de sitios para la fundacion -de pueblos y ciudades. Nada de esto ofrece la costa. Los rios Gallegos, -de Santa Cruz, de los Camarones, y de San Julian, que los hacen venir -cinquenta leguas de tierra adentro, no son otra cosa que abras de la -costa, hácia donde la marea, que en aquellas partes es de seis brazas, -entra á ocupar los senos interiores de la tierra: y en tiempo de -bajamar aquellas aberturas restituyen las aguas que recibieron, como -si fuesen otros tantos pecheros que tributan al mar crecidos raudales. -En lo demas ni rios hay ni señales de ellos, y solo se descubren -vestigios de torrentes, que en tiempo de lluvias se precipitan al mar -por aquellas abras.</p> - -<p>Comodidad para levantar ciudades, y establecer poblaciones no ofrece -la costa. Es la tierra enhiesta, sin maderas para edificios, sin leña -para el fuego, sin agua para los menesteres humanos, sin meollo para -recibir las semillas, y en una palabra falta de todo lo que necesita -una ciudad para su establecimiento y conservacion.</p> - -<p>La tercera provincia de nuestra descripcion es Tucuman, situada en -la zona templada casi enteramente, menos por el lado que confina con -el Perú, que toca en la torrida hasta el vigesimo secundo grado de -latitud: corta norte á sur trescientas leguas, y se dilata de oriente -á poniente, doscientas. Parte términos con el Rio de la Plata y -Paraguay por el oriente, y al poniente se prolonga hasta la Cordillera -Chilena; y desde la derecera de Coquimbo, por los despoblados de -Atacama, confina con lo mas septentrional del Perú. Hácia el sur -deslinda jurisdiccion en la Cruz Alta con Buenos Aires, y se interna -hasta la provincia magallánica por las interminables campañas que le -corresponden.</p> - -<p>No abunda en minerales de oro y plata, aunque al principio tuvo -fama de rica y presunciones de opulenta. Hánse descubierto estos -últimos años algunas vetas de oro, pero tan escasas, y el oro es -<span class="pagenum" id="Page_4">[Pg 4]</span> de quilates tan -bajos, que mas empobrecen á sus dueños que enriquecen los ingénios. -Sus mejores minas y mas apreciables son pingues pastales, y dehesas -extendidas en que se crian tropas crecidas de mulas, que mantienen -con utilidad el comercio de la provincia del Perú. No hay duda, -que si la ingeniosa laboriosidad se aprovechára del terreno, y se -restablecieran las antiguas fábricas de las lanas, el beneficio del -añil y el cultivo de la grana, fuera Tucuman una de las provincias -índicas de mayor explendor y lucimiento. En efecto, cuando los -obrajes estaban corrientes, y Esteco beneficiaba el añil, y las demas -ciudades trabajaban en cultivar, aunque con poca diligencia, la -grana, podia gloriarse Tucuman, que dejando á los peruanos el ímprobo -afan de beneficiar las minas, poseia tantas riquezas y ostentaba -tanto explendor, que hasta las bestias calzaban herraduras de oro y -plata. ¡Tanto conduce para el lucimiento de las ciudades utilizar -los efectos que la soberana Providencia dispensa á cada una para sus -emolumentos!</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_2"> - <h3 title="§. II. ORIGEN DE SUS HABITANTES.">§. II.</h3> - <p class="subh3c">ORIGEN DE SUS HABITANTES.</p> -</div> - -<p>Estas tres dilatadísimas provincias al tiempo de la conquista -poblaban varias naciones: sobre cuyo orígen, y tránsito del antiguo al -nuevo mundo despues del diluvio universal, discurren largamente los -autores, movidos al parecer de leves conjeturas. Con curiosidad mas -agradable podemos registrar aquí el orígen que se atribuyen los indios, -sacado de los anales diminutos que usaban para refrescar la memoria de -sus antiguedades.</p> - -<p>Algunos dicen, que en el principio del mundo, antes del universal -diluvio, por la via septentrional vino al Perú un hombre, llamado -Hijo del Sol, revestido de poderes tan extraordinarios, que le -hacian suprema deidad: númen en los hechos, y hombre en la exterior -apariencia. Muchos años gobernó pacíficamente el universo con -satisfaccion de sus criaturas, y providencia de soberano que todo lo -alcanza. Pero Pachacamac, númen mas antiguo y supremo, por rencorosos -sentimientos, pretendió, destronizarle, y vengar sus injurias, -destruyendo su poder y crédito. Es verosimil que al Dios contuviese -mala causa, y <span class="pagenum" id="Page_5">[Pg 5]</span> que -recelase las iras y venganzas de Pachacamac, mas poderoso que él. Lo -cierto es, segun ellos dicen, que no se atrevió á comparecer en su -presencia, huyendo cielo y tierra fuera del mundo. Con la fuga irritó -mas á Pachacamac, y no pudiendo este desfogar en él la destemplanza de -su enojo, convirtió sus iras contra los hombres primitivos, hechuras -del fugitivo númen, transformándoles en grillos.</p> - -<p>Destruida esta primera raza de hombres, Pachacamac crió otra, tan -obsequiosos á su hacedor, que se merecieron toda su complacencia y -proteccion, para eternizarlos de generacion en generacion. No es justo, -dijo el númen, cuando se acercaba el diluvio, no es justo que mis -fieles adoradores perezcan en la inundacion de aguas que amenaza, y que -se acabe casta de hombres tan leales, pereciendo los buenos con los -malos, y los obedientes con los rebeldes. Por lo cual, cuando las aguas -empiecen á cubrir la superficie de la tierra, subid á los montes mas -eminentes, y escondidos en cuevas subterraneas, esperad que se temple -la ira de Pachacamac.</p> - -<p>Los hombres siguieron el consejo de su próvido conservador, y -tomando algunos animales para conservar las especies, con las raices -y frutas necesarias para el subsidio de la vida humana, treparon los -mas altos montes, y escondidos en cuevas, cuyas entradas cerraron -con lápidas, esperaron que pasasen las aguas del diluvio. Cuando -cesaron estas, abrieron las puertas y tentaron algunos experimentos -antes de abandonar sus guaridas, y conociendo que iban desamparando -la superficie, salieron á respirar aires mas benignos, agradecidos al -benéfico conservador que proveyó á su perpetuidad con su direccion y -consejo.</p> - -<p>De otro modo mas ridículo, pero bastante sério para aquellos -tiempos, cuentan otros autores el orígen de los indios peruanos, -tomándolo de las tradiciones de ellos mismos. Contico Viracocha, -supremo y antiquísimo numen, criador de cielos y tierra, y de cuanto -en ellos hay, crió al hombre en la provincia de Collasuyo, en las -inmediaciones de Tiaguanaco. Pero los hombres, ingratos á su hacedor, -le hicieron un deservicio digno de que á todos destruyese, volviéndolos -á la nada, de donde los habia sacado. Destruidos los primeros por -rebeldes, crió los segundos, y para que estos no participasen la -ralea de aquellos, los diseñó en piedras con variedad de facciones y -lineamientos, segun los partidos á que los destinaba por habitadores, -dividiéndolos en otros tantos montones, cuantas eran las provincias que -habian de poblar.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_6">[Pg 6]</span></p> - -<p>Concluida esta operacion preliminar, llamó á sus ministres, -ejecutores de los designios que habia concebido, y puestos en su -presencia: “Advertid, les dice, estas imagenes que figuraron mis -manos, y mirad que unos se llamarán F., y saldrán de tal cueva en tal -provincia: otros saldrán de la otra, se llamarán N., y poblarán en -tal provincia. Todos los cuales saldrán de las fuentes, rios, cuevas -y cerros en los partidos que he señalado, cuando vosotros los llameis -de órden y mandamiento mio. Para lo cual conviene que camineis luego, -excepto dos, que quedarán en mi compañia, y partiendo al nacimiento del -Sol, cada uno de vosotros irá por tal parte, siguiendo el rumbo que le -señalo.” Así lo ejecutaron los obedientes ministros, y al imperio de su -voz, autorizada con el soberano poder de Contice Viracocha, las cuevas, -los rios, las sierras y fuentes, abortaron hombres y mugeres, con los -mismos lineamientos y figura que diseñaba el modelo de las piedras. De -estos se poblaron las provincias inmediatas, de donde poco á poco con -los años se propagaron á las mas remotas.</p> - -<p>Por la antiquísima tradicion que corria en su tiempo entre los -indios guaraní, referian estos, que dos hermanos con sus familias, de -la parte del mar llegaron embarcados á Cabo Frio, y despues al Brasil. -Por todas partes buscaron otros hombres que les hiciesen compañia. Pero -los montes, las selvas y campañas, solo estan habitadas de fieras, -tigres y leones. Con esto se persuadieron ser ellos únicos habitadores -del terreno, y resolvieron levantar ciudades para su morada, las -primeras, segun ellos decian, de todo el pais.</p> - -<p>En tan hermanable sociedad y fructuosa alianza, gozando todos y -cada uno el fruto de su útil trabajo, vivieron muchos años, y se -aumentó considerablemente el número de familias. Pero de la multitud -se originaron los disturbios, las disensiones, las guerras civiles -y la division. Todo tuvo principio en dos mugeres casadas con dos -hermanos, cabezas de familias numerosas; las cuales riñeron sobre un -papagayo locuaz y parlero. De las mugeres pasaron los sentimientos á -los maridos, y de estos á las parentelas, y ultimamente á la nacion. -Por no consumirse con las armas, se dividieron las familias. <i>Tupí</i>, -como mayor, se quedó en el Brasil, con la posesion del terreno que ya -ocupaba, y <i>Guaraní</i>, como menor con toda su descendencia se retiró -hácia el gran Rio de la Plata, y fijando al sur su morada, vino á -ser progenitor de una muy numerosa nacion, la cual con el tiempo se -extendió por las márgenes del rio, y lo mas mediterraneo del pais, -hasta Chile, Perú y Quito.</p> - -<p>No se extinguió la generacion de los guaranís con las aguas del -universal diluvio, del cual tenian alguna, aunque confusa noticia: -porque <span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span> <i>Tamanduaré</i> -antiquísimo profeta da la nacion, gran privado de <i>Tupa</i>, tuvo -anticipada noticia del futuro diluvio, y admonestado del númen, se -reparó de las inundaciones con algunas familias en la eminencia de una -elevadísima palma, la cual estaba cargada de fruto, y le subministró -alimentos hasta que retiradas las aguas, bajó á la tierra con sus -compañeros, y multiplicaron tanto, que todo lo llenaron de colonias -descendientes de Guaraní. Las demas naciones del todo ignoran su -orígen, ó no contiene cosa particular digna de historia.</p> - -<p>Antiguamente eran muchas las gentes que ocupaban estas dilatadísimas -provincias; tantas á la verdad y tan diversas, hasta en la exterior -contestura y peregrina novedad de lineamientos, que seria larga y -molesta la relacion de todos. Calehines, Timbues, Mbeguaes, Agaces, -Mepenes, Chiloasas, Martidanes, Charruas, Guenoas, Yaros, Colastinés, -Caracarás, Querandís, Tapes y otros, llenaban el distrito que hoy -llamamos Rio de la Plata.</p> - -<p>La provincia del Paraguay la ocupaban los Mbayás, los Guaycurús, -los Payaguás, los Ibirayarás y principalmente los Guaranís, divididos -en varias ramas, con alguna diversidad de lenguage y modales que los -diferenciaba en los accidentes. Tucuman señoreaba los Juries, los -Diaguitas, los Tonocotes, les Lules, los Calchaquies, los Humaguacas, -los Tobas, los Abipones, los Mocobís, los Sanabirones y Comechingones. -Un largo catálogo de otras naciones se encuentra en impresos y -manuscritos que son de poca consideracion para la historia, y solo se -distinguen por algunas propiedades poco memorables.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_3"> - <h3 title="§. III. DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS.">§. III.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS.</p> -</div> - -<p>Sin embargo ocurren algunas cosas dignas de particular relacion. Los -gigantes, torres formidables de carne, que en solo el nombre llevan -el espanto y asombro de las gentes, provocan ante todas cosas nuestra -atencion. No se hallan al presente, pero antiguos vestigios, que de -tiempo en tiempo se descubren sobre el Carcarañal y otras partes, -evidencian que los huvo en tiempo pasado.</p> - -<p>Algunos, convencidos con las reliquías de estos monstruos de la -humana <span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span> naturaleza, no -se atreven á negar claramente la verdad, pero retraen su existencia al -tiempo ante diluviano.</p> - -<p>Yo no me empeñaré en probar que los hubo antes del diluvio, pero es -muy verosimil que despues de él poblasen el Carcarañal, y que en sus -inmediaciones y barrancas tuviesen el lugar de su sepultura.</p> - -<p>Lo cierto es que de este sitio se sacan muchos vestigios de craneos, -muelas y canillas, que desentierran las avenidas, y se descubren -fortuitamente. Hácia el año de 1740 ví una muela grande como un puño -casi del todo petrificada, conforme en la exterior contestura á las -muelas humanas, y solo diferente en la magnitud y corpulencia. El año -de 1755 D. Ventura Chavarria mostró en el colegio seminario de Nuestra -Señora de Monserrate una canilla dividida en dos partes, tan gruesa y -larga, que segun reglas de buena proporcion, á la estatura del cuerpo -correspondian ocho varas! Como este caballero es curioso y amigos de -novedades, ofreció buen prémio al que le desenterrase las reliquias -de aquel cuerpo agigantado. Puede ser que el estipendio aliente para -este y otros descubrimientos, que proporcionarian al orbe literario -novedades para amenizar sus tareas.</p> - -<p>Por el lado opuesto se ofrecen los pigmeos, diminutivos de la -naturaleza, que aspiran á ser hombres y nunca salen de embriones. -El autor de la <i>Argentina</i> manuscrita los coloca en los confines de -los Xarayes, y los hace moradores de cuevas subterraneas. Otros los -internan al corazon del gran Chaco; y esta persuasion, muy valida -en otro tiempo, aviva una carta del Padre Juan Fecha, escrita en -Miraflores en 11 de Mayo de 1757. En ella dice que los Chiriguanos -sacaron un pigmeo muy chico: no quisieron decir en que parte del Chaco -habitaban; pero añaden que solo de noche salen á buscar que comer, -temiendo que si de dia desamparáran sus cuevas, <i>serian acometidos de -los pájaros grandes</i>! Despues de toda esta autoridad, dudo mucho de la -existencia de los pigmeos. El Chaco está muy trasegado de los españoles -y misioneros jesuitas. Desde el tiempo de la conquista se han cruzado -sus rios, montes y senos: se han formado prolijos catálogos de las -naciones y parcialidades que lo habitan, y era natural que en tantas -entradas algun pigmeo se hubiese descubierto, y que esta noticia, -como memorable, se añadiese por apéndice al catálogo de las naciones -chaquenses.</p> - -<p>Nada de esto se encuentra archivado, y así se puede tener por -inverosimil la existencia de los enanos, que se fingen escondidos en -cuevas subterraneas para que no los hallemos, y solo se les permite -salir en la obscuridad de la noche para que no los veamos. No convence -el testimonio <span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span> del Padre -Juan Fecha: no habla como testigo ocular, y refiere amigablemente á -un corresponsal suyo lo que dijeron los Chiriguanos, gente infiel, y -nacida para urdir engaños: tan acostumbrada á la mentira, que mienten -y desmienten en pocas palabras por el interes de cualquiera cosa. Lo -cierto es que, siendo tan interesados, hubieran traido al pueblo el -pigmeo, para que los curiosos pagasen su vista con algun donecillo.</p> - -<p>En lo demas las otras naciones de estas tres dilatadísimas -provincias son de estatura y correspondencia de partes bastantemente -proporcionadas, con alguna diferencia en facciones y color, que declina -en aceitunado, en unos mas claros y en otros mas obscuros. La frente -ceñida y humilde: rasgados y muertos los ojos: las narices chatas y -abiertas: el rostro prolongado con demasía, y abultado sobradamente. -Todo el encaje de la cara y textura de facciones es vivo diseño de un -ánimo agreste, incivil, tosco y propiamente bárbaro. En el trato se -crian sin urbanidad, en las ciencias sin cultivo, en la mecánica sin -egercicio, en lo político sin leyes, en lo religioso sin Dios, y en -todo como brutos.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_4"> - <h3 title="§. IV. DE SU GOBIERNO, LEYES Y COSTUMBRES.">§. IV.</h3> - <p class="subh3c">DE SU GOBIERNO, LEYES Y COSTUMBRES.</p> -</div> - -<p>Empezamos á dar una idea de estos brutos racionales por el plan -de sus operaciones. Su gobierno era de los mas infelices que pueden -caer en la humana aprension. Toda se reducia al cacique que hacia -cabeza, y á algunas parcialidades de indios que le seguian. Por lo -comun, cuando decimos cacique que era cabeza y soberano, entendemos -solamente un reyezuelo y señor de pocos vasallos:—de treinta, ochenta, -ó cien familias que le siguen, y miran con acatamiento, y le pagan -algun tributo, labrándole sus chácras y recogiéndole sus frutos. -Antiguamente, cuando la tiranía no prescribia leyes á las conquistas, -en las naciones mas cultas del orbe las monarquias eran ceñidas, poco -mas ó menos numerosas que las indianas del Nuevo Mundo.</p> - -<p>Entre los guaranís el séquito era mayor, y mayor el número de -vasallos; pero no tanto, que nos atrevamos á contar por millares -los tributarios de cada cacique, y mas fácil será multiplicar á -millares los reyezuelos, que los súbditos de cada uno. Una cosa loable -tenian estos soberanos, que no agravaban con imposiciones y pechos -los trabajos y laboriosidad <span class="pagenum" id="Page_10">[Pg -10]</span> de sus vasallos, contentos con el corto reconocimiento de -pegujales ó chácaras que les labraban, ó peces y caza que les recogian -para el sustento de las <i>real familia</i>. Al paso que la utilidad de sus -afanes estaba libre de gravámenes, eran ellos amantes de sus caciques, -compensando el desinteres de estos con tierno cariño y rendimiento -envidiable.</p> - -<p>Verdad es, que algunas naciones solo en tiempo de guerra obedecen -á sus reyezuelos; pero las mas en todos tiempos les profesan amor, -sujecion y vasallage. El cacicazgo lo hereda el primogénito, y en so -defecto entra el segundo, y tercero hijo. A las veces sin reprensible -intrusion, por las proezas militares se gana algun indio secuaces, y -estos le aclaman cacique, y queda constituido rey con vasallos que le -sirvan y tributarios que le beneficien sus tierras. Entre los guaranís -la elocuencia y culta verbosidad de su elegante idioma era escala para -ascender al cacicazgo. No abria escuelas esta nacion para la enseñanza -de su lengua, pero el aprecio que se hacia de los cultos estimulaba el -cuidado, y sugeria el estudio de palabras bien sonantes.</p> - -<p>Toda la distincion de nobleza y plebe se tomaba de los caciques. Los -que no descendian de ellos eran tenidos por plebeyos, á distincion de -los demas en que corria la misma sangre, los cuales eran mirados con el -respeto y veneracion que las otras naciones acostumbraban tener con las -personas reales. No solo los indios miraron con obsequioso acatamiento -á los caciques y á su descendencia, sino aun los españoles mismos -observaron en ellos un carácter de nobleza, y tan señoril magestad de -operaciones, que entre sus bárbaros modales los hacia distinguir de -la inculta plebe, y no dudaron emparentar con ellos, casando con sus -hijas. No tenian estos caciques la ostentacion de monarcas, que se -admiraba en los Incas peruanos, y en los Montezumas mexicanos, pero en -medio de una extrema pobreza y barbarie inculta, hacian aprecie de lo -noble, y se gloriaban de ser señores de vasallos, que los miraban con -respeto, y servian con fidelidad.</p> - -<p>Leyes para el arreglamiento de las costumbres no consta que -tuviesen, y siendo tan escandaloso el desgarro de su vida, superfluas -parecian y vanas las reglas del bienvivir. Su principal cuidado, y -casi único ejercicio, eran las armas de arco, flechas, lanza y macana. -Algunas naciones usaban, y aun hoy dia usan las bolas, ó <i>libes</i>, -que juegan con singular acierto y destreza extraordinaria. Son los -libes tres bolas de materia sólida, cada una del peso de libra, poco -mas ó menos, envueltas en enero, asidas por la extremidad de tres -cordeles largos, cada uno de dos varas y media, ó tres, unidos todos -en un mismo centro. En tiempo de caza y de guerra, cuando el lance -ofrece oportunidad para su uso,<span class="pagenum" id="Page_11">[Pg -11]</span> juegan al aire los libes, dándoles vuelta sobre la cabeza, -hasta que tomando vuelo las arrojan á larga distancia, y enredan con -las bolas la caza que siguen y al enemigo que acosan.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_5"> - <h3 title="§. V. DE SUS PREPARATIVOS DE GUERRA.">§. V.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS PREPARATIVOS DE GUERRA.</p> -</div> - -<p>Antes de declarar guerra precede junta de los principales, de -cuyo acuerdo pende la última resolucion. Júntase el congreso en la -tolderia de alguno de los caciques, donde con anticipada prevencion -estan preparadas las chichas y alojas, que son los brevages que usan -en sus asambleas y parlamentos. No sé si estas bebidas tienen la suave -actividad del vino y aguardiente: pero si carecen de esta propiedad, es -averiguado que causan el mismo efecto de embriagar y dementar al indio. -Nuestros consejeros de guerra no empiezan su acuerdo, hasta que tomados -del vino, y faltos de juicio decretan la guerra, por las utilidades que -se prometen en los despojos del enemigo, en los prisioneros que aspiran -á cautivar, y en el honor de valientes que esperan adquirir.</p> - -<p>Al decreto de la guerra se sigue la eleccion de gefe, que dirija la -faccion con acierto y gloria de la nacion. Suele ser muy disputada, -y no es fácil concordar las partes, porque todos ambicionan el honor -de Capitan General del ejército. Cada uno teje prolija relacion de -sus proezas militares con sobrada ponderacion de sus méritos, y -particularizando los combates en que se ha hallado, las victorias que -ha conseguido, los enemigos que ha muerto, y los vestigios que conserva -para eternizar su memoria. Y como en todo abulta la ponderacion lo que -el valor y la fortuna no alcanzaron, es muy reñida la eleccion de gefes -para el gobierno de las milicias.</p> - -<p>Pero una vez elegido, todos, aunque sean caciques, le obedecen, y -por su consejo se previenen los aparatos de guerra, y disponen las -operaciones militares. Convócanse las compañías con humos y fogatas, -en cuya inteligencia estan muy diestros, y concurren al sitio donde -empezaron los fuegos, prevenidos de armas, porque no hay armeria comun, -y cada uno tiene depósito particular para las suyas.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span></p> - -<p>El arco, la flecha y la macana, son las mas ordinarias: el dardo -y las bolas son particulares de algunas naciones. El arreo y galas -militares, es el que usan en sus mayores solemnidades: plumages ceñidos -á la cintura; diversidad de colores, con que feísimamente se embijan, -juzgando que la pintura los hace formidables al enemigo, y siendo ella -tal, pueden causar espanto á los espirítus infernales.</p> - -<p>El principio y fin del combate acompaña tal algazara de voces, que -llena los aires de confusion y los oidos de espanto. Puédese decir que -empiezan la guerra aturdiendo al enemigo para entorpecerle las manos -en la hora de la lucha. Efectivamente cuando los españoles no estaban -acostumbrados á semejante gritería, en los primeros encuentros mas -tenian que vencer el horror y confusion de las voces, que el estrago -de sus débiles armas. Era ley inviolable de su milicia retirar los -cadáveres, parte para darles honorífica sepultura á su usanza, parte -para ocultar al enemigo el daño recibido, no advirtiendo la escrupulosa -observancia con sus difuntos, y la reputacion de su valor, que este -embarazoso divertimiento, aunque loable por naturaleza, impedia á veces -la gloria de una esclarecida victoria. El vencedor gozaba los despojos. -El principal y mas estimable eran los prisioneros, á los cuales -cortaban la cabeza, y la llevaban por trofeo enristrada en las puntas -de las lanzas. Talvez se servian de ellos, ó los vendian por esclavos. -Los guaranís, y otras naciones caribes tenian su mayor celebridad en el -banquete que prevenian de los cautivos.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_6"> - <h3 title="§. VI. DE SU TRAGE.">§. VI.</h3> - <p class="subh3c">DE SU TRAGE.</p> -</div> - -<p>Por lo comun las naciones de estas provincias andaban desnudas. -Algunas acostumbraban taparse con un cuero á manera de manta que pendia -desde los hombros hasta mas abajo de las rodillas. Otros usaban tegidos -á manera de redecillas que servian poco á la decencia y menos para el -abrigo. Las mas hacian un tegido de plumas que ceñian á la cintura, y -talvez al rededor de la cabeza, especialmente en tiempo de guerras y -en sus mayores solemnidades. En el sexo mugeril era ordinario algun -suplemento de la decencia y honestidad que arguia ser algo recatadas -por naturaleza, ó por lo menos no vivir con desenvoltura y descaro -extremamente licencioso.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span></p> - -<p>Mas ordinario que el vestido y plumajes era la pintura, y esta -la usaban en una de dos maneras; ó sobrepuesta, que borraban á su -arbitrio, ó indeleble que no se pierde ni puede borrar. Del primer -género era cuando sin arte ni proporcion sobre el lienzo de sus cuerpos -tiraban pinceladas con zumos de yerbas y barro de colores diferentes, -diseñando en vez de figuras agradables en sempiterno laberinto de -confusiones. No obstante, para ellos era la mejor y mas vistosa gala de -que vanamente se gloriaban, como Apeles de sus delicadas pinturas.</p> - -<p>El otro género era mas costoso, mas delicado y permanente. Prevenian -en remojo un poco de cisco menudo, y cuando estaba en el punto que -ellos saben, mojaban la punta de una espina, y con ella picaban el -rostro con extrema delicadeza y nímia proligidad, hasta que apuntase -la sangre, la cual incorporada con el jugo del cisco se restañaba, -dejando un botoncillo y señal muy sutil en el sitio de la picadura. -Es verosimil que el jugo del cisco por fermentacion y efervescencia -tenga eficacia de cauterizar y congelar la sangre que sacó la -espina. De cualquiera manera que ello sea, la pintura es indeleble, -y en cierto modo imita las delicadezas y primores de la miniatura. -No es perceptible á lo lejos, pero observada de cerca, se notan -entre imperfectos bosquejos algunos rasgos sin arte, agraciados por -naturaleza.</p> - -<p>Otros adornos de singular estimacion, propios de algunas naciones, -son los pendientes y collares de piedrezuelas, y dientes de animales -que ensartaban para colgarlos. Aquellas feisimas viejas, que hacen -oficio de harpias en la muerte de los prisioneros, gozan el privilegio -de arrancar los dientes y muelas de los difuntos para ensartarlos en -testimonio de su valentía; y cierto que lo es tanto atrevimiento con -los muertos. Este joyil estiman algunas naciones sobre el oro y la -plata, y en nuestros dias los Payaguás cambiaron el oro que robaron á -los portugueses de Cuyabá por abalorios, cuentas de vidrio y pedazos de -bacinillas. Algunos taladran las orejas con notable deformidad, otros -se abren el labio inferior, del cual cuelgan el <i>tambetá</i>, ó quijada de -la polometa.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_7"> - <h3 title="§. VII. DE SUS DIVERSIONES.">§. VII.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS DIVERSIONES.</p> -</div> - -<p>De estas galas y adornos, que hace estimables la pobreza y su rudo -<span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span> modo de concebir, -usan en las guerras, en las borracheras, en los bailes y fiestas con -que solazan el ánimo y entretienen el tiempo. Rara será la nacion del -mundo que no permita á la opresion desahogo, alternando las ocupaciones -y horas del trabajo con los festines, los convites, las músicas y -saráos. Las gentes americanas interrumpian las inacciones de su -ociosidad y pereza con bailes y borracheras, que á ellos entretenian, y -advertirán al lector con su barbaridad.</p> - -<p>El baile de los Bororos es de los mas inocentes que puedan deleitar -el ánimo. Pero lo simple y sencillo de él admira, y nos enseña, que el -corazon oprimido de cuidados, y agravado de tristes pensamientos puede -hallar desahogo en divertimientos inculpables.</p> - -<p>Son los Bororos infieles, de natural dócil y pacíficos. Habitan las -vecindades del rio de los Porrudos, á donde acuden los portugueses á -las <i>malocas</i>, y aprisionados los llevan á Cuyabá para el beneficio de -las minas, y para el remo de las balsas y faluas. Si talvez acontece -que cautivan alguna muger, la parentela se sugeta á cautiverio, y se -entrega voluntariamente al servicio del portugues, en cuyo poder está -la cautiva. Como es gente inocente usa el trage de la inocencia, y -andan enteramente desnudos, menos la cabeza, que rodean con plumas de -gavilan tejidas á manera de guirnalda.</p> - -<p>Coronados de ellas y desnudos, arman sus bailes y danzas, haciendo -rueda y círculo unos de otros. El que lleva el compas entona una -cancion bárbara y sin arte, al son de roncos calabazos, y sonajas de -porongos con piedrezuelas dentro, que tocan los demas, repitiendo el -son y letrilla, que empezó el presidente del coro. Entretanto dan -vueltas á la redonda sin descomponer el círculo, pisando fuertemente la -tierra, y acompasando los golpes de los pies con el de los calabazos -y sonajas, y uno y otro con los puntos del primero. Así pasan mucho -tiempo divirtiéndose inocentemente, y sin las perniciosas consecuencias -que traen con sigo las borracheras y danzas que usan otras naciones.</p> - -<p>Con decir el uso que tienen los lugares, y con poca diferencia queda -referido el estilo y costumbres de estas gentes. El dia que precede -á la borrachera, que se puede llamar vispera de fiesta y solemnidad, -se juntan los convidados indios é indias en el lugar del festejo, que -es una plazuela, cuyo centro distingue un palo elevado, y al pié de -él está la hija, ó muger del que celebra el convite, con un báculo ó -caña en la mano de cuya superior extremidad pende multitud de uñas de -javalies y venados. Como la indiezuela interesa aplausos en llevar el -coro, empieza luego á dar el son á los cantores y danzantes, sacudiendo -con brio la caña <span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span> -ó báculo contra el suelo, y haciendo que resuenen las castañuelas, -azotadas las unas con las otras.</p> - -<p>Este son, verdaderamente poco apacible, siguen con el canto los -músicos, y con mudanzas los danzantes, saltando y brincando al rededor -del palo, hombres y mugeres, desde prima noche hasta que raya el dia -con los primeros arreboles de la mañana.</p> - -<p>A la madrugada empiezan los brindis con moderacion, de suerte que -les deje pies y cabeza para engalanarse de fiesta. Tiran algunas -pinceladas, diseñando un confuso jaspeado que imita las manchas de los -tigres; cíñense vistosos plumages, y á la cabeza adorna una corona de -cuero rodeado de plumas de varios y diferentes colores. Las mugeres -pintan el rostro de negro y colorado con plumage rojo en la cabeza; -pero la muger del que hace el convite, lleva en la mano para distintivo -un manojo de hilo de chaguar. Con estas insignias, bailando y saltando, -pero ordenados en filas, vuelven al lugar de los brindis, donde cada -uno toma asiento, sobre un mechon de paja, que previene de antemano la -providencia del que convida para el divertimiento.</p> - -<p>Todos beben cuatro y cinco veces, hasta que la fuerza de la chicha -enciende el espíritu de Marte, y les pone las armas en sus trémulas -manos, prontas á descargar el golpe como palo de ciego, de donde dije: -se golpean, se ensangrentan, se matan, cayendo los unos sobre los -otros, aquellos heridos ó muertos, y estos borrachos.</p> - -<p>El fin de la tragedia es el que dá chicha á la funcion, derribando -á los mas fuertes y afortunados, tendidos por el suelo, durmiendo el -sueño de los borrachos. Lo particular es, que vueltos en sí, echan en -olvido los golpes pasados, y ninguno forma queja ni querella, porque el -otro descargó sobre él, los impetus de su borrachera.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_8"> - <h3 title="§. VIII. DE SUS CASAMIENTOS.">§. VIII.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS CASAMIENTOS.</p> -</div> - -<p>Algunas naciones acostumbran criar sóbrias á las mugeres, para -que estas escondan las armas á los maridos, y el daño no sea tan -lamentable.</p> - -<p>Ellas egercitan fielmente su oficio, segun la costumbre que -prevalece <span class="pagenum" id="Page_16">[Pg 16]</span> á los -motivos particulares de sentimiento, los cuales segun sus ritos, -autorizan para un nuevo maridage; porque el desagrado de una, y la -apetencia de la otra son las causas que prescriben leyes al matrimonio, -y le hacen rescindible á eleccion del antojo y ligereza. De este abuso -y corruptela gozan los hombres y mugeres, y por cualquiera sospecha y -sentimiento se separa el uno del otro, y el marido busca otra muger, y -la muger otro marido. Talvez sucede que entre las dos mugeres la una -que fué repudiada, y la otra que entró en su lugar, se enciende reñida -gresca de golpes y araños, gritando aquella, que porque le ha quitado -su marido, y respondiendo esta, que porque ha querido. La griteria y -algazara dura largo rato, hasta que bien ensangrentadas sale una vieja -predicante á dispartirlas, y concluye la funcion con largo razonamiento -en que aglomera cuanto dicterio y apodo sugiere la cólera y enojo -contra la nueva esposa, que se supone culpada por entrar al casamiento -contra el derecho de la primera.</p> - -<p>Entre los hombres, por robarse las mugeres, son las disenciones -mas peligrosas, y se levantan unas familias contra otras; y talvez -abanderizada la nacion se consumen en civiles discordias, empuñando -unas parcialidades las armas contra otras. La pluralidad de mugeres es -permitida, y su número es mayor ó menor, segun alcanza la posibilidad -de mantenerlas, y aun comprarlas. Porque de algunas gentes es costumbre -ordinaria que las hijas sean vendibles por un poco de maiz, mandioca y -cosas semejantes, y entregadas á sus pretendientes, á las veces contra -su gusto, pero muy al gusto de los padres por la utilidad y emolumento -que perciben vendiendo sus hijas.</p> - -<p>Entre las naciones caribes, era estatuto indispensable que las -doncellas hiciesen mérito para el matrimonio, probando primero la -sangre de sus enemigos. Esta observancia no era difícil á quien se -cebaba en sangre humana, y repetia con frecuencia los convites. Los -Guaranís, que tambien eran antropófagos, no permitian á sus hijas -tomar estado, hasta que les acudiesen la primera vez sus reglas. -Circunstancia indispensable que no admite privilegio de excepcion, y se -observaba con escrupulosa rigidez, obligándolas á pasar por el rigor -de crueles pruebas, de las cuales pendia el concepto que de ellas se -formaba, y esperanzas que prometian.</p> - -<p>Cosíanlas en una hamaca de las que usan para dormir, dejando una -pequeña abertura hácia la boca para respirar, y en esta postura las -tenian dos ó tres dias envueltas y amortajadas, y las obligaban á -rigidísimo ayuno. Despues eran entregadas á una matrona hacendosa -y trabajadora, para que las festejase con el trabajo y penales -egercicios: esta les <span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span> -cortaba el pelo, y les intimaba severísima abstinencia de toda carne, -hasta que creciendo los cabellos, llegasen á cubrir la oreja. Con la -inauguracion de los cabellos, empezaba la ley del recato y modestia, -y se les intimaba con el egercicio mismo de repararlas, la obligacion -de ser circunspectas, y el inviolable estilo de bajar los ojos, y de -no fijarlos livianamente en el rostro de los hombres. Raro y admirable -documento de honestidad en gente tan bárbara.</p> - -<p>A estas pruebas de fortaleza y recato, se seguía el arrearlas con -sus pobres galas, y el permiso de conocer varon y de tomar estado. -En el tiempo que media entre el rigor de las pruebas, y el permiso -de vivir desgarradamente, los agoreros están con sus vaticinios y -predicciones, pronosticando por las aves que vuelan y animales que -cruzan, el carácter futuro de la novia. Si atraviesa algun papagayo, la -califican de parlera; si un <i>ñacurutú</i> ó buho, la pronostícan perezosa -para el trabajo, é inútil para las operaciones domésticas; y á este -tenor otras predicciones, devaneos de su cabeza, que adaptan ciegamente -sin proporcion ni correspondencia con el objeto.</p> - -<p>No eran menos supersticiosos sobre el preñado de las mugeres. -Condenadas á rigidísimo ayuno, mientras estaban encintas, debian -abstenerse de todo cuanto juzgaban podia dañar á las criaturas. Y -así la carne de la <i>gran bestia</i>, que era toda tu delicia, no podian -gustarla, temiendo que la criatura naciera con narices disformes; -ni comer aves pequeñas, porque la pequeñez del alimento no se -transfundiese en los niños: y temiendo que daria á luz dos gemelos, -si probaban dos espigas de maiz, les estaba prohibido con severísimos -mandato no tocarlas, porque como eran gentes ciegas, no advertian -su tosco entendimiento, que los alimentos que prohibia su errada -supersticion, no eran mas poderosos para comunicar á la criatura sus -propiedades, que lo eran los que licenciaba su vana credulidad.</p> - -<p>El rigor de la ley se extendia tambien á los maridos, á los cuales -estaba prohibido matar fiera alguna; y por no caer en la ocasion, -desarmaban los bélicos instrumentos. Luego que paría la muger, ayunaban -ellos rigurosamente quince dias, observando estrecho recogimiento en -su casa, cual si fuera la misma parida. Entre algunas naciones era -estilo que el marido se tendiera sobre la cama, mientras la muger -se purificaba en el rio, y bañaba el recien nacido. Cuando adolece -el infante, toda la parentela debe abstenerse de los manjares que -se juzgan harian daño á las criaturas, temiendo que de la mas leve -transgresion se origináran infortunios y desgracias sobre los tiernos -hijuelos. Sin embargo de tantas precauciones, que prometen un amor -extraordinario á sus hijos, experimentan <span class="pagenum" -id="Page_18">[Pg 18]</span> que algunas madres les privan de la -leche que proveyó la naturaleza para su sustento, por aplicar los -cachorrillos que crian con amor tierno á su pecho.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_9"> - <h3 title="§. IX. DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS.">§. IX.</h3> - <p class="subh3c">DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS.</p> -</div> - -<p>Este amor y esta aficion de padres á hijos, tan expresivo como -desreglado, precipita á los unos en permisiones indecorosas, y á -los otros en osados atrevimientos. Los padres permiten á sus hijos -toda libertad y soltura, y por no contristarlo con un buen consejo -que refrene sus desórdenes, y con algun castigo que amortigue los -juveniles verdores, les dejan salir con todo, y llevan pacientemente -que arrebatados del enojo pongan en ellos las manos, y descarguen -sobre su rostro impias bofetadas. Lo singular y mas admirable es que -los padres no dan muestras de sentimiento, porque eso es, dicen, tener -poco cariño á nuestros hijos, y mas importa ser amorosos con ellos, -sufriendo los atrevimientos de sus primeros años, que mostrar desagrado -de aquellas operaciones, que los habilitan para hacerse valientes con -el enemigo.</p> - -<p>En lo demas los crian á su modo bárbaro é incivil, acostumbrándolos -á los egercicios propios de la nacion, al arco, á la flecha, y ligereza -de la carrera.</p> - -<p>El primogenito, á quien <i>de jure</i> pertenece el cacicazgo, no está -exento de estos egercicios; y como nacido con mayores obligaciones se -esmeran sus padres en criarlo mas certero en la direccion de la flecha, -y mas lijero en la velocidad de la carrera. Este es el mérito sobre -el derecho de primogenitura, que le condignifica para el cacicazgo, y -para heredador dignamente del valor y pericia militar de sus padres. -Los Guaranís sobre todos se esmeran en la crianza de los primogenitos. -El dia que los destetan celebran solemnemente, bebiendo con largueza, -y danzando con alegria al son de bárbaros instrumentos. Funcion -que repiten con igual solemnidad el dia que el caciquito empieza á -egercitarse en la carrera.</p> - -<p>Lo cual hacen de esta manera, y se continua muchos dias en el -egercicio para habilitarlo á las operaciones militares. Luego que se -descubre el sol, salen todos de sus esteras, los grandes para ser -testigos, y<span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span> los -pequeños para complacerse, viendo la agilidad de los nuevos corredores; -y los pequeños al lado del caciquito para competir con él corriendo -al rededor de las chozuelas. Todos se animan á conseguir la gloria de -primeros, muy estimable entre ellos por evitar la confusion de últimos. -Al primogénito estimula el deseo de ser á todos preferido en la -ligereza, como es sobre todos en la dignidad. A los vasallos la gloria -de competir con su Señor, y el deseo de dar experiencia de su agilidad, -escala casi única para el ascenso. A las veces los envian acompañados -de algunos indios por montes y caminos ásperos, para que endurecidos en -el trabajo, no salgan holgazanes, y se acostumbren á vivir del arco y -flecha, en que aseguran el mantenimiento de toda la vida. Estos empleos -y ocupaciones de los primeros años, habilitan para aquel género de -milicia que ellos usan, y como no les roban tiempo las universidades, -ni la profesion de las artes mecánicas, les sobra para adestrarse en el -manejo de las armas ordinarias, respetables á otras naciones indianas, -pero siempre débiles contra los españoles. Algunos alaban sobradamente -la pericia militar de estos indios, y cierto que siendo este el único -egercicio de su vida, no pueden culpar á la falta de tiempo. Pero la -experiencia constante de casi tres siglos enseña que los mas atrevidos -y osados contra sus semejantes, solo á traicion, y sobre un lance -muy seguro, se atreven con los españoles, y rara vez, confiados en -el número, y en caso desesperado, pelean cara á cara con efecto poco -considerable.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_10"> - <h3 title="§. X. DE SUS RECURSOS Y MIGRACIONES.">§. X.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS RECURSOS Y MIGRACIONES.</p> -</div> - -<p>Todas estas naciones, atendiendo á su modo de vivir y sustentarse, -podemos dividir en dos castas y generaciones, la una de labradores, que -cultivan la tierra para sustentarse con sus frutos y raices, y la otra -de gentes que solicitaban el alimento de la pesca y caza, y de algunas -frutas silvestres. La primera tenia su establecimiento fijo, repartidos -en tolderias de cuarenta, ochenta ó cien familias, sujetas á su -cacique, y con dependencia de sus órdenes. El mantenimiento esperaban -del trabajo, y de lo pingue de la tierra, á la cual fiaban los granos -y raices, para lograr á su tiempo el fruto de su laboriosidad y -desvelo.</p> - -<p>El beneficio y cultivo de las tierras era conforme á su innata -flojedad, á los instrumentos que tenian para cultivarla. Para lo cual, -con <span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span> imponderable -afan rozaban un pedazo de monte, y cuando los troncos ya secos estaban -aptos para quemarse, les pegaban fuego, y con la ceniza estercolaban -la tierra. Luego que llovia, con una estaca puntiaguda abrian algunos -agujeros, y en ellos echaban el maíz, el maní, la mandioca y otras -raices, y sin mas cuidado, que abandonar las sementeras á la fecundidad -del suelo, y á los meteoros naturales, lograban píngues cosechas de la -tierra mal beneficiada, pero lozana y fuerte.</p> - -<p>La segunda casta ó generacion era de gentes vagamundas, que se -mantenian de la pesca y caza, mudando habitacion cuando lo uno y lo -otro escaseaba, por haberlo consumido. Estos propiamente carecian -en este mundo de domicilio permanente, porque el que tenian era -portátil, y mudable á diligencias y esfuerzos de las mugeres, que son -las transportadoras de las casas, y del ajuar doméstico de ollas, -menage de cocina, estacas y esteras de la casa. Como estas pobres -tienen la incumbencia de conducir el equipage doméstico, gozan en las -transmigraciones el privilegio de arreglar las marchas, y medir las -jornadas. Luego que alguna se cansa, arroja al suelo la carga, y á su -ejemplo las demas cargadoras se previenen para levantar la portátil -ciudad, fijando su estacamento contra los vientos.</p> - -<p>Mientras las laboriosas transportadoras, convertidas en arquitectas -entienden en levantar casas, y aderezar la comida, los maridos -ejercitan el oficio de mirones, tendidos sobre el suelo, mirando y -remirando á sus consortes afanar con tantas operaciones, sin que el -corazon se les mueva á ayudarlas en cosa alguna, menos en comer hasta -hartarse, sobre, ó no sobre para la muger y los hijos. Por esta causa, -como ellas tienen en los caminos la incumbencia de tantos afanes, son -las jornadas muy limitadas, y apenas se avanza cuarto de legua por dia, -y á veces menos, á discrecion de ellas que todo lo hacen y deshacen, -todo lo disponen y ordenan en estas transmigraciones.</p> - -<p>En una de ellas acompañó el Padre Pedro Romero, insigne misionero, -y venerable martir de Cristo, al cacique de los Guaycurús. Caminaba D. -Juan (que así se llamaba el cacique) á su nativo suelo con la comitiva -de toda su parcialidad, hombres, mugeres y niños. En mes y medio se -avanzaron siete leguas, y no hubiera bastado medio año para llegar -al término señalado. Tanta morosidad y detencion hacian necesaria -los egercicios y afanes de las infelices Guaycurús, porque estas -miserables, nacidas para esclavas y jumentos de sus maridos, todas -las mañanas tenian la incumbencia de armar las casas, (si este nombre -merecen), de cargarlas á cuestas con sus hijos y ajuar doméstico, de -transportarlas de un sitio á otro, de clavar las estacas, de afianzar -las esteras y de <span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span> -mudarlas y remudarlas segun pedia la inconstante volubilidad de los -vientos.</p> - -<p>En medio de tantos afanes les quedaba el aliento á los Guaycurús -para reñir sobre la mejoria de los sitios, disputando el lugar á fuerza -de golpes y araños. Costaba no poca sangre de una y otra parte: al fin -quedaba el sitio por la que perseveraba en el palenque, dispuesta á dar -y recibir mayores golpes. Entretanto los maridos no se empeñaban en la -defensa de sus consortes, complaciéndose de verlas reñir, y gloriandose -de merecer mugeres tan valerosas, que por mejorar sitio para el -estacamento, se exponian á la bateria de tantos golpes. No siempre -la autoridad y el respeto del misionero podian embarazar tan reñidas -altercaciones; pero cuando se hallaba presente, mediaba su respetable -santidad y componia las partes, señalando á cada una sitio competente. -Con tanta lentitud y morosidad tan pesada procedian los Guaycurús en -la vuelta á sus tierras, y con la misma y mayor se mueven las demas -naciones en sus transmigraciones. Para ellos todos los sitios son al -propósito para levantar ciudad portátil, y en todas hallan oportunidad -para demorarse, manteniendose algunos dias de la caza y pesca, que -proveyó liberal la naturaleza en todas partes. Como el buscar alimento -es la causa de sus peregrinaciones, mientras no escasea en el lugar que -ocupan á diligencia del arco y flecha, se detienen algun tiempo en sus -estaciones, hasta que la carestía obliga á mudar los reales, y fijar -habitacion en otra parte.</p> - -<p>Los Payaguás, los Agaces y otras naciones que consumió el tiempo, y -perdieron el nombre con la mezcla de generaciones, mas eran acuatiles -que terrestres, vagamundas por los rios que subian y cruzaban á -discrecion de su antojo y libertad. Los Payaguás usan canoas y -embarcaciones ligerísimas, que impelen á fuerza de brazos con agilidad -tan extraordinaria, que ningun vaso, vela y remo pueden dar alcance. -Son piratas de los rios, en donde previenen celadas para saltear los -navegantes. Cuando se ven acometidos y temen algun asalto, se meten en -el agua con los arcos armados para flechar al enemigo, y zambulléndose -al fondo, evitan el tiro de la bala. Es increible lo que perseveran -bajo del agua, y algunos creen que usan el artificio de cañutos largos -que sobresalen para facilitar la respiracion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_11"> - <h3 title="§. XI. DE SUS IDOLOS Y HECHICEROS.">§. XI.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS IDOLOS Y HECHICEROS.</p> -</div> - -<p>La religion, que no es agena de gentes las mas bárbaras entre -los <span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span> americanos de -estas tres provincias, apenas mereció algun cuidado y desvelo. Pocas -naciones tuvieron ídolos y adoratorios en que ofrecer sacrificios, y -quemar inciensos. Hácia la parte mas meridional del Tucuman se hallaron -algunos ídolos, cuyos templos eran viles chozuelas, propias del numen -que los ocupaba, y expresion del bajo concepto en que los tenian sus -adoradores. Los Calchaquís eran al parecer mas supersticiosos al trueno -y al rayo. Los adoraban por dioses y les tenian levantados templos y -chozuelas, cuya interior circunferencia rodeaban con varas rociadas -con sangre del carnero de la tierra, y las llevaban á sus casas y -sembrados, prometiendose de su virtud, contraida á la presencia del -numen, toda felicidad y abundancia.</p> - -<p>No eran tan frecuentes los ídolos hácia la provincia del Rio de la -Plata y Tucuman: pero se hallaron algunos cuyos templos eran visitados -con romerias, y profanados con sacrificios de sangre humana. El autor -de la <i>Argentina,</i> á distancia de algunas leguas de los Xarayes, -describe un enorme culebron, monstruoso y espantable, que adoraban -los naturales con acatamiento y aplacaban con sacrificios. Para lo -cual, diseña un lugarejo ó ciudad de ocho mil vecinos, numerados -por los hogares. El medio de la poblacion ocupaba la plaza, en cuyo -centro sobresalia un palenque, que hacia oficio de cárcel para sugetar -al monstruo, y de adoratorio en que le tributaban sacrificios los -naturales y vecinos que concurrian en gran número á consultar sus -dudas, y á oir las respuestas del númen.</p> - -<p>Cebado con sangre humana, obligaba sus devotos á la guerra para -sustentar su insaciable voracidad con los cautivos, y hartarse con -sangre de prisioneros. Propio carácter del infernal dragon, juntar -á las presunciones de divino el atributo de tirano, y el epiteto de -caribe. Este suceso, referido en pluma de Rui Diaz de Guzman, merece el -crédito que se dá á los que escriben, no como testigos oculares, sino -por relacion de soldados, que á las veces fingen monstruos de horror -para aparecer héroes de valentia en su vencimiento, especialmente -porque este suceso no se refiere en los comentarios de Alvar Nuñez, -caudillo de la jornada. De ellos consta que los españoles de su -comitiva quemaron algunos ídolos monstruosos espantables, y que no -acababan de admirar la paciencia de estos dioses, en dejarse convertir -en cenizas.</p> - -<p>Algunas razas de estas gentes, en tiempo de calamidad, y cuando -habian de salir á guerras, instituian rogativas y multiplicaban -sacrificios para aplacar su númen, que juzgaban irritado, esperando que -reconciliado con las víctimas los libraria de la opresion que padecian, -y daria victoria contra los enemigos que les amenazaban. No consta -hasta donde se extendia el poder de sus dioses; pero es bastantemente -averiguado, que<span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span> -olvidando al universal hacedor de todas las cosas, partian la -divinidad entre sus ídolos, y que á los unos concedian poder sobre las -tempestades ó sementeras, á otros sobre las enfermedades ó guerras.</p> - -<p>Los Guaranís conocieron á <i>Tupa</i> por conservador de la nacion en -el universal diluvio, pero no edificaron templo en que adorarle, ni -levantaron aras para los sacrificios. Los Mocobís, á las cabrillas, -esto es, á su <i>Gdoapidalgate</i>, á quien veneraban como criador y padre, -jamas levantaron adoratorio; contentos con festejar su descubrimiento -con algazara y griteria. Es para mi creible, que ni los Guaranís en -<i>Tupa</i>, ni los Mocobís en <i>Gdoapidalgate</i>, ni otras naciones en algunos -astros y constelaciones, cuyo descubrimiento celebraban, reconocian -alguna deidad y supremo númen, y solo confesaban un bienhechor de -la nacion, á quien correspondian con agradecimiento, y pagaban los -beneficios, que juzgaban haber recibido, con la memoria y recuerdo de -ellos.</p> - -<p>Yo no sé que ideas tan bárbaras formaban sobre los astros, planetas -y constelaciones, ni cual era el reconocimiento con que correspondian -á sus luces ó influencias. ¿Quien no admira las locuras y desvarios -con que los Guaycurús celebran la luna nueva, el descubrimiento de las -cabrillas? Salen de sus chozas con formidables palos en las manos, -sacuden frecuentemente las esteras, vocean, gritan, y levantan el -alarido con alegria y confusion, prometiéndose toda felicidad y dicha. -Lo mismo hacen cuando se levanta algun turbion de viento ó agua: salen -animosos á provocar la tempestad, y á los demonios que juzgan venir en -ella, conjurados á destruir toda la nacion de los Guaycurús. Mientras -la tormenta prosigue desarmada, prosiguen ellos armados contra la -tempestad, hasta que se desvanecen las nubes, quedando ellos en la -vana persuasion de que los diablos, temerosos de sus armas, huyen á -sepultarse en los abismos.</p> - -<p>Mas temible era una maldita ralea de fingidos demonios, que se -predicaban árbitros de las tempestades, rayos, tormentas, rios, -inundaciones, pestes y muertes. Estos eran unos hombres astutos y -parleros, demonios vivos y visibles, que tenian mucho séquito y -aceptacion entre estas gentes. No sucedia mal, ni desgracia, que no -los clamoreasen efecto de su enojo y venganza. No habia prosperidad -ni dicha de que no se declarasen autores, amenazando con las unas, y -prometiendo las otras á su arbitrio, segun el mérito de cada uno. Estos -son los que llaman hechiceros: grémio autorizado por el poder que se -apropian, y temibles por los males que amenazan.</p> - -<p>Algunos autores, llevados de innata propension á amenizar sus <span -class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span> historias con novedades -inauditas, describen los embustes de estos fingidos hombres como -hechicerias, y á los que son puros engañadores, los hacen familiares -del diablo. Los mas que asientan plaza de tales, con capa y velo de -cursantes en la escuela del demonio, son finísimos embusteros, tan -engañados en sí, como engañadores de los otros. Esto que sucedia en -tiempos pasados, se experimenta en los presentes. Muchos se fingen -hechiceros, llevan yerbas, cargan iman, erutan imprecaciones, amenazan -con maleficios, y con segura impunidad confiesan haber hecho daño, -muerto y maleficiado á muchos. Pero averiguada la verdad, todo es -mentira y engaño.</p> - -<p><i>Obera</i>, cuyo nombre significa resplandor, cacique Paraná, es sin -duda uno de los mas famosos hechiceros de que se pueden gloriar los -patrones para convencer el intento. Llamábase libertador de la nacion -Guaraní, unigénito de Dios Padre, nacido de una vírgen sin comunicacion -de varon, plenipotenciario de Dios, con sus poderes y facultades para -convertir en utilidad de los indios todas las criaturas. La señal que -principalmente habia de usar para libertar su escogido pueblo era -un ominoso cometa, que esos dias se dejó ver, y lo tenia reservado -para convertirlo contra los españoles. Estos y semejantes dislates -le grangearon secuaces, crédito de famoso hechicero, y veneracion de -divino.</p> - -<p>A <i>Obera</i> fué muy semejante otro indio del Huybay, adorado de las -vecindades. A los dos se parecia mucho, y aun excedia aquel famoso -hechicero, que por la via del Brasil remaneció en el pueblo de San -Ignacio del Guayra. Vestía hábito talar blanco; la mano ocupaba una -espantosa calavera, con uñas de venado dentro que hacian ruido, y un -son descompasado que seguian los pies bailando.</p> - -<p>Todas las amenazas de Obera, con el resplandor de su nombre; los -elementos que habia de conmover contra los españoles en favor de los -indios, el cometa que era señal con que habia de libertar sus amados -Guaranís, tuvieron el fin lamentable de quedar su numeroso ejército -roto y deshecho; los indios muertos; prisionero el sumo sacerdote, -á quien perfumaba con inciensos, y el mismo Dios Obera (á quien al -parecer amenazaba fatalidades el cometa) fugitivo por los montes, -sin sacerdote que le aplacase, sin escolta que le acompañase, lleno -de pavor y miedo; temiendo á pocos españoles, los cuales penetraron -altamente que Obera, con título y fama de hechicero, era un famoso -engañador, tan débil y flaco, que no se atrevió á salir á campaña por -no quedar muerto ó prisionero.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_25">[Pg 25]</a></span></p> - -<p>Mayor desengaño ofrece el hechicero del Huybay: convertido á Dios -por la predicacion de dos insignes misioneros jesuitas, confesó delante -de todo el pueblo, que sus palabras eran puras ficciones, y que no -tenia otra mira que la de engañarlos y atemorizarlos con amenazas, para -que libremente le franqueasen cuantas mugeres codiciaba su apetito. -Este sin duda era el fin principal de Obera: mantenia numeroso serrallo -de concubinas, conseguidas con la violencia, con amenazas y á impulsos -de sus retos. Desenfrenado por extremo en liviandades, solo admitia -en su privanza á los que aplaudian la soltura de sus costumbres, y le -entretenian con cantares lascivos y bailes indecentes. A las veces, -depuesto el sobrecejo de soberano númen y respetable deidad, cantaba y -bailaba placentero entre sus concubinas.</p> - -<p>Este era tambien el ejercicio del hechicero brasileño que penetró -al Guayra. Al son descompasado que hacian las uñas de venado dentro -de la calavera, bailaba, brincaba con agilidad increible, soplando -fuertemente al aire, y provocando los rayos y tempestades contra -los que le hiciesen oposicion. El fiscal del pueblo de San Ignacio, -despreciando sus amenazas, le cogió, y puso un par de grillos, y en -presencia de todo el pueblo descargó cien azotes sobre el fingido númen -y verdadero embustero. A los primeros golpes, <i>no soy yo</i>, exclamó, <i>no -soy yo Dios, sino un pobre indio como los demas, y ningun poder tengo -para dañar ni causar mal alguno</i>. No satisfechos los ignacianos con la -confesion del reo, los dos inmediatos dias repitieron el castigo de los -<i>saludables azotes</i>, y humillaron su altiva presumpcion.</p> - -<p>No una, sino muchas veces ha salido bien la experiencia de los -azotes: ya sea porque la vejacion dá entendimiento, ya sea porque el -engañador descubierto, y descifrada la doblez de sus procederes, pierde -la esperanza de ser creido, y de hallar entrada en quien penetró sus -enredos.</p> - -<p>Estos hechiceros tienen por lo comun dos ó tres familias cómplices -de su iniquidad, y diestros imitadores de las voces y bramidos de -animales. Ligados con el sacramento del sigilo, no descubren la verdad -so pena de privacion de oficio, y de malograr el estipendio y gages. -Cuando llega el caso en que el hechicero ha de consultar al diablo, -como ellos dicen, sus familiares se ocultan en algun monte, en cuya -ceja se previene de antemano alguna chozuela, que hace las veces de -trípode y el oficio de locutorio. Para el dia prevenido se junta el -pueblo, pero no se le permite acercarse, para que no descubra el -engaño, y quede confirmado en su vano error y ciega presumpcion.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p> - -<p>El hechicero bien bebido y alegre, con los espirítus ardientes de la -chicha, saltando y brincando junto á la chozuela, invoca al diablo para -que venga á visitar al pueblo, y revelarle los arcanos futuros. Cuando -todos estan en espectacion, aguardando la venida del demonio, resuenan -por el monte los disfrazados con pieles, disimulando los bramidos del -tigre y las voces de los animales.</p> - -<p>En este trage, que el pueblo no discierne por estar algo retirado, -entran en la chozuela; y con ellos, el diablo y sus satélites. -Estos con grande confusion y behetria infernal, imitando siempre -las expresiones de animales, empiezan á erutar profecias y trocar -vaticinios sobre el asunto que desean los circunstantes.</p> - -<p>De la boca de ellos pasan á la del hechicero, y este con grandes -gestos, arqueando las cejas con espantosos visajes, propala al -pueblo los pronósticos y vaticinios. El pueblo vulgo, incapaz de -reflexion ni examen, arrebatado de ciega persuasion, los admite como -oráculos del diablo, quedando en error casi invencible de que el -diablo es quien habla al hechicero, y que este es fiel relator de sus -predicciones. Este es el orígen admitido entre los indios, y abrazado -entre los escritores, de las operaciones diabólicas y de los fingidos -hechiceros.</p> - -<p>Este es el fundamento de aquel terror pánico que tienen los indios -de acercarse á la chozuela, recelando insultos feroces, y desapiadados -acometimientos del tigre, cuyos bramidos imitan los familiares, para -persuadir al vulgo que es demonio transfigurado en infernal bestia el -que los habla.</p> - -<p>Singular es el suceso que experimentó cuatro años hace uno de -nuestros misioneros. Faltaron un dia casi todos los indios del pueblo, -el cual estaba tan en los principios, que ningun adulto habia recibido -el bautismo. Suspiraban todavia <i>por las cebollas de Egipto</i>; y á -escondidas del misionero renovaban el ejercicio de sus antiguedades. -A la mañana advirtió el Padre que era pastor sin ovejas, y que estas -se habian ausentado; menos un viejo á quien los años privilegiaron de -emprender largas romerias: de él se informó, y supo que los catecúmenos -se habian retirado á consultar á los diablos.</p> - -<p>“Pues yo tengo que ir, dijo el misionero, á ver vuestro diablo, y -espantarlo para que no vuelva otra vez.”—“No váyas, Padre, replicó el -anciano, no vayas porque es muy bravo, y te ha de matar. Nosotros no -nos atrevemos á llegar, y solo al hechicero es permitido acercarse -<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span> para hablarle y -recibir sus respuestas.”—“Yo tengo que ir sin remedio, añadió el -misionero; vuestro diablo es muy flojo y mas teme él á mi, que yo á -él; y si no me teme, ¿porqué huye de mi presencia?”—En esto se puso -en camino, y se encontró con los indios, que estaban á la ceja de un -monte, algo apartados de la palizada y chozuela, donde el fingido -demonio daba sus oráculos, y los recibia el hechicero.</p> - -<p>Los indios movidos á compasion intentaron contener al Padre, -y temiendo no le matase el diablo, esforzaron sus razones para -atemorizarle. Pero el misionero, animado con los espirítus que infunde -el celo santo, se arrimó á la chozuela, y encontró—¿qué?—al demonio -nada menos: al indio autorizado con nombre de hechicero, y dos -familiares suyos que aullaban, bramaban á guisa de animales feroces, -y con espantosas, pero disimuladas voces, amenazaban castigos, y -pronosticaban futuros contingentes. ¡Tanto artificio cabe en la tosca -capacidad de un indio!</p> - -<p>Lo estraño y particular es, cuando tienen á la vista el desengaño -no se persuaden que el que se finge diablo y hechicero es un indio -comun, y solo singular en exceder á los demas en artificios y -engaños. Ha sucedido hallarse presente uno de nuestros misioneros, en -circunstancias que salió el fingido diablo y verdadero indio de la -chozuela: conociéndole el Padre, por mas que esforzó sus razones para -persuadir al pueblo que no era el demonio sino fulano indio que todos -conocian, nunca les pudo convencer, respondiendo con ciega obstinacion, -que era el demonio, y que así lo creian ellos, y por tal lo tenian.</p> - -<p>Entretanto estos embusteros con sus engaños eran respetados como -árbitros del mal y del bien de la vida y de la muerte, con supremo -poder sobre el cielo, sobre los elementos, sobre todo viviente y ser -criado. Elevados á tan sublime gerarquia, gozaban indiferentemente -cuantas mugeres apetecia el desenfreno licencioso de su soltura. Tenian -serviciales obsequiosos, que de la pesca y caza les regalaban, y sin -expensas ni gastos sustentaban el serrallo: sus palabras falsas ó -verdaderas eran atendidas como oráculos, cuya inteligencia pendia de -los sucesos venideros, nunca bien penetrados del vulgo, cuando falsos, -pero siempre intérpretados por los doctores de la ley en su sentido.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_12"> - <p><span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span></p> - <h3 title="§. XII. DE SUS MEDICOS.">§. XII.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS MEDICOS.</p> -</div> - -<p>Estos mismos hechiceros egercitan el arte de la medicina, y eran -en las curaciones tan engañosos como engañadores en sus hechicerias. -Todos los preceptos galénicos ceñian á la breve práctica de chupar, -y por eso los autores los califican con el nombre de <i>chupadores</i>. -Cuando la necesidad los llama para algun enfermo, presto se previenen -de medicinas, y en todas partes hallan botica surtida que le ministra -cuanto necesitan para el egercicio de su facultad. Un palito, una -piedrezuela, una espina, un inmundo guzano, que alzan del suelo y -ocultan en la boca, es el <i>sánalo-todo</i>, y todo el aparato de sus -simples y mixtos. Medicina á la verdad inocente, no mala para todas las -enfermedades, porque aunque no tenga el privilegio de sanar, goza la -prerogatíva de no agravar la dolencia.</p> - -<p>Llegados á la chozuela del enfermo, entran haciendo espantosos -visajes, hinchando de viento los carrillos, y soplando fuertemente -al aire. Como no entienden de pulso, y la aplicacion de medicina -se ha de hacer sobre la parte dolorida, preguntando que es lo que -duele al enfermo, luego aplican la boca y chupan la parte lesa con -increible vehemencia. Aquí empiezan los gestos: aquí el expeler, entre -contorsiones y espumarajos, el palito, la piedrezuela, la espina y el -guzano, que de antemano previenen, segun las precauciones del arte -de chupar. “¡Como habia de descansar, dicen, como habia de descansar -este pobre enfermo; como no se habia de afligir, como no se habia de -quejar, si este guzano le roia, si esta espina le picaba, si este -palito y piedra se le entró en las carnes vivas! Ahora se aliviará el -enfermo, porque cesando la causa que aflige, se remite el dolor que -mortifica.”</p> - -<p>Concluido el oficio de chupador, prosigue el egercicio de recetar. -Esto es mas universal, y se estiende á los sanos y parientes del -enfermo, ordenando á todos severísima abstinencia de algunos manjares -y comidas, para que el enfermo mejore con el ayuno de los sanos. Si la -enfermedad cede á los esfuerzos de la naturaleza, y el doliente cobra -salud, todos los aplausos se los lleva el chupador, y adquiere grandes -créditos y estimacion: pero si la naturaleza se rinde á la enfermedad -y muere el paciente, la culpa recae en los miserables parientes, cuyos -ayunos fueron infructuosa penitencia por la salud del enfermo.</p> - -<p>Entre los Pampas, que son los antiguos Querandís, sucedia muy al -<span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span> contrario. Cuando -moria el enfermo, la culpa toda se echaba al médico, y los parientes -quedaban persuadidos que moria maleficiado del curandero, y que este -debia pagar el homicidio ageno con su propia muerte. Conjurados en -su ruina, los parientes noche y dia velaban sobre el mal médico, y -descansaban hasta vengar la cólera con la sangre del chupador, poco -inteligente en los principios del arte, y extremamente desgraciado en -el egercicio de su profesion. No obstante esta inviolable y tiránica -ley, apenas muere un profesor de medicina, cuando se declara otro -doctor en la facultad, y toma el oficio de curandero con peligro de -morir la primera vez que lo egercite con desgracia.</p> - -<p>Entre los Lules, en lugar de chupadores tenian los que llamaban -<i>sajadores</i>, por el egercicio de sajar la parte dolorida: era entre -ellos persuasion de que todas las enfermedades, á excepcion de las -viruelas, procedian del Ayaquá. Es el <i>Ayaquá</i>, en sentir de ellos, -el gorgojo del campo, y aunque pequeño de cuerpo caminaba armado de -arco y flechas de piedra. Es diestrisimo certero, asesta y despide la -flecha donde quiere, á quien quiere, y como quiere, y de sus tiros y -flechas proceden las enfermedades que matan, y el dolor que aflige. Con -este Ayaquá tienen familiar trato los curanderos, y de su comunicacion -aprenden á labrar flechas semejantes á las del Ayaquá, y á sajar la -parte dolorida. Chupan luego la sangre y arrojan la flecha que llevan -prevenida en la boca, y con un razonamiento semejante al de los otros -chupadores, y un plato de comida en prémio de su trabajo, se vuelven -muy ufanos á su casa.</p> - -<p>Estan tan obstinados en esta persuasion que no se dejan convencer -de razones, ni dan lugar al desengaño. Enfermó de mal de oidos un -muchacho, y el misionero le aplicó algunos remedios, y pensando que -con ellos hubiese mejorado, á la mañana preguntó al padre del enfermo, -como lo habia pasado su hijo, y si el dolor se le habia mitigado. El -padre respondió: “mi hijo lo ha pasado en un grito continuo, suspirando -y gimiendo sin poder sosegar. Ni ¡como era posible otra cosa, teniendo -los oidos llenos de las flechas de Ayaquá!”</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_13"> - <h3 title="§. XIII. DE SUS ENTIERROS.">§. XIII.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS ENTIERROS.</p> -</div> - -<p>Supersticiosos en las curas, no lo eran menos en los entierros, y -<span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span> funerales de sus -difuntos. Entre los Guaranís, si el difunto era persona principal ó -cacique, la muger se despenaba con espantosos alaridos. Si, no era -de tanta distincion, se desgreñaba los cabellos, abrazada con el -yerto cadáver, cantando en tristes endechas las proezas y valentias -de su esposo. Los antiguos Charruas en la muerte de sus parientes -se cortaban un artejo de los dedos, sucediendo á veces, que en edad -provecta carecian de falanges, y se inhabilitaban para el egercicio -de las armas. Los Mocobís en señal de luto se trasquilan, con alguna -diferencia, segun son diferentes los grados de parentezco que tienen -con el difunto. Los Isistinés no se rascan la cabeza con el dedo, -temiendo que se pondrian calvos, y que no les saldria el pelo en -aquella parte que llegaron á tocar.</p> - -<p>Era comun en casi todas las naciones señalar plañideras, que -con lúgubres aullidos, y lágrimas fingidas por algunos meses y aun -años, lamentaban la desgracia del difunto, recordando á los vivos -sus hazañas, incumbencias propias de los parientes, y á las veces de -algunos extraños, que alquilaban sus lamentos, y vendian sus lágrimas -por el interes de algunas alhajuelas del difunto.</p> - -<p>Al cadáver, sentado sobre una silleta ó taburete, pintaban -toscamente algunas naciones. Otras lo cubrian con mantas y plumages, -para que decentemente y sin rubor pareciese en la otra vida. Los -naturales del valle de Londres en Calchaquí, con supersticiosa -observancia, abrian á sus difuntos los ojos que cerró la muerte, para -descubrirle el camino que guia á la region de los muertos.</p> - -<p>Al rededor de la sepultura, ó dentro, ponian el arco, las flechas, -ollas y cascos de calabazo, que por acá llaman <i>mates</i>, con alguna -porcion de comida y chicha. El arco y las flechas, dicen unos, que -son para que el alma se defienda de los acometimientos y asaltos de -sus enemigos: añaden otros, que para que el muerto tenga con qué -cazar, y no muera de hambre, acabado el repuesto de maíz y chicha. Las -ollas para cocinar; y porque no falte fuego, es costumbre de algunas -naciones dar la superintendencia á algunas de las plañideras, para que -diariamente cuide de cebarlo. El calabazo sirve de vaso para sacar -agua, y refrigerar el bochorno que se origina de la opresion de la -sepultura.</p> - -<p>Un sepulcro bien circunstanciado descubrieron nuestros exploradores -de la costa de Magallanes, á pocas leguas de la bahia de San Julian. -Era de figura redonda piramidal, tegido de ramas, las cuales afianzaban -para mayor seguridad cordones de lana de diferentes colores. Al rededor -de la casa tremulaban seis banderas de un tegido <span class="pagenum" -id="Page_31">[Pg 31]</span> de lana azul, colorada y blanca, atadas -sobre varejones largos de tres para cuatro varas. A trechos estaban -repartidos cinco caballos muertos, cuyos cueros, ó pieles estaban -llenos de paja, clavados en tierra con otros horcones, por el pescuezo, -por el vientre, ó por la cola. El remate de la casa hácia la extremidad -piramidal; coronaba una como veleta de trapo, semejante al de las -banderillas, asegurado con una faja para que no lo desprendiese el -viento. Sobre la extremidad pendian de un palo, á discrecion de los -vientos, ocho borlas de lana musca.</p> - -<p>Lo interior de la chozuela fúnebre indíca ocupaban dos telas de -listadillo, tendidas sobre el pavimento, las que servian para cubrir -el cuerpo de un indio y dos indias, tan recientes que aun tenian -carne y pelo en la cabeza. Discurriose largamente sobre el mausoleo, -y resolvieron nuestros misioneros, que no siendo habitable la costa, -el sepulcro no podia ser de paysanos connaturalizados en el terreno; -y observaron veredas, que de lo interior del país tiraban á una -laguna grande de sal que habian descubierto. Que lo natural era que -aquel indio, viniendo en busca de sal, habia muerto en aquel sitio á -donde los compañeros levantaron aquel honrado sepulcro, tan coronado -de banderillas, gallardetes y borlas, que indicaba haberse erigido -en memoria de algun principal ó cacique de la nacion. Los caballos -rellenos de paja, y levantados sobre estacas, segun el uso de las -gentes de á caballo que acostumbraban hacer así, y las mugeres para que -le sirviesen en la otra vida, y le ministrasen lo necesario.</p> - -<p>Este es estilo y costumbre de algunas naciones en la muerte de sus -principales y parientes inmediatos: las mugeres siguen á sus maridos; -los parientes á sus mas inmediatos, y algunos vasallos á sus caciques; -especialmente las viejas, como inutiles en este mundo. A la primera -noticia de la muerte del cacique y primogénito suyo, se quitan la vida -para servirlos, y para que no desfallezcan de hambre y sed por falta de -quien les ministre lo necesario. Ceremonia indispensable y argumento -de fidelidad y cariño en los consortes con sus maridos, y en los -vasallos con sus caciques, tan radicados en este gentílico rito, y tan -religiosos observantes, que se ofrecen voluntariamente á la muerte y la -aceptan con alegre resignacion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_14"> - <p><span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span></p> - <h3 title="§. XIV. DE SUS IDEAS RELIGIOSAS.">§. XIV.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS IDEAS RELIGIOSAS.</p> -</div> - -<p>Esta precaucion, y otras semejantes que tomaban para la otra -vida, es argumento que ellos conocieron la inmortalidad del alma: -pero la idea que de ella formaron, y el bosquejo que diseñaron eran -incompletos. Persuadidos pues los indios que el alma goza fuero -inmortal, eternizan su duracion en el cielo entre las estrellas, -ó en alguna region incognita que ellos imaginan, y ellos solo la -alcanzan.</p> - -<p>Una cosa al parecer cierta es, que la subida á las celestiales -regiones no la admitan tan inmediatamente á la muerte que no -concediesen al alma algunos años en este mundo, solazándose y -divirtiéndose á su usanza; no visiblemente tratando y comunicando con -los vivos, sino invisiblemente tratando y comunicándo, jugueteando -como duendes, y regocijándose alegremente en aquellos egercicios que -la divertian unida al cuerpo. En este estado las conciben glotonas y -cazadoras, paseanderas, vagamundas, juguetonas, guerreras, y enemigas -de sus enemigos. No alcanzo como se pueda explicar mejor la idea que -ellos formaban del alma separada, que sobre el plan de lo que ellos son -en vida.</p> - -<p>A este fin, porque las hacen glotonas y borrachas, ponen sobre la -sepultura sus ordinarias viandas, y llenan de chicha los calabazos. Y -porque esta providencia es temporal y limitada, y las almas duraderas, -sin límite ni término, libran el alimento de la eternidad en el arco -y flechas, instrumentos venatorios, que aseguran el mantenimiento en -aquella region de espirítus vagamundos y cazadores. Estas mismas armas -sirven al respeto para hacerse temibles á las naciones enemigas.</p> - -<p>No consta de sus tradiciones por donde subian sus almas al cielo. -Los Mocobís fingian un árbol, que en su idioma llamaban <i>nalliagdigua</i>, -de altura tan desmedida que llegaba desde la tierra al cielo. Por él, -de rama en rama ganando siempre mayor elevacion, subian las almas -á pescar en un rio y lagunas muy grandes que abundaban de pescado -regaladísimo. Pero un dia que el alma de una vieja no pudo pescar -cosa alguna, y los pescadores le negaron el socorro de una limosna -para su mantenimiento, se irritó tanto contra la nacion Mocobí, que -transfigurada en <i>capiguara</i>, tomó el egercicio de roer el árbol por -donde subian al cielo, y no desistió hasta <span class="pagenum" -id="Page_33">[Pg 33]</span> derribarlo con increible sentimiento y daño -irreparable de toda la nacion.</p> - -<p>Los demas indios, aunque colocan las almas de sus difuntos entre -los otros, no explican por donde se le franquea el paso á las eternas -moradas. Verisimilmente su grosero modo de concebir mezclará la -seriedad respetable de una verdad tan clara con suposiciones ridículas -y ficciones placenteras. Al parecer no tenian determinado lugar para -suplicio de los delincuentes, y castigo de los culpados: ó porque su -ceguedad no les dejó abrir los ojos á una verdad que nace y crece con -el alma, ó porque entregados en esta vida á pensamientos alegres, no -daban entrada á tristes imaginaciones. Lo cierto es que la creencia de -los suplicios eternos se les hace muy cuesta arriba á los infieles. -Los Chiriguanos, cuando se les habla de las llamas abrasadoras del -infierno, responden con serenidad que ellos apartarán las brasas: y lo -que es mas, no pocas veces en el confesionario, cuando se les amenaza -con las penas eternas, responden con gran calma: “<i>no se verá el diablo -en este espejo</i>.”</p> - -<p>Su tenacidad, en lo que una vez aprendieron, es rara: no les -convence la razon, ni la luz clara del mediodia, basta para alumbrar -su entendimiento, y desencastillarlos de sus erroneas aprensiones. -Así le sucedió á un indio catecúmeno, á quien la muerte iba tan á los -alcances, que se juzgaba no pasaria el dia inmediato sin pagar el -tributo de la humana mortalidad. Como su muger era infiel y obstinada -en los gentílicos ritos, le persuadió que no se dejase bautizar, porque -infaliblemente moriria; y le dió tan á pelo asenso á las razones de -su consorte, que no hubo fuerzas en el misionero para persuadirle lo -contrario.</p> - -<p>Tentó este diferentes medios: alegó razones claras, le propuso -varias congruencias para persuadirle que presto moria. “No, respondió -el indio, no estoy tan enfermo como dices: antes bien mañana estaré -bueno, y podré caminar á melear en los bosques.”—No irás respondió el -Padre á melear, sino á las penas eternas del infierno, sino abrazas la -religion cristiana, y por medio del bautismo, que abre las puertas del -cielo y cierra las del infierno, no pones en cobro tu alma.—“No creas, -dijo la muger, lo que este Padre habla: porque si te ausentas al monte, -y no recibes el bautismo, jamas morirás.”</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_15"> - <p><span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span></p> - <h3 title="§. XV. DE SU COSMOGRAFIA.">§. XV.</h3> - <p class="subh3c">DE SU COSMOGRAFIA.</p> -</div> - -<p>Quien tanto yerra en materias palpables y visibles, y con tenacidad -tan obstinada resiste á la luz de la razon, no es de estrañar yerre -cuando levanta el pensamiento á objetos mas nobles, superiores á su -tosca capacidad, y falta de principios para penetrar arcanos tan -sublimes. Al eclipse del sol y luna llaman muerte de estos hermosos -planetas. Los Lules atribuyen el eclipse del Sol á un pájaro grande -que, desplegando sus alas, cubre el globo luminoso de su cuerpo. Los -Mocobís lo refunden en un asalto del demonio para comérselo, y por eso -gritan: <i>déjala</i>, (al Sol tienen por muger) <i>déjala</i>; <i>compadécete de -nuestra compañera, no nos la comas</i>.</p> - -<p>Estos se han formado un agradable sistema del mundo, y por él se -podrá inferir el que idean las demas naciones. El cielo y la tierra -hacen un solo cuerpo, pero tan inquieto y bullicioso, que le obligan á -circular en perpetuo movimiento. A las estrellas tienen por árboles, -cuyas hermosas ramas tejen de rayos lucidos y brillos centellantes. -Al crucero llaman <i>amnic</i>, que quiere decir avestruz: á las estrellas -que le circundan, <i>ipiogo</i>, que significa perros. El misterio es, que -estos perros siguen al avestruz para cazarle, y como este corre y corre -mucho, aunque los perros le siguen, no le alcanzan. Entre las estrellas -confiesan alguna distincion; á unas llaman pavos, ó <i>dagadac</i>: á otras -quirquinchos, <i>natumnae</i>; á estas perdices, <i>nazaló</i>, y á las demas -con otros nombres semejantes. Esto no es nuevo, pues la antiguedad, -y astronomia de muchos siglos atras, deriva hasta nuestros tiempos -semejantes denominaciones, para distinguir los signos y explicar las -constelaciones.</p> - -<p>Lo particular es, que á la luna llaman <i>cidiago</i>, y juzgan que es -hombre, cuyas sombras son sus tripas que le sacan unos perros celestes -cuando se eclipsa. En oposicion de luna los grandes piden á <i>cidiago</i> -que les dé muger, y los muchachos á grandes gritos, tirandose las -narices, le piden que se las alargue. Al sol conciben como muger, y le -llaman <i>gdazoa</i>, que significa compañera. De él fingen algunas trágicas -aventuras. Una vez cayó del cielo, y enterneció tanto el corazon de un -Mocobí, que se esforzó en levantarlo, y lo amarró para que no volviese -á caer. La misma fatalidad sucedió al cielo: pero los ingeniosos y -robustos Mocobís, con puntas de palos lo sublevaron y repusieron en sus -ejes.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span></p> - -<p>Segunda vez cayó el sol, ó porque las ataduras no eran bastantemente -robustas, ó porque el tiempo debilitó su fortaleza. Entonces fué cuando -por todas partes corrieron inundaciones de fuego, y llamas que todo -lo abrazaron y consumieron, árboles, plantas, animales y hombres. -Pocos Mocobís, por repararse de los incendios, se abismaron en los -rios y lagunas, y se convirtieron en capiguarás y caimanes. Dos de -ellos, marido y muger, buscaron asilo en la eminencia de un altísimo -árbol, desde á donde miraron correr rios de fuego que inundaban la -superficie de la tierra; pero impensadamente se arrebató para arriba -una llamarada, que les chamuscó la cara y convirtió en monos, de los -cuales tuvo principio la especie de estos ridículos animales.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_16"> - <h3 title="§. XVI. DE SUS TRADICIONES HISTORICAS.">§. XVI.</h3> - <p class="subh3c">DE SUS TRADICIONES HISTORICAS.</p> -</div> - -<p>Así discurrian en materia de astronomia, y con poca diferencia -en las otras facultades: la materia de los sucesos para la historia -casi no tocaba en los tiempos pasados, y apenas salia de la vida y -hazañas de los presentes. Algunas relaciones conservan los rapsodas que -repetian cantando para refrescar la memoria de sus antiguedades, que -confundia y ofuscaba con fabulosas novedades el analista relacionero. -Este tenia la incumbencia de repetir, al son de bárbaros instrumentos, -las tradiciones de sus mayores, de instruir á otros en las noticias -para suplir su falta con el canto.</p> - -<p>Esta tradicion, en gentes que no cultivan la memoria, ni usaban -lápidas, geroglíficos, ni caractéres, no podia ser muy puntual, ni -abrazar muchos detalles. Tal cual suceso memorable, corrompido con la -alteracion que de suyo lleva el tiempo, y la fragilidad de la memoria, -conservaban los relacionistas, y lo perpetuaban con el canto. En lo -demas de sus vasallos, las hazañas de sus caciques y las de sus mayores -se echaban en perpetuo olvido, y apenas los hijos se acordaban de las -proezas de sus padres.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_1_17"> - <p><span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span></p> - <h3 title="§. XVII. DE SU APTITUD PARA LAS ARTES.">§. XVII.</h3> - <p class="subh3c">DE SU APTITUD PARA LAS ARTES.</p> -</div> - -<p>De las facultades mecánicas solo tenian el no tenerlas, ni aun -instrumentos para ejercitarlas. Sus canoas, sus dardos, sus macanas, -sus arcos y flechas, trabajaban con ímproba laboriosidad. Al tronco que -destinaban para canóa pegaban fuego, que consumia las superfluidades, -convirtiéndolas en ceniza y carbon, el cual desprendian á fuerza de -golpes de pedernales con filo agudo, hasta llegar á la parte sólida. -Volvian á pegar fuego y á levantar el carbon, formando á fuerza de -golpes, y con la actividad consumidora de la llama, aquella exterior -configuracion, ó cavidad interior que ellos pretendian para el uso de -la navegacion.</p> - -<p>De la misma manera, y con la misma prolijidad, trabajaban y pulian -los dardos, las macanas, los arcos y las flechas. El fuego gasta y el -pedernal desbasta los varejones, y cuando ya los tienen en el grosor y -proporcion que desean, los pulen con delicada nimiedad, y los dejan tan -tersos y lisos, que no los aventajará el mas diestro oficial con sus -gurvias y garlopas. Verdad es, que necesitan meses para sus maniobras; -pero donde sobra la pereza y los instrumentos son ningunos, el tiempo -y la paciencia coadyuvan á la perfeccion de las obras. Admiracion es -que génios brutales, que para nada tienen tiempo sino para la inaccion, -busquen pulidez en las armas, y gasten tiempo en perfeccionarlas.</p> - -<p>Esto eran en su infidelidad: pero alicionados en las manifacturas, -aprenden los oficios cuanto basta á imitar con perfeccion el ejemplar, -sin la gloria de inventores. El mas insigne maestro en la pintura y -en la delicada escultura, no podrá gloriarse de haberle añadido al -original un rasgo ni pieza que le dé nueva y mas agradable hermosura. -En lo que son singulares es en la imitacion: tan nimios, tan delicados -y puntuales á expensas de tiempo y paciencia, mirando y remirando una -y muchas veces el protótipo es que perfeccionan la obra. Vez ha habido -en que la delicadeza se ingenió tanto para la viva imitacion, que no -alcanzó la mas tildada observancia á discernir entre el ejemplar y el -retrato.</p> - -<p>En la elocuencia y cultura de hablar se hallaron algunos, -sueltos en sus diálectos, tersos en las palabras y persuasivos en -los razonamientos. No abrian aulas, ni disputaban maestros para -la enseñanza de la juventud; pero cuando al mediano entendimiento -se juntaba la penetracion <span class="pagenum" id="Page_37">[Pg -37]</span> del idioma, y la verbosa locuacidad, peroraban con dulzura -y persuadian con eficacia. La voz comun á los índicos idiomas llama -bárbaros, ásperos y defectuosos: los que con estudio y aplicacion -penetran la estructura de su artificio y propiedad para explicarse, los -califican de elegantes, expresivos y copiosos. Lo cierto es que abundan -de voces, en lo natural propias, en lo significativo vivas, y en lo -persuasivo eficaces, ceñidas sin confusion, claras sin redundancia, y -magestuosas sin afectacion.</p> - -<p>Solo se pueden llamar bárbaros, ásperos y defectuosos por la falta -de educacion de los indios, criados sin estudio, sin cultivo, ni -facundia: pero esos mismos idiomas en los labios de un elocuente y -copioso de razones, son elegantes, son expresivos, son melodiosos. La -lengua castellana es sin duda dulce, abundante y persuasiva; pero en la -boca de un inculto labrador, áspero de génio, y de tosco entendimiento, -se viste de sus propiedades, ó se viste de moda, segun el génio del que -le habla.</p> - -<p>Esto nos pareció notar en las naciones americanas que habitan el -Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman. Lo mas particular se tocará á su -tiempo y en su propio lugar. Por ahora nos llaman estas dilatadísimas -provincias á examinar su suelo y sus producciones.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span></p> - <h2 class="nobreak" title="Libro I.º - PARTE II.">SEGUNDA PARTE.</h2> - <hr class="tir" /> - <h3 title="§. I. ASPECTO GENERAL DEL PAIS.">§. I.</h3> - <p class="subh3c">ASPECTO GENERAL DEL PAIS.</p> -</div> - -<p>La historia natural del Paraguay, rio de la Plata y Tucuman, que -abraza nuestra descripcion, ofrece á la vista y pone delante de los -ojos un tesoro de bellas noticias, que pueden enriquecer el museo de -los sábios, y entretener con peregrinas novedades la curiosidad mas -insaciable. Verdad es que el Supremo Hacedor no depositó en el seno de -estas provincias ricas minas de oro, plata, diamantes y esmeraldas, -cebo de la humana codicia: por lo menos su providencia no ha dispuesto -hasta el tiempo presente que se descubran estos apreciables metales, -escondiéndose al parecer de las investigaciones de los hombres mas -diligentes.</p> - -<p>Pero, aunque el Soberano Autor no se mostró tan liberal en este -punto como en otras provincias que nos rodean, atendiendo cuidadoso á -su hermosura, con una muy agradable perspectiva y variedad admirable de -peregrinos objetos, casi enteramente los ciñó de altísimas serranías y -cordilleras, que empezando en la villa de San Jorge, en la capitanía de -Porto Seguro, se prolongan, á vista siempre del mar brasílico, hasta -la embocadura del reino de la Plata. Aquí, cansada la naturaleza con -la produccion de peñascos tan disformes, toma huelgo hasta la opuesta -ribera, desde adonde vuelve otra vez á levantarse un cordon y cadena de -serranías, que atraviesa el reino de Chile y Perú, y con casi dos mil -leguas de extension se alarga hasta la gobernacion de Santa Marta.</p> - -<p>Del tronco principal de estas cordilleras, arrancan algunos ramos -que se internan en diferentes partes á Tucuman y Paraguay: tales -verdaderamente, y de altura tan eminente, que los Alpes y Pirineos -no pueden justamente disputarles la elevacion. Se cree, con bastante -fundamento, que en algunas partes estos ramos de cordillera están -penetrados de ricos metales; pero si en esta parte no corresponde -la realidad á la aprension, <span class="pagenum" id="Page_40">[Pg -40]</span> por lo menos es cierto que sus senos son un rico depósito -de las aguas que franquean sin esquives, repartiéndolas con bastante -equidad en arroyuelos y rios que fecundan las riberas, y se derraman -por las campañas para alivio y refrigerio de los mortales.</p> - -<p>El corazon de estos paises son campañas dilatadas con algunas -elevaciones de terreno. A trecho se extienden por muchas leguas -espesos bosques, que embaraza al sol la comunicacion de la luz con el -atravieso enlazamiento de unos árboles con otros, y mucha variedad de -enredaderas, que suben desde el pié hasta la cumbre. En parte se divide -el terreno en hermosas praderias, y dehesas, esmaltadas de verde y -revestidas de toda la variedad de vistosas flores, que lleva de suyo -la mas lozana primavera. No es igualmente fecundo, y aun vicioso el -terreno en todas partes: pero en la misma desigualdad se descubre un -argumento claro de la equidad divina, que compensa las ventajosas -cualidades que reparte á unas provincias, con las que dispensa liberal -á otras.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_2"> - <h3 title="§. II. DE LOS ARBOLES.">§. II.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS ARBOLES.</p> -</div> - -<p>Sin embargo de esta oculta compensacion en que Dios con altísima -providencia procuró utilizar á todo el Paraguay, y lo demas meridional -del Tucuman, gozan meollo mas pingue y fuerte, ya sea por la calidad -del terreno, ya por las copiosas lluvias que le fertilizan. Los cedros -se crian altísimos, y algunos tan gruesos que dos hombres tomados por -las puntas de los dedos no pueden abarcarlos. Cerca de la iglesia -del colegio de la Compañia en Salta, se derribó años pasados uno tan -desmedido y corpulento, que echado en el suelo y puesto dos sobre el -caballo, uno de un lado y otro de otro, no alcanzaban á verse. Los -palmares de varias especies, y piñales diferentes de los de Europa, -ocupan leguas enteras. Crianse los pinos altos, gruesos y derechos. Las -ramas arrancan de seis en seis, y de siete en siete al rededor de su -tronco, ciñendo la circunferencia de mayor á menor, hasta rematar en -figura piramidal con extraña proporcion, igualdad y correspondencia. -Sus piñones, mayores que los de Europa, aprovechan á los naturales, á -los monos y puercos silvestres. Mayor utilidad tiene la medicina en -el bálsamo que destilan, que los vivientes en los frutos que llevan. -Por Setiembre, cuando el humor fermenta con los primeros ardores -de la primavera, y toma vigor y fortaleza con<span class="pagenum" -id="Page_41">[Pg 41]</span> la efervescencia, herido el tronco destila -un jugo al principio blanco, y despues colorado, bueno para sanar -heridas, y preservar de pasmos y convulsiones.</p> - -<p>Su madera es de las mejores que puede desear la escultura por su -lucimiento y delicadeza. Es dócil á los instrumentos, se deja labrar -facilmente, y sin resistencia admite cualquiera figura al gusto del -diestro maestro y delicado estatuario. Como el corazon está penetrado -de humor colorado, con solo esponer la estatua al calor del fuego, -transpira el jugo á la exterior superficie, y la barniza de purpureo -encendido con un esmalte natural que jamas pierde, y conserva la pieza -con lustre agradable y vistoso.</p> - -<p>Otros pinos hay hácia el Paraguay, cuyo fruto llaman los naturales -<i>Curibay</i>, que quiere decir piñones de purga: son semejantes en la -exterior contestura á los de Europa, pero muy diversos en los efectos. -Porque el que los come en poco tiempo experimenta una tormenta -interior, y tal conmocion de humores que le hacen prorumpir en -violentos vómitos, y copiosas evacuaciones. Dicen algunos que estos -piñones son el único remedio contra la gota: pero siendo tan fácil la -medicina, y tantos los tocados de este penoso mal, no saldré fiador de -su virtud medicinal, sino la confirman nuevos experimentos.</p> - -<p>El <i>Guayacan</i>, que llaman comunmente <i>Palo santo</i>, tan celebrado en -la medicina por sus calidades curativas, y apreciado para las fábricas -y manufacturas, abunda en muchas partes de las tres especies conocidas -en el mundo. Pero en tierras de Guaycurús, al poniente del Paraguay, -entre el Pilcomayo y Yabebijy, y tambien en algunos lugares del Chaco, -se cria otra cuarta especie, que merece particular mencion. Es árbol -grueso, alto, resinoso, aromático, y de madera fortísima. Las flores -anaranjadas declinan en amarillas, y dentro encierran unas mariposas, -que á su tiempo rompen la cárcel de flores, y salen de la cuna de su -nacimiento á gozar aires mas apacibles.</p> - -<p>Su duracion es brevísima, y cuando presienten la vecindad de la -muerte, se meten debajo de tierra, mueren soterradas, y de lo interior -de su cuerpecillo nace la planta del <i>Guayacan</i>, pequeña al principio, -y despues de grandeza desmedida. Esta generacion es descrita sobre -el dicho y autoridad de los indios, poco curiosos en indagar los -arcanos de la naturaleza. Si es verdadera, se hace creible que las -mariposas saquen consigo la natural simiente, y que esta necesite de -algun fomento de vivientes sensitivos para que despues soterrada, se -pongan en movimiento los organos<span class="pagenum" id="Page_42">[Pg -42]</span> de vida con la agitacion, y empiece á crecer la planta con -la atraccion de los jugos.</p> - -<p>La <i>Quinaquina</i> es sin duda uno de los árboles mas útiles á la vida -humana, de cuyas propiedades tratan los botánicos. Críase en los valles -de Salta y Catamarca de la provincia del Tucuman, y en las vecindades -del Rio Negro, tributario de Uruguay por su márgen oriental. El fruto -de la quinaquina son unas almendras especiales, y apreciables por su -olor subido y confortativo: pero lo que mas se estima en este árbol, -y lo que es mas útil á la salud del hombre, es su cáscara, la cual -molida en polvos, y tomados en vino, aprovecha para expeler las fiebres -intermitentes.</p> - -<p><i>Copaiba</i> es árbol grueso, alto, frondoso, que se cria en los montes -cercanos al rio Monday. Destila el célebre bálsamo <i>Copaiba</i>, apreciado -en la medicina para heridas penetrantes y peligrosas. Al tiempo que -este árbol empieza á desabrocharse en flores, y cuajar en frutos, se -le dá un barreno, y por él franquea pródigamente este precioso licor: -solo en quince dias sin afan, sin gastos ni cuidados, destila una buena -azumbre, la <i>Sangre del dragon</i>, que denominan con nombre espantable -para realzar el precio de un puro jugo de árbol. Los Guaranís le llaman -<i>Caberá</i>, y se cria muy alto y muy grueso á orillas de los rios y -arroyuelos: sus flores al principio blanquecinas, se tornan azules, -y cuando estan para marchitarse se vuelven purpúreas. Su fruto es un -cartucho, que encierra la semilla envuelta en una pelucita, semejante y -delicada como el algodon. En la Provincia del Tucuman se llama <i>Tipa</i>: -su tronco es mas grueso y derecho: en lo demas se asemeja al <i>Caberá</i> -de los Guaranís: pero uno y otro en los meses de Julio y Agosto, sajado -el tronco, destila por la incision copia de humor, llamado <i>Sangre de -drago</i>, y con mayor suavidad, y mas propiamente jugo del <i>Caberá</i>.</p> - -<p>El <i>Copal</i> es árbol alto, de madera blanca, sólida y buena para -edificios, y se halla en nuestras misiones de Guaranís: sus hojas lisas -y delgadas, repartidas de seis en seis por rama, cerradas y abiertas, -gozan el privilegio de girar al sol. Los naturales le nombran <i>Anguí</i>, -y por la admirable eficacia de su bálsamo, le llaman <i>Ibirapayé</i>, que -quiere decir árbol de hechiceros. Las buenas cualidades del bálsamo -le hacen acreedor á nombre mas honorífico, y lo podemos denominar -mas propiamente árbol milagroso, por los prodigios que obra en las -curaciones, efectos de su natural virtud.</p> - -<p>La comun opinion le denomina bálsamo del Brasil, y sin duda en la -substancia, es el mismo, pero mejorado en el color por ser mas <span -class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span> rubio, y en la fragancia -por ser mas trascendiente. De esta especie hay masculino y femenino, y -se conoce en que el uno lleva fruto, y el otro se queda infecundo: pero -ambos á competencia destilan el bálsamo, rico depósito de calidades -salutíferas para varias enfermedades. Otro copal hay negro, menos -grueso y menos alto, que destila el perfecto menjuí, y un bálsamo -fragante y útil para varios usos en la medicina.</p> - -<p><i>Aroma</i> es árbol pequeño y de menuda hoja: críase en la provincia -del Tucuman, sin cultivo, ni riego, y el que fuera ornamento de los -jardines europeos, concedió la naturaleza en grande abundancia á -las campañas y faldas de la sierra en Tucuman. Sus ramos tiende con -agradable proporcion de mayor á menor, formando una copa vistosa. A -trechos por las ramas tiene repartidas fuertes y agudas espinas, con -que repara los insultos de los que se atreven á tocar sus flores.</p> - -<p>Estas son á manera de estrellas, formadas de hilos delgados como el -cabello, que arrancan orbicularmente de un boton interior que ocupa el -centro. El color es naranjado, algo obscuro al principio, y despues mas -claro. El olor y suavidad que exhalan las aromas, y con que perfuman -los caminos y habitaciones cuando el viento es favorable, conductor de -sus delicados efluvios, no tiene igual ni comparacion.</p> - -<p>Si hubiera de proseguir, uno á uno, la narracion de todos los -árboles, con dificultad podria concluir la historia. Hallándose los -principales de Castilla, que aunque extraños y peregrinos, los ha -prohijado como propios el terreno. Montes enteros se encuentran en -diversas partes de duraznos, naranjos, limones, que lleva la tierra sin -cultivo, y ofrece liberalmente á quien alarga la mano para recogerlos. -El árbol de <i>Isica</i> y del incienso, el salsafrás, el arrayan de varias -especies, y el sándalo colorado, que los indios llaman <i>Yuquiripey</i>, el -molle de Castilla y el natural del país, abundan en muchas partes.</p> - -<p>Hállase tambien el alto y grueso <i>Paraparay</i>, árbol crucífero, -porque sus ramas arrancan de dos en dos, con tal oposicion, que forman -una continuada série de cruces. El frondoso <i>Yapacariy</i> de apreciable -sombra, pero de poca consistencia, y de duracion muy limitada, por -estar dispuesto á la polilla roedora. El <i>Mamon</i>, codiciado por su -fruta, que es del tamaño y figura de un pequeño melon, buena para -conservas, y fresca contra los ardores del veneno. El <i>Yataibá,</i> que -los brasileños llaman <i>Animé</i>, célebre por su goma cristalina, de olor -el mas grato, que despide siempre de su seno. El <i>Tutumá</i>, cuyo fruto -vario en la figura, es á manera de calabazos, pero tan grandes que -admiten dos azumbres.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span></p> - -<p>El sudorífero <i>Yzapy</i>, que en los meses de mayor calor destila de -las hojas un rocio suave y copioso, hasta despedirlo gota á gota, y -humedecer el suelo. El grueso y corpulento <i>Timboy</i>, de que hacen los -indios sus canoas y piraguas. El <i>Ibiraticay</i>, durísimo suplemento -del hierro, de que los naturales labran sus asadores y arados. El -<i>Ibirapetay</i> de que labran las flechas, y que aumenta el dolor de -la herida con el escozor. El palo blanco, tan pesado, que dicen -algunos que gravita mas que el plomo; con otros muchos que ofrecen -la utilidad de frutas silvestres y de colores para los tintes:—que -sirven de ornamento á la campaña, y entretienen la vista con peregrina -novedad.</p> - -<p>Antes de apartarnos de los árboles, no desmerecen particular -relacion las cañas: hay unas que llaman bravas, por su extrema -amargura; otras dulces en que se saca la miel y azucar, pero no -tan blanca y sólida como la de <i>Curopá</i>, por falta de beneficio. -Hay cañas muy corpulentas, que partidas por medio sirven para la -techumbre. La mas memorable es otra especie de ellas muy altas, y mas -gruesas que el muslo de un hombre, en cuyos cañutos se crian guzanos -mantecosos—gustoso alimento para los naturales.</p> - -<p>Entre las plantas, que son muchas y de varias especies, la piña es -la mas arrogante, y su fruto el mas delicioso. D. Antonio Ulloa, en su -Viage Americano, la describe con diligente exactitud, y le haríamos -agravio en alterar la pureza de su estilo.</p> - -<blockquote> - -<p>“Nace, dice, la piña de una planta que se parece mucho á la -sábila, á excepcion de que la penca de la piña es mas larga, y no tan -gruesa como aquella; y desde la tierra se extienden todas ellas casi -horizontalmente, hasta que á proporcion que van siempre siendo mas -cortas, quedan tambien menos tendidas. Crece esta planta cuando mas -como tres pies, y en el remate la corona una flor á la manera de un -lirio, pero de un carmesí tan fino que perturba la vista su encendido -color.”</p> - -<p>“De su centro empieza á salir la piña del tamaño de una nuez: y á -proporcion que esta crece, vá amortiguándose en aquella su color, y -ensanchándose las hojas para darle campo, y quedar sirviendo de base -y ornamento. La piña lleva en su pezon otra flor en figura de corona, -de hojas semejantes á la de la planta, y de un verde vivo: la cual -crece á proporcion de la fruta, hasta que llegan una y otra al tamaño -que han de tener, siendo á este tiempo muy corta la diferencia que hay -en el color entre las dos. Habiendo crecido la fruta, y empezando á -madurarse, vá cambiando el verdor en un pajizo claro: y subiendo este -mas su punto, le vá<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span> -acompañando al mismo tiempo un olor tan fragante, que no puede estar -oculta, aunque la encubran muchas ramas.”</p> - -<p>“Interin que está creciendo se halla guarnecida de unas espinas -no muy fuertes, que salen de todas la extremidades de las aparentes -pencas que forma su cáscara, pero á proporcion que madura se van -secando estas, y perdiendo la consistencia para no poder ofender al -que las coge. No es poco lo que en esta fruta tiene que admirar el -entendimiento al Autor de la naturaleza, si con cuidado se reparan -tantas circunstancias cuantas concurren en ella.”</p> - -<p>“Aquel tallo, que le servió de corona mientras creció en las selvas, -vuelve á ser nueva planta, si lo siembran; porque la que la brotó, -parece que, satisfecha con su parto, empieza á secarse luego que se -corta la piña, y ademas de la de su cogollo, brotan las raices otras -muchas, en quien queda multiplicada la especie.”</p> - -<p>“Quitada la piña de la planta, mantiene siempre la fragancia, hasta -que pasando mucho tiempo empieza á pudrirse: pero es tanto el olor -que exhala, que no solo en la pieza donde está, sino tambien en las -inmediatas se deja percibir. El tamaño regular de esta fruta es entre -cinco y siete pulgadas de largo, y de tres á cuatro de diámetro en -su base, el cual se disminuye á proporcion que se aproxima á la otra -extremidad. Para comerla se monda, y despues se hace ruedas; es muy -jugosa, tanto que al mascarla se convierte la mayor parte en zumo, y su -gusto es dulce, con algun sentimiento de agrio muy agradable. Puesta la -cáscara en infusion con agua, se forma, despues que ha fermentado, una -bebida muy fresca y buena, que conserva siempre las propiedades de la -fruta.”</p> - -</blockquote> - -<p>El <i>Guembé</i> merece lugar despues de la piña. Tiene su nacimiento en -la tierra, ó sobre los árboles, si el acaso levantó la semilla sobre -ellos. Cuando nace sobre los árboles, aunque sean altísimos, busca la -tierra dejando caer las guias para abajo, y profundando en ella se -levanta con nuevo vigor, trepando por los árboles, y enlazándose en sus -ramas. Las hojas son tersas, abiertas en tres puntas, largas á veces -casi una vara. La corteza de las raices, que prolongan de arriba para -abajo, tiene la utilidad de servir para varios usos: el mas apreciable -es para hacer cables con que asegurar las balsas y barcos, y maromas -para sacar agua de las norias.</p> - -<p>El fruto del <i>Guembé</i> son unas vainas largas que encierran una -espiga claveteada de granitos á manera de mazorcas de maiz. A los -quince dias de su produccion se abre la vaina y expone al sol, -<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span> el rico tesoro -que ocultaba, hermoso y blanco como la planta. Los naturales tienen -observado que mientras las vainas están abiertas acuden ciertas -mariposas coloradas, mas ardientes que las cantáridas, á chupar un -jugo delicado que de la espina transpira. Pero á pocos dias vuelven -á cerrarse, y con el beneficio que reciben de los mosquitos toman -perfecta sazon y acaban de madurar.</p> - -<p>Al <i>Caraguatá</i> destinó la naturaleza para cerco de los huertos: -se tupe mucho con sus pencas fuertes, altas, sólidas y armadas de -penetrantes espinas, con que se remueven ensangrentados los incautos -pero atrevidos agresores. Estas pencas tienen calidades estimables: -sobre los techos sirven de tejas, que recojen el agua para que no -inunden las chozuelas de los pobres: y de su corazon se sacan hilos á -manera de cáñamo, que sirven para torcer cordel fuerte, y de él labran -los infieles algunos tejidos de bajo artificio no inferior á la pobreza -de la materia. La fruta en la figura se asemeja á la piña; pero el -corazon es pulpa dulcísima, que declina en agridulce agradable, y suple -los efectos de cualquiera limonada.</p> - -<p>Nuestros conquistadores, en la imposicion de los nombres á las -cosas de Indias, y en la traduccion de voces exóticas, no se aligaron -escrupulosamente á la propiedad, ni esta era posible hallarla para -denominar en nuestra lengua los árboles, las plantas, los frutos, las -aves y animales tan peregrinos en España, como agenos de su nativo -idioma. Ellos pues se contentaron con alguna semejanza, á las veces -génerica, para denominar objetos peregrinos, y por medio de esa -denominacion impropria, nos precisan á aprender las cosas diferentes de -lo que en sí son.</p> - -<p>Así sucede con los <i>Pacobás</i>, á los cuales llaman los españoles -platanos, por alguna semejanza que tienen con ellos. En lo demas es -cierto que se diferencian tanto de los que celebró la antiguedad, que -siendo estos el regalo y delicias de las mesas imperiales, los pacobás -son llamados por mal nombre <i>harta-bellacos</i>. Esta es la primera -especie, y dá el fruto en racimos tan grandes, que algunos pesan arroba -y media: su substancia y meollo escorreoso, pesado al estómago, y de -calidades muy frígidas. La segunda especie llaman de Santa Catalina, -cuyo fruto es mas digestible, y aun apetecido de los naturales, y en -algo se asemeja el sabor de la pulpa al de la pera.</p> - -<p>Mas memorable es sin duda la planta que los Guaranís nombran -<i>Iburucuyá</i>, y los españoles por su fruto granadilla, y por lo -admirable de su flor, nombran flor de pasion, ó pasionera. Crece á -manera <span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span> de yedra, -trepando por los árboles, y traveseando por las ramas se ensalza -hermosamente sobre las copas.</p> - -<p>El <i>Caaycobé</i> es expresivo egemplar de la virtud mas propia de la -humana naturaleza, y por eso la mas delicada. El término <i>Caaycobé</i> -significa yerba que vive, y con expresion mas significativa se puede -llamar la vergonzosa. Es de agradable vista: se cubre de hoja menuda -que la viste de gala, pero con honesta decencia. Si alguno la toca con -osada curiosidad, luego se enluta, se sonroja, se encoje y se marchita. -No hay esperanza que nuestro caaycobé restaure el hermoso matiz de sus -colores, mientras humanas manos la toquen, pero en retirándose estas, -se extienden sus hojas, se visten de belleza y matizan de nuevo.</p> - -<p>El <i>Caapebá</i> son unas varillas delgadas, vestidas de hojas mas -claras y sutíles, que las del <i>Orozus</i>. Como estas varillas son -tiernas, y se cargan de muchas manzanillas, al principio verdes y -amarillas, cuando sazonan, necesitan arrimo para sustentarse: si -lo hallan, se enredan con él, abrazándose con sus ramas: si no lo -encuentran, vencida su delicadeza del peso que las oprime, se tienden -por el suelo, culebreando por varias partes. Nacen estas varillas -de raices profundas, ceñidas á trecho de naturales sortijas que la -agracean, muy parecidas á las de la serpiente.</p> - -<p>Los polvos de esta raiz, y las hojas de las varrillas molidas, y -puestas sobre la parte que picó la culebra y vibora, ó tomando su -cocimiento por la boca, son antídoto contra su veneno.</p> - -<p><i>Yerba de vibora</i> llaman á cierta planta que nace en Tarija, y en -el distrito del Paraguay; su virtud y calidades antidotales la hacen -acreedora al nombre con que es conocida; solo se levanta del suelo -una tercia. Las hojas que la visten y las flores que la hermosean son -parecidas al mercurial masculino. Nace por lo comun entre piedras y -cascajal, pero busca siempre lugares frescos. Es su virtud prodigiosa -contra las picaduras de viboras. Media onza de sus ramas majadas con -la semilla, cocidas en el vino, y puestas sobre la picadura, en menos -de hora alivia al paciente, y libran de todo peligro: ¡tanta es su -eficacia y su virtud operativa!</p> - -<p>De igual aptitud contra las mordeduras de animales ponzoñosos es -la yerba que llaman en Tucuman <i>Colmillo de vibora</i>, á la cual otros -nombran <i>Soliman de la tierra</i>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span></p> - -<p>Del huron se ha aprendido ser específico magistral contra los -animales ponzoñosos. Cuando este animalito cria sus tiernos huroncillos -á los cuales con porfia persigue la vibora, y se vé precisado á -defenderlos de enemigo tan temible, entra á la pelea, y por mas -diligencia que pone en hurtar el cuerpo á la vibora, no siempre -consigue lo que pretende, y en lugar de vencer á su antagonista, queda -herido y se siente tocado de su veneno. Deja luego el lugar de la -palestra, vá en busca de dicha yerba, la masca y se revuelca en ella, -y torna con presteza al lugar del combate, seguro al parecer de la -victoria contra su enemigo.</p> - -<p>De tan buen maestro se ha aprendido y practicado con efecto -saludable el uso de esta yerba contra las mordeduras de las viboras y -otras sabandijas ponzoñosas: en solas veinte y cuatro horas se cierran -las llagas con sus hojas majadas y aplicadas sobre la picadura; y para -embarazar que el veneno cunda y se apodere, basta aplicar un humor -resinoso que destila. No solo en estas plantas nos previno el Autor -de la naturaleza remedios contra los venenos, sino en otras muchas -confeccionó su providencia antídotos eficaces para que á donde abunda -la malicia de tanto animal ponzoñoso, sobreabunde la gracia de su -liberalidad con los muchos preservativos que preparó su sabiduría.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_3"> - <h3 title="§. III. DE LOS RIOS Y LAGUNAS.">§. III.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS RIOS Y LAGUNAS.</p> -</div> - -<p>Estas y otras muchas plantas, raices y árboles son propias de estos -paises, y no halla el entendimiento humano dificultad en concebir -semejantes producciones, en un terreno tan dilatado, sujeto á diversos -climas, de temperamentos encontrados, fecundado con tanta copia y -abundancia de aguas como las que riegan estas provincias. Tucuman -desde la Cruz Alta hasta Santiago es mas escasa de aguas, y sus rios -apenas exceden la esfera de arroyuelos; pero lo mas meridional de esta -provincia, Paraguay y Rio de la Plata, son mas fecundas en aguas y son -bañadas de continuos y caudalosos rios.</p> - -<p>Paraná es uno de los mayores y mas célebres del Mundo Nuevo. Su -orígen incógnito, y á muchas leguas de Corrientes que verosimilmente -no ha registrado aun la humana curiosidad, ha dado ocasion <span -class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span> para confundir su -nacimiento con el del magnífico Rio de las Amazonas. Opinion muy válida -hasta nuestros dias, y autorizada por los indios brasileños: pero -despues del descubrimiento del Padre Samuel Friz, misionero jesuita, -sin escrúpulo podemos persuadirnos que el lago Lauricocha, entre -Guanuco y Lima, agota el tesoro de sus aguas en el Marañon, y no le -sobran raudales para otro rio.</p> - -<p>Lo mas verosimil es, segun las noticias que comunican los -portugueses, y al parecer mas conforme á razones de buenas conjeturas, -que tiene su nacimiento en una alta y dilatada cordillera, que se -extiende desde oriente á poniente en medio del Brasil, y se termina por -occidente en el rio de la Madera. Es esta cordillera rico depósito de -aguas, y madre fecunda de muchos rios que toman diversos rumbos: los -que siguen la carrera hácia el norte enriquecen el Marañon, parte de -los que tiran al sud caen al Paraguay, y parte dan nacimiento á nuestro -Paraná. Sobre esta relacion, que estriba en la fé portuguesa, se puede -establecer el orígen de este gran rio entre los 12° y 13° grados de -altura, casi paralelo con el Paraguay.</p> - -<p>Pero sea este, ú otro el origen de nuestro Paraná, lo cierto es -que acaudala tanto tesoro de aguas, y corre tanto espacio de terreno, -unas veces siguiendo via recta, otras serpenteando; ya con mansa -corriente, ya precipitándose de breña en breña, y de risco en risco, -formando á trechos islas, unas grandes y otras pequeñas, pobladas de -bosques y fieras, y hermoseadas de alegres primaveras, que todos estos -accidentes bastan para hacerle celeberrimo. Se le nota cierta ambicion -de hacerse poderoso, pues en el grande espacio por donde dirige su -curso, vá recogiendo por una y otra ribera casi todas las vertientes, y -no contento con las que le tributan los paises vecinos, recibe muchos -y grandes rios de la costa del Brasil, y otros que le buscan de lo mas -interior.</p> - -<p>Glorioso con tanto golpe de aguas, ensancha la madre á proporcion -que lo engruesan sus pecheros, hasta su derramamiento en el mar por una -boca de cuarenta para sesenta leguas, entre el Cabo de Santa Maria, -y el de San Antonio. En tiempo de crecientes se derrama sobre sus -riberas y explaya inmensamente, inundando las campañas y fertilizando -el terreno. Algunos se persuaden que las crecientes del Paraná se -originan de las nieves que se derritan en las cordilleras peruanas y -brasílicas. Adoptariamos esta hipótesis, si la creciente de Junio y -Julio, que llaman en Santa Fé <i>de los pegerreyes</i>, cuando las heladas -son aun bastante fuertes, pudiera atribuirse á nieves derretidas. Con -mas probabilidad se halla suficiente causa en las aguas pluviales<span -class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span> hácia sus cabezadas: porque -se tiene observado, con noticias comunicadas de nuestros misioneros -de Chiquitos, que cuando por allá llueve mucho, crece á su tiempo el -Paraná: no porque los rios de Chiquitos desaguen en él, sino porque -llueve tambien en aquellos climas, cuyas aguas corren hácia el Rio de -la Plata.</p> - -<p>En medio de su carrera ofrece á la vista un prodigio, que el tiempo -y los años lo han hecho degenerar en vulgaridad poco respetable. Salto -lo llamaron los primeros conquistadores, y hasta el dia de hoy conserva -este nombre, por un salto que baja de una alta serrania despeñándose de -una altura de cerca de veinte y cuatro estados. Los antiguos tuvieron -oportunidad de registrar despacio y muchas veces este portento, y sobre -la ocular inspeccion refirieron, no la mudanza que pudieron obrar los -tiempos venideros en una corriente tan precipitada, sino lo que ellos -vieron y observaron.</p> - -<p>Verdad es, que el deseo de hacer plausible la narracion, sobrepuso á -la realidad algunos accidentes que la hacian mas admirable, pero menos -verídica, diciendo que saltaba la eminencia de doscientos estados, -y no faltó autor que los alargó á mil picas, añadiendo que avanzaba -tanto terreno saltando, que dejaba cavidad para navegar á la sombra -de las aguas precipitadas. Pero estas añadiduras no perjudican á la -substancia.</p> - -<p>Aquella espaciosa madre de dos leguas que tiene el Paraná en las -llanuras del Guayra, con los muchos rios que le engruesan antes de -recibir el Acaray por el poniente, y por la costa de levante al -Pequirí, empieza á ceñirse en un cauce profundo, y tan angosto que la -una ribera no dista de la otra un tiro de fusil. Así recogidas sus -aguas, y reducidas á estrechura, avistan la eminencia de la cordillera, -cuyo declive se extiende el largo espacio de doce leguas. Once son las -canales, ó embocaduras por donde entran sus aguas en el precipicio, -despeñándose por entre riscos, y subdividiéndose en muchos cauces.</p> - -<p>Azotados los raudales de este gran rio, se encrespan y se levantan -antes de tomar nuevo curso, formando en el aire una contienda de -aguas encontradas, que se disputan el paso en extraño elemento para -prevenirse las unas á las otras en ocupar espacio y seguir su carrera. -A las veces se sepultan en subterráneos conductos, y corriendo largo -trecho escondidas, revientan con formidables detonaciones, vomitando el -agua muchas varas en alto, y dejándola caer con espantoso ruido.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span></p> - -<p>De la colision de tantas aguas, las unas contra las otras y todas -contra los peñascos, se levanta una ligera niebla que recibe y -trasfunde los rayos solares con admirables refracciones.</p> - -<p>Despues que el Paraná acabó de precipitarse de la cordillera -prosigue aun traveseando con remolinos, y nuevas erutaciones del agua, -que hacen inevitable el naufragio. Así lo han experimentado algunos -incautos y atrevidos que osaron surcar sus aguas, y lo mismo sucederá -á los que con tiempo no abandonen el rio para tomar el camino de la -orilla. Tan prodigioso aborto de la naturaleza inmutaron los años, y es -creible que lo que nuevamente han descubierto los reales exploradores, -que no se han dignado comunicarnos sus recientes observaciones, lo -trastornen los tiempos venideros.</p> - -<p>Otro prodigio, no de aguas, sino de piedra, ofrecia el Paraná antes -de llegar á los remolinos, en un peñol alto, corpulento y grueso que -dominaba el rio, y se divisaba á larga distancia. Los españoles al -principio lo tuvieron por plata fina; y los indios aseguraban que -un gigante, asombro y espanto del pais, montaba la eminencia para -divertirse en la pesca. Esto del gigante fué sin duda ilusion, y -ciertamente fábula, que á un gigante de piedra substituyó otro de -carne. La plata de los españoles, en tiempo que los indios Paranás -estaban en guerra, y no les permitian acercarse á sus tierras, tuvo -algun fundamento en quien hablaba de lejos: porque el peñol, bañado -de las aguas en tiempo de crecientes, y bruñido con el ludir de las -arenas, hacia reflectar los rayos solares, formando visos plateados -que engañaban la vista, y llevaban la aprension á persuadirse que es -oro y plata todo lo que reluce. Este es el orígen, este el principio -de aquella calumnia tantas veces reproducida en el Consejo de -Indias contra los Jesuitas, de un <i>peñol de plata</i> que benefician -escondidamente con detrimento de los quintos reales.</p> - -<p>Desaguan en este grande rio por la banda de oriente y poniente, -al pié de quinientos rios, unos de limitado caudal, otros de tanta -mole que casi le disputan la primacia. Estos descargan inmediatamente -sobre sus márgenes, y aquellos engruesan sus tributarios; entendiendo -sus brazos por un lado y otro tan inmensamente, que al oriente por el -Uruguay, el Iguazú, el Parana-pané y el Añembí, se dilata hasta los -confines del mar brasílico: hácia el poniente por el Pilcomayo, el -Bermejo, el Salado y el Carcarañal, recoge todas las vertientes que -bajan de la cordillera chilena, desde los confines de Córdoba y su -jurisdiccion hasta el corregimiento de los Chichas, y Charcas; y al -norte por el rio Paraguay y sus pecheros se explaya sin límites, ó por -lo menos<span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span> sin límites -bastantemente averiguados. Describir menudamente, y uno á uno todos los -rios que le tributan, fuera molesta y prolija narracion, cuya noticia -con mas patente claridad registrará el curioso lector en los mapas -existentes. Estos, sin duda, son una abreviada y clara pintura, que -pone delante de los ojos el nacimiento de los rios, ó de las escabrosas -pero fecundas serranias, ó de lagos, que por ocultos y subterraneos -canales conducen las venas para la fertilidad de tantas tierras y el -abastecimiento de tantas provincias. Ellos mismos nos ponen á la vista -el rumbo que toman desde su orígen, el que siguen en su progreso, -las campañas que riegan, los encuentros que tienen, las eminencias -que montan, las caidas con que se precipitan, las llanuras en que se -derraman y las naciones que abastecen.</p> - -<p>Lo que no ponen delante de los ojos los mapas, son aquellas ocultas -propiedades que, con fundamento ó sin él, atribuyen los naturalistas -á sus aguas, y á las que estancan las lagunas. El Paraná y el Uruguay -tienen virtud de petrificar. No es averiguado si esta propiedad -transmutativa, sin distincion de especies, se extiende universalmente -á todo leño: pero la experiencia muestra que su actividad se interna -en los árboles mas sólidos. El célebre gobernador del rio de la -Plata, Hernando Arias de Saavedra, tuvo en su casa mucho tiempo un -árbol petrificado. A las orillas de uno y otro rio se encuentran -frecuentemente trozos semi-petrificados, convertida en piedra la parte -que baña el agua, y la superior, que no la toca, conservando la misma -substancia leñosa.</p> - -<p>Llenos estan los libros que tratan de minerales, de semejantes -petrificaciones. Yo por la afinidad de materias, y por confirmar la -verdad de unas petrificaciones con otras, solo añadiré que sobre el -Carcarañal se encuentran algunos huesos petrificados. Hácia el año de -1740 tuve en mis manos una muela grande como el puño, semipetrificada: -parte era solidísima piedra, tersa y resplandeciente como bruñido -marmol, con algunas vetas que la agraciaban; parte era materia de -hueso, interpuestas algunas particulas de piedra que empezaban á -extenderse por las cavidades que antes ocupó la materia huesosa.</p> - -<p>Otro género de petrificaciones he visto, obra curiosa, y peregrina -invencion de la naturaleza. A espaldas del cerro de <i>Ocompis</i>, (“Cerro -bravo” llaman los que habitan sus cercanias, por ciertos bramidos que, -dicen, dá cuando quiere mudarse el tiempo) hay una cueva que llaman -de Adaro. Es de boca muy estrecha, cavada en piedra viva. La entrada -en partes es angosta, y el que entra es necesario que se arrastre. En -partes tiene profundos senos, á los cuales se baja descolgándose por -sogas. A uno<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span> y otro -lado se registran variás piezas, mas ó menos capaces, segun permiten -los brutescos petrificados. El cerro es muy elevado, todo de piedra -calcárea, y en tiempo de lluvias el agua que recibe destila poco á -poco, y la convierte en piedra.</p> - -<p>Cuando yo entré al registro de la cueva era á principios de -Septiembre de 1757; tiempo en que se cumplian seis meses que las -lluvias habian cesado; pero la destilacion, proseguia goteando en -diversas partes. El agua se petrificaba cayendo, y se espesaba en el -mismo conducto por donde se transminaba, quedando pendiente de los -cilindros que penden de las bovedas. Una cosa experimenté, que al calor -de la vela se liquidaban las extremidades de los brutescos recien -petrificados y que conservaban alguna humedad: pero los que se habian -endurecido, y estaban sólidos, con el calor de la fragua se reducian á -polvos sin liquidarse.</p> - -<p>Observé que el agua colaba por entre solidísimos peñascos que -petrificó la destilacion de otros años, sin duda por algunos poros -imperceptibles á la vista, pero penetrables á la delicadeza de las -aguas, y sutileza de los polvos que arrastran consigo. El color de -la piedra es casi el mismo que el de la piedra calcárea, poco mas -obscuro con algunas vetas cristalinas. Esta es la virtud de las aguas -que destilan en la cueva de Adaro, y la misma es la del Paraná y del -Uruguay, que convierten los árboles y leños en piedra mas estimable por -ser verdadera, que la fingida propiedad que sin fundamento se atribuye -á la laguna de las Perlas.</p> - -<p>Está dicha laguna entre el Bermejo y el Salado, al norte de la -antigua ciudad de la Concepcion destruida por los infieles. En tiempos -pasados era habitada de los Hohomas, parcialidad de dos mil indios, -valientes guerreros, aliados algun tiempo de los españoles, y despues -confederados con sus enemigos. Marcos Salcedo, español nacido en -Santa Fé, y cautivado algunos años entre los Abipones, testifica que -en grande cantidad pescan ostrones, y como gente que no aprecia las -perlas, las arrojan sobre la playa.</p> - -<p>En memoria de los antiguos no se halla mencion de tanta riqueza -que ruede arrojada por los suelos, y es verosimil que los pobladores -de la Concepcion hubieran levantado el grito de las perlas, y se -hubieran empeñado en mantener una ciudad que les franqueaba riqueza -incomparable, y que solo costaba alargar las manos para cogerla. -Noticias de menor riqueza han bastado en las Indias, y en estas -provincias, para contrastar mayor resistencia que las que podian -hacer los Hohomas, señores de la laguna, con las naciones aliadas. Y -así el desamparo de la poblacion, y el descuido en reedificarla, son -argumentos de que se fingieron <span class="pagenum" id="Page_54">[Pg -54]</span> perlas donde no las hubo; ó si algunas hubo, de tan poca -estimacion que no merecieron aprecio.</p> - -<p>A la laguna de las Perlas, sita al poniente del Paraná, juntemos -la de <i>Yupacaray</i> que cae al oriente del Paraguay y le tributa el -raudal de sus aguas en altura poco menos de veinte y cinco grados. Su -mismo nombre, que significa laguna exorcizada, promete alguna cosa -extraordinaria. Los naturales refieren por tradicion de sus mayores, -que antiguamente salia de madre, derramando muchas leguas sus aguas, -y que en la obscuridad y tinieblas de la noche arrebataba hácia el -centro á cuantos alcanzaban sus inundaciones. Añaden que un Obispo, -cuyo nombre no ha pasado á nuestros tiempos, compadecido de los que -habitaban sus vecindades, exorcizó á la laguna, y á la virtud del -conjuro refrenó el impetu de sus resacas.</p> - -<p>Con los exorcismos cesaron las inundaciones, pero no los tristes -gemidos y frecuentes clamores de hombres, mugeres y niños que gritan -lastimosamente desde el centro de las aguas. Los unos dicen que tienen -su orígen en los que arrebataron las inundaciones á lo profundo de la -laguna: los otros, de unos nefandos abortos, que sepultó en ella el -rigor de la divina justicia por sus abominaciones, y que con aquellos -gritos y voces lastimeras claman á los mortales para que los socorran, -y se compadezcan de ellos. Añaden otra particularidad, corona de tantas -invenciones. Cuando el tiempo quiere mudarse, aparecen en la laguna -señales sensibles: las aguas se encrespan, truena, relampaguea, y -una tormenta inferior que precede, simboliza la superior de truenos, -relámpagos, rayos y lluvia que amenaza.</p> - -<p>Estas fábulas solo prueban que el humano ingenio, amigo de novedades -asombrosas, extiende á los rios, á los montes y serranias su estéril -actividad y fecunda invencion. Rara es la ciudad de estas provincias, -que no posea algun rio, laguna ó cerro, que predice las futuras -mudanzas de tiempo. Enojarse llaman los naturales: se ha enojado -el <i>Ocompis, la Achalá Famatina</i>, ó el <i>Tafi</i>, cuando se levantan -nubes, cuando resuenan los truenos, cuando al resplandor de los -relámpagos que alumbran se siguen los rayos que cruzan. Yo no sé que -idea supersticiosa forman en su imaginacion sobre este punto. Lo que -aseguro es, que repetidas veces con todas sus mientes me han querido -persuadir que no me llegue á tal cerro, monte, ó laguna, porque es, -dicen, muy bravo, y sabe enojarse:—persuasion tan arraigada, que ni la -razon los convence, ni la experiencia los desengaña. Y así no solo el -<i>Yupacaray</i> es fabuloso, sino que tenemos muchos Yupacarays fingidos, -pseudo-profetas de lo futuro.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span></p> - -<p>Mas memorable que el Yupacaray es la laguna <i>Mamioré</i>, sita al -poniente del rio Paraguay, en diez y ocho grados algo mas abajo de la -canal de Chiane que se abre al oriente, y los cerros del mismo nombre -que la cercan por el poniente. Tiene quince leguas de circunferencia, y -descarga en el Paraguay con boca espaciosa. Los modernos exploradores -no la registraron, y así no podemos con recientes averiguaciones -confirmar nuestro sentir. Pero por carta de este siglo del Padre Juan -Bautista Jandra, misionero de Chiquitos que estuvo en ella, consta, que -tiene flujo y reflujo. Su nacimiento no es de rio, aunque en tiempo de -lluvias recibe las vertientes de los cerros de Chiane, y las aguas que -se desbordan de los anegadizos de Xarayes: pero ni estas vertientes, ni -aunque su orígen fuera de rio, pudiera causar la regularidad del flujo -y reflujo.</p> - -<p>Un desengaño completo sobre la laguna de Xarayes se ha conseguido -con la expedicion que se hizo el año de 1753, rio Paraguay arriba. -Algunos le daban cien leguas, de norte á sur, y diez de oriente á -poniente; otros mas liberales en alargar que en dar con medida, la -extendian cien leguas á todos vientos. Pero en la realidad, ese -espacioso giron de tierra que media entre la sierra de Chiane, Morro -Escarpado y rio de Cuyabá, casi desde los diez y seis hasta los diez -y ocho grados, no es otra cosa, que un terreno bajo que se inunda en -tiempo de aguas, con las vertientes de la sierra de Cuyabá, y con el -derramamiento del Paraguay en tiempo de crecientes.</p> - -<p>Sin duda que los que delinearon en los mapas laguna de tanta -extension, registraron el terreno en tiempo de crecientes, pues de sus -relaciones consta que atravesaron en barcos todo el espacio que en los -modernos mapas se denomina con el título de anegadizos. Proposicion que -hace creible lo que se refiere en un diario de los reales exploradores; -que las señales de la inundacion en tiempo de aguas, suben mas de dos -varas, y así todos dijeron verdad. Es laguna muy dilatada en tiempo -que las vertientes se derraman sobre el país de los Xarayes; y son -anegadizos con lagunones de tres, cuatro y seis leguas, cuando, cesando -las avenidas, el Paraguay contiene las aguas en los términos de sus -riberas.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_4"> - <p><span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span></p> - <h3 title="§. IV. DE LOS PECES.">§. IV.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS PECES.</p> -</div> - -<p>De los rios y lagunas que tanto utilizan á los vivientes, pasemos á -los peces que en ellas viven, se alimentan y multiplican con prodigiosa -fecundidad. Desde el mayor al menor todos encuentran morada para -albergarse, y cebo que los alimente á diligencias de aquella soberana -providencia, que sustenta á todos los vivientes, haciendo que los unos -sirvan de auxilio á los otros, para conservacion y servicio del hombre. -Esto es mas claro en estas provincias. La ingénita desidia de los -naturales, tan sugetos á la ociosidad, y tan poco aplicados á la útil -labor de los campos, por naturaleza fecundísimos, necesita una dispensa -inagotable en los rios y lagunas, cuyas riberas habitan y elijen por el -interes de la pesca.</p> - -<p>El mayor de todos es sin duda la ballena, que talvez desde los -mares del sud se entra por la espaciosa boca del Rio de la Plata: y -algunos hasta Santa Fé. En mayor abundancia se cojen lobos marinos, -animal anfibio, que parte habita la tierra, y parte se abisma en las -aguas. En la costa del mar hácia el Estrecho, y en la isla que llaman -de los Lobos, se encuentran muchos en manadas de ciento, doscientos y -trescientos. Hay unos rojos y blanquesinos, que en la opinion vulgar -de estas partes, son tenidos por hembras: otros obscuros pardos, que -se reputan por machos. Division que no me atrevo á asegurar, porque -talvez la que se hace entre los sexos, puede ser que solo demarque las -especies.</p> - -<p>La cabeza no corresponde al cuerpo, y es mas pequeña que lo que -piden las justas reglas de proporcion. Tienen dos aletas, las cuales -hácia la extremidad rematan en cinco como dedos, y estos en uñas de -materia cartilaginosa, de las que se sirven dentro del agua para -nadar, y cuando saltan en tierra para caminar, usan de ellas por medio -de dos resortes y articulaciones; uno en el mismo nacimiento junto -al omoplato, y otro en el arranque de los dedos. Otros dos juegos y -articulaciones tiene la cola, de la cual usan para caminar por tierra -sin arrastrar el cuerpo. Como la naturaleza la destinó para suplemento -de los pies y sustentar su pesada mole, proveyó que fuese mas gruesa -que lo que requiere la proporcion.</p> - -<p>Con el auxilio de las alas y cola, cuando salen de su elemento, -caminan por tierra con alguna pesadez, pero no tanto que les impida -trepar por altos y escarpados peñascos. Son muy juguetones, y como -alcanzan <span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span> grandes -fuerzas, por divertimiento ó por enojo se tiran en alto los unos á los -otros, y cuando se sienten heridos acometen con furia y braveza.</p> - -<p>Los holandeses en sus relaciones aseguran que se hallan tambien -leones marinos; pero es verosimil, que no se diferencian en especie, y -que se les dió el atributo de leones, porque algunos lobos cuando son -grandes tienen collar en el pescuezo; el que quisiere podrá llamarlos -lobos con collar, ó leones semejantes á los lobos.</p> - -<p>Parecidos á estos son los perros marinos, pero en los brazuelos y -pies se asemejan á los perros de tierra. Son osados y bravos, y no -esperan para morder que los irrite la provocacion de los viandantes. -Ellos se ponen en celada aguardando oportunidad, y cuando pasa algun -barco salen de sus guaridas y desfogan su enojo mordiendo hasta los -remos. Hay tambien caballos marinos, y otras varias especies que se -asemejan, siempre con bastante diversidad, á los animales de tierra, -pero se denominan con los nombres de estos, por carecer de otros mas -propios para indicarlos.</p> - -<p>El <i>Yaguazú</i>, animal grande como una mula, busca los lugares -profundos: acomete á los animales y hombres que pasan á nado, y se -abisma con ellos para tragárselos.</p> - -<p>No es menos caribe el <i>Ao</i>, animal anfibio, pero blanco, lanudo y -crespo como oveja; con uñas y hábitos de tigre. Andan en manadas, y -salen del agua cuando quiere llover y mudarse el tiempo. Hacen presa en -los leonas y otras fieras, persiguiendo con tanta velocidad la caza, -que ninguno se les escapa. Suelen los animales en la fuga ganar algun -árbol, como asilo de seguridad contra el obstinado perseguidor: pero -el <i>Ao</i>, ansioso de la presa por el hambre que le aflige, se aplica á -descubrir las raices con tanta pertinacia, que no cesa de socavar el -árbol, hasta derribarlo.</p> - -<p>El <i>Capyibará</i> es el puerco ó javalí de agua, casi del mismo color -y tamaño que los de tierra, pero con el hocico menos prolongado. De -noche pasta en los campos, y dehesas, pero de dia, especialmente en -tiempos frios, se baja á lo mas hondo de los rios. Los indios lo -comen, pero lo desangran enteramente para que no hiedan sus carnes. El -caiman, al cual los indios llaman <i>Yacaré</i>, es tenido por lagarto de -agua. Es anfibio, largo dos ó tres varas, y con hocico de puerco. Hay -dos especies, unos negros, veteadas de azul obscuro, y otros bermejos, -mas bravos, que acometen para hacer presa. No imitan enteramente á los -célebres<span class="pagenum" id="Page_58">[Pg 58]</span> del Nilo, -pero en los nuestros concurren algunas propiedades que los pueden hacer -celebérrimos.</p> - -<p>La mansion ordinaria del yacaré es el agua, pero harto y lleno, -sale á la playa, no lejos de las riberas, buscando en los ardores del -sol algun fomento para la digestion. Está cubierto de escamas duras, -á manera de conchas, con las cuales dicen se arma para resistir las -balas. No es impenetrable su armadura, porque me consta que con tiro de -fusil se han muerto algunos, y así es creible, que los que descubrieron -impenetrables á las balas las escamas del yacaré, buscaron escusa á su -poca destreza en la fingida armadura del caiman.</p> - -<p>Su pesca y caza es algo curiosa. Los indios se previenen de una -estaca larga á proporcion de lo ancho de la boca del yacaré, con dos -puntas agudas hácia las extremidades. Armados con ella, entran al -agua, y cuando el caiman abre la boca para acometer, logra el indio -la ocasion de clavársela en la boca, por la cual le entra tanta agua, -que le ahoga, y el pescador lo saca á la ribera para trozarlo y -comérselo.</p> - -<p>D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, curiosos y verídicos indagadores -de la naturaleza, en su viage á América, refieren, como testigos -oculares, la precaucion de la caimana en esconder el tesoro de sus -huevos para ocultarlos de los gallinazos, los cuales con industria y -arte se ponen en celada para lograr la ocasion del hurto. Escóndense -entre los árboles, donde pueden observar y no ser observados, para que -el asalto sea mas seguro. Como la caimana está muy enterada de las -astucias de su enemigo, mira y registra con gran cuidado y atencion, -si alguno de estos agresores es testigo de sus intenciones, y cuando -está falsamente asegurada que no hay gallinazos en celada, pone sus -huevos y los tapa con arena, revolcándose con disimulo por toda la -vecindad. Pero luego que ella se retira, el astuto gallinazo se deja -caer sobre el nido, y con pico, pies y alas remueve la arena, y goza -muy á satisfaccion el gran banquete que le previno la caimana, poco -próvida en desamparar su indefensa prole, que podia hacer respetable su -presencia.</p> - -<p>Al caiman es muy semejante en la voracidad á la <i>Palometa</i>, larga -palmo y medio, y casi otro tanto de ancho: los dientes tiene dispuestos -á manera de sierra, y son fortísimos y tenacísimos. Los Guaycurús hacen -de su quijada sierra para cortar palos. Con arma tan poderosa no hay -empresa á que no se atrevan las palometas, ni insulto que no cometan -en los pescadores, en los nadadores, y en los peces que surcan las -aguas. A los pescadores cortan el anzuelo, y en una hora son capaces -de deshacerlos<span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span> aunque -sean veinte. En los nadadores hacen tenacísima presa, y no sueltan sino -arrancando el bocado.</p> - -<p>Cuando D. Manuel Flores, capitan de fragata, entró rio Paraguay -arriba, á poner el marco divisorio en la boca del Jaurú, un soldado de -Cuyabá hirió un capyibará, y acosado de un perro que le seguia, entró -sangriento al agua, y el perro tras él, teñido en su sangre. Acudió -luego tanta multitud de palometas, que en pocos instantes, á vista de -muchos, los descuartizaron á bocados, dejando los puros esqueletos.</p> - -<p>Temible es tambien la <i>Raya</i>, por una espina en la cola que corta -como la navaja mas afilada: es de monstruosa y disforme figura, que -imita la rueda de carreta, y algunos la igualan en magnitud y grandeza. -Sus carnes son poco agradables al gusto, pero los indios comen con -apetencia las alas. El <i>Bagre</i> no tiene la espina en la cola como -la raya, sino sobre el lomo. Es fuerte, aguda, venenosa y capaz de -penetrar las suelas de los zapatos: es de mediano tamaño, la cabeza -aplanada, con dos barbotes que le salen á los lados de la boca. El -<i>Armado</i> es apetecido por sus carnes, pero estas no las franquea á los -incautos, sin experimentar las sangrientas puntas de sus espinas. Es -grande una vara, y á veces mayor, todo defendido de puas agudas: la -cabeza es monstruosa, larga la tercera parte del cuerpo. Hay varias -especies conocidas á los indios, y denominadas en su idioma con -particulares nombres.</p> - -<p>Por el contrario el <i>Patí</i>, de carne delicada y gustosa, goza del -privilegio de carecer de espinas; y así ofrece plato regalado al gusto, -sin molestia y sobresalto. En esto tambien le imita el <i>Surubí</i>, de -agradable sabor, y de carne mas sólida que el patí, y por eso mas -á propósito para conservarse salada. El <i>Pacú</i> es casi redondo, de -pequeña cabeza, sin escamas, pero de carne gustosa. El <i>Dorado</i>, á -quien el color dió ocasion para el nombre, es de vara, y á veces mas -largo. Herido de los rayos y reflejos del sol es hermosísimo, pero la -cabeza, que ofrece el bocado mas delicado, es notablemente fea. Boca -pequeña, guarnecida con dos andanas de dientes, ojos negros, ceñidos de -un círculo sobredorado. Las agallas defienden dos membranas á manera de -conchas sobredoradas, depósito y oficina de la substancia mas tierna, -mas suave y apetecible.</p> - -<p>Al dorado es justo que acompañe la <i>Curbitana</i> plateada, ó como -llama el Guaraní, el <i>Guacupá</i>. No es muy grande, será largo como un -pié, y suele criar una piedra que se supone eficaz contra el mal de -orina. El <i>Peje-rey</i> es sin duda de los de mejor gusto, y su nombre -promete un plato delicado. Cuando fresco es el mejor, ó de los mejores -<span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span> peces, y de gusto -exquisito. Abundan desde las Corrientes hasta Santa Fé y Buenos Aires, -no en todo el tiempo, sino cuando sobreviene al Paraná la creciente de -San Juan, y duran los meses de Junio y Julio.</p> - -<p>Hay otras muchas especies que cruzan los rios, y sirven de alimento -á los naturales. El <i>Manguruyú</i> de color obscuro: las corbinas grandes -y de buen gusto: el zabalage, que inunda el rio de Santiago, y en -cierto modo inficiona á temporadas sus delicadas aguas. Las tortugas, -que abundan en Chiquitos, y entretienen con sus crias agradables y -curiosas. La multitud, abundancia y variedad de patos delicados al -gusto, entretenidos á la vista, de figura extraordinaria, y exquisita -variedad de colores, es materia copiosa que necesita obra separada, y -de volumen no pequeño.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_5"> - <h3 title="§. V. DE LAS AVES ACUATICAS.">§. V.</h3> - <p class="subh3c">DE LAS AVES ACUATICAS.</p> -</div> - -<p>Entre los patos ó pájaros de agua merece particular relacion el -<i>Macá</i> (como le llaman en Santa Fé, donde acuden en las crecientes -del Paraná) ó como le nombran los indios, <i>Macangué</i>. Un sugeto bien -instruido en las curiosidades de la naturaleza duda si el macá, y -macangué son de especie diversa: porque el primero es un género de -pato, que mas ordinariamente mora y habita en el agua: el segundo -participa mas la especie de pájaro que se asemeja á la <i>Chuña</i>, y mas -se recrea en la tierra que en el agua: pero uno y otro convienen en -el modo de criar sus hijuelos. A estos los toman sobre sí, con ellos -vuelan, con ellos caminan y nadan, y no hallan embarazo para sus -cuotidianos ejercicios en la carga que fió la naturaleza á su maternal -providencia.</p> - -<p>El <i>Opacaá</i>, es tambien pájaro de agua, que pasea con magestad -las orillas de los rios y lagunas, repitiendo estas voces <i>opa-caá, -opa-caá</i>, que significan, “ya se acabó la yerba, ya no hay yerba”. Los -indios que observan el canto y voces de animales para sus agorerias, -se entristecen grandemente cuando oyen al Opacaá, juzgando que este -animalillo les anuncia que ya se acabó la yerba del Paraguay, que ellos -tanto apetecen. Si sucede que en efecto se acabe la provision de yerba, -admiran la penetracion del animal que alcanzó lo futuro.</p> - -<p>El <i>Yahá</i> justamente le podemos llamar el volador y centinela. <span -class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span> Es grande de cuerpo, y de -pico pequeño. El color es ceniciento con un collarín de plumas blancas -que le rodean. Las alas están armadas de un espolon colorado, duro y -fuerte, con que pelea. Son amigos de sociedad, y andan acompañados -de dos en dos. En su canto repiten estas voces <i>yahá, yahá</i>, que -significan “vamos, vamos”, de donde se les impuso el nombre. El -misterio y significacion es que estos pájaros velan de noche, y en -sintiendo ruido de gente que viene, empiezan á repetir <i>yahá, yahá</i>, -como si dijeran: “vamos, vamos, que hay enemigo, y no estamos seguros -de sus asechanzas.” Los que saben esta propiedad del <i>yahá</i>, luego -que oyen su canto, se ponen en vela, temiendo vengan enemigos para -acometerlos.</p> - -<p>El <i>Terotero</i> en parte imita la naturaleza del yahá. Repite en su -canto estas cláusulas: <i>teu, teu,</i> y por eso con alguna corrupcion, -le llaman los españoles terotero, y los indios con mayor propiedad -<i>teu-teu</i>. Su habitacion es junto á los rios y lagunas. El color es -veteado de blanco y obscuro, los pies largos y colorados. Es por -extremo amante de sus polluelos, y cuando alguno se los alza del -nido, con osado atrevimiento acomete al que se los hurtó, y es tan -impertinente en los asaltos y acometimientos, que obliga al ladron á -abandonar su presa. En el encuentro de las alas tiene agudas espinas -que juega con agilidad y destreza contra las aves de rapiña, seguro de -la victoria si no le oprime y vence la multitud.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_6"> - <h3 title="§. VI. DE LOS VOLATILES.">§. VI.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS VOLATILES.</p> -</div> - -<p>No es menos poblado el aire que las aguas, con inmensa variedad -de aves que le cruzan, sosteniendo la gravedad de sus cuerpos en la -fluidez de este elemento. Merece el primer lugar el que llaman <i>Rey de -las aves</i>.</p> - -<p>Son muy pocos los que se hallan de esta especie, y solo se tiene -noticia que se encuentran en los montes de Curuguatí. Es del tamaño, -ó poco mayor que un gallo, pero sus plumas son un agregado de todos -los colores, que presentan á la vista en un solo objeto, cuanto la -naturaleza dispensó liberal en la familia universal de todas las aves. -Los que frecuentan el Curuguatí, pocos curiosos y atentos de indagar -la naturaleza,<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span> no nos -han comunicado otras propiedades de esta ave: pero es creible que las -tenga para hacerla digna de su nombre. En lo demas, si carece de mas -atributos, será rey en la apariencia de los colores, pero no tendrá las -bellas calidades á que está vinculada la supremacía de las aves.</p> - -<p>Mejor la merece un pajarillo, tan pequeño de cuerpo que puesto en -balanza no excede el peso de un tomin, y por eso se llama tuminejo. -En lengua Quichua le dicen <i>Quentí</i>, en la guaraní, <i>Mainimbií</i>, y -en la castellana, picaflor. No hay cosa en este animalito que no sea -extraordinaria y maravillosa, su pequeñez, su inquietud y azorada -viveza, su alimento y color, su generacion, y ultimamente el fin de su -vida.</p> - -<p>Entre las aves es la mas pequeña: su cuerpo vestido de hermosas -y brillantes plumas, es como una almendra. El pico largo, sutil y -delicado, con un tubillo, ó sutil aguijon para chupar el jugo de las -flores. La cola en algunos es dos veces mas larga que todo el cuerpo. -El vuelo es velocísimo, y en un abrir y cerrar de ojos desaparece, y -lo halla la vista á larga distancia, batiendo sobre el aire las alas, -aplicado el pico á alguna flor, y chupandole el jugo de que unicamente -se mantiene. El vuelo no es seguido sino cortado, y rara vez se sienta -sobre los árboles, y entonces se pone en atalaya para espiar las flores -mas olorosas, y darles un asalto.</p> - -<p>El color es un agradable esmaltado de verde, azul turquí, y -sobredorado, que envestido de los rayos del sol, hiere y ofende la -vista con su viveza. No se puede negar que en pequeñez y colores se -encuentra alguna variedad, pero es mejorando siempre, con un naranjado -vivísimo que herido de los rayos solares imita las llamas de fuego. -Su nido pende al aire de algun hilo, ó delgada rama al abrigo de los -árboles y techos, compuesto de livianos fluequecillos. Es del tamaño de -una cáscara de nuez, pero tan lijero que apenas pesará un tomin.</p> - -<p>En este nido, domicilio de la mas pequeña de las aves, pone la -picaflor hembra un solo huevo. Con su natural calor lo fomenta como -solícita criadora, y á su tiempo cuando el instinto de sábia madre -le dicta, rompe el huevo, y sale el hijuelo con figura de guzano: -poco á poco desenvuelve y desata sus miembros, cabeza, pies y -alas, y en figura de mariposa empieza á volar y á sustentarse con -la azogada inquietud de sus movimientos. Como no ha llegado á su -natural perfeccion, pasa del estado de mariposa al de pájaro, y se -viste de plumas, al principio negras, despues cenicientas, luego -rosadas, y últimamente matizadas de oro, verde y azul. Algunos -curiosos observadores han notado el estado <span class="pagenum" -id="Page_63">[Pg 63]</span> medio, y se han dignado de prevenirme que -ellos mismos han visto una parte con figura de mariposa, y otra con la -de picaflor.</p> - -<p>Entre estas dos especies, la una real por su dignidad, y la otra -admirable por su hermosura y pequeñez, es inmensa la multitud de aves -con que el soberano Autor de la naturaleza pobló las campiñas, y coronó -los árboles.</p> - -<p>La multitud de faisanes, la inmensidad de perdices y martinetas, -que abundan en algunas partes, nos hace creible que á pocas ó ningunas -tierras fué mas pródiga la infinita grandeza del Criador. Las perdices -para el regalo y sustento de sus habitadores, algo se diferencian de -las de España: pero esa diversidad compensan con la ingenuidad, con la -cantidad y facilidad con que se dejan tomar, y en cierto modo provocan -á que las cazen. Una sola caña con un lazo de plumas de avestruz, basta -para coger en una hora veinte y treinta perdices; siendo tantas, que la -multitud embaraza, y cuando se quiere enlazar una, se ofrecen muchas -á la vista y á la mano, y no se resuelve el cazador á quien echar el -lazo.</p> - -<p>Entre las aves de canto, se hallan los gilgueros, las calándrias, -los ruyseñores, los canários, y el que llaman los guaranís <i>Tieyubré</i>. -Es muy parecido al canário, y con variedad de voces canta dulcemente á -la sombra de los árboles. Los cardenales, así dichos por un copete de -color de grana que hermosamente corona su cabeza, son de canto suave, -pero de brevísima duracion. Los papagayos, todos vestidos de gala con -tanta variedad de finísimas plumas, que fuera largo relatarlos. Hácia -el Paraguay es tanta su multitud, que espesan como nubes el aire. Estos -son los taladores del maíz. Al menor descuido, y en brevísimo tiempo, -sentados sobre las cañas, abren las mazorcas, las desgranan, y con -pródiga liberalidad dejan caer al suelo la mayor parte de los granos:—ó -por conmiseracion á una plaga inmensa de pajarillos que recojen las -migajas, ó porque su génio es desperdiciador.</p> - -<p>La <i>Chuñá</i> entre las aves tiene muy principal lugar. Es de ánimo -generoso, fácil de domesticar, y paga el hospedaje con que le reciben -con la dulce melodia de su canto. Imita los puntos de la música, pero -invirtiendo el órden, y empezando por donde acaba la escala de los -principiantes. No es molesto á sus dueños, y busca su mantenimiento, -limpiando las casas y huertas de la sabandijas y viboras que las -infestan, con utilidad de los amos, y diversion de los que miran su -artificio en cogerlas. Tómalas mas abajo de la cabeza, y luego las -estrella fuertemente contra alguna piedra, y cuando la tiene fracasada, -acaba de quebrantarla y se la come. Lo mismo hace con los caracoles; -pero si le <span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span>ponen un -huevo, lo deja caer con suavidad, y se lo come con gusto. En medio de -tan buenas calidades, cuando se irrita, encrespa las plumas y se lanza -á los ojos del muchacho, perro y animal que lo provoca.</p> - -<p>El <i>Cochi</i> entre las aves de esta provincia es la de mejor canto, -y á todos excede en sus trinos. La figura promete poco, pero bajo de -un color oscuro, casi semejante al de los tordos, conserva una voz -suave, clara, alta y delicada con que entretiene á los aficionados. -Se domestica facilmente, y por todo pasa con mansedumbre y sin enojo, -con tal que al tiempo de la cria ninguno se acerque al nido, porque -entonces el celo de sus hijuelos, le obliga á traspasar los términos -del acatamiento, y no descansa hasta señalar con el pico la cabeza del -que se arrima confiadamente.</p> - -<p>A las aves de canto se siguen otras de raras propiedades. El pájaro -Campana, <i>Guyrapú</i> llaman los indios, propio de la serrania del Tape: -es pequeño del cuerpo, de pluma blanca, y menor que una paloma. Ocupa -siempre las copas de los árboles, al reparo de las ramas para que no le -tiren los cazadores. Lo particular es el canto, que imita con propiedad -al repique de campanillas de plata. <i>Carpintero</i> dicen á un pájaro -pequeño, de color oscuro, con gargantilla, ó collarin amarillo, en -unos azul, en otros negro, de pico colorado y amarillo. Anidan en los -árboles mas duros, abriendo con el pico concavidad suficiente en los -troncos para su domicilio. Sacuden con tanto aire los árboles con la -dureza de sus picos, que imitan propiamente los golpes de acha, con que -un robusto carpintero desbasta á fuerza de brazos las superfluidades de -los maderos.</p> - -<p>Peregrino es el <i>Guacho</i>, á quien dió el nombre su mismo canto, que -articula esta voz: <i>guacho!</i> Es del tamaño de las golondrinas, pero el -color es pardo. El nido fabrica de barro en los montes espesos, y mas -ordinariamente en serranias ásperas y escarpadas.</p> - -<p>El <i>Tunca</i>, mas afortunado que los demas, pues ha subido á ser -una de las constelaciones del mar del sur, es pájaro negro; camina -á saltos, y tiene pico ancho casi dos dedos, listado de amarillo y -colorado. Los ojos hermosean dos círculos de plumas, uno de blancas -y otro de azules, y debajo de la cola sobresalen algunas de finísima -grana. Tiene mortal enemistad con los <i>Cochis</i>, cuyos polluelos -persigue con sobrada porfia; pero los Cochis, amantes de sus -hijuelos, salen á la defensa, y se traba entre los dos una muy reñida -contienda.</p> - -<p>Entre las aves que deleitan con la hermosura de sus colores, se -ofrece una cantidad innumerable de ellas, tan várias y peregrinas, -como <span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span> esmaltadas. -La provincia de Tucuman no abunda tanto de estas bellezas y rasgos -naturales del soberano pincel, pero el Paraguay á cada paso ofrece -un prodigio, y en cada prodigio una peregrina novedad. El carmisí en -el <i>Nahaña</i> y <i>Araguyrá</i>, el verde en el <i>Mbaitá</i>, el blanco en el -<i>Tapenduzú</i>, el azul en el <i>Piriquití</i>, el blanco con el obscuro en el -<i>Curetey</i>, el negro con el amarillo en el <i>Chichuy</i>, y el conjunto y -complexo agradable de todos los colores en el <i>Urutí</i>.</p> - -<p>Entre las aves de rapiña se encuentran las aguilas de magestuoso -vuelo, tan felices en la elevacion, como precipitadas en dejarse caer -sobre la presa. Los halcones rapaces, veloces en el vuelo y acelerados -en el robo. Los gavilanes rampantes, con garras sangrientas para -despedazar la caza. Los caracarás presumidos, especie média entre -aguila y halcon, de magestuoso paso y rápido vuelo. Los gallinazos -carniceros, que participan las propiedades del cuervo, tan desgraciados -por su figura, como insaciables con lo que encuentran: siempre comiendo -lo que hallan, y siempre hambrientos. El crecido Condor, mayor que los -cuervos y buytres de Europa, y tan grande, que de punta á punta de -las alas tiene tres y cuatro varas: tan atrevido, que despedaza una -ternera: tan avisado, que acomete por los ojos, y sacados, rompe con la -dureza de su pico el cuero, y se acaba la ternera.</p> - -<p>Entre los condores de Tucuman y los cuervos del Paraguay, merece -particular relacion el cuervo blanco: no son muchos los que se hallan -de esta especie; cual y cual solo se encuentra cano por los años, ó -blanco por naturaleza. Los indios le llaman el Cacique de los cuervos, -porque de estos es mirado con acatamiento de soberano, y con atenciones -de señor. El avestruz merecia relacion separada, pero como de él tratan -muchos, omitimos su descripcion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_7"> - <h3 title="§. VII. DE LOS CUADRUPEDOS.">§. VII.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS CUADRUPEDOS.</p> -</div> - -<p>Los animales que pueblan los montes, que cruzan las campañas y -trepan las sierras; esto es, los caballos, las yeguas, las vacas, -los tigres, los leones, los leopardos, las cabras, las ovejas, los -ciervos, los venados, los gamos, las liebres, las vicuñas, los puercos -monteses y javalies, todos ellos <span class="pagenum" id="Page_66">[Pg -66]</span> son conocidos, y tienen poca ó ninguna diferencia de los -europeos. Por lo mismo omitimos su descripcion por pasar á otras mas -particulares.</p> - -<p>El <i>Anta</i>, ó danta, es la que llaman Gran Bestia. Grande como un -<i>Garañon</i>, con orejas de mula, hocico de ternera, y una trompa de un -palmo, que alarga cuando se enoja, y al parecer es el órgano por donde -respira. Color leonado, manos y pies altos y delgados, hendidos como -en las cabras, con tres uñas en los pies y dos en las manos: tiene dos -buches, uno vulgar en que recibe el alimento, y otro particular lleno -de palitos podridos. En este segundo se halla la piedra-bezoar, tan -estimada para el mal caduco, y otras dolencias que se supone hallen -remedio en su virtud.</p> - -<p>Esta piedra-bezoar, como tambien la de los guanacos y otros -animales, no tiene figura regular, ni determinada formacion: á las -veces se encuentran vacias por dentro, y esto sucede cuando la fábrica -se cimienta en materia que es de fácil disolucion. Otras veces estriba -en algun palito ó arena, que sirve de cimiento á la obra; la que -tiene sus interrupciones, y al parecer se compone de una variedad de -materiales, que diversifican las hojas diversas, casi enteramente en -los colores. Toda la virtud medicinal de los bezoares, procede de -las yerbas y palitos, y el buche es el órgano ó alambique que extrae -los humores, y solída los jugos, sobreponiendo hojas á hojas, y -petrificando esos jugos para el uso de las curaciones.</p> - -<p>Cuanto utiliza el <i>Anta</i> con su piedra á la medicina, y como algunos -quieren con sus uñas, tanto damnifica á los labradores, que lograrian -pingues cosechas, si no fuera por estos animales que las persiguen -y talan. Como es animal tímido, no se atreve aparecer delante del -chacarero (así llaman por acá al que guarda los sembrados), pero asecha -con infatigable vigilancia los movimientos del guarda, y cuando le -reconoce ausente, entra confiado en la sementera, se ceba en ella, y en -poco tiempo la acaba.</p> - -<p>No es menos curioso el <i>Oso-hormiguero</i>, cruel perseguidor de las -hormigas, cuyas repúblicas verdaderamente numerosas, disminuye, y con -industria impide que se multipliquen en nuevas colonias. Es á manera -de puerco mediano, alto media vara, de color negro y blanco, con dos -listas que declinan en obscuro. La cola está cubierta de cerdas, y -como es larga y ancha, cuando la levanta sobre el lomo, le tapa casi -todo el cuerpo. La cabeza imita la del puerco, y remata en figura de -trompa, larga como un pié, en cuya extremidad tiene agujero, por donde -saca su lengua de media vara. Este es el instrumento de que le proveyó -la <span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span> naturaleza para -bucear alimento; porque prolonga su lengua, y la mete por la boca de -los hormigueros, y cuando la siente llena de hormigas, la recoge hácia -dentro de la trompa, y se las come muy á su placer, repitiendo una y -muchas veces la misma diligencia.</p> - -<p>Cuanto es cuidadoso en buscar de que alimentarse, tanto es perezoso -y tardo en sus movimientos. No le hace falta la lijereza para asegurar -la presa, porque con industria y malicia la suple bastantemente, y -aunque sea el tigre mas feroz, queda despedazado entre sus uñas. Para -el combate se tiende de espaldas sobre el suelo, esperando que el -tigre le acometa, y se eche entre sus agudas y tenacísimas uñas con -las cuales lo abraza, y no suelta hasta que lo despedaza. Pero si es -feroz con los demas animales, con sus hijuelos es todo piedad: los toma -con cariño sobre sus espaldas, y los transporta de un sitio á otro, -abrigándoles con su larga y ancha cola.</p> - -<p>Semejante al Oso-hormiguero en cargar su tierna familia, es el -<i>Sucarath</i>, animal propio de la provincia patagónica. Es singular su -figura: tiene cara de leon, que declina en la semejanza humana, con -barbas que arrancan desde las orejas. Su mole es corpulenta hácia los -brazuelos, y estrecha hácia los lomos. La cola larga, bien poblada de -cerda, le sirve para defender y tapar sus cachorros que carga sobre el -lomo, para repararlos con la fuga de los cazadores: pero estos abren -hoyos profundos, y cierran la boca con ramas, disimulando el artificio -de las trampas. El Su, ó Sucarath, ciego en la fuga, é incauto en la -defensa de sus hijuelos, pisa sobre las endebles ramas, y con ellas se -cae á lo profundo. Como no puede salir, y teme que sus cachorros vengan -á manos de los cazadores, convierte sus iras contra los hijuelos, y con -bramidos espantosos procura amedrentar los cazadores. Pero estos sobre -seguro le atraviesan con flechas, y se utilizan de los cueros contra -los excesivos frios del país.</p> - -<p>El carnero de la tierra, que en el Perú dicen <i>Llama</i>, es especie de -camello, menor un tercio, pero sin tumor, ó corcova que lo desfigure. -No tiene color determinado, y la especie admite indiferentemente toda -la variedad que se observa en los caballos. Algunos hay blancos y -negros, otros pardos y cenicientos. Sirve para el carguio, y como el -peso no exceda de tres para cuatro arrobas, y le dejen caminar á su -paso, transportará lejos las cargas, caminando tres para cuatro leguas -por dia. Cuando se cansa, confiesa humildemente su debilidad, echándose -con la carga; pero si el conductor porfia en levantarlo, saca del buche -una especie de escremento, y lo arroja á la cara del arriero.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_68">[Pg 68]</span></p> - -<p>El Guanaco tiene algunas propiedades del camello. Cuello largo y -erguido, color castaño; lana corta y áspera, pero inutil para los -tegidos. Andan en tropillas, y para que todos pasean sin sobresalto, -vela uno por todos, y en descubriendo gente, relincha, y previene á los -demas que esten alerta, porque se descubren enemigos.</p> - -<p>El <i>Micuren</i> es animal pequeño, pero caracterizado, con una -propiedad que le singulariza notablemente. En el ombligo cria una -bolsa, donde recoge sus hijuelos, y los abraza con dos membranas -gruesas que cierra y abre, encoge y extiende segun los diversos -ejercicios á que le destinó la naturaleza. Cuando se vé acosado, recoge -en la bolsa los hijuelos, y como la cárcel de carne es su ordinario -domicilio, no extrañan el encerramiento; y mientras la madre pelea -con esfuerzo y vence á sus enemigos, ellos se estan mamando con toda -quietud y sosiego. Pero luego que la victoriosa combatiente ausentó á -su enemigo, abre la bolsa, y suelta los hijuelos para que participen el -fruto de la victoria.</p> - -<p>Entre las varias especies de conejillos propios del país, unos -domesticos que se dicen <i>Coyes</i>, otros campestres que llaman <i>Apereas</i>, -el <i>Cira</i> por sus malas propiedades es muy célebre: es el corsario -de las selvas, y perseguidor de los ciervos, contra los cuales arma -celadas y los asalta, aferrándose con tanta tenacidad del suceso, que -no suelta hasta sacarle los intestinos. Las viscachas, asoladoras de -los trigales, son otra especie de conejos grandes. Tienen largo y ralo -el pelo á manera de cerdas, con bigoteras prolongadas en el hocico: los -pies son cortos, pero los menean con agilidad en la fuga. Habitan en -profundas y subterraneas cuevas, con division de piezas altas y bajas -para su morada. No salen de dia, pero de noche dejan su retiro y salen -á la campaña á juguetear entre sí con fiesta y algazara.</p> - -<p>El animal á la vista mas placentero es el que llaman Zorrino. Su -figura es de perrillo de faldas, manchado de varios colores, y algunos -con listas sobre el lomo. El hocico es puntiagudo, y su habitacion en -cuevas subterraneas, que socaba con las uñas, ó entre piedras donde se -esconde. Es halagueño, y tan agraciado que convida á que le agarren, -y solo su vista aviva la gana de tomarlo con las manos, y ensenarlo -en el pecho. Algunos que ignoraban sus propiedades, prendados de su -natural agrado, le han agarrado, y con la experiencia conocieron, que -bajo de una hermosa apariencia se encubre un hediondez insufrible. Esta -es la única arma de que le proveyó la naturaleza: porque tardo para la -fuga, y pesado en el movimiento, cuando se vé perseguido, derrama de un -depósito que tiene de humor ardiente y fétido algunas gotas, con las -cuales detiene al agresor. Si tal vez sucede que las gotas alcanzan al -perro que<span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span> le persigue, -se enfurece, se inquieta, se revuelca como desesperado contra el suelo, -y no halla descanso, hasta que el hedor se evaporice.</p> - -<p>No es menos célebre el <i>Tatú</i>, parecido en la figura á un pequeño -lechoncillo, pero las orejas semejantes á las de mula, de adonde le -viene el nombre de <i>Mulita</i>. El cuerpo por la parte superior está -cubierto de conchas, con labores resaltadas que distinguen los colores -pardo y claro sobre el obscuro. Estas conchas ó láminas tienen muelles -y resortes, de que se sirve para cerrarlas y abrirlas á su placer, -segun las ocurrencias y necesidades. Cuando se vé acosado, se arma de -sus conchas, de donde le vino el nombre de <i>Armadillo</i>: cerrando las -láminas, y metiendose enteramente dentro de ellas, forma una bola, -de donde se le originó el nombre de <i>Bolita</i>. Esta es casi la única -arma para reparar los acometimientos del enemigo. En estas conchas -estrechamente enlazadas, y unidas entre sí, se quebrantan las armas de -sus agresores, y con ellas solas se repara de sus asaltos.</p> - -<p>El <i>Quirquincho</i> es muy semejante al Tatú; pero se diferencia en -que, por los muelles de las conchas y por el vientre, le salen unos -pelos largos á manera de cerdas. Mantiénese de carne, pero se ayuda de -la industria para la caza. Cuando llueve se vuelve boca arriba para -recoger agua. En esta postura se mantiene hasta que algun venado ó -cervatillo, afligido de la sed, llega á beber. Cuando éste satisface -ansioso la sed, cierra su concha, y apretándole el hocico y narices, -le sofoca con la falta de respiracion. Es creible que tenga otro modo -de alimentarse; porque en los meses de seca, en que no puede recoger -agua del cielo, esta industria es inutil, y solo buena para perecer -de hambre. Así el quirquincho como el tatú, son admirables en la -prontitud con que profundan en tierra. Algunos aseguran que en sola -una noche prolongan su cueva hasta una legua: yo no me atrevo á tanto, -contentándome con decir que una legua se camina fácilmente, y con -dificultad se socava.</p> - -<p>Monos hay de varias especies, diversos en el color y varios en el -tamaño: son muy ligeros, y saltan de árbol en árbol, y de rama en rama -con agilidad extrema. Cuando el árbol, á donde quieren pasar, está muy -distante, se toman por las colas, formando y tejiendo una soga larga, -que pende hácia abajo, y cimbrándose á un lado y al otro, no paran -de este egercicio, hasta que el último de ellos se prende en el otro -árbol. Como sobre la habilidad de este descansan los demas, luego que -asegura alguna rama, les comunica la nueva con grande algazara, y les -previene que pueden desprenderse del un árbol, y trepar con seguridad -al otro.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span></p> - -<p>Los <i>Carayás</i> son los mayores, y puestos en dos pies, igualan la -estatura de un hombre: son muy atrevidos. Los indios están persuadidos -de que fueron hombres, y se transformaron en monos por sus enormes -maldades; y añaden, que sabiendo hablar, callan maliciosamente, ¡porque -los españoles no les obliguen al trabajo! Sobre la ligereza para huirse -cuando se vén perseguidos, tienen una arma defensiva, y en cierto modo -ofensiva, que la juegan con acierto, tirando con la mano el escremento -al rostro del que les persigue.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_8"> - <h3 title="§. VIII. DE LOS REPTILES.">§. VIII.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS REPTILES.</p> -</div> - -<p>Plaga es lo que abundan estos animales juguetones, y no lo es menos -la de los ponzoñosos y otros insectos que viven conjurados contra la -vida y quietud del hombre.</p> - -<p>El venerable P. Antonio Ruiz de Montoya, en su Tesoro, palabra -<i>Mboy</i>, señala once especies de víboras que matan, y no las refiere -todas. Unas son ovíparas, otras vivíparas, y es maravilla que no -multipliquen inmensamente, y hagan la tierra inhabitable. A una abrió -el mismo Padre, y le encontró cincuenta viboreznos: fecundidad tan -rara, especialmente en paises húmedos y ardientes, debiera sobresaltar -mas á los habitadores y viandantes, que se abandonan á dormir sobre -el suelo, despues de una larga experiencia de los muchos que han sido -acometidos de estos enemigos ocultos y silenciosos, que avisan con el -daño, y no dán lugar á prevenir sus ataques.</p> - -<p>Por eso sin duda, la víbora que llaman de <i>cascabel</i>, proveyó la -naturaleza de sonajas, compuestas de huesecillos y escamas secas que -meten ruido al caminar, y el ruido previene á los que están cerca, -que se cautelen de este enemigo. Los naturales dicen, que cada año le -sale un nuevo cascabel: lo cierto es, que cuanto son mayores, tanto es -mayor el número de sonajas; y que si no crece uno por año, se aumentan -con ellos. Algunas son largas vara y media, y á las veces dos varas, -y gruesas como el brazo. El color es amarillo y negro, que asombra la -piel, y la comparte en muchos cuadros. Es mortal su veneno, y con solo -picar en un pié, brota la sangre por ojos, narices y oidos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span></p> - -<p>Mas formidable es el <i>Curiyú</i>, de un color ceniciento, entreverado -con espantosa variedad: largo tres, cuatro y seis varas, corpulento á -correspondencia. Cuando se siente hambriento se sube á los árboles y -pone en la atalaya, tendiendo por todas partes la vista para divisar la -presa; y cuando en proporcionada distancia descubre el venado, el corzo -ó el hombre, con increible ligereza se desprende del árbol, y se arroja -sobre ellos. Su primera diligencia es asegurarlos con sus roscas, que -la envuelven toda al rededor, y tan fuertemente, que no es posible -librarse de tan formidable enemigo. Cuélgase tambien de los árboles que -están pendientes sobre los rios, arroja sobre el agua una espuma, á la -cual acuden los peces, y cuando los tiene descuidados en el cebo, se -desenrosca con extraña ligereza, y hace segura presa de ellos.</p> - -<p>Algo se parece el Curiyú al <i>Mboy-quatiá</i>, culebra de tres para -cuatro varas, que habita entre malezas pantanosas, desde adonde arma -celadas y atalaya para asaltar la presa con increible ligereza. De la -extremidad de su cola sobresale un hueso como navaja, con el cual hiere -al animal y al hombre, hasta matarlos. Si el animal que apresó hace -resistencia para que no le arrastre á los matorrales, el Mboy-quatiá -se debilita, suelta la presa, y con presteza vuelve al agua para -humedecerse, y tornar con agilidad á la reñida contienda. Los indios -procuran que no les enrosque los brazos para tener sueltas las manos, -y cortarla con el cuchillo antes que les hiera con el hueso de la -cola.</p> - -<p>Mayor que el Curiyú y el Mboy-quatiá es el <i>Ampalaba</i>, que algunos -llaman “culebra boba.” Por lo menos si no es boba lo parece: su -movimiento es tardo y á las veces ninguno, porque entorpecida y -perezosa, se está mucho tiempo sin menearse, con la boca abierta. A -nuestra Ampalaba no le hace falta la ligereza del movimiento para -apresurar el raton campestre, el fugitivo corzo y el ligero venado. -Con solo levantar la cabeza, y registrar los animales que pasean la -campaña, y las aves que cruzan los aires, sin moverse del sitio que -perezosamente ocupa, tiene segura la presa. Algunos dicen que con -un aliento ponzoñoso que despide, quita la vida á los animales, y -muertos se ceba en ellos. Pero la experiencia enseña que la presa es -violentamente traida, y que llega viva á su boca.</p> - -<p>Talvez ha sucedido que un pajarillo en medio de su vuelo se halló -repentinamente detenido, y contra el propio impulso tirado hácia -la boca del Ampalaba. Pero cortado el aire que mediaba entre la -culebra y la presa, tomó otra vez vuelo, y siguió libremente su<span -class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span> camino—efecto que no -puede proceder de aliento venenoso, pues este obraria atolondrando y -matando.</p> - -<p>Cuanto es corpulenta el Ampalaba, tanto es pequeño el <i>Uguayapí</i>, -especie de víbora, de veneno tan activo, que en pocas horas mata: con -esta víbora tiene irreconciliable enemistad el <i>Macangué</i>, el cual del -ala hace rodela, y metiendo el pico por entre las plumas, se arroja -sobre el Uguayapí, y le acomete. Pero la viborilla se vale de agilidad -y viveza para eludir los asaltos del Macangué, y herirle donde puede, -derramándole en la sangre su mortífero veneno.</p> - -<p>La <i>Víbora de dos cabezas</i> es larga media vara, y gruesa igualmente -por las dos extremidades: sobre el campo ceniciento, que cubre toda -la piel, se forma un jaspeado de colores obscuros poco vivos. Cuando -quiere avanzar terreno y saltar para herir, forma una media luna, y -estribando sobre la barriga, se tira á larga distancia, con un resorte, -que sin duda procede de algun muelle ó juego particular que tienen -los huesos del espinazo. Es muy temido su veneno, y mas lo fuera, si -como se dice, tuviese dos cabezas. Yo lo he observado con exquisita -diligencia, y noté que la una es real y verdadera, y la otra de -perspectiva, pero tan viva y admirable, que engaña y hace creer que la -pintada es verdadera.</p> - -<p>Víboras <i>frailescas</i> llaman á unas de color pardo ó ceniciento, -largas mas de vara, y algunas gruesas como la muñeca: su veneno es -mortal, y son temibles, ya porque atacan sin ser hostigadas, ya porque -cruzando los caminos, las confunde el color con la tierra, y no dan -lugar á prevenir sus acometimientos. <i>Corales</i> llaman en algunas partes -á otra especie veteada de pintas negras, amarillas, verdes y azules, -de tanta viveza que cuando caminan hieren la vista con la repercusion -de los rayos solares. Hay otras muchas especies de culebras, víboras -y lagartos, unas venenosas, otras que no lo son, y á estos últimos -pertenece la <i>Iguana</i>, cuya descripcion se halla en varios autores.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_2_9"> - <h3 title="§. IX. DE LOS INSECTOS.">§. IX.</h3> - <p class="subh3c">DE LOS INSECTOS.</p> -</div> - -<p>A estos animales son inmediatos otros que justamente llamamos <span -class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span> plagas infestadoras. Las -langostas, que talan los sembrados, y pelan los árboles, merecen -especial relacion, no por lo particular de la especie, sino por la -multitud que llega á cubrir el horizonte mas de lo que alcanza la -vista. Cuando saltona cubre enteramente la tierra: yo he visto plaga -que tapizaba la campaña á lo largo de mas de diez leguas, cubriendo la -superficie de la tierra, los troncos y ramas de los árboles. Es animal -voracísimo, siempre comiendo y nunca satisfecho, porque cuanto recibe, -tanto arroja y despide. Es increible la prontitud con que talan la -huerta, ó monte donde hacen asiento, y en el espacio de pocos minutos -he visto pelar un bosque espeso, supliendo la voracidad y multitud á la -pequeñez del talador.</p> - -<p>Las hormigas son otra plaga, conjurada contra los sembrados y -esfuerzos de los labradores. Las unas por comunes no merecen particular -mencion; pero sí las otras, y entre ellas el primer lugar ocupa el -<i>Tahíro</i>, de extraña pequeñez, color negro y azogada viveza. Sale -cuando quiere llover, y así son prenuncios de lluvia inminente. -Luego que abandonan sus cuevas, cuidan de buscar los escondrijos, y -agujeros, que son morada de grillos y otras sabandijas; no para fijar -su alojamiento en ellos, sino para apoderarse de su lejítimo dueño, -y prevenir en sus carnes un regalado banquete. Como son muchos, y la -multitud hambrienta de Tahiros recarga sobre ellos, inexorables á sus -quejidos, y sin dar cuartel á nadie, con todos acaban. Si acontece -que entran en la cama del que duerme con reposada quietud, presto le -despiertan, y por via de composicion es necesario desocupar el lecho, y -mudar alojamiento por no verse acosado por estos animalejos.</p> - -<p>Otras hay que los Guaranis llaman <i>Yzau</i>, y merecen el nombre de -taladoras. Tres estados podemos distinguir en ellas: el primero cuando -chicas recien salidas del huevo: estas cuanto tienen de pequeñas, -tanto tienen de rabiosas, y se ceban con insaciable hambre en lo que -encuentran. Desdichado el muchacho que hallan descalzo: le acometen, -le hincan sus agudos dientes, y por mas diligencias que ponga en -desprenderlas, no sueltan hasta ensangrentarle. Estas tienen la -incumbencia de abrir el agujero, y ensancharlo para que las mayores -salgan sin tropiezo, y tengan algun descanso en la fatiga laboriosa de -su agradecida familia.</p> - -<p>Por el agujero salen unas hormigas con alas á manera de abispas, y -en ellas se verifica, que para su mal le nacen á las hormigas las alas: -porque ó son de limitada duracion por naturaleza, ó acaban sus dias -en el vientre de los pajarillos, especialmente de la tijereta, <span -class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span> que halla delicado pasto -en estos volantes ejércitos. Tras estas salen otras que constituyen -el tercer estado, y son las madres hormigas, que solo toman alas para -dilatar con nuevas colonias la familia, y buscar lugar retirado para -el establecimiento de una poblacion numerosa. Es poco lo que vuelan, -porque luego pierden las alas, y ellas caen á tierra con el peso de una -bolsa, grande como un garbanzo, que encierra los huevos destinados á -propagar la especie.</p> - -<p>Como son muy laboriosas, empiezan luego con sus patillas á cavar la -tierra, y en la profundidad de una cuarta dejan algunos huesos, los -bastantes para fijar los fundamentos de nueva poblacion. Continuan el -ejercicio de cavadores, profundando la cueva, y allí dejan segunda -porcion de huevos. De esta manera, profundando mas y mas, hasta dos -brazas (rara industria y teson infatigable), una sola madre hormiga -propaga la especie con numerosas colonias. ¿Qué habitacion previene el -<i>Yzau</i> para sus tiernos hijuelos? ¿Qué alimentos prepara para tanta -multitud? ¿Como una sola madre fomenta tantos huevos depositados en -tantos lugares?—Es misterioso arcano que no comprendemos: lo cierto es -que, aunque no alcancemos los caminos de la naturaleza, ella no espera -la humana direccion para plantear sus ideas, y cumplirlas.</p> - -<p>Yo me contento con poner á la vista la admirable arquitectura -de nidos que fabrican las hormigas para establecerse con seguridad -en los anegadizos de los Xarayes. Como el terreno está dispuesto á -inundaciones, y que el agua sube mucho, fabrican su morada sobre los -troncos de los árboles. La materia es de barro, y las mismas hormigas -hacen oficio de cargadoras que llevan el material, de amasadoras que lo -templan, de albañiles que lo aplican, con proporcion tan compasada y -division de piezas tan justa, que excede la mas delicada arquitectura. -Aunque todo el material es de barro, tiene consistencia de piedra, -y resiste á las aguas, de suerte que no penetren adentro. Como la -clausura no es perpetua, y su naturaleza pide salir á respirar aires -mas frescos, y juntar provisiones para el invierno, cada hormiguero -tiene un caño, ó conducto interior por donde pueden salir y entrar -libremente.</p> - -<p>Donde las aguas no suben tanto, pero el terreno está expuesto á -inundaciones, eligen un montecillo elevado, y sobre él cimentan su -fábrica de barro en figura de torre, de dos para tres varas de alto. -Esta torre por dentro está hueca, y al parecer sirve solamente para -albergarse en tiempo de crecientes, porque entonces las aguas penetran -<span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span> su habitacion -subterranea, y se ven precisadas á subir al torreoncillo con la -seguridad que está bien argamasado, y capaz de resistir á las aguas que -azotan al pié, y bañan el fundamento de la obra.</p> - -<p>Antes de apartarnos de los Xarayes será bien referir otra especie -de hormigas que se halla desde el rio Tacuarí hasta los anegadizos. -Críanse en este espacio ciertos árboles, á los cuales los portugueses -llaman “árboles de la hormiga”: son frondosos y lozanos, y su hermosura -convida á mirarlos y tocarlos. Pero cuando la vista no se harta de -mirarlos, embelesada con su admirable lozania, el cuerpo todo se llena -de hormigas, que estaban sobre los árboles, y como si el contacto -turbára su quietud, se convierten contra los perturbadores de su -reposo y descanso. Y como cada uno de estos árboles está cargado de -inumerables hormigas, son muchas las que se desprenden para herir al -que osado se atrevió á tocar el árbol.</p> - -<p>Otras hormigas hay, que aunque las llamemos plaga por el daño que -pueden causar en las sementeras, pero son tolerables por la utilidad -que acarrean: hállanse en pocas partes, y hasta ahora solo se sabe que -se encuentran hácia la Villa Rica. Estas son fabricadoras de cera, que -crian en unas bolitas sobre las plantas, llamadas <i>guabirá-mirí</i>, donde -las recogen los Villeños, y derretidas al fuego se endurecen en cera -blanca. De ella se hacen velas, pero su luz no es mucha, por ventura -á causa de su dureza que no se derrita fácilmente, ni tanto que pueda -nutrir el pabilo y la llama. Podria suceder que si algun fabricante -la beneficiase, la experiencia le descubriria el modo de purificar la -cera y aumentar la luz. El Ilmo. Señor Palavicino, Obispo del Paraguay, -presentó algunas de estas velas al P. Bernardo Husdorfer, provincial -de esta provincia, y este al P. Ladislao Oros, procurador á las córtes -de Roma y España, para que pasase este invento americano al viejo -mundo.</p> - -<p>La plaga de mosquitos no se conjura contra los sembrados, pero se -arma contra los vivientes, y la quietud de los viajantes. Los unos -con la frotacion de las alas meten ruido tan confuso, que despabilan -el sueño: los otros con sus aguijones chupan la sangre, y en pago de -licor tan estimable que se llevan, dejan el precio de ardientes ronchas -y escozor que mortifica y aflige por mucho tiempo. No hay reparo ni -defensa contra su astucia: burlan la clausura de los mosquiteros, y -cuando no hallan resquicio para entrar á cebarse á satisfaccion, meten -su delicado aguijon por entre los hilos de los tegidos. El humo, dicen, -que los ausenta; pero ese alivio, que niegan <span class="pagenum" -id="Page_76">[Pg 76]</span> algunos, es tan costoso, que se puede dudar -si es mas molesto el humo sin mosquitos, ó los mosquitos sin humo.</p> - -<p>Los reales demarcadores que subieron rio Paraguay arriba, observaron -que entre las tinieblas del humo lograban oportunidad de hincar sus -aguijones á hurtadillas para satisfacer su hambre.</p> - -<p>Sin embargo, los que habitan en Santa Fé, sus vecindades y otras -partes, gustan de aires mas frescos y puros, y no consienten el -ambiente ofuscado con humos. Puede suceder que la imaginacion de los -patricios disminuya el número por hallar algun alivio, mas aprendido -que real, contra enemigo tan impertinente. Pero siendo de una misma -especie que los que se hallan en otras partes, es creible que tanto en -unas como en otras, tanto cercados de humo, como sin él, mantengan la -vida propia con sangre agena.</p> - -<p>Otra plaga bien ordinaria en algunas partes de estas provincias, -es la de los <i>piques</i> ó <i>niguas</i>, especie de insectos con figura de -pulgas, pero menores que ellas, unos negros, otros blanquecinos, mas -mordaces, y de acrimonia mas eficaz. Como son tan pequeños hallan fácil -entrada, y con delicadeza se insinuan entre cútis y carne, donde en -cuatro ó cinco dias fabrican una overa, cubierta de una túnica blanca -y delgada, llena de pulgoncillos, con una abertura por donde sacan los -pies y la boca: los pies para aferrarse fuertemente á la carne, y la -boca para chupar incesantemente la sangre.</p> - -<p>Cuando la overa llega á estado de reventar, en poco tiempo se -extienden por el cuerpo los pulgoncillos, y empiezan á insinuarse entre -tez y carne, formando bolsitas llenas de huevos, con la misma brevedad -y presteza que la primera nigua, con una procreacion tan numerosa que -cubre de insectos el cuerpo, y le encienden en una rabiosa comezon, que -últimamente priva de la vida. Los que lo han experimentado aseguran, -que uno solo que pique las extremidades de los dedos, hace inflamar las -glándulas de los íngles, y no tiene mas remedio que sacar la nigua. -Esta operacion, de que depende el alivio, se efectua descarnando con -una aguja la bolsita y pulgon, y sin reventarlo se saca con todas -las raices y ligamientos que la unian inseparablemente á la carne y -membranas.</p> - -<p>Estas son las plagas, estos los animales, estas las aves, estos los -peces, estas las plantas, y árboles, con que el Soberano Hacedor pobló -las campañas, los bosques, los rios y lagunas de estas provincias: -<span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span> habitacion antigua de -muchas gentes bárbaras, aunque se ignore la época de su establecimiento -en estas partes. Algunos con febles congeturas han procurado averiguar -el orígen de las naciones americanas: pero siendo este punto histórico -uno de los arcanos mas ocultos, y careciendo enteramente de sólidos -argumentos para resolverlo, juzgamos que, omitida esta disputa, mas -dignamente podemos dar principio á la narración de la primera entrada -de los españoles al descubrimiento de estas provincias.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span></p> - <p class="centra fs140 ws1">HISTORIA DEL PARAGUAY.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak">LIBRO SEGUNDO.</h2> - <h3 title="§. I. DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.">§. I.</h3> - <p class="subh3c">DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.</p> - <p class="subh3c">1515-1529.</p> -</div> - -<p>Casi al mismo tiempo que el intrépido Hernán Cortes daba principio á -su conquista en la América septentrional, dilatando los límites de la -antigua España con los reinos y provincias de la nueva, Juan Diaz Solis -descubrió otros muy dilatados, y extendió en la América meridional -los dominios de la monarquía española. Era Solis natural de Lebrija, -célebre por sus conocimientos cosmográficos, que le merecieron el -título de piloto mayor del reyno en tiempo de D. Fernando el Católico. -Como práctico y afortunado le ocupó en algunas expediciones, en una y -otra parte de la América, donde descubrió nuevos mares y tierras, de -las que tomó posesion por la corona de Castilla.</p> - -<p>Dominaba su corazon vano apetito de gloria, y ambicioso deseo de -ser preferido á los coetáneos, y como esta pasion facilmente declina -en culpable, le hizo delincuente, intentando derribar los beneméritos, -del grado de estimacion que pretendia para sí. Pero le sucedió lo -que á muchos, á quienes el anelo de subir hace sentar el pié sobre -falso: porque Juan Diaz se hizo sospechoso, y cayó algun tiempo en -desgracia del Monarca, hasta que la memoria de los méritos pasados, y -la necesidad que de él se tenia, le conciliaron segunda vez la real -confianza, y le merecieron algunos empleos honoríficos. Entre otros -se le fió el descubrimiento<span class="pagenum" id="Page_80">[Pg -80]</span> de algun estrecho para facilitar el paso á la Especería, que -entonces ocupaba las primeras atenciones.</p> - -<p>Con este destino zarpó del puerto de Lepe por Octubre de 1515, -y costeado el Brasil, entró el siguiente año en el magestuoso -<i>Paranaguazú</i>: nombre que usaban los naturales para denominar al que -despues se llamó Rio de la Plata, y por ahora, del nombre del su primer -descubridor, <i>Rio de Solis</i>. Los Charruas, que entonces se dilataban -por la costa septentrional del Paraná hácia el Uruguay, y tirando al -oriente hasta las cabezadas del rio Negro, movidos de curiosidad, -salian de sus chozuelas las manos cargadas con frutos de la tierra, -que abandonaron sobre la playa, retirándose á la ceja de un monte -inmediato.</p> - -<p>Solis, que no conocia el génio pérfido de la nacion, confiado en -las demostraciones, al parecer amigables, salió en tierra con pocos -compañeros desarmados. Entonces los Charruas dejaron repentinamente -los montes, mataron á Solis con su gente, y se los comieron á vista -de los que estaban en la caravela, testigos del hecho y no vengadores -del atentado. Recelosos de igual desgracia, retrocedieron en busca de -la capitana que estaba sobre las áncoras en la isla de San Gabriel, -y tomado acuerdo, volvieron á España, donde con la primer noticia -del Rio de la Plata, comunicaron la infausta suerte de su primer -descubridor.</p> - -<p>Casi diez años pasaron, en los cuales el rio de Solis no mereció un -recuerdo en la memoria de Carlos V. Pero, como en el rey de Portugal -se trasluciese inclinacion de extender por esta parte sus dominios, -dispuso prontamente una armada á cargo de Diego de Garcia, vecino -de Moguer, acompañado de Rodrigo Area, piloto célebre de su tiempo: -imponiéndoles la obligacion de repetir segundo viage, y de buscar -con diligencia á Juan de Cartajena, y á cierto clerigo francés, que -abandonó por sediciosos Magallanes, arrojándolos hácia la bahia de San -Julian. La armada salió del Cabo de Finisterre á 15 de Agosto de 1526, -pero las aventuras de la navegacion la demoraron tanto, que Sebastian -Gaboto previno á Garcia embocando primero por el gran rio de Solis.</p> - -<p>Era Gaboto veneciano de nacion, cosmógrafo inteligente, y práctico -en la marina; sugeto verdaderamente hábil, de sagaz entendimiento -y penetrativo discurso: despues de Colon inferior á ninguno en -hidrografia y astronomia. Descubrió la tierra de Bacallaos, y de ella -tomó posesion por Enrique VII, rey de la Gran Bretaña; del cual se -prometió un prémio digno de sus afortunados servicios. Pero como la -recompensa fuese inferior á la esperanza, se ausentó Gaboto de Londres -para probar fortuna en servicio del rey de España.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span></p> - -<p>Efectivamente, con el nuevo Soberano fué nueva su fortuna, y se le -dió título y empleo de piloto mayor del Reino, con renta competente al -oficio que profesaba. Entre otras expediciones se le ordenó el año de -1525, que pasara á las Malucas, y tentára el descubrimiento de Tharsis, -Ophir y Catayo. La armada que se le previno constaba de cuatro navios: -el equipage pasaba de seiscientas personas, fuera de mucha nobleza de -hidalguia, y sujetos de crecidos méritos, atraidos con esperanza de -enriquecerse en las tierras á que navegaban.</p> - -<p>La armada levó anclas á principios del 1526, y tuvo algunos -accidentes que demoraron la navegacion mas de lo que se persuadió -Gaboto. Con la tardanza escasearon los viveres, y traslucidos algunos -indicios de alzamiento, se recostó Gaboto al Puerto de Patos, en altura -de poco mas de 31 grados de latitud austral, hasta donde los Guaranís, -señores de las riveras marítimas por aquella parte, prolongaban sus -términos.</p> - -<p>Gaboto, imposibilitado á proseguir, ó con esperanza de progresos -mas felices, abandonó el viage de Malucas, siguiendo por ahora el -curso de su fortuna, que le encaminó á la espaciosa boca del rio de -Solis, en cuyos confines bojaba la armada, y subió hasta una isleta -no muy distante de tierra firme, hácia la ribera septentrional en la -derecera de Barragan, que caia en la márgen opuesta. A la isleta llamó -San Gabriel, y ancoró en su fondo las naves. Pero siendo el puerto -poco reparado, avanzó con dos bateles hasta el encuentro del Paraná y -Uruguay, y siguiendo la madre de este, descubrió á su oriente un rio, -que desde entonces hasta hoy se llama de San Salvador, buen surgidero -para poner en salvamiento la armada.</p> - -<p>Así lo egecutó Gaboto: parte de la carga con alguna milicia dejó -en San Gabriel, y parte con la armada pasó á San Salvador, sobre -cuya embocadura levantó un fuerte contra los Charruas é Yaros, que -observaban al descuido los movimientos del español. Guarnecido con -milicia el fuerte, saltó en un bergantin y caravela al magestuoso -Paraná, y surgió en el Carcarañal, pechero suyo por la márgen -occidental: donde levantó segunda fortaleza, que denominó <i>Sancti -Espiritu</i>, y que el vulgo llama de Gaboto, por algunas reliquias que el -tiempo conserva para su memoria.</p> - -<p>Habitaban las vecindades del Carcarañal los Timbus, gente humana, -cariñosa, hospitalaria; buena para amiga, y pesima para enemiga. -Con ellos hizo alianza Gaboto, y avanzó hasta la laguna de<span -class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span> Santa Ana. Entabló comercio -con los Apupenes, rescatando bastimentos por bugerias, que hacia -estimables la novedad. Del <i>Apupen</i> retrocedió á la junta del Paraguay -y Paraná, y tomando la madre de aquel, surgió cerca del sitio, donde se -fundó despues la Asumpcion, capital de la provincia.</p> - -<p>Señoreaban el rio los Agaces, los cuales salieron en trescientas -canoas á presentar batalla á Gaboto, que acometieron orgullosos; -pero vencidos facilmente, se retiraron fugitivos á sus ordinarias -guaridas. De las vecindades concurrieron los Carios, á solicitar la -paz del valeroso triunfador de los Agaces, y cambiar los frutos de su -territorio. Adornaban su desnudez natural piezas de plata pendientes -del cuello, y hermosos plumages la cintura, provocando la codicia -española, á quien lisonjeaba el resplandor de aquellas alhajas.</p> - -<p>Los indios por obsequiar á los huespedes, ofrecieron las piezas -por cuentas de vidrio y otros generos baladís, sucediendo á veces que -recibidas las bugerias, se retiraban huyendo, porque el español no se -arrepintiera de lo que daba en precio de lo que recibia.</p> - -<p>No era esta plata propia del terreno: pero como ni los indios podian -explicarse, ni los españoles averiguar su orígen, se fué la aprension -á lo que era natural, juzgando que en la vecindad habia criaderos de -metal tan estimable, del cual rescataron porcion bastante para hacer -un donativo al emperador Carlos V. Antonio Herrera dice que esta es -la primera plata que de Indias pasó á España: lo cual no es creible, -describiendo en su Decada II, al año de 1519, el donativo que Hernán -Cortes envió, compuesto del agregado de piezas de oro, plata y perlas, -que Motezuma presentó al conquistador de la Nueva España.</p> - -<p>Persuadido pues Gaboto de que el pais era fecundo en minerales, -denominó al Paraguay <i>Rio de la Plata</i>: nombrado brillante, que -equivocó en los autores la inadvertencia, y adulteró la falta de -noticias. No negaré que el tiempo que trastorna la substancia y -denominacion de las cosas, del Paraguay trasladó al Paraná-guazú el -nombre del Rio de la Plata, con el cual es conocido despues de recibir -el Uruguay hasta descargar en el Océano con mole inmensa de aguas. -No se sabe si Gaboto adquirió noticia de como y cuando esta plata -que rescató de los Guaranís, y que denominó al Paraguay, vino á sus -manos. Pero si lo supo, y ocultó la noticia, los tiempos venideros lo -manifestaron.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span></p> - -<p>Alejo Garcia, de nacimiento portugues, penetró por la via del Brasil -al territorio de los Guaranís, acompañado con número crecido de Tupís, -pretendiendo adelantar por aquella via las conquistas lusitanas hasta -el Perú. En su compañia tomó dos mil Guaranís, guerreros escogidos, -y certeros en la direccion de las flechas. Llegaron á los confines -paruanos, verosimilmente en las inmediaciones de los Chichas, á los -cuales el capitan portugues venció con el auxilio de los Tupís y -Guaranís, y los despojó de tejidos curiosos, vajilla, vasos y coronas -de plata, en que sobre la materia era estimable la labor de invencion -peruana. Parte del despojo fué botin de los Guaranís, y parte de Alejo -Garcia y sus compañeros: pera aun esta parte pasó á los Guaranís, que -los mataron alevosamente despues que volvieron sobre sus pasos.</p> - -<p>Esta es la plata que Gaboto rescató de los Guaranís, deteniéndose -con lenta ociosidad mientras unos iban cargados de abalorios, y venian -otros con planchas para cambiarlas. En el rescate se le pasó el año de -1526 y parte del siguiente, poco vigilante en promover la conquista. -Entretanto llegó Diego Garcia, á quien tocaba el gobierno: reconvino -á Gaboto con modales urbanos, exhibiendo los despachos en que se le -confiria la capitanía del rio de Solís por nombramiento del Emperador. -Gaboto que esperaba enriquecer con nuevos rescates, y pensaba descubrir -ricas minas de plata, resolvió atropellar la justicia de Diego Garcia, -alzándose con el gobierno.</p> - -<p>Efectivamente prevaleció el veneciano; y Garcia, que no tenia -esperanza de vencer á Gaboto, se sometió á su mando con tanto -rendimiento que en adelante ni su nombre suena, ni se oye en las -historias. Como Gaboto estaba mal asegurado de su intrusion, determinó -obtener con mejor título la capitanía del Rio de la Plata, despachando -á la corte dos agentes, Hernando Calderon, y Roque Barlogue, con -encargo de promover sus pretensiones. Dióle prolija relacion, que -contenia las aventuras del viage: los motivos que precisaron á desistir -de la jornáda de Malucas: los descubrimientos hechos, y las naciones -que dieron la paz, sin omitir menudencia conducente al fin pretendido. -Llevaban tambien un donativo de plata para el Emperador, y algunos -indios que pasaban á dar la obediencia en nombre de sus naciones.</p> - -<p>Los agentes de Gaboto fueron admitidos ron soberana dignacion, -conferenciando largamente con ellos el César, é inquiríendo varias -curiosidades concernientes á diferentes materias. Concurrieron al -agrado del recebimiento los Guaranís, embajadores caracterízados con -fisonomía<span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span> peregrina, -y modales índicas que llamaban la atencion del Monarca; informándose -largamente sobre sus génios, ritos y costumbres. Mas que todo admiró -su grande entendimiento el artificio de los tejidos, y delicadeza de -labor, maniobra de artificio superior á lo que prometia la torpeza de -sus manos.</p> - -<p>Todo lo cual inclinó el Emperador á favorecer á Gaboto, y enviarle -socorro de gente para la prosecucion de la conquista. Pero como la -monarquia se hallaba embarazada con la alianza de Inglaterra y Francia, -y el año de 29 gravísimos negocios sacaron de España para Italia al -César, este proyecto no llegó por entonces á ejecucion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_2"> - <h3 title="§. II. DESDE LA SALIDA DE GABOTO...">§. II.</h3> - <p class="subh3c">DESDE LA SALIDA DE GABOTO HASTA LA LLEGADA DE D. PEDRO DE MENDOZA.</p> - <p class="subh3c">1530-1536.</p> -</div> - -<p>Desde que Gaboto se restituyó del país de los caribes al fuerte de -Sancti Spiritus sobre el Carcarañal, no consta progreso alguno de la -conquista, ni alianza con otras naciones. Los Timbues se mantenían -en amigable correspondencia, que les inspiraba su buen génio, y el -cariñoso trato de los españoles. No así los Charruas, los cuales -velaban sobre los descuidos de la guarnicion para lograr un lance -favorable á sus armas.</p> - -<p>Efectivamente, lograron una madrugada, y sorprendieron rapidamente -á los castellanos: parte murieron á sus manos, parte se refugiaron á -las naos que se hallaban surtas en el rio, sobre la márgen oriental del -Uruguay. Hallábase Gaboto próximo á largar al viento las velas para -España: y aunque sintió la desgracia, no se detuvo en castigar á los -bárbaros, ni en reedificar el fuerte, primer monumento de su conquista. -Mayores negocios ocupaban el<span class="pagenum" id="Page_85">[Pg -85]</span> ánimo, y solicitaban su asistencia personal en la corte. -Tres años corrian ya, y en ellos no habia tenido noticia de sus -agentes, ni del estado en que se hallaban su pretensiones. Tenia -fundamentos para sospechar mal recibimiento por las diligencias de sus -émulos interesados de Malucas, y los informes que podia sospechar de -Diego García, á quien en propiedad pertenecia la conquista.</p> - -<p>Esto le movió á navegar á Castilla para liquidar personalmente sus -operaciones. En efecto llevó adelante el patrocinio de su causa, y -justificó de modo sus procederes, que obtuvo la capitanía del rio de la -Plata. Pero se le confirió en títulos, y con pretexto de piloto mayor -del reino se le detuvo en Sevilla, embarazando la vuelta al rio de la -Plata, de un sugeto que fué desgraciado en Inglaterra, infiel á España, -y primer intruso en estas provincias.</p> - -<p>A los dos años de vuelto Gaboto, fué destruido el fuerte de Sancti -Spiritus. Era alcaide Nuño de Lara, noble hidalgo dotado de prendas -singulares: era cariñoso, afable, circunspecto, prudente, respetable, -mandando con el dulce imperio de las obras que facilitan y vencen -las dificultades. Mantenia los presidiarios en arreglada disciplina, -inspirando en sus corazones humanidad y clemencia con los indios: á -estos conservaba en mutua correspondencia, rescatando de ellos los -alimentos, sin lesion de la equidad y justicia. Todo prometia bonanza, -y aseguraba hermandad incontrastable por muchos años. Así sucediera si -la furia de una pasion no lo convirtiera todo en cenizas.</p> - -<p>Marangoré, cacique principal de los Timbues, se aficionó locamente -de Lucia Miranda, señora de distincion, hermosa, honesta, y por -extremo recatada. Los castos desdenes de Lucia encendian peligrosas -llamas en Marangoré, y soplaban el incendio de la pasion en un corazon -salvage. Renunciando á la esperanza de vencer su resistencia, arrimó -4,000 Timbues hácia Sancti Spiritus, en ocasion que Sebastian Hurtado, -marido de Lucia, se hallaba ausente del fuerte con algunos compañeros, -rescatando víveres para subsidio de la guarnicion.</p> - -<p>De esta carestia tomó pié Marangoré para el logro de sus intentos. -El ejército emboscó en competente distancia para que se acercára al -abrigo de la noche, y él con algunos briosos jóvenes, cargados de -vituallas, se adelantó á Sancti Spiritus ofreciendo las provisiones -que llevaban sus vasallos para socorro de la necesidad que se -padecian. Los presidiarios recibieron el donativo con agradecimiento, -y porque la noche estaba próxima y la habitacion de los Timbues<span -class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span> retirada, Nuño Lara -ofreció alojamiento á Marangoré, y á los suyos, cargadores del -engañoso presente. Juntos cenaron esa noche, y juntos se recostaron, -los españoles á dormir, y los Timbues á velar. Apoderado de los -castellanos el sueño, el tirano abrió las puertas al ejército, que ya -se habia arrimado, y entrando al fuerte, todos se arrojaron sobre los -españoles: los mas fueron prevenidos antes de tomar las armas: pocos -las empuñaron, y tuvieron glorioso fin con muerte de sus enemigos.</p> - -<p>Nuño Lara, en quien la nobleza y valor hermosamente se enlazaban, -discurria por entre la densa multitud de Timbues, obrando prodigios -de valentia, hiriendo y matando enemigos, hasta derribar á sus pies á -Marangoré, caudillo pérfido de sus pérfidos agresores. Luis Perez de -Vargas, sargento mayor del presidio, y el alferez Oviedo, cubiertos -de gloriosas heridas, y rociados de sangre enemiga, haciendo mortal -destrozo, cayeron vencedores, sobre los mismos que dejaban vencidos. -Casi todos los españoles fueron víctimas de este bárbaro furor: -los pocos que salvaron la vida, quedaron prisioneros de los aleves -Timbues.</p> - -<p>Entre ellos la infeliz Lucia Miranda, que quedó en libre cautiverio -de Siripo, hermano de Marangoré, sucesor suyo en el cacicazgo, -y heredero de sus amores. Este permitió el despojo del fuerte á -la victoriosa milicia, reservando para sí á Lucia, objeto de sus -pretensiones, siempre malogradas por la constancia de la casta -matrona.</p> - -<p>Al siguiente dia de la desgracia sucedida en el fuerte, estuvo de -vuelta Sebastian Hurtado, marido de Lucia. Reconoció los cadáveres -para pagar con honrada sepultura los últimos oficios de gratitud á su -amada consorte, y no hallando el de Lucia, llevado del amor que es -presagioso, se huyó á los Timbues, para acompañar cautivo á su cautiva -esposa. Pero Siripo, que pretendia poseerla solo, entró en pensamientos -de matar á Sebastian Hurtado.</p> - -<p>Entonces Lucia, árbitra de la voluntad de Siripo, le inclinó á -tierna condescendencia hácia Hurtado, en quien no se descubria otro -delito que la inocencia inculpable de sus amores. “Si tu gusto es, -si es de tu agrado, respondió Siripo, viva en buena hora Sebastian, -por que tú no fallescas con su muerte: viva en buena hora, pero elija -esposa entre las Timbues, sin otra reserva, que la que prescriba -el antojo de su eleccion. En lo demas no será mirado de mí ni de -mis vasallos como advenedizo ni como prisionero de guerra, <span -class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span> Los primeros empleos que -dispensa mi autoridad, segun el valor de los méritos suyos, serán -desde ahora su galardon. Una sola condicion os prescribo, y es, que no -trateis ambos como consortes, so pena de incurrir los castigos de mi -justo enojo.”</p> - -<p>Agradecieron á Siripo las expresiones de su benevolencia, y -prometieron no traspasar los límites de su ordenanza. No obstante, los -inocentes consortes se descuidaron, y observados del celoso amante, -irritaron su cólera, que los llevó al sacrificio. Tentó primero la -castidad victoriosa de Lucia, la cual inexorable á los ruegos del -bárbaro, permaneció constante en su determinacion, queriendo antes -experimentar las furias de un amante, que macular el tálamo con -detestable condescendencia.</p> - -<p>En efecto Siripo de amante se transformó en tirano, y las promesas -convirtió en amenazas, preparando á la inocente victima una hoguera. -Sebastian Hurtado, amarrado á un árbol, y hecho el blanco de las -flechas y furor bárbaro, imitó el ejemplo de su esposa en fervorosos -actos de religion, y la siguió á la gloria.</p> - -<p>Los demas españoles que con Sebastian Hurtado habian venido de -rescatar víveres, pagada la deuda de sepultura á sus desgraciados -comilitones, humedeciendo con lágrimas sus cadáveres, desampararon -el fuerte, y embarcados siguieron el curso de su fortuna, ya -desgraciada, y de costa en costa, á vista siempre de tierra, llegaron -á las cercanias de San Vicente, colonia lusitana en el Brasil. Allí -levantaron unas chozuelas, y aliados con los portugueses se mantuvieron -poco mas de año en buena correspondencia. Los portugueses fueron -los primeros en romperla, declarando guerra á los castellanos, los -cuales previnieron una celada y los vencieron, quedando dueños del -campo y señores de la poblacion. No obstante, por evitar disensiones, -se recostaron á la isla de Santa Catalina, donde restablecieron la -colonia.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_3"> - <p><span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span></p> - <h3 title="§. III. GOBIERNO DE D. PEDRO DE MENDOZA.">§. III.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. PEDRO DE MENDOZA.</p> - <p class="subh3c">1534-1537.</p> -</div> - -<p>Casi en la misma sazon que los Argentinos, reliquias de la armada de -Gaboto, pasaron de San Vicente á Santa Catalina, disponia el Emperador -proseguir el descubrimiento del Rio de la Plata. Y porque la monarquia -española se hallaba exhausta con los excesivos gastos de la guerra, -y falta de medios para equipar nuevas armadas, se puso la mira en -D. Pedro de Mendoza, gentil hombre de cámara, mayorazgo de Guadix, -caballero principal, el cual habia militado en Italia y enriquecido en -el saco de Roma. Como á poderoso y valido, confirió el Emparador el -título de Adelantado del Rio de la Plata, con decorosas condiciones, y -privilegios honoríficos.</p> - -<p>La armada que se dispuso con esplendor y lucimiento, sobresalia -casi sobre cuantas surcaron los mares para la conquista de Indias. Dos -mil y quinientos españoles, y sobre ciento y cincuenta alemanes la -componian, segun algunos autores. Venia gente de distincion: treinta -y dos mayorazgos, algunos comendadores de San Juan y Santiago, un -hermano de leche del Emperador, llamado Carlos Dubrin, y Luis Perez de -Cepeda, hermano de la esclarecida virgen, y seráfica madre Santa Teresa -de Jesus. Todos venian á la conquista del <i>Rey blanco</i> ó <i>plateado</i>, -que ideó la fantasia de Gaboto ó sus agentes, para adquirir nombre de -grandes con la novedad del hallazgo.</p> - -<p>A la conquista pues del <i>Rey blanco</i> se hizo en San Lucar á la -vela, á principios de Septiembre de 1531, dejando á España llena de -envidiosos y de esperanzas. Tuvo algunas aventuras en la mar, y con -ellas al siguiente año embocó en el Rio de la Plata, y subió á la isla -de San Gabriel, cuya incomodidad para establecimiento de poblacion, -y desabrigo para reparo de la armada, precisó á buscar sitio mas -ventajoso. Para lo cual despachó el Adelantado personas de confianza -que eligieran en la opuesta rivera solar cómodo para levantar la -poblacion.</p> - -<p>Los exploradores cortaron el Rio de la Plata, pasando á la -márgen <span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span> austral, -casi en la derecera de San Gabriel, donde el terreno ofrece sitio -ameno, delicioso, y de agradable perspectiva. Soplaban en la ocasion -vientos frescos y apacibles cuya suavidad templó el bochorno de -los exploradores; y porque Sancho del Campo, el primero que saltó -en tierra, dijo: <i>Qué buenos aires son los de este suelo</i>, se tomó -ocasion para denominar el sitio: <i>Puerto de Buenos Aires</i>. Alegres con -la oportunidad, pasó el Adelantado con su gente á la márgen opuesta, -donde en altura de 34 grados y medio de latitud, y 321 de longitud, -principió para tantos mayorazgos y comendadores, para tantas matronas -y doncellas, una ciudad de chozuelas pajizas, puestas al amparo de la -Emperatriz de los cielos y de la tierra, bajo la invocacion de <i>Santa -Maria de Buenos Aires</i>.</p> - -<p>Bien era necesario patrocinio tan poderoso para mantenerse en la -vecindad de los Querandís, nacion entonces numerosa, que ocupaba las -extendidas campañas que median entre Córdoba y Buenos Aires, y que -se dilataba al sur hácia el estrecho de Magallanes. No forman cuerpo -de comunidad, ni reconocen superior sino en tiempo de guerra, en -que eligen capitan, y obedecen á los cabos militares. Son de grande -estatura, y alcanzan poderosas y robustas fuerzas: son guerreros -afamados á su usanza, y diestros en despedir con certeza la flecha -al blanco, y en tirarla por elevacion, para que caiga sobre la fiera -que huye y sobre el enemigo que se les escapa. Son obstinados en los -gentílicos ritos, y raros son los que se convierten á la religion -cristiana.</p> - -<p>Al principio usaron buenos términos con el español: ofrecian sin -esquivez los frutos del pais, y comerciaban amigablemente castellanos -y querandis, manteniéndose en hermanable trato y reciproco comercio. -Poco á poco retiraron los indios los víveres, y cometian algunos -insultos, robando y matando á los que salian á forrage. Como á estas -osadias no refrenó el castigo, los delincuentes volvieron á insultar á -los españoles, y repetidas veces bloquearon á su modo la ciudad. Los -castellanos con algunas salidas hicieron retirar al Querandí, pero tan -poco atemorizado, que luego intentó nuevos acometimientos.</p> - -<p>Juntó un cuerpo de milicia de cuatro mil combatientes, y puso su -campamento cerca de un pantano á pocas leguas de la ciudad. Tuvo -noticia el Adelantado, y destacó una compañia de trescientos infantes, -y doce caballos para castigar al enemigo. Dirigian la faccion -Perafan de Rivera, Francisco Ruiz Galan, Bartolomé Bracamonte, Juan -Manrique, Sancho del Campo y Diego Lujan, con subordinacion á D.<span -class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span> Diego Mendoza, Almirante de -la armada y hermano del Adelantado.</p> - -<p>Salieron de la ciudad á son de cajas y clarines, y presentaron -batalla al enemigo. De una y otra parte se peleó valerosamente. Del -campo español faltó la flor y la nobleza:—D. Diego Mendoza, Juan -Manrique, Bartolomé Bracamonte y otros. Diego Lujan, que se arrojó -intrépido á la densa multitud de querandis, salió arrastrado del -caballo á la orilla de un rio, que denominó de su apellido, sirviendo -en esta ocasion la desgracia á la celebridad del nombre que conserva -hasta el dia de hoy el rio de Lujan.</p> - -<p>Los Querandis, de los cuales murieron muchos, juntaron un cuerpo -compuesto de Chanas, Charruas y Timbues, que se confederaron con los -Querandis, para acabar con los nuevos pobladores. Acampados sobre -la ciudad, la rodearon por todas partes, molestando á los españoles -con repetidas irrupciones. Los de adentro con vigilancia y esfuerzo -frustraban el ímpetu de los sitiadores, repeliendo á vivo fuego la -debilidad de las armas arrojadizas. Los Querandis empeñados en la -agresion, densaron el aire de flechas, en cuya extremidad arrojaban -mechones de paja encendidos, los cuales cayendo sobre los techos de -paja, le comunicaban el incendio. Fué grande la confusion en los -españoles: pero en los enemigos fué grandísima la mortandad: ni podia -menos, ofreciéndose ciegos á las balas que hacian mortal estrago.</p> - -<p>Viendo los indios que no podian prevalecer contra el español, -alzaron el sítio; y como antes habian retirado los viveres, se sintió -en la ciudad el hambre, enemigo mal acondicionado, que no se ablanda -con halagos, ni auyenta con amenazas. Cuéntanse excesos, en que la -cristiandad tropieza, y se atraviesa el horror natural. Como estas -desgracias llovian unas sobre otras, entristecian grandemente el -corazon de todos, y principalmente del Adelantado, el cual profundó -tanto sobre las miserias presentes y otras que se temian, que le faltó -aliento para golpes tan pesados, y determinó dejar el gobierno á Juan -de Oyolas.</p> - -<p>La idea puso en ejecucion, y se embarcó para Castilla, mas lleno de -melancolia, que no vino alegre á la conquista del <i>Rey blanco</i>. En el -mar le recargó mas el humor melancolico, que le traia á la fantasía la -muerte de su hermano, de tanta hidalguia, y la estrema miseria en que -quedaban abandonados los vecinos del puerto, con impresion tan viva que -no podia apartar de sí el objeto mismo de que huia. Sobre eso el hambre -apretó en la nao, y se vió reducido á tanta <span class="pagenum" -id="Page_91">[Pg 91]</span> necesidad, que le precisó á comer carne -infestada, que le ocasionó la muerte. Así acabó el año de 1537 el -primer Adelantado del Rio de la Plata, tan desgraciado en los últimos -periodos de su vida como feliz en los primeros.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_4"> - <h3 title="§. IV. GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS.">§. IV.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS.</p> - <p class="subh3c">1537-1539.</p> -</div> - -<p>Al siguiente año, segun se puede congeturar, murió Juan Oyolas -su substituto. Era Oyolas caballero principal, buen cristiano, buen -soldado, y buen capitan. Vino al Rio de la Plata con título de Alguacil -Mayor, y superintendencia en los negocios del Adelantado. Enviado de -este levantó el año de 1535 el fuerte de <i>Corpus Christi</i> sobre el -Paraná, y prosiguió el descubrimiento de Gaboto, pacificando unas -naciones con agrado, y castigando los Mepenes y Agaces que hicieron -resistencia. Lambaré, é Yanduazubí, señores del terreno, en cuyos -cantones se levantó despues la Asumpcion, se opusieron valerosamente, -confiados en ciertas estacadas que dificultaban la entrada en sus -poblaciones.</p> - -<p>Juan de Oyolas no solo guerrero, sino humano, é inclinado á -conmiseracion, les ofreció la paz, y ventajosos partidos en la amistad -del español, y vasallage del Católico Monarca. Pero ellos no dieron -otra respuesta que una descarga inutil de flechas. Entonces Oyolas -ordenó á los suyos que usáran las bocas de fuego para obligar á estos -infieles á dar la paz, que no admitieron de grado. A los primeros -tiros, se retiraron al fuerte de Lambaré, donde cercados instaron por -las capitulaciones, las cuales otorgó Oyolas con tanta satisfaccion de -los suplicantes, que estos admiraron la valentía de los españoles en -vencerlos, y la clemencia de Oyolas en perdonarles.</p> - -<p>Quedaron Lambaré é Yanduazubí con los suyos, tan prendados <span -class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span> del capitan de los -españoles, que en adelante ministraban abundantemente los viveres, y -ofrecian su milicia para las facciones militares; reparándose en los -semblantes una alegria placentera, que manifestaba lisonjearse con la -compañia de sus aliados. Ofreciose castigar á los Agaces, y se juntaron -hasta ocho mil, protestando los Guaranís, que venian á defender sus -confederados. Llevaban siempre la delantera con paso tan acelerado que -el pequeño ejército español, no podia avanzar tanto en las marchas, -sucediendo frecuentémente, que se tocaba á hacer alto, porque la gente -de Oyolas se fatigaba en el alcance. Descubierto el enemigo, Lambaré é -Yanduazubí se arrojaron tan resueltamente sobre los Agaces, que á casi -todos mataron, sordos á los gritos de Oyolas, que voceaba inutilmente, -inspirándoles clemencia con los enemigos.</p> - -<p>Desembarazada la comarca, Juan de Oyolas dió principio á la -construccion del fuerte, y lo consagró á la triunfante Asumpcion de -Nuestra Señora: ó porque se empezó á 15 de Agosto de 1536, ó por -particular inclinacion de Oyolas á misterio tan sacrosanto. A esta ruda -fortaleza podemos llamar ciudad incoada de la Asumpcion, cuyo principio -atribuyen algunos al capitan Juan de Salazar, y su perfeccion al -Gobernador Domingo de Irala. Está situada, segun el Padre José Quiroga, -en 25 grados y ocho minutos de latitud, y 319 grados y 41 minutos de -longitud, sobre la márgen oriental del Paraguay.</p> - -<p>Construido el fuerte, continuó Oyolas su descubrimiento rio arriba, -y saltó en un puerto que denominó Candelaria, en la rivera occidental -del Paraguay, al abrigo de la sierra Cuneyeguá. Aquí comunicó con los -Payaguás, señores del rio, nacion fementida y disimulada, que oculta la -mayor alevosía que urde con el superior beneficio que alcanza. De estos -indios tomó lengua Oyolas del rumbo que debia seguir para el Perú, fin -de su jornada.</p> - -<p>A 12 de Febrero de 1537, continuó el viage, dejando en guardia -de los bergantines á Domingo Martinez de Irala, con obligacion de -esperarle seis meses: término tan perentorio para la espera, que ni -antes de cumplirlo, podia retirarse, ni cumplido tendria obligacion -de aguardarle. Juan de Oyolas no proporcionó el tiempo con jornada -tan dilatada, y se demoró mas de seis meses; en los cuales fielmente -le esperó Irala, y absuelto de la obligacion, bajó al fuerte de -la Asumpcion á rescatar víveres, y rescatados se restituyó á la -Candelaria, para esperar á Oyolas, ó conseguir noticia de su paradero. -Hizo esquisitas diligencias con los Payaguás, preguntando y ofreciendo -prémios á los que le participáran noticias de su gefe.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span></p> - -<p>Pero los infieles mas estudiaban en ocultar sus intenciones, que en -manifestar el lamentable fin del capitan español. Porque cien Payaguás -sin arcos ni flechas, en trage de comerciantes, se descubrieron á lo -lejos, con deseo de sentar paces con los castellanos, manifestando con -señas que les detenian los españoles ceñidos con sus armas. Entonces -Irala ordenó á los suyos que las depusieran, velando sobre ellas para -cualquier lance que pudiera ofrecer el disimulo de los comerciantes. -Los cuales se acercaron al acampamento, y fingiendo que sacaban á la -plaza las mercaderias, los unos se arrojaron sobre las armas de los -españoles, y los otros se estrecharon con ellos.</p> - -<p>Dieron principio al combate con horrible griteria, hiriendo con -voces el oido y el ánimo con espanto. El capitan Irala, primero en -desprenderse de sus agresores, empuñando espada y rodela, dió lugar -al alferez Vergara, y á Juan de Vera, para desenvolverse de sus -competidores. Los tres socorrieron los demas, que peleaban animosos -cuerpo á cuerpo, embarazados con la multitud. Pero llevándolos ya de -vencida, y recobradas las armas, salieron de celada otros Payaguás, -parte por tierra, parte por agua en sus ligerísimas canoas, con ánimo -de tomar los bergantines. Por tierra y agua fué grande la confusion, -reñido el combate, y se peleó desesperadamente; pero al fin se declaró -la victoria por los españoles. Entre los heridos, uno fué Irala, tan -enagenado con el ardimiento de la pelea, que no reconoció su daño hasta -que concluyó felizmente la fuga del enemigo.</p> - -<p>Desengañado Irala de conseguir entre los Pajaguás noticias, se -alargó rio arriba con toda su gente. Un dia, poco antes de amanecer, -se percibieron voces lúgubres, solicitando en lenguage castellano la -audiencia del capitan español. Fué traido el que articulaba estas -voces, y puesto en presencia de Irala, habló de este modo. “Yo, Señor -capitan, soy indio, de nacion Chanés, gente que habita unas altas -cordilleras, á las cuales aportó el capitan Juan de Oyolas, quien me -recibió por criado, pero me trató como hijo. Corridos felizmente los -términos de los Samacosis y Sivicosis, naciones que le franquearon -cuanto tenian, y situadas en las faldas de las cordilleras peruanas, -dió la vuelta cargado de ricos metales, que le franquearon los -indígenas, prendados de su benevolencia. Todos le recibian humanamente, -y ofrecian para servirle sus hijos: de los cuales yo soy uno, que no -quisiera haberle conocido, por no sentir el corazon traspasado con su -pérdida.”</p> - -<p>“Concluida la jornada, llegó al puerto de la Candelaria, y no -hallando las naves, se paró por extremo triste. Las naciones de este -gran rio acudieron con víveres; á todas excedió en obsequios la de -los Payaguás, <span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span> los -cuales ofrecieron sus chozuelas para hospedaje, con tanto disimulo, -que los españoles las admitieron agradecidos, y sin recelo se -recostaron á descansar. Cuanto era mayor el descuido de estos, tanto -fué mayor la vigilancia de los Payaguás para sacrificar á su furor los -dormidos castellanos. El capitan Oyolas se ocultó entre matorrales, -pero descubierto, murió blanco de sus flechas. Yo tuve la dicha de -escaparme, ó porque su furor se extendió solamente á los españoles, ó -porque mi miseria halló compasion en corazones de fieras.” Así habló -el indio Chanés á Irala, el cual entristecido con tan funesta noticia, -se restituyó á la Asumpcion, que contaba algunas habitadores venidos -el año antecedente de 1539, con el capitan Juan de Salazar y Francisco -Ruiz Galan.</p> - -<p>Muerto Oyolas, feneció tambien el fuerte de <i>Corpus Christi</i>, -monumento de su valor. Pero asaltados los Caracarás, indios de paz, por -Francisco Ruiz Galan, quedaron tan sentidos que resolvieron vengarse. -Para lo cual se confederaron con los Timbues, y juntando un cuerpo -considerable de milicia, eligieron Capitan General de las tropas. No ha -quedado nombre del gefe, pero sus artificios y engaños le pueden hacer -memorable en los anales griegos. La substancia es, que ido á Corpus -Christi habló en este tenor al capitan Antonio de Mendoza, teniente del -fuerte.</p> - -<p>“El aprieto grande en que se halla mi nacion, noble y valeroso -Capitan, y la firme alianza en que Españoles y Caracarás vivimos, me -pone á tus pies, para consultar el remedio que se debe aplicar á los -males que nos amenazan. Habeis de saber que una nacion cruel y bárbara -ha despachado sus embajadores con precision de intimaros guerra, y de -no, amenaza meterla por nuestras tierras. El enemigo es formidable por -naturaleza, y temible por el número excesivo de combatientes. Nosotros, -si no vienen en socorro vuestras armas, nos hallamos débiles para la -resistencia, y solo con ellas prometemos vencer al comun enemigo que -pretende romper nuestra alianza.” Con este artificio coloreó el capitan -caracará su designio, y movió al teniente español á señalar cincuenta -castellanos, á cargo del alferez Alonso Suarez de Figueroa, el cual -pasó á incorporarse con los Caracarás en sus tolderias.</p> - -<p>Poco antes de llegar se ofrecia un estrecho sendero que cortaba -la espesura del bosque con rastros impresos de viandantes. Aquí fué -donde los Caracarás que estaban en celada, acometieron al español, el -cual resistió con valor, causando gran daño al enemigo: pero fatigados -con la continua defensa, perecieron todos, menos un mozuelo llamado -Calderon, que eludió el peligro con la fuga para mensagero de la -desgracia. Los victoriosos Caracarás, en número de dos mil, como dice -Centenera, ó de diez mil, segun Ulrico Fabro, corrieron impetuosamente -para <span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span> asaltar á Corpus -Christi. Quince dias duró el cerco, renovando en cada uno el asalto -de los infieles, cuyo ímpetu fué valerosamente rechazado de solos -cincuenta españoles: á los cuales al décimo-quinto dia socorrieron -Diego Abreu y Simón Jaques Ramoa, capitanes de dos bergantines que -venian casualmente del puerto á Corpus Christi.</p> - -<p>Jugose oportunamente la artilleria de los bergantines, y se dió -lugar á que la soldadesca saltára en tierra para incorporarse á los -sitiados. El combate fué muy reñido, porque la obstinacion peleaba en -los bárbaros, y la multitud permitia que los fatigados alternáran con -tropas de repuesto. Los españoles apuraban el aliento, peleando; y -no pudiendo atender con tanto golpe de enemigos, un varon celestial, -vestido de blanco y espada brillante en mano, se dejó ver sobre la -frágil muralla infundiendo terror en los bárbaros, y poniéndolos en -fuga pavorosa. Favor singular que los españoles atribuyeron al glorioso -San Blas, en cuyo dia se consiguió tan señalada victoria. Desde -entonces la gobernacion del Paraguay tributa obsequiosos cultos al -Santo, reconocida á los grandes favores con que su Patron manifiesta -propicio el poder de su abogacia.</p> - -<p>Los españoles que sobrevinieron, desampararon el fuerte, y se -embarcaron para Buenos Aires en los bergantines de Abreu y Ramoa. Pero -estos y los porteños solo se juntaron para hacer un número crecido de -miserabilísimos, próximos por el hambre á perecer. Se refieren de este -tiempo casos semejantes á los que se cuentan de Roma en el cerco de -Mario, y de Jerusalem en tiempo de Tito y Vespasiano. En tanta miseria -y calamidad recibieron algun socorro con la venida de Alonso Cabrera, -veedor del Rio de la Plata que trajo provisiones de boca y guerra para -un año, y doscientos soldados con algunos nobles caballeros. Traia -entre otras una real cédula en que á Juan de Oyolas se le confirmaba el -título de Gobernador del Rio de la Plata, y en caso de fallecimiento -Su Magestad concedia facultad de proceder á eleccion de Gobernador por -pluridad de votos.</p> - -<p>No se arreglaron al cesareo mandato el veedor Cabrera y el teniente -Francisco Ruiz Galan, los cuales partieron entre sí el mando de la -provincia. Una cosa buena hicieron en su brevísimo gobierno, que fué -pasar con casi toda la gente á la Asumpcion, donde los alimentos se -conseguian sin escasez, y se lograban lúcidos intervalos entre la -tranquilidad de la paz y los rebatos de la guerra. Publicóse en la -Asumpcion la cédula del Emperador, y por pluralidad de votos fué electo -Gobernador Domingo Martinez de Irala, noble vascongado, valeroso, -ejecutivo, resuelto y determinado con fortuna. Era ambicioso y vano con -estremo, y tenia un fondo de reserva que alcanzaban pocos.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_5"> - <p><span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span></p> - <h3 title="§. V. GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.">§. V.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p> - <p class="subh3c">1540-1542.</p> -</div> - -<p>Elevado al mando, entendió en el desempeño del oficio. El fuerte -mal murado erigió en ciudad: repartió solares, y señaló oficiales -para las maniobras, con superintendentes que acalorasen las fabricas. -Dió el primer lugar al templo, principal desvelo de los españoles, y -se consagró á la triunfante Asumpcion de Nuestra Señora. Para todo -ayudaron los Guaranís amigos, tan escrupulosos en la observancia de -las capitulaciones, que excedian los términos de la obligacion, y tan -obsequiosos en el agasajo de los españoles, que ofrecian sus hijas para -el servicio, y con ellas pasaron la vida en concubinatos escandalosos -muchos años.</p> - -<p>Tucuman, provincia de la América Meridional situada en la zona -templada, menos por la extremidad que toca con la torrida, corre norte -á sud trescientas leguas, y doscientas de oriente á poniente. Parte -términos con el Rio de la Plata y Paraguay, y por el oriente se dilata -al poniente hasta las Cordilleras chilena y peruana: al sud deslinda -con Buenos Aires en la Cruz Alta, llegando á confinar por este lado -con la tierra de Patagones por las interminables campañas que le -corresponden, y al norte se interna hasta las vecindades del Perú por -el corregimiento de Chichas, y varias provincias de infieles que nunca -subyugó el valor español.</p> - -<p>Sobre el nombre Tucuman discurren variamente los etimologistas. -Unos le hacen diccion compuesta de <i>tuctu</i> que significa todo, y de -la negacion <i>mana</i>: esto es “nada de todo”: añadiendo que con estas -palabras respondieron al Inca su exploradores enviados á registrar, -si estas tierras eran fecundas en minerales. Otros afirman, que -preguntando los soldados de Pizarro si en estos paises se hallaba -plata? respondian los indios no hay, <i>manan</i>: si oro? <i>manan</i>, tampoco. -Entonces irritados los españoles dijeron: <i>tucuimana, tucuimana</i>: “á -todo respondeis que no hay.” No se duda que semejantes casualidades -bastan para la imposicion de nombres: pero en nuestro caso se descubre -orígen mas evidente, expresado en antiguos protocolos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span></p> - -<p>Al tiempo de las conquistas reinaba <i>Tucumanahaho</i>, cacique -principal y Señor de Calchaquí. <i>Tucumanahaho</i> es diccion compuesta -de <i>Tucuman</i> nombre del cacique, y de <i>ahaho</i> que en lengua <i>Kakana</i>, -usual en Calchaquí, significa pueblo: juntando las dos voces en una -diccion, significan “pueblo del cacique Tucuman”. Esta inteligencia -es conforme á la propiedad del idioma <i>kakano</i>, que incluye el nombre -de los caciques reinantes en el de las poblaciones que señorean; como -se vé en <i>Colalahaho</i>, <i>Taymallahaho</i> y otros; imitando en esto á -los griegos, que decian, <i>Constantinopolis</i>, <i>Adrianopolis</i> &a.: -propiedad que trascendia á otros idiomas de Tucuman, como se registra -en la lengua <i>Tonocoté,</i> en la cual <i>gasta</i>, significa “pueblo” en las -dicciones <i>Nonogasta</i>, <i>Sañogasta</i>, <i>Chiquiligasta</i>: y en la lengua -<i>Sanabirona</i>, en la cual <i>zacat</i> tiene la misma significacion en -<i>Chinzacat</i>, <i>Nonzacat</i>, <i>Anizacat</i>, <i>Sanumbuzacat</i>, pueblos de estos -caciques.</p> - -<p>La noticia de Tucuman, bajo de este ó de otro nombre, corria en -el Perú con generalidad, y entre los conquistadores del Paraguay -estaba muy valida la fama. No se sabia con distincion la cualidad del -terreno, pero la codicia descubria ricos minerales que avivaban el -deseo de emprender su conquista. Los Argentinos, desde el tiempo de -Sebastian Gaboto, enviaron cuatro exploradores cuyo capitan era César, -para registrar lo interior del pais, y recibidos pacíficamente de los -indios, penetraron hasta los confines del Perú.</p> - -<p>Por el extremo opuesto, pasando á la conquista de Chile, tocó en -los términos rayanos de Tucuman D. Diego de Almagro el Viejo, héroe -entre las mayores felicidades desgraciado, el cual se ofreció en el -Cuzco, por via de composicion con D. Francisco Pizarro, á emprender la -conquista de Chile, reino opulento con fama de riquísimo en minerales. -Para lo cual juntó quinientos y cincuenta soldados, y llevó en su -compañía al Inca Paullu, hermano de Manco Inca, y al sumo Sacerdote -Vallacumú, personas distinguidas por su dignidad, que podian ser útiles -para facilitar esta empresa. Caminaban en su obsequio quince mil indios -peruanos, parte soldados y parte destinados al transporte de armas, -municiones y bastimentos, bien instruidos del Inca en la comision de su -empleo.</p> - -<p>Con tan lucido acompañamiento se puso en camino el Mariscal -Almagro, y desde el partido de Topiza, perteneciente á los Chichas, se -desfilaron cinco españoles al pais de Jujuy, cuyos moradores dieron -muerte á tres, escapándose los otros dos á Topiza, donde dieron noticia -del infortunio de sus compañeros. Irritado Almagro con la osadia de los -bárbaros, destacó á los capitanes Salcedo y Chaves, con buen número de -soldados é yanaconas para el castigo de los agresores. Los Jujuieños, -que <span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span> sospecharon la -venida de los españoles, se apercibieron para esperarle, y pelearon tan -valerosamente que mataron muchos yanaconas, y apoderados del bagage, -obligaron á Salcedo y Chaves á retirarse.</p> - -<p>De Topiza avanzó el Mariscal al valle de Chicoana, jurisdiccion de -Calchaquí, cuyos moradores le picaron la retaguardia; al principio -con miedo por la ligereza de los caballos, y despues con resolucion -denodada, jurando por el alto Sol que habian de morir, ó acabar con los -extrangeros. Quiso Almagro detener el impetu de los agresores, cuando -por la muerte de su caballo se halló en manifiesto peligro. Empeñado en -el castigo, destacó algunas compañías de caballos ligeros: pero ganando -los calchaquís la eminencia de la sierra, impenetrable á los caballos, -burlaron las diligencias del valeroso caudillo.</p> - -<p>Por este tiempo, de lo mas interior de la provincia hácia Capayan, -perteneciente al valle de Catamarca, los indios convocados, y recelando -caer en manos de los españoles, que ya se acercaban á Tucuman con -sus conquistas, se internaron al corazon de Chaco, envueltos en un -furioso huracan. Esta narracion recibieron los primeros conquistadores, -de algun indío, y de ellos en pluma de antiguos escritores llegó á -nuestros tiempos.</p> - -<p>Entretanto el Gobernador Irála se desvelaba en asegurar la -provincia, ya removiendo, ya sugetando los indios. Castigó los Yapirús, -cómplices con los Payaguás en la muerte de Oyolas. Subyugó los pueblos -de Ibitiruzú, Tebicuarí, Monday y otros del rio Paraguay. Ordenó -que los habitadores de Buenos Aires, siempre expuestos á invasiones -de Querandís, despoblado de puerto, subieran á la Asumpcion. Pasó -reseña de la gente de guerra, y halló seiscientos soldados: número -considerable en aquellos tiempos para emprender alguna faccion -decorosa. No tardó en ofrecerse un lance en que la sagacidad de Irala, -y el valor de la milicia campearon con gloria.</p> - -<p>Los Ibitiruceños, Tebicuareños y Mondaistas, puestos seis meses -antes en sugecion, llenaban pesadamente el yugo del servicio, irritados -con el mal tratamiento de los Asumpcionistas que abusaban de ellos con -crueldad y desprecio, tanto mas sensibles, cuanto era su paciencia -mas sufrida, y su mansedumbre mas callada. Para vengarse discurrieron -varios medios: uno les agradó sobre los demas, que fué meter en la -ciudad crecido número de soldados, con pretexto de satisfacer la -curiosidad, registrando la procesion de Semana Santa, el juéves en la -noche. A cuyo fin habian desfilado á la ciudad ocho mil guerreros, con -tanto disimulo, que los españoles no alcanzaron la traicion que se -urdia contra ellos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span></p> - -<p>Pero lo que los amotinados procuraron ocultar, descubrió la -casualidad por medio de una indiezuela que tenia ruin comercio con Juan -de Salazar, y á la cual un pariente suyo reveló la ruina que amenazaba -á la ciudad: advirtiéndole del peligro que corria, si prontamente no -se ponia en seguridad entre los suyos. La indiezuela, ó porque deseaba -continuar su mala vida, ó tocada de femenil compasion, inquirió con -cautela algunas particularidades sobre el tiempo, lugar y modo con que -se debia ejecutar el atentado.</p> - -<p>A todo satisfizo el indio, y recibido con agradecimiento el aviso: -“esperáme, le dice, que voy á casa. Madre soy, y es necesario poner en -salvamento á un hijo que tengo, prenda de mis cariños. No te ausentes -de aquí, espérame que ya vuelvo.” El indio aguardó á su parienta, -y ella caminó presurosa á informar menudamente al capitan Salazar. -Cargada de su hijuelo volvió á su pariente, y Salazar pasó la série de -la narracion al Gobernador Irala.</p> - -<p>Era Irala de juicio penetrativo, de pronto y sagaz acuerdo, -proporcionando los medios á los fines, tanto en los casos no previstos, -como en los que premeditaba. Al punto y sin dilacion ordenó tocar las -cajas de guerra, y que el pregonero voceára, como un trozo de Yapirús -venia marchando para tomar la ciudad: que los soldados desnudáran el -trage de penitencia, y echáran mano de las armas: llamó á consejo á -los caciques, con pretesto de consultar los medios para hospedar á los -Yapirús.</p> - -<p>Los caciques, que no recelaron descubierta su traicion, vinieron -al llamado: asegurados con prisiones, y substanciada sumariamente su -causa, fueron ahorcados los principales, casi á la misma hora que -ellos tenian destinada para el exterminio de los españoles. Con el -castigo de los mas culpados se mudó enteramente la escena, y los menos -delincuentes admitieron el perdon que publicó Irala.</p> - -<p>Desde este tiempo se gozó paz, y la poblacion tomó nuevo ser y -esplendor, á influjo de su Gobernador, que fomentó los edificios, -y repartió solares para alquerias, de cuyo beneficio pendia el -surtimiento de viveres, que hasta entonces se rescataban de los -confederados. Con este fomento se cultivaron las granjas, tantas en -número, que visitando el año de 1595 el teniente Juan Caballero Bazan -los pagos de Tapyperi, Capiata y Valsequillo, halló ciento cincuenta -y tres granjas: y visitando el año de 1602 Hernando Arias de Saavedra -los contornos de la ciudad, en distancia de seis para siete leguas -hasta Capiata y Salinas, encontró 272 alquerias, 187 viñas, y en -estas un millon setecientas y <span class="pagenum" id="Page_100">[Pg -100]</span> sesenta y ocho mil cepas. Así los antiguos, como -laboriosos, sabian utilizarse de la buena cualidad del terreno.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_6"> - <h3 title="§. VI. GOBIERNO DE D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.">§. VI.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.</p> - <p class="subh3c">1540-1544.</p> -</div> - -<p>Mientras Irala con prudente acierto promovia las cosas, fué provisto -Alvar Nuñez Cabeza de Vaca con título de Adelantado. Era nacido en -Xerez de la Frontera, avecindado en Sevilla, nieto de Pedro Vera, gran -conquistador de la Canaria. Estimulado con el ejemplo de sus mayores, -pasó á la Florida en la desgraciada jornada de Panfilo de Narvaez, -con título de Tesorero real. La expedicíon es célebre por infeliz, y -nuestro héroe recomendable sobre todos por sus virtudes.</p> - -<p>Este varon ilustre, pues, salió de San Lucar á 2 de Noviembre de -1540, con cuatro navios y cuatrocientos soldados, y al siguiente -año abordó á la isla de Santa Catalina, de la cual en nombre del -invictísimo Emperador Carlos V. tomó posesion por España.</p> - -<p>De este puerto Alvar Nuñez despachó la mayor parte de la gente por -agua á la Asumpcion, á donde llegó sin memorable suceso, al frente -de doscientos y cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinte y seis -caballos, y algunos isleños de Santa Catalina; cortando el camino -por tierra, al principio por despoblados y soledades, y despues por -varias naciones. Diez y nueve dias tardó en llegar á las primeras -tolderias, que llaman de los Camperos, en los confines de Guayrá sobre -el nacimiento del Iguazú, pero como el terreno era montuoso, se ganaba -á fuerza de brazos, talando bosques que embarazaban el paso y obligaban -al desmonte.</p> - -<p>Salieron despues á terreno despejado, pais de los Camperos, -cuyos reyezuelos Añiriry, Cipoyay y Tocanguazú se esmeraron en el -recebimiento <span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span> del -Adelantado, ofreciendo libremente bastimentos. Alvar Nuñez agradeció el -donativo, y firmadas con ellos las paces, tomó posesion del terreno, -y lo denominó provincia de Vera. Prosiguió su camino hasta caer al -Iguazú, rio caudaloso. Aunque los habitantes eran por naturaleza -feroces, poco hospitaleros y enemigos irreconciliables de los -extrangeros, á los españoles recibieron humanamente, proveyéndoles de -viveres en abundancia.</p> - -<p>Los caballos hicieron ruidosa harmonia en su imaginacion, y porque -temian su braveza, procuraron amansar su ferocidad con miel, gallinas -y otros comestibles que les ofrecian, rogandoles á que no se irritasen -contra ellos, que les traerian comida copiosa. ¡Ingenua sencillez, -compatible con la primera vista! Sosegados los caballos, los indios, -las indias y los muchachos concurrian en grandes tropas á ver un animal -que hizo temible la novedad, y pasada esta, deleitable su natural -inquietud y alboroto.</p> - -<p>Siguió el Adelantado su camino, unas veces desmontando, otras -esguazando rios, y aplicando el artificio de puentes. Dia hubo en que -se levantaron diez y ocho para atravesar los frecuentes tributarios -del caudaloso Iguazú. Entre tantos peregrinos objetos, suavizaban -las penalidades que ofrecia el terreno árboles de altura desmedida, -y corpulentos á correspondencia; pinos que se perdian de vista, tan -gruesos, que cuatro hombres con los brazos abiertos no alcanzaban -á ceñir la circunferencia; monos de varias especies, traveseando -juguetones de rama en rama, y saltando placenteros de árbol en árbol. A -veces se desprendian por la cola, y pendientes al aire se egercitaban -en desgranar piñones, derribándolos al suelo para comerlos despues -con descanso. Afan verdaderamente penoso, pero á veces sin fruto; -porque cuando bajaban festivos á gozar el fruto de su laboriosidad, -los puercos monteses, que se ponen en celada, salen de sus guaridas, -se arrojan sobre los piñones y con inalterable serenidad consumen las -provisiones de los monos; los cuales, como hambrientos, ganan los -pinos, y gritan inutilmente contra los consumidores de sus diarios -alimentos: pero ellos sordos á quejas tan justas, continuan su -egercicio, hasta que consumidos los piñones, se ponen en celada para -repetir segunda y tercera vez el asalto. Mas adelante se atravesó un -cañaveral de cañas gruesas como el brazo, y en partes como el muslo. -Los cañutos, unos depositaban gusanos largos, blancos y mantecosos, -buenos para hartar el hambre, otros atesoraban agua buena y cristalina -con que apagar la sed.</p> - -<p>Poco despues encontraron con el salto del Iguazú, el cual tiene su -nacimiento á espaldas de la Cananea, desde adonde, hasta descargar -en el Paraná, corre mas de doscientas leguas: poderoso y rico con -las aguas que le <span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span> -tributan otros rios sobre sus márgenes oriental y occidental. En medio -de su carrera se atraviesa una alta serranía, de cuya eminencia se -precipita todo el impetu de su corriente. Sus aguas parte siguen su -curso natural, parte azotadas contra los peñascos, se rarifican en -sutíl espuma, que elevada sobre la cordillera, forma argentada nube, en -la cual reverberan los rayos solares con indecible hermosura. Objeto á -la verdad delicioso, que imitando la reflexion del espejo, deja claros -intermedios para admitir los rayos del sol y transfundirlos por la -parte inferior con encontradas refracciones, que ofrecen la novedad mas -peregrina á la vista.</p> - -<p>Observado este portento siguió su curso el Adelantado hasta la -Asumpcion, donde llegó el año de 1542. Su primer cuidado fué la -religion cristiana. Convocó la clerecia y religiosos, y con gravedad -de palabras dignas de la materia, puso en su noticia como el Señor -Emperador Carlos V. descargaba su conciencia en la confianza que de -ellos hacia en materia de religion, exponiendo la obligacion que tenian -de satisfacer al César, á su conciencia y á Dios, que habia depositado -en el seno de su celo tantos millares de almas, que solo esperaban la -industria de celosos Ministros, para salir de las fauces del abismo, y -pasar por sus manos á la bienaventuranza. Convocó tambien los indios -amigos, y en presencia de los clerigos y religiosos, les hizo un -grave razonamiento sobre el negocio de su salvacion, encargándoles el -respeto que debian á los Ministros de Dios, como embajadores suyos para -enseñarles el camino del cielo.</p> - -<p>Satisfechas estas obligaciones, entendió en los negocios del -gobierno. Señaló á Domingo Irala, para que siguiendo el camino de Juan -de Oyolas descubriera comunicacion con el Perú. “Andad le dice, seguid -el rumbo de Oyolas: tomad noticia de las naciones para descubrir paso -al Perú. La desgracia de aquel incauto capitan sirva de cautela á la -vigilancia, para que la empresa no se malogre por arriesgada confianza. -La extrema necesidad de la Provincia obliga á mejorar fortuna con la -comunicacion que se pretende: ella es posible, pues ya la descubrió -Oyolas, y por su desgracia, no llegó á nuestra noticia. Tentad pues -todos los medios, que la faciliten, y volved con respuesta, que -ensanche las esperanzas, y felicite nuestra fortuna.” Irala subió -hasta la isla de Orejones, sentó paces con algunas naciones, adquirió -noticias del rumbo que debia seguir para el Perú, y vuelto á la -Asumpcion avivó las esperanzas de todos.</p> - -<p>El Adelantado entretanto pacificó los Agaces, y sugetó al rebelde -Tabaré, cacique feroz y guerrero, señor del Ipané. Tenia un cuerpo de -milicia de ocho mil guerreros que componian tropas auxiliares de otros -reyezuelos confederados. El sitio defendian tres palizadas de robustos -<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span> troncos que ceñian -la circunferencia de la habitacion: á las entradas de las calles -reparaban corpulentos maderos, y dificultaban el asalto con fosos y -zanjones. Como el Adelantado era inclinado á la paz, brindó con ella -á Tabaré, por medio de embajadores; á los cuales cruelmente quitó la -vida, reservando uno para mensagero, al cual, “andad, le dice, andad -á vuestro capitan, y referidle lo egecutado; añadiendo, que Tabaré no -admite la paz, ni teme la guerra, y que espera hacer en batalla con los -castellanos lo que deja egecutado con los embajadores.”</p> - -<p>Irritado el Adelantado con la respuesta, resolvió castigar al -rebelde Tabaré. Para el efecto nombró á Alonso Riquelme su sobrino -con trescientos españoles y mil guaranís auxiliares, con órden de -ofrecer primero la paz, y no admitida, declarar la guerra. Tres veces -convidó Riquelme con la paz á Tabaré, el cual dió nuevos indicios de -obstinacion, asaltando el cuartel de Riquelme con tanto corage que -causó algun daño la primera vez, y la segunda obligó á los españoles á -retirarse, dejando en manos del enemigo la plaza de armas. Avergonzado -el capitan español de los progresos de Tabaré, revolvió furioso sobre -los infieles, y con muerte de 600 tabareños recobró la plaza de -armas.</p> - -<p>Para facilitar el asalto de la poblacion se fabricaron dos castillos -de madera: constaban de tablazon, y eran portatiles con ruedas, sobre -las cuales descansaba la maquina, que tenia una elevacion superior á -las palizadas del enemigo, con algunos descansos en que eran conducidos -los guaranís flecheros y los arcabuceros españoles. Estaban repartidos -por la frente y costados algunos reparos que servian á la punteria, sin -peligro de ser ofendidos. Dividió Riquelme su gente en tres compañías. -La una comandaba Ruiz Diaz Melgarejo, la otra el capitan Camargo, y el -centro con los castillejos el mismo Riquelme.</p> - -<p>Arrimó este las máquinas, y por el lado que le correspondia arruinó -la estacada, y parte de su gente se arrojó dentro de la poblacion, -manteniendo con mas vigor que ventaja la pelea. Al capitan Camargo -oprimian los infieles con gran resistencia de los Ipanenses; pero -socorrido del alferez Juan Delgado, rompió la estacada. Melgarejo por -su parte corrió gran riesgo, pero con algun daño de los suyos venció la -estacada, y se juntó á Camargo, y los dos ya victoriosos se unieron á -Riquelme. Los tres juntos renovaron el combate, y retiraron el enemigo -á un sitio, que podemos llamar plaza de armas, donde se trabó una muy -reñida batalla, en que murieron cuatro mil tabareños: se hicieron tres -mil prisioneros, muchos fueron heridos, los demas huyeron. Tabaré -y otros caciques solicitaron la paz, y se les concedió con ligeras -condiciones, que admitieron gastosos y cumplieron con fidelidad.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span></p> - -<p>Concluida esta empresa se volvieron las armas contra los Guaycurús, -nacion á ninguna inferior en barbarie, fronteriza de la Asumpcion, -hácia la márgen occidental del Paraguay. Es gente altiva, soberbia y -despreciadora de las demas naciones: guerrera por extremo, guardando -inviolablemente el estilo de invadir cada año los paises vecinos, no -con deseo de enriquecer sino por adquirir gloria militar, y por hacer -temible el nombre guaycurú. Como era antiguo uso suyo invadir cada año -alguna nacion, en el presente intentaron meter guerra en tierras de -guaranis amigos. Alvar Nuñez, por asegurar mas estos en su devocion, -se mostró enemigo de sus enemigos, declarándoles guerra: para la cual -señaló quinientos españoles, diez y ocho caballos, y crecido número de -guaranís; y por cabos á Domingo Irala y Juan de Salazar, ambos expertos -en las guerras contra indios.</p> - -<p>Pasado el rio se siguió sobre la huella al guaycurú vagabundo, -y un dia se adelantó tanto Alvar Nuñez con su gente, que vieron al -enemigo cantar alegres endechas, provocando las naciones del orbe con -desprecio. Música mal sonante, que irritó á los españoles y les obligó -á presentar la batalla. “¿Quien sois vosotros (empiezan á gritar los -Guaycurús) que osais entrar en nuestras tierras sin nuestro permiso?” -Hallábase en el campo español Hector Acuña, cautivo algun tiempo entre -ellos y que entendia su dialecto. “Hector soy, responde, que vengo á -tomar satisfaccion de los agravios hechos á los Guaranís, nuestros -aliados.”—“En hora mala vengas tú, y los tuyos replicaron, que presto -experimentarás que no es lo mismo pelear con guaranís cobardes que con -valerosos guaycurús.”</p> - -<p>A las últimas cláusulas tiraron los tizones del hogar, y empuñando -las armas, dieron principio á la refriega, con griteria tan horrible -que pusieron en fuga á los guaranis. Las voces acompañaron con -densa multitud de flechas, que causaron algun daño en la gente del -Adelantado; y aunque ellos lo recibieron mayor de la artilleria, no se -intimidaron los demas, que no perdieron pie de tierra, manteniendo con -su valor la pelea. Pero lo que no obró el estrago de la artilleria, -consiguió el ruido de los cascabeles que pendian de los pretales de los -caballos. La retirada del enemigo fué con órden, dejando muchos muertos -en la campaña, y cuatrocientos prisioneros en poder de españoles.</p> - -<p>Concluida felizmente la campaña, se restituyó á la Asumpcion el -Adelantado, y trató á los prisioneros con grande humanidad, procurando -con amor y cariño domesticar aquellas fieras. Significóles que en la -presente guerra mas parte habian tenido los daños causados en los -guaranís que su propension á hostilizar los vecinos: que ninguna cosa -era mas conforme á su génio que la benignidad y clemencia, armas á -<span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span> que daba el primer -lugar, y finalmente, que deseaba la paz con los de esta nacion, y -comunicar con los principales caciques, á los cuales mandó llamar con -uno de los prisioneros.</p> - -<p>Veinte y cinco vinieron, que puestos en presencia de Alvar Nuñez, -y sentados sobre un pié, (bárbara ceremónia que prescribe su ritual, -cuando celebran tratados de paz) tejieron largos anales de sus proezas -y victorias, dando principio por las guerras que habian emprendido, -y finalizando con las victorias conseguidas sobre los Guaranís, -Yapinís, Agaces, Naperús, Guataes y otras naciones, de las cuales -habia triunfado su valor con tanta prosperidad, que imaginaban ser -invencibles: confesándose rendidos por guerreros mas esforzados, á los -cuales era justo someterse, reconociendo superioridad en quien tuvo -valor para vencerlos. Así hablaron los ya humillados Guaycurús.</p> - -<p>El Adelantado les propuso en pocas palabras la santidad de la -religion cristiana, y necesidad de profesarla para salvarse. Ofrecióles -la paz y sus armas contra los perturbadores de su nacion, con sola -una condicion, de no hostilizar sus aliados y de ser amigos de sus -amigos. Admitieron gustosos la paz, pero no la religion, cuya estrechez -no hermanea con una libertad que no conoce Dios, ni admite ley. El -egemplo de los Guaycurús imitaron otras naciones menos orgullosas, -solicitando la paz por medio de embajadores. Pacificada la tierra, -dispuso el Adelantado las cosas para la jornada del Perú, que era toda -la esperanza de los conquistadores, animados con la noticia del oro y -plata que publicó Irala despues que bajó del puerto de los Reyes.</p> - -<p>Dispuesto lo necesario, por Setiembre de 1543, se dió principio á -la jornada con cuatrocientos españoles, y mil y doscientos indios, -vistosamente arreados en diez bergantines, y ciento y veinte canoas. -Llegados al puerto de la Candelaria, que se halla en veinte y un -grados menos un tércio de latitud austral, descubrieron seis Payaguás, -deseosos de comunicar con el capitan de la armada: los cuales traidos -á la presencia del Adelantado empezaron un largo razonamiento, cuya -substancia es, que en poder de sus caciques, cuyos enviados eran, se -hallaban mas de 66 cargas, rescatadas á fuerza de armas de los que -fueron cómplices en la muerte de Juan de Oyolas: que dichas cargas eran -conducidas á ombros de indios Chanes, y que si no tenian á mal esperar -hasta el dia siguiente, gozarian la grande riqueza que su cacique -arrebató de mano de los alevosos para restituirsela á su legítimo -dueño.</p> - -<p>Alvar Nuñez creió á los Payaguás, y esperó con inquieta solicitud -uno, dos y tres dias á los Chanes. Como estos no vinieron, conoció -que <span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span> era artificio -y disimulo de los Payaguás, los cuales con pretesto de las fingidas -cargas, urdian alguna traicion semejante á las pasadas. Por lo cual -mandó llevar anclas, y proseguir la navegacion. Pero como no todas las -canoas podian alcanzar los bergantines, y algunas quedaban atras, el -fementido Payaguá logró la ocasion de hacer daño en les guaranís, y -causó cuanto pudo con lijero castigo de su atrevimiento.</p> - -<p>En el camino sentó el Adelantado paces con los Guatos, y Guajarapos -que habitaban cerca de la isla de los Orejones, los Guatos á la -izquierda, y los Guajarapos á la derecha sobre el mismo rio. Está -situada la isla en medio del rio que se divide en dos brazos, casi en -altura de diez y ocho grados hasta el décimo nono. Era habitada de los -Orejones, así dichos porque se agujereaban las orejas y rasgaban tanto -la parte inferior, que pendia con disformidad sobre los hombros. Su -génio era tratable, humano y cariñoso, ejercitando con los estraños -la hospitalidad. El alimento solicitaban del beneficio de la tierra -que cultivaban con prolijidad, y se puede creer que miraban tambien al -divertimiento y recreo. Los antiguos describieron la isla como vergel -y paraiso: los modernos no descubren cualidades tan ventajosas, pero -el tiempo y falta de cultivo es capaz de convertir un ameno paraiso un -erial infecundo.</p> - -<p>Habitaban en sus márgenes muchos indios, gente pacífica, mas -propensa á beneficiar la tierra que ejercitada en las armas. Vestian el -trage de la inocencia, adornando su natural desnudez con piedrezuelas -de color azul y verde, con que empedraban narices y orejas. Tenian -idolos de horrible aspecto.</p> - -<p>Aquí se adquirió noticia de la nacion Xaraye ó Sarabe, que habitaba -rio Paraguay arriba, en distancia de sesenta leguas de los Orejones -sobre las márgenes del rio. Dividiase en dos ramos Parabazanes y -Maneses, sugetos al supremo señor que se llamaba Manes. Si creemos -antiguas relaciones tenian muchos pueblos, algunos de seis mil vecinos. -Mas se aplicaban al beneficio de la tierra que al manejo de las -armas: sin las cuales se hacian respetar, ya por el número crecido de -individuos, ya tambien por el concierto de su república.</p> - -<p>Empezóse el descubrimiento por tierras, pero como era mucha la -espesura de los bosques, el mismo guia perdió el tino y desmayaron los -ánimos. Con esto el Adelantado se bajó al puerto de los Reyes, en la -isla de los Orejones, donde halló que los paisanos, inducidos por los -Guajarapos, intentaban sorprender á los españoles: pero descubierto el -artificio de su tramas, fueron aprisionados los caciques principales, -y por la humanidad del Adelantado reducidos todos á paz. Como en la -expedicion<span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span> se -demoraron mas tiempo del que se imaginó, escasearon los víveres, y para -conseguir algunos de las naciones, señaló el Adelantado al capitan -Gonzalo de Mendoza, con órden de comprarlos por justo precio sin ofensa -de sus dueños.</p> - -<p>El capitan Gonzalo se puso en camino con veinte y cinco españoles -y sesenta indios, y llegado á los Jaramicosis, que le hicieron -resistencia, usó con ellos las armas, y los puso en huida. Discurriose -por la poblacion, y llegando á la plaza se descubrió una fuerte -palizada de robustos troncos, que permitian por algunos claros el -registro de una serpiente, de figura y magnitud extraordinaria. Era -monstruo largo veinte y cinco pies, corpulento á correspondencia. El -color atezado, menos hácia la cola, donde alternaban varios colores, -vivísimos en su especie. Era cuadrada la cabeza, ancha y rasgada -la boca, de la cual sobresalian cuatro gandes colmillos. Los ojos -pequeños, pero de viveza centellante. Manteníase de humana carne, -especialmente de los cautivos que aprisionaban los Jaramicosis en las -continuas guerras con otras naciones. Hízose blanco de las balas y -flechas, y azotándose contra el suelo, y dando silvos espantosos, acabó -desangrado sus dias el monstruo de la tierra.</p> - -<p>Con esto dió vuelta el capitan Mendoza, y poco despues llegó -Hernando de Rivera, enviado del Adelantado, con un bergantin, y -cincuenta españoles para seguir el rumbo de poniente, y penetrar lo -interior del pais. Veinte y un dia caminó por agua y tierra, avanzando -en las jornadas, segun permitia la espesura de los bosques: sucediendo -á veces que apenas se caminaba una legua, que primero se desmontaba con -imponderable teson. Llegó á los Travasicosis, entre los cuales se hacia -concepto de lo precioso, colgando por vanidad piezas de oro y plata -de las orejas y labio inferior. Tomóse lengua de ellos, y se supo que -distaban tres jornadas los Paizunaes, que comerciaban con los españoles -del Perú, y que en su pueblo se hallaban algunos de ellos.</p> - -<p>Alguno de los compañeros de Hernando de Rivera es el inventor -del famoso Paitití, por otro nombre imperio del Gran Mojo. Es el -Paitití, un riquisimo imperio situado mas allá de los Xarayes, en la -derecera del Dorado, orígen, como algunos falsamente creen, del rio -Paraguay. Está dicho imperio aislado en medio de una gran laguna, cuya -circunferencia ciñen montañas de inestimable riqueza. Los edificios son -todos de piedra blanca, con division de calles, plazas y adoratorios. -Del centro de la laguna se levanta el palacio del Emperador Mojo, -superior á los demas en grandeza, hermosura y riqueza. Las puertas del -palacio defienden leones aherrojados en cadenas de oro; los aparadores -y bajillas tambien de oro sirven á la grandeza y ostentacion del -monarca.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span></p> - -<p>Estas y semejantes intenciones publicaron los antiguos, y renuevan -los novelistas del Gran Mojo, aquellos sobre la fé de un testimonio -primeramente escondido, y despues honrado con la luz pública, y -estos sobre el dicho de los antiguos. Pero leidos los que tocan -este punto, y enterado de la geografia del terreno, se vé que el -Paitití es un imperio fabuloso, que no tiene cabida en toda la -América, y que sus inventores no merecen elogio mas honrado que él -de soñadores. Restituido Hernando de Rivera al puerto de los Reyes, -donde el Adelantado y su comitiva le esperaban, se restituyeron -todos á la Asumpcion, la cual se convirtió en teatro funestísimo; -porque los oficiales reales sentidos contra el Adelantado trataron de -vengarse de un hombre que merecia estatua por su rectitud, justicia y -cristiandad. Incierto es que papel hizo Domingo Martinez de Irala en -esta tragicomedia. Unos le hacen cabeza, otros complice, mientras que -Rui Diaz de Guzman le libra de toda nota. Lo que no admite duda es, -que el contador Felipe Cáceres, y los oficiales reales Garcia Venegas, -Alonso Cabrera y Dorantes, con muchos caballeros y plebeyos, se fueron -por Abril de 1544 á la casa del Adelantado, y clamando: <i>Viva el Rey, -y muera el mal Gobierno</i>, le aprisionaron, y asegurado con grillos le -metieron en la cárcel de los malhechores, dando libertad á muchos á -quienes sus delitos tenian en su merecido lugar.</p> - -<p>El baston del gobierno se entregó á Domingo de Irala, de quien -escribe Rui Diaz de Guzman que se hallaba actualmente tan enfermo -que ya habia recibido todos los sacramentos: motivo porque reusó el -cargo, temiendo en semejantes circunstancias embarazarse en negocio tan -ruidoso. Pero añade el autor, que estando ya oleado, fue sacado á la -plaza para empuñar el baston. Narracion que da fundamento para creer -que Irala fingió la enfermedad que no tuvo, y que Rui Diaz, como nieto, -por liquidar la inocencia del abuelo no reparó en la inverosimilitud de -las circunstancias con que vistió su elevacion al gobierno.</p> - -<p>El Adelantado toleró diez meses el rigor de la prision, con -paciencia tan cristiana que no desplegó sus lábios para la queja. Los -leales al Rey (nombre entonces odioso) se ausentaron á los montes, -donde vivieron algunos meses con increibles penalidades. Algunos fueron -ahorcados, pagando su lealtad con pena capital de infames. Solo el -delito gozaba inmunidad, y á todos era lícito cuanto licenciaba la -autoridad, codicia y lujuria. A la milicia se indultó libertad para -todo arrojo, autorizando sus desafueros contra los indios, á los cuales -enteramente se desamparó, permitiéndoles juntar á las obligaciones de -cristianos, ritos de gentiles.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span></p> - -<p>Pasados los diez meses acordó Irala despachar el Adelantado á la -corte. Con él se embarcó el veedor Cabrera y el tesorero Vanegas. Lope -Ugarte pasó con título de agente de Irala. El bergantin se hizo á la -vela, y entrado en alta mar combatieron los elementos cuatro dias al -frágil vaso sin esperanza de tranquilidad. Todos temian la muerte, -especialmente los reales oficiales á quienes atormentaba la mala -conciencia. Atribuyendo la tormenta á superior causa, y al castigo que -les preparaba la divina justicia, confesaron públicamente su delito, -y arrojados á los pies de Alvaro Nuñez le quitaron los grillos, -publicando los falsos testimonios que habían jurado contra él.</p> - -<p>Determinaron restituirse luego á la Asumpcion para reponer en sus -honores al Adelantado, por cuya inocencia militaba el Cielo: y así lo -ejecutáran, si Pedro Estopiñan, primo del Adelantado, no les animára -á proseguir la navegacion. En efecto se continuó con prosperidad. Mas -los oficiales reales, libres ya del mar y de sus tormentas, tomada -otra determinacion, presentaron en el Real Consejo de Indias los autos -contra el Adelantado. Pero, mientras ellos procuraban oprimir al -inocente, Dios castigó severamente á los culpados. Garcia Vanegas murió -repentinamente y Alonso Cabrera enloqueció de pesadumbre.</p> - -<p>Al tiempo que la dívina justicia castigaba los calumniadores de -Alvar Nuñez, la humana en revista de autos justificó sus procederes, -y honró los últimos años de su vida con el ejercicio de Oidor en -la audiencia de Sevilla. Fué el Adelantado uno de los hombres mas -juiciosos de su siglo: recto, prudente, entero y de sano corazon. -Celoso de propagar la fé entre los infieles, y rigido observador de -costumbres arregladas entre los cristianos: con los pobres piadoso, con -los infieles benigno, y fuerte con los desreglados. A los ministros -del Altísimo obediente, al Rey fiel, y á Dios temeroso. Prendas -que no bastaron á hacerle respetable á la fortuna perseguidora de -hombres grandes. La Florida lo cautivó con inhumanidad, la Asumpcion -lo aprisionó con infamia; pero en una y otra parte fué egemplar de -moderacion, mas respetable entre los indios de la Florida, que entre -los españoles de la Asumpcion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_7"> - <p><span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span></p> - <h3 title="§. VII. SEGUNDO GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.">§. VII.</h3> - <p class="subh3c">SEGUNDO GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p> - <p class="subh3c">1545-1556.</p> -</div> - -<p>Mientras se decidía la causa del Adelantado, en el Paraguay la -disolucion y el desgarro de costumbres eran grandes. Los indios se -aprovecharon de la oportunidad, y en número de quince mil sentaron su -campamento en la vecindad de la Asumpcion. Irála les salió al encuentro -con trescientos españoles y mil indios auxiliares, y tomándole en medio -los enemigos que peleaban desesperadamente, rompió con la caballería á -los infieles con tanto estrago y terror, que muertos dos mil amotinados -los demas se arrojaron ciegamente á la huida, y se refugiaron á una -poblacion reparada con estacas.</p> - -<p>Siguióles Irala, y rota la estacada entró espada en mano haciendo -terrible mortandad en los sitiados, de los cuales la mayor parte se -refugió á Carobia, pueblo de mayor fortificacion y último asilo de su -mala fortuna. Porque sitiándolo Irala, vencidas algunas dificultades -que impedian el asalto, entró con su gente en Carobia, y mató muchos -indios: los vivos se huyeron á Hieruquizaba, hasta donde los siguió -el victorioso Gobernador, y con muerte de muchos, sugetó los demas, -quienes se ofrecieron tributarios. Con esto pacificó Irala la tierra, y -lleno de marciales glorias se restituyó á la Asumpcion, y se concilió -las voluntades de los conquistadores, repartiéndoles encomiendas de -indios.</p> - -<p>Convocó la milicia, y manifesto su determinacion de descubrir paso -al Perú. “Pero que adviertan, les dice, que no les obliga á seguirle, y -que solo pretendia entrar por su gusto en el empeño: que los trabajos -eran grandes, y pedian gente animosa y esforzada: que no seria conforme -á decoro empezar el descubrimiento y caer de animo en las dificultades -antes de fenecerlo. Con este razonamiento encendió á los suyos, y se -ofrecieron casi todos á la expedicion.” Escogió trescientos y cincuenta -españoles, y mas de tres mil guaranís, y se embarcaron en doscientas -canoas y siete bergantines, á fines de 1547.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span></p> - -<p>Irala no tuvo suceso memorable hasta Xarayes, donde fué humanamente -recibido del supremo Manés. Informóse del camino para el descubrimiento -que intentaba, y supo de los prácticos, que el camino por tierra, -tirando al poniente era mas seguro. Tomó guías de la misma nacion, y -llegó á los Sibirís, gente quieta y pacífica, que recibió amigablemente -á los españoles, y surtió de bastimentos. Los Peiseños, Maigueños, -y Carcocies hicieron resistencia: pero debaratados á los primeros -encuentros, dejaron libre el paso hasta el Guapay, rio tributario del -Mamoré: y avanzando en las jornadas, llegaron á unos indios situados á -la fálda de las cordilleras Peruanas, los cuales recibieron con agrado -á Irala, y saludaron en castellano á los españoles.</p> - -<p>¿Quiénes sois vosotros?, le preguntó el Gobernador, y ¿qué nacion -es la vuestra?—“Indios somos del Perú, respondieron, cuyo señor es -un Viracocha sustituto del capitan Peranzurez, glorioso fundador de -Chuquisaca.” Aquí Irala inquirió curiosamente sobre el estado presente -del Perú, y revoluciones de Gonzalo Pizarro. A todo satisfacieron los -indios, y el Gobernador Irala procuró ganar la voluntad del Presidente -Gasca, enviando embajadores hasta Lima, ciudad de los Reyes. Dos eran -los principales puntos de su comision: el primero, suplicarle que -señalara Gobernador del rio de la Plata en nombre de Su Magestad: -el segundo, ofrecer su pequeño ejército para acabar de sosegar los -tumultos del Perú.</p> - -<p>El Presidente Gasca, que tenia madurez juiciosa, y penetraba -altamente el fondo de los corazones, recibió con aparente agrado los -embajadores, pero recelando que si aquella gente envejecida en tumultos -entraba al Perú, alborotaria mas los humores de aquel enfermizo cuerpo, -le respondió agradeciendo la oferta, y alabando su fidelidad: méritos -que no olvidaria para representarlos á la Cesarea Magestad, de que -podia esperar prémio condigno á sus servicios. Palabras á la verdad -de político, que contenian mucho artificio y cumplimiento, y ninguna -solidez, disimulando con ellas el ánimo adverso al gobierno de Irala, y -nombrando por la via reservada para gobernador del Rio de la Plata al -fidelísimo D. Diego Centeno, que á la sazon se hallaba en el distrito -de Chuquisaca.</p> - -<p>Tuvo noticia Irala, y valiéndose de un confidente suyo, que -despachó al camino, robó los pliegos al portador, y le mató á -puñaladas. Tales monstruos engendraba en aquellos tiempos el Paraguay, -y por medios tan injustos se abrian camino para empuñar el baston. -Mientras volvian los embajadores, retrocedió á los Cercosis, temiendo -que la soldadesca le desampararia, retirándose al Perú. Dos meses -<span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span> se detuvo entre -los Cercosis, esperando los embajadores, cuya tardanza ocasionó -algunos disturbios. La comitiva de Irala suspiraba por volverse á la -Asumpcion, y persistiendo el Gobernador en aguardar sus enviados, -fué depuesto, y el baston entregado á Gonzalo de Mendoza, al cual -prometieron obediencia en su vuelta á la Asumpcion. A pocas jornadas se -arrepintieron de la eleccion, pues llegados á Xarayes le depusieron del -empleo, y reeligieron á Irala, pidiéndole perdon de la desobediencia, y -prometiendo sujecion y rendimiento.</p> - -<p>Los Xarayes se portaron tan finos con los españoles, que despues de -año y medio restituyeron cuanto sobre la marcha les encomendó Irala, -el cual aceleró su vuelta á la Asumpcion, inquieta en tiempo de su -ausencia. Porque Francisco de Mendoza su teniente echó voz que el -gobernador era muerto, coloreando la novedad con la falta de noticias -en año y medio, añadiendo que en fuerza de la cédula del Emperador -Carlos V, se podia proceder á nueva eleccion. Sobornó los votos de los -conquistadores, y juntos en cabildo, les propuso, que muerto Irala -podian elegir nuevo gobernador por pluralidad de votos, mientras la -Cesarea Magestad señalaba otro para el gobierno: protestando que él -estaba ageno de poder mantener el baston del cual hacia dejacion ante -todos, besándole primero con reverencia para que de sus manos lo -pasáran á las del mas digno.</p> - -<p>Así habló Francisco de Mendoza, disimulando la ambicion que le -dominaba, como lo mostró luego que fué electo Diego Abreu, caballero -principal de Sevilla; pues que, juntando algunos parciales suyos, -intentó restablecerse en el gobierno, y prender á Abreu; el cual le -previno á él, y aprisionado le sentenció á muerte. Poco antes de morir -confesó Mendoza, que por altísimos juicios de Dios pagaba con aquel -género de suplicio un delito cometido en aquel dia, matando su muger, -y un capellan compadre suyo por ligeras sospechas de que maculaban su -honor con ilícita correspondencia. Muerto Francisco de Mendoza, quedó -Abreu con el gobierno hasta que llegó de su jornada Domingo Martinez de -Irala, cuya presencia serenó los civiles tumultos.</p> - -<p>Tucuman por este tiempo era el objeto á que anhelaban los Argentinos -y Peruanos, aquellos por abrir paso al Perú, y estos al Rio de la -Plata. Estimulaba á los Peruanos una vaga noticia que corrió de -que el Rio de la Plata tenia su nacimiento en la laguna de Bombon, -formando sus principales brazos del Apurimac y Jauja; noticia en que la -credulidad anduvo con mas ligereza que exámen, y creida, estimuló los -Peruanos al descubrimiento del Rio de la Plata por la via de Tucuman. -Contaba muchos pretendientes la conquista, entre los cuales <span -class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span> en calidad y méritos -sobresalian Diego Rojas, Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, sugetos -hábiles para nuevos descubrimientos.</p> - -<p>Tenia á la sazon la regencia del Perú Vaca de Castro, poco antes -victorioso contra Diego Almagro el Mozo en la célebre batalla de los -Chupas. De la paz que empezó á gozar el imperio peruano, é inaccion de -la milicia tumultuante, receló mayores males que de la guerra. Motivo -que le obligó á divertir los ánimos en nuevas conquistas, señalando -gefes á diversas provincias en que tenia puesta la mira, y la fama de -riquezas brindaba para la empresa.</p> - -<p>Para Tucuman nombró á Diego Rojas natural de Burgos, noble y honrado -caballero, capitan experto y afortunado, constante en los trabajos y -sufrido en las adversidades. Militó en la conquista de Nicaragua con -valor y crédito; acompañó con increible magnanimidad á Pedro Anzurez en -su célebre entrada á las montañas, y con título de capitan se halló en -la batalla de Salinas al lado de Francisco Pizarro contra los Almagros; -y de órden de Vaca de Castro se apoderó de Jauja y fortificó á Guamanga -por los realistas. Grande en todo, Rojas era acreedor de grande prémio, -y este le asignó Vaca de Castro en la conquista de Tucuman. Para lo -cual alistó trescientos soldados, flor del valor peruano, ejercitados -en la milicia y acostumbrados á grandes trabajos.</p> - -<p>El coronista general de las Indias, Antonio de Herrera, dice, -que Vaca de Castro nombró á Felipe Gutierrez Capitan General de la -conquista, á Diego Rojas Justicia Mayor, y Maestre de Campo á Nicolas -Heredia. No hay duda que Felipe Gutierrez era merecedor de esta y otras -distinciones mas gloriosas. Nacido en la villa de Madrid, se hizo -digno con varios servicios de la conquista de Veragua. La empresa no -correspondió á las esperanzas, ó por falta de fortuna ó por sobrada -desgracia. Pasado al Perú militó á favor de D. Francisco Pizarro con -título de Capitan General en la batalla de Salinas, y tuvo el honor de -tomar en ancas de su mula al Adelantado Diego de Almagro, prisionero de -Alonso de Alvarado en la decisiva batalla de los Chupas. Pero tantos -méritos no igualaban á los de Rojas, ni se juzgaron bastantes para -preferirle en el cargo de Capitan General.</p> - -<p>Lo cierto es, que ambos eran merecedores de este destino, ambos -hábiles para la conquista, y á los dos equivoca Herrera con el título -de compañeros, y los honra con el de capitanes; sin distinguir -quien dirigia las operaciones, y si de dos voluntades distintas -procedia una sola determinacion. Rui Diaz de Guzman hace á Gutierrez -cabo subalterno, y la capitanía adjudica á Diego Rojas, esto mismo -confirman <span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span> algunos -instrumentos antiguos, firmados de los primeros conquistadores, -archivados en Santiago del Estero, que no hacen mencion de Felipe -Gutierrez, y solo se acuerdan de Rojas: el cual, junta ya la milicia, -dejó la mayor parte á Felipe Gutierrez, y él con solos sesenta hombres -se adelantó á Tucumanaho en el valle de Calchaquí, y de allí á Capayan, -jurisdiccion de Catamarca.</p> - -<p>Era señor de Capayan un cacique arrogante y presumido, vano -despreciador del egército de Rojas, contra el cual salió con un cuerpo -de 1500 guerreros armados de arcos, flechas y un atado de paja en las -manos, y ordenó á los suyos tejer sobre el haz de la tierra un cordon -con los manojos de paja que llevaban prevenidos para la operacion. -El lo dijo, y ellos lo ejecutaron con prontitud, y vuelto el altivo -cacique á Rojas y á los suyos: “ningun español, dice, ninguno pase los -términos amojonados: los efectos de mi indignacion y de mi justo enojo -experimentará el que de allá pase á esta parte de la señal que divide y -separa ambos egercitos, y la una de la otra nacion.”</p> - -<p>Entonces Rojas en breves términos explicó la comision que tenia -del Monarca español de pasar adelante, sentando paces con todas las -naciones, y dándoles á conocer el verdadero Hacedor de todas las cosas. -Comision á que no podia faltar, ni desistir de su empeño por ninguna -dificultad. Que él y su gente venian de paz, y no se les podia negar -el paso á las naciones que quisiesen participar el bien que se les -ofrecia. Que si intentaba embarazarle el egercicio de su comision, -sabria con las armas abrirse camino, castigando severamente el atentado -de recibir con guerra declarada á quien entraba solicitando la paz. -Que el pequeño número de sus soldados no era para despreciarlo: pues -valia cada uno por muchos, y estaban acostumbrados á vencer con menos, -multitud mas numerosa que la de los Capayanes.</p> - -<p>Mientras duró el razonamiento de Rojas, los indios rodearon los -españoles, y empezaron á disparar flechas. Pero á las primeras bocas -de fuego que se dispararon, huyeron precipitadamente, y poco despues -por medio de embajadores solicitaron la paz y ofrecieron homenage. -Entre los Capayanes se detuvo Rojas algun tiempo, mientras venia -Felipe Gutierrez, á quien despachó diez de sus soldados con órden de -acelerar la marcha á Capayan, donde se conseguian sin escacez los -bastimentos. No faltó uno, como muchas veces sucede, que intentó -malquistar á Gutierrez con Rojas, fingiendo dolo en los procederes de -este. Pero Gutierrez que era muy cristiano, “no permita Dios, dijo, que -de caballero tan honrado me persuada intenciones tan reservadas <span -class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span> como de él se publican, -solo con el fin de malquistarnos y de embarazar la conquista.”</p> - -<p>Juntó Gutierrez á Rojas, se avanzó por los Diaguitas al país de -Macaxax, territorio de los Juries, que eran muchos en número: gente -valerosa y esforzada, los cuales se opusieron á los españoles, pero -con tan poca constancia, que á los primeros fusilazos desampararon la -campaña.</p> - -<p>Irritados con la mala fortuna del primer encuentro, convocaron -tropas auxiliares y con las flechas teñidas en veneno presentaron -segunda vez la batalla, con tanto empeño, que tres dias sostuvieron el -combate, hasta que rotos y desórdenados, se huyeron, dejando muchos -cadáveres en el campo. Un buen lance lograron sus armas, que por él -solo pueden llamarse victoriosas; porque herido Diego Rojas con una -flecha, la herida al principio no dió cuidado porque obró remisamente: -poco á poco se declaró mortal, y últimamente con suma violencia -arrebató con temprana muerte y universal sentimiento al primer -conquistador y capitan general de Tucuman.</p> - -<p>Es verosimil que los españoles se persuadiesen que entre los indios -estaba en uso algun específico contra el veneno de las flechas, y para -descubrirlo hirieron levemente á un indio prisionero, y de intento se -le dejó libremente buscar el antídoto. El indio cogió dos yerbas, cuyos -nombres y calidades no han llegado á nuestra noticia: la una liquidó en -zumo, y lo tomó por la boca, la otra aplicó majada á la parte lesa, y -con esta diligencia amortiguó el veneno, y no le permitió obrar con la -violencia y mortales agonias que violentaron la vida de Diego Rojas.</p> - -<p>A peticion de este gefe tomó el baston Francisco de Mendoza primer -intruso al gobierno de la provincia. Era Mendoza suspicaz y caviloso, -y temió que Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, provistos en segundo -y tercer lugar para el gobierno por el Presidente Vaca de Castro, -podrian algun dia quitarle el baston, que no tenia mas firmeza que la -intercesion, y súplicas de un medianero ya difunto. Como hombre y como -apasionado descubrió culpa en la legitimidad del derecho de los dos, -y resolvió castigarla mandandolos prender por medio de sus parciales. -Ninguno de los dos habia intentado novedades, ni dado muestra de -displicencia en el gobierno de Mendoza: pero la mala conciencia -aborrece la luz, hace temible las sombras y abre paso á sus intentos -con culpables atentados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span></p> - -<p>Felipe Gutierrez se soltó de las prisiones, y con seis amigos -se huyó al Cuzco, donde incorporado á los realistas contra Gonzalo -Pizarro, cayó en manos del tirano Pedro Puelles, y coronó los últimos -dias víctima de fidelidad en Guamanga. Nicolas Heredia compró su -libertad con la renuncia de su derecho á la capitanía, jurando que no -reconoceria otro gefe que á Francisco de Mendoza. Asegurado este en -el gobierno, emprendió nuevos descubrimientos, y despachó á diversos -rumbos algunas compañías, á las cuales no acaeció cosa memorable, y -aunque adquirieron noticias vagas de oro y plata, se despreciaron -por su incertidumbre. Con esto se convirtieron los ánimos al Rio de -la Plata, y tomado el camino de la sierra la cortaron por el valle -de Calamochita hasta caer al Rio Tercero, que mas adelante se llama -Carcarañal.</p> - -<p>Sobre la costa de este, tirando al oriente, siguieron las marchas -hasta la ribera occidental del Paraná, último término de sus -pretensiones: donde á poco rato descubrieron por el magestuoso Paraná -crecido número de canoas, que vogaban hácia la ribera en demanda de los -nuevos huespedes: á los cuales el cacique que comandaba las canoas, en -lengua castellana preguntó:—“¿Qué gente eran? ¿quienes eran? ¿y qué -buscaban?”—“Amigos somos, respondieron los españoles, que venimos de -paz, con deseo de adquirir noticias de los castellanos que estan por -acá.” Preguntó el cacique:—“¿Quien era y como se llamaba el capitan de -aquella gente?” Y oido que se llamaba Francisco de Mendoza, respondió -alegre:—“Huelgome en el alma, Señor Capitan, que seamos de un mismo -nombre y apellido, porque los mismos tengo yo tomados de un noble -caballero que reside en el Paraguay, que fué mi padrino de bautismo: -mire pues, Señor, lo que se ofrece, que le sirviré gustoso, y proveeré -con abundancia.”</p> - -<p>Alegres los españoles con el encuentro de los indios, se detuvieron -algunos dias sobre la embocadura del Carcarañal, esperando á Nicolas -Heredia con los caballos que seguian lentamente los pasos de Mendoza. -Algunos interpretaron siniestramente la tardanza, persuadidos que -maliciosamente se demoraba en las marchas. Entretanto Mendoza costeó el -Paraná, y enderezando al norte, llegó á una barranca, en cuya eminencia -descubrió una cruz de superior elevacion. Adoróla con profundo -acatamiento, y despues de él, los españoles. Al besar el pedestal se -observó un letrero, que decia: <i>Cartas al pié</i>. Cavaron, y se halló -en una botija una carta de Irala, que manifestaba el presente estado -de la provincia, previniendo á los pasageros de qué naciones debian -cautelarse, y en cuales podian tener confianza.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span></p> - -<p>Con estas noticias determinó Mendoza, sin esperar á Heredia, -proseguir por tierra su camino hasta la Asumpcion. Pero atajado á -las trece jornadas, de inundaciones y pantanos, retrocedió en busca -de Heredia, de quien tuvo noticia que se hallaba en el pais de los -Comechingones. Llámanse Comechingones los indios que habitan la -serranía de Córdoba, tomando la denominacion, en lengua Sanabirona, -de cuevas subterraneas que habitaban; fábricas algunas mas de la -naturaleza que de humana industria, y no pocas tan proveidas, que en -lo interior estan socorridas de aguas, que destilan de las paredes, -como se ven hoy dia en la Achala. En este sitio se demoró con su gente -tomando descanso, mientras los caballos, imposibilitados á proseguir -por falta de herrage, se recobraban. Francisco de Mendoza lo llevó á -mal, y depuso á Heredia del cargo, substituyendo en su lugar á Rui -Sanchez de Hinojosa; y lo sintió tan vivamente Heredia, que apadrinado -de algunos amigos, mató á puñaladas á Hinojosa y á Mendoza, mandando -publicar que los difuntos usurpaban la real jurisdiccion y eran -transgresores de las órdenes de Vaca de Castro.</p> - -<p>Removidos los émulos, se alzó con el gobierno, y confirió título -de Maestre de Campo á D. Diego Alvarez, jóven intrépido, arrebatado, -bullicioso y turbulento. El mismo Heredia, antes de apacible génio, -y condicion suave, asumpto al empleo de capitan, se hizo caprichoso -é insufrible á los suyos. Hubo de ambas facciones palabras de mucho -sentimiento, y al nuevo capitan se le digeron indecorosas verdades -sobre la imprudencia de su gobierno y caprichosa tenacidad con que -insistia, contra el dictamen comun, en continuar el descubrimiento, -cuando suspiraban todos por la vuelta, apercibidos de que esta -provincia era mas fértil de trabajos, que rica en minerales de oro -y plata. Sobre lo cual le hablaron con tal resolucion, que temiendo -mayores alborotos tomó la vuelta del Perú.</p> - -<p>En Sococha, lugar célebre en los Chichas, se consiguieron noticias -confusas del estado del Perú, á la sazon dividido en bandos por los -disturbios de Gonzalo Pizarro. Al principio balanceó la fidelidad -contrapesada de la codicia, inclinándose al partido de mayor -conveniencia y utilidad. Pero Gabriel Bermudes los inclinó al de los -realistas, prometiendo obediencia á Lope de Mendoza, á quien perseguia -Francisco Carabajal, capitan de Pizarro. “Eran por todos, son palabras -del Inca Garcilaso, ciento y cincuenta hombres casi todos de caballo”: -gente valerosa, dispuesta á sufrir y pasar cualquiera necesidad, hambre -y trabajo, como hombres que en mas de tres años continuos, descubriendo -casi seiscientas leguas de tierra, no habian tenido un dia de descanso, -sino <span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span> trabajos -increibles, fuera de todo encarecimiento. Algunos murieron en servicio -del Rey, otros repitieron la entrada á Tucuman.</p> - -<p>Provisto Diego Centeno al Gobierno del Rio de la Plata, instado de -sus amigos, pasó á Chuquisaca para solazarse algunos dias, y despedirse -de sus familiares. Algo discuerdan los autores sobre el motivo; pero -convienen en referir fatales pronósticos que le anunciaron los indios -de su encomienda, y confirmaron los Charcas. El tenia ocultos émulos, -y debió recelar alguna sorpresa traidora á su vida, y elevacion al -gobierno del Rio de la Plata; pero despreciando supersticiones de vanos -agoreros, llegado á Chuquisaca, entre los regocijos de un convite tragó -un bocado de ponzoña que le quitó la vida al tercer dia. Con su muerte -perdió el Rio de la Plata uno de los mas expertos y prudentes capitanes -de que se pueden gloriar las Indias: fué sentida y llorada de los -hombres de buena razon, pero no de Irala que se consideró asegurado en -el gobierno.</p> - -<p>Coadyuvó su pretension la temprana muerte de Juan Sanabria, -caballero rico, natural de Medellin, el cual sentó el año de 1547 -con el Emperador Carlos V. varias capitulaciones, si le conferia la -capítania y baston de la provincia del Rio de la Plata. Muerto el padre -se le dió á su hijo Diego Sanabria el título de Adelantado el año de -1549, pero ocupado en liquidar dependencias del padre difunto, no vino -á tomar posesion del empleo, viéndose precisado á despachar los navíos -á cargo del capitan Juan de Salazar, antiguo conquistador. La armada -zarpó de San Lucar á principios de 1552, y llegó con felicidad á la -isla de Santa Catalina, y puerto de Pato, en cuya ensenada naufragó el -navío del capitan Becerra, cayendo su gente en mano de indios feroces, -de cuyo poder los libró el venerable Padre Leonardo Nuñez, varon -apostólico de la Compañia de Jesus, en la provincia del Brasil.</p> - -<p>La gente de los otros navios, abanderizada en civiles discordias, -parte siguió al capitan Salazar á San Vicente, donde confederados con -los Portugueses estuvieron casi dos años: pero no esperando de su -trato progresos considerables, vinieron por tierra á la Asumpcion, y -condujeron el primer ganado vacuno que pastó las dehesas del Paraguay, -y despues multiplicó interminablemente. Otros siguieron al capitan -Hernando Trejo, y fundaron una colonia entre la isla de Santa Catalina -y la Cananea, sobre el desaguadero del rio de San Francisco. La -colonia fué de brevísima duracion y consistencia, pero le hizo célebre -el nacimiento del ilustrísimo Trejo, honra despues de la religion -seráfica, y meritísimo Obispo de Tucuman. Al año se recogió<span -class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span> toda la gente con su -ínclito fundador á la Asumpcion, cabeza de la Provincia. Vióse en poco -tiempo el Gobernador Irala con un número de vecinos: Nuflo Chaves -recogió la gente que tenia Centeno para traer al rio de la Plata; -y Juan Salazar y Hernando Trejo se vinieron con la que condujo la -armada del Adelantado Diego Sanabria. Por otra parte Estevan Vergara, -procurador suyo en la Corte, promovió la causa del tio, y le consiguió -la confirmacion en el gobierno. Mientras esta llegaba, el capitan -Juan Romero, de su órden, fundó una colonia sobre el rio de San Juan, -tributario del rio de la Plata en la derecera de Buenos Aires, sobre la -márgen opuesta. Solo contó de duracion cuatro meses. Mayor subsistencia -tuvo la villa de Ontiveros que fundó el capitan Garcia Rodriguez de -Vergara el año de 1554, sobre la márgen oriental del Paraná, á corta -distancia de su célebre salto en Canindeyú, perteneciente á Guayra.</p> - -<p>Efectuada esta fundacion, llegó á Irala la confirmacion en el -Gobierno en la Armada de Martin Urue, y recibió varias cédulas -concernientes á varios puntos. En una de ellas le permitía la Cesarea -Magestad repartir encomiendas de indios, y repartió veinte y seis -mil capaces de tomar armas. En otra le ordenaba arreglar el derecho -municipal con acuerdo de hombres capaces y expertos: y lo dispuso con -tanta cordura y prudencia, que muchos años se gobernó el Paraguay, -en lo político y militar, por su arreglamiento. Abrió escuelas para -instruccion y enseñanza de la juventud, señalando maestros para -cultivar las plantas delicadas, dóciles en los primeros años á recibir -buenos documentos, y fructificar á su tiempo.</p> - -<p>Todo conspiraba al aumento y felicidad de la provincia del Rio de la -Plata: y para que ninguna cosa que conduce al establecimiento de una -república cristiana se deseára, llegó en la Armada de Urue el Ilmo. Fr. -Pedro de la Torre, prelado de carácter tan superior, que la religion -seráfica con nombre de Pedro, y la de predicadores con el de Tomas, se -lo apropian en las obras de sus coronistas. Años antes el Ilmo. Fr. -Juan de Barrios, religioso observante del seráfico Padre San Francisco, -á 10 de Enero de 1548, habia erigido en Aranda de Duero, el obispado -del Rio de la Plata con cinco dignidades, Dean, Arcediano, Chantre, -Magistral y Tesorero: pero estando en Sevilla para embarcarse, le llamó -Dios á la gloria.</p> - -<p>A la sombra de sus dos cabezas, eclesiástica y secular, se prometia -la Provincia toda felicidad: pero minoró esta considerablemente -la temprana muerte de Irala, que sucedió verosimilmente el año de -1556. Entendia actualmente en los ejercicios de piadoso y cristiano -<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span> Gobernador, á -impulso de su devocion. Al monte habia salido á buscar madera para -levantar una capilla á Nuestra Señora, patrona de la ciudad. Trabajaba -personalmente, y acaloraba los oficiales con su presencia, palabras -y ejemplo. Del afan y ejercicio se le encendió una maligna fiebre, -que obrando ejecutivamente, al séptimo dia privó la Provincia de su -gobernador, á la Asumpcion de su padre, y á la milicia de su experto -capitan. El llanto fué universal, dando muestras de sentimiento aun sus -émulos, que no negaban las buenas dotes de Irala, superior á todos en -el talento de gobierno. Los deslices de los primeros años borraron sus -operaciones un los últimos períodos de su vida.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_8"> - <h3 title="§. VIII. GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA.">§. VIII.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA.</p> - <p class="subh3c">1556-1557.</p> -</div> - -<p>Poco antes de su muerte nombró para el gobierno á Gonzalo Mendoza, -sujeto pacato y de buenas cualidades: la mas sobresaliente fué fomentar -las disposiciones de su antecesor, el cual habia despachado á Rui Diaz -Melgarejo y Nuflo Chaves, para plantear dos ciudades, una en Guayra, y -otra en el territorio de Xarayes. Melgarejo subió hasta la embocadura -del Pequirí, y levantó una poblacion que llamó Ciudad Real, al oriente -del Paraná, bajo del trópico de Capricornio, á tres leguas de la villa -de Ontiveros, cuyos moradores trasladó á la nueva ciudad.</p> - -<p>Nuflo Chaves revolvia pensamientos mas altos. La felicidad con que -habia gobernado algunas operaciones militares le inspiraban alzarse con -la gente que comandaba para levantar provincia independiente del Rio de -la Plata. Despues de haber castigado felizmente los Tupís y Tobayarás -brasileños, y sugetado los indios Peabiyú, sublevados por Catiguará -famoso hechicero, enderezó á Xarayes, y declinando al poniente -cayó en los términos de los Travasicosis, que<span class="pagenum" -id="Page_121">[Pg 121]</span> llamamos Chiquitos, por la pequeñez -de sus casas: indios feroces y guerreros, á los cuales despachó -embajadores, convídándoles con la paz. Pero ellos los mataron, y segun -se dice en un requirimiento jurídico, se los comieron. Convocaron sus -milicias, y presentada batalla, fueron vencidos, causando algun daño -por el veneno de su flecheria.</p> - -<p>Atemorizada la soldadesca con la idea del veneno, empezó á tumultuar -y requirir á Nuflo Chaves que tomara la vuelta de Xarayes, para fundar -entre ellos, segun la instruccion del Gobernador. Y porque Chaves -perseveró en su determinacion de pasar adelante, los indios, que eran -dos mil y quinientos, con la mayor parte de los españoles se volvieron -á la Asumpcion, quedando solo sesenta para proseguir el descubrimiento. -Con ellos avanzó Chaves al Guapay, rio que nace de la serranía que cae -al poniente de Mizqui, y despues de formar un semicírculo, descarga -en el Mamoré. Del Guapay cayó en los llanos de Guelgorigota, donde se -encontró con Andres Manso, que por la via del Perú entraba con lucida -compañía de soldados en aquel país. Altercaron los dos capitanes sobre -los puntos de derecho, y sometieron la causa al juzgado de la Audiencia -de Chuquisaca, donde los dejaremos litigando hasta encontrarlos en otra -parte.</p> - -<p>Sosegado el imperio peruano, el Presidente Gasca miró la conquista -de Tucuman como principal egercicio de su empleo y corona de su -comision. Por lo menos es preciso confesar que la tuvo presente para -premiar á Juan Nuñez de Prado, faccionario de Pizarro con la capitanía -de Tucuman, dándole poderes honoríficos, y facultad de alistar cuantos -quisiesen militar á su obediencia y mando. Solos ochenta y cuatro le -siguieron, algunos de los que vinieron á la conquista con Diego de -Rojas, como consta de la raseña que se hizo en la imperial villa de -Potosí ante el licenciado Esquivel: contra el cual uno de ellos llamado -Aguirre, quedó altamente ofendido, y resolvió vengar un justo castigo -que se le dió, con una injusta muerte. Porque dejada la conquista de -Tucuman, y la honrosa compañía de sus comilitones, buscó á su enemigo, -y le siguió de ciudad en ciudad, hasta que en el Cuzco lo mató á -puñaladas.</p> - -<p>Juan Nuñez de Prado, á quien varias dependencias detuvieron en -Potosí el año de 1549, al siguiente despachó á su Maestre de Campo -Miguel Ardiles, sugeto principal en esta conquista, con órden de -combatir los feroces Humaguacas, rayanos del Perú y Tucuman hácia el -rio Jujuí, que señoreaban el paso, y era necesario vencerlos para -seguridad de los caminos. Ardiles tuvo algunas escaramuzas con ellos: -los<span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span> fatigó con la -caballería; los espantó con las bocas de fuego, y finalmente los obligó -á despejar por entonces el paso.</p> - -<p>A los dos meses Juan Nuñez de Prado salió de Potosí, y cortando el -país de los Chiriguanás: “Señor, le gritó una de las espías, enemigos -se descubren, y sin duda vienen contra nosotros, pues la frente de su -ejército endereza á encontrarse con la nuestra.” Siguióse la marcha -sobre el aviso, y se descubrió á D. Francisco de Villagra, que pasaba -con gente para socorrer á D. Pedro Valdivia, conquistador glorioso -del floridísimo reyno de Chile. No era Villagra de quien menos debia -cautelarse Prado: pero un émulo disimulado tarde se conoce, y rara vez -se evitan sus artificios. Avistáronse los dos capitanes sin otro suceso -por ahora que el de sembrar Villagra hablillas escandalosas entre los -soldados de Prado. Departiéronse ambos para su destino. Villagra siguió -el camino de Chile, y Prado el de Chicoana.</p> - -<p>De Chicoana avanzó á Tucumanahao en el valle de Calchaquí, donde -fué recibido con humanidad del cacique Tucuman, señor principal del -valle. Este es el mismo que hospedó amigablemente á Rojas, y proveyó -de bastimentos. Es creible que fuera de génio pacato, inclinado á -clemencia en cuanto lo permitia el natural belicoso de los Calchaquís; -ó que por ocultos designios intentára alianza con la nacion guerrera -de los españoles. Lo cierto es, que de acuerdo de Tucuman y Prado, -se abrieron los cimientos de una ciudad, la cual antes de llegar á -perfeccion se trasladó sobre el Rio Escaba, á cuatro leguas, donde años -despues se planteó la primera ciudad de San Miguel. A la ciudad llamó -Prado, Barco de Abila, pero fué de brevísima duracion y se restituyó -otra vez á Tucumanaho, primera cuna de su nacimiento.</p> - -<p>Desembarazado Prado de buscar sitio para el establecimiento de la -ciudad salió á correr la campaña con treinta soldados para hacerse -dueño del terreno: pero Villagra, que desde la Cordillera torció -camino, dejándose caer en Tucuman, sorprendió á Prado, y se alzó con la -conquista, intentando agregar al reyno de Chile esta provincia.</p> - -<p>No es para omitido el derecho presunto que Villagra tenia á Tucuman, -fundado en cláusulas del Presidente Gasca, que señalaba á D. Pedro -Valdivia cien leguas tierra adentro, este oeste, por término de sus -descubrimientos. Palabras que ampliadas á favor de los Chilenos, -ocasionaron disturbios sobre el derecho á Tucuman: hasta que el Sr. -Felipe II, en cédula de 29 de Agosto de 1563 deslindó las <span -class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span> dos jurisdicciones, -declarando independiente de Chile la gobernacion de Tucuman.</p> - -<p>Por ahora Villagra se alzó con el mando y se apoderó de los -instrumentos que gozaba la ciudad del Barco, de su independencia. Pero -como le llamaba Chile por el socorro de milicia que conducia, repuso en -el ejercicio de capitan á Prado, obligándole á reconocer por superior á -D. Pedro Valdivia, conquistador de Chile.</p> - -<p>Protestó Prado cuanto pretendia Villagra, fingiendo vasallage, y -encubriendo los secretos del corazon hasta verse libre de su émulo. -Pero luego que este tomó el camino de Chile, juntó el cabildo de la -ciudad del Barco, y con un razonamiento patético que hizo, ponderando -la injusta pretension de los chilenos en virtud de los títulos del -Presidente, fué repuesto en el ejercicio de capitan, independiente -de Valdivia. Al empleo dió principio, llamando á Tucuman el nuevo -maestrazgo de Santiago.</p> - -<p>Porque nombre tan lustroso no fuera sombra sin cuerpo, se aplicó -Prado con teson increible á los adelantamientos de la provincia, mas -con suavidad que con el rigor y espanto. Conquistó la sierra y valle -de Catamarca, los rios Salado y Dulce, los belicosos Lules y la mayor -parte de los indios que despues se agregaron á Santiago; sin otro -accidente digno de narracion, que enarbolar con piedad cristiana en las -tolderias de indios el glorioso estandarte de nuestra salud.</p> - -<p>Cuando este grande capitan disponia conquistar á Dios y al Rey -nuevas gentes, tirando al poniente hácia la Cordillera, tercera vez -se halló sorprendido por Francisco Aguirre, emisario chileno, que -venia con título de Teniente de la ciudad del Barco, y crecido número -de soldados para remover cualquier obice de su admision al gobierno. -Prado era el único de quien podia temer resistencia, pero sorprendido -inopinadamente por Aguirre, fué puesto en prisiones, y despachado -á Chile. Apeló Prado á superior tribunal, donde fué declarada su -inocencia, y ordenado que fuese repuesto en el gobierno de Tucuman. -Pero aunque tuvo la honra de ser reelegido, no vino á empuñar el -baston, prevenido de la muerte ó por otro motivo que no llegó á mi -noticia.</p> - -<p>Muy pronto conoció Tucuman la falta de su valeroso conquistador. -Los Calchaquís se inquietaron, y las demas naciones, antes pacificas, -tumultuaron haciéndose temibles al español. El mismo Aguirre entró en -recelos de poca seguridad en aquel sitio, y pasó la ciudad del <span -class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span> Barco sobre el Rio Dulce, -mudándole el nombre en el de Santiago del Estero, por un estero que -allí hace el rio. Está sita en 28 grados escasos de latitud y 315 de -longitud, segun el mapa de la provincia que se estampó el año de 1732. -El temperamento es ardiente y seco. El terreno es poco apetecible, y -está rodeado de espesos bosques, principalmente de algarrobos, que -ministran sustento á sus habitadores. En otro tiempo fué Santiago -asiento de los Sres. Gobernadores y Obispos, pero hoy dia es un puro -esqueleto de ciudad, sin lustre, sin esplendor, ni formalidad en lo -material.</p> - -<p>En medio de tanta miseria Juan Diaz de la Calle señala á Santiago -<i>un escudo</i>, la mitad de él con una cruz colorada en campo de oro, -el hueco de ella lleno de perlas, en lo bajo ondas del mar; y en la -otra mitad, un tigre de oro rapante en campo azul, y al rededor de -dicho escudo ocho cabezas de aguilas, y encima la figura de Santa -Ines, abogada de la ciudad. Si este escudo se concedió á la ciudad de -Santiago, serviria mas á la vanidad que á la relacion de la figura -con el objeto figurado. Fuera de que, habiéndose este concedido, como -dice el autor, el año de 1537, esto es, diez y seis años antes de su -fundacion, se hace inverosimil el hecho.</p> - -<p>Lo cierto es que los conquistadores no descubrieron minerales de -oro, ni conchas de perlas, sino tanta miseria y laceria, que luego -que Aguirre fué á Chile á sosegar los tumultos originados por el -alzamiento de los Araucanos, parte tomaron la via de Chile, parte la -del Perú, abandonando la conquista por la poca utilidad que prometia. -En ausencia de Aguirre quedó con el título de teniente Juan Gregorio -Bazan, primer tronco de los nobles Bazanes que honran con su sangre -aquella provincia. Pero en la ocasion presente, como los españoles -fuesen pocos y los indios muchos, y estos amotinados, bastardeó de sus -nobles pensamientos y desamparára la provincia, si Miguel Ardiles no -le recordára el alto nacimiento que le ennoblecia, y la gloria que de -su permanencia podia seguirse á la magestad divina y humana. Movido de -estas razones prosiguió en el ejercicio de su empleo, y se previno para -sosegar los Saladinos confederados con otras naciones.</p> - -<p>Con pocos soldados salió el teniente Bazan á buscar los amotinados -que eran muchísimos y los deshizo, y con muerte de muchos sugetó -los demas, y obligó á dar la paz. Bien conoció Aguirre desde Chile -la debilidad de la milicia tucumanesa; y acordándose que era padre, -destacó para Santiago algunos soldados á cargo de su sobrino Rodrigo -de Aguirre que venia con título de Teniente. Pocos meses tuvo <span -class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span> el gobierno de la -provincia, porque preso por los parciales de Prado, fué puesto en -su lugar Miguel Ardiles, nombrado por Francisco Villagra. De manera -que los conquistadores de Tucuman se dividian en tres parcialidades: -unos reconocian á Francisco Aguirre por gobernador legítimo: otros á -Villagra, que tenia interinamente el baston de Chile: y los terceros á -Prado, cuya venida inutilmente esperaron sus parciales.</p> - -<p>Estas civiles discordias arruináran la conquista sino llegára -el general Juan Perez de Zurita, nombrado por D. Garcia Hurtado de -Mendoza, en cuyas manos entró el gobierno de Chile. Era Zurita natural -de Xerez de la Frontera, caballero noble, tratable, humano y bien -conocido por sus hazañas militares, en el Perú contra los Pizarros, y -en Chile contra los Araucanos:—prenda que le conciliaron la voluntad -del gobernador Chileno, y le merecieron el gobierno de Tucuman. Venido -á la provincia, en los principios fué feliz, infausto y desgraciado en -los fines. Al nuevo maestrazgo de Santiago mudó nombre, llamándole la -Nueva Inglaterra, queriendo á lo que parece lisonjear al Señor Felipe -II, rey entonces de la Gran Bretaña.</p> - -<p>Fundó tres ciudades, la primera llamó Londres, Cañete la segunda, y -Córdoba la tercera: las tres en el valle de Calchaquí, por contemplar á -D. Juan Calchaquí, que le profesaba afecto, y contaba entre los poderes -de su autoridad el allanar su gente belicosa, para admitir el vasallage -de su íntimo familiar. Accion para Zurita no menos gloriosa que cuando -al siguiente año con pequeño ejército sugetó los Diaguitas del Salado, -los Juries del rio Dulce, los Catamarquistas y Sañoagastas, naciones -que impacientes del yugo conspiraban á la ruina del español.</p> - -<p>A todos rindió Zurita, obligándoles á recibir leyes de quien, -superior en las armas, los tuvo humillados á sus pies. Una ley entre -otras les impuso que facilitaba su instruccion y enseñanza: que fué de -congregar la dispersa multitud, derramada por la ribera de los rios y -llanura de los valles, juntándola en toldería para que los ministros -evangélicos, sin tanto afan y mayor logro, pudieran doctrinarlos.</p> - -<p>El Guelgorigota, que verosimilmente son los Llanos de Manso, entre -el Pilcomayo al oriente, y el Bermejo al poniente, estaba en litigio -desde el año antecedente en el tribunal de Charcas. Nuflo de Chaves, -que acaso desconfió de la integridad del tribunal, buscó patrocinio -en el superior gobierno de D. Andres Hurtado de Mendoza, virey del -Perú y su pariente. Dos eran las pretensiones de Chaves: la <span -class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span> primera, que se le -adjudicase el Guelgorigota, y la segunda fundar provincia, que hiciera -cuerpo á parte y sin alguna dependencia del Paraguay. Uno y otro -consiguió del Virey, el cual para autorizar mas la nueva provincia, dió -el baston de ella á su mismo hijo Garcia Hurtado de Mendoza, y este sus -veces y poderes á Nuflo de Chaves.</p> - -<p>Mientras esto pasaba en Lima, en Guelgorigota Hernando Salazar, -teniente de Chaves, prendió al capitan Andres Manso, y lo remitió al -Perú. Removido este, Nuflo de Chaves, con el fomento del virey, el año -de 1560, cuarto despues de la muerte de Irala, que le despachó para -fundar en Xarayes, desamparado de la mayor parte de los Asumpcionistas, -pero engrosado con la milicia de Andres Manso, abrió los primeros -cimientos de la Capilla en el país de los Penoquis, indios belicosos -al poniente del Guapay, y al este de una punta de tierra poco elevada -que sobresale de las cordilleras peruanas. La ciudad tomó nombre de -Santa Cruz de la Sierra, que se extendió despues á la provincia, con -ocasion de una cruz milagrosa que hizo un castellano, explicando á -los naturales la virtud de esta señal, y exortándolos á implorar las -misericordias del Señor en sus necesidades.</p> - -<p>Al principio los paisanos correspondieron al buen tratamiento de -los Cruceños: eran humildes en el servicio, agradables en el trato, y -prontos en pagar su moderado tributo. Pero luego que los españoles los -gravaron con exacciones, se alzaron, y con muerte de muchos castellanos -se refugiaron á los montes, y apostataron de la fé recibida. Quince -años subsistió la ciudad en su primer establecimiento, hasta que el año -de 1575, de órden del Señor D. Francisco de Toledo, virey del Perú, se -trasladó mas al occidente, y en la traslacion mudó nombre, llamándose -San Lorenzo, que es capital del obispado de Mizqui, por otro nombre -Santa Cruz de la Sierra.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_9"> - <p><span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span></p> - <h3 title="§. IX. GOBIERNO DE D. FRANCISCO ORTIZ DE VERGARA.">§. IX.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. FRANCISCO ORTIZ DE VERGARA.</p> - <p class="subh3c">1560-1565.</p> -</div> - -<p>Mientras Nuflo de Chaves agenció y obtuvo la dependencia de la -provincia de Santa Cruz, sucedieron en el Paraguay algunas novedades. -Al año despues de la muerte de Irala, falleció su teniente Gonzalo de -Mendoza, dejando en su muerte piadoso recuerdo de su prudente gobierno. -Procedíose á eleccion de nuevo gobernador, y en 25 de Junio fué electo -Francisco Ortiz de Vergara, caballero sevillano, de génio dulce y -afable. Su gobierno al principio quieto y pacífico, entrado el año de -1560, fué ruidoso: parte por los alborotos de Guaranís, parte por las -novedades que intentó Nuflo de Chaves.</p> - -<p>En compañia de los españoles que se apartaron de Nuflo de Chaves -para la Asumpcion desde el pais de los Penoquis, vinieron algunos -Guaranís cargados de las flechas envenenadas que arrojaban los -Travasicosis, pensando tener en ellas una arma temible á los españoles -y superior á las bocas de fuego. Como los ánimos venian abochornados -con las molestias de jornada tan inutil, empezaron á conmoverse, -incitados principalmente por Pablo y Narciso, hijos de Curupiratí, -cacique respetable entre los Guaranís. Animaban sus palabras con -vana ostentacion de las flechas, tejiendo arenga prolija de sus -formidables efectos. La conjuracion fué universal, pero no tan secreta -que no llegára á oidos del gobernador Vergara; el cual aprestó luego -su milicia, y buscó al enemigo, que ya le esperaba con diez y seis -mil combatientes, y otras tropas auxiliares que corrian la campaña -y guarnecian los pasos ventajosos. Fueron varios los accidentes -en diferentes encuentros y escaramuzas, preliminares á la batalla -campal, que se dió y terminó á 3 de Mayo de 1560, con poco daño de -los españoles, y mortal destrozo de Guaranís, acabándose el soberbio -orgullo con que acometieron en fuga pavorosa con que se retiraron. -Destacáronse algunas compañias para correr el país enemigo, mas con -ánimo de ofrecer paz publicando indulgencia, que con designio de -arruinarlos. En efecto admitieron la paz, pero me persuado que fué -<span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span> efecto del temor, y -no de sinceridad, pues á pocos pasos renovaron los alborotos.</p> - -<p>Aun no habia el Gobernador Vergara desamparado la campaña, cuando se -presentó á su vista un indio, el cual: “yo soy, le dice, del Guayra, -enviado del capitan Rui Diaz Melgarejo para que ponga en vuestra -noticia que los indios se han amotinado, y que la ciudad de Guayra -se halla en próximo peligro de perecer, si con la mayor brevedad que -sea posible, no llega socorro de gente. Y porque no se ponga duda -en mis palabras, he aquí la carta del capitan Melgarejo.” Dijo, y -descuadernando el arco por la empuñadura, sacó la carta que contenia -en substancia cuanto el mensagero relató de palabra. Como el negocio -era egecutivo, dispuso el Gobernador que Alonso Riquelme pasára al -castigo de los rebeldes. Casi dos años estuvo Riquelme en campaña: pero -consiguió sugetar los amotinados en varios encuentros, y sosegado el -Guayra, coronado de marciales glorias, se restituyó triunfante á la -Asumpcion.</p> - -<p>No mucho despues llegó á la Asumpcion Nuflo de Chaves para conducir -su muger, sus hijos é indios de encomienda que eran mas de dos mil. -Para conciliarse las voluntades tegió una fabulosa narracion de -imaginarias felicidades, y relató el encuentro de las riquísimas -tierras, fecundas en minerales de oro y plata que con tantas ansias -habian buscado. A sus voces se siguió la conmocion de la ciudad. El -Gobernador Vergara, el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el contador Felipe -Cáceres, el factor Pedro Dorantes, muchos principales conquistadores -y gran parte de la nobleza con sus mugeres hijos é indios de -encomienda, resolvieron seguir al conductor Nuflo de Chaves á la nueva -provincia.</p> - -<p>Efectivamente esta multitud, por la mayor parte gravosa y -consumidora de alimentos, emprendió jornada tan dilatada con esperanza -de mejorar fortuna, dividida en dos cuerpos, el uno por agua rio -Paraguay arriba, y otro por la costa, arreglados ambos por las -disposiciones del Gobernador Vergara. Ellas sin duda fueron prudentes -en prevenir los riesgos, providenciar bastimentos, atemperar las -jornadas para tanta multitud, y conducirla felizmente hasta los -primeros términos de la nueva provincia. Entrados en ella, Nuflo de -Chaves; “á mi toca, dice, el mando de la gente y la disposicion de la -jornada: el territorio que pisamos es de mi jurisdiccion, de mí han de -salir las órdenes, y el arreglamiento de la comitiva es propio de mi -autoridad.”</p> - -<p>Inquietóse el Gobernador, tumultuó la comitiva, y de aquí en <span -class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span> adelante la confusion, -el desórden, la infelicidad y desgracia acompañaron esta multitud de -gente. Los unos se apartaban de los otros, y divididos en compañias -tomaban diferentes rumbos, y morian de hambre, ó á manos de enemigos. -Tres mil Itatines, que cautivaron para servirse de ellas, perecieron -de necesidades y malos tratamientos. Los pocos que salvaron las vidas, -fundaron una colonia á 30 leguas de Santa Cruz, á la cual, en memoria -de su amada patria, llamaron <i>el Itatin</i>. El gobernador Vergara salió -peor que todos, porque cayó en manos de Chaves, émulo poderoso, -irreconciliable y cruel; fué remitido preso á la Audiencia, y se le -opusieron ciento y veinte capítulos, parte falsos, parte verdaderos, -unos de mucha, otros de poca consecuencia. Apeló al Consejo, y con su -remision á España vacó el gobierno del Rio de la Plata.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_10"> - <h3 title="§. X. GOBIERNO DE D. FELIPE DE CACERES.">§. X.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. FELIPE DE CACERES.</p> - <p class="subh3c">1566-1572.</p> -</div> - -<p>A la vacante salieron muchos pretendientes, y á todos fué preferido -Juan Ortiz de Zarate, sugeto hacendado y de crecidos méritos en las -revoluciones del Perú: confiriósele el título de Adelantado del Rio -de la Plata, con la condicion de pasar á España para impetrar la -confirmacion. Mientras pasaba al Consejo, substituyó en el gobierno -interino al contador Felipe de Cáceres, sugeto poco hábil para la -substitucion; ruidoso, intrépido, ambicioso y poco morigerado. Con -pretesto de reales intereses, habia inquietado la provincia, y prendido -al Adelantado Alvar Nuñez. Presto le veremos echar en prisiones á su -mismo prelado.</p> - -<p>Por ahora Cáceres solo pensaba en restituirse á la Asumpcion con -sesenta españoles, reliquias de la muchedumbre que salió en seguimiento -de Chaves, el cual quiso acompañar á Cáceres hasta los últimos -términos de su provincia. Pero sus delitos guiaban á este mal hombre -al suplicio merecido. El declinó á la nueva colonia del Itatin, donde -el <span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span> cacique le dió -un macanazo, y dejó muerto al perseguidor de su nacion. Entretanto el -general Cáceres proseguia las jornadas con el pequeño ejército que -convoyaba al ilustre prelado, algunos sacerdotes, y á las mugeres y -niños.</p> - -<p>Pero como las naciones intermedias estaban alborotadas, cada paso -costaba una pelea, y cada pelea una victoria. Los Itatines, los -Payaguas y Guajarapos, en número de diez mil, se opusieron, y mientras -los españoles combatian esforzadamente fatigándose con la tarea de -pelear y matar enemigos, el Ilmo. Prelado con algunos sacerdotes y -religiosos imploraban el auxilio del Cielo. Vencidos los infieles, se -prosiguieron las marchas hasta la Asumpcion, donde entraron el año de -1569, al sexto año despues de salidos. Jornada verdaderamente inútil, -que no produjo mas fruto que la deposicion del gobernador Vergara, la -desgraciada muerte de Nuflo de Chaves y unas infernales centellas que -abrazaron la ciudad, como veremos adelante. Ahora referiremos otras que -encendió la codicia en Guayra.</p> - -<p>Despues que Alonso Riquelme pacificó los indios del Guayra, y se -restituyó á la Asumpcion, el gobernador Francisco Ortiz de Vergara le -nombró teniente de Guayra, y con sagacidad y artificio conservó en paz -y tranquilidad la tierra, siendo libre á los españoles el registro del -país. En las varias salidas que hicieron, dieron con ciertas piedras -cristalinas, puntiadas de variedad de colores semejantes á rubines, -ametistas, jacintos, zafiros y demas preciosidades. Críanse dentro -de cocos de piedra, y cuando la naturaleza está para dar á luz el -prodigioso feto, rompe con fragoso estallido el pedernal, convidando -á los racionales á recoger aquel hermoso conjunto de aparentes -preciosidades. No es frecuente este aborto: pero la antiguedad de los -años, y el abandono de los indios en recogerlas, fué ocasion para que -los castellanos encontráran porcion considerable.</p> - -<p>Con ellas resolvieron caminar á España, pretestando reales -intereses, y requiriendo una y otra vez á Riquelme por la licencia -de irse. Riquelme, mas circunspecto que ellos, y menos crédulo á -estas riquezas imaginárias, respondió que no descuidaria de los -intereses reales, ni olvidaria sus utilidades; pero que seria prudente -determinacion esperar la aprobacion de inteligentes lapidários, y no -deferir tan ciegamente á falaces apariencias. Desagradó tanto á los -guayreños la respuesta, que aprisionaron á Riquelme, y emprendieron -la navegación. Riquelme dió parte á la Asumpcion, y fué despachado -Rui Diaz Melgarejo para cerrar el paso á los fugitivos, y darles el -condigno castigo. En efecto Melgarejo los alcanzó, y con indulgencia -de la pena que merecian los delincuentes, <span class="pagenum" -id="Page_131">[Pg 131]</span> ganó amigos para desterrar al teniente -Riquelme y usurpar para sí el gobierno de Guayra.</p> - -<p>Los sucesos de Tucuman eran semejantes á los del Rio de la Plata: -traiciones, alzamientos y opresiones injustas. Jamas Tucuman admiró -eficacia mas operativa, ni justicia mas arreglada que la del general -Zurita, cuyas proezas gloriosas llegaron á Chile, y pasaron á Lima -á los oidos del Conde de Nieva. Este virey tenia ideado separar á -Tucuman del gobierno de Chile; lo que se proyectó desde el principio -sin mas efecto que proyectarse, y no ejecutarse hasta fines de 1560 ó -principios del siguiente, señalando por gobernador al general Zurita, -primero en la serie de los gobernadores.</p> - -<p>No duró mucho tiempo en el gobierno, porque la ciudad de Londres, -monumento primogénito de su generalato, negada la obediencia á ciertas -órdenes suyas, pretendiendo substraerse de su jurisdiccion, se querelló -á Francisco de Villagra, gobernador de Chile, ofreciéndole obediencia, -si le auxiliaba contra Zurita. Villagra, que deseaba retener en su -dominio á Tucuman, nombró á Gregorio Castañeda capitan de un lucido -trozo de milicia chilena para deponer á Zurita que actualmente entendia -en fundar la ciudad de Nieva en el valle de Jujuí, conocido entonces -con el nombre de Xibixibe. Allí lo buscó Castañeda, y al extender las -manos para exibir los títulos de su independencia, otorgados por el Sr. -Virey, el doloso engañador alargó las suyas, y apellidando la voz del -Rey, con el auxilio de su gente, aprisionó al gran Zurita, Gobernador -de la Nueva Inglaterra, vencedor glorioso de tantos indios, y fundador -ínclito de tantas ciudades, por las cuales poco despues fué paseado -en prisiones. ¡Así la instabilidad de fortuna injustamente abate los -beneméritos, y levanta indignamente á los culpados!</p> - -<p>No fuera pequeña gloria de Castañeda conservar los adelantamientos -de Zurita: pero no supo promover la conquista, ni conservar lo -conquistado. Antes del año se despoblaron las ciudades de Córdoba, -Londres y Cañete, y poco despues la de Nieva. La ciudad de Córdoba -experimentó mas vivamente el furor del Calchaquí. Sustentó con gloria -tres asedios. En el primero, Castañeda rompió felizmente por medio del -enemigo, y metió socorro de gente en la ciudad: el segundo levantaron -los sitiados en una salida que hicieron contra los sitiadores; suceso -en que tuvieron parte las matronas cordobesas, trayendo prisionera á la -hija del cacique Juan Calchaquí; en el tercero, los infieles rompieron -los conductos del agua y redugeron los ciudadanos á extrema miseria.</p> - -<p>Los Cordobeses arbitraron diferentes medios que inutilizó la -proximidad <span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span> y -vigilancia del sitiador, y resolvieron desamparar la ciudad, abriendose -camino por un lado que mediaba entre las dos alas de los sitiadores. -Lográran sin duda su intento al abrigo de la noche, si el importuno -gemido de las criaturas no despertára los Calchaquís para dar sobre -los fugitivos. Todos murieron á sus manos, menos seis con el Maestre -de Campo Hernando Mexia Mirabal, que salieron á la ciudad de Nieva -mensageros de la triste desgracia sucedida en Córdoba, al cuarto año de -su fundacion. Poco despues, de órden de Castañeda se despobló Lóndres -y Cañete, cuyas reliquias por muchos años fueron monumentos de la -desgracia.</p> - -<p>Algunos notan á Castañeda de omiso, creyendo que con la gente -que mandaba pudo no solo mantener en pié las ciudades, sino tambien -humillar el orgullo del soberbio enemigo. Lo que no se puede dudar es, -que sostuvo algunas campañas con felicidad, deshaciendo los ejércitos -del Calchaquí, y reprimiendo su furor. En una ocasion le disputó la -estrechura de un paso con muerte de muchos, empeñando con militar -estratagema al Calchaquí en sostener la batalla en campaña rasa, donde -lo destrozó y obligó á retirarse. Corrió el valle con sus compañias -ligeras, deshaciendo juntas, ocupando al enemigo en sus prevenciones, -y cortándole los pasos. Se apoderó de Silipica, Yocabil, Acapianta y -Deteyem, donde sucedió una cosa particular digna de narracion.</p> - -<p>Los Deteyenses, siguiendo la costumbre de su nacion, escondieron las -mugeres y párvulos, grémio embarazoso en la guerra. Fenecida la toma de -Deteyem, avisaron los corredores que se descubrian señales de enemigo, -que enderezaba la marcha hácia el acampamento español. Pusiéronse -todos en arma, y cuando la tropa estuvo en competente distancia, se -descubrió una multitud de muchachos, que desfilados del lado de las -madres, armados de arco y flecha, caminaban á defender sus padres, que -suponian todavia en la refriega. Fueron recibidos con amor, y se premió -su inocente atrevimiento con algunos donecillos que les sirvieron de -agasajo para la vuelta.</p> - -<p>No obstante estos buenos sucesos, y otros que podia prometerse -de su milicia veterana, resolvió Castañeda desamparar la provincia, -y retirarse á Chile, lleno de confusion y envuelto en tristes -presentimientos. El gobierno de Tucuman, á quien él llamó <i>Nuevo -Extremo</i>, ceñido á sola la ciudad de Santiago del Estero, dejó al -capitan Manuel de Peralta, á quien sucedió en breve Juan Gregorio -Bazan, y á este, el año de 1564, Francisco Aguirre, nombrado por D. -Lope Garcia de Castro, virey del Perú; el cual le entregó una real -cédula de 1563, en que el Señor Felipe II separaba la provincia de -Tucuman del reino de Chile, y la sometia al tribunal de Charcas.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span></p> - -<p>Para promover la conquista, despachó á Chile al teniente Gaspar de -Medina, sugeto recomendable por su valor, fidelidad y servicios en -Chile y Tucuman, para conducir de aquel reino soldados con esperanza de -pingues encomiendas. En efecto Gaspar de Medina juntó alguna milicia -chilena, y con ella, su consorte y sus dos hijos, se restituyó á la -provincia. Con este socorro el gobernador Aguirre metió en Calchaquí -la guerra, destrozó al enemigo y puso yugo de servidumbre al rebelde, -con una ciudad que levantó Diego Villarroel el año de 1565, casi en -derecera del elevadísimo cerro de Anconquija, en llanura deliciosa y -amena. La ciudad se llamó San Miguel, la cual subsistió muchos años en -este sitio, hasta que se hizo necesaria su traslacion, parte porque -muchos nacian lesos en el órgano de la voz, que por acá decimos <i>opas</i>; -parte porque se criaban en la garganta ciertos tumores, que se llaman -cotos, que agravaban sobradamente y dificultaban la respiracion.</p> - -<p>Fundada la ciudad de San Miguel, corrió el Gobernador la provincia, -castigando rebeldes, y obligándoles á la paz é yugo del servicio. -Publicó la jornada de los Comechingones, y paseó las armas victoriosas -hasta su pais. Aquí adquirió noticias de tierras opulentas sitas al -sud-oeste, que se empezaron á llamar Trapalanda, Césares y Patagones. -Tan envejecida es la fábula, cuento antiguo del vulgo, que se renueva -diariamente con fingidas novelas. En otra parte se acrisolará la -materia: porque al presente provocan la atencion los malos efectos -que produjo la narracion de los Comechingones sobre la Trapalanda. El -vulgo militar se inclinó á la conquista de los Césares; Aguirre por no -desamparar la provincia en tiempo que se podian alterar los humores, -resolvió dejar para otra ocasion la jornada de Patagones.</p> - -<p>Aunque la determinacion del Gobernador fuese cuerda y prudente, -indispuso los ánimos de los soldados, fáciles á tumultos y novedades. -Diego Heredia, Juan Berzocana, Holguin y Fuentes, sugetos de mas -resolucion que juicio, prendieron al Gobernador y á sus hijos con -ignominia, deponiendo de sus empleos á los alcaldes, y repartiendo de -su mano el baston de gobierno y las varas de justicia. Con esto el -mando cayó en los principales fautores del motin, los cuales obraban -con despotismo y permitian toda licencia á sus allegados. Al Gobernador -Aguirre, oprimido de prisiones y cargado de autos, despacharon á la -Audiencia de Chuquisaca. A su teniente, Gaspar de Medina, depusieron -del empleo, y confiscaron sus bienes: viéndose en pocos dias á su -familia opulenta en tanta necesidad, que se mantenia de limosnas.</p> - -<p>Para colorear el alzamiento con capa de celo, resolvieron los -amotinados fundar una ciudad en el país de Esteco, así denominado -por un <span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span> cacique, -señor del terreno, al tiempo de la conquista. Era el sitio cómodo, el -terreno pingue y de meollo: el cielo benigno y de aspecto agradable: -las aguas copiosas y saludables: la vecindad poblada de indios para el -beneficio de la tierra, y máquinas para obrages de lana y algodon, que -enriquecieron en un tiempo la ciudad. Creo le fundaria el año de 1567. -Al principio contó solo cuarenta habitadores: pero su buen terreno, -benigno temperamento y bellas calidades, llamaron mucha gente de otras -partes, y la hicieron rica y populosa. Su ostentacion y lujo, segun -dicen, subieron á tal punto, que los caballos cargaban herraduras de -plata.</p> - -<p>Pero, volviendo á los amotinados, ellos apuraban con vejaciones -y malos tratamientos á los leales, y estos tibiamente esperaban el -remedio á la opresion en que gemian inconsolables. No obstante, el -auxilio estaba mas próximo de lo que ellos esperaban: porque Gaspar -de Medina, depuesto ignominiosamente del oficio de teniente, desde -Conso, lugar de su destierro, disponia con nocturnas salidas los ánimos -de los Miguelistas, para sorprender á los rebeldes, aclamando la voz -del Rey. En Santiago tenia la cooperacion de otros gefes realistas, y -cuando el negocio estuvo en buen estado, con algunos fautores, hombres -de valor y resolucion, protegido de las sombras nocturnas, aprisionó -las cabezas del motin, y dándoles breve plazo para componer las cosas -de su alma, les mandó cortar la cabeza. Con el castigo de estos se -humillaron los demas, y los beneméritos fueron repuestos en sus empleos -honoríficos.</p> - -<p>El gobierno interino, de órden de la Audiencia, cayó en manos de -Diego Pacheco, caballero noble, cuerdo y desinteresado. Era natural -de Talavera de la Reyna, y en memoria de su amada pátria, á Esteco -llamó Nuestra Señora de Talavera, poniéndola al amparo y proteccion -de la Soberana Emperatriz de los Cielos. Antes del año tuvo sucesor -en Francisco Aguirre, suelto ya de las prisiones, y libre de los -cargos que le acumularon sus émulos. Pero el génio arrebatado y -poco morigerado de Aguirre escandalizó con reprensibles excesos la -provincia, de la cual envuelto en casos de inquisicion, le veremos -salir, remitido á Lima por D. Pedro Arana.</p> - -<p>A fines de 1569, ó principios del siguiente, murió á manos de -Humaguacas y Puquiles el conquistador Juan Gregorio Bazan. Habia pasado -á Lima para conducir su familia, y estando de vuelta, sobre el rio de -Siancas halló que los enemigos tenian cerrado el paso. A poco rato -Humahuacas y Puquiles cayeron sobre él y su comitiva, con tanto impetu -que apenas le dieron lugar para dar escape á su familia por veredas -ocultas, bajo la direccion de Francisco Congo, esclavo que no tenia -práctica en los caminos. Los infieles mataron á Bazan, Pedraza y otros: -algunos, <span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span> penetrados -de heridas, escaparon y llevaron á Santiago el anuncio de tan lastimosa -tragedia. Los bárbaros Humaguacas, y Puquiles se alzaron con el botin, -adornando su desnudez con ricas preseas en que Bazan traía empleado su -caudal.</p> - -<p>Entretanto la familia del Bazan, falta de práctico conductor, -vagaba en los montes, seguida y perseguida por un trozo de indios, con -tanta tenacidad que cuatro dias contínuos caminó con inmediacion en -su alcance; y mientras ellos lo pasaban con tanto susto, en Santiago -corrian nuevas de la desgracia, llorando los muertos á manos de los -infieles.</p> - -<p>Salió el capitan Bartolomé Valero con una compañía de soldados, y -hallada la familia errante la condujo á Santiago, donde se mitigó el -pesar con el hallazgo de las señoras é hijos, ramas gloriosas en que -hasta hoy se conserva su noble descendencia.</p> - -<p>El Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y el teniente Felipe Cáceres, -vinieron del Perú con recíprocos sentimientos, que casi consumieron -la provincia, dividida en dos facciones de eclesiásticos y seculares, -siguiendo con oposicion encontrada los seculares al Obispo, y los -eclesiásticos al Teniente. Entre estos se señaló un Daroca, autor de -enredos, que abrió camino á exorbitantes insolencias contra el Obispo, -publicando novelas agenas de su proceder é indignas del episcopal -carácter, especialmente un crímen, por el cual decia haber incurrido -en suspension é inhabilidad para las funciones episcopales. Todo halló -aprobacion en el Teniente Cáceres, el cual empezó á explicar su enojo, -prendiendo á Alonso de Segovia, Provisor del Obispado, que cargado de -grillos, aseguró en un calabozo. Mandó publicar á son de cajas que al -Obispo, como alborotador de la ciudad, estrañaba del reino, privado de -las temporalidades, ordenando que ninguno, pena de traidor al Rey, le -diera alimentos. Mandato perentorio, cuya observancia celó con tanta -rigidez, que por que Pedro Esquivel manifestó algun sentimiento, y -socorrió al Obispo, le mandó segar la cabeza en público cadalso.</p> - -<p>Era el Prelado de espirítu manso, apacible y sufrido en los -agravios, llevando los ultrages con egemplar tolerancia. Su vida era -pura, inocente y digna del carácter que tenia impreso en el alma: pero -la malicia en los émulos interpretaba siniestramente sus operaciones -mas santas. Un dia entre otros el celoso prelado rogaba en la catedral -á Dios por su grey alborotada. Súpolo Cáceres, y luego mandó que -ninguno fuera á la iglesia, porque el Obispo se habia retirado á -ella con dañada intencion, y ordenó á su aguacil Ayala que sacára -violentamente á cuantos no obedeciesen de grado. Ayala por lisonjear -al Teniente no reparó en <span class="pagenum" id="Page_136">[Pg -136]</span> violar los respetables claustros de la sacrosanta -inmunidad. El Prelado viendo profanado el templo santo del Señor, cedió -al tiempo, y recogido en su palacio de órden de Cáceres, tapiadas las -puertas y ventanas, fué asegurado con guardas de toda satisfaccion y -confianza.</p> - -<p>Tratado así el Obispo, hizo Cáceres una jornada, rio abajo, -pretextando queria llegar á la boca del Paraná, para ver si se -descubrian indicios de gente de España y socorrer, si la necesidad lo -pidiese, al Adelantado Juan Ortiz de Zarate, en cuyo nombre gobernaba -la provincia. El pretexto era honesto, pero algunos creyeron que -intentó alzarse con el gobierno, cerrando á Zarate el paso por medio -de los indios. Yo no quiero sondar intenciones; pero advierto que los -indios quedaron tan alborotados, que casi acabaron con la armada de -Zarate. Con la ausencia de Cáceres las cosas mudaron de semblante. -Las mugeres, sexo compasivo y devoto, apiadadas de las vejaciones que -santamente toleraba el Obispo, inspiraron á sus consortes afectos de -conmiseracion con su prelado, y aliento para prender al Teniente por -contumaz á los preceptos de la iglesia, transgresor de la inmunidad -eclesiástica, y alborotador de la república.</p> - -<p>Antes que volviera Cáceres, el Obispo habia salido de su -encerramiento, y se habia refugiado en el convento de Nuestra Señora de -la Merced, de donde le vino á él la libertad y la prision del Teniente, -por medio de Fray Francisco Ocampo, religioso del mismo órden; el cual -convocó una noche ciento y cincuenta españoles, en casa del Provisor -Segovia, donde concertó con ellos la prision de Cáceres.</p> - -<p>Al siguiente dia vino Cáceres á la Catedral, y apenas postrado de -rodillas, entraron los ciento y cincuenta españoles, siguiendo á Fray -Francisco de Ocampo que llevaba la delantera, gritando: <i>¡Viva la Fé de -Cristo!</i> y respondiendo todos, <i>¡Viva, viva!</i>, acometieron al Teniente, -lo prendieron en la iglesia, y le pusieron dos pares de grillos y -una gruesa cadena, permitiendo á todo género de gentes befarse de su -persona.</p> - -<p>Con el gobierno se alzó Martin Suarez de Toledo, que tuvo parte en -los referidos alborotos, y la tiene en las disposiciones presentes. -A Cáceres detuvo un año en rigurosas prisiones, y bien asegurado, -determinó enviarlo á España. En su compañía pasó el Obispo, ó como -actor contra los sacrílegos atentados del Teniente, ó para purgarse -de las imposturas que profanas lenguas le acriminaron. Rui Diaz -Melgarejo se juzgó á proposito para conducir seguramente hasta el -Brasil á Cáceres: él habia maculado sus manos con la muerte de un -Sacerdote, pero era á proposito para asegurar al Teniente. Llegaron con -felicidad, primero al puerto de <span class="pagenum" id="Page_137">[Pg -137]</span> Patos, y despues á la villa de San Vicente; donde Cáceres, -con auxilio de los Portugueses, rompió las prisiones, escaló la cárcel, -y se ocultó en lugares poco sospechosos. Pero Melgarejo todo lo -registró, y no desistió hasta encontrarle, y encontrado le remitió al -Consejo.</p> - -<p>No pudo acompañarle el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el cual lleno de -dias y de merecimientos enfermó de muerte en la villa de San Vicente, -de donde con asistencia del Taumaturgo Brasileño, el P. José de -Anchieta, pasó al divino tribunal.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_11"> - <h3 title="§. XI. GOBIERNO D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.">§. XI.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.</p> - <p class="subh3c">1573-1576.</p> -</div> - -<p>Sosegada la Asumpcion con la ausencia de sacrílego agresor, se -atendió á dilatar los términos de la provincia con nuevas colonias. -Juan de Garay era uno de los sugetos de mas fondo que tenia la -gobernacion del Rio de la Plata. Este caballero no se habia mezclado -en los recientes disturbios, su nombre era glorioso por las hazañas -militares y su persona respetable por la madurez, cordura y virtudes: -digno en fin de que se le fiasen ochenta y seis compañeros para fundar -una ciudad hácia la fortaleza de <i>Sancti Espiritus</i>, ó en otro lugar -mas ventajoso.</p> - -<p>Garay se dispuso para la empresa, y entrando al Paraná registró sus -amenas riberas y frecuentes tributarios que le comunican sus aguas: -entre los cuales el Quiloasa, su pechero por la márgen occidental, -llenó mas el ánimo de Garay para plantear, en un llano despejado y -apacible que ofrece, la ciudad á la cual llamó Santa Fé de la Vera -Cruz. En sus contornos habitaban muchos indios, entre los cuales es -memorable una nacion que acostumbraba desollar á los padres difuntos, -aderezando sus pieles para conservar la memoria de sus antepasadas. -Empadronáronse los indios, y se repartieron veinte y cinco mil, con -tanto desinteres del capitan que no admitió preferencia al último de -sus soldados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span></p> - -<p>Pero cuando Garay estaba en pacifica posesion del terreno, y los -indios se habian confederado sínceramente, y al parecer nadie le podia -inquietar ni disputar el derecho á Quiloasa y sus vecindades, á 19 de -Setiembre tocó su gente á arrebato: <i>indios</i>, gritan sobresaltados, -<i>indios vienen</i>. La conjuracion es universal, y ellos son tantos en -número que inundan la campaña cuanto alcanza á descubrir la vista. -Recogíose Garay con solos cuarenta á un bergantin, y ordenó al gaviero -que registrára lo que era, ó podia ser. “Señor, respondió el observador -desde la gavia, la conjuracion es cierta: los indios vienen armados, la -campaña está iluminada de fuegos, señal convocatoria de guerra.”</p> - -<p>Garay con breves palabras, puesto que no sufria dilacion la -vecindad de los indios, encendió los suyos á la pelea, recordándoles -sus proezas, y la debilidad del enemigo que multiplica gentes -para magnificar la gloria de vencerlas. Aun no habia dado fin al -razonamiento cuando el gaviero: “allí, dice, veo uno á caballo que -persigue á los indios.” Suspensos todos con la novedad, gritaron que -mirára bien lo que decia. El gaviero, mas pasmado que todos, empezó -á gritar, que ya descubria seis, fatigando los enemigos y picándoles -la retaguardia. Todos querian subir á la gavia para registrar -personalmente el que imaginaban milagro: pero á pocos lances salieron -de perplexidades con la llegada de los fugitivos que venian publicando -ser españoles.</p> - -<p>Recobróse Garay y su gente del pasmo que causaron los caballeros, -y luego despachó un embajador que agradeciera en su nombre á aquellos -caballeros la oportunidad del socorro en tiempo que tanto lo -necesitaban. Con el embajador vinieron los castellanos, los cuales -certificaron á Garay ser soldados de D. Gerónimo Luis de Cabrera -enviados suyos para señalar puerto en el Rio de la Plata como ya lo -habian ejecutado dos dias antes en el fuerte de Gaboto, agregando -á su jurisdiccion todas las islas del rio. A poco rato D. Gerónimo -Luis de Cabrera, ínclito fundador de Córdoba, se descubrió con lucido -acompañamiento de milicia tucumana.</p> - -<p>Garay le hizo urbano, pero forzado recibimiento, temiendo que se -alzaria con el terreno. Efectivamente, eso queria Cabrera, y con -modales corteses le requirió para que no se opusiera á sus designios. -“Vasallos somos, le dice, de un Monarca, y á un mismo Señor obedecemos. -No es justo convertir contra nosotros las armas que cargamos para -vencer enemigos. Las islas del Paraná y el terreno en que estamos, mias -son, pues acabo de conquistarlas. La ciudad que está en sus cimientos -es de mi jurisdiccion, pues se halla en los límites de mi conquista: su -gobierno y mando de hoy en adelante quedan agregados á la provincia de -Tucuman. <span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span> Y pues fué -vuestro el trabajo de principiarla, sea también la gloria de llevarla -á debida egecucion, pero con el reconocimiento de que la gobernais en -“nombre del Rey y mio”.”</p> - -<p>Garay se hallaba en la sazon con poca gente, y no le era posible -contradecir al glorioso conquistador de Comechingones, liquidando á -fuerza de armas su derecho al asiento de Gaboto, á las islas del Paraná -y á la nueva ciudad de Santa Fé. El disimulo fué necesario y precisa -la condescendencia, admitiendo la tenencia con protestas de fidelidad -y de gobernarla en nombre del Rey y suyo. Satisfecho por ahora Cabrera -tomó la vuelta de Córdoba, que estaba en los principios y necesitaba -el fomento de su actividad para ponerla en estado de defensa contra -el enemigo. Bien conoció Cabrera la poca sinceridad de Garay en su -protesta: esto le movió á despachar á Nuflo de Aguilar para que Garay -le entregára el gobierno de Santa Fé.</p> - -<p>Garay que se hallaba con fuerzas superiores á las de Aguilar, le -respondió que todo aquel territorio pertenecia á los conquistadores del -Rio de la Plata, en cuya pacífica posesion contaban mas de cuarenta -años. Aun no habia dado fin al razonamiento cuando descubrió por el rio -Quiloasa tres canoas comandadas por Yamundú, cacique guaraní, enviado -por el Adelantado Juan Ortiz de Zarate con pliegos para Garay. En -ellos le hacia general del gobierno de la ciudad y su distrito, y le -comunicaba un traslado de cédulas, en que Su Magestad le hacia merced -de todas las ciudades levantadas por cualesquiera capitanes, doscientas -leguas al sud del Rio de la Plata, con términos tan expresos que no -admitian duda. Con esto se volvió Nuflo Aguilar, y los Cordobeses el -siguiente año diputaron procuradores para ventilar en la Audiencia de -Charcas su derecho á Santa Fé. Pero el sapientísimo senado declaró, que -cuando un superior tribunal manda, el inferior obedece.</p> - -<p>Así lo esperó Garay, el cual luego se puso en camino para socorrer -al Adelantado Juan Ortiz de Zarate, que se hallaba en lances mortales. -El habia tendido al viento las velas desde el puerto de San Lucar, -año de 1572, con tres navios, una zabra y un patache. Los infortunios -del mar fueron grandes, y mayores los de tierra. Al siguiente año, de -arribada ganó la isla de Santa Catalina, tan falto de víveres, que de -hambre morian por dia, de cuatro para ocho. Como la calamidad y miseria -eran extremas, saltó en tierra el Adelantado con ochenta soldados para -rescatar víveres entre los Guaranís, dejando por teniente de la armada -á Pablo de Santiago, hombre por extremo justiciero, que egecutó en la -gente de la armada grandes excesos de crueldad.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span></p> - -<p>Cuando el Adelantado volvió de rescatar viveres, halló la isla de -Santa Catalina llena de cadáveres, y que la armada se habia retirado. -Continuó su navegacion en busca de ella al puerto de San Gabriel, -cuyas vecindades estaban destinadas para última calamidad, y ruina -casi total de la armada. Yapican, cacique Charrua, señor de aquella -costa, entretuvo con arte á los españoles, mientras rescataba á -Abuyabá su sobrino, prisionero de guerra del poder de los castellanos, -suscribiendo facilmente á condiciones gravosas, que jamas cumplió por -satisfacer sus deseos de vengaza. Los primeros que experimentaron los -efectos de su indignacion fueron algunos soldados, que saliendo á -forrage, cercados de Charruas, murieron á sus manos: algunos quedaron -prisioneros, entre los cuales un Cristoval Altamirano, noble extremeño, -de quien en otra parte se hará mencion. Dos eludieron el peligro con la -lijereza de los pies, llevando la triste noticia al Adelantado.</p> - -<p>Para castigar al bárbaro Charrua, se destacaron dos compañías de -soldados á cargo de un capitan. Encontrados con el enemigo tiñeron en -su sangre la campaña; pero fatigados de vencer, murieron á lado de sus -víctimas.</p> - -<p>No hubo en adelante quien resistiera á Zarate, que siguió su camino -con gran tranquilidad. Uno de sus soldados por nombre Carballo, se -internó solo á los montes, y se encontró con Yandubayú, cacique -guaraní y valeroso, que galanteaba á Liropeya, india sobre hermosa, -discreta. Carballo no quizo malograr el encuentro, sin adquirir gloria -de esforzado, y tiró un bote de lanza á Yandubayú, el cual divertió -el golpe, y cogiendo el brazo de Carballo, intentó quitarsela. La -contienda fué reñida y ruidosa, y tanto que Liropeya oyó el combate, y -salió de su chozuela para dispartir los combatientes. Carballo revolvió -curiosamente los ojos á la india, y prendado de ella, por ser único -pretendiente, mató á Yandubayú en presencia de su querida.</p> - -<p>Era este lance muy sensible para un corazon amante. La india se -desmayó: pero recobrada, con tristes lágrimas rogó á Carballo no dejára -sin enterrar el cadáver. Como Carballo ya la amaba, le manifestó -condescendencia, lisonjeándola con agradables oficios para ganarle -la voluntad. Pero desceñida la espada para abrir el hoyo, la tomó -Liropeya, y recostándose sobre la punta: “¡Abre, le dice, para los dos -sepultura, y cubre á Lyropeya con la tierra que oculta á Yandubayú!” -Dijo, y echandose con todo el peso de su cuerpo sobre la espada, finó -victima de su amor desciado.</p> - -<p>Pasó Garay en demanda del Adelantado á la isla de Martin Garcia, y -<span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span> porque el sitio no -se tuvo á propósito para el establecimiento de ciudad, se acordó fundar -sobre San Salvador, y que Melgarejo y Garay lleváran por delante las -mugeres y niños. Los dos capitanes subieron Rio de la Plata arriba, y -despartidos de una tormenta, Melgarejo libró con felicidad, y Garay -casi pereció náufrago con toda su gente. Al fin ganó tierra, y entró -en mayor peligro: porque Yapican con su ejército, repartido en siete -escuadrones, se descubrió que caminaba hácia los náufragos españoles. -A los cuales Garay: “Amigos, dice, aquí no resta otra cosa que morir ó -vencer: peleemos con valor y la victoria esperemos de Dios.” Y llamando -en su ayuda al glorioso Santiago, cerró con el enemigo, y rompió el -primer escuadron que contaría setecientos Charruas. La caballería (doce -eran los caballos) rompió los demas escuadrones, con mucho destrozo de -infieles.</p> - -<p>El valeroso Antonio Leiva, y el bravo Menialvo se estrecharon con -Abuyabá y Tabobá, jóvenes intrépidos y de grandes fuerzas. Abuyabá -después de recibir un fuerte golpe, se aferró á la lanza de Leiva con -tanta porfia y tenacidad que temió perderla su dueño. Acudió al socorro -Menialvo, y metiéndole hasta el corazon la espada, lo derribó muerto á -sus pies. Leiva trabó el naso á Tabobá que venia á arrojarse sobre él, -y le traspasó el vientre, cayendo hierto cadáver en el suelo. Quizo -Yapican vengar la muerte de sus dos mas esforzados capitanes; pero le -previno Menialvo con un golpe de lanza que le privó de la vida.</p> - -<p>Añahualpo, indio agigantado y de fuerza á correspondencia, se -estrelló con Juan Vizcaino, y este de un golpe postró aquel gigante en -el suelo. Sobrevino á la venganza Yandianoca, indio de fama y estimado -por sus hazañas; pero Vizcaino le preocupó con la lanza. Todos obraron -prodígios de valentía.</p> - -<p>Al siguiente dia se juntó Garay á Melgarejo sobre el rio de San -Salvador, y mientras Garay levantaba barracas de fagína y tierra -contra las invasiones del enemigo, partió Melgarejo á transportar -al Adelantado con su gente. Venido Zarate, principió una ciudad que -intituló San Salvador, sobre la embocadura del rio de este nombre: la -cual se despobló por las invasiones de los Charruas, en 1576. Era el -Adelantado sugeto caprichoso, enemigo de admitir consejo, y de poca -disposicion en tomar á tiempo las providencias necesarias para mantener -una ciudad que vivia á merced de amigos inconstantes: con lo cual á -todos se hizo aborrecible, y solo halló sequito en algunos confidentes -que se prometian mejora de fortuna con el oficio de adulones.</p> - -<p>De San Salvador pasó el Adelantado á la Asumpcion, donde -malquistado <span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span> con -los conquistadores, se apoderó en tanto grado de él la tristeza, -considerándose odiado de todos, que derramándose el humor melancólico -por todo el cuerpo, murió á los pocos meses en el año de 1575. El -Adelantazgo del Rio de la Plata transfirió en una hija que tenia en -Chuquisaca, llamada D.ª Juana Ortiz de Zarate, dejándole por tutor -á Juan de Garay. Con el gobierno interino quedó Diego Mendieta, -sobrino suyo; jóven bullicioso, de procederes indecorosos y costumbres -perdidas: tan desenvuelto en lascivias, como impio en tiranias. No son -para relatarse los estravios de este hombre: llámelo quien quisiere -un Neron por lo cruel, y un Heliogábalo por lo deshonesto:—aborto de -los que rara vez produce la naturaleza para escándalo de los mortales. -En poco tiempo llenó siglos de maldad, y preso por los Santafecinos, -y despachado á la corte, arribó al Mbiaza, donde muerto por los -naturales, fué enterrado en sus vientres.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_12"> - <h3 title="§. XII. GOBIERNO DE D. JUAN DE GARAY.">§. XII.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN DE GARAY.</p> - <p class="subh3c">1576-1584.</p> -</div> - -<p>Mientras que Mendieta era remitido á la corte, llegó Juan de Garay -de Chuquisaca, á donde habia caminado por dependencias de D.ª Juana -Ortiz de Zarate, á la cual casó con el licenciado Juan Torres de Vera -y Aragon, Oidor de aquella real Audiencia, en quien recayó el gobierno -de la provincia, y título de Adelantado. El primer egercicio de su -empleo fué nombrar á Garay teniente del Rio de la Plata, y despacharle -con brevedad para continuar la conquista, y levantar poblaciones para -enfrenar los infieles. Fué Garay recibido al gobierno con universal -aplauso, especialmente cuando le admiraron tan solícito de los -progresos de la provincia, que luego señaló á Melgarejo para levantar -una poblacion en Guayra, en un sitio que tenia fama de opulento.</p> - -<p>Melgarejo la planteó á dos leguas al oriente del Paraná, y la -<span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span> llamó Villa Rica -del Espíritu Santo: y porque la pobreza del sitio se correspondia al -esplendor del nombre, la trasladó poco despues sobre el Huybay, cerca -de la embocadura del Curumbatay. El P. Maciel de Lorenzana asegura que -tenia en sus vecindades trescientos mil indios, de los cuales, añade, -que por los años de 1622 no se conservaba la sexta parte. Pero número -tan excesivo hizo poca resistencia y fácilmente ofreció vasallage y -tributo al capitan Melgarejo. Mientras él daba ser á la villa, Garay -concluyó felizmente una accion gloriosa en las vecindades de la -Asumpcion.</p> - -<p>Obera, cacique ofuscado con el lustre de su nombre que significa -<i>resplandor</i>, se preconizaba entre los suyos deidad, y profanaba los -sagrados misterios, atribuyéndose el oficio de Redentor de la nacion -guaraní, cuya salvacion y libertad habia de obrar, llamando en su ayuda -á los rayos del cielo, confundiendo los elementos y provocando todas -las criaturas para el exterminio del español. Añadia que se habia dado -por coadyutor en el empleo á Guizaro, hijo suyo, con potestad suprema -sobre rayos, pestes, inundaciones y plagas; y especialmente sobre un -cometa que se descubrió esos dias, y lo tenia reservado para su tiempo. -Se hacia tributar adoraciones y quemar inciensos, sirviéndose en los -profanos ministerios de sacerdotisas, con las cuales tenia comercio -escandaloso, solazándose en bailes y cantares, persuadiendo á todos que -la puerta para merecer su gracia era la desenvoltura.</p> - -<p>Obera dijo tales cosas, y prometió á los suyos con tanta certeza la -victoria, que los indios vecinos á la Asumpcion, los del rio Paraguay -arriba y los del Paraná se conjuraron contra el español. Súpolo Juan -de Garay, y despachando aviso á Guayra y Villa Rica para prevenir sus -pueblos á la defensa, salió con ciento y treinta valerosos soldados á -cortar el socorro que del Paraguay arriba podia venirle al enemigo, -sentando sus reales sobre el nacimiento del Ipané. A breve rato se -descubrieron Pitum y Corazí, llenos de orgullo y arrogancia, enviados -de su cacique, para dar muestra del valor guaraní, peleando cuerpo á -cuerpo con dos del egército español. Venian desnudos, trayendo dardos -en las manos: arma que se compone de un palo largo, cuyo remate es en -punta que suple bastantemente la falta de mojarras. Es arma arrojadiza, -y algunas naciones acostumbran cobrarla con un cordel que atan hácia -la empuñadura, y la manejan á diestra y siniestra sobre el juego del -brazo, despidiéndola con tanto impulso, que á veces traspasa de parte á -parte el ginete, y le cose contra el arzon de la silla.</p> - -<p>Presentados Pitum y Corazí delante del ejército español, Juan -Fernandez Enciso y Espeluca, valerosos soldados con espada y rodela, -<span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span> salieron al -encuentro. Pitum acometió con denuedo á Enciso, jugando con destreza -el dardo: rompió por diversas partes la rodela de Enciso, á quien -fatigaba con su ligereza, llamando á todas partes el cuidado de -repararse. Enciso le cogió el dardo y le hizo pedazos, cuando Pitum -trataba prevenir á su antagonista en la misma accion de romperle el -dardo. Enciso le tiró á la cabeza un golpe, y errándole, con venturoso -acierto le segó un brazo. Corazí entretanto de un bote de dardo derribó -á Espeluca: pero estrivando este sobre las rodillas, le cortó de un -tajo la megilla. El bárbaro resistió con valor, hasta que viendo huir á -Pitum, le acompañó en la fuga, y llegados á los suyos, publicaron que -los españoles eran invencibles.</p> - -<p>Al siguiente dia se encaminó Garay al Yaguarí, y sugetó cuatro -pueblos, pasando á sangre y fuego cuanto halló en ellos. Entretanto -Guizaro, que era el general de Obera, se atrincheró sobre el Ipané, -esperando que el Cielo arrojaria rayos contra los españoles.</p> - -<p>Trabóse entre los dos campos una muy reñida batalla, que decidió -brevemente Juan Fernandez Enciso, el cual acertó con tanta fortuna el -arcabuz á Guizaro, que metiéndole por la frente la bala, lo derribó en -el suelo, postrando con su muerte las esperanzas del enemigo.</p> - -<p>Yaguatatí salió á vengar la muerte de Guizaro, y entró por el campo -español hiriendo algunos: pero fatigado de Martin Valderrama y Juan -Osuna, se metió el dardo por el pecho, homicida de sí mismo. Siguióse -el alcance se destruyeron algunas compañías, é hicieron algunos -prisioneros, y entre ellos el sumo sacerdote de Obera, que ocupaba sus -infames manos en llevar el santo madero de la cruz, insignia de nuestra -redencion con que Obera prometió libertar la nacion guaraní. No se -pudo coger á Obera, pero se consiguió hacer memorable el año de 1578 y -principios de 79 con una victoria, que ensalzó las armas españolas y -desengañó á los Guaranis.</p> - -<p>Los excesos de Aguirre gobernador del Tucuman eran exorbitantes, y -pedian remedio egecutivo. No conserva el tiempo las particularidades de -sus extravios: pero en términos universales tiene memoria de atentados -escandalosos que debian atajarse prontamente. Esa comision fió el virey -de Lima á D. Pedro Arana, caballero autorizado por su cristiandad y -prudencia. El inquirió sobre los delitos de Aguirre, y hallando que no -eran voces sin fundamento, aprisionó al delincuente, y preso lo llevó -á Lima, ciudad de los Reyes. Casi tres años corrieron en liquidar -su causa: tiempo verdaderamente prolongado <span class="pagenum" -id="Page_145">[Pg 145]</span> para correr plaza de culpado, pero breve -para ser absuelto de los graves delitos que se le imputaban.</p> - -<p>Con el gobierno interino quedó Nicolas Carrizo, antiguo -conquistador, y aunque no adelantó los términos de la provincia con -nuevas conquistas, conservó en tranquilidad los ánimos bulliciosos de -los conquistadores. Por Julio de 1572, entró en la provincia con título -de gobernador D. Gerónimo Luis de Cabrera, caballero sevillano, el cual -juntaba un agregado singular de calidades tan sobresalientes que acaso -la América no se podria gloriar de otro que le igualára. Nobleza que -le emparentaba con las principales casas de España, valor, fidelidad, -discrecion y prudencia, sobre un fondo sólido de costumbres arregladas -y cristianas. Habia conquistado á Pisco, Ica y la Nasca, fundado con -su caudal la ciudad de Santiago de Valverde en el valle de Ica; y -egercitado noblemente el oficio de Corregidor y Justicia mayor en la -provincia de Charcas, y villa imperial de Potosí.</p> - -<p>En su compañia vinieron algunos caballeros de distincion, D. -Lorenzo Suarez de Figueroa de la casa de Feria, gobernador despues -de Santa Cruz de la Sierra; Tristan de Tejeda, célebre por la -entrada al Marañon en compañia de Juan Salinas, y mucho mas por la -entrada al descubrimiento del Dorado, Barbacoas v Amazonas: Gerónimo -Bustamante, que habia ocupado puestos honoríficos en el Perú, de -quien son ramos los Arballos de esta provincia, con otros nobles -caballeros distinguidos por sus méritos y servicios en utilidad de la -monarquia.</p> - -<p>El nuevo Gobernador se aplicó con desvelo al establecimiento de las -ciudades que necesitaban reparo; y puso la mira en el territorio de los -Comechingones, cuna destinada de generacion en generacion, hasta el dia -de hoy, para sus legítimos descendientes. Antes de cumplido el año, -puso en egecucion su idea, sacando de Talavera, San Miguel y Santiago -cien soldados, y con ellos sin memorable suceso llegó á un sitio que se -llamaba Quisquizacat, al sur del río Zuquia, conocido al presente con -el nombre de Pucará, al oriente de la sierra, y en él planteó la nueva -poblacion, en seis de Julio de 1573, y la llamó Córdoba la Llana, y á -la provincia denominó la Nueva Andalucía.</p> - -<p>La ciudad está en bajo, goza temperamento saludable y hermoso -cielo. Destemplan su benignidad los sures y nortes que la combaten, -alterando tanto la atmósfera, que de una hora para otra se observan -<span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span> las dos estaciones -de invierno y verano. Cércanla por la banda del poniente altas -serranias, que enlazan por el sud y norte con las cordilleras chilena y -peruana.</p> - -<p>Despues de levantado un fuerte para presidiar la nueva ciudad, -pasó al descubrimiento del Rio de la Plata, y tuvo el encuentro con -Garay que referimos en parte: pretendiendo inútilmente adjudicar á -su distrito el asiento de Gaboto y Corinda, que al presente se dice -Coronda, con las islas del Paraná y tierras adyacentes. Tomó la -vuelta por el camino de la sierra, habitacion de los Comechingones: -los sugetó, y estableció poblaciones en Talamochita, hoy Calamochita, -Charavá, Izacate y Quilloamirá. Segun algunos, en la sierra y valles -intermedios llegó el padron á sesenta mil: de los cuales algunas -parcialidades se destinaron para las obras públicas de edificios, -acequias y beneficios de huertas, que antiguamente hermoseaban la -llanura del valle, jardin entonces delicioso, y en nuestros tiempos -tristísimo erial.</p> - -<p>Fomentando la ciudad de Córdoba, se hallaba Cabrera con pensamientos -de reedificar la de Nieva en el valle de Xibixibe, cuando le vino -sucesor en Gonzalo Abreu Figueroa, caballero sevillano electo -gobernador el año de 1570. No sabemos la causa de su demora, pero sí -que llegó prevenido contra su glorioso antecesor, y desde luego trató -de prenderle. Variamente se discurre sobre el orígen de los disgustos -de Abreu con Cabrera: intervienen en este punto las confusiones -históricas que ordinariamente exageran las cuestiones odiosas. Los -fautores de Abreu echan la culpa á Cabrera: los protectores de este -liquidan con mejores fundamentos sus procederes. Mas á mí ver el orígen -de las prevenciones de Abreu está claro, y es como se sigue.</p> - -<p>Dos reales Oidores de la Audiencia de Chuquisaca, ministros que -debieran ser de fidelidad á su monarca, maquinaban deservicios á -la corona. Era la egecucion de sus ideas dificil, y necesitaba el -poderoso brazo de Cabrera para allanar las dificultades, y la sombra -de su autoridad para cobijarse. Tentaron con mensageros y cartas su -fidelidad, y como Cabrera era fidelísimo al Rey, les afeó sus intentos -con tal entereza y constancia, que no solo quedaron persuadidos que -jamas consentiría con ellos, sino recelosos que descubriria sus -pensamientos, y no pudiendo hacerle cómplice en la egecucion, le -temieron por sabedor de sus consejos.</p> - -<p>Con estos temores y sobresaltos se hallaban cuando Gonzalo Abreu -atravesó por Chuquisaca para Tucuman. Trataron de ganarle <span -class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span> la voluntad, y ganada, -le inspiraron tales especies contra Cabrera que resolvió anonadarle. -Entró Abreu en Chuquisaca, ejemplar de rectitud y prudencia, y salió -monstruo de tiranía y crueldades. Nadie diría que este caballero era el -que Felipe II proveyó al gobierno de Tucuman. Entró en la provincia con -aparatos de guerra, publicando que estaba alzada por el mal gobierno de -Cabrera, y que al bien público convenía quitar de delante aquel traidor -al rey y perturbador de la provincia. Es increíble la presteza con que -aceleró Abreu las marchas para sorprender inopinadamente á Cabrera -en Córdoba. Se hizo dueño de los caminos, y adelantó corredores para -cortar el paso á los mensageros. Avanzó él mismo tanto en las jornadas -y con tanto secreto, que entonces supo Cabrera la venida de Abreu -cuando le vió en Córdoba, y se halló en prisiones. Al tercer dia lo -despachó preso á Santiago, y substanciado maliciosamente la causa, fué -muerto por traidor, mejor diré, por traidores al rey. Unos dicen que le -mandó dar garrote en un poste de su cama, otros que le hizo degollar: -pues de cualquiera manera que haya sucedido, su muerte fué sentida en -la provincia, especialmente en Córdoba que siempre le miró como padre y -fundador, y se honra con la nobleza de su prosapia que se conserva en -sus descendientes.</p> - -<p>No se sabe con que fundamento D. Fernando Pizarro y Orellana, en -su tomo de Varones Ilustres del Nuevo Mundo, descubrió causa que -justificára la muerte de D. Gerónimo Cabrera. Pero á este autor hace -atropellar con la verdad el empeño de purgar á Gonzalo Pizarro de la -nota de traidor: defendiendo la inocencia de este con la traicion que -acumula á aquel, cuya fidelidad testifican antiguos instrumentos y -escritores. El libro de la fundacion de Córdoba del año de 1574 habla -honorificamente de su fundador, en un informe que hace al Sr. Felipe -II sobre los méritos, fidelidad y servicios de D. Gerónimo Luis de -Cabrera.</p> - -<p>El P. Juan Pastor, diligentísimo en averiguar antiguedades, -informándose verbalmente de testigos fidedignos, descubrió mucha -malignidad en Abreu, y constante fidelidad en Cabrera. Y lo que es mas, -el Sr. Felipe II, registradas las originales cartas de loa oidores, -que presentó D.ª Luisa Mariel de los Rios, su nobilísima consorte, -declaró la inocencia de D. Gerónimo, castigando con merecida pena á los -Oidores.</p> - -<p>No se estrelló solamente Abreu con su antecesor Cabrera, se -malquistó tambien con los principales, tratándoles con desaire y -modales poco dignos de sus méritos y servicios. A muchos puso á -cuestion <span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span> de -tormento, con tanto rigor y tiranía, que antes querian morir que -experimentar su impía crueldad. Dió en acompañarse con díscolos, -sugetos de ningunas obligaciones, hombres sin Dios ni conciencia, que -solo son á propósito para conmover los humores de la república. En -manos de estos puso el gobierno de la provincia; y como ellos eran -perdidos, le perdieron á él y á Tucuman, que se vió en angustias de -muerte.</p> - -<p>Córdoba, monumento honorífico de su antecesor, cuya memoria es -gloriosa en la provincia, se vió próxima á fatal disolucion. Y aunque -en manos del médico estaba sanarla, reanimando los espirítus de los -primeros pobladores, que con varios pretextos extraia para otras -partes, solo atendia á debilitar mas su vigor con nuevas extracciones. -Pero la defendió con fortuna y valor el ínclito Tristan de Tejeda. Mas -fatales consecuencias experimentó la ciudad de Nieva que principiaba -el capitan Pedro Zarate, al cual ordenó Abreu que saliera con gente -á catear las minas de Linlin en el valle de Calchaquí, prometiéndole -entrar á partir las ganancias. Escusóse Zarate con razones aparentes, -pero insistiendo el Gobernador en llamarle para Santiago, obedeció, -dejando pocos presidiarios para reparo de la nueva poblacion: sobre la -cual dieron los bárbaros, y á todos mataron, menos tres ó cuatro que -eludieron el peligro con la fuga.</p> - -<p>Dícese que Abreu llevaba pesadamente la fundacion de esta ciudad, -porque estando en el paso del Perú, facilitaba el tránsito á los -informes que se podían remitir contra él al Virey y la Audiencia. -Efectivamente, por sus confidentes preocupó los caminos y embarazó -el comercio epistolar. Al paso que temia el juzgado de tribunales -superiores, publicaba privilegio de excepcion, que le sustraia de la -autoridad del Virey y de la Audiencia, por ser electo Gobernador por el -Rey. Esto mismo pregonaba su Maestre de Campo, Sebastian Perez, hombre -de ínfima suerte, arrogante y presumido, el cual repetia con aire: que -en causas del Gobernador solo el Rey entendia, y no los tribunales -inferiores. Un dia dijo: “si algun oidor llega por acá, y V. S. me dá -dos dedos de papel, saldré al camino, y lo arrimaré á un palo; y esté -cierto V. S. que gobernará la provincia á pesar de la Audiencia; por -ser Gobernador nombrado por el Rey.”</p> - -<p>Estas eran las cantinelas que repetian con desenvoltura sus aliados, -los cuales impunemente se arrojaban á toda iniquidad, cobijados -de sombra tan maligna. Los eclesiásticos y algunos religiosos se -ausentaron de la provincia. Muchos nobles y celosos pobladores se -refugíaron al Perú, ó salieron á sus alquerias, temiendo la íra<span -class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span> vengadora del furioso -Gobernador. El mando y gobierno recayó en los fautores de Abreu, -haciendo escala para el ascenso, del arrojo y temeridad. Las ciudades -se hallaban sin guarnicion: los indios se alzaban por momentos; todo -conspiraba á la ruina de la provincia, y mas que todos, el mismo -Gobernador, con el descubrimiento que intentó de la Trapalanda.</p> - -<p>Trapalanda es provincia al parecer imaginaria, situada hácia el -estrecho de Magallanes, ó por lo menos en la region magallánica, en -cuyos términos ponen algunos la <i>ciudad</i> ó <i>ciudades de Césares</i>, por -otro nombre Patagones. Desde el principio esta fábula tomó cuerpo, -á pesar de hombres juiciosos, y se divulgaron particularidades -que caracterizaban plausiblemente la nacion. Hacíanlos cristianos -de profesion, con iglesias y baptisterios, imitadores de nuestras -ceremonias y costumbres.</p> - -<p>Hácia los últimos años del siglo pasado se confirmó con la narracion -de uno que decia haber estado en la ciudad de los Césares, hablado -y comunicado con ellos. Hacia galana descripcion de la ciudad, y la -pintaba hermosa como Sevilla, opulenta en plata, oro, pedrerias y -otras preciosidades estimables. Los habitadores en color y modales -imitaban á los europeos, de quienes procedian. El autor tuvo la fortuna -de hablarles, pero con tanta desgracia suya, que solo entendió estas -cláusulas: <i>Nos Dios tener</i>, <i>Papa querer</i>, <i>Rey saber</i>: Palabras -fueron estas que llenaron estas provincias; que se oyeron en los reales -estrados, en el reinado del Sr. Carlos II, y que dieron motivo para -algunas cédulas.</p> - -<p>Los eruditos en historias discurren que serian descendientes de los -españoles, que naufragaron en el Estrecho, de la Armada de D. Gutierrez -Caravajal, obispo de Placencia. Una pieza, que ó por su antiguedad -ó por rara conservan los herederos de D. Gerónimo Luis de Cabrera, -confirma este sentir. Ella es un testimonio de Pedro Oviedo y Antonio -Cobo, marineros del navio náufrago de dicha Armada, moradores algun -tiempo de la ciudad de los Césares, pero fugitivos de ella por no sé -qué delito. Parece que la curiosidad no puede desear comprobacion mas -auténtica de sus discursos. Hay quien oyó las campanas: hay quien -comunicó y vió á los Césares: hay finalmente quien asistió á la -fundacion de la ciudad y habitó muchos años en ella.</p> - -<p>No obstante esto, hay mucho que dudar y examinar. El rumor, primero -en las historias índicas, que corrió entre los soldados de Aguirre, -<span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span> desmereció la -aprobacion de su capitan, el cual tuvo el mayor incentivo de gloria -que hombre cualquiera: pues cuando los mas capitanes se podian gloriar -de conquistadores de indios, él podia gloriarse de conquistador de -Césares. Este motivo, á la verdad poderoso, no le estimuló á la -conquista, desengañado con la incompatibilidad de circunstancias -que se discurrian para hacer creible la historia. Estos Césares -desde el principio se publicaron por náufragos de la armada de D. -Gutierrez de Caravajal, y en poco mas de veinte años que corrieron -desde el naufragio hasta la entrada de Aguirre á los Comechingones, -les crecieron tanto los pies, que desde entonces se llamaron -<i>Patagones</i>.</p> - -<p>A proporcion fué grande su fortuna. Césares eran en el nombre, -y Césares los describian en magnificencia, soberanía y riquezas: -levantados de la mayor desgracia á la mayor opulencia y felicidad -que pudo idear la fantasía mas alegre. La significacion que se daba -al nombre Trapalanda no ha llegado á mi noticia: pero es creible que -se conformaria con la de Césares y Patagones. Esta esplicacion de -nombres, habida por señas de los Comechingones, fué de tan poca solidez -para Aguirre, que no se sintió movido á emprender la conquista: su -milicia lo llevó pesadamente, ó fingió que lo llevaba por antiguos -sentimientos con él, y para vengarse de su capitan, le aprisionaron -ignominiosamente, coloreando la accion con el motivo de haber malogrado -una conquista que felicitaría la provincia.</p> - -<p>A este fin se ponderaban mucho, y explicaban galanamente los -nombres, de Césares, Patagones y Trapalandistas, y como trascendian la -causa de Aguirre, pasaron con el reo á la audiencia de Chuquisaca. No -extrañó el integerrimo tribunal ver en prisiones al general tucumano, -sino lo peregrino de la causa y la rara novedad de tantos nombres. No -obstante el real senado descubrió poco fondo en las ponderaciones de -los autores, y calificó prudente la resolucion de Aguirre.</p> - -<p>Entretanto la voz del vulgo tomó alas, y de unos años en otros se -dilató la fama con novedad de sucesos. Decíase que se habian oido -campanas, y conjeturaron que eran de los Césares, que los Césares -tenian iglesias, que las iglesias tenian torres, que las torres tenian -campanas, y que las campanas se tenian para recoger el pueblo á los -sagrados misterios. Raro complexo de predicciones para unos profetas, -que hallándose en las vecindades de los Césares, no pudieron atinar con -su morada.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span></p> - -<p>Mas afortunado fué el que en el reynado de Carlos II estuvo en -Trapalanda: habló y comunicó con los Césares, y para hacer creible la -narracion, historió prolijamente las circunstancias de su arribo. A los -diez y seis años de su edad navegaba hácia el Estrecho de Magallanes -en una armada holandesa, la cual ancoró en un rio para llenar de agua -las vasijas. Nuestro jóven con algunos compañeros se internó tierra -adentro á coger palmitos, y tuvo la desgracia de ser sorprendido por -cuatro mil indios que discurrian por allí. En la desgracia de su -cautiverio consistió la felicidad de pasar á los Césares, á los cuales -fué presentado, y ellos agasajaron al huesped, reconociendo en él un -vivo retrato de sus ascendientes. Bien es creible que los Césares le -retuvieran consigo. Mas no sucedió así, porque le dejaron ir con guias -de la ciudad á la ribera, donde todavia ancoraba la armada.</p> - -<p>La relacion está circunstanciada de particularidades reparables. -Los pocos años del historiador: la casualidad de internarse á -recoger palmitos en el terreno que pocos años hace se ha reconocido -infructifero: el acaso de ser cautivado y ser presentado á los Césares, -cuyo principal desvelo, segun algunas relaciones, es no permitir acceso -de extrangeros á la isla, ni comunicar con nacion alguna: el haber sido -llevado desde los cincuenta y un grados, hasta los cuarenta y dos, en -que situan la ciudad de los Césares, y vuelto á encontrar á la armada -demorada tanto tiempo en corrientes tan impetuosas. Circunstancias á -primera faz increibles, dignas de la crítica moderna. Ni tiene mas -fuerza la relacion de Oviedo y Cobo, marineros: injiérense en ellas -falsedades contra la fé de las historias; y es verosimil que la -fingió algun ocioso, y para hacer creible la novela, se la atribuyó á -los dos marineros fugitivos de la ciudad de los Césares, publicando -que la habia hallado entre los papeles del licenciado Altamirano ya -difunto. Mas es digno de repararse que los sobre dichos Oviedo y Cobo -vivieron algunos años en la Concepcion de Chile en casa del licenciado -Altamirano, como consta de dicha relacion: mientras vivieron, se guardó -silencio tan profundo que no se divulgó la menor noticia en el reyno -de Chile, ni al licenciado Altamirano se le cayó palabra de cosa tan -memorable. Esperóse á que murieran los tres para hacer hablar, á los -unos por relaciones archivadas, y manifestar el otro el tesoro de -noticias que ocultaba entre sus papeles.</p> - -<p>Convencidos los fundamentos opuestos, añadimos recientes noticias. -El bolson de tierra que forman el Cabo de las Vírgenes y Valdivia, -Cabo Blanco y reyno de Chile, está muy trasegado de los Puelches, -Peguenches, Pampas y Tehuelchos: con los cuales no han omitido <span -class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span> diligencia los misioneros -jesuitas de los Pampas para introducir la fé á los Césares. Pero sus -diligencias no han producido otro efecto que persuadirse, se hallan -falsedades entronizadas sin oposicion en el sólio de la verdad. El -Padre Matias Estrovel, operario infatigable en la viña del Señor, y -misionero de los Pampas, en carta de 20 de Noviembre de 1742 dice: -<i>de la nacion de los Césares no he podido averiguar cosa alguna</i>. Lo -mismo insinuan otros misioneros, y así me persuado, que Césares tan -circunstanciados son entes imaginarios, que hizo existentes el vulgo -con ficciones y novelas.</p> - -<p>Como la noticia de los Césares tuvo orígen entre la milicia tucumana -que se inclinó desde el principio á la conquista, concurrió gustosa -al llamamiento del gobernador Abreu que la convocó para la jornada de -Trapalanda. Hallábase ya el ejercito en el acampamento de Monogasta, -cuando le llegó noticia que los indios de los llanos y sierras de -Calchaquí, levantados por Gualan, tenian cercada la ciudad de San -Miguel, y fatigaban con asaltos á los sitiados. Entonces Abreu abrió -los ojos para conocer el peligro de la provincia, y desistiendo de la -jornada envió socorro para levantar el cerco.</p> - -<p>Cuando llegó este, el capitan Gaspar de Medina habia librado -la ciudad. Porque rota por el enemigo la palizada que reparaba la -poblacion, y pegado fuego de noche á las casas pajizas, despertó -Medina, y con nueve que se le juntaron mató muchos enemigos con su -caudillo Gualan, y á los demas puso en fuga.</p> - -<p>En otras ciudades se experimentaban peligros semejantes por el mal -gobierno de Abreu, porque cuando está débil la cabeza se debilitan y -arruinan los demas miembros.</p> - -<p>Por este tiempo se erigió el obispado del Tucuman. Algunos lo -adelantan sin fundamento al año de 1570. Verdad es que fueron provistos -para Tucuman el Ilmo. D. Fr. Gerónimo Villacarrillo y D. Fr. Gerónimo -Albornoz, ambos comisarios generales de la religion seráfica; pero -prevenidos de la muerte, fallecieron antes de erigir el obispado. -El Ilmo. Fray Francisco de Victoria, lustre singular del órden de -Predicadores, hijo de la provincia de Lima, varon piadosísimo, y de -singular devocion como le llama San Pio Quinto, procurador en Corte -por las provincias de Indias por eleccion de Gregorio XIII, erigió el -obispado de Tucuman. No consta el año de la ereccion; pero ciertamente -no fué anterior al año de 1578, y me persuado <span class="pagenum" -id="Page_153">[Pg 153]</span> que fué en 1579, pues la cédula de merced -se expedió á 28 de Diciembre de 1578.</p> - -<p>Luego que el capitan Juan de Garay destrozó el egército de Obera, -sobre el Ipané, con muerte de Guizaro, se restituyó triunfante á la -Asumpcion, cargado de prisioneros, único despojo de la victoria. Era -ya el año de 1579, y en el siguiente de 80 señaló á Rui Diaz Melgarejo -con sesenta soldados para levantar una colonia en el territorio de los -Nuarás, gente pacífica que usaban dialecto diferente del guaraní, con -alguna diversidad de rios y costumbres. Habitaban amenas y deliciosas -campiñas, las cuales desde entonces hasta el dia de hoy se llaman -<i>Campos de Xerez</i>, pobladas de hermosos pastales, para mantener crias -de ganados.</p> - -<p>En este sitio puso los fundamentos de la ciudad de Santiago de -Xerez el capitan Melgarejo, sobre una loma despejada que domina al -Mbotetey, rio medianamente caudaloso, tributario del Paraguay, sobre -la márgen oriental, en altura de poco mas de diez y nueve grados. -No subsistió mucho tiempo por las invasiones de los Guatos, Guapís, -Guanchas y Guetús, naciones que habitaban los confines que median entre -la cordillera y la costa oriental del Paraguay, tirando al norte. Pero -no muchos años despues la restableció Rui Diaz de Guzman, autor de la -<i>Argentina</i>.</p> - -<p>El mismo año se reedificó la ciudad de Santa María, puerto de Buenos -Aires, tantas veces empezada y oprimida en su nacimiento. Juan de -Garay, no fiando á otro la fundacion, bajó personalmente por el rio -Paraguay al de la Plata, y en una barranca que domina aquel gran rio, -dió principio á la reedificacion, llamándola <i>Ciudad de la Santísima -Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires</i>. Esta, que en su -primera infancia cuenta solos sesenta pobladores, con el tiempo será -cabeza de provincia, una de las mayores ciudades de América, y uno -de los puertos mas frecuentados y apetecidos de las naciones, por la -utilidad del comercio.</p> - -<p>Por ahora los Querandís, habitadores del país, se alteraron con -la vecindad del español, y convocadas sus milicias y las de los -aliados, secretamente se avecinaban á las ciudad para sorprender á los -porteños. Entre los indios se hallaba Cristobal Altamirano, aquel noble -extremeño, de que digimos que quedó prisionero de los Charruas, y al -presente lo era de los Querandís, del cual se valió Dios para descubrir -los intentos del enemigo. Porque compadecido de los españoles, escribió -con carbon un billete, y asegurado dentro de un calabazo, <span -class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span> fió el depósito á la -corriente del riachuelo que corre al sur de la ciudad. El lo encomendó -á las aguas; Dios lo guió, y recibido de Garay se enteró del contenido -y previno para esperar al enemigo. El cual estaba tan inmediato, que -al siguiente dia arrimó sus tropas y presentó la batalla. Peleóse de -entrambas partes con obstinacion: los infieles arrojaban mechones de -paja atados á las flechas, y pusieron en confusion á los españoles, -que tenían que atender á las flechas que herian y á los mechones que -abrasaban. Entretanto las tiendas y pabellones de algodon y cañamazo -ardian á su vista, y no se podia remediar el daño. El aprieto fué á la -verdad grande, y venciéra el enemigo, si el valiente Juan Fernandez -Enciso no entrára espada en mano entre los infieles, y con ella cortára -la cabeza al comandante Querandí.</p> - -<p>Muerto el general, que es alma del ejército, los enemigos huyeron -precipitadamente, y se les siguió el alcance muchas leguas, con tanto -destrozo y mortandad de infieles, que vuelto á Garay un soldado:—“Señor -General, le dijo, si la matanza es tan grande ¿quien quedará para -nuestro servicio?—Ea, dejadme, respondió Garay, que esta es la primera -batalla, y si en ella los humillamos, tendremos quien con rendimiento -acuda á nuestro servicio.” Fué el fin de esta victoria y destrozo del -enemigo en el sitio que desde entonces hasta hoy se llama el <i>Pago -de la Matanza</i>. Ahuyentados los indios, y obligados á pedir la paz, -se aplicó el General Garay á edificar la ciudad, fomentando con su -presencia y direccion las obras.</p> - -<p>Por este tiempo, aunque no se sabe con certidumbre el año, se rebeló -contra su fundador la ciudad de Santa Fé. Eran cabezas del motin -Lázaro Venialbo, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Romero, Leiva, Villalta -y Mosquera, grandes fabricadores de enredos. Como penetraron la -dificultad de prevalecer contra Garay, procuraron ganar para sí á su -mayor enemigo, Gonzalo Abreu, Gobernador de Tucuman, sugeto bullicioso -con demasia, que tenia sentimientos antiguos contra Garay; y le -ofrecieron la ciudad, si con gente fomentaba sus intentos: y aunque no -consta la intencion de Abreu, se carteaba con los rebeldes, y se dice -que escondia su correspondencia.</p> - -<p>Los amotinados agitaron el negocio, y lo pusieron en sazon de -lograr sus disposiciones. A hora señalada de la noche prendieron -al teniente alcalde Olivera, y al capitan Alonso de Vera, llamado, -por su mal gesto, <i>cara de perro</i>. El gobierno de las armas dieron -á Lázaro Venialbo, y el cargo de teniente á Cristoval de Arevalo, -el cual seguia con violencia el partido de los amotinados, y logró -brevemente oportunidad de encontrarse con el nuevo Gobernanador<span -class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span> de armas, y de restituir -el baston al legitimo poseedor. El tentó el vado, y asegurados algunos -confidentes, hombres de resolucion, aprisionó las cabezas del motin, y -repuso en sus puestos al teniente y al alcalde. Sosegado el tumulto, -las cosas corrieron pacificamente por su antiguo camino.</p> - -<p>Tres años se detuvo Garay en el Puerto, metiendo calor á los -arquitectos en los edificios, y atemorizando con su valor y fama á -los infieles. Al cuarto año dejó el gobierno de la ciudad á Rodrigo -Ortiz de Zarate, y salió camino de la Asumpcion para visitar la -provincia. Acompañaban su general algunos vecinos de la Asumpcion, -con sus consortes que se restituian á sus casas. Una noche saltó en -tierra con su comitiva y recostados á dormir los españoles, el cacique -Manuá, traidor disimulado, se acercó con ciento y cincuenta jóvenes -y dió muerte á Garay y á cuantos le acompañaban. Perdió la provincia -en Garay una gran cabeza para el gobierno: los pobres lamentaron la -muerte de su padre, en cuyo beneficio expendia gruesas cantidades: los -soldados la de un excelente capitan, tan desinteresado en aprovecharse -de los despojos cuanto liberal en repartir lo que tenia, hasta vender -los vestidos de su muger para socorrer necesitados. Fué hombre de gran -corazon, sufridor de increibles trabajos, de excelente disposicion -en las batallas de infieles, proporcionando con tanto acierto los -medios á los fines, que todas las batallas concluyó con felicidad y -admiracion.</p> - -<p>Muerto Garay, que en todos infundia espirítus marciales, los -insolentes con la muerte del general hicieron leva de gentes, -confederándose Guaranís, Quiloasas, Mbeguás y Querandis, para asolar -las ciudades de Santa Fé y Buenos Aires. Juntáronse en tierras del -cacique Manuá, para conferir los puntos mas principales de la guerra, -celebrando primero á su usanza con banquetes y borracheras la muerte de -Garay. Hallábanse en el congreso los principales de las naciones: dos -puntos confirieron; el primero sobre la eleccion de capitan general; y -la suerte de comun acuerdo cayó sobre Guayuzaló, cacique guaraní, que -habia militado con crédito en las guerras contra naciones enemigas; el -segundo, cual de las dos ciudades, Santa Fé, ó Buenos Aires, habia de -ser acometída la primera; y resolvieron con discrepancia de votos que -Buenos Aires, dejando aplazado el dia para concurrir en las fronteras -del puerto.</p> - -<p>Sabido por los españoles lo que intentaban los infieles, pusieron -la ciudad en estado de defensa. El enemigo arrimó su campamento, y -al dia determinado presentaron la batalla. El Teniente Zarate <span -class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span> mandó disparar la -arcabuceria que causó gran estrago, y mayor desórden en los infieles, -que empezaron á huir confusamente: pero recogidos por su general y -puestos en filas, resistieron algun tiempo, hasta que cargando sobre -ellos los españoles, con grande impetu y vivo fuego, destrozaron sus -tropas con muerte del General Guayuzaló, quedando el enemigo tan -escarmentado que en mucho tiempo no osó bloquear la ciudad ni infestar -la vecindad.</p> - -<p>Fué universal la alegria en la provincia y se celebró la victoria -con accion de gracias. Para que el júbilo fuera mas completo llegó este -año el Ilmo. Fray Alonso Guerra, hijo esclarecido de la sagrada familia -de Predicadores. Algo mas de diez años habian corrido desde la muerte -del Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y aunque poco despues fué provisto -Fray Juan del Campo franciscano, el Cielo cortó para sí esta bella flor -de observancia antes que pasára á tomar posesion del obispado. En su -lugar fué substituido Fray Juan Alonso Guerra, pobre y despreciado á -los ojos del mundo, pero rico de virtudes y digno de lucir sobre el -candelera de la Iglesia de Dios. En 27 de Setiembre de 1577 fué electo -para el Rio de la Plata; pero su extrema pobreza entre la opulencia -peruana retardó su consagracion algunos años. Entretanto llegó el -tiempo del tercer Concilio Limense, y como era sugeto en virtud y -letras completo, se hizo necesaria su asistencia en él.</p> - -<p>Consagrado despues, y venido á su episcopal silla, halló la diocesis -falta de aquel vigor que comunica el espirítu de religion. Como buen -pastor aplicó toda la diligencia á restablecerla en el santo fervor que -profesa la ley cristiana. Pocas veces á celo tan solícito se siguieron -efectos mas perniciosos. Segunda vez intentó el Paraguay una accion -escandalosa, y como habia abierto una mala puerta á todo sacrílego -atrevimiento con la prision del primer Prelado, ahora se entró por ella -con la prision del segundo.</p> - -<p>El alcalde ordinario de la ciudad, y algunos principales, á quienes -debieran desagradar sus vicios, y no la integridad del santo Prelado, -fueron los artifices de este escándalo, y egecutores de la prision, -á la cual no faltó circunstancia para sacrílega. El se encaminó al -palacio episcopal, acompañado de hombres facinerosos, llenando el aire -de <i>muera, muera el Obispo</i>. El capellan del Prelado se asomó á la -ventana, y noticiado del suceso:—“Señor, le dice, conjuracion es de los -vecinos, contra Vuestra Señoria es el motin: la muerte maquinan, pues -vienen gritando, <i>muera, muera el Obispo</i>.”</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span></p> - -<p>El cual se revistió de pontifical, y abiertas las puertas, al -encontrarse con los sacrílegos, les pregunta amigablemente: <i>¿A quien -buscais? cois? Si yo soy, aquí me teneis.</i> El buen Pastor imitó á -Jesus, y ellos abusaron de su mansedumbre, consumando el sacrilégio. -Los unos le acometen con insolencia; los otros ponen las manos en él -con impío atrevimiento: quien derriba al suelo la mitra, quien le -despoja del báculo, y despedaza las sagradas vestiduras. El alcalde lo -pone en duras prisiones, y embarcado en una balsa, tratado con sumo -rigor, lo acompaña hasta el puerto de Buenos Aires, á donde llegarian -entrado ya el año de 1586.</p> - -<p>Aquí fué donde Dios dió un sensible testimonio de su justicia, -derramando instantaneamente sobre los sacrílegos agresores el vaso -de ira y venganza que atesoró tanta iniquidad. El alcalde murió -repentinamente: parte de los cómplices experimentaron el rigor de la -divina justicia, y parte el castigo de la humana. En pocos dias se -vió el inocente Obispo libre de acusadores, admirando todos aquel -egemplar de serena tranquilidad que no inquietaron las olas de tantas -calumnias, desacatos y atrevimientos. Al mismo tiempo fué elevado al -obispado de Mechoacan en la Nueva España, el cual gobernó seis años -con mayor aceptacion que el del Paraguay: y aunque no le faltaron -contradicciones, consiguió reformar en partes las costumbres depravadas -del pueblo. Murió tan pobre como habia vivido, y si religioso no tuvo -para costear los gastos de la consagracion, le faltó siendo Obispo para -los del entierro.</p> - -<p>Mientras el alcalde de la Asumpcion entendía en la prision del -Obispo, el teniente de la provincia, Alonso de Vera y Aragon, se -hallaba en lo interior del Chaco acalorando la fundacion de una ciudad -sobre el Bermejo. El nombre <i>Chaco</i> en diversos tiempos ha tenido -varias acepciones con mayor y menor latitud de significado. Los indios -que habitaban entre el Pilcomayo y el Bermejo, llamaban <i>Chacu</i> al -congreso y junta de vicuñas y guanacos que, levantados de los cazadores -y desfilados hácia el centro, concurrian en el sitio destinado para -la caza. De los animales trasladaron los españoles el nombre al pais, -alterando la última letra, y llamándolo Chaco, con significado tan -limitado que solo se extendia á la península que hacen el Pilcomayo y -el Bermejo. Con el tiempo se amplió el significado, aplicándolo á una -dilatadísima provincia que corre entre el Salado y Paraná, desde la -jurisdiccion de Santa Fé, y abarcando los Llanos de Manso, se dilata -por la costa occidental del Paraguay, ocupando por muchas leguas al -norte y poniente los paises intermedios.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span></p> - -<p>Habitaban el Chaco diversas naciones, varias en ritos, costumbres -y exterior contextura de rostro y facciones: cuyo catálogo omito por -no fastidiar al lector con nombres peregrinos. Al presente solo es mi -asunto referir como el teniente Alonso de Vera y Aragon fundó la ciudad -de la Concepcion del Bermejo en lo interior del Chaco. Habia corrido -el pais el año de 1583 en seguimiento de los Guaycurús y Nacoguaques, -que daban muestras de alzamiento con las hostilidades que ejecutaban en -los contornos de la Asumpcion. Prendóse entonces del contorno y deseó -fundar ciudad para contener el furor de los chaquenses.</p> - -<p>Viéndose ahora con el gobernalle de la Provincia por nombramiento -de Su tio el Adelantado, puso en obra lo que tenia prometido. Escogió -ciento y treinta y cinco soldados, y saliendo á correr la campaña, -le hicieron poderosa resistencia los Guaycurús, los Nacoguaques, los -Mogosnas, los Frentones y los Abipones: pero acosados de la caballería, -se retiraron cediendo el paso á los españoles; los cuales llevaron -sus armas al pais de los Matarás, y en sitio ameno y de pingue meollo -situaron la ciudad de la Concepcion, á distancia de algunas leguas del -Bermejo, mas abajo de la laguna que llaman de las Perlas.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_13"> - <h3 title="§. XIII. GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA.">§. XIII.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA Y ARAGON.</p> - <p class="subh3c">1587-1591.</p> -</div> - -<p>Al segundo año de su fundacion llegó á la provincia el adelantado -Juan Torres de Vera y Aragon, á quien demoraron en Chuquisaca -dependencias domésticas. Al siguiente año, señaló ochenta soldados -á cargo de Alonso de Vera, el Tupí, otro sobrino suyo, para -principiar una ciudad en la costa oriental del Paraná; y lo egecutó -con leve oposicion de los infieles que señoreaban el terreno, <span -class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span> poniendo los fundamentos -de la ciudad en altura de 27 grados y 42 minutos, y 318 grados y 57 -minutos de longitud, segun las observaciones del Padre José Quiroga. -El sitio es delicioso, casi sobre la junta del Paraná y Paraguay, -donde incorporados estos dos rios, corren por una madre, sin confusion -de aguas, ofreciendo á la vista espectáculo agradable en una linea -divisoria que no da lugar por algunas millas á mezclarse los puros -cristales del Paraná con las turbulentas aguas del Paraguay.</p> - -<p>A la ciudad denominó San Juan de Vera: pero hoy suena poco ese -nombre, y ha prevalecido el de <i>Siete Corrientes</i>, por otras tantas en -que parece dividirse el rio. Tomada posesion del sitio, erigieron los -españoles el sacro-santo madero de la Cruz en parage algo distante del -fuerte, que levantaron para reparo contra los infieles. Arrimáronse -estos en gran número para desalojar los nuevos huespedes, los cuales -con esfuerzo y valor frustraron las diligencias de los indios. Entonces -uno de ellos, que acaso descubrió el santo madero, explicó su furia -contra él, aplicando fuego para convertirlo en cenizas. Pero las llamas -respetaron la Santa Cruz, y el sacrílego cayó muerto de un balazo. -Consérvase hasta el dia de hoy el sagrado leño, que en memoria del -suceso se llama <i>la Cruz del Milagro</i>.</p> - -<p>Tucuman al parecer estaba concebido con infeliz horóscopo de -malignos influjos. Estos no eran pasageros de pocos dias: duraban años -y mas años, y el golpe principalmente descargaba sobre las cabezas. -A Gonzalo Abreu sucedió Hernando Lerma, caballero sevillano, dotado -de brillantes prendas y crecidos méritos, que daban esperanza que -seria pacifico y prudente gobernador. El era antes de su asumpcion -al gobierno semejante á Abreu, y lo que fué despues de empuñado el -baston. El primer acto de su autoridad fué prender á Abreu, y con dos -pares de grillos encerrarle en estrecho calabozo, diputando guardias de -toda satisfacción que veláran sobre su seguridad, con orden de negarle -comunicacion con personas que podian aliviar sus trabajos y endulzar -sus tristezas.</p> - -<p>Clamaba el infieliz inútilmente porque Lerma intentaba con martirio -prolongado darle cruel muerte. Al fin á los ocho meses de prisionero, -oprimido de miserias y dislocado con tormentos, murió en un calabozo, -pagando con fin tan lastimoso la tiranía con que trató á D. Gerónimo -Luis de Cabrera. Por este mismo tiempo llegó á su diocesis el Ilmo. -Fr. Francisco de Victoria, del órden de Predicadores en la provincia -de Lima: religioso de una consumada literatura, virtudes heróicas y -singular talento de <span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span> -gobierno. Habia antes despachado á D. Francisco Salcedo, dean de -la catedral con título de administrador del obispado. Al principio -pasó buenos oficios con el Gobernador, hasta que los malsines con -hablillas los malquistaron. El Gobernador lleno de enojo, explicó su -cólera, negándole el título de licenciado, que no constaba hubiese -recibido en ninguna universidad, y el deanato, porque Su Magestad -solo habia concedido licencia para cuatro beneficiados. Con esto se -banderizó la ciudad, siguiendo unos al Gobernador por interes, otros -al Dean, abrazando la razon. El Dean, conocido el génio arrebatado del -Gobernador, se ausentó á Talavera, quedando sus fautores á discrecion -de un émulo poderoso. Contra ellos convirtió los aceros de la venganza, -tratándolos con sumo rigor en la cárcel, imponiendo al alcalde severo -mandato de no sacarlos del cepo, ni avisarle de su muerte hasta -despues de tres ó cuatro dias. Su ira se extendía de los culpados (si -puede haber culpa en no condescender á injustas pretensiones), á los -parientes y conocidos. Los escribanos tuvieron con él mala cabida, -y sin mas culpa que no firmar sus instumentos de iniquidad, fueron -despojados de sus bienes y puestos de cabeza en el cepo. A Francisco -Ramirez, fiel criado suyo, y obsequioso á su señor, porque asistió de -testigo ante el administrador del Obispado, le castigó colgándole en un -cadalso.</p> - -<p>No solo con semejantes personas era el Gobernador atrevido: á los -sugetos mas respetables perdia el decoro, y trataba con términos -irreverentes. Los Oidores en su boca eran bachilleres ignorantes. -El año de 1582, despachó la Real Audiencia provision de algunas -ordenanzas para el arreglo de la provincia, que bien lo necesitaba, -pues tanto desórden y libertad habia reinado desde el principio. No -reparó Lerma en eso, y como cuidaba poco de arreglamiento, escribió á -los cabildos de las ciudades que no las obedeciesen. Los excesos del -Gobernador llegaron al último extremo, y los fieles frecuentaban las -iglesias, suplicando al Señor por la defensa de su causa, y libertad -de su rebaño, que lo despedazaba el lobo carnicero, traspasando todos -los derechos humanos, natural y divino. El Dean Salcedo, ausente en -Talavera, buscó asilo en el Convento de Ntra. Sra. de la Merced, morada -de santidad á todos respetable, menos á Lerma, de cuyo órden Antonio -Mirabal con algunos injustos ministros de justicia, fué al convento, -y entrando en la celda donde yacia enfermo el Dean: <i>Levántese de -la cama</i>, le dice, <i>y dése preso por el Gobernador</i>. El Dean con -eclesiástica entereza se armó con la inmunidad de su fuero; pero como -ese era poco arnés para Mirabal: <i>Levántese</i>, repite, <i>que sino lo -llevaré arrastrando</i>. El lo dijo, y lo egecutó, asiéndolo por los -cabezones.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span></p> - -<p>Al ruido y tropel salió de su celda el Padre Felipe de Santa -Cruz, varon autorizado, comendador del convento, y convertido al -ministro sacrílego:—<i>Así, Mirabal</i>, le dice, ¿<i>se trata á un Dean y -Administrador del Obispado</i>?—Mirabal, nada embarazado con la gravedad -respetable del padre Comendador, respondió en pocas palabras una -desenvoltura, que no se explica con muchas:—<i>Esperad, perro</i>, le -dice, <i>que luego volveré por vos</i>. Asegurado á satisfaccion el Dean, -volvió al convento con el mismo tropel, y prendió al Comendador con -otros religiosos y clérigos, cuyo encarcelamiento duró hasta que Lerma -salió preso para Chuquisaca. Entretanto se consumia el Obispo, y el -celo de la casa de Dios abrasaba su corazon. Las ciudades envueltas -en disturbios; los tribunales sin justicia; el gobierno en manos de -un tirano; las iglesias profanadas, las inmunidades invadidas; los -ministros del Señor en prisiones, y las armas eclesiásticas sin vigor, -hacian en su piadoso corazon eco lastimoso, que avivaba el dolor con la -memoria del mal que cundia y la imposibilidad de remediarlo.</p> - -<p>A los dos años de su gobierno, Hernando Lerma fundó una colonia en -el valle de Salta, sacando para el efecto los principales pobladores -de las ciudades. Al principio se dificultó sobre el sitio donde se -debia plantear la ciudad, y se resolvió colocarla en un ameno valle al -oriente de Calchaquí, medio entre los rios de Arias y Siancas, sobre -unas cienegas que por allá llaman <i>tagaretes</i>, de calidades nocivas, y -que hacen el sitio poco apetecible.</p> - -<p>Dióse principio á la ciudad á diez y siete de Abril de 1582, y se -llamó ciudad de Lerma en el valle de Salta de la provincia de Tucuman. -No cuidó Lerma de señalar patron á la colonia, satisfecho al parecer -con tenerla á la sombra de su nombre. A los seis meses se sortearon -algunos santos por mano de Petronilla, niña de pocos años, la cual sacó -al glorioso San Bernardo, cuya fiesta solemnizan en una capilla que -está fuera de la ciudad, la cual reconoce por su principal patron á San -Felipe Apóstol, y de su nombre se llamó la ciudad San Felipe de Lerma, -asiento de los Gobernadores de esta Provincia.</p> - -<p>La situación fué en los principios útil por el reparo de los -tagaretes que dificultan la entrada, y solo la franquean por estacadas -que ingenió la industria. Los Cochinocás, los Humaguacas y Calchaquís -molestaron con frecuentes asaltos la nueva poblacion: pero solo sesenta -españoles la defendian vigorosamente. ¡Tanta era la valentia de los -primeros conquistadores, los cuales pocos en número, vencian <span -class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span> grandes ejércitos de -indios! Al fin se rindieron á capitulaciones de paz con la ventaja de -condiciones, que prescribe el vencedor al vencido.</p> - -<p>Cuando el capitan Tristan de Tejeda volvió á Córdoba de la -fundacion de Salta, halló que se habian alzado los indios de Tintin, -los de Cosle, los de Conlara y Tulian, los de Nondolma, Conchuluca, -Qaisquizacat, Tunun y Cantacalo, conspirando todos contra los -pobladores de Córdoba; dando principio al alzamiento con la muerte -de un religioso y de algunos yanaconas de servicio. Tenian varias -emboscadas, y su acampamiento en el Morro, camino de Chile, á donde lo -buscó el capitan Tejeda; y presentada la batalla, derrotó al enemigo -con tanta felicidad, que sin daño de su milicia, puso en huida el -principal ejército y á los que estaban en celadas.</p> - -<p>Casi por el mismo tiempo el Gobernador Lerma efectuó la prision del -reverendo P. Fray Francisco Vasquez, del órden de Predicadores, á quien -el ilustrísimo Victoria nombró administrador del Obispado. Refugióse el -Administrador á la catedral, pensando hallar amparo en el acatamiento -al venerable Sacramento del altar. Mas ¡cuando un sacrílego respetó -á Dios! Intentó sacarlo con osadia; y porque los primeros ministros -de justicia que citó respetaron la santidad del lugar, los mandó -reemplazar por otros mas de su genio, que prendieron ignominiosamente -al Administrador.</p> - -<p>La voz de tantas maldades, y el respeto perdido á los tribunales -superiores, llegó á Chuquisaca, cuya real Audiencia, en 6 de Noviembre -de 1583 dió comision al capitan Francisco Arevalo Briceño, alguacil -mayor de la Audiencia de Charcas, para prender á Lerma, y llevarlo -preso á Chuquisaca para hacerle los cargos correspondientes á sus -procederes. Briceño efectuó la prision sin ruido, alegrándose todos de -ver al lobo enredado en los lazos que tenia armados para otros. Llevado -á Chuquisaca, se empezó la residencia, pero llegando el juez á quien -privativamente estaba cometida la real Audiencia, alzó mano, y fué -conducido en prisiones á Tucuman.</p> - -<p>El juez era D. Juan Ramirez de Velazco, en cuyas venas latía la -nobilísima y antiquísima sangre de los reyes de Navarra: caballero -benemérito por sus servicios en las campañas de Sena, Milan y Flandes, -en el alzamiento de los Moriscos de Granada, y en la toma de Portugal: -habia hecho doce viages á las Indias, y contaba treinta años de -servicios calificados en utilidad de la monarquía. Era de inflexible -rectitud y natural conmiseracion con los pobres indios. No pudo<span -class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span> llegar á Tucuman hasta el -presente año, y trajo consigo de Chuquisaca á Lerma para entender en su -residencia.</p> - -<p>Con su atractivo, y amables prendas se concilió la voluntad de -los primeros conquistadores, y espuso á Su Magestad los servicios de -cada uno para que los premiára, segun la graduacion de los méritos. -Restableció el estado eclesiástico en su debido honor, convidando con -expresiones de singular veneracion á los ministros del Señor, que se -habian ausentado por los desacatos de Lerma, para que se restituyeran á -la Provincia. En el primer año de su gobierno se efectuó la entrada de -los jesuitas en el Tucuman.</p> - -<p>El bárbaro Calchaquí, que unas veces daba fingida paz, otras se -declaraba en manifiesta guerra, daba cuidado, especialmente á la nueva -ciudad de Salta, de cuya existencia pendia la franca comunicacion con -el Perú: y aunque el Gobernador Velazco, desde el principio quizo -enfrenar su atrevimiento, ocupado en la visita y otros negocios del -gobierno, no le fué posible hasta el año de 1589, en el cual al frente -de cien españoles y trescientos indios flecheros, llevando en su -compañia al celosísimo P. Alonso Barzana, entró á Calchaquí con el fin -de domar la cerviz del insolente enemigo.</p> - -<p>No eran esos los pensamientos del P. Barzana, el cual como santo -los tenia de paz y reconciliacion, intentando con buenos términos -amansar al leon. En efecto el siervo del Señor, confiando en Dios, -adelantándose á los españoles, se presentaba intrépido al ejército -Calchaquí, los cuales armados de arco y flecha para matarle, templaban -su ferocidad con pocas palabras que les decia, y se daban de paz. -Vez hubo, que estando los dos campos para presentar la batalla, se -interpuso el P. Barzana, los desarmó y redujo á tratados de paz. -Todo el valle y sierra de Calchaquí quedó allanado á esfuerzos de su -fervoroso celo, el cual, sin uso de armas, sín efusion de sangre y en -poco tiempo, consiguió lo que las armas españolas no efectuáran en -mucho.</p> - -<p>Pacificado el Calchaquí, se restituyó el Gobernador Velazco á -Santiago, y entendió en los negocios de gobierno. Los indios de -encomienda, con su diligencia, convertian sus faenas en útiles -emolumentos: trabajaban en los obrages de lana y beneficio de los -tintes, cuyos efectos transportados al Perú producian oro y plata. -Embarazosa cuestion fuera averiguar si los antepasados fueron mas ricos -y opulentos que los presentes. Lo cierto es que fueron mas laboriosos, -y tuvieron corrientes las maniobras que utilizaba incomparablemente la -provincia.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span></p> - -<p>Restituido de Calchaquí, y concluida la residencia de Lerma, el -Gobernador Velazco lo despachó preso á la corte, donde murió en -prisiones con tanta pobreza, que no tuvo para enterrarse.</p> - -<p>El Adelantado Juan Torres de Vera y Aragon gobernó muchos años la -provincia, al principio por tenientes generales, y personalmente desde -el año de 1587, con plena satisfaccion de los españoles, paz y quietud -de los indios. Aunque podia prometerse honrada y sosegada ancianidad en -prosecucion del adelantazgo, sobre el seguro de los méritos adquiridos -y acatamiento con que todos le miraban, reconociéndole padre y fundador -de la Villa Rica, Xerez, Buenos Aires, Concepcion y Corrientes, el -dulce amor de su patria, Estepa en Andalucía, le movió á renunciar el -adelantazgo, por los años de 1591.</p> - -<p>Por el mismo tiempo, ó entrado ya el año de 1592, se rebelaron -los Mogosnas y Frentones, sitos en las vecindades de la Concepcion -del Bermejo, alzados por sus hechiceros, los cuales, temiendo ser -derribados del alto sólio en que estaban por los PP. Alonso Barzana -y Pedro Añasco, que á la sazon evangelizaron el reino de Dios en las -vecindades del Bermejo, sublevaron los paisanos, prometiéndoles feliz -suceso con el auxilio de sus dioses, que conspirarian en su ayuda -contra los españoles, impíos tiranos de su libertad. Los Mogosnas -creyeron á los hechiceros y dieron principio al alzamiento con la -muerte de algunos españoles, y de D. Francisco de Vera y Aragon, -hermano de D. Alonso de Vera, el fundador de la Concepcion, y teniente -actual de la ciudad.</p> - -<p>El sentimiento de D. Alonso por la muerte del hermano fué grande, y -resolvió la venganza castigando á los rebeldes. Para lo cual juntó sus -milicias, y aliandose con algunos indios de mayor confianza, dió sobre -ellos, y mató gran número de amotinados. Los demas se confederaron con -los Frentones y otras parcialidades de indios, y empezaron á fatigar -tanto á los Concepcionistas y con tal obstinacion, que les obligaron -á desamparar la ciudad, retirándose sus moradores á las Corrientes, -el año de 1632, casi al cuadragésimo-séptimo de su fundacion. Materia -verdaderamente sensible, por lo que facilitaba el comercio de Tucuman, -y digna de que algun ministro adquiera nombre grande, y haga méritos -para nuevos ascensos con su reedificacion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_14"> - <p><span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span></p> - <h3 title="§. XIV. GOBIERNO DE SAAVEDRA.">§. XIV.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p> - <p class="subh3c">1592-1594.</p> -</div> - -<p>Por la renuncia de Juan Torres de Vera y Aragon entró á gobernar -D. Francisco Zarate, segun el P. Francisco Bautista, que dice haberlo -sacado del libro capitular de la Asumpcion, añadiendo que substituyó -en su lugar de Teniente General á Juan Caballero Bazan. Aunque la -autoridad del P. Bautista es grande por su diligencia y teson en -revolver antiguedades del Rio de la Plata, nos parece, siguiendo la -autoridad del P. Pedro Lozano, que el que inmediatamente sucedió al -Adelantado Juan Torres, fué Hernando Arias de Saavedra, electo por -pluralidad de votos, segun la cédula del Sr. Carlos V, otras veces -citada, que todavia estaba en vigor. La asignacion de D. Fernando -Zarate, y substitucion en Juan Caballero Bazan, no sucedieron hasta el -año de 1594, en que recibió cédula, y órden para que con retencion del -gobierno de Tucuman, se encargára tambien del Rio de la Plata.</p> - -<p>Hernando Arias de Saavedra, pues, el año de 91 ó 92, empuñó el -baston. Era hijo de Martin Suarez Toledo, y de Ana Sanabria, hija -del Adelantado Juan Sanabria, natural de la Asumpcion, que se gloria -de haber dado cuna á uno de los mayores caballeros del Nuevo Mundo. -Esclarecido en las artes de la paz y de la guerra, de prendas tan -sobresalientes, que los Ministros de la Casa de contratacion de Sevilla -colocaron su retrato entre los heroes eminentes que han producido las -Indias. Soldado tan valeroso, que capitaneando el ejército español, se -presentó el general de los infieles, bárbaro, agigantado, de fornido -cuerpo, robustas fuerzas y terrible aspecto, provocando con altiva -presuncion á nuestro heroe, para medir las fuerzas, y resolver la -campaña con la victoria, ó desgracia de los dos generales. Admitió -Hernando Arias el combate, que fué muy reñido á vista de los dos -campos, por la destreza de una y otra parte en eludir los golpes del -contrario, hasta que Saavedra derribándole en tierra, y segándole la -cabeza con la espada, se restituyó glorioso á su campo entre faustas -aclamaciones de los suyos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span></p> - -<p>Visitó la provincia con singular aceptacion, inspirando en los -españoles conmiseracion con los indios. Navegando al puerto de -Buenos Aires, descubrió en los indios remeros una talega de yerba -del Paraguay, que ellos llaman en su idioma <i>Caá</i>; que se empezó -á beneficiar durante su gobierno, y aunque por entonces disimuló, -saltando en tierra, quemó en pública plaza la talega, diciendo á -los indios: “no estrañeis esta demostracion, porque á ella me mueve -el grande amor que os profeso, pues oigo, que me dice presagioso el -corazon, que esta yerba será la ruina de vuestra nacion.”</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_15"> - <h3 title="§. XV. GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.">§. XV.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.</p> - <p class="subh3c">1595-1597.</p> -</div> - -<p>A Hernando Arias sucedió D. Juan Ramirez de Velazco, que habia -gobernado la provincia de Tucuman con satisfaccion y crédito. No -ocurrió cosa memorable en su tiempo: pero harto lo es el haber -acreditado su prudencia en las dos provincias, manteniendo en paz á los -españoles, y teniendo á raya á los indios.</p> - -<p>La pacificacion del valle de Calchaquí, y el humilde rendimiento de -estos guerreros esforzados, contribuyeron á la quietud de los demas, -sugetándose y ofreciendo homenaje los menos fuertes con el egemplo de -los mas animosos. En toda la provincia se gozó quieta tranquilidad, á -expensas de su gobernador Juan Ramirez de Velazco; que el año de 1590 -recogió un donativo que ofrecieron gratuitamente las ciudades á su Rey, -cuyos tesoros estaban exaustos por los gastos de la infeliz armada de -Inglaterra, y largas guerras de Flandes.</p> - -<p>Al siguiente año de 1591 planteó una ciudad en el país de los -Diaguitas en 30 grados de altura, á espaldas de la cordillera chilena, -que <span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span> le cae al -poniente, sacando para la fundacion setenta españoles, soldados -valerosos, y sugetos de caudal para costear los gastos de la conquista. -A la poblacion denominó Ciudad de Todos Santos de la Nueva Rioja, cuyo -principio, que despues la enriqueció, fueron numerosas encomiendas de -indios para la labor y beneficio de los campos.</p> - -<p>En el distrito de la Nueva Rioja cae Famatina-guayo, cerro famoso -por las novelas que se cuentan, y por los metales de que, segun se -dice, abundan su senos. Algunos hacen subir al tiempo de los Incas -el beneficio de opulentísimas minas, que enriquecian los imperiales -erarios de estos soberanos, en cuyo nombre ministros de exacta rectitud -y probada fidelidad, velaban sobre los beneficios y atendian á la -cobranza de los derechos.</p> - -<p>Contribuyó á la prosperidad de la Rioja el alzamiento de los -Tabasquiniquitas y Mogas, situados en la falda de la serranía -que cae al poniente de Córdoba: porque vencidos y derrotados por -Tristan de Tejeda, valeroso y afortunado capitan, pidieron la paz y -ofrecieron vasallage. Con su auxilio se empeñó este gefe en nuevos -descubrimientos, tirando mas al poniente, y arrimándose mas á la ciudad -de Todos Santos con la conquista de los Escalonites y Zamanaes, que -pretendió agregar á la ciudad de Córdoba. Pero el Gobernador Velazco, -que miraba á la Nueva Rioja con particular cariño, le cedió los indios -que pacificó el capitan cordobes, adjudicándole el terreno que ocupaban -los Tabasquiniquitas, los Mogas, los Escalonites y los Yamanaes.</p> - -<p>En 1593 emprendió la fundacion de otras dos poblaciones: la -primera, que llamó San Salvador, fió á D. Francisco Algañaraz, noble -Guipuzcoano, en cuyas venas corria la noble sangre de los Ochoas, -señores de Algañaraz, y la de los Murgias y Vilasteguis. Era persona de -valor y prudencia, cuyo especimen habia dado en varias operaciones, que -á su valor y discrecion fiaron los gobernadores pasados, concluyendolas -siempre felizmente y con aplausos. Para la fundacion alistó algunos -pobladores de las ciudades, y la efectuó con suceso tan feliz, que ni -en los tiempos pasados con las invasiones de los Calchaquís, ni en los -presentes con la de los Chaquenses, degeneró de los espirítus de su -fundador.</p> - -<p>Está situada la ciudad en una quebrada que corta la serranía de -Calchaquí en el valle de Xibixibe, entre los rios Jujuy y Siancas, -casi en los veinte y cuatro grados de latitud. Goza temperamento poco -saludable, expuesto á tercianas y á unos tumores que engendra la -malignidad de las aguas en la garganta, que por acá llaman cotos. Tiene -pocos vecinos, pero ricos y bien avenidos. Los primeros pobladores -se aplicaron<span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span> á -sugetar los infieles rayanos, cuya altivez humilló el valor español; -los Purmamarcas, los Osas, los Paypayas, los Tilcanes, los Ocloyas, y -Tilianes, naciones sepultadas en eterno olvido, que parte habitaban la -aspereza de las sierras, parte se dilataban á las márgenes del Bermejo, -y que sin embargo no dieron mucho cuidado al animoso fundador. Mayor -resistencia hicieron los Humaguacas, siempre indómitos y obstinados en -inquietar con correrias á los castellanos.</p> - -<p>La segunda poblacion que de órden de Juan Ramirez de Velazco se -principió, es la villa de Madrid de las dos Juntas, sobre el Salado, -donde este incorpora sus aguas con el rio de las Piedras. Su duracion -fué de poco tiempo, y solo permaneció hasta el año de 1603, en el cual -sus vecinos y los de Talavera, desamparadas sus ciudades, de comun -acuerdo y hermanable sociedad fundaron otra, dos leguas de la villa de -las dos Juntas, á la cual llamaron Talavera de Madrid. Nombre que borró -el tiempo, y prevaleció el de Esteco, con el cual hasta el dia de hoy -es conocida, aun despues que la arruinó un terremoto.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_16"> - <h3 title="§. XVI. GOBIERNO DE D. FERNANDO ZARATE.">§. XVI.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. FERNANDO ZARATE.</p> - <p class="subh3c">1597-1598.</p> -</div> - -<p>Al octavo año de su gobierno llegó sucesor á D. Juan Ramirez de -Velazco en D. Fernando de Zarate, caballero del órden de Santiago: tan -cristiano como valeroso, tan circunspecto como vigilante, tan celoso -de los reales derechos, como de los divinos honores, sugeto de tanto -caudal para el gobierno, que á un tiempo empuñó el baston de Tucuman y -Rio de la Plata. En tiempo de su gobierno intentaron los ingleses dos -veces tomar el puerto de Buenos Aires: pero nuestro Gobernador celando -los honores del Rey Católico presidió el puerto con las milicias -tucumanas, y levantó un fuerte para reparar semejantes acometimientos. -Visitó ambas provincias con tanta vigilancia y teson, que de fatiga y -cansancio, antes <span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span> -de concluir la visita falleció al segundo año de su gobierno, y fué de -todos tan llorado en muerte, como amado en vida.</p> - -<p>Por este tiempo llegó á Tucuman Fray Fernando Trejo, digno sucesor -de Fray Francisco de Victoria, hijo del seráfico Padre, el cual -florecía en virtud y letras, en su convento de Lima, y recibida la -cédula de merced el año de 1594, el siguiente tomó posesion de la -silla episcopal. Fué Prelado que llenó las esperanzas que de él se -tenian. Pastor celoso del bien de sus ovejas; padre universal de todos, -abrazando sin distincion de personas al noble, al plebeyo, al indio, -al etiope; si alguno le merecía especial cariño era el desvalido y -necesitado, que disfrutaban su renta episcopal con tanta alegria de -ellos, como sentimiento del misericordioso limosnero, por no tener mas -que dispensar á los pobres.</p> - -<p>Casi al mismo tiempo tomó el gobernalle D. Pedro Mercado Peñalosa, -noble caballero, piadoso, cristiano y valeroso soldado. De su gobierno -ha quedado confusa noticia, de continuas guerras que tuvo con los -infieles por el alzamiento de los Calchaquís, á los cuales contuvo su -valor para que no asoláran las ciudades fronterizas, que enfrenaban de -algun modo su indómito orgullo.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_17"> - <h3 title="§. XVII. GOBIERNO DE D. DIEGO VALDEZ DE LA BANDA.">§. XVII.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. DIEGO VALDEZ DE LA BANDA.</p> - <p class="subh3c">1598-1600.</p> -</div> - -<p>Todo este tiempo, desde la expulsion de Fray Alonso Guerra, careció -de pastor el Rio de la Plata. Tres fueron provistos: Fray Luis Lopez -Solis, Fray Juan Almaraz, Agustinianos, y D. Tomas Vazquez de Liano, -Canónigo magistral de la santa Iglesia de Valladolid, ó de Zamora, como -dicen otros. El primero, promovido al obispado de Quito, y el segundo -al de la gloria, no pasaron á sentarse en la silla episcopal del Rio de -la Plata, y cedieron su lugar al tercero, digno de llenar el vacio de -tan ilustres prelados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span></p> - -<p>Pero la provincia del Rio de la Plata no habia aun espiado sus -atentados sacrílegos, ni merecia tener varones tan consumados, y parece -quiso Dios dar muestras de su justo enojo, sacando de este mundo en -Santa Fé de Vera, al Ilmo. Vazquez de Liano, echando ceniza sobre el -fuego prendido por D. Diego Valdez de la Banda, que empezó á gobernar -el Rio de la Plata, en 1598.</p> - -<p>Embarcáronse juntos, y en la navegacion tuvieron pesados encuentros -y sensibles competencias, y hallo expresa memoria de la tolerancia con -que el Ilmo. Liano sufrió los improperios y befas del Gobernador, que -miró con poco acatamiento al príncipe eclesiástico.</p> - -<p>Llegados á Santa Fé, esperando el Ilmo. las bulas para consagrarse, -le llamó Dios para sí con incomparable sentimiento de las personas -religiosas. No mucho despues al Gobernador Valdez de la Banda asaltó -la última enfermedad, en cuyo discurso gritaba dando voces:—“Traigan -silla para el Señor Obispo, que me viene á visitar.” Cláusulas finales, -que repetidas con sobresalto del moribundo Gobernador, dieron á los -presentes materia de varios discursos.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_18"> - <h3 title="§. XVIII. GOBIERNO DE HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.">§. XVIII.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p> - <p class="subh3c">1602-1609.</p> -</div> - -<p>Con el nuevo siglo empezó la provincia del Rio de la Plata á -respirar aires mas benignos: los tumultos civiles que todo lo consumen, -se acabaron con muerte de los principales motores: los indios -desengañados con la experiencia, y humillados con el castigo, no daban -cuidado á la milicia española: los gobernadores, mas á propósito para -descuadernar provincias que para gobernarlas, habian finalizado sus -dias.</p> - -<p>Por muerte de D. Diego Valdez de la Banda entró á gobernar <span -class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span> Hernando Arias de -Saavedra, ó por eleccion segun la cédula del Emperador Carlos V, -otras veces citada, ó por nominacion del Señor Virey, en cuya virtud -gobernó hasta el año de 1602, en que recibió cédula real fecha en 18 de -Diciembre de 1601 que le conferia en propiedad el baston del Rio de la -Plata.</p> - -<p>Hernando Arias, pues, sucedió inmediatamente á D. Diego Valdez, y -como tenia ánimo guerrero, emprendió algunas operaciones militares. -Entró, aunque no sé puntualmente el año, á la provincia del Estrecho de -Magallanes, internándose desde Buenos Aires, doscientas leguas tierra -adentro. El suceso no correspondió al valor del capitan ni á la fortuna -de sus empresas: porque él y su gente quedaron prisioneros de guerra en -manos de bárbaros. Tuvo Hernando Arias la fortuna de soltarse de las -prisiones, y entrando segunda vez con milicia mas numerosa, libertó sus -compañeros, y castigó los infieles.</p> - -<p>Otras dos facciones emprendió en su gobierno, aunque no es -averiguado á punto fijo el año:—la conquista del Paraná, y la del -Uruguay. En la primera operacion, con parte de la milicia, tuvo que -diferir la conquista: en la segunda perdió toda la milicia compuesta de -quinientos soldados. ¡Tanto era el furor de los Paranás y Uruguayos, y -la ciega obstinacion con que defendian el originario suelo!</p> - -<p>Por este tiempo gozaba la iglesia del Paraguay un insigne Prelado, -sobrino de mi glorioso Padre San Ignacio, el ilustrísimo Fray Martin -Ignacio de Loyola, nobilísimo Guipuzcoano. Profesaba el seráfico -instituto en la provincia de San José, y resplandecia en virtudes -religiosas, humildad, despejo mundano, y celo apostólico, que obligó á -abandonar primero el mundo, y despues la Europa, viniendo al Paraguay -donde se egercitó como fervoroso misionero en la instruccion de los -gentiles. En tan santa y loable ocupacion, le alcanzó la órden de -restituirse á España, y como sus parientes eran nobles, consiguieron -que se le hiciera propuesta de varias mitras, que no admitió su grande -humildad, con edificacion de la Corte. Pero como á la propuesta -se añadiesen órdenes terminantes, eligió entre los muchos que le -propusieron el pobre y retirado del Rio de la Plata, para el cual fué -presentado á 9 de Octubre de 1601, y consagrado en Valladolid, pasó -luego á tomar posesión de su silla episcopal.</p> - -<p>El año de 1603 celebró sínodo, en que el celo, prudencia y -discrecion respladecieron sobremanera.</p> - -<p>Concluido el sínodo, visitó el Ilmo. las ciudades de su obispado, -con grande utilidad de sus ovejas: y le sucedió que navegando del -Paraguay <span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span> á Buenos -Aires, halló náufragos en la orilla á los PP. Marciel Lorenzana y José -Cataldino, que enjugaban la ropa á los rayos del sol, y los consoló con -palabras llenas de amor y suavidad. A pocos meses de llegado á Buenos -Aires, murió á principios de 1606.</p> - -<p>Sucedióle el Ilmo. Fr. Reginaldo de Lizarraga, natural de Vizcaya en -España, hijo esclarecido de la familia de Predicadores, lustre de su -provincia limense, prior y definidor de ella, provincial de Chile, y -despues Obispo de la Imperial, en cuyo tiempo (año de 1598) sucedió la -fatalísima rebelion de los Araucanos de la Concepcion, adonde trasladó -su cátedra episcopal. Fué promovido á la Asumpcion del Paraguay, y tomó -posesión el año de 1608.</p> - -<p>La conversion de los gentiles hizo muy señalada la época del -año siguiente, que lo fué también de su muerte, dando los jesuítas -principio á la conversión del Guayrá, Paraná y Guaycurús. Habíanse -tentado varios medios, y el de las armas no produjo el efecto deseado. -Sobre eso la Real Magestad tenia expedida una cédula, en que ordenaba á -Hernando Arias que procurára efectuar la pacificacion de los indios por -medio de la predicacion, y no por el estrago y ruido de las armas.</p> - -<p>Efectivamente, el Gobernador Hernando Arias y el Ilmo. Lizarraga, -suplicaron al P. Provincial Diego Torres que señalára misioneros para -Guayra: y como en el P. Provincial ardia el celo de las almas, luego -puso los ojos en los Padres José Cataldino y Simón Malzeta, italianos -de nacion, y escogidos para la conversion del gentilismo guayreño.</p> - -<p>Mas gloriosa por mas dificil, aunque no tan feliz en el suceso, -fué la empresa de los Guaycurús, nacion la mas inculta, vagamunda y -bárbara que conoce la América Meridional. Habitaban al occidente del -Paraguay, fijando á veces su acampamento en la derecera de la Asumpcion -sobre la márgen opuesta. Nada igualaba el atrevimiento de su ánimo, -y el desprecio con que miraban los españoles, contra los cuales se -hallaban en la sazon mas irritados que nunca: porque intentando asaltar -la ciudad en la noche de la fiesta de la Asumpcion de este año, cuando -divertidos con el regocijo pensaban en solazarse, los previno Hernando -Arias matando algunos de ellos, é irritando los demas para la venganza. -Tal era el estado de los Guaycurús, desesperado á juicio de los mas, é -incapaz de admitir el yugo de la ley de Cristo.</p> - -<p>A D. Pedro Mercado y Peñalosa, sucedió el año de 1600, en el -gobierno de Tucuman, D. Francisco Martinez de Leiva, caballero del -hábito de Santiago, mas memorable en las historias chilenas, por su -valor <span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span> contra los -Araucanos que en las tucumanas por sus facciones militares; ó porque -sosegados los indios no ofrecieron egercicio á su valor, ó porque la -muerte aceleró los pasos y cortó antes de tiempo el hilo de su vida.</p> - -<p>Ocupó su lugar D. Francisco Barraza y Cárdenas: pero su gobierno, -mas breve que el de su antecesor, finalizó la muerte el año de 1605. -Sucedíole Alonso Ribera, célebre en las campañas de Flandes, defensa -de Cambray, sorpresa de Amiens en el ardid del carro de nueces, -operaciones militares en Italia, y valor experimentado en Chile. Su -gobierno en Tucuman por ahora solo ofrece de particular el haber -humillado al orgulloso Calchaquí, al cual puso freno el año de 1607 -dentro del valle de Londres, con una ciudad que llamó San Juan de -Ribera. El año de 1609 deshizo la villa de Madrid de las dos Juntas, -y la incorporó con la de Esteco, trasladando ambas á dos leguas de la -villa de Madrid, de esta banda del rio Salado.</p> - -<p>Proseguia en el gobierno de su iglesia el ilustrísimo Fray Fernando -Trejo, ejemplar de prelados, celando con incomparable vigilancia el -bien espiritual de sus ovejas, tan padre de los pobres en lo que -repartía de sus rentas, como pastor amoroso en la defensa y proteccion -de su rebaño, oprimido á la sazon con extorsiones indecorosas. Defendió -los límites de su obispado contra la pretension del ilustrísimo D. -Alonso Ramirez de Vergara, que se apropiaba el derecho á los pueblos de -Humaguaca y Casabindo.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_19"> - <h3 title="§. XIX. GOBIERNO DE D. DIEGO MARTIN NEGRON.">§. XIX.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. DIEGO MARTIN NEGRON.</p> - <p class="subh3c">1610-1615.</p> -</div> - -<p>A Hernando Arias de Saavedra, cuyo gobierno terminó á fines de -1609, ó principios de 1610, siguió D. Diego Martin Negron, digno -<span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span> sucesor de varon -tan esclarecido. Era D. Diego caballero de prendas sobresalientes: -su cristiandad realzaba la heredada nobleza, su discrecion le hacia -amable, y su entereza respetable á todos. Tuvieron en él los indios -padre amoroso que se compadeciese de sus necesidades, y protector -inflexible de los fueros de su libertad, desatendidos, ó atendidos -solamente para que la codicia de los encomenderos no los traspasase mas -culpablemente. Punto era este que inútilmente lamentaban y repetian -con frecuencia desde el púlpito los predicadores, con aquel efecto -que si predicáran á estatuas de mármol, sordas á los gritos del -pregonero. Lamentábalo tambien el Gobernador D. Diego, y esforzábase -como justo y compasivo: pero uno solo contra la multitud de poderosos -encomenderos, no podia prevalecer. Arrojo fué, que no desmerece el -nombre de cristiano, el intentarlo, pero el brazo que habia de vencer -este obstáculo pedia superior movimiento y poder mas soberano.</p> - -<p>Tal fué el que trajo el año de 1611 el Dr. D. Francisco Alfaro, -Oidor de la Real Audiencia de Chuquisaca, persona benemérita y de -conocidos talentos para el empleo. Pero antes que registre la historia -sus operaciones, y el fomento que tuvo en nuestro Gobernador, será bien -tomar de atras la carrera, y referir los pasos que sobre el asunto -se habian dado para desterrar el servicio personal de los indios: -punto que pide larga relacion; pero ceñida en pocos términos, es en -sustancia como sigue.—Con el descubrimiento de las Indias empezó el uso -y abuso de los naturales, privándoles, á título de conquista, de la -amada libertad que Dios y la naturaleza les habia concedido, no menos -á ellos, que á los que pretendian hacerse dueños y señores. ¡Quien -dijera que por descubrirse en el corazon de la Europa un nuevo reino, -incognito hasta nuestros dias, y admitir con humanidad los regnícolas -á los descubridores, habian estos de adquirir derecho á cautivar y -poner en mísera servidumbre á los naturales! Y como si fuera poco -hacerse dueños de sus opulencias y ricos minerales, ponerlos tambien en -miserable esclavitud!</p> - -<p>Este infame abuso, que parece obra de una fantasía delirante, -introdujo en América la insaciable codicia, poco ó nada satisfecha con -los inagotables tesoros y minas de que abundan las Indias. Muy á los -principios empezaron á tratar á los naturales cual esclavos, y como -lotes de negros, se transportaban navíos enteros de unas provincias -en otras para ser vendidos en públicas almonedas. Materia era esta -de gran sentimiento para los Católicos Monarcas, cuya piedad celó de -propagar la Fé; y su conmiseracion con los indios les hizo dictar -medidas que juzgaron oportunas para remediar males tan graves, y á la -nacion española indecorosos: expediendo á este fin varias cédulas á los -señores Vireyes,<span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span> -Audiencias y Gobernadores. Pero la suma distancia debilitaba la fuerza, -y atenuaba el rigor de mandatos tan severos.</p> - -<p>No obstante, á esfuerzos de aprémios y severas penas, despues de -algun tiempo se abrogó la envejecida costumbre de cautivar naturales, y -de reducirlos á miserable esclavitud. Bien que en antiguos y recientes -monumentos hallamos algunas <i>malocas</i>, (esto es, entradas á cautivar -y apresar indios para venderlos, y servirse de ellos furtivamente en -los domésticos ministerios). Verdad es que desde el tiempo del Señor -Felipe II cesó casi del todo la infame profesion de las malocas entre -los españoles; y si tal cual vez osó la codicia atropellar los reales -mandatos, se buscó asilo de inmunidad en las tinieblas, para no ser -descubiertos con el hurto en las manos.</p> - -<p>Pero la codicia, grande artífice de novedades para sus intereses, se -ingenió en llevar adelante sus ciegos proyectos, y con la introduccion -de un nuevo abuso suplió la privacion de otro. Desterrada la esclavitud -de los indios, ocupó su lugar el servicio personal, á que eran -obligados los miserables por un moderado tributo.</p> - -<p>Sabido es en las histórias de Indias, que los Católicos Monarcas -premiaban el valor de los conquistadores y personas beneméritas con -el repartimiento de algunas parcialidades ó pueblos de indios, mas ó -menos numerosos, á proporcion de los méritos y carácter de los sugetos, -transfiriendo en ellos el derecho que tenian Sus Magestades de exigir -el tributo que antes de la conquista pagaban á sus caciques, Incas y -Emperadores. Llamábanse estos repartimientos, encomiendas, y las que -las poseian, encomenderos, los cuales personalmente ó por medio de -otros, que se llamaban pobleros y egecutores, velaban sobre el trabajo -de los oficiales, y aprovechamiento del tiempo, logrando instantes de -trabajo por no malograr los aumentos de sus intereses.</p> - -<p>El fin de los Católicos Reyes en estos repartimientos; las -obligaciones que imponian á los encomenderos; la piedad y conmiseracion -con que mandaban fuesen tratados los indios de encomienda, pueden -llamarse pensamientos inspirados del Cielo para la conversion de los -Americanos y propagacion de la Fé entre ellos. Pero la insaciable -codicia que todo lo trastorna, convirtió el moderado tributo en -esclavitud de los tributarios, y abrogada aquella, en vez de un corto -y pequeño gravámen, oprimió á los miserables con el servicio personal, -el cual, fuera del nombre, tenia todos los caractéres, y producia todos -los efectos de la esclavitud.</p> - -<p>Era el servicio personal, para explicarlo de una vez, una opresion -<span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span> tiránica, que -compelia á los indios con sus mugeres, hijos é hijas á trabajar de -noche y dia en utilidad de los encomenderos: era una libertad esclava: -libertad en el nombre, y esclava en la substancia, en los efectos y en -la realidad: era un disfraz de servidumbre, que empobrecia la pobreza -de los indios, y enriquecia los tesoros de los encomenderos: era un -dogal, que á fuerza de increibles vejaciones y trabajos excesivos, -sofocaba los espirítus de los indios, y privaba á millares de la -vida: era un tocar alarma, para que se rebelasen con la opresion, y -sacudido el yugo de Cristo, sacudiesen tambien él del español, como lo -egecutaron en Chile los Araucanos; en Tucuman los Calchaquís, Pulares y -Diaguitas; en el Paraguay, los Guaycurús, Paranás y Guaranís, y en el -Rio de la Plata, los Frentones, Querandís y otros muchos.</p> - -<p>Este abuso infame y opresion injusta de consecuencias infernales, -conmovió los ánimos de los Católicos Reyes, y desde luego se desvelaron -en desarraigarlo. Pero su empeño en muchos años no surtió efecto -favorable; ya por la ambicion de unos, ya por la pusilanimidad de -otros, que no tenian ánimo y les faltaba aliento para hacer frente -á los encomenderos. Las cédulas expedidas á este fin respiraban -misericordia y piedad, capaz de mover corazones mas dóciles y menos -obstinados: pero la resolucion denodada de los encomenderos, y su -temerario atrevimiento, resuelto á cualquier arrojo, obligó á los -reales ministros á suprimir los instrumentos de su comision para -abrogar el servicio personal; hechos cómplices del delito, incursos en -fea desobediencia á las reales órdenes, los que mas debieran promover -su egecucion en materia de tanta importancia.</p> - -<p>Así se pasaron muchos años, los Reyes mandando, los Gobernadores -desobedeciendo, los encomenderos triunfando, y los varones de celo -suspirando inutilmente. ¡Tales eran y tan profundas las raices que -habia echado la codicia en los corazones de los encomenderos! Entrado -ya el siglo décimo septimo, tocó Dios el corazon de D. Juan de Salazar, -hidalgo portugues, avecindado en Tucuman: caballero piadoso, cristiano -y rico, que pasado á España, consumió toda su hacienda abogando en -presencia de Felipe III en favor de los indios contra el servicio -personal, y ultimamente murió, no sin sospecha de veneno, juez -comisionario con ámplios poderes para desarraigarlo en la provincia de -Cuyo.</p> - -<p>Este generoso y compasivo portugues, consiguió, estando en la -Corte, que en el reino de Chile se estableciese Real Audiencia, y para -las provincias de Tucuman, Rio de la Plata y Paraguay se asignase -un visitador, cuya principal incumbencia habia de ser el exterminio -del servicio personal, odioso á los indios, y denigrativo de la -nacion española. La cédula se expidió en 27 de Marzo de 1606, pero su -egecucion retardaron algunos <span class="pagenum" id="Page_177">[Pg -177]</span> accidentes, aparentes ó verdaderos. El año de 1610 -nombró la Real Audiencia de Chuquisaca á D. Francisco Alfaro, para -que informado personalmente de las cosas en las tres provincias del -Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman, arreglase el tributo que se debia -exigir de los indios en reconocimiento de vasallage.</p> - -<p>Era el licenciado D. Francisco Alfaro ministro integerrimo, de -méritos adquiridos con la inflexible rectitud de sus operaciones: -celoso protector de los indios, cuyos agravios habia vindicado en -Panamá y Chuquisaca, en el empleo de Oidor de los dos tribunales. No -era fácil hallar sugeto mas adecuado para el intento: juicio reposado y -penetrativo de las materias: sumo desinteres y limpieza de manos, que -no se mancharon con el lodo de regalos, ni polvorearon los donativos: -inflexibilidad y rectitud, con pecho de bronce para rebatir los golpes -de la sinrazon, y de los que ciegos atropellan á los que pretenden -encaminarlos, expédito en los negocios, no demorando la decision de -las causas sino cuanto pedia el fundo de las materias. El empleo de -visitador, con que vino á las províncias de Paraguay, Rio de la Plata y -Tucuman, era ocupacion de muchos años para otros: pero él lo concluyó -con feliz acierto dentro del año de 1611.</p> - -<p>Tres eran los cardinales puntos de su incumbencia. El primero miraba -á la libertad de los indios, no imaginária y de nombre como hasta -el tiempo presente, sino real y verdadera, á la cual directamente -obstaba el servicio personal: el segundo miraba á los desagravios por -las injusticias pasadas, y el tercero á la tasa moderada de tributos: -punto, á la verdad escabroso, y de vado bien difícil: parte por la -pobreza presente de los encomenderos, para satisfacer á los indios las -injusticias pasadas: parte porque, aun en quien se suponia suficiencia -de caudal, se creia faltar voluntad por los intereses de la codicia.</p> - -<p>Este estado de las cosas, y el temor de no encancerar mas las -llagas, ocasionó el dar dos oficios á la imposicion que se les habia -de poner á los indios de encomienda: el primero de tributo que debian -pagar á los encomenderos, en nombre de Su Magestad, y el segundo -por ser de satisfaccion tan moderada, que lentamente, pero del modo -que únicamente hacian posible las circunstancias, compensase á los -miserables indios el precio de los sudores pasados. Sobre la materia -se tuvieron diferentes congresos en la Asumpcion del Paraguay, cabeza -del Rio de la Plata, y en Santiago del Estero, capital del Tucuman. -Concurrieron hombres doctos, que habian manejado con particular estudio -las materias, los gobernadores de las provincias, y procuradores de las -ciudades.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span></p> - -<p>Ya parece que era llegada la hora en que á la infernal hidra del -servicio personal se le segase la cabeza, que se habia mantenido con -la muerte de tantos infelices americanos. Todos conspiraban unánimes -á este fin: los Reyes en sus cédulas, el visitador en las juntas, -los gobernadores con el poder de sus bastones, los consejeros con la -rectitud de sus pareceres, y los predicadores y personas de celo con -sus sermones y razonamientos. Nada faltaba ya, sino que se arreglasen -las ordenanzas y que las aceptasen las ciudades. Lo primero pendia -del visitador, y las escribió con tanto acierto, que merecieron la -aprobacion del Monarca, y se insertaron despues entre las leyes de -Indias, <i>libro</i> VI, <i>título</i> 17.</p> - -<p>Lo segundo pendia de las ciudades y encomenderos, y estos y aquellas -llevaron pesadamente la promulgacion del nuevo deuteronómio, que -ceñia los límites á su interminable codicia, y cortaba las alas á -su ambicion. Las ciudades nombraron procuradores, la Asumpcion del -Paraguay al capitan Francisco Aquino, y Santiago del Estero á D. -Fernando de Toledo y Pimentel, cuarto nieto del primer Duque de Alba, -para que tratasen en la Audiencia de Chuquisaca la revocacion de las -nueve ordenanzas; por si acaso en este rectísimo tribunal, no tenia -su apelacion el feliz despacho que deseaban. Señalaron al célebre -Hernando Arias de Saavedra (Sol en esta ocasion eclipsado) procurador -á la Corte, para que abogase por la mayor injusticia en el tribunal de -la rectitud mas síncera. Los gastos de los procuradores costeaban los -encomenderos, liberales en esta ocasion, y pródigos de sus bienes.</p> - -<p>En los tribunales de Indias tuvieron los procuradores de las -ciudades tan mal éxito como era mala la causa que patrocinaban; -ordenando con real severidad se guardasen inviolablemente las -ordenanzas del vistador D. Francisco Alfaro.</p> - -<p>Desde fines de 1609, ó principios de 1610, tenia el gobernalle del -Paraguay D. Diego Martin Negron, y á no ser él piloto tan diestro, -hubiera por ventura en tiempos tan turbulentos naufragado la provincia. -Pero su prudencia en sosegar los principios de tumultos, y su -constancia en promover con inflexibilidad la justicia de los indios -contra las pretensiones de los encomenderos, le descubrieron aquella -senda que debiera ser trillada de los hombres de gobierno; media entre -la condescendencia y severidad, templando la rigidez y acrimonia de -la una con la dulzura y suavidad de la otra, cediendo sin ceder á -los encomenderos, y con algunas leves condescendencias, promoviendo -constante las reales órdenes, y amparando los indios en los derechos de -su libertad. El intimó un auto, bien necesario en las circunstancias, -para que ningun español llevase indios al beneficio<span -class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span> de la yerba del Paraguay, -al sitio de Mbaracayú, multando con penas graves á los transgresores, y -confiscando cuanta yerba beneficiasen por manos de indios.</p> - -<p>Admitió con singular humanidad una embajada del cacique de los -Guaycurús, excediendo en las demostraciones de cariño la inurbanidad de -los bárbaros, y obligándolos á recibir Misioneros. Promovió con celo -cristiano el culto divino, no solo entre los españoles, sino entre los -indios, adornando sus iglesias con algunos donativos que dispensaba su -liberalidad en beneficio de la devocion de los neófitos. Obras de tanta -cristiandad merecian eternizarle en el gobierno: pero la muerte que á -nadie perdona, privó á estas provincias de un celoso promotor de los -intereses de la religion cristiana, y de un ministro real, dotado de -prendas bien singulares.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_3_20"> - <h3 title="§. XX. GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.">§. XX.</h3> - <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p> - <p class="subh3c">1615-1620.</p> -</div> - -<p>Tomó el gobierno interino el general D. Francisco Gonzalez de -Santa Cruz, y á poco mas de dos meses tuvo sucesor el año de 1615, -en Hernando Arias de Saavedra, tercera vez asunto al gobierno de la -provincia, siempre benemérito del baston; y en esta ocasion mas que -nunca por aquella su vida privada, que apuntamos arriba, tan ajustada y -cristiana que servia de egemplar á la imitacion, y de regla á cuantos -observaban sus procederes. Fomentó con esmero las ordenanzas del -visitador Alfaro, y las nuevas reducciones de Guayrá y Paraná.</p> - -<p>Entendió personalmente en el desagravio de los indios obligando -á los encomenderos á que les satisfaciesen el trabajo de los años -pasados, y los dejasen libres para concertarse con quien á justo -precio les llamase para sus menesteres. Obra prolija que pedia toda la -entereza y cristiandad de Hernando Arias. La extension de la provincia, -el derramamiento <span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span> -de los encomenderos por las alquerias en espacios tan dilatados; sobre -todo, la resistencia y obstinacion de los poseedores de encomiendas, -pedian un ánimo varonil para contrastar las dificultades, igualando -á fuerza de brazos la eminencia de los montes con la llanura y -profundidad de los valles.</p> - -<p>Donde no podia asistir personalmente diputaba jueces de autoridad y -rectitud que atendiesen á la cobranza de los salarios, castigando con -pena pecuniaria los delincuentes, y obligándolos á la satisfaccion del -convenio, conforme á los arreglamientos de las ordenanzas. Dos eran los -principales oficios de estos superintendentes: el primero asistir en el -tiempo de los ajustes, para que no interviniese fraude con detrimento -de los pobres indios: el segundo asistir al tiempo de los pagamentos, -para que en cantidad se arreglasen los salarios á la imposicion de las -ordenanzas.</p> - -<p>Poco era para un corazon tan piadoso, y pecho tan cristiano, el -desagrávio de los indios, sino promovia la Fé entre los infieles. Logró -en su gobierno considerables aumentos en Guayra y Paraná, y se dió -principio á la conversión de los Uruguayos, cuyo país si holló hasta -aquel tiempo algun español, pagó con la vida su atrevimiento.</p> - -<p>Pocas veces se habrá visto baston mas dignamente empuñado, ó en -beneficio y desagrávio de pobres, ó en los progresos y aumentos -de la Fé. El nombre glorioso de Padre de la patria, y tutor de la -religion cristiana, le venia muy adecuado, y por eso era repetido en -boca de todos en obsequio y atencion de sus méritos y operaciones -extraordinarias. Ninguna cosa se caia mas de su peso que anhelar á -mas gloriosos ascensos. Pero Hernando Arias tenia pensamientos muy -diversos: y siempre vivió ageno de honores; y mas placer hallaba en -el régimen pacífico de su familia y casa, que en el gobierno de una -república tumultuante, que solo se sugeta forzada, y obedece á espensas -del rigor.</p> - -<p>Para lograr el cumplimiento de sus deseos, y dar con el fin de su -gobierno mejor ser á la provincia, despachó á D. Manuel de Frías, -procurador á la Corte, para que informado el Consejo sobre la extension -casi interminable de la Provincia, insistiese con eficacia en su -division, cuya necesidad en otras ocasiones habia representado. No era -excesivo el número de ciudades: pero los límites de la provincia eran -de vasta extension, ó por mejor decir sin término. Las dilatadísimas -campañas que corren hasta el Estrecho de Magallanes; las que caen -al norte hasta la Cruz Alta, que deslinda el territorio de Tucuman, -Rio de la Plata, y las riberas del rio Paraguay con las naciones -circunvecinas; los espacios mas imaginarios que trillados, en que -se extendia sin límite, hasta los confines del<span class="pagenum" -id="Page_181">[Pg 181]</span> Brasil, la provincia de Guayra, eran del -gobierno del Paraguay, y obligaban al Gobernador á ser peregrino dentro -de su propia jurisdiccion.</p> - -<p>Sobre eso, los estremos rara ó ninguna vez recibian el influjo -de su cabeza: ó porque llegaban con remision sus órdenes, ó porque -absolutamente les faltaba impulso para tocar en su término. A las veces -sucedia que las autoridades intermédias, que debieran ser el conducto -mas fiel, embarazaban el progreso de aquellos influjos, que hacia -necesarios el estado presente de las cosas. Era pues muy necesaria la -division, y tal la juzgó el Consejo Real de Indias, en vigor de la -representacion que hizo D. Manuel de Frias, quien vino con el gobierno -del Paraguay, y empuñó el baston, el año de 1620. Cuyos sucesos no poco -escandalosos referirá la historia en su propio lugar.</p> - -<p>Casi al mismo tiempo se dividió el obispado del Paraguay, en el que -hoy conserva ese nombre, y en el del Rio de la Plata. Habia vacado -desde la muerte de Fray Reginaldo de Lizarraga hasta el año de 1617, -en que ocupó la silla episcopal el Dr. D. Lorenzo Perez de Grado, -natural de Salamanca, provisto desde el año de 1602 al arcedianato del -Cuzco. Era sugeto de literatura escogida, y muy señalado en el derecho -canónico. Su celo pastoral y conmiseracion con los indios, hicieron -memorable su gobierno, promoviendo con teson incansable la observancia -de las reales ordenanzas, y repartiendo entre los indios la renta de su -obispado.</p> - -<p>Proseguia aun con el gobierno de la Provincia tucumana, D. Alonso -Rivera, héroe bien esclarecido, cuyas hazañas inmortalizan las -historias de Flandes, Italia, Chile y Tucuman:—varon enteramente grande -por los ardides militares, por su industria y constancia en apurar -al enemigo las fuerzas, hasta rendirle. En este gobierno hizo su -nombre harto glorioso, sugetando los Pampas que infestaban á Córdoba: -humillando los inconstantes Calchaquís, siempre tumultuantes y rebeldes -al homenage ofrecido. Para contenerlos en los debidos términos, fundó -en la villa de Londres, año de 1607, la ciudad de San Juan de la -Ribera. No es menos recomendable por el fomento que dió al visitador -Alfaro, y la piadosa cristiandad con que favoreció los indios contra -las injustas pretensiones de los encomenderos.</p> - -<p>Estos se quejaron agriamente contra el Gobernador: mas, ¿qué víbora -no se enrosca, cuando la toca la vara, para arrojar su veneno? Mucho -concibieron sus émulos y lo derramaron en cien capítulos, que le -opusieron ante el juez de residencia, pero todos de tan leve peso, -que el menor viento de sus arregladas operaciones los desvaneció sin -dificultad. <span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span> Fué -término de su gobierno el año de 1611, y en él dejó á sus sucesores un -ejemplo memorable do sujecion y rendimiento.</p> - -<p>Tuvo sucesor el mismo año de 1611 en D. Luis Quiñones Osorio, -caballero de Alcántara, principal de la casa y solar de San Roman de -los Quiñones y de la villa de Quitanilla, en el reino de Leon. Diez -años habia servido el empleo de Juez oficial de la real hacienda en la -imperial villa de Potosí, con tanto desinteres, que celando los reales -haberes con atencion de vigilante ministro, descuidaba con cristiano -despego de sus creces y aumentos temporales. El encargó la conversion -de los Ojas, Ocloyas y Paypayas, naciones fronterizas á Xujuy, cuyas -vecindades infestaban con furtivas correrias.</p> - -<p>Eclipsó D. Luis Quiñones de Osorio al visitador Alfaro, adelantando -sus proyectos, é insistiendo con teson en la puntual observancia de las -reales ordenanzas. Resistiéronse los encomenderos pero la Provincia -tucumana conoció, que á la sombra de un gobierno justo, ingénuo y recto -no prevalece el desórden, ni el poderoso avasalla con impunidad los -fueros del inocente desvalido.</p> - -<p>Años antes el Gobernador Alonso de Rivera y el Obispo Trejo habian -informado al Consejo sobre la necesidad de erigir el seminario que -ordena el Tridentino para el servicio de las catedrales, el cual era en -Santiago necesario por la falta de ministros hábiles en las funciones -eclesiásticas. A este fin llegó cédula del Sr. D. Felipe III, en que -aprobaba la ereccion, ordenando se encomendase á la Compañia el régimen -y gobierno de los seminaristas.</p> - -<p>La misma idea de fundar seminario se habia concebido en Córdoba. -Tratóse luego de poner las manos á la obra y disponer cómoda habitacion -para los convictoristas, y religiosos á cuya direccion habia de entrar -el nuevo seminario. Seis mil pesos exhibió el ilustrísimo Señor -Trejo para comprar las casas de Juan de Burgos, uno de los primeros -conquistadores, capaces de admitir buen número de seminaristas. Luego -que en Córdoba corrió la voz del seminario que pretendía fundar -el ilustrísimo Obispo, se alegraron notablemente los ciudadanos, -conociendo que la mas noble parte de su felicidad les habia de venir -de la enseñanza en buenas letras y virtudes cristianas de sus hijos, -deseando con impaciencia el dia en que se habia de dar principio á la -fundacion.</p> - -<p>Este habia de ser el de los Príncipes de los Apóstoles San Pedro y -San Pablo, del año de 1613, en que el Obispo pontificó, bendijo <span -class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span> las becas, y se las -vistió de su mano á catorce colegiales, hijos de la primer nobleza y -distincion, descendientes de los primeros conquistadores. No fué de -mucha duracion este seminario, pero en los pocos años su consistencia -llenó la esperanza de la provincia con frutos bien sazonados.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_4"> - <p><span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span></p> - <h2 class="nobreak" title="Serie de los Señores Gobernadores del Paraguay">SERIE</h2> - <p class="subh3h"><span class="smcap">De los Señores Gobernadores - del Paraguay, desde D. Pedro de Mendoza, hasta D. Fulgencio Yedros, - segun consta de los libros capitulares que se conservan en el - archivo de la Asumpcion</span>; <i>por el P. Bautista</i>.</p> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.</p> - <p class="subh3c">1512-1534.</p> -</div> - -<p><i>Juan Diaz de Solis</i>, piloto mayor del Rey, de cuya órden, aunque -á su propia costa, salió de España para estas partes y costas -magallánicas, entonces por ninguno otro surcadas, pues fué su derrota -el año del Señor de 1512: y mediante ella, y estar ya declarado -por el Papa Alejandro VI, que desde Santa Catalina hácia el sur -pertenencian estas navegaciones y conquistas á los Reyes de Castilla, -y haber navegado dicho Solis siguiendo la meridional, hasta cuarenta -grados, desde donde retrocediendo dió con la boca del Rio de la Plata, -entrándose por ella, tomó posesion de aquella tierra, y dió á este rio -(que los naturales llamaban <i>Parana-guazú</i>, que suena lo mismo, que -“rio como mar”) el título de su apellido: por el cual fué conocido -hasta Gaboto, que fué el segundo que lo navegó, y que le dió el nombre -de Rio de la Plata, por la que de él llevó á España.</p> - -<p>Antes de la llegada de Gaboto, Hernando de Magallanes reconoció su -boca, aunque no entró por él, sino que se enmaró hasta descubrir el -estrecho de su nombre y las islas Filipinas, donde murió, quedando -en su lugar Sebastian Cano, que surcó ambos mares. Como de estos dos -descubrimientos de Solis y Gaboto, aquel español, vecino de un lugar -de Andalucía, llamado Uría, y este veneciano, resultase que muchos -caballeros hidalgos<span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span> -se ofreciesen al Emparador á poblar esta tierra, que segun daba -muestras, era muy poderosa y rica; entre los que con mas ardimiento -hicieron esta pretension, fué D. Pedro de Mendoza.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_4_1"> - <h3>PRIMERA PARTE.</h3> - <p class="subh3c">GOBERNADORES DEL PARAGUAY Y RIO DE LA PLATA.</p> - <p class="subh3c">I.</p> - <p class="subh3c">D. PEDRO DE MENDOZA.</p> - <p class="subh3c">1535-1537.</p> -</div> - -<p>D. <i>Pedro de Mendoza</i>, deudo de D.ª María de Mendoza, muger del -Señor Secretario D. Francisco de Cobos; como era criado de la casa -real, y gentil-hombre de boca del Emperador, y por otros respetos, -obtuvo fácilmente esta gobernacion de Su Magestad, con título de -Adelantado, y merced que se le hacia de Marquez de lo que poblase y -conquistase, con todo el rio de la Plata, y en doscientas leguas de una -y otra parte de sus costas. Esforzáronse con esto muchos caballeros -de toda España, ofreciéndose á D. Pedro con sus caudales y personas, -teniendo á mucho honor los que eran admitidos en su compaña. De -hecho, salieron de San Lucar de Barrameda, y se hicieron á la vela en -catorce navíos, el 14 de Agosto 1535; y despues de varios sucesos que -ofreció esta navegacion, tomó puerto y posesion de su adelantamiento -en la isla de San Gabriel, frente al parage donde está fundada hoy -la Colonia de los portugueses, y único asilo, hasta entonces, de los -españoles, para verse de algun modo libres de las continuas invasiones -de los indios infieles de tierra. Dió órden á su hermano D. Diego de -Mendoza, pasase á la parte de Buenos Aires y poblase por aquella costa -donde mejor le pareciese. Como en efecto, como media legua mas abajo -de la boca del Riachuelo, fundó un lugarcillo y casa fuerte, con el -título de <i>Puerto de Santa Maria</i>, el que por las crueles invasiones -de los naturales de aquella <span class="pagenum" id="Page_187">[Pg -187]</span> comarca, y muerte de D. Diego y de los suyos, no tuvo -estabilidad. Viendo este suceso, y la suma penuria en que estaba toda -su armada, que se componia de dos mil y docientos hombres, sin las -mugeres y niños, dió órden el Adelantado de mandar al capitan Gonzalo -de Mendoza por víveres al Brasil; y para pasar rio arriba, nombró por -su teniente general á Juan de Oyolas, y lo despachó con doscientos -hombres, á que registrase aquellos <i>paranás</i> y sus costas, y viese -si podia proveer la armada de algunos bastimentos. En efecto, así -se hizo: pero ni con estas providencias, y otras que le parecieron -acordadas, pudo estorbar la peste, hambre é innumerables otras plagas, -que le habian consumido casi la mitad de la gente; y tenia, segun se -mostraba adversa su fortuna, que sucumbir él y su resto al cúmulo de -tantas desdichas y miserias. Contrarrestado así, y afligido su ánimo, -determinó dejar aquella empresa, ya para sus fuerzas insoportable. Y en -efecto, dejando, ó manteniendo siempre de su teniente general, para las -conquistas del rio arriba, al capitan Juan de Oyolas, en las cuales, de -su órden, se hallaba entendiendo; y para las pertenecientes á Buenos -Aires, isla de San Gabriel, puerto de <i>Sancti Espiritus</i>, donde dejaba -alguna gente y casa de su habitacion, &c., nombrando con el mismo -cargo de general, al capitan Francisco Ruiz; dadas otras providencias, -tomó un navío con la gente que le pareció, y se embarcó para España á -principios del año de 1537, en cuya navegacion acabó miserablemente su -vida, su marquesado, adelantamiento y gobierno.</p> - -<p>Conserváronse algun tiempo los conquistadores bajo de la conducta y -mando de sus generales: mas, como las calamidades, en lo que pertenecia -á Buenos Aires, se aumentaban cada dia, tuvo por bien el retirarse Ruiz -con parte de su gente á la Asumpcion, informado de que se pasaba mejor -allí, por la amistad grande que los españoles habian contraido con el -cacique Paraguá, señor de aquella tierra, y con sus indios guaranís; y -que por esta causa quedaba Gonzalo de Mendoza con 60 soldados fundando, -y estableciéndose ya. Todo esto se hizo así el año de 1537. Llegados -los de Buenos Aires á la Asumpcion se hallaron con la novedad de haber -los Payaguás (hasta hoy infamísima raza, que domina todo aquel reino) -despedazado y muerto á traicion al capitan Juan de Oyolas y á todos sus -soldados, de vuelta del descubrimiento del Paraguay arriba. Con este -incidente, y no conviniéndose los capitanes en quien habia de ser su -superior y general, se abrió una cédula del Emperador, que se le habia -fiado al veedor de Su Magestad D. Alonso de Cabrera; y leida en alta -voz y visto su contenido, que era en substancia:—“Que en caso de morir -el Adelantado, sin haber antes ni despues persona legítima que hiciese -sus veces en el gobierno, se juntasen todos los conquistadores á elegir -entre ellos mismos sugeto apto para tal cargo.” Eligieron, en virtud -de esta real providencia, dada en Valladolid, <span class="pagenum" -id="Page_188">[Pg 188]</span> á 12 de Setiembre de 1537, y nombraron de -unánime consentimiento por su Gobernador y Capitan General, al capitan -D. Domingo Martinez de Irala, quien aceptó el gobierno, y le comenzó -con mucho acierto, y á satisfaccion de todos, este mismo año de su -eleccion, que fué el de 1538.</p> - -<p>Segun lo arriba dicho parece está claro haber sido el primer -Gobernador de estas provincias del Rio de la Plata, entonces unidas, -el Señor D. Pedro de Mendoza: cuyo gobierno duró mas de año, despues -de haber entrado y tomado posesion de ellas; y por su fin y muerte, y -de sus dos gefes, el que las serenó, aquietó los turbados ánimos con -las pasadas desgracias del tiempo, las conquistó, redujo á policía, -estableció por capital y república de todas ellas la ciudad del -Paraguay, con título de la Asumpcion de Nuestra Señora, é hizo todo, -porque ninguno hizo tanto, es y fué.</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">II.</p> - <p class="subh3c">D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p> - <p class="subh3c">1538-1541.</p> -</div> - -<p>Era este caballero capitan de la armada de D. Pedro, y lo habia sido -en España aventajado, y de mucho honor y cuenta, así por sus bellas -prendas y valor, como por su conocida sangre y casa, que trae y tiene -su orígen de la villa de Vergara, provincia de Guipuzcoa. De este -cúmulo de prendas, heredadas y adquiridas, resultó el acierto de su -gobierno, siendo el mayor el haber recogido en la Asumpcion el resto -de la gente que habia dejado el general Ruiz en Buenos Aires, para -que todos unidos en esta nueva fundacion, formasen un cuerpo, que se -pudiese mantener, pues divididos todos perecerian, como se habia visto -practicamente, que apenas se contaban setecientos hombres, de dos mil -y tantos que entraron á esta conquista. De este acuerdo resultó el -que los que se hallasen sueltos, que eran los mas, fuesen tomando por -mugeres las hijas de los naturales, que ellos mismos se las ofrecian y -daban gustosos, para emparentar con hombres tan valerosos y de buenas -partes. Con esto vino á tener tanto aumento esta provincia, que en -menos de cincuenta años ya se habia poblado hasta Buenos Aires, y rio -arriba hasta Xerez, Santa Cruz de la Sierra y provincia del Guayra. -Se mantuvo en su gobierno este señor hasta<span class="pagenum" -id="Page_189">[Pg 189]</span> el año de 1541: en cuyo año se recibió y -entró al Paraguay por Gobernador y su Adelantado.</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">III.</p> - <p class="subh3c">D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.</p> - <p class="subh3c">1541-1542.</p> -</div> - -<p>Era este caballero natural de Xerez de la Frontera, pero vecino de -Sevilla, y nieto del Adelantado D. Pedro de Vera que conquistó las -Canarias: pasó de tercero á la conquista de la Florida, que intentó -hacer Panfilio Narvaez y los suyos: los cuales todos fueron muertos y -comidos de aquella gente bárbara y caribe: de cuyo destrozo le libertó -aquel Señor que cuida aun de proteger á la avecita que viene á la red -del cazador. Así libre, cuando mas cautivo y preso él y un esclavo -suyo, determinó este Señor, en tan duro cautiverio, serlo de sus -acciones, viviendo tan ajustadamente como si estuviera en Sevilla; que -miróle Dios, y le preservó de aquel general estrago.</p> - -<p>Tomáronle aquellos bárbaros tanta estimacion y respeto, que lo -eligieron por su capitan y gefe principal; y de cautivo vino á ser -señor casi absoluto. Mas como todo su anhelo era verse entre los suyos, -determinó de atravesar desde allí á Méjico; como lo hizo con gran -trabajo, por la suma distancia y las fragosidades de aquel inculto -país, gastando en esta jornada diez años.</p> - -<p>Puesto en Méjico, determinó pasarse á Castilla, en donde llegó á -tiempo que ya se sabia allí la muerte de D. Pedro de Mendoza, y el -estado en que quedaban las conquistas del Rio de la Plata. Se presentó -al Rey pidiendo este gobierno y adelantamiento, con cargo de conquistar -y poblar toda esta tierra. Lo que, vistos sus méritos, se lo concedió -el Rey, con estas mismas capitulaciones; y de hecho en cinco navios de -armada se embarcó en San Lucar, año del Señor de 1540.</p> - -<p>Llegó á Santa Catalina, y cansado de la navegacion, que no le fué -muy favorable, determinó tirar de allí por tierra al Paraguay: y así lo -hizo, dando órden que las naos siguiesen su derrota hasta San Gabriel, -y dejando allí las mayores, siguiesen las otras hasta la Asumpcion. -Todo lo egecutó con tanta felicidad, que ni en las 400 y mas leguas que -dicho Cabeza de Vaca atravesó por tierra, ni en la penosa navegacion -del Rio de la Plata, le faltó un solo soldado.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span></p> - -<p>Recibido que fué en la Asumpcion el referido año de 1541, se mantuvo -con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto -del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y -mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó -envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y -presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron -al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien -achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus -manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo -por bien admitir el gobierno.</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">IV.</p> - <p class="subh3c">D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p> - <p class="subh3c">1542-1557.</p> -</div> - -<p>Siguió <i>Irala</i> desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en -que se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del -Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco -de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin, -en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego -de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la -cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes, -que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y -nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron -y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos -nuestros tiempos, dejaron á esta tierra.</p> - -<p>De su gobierno y acertados proyectos fué informado el Emperador; y -por haber muerto en Sevilla D. Juan de Sanabria, que tenia nombrado -Adelantado de estas provincias, y no haber podido venir á ellas el -hijo de este señor, que era el sucesor, nombró Su Magestad Cesarea al -dicho Irala por tal Gobernador y Capitan General, confirmándole el -mismo título que en su eleccion le dieron los conquistadores, y así se -mantuvo hasta que murió, que fué el año del Señor de 1557. Dejando en -su lugar á D. Gonzalo de Mendoza, su yerno, quien mantuvo el gobierno -solo un año, al cabo del cual murió, no sin sentimiento de toda aquella -república, que veia renovadas y mantenidas en él las buenas prendas del -suegro, y como enjugadas las lágrimas que á todos, sin diferencia, les -sacaba á los ojos su pérdida, ó recuerdo, y ahora mas con considerar -todo acabado. Estando en vigor la provision real, salió otra que <span -class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span> tenia el Ilmo. Sr. -Obispo, D. Fr. Pedro de la Torre, en que le conferia el Rey facultad -para que en su real nombre titulase al que en tal caso eligiesen los -vocales. Se hizo la eleccion, presidiendo dicho Ilmo. el dia 22 de -Julio del año de 1558, y fué nombrado Gobernador y Capitan General.</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">V.</p> - <p class="subh3c">D. JUAN ORTIZ DE VERGARA.</p> - <p class="subh3c">1558-1564.</p> -</div> - -<p>Este hidalgo, y noble caballero de la ciudad de Sevilla, -y uno de los conquistadores de fama de este país, gobernó hasta el -año de 1564: que persuadido del Obispo, y de una trama bien urdida de -Nuflo de Chaves, fundador de Santa Cruz de la Sierra, desamparó esta -provincia y partió á Charcas, dejando por su lugar teniente en la -Asumpcion al capitan Juan de Ortega. No le salió como pensaba Ortiz -esta jornada; pues la Audiencia lo depuso del gobierno y señaló á D. -Juan Ortiz de Zarate, persona principal y de grandes méritos, quien -por pasar á la Corte á su confirmación, nombró por su Teniente General -de estas provincias del rio de la Plata á Felipe de Cáceres. Vino -éste, y fué recibido por tal en la Asumpcion el 1.º de Enero de 1569. -Gobernó con grande inquietud y bandos, por la oposicion del Obispo, -hasta que fué preso el año de 1572, desde cuyo tiempo un tumultuante, -llamado Martin Suarez de Toledo, se alzó con el mando, á quien por -evitar muchos inconvenientes tuvieron por bien de obedecer, hasta que -el año de 1574 llegó á aquella capital de la Asumpcion, confirmado -por el Rey D. Felipe II, y nombrado Gobernador y Adelantado de estas -provincias.</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">VI.</p> - <p class="subh3c">D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.</p> - <p class="subh3c">1574-1581.</p> -</div> - -<p>Este Señor aquietó tanto seminario de discordias, y de su órden, -segun el poder que tenia de Su Magestad, hizo levantar estandarte al -capitan Juan de Garay para que pasase, como en efecto pasó con los -que le siguieron, á fundar el puerto de Buenos Aires. Anuló <span -class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span> todas las resoluciones -del intruso Martin Suarez, como consta de un auto proveido en 22 de -Octubre del año de 1575: y por fin gobernó con sosiego hasta el año de -1581, en que entró tan solamente de Gobernador su yerno.</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">VII.</p> - <p class="subh3c">D. JUAN DE TORRES VERA Y ARAGON.</p> - <p class="subh3c">1581-1586.</p> -</div> - -<p>Este licenciado se mantuvo en su gobierno hasta el año de 1586, en -que entró de Gobernador y Adelantado</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">VIII.</p> - <p class="subh3c">D. ALONSO DE VERA Y ARAGON.</p> - <p class="subh3c">1586-1592.</p> -</div> - -<p>Mantuvo su gobierno este caballero sin novedad, hasta el año de -1592, en el cual el Señor D. Fernando de Zarate, á quien le fué -conferido simultáneamente por el Rey este gobierno y el del Tucuman, -hallándo mas conveniente residir allí, nombró en este por su Teniente -General, que empezó á gobernar desde dicho año de 1592, á</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">IX.</p> - <p class="subh3c">D. JUAN CABALLERO BAZAN.</p> - <p class="subh3c">1592-1595.</p> -</div> - -<p>Este se mantuvo de General todo el gobierno del Señor Zarate: el -cual concluido y conferido este gobierno á D. Juan Ramirez de Velazco, -que se hallaba ya en Potosí, escribió desde allí y mandó sus poderes -para que se recibiese de su Teniente General</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span></p> - <p class="subh3c">X.</p> - <p class="subh3c">D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p> - <p class="subh3c">1596-1597.</p> -</div> - -<p>En efecto, desde el dia 5 de Septiembre del año 1596 gobernó como -tal General, hasta que llegó el Señor Ramirez, quien viendo lo dilatado -de su gobierno, volvió á nombrar de su Teniente General á dicho -Hernando Arias, cuyo nombramiento hizo el año siguiente de 1597, dia -10 de Setiembre; y repartiéndole jurisdiccion y distrito, hizo otro -nombramiento en D. Antonio de Añasco, caballero hidalgo, declarándole -así mismo su Teniente General. Fué este nombramiento á 20 de Mayo del -mismo año de 1597, como todo consta del libro capitular. Hechos estos -nombramientos, entró á gobernar dicho</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">XI.</p> - <p class="subh3c">D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.</p> - <p class="subh3c">1597.</p> -</div> - -<p>Quien, quizá presagiando su muerte cercana, ó para que en aquel -trance no se le hiciese tan pesada la carga, como en efecto suele ser -la del gobierno, tiró á repartirla entre tres: ó seria acaso este -caballero de aquellos, á quienes muchas veces les sirvió de acibar -á lo dulce del mando el reconocer que todo cargo es carga, y muy -intolerable. Digo esto, porque apenas duró un año en su gobierno, -y por su fin y muerte nombró el Virey de Gobernador interino al ya -referido</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">XII.</p> - <p class="subh3c">D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p> - <p class="subh3c">1598-1599.</p> -</div> - -<p>Este fué recibido por tal el 4 de Enero del año 1598; y queriendo -conservar la buena armonia que habia guardado con D. Antonio de Añasco, -le nombró de nuevo por su Teniente General. Mantúvose hasta que vino -nombrado por Su Magestad Gobernador y Capitan General</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span></p> - <p class="subh3c">XIII.</p> - <p class="subh3c">D. DIEGO RODRIGUEZ VALDEZ DE LA BANDA.</p> - <p class="subh3c">1599-1602.</p> -</div> - -<p>Quien fué recibido á 8 de Julio de 1599; y el 17 de este mismo mes -y año nombró de su Teniente General á D. Francisco de Bracamonte y -Navarra. Gobernó hasta el año de 1602, en que se recibió de Gobernador -y Capitan General</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">XIV.</p> - <p class="subh3c">D. GARCIA DE MENDOZA</p> - <p class="subh3c">1602-1615.</p> -</div> - -<p>Gentilhombre de boca de Su Magestad, á quien mandó el Rey á este -gobierno, por haberse escusado venir á él, por su avanzada edad el -arriba nombrado, Gobernador del Tucuman, D. Fernando de Zarate. Todo -esto consta de la cédula real de D. García, dada en San Lorenzo, á -30 de Julio de 1598, &c. El año de 1605 entro á gobernar por Su -Magestad de Gobernador y Capitan General el ya nombrado muchas veces</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">XV.</p> - <p class="subh3c">D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p> - <p class="subh3c">1605-1611.</p> -</div> - -<p>A 30 de Enero del siguiente año de 1606, este eligió y nombró por su -Teniente General á D. Antonio de Añasco. En tiempo del gobierno de este -caballero, vino á esta provincia nombrado por Su Magestad de visitador -general del Paraguay, Ciudad Real hoy destruida y acabada, Villa Rica, -que está en pié, mas no donde estaba en aquel entonces, y Misiones del -Guayra, que tambien no son, ni permanecen, sino tan solamente campos -desiertos, habitados mas de fieras que de hombres:—de todas estas -provincias, vino de visitador aquel gran Ministro, D. Francisco de -Alfaro. Era este señor Oidor de la Real Audiencia de Charcas, y despues -del Real y Supremo Consejo de las Indias. Entró al Paraguay por los -años del Señor de 1608, y concluida su visita y arreglada toda <span -class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span> la provincia, dispuso é -hízole unas ordenanzas, que fueron vistas y aprobadas por Su Magestad -y su real y supremo Senado de Indias, las que estan y deben tener su -fuerza en todo aquello que no se ha trastornado, ni se oponga á nuevas -decisiones del soberano. Concluida esta visita y aquel gobierno, nombró -Su Magestad por Gobernador y Capitan General á</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">XVI.</p> - <p class="subh3c">D. DIEGO MARTINEZ NEGRON.</p> - <p class="subh3c">1611-1619.</p> -</div> - -<p>Empezó su gobierno por los años de 1611, y le obtuvo hasta el -sucesor que nombró Su Magestad de Gobernador y Capitan General, que -fué</p> - -<div class="item"> - <hr class="tir" /> - <p class="subh3c">XVII.</p> - <p class="subh3c">D. MANUEL DE FRIAS.</p> - <p class="subh3c">1619-1625.</p> -</div> - -<p>Entró al Paraguay por los años de 1619. En tiempo de este Señor, -que fué al siguiente año de su gobierno, en 1620, se dividió y separó -este gobierno en lo espiritual y temporal, de él del Rio de la Plata y -Buenos Aires, en este modo. Al del Paraguay señaló el Rey todo lo que -cogia en lo interior la provincia, desde su rio al este, y de norte -á sur hasta el Paraná, ó ciudad de Corrientes esclusive, y estos son -hoy sus términos y límites. A la gobernacion de Buenos Aires señaló -de términos este oeste, desde la boca y costas del gran Rio de la -Plata, hasta las barras de la del Tucuman y de la presidencia de -Chile; y de sur á norte desde donde se pueda extender en las tierras -Magallánicas y tierras del Tandil, hasta dar en el Paraná y ciudad -dicha de Corrientes, y su jurisdiccion inclusive; cuya demarcacion y -territorio conserva hasta hoy. Estos mismos linderos se dieron á los -obispados y á la jurisdiccion ecclesiástica. En cuya atencion, estando -á lo referido arriba, es de notar, que quedó tan solamente D. Manuel de -Frias por Gobernador del Paraguay, sin otra novedad, que fué recibido -este dicho año de 1620 por Gobernador de Buenos D. Diego de Góngora, -y por su primer Obispo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray -Pedro Carranza: continuando en su silla del Paraguay, el Ilustrísimo -y Reverendísimo Sr. D. Fray Tomas de Torres, que despues pasó á ser -Obispo del Tucuman. Esta noticia podrá ver el curioso en el P. Techo, -<i>libro</i> 6, <i>capítulo</i> 16, <i>pág</i>. 165.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_4_2"> - <p><span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span></p> - <h3>SEGUNDA PARTE.</h3> - <p class="subh3c">GOBERNADORES DEL PARAGUAY.</p> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p><b><i>D. Pedro de Lugo y Navarra</i></b> entró y fué recibido en la -Asumpcion por los años del Señor de 1625.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Luis de Céspedes Xaría</i></b>: -entró á 25 de Junio de 1631.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Martin de Ledesma</i></b>, que -entró en el gobierno por los años del Señor de 1636. En su tiempo se -puso en práctica la cédula de fuerza.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Gregorio Inostrosa</i></b>, que -entró y fue recibido á 27 de Junio de 1641. Concluido el gobierno de -este Señor, entró de Gobernador y Capitan General</p> - -<p><i><b>D. Diego de Enobre</b> Osorio</i>: duró poco y murió á 26 de -Febrero del año 1645; y el dia 4 de Marzo del mismo año, de unánime -consentimiento de los particulares, empuñó el baston y entró á gobernar -el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray Benardino de Cárdenas. Solos -8 meses escasos duró en su gobierno, porque á 1.º de Octubre del mismo -año de 1645 entró de Gobernador</p> - -<p><b><i>D. Sebastian de Leon.</i></b> Este apenas se mantuvo un año, porque -luego la Real Audiencia mandó por juez pesquisidor de lo acaecido desde -el año 1645 con dicho Ilustrísimo Obispo y demas pesares de aquella -fatal era, hasta el año dicho de 1649; y tambien por Gobernador de esta -provincia, al</p> - -<p>Señor Oidor <b> <i>D. Antonio de Leon Garavito</i></b>, quien entró y fué -recibido por tal á 10 de Octubre del año de 1650.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Cristoval de Garay</i></b>, entró -á 26 de Julio de 1653.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General por la Real Audiencia, y juez -pesquisidor, el Sr. licenciado <b> <i>D. Juan Blasquez de Valverde</i></b>: -entró á 21 Setiembre de 1656.</p> - -<p>Gobernador <b> <i>D. Alonso Sarmiento de Figueroa</i></b>, á 24 de -Setiembre de 1659.</p> - -<p>Gobernador <b> <i>D. Juan Diaz de Andino</i></b>, año de 1663.</p> - -<p>Gobernador <b> <i>D. Felipe Reja Corvalan</i></b>, año de 1671.</p> - -<p>Juez y Gobernador el licenciado <b> <i>D. Diego Ibañez de Faria</i></b>, -Fiscal de la Real Audiencia de Guatimala, y juez delegado de la de -<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span> Charcas en esta -provincia: cuya comision egerció por los años del Señor de 1670 -&c.</p> - -<p>Gobernador segunda vez <b> <i>D. Juan Diaz de Andino</i></b>, á 7 de -Octubre de 1681.</p> - -<p>Gobernador <b> <i>D. Antonio de Vera Mugica</i></b>, entro á 18 de -Octubre de 1684.</p> - -<p>Por muerte del Sr. Mugica, entró á gobernar su Teniente General <b> -<i>D. Alonso Fernandez Marcial</i></b>, y se recibió á 30 de Octubre del -mismo año de 1684.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Francisco Monfort</i></b>, -caballero del Orden de Santiago. Entró á 30 de Octubre de 1685.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Sebastian Félix de -Mendiola</i></b>, entró á 22 de Octubre de 1692.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Juan Rodriguez Cota</i></b>; entró -á 4 de Diciembre de 1696.</p> - -<p>Gobernador <b> <i>D. Antonio de Escobar y Gutierrez</i></b>, á 27 de -Junio de 1702.</p> - -<p>Gobernador segunda vez <b> <i>D. Sebastian Félix de Mendiola</i></b>, á -26 de Setiembre de 1705.</p> - -<p>Gobernador, por muerte del dicho Mendiola, nombrado por la Real -Audiencia, <b> <i>D. Baltazar Garcia Ros</i></b>: se recibió á 9 de Febrero -de 1706.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General por Su Magestad <b> <i>D. Manuel de -Robles</i></b>, entró á 10 de Octubre de 1707.</p> - -<p>Gobernador por Su Magestad <b> <i>D. Juan Gregorio Bazan de -Pedraza</i></b>, se recibió á 5 de Junio de 1713.</p> - -<p>Por muerte suya año de 1716, entró á gobernar el General <b> <i>D. -Andres Ortiz de Ocampo</i></b>.</p> - -<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Diego de los Reyes -Balmaceda</i></b>, quien entró á gobernar por el Sr. D. Antonio de -Victoria, y se recibió de este gobierno á 5 de Febrero de 1717. Por las -quejas y recursos que tuvo la Real Audiencia de Charcas, á quien está -sugeta esta Provincia desde que se separó la de Buenos Aires, nombró -por juez pesquisidor al Sr. Oidor y Protector general de Indias</p> - -<p><b><i>D. José de Antequera Enriquez y Castro</i></b>; cuyo empleo egerció -desde el dia 15 de Setiembre de 1721, hasta el 6 de Junio de 1722: -en que entró, y fué recibido por Gobernador en propiedad, nombrado -por tal, por el Sr. Virey Morcillo, como consta de su despacho dado -en Lima á 24 de Abril de 1721. Es de notar y advertir, que estos -ministerios los egerció este caballero, no simultaneamente, sino muy -separados y divididos, como consta de las fechas dichas, para que el -curioso que leyere los instrumentos, que sobre la tragedia de este Sr. -inserto aquí, no se confunda, y pese bien como puede la emulacion y -envidia<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span> denigrar y -obscurecer tanto la fama del emulado, que haga creer ser intruso el -que es legítimo. Recibido pues de Gobernador el Señor Antequera, que -sé yo que servicios reales encontró dicho virey Morcillo en el Señor -D. Baltazar García Ros, teniente de Rey de Buenos Aires, para mandarlo -de Gobernador á esta infeliz y combatida provincia. Resistiósele el -dicho Antequera, y la ciudad toda, al estrépito militar con que venia -dicho Ros á tomar posesion de su gobierno; quien escapándose á uña de -buen caballo, se retiró de esta intentona, dejando en las márgenes del -rio Tebicuarí destrozado todo su ejército Guaraníco, que se componia -de mas de 6000 indios, que habia sacado de las Misiones de los padres -Jesuitas. Por pacificador de todos estos disturbios, mandó el virey al -Señor D. Bruno de Zavala, Gobernador de Buenos Aires á cuya insinuacion -se ausentó el Sr. Antequera, y fué nombrado por Gobernador de esta -provincia, segun el despacho del dicho virey—</p> - -<p><b><i>D. Martin de Barúa</i></b>, que fué recibido como tal el dia 4 de -Mayo de 1725. Este mismo año se habia recibido en Lima de virey el Sr. -D. José de Armandarú, Marquez de Castel Fuerte, quien considerando -las cosas del Paraguay, mandó por Gobernador suyo á D. N. Surueta. -Este vino, pero no fué admitido, antes sí el comun ó comunidad, en -que entraban nobles y plebeyos, á manera de las que se levantaron -en Castilla en tiempo del Señor Carlos V, le mandó que se retirase -(querian estos comuneros, que no los olvidase tanto la Corte, y que de -su soberano les viniese su Gobernador): y discreto, ó bien aconsejado, -se retiró. De aquí fueron las furias del dicho Armandarú, cuyos efectos -tuvieron tan dolorosas consecuencias, que aunque no sean de este -lugar, por no dejar pendiente la narracion las apuntaré tan solamente. -Perecieron en Lima en público cadalso el Señor Antequera, y el -enviado procurador de esta provincia, Mena con tres religiosos de San -Francisco: es decir, el auxiliante de Antequera, y dos mas despues, por -haber salido en busca del yerto cadáver de su difunto tio; con un negro -que expuso su vida para libertar la del guardian á quien se acertaba -el tiro. En el Paraguay pereció á manos de los comuneros, el segundo -Gobernador Ruilova, enviado por el Virey, y admitido por tal en su -cabildo, y con él un <i>Veinticuatro</i>, nombrado Juan Baez; y se insolentó -tanto la gente, que no es decible los excesos que cometieron.</p> - -<p>El Señor de Barica, luego que vió alterado el pueblo, y empeñado á -no admitir otro Gobernador que él, se apartó con esfuerzo del gobierno, -y ellos nombraron sus generales ó justicia mayor, <span class="pagenum" -id="Page_199">[Pg 199]</span> hasta el año de 1733, en que recibieron -al dicho <i>Ruilova</i> que solo gobernó hasta su muerte violenta, que fué -el día 15 de Setiembre de dicho año de 1733. Continuó el dicho comun -nombrando sus generales: de quien no hago mencion por ser una madeja -sin cuenta. Pero no omitiré el nombramiento que estos hombres hicieron -en el Ilustrísimo Sr. D. Fray Juan de Arregui, que sucedió así—</p> - -<p>Este varon grande, luego que le llegaron las bulas y cédula de -Obispo de Buenos Aires, pasó á consagrase en la del Paraguay. Ya -concluida esta funcion, y aprestándose para volverse á su iglesia, -acaeció el levantamiento y muerte del Sr. Gobernador Ruilova. A -vista de este hecho, y otros que trae la insolencia de una república -alterada, procuró atajar todo lo posible estos excesos, yendose á -un país que llaman Guayaibití, donde sucedió la muerte, por estar -su Ilustrísima en un un pueblo inmediato, que pertenece á nuestra -religion, nombrado <i>El Yita</i>, en donde se estaba aviando, ya despedido -de la ciudad. Aquí estorbó todo lo posible, que quitasen la vida á -un D. Antonio Arellano, cubriéndolo con su manto, y á todos aquellos -que llamaban <i>contrabandos</i>, que eran los que no seguian la parte del -comun. Aquietados ya algunos, supo su Ilustrísima como iban á entrar -á la ciudad para pasar á cuchillo á todos los <i>contrabandistas</i> que -en ella encontrasen; y compadecido é instado de algunos piadosos, -volvió de dicho pueblo, que dista doce leguas, y encontrando al comun -en un vallecito, donde está fundada la recoleccion nuestra que llaman -Buricao, se fué á dicho convento en donde los exortó á que mirasen lo -que hacian, y que nunca se justificaba su causa con tomarse ellos la -justicia, si alguna tenian, matando y robando, &c. Aquietáronse -por entonces, y lo dejaron tranquilo en este retiro de la Recoleta. -Pero una tarde de improviso fueron á decirle que solo de una manera -se sosegarian, y era tomando él el baston de gobernador. Entróse -el Santo Obispo á la pobre iglesia, que entonces teniamos, y ni -con súplicas y exhortaciones que les hizo, pudo persuadirles que -disistiesen, clamando todos á un tiempo, que <i>la voz del pueblo era -la de Dios</i>. Viendo este empeño, se retiró su Ilustrísima á nuestro -convento grande, por ver si allí le dejaban, cesando de un intento tan -estraño: pero ni así, porque, como dicen, á tirones le sacaron de la -iglesia de aquel convento y le entregaron el mando y el baston, que -tuvo por bien admitirlos, por evitar mayores daños é inconvenientes, -como en efecto así sucedió, por el mucho amor que le tenian todos. -Gobernó su Ilustrísima desde el dicho mes de Setiembre de 1733, hasta -que pudo conseguir con ellos su retirada á su amada iglesia y patria -de Buenos Aires, dejando en su lugar á <i>D. Cristoval Dominguez</i>, que -habia sido su padrino de consagracion, y hombre <span class="pagenum" -id="Page_200">[Pg 200]</span> de toda satisfaccion, que mantuvo á todos -en sugecion y obediencia: hasta que por órden del Virey, al mandato -volvió segunda vez el Señor D. Bruno Mauricio de Zabala á aquietar y -sosegar la tierra. Entró á esta comision el año del Señor da 1735; y -hechas algunas justicias, se retiró á su presidencia de Chile, á donde -pasaba promovido del gobierno de Buenos Aires, en cuyo camino murió; y -segun sus poderes, y comision que traia para nombrar Gobernador, hizo -el nombramiento en el capitan de caballos</p> - -<p><b><i>D. Martin José de Chauregui</i></b>, quien desde dicho año de 1735; -gobernó con todo acierto, discrecion y prudencia, hasta que se dignó el -Rey mandar desde Europa nuevo Gobernador y Capitan General, que fué el -Señor</p> - -<p><b><i>D. Rafael de la Moneda</i></b>, que entró en esta ciudad, y fué -recibido el año del Señor de 1741. Este solo caballero, digno en todo -de los mayores respetos, por su integridad, juicio y demas prendas -grandes, adquiridas y heredadas, que son patentes, porque aun vive -avecindado en Buenos Aires, supo y se dió tanta y tan buena maña entre -esta gente, que pudo acabar con las brasas de los levantados, que -habian quedado ocultas entre las cenizas que dejó D. Bruno. Digo esto, -respecto á que, no obstante estas buenas partidas, por las que hasta -ahora le lloran, tuvo valor uno ú otro eclesiástico para sublevar ó -intentar hacerlo, algunos de aquellos, que habian quedado comuneros, y -como se dice á sombras de tejados. Mas Dios permitió fuese sabedor de -todo el dicho Gobernador, quien con sagacidad y arte, fué prendiendo á -los principales cabezas de esta conjuracion que se ordenaba á quitarle -la vida, por haber celado la honra de Dios y refrenado en ellos, ó -los principales de este alzamiento sus notorios, públicos y torpes -escándalos. Concluida la causa y el proceso, que todo se hizo en breve -tiempo, les mandó quitar la vida. Fueron estos los únicos suplicios -que en todo su gobierno egecutó, porque no sé qué se veia en este -caballero, que hasta los gentiles bárbaros, como son los Payaguás y -demas que hostilizan esta república, á su voz é imperio le obedecian, -y todos se sugetaban y rendian: siendo esto mas de admirar por estar -ciego. Cegó este Señor luego que entró en el gobierno, y acaso la -primera visita que hizo de toda la provincia fué el motivo, por los -ardientes soles del país, á que no estaba acostumbrado. Empero así se -mantuvo con la entereza dicha, hasta el año de 1747 en que entregó el -baston, por orden del Rey, al Sr. Coronel</p> - -<p><b><i>D. Marcos de Larrazabal</i></b>, hijo y natural de Buenos Aires: -<span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span> poco gobernó este -Señor, porque por motivos que la Corte tuvo, concediéndole la merced -futura de teniente de Rey de Buenos Aires, le mandó sucesor, que fué el -Señor</p> - -<p><b><i>D. Jaime Sansust</i></b>, quien se mantuvo con apacible económia, -desde el año de 1750, basta el de 1761 en que le promovió el Rey á -Gobernador de Potosí. Por esta promocion vino de Gobernador un teniente -del presidio de Buenos Aires y vecino de allí, que nombró el Sr. -Ceballos, con las facultades que este hombre tenia de la Corte: y ya -aquí admitido, le vino la cédula del Rey de tal Gobernador y Capitan -General, llamábase</p> - -<p><b><i>D. José Martinez Fontes</i></b> quien, no concluyó su gobierno, -porque el año de 1764, dia 29 de Noviembre, murió de aire perlático; y -quedó en su lugar su Teniente General</p> - -<p><b><i>D. Fulgencío Yedros</i></b>, hijo y natural del Paraguay, hombre -noble y de bellísimas prendas naturales, y en grado benéfico, sumo -y de gran valor y espirítu militar, que así en el empleo como antes -se le notó en las entradas varias que hizo tierra adentro contra los -infieles que hostilizan esta provincia. No tuvo en su gobierno los -mejores aciertos, por la mucha emulacion de contrarios, y por causa de -haber nombrado teniente de Curuguatí á D. Bartolomé Larios Galvan, que -fué la piedra de escándalo de aquella villa. Faltóle á este Sr. aquella -destreza política, que casi es imposible encontrar en los que no han -salido de este país. Y por esto tuvo algunos sinsabores y disgustos, en -menos de dos años desde la fecha dicha, hasta el 29 de Setiembre del -presente año de 1766, en que entregó el baston á <i>D. Carlos Morphí</i> -que hoy gobierna, admitido Gobernador segun sé, por una mera carta del -Ministro en que le dá aviso de como el Rey lo tiene hecho Gobernador -de esta provincia. No sé que sea de este gobierno con las novedades de -la Corte, y haber el Rey proveido en otro el ministerio, que tenia el -Sr. de Esquilache, mudado del gobierno al Sr. Cevallos, que patrocinaba -al dicho Morphí, y otras cosas notables que nos comunican cartas -confidenciales de España y Buenos Aires, que no son de este lugar.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_4_3"> - <p><span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span></p> - <h3>PARTE TERCERA.</h3> - <p class="subh3c">GOBERNADORES DE BUENOS AIRES,</p> - <p class="subh3c"><small>DESDE QUE SE DIVIDIO ESTA PROVINCIA DE LA - DEL PARAGUAY, EN 1620, HASTA LA ERECCION DEL VIREINATO.</small></p> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p><b><i>D. Diego de Góngora</i></b>, del órden de Santiago, natural del -Reino de Navarra, y descendiente de los Condes de Benavente, fué el -primero que mandó esta provincia en 1620. En el de 1622, á ruegos de -algunos caciques del Uruguay, que solicitaban unirse á la Religion -Católica, encomendó este negocio á los Jesuitas, demostrando su amor y -celo por los naturales. Gobernó hasta el año de 1623, en que falleció, -sucediéndole</p> - -<p><b><i>D. Alonso Perez de Salazar</i></b>, natural de Santa Fé de Bogotá, -que de Oidor de la Real Audiencia de Charcas pasó, por real comision, -á establecer las aduanas del Tucuman y Rio de la Plata; y sucediendo -la muerte del Gobernador Góngora, se le encargó el mando de esta -provincia, interinamente, por el Virey de Lima, Marquez de Guadalcazar: -pero al año de su gobierno vino de España el sucesor, y regresándose al -Perú fué Presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca, y en 1624 -entró mandando</p> - -<p><b><i>D. Francisco de Céspedes</i></b>, natural de Sevilla, y -Veinticuatro de ella, quien habiendo venido por la ruta del Janeiro, á -tiempo que los Holandeses tomaron la Bahía de Todos-Santos, se embarcó -inmediatamente para este destino, con el fin de asegurar esta ciudad -de cualquiera invasion que proyectasen aquellos enemigos, convocando -al efecto gentes del Paraguay, Corrientes, y Santa Fé. Manifestó igual -empeño en la conversion de los naturales, encargando de esta espiritual -conquista á los PP. Franciscos, de cuyo feliz éxito fundaron varias -iglesias, y entre ellas la de Santo Domingo Soriano, que hasta hoy -se conserva. Despues de siete años de gobierno, entró á sucederle en -1632</p> - -<p><b><i>D. Pedro Estevan de Avila</i></b>, del órden de Santiago, hermano -del Marquez de las Navas, de acreditado valor en las guerras de -Flandes, y no menos en la vigilante defensa de este puerto, que -apetecian, y rodeaban los Holandeses. No obstante, en el primer año de -su gobierno tuvo la fatal pérdida de la ciudad de la Concepcion del -Rio Bermejo, muy opulenta, <span class="pagenum" id="Page_203">[Pg -203]</span> así por su comercio, como por sus apreciables cosechas, -tomada por los comarcanos infieles con notable destrozo de sus -habitantes: siendo vanas cuantas tentativas se hicieron para su -restauracion, pues aun hoy se conserva en poder de los indios Abipones. -Despues de seis años de su gobierno fué promovido al de Icatota, donde -murió, despues de muchos disturbios con el Virey, Conde de Alva del -Liste, y le sucedió en este gobierno</p> - -<p><b><i>D. Mendo de la Cueva y Benavides</i></b>, del órden de Santiago, y -de la Exma. Casa de los Duques de Albuquerque. Principió á mandar en -1638, despues de haber militado en las guerras de Flandes, haciéndole -acreedor sus recomendables servicios á la gracia de Maestre de Campo. -Fué su mando cruel azote de los usurpadores infieles, que en aquella -época cometian horrendas atrocidades con los españoles en el distrito -de Corrientes, hasta dejarla libre de sus invasiones, y despues que -sugetó su orgullo construyó el fuerte de Santa Teresa para defensa de -Santa Fé, y en 1640 partió para Corregidor de Oruro, por haber venido á -sucederle</p> - -<p><b><i>D. Ventura Mojica</i></b>, á quien apenas le permitió la muerte -mandar cinco meses. Manifestó en tan corto tiempo su discrecion y -acierto en la memorable victoria del Mbororé en el Uruguay, en donde -murieron 160 portugueses, y muchos Tupies enemigos, sin pérdida -considerable de españoles. Sucediéndole su teniente general</p> - -<p><b><i>D. Pedro de Roxas</i></b>, que solo gobernó mientras se dió cuenta -á la Real Audiencia de Charcas, por cuyo nombramiento entró en su -lugar</p> - -<p><b><i>D. Andres de Sandoval</i></b>, cuyo gobierno fué tan breve, que -recibiéndose en 16 de Julio de 1641 acabó antes de cuatro meses, -entrando á sucederle</p> - -<p><b><i>D. Gerónimo Luis de Cabrera</i></b>, sobrino del insigne Hernando -Arias de Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman, y nieto de su -desgraciado fundador; que despues de haber manifestado su valor y -pericia militar, en diversas campañas de estas provincias, finalizó con -la paz la dura guerra con los Calchaquies, hallándose de Comandante -General del Tucuman, por cuyo premio se le dió el mando de esta -provincia, donde tambien hizo timidar los ánimos de los portugueses, -que intentaban abatirle; pero lo hizo ilusorio con sus precauciones, -y despues de cinco años de gobierno, murió en el de la provincia del -Tucuman, año de 1646, sucediéndole en éste</p> - -<p><b><i>D. Jacinto de Lariz</i></b>, del órden de Santiago, que despues de -haber <span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span> militado en -Milan de Maestre de Campo, no gozó de un gobierno totalmente pacífico, -á causa de algunos disturbios que tuvo con el Ilmo. Sr. Obispo, con -quien despues se reconcilió, sucediéndole posteriormente</p> - -<p><b><i>D. Pedro Ruiz Baigorri</i></b>, del órden de Santiago, y natural -de la ciudad de Estela, en Navarra, que despues de sus acreditados -servicios en Flandes, vino á mandar en 1653. Fué de recomendables -prendas, y defendió este puerto de la invasion de los Franceses, -que pretendieron sorprenderle con tres navíos al mando de Mr. de la -Fontaine, Timoteo de Osmat. Libertó igualmente la ciudad de Santa Fé de -la de los Calchaquies, con general destrozo: amparó los derechos de los -indios, y cesó en este gobierno el año de 1660, sucediéndole</p> - -<p><b><i>D. Alonso de Mercado y Villacorta</i></b>, memorable por sus -letras, y disposicion militar que acreditó en las guerras de Cataluña, -y en el de introducir con el Marques de Leganés socorro en Lerida, -sitiado por los Franceses, de donde salió herido. Pasó despues al -gobierno de Tucuman, y por cédula de 13 de Abril de 1618 al de esta -provincia. Fortaleció este puerto, y mejoró de situación á la ciudad -de Santa Fé, y despues de tres años de gobierno, pasó otra vez al de -Tucuman, donde aseguró la paz con los infieles de aquella provincia, -ascendiendo de allí á la presidencia de Panamá, en donde murió en 1681 -con el título de Marques de Villacorta. Sucedióle en el mando de esta -provincia el maestre de campo</p> - -<p><b><i>D. José Martinez de Salazar</i></b>, del Orden de Santiago, -Gobernador que era de la Puebla de Sanabria, y Castillo de San Luis -Gonzaga; y estando destinado en 1662 para la campaña de Portugal, se -le nombró para el establecimiento de esta Real Audiencia, y Presidente -de ella. Adelantó las fortificaciones de esta ciudad, y favoreció -en extremo á los Guaranís, defendiendo su conservación contra las -continuas irrupciones de los infieles, y á estos puertos de una armada -francesa que intentó atacarlos. A los nueve años fué extinguida la Real -Audiencia, quedando despues el Sr. Salazar de Gobernador y Capitan -General, hasta que en 1674 entró á mandar—</p> - -<p><b><i>D. Andres de Robles</i></b>, del Orden de Santiago, natural de -Burgos, que habiendo militado en Flandes, lo egecutó también contra -Portugal, dando principio á servir en la frontera de Galicia en el -ejército del Marques de Viana, en la campaña del año de 1658 con plaza -de capitan de caballos, y se señaló mucha en la derrota que á 17 de -Setiembre se dió al ejercito del rebelde junto á Valencia del Miño, -rubricando las proezas da su valor con la sangre que derramó en aquel -glorioso <span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span> combate. -Sano de las heridas, volvió á la campaña, y por Diciembre del mismo -año fué uno de los que con mas bizarría acometieron al enemigo junto á -la villa de las Chozas, tomada por nuestras armas con un rico botin. -Hallóse despues en la toma de Monzon, y recuperacion de Salvatierra año -de 1659, por cuyos relevantes méritos ascendió á Maestre de Campo, y -se le confirió el gobierno de estas provincias. Pero feneciendo este -en 1678, pasó á la Presidencia de la isla de Santo Domingo, viniendo á -sucederle en el mismo año.</p> - -<p><b><i>D. José de Garro</i></b>, del órden de Santiago, y natural de -Guipuzcoa. Sus distinguidos servicios en las guerras de Portugal y -Cataluña lo elevaron á Maestre de Campo, y al mando de la provincia -de Tucuman, que sirvió mas de cuatro años. Pasando después á esta, -hizo abandonar á los Portugueses el territorio frente de las islas de -San Gabriel, en donde se habian poblado; tomándoles todo el tren de -artilleria, municiones y víveres, y en recompensa pasó á la Presidencia -de Chile en 1682 que gobernó por diez años. Volviendo á España en 1693 -fué provisto Capitan General de Guipuzcoa en 1702, en donde murió á los -40 años de servicio. Tuvo por sucesor en Buenos Aires á</p> - -<p><b><i>D. José de H. Herrera</i></b>, natural de Madrid. Habia militado -muchos años en las campañas de Flandes, Cataluña, Extremadura y -Portugal, con los empleos de Capitan de infanteria, Ayudante de -Sargento general de batalla y Capitan de corazas; hallándose en varios -asedios, asaltos y tres batallas, de que sacó por egecutoria de su -valor, muchas y muy peligrosas heridas, que mas de una vez le colocaron -á las puertas de la muerte, por ser el primero que con animosa -intrepidez se expuso siempre á los mayores riesgos: sobre lo que dieron -honoríficos testimonios los primeros Generales de las armas españolas, -los Exmos. Señores Condes de Marchin y Salazar, y Marqueses de Caracena -y Leganés, pasando á noticia del Rey sus relevantes méritos: en premio -de los cuales se le confirió el gobierno de Peñíscola; luego la -Comisaria de caballería de esta plaza de Buenos Aires, y despues su -gobierno, que manejó nueve años continuos con general aplauso: habiendo -entregado la Colonia á los Portugueses en 1683 por estipulacion de las -dos Coronas. Volviendo á España, obtuvo el gobierno de San Lucar de -Barrameda con la Superintendencia de reales rentas. Por fin, restituido -á la milicia como al centro de su génio marcial, se le confirió el -grado de General de artilleria, en cuyo egercicio murió. Vino á -sucederle</p> - -<p><b><i>D. Agustin de Robles</i></b>, caballero del órden de Santiago, -quien despues de las sangrientas guerras de Flandes, pasó de Maestre de -Campo á la Castellania de Fuenterabia, de donde vino á este gobierno en -1691, <span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span> que sirvió -hasta el de 1700, defendiendo valerosa y felizmente este puerto de una -escuadra francesa. Restituido á España, se le honró con el grado de -Sargento general de batalla. Asistió en 1703 al sitio de Gibraltar: -sirvió la Presidencia de Canarias, y pasando despues al gobierno -de Cádiz, murió últimamente de Capitan General de Vizcaya. Vino á -sucederle</p> - -<p><b><i>D. Manuel de Prado Maldonado</i></b>, Veinticuatro perpetuo de -Sevilla, quien despues de una penosa navegacion de dos años, arribó á -este puerto en 1700 con notable quebranto de su salud, y en ocasión de -estar amenazada esta ciudad por una armada dinamarquesa, que á esfuerzo -de sus precauciones hizo infructuosos sus designios. Pero no fueron -ilusorios los que dirigió contra los infieles que se habian confederado -con los portugueses de la Colonia, á quienes desbarató completamente. -A poco mas de dos años pasó al corregimiento de Oruro; entrando á -sucederle en 1703</p> - -<p><b><i>D. Alonso Juan de Valdes Inclan</i></b>, soldado de gran valor, -que quedó egecutoriado en las guerras de Cataluña, donde sirvió hasta -obtener el empleo de Maestre de Campo. Dedicó toda su industria y -perícia militar en asegurar estas fortificaciones y plazas á que -aspiraba la codicia lusitana: cuyos reprobados intentos, castigó -juntamente, tomándoles por asalto la Colonia del Sacramento, obligando -á los enemigos á una vergonzosa retirada al Brasil. Despues de estos -memorables sucesos, se vió precisado á pasar á Charcas, llamado de -aquella Real Audiencia, en cuya ciudad falleció, sucediéndole en este -gobierno en 1708</p> - -<p><b><i>D. Manuel de Velazco</i></b>, del órden de Santiago, que habiendo -egercido el empleo de General de galeones, al llegar con ellos á Vigo, -les prendió fuego en la Ria, porque no fuesen presa de la armada -inglesa; escapando á tierra en un batel con grande riesgo de su vida. -Empezó su gobierno en 1708; pero se le imputaron tales excesos, que -teniendo de ellos noticias el Supremo Consejo, despachó por Juez -de pesquisa al Señor D. Juan José de Motilua, ministro de aquel -tribunal, quien entrando secretamente en esta ciudad por Marzo de 1712, -prendió aquella noche á dicho Gobernador, le secuestró sus bienes, y -substanciándole su causa, lo remitió preso á España, donde se le dió el -correspondiente castigo. Por su deposición entró á gobernar</p> - -<p><b><i>D. Alonso de Arce y Soria</i></b>, Coronel de los reales ejércitos, -que venia destinado á este empleo en los mismos navios en que pasó -el Sr. Motilua, y á quien la muerte apenas permitió gobernase seis -meses escasos. <span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span> -Despues de varias disputas que intervinieron sobre el mando, se nombró -interinamente por el Virey de Lima al Coronel</p> - -<p><b><i>D. Baltazar Garcia Ros</i></b>, que restituyó á los Portugueses -por órden de S. M. la Colonia del Sacramento, y habiendo promovido la -guerra defensiva de los Guaranís contra los bárbaros Charruas, Yaros y -Bohanes, que infestaban los caminos con atroces insultos, les obligó á -pedir la paz. Fué nombrado para sucederle</p> - -<p><b><i>El Marques de Salinas</i></b>, Gentilhombre de Cámara de S. M.; -pero nunca tomó posesion, por habersele conferido el corregimiento del -Cuzco, y plaza de Contador de cuentas en Lima, y en su lugar se eligió -á</p> - -<p><b><i>D. Bruno de Zavala</i></b>, natural de la Villa de Durango, en el -señorio de Vizcaya, Caballero del órden de Calatrava, y de acreditado -valor en las campañas de Flandes, bombardeo de Namur, sitio de -Gibraltar, ataque de San Mateo, toma de Villareal y sitio de Lerida, -donde la pérdida de un brazo fué la mas noble egecutoria de su valor. -Fué hecho prisionero en la batalla de Zaragoza, é igualmente lo fué -en la plaza de Alcántara. En prémio de sus distinguidos méritos se -le confirió el grado de Mariscal de Campo y este gobierno, del que -tomó posesion en 11 de Julio de 1717; en cuyo tiempo desalojó á los -Franceses, que al mando de Mr. Estevan Moreau se habian establecido -en las inmediaciones del Cabo de Santa Maria á 8 leguas de Castillos, -uniéndose con los infieles. Lo mismo practicó con los Portugueses que -intentaron poblarse en Montevideo, de cuyas resultas fundó por órden -de S. M. aquella ciudad con el nombre de San Felipe y Santiago, dando -principio en 1726 con algunas familias que vinieron de las islas -Canarias, construyendo el fuerte con los indios Guaraníes, y con los -mismos perfeccionó el de esta plaza. Fué muy amante de la tropa, -cuidando de que tuviesen corrientes sus sueldos. Celó con grande -empeño el comercio ilícito, con cuyos decomisos enriqueció al erario. -Finalmente satisfecho S. M. de la conducta de este gran Ministro, se -sirvió promoverle, siendo ya Teniente General, á la Presidencia de -Chile, donde hallándose próximo á caminar, fué comisionado por el Virey -de Lima para ir á sugetar la rebelde provincia del Paraguay, donde -entró armado, á pesar de la resistencia de su Cabildo, y sin temer la -secreta conjuracion que se habia fraguado contra su vida. Su succesor -fué</p> - -<p><b><i>D. Miguel de Salcedo</i></b>, del Orden de Santiago, y Brigadier de -los reales ejércitos, que se recibió en 23 de Marzo de 1734. Concluido -su gobierno, pasó á España, sucediéndole</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span></p> - -<p><b><i>D. Domingo Ortiz de Rosas</i></b>, del Orden de Santiago, y -Mariscal de Campo de los reales ejércitos. Tomó posesión en 21 de Junio -de 1742, y cesó en el de 1745, que pasó á Presidente de Chile, en donde -continuando sus servicios le dió Su Magestad el título de <i>Conde de -Poblaciones</i>. Tuvo por sucesor en este gobierno á</p> - -<p><b><i>D. José de Andonaegui</i></b>, Teniente General de los reales -ejércitos. En su tiempo vino de España el Marquez de Valdelirios con -los comisarios necesarios para el establecimiento de la línea divisoria -con la corona de Portugal, en virtud del tratado de límites, celebrado -el año de 1750, de cuyas operaciones resultó haberse rebelado siete -pueblos Guaranis de la parte oriental del rio Uruguay: por cuyo motivo -fué necesario pasase á contenerlos el Sr. Andonaegui en el de 1755, con -un ejército de 1500 hombres, auxiliado de otro portugues de mil, al -mando del Virey del Janeiro, Conde de Bobadela. Los rebeldes esperaron -ambos ejércitos en las lomas de Caybaté, donde fueron derrotados, con -pérdida de 2500 hombres: con cuyo feliz éxito se allanó el paso hasta -los expresados pueblos, acuartelándose las tropas portuguesas en el de -Santo Angel, y las españolas en el de San Juan, en donde permaneció el -Sr. Andonaegui, hasta que vino á relevarlo</p> - -<p><b><i>D. Pedro de Ceballos</i></b>, Caballero del órden de San Genaro, -Comendador de Sagra y Senet en la de Santiago, Gentilhombre de -Cámara de Su Magestad con entrada, y Teniente General de sus reales -ejércitos. Empezó á servir el año de 1739 de Capitan en el regimiento -de Caballeria de Ordenes: á poco tiempo fué ascendido á Coronel del de -infanteria de Aragon, manifestando desde luego tan señaladamente su -espíritu, y prendas en las guerras de Italia, que mereció la confianza -de sus generales, y se adquirió el amor y respeto de la tropa, haciendo -ya desde entonces memorable su nombre aun entre los enemigos. Tomó -posesion de este gobierno en 1756, donde acreditó mas su ardor militar -con motivo de la expedicion de Misiones, toma de la Colonia del -Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuertes de Santa Teresa, Santa -Tecla y San Miguel; y finalmente, en la premeditada sorpresa por el -orgulloso capitan ingles Mannamara, que con un navío y dos fragatas -pretendió el dia 6 de Enero de 1763 recuperar la expresada plaza de la -Colonia: quien despues de dos horas y media de un vivo y continuado -fuego, pagó su temerario arrojo, incendiándose el navío nombrado el -Lord Elive, quedando con esta accion mas gloriosas las armas españolas, -debiéndose esta victoria al acierto, valor y talento del Sr. Ceballos. -Por último, despues de otros recomendables servicios, entregó el mando -de estas Provincias á</p> - -<p><b><i>D. Francisco de Paula Bucareli y Ursua</i></b>, Caballero -comendador de <span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span> -Almendralejo en la Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M. -con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Tomó posesion -en 15 de Agosto de 1766, egecutándose en su tiempo el estrañamiento de -los Jesuitas. Cesó en el de 1770, que dejó el gobierno á</p> - -<p><b><i>D. Juan José de Vertiz</i></b>, caballero comendador de Puerto -Llano en la órden de Calatrava, y Brigadier de los reales ejércitos. -Empezó á servir en el real cuerpo de guardias españolas, en el cual lo -egecutó tambien en las guerras de Italia. Pasó despues á militar en -Rusia con el fin de adquirir conocimientos militares para el régimen -del ejército. Vino á estas Provincias con la sub-inspeccion de las -tropas en 1769, y en su gobierno ascendió á Mariscal de Campo. Fundó -en el año de 1772 los reales estudios en el Colegio de los Regulares -Expulsos, y la casa de Recogidas, con otras disposiciones en órden á -policía. En su tiempo empezaron los insultos de los portugueses por -la Banda Oriental de este rio, á cuyo destino pasó con el objeto de -contenerlos. Fué el último que obtuvo el empleo de Gobernador, por -haberse erigido esta ciudad por capital de Vireynato, como adelante se -demuestra.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Ch_4_4"> - <h3>CUARTA PARTE.</h3> - <p class="subh3c"><big>VIREYES.</big></p> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p><b><i>D. Pedro de Ceballos, Cortes y Calderon</i></b>, Caballero de -la real órden de San Genaro, comendador de Sagra y Senet en la de -Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada, Capitan General -de sus reales ejércitos, Comandante general de Madrid y su distrito, -consejero y sub-decano del Supremo consejo de guerra. Enterado S. M. -de los repetidos é insufribles excesos que cometian los Portugueses -en los distritos de este Rio de la Plata, acordó para la satisfaccion -de sus insultos, elegir al Señor Ceballos, en virtud de sus notorios -conocimientos, valor y pericia militar nombrándole por primer Virey, -Gobernador y Capitan General de estas Provincias, con todas las -franquezas, autoridades y privilegios singulares que consta de su -especial cédula de 8 de Agosto de 1776, y entregándole todo el mando -de la escuadra que se aprestó en Cádiz con este importante objeto, -y de cuyo puerto zarpó en <span class="pagenum" id="Page_210">[Pg -210]</span> 12 de Octubre de dicho año. Verificó su feliz arribo al de -la isla de Santa Catalina, el 20 de Febrero de 1777, cuya sola vista, -y conocimiento del que la mandaba, fué suficiente para intimidar los -ánimos lusitanos, entregándole inmediatamente sin un tiro de cañon -todas sus fortalezas, por capitulaciones celebradas el 5 de Marzo: -por cuyas resultas le condecoró S. M. con el grado de Capitan General -de sus reales ejércitos. Efectuada la toma de Santa Catalina, pasó -á la Colonia del Sacramento, que se le rindió á su discrecion, y -dirigiéndose despues al puerto del Rio Grande, atajaron su éxito los -pliegos de la paz que recibió en el camino: por lo que se restituyo -á esta capital, donde entró con universal aplauso el 15 de Octubre -de dicho año de 1777, en cuyo mando cesó el 26 de Junio de 1778; y -regresándose á España, murió en 26 de Diciembre del mismo, en el -convento de los PP. Capuchinos de Córdoba la Llana. El distinguido -mérito y demas recomendables circunstancias que adornaban á este -respetable gefe, hicieron muy sensible su pérdida á toda la nacion. -Sucedióle</p> - -<p><b><i>D. Juan José de Vertiz y Salcedo</i></b>, Caballero comendador de -Puerto Llano en la Orden de Calatrava, y Teniente general de los reales -ejércitos. Fundó el colegio de San Carlos, y casa de Niños Expositos: -estableció la iluminacion de esta capital, y en la fatal época de la -sublevacion del Perú concurrió con sus acertadas providencias á la -pacificacion del reyno con desastre general de los rebeldes, Damaso -Catari, Julian Apasa (alias Tupa-Catari) y sus secuaces. Pasó á -Montevideo por las atenciones de la guerra con los Ingleses, donde se -mantuvo hasta la paz, y entregado despues el mando á su sucesor, se -restituyó á España en donde falleció el año de 1799. Dicho sucesor -fué</p> - -<p><b><i>D. Nicolas del Campo</i></b>, Marquez de Loreto, Mariscal de Campo -de los reales ejércitos, y Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada. -Sirvió en las guerras de Portugal, y sitio de Gibraltar. Fué un gefe -recto, desinteresado y muy caritativo. Tomó posesion en 7 de Marzo de -1784, reuniéndose en su tiempo la superintendencia de real hacienda al -vireinato. Se nombró para sucederle á</p> - -<p><b><i>D. Juan Vicente de Guemes</i></b>, Pacheco de Padilla, Conde de -Revilla Gigedo; pero como obtuviese al poco tiempo la gracia para el -gobierno de Méjico, se eligió en su lugar á</p> - -<p><b><i>D. Nicolas de Arredondo</i></b>, Teniente general de los reales -ejércitos, que se posesionó en 4 de Diciembre de 1789. Empezó su -carrera militar en el real cuerpo de guardias españolas, habiendo -servido en las guerras de Italia, y posteriormente de Mayor General -en el ejército del Sr. D. Victorio de Navia, que en el año de 1780 -pasó á la Habana en la escuadra<span class="pagenum" id="Page_211">[Pg -211]</span> al mando del Gefe de ella D. José Solano. Obtuvo el -gobierno de la isla de Cuba, del que fué ascendido á Presidente de -Charuas, y al de este vireinato, en donde manifestó su celo, bondad -y desinteres: debiéndole esta capital el particular beneficio del -empedrado de sus calles, que principió dando las mas suaves y exactas -disposiciones para este útil objeto. Cesó en el mando en 16 de Marzo -de 1795, y dirigiéndose á España, premió S. M. sus servicios con la -Capitanía General del Reyno de Valencia, y con la encomienda de Puerto -Llano en la Orden de Calatrava. Murió en Madrid el año de 1802. Tuvo -por sucesor á</p> - -<p><b><i>D. Pedro Melo</i></b> de Portugal y Villena, Caballero del Orden -de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M., con egercicio, primer -caballerizo de la Reyna nuestra Señora, Teniente general de los reales -ejércitos y descendiente de los Serenísimos Duques de Braganza. -Embarcado de guardia marina en la fragata <i>Perla</i>, tuvo esta un reñido -combate con un jabeque moro, de cuyas resultas habiendo perecido toda -la oficialidad recayó el mando en el Sr. Melo, el cual desempeñó -con tal valor y actividad, que logró rendir la soberbia del moro, -haciéndolo prisionero: por cuya heroica accion lo condecoró S. M. con -el grado de Teniente de fragata. Pasó despues á continuar su mérito -en el regimiento de Dragones de Sagunto, del que siendo ya Sargento -Mayor, se le confirió el gobierno del Paraguay con el grado de Teniente -Coronel; y posteriormente este vireinato, en donde acreditó su celo, -liberalidad, desinteres y amor al real servicio, fundando el fuerte -del Cerro Largo en las fronteras de Portugal, y expidiendo las mas -activas providencias con motivo de la guerra con la Gran Bretaña, -para resguardar estos puertos de cualquier insulto de esta orgullosa -nacion. Pasó despues á reconocer los de la otra banda de este rio, en -cuya honrosa fatiga le asaltó la muerte en Montevideo, el 15 de Abril -de 1797; y siendo trasladado su cadáver á esta capital, fué sepultado -en el monasterio de Monjas capuchinas, segun disposicion de S. E. La -dulzura de su trato, su magnanimidad, y piadoso corazon en remediar las -necesidades públicas y secretas, y en acudir á las urgencias de los -monasterios, pobres y hospitales, hicieron sensible su muerte en la -gratitud de estos habitantes.</p> - -<p>La Real Audiencia gobernó hasta 2 de Mayo, en que tomó posesion</p> - -<p><b><i>D. Antonio Olaguer Feliú</i></b>, Caballero de la Real Orden de -Carlos III., Mariscal de Campo de los reales ejércitos, Sub-inspector -general de las tropas de este vireinato, y Gobernador que habia sido -de Montevideo. Sirvió esto emplo en virtud de Real despacho de 29 -de Octubre de 1794 que á prevencion se hallaba depositado en esta -Real Audiencia para el caso<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg -212]</span> de fallecimiento del Sr. Melo. Cesó en 14 de Marzo de 1799, -y entró á sucederle</p> - -<p><b><i>D. Gabriel de Aviles y del Fierro</i></b>, Marques de Aviles, -Teniente General de los reales ejércitos, Sub-inspector que fué de las -tropas del vireinato del Perú, y Presidente de Chile. En todos destinos -dió pruebas auténticas de su integridad, desinteres y acreditado celo -en servicio del Rey. Pasó despues á servir el vireynato de Lima, -cesando en el mando de este el 20 de Mayo de 1801, en que le sucedió</p> - -<p><b><i>D. Joaquin del Pino</i></b>, Mariscal de Campo de los reales -ejércitos, Gobernador que fué de la plaza de Montevideo, y Presidente -de las reales Audiencias de Charcas y Chile, cuya muerte acaeció el 11 -de Abril de 1804, sucediéndole</p> - -<p><b><i>D. Rafael de Sobremonte</i></b>, el 28 del mismo mes. Su gobierno -fué uno de los mas desgraciados para estas Provincias, que fueron -ocupadas por un ejército inglés al mando del Mayor General Guillermo -Carr Berresford, el 27 de Junio de 1806. Ningun esfuerzo hizo el virey -para oponérseles, y se asiló vergonzosamente á Córdoba. El 27 de Agosto -del mismo año, el pueblo de Buenos Aires escarmentó á los invasores, -bajo la hábil direccion del capitan de navío D. Santiago Liniers, y -otros patriotas esforzados. Volvieron segunda vez los Ingleses, con -fuerzas mas numerosas, al mando del General Whitelocke, que tuvo que -evacuar la ciudad, firmando una convencion que le fué impuesta el 7 -de Julio de 1807. El único hecho honroso que pertenece al período -administrativo de Sobremonte es la introduccion de la <i>Vacuna</i>, que se -generalizó despues por el celo filantrópico del benemérito eclesiástico -D. Saturnino Segurola. La Audiencia, convencida de la nulidad de -Sobremonte, declaró caducado su gobierno, y decretó su prision. Se le -subrogó provisoriamente</p> - -<p><b><i>D. Pascual Ruiz Huidobro</i></b>, el 27 de Junio de 1807, á quien -sucedió</p> - -<p><b><i>D. Santiago de Liniers y Bremont</i></b>, que tomó el mando de este -vireinato interinamente en 16 de Mayo de 1808, y le reemplazó</p> - -<p><b><i>D. Baltazar Hidalgo de Cisneros y Latorre</i></b>, el 19 de Julio -de 1809, hasta el 25 de Mayo de 1810, en que se instaló la Junta -Superior de las Provincias, terminando con él en esta parte de América -la dominacion española.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="ToC"> - <p><span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span></p> - <h2 class="nobreak">INDICE</h2> - <p class="subh3c"><small>DE LA</small></p> - <p class="subh3c">HISTORIA DEL PARAGUAY, &c.</p> - <hr class="tir" /> -</div> - -<table class="toc" summary="Índice de contenidos"> - <tr> - <td colspan="4" class="tdc ws1"><b>LIBRO I.º — PARTE I.</b></td> - </tr> - <tr> - <td> </td> - <td colspan="2" class="tdl pt1"><a href="#Ch_0"><i>Discurso preliminar del Editor</i></a>.</td> - <td> </td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">§ 1.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_1"><i>Division del territorio</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_1">1</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">2.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_2"><i>Origen de sus habitantes</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_2">4</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">3.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_3"><i>Gigantes y pigmeos</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_3">7</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">4.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_4"><i>Gobierno, leyes y costumbres</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_4">9</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">5.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_5"><i>Preparativos de guerra</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_5">11</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">6.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_6"><i>Trage</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_6">12</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">7.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_7"><i>Diversiones</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_7">13</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">8.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_8"><i>Casamientos</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_8">15</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">9.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_9"><i>Educacion de sus hijos</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_9">18</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">10.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_10"><i>Recursos y migraciones</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_10">19</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">11.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_11"><i>Idolos y hechiceros</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_11">21</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">12.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_12"><i>Médicos</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_12">28</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">13.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_13"><i>Entierros</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_13">29</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">14.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_14"><i>Ideas religiosas</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_14">32</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">15.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_15"><i>Cosmografia</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_15">34</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">16.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_16"><i>Tradiciones históricas</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_16">35</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">17.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_17"><i>Aptitud para las artes</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_17">36</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="4" class="tdc ws1 pt1"><b>LIBRO I.º — PARTE II.</b></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru pt1">§ 1.</td> - <td colspan="2" class="tdl pt1"><a href="#Ch_2_1"><i>Aspecto general del país</i></a>.</td> - <td class="tdrb pt1"><a href="#Ch_2_1">39</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">2.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_2"><i>Arboles</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_2">40</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">3.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_3"><i>Rios y lagunas</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_3">48</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">4.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_4"><i>Peces</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_4">56</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">5.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_5"><i>Aves acuáticas</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_5">60</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">6.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_6"><i>Volátiles</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_6">61</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">7.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_7"><i>Cuadrúpedos</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_7">65</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">8.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_8"><i>Reptiles</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_8">70</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">9.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_9"><i>Insectos</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_9">72</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="4" class="tdc ws1 pt1"><span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span><b>LIBRO II.</b></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru pt1">§ 1.</td> - <td class="tdl pt1"><a href="#Ch_3_1"><i>Descubrimiento</i></a>.</td> - <td class="tdrb pt1">1515-1529</td> - <td class="tdrb pt1"><a href="#Ch_3_1">79</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">2.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_2"><i>Desde Gaboto hasta Mendoza</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1530-1536</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_2">84</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">3.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_3"><i>Gobierno de Pedro de Mendoza</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1534-1537</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_3">88</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">4.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_4"><i>Gobierno de Oyolas</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1537-1539</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_4">91</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">5.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_5"><i>Gobierno de Irala</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1540-1542</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_5">96</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">6.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_6"><i>Gobierno de Cabeza de Vaca</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1540-1544</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_6">100</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">7.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_7"><i>Segundo gobierno de Irala</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1545-1556</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_7">110</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">8.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_8"><i>Gobierno de Gonzalo de Mendoza</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1556-1557</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_8">120</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">9.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_9"><i>Gobierno de Vergara</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1560-1565</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_9">127</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">10.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_10"><i>Gobierno de Cáceres</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1566-1572</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_10">129</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">11.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_11"><i>Gobierno de D. Ortiz de Zarate</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1573-1576</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_11">137</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">12.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_12"><i>Gobierno de Garay</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1576-1584</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_12">142</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">13.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_13"><i>Gobierno de Torres de Vera</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1587-1591</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_13">158</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">14.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_14"><i>Gobierno de Saavedra</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1592-1594</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_14">165</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">15.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_15"><i>Gobierno de Velazco</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1595-1597</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_15">166</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">16.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_16"><i>Gobierno de Zarate</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1597-1598</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_16">168</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">17.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_17"><i>Gobierno de Valdez de la Banda</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1598-1600</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_17">169</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">18.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_18"><i>Gobierno de Saavedra</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1602-1609</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_18">170</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">19.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_19"><i>Gobierno de Negron</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1610-1615</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_19">173</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">20.</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_3_20"><i>Gobierno de Saavedra</i></a>.</td> - <td class="tdrb">1615-1620</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_20">179</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru pt1"> </td> - <td colspan="2" class="tdl pt1"><a href="#Ch_4"><i>Serie de los Gobernadores - del Paraguay, por el P. Bautista</i></a>.</td> - <td class="tdrb pt1"><a href="#Ch_4">185</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">§ 1.</td> - <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch_4_1"><i>Gobernadores del Paraguay - y del Rio de la Plata</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_1">186</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">2.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_4_2"><i>Gobernadores del Paraguay</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_2">196</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">3.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_4_3"><i>Gobernadores de Buenos Aires</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_3">202</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdru">4.</td> - <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_4_4"><i>Vireyes</i></a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_4">209</a></td> - </tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter pt3" id="Notas"> - <h2 class="nobreak">NOTAS</h2> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_1"><span class="label"><a -href="#FNanchor_1">[1]</a></span> <span class="smcap">Raynal</span>. -<i>História filosófica</i>, libro VIII, § 18.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_2"><span class="label"><a -href="#FNanchor_2">[2]</a></span> <span class="smcap">Juan y -Ulloa</span>; Noticias secretas de América, <i>pág.</i> 528 <i>de la edic. de -Londres</i>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_3"><span class="label"><a -href="#FNanchor_3">[3]</a></span> <i>Este nombre comprendia á todos los -establecimientos de los jesuitas en estas provincias.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_4"><span class="label"><a -href="#FNanchor_4">[4]</a></span> Viages á la América meridional. <i>Tom. -I</i>, <i>pág.</i> 25.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_5"><span class="label"><a -href="#FNanchor_5">[5]</a></span> <i>Estancia que poseian los Jesuitas, -á cerca de catorce leguas de Córdoba, y en donde tenian parte de su -biblioteca y archivo.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p id="Footnote_6"><span class="label"><a -href="#FNanchor_6">[6]</a></span> <i>História de la Compañia de Jesus, en -la provincia del Paraguay</i>, Madrid, 1764, 2 tom. en fol.</p> - -</div> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter pt3"> -<div class="transnote" id="tnote"> - <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p> - <ul> - <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li> - - <li>Se ha respetado la ortografía del original impreso, que difiere - de la actual. Se han cambiado, además, todos los acentos graves por - acentos agudos.</li> - - <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> - - <li>Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final - del libro.</li> - </ul> -</div> -</div> - - -<hr class="full" /> - - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plat - y Tucumán, by José Guevara - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO *** - -***** This file should be named 62450-h.htm or 62450-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/2/4/5/62450/ - -Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed -Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by the -Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at -http://gallica.bnf.fr) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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