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-The Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plata y
-Tucumán, by José Guevara
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: Historia del Paraguay, Río de La Plata y Tucumán
-
-Author: José Guevara
-
-Release Date: June 22, 2020 [EBook #62450]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO ***
-
-
-
-
-Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed
-Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by the
-Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
-http://gallica.bnf.fr)
-
-
-
-
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre
- =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * Se ha respetado la ortografía del original impreso, que difiere
- de la actual. Se han cambiado, además, todos los acentos graves
- por acentos agudos.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- * Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final
- del libro.
-
-
-
-
- HISTORIA
- DEL
- PARAGUAY, RIO DE LA PLATA
- Y
- TUCUMAN,
-
- POR EL
- P. GUEVARA,
- DE LA
- COMPAÑIA DE JESUS.
-
- Primera Edicion.
-
- BUENOS-AIRES.
- —
- IMPRENTA DEL ESTADO.
- —
- 1836.
-
-
-
-
- DISCURSO PRELIMINAR
- A LA
- HISTORIA DEL P. GUEVARA.
-
-
-Los historiadores del Rio de la Plata salieron casi todos del seno de
-la célebre Sociedad, que por cerca de dos siglos egerció un influjo
-poderoso sobre los pueblos de estas regiones; y á los Schmidel, Guzman,
-y Centenera, que describieron los hechos de la conquista que habian
-presenciado, sucedieron los PP. Pastor, Montoya y del Techo, cuyos
-trabajos evangélicos la extendieron y afianzaron.
-
-La Compañia de Jesus no era entonces lo que aspiró á ser en el último
-periodo de su existencia. Ceñida á las reglas de su instituto,
-cultivaba las ciencias, descollaba en las letras y se afanaba en
-perfeccionar los métodos de enseñanza, para hacer de sus claustros
-el gimnasio universal de la juventud europea. Entretanto un vasto
-continente se ofrecia á las investigaciones de los sábios y al celo
-apostólico de los catequistas--dos títulos que reunian en sí los
-discípulos de Loyola y de los que anhelaban hacerse dignos. La sancion
-religiosa impresa sobre esta conquista, los excesos que la habian
-manchado, y la sensacion aun viva y palpitante producida por las
-enérgicas protestaciones del Obispo de Chiapa, atrayeron estos doctos
-cenobitas á las playas del Nuevo Mundo, arrancándoles de la palestra
-teológica, abierta con tanto ruido en Europa por los reformadores.
-
-Como el Iris cuando ahuyenta la tormenta, desplegando sus colores en
-un cielo aun cubierto de nublados, así la presencia de los misioneros
-ablandó los ánimos de los combatientes, infundiendo resignacion en los
-unos, inspirando sentimientos mas benévolos en los otros. No contentos
-con haber disminuido el número de las víctimas, se propusieron echar
-los cimientos de una sociedad, fundada en los principios evangélicos,
-que se esforzaban de propagar entre sus neófitos. A la triste
-condicion de esclavos substituyeron la de hombres, si no libres, al
-menos revestidos con el carácter de cristianos, y á la sombra de sus
-prácticas religiosas levantaron silenciosamente el edificio de una
-espécie de república, en el seno mismo de la servidumbre y bajo el
-poder absoluto de los procónsules.
-
-Nada les arredraba en el desempeño de sus tareas. Ni la inclemencia del
-clima, ni la aspereza del suelo, ni la ferocidad de sus habitantes,
-eran capaces de entibiar el celo de estos animosos campeones de la Fé,
-cuya filantrópica intervencion se estendió rápidamente de un cabo al
-otro del Nuevo Mundo.
-
-Son imponderables los cuidados, los trabajos, los sacrificios que les
-costó el establecimiento de sus _Misiones_. A cada paso tropezaban
-en un obstáculo, y cada obstáculo se convertia en un peligro. En
-disidencia con los magistrados, en lucha con los encomenderos y
-débilmente amparados por el poder supremo de la metrópoli, tenian que
-buscar en sí mismos los medios de accion para desenvolver sus planes y
-evitar que se malográra su empresa. A las quejas, á las acusaciones, á
-las denuncias, oponian una conducta intachable y el estado tranquilo
-de sus colonias. Por mas que se afanáran sus émulos en pintarlos como
-hombres temibles y ambiciosos, nunca llegaron á dar á sus asertos la
-evidencia que se necesita para producir el convencimiento.
-
-Los hechos, mas elocuentes que las palabras, desvanecieron estos
-ataques, y prepararon á los jesuitas una época de prosperidad y
-grandeza. Arbitros de la conciencia de los príncipes, é iniciados
-en los mistérios de los gabinetes, reunieron en sus manos todos los
-elementos de fuerza, de los que se valieron habilmente para cimentar su
-poder. Pero este teson en ensancharlo, mas allá de lo que correspondia
-á una corporacion religiosa, empezó á despertar los zelos de aquellos
-mismos que habian contribuido á fomentarlo. Las cortes de Lisboa y de
-Madrid, sometidas al influjo de Pombal y Aranda, trabajaron de consuno
-en derrocar este gobierno teócratico en América; y sus hostilidades
-acabaron con la supresion de los fundadores.
-
-La história aun no ha rasgado completamente el velo que encubre este
-gran acontecimiento: el espirítu filosófico, que egercia una especie
-de dictadura en la segunda mitad de la pasada centuria, le atribuyó
-un orígen que no parece confirmado por los hechos.--Los Jesuitas no
-conspiraron contra los tronos, sino contra sí mismos, ocupando en la
-organizacion política de los estados un lugar que no podian conservar
-sin invadir los derechos y las prerogativas de la corona.--“No puedo
-sugetar estos Padres, (escribia al marques de Pombal su hermano
-Carvalho de Mendoza, Gobernador general de Marañon): su política y
-destreza son superiores á mis cuidados y á la fuerza de mis tropas.
-Han dado á los salvajes costumbres y hábitos que los unen á ellos
-indisolublemente.”--Las mismas quejas dirigian á la corte de Madrid los
-gobernadores del Paraguay, por la independencia con que los jesuitas
-administraban sus misiones, y las continuas competencias que les
-suscitaban. El rey mismo tenia que solicitar la cooperacion de estos
-misioneros para llevar á efecto algunas de sus medidas, que no siempre
-los hallaban dispuestos á segundarlas. Así sucedió con el tratado de
-límites de 1750, que fué preciso anular por la tenacidad con que se
-opusieron á la evacuacion y entrega de los pueblos fundados en la
-márgen oriental del Uruguay. Tenemos originalmente en nuestro poder la
-cédula por la cual el rey rogaba al P. Provincial del Paraguay á que
-concurriese _por su parte_ á la egecucion de dicho tratado; usando de
-los términos mas comedidos, no como acostumbraba con sus subditos, sino
-como si tratase con iguales.
-
-Esta resistencia despertó un levantamiento en las Misiones, y obligó
-al Señor Andonaegui, gobernador entonces de Buenos Aires, á ponerse de
-acuerdo con las autoridades portuguesas para impedir que el fuego de la
-insurreccion se propagase á los demas pueblos. Por mas que los jesuitas
-protestasen de su ninguna ingerencia en estos tumultos, no lograron
-justificarse; y se hallaban bajo el peso de estas imputaciones, cuando
-tuvieron que defenderse contra la acusacion mucho mas grave de haber
-atentado á la vida del rey en Lisboa. La debilidad de las pruebas en
-que se fundaba este aserto, y la incoherencia en las declaraciones
-de los inculpados no pudieron librar de la muerte al P. Malagrida,
-cuya memoria quedó afeada con la nota de regicida. Este suceso
-completó la ruina de la Sociedad, en la que fueron envueltos todos sus
-establecimientos.
-
-Sea cual fuere el concepto que se tenga formado del espíritu y las
-miras de esta órden en Europa, es imposible desconocer el vacío que
-dejó su destruccion en América. Mientras que todo se deshacia y
-contaminaba, sus miembros se ocupaban en reedificar, y en dar ejemplos
-de caridad y templanza. Sobre este punto estan acordes las opiniones de
-todos los escritores, aun de los mas descontentadizos.
-
- “Cuando en 1768 (dice uno de ellos, que no suele disimular las
- faltas que se cometieron en la administracion de las colonias),
- cuando en 1768, las misiones del Paraguay salieron de las manos
- de los jesuitas, habian alcanzado un grado de civilizacion, el
- mayor talvez al que pueda elevarse un pueblo jóven, y muy
- superior sin duda á todo cuando existia en el nuevo hemisferio.
- Allí, bajo la vigilancia de una policía rigurosa, se observaban
- las leyes, eran puras las costumbres, fraternales los lazos que
- unian á todos los corazones, se habian perfeccionado los artes
- útiles, no faltaban los agradables, era general la abundancia y
- nada se echaba menos en los almacenes públicos.”[1]
-
-No es menos honorifica la pintura que hace del gobierno de estos
-regulares un ilustre viagero, que habló de ellos como testigo ocular.
-
- “Hállase esta religion, (_los jesuitas_) fuera de los
- desórdenes de que hasta aquí hemos hablado; porque su gobierno,
- diverso en todo al de las otras, no lo consiente en sus
- individuos. Así no se vé en ellos la poca religion, los
- escándalos y el extravio de conducta que es tan comun en los
- demas: y aunque quiera empezar alguna especie de abuso, lo
- purga y extingue enteramente el celo de un gobierno sábio, con
- el cual se reparan inmediatamente las flaquezas de la
- fragilidad. Aquí brilla siempre la pureza en la religion; la
- honestidad se hace carácter de sus individuos, y el fervor
- cristiano, hecho pregonero de la justicia y de la integridad,
- está publicando el honor _con que se mantiene igual en todas
- partes_.”[2]
-
-En esta escuela austera de costumbres se formó el P. José Guevara,
-autor de la história que nos ha cabido la suerte de sacar del olvido.
-Nació, en 1720, en Recas, pequeño pueblo en las inmediaciones de
-Toledo; y al entrar al adolecencia adoptó el instituto de San Ignacio,
-en donde pronunció sus votos luego que terminó sus estudios. Dotado de
-un génio activo y de un talento despejado, solicitó como un favor de
-pasar al Nuevo Mundo para participar de los trabajos de sus hermanos.
-
-Entre todos los establecimientos que corrian á cargo de la Sociedad,
-los que mas llamaban su atencion eran las misiones del Paraguay, que
-se hallaban en un estado de prosperidad extraordinaria. La extension
-que habian adquirido en su último periodo, hacia indispensable el
-aumento de operarios, los que se procuraba escoger entre los mas
-aprovechados, para servir de maestros en los colegios establecidos
-en Buenos Aires, en la Asumpcion y en Córdoba. En esta clase fué
-comprendido el P. Guevara, llamado á ocupar la cátedra de filosofia en
-uno de estos noviciatos. En ninguna época la Provincia del Paraguay[3]
-habia contado con hombres mas eminentes. Cardiel, Lozano, Quiroga,
-Falkner, Dobrizhoffer, gozaban de una reputacion que no han desmentido
-sus obras. Mas jóven que ellos, el P. Guevara fué destinado á ser el
-historiógrafo de su órden, cuyo cargo habian desempeñado sucesivamente
-los PP. Pastor, del Techo, Cano, Peñalva, y el mas indefeso de todos,
-el P. Lozano.
-
-Aunque en los escritos de sus predecesores se tratase prolijamente de
-la fundacion y de los progresos de las misiones, quiso el P. Guevara
-volver á indagar su orígen, y el estado primitivo de las tribus, que
-bajo el yugo suave del evangelio habian depuesto la ferocidad de sus
-antiguas costumbres. Este cuadro rápido, pero verídico, de la época
-anterior á la conquista, acredita acierto en la eleccion de los
-materiales, método en su distribucion, y una reserva recomendable en
-hablar de hechos sobrenaturales é improbables: prendas poco comunes en
-nuestros historiadores, y realzadas por un lenguage fácil, correcto y
-elegante, en el que no hemos podido hallar los defectos que le nota
-Azara, cuyos sarcasmos son inmerecidos.[4]
-
-En el cotejo que él hace entre Lozano y Guevara, solo un espíritu
-preocupado, ó un juez inexperto, pueden hallar superioridad en el
-primero. Prolijo en las narraciones, lánguido y descolorido en el
-estilo, el P. Lozano ha comprometido la dignidad de la história por
-la facilidad con que ha acogido las tradiciones vulgares, por mas
-estrañas y absurdas que fuesen. Guevara no es absolutamente libre de
-este reproche; pero su candor tiene sus límites, y cuando los salva
-no es por exceso de credulidad, sino porque no se atreve á dudar de
-lo que aseveran testigos presenciales. Sin embargo, en la cuestion de
-los _Césares_, despues de haber discutido con independencia todas las
-opiniones, declara imposible su existencia, acreditando buen sentido
-y cordura en sus argumentos. Tal vez su carácter religioso le impedió
-expresarse con la misma libertad en materias mas graves.
-
-Personas que nos merecen crédito nos han asegurado, que lo que queda
-del P. Guevara es apenas la mitad de lo que habia escrito; y que la
-segunda parte de su história, talvez la mas interesante, por contener
-los sucesos de una época mas cercana, le fué arrebatada en Santa
-Catalina,[5] donde le sorprendió la supresion de su instituto, en
-compañia del P. Falkner, autor de una obra que hemos publicado en el
-1.er tomo de nuestra coleccion. Se añade tambien, que entre las várias
-instrucciones comunicadas al gobernador Bucareli, para llevar á efecto
-la expulsion de los Jesuitas en estas provincias, se le mandaba de
-recoger y enviar á España el manuscrito de la história del P. Guevara.
-Esta comision fué desempeñada por el Dr. D. Antonio Aldao, letrado de
-crédito de aquel tiempo, y cuya presencia no bastó á preservar de la
-dispersion y del pillage tantos documentos preciosos del saber y de la
-aplicacion de la Sociedad que habia civilizado estas provincias!
-
-El P. Guevara, fiel á su mandato, habia enlazado los acontecimientos
-políticos que publicamos, con los de la Compañia de Jesus, de cuyos
-detalles hemos prescindido, por hallarse registrados en la voluminosa
-obra,[6] que con este mismo título y objeto dió á luz el P. Lozano.
-
-El manuscrito de que nos hemos valido, pertenece á la selecta
-biblioteca del Señor Canónigo, Dr. D. Saturnino Segurola, á quien
-volvemos á tributar publicamente nuestra gratitud, por el vivo empeño
-que toma en el buen éxito de nuestra empresa.
-
-A mas de esta copia, tenemos noticia de otras dos que existen en Buenos
-Aires: la una en la biblioteca pública, y la otra en poder de la
-familia del finado D. José Joaquin de Araujo. En el convento de los PP.
-Domínicos de los Lules, en la provincia de Tucuman, deberia conservarse
-el egemplar que les ofreció el autor, por la cariñosa hospitalidad que
-le dispensaron; y no seria improbable que fuese este el mas completo de
-todos los que hemos mencionado.
-
-Cual fué la suerte del P. Guevara, despues de la expulsion:--donde y
-cuando acabó sus dias, lo ignoramos igualmente; y hemos solicitado
-en vano la obra del P. Diosdado Caballero, que por haber descrito la
-vida literaria de los últimos jesuitas, deberia haber recogido estas
-noticias.
-
- =PEDRO DE ANGELIS.=
-
- _Buenos Aires,_ 15 _de Mayo de_ 1836.
-
-
-
-
-HISTORIA DEL PARAGUAY.
-
-
-La historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman es obra
-verdaderamente difícil, superior á estudio ordinario, y poco menos
-que insuperable á toda humana diligencia. Los tiempos juiciosamente
-críticos en que vivimos; la falta de escrituras en gentes que usaban
-por anales la tradicion de los mayores, en cuyos lábios, al pasar
-de unos á otros, se vestian los sucesos con nuevo trage, cortado y
-cosido al gusto del analista; el descuido en archivar los monumentos
-primitivos, que hace respetables la antiguedad; la poca fidelidad
-de algunos historiadores, y relaciones, unas que salieron á luz sin
-mérito para ello, otras que se conservan manuscritas; la falta de
-sinceridad con que los primeros conquistadores refirieron sus proezas,
-haciendo escala para el ascenso con falsa ponderacion de sus méritos, y
-abatimiento de sus émulos; la distancia de mas de dos siglos, que han
-corrido despues de la conquista, y finalmente lo vidrioso de algunos
-sucesos, dificultan esta obra, que algunos emprendieron y que aun desea
-el orbe literario.
-
-Lo cierto es que no le faltan méritos para que los estudiosos se
-entretengan con su lectura. La cualidad de ella y su asunto tienen toda
-la especiosidad y atractivo que busca la curiosidad en las historias
-de Indias:--novedades que deleitan, prodigios naturales que admiran,
-conquistas que entretienen, tiranias y levantamientos que asombran.
-
-
-
-
-§. I.
-
-DIVISION DEL TERRITORIO.
-
-
-Paraguay, provincia de la América Meridional, en tiempos antiguos
-hacia un cuerpo con el Rio de la Plata, y era gobernada en lo civil
-por una misma cabeza, y por otra en lo eclesiástico, cuya jurisdiccion
-se extendia, cuanto al terreno, casi sin límites ni linderos que la
-ciñiesen. Desde la embocadura del Rio de la Plata, en 36 grados de
-latitud austral, se dilataba hasta el nacimiento del Paraguay en trece
-grados, señoreando á oriente y poniente multitud de gentes, parte
-sugetas voluntariamente, parte á fuerza de armas.
-
-Por la costa dominaba desde el cabo de Santa Maria hasta mas allá
-de la Cananea, que corta la Cordillera áspera, por donde corre para
-restituir al mar copiosos raudales, en altura de poco mas de 25 grados.
-Por el norte se avecinaba á los confines del Perú, en cuyos cantones
-estableció una colonia en el pais de los Travasicosis, que llamamos
-Chiquitos, sobre las márgenes de un arroyo tributario del Guapay. Al
-occidente podia dilatarse, tirando hácia las cabezadas del Pilcomayo
-y Bermejo, hasta los distritos rayanos del Perú. Por el sur desde el
-Cabo Blanco prolongaba sus términos hasta el Estrecho, dominando con
-los títulos de derecho, y no con efectiva conquista, la provincia
-magallánica, ó de los Patagones hasta los contornos de Chile. Tanta
-extension de linderos le conciliaron justamente el título de _Gigante
-de las provincias de Indias_. Por lo menos daba fundamentos para
-persuadirnos que era un cuerpo desmedido, animado de alma pequeña,
-cuyos influjos no alcanzaban á las extremidades.
-
-El año de mil seis cientos veinte, se le desmembró todo el gobierno
-del Rio de la Plata, desde el Paraná hasta su embocadura en el Océano,
-y desde aquí hasta la Cananea por un lado, y por el otro, el estrecho
-de Magallanes. Felipe V, en dos cédulas, una de once de Febrero de mil
-seis cientos veinte y cinco, y otra de seis de Noviembre de mil seis
-cientos veinte y seis, agregó al gobierno del Rio de la Plata todas las
-Misiones que sobre el Paraná y sus vertientes, por una y otra costa,
-doctrina la compañia de Jesus. D. Fernando VI, rey de España, y D.
-Juan V, rey de Portugal, firmaron el año de mil setecientos cincuenta
-un apeo, por el cual se le adjudicaban á la corona portuguesa las
-cabezadas del Paraguay y Cuyabá, desde la embocadura del Jaurú al
-poniente del mismo Paraguay, casi en la derecera de Morro Escarpado que
-le cae al oriente.
-
-La provincia del Rio de la Plata, separada del Paraguay desde el año
-de mil seis cientos veinte, ocupa un terreno dilatadísimo: conviene á
-saber, desde el Paraná hasta su derramamiento en el Océano, y desde
-aquí siguiendo la ribera del mar brasílico, hasta la Cananea, y por
-la costa magallánica, hasta el Estrecho de su denominacion. Cuanto se
-extiende largamente el terreno que ocupa, tanto es limitado. En cuanto
-á las ciudades que estan bajo de su gobierno, Santa Fé de Vera, San
-Juan de Vera ó Siete Corrientes, las Misiones sobre el Paraná, y el
-Uruguay, con algunos pagos y presidios, son todo el distrito de su
-jurisdiccion.
-
-La costa de Patagones, desde el Cabo de San Antonio hasta el Estrecho,
-es de hermosa y agradable perspectiva, mirada desde el mar. Pero
-quitada la apariencia con que engaña, y desnudas las fábulas con que
-las desfiguran los ingleses y holandeses en sus cartas y relaciones,
-nada tiene bueno para el establecimiento de ciudades.
-
-Los viageros ingleses y olandeses describen en sus mapas y relaciones
-variedad de rios, y oportunidad de sitios para la fundacion de pueblos
-y ciudades. Nada de esto ofrece la costa. Los rios Gallegos, de Santa
-Cruz, de los Camarones, y de San Julian, que los hacen venir cinquenta
-leguas de tierra adentro, no son otra cosa que abras de la costa,
-hácia donde la marea, que en aquellas partes es de seis brazas, entra
-á ocupar los senos interiores de la tierra: y en tiempo de bajamar
-aquellas aberturas restituyen las aguas que recibieron, como si fuesen
-otros tantos pecheros que tributan al mar crecidos raudales. En lo
-demas ni rios hay ni señales de ellos, y solo se descubren vestigios de
-torrentes, que en tiempo de lluvias se precipitan al mar por aquellas
-abras.
-
-Comodidad para levantar ciudades, y establecer poblaciones no ofrece la
-costa. Es la tierra enhiesta, sin maderas para edificios, sin leña para
-el fuego, sin agua para los menesteres humanos, sin meollo para recibir
-las semillas, y en una palabra falta de todo lo que necesita una ciudad
-para su establecimiento y conservacion.
-
-La tercera provincia de nuestra descripcion es Tucuman, situada en
-la zona templada casi enteramente, menos por el lado que confina con
-el Perú, que toca en la torrida hasta el vigesimo secundo grado de
-latitud: corta norte á sur trescientas leguas, y se dilata de oriente
-á poniente, doscientas. Parte términos con el Rio de la Plata y
-Paraguay por el oriente, y al poniente se prolonga hasta la Cordillera
-Chilena; y desde la derecera de Coquimbo, por los despoblados de
-Atacama, confina con lo mas septentrional del Perú. Hácia el sur
-deslinda jurisdiccion en la Cruz Alta con Buenos Aires, y se interna
-hasta la provincia magallánica por las interminables campañas que le
-corresponden.
-
-No abunda en minerales de oro y plata, aunque al principio tuvo fama
-de rica y presunciones de opulenta. Hánse descubierto estos últimos
-años algunas vetas de oro, pero tan escasas, y el oro es de quilates
-tan bajos, que mas empobrecen á sus dueños que enriquecen los ingénios.
-Sus mejores minas y mas apreciables son pingues pastales, y dehesas
-extendidas en que se crian tropas crecidas de mulas, que mantienen
-con utilidad el comercio de la provincia del Perú. No hay duda,
-que si la ingeniosa laboriosidad se aprovechára del terreno, y se
-restablecieran las antiguas fábricas de las lanas, el beneficio del
-añil y el cultivo de la grana, fuera Tucuman una de las provincias
-índicas de mayor explendor y lucimiento. En efecto, cuando los
-obrajes estaban corrientes, y Esteco beneficiaba el añil, y las demas
-ciudades trabajaban en cultivar, aunque con poca diligencia, la grana,
-podia gloriarse Tucuman, que dejando á los peruanos el ímprobo afan
-de beneficiar las minas, poseia tantas riquezas y ostentaba tanto
-explendor, que hasta las bestias calzaban herraduras de oro y plata.
-¡Tanto conduce para el lucimiento de las ciudades utilizar los efectos
-que la soberana Providencia dispensa á cada una para sus emolumentos!
-
-
-
-
-§. II.
-
-ORIGEN DE SUS HABITANTES.
-
-
-Estas tres dilatadísimas provincias al tiempo de la conquista poblaban
-varias naciones: sobre cuyo orígen, y tránsito del antiguo al nuevo
-mundo despues del diluvio universal, discurren largamente los autores,
-movidos al parecer de leves conjeturas. Con curiosidad mas agradable
-podemos registrar aquí el orígen que se atribuyen los indios, sacado
-de los anales diminutos que usaban para refrescar la memoria de sus
-antiguedades.
-
-Algunos dicen, que en el principio del mundo, antes del universal
-diluvio, por la via septentrional vino al Perú un hombre, llamado
-Hijo del Sol, revestido de poderes tan extraordinarios, que le
-hacian suprema deidad: númen en los hechos, y hombre en la exterior
-apariencia. Muchos años gobernó pacíficamente el universo con
-satisfaccion de sus criaturas, y providencia de soberano que todo lo
-alcanza. Pero Pachacamac, númen mas antiguo y supremo, por rencorosos
-sentimientos, pretendió, destronizarle, y vengar sus injurias,
-destruyendo su poder y crédito. Es verosimil que al Dios contuviese
-mala causa, y que recelase las iras y venganzas de Pachacamac, mas
-poderoso que él. Lo cierto es, segun ellos dicen, que no se atrevió á
-comparecer en su presencia, huyendo cielo y tierra fuera del mundo.
-Con la fuga irritó mas á Pachacamac, y no pudiendo este desfogar en
-él la destemplanza de su enojo, convirtió sus iras contra los hombres
-primitivos, hechuras del fugitivo númen, transformándoles en grillos.
-
-Destruida esta primera raza de hombres, Pachacamac crió otra, tan
-obsequiosos á su hacedor, que se merecieron toda su complacencia y
-proteccion, para eternizarlos de generacion en generacion. No es justo,
-dijo el númen, cuando se acercaba el diluvio, no es justo que mis
-fieles adoradores perezcan en la inundacion de aguas que amenaza, y que
-se acabe casta de hombres tan leales, pereciendo los buenos con los
-malos, y los obedientes con los rebeldes. Por lo cual, cuando las aguas
-empiecen á cubrir la superficie de la tierra, subid á los montes mas
-eminentes, y escondidos en cuevas subterraneas, esperad que se temple
-la ira de Pachacamac.
-
-Los hombres siguieron el consejo de su próvido conservador, y tomando
-algunos animales para conservar las especies, con las raices y frutas
-necesarias para el subsidio de la vida humana, treparon los mas altos
-montes, y escondidos en cuevas, cuyas entradas cerraron con lápidas,
-esperaron que pasasen las aguas del diluvio. Cuando cesaron estas,
-abrieron las puertas y tentaron algunos experimentos antes de abandonar
-sus guaridas, y conociendo que iban desamparando la superficie,
-salieron á respirar aires mas benignos, agradecidos al benéfico
-conservador que proveyó á su perpetuidad con su direccion y consejo.
-
-De otro modo mas ridículo, pero bastante sério para aquellos tiempos,
-cuentan otros autores el orígen de los indios peruanos, tomándolo
-de las tradiciones de ellos mismos. Contico Viracocha, supremo y
-antiquísimo numen, criador de cielos y tierra, y de cuanto en ellos
-hay, crió al hombre en la provincia de Collasuyo, en las inmediaciones
-de Tiaguanaco. Pero los hombres, ingratos á su hacedor, le hicieron un
-deservicio digno de que á todos destruyese, volviéndolos á la nada, de
-donde los habia sacado. Destruidos los primeros por rebeldes, crió los
-segundos, y para que estos no participasen la ralea de aquellos, los
-diseñó en piedras con variedad de facciones y lineamientos, segun los
-partidos á que los destinaba por habitadores, dividiéndolos en otros
-tantos montones, cuantas eran las provincias que habian de poblar.
-
-Concluida esta operacion preliminar, llamó á sus ministres, ejecutores
-de los designios que habia concebido, y puestos en su presencia:
-“Advertid, les dice, estas imagenes que figuraron mis manos, y mirad
-que unos se llamarán F., y saldrán de tal cueva en tal provincia:
-otros saldrán de la otra, se llamarán N., y poblarán en tal provincia.
-Todos los cuales saldrán de las fuentes, rios, cuevas y cerros en
-los partidos que he señalado, cuando vosotros los llameis de órden y
-mandamiento mio. Para lo cual conviene que camineis luego, excepto dos,
-que quedarán en mi compañia, y partiendo al nacimiento del Sol, cada
-uno de vosotros irá por tal parte, siguiendo el rumbo que le señalo.”
-Así lo ejecutaron los obedientes ministros, y al imperio de su voz,
-autorizada con el soberano poder de Contice Viracocha, las cuevas,
-los rios, las sierras y fuentes, abortaron hombres y mugeres, con los
-mismos lineamientos y figura que diseñaba el modelo de las piedras. De
-estos se poblaron las provincias inmediatas, de donde poco á poco con
-los años se propagaron á las mas remotas.
-
-Por la antiquísima tradicion que corria en su tiempo entre los indios
-guaraní, referian estos, que dos hermanos con sus familias, de la parte
-del mar llegaron embarcados á Cabo Frio, y despues al Brasil. Por todas
-partes buscaron otros hombres que les hiciesen compañia. Pero los
-montes, las selvas y campañas, solo estan habitadas de fieras, tigres
-y leones. Con esto se persuadieron ser ellos únicos habitadores del
-terreno, y resolvieron levantar ciudades para su morada, las primeras,
-segun ellos decian, de todo el pais.
-
-En tan hermanable sociedad y fructuosa alianza, gozando todos y
-cada uno el fruto de su útil trabajo, vivieron muchos años, y se
-aumentó considerablemente el número de familias. Pero de la multitud
-se originaron los disturbios, las disensiones, las guerras civiles
-y la division. Todo tuvo principio en dos mugeres casadas con dos
-hermanos, cabezas de familias numerosas; las cuales riñeron sobre un
-papagayo locuaz y parlero. De las mugeres pasaron los sentimientos á
-los maridos, y de estos á las parentelas, y ultimamente á la nacion.
-Por no consumirse con las armas, se dividieron las familias. _Tupí_,
-como mayor, se quedó en el Brasil, con la posesion del terreno que ya
-ocupaba, y _Guaraní_, como menor con toda su descendencia se retiró
-hácia el gran Rio de la Plata, y fijando al sur su morada, vino á
-ser progenitor de una muy numerosa nacion, la cual con el tiempo se
-extendió por las márgenes del rio, y lo mas mediterraneo del pais,
-hasta Chile, Perú y Quito.
-
-No se extinguió la generacion de los guaranís con las aguas del
-universal diluvio, del cual tenian alguna, aunque confusa noticia:
-porque _Tamanduaré_ antiquísimo profeta da la nacion, gran privado
-de _Tupa_, tuvo anticipada noticia del futuro diluvio, y admonestado
-del númen, se reparó de las inundaciones con algunas familias en la
-eminencia de una elevadísima palma, la cual estaba cargada de fruto,
-y le subministró alimentos hasta que retiradas las aguas, bajó á la
-tierra con sus compañeros, y multiplicaron tanto, que todo lo llenaron
-de colonias descendientes de Guaraní. Las demas naciones del todo
-ignoran su orígen, ó no contiene cosa particular digna de historia.
-
-Antiguamente eran muchas las gentes que ocupaban estas dilatadísimas
-provincias; tantas á la verdad y tan diversas, hasta en la exterior
-contestura y peregrina novedad de lineamientos, que seria larga y
-molesta la relacion de todos. Calehines, Timbues, Mbeguaes, Agaces,
-Mepenes, Chiloasas, Martidanes, Charruas, Guenoas, Yaros, Colastinés,
-Caracarás, Querandís, Tapes y otros, llenaban el distrito que hoy
-llamamos Rio de la Plata.
-
-La provincia del Paraguay la ocupaban los Mbayás, los Guaycurús, los
-Payaguás, los Ibirayarás y principalmente los Guaranís, divididos en
-varias ramas, con alguna diversidad de lenguage y modales que los
-diferenciaba en los accidentes. Tucuman señoreaba los Juries, los
-Diaguitas, los Tonocotes, les Lules, los Calchaquies, los Humaguacas,
-los Tobas, los Abipones, los Mocobís, los Sanabirones y Comechingones.
-Un largo catálogo de otras naciones se encuentra en impresos y
-manuscritos que son de poca consideracion para la historia, y solo se
-distinguen por algunas propiedades poco memorables.
-
-
-
-
-§. III.
-
-DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS.
-
-
-Sin embargo ocurren algunas cosas dignas de particular relacion. Los
-gigantes, torres formidables de carne, que en solo el nombre llevan
-el espanto y asombro de las gentes, provocan ante todas cosas nuestra
-atencion. No se hallan al presente, pero antiguos vestigios, que de
-tiempo en tiempo se descubren sobre el Carcarañal y otras partes,
-evidencian que los huvo en tiempo pasado.
-
-Algunos, convencidos con las reliquías de estos monstruos de la humana
-naturaleza, no se atreven á negar claramente la verdad, pero retraen su
-existencia al tiempo ante diluviano.
-
-Yo no me empeñaré en probar que los hubo antes del diluvio, pero es
-muy verosimil que despues de él poblasen el Carcarañal, y que en sus
-inmediaciones y barrancas tuviesen el lugar de su sepultura.
-
-Lo cierto es que de este sitio se sacan muchos vestigios de craneos,
-muelas y canillas, que desentierran las avenidas, y se descubren
-fortuitamente. Hácia el año de 1740 ví una muela grande como un puño
-casi del todo petrificada, conforme en la exterior contestura á las
-muelas humanas, y solo diferente en la magnitud y corpulencia. El año
-de 1755 D. Ventura Chavarria mostró en el colegio seminario de Nuestra
-Señora de Monserrate una canilla dividida en dos partes, tan gruesa y
-larga, que segun reglas de buena proporcion, á la estatura del cuerpo
-correspondian ocho varas! Como este caballero es curioso y amigos de
-novedades, ofreció buen prémio al que le desenterrase las reliquias
-de aquel cuerpo agigantado. Puede ser que el estipendio aliente para
-este y otros descubrimientos, que proporcionarian al orbe literario
-novedades para amenizar sus tareas.
-
-Por el lado opuesto se ofrecen los pigmeos, diminutivos de la
-naturaleza, que aspiran á ser hombres y nunca salen de embriones.
-El autor de la _Argentina_ manuscrita los coloca en los confines de
-los Xarayes, y los hace moradores de cuevas subterraneas. Otros los
-internan al corazon del gran Chaco; y esta persuasion, muy valida
-en otro tiempo, aviva una carta del Padre Juan Fecha, escrita en
-Miraflores en 11 de Mayo de 1757. En ella dice que los Chiriguanos
-sacaron un pigmeo muy chico: no quisieron decir en que parte del Chaco
-habitaban; pero añaden que solo de noche salen á buscar que comer,
-temiendo que si de dia desamparáran sus cuevas, _serian acometidos de
-los pájaros grandes_! Despues de toda esta autoridad, dudo mucho de la
-existencia de los pigmeos. El Chaco está muy trasegado de los españoles
-y misioneros jesuitas. Desde el tiempo de la conquista se han cruzado
-sus rios, montes y senos: se han formado prolijos catálogos de las
-naciones y parcialidades que lo habitan, y era natural que en tantas
-entradas algun pigmeo se hubiese descubierto, y que esta noticia,
-como memorable, se añadiese por apéndice al catálogo de las naciones
-chaquenses.
-
-Nada de esto se encuentra archivado, y así se puede tener por
-inverosimil la existencia de los enanos, que se fingen escondidos
-en cuevas subterraneas para que no los hallemos, y solo se les
-permite salir en la obscuridad de la noche para que no los veamos. No
-convence el testimonio del Padre Juan Fecha: no habla como testigo
-ocular, y refiere amigablemente á un corresponsal suyo lo que dijeron
-los Chiriguanos, gente infiel, y nacida para urdir engaños: tan
-acostumbrada á la mentira, que mienten y desmienten en pocas palabras
-por el interes de cualquiera cosa. Lo cierto es que, siendo tan
-interesados, hubieran traido al pueblo el pigmeo, para que los curiosos
-pagasen su vista con algun donecillo.
-
-En lo demas las otras naciones de estas tres dilatadísimas
-provincias son de estatura y correspondencia de partes bastantemente
-proporcionadas, con alguna diferencia en facciones y color, que declina
-en aceitunado, en unos mas claros y en otros mas obscuros. La frente
-ceñida y humilde: rasgados y muertos los ojos: las narices chatas y
-abiertas: el rostro prolongado con demasía, y abultado sobradamente.
-Todo el encaje de la cara y textura de facciones es vivo diseño de un
-ánimo agreste, incivil, tosco y propiamente bárbaro. En el trato se
-crian sin urbanidad, en las ciencias sin cultivo, en la mecánica sin
-egercicio, en lo político sin leyes, en lo religioso sin Dios, y en
-todo como brutos.
-
-
-
-
-§. IV.
-
-DE SU GOBIERNO, LEYES Y COSTUMBRES.
-
-
-Empezamos á dar una idea de estos brutos racionales por el plan de
-sus operaciones. Su gobierno era de los mas infelices que pueden
-caer en la humana aprension. Toda se reducia al cacique que hacia
-cabeza, y á algunas parcialidades de indios que le seguian. Por lo
-comun, cuando decimos cacique que era cabeza y soberano, entendemos
-solamente un reyezuelo y señor de pocos vasallos:--de treinta, ochenta,
-ó cien familias que le siguen, y miran con acatamiento, y le pagan
-algun tributo, labrándole sus chácras y recogiéndole sus frutos.
-Antiguamente, cuando la tiranía no prescribia leyes á las conquistas,
-en las naciones mas cultas del orbe las monarquias eran ceñidas, poco
-mas ó menos numerosas que las indianas del Nuevo Mundo.
-
-Entre los guaranís el séquito era mayor, y mayor el número de vasallos;
-pero no tanto, que nos atrevamos á contar por millares los tributarios
-de cada cacique, y mas fácil será multiplicar á millares los
-reyezuelos, que los súbditos de cada uno. Una cosa loable tenian estos
-soberanos, que no agravaban con imposiciones y pechos los trabajos y
-laboriosidad de sus vasallos, contentos con el corto reconocimiento de
-pegujales ó chácaras que les labraban, ó peces y caza que les recogian
-para el sustento de las _real familia_. Al paso que la utilidad de sus
-afanes estaba libre de gravámenes, eran ellos amantes de sus caciques,
-compensando el desinteres de estos con tierno cariño y rendimiento
-envidiable.
-
-Verdad es, que algunas naciones solo en tiempo de guerra obedecen
-á sus reyezuelos; pero las mas en todos tiempos les profesan amor,
-sujecion y vasallage. El cacicazgo lo hereda el primogénito, y en so
-defecto entra el segundo, y tercero hijo. A las veces sin reprensible
-intrusion, por las proezas militares se gana algun indio secuaces, y
-estos le aclaman cacique, y queda constituido rey con vasallos que le
-sirvan y tributarios que le beneficien sus tierras. Entre los guaranís
-la elocuencia y culta verbosidad de su elegante idioma era escala para
-ascender al cacicazgo. No abria escuelas esta nacion para la enseñanza
-de su lengua, pero el aprecio que se hacia de los cultos estimulaba el
-cuidado, y sugeria el estudio de palabras bien sonantes.
-
-Toda la distincion de nobleza y plebe se tomaba de los caciques. Los
-que no descendian de ellos eran tenidos por plebeyos, á distincion de
-los demas en que corria la misma sangre, los cuales eran mirados con el
-respeto y veneracion que las otras naciones acostumbraban tener con las
-personas reales. No solo los indios miraron con obsequioso acatamiento
-á los caciques y á su descendencia, sino aun los españoles mismos
-observaron en ellos un carácter de nobleza, y tan señoril magestad de
-operaciones, que entre sus bárbaros modales los hacia distinguir de
-la inculta plebe, y no dudaron emparentar con ellos, casando con sus
-hijas. No tenian estos caciques la ostentacion de monarcas, que se
-admiraba en los Incas peruanos, y en los Montezumas mexicanos, pero en
-medio de una extrema pobreza y barbarie inculta, hacian aprecie de lo
-noble, y se gloriaban de ser señores de vasallos, que los miraban con
-respeto, y servian con fidelidad.
-
-Leyes para el arreglamiento de las costumbres no consta que tuviesen,
-y siendo tan escandaloso el desgarro de su vida, superfluas parecian
-y vanas las reglas del bienvivir. Su principal cuidado, y casi único
-ejercicio, eran las armas de arco, flechas, lanza y macana. Algunas
-naciones usaban, y aun hoy dia usan las bolas, ó _libes_, que juegan
-con singular acierto y destreza extraordinaria. Son los libes tres
-bolas de materia sólida, cada una del peso de libra, poco mas ó menos,
-envueltas en enero, asidas por la extremidad de tres cordeles largos,
-cada uno de dos varas y media, ó tres, unidos todos en un mismo centro.
-En tiempo de caza y de guerra, cuando el lance ofrece oportunidad para
-su uso, juegan al aire los libes, dándoles vuelta sobre la cabeza,
-hasta que tomando vuelo las arrojan á larga distancia, y enredan con
-las bolas la caza que siguen y al enemigo que acosan.
-
-
-
-
-§. V.
-
-DE SUS PREPARATIVOS DE GUERRA.
-
-
-Antes de declarar guerra precede junta de los principales, de cuyo
-acuerdo pende la última resolucion. Júntase el congreso en la tolderia
-de alguno de los caciques, donde con anticipada prevencion estan
-preparadas las chichas y alojas, que son los brevages que usan en
-sus asambleas y parlamentos. No sé si estas bebidas tienen la suave
-actividad del vino y aguardiente: pero si carecen de esta propiedad, es
-averiguado que causan el mismo efecto de embriagar y dementar al indio.
-Nuestros consejeros de guerra no empiezan su acuerdo, hasta que tomados
-del vino, y faltos de juicio decretan la guerra, por las utilidades que
-se prometen en los despojos del enemigo, en los prisioneros que aspiran
-á cautivar, y en el honor de valientes que esperan adquirir.
-
-Al decreto de la guerra se sigue la eleccion de gefe, que dirija la
-faccion con acierto y gloria de la nacion. Suele ser muy disputada,
-y no es fácil concordar las partes, porque todos ambicionan el honor
-de Capitan General del ejército. Cada uno teje prolija relacion de
-sus proezas militares con sobrada ponderacion de sus méritos, y
-particularizando los combates en que se ha hallado, las victorias que
-ha conseguido, los enemigos que ha muerto, y los vestigios que conserva
-para eternizar su memoria. Y como en todo abulta la ponderacion lo que
-el valor y la fortuna no alcanzaron, es muy reñida la eleccion de gefes
-para el gobierno de las milicias.
-
-Pero una vez elegido, todos, aunque sean caciques, le obedecen, y
-por su consejo se previenen los aparatos de guerra, y disponen las
-operaciones militares. Convócanse las compañías con humos y fogatas,
-en cuya inteligencia estan muy diestros, y concurren al sitio donde
-empezaron los fuegos, prevenidos de armas, porque no hay armeria comun,
-y cada uno tiene depósito particular para las suyas.
-
-El arco, la flecha y la macana, son las mas ordinarias: el dardo y
-las bolas son particulares de algunas naciones. El arreo y galas
-militares, es el que usan en sus mayores solemnidades: plumages ceñidos
-á la cintura; diversidad de colores, con que feísimamente se embijan,
-juzgando que la pintura los hace formidables al enemigo, y siendo ella
-tal, pueden causar espanto á los espirítus infernales.
-
-El principio y fin del combate acompaña tal algazara de voces, que
-llena los aires de confusion y los oidos de espanto. Puédese decir que
-empiezan la guerra aturdiendo al enemigo para entorpecerle las manos
-en la hora de la lucha. Efectivamente cuando los españoles no estaban
-acostumbrados á semejante gritería, en los primeros encuentros mas
-tenian que vencer el horror y confusion de las voces, que el estrago
-de sus débiles armas. Era ley inviolable de su milicia retirar los
-cadáveres, parte para darles honorífica sepultura á su usanza, parte
-para ocultar al enemigo el daño recibido, no advirtiendo la escrupulosa
-observancia con sus difuntos, y la reputacion de su valor, que este
-embarazoso divertimiento, aunque loable por naturaleza, impedia á veces
-la gloria de una esclarecida victoria. El vencedor gozaba los despojos.
-El principal y mas estimable eran los prisioneros, á los cuales
-cortaban la cabeza, y la llevaban por trofeo enristrada en las puntas
-de las lanzas. Talvez se servian de ellos, ó los vendian por esclavos.
-Los guaranís, y otras naciones caribes tenian su mayor celebridad en el
-banquete que prevenian de los cautivos.
-
-
-
-
-§. VI.
-
-DE SU TRAGE.
-
-
-Por lo comun las naciones de estas provincias andaban desnudas. Algunas
-acostumbraban taparse con un cuero á manera de manta que pendia desde
-los hombros hasta mas abajo de las rodillas. Otros usaban tegidos á
-manera de redecillas que servian poco á la decencia y menos para el
-abrigo. Las mas hacian un tegido de plumas que ceñian á la cintura, y
-talvez al rededor de la cabeza, especialmente en tiempo de guerras y
-en sus mayores solemnidades. En el sexo mugeril era ordinario algun
-suplemento de la decencia y honestidad que arguia ser algo recatadas
-por naturaleza, ó por lo menos no vivir con desenvoltura y descaro
-extremamente licencioso.
-
-Mas ordinario que el vestido y plumajes era la pintura, y esta la
-usaban en una de dos maneras; ó sobrepuesta, que borraban á su
-arbitrio, ó indeleble que no se pierde ni puede borrar. Del primer
-género era cuando sin arte ni proporcion sobre el lienzo de sus cuerpos
-tiraban pinceladas con zumos de yerbas y barro de colores diferentes,
-diseñando en vez de figuras agradables en sempiterno laberinto de
-confusiones. No obstante, para ellos era la mejor y mas vistosa gala de
-que vanamente se gloriaban, como Apeles de sus delicadas pinturas.
-
-El otro género era mas costoso, mas delicado y permanente. Prevenian en
-remojo un poco de cisco menudo, y cuando estaba en el punto que ellos
-saben, mojaban la punta de una espina, y con ella picaban el rostro con
-extrema delicadeza y nímia proligidad, hasta que apuntase la sangre,
-la cual incorporada con el jugo del cisco se restañaba, dejando un
-botoncillo y señal muy sutil en el sitio de la picadura. Es verosimil
-que el jugo del cisco por fermentacion y efervescencia tenga eficacia
-de cauterizar y congelar la sangre que sacó la espina. De cualquiera
-manera que ello sea, la pintura es indeleble, y en cierto modo imita
-las delicadezas y primores de la miniatura. No es perceptible á lo
-lejos, pero observada de cerca, se notan entre imperfectos bosquejos
-algunos rasgos sin arte, agraciados por naturaleza.
-
-Otros adornos de singular estimacion, propios de algunas naciones,
-son los pendientes y collares de piedrezuelas, y dientes de animales
-que ensartaban para colgarlos. Aquellas feisimas viejas, que hacen
-oficio de harpias en la muerte de los prisioneros, gozan el privilegio
-de arrancar los dientes y muelas de los difuntos para ensartarlos en
-testimonio de su valentía; y cierto que lo es tanto atrevimiento con
-los muertos. Este joyil estiman algunas naciones sobre el oro y la
-plata, y en nuestros dias los Payaguás cambiaron el oro que robaron á
-los portugueses de Cuyabá por abalorios, cuentas de vidrio y pedazos de
-bacinillas. Algunos taladran las orejas con notable deformidad, otros
-se abren el labio inferior, del cual cuelgan el _tambetá_, ó quijada de
-la polometa.
-
-
-
-
-§. VII.
-
-DE SUS DIVERSIONES.
-
-
-De estas galas y adornos, que hace estimables la pobreza y su rudo modo
-de concebir, usan en las guerras, en las borracheras, en los bailes y
-fiestas con que solazan el ánimo y entretienen el tiempo. Rara será la
-nacion del mundo que no permita á la opresion desahogo, alternando las
-ocupaciones y horas del trabajo con los festines, los convites, las
-músicas y saráos. Las gentes americanas interrumpian las inacciones
-de su ociosidad y pereza con bailes y borracheras, que á ellos
-entretenian, y advertirán al lector con su barbaridad.
-
-El baile de los Bororos es de los mas inocentes que puedan deleitar el
-ánimo. Pero lo simple y sencillo de él admira, y nos enseña, que el
-corazon oprimido de cuidados, y agravado de tristes pensamientos puede
-hallar desahogo en divertimientos inculpables.
-
-Son los Bororos infieles, de natural dócil y pacíficos. Habitan las
-vecindades del rio de los Porrudos, á donde acuden los portugueses á
-las _malocas_, y aprisionados los llevan á Cuyabá para el beneficio de
-las minas, y para el remo de las balsas y faluas. Si talvez acontece
-que cautivan alguna muger, la parentela se sugeta á cautiverio, y se
-entrega voluntariamente al servicio del portugues, en cuyo poder está
-la cautiva. Como es gente inocente usa el trage de la inocencia, y
-andan enteramente desnudos, menos la cabeza, que rodean con plumas de
-gavilan tejidas á manera de guirnalda.
-
-Coronados de ellas y desnudos, arman sus bailes y danzas, haciendo
-rueda y círculo unos de otros. El que lleva el compas entona una
-cancion bárbara y sin arte, al son de roncos calabazos, y sonajas de
-porongos con piedrezuelas dentro, que tocan los demas, repitiendo el
-son y letrilla, que empezó el presidente del coro. Entretanto dan
-vueltas á la redonda sin descomponer el círculo, pisando fuertemente la
-tierra, y acompasando los golpes de los pies con el de los calabazos
-y sonajas, y uno y otro con los puntos del primero. Así pasan mucho
-tiempo divirtiéndose inocentemente, y sin las perniciosas consecuencias
-que traen con sigo las borracheras y danzas que usan otras naciones.
-
-Con decir el uso que tienen los lugares, y con poca diferencia queda
-referido el estilo y costumbres de estas gentes. El dia que precede
-á la borrachera, que se puede llamar vispera de fiesta y solemnidad,
-se juntan los convidados indios é indias en el lugar del festejo, que
-es una plazuela, cuyo centro distingue un palo elevado, y al pié de
-él está la hija, ó muger del que celebra el convite, con un báculo ó
-caña en la mano de cuya superior extremidad pende multitud de uñas de
-javalies y venados. Como la indiezuela interesa aplausos en llevar el
-coro, empieza luego á dar el son á los cantores y danzantes, sacudiendo
-con brio la caña ó báculo contra el suelo, y haciendo que resuenen las
-castañuelas, azotadas las unas con las otras.
-
-Este son, verdaderamente poco apacible, siguen con el canto los
-músicos, y con mudanzas los danzantes, saltando y brincando al rededor
-del palo, hombres y mugeres, desde prima noche hasta que raya el dia
-con los primeros arreboles de la mañana.
-
-A la madrugada empiezan los brindis con moderacion, de suerte que
-les deje pies y cabeza para engalanarse de fiesta. Tiran algunas
-pinceladas, diseñando un confuso jaspeado que imita las manchas de los
-tigres; cíñense vistosos plumages, y á la cabeza adorna una corona de
-cuero rodeado de plumas de varios y diferentes colores. Las mugeres
-pintan el rostro de negro y colorado con plumage rojo en la cabeza;
-pero la muger del que hace el convite, lleva en la mano para distintivo
-un manojo de hilo de chaguar. Con estas insignias, bailando y saltando,
-pero ordenados en filas, vuelven al lugar de los brindis, donde cada
-uno toma asiento, sobre un mechon de paja, que previene de antemano la
-providencia del que convida para el divertimiento.
-
-Todos beben cuatro y cinco veces, hasta que la fuerza de la chicha
-enciende el espíritu de Marte, y les pone las armas en sus trémulas
-manos, prontas á descargar el golpe como palo de ciego, de donde dije:
-se golpean, se ensangrentan, se matan, cayendo los unos sobre los
-otros, aquellos heridos ó muertos, y estos borrachos.
-
-El fin de la tragedia es el que dá chicha á la funcion, derribando á
-los mas fuertes y afortunados, tendidos por el suelo, durmiendo el
-sueño de los borrachos. Lo particular es, que vueltos en sí, echan en
-olvido los golpes pasados, y ninguno forma queja ni querella, porque el
-otro descargó sobre él, los impetus de su borrachera.
-
-
-
-
-§. VIII.
-
-DE SUS CASAMIENTOS.
-
-
-Algunas naciones acostumbran criar sóbrias á las mugeres, para que
-estas escondan las armas á los maridos, y el daño no sea tan lamentable.
-
-Ellas egercitan fielmente su oficio, segun la costumbre que prevalece
-á los motivos particulares de sentimiento, los cuales segun sus ritos,
-autorizan para un nuevo maridage; porque el desagrado de una, y la
-apetencia de la otra son las causas que prescriben leyes al matrimonio,
-y le hacen rescindible á eleccion del antojo y ligereza. De este abuso
-y corruptela gozan los hombres y mugeres, y por cualquiera sospecha y
-sentimiento se separa el uno del otro, y el marido busca otra muger, y
-la muger otro marido. Talvez sucede que entre las dos mugeres la una
-que fué repudiada, y la otra que entró en su lugar, se enciende reñida
-gresca de golpes y araños, gritando aquella, que porque le ha quitado
-su marido, y respondiendo esta, que porque ha querido. La griteria y
-algazara dura largo rato, hasta que bien ensangrentadas sale una vieja
-predicante á dispartirlas, y concluye la funcion con largo razonamiento
-en que aglomera cuanto dicterio y apodo sugiere la cólera y enojo
-contra la nueva esposa, que se supone culpada por entrar al casamiento
-contra el derecho de la primera.
-
-Entre los hombres, por robarse las mugeres, son las disenciones
-mas peligrosas, y se levantan unas familias contra otras; y talvez
-abanderizada la nacion se consumen en civiles discordias, empuñando
-unas parcialidades las armas contra otras. La pluralidad de mugeres es
-permitida, y su número es mayor ó menor, segun alcanza la posibilidad
-de mantenerlas, y aun comprarlas. Porque de algunas gentes es costumbre
-ordinaria que las hijas sean vendibles por un poco de maiz, mandioca y
-cosas semejantes, y entregadas á sus pretendientes, á las veces contra
-su gusto, pero muy al gusto de los padres por la utilidad y emolumento
-que perciben vendiendo sus hijas.
-
-Entre las naciones caribes, era estatuto indispensable que las
-doncellas hiciesen mérito para el matrimonio, probando primero la
-sangre de sus enemigos. Esta observancia no era difícil á quien se
-cebaba en sangre humana, y repetia con frecuencia los convites. Los
-Guaranís, que tambien eran antropófagos, no permitian á sus hijas
-tomar estado, hasta que les acudiesen la primera vez sus reglas.
-Circunstancia indispensable que no admite privilegio de excepcion, y se
-observaba con escrupulosa rigidez, obligándolas á pasar por el rigor
-de crueles pruebas, de las cuales pendia el concepto que de ellas se
-formaba, y esperanzas que prometian.
-
-Cosíanlas en una hamaca de las que usan para dormir, dejando una
-pequeña abertura hácia la boca para respirar, y en esta postura las
-tenian dos ó tres dias envueltas y amortajadas, y las obligaban á
-rigidísimo ayuno. Despues eran entregadas á una matrona hacendosa
-y trabajadora, para que las festejase con el trabajo y penales
-egercicios: esta les cortaba el pelo, y les intimaba severísima
-abstinencia de toda carne, hasta que creciendo los cabellos, llegasen
-á cubrir la oreja. Con la inauguracion de los cabellos, empezaba la
-ley del recato y modestia, y se les intimaba con el egercicio mismo de
-repararlas, la obligacion de ser circunspectas, y el inviolable estilo
-de bajar los ojos, y de no fijarlos livianamente en el rostro de los
-hombres. Raro y admirable documento de honestidad en gente tan bárbara.
-
-A estas pruebas de fortaleza y recato, se seguía el arrearlas con sus
-pobres galas, y el permiso de conocer varon y de tomar estado. En el
-tiempo que media entre el rigor de las pruebas, y el permiso de vivir
-desgarradamente, los agoreros están con sus vaticinios y predicciones,
-pronosticando por las aves que vuelan y animales que cruzan, el
-carácter futuro de la novia. Si atraviesa algun papagayo, la califican
-de parlera; si un _ñacurutú_ ó buho, la pronostícan perezosa para el
-trabajo, é inútil para las operaciones domésticas; y á este tenor
-otras predicciones, devaneos de su cabeza, que adaptan ciegamente sin
-proporcion ni correspondencia con el objeto.
-
-No eran menos supersticiosos sobre el preñado de las mugeres.
-Condenadas á rigidísimo ayuno, mientras estaban encintas, debian
-abstenerse de todo cuanto juzgaban podia dañar á las criaturas. Y
-así la carne de la _gran bestia_, que era toda tu delicia, no podian
-gustarla, temiendo que la criatura naciera con narices disformes;
-ni comer aves pequeñas, porque la pequeñez del alimento no se
-transfundiese en los niños: y temiendo que daria á luz dos gemelos,
-si probaban dos espigas de maiz, les estaba prohibido con severísimos
-mandato no tocarlas, porque como eran gentes ciegas, no advertian
-su tosco entendimiento, que los alimentos que prohibia su errada
-supersticion, no eran mas poderosos para comunicar á la criatura sus
-propiedades, que lo eran los que licenciaba su vana credulidad.
-
-El rigor de la ley se extendia tambien á los maridos, á los cuales
-estaba prohibido matar fiera alguna; y por no caer en la ocasion,
-desarmaban los bélicos instrumentos. Luego que paría la muger, ayunaban
-ellos rigurosamente quince dias, observando estrecho recogimiento en
-su casa, cual si fuera la misma parida. Entre algunas naciones era
-estilo que el marido se tendiera sobre la cama, mientras la muger
-se purificaba en el rio, y bañaba el recien nacido. Cuando adolece
-el infante, toda la parentela debe abstenerse de los manjares que
-se juzgan harian daño á las criaturas, temiendo que de la mas leve
-transgresion se origináran infortunios y desgracias sobre los tiernos
-hijuelos. Sin embargo de tantas precauciones, que prometen un amor
-extraordinario á sus hijos, experimentan que algunas madres les privan
-de la leche que proveyó la naturaleza para su sustento, por aplicar los
-cachorrillos que crian con amor tierno á su pecho.
-
-
-
-
-§. IX.
-
-DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS.
-
-
-Este amor y esta aficion de padres á hijos, tan expresivo como
-desreglado, precipita á los unos en permisiones indecorosas, y á los
-otros en osados atrevimientos. Los padres permiten á sus hijos toda
-libertad y soltura, y por no contristarlo con un buen consejo que
-refrene sus desórdenes, y con algun castigo que amortigue los juveniles
-verdores, les dejan salir con todo, y llevan pacientemente que
-arrebatados del enojo pongan en ellos las manos, y descarguen sobre su
-rostro impias bofetadas. Lo singular y mas admirable es que los padres
-no dan muestras de sentimiento, porque eso es, dicen, tener poco cariño
-á nuestros hijos, y mas importa ser amorosos con ellos, sufriendo los
-atrevimientos de sus primeros años, que mostrar desagrado de aquellas
-operaciones, que los habilitan para hacerse valientes con el enemigo.
-
-En lo demas los crian á su modo bárbaro é incivil, acostumbrándolos á
-los egercicios propios de la nacion, al arco, á la flecha, y ligereza
-de la carrera.
-
-El primogenito, á quien _de jure_ pertenece el cacicazgo, no está
-exento de estos egercicios; y como nacido con mayores obligaciones se
-esmeran sus padres en criarlo mas certero en la direccion de la flecha,
-y mas lijero en la velocidad de la carrera. Este es el mérito sobre
-el derecho de primogenitura, que le condignifica para el cacicazgo, y
-para heredador dignamente del valor y pericia militar de sus padres.
-Los Guaranís sobre todos se esmeran en la crianza de los primogenitos.
-El dia que los destetan celebran solemnemente, bebiendo con largueza,
-y danzando con alegria al son de bárbaros instrumentos. Funcion
-que repiten con igual solemnidad el dia que el caciquito empieza á
-egercitarse en la carrera.
-
-Lo cual hacen de esta manera, y se continua muchos dias en el egercicio
-para habilitarlo á las operaciones militares. Luego que se descubre
-el sol, salen todos de sus esteras, los grandes para ser testigos,
-y los pequeños para complacerse, viendo la agilidad de los nuevos
-corredores; y los pequeños al lado del caciquito para competir con él
-corriendo al rededor de las chozuelas. Todos se animan á conseguir la
-gloria de primeros, muy estimable entre ellos por evitar la confusion
-de últimos. Al primogénito estimula el deseo de ser á todos preferido
-en la ligereza, como es sobre todos en la dignidad. A los vasallos la
-gloria de competir con su Señor, y el deseo de dar experiencia de su
-agilidad, escala casi única para el ascenso. A las veces los envian
-acompañados de algunos indios por montes y caminos ásperos, para que
-endurecidos en el trabajo, no salgan holgazanes, y se acostumbren á
-vivir del arco y flecha, en que aseguran el mantenimiento de toda la
-vida. Estos empleos y ocupaciones de los primeros años, habilitan para
-aquel género de milicia que ellos usan, y como no les roban tiempo las
-universidades, ni la profesion de las artes mecánicas, les sobra para
-adestrarse en el manejo de las armas ordinarias, respetables á otras
-naciones indianas, pero siempre débiles contra los españoles. Algunos
-alaban sobradamente la pericia militar de estos indios, y cierto que
-siendo este el único egercicio de su vida, no pueden culpar á la falta
-de tiempo. Pero la experiencia constante de casi tres siglos enseña que
-los mas atrevidos y osados contra sus semejantes, solo á traicion, y
-sobre un lance muy seguro, se atreven con los españoles, y rara vez,
-confiados en el número, y en caso desesperado, pelean cara á cara con
-efecto poco considerable.
-
-
-
-
-§. X.
-
-DE SUS RECURSOS Y MIGRACIONES.
-
-
-Todas estas naciones, atendiendo á su modo de vivir y sustentarse,
-podemos dividir en dos castas y generaciones, la una de labradores, que
-cultivan la tierra para sustentarse con sus frutos y raices, y la otra
-de gentes que solicitaban el alimento de la pesca y caza, y de algunas
-frutas silvestres. La primera tenia su establecimiento fijo, repartidos
-en tolderias de cuarenta, ochenta ó cien familias, sujetas á su
-cacique, y con dependencia de sus órdenes. El mantenimiento esperaban
-del trabajo, y de lo pingue de la tierra, á la cual fiaban los granos y
-raices, para lograr á su tiempo el fruto de su laboriosidad y desvelo.
-
-El beneficio y cultivo de las tierras era conforme á su innata
-flojedad, á los instrumentos que tenian para cultivarla. Para lo
-cual, con imponderable afan rozaban un pedazo de monte, y cuando los
-troncos ya secos estaban aptos para quemarse, les pegaban fuego, y con
-la ceniza estercolaban la tierra. Luego que llovia, con una estaca
-puntiaguda abrian algunos agujeros, y en ellos echaban el maíz, el
-maní, la mandioca y otras raices, y sin mas cuidado, que abandonar
-las sementeras á la fecundidad del suelo, y á los meteoros naturales,
-lograban píngues cosechas de la tierra mal beneficiada, pero lozana y
-fuerte.
-
-La segunda casta ó generacion era de gentes vagamundas, que se
-mantenian de la pesca y caza, mudando habitacion cuando lo uno y lo
-otro escaseaba, por haberlo consumido. Estos propiamente carecian
-en este mundo de domicilio permanente, porque el que tenian era
-portátil, y mudable á diligencias y esfuerzos de las mugeres, que son
-las transportadoras de las casas, y del ajuar doméstico de ollas,
-menage de cocina, estacas y esteras de la casa. Como estas pobres
-tienen la incumbencia de conducir el equipage doméstico, gozan en las
-transmigraciones el privilegio de arreglar las marchas, y medir las
-jornadas. Luego que alguna se cansa, arroja al suelo la carga, y á su
-ejemplo las demas cargadoras se previenen para levantar la portátil
-ciudad, fijando su estacamento contra los vientos.
-
-Mientras las laboriosas transportadoras, convertidas en arquitectas
-entienden en levantar casas, y aderezar la comida, los maridos
-ejercitan el oficio de mirones, tendidos sobre el suelo, mirando y
-remirando á sus consortes afanar con tantas operaciones, sin que el
-corazon se les mueva á ayudarlas en cosa alguna, menos en comer hasta
-hartarse, sobre, ó no sobre para la muger y los hijos. Por esta causa,
-como ellas tienen en los caminos la incumbencia de tantos afanes, son
-las jornadas muy limitadas, y apenas se avanza cuarto de legua por dia,
-y á veces menos, á discrecion de ellas que todo lo hacen y deshacen,
-todo lo disponen y ordenan en estas transmigraciones.
-
-En una de ellas acompañó el Padre Pedro Romero, insigne misionero, y
-venerable martir de Cristo, al cacique de los Guaycurús. Caminaba D.
-Juan (que así se llamaba el cacique) á su nativo suelo con la comitiva
-de toda su parcialidad, hombres, mugeres y niños. En mes y medio se
-avanzaron siete leguas, y no hubiera bastado medio año para llegar
-al término señalado. Tanta morosidad y detencion hacian necesaria
-los egercicios y afanes de las infelices Guaycurús, porque estas
-miserables, nacidas para esclavas y jumentos de sus maridos, todas
-las mañanas tenian la incumbencia de armar las casas, (si este nombre
-merecen), de cargarlas á cuestas con sus hijos y ajuar doméstico, de
-transportarlas de un sitio á otro, de clavar las estacas, de afianzar
-las esteras y de mudarlas y remudarlas segun pedia la inconstante
-volubilidad de los vientos.
-
-En medio de tantos afanes les quedaba el aliento á los Guaycurús para
-reñir sobre la mejoria de los sitios, disputando el lugar á fuerza de
-golpes y araños. Costaba no poca sangre de una y otra parte: al fin
-quedaba el sitio por la que perseveraba en el palenque, dispuesta á dar
-y recibir mayores golpes. Entretanto los maridos no se empeñaban en la
-defensa de sus consortes, complaciéndose de verlas reñir, y gloriandose
-de merecer mugeres tan valerosas, que por mejorar sitio para el
-estacamento, se exponian á la bateria de tantos golpes. No siempre
-la autoridad y el respeto del misionero podian embarazar tan reñidas
-altercaciones; pero cuando se hallaba presente, mediaba su respetable
-santidad y componia las partes, señalando á cada una sitio competente.
-Con tanta lentitud y morosidad tan pesada procedian los Guaycurús en
-la vuelta á sus tierras, y con la misma y mayor se mueven las demas
-naciones en sus transmigraciones. Para ellos todos los sitios son al
-propósito para levantar ciudad portátil, y en todas hallan oportunidad
-para demorarse, manteniendose algunos dias de la caza y pesca, que
-proveyó liberal la naturaleza en todas partes. Como el buscar alimento
-es la causa de sus peregrinaciones, mientras no escasea en el lugar que
-ocupan á diligencia del arco y flecha, se detienen algun tiempo en sus
-estaciones, hasta que la carestía obliga á mudar los reales, y fijar
-habitacion en otra parte.
-
-Los Payaguás, los Agaces y otras naciones que consumió el tiempo, y
-perdieron el nombre con la mezcla de generaciones, mas eran acuatiles
-que terrestres, vagamundas por los rios que subian y cruzaban á
-discrecion de su antojo y libertad. Los Payaguás usan canoas y
-embarcaciones ligerísimas, que impelen á fuerza de brazos con agilidad
-tan extraordinaria, que ningun vaso, vela y remo pueden dar alcance.
-Son piratas de los rios, en donde previenen celadas para saltear los
-navegantes. Cuando se ven acometidos y temen algun asalto, se meten en
-el agua con los arcos armados para flechar al enemigo, y zambulléndose
-al fondo, evitan el tiro de la bala. Es increible lo que perseveran
-bajo del agua, y algunos creen que usan el artificio de cañutos largos
-que sobresalen para facilitar la respiracion.
-
-
-
-
-§. XI.
-
-DE SUS IDOLOS Y HECHICEROS.
-
-
-La religion, que no es agena de gentes las mas bárbaras entre los
-americanos de estas tres provincias, apenas mereció algun cuidado y
-desvelo. Pocas naciones tuvieron ídolos y adoratorios en que ofrecer
-sacrificios, y quemar inciensos. Hácia la parte mas meridional del
-Tucuman se hallaron algunos ídolos, cuyos templos eran viles chozuelas,
-propias del numen que los ocupaba, y expresion del bajo concepto en
-que los tenian sus adoradores. Los Calchaquís eran al parecer mas
-supersticiosos al trueno y al rayo. Los adoraban por dioses y les
-tenian levantados templos y chozuelas, cuya interior circunferencia
-rodeaban con varas rociadas con sangre del carnero de la tierra, y las
-llevaban á sus casas y sembrados, prometiendose de su virtud, contraida
-á la presencia del numen, toda felicidad y abundancia.
-
-No eran tan frecuentes los ídolos hácia la provincia del Rio de la
-Plata y Tucuman: pero se hallaron algunos cuyos templos eran visitados
-con romerias, y profanados con sacrificios de sangre humana. El autor
-de la _Argentina,_ á distancia de algunas leguas de los Xarayes,
-describe un enorme culebron, monstruoso y espantable, que adoraban
-los naturales con acatamiento y aplacaban con sacrificios. Para lo
-cual, diseña un lugarejo ó ciudad de ocho mil vecinos, numerados
-por los hogares. El medio de la poblacion ocupaba la plaza, en cuyo
-centro sobresalia un palenque, que hacia oficio de cárcel para sugetar
-al monstruo, y de adoratorio en que le tributaban sacrificios los
-naturales y vecinos que concurrian en gran número á consultar sus
-dudas, y á oir las respuestas del númen.
-
-Cebado con sangre humana, obligaba sus devotos á la guerra para
-sustentar su insaciable voracidad con los cautivos, y hartarse con
-sangre de prisioneros. Propio carácter del infernal dragon, juntar
-á las presunciones de divino el atributo de tirano, y el epiteto de
-caribe. Este suceso, referido en pluma de Rui Diaz de Guzman, merece el
-crédito que se dá á los que escriben, no como testigos oculares, sino
-por relacion de soldados, que á las veces fingen monstruos de horror
-para aparecer héroes de valentia en su vencimiento, especialmente
-porque este suceso no se refiere en los comentarios de Alvar Nuñez,
-caudillo de la jornada. De ellos consta que los españoles de su
-comitiva quemaron algunos ídolos monstruosos espantables, y que no
-acababan de admirar la paciencia de estos dioses, en dejarse convertir
-en cenizas.
-
-Algunas razas de estas gentes, en tiempo de calamidad, y cuando
-habian de salir á guerras, instituian rogativas y multiplicaban
-sacrificios para aplacar su númen, que juzgaban irritado, esperando que
-reconciliado con las víctimas los libraria de la opresion que padecian,
-y daria victoria contra los enemigos que les amenazaban. No consta
-hasta donde se extendia el poder de sus dioses; pero es bastantemente
-averiguado, que olvidando al universal hacedor de todas las cosas,
-partian la divinidad entre sus ídolos, y que á los unos concedian poder
-sobre las tempestades ó sementeras, á otros sobre las enfermedades ó
-guerras.
-
-Los Guaranís conocieron á _Tupa_ por conservador de la nacion en el
-universal diluvio, pero no edificaron templo en que adorarle, ni
-levantaron aras para los sacrificios. Los Mocobís, á las cabrillas,
-esto es, á su _Gdoapidalgate_, á quien veneraban como criador y padre,
-jamas levantaron adoratorio; contentos con festejar su descubrimiento
-con algazara y griteria. Es para mi creible, que ni los Guaranís en
-_Tupa_, ni los Mocobís en _Gdoapidalgate_, ni otras naciones en algunos
-astros y constelaciones, cuyo descubrimiento celebraban, reconocian
-alguna deidad y supremo númen, y solo confesaban un bienhechor de
-la nacion, á quien correspondian con agradecimiento, y pagaban los
-beneficios, que juzgaban haber recibido, con la memoria y recuerdo de
-ellos.
-
-Yo no sé que ideas tan bárbaras formaban sobre los astros, planetas y
-constelaciones, ni cual era el reconocimiento con que correspondian á
-sus luces ó influencias. ¿Quien no admira las locuras y desvarios con
-que los Guaycurús celebran la luna nueva, el descubrimiento de las
-cabrillas? Salen de sus chozas con formidables palos en las manos,
-sacuden frecuentemente las esteras, vocean, gritan, y levantan el
-alarido con alegria y confusion, prometiéndose toda felicidad y dicha.
-Lo mismo hacen cuando se levanta algun turbion de viento ó agua: salen
-animosos á provocar la tempestad, y á los demonios que juzgan venir en
-ella, conjurados á destruir toda la nacion de los Guaycurús. Mientras
-la tormenta prosigue desarmada, prosiguen ellos armados contra la
-tempestad, hasta que se desvanecen las nubes, quedando ellos en la
-vana persuasion de que los diablos, temerosos de sus armas, huyen á
-sepultarse en los abismos.
-
-Mas temible era una maldita ralea de fingidos demonios, que se
-predicaban árbitros de las tempestades, rayos, tormentas, rios,
-inundaciones, pestes y muertes. Estos eran unos hombres astutos y
-parleros, demonios vivos y visibles, que tenian mucho séquito y
-aceptacion entre estas gentes. No sucedia mal, ni desgracia, que no
-los clamoreasen efecto de su enojo y venganza. No habia prosperidad
-ni dicha de que no se declarasen autores, amenazando con las unas, y
-prometiendo las otras á su arbitrio, segun el mérito de cada uno. Estos
-son los que llaman hechiceros: grémio autorizado por el poder que se
-apropian, y temibles por los males que amenazan.
-
-Algunos autores, llevados de innata propension á amenizar sus historias
-con novedades inauditas, describen los embustes de estos fingidos
-hombres como hechicerias, y á los que son puros engañadores, los hacen
-familiares del diablo. Los mas que asientan plaza de tales, con capa y
-velo de cursantes en la escuela del demonio, son finísimos embusteros,
-tan engañados en sí, como engañadores de los otros. Esto que sucedia
-en tiempos pasados, se experimenta en los presentes. Muchos se fingen
-hechiceros, llevan yerbas, cargan iman, erutan imprecaciones, amenazan
-con maleficios, y con segura impunidad confiesan haber hecho daño,
-muerto y maleficiado á muchos. Pero averiguada la verdad, todo es
-mentira y engaño.
-
-_Obera_, cuyo nombre significa resplandor, cacique Paraná, es sin
-duda uno de los mas famosos hechiceros de que se pueden gloriar los
-patrones para convencer el intento. Llamábase libertador de la nacion
-Guaraní, unigénito de Dios Padre, nacido de una vírgen sin comunicacion
-de varon, plenipotenciario de Dios, con sus poderes y facultades para
-convertir en utilidad de los indios todas las criaturas. La señal que
-principalmente habia de usar para libertar su escogido pueblo era
-un ominoso cometa, que esos dias se dejó ver, y lo tenia reservado
-para convertirlo contra los españoles. Estos y semejantes dislates
-le grangearon secuaces, crédito de famoso hechicero, y veneracion de
-divino.
-
-A _Obera_ fué muy semejante otro indio del Huybay, adorado de las
-vecindades. A los dos se parecia mucho, y aun excedia aquel famoso
-hechicero, que por la via del Brasil remaneció en el pueblo de San
-Ignacio del Guayra. Vestía hábito talar blanco; la mano ocupaba una
-espantosa calavera, con uñas de venado dentro que hacian ruido, y un
-son descompasado que seguian los pies bailando.
-
-Todas las amenazas de Obera, con el resplandor de su nombre; los
-elementos que habia de conmover contra los españoles en favor de los
-indios, el cometa que era señal con que habia de libertar sus amados
-Guaranís, tuvieron el fin lamentable de quedar su numeroso ejército
-roto y deshecho; los indios muertos; prisionero el sumo sacerdote,
-á quien perfumaba con inciensos, y el mismo Dios Obera (á quien al
-parecer amenazaba fatalidades el cometa) fugitivo por los montes,
-sin sacerdote que le aplacase, sin escolta que le acompañase, lleno
-de pavor y miedo; temiendo á pocos españoles, los cuales penetraron
-altamente que Obera, con título y fama de hechicero, era un famoso
-engañador, tan débil y flaco, que no se atrevió á salir á campaña por
-no quedar muerto ó prisionero.
-
-Mayor desengaño ofrece el hechicero del Huybay: convertido á Dios por
-la predicacion de dos insignes misioneros jesuitas, confesó delante de
-todo el pueblo, que sus palabras eran puras ficciones, y que no tenia
-otra mira que la de engañarlos y atemorizarlos con amenazas, para que
-libremente le franqueasen cuantas mugeres codiciaba su apetito. Este
-sin duda era el fin principal de Obera: mantenia numeroso serrallo de
-concubinas, conseguidas con la violencia, con amenazas y á impulsos
-de sus retos. Desenfrenado por extremo en liviandades, solo admitia
-en su privanza á los que aplaudian la soltura de sus costumbres, y le
-entretenian con cantares lascivos y bailes indecentes. A las veces,
-depuesto el sobrecejo de soberano númen y respetable deidad, cantaba y
-bailaba placentero entre sus concubinas.
-
-Este era tambien el ejercicio del hechicero brasileño que penetró
-al Guayra. Al son descompasado que hacian las uñas de venado dentro
-de la calavera, bailaba, brincaba con agilidad increible, soplando
-fuertemente al aire, y provocando los rayos y tempestades contra
-los que le hiciesen oposicion. El fiscal del pueblo de San Ignacio,
-despreciando sus amenazas, le cogió, y puso un par de grillos, y en
-presencia de todo el pueblo descargó cien azotes sobre el fingido númen
-y verdadero embustero. A los primeros golpes, _no soy yo_, exclamó, _no
-soy yo Dios, sino un pobre indio como los demas, y ningun poder tengo
-para dañar ni causar mal alguno_. No satisfechos los ignacianos con la
-confesion del reo, los dos inmediatos dias repitieron el castigo de los
-_saludables azotes_, y humillaron su altiva presumpcion.
-
-No una, sino muchas veces ha salido bien la experiencia de los azotes:
-ya sea porque la vejacion dá entendimiento, ya sea porque el engañador
-descubierto, y descifrada la doblez de sus procederes, pierde la
-esperanza de ser creido, y de hallar entrada en quien penetró sus
-enredos.
-
-Estos hechiceros tienen por lo comun dos ó tres familias cómplices
-de su iniquidad, y diestros imitadores de las voces y bramidos de
-animales. Ligados con el sacramento del sigilo, no descubren la verdad
-so pena de privacion de oficio, y de malograr el estipendio y gages.
-Cuando llega el caso en que el hechicero ha de consultar al diablo,
-como ellos dicen, sus familiares se ocultan en algun monte, en cuya
-ceja se previene de antemano alguna chozuela, que hace las veces de
-trípode y el oficio de locutorio. Para el dia prevenido se junta el
-pueblo, pero no se le permite acercarse, para que no descubra el
-engaño, y quede confirmado en su vano error y ciega presumpcion.
-
-El hechicero bien bebido y alegre, con los espirítus ardientes de la
-chicha, saltando y brincando junto á la chozuela, invoca al diablo para
-que venga á visitar al pueblo, y revelarle los arcanos futuros. Cuando
-todos estan en espectacion, aguardando la venida del demonio, resuenan
-por el monte los disfrazados con pieles, disimulando los bramidos del
-tigre y las voces de los animales.
-
-En este trage, que el pueblo no discierne por estar algo retirado,
-entran en la chozuela; y con ellos, el diablo y sus satélites.
-Estos con grande confusion y behetria infernal, imitando siempre
-las expresiones de animales, empiezan á erutar profecias y trocar
-vaticinios sobre el asunto que desean los circunstantes.
-
-De la boca de ellos pasan á la del hechicero, y este con grandes
-gestos, arqueando las cejas con espantosos visajes, propala al pueblo
-los pronósticos y vaticinios. El pueblo vulgo, incapaz de reflexion ni
-examen, arrebatado de ciega persuasion, los admite como oráculos del
-diablo, quedando en error casi invencible de que el diablo es quien
-habla al hechicero, y que este es fiel relator de sus predicciones.
-Este es el orígen admitido entre los indios, y abrazado entre los
-escritores, de las operaciones diabólicas y de los fingidos hechiceros.
-
-Este es el fundamento de aquel terror pánico que tienen los indios de
-acercarse á la chozuela, recelando insultos feroces, y desapiadados
-acometimientos del tigre, cuyos bramidos imitan los familiares, para
-persuadir al vulgo que es demonio transfigurado en infernal bestia el
-que los habla.
-
-Singular es el suceso que experimentó cuatro años hace uno de nuestros
-misioneros. Faltaron un dia casi todos los indios del pueblo, el
-cual estaba tan en los principios, que ningun adulto habia recibido
-el bautismo. Suspiraban todavia _por las cebollas de Egipto_; y á
-escondidas del misionero renovaban el ejercicio de sus antiguedades.
-A la mañana advirtió el Padre que era pastor sin ovejas, y que estas
-se habian ausentado; menos un viejo á quien los años privilegiaron de
-emprender largas romerias: de él se informó, y supo que los catecúmenos
-se habian retirado á consultar á los diablos.
-
-“Pues yo tengo que ir, dijo el misionero, á ver vuestro diablo, y
-espantarlo para que no vuelva otra vez.”--“No váyas, Padre, replicó
-el anciano, no vayas porque es muy bravo, y te ha de matar. Nosotros
-no nos atrevemos á llegar, y solo al hechicero es permitido acercarse
-para hablarle y recibir sus respuestas.”--“Yo tengo que ir sin remedio,
-añadió el misionero; vuestro diablo es muy flojo y mas teme él á mi,
-que yo á él; y si no me teme, ¿porqué huye de mi presencia?”--En esto
-se puso en camino, y se encontró con los indios, que estaban á la ceja
-de un monte, algo apartados de la palizada y chozuela, donde el fingido
-demonio daba sus oráculos, y los recibia el hechicero.
-
-Los indios movidos á compasion intentaron contener al Padre, y temiendo
-no le matase el diablo, esforzaron sus razones para atemorizarle. Pero
-el misionero, animado con los espirítus que infunde el celo santo,
-se arrimó á la chozuela, y encontró--¿qué?--al demonio nada menos:
-al indio autorizado con nombre de hechicero, y dos familiares suyos
-que aullaban, bramaban á guisa de animales feroces, y con espantosas,
-pero disimuladas voces, amenazaban castigos, y pronosticaban futuros
-contingentes. ¡Tanto artificio cabe en la tosca capacidad de un indio!
-
-Lo estraño y particular es, cuando tienen á la vista el desengaño
-no se persuaden que el que se finge diablo y hechicero es un indio
-comun, y solo singular en exceder á los demas en artificios y
-engaños. Ha sucedido hallarse presente uno de nuestros misioneros, en
-circunstancias que salió el fingido diablo y verdadero indio de la
-chozuela: conociéndole el Padre, por mas que esforzó sus razones para
-persuadir al pueblo que no era el demonio sino fulano indio que todos
-conocian, nunca les pudo convencer, respondiendo con ciega obstinacion,
-que era el demonio, y que así lo creian ellos, y por tal lo tenian.
-
-Entretanto estos embusteros con sus engaños eran respetados como
-árbitros del mal y del bien de la vida y de la muerte, con supremo
-poder sobre el cielo, sobre los elementos, sobre todo viviente y ser
-criado. Elevados á tan sublime gerarquia, gozaban indiferentemente
-cuantas mugeres apetecia el desenfreno licencioso de su soltura. Tenian
-serviciales obsequiosos, que de la pesca y caza les regalaban, y sin
-expensas ni gastos sustentaban el serrallo: sus palabras falsas ó
-verdaderas eran atendidas como oráculos, cuya inteligencia pendia de
-los sucesos venideros, nunca bien penetrados del vulgo, cuando falsos,
-pero siempre intérpretados por los doctores de la ley en su sentido.
-
-
-
-
-§. XII.
-
-DE SUS MEDICOS.
-
-
-Estos mismos hechiceros egercitan el arte de la medicina, y eran en
-las curaciones tan engañosos como engañadores en sus hechicerias.
-Todos los preceptos galénicos ceñian á la breve práctica de chupar,
-y por eso los autores los califican con el nombre de _chupadores_.
-Cuando la necesidad los llama para algun enfermo, presto se previenen
-de medicinas, y en todas partes hallan botica surtida que le ministra
-cuanto necesitan para el egercicio de su facultad. Un palito, una
-piedrezuela, una espina, un inmundo guzano, que alzan del suelo y
-ocultan en la boca, es el _sánalo-todo_, y todo el aparato de sus
-simples y mixtos. Medicina á la verdad inocente, no mala para todas las
-enfermedades, porque aunque no tenga el privilegio de sanar, goza la
-prerogatíva de no agravar la dolencia.
-
-Llegados á la chozuela del enfermo, entran haciendo espantosos visajes,
-hinchando de viento los carrillos, y soplando fuertemente al aire. Como
-no entienden de pulso, y la aplicacion de medicina se ha de hacer sobre
-la parte dolorida, preguntando que es lo que duele al enfermo, luego
-aplican la boca y chupan la parte lesa con increible vehemencia. Aquí
-empiezan los gestos: aquí el expeler, entre contorsiones y espumarajos,
-el palito, la piedrezuela, la espina y el guzano, que de antemano
-previenen, segun las precauciones del arte de chupar. “¡Como habia de
-descansar, dicen, como habia de descansar este pobre enfermo; como no
-se habia de afligir, como no se habia de quejar, si este guzano le
-roia, si esta espina le picaba, si este palito y piedra se le entró en
-las carnes vivas! Ahora se aliviará el enfermo, porque cesando la causa
-que aflige, se remite el dolor que mortifica.”
-
-Concluido el oficio de chupador, prosigue el egercicio de recetar. Esto
-es mas universal, y se estiende á los sanos y parientes del enfermo,
-ordenando á todos severísima abstinencia de algunos manjares y comidas,
-para que el enfermo mejore con el ayuno de los sanos. Si la enfermedad
-cede á los esfuerzos de la naturaleza, y el doliente cobra salud, todos
-los aplausos se los lleva el chupador, y adquiere grandes créditos y
-estimacion: pero si la naturaleza se rinde á la enfermedad y muere el
-paciente, la culpa recae en los miserables parientes, cuyos ayunos
-fueron infructuosa penitencia por la salud del enfermo.
-
-Entre los Pampas, que son los antiguos Querandís, sucedia muy al
-contrario. Cuando moria el enfermo, la culpa toda se echaba al médico,
-y los parientes quedaban persuadidos que moria maleficiado del
-curandero, y que este debia pagar el homicidio ageno con su propia
-muerte. Conjurados en su ruina, los parientes noche y dia velaban sobre
-el mal médico, y descansaban hasta vengar la cólera con la sangre del
-chupador, poco inteligente en los principios del arte, y extremamente
-desgraciado en el egercicio de su profesion. No obstante esta
-inviolable y tiránica ley, apenas muere un profesor de medicina, cuando
-se declara otro doctor en la facultad, y toma el oficio de curandero
-con peligro de morir la primera vez que lo egercite con desgracia.
-
-Entre los Lules, en lugar de chupadores tenian los que llamaban
-_sajadores_, por el egercicio de sajar la parte dolorida: era entre
-ellos persuasion de que todas las enfermedades, á excepcion de las
-viruelas, procedian del Ayaquá. Es el _Ayaquá_, en sentir de ellos,
-el gorgojo del campo, y aunque pequeño de cuerpo caminaba armado de
-arco y flechas de piedra. Es diestrisimo certero, asesta y despide la
-flecha donde quiere, á quien quiere, y como quiere, y de sus tiros y
-flechas proceden las enfermedades que matan, y el dolor que aflige. Con
-este Ayaquá tienen familiar trato los curanderos, y de su comunicacion
-aprenden á labrar flechas semejantes á las del Ayaquá, y á sajar la
-parte dolorida. Chupan luego la sangre y arrojan la flecha que llevan
-prevenida en la boca, y con un razonamiento semejante al de los otros
-chupadores, y un plato de comida en prémio de su trabajo, se vuelven
-muy ufanos á su casa.
-
-Estan tan obstinados en esta persuasion que no se dejan convencer
-de razones, ni dan lugar al desengaño. Enfermó de mal de oidos un
-muchacho, y el misionero le aplicó algunos remedios, y pensando que
-con ellos hubiese mejorado, á la mañana preguntó al padre del enfermo,
-como lo habia pasado su hijo, y si el dolor se le habia mitigado. El
-padre respondió: “mi hijo lo ha pasado en un grito continuo, suspirando
-y gimiendo sin poder sosegar. Ni ¡como era posible otra cosa, teniendo
-los oidos llenos de las flechas de Ayaquá!”
-
-
-
-
-§. XIII.
-
-DE SUS ENTIERROS.
-
-
-Supersticiosos en las curas, no lo eran menos en los entierros, y
-funerales de sus difuntos. Entre los Guaranís, si el difunto era
-persona principal ó cacique, la muger se despenaba con espantosos
-alaridos. Si, no era de tanta distincion, se desgreñaba los cabellos,
-abrazada con el yerto cadáver, cantando en tristes endechas las proezas
-y valentias de su esposo. Los antiguos Charruas en la muerte de sus
-parientes se cortaban un artejo de los dedos, sucediendo á veces, que
-en edad provecta carecian de falanges, y se inhabilitaban para el
-egercicio de las armas. Los Mocobís en señal de luto se trasquilan,
-con alguna diferencia, segun son diferentes los grados de parentezco
-que tienen con el difunto. Los Isistinés no se rascan la cabeza con el
-dedo, temiendo que se pondrian calvos, y que no les saldria el pelo en
-aquella parte que llegaron á tocar.
-
-Era comun en casi todas las naciones señalar plañideras, que con
-lúgubres aullidos, y lágrimas fingidas por algunos meses y aun años,
-lamentaban la desgracia del difunto, recordando á los vivos sus
-hazañas, incumbencias propias de los parientes, y á las veces de
-algunos extraños, que alquilaban sus lamentos, y vendian sus lágrimas
-por el interes de algunas alhajuelas del difunto.
-
-Al cadáver, sentado sobre una silleta ó taburete, pintaban toscamente
-algunas naciones. Otras lo cubrian con mantas y plumages, para que
-decentemente y sin rubor pareciese en la otra vida. Los naturales del
-valle de Londres en Calchaquí, con supersticiosa observancia, abrian á
-sus difuntos los ojos que cerró la muerte, para descubrirle el camino
-que guia á la region de los muertos.
-
-Al rededor de la sepultura, ó dentro, ponian el arco, las flechas,
-ollas y cascos de calabazo, que por acá llaman _mates_, con alguna
-porcion de comida y chicha. El arco y las flechas, dicen unos, que
-son para que el alma se defienda de los acometimientos y asaltos de
-sus enemigos: añaden otros, que para que el muerto tenga con qué
-cazar, y no muera de hambre, acabado el repuesto de maíz y chicha. Las
-ollas para cocinar; y porque no falte fuego, es costumbre de algunas
-naciones dar la superintendencia á algunas de las plañideras, para que
-diariamente cuide de cebarlo. El calabazo sirve de vaso para sacar
-agua, y refrigerar el bochorno que se origina de la opresion de la
-sepultura.
-
-Un sepulcro bien circunstanciado descubrieron nuestros exploradores de
-la costa de Magallanes, á pocas leguas de la bahia de San Julian. Era
-de figura redonda piramidal, tegido de ramas, las cuales afianzaban
-para mayor seguridad cordones de lana de diferentes colores. Al rededor
-de la casa tremulaban seis banderas de un tegido de lana azul, colorada
-y blanca, atadas sobre varejones largos de tres para cuatro varas. A
-trechos estaban repartidos cinco caballos muertos, cuyos cueros, ó
-pieles estaban llenos de paja, clavados en tierra con otros horcones,
-por el pescuezo, por el vientre, ó por la cola. El remate de la casa
-hácia la extremidad piramidal; coronaba una como veleta de trapo,
-semejante al de las banderillas, asegurado con una faja para que no
-lo desprendiese el viento. Sobre la extremidad pendian de un palo, á
-discrecion de los vientos, ocho borlas de lana musca.
-
-Lo interior de la chozuela fúnebre indíca ocupaban dos telas de
-listadillo, tendidas sobre el pavimento, las que servian para cubrir
-el cuerpo de un indio y dos indias, tan recientes que aun tenian
-carne y pelo en la cabeza. Discurriose largamente sobre el mausoleo,
-y resolvieron nuestros misioneros, que no siendo habitable la costa,
-el sepulcro no podia ser de paysanos connaturalizados en el terreno;
-y observaron veredas, que de lo interior del país tiraban á una
-laguna grande de sal que habian descubierto. Que lo natural era que
-aquel indio, viniendo en busca de sal, habia muerto en aquel sitio á
-donde los compañeros levantaron aquel honrado sepulcro, tan coronado
-de banderillas, gallardetes y borlas, que indicaba haberse erigido
-en memoria de algun principal ó cacique de la nacion. Los caballos
-rellenos de paja, y levantados sobre estacas, segun el uso de las
-gentes de á caballo que acostumbraban hacer así, y las mugeres para que
-le sirviesen en la otra vida, y le ministrasen lo necesario.
-
-Este es estilo y costumbre de algunas naciones en la muerte de sus
-principales y parientes inmediatos: las mugeres siguen á sus maridos;
-los parientes á sus mas inmediatos, y algunos vasallos á sus caciques;
-especialmente las viejas, como inutiles en este mundo. A la primera
-noticia de la muerte del cacique y primogénito suyo, se quitan la vida
-para servirlos, y para que no desfallezcan de hambre y sed por falta de
-quien les ministre lo necesario. Ceremonia indispensable y argumento
-de fidelidad y cariño en los consortes con sus maridos, y en los
-vasallos con sus caciques, tan radicados en este gentílico rito, y tan
-religiosos observantes, que se ofrecen voluntariamente á la muerte y la
-aceptan con alegre resignacion.
-
-
-
-
-§. XIV.
-
-DE SUS IDEAS RELIGIOSAS.
-
-
-Esta precaucion, y otras semejantes que tomaban para la otra vida, es
-argumento que ellos conocieron la inmortalidad del alma: pero la idea
-que de ella formaron, y el bosquejo que diseñaron eran incompletos.
-Persuadidos pues los indios que el alma goza fuero inmortal, eternizan
-su duracion en el cielo entre las estrellas, ó en alguna region
-incognita que ellos imaginan, y ellos solo la alcanzan.
-
-Una cosa al parecer cierta es, que la subida á las celestiales regiones
-no la admitan tan inmediatamente á la muerte que no concediesen al alma
-algunos años en este mundo, solazándose y divirtiéndose á su usanza; no
-visiblemente tratando y comunicando con los vivos, sino invisiblemente
-tratando y comunicándo, jugueteando como duendes, y regocijándose
-alegremente en aquellos egercicios que la divertian unida al cuerpo. En
-este estado las conciben glotonas y cazadoras, paseanderas, vagamundas,
-juguetonas, guerreras, y enemigas de sus enemigos. No alcanzo como se
-pueda explicar mejor la idea que ellos formaban del alma separada, que
-sobre el plan de lo que ellos son en vida.
-
-A este fin, porque las hacen glotonas y borrachas, ponen sobre la
-sepultura sus ordinarias viandas, y llenan de chicha los calabazos. Y
-porque esta providencia es temporal y limitada, y las almas duraderas,
-sin límite ni término, libran el alimento de la eternidad en el arco
-y flechas, instrumentos venatorios, que aseguran el mantenimiento en
-aquella region de espirítus vagamundos y cazadores. Estas mismas armas
-sirven al respeto para hacerse temibles á las naciones enemigas.
-
-No consta de sus tradiciones por donde subian sus almas al cielo. Los
-Mocobís fingian un árbol, que en su idioma llamaban _nalliagdigua_, de
-altura tan desmedida que llegaba desde la tierra al cielo. Por él, de
-rama en rama ganando siempre mayor elevacion, subian las almas á pescar
-en un rio y lagunas muy grandes que abundaban de pescado regaladísimo.
-Pero un dia que el alma de una vieja no pudo pescar cosa alguna, y los
-pescadores le negaron el socorro de una limosna para su mantenimiento,
-se irritó tanto contra la nacion Mocobí, que transfigurada en
-_capiguara_, tomó el egercicio de roer el árbol por donde subian al
-cielo, y no desistió hasta derribarlo con increible sentimiento y daño
-irreparable de toda la nacion.
-
-Los demas indios, aunque colocan las almas de sus difuntos entre los
-otros, no explican por donde se le franquea el paso á las eternas
-moradas. Verisimilmente su grosero modo de concebir mezclará la
-seriedad respetable de una verdad tan clara con suposiciones ridículas
-y ficciones placenteras. Al parecer no tenian determinado lugar para
-suplicio de los delincuentes, y castigo de los culpados: ó porque su
-ceguedad no les dejó abrir los ojos á una verdad que nace y crece con
-el alma, ó porque entregados en esta vida á pensamientos alegres, no
-daban entrada á tristes imaginaciones. Lo cierto es que la creencia de
-los suplicios eternos se les hace muy cuesta arriba á los infieles.
-Los Chiriguanos, cuando se les habla de las llamas abrasadoras del
-infierno, responden con serenidad que ellos apartarán las brasas: y lo
-que es mas, no pocas veces en el confesionario, cuando se les amenaza
-con las penas eternas, responden con gran calma: “_no se verá el diablo
-en este espejo_.”
-
-Su tenacidad, en lo que una vez aprendieron, es rara: no les convence
-la razon, ni la luz clara del mediodia, basta para alumbrar su
-entendimiento, y desencastillarlos de sus erroneas aprensiones. Así
-le sucedió á un indio catecúmeno, á quien la muerte iba tan á los
-alcances, que se juzgaba no pasaria el dia inmediato sin pagar el
-tributo de la humana mortalidad. Como su muger era infiel y obstinada
-en los gentílicos ritos, le persuadió que no se dejase bautizar, porque
-infaliblemente moriria; y le dió tan á pelo asenso á las razones de
-su consorte, que no hubo fuerzas en el misionero para persuadirle lo
-contrario.
-
-Tentó este diferentes medios: alegó razones claras, le propuso varias
-congruencias para persuadirle que presto moria. “No, respondió el
-indio, no estoy tan enfermo como dices: antes bien mañana estaré bueno,
-y podré caminar á melear en los bosques.”--No irás respondió el Padre á
-melear, sino á las penas eternas del infierno, sino abrazas la religion
-cristiana, y por medio del bautismo, que abre las puertas del cielo y
-cierra las del infierno, no pones en cobro tu alma.--“No creas, dijo la
-muger, lo que este Padre habla: porque si te ausentas al monte, y no
-recibes el bautismo, jamas morirás.”
-
-
-
-
-§. XV.
-
-DE SU COSMOGRAFIA.
-
-
-Quien tanto yerra en materias palpables y visibles, y con tenacidad tan
-obstinada resiste á la luz de la razon, no es de estrañar yerre cuando
-levanta el pensamiento á objetos mas nobles, superiores á su tosca
-capacidad, y falta de principios para penetrar arcanos tan sublimes. Al
-eclipse del sol y luna llaman muerte de estos hermosos planetas. Los
-Lules atribuyen el eclipse del Sol á un pájaro grande que, desplegando
-sus alas, cubre el globo luminoso de su cuerpo. Los Mocobís lo refunden
-en un asalto del demonio para comérselo, y por eso gritan: _déjala_,
-(al Sol tienen por muger) _déjala_; _compadécete de nuestra compañera,
-no nos la comas_.
-
-Estos se han formado un agradable sistema del mundo, y por él se podrá
-inferir el que idean las demas naciones. El cielo y la tierra hacen
-un solo cuerpo, pero tan inquieto y bullicioso, que le obligan á
-circular en perpetuo movimiento. A las estrellas tienen por árboles,
-cuyas hermosas ramas tejen de rayos lucidos y brillos centellantes.
-Al crucero llaman _amnic_, que quiere decir avestruz: á las estrellas
-que le circundan, _ipiogo_, que significa perros. El misterio es, que
-estos perros siguen al avestruz para cazarle, y como este corre y corre
-mucho, aunque los perros le siguen, no le alcanzan. Entre las estrellas
-confiesan alguna distincion; á unas llaman pavos, ó _dagadac_: á otras
-quirquinchos, _natumnae_; á estas perdices, _nazaló_, y á las demas
-con otros nombres semejantes. Esto no es nuevo, pues la antiguedad,
-y astronomia de muchos siglos atras, deriva hasta nuestros tiempos
-semejantes denominaciones, para distinguir los signos y explicar las
-constelaciones.
-
-Lo particular es, que á la luna llaman _cidiago_, y juzgan que es
-hombre, cuyas sombras son sus tripas que le sacan unos perros celestes
-cuando se eclipsa. En oposicion de luna los grandes piden á _cidiago_
-que les dé muger, y los muchachos á grandes gritos, tirandose las
-narices, le piden que se las alargue. Al sol conciben como muger, y le
-llaman _gdazoa_, que significa compañera. De él fingen algunas trágicas
-aventuras. Una vez cayó del cielo, y enterneció tanto el corazon de un
-Mocobí, que se esforzó en levantarlo, y lo amarró para que no volviese
-á caer. La misma fatalidad sucedió al cielo: pero los ingeniosos y
-robustos Mocobís, con puntas de palos lo sublevaron y repusieron en sus
-ejes.
-
-Segunda vez cayó el sol, ó porque las ataduras no eran bastantemente
-robustas, ó porque el tiempo debilitó su fortaleza. Entonces fué cuando
-por todas partes corrieron inundaciones de fuego, y llamas que todo
-lo abrazaron y consumieron, árboles, plantas, animales y hombres.
-Pocos Mocobís, por repararse de los incendios, se abismaron en los
-rios y lagunas, y se convirtieron en capiguarás y caimanes. Dos de
-ellos, marido y muger, buscaron asilo en la eminencia de un altísimo
-árbol, desde á donde miraron correr rios de fuego que inundaban la
-superficie de la tierra; pero impensadamente se arrebató para arriba
-una llamarada, que les chamuscó la cara y convirtió en monos, de los
-cuales tuvo principio la especie de estos ridículos animales.
-
-
-
-
-§. XVI.
-
-DE SUS TRADICIONES HISTORICAS.
-
-
-Así discurrian en materia de astronomia, y con poca diferencia en las
-otras facultades: la materia de los sucesos para la historia casi no
-tocaba en los tiempos pasados, y apenas salia de la vida y hazañas de
-los presentes. Algunas relaciones conservan los rapsodas que repetian
-cantando para refrescar la memoria de sus antiguedades, que confundia
-y ofuscaba con fabulosas novedades el analista relacionero. Este
-tenia la incumbencia de repetir, al son de bárbaros instrumentos, las
-tradiciones de sus mayores, de instruir á otros en las noticias para
-suplir su falta con el canto.
-
-Esta tradicion, en gentes que no cultivan la memoria, ni usaban
-lápidas, geroglíficos, ni caractéres, no podia ser muy puntual, ni
-abrazar muchos detalles. Tal cual suceso memorable, corrompido con la
-alteracion que de suyo lleva el tiempo, y la fragilidad de la memoria,
-conservaban los relacionistas, y lo perpetuaban con el canto. En lo
-demas de sus vasallos, las hazañas de sus caciques y las de sus mayores
-se echaban en perpetuo olvido, y apenas los hijos se acordaban de las
-proezas de sus padres.
-
-
-
-
-§. XVII.
-
-DE SU APTITUD PARA LAS ARTES.
-
-
-De las facultades mecánicas solo tenian el no tenerlas, ni aun
-instrumentos para ejercitarlas. Sus canoas, sus dardos, sus macanas,
-sus arcos y flechas, trabajaban con ímproba laboriosidad. Al tronco que
-destinaban para canóa pegaban fuego, que consumia las superfluidades,
-convirtiéndolas en ceniza y carbon, el cual desprendian á fuerza de
-golpes de pedernales con filo agudo, hasta llegar á la parte sólida.
-Volvian á pegar fuego y á levantar el carbon, formando á fuerza de
-golpes, y con la actividad consumidora de la llama, aquella exterior
-configuracion, ó cavidad interior que ellos pretendian para el uso de
-la navegacion.
-
-De la misma manera, y con la misma prolijidad, trabajaban y pulian
-los dardos, las macanas, los arcos y las flechas. El fuego gasta y el
-pedernal desbasta los varejones, y cuando ya los tienen en el grosor y
-proporcion que desean, los pulen con delicada nimiedad, y los dejan tan
-tersos y lisos, que no los aventajará el mas diestro oficial con sus
-gurvias y garlopas. Verdad es, que necesitan meses para sus maniobras;
-pero donde sobra la pereza y los instrumentos son ningunos, el tiempo
-y la paciencia coadyuvan á la perfeccion de las obras. Admiracion es
-que génios brutales, que para nada tienen tiempo sino para la inaccion,
-busquen pulidez en las armas, y gasten tiempo en perfeccionarlas.
-
-Esto eran en su infidelidad: pero alicionados en las manifacturas,
-aprenden los oficios cuanto basta á imitar con perfeccion el ejemplar,
-sin la gloria de inventores. El mas insigne maestro en la pintura y
-en la delicada escultura, no podrá gloriarse de haberle añadido al
-original un rasgo ni pieza que le dé nueva y mas agradable hermosura.
-En lo que son singulares es en la imitacion: tan nimios, tan delicados
-y puntuales á expensas de tiempo y paciencia, mirando y remirando una
-y muchas veces el protótipo es que perfeccionan la obra. Vez ha habido
-en que la delicadeza se ingenió tanto para la viva imitacion, que no
-alcanzó la mas tildada observancia á discernir entre el ejemplar y el
-retrato.
-
-En la elocuencia y cultura de hablar se hallaron algunos, sueltos
-en sus diálectos, tersos en las palabras y persuasivos en los
-razonamientos. No abrian aulas, ni disputaban maestros para la
-enseñanza de la juventud; pero cuando al mediano entendimiento
-se juntaba la penetracion del idioma, y la verbosa locuacidad,
-peroraban con dulzura y persuadian con eficacia. La voz comun á
-los índicos idiomas llama bárbaros, ásperos y defectuosos: los que
-con estudio y aplicacion penetran la estructura de su artificio y
-propiedad para explicarse, los califican de elegantes, expresivos y
-copiosos. Lo cierto es que abundan de voces, en lo natural propias,
-en lo significativo vivas, y en lo persuasivo eficaces, ceñidas sin
-confusion, claras sin redundancia, y magestuosas sin afectacion.
-
-Solo se pueden llamar bárbaros, ásperos y defectuosos por la falta de
-educacion de los indios, criados sin estudio, sin cultivo, ni facundia:
-pero esos mismos idiomas en los labios de un elocuente y copioso de
-razones, son elegantes, son expresivos, son melodiosos. La lengua
-castellana es sin duda dulce, abundante y persuasiva; pero en la boca
-de un inculto labrador, áspero de génio, y de tosco entendimiento, se
-viste de sus propiedades, ó se viste de moda, segun el génio del que le
-habla.
-
-Esto nos pareció notar en las naciones americanas que habitan el
-Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman. Lo mas particular se tocará á su
-tiempo y en su propio lugar. Por ahora nos llaman estas dilatadísimas
-provincias á examinar su suelo y sus producciones.
-
-
-
-
-SEGUNDA PARTE.
-
-
-
-
-§. I.
-
-ASPECTO GENERAL DEL PAIS.
-
-
-La historia natural del Paraguay, rio de la Plata y Tucuman, que
-abraza nuestra descripcion, ofrece á la vista y pone delante de los
-ojos un tesoro de bellas noticias, que pueden enriquecer el museo de
-los sábios, y entretener con peregrinas novedades la curiosidad mas
-insaciable. Verdad es que el Supremo Hacedor no depositó en el seno de
-estas provincias ricas minas de oro, plata, diamantes y esmeraldas,
-cebo de la humana codicia: por lo menos su providencia no ha dispuesto
-hasta el tiempo presente que se descubran estos apreciables metales,
-escondiéndose al parecer de las investigaciones de los hombres mas
-diligentes.
-
-Pero, aunque el Soberano Autor no se mostró tan liberal en este punto
-como en otras provincias que nos rodean, atendiendo cuidadoso á su
-hermosura, con una muy agradable perspectiva y variedad admirable de
-peregrinos objetos, casi enteramente los ciñó de altísimas serranías y
-cordilleras, que empezando en la villa de San Jorge, en la capitanía de
-Porto Seguro, se prolongan, á vista siempre del mar brasílico, hasta
-la embocadura del reino de la Plata. Aquí, cansada la naturaleza con
-la produccion de peñascos tan disformes, toma huelgo hasta la opuesta
-ribera, desde adonde vuelve otra vez á levantarse un cordon y cadena de
-serranías, que atraviesa el reino de Chile y Perú, y con casi dos mil
-leguas de extension se alarga hasta la gobernacion de Santa Marta.
-
-Del tronco principal de estas cordilleras, arrancan algunos ramos
-que se internan en diferentes partes á Tucuman y Paraguay: tales
-verdaderamente, y de altura tan eminente, que los Alpes y Pirineos
-no pueden justamente disputarles la elevacion. Se cree, con bastante
-fundamento, que en algunas partes estos ramos de cordillera están
-penetrados de ricos metales; pero si en esta parte no corresponde la
-realidad á la aprension, por lo menos es cierto que sus senos son un
-rico depósito de las aguas que franquean sin esquives, repartiéndolas
-con bastante equidad en arroyuelos y rios que fecundan las riberas, y
-se derraman por las campañas para alivio y refrigerio de los mortales.
-
-El corazon de estos paises son campañas dilatadas con algunas
-elevaciones de terreno. A trecho se extienden por muchas leguas
-espesos bosques, que embaraza al sol la comunicacion de la luz con el
-atravieso enlazamiento de unos árboles con otros, y mucha variedad de
-enredaderas, que suben desde el pié hasta la cumbre. En parte se divide
-el terreno en hermosas praderias, y dehesas, esmaltadas de verde y
-revestidas de toda la variedad de vistosas flores, que lleva de suyo
-la mas lozana primavera. No es igualmente fecundo, y aun vicioso el
-terreno en todas partes: pero en la misma desigualdad se descubre un
-argumento claro de la equidad divina, que compensa las ventajosas
-cualidades que reparte á unas provincias, con las que dispensa liberal
-á otras.
-
-
-
-
-§. II.
-
-DE LOS ARBOLES.
-
-
-Sin embargo de esta oculta compensacion en que Dios con altísima
-providencia procuró utilizar á todo el Paraguay, y lo demas meridional
-del Tucuman, gozan meollo mas pingue y fuerte, ya sea por la calidad
-del terreno, ya por las copiosas lluvias que le fertilizan. Los cedros
-se crian altísimos, y algunos tan gruesos que dos hombres tomados por
-las puntas de los dedos no pueden abarcarlos. Cerca de la iglesia
-del colegio de la Compañia en Salta, se derribó años pasados uno tan
-desmedido y corpulento, que echado en el suelo y puesto dos sobre el
-caballo, uno de un lado y otro de otro, no alcanzaban á verse. Los
-palmares de varias especies, y piñales diferentes de los de Europa,
-ocupan leguas enteras. Crianse los pinos altos, gruesos y derechos. Las
-ramas arrancan de seis en seis, y de siete en siete al rededor de su
-tronco, ciñendo la circunferencia de mayor á menor, hasta rematar en
-figura piramidal con extraña proporcion, igualdad y correspondencia.
-Sus piñones, mayores que los de Europa, aprovechan á los naturales, á
-los monos y puercos silvestres. Mayor utilidad tiene la medicina en
-el bálsamo que destilan, que los vivientes en los frutos que llevan.
-Por Setiembre, cuando el humor fermenta con los primeros ardores de la
-primavera, y toma vigor y fortaleza con la efervescencia, herido el
-tronco destila un jugo al principio blanco, y despues colorado, bueno
-para sanar heridas, y preservar de pasmos y convulsiones.
-
-Su madera es de las mejores que puede desear la escultura por su
-lucimiento y delicadeza. Es dócil á los instrumentos, se deja labrar
-facilmente, y sin resistencia admite cualquiera figura al gusto del
-diestro maestro y delicado estatuario. Como el corazon está penetrado
-de humor colorado, con solo esponer la estatua al calor del fuego,
-transpira el jugo á la exterior superficie, y la barniza de purpureo
-encendido con un esmalte natural que jamas pierde, y conserva la pieza
-con lustre agradable y vistoso.
-
-Otros pinos hay hácia el Paraguay, cuyo fruto llaman los naturales
-_Curibay_, que quiere decir piñones de purga: son semejantes en la
-exterior contestura á los de Europa, pero muy diversos en los efectos.
-Porque el que los come en poco tiempo experimenta una tormenta
-interior, y tal conmocion de humores que le hacen prorumpir en
-violentos vómitos, y copiosas evacuaciones. Dicen algunos que estos
-piñones son el único remedio contra la gota: pero siendo tan fácil la
-medicina, y tantos los tocados de este penoso mal, no saldré fiador de
-su virtud medicinal, sino la confirman nuevos experimentos.
-
-El _Guayacan_, que llaman comunmente _Palo santo_, tan celebrado en la
-medicina por sus calidades curativas, y apreciado para las fábricas y
-manufacturas, abunda en muchas partes de las tres especies conocidas
-en el mundo. Pero en tierras de Guaycurús, al poniente del Paraguay,
-entre el Pilcomayo y Yabebijy, y tambien en algunos lugares del Chaco,
-se cria otra cuarta especie, que merece particular mencion. Es árbol
-grueso, alto, resinoso, aromático, y de madera fortísima. Las flores
-anaranjadas declinan en amarillas, y dentro encierran unas mariposas,
-que á su tiempo rompen la cárcel de flores, y salen de la cuna de su
-nacimiento á gozar aires mas apacibles.
-
-Su duracion es brevísima, y cuando presienten la vecindad de la muerte,
-se meten debajo de tierra, mueren soterradas, y de lo interior de su
-cuerpecillo nace la planta del _Guayacan_, pequeña al principio, y
-despues de grandeza desmedida. Esta generacion es descrita sobre el
-dicho y autoridad de los indios, poco curiosos en indagar los arcanos
-de la naturaleza. Si es verdadera, se hace creible que las mariposas
-saquen consigo la natural simiente, y que esta necesite de algun
-fomento de vivientes sensitivos para que despues soterrada, se pongan
-en movimiento los organos de vida con la agitacion, y empiece á crecer
-la planta con la atraccion de los jugos.
-
-La _Quinaquina_ es sin duda uno de los árboles mas útiles á la vida
-humana, de cuyas propiedades tratan los botánicos. Críase en los valles
-de Salta y Catamarca de la provincia del Tucuman, y en las vecindades
-del Rio Negro, tributario de Uruguay por su márgen oriental. El fruto
-de la quinaquina son unas almendras especiales, y apreciables por su
-olor subido y confortativo: pero lo que mas se estima en este árbol,
-y lo que es mas útil á la salud del hombre, es su cáscara, la cual
-molida en polvos, y tomados en vino, aprovecha para expeler las fiebres
-intermitentes.
-
-_Copaiba_ es árbol grueso, alto, frondoso, que se cria en los montes
-cercanos al rio Monday. Destila el célebre bálsamo _Copaiba_, apreciado
-en la medicina para heridas penetrantes y peligrosas. Al tiempo que
-este árbol empieza á desabrocharse en flores, y cuajar en frutos, se
-le dá un barreno, y por él franquea pródigamente este precioso licor:
-solo en quince dias sin afan, sin gastos ni cuidados, destila una buena
-azumbre, la _Sangre del dragon_, que denominan con nombre espantable
-para realzar el precio de un puro jugo de árbol. Los Guaranís le llaman
-_Caberá_, y se cria muy alto y muy grueso á orillas de los rios y
-arroyuelos: sus flores al principio blanquecinas, se tornan azules,
-y cuando estan para marchitarse se vuelven purpúreas. Su fruto es un
-cartucho, que encierra la semilla envuelta en una pelucita, semejante y
-delicada como el algodon. En la Provincia del Tucuman se llama _Tipa_:
-su tronco es mas grueso y derecho: en lo demas se asemeja al _Caberá_
-de los Guaranís: pero uno y otro en los meses de Julio y Agosto, sajado
-el tronco, destila por la incision copia de humor, llamado _Sangre de
-drago_, y con mayor suavidad, y mas propiamente jugo del _Caberá_.
-
-El _Copal_ es árbol alto, de madera blanca, sólida y buena para
-edificios, y se halla en nuestras misiones de Guaranís: sus hojas lisas
-y delgadas, repartidas de seis en seis por rama, cerradas y abiertas,
-gozan el privilegio de girar al sol. Los naturales le nombran _Anguí_,
-y por la admirable eficacia de su bálsamo, le llaman _Ibirapayé_, que
-quiere decir árbol de hechiceros. Las buenas cualidades del bálsamo
-le hacen acreedor á nombre mas honorífico, y lo podemos denominar
-mas propiamente árbol milagroso, por los prodigios que obra en las
-curaciones, efectos de su natural virtud.
-
-La comun opinion le denomina bálsamo del Brasil, y sin duda en la
-substancia, es el mismo, pero mejorado en el color por ser mas rubio,
-y en la fragancia por ser mas trascendiente. De esta especie hay
-masculino y femenino, y se conoce en que el uno lleva fruto, y el otro
-se queda infecundo: pero ambos á competencia destilan el bálsamo, rico
-depósito de calidades salutíferas para varias enfermedades. Otro copal
-hay negro, menos grueso y menos alto, que destila el perfecto menjuí, y
-un bálsamo fragante y útil para varios usos en la medicina.
-
-_Aroma_ es árbol pequeño y de menuda hoja: críase en la provincia
-del Tucuman, sin cultivo, ni riego, y el que fuera ornamento de los
-jardines europeos, concedió la naturaleza en grande abundancia á
-las campañas y faldas de la sierra en Tucuman. Sus ramos tiende con
-agradable proporcion de mayor á menor, formando una copa vistosa. A
-trechos por las ramas tiene repartidas fuertes y agudas espinas, con
-que repara los insultos de los que se atreven á tocar sus flores.
-
-Estas son á manera de estrellas, formadas de hilos delgados como el
-cabello, que arrancan orbicularmente de un boton interior que ocupa el
-centro. El color es naranjado, algo obscuro al principio, y despues mas
-claro. El olor y suavidad que exhalan las aromas, y con que perfuman
-los caminos y habitaciones cuando el viento es favorable, conductor de
-sus delicados efluvios, no tiene igual ni comparacion.
-
-Si hubiera de proseguir, uno á uno, la narracion de todos los árboles,
-con dificultad podria concluir la historia. Hallándose los principales
-de Castilla, que aunque extraños y peregrinos, los ha prohijado como
-propios el terreno. Montes enteros se encuentran en diversas partes
-de duraznos, naranjos, limones, que lleva la tierra sin cultivo, y
-ofrece liberalmente á quien alarga la mano para recogerlos. El árbol de
-_Isica_ y del incienso, el salsafrás, el arrayan de varias especies, y
-el sándalo colorado, que los indios llaman _Yuquiripey_, el molle de
-Castilla y el natural del país, abundan en muchas partes.
-
-Hállase tambien el alto y grueso _Paraparay_, árbol crucífero, porque
-sus ramas arrancan de dos en dos, con tal oposicion, que forman una
-continuada série de cruces. El frondoso _Yapacariy_ de apreciable
-sombra, pero de poca consistencia, y de duracion muy limitada, por
-estar dispuesto á la polilla roedora. El _Mamon_, codiciado por su
-fruta, que es del tamaño y figura de un pequeño melon, buena para
-conservas, y fresca contra los ardores del veneno. El _Yataibá,_ que
-los brasileños llaman _Animé_, célebre por su goma cristalina, de olor
-el mas grato, que despide siempre de su seno. El _Tutumá_, cuyo fruto
-vario en la figura, es á manera de calabazos, pero tan grandes que
-admiten dos azumbres.
-
-El sudorífero _Yzapy_, que en los meses de mayor calor destila de
-las hojas un rocio suave y copioso, hasta despedirlo gota á gota, y
-humedecer el suelo. El grueso y corpulento _Timboy_, de que hacen los
-indios sus canoas y piraguas. El _Ibiraticay_, durísimo suplemento
-del hierro, de que los naturales labran sus asadores y arados. El
-_Ibirapetay_ de que labran las flechas, y que aumenta el dolor de la
-herida con el escozor. El palo blanco, tan pesado, que dicen algunos
-que gravita mas que el plomo; con otros muchos que ofrecen la utilidad
-de frutas silvestres y de colores para los tintes:--que sirven de
-ornamento á la campaña, y entretienen la vista con peregrina novedad.
-
-Antes de apartarnos de los árboles, no desmerecen particular relacion
-las cañas: hay unas que llaman bravas, por su extrema amargura; otras
-dulces en que se saca la miel y azucar, pero no tan blanca y sólida
-como la de _Curopá_, por falta de beneficio. Hay cañas muy corpulentas,
-que partidas por medio sirven para la techumbre. La mas memorable es
-otra especie de ellas muy altas, y mas gruesas que el muslo de un
-hombre, en cuyos cañutos se crian guzanos mantecosos--gustoso alimento
-para los naturales.
-
-Entre las plantas, que son muchas y de varias especies, la piña es la
-mas arrogante, y su fruto el mas delicioso. D. Antonio Ulloa, en su
-Viage Americano, la describe con diligente exactitud, y le haríamos
-agravio en alterar la pureza de su estilo.
-
- “Nace, dice, la piña de una planta que se parece mucho á la
- sábila, á excepcion de que la penca de la piña es mas larga, y
- no tan gruesa como aquella; y desde la tierra se extienden
- todas ellas casi horizontalmente, hasta que á proporcion que
- van siempre siendo mas cortas, quedan tambien menos tendidas.
- Crece esta planta cuando mas como tres pies, y en el remate la
- corona una flor á la manera de un lirio, pero de un carmesí tan
- fino que perturba la vista su encendido color.”
-
- “De su centro empieza á salir la piña del tamaño de una nuez:
- y á proporcion que esta crece, vá amortiguándose en aquella su
- color, y ensanchándose las hojas para darle campo, y quedar
- sirviendo de base y ornamento. La piña lleva en su pezon otra
- flor en figura de corona, de hojas semejantes á la de la
- planta, y de un verde vivo: la cual crece á proporcion de la
- fruta, hasta que llegan una y otra al tamaño que han de tener,
- siendo á este tiempo muy corta la diferencia que hay en el
- color entre las dos. Habiendo crecido la fruta, y empezando á
- madurarse, vá cambiando el verdor en un pajizo claro: y
- subiendo este mas su punto, le vá acompañando al mismo tiempo
- un olor tan fragante, que no puede estar oculta, aunque la
- encubran muchas ramas.”
-
- “Interin que está creciendo se halla guarnecida de unas
- espinas no muy fuertes, que salen de todas la extremidades de
- las aparentes pencas que forma su cáscara, pero á proporcion
- que madura se van secando estas, y perdiendo la consistencia
- para no poder ofender al que las coge. No es poco lo que en
- esta fruta tiene que admirar el entendimiento al Autor de la
- naturaleza, si con cuidado se reparan tantas circunstancias
- cuantas concurren en ella.”
-
- “Aquel tallo, que le servió de corona mientras creció en las
- selvas, vuelve á ser nueva planta, si lo siembran; porque la
- que la brotó, parece que, satisfecha con su parto, empieza á
- secarse luego que se corta la piña, y ademas de la de su
- cogollo, brotan las raices otras muchas, en quien queda
- multiplicada la especie.”
-
- “Quitada la piña de la planta, mantiene siempre la fragancia,
- hasta que pasando mucho tiempo empieza á pudrirse: pero es
- tanto el olor que exhala, que no solo en la pieza donde está,
- sino tambien en las inmediatas se deja percibir. El tamaño
- regular de esta fruta es entre cinco y siete pulgadas de
- largo, y de tres á cuatro de diámetro en su base, el cual se
- disminuye á proporcion que se aproxima á la otra extremidad.
- Para comerla se monda, y despues se hace ruedas; es muy
- jugosa, tanto que al mascarla se convierte la mayor parte en
- zumo, y su gusto es dulce, con algun sentimiento de agrio muy
- agradable. Puesta la cáscara en infusion con agua, se forma,
- despues que ha fermentado, una bebida muy fresca y buena, que
- conserva siempre las propiedades de la fruta.”
-
-El _Guembé_ merece lugar despues de la piña. Tiene su nacimiento en
-la tierra, ó sobre los árboles, si el acaso levantó la semilla sobre
-ellos. Cuando nace sobre los árboles, aunque sean altísimos, busca la
-tierra dejando caer las guias para abajo, y profundando en ella se
-levanta con nuevo vigor, trepando por los árboles, y enlazándose en sus
-ramas. Las hojas son tersas, abiertas en tres puntas, largas á veces
-casi una vara. La corteza de las raices, que prolongan de arriba para
-abajo, tiene la utilidad de servir para varios usos: el mas apreciable
-es para hacer cables con que asegurar las balsas y barcos, y maromas
-para sacar agua de las norias.
-
-El fruto del _Guembé_ son unas vainas largas que encierran una espiga
-claveteada de granitos á manera de mazorcas de maiz. A los quince dias
-de su produccion se abre la vaina y expone al sol, el rico tesoro
-que ocultaba, hermoso y blanco como la planta. Los naturales tienen
-observado que mientras las vainas están abiertas acuden ciertas
-mariposas coloradas, mas ardientes que las cantáridas, á chupar un
-jugo delicado que de la espina transpira. Pero á pocos dias vuelven
-á cerrarse, y con el beneficio que reciben de los mosquitos toman
-perfecta sazon y acaban de madurar.
-
-Al _Caraguatá_ destinó la naturaleza para cerco de los huertos: se tupe
-mucho con sus pencas fuertes, altas, sólidas y armadas de penetrantes
-espinas, con que se remueven ensangrentados los incautos pero atrevidos
-agresores. Estas pencas tienen calidades estimables: sobre los techos
-sirven de tejas, que recojen el agua para que no inunden las chozuelas
-de los pobres: y de su corazon se sacan hilos á manera de cáñamo, que
-sirven para torcer cordel fuerte, y de él labran los infieles algunos
-tejidos de bajo artificio no inferior á la pobreza de la materia. La
-fruta en la figura se asemeja á la piña; pero el corazon es pulpa
-dulcísima, que declina en agridulce agradable, y suple los efectos de
-cualquiera limonada.
-
-Nuestros conquistadores, en la imposicion de los nombres á las cosas
-de Indias, y en la traduccion de voces exóticas, no se aligaron
-escrupulosamente á la propiedad, ni esta era posible hallarla para
-denominar en nuestra lengua los árboles, las plantas, los frutos, las
-aves y animales tan peregrinos en España, como agenos de su nativo
-idioma. Ellos pues se contentaron con alguna semejanza, á las veces
-génerica, para denominar objetos peregrinos, y por medio de esa
-denominacion impropria, nos precisan á aprender las cosas diferentes de
-lo que en sí son.
-
-Así sucede con los _Pacobás_, á los cuales llaman los españoles
-platanos, por alguna semejanza que tienen con ellos. En lo demas es
-cierto que se diferencian tanto de los que celebró la antiguedad, que
-siendo estos el regalo y delicias de las mesas imperiales, los pacobás
-son llamados por mal nombre _harta-bellacos_. Esta es la primera
-especie, y dá el fruto en racimos tan grandes, que algunos pesan arroba
-y media: su substancia y meollo escorreoso, pesado al estómago, y de
-calidades muy frígidas. La segunda especie llaman de Santa Catalina,
-cuyo fruto es mas digestible, y aun apetecido de los naturales, y en
-algo se asemeja el sabor de la pulpa al de la pera.
-
-Mas memorable es sin duda la planta que los Guaranís nombran
-_Iburucuyá_, y los españoles por su fruto granadilla, y por lo
-admirable de su flor, nombran flor de pasion, ó pasionera. Crece á
-manera de yedra, trepando por los árboles, y traveseando por las ramas
-se ensalza hermosamente sobre las copas.
-
-El _Caaycobé_ es expresivo egemplar de la virtud mas propia de la
-humana naturaleza, y por eso la mas delicada. El término _Caaycobé_
-significa yerba que vive, y con expresion mas significativa se puede
-llamar la vergonzosa. Es de agradable vista: se cubre de hoja menuda
-que la viste de gala, pero con honesta decencia. Si alguno la toca con
-osada curiosidad, luego se enluta, se sonroja, se encoje y se marchita.
-No hay esperanza que nuestro caaycobé restaure el hermoso matiz de sus
-colores, mientras humanas manos la toquen, pero en retirándose estas,
-se extienden sus hojas, se visten de belleza y matizan de nuevo.
-
-El _Caapebá_ son unas varillas delgadas, vestidas de hojas mas claras
-y sutíles, que las del _Orozus_. Como estas varillas son tiernas, y
-se cargan de muchas manzanillas, al principio verdes y amarillas,
-cuando sazonan, necesitan arrimo para sustentarse: si lo hallan,
-se enredan con él, abrazándose con sus ramas: si no lo encuentran,
-vencida su delicadeza del peso que las oprime, se tienden por el
-suelo, culebreando por varias partes. Nacen estas varillas de raices
-profundas, ceñidas á trecho de naturales sortijas que la agracean, muy
-parecidas á las de la serpiente.
-
-Los polvos de esta raiz, y las hojas de las varrillas molidas, y
-puestas sobre la parte que picó la culebra y vibora, ó tomando su
-cocimiento por la boca, son antídoto contra su veneno.
-
-_Yerba de vibora_ llaman á cierta planta que nace en Tarija, y en el
-distrito del Paraguay; su virtud y calidades antidotales la hacen
-acreedora al nombre con que es conocida; solo se levanta del suelo
-una tercia. Las hojas que la visten y las flores que la hermosean son
-parecidas al mercurial masculino. Nace por lo comun entre piedras y
-cascajal, pero busca siempre lugares frescos. Es su virtud prodigiosa
-contra las picaduras de viboras. Media onza de sus ramas majadas con
-la semilla, cocidas en el vino, y puestas sobre la picadura, en menos
-de hora alivia al paciente, y libran de todo peligro: ¡tanta es su
-eficacia y su virtud operativa!
-
-De igual aptitud contra las mordeduras de animales ponzoñosos es la
-yerba que llaman en Tucuman _Colmillo de vibora_, á la cual otros
-nombran _Soliman de la tierra_.
-
-Del huron se ha aprendido ser específico magistral contra los animales
-ponzoñosos. Cuando este animalito cria sus tiernos huroncillos á los
-cuales con porfia persigue la vibora, y se vé precisado á defenderlos
-de enemigo tan temible, entra á la pelea, y por mas diligencia que pone
-en hurtar el cuerpo á la vibora, no siempre consigue lo que pretende,
-y en lugar de vencer á su antagonista, queda herido y se siente tocado
-de su veneno. Deja luego el lugar de la palestra, vá en busca de dicha
-yerba, la masca y se revuelca en ella, y torna con presteza al lugar
-del combate, seguro al parecer de la victoria contra su enemigo.
-
-De tan buen maestro se ha aprendido y practicado con efecto saludable
-el uso de esta yerba contra las mordeduras de las viboras y otras
-sabandijas ponzoñosas: en solas veinte y cuatro horas se cierran las
-llagas con sus hojas majadas y aplicadas sobre la picadura; y para
-embarazar que el veneno cunda y se apodere, basta aplicar un humor
-resinoso que destila. No solo en estas plantas nos previno el Autor
-de la naturaleza remedios contra los venenos, sino en otras muchas
-confeccionó su providencia antídotos eficaces para que á donde abunda
-la malicia de tanto animal ponzoñoso, sobreabunde la gracia de su
-liberalidad con los muchos preservativos que preparó su sabiduría.
-
-
-
-
-§. III.
-
-DE LOS RIOS Y LAGUNAS.
-
-
-Estas y otras muchas plantas, raices y árboles son propias de estos
-paises, y no halla el entendimiento humano dificultad en concebir
-semejantes producciones, en un terreno tan dilatado, sujeto á diversos
-climas, de temperamentos encontrados, fecundado con tanta copia y
-abundancia de aguas como las que riegan estas provincias. Tucuman
-desde la Cruz Alta hasta Santiago es mas escasa de aguas, y sus rios
-apenas exceden la esfera de arroyuelos; pero lo mas meridional de esta
-provincia, Paraguay y Rio de la Plata, son mas fecundas en aguas y son
-bañadas de continuos y caudalosos rios.
-
-Paraná es uno de los mayores y mas célebres del Mundo Nuevo. Su orígen
-incógnito, y á muchas leguas de Corrientes que verosimilmente no ha
-registrado aun la humana curiosidad, ha dado ocasion para confundir su
-nacimiento con el del magnífico Rio de las Amazonas. Opinion muy válida
-hasta nuestros dias, y autorizada por los indios brasileños: pero
-despues del descubrimiento del Padre Samuel Friz, misionero jesuita,
-sin escrúpulo podemos persuadirnos que el lago Lauricocha, entre
-Guanuco y Lima, agota el tesoro de sus aguas en el Marañon, y no le
-sobran raudales para otro rio.
-
-Lo mas verosimil es, segun las noticias que comunican los portugueses,
-y al parecer mas conforme á razones de buenas conjeturas, que tiene su
-nacimiento en una alta y dilatada cordillera, que se extiende desde
-oriente á poniente en medio del Brasil, y se termina por occidente en
-el rio de la Madera. Es esta cordillera rico depósito de aguas, y madre
-fecunda de muchos rios que toman diversos rumbos: los que siguen la
-carrera hácia el norte enriquecen el Marañon, parte de los que tiran al
-sud caen al Paraguay, y parte dan nacimiento á nuestro Paraná. Sobre
-esta relacion, que estriba en la fé portuguesa, se puede establecer
-el orígen de este gran rio entre los 12° y 13° grados de altura, casi
-paralelo con el Paraguay.
-
-Pero sea este, ú otro el origen de nuestro Paraná, lo cierto es que
-acaudala tanto tesoro de aguas, y corre tanto espacio de terreno, unas
-veces siguiendo via recta, otras serpenteando; ya con mansa corriente,
-ya precipitándose de breña en breña, y de risco en risco, formando á
-trechos islas, unas grandes y otras pequeñas, pobladas de bosques y
-fieras, y hermoseadas de alegres primaveras, que todos estos accidentes
-bastan para hacerle celeberrimo. Se le nota cierta ambicion de hacerse
-poderoso, pues en el grande espacio por donde dirige su curso, vá
-recogiendo por una y otra ribera casi todas las vertientes, y no
-contento con las que le tributan los paises vecinos, recibe muchos y
-grandes rios de la costa del Brasil, y otros que le buscan de lo mas
-interior.
-
-Glorioso con tanto golpe de aguas, ensancha la madre á proporcion que
-lo engruesan sus pecheros, hasta su derramamiento en el mar por una
-boca de cuarenta para sesenta leguas, entre el Cabo de Santa Maria,
-y el de San Antonio. En tiempo de crecientes se derrama sobre sus
-riberas y explaya inmensamente, inundando las campañas y fertilizando
-el terreno. Algunos se persuaden que las crecientes del Paraná se
-originan de las nieves que se derritan en las cordilleras peruanas y
-brasílicas. Adoptariamos esta hipótesis, si la creciente de Junio y
-Julio, que llaman en Santa Fé _de los pegerreyes_, cuando las heladas
-son aun bastante fuertes, pudiera atribuirse á nieves derretidas. Con
-mas probabilidad se halla suficiente causa en las aguas pluviales hácia
-sus cabezadas: porque se tiene observado, con noticias comunicadas de
-nuestros misioneros de Chiquitos, que cuando por allá llueve mucho,
-crece á su tiempo el Paraná: no porque los rios de Chiquitos desaguen
-en él, sino porque llueve tambien en aquellos climas, cuyas aguas
-corren hácia el Rio de la Plata.
-
-En medio de su carrera ofrece á la vista un prodigio, que el tiempo y
-los años lo han hecho degenerar en vulgaridad poco respetable. Salto lo
-llamaron los primeros conquistadores, y hasta el dia de hoy conserva
-este nombre, por un salto que baja de una alta serrania despeñándose de
-una altura de cerca de veinte y cuatro estados. Los antiguos tuvieron
-oportunidad de registrar despacio y muchas veces este portento, y sobre
-la ocular inspeccion refirieron, no la mudanza que pudieron obrar los
-tiempos venideros en una corriente tan precipitada, sino lo que ellos
-vieron y observaron.
-
-Verdad es, que el deseo de hacer plausible la narracion, sobrepuso á
-la realidad algunos accidentes que la hacian mas admirable, pero menos
-verídica, diciendo que saltaba la eminencia de doscientos estados, y no
-faltó autor que los alargó á mil picas, añadiendo que avanzaba tanto
-terreno saltando, que dejaba cavidad para navegar á la sombra de las
-aguas precipitadas. Pero estas añadiduras no perjudican á la substancia.
-
-Aquella espaciosa madre de dos leguas que tiene el Paraná en las
-llanuras del Guayra, con los muchos rios que le engruesan antes de
-recibir el Acaray por el poniente, y por la costa de levante al
-Pequirí, empieza á ceñirse en un cauce profundo, y tan angosto que la
-una ribera no dista de la otra un tiro de fusil. Así recogidas sus
-aguas, y reducidas á estrechura, avistan la eminencia de la cordillera,
-cuyo declive se extiende el largo espacio de doce leguas. Once son las
-canales, ó embocaduras por donde entran sus aguas en el precipicio,
-despeñándose por entre riscos, y subdividiéndose en muchos cauces.
-
-Azotados los raudales de este gran rio, se encrespan y se levantan
-antes de tomar nuevo curso, formando en el aire una contienda de
-aguas encontradas, que se disputan el paso en extraño elemento para
-prevenirse las unas á las otras en ocupar espacio y seguir su carrera.
-A las veces se sepultan en subterráneos conductos, y corriendo largo
-trecho escondidas, revientan con formidables detonaciones, vomitando el
-agua muchas varas en alto, y dejándola caer con espantoso ruido.
-
-De la colision de tantas aguas, las unas contra las otras y todas
-contra los peñascos, se levanta una ligera niebla que recibe y
-trasfunde los rayos solares con admirables refracciones.
-
-Despues que el Paraná acabó de precipitarse de la cordillera prosigue
-aun traveseando con remolinos, y nuevas erutaciones del agua, que hacen
-inevitable el naufragio. Así lo han experimentado algunos incautos y
-atrevidos que osaron surcar sus aguas, y lo mismo sucederá á los que
-con tiempo no abandonen el rio para tomar el camino de la orilla. Tan
-prodigioso aborto de la naturaleza inmutaron los años, y es creible que
-lo que nuevamente han descubierto los reales exploradores, que no se
-han dignado comunicarnos sus recientes observaciones, lo trastornen los
-tiempos venideros.
-
-Otro prodigio, no de aguas, sino de piedra, ofrecia el Paraná antes
-de llegar á los remolinos, en un peñol alto, corpulento y grueso que
-dominaba el rio, y se divisaba á larga distancia. Los españoles al
-principio lo tuvieron por plata fina; y los indios aseguraban que
-un gigante, asombro y espanto del pais, montaba la eminencia para
-divertirse en la pesca. Esto del gigante fué sin duda ilusion, y
-ciertamente fábula, que á un gigante de piedra substituyó otro de
-carne. La plata de los españoles, en tiempo que los indios Paranás
-estaban en guerra, y no les permitian acercarse á sus tierras, tuvo
-algun fundamento en quien hablaba de lejos: porque el peñol, bañado
-de las aguas en tiempo de crecientes, y bruñido con el ludir de las
-arenas, hacia reflectar los rayos solares, formando visos plateados
-que engañaban la vista, y llevaban la aprension á persuadirse que es
-oro y plata todo lo que reluce. Este es el orígen, este el principio
-de aquella calumnia tantas veces reproducida en el Consejo de
-Indias contra los Jesuitas, de un _peñol de plata_ que benefician
-escondidamente con detrimento de los quintos reales.
-
-Desaguan en este grande rio por la banda de oriente y poniente, al pié
-de quinientos rios, unos de limitado caudal, otros de tanta mole que
-casi le disputan la primacia. Estos descargan inmediatamente sobre sus
-márgenes, y aquellos engruesan sus tributarios; entendiendo sus brazos
-por un lado y otro tan inmensamente, que al oriente por el Uruguay,
-el Iguazú, el Parana-pané y el Añembí, se dilata hasta los confines
-del mar brasílico: hácia el poniente por el Pilcomayo, el Bermejo, el
-Salado y el Carcarañal, recoge todas las vertientes que bajan de la
-cordillera chilena, desde los confines de Córdoba y su jurisdiccion
-hasta el corregimiento de los Chichas, y Charcas; y al norte por el
-rio Paraguay y sus pecheros se explaya sin límites, ó por lo menos sin
-límites bastantemente averiguados. Describir menudamente, y uno á uno
-todos los rios que le tributan, fuera molesta y prolija narracion,
-cuya noticia con mas patente claridad registrará el curioso lector
-en los mapas existentes. Estos, sin duda, son una abreviada y clara
-pintura, que pone delante de los ojos el nacimiento de los rios, ó de
-las escabrosas pero fecundas serranias, ó de lagos, que por ocultos y
-subterraneos canales conducen las venas para la fertilidad de tantas
-tierras y el abastecimiento de tantas provincias. Ellos mismos nos
-ponen á la vista el rumbo que toman desde su orígen, el que siguen en
-su progreso, las campañas que riegan, los encuentros que tienen, las
-eminencias que montan, las caidas con que se precipitan, las llanuras
-en que se derraman y las naciones que abastecen.
-
-Lo que no ponen delante de los ojos los mapas, son aquellas ocultas
-propiedades que, con fundamento ó sin él, atribuyen los naturalistas
-á sus aguas, y á las que estancan las lagunas. El Paraná y el Uruguay
-tienen virtud de petrificar. No es averiguado si esta propiedad
-transmutativa, sin distincion de especies, se extiende universalmente
-á todo leño: pero la experiencia muestra que su actividad se interna
-en los árboles mas sólidos. El célebre gobernador del rio de la
-Plata, Hernando Arias de Saavedra, tuvo en su casa mucho tiempo un
-árbol petrificado. A las orillas de uno y otro rio se encuentran
-frecuentemente trozos semi-petrificados, convertida en piedra la parte
-que baña el agua, y la superior, que no la toca, conservando la misma
-substancia leñosa.
-
-Llenos estan los libros que tratan de minerales, de semejantes
-petrificaciones. Yo por la afinidad de materias, y por confirmar la
-verdad de unas petrificaciones con otras, solo añadiré que sobre el
-Carcarañal se encuentran algunos huesos petrificados. Hácia el año de
-1740 tuve en mis manos una muela grande como el puño, semipetrificada:
-parte era solidísima piedra, tersa y resplandeciente como bruñido
-marmol, con algunas vetas que la agraciaban; parte era materia de
-hueso, interpuestas algunas particulas de piedra que empezaban á
-extenderse por las cavidades que antes ocupó la materia huesosa.
-
-Otro género de petrificaciones he visto, obra curiosa, y peregrina
-invencion de la naturaleza. A espaldas del cerro de _Ocompis_, (“Cerro
-bravo” llaman los que habitan sus cercanias, por ciertos bramidos que,
-dicen, dá cuando quiere mudarse el tiempo) hay una cueva que llaman
-de Adaro. Es de boca muy estrecha, cavada en piedra viva. La entrada
-en partes es angosta, y el que entra es necesario que se arrastre.
-En partes tiene profundos senos, á los cuales se baja descolgándose
-por sogas. A uno y otro lado se registran variás piezas, mas ó menos
-capaces, segun permiten los brutescos petrificados. El cerro es muy
-elevado, todo de piedra calcárea, y en tiempo de lluvias el agua que
-recibe destila poco á poco, y la convierte en piedra.
-
-Cuando yo entré al registro de la cueva era á principios de Septiembre
-de 1757; tiempo en que se cumplian seis meses que las lluvias habian
-cesado; pero la destilacion, proseguia goteando en diversas partes.
-El agua se petrificaba cayendo, y se espesaba en el mismo conducto
-por donde se transminaba, quedando pendiente de los cilindros que
-penden de las bovedas. Una cosa experimenté, que al calor de la vela
-se liquidaban las extremidades de los brutescos recien petrificados y
-que conservaban alguna humedad: pero los que se habian endurecido, y
-estaban sólidos, con el calor de la fragua se reducian á polvos sin
-liquidarse.
-
-Observé que el agua colaba por entre solidísimos peñascos que petrificó
-la destilacion de otros años, sin duda por algunos poros imperceptibles
-á la vista, pero penetrables á la delicadeza de las aguas, y sutileza
-de los polvos que arrastran consigo. El color de la piedra es casi el
-mismo que el de la piedra calcárea, poco mas obscuro con algunas vetas
-cristalinas. Esta es la virtud de las aguas que destilan en la cueva
-de Adaro, y la misma es la del Paraná y del Uruguay, que convierten
-los árboles y leños en piedra mas estimable por ser verdadera, que la
-fingida propiedad que sin fundamento se atribuye á la laguna de las
-Perlas.
-
-Está dicha laguna entre el Bermejo y el Salado, al norte de la antigua
-ciudad de la Concepcion destruida por los infieles. En tiempos
-pasados era habitada de los Hohomas, parcialidad de dos mil indios,
-valientes guerreros, aliados algun tiempo de los españoles, y despues
-confederados con sus enemigos. Marcos Salcedo, español nacido en
-Santa Fé, y cautivado algunos años entre los Abipones, testifica que
-en grande cantidad pescan ostrones, y como gente que no aprecia las
-perlas, las arrojan sobre la playa.
-
-En memoria de los antiguos no se halla mencion de tanta riqueza que
-ruede arrojada por los suelos, y es verosimil que los pobladores
-de la Concepcion hubieran levantado el grito de las perlas, y se
-hubieran empeñado en mantener una ciudad que les franqueaba riqueza
-incomparable, y que solo costaba alargar las manos para cogerla.
-Noticias de menor riqueza han bastado en las Indias, y en estas
-provincias, para contrastar mayor resistencia que las que podian
-hacer los Hohomas, señores de la laguna, con las naciones aliadas. Y
-así el desamparo de la poblacion, y el descuido en reedificarla, son
-argumentos de que se fingieron perlas donde no las hubo; ó si algunas
-hubo, de tan poca estimacion que no merecieron aprecio.
-
-A la laguna de las Perlas, sita al poniente del Paraná, juntemos
-la de _Yupacaray_ que cae al oriente del Paraguay y le tributa el
-raudal de sus aguas en altura poco menos de veinte y cinco grados. Su
-mismo nombre, que significa laguna exorcizada, promete alguna cosa
-extraordinaria. Los naturales refieren por tradicion de sus mayores,
-que antiguamente salia de madre, derramando muchas leguas sus aguas,
-y que en la obscuridad y tinieblas de la noche arrebataba hácia el
-centro á cuantos alcanzaban sus inundaciones. Añaden que un Obispo,
-cuyo nombre no ha pasado á nuestros tiempos, compadecido de los que
-habitaban sus vecindades, exorcizó á la laguna, y á la virtud del
-conjuro refrenó el impetu de sus resacas.
-
-Con los exorcismos cesaron las inundaciones, pero no los tristes
-gemidos y frecuentes clamores de hombres, mugeres y niños que gritan
-lastimosamente desde el centro de las aguas. Los unos dicen que tienen
-su orígen en los que arrebataron las inundaciones á lo profundo de la
-laguna: los otros, de unos nefandos abortos, que sepultó en ella el
-rigor de la divina justicia por sus abominaciones, y que con aquellos
-gritos y voces lastimeras claman á los mortales para que los socorran,
-y se compadezcan de ellos. Añaden otra particularidad, corona de tantas
-invenciones. Cuando el tiempo quiere mudarse, aparecen en la laguna
-señales sensibles: las aguas se encrespan, truena, relampaguea, y
-una tormenta inferior que precede, simboliza la superior de truenos,
-relámpagos, rayos y lluvia que amenaza.
-
-Estas fábulas solo prueban que el humano ingenio, amigo de novedades
-asombrosas, extiende á los rios, á los montes y serranias su estéril
-actividad y fecunda invencion. Rara es la ciudad de estas provincias,
-que no posea algun rio, laguna ó cerro, que predice las futuras
-mudanzas de tiempo. Enojarse llaman los naturales: se ha enojado
-el _Ocompis, la Achalá Famatina_, ó el _Tafi_, cuando se levantan
-nubes, cuando resuenan los truenos, cuando al resplandor de los
-relámpagos que alumbran se siguen los rayos que cruzan. Yo no sé que
-idea supersticiosa forman en su imaginacion sobre este punto. Lo que
-aseguro es, que repetidas veces con todas sus mientes me han querido
-persuadir que no me llegue á tal cerro, monte, ó laguna, porque es,
-dicen, muy bravo, y sabe enojarse:--persuasion tan arraigada, que ni la
-razon los convence, ni la experiencia los desengaña. Y así no solo el
-_Yupacaray_ es fabuloso, sino que tenemos muchos Yupacarays fingidos,
-pseudo-profetas de lo futuro.
-
-Mas memorable que el Yupacaray es la laguna _Mamioré_, sita al poniente
-del rio Paraguay, en diez y ocho grados algo mas abajo de la canal
-de Chiane que se abre al oriente, y los cerros del mismo nombre que
-la cercan por el poniente. Tiene quince leguas de circunferencia, y
-descarga en el Paraguay con boca espaciosa. Los modernos exploradores
-no la registraron, y así no podemos con recientes averiguaciones
-confirmar nuestro sentir. Pero por carta de este siglo del Padre Juan
-Bautista Jandra, misionero de Chiquitos que estuvo en ella, consta, que
-tiene flujo y reflujo. Su nacimiento no es de rio, aunque en tiempo de
-lluvias recibe las vertientes de los cerros de Chiane, y las aguas que
-se desbordan de los anegadizos de Xarayes: pero ni estas vertientes, ni
-aunque su orígen fuera de rio, pudiera causar la regularidad del flujo
-y reflujo.
-
-Un desengaño completo sobre la laguna de Xarayes se ha conseguido con
-la expedicion que se hizo el año de 1753, rio Paraguay arriba. Algunos
-le daban cien leguas, de norte á sur, y diez de oriente á poniente;
-otros mas liberales en alargar que en dar con medida, la extendian
-cien leguas á todos vientos. Pero en la realidad, ese espacioso giron
-de tierra que media entre la sierra de Chiane, Morro Escarpado y rio
-de Cuyabá, casi desde los diez y seis hasta los diez y ocho grados, no
-es otra cosa, que un terreno bajo que se inunda en tiempo de aguas,
-con las vertientes de la sierra de Cuyabá, y con el derramamiento del
-Paraguay en tiempo de crecientes.
-
-Sin duda que los que delinearon en los mapas laguna de tanta extension,
-registraron el terreno en tiempo de crecientes, pues de sus relaciones
-consta que atravesaron en barcos todo el espacio que en los modernos
-mapas se denomina con el título de anegadizos. Proposicion que hace
-creible lo que se refiere en un diario de los reales exploradores;
-que las señales de la inundacion en tiempo de aguas, suben mas de dos
-varas, y así todos dijeron verdad. Es laguna muy dilatada en tiempo
-que las vertientes se derraman sobre el país de los Xarayes; y son
-anegadizos con lagunones de tres, cuatro y seis leguas, cuando, cesando
-las avenidas, el Paraguay contiene las aguas en los términos de sus
-riberas.
-
-
-
-
-§. IV.
-
-DE LOS PECES.
-
-
-De los rios y lagunas que tanto utilizan á los vivientes, pasemos á los
-peces que en ellas viven, se alimentan y multiplican con prodigiosa
-fecundidad. Desde el mayor al menor todos encuentran morada para
-albergarse, y cebo que los alimente á diligencias de aquella soberana
-providencia, que sustenta á todos los vivientes, haciendo que los unos
-sirvan de auxilio á los otros, para conservacion y servicio del hombre.
-Esto es mas claro en estas provincias. La ingénita desidia de los
-naturales, tan sugetos á la ociosidad, y tan poco aplicados á la útil
-labor de los campos, por naturaleza fecundísimos, necesita una dispensa
-inagotable en los rios y lagunas, cuyas riberas habitan y elijen por el
-interes de la pesca.
-
-El mayor de todos es sin duda la ballena, que talvez desde los mares
-del sud se entra por la espaciosa boca del Rio de la Plata: y algunos
-hasta Santa Fé. En mayor abundancia se cojen lobos marinos, animal
-anfibio, que parte habita la tierra, y parte se abisma en las aguas.
-En la costa del mar hácia el Estrecho, y en la isla que llaman de
-los Lobos, se encuentran muchos en manadas de ciento, doscientos y
-trescientos. Hay unos rojos y blanquesinos, que en la opinion vulgar
-de estas partes, son tenidos por hembras: otros obscuros pardos, que
-se reputan por machos. Division que no me atrevo á asegurar, porque
-talvez la que se hace entre los sexos, puede ser que solo demarque las
-especies.
-
-La cabeza no corresponde al cuerpo, y es mas pequeña que lo que piden
-las justas reglas de proporcion. Tienen dos aletas, las cuales hácia
-la extremidad rematan en cinco como dedos, y estos en uñas de materia
-cartilaginosa, de las que se sirven dentro del agua para nadar, y
-cuando saltan en tierra para caminar, usan de ellas por medio de
-dos resortes y articulaciones; uno en el mismo nacimiento junto al
-omoplato, y otro en el arranque de los dedos. Otros dos juegos y
-articulaciones tiene la cola, de la cual usan para caminar por tierra
-sin arrastrar el cuerpo. Como la naturaleza la destinó para suplemento
-de los pies y sustentar su pesada mole, proveyó que fuese mas gruesa
-que lo que requiere la proporcion.
-
-Con el auxilio de las alas y cola, cuando salen de su elemento, caminan
-por tierra con alguna pesadez, pero no tanto que les impida trepar
-por altos y escarpados peñascos. Son muy juguetones, y como alcanzan
-grandes fuerzas, por divertimiento ó por enojo se tiran en alto los
-unos á los otros, y cuando se sienten heridos acometen con furia y
-braveza.
-
-Los holandeses en sus relaciones aseguran que se hallan tambien leones
-marinos; pero es verosimil, que no se diferencian en especie, y que se
-les dió el atributo de leones, porque algunos lobos cuando son grandes
-tienen collar en el pescuezo; el que quisiere podrá llamarlos lobos con
-collar, ó leones semejantes á los lobos.
-
-Parecidos á estos son los perros marinos, pero en los brazuelos y pies
-se asemejan á los perros de tierra. Son osados y bravos, y no esperan
-para morder que los irrite la provocacion de los viandantes. Ellos
-se ponen en celada aguardando oportunidad, y cuando pasa algun barco
-salen de sus guaridas y desfogan su enojo mordiendo hasta los remos.
-Hay tambien caballos marinos, y otras varias especies que se asemejan,
-siempre con bastante diversidad, á los animales de tierra, pero se
-denominan con los nombres de estos, por carecer de otros mas propios
-para indicarlos.
-
-El _Yaguazú_, animal grande como una mula, busca los lugares profundos:
-acomete á los animales y hombres que pasan á nado, y se abisma con
-ellos para tragárselos.
-
-No es menos caribe el _Ao_, animal anfibio, pero blanco, lanudo y
-crespo como oveja; con uñas y hábitos de tigre. Andan en manadas, y
-salen del agua cuando quiere llover y mudarse el tiempo. Hacen presa en
-los leonas y otras fieras, persiguiendo con tanta velocidad la caza,
-que ninguno se les escapa. Suelen los animales en la fuga ganar algun
-árbol, como asilo de seguridad contra el obstinado perseguidor: pero
-el _Ao_, ansioso de la presa por el hambre que le aflige, se aplica á
-descubrir las raices con tanta pertinacia, que no cesa de socavar el
-árbol, hasta derribarlo.
-
-El _Capyibará_ es el puerco ó javalí de agua, casi del mismo color y
-tamaño que los de tierra, pero con el hocico menos prolongado. De noche
-pasta en los campos, y dehesas, pero de dia, especialmente en tiempos
-frios, se baja á lo mas hondo de los rios. Los indios lo comen, pero lo
-desangran enteramente para que no hiedan sus carnes. El caiman, al cual
-los indios llaman _Yacaré_, es tenido por lagarto de agua. Es anfibio,
-largo dos ó tres varas, y con hocico de puerco. Hay dos especies, unos
-negros, veteadas de azul obscuro, y otros bermejos, mas bravos, que
-acometen para hacer presa. No imitan enteramente á los célebres del
-Nilo, pero en los nuestros concurren algunas propiedades que los pueden
-hacer celebérrimos.
-
-La mansion ordinaria del yacaré es el agua, pero harto y lleno, sale
-á la playa, no lejos de las riberas, buscando en los ardores del sol
-algun fomento para la digestion. Está cubierto de escamas duras, á
-manera de conchas, con las cuales dicen se arma para resistir las
-balas. No es impenetrable su armadura, porque me consta que con tiro de
-fusil se han muerto algunos, y así es creible, que los que descubrieron
-impenetrables á las balas las escamas del yacaré, buscaron escusa á su
-poca destreza en la fingida armadura del caiman.
-
-Su pesca y caza es algo curiosa. Los indios se previenen de una estaca
-larga á proporcion de lo ancho de la boca del yacaré, con dos puntas
-agudas hácia las extremidades. Armados con ella, entran al agua, y
-cuando el caiman abre la boca para acometer, logra el indio la ocasion
-de clavársela en la boca, por la cual le entra tanta agua, que le
-ahoga, y el pescador lo saca á la ribera para trozarlo y comérselo.
-
-D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, curiosos y verídicos indagadores de
-la naturaleza, en su viage á América, refieren, como testigos oculares,
-la precaucion de la caimana en esconder el tesoro de sus huevos para
-ocultarlos de los gallinazos, los cuales con industria y arte se ponen
-en celada para lograr la ocasion del hurto. Escóndense entre los
-árboles, donde pueden observar y no ser observados, para que el asalto
-sea mas seguro. Como la caimana está muy enterada de las astucias de
-su enemigo, mira y registra con gran cuidado y atencion, si alguno de
-estos agresores es testigo de sus intenciones, y cuando está falsamente
-asegurada que no hay gallinazos en celada, pone sus huevos y los tapa
-con arena, revolcándose con disimulo por toda la vecindad. Pero luego
-que ella se retira, el astuto gallinazo se deja caer sobre el nido, y
-con pico, pies y alas remueve la arena, y goza muy á satisfaccion el
-gran banquete que le previno la caimana, poco próvida en desamparar su
-indefensa prole, que podia hacer respetable su presencia.
-
-Al caiman es muy semejante en la voracidad á la _Palometa_, larga palmo
-y medio, y casi otro tanto de ancho: los dientes tiene dispuestos á
-manera de sierra, y son fortísimos y tenacísimos. Los Guaycurús hacen
-de su quijada sierra para cortar palos. Con arma tan poderosa no hay
-empresa á que no se atrevan las palometas, ni insulto que no cometan
-en los pescadores, en los nadadores, y en los peces que surcan las
-aguas. A los pescadores cortan el anzuelo, y en una hora son capaces
-de deshacerlos aunque sean veinte. En los nadadores hacen tenacísima
-presa, y no sueltan sino arrancando el bocado.
-
-Cuando D. Manuel Flores, capitan de fragata, entró rio Paraguay
-arriba, á poner el marco divisorio en la boca del Jaurú, un soldado de
-Cuyabá hirió un capyibará, y acosado de un perro que le seguia, entró
-sangriento al agua, y el perro tras él, teñido en su sangre. Acudió
-luego tanta multitud de palometas, que en pocos instantes, á vista de
-muchos, los descuartizaron á bocados, dejando los puros esqueletos.
-
-Temible es tambien la _Raya_, por una espina en la cola que corta como
-la navaja mas afilada: es de monstruosa y disforme figura, que imita
-la rueda de carreta, y algunos la igualan en magnitud y grandeza.
-Sus carnes son poco agradables al gusto, pero los indios comen con
-apetencia las alas. El _Bagre_ no tiene la espina en la cola como
-la raya, sino sobre el lomo. Es fuerte, aguda, venenosa y capaz de
-penetrar las suelas de los zapatos: es de mediano tamaño, la cabeza
-aplanada, con dos barbotes que le salen á los lados de la boca. El
-_Armado_ es apetecido por sus carnes, pero estas no las franquea á los
-incautos, sin experimentar las sangrientas puntas de sus espinas. Es
-grande una vara, y á veces mayor, todo defendido de puas agudas: la
-cabeza es monstruosa, larga la tercera parte del cuerpo. Hay varias
-especies conocidas á los indios, y denominadas en su idioma con
-particulares nombres.
-
-Por el contrario el _Patí_, de carne delicada y gustosa, goza del
-privilegio de carecer de espinas; y así ofrece plato regalado al gusto,
-sin molestia y sobresalto. En esto tambien le imita el _Surubí_, de
-agradable sabor, y de carne mas sólida que el patí, y por eso mas
-á propósito para conservarse salada. El _Pacú_ es casi redondo, de
-pequeña cabeza, sin escamas, pero de carne gustosa. El _Dorado_, á
-quien el color dió ocasion para el nombre, es de vara, y á veces mas
-largo. Herido de los rayos y reflejos del sol es hermosísimo, pero la
-cabeza, que ofrece el bocado mas delicado, es notablemente fea. Boca
-pequeña, guarnecida con dos andanas de dientes, ojos negros, ceñidos de
-un círculo sobredorado. Las agallas defienden dos membranas á manera de
-conchas sobredoradas, depósito y oficina de la substancia mas tierna,
-mas suave y apetecible.
-
-Al dorado es justo que acompañe la _Curbitana_ plateada, ó como llama
-el Guaraní, el _Guacupá_. No es muy grande, será largo como un pié, y
-suele criar una piedra que se supone eficaz contra el mal de orina.
-El _Peje-rey_ es sin duda de los de mejor gusto, y su nombre promete
-un plato delicado. Cuando fresco es el mejor, ó de los mejores peces,
-y de gusto exquisito. Abundan desde las Corrientes hasta Santa Fé y
-Buenos Aires, no en todo el tiempo, sino cuando sobreviene al Paraná la
-creciente de San Juan, y duran los meses de Junio y Julio.
-
-Hay otras muchas especies que cruzan los rios, y sirven de alimento á
-los naturales. El _Manguruyú_ de color obscuro: las corbinas grandes
-y de buen gusto: el zabalage, que inunda el rio de Santiago, y en
-cierto modo inficiona á temporadas sus delicadas aguas. Las tortugas,
-que abundan en Chiquitos, y entretienen con sus crias agradables y
-curiosas. La multitud, abundancia y variedad de patos delicados al
-gusto, entretenidos á la vista, de figura extraordinaria, y exquisita
-variedad de colores, es materia copiosa que necesita obra separada, y
-de volumen no pequeño.
-
-
-
-
-§. V.
-
-DE LAS AVES ACUATICAS.
-
-
-Entre los patos ó pájaros de agua merece particular relacion el _Macá_
-(como le llaman en Santa Fé, donde acuden en las crecientes del Paraná)
-ó como le nombran los indios, _Macangué_. Un sugeto bien instruido
-en las curiosidades de la naturaleza duda si el macá, y macangué son
-de especie diversa: porque el primero es un género de pato, que mas
-ordinariamente mora y habita en el agua: el segundo participa mas la
-especie de pájaro que se asemeja á la _Chuña_, y mas se recrea en la
-tierra que en el agua: pero uno y otro convienen en el modo de criar
-sus hijuelos. A estos los toman sobre sí, con ellos vuelan, con ellos
-caminan y nadan, y no hallan embarazo para sus cuotidianos ejercicios
-en la carga que fió la naturaleza á su maternal providencia.
-
-El _Opacaá_, es tambien pájaro de agua, que pasea con magestad las
-orillas de los rios y lagunas, repitiendo estas voces _opa-caá,
-opa-caá_, que significan, “ya se acabó la yerba, ya no hay yerba”. Los
-indios que observan el canto y voces de animales para sus agorerias,
-se entristecen grandemente cuando oyen al Opacaá, juzgando que este
-animalillo les anuncia que ya se acabó la yerba del Paraguay, que ellos
-tanto apetecen. Si sucede que en efecto se acabe la provision de yerba,
-admiran la penetracion del animal que alcanzó lo futuro.
-
-El _Yahá_ justamente le podemos llamar el volador y centinela. Es
-grande de cuerpo, y de pico pequeño. El color es ceniciento con un
-collarín de plumas blancas que le rodean. Las alas están armadas de un
-espolon colorado, duro y fuerte, con que pelea. Son amigos de sociedad,
-y andan acompañados de dos en dos. En su canto repiten estas voces
-_yahá, yahá_, que significan “vamos, vamos”, de donde se les impuso
-el nombre. El misterio y significacion es que estos pájaros velan de
-noche, y en sintiendo ruido de gente que viene, empiezan á repetir
-_yahá, yahá_, como si dijeran: “vamos, vamos, que hay enemigo, y no
-estamos seguros de sus asechanzas.” Los que saben esta propiedad del
-_yahá_, luego que oyen su canto, se ponen en vela, temiendo vengan
-enemigos para acometerlos.
-
-El _Terotero_ en parte imita la naturaleza del yahá. Repite en su canto
-estas cláusulas: _teu, teu,_ y por eso con alguna corrupcion, le llaman
-los españoles terotero, y los indios con mayor propiedad _teu-teu_.
-Su habitacion es junto á los rios y lagunas. El color es veteado de
-blanco y obscuro, los pies largos y colorados. Es por extremo amante
-de sus polluelos, y cuando alguno se los alza del nido, con osado
-atrevimiento acomete al que se los hurtó, y es tan impertinente en los
-asaltos y acometimientos, que obliga al ladron á abandonar su presa. En
-el encuentro de las alas tiene agudas espinas que juega con agilidad
-y destreza contra las aves de rapiña, seguro de la victoria si no le
-oprime y vence la multitud.
-
-
-
-
-§. VI.
-
-DE LOS VOLATILES.
-
-
-No es menos poblado el aire que las aguas, con inmensa variedad de aves
-que le cruzan, sosteniendo la gravedad de sus cuerpos en la fluidez de
-este elemento. Merece el primer lugar el que llaman _Rey de las aves_.
-
-Son muy pocos los que se hallan de esta especie, y solo se tiene
-noticia que se encuentran en los montes de Curuguatí. Es del tamaño,
-ó poco mayor que un gallo, pero sus plumas son un agregado de todos
-los colores, que presentan á la vista en un solo objeto, cuanto la
-naturaleza dispensó liberal en la familia universal de todas las aves.
-Los que frecuentan el Curuguatí, pocos curiosos y atentos de indagar la
-naturaleza, no nos han comunicado otras propiedades de esta ave: pero
-es creible que las tenga para hacerla digna de su nombre. En lo demas,
-si carece de mas atributos, será rey en la apariencia de los colores,
-pero no tendrá las bellas calidades á que está vinculada la supremacía
-de las aves.
-
-Mejor la merece un pajarillo, tan pequeño de cuerpo que puesto en
-balanza no excede el peso de un tomin, y por eso se llama tuminejo.
-En lengua Quichua le dicen _Quentí_, en la guaraní, _Mainimbií_, y
-en la castellana, picaflor. No hay cosa en este animalito que no sea
-extraordinaria y maravillosa, su pequeñez, su inquietud y azorada
-viveza, su alimento y color, su generacion, y ultimamente el fin de su
-vida.
-
-Entre las aves es la mas pequeña: su cuerpo vestido de hermosas y
-brillantes plumas, es como una almendra. El pico largo, sutil y
-delicado, con un tubillo, ó sutil aguijon para chupar el jugo de las
-flores. La cola en algunos es dos veces mas larga que todo el cuerpo.
-El vuelo es velocísimo, y en un abrir y cerrar de ojos desaparece, y
-lo halla la vista á larga distancia, batiendo sobre el aire las alas,
-aplicado el pico á alguna flor, y chupandole el jugo de que unicamente
-se mantiene. El vuelo no es seguido sino cortado, y rara vez se sienta
-sobre los árboles, y entonces se pone en atalaya para espiar las flores
-mas olorosas, y darles un asalto.
-
-El color es un agradable esmaltado de verde, azul turquí, y
-sobredorado, que envestido de los rayos del sol, hiere y ofende la
-vista con su viveza. No se puede negar que en pequeñez y colores se
-encuentra alguna variedad, pero es mejorando siempre, con un naranjado
-vivísimo que herido de los rayos solares imita las llamas de fuego.
-Su nido pende al aire de algun hilo, ó delgada rama al abrigo de los
-árboles y techos, compuesto de livianos fluequecillos. Es del tamaño de
-una cáscara de nuez, pero tan lijero que apenas pesará un tomin.
-
-En este nido, domicilio de la mas pequeña de las aves, pone la picaflor
-hembra un solo huevo. Con su natural calor lo fomenta como solícita
-criadora, y á su tiempo cuando el instinto de sábia madre le dicta,
-rompe el huevo, y sale el hijuelo con figura de guzano: poco á poco
-desenvuelve y desata sus miembros, cabeza, pies y alas, y en figura de
-mariposa empieza á volar y á sustentarse con la azogada inquietud de
-sus movimientos. Como no ha llegado á su natural perfeccion, pasa del
-estado de mariposa al de pájaro, y se viste de plumas, al principio
-negras, despues cenicientas, luego rosadas, y últimamente matizadas de
-oro, verde y azul. Algunos curiosos observadores han notado el estado
-medio, y se han dignado de prevenirme que ellos mismos han visto una
-parte con figura de mariposa, y otra con la de picaflor.
-
-Entre estas dos especies, la una real por su dignidad, y la otra
-admirable por su hermosura y pequeñez, es inmensa la multitud de aves
-con que el soberano Autor de la naturaleza pobló las campiñas, y coronó
-los árboles.
-
-La multitud de faisanes, la inmensidad de perdices y martinetas, que
-abundan en algunas partes, nos hace creible que á pocas ó ningunas
-tierras fué mas pródiga la infinita grandeza del Criador. Las perdices
-para el regalo y sustento de sus habitadores, algo se diferencian de
-las de España: pero esa diversidad compensan con la ingenuidad, con la
-cantidad y facilidad con que se dejan tomar, y en cierto modo provocan
-á que las cazen. Una sola caña con un lazo de plumas de avestruz, basta
-para coger en una hora veinte y treinta perdices; siendo tantas, que la
-multitud embaraza, y cuando se quiere enlazar una, se ofrecen muchas á
-la vista y á la mano, y no se resuelve el cazador á quien echar el lazo.
-
-Entre las aves de canto, se hallan los gilgueros, las calándrias, los
-ruyseñores, los canários, y el que llaman los guaranís _Tieyubré_. Es
-muy parecido al canário, y con variedad de voces canta dulcemente á
-la sombra de los árboles. Los cardenales, así dichos por un copete de
-color de grana que hermosamente corona su cabeza, son de canto suave,
-pero de brevísima duracion. Los papagayos, todos vestidos de gala con
-tanta variedad de finísimas plumas, que fuera largo relatarlos. Hácia
-el Paraguay es tanta su multitud, que espesan como nubes el aire.
-Estos son los taladores del maíz. Al menor descuido, y en brevísimo
-tiempo, sentados sobre las cañas, abren las mazorcas, las desgranan,
-y con pródiga liberalidad dejan caer al suelo la mayor parte de los
-granos:--ó por conmiseracion á una plaga inmensa de pajarillos que
-recojen las migajas, ó porque su génio es desperdiciador.
-
-La _Chuñá_ entre las aves tiene muy principal lugar. Es de ánimo
-generoso, fácil de domesticar, y paga el hospedaje con que le reciben
-con la dulce melodia de su canto. Imita los puntos de la música, pero
-invirtiendo el órden, y empezando por donde acaba la escala de los
-principiantes. No es molesto á sus dueños, y busca su mantenimiento,
-limpiando las casas y huertas de la sabandijas y viboras que las
-infestan, con utilidad de los amos, y diversion de los que miran su
-artificio en cogerlas. Tómalas mas abajo de la cabeza, y luego las
-estrella fuertemente contra alguna piedra, y cuando la tiene fracasada,
-acaba de quebrantarla y se la come. Lo mismo hace con los caracoles;
-pero si le ponen un huevo, lo deja caer con suavidad, y se lo come con
-gusto. En medio de tan buenas calidades, cuando se irrita, encrespa
-las plumas y se lanza á los ojos del muchacho, perro y animal que lo
-provoca.
-
-El _Cochi_ entre las aves de esta provincia es la de mejor canto, y
-á todos excede en sus trinos. La figura promete poco, pero bajo de
-un color oscuro, casi semejante al de los tordos, conserva una voz
-suave, clara, alta y delicada con que entretiene á los aficionados.
-Se domestica facilmente, y por todo pasa con mansedumbre y sin enojo,
-con tal que al tiempo de la cria ninguno se acerque al nido, porque
-entonces el celo de sus hijuelos, le obliga á traspasar los términos
-del acatamiento, y no descansa hasta señalar con el pico la cabeza del
-que se arrima confiadamente.
-
-A las aves de canto se siguen otras de raras propiedades. El pájaro
-Campana, _Guyrapú_ llaman los indios, propio de la serrania del Tape:
-es pequeño del cuerpo, de pluma blanca, y menor que una paloma. Ocupa
-siempre las copas de los árboles, al reparo de las ramas para que no le
-tiren los cazadores. Lo particular es el canto, que imita con propiedad
-al repique de campanillas de plata. _Carpintero_ dicen á un pájaro
-pequeño, de color oscuro, con gargantilla, ó collarin amarillo, en
-unos azul, en otros negro, de pico colorado y amarillo. Anidan en los
-árboles mas duros, abriendo con el pico concavidad suficiente en los
-troncos para su domicilio. Sacuden con tanto aire los árboles con la
-dureza de sus picos, que imitan propiamente los golpes de acha, con que
-un robusto carpintero desbasta á fuerza de brazos las superfluidades de
-los maderos.
-
-Peregrino es el _Guacho_, á quien dió el nombre su mismo canto, que
-articula esta voz: _guacho!_ Es del tamaño de las golondrinas, pero el
-color es pardo. El nido fabrica de barro en los montes espesos, y mas
-ordinariamente en serranias ásperas y escarpadas.
-
-El _Tunca_, mas afortunado que los demas, pues ha subido á ser una de
-las constelaciones del mar del sur, es pájaro negro; camina á saltos,
-y tiene pico ancho casi dos dedos, listado de amarillo y colorado.
-Los ojos hermosean dos círculos de plumas, uno de blancas y otro de
-azules, y debajo de la cola sobresalen algunas de finísima grana. Tiene
-mortal enemistad con los _Cochis_, cuyos polluelos persigue con sobrada
-porfia; pero los Cochis, amantes de sus hijuelos, salen á la defensa, y
-se traba entre los dos una muy reñida contienda.
-
-Entre las aves que deleitan con la hermosura de sus colores, se
-ofrece una cantidad innumerable de ellas, tan várias y peregrinas,
-como esmaltadas. La provincia de Tucuman no abunda tanto de estas
-bellezas y rasgos naturales del soberano pincel, pero el Paraguay á
-cada paso ofrece un prodigio, y en cada prodigio una peregrina novedad.
-El carmisí en el _Nahaña_ y _Araguyrá_, el verde en el _Mbaitá_, el
-blanco en el _Tapenduzú_, el azul en el _Piriquití_, el blanco con el
-obscuro en el _Curetey_, el negro con el amarillo en el _Chichuy_, y el
-conjunto y complexo agradable de todos los colores en el _Urutí_.
-
-Entre las aves de rapiña se encuentran las aguilas de magestuoso vuelo,
-tan felices en la elevacion, como precipitadas en dejarse caer sobre
-la presa. Los halcones rapaces, veloces en el vuelo y acelerados en el
-robo. Los gavilanes rampantes, con garras sangrientas para despedazar
-la caza. Los caracarás presumidos, especie média entre aguila y halcon,
-de magestuoso paso y rápido vuelo. Los gallinazos carniceros, que
-participan las propiedades del cuervo, tan desgraciados por su figura,
-como insaciables con lo que encuentran: siempre comiendo lo que hallan,
-y siempre hambrientos. El crecido Condor, mayor que los cuervos y
-buytres de Europa, y tan grande, que de punta á punta de las alas tiene
-tres y cuatro varas: tan atrevido, que despedaza una ternera: tan
-avisado, que acomete por los ojos, y sacados, rompe con la dureza de su
-pico el cuero, y se acaba la ternera.
-
-Entre los condores de Tucuman y los cuervos del Paraguay, merece
-particular relacion el cuervo blanco: no son muchos los que se hallan
-de esta especie; cual y cual solo se encuentra cano por los años, ó
-blanco por naturaleza. Los indios le llaman el Cacique de los cuervos,
-porque de estos es mirado con acatamiento de soberano, y con atenciones
-de señor. El avestruz merecia relacion separada, pero como de él tratan
-muchos, omitimos su descripcion.
-
-
-
-
-§. VII.
-
-DE LOS CUADRUPEDOS.
-
-
-Los animales que pueblan los montes, que cruzan las campañas y trepan
-las sierras; esto es, los caballos, las yeguas, las vacas, los tigres,
-los leones, los leopardos, las cabras, las ovejas, los ciervos, los
-venados, los gamos, las liebres, las vicuñas, los puercos monteses y
-javalies, todos ellos son conocidos, y tienen poca ó ninguna diferencia
-de los europeos. Por lo mismo omitimos su descripcion por pasar á otras
-mas particulares.
-
-El _Anta_, ó danta, es la que llaman Gran Bestia. Grande como un
-_Garañon_, con orejas de mula, hocico de ternera, y una trompa de un
-palmo, que alarga cuando se enoja, y al parecer es el órgano por donde
-respira. Color leonado, manos y pies altos y delgados, hendidos como
-en las cabras, con tres uñas en los pies y dos en las manos: tiene dos
-buches, uno vulgar en que recibe el alimento, y otro particular lleno
-de palitos podridos. En este segundo se halla la piedra-bezoar, tan
-estimada para el mal caduco, y otras dolencias que se supone hallen
-remedio en su virtud.
-
-Esta piedra-bezoar, como tambien la de los guanacos y otros animales,
-no tiene figura regular, ni determinada formacion: á las veces se
-encuentran vacias por dentro, y esto sucede cuando la fábrica se
-cimienta en materia que es de fácil disolucion. Otras veces estriba en
-algun palito ó arena, que sirve de cimiento á la obra; la que tiene sus
-interrupciones, y al parecer se compone de una variedad de materiales,
-que diversifican las hojas diversas, casi enteramente en los colores.
-Toda la virtud medicinal de los bezoares, procede de las yerbas y
-palitos, y el buche es el órgano ó alambique que extrae los humores,
-y solída los jugos, sobreponiendo hojas á hojas, y petrificando esos
-jugos para el uso de las curaciones.
-
-Cuanto utiliza el _Anta_ con su piedra á la medicina, y como algunos
-quieren con sus uñas, tanto damnifica á los labradores, que lograrian
-pingues cosechas, si no fuera por estos animales que las persiguen
-y talan. Como es animal tímido, no se atreve aparecer delante del
-chacarero (así llaman por acá al que guarda los sembrados), pero asecha
-con infatigable vigilancia los movimientos del guarda, y cuando le
-reconoce ausente, entra confiado en la sementera, se ceba en ella, y en
-poco tiempo la acaba.
-
-No es menos curioso el _Oso-hormiguero_, cruel perseguidor de las
-hormigas, cuyas repúblicas verdaderamente numerosas, disminuye, y con
-industria impide que se multipliquen en nuevas colonias. Es á manera
-de puerco mediano, alto media vara, de color negro y blanco, con dos
-listas que declinan en obscuro. La cola está cubierta de cerdas, y como
-es larga y ancha, cuando la levanta sobre el lomo, le tapa casi todo el
-cuerpo. La cabeza imita la del puerco, y remata en figura de trompa,
-larga como un pié, en cuya extremidad tiene agujero, por donde saca
-su lengua de media vara. Este es el instrumento de que le proveyó la
-naturaleza para bucear alimento; porque prolonga su lengua, y la mete
-por la boca de los hormigueros, y cuando la siente llena de hormigas,
-la recoge hácia dentro de la trompa, y se las come muy á su placer,
-repitiendo una y muchas veces la misma diligencia.
-
-Cuanto es cuidadoso en buscar de que alimentarse, tanto es perezoso y
-tardo en sus movimientos. No le hace falta la lijereza para asegurar la
-presa, porque con industria y malicia la suple bastantemente, y aunque
-sea el tigre mas feroz, queda despedazado entre sus uñas. Para el
-combate se tiende de espaldas sobre el suelo, esperando que el tigre le
-acometa, y se eche entre sus agudas y tenacísimas uñas con las cuales
-lo abraza, y no suelta hasta que lo despedaza. Pero si es feroz con los
-demas animales, con sus hijuelos es todo piedad: los toma con cariño
-sobre sus espaldas, y los transporta de un sitio á otro, abrigándoles
-con su larga y ancha cola.
-
-Semejante al Oso-hormiguero en cargar su tierna familia, es el
-_Sucarath_, animal propio de la provincia patagónica. Es singular su
-figura: tiene cara de leon, que declina en la semejanza humana, con
-barbas que arrancan desde las orejas. Su mole es corpulenta hácia los
-brazuelos, y estrecha hácia los lomos. La cola larga, bien poblada de
-cerda, le sirve para defender y tapar sus cachorros que carga sobre el
-lomo, para repararlos con la fuga de los cazadores: pero estos abren
-hoyos profundos, y cierran la boca con ramas, disimulando el artificio
-de las trampas. El Su, ó Sucarath, ciego en la fuga, é incauto en la
-defensa de sus hijuelos, pisa sobre las endebles ramas, y con ellas se
-cae á lo profundo. Como no puede salir, y teme que sus cachorros vengan
-á manos de los cazadores, convierte sus iras contra los hijuelos, y con
-bramidos espantosos procura amedrentar los cazadores. Pero estos sobre
-seguro le atraviesan con flechas, y se utilizan de los cueros contra
-los excesivos frios del país.
-
-El carnero de la tierra, que en el Perú dicen _Llama_, es especie de
-camello, menor un tercio, pero sin tumor, ó corcova que lo desfigure.
-No tiene color determinado, y la especie admite indiferentemente toda
-la variedad que se observa en los caballos. Algunos hay blancos y
-negros, otros pardos y cenicientos. Sirve para el carguio, y como el
-peso no exceda de tres para cuatro arrobas, y le dejen caminar á su
-paso, transportará lejos las cargas, caminando tres para cuatro leguas
-por dia. Cuando se cansa, confiesa humildemente su debilidad, echándose
-con la carga; pero si el conductor porfia en levantarlo, saca del buche
-una especie de escremento, y lo arroja á la cara del arriero.
-
-El Guanaco tiene algunas propiedades del camello. Cuello largo y
-erguido, color castaño; lana corta y áspera, pero inutil para los
-tegidos. Andan en tropillas, y para que todos pasean sin sobresalto,
-vela uno por todos, y en descubriendo gente, relincha, y previene á los
-demas que esten alerta, porque se descubren enemigos.
-
-El _Micuren_ es animal pequeño, pero caracterizado, con una propiedad
-que le singulariza notablemente. En el ombligo cria una bolsa, donde
-recoge sus hijuelos, y los abraza con dos membranas gruesas que
-cierra y abre, encoge y extiende segun los diversos ejercicios á que
-le destinó la naturaleza. Cuando se vé acosado, recoge en la bolsa
-los hijuelos, y como la cárcel de carne es su ordinario domicilio,
-no extrañan el encerramiento; y mientras la madre pelea con esfuerzo
-y vence á sus enemigos, ellos se estan mamando con toda quietud y
-sosiego. Pero luego que la victoriosa combatiente ausentó á su enemigo,
-abre la bolsa, y suelta los hijuelos para que participen el fruto de la
-victoria.
-
-Entre las varias especies de conejillos propios del país, unos
-domesticos que se dicen _Coyes_, otros campestres que llaman _Apereas_,
-el _Cira_ por sus malas propiedades es muy célebre: es el corsario
-de las selvas, y perseguidor de los ciervos, contra los cuales arma
-celadas y los asalta, aferrándose con tanta tenacidad del suceso, que
-no suelta hasta sacarle los intestinos. Las viscachas, asoladoras de
-los trigales, son otra especie de conejos grandes. Tienen largo y ralo
-el pelo á manera de cerdas, con bigoteras prolongadas en el hocico: los
-pies son cortos, pero los menean con agilidad en la fuga. Habitan en
-profundas y subterraneas cuevas, con division de piezas altas y bajas
-para su morada. No salen de dia, pero de noche dejan su retiro y salen
-á la campaña á juguetear entre sí con fiesta y algazara.
-
-El animal á la vista mas placentero es el que llaman Zorrino. Su figura
-es de perrillo de faldas, manchado de varios colores, y algunos con
-listas sobre el lomo. El hocico es puntiagudo, y su habitacion en
-cuevas subterraneas, que socaba con las uñas, ó entre piedras donde se
-esconde. Es halagueño, y tan agraciado que convida á que le agarren,
-y solo su vista aviva la gana de tomarlo con las manos, y ensenarlo
-en el pecho. Algunos que ignoraban sus propiedades, prendados de su
-natural agrado, le han agarrado, y con la experiencia conocieron, que
-bajo de una hermosa apariencia se encubre un hediondez insufrible. Esta
-es la única arma de que le proveyó la naturaleza: porque tardo para la
-fuga, y pesado en el movimiento, cuando se vé perseguido, derrama de un
-depósito que tiene de humor ardiente y fétido algunas gotas, con las
-cuales detiene al agresor. Si tal vez sucede que las gotas alcanzan
-al perro que le persigue, se enfurece, se inquieta, se revuelca como
-desesperado contra el suelo, y no halla descanso, hasta que el hedor se
-evaporice.
-
-No es menos célebre el _Tatú_, parecido en la figura á un pequeño
-lechoncillo, pero las orejas semejantes á las de mula, de adonde le
-viene el nombre de _Mulita_. El cuerpo por la parte superior está
-cubierto de conchas, con labores resaltadas que distinguen los colores
-pardo y claro sobre el obscuro. Estas conchas ó láminas tienen muelles
-y resortes, de que se sirve para cerrarlas y abrirlas á su placer,
-segun las ocurrencias y necesidades. Cuando se vé acosado, se arma de
-sus conchas, de donde le vino el nombre de _Armadillo_: cerrando las
-láminas, y metiendose enteramente dentro de ellas, forma una bola,
-de donde se le originó el nombre de _Bolita_. Esta es casi la única
-arma para reparar los acometimientos del enemigo. En estas conchas
-estrechamente enlazadas, y unidas entre sí, se quebrantan las armas de
-sus agresores, y con ellas solas se repara de sus asaltos.
-
-El _Quirquincho_ es muy semejante al Tatú; pero se diferencia en que,
-por los muelles de las conchas y por el vientre, le salen unos pelos
-largos á manera de cerdas. Mantiénese de carne, pero se ayuda de la
-industria para la caza. Cuando llueve se vuelve boca arriba para
-recoger agua. En esta postura se mantiene hasta que algun venado ó
-cervatillo, afligido de la sed, llega á beber. Cuando éste satisface
-ansioso la sed, cierra su concha, y apretándole el hocico y narices,
-le sofoca con la falta de respiracion. Es creible que tenga otro modo
-de alimentarse; porque en los meses de seca, en que no puede recoger
-agua del cielo, esta industria es inutil, y solo buena para perecer
-de hambre. Así el quirquincho como el tatú, son admirables en la
-prontitud con que profundan en tierra. Algunos aseguran que en sola
-una noche prolongan su cueva hasta una legua: yo no me atrevo á tanto,
-contentándome con decir que una legua se camina fácilmente, y con
-dificultad se socava.
-
-Monos hay de varias especies, diversos en el color y varios en el
-tamaño: son muy ligeros, y saltan de árbol en árbol, y de rama en rama
-con agilidad extrema. Cuando el árbol, á donde quieren pasar, está muy
-distante, se toman por las colas, formando y tejiendo una soga larga,
-que pende hácia abajo, y cimbrándose á un lado y al otro, no paran
-de este egercicio, hasta que el último de ellos se prende en el otro
-árbol. Como sobre la habilidad de este descansan los demas, luego que
-asegura alguna rama, les comunica la nueva con grande algazara, y les
-previene que pueden desprenderse del un árbol, y trepar con seguridad
-al otro.
-
-Los _Carayás_ son los mayores, y puestos en dos pies, igualan la
-estatura de un hombre: son muy atrevidos. Los indios están persuadidos
-de que fueron hombres, y se transformaron en monos por sus enormes
-maldades; y añaden, que sabiendo hablar, callan maliciosamente, ¡porque
-los españoles no les obliguen al trabajo! Sobre la ligereza para huirse
-cuando se vén perseguidos, tienen una arma defensiva, y en cierto modo
-ofensiva, que la juegan con acierto, tirando con la mano el escremento
-al rostro del que les persigue.
-
-
-
-
-§. VIII.
-
-DE LOS REPTILES.
-
-
-Plaga es lo que abundan estos animales juguetones, y no lo es menos la
-de los ponzoñosos y otros insectos que viven conjurados contra la vida
-y quietud del hombre.
-
-El venerable P. Antonio Ruiz de Montoya, en su Tesoro, palabra _Mboy_,
-señala once especies de víboras que matan, y no las refiere todas.
-Unas son ovíparas, otras vivíparas, y es maravilla que no multipliquen
-inmensamente, y hagan la tierra inhabitable. A una abrió el mismo
-Padre, y le encontró cincuenta viboreznos: fecundidad tan rara,
-especialmente en paises húmedos y ardientes, debiera sobresaltar mas á
-los habitadores y viandantes, que se abandonan á dormir sobre el suelo,
-despues de una larga experiencia de los muchos que han sido acometidos
-de estos enemigos ocultos y silenciosos, que avisan con el daño, y no
-dán lugar á prevenir sus ataques.
-
-Por eso sin duda, la víbora que llaman de _cascabel_, proveyó la
-naturaleza de sonajas, compuestas de huesecillos y escamas secas que
-meten ruido al caminar, y el ruido previene á los que están cerca,
-que se cautelen de este enemigo. Los naturales dicen, que cada año le
-sale un nuevo cascabel: lo cierto es, que cuanto son mayores, tanto es
-mayor el número de sonajas; y que si no crece uno por año, se aumentan
-con ellos. Algunas son largas vara y media, y á las veces dos varas,
-y gruesas como el brazo. El color es amarillo y negro, que asombra la
-piel, y la comparte en muchos cuadros. Es mortal su veneno, y con solo
-picar en un pié, brota la sangre por ojos, narices y oidos.
-
-Mas formidable es el _Curiyú_, de un color ceniciento, entreverado
-con espantosa variedad: largo tres, cuatro y seis varas, corpulento á
-correspondencia. Cuando se siente hambriento se sube á los árboles y
-pone en la atalaya, tendiendo por todas partes la vista para divisar la
-presa; y cuando en proporcionada distancia descubre el venado, el corzo
-ó el hombre, con increible ligereza se desprende del árbol, y se arroja
-sobre ellos. Su primera diligencia es asegurarlos con sus roscas, que
-la envuelven toda al rededor, y tan fuertemente, que no es posible
-librarse de tan formidable enemigo. Cuélgase tambien de los árboles que
-están pendientes sobre los rios, arroja sobre el agua una espuma, á la
-cual acuden los peces, y cuando los tiene descuidados en el cebo, se
-desenrosca con extraña ligereza, y hace segura presa de ellos.
-
-Algo se parece el Curiyú al _Mboy-quatiá_, culebra de tres para cuatro
-varas, que habita entre malezas pantanosas, desde adonde arma celadas y
-atalaya para asaltar la presa con increible ligereza. De la extremidad
-de su cola sobresale un hueso como navaja, con el cual hiere al animal
-y al hombre, hasta matarlos. Si el animal que apresó hace resistencia
-para que no le arrastre á los matorrales, el Mboy-quatiá se debilita,
-suelta la presa, y con presteza vuelve al agua para humedecerse, y
-tornar con agilidad á la reñida contienda. Los indios procuran que no
-les enrosque los brazos para tener sueltas las manos, y cortarla con el
-cuchillo antes que les hiera con el hueso de la cola.
-
-Mayor que el Curiyú y el Mboy-quatiá es el _Ampalaba_, que algunos
-llaman “culebra boba.” Por lo menos si no es boba lo parece: su
-movimiento es tardo y á las veces ninguno, porque entorpecida y
-perezosa, se está mucho tiempo sin menearse, con la boca abierta. A
-nuestra Ampalaba no le hace falta la ligereza del movimiento para
-apresurar el raton campestre, el fugitivo corzo y el ligero venado.
-Con solo levantar la cabeza, y registrar los animales que pasean la
-campaña, y las aves que cruzan los aires, sin moverse del sitio que
-perezosamente ocupa, tiene segura la presa. Algunos dicen que con
-un aliento ponzoñoso que despide, quita la vida á los animales, y
-muertos se ceba en ellos. Pero la experiencia enseña que la presa es
-violentamente traida, y que llega viva á su boca.
-
-Talvez ha sucedido que un pajarillo en medio de su vuelo se halló
-repentinamente detenido, y contra el propio impulso tirado hácia la
-boca del Ampalaba. Pero cortado el aire que mediaba entre la culebra y
-la presa, tomó otra vez vuelo, y siguió libremente su camino--efecto
-que no puede proceder de aliento venenoso, pues este obraria
-atolondrando y matando.
-
-Cuanto es corpulenta el Ampalaba, tanto es pequeño el _Uguayapí_,
-especie de víbora, de veneno tan activo, que en pocas horas mata: con
-esta víbora tiene irreconciliable enemistad el _Macangué_, el cual del
-ala hace rodela, y metiendo el pico por entre las plumas, se arroja
-sobre el Uguayapí, y le acomete. Pero la viborilla se vale de agilidad
-y viveza para eludir los asaltos del Macangué, y herirle donde puede,
-derramándole en la sangre su mortífero veneno.
-
-La _Víbora de dos cabezas_ es larga media vara, y gruesa igualmente
-por las dos extremidades: sobre el campo ceniciento, que cubre toda
-la piel, se forma un jaspeado de colores obscuros poco vivos. Cuando
-quiere avanzar terreno y saltar para herir, forma una media luna, y
-estribando sobre la barriga, se tira á larga distancia, con un resorte,
-que sin duda procede de algun muelle ó juego particular que tienen
-los huesos del espinazo. Es muy temido su veneno, y mas lo fuera, si
-como se dice, tuviese dos cabezas. Yo lo he observado con exquisita
-diligencia, y noté que la una es real y verdadera, y la otra de
-perspectiva, pero tan viva y admirable, que engaña y hace creer que la
-pintada es verdadera.
-
-Víboras _frailescas_ llaman á unas de color pardo ó ceniciento, largas
-mas de vara, y algunas gruesas como la muñeca: su veneno es mortal, y
-son temibles, ya porque atacan sin ser hostigadas, ya porque cruzando
-los caminos, las confunde el color con la tierra, y no dan lugar á
-prevenir sus acometimientos. _Corales_ llaman en algunas partes á
-otra especie veteada de pintas negras, amarillas, verdes y azules, de
-tanta viveza que cuando caminan hieren la vista con la repercusion
-de los rayos solares. Hay otras muchas especies de culebras, víboras
-y lagartos, unas venenosas, otras que no lo son, y á estos últimos
-pertenece la _Iguana_, cuya descripcion se halla en varios autores.
-
-
-
-
-§. IX.
-
-DE LOS INSECTOS.
-
-
-A estos animales son inmediatos otros que justamente llamamos plagas
-infestadoras. Las langostas, que talan los sembrados, y pelan los
-árboles, merecen especial relacion, no por lo particular de la especie,
-sino por la multitud que llega á cubrir el horizonte mas de lo que
-alcanza la vista. Cuando saltona cubre enteramente la tierra: yo he
-visto plaga que tapizaba la campaña á lo largo de mas de diez leguas,
-cubriendo la superficie de la tierra, los troncos y ramas de los
-árboles. Es animal voracísimo, siempre comiendo y nunca satisfecho,
-porque cuanto recibe, tanto arroja y despide. Es increible la prontitud
-con que talan la huerta, ó monte donde hacen asiento, y en el espacio
-de pocos minutos he visto pelar un bosque espeso, supliendo la
-voracidad y multitud á la pequeñez del talador.
-
-Las hormigas son otra plaga, conjurada contra los sembrados y esfuerzos
-de los labradores. Las unas por comunes no merecen particular mencion;
-pero sí las otras, y entre ellas el primer lugar ocupa el _Tahíro_,
-de extraña pequeñez, color negro y azogada viveza. Sale cuando quiere
-llover, y así son prenuncios de lluvia inminente. Luego que abandonan
-sus cuevas, cuidan de buscar los escondrijos, y agujeros, que son
-morada de grillos y otras sabandijas; no para fijar su alojamiento en
-ellos, sino para apoderarse de su lejítimo dueño, y prevenir en sus
-carnes un regalado banquete. Como son muchos, y la multitud hambrienta
-de Tahiros recarga sobre ellos, inexorables á sus quejidos, y sin dar
-cuartel á nadie, con todos acaban. Si acontece que entran en la cama
-del que duerme con reposada quietud, presto le despiertan, y por via de
-composicion es necesario desocupar el lecho, y mudar alojamiento por no
-verse acosado por estos animalejos.
-
-Otras hay que los Guaranis llaman _Yzau_, y merecen el nombre de
-taladoras. Tres estados podemos distinguir en ellas: el primero cuando
-chicas recien salidas del huevo: estas cuanto tienen de pequeñas,
-tanto tienen de rabiosas, y se ceban con insaciable hambre en lo que
-encuentran. Desdichado el muchacho que hallan descalzo: le acometen,
-le hincan sus agudos dientes, y por mas diligencias que ponga en
-desprenderlas, no sueltan hasta ensangrentarle. Estas tienen la
-incumbencia de abrir el agujero, y ensancharlo para que las mayores
-salgan sin tropiezo, y tengan algun descanso en la fatiga laboriosa de
-su agradecida familia.
-
-Por el agujero salen unas hormigas con alas á manera de abispas, y en
-ellas se verifica, que para su mal le nacen á las hormigas las alas:
-porque ó son de limitada duracion por naturaleza, ó acaban sus dias en
-el vientre de los pajarillos, especialmente de la tijereta, que halla
-delicado pasto en estos volantes ejércitos. Tras estas salen otras
-que constituyen el tercer estado, y son las madres hormigas, que solo
-toman alas para dilatar con nuevas colonias la familia, y buscar lugar
-retirado para el establecimiento de una poblacion numerosa. Es poco lo
-que vuelan, porque luego pierden las alas, y ellas caen á tierra con
-el peso de una bolsa, grande como un garbanzo, que encierra los huevos
-destinados á propagar la especie.
-
-Como son muy laboriosas, empiezan luego con sus patillas á cavar la
-tierra, y en la profundidad de una cuarta dejan algunos huesos, los
-bastantes para fijar los fundamentos de nueva poblacion. Continuan el
-ejercicio de cavadores, profundando la cueva, y allí dejan segunda
-porcion de huevos. De esta manera, profundando mas y mas, hasta dos
-brazas (rara industria y teson infatigable), una sola madre hormiga
-propaga la especie con numerosas colonias. ¿Qué habitacion previene el
-_Yzau_ para sus tiernos hijuelos? ¿Qué alimentos prepara para tanta
-multitud? ¿Como una sola madre fomenta tantos huevos depositados en
-tantos lugares?--Es misterioso arcano que no comprendemos: lo cierto es
-que, aunque no alcancemos los caminos de la naturaleza, ella no espera
-la humana direccion para plantear sus ideas, y cumplirlas.
-
-Yo me contento con poner á la vista la admirable arquitectura de
-nidos que fabrican las hormigas para establecerse con seguridad en
-los anegadizos de los Xarayes. Como el terreno está dispuesto á
-inundaciones, y que el agua sube mucho, fabrican su morada sobre los
-troncos de los árboles. La materia es de barro, y las mismas hormigas
-hacen oficio de cargadoras que llevan el material, de amasadoras que lo
-templan, de albañiles que lo aplican, con proporcion tan compasada y
-division de piezas tan justa, que excede la mas delicada arquitectura.
-Aunque todo el material es de barro, tiene consistencia de piedra,
-y resiste á las aguas, de suerte que no penetren adentro. Como la
-clausura no es perpetua, y su naturaleza pide salir á respirar aires
-mas frescos, y juntar provisiones para el invierno, cada hormiguero
-tiene un caño, ó conducto interior por donde pueden salir y entrar
-libremente.
-
-Donde las aguas no suben tanto, pero el terreno está expuesto á
-inundaciones, eligen un montecillo elevado, y sobre él cimentan su
-fábrica de barro en figura de torre, de dos para tres varas de alto.
-Esta torre por dentro está hueca, y al parecer sirve solamente para
-albergarse en tiempo de crecientes, porque entonces las aguas penetran
-su habitacion subterranea, y se ven precisadas á subir al torreoncillo
-con la seguridad que está bien argamasado, y capaz de resistir á las
-aguas que azotan al pié, y bañan el fundamento de la obra.
-
-Antes de apartarnos de los Xarayes será bien referir otra especie
-de hormigas que se halla desde el rio Tacuarí hasta los anegadizos.
-Críanse en este espacio ciertos árboles, á los cuales los portugueses
-llaman “árboles de la hormiga”: son frondosos y lozanos, y su hermosura
-convida á mirarlos y tocarlos. Pero cuando la vista no se harta de
-mirarlos, embelesada con su admirable lozania, el cuerpo todo se llena
-de hormigas, que estaban sobre los árboles, y como si el contacto
-turbára su quietud, se convierten contra los perturbadores de su
-reposo y descanso. Y como cada uno de estos árboles está cargado de
-inumerables hormigas, son muchas las que se desprenden para herir al
-que osado se atrevió á tocar el árbol.
-
-Otras hormigas hay, que aunque las llamemos plaga por el daño que
-pueden causar en las sementeras, pero son tolerables por la utilidad
-que acarrean: hállanse en pocas partes, y hasta ahora solo se sabe que
-se encuentran hácia la Villa Rica. Estas son fabricadoras de cera, que
-crian en unas bolitas sobre las plantas, llamadas _guabirá-mirí_, donde
-las recogen los Villeños, y derretidas al fuego se endurecen en cera
-blanca. De ella se hacen velas, pero su luz no es mucha, por ventura
-á causa de su dureza que no se derrita fácilmente, ni tanto que pueda
-nutrir el pabilo y la llama. Podria suceder que si algun fabricante
-la beneficiase, la experiencia le descubriria el modo de purificar la
-cera y aumentar la luz. El Ilmo. Señor Palavicino, Obispo del Paraguay,
-presentó algunas de estas velas al P. Bernardo Husdorfer, provincial de
-esta provincia, y este al P. Ladislao Oros, procurador á las córtes de
-Roma y España, para que pasase este invento americano al viejo mundo.
-
-La plaga de mosquitos no se conjura contra los sembrados, pero se
-arma contra los vivientes, y la quietud de los viajantes. Los unos
-con la frotacion de las alas meten ruido tan confuso, que despabilan
-el sueño: los otros con sus aguijones chupan la sangre, y en pago de
-licor tan estimable que se llevan, dejan el precio de ardientes ronchas
-y escozor que mortifica y aflige por mucho tiempo. No hay reparo ni
-defensa contra su astucia: burlan la clausura de los mosquiteros, y
-cuando no hallan resquicio para entrar á cebarse á satisfaccion, meten
-su delicado aguijon por entre los hilos de los tegidos. El humo, dicen,
-que los ausenta; pero ese alivio, que niegan algunos, es tan costoso,
-que se puede dudar si es mas molesto el humo sin mosquitos, ó los
-mosquitos sin humo.
-
-Los reales demarcadores que subieron rio Paraguay arriba, observaron
-que entre las tinieblas del humo lograban oportunidad de hincar sus
-aguijones á hurtadillas para satisfacer su hambre.
-
-Sin embargo, los que habitan en Santa Fé, sus vecindades y otras
-partes, gustan de aires mas frescos y puros, y no consienten el
-ambiente ofuscado con humos. Puede suceder que la imaginacion de los
-patricios disminuya el número por hallar algun alivio, mas aprendido
-que real, contra enemigo tan impertinente. Pero siendo de una misma
-especie que los que se hallan en otras partes, es creible que tanto en
-unas como en otras, tanto cercados de humo, como sin él, mantengan la
-vida propia con sangre agena.
-
-Otra plaga bien ordinaria en algunas partes de estas provincias, es la
-de los _piques_ ó _niguas_, especie de insectos con figura de pulgas,
-pero menores que ellas, unos negros, otros blanquecinos, mas mordaces,
-y de acrimonia mas eficaz. Como son tan pequeños hallan fácil entrada,
-y con delicadeza se insinuan entre cútis y carne, donde en cuatro ó
-cinco dias fabrican una overa, cubierta de una túnica blanca y delgada,
-llena de pulgoncillos, con una abertura por donde sacan los pies y la
-boca: los pies para aferrarse fuertemente á la carne, y la boca para
-chupar incesantemente la sangre.
-
-Cuando la overa llega á estado de reventar, en poco tiempo se extienden
-por el cuerpo los pulgoncillos, y empiezan á insinuarse entre tez y
-carne, formando bolsitas llenas de huevos, con la misma brevedad y
-presteza que la primera nigua, con una procreacion tan numerosa que
-cubre de insectos el cuerpo, y le encienden en una rabiosa comezon, que
-últimamente priva de la vida. Los que lo han experimentado aseguran,
-que uno solo que pique las extremidades de los dedos, hace inflamar las
-glándulas de los íngles, y no tiene mas remedio que sacar la nigua.
-Esta operacion, de que depende el alivio, se efectua descarnando con
-una aguja la bolsita y pulgon, y sin reventarlo se saca con todas
-las raices y ligamientos que la unian inseparablemente á la carne y
-membranas.
-
-Estas son las plagas, estos los animales, estas las aves, estos los
-peces, estas las plantas, y árboles, con que el Soberano Hacedor pobló
-las campañas, los bosques, los rios y lagunas de estas provincias:
-habitacion antigua de muchas gentes bárbaras, aunque se ignore la época
-de su establecimiento en estas partes. Algunos con febles congeturas
-han procurado averiguar el orígen de las naciones americanas: pero
-siendo este punto histórico uno de los arcanos mas ocultos, y
-careciendo enteramente de sólidos argumentos para resolverlo, juzgamos
-que, omitida esta disputa, mas dignamente podemos dar principio á la
-narración de la primera entrada de los españoles al descubrimiento de
-estas provincias.
-
-
-
-
-HISTORIA DEL PARAGUAY.
-
-LIBRO SEGUNDO.
-
-
-
-
-§. I.
-
-DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.
-
-1515-1529.
-
-
-Casi al mismo tiempo que el intrépido Hernán Cortes daba principio á
-su conquista en la América septentrional, dilatando los límites de la
-antigua España con los reinos y provincias de la nueva, Juan Diaz Solis
-descubrió otros muy dilatados, y extendió en la América meridional
-los dominios de la monarquía española. Era Solis natural de Lebrija,
-célebre por sus conocimientos cosmográficos, que le merecieron el
-título de piloto mayor del reyno en tiempo de D. Fernando el Católico.
-Como práctico y afortunado le ocupó en algunas expediciones, en una y
-otra parte de la América, donde descubrió nuevos mares y tierras, de
-las que tomó posesion por la corona de Castilla.
-
-Dominaba su corazon vano apetito de gloria, y ambicioso deseo de ser
-preferido á los coetáneos, y como esta pasion facilmente declina en
-culpable, le hizo delincuente, intentando derribar los beneméritos,
-del grado de estimacion que pretendia para sí. Pero le sucedió lo
-que á muchos, á quienes el anelo de subir hace sentar el pié sobre
-falso: porque Juan Diaz se hizo sospechoso, y cayó algun tiempo en
-desgracia del Monarca, hasta que la memoria de los méritos pasados, y
-la necesidad que de él se tenia, le conciliaron segunda vez la real
-confianza, y le merecieron algunos empleos honoríficos. Entre otros se
-le fió el descubrimiento de algun estrecho para facilitar el paso á la
-Especería, que entonces ocupaba las primeras atenciones.
-
-Con este destino zarpó del puerto de Lepe por Octubre de 1515,
-y costeado el Brasil, entró el siguiente año en el magestuoso
-_Paranaguazú_: nombre que usaban los naturales para denominar al que
-despues se llamó Rio de la Plata, y por ahora, del nombre del su primer
-descubridor, _Rio de Solis_. Los Charruas, que entonces se dilataban
-por la costa septentrional del Paraná hácia el Uruguay, y tirando al
-oriente hasta las cabezadas del rio Negro, movidos de curiosidad,
-salian de sus chozuelas las manos cargadas con frutos de la tierra, que
-abandonaron sobre la playa, retirándose á la ceja de un monte inmediato.
-
-Solis, que no conocia el génio pérfido de la nacion, confiado en
-las demostraciones, al parecer amigables, salió en tierra con pocos
-compañeros desarmados. Entonces los Charruas dejaron repentinamente
-los montes, mataron á Solis con su gente, y se los comieron á vista
-de los que estaban en la caravela, testigos del hecho y no vengadores
-del atentado. Recelosos de igual desgracia, retrocedieron en busca de
-la capitana que estaba sobre las áncoras en la isla de San Gabriel, y
-tomado acuerdo, volvieron á España, donde con la primer noticia del Rio
-de la Plata, comunicaron la infausta suerte de su primer descubridor.
-
-Casi diez años pasaron, en los cuales el rio de Solis no mereció un
-recuerdo en la memoria de Carlos V. Pero, como en el rey de Portugal
-se trasluciese inclinacion de extender por esta parte sus dominios,
-dispuso prontamente una armada á cargo de Diego de Garcia, vecino
-de Moguer, acompañado de Rodrigo Area, piloto célebre de su tiempo:
-imponiéndoles la obligacion de repetir segundo viage, y de buscar
-con diligencia á Juan de Cartajena, y á cierto clerigo francés, que
-abandonó por sediciosos Magallanes, arrojándolos hácia la bahia de San
-Julian. La armada salió del Cabo de Finisterre á 15 de Agosto de 1526,
-pero las aventuras de la navegacion la demoraron tanto, que Sebastian
-Gaboto previno á Garcia embocando primero por el gran rio de Solis.
-
-Era Gaboto veneciano de nacion, cosmógrafo inteligente, y práctico
-en la marina; sugeto verdaderamente hábil, de sagaz entendimiento
-y penetrativo discurso: despues de Colon inferior á ninguno en
-hidrografia y astronomia. Descubrió la tierra de Bacallaos, y de ella
-tomó posesion por Enrique VII, rey de la Gran Bretaña; del cual se
-prometió un prémio digno de sus afortunados servicios. Pero como la
-recompensa fuese inferior á la esperanza, se ausentó Gaboto de Londres
-para probar fortuna en servicio del rey de España.
-
-Efectivamente, con el nuevo Soberano fué nueva su fortuna, y se le dió
-título y empleo de piloto mayor del Reino, con renta competente al
-oficio que profesaba. Entre otras expediciones se le ordenó el año de
-1525, que pasara á las Malucas, y tentára el descubrimiento de Tharsis,
-Ophir y Catayo. La armada que se le previno constaba de cuatro navios:
-el equipage pasaba de seiscientas personas, fuera de mucha nobleza de
-hidalguia, y sujetos de crecidos méritos, atraidos con esperanza de
-enriquecerse en las tierras á que navegaban.
-
-La armada levó anclas á principios del 1526, y tuvo algunos accidentes
-que demoraron la navegacion mas de lo que se persuadió Gaboto. Con la
-tardanza escasearon los viveres, y traslucidos algunos indicios de
-alzamiento, se recostó Gaboto al Puerto de Patos, en altura de poco mas
-de 31 grados de latitud austral, hasta donde los Guaranís, señores de
-las riveras marítimas por aquella parte, prolongaban sus términos.
-
-Gaboto, imposibilitado á proseguir, ó con esperanza de progresos mas
-felices, abandonó el viage de Malucas, siguiendo por ahora el curso
-de su fortuna, que le encaminó á la espaciosa boca del rio de Solis,
-en cuyos confines bojaba la armada, y subió hasta una isleta no muy
-distante de tierra firme, hácia la ribera septentrional en la derecera
-de Barragan, que caia en la márgen opuesta. A la isleta llamó San
-Gabriel, y ancoró en su fondo las naves. Pero siendo el puerto poco
-reparado, avanzó con dos bateles hasta el encuentro del Paraná y
-Uruguay, y siguiendo la madre de este, descubrió á su oriente un rio,
-que desde entonces hasta hoy se llama de San Salvador, buen surgidero
-para poner en salvamiento la armada.
-
-Así lo egecutó Gaboto: parte de la carga con alguna milicia dejó
-en San Gabriel, y parte con la armada pasó á San Salvador, sobre
-cuya embocadura levantó un fuerte contra los Charruas é Yaros, que
-observaban al descuido los movimientos del español. Guarnecido con
-milicia el fuerte, saltó en un bergantin y caravela al magestuoso
-Paraná, y surgió en el Carcarañal, pechero suyo por la márgen
-occidental: donde levantó segunda fortaleza, que denominó _Sancti
-Espiritu_, y que el vulgo llama de Gaboto, por algunas reliquias que el
-tiempo conserva para su memoria.
-
-Habitaban las vecindades del Carcarañal los Timbus, gente humana,
-cariñosa, hospitalaria; buena para amiga, y pesima para enemiga. Con
-ellos hizo alianza Gaboto, y avanzó hasta la laguna de Santa Ana.
-Entabló comercio con los Apupenes, rescatando bastimentos por bugerias,
-que hacia estimables la novedad. Del _Apupen_ retrocedió á la junta del
-Paraguay y Paraná, y tomando la madre de aquel, surgió cerca del sitio,
-donde se fundó despues la Asumpcion, capital de la provincia.
-
-Señoreaban el rio los Agaces, los cuales salieron en trescientas canoas
-á presentar batalla á Gaboto, que acometieron orgullosos; pero vencidos
-facilmente, se retiraron fugitivos á sus ordinarias guaridas. De las
-vecindades concurrieron los Carios, á solicitar la paz del valeroso
-triunfador de los Agaces, y cambiar los frutos de su territorio.
-Adornaban su desnudez natural piezas de plata pendientes del cuello, y
-hermosos plumages la cintura, provocando la codicia española, á quien
-lisonjeaba el resplandor de aquellas alhajas.
-
-Los indios por obsequiar á los huespedes, ofrecieron las piezas por
-cuentas de vidrio y otros generos baladís, sucediendo á veces que
-recibidas las bugerias, se retiraban huyendo, porque el español no se
-arrepintiera de lo que daba en precio de lo que recibia.
-
-No era esta plata propia del terreno: pero como ni los indios podian
-explicarse, ni los españoles averiguar su orígen, se fué la aprension
-á lo que era natural, juzgando que en la vecindad habia criaderos de
-metal tan estimable, del cual rescataron porcion bastante para hacer
-un donativo al emperador Carlos V. Antonio Herrera dice que esta es
-la primera plata que de Indias pasó á España: lo cual no es creible,
-describiendo en su Decada II, al año de 1519, el donativo que Hernán
-Cortes envió, compuesto del agregado de piezas de oro, plata y perlas,
-que Motezuma presentó al conquistador de la Nueva España.
-
-Persuadido pues Gaboto de que el pais era fecundo en minerales,
-denominó al Paraguay _Rio de la Plata_: nombrado brillante, que
-equivocó en los autores la inadvertencia, y adulteró la falta de
-noticias. No negaré que el tiempo que trastorna la substancia y
-denominacion de las cosas, del Paraguay trasladó al Paraná-guazú el
-nombre del Rio de la Plata, con el cual es conocido despues de recibir
-el Uruguay hasta descargar en el Océano con mole inmensa de aguas.
-No se sabe si Gaboto adquirió noticia de como y cuando esta plata
-que rescató de los Guaranís, y que denominó al Paraguay, vino á sus
-manos. Pero si lo supo, y ocultó la noticia, los tiempos venideros lo
-manifestaron.
-
-Alejo Garcia, de nacimiento portugues, penetró por la via del Brasil
-al territorio de los Guaranís, acompañado con número crecido de Tupís,
-pretendiendo adelantar por aquella via las conquistas lusitanas hasta
-el Perú. En su compañia tomó dos mil Guaranís, guerreros escogidos,
-y certeros en la direccion de las flechas. Llegaron á los confines
-paruanos, verosimilmente en las inmediaciones de los Chichas, á los
-cuales el capitan portugues venció con el auxilio de los Tupís y
-Guaranís, y los despojó de tejidos curiosos, vajilla, vasos y coronas
-de plata, en que sobre la materia era estimable la labor de invencion
-peruana. Parte del despojo fué botin de los Guaranís, y parte de Alejo
-Garcia y sus compañeros: pera aun esta parte pasó á los Guaranís, que
-los mataron alevosamente despues que volvieron sobre sus pasos.
-
-Esta es la plata que Gaboto rescató de los Guaranís, deteniéndose con
-lenta ociosidad mientras unos iban cargados de abalorios, y venian
-otros con planchas para cambiarlas. En el rescate se le pasó el año de
-1526 y parte del siguiente, poco vigilante en promover la conquista.
-Entretanto llegó Diego Garcia, á quien tocaba el gobierno: reconvino
-á Gaboto con modales urbanos, exhibiendo los despachos en que se le
-confiria la capitanía del rio de Solís por nombramiento del Emperador.
-Gaboto que esperaba enriquecer con nuevos rescates, y pensaba descubrir
-ricas minas de plata, resolvió atropellar la justicia de Diego Garcia,
-alzándose con el gobierno.
-
-Efectivamente prevaleció el veneciano; y Garcia, que no tenia esperanza
-de vencer á Gaboto, se sometió á su mando con tanto rendimiento que en
-adelante ni su nombre suena, ni se oye en las historias. Como Gaboto
-estaba mal asegurado de su intrusion, determinó obtener con mejor
-título la capitanía del Rio de la Plata, despachando á la corte dos
-agentes, Hernando Calderon, y Roque Barlogue, con encargo de promover
-sus pretensiones. Dióle prolija relacion, que contenia las aventuras
-del viage: los motivos que precisaron á desistir de la jornáda de
-Malucas: los descubrimientos hechos, y las naciones que dieron la paz,
-sin omitir menudencia conducente al fin pretendido. Llevaban tambien un
-donativo de plata para el Emperador, y algunos indios que pasaban á dar
-la obediencia en nombre de sus naciones.
-
-Los agentes de Gaboto fueron admitidos ron soberana dignacion,
-conferenciando largamente con ellos el César, é inquiríendo varias
-curiosidades concernientes á diferentes materias. Concurrieron al
-agrado del recebimiento los Guaranís, embajadores caracterízados con
-fisonomía peregrina, y modales índicas que llamaban la atencion del
-Monarca; informándose largamente sobre sus génios, ritos y costumbres.
-Mas que todo admiró su grande entendimiento el artificio de los
-tejidos, y delicadeza de labor, maniobra de artificio superior á lo que
-prometia la torpeza de sus manos.
-
-Todo lo cual inclinó el Emperador á favorecer á Gaboto, y enviarle
-socorro de gente para la prosecucion de la conquista. Pero como la
-monarquia se hallaba embarazada con la alianza de Inglaterra y Francia,
-y el año de 29 gravísimos negocios sacaron de España para Italia al
-César, este proyecto no llegó por entonces á ejecucion.
-
-
-
-
-§. II.
-
-DESDE LA SALIDA DE GABOTO HASTA LA LLEGADA DE D. PEDRO DE MENDOZA.
-
-1530-1536.
-
-
-Desde que Gaboto se restituyó del país de los caribes al fuerte de
-Sancti Spiritus sobre el Carcarañal, no consta progreso alguno de la
-conquista, ni alianza con otras naciones. Los Timbues se mantenían
-en amigable correspondencia, que les inspiraba su buen génio, y el
-cariñoso trato de los españoles. No así los Charruas, los cuales
-velaban sobre los descuidos de la guarnicion para lograr un lance
-favorable á sus armas.
-
-Efectivamente, lograron una madrugada, y sorprendieron rapidamente á
-los castellanos: parte murieron á sus manos, parte se refugiaron á
-las naos que se hallaban surtas en el rio, sobre la márgen oriental
-del Uruguay. Hallábase Gaboto próximo á largar al viento las velas
-para España: y aunque sintió la desgracia, no se detuvo en castigar
-á los bárbaros, ni en reedificar el fuerte, primer monumento de su
-conquista. Mayores negocios ocupaban el ánimo, y solicitaban su
-asistencia personal en la corte. Tres años corrian ya, y en ellos no
-habia tenido noticia de sus agentes, ni del estado en que se hallaban
-su pretensiones. Tenia fundamentos para sospechar mal recibimiento por
-las diligencias de sus émulos interesados de Malucas, y los informes
-que podia sospechar de Diego García, á quien en propiedad pertenecia la
-conquista.
-
-Esto le movió á navegar á Castilla para liquidar personalmente sus
-operaciones. En efecto llevó adelante el patrocinio de su causa, y
-justificó de modo sus procederes, que obtuvo la capitanía del rio de la
-Plata. Pero se le confirió en títulos, y con pretexto de piloto mayor
-del reino se le detuvo en Sevilla, embarazando la vuelta al rio de la
-Plata, de un sugeto que fué desgraciado en Inglaterra, infiel á España,
-y primer intruso en estas provincias.
-
-A los dos años de vuelto Gaboto, fué destruido el fuerte de Sancti
-Spiritus. Era alcaide Nuño de Lara, noble hidalgo dotado de prendas
-singulares: era cariñoso, afable, circunspecto, prudente, respetable,
-mandando con el dulce imperio de las obras que facilitan y vencen
-las dificultades. Mantenia los presidiarios en arreglada disciplina,
-inspirando en sus corazones humanidad y clemencia con los indios: á
-estos conservaba en mutua correspondencia, rescatando de ellos los
-alimentos, sin lesion de la equidad y justicia. Todo prometia bonanza,
-y aseguraba hermandad incontrastable por muchos años. Así sucediera si
-la furia de una pasion no lo convirtiera todo en cenizas.
-
-Marangoré, cacique principal de los Timbues, se aficionó locamente de
-Lucia Miranda, señora de distincion, hermosa, honesta, y por extremo
-recatada. Los castos desdenes de Lucia encendian peligrosas llamas en
-Marangoré, y soplaban el incendio de la pasion en un corazon salvage.
-Renunciando á la esperanza de vencer su resistencia, arrimó 4,000
-Timbues hácia Sancti Spiritus, en ocasion que Sebastian Hurtado,
-marido de Lucia, se hallaba ausente del fuerte con algunos compañeros,
-rescatando víveres para subsidio de la guarnicion.
-
-De esta carestia tomó pié Marangoré para el logro de sus intentos.
-El ejército emboscó en competente distancia para que se acercára al
-abrigo de la noche, y él con algunos briosos jóvenes, cargados de
-vituallas, se adelantó á Sancti Spiritus ofreciendo las provisiones que
-llevaban sus vasallos para socorro de la necesidad que se padecian.
-Los presidiarios recibieron el donativo con agradecimiento, y porque
-la noche estaba próxima y la habitacion de los Timbues retirada, Nuño
-Lara ofreció alojamiento á Marangoré, y á los suyos, cargadores del
-engañoso presente. Juntos cenaron esa noche, y juntos se recostaron,
-los españoles á dormir, y los Timbues á velar. Apoderado de los
-castellanos el sueño, el tirano abrió las puertas al ejército, que ya
-se habia arrimado, y entrando al fuerte, todos se arrojaron sobre los
-españoles: los mas fueron prevenidos antes de tomar las armas: pocos
-las empuñaron, y tuvieron glorioso fin con muerte de sus enemigos.
-
-Nuño Lara, en quien la nobleza y valor hermosamente se enlazaban,
-discurria por entre la densa multitud de Timbues, obrando prodigios
-de valentia, hiriendo y matando enemigos, hasta derribar á sus pies á
-Marangoré, caudillo pérfido de sus pérfidos agresores. Luis Perez de
-Vargas, sargento mayor del presidio, y el alferez Oviedo, cubiertos
-de gloriosas heridas, y rociados de sangre enemiga, haciendo mortal
-destrozo, cayeron vencedores, sobre los mismos que dejaban vencidos.
-Casi todos los españoles fueron víctimas de este bárbaro furor: los
-pocos que salvaron la vida, quedaron prisioneros de los aleves Timbues.
-
-Entre ellos la infeliz Lucia Miranda, que quedó en libre cautiverio de
-Siripo, hermano de Marangoré, sucesor suyo en el cacicazgo, y heredero
-de sus amores. Este permitió el despojo del fuerte á la victoriosa
-milicia, reservando para sí á Lucia, objeto de sus pretensiones,
-siempre malogradas por la constancia de la casta matrona.
-
-Al siguiente dia de la desgracia sucedida en el fuerte, estuvo de
-vuelta Sebastian Hurtado, marido de Lucia. Reconoció los cadáveres
-para pagar con honrada sepultura los últimos oficios de gratitud á su
-amada consorte, y no hallando el de Lucia, llevado del amor que es
-presagioso, se huyó á los Timbues, para acompañar cautivo á su cautiva
-esposa. Pero Siripo, que pretendia poseerla solo, entró en pensamientos
-de matar á Sebastian Hurtado.
-
-Entonces Lucia, árbitra de la voluntad de Siripo, le inclinó á tierna
-condescendencia hácia Hurtado, en quien no se descubria otro delito
-que la inocencia inculpable de sus amores. “Si tu gusto es, si es de
-tu agrado, respondió Siripo, viva en buena hora Sebastian, por que
-tú no fallescas con su muerte: viva en buena hora, pero elija esposa
-entre las Timbues, sin otra reserva, que la que prescriba el antojo
-de su eleccion. En lo demas no será mirado de mí ni de mis vasallos
-como advenedizo ni como prisionero de guerra, Los primeros empleos
-que dispensa mi autoridad, segun el valor de los méritos suyos, serán
-desde ahora su galardon. Una sola condicion os prescribo, y es, que no
-trateis ambos como consortes, so pena de incurrir los castigos de mi
-justo enojo.”
-
-Agradecieron á Siripo las expresiones de su benevolencia, y prometieron
-no traspasar los límites de su ordenanza. No obstante, los inocentes
-consortes se descuidaron, y observados del celoso amante, irritaron
-su cólera, que los llevó al sacrificio. Tentó primero la castidad
-victoriosa de Lucia, la cual inexorable á los ruegos del bárbaro,
-permaneció constante en su determinacion, queriendo antes experimentar
-las furias de un amante, que macular el tálamo con detestable
-condescendencia.
-
-En efecto Siripo de amante se transformó en tirano, y las promesas
-convirtió en amenazas, preparando á la inocente victima una hoguera.
-Sebastian Hurtado, amarrado á un árbol, y hecho el blanco de las
-flechas y furor bárbaro, imitó el ejemplo de su esposa en fervorosos
-actos de religion, y la siguió á la gloria.
-
-Los demas españoles que con Sebastian Hurtado habian venido de rescatar
-víveres, pagada la deuda de sepultura á sus desgraciados comilitones,
-humedeciendo con lágrimas sus cadáveres, desampararon el fuerte, y
-embarcados siguieron el curso de su fortuna, ya desgraciada, y de costa
-en costa, á vista siempre de tierra, llegaron á las cercanias de San
-Vicente, colonia lusitana en el Brasil. Allí levantaron unas chozuelas,
-y aliados con los portugueses se mantuvieron poco mas de año en buena
-correspondencia. Los portugueses fueron los primeros en romperla,
-declarando guerra á los castellanos, los cuales previnieron una celada
-y los vencieron, quedando dueños del campo y señores de la poblacion.
-No obstante, por evitar disensiones, se recostaron á la isla de Santa
-Catalina, donde restablecieron la colonia.
-
-
-
-
-§. III.
-
-GOBIERNO DE D. PEDRO DE MENDOZA.
-
-1534-1537.
-
-
-Casi en la misma sazon que los Argentinos, reliquias de la armada de
-Gaboto, pasaron de San Vicente á Santa Catalina, disponia el Emperador
-proseguir el descubrimiento del Rio de la Plata. Y porque la monarquia
-española se hallaba exhausta con los excesivos gastos de la guerra,
-y falta de medios para equipar nuevas armadas, se puso la mira en
-D. Pedro de Mendoza, gentil hombre de cámara, mayorazgo de Guadix,
-caballero principal, el cual habia militado en Italia y enriquecido en
-el saco de Roma. Como á poderoso y valido, confirió el Emparador el
-título de Adelantado del Rio de la Plata, con decorosas condiciones, y
-privilegios honoríficos.
-
-La armada que se dispuso con esplendor y lucimiento, sobresalia casi
-sobre cuantas surcaron los mares para la conquista de Indias. Dos
-mil y quinientos españoles, y sobre ciento y cincuenta alemanes la
-componian, segun algunos autores. Venia gente de distincion: treinta
-y dos mayorazgos, algunos comendadores de San Juan y Santiago, un
-hermano de leche del Emperador, llamado Carlos Dubrin, y Luis Perez de
-Cepeda, hermano de la esclarecida virgen, y seráfica madre Santa Teresa
-de Jesus. Todos venian á la conquista del _Rey blanco_ ó _plateado_,
-que ideó la fantasia de Gaboto ó sus agentes, para adquirir nombre de
-grandes con la novedad del hallazgo.
-
-A la conquista pues del _Rey blanco_ se hizo en San Lucar á la
-vela, á principios de Septiembre de 1531, dejando á España llena de
-envidiosos y de esperanzas. Tuvo algunas aventuras en la mar, y con
-ellas al siguiente año embocó en el Rio de la Plata, y subió á la isla
-de San Gabriel, cuya incomodidad para establecimiento de poblacion,
-y desabrigo para reparo de la armada, precisó á buscar sitio mas
-ventajoso. Para lo cual despachó el Adelantado personas de confianza
-que eligieran en la opuesta rivera solar cómodo para levantar la
-poblacion.
-
-Los exploradores cortaron el Rio de la Plata, pasando á la márgen
-austral, casi en la derecera de San Gabriel, donde el terreno ofrece
-sitio ameno, delicioso, y de agradable perspectiva. Soplaban en la
-ocasion vientos frescos y apacibles cuya suavidad templó el bochorno
-de los exploradores; y porque Sancho del Campo, el primero que saltó
-en tierra, dijo: _Qué buenos aires son los de este suelo_, se tomó
-ocasion para denominar el sitio: _Puerto de Buenos Aires_. Alegres con
-la oportunidad, pasó el Adelantado con su gente á la márgen opuesta,
-donde en altura de 34 grados y medio de latitud, y 321 de longitud,
-principió para tantos mayorazgos y comendadores, para tantas matronas
-y doncellas, una ciudad de chozuelas pajizas, puestas al amparo de la
-Emperatriz de los cielos y de la tierra, bajo la invocacion de _Santa
-Maria de Buenos Aires_.
-
-Bien era necesario patrocinio tan poderoso para mantenerse en la
-vecindad de los Querandís, nacion entonces numerosa, que ocupaba las
-extendidas campañas que median entre Córdoba y Buenos Aires, y que
-se dilataba al sur hácia el estrecho de Magallanes. No forman cuerpo
-de comunidad, ni reconocen superior sino en tiempo de guerra, en
-que eligen capitan, y obedecen á los cabos militares. Son de grande
-estatura, y alcanzan poderosas y robustas fuerzas: son guerreros
-afamados á su usanza, y diestros en despedir con certeza la flecha
-al blanco, y en tirarla por elevacion, para que caiga sobre la fiera
-que huye y sobre el enemigo que se les escapa. Son obstinados en los
-gentílicos ritos, y raros son los que se convierten á la religion
-cristiana.
-
-Al principio usaron buenos términos con el español: ofrecian sin
-esquivez los frutos del pais, y comerciaban amigablemente castellanos
-y querandis, manteniéndose en hermanable trato y reciproco comercio.
-Poco á poco retiraron los indios los víveres, y cometian algunos
-insultos, robando y matando á los que salian á forrage. Como á estas
-osadias no refrenó el castigo, los delincuentes volvieron á insultar á
-los españoles, y repetidas veces bloquearon á su modo la ciudad. Los
-castellanos con algunas salidas hicieron retirar al Querandí, pero tan
-poco atemorizado, que luego intentó nuevos acometimientos.
-
-Juntó un cuerpo de milicia de cuatro mil combatientes, y puso su
-campamento cerca de un pantano á pocas leguas de la ciudad. Tuvo
-noticia el Adelantado, y destacó una compañia de trescientos infantes,
-y doce caballos para castigar al enemigo. Dirigian la faccion Perafan
-de Rivera, Francisco Ruiz Galan, Bartolomé Bracamonte, Juan Manrique,
-Sancho del Campo y Diego Lujan, con subordinacion á D. Diego Mendoza,
-Almirante de la armada y hermano del Adelantado.
-
-Salieron de la ciudad á son de cajas y clarines, y presentaron batalla
-al enemigo. De una y otra parte se peleó valerosamente. Del campo
-español faltó la flor y la nobleza:--D. Diego Mendoza, Juan Manrique,
-Bartolomé Bracamonte y otros. Diego Lujan, que se arrojó intrépido á la
-densa multitud de querandis, salió arrastrado del caballo á la orilla
-de un rio, que denominó de su apellido, sirviendo en esta ocasion la
-desgracia á la celebridad del nombre que conserva hasta el dia de hoy
-el rio de Lujan.
-
-Los Querandis, de los cuales murieron muchos, juntaron un cuerpo
-compuesto de Chanas, Charruas y Timbues, que se confederaron con los
-Querandis, para acabar con los nuevos pobladores. Acampados sobre
-la ciudad, la rodearon por todas partes, molestando á los españoles
-con repetidas irrupciones. Los de adentro con vigilancia y esfuerzo
-frustraban el ímpetu de los sitiadores, repeliendo á vivo fuego la
-debilidad de las armas arrojadizas. Los Querandis empeñados en la
-agresion, densaron el aire de flechas, en cuya extremidad arrojaban
-mechones de paja encendidos, los cuales cayendo sobre los techos de
-paja, le comunicaban el incendio. Fué grande la confusion en los
-españoles: pero en los enemigos fué grandísima la mortandad: ni podia
-menos, ofreciéndose ciegos á las balas que hacian mortal estrago.
-
-Viendo los indios que no podian prevalecer contra el español, alzaron
-el sítio; y como antes habian retirado los viveres, se sintió en
-la ciudad el hambre, enemigo mal acondicionado, que no se ablanda
-con halagos, ni auyenta con amenazas. Cuéntanse excesos, en que la
-cristiandad tropieza, y se atraviesa el horror natural. Como estas
-desgracias llovian unas sobre otras, entristecian grandemente el
-corazon de todos, y principalmente del Adelantado, el cual profundó
-tanto sobre las miserias presentes y otras que se temian, que le faltó
-aliento para golpes tan pesados, y determinó dejar el gobierno á Juan
-de Oyolas.
-
-La idea puso en ejecucion, y se embarcó para Castilla, mas lleno de
-melancolia, que no vino alegre á la conquista del _Rey blanco_. En el
-mar le recargó mas el humor melancolico, que le traia á la fantasía la
-muerte de su hermano, de tanta hidalguia, y la estrema miseria en que
-quedaban abandonados los vecinos del puerto, con impresion tan viva que
-no podia apartar de sí el objeto mismo de que huia. Sobre eso el hambre
-apretó en la nao, y se vió reducido á tanta necesidad, que le precisó á
-comer carne infestada, que le ocasionó la muerte. Así acabó el año de
-1537 el primer Adelantado del Rio de la Plata, tan desgraciado en los
-últimos periodos de su vida como feliz en los primeros.
-
-
-
-
-§. IV.
-
-GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS.
-
-1537-1539.
-
-
-Al siguiente año, segun se puede congeturar, murió Juan Oyolas su
-substituto. Era Oyolas caballero principal, buen cristiano, buen
-soldado, y buen capitan. Vino al Rio de la Plata con título de Alguacil
-Mayor, y superintendencia en los negocios del Adelantado. Enviado de
-este levantó el año de 1535 el fuerte de _Corpus Christi_ sobre el
-Paraná, y prosiguió el descubrimiento de Gaboto, pacificando unas
-naciones con agrado, y castigando los Mepenes y Agaces que hicieron
-resistencia. Lambaré, é Yanduazubí, señores del terreno, en cuyos
-cantones se levantó despues la Asumpcion, se opusieron valerosamente,
-confiados en ciertas estacadas que dificultaban la entrada en sus
-poblaciones.
-
-Juan de Oyolas no solo guerrero, sino humano, é inclinado á
-conmiseracion, les ofreció la paz, y ventajosos partidos en la amistad
-del español, y vasallage del Católico Monarca. Pero ellos no dieron
-otra respuesta que una descarga inutil de flechas. Entonces Oyolas
-ordenó á los suyos que usáran las bocas de fuego para obligar á estos
-infieles á dar la paz, que no admitieron de grado. A los primeros
-tiros, se retiraron al fuerte de Lambaré, donde cercados instaron por
-las capitulaciones, las cuales otorgó Oyolas con tanta satisfaccion de
-los suplicantes, que estos admiraron la valentía de los españoles en
-vencerlos, y la clemencia de Oyolas en perdonarles.
-
-Quedaron Lambaré é Yanduazubí con los suyos, tan prendados del
-capitan de los españoles, que en adelante ministraban abundantemente
-los viveres, y ofrecian su milicia para las facciones militares;
-reparándose en los semblantes una alegria placentera, que manifestaba
-lisonjearse con la compañia de sus aliados. Ofreciose castigar á los
-Agaces, y se juntaron hasta ocho mil, protestando los Guaranís, que
-venian á defender sus confederados. Llevaban siempre la delantera con
-paso tan acelerado que el pequeño ejército español, no podia avanzar
-tanto en las marchas, sucediendo frecuentémente, que se tocaba á hacer
-alto, porque la gente de Oyolas se fatigaba en el alcance. Descubierto
-el enemigo, Lambaré é Yanduazubí se arrojaron tan resueltamente sobre
-los Agaces, que á casi todos mataron, sordos á los gritos de Oyolas,
-que voceaba inutilmente, inspirándoles clemencia con los enemigos.
-
-Desembarazada la comarca, Juan de Oyolas dió principio á la
-construccion del fuerte, y lo consagró á la triunfante Asumpcion de
-Nuestra Señora: ó porque se empezó á 15 de Agosto de 1536, ó por
-particular inclinacion de Oyolas á misterio tan sacrosanto. A esta ruda
-fortaleza podemos llamar ciudad incoada de la Asumpcion, cuyo principio
-atribuyen algunos al capitan Juan de Salazar, y su perfeccion al
-Gobernador Domingo de Irala. Está situada, segun el Padre José Quiroga,
-en 25 grados y ocho minutos de latitud, y 319 grados y 41 minutos de
-longitud, sobre la márgen oriental del Paraguay.
-
-Construido el fuerte, continuó Oyolas su descubrimiento rio arriba, y
-saltó en un puerto que denominó Candelaria, en la rivera occidental
-del Paraguay, al abrigo de la sierra Cuneyeguá. Aquí comunicó con los
-Payaguás, señores del rio, nacion fementida y disimulada, que oculta la
-mayor alevosía que urde con el superior beneficio que alcanza. De estos
-indios tomó lengua Oyolas del rumbo que debia seguir para el Perú, fin
-de su jornada.
-
-A 12 de Febrero de 1537, continuó el viage, dejando en guardia de
-los bergantines á Domingo Martinez de Irala, con obligacion de
-esperarle seis meses: término tan perentorio para la espera, que ni
-antes de cumplirlo, podia retirarse, ni cumplido tendria obligacion
-de aguardarle. Juan de Oyolas no proporcionó el tiempo con jornada
-tan dilatada, y se demoró mas de seis meses; en los cuales fielmente
-le esperó Irala, y absuelto de la obligacion, bajó al fuerte de
-la Asumpcion á rescatar víveres, y rescatados se restituyó á la
-Candelaria, para esperar á Oyolas, ó conseguir noticia de su paradero.
-Hizo esquisitas diligencias con los Payaguás, preguntando y ofreciendo
-prémios á los que le participáran noticias de su gefe.
-
-Pero los infieles mas estudiaban en ocultar sus intenciones, que en
-manifestar el lamentable fin del capitan español. Porque cien Payaguás
-sin arcos ni flechas, en trage de comerciantes, se descubrieron á lo
-lejos, con deseo de sentar paces con los castellanos, manifestando con
-señas que les detenian los españoles ceñidos con sus armas. Entonces
-Irala ordenó á los suyos que las depusieran, velando sobre ellas para
-cualquier lance que pudiera ofrecer el disimulo de los comerciantes.
-Los cuales se acercaron al acampamento, y fingiendo que sacaban á la
-plaza las mercaderias, los unos se arrojaron sobre las armas de los
-españoles, y los otros se estrecharon con ellos.
-
-Dieron principio al combate con horrible griteria, hiriendo con
-voces el oido y el ánimo con espanto. El capitan Irala, primero en
-desprenderse de sus agresores, empuñando espada y rodela, dió lugar
-al alferez Vergara, y á Juan de Vera, para desenvolverse de sus
-competidores. Los tres socorrieron los demas, que peleaban animosos
-cuerpo á cuerpo, embarazados con la multitud. Pero llevándolos ya de
-vencida, y recobradas las armas, salieron de celada otros Payaguás,
-parte por tierra, parte por agua en sus ligerísimas canoas, con ánimo
-de tomar los bergantines. Por tierra y agua fué grande la confusion,
-reñido el combate, y se peleó desesperadamente; pero al fin se declaró
-la victoria por los españoles. Entre los heridos, uno fué Irala, tan
-enagenado con el ardimiento de la pelea, que no reconoció su daño hasta
-que concluyó felizmente la fuga del enemigo.
-
-Desengañado Irala de conseguir entre los Pajaguás noticias, se alargó
-rio arriba con toda su gente. Un dia, poco antes de amanecer, se
-percibieron voces lúgubres, solicitando en lenguage castellano la
-audiencia del capitan español. Fué traido el que articulaba estas
-voces, y puesto en presencia de Irala, habló de este modo. “Yo, Señor
-capitan, soy indio, de nacion Chanés, gente que habita unas altas
-cordilleras, á las cuales aportó el capitan Juan de Oyolas, quien me
-recibió por criado, pero me trató como hijo. Corridos felizmente los
-términos de los Samacosis y Sivicosis, naciones que le franquearon
-cuanto tenian, y situadas en las faldas de las cordilleras peruanas,
-dió la vuelta cargado de ricos metales, que le franquearon los
-indígenas, prendados de su benevolencia. Todos le recibian humanamente,
-y ofrecian para servirle sus hijos: de los cuales yo soy uno, que no
-quisiera haberle conocido, por no sentir el corazon traspasado con su
-pérdida.”
-
-“Concluida la jornada, llegó al puerto de la Candelaria, y no hallando
-las naves, se paró por extremo triste. Las naciones de este gran
-rio acudieron con víveres; á todas excedió en obsequios la de los
-Payaguás, los cuales ofrecieron sus chozuelas para hospedaje, con tanto
-disimulo, que los españoles las admitieron agradecidos, y sin recelo se
-recostaron á descansar. Cuanto era mayor el descuido de estos, tanto
-fué mayor la vigilancia de los Payaguás para sacrificar á su furor los
-dormidos castellanos. El capitan Oyolas se ocultó entre matorrales,
-pero descubierto, murió blanco de sus flechas. Yo tuve la dicha de
-escaparme, ó porque su furor se extendió solamente á los españoles, ó
-porque mi miseria halló compasion en corazones de fieras.” Así habló
-el indio Chanés á Irala, el cual entristecido con tan funesta noticia,
-se restituyó á la Asumpcion, que contaba algunas habitadores venidos
-el año antecedente de 1539, con el capitan Juan de Salazar y Francisco
-Ruiz Galan.
-
-Muerto Oyolas, feneció tambien el fuerte de _Corpus Christi_, monumento
-de su valor. Pero asaltados los Caracarás, indios de paz, por Francisco
-Ruiz Galan, quedaron tan sentidos que resolvieron vengarse. Para lo
-cual se confederaron con los Timbues, y juntando un cuerpo considerable
-de milicia, eligieron Capitan General de las tropas. No ha quedado
-nombre del gefe, pero sus artificios y engaños le pueden hacer
-memorable en los anales griegos. La substancia es, que ido á Corpus
-Christi habló en este tenor al capitan Antonio de Mendoza, teniente del
-fuerte.
-
-“El aprieto grande en que se halla mi nacion, noble y valeroso Capitan,
-y la firme alianza en que Españoles y Caracarás vivimos, me pone á
-tus pies, para consultar el remedio que se debe aplicar á los males
-que nos amenazan. Habeis de saber que una nacion cruel y bárbara ha
-despachado sus embajadores con precision de intimaros guerra, y de no,
-amenaza meterla por nuestras tierras. El enemigo es formidable por
-naturaleza, y temible por el número excesivo de combatientes. Nosotros,
-si no vienen en socorro vuestras armas, nos hallamos débiles para la
-resistencia, y solo con ellas prometemos vencer al comun enemigo que
-pretende romper nuestra alianza.” Con este artificio coloreó el capitan
-caracará su designio, y movió al teniente español á señalar cincuenta
-castellanos, á cargo del alferez Alonso Suarez de Figueroa, el cual
-pasó á incorporarse con los Caracarás en sus tolderias.
-
-Poco antes de llegar se ofrecia un estrecho sendero que cortaba la
-espesura del bosque con rastros impresos de viandantes. Aquí fué donde
-los Caracarás que estaban en celada, acometieron al español, el cual
-resistió con valor, causando gran daño al enemigo: pero fatigados
-con la continua defensa, perecieron todos, menos un mozuelo llamado
-Calderon, que eludió el peligro con la fuga para mensagero de la
-desgracia. Los victoriosos Caracarás, en número de dos mil, como dice
-Centenera, ó de diez mil, segun Ulrico Fabro, corrieron impetuosamente
-para asaltar á Corpus Christi. Quince dias duró el cerco, renovando
-en cada uno el asalto de los infieles, cuyo ímpetu fué valerosamente
-rechazado de solos cincuenta españoles: á los cuales al décimo-quinto
-dia socorrieron Diego Abreu y Simón Jaques Ramoa, capitanes de dos
-bergantines que venian casualmente del puerto á Corpus Christi.
-
-Jugose oportunamente la artilleria de los bergantines, y se dió
-lugar á que la soldadesca saltára en tierra para incorporarse á los
-sitiados. El combate fué muy reñido, porque la obstinacion peleaba en
-los bárbaros, y la multitud permitia que los fatigados alternáran con
-tropas de repuesto. Los españoles apuraban el aliento, peleando; y
-no pudiendo atender con tanto golpe de enemigos, un varon celestial,
-vestido de blanco y espada brillante en mano, se dejó ver sobre la
-frágil muralla infundiendo terror en los bárbaros, y poniéndolos en
-fuga pavorosa. Favor singular que los españoles atribuyeron al glorioso
-San Blas, en cuyo dia se consiguió tan señalada victoria. Desde
-entonces la gobernacion del Paraguay tributa obsequiosos cultos al
-Santo, reconocida á los grandes favores con que su Patron manifiesta
-propicio el poder de su abogacia.
-
-Los españoles que sobrevinieron, desampararon el fuerte, y se
-embarcaron para Buenos Aires en los bergantines de Abreu y Ramoa. Pero
-estos y los porteños solo se juntaron para hacer un número crecido de
-miserabilísimos, próximos por el hambre á perecer. Se refieren de este
-tiempo casos semejantes á los que se cuentan de Roma en el cerco de
-Mario, y de Jerusalem en tiempo de Tito y Vespasiano. En tanta miseria
-y calamidad recibieron algun socorro con la venida de Alonso Cabrera,
-veedor del Rio de la Plata que trajo provisiones de boca y guerra para
-un año, y doscientos soldados con algunos nobles caballeros. Traia
-entre otras una real cédula en que á Juan de Oyolas se le confirmaba el
-título de Gobernador del Rio de la Plata, y en caso de fallecimiento
-Su Magestad concedia facultad de proceder á eleccion de Gobernador por
-pluridad de votos.
-
-No se arreglaron al cesareo mandato el veedor Cabrera y el teniente
-Francisco Ruiz Galan, los cuales partieron entre sí el mando de la
-provincia. Una cosa buena hicieron en su brevísimo gobierno, que fué
-pasar con casi toda la gente á la Asumpcion, donde los alimentos se
-conseguian sin escasez, y se lograban lúcidos intervalos entre la
-tranquilidad de la paz y los rebatos de la guerra. Publicóse en la
-Asumpcion la cédula del Emperador, y por pluralidad de votos fué electo
-Gobernador Domingo Martinez de Irala, noble vascongado, valeroso,
-ejecutivo, resuelto y determinado con fortuna. Era ambicioso y vano con
-estremo, y tenia un fondo de reserva que alcanzaban pocos.
-
-
-
-
-§. V.
-
-GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
-
-1540-1542.
-
-
-Elevado al mando, entendió en el desempeño del oficio. El fuerte mal
-murado erigió en ciudad: repartió solares, y señaló oficiales para
-las maniobras, con superintendentes que acalorasen las fabricas. Dió
-el primer lugar al templo, principal desvelo de los españoles, y
-se consagró á la triunfante Asumpcion de Nuestra Señora. Para todo
-ayudaron los Guaranís amigos, tan escrupulosos en la observancia de
-las capitulaciones, que excedian los términos de la obligacion, y tan
-obsequiosos en el agasajo de los españoles, que ofrecian sus hijas para
-el servicio, y con ellas pasaron la vida en concubinatos escandalosos
-muchos años.
-
-Tucuman, provincia de la América Meridional situada en la zona
-templada, menos por la extremidad que toca con la torrida, corre norte
-á sud trescientas leguas, y doscientas de oriente á poniente. Parte
-términos con el Rio de la Plata y Paraguay, y por el oriente se dilata
-al poniente hasta las Cordilleras chilena y peruana: al sud deslinda
-con Buenos Aires en la Cruz Alta, llegando á confinar por este lado
-con la tierra de Patagones por las interminables campañas que le
-corresponden, y al norte se interna hasta las vecindades del Perú por
-el corregimiento de Chichas, y varias provincias de infieles que nunca
-subyugó el valor español.
-
-Sobre el nombre Tucuman discurren variamente los etimologistas. Unos le
-hacen diccion compuesta de _tuctu_ que significa todo, y de la negacion
-_mana_: esto es “nada de todo”: añadiendo que con estas palabras
-respondieron al Inca su exploradores enviados á registrar, si estas
-tierras eran fecundas en minerales. Otros afirman, que preguntando los
-soldados de Pizarro si en estos paises se hallaba plata? respondian los
-indios no hay, _manan_: si oro? _manan_, tampoco. Entonces irritados
-los españoles dijeron: _tucuimana, tucuimana_: “á todo respondeis
-que no hay.” No se duda que semejantes casualidades bastan para la
-imposicion de nombres: pero en nuestro caso se descubre orígen mas
-evidente, expresado en antiguos protocolos.
-
-Al tiempo de las conquistas reinaba _Tucumanahaho_, cacique principal
-y Señor de Calchaquí. _Tucumanahaho_ es diccion compuesta de _Tucuman_
-nombre del cacique, y de _ahaho_ que en lengua _Kakana_, usual en
-Calchaquí, significa pueblo: juntando las dos voces en una diccion,
-significan “pueblo del cacique Tucuman”. Esta inteligencia es conforme
-á la propiedad del idioma _kakano_, que incluye el nombre de los
-caciques reinantes en el de las poblaciones que señorean; como se vé en
-_Colalahaho_, _Taymallahaho_ y otros; imitando en esto á los griegos,
-que decian, _Constantinopolis_, _Adrianopolis_ &a.: propiedad que
-trascendia á otros idiomas de Tucuman, como se registra en la lengua
-_Tonocoté,_ en la cual _gasta_, significa “pueblo” en las dicciones
-_Nonogasta_, _Sañogasta_, _Chiquiligasta_: y en la lengua _Sanabirona_,
-en la cual _zacat_ tiene la misma significacion en _Chinzacat_,
-_Nonzacat_, _Anizacat_, _Sanumbuzacat_, pueblos de estos caciques.
-
-La noticia de Tucuman, bajo de este ó de otro nombre, corria en el Perú
-con generalidad, y entre los conquistadores del Paraguay estaba muy
-valida la fama. No se sabia con distincion la cualidad del terreno,
-pero la codicia descubria ricos minerales que avivaban el deseo de
-emprender su conquista. Los Argentinos, desde el tiempo de Sebastian
-Gaboto, enviaron cuatro exploradores cuyo capitan era César, para
-registrar lo interior del pais, y recibidos pacíficamente de los
-indios, penetraron hasta los confines del Perú.
-
-Por el extremo opuesto, pasando á la conquista de Chile, tocó en
-los términos rayanos de Tucuman D. Diego de Almagro el Viejo, héroe
-entre las mayores felicidades desgraciado, el cual se ofreció en el
-Cuzco, por via de composicion con D. Francisco Pizarro, á emprender la
-conquista de Chile, reino opulento con fama de riquísimo en minerales.
-Para lo cual juntó quinientos y cincuenta soldados, y llevó en su
-compañía al Inca Paullu, hermano de Manco Inca, y al sumo Sacerdote
-Vallacumú, personas distinguidas por su dignidad, que podian ser útiles
-para facilitar esta empresa. Caminaban en su obsequio quince mil indios
-peruanos, parte soldados y parte destinados al transporte de armas,
-municiones y bastimentos, bien instruidos del Inca en la comision de su
-empleo.
-
-Con tan lucido acompañamiento se puso en camino el Mariscal Almagro, y
-desde el partido de Topiza, perteneciente á los Chichas, se desfilaron
-cinco españoles al pais de Jujuy, cuyos moradores dieron muerte á tres,
-escapándose los otros dos á Topiza, donde dieron noticia del infortunio
-de sus compañeros. Irritado Almagro con la osadia de los bárbaros,
-destacó á los capitanes Salcedo y Chaves, con buen número de soldados
-é yanaconas para el castigo de los agresores. Los Jujuieños, que
-sospecharon la venida de los españoles, se apercibieron para esperarle,
-y pelearon tan valerosamente que mataron muchos yanaconas, y apoderados
-del bagage, obligaron á Salcedo y Chaves á retirarse.
-
-De Topiza avanzó el Mariscal al valle de Chicoana, jurisdiccion de
-Calchaquí, cuyos moradores le picaron la retaguardia; al principio
-con miedo por la ligereza de los caballos, y despues con resolucion
-denodada, jurando por el alto Sol que habian de morir, ó acabar con los
-extrangeros. Quiso Almagro detener el impetu de los agresores, cuando
-por la muerte de su caballo se halló en manifiesto peligro. Empeñado en
-el castigo, destacó algunas compañías de caballos ligeros: pero ganando
-los calchaquís la eminencia de la sierra, impenetrable á los caballos,
-burlaron las diligencias del valeroso caudillo.
-
-Por este tiempo, de lo mas interior de la provincia hácia Capayan,
-perteneciente al valle de Catamarca, los indios convocados, y recelando
-caer en manos de los españoles, que ya se acercaban á Tucuman con
-sus conquistas, se internaron al corazon de Chaco, envueltos en un
-furioso huracan. Esta narracion recibieron los primeros conquistadores,
-de algun indío, y de ellos en pluma de antiguos escritores llegó á
-nuestros tiempos.
-
-Entretanto el Gobernador Irála se desvelaba en asegurar la provincia,
-ya removiendo, ya sugetando los indios. Castigó los Yapirús, cómplices
-con los Payaguás en la muerte de Oyolas. Subyugó los pueblos de
-Ibitiruzú, Tebicuarí, Monday y otros del rio Paraguay. Ordenó que
-los habitadores de Buenos Aires, siempre expuestos á invasiones
-de Querandís, despoblado de puerto, subieran á la Asumpcion. Pasó
-reseña de la gente de guerra, y halló seiscientos soldados: número
-considerable en aquellos tiempos para emprender alguna faccion
-decorosa. No tardó en ofrecerse un lance en que la sagacidad de Irala,
-y el valor de la milicia campearon con gloria.
-
-Los Ibitiruceños, Tebicuareños y Mondaistas, puestos seis meses antes
-en sugecion, llenaban pesadamente el yugo del servicio, irritados con
-el mal tratamiento de los Asumpcionistas que abusaban de ellos con
-crueldad y desprecio, tanto mas sensibles, cuanto era su paciencia
-mas sufrida, y su mansedumbre mas callada. Para vengarse discurrieron
-varios medios: uno les agradó sobre los demas, que fué meter en la
-ciudad crecido número de soldados, con pretexto de satisfacer la
-curiosidad, registrando la procesion de Semana Santa, el juéves en la
-noche. A cuyo fin habian desfilado á la ciudad ocho mil guerreros, con
-tanto disimulo, que los españoles no alcanzaron la traicion que se
-urdia contra ellos.
-
-Pero lo que los amotinados procuraron ocultar, descubrió la casualidad
-por medio de una indiezuela que tenia ruin comercio con Juan de
-Salazar, y á la cual un pariente suyo reveló la ruina que amenazaba á
-la ciudad: advirtiéndole del peligro que corria, si prontamente no se
-ponia en seguridad entre los suyos. La indiezuela, ó porque deseaba
-continuar su mala vida, ó tocada de femenil compasion, inquirió con
-cautela algunas particularidades sobre el tiempo, lugar y modo con que
-se debia ejecutar el atentado.
-
-A todo satisfizo el indio, y recibido con agradecimiento el aviso:
-“esperáme, le dice, que voy á casa. Madre soy, y es necesario poner en
-salvamento á un hijo que tengo, prenda de mis cariños. No te ausentes
-de aquí, espérame que ya vuelvo.” El indio aguardó á su parienta,
-y ella caminó presurosa á informar menudamente al capitan Salazar.
-Cargada de su hijuelo volvió á su pariente, y Salazar pasó la série de
-la narracion al Gobernador Irala.
-
-Era Irala de juicio penetrativo, de pronto y sagaz acuerdo,
-proporcionando los medios á los fines, tanto en los casos no previstos,
-como en los que premeditaba. Al punto y sin dilacion ordenó tocar las
-cajas de guerra, y que el pregonero voceára, como un trozo de Yapirús
-venia marchando para tomar la ciudad: que los soldados desnudáran el
-trage de penitencia, y echáran mano de las armas: llamó á consejo á
-los caciques, con pretesto de consultar los medios para hospedar á los
-Yapirús.
-
-Los caciques, que no recelaron descubierta su traicion, vinieron al
-llamado: asegurados con prisiones, y substanciada sumariamente su
-causa, fueron ahorcados los principales, casi á la misma hora que
-ellos tenian destinada para el exterminio de los españoles. Con el
-castigo de los mas culpados se mudó enteramente la escena, y los menos
-delincuentes admitieron el perdon que publicó Irala.
-
-Desde este tiempo se gozó paz, y la poblacion tomó nuevo ser y
-esplendor, á influjo de su Gobernador, que fomentó los edificios,
-y repartió solares para alquerias, de cuyo beneficio pendia el
-surtimiento de viveres, que hasta entonces se rescataban de los
-confederados. Con este fomento se cultivaron las granjas, tantas en
-número, que visitando el año de 1595 el teniente Juan Caballero Bazan
-los pagos de Tapyperi, Capiata y Valsequillo, halló ciento cincuenta y
-tres granjas: y visitando el año de 1602 Hernando Arias de Saavedra los
-contornos de la ciudad, en distancia de seis para siete leguas hasta
-Capiata y Salinas, encontró 272 alquerias, 187 viñas, y en estas un
-millon setecientas y sesenta y ocho mil cepas. Así los antiguos, como
-laboriosos, sabian utilizarse de la buena cualidad del terreno.
-
-
-
-
-§. VI.
-
-GOBIERNO DE D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.
-
-1540-1544.
-
-
-Mientras Irala con prudente acierto promovia las cosas, fué provisto
-Alvar Nuñez Cabeza de Vaca con título de Adelantado. Era nacido en
-Xerez de la Frontera, avecindado en Sevilla, nieto de Pedro Vera, gran
-conquistador de la Canaria. Estimulado con el ejemplo de sus mayores,
-pasó á la Florida en la desgraciada jornada de Panfilo de Narvaez,
-con título de Tesorero real. La expedicíon es célebre por infeliz, y
-nuestro héroe recomendable sobre todos por sus virtudes.
-
-Este varon ilustre, pues, salió de San Lucar á 2 de Noviembre de 1540,
-con cuatro navios y cuatrocientos soldados, y al siguiente año abordó
-á la isla de Santa Catalina, de la cual en nombre del invictísimo
-Emperador Carlos V. tomó posesion por España.
-
-De este puerto Alvar Nuñez despachó la mayor parte de la gente por
-agua á la Asumpcion, á donde llegó sin memorable suceso, al frente
-de doscientos y cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinte y seis
-caballos, y algunos isleños de Santa Catalina; cortando el camino
-por tierra, al principio por despoblados y soledades, y despues por
-varias naciones. Diez y nueve dias tardó en llegar á las primeras
-tolderias, que llaman de los Camperos, en los confines de Guayrá sobre
-el nacimiento del Iguazú, pero como el terreno era montuoso, se ganaba
-á fuerza de brazos, talando bosques que embarazaban el paso y obligaban
-al desmonte.
-
-Salieron despues á terreno despejado, pais de los Camperos, cuyos
-reyezuelos Añiriry, Cipoyay y Tocanguazú se esmeraron en el
-recebimiento del Adelantado, ofreciendo libremente bastimentos. Alvar
-Nuñez agradeció el donativo, y firmadas con ellos las paces, tomó
-posesion del terreno, y lo denominó provincia de Vera. Prosiguió su
-camino hasta caer al Iguazú, rio caudaloso. Aunque los habitantes eran
-por naturaleza feroces, poco hospitaleros y enemigos irreconciliables
-de los extrangeros, á los españoles recibieron humanamente,
-proveyéndoles de viveres en abundancia.
-
-Los caballos hicieron ruidosa harmonia en su imaginacion, y porque
-temian su braveza, procuraron amansar su ferocidad con miel, gallinas
-y otros comestibles que les ofrecian, rogandoles á que no se irritasen
-contra ellos, que les traerian comida copiosa. ¡Ingenua sencillez,
-compatible con la primera vista! Sosegados los caballos, los indios,
-las indias y los muchachos concurrian en grandes tropas á ver un animal
-que hizo temible la novedad, y pasada esta, deleitable su natural
-inquietud y alboroto.
-
-Siguió el Adelantado su camino, unas veces desmontando, otras
-esguazando rios, y aplicando el artificio de puentes. Dia hubo en que
-se levantaron diez y ocho para atravesar los frecuentes tributarios
-del caudaloso Iguazú. Entre tantos peregrinos objetos, suavizaban
-las penalidades que ofrecia el terreno árboles de altura desmedida,
-y corpulentos á correspondencia; pinos que se perdian de vista, tan
-gruesos, que cuatro hombres con los brazos abiertos no alcanzaban
-á ceñir la circunferencia; monos de varias especies, traveseando
-juguetones de rama en rama, y saltando placenteros de árbol en árbol. A
-veces se desprendian por la cola, y pendientes al aire se egercitaban
-en desgranar piñones, derribándolos al suelo para comerlos despues
-con descanso. Afan verdaderamente penoso, pero á veces sin fruto;
-porque cuando bajaban festivos á gozar el fruto de su laboriosidad,
-los puercos monteses, que se ponen en celada, salen de sus guaridas,
-se arrojan sobre los piñones y con inalterable serenidad consumen las
-provisiones de los monos; los cuales, como hambrientos, ganan los
-pinos, y gritan inutilmente contra los consumidores de sus diarios
-alimentos: pero ellos sordos á quejas tan justas, continuan su
-egercicio, hasta que consumidos los piñones, se ponen en celada para
-repetir segunda y tercera vez el asalto. Mas adelante se atravesó un
-cañaveral de cañas gruesas como el brazo, y en partes como el muslo.
-Los cañutos, unos depositaban gusanos largos, blancos y mantecosos,
-buenos para hartar el hambre, otros atesoraban agua buena y cristalina
-con que apagar la sed.
-
-Poco despues encontraron con el salto del Iguazú, el cual tiene su
-nacimiento á espaldas de la Cananea, desde adonde, hasta descargar
-en el Paraná, corre mas de doscientas leguas: poderoso y rico con
-las aguas que le tributan otros rios sobre sus márgenes oriental y
-occidental. En medio de su carrera se atraviesa una alta serranía, de
-cuya eminencia se precipita todo el impetu de su corriente. Sus aguas
-parte siguen su curso natural, parte azotadas contra los peñascos,
-se rarifican en sutíl espuma, que elevada sobre la cordillera, forma
-argentada nube, en la cual reverberan los rayos solares con indecible
-hermosura. Objeto á la verdad delicioso, que imitando la reflexion
-del espejo, deja claros intermedios para admitir los rayos del sol y
-transfundirlos por la parte inferior con encontradas refracciones, que
-ofrecen la novedad mas peregrina á la vista.
-
-Observado este portento siguió su curso el Adelantado hasta la
-Asumpcion, donde llegó el año de 1542. Su primer cuidado fué la
-religion cristiana. Convocó la clerecia y religiosos, y con gravedad
-de palabras dignas de la materia, puso en su noticia como el Señor
-Emperador Carlos V. descargaba su conciencia en la confianza que de
-ellos hacia en materia de religion, exponiendo la obligacion que tenian
-de satisfacer al César, á su conciencia y á Dios, que habia depositado
-en el seno de su celo tantos millares de almas, que solo esperaban la
-industria de celosos Ministros, para salir de las fauces del abismo, y
-pasar por sus manos á la bienaventuranza. Convocó tambien los indios
-amigos, y en presencia de los clerigos y religiosos, les hizo un
-grave razonamiento sobre el negocio de su salvacion, encargándoles el
-respeto que debian á los Ministros de Dios, como embajadores suyos para
-enseñarles el camino del cielo.
-
-Satisfechas estas obligaciones, entendió en los negocios del gobierno.
-Señaló á Domingo Irala, para que siguiendo el camino de Juan de Oyolas
-descubriera comunicacion con el Perú. “Andad le dice, seguid el rumbo
-de Oyolas: tomad noticia de las naciones para descubrir paso al Perú.
-La desgracia de aquel incauto capitan sirva de cautela á la vigilancia,
-para que la empresa no se malogre por arriesgada confianza. La extrema
-necesidad de la Provincia obliga á mejorar fortuna con la comunicacion
-que se pretende: ella es posible, pues ya la descubrió Oyolas, y por su
-desgracia, no llegó á nuestra noticia. Tentad pues todos los medios,
-que la faciliten, y volved con respuesta, que ensanche las esperanzas,
-y felicite nuestra fortuna.” Irala subió hasta la isla de Orejones,
-sentó paces con algunas naciones, adquirió noticias del rumbo que debia
-seguir para el Perú, y vuelto á la Asumpcion avivó las esperanzas de
-todos.
-
-El Adelantado entretanto pacificó los Agaces, y sugetó al rebelde
-Tabaré, cacique feroz y guerrero, señor del Ipané. Tenia un cuerpo de
-milicia de ocho mil guerreros que componian tropas auxiliares de otros
-reyezuelos confederados. El sitio defendian tres palizadas de robustos
-troncos que ceñian la circunferencia de la habitacion: á las entradas
-de las calles reparaban corpulentos maderos, y dificultaban el asalto
-con fosos y zanjones. Como el Adelantado era inclinado á la paz, brindó
-con ella á Tabaré, por medio de embajadores; á los cuales cruelmente
-quitó la vida, reservando uno para mensagero, al cual, “andad, le
-dice, andad á vuestro capitan, y referidle lo egecutado; añadiendo,
-que Tabaré no admite la paz, ni teme la guerra, y que espera hacer en
-batalla con los castellanos lo que deja egecutado con los embajadores.”
-
-Irritado el Adelantado con la respuesta, resolvió castigar al
-rebelde Tabaré. Para el efecto nombró á Alonso Riquelme su sobrino
-con trescientos españoles y mil guaranís auxiliares, con órden de
-ofrecer primero la paz, y no admitida, declarar la guerra. Tres veces
-convidó Riquelme con la paz á Tabaré, el cual dió nuevos indicios de
-obstinacion, asaltando el cuartel de Riquelme con tanto corage que
-causó algun daño la primera vez, y la segunda obligó á los españoles á
-retirarse, dejando en manos del enemigo la plaza de armas. Avergonzado
-el capitan español de los progresos de Tabaré, revolvió furioso sobre
-los infieles, y con muerte de 600 tabareños recobró la plaza de armas.
-
-Para facilitar el asalto de la poblacion se fabricaron dos castillos
-de madera: constaban de tablazon, y eran portatiles con ruedas, sobre
-las cuales descansaba la maquina, que tenia una elevacion superior á
-las palizadas del enemigo, con algunos descansos en que eran conducidos
-los guaranís flecheros y los arcabuceros españoles. Estaban repartidos
-por la frente y costados algunos reparos que servian á la punteria, sin
-peligro de ser ofendidos. Dividió Riquelme su gente en tres compañías.
-La una comandaba Ruiz Diaz Melgarejo, la otra el capitan Camargo, y el
-centro con los castillejos el mismo Riquelme.
-
-Arrimó este las máquinas, y por el lado que le correspondia arruinó
-la estacada, y parte de su gente se arrojó dentro de la poblacion,
-manteniendo con mas vigor que ventaja la pelea. Al capitan Camargo
-oprimian los infieles con gran resistencia de los Ipanenses; pero
-socorrido del alferez Juan Delgado, rompió la estacada. Melgarejo por
-su parte corrió gran riesgo, pero con algun daño de los suyos venció la
-estacada, y se juntó á Camargo, y los dos ya victoriosos se unieron á
-Riquelme. Los tres juntos renovaron el combate, y retiraron el enemigo
-á un sitio, que podemos llamar plaza de armas, donde se trabó una muy
-reñida batalla, en que murieron cuatro mil tabareños: se hicieron tres
-mil prisioneros, muchos fueron heridos, los demas huyeron. Tabaré
-y otros caciques solicitaron la paz, y se les concedió con ligeras
-condiciones, que admitieron gastosos y cumplieron con fidelidad.
-
-Concluida esta empresa se volvieron las armas contra los Guaycurús,
-nacion á ninguna inferior en barbarie, fronteriza de la Asumpcion,
-hácia la márgen occidental del Paraguay. Es gente altiva, soberbia y
-despreciadora de las demas naciones: guerrera por extremo, guardando
-inviolablemente el estilo de invadir cada año los paises vecinos, no
-con deseo de enriquecer sino por adquirir gloria militar, y por hacer
-temible el nombre guaycurú. Como era antiguo uso suyo invadir cada año
-alguna nacion, en el presente intentaron meter guerra en tierras de
-guaranis amigos. Alvar Nuñez, por asegurar mas estos en su devocion,
-se mostró enemigo de sus enemigos, declarándoles guerra: para la cual
-señaló quinientos españoles, diez y ocho caballos, y crecido número de
-guaranís; y por cabos á Domingo Irala y Juan de Salazar, ambos expertos
-en las guerras contra indios.
-
-Pasado el rio se siguió sobre la huella al guaycurú vagabundo, y
-un dia se adelantó tanto Alvar Nuñez con su gente, que vieron al
-enemigo cantar alegres endechas, provocando las naciones del orbe con
-desprecio. Música mal sonante, que irritó á los españoles y les obligó
-á presentar la batalla. “¿Quien sois vosotros (empiezan á gritar los
-Guaycurús) que osais entrar en nuestras tierras sin nuestro permiso?”
-Hallábase en el campo español Hector Acuña, cautivo algun tiempo entre
-ellos y que entendia su dialecto. “Hector soy, responde, que vengo á
-tomar satisfaccion de los agravios hechos á los Guaranís, nuestros
-aliados.”--“En hora mala vengas tú, y los tuyos replicaron, que presto
-experimentarás que no es lo mismo pelear con guaranís cobardes que con
-valerosos guaycurús.”
-
-A las últimas cláusulas tiraron los tizones del hogar, y empuñando
-las armas, dieron principio á la refriega, con griteria tan horrible
-que pusieron en fuga á los guaranis. Las voces acompañaron con
-densa multitud de flechas, que causaron algun daño en la gente del
-Adelantado; y aunque ellos lo recibieron mayor de la artilleria, no se
-intimidaron los demas, que no perdieron pie de tierra, manteniendo con
-su valor la pelea. Pero lo que no obró el estrago de la artilleria,
-consiguió el ruido de los cascabeles que pendian de los pretales de los
-caballos. La retirada del enemigo fué con órden, dejando muchos muertos
-en la campaña, y cuatrocientos prisioneros en poder de españoles.
-
-Concluida felizmente la campaña, se restituyó á la Asumpcion el
-Adelantado, y trató á los prisioneros con grande humanidad, procurando
-con amor y cariño domesticar aquellas fieras. Significóles que en la
-presente guerra mas parte habian tenido los daños causados en los
-guaranís que su propension á hostilizar los vecinos: que ninguna cosa
-era mas conforme á su génio que la benignidad y clemencia, armas á que
-daba el primer lugar, y finalmente, que deseaba la paz con los de esta
-nacion, y comunicar con los principales caciques, á los cuales mandó
-llamar con uno de los prisioneros.
-
-Veinte y cinco vinieron, que puestos en presencia de Alvar Nuñez, y
-sentados sobre un pié, (bárbara ceremónia que prescribe su ritual,
-cuando celebran tratados de paz) tejieron largos anales de sus proezas
-y victorias, dando principio por las guerras que habian emprendido,
-y finalizando con las victorias conseguidas sobre los Guaranís,
-Yapinís, Agaces, Naperús, Guataes y otras naciones, de las cuales
-habia triunfado su valor con tanta prosperidad, que imaginaban ser
-invencibles: confesándose rendidos por guerreros mas esforzados, á los
-cuales era justo someterse, reconociendo superioridad en quien tuvo
-valor para vencerlos. Así hablaron los ya humillados Guaycurús.
-
-El Adelantado les propuso en pocas palabras la santidad de la religion
-cristiana, y necesidad de profesarla para salvarse. Ofrecióles la
-paz y sus armas contra los perturbadores de su nacion, con sola una
-condicion, de no hostilizar sus aliados y de ser amigos de sus amigos.
-Admitieron gustosos la paz, pero no la religion, cuya estrechez no
-hermanea con una libertad que no conoce Dios, ni admite ley. El
-egemplo de los Guaycurús imitaron otras naciones menos orgullosas,
-solicitando la paz por medio de embajadores. Pacificada la tierra,
-dispuso el Adelantado las cosas para la jornada del Perú, que era toda
-la esperanza de los conquistadores, animados con la noticia del oro y
-plata que publicó Irala despues que bajó del puerto de los Reyes.
-
-Dispuesto lo necesario, por Setiembre de 1543, se dió principio á
-la jornada con cuatrocientos españoles, y mil y doscientos indios,
-vistosamente arreados en diez bergantines, y ciento y veinte canoas.
-Llegados al puerto de la Candelaria, que se halla en veinte y un
-grados menos un tércio de latitud austral, descubrieron seis Payaguás,
-deseosos de comunicar con el capitan de la armada: los cuales traidos
-á la presencia del Adelantado empezaron un largo razonamiento, cuya
-substancia es, que en poder de sus caciques, cuyos enviados eran, se
-hallaban mas de 66 cargas, rescatadas á fuerza de armas de los que
-fueron cómplices en la muerte de Juan de Oyolas: que dichas cargas eran
-conducidas á ombros de indios Chanes, y que si no tenian á mal esperar
-hasta el dia siguiente, gozarian la grande riqueza que su cacique
-arrebató de mano de los alevosos para restituirsela á su legítimo dueño.
-
-Alvar Nuñez creió á los Payaguás, y esperó con inquieta solicitud uno,
-dos y tres dias á los Chanes. Como estos no vinieron, conoció que era
-artificio y disimulo de los Payaguás, los cuales con pretesto de las
-fingidas cargas, urdian alguna traicion semejante á las pasadas. Por lo
-cual mandó llevar anclas, y proseguir la navegacion. Pero como no todas
-las canoas podian alcanzar los bergantines, y algunas quedaban atras,
-el fementido Payaguá logró la ocasion de hacer daño en les guaranís, y
-causó cuanto pudo con lijero castigo de su atrevimiento.
-
-En el camino sentó el Adelantado paces con los Guatos, y Guajarapos
-que habitaban cerca de la isla de los Orejones, los Guatos á la
-izquierda, y los Guajarapos á la derecha sobre el mismo rio. Está
-situada la isla en medio del rio que se divide en dos brazos, casi en
-altura de diez y ocho grados hasta el décimo nono. Era habitada de los
-Orejones, así dichos porque se agujereaban las orejas y rasgaban tanto
-la parte inferior, que pendia con disformidad sobre los hombros. Su
-génio era tratable, humano y cariñoso, ejercitando con los estraños
-la hospitalidad. El alimento solicitaban del beneficio de la tierra
-que cultivaban con prolijidad, y se puede creer que miraban tambien al
-divertimiento y recreo. Los antiguos describieron la isla como vergel
-y paraiso: los modernos no descubren cualidades tan ventajosas, pero
-el tiempo y falta de cultivo es capaz de convertir un ameno paraiso un
-erial infecundo.
-
-Habitaban en sus márgenes muchos indios, gente pacífica, mas propensa á
-beneficiar la tierra que ejercitada en las armas. Vestian el trage de
-la inocencia, adornando su natural desnudez con piedrezuelas de color
-azul y verde, con que empedraban narices y orejas. Tenian idolos de
-horrible aspecto.
-
-Aquí se adquirió noticia de la nacion Xaraye ó Sarabe, que habitaba rio
-Paraguay arriba, en distancia de sesenta leguas de los Orejones sobre
-las márgenes del rio. Dividiase en dos ramos Parabazanes y Maneses,
-sugetos al supremo señor que se llamaba Manes. Si creemos antiguas
-relaciones tenian muchos pueblos, algunos de seis mil vecinos. Mas se
-aplicaban al beneficio de la tierra que al manejo de las armas: sin las
-cuales se hacian respetar, ya por el número crecido de individuos, ya
-tambien por el concierto de su república.
-
-Empezóse el descubrimiento por tierras, pero como era mucha la espesura
-de los bosques, el mismo guia perdió el tino y desmayaron los ánimos.
-Con esto el Adelantado se bajó al puerto de los Reyes, en la isla
-de los Orejones, donde halló que los paisanos, inducidos por los
-Guajarapos, intentaban sorprender á los españoles: pero descubierto el
-artificio de su tramas, fueron aprisionados los caciques principales,
-y por la humanidad del Adelantado reducidos todos á paz. Como en la
-expedicion se demoraron mas tiempo del que se imaginó, escasearon los
-víveres, y para conseguir algunos de las naciones, señaló el Adelantado
-al capitan Gonzalo de Mendoza, con órden de comprarlos por justo precio
-sin ofensa de sus dueños.
-
-El capitan Gonzalo se puso en camino con veinte y cinco españoles
-y sesenta indios, y llegado á los Jaramicosis, que le hicieron
-resistencia, usó con ellos las armas, y los puso en huida. Discurriose
-por la poblacion, y llegando á la plaza se descubrió una fuerte
-palizada de robustos troncos, que permitian por algunos claros el
-registro de una serpiente, de figura y magnitud extraordinaria. Era
-monstruo largo veinte y cinco pies, corpulento á correspondencia. El
-color atezado, menos hácia la cola, donde alternaban varios colores,
-vivísimos en su especie. Era cuadrada la cabeza, ancha y rasgada
-la boca, de la cual sobresalian cuatro gandes colmillos. Los ojos
-pequeños, pero de viveza centellante. Manteníase de humana carne,
-especialmente de los cautivos que aprisionaban los Jaramicosis en las
-continuas guerras con otras naciones. Hízose blanco de las balas y
-flechas, y azotándose contra el suelo, y dando silvos espantosos, acabó
-desangrado sus dias el monstruo de la tierra.
-
-Con esto dió vuelta el capitan Mendoza, y poco despues llegó Hernando
-de Rivera, enviado del Adelantado, con un bergantin, y cincuenta
-españoles para seguir el rumbo de poniente, y penetrar lo interior
-del pais. Veinte y un dia caminó por agua y tierra, avanzando en las
-jornadas, segun permitia la espesura de los bosques: sucediendo á
-veces que apenas se caminaba una legua, que primero se desmontaba con
-imponderable teson. Llegó á los Travasicosis, entre los cuales se hacia
-concepto de lo precioso, colgando por vanidad piezas de oro y plata
-de las orejas y labio inferior. Tomóse lengua de ellos, y se supo que
-distaban tres jornadas los Paizunaes, que comerciaban con los españoles
-del Perú, y que en su pueblo se hallaban algunos de ellos.
-
-Alguno de los compañeros de Hernando de Rivera es el inventor
-del famoso Paitití, por otro nombre imperio del Gran Mojo. Es el
-Paitití, un riquisimo imperio situado mas allá de los Xarayes, en la
-derecera del Dorado, orígen, como algunos falsamente creen, del rio
-Paraguay. Está dicho imperio aislado en medio de una gran laguna, cuya
-circunferencia ciñen montañas de inestimable riqueza. Los edificios son
-todos de piedra blanca, con division de calles, plazas y adoratorios.
-Del centro de la laguna se levanta el palacio del Emperador Mojo,
-superior á los demas en grandeza, hermosura y riqueza. Las puertas del
-palacio defienden leones aherrojados en cadenas de oro; los aparadores
-y bajillas tambien de oro sirven á la grandeza y ostentacion del
-monarca.
-
-Estas y semejantes intenciones publicaron los antiguos, y renuevan
-los novelistas del Gran Mojo, aquellos sobre la fé de un testimonio
-primeramente escondido, y despues honrado con la luz pública, y
-estos sobre el dicho de los antiguos. Pero leidos los que tocan
-este punto, y enterado de la geografia del terreno, se vé que el
-Paitití es un imperio fabuloso, que no tiene cabida en toda la
-América, y que sus inventores no merecen elogio mas honrado que él
-de soñadores. Restituido Hernando de Rivera al puerto de los Reyes,
-donde el Adelantado y su comitiva le esperaban, se restituyeron
-todos á la Asumpcion, la cual se convirtió en teatro funestísimo;
-porque los oficiales reales sentidos contra el Adelantado trataron de
-vengarse de un hombre que merecia estatua por su rectitud, justicia y
-cristiandad. Incierto es que papel hizo Domingo Martinez de Irala en
-esta tragicomedia. Unos le hacen cabeza, otros complice, mientras que
-Rui Diaz de Guzman le libra de toda nota. Lo que no admite duda es,
-que el contador Felipe Cáceres, y los oficiales reales Garcia Venegas,
-Alonso Cabrera y Dorantes, con muchos caballeros y plebeyos, se fueron
-por Abril de 1544 á la casa del Adelantado, y clamando: _Viva el Rey,
-y muera el mal Gobierno_, le aprisionaron, y asegurado con grillos le
-metieron en la cárcel de los malhechores, dando libertad á muchos á
-quienes sus delitos tenian en su merecido lugar.
-
-El baston del gobierno se entregó á Domingo de Irala, de quien escribe
-Rui Diaz de Guzman que se hallaba actualmente tan enfermo que ya habia
-recibido todos los sacramentos: motivo porque reusó el cargo, temiendo
-en semejantes circunstancias embarazarse en negocio tan ruidoso. Pero
-añade el autor, que estando ya oleado, fue sacado á la plaza para
-empuñar el baston. Narracion que da fundamento para creer que Irala
-fingió la enfermedad que no tuvo, y que Rui Diaz, como nieto, por
-liquidar la inocencia del abuelo no reparó en la inverosimilitud de las
-circunstancias con que vistió su elevacion al gobierno.
-
-El Adelantado toleró diez meses el rigor de la prision, con paciencia
-tan cristiana que no desplegó sus lábios para la queja. Los leales al
-Rey (nombre entonces odioso) se ausentaron á los montes, donde vivieron
-algunos meses con increibles penalidades. Algunos fueron ahorcados,
-pagando su lealtad con pena capital de infames. Solo el delito gozaba
-inmunidad, y á todos era lícito cuanto licenciaba la autoridad,
-codicia y lujuria. A la milicia se indultó libertad para todo arrojo,
-autorizando sus desafueros contra los indios, á los cuales enteramente
-se desamparó, permitiéndoles juntar á las obligaciones de cristianos,
-ritos de gentiles.
-
-Pasados los diez meses acordó Irala despachar el Adelantado á la
-corte. Con él se embarcó el veedor Cabrera y el tesorero Vanegas. Lope
-Ugarte pasó con título de agente de Irala. El bergantin se hizo á la
-vela, y entrado en alta mar combatieron los elementos cuatro dias al
-frágil vaso sin esperanza de tranquilidad. Todos temian la muerte,
-especialmente los reales oficiales á quienes atormentaba la mala
-conciencia. Atribuyendo la tormenta á superior causa, y al castigo que
-les preparaba la divina justicia, confesaron públicamente su delito,
-y arrojados á los pies de Alvaro Nuñez le quitaron los grillos,
-publicando los falsos testimonios que habían jurado contra él.
-
-Determinaron restituirse luego á la Asumpcion para reponer en sus
-honores al Adelantado, por cuya inocencia militaba el Cielo: y así lo
-ejecutáran, si Pedro Estopiñan, primo del Adelantado, no les animára
-á proseguir la navegacion. En efecto se continuó con prosperidad. Mas
-los oficiales reales, libres ya del mar y de sus tormentas, tomada
-otra determinacion, presentaron en el Real Consejo de Indias los autos
-contra el Adelantado. Pero, mientras ellos procuraban oprimir al
-inocente, Dios castigó severamente á los culpados. Garcia Vanegas murió
-repentinamente y Alonso Cabrera enloqueció de pesadumbre.
-
-Al tiempo que la dívina justicia castigaba los calumniadores de Alvar
-Nuñez, la humana en revista de autos justificó sus procederes, y honró
-los últimos años de su vida con el ejercicio de Oidor en la audiencia
-de Sevilla. Fué el Adelantado uno de los hombres mas juiciosos de su
-siglo: recto, prudente, entero y de sano corazon. Celoso de propagar
-la fé entre los infieles, y rigido observador de costumbres arregladas
-entre los cristianos: con los pobres piadoso, con los infieles benigno,
-y fuerte con los desreglados. A los ministros del Altísimo obediente,
-al Rey fiel, y á Dios temeroso. Prendas que no bastaron á hacerle
-respetable á la fortuna perseguidora de hombres grandes. La Florida lo
-cautivó con inhumanidad, la Asumpcion lo aprisionó con infamia; pero en
-una y otra parte fué egemplar de moderacion, mas respetable entre los
-indios de la Florida, que entre los españoles de la Asumpcion.
-
-
-
-
-§. VII.
-
-SEGUNDO GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
-
-1545-1556.
-
-
-Mientras se decidía la causa del Adelantado, en el Paraguay la
-disolucion y el desgarro de costumbres eran grandes. Los indios se
-aprovecharon de la oportunidad, y en número de quince mil sentaron su
-campamento en la vecindad de la Asumpcion. Irála les salió al encuentro
-con trescientos españoles y mil indios auxiliares, y tomándole en medio
-los enemigos que peleaban desesperadamente, rompió con la caballería á
-los infieles con tanto estrago y terror, que muertos dos mil amotinados
-los demas se arrojaron ciegamente á la huida, y se refugiaron á una
-poblacion reparada con estacas.
-
-Siguióles Irala, y rota la estacada entró espada en mano haciendo
-terrible mortandad en los sitiados, de los cuales la mayor parte se
-refugió á Carobia, pueblo de mayor fortificacion y último asilo de su
-mala fortuna. Porque sitiándolo Irala, vencidas algunas dificultades
-que impedian el asalto, entró con su gente en Carobia, y mató muchos
-indios: los vivos se huyeron á Hieruquizaba, hasta donde los siguió
-el victorioso Gobernador, y con muerte de muchos, sugetó los demas,
-quienes se ofrecieron tributarios. Con esto pacificó Irala la tierra, y
-lleno de marciales glorias se restituyó á la Asumpcion, y se concilió
-las voluntades de los conquistadores, repartiéndoles encomiendas de
-indios.
-
-Convocó la milicia, y manifesto su determinacion de descubrir paso al
-Perú. “Pero que adviertan, les dice, que no les obliga á seguirle, y
-que solo pretendia entrar por su gusto en el empeño: que los trabajos
-eran grandes, y pedian gente animosa y esforzada: que no seria conforme
-á decoro empezar el descubrimiento y caer de animo en las dificultades
-antes de fenecerlo. Con este razonamiento encendió á los suyos, y se
-ofrecieron casi todos á la expedicion.” Escogió trescientos y cincuenta
-españoles, y mas de tres mil guaranís, y se embarcaron en doscientas
-canoas y siete bergantines, á fines de 1547.
-
-Irala no tuvo suceso memorable hasta Xarayes, donde fué humanamente
-recibido del supremo Manés. Informóse del camino para el descubrimiento
-que intentaba, y supo de los prácticos, que el camino por tierra,
-tirando al poniente era mas seguro. Tomó guías de la misma nacion, y
-llegó á los Sibirís, gente quieta y pacífica, que recibió amigablemente
-á los españoles, y surtió de bastimentos. Los Peiseños, Maigueños,
-y Carcocies hicieron resistencia: pero debaratados á los primeros
-encuentros, dejaron libre el paso hasta el Guapay, rio tributario del
-Mamoré: y avanzando en las jornadas, llegaron á unos indios situados á
-la fálda de las cordilleras Peruanas, los cuales recibieron con agrado
-á Irala, y saludaron en castellano á los españoles.
-
-¿Quiénes sois vosotros?, le preguntó el Gobernador, y ¿qué nacion
-es la vuestra?--“Indios somos del Perú, respondieron, cuyo señor es
-un Viracocha sustituto del capitan Peranzurez, glorioso fundador de
-Chuquisaca.” Aquí Irala inquirió curiosamente sobre el estado presente
-del Perú, y revoluciones de Gonzalo Pizarro. A todo satisfacieron los
-indios, y el Gobernador Irala procuró ganar la voluntad del Presidente
-Gasca, enviando embajadores hasta Lima, ciudad de los Reyes. Dos eran
-los principales puntos de su comision: el primero, suplicarle que
-señalara Gobernador del rio de la Plata en nombre de Su Magestad:
-el segundo, ofrecer su pequeño ejército para acabar de sosegar los
-tumultos del Perú.
-
-El Presidente Gasca, que tenia madurez juiciosa, y penetraba altamente
-el fondo de los corazones, recibió con aparente agrado los embajadores,
-pero recelando que si aquella gente envejecida en tumultos entraba
-al Perú, alborotaria mas los humores de aquel enfermizo cuerpo, le
-respondió agradeciendo la oferta, y alabando su fidelidad: méritos
-que no olvidaria para representarlos á la Cesarea Magestad, de que
-podia esperar prémio condigno á sus servicios. Palabras á la verdad
-de político, que contenian mucho artificio y cumplimiento, y ninguna
-solidez, disimulando con ellas el ánimo adverso al gobierno de Irala, y
-nombrando por la via reservada para gobernador del Rio de la Plata al
-fidelísimo D. Diego Centeno, que á la sazon se hallaba en el distrito
-de Chuquisaca.
-
-Tuvo noticia Irala, y valiéndose de un confidente suyo, que despachó
-al camino, robó los pliegos al portador, y le mató á puñaladas.
-Tales monstruos engendraba en aquellos tiempos el Paraguay, y por
-medios tan injustos se abrian camino para empuñar el baston. Mientras
-volvian los embajadores, retrocedió á los Cercosis, temiendo que la
-soldadesca le desampararia, retirándose al Perú. Dos meses se detuvo
-entre los Cercosis, esperando los embajadores, cuya tardanza ocasionó
-algunos disturbios. La comitiva de Irala suspiraba por volverse á la
-Asumpcion, y persistiendo el Gobernador en aguardar sus enviados,
-fué depuesto, y el baston entregado á Gonzalo de Mendoza, al cual
-prometieron obediencia en su vuelta á la Asumpcion. A pocas jornadas se
-arrepintieron de la eleccion, pues llegados á Xarayes le depusieron del
-empleo, y reeligieron á Irala, pidiéndole perdon de la desobediencia, y
-prometiendo sujecion y rendimiento.
-
-Los Xarayes se portaron tan finos con los españoles, que despues de
-año y medio restituyeron cuanto sobre la marcha les encomendó Irala,
-el cual aceleró su vuelta á la Asumpcion, inquieta en tiempo de su
-ausencia. Porque Francisco de Mendoza su teniente echó voz que el
-gobernador era muerto, coloreando la novedad con la falta de noticias
-en año y medio, añadiendo que en fuerza de la cédula del Emperador
-Carlos V, se podia proceder á nueva eleccion. Sobornó los votos de los
-conquistadores, y juntos en cabildo, les propuso, que muerto Irala
-podian elegir nuevo gobernador por pluralidad de votos, mientras la
-Cesarea Magestad señalaba otro para el gobierno: protestando que él
-estaba ageno de poder mantener el baston del cual hacia dejacion ante
-todos, besándole primero con reverencia para que de sus manos lo
-pasáran á las del mas digno.
-
-Así habló Francisco de Mendoza, disimulando la ambicion que le
-dominaba, como lo mostró luego que fué electo Diego Abreu, caballero
-principal de Sevilla; pues que, juntando algunos parciales suyos,
-intentó restablecerse en el gobierno, y prender á Abreu; el cual le
-previno á él, y aprisionado le sentenció á muerte. Poco antes de morir
-confesó Mendoza, que por altísimos juicios de Dios pagaba con aquel
-género de suplicio un delito cometido en aquel dia, matando su muger,
-y un capellan compadre suyo por ligeras sospechas de que maculaban su
-honor con ilícita correspondencia. Muerto Francisco de Mendoza, quedó
-Abreu con el gobierno hasta que llegó de su jornada Domingo Martinez de
-Irala, cuya presencia serenó los civiles tumultos.
-
-Tucuman por este tiempo era el objeto á que anhelaban los Argentinos y
-Peruanos, aquellos por abrir paso al Perú, y estos al Rio de la Plata.
-Estimulaba á los Peruanos una vaga noticia que corrió de que el Rio
-de la Plata tenia su nacimiento en la laguna de Bombon, formando sus
-principales brazos del Apurimac y Jauja; noticia en que la credulidad
-anduvo con mas ligereza que exámen, y creida, estimuló los Peruanos
-al descubrimiento del Rio de la Plata por la via de Tucuman. Contaba
-muchos pretendientes la conquista, entre los cuales en calidad y
-méritos sobresalian Diego Rojas, Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia,
-sugetos hábiles para nuevos descubrimientos.
-
-Tenia á la sazon la regencia del Perú Vaca de Castro, poco antes
-victorioso contra Diego Almagro el Mozo en la célebre batalla de los
-Chupas. De la paz que empezó á gozar el imperio peruano, é inaccion de
-la milicia tumultuante, receló mayores males que de la guerra. Motivo
-que le obligó á divertir los ánimos en nuevas conquistas, señalando
-gefes á diversas provincias en que tenia puesta la mira, y la fama de
-riquezas brindaba para la empresa.
-
-Para Tucuman nombró á Diego Rojas natural de Burgos, noble y honrado
-caballero, capitan experto y afortunado, constante en los trabajos y
-sufrido en las adversidades. Militó en la conquista de Nicaragua con
-valor y crédito; acompañó con increible magnanimidad á Pedro Anzurez en
-su célebre entrada á las montañas, y con título de capitan se halló en
-la batalla de Salinas al lado de Francisco Pizarro contra los Almagros;
-y de órden de Vaca de Castro se apoderó de Jauja y fortificó á Guamanga
-por los realistas. Grande en todo, Rojas era acreedor de grande prémio,
-y este le asignó Vaca de Castro en la conquista de Tucuman. Para lo
-cual alistó trescientos soldados, flor del valor peruano, ejercitados
-en la milicia y acostumbrados á grandes trabajos.
-
-El coronista general de las Indias, Antonio de Herrera, dice, que Vaca
-de Castro nombró á Felipe Gutierrez Capitan General de la conquista,
-á Diego Rojas Justicia Mayor, y Maestre de Campo á Nicolas Heredia.
-No hay duda que Felipe Gutierrez era merecedor de esta y otras
-distinciones mas gloriosas. Nacido en la villa de Madrid, se hizo
-digno con varios servicios de la conquista de Veragua. La empresa no
-correspondió á las esperanzas, ó por falta de fortuna ó por sobrada
-desgracia. Pasado al Perú militó á favor de D. Francisco Pizarro con
-título de Capitan General en la batalla de Salinas, y tuvo el honor de
-tomar en ancas de su mula al Adelantado Diego de Almagro, prisionero de
-Alonso de Alvarado en la decisiva batalla de los Chupas. Pero tantos
-méritos no igualaban á los de Rojas, ni se juzgaron bastantes para
-preferirle en el cargo de Capitan General.
-
-Lo cierto es, que ambos eran merecedores de este destino, ambos
-hábiles para la conquista, y á los dos equivoca Herrera con el título
-de compañeros, y los honra con el de capitanes; sin distinguir quien
-dirigia las operaciones, y si de dos voluntades distintas procedia
-una sola determinacion. Rui Diaz de Guzman hace á Gutierrez cabo
-subalterno, y la capitanía adjudica á Diego Rojas, esto mismo confirman
-algunos instrumentos antiguos, firmados de los primeros conquistadores,
-archivados en Santiago del Estero, que no hacen mencion de Felipe
-Gutierrez, y solo se acuerdan de Rojas: el cual, junta ya la milicia,
-dejó la mayor parte á Felipe Gutierrez, y él con solos sesenta hombres
-se adelantó á Tucumanaho en el valle de Calchaquí, y de allí á Capayan,
-jurisdiccion de Catamarca.
-
-Era señor de Capayan un cacique arrogante y presumido, vano
-despreciador del egército de Rojas, contra el cual salió con un cuerpo
-de 1500 guerreros armados de arcos, flechas y un atado de paja en las
-manos, y ordenó á los suyos tejer sobre el haz de la tierra un cordon
-con los manojos de paja que llevaban prevenidos para la operacion.
-El lo dijo, y ellos lo ejecutaron con prontitud, y vuelto el altivo
-cacique á Rojas y á los suyos: “ningun español, dice, ninguno pase los
-términos amojonados: los efectos de mi indignacion y de mi justo enojo
-experimentará el que de allá pase á esta parte de la señal que divide y
-separa ambos egercitos, y la una de la otra nacion.”
-
-Entonces Rojas en breves términos explicó la comision que tenia del
-Monarca español de pasar adelante, sentando paces con todas las
-naciones, y dándoles á conocer el verdadero Hacedor de todas las cosas.
-Comision á que no podia faltar, ni desistir de su empeño por ninguna
-dificultad. Que él y su gente venian de paz, y no se les podia negar
-el paso á las naciones que quisiesen participar el bien que se les
-ofrecia. Que si intentaba embarazarle el egercicio de su comision,
-sabria con las armas abrirse camino, castigando severamente el atentado
-de recibir con guerra declarada á quien entraba solicitando la paz.
-Que el pequeño número de sus soldados no era para despreciarlo: pues
-valia cada uno por muchos, y estaban acostumbrados á vencer con menos,
-multitud mas numerosa que la de los Capayanes.
-
-Mientras duró el razonamiento de Rojas, los indios rodearon los
-españoles, y empezaron á disparar flechas. Pero á las primeras bocas
-de fuego que se dispararon, huyeron precipitadamente, y poco despues
-por medio de embajadores solicitaron la paz y ofrecieron homenage.
-Entre los Capayanes se detuvo Rojas algun tiempo, mientras venia
-Felipe Gutierrez, á quien despachó diez de sus soldados con órden de
-acelerar la marcha á Capayan, donde se conseguian sin escacez los
-bastimentos. No faltó uno, como muchas veces sucede, que intentó
-malquistar á Gutierrez con Rojas, fingiendo dolo en los procederes de
-este. Pero Gutierrez que era muy cristiano, “no permita Dios, dijo, que
-de caballero tan honrado me persuada intenciones tan reservadas como
-de él se publican, solo con el fin de malquistarnos y de embarazar la
-conquista.”
-
-Juntó Gutierrez á Rojas, se avanzó por los Diaguitas al país de
-Macaxax, territorio de los Juries, que eran muchos en número: gente
-valerosa y esforzada, los cuales se opusieron á los españoles, pero
-con tan poca constancia, que á los primeros fusilazos desampararon la
-campaña.
-
-Irritados con la mala fortuna del primer encuentro, convocaron tropas
-auxiliares y con las flechas teñidas en veneno presentaron segunda vez
-la batalla, con tanto empeño, que tres dias sostuvieron el combate,
-hasta que rotos y desórdenados, se huyeron, dejando muchos cadáveres
-en el campo. Un buen lance lograron sus armas, que por él solo pueden
-llamarse victoriosas; porque herido Diego Rojas con una flecha, la
-herida al principio no dió cuidado porque obró remisamente: poco á
-poco se declaró mortal, y últimamente con suma violencia arrebató
-con temprana muerte y universal sentimiento al primer conquistador y
-capitan general de Tucuman.
-
-Es verosimil que los españoles se persuadiesen que entre los indios
-estaba en uso algun específico contra el veneno de las flechas, y para
-descubrirlo hirieron levemente á un indio prisionero, y de intento se
-le dejó libremente buscar el antídoto. El indio cogió dos yerbas, cuyos
-nombres y calidades no han llegado á nuestra noticia: la una liquidó en
-zumo, y lo tomó por la boca, la otra aplicó majada á la parte lesa, y
-con esta diligencia amortiguó el veneno, y no le permitió obrar con la
-violencia y mortales agonias que violentaron la vida de Diego Rojas.
-
-A peticion de este gefe tomó el baston Francisco de Mendoza primer
-intruso al gobierno de la provincia. Era Mendoza suspicaz y caviloso,
-y temió que Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, provistos en segundo
-y tercer lugar para el gobierno por el Presidente Vaca de Castro,
-podrian algun dia quitarle el baston, que no tenia mas firmeza que la
-intercesion, y súplicas de un medianero ya difunto. Como hombre y como
-apasionado descubrió culpa en la legitimidad del derecho de los dos,
-y resolvió castigarla mandandolos prender por medio de sus parciales.
-Ninguno de los dos habia intentado novedades, ni dado muestra de
-displicencia en el gobierno de Mendoza: pero la mala conciencia
-aborrece la luz, hace temible las sombras y abre paso á sus intentos
-con culpables atentados.
-
-Felipe Gutierrez se soltó de las prisiones, y con seis amigos se
-huyó al Cuzco, donde incorporado á los realistas contra Gonzalo
-Pizarro, cayó en manos del tirano Pedro Puelles, y coronó los últimos
-dias víctima de fidelidad en Guamanga. Nicolas Heredia compró su
-libertad con la renuncia de su derecho á la capitanía, jurando que no
-reconoceria otro gefe que á Francisco de Mendoza. Asegurado este en
-el gobierno, emprendió nuevos descubrimientos, y despachó á diversos
-rumbos algunas compañías, á las cuales no acaeció cosa memorable, y
-aunque adquirieron noticias vagas de oro y plata, se despreciaron
-por su incertidumbre. Con esto se convirtieron los ánimos al Rio de
-la Plata, y tomado el camino de la sierra la cortaron por el valle
-de Calamochita hasta caer al Rio Tercero, que mas adelante se llama
-Carcarañal.
-
-Sobre la costa de este, tirando al oriente, siguieron las marchas hasta
-la ribera occidental del Paraná, último término de sus pretensiones:
-donde á poco rato descubrieron por el magestuoso Paraná crecido número
-de canoas, que vogaban hácia la ribera en demanda de los nuevos
-huespedes: á los cuales el cacique que comandaba las canoas, en
-lengua castellana preguntó:--“¿Qué gente eran? ¿quienes eran? ¿y qué
-buscaban?”--“Amigos somos, respondieron los españoles, que venimos de
-paz, con deseo de adquirir noticias de los castellanos que estan por
-acá.” Preguntó el cacique:--“¿Quien era y como se llamaba el capitan de
-aquella gente?” Y oido que se llamaba Francisco de Mendoza, respondió
-alegre:--“Huelgome en el alma, Señor Capitan, que seamos de un mismo
-nombre y apellido, porque los mismos tengo yo tomados de un noble
-caballero que reside en el Paraguay, que fué mi padrino de bautismo:
-mire pues, Señor, lo que se ofrece, que le sirviré gustoso, y proveeré
-con abundancia.”
-
-Alegres los españoles con el encuentro de los indios, se detuvieron
-algunos dias sobre la embocadura del Carcarañal, esperando á Nicolas
-Heredia con los caballos que seguian lentamente los pasos de Mendoza.
-Algunos interpretaron siniestramente la tardanza, persuadidos que
-maliciosamente se demoraba en las marchas. Entretanto Mendoza costeó el
-Paraná, y enderezando al norte, llegó á una barranca, en cuya eminencia
-descubrió una cruz de superior elevacion. Adoróla con profundo
-acatamiento, y despues de él, los españoles. Al besar el pedestal se
-observó un letrero, que decia: _Cartas al pié_. Cavaron, y se halló
-en una botija una carta de Irala, que manifestaba el presente estado
-de la provincia, previniendo á los pasageros de qué naciones debian
-cautelarse, y en cuales podian tener confianza.
-
-Con estas noticias determinó Mendoza, sin esperar á Heredia, proseguir
-por tierra su camino hasta la Asumpcion. Pero atajado á las trece
-jornadas, de inundaciones y pantanos, retrocedió en busca de Heredia,
-de quien tuvo noticia que se hallaba en el pais de los Comechingones.
-Llámanse Comechingones los indios que habitan la serranía de Córdoba,
-tomando la denominacion, en lengua Sanabirona, de cuevas subterraneas
-que habitaban; fábricas algunas mas de la naturaleza que de humana
-industria, y no pocas tan proveidas, que en lo interior estan
-socorridas de aguas, que destilan de las paredes, como se ven hoy dia
-en la Achala. En este sitio se demoró con su gente tomando descanso,
-mientras los caballos, imposibilitados á proseguir por falta de
-herrage, se recobraban. Francisco de Mendoza lo llevó á mal, y depuso á
-Heredia del cargo, substituyendo en su lugar á Rui Sanchez de Hinojosa;
-y lo sintió tan vivamente Heredia, que apadrinado de algunos amigos,
-mató á puñaladas á Hinojosa y á Mendoza, mandando publicar que los
-difuntos usurpaban la real jurisdiccion y eran transgresores de las
-órdenes de Vaca de Castro.
-
-Removidos los émulos, se alzó con el gobierno, y confirió título de
-Maestre de Campo á D. Diego Alvarez, jóven intrépido, arrebatado,
-bullicioso y turbulento. El mismo Heredia, antes de apacible génio,
-y condicion suave, asumpto al empleo de capitan, se hizo caprichoso
-é insufrible á los suyos. Hubo de ambas facciones palabras de mucho
-sentimiento, y al nuevo capitan se le digeron indecorosas verdades
-sobre la imprudencia de su gobierno y caprichosa tenacidad con que
-insistia, contra el dictamen comun, en continuar el descubrimiento,
-cuando suspiraban todos por la vuelta, apercibidos de que esta
-provincia era mas fértil de trabajos, que rica en minerales de oro
-y plata. Sobre lo cual le hablaron con tal resolucion, que temiendo
-mayores alborotos tomó la vuelta del Perú.
-
-En Sococha, lugar célebre en los Chichas, se consiguieron noticias
-confusas del estado del Perú, á la sazon dividido en bandos por los
-disturbios de Gonzalo Pizarro. Al principio balanceó la fidelidad
-contrapesada de la codicia, inclinándose al partido de mayor
-conveniencia y utilidad. Pero Gabriel Bermudes los inclinó al de los
-realistas, prometiendo obediencia á Lope de Mendoza, á quien perseguia
-Francisco Carabajal, capitan de Pizarro. “Eran por todos, son palabras
-del Inca Garcilaso, ciento y cincuenta hombres casi todos de caballo”:
-gente valerosa, dispuesta á sufrir y pasar cualquiera necesidad, hambre
-y trabajo, como hombres que en mas de tres años continuos, descubriendo
-casi seiscientas leguas de tierra, no habian tenido un dia de descanso,
-sino trabajos increibles, fuera de todo encarecimiento. Algunos
-murieron en servicio del Rey, otros repitieron la entrada á Tucuman.
-
-Provisto Diego Centeno al Gobierno del Rio de la Plata, instado de sus
-amigos, pasó á Chuquisaca para solazarse algunos dias, y despedirse
-de sus familiares. Algo discuerdan los autores sobre el motivo; pero
-convienen en referir fatales pronósticos que le anunciaron los indios
-de su encomienda, y confirmaron los Charcas. El tenia ocultos émulos,
-y debió recelar alguna sorpresa traidora á su vida, y elevacion al
-gobierno del Rio de la Plata; pero despreciando supersticiones de vanos
-agoreros, llegado á Chuquisaca, entre los regocijos de un convite tragó
-un bocado de ponzoña que le quitó la vida al tercer dia. Con su muerte
-perdió el Rio de la Plata uno de los mas expertos y prudentes capitanes
-de que se pueden gloriar las Indias: fué sentida y llorada de los
-hombres de buena razon, pero no de Irala que se consideró asegurado en
-el gobierno.
-
-Coadyuvó su pretension la temprana muerte de Juan Sanabria, caballero
-rico, natural de Medellin, el cual sentó el año de 1547 con el
-Emperador Carlos V. varias capitulaciones, si le conferia la capítania
-y baston de la provincia del Rio de la Plata. Muerto el padre se le
-dió á su hijo Diego Sanabria el título de Adelantado el año de 1549,
-pero ocupado en liquidar dependencias del padre difunto, no vino á
-tomar posesion del empleo, viéndose precisado á despachar los navíos
-á cargo del capitan Juan de Salazar, antiguo conquistador. La armada
-zarpó de San Lucar á principios de 1552, y llegó con felicidad á la
-isla de Santa Catalina, y puerto de Pato, en cuya ensenada naufragó el
-navío del capitan Becerra, cayendo su gente en mano de indios feroces,
-de cuyo poder los libró el venerable Padre Leonardo Nuñez, varon
-apostólico de la Compañia de Jesus, en la provincia del Brasil.
-
-La gente de los otros navios, abanderizada en civiles discordias,
-parte siguió al capitan Salazar á San Vicente, donde confederados con
-los Portugueses estuvieron casi dos años: pero no esperando de su
-trato progresos considerables, vinieron por tierra á la Asumpcion, y
-condujeron el primer ganado vacuno que pastó las dehesas del Paraguay,
-y despues multiplicó interminablemente. Otros siguieron al capitan
-Hernando Trejo, y fundaron una colonia entre la isla de Santa Catalina
-y la Cananea, sobre el desaguadero del rio de San Francisco. La
-colonia fué de brevísima duracion y consistencia, pero le hizo célebre
-el nacimiento del ilustrísimo Trejo, honra despues de la religion
-seráfica, y meritísimo Obispo de Tucuman. Al año se recogió toda la
-gente con su ínclito fundador á la Asumpcion, cabeza de la Provincia.
-Vióse en poco tiempo el Gobernador Irala con un número de vecinos:
-Nuflo Chaves recogió la gente que tenia Centeno para traer al rio
-de la Plata; y Juan Salazar y Hernando Trejo se vinieron con la que
-condujo la armada del Adelantado Diego Sanabria. Por otra parte Estevan
-Vergara, procurador suyo en la Corte, promovió la causa del tio, y
-le consiguió la confirmacion en el gobierno. Mientras esta llegaba,
-el capitan Juan Romero, de su órden, fundó una colonia sobre el rio
-de San Juan, tributario del rio de la Plata en la derecera de Buenos
-Aires, sobre la márgen opuesta. Solo contó de duracion cuatro meses.
-Mayor subsistencia tuvo la villa de Ontiveros que fundó el capitan
-Garcia Rodriguez de Vergara el año de 1554, sobre la márgen oriental
-del Paraná, á corta distancia de su célebre salto en Canindeyú,
-perteneciente á Guayra.
-
-Efectuada esta fundacion, llegó á Irala la confirmacion en el Gobierno
-en la Armada de Martin Urue, y recibió varias cédulas concernientes á
-varios puntos. En una de ellas le permitía la Cesarea Magestad repartir
-encomiendas de indios, y repartió veinte y seis mil capaces de tomar
-armas. En otra le ordenaba arreglar el derecho municipal con acuerdo de
-hombres capaces y expertos: y lo dispuso con tanta cordura y prudencia,
-que muchos años se gobernó el Paraguay, en lo político y militar,
-por su arreglamiento. Abrió escuelas para instruccion y enseñanza de
-la juventud, señalando maestros para cultivar las plantas delicadas,
-dóciles en los primeros años á recibir buenos documentos, y fructificar
-á su tiempo.
-
-Todo conspiraba al aumento y felicidad de la provincia del Rio de la
-Plata: y para que ninguna cosa que conduce al establecimiento de una
-república cristiana se deseára, llegó en la Armada de Urue el Ilmo. Fr.
-Pedro de la Torre, prelado de carácter tan superior, que la religion
-seráfica con nombre de Pedro, y la de predicadores con el de Tomas, se
-lo apropian en las obras de sus coronistas. Años antes el Ilmo. Fr.
-Juan de Barrios, religioso observante del seráfico Padre San Francisco,
-á 10 de Enero de 1548, habia erigido en Aranda de Duero, el obispado
-del Rio de la Plata con cinco dignidades, Dean, Arcediano, Chantre,
-Magistral y Tesorero: pero estando en Sevilla para embarcarse, le llamó
-Dios á la gloria.
-
-A la sombra de sus dos cabezas, eclesiástica y secular, se prometia
-la Provincia toda felicidad: pero minoró esta considerablemente
-la temprana muerte de Irala, que sucedió verosimilmente el año de
-1556. Entendia actualmente en los ejercicios de piadoso y cristiano
-Gobernador, á impulso de su devocion. Al monte habia salido á buscar
-madera para levantar una capilla á Nuestra Señora, patrona de la
-ciudad. Trabajaba personalmente, y acaloraba los oficiales con su
-presencia, palabras y ejemplo. Del afan y ejercicio se le encendió
-una maligna fiebre, que obrando ejecutivamente, al séptimo dia privó
-la Provincia de su gobernador, á la Asumpcion de su padre, y á la
-milicia de su experto capitan. El llanto fué universal, dando muestras
-de sentimiento aun sus émulos, que no negaban las buenas dotes de
-Irala, superior á todos en el talento de gobierno. Los deslices de los
-primeros años borraron sus operaciones un los últimos períodos de su
-vida.
-
-
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-§. VIII.
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-GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA.
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-1556-1557.
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-Poco antes de su muerte nombró para el gobierno á Gonzalo Mendoza,
-sujeto pacato y de buenas cualidades: la mas sobresaliente fué fomentar
-las disposiciones de su antecesor, el cual habia despachado á Rui Diaz
-Melgarejo y Nuflo Chaves, para plantear dos ciudades, una en Guayra, y
-otra en el territorio de Xarayes. Melgarejo subió hasta la embocadura
-del Pequirí, y levantó una poblacion que llamó Ciudad Real, al oriente
-del Paraná, bajo del trópico de Capricornio, á tres leguas de la villa
-de Ontiveros, cuyos moradores trasladó á la nueva ciudad.
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-Nuflo Chaves revolvia pensamientos mas altos. La felicidad con que
-habia gobernado algunas operaciones militares le inspiraban alzarse con
-la gente que comandaba para levantar provincia independiente del Rio de
-la Plata. Despues de haber castigado felizmente los Tupís y Tobayarás
-brasileños, y sugetado los indios Peabiyú, sublevados por Catiguará
-famoso hechicero, enderezó á Xarayes, y declinando al poniente cayó
-en los términos de los Travasicosis, que llamamos Chiquitos, por
-la pequeñez de sus casas: indios feroces y guerreros, á los cuales
-despachó embajadores, convídándoles con la paz. Pero ellos los mataron,
-y segun se dice en un requirimiento jurídico, se los comieron.
-Convocaron sus milicias, y presentada batalla, fueron vencidos,
-causando algun daño por el veneno de su flecheria.
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-Atemorizada la soldadesca con la idea del veneno, empezó á tumultuar y
-requirir á Nuflo Chaves que tomara la vuelta de Xarayes, para fundar
-entre ellos, segun la instruccion del Gobernador. Y porque Chaves
-perseveró en su determinacion de pasar adelante, los indios, que eran
-dos mil y quinientos, con la mayor parte de los españoles se volvieron
-á la Asumpcion, quedando solo sesenta para proseguir el descubrimiento.
-Con ellos avanzó Chaves al Guapay, rio que nace de la serranía que cae
-al poniente de Mizqui, y despues de formar un semicírculo, descarga
-en el Mamoré. Del Guapay cayó en los llanos de Guelgorigota, donde se
-encontró con Andres Manso, que por la via del Perú entraba con lucida
-compañía de soldados en aquel país. Altercaron los dos capitanes sobre
-los puntos de derecho, y sometieron la causa al juzgado de la Audiencia
-de Chuquisaca, donde los dejaremos litigando hasta encontrarlos en otra
-parte.
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-Sosegado el imperio peruano, el Presidente Gasca miró la conquista de
-Tucuman como principal egercicio de su empleo y corona de su comision.
-Por lo menos es preciso confesar que la tuvo presente para premiar
-á Juan Nuñez de Prado, faccionario de Pizarro con la capitanía de
-Tucuman, dándole poderes honoríficos, y facultad de alistar cuantos
-quisiesen militar á su obediencia y mando. Solos ochenta y cuatro le
-siguieron, algunos de los que vinieron á la conquista con Diego de
-Rojas, como consta de la raseña que se hizo en la imperial villa de
-Potosí ante el licenciado Esquivel: contra el cual uno de ellos llamado
-Aguirre, quedó altamente ofendido, y resolvió vengar un justo castigo
-que se le dió, con una injusta muerte. Porque dejada la conquista de
-Tucuman, y la honrosa compañía de sus comilitones, buscó á su enemigo,
-y le siguió de ciudad en ciudad, hasta que en el Cuzco lo mató á
-puñaladas.
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-Juan Nuñez de Prado, á quien varias dependencias detuvieron en Potosí
-el año de 1549, al siguiente despachó á su Maestre de Campo Miguel
-Ardiles, sugeto principal en esta conquista, con órden de combatir los
-feroces Humaguacas, rayanos del Perú y Tucuman hácia el rio Jujuí, que
-señoreaban el paso, y era necesario vencerlos para seguridad de los
-caminos. Ardiles tuvo algunas escaramuzas con ellos: los fatigó con la
-caballería; los espantó con las bocas de fuego, y finalmente los obligó
-á despejar por entonces el paso.
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-A los dos meses Juan Nuñez de Prado salió de Potosí, y cortando el
-país de los Chiriguanás: “Señor, le gritó una de las espías, enemigos
-se descubren, y sin duda vienen contra nosotros, pues la frente de su
-ejército endereza á encontrarse con la nuestra.” Siguióse la marcha
-sobre el aviso, y se descubrió á D. Francisco de Villagra, que pasaba
-con gente para socorrer á D. Pedro Valdivia, conquistador glorioso
-del floridísimo reyno de Chile. No era Villagra de quien menos debia
-cautelarse Prado: pero un émulo disimulado tarde se conoce, y rara vez
-se evitan sus artificios. Avistáronse los dos capitanes sin otro suceso
-por ahora que el de sembrar Villagra hablillas escandalosas entre los
-soldados de Prado. Departiéronse ambos para su destino. Villagra siguió
-el camino de Chile, y Prado el de Chicoana.
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-De Chicoana avanzó á Tucumanahao en el valle de Calchaquí, donde
-fué recibido con humanidad del cacique Tucuman, señor principal del
-valle. Este es el mismo que hospedó amigablemente á Rojas, y proveyó
-de bastimentos. Es creible que fuera de génio pacato, inclinado á
-clemencia en cuanto lo permitia el natural belicoso de los Calchaquís;
-ó que por ocultos designios intentára alianza con la nacion guerrera
-de los españoles. Lo cierto es, que de acuerdo de Tucuman y Prado,
-se abrieron los cimientos de una ciudad, la cual antes de llegar á
-perfeccion se trasladó sobre el Rio Escaba, á cuatro leguas, donde años
-despues se planteó la primera ciudad de San Miguel. A la ciudad llamó
-Prado, Barco de Abila, pero fué de brevísima duracion y se restituyó
-otra vez á Tucumanaho, primera cuna de su nacimiento.
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-Desembarazado Prado de buscar sitio para el establecimiento de la
-ciudad salió á correr la campaña con treinta soldados para hacerse
-dueño del terreno: pero Villagra, que desde la Cordillera torció
-camino, dejándose caer en Tucuman, sorprendió á Prado, y se alzó con la
-conquista, intentando agregar al reyno de Chile esta provincia.
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-No es para omitido el derecho presunto que Villagra tenia á Tucuman,
-fundado en cláusulas del Presidente Gasca, que señalaba á D. Pedro
-Valdivia cien leguas tierra adentro, este oeste, por término de sus
-descubrimientos. Palabras que ampliadas á favor de los Chilenos,
-ocasionaron disturbios sobre el derecho á Tucuman: hasta que el
-Sr. Felipe II, en cédula de 29 de Agosto de 1563 deslindó las dos
-jurisdicciones, declarando independiente de Chile la gobernacion de
-Tucuman.
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-Por ahora Villagra se alzó con el mando y se apoderó de los
-instrumentos que gozaba la ciudad del Barco, de su independencia. Pero
-como le llamaba Chile por el socorro de milicia que conducia, repuso en
-el ejercicio de capitan á Prado, obligándole á reconocer por superior á
-D. Pedro Valdivia, conquistador de Chile.
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-Protestó Prado cuanto pretendia Villagra, fingiendo vasallage, y
-encubriendo los secretos del corazon hasta verse libre de su émulo.
-Pero luego que este tomó el camino de Chile, juntó el cabildo de la
-ciudad del Barco, y con un razonamiento patético que hizo, ponderando
-la injusta pretension de los chilenos en virtud de los títulos del
-Presidente, fué repuesto en el ejercicio de capitan, independiente
-de Valdivia. Al empleo dió principio, llamando á Tucuman el nuevo
-maestrazgo de Santiago.
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-Porque nombre tan lustroso no fuera sombra sin cuerpo, se aplicó Prado
-con teson increible á los adelantamientos de la provincia, mas con
-suavidad que con el rigor y espanto. Conquistó la sierra y valle de
-Catamarca, los rios Salado y Dulce, los belicosos Lules y la mayor
-parte de los indios que despues se agregaron á Santiago; sin otro
-accidente digno de narracion, que enarbolar con piedad cristiana en las
-tolderias de indios el glorioso estandarte de nuestra salud.
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-Cuando este grande capitan disponia conquistar á Dios y al Rey nuevas
-gentes, tirando al poniente hácia la Cordillera, tercera vez se halló
-sorprendido por Francisco Aguirre, emisario chileno, que venia con
-título de Teniente de la ciudad del Barco, y crecido número de soldados
-para remover cualquier obice de su admision al gobierno. Prado era el
-único de quien podia temer resistencia, pero sorprendido inopinadamente
-por Aguirre, fué puesto en prisiones, y despachado á Chile. Apeló Prado
-á superior tribunal, donde fué declarada su inocencia, y ordenado que
-fuese repuesto en el gobierno de Tucuman. Pero aunque tuvo la honra de
-ser reelegido, no vino á empuñar el baston, prevenido de la muerte ó
-por otro motivo que no llegó á mi noticia.
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-Muy pronto conoció Tucuman la falta de su valeroso conquistador. Los
-Calchaquís se inquietaron, y las demas naciones, antes pacificas,
-tumultuaron haciéndose temibles al español. El mismo Aguirre entró en
-recelos de poca seguridad en aquel sitio, y pasó la ciudad del Barco
-sobre el Rio Dulce, mudándole el nombre en el de Santiago del Estero,
-por un estero que allí hace el rio. Está sita en 28 grados escasos
-de latitud y 315 de longitud, segun el mapa de la provincia que se
-estampó el año de 1732. El temperamento es ardiente y seco. El terreno
-es poco apetecible, y está rodeado de espesos bosques, principalmente
-de algarrobos, que ministran sustento á sus habitadores. En otro
-tiempo fué Santiago asiento de los Sres. Gobernadores y Obispos, pero
-hoy dia es un puro esqueleto de ciudad, sin lustre, sin esplendor, ni
-formalidad en lo material.
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-En medio de tanta miseria Juan Diaz de la Calle señala á Santiago _un
-escudo_, la mitad de él con una cruz colorada en campo de oro, el hueco
-de ella lleno de perlas, en lo bajo ondas del mar; y en la otra mitad,
-un tigre de oro rapante en campo azul, y al rededor de dicho escudo
-ocho cabezas de aguilas, y encima la figura de Santa Ines, abogada de
-la ciudad. Si este escudo se concedió á la ciudad de Santiago, serviria
-mas á la vanidad que á la relacion de la figura con el objeto figurado.
-Fuera de que, habiéndose este concedido, como dice el autor, el año
-de 1537, esto es, diez y seis años antes de su fundacion, se hace
-inverosimil el hecho.
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-Lo cierto es que los conquistadores no descubrieron minerales de
-oro, ni conchas de perlas, sino tanta miseria y laceria, que luego
-que Aguirre fué á Chile á sosegar los tumultos originados por el
-alzamiento de los Araucanos, parte tomaron la via de Chile, parte la
-del Perú, abandonando la conquista por la poca utilidad que prometia.
-En ausencia de Aguirre quedó con el título de teniente Juan Gregorio
-Bazan, primer tronco de los nobles Bazanes que honran con su sangre
-aquella provincia. Pero en la ocasion presente, como los españoles
-fuesen pocos y los indios muchos, y estos amotinados, bastardeó de sus
-nobles pensamientos y desamparára la provincia, si Miguel Ardiles no
-le recordára el alto nacimiento que le ennoblecia, y la gloria que de
-su permanencia podia seguirse á la magestad divina y humana. Movido de
-estas razones prosiguió en el ejercicio de su empleo, y se previno para
-sosegar los Saladinos confederados con otras naciones.
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-Con pocos soldados salió el teniente Bazan á buscar los amotinados que
-eran muchísimos y los deshizo, y con muerte de muchos sugetó los demas,
-y obligó á dar la paz. Bien conoció Aguirre desde Chile la debilidad
-de la milicia tucumanesa; y acordándose que era padre, destacó para
-Santiago algunos soldados á cargo de su sobrino Rodrigo de Aguirre
-que venia con título de Teniente. Pocos meses tuvo el gobierno de la
-provincia, porque preso por los parciales de Prado, fué puesto en
-su lugar Miguel Ardiles, nombrado por Francisco Villagra. De manera
-que los conquistadores de Tucuman se dividian en tres parcialidades:
-unos reconocian á Francisco Aguirre por gobernador legítimo: otros á
-Villagra, que tenia interinamente el baston de Chile: y los terceros á
-Prado, cuya venida inutilmente esperaron sus parciales.
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-Estas civiles discordias arruináran la conquista sino llegára el
-general Juan Perez de Zurita, nombrado por D. Garcia Hurtado de
-Mendoza, en cuyas manos entró el gobierno de Chile. Era Zurita natural
-de Xerez de la Frontera, caballero noble, tratable, humano y bien
-conocido por sus hazañas militares, en el Perú contra los Pizarros, y
-en Chile contra los Araucanos:--prenda que le conciliaron la voluntad
-del gobernador Chileno, y le merecieron el gobierno de Tucuman. Venido
-á la provincia, en los principios fué feliz, infausto y desgraciado en
-los fines. Al nuevo maestrazgo de Santiago mudó nombre, llamándole la
-Nueva Inglaterra, queriendo á lo que parece lisonjear al Señor Felipe
-II, rey entonces de la Gran Bretaña.
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-Fundó tres ciudades, la primera llamó Londres, Cañete la segunda, y
-Córdoba la tercera: las tres en el valle de Calchaquí, por contemplar á
-D. Juan Calchaquí, que le profesaba afecto, y contaba entre los poderes
-de su autoridad el allanar su gente belicosa, para admitir el vasallage
-de su íntimo familiar. Accion para Zurita no menos gloriosa que cuando
-al siguiente año con pequeño ejército sugetó los Diaguitas del Salado,
-los Juries del rio Dulce, los Catamarquistas y Sañoagastas, naciones
-que impacientes del yugo conspiraban á la ruina del español.
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-A todos rindió Zurita, obligándoles á recibir leyes de quien, superior
-en las armas, los tuvo humillados á sus pies. Una ley entre otras les
-impuso que facilitaba su instruccion y enseñanza: que fué de congregar
-la dispersa multitud, derramada por la ribera de los rios y llanura de
-los valles, juntándola en toldería para que los ministros evangélicos,
-sin tanto afan y mayor logro, pudieran doctrinarlos.
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-El Guelgorigota, que verosimilmente son los Llanos de Manso, entre el
-Pilcomayo al oriente, y el Bermejo al poniente, estaba en litigio desde
-el año antecedente en el tribunal de Charcas. Nuflo de Chaves, que
-acaso desconfió de la integridad del tribunal, buscó patrocinio en el
-superior gobierno de D. Andres Hurtado de Mendoza, virey del Perú y su
-pariente. Dos eran las pretensiones de Chaves: la primera, que se le
-adjudicase el Guelgorigota, y la segunda fundar provincia, que hiciera
-cuerpo á parte y sin alguna dependencia del Paraguay. Uno y otro
-consiguió del Virey, el cual para autorizar mas la nueva provincia, dió
-el baston de ella á su mismo hijo Garcia Hurtado de Mendoza, y este sus
-veces y poderes á Nuflo de Chaves.
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-Mientras esto pasaba en Lima, en Guelgorigota Hernando Salazar,
-teniente de Chaves, prendió al capitan Andres Manso, y lo remitió al
-Perú. Removido este, Nuflo de Chaves, con el fomento del virey, el año
-de 1560, cuarto despues de la muerte de Irala, que le despachó para
-fundar en Xarayes, desamparado de la mayor parte de los Asumpcionistas,
-pero engrosado con la milicia de Andres Manso, abrió los primeros
-cimientos de la Capilla en el país de los Penoquis, indios belicosos
-al poniente del Guapay, y al este de una punta de tierra poco elevada
-que sobresale de las cordilleras peruanas. La ciudad tomó nombre de
-Santa Cruz de la Sierra, que se extendió despues á la provincia, con
-ocasion de una cruz milagrosa que hizo un castellano, explicando á
-los naturales la virtud de esta señal, y exortándolos á implorar las
-misericordias del Señor en sus necesidades.
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-Al principio los paisanos correspondieron al buen tratamiento de los
-Cruceños: eran humildes en el servicio, agradables en el trato, y
-prontos en pagar su moderado tributo. Pero luego que los españoles los
-gravaron con exacciones, se alzaron, y con muerte de muchos castellanos
-se refugiaron á los montes, y apostataron de la fé recibida. Quince
-años subsistió la ciudad en su primer establecimiento, hasta que el año
-de 1575, de órden del Señor D. Francisco de Toledo, virey del Perú, se
-trasladó mas al occidente, y en la traslacion mudó nombre, llamándose
-San Lorenzo, que es capital del obispado de Mizqui, por otro nombre
-Santa Cruz de la Sierra.
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-§. IX.
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-GOBIERNO DE D. FRANCISCO ORTIZ DE VERGARA.
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-1560-1565.
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-Mientras Nuflo de Chaves agenció y obtuvo la dependencia de la
-provincia de Santa Cruz, sucedieron en el Paraguay algunas novedades.
-Al año despues de la muerte de Irala, falleció su teniente Gonzalo de
-Mendoza, dejando en su muerte piadoso recuerdo de su prudente gobierno.
-Procedíose á eleccion de nuevo gobernador, y en 25 de Junio fué electo
-Francisco Ortiz de Vergara, caballero sevillano, de génio dulce y
-afable. Su gobierno al principio quieto y pacífico, entrado el año de
-1560, fué ruidoso: parte por los alborotos de Guaranís, parte por las
-novedades que intentó Nuflo de Chaves.
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-En compañia de los españoles que se apartaron de Nuflo de Chaves
-para la Asumpcion desde el pais de los Penoquis, vinieron algunos
-Guaranís cargados de las flechas envenenadas que arrojaban los
-Travasicosis, pensando tener en ellas una arma temible á los españoles
-y superior á las bocas de fuego. Como los ánimos venian abochornados
-con las molestias de jornada tan inutil, empezaron á conmoverse,
-incitados principalmente por Pablo y Narciso, hijos de Curupiratí,
-cacique respetable entre los Guaranís. Animaban sus palabras con
-vana ostentacion de las flechas, tejiendo arenga prolija de sus
-formidables efectos. La conjuracion fué universal, pero no tan secreta
-que no llegára á oidos del gobernador Vergara; el cual aprestó luego
-su milicia, y buscó al enemigo, que ya le esperaba con diez y seis
-mil combatientes, y otras tropas auxiliares que corrian la campaña
-y guarnecian los pasos ventajosos. Fueron varios los accidentes
-en diferentes encuentros y escaramuzas, preliminares á la batalla
-campal, que se dió y terminó á 3 de Mayo de 1560, con poco daño de
-los españoles, y mortal destrozo de Guaranís, acabándose el soberbio
-orgullo con que acometieron en fuga pavorosa con que se retiraron.
-Destacáronse algunas compañias para correr el país enemigo, mas con
-ánimo de ofrecer paz publicando indulgencia, que con designio de
-arruinarlos. En efecto admitieron la paz, pero me persuado que fué
-efecto del temor, y no de sinceridad, pues á pocos pasos renovaron los
-alborotos.
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-Aun no habia el Gobernador Vergara desamparado la campaña, cuando se
-presentó á su vista un indio, el cual: “yo soy, le dice, del Guayra,
-enviado del capitan Rui Diaz Melgarejo para que ponga en vuestra
-noticia que los indios se han amotinado, y que la ciudad de Guayra
-se halla en próximo peligro de perecer, si con la mayor brevedad que
-sea posible, no llega socorro de gente. Y porque no se ponga duda
-en mis palabras, he aquí la carta del capitan Melgarejo.” Dijo, y
-descuadernando el arco por la empuñadura, sacó la carta que contenia
-en substancia cuanto el mensagero relató de palabra. Como el negocio
-era egecutivo, dispuso el Gobernador que Alonso Riquelme pasára al
-castigo de los rebeldes. Casi dos años estuvo Riquelme en campaña: pero
-consiguió sugetar los amotinados en varios encuentros, y sosegado el
-Guayra, coronado de marciales glorias, se restituyó triunfante á la
-Asumpcion.
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-No mucho despues llegó á la Asumpcion Nuflo de Chaves para conducir su
-muger, sus hijos é indios de encomienda que eran mas de dos mil. Para
-conciliarse las voluntades tegió una fabulosa narracion de imaginarias
-felicidades, y relató el encuentro de las riquísimas tierras, fecundas
-en minerales de oro y plata que con tantas ansias habian buscado. A
-sus voces se siguió la conmocion de la ciudad. El Gobernador Vergara,
-el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el contador Felipe Cáceres, el factor
-Pedro Dorantes, muchos principales conquistadores y gran parte de la
-nobleza con sus mugeres hijos é indios de encomienda, resolvieron
-seguir al conductor Nuflo de Chaves á la nueva provincia.
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-Efectivamente esta multitud, por la mayor parte gravosa y consumidora
-de alimentos, emprendió jornada tan dilatada con esperanza de mejorar
-fortuna, dividida en dos cuerpos, el uno por agua rio Paraguay arriba,
-y otro por la costa, arreglados ambos por las disposiciones del
-Gobernador Vergara. Ellas sin duda fueron prudentes en prevenir los
-riesgos, providenciar bastimentos, atemperar las jornadas para tanta
-multitud, y conducirla felizmente hasta los primeros términos de la
-nueva provincia. Entrados en ella, Nuflo de Chaves; “á mi toca, dice,
-el mando de la gente y la disposicion de la jornada: el territorio que
-pisamos es de mi jurisdiccion, de mí han de salir las órdenes, y el
-arreglamiento de la comitiva es propio de mi autoridad.”
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-Inquietóse el Gobernador, tumultuó la comitiva, y de aquí en adelante
-la confusion, el desórden, la infelicidad y desgracia acompañaron esta
-multitud de gente. Los unos se apartaban de los otros, y divididos en
-compañias tomaban diferentes rumbos, y morian de hambre, ó á manos de
-enemigos. Tres mil Itatines, que cautivaron para servirse de ellas,
-perecieron de necesidades y malos tratamientos. Los pocos que salvaron
-las vidas, fundaron una colonia á 30 leguas de Santa Cruz, á la cual,
-en memoria de su amada patria, llamaron _el Itatin_. El gobernador
-Vergara salió peor que todos, porque cayó en manos de Chaves, émulo
-poderoso, irreconciliable y cruel; fué remitido preso á la Audiencia,
-y se le opusieron ciento y veinte capítulos, parte falsos, parte
-verdaderos, unos de mucha, otros de poca consecuencia. Apeló al
-Consejo, y con su remision á España vacó el gobierno del Rio de la
-Plata.
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-§. X.
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-GOBIERNO DE D. FELIPE DE CACERES.
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-1566-1572.
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-A la vacante salieron muchos pretendientes, y á todos fué preferido
-Juan Ortiz de Zarate, sugeto hacendado y de crecidos méritos en las
-revoluciones del Perú: confiriósele el título de Adelantado del Rio
-de la Plata, con la condicion de pasar á España para impetrar la
-confirmacion. Mientras pasaba al Consejo, substituyó en el gobierno
-interino al contador Felipe de Cáceres, sugeto poco hábil para la
-substitucion; ruidoso, intrépido, ambicioso y poco morigerado. Con
-pretesto de reales intereses, habia inquietado la provincia, y prendido
-al Adelantado Alvar Nuñez. Presto le veremos echar en prisiones á su
-mismo prelado.
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-Por ahora Cáceres solo pensaba en restituirse á la Asumpcion con
-sesenta españoles, reliquias de la muchedumbre que salió en seguimiento
-de Chaves, el cual quiso acompañar á Cáceres hasta los últimos términos
-de su provincia. Pero sus delitos guiaban á este mal hombre al suplicio
-merecido. El declinó á la nueva colonia del Itatin, donde el cacique le
-dió un macanazo, y dejó muerto al perseguidor de su nacion. Entretanto
-el general Cáceres proseguia las jornadas con el pequeño ejército que
-convoyaba al ilustre prelado, algunos sacerdotes, y á las mugeres y
-niños.
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-Pero como las naciones intermedias estaban alborotadas, cada paso
-costaba una pelea, y cada pelea una victoria. Los Itatines, los
-Payaguas y Guajarapos, en número de diez mil, se opusieron, y mientras
-los españoles combatian esforzadamente fatigándose con la tarea de
-pelear y matar enemigos, el Ilmo. Prelado con algunos sacerdotes y
-religiosos imploraban el auxilio del Cielo. Vencidos los infieles, se
-prosiguieron las marchas hasta la Asumpcion, donde entraron el año de
-1569, al sexto año despues de salidos. Jornada verdaderamente inútil,
-que no produjo mas fruto que la deposicion del gobernador Vergara, la
-desgraciada muerte de Nuflo de Chaves y unas infernales centellas que
-abrazaron la ciudad, como veremos adelante. Ahora referiremos otras que
-encendió la codicia en Guayra.
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-Despues que Alonso Riquelme pacificó los indios del Guayra, y se
-restituyó á la Asumpcion, el gobernador Francisco Ortiz de Vergara le
-nombró teniente de Guayra, y con sagacidad y artificio conservó en paz
-y tranquilidad la tierra, siendo libre á los españoles el registro del
-país. En las varias salidas que hicieron, dieron con ciertas piedras
-cristalinas, puntiadas de variedad de colores semejantes á rubines,
-ametistas, jacintos, zafiros y demas preciosidades. Críanse dentro
-de cocos de piedra, y cuando la naturaleza está para dar á luz el
-prodigioso feto, rompe con fragoso estallido el pedernal, convidando
-á los racionales á recoger aquel hermoso conjunto de aparentes
-preciosidades. No es frecuente este aborto: pero la antiguedad de los
-años, y el abandono de los indios en recogerlas, fué ocasion para que
-los castellanos encontráran porcion considerable.
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-Con ellas resolvieron caminar á España, pretestando reales intereses,
-y requiriendo una y otra vez á Riquelme por la licencia de irse.
-Riquelme, mas circunspecto que ellos, y menos crédulo á estas riquezas
-imaginárias, respondió que no descuidaria de los intereses reales, ni
-olvidaria sus utilidades; pero que seria prudente determinacion esperar
-la aprobacion de inteligentes lapidários, y no deferir tan ciegamente
-á falaces apariencias. Desagradó tanto á los guayreños la respuesta,
-que aprisionaron á Riquelme, y emprendieron la navegación. Riquelme
-dió parte á la Asumpcion, y fué despachado Rui Diaz Melgarejo para
-cerrar el paso á los fugitivos, y darles el condigno castigo. En efecto
-Melgarejo los alcanzó, y con indulgencia de la pena que merecian los
-delincuentes, ganó amigos para desterrar al teniente Riquelme y usurpar
-para sí el gobierno de Guayra.
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-Los sucesos de Tucuman eran semejantes á los del Rio de la Plata:
-traiciones, alzamientos y opresiones injustas. Jamas Tucuman admiró
-eficacia mas operativa, ni justicia mas arreglada que la del general
-Zurita, cuyas proezas gloriosas llegaron á Chile, y pasaron á Lima
-á los oidos del Conde de Nieva. Este virey tenia ideado separar á
-Tucuman del gobierno de Chile; lo que se proyectó desde el principio
-sin mas efecto que proyectarse, y no ejecutarse hasta fines de 1560 ó
-principios del siguiente, señalando por gobernador al general Zurita,
-primero en la serie de los gobernadores.
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-No duró mucho tiempo en el gobierno, porque la ciudad de Londres,
-monumento primogénito de su generalato, negada la obediencia á ciertas
-órdenes suyas, pretendiendo substraerse de su jurisdiccion, se querelló
-á Francisco de Villagra, gobernador de Chile, ofreciéndole obediencia,
-si le auxiliaba contra Zurita. Villagra, que deseaba retener en su
-dominio á Tucuman, nombró á Gregorio Castañeda capitan de un lucido
-trozo de milicia chilena para deponer á Zurita que actualmente entendia
-en fundar la ciudad de Nieva en el valle de Jujuí, conocido entonces
-con el nombre de Xibixibe. Allí lo buscó Castañeda, y al extender las
-manos para exibir los títulos de su independencia, otorgados por el Sr.
-Virey, el doloso engañador alargó las suyas, y apellidando la voz del
-Rey, con el auxilio de su gente, aprisionó al gran Zurita, Gobernador
-de la Nueva Inglaterra, vencedor glorioso de tantos indios, y fundador
-ínclito de tantas ciudades, por las cuales poco despues fué paseado
-en prisiones. ¡Así la instabilidad de fortuna injustamente abate los
-beneméritos, y levanta indignamente á los culpados!
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-No fuera pequeña gloria de Castañeda conservar los adelantamientos
-de Zurita: pero no supo promover la conquista, ni conservar lo
-conquistado. Antes del año se despoblaron las ciudades de Córdoba,
-Londres y Cañete, y poco despues la de Nieva. La ciudad de Córdoba
-experimentó mas vivamente el furor del Calchaquí. Sustentó con gloria
-tres asedios. En el primero, Castañeda rompió felizmente por medio del
-enemigo, y metió socorro de gente en la ciudad: el segundo levantaron
-los sitiados en una salida que hicieron contra los sitiadores; suceso
-en que tuvieron parte las matronas cordobesas, trayendo prisionera á la
-hija del cacique Juan Calchaquí; en el tercero, los infieles rompieron
-los conductos del agua y redugeron los ciudadanos á extrema miseria.
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-Los Cordobeses arbitraron diferentes medios que inutilizó la proximidad
-y vigilancia del sitiador, y resolvieron desamparar la ciudad,
-abriendose camino por un lado que mediaba entre las dos alas de los
-sitiadores. Lográran sin duda su intento al abrigo de la noche, si el
-importuno gemido de las criaturas no despertára los Calchaquís para
-dar sobre los fugitivos. Todos murieron á sus manos, menos seis con el
-Maestre de Campo Hernando Mexia Mirabal, que salieron á la ciudad de
-Nieva mensageros de la triste desgracia sucedida en Córdoba, al cuarto
-año de su fundacion. Poco despues, de órden de Castañeda se despobló
-Lóndres y Cañete, cuyas reliquias por muchos años fueron monumentos de
-la desgracia.
-
-Algunos notan á Castañeda de omiso, creyendo que con la gente que
-mandaba pudo no solo mantener en pié las ciudades, sino tambien
-humillar el orgullo del soberbio enemigo. Lo que no se puede dudar es,
-que sostuvo algunas campañas con felicidad, deshaciendo los ejércitos
-del Calchaquí, y reprimiendo su furor. En una ocasion le disputó la
-estrechura de un paso con muerte de muchos, empeñando con militar
-estratagema al Calchaquí en sostener la batalla en campaña rasa, donde
-lo destrozó y obligó á retirarse. Corrió el valle con sus compañias
-ligeras, deshaciendo juntas, ocupando al enemigo en sus prevenciones,
-y cortándole los pasos. Se apoderó de Silipica, Yocabil, Acapianta y
-Deteyem, donde sucedió una cosa particular digna de narracion.
-
-Los Deteyenses, siguiendo la costumbre de su nacion, escondieron las
-mugeres y párvulos, grémio embarazoso en la guerra. Fenecida la toma de
-Deteyem, avisaron los corredores que se descubrian señales de enemigo,
-que enderezaba la marcha hácia el acampamento español. Pusiéronse
-todos en arma, y cuando la tropa estuvo en competente distancia, se
-descubrió una multitud de muchachos, que desfilados del lado de las
-madres, armados de arco y flecha, caminaban á defender sus padres, que
-suponian todavia en la refriega. Fueron recibidos con amor, y se premió
-su inocente atrevimiento con algunos donecillos que les sirvieron de
-agasajo para la vuelta.
-
-No obstante estos buenos sucesos, y otros que podia prometerse de
-su milicia veterana, resolvió Castañeda desamparar la provincia,
-y retirarse á Chile, lleno de confusion y envuelto en tristes
-presentimientos. El gobierno de Tucuman, á quien él llamó _Nuevo
-Extremo_, ceñido á sola la ciudad de Santiago del Estero, dejó al
-capitan Manuel de Peralta, á quien sucedió en breve Juan Gregorio
-Bazan, y á este, el año de 1564, Francisco Aguirre, nombrado por D.
-Lope Garcia de Castro, virey del Perú; el cual le entregó una real
-cédula de 1563, en que el Señor Felipe II separaba la provincia de
-Tucuman del reino de Chile, y la sometia al tribunal de Charcas.
-
-Para promover la conquista, despachó á Chile al teniente Gaspar de
-Medina, sugeto recomendable por su valor, fidelidad y servicios en
-Chile y Tucuman, para conducir de aquel reino soldados con esperanza de
-pingues encomiendas. En efecto Gaspar de Medina juntó alguna milicia
-chilena, y con ella, su consorte y sus dos hijos, se restituyó á la
-provincia. Con este socorro el gobernador Aguirre metió en Calchaquí
-la guerra, destrozó al enemigo y puso yugo de servidumbre al rebelde,
-con una ciudad que levantó Diego Villarroel el año de 1565, casi en
-derecera del elevadísimo cerro de Anconquija, en llanura deliciosa y
-amena. La ciudad se llamó San Miguel, la cual subsistió muchos años en
-este sitio, hasta que se hizo necesaria su traslacion, parte porque
-muchos nacian lesos en el órgano de la voz, que por acá decimos _opas_;
-parte porque se criaban en la garganta ciertos tumores, que se llaman
-cotos, que agravaban sobradamente y dificultaban la respiracion.
-
-Fundada la ciudad de San Miguel, corrió el Gobernador la provincia,
-castigando rebeldes, y obligándoles á la paz é yugo del servicio.
-Publicó la jornada de los Comechingones, y paseó las armas victoriosas
-hasta su pais. Aquí adquirió noticias de tierras opulentas sitas al
-sud-oeste, que se empezaron á llamar Trapalanda, Césares y Patagones.
-Tan envejecida es la fábula, cuento antiguo del vulgo, que se renueva
-diariamente con fingidas novelas. En otra parte se acrisolará la
-materia: porque al presente provocan la atencion los malos efectos
-que produjo la narracion de los Comechingones sobre la Trapalanda. El
-vulgo militar se inclinó á la conquista de los Césares; Aguirre por no
-desamparar la provincia en tiempo que se podian alterar los humores,
-resolvió dejar para otra ocasion la jornada de Patagones.
-
-Aunque la determinacion del Gobernador fuese cuerda y prudente,
-indispuso los ánimos de los soldados, fáciles á tumultos y novedades.
-Diego Heredia, Juan Berzocana, Holguin y Fuentes, sugetos de mas
-resolucion que juicio, prendieron al Gobernador y á sus hijos con
-ignominia, deponiendo de sus empleos á los alcaldes, y repartiendo de
-su mano el baston de gobierno y las varas de justicia. Con esto el
-mando cayó en los principales fautores del motin, los cuales obraban
-con despotismo y permitian toda licencia á sus allegados. Al Gobernador
-Aguirre, oprimido de prisiones y cargado de autos, despacharon á la
-Audiencia de Chuquisaca. A su teniente, Gaspar de Medina, depusieron
-del empleo, y confiscaron sus bienes: viéndose en pocos dias á su
-familia opulenta en tanta necesidad, que se mantenia de limosnas.
-
-Para colorear el alzamiento con capa de celo, resolvieron los
-amotinados fundar una ciudad en el país de Esteco, así denominado por
-un cacique, señor del terreno, al tiempo de la conquista. Era el sitio
-cómodo, el terreno pingue y de meollo: el cielo benigno y de aspecto
-agradable: las aguas copiosas y saludables: la vecindad poblada de
-indios para el beneficio de la tierra, y máquinas para obrages de lana
-y algodon, que enriquecieron en un tiempo la ciudad. Creo le fundaria
-el año de 1567. Al principio contó solo cuarenta habitadores: pero su
-buen terreno, benigno temperamento y bellas calidades, llamaron mucha
-gente de otras partes, y la hicieron rica y populosa. Su ostentacion
-y lujo, segun dicen, subieron á tal punto, que los caballos cargaban
-herraduras de plata.
-
-Pero, volviendo á los amotinados, ellos apuraban con vejaciones y malos
-tratamientos á los leales, y estos tibiamente esperaban el remedio
-á la opresion en que gemian inconsolables. No obstante, el auxilio
-estaba mas próximo de lo que ellos esperaban: porque Gaspar de Medina,
-depuesto ignominiosamente del oficio de teniente, desde Conso, lugar
-de su destierro, disponia con nocturnas salidas los ánimos de los
-Miguelistas, para sorprender á los rebeldes, aclamando la voz del Rey.
-En Santiago tenia la cooperacion de otros gefes realistas, y cuando el
-negocio estuvo en buen estado, con algunos fautores, hombres de valor y
-resolucion, protegido de las sombras nocturnas, aprisionó las cabezas
-del motin, y dándoles breve plazo para componer las cosas de su alma,
-les mandó cortar la cabeza. Con el castigo de estos se humillaron los
-demas, y los beneméritos fueron repuestos en sus empleos honoríficos.
-
-El gobierno interino, de órden de la Audiencia, cayó en manos de
-Diego Pacheco, caballero noble, cuerdo y desinteresado. Era natural
-de Talavera de la Reyna, y en memoria de su amada pátria, á Esteco
-llamó Nuestra Señora de Talavera, poniéndola al amparo y proteccion
-de la Soberana Emperatriz de los Cielos. Antes del año tuvo sucesor
-en Francisco Aguirre, suelto ya de las prisiones, y libre de los
-cargos que le acumularon sus émulos. Pero el génio arrebatado y
-poco morigerado de Aguirre escandalizó con reprensibles excesos la
-provincia, de la cual envuelto en casos de inquisicion, le veremos
-salir, remitido á Lima por D. Pedro Arana.
-
-A fines de 1569, ó principios del siguiente, murió á manos de
-Humaguacas y Puquiles el conquistador Juan Gregorio Bazan. Habia pasado
-á Lima para conducir su familia, y estando de vuelta, sobre el rio de
-Siancas halló que los enemigos tenian cerrado el paso. A poco rato
-Humahuacas y Puquiles cayeron sobre él y su comitiva, con tanto impetu
-que apenas le dieron lugar para dar escape á su familia por veredas
-ocultas, bajo la direccion de Francisco Congo, esclavo que no tenia
-práctica en los caminos. Los infieles mataron á Bazan, Pedraza y otros:
-algunos, penetrados de heridas, escaparon y llevaron á Santiago el
-anuncio de tan lastimosa tragedia. Los bárbaros Humaguacas, y Puquiles
-se alzaron con el botin, adornando su desnudez con ricas preseas en que
-Bazan traía empleado su caudal.
-
-Entretanto la familia del Bazan, falta de práctico conductor, vagaba
-en los montes, seguida y perseguida por un trozo de indios, con tanta
-tenacidad que cuatro dias contínuos caminó con inmediacion en su
-alcance; y mientras ellos lo pasaban con tanto susto, en Santiago
-corrian nuevas de la desgracia, llorando los muertos á manos de los
-infieles.
-
-Salió el capitan Bartolomé Valero con una compañía de soldados, y
-hallada la familia errante la condujo á Santiago, donde se mitigó el
-pesar con el hallazgo de las señoras é hijos, ramas gloriosas en que
-hasta hoy se conserva su noble descendencia.
-
-El Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y el teniente Felipe Cáceres,
-vinieron del Perú con recíprocos sentimientos, que casi consumieron
-la provincia, dividida en dos facciones de eclesiásticos y seculares,
-siguiendo con oposicion encontrada los seculares al Obispo, y los
-eclesiásticos al Teniente. Entre estos se señaló un Daroca, autor de
-enredos, que abrió camino á exorbitantes insolencias contra el Obispo,
-publicando novelas agenas de su proceder é indignas del episcopal
-carácter, especialmente un crímen, por el cual decia haber incurrido
-en suspension é inhabilidad para las funciones episcopales. Todo halló
-aprobacion en el Teniente Cáceres, el cual empezó á explicar su enojo,
-prendiendo á Alonso de Segovia, Provisor del Obispado, que cargado de
-grillos, aseguró en un calabozo. Mandó publicar á son de cajas que al
-Obispo, como alborotador de la ciudad, estrañaba del reino, privado de
-las temporalidades, ordenando que ninguno, pena de traidor al Rey, le
-diera alimentos. Mandato perentorio, cuya observancia celó con tanta
-rigidez, que por que Pedro Esquivel manifestó algun sentimiento, y
-socorrió al Obispo, le mandó segar la cabeza en público cadalso.
-
-Era el Prelado de espirítu manso, apacible y sufrido en los agravios,
-llevando los ultrages con egemplar tolerancia. Su vida era pura,
-inocente y digna del carácter que tenia impreso en el alma: pero la
-malicia en los émulos interpretaba siniestramente sus operaciones mas
-santas. Un dia entre otros el celoso prelado rogaba en la catedral á
-Dios por su grey alborotada. Súpolo Cáceres, y luego mandó que ninguno
-fuera á la iglesia, porque el Obispo se habia retirado á ella con
-dañada intencion, y ordenó á su aguacil Ayala que sacára violentamente
-á cuantos no obedeciesen de grado. Ayala por lisonjear al Teniente no
-reparó en violar los respetables claustros de la sacrosanta inmunidad.
-El Prelado viendo profanado el templo santo del Señor, cedió al tiempo,
-y recogido en su palacio de órden de Cáceres, tapiadas las puertas y
-ventanas, fué asegurado con guardas de toda satisfaccion y confianza.
-
-Tratado así el Obispo, hizo Cáceres una jornada, rio abajo, pretextando
-queria llegar á la boca del Paraná, para ver si se descubrian indicios
-de gente de España y socorrer, si la necesidad lo pidiese, al
-Adelantado Juan Ortiz de Zarate, en cuyo nombre gobernaba la provincia.
-El pretexto era honesto, pero algunos creyeron que intentó alzarse con
-el gobierno, cerrando á Zarate el paso por medio de los indios. Yo
-no quiero sondar intenciones; pero advierto que los indios quedaron
-tan alborotados, que casi acabaron con la armada de Zarate. Con la
-ausencia de Cáceres las cosas mudaron de semblante. Las mugeres, sexo
-compasivo y devoto, apiadadas de las vejaciones que santamente toleraba
-el Obispo, inspiraron á sus consortes afectos de conmiseracion con
-su prelado, y aliento para prender al Teniente por contumaz á los
-preceptos de la iglesia, transgresor de la inmunidad eclesiástica, y
-alborotador de la república.
-
-Antes que volviera Cáceres, el Obispo habia salido de su encerramiento,
-y se habia refugiado en el convento de Nuestra Señora de la Merced, de
-donde le vino á él la libertad y la prision del Teniente, por medio de
-Fray Francisco Ocampo, religioso del mismo órden; el cual convocó una
-noche ciento y cincuenta españoles, en casa del Provisor Segovia, donde
-concertó con ellos la prision de Cáceres.
-
-Al siguiente dia vino Cáceres á la Catedral, y apenas postrado de
-rodillas, entraron los ciento y cincuenta españoles, siguiendo á Fray
-Francisco de Ocampo que llevaba la delantera, gritando: _¡Viva la Fé de
-Cristo!_ y respondiendo todos, _¡Viva, viva!_, acometieron al Teniente,
-lo prendieron en la iglesia, y le pusieron dos pares de grillos y
-una gruesa cadena, permitiendo á todo género de gentes befarse de su
-persona.
-
-Con el gobierno se alzó Martin Suarez de Toledo, que tuvo parte en
-los referidos alborotos, y la tiene en las disposiciones presentes.
-A Cáceres detuvo un año en rigurosas prisiones, y bien asegurado,
-determinó enviarlo á España. En su compañía pasó el Obispo, ó como
-actor contra los sacrílegos atentados del Teniente, ó para purgarse de
-las imposturas que profanas lenguas le acriminaron. Rui Diaz Melgarejo
-se juzgó á proposito para conducir seguramente hasta el Brasil á
-Cáceres: él habia maculado sus manos con la muerte de un Sacerdote,
-pero era á proposito para asegurar al Teniente. Llegaron con felicidad,
-primero al puerto de Patos, y despues á la villa de San Vicente; donde
-Cáceres, con auxilio de los Portugueses, rompió las prisiones, escaló
-la cárcel, y se ocultó en lugares poco sospechosos. Pero Melgarejo todo
-lo registró, y no desistió hasta encontrarle, y encontrado le remitió
-al Consejo.
-
-No pudo acompañarle el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el cual lleno de
-dias y de merecimientos enfermó de muerte en la villa de San Vicente,
-de donde con asistencia del Taumaturgo Brasileño, el P. José de
-Anchieta, pasó al divino tribunal.
-
-
-
-
-§. XI.
-
-GOBIERNO D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.
-
-1573-1576.
-
-
-Sosegada la Asumpcion con la ausencia de sacrílego agresor, se atendió
-á dilatar los términos de la provincia con nuevas colonias. Juan de
-Garay era uno de los sugetos de mas fondo que tenia la gobernacion del
-Rio de la Plata. Este caballero no se habia mezclado en los recientes
-disturbios, su nombre era glorioso por las hazañas militares y su
-persona respetable por la madurez, cordura y virtudes: digno en fin de
-que se le fiasen ochenta y seis compañeros para fundar una ciudad hácia
-la fortaleza de _Sancti Espiritus_, ó en otro lugar mas ventajoso.
-
-Garay se dispuso para la empresa, y entrando al Paraná registró sus
-amenas riberas y frecuentes tributarios que le comunican sus aguas:
-entre los cuales el Quiloasa, su pechero por la márgen occidental,
-llenó mas el ánimo de Garay para plantear, en un llano despejado y
-apacible que ofrece, la ciudad á la cual llamó Santa Fé de la Vera
-Cruz. En sus contornos habitaban muchos indios, entre los cuales es
-memorable una nacion que acostumbraba desollar á los padres difuntos,
-aderezando sus pieles para conservar la memoria de sus antepasadas.
-Empadronáronse los indios, y se repartieron veinte y cinco mil, con
-tanto desinteres del capitan que no admitió preferencia al último de
-sus soldados.
-
-Pero cuando Garay estaba en pacifica posesion del terreno, y los
-indios se habian confederado sínceramente, y al parecer nadie le podia
-inquietar ni disputar el derecho á Quiloasa y sus vecindades, á 19 de
-Setiembre tocó su gente á arrebato: _indios_, gritan sobresaltados,
-_indios vienen_. La conjuracion es universal, y ellos son tantos en
-número que inundan la campaña cuanto alcanza á descubrir la vista.
-Recogíose Garay con solos cuarenta á un bergantin, y ordenó al gaviero
-que registrára lo que era, ó podia ser. “Señor, respondió el observador
-desde la gavia, la conjuracion es cierta: los indios vienen armados, la
-campaña está iluminada de fuegos, señal convocatoria de guerra.”
-
-Garay con breves palabras, puesto que no sufria dilacion la vecindad de
-los indios, encendió los suyos á la pelea, recordándoles sus proezas,
-y la debilidad del enemigo que multiplica gentes para magnificar la
-gloria de vencerlas. Aun no habia dado fin al razonamiento cuando el
-gaviero: “allí, dice, veo uno á caballo que persigue á los indios.”
-Suspensos todos con la novedad, gritaron que mirára bien lo que decia.
-El gaviero, mas pasmado que todos, empezó á gritar, que ya descubria
-seis, fatigando los enemigos y picándoles la retaguardia. Todos querian
-subir á la gavia para registrar personalmente el que imaginaban
-milagro: pero á pocos lances salieron de perplexidades con la llegada
-de los fugitivos que venian publicando ser españoles.
-
-Recobróse Garay y su gente del pasmo que causaron los caballeros, y
-luego despachó un embajador que agradeciera en su nombre á aquellos
-caballeros la oportunidad del socorro en tiempo que tanto lo
-necesitaban. Con el embajador vinieron los castellanos, los cuales
-certificaron á Garay ser soldados de D. Gerónimo Luis de Cabrera
-enviados suyos para señalar puerto en el Rio de la Plata como ya lo
-habian ejecutado dos dias antes en el fuerte de Gaboto, agregando
-á su jurisdiccion todas las islas del rio. A poco rato D. Gerónimo
-Luis de Cabrera, ínclito fundador de Córdoba, se descubrió con lucido
-acompañamiento de milicia tucumana.
-
-Garay le hizo urbano, pero forzado recibimiento, temiendo que se
-alzaria con el terreno. Efectivamente, eso queria Cabrera, y con
-modales corteses le requirió para que no se opusiera á sus designios.
-“Vasallos somos, le dice, de un Monarca, y á un mismo Señor obedecemos.
-No es justo convertir contra nosotros las armas que cargamos para
-vencer enemigos. Las islas del Paraná y el terreno en que estamos, mias
-son, pues acabo de conquistarlas. La ciudad que está en sus cimientos
-es de mi jurisdiccion, pues se halla en los límites de mi conquista: su
-gobierno y mando de hoy en adelante quedan agregados á la provincia de
-Tucuman. Y pues fué vuestro el trabajo de principiarla, sea también la
-gloria de llevarla á debida egecucion, pero con el reconocimiento de
-que la gobernais en “nombre del Rey y mio”.”
-
-Garay se hallaba en la sazon con poca gente, y no le era posible
-contradecir al glorioso conquistador de Comechingones, liquidando á
-fuerza de armas su derecho al asiento de Gaboto, á las islas del Paraná
-y á la nueva ciudad de Santa Fé. El disimulo fué necesario y precisa
-la condescendencia, admitiendo la tenencia con protestas de fidelidad
-y de gobernarla en nombre del Rey y suyo. Satisfecho por ahora Cabrera
-tomó la vuelta de Córdoba, que estaba en los principios y necesitaba
-el fomento de su actividad para ponerla en estado de defensa contra
-el enemigo. Bien conoció Cabrera la poca sinceridad de Garay en su
-protesta: esto le movió á despachar á Nuflo de Aguilar para que Garay
-le entregára el gobierno de Santa Fé.
-
-Garay que se hallaba con fuerzas superiores á las de Aguilar, le
-respondió que todo aquel territorio pertenecia á los conquistadores del
-Rio de la Plata, en cuya pacífica posesion contaban mas de cuarenta
-años. Aun no habia dado fin al razonamiento cuando descubrió por el rio
-Quiloasa tres canoas comandadas por Yamundú, cacique guaraní, enviado
-por el Adelantado Juan Ortiz de Zarate con pliegos para Garay. En
-ellos le hacia general del gobierno de la ciudad y su distrito, y le
-comunicaba un traslado de cédulas, en que Su Magestad le hacia merced
-de todas las ciudades levantadas por cualesquiera capitanes, doscientas
-leguas al sud del Rio de la Plata, con términos tan expresos que no
-admitian duda. Con esto se volvió Nuflo Aguilar, y los Cordobeses el
-siguiente año diputaron procuradores para ventilar en la Audiencia de
-Charcas su derecho á Santa Fé. Pero el sapientísimo senado declaró, que
-cuando un superior tribunal manda, el inferior obedece.
-
-Así lo esperó Garay, el cual luego se puso en camino para socorrer al
-Adelantado Juan Ortiz de Zarate, que se hallaba en lances mortales.
-El habia tendido al viento las velas desde el puerto de San Lucar,
-año de 1572, con tres navios, una zabra y un patache. Los infortunios
-del mar fueron grandes, y mayores los de tierra. Al siguiente año, de
-arribada ganó la isla de Santa Catalina, tan falto de víveres, que de
-hambre morian por dia, de cuatro para ocho. Como la calamidad y miseria
-eran extremas, saltó en tierra el Adelantado con ochenta soldados para
-rescatar víveres entre los Guaranís, dejando por teniente de la armada
-á Pablo de Santiago, hombre por extremo justiciero, que egecutó en la
-gente de la armada grandes excesos de crueldad.
-
-Cuando el Adelantado volvió de rescatar viveres, halló la isla de
-Santa Catalina llena de cadáveres, y que la armada se habia retirado.
-Continuó su navegacion en busca de ella al puerto de San Gabriel,
-cuyas vecindades estaban destinadas para última calamidad, y ruina
-casi total de la armada. Yapican, cacique Charrua, señor de aquella
-costa, entretuvo con arte á los españoles, mientras rescataba á
-Abuyabá su sobrino, prisionero de guerra del poder de los castellanos,
-suscribiendo facilmente á condiciones gravosas, que jamas cumplió por
-satisfacer sus deseos de vengaza. Los primeros que experimentaron los
-efectos de su indignacion fueron algunos soldados, que saliendo á
-forrage, cercados de Charruas, murieron á sus manos: algunos quedaron
-prisioneros, entre los cuales un Cristoval Altamirano, noble extremeño,
-de quien en otra parte se hará mencion. Dos eludieron el peligro con la
-lijereza de los pies, llevando la triste noticia al Adelantado.
-
-Para castigar al bárbaro Charrua, se destacaron dos compañías de
-soldados á cargo de un capitan. Encontrados con el enemigo tiñeron en
-su sangre la campaña; pero fatigados de vencer, murieron á lado de sus
-víctimas.
-
-No hubo en adelante quien resistiera á Zarate, que siguió su camino
-con gran tranquilidad. Uno de sus soldados por nombre Carballo, se
-internó solo á los montes, y se encontró con Yandubayú, cacique
-guaraní y valeroso, que galanteaba á Liropeya, india sobre hermosa,
-discreta. Carballo no quizo malograr el encuentro, sin adquirir gloria
-de esforzado, y tiró un bote de lanza á Yandubayú, el cual divertió
-el golpe, y cogiendo el brazo de Carballo, intentó quitarsela. La
-contienda fué reñida y ruidosa, y tanto que Liropeya oyó el combate, y
-salió de su chozuela para dispartir los combatientes. Carballo revolvió
-curiosamente los ojos á la india, y prendado de ella, por ser único
-pretendiente, mató á Yandubayú en presencia de su querida.
-
-Era este lance muy sensible para un corazon amante. La india se
-desmayó: pero recobrada, con tristes lágrimas rogó á Carballo no dejára
-sin enterrar el cadáver. Como Carballo ya la amaba, le manifestó
-condescendencia, lisonjeándola con agradables oficios para ganarle
-la voluntad. Pero desceñida la espada para abrir el hoyo, la tomó
-Liropeya, y recostándose sobre la punta: “¡Abre, le dice, para los dos
-sepultura, y cubre á Lyropeya con la tierra que oculta á Yandubayú!”
-Dijo, y echandose con todo el peso de su cuerpo sobre la espada, finó
-victima de su amor desciado.
-
-Pasó Garay en demanda del Adelantado á la isla de Martin Garcia, y
-porque el sitio no se tuvo á propósito para el establecimiento de
-ciudad, se acordó fundar sobre San Salvador, y que Melgarejo y Garay
-lleváran por delante las mugeres y niños. Los dos capitanes subieron
-Rio de la Plata arriba, y despartidos de una tormenta, Melgarejo
-libró con felicidad, y Garay casi pereció náufrago con toda su gente.
-Al fin ganó tierra, y entró en mayor peligro: porque Yapican con su
-ejército, repartido en siete escuadrones, se descubrió que caminaba
-hácia los náufragos españoles. A los cuales Garay: “Amigos, dice, aquí
-no resta otra cosa que morir ó vencer: peleemos con valor y la victoria
-esperemos de Dios.” Y llamando en su ayuda al glorioso Santiago, cerró
-con el enemigo, y rompió el primer escuadron que contaría setecientos
-Charruas. La caballería (doce eran los caballos) rompió los demas
-escuadrones, con mucho destrozo de infieles.
-
-El valeroso Antonio Leiva, y el bravo Menialvo se estrecharon con
-Abuyabá y Tabobá, jóvenes intrépidos y de grandes fuerzas. Abuyabá
-después de recibir un fuerte golpe, se aferró á la lanza de Leiva con
-tanta porfia y tenacidad que temió perderla su dueño. Acudió al socorro
-Menialvo, y metiéndole hasta el corazon la espada, lo derribó muerto á
-sus pies. Leiva trabó el naso á Tabobá que venia á arrojarse sobre él,
-y le traspasó el vientre, cayendo hierto cadáver en el suelo. Quizo
-Yapican vengar la muerte de sus dos mas esforzados capitanes; pero le
-previno Menialvo con un golpe de lanza que le privó de la vida.
-
-Añahualpo, indio agigantado y de fuerza á correspondencia, se estrelló
-con Juan Vizcaino, y este de un golpe postró aquel gigante en el
-suelo. Sobrevino á la venganza Yandianoca, indio de fama y estimado
-por sus hazañas; pero Vizcaino le preocupó con la lanza. Todos obraron
-prodígios de valentía.
-
-Al siguiente dia se juntó Garay á Melgarejo sobre el rio de San
-Salvador, y mientras Garay levantaba barracas de fagína y tierra
-contra las invasiones del enemigo, partió Melgarejo á transportar
-al Adelantado con su gente. Venido Zarate, principió una ciudad que
-intituló San Salvador, sobre la embocadura del rio de este nombre: la
-cual se despobló por las invasiones de los Charruas, en 1576. Era el
-Adelantado sugeto caprichoso, enemigo de admitir consejo, y de poca
-disposicion en tomar á tiempo las providencias necesarias para mantener
-una ciudad que vivia á merced de amigos inconstantes: con lo cual á
-todos se hizo aborrecible, y solo halló sequito en algunos confidentes
-que se prometian mejora de fortuna con el oficio de adulones.
-
-De San Salvador pasó el Adelantado á la Asumpcion, donde malquistado
-con los conquistadores, se apoderó en tanto grado de él la tristeza,
-considerándose odiado de todos, que derramándose el humor melancólico
-por todo el cuerpo, murió á los pocos meses en el año de 1575. El
-Adelantazgo del Rio de la Plata transfirió en una hija que tenia en
-Chuquisaca, llamada D.ª Juana Ortiz de Zarate, dejándole por tutor
-á Juan de Garay. Con el gobierno interino quedó Diego Mendieta,
-sobrino suyo; jóven bullicioso, de procederes indecorosos y costumbres
-perdidas: tan desenvuelto en lascivias, como impio en tiranias. No son
-para relatarse los estravios de este hombre: llámelo quien quisiere
-un Neron por lo cruel, y un Heliogábalo por lo deshonesto:--aborto de
-los que rara vez produce la naturaleza para escándalo de los mortales.
-En poco tiempo llenó siglos de maldad, y preso por los Santafecinos,
-y despachado á la corte, arribó al Mbiaza, donde muerto por los
-naturales, fué enterrado en sus vientres.
-
-
-
-
-§. XII.
-
-GOBIERNO DE D. JUAN DE GARAY.
-
-1576-1584.
-
-
-Mientras que Mendieta era remitido á la corte, llegó Juan de Garay
-de Chuquisaca, á donde habia caminado por dependencias de D.ª Juana
-Ortiz de Zarate, á la cual casó con el licenciado Juan Torres de Vera
-y Aragon, Oidor de aquella real Audiencia, en quien recayó el gobierno
-de la provincia, y título de Adelantado. El primer egercicio de su
-empleo fué nombrar á Garay teniente del Rio de la Plata, y despacharle
-con brevedad para continuar la conquista, y levantar poblaciones para
-enfrenar los infieles. Fué Garay recibido al gobierno con universal
-aplauso, especialmente cuando le admiraron tan solícito de los
-progresos de la provincia, que luego señaló á Melgarejo para levantar
-una poblacion en Guayra, en un sitio que tenia fama de opulento.
-
-Melgarejo la planteó á dos leguas al oriente del Paraná, y la llamó
-Villa Rica del Espíritu Santo: y porque la pobreza del sitio se
-correspondia al esplendor del nombre, la trasladó poco despues sobre
-el Huybay, cerca de la embocadura del Curumbatay. El P. Maciel de
-Lorenzana asegura que tenia en sus vecindades trescientos mil indios,
-de los cuales, añade, que por los años de 1622 no se conservaba
-la sexta parte. Pero número tan excesivo hizo poca resistencia y
-fácilmente ofreció vasallage y tributo al capitan Melgarejo. Mientras
-él daba ser á la villa, Garay concluyó felizmente una accion gloriosa
-en las vecindades de la Asumpcion.
-
-Obera, cacique ofuscado con el lustre de su nombre que significa
-_resplandor_, se preconizaba entre los suyos deidad, y profanaba los
-sagrados misterios, atribuyéndose el oficio de Redentor de la nacion
-guaraní, cuya salvacion y libertad habia de obrar, llamando en su ayuda
-á los rayos del cielo, confundiendo los elementos y provocando todas
-las criaturas para el exterminio del español. Añadia que se habia dado
-por coadyutor en el empleo á Guizaro, hijo suyo, con potestad suprema
-sobre rayos, pestes, inundaciones y plagas; y especialmente sobre un
-cometa que se descubrió esos dias, y lo tenia reservado para su tiempo.
-Se hacia tributar adoraciones y quemar inciensos, sirviéndose en los
-profanos ministerios de sacerdotisas, con las cuales tenia comercio
-escandaloso, solazándose en bailes y cantares, persuadiendo á todos que
-la puerta para merecer su gracia era la desenvoltura.
-
-Obera dijo tales cosas, y prometió á los suyos con tanta certeza la
-victoria, que los indios vecinos á la Asumpcion, los del rio Paraguay
-arriba y los del Paraná se conjuraron contra el español. Súpolo Juan
-de Garay, y despachando aviso á Guayra y Villa Rica para prevenir sus
-pueblos á la defensa, salió con ciento y treinta valerosos soldados á
-cortar el socorro que del Paraguay arriba podia venirle al enemigo,
-sentando sus reales sobre el nacimiento del Ipané. A breve rato se
-descubrieron Pitum y Corazí, llenos de orgullo y arrogancia, enviados
-de su cacique, para dar muestra del valor guaraní, peleando cuerpo á
-cuerpo con dos del egército español. Venian desnudos, trayendo dardos
-en las manos: arma que se compone de un palo largo, cuyo remate es en
-punta que suple bastantemente la falta de mojarras. Es arma arrojadiza,
-y algunas naciones acostumbran cobrarla con un cordel que atan hácia
-la empuñadura, y la manejan á diestra y siniestra sobre el juego del
-brazo, despidiéndola con tanto impulso, que á veces traspasa de parte á
-parte el ginete, y le cose contra el arzon de la silla.
-
-Presentados Pitum y Corazí delante del ejército español, Juan Fernandez
-Enciso y Espeluca, valerosos soldados con espada y rodela, salieron al
-encuentro. Pitum acometió con denuedo á Enciso, jugando con destreza
-el dardo: rompió por diversas partes la rodela de Enciso, á quien
-fatigaba con su ligereza, llamando á todas partes el cuidado de
-repararse. Enciso le cogió el dardo y le hizo pedazos, cuando Pitum
-trataba prevenir á su antagonista en la misma accion de romperle el
-dardo. Enciso le tiró á la cabeza un golpe, y errándole, con venturoso
-acierto le segó un brazo. Corazí entretanto de un bote de dardo derribó
-á Espeluca: pero estrivando este sobre las rodillas, le cortó de un
-tajo la megilla. El bárbaro resistió con valor, hasta que viendo huir á
-Pitum, le acompañó en la fuga, y llegados á los suyos, publicaron que
-los españoles eran invencibles.
-
-Al siguiente dia se encaminó Garay al Yaguarí, y sugetó cuatro pueblos,
-pasando á sangre y fuego cuanto halló en ellos. Entretanto Guizaro, que
-era el general de Obera, se atrincheró sobre el Ipané, esperando que el
-Cielo arrojaria rayos contra los españoles.
-
-Trabóse entre los dos campos una muy reñida batalla, que decidió
-brevemente Juan Fernandez Enciso, el cual acertó con tanta fortuna el
-arcabuz á Guizaro, que metiéndole por la frente la bala, lo derribó en
-el suelo, postrando con su muerte las esperanzas del enemigo.
-
-Yaguatatí salió á vengar la muerte de Guizaro, y entró por el campo
-español hiriendo algunos: pero fatigado de Martin Valderrama y Juan
-Osuna, se metió el dardo por el pecho, homicida de sí mismo. Siguióse
-el alcance se destruyeron algunas compañías, é hicieron algunos
-prisioneros, y entre ellos el sumo sacerdote de Obera, que ocupaba sus
-infames manos en llevar el santo madero de la cruz, insignia de nuestra
-redencion con que Obera prometió libertar la nacion guaraní. No se
-pudo coger á Obera, pero se consiguió hacer memorable el año de 1578 y
-principios de 79 con una victoria, que ensalzó las armas españolas y
-desengañó á los Guaranis.
-
-Los excesos de Aguirre gobernador del Tucuman eran exorbitantes, y
-pedian remedio egecutivo. No conserva el tiempo las particularidades de
-sus extravios: pero en términos universales tiene memoria de atentados
-escandalosos que debian atajarse prontamente. Esa comision fió el virey
-de Lima á D. Pedro Arana, caballero autorizado por su cristiandad y
-prudencia. El inquirió sobre los delitos de Aguirre, y hallando que no
-eran voces sin fundamento, aprisionó al delincuente, y preso lo llevó
-á Lima, ciudad de los Reyes. Casi tres años corrieron en liquidar su
-causa: tiempo verdaderamente prolongado para correr plaza de culpado,
-pero breve para ser absuelto de los graves delitos que se le imputaban.
-
-Con el gobierno interino quedó Nicolas Carrizo, antiguo conquistador, y
-aunque no adelantó los términos de la provincia con nuevas conquistas,
-conservó en tranquilidad los ánimos bulliciosos de los conquistadores.
-Por Julio de 1572, entró en la provincia con título de gobernador
-D. Gerónimo Luis de Cabrera, caballero sevillano, el cual juntaba
-un agregado singular de calidades tan sobresalientes que acaso la
-América no se podria gloriar de otro que le igualára. Nobleza que le
-emparentaba con las principales casas de España, valor, fidelidad,
-discrecion y prudencia, sobre un fondo sólido de costumbres arregladas
-y cristianas. Habia conquistado á Pisco, Ica y la Nasca, fundado con
-su caudal la ciudad de Santiago de Valverde en el valle de Ica; y
-egercitado noblemente el oficio de Corregidor y Justicia mayor en la
-provincia de Charcas, y villa imperial de Potosí.
-
-En su compañia vinieron algunos caballeros de distincion, D. Lorenzo
-Suarez de Figueroa de la casa de Feria, gobernador despues de Santa
-Cruz de la Sierra; Tristan de Tejeda, célebre por la entrada al
-Marañon en compañia de Juan Salinas, y mucho mas por la entrada al
-descubrimiento del Dorado, Barbacoas v Amazonas: Gerónimo Bustamante,
-que habia ocupado puestos honoríficos en el Perú, de quien son
-ramos los Arballos de esta provincia, con otros nobles caballeros
-distinguidos por sus méritos y servicios en utilidad de la monarquia.
-
-El nuevo Gobernador se aplicó con desvelo al establecimiento de las
-ciudades que necesitaban reparo; y puso la mira en el territorio de los
-Comechingones, cuna destinada de generacion en generacion, hasta el dia
-de hoy, para sus legítimos descendientes. Antes de cumplido el año,
-puso en egecucion su idea, sacando de Talavera, San Miguel y Santiago
-cien soldados, y con ellos sin memorable suceso llegó á un sitio que se
-llamaba Quisquizacat, al sur del río Zuquia, conocido al presente con
-el nombre de Pucará, al oriente de la sierra, y en él planteó la nueva
-poblacion, en seis de Julio de 1573, y la llamó Córdoba la Llana, y á
-la provincia denominó la Nueva Andalucía.
-
-La ciudad está en bajo, goza temperamento saludable y hermoso cielo.
-Destemplan su benignidad los sures y nortes que la combaten, alterando
-tanto la atmósfera, que de una hora para otra se observan las dos
-estaciones de invierno y verano. Cércanla por la banda del poniente
-altas serranias, que enlazan por el sud y norte con las cordilleras
-chilena y peruana.
-
-Despues de levantado un fuerte para presidiar la nueva ciudad, pasó al
-descubrimiento del Rio de la Plata, y tuvo el encuentro con Garay que
-referimos en parte: pretendiendo inútilmente adjudicar á su distrito el
-asiento de Gaboto y Corinda, que al presente se dice Coronda, con las
-islas del Paraná y tierras adyacentes. Tomó la vuelta por el camino de
-la sierra, habitacion de los Comechingones: los sugetó, y estableció
-poblaciones en Talamochita, hoy Calamochita, Charavá, Izacate y
-Quilloamirá. Segun algunos, en la sierra y valles intermedios llegó el
-padron á sesenta mil: de los cuales algunas parcialidades se destinaron
-para las obras públicas de edificios, acequias y beneficios de huertas,
-que antiguamente hermoseaban la llanura del valle, jardin entonces
-delicioso, y en nuestros tiempos tristísimo erial.
-
-Fomentando la ciudad de Córdoba, se hallaba Cabrera con pensamientos de
-reedificar la de Nieva en el valle de Xibixibe, cuando le vino sucesor
-en Gonzalo Abreu Figueroa, caballero sevillano electo gobernador el año
-de 1570. No sabemos la causa de su demora, pero sí que llegó prevenido
-contra su glorioso antecesor, y desde luego trató de prenderle.
-Variamente se discurre sobre el orígen de los disgustos de Abreu con
-Cabrera: intervienen en este punto las confusiones históricas que
-ordinariamente exageran las cuestiones odiosas. Los fautores de Abreu
-echan la culpa á Cabrera: los protectores de este liquidan con mejores
-fundamentos sus procederes. Mas á mí ver el orígen de las prevenciones
-de Abreu está claro, y es como se sigue.
-
-Dos reales Oidores de la Audiencia de Chuquisaca, ministros que
-debieran ser de fidelidad á su monarca, maquinaban deservicios á
-la corona. Era la egecucion de sus ideas dificil, y necesitaba el
-poderoso brazo de Cabrera para allanar las dificultades, y la sombra
-de su autoridad para cobijarse. Tentaron con mensageros y cartas su
-fidelidad, y como Cabrera era fidelísimo al Rey, les afeó sus intentos
-con tal entereza y constancia, que no solo quedaron persuadidos que
-jamas consentiría con ellos, sino recelosos que descubriria sus
-pensamientos, y no pudiendo hacerle cómplice en la egecucion, le
-temieron por sabedor de sus consejos.
-
-Con estos temores y sobresaltos se hallaban cuando Gonzalo Abreu
-atravesó por Chuquisaca para Tucuman. Trataron de ganarle la voluntad,
-y ganada, le inspiraron tales especies contra Cabrera que resolvió
-anonadarle. Entró Abreu en Chuquisaca, ejemplar de rectitud y
-prudencia, y salió monstruo de tiranía y crueldades. Nadie diría que
-este caballero era el que Felipe II proveyó al gobierno de Tucuman.
-Entró en la provincia con aparatos de guerra, publicando que estaba
-alzada por el mal gobierno de Cabrera, y que al bien público convenía
-quitar de delante aquel traidor al rey y perturbador de la provincia.
-Es increíble la presteza con que aceleró Abreu las marchas para
-sorprender inopinadamente á Cabrera en Córdoba. Se hizo dueño de los
-caminos, y adelantó corredores para cortar el paso á los mensageros.
-Avanzó él mismo tanto en las jornadas y con tanto secreto, que entonces
-supo Cabrera la venida de Abreu cuando le vió en Córdoba, y se halló en
-prisiones. Al tercer dia lo despachó preso á Santiago, y substanciado
-maliciosamente la causa, fué muerto por traidor, mejor diré, por
-traidores al rey. Unos dicen que le mandó dar garrote en un poste de
-su cama, otros que le hizo degollar: pues de cualquiera manera que
-haya sucedido, su muerte fué sentida en la provincia, especialmente en
-Córdoba que siempre le miró como padre y fundador, y se honra con la
-nobleza de su prosapia que se conserva en sus descendientes.
-
-No se sabe con que fundamento D. Fernando Pizarro y Orellana, en
-su tomo de Varones Ilustres del Nuevo Mundo, descubrió causa que
-justificára la muerte de D. Gerónimo Cabrera. Pero á este autor hace
-atropellar con la verdad el empeño de purgar á Gonzalo Pizarro de la
-nota de traidor: defendiendo la inocencia de este con la traicion que
-acumula á aquel, cuya fidelidad testifican antiguos instrumentos y
-escritores. El libro de la fundacion de Córdoba del año de 1574 habla
-honorificamente de su fundador, en un informe que hace al Sr. Felipe II
-sobre los méritos, fidelidad y servicios de D. Gerónimo Luis de Cabrera.
-
-El P. Juan Pastor, diligentísimo en averiguar antiguedades,
-informándose verbalmente de testigos fidedignos, descubrió mucha
-malignidad en Abreu, y constante fidelidad en Cabrera. Y lo que es mas,
-el Sr. Felipe II, registradas las originales cartas de loa oidores, que
-presentó D.ª Luisa Mariel de los Rios, su nobilísima consorte, declaró
-la inocencia de D. Gerónimo, castigando con merecida pena á los Oidores.
-
-No se estrelló solamente Abreu con su antecesor Cabrera, se malquistó
-tambien con los principales, tratándoles con desaire y modales poco
-dignos de sus méritos y servicios. A muchos puso á cuestion de
-tormento, con tanto rigor y tiranía, que antes querian morir que
-experimentar su impía crueldad. Dió en acompañarse con díscolos,
-sugetos de ningunas obligaciones, hombres sin Dios ni conciencia, que
-solo son á propósito para conmover los humores de la república. En
-manos de estos puso el gobierno de la provincia; y como ellos eran
-perdidos, le perdieron á él y á Tucuman, que se vió en angustias de
-muerte.
-
-Córdoba, monumento honorífico de su antecesor, cuya memoria es gloriosa
-en la provincia, se vió próxima á fatal disolucion. Y aunque en manos
-del médico estaba sanarla, reanimando los espirítus de los primeros
-pobladores, que con varios pretextos extraia para otras partes, solo
-atendia á debilitar mas su vigor con nuevas extracciones. Pero la
-defendió con fortuna y valor el ínclito Tristan de Tejeda. Mas fatales
-consecuencias experimentó la ciudad de Nieva que principiaba el capitan
-Pedro Zarate, al cual ordenó Abreu que saliera con gente á catear las
-minas de Linlin en el valle de Calchaquí, prometiéndole entrar á partir
-las ganancias. Escusóse Zarate con razones aparentes, pero insistiendo
-el Gobernador en llamarle para Santiago, obedeció, dejando pocos
-presidiarios para reparo de la nueva poblacion: sobre la cual dieron
-los bárbaros, y á todos mataron, menos tres ó cuatro que eludieron el
-peligro con la fuga.
-
-Dícese que Abreu llevaba pesadamente la fundacion de esta ciudad,
-porque estando en el paso del Perú, facilitaba el tránsito á los
-informes que se podían remitir contra él al Virey y la Audiencia.
-Efectivamente, por sus confidentes preocupó los caminos y embarazó
-el comercio epistolar. Al paso que temia el juzgado de tribunales
-superiores, publicaba privilegio de excepcion, que le sustraia de la
-autoridad del Virey y de la Audiencia, por ser electo Gobernador por el
-Rey. Esto mismo pregonaba su Maestre de Campo, Sebastian Perez, hombre
-de ínfima suerte, arrogante y presumido, el cual repetia con aire: que
-en causas del Gobernador solo el Rey entendia, y no los tribunales
-inferiores. Un dia dijo: “si algun oidor llega por acá, y V. S. me dá
-dos dedos de papel, saldré al camino, y lo arrimaré á un palo; y esté
-cierto V. S. que gobernará la provincia á pesar de la Audiencia; por
-ser Gobernador nombrado por el Rey.”
-
-Estas eran las cantinelas que repetian con desenvoltura sus aliados,
-los cuales impunemente se arrojaban á toda iniquidad, cobijados
-de sombra tan maligna. Los eclesiásticos y algunos religiosos se
-ausentaron de la provincia. Muchos nobles y celosos pobladores se
-refugíaron al Perú, ó salieron á sus alquerias, temiendo la íra
-vengadora del furioso Gobernador. El mando y gobierno recayó en los
-fautores de Abreu, haciendo escala para el ascenso, del arrojo y
-temeridad. Las ciudades se hallaban sin guarnicion: los indios se
-alzaban por momentos; todo conspiraba á la ruina de la provincia, y mas
-que todos, el mismo Gobernador, con el descubrimiento que intentó de la
-Trapalanda.
-
-Trapalanda es provincia al parecer imaginaria, situada hácia el
-estrecho de Magallanes, ó por lo menos en la region magallánica, en
-cuyos términos ponen algunos la _ciudad_ ó _ciudades de Césares_, por
-otro nombre Patagones. Desde el principio esta fábula tomó cuerpo,
-á pesar de hombres juiciosos, y se divulgaron particularidades
-que caracterizaban plausiblemente la nacion. Hacíanlos cristianos
-de profesion, con iglesias y baptisterios, imitadores de nuestras
-ceremonias y costumbres.
-
-Hácia los últimos años del siglo pasado se confirmó con la narracion
-de uno que decia haber estado en la ciudad de los Césares, hablado
-y comunicado con ellos. Hacia galana descripcion de la ciudad, y la
-pintaba hermosa como Sevilla, opulenta en plata, oro, pedrerias y
-otras preciosidades estimables. Los habitadores en color y modales
-imitaban á los europeos, de quienes procedian. El autor tuvo la fortuna
-de hablarles, pero con tanta desgracia suya, que solo entendió estas
-cláusulas: _Nos Dios tener_, _Papa querer_, _Rey saber_: Palabras
-fueron estas que llenaron estas provincias; que se oyeron en los reales
-estrados, en el reinado del Sr. Carlos II, y que dieron motivo para
-algunas cédulas.
-
-Los eruditos en historias discurren que serian descendientes de los
-españoles, que naufragaron en el Estrecho, de la Armada de D. Gutierrez
-Caravajal, obispo de Placencia. Una pieza, que ó por su antiguedad
-ó por rara conservan los herederos de D. Gerónimo Luis de Cabrera,
-confirma este sentir. Ella es un testimonio de Pedro Oviedo y Antonio
-Cobo, marineros del navio náufrago de dicha Armada, moradores algun
-tiempo de la ciudad de los Césares, pero fugitivos de ella por no sé
-qué delito. Parece que la curiosidad no puede desear comprobacion mas
-auténtica de sus discursos. Hay quien oyó las campanas: hay quien
-comunicó y vió á los Césares: hay finalmente quien asistió á la
-fundacion de la ciudad y habitó muchos años en ella.
-
-No obstante esto, hay mucho que dudar y examinar. El rumor, primero
-en las historias índicas, que corrió entre los soldados de Aguirre,
-desmereció la aprobacion de su capitan, el cual tuvo el mayor incentivo
-de gloria que hombre cualquiera: pues cuando los mas capitanes se
-podian gloriar de conquistadores de indios, él podia gloriarse de
-conquistador de Césares. Este motivo, á la verdad poderoso, no le
-estimuló á la conquista, desengañado con la incompatibilidad de
-circunstancias que se discurrian para hacer creible la historia. Estos
-Césares desde el principio se publicaron por náufragos de la armada de
-D. Gutierrez de Caravajal, y en poco mas de veinte años que corrieron
-desde el naufragio hasta la entrada de Aguirre á los Comechingones, les
-crecieron tanto los pies, que desde entonces se llamaron _Patagones_.
-
-A proporcion fué grande su fortuna. Césares eran en el nombre, y
-Césares los describian en magnificencia, soberanía y riquezas:
-levantados de la mayor desgracia á la mayor opulencia y felicidad
-que pudo idear la fantasía mas alegre. La significacion que se daba
-al nombre Trapalanda no ha llegado á mi noticia: pero es creible que
-se conformaria con la de Césares y Patagones. Esta esplicacion de
-nombres, habida por señas de los Comechingones, fué de tan poca solidez
-para Aguirre, que no se sintió movido á emprender la conquista: su
-milicia lo llevó pesadamente, ó fingió que lo llevaba por antiguos
-sentimientos con él, y para vengarse de su capitan, le aprisionaron
-ignominiosamente, coloreando la accion con el motivo de haber malogrado
-una conquista que felicitaría la provincia.
-
-A este fin se ponderaban mucho, y explicaban galanamente los nombres,
-de Césares, Patagones y Trapalandistas, y como trascendian la causa de
-Aguirre, pasaron con el reo á la audiencia de Chuquisaca. No extrañó
-el integerrimo tribunal ver en prisiones al general tucumano, sino lo
-peregrino de la causa y la rara novedad de tantos nombres. No obstante
-el real senado descubrió poco fondo en las ponderaciones de los
-autores, y calificó prudente la resolucion de Aguirre.
-
-Entretanto la voz del vulgo tomó alas, y de unos años en otros se
-dilató la fama con novedad de sucesos. Decíase que se habian oido
-campanas, y conjeturaron que eran de los Césares, que los Césares
-tenian iglesias, que las iglesias tenian torres, que las torres tenian
-campanas, y que las campanas se tenian para recoger el pueblo á los
-sagrados misterios. Raro complexo de predicciones para unos profetas,
-que hallándose en las vecindades de los Césares, no pudieron atinar con
-su morada.
-
-Mas afortunado fué el que en el reynado de Carlos II estuvo en
-Trapalanda: habló y comunicó con los Césares, y para hacer creible la
-narracion, historió prolijamente las circunstancias de su arribo. A los
-diez y seis años de su edad navegaba hácia el Estrecho de Magallanes
-en una armada holandesa, la cual ancoró en un rio para llenar de agua
-las vasijas. Nuestro jóven con algunos compañeros se internó tierra
-adentro á coger palmitos, y tuvo la desgracia de ser sorprendido por
-cuatro mil indios que discurrian por allí. En la desgracia de su
-cautiverio consistió la felicidad de pasar á los Césares, á los cuales
-fué presentado, y ellos agasajaron al huesped, reconociendo en él un
-vivo retrato de sus ascendientes. Bien es creible que los Césares le
-retuvieran consigo. Mas no sucedió así, porque le dejaron ir con guias
-de la ciudad á la ribera, donde todavia ancoraba la armada.
-
-La relacion está circunstanciada de particularidades reparables.
-Los pocos años del historiador: la casualidad de internarse á
-recoger palmitos en el terreno que pocos años hace se ha reconocido
-infructifero: el acaso de ser cautivado y ser presentado á los Césares,
-cuyo principal desvelo, segun algunas relaciones, es no permitir acceso
-de extrangeros á la isla, ni comunicar con nacion alguna: el haber sido
-llevado desde los cincuenta y un grados, hasta los cuarenta y dos, en
-que situan la ciudad de los Césares, y vuelto á encontrar á la armada
-demorada tanto tiempo en corrientes tan impetuosas. Circunstancias á
-primera faz increibles, dignas de la crítica moderna. Ni tiene mas
-fuerza la relacion de Oviedo y Cobo, marineros: injiérense en ellas
-falsedades contra la fé de las historias; y es verosimil que la
-fingió algun ocioso, y para hacer creible la novela, se la atribuyó á
-los dos marineros fugitivos de la ciudad de los Césares, publicando
-que la habia hallado entre los papeles del licenciado Altamirano ya
-difunto. Mas es digno de repararse que los sobre dichos Oviedo y Cobo
-vivieron algunos años en la Concepcion de Chile en casa del licenciado
-Altamirano, como consta de dicha relacion: mientras vivieron, se guardó
-silencio tan profundo que no se divulgó la menor noticia en el reyno
-de Chile, ni al licenciado Altamirano se le cayó palabra de cosa tan
-memorable. Esperóse á que murieran los tres para hacer hablar, á los
-unos por relaciones archivadas, y manifestar el otro el tesoro de
-noticias que ocultaba entre sus papeles.
-
-Convencidos los fundamentos opuestos, añadimos recientes noticias.
-El bolson de tierra que forman el Cabo de las Vírgenes y Valdivia,
-Cabo Blanco y reyno de Chile, está muy trasegado de los Puelches,
-Peguenches, Pampas y Tehuelchos: con los cuales no han omitido
-diligencia los misioneros jesuitas de los Pampas para introducir la
-fé á los Césares. Pero sus diligencias no han producido otro efecto
-que persuadirse, se hallan falsedades entronizadas sin oposicion en
-el sólio de la verdad. El Padre Matias Estrovel, operario infatigable
-en la viña del Señor, y misionero de los Pampas, en carta de 20 de
-Noviembre de 1742 dice: _de la nacion de los Césares no he podido
-averiguar cosa alguna_. Lo mismo insinuan otros misioneros, y así me
-persuado, que Césares tan circunstanciados son entes imaginarios, que
-hizo existentes el vulgo con ficciones y novelas.
-
-Como la noticia de los Césares tuvo orígen entre la milicia tucumana
-que se inclinó desde el principio á la conquista, concurrió gustosa
-al llamamiento del gobernador Abreu que la convocó para la jornada de
-Trapalanda. Hallábase ya el ejercito en el acampamento de Monogasta,
-cuando le llegó noticia que los indios de los llanos y sierras de
-Calchaquí, levantados por Gualan, tenian cercada la ciudad de San
-Miguel, y fatigaban con asaltos á los sitiados. Entonces Abreu abrió
-los ojos para conocer el peligro de la provincia, y desistiendo de la
-jornada envió socorro para levantar el cerco.
-
-Cuando llegó este, el capitan Gaspar de Medina habia librado la ciudad.
-Porque rota por el enemigo la palizada que reparaba la poblacion, y
-pegado fuego de noche á las casas pajizas, despertó Medina, y con nueve
-que se le juntaron mató muchos enemigos con su caudillo Gualan, y á los
-demas puso en fuga.
-
-En otras ciudades se experimentaban peligros semejantes por el mal
-gobierno de Abreu, porque cuando está débil la cabeza se debilitan y
-arruinan los demas miembros.
-
-Por este tiempo se erigió el obispado del Tucuman. Algunos lo adelantan
-sin fundamento al año de 1570. Verdad es que fueron provistos para
-Tucuman el Ilmo. D. Fr. Gerónimo Villacarrillo y D. Fr. Gerónimo
-Albornoz, ambos comisarios generales de la religion seráfica; pero
-prevenidos de la muerte, fallecieron antes de erigir el obispado.
-El Ilmo. Fray Francisco de Victoria, lustre singular del órden de
-Predicadores, hijo de la provincia de Lima, varon piadosísimo, y de
-singular devocion como le llama San Pio Quinto, procurador en Corte
-por las provincias de Indias por eleccion de Gregorio XIII, erigió el
-obispado de Tucuman. No consta el año de la ereccion; pero ciertamente
-no fué anterior al año de 1578, y me persuado que fué en 1579, pues la
-cédula de merced se expedió á 28 de Diciembre de 1578.
-
-Luego que el capitan Juan de Garay destrozó el egército de Obera,
-sobre el Ipané, con muerte de Guizaro, se restituyó triunfante á la
-Asumpcion, cargado de prisioneros, único despojo de la victoria. Era
-ya el año de 1579, y en el siguiente de 80 señaló á Rui Diaz Melgarejo
-con sesenta soldados para levantar una colonia en el territorio de los
-Nuarás, gente pacífica que usaban dialecto diferente del guaraní, con
-alguna diversidad de rios y costumbres. Habitaban amenas y deliciosas
-campiñas, las cuales desde entonces hasta el dia de hoy se llaman
-_Campos de Xerez_, pobladas de hermosos pastales, para mantener crias
-de ganados.
-
-En este sitio puso los fundamentos de la ciudad de Santiago de Xerez
-el capitan Melgarejo, sobre una loma despejada que domina al Mbotetey,
-rio medianamente caudaloso, tributario del Paraguay, sobre la márgen
-oriental, en altura de poco mas de diez y nueve grados. No subsistió
-mucho tiempo por las invasiones de los Guatos, Guapís, Guanchas y
-Guetús, naciones que habitaban los confines que median entre la
-cordillera y la costa oriental del Paraguay, tirando al norte. Pero
-no muchos años despues la restableció Rui Diaz de Guzman, autor de la
-_Argentina_.
-
-El mismo año se reedificó la ciudad de Santa María, puerto de Buenos
-Aires, tantas veces empezada y oprimida en su nacimiento. Juan de
-Garay, no fiando á otro la fundacion, bajó personalmente por el rio
-Paraguay al de la Plata, y en una barranca que domina aquel gran rio,
-dió principio á la reedificacion, llamándola _Ciudad de la Santísima
-Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires_. Esta, que en su
-primera infancia cuenta solos sesenta pobladores, con el tiempo será
-cabeza de provincia, una de las mayores ciudades de América, y uno
-de los puertos mas frecuentados y apetecidos de las naciones, por la
-utilidad del comercio.
-
-Por ahora los Querandís, habitadores del país, se alteraron con
-la vecindad del español, y convocadas sus milicias y las de los
-aliados, secretamente se avecinaban á las ciudad para sorprender
-á los porteños. Entre los indios se hallaba Cristobal Altamirano,
-aquel noble extremeño, de que digimos que quedó prisionero de los
-Charruas, y al presente lo era de los Querandís, del cual se valió
-Dios para descubrir los intentos del enemigo. Porque compadecido de
-los españoles, escribió con carbon un billete, y asegurado dentro de
-un calabazo, fió el depósito á la corriente del riachuelo que corre al
-sur de la ciudad. El lo encomendó á las aguas; Dios lo guió, y recibido
-de Garay se enteró del contenido y previno para esperar al enemigo. El
-cual estaba tan inmediato, que al siguiente dia arrimó sus tropas y
-presentó la batalla. Peleóse de entrambas partes con obstinacion: los
-infieles arrojaban mechones de paja atados á las flechas, y pusieron
-en confusion á los españoles, que tenían que atender á las flechas
-que herian y á los mechones que abrasaban. Entretanto las tiendas y
-pabellones de algodon y cañamazo ardian á su vista, y no se podia
-remediar el daño. El aprieto fué á la verdad grande, y venciéra el
-enemigo, si el valiente Juan Fernandez Enciso no entrára espada en mano
-entre los infieles, y con ella cortára la cabeza al comandante Querandí.
-
-Muerto el general, que es alma del ejército, los enemigos huyeron
-precipitadamente, y se les siguió el alcance muchas leguas, con
-tanto destrozo y mortandad de infieles, que vuelto á Garay un
-soldado:--“Señor General, le dijo, si la matanza es tan grande ¿quien
-quedará para nuestro servicio?--Ea, dejadme, respondió Garay, que esta
-es la primera batalla, y si en ella los humillamos, tendremos quien con
-rendimiento acuda á nuestro servicio.” Fué el fin de esta victoria y
-destrozo del enemigo en el sitio que desde entonces hasta hoy se llama
-el _Pago de la Matanza_. Ahuyentados los indios, y obligados á pedir la
-paz, se aplicó el General Garay á edificar la ciudad, fomentando con su
-presencia y direccion las obras.
-
-Por este tiempo, aunque no se sabe con certidumbre el año, se rebeló
-contra su fundador la ciudad de Santa Fé. Eran cabezas del motin
-Lázaro Venialbo, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Romero, Leiva, Villalta
-y Mosquera, grandes fabricadores de enredos. Como penetraron la
-dificultad de prevalecer contra Garay, procuraron ganar para sí á su
-mayor enemigo, Gonzalo Abreu, Gobernador de Tucuman, sugeto bullicioso
-con demasia, que tenia sentimientos antiguos contra Garay; y le
-ofrecieron la ciudad, si con gente fomentaba sus intentos: y aunque no
-consta la intencion de Abreu, se carteaba con los rebeldes, y se dice
-que escondia su correspondencia.
-
-Los amotinados agitaron el negocio, y lo pusieron en sazon de lograr
-sus disposiciones. A hora señalada de la noche prendieron al teniente
-alcalde Olivera, y al capitan Alonso de Vera, llamado, por su mal
-gesto, _cara de perro_. El gobierno de las armas dieron á Lázaro
-Venialbo, y el cargo de teniente á Cristoval de Arevalo, el cual
-seguia con violencia el partido de los amotinados, y logró brevemente
-oportunidad de encontrarse con el nuevo Gobernanador de armas, y
-de restituir el baston al legitimo poseedor. El tentó el vado, y
-asegurados algunos confidentes, hombres de resolucion, aprisionó las
-cabezas del motin, y repuso en sus puestos al teniente y al alcalde.
-Sosegado el tumulto, las cosas corrieron pacificamente por su antiguo
-camino.
-
-Tres años se detuvo Garay en el Puerto, metiendo calor á los
-arquitectos en los edificios, y atemorizando con su valor y fama á
-los infieles. Al cuarto año dejó el gobierno de la ciudad á Rodrigo
-Ortiz de Zarate, y salió camino de la Asumpcion para visitar la
-provincia. Acompañaban su general algunos vecinos de la Asumpcion,
-con sus consortes que se restituian á sus casas. Una noche saltó en
-tierra con su comitiva y recostados á dormir los españoles, el cacique
-Manuá, traidor disimulado, se acercó con ciento y cincuenta jóvenes
-y dió muerte á Garay y á cuantos le acompañaban. Perdió la provincia
-en Garay una gran cabeza para el gobierno: los pobres lamentaron la
-muerte de su padre, en cuyo beneficio expendia gruesas cantidades: los
-soldados la de un excelente capitan, tan desinteresado en aprovecharse
-de los despojos cuanto liberal en repartir lo que tenia, hasta vender
-los vestidos de su muger para socorrer necesitados. Fué hombre de gran
-corazon, sufridor de increibles trabajos, de excelente disposicion en
-las batallas de infieles, proporcionando con tanto acierto los medios á
-los fines, que todas las batallas concluyó con felicidad y admiracion.
-
-Muerto Garay, que en todos infundia espirítus marciales, los insolentes
-con la muerte del general hicieron leva de gentes, confederándose
-Guaranís, Quiloasas, Mbeguás y Querandis, para asolar las ciudades de
-Santa Fé y Buenos Aires. Juntáronse en tierras del cacique Manuá, para
-conferir los puntos mas principales de la guerra, celebrando primero á
-su usanza con banquetes y borracheras la muerte de Garay. Hallábanse en
-el congreso los principales de las naciones: dos puntos confirieron;
-el primero sobre la eleccion de capitan general; y la suerte de comun
-acuerdo cayó sobre Guayuzaló, cacique guaraní, que habia militado con
-crédito en las guerras contra naciones enemigas; el segundo, cual de
-las dos ciudades, Santa Fé, ó Buenos Aires, habia de ser acometída la
-primera; y resolvieron con discrepancia de votos que Buenos Aires,
-dejando aplazado el dia para concurrir en las fronteras del puerto.
-
-Sabido por los españoles lo que intentaban los infieles, pusieron
-la ciudad en estado de defensa. El enemigo arrimó su campamento, y
-al dia determinado presentaron la batalla. El Teniente Zarate mandó
-disparar la arcabuceria que causó gran estrago, y mayor desórden en
-los infieles, que empezaron á huir confusamente: pero recogidos por
-su general y puestos en filas, resistieron algun tiempo, hasta que
-cargando sobre ellos los españoles, con grande impetu y vivo fuego,
-destrozaron sus tropas con muerte del General Guayuzaló, quedando el
-enemigo tan escarmentado que en mucho tiempo no osó bloquear la ciudad
-ni infestar la vecindad.
-
-Fué universal la alegria en la provincia y se celebró la victoria con
-accion de gracias. Para que el júbilo fuera mas completo llegó este año
-el Ilmo. Fray Alonso Guerra, hijo esclarecido de la sagrada familia de
-Predicadores. Algo mas de diez años habian corrido desde la muerte del
-Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y aunque poco despues fué provisto Fray
-Juan del Campo franciscano, el Cielo cortó para sí esta bella flor de
-observancia antes que pasára á tomar posesion del obispado. En su lugar
-fué substituido Fray Juan Alonso Guerra, pobre y despreciado á los ojos
-del mundo, pero rico de virtudes y digno de lucir sobre el candelera de
-la Iglesia de Dios. En 27 de Setiembre de 1577 fué electo para el Rio
-de la Plata; pero su extrema pobreza entre la opulencia peruana retardó
-su consagracion algunos años. Entretanto llegó el tiempo del tercer
-Concilio Limense, y como era sugeto en virtud y letras completo, se
-hizo necesaria su asistencia en él.
-
-Consagrado despues, y venido á su episcopal silla, halló la diocesis
-falta de aquel vigor que comunica el espirítu de religion. Como buen
-pastor aplicó toda la diligencia á restablecerla en el santo fervor que
-profesa la ley cristiana. Pocas veces á celo tan solícito se siguieron
-efectos mas perniciosos. Segunda vez intentó el Paraguay una accion
-escandalosa, y como habia abierto una mala puerta á todo sacrílego
-atrevimiento con la prision del primer Prelado, ahora se entró por ella
-con la prision del segundo.
-
-El alcalde ordinario de la ciudad, y algunos principales, á quienes
-debieran desagradar sus vicios, y no la integridad del santo Prelado,
-fueron los artifices de este escándalo, y egecutores de la prision,
-á la cual no faltó circunstancia para sacrílega. El se encaminó al
-palacio episcopal, acompañado de hombres facinerosos, llenando el aire
-de _muera, muera el Obispo_. El capellan del Prelado se asomó á la
-ventana, y noticiado del suceso:--“Señor, le dice, conjuracion es de
-los vecinos, contra Vuestra Señoria es el motin: la muerte maquinan,
-pues vienen gritando, _muera, muera el Obispo_.”
-
-El cual se revistió de pontifical, y abiertas las puertas, al
-encontrarse con los sacrílegos, les pregunta amigablemente: _¿A quien
-buscais? cois? Si yo soy, aquí me teneis._ El buen Pastor imitó á
-Jesus, y ellos abusaron de su mansedumbre, consumando el sacrilégio.
-Los unos le acometen con insolencia; los otros ponen las manos en él
-con impío atrevimiento: quien derriba al suelo la mitra, quien le
-despoja del báculo, y despedaza las sagradas vestiduras. El alcalde lo
-pone en duras prisiones, y embarcado en una balsa, tratado con sumo
-rigor, lo acompaña hasta el puerto de Buenos Aires, á donde llegarian
-entrado ya el año de 1586.
-
-Aquí fué donde Dios dió un sensible testimonio de su justicia,
-derramando instantaneamente sobre los sacrílegos agresores el vaso
-de ira y venganza que atesoró tanta iniquidad. El alcalde murió
-repentinamente: parte de los cómplices experimentaron el rigor de la
-divina justicia, y parte el castigo de la humana. En pocos dias se
-vió el inocente Obispo libre de acusadores, admirando todos aquel
-egemplar de serena tranquilidad que no inquietaron las olas de tantas
-calumnias, desacatos y atrevimientos. Al mismo tiempo fué elevado al
-obispado de Mechoacan en la Nueva España, el cual gobernó seis años
-con mayor aceptacion que el del Paraguay: y aunque no le faltaron
-contradicciones, consiguió reformar en partes las costumbres depravadas
-del pueblo. Murió tan pobre como habia vivido, y si religioso no tuvo
-para costear los gastos de la consagracion, le faltó siendo Obispo para
-los del entierro.
-
-Mientras el alcalde de la Asumpcion entendía en la prision del Obispo,
-el teniente de la provincia, Alonso de Vera y Aragon, se hallaba en
-lo interior del Chaco acalorando la fundacion de una ciudad sobre
-el Bermejo. El nombre _Chaco_ en diversos tiempos ha tenido varias
-acepciones con mayor y menor latitud de significado. Los indios que
-habitaban entre el Pilcomayo y el Bermejo, llamaban _Chacu_ al congreso
-y junta de vicuñas y guanacos que, levantados de los cazadores y
-desfilados hácia el centro, concurrian en el sitio destinado para la
-caza. De los animales trasladaron los españoles el nombre al pais,
-alterando la última letra, y llamándolo Chaco, con significado tan
-limitado que solo se extendia á la península que hacen el Pilcomayo y
-el Bermejo. Con el tiempo se amplió el significado, aplicándolo á una
-dilatadísima provincia que corre entre el Salado y Paraná, desde la
-jurisdiccion de Santa Fé, y abarcando los Llanos de Manso, se dilata
-por la costa occidental del Paraguay, ocupando por muchas leguas al
-norte y poniente los paises intermedios.
-
-Habitaban el Chaco diversas naciones, varias en ritos, costumbres y
-exterior contextura de rostro y facciones: cuyo catálogo omito por no
-fastidiar al lector con nombres peregrinos. Al presente solo es mi
-asunto referir como el teniente Alonso de Vera y Aragon fundó la ciudad
-de la Concepcion del Bermejo en lo interior del Chaco. Habia corrido
-el pais el año de 1583 en seguimiento de los Guaycurús y Nacoguaques,
-que daban muestras de alzamiento con las hostilidades que ejecutaban en
-los contornos de la Asumpcion. Prendóse entonces del contorno y deseó
-fundar ciudad para contener el furor de los chaquenses.
-
-Viéndose ahora con el gobernalle de la Provincia por nombramiento de Su
-tio el Adelantado, puso en obra lo que tenia prometido. Escogió ciento
-y treinta y cinco soldados, y saliendo á correr la campaña, le hicieron
-poderosa resistencia los Guaycurús, los Nacoguaques, los Mogosnas, los
-Frentones y los Abipones: pero acosados de la caballería, se retiraron
-cediendo el paso á los españoles; los cuales llevaron sus armas al pais
-de los Matarás, y en sitio ameno y de pingue meollo situaron la ciudad
-de la Concepcion, á distancia de algunas leguas del Bermejo, mas abajo
-de la laguna que llaman de las Perlas.
-
-
-
-
-§. XIII.
-
-GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA Y ARAGON.
-
-1587-1591.
-
-
-Al segundo año de su fundacion llegó á la provincia el adelantado Juan
-Torres de Vera y Aragon, á quien demoraron en Chuquisaca dependencias
-domésticas. Al siguiente año, señaló ochenta soldados á cargo de
-Alonso de Vera, el Tupí, otro sobrino suyo, para principiar una ciudad
-en la costa oriental del Paraná; y lo egecutó con leve oposicion de
-los infieles que señoreaban el terreno, poniendo los fundamentos de
-la ciudad en altura de 27 grados y 42 minutos, y 318 grados y 57
-minutos de longitud, segun las observaciones del Padre José Quiroga.
-El sitio es delicioso, casi sobre la junta del Paraná y Paraguay,
-donde incorporados estos dos rios, corren por una madre, sin confusion
-de aguas, ofreciendo á la vista espectáculo agradable en una linea
-divisoria que no da lugar por algunas millas á mezclarse los puros
-cristales del Paraná con las turbulentas aguas del Paraguay.
-
-A la ciudad denominó San Juan de Vera: pero hoy suena poco ese nombre,
-y ha prevalecido el de _Siete Corrientes_, por otras tantas en que
-parece dividirse el rio. Tomada posesion del sitio, erigieron los
-españoles el sacro-santo madero de la Cruz en parage algo distante del
-fuerte, que levantaron para reparo contra los infieles. Arrimáronse
-estos en gran número para desalojar los nuevos huespedes, los cuales
-con esfuerzo y valor frustraron las diligencias de los indios. Entonces
-uno de ellos, que acaso descubrió el santo madero, explicó su furia
-contra él, aplicando fuego para convertirlo en cenizas. Pero las llamas
-respetaron la Santa Cruz, y el sacrílego cayó muerto de un balazo.
-Consérvase hasta el dia de hoy el sagrado leño, que en memoria del
-suceso se llama _la Cruz del Milagro_.
-
-Tucuman al parecer estaba concebido con infeliz horóscopo de malignos
-influjos. Estos no eran pasageros de pocos dias: duraban años y mas
-años, y el golpe principalmente descargaba sobre las cabezas. A Gonzalo
-Abreu sucedió Hernando Lerma, caballero sevillano, dotado de brillantes
-prendas y crecidos méritos, que daban esperanza que seria pacifico y
-prudente gobernador. El era antes de su asumpcion al gobierno semejante
-á Abreu, y lo que fué despues de empuñado el baston. El primer acto de
-su autoridad fué prender á Abreu, y con dos pares de grillos encerrarle
-en estrecho calabozo, diputando guardias de toda satisfacción que
-veláran sobre su seguridad, con orden de negarle comunicacion con
-personas que podian aliviar sus trabajos y endulzar sus tristezas.
-
-Clamaba el infieliz inútilmente porque Lerma intentaba con martirio
-prolongado darle cruel muerte. Al fin á los ocho meses de prisionero,
-oprimido de miserias y dislocado con tormentos, murió en un calabozo,
-pagando con fin tan lastimoso la tiranía con que trató á D. Gerónimo
-Luis de Cabrera. Por este mismo tiempo llegó á su diocesis el Ilmo.
-Fr. Francisco de Victoria, del órden de Predicadores en la provincia
-de Lima: religioso de una consumada literatura, virtudes heróicas y
-singular talento de gobierno. Habia antes despachado á D. Francisco
-Salcedo, dean de la catedral con título de administrador del obispado.
-Al principio pasó buenos oficios con el Gobernador, hasta que los
-malsines con hablillas los malquistaron. El Gobernador lleno de
-enojo, explicó su cólera, negándole el título de licenciado, que no
-constaba hubiese recibido en ninguna universidad, y el deanato, porque
-Su Magestad solo habia concedido licencia para cuatro beneficiados.
-Con esto se banderizó la ciudad, siguiendo unos al Gobernador por
-interes, otros al Dean, abrazando la razon. El Dean, conocido el génio
-arrebatado del Gobernador, se ausentó á Talavera, quedando sus fautores
-á discrecion de un émulo poderoso. Contra ellos convirtió los aceros
-de la venganza, tratándolos con sumo rigor en la cárcel, imponiendo
-al alcalde severo mandato de no sacarlos del cepo, ni avisarle de
-su muerte hasta despues de tres ó cuatro dias. Su ira se extendía
-de los culpados (si puede haber culpa en no condescender á injustas
-pretensiones), á los parientes y conocidos. Los escribanos tuvieron
-con él mala cabida, y sin mas culpa que no firmar sus instumentos de
-iniquidad, fueron despojados de sus bienes y puestos de cabeza en el
-cepo. A Francisco Ramirez, fiel criado suyo, y obsequioso á su señor,
-porque asistió de testigo ante el administrador del Obispado, le
-castigó colgándole en un cadalso.
-
-No solo con semejantes personas era el Gobernador atrevido: á los
-sugetos mas respetables perdia el decoro, y trataba con términos
-irreverentes. Los Oidores en su boca eran bachilleres ignorantes.
-El año de 1582, despachó la Real Audiencia provision de algunas
-ordenanzas para el arreglo de la provincia, que bien lo necesitaba,
-pues tanto desórden y libertad habia reinado desde el principio. No
-reparó Lerma en eso, y como cuidaba poco de arreglamiento, escribió á
-los cabildos de las ciudades que no las obedeciesen. Los excesos del
-Gobernador llegaron al último extremo, y los fieles frecuentaban las
-iglesias, suplicando al Señor por la defensa de su causa, y libertad
-de su rebaño, que lo despedazaba el lobo carnicero, traspasando todos
-los derechos humanos, natural y divino. El Dean Salcedo, ausente en
-Talavera, buscó asilo en el Convento de Ntra. Sra. de la Merced, morada
-de santidad á todos respetable, menos á Lerma, de cuyo órden Antonio
-Mirabal con algunos injustos ministros de justicia, fué al convento,
-y entrando en la celda donde yacia enfermo el Dean: _Levántese de
-la cama_, le dice, _y dése preso por el Gobernador_. El Dean con
-eclesiástica entereza se armó con la inmunidad de su fuero; pero como
-ese era poco arnés para Mirabal: _Levántese_, repite, _que sino lo
-llevaré arrastrando_. El lo dijo, y lo egecutó, asiéndolo por los
-cabezones.
-
-Al ruido y tropel salió de su celda el Padre Felipe de Santa
-Cruz, varon autorizado, comendador del convento, y convertido al
-ministro sacrílego:--_Así, Mirabal_, le dice, ¿_se trata á un Dean y
-Administrador del Obispado_?--Mirabal, nada embarazado con la gravedad
-respetable del padre Comendador, respondió en pocas palabras una
-desenvoltura, que no se explica con muchas:--_Esperad, perro_, le
-dice, _que luego volveré por vos_. Asegurado á satisfaccion el Dean,
-volvió al convento con el mismo tropel, y prendió al Comendador con
-otros religiosos y clérigos, cuyo encarcelamiento duró hasta que Lerma
-salió preso para Chuquisaca. Entretanto se consumia el Obispo, y el
-celo de la casa de Dios abrasaba su corazon. Las ciudades envueltas
-en disturbios; los tribunales sin justicia; el gobierno en manos de
-un tirano; las iglesias profanadas, las inmunidades invadidas; los
-ministros del Señor en prisiones, y las armas eclesiásticas sin vigor,
-hacian en su piadoso corazon eco lastimoso, que avivaba el dolor con la
-memoria del mal que cundia y la imposibilidad de remediarlo.
-
-A los dos años de su gobierno, Hernando Lerma fundó una colonia en
-el valle de Salta, sacando para el efecto los principales pobladores
-de las ciudades. Al principio se dificultó sobre el sitio donde se
-debia plantear la ciudad, y se resolvió colocarla en un ameno valle al
-oriente de Calchaquí, medio entre los rios de Arias y Siancas, sobre
-unas cienegas que por allá llaman _tagaretes_, de calidades nocivas, y
-que hacen el sitio poco apetecible.
-
-Dióse principio á la ciudad á diez y siete de Abril de 1582, y se llamó
-ciudad de Lerma en el valle de Salta de la provincia de Tucuman. No
-cuidó Lerma de señalar patron á la colonia, satisfecho al parecer con
-tenerla á la sombra de su nombre. A los seis meses se sortearon algunos
-santos por mano de Petronilla, niña de pocos años, la cual sacó al
-glorioso San Bernardo, cuya fiesta solemnizan en una capilla que está
-fuera de la ciudad, la cual reconoce por su principal patron á San
-Felipe Apóstol, y de su nombre se llamó la ciudad San Felipe de Lerma,
-asiento de los Gobernadores de esta Provincia.
-
-La situación fué en los principios útil por el reparo de los tagaretes
-que dificultan la entrada, y solo la franquean por estacadas que
-ingenió la industria. Los Cochinocás, los Humaguacas y Calchaquís
-molestaron con frecuentes asaltos la nueva poblacion: pero solo sesenta
-españoles la defendian vigorosamente. ¡Tanta era la valentia de los
-primeros conquistadores, los cuales pocos en número, vencian grandes
-ejércitos de indios! Al fin se rindieron á capitulaciones de paz con la
-ventaja de condiciones, que prescribe el vencedor al vencido.
-
-Cuando el capitan Tristan de Tejeda volvió á Córdoba de la fundacion de
-Salta, halló que se habian alzado los indios de Tintin, los de Cosle,
-los de Conlara y Tulian, los de Nondolma, Conchuluca, Qaisquizacat,
-Tunun y Cantacalo, conspirando todos contra los pobladores de
-Córdoba; dando principio al alzamiento con la muerte de un religioso
-y de algunos yanaconas de servicio. Tenian varias emboscadas, y
-su acampamiento en el Morro, camino de Chile, á donde lo buscó el
-capitan Tejeda; y presentada la batalla, derrotó al enemigo con tanta
-felicidad, que sin daño de su milicia, puso en huida el principal
-ejército y á los que estaban en celadas.
-
-Casi por el mismo tiempo el Gobernador Lerma efectuó la prision del
-reverendo P. Fray Francisco Vasquez, del órden de Predicadores, á quien
-el ilustrísimo Victoria nombró administrador del Obispado. Refugióse el
-Administrador á la catedral, pensando hallar amparo en el acatamiento
-al venerable Sacramento del altar. Mas ¡cuando un sacrílego respetó
-á Dios! Intentó sacarlo con osadia; y porque los primeros ministros
-de justicia que citó respetaron la santidad del lugar, los mandó
-reemplazar por otros mas de su genio, que prendieron ignominiosamente
-al Administrador.
-
-La voz de tantas maldades, y el respeto perdido á los tribunales
-superiores, llegó á Chuquisaca, cuya real Audiencia, en 6 de Noviembre
-de 1583 dió comision al capitan Francisco Arevalo Briceño, alguacil
-mayor de la Audiencia de Charcas, para prender á Lerma, y llevarlo
-preso á Chuquisaca para hacerle los cargos correspondientes á sus
-procederes. Briceño efectuó la prision sin ruido, alegrándose todos de
-ver al lobo enredado en los lazos que tenia armados para otros. Llevado
-á Chuquisaca, se empezó la residencia, pero llegando el juez á quien
-privativamente estaba cometida la real Audiencia, alzó mano, y fué
-conducido en prisiones á Tucuman.
-
-El juez era D. Juan Ramirez de Velazco, en cuyas venas latía la
-nobilísima y antiquísima sangre de los reyes de Navarra: caballero
-benemérito por sus servicios en las campañas de Sena, Milan y Flandes,
-en el alzamiento de los Moriscos de Granada, y en la toma de Portugal:
-habia hecho doce viages á las Indias, y contaba treinta años de
-servicios calificados en utilidad de la monarquía. Era de inflexible
-rectitud y natural conmiseracion con los pobres indios. No pudo llegar
-á Tucuman hasta el presente año, y trajo consigo de Chuquisaca á Lerma
-para entender en su residencia.
-
-Con su atractivo, y amables prendas se concilió la voluntad de los
-primeros conquistadores, y espuso á Su Magestad los servicios de
-cada uno para que los premiára, segun la graduacion de los méritos.
-Restableció el estado eclesiástico en su debido honor, convidando con
-expresiones de singular veneracion á los ministros del Señor, que se
-habian ausentado por los desacatos de Lerma, para que se restituyeran á
-la Provincia. En el primer año de su gobierno se efectuó la entrada de
-los jesuitas en el Tucuman.
-
-El bárbaro Calchaquí, que unas veces daba fingida paz, otras se
-declaraba en manifiesta guerra, daba cuidado, especialmente á la nueva
-ciudad de Salta, de cuya existencia pendia la franca comunicacion con
-el Perú: y aunque el Gobernador Velazco, desde el principio quizo
-enfrenar su atrevimiento, ocupado en la visita y otros negocios del
-gobierno, no le fué posible hasta el año de 1589, en el cual al frente
-de cien españoles y trescientos indios flecheros, llevando en su
-compañia al celosísimo P. Alonso Barzana, entró á Calchaquí con el fin
-de domar la cerviz del insolente enemigo.
-
-No eran esos los pensamientos del P. Barzana, el cual como santo
-los tenia de paz y reconciliacion, intentando con buenos términos
-amansar al leon. En efecto el siervo del Señor, confiando en Dios,
-adelantándose á los españoles, se presentaba intrépido al ejército
-Calchaquí, los cuales armados de arco y flecha para matarle, templaban
-su ferocidad con pocas palabras que les decia, y se daban de paz.
-Vez hubo, que estando los dos campos para presentar la batalla, se
-interpuso el P. Barzana, los desarmó y redujo á tratados de paz.
-Todo el valle y sierra de Calchaquí quedó allanado á esfuerzos de su
-fervoroso celo, el cual, sin uso de armas, sín efusion de sangre y en
-poco tiempo, consiguió lo que las armas españolas no efectuáran en
-mucho.
-
-Pacificado el Calchaquí, se restituyó el Gobernador Velazco á Santiago,
-y entendió en los negocios de gobierno. Los indios de encomienda, con
-su diligencia, convertian sus faenas en útiles emolumentos: trabajaban
-en los obrages de lana y beneficio de los tintes, cuyos efectos
-transportados al Perú producian oro y plata. Embarazosa cuestion
-fuera averiguar si los antepasados fueron mas ricos y opulentos que
-los presentes. Lo cierto es que fueron mas laboriosos, y tuvieron
-corrientes las maniobras que utilizaba incomparablemente la provincia.
-
-Restituido de Calchaquí, y concluida la residencia de Lerma, el
-Gobernador Velazco lo despachó preso á la corte, donde murió en
-prisiones con tanta pobreza, que no tuvo para enterrarse.
-
-El Adelantado Juan Torres de Vera y Aragon gobernó muchos años la
-provincia, al principio por tenientes generales, y personalmente desde
-el año de 1587, con plena satisfaccion de los españoles, paz y quietud
-de los indios. Aunque podia prometerse honrada y sosegada ancianidad en
-prosecucion del adelantazgo, sobre el seguro de los méritos adquiridos
-y acatamiento con que todos le miraban, reconociéndole padre y fundador
-de la Villa Rica, Xerez, Buenos Aires, Concepcion y Corrientes, el
-dulce amor de su patria, Estepa en Andalucía, le movió á renunciar el
-adelantazgo, por los años de 1591.
-
-Por el mismo tiempo, ó entrado ya el año de 1592, se rebelaron los
-Mogosnas y Frentones, sitos en las vecindades de la Concepcion
-del Bermejo, alzados por sus hechiceros, los cuales, temiendo ser
-derribados del alto sólio en que estaban por los PP. Alonso Barzana
-y Pedro Añasco, que á la sazon evangelizaron el reino de Dios en las
-vecindades del Bermejo, sublevaron los paisanos, prometiéndoles feliz
-suceso con el auxilio de sus dioses, que conspirarian en su ayuda
-contra los españoles, impíos tiranos de su libertad. Los Mogosnas
-creyeron á los hechiceros y dieron principio al alzamiento con la
-muerte de algunos españoles, y de D. Francisco de Vera y Aragon,
-hermano de D. Alonso de Vera, el fundador de la Concepcion, y teniente
-actual de la ciudad.
-
-El sentimiento de D. Alonso por la muerte del hermano fué grande, y
-resolvió la venganza castigando á los rebeldes. Para lo cual juntó sus
-milicias, y aliandose con algunos indios de mayor confianza, dió sobre
-ellos, y mató gran número de amotinados. Los demas se confederaron con
-los Frentones y otras parcialidades de indios, y empezaron á fatigar
-tanto á los Concepcionistas y con tal obstinacion, que les obligaron
-á desamparar la ciudad, retirándose sus moradores á las Corrientes,
-el año de 1632, casi al cuadragésimo-séptimo de su fundacion. Materia
-verdaderamente sensible, por lo que facilitaba el comercio de Tucuman,
-y digna de que algun ministro adquiera nombre grande, y haga méritos
-para nuevos ascensos con su reedificacion.
-
-
-
-
-§. XIV.
-
-GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
-
-1592-1594.
-
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-Por la renuncia de Juan Torres de Vera y Aragon entró á gobernar D.
-Francisco Zarate, segun el P. Francisco Bautista, que dice haberlo
-sacado del libro capitular de la Asumpcion, añadiendo que substituyó
-en su lugar de Teniente General á Juan Caballero Bazan. Aunque la
-autoridad del P. Bautista es grande por su diligencia y teson en
-revolver antiguedades del Rio de la Plata, nos parece, siguiendo la
-autoridad del P. Pedro Lozano, que el que inmediatamente sucedió al
-Adelantado Juan Torres, fué Hernando Arias de Saavedra, electo por
-pluralidad de votos, segun la cédula del Sr. Carlos V, otras veces
-citada, que todavia estaba en vigor. La asignacion de D. Fernando
-Zarate, y substitucion en Juan Caballero Bazan, no sucedieron hasta el
-año de 1594, en que recibió cédula, y órden para que con retencion del
-gobierno de Tucuman, se encargára tambien del Rio de la Plata.
-
-Hernando Arias de Saavedra, pues, el año de 91 ó 92, empuñó el
-baston. Era hijo de Martin Suarez Toledo, y de Ana Sanabria, hija
-del Adelantado Juan Sanabria, natural de la Asumpcion, que se gloria
-de haber dado cuna á uno de los mayores caballeros del Nuevo Mundo.
-Esclarecido en las artes de la paz y de la guerra, de prendas tan
-sobresalientes, que los Ministros de la Casa de contratacion de Sevilla
-colocaron su retrato entre los heroes eminentes que han producido las
-Indias. Soldado tan valeroso, que capitaneando el ejército español, se
-presentó el general de los infieles, bárbaro, agigantado, de fornido
-cuerpo, robustas fuerzas y terrible aspecto, provocando con altiva
-presuncion á nuestro heroe, para medir las fuerzas, y resolver la
-campaña con la victoria, ó desgracia de los dos generales. Admitió
-Hernando Arias el combate, que fué muy reñido á vista de los dos
-campos, por la destreza de una y otra parte en eludir los golpes del
-contrario, hasta que Saavedra derribándole en tierra, y segándole la
-cabeza con la espada, se restituyó glorioso á su campo entre faustas
-aclamaciones de los suyos.
-
-Visitó la provincia con singular aceptacion, inspirando en los
-españoles conmiseracion con los indios. Navegando al puerto de
-Buenos Aires, descubrió en los indios remeros una talega de yerba
-del Paraguay, que ellos llaman en su idioma _Caá_; que se empezó
-á beneficiar durante su gobierno, y aunque por entonces disimuló,
-saltando en tierra, quemó en pública plaza la talega, diciendo á
-los indios: “no estrañeis esta demostracion, porque á ella me mueve
-el grande amor que os profeso, pues oigo, que me dice presagioso el
-corazon, que esta yerba será la ruina de vuestra nacion.”
-
-
-
-
-§. XV.
-
-GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.
-
-1595-1597.
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-A Hernando Arias sucedió D. Juan Ramirez de Velazco, que habia
-gobernado la provincia de Tucuman con satisfaccion y crédito. No
-ocurrió cosa memorable en su tiempo: pero harto lo es el haber
-acreditado su prudencia en las dos provincias, manteniendo en paz á los
-españoles, y teniendo á raya á los indios.
-
-La pacificacion del valle de Calchaquí, y el humilde rendimiento de
-estos guerreros esforzados, contribuyeron á la quietud de los demas,
-sugetándose y ofreciendo homenaje los menos fuertes con el egemplo de
-los mas animosos. En toda la provincia se gozó quieta tranquilidad, á
-expensas de su gobernador Juan Ramirez de Velazco; que el año de 1590
-recogió un donativo que ofrecieron gratuitamente las ciudades á su Rey,
-cuyos tesoros estaban exaustos por los gastos de la infeliz armada de
-Inglaterra, y largas guerras de Flandes.
-
-Al siguiente año de 1591 planteó una ciudad en el país de los Diaguitas
-en 30 grados de altura, á espaldas de la cordillera chilena, que le
-cae al poniente, sacando para la fundacion setenta españoles, soldados
-valerosos, y sugetos de caudal para costear los gastos de la conquista.
-A la poblacion denominó Ciudad de Todos Santos de la Nueva Rioja, cuyo
-principio, que despues la enriqueció, fueron numerosas encomiendas de
-indios para la labor y beneficio de los campos.
-
-En el distrito de la Nueva Rioja cae Famatina-guayo, cerro famoso
-por las novelas que se cuentan, y por los metales de que, segun se
-dice, abundan su senos. Algunos hacen subir al tiempo de los Incas
-el beneficio de opulentísimas minas, que enriquecian los imperiales
-erarios de estos soberanos, en cuyo nombre ministros de exacta rectitud
-y probada fidelidad, velaban sobre los beneficios y atendian á la
-cobranza de los derechos.
-
-Contribuyó á la prosperidad de la Rioja el alzamiento de los
-Tabasquiniquitas y Mogas, situados en la falda de la serranía
-que cae al poniente de Córdoba: porque vencidos y derrotados por
-Tristan de Tejeda, valeroso y afortunado capitan, pidieron la paz y
-ofrecieron vasallage. Con su auxilio se empeñó este gefe en nuevos
-descubrimientos, tirando mas al poniente, y arrimándose mas á la ciudad
-de Todos Santos con la conquista de los Escalonites y Zamanaes, que
-pretendió agregar á la ciudad de Córdoba. Pero el Gobernador Velazco,
-que miraba á la Nueva Rioja con particular cariño, le cedió los indios
-que pacificó el capitan cordobes, adjudicándole el terreno que ocupaban
-los Tabasquiniquitas, los Mogas, los Escalonites y los Yamanaes.
-
-En 1593 emprendió la fundacion de otras dos poblaciones: la primera,
-que llamó San Salvador, fió á D. Francisco Algañaraz, noble
-Guipuzcoano, en cuyas venas corria la noble sangre de los Ochoas,
-señores de Algañaraz, y la de los Murgias y Vilasteguis. Era persona de
-valor y prudencia, cuyo especimen habia dado en varias operaciones, que
-á su valor y discrecion fiaron los gobernadores pasados, concluyendolas
-siempre felizmente y con aplausos. Para la fundacion alistó algunos
-pobladores de las ciudades, y la efectuó con suceso tan feliz, que ni
-en los tiempos pasados con las invasiones de los Calchaquís, ni en los
-presentes con la de los Chaquenses, degeneró de los espirítus de su
-fundador.
-
-Está situada la ciudad en una quebrada que corta la serranía de
-Calchaquí en el valle de Xibixibe, entre los rios Jujuy y Siancas,
-casi en los veinte y cuatro grados de latitud. Goza temperamento poco
-saludable, expuesto á tercianas y á unos tumores que engendra la
-malignidad de las aguas en la garganta, que por acá llaman cotos. Tiene
-pocos vecinos, pero ricos y bien avenidos. Los primeros pobladores se
-aplicaron á sugetar los infieles rayanos, cuya altivez humilló el valor
-español; los Purmamarcas, los Osas, los Paypayas, los Tilcanes, los
-Ocloyas, y Tilianes, naciones sepultadas en eterno olvido, que parte
-habitaban la aspereza de las sierras, parte se dilataban á las márgenes
-del Bermejo, y que sin embargo no dieron mucho cuidado al animoso
-fundador. Mayor resistencia hicieron los Humaguacas, siempre indómitos
-y obstinados en inquietar con correrias á los castellanos.
-
-La segunda poblacion que de órden de Juan Ramirez de Velazco se
-principió, es la villa de Madrid de las dos Juntas, sobre el Salado,
-donde este incorpora sus aguas con el rio de las Piedras. Su duracion
-fué de poco tiempo, y solo permaneció hasta el año de 1603, en el cual
-sus vecinos y los de Talavera, desamparadas sus ciudades, de comun
-acuerdo y hermanable sociedad fundaron otra, dos leguas de la villa de
-las dos Juntas, á la cual llamaron Talavera de Madrid. Nombre que borró
-el tiempo, y prevaleció el de Esteco, con el cual hasta el dia de hoy
-es conocida, aun despues que la arruinó un terremoto.
-
-
-
-
-§. XVI.
-
-GOBIERNO DE D. FERNANDO ZARATE.
-
-1597-1598.
-
-
-Al octavo año de su gobierno llegó sucesor á D. Juan Ramirez de
-Velazco en D. Fernando de Zarate, caballero del órden de Santiago: tan
-cristiano como valeroso, tan circunspecto como vigilante, tan celoso
-de los reales derechos, como de los divinos honores, sugeto de tanto
-caudal para el gobierno, que á un tiempo empuñó el baston de Tucuman y
-Rio de la Plata. En tiempo de su gobierno intentaron los ingleses dos
-veces tomar el puerto de Buenos Aires: pero nuestro Gobernador celando
-los honores del Rey Católico presidió el puerto con las milicias
-tucumanas, y levantó un fuerte para reparar semejantes acometimientos.
-Visitó ambas provincias con tanta vigilancia y teson, que de fatiga y
-cansancio, antes de concluir la visita falleció al segundo año de su
-gobierno, y fué de todos tan llorado en muerte, como amado en vida.
-
-Por este tiempo llegó á Tucuman Fray Fernando Trejo, digno sucesor
-de Fray Francisco de Victoria, hijo del seráfico Padre, el cual
-florecía en virtud y letras, en su convento de Lima, y recibida la
-cédula de merced el año de 1594, el siguiente tomó posesion de la
-silla episcopal. Fué Prelado que llenó las esperanzas que de él se
-tenian. Pastor celoso del bien de sus ovejas; padre universal de todos,
-abrazando sin distincion de personas al noble, al plebeyo, al indio,
-al etiope; si alguno le merecía especial cariño era el desvalido y
-necesitado, que disfrutaban su renta episcopal con tanta alegria de
-ellos, como sentimiento del misericordioso limosnero, por no tener mas
-que dispensar á los pobres.
-
-Casi al mismo tiempo tomó el gobernalle D. Pedro Mercado Peñalosa,
-noble caballero, piadoso, cristiano y valeroso soldado. De su gobierno
-ha quedado confusa noticia, de continuas guerras que tuvo con los
-infieles por el alzamiento de los Calchaquís, á los cuales contuvo su
-valor para que no asoláran las ciudades fronterizas, que enfrenaban de
-algun modo su indómito orgullo.
-
-
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-
-§. XVII.
-
-GOBIERNO DE D. DIEGO VALDEZ DE LA BANDA.
-
-1598-1600.
-
-
-Todo este tiempo, desde la expulsion de Fray Alonso Guerra, careció
-de pastor el Rio de la Plata. Tres fueron provistos: Fray Luis Lopez
-Solis, Fray Juan Almaraz, Agustinianos, y D. Tomas Vazquez de Liano,
-Canónigo magistral de la santa Iglesia de Valladolid, ó de Zamora, como
-dicen otros. El primero, promovido al obispado de Quito, y el segundo
-al de la gloria, no pasaron á sentarse en la silla episcopal del Rio de
-la Plata, y cedieron su lugar al tercero, digno de llenar el vacio de
-tan ilustres prelados.
-
-Pero la provincia del Rio de la Plata no habia aun espiado sus
-atentados sacrílegos, ni merecia tener varones tan consumados, y parece
-quiso Dios dar muestras de su justo enojo, sacando de este mundo en
-Santa Fé de Vera, al Ilmo. Vazquez de Liano, echando ceniza sobre el
-fuego prendido por D. Diego Valdez de la Banda, que empezó á gobernar
-el Rio de la Plata, en 1598.
-
-Embarcáronse juntos, y en la navegacion tuvieron pesados encuentros y
-sensibles competencias, y hallo expresa memoria de la tolerancia con
-que el Ilmo. Liano sufrió los improperios y befas del Gobernador, que
-miró con poco acatamiento al príncipe eclesiástico.
-
-Llegados á Santa Fé, esperando el Ilmo. las bulas para consagrarse,
-le llamó Dios para sí con incomparable sentimiento de las personas
-religiosas. No mucho despues al Gobernador Valdez de la Banda asaltó
-la última enfermedad, en cuyo discurso gritaba dando voces:--“Traigan
-silla para el Señor Obispo, que me viene á visitar.” Cláusulas finales,
-que repetidas con sobresalto del moribundo Gobernador, dieron á los
-presentes materia de varios discursos.
-
-
-
-
-§. XVIII.
-
-GOBIERNO DE HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
-
-1602-1609.
-
-
-Con el nuevo siglo empezó la provincia del Rio de la Plata á respirar
-aires mas benignos: los tumultos civiles que todo lo consumen, se
-acabaron con muerte de los principales motores: los indios desengañados
-con la experiencia, y humillados con el castigo, no daban cuidado á la
-milicia española: los gobernadores, mas á propósito para descuadernar
-provincias que para gobernarlas, habian finalizado sus dias.
-
-Por muerte de D. Diego Valdez de la Banda entró á gobernar Hernando
-Arias de Saavedra, ó por eleccion segun la cédula del Emperador Carlos
-V, otras veces citada, ó por nominacion del Señor Virey, en cuya virtud
-gobernó hasta el año de 1602, en que recibió cédula real fecha en 18 de
-Diciembre de 1601 que le conferia en propiedad el baston del Rio de la
-Plata.
-
-Hernando Arias, pues, sucedió inmediatamente á D. Diego Valdez, y
-como tenia ánimo guerrero, emprendió algunas operaciones militares.
-Entró, aunque no sé puntualmente el año, á la provincia del Estrecho de
-Magallanes, internándose desde Buenos Aires, doscientas leguas tierra
-adentro. El suceso no correspondió al valor del capitan ni á la fortuna
-de sus empresas: porque él y su gente quedaron prisioneros de guerra en
-manos de bárbaros. Tuvo Hernando Arias la fortuna de soltarse de las
-prisiones, y entrando segunda vez con milicia mas numerosa, libertó sus
-compañeros, y castigó los infieles.
-
-Otras dos facciones emprendió en su gobierno, aunque no es averiguado
-á punto fijo el año:--la conquista del Paraná, y la del Uruguay. En
-la primera operacion, con parte de la milicia, tuvo que diferir la
-conquista: en la segunda perdió toda la milicia compuesta de quinientos
-soldados. ¡Tanto era el furor de los Paranás y Uruguayos, y la ciega
-obstinacion con que defendian el originario suelo!
-
-Por este tiempo gozaba la iglesia del Paraguay un insigne Prelado,
-sobrino de mi glorioso Padre San Ignacio, el ilustrísimo Fray Martin
-Ignacio de Loyola, nobilísimo Guipuzcoano. Profesaba el seráfico
-instituto en la provincia de San José, y resplandecia en virtudes
-religiosas, humildad, despejo mundano, y celo apostólico, que obligó á
-abandonar primero el mundo, y despues la Europa, viniendo al Paraguay
-donde se egercitó como fervoroso misionero en la instruccion de los
-gentiles. En tan santa y loable ocupacion, le alcanzó la órden de
-restituirse á España, y como sus parientes eran nobles, consiguieron
-que se le hiciera propuesta de varias mitras, que no admitió su grande
-humildad, con edificacion de la Corte. Pero como á la propuesta
-se añadiesen órdenes terminantes, eligió entre los muchos que le
-propusieron el pobre y retirado del Rio de la Plata, para el cual fué
-presentado á 9 de Octubre de 1601, y consagrado en Valladolid, pasó
-luego á tomar posesión de su silla episcopal.
-
-El año de 1603 celebró sínodo, en que el celo, prudencia y discrecion
-respladecieron sobremanera.
-
-Concluido el sínodo, visitó el Ilmo. las ciudades de su obispado,
-con grande utilidad de sus ovejas: y le sucedió que navegando del
-Paraguay á Buenos Aires, halló náufragos en la orilla á los PP. Marciel
-Lorenzana y José Cataldino, que enjugaban la ropa á los rayos del sol,
-y los consoló con palabras llenas de amor y suavidad. A pocos meses de
-llegado á Buenos Aires, murió á principios de 1606.
-
-Sucedióle el Ilmo. Fr. Reginaldo de Lizarraga, natural de Vizcaya en
-España, hijo esclarecido de la familia de Predicadores, lustre de su
-provincia limense, prior y definidor de ella, provincial de Chile, y
-despues Obispo de la Imperial, en cuyo tiempo (año de 1598) sucedió la
-fatalísima rebelion de los Araucanos de la Concepcion, adonde trasladó
-su cátedra episcopal. Fué promovido á la Asumpcion del Paraguay, y tomó
-posesión el año de 1608.
-
-La conversion de los gentiles hizo muy señalada la época del año
-siguiente, que lo fué también de su muerte, dando los jesuítas
-principio á la conversión del Guayrá, Paraná y Guaycurús. Habíanse
-tentado varios medios, y el de las armas no produjo el efecto deseado.
-Sobre eso la Real Magestad tenia expedida una cédula, en que ordenaba á
-Hernando Arias que procurára efectuar la pacificacion de los indios por
-medio de la predicacion, y no por el estrago y ruido de las armas.
-
-Efectivamente, el Gobernador Hernando Arias y el Ilmo. Lizarraga,
-suplicaron al P. Provincial Diego Torres que señalára misioneros para
-Guayra: y como en el P. Provincial ardia el celo de las almas, luego
-puso los ojos en los Padres José Cataldino y Simón Malzeta, italianos
-de nacion, y escogidos para la conversion del gentilismo guayreño.
-
-Mas gloriosa por mas dificil, aunque no tan feliz en el suceso, fué la
-empresa de los Guaycurús, nacion la mas inculta, vagamunda y bárbara
-que conoce la América Meridional. Habitaban al occidente del Paraguay,
-fijando á veces su acampamento en la derecera de la Asumpcion sobre
-la márgen opuesta. Nada igualaba el atrevimiento de su ánimo, y el
-desprecio con que miraban los españoles, contra los cuales se hallaban
-en la sazon mas irritados que nunca: porque intentando asaltar la
-ciudad en la noche de la fiesta de la Asumpcion de este año, cuando
-divertidos con el regocijo pensaban en solazarse, los previno Hernando
-Arias matando algunos de ellos, é irritando los demas para la venganza.
-Tal era el estado de los Guaycurús, desesperado á juicio de los mas, é
-incapaz de admitir el yugo de la ley de Cristo.
-
-A D. Pedro Mercado y Peñalosa, sucedió el año de 1600, en el gobierno
-de Tucuman, D. Francisco Martinez de Leiva, caballero del hábito de
-Santiago, mas memorable en las historias chilenas, por su valor contra
-los Araucanos que en las tucumanas por sus facciones militares; ó
-porque sosegados los indios no ofrecieron egercicio á su valor, ó
-porque la muerte aceleró los pasos y cortó antes de tiempo el hilo de
-su vida.
-
-Ocupó su lugar D. Francisco Barraza y Cárdenas: pero su gobierno,
-mas breve que el de su antecesor, finalizó la muerte el año de 1605.
-Sucedíole Alonso Ribera, célebre en las campañas de Flandes, defensa
-de Cambray, sorpresa de Amiens en el ardid del carro de nueces,
-operaciones militares en Italia, y valor experimentado en Chile. Su
-gobierno en Tucuman por ahora solo ofrece de particular el haber
-humillado al orgulloso Calchaquí, al cual puso freno el año de 1607
-dentro del valle de Londres, con una ciudad que llamó San Juan de
-Ribera. El año de 1609 deshizo la villa de Madrid de las dos Juntas,
-y la incorporó con la de Esteco, trasladando ambas á dos leguas de la
-villa de Madrid, de esta banda del rio Salado.
-
-Proseguia en el gobierno de su iglesia el ilustrísimo Fray Fernando
-Trejo, ejemplar de prelados, celando con incomparable vigilancia el
-bien espiritual de sus ovejas, tan padre de los pobres en lo que
-repartía de sus rentas, como pastor amoroso en la defensa y proteccion
-de su rebaño, oprimido á la sazon con extorsiones indecorosas. Defendió
-los límites de su obispado contra la pretension del ilustrísimo D.
-Alonso Ramirez de Vergara, que se apropiaba el derecho á los pueblos de
-Humaguaca y Casabindo.
-
-
-
-
-§. XIX.
-
-GOBIERNO DE D. DIEGO MARTIN NEGRON.
-
-1610-1615.
-
-
-A Hernando Arias de Saavedra, cuyo gobierno terminó á fines de
-1609, ó principios de 1610, siguió D. Diego Martin Negron, digno
-sucesor de varon tan esclarecido. Era D. Diego caballero de prendas
-sobresalientes: su cristiandad realzaba la heredada nobleza, su
-discrecion le hacia amable, y su entereza respetable á todos. Tuvieron
-en él los indios padre amoroso que se compadeciese de sus necesidades,
-y protector inflexible de los fueros de su libertad, desatendidos, ó
-atendidos solamente para que la codicia de los encomenderos no los
-traspasase mas culpablemente. Punto era este que inútilmente lamentaban
-y repetian con frecuencia desde el púlpito los predicadores, con aquel
-efecto que si predicáran á estatuas de mármol, sordas á los gritos del
-pregonero. Lamentábalo tambien el Gobernador D. Diego, y esforzábase
-como justo y compasivo: pero uno solo contra la multitud de poderosos
-encomenderos, no podia prevalecer. Arrojo fué, que no desmerece el
-nombre de cristiano, el intentarlo, pero el brazo que habia de vencer
-este obstáculo pedia superior movimiento y poder mas soberano.
-
-Tal fué el que trajo el año de 1611 el Dr. D. Francisco Alfaro, Oidor
-de la Real Audiencia de Chuquisaca, persona benemérita y de conocidos
-talentos para el empleo. Pero antes que registre la historia sus
-operaciones, y el fomento que tuvo en nuestro Gobernador, será bien
-tomar de atras la carrera, y referir los pasos que sobre el asunto
-se habian dado para desterrar el servicio personal de los indios:
-punto que pide larga relacion; pero ceñida en pocos términos, es en
-sustancia como sigue.--Con el descubrimiento de las Indias empezó el
-uso y abuso de los naturales, privándoles, á título de conquista, de la
-amada libertad que Dios y la naturaleza les habia concedido, no menos
-á ellos, que á los que pretendian hacerse dueños y señores. ¡Quien
-dijera que por descubrirse en el corazon de la Europa un nuevo reino,
-incognito hasta nuestros dias, y admitir con humanidad los regnícolas
-á los descubridores, habian estos de adquirir derecho á cautivar y
-poner en mísera servidumbre á los naturales! Y como si fuera poco
-hacerse dueños de sus opulencias y ricos minerales, ponerlos tambien en
-miserable esclavitud!
-
-Este infame abuso, que parece obra de una fantasía delirante, introdujo
-en América la insaciable codicia, poco ó nada satisfecha con los
-inagotables tesoros y minas de que abundan las Indias. Muy á los
-principios empezaron á tratar á los naturales cual esclavos, y como
-lotes de negros, se transportaban navíos enteros de unas provincias
-en otras para ser vendidos en públicas almonedas. Materia era esta
-de gran sentimiento para los Católicos Monarcas, cuya piedad celó de
-propagar la Fé; y su conmiseracion con los indios les hizo dictar
-medidas que juzgaron oportunas para remediar males tan graves, y á la
-nacion española indecorosos: expediendo á este fin varias cédulas á
-los señores Vireyes, Audiencias y Gobernadores. Pero la suma distancia
-debilitaba la fuerza, y atenuaba el rigor de mandatos tan severos.
-
-No obstante, á esfuerzos de aprémios y severas penas, despues de algun
-tiempo se abrogó la envejecida costumbre de cautivar naturales, y de
-reducirlos á miserable esclavitud. Bien que en antiguos y recientes
-monumentos hallamos algunas _malocas_, (esto es, entradas á cautivar
-y apresar indios para venderlos, y servirse de ellos furtivamente en
-los domésticos ministerios). Verdad es que desde el tiempo del Señor
-Felipe II cesó casi del todo la infame profesion de las malocas entre
-los españoles; y si tal cual vez osó la codicia atropellar los reales
-mandatos, se buscó asilo de inmunidad en las tinieblas, para no ser
-descubiertos con el hurto en las manos.
-
-Pero la codicia, grande artífice de novedades para sus intereses, se
-ingenió en llevar adelante sus ciegos proyectos, y con la introduccion
-de un nuevo abuso suplió la privacion de otro. Desterrada la esclavitud
-de los indios, ocupó su lugar el servicio personal, á que eran
-obligados los miserables por un moderado tributo.
-
-Sabido es en las histórias de Indias, que los Católicos Monarcas
-premiaban el valor de los conquistadores y personas beneméritas con
-el repartimiento de algunas parcialidades ó pueblos de indios, mas ó
-menos numerosos, á proporcion de los méritos y carácter de los sugetos,
-transfiriendo en ellos el derecho que tenian Sus Magestades de exigir
-el tributo que antes de la conquista pagaban á sus caciques, Incas y
-Emperadores. Llamábanse estos repartimientos, encomiendas, y las que
-las poseian, encomenderos, los cuales personalmente ó por medio de
-otros, que se llamaban pobleros y egecutores, velaban sobre el trabajo
-de los oficiales, y aprovechamiento del tiempo, logrando instantes de
-trabajo por no malograr los aumentos de sus intereses.
-
-El fin de los Católicos Reyes en estos repartimientos; las obligaciones
-que imponian á los encomenderos; la piedad y conmiseracion con que
-mandaban fuesen tratados los indios de encomienda, pueden llamarse
-pensamientos inspirados del Cielo para la conversion de los Americanos
-y propagacion de la Fé entre ellos. Pero la insaciable codicia que
-todo lo trastorna, convirtió el moderado tributo en esclavitud de los
-tributarios, y abrogada aquella, en vez de un corto y pequeño gravámen,
-oprimió á los miserables con el servicio personal, el cual, fuera del
-nombre, tenia todos los caractéres, y producia todos los efectos de la
-esclavitud.
-
-Era el servicio personal, para explicarlo de una vez, una opresion
-tiránica, que compelia á los indios con sus mugeres, hijos é hijas
-á trabajar de noche y dia en utilidad de los encomenderos: era una
-libertad esclava: libertad en el nombre, y esclava en la substancia,
-en los efectos y en la realidad: era un disfraz de servidumbre, que
-empobrecia la pobreza de los indios, y enriquecia los tesoros de los
-encomenderos: era un dogal, que á fuerza de increibles vejaciones y
-trabajos excesivos, sofocaba los espirítus de los indios, y privaba á
-millares de la vida: era un tocar alarma, para que se rebelasen con
-la opresion, y sacudido el yugo de Cristo, sacudiesen tambien él del
-español, como lo egecutaron en Chile los Araucanos; en Tucuman los
-Calchaquís, Pulares y Diaguitas; en el Paraguay, los Guaycurús, Paranás
-y Guaranís, y en el Rio de la Plata, los Frentones, Querandís y otros
-muchos.
-
-Este abuso infame y opresion injusta de consecuencias infernales,
-conmovió los ánimos de los Católicos Reyes, y desde luego se desvelaron
-en desarraigarlo. Pero su empeño en muchos años no surtió efecto
-favorable; ya por la ambicion de unos, ya por la pusilanimidad de
-otros, que no tenian ánimo y les faltaba aliento para hacer frente
-á los encomenderos. Las cédulas expedidas á este fin respiraban
-misericordia y piedad, capaz de mover corazones mas dóciles y menos
-obstinados: pero la resolucion denodada de los encomenderos, y su
-temerario atrevimiento, resuelto á cualquier arrojo, obligó á los
-reales ministros á suprimir los instrumentos de su comision para
-abrogar el servicio personal; hechos cómplices del delito, incursos en
-fea desobediencia á las reales órdenes, los que mas debieran promover
-su egecucion en materia de tanta importancia.
-
-Así se pasaron muchos años, los Reyes mandando, los Gobernadores
-desobedeciendo, los encomenderos triunfando, y los varones de celo
-suspirando inutilmente. ¡Tales eran y tan profundas las raices que
-habia echado la codicia en los corazones de los encomenderos! Entrado
-ya el siglo décimo septimo, tocó Dios el corazon de D. Juan de Salazar,
-hidalgo portugues, avecindado en Tucuman: caballero piadoso, cristiano
-y rico, que pasado á España, consumió toda su hacienda abogando en
-presencia de Felipe III en favor de los indios contra el servicio
-personal, y ultimamente murió, no sin sospecha de veneno, juez
-comisionario con ámplios poderes para desarraigarlo en la provincia de
-Cuyo.
-
-Este generoso y compasivo portugues, consiguió, estando en la Corte,
-que en el reino de Chile se estableciese Real Audiencia, y para las
-provincias de Tucuman, Rio de la Plata y Paraguay se asignase un
-visitador, cuya principal incumbencia habia de ser el exterminio del
-servicio personal, odioso á los indios, y denigrativo de la nacion
-española. La cédula se expidió en 27 de Marzo de 1606, pero su
-egecucion retardaron algunos accidentes, aparentes ó verdaderos. El año
-de 1610 nombró la Real Audiencia de Chuquisaca á D. Francisco Alfaro,
-para que informado personalmente de las cosas en las tres provincias
-del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman, arreglase el tributo que se
-debia exigir de los indios en reconocimiento de vasallage.
-
-Era el licenciado D. Francisco Alfaro ministro integerrimo, de méritos
-adquiridos con la inflexible rectitud de sus operaciones: celoso
-protector de los indios, cuyos agravios habia vindicado en Panamá
-y Chuquisaca, en el empleo de Oidor de los dos tribunales. No era
-fácil hallar sugeto mas adecuado para el intento: juicio reposado y
-penetrativo de las materias: sumo desinteres y limpieza de manos, que
-no se mancharon con el lodo de regalos, ni polvorearon los donativos:
-inflexibilidad y rectitud, con pecho de bronce para rebatir los golpes
-de la sinrazon, y de los que ciegos atropellan á los que pretenden
-encaminarlos, expédito en los negocios, no demorando la decision de
-las causas sino cuanto pedia el fundo de las materias. El empleo de
-visitador, con que vino á las províncias de Paraguay, Rio de la Plata y
-Tucuman, era ocupacion de muchos años para otros: pero él lo concluyó
-con feliz acierto dentro del año de 1611.
-
-Tres eran los cardinales puntos de su incumbencia. El primero miraba
-á la libertad de los indios, no imaginária y de nombre como hasta
-el tiempo presente, sino real y verdadera, á la cual directamente
-obstaba el servicio personal: el segundo miraba á los desagravios por
-las injusticias pasadas, y el tercero á la tasa moderada de tributos:
-punto, á la verdad escabroso, y de vado bien difícil: parte por la
-pobreza presente de los encomenderos, para satisfacer á los indios las
-injusticias pasadas: parte porque, aun en quien se suponia suficiencia
-de caudal, se creia faltar voluntad por los intereses de la codicia.
-
-Este estado de las cosas, y el temor de no encancerar mas las llagas,
-ocasionó el dar dos oficios á la imposicion que se les habia de
-poner á los indios de encomienda: el primero de tributo que debian
-pagar á los encomenderos, en nombre de Su Magestad, y el segundo
-por ser de satisfaccion tan moderada, que lentamente, pero del modo
-que únicamente hacian posible las circunstancias, compensase á los
-miserables indios el precio de los sudores pasados. Sobre la materia
-se tuvieron diferentes congresos en la Asumpcion del Paraguay, cabeza
-del Rio de la Plata, y en Santiago del Estero, capital del Tucuman.
-Concurrieron hombres doctos, que habian manejado con particular estudio
-las materias, los gobernadores de las provincias, y procuradores de las
-ciudades.
-
-Ya parece que era llegada la hora en que á la infernal hidra del
-servicio personal se le segase la cabeza, que se habia mantenido con
-la muerte de tantos infelices americanos. Todos conspiraban unánimes
-á este fin: los Reyes en sus cédulas, el visitador en las juntas,
-los gobernadores con el poder de sus bastones, los consejeros con la
-rectitud de sus pareceres, y los predicadores y personas de celo con
-sus sermones y razonamientos. Nada faltaba ya, sino que se arreglasen
-las ordenanzas y que las aceptasen las ciudades. Lo primero pendia
-del visitador, y las escribió con tanto acierto, que merecieron la
-aprobacion del Monarca, y se insertaron despues entre las leyes de
-Indias, _libro_ VI, _título_ 17.
-
-Lo segundo pendia de las ciudades y encomenderos, y estos y aquellas
-llevaron pesadamente la promulgacion del nuevo deuteronómio, que
-ceñia los límites á su interminable codicia, y cortaba las alas á
-su ambicion. Las ciudades nombraron procuradores, la Asumpcion del
-Paraguay al capitan Francisco Aquino, y Santiago del Estero á D.
-Fernando de Toledo y Pimentel, cuarto nieto del primer Duque de Alba,
-para que tratasen en la Audiencia de Chuquisaca la revocacion de las
-nueve ordenanzas; por si acaso en este rectísimo tribunal, no tenia
-su apelacion el feliz despacho que deseaban. Señalaron al célebre
-Hernando Arias de Saavedra (Sol en esta ocasion eclipsado) procurador
-á la Corte, para que abogase por la mayor injusticia en el tribunal de
-la rectitud mas síncera. Los gastos de los procuradores costeaban los
-encomenderos, liberales en esta ocasion, y pródigos de sus bienes.
-
-En los tribunales de Indias tuvieron los procuradores de las ciudades
-tan mal éxito como era mala la causa que patrocinaban; ordenando con
-real severidad se guardasen inviolablemente las ordenanzas del vistador
-D. Francisco Alfaro.
-
-Desde fines de 1609, ó principios de 1610, tenia el gobernalle del
-Paraguay D. Diego Martin Negron, y á no ser él piloto tan diestro,
-hubiera por ventura en tiempos tan turbulentos naufragado la provincia.
-Pero su prudencia en sosegar los principios de tumultos, y su
-constancia en promover con inflexibilidad la justicia de los indios
-contra las pretensiones de los encomenderos, le descubrieron aquella
-senda que debiera ser trillada de los hombres de gobierno; media entre
-la condescendencia y severidad, templando la rigidez y acrimonia de
-la una con la dulzura y suavidad de la otra, cediendo sin ceder á
-los encomenderos, y con algunas leves condescendencias, promoviendo
-constante las reales órdenes, y amparando los indios en los derechos de
-su libertad. El intimó un auto, bien necesario en las circunstancias,
-para que ningun español llevase indios al beneficio de la yerba del
-Paraguay, al sitio de Mbaracayú, multando con penas graves á los
-transgresores, y confiscando cuanta yerba beneficiasen por manos de
-indios.
-
-Admitió con singular humanidad una embajada del cacique de los
-Guaycurús, excediendo en las demostraciones de cariño la inurbanidad de
-los bárbaros, y obligándolos á recibir Misioneros. Promovió con celo
-cristiano el culto divino, no solo entre los españoles, sino entre los
-indios, adornando sus iglesias con algunos donativos que dispensaba su
-liberalidad en beneficio de la devocion de los neófitos. Obras de tanta
-cristiandad merecian eternizarle en el gobierno: pero la muerte que á
-nadie perdona, privó á estas provincias de un celoso promotor de los
-intereses de la religion cristiana, y de un ministro real, dotado de
-prendas bien singulares.
-
-
-
-
-§. XX.
-
-GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
-
-1615-1620.
-
-
-Tomó el gobierno interino el general D. Francisco Gonzalez de Santa
-Cruz, y á poco mas de dos meses tuvo sucesor el año de 1615, en
-Hernando Arias de Saavedra, tercera vez asunto al gobierno de la
-provincia, siempre benemérito del baston; y en esta ocasion mas que
-nunca por aquella su vida privada, que apuntamos arriba, tan ajustada y
-cristiana que servia de egemplar á la imitacion, y de regla á cuantos
-observaban sus procederes. Fomentó con esmero las ordenanzas del
-visitador Alfaro, y las nuevas reducciones de Guayrá y Paraná.
-
-Entendió personalmente en el desagravio de los indios obligando á los
-encomenderos á que les satisfaciesen el trabajo de los años pasados,
-y los dejasen libres para concertarse con quien á justo precio les
-llamase para sus menesteres. Obra prolija que pedia toda la entereza
-y cristiandad de Hernando Arias. La extension de la provincia, el
-derramamiento de los encomenderos por las alquerias en espacios
-tan dilatados; sobre todo, la resistencia y obstinacion de los
-poseedores de encomiendas, pedian un ánimo varonil para contrastar las
-dificultades, igualando á fuerza de brazos la eminencia de los montes
-con la llanura y profundidad de los valles.
-
-Donde no podia asistir personalmente diputaba jueces de autoridad y
-rectitud que atendiesen á la cobranza de los salarios, castigando con
-pena pecuniaria los delincuentes, y obligándolos á la satisfaccion del
-convenio, conforme á los arreglamientos de las ordenanzas. Dos eran los
-principales oficios de estos superintendentes: el primero asistir en el
-tiempo de los ajustes, para que no interviniese fraude con detrimento
-de los pobres indios: el segundo asistir al tiempo de los pagamentos,
-para que en cantidad se arreglasen los salarios á la imposicion de las
-ordenanzas.
-
-Poco era para un corazon tan piadoso, y pecho tan cristiano, el
-desagrávio de los indios, sino promovia la Fé entre los infieles. Logró
-en su gobierno considerables aumentos en Guayra y Paraná, y se dió
-principio á la conversión de los Uruguayos, cuyo país si holló hasta
-aquel tiempo algun español, pagó con la vida su atrevimiento.
-
-Pocas veces se habrá visto baston mas dignamente empuñado, ó en
-beneficio y desagrávio de pobres, ó en los progresos y aumentos
-de la Fé. El nombre glorioso de Padre de la patria, y tutor de la
-religion cristiana, le venia muy adecuado, y por eso era repetido en
-boca de todos en obsequio y atencion de sus méritos y operaciones
-extraordinarias. Ninguna cosa se caia mas de su peso que anhelar á
-mas gloriosos ascensos. Pero Hernando Arias tenia pensamientos muy
-diversos: y siempre vivió ageno de honores; y mas placer hallaba en
-el régimen pacífico de su familia y casa, que en el gobierno de una
-república tumultuante, que solo se sugeta forzada, y obedece á espensas
-del rigor.
-
-Para lograr el cumplimiento de sus deseos, y dar con el fin de su
-gobierno mejor ser á la provincia, despachó á D. Manuel de Frías,
-procurador á la Corte, para que informado el Consejo sobre la extension
-casi interminable de la Provincia, insistiese con eficacia en su
-division, cuya necesidad en otras ocasiones habia representado. No era
-excesivo el número de ciudades: pero los límites de la provincia eran
-de vasta extension, ó por mejor decir sin término. Las dilatadísimas
-campañas que corren hasta el Estrecho de Magallanes; las que caen
-al norte hasta la Cruz Alta, que deslinda el territorio de Tucuman,
-Rio de la Plata, y las riberas del rio Paraguay con las naciones
-circunvecinas; los espacios mas imaginarios que trillados, en que se
-extendia sin límite, hasta los confines del Brasil, la provincia de
-Guayra, eran del gobierno del Paraguay, y obligaban al Gobernador á ser
-peregrino dentro de su propia jurisdiccion.
-
-Sobre eso, los estremos rara ó ninguna vez recibian el influjo de
-su cabeza: ó porque llegaban con remision sus órdenes, ó porque
-absolutamente les faltaba impulso para tocar en su término. A las veces
-sucedia que las autoridades intermédias, que debieran ser el conducto
-mas fiel, embarazaban el progreso de aquellos influjos, que hacia
-necesarios el estado presente de las cosas. Era pues muy necesaria la
-division, y tal la juzgó el Consejo Real de Indias, en vigor de la
-representacion que hizo D. Manuel de Frias, quien vino con el gobierno
-del Paraguay, y empuñó el baston, el año de 1620. Cuyos sucesos no poco
-escandalosos referirá la historia en su propio lugar.
-
-Casi al mismo tiempo se dividió el obispado del Paraguay, en el que hoy
-conserva ese nombre, y en el del Rio de la Plata. Habia vacado desde
-la muerte de Fray Reginaldo de Lizarraga hasta el año de 1617, en que
-ocupó la silla episcopal el Dr. D. Lorenzo Perez de Grado, natural de
-Salamanca, provisto desde el año de 1602 al arcedianato del Cuzco. Era
-sugeto de literatura escogida, y muy señalado en el derecho canónico.
-Su celo pastoral y conmiseracion con los indios, hicieron memorable su
-gobierno, promoviendo con teson incansable la observancia de las reales
-ordenanzas, y repartiendo entre los indios la renta de su obispado.
-
-Proseguia aun con el gobierno de la Provincia tucumana, D. Alonso
-Rivera, héroe bien esclarecido, cuyas hazañas inmortalizan las
-historias de Flandes, Italia, Chile y Tucuman:--varon enteramente
-grande por los ardides militares, por su industria y constancia en
-apurar al enemigo las fuerzas, hasta rendirle. En este gobierno hizo su
-nombre harto glorioso, sugetando los Pampas que infestaban á Córdoba:
-humillando los inconstantes Calchaquís, siempre tumultuantes y rebeldes
-al homenage ofrecido. Para contenerlos en los debidos términos, fundó
-en la villa de Londres, año de 1607, la ciudad de San Juan de la
-Ribera. No es menos recomendable por el fomento que dió al visitador
-Alfaro, y la piadosa cristiandad con que favoreció los indios contra
-las injustas pretensiones de los encomenderos.
-
-Estos se quejaron agriamente contra el Gobernador: mas, ¿qué víbora
-no se enrosca, cuando la toca la vara, para arrojar su veneno? Mucho
-concibieron sus émulos y lo derramaron en cien capítulos, que le
-opusieron ante el juez de residencia, pero todos de tan leve peso,
-que el menor viento de sus arregladas operaciones los desvaneció sin
-dificultad. Fué término de su gobierno el año de 1611, y en él dejó á
-sus sucesores un ejemplo memorable do sujecion y rendimiento.
-
-Tuvo sucesor el mismo año de 1611 en D. Luis Quiñones Osorio, caballero
-de Alcántara, principal de la casa y solar de San Roman de los Quiñones
-y de la villa de Quitanilla, en el reino de Leon. Diez años habia
-servido el empleo de Juez oficial de la real hacienda en la imperial
-villa de Potosí, con tanto desinteres, que celando los reales haberes
-con atencion de vigilante ministro, descuidaba con cristiano despego de
-sus creces y aumentos temporales. El encargó la conversion de los Ojas,
-Ocloyas y Paypayas, naciones fronterizas á Xujuy, cuyas vecindades
-infestaban con furtivas correrias.
-
-Eclipsó D. Luis Quiñones de Osorio al visitador Alfaro, adelantando sus
-proyectos, é insistiendo con teson en la puntual observancia de las
-reales ordenanzas. Resistiéronse los encomenderos pero la Provincia
-tucumana conoció, que á la sombra de un gobierno justo, ingénuo y recto
-no prevalece el desórden, ni el poderoso avasalla con impunidad los
-fueros del inocente desvalido.
-
-Años antes el Gobernador Alonso de Rivera y el Obispo Trejo habian
-informado al Consejo sobre la necesidad de erigir el seminario que
-ordena el Tridentino para el servicio de las catedrales, el cual era en
-Santiago necesario por la falta de ministros hábiles en las funciones
-eclesiásticas. A este fin llegó cédula del Sr. D. Felipe III, en que
-aprobaba la ereccion, ordenando se encomendase á la Compañia el régimen
-y gobierno de los seminaristas.
-
-La misma idea de fundar seminario se habia concebido en Córdoba.
-Tratóse luego de poner las manos á la obra y disponer cómoda habitacion
-para los convictoristas, y religiosos á cuya direccion habia de entrar
-el nuevo seminario. Seis mil pesos exhibió el ilustrísimo Señor
-Trejo para comprar las casas de Juan de Burgos, uno de los primeros
-conquistadores, capaces de admitir buen número de seminaristas. Luego
-que en Córdoba corrió la voz del seminario que pretendía fundar
-el ilustrísimo Obispo, se alegraron notablemente los ciudadanos,
-conociendo que la mas noble parte de su felicidad les habia de venir
-de la enseñanza en buenas letras y virtudes cristianas de sus hijos,
-deseando con impaciencia el dia en que se habia de dar principio á la
-fundacion.
-
-Este habia de ser el de los Príncipes de los Apóstoles San Pedro y San
-Pablo, del año de 1613, en que el Obispo pontificó, bendijo las becas,
-y se las vistió de su mano á catorce colegiales, hijos de la primer
-nobleza y distincion, descendientes de los primeros conquistadores.
-No fué de mucha duracion este seminario, pero en los pocos años su
-consistencia llenó la esperanza de la provincia con frutos bien
-sazonados.
-
-
-
-
-SERIE
-
-DE LOS SEÑORES GOBERNADORES DEL PARAGUAY, DESDE D. PEDRO DE MENDOZA,
-HASTA D. FULGENCIO YEDROS, SEGUN CONSTA DE LOS LIBROS CAPITULARES QUE
-SE CONSERVAN EN EL ARCHIVO DE LA ASUMPCION; _por el P. Bautista_.
-
-
-
-
-DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.
-
-1512-1534.
-
-
-_Juan Diaz de Solis_, piloto mayor del Rey, de cuya órden, aunque á su
-propia costa, salió de España para estas partes y costas magallánicas,
-entonces por ninguno otro surcadas, pues fué su derrota el año del
-Señor de 1512: y mediante ella, y estar ya declarado por el Papa
-Alejandro VI, que desde Santa Catalina hácia el sur pertenencian estas
-navegaciones y conquistas á los Reyes de Castilla, y haber navegado
-dicho Solis siguiendo la meridional, hasta cuarenta grados, desde donde
-retrocediendo dió con la boca del Rio de la Plata, entrándose por ella,
-tomó posesion de aquella tierra, y dió á este rio (que los naturales
-llamaban _Parana-guazú_, que suena lo mismo, que “rio como mar”) el
-título de su apellido: por el cual fué conocido hasta Gaboto, que fué
-el segundo que lo navegó, y que le dió el nombre de Rio de la Plata,
-por la que de él llevó á España.
-
-Antes de la llegada de Gaboto, Hernando de Magallanes reconoció su
-boca, aunque no entró por él, sino que se enmaró hasta descubrir el
-estrecho de su nombre y las islas Filipinas, donde murió, quedando
-en su lugar Sebastian Cano, que surcó ambos mares. Como de estos dos
-descubrimientos de Solis y Gaboto, aquel español, vecino de un lugar
-de Andalucía, llamado Uría, y este veneciano, resultase que muchos
-caballeros hidalgos se ofreciesen al Emparador á poblar esta tierra,
-que segun daba muestras, era muy poderosa y rica; entre los que con mas
-ardimiento hicieron esta pretension, fué D. Pedro de Mendoza.
-
-
-
-
-PRIMERA PARTE.
-
-GOBERNADORES DEL PARAGUAY Y RIO DE LA PLATA.
-
-
-I.
-
-D. PEDRO DE MENDOZA.
-
-1535-1537.
-
-
-D. _Pedro de Mendoza_, deudo de D.ª María de Mendoza, muger del Señor
-Secretario D. Francisco de Cobos; como era criado de la casa real,
-y gentil-hombre de boca del Emperador, y por otros respetos, obtuvo
-fácilmente esta gobernacion de Su Magestad, con título de Adelantado,
-y merced que se le hacia de Marquez de lo que poblase y conquistase,
-con todo el rio de la Plata, y en doscientas leguas de una y otra
-parte de sus costas. Esforzáronse con esto muchos caballeros de toda
-España, ofreciéndose á D. Pedro con sus caudales y personas, teniendo
-á mucho honor los que eran admitidos en su compaña. De hecho, salieron
-de San Lucar de Barrameda, y se hicieron á la vela en catorce navíos,
-el 14 de Agosto 1535; y despues de varios sucesos que ofreció esta
-navegacion, tomó puerto y posesion de su adelantamiento en la isla
-de San Gabriel, frente al parage donde está fundada hoy la Colonia
-de los portugueses, y único asilo, hasta entonces, de los españoles,
-para verse de algun modo libres de las continuas invasiones de los
-indios infieles de tierra. Dió órden á su hermano D. Diego de Mendoza,
-pasase á la parte de Buenos Aires y poblase por aquella costa donde
-mejor le pareciese. Como en efecto, como media legua mas abajo de la
-boca del Riachuelo, fundó un lugarcillo y casa fuerte, con el título
-de _Puerto de Santa Maria_, el que por las crueles invasiones de los
-naturales de aquella comarca, y muerte de D. Diego y de los suyos, no
-tuvo estabilidad. Viendo este suceso, y la suma penuria en que estaba
-toda su armada, que se componia de dos mil y docientos hombres, sin
-las mugeres y niños, dió órden el Adelantado de mandar al capitan
-Gonzalo de Mendoza por víveres al Brasil; y para pasar rio arriba,
-nombró por su teniente general á Juan de Oyolas, y lo despachó con
-doscientos hombres, á que registrase aquellos _paranás_ y sus costas,
-y viese si podia proveer la armada de algunos bastimentos. En efecto,
-así se hizo: pero ni con estas providencias, y otras que le parecieron
-acordadas, pudo estorbar la peste, hambre é innumerables otras plagas,
-que le habian consumido casi la mitad de la gente; y tenia, segun se
-mostraba adversa su fortuna, que sucumbir él y su resto al cúmulo de
-tantas desdichas y miserias. Contrarrestado así, y afligido su ánimo,
-determinó dejar aquella empresa, ya para sus fuerzas insoportable. Y en
-efecto, dejando, ó manteniendo siempre de su teniente general, para las
-conquistas del rio arriba, al capitan Juan de Oyolas, en las cuales, de
-su órden, se hallaba entendiendo; y para las pertenecientes á Buenos
-Aires, isla de San Gabriel, puerto de _Sancti Espiritus_, donde dejaba
-alguna gente y casa de su habitacion, &c., nombrando con el mismo
-cargo de general, al capitan Francisco Ruiz; dadas otras providencias,
-tomó un navío con la gente que le pareció, y se embarcó para España á
-principios del año de 1537, en cuya navegacion acabó miserablemente su
-vida, su marquesado, adelantamiento y gobierno.
-
-Conserváronse algun tiempo los conquistadores bajo de la conducta y
-mando de sus generales: mas, como las calamidades, en lo que pertenecia
-á Buenos Aires, se aumentaban cada dia, tuvo por bien el retirarse Ruiz
-con parte de su gente á la Asumpcion, informado de que se pasaba mejor
-allí, por la amistad grande que los españoles habian contraido con el
-cacique Paraguá, señor de aquella tierra, y con sus indios guaranís; y
-que por esta causa quedaba Gonzalo de Mendoza con 60 soldados fundando,
-y estableciéndose ya. Todo esto se hizo así el año de 1537. Llegados
-los de Buenos Aires á la Asumpcion se hallaron con la novedad de haber
-los Payaguás (hasta hoy infamísima raza, que domina todo aquel reino)
-despedazado y muerto á traicion al capitan Juan de Oyolas y á todos
-sus soldados, de vuelta del descubrimiento del Paraguay arriba. Con
-este incidente, y no conviniéndose los capitanes en quien habia de ser
-su superior y general, se abrió una cédula del Emperador, que se le
-habia fiado al veedor de Su Magestad D. Alonso de Cabrera; y leida en
-alta voz y visto su contenido, que era en substancia:--“Que en caso de
-morir el Adelantado, sin haber antes ni despues persona legítima que
-hiciese sus veces en el gobierno, se juntasen todos los conquistadores
-á elegir entre ellos mismos sugeto apto para tal cargo.” Eligieron, en
-virtud de esta real providencia, dada en Valladolid, á 12 de Setiembre
-de 1537, y nombraron de unánime consentimiento por su Gobernador y
-Capitan General, al capitan D. Domingo Martinez de Irala, quien aceptó
-el gobierno, y le comenzó con mucho acierto, y á satisfaccion de todos,
-este mismo año de su eleccion, que fué el de 1538.
-
-Segun lo arriba dicho parece está claro haber sido el primer Gobernador
-de estas provincias del Rio de la Plata, entonces unidas, el Señor
-D. Pedro de Mendoza: cuyo gobierno duró mas de año, despues de haber
-entrado y tomado posesion de ellas; y por su fin y muerte, y de sus dos
-gefes, el que las serenó, aquietó los turbados ánimos con las pasadas
-desgracias del tiempo, las conquistó, redujo á policía, estableció por
-capital y república de todas ellas la ciudad del Paraguay, con título
-de la Asumpcion de Nuestra Señora, é hizo todo, porque ninguno hizo
-tanto, es y fué.
-
-
-II.
-
-D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
-
-1538-1541.
-
-Era este caballero capitan de la armada de D. Pedro, y lo habia sido
-en España aventajado, y de mucho honor y cuenta, así por sus bellas
-prendas y valor, como por su conocida sangre y casa, que trae y tiene
-su orígen de la villa de Vergara, provincia de Guipuzcoa. De este
-cúmulo de prendas, heredadas y adquiridas, resultó el acierto de su
-gobierno, siendo el mayor el haber recogido en la Asumpcion el resto
-de la gente que habia dejado el general Ruiz en Buenos Aires, para
-que todos unidos en esta nueva fundacion, formasen un cuerpo, que se
-pudiese mantener, pues divididos todos perecerian, como se habia visto
-practicamente, que apenas se contaban setecientos hombres, de dos mil
-y tantos que entraron á esta conquista. De este acuerdo resultó el
-que los que se hallasen sueltos, que eran los mas, fuesen tomando por
-mugeres las hijas de los naturales, que ellos mismos se las ofrecian y
-daban gustosos, para emparentar con hombres tan valerosos y de buenas
-partes. Con esto vino á tener tanto aumento esta provincia, que en
-menos de cincuenta años ya se habia poblado hasta Buenos Aires, y rio
-arriba hasta Xerez, Santa Cruz de la Sierra y provincia del Guayra. Se
-mantuvo en su gobierno este señor hasta el año de 1541: en cuyo año se
-recibió y entró al Paraguay por Gobernador y su Adelantado.
-
-
-III.
-
-D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.
-
-1541-1542.
-
-Era este caballero natural de Xerez de la Frontera, pero vecino de
-Sevilla, y nieto del Adelantado D. Pedro de Vera que conquistó las
-Canarias: pasó de tercero á la conquista de la Florida, que intentó
-hacer Panfilio Narvaez y los suyos: los cuales todos fueron muertos y
-comidos de aquella gente bárbara y caribe: de cuyo destrozo le libertó
-aquel Señor que cuida aun de proteger á la avecita que viene á la red
-del cazador. Así libre, cuando mas cautivo y preso él y un esclavo
-suyo, determinó este Señor, en tan duro cautiverio, serlo de sus
-acciones, viviendo tan ajustadamente como si estuviera en Sevilla; que
-miróle Dios, y le preservó de aquel general estrago.
-
-Tomáronle aquellos bárbaros tanta estimacion y respeto, que lo
-eligieron por su capitan y gefe principal; y de cautivo vino á ser
-señor casi absoluto. Mas como todo su anhelo era verse entre los suyos,
-determinó de atravesar desde allí á Méjico; como lo hizo con gran
-trabajo, por la suma distancia y las fragosidades de aquel inculto
-país, gastando en esta jornada diez años.
-
-Puesto en Méjico, determinó pasarse á Castilla, en donde llegó á tiempo
-que ya se sabia allí la muerte de D. Pedro de Mendoza, y el estado en
-que quedaban las conquistas del Rio de la Plata. Se presentó al Rey
-pidiendo este gobierno y adelantamiento, con cargo de conquistar y
-poblar toda esta tierra. Lo que, vistos sus méritos, se lo concedió el
-Rey, con estas mismas capitulaciones; y de hecho en cinco navios de
-armada se embarcó en San Lucar, año del Señor de 1540.
-
-Llegó á Santa Catalina, y cansado de la navegacion, que no le fué muy
-favorable, determinó tirar de allí por tierra al Paraguay: y así lo
-hizo, dando órden que las naos siguiesen su derrota hasta San Gabriel,
-y dejando allí las mayores, siguiesen las otras hasta la Asumpcion.
-Todo lo egecutó con tanta felicidad, que ni en las 400 y mas leguas que
-dicho Cabeza de Vaca atravesó por tierra, ni en la penosa navegacion
-del Rio de la Plata, le faltó un solo soldado.
-
-Recibido que fué en la Asumpcion el referido año de 1541, se mantuvo
-con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto
-del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y
-mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó
-envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y
-presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron
-al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien
-achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus
-manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo
-por bien admitir el gobierno.
-
-
-IV.
-
-D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
-
-1542-1557.
-
-Siguió _Irala_ desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en que
-se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del
-Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco
-de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin,
-en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego
-de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la
-cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes,
-que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y
-nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron
-y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos
-nuestros tiempos, dejaron á esta tierra.
-
-De su gobierno y acertados proyectos fué informado el Emperador; y
-por haber muerto en Sevilla D. Juan de Sanabria, que tenia nombrado
-Adelantado de estas provincias, y no haber podido venir á ellas el
-hijo de este señor, que era el sucesor, nombró Su Magestad Cesarea al
-dicho Irala por tal Gobernador y Capitan General, confirmándole el
-mismo título que en su eleccion le dieron los conquistadores, y así se
-mantuvo hasta que murió, que fué el año del Señor de 1557. Dejando en
-su lugar á D. Gonzalo de Mendoza, su yerno, quien mantuvo el gobierno
-solo un año, al cabo del cual murió, no sin sentimiento de toda aquella
-república, que veia renovadas y mantenidas en él las buenas prendas del
-suegro, y como enjugadas las lágrimas que á todos, sin diferencia, les
-sacaba á los ojos su pérdida, ó recuerdo, y ahora mas con considerar
-todo acabado. Estando en vigor la provision real, salió otra que tenia
-el Ilmo. Sr. Obispo, D. Fr. Pedro de la Torre, en que le conferia el
-Rey facultad para que en su real nombre titulase al que en tal caso
-eligiesen los vocales. Se hizo la eleccion, presidiendo dicho Ilmo. el
-dia 22 de Julio del año de 1558, y fué nombrado Gobernador y Capitan
-General.
-
-
-V.
-
-D. JUAN ORTIZ DE VERGARA.
-
-1558-1564.
-
-Este hidalgo, y noble caballero de la ciudad de Sevilla, y uno de los
-conquistadores de fama de este país, gobernó hasta el año de 1564: que
-persuadido del Obispo, y de una trama bien urdida de Nuflo de Chaves,
-fundador de Santa Cruz de la Sierra, desamparó esta provincia y partió
-á Charcas, dejando por su lugar teniente en la Asumpcion al capitan
-Juan de Ortega. No le salió como pensaba Ortiz esta jornada; pues la
-Audiencia lo depuso del gobierno y señaló á D. Juan Ortiz de Zarate,
-persona principal y de grandes méritos, quien por pasar á la Corte á su
-confirmación, nombró por su Teniente General de estas provincias del
-rio de la Plata á Felipe de Cáceres. Vino éste, y fué recibido por tal
-en la Asumpcion el 1.º de Enero de 1569. Gobernó con grande inquietud
-y bandos, por la oposicion del Obispo, hasta que fué preso el año
-de 1572, desde cuyo tiempo un tumultuante, llamado Martin Suarez de
-Toledo, se alzó con el mando, á quien por evitar muchos inconvenientes
-tuvieron por bien de obedecer, hasta que el año de 1574 llegó á aquella
-capital de la Asumpcion, confirmado por el Rey D. Felipe II, y nombrado
-Gobernador y Adelantado de estas provincias.
-
-
-VI.
-
-D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.
-
-1574-1581.
-
-Este Señor aquietó tanto seminario de discordias, y de su órden,
-segun el poder que tenia de Su Magestad, hizo levantar estandarte al
-capitan Juan de Garay para que pasase, como en efecto pasó con los
-que le siguieron, á fundar el puerto de Buenos Aires. Anuló todas las
-resoluciones del intruso Martin Suarez, como consta de un auto proveido
-en 22 de Octubre del año de 1575: y por fin gobernó con sosiego hasta
-el año de 1581, en que entró tan solamente de Gobernador su yerno.
-
-
-VII.
-
-D. JUAN DE TORRES VERA Y ARAGON.
-
-1581-1586.
-
-Este licenciado se mantuvo en su gobierno hasta el año de 1586, en que
-entró de Gobernador y Adelantado
-
-
-VIII.
-
-D. ALONSO DE VERA Y ARAGON.
-
-1586-1592.
-
-Mantuvo su gobierno este caballero sin novedad, hasta el año de 1592,
-en el cual el Señor D. Fernando de Zarate, á quien le fué conferido
-simultáneamente por el Rey este gobierno y el del Tucuman, hallándo mas
-conveniente residir allí, nombró en este por su Teniente General, que
-empezó á gobernar desde dicho año de 1592, á
-
-
-IX.
-
-D. JUAN CABALLERO BAZAN.
-
-1592-1595.
-
-Este se mantuvo de General todo el gobierno del Señor Zarate: el cual
-concluido y conferido este gobierno á D. Juan Ramirez de Velazco, que
-se hallaba ya en Potosí, escribió desde allí y mandó sus poderes para
-que se recibiese de su Teniente General
-
-
-X.
-
-D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
-
-1596-1597.
-
-En efecto, desde el dia 5 de Septiembre del año 1596 gobernó como tal
-General, hasta que llegó el Señor Ramirez, quien viendo lo dilatado
-de su gobierno, volvió á nombrar de su Teniente General á dicho
-Hernando Arias, cuyo nombramiento hizo el año siguiente de 1597, dia
-10 de Setiembre; y repartiéndole jurisdiccion y distrito, hizo otro
-nombramiento en D. Antonio de Añasco, caballero hidalgo, declarándole
-así mismo su Teniente General. Fué este nombramiento á 20 de Mayo del
-mismo año de 1597, como todo consta del libro capitular. Hechos estos
-nombramientos, entró á gobernar dicho
-
-
-XI.
-
-D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.
-
-1597.
-
-Quien, quizá presagiando su muerte cercana, ó para que en aquel trance
-no se le hiciese tan pesada la carga, como en efecto suele ser la del
-gobierno, tiró á repartirla entre tres: ó seria acaso este caballero de
-aquellos, á quienes muchas veces les sirvió de acibar á lo dulce del
-mando el reconocer que todo cargo es carga, y muy intolerable. Digo
-esto, porque apenas duró un año en su gobierno, y por su fin y muerte
-nombró el Virey de Gobernador interino al ya referido
-
-
-XII.
-
-D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
-
-1598-1599.
-
-Este fué recibido por tal el 4 de Enero del año 1598; y queriendo
-conservar la buena armonia que habia guardado con D. Antonio de Añasco,
-le nombró de nuevo por su Teniente General. Mantúvose hasta que vino
-nombrado por Su Magestad Gobernador y Capitan General
-
-
-XIII.
-
-D. DIEGO RODRIGUEZ VALDEZ DE LA BANDA.
-
-1599-1602.
-
-Quien fué recibido á 8 de Julio de 1599; y el 17 de este mismo mes
-y año nombró de su Teniente General á D. Francisco de Bracamonte y
-Navarra. Gobernó hasta el año de 1602, en que se recibió de Gobernador
-y Capitan General
-
-
-XIV.
-
-D. GARCIA DE MENDOZA
-
-1602-1615.
-
-Gentilhombre de boca de Su Magestad, á quien mandó el Rey á este
-gobierno, por haberse escusado venir á él, por su avanzada edad el
-arriba nombrado, Gobernador del Tucuman, D. Fernando de Zarate. Todo
-esto consta de la cédula real de D. García, dada en San Lorenzo, á 30
-de Julio de 1598, &c. El año de 1605 entro á gobernar por Su Magestad
-de Gobernador y Capitan General el ya nombrado muchas veces
-
-
-XV.
-
-D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
-
-1605-1611.
-
-A 30 de Enero del siguiente año de 1606, este eligió y nombró por su
-Teniente General á D. Antonio de Añasco. En tiempo del gobierno de este
-caballero, vino á esta provincia nombrado por Su Magestad de visitador
-general del Paraguay, Ciudad Real hoy destruida y acabada, Villa Rica,
-que está en pié, mas no donde estaba en aquel entonces, y Misiones
-del Guayra, que tambien no son, ni permanecen, sino tan solamente
-campos desiertos, habitados mas de fieras que de hombres:--de todas
-estas provincias, vino de visitador aquel gran Ministro, D. Francisco
-de Alfaro. Era este señor Oidor de la Real Audiencia de Charcas, y
-despues del Real y Supremo Consejo de las Indias. Entró al Paraguay
-por los años del Señor de 1608, y concluida su visita y arreglada toda
-la provincia, dispuso é hízole unas ordenanzas, que fueron vistas y
-aprobadas por Su Magestad y su real y supremo Senado de Indias, las que
-estan y deben tener su fuerza en todo aquello que no se ha trastornado,
-ni se oponga á nuevas decisiones del soberano. Concluida esta visita y
-aquel gobierno, nombró Su Magestad por Gobernador y Capitan General á
-
-
-XVI.
-
-D. DIEGO MARTINEZ NEGRON.
-
-1611-1619.
-
-Empezó su gobierno por los años de 1611, y le obtuvo hasta el sucesor
-que nombró Su Magestad de Gobernador y Capitan General, que fué
-
-
-XVII.
-
-D. MANUEL DE FRIAS.
-
-1619-1625.
-
-Entró al Paraguay por los años de 1619. En tiempo de este Señor, que
-fué al siguiente año de su gobierno, en 1620, se dividió y separó este
-gobierno en lo espiritual y temporal, de él del Rio de la Plata y
-Buenos Aires, en este modo. Al del Paraguay señaló el Rey todo lo que
-cogia en lo interior la provincia, desde su rio al este, y de norte
-á sur hasta el Paraná, ó ciudad de Corrientes esclusive, y estos son
-hoy sus términos y límites. A la gobernacion de Buenos Aires señaló
-de términos este oeste, desde la boca y costas del gran Rio de la
-Plata, hasta las barras de la del Tucuman y de la presidencia de
-Chile; y de sur á norte desde donde se pueda extender en las tierras
-Magallánicas y tierras del Tandil, hasta dar en el Paraná y ciudad
-dicha de Corrientes, y su jurisdiccion inclusive; cuya demarcacion y
-territorio conserva hasta hoy. Estos mismos linderos se dieron á los
-obispados y á la jurisdiccion ecclesiástica. En cuya atencion, estando
-á lo referido arriba, es de notar, que quedó tan solamente D. Manuel de
-Frias por Gobernador del Paraguay, sin otra novedad, que fué recibido
-este dicho año de 1620 por Gobernador de Buenos D. Diego de Góngora,
-y por su primer Obispo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray
-Pedro Carranza: continuando en su silla del Paraguay, el Ilustrísimo
-y Reverendísimo Sr. D. Fray Tomas de Torres, que despues pasó á ser
-Obispo del Tucuman. Esta noticia podrá ver el curioso en el P. Techo,
-_libro_ 6, _capítulo_ 16, _pág_. 165.
-
-
-
-
-SEGUNDA PARTE.
-
-GOBERNADORES DEL PARAGUAY.
-
-
-_D. Pedro de Lugo y Navarra_ entró y fué recibido en la Asumpcion por
-los años del Señor de 1625.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Luis de Céspedes Xaría_: entró á 25 de
-Junio de 1631.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Martin de Ledesma_, que entró en
-el gobierno por los años del Señor de 1636. En su tiempo se puso en
-práctica la cédula de fuerza.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Gregorio Inostrosa_, que entró y fue
-recibido á 27 de Junio de 1641. Concluido el gobierno de este Señor,
-entró de Gobernador y Capitan General
-
-_D. Diego de Enobre Osorio_: duró poco y murió á 26 de Febrero del año
-1645; y el dia 4 de Marzo del mismo año, de unánime consentimiento de
-los particulares, empuñó el baston y entró á gobernar el Ilustrísimo y
-Reverendísimo Sr. D. Fray Benardino de Cárdenas. Solos 8 meses escasos
-duró en su gobierno, porque á 1.º de Octubre del mismo año de 1645
-entró de Gobernador
-
-_D. Sebastian de Leon._ Este apenas se mantuvo un año, porque luego la
-Real Audiencia mandó por juez pesquisidor de lo acaecido desde el año
-1645 con dicho Ilustrísimo Obispo y demas pesares de aquella fatal era,
-hasta el año dicho de 1649; y tambien por Gobernador de esta provincia,
-al
-
-Señor Oidor _D. Antonio de Leon Garavito_, quien entró y fué recibido
-por tal á 10 de Octubre del año de 1650.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Cristoval de Garay_, entró á 26 de
-Julio de 1653.
-
-Gobernador y Capitan General por la Real Audiencia, y juez pesquisidor,
-el Sr. licenciado _D. Juan Blasquez de Valverde_: entró á 21 Setiembre
-de 1656.
-
-Gobernador _D. Alonso Sarmiento de Figueroa_, á 24 de Setiembre de 1659.
-
-Gobernador _D. Juan Diaz de Andino_, año de 1663.
-
-Gobernador _D. Felipe Reja Corvalan_, año de 1671.
-
-Juez y Gobernador el licenciado _D. Diego Ibañez de Faria_, Fiscal de
-la Real Audiencia de Guatimala, y juez delegado de la de Charcas en
-esta provincia: cuya comision egerció por los años del Señor de 1670 &c.
-
-Gobernador segunda vez _D. Juan Diaz de Andino_, á 7 de Octubre de 1681.
-
-Gobernador _D. Antonio de Vera Mugica_, entro á 18 de Octubre de 1684.
-
-Por muerte del Sr. Mugica, entró á gobernar su Teniente General _D.
-Alonso Fernandez Marcial_, y se recibió á 30 de Octubre del mismo año
-de 1684.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Francisco Monfort_, caballero del
-Orden de Santiago. Entró á 30 de Octubre de 1685.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Sebastian Félix de Mendiola_, entró á
-22 de Octubre de 1692.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Juan Rodriguez Cota_; entró á 4 de
-Diciembre de 1696.
-
-Gobernador _D. Antonio de Escobar y Gutierrez_, á 27 de Junio de 1702.
-
-Gobernador segunda vez _D. Sebastian Félix de Mendiola_, á 26 de
-Setiembre de 1705.
-
-Gobernador, por muerte del dicho Mendiola, nombrado por la Real
-Audiencia, _D. Baltazar Garcia Ros_: se recibió á 9 de Febrero de 1706.
-
-Gobernador y Capitan General por Su Magestad _D. Manuel de Robles_,
-entró á 10 de Octubre de 1707.
-
-Gobernador por Su Magestad _D. Juan Gregorio Bazan de Pedraza_, se
-recibió á 5 de Junio de 1713.
-
-Por muerte suya año de 1716, entró á gobernar el General _D. Andres
-Ortiz de Ocampo_.
-
-Gobernador y Capitan General _D. Diego de los Reyes Balmaceda_, quien
-entró á gobernar por el Sr. D. Antonio de Victoria, y se recibió de
-este gobierno á 5 de Febrero de 1717. Por las quejas y recursos que
-tuvo la Real Audiencia de Charcas, á quien está sugeta esta Provincia
-desde que se separó la de Buenos Aires, nombró por juez pesquisidor al
-Sr. Oidor y Protector general de Indias
-
-_D. José de Antequera Enriquez y Castro_; cuyo empleo egerció desde
-el dia 15 de Setiembre de 1721, hasta el 6 de Junio de 1722: en que
-entró, y fué recibido por Gobernador en propiedad, nombrado por tal,
-por el Sr. Virey Morcillo, como consta de su despacho dado en Lima á
-24 de Abril de 1721. Es de notar y advertir, que estos ministerios
-los egerció este caballero, no simultaneamente, sino muy separados y
-divididos, como consta de las fechas dichas, para que el curioso que
-leyere los instrumentos, que sobre la tragedia de este Sr. inserto
-aquí, no se confunda, y pese bien como puede la emulacion y envidia
-denigrar y obscurecer tanto la fama del emulado, que haga creer ser
-intruso el que es legítimo. Recibido pues de Gobernador el Señor
-Antequera, que sé yo que servicios reales encontró dicho virey Morcillo
-en el Señor D. Baltazar García Ros, teniente de Rey de Buenos Aires,
-para mandarlo de Gobernador á esta infeliz y combatida provincia.
-Resistiósele el dicho Antequera, y la ciudad toda, al estrépito
-militar con que venia dicho Ros á tomar posesion de su gobierno;
-quien escapándose á uña de buen caballo, se retiró de esta intentona,
-dejando en las márgenes del rio Tebicuarí destrozado todo su ejército
-Guaraníco, que se componia de mas de 6000 indios, que habia sacado de
-las Misiones de los padres Jesuitas. Por pacificador de todos estos
-disturbios, mandó el virey al Señor D. Bruno de Zavala, Gobernador de
-Buenos Aires á cuya insinuacion se ausentó el Sr. Antequera, y fué
-nombrado por Gobernador de esta provincia, segun el despacho del dicho
-virey--
-
-_D. Martin de Barúa_, que fué recibido como tal el dia 4 de Mayo de
-1725. Este mismo año se habia recibido en Lima de virey el Sr. D. José
-de Armandarú, Marquez de Castel Fuerte, quien considerando las cosas
-del Paraguay, mandó por Gobernador suyo á D. N. Surueta. Este vino,
-pero no fué admitido, antes sí el comun ó comunidad, en que entraban
-nobles y plebeyos, á manera de las que se levantaron en Castilla en
-tiempo del Señor Carlos V, le mandó que se retirase (querian estos
-comuneros, que no los olvidase tanto la Corte, y que de su soberano
-les viniese su Gobernador): y discreto, ó bien aconsejado, se retiró.
-De aquí fueron las furias del dicho Armandarú, cuyos efectos tuvieron
-tan dolorosas consecuencias, que aunque no sean de este lugar, por no
-dejar pendiente la narracion las apuntaré tan solamente. Perecieron en
-Lima en público cadalso el Señor Antequera, y el enviado procurador de
-esta provincia, Mena con tres religiosos de San Francisco: es decir,
-el auxiliante de Antequera, y dos mas despues, por haber salido en
-busca del yerto cadáver de su difunto tio; con un negro que expuso su
-vida para libertar la del guardian á quien se acertaba el tiro. En
-el Paraguay pereció á manos de los comuneros, el segundo Gobernador
-Ruilova, enviado por el Virey, y admitido por tal en su cabildo, y
-con él un _Veinticuatro_, nombrado Juan Baez; y se insolentó tanto la
-gente, que no es decible los excesos que cometieron.
-
-El Señor de Barica, luego que vió alterado el pueblo, y empeñado á no
-admitir otro Gobernador que él, se apartó con esfuerzo del gobierno, y
-ellos nombraron sus generales ó justicia mayor, hasta el año de 1733,
-en que recibieron al dicho _Ruilova_ que solo gobernó hasta su muerte
-violenta, que fué el día 15 de Setiembre de dicho año de 1733. Continuó
-el dicho comun nombrando sus generales: de quien no hago mencion por
-ser una madeja sin cuenta. Pero no omitiré el nombramiento que estos
-hombres hicieron en el Ilustrísimo Sr. D. Fray Juan de Arregui, que
-sucedió así--
-
-Este varon grande, luego que le llegaron las bulas y cédula de Obispo
-de Buenos Aires, pasó á consagrase en la del Paraguay. Ya concluida
-esta funcion, y aprestándose para volverse á su iglesia, acaeció el
-levantamiento y muerte del Sr. Gobernador Ruilova. A vista de este
-hecho, y otros que trae la insolencia de una república alterada,
-procuró atajar todo lo posible estos excesos, yendose á un país que
-llaman Guayaibití, donde sucedió la muerte, por estar su Ilustrísima
-en un un pueblo inmediato, que pertenece á nuestra religion, nombrado
-_El Yita_, en donde se estaba aviando, ya despedido de la ciudad.
-Aquí estorbó todo lo posible, que quitasen la vida á un D. Antonio
-Arellano, cubriéndolo con su manto, y á todos aquellos que llamaban
-_contrabandos_, que eran los que no seguian la parte del comun.
-Aquietados ya algunos, supo su Ilustrísima como iban á entrar á la
-ciudad para pasar á cuchillo á todos los _contrabandistas_ que en
-ella encontrasen; y compadecido é instado de algunos piadosos, volvió
-de dicho pueblo, que dista doce leguas, y encontrando al comun en
-un vallecito, donde está fundada la recoleccion nuestra que llaman
-Buricao, se fué á dicho convento en donde los exortó á que mirasen lo
-que hacian, y que nunca se justificaba su causa con tomarse ellos la
-justicia, si alguna tenian, matando y robando, &c. Aquietáronse por
-entonces, y lo dejaron tranquilo en este retiro de la Recoleta. Pero
-una tarde de improviso fueron á decirle que solo de una manera se
-sosegarian, y era tomando él el baston de gobernador. Entróse el Santo
-Obispo á la pobre iglesia, que entonces teniamos, y ni con súplicas
-y exhortaciones que les hizo, pudo persuadirles que disistiesen,
-clamando todos á un tiempo, que _la voz del pueblo era la de Dios_.
-Viendo este empeño, se retiró su Ilustrísima á nuestro convento grande,
-por ver si allí le dejaban, cesando de un intento tan estraño: pero
-ni así, porque, como dicen, á tirones le sacaron de la iglesia de
-aquel convento y le entregaron el mando y el baston, que tuvo por
-bien admitirlos, por evitar mayores daños é inconvenientes, como en
-efecto así sucedió, por el mucho amor que le tenian todos. Gobernó su
-Ilustrísima desde el dicho mes de Setiembre de 1733, hasta que pudo
-conseguir con ellos su retirada á su amada iglesia y patria de Buenos
-Aires, dejando en su lugar á _D. Cristoval Dominguez_, que habia sido
-su padrino de consagracion, y hombre de toda satisfaccion, que mantuvo
-á todos en sugecion y obediencia: hasta que por órden del Virey, al
-mandato volvió segunda vez el Señor D. Bruno Mauricio de Zabala á
-aquietar y sosegar la tierra. Entró á esta comision el año del Señor
-da 1735; y hechas algunas justicias, se retiró á su presidencia de
-Chile, á donde pasaba promovido del gobierno de Buenos Aires, en cuyo
-camino murió; y segun sus poderes, y comision que traia para nombrar
-Gobernador, hizo el nombramiento en el capitan de caballos
-
-_D. Martin José de Chauregui_, quien desde dicho año de 1735; gobernó
-con todo acierto, discrecion y prudencia, hasta que se dignó el Rey
-mandar desde Europa nuevo Gobernador y Capitan General, que fué el Señor
-
-_D. Rafael de la Moneda_, que entró en esta ciudad, y fué recibido
-el año del Señor de 1741. Este solo caballero, digno en todo de los
-mayores respetos, por su integridad, juicio y demas prendas grandes,
-adquiridas y heredadas, que son patentes, porque aun vive avecindado en
-Buenos Aires, supo y se dió tanta y tan buena maña entre esta gente,
-que pudo acabar con las brasas de los levantados, que habian quedado
-ocultas entre las cenizas que dejó D. Bruno. Digo esto, respecto á
-que, no obstante estas buenas partidas, por las que hasta ahora le
-lloran, tuvo valor uno ú otro eclesiástico para sublevar ó intentar
-hacerlo, algunos de aquellos, que habian quedado comuneros, y como se
-dice á sombras de tejados. Mas Dios permitió fuese sabedor de todo el
-dicho Gobernador, quien con sagacidad y arte, fué prendiendo á los
-principales cabezas de esta conjuracion que se ordenaba á quitarle
-la vida, por haber celado la honra de Dios y refrenado en ellos, ó
-los principales de este alzamiento sus notorios, públicos y torpes
-escándalos. Concluida la causa y el proceso, que todo se hizo en breve
-tiempo, les mandó quitar la vida. Fueron estos los únicos suplicios
-que en todo su gobierno egecutó, porque no sé qué se veia en este
-caballero, que hasta los gentiles bárbaros, como son los Payaguás y
-demas que hostilizan esta república, á su voz é imperio le obedecian,
-y todos se sugetaban y rendian: siendo esto mas de admirar por estar
-ciego. Cegó este Señor luego que entró en el gobierno, y acaso la
-primera visita que hizo de toda la provincia fué el motivo, por los
-ardientes soles del país, á que no estaba acostumbrado. Empero así se
-mantuvo con la entereza dicha, hasta el año de 1747 en que entregó el
-baston, por orden del Rey, al Sr. Coronel
-
-_D. Marcos de Larrazabal_, hijo y natural de Buenos Aires: poco gobernó
-este Señor, porque por motivos que la Corte tuvo, concediéndole la
-merced futura de teniente de Rey de Buenos Aires, le mandó sucesor, que
-fué el Señor
-
-_D. Jaime Sansust_, quien se mantuvo con apacible económia, desde el
-año de 1750, basta el de 1761 en que le promovió el Rey á Gobernador de
-Potosí. Por esta promocion vino de Gobernador un teniente del presidio
-de Buenos Aires y vecino de allí, que nombró el Sr. Ceballos, con las
-facultades que este hombre tenia de la Corte: y ya aquí admitido, le
-vino la cédula del Rey de tal Gobernador y Capitan General, llamábase
-
-_D. José Martinez Fontes_ quien, no concluyó su gobierno, porque el año
-de 1764, dia 29 de Noviembre, murió de aire perlático; y quedó en su
-lugar su Teniente General
-
-_D. Fulgencío Yedros_, hijo y natural del Paraguay, hombre noble y
-de bellísimas prendas naturales, y en grado benéfico, sumo y de gran
-valor y espirítu militar, que así en el empleo como antes se le notó
-en las entradas varias que hizo tierra adentro contra los infieles
-que hostilizan esta provincia. No tuvo en su gobierno los mejores
-aciertos, por la mucha emulacion de contrarios, y por causa de haber
-nombrado teniente de Curuguatí á D. Bartolomé Larios Galvan, que fué
-la piedra de escándalo de aquella villa. Faltóle á este Sr. aquella
-destreza política, que casi es imposible encontrar en los que no han
-salido de este país. Y por esto tuvo algunos sinsabores y disgustos, en
-menos de dos años desde la fecha dicha, hasta el 29 de Setiembre del
-presente año de 1766, en que entregó el baston á _D. Carlos Morphí_
-que hoy gobierna, admitido Gobernador segun sé, por una mera carta del
-Ministro en que le dá aviso de como el Rey lo tiene hecho Gobernador
-de esta provincia. No sé que sea de este gobierno con las novedades de
-la Corte, y haber el Rey proveido en otro el ministerio, que tenia el
-Sr. de Esquilache, mudado del gobierno al Sr. Cevallos, que patrocinaba
-al dicho Morphí, y otras cosas notables que nos comunican cartas
-confidenciales de España y Buenos Aires, que no son de este lugar.
-
-
-
-
-PARTE TERCERA.
-
-GOBERNADORES DE BUENOS AIRES,
-
-DESDE QUE SE DIVIDIO ESTA PROVINCIA DE LA DEL PARAGUAY, EN 1620, HASTA
-LA ERECCION DEL VIREINATO.
-
-
-_D. Diego de Góngora_, del órden de Santiago, natural del Reino de
-Navarra, y descendiente de los Condes de Benavente, fué el primero
-que mandó esta provincia en 1620. En el de 1622, á ruegos de algunos
-caciques del Uruguay, que solicitaban unirse á la Religion Católica,
-encomendó este negocio á los Jesuitas, demostrando su amor y celo
-por los naturales. Gobernó hasta el año de 1623, en que falleció,
-sucediéndole
-
-_D. Alonso Perez de Salazar_, natural de Santa Fé de Bogotá, que de
-Oidor de la Real Audiencia de Charcas pasó, por real comision, á
-establecer las aduanas del Tucuman y Rio de la Plata; y sucediendo
-la muerte del Gobernador Góngora, se le encargó el mando de esta
-provincia, interinamente, por el Virey de Lima, Marquez de Guadalcazar:
-pero al año de su gobierno vino de España el sucesor, y regresándose al
-Perú fué Presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca, y en 1624
-entró mandando
-
-_D. Francisco de Céspedes_, natural de Sevilla, y Veinticuatro de
-ella, quien habiendo venido por la ruta del Janeiro, á tiempo que los
-Holandeses tomaron la Bahía de Todos-Santos, se embarcó inmediatamente
-para este destino, con el fin de asegurar esta ciudad de cualquiera
-invasion que proyectasen aquellos enemigos, convocando al efecto gentes
-del Paraguay, Corrientes, y Santa Fé. Manifestó igual empeño en la
-conversion de los naturales, encargando de esta espiritual conquista
-á los PP. Franciscos, de cuyo feliz éxito fundaron varias iglesias, y
-entre ellas la de Santo Domingo Soriano, que hasta hoy se conserva.
-Despues de siete años de gobierno, entró á sucederle en 1632
-
-_D. Pedro Estevan de Avila_, del órden de Santiago, hermano del Marquez
-de las Navas, de acreditado valor en las guerras de Flandes, y no menos
-en la vigilante defensa de este puerto, que apetecian, y rodeaban los
-Holandeses. No obstante, en el primer año de su gobierno tuvo la fatal
-pérdida de la ciudad de la Concepcion del Rio Bermejo, muy opulenta,
-así por su comercio, como por sus apreciables cosechas, tomada por los
-comarcanos infieles con notable destrozo de sus habitantes: siendo
-vanas cuantas tentativas se hicieron para su restauracion, pues aun hoy
-se conserva en poder de los indios Abipones. Despues de seis años de su
-gobierno fué promovido al de Icatota, donde murió, despues de muchos
-disturbios con el Virey, Conde de Alva del Liste, y le sucedió en este
-gobierno
-
-_D. Mendo de la Cueva y Benavides_, del órden de Santiago, y de la
-Exma. Casa de los Duques de Albuquerque. Principió á mandar en 1638,
-despues de haber militado en las guerras de Flandes, haciéndole
-acreedor sus recomendables servicios á la gracia de Maestre de Campo.
-Fué su mando cruel azote de los usurpadores infieles, que en aquella
-época cometian horrendas atrocidades con los españoles en el distrito
-de Corrientes, hasta dejarla libre de sus invasiones, y despues que
-sugetó su orgullo construyó el fuerte de Santa Teresa para defensa de
-Santa Fé, y en 1640 partió para Corregidor de Oruro, por haber venido á
-sucederle
-
-_D. Ventura Mojica_, á quien apenas le permitió la muerte mandar cinco
-meses. Manifestó en tan corto tiempo su discrecion y acierto en la
-memorable victoria del Mbororé en el Uruguay, en donde murieron 160
-portugueses, y muchos Tupies enemigos, sin pérdida considerable de
-españoles. Sucediéndole su teniente general
-
-_D. Pedro de Roxas_, que solo gobernó mientras se dió cuenta á la Real
-Audiencia de Charcas, por cuyo nombramiento entró en su lugar
-
-_D. Andres de Sandoval_, cuyo gobierno fué tan breve, que recibiéndose
-en 16 de Julio de 1641 acabó antes de cuatro meses, entrando á sucederle
-
-_D. Gerónimo Luis de Cabrera_, sobrino del insigne Hernando Arias de
-Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman, y nieto de su desgraciado
-fundador; que despues de haber manifestado su valor y pericia militar,
-en diversas campañas de estas provincias, finalizó con la paz la dura
-guerra con los Calchaquies, hallándose de Comandante General del
-Tucuman, por cuyo premio se le dió el mando de esta provincia, donde
-tambien hizo timidar los ánimos de los portugueses, que intentaban
-abatirle; pero lo hizo ilusorio con sus precauciones, y despues de
-cinco años de gobierno, murió en el de la provincia del Tucuman, año de
-1646, sucediéndole en éste
-
-_D. Jacinto de Lariz_, del órden de Santiago, que despues de haber
-militado en Milan de Maestre de Campo, no gozó de un gobierno
-totalmente pacífico, á causa de algunos disturbios que tuvo con el
-Ilmo. Sr. Obispo, con quien despues se reconcilió, sucediéndole
-posteriormente
-
-_D. Pedro Ruiz Baigorri_, del órden de Santiago, y natural de la
-ciudad de Estela, en Navarra, que despues de sus acreditados servicios
-en Flandes, vino á mandar en 1653. Fué de recomendables prendas, y
-defendió este puerto de la invasion de los Franceses, que pretendieron
-sorprenderle con tres navíos al mando de Mr. de la Fontaine, Timoteo
-de Osmat. Libertó igualmente la ciudad de Santa Fé de la de los
-Calchaquies, con general destrozo: amparó los derechos de los indios, y
-cesó en este gobierno el año de 1660, sucediéndole
-
-_D. Alonso de Mercado y Villacorta_, memorable por sus letras, y
-disposicion militar que acreditó en las guerras de Cataluña, y en el de
-introducir con el Marques de Leganés socorro en Lerida, sitiado por los
-Franceses, de donde salió herido. Pasó despues al gobierno de Tucuman,
-y por cédula de 13 de Abril de 1618 al de esta provincia. Fortaleció
-este puerto, y mejoró de situación á la ciudad de Santa Fé, y despues
-de tres años de gobierno, pasó otra vez al de Tucuman, donde aseguró
-la paz con los infieles de aquella provincia, ascendiendo de allí á la
-presidencia de Panamá, en donde murió en 1681 con el título de Marques
-de Villacorta. Sucedióle en el mando de esta provincia el maestre de
-campo
-
-_D. José Martinez de Salazar_, del Orden de Santiago, Gobernador que
-era de la Puebla de Sanabria, y Castillo de San Luis Gonzaga; y estando
-destinado en 1662 para la campaña de Portugal, se le nombró para el
-establecimiento de esta Real Audiencia, y Presidente de ella. Adelantó
-las fortificaciones de esta ciudad, y favoreció en extremo á los
-Guaranís, defendiendo su conservación contra las continuas irrupciones
-de los infieles, y á estos puertos de una armada francesa que intentó
-atacarlos. A los nueve años fué extinguida la Real Audiencia, quedando
-despues el Sr. Salazar de Gobernador y Capitan General, hasta que en
-1674 entró á mandar--
-
-_D. Andres de Robles_, del Orden de Santiago, natural de Burgos, que
-habiendo militado en Flandes, lo egecutó también contra Portugal,
-dando principio á servir en la frontera de Galicia en el ejército del
-Marques de Viana, en la campaña del año de 1658 con plaza de capitan
-de caballos, y se señaló mucha en la derrota que á 17 de Setiembre
-se dió al ejercito del rebelde junto á Valencia del Miño, rubricando
-las proezas da su valor con la sangre que derramó en aquel glorioso
-combate. Sano de las heridas, volvió á la campaña, y por Diciembre
-del mismo año fué uno de los que con mas bizarría acometieron al
-enemigo junto á la villa de las Chozas, tomada por nuestras armas con
-un rico botin. Hallóse despues en la toma de Monzon, y recuperacion
-de Salvatierra año de 1659, por cuyos relevantes méritos ascendió á
-Maestre de Campo, y se le confirió el gobierno de estas provincias.
-Pero feneciendo este en 1678, pasó á la Presidencia de la isla de Santo
-Domingo, viniendo á sucederle en el mismo año.
-
-_D. José de Garro_, del órden de Santiago, y natural de Guipuzcoa.
-Sus distinguidos servicios en las guerras de Portugal y Cataluña lo
-elevaron á Maestre de Campo, y al mando de la provincia de Tucuman, que
-sirvió mas de cuatro años. Pasando después á esta, hizo abandonar á los
-Portugueses el territorio frente de las islas de San Gabriel, en donde
-se habian poblado; tomándoles todo el tren de artilleria, municiones
-y víveres, y en recompensa pasó á la Presidencia de Chile en 1682 que
-gobernó por diez años. Volviendo á España en 1693 fué provisto Capitan
-General de Guipuzcoa en 1702, en donde murió á los 40 años de servicio.
-Tuvo por sucesor en Buenos Aires á
-
-_D. José de H. Herrera_, natural de Madrid. Habia militado muchos años
-en las campañas de Flandes, Cataluña, Extremadura y Portugal, con los
-empleos de Capitan de infanteria, Ayudante de Sargento general de
-batalla y Capitan de corazas; hallándose en varios asedios, asaltos y
-tres batallas, de que sacó por egecutoria de su valor, muchas y muy
-peligrosas heridas, que mas de una vez le colocaron á las puertas de
-la muerte, por ser el primero que con animosa intrepidez se expuso
-siempre á los mayores riesgos: sobre lo que dieron honoríficos
-testimonios los primeros Generales de las armas españolas, los Exmos.
-Señores Condes de Marchin y Salazar, y Marqueses de Caracena y Leganés,
-pasando á noticia del Rey sus relevantes méritos: en premio de los
-cuales se le confirió el gobierno de Peñíscola; luego la Comisaria de
-caballería de esta plaza de Buenos Aires, y despues su gobierno, que
-manejó nueve años continuos con general aplauso: habiendo entregado la
-Colonia á los Portugueses en 1683 por estipulacion de las dos Coronas.
-Volviendo á España, obtuvo el gobierno de San Lucar de Barrameda con
-la Superintendencia de reales rentas. Por fin, restituido á la milicia
-como al centro de su génio marcial, se le confirió el grado de General
-de artilleria, en cuyo egercicio murió. Vino á sucederle
-
-_D. Agustin de Robles_, caballero del órden de Santiago, quien despues
-de las sangrientas guerras de Flandes, pasó de Maestre de Campo á la
-Castellania de Fuenterabia, de donde vino á este gobierno en 1691, que
-sirvió hasta el de 1700, defendiendo valerosa y felizmente este puerto
-de una escuadra francesa. Restituido á España, se le honró con el grado
-de Sargento general de batalla. Asistió en 1703 al sitio de Gibraltar:
-sirvió la Presidencia de Canarias, y pasando despues al gobierno de
-Cádiz, murió últimamente de Capitan General de Vizcaya. Vino á sucederle
-
-_D. Manuel de Prado Maldonado_, Veinticuatro perpetuo de Sevilla, quien
-despues de una penosa navegacion de dos años, arribó á este puerto en
-1700 con notable quebranto de su salud, y en ocasión de estar amenazada
-esta ciudad por una armada dinamarquesa, que á esfuerzo de sus
-precauciones hizo infructuosos sus designios. Pero no fueron ilusorios
-los que dirigió contra los infieles que se habian confederado con los
-portugueses de la Colonia, á quienes desbarató completamente. A poco
-mas de dos años pasó al corregimiento de Oruro; entrando á sucederle en
-1703
-
-_D. Alonso Juan de Valdes Inclan_, soldado de gran valor, que quedó
-egecutoriado en las guerras de Cataluña, donde sirvió hasta obtener el
-empleo de Maestre de Campo. Dedicó toda su industria y perícia militar
-en asegurar estas fortificaciones y plazas á que aspiraba la codicia
-lusitana: cuyos reprobados intentos, castigó juntamente, tomándoles
-por asalto la Colonia del Sacramento, obligando á los enemigos á una
-vergonzosa retirada al Brasil. Despues de estos memorables sucesos, se
-vió precisado á pasar á Charcas, llamado de aquella Real Audiencia, en
-cuya ciudad falleció, sucediéndole en este gobierno en 1708
-
-_D. Manuel de Velazco_, del órden de Santiago, que habiendo egercido el
-empleo de General de galeones, al llegar con ellos á Vigo, les prendió
-fuego en la Ria, porque no fuesen presa de la armada inglesa; escapando
-á tierra en un batel con grande riesgo de su vida. Empezó su gobierno
-en 1708; pero se le imputaron tales excesos, que teniendo de ellos
-noticias el Supremo Consejo, despachó por Juez de pesquisa al Señor
-D. Juan José de Motilua, ministro de aquel tribunal, quien entrando
-secretamente en esta ciudad por Marzo de 1712, prendió aquella noche á
-dicho Gobernador, le secuestró sus bienes, y substanciándole su causa,
-lo remitió preso á España, donde se le dió el correspondiente castigo.
-Por su deposición entró á gobernar
-
-_D. Alonso de Arce y Soria_, Coronel de los reales ejércitos, que
-venia destinado á este empleo en los mismos navios en que pasó el Sr.
-Motilua, y á quien la muerte apenas permitió gobernase seis meses
-escasos. Despues de varias disputas que intervinieron sobre el mando,
-se nombró interinamente por el Virey de Lima al Coronel
-
-_D. Baltazar Garcia Ros_, que restituyó á los Portugueses por órden
-de S. M. la Colonia del Sacramento, y habiendo promovido la guerra
-defensiva de los Guaranís contra los bárbaros Charruas, Yaros y
-Bohanes, que infestaban los caminos con atroces insultos, les obligó á
-pedir la paz. Fué nombrado para sucederle
-
-_El Marques de Salinas_, Gentilhombre de Cámara de S. M.; pero nunca
-tomó posesion, por habersele conferido el corregimiento del Cuzco, y
-plaza de Contador de cuentas en Lima, y en su lugar se eligió á
-
-_D. Bruno de Zavala_, natural de la Villa de Durango, en el señorio
-de Vizcaya, Caballero del órden de Calatrava, y de acreditado valor
-en las campañas de Flandes, bombardeo de Namur, sitio de Gibraltar,
-ataque de San Mateo, toma de Villareal y sitio de Lerida, donde la
-pérdida de un brazo fué la mas noble egecutoria de su valor. Fué hecho
-prisionero en la batalla de Zaragoza, é igualmente lo fué en la plaza
-de Alcántara. En prémio de sus distinguidos méritos se le confirió el
-grado de Mariscal de Campo y este gobierno, del que tomó posesion en
-11 de Julio de 1717; en cuyo tiempo desalojó á los Franceses, que al
-mando de Mr. Estevan Moreau se habian establecido en las inmediaciones
-del Cabo de Santa Maria á 8 leguas de Castillos, uniéndose con los
-infieles. Lo mismo practicó con los Portugueses que intentaron poblarse
-en Montevideo, de cuyas resultas fundó por órden de S. M. aquella
-ciudad con el nombre de San Felipe y Santiago, dando principio en 1726
-con algunas familias que vinieron de las islas Canarias, construyendo
-el fuerte con los indios Guaraníes, y con los mismos perfeccionó el
-de esta plaza. Fué muy amante de la tropa, cuidando de que tuviesen
-corrientes sus sueldos. Celó con grande empeño el comercio ilícito,
-con cuyos decomisos enriqueció al erario. Finalmente satisfecho S. M.
-de la conducta de este gran Ministro, se sirvió promoverle, siendo ya
-Teniente General, á la Presidencia de Chile, donde hallándose próximo
-á caminar, fué comisionado por el Virey de Lima para ir á sugetar la
-rebelde provincia del Paraguay, donde entró armado, á pesar de la
-resistencia de su Cabildo, y sin temer la secreta conjuracion que se
-habia fraguado contra su vida. Su succesor fué
-
-_D. Miguel de Salcedo_, del Orden de Santiago, y Brigadier de los
-reales ejércitos, que se recibió en 23 de Marzo de 1734. Concluido su
-gobierno, pasó á España, sucediéndole
-
-_D. Domingo Ortiz de Rosas_, del Orden de Santiago, y Mariscal de Campo
-de los reales ejércitos. Tomó posesión en 21 de Junio de 1742, y cesó
-en el de 1745, que pasó á Presidente de Chile, en donde continuando sus
-servicios le dió Su Magestad el título de _Conde de Poblaciones_. Tuvo
-por sucesor en este gobierno á
-
-_D. José de Andonaegui_, Teniente General de los reales ejércitos. En
-su tiempo vino de España el Marquez de Valdelirios con los comisarios
-necesarios para el establecimiento de la línea divisoria con la corona
-de Portugal, en virtud del tratado de límites, celebrado el año de
-1750, de cuyas operaciones resultó haberse rebelado siete pueblos
-Guaranis de la parte oriental del rio Uruguay: por cuyo motivo fué
-necesario pasase á contenerlos el Sr. Andonaegui en el de 1755, con
-un ejército de 1500 hombres, auxiliado de otro portugues de mil, al
-mando del Virey del Janeiro, Conde de Bobadela. Los rebeldes esperaron
-ambos ejércitos en las lomas de Caybaté, donde fueron derrotados, con
-pérdida de 2500 hombres: con cuyo feliz éxito se allanó el paso hasta
-los expresados pueblos, acuartelándose las tropas portuguesas en el de
-Santo Angel, y las españolas en el de San Juan, en donde permaneció el
-Sr. Andonaegui, hasta que vino á relevarlo
-
-_D. Pedro de Ceballos_, Caballero del órden de San Genaro, Comendador
-de Sagra y Senet en la de Santiago, Gentilhombre de Cámara de Su
-Magestad con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos.
-Empezó á servir el año de 1739 de Capitan en el regimiento de
-Caballeria de Ordenes: á poco tiempo fué ascendido á Coronel del de
-infanteria de Aragon, manifestando desde luego tan señaladamente su
-espíritu, y prendas en las guerras de Italia, que mereció la confianza
-de sus generales, y se adquirió el amor y respeto de la tropa, haciendo
-ya desde entonces memorable su nombre aun entre los enemigos. Tomó
-posesion de este gobierno en 1756, donde acreditó mas su ardor militar
-con motivo de la expedicion de Misiones, toma de la Colonia del
-Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuertes de Santa Teresa, Santa
-Tecla y San Miguel; y finalmente, en la premeditada sorpresa por el
-orgulloso capitan ingles Mannamara, que con un navío y dos fragatas
-pretendió el dia 6 de Enero de 1763 recuperar la expresada plaza de la
-Colonia: quien despues de dos horas y media de un vivo y continuado
-fuego, pagó su temerario arrojo, incendiándose el navío nombrado el
-Lord Elive, quedando con esta accion mas gloriosas las armas españolas,
-debiéndose esta victoria al acierto, valor y talento del Sr. Ceballos.
-Por último, despues de otros recomendables servicios, entregó el mando
-de estas Provincias á
-
-_D. Francisco de Paula Bucareli y Ursua_, Caballero comendador de
-Almendralejo en la Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M.
-con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Tomó posesion
-en 15 de Agosto de 1766, egecutándose en su tiempo el estrañamiento de
-los Jesuitas. Cesó en el de 1770, que dejó el gobierno á
-
-_D. Juan José de Vertiz_, caballero comendador de Puerto Llano en la
-órden de Calatrava, y Brigadier de los reales ejércitos. Empezó á
-servir en el real cuerpo de guardias españolas, en el cual lo egecutó
-tambien en las guerras de Italia. Pasó despues á militar en Rusia
-con el fin de adquirir conocimientos militares para el régimen del
-ejército. Vino á estas Provincias con la sub-inspeccion de las tropas
-en 1769, y en su gobierno ascendió á Mariscal de Campo. Fundó en el año
-de 1772 los reales estudios en el Colegio de los Regulares Expulsos, y
-la casa de Recogidas, con otras disposiciones en órden á policía. En su
-tiempo empezaron los insultos de los portugueses por la Banda Oriental
-de este rio, á cuyo destino pasó con el objeto de contenerlos. Fué el
-último que obtuvo el empleo de Gobernador, por haberse erigido esta
-ciudad por capital de Vireynato, como adelante se demuestra.
-
-
-
-
-CUARTA PARTE.
-
-VIREYES.
-
-
-_D. Pedro de Ceballos, Cortes y Calderon_, Caballero de la real
-órden de San Genaro, comendador de Sagra y Senet en la de Santiago,
-Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada, Capitan General de
-sus reales ejércitos, Comandante general de Madrid y su distrito,
-consejero y sub-decano del Supremo consejo de guerra. Enterado S. M.
-de los repetidos é insufribles excesos que cometian los Portugueses
-en los distritos de este Rio de la Plata, acordó para la satisfaccion
-de sus insultos, elegir al Señor Ceballos, en virtud de sus notorios
-conocimientos, valor y pericia militar nombrándole por primer Virey,
-Gobernador y Capitan General de estas Provincias, con todas las
-franquezas, autoridades y privilegios singulares que consta de su
-especial cédula de 8 de Agosto de 1776, y entregándole todo el mando
-de la escuadra que se aprestó en Cádiz con este importante objeto, y
-de cuyo puerto zarpó en 12 de Octubre de dicho año. Verificó su feliz
-arribo al de la isla de Santa Catalina, el 20 de Febrero de 1777,
-cuya sola vista, y conocimiento del que la mandaba, fué suficiente
-para intimidar los ánimos lusitanos, entregándole inmediatamente sin
-un tiro de cañon todas sus fortalezas, por capitulaciones celebradas
-el 5 de Marzo: por cuyas resultas le condecoró S. M. con el grado de
-Capitan General de sus reales ejércitos. Efectuada la toma de Santa
-Catalina, pasó á la Colonia del Sacramento, que se le rindió á su
-discrecion, y dirigiéndose despues al puerto del Rio Grande, atajaron
-su éxito los pliegos de la paz que recibió en el camino: por lo que
-se restituyo á esta capital, donde entró con universal aplauso el 15
-de Octubre de dicho año de 1777, en cuyo mando cesó el 26 de Junio de
-1778; y regresándose á España, murió en 26 de Diciembre del mismo, en
-el convento de los PP. Capuchinos de Córdoba la Llana. El distinguido
-mérito y demas recomendables circunstancias que adornaban á este
-respetable gefe, hicieron muy sensible su pérdida á toda la nacion.
-Sucedióle
-
-_D. Juan José de Vertiz y Salcedo_, Caballero comendador de Puerto
-Llano en la Orden de Calatrava, y Teniente general de los reales
-ejércitos. Fundó el colegio de San Carlos, y casa de Niños Expositos:
-estableció la iluminacion de esta capital, y en la fatal época de la
-sublevacion del Perú concurrió con sus acertadas providencias á la
-pacificacion del reyno con desastre general de los rebeldes, Damaso
-Catari, Julian Apasa (alias Tupa-Catari) y sus secuaces. Pasó á
-Montevideo por las atenciones de la guerra con los Ingleses, donde se
-mantuvo hasta la paz, y entregado despues el mando á su sucesor, se
-restituyó á España en donde falleció el año de 1799. Dicho sucesor fué
-
-_D. Nicolas del Campo_, Marquez de Loreto, Mariscal de Campo de los
-reales ejércitos, y Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada.
-Sirvió en las guerras de Portugal, y sitio de Gibraltar. Fué un gefe
-recto, desinteresado y muy caritativo. Tomó posesion en 7 de Marzo de
-1784, reuniéndose en su tiempo la superintendencia de real hacienda al
-vireinato. Se nombró para sucederle á
-
-_D. Juan Vicente de Guemes_, Pacheco de Padilla, Conde de Revilla
-Gigedo; pero como obtuviese al poco tiempo la gracia para el gobierno
-de Méjico, se eligió en su lugar á
-
-_D. Nicolas de Arredondo_, Teniente general de los reales
-ejércitos, que se posesionó en 4 de Diciembre de 1789. Empezó su
-carrera militar en el real cuerpo de guardias españolas, habiendo
-servido en las guerras de Italia, y posteriormente de Mayor General
-en el ejército del Sr. D. Victorio de Navia, que en el año de
-1780 pasó á la Habana en la escuadra al mando del Gefe de ella D.
-José Solano. Obtuvo el gobierno de la isla de Cuba, del que fué
-ascendido á Presidente de Charuas, y al de este vireinato, en donde
-manifestó su celo, bondad y desinteres: debiéndole esta capital el
-particular beneficio del empedrado de sus calles, que principió
-dando las mas suaves y exactas disposiciones para este útil objeto.
-Cesó en el mando en 16 de Marzo de 1795, y dirigiéndose á España,
-premió S. M. sus servicios con la Capitanía General del Reyno
-de Valencia, y con la encomienda de Puerto Llano en la Orden de
-Calatrava. Murió en Madrid el año de 1802. Tuvo por sucesor á
-
-_D. Pedro Melo_ de Portugal y Villena, Caballero del Orden de Santiago,
-Gentilhombre de Cámara de S. M., con egercicio, primer caballerizo
-de la Reyna nuestra Señora, Teniente general de los reales ejércitos
-y descendiente de los Serenísimos Duques de Braganza. Embarcado de
-guardia marina en la fragata _Perla_, tuvo esta un reñido combate
-con un jabeque moro, de cuyas resultas habiendo perecido toda la
-oficialidad recayó el mando en el Sr. Melo, el cual desempeñó con tal
-valor y actividad, que logró rendir la soberbia del moro, haciéndolo
-prisionero: por cuya heroica accion lo condecoró S. M. con el grado
-de Teniente de fragata. Pasó despues á continuar su mérito en el
-regimiento de Dragones de Sagunto, del que siendo ya Sargento Mayor,
-se le confirió el gobierno del Paraguay con el grado de Teniente
-Coronel; y posteriormente este vireinato, en donde acreditó su celo,
-liberalidad, desinteres y amor al real servicio, fundando el fuerte
-del Cerro Largo en las fronteras de Portugal, y expidiendo las mas
-activas providencias con motivo de la guerra con la Gran Bretaña,
-para resguardar estos puertos de cualquier insulto de esta orgullosa
-nacion. Pasó despues á reconocer los de la otra banda de este rio, en
-cuya honrosa fatiga le asaltó la muerte en Montevideo, el 15 de Abril
-de 1797; y siendo trasladado su cadáver á esta capital, fué sepultado
-en el monasterio de Monjas capuchinas, segun disposicion de S. E. La
-dulzura de su trato, su magnanimidad, y piadoso corazon en remediar las
-necesidades públicas y secretas, y en acudir á las urgencias de los
-monasterios, pobres y hospitales, hicieron sensible su muerte en la
-gratitud de estos habitantes.
-
-La Real Audiencia gobernó hasta 2 de Mayo, en que tomó posesion
-
-_D. Antonio Olaguer Feliú_, Caballero de la Real Orden de Carlos III.,
-Mariscal de Campo de los reales ejércitos, Sub-inspector general de las
-tropas de este vireinato, y Gobernador que habia sido de Montevideo.
-Sirvió esto emplo en virtud de Real despacho de 29 de Octubre de 1794
-que á prevencion se hallaba depositado en esta Real Audiencia para el
-caso de fallecimiento del Sr. Melo. Cesó en 14 de Marzo de 1799, y
-entró á sucederle
-
-_D. Gabriel de Aviles y del Fierro_, Marques de Aviles, Teniente
-General de los reales ejércitos, Sub-inspector que fué de las tropas
-del vireinato del Perú, y Presidente de Chile. En todos destinos dió
-pruebas auténticas de su integridad, desinteres y acreditado celo en
-servicio del Rey. Pasó despues á servir el vireynato de Lima, cesando
-en el mando de este el 20 de Mayo de 1801, en que le sucedió
-
-_D. Joaquin del Pino_, Mariscal de Campo de los reales ejércitos,
-Gobernador que fué de la plaza de Montevideo, y Presidente de las
-reales Audiencias de Charcas y Chile, cuya muerte acaeció el 11 de
-Abril de 1804, sucediéndole
-
-_D. Rafael de Sobremonte_, el 28 del mismo mes. Su gobierno fué uno
-de los mas desgraciados para estas Provincias, que fueron ocupadas
-por un ejército inglés al mando del Mayor General Guillermo Carr
-Berresford, el 27 de Junio de 1806. Ningun esfuerzo hizo el virey para
-oponérseles, y se asiló vergonzosamente á Córdoba. El 27 de Agosto del
-mismo año, el pueblo de Buenos Aires escarmentó á los invasores, bajo
-la hábil direccion del capitan de navío D. Santiago Liniers, y otros
-patriotas esforzados. Volvieron segunda vez los Ingleses, con fuerzas
-mas numerosas, al mando del General Whitelocke, que tuvo que evacuar la
-ciudad, firmando una convencion que le fué impuesta el 7 de Julio de
-1807. El único hecho honroso que pertenece al período administrativo de
-Sobremonte es la introduccion de la _Vacuna_, que se generalizó despues
-por el celo filantrópico del benemérito eclesiástico D. Saturnino
-Segurola. La Audiencia, convencida de la nulidad de Sobremonte,
-declaró caducado su gobierno, y decretó su prision. Se le subrogó
-provisoriamente
-
-_D. Pascual Ruiz Huidobro_, el 27 de Junio de 1807, á quien sucedió
-
-_D. Santiago de Liniers y Bremont_, que tomó el mando de este vireinato
-interinamente en 16 de Mayo de 1808, y le reemplazó
-
-_D. Baltazar Hidalgo de Cisneros y Latorre_, el 19 de Julio de 1809,
-hasta el 25 de Mayo de 1810, en que se instaló la Junta Superior de las
-Provincias, terminando con él en esta parte de América la dominacion
-española.
-
-
-
-
-INDICE
-
-DE LA
-
-HISTORIA DEL PARAGUAY, &c.
-
-
-LIBRO I.º--PARTE I.
-
- _Discurso preliminar del Editor_.
-
- § 1. _Division del territorio_. 1
-
- 2. _Origen de sus habitantes_. 4
-
- 3. _Gigantes y pigmeos_. 7
-
- 4. _Gobierno, leyes y costumbres_. 9
-
- 5. _Preparativos de guerra_. 11
-
- 6. _Trage_. 12
-
- 7. _Diversiones_. 13
-
- 8. _Casamientos_. 15
-
- 9. _Educacion de sus hijos_. 18
-
- 10. _Recursos y migraciones_. 19
-
- 11. _Idolos y hechiceros_. 21
-
- 12. _Médicos_. 28
-
- 13. _Entierros_. 29
-
- 14. _Ideas religiosas_. 32
-
- 15. _Cosmografia_. 34
-
- 16. _Tradiciones históricas_. 35
-
- 17. _Aptitud para las artes_. 36
-
-
-LIBRO I.º--PARTE II.
-
- § 1. _Aspecto general del país_. 39
-
- 2. _Arboles_. 40
-
- 3. _Rios y lagunas_. 48
-
- 4. _Peces_. 56
-
- 5. _Aves acuáticas_. 60
-
- 6. _Volátiles_. 61
-
- 7. _Cuadrúpedos_. 65
-
- 8. _Reptiles_. 70
-
- 9. _Insectos_. 72
-
-
-LIBRO II.
-
- § 1. _Descubrimiento_. 1515-1529 79
-
- 2. _Desde Gaboto hasta Mendoza_. 1530-1536 84
-
- 3. _Gobierno de Pedro de Mendoza_. 1534-1537 88
-
- 4. _Gobierno de Oyolas_. 1537-1539 91
-
- 5. _Gobierno de Irala_. 1540-1542 96
-
- 6. _Gobierno de Cabeza de Vaca_. 1540-1544 100
-
- 7. _Segundo gobierno de Irala_. 1545-1556 110
-
- 8. _Gobierno de Gonzalo de Mendoza_. 1556-1557 120
-
- 9. _Gobierno de Vergara_. 1560-1565 127
-
- 10. _Gobierno de Cáceres_. 1566-1572 129
-
- 11. _Gobierno de D. Ortiz de Zarate_. 1573-1576 137
-
- 12. _Gobierno de Garay_. 1576-1584 142
-
- 13. _Gobierno de Torres de Vera_. 1587-1591 158
-
- 14. _Gobierno de Saavedra_. 1592-1594 165
-
- 15. _Gobierno de Velazco_. 1595-1597 166
-
- 16. _Gobierno de Zarate_. 1597-1598 168
-
- 17. _Gobierno de Valdez de la Banda_. 1598-1600 169
-
- 18. _Gobierno de Saavedra_. 1602-1609 170
-
- 19. _Gobierno de Negron_. 1610-1615 173
-
- 20. _Gobierno de Saavedra_. 1615-1620 179
-
-
- _Serie de los Gobernadores del Paraguay, por el P.
- Bautista_. 185
-
- § 1. _Gobernadores del Paraguay y del Rio de la Plata_. 186
-
- 2. _Gobernadores del Paraguay_. 196
-
- 3. _Gobernadores de Buenos Aires_. 202
-
- 4. _Vireyes_. 209
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] RAYNAL. _História filosófica_, libro VIII, § 18.
-
-[2] JUAN Y ULLOA; Noticias secretas de América, _pág._ 528 _de la edic.
-de Londres_.
-
-[3] _Este nombre comprendia á todos los establecimientos de los
-jesuitas en estas provincias._
-
-[4] Viages á la América meridional. _Tom. I_, _pág._ 25.
-
-[5] _Estancia que poseian los Jesuitas, á cerca de catorce leguas de
-Córdoba, y en donde tenian parte de su biblioteca y archivo._
-
-[6] _História de la Compañia de Jesus, en la provincia del Paraguay_,
-Madrid, 1764, 2 tom. en fol.
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plat
- y Tucumán, by José Guevara
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO ***
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-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
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-Foundation
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-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
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-<body>
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plata y
-Tucumán, by José Guevara
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: Historia del Paraguay, Río de La Plata y Tucumán
-
-Author: José Guevara
-
-Release Date: June 22, 2020 [EBook #62450]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO ***
-
-
-
-
-Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed
-Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by the
-Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
-http://gallica.bnf.fr)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
-<div class="front">
- <hr class="full" />
- <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p>
- <p><a href="#ToC">Índice</a></p>
- <p><a href="#Notas">Notas</a></p>
- <h1 class="faux">Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán</h1>
-</div>
-
-
-<div class="screenonly">
- <hr class="chap" />
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- </div>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="tit">
- <p class="fs250"><b>HISTORIA</b></p>
- <p class="fs75 mt2">DEL</p>
- <p class="fs200 g0 ws1 mt05">PARAGUAY, RIO DE LA PLATA</p>
- <p class="fs75 mt1">Y</p>
- <p class="fs150 g2 mt05">TUCUMAN,</p>
- <p class="fs75 ws1 mt2">POR EL</p>
- <p class="fs250 g1 ws1 mt05">P. GUEVARA,</p>
- <p class="fs75 ws1 mt1">DE LA</p>
- <p class="fs120 g2 mt05">COMPAÑIA DE JESUS.</p>
-
- <div class="caja mt3">
- <p class="fs150">Primera Edicion.</p>
- </div>
-
- <p class="g1 mt3">BUENOS-AIRES.</p>
- <p>—</p>
- <p class="fs75 g2">IMPRENTA DEL ESTADO.</p>
- <p>—</p>
- <p class="fs120 g0"><b>1836.</b></p>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_0">
- <p><span class="pagenum" id="Page_i">[Pg i]</span></p>
- <h2 class="nobreak">DISCURSO PRELIMINAR</h2>
- <p class="subh3c"><small>A LA</small></p>
- <p class="subh3c">HISTORIA DEL P. GUEVARA.</p>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p>Los historiadores del Rio de la Plata salieron casi todos del seno
-de la célebre Sociedad, que por cerca de dos siglos egerció un influjo
-poderoso sobre los pueblos de estas regiones; y á los Schmidel, Guzman,
-y Centenera, que describieron los hechos de la conquista que habian
-presenciado, sucedieron los PP. Pastor, Montoya y del Techo, cuyos
-trabajos evangélicos la extendieron y afianzaron.</p>
-
-<p>La Compañia de Jesus no era entonces lo que aspiró á ser en el
-último periodo de su existencia. Ceñida á las reglas de su instituto,
-cultivaba las ciencias, descollaba en las letras y se afanaba en
-perfeccionar los métodos de enseñanza, para hacer de sus claustros
-el gimnasio universal de la juventud europea. Entretanto un vasto
-continente se ofrecia á las investigaciones de los sábios y al celo
-apostólico de los catequistas—dos títulos que reunian en sí los
-discípulos de Loyola y de los que anhelaban hacerse dignos. La sancion
-religiosa impresa sobre esta conquista, los excesos que la habian
-manchado, y la sensacion aun viva y palpitante producida por las
-enérgicas protestaciones del Obispo de Chiapa, atrayeron estos doctos
-cenobitas á las playas del Nuevo Mundo, arrancándoles de la palestra
-teológica, abierta con tanto ruido en Europa por los reformadores.</p>
-
-<p>Como el Iris cuando ahuyenta la tormenta, desplegando sus colores en
-un cielo aun cubierto de nublados, así la presencia de los misioneros
-ablandó los ánimos de los combatientes, infundiendo resignacion
-<span class="pagenum" id="Page_ii">[Pg ii]</span> en los unos,
-inspirando sentimientos mas benévolos en los otros. No contentos con
-haber disminuido el número de las víctimas, se propusieron echar los
-cimientos de una sociedad, fundada en los principios evangélicos, que
-se esforzaban de propagar entre sus neófitos. A la triste condicion de
-esclavos substituyeron la de hombres, si no libres, al menos revestidos
-con el carácter de cristianos, y á la sombra de sus prácticas
-religiosas levantaron silenciosamente el edificio de una espécie de
-república, en el seno mismo de la servidumbre y bajo el poder absoluto
-de los procónsules.</p>
-
-<p>Nada les arredraba en el desempeño de sus tareas. Ni la inclemencia
-del clima, ni la aspereza del suelo, ni la ferocidad de sus habitantes,
-eran capaces de entibiar el celo de estos animosos campeones de la Fé,
-cuya filantrópica intervencion se estendió rápidamente de un cabo al
-otro del Nuevo Mundo.</p>
-
-<p>Son imponderables los cuidados, los trabajos, los sacrificios que
-les costó el establecimiento de sus <i>Misiones</i>. A cada paso tropezaban
-en un obstáculo, y cada obstáculo se convertia en un peligro. En
-disidencia con los magistrados, en lucha con los encomenderos y
-débilmente amparados por el poder supremo de la metrópoli, tenian que
-buscar en sí mismos los medios de accion para desenvolver sus planes y
-evitar que se malográra su empresa. A las quejas, á las acusaciones, á
-las denuncias, oponian una conducta intachable y el estado tranquilo
-de sus colonias. Por mas que se afanáran sus émulos en pintarlos como
-hombres temibles y ambiciosos, nunca llegaron á dar á sus asertos la
-evidencia que se necesita para producir el convencimiento.</p>
-
-<p>Los hechos, mas elocuentes que las palabras, desvanecieron estos
-ataques, y prepararon á los jesuitas una época de prosperidad y
-grandeza. Arbitros de la conciencia de los príncipes, é iniciados
-en los mistérios de los gabinetes, reunieron en sus manos todos los
-elementos de fuerza, de los que se valieron habilmente para cimentar su
-poder. Pero este teson en ensancharlo, mas allá de lo que correspondia
-á una corporacion religiosa, empezó á despertar los zelos de aquellos
-mismos que habian contribuido á fomentarlo. Las cortes de Lisboa <span
-class="pagenum" id="Page_iii">[Pg iii]</span> y de Madrid, sometidas
-al influjo de Pombal y Aranda, trabajaron de consuno en derrocar este
-gobierno teócratico en América; y sus hostilidades acabaron con la
-supresion de los fundadores.</p>
-
-<p>La história aun no ha rasgado completamente el velo que encubre este
-gran acontecimiento: el espirítu filosófico, que egercia una especie
-de dictadura en la segunda mitad de la pasada centuria, le atribuyó
-un orígen que no parece confirmado por los hechos.—Los Jesuitas no
-conspiraron contra los tronos, sino contra sí mismos, ocupando en la
-organizacion política de los estados un lugar que no podian conservar
-sin invadir los derechos y las prerogativas de la corona.—“No puedo
-sugetar estos Padres, (escribia al marques de Pombal su hermano
-Carvalho de Mendoza, Gobernador general de Marañon): su política y
-destreza son superiores á mis cuidados y á la fuerza de mis tropas.
-Han dado á los salvajes costumbres y hábitos que los unen á ellos
-indisolublemente.”—Las mismas quejas dirigian á la corte de Madrid los
-gobernadores del Paraguay, por la independencia con que los jesuitas
-administraban sus misiones, y las continuas competencias que les
-suscitaban. El rey mismo tenia que solicitar la cooperacion de estos
-misioneros para llevar á efecto algunas de sus medidas, que no siempre
-los hallaban dispuestos á segundarlas. Así sucedió con el tratado de
-límites de 1750, que fué preciso anular por la tenacidad con que se
-opusieron á la evacuacion y entrega de los pueblos fundados en la
-márgen oriental del Uruguay. Tenemos originalmente en nuestro poder la
-cédula por la cual el rey rogaba al P. Provincial del Paraguay á que
-concurriese <i>por su parte</i> á la egecucion de dicho tratado; usando de
-los términos mas comedidos, no como acostumbraba con sus subditos, sino
-como si tratase con iguales.</p>
-
-<p>Esta resistencia despertó un levantamiento en las Misiones, y obligó
-al Señor Andonaegui, gobernador entonces de Buenos Aires, á ponerse de
-acuerdo con las autoridades portuguesas para impedir que el fuego de la
-insurreccion se propagase á los demas pueblos. Por mas que los jesuitas
-protestasen de su ninguna ingerencia en estos tumultos, no lograron
-justificarse; y se hallaban bajo el peso de estas imputaciones, cuando
-tuvieron que defenderse contra la acusacion <span class="pagenum"
-id="Page_iv">[Pg iv]</span> mucho mas grave de haber atentado á la vida
-del rey en Lisboa. La debilidad de las pruebas en que se fundaba este
-aserto, y la incoherencia en las declaraciones de los inculpados no
-pudieron librar de la muerte al P. Malagrida, cuya memoria quedó afeada
-con la nota de regicida. Este suceso completó la ruina de la Sociedad,
-en la que fueron envueltos todos sus establecimientos.</p>
-
-<p>Sea cual fuere el concepto que se tenga formado del espíritu y
-las miras de esta órden en Europa, es imposible desconocer el vacío
-que dejó su destruccion en América. Mientras que todo se deshacia y
-contaminaba, sus miembros se ocupaban en reedificar, y en dar ejemplos
-de caridad y templanza. Sobre este punto estan acordes las opiniones de
-todos los escritores, aun de los mas descontentadizos.</p>
-
-<blockquote>
-
-<p>“Cuando en 1768 (dice uno de ellos, que no suele disimular las
-faltas que se cometieron en la administracion de las colonias), cuando
-en 1768, las misiones del Paraguay salieron de las manos de los
-jesuitas, habian alcanzado un grado de civilizacion, el mayor talvez
-al que pueda elevarse un pueblo jóven, y muy superior sin duda á todo
-cuando existia en el nuevo hemisferio. Allí, bajo la vigilancia de una
-policía rigurosa, se observaban las leyes, eran puras las costumbres,
-fraternales los lazos que unian á todos los corazones, se habian
-perfeccionado los artes útiles, no faltaban los agradables, era general
-la abundancia y nada se echaba menos en los almacenes públicos.”<a
-id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a></p>
-
-</blockquote>
-
-<p>No es menos honorifica la pintura que hace del gobierno de estos
-regulares un ilustre viagero, que habló de ellos como testigo
-ocular.</p>
-
-<blockquote>
-
-<p>“Hállase esta religion, (<i>los jesuitas</i>) fuera de los desórdenes
-de que hasta aquí hemos hablado; porque su gobierno, diverso en todo
-al de las otras, no lo consiente en sus individuos. Así no se vé en
-ellos la poca religion, los escándalos y el extravio de conducta
-que es tan comun en los demas: y aunque quiera empezar alguna <span
-class="pagenum" id="Page_v">[Pg v]</span> especie de abuso, lo purga
-y extingue enteramente el celo de un gobierno sábio, con el cual se
-reparan inmediatamente las flaquezas de la fragilidad. Aquí brilla
-siempre la pureza en la religion; la honestidad se hace carácter
-de sus individuos, y el fervor cristiano, hecho pregonero de la
-justicia y de la integridad, está publicando el honor <i>con que se
-mantiene igual en todas partes</i>.”<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2"
-class="fnanchor">[2]</a></p>
-
-</blockquote>
-
-<p>En esta escuela austera de costumbres se formó el P. José Guevara,
-autor de la história que nos ha cabido la suerte de sacar del olvido.
-Nació, en 1720, en Recas, pequeño pueblo en las inmediaciones de
-Toledo; y al entrar al adolecencia adoptó el instituto de San Ignacio,
-en donde pronunció sus votos luego que terminó sus estudios. Dotado
-de un génio activo y de un talento despejado, solicitó como un favor
-de pasar al Nuevo Mundo para participar de los trabajos de sus
-hermanos.</p>
-
-<p>Entre todos los establecimientos que corrian á cargo de la Sociedad,
-los que mas llamaban su atencion eran las misiones del Paraguay, que
-se hallaban en un estado de prosperidad extraordinaria. La extension
-que habian adquirido en su último periodo, hacia indispensable el
-aumento de operarios, los que se procuraba escoger entre los mas
-aprovechados, para servir de maestros en los colegios establecidos
-en Buenos Aires, en la Asumpcion y en Córdoba. En esta clase fué
-comprendido el P. Guevara, llamado á ocupar la cátedra de filosofia en
-uno de estos noviciatos. En ninguna época la Provincia del Paraguay<a
-id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a> habia
-contado con hombres mas eminentes. Cardiel, Lozano, Quiroga, Falkner,
-Dobrizhoffer, gozaban de una reputacion que no han desmentido sus
-obras. Mas jóven que ellos, el P. Guevara fué destinado á ser el
-historiógrafo de su órden, cuyo cargo habian desempeñado sucesivamente
-los PP. Pastor, del Techo, Cano, Peñalva, y el mas indefeso de todos,
-el P. Lozano.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_vi">[Pg vi]</span></p>
-
-<p>Aunque en los escritos de sus predecesores se tratase prolijamente
-de la fundacion y de los progresos de las misiones, quiso el P. Guevara
-volver á indagar su orígen, y el estado primitivo de las tribus, que
-bajo el yugo suave del evangelio habian depuesto la ferocidad de sus
-antiguas costumbres. Este cuadro rápido, pero verídico, de la época
-anterior á la conquista, acredita acierto en la eleccion de los
-materiales, método en su distribucion, y una reserva recomendable
-en hablar de hechos sobrenaturales é improbables: prendas poco
-comunes en nuestros historiadores, y realzadas por un lenguage fácil,
-correcto y elegante, en el que no hemos podido hallar los defectos
-que le nota Azara, cuyos sarcasmos son inmerecidos.<a id="FNanchor_4"
-href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a></p>
-
-<p>En el cotejo que él hace entre Lozano y Guevara, solo un espíritu
-preocupado, ó un juez inexperto, pueden hallar superioridad en el
-primero. Prolijo en las narraciones, lánguido y descolorido en el
-estilo, el P. Lozano ha comprometido la dignidad de la história por
-la facilidad con que ha acogido las tradiciones vulgares, por mas
-estrañas y absurdas que fuesen. Guevara no es absolutamente libre de
-este reproche; pero su candor tiene sus límites, y cuando los salva
-no es por exceso de credulidad, sino porque no se atreve á dudar de
-lo que aseveran testigos presenciales. Sin embargo, en la cuestion de
-los <i>Césares</i>, despues de haber discutido con independencia todas las
-opiniones, declara imposible su existencia, acreditando buen sentido
-y cordura en sus argumentos. Tal vez su carácter religioso le impedió
-expresarse con la misma libertad en materias mas graves.</p>
-
-<p>Personas que nos merecen crédito nos han asegurado, que lo que queda
-del P. Guevara es apenas la mitad de lo que habia escrito; y que la
-segunda parte de su história, talvez la mas interesante, por contener
-los sucesos de una época mas cercana, le fué arrebatada en Santa
-Catalina,<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>
-donde le sorprendió la supresion de su instituto, en compañia del
-P. Falkner, autor de una obra que hemos <span class="pagenum"
-id="Page_vii">[Pg vii]</span>publicado en el 1.<sup>er</sup> tomo de
-nuestra coleccion. Se añade tambien, que entre las várias instrucciones
-comunicadas al gobernador Bucareli, para llevar á efecto la expulsion
-de los Jesuitas en estas provincias, se le mandaba de recoger y enviar
-á España el manuscrito de la história del P. Guevara. Esta comision fué
-desempeñada por el Dr. D. Antonio Aldao, letrado de crédito de aquel
-tiempo, y cuya presencia no bastó á preservar de la dispersion y del
-pillage tantos documentos preciosos del saber y de la aplicacion de la
-Sociedad que habia civilizado estas provincias!</p>
-
-<p>El P. Guevara, fiel á su mandato, habia enlazado los acontecimientos
-políticos que publicamos, con los de la Compañia de Jesus, de cuyos
-detalles hemos prescindido, por hallarse registrados en la voluminosa
-obra,<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> que
-con este mismo título y objeto dió á luz el P. Lozano.</p>
-
-<p>El manuscrito de que nos hemos valido, pertenece á la selecta
-biblioteca del Señor Canónigo, Dr. D. Saturnino Segurola, á quien
-volvemos á tributar publicamente nuestra gratitud, por el vivo empeño
-que toma en el buen éxito de nuestra empresa.</p>
-
-<p>A mas de esta copia, tenemos noticia de otras dos que existen en
-Buenos Aires: la una en la biblioteca pública, y la otra en poder de la
-familia del finado D. José Joaquin de Araujo. En el convento de los PP.
-Domínicos de los Lules, en la provincia de Tucuman, deberia conservarse
-el egemplar que les ofreció el autor, por la cariñosa hospitalidad que
-le dispensaron; y no seria improbable que fuese este el mas completo de
-todos los que hemos mencionado.</p>
-
-<p>Cual fué la suerte del P. Guevara, despues de la expulsion:—donde
-y cuando acabó sus dias, lo ignoramos igualmente; y hemos solicitado
-en vano la obra del P. Diosdado Caballero, que por haber descrito la
-vida literaria de los últimos jesuitas, deberia haber recogido estas
-noticias.</p>
-
-<p class="firma"><b>PEDRO DE ANGELIS.</b></p>
-
-<p><i>Buenos Aires,</i> 15 <i>de Mayo de</i> 1836.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_1">[Pg 1]</span></p>
- <h2 class="nobreak" title="Libro I.º - PARTE I.">HISTORIA DEL PARAGUAY.</h2>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p>La historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman es obra
-verdaderamente difícil, superior á estudio ordinario, y poco menos
-que insuperable á toda humana diligencia. Los tiempos juiciosamente
-críticos en que vivimos; la falta de escrituras en gentes que usaban
-por anales la tradicion de los mayores, en cuyos lábios, al pasar
-de unos á otros, se vestian los sucesos con nuevo trage, cortado y
-cosido al gusto del analista; el descuido en archivar los monumentos
-primitivos, que hace respetables la antiguedad; la poca fidelidad
-de algunos historiadores, y relaciones, unas que salieron á luz sin
-mérito para ello, otras que se conservan manuscritas; la falta de
-sinceridad con que los primeros conquistadores refirieron sus proezas,
-haciendo escala para el ascenso con falsa ponderacion de sus méritos, y
-abatimiento de sus émulos; la distancia de mas de dos siglos, que han
-corrido despues de la conquista, y finalmente lo vidrioso de algunos
-sucesos, dificultan esta obra, que algunos emprendieron y que aun desea
-el orbe literario.</p>
-
-<p>Lo cierto es que no le faltan méritos para que los estudiosos se
-entretengan con su lectura. La cualidad de ella y su asunto tienen toda
-la especiosidad y atractivo que busca la curiosidad en las historias
-de Indias:—novedades que deleitan, prodigios naturales que admiran,
-conquistas que entretienen, tiranias y levantamientos que asombran.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_1">
- <h3 title="§. I. DIVISION DEL TERRITORIO.">§. I.</h3>
- <p class="subh3c">DIVISION DEL TERRITORIO.</p>
-</div>
-
-<p>Paraguay, provincia de la América Meridional, en tiempos antiguos
-hacia un cuerpo con el Rio de la Plata, y era gobernada en lo civil
-por una misma cabeza, y por otra en lo eclesiástico, cuya jurisdiccion
-se extendia, cuanto al terreno, casi sin límites ni linderos que la
-ciñiesen. Desde la embocadura del Rio de la Plata, en 36 grados de
-latitud austral, se dilataba hasta el nacimiento del Paraguay <span
-class="pagenum" id="Page_2">[Pg 2]</span> en trece grados, señoreando á
-oriente y poniente multitud de gentes, parte sugetas voluntariamente,
-parte á fuerza de armas.</p>
-
-<p>Por la costa dominaba desde el cabo de Santa Maria hasta mas allá
-de la Cananea, que corta la Cordillera áspera, por donde corre para
-restituir al mar copiosos raudales, en altura de poco mas de 25 grados.
-Por el norte se avecinaba á los confines del Perú, en cuyos cantones
-estableció una colonia en el pais de los Travasicosis, que llamamos
-Chiquitos, sobre las márgenes de un arroyo tributario del Guapay. Al
-occidente podia dilatarse, tirando hácia las cabezadas del Pilcomayo
-y Bermejo, hasta los distritos rayanos del Perú. Por el sur desde el
-Cabo Blanco prolongaba sus términos hasta el Estrecho, dominando con
-los títulos de derecho, y no con efectiva conquista, la provincia
-magallánica, ó de los Patagones hasta los contornos de Chile. Tanta
-extension de linderos le conciliaron justamente el título de <i>Gigante
-de las provincias de Indias</i>. Por lo menos daba fundamentos para
-persuadirnos que era un cuerpo desmedido, animado de alma pequeña,
-cuyos influjos no alcanzaban á las extremidades.</p>
-
-<p>El año de mil seis cientos veinte, se le desmembró todo el gobierno
-del Rio de la Plata, desde el Paraná hasta su embocadura en el Océano,
-y desde aquí hasta la Cananea por un lado, y por el otro, el estrecho
-de Magallanes. Felipe V, en dos cédulas, una de once de Febrero de mil
-seis cientos veinte y cinco, y otra de seis de Noviembre de mil seis
-cientos veinte y seis, agregó al gobierno del Rio de la Plata todas las
-Misiones que sobre el Paraná y sus vertientes, por una y otra costa,
-doctrina la compañia de Jesus. D. Fernando VI, rey de España, y D.
-Juan V, rey de Portugal, firmaron el año de mil setecientos cincuenta
-un apeo, por el cual se le adjudicaban á la corona portuguesa las
-cabezadas del Paraguay y Cuyabá, desde la embocadura del Jaurú al
-poniente del mismo Paraguay, casi en la derecera de Morro Escarpado que
-le cae al oriente.</p>
-
-<p>La provincia del Rio de la Plata, separada del Paraguay desde el año
-de mil seis cientos veinte, ocupa un terreno dilatadísimo: conviene á
-saber, desde el Paraná hasta su derramamiento en el Océano, y desde
-aquí siguiendo la ribera del mar brasílico, hasta la Cananea, y por
-la costa magallánica, hasta el Estrecho de su denominacion. Cuanto se
-extiende largamente el terreno que ocupa, tanto es limitado. En cuanto
-á las ciudades que estan bajo de su gobierno, Santa Fé de Vera, San
-Juan de Vera ó Siete Corrientes, las Misiones sobre el Paraná, y<span
-class="pagenum" id="Page_3">[Pg 3]</span> el Uruguay, con algunos pagos
-y presidios, son todo el distrito de su jurisdiccion.</p>
-
-<p>La costa de Patagones, desde el Cabo de San Antonio hasta el
-Estrecho, es de hermosa y agradable perspectiva, mirada desde el mar.
-Pero quitada la apariencia con que engaña, y desnudas las fábulas
-con que las desfiguran los ingleses y holandeses en sus cartas y
-relaciones, nada tiene bueno para el establecimiento de ciudades.</p>
-
-<p>Los viageros ingleses y olandeses describen en sus mapas y
-relaciones variedad de rios, y oportunidad de sitios para la fundacion
-de pueblos y ciudades. Nada de esto ofrece la costa. Los rios Gallegos,
-de Santa Cruz, de los Camarones, y de San Julian, que los hacen venir
-cinquenta leguas de tierra adentro, no son otra cosa que abras de la
-costa, hácia donde la marea, que en aquellas partes es de seis brazas,
-entra á ocupar los senos interiores de la tierra: y en tiempo de
-bajamar aquellas aberturas restituyen las aguas que recibieron, como
-si fuesen otros tantos pecheros que tributan al mar crecidos raudales.
-En lo demas ni rios hay ni señales de ellos, y solo se descubren
-vestigios de torrentes, que en tiempo de lluvias se precipitan al mar
-por aquellas abras.</p>
-
-<p>Comodidad para levantar ciudades, y establecer poblaciones no ofrece
-la costa. Es la tierra enhiesta, sin maderas para edificios, sin leña
-para el fuego, sin agua para los menesteres humanos, sin meollo para
-recibir las semillas, y en una palabra falta de todo lo que necesita
-una ciudad para su establecimiento y conservacion.</p>
-
-<p>La tercera provincia de nuestra descripcion es Tucuman, situada en
-la zona templada casi enteramente, menos por el lado que confina con
-el Perú, que toca en la torrida hasta el vigesimo secundo grado de
-latitud: corta norte á sur trescientas leguas, y se dilata de oriente
-á poniente, doscientas. Parte términos con el Rio de la Plata y
-Paraguay por el oriente, y al poniente se prolonga hasta la Cordillera
-Chilena; y desde la derecera de Coquimbo, por los despoblados de
-Atacama, confina con lo mas septentrional del Perú. Hácia el sur
-deslinda jurisdiccion en la Cruz Alta con Buenos Aires, y se interna
-hasta la provincia magallánica por las interminables campañas que le
-corresponden.</p>
-
-<p>No abunda en minerales de oro y plata, aunque al principio tuvo
-fama de rica y presunciones de opulenta. Hánse descubierto estos
-últimos años algunas vetas de oro, pero tan escasas, y el oro es
-<span class="pagenum" id="Page_4">[Pg 4]</span> de quilates tan
-bajos, que mas empobrecen á sus dueños que enriquecen los ingénios.
-Sus mejores minas y mas apreciables son pingues pastales, y dehesas
-extendidas en que se crian tropas crecidas de mulas, que mantienen
-con utilidad el comercio de la provincia del Perú. No hay duda,
-que si la ingeniosa laboriosidad se aprovechára del terreno, y se
-restablecieran las antiguas fábricas de las lanas, el beneficio del
-añil y el cultivo de la grana, fuera Tucuman una de las provincias
-índicas de mayor explendor y lucimiento. En efecto, cuando los
-obrajes estaban corrientes, y Esteco beneficiaba el añil, y las demas
-ciudades trabajaban en cultivar, aunque con poca diligencia, la
-grana, podia gloriarse Tucuman, que dejando á los peruanos el ímprobo
-afan de beneficiar las minas, poseia tantas riquezas y ostentaba
-tanto explendor, que hasta las bestias calzaban herraduras de oro y
-plata. ¡Tanto conduce para el lucimiento de las ciudades utilizar
-los efectos que la soberana Providencia dispensa á cada una para sus
-emolumentos!</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_2">
- <h3 title="§. II. ORIGEN DE SUS HABITANTES.">§. II.</h3>
- <p class="subh3c">ORIGEN DE SUS HABITANTES.</p>
-</div>
-
-<p>Estas tres dilatadísimas provincias al tiempo de la conquista
-poblaban varias naciones: sobre cuyo orígen, y tránsito del antiguo al
-nuevo mundo despues del diluvio universal, discurren largamente los
-autores, movidos al parecer de leves conjeturas. Con curiosidad mas
-agradable podemos registrar aquí el orígen que se atribuyen los indios,
-sacado de los anales diminutos que usaban para refrescar la memoria de
-sus antiguedades.</p>
-
-<p>Algunos dicen, que en el principio del mundo, antes del universal
-diluvio, por la via septentrional vino al Perú un hombre, llamado
-Hijo del Sol, revestido de poderes tan extraordinarios, que le
-hacian suprema deidad: númen en los hechos, y hombre en la exterior
-apariencia. Muchos años gobernó pacíficamente el universo con
-satisfaccion de sus criaturas, y providencia de soberano que todo lo
-alcanza. Pero Pachacamac, númen mas antiguo y supremo, por rencorosos
-sentimientos, pretendió, destronizarle, y vengar sus injurias,
-destruyendo su poder y crédito. Es verosimil que al Dios contuviese
-mala causa, y <span class="pagenum" id="Page_5">[Pg 5]</span> que
-recelase las iras y venganzas de Pachacamac, mas poderoso que él. Lo
-cierto es, segun ellos dicen, que no se atrevió á comparecer en su
-presencia, huyendo cielo y tierra fuera del mundo. Con la fuga irritó
-mas á Pachacamac, y no pudiendo este desfogar en él la destemplanza de
-su enojo, convirtió sus iras contra los hombres primitivos, hechuras
-del fugitivo númen, transformándoles en grillos.</p>
-
-<p>Destruida esta primera raza de hombres, Pachacamac crió otra, tan
-obsequiosos á su hacedor, que se merecieron toda su complacencia y
-proteccion, para eternizarlos de generacion en generacion. No es justo,
-dijo el númen, cuando se acercaba el diluvio, no es justo que mis
-fieles adoradores perezcan en la inundacion de aguas que amenaza, y que
-se acabe casta de hombres tan leales, pereciendo los buenos con los
-malos, y los obedientes con los rebeldes. Por lo cual, cuando las aguas
-empiecen á cubrir la superficie de la tierra, subid á los montes mas
-eminentes, y escondidos en cuevas subterraneas, esperad que se temple
-la ira de Pachacamac.</p>
-
-<p>Los hombres siguieron el consejo de su próvido conservador, y
-tomando algunos animales para conservar las especies, con las raices
-y frutas necesarias para el subsidio de la vida humana, treparon los
-mas altos montes, y escondidos en cuevas, cuyas entradas cerraron
-con lápidas, esperaron que pasasen las aguas del diluvio. Cuando
-cesaron estas, abrieron las puertas y tentaron algunos experimentos
-antes de abandonar sus guaridas, y conociendo que iban desamparando
-la superficie, salieron á respirar aires mas benignos, agradecidos al
-benéfico conservador que proveyó á su perpetuidad con su direccion y
-consejo.</p>
-
-<p>De otro modo mas ridículo, pero bastante sério para aquellos
-tiempos, cuentan otros autores el orígen de los indios peruanos,
-tomándolo de las tradiciones de ellos mismos. Contico Viracocha,
-supremo y antiquísimo numen, criador de cielos y tierra, y de cuanto
-en ellos hay, crió al hombre en la provincia de Collasuyo, en las
-inmediaciones de Tiaguanaco. Pero los hombres, ingratos á su hacedor,
-le hicieron un deservicio digno de que á todos destruyese, volviéndolos
-á la nada, de donde los habia sacado. Destruidos los primeros por
-rebeldes, crió los segundos, y para que estos no participasen la
-ralea de aquellos, los diseñó en piedras con variedad de facciones y
-lineamientos, segun los partidos á que los destinaba por habitadores,
-dividiéndolos en otros tantos montones, cuantas eran las provincias que
-habian de poblar.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_6">[Pg 6]</span></p>
-
-<p>Concluida esta operacion preliminar, llamó á sus ministres,
-ejecutores de los designios que habia concebido, y puestos en su
-presencia: “Advertid, les dice, estas imagenes que figuraron mis
-manos, y mirad que unos se llamarán F., y saldrán de tal cueva en tal
-provincia: otros saldrán de la otra, se llamarán N., y poblarán en
-tal provincia. Todos los cuales saldrán de las fuentes, rios, cuevas
-y cerros en los partidos que he señalado, cuando vosotros los llameis
-de órden y mandamiento mio. Para lo cual conviene que camineis luego,
-excepto dos, que quedarán en mi compañia, y partiendo al nacimiento del
-Sol, cada uno de vosotros irá por tal parte, siguiendo el rumbo que le
-señalo.” Así lo ejecutaron los obedientes ministros, y al imperio de su
-voz, autorizada con el soberano poder de Contice Viracocha, las cuevas,
-los rios, las sierras y fuentes, abortaron hombres y mugeres, con los
-mismos lineamientos y figura que diseñaba el modelo de las piedras. De
-estos se poblaron las provincias inmediatas, de donde poco á poco con
-los años se propagaron á las mas remotas.</p>
-
-<p>Por la antiquísima tradicion que corria en su tiempo entre los
-indios guaraní, referian estos, que dos hermanos con sus familias, de
-la parte del mar llegaron embarcados á Cabo Frio, y despues al Brasil.
-Por todas partes buscaron otros hombres que les hiciesen compañia. Pero
-los montes, las selvas y campañas, solo estan habitadas de fieras,
-tigres y leones. Con esto se persuadieron ser ellos únicos habitadores
-del terreno, y resolvieron levantar ciudades para su morada, las
-primeras, segun ellos decian, de todo el pais.</p>
-
-<p>En tan hermanable sociedad y fructuosa alianza, gozando todos y
-cada uno el fruto de su útil trabajo, vivieron muchos años, y se
-aumentó considerablemente el número de familias. Pero de la multitud
-se originaron los disturbios, las disensiones, las guerras civiles
-y la division. Todo tuvo principio en dos mugeres casadas con dos
-hermanos, cabezas de familias numerosas; las cuales riñeron sobre un
-papagayo locuaz y parlero. De las mugeres pasaron los sentimientos á
-los maridos, y de estos á las parentelas, y ultimamente á la nacion.
-Por no consumirse con las armas, se dividieron las familias. <i>Tupí</i>,
-como mayor, se quedó en el Brasil, con la posesion del terreno que ya
-ocupaba, y <i>Guaraní</i>, como menor con toda su descendencia se retiró
-hácia el gran Rio de la Plata, y fijando al sur su morada, vino á
-ser progenitor de una muy numerosa nacion, la cual con el tiempo se
-extendió por las márgenes del rio, y lo mas mediterraneo del pais,
-hasta Chile, Perú y Quito.</p>
-
-<p>No se extinguió la generacion de los guaranís con las aguas del
-universal diluvio, del cual tenian alguna, aunque confusa noticia:
-porque <span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span> <i>Tamanduaré</i>
-antiquísimo profeta da la nacion, gran privado de <i>Tupa</i>, tuvo
-anticipada noticia del futuro diluvio, y admonestado del númen, se
-reparó de las inundaciones con algunas familias en la eminencia de una
-elevadísima palma, la cual estaba cargada de fruto, y le subministró
-alimentos hasta que retiradas las aguas, bajó á la tierra con sus
-compañeros, y multiplicaron tanto, que todo lo llenaron de colonias
-descendientes de Guaraní. Las demas naciones del todo ignoran su
-orígen, ó no contiene cosa particular digna de historia.</p>
-
-<p>Antiguamente eran muchas las gentes que ocupaban estas dilatadísimas
-provincias; tantas á la verdad y tan diversas, hasta en la exterior
-contestura y peregrina novedad de lineamientos, que seria larga y
-molesta la relacion de todos. Calehines, Timbues, Mbeguaes, Agaces,
-Mepenes, Chiloasas, Martidanes, Charruas, Guenoas, Yaros, Colastinés,
-Caracarás, Querandís, Tapes y otros, llenaban el distrito que hoy
-llamamos Rio de la Plata.</p>
-
-<p>La provincia del Paraguay la ocupaban los Mbayás, los Guaycurús,
-los Payaguás, los Ibirayarás y principalmente los Guaranís, divididos
-en varias ramas, con alguna diversidad de lenguage y modales que los
-diferenciaba en los accidentes. Tucuman señoreaba los Juries, los
-Diaguitas, los Tonocotes, les Lules, los Calchaquies, los Humaguacas,
-los Tobas, los Abipones, los Mocobís, los Sanabirones y Comechingones.
-Un largo catálogo de otras naciones se encuentra en impresos y
-manuscritos que son de poca consideracion para la historia, y solo se
-distinguen por algunas propiedades poco memorables.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_3">
- <h3 title="§. III. DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS.">§. III.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS GIGANTES Y PIGMEOS.</p>
-</div>
-
-<p>Sin embargo ocurren algunas cosas dignas de particular relacion. Los
-gigantes, torres formidables de carne, que en solo el nombre llevan
-el espanto y asombro de las gentes, provocan ante todas cosas nuestra
-atencion. No se hallan al presente, pero antiguos vestigios, que de
-tiempo en tiempo se descubren sobre el Carcarañal y otras partes,
-evidencian que los huvo en tiempo pasado.</p>
-
-<p>Algunos, convencidos con las reliquías de estos monstruos de la
-humana <span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span> naturaleza, no
-se atreven á negar claramente la verdad, pero retraen su existencia al
-tiempo ante diluviano.</p>
-
-<p>Yo no me empeñaré en probar que los hubo antes del diluvio, pero es
-muy verosimil que despues de él poblasen el Carcarañal, y que en sus
-inmediaciones y barrancas tuviesen el lugar de su sepultura.</p>
-
-<p>Lo cierto es que de este sitio se sacan muchos vestigios de craneos,
-muelas y canillas, que desentierran las avenidas, y se descubren
-fortuitamente. Hácia el año de 1740 ví una muela grande como un puño
-casi del todo petrificada, conforme en la exterior contestura á las
-muelas humanas, y solo diferente en la magnitud y corpulencia. El año
-de 1755 D. Ventura Chavarria mostró en el colegio seminario de Nuestra
-Señora de Monserrate una canilla dividida en dos partes, tan gruesa y
-larga, que segun reglas de buena proporcion, á la estatura del cuerpo
-correspondian ocho varas! Como este caballero es curioso y amigos de
-novedades, ofreció buen prémio al que le desenterrase las reliquias
-de aquel cuerpo agigantado. Puede ser que el estipendio aliente para
-este y otros descubrimientos, que proporcionarian al orbe literario
-novedades para amenizar sus tareas.</p>
-
-<p>Por el lado opuesto se ofrecen los pigmeos, diminutivos de la
-naturaleza, que aspiran á ser hombres y nunca salen de embriones.
-El autor de la <i>Argentina</i> manuscrita los coloca en los confines de
-los Xarayes, y los hace moradores de cuevas subterraneas. Otros los
-internan al corazon del gran Chaco; y esta persuasion, muy valida
-en otro tiempo, aviva una carta del Padre Juan Fecha, escrita en
-Miraflores en 11 de Mayo de 1757. En ella dice que los Chiriguanos
-sacaron un pigmeo muy chico: no quisieron decir en que parte del Chaco
-habitaban; pero añaden que solo de noche salen á buscar que comer,
-temiendo que si de dia desamparáran sus cuevas, <i>serian acometidos de
-los pájaros grandes</i>! Despues de toda esta autoridad, dudo mucho de la
-existencia de los pigmeos. El Chaco está muy trasegado de los españoles
-y misioneros jesuitas. Desde el tiempo de la conquista se han cruzado
-sus rios, montes y senos: se han formado prolijos catálogos de las
-naciones y parcialidades que lo habitan, y era natural que en tantas
-entradas algun pigmeo se hubiese descubierto, y que esta noticia,
-como memorable, se añadiese por apéndice al catálogo de las naciones
-chaquenses.</p>
-
-<p>Nada de esto se encuentra archivado, y así se puede tener por
-inverosimil la existencia de los enanos, que se fingen escondidos en
-cuevas subterraneas para que no los hallemos, y solo se les permite
-salir en la obscuridad de la noche para que no los veamos. No convence
-el testimonio <span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span> del Padre
-Juan Fecha: no habla como testigo ocular, y refiere amigablemente á
-un corresponsal suyo lo que dijeron los Chiriguanos, gente infiel, y
-nacida para urdir engaños: tan acostumbrada á la mentira, que mienten
-y desmienten en pocas palabras por el interes de cualquiera cosa. Lo
-cierto es que, siendo tan interesados, hubieran traido al pueblo el
-pigmeo, para que los curiosos pagasen su vista con algun donecillo.</p>
-
-<p>En lo demas las otras naciones de estas tres dilatadísimas
-provincias son de estatura y correspondencia de partes bastantemente
-proporcionadas, con alguna diferencia en facciones y color, que declina
-en aceitunado, en unos mas claros y en otros mas obscuros. La frente
-ceñida y humilde: rasgados y muertos los ojos: las narices chatas y
-abiertas: el rostro prolongado con demasía, y abultado sobradamente.
-Todo el encaje de la cara y textura de facciones es vivo diseño de un
-ánimo agreste, incivil, tosco y propiamente bárbaro. En el trato se
-crian sin urbanidad, en las ciencias sin cultivo, en la mecánica sin
-egercicio, en lo político sin leyes, en lo religioso sin Dios, y en
-todo como brutos.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_4">
- <h3 title="§. IV. DE SU GOBIERNO, LEYES Y COSTUMBRES.">§. IV.</h3>
- <p class="subh3c">DE SU GOBIERNO, LEYES Y COSTUMBRES.</p>
-</div>
-
-<p>Empezamos á dar una idea de estos brutos racionales por el plan
-de sus operaciones. Su gobierno era de los mas infelices que pueden
-caer en la humana aprension. Toda se reducia al cacique que hacia
-cabeza, y á algunas parcialidades de indios que le seguian. Por lo
-comun, cuando decimos cacique que era cabeza y soberano, entendemos
-solamente un reyezuelo y señor de pocos vasallos:—de treinta, ochenta,
-ó cien familias que le siguen, y miran con acatamiento, y le pagan
-algun tributo, labrándole sus chácras y recogiéndole sus frutos.
-Antiguamente, cuando la tiranía no prescribia leyes á las conquistas,
-en las naciones mas cultas del orbe las monarquias eran ceñidas, poco
-mas ó menos numerosas que las indianas del Nuevo Mundo.</p>
-
-<p>Entre los guaranís el séquito era mayor, y mayor el número de
-vasallos; pero no tanto, que nos atrevamos á contar por millares
-los tributarios de cada cacique, y mas fácil será multiplicar á
-millares los reyezuelos, que los súbditos de cada uno. Una cosa loable
-tenian estos soberanos, que no agravaban con imposiciones y pechos
-los trabajos y laboriosidad <span class="pagenum" id="Page_10">[Pg
-10]</span> de sus vasallos, contentos con el corto reconocimiento de
-pegujales ó chácaras que les labraban, ó peces y caza que les recogian
-para el sustento de las <i>real familia</i>. Al paso que la utilidad de sus
-afanes estaba libre de gravámenes, eran ellos amantes de sus caciques,
-compensando el desinteres de estos con tierno cariño y rendimiento
-envidiable.</p>
-
-<p>Verdad es, que algunas naciones solo en tiempo de guerra obedecen
-á sus reyezuelos; pero las mas en todos tiempos les profesan amor,
-sujecion y vasallage. El cacicazgo lo hereda el primogénito, y en so
-defecto entra el segundo, y tercero hijo. A las veces sin reprensible
-intrusion, por las proezas militares se gana algun indio secuaces, y
-estos le aclaman cacique, y queda constituido rey con vasallos que le
-sirvan y tributarios que le beneficien sus tierras. Entre los guaranís
-la elocuencia y culta verbosidad de su elegante idioma era escala para
-ascender al cacicazgo. No abria escuelas esta nacion para la enseñanza
-de su lengua, pero el aprecio que se hacia de los cultos estimulaba el
-cuidado, y sugeria el estudio de palabras bien sonantes.</p>
-
-<p>Toda la distincion de nobleza y plebe se tomaba de los caciques. Los
-que no descendian de ellos eran tenidos por plebeyos, á distincion de
-los demas en que corria la misma sangre, los cuales eran mirados con el
-respeto y veneracion que las otras naciones acostumbraban tener con las
-personas reales. No solo los indios miraron con obsequioso acatamiento
-á los caciques y á su descendencia, sino aun los españoles mismos
-observaron en ellos un carácter de nobleza, y tan señoril magestad de
-operaciones, que entre sus bárbaros modales los hacia distinguir de
-la inculta plebe, y no dudaron emparentar con ellos, casando con sus
-hijas. No tenian estos caciques la ostentacion de monarcas, que se
-admiraba en los Incas peruanos, y en los Montezumas mexicanos, pero en
-medio de una extrema pobreza y barbarie inculta, hacian aprecie de lo
-noble, y se gloriaban de ser señores de vasallos, que los miraban con
-respeto, y servian con fidelidad.</p>
-
-<p>Leyes para el arreglamiento de las costumbres no consta que
-tuviesen, y siendo tan escandaloso el desgarro de su vida, superfluas
-parecian y vanas las reglas del bienvivir. Su principal cuidado, y
-casi único ejercicio, eran las armas de arco, flechas, lanza y macana.
-Algunas naciones usaban, y aun hoy dia usan las bolas, ó <i>libes</i>,
-que juegan con singular acierto y destreza extraordinaria. Son los
-libes tres bolas de materia sólida, cada una del peso de libra, poco
-mas ó menos, envueltas en enero, asidas por la extremidad de tres
-cordeles largos, cada uno de dos varas y media, ó tres, unidos todos
-en un mismo centro. En tiempo de caza y de guerra, cuando el lance
-ofrece oportunidad para su uso,<span class="pagenum" id="Page_11">[Pg
-11]</span> juegan al aire los libes, dándoles vuelta sobre la cabeza,
-hasta que tomando vuelo las arrojan á larga distancia, y enredan con
-las bolas la caza que siguen y al enemigo que acosan.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_5">
- <h3 title="§. V. DE SUS PREPARATIVOS DE GUERRA.">§. V.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS PREPARATIVOS DE GUERRA.</p>
-</div>
-
-<p>Antes de declarar guerra precede junta de los principales, de
-cuyo acuerdo pende la última resolucion. Júntase el congreso en la
-tolderia de alguno de los caciques, donde con anticipada prevencion
-estan preparadas las chichas y alojas, que son los brevages que usan
-en sus asambleas y parlamentos. No sé si estas bebidas tienen la suave
-actividad del vino y aguardiente: pero si carecen de esta propiedad, es
-averiguado que causan el mismo efecto de embriagar y dementar al indio.
-Nuestros consejeros de guerra no empiezan su acuerdo, hasta que tomados
-del vino, y faltos de juicio decretan la guerra, por las utilidades que
-se prometen en los despojos del enemigo, en los prisioneros que aspiran
-á cautivar, y en el honor de valientes que esperan adquirir.</p>
-
-<p>Al decreto de la guerra se sigue la eleccion de gefe, que dirija la
-faccion con acierto y gloria de la nacion. Suele ser muy disputada,
-y no es fácil concordar las partes, porque todos ambicionan el honor
-de Capitan General del ejército. Cada uno teje prolija relacion de
-sus proezas militares con sobrada ponderacion de sus méritos, y
-particularizando los combates en que se ha hallado, las victorias que
-ha conseguido, los enemigos que ha muerto, y los vestigios que conserva
-para eternizar su memoria. Y como en todo abulta la ponderacion lo que
-el valor y la fortuna no alcanzaron, es muy reñida la eleccion de gefes
-para el gobierno de las milicias.</p>
-
-<p>Pero una vez elegido, todos, aunque sean caciques, le obedecen, y
-por su consejo se previenen los aparatos de guerra, y disponen las
-operaciones militares. Convócanse las compañías con humos y fogatas,
-en cuya inteligencia estan muy diestros, y concurren al sitio donde
-empezaron los fuegos, prevenidos de armas, porque no hay armeria comun,
-y cada uno tiene depósito particular para las suyas.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span></p>
-
-<p>El arco, la flecha y la macana, son las mas ordinarias: el dardo
-y las bolas son particulares de algunas naciones. El arreo y galas
-militares, es el que usan en sus mayores solemnidades: plumages ceñidos
-á la cintura; diversidad de colores, con que feísimamente se embijan,
-juzgando que la pintura los hace formidables al enemigo, y siendo ella
-tal, pueden causar espanto á los espirítus infernales.</p>
-
-<p>El principio y fin del combate acompaña tal algazara de voces, que
-llena los aires de confusion y los oidos de espanto. Puédese decir que
-empiezan la guerra aturdiendo al enemigo para entorpecerle las manos
-en la hora de la lucha. Efectivamente cuando los españoles no estaban
-acostumbrados á semejante gritería, en los primeros encuentros mas
-tenian que vencer el horror y confusion de las voces, que el estrago
-de sus débiles armas. Era ley inviolable de su milicia retirar los
-cadáveres, parte para darles honorífica sepultura á su usanza, parte
-para ocultar al enemigo el daño recibido, no advirtiendo la escrupulosa
-observancia con sus difuntos, y la reputacion de su valor, que este
-embarazoso divertimiento, aunque loable por naturaleza, impedia á veces
-la gloria de una esclarecida victoria. El vencedor gozaba los despojos.
-El principal y mas estimable eran los prisioneros, á los cuales
-cortaban la cabeza, y la llevaban por trofeo enristrada en las puntas
-de las lanzas. Talvez se servian de ellos, ó los vendian por esclavos.
-Los guaranís, y otras naciones caribes tenian su mayor celebridad en el
-banquete que prevenian de los cautivos.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_6">
- <h3 title="§. VI. DE SU TRAGE.">§. VI.</h3>
- <p class="subh3c">DE SU TRAGE.</p>
-</div>
-
-<p>Por lo comun las naciones de estas provincias andaban desnudas.
-Algunas acostumbraban taparse con un cuero á manera de manta que pendia
-desde los hombros hasta mas abajo de las rodillas. Otros usaban tegidos
-á manera de redecillas que servian poco á la decencia y menos para el
-abrigo. Las mas hacian un tegido de plumas que ceñian á la cintura, y
-talvez al rededor de la cabeza, especialmente en tiempo de guerras y
-en sus mayores solemnidades. En el sexo mugeril era ordinario algun
-suplemento de la decencia y honestidad que arguia ser algo recatadas
-por naturaleza, ó por lo menos no vivir con desenvoltura y descaro
-extremamente licencioso.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span></p>
-
-<p>Mas ordinario que el vestido y plumajes era la pintura, y esta
-la usaban en una de dos maneras; ó sobrepuesta, que borraban á su
-arbitrio, ó indeleble que no se pierde ni puede borrar. Del primer
-género era cuando sin arte ni proporcion sobre el lienzo de sus cuerpos
-tiraban pinceladas con zumos de yerbas y barro de colores diferentes,
-diseñando en vez de figuras agradables en sempiterno laberinto de
-confusiones. No obstante, para ellos era la mejor y mas vistosa gala de
-que vanamente se gloriaban, como Apeles de sus delicadas pinturas.</p>
-
-<p>El otro género era mas costoso, mas delicado y permanente. Prevenian
-en remojo un poco de cisco menudo, y cuando estaba en el punto que
-ellos saben, mojaban la punta de una espina, y con ella picaban el
-rostro con extrema delicadeza y nímia proligidad, hasta que apuntase
-la sangre, la cual incorporada con el jugo del cisco se restañaba,
-dejando un botoncillo y señal muy sutil en el sitio de la picadura.
-Es verosimil que el jugo del cisco por fermentacion y efervescencia
-tenga eficacia de cauterizar y congelar la sangre que sacó la
-espina. De cualquiera manera que ello sea, la pintura es indeleble,
-y en cierto modo imita las delicadezas y primores de la miniatura.
-No es perceptible á lo lejos, pero observada de cerca, se notan
-entre imperfectos bosquejos algunos rasgos sin arte, agraciados por
-naturaleza.</p>
-
-<p>Otros adornos de singular estimacion, propios de algunas naciones,
-son los pendientes y collares de piedrezuelas, y dientes de animales
-que ensartaban para colgarlos. Aquellas feisimas viejas, que hacen
-oficio de harpias en la muerte de los prisioneros, gozan el privilegio
-de arrancar los dientes y muelas de los difuntos para ensartarlos en
-testimonio de su valentía; y cierto que lo es tanto atrevimiento con
-los muertos. Este joyil estiman algunas naciones sobre el oro y la
-plata, y en nuestros dias los Payaguás cambiaron el oro que robaron á
-los portugueses de Cuyabá por abalorios, cuentas de vidrio y pedazos de
-bacinillas. Algunos taladran las orejas con notable deformidad, otros
-se abren el labio inferior, del cual cuelgan el <i>tambetá</i>, ó quijada de
-la polometa.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_7">
- <h3 title="§. VII. DE SUS DIVERSIONES.">§. VII.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS DIVERSIONES.</p>
-</div>
-
-<p>De estas galas y adornos, que hace estimables la pobreza y su rudo
-<span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span> modo de concebir,
-usan en las guerras, en las borracheras, en los bailes y fiestas con
-que solazan el ánimo y entretienen el tiempo. Rara será la nacion del
-mundo que no permita á la opresion desahogo, alternando las ocupaciones
-y horas del trabajo con los festines, los convites, las músicas y
-saráos. Las gentes americanas interrumpian las inacciones de su
-ociosidad y pereza con bailes y borracheras, que á ellos entretenian, y
-advertirán al lector con su barbaridad.</p>
-
-<p>El baile de los Bororos es de los mas inocentes que puedan deleitar
-el ánimo. Pero lo simple y sencillo de él admira, y nos enseña, que el
-corazon oprimido de cuidados, y agravado de tristes pensamientos puede
-hallar desahogo en divertimientos inculpables.</p>
-
-<p>Son los Bororos infieles, de natural dócil y pacíficos. Habitan las
-vecindades del rio de los Porrudos, á donde acuden los portugueses á
-las <i>malocas</i>, y aprisionados los llevan á Cuyabá para el beneficio de
-las minas, y para el remo de las balsas y faluas. Si talvez acontece
-que cautivan alguna muger, la parentela se sugeta á cautiverio, y se
-entrega voluntariamente al servicio del portugues, en cuyo poder está
-la cautiva. Como es gente inocente usa el trage de la inocencia, y
-andan enteramente desnudos, menos la cabeza, que rodean con plumas de
-gavilan tejidas á manera de guirnalda.</p>
-
-<p>Coronados de ellas y desnudos, arman sus bailes y danzas, haciendo
-rueda y círculo unos de otros. El que lleva el compas entona una
-cancion bárbara y sin arte, al son de roncos calabazos, y sonajas de
-porongos con piedrezuelas dentro, que tocan los demas, repitiendo el
-son y letrilla, que empezó el presidente del coro. Entretanto dan
-vueltas á la redonda sin descomponer el círculo, pisando fuertemente la
-tierra, y acompasando los golpes de los pies con el de los calabazos
-y sonajas, y uno y otro con los puntos del primero. Así pasan mucho
-tiempo divirtiéndose inocentemente, y sin las perniciosas consecuencias
-que traen con sigo las borracheras y danzas que usan otras naciones.</p>
-
-<p>Con decir el uso que tienen los lugares, y con poca diferencia queda
-referido el estilo y costumbres de estas gentes. El dia que precede
-á la borrachera, que se puede llamar vispera de fiesta y solemnidad,
-se juntan los convidados indios é indias en el lugar del festejo, que
-es una plazuela, cuyo centro distingue un palo elevado, y al pié de
-él está la hija, ó muger del que celebra el convite, con un báculo ó
-caña en la mano de cuya superior extremidad pende multitud de uñas de
-javalies y venados. Como la indiezuela interesa aplausos en llevar el
-coro, empieza luego á dar el son á los cantores y danzantes, sacudiendo
-con brio la caña <span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span>
-ó báculo contra el suelo, y haciendo que resuenen las castañuelas,
-azotadas las unas con las otras.</p>
-
-<p>Este son, verdaderamente poco apacible, siguen con el canto los
-músicos, y con mudanzas los danzantes, saltando y brincando al rededor
-del palo, hombres y mugeres, desde prima noche hasta que raya el dia
-con los primeros arreboles de la mañana.</p>
-
-<p>A la madrugada empiezan los brindis con moderacion, de suerte que
-les deje pies y cabeza para engalanarse de fiesta. Tiran algunas
-pinceladas, diseñando un confuso jaspeado que imita las manchas de los
-tigres; cíñense vistosos plumages, y á la cabeza adorna una corona de
-cuero rodeado de plumas de varios y diferentes colores. Las mugeres
-pintan el rostro de negro y colorado con plumage rojo en la cabeza;
-pero la muger del que hace el convite, lleva en la mano para distintivo
-un manojo de hilo de chaguar. Con estas insignias, bailando y saltando,
-pero ordenados en filas, vuelven al lugar de los brindis, donde cada
-uno toma asiento, sobre un mechon de paja, que previene de antemano la
-providencia del que convida para el divertimiento.</p>
-
-<p>Todos beben cuatro y cinco veces, hasta que la fuerza de la chicha
-enciende el espíritu de Marte, y les pone las armas en sus trémulas
-manos, prontas á descargar el golpe como palo de ciego, de donde dije:
-se golpean, se ensangrentan, se matan, cayendo los unos sobre los
-otros, aquellos heridos ó muertos, y estos borrachos.</p>
-
-<p>El fin de la tragedia es el que dá chicha á la funcion, derribando
-á los mas fuertes y afortunados, tendidos por el suelo, durmiendo el
-sueño de los borrachos. Lo particular es, que vueltos en sí, echan en
-olvido los golpes pasados, y ninguno forma queja ni querella, porque el
-otro descargó sobre él, los impetus de su borrachera.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_8">
- <h3 title="§. VIII. DE SUS CASAMIENTOS.">§. VIII.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS CASAMIENTOS.</p>
-</div>
-
-<p>Algunas naciones acostumbran criar sóbrias á las mugeres, para
-que estas escondan las armas á los maridos, y el daño no sea tan
-lamentable.</p>
-
-<p>Ellas egercitan fielmente su oficio, segun la costumbre que
-prevalece <span class="pagenum" id="Page_16">[Pg 16]</span> á los
-motivos particulares de sentimiento, los cuales segun sus ritos,
-autorizan para un nuevo maridage; porque el desagrado de una, y la
-apetencia de la otra son las causas que prescriben leyes al matrimonio,
-y le hacen rescindible á eleccion del antojo y ligereza. De este abuso
-y corruptela gozan los hombres y mugeres, y por cualquiera sospecha y
-sentimiento se separa el uno del otro, y el marido busca otra muger, y
-la muger otro marido. Talvez sucede que entre las dos mugeres la una
-que fué repudiada, y la otra que entró en su lugar, se enciende reñida
-gresca de golpes y araños, gritando aquella, que porque le ha quitado
-su marido, y respondiendo esta, que porque ha querido. La griteria y
-algazara dura largo rato, hasta que bien ensangrentadas sale una vieja
-predicante á dispartirlas, y concluye la funcion con largo razonamiento
-en que aglomera cuanto dicterio y apodo sugiere la cólera y enojo
-contra la nueva esposa, que se supone culpada por entrar al casamiento
-contra el derecho de la primera.</p>
-
-<p>Entre los hombres, por robarse las mugeres, son las disenciones
-mas peligrosas, y se levantan unas familias contra otras; y talvez
-abanderizada la nacion se consumen en civiles discordias, empuñando
-unas parcialidades las armas contra otras. La pluralidad de mugeres es
-permitida, y su número es mayor ó menor, segun alcanza la posibilidad
-de mantenerlas, y aun comprarlas. Porque de algunas gentes es costumbre
-ordinaria que las hijas sean vendibles por un poco de maiz, mandioca y
-cosas semejantes, y entregadas á sus pretendientes, á las veces contra
-su gusto, pero muy al gusto de los padres por la utilidad y emolumento
-que perciben vendiendo sus hijas.</p>
-
-<p>Entre las naciones caribes, era estatuto indispensable que las
-doncellas hiciesen mérito para el matrimonio, probando primero la
-sangre de sus enemigos. Esta observancia no era difícil á quien se
-cebaba en sangre humana, y repetia con frecuencia los convites. Los
-Guaranís, que tambien eran antropófagos, no permitian á sus hijas
-tomar estado, hasta que les acudiesen la primera vez sus reglas.
-Circunstancia indispensable que no admite privilegio de excepcion, y se
-observaba con escrupulosa rigidez, obligándolas á pasar por el rigor
-de crueles pruebas, de las cuales pendia el concepto que de ellas se
-formaba, y esperanzas que prometian.</p>
-
-<p>Cosíanlas en una hamaca de las que usan para dormir, dejando una
-pequeña abertura hácia la boca para respirar, y en esta postura las
-tenian dos ó tres dias envueltas y amortajadas, y las obligaban á
-rigidísimo ayuno. Despues eran entregadas á una matrona hacendosa
-y trabajadora, para que las festejase con el trabajo y penales
-egercicios: esta les <span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span>
-cortaba el pelo, y les intimaba severísima abstinencia de toda carne,
-hasta que creciendo los cabellos, llegasen á cubrir la oreja. Con la
-inauguracion de los cabellos, empezaba la ley del recato y modestia,
-y se les intimaba con el egercicio mismo de repararlas, la obligacion
-de ser circunspectas, y el inviolable estilo de bajar los ojos, y de
-no fijarlos livianamente en el rostro de los hombres. Raro y admirable
-documento de honestidad en gente tan bárbara.</p>
-
-<p>A estas pruebas de fortaleza y recato, se seguía el arrearlas con
-sus pobres galas, y el permiso de conocer varon y de tomar estado.
-En el tiempo que media entre el rigor de las pruebas, y el permiso
-de vivir desgarradamente, los agoreros están con sus vaticinios y
-predicciones, pronosticando por las aves que vuelan y animales que
-cruzan, el carácter futuro de la novia. Si atraviesa algun papagayo, la
-califican de parlera; si un <i>ñacurutú</i> ó buho, la pronostícan perezosa
-para el trabajo, é inútil para las operaciones domésticas; y á este
-tenor otras predicciones, devaneos de su cabeza, que adaptan ciegamente
-sin proporcion ni correspondencia con el objeto.</p>
-
-<p>No eran menos supersticiosos sobre el preñado de las mugeres.
-Condenadas á rigidísimo ayuno, mientras estaban encintas, debian
-abstenerse de todo cuanto juzgaban podia dañar á las criaturas. Y
-así la carne de la <i>gran bestia</i>, que era toda tu delicia, no podian
-gustarla, temiendo que la criatura naciera con narices disformes;
-ni comer aves pequeñas, porque la pequeñez del alimento no se
-transfundiese en los niños: y temiendo que daria á luz dos gemelos,
-si probaban dos espigas de maiz, les estaba prohibido con severísimos
-mandato no tocarlas, porque como eran gentes ciegas, no advertian
-su tosco entendimiento, que los alimentos que prohibia su errada
-supersticion, no eran mas poderosos para comunicar á la criatura sus
-propiedades, que lo eran los que licenciaba su vana credulidad.</p>
-
-<p>El rigor de la ley se extendia tambien á los maridos, á los cuales
-estaba prohibido matar fiera alguna; y por no caer en la ocasion,
-desarmaban los bélicos instrumentos. Luego que paría la muger, ayunaban
-ellos rigurosamente quince dias, observando estrecho recogimiento en
-su casa, cual si fuera la misma parida. Entre algunas naciones era
-estilo que el marido se tendiera sobre la cama, mientras la muger
-se purificaba en el rio, y bañaba el recien nacido. Cuando adolece
-el infante, toda la parentela debe abstenerse de los manjares que
-se juzgan harian daño á las criaturas, temiendo que de la mas leve
-transgresion se origináran infortunios y desgracias sobre los tiernos
-hijuelos. Sin embargo de tantas precauciones, que prometen un amor
-extraordinario á sus hijos, experimentan <span class="pagenum"
-id="Page_18">[Pg 18]</span> que algunas madres les privan de la
-leche que proveyó la naturaleza para su sustento, por aplicar los
-cachorrillos que crian con amor tierno á su pecho.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_9">
- <h3 title="§. IX. DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS.">§. IX.</h3>
- <p class="subh3c">DE LA EDUCACION DE SUS HIJOS.</p>
-</div>
-
-<p>Este amor y esta aficion de padres á hijos, tan expresivo como
-desreglado, precipita á los unos en permisiones indecorosas, y á
-los otros en osados atrevimientos. Los padres permiten á sus hijos
-toda libertad y soltura, y por no contristarlo con un buen consejo
-que refrene sus desórdenes, y con algun castigo que amortigue los
-juveniles verdores, les dejan salir con todo, y llevan pacientemente
-que arrebatados del enojo pongan en ellos las manos, y descarguen
-sobre su rostro impias bofetadas. Lo singular y mas admirable es que
-los padres no dan muestras de sentimiento, porque eso es, dicen, tener
-poco cariño á nuestros hijos, y mas importa ser amorosos con ellos,
-sufriendo los atrevimientos de sus primeros años, que mostrar desagrado
-de aquellas operaciones, que los habilitan para hacerse valientes con
-el enemigo.</p>
-
-<p>En lo demas los crian á su modo bárbaro é incivil, acostumbrándolos
-á los egercicios propios de la nacion, al arco, á la flecha, y ligereza
-de la carrera.</p>
-
-<p>El primogenito, á quien <i>de jure</i> pertenece el cacicazgo, no está
-exento de estos egercicios; y como nacido con mayores obligaciones se
-esmeran sus padres en criarlo mas certero en la direccion de la flecha,
-y mas lijero en la velocidad de la carrera. Este es el mérito sobre
-el derecho de primogenitura, que le condignifica para el cacicazgo, y
-para heredador dignamente del valor y pericia militar de sus padres.
-Los Guaranís sobre todos se esmeran en la crianza de los primogenitos.
-El dia que los destetan celebran solemnemente, bebiendo con largueza,
-y danzando con alegria al son de bárbaros instrumentos. Funcion
-que repiten con igual solemnidad el dia que el caciquito empieza á
-egercitarse en la carrera.</p>
-
-<p>Lo cual hacen de esta manera, y se continua muchos dias en el
-egercicio para habilitarlo á las operaciones militares. Luego que se
-descubre el sol, salen todos de sus esteras, los grandes para ser
-testigos, y<span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span> los
-pequeños para complacerse, viendo la agilidad de los nuevos corredores;
-y los pequeños al lado del caciquito para competir con él corriendo
-al rededor de las chozuelas. Todos se animan á conseguir la gloria de
-primeros, muy estimable entre ellos por evitar la confusion de últimos.
-Al primogénito estimula el deseo de ser á todos preferido en la
-ligereza, como es sobre todos en la dignidad. A los vasallos la gloria
-de competir con su Señor, y el deseo de dar experiencia de su agilidad,
-escala casi única para el ascenso. A las veces los envian acompañados
-de algunos indios por montes y caminos ásperos, para que endurecidos en
-el trabajo, no salgan holgazanes, y se acostumbren á vivir del arco y
-flecha, en que aseguran el mantenimiento de toda la vida. Estos empleos
-y ocupaciones de los primeros años, habilitan para aquel género de
-milicia que ellos usan, y como no les roban tiempo las universidades,
-ni la profesion de las artes mecánicas, les sobra para adestrarse en el
-manejo de las armas ordinarias, respetables á otras naciones indianas,
-pero siempre débiles contra los españoles. Algunos alaban sobradamente
-la pericia militar de estos indios, y cierto que siendo este el único
-egercicio de su vida, no pueden culpar á la falta de tiempo. Pero la
-experiencia constante de casi tres siglos enseña que los mas atrevidos
-y osados contra sus semejantes, solo á traicion, y sobre un lance
-muy seguro, se atreven con los españoles, y rara vez, confiados en
-el número, y en caso desesperado, pelean cara á cara con efecto poco
-considerable.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_10">
- <h3 title="§. X. DE SUS RECURSOS Y MIGRACIONES.">§. X.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS RECURSOS Y MIGRACIONES.</p>
-</div>
-
-<p>Todas estas naciones, atendiendo á su modo de vivir y sustentarse,
-podemos dividir en dos castas y generaciones, la una de labradores, que
-cultivan la tierra para sustentarse con sus frutos y raices, y la otra
-de gentes que solicitaban el alimento de la pesca y caza, y de algunas
-frutas silvestres. La primera tenia su establecimiento fijo, repartidos
-en tolderias de cuarenta, ochenta ó cien familias, sujetas á su
-cacique, y con dependencia de sus órdenes. El mantenimiento esperaban
-del trabajo, y de lo pingue de la tierra, á la cual fiaban los granos
-y raices, para lograr á su tiempo el fruto de su laboriosidad y
-desvelo.</p>
-
-<p>El beneficio y cultivo de las tierras era conforme á su innata
-flojedad, á los instrumentos que tenian para cultivarla. Para lo cual,
-con <span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span> imponderable
-afan rozaban un pedazo de monte, y cuando los troncos ya secos estaban
-aptos para quemarse, les pegaban fuego, y con la ceniza estercolaban
-la tierra. Luego que llovia, con una estaca puntiaguda abrian algunos
-agujeros, y en ellos echaban el maíz, el maní, la mandioca y otras
-raices, y sin mas cuidado, que abandonar las sementeras á la fecundidad
-del suelo, y á los meteoros naturales, lograban píngues cosechas de la
-tierra mal beneficiada, pero lozana y fuerte.</p>
-
-<p>La segunda casta ó generacion era de gentes vagamundas, que se
-mantenian de la pesca y caza, mudando habitacion cuando lo uno y lo
-otro escaseaba, por haberlo consumido. Estos propiamente carecian
-en este mundo de domicilio permanente, porque el que tenian era
-portátil, y mudable á diligencias y esfuerzos de las mugeres, que son
-las transportadoras de las casas, y del ajuar doméstico de ollas,
-menage de cocina, estacas y esteras de la casa. Como estas pobres
-tienen la incumbencia de conducir el equipage doméstico, gozan en las
-transmigraciones el privilegio de arreglar las marchas, y medir las
-jornadas. Luego que alguna se cansa, arroja al suelo la carga, y á su
-ejemplo las demas cargadoras se previenen para levantar la portátil
-ciudad, fijando su estacamento contra los vientos.</p>
-
-<p>Mientras las laboriosas transportadoras, convertidas en arquitectas
-entienden en levantar casas, y aderezar la comida, los maridos
-ejercitan el oficio de mirones, tendidos sobre el suelo, mirando y
-remirando á sus consortes afanar con tantas operaciones, sin que el
-corazon se les mueva á ayudarlas en cosa alguna, menos en comer hasta
-hartarse, sobre, ó no sobre para la muger y los hijos. Por esta causa,
-como ellas tienen en los caminos la incumbencia de tantos afanes, son
-las jornadas muy limitadas, y apenas se avanza cuarto de legua por dia,
-y á veces menos, á discrecion de ellas que todo lo hacen y deshacen,
-todo lo disponen y ordenan en estas transmigraciones.</p>
-
-<p>En una de ellas acompañó el Padre Pedro Romero, insigne misionero,
-y venerable martir de Cristo, al cacique de los Guaycurús. Caminaba D.
-Juan (que así se llamaba el cacique) á su nativo suelo con la comitiva
-de toda su parcialidad, hombres, mugeres y niños. En mes y medio se
-avanzaron siete leguas, y no hubiera bastado medio año para llegar
-al término señalado. Tanta morosidad y detencion hacian necesaria
-los egercicios y afanes de las infelices Guaycurús, porque estas
-miserables, nacidas para esclavas y jumentos de sus maridos, todas
-las mañanas tenian la incumbencia de armar las casas, (si este nombre
-merecen), de cargarlas á cuestas con sus hijos y ajuar doméstico, de
-transportarlas de un sitio á otro, de clavar las estacas, de afianzar
-las esteras y de <span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span>
-mudarlas y remudarlas segun pedia la inconstante volubilidad de los
-vientos.</p>
-
-<p>En medio de tantos afanes les quedaba el aliento á los Guaycurús
-para reñir sobre la mejoria de los sitios, disputando el lugar á fuerza
-de golpes y araños. Costaba no poca sangre de una y otra parte: al fin
-quedaba el sitio por la que perseveraba en el palenque, dispuesta á dar
-y recibir mayores golpes. Entretanto los maridos no se empeñaban en la
-defensa de sus consortes, complaciéndose de verlas reñir, y gloriandose
-de merecer mugeres tan valerosas, que por mejorar sitio para el
-estacamento, se exponian á la bateria de tantos golpes. No siempre
-la autoridad y el respeto del misionero podian embarazar tan reñidas
-altercaciones; pero cuando se hallaba presente, mediaba su respetable
-santidad y componia las partes, señalando á cada una sitio competente.
-Con tanta lentitud y morosidad tan pesada procedian los Guaycurús en
-la vuelta á sus tierras, y con la misma y mayor se mueven las demas
-naciones en sus transmigraciones. Para ellos todos los sitios son al
-propósito para levantar ciudad portátil, y en todas hallan oportunidad
-para demorarse, manteniendose algunos dias de la caza y pesca, que
-proveyó liberal la naturaleza en todas partes. Como el buscar alimento
-es la causa de sus peregrinaciones, mientras no escasea en el lugar que
-ocupan á diligencia del arco y flecha, se detienen algun tiempo en sus
-estaciones, hasta que la carestía obliga á mudar los reales, y fijar
-habitacion en otra parte.</p>
-
-<p>Los Payaguás, los Agaces y otras naciones que consumió el tiempo, y
-perdieron el nombre con la mezcla de generaciones, mas eran acuatiles
-que terrestres, vagamundas por los rios que subian y cruzaban á
-discrecion de su antojo y libertad. Los Payaguás usan canoas y
-embarcaciones ligerísimas, que impelen á fuerza de brazos con agilidad
-tan extraordinaria, que ningun vaso, vela y remo pueden dar alcance.
-Son piratas de los rios, en donde previenen celadas para saltear los
-navegantes. Cuando se ven acometidos y temen algun asalto, se meten en
-el agua con los arcos armados para flechar al enemigo, y zambulléndose
-al fondo, evitan el tiro de la bala. Es increible lo que perseveran
-bajo del agua, y algunos creen que usan el artificio de cañutos largos
-que sobresalen para facilitar la respiracion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_11">
- <h3 title="§. XI. DE SUS IDOLOS Y HECHICEROS.">§. XI.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS IDOLOS Y HECHICEROS.</p>
-</div>
-
-<p>La religion, que no es agena de gentes las mas bárbaras entre
-los <span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span> americanos de
-estas tres provincias, apenas mereció algun cuidado y desvelo. Pocas
-naciones tuvieron ídolos y adoratorios en que ofrecer sacrificios, y
-quemar inciensos. Hácia la parte mas meridional del Tucuman se hallaron
-algunos ídolos, cuyos templos eran viles chozuelas, propias del numen
-que los ocupaba, y expresion del bajo concepto en que los tenian sus
-adoradores. Los Calchaquís eran al parecer mas supersticiosos al trueno
-y al rayo. Los adoraban por dioses y les tenian levantados templos y
-chozuelas, cuya interior circunferencia rodeaban con varas rociadas
-con sangre del carnero de la tierra, y las llevaban á sus casas y
-sembrados, prometiendose de su virtud, contraida á la presencia del
-numen, toda felicidad y abundancia.</p>
-
-<p>No eran tan frecuentes los ídolos hácia la provincia del Rio de la
-Plata y Tucuman: pero se hallaron algunos cuyos templos eran visitados
-con romerias, y profanados con sacrificios de sangre humana. El autor
-de la <i>Argentina,</i> á distancia de algunas leguas de los Xarayes,
-describe un enorme culebron, monstruoso y espantable, que adoraban
-los naturales con acatamiento y aplacaban con sacrificios. Para lo
-cual, diseña un lugarejo ó ciudad de ocho mil vecinos, numerados
-por los hogares. El medio de la poblacion ocupaba la plaza, en cuyo
-centro sobresalia un palenque, que hacia oficio de cárcel para sugetar
-al monstruo, y de adoratorio en que le tributaban sacrificios los
-naturales y vecinos que concurrian en gran número á consultar sus
-dudas, y á oir las respuestas del númen.</p>
-
-<p>Cebado con sangre humana, obligaba sus devotos á la guerra para
-sustentar su insaciable voracidad con los cautivos, y hartarse con
-sangre de prisioneros. Propio carácter del infernal dragon, juntar
-á las presunciones de divino el atributo de tirano, y el epiteto de
-caribe. Este suceso, referido en pluma de Rui Diaz de Guzman, merece el
-crédito que se dá á los que escriben, no como testigos oculares, sino
-por relacion de soldados, que á las veces fingen monstruos de horror
-para aparecer héroes de valentia en su vencimiento, especialmente
-porque este suceso no se refiere en los comentarios de Alvar Nuñez,
-caudillo de la jornada. De ellos consta que los españoles de su
-comitiva quemaron algunos ídolos monstruosos espantables, y que no
-acababan de admirar la paciencia de estos dioses, en dejarse convertir
-en cenizas.</p>
-
-<p>Algunas razas de estas gentes, en tiempo de calamidad, y cuando
-habian de salir á guerras, instituian rogativas y multiplicaban
-sacrificios para aplacar su númen, que juzgaban irritado, esperando que
-reconciliado con las víctimas los libraria de la opresion que padecian,
-y daria victoria contra los enemigos que les amenazaban. No consta
-hasta donde se extendia el poder de sus dioses; pero es bastantemente
-averiguado, que<span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span>
-olvidando al universal hacedor de todas las cosas, partian la
-divinidad entre sus ídolos, y que á los unos concedian poder sobre las
-tempestades ó sementeras, á otros sobre las enfermedades ó guerras.</p>
-
-<p>Los Guaranís conocieron á <i>Tupa</i> por conservador de la nacion en
-el universal diluvio, pero no edificaron templo en que adorarle, ni
-levantaron aras para los sacrificios. Los Mocobís, á las cabrillas,
-esto es, á su <i>Gdoapidalgate</i>, á quien veneraban como criador y padre,
-jamas levantaron adoratorio; contentos con festejar su descubrimiento
-con algazara y griteria. Es para mi creible, que ni los Guaranís en
-<i>Tupa</i>, ni los Mocobís en <i>Gdoapidalgate</i>, ni otras naciones en algunos
-astros y constelaciones, cuyo descubrimiento celebraban, reconocian
-alguna deidad y supremo númen, y solo confesaban un bienhechor de
-la nacion, á quien correspondian con agradecimiento, y pagaban los
-beneficios, que juzgaban haber recibido, con la memoria y recuerdo de
-ellos.</p>
-
-<p>Yo no sé que ideas tan bárbaras formaban sobre los astros, planetas
-y constelaciones, ni cual era el reconocimiento con que correspondian
-á sus luces ó influencias. ¿Quien no admira las locuras y desvarios
-con que los Guaycurús celebran la luna nueva, el descubrimiento de las
-cabrillas? Salen de sus chozas con formidables palos en las manos,
-sacuden frecuentemente las esteras, vocean, gritan, y levantan el
-alarido con alegria y confusion, prometiéndose toda felicidad y dicha.
-Lo mismo hacen cuando se levanta algun turbion de viento ó agua: salen
-animosos á provocar la tempestad, y á los demonios que juzgan venir en
-ella, conjurados á destruir toda la nacion de los Guaycurús. Mientras
-la tormenta prosigue desarmada, prosiguen ellos armados contra la
-tempestad, hasta que se desvanecen las nubes, quedando ellos en la
-vana persuasion de que los diablos, temerosos de sus armas, huyen á
-sepultarse en los abismos.</p>
-
-<p>Mas temible era una maldita ralea de fingidos demonios, que se
-predicaban árbitros de las tempestades, rayos, tormentas, rios,
-inundaciones, pestes y muertes. Estos eran unos hombres astutos y
-parleros, demonios vivos y visibles, que tenian mucho séquito y
-aceptacion entre estas gentes. No sucedia mal, ni desgracia, que no
-los clamoreasen efecto de su enojo y venganza. No habia prosperidad
-ni dicha de que no se declarasen autores, amenazando con las unas, y
-prometiendo las otras á su arbitrio, segun el mérito de cada uno. Estos
-son los que llaman hechiceros: grémio autorizado por el poder que se
-apropian, y temibles por los males que amenazan.</p>
-
-<p>Algunos autores, llevados de innata propension á amenizar sus <span
-class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span> historias con novedades
-inauditas, describen los embustes de estos fingidos hombres como
-hechicerias, y á los que son puros engañadores, los hacen familiares
-del diablo. Los mas que asientan plaza de tales, con capa y velo de
-cursantes en la escuela del demonio, son finísimos embusteros, tan
-engañados en sí, como engañadores de los otros. Esto que sucedia en
-tiempos pasados, se experimenta en los presentes. Muchos se fingen
-hechiceros, llevan yerbas, cargan iman, erutan imprecaciones, amenazan
-con maleficios, y con segura impunidad confiesan haber hecho daño,
-muerto y maleficiado á muchos. Pero averiguada la verdad, todo es
-mentira y engaño.</p>
-
-<p><i>Obera</i>, cuyo nombre significa resplandor, cacique Paraná, es sin
-duda uno de los mas famosos hechiceros de que se pueden gloriar los
-patrones para convencer el intento. Llamábase libertador de la nacion
-Guaraní, unigénito de Dios Padre, nacido de una vírgen sin comunicacion
-de varon, plenipotenciario de Dios, con sus poderes y facultades para
-convertir en utilidad de los indios todas las criaturas. La señal que
-principalmente habia de usar para libertar su escogido pueblo era
-un ominoso cometa, que esos dias se dejó ver, y lo tenia reservado
-para convertirlo contra los españoles. Estos y semejantes dislates
-le grangearon secuaces, crédito de famoso hechicero, y veneracion de
-divino.</p>
-
-<p>A <i>Obera</i> fué muy semejante otro indio del Huybay, adorado de las
-vecindades. A los dos se parecia mucho, y aun excedia aquel famoso
-hechicero, que por la via del Brasil remaneció en el pueblo de San
-Ignacio del Guayra. Vestía hábito talar blanco; la mano ocupaba una
-espantosa calavera, con uñas de venado dentro que hacian ruido, y un
-son descompasado que seguian los pies bailando.</p>
-
-<p>Todas las amenazas de Obera, con el resplandor de su nombre; los
-elementos que habia de conmover contra los españoles en favor de los
-indios, el cometa que era señal con que habia de libertar sus amados
-Guaranís, tuvieron el fin lamentable de quedar su numeroso ejército
-roto y deshecho; los indios muertos; prisionero el sumo sacerdote,
-á quien perfumaba con inciensos, y el mismo Dios Obera (á quien al
-parecer amenazaba fatalidades el cometa) fugitivo por los montes,
-sin sacerdote que le aplacase, sin escolta que le acompañase, lleno
-de pavor y miedo; temiendo á pocos españoles, los cuales penetraron
-altamente que Obera, con título y fama de hechicero, era un famoso
-engañador, tan débil y flaco, que no se atrevió á salir á campaña por
-no quedar muerto ó prisionero.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_25">[Pg 25]</a></span></p>
-
-<p>Mayor desengaño ofrece el hechicero del Huybay: convertido á Dios
-por la predicacion de dos insignes misioneros jesuitas, confesó delante
-de todo el pueblo, que sus palabras eran puras ficciones, y que no
-tenia otra mira que la de engañarlos y atemorizarlos con amenazas, para
-que libremente le franqueasen cuantas mugeres codiciaba su apetito.
-Este sin duda era el fin principal de Obera: mantenia numeroso serrallo
-de concubinas, conseguidas con la violencia, con amenazas y á impulsos
-de sus retos. Desenfrenado por extremo en liviandades, solo admitia
-en su privanza á los que aplaudian la soltura de sus costumbres, y le
-entretenian con cantares lascivos y bailes indecentes. A las veces,
-depuesto el sobrecejo de soberano númen y respetable deidad, cantaba y
-bailaba placentero entre sus concubinas.</p>
-
-<p>Este era tambien el ejercicio del hechicero brasileño que penetró
-al Guayra. Al son descompasado que hacian las uñas de venado dentro
-de la calavera, bailaba, brincaba con agilidad increible, soplando
-fuertemente al aire, y provocando los rayos y tempestades contra
-los que le hiciesen oposicion. El fiscal del pueblo de San Ignacio,
-despreciando sus amenazas, le cogió, y puso un par de grillos, y en
-presencia de todo el pueblo descargó cien azotes sobre el fingido númen
-y verdadero embustero. A los primeros golpes, <i>no soy yo</i>, exclamó, <i>no
-soy yo Dios, sino un pobre indio como los demas, y ningun poder tengo
-para dañar ni causar mal alguno</i>. No satisfechos los ignacianos con la
-confesion del reo, los dos inmediatos dias repitieron el castigo de los
-<i>saludables azotes</i>, y humillaron su altiva presumpcion.</p>
-
-<p>No una, sino muchas veces ha salido bien la experiencia de los
-azotes: ya sea porque la vejacion dá entendimiento, ya sea porque el
-engañador descubierto, y descifrada la doblez de sus procederes, pierde
-la esperanza de ser creido, y de hallar entrada en quien penetró sus
-enredos.</p>
-
-<p>Estos hechiceros tienen por lo comun dos ó tres familias cómplices
-de su iniquidad, y diestros imitadores de las voces y bramidos de
-animales. Ligados con el sacramento del sigilo, no descubren la verdad
-so pena de privacion de oficio, y de malograr el estipendio y gages.
-Cuando llega el caso en que el hechicero ha de consultar al diablo,
-como ellos dicen, sus familiares se ocultan en algun monte, en cuya
-ceja se previene de antemano alguna chozuela, que hace las veces de
-trípode y el oficio de locutorio. Para el dia prevenido se junta el
-pueblo, pero no se le permite acercarse, para que no descubra el
-engaño, y quede confirmado en su vano error y ciega presumpcion.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p>
-
-<p>El hechicero bien bebido y alegre, con los espirítus ardientes de la
-chicha, saltando y brincando junto á la chozuela, invoca al diablo para
-que venga á visitar al pueblo, y revelarle los arcanos futuros. Cuando
-todos estan en espectacion, aguardando la venida del demonio, resuenan
-por el monte los disfrazados con pieles, disimulando los bramidos del
-tigre y las voces de los animales.</p>
-
-<p>En este trage, que el pueblo no discierne por estar algo retirado,
-entran en la chozuela; y con ellos, el diablo y sus satélites.
-Estos con grande confusion y behetria infernal, imitando siempre
-las expresiones de animales, empiezan á erutar profecias y trocar
-vaticinios sobre el asunto que desean los circunstantes.</p>
-
-<p>De la boca de ellos pasan á la del hechicero, y este con grandes
-gestos, arqueando las cejas con espantosos visajes, propala al
-pueblo los pronósticos y vaticinios. El pueblo vulgo, incapaz de
-reflexion ni examen, arrebatado de ciega persuasion, los admite como
-oráculos del diablo, quedando en error casi invencible de que el
-diablo es quien habla al hechicero, y que este es fiel relator de sus
-predicciones. Este es el orígen admitido entre los indios, y abrazado
-entre los escritores, de las operaciones diabólicas y de los fingidos
-hechiceros.</p>
-
-<p>Este es el fundamento de aquel terror pánico que tienen los indios
-de acercarse á la chozuela, recelando insultos feroces, y desapiadados
-acometimientos del tigre, cuyos bramidos imitan los familiares, para
-persuadir al vulgo que es demonio transfigurado en infernal bestia el
-que los habla.</p>
-
-<p>Singular es el suceso que experimentó cuatro años hace uno de
-nuestros misioneros. Faltaron un dia casi todos los indios del pueblo,
-el cual estaba tan en los principios, que ningun adulto habia recibido
-el bautismo. Suspiraban todavia <i>por las cebollas de Egipto</i>; y á
-escondidas del misionero renovaban el ejercicio de sus antiguedades.
-A la mañana advirtió el Padre que era pastor sin ovejas, y que estas
-se habian ausentado; menos un viejo á quien los años privilegiaron de
-emprender largas romerias: de él se informó, y supo que los catecúmenos
-se habian retirado á consultar á los diablos.</p>
-
-<p>“Pues yo tengo que ir, dijo el misionero, á ver vuestro diablo, y
-espantarlo para que no vuelva otra vez.”—“No váyas, Padre, replicó el
-anciano, no vayas porque es muy bravo, y te ha de matar. Nosotros no
-nos atrevemos á llegar, y solo al hechicero es permitido acercarse
-<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span> para hablarle y
-recibir sus respuestas.”—“Yo tengo que ir sin remedio, añadió el
-misionero; vuestro diablo es muy flojo y mas teme él á mi, que yo á
-él; y si no me teme, ¿porqué huye de mi presencia?”—En esto se puso
-en camino, y se encontró con los indios, que estaban á la ceja de un
-monte, algo apartados de la palizada y chozuela, donde el fingido
-demonio daba sus oráculos, y los recibia el hechicero.</p>
-
-<p>Los indios movidos á compasion intentaron contener al Padre,
-y temiendo no le matase el diablo, esforzaron sus razones para
-atemorizarle. Pero el misionero, animado con los espirítus que infunde
-el celo santo, se arrimó á la chozuela, y encontró—¿qué?—al demonio
-nada menos: al indio autorizado con nombre de hechicero, y dos
-familiares suyos que aullaban, bramaban á guisa de animales feroces,
-y con espantosas, pero disimuladas voces, amenazaban castigos, y
-pronosticaban futuros contingentes. ¡Tanto artificio cabe en la tosca
-capacidad de un indio!</p>
-
-<p>Lo estraño y particular es, cuando tienen á la vista el desengaño
-no se persuaden que el que se finge diablo y hechicero es un indio
-comun, y solo singular en exceder á los demas en artificios y
-engaños. Ha sucedido hallarse presente uno de nuestros misioneros, en
-circunstancias que salió el fingido diablo y verdadero indio de la
-chozuela: conociéndole el Padre, por mas que esforzó sus razones para
-persuadir al pueblo que no era el demonio sino fulano indio que todos
-conocian, nunca les pudo convencer, respondiendo con ciega obstinacion,
-que era el demonio, y que así lo creian ellos, y por tal lo tenian.</p>
-
-<p>Entretanto estos embusteros con sus engaños eran respetados como
-árbitros del mal y del bien de la vida y de la muerte, con supremo
-poder sobre el cielo, sobre los elementos, sobre todo viviente y ser
-criado. Elevados á tan sublime gerarquia, gozaban indiferentemente
-cuantas mugeres apetecia el desenfreno licencioso de su soltura. Tenian
-serviciales obsequiosos, que de la pesca y caza les regalaban, y sin
-expensas ni gastos sustentaban el serrallo: sus palabras falsas ó
-verdaderas eran atendidas como oráculos, cuya inteligencia pendia de
-los sucesos venideros, nunca bien penetrados del vulgo, cuando falsos,
-pero siempre intérpretados por los doctores de la ley en su sentido.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_12">
- <p><span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span></p>
- <h3 title="§. XII. DE SUS MEDICOS.">§. XII.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS MEDICOS.</p>
-</div>
-
-<p>Estos mismos hechiceros egercitan el arte de la medicina, y eran
-en las curaciones tan engañosos como engañadores en sus hechicerias.
-Todos los preceptos galénicos ceñian á la breve práctica de chupar,
-y por eso los autores los califican con el nombre de <i>chupadores</i>.
-Cuando la necesidad los llama para algun enfermo, presto se previenen
-de medicinas, y en todas partes hallan botica surtida que le ministra
-cuanto necesitan para el egercicio de su facultad. Un palito, una
-piedrezuela, una espina, un inmundo guzano, que alzan del suelo y
-ocultan en la boca, es el <i>sánalo-todo</i>, y todo el aparato de sus
-simples y mixtos. Medicina á la verdad inocente, no mala para todas las
-enfermedades, porque aunque no tenga el privilegio de sanar, goza la
-prerogatíva de no agravar la dolencia.</p>
-
-<p>Llegados á la chozuela del enfermo, entran haciendo espantosos
-visajes, hinchando de viento los carrillos, y soplando fuertemente
-al aire. Como no entienden de pulso, y la aplicacion de medicina
-se ha de hacer sobre la parte dolorida, preguntando que es lo que
-duele al enfermo, luego aplican la boca y chupan la parte lesa con
-increible vehemencia. Aquí empiezan los gestos: aquí el expeler, entre
-contorsiones y espumarajos, el palito, la piedrezuela, la espina y el
-guzano, que de antemano previenen, segun las precauciones del arte
-de chupar. “¡Como habia de descansar, dicen, como habia de descansar
-este pobre enfermo; como no se habia de afligir, como no se habia de
-quejar, si este guzano le roia, si esta espina le picaba, si este
-palito y piedra se le entró en las carnes vivas! Ahora se aliviará el
-enfermo, porque cesando la causa que aflige, se remite el dolor que
-mortifica.”</p>
-
-<p>Concluido el oficio de chupador, prosigue el egercicio de recetar.
-Esto es mas universal, y se estiende á los sanos y parientes del
-enfermo, ordenando á todos severísima abstinencia de algunos manjares
-y comidas, para que el enfermo mejore con el ayuno de los sanos. Si la
-enfermedad cede á los esfuerzos de la naturaleza, y el doliente cobra
-salud, todos los aplausos se los lleva el chupador, y adquiere grandes
-créditos y estimacion: pero si la naturaleza se rinde á la enfermedad
-y muere el paciente, la culpa recae en los miserables parientes, cuyos
-ayunos fueron infructuosa penitencia por la salud del enfermo.</p>
-
-<p>Entre los Pampas, que son los antiguos Querandís, sucedia muy al
-<span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span> contrario. Cuando
-moria el enfermo, la culpa toda se echaba al médico, y los parientes
-quedaban persuadidos que moria maleficiado del curandero, y que este
-debia pagar el homicidio ageno con su propia muerte. Conjurados en
-su ruina, los parientes noche y dia velaban sobre el mal médico, y
-descansaban hasta vengar la cólera con la sangre del chupador, poco
-inteligente en los principios del arte, y extremamente desgraciado en
-el egercicio de su profesion. No obstante esta inviolable y tiránica
-ley, apenas muere un profesor de medicina, cuando se declara otro
-doctor en la facultad, y toma el oficio de curandero con peligro de
-morir la primera vez que lo egercite con desgracia.</p>
-
-<p>Entre los Lules, en lugar de chupadores tenian los que llamaban
-<i>sajadores</i>, por el egercicio de sajar la parte dolorida: era entre
-ellos persuasion de que todas las enfermedades, á excepcion de las
-viruelas, procedian del Ayaquá. Es el <i>Ayaquá</i>, en sentir de ellos,
-el gorgojo del campo, y aunque pequeño de cuerpo caminaba armado de
-arco y flechas de piedra. Es diestrisimo certero, asesta y despide la
-flecha donde quiere, á quien quiere, y como quiere, y de sus tiros y
-flechas proceden las enfermedades que matan, y el dolor que aflige. Con
-este Ayaquá tienen familiar trato los curanderos, y de su comunicacion
-aprenden á labrar flechas semejantes á las del Ayaquá, y á sajar la
-parte dolorida. Chupan luego la sangre y arrojan la flecha que llevan
-prevenida en la boca, y con un razonamiento semejante al de los otros
-chupadores, y un plato de comida en prémio de su trabajo, se vuelven
-muy ufanos á su casa.</p>
-
-<p>Estan tan obstinados en esta persuasion que no se dejan convencer
-de razones, ni dan lugar al desengaño. Enfermó de mal de oidos un
-muchacho, y el misionero le aplicó algunos remedios, y pensando que
-con ellos hubiese mejorado, á la mañana preguntó al padre del enfermo,
-como lo habia pasado su hijo, y si el dolor se le habia mitigado. El
-padre respondió: “mi hijo lo ha pasado en un grito continuo, suspirando
-y gimiendo sin poder sosegar. Ni ¡como era posible otra cosa, teniendo
-los oidos llenos de las flechas de Ayaquá!”</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_13">
- <h3 title="§. XIII. DE SUS ENTIERROS.">§. XIII.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS ENTIERROS.</p>
-</div>
-
-<p>Supersticiosos en las curas, no lo eran menos en los entierros, y
-<span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span> funerales de sus
-difuntos. Entre los Guaranís, si el difunto era persona principal ó
-cacique, la muger se despenaba con espantosos alaridos. Si, no era
-de tanta distincion, se desgreñaba los cabellos, abrazada con el
-yerto cadáver, cantando en tristes endechas las proezas y valentias
-de su esposo. Los antiguos Charruas en la muerte de sus parientes
-se cortaban un artejo de los dedos, sucediendo á veces, que en edad
-provecta carecian de falanges, y se inhabilitaban para el egercicio
-de las armas. Los Mocobís en señal de luto se trasquilan, con alguna
-diferencia, segun son diferentes los grados de parentezco que tienen
-con el difunto. Los Isistinés no se rascan la cabeza con el dedo,
-temiendo que se pondrian calvos, y que no les saldria el pelo en
-aquella parte que llegaron á tocar.</p>
-
-<p>Era comun en casi todas las naciones señalar plañideras, que
-con lúgubres aullidos, y lágrimas fingidas por algunos meses y aun
-años, lamentaban la desgracia del difunto, recordando á los vivos
-sus hazañas, incumbencias propias de los parientes, y á las veces de
-algunos extraños, que alquilaban sus lamentos, y vendian sus lágrimas
-por el interes de algunas alhajuelas del difunto.</p>
-
-<p>Al cadáver, sentado sobre una silleta ó taburete, pintaban
-toscamente algunas naciones. Otras lo cubrian con mantas y plumages,
-para que decentemente y sin rubor pareciese en la otra vida. Los
-naturales del valle de Londres en Calchaquí, con supersticiosa
-observancia, abrian á sus difuntos los ojos que cerró la muerte, para
-descubrirle el camino que guia á la region de los muertos.</p>
-
-<p>Al rededor de la sepultura, ó dentro, ponian el arco, las flechas,
-ollas y cascos de calabazo, que por acá llaman <i>mates</i>, con alguna
-porcion de comida y chicha. El arco y las flechas, dicen unos, que
-son para que el alma se defienda de los acometimientos y asaltos de
-sus enemigos: añaden otros, que para que el muerto tenga con qué
-cazar, y no muera de hambre, acabado el repuesto de maíz y chicha. Las
-ollas para cocinar; y porque no falte fuego, es costumbre de algunas
-naciones dar la superintendencia á algunas de las plañideras, para que
-diariamente cuide de cebarlo. El calabazo sirve de vaso para sacar
-agua, y refrigerar el bochorno que se origina de la opresion de la
-sepultura.</p>
-
-<p>Un sepulcro bien circunstanciado descubrieron nuestros exploradores
-de la costa de Magallanes, á pocas leguas de la bahia de San Julian.
-Era de figura redonda piramidal, tegido de ramas, las cuales afianzaban
-para mayor seguridad cordones de lana de diferentes colores. Al rededor
-de la casa tremulaban seis banderas de un tegido <span class="pagenum"
-id="Page_31">[Pg 31]</span> de lana azul, colorada y blanca, atadas
-sobre varejones largos de tres para cuatro varas. A trechos estaban
-repartidos cinco caballos muertos, cuyos cueros, ó pieles estaban
-llenos de paja, clavados en tierra con otros horcones, por el pescuezo,
-por el vientre, ó por la cola. El remate de la casa hácia la extremidad
-piramidal; coronaba una como veleta de trapo, semejante al de las
-banderillas, asegurado con una faja para que no lo desprendiese el
-viento. Sobre la extremidad pendian de un palo, á discrecion de los
-vientos, ocho borlas de lana musca.</p>
-
-<p>Lo interior de la chozuela fúnebre indíca ocupaban dos telas de
-listadillo, tendidas sobre el pavimento, las que servian para cubrir
-el cuerpo de un indio y dos indias, tan recientes que aun tenian
-carne y pelo en la cabeza. Discurriose largamente sobre el mausoleo,
-y resolvieron nuestros misioneros, que no siendo habitable la costa,
-el sepulcro no podia ser de paysanos connaturalizados en el terreno;
-y observaron veredas, que de lo interior del país tiraban á una
-laguna grande de sal que habian descubierto. Que lo natural era que
-aquel indio, viniendo en busca de sal, habia muerto en aquel sitio á
-donde los compañeros levantaron aquel honrado sepulcro, tan coronado
-de banderillas, gallardetes y borlas, que indicaba haberse erigido
-en memoria de algun principal ó cacique de la nacion. Los caballos
-rellenos de paja, y levantados sobre estacas, segun el uso de las
-gentes de á caballo que acostumbraban hacer así, y las mugeres para que
-le sirviesen en la otra vida, y le ministrasen lo necesario.</p>
-
-<p>Este es estilo y costumbre de algunas naciones en la muerte de sus
-principales y parientes inmediatos: las mugeres siguen á sus maridos;
-los parientes á sus mas inmediatos, y algunos vasallos á sus caciques;
-especialmente las viejas, como inutiles en este mundo. A la primera
-noticia de la muerte del cacique y primogénito suyo, se quitan la vida
-para servirlos, y para que no desfallezcan de hambre y sed por falta de
-quien les ministre lo necesario. Ceremonia indispensable y argumento
-de fidelidad y cariño en los consortes con sus maridos, y en los
-vasallos con sus caciques, tan radicados en este gentílico rito, y tan
-religiosos observantes, que se ofrecen voluntariamente á la muerte y la
-aceptan con alegre resignacion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_14">
- <p><span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span></p>
- <h3 title="§. XIV. DE SUS IDEAS RELIGIOSAS.">§. XIV.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS IDEAS RELIGIOSAS.</p>
-</div>
-
-<p>Esta precaucion, y otras semejantes que tomaban para la otra
-vida, es argumento que ellos conocieron la inmortalidad del alma:
-pero la idea que de ella formaron, y el bosquejo que diseñaron eran
-incompletos. Persuadidos pues los indios que el alma goza fuero
-inmortal, eternizan su duracion en el cielo entre las estrellas,
-ó en alguna region incognita que ellos imaginan, y ellos solo la
-alcanzan.</p>
-
-<p>Una cosa al parecer cierta es, que la subida á las celestiales
-regiones no la admitan tan inmediatamente á la muerte que no
-concediesen al alma algunos años en este mundo, solazándose y
-divirtiéndose á su usanza; no visiblemente tratando y comunicando con
-los vivos, sino invisiblemente tratando y comunicándo, jugueteando
-como duendes, y regocijándose alegremente en aquellos egercicios que
-la divertian unida al cuerpo. En este estado las conciben glotonas y
-cazadoras, paseanderas, vagamundas, juguetonas, guerreras, y enemigas
-de sus enemigos. No alcanzo como se pueda explicar mejor la idea que
-ellos formaban del alma separada, que sobre el plan de lo que ellos son
-en vida.</p>
-
-<p>A este fin, porque las hacen glotonas y borrachas, ponen sobre la
-sepultura sus ordinarias viandas, y llenan de chicha los calabazos. Y
-porque esta providencia es temporal y limitada, y las almas duraderas,
-sin límite ni término, libran el alimento de la eternidad en el arco
-y flechas, instrumentos venatorios, que aseguran el mantenimiento en
-aquella region de espirítus vagamundos y cazadores. Estas mismas armas
-sirven al respeto para hacerse temibles á las naciones enemigas.</p>
-
-<p>No consta de sus tradiciones por donde subian sus almas al cielo.
-Los Mocobís fingian un árbol, que en su idioma llamaban <i>nalliagdigua</i>,
-de altura tan desmedida que llegaba desde la tierra al cielo. Por él,
-de rama en rama ganando siempre mayor elevacion, subian las almas
-á pescar en un rio y lagunas muy grandes que abundaban de pescado
-regaladísimo. Pero un dia que el alma de una vieja no pudo pescar
-cosa alguna, y los pescadores le negaron el socorro de una limosna
-para su mantenimiento, se irritó tanto contra la nacion Mocobí, que
-transfigurada en <i>capiguara</i>, tomó el egercicio de roer el árbol por
-donde subian al cielo, y no desistió hasta <span class="pagenum"
-id="Page_33">[Pg 33]</span> derribarlo con increible sentimiento y daño
-irreparable de toda la nacion.</p>
-
-<p>Los demas indios, aunque colocan las almas de sus difuntos entre
-los otros, no explican por donde se le franquea el paso á las eternas
-moradas. Verisimilmente su grosero modo de concebir mezclará la
-seriedad respetable de una verdad tan clara con suposiciones ridículas
-y ficciones placenteras. Al parecer no tenian determinado lugar para
-suplicio de los delincuentes, y castigo de los culpados: ó porque su
-ceguedad no les dejó abrir los ojos á una verdad que nace y crece con
-el alma, ó porque entregados en esta vida á pensamientos alegres, no
-daban entrada á tristes imaginaciones. Lo cierto es que la creencia de
-los suplicios eternos se les hace muy cuesta arriba á los infieles.
-Los Chiriguanos, cuando se les habla de las llamas abrasadoras del
-infierno, responden con serenidad que ellos apartarán las brasas: y lo
-que es mas, no pocas veces en el confesionario, cuando se les amenaza
-con las penas eternas, responden con gran calma: “<i>no se verá el diablo
-en este espejo</i>.”</p>
-
-<p>Su tenacidad, en lo que una vez aprendieron, es rara: no les
-convence la razon, ni la luz clara del mediodia, basta para alumbrar
-su entendimiento, y desencastillarlos de sus erroneas aprensiones.
-Así le sucedió á un indio catecúmeno, á quien la muerte iba tan á los
-alcances, que se juzgaba no pasaria el dia inmediato sin pagar el
-tributo de la humana mortalidad. Como su muger era infiel y obstinada
-en los gentílicos ritos, le persuadió que no se dejase bautizar, porque
-infaliblemente moriria; y le dió tan á pelo asenso á las razones de
-su consorte, que no hubo fuerzas en el misionero para persuadirle lo
-contrario.</p>
-
-<p>Tentó este diferentes medios: alegó razones claras, le propuso
-varias congruencias para persuadirle que presto moria. “No, respondió
-el indio, no estoy tan enfermo como dices: antes bien mañana estaré
-bueno, y podré caminar á melear en los bosques.”—No irás respondió el
-Padre á melear, sino á las penas eternas del infierno, sino abrazas la
-religion cristiana, y por medio del bautismo, que abre las puertas del
-cielo y cierra las del infierno, no pones en cobro tu alma.—“No creas,
-dijo la muger, lo que este Padre habla: porque si te ausentas al monte,
-y no recibes el bautismo, jamas morirás.”</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_15">
- <p><span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span></p>
- <h3 title="§. XV. DE SU COSMOGRAFIA.">§. XV.</h3>
- <p class="subh3c">DE SU COSMOGRAFIA.</p>
-</div>
-
-<p>Quien tanto yerra en materias palpables y visibles, y con tenacidad
-tan obstinada resiste á la luz de la razon, no es de estrañar yerre
-cuando levanta el pensamiento á objetos mas nobles, superiores á su
-tosca capacidad, y falta de principios para penetrar arcanos tan
-sublimes. Al eclipse del sol y luna llaman muerte de estos hermosos
-planetas. Los Lules atribuyen el eclipse del Sol á un pájaro grande
-que, desplegando sus alas, cubre el globo luminoso de su cuerpo. Los
-Mocobís lo refunden en un asalto del demonio para comérselo, y por eso
-gritan: <i>déjala</i>, (al Sol tienen por muger) <i>déjala</i>; <i>compadécete de
-nuestra compañera, no nos la comas</i>.</p>
-
-<p>Estos se han formado un agradable sistema del mundo, y por él se
-podrá inferir el que idean las demas naciones. El cielo y la tierra
-hacen un solo cuerpo, pero tan inquieto y bullicioso, que le obligan á
-circular en perpetuo movimiento. A las estrellas tienen por árboles,
-cuyas hermosas ramas tejen de rayos lucidos y brillos centellantes.
-Al crucero llaman <i>amnic</i>, que quiere decir avestruz: á las estrellas
-que le circundan, <i>ipiogo</i>, que significa perros. El misterio es, que
-estos perros siguen al avestruz para cazarle, y como este corre y corre
-mucho, aunque los perros le siguen, no le alcanzan. Entre las estrellas
-confiesan alguna distincion; á unas llaman pavos, ó <i>dagadac</i>: á otras
-quirquinchos, <i>natumnae</i>; á estas perdices, <i>nazaló</i>, y á las demas
-con otros nombres semejantes. Esto no es nuevo, pues la antiguedad,
-y astronomia de muchos siglos atras, deriva hasta nuestros tiempos
-semejantes denominaciones, para distinguir los signos y explicar las
-constelaciones.</p>
-
-<p>Lo particular es, que á la luna llaman <i>cidiago</i>, y juzgan que es
-hombre, cuyas sombras son sus tripas que le sacan unos perros celestes
-cuando se eclipsa. En oposicion de luna los grandes piden á <i>cidiago</i>
-que les dé muger, y los muchachos á grandes gritos, tirandose las
-narices, le piden que se las alargue. Al sol conciben como muger, y le
-llaman <i>gdazoa</i>, que significa compañera. De él fingen algunas trágicas
-aventuras. Una vez cayó del cielo, y enterneció tanto el corazon de un
-Mocobí, que se esforzó en levantarlo, y lo amarró para que no volviese
-á caer. La misma fatalidad sucedió al cielo: pero los ingeniosos y
-robustos Mocobís, con puntas de palos lo sublevaron y repusieron en sus
-ejes.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span></p>
-
-<p>Segunda vez cayó el sol, ó porque las ataduras no eran bastantemente
-robustas, ó porque el tiempo debilitó su fortaleza. Entonces fué cuando
-por todas partes corrieron inundaciones de fuego, y llamas que todo
-lo abrazaron y consumieron, árboles, plantas, animales y hombres.
-Pocos Mocobís, por repararse de los incendios, se abismaron en los
-rios y lagunas, y se convirtieron en capiguarás y caimanes. Dos de
-ellos, marido y muger, buscaron asilo en la eminencia de un altísimo
-árbol, desde á donde miraron correr rios de fuego que inundaban la
-superficie de la tierra; pero impensadamente se arrebató para arriba
-una llamarada, que les chamuscó la cara y convirtió en monos, de los
-cuales tuvo principio la especie de estos ridículos animales.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_16">
- <h3 title="§. XVI. DE SUS TRADICIONES HISTORICAS.">§. XVI.</h3>
- <p class="subh3c">DE SUS TRADICIONES HISTORICAS.</p>
-</div>
-
-<p>Así discurrian en materia de astronomia, y con poca diferencia
-en las otras facultades: la materia de los sucesos para la historia
-casi no tocaba en los tiempos pasados, y apenas salia de la vida y
-hazañas de los presentes. Algunas relaciones conservan los rapsodas que
-repetian cantando para refrescar la memoria de sus antiguedades, que
-confundia y ofuscaba con fabulosas novedades el analista relacionero.
-Este tenia la incumbencia de repetir, al son de bárbaros instrumentos,
-las tradiciones de sus mayores, de instruir á otros en las noticias
-para suplir su falta con el canto.</p>
-
-<p>Esta tradicion, en gentes que no cultivan la memoria, ni usaban
-lápidas, geroglíficos, ni caractéres, no podia ser muy puntual, ni
-abrazar muchos detalles. Tal cual suceso memorable, corrompido con la
-alteracion que de suyo lleva el tiempo, y la fragilidad de la memoria,
-conservaban los relacionistas, y lo perpetuaban con el canto. En lo
-demas de sus vasallos, las hazañas de sus caciques y las de sus mayores
-se echaban en perpetuo olvido, y apenas los hijos se acordaban de las
-proezas de sus padres.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_1_17">
- <p><span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span></p>
- <h3 title="§. XVII. DE SU APTITUD PARA LAS ARTES.">§. XVII.</h3>
- <p class="subh3c">DE SU APTITUD PARA LAS ARTES.</p>
-</div>
-
-<p>De las facultades mecánicas solo tenian el no tenerlas, ni aun
-instrumentos para ejercitarlas. Sus canoas, sus dardos, sus macanas,
-sus arcos y flechas, trabajaban con ímproba laboriosidad. Al tronco que
-destinaban para canóa pegaban fuego, que consumia las superfluidades,
-convirtiéndolas en ceniza y carbon, el cual desprendian á fuerza de
-golpes de pedernales con filo agudo, hasta llegar á la parte sólida.
-Volvian á pegar fuego y á levantar el carbon, formando á fuerza de
-golpes, y con la actividad consumidora de la llama, aquella exterior
-configuracion, ó cavidad interior que ellos pretendian para el uso de
-la navegacion.</p>
-
-<p>De la misma manera, y con la misma prolijidad, trabajaban y pulian
-los dardos, las macanas, los arcos y las flechas. El fuego gasta y el
-pedernal desbasta los varejones, y cuando ya los tienen en el grosor y
-proporcion que desean, los pulen con delicada nimiedad, y los dejan tan
-tersos y lisos, que no los aventajará el mas diestro oficial con sus
-gurvias y garlopas. Verdad es, que necesitan meses para sus maniobras;
-pero donde sobra la pereza y los instrumentos son ningunos, el tiempo
-y la paciencia coadyuvan á la perfeccion de las obras. Admiracion es
-que génios brutales, que para nada tienen tiempo sino para la inaccion,
-busquen pulidez en las armas, y gasten tiempo en perfeccionarlas.</p>
-
-<p>Esto eran en su infidelidad: pero alicionados en las manifacturas,
-aprenden los oficios cuanto basta á imitar con perfeccion el ejemplar,
-sin la gloria de inventores. El mas insigne maestro en la pintura y
-en la delicada escultura, no podrá gloriarse de haberle añadido al
-original un rasgo ni pieza que le dé nueva y mas agradable hermosura.
-En lo que son singulares es en la imitacion: tan nimios, tan delicados
-y puntuales á expensas de tiempo y paciencia, mirando y remirando una
-y muchas veces el protótipo es que perfeccionan la obra. Vez ha habido
-en que la delicadeza se ingenió tanto para la viva imitacion, que no
-alcanzó la mas tildada observancia á discernir entre el ejemplar y el
-retrato.</p>
-
-<p>En la elocuencia y cultura de hablar se hallaron algunos,
-sueltos en sus diálectos, tersos en las palabras y persuasivos en
-los razonamientos. No abrian aulas, ni disputaban maestros para
-la enseñanza de la juventud; pero cuando al mediano entendimiento
-se juntaba la penetracion <span class="pagenum" id="Page_37">[Pg
-37]</span> del idioma, y la verbosa locuacidad, peroraban con dulzura
-y persuadian con eficacia. La voz comun á los índicos idiomas llama
-bárbaros, ásperos y defectuosos: los que con estudio y aplicacion
-penetran la estructura de su artificio y propiedad para explicarse, los
-califican de elegantes, expresivos y copiosos. Lo cierto es que abundan
-de voces, en lo natural propias, en lo significativo vivas, y en lo
-persuasivo eficaces, ceñidas sin confusion, claras sin redundancia, y
-magestuosas sin afectacion.</p>
-
-<p>Solo se pueden llamar bárbaros, ásperos y defectuosos por la falta
-de educacion de los indios, criados sin estudio, sin cultivo, ni
-facundia: pero esos mismos idiomas en los labios de un elocuente y
-copioso de razones, son elegantes, son expresivos, son melodiosos. La
-lengua castellana es sin duda dulce, abundante y persuasiva; pero en la
-boca de un inculto labrador, áspero de génio, y de tosco entendimiento,
-se viste de sus propiedades, ó se viste de moda, segun el génio del que
-le habla.</p>
-
-<p>Esto nos pareció notar en las naciones americanas que habitan el
-Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman. Lo mas particular se tocará á su
-tiempo y en su propio lugar. Por ahora nos llaman estas dilatadísimas
-provincias á examinar su suelo y sus producciones.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span></p>
- <h2 class="nobreak" title="Libro I.º - PARTE II.">SEGUNDA PARTE.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3 title="§. I. ASPECTO GENERAL DEL PAIS.">§. I.</h3>
- <p class="subh3c">ASPECTO GENERAL DEL PAIS.</p>
-</div>
-
-<p>La historia natural del Paraguay, rio de la Plata y Tucuman, que
-abraza nuestra descripcion, ofrece á la vista y pone delante de los
-ojos un tesoro de bellas noticias, que pueden enriquecer el museo de
-los sábios, y entretener con peregrinas novedades la curiosidad mas
-insaciable. Verdad es que el Supremo Hacedor no depositó en el seno de
-estas provincias ricas minas de oro, plata, diamantes y esmeraldas,
-cebo de la humana codicia: por lo menos su providencia no ha dispuesto
-hasta el tiempo presente que se descubran estos apreciables metales,
-escondiéndose al parecer de las investigaciones de los hombres mas
-diligentes.</p>
-
-<p>Pero, aunque el Soberano Autor no se mostró tan liberal en este
-punto como en otras provincias que nos rodean, atendiendo cuidadoso á
-su hermosura, con una muy agradable perspectiva y variedad admirable de
-peregrinos objetos, casi enteramente los ciñó de altísimas serranías y
-cordilleras, que empezando en la villa de San Jorge, en la capitanía de
-Porto Seguro, se prolongan, á vista siempre del mar brasílico, hasta
-la embocadura del reino de la Plata. Aquí, cansada la naturaleza con
-la produccion de peñascos tan disformes, toma huelgo hasta la opuesta
-ribera, desde adonde vuelve otra vez á levantarse un cordon y cadena de
-serranías, que atraviesa el reino de Chile y Perú, y con casi dos mil
-leguas de extension se alarga hasta la gobernacion de Santa Marta.</p>
-
-<p>Del tronco principal de estas cordilleras, arrancan algunos ramos
-que se internan en diferentes partes á Tucuman y Paraguay: tales
-verdaderamente, y de altura tan eminente, que los Alpes y Pirineos
-no pueden justamente disputarles la elevacion. Se cree, con bastante
-fundamento, que en algunas partes estos ramos de cordillera están
-penetrados de ricos metales; pero si en esta parte no corresponde
-la realidad á la aprension, <span class="pagenum" id="Page_40">[Pg
-40]</span> por lo menos es cierto que sus senos son un rico depósito
-de las aguas que franquean sin esquives, repartiéndolas con bastante
-equidad en arroyuelos y rios que fecundan las riberas, y se derraman
-por las campañas para alivio y refrigerio de los mortales.</p>
-
-<p>El corazon de estos paises son campañas dilatadas con algunas
-elevaciones de terreno. A trecho se extienden por muchas leguas
-espesos bosques, que embaraza al sol la comunicacion de la luz con el
-atravieso enlazamiento de unos árboles con otros, y mucha variedad de
-enredaderas, que suben desde el pié hasta la cumbre. En parte se divide
-el terreno en hermosas praderias, y dehesas, esmaltadas de verde y
-revestidas de toda la variedad de vistosas flores, que lleva de suyo
-la mas lozana primavera. No es igualmente fecundo, y aun vicioso el
-terreno en todas partes: pero en la misma desigualdad se descubre un
-argumento claro de la equidad divina, que compensa las ventajosas
-cualidades que reparte á unas provincias, con las que dispensa liberal
-á otras.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_2">
- <h3 title="§. II. DE LOS ARBOLES.">§. II.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS ARBOLES.</p>
-</div>
-
-<p>Sin embargo de esta oculta compensacion en que Dios con altísima
-providencia procuró utilizar á todo el Paraguay, y lo demas meridional
-del Tucuman, gozan meollo mas pingue y fuerte, ya sea por la calidad
-del terreno, ya por las copiosas lluvias que le fertilizan. Los cedros
-se crian altísimos, y algunos tan gruesos que dos hombres tomados por
-las puntas de los dedos no pueden abarcarlos. Cerca de la iglesia
-del colegio de la Compañia en Salta, se derribó años pasados uno tan
-desmedido y corpulento, que echado en el suelo y puesto dos sobre el
-caballo, uno de un lado y otro de otro, no alcanzaban á verse. Los
-palmares de varias especies, y piñales diferentes de los de Europa,
-ocupan leguas enteras. Crianse los pinos altos, gruesos y derechos. Las
-ramas arrancan de seis en seis, y de siete en siete al rededor de su
-tronco, ciñendo la circunferencia de mayor á menor, hasta rematar en
-figura piramidal con extraña proporcion, igualdad y correspondencia.
-Sus piñones, mayores que los de Europa, aprovechan á los naturales, á
-los monos y puercos silvestres. Mayor utilidad tiene la medicina en
-el bálsamo que destilan, que los vivientes en los frutos que llevan.
-Por Setiembre, cuando el humor fermenta con los primeros ardores
-de la primavera, y toma vigor y fortaleza con<span class="pagenum"
-id="Page_41">[Pg 41]</span> la efervescencia, herido el tronco destila
-un jugo al principio blanco, y despues colorado, bueno para sanar
-heridas, y preservar de pasmos y convulsiones.</p>
-
-<p>Su madera es de las mejores que puede desear la escultura por su
-lucimiento y delicadeza. Es dócil á los instrumentos, se deja labrar
-facilmente, y sin resistencia admite cualquiera figura al gusto del
-diestro maestro y delicado estatuario. Como el corazon está penetrado
-de humor colorado, con solo esponer la estatua al calor del fuego,
-transpira el jugo á la exterior superficie, y la barniza de purpureo
-encendido con un esmalte natural que jamas pierde, y conserva la pieza
-con lustre agradable y vistoso.</p>
-
-<p>Otros pinos hay hácia el Paraguay, cuyo fruto llaman los naturales
-<i>Curibay</i>, que quiere decir piñones de purga: son semejantes en la
-exterior contestura á los de Europa, pero muy diversos en los efectos.
-Porque el que los come en poco tiempo experimenta una tormenta
-interior, y tal conmocion de humores que le hacen prorumpir en
-violentos vómitos, y copiosas evacuaciones. Dicen algunos que estos
-piñones son el único remedio contra la gota: pero siendo tan fácil la
-medicina, y tantos los tocados de este penoso mal, no saldré fiador de
-su virtud medicinal, sino la confirman nuevos experimentos.</p>
-
-<p>El <i>Guayacan</i>, que llaman comunmente <i>Palo santo</i>, tan celebrado en
-la medicina por sus calidades curativas, y apreciado para las fábricas
-y manufacturas, abunda en muchas partes de las tres especies conocidas
-en el mundo. Pero en tierras de Guaycurús, al poniente del Paraguay,
-entre el Pilcomayo y Yabebijy, y tambien en algunos lugares del Chaco,
-se cria otra cuarta especie, que merece particular mencion. Es árbol
-grueso, alto, resinoso, aromático, y de madera fortísima. Las flores
-anaranjadas declinan en amarillas, y dentro encierran unas mariposas,
-que á su tiempo rompen la cárcel de flores, y salen de la cuna de su
-nacimiento á gozar aires mas apacibles.</p>
-
-<p>Su duracion es brevísima, y cuando presienten la vecindad de la
-muerte, se meten debajo de tierra, mueren soterradas, y de lo interior
-de su cuerpecillo nace la planta del <i>Guayacan</i>, pequeña al principio,
-y despues de grandeza desmedida. Esta generacion es descrita sobre
-el dicho y autoridad de los indios, poco curiosos en indagar los
-arcanos de la naturaleza. Si es verdadera, se hace creible que las
-mariposas saquen consigo la natural simiente, y que esta necesite de
-algun fomento de vivientes sensitivos para que despues soterrada, se
-pongan en movimiento los organos<span class="pagenum" id="Page_42">[Pg
-42]</span> de vida con la agitacion, y empiece á crecer la planta con
-la atraccion de los jugos.</p>
-
-<p>La <i>Quinaquina</i> es sin duda uno de los árboles mas útiles á la vida
-humana, de cuyas propiedades tratan los botánicos. Críase en los valles
-de Salta y Catamarca de la provincia del Tucuman, y en las vecindades
-del Rio Negro, tributario de Uruguay por su márgen oriental. El fruto
-de la quinaquina son unas almendras especiales, y apreciables por su
-olor subido y confortativo: pero lo que mas se estima en este árbol,
-y lo que es mas útil á la salud del hombre, es su cáscara, la cual
-molida en polvos, y tomados en vino, aprovecha para expeler las fiebres
-intermitentes.</p>
-
-<p><i>Copaiba</i> es árbol grueso, alto, frondoso, que se cria en los montes
-cercanos al rio Monday. Destila el célebre bálsamo <i>Copaiba</i>, apreciado
-en la medicina para heridas penetrantes y peligrosas. Al tiempo que
-este árbol empieza á desabrocharse en flores, y cuajar en frutos, se
-le dá un barreno, y por él franquea pródigamente este precioso licor:
-solo en quince dias sin afan, sin gastos ni cuidados, destila una buena
-azumbre, la <i>Sangre del dragon</i>, que denominan con nombre espantable
-para realzar el precio de un puro jugo de árbol. Los Guaranís le llaman
-<i>Caberá</i>, y se cria muy alto y muy grueso á orillas de los rios y
-arroyuelos: sus flores al principio blanquecinas, se tornan azules,
-y cuando estan para marchitarse se vuelven purpúreas. Su fruto es un
-cartucho, que encierra la semilla envuelta en una pelucita, semejante y
-delicada como el algodon. En la Provincia del Tucuman se llama <i>Tipa</i>:
-su tronco es mas grueso y derecho: en lo demas se asemeja al <i>Caberá</i>
-de los Guaranís: pero uno y otro en los meses de Julio y Agosto, sajado
-el tronco, destila por la incision copia de humor, llamado <i>Sangre de
-drago</i>, y con mayor suavidad, y mas propiamente jugo del <i>Caberá</i>.</p>
-
-<p>El <i>Copal</i> es árbol alto, de madera blanca, sólida y buena para
-edificios, y se halla en nuestras misiones de Guaranís: sus hojas lisas
-y delgadas, repartidas de seis en seis por rama, cerradas y abiertas,
-gozan el privilegio de girar al sol. Los naturales le nombran <i>Anguí</i>,
-y por la admirable eficacia de su bálsamo, le llaman <i>Ibirapayé</i>, que
-quiere decir árbol de hechiceros. Las buenas cualidades del bálsamo
-le hacen acreedor á nombre mas honorífico, y lo podemos denominar
-mas propiamente árbol milagroso, por los prodigios que obra en las
-curaciones, efectos de su natural virtud.</p>
-
-<p>La comun opinion le denomina bálsamo del Brasil, y sin duda en la
-substancia, es el mismo, pero mejorado en el color por ser mas <span
-class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span> rubio, y en la fragancia
-por ser mas trascendiente. De esta especie hay masculino y femenino, y
-se conoce en que el uno lleva fruto, y el otro se queda infecundo: pero
-ambos á competencia destilan el bálsamo, rico depósito de calidades
-salutíferas para varias enfermedades. Otro copal hay negro, menos
-grueso y menos alto, que destila el perfecto menjuí, y un bálsamo
-fragante y útil para varios usos en la medicina.</p>
-
-<p><i>Aroma</i> es árbol pequeño y de menuda hoja: críase en la provincia
-del Tucuman, sin cultivo, ni riego, y el que fuera ornamento de los
-jardines europeos, concedió la naturaleza en grande abundancia á
-las campañas y faldas de la sierra en Tucuman. Sus ramos tiende con
-agradable proporcion de mayor á menor, formando una copa vistosa. A
-trechos por las ramas tiene repartidas fuertes y agudas espinas, con
-que repara los insultos de los que se atreven á tocar sus flores.</p>
-
-<p>Estas son á manera de estrellas, formadas de hilos delgados como el
-cabello, que arrancan orbicularmente de un boton interior que ocupa el
-centro. El color es naranjado, algo obscuro al principio, y despues mas
-claro. El olor y suavidad que exhalan las aromas, y con que perfuman
-los caminos y habitaciones cuando el viento es favorable, conductor de
-sus delicados efluvios, no tiene igual ni comparacion.</p>
-
-<p>Si hubiera de proseguir, uno á uno, la narracion de todos los
-árboles, con dificultad podria concluir la historia. Hallándose los
-principales de Castilla, que aunque extraños y peregrinos, los ha
-prohijado como propios el terreno. Montes enteros se encuentran en
-diversas partes de duraznos, naranjos, limones, que lleva la tierra sin
-cultivo, y ofrece liberalmente á quien alarga la mano para recogerlos.
-El árbol de <i>Isica</i> y del incienso, el salsafrás, el arrayan de varias
-especies, y el sándalo colorado, que los indios llaman <i>Yuquiripey</i>, el
-molle de Castilla y el natural del país, abundan en muchas partes.</p>
-
-<p>Hállase tambien el alto y grueso <i>Paraparay</i>, árbol crucífero,
-porque sus ramas arrancan de dos en dos, con tal oposicion, que forman
-una continuada série de cruces. El frondoso <i>Yapacariy</i> de apreciable
-sombra, pero de poca consistencia, y de duracion muy limitada, por
-estar dispuesto á la polilla roedora. El <i>Mamon</i>, codiciado por su
-fruta, que es del tamaño y figura de un pequeño melon, buena para
-conservas, y fresca contra los ardores del veneno. El <i>Yataibá,</i> que
-los brasileños llaman <i>Animé</i>, célebre por su goma cristalina, de olor
-el mas grato, que despide siempre de su seno. El <i>Tutumá</i>, cuyo fruto
-vario en la figura, es á manera de calabazos, pero tan grandes que
-admiten dos azumbres.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span></p>
-
-<p>El sudorífero <i>Yzapy</i>, que en los meses de mayor calor destila de
-las hojas un rocio suave y copioso, hasta despedirlo gota á gota, y
-humedecer el suelo. El grueso y corpulento <i>Timboy</i>, de que hacen los
-indios sus canoas y piraguas. El <i>Ibiraticay</i>, durísimo suplemento
-del hierro, de que los naturales labran sus asadores y arados. El
-<i>Ibirapetay</i> de que labran las flechas, y que aumenta el dolor de
-la herida con el escozor. El palo blanco, tan pesado, que dicen
-algunos que gravita mas que el plomo; con otros muchos que ofrecen
-la utilidad de frutas silvestres y de colores para los tintes:—que
-sirven de ornamento á la campaña, y entretienen la vista con peregrina
-novedad.</p>
-
-<p>Antes de apartarnos de los árboles, no desmerecen particular
-relacion las cañas: hay unas que llaman bravas, por su extrema
-amargura; otras dulces en que se saca la miel y azucar, pero no
-tan blanca y sólida como la de <i>Curopá</i>, por falta de beneficio.
-Hay cañas muy corpulentas, que partidas por medio sirven para la
-techumbre. La mas memorable es otra especie de ellas muy altas, y mas
-gruesas que el muslo de un hombre, en cuyos cañutos se crian guzanos
-mantecosos—gustoso alimento para los naturales.</p>
-
-<p>Entre las plantas, que son muchas y de varias especies, la piña es
-la mas arrogante, y su fruto el mas delicioso. D. Antonio Ulloa, en su
-Viage Americano, la describe con diligente exactitud, y le haríamos
-agravio en alterar la pureza de su estilo.</p>
-
-<blockquote>
-
-<p>“Nace, dice, la piña de una planta que se parece mucho á la
-sábila, á excepcion de que la penca de la piña es mas larga, y no tan
-gruesa como aquella; y desde la tierra se extienden todas ellas casi
-horizontalmente, hasta que á proporcion que van siempre siendo mas
-cortas, quedan tambien menos tendidas. Crece esta planta cuando mas
-como tres pies, y en el remate la corona una flor á la manera de un
-lirio, pero de un carmesí tan fino que perturba la vista su encendido
-color.”</p>
-
-<p>“De su centro empieza á salir la piña del tamaño de una nuez: y á
-proporcion que esta crece, vá amortiguándose en aquella su color, y
-ensanchándose las hojas para darle campo, y quedar sirviendo de base
-y ornamento. La piña lleva en su pezon otra flor en figura de corona,
-de hojas semejantes á la de la planta, y de un verde vivo: la cual
-crece á proporcion de la fruta, hasta que llegan una y otra al tamaño
-que han de tener, siendo á este tiempo muy corta la diferencia que hay
-en el color entre las dos. Habiendo crecido la fruta, y empezando á
-madurarse, vá cambiando el verdor en un pajizo claro: y subiendo este
-mas su punto, le vá<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span>
-acompañando al mismo tiempo un olor tan fragante, que no puede estar
-oculta, aunque la encubran muchas ramas.”</p>
-
-<p>“Interin que está creciendo se halla guarnecida de unas espinas
-no muy fuertes, que salen de todas la extremidades de las aparentes
-pencas que forma su cáscara, pero á proporcion que madura se van
-secando estas, y perdiendo la consistencia para no poder ofender al
-que las coge. No es poco lo que en esta fruta tiene que admirar el
-entendimiento al Autor de la naturaleza, si con cuidado se reparan
-tantas circunstancias cuantas concurren en ella.”</p>
-
-<p>“Aquel tallo, que le servió de corona mientras creció en las selvas,
-vuelve á ser nueva planta, si lo siembran; porque la que la brotó,
-parece que, satisfecha con su parto, empieza á secarse luego que se
-corta la piña, y ademas de la de su cogollo, brotan las raices otras
-muchas, en quien queda multiplicada la especie.”</p>
-
-<p>“Quitada la piña de la planta, mantiene siempre la fragancia, hasta
-que pasando mucho tiempo empieza á pudrirse: pero es tanto el olor
-que exhala, que no solo en la pieza donde está, sino tambien en las
-inmediatas se deja percibir. El tamaño regular de esta fruta es entre
-cinco y siete pulgadas de largo, y de tres á cuatro de diámetro en
-su base, el cual se disminuye á proporcion que se aproxima á la otra
-extremidad. Para comerla se monda, y despues se hace ruedas; es muy
-jugosa, tanto que al mascarla se convierte la mayor parte en zumo, y su
-gusto es dulce, con algun sentimiento de agrio muy agradable. Puesta la
-cáscara en infusion con agua, se forma, despues que ha fermentado, una
-bebida muy fresca y buena, que conserva siempre las propiedades de la
-fruta.”</p>
-
-</blockquote>
-
-<p>El <i>Guembé</i> merece lugar despues de la piña. Tiene su nacimiento en
-la tierra, ó sobre los árboles, si el acaso levantó la semilla sobre
-ellos. Cuando nace sobre los árboles, aunque sean altísimos, busca la
-tierra dejando caer las guias para abajo, y profundando en ella se
-levanta con nuevo vigor, trepando por los árboles, y enlazándose en sus
-ramas. Las hojas son tersas, abiertas en tres puntas, largas á veces
-casi una vara. La corteza de las raices, que prolongan de arriba para
-abajo, tiene la utilidad de servir para varios usos: el mas apreciable
-es para hacer cables con que asegurar las balsas y barcos, y maromas
-para sacar agua de las norias.</p>
-
-<p>El fruto del <i>Guembé</i> son unas vainas largas que encierran una
-espiga claveteada de granitos á manera de mazorcas de maiz. A los
-quince dias de su produccion se abre la vaina y expone al sol,
-<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span> el rico tesoro
-que ocultaba, hermoso y blanco como la planta. Los naturales tienen
-observado que mientras las vainas están abiertas acuden ciertas
-mariposas coloradas, mas ardientes que las cantáridas, á chupar un
-jugo delicado que de la espina transpira. Pero á pocos dias vuelven
-á cerrarse, y con el beneficio que reciben de los mosquitos toman
-perfecta sazon y acaban de madurar.</p>
-
-<p>Al <i>Caraguatá</i> destinó la naturaleza para cerco de los huertos:
-se tupe mucho con sus pencas fuertes, altas, sólidas y armadas de
-penetrantes espinas, con que se remueven ensangrentados los incautos
-pero atrevidos agresores. Estas pencas tienen calidades estimables:
-sobre los techos sirven de tejas, que recojen el agua para que no
-inunden las chozuelas de los pobres: y de su corazon se sacan hilos á
-manera de cáñamo, que sirven para torcer cordel fuerte, y de él labran
-los infieles algunos tejidos de bajo artificio no inferior á la pobreza
-de la materia. La fruta en la figura se asemeja á la piña; pero el
-corazon es pulpa dulcísima, que declina en agridulce agradable, y suple
-los efectos de cualquiera limonada.</p>
-
-<p>Nuestros conquistadores, en la imposicion de los nombres á las
-cosas de Indias, y en la traduccion de voces exóticas, no se aligaron
-escrupulosamente á la propiedad, ni esta era posible hallarla para
-denominar en nuestra lengua los árboles, las plantas, los frutos, las
-aves y animales tan peregrinos en España, como agenos de su nativo
-idioma. Ellos pues se contentaron con alguna semejanza, á las veces
-génerica, para denominar objetos peregrinos, y por medio de esa
-denominacion impropria, nos precisan á aprender las cosas diferentes de
-lo que en sí son.</p>
-
-<p>Así sucede con los <i>Pacobás</i>, á los cuales llaman los españoles
-platanos, por alguna semejanza que tienen con ellos. En lo demas es
-cierto que se diferencian tanto de los que celebró la antiguedad, que
-siendo estos el regalo y delicias de las mesas imperiales, los pacobás
-son llamados por mal nombre <i>harta-bellacos</i>. Esta es la primera
-especie, y dá el fruto en racimos tan grandes, que algunos pesan arroba
-y media: su substancia y meollo escorreoso, pesado al estómago, y de
-calidades muy frígidas. La segunda especie llaman de Santa Catalina,
-cuyo fruto es mas digestible, y aun apetecido de los naturales, y en
-algo se asemeja el sabor de la pulpa al de la pera.</p>
-
-<p>Mas memorable es sin duda la planta que los Guaranís nombran
-<i>Iburucuyá</i>, y los españoles por su fruto granadilla, y por lo
-admirable de su flor, nombran flor de pasion, ó pasionera. Crece á
-manera <span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span> de yedra,
-trepando por los árboles, y traveseando por las ramas se ensalza
-hermosamente sobre las copas.</p>
-
-<p>El <i>Caaycobé</i> es expresivo egemplar de la virtud mas propia de la
-humana naturaleza, y por eso la mas delicada. El término <i>Caaycobé</i>
-significa yerba que vive, y con expresion mas significativa se puede
-llamar la vergonzosa. Es de agradable vista: se cubre de hoja menuda
-que la viste de gala, pero con honesta decencia. Si alguno la toca con
-osada curiosidad, luego se enluta, se sonroja, se encoje y se marchita.
-No hay esperanza que nuestro caaycobé restaure el hermoso matiz de sus
-colores, mientras humanas manos la toquen, pero en retirándose estas,
-se extienden sus hojas, se visten de belleza y matizan de nuevo.</p>
-
-<p>El <i>Caapebá</i> son unas varillas delgadas, vestidas de hojas mas
-claras y sutíles, que las del <i>Orozus</i>. Como estas varillas son
-tiernas, y se cargan de muchas manzanillas, al principio verdes y
-amarillas, cuando sazonan, necesitan arrimo para sustentarse: si
-lo hallan, se enredan con él, abrazándose con sus ramas: si no lo
-encuentran, vencida su delicadeza del peso que las oprime, se tienden
-por el suelo, culebreando por varias partes. Nacen estas varillas
-de raices profundas, ceñidas á trecho de naturales sortijas que la
-agracean, muy parecidas á las de la serpiente.</p>
-
-<p>Los polvos de esta raiz, y las hojas de las varrillas molidas, y
-puestas sobre la parte que picó la culebra y vibora, ó tomando su
-cocimiento por la boca, son antídoto contra su veneno.</p>
-
-<p><i>Yerba de vibora</i> llaman á cierta planta que nace en Tarija, y en
-el distrito del Paraguay; su virtud y calidades antidotales la hacen
-acreedora al nombre con que es conocida; solo se levanta del suelo
-una tercia. Las hojas que la visten y las flores que la hermosean son
-parecidas al mercurial masculino. Nace por lo comun entre piedras y
-cascajal, pero busca siempre lugares frescos. Es su virtud prodigiosa
-contra las picaduras de viboras. Media onza de sus ramas majadas con
-la semilla, cocidas en el vino, y puestas sobre la picadura, en menos
-de hora alivia al paciente, y libran de todo peligro: ¡tanta es su
-eficacia y su virtud operativa!</p>
-
-<p>De igual aptitud contra las mordeduras de animales ponzoñosos es
-la yerba que llaman en Tucuman <i>Colmillo de vibora</i>, á la cual otros
-nombran <i>Soliman de la tierra</i>.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span></p>
-
-<p>Del huron se ha aprendido ser específico magistral contra los
-animales ponzoñosos. Cuando este animalito cria sus tiernos huroncillos
-á los cuales con porfia persigue la vibora, y se vé precisado á
-defenderlos de enemigo tan temible, entra á la pelea, y por mas
-diligencia que pone en hurtar el cuerpo á la vibora, no siempre
-consigue lo que pretende, y en lugar de vencer á su antagonista, queda
-herido y se siente tocado de su veneno. Deja luego el lugar de la
-palestra, vá en busca de dicha yerba, la masca y se revuelca en ella,
-y torna con presteza al lugar del combate, seguro al parecer de la
-victoria contra su enemigo.</p>
-
-<p>De tan buen maestro se ha aprendido y practicado con efecto
-saludable el uso de esta yerba contra las mordeduras de las viboras y
-otras sabandijas ponzoñosas: en solas veinte y cuatro horas se cierran
-las llagas con sus hojas majadas y aplicadas sobre la picadura; y para
-embarazar que el veneno cunda y se apodere, basta aplicar un humor
-resinoso que destila. No solo en estas plantas nos previno el Autor
-de la naturaleza remedios contra los venenos, sino en otras muchas
-confeccionó su providencia antídotos eficaces para que á donde abunda
-la malicia de tanto animal ponzoñoso, sobreabunde la gracia de su
-liberalidad con los muchos preservativos que preparó su sabiduría.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_3">
- <h3 title="§. III. DE LOS RIOS Y LAGUNAS.">§. III.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS RIOS Y LAGUNAS.</p>
-</div>
-
-<p>Estas y otras muchas plantas, raices y árboles son propias de estos
-paises, y no halla el entendimiento humano dificultad en concebir
-semejantes producciones, en un terreno tan dilatado, sujeto á diversos
-climas, de temperamentos encontrados, fecundado con tanta copia y
-abundancia de aguas como las que riegan estas provincias. Tucuman
-desde la Cruz Alta hasta Santiago es mas escasa de aguas, y sus rios
-apenas exceden la esfera de arroyuelos; pero lo mas meridional de esta
-provincia, Paraguay y Rio de la Plata, son mas fecundas en aguas y son
-bañadas de continuos y caudalosos rios.</p>
-
-<p>Paraná es uno de los mayores y mas célebres del Mundo Nuevo. Su
-orígen incógnito, y á muchas leguas de Corrientes que verosimilmente
-no ha registrado aun la humana curiosidad, ha dado ocasion <span
-class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span> para confundir su
-nacimiento con el del magnífico Rio de las Amazonas. Opinion muy válida
-hasta nuestros dias, y autorizada por los indios brasileños: pero
-despues del descubrimiento del Padre Samuel Friz, misionero jesuita,
-sin escrúpulo podemos persuadirnos que el lago Lauricocha, entre
-Guanuco y Lima, agota el tesoro de sus aguas en el Marañon, y no le
-sobran raudales para otro rio.</p>
-
-<p>Lo mas verosimil es, segun las noticias que comunican los
-portugueses, y al parecer mas conforme á razones de buenas conjeturas,
-que tiene su nacimiento en una alta y dilatada cordillera, que se
-extiende desde oriente á poniente en medio del Brasil, y se termina por
-occidente en el rio de la Madera. Es esta cordillera rico depósito de
-aguas, y madre fecunda de muchos rios que toman diversos rumbos: los
-que siguen la carrera hácia el norte enriquecen el Marañon, parte de
-los que tiran al sud caen al Paraguay, y parte dan nacimiento á nuestro
-Paraná. Sobre esta relacion, que estriba en la fé portuguesa, se puede
-establecer el orígen de este gran rio entre los 12° y 13° grados de
-altura, casi paralelo con el Paraguay.</p>
-
-<p>Pero sea este, ú otro el origen de nuestro Paraná, lo cierto es
-que acaudala tanto tesoro de aguas, y corre tanto espacio de terreno,
-unas veces siguiendo via recta, otras serpenteando; ya con mansa
-corriente, ya precipitándose de breña en breña, y de risco en risco,
-formando á trechos islas, unas grandes y otras pequeñas, pobladas de
-bosques y fieras, y hermoseadas de alegres primaveras, que todos estos
-accidentes bastan para hacerle celeberrimo. Se le nota cierta ambicion
-de hacerse poderoso, pues en el grande espacio por donde dirige su
-curso, vá recogiendo por una y otra ribera casi todas las vertientes, y
-no contento con las que le tributan los paises vecinos, recibe muchos
-y grandes rios de la costa del Brasil, y otros que le buscan de lo mas
-interior.</p>
-
-<p>Glorioso con tanto golpe de aguas, ensancha la madre á proporcion
-que lo engruesan sus pecheros, hasta su derramamiento en el mar por una
-boca de cuarenta para sesenta leguas, entre el Cabo de Santa Maria,
-y el de San Antonio. En tiempo de crecientes se derrama sobre sus
-riberas y explaya inmensamente, inundando las campañas y fertilizando
-el terreno. Algunos se persuaden que las crecientes del Paraná se
-originan de las nieves que se derritan en las cordilleras peruanas y
-brasílicas. Adoptariamos esta hipótesis, si la creciente de Junio y
-Julio, que llaman en Santa Fé <i>de los pegerreyes</i>, cuando las heladas
-son aun bastante fuertes, pudiera atribuirse á nieves derretidas. Con
-mas probabilidad se halla suficiente causa en las aguas pluviales<span
-class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span> hácia sus cabezadas: porque
-se tiene observado, con noticias comunicadas de nuestros misioneros
-de Chiquitos, que cuando por allá llueve mucho, crece á su tiempo el
-Paraná: no porque los rios de Chiquitos desaguen en él, sino porque
-llueve tambien en aquellos climas, cuyas aguas corren hácia el Rio de
-la Plata.</p>
-
-<p>En medio de su carrera ofrece á la vista un prodigio, que el tiempo
-y los años lo han hecho degenerar en vulgaridad poco respetable. Salto
-lo llamaron los primeros conquistadores, y hasta el dia de hoy conserva
-este nombre, por un salto que baja de una alta serrania despeñándose de
-una altura de cerca de veinte y cuatro estados. Los antiguos tuvieron
-oportunidad de registrar despacio y muchas veces este portento, y sobre
-la ocular inspeccion refirieron, no la mudanza que pudieron obrar los
-tiempos venideros en una corriente tan precipitada, sino lo que ellos
-vieron y observaron.</p>
-
-<p>Verdad es, que el deseo de hacer plausible la narracion, sobrepuso á
-la realidad algunos accidentes que la hacian mas admirable, pero menos
-verídica, diciendo que saltaba la eminencia de doscientos estados,
-y no faltó autor que los alargó á mil picas, añadiendo que avanzaba
-tanto terreno saltando, que dejaba cavidad para navegar á la sombra
-de las aguas precipitadas. Pero estas añadiduras no perjudican á la
-substancia.</p>
-
-<p>Aquella espaciosa madre de dos leguas que tiene el Paraná en las
-llanuras del Guayra, con los muchos rios que le engruesan antes de
-recibir el Acaray por el poniente, y por la costa de levante al
-Pequirí, empieza á ceñirse en un cauce profundo, y tan angosto que la
-una ribera no dista de la otra un tiro de fusil. Así recogidas sus
-aguas, y reducidas á estrechura, avistan la eminencia de la cordillera,
-cuyo declive se extiende el largo espacio de doce leguas. Once son las
-canales, ó embocaduras por donde entran sus aguas en el precipicio,
-despeñándose por entre riscos, y subdividiéndose en muchos cauces.</p>
-
-<p>Azotados los raudales de este gran rio, se encrespan y se levantan
-antes de tomar nuevo curso, formando en el aire una contienda de
-aguas encontradas, que se disputan el paso en extraño elemento para
-prevenirse las unas á las otras en ocupar espacio y seguir su carrera.
-A las veces se sepultan en subterráneos conductos, y corriendo largo
-trecho escondidas, revientan con formidables detonaciones, vomitando el
-agua muchas varas en alto, y dejándola caer con espantoso ruido.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span></p>
-
-<p>De la colision de tantas aguas, las unas contra las otras y todas
-contra los peñascos, se levanta una ligera niebla que recibe y
-trasfunde los rayos solares con admirables refracciones.</p>
-
-<p>Despues que el Paraná acabó de precipitarse de la cordillera
-prosigue aun traveseando con remolinos, y nuevas erutaciones del agua,
-que hacen inevitable el naufragio. Así lo han experimentado algunos
-incautos y atrevidos que osaron surcar sus aguas, y lo mismo sucederá
-á los que con tiempo no abandonen el rio para tomar el camino de la
-orilla. Tan prodigioso aborto de la naturaleza inmutaron los años, y es
-creible que lo que nuevamente han descubierto los reales exploradores,
-que no se han dignado comunicarnos sus recientes observaciones, lo
-trastornen los tiempos venideros.</p>
-
-<p>Otro prodigio, no de aguas, sino de piedra, ofrecia el Paraná antes
-de llegar á los remolinos, en un peñol alto, corpulento y grueso que
-dominaba el rio, y se divisaba á larga distancia. Los españoles al
-principio lo tuvieron por plata fina; y los indios aseguraban que
-un gigante, asombro y espanto del pais, montaba la eminencia para
-divertirse en la pesca. Esto del gigante fué sin duda ilusion, y
-ciertamente fábula, que á un gigante de piedra substituyó otro de
-carne. La plata de los españoles, en tiempo que los indios Paranás
-estaban en guerra, y no les permitian acercarse á sus tierras, tuvo
-algun fundamento en quien hablaba de lejos: porque el peñol, bañado
-de las aguas en tiempo de crecientes, y bruñido con el ludir de las
-arenas, hacia reflectar los rayos solares, formando visos plateados
-que engañaban la vista, y llevaban la aprension á persuadirse que es
-oro y plata todo lo que reluce. Este es el orígen, este el principio
-de aquella calumnia tantas veces reproducida en el Consejo de
-Indias contra los Jesuitas, de un <i>peñol de plata</i> que benefician
-escondidamente con detrimento de los quintos reales.</p>
-
-<p>Desaguan en este grande rio por la banda de oriente y poniente,
-al pié de quinientos rios, unos de limitado caudal, otros de tanta
-mole que casi le disputan la primacia. Estos descargan inmediatamente
-sobre sus márgenes, y aquellos engruesan sus tributarios; entendiendo
-sus brazos por un lado y otro tan inmensamente, que al oriente por el
-Uruguay, el Iguazú, el Parana-pané y el Añembí, se dilata hasta los
-confines del mar brasílico: hácia el poniente por el Pilcomayo, el
-Bermejo, el Salado y el Carcarañal, recoge todas las vertientes que
-bajan de la cordillera chilena, desde los confines de Córdoba y su
-jurisdiccion hasta el corregimiento de los Chichas, y Charcas; y al
-norte por el rio Paraguay y sus pecheros se explaya sin límites, ó por
-lo menos<span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span> sin límites
-bastantemente averiguados. Describir menudamente, y uno á uno todos los
-rios que le tributan, fuera molesta y prolija narracion, cuya noticia
-con mas patente claridad registrará el curioso lector en los mapas
-existentes. Estos, sin duda, son una abreviada y clara pintura, que
-pone delante de los ojos el nacimiento de los rios, ó de las escabrosas
-pero fecundas serranias, ó de lagos, que por ocultos y subterraneos
-canales conducen las venas para la fertilidad de tantas tierras y el
-abastecimiento de tantas provincias. Ellos mismos nos ponen á la vista
-el rumbo que toman desde su orígen, el que siguen en su progreso,
-las campañas que riegan, los encuentros que tienen, las eminencias
-que montan, las caidas con que se precipitan, las llanuras en que se
-derraman y las naciones que abastecen.</p>
-
-<p>Lo que no ponen delante de los ojos los mapas, son aquellas ocultas
-propiedades que, con fundamento ó sin él, atribuyen los naturalistas
-á sus aguas, y á las que estancan las lagunas. El Paraná y el Uruguay
-tienen virtud de petrificar. No es averiguado si esta propiedad
-transmutativa, sin distincion de especies, se extiende universalmente
-á todo leño: pero la experiencia muestra que su actividad se interna
-en los árboles mas sólidos. El célebre gobernador del rio de la
-Plata, Hernando Arias de Saavedra, tuvo en su casa mucho tiempo un
-árbol petrificado. A las orillas de uno y otro rio se encuentran
-frecuentemente trozos semi-petrificados, convertida en piedra la parte
-que baña el agua, y la superior, que no la toca, conservando la misma
-substancia leñosa.</p>
-
-<p>Llenos estan los libros que tratan de minerales, de semejantes
-petrificaciones. Yo por la afinidad de materias, y por confirmar la
-verdad de unas petrificaciones con otras, solo añadiré que sobre el
-Carcarañal se encuentran algunos huesos petrificados. Hácia el año de
-1740 tuve en mis manos una muela grande como el puño, semipetrificada:
-parte era solidísima piedra, tersa y resplandeciente como bruñido
-marmol, con algunas vetas que la agraciaban; parte era materia de
-hueso, interpuestas algunas particulas de piedra que empezaban á
-extenderse por las cavidades que antes ocupó la materia huesosa.</p>
-
-<p>Otro género de petrificaciones he visto, obra curiosa, y peregrina
-invencion de la naturaleza. A espaldas del cerro de <i>Ocompis</i>, (“Cerro
-bravo” llaman los que habitan sus cercanias, por ciertos bramidos que,
-dicen, dá cuando quiere mudarse el tiempo) hay una cueva que llaman
-de Adaro. Es de boca muy estrecha, cavada en piedra viva. La entrada
-en partes es angosta, y el que entra es necesario que se arrastre. En
-partes tiene profundos senos, á los cuales se baja descolgándose por
-sogas. A uno<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span> y otro
-lado se registran variás piezas, mas ó menos capaces, segun permiten
-los brutescos petrificados. El cerro es muy elevado, todo de piedra
-calcárea, y en tiempo de lluvias el agua que recibe destila poco á
-poco, y la convierte en piedra.</p>
-
-<p>Cuando yo entré al registro de la cueva era á principios de
-Septiembre de 1757; tiempo en que se cumplian seis meses que las
-lluvias habian cesado; pero la destilacion, proseguia goteando en
-diversas partes. El agua se petrificaba cayendo, y se espesaba en el
-mismo conducto por donde se transminaba, quedando pendiente de los
-cilindros que penden de las bovedas. Una cosa experimenté, que al calor
-de la vela se liquidaban las extremidades de los brutescos recien
-petrificados y que conservaban alguna humedad: pero los que se habian
-endurecido, y estaban sólidos, con el calor de la fragua se reducian á
-polvos sin liquidarse.</p>
-
-<p>Observé que el agua colaba por entre solidísimos peñascos que
-petrificó la destilacion de otros años, sin duda por algunos poros
-imperceptibles á la vista, pero penetrables á la delicadeza de las
-aguas, y sutileza de los polvos que arrastran consigo. El color de
-la piedra es casi el mismo que el de la piedra calcárea, poco mas
-obscuro con algunas vetas cristalinas. Esta es la virtud de las aguas
-que destilan en la cueva de Adaro, y la misma es la del Paraná y del
-Uruguay, que convierten los árboles y leños en piedra mas estimable por
-ser verdadera, que la fingida propiedad que sin fundamento se atribuye
-á la laguna de las Perlas.</p>
-
-<p>Está dicha laguna entre el Bermejo y el Salado, al norte de la
-antigua ciudad de la Concepcion destruida por los infieles. En tiempos
-pasados era habitada de los Hohomas, parcialidad de dos mil indios,
-valientes guerreros, aliados algun tiempo de los españoles, y despues
-confederados con sus enemigos. Marcos Salcedo, español nacido en
-Santa Fé, y cautivado algunos años entre los Abipones, testifica que
-en grande cantidad pescan ostrones, y como gente que no aprecia las
-perlas, las arrojan sobre la playa.</p>
-
-<p>En memoria de los antiguos no se halla mencion de tanta riqueza
-que ruede arrojada por los suelos, y es verosimil que los pobladores
-de la Concepcion hubieran levantado el grito de las perlas, y se
-hubieran empeñado en mantener una ciudad que les franqueaba riqueza
-incomparable, y que solo costaba alargar las manos para cogerla.
-Noticias de menor riqueza han bastado en las Indias, y en estas
-provincias, para contrastar mayor resistencia que las que podian
-hacer los Hohomas, señores de la laguna, con las naciones aliadas. Y
-así el desamparo de la poblacion, y el descuido en reedificarla, son
-argumentos de que se fingieron <span class="pagenum" id="Page_54">[Pg
-54]</span> perlas donde no las hubo; ó si algunas hubo, de tan poca
-estimacion que no merecieron aprecio.</p>
-
-<p>A la laguna de las Perlas, sita al poniente del Paraná, juntemos
-la de <i>Yupacaray</i> que cae al oriente del Paraguay y le tributa el
-raudal de sus aguas en altura poco menos de veinte y cinco grados. Su
-mismo nombre, que significa laguna exorcizada, promete alguna cosa
-extraordinaria. Los naturales refieren por tradicion de sus mayores,
-que antiguamente salia de madre, derramando muchas leguas sus aguas,
-y que en la obscuridad y tinieblas de la noche arrebataba hácia el
-centro á cuantos alcanzaban sus inundaciones. Añaden que un Obispo,
-cuyo nombre no ha pasado á nuestros tiempos, compadecido de los que
-habitaban sus vecindades, exorcizó á la laguna, y á la virtud del
-conjuro refrenó el impetu de sus resacas.</p>
-
-<p>Con los exorcismos cesaron las inundaciones, pero no los tristes
-gemidos y frecuentes clamores de hombres, mugeres y niños que gritan
-lastimosamente desde el centro de las aguas. Los unos dicen que tienen
-su orígen en los que arrebataron las inundaciones á lo profundo de la
-laguna: los otros, de unos nefandos abortos, que sepultó en ella el
-rigor de la divina justicia por sus abominaciones, y que con aquellos
-gritos y voces lastimeras claman á los mortales para que los socorran,
-y se compadezcan de ellos. Añaden otra particularidad, corona de tantas
-invenciones. Cuando el tiempo quiere mudarse, aparecen en la laguna
-señales sensibles: las aguas se encrespan, truena, relampaguea, y
-una tormenta inferior que precede, simboliza la superior de truenos,
-relámpagos, rayos y lluvia que amenaza.</p>
-
-<p>Estas fábulas solo prueban que el humano ingenio, amigo de novedades
-asombrosas, extiende á los rios, á los montes y serranias su estéril
-actividad y fecunda invencion. Rara es la ciudad de estas provincias,
-que no posea algun rio, laguna ó cerro, que predice las futuras
-mudanzas de tiempo. Enojarse llaman los naturales: se ha enojado
-el <i>Ocompis, la Achalá Famatina</i>, ó el <i>Tafi</i>, cuando se levantan
-nubes, cuando resuenan los truenos, cuando al resplandor de los
-relámpagos que alumbran se siguen los rayos que cruzan. Yo no sé que
-idea supersticiosa forman en su imaginacion sobre este punto. Lo que
-aseguro es, que repetidas veces con todas sus mientes me han querido
-persuadir que no me llegue á tal cerro, monte, ó laguna, porque es,
-dicen, muy bravo, y sabe enojarse:—persuasion tan arraigada, que ni la
-razon los convence, ni la experiencia los desengaña. Y así no solo el
-<i>Yupacaray</i> es fabuloso, sino que tenemos muchos Yupacarays fingidos,
-pseudo-profetas de lo futuro.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span></p>
-
-<p>Mas memorable que el Yupacaray es la laguna <i>Mamioré</i>, sita al
-poniente del rio Paraguay, en diez y ocho grados algo mas abajo de la
-canal de Chiane que se abre al oriente, y los cerros del mismo nombre
-que la cercan por el poniente. Tiene quince leguas de circunferencia, y
-descarga en el Paraguay con boca espaciosa. Los modernos exploradores
-no la registraron, y así no podemos con recientes averiguaciones
-confirmar nuestro sentir. Pero por carta de este siglo del Padre Juan
-Bautista Jandra, misionero de Chiquitos que estuvo en ella, consta, que
-tiene flujo y reflujo. Su nacimiento no es de rio, aunque en tiempo de
-lluvias recibe las vertientes de los cerros de Chiane, y las aguas que
-se desbordan de los anegadizos de Xarayes: pero ni estas vertientes, ni
-aunque su orígen fuera de rio, pudiera causar la regularidad del flujo
-y reflujo.</p>
-
-<p>Un desengaño completo sobre la laguna de Xarayes se ha conseguido
-con la expedicion que se hizo el año de 1753, rio Paraguay arriba.
-Algunos le daban cien leguas, de norte á sur, y diez de oriente á
-poniente; otros mas liberales en alargar que en dar con medida, la
-extendian cien leguas á todos vientos. Pero en la realidad, ese
-espacioso giron de tierra que media entre la sierra de Chiane, Morro
-Escarpado y rio de Cuyabá, casi desde los diez y seis hasta los diez
-y ocho grados, no es otra cosa, que un terreno bajo que se inunda en
-tiempo de aguas, con las vertientes de la sierra de Cuyabá, y con el
-derramamiento del Paraguay en tiempo de crecientes.</p>
-
-<p>Sin duda que los que delinearon en los mapas laguna de tanta
-extension, registraron el terreno en tiempo de crecientes, pues de sus
-relaciones consta que atravesaron en barcos todo el espacio que en los
-modernos mapas se denomina con el título de anegadizos. Proposicion que
-hace creible lo que se refiere en un diario de los reales exploradores;
-que las señales de la inundacion en tiempo de aguas, suben mas de dos
-varas, y así todos dijeron verdad. Es laguna muy dilatada en tiempo
-que las vertientes se derraman sobre el país de los Xarayes; y son
-anegadizos con lagunones de tres, cuatro y seis leguas, cuando, cesando
-las avenidas, el Paraguay contiene las aguas en los términos de sus
-riberas.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_4">
- <p><span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span></p>
- <h3 title="§. IV. DE LOS PECES.">§. IV.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS PECES.</p>
-</div>
-
-<p>De los rios y lagunas que tanto utilizan á los vivientes, pasemos á
-los peces que en ellas viven, se alimentan y multiplican con prodigiosa
-fecundidad. Desde el mayor al menor todos encuentran morada para
-albergarse, y cebo que los alimente á diligencias de aquella soberana
-providencia, que sustenta á todos los vivientes, haciendo que los unos
-sirvan de auxilio á los otros, para conservacion y servicio del hombre.
-Esto es mas claro en estas provincias. La ingénita desidia de los
-naturales, tan sugetos á la ociosidad, y tan poco aplicados á la útil
-labor de los campos, por naturaleza fecundísimos, necesita una dispensa
-inagotable en los rios y lagunas, cuyas riberas habitan y elijen por el
-interes de la pesca.</p>
-
-<p>El mayor de todos es sin duda la ballena, que talvez desde los
-mares del sud se entra por la espaciosa boca del Rio de la Plata: y
-algunos hasta Santa Fé. En mayor abundancia se cojen lobos marinos,
-animal anfibio, que parte habita la tierra, y parte se abisma en las
-aguas. En la costa del mar hácia el Estrecho, y en la isla que llaman
-de los Lobos, se encuentran muchos en manadas de ciento, doscientos y
-trescientos. Hay unos rojos y blanquesinos, que en la opinion vulgar
-de estas partes, son tenidos por hembras: otros obscuros pardos, que
-se reputan por machos. Division que no me atrevo á asegurar, porque
-talvez la que se hace entre los sexos, puede ser que solo demarque las
-especies.</p>
-
-<p>La cabeza no corresponde al cuerpo, y es mas pequeña que lo que
-piden las justas reglas de proporcion. Tienen dos aletas, las cuales
-hácia la extremidad rematan en cinco como dedos, y estos en uñas de
-materia cartilaginosa, de las que se sirven dentro del agua para
-nadar, y cuando saltan en tierra para caminar, usan de ellas por medio
-de dos resortes y articulaciones; uno en el mismo nacimiento junto
-al omoplato, y otro en el arranque de los dedos. Otros dos juegos y
-articulaciones tiene la cola, de la cual usan para caminar por tierra
-sin arrastrar el cuerpo. Como la naturaleza la destinó para suplemento
-de los pies y sustentar su pesada mole, proveyó que fuese mas gruesa
-que lo que requiere la proporcion.</p>
-
-<p>Con el auxilio de las alas y cola, cuando salen de su elemento,
-caminan por tierra con alguna pesadez, pero no tanto que les impida
-trepar por altos y escarpados peñascos. Son muy juguetones, y como
-alcanzan <span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span> grandes
-fuerzas, por divertimiento ó por enojo se tiran en alto los unos á los
-otros, y cuando se sienten heridos acometen con furia y braveza.</p>
-
-<p>Los holandeses en sus relaciones aseguran que se hallan tambien
-leones marinos; pero es verosimil, que no se diferencian en especie, y
-que se les dió el atributo de leones, porque algunos lobos cuando son
-grandes tienen collar en el pescuezo; el que quisiere podrá llamarlos
-lobos con collar, ó leones semejantes á los lobos.</p>
-
-<p>Parecidos á estos son los perros marinos, pero en los brazuelos y
-pies se asemejan á los perros de tierra. Son osados y bravos, y no
-esperan para morder que los irrite la provocacion de los viandantes.
-Ellos se ponen en celada aguardando oportunidad, y cuando pasa algun
-barco salen de sus guaridas y desfogan su enojo mordiendo hasta los
-remos. Hay tambien caballos marinos, y otras varias especies que se
-asemejan, siempre con bastante diversidad, á los animales de tierra,
-pero se denominan con los nombres de estos, por carecer de otros mas
-propios para indicarlos.</p>
-
-<p>El <i>Yaguazú</i>, animal grande como una mula, busca los lugares
-profundos: acomete á los animales y hombres que pasan á nado, y se
-abisma con ellos para tragárselos.</p>
-
-<p>No es menos caribe el <i>Ao</i>, animal anfibio, pero blanco, lanudo y
-crespo como oveja; con uñas y hábitos de tigre. Andan en manadas, y
-salen del agua cuando quiere llover y mudarse el tiempo. Hacen presa en
-los leonas y otras fieras, persiguiendo con tanta velocidad la caza,
-que ninguno se les escapa. Suelen los animales en la fuga ganar algun
-árbol, como asilo de seguridad contra el obstinado perseguidor: pero
-el <i>Ao</i>, ansioso de la presa por el hambre que le aflige, se aplica á
-descubrir las raices con tanta pertinacia, que no cesa de socavar el
-árbol, hasta derribarlo.</p>
-
-<p>El <i>Capyibará</i> es el puerco ó javalí de agua, casi del mismo color
-y tamaño que los de tierra, pero con el hocico menos prolongado. De
-noche pasta en los campos, y dehesas, pero de dia, especialmente en
-tiempos frios, se baja á lo mas hondo de los rios. Los indios lo
-comen, pero lo desangran enteramente para que no hiedan sus carnes. El
-caiman, al cual los indios llaman <i>Yacaré</i>, es tenido por lagarto de
-agua. Es anfibio, largo dos ó tres varas, y con hocico de puerco. Hay
-dos especies, unos negros, veteadas de azul obscuro, y otros bermejos,
-mas bravos, que acometen para hacer presa. No imitan enteramente á los
-célebres<span class="pagenum" id="Page_58">[Pg 58]</span> del Nilo,
-pero en los nuestros concurren algunas propiedades que los pueden hacer
-celebérrimos.</p>
-
-<p>La mansion ordinaria del yacaré es el agua, pero harto y lleno,
-sale á la playa, no lejos de las riberas, buscando en los ardores del
-sol algun fomento para la digestion. Está cubierto de escamas duras,
-á manera de conchas, con las cuales dicen se arma para resistir las
-balas. No es impenetrable su armadura, porque me consta que con tiro de
-fusil se han muerto algunos, y así es creible, que los que descubrieron
-impenetrables á las balas las escamas del yacaré, buscaron escusa á su
-poca destreza en la fingida armadura del caiman.</p>
-
-<p>Su pesca y caza es algo curiosa. Los indios se previenen de una
-estaca larga á proporcion de lo ancho de la boca del yacaré, con dos
-puntas agudas hácia las extremidades. Armados con ella, entran al
-agua, y cuando el caiman abre la boca para acometer, logra el indio
-la ocasion de clavársela en la boca, por la cual le entra tanta agua,
-que le ahoga, y el pescador lo saca á la ribera para trozarlo y
-comérselo.</p>
-
-<p>D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, curiosos y verídicos indagadores
-de la naturaleza, en su viage á América, refieren, como testigos
-oculares, la precaucion de la caimana en esconder el tesoro de sus
-huevos para ocultarlos de los gallinazos, los cuales con industria y
-arte se ponen en celada para lograr la ocasion del hurto. Escóndense
-entre los árboles, donde pueden observar y no ser observados, para que
-el asalto sea mas seguro. Como la caimana está muy enterada de las
-astucias de su enemigo, mira y registra con gran cuidado y atencion,
-si alguno de estos agresores es testigo de sus intenciones, y cuando
-está falsamente asegurada que no hay gallinazos en celada, pone sus
-huevos y los tapa con arena, revolcándose con disimulo por toda la
-vecindad. Pero luego que ella se retira, el astuto gallinazo se deja
-caer sobre el nido, y con pico, pies y alas remueve la arena, y goza
-muy á satisfaccion el gran banquete que le previno la caimana, poco
-próvida en desamparar su indefensa prole, que podia hacer respetable su
-presencia.</p>
-
-<p>Al caiman es muy semejante en la voracidad á la <i>Palometa</i>, larga
-palmo y medio, y casi otro tanto de ancho: los dientes tiene dispuestos
-á manera de sierra, y son fortísimos y tenacísimos. Los Guaycurús hacen
-de su quijada sierra para cortar palos. Con arma tan poderosa no hay
-empresa á que no se atrevan las palometas, ni insulto que no cometan
-en los pescadores, en los nadadores, y en los peces que surcan las
-aguas. A los pescadores cortan el anzuelo, y en una hora son capaces
-de deshacerlos<span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span> aunque
-sean veinte. En los nadadores hacen tenacísima presa, y no sueltan sino
-arrancando el bocado.</p>
-
-<p>Cuando D. Manuel Flores, capitan de fragata, entró rio Paraguay
-arriba, á poner el marco divisorio en la boca del Jaurú, un soldado de
-Cuyabá hirió un capyibará, y acosado de un perro que le seguia, entró
-sangriento al agua, y el perro tras él, teñido en su sangre. Acudió
-luego tanta multitud de palometas, que en pocos instantes, á vista de
-muchos, los descuartizaron á bocados, dejando los puros esqueletos.</p>
-
-<p>Temible es tambien la <i>Raya</i>, por una espina en la cola que corta
-como la navaja mas afilada: es de monstruosa y disforme figura, que
-imita la rueda de carreta, y algunos la igualan en magnitud y grandeza.
-Sus carnes son poco agradables al gusto, pero los indios comen con
-apetencia las alas. El <i>Bagre</i> no tiene la espina en la cola como
-la raya, sino sobre el lomo. Es fuerte, aguda, venenosa y capaz de
-penetrar las suelas de los zapatos: es de mediano tamaño, la cabeza
-aplanada, con dos barbotes que le salen á los lados de la boca. El
-<i>Armado</i> es apetecido por sus carnes, pero estas no las franquea á los
-incautos, sin experimentar las sangrientas puntas de sus espinas. Es
-grande una vara, y á veces mayor, todo defendido de puas agudas: la
-cabeza es monstruosa, larga la tercera parte del cuerpo. Hay varias
-especies conocidas á los indios, y denominadas en su idioma con
-particulares nombres.</p>
-
-<p>Por el contrario el <i>Patí</i>, de carne delicada y gustosa, goza del
-privilegio de carecer de espinas; y así ofrece plato regalado al gusto,
-sin molestia y sobresalto. En esto tambien le imita el <i>Surubí</i>, de
-agradable sabor, y de carne mas sólida que el patí, y por eso mas
-á propósito para conservarse salada. El <i>Pacú</i> es casi redondo, de
-pequeña cabeza, sin escamas, pero de carne gustosa. El <i>Dorado</i>, á
-quien el color dió ocasion para el nombre, es de vara, y á veces mas
-largo. Herido de los rayos y reflejos del sol es hermosísimo, pero la
-cabeza, que ofrece el bocado mas delicado, es notablemente fea. Boca
-pequeña, guarnecida con dos andanas de dientes, ojos negros, ceñidos de
-un círculo sobredorado. Las agallas defienden dos membranas á manera de
-conchas sobredoradas, depósito y oficina de la substancia mas tierna,
-mas suave y apetecible.</p>
-
-<p>Al dorado es justo que acompañe la <i>Curbitana</i> plateada, ó como
-llama el Guaraní, el <i>Guacupá</i>. No es muy grande, será largo como un
-pié, y suele criar una piedra que se supone eficaz contra el mal de
-orina. El <i>Peje-rey</i> es sin duda de los de mejor gusto, y su nombre
-promete un plato delicado. Cuando fresco es el mejor, ó de los mejores
-<span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span> peces, y de gusto
-exquisito. Abundan desde las Corrientes hasta Santa Fé y Buenos Aires,
-no en todo el tiempo, sino cuando sobreviene al Paraná la creciente de
-San Juan, y duran los meses de Junio y Julio.</p>
-
-<p>Hay otras muchas especies que cruzan los rios, y sirven de alimento
-á los naturales. El <i>Manguruyú</i> de color obscuro: las corbinas grandes
-y de buen gusto: el zabalage, que inunda el rio de Santiago, y en
-cierto modo inficiona á temporadas sus delicadas aguas. Las tortugas,
-que abundan en Chiquitos, y entretienen con sus crias agradables y
-curiosas. La multitud, abundancia y variedad de patos delicados al
-gusto, entretenidos á la vista, de figura extraordinaria, y exquisita
-variedad de colores, es materia copiosa que necesita obra separada, y
-de volumen no pequeño.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_5">
- <h3 title="§. V. DE LAS AVES ACUATICAS.">§. V.</h3>
- <p class="subh3c">DE LAS AVES ACUATICAS.</p>
-</div>
-
-<p>Entre los patos ó pájaros de agua merece particular relacion el
-<i>Macá</i> (como le llaman en Santa Fé, donde acuden en las crecientes
-del Paraná) ó como le nombran los indios, <i>Macangué</i>. Un sugeto bien
-instruido en las curiosidades de la naturaleza duda si el macá, y
-macangué son de especie diversa: porque el primero es un género de
-pato, que mas ordinariamente mora y habita en el agua: el segundo
-participa mas la especie de pájaro que se asemeja á la <i>Chuña</i>, y mas
-se recrea en la tierra que en el agua: pero uno y otro convienen en
-el modo de criar sus hijuelos. A estos los toman sobre sí, con ellos
-vuelan, con ellos caminan y nadan, y no hallan embarazo para sus
-cuotidianos ejercicios en la carga que fió la naturaleza á su maternal
-providencia.</p>
-
-<p>El <i>Opacaá</i>, es tambien pájaro de agua, que pasea con magestad
-las orillas de los rios y lagunas, repitiendo estas voces <i>opa-caá,
-opa-caá</i>, que significan, “ya se acabó la yerba, ya no hay yerba”. Los
-indios que observan el canto y voces de animales para sus agorerias,
-se entristecen grandemente cuando oyen al Opacaá, juzgando que este
-animalillo les anuncia que ya se acabó la yerba del Paraguay, que ellos
-tanto apetecen. Si sucede que en efecto se acabe la provision de yerba,
-admiran la penetracion del animal que alcanzó lo futuro.</p>
-
-<p>El <i>Yahá</i> justamente le podemos llamar el volador y centinela. <span
-class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span> Es grande de cuerpo, y de
-pico pequeño. El color es ceniciento con un collarín de plumas blancas
-que le rodean. Las alas están armadas de un espolon colorado, duro y
-fuerte, con que pelea. Son amigos de sociedad, y andan acompañados
-de dos en dos. En su canto repiten estas voces <i>yahá, yahá</i>, que
-significan “vamos, vamos”, de donde se les impuso el nombre. El
-misterio y significacion es que estos pájaros velan de noche, y en
-sintiendo ruido de gente que viene, empiezan á repetir <i>yahá, yahá</i>,
-como si dijeran: “vamos, vamos, que hay enemigo, y no estamos seguros
-de sus asechanzas.” Los que saben esta propiedad del <i>yahá</i>, luego
-que oyen su canto, se ponen en vela, temiendo vengan enemigos para
-acometerlos.</p>
-
-<p>El <i>Terotero</i> en parte imita la naturaleza del yahá. Repite en su
-canto estas cláusulas: <i>teu, teu,</i> y por eso con alguna corrupcion,
-le llaman los españoles terotero, y los indios con mayor propiedad
-<i>teu-teu</i>. Su habitacion es junto á los rios y lagunas. El color es
-veteado de blanco y obscuro, los pies largos y colorados. Es por
-extremo amante de sus polluelos, y cuando alguno se los alza del
-nido, con osado atrevimiento acomete al que se los hurtó, y es tan
-impertinente en los asaltos y acometimientos, que obliga al ladron á
-abandonar su presa. En el encuentro de las alas tiene agudas espinas
-que juega con agilidad y destreza contra las aves de rapiña, seguro de
-la victoria si no le oprime y vence la multitud.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_6">
- <h3 title="§. VI. DE LOS VOLATILES.">§. VI.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS VOLATILES.</p>
-</div>
-
-<p>No es menos poblado el aire que las aguas, con inmensa variedad
-de aves que le cruzan, sosteniendo la gravedad de sus cuerpos en la
-fluidez de este elemento. Merece el primer lugar el que llaman <i>Rey de
-las aves</i>.</p>
-
-<p>Son muy pocos los que se hallan de esta especie, y solo se tiene
-noticia que se encuentran en los montes de Curuguatí. Es del tamaño,
-ó poco mayor que un gallo, pero sus plumas son un agregado de todos
-los colores, que presentan á la vista en un solo objeto, cuanto la
-naturaleza dispensó liberal en la familia universal de todas las aves.
-Los que frecuentan el Curuguatí, pocos curiosos y atentos de indagar
-la naturaleza,<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span> no nos
-han comunicado otras propiedades de esta ave: pero es creible que las
-tenga para hacerla digna de su nombre. En lo demas, si carece de mas
-atributos, será rey en la apariencia de los colores, pero no tendrá las
-bellas calidades á que está vinculada la supremacía de las aves.</p>
-
-<p>Mejor la merece un pajarillo, tan pequeño de cuerpo que puesto en
-balanza no excede el peso de un tomin, y por eso se llama tuminejo.
-En lengua Quichua le dicen <i>Quentí</i>, en la guaraní, <i>Mainimbií</i>, y
-en la castellana, picaflor. No hay cosa en este animalito que no sea
-extraordinaria y maravillosa, su pequeñez, su inquietud y azorada
-viveza, su alimento y color, su generacion, y ultimamente el fin de su
-vida.</p>
-
-<p>Entre las aves es la mas pequeña: su cuerpo vestido de hermosas
-y brillantes plumas, es como una almendra. El pico largo, sutil y
-delicado, con un tubillo, ó sutil aguijon para chupar el jugo de las
-flores. La cola en algunos es dos veces mas larga que todo el cuerpo.
-El vuelo es velocísimo, y en un abrir y cerrar de ojos desaparece, y
-lo halla la vista á larga distancia, batiendo sobre el aire las alas,
-aplicado el pico á alguna flor, y chupandole el jugo de que unicamente
-se mantiene. El vuelo no es seguido sino cortado, y rara vez se sienta
-sobre los árboles, y entonces se pone en atalaya para espiar las flores
-mas olorosas, y darles un asalto.</p>
-
-<p>El color es un agradable esmaltado de verde, azul turquí, y
-sobredorado, que envestido de los rayos del sol, hiere y ofende la
-vista con su viveza. No se puede negar que en pequeñez y colores se
-encuentra alguna variedad, pero es mejorando siempre, con un naranjado
-vivísimo que herido de los rayos solares imita las llamas de fuego.
-Su nido pende al aire de algun hilo, ó delgada rama al abrigo de los
-árboles y techos, compuesto de livianos fluequecillos. Es del tamaño de
-una cáscara de nuez, pero tan lijero que apenas pesará un tomin.</p>
-
-<p>En este nido, domicilio de la mas pequeña de las aves, pone la
-picaflor hembra un solo huevo. Con su natural calor lo fomenta como
-solícita criadora, y á su tiempo cuando el instinto de sábia madre
-le dicta, rompe el huevo, y sale el hijuelo con figura de guzano:
-poco á poco desenvuelve y desata sus miembros, cabeza, pies y
-alas, y en figura de mariposa empieza á volar y á sustentarse con
-la azogada inquietud de sus movimientos. Como no ha llegado á su
-natural perfeccion, pasa del estado de mariposa al de pájaro, y se
-viste de plumas, al principio negras, despues cenicientas, luego
-rosadas, y últimamente matizadas de oro, verde y azul. Algunos
-curiosos observadores han notado el estado <span class="pagenum"
-id="Page_63">[Pg 63]</span> medio, y se han dignado de prevenirme que
-ellos mismos han visto una parte con figura de mariposa, y otra con la
-de picaflor.</p>
-
-<p>Entre estas dos especies, la una real por su dignidad, y la otra
-admirable por su hermosura y pequeñez, es inmensa la multitud de aves
-con que el soberano Autor de la naturaleza pobló las campiñas, y coronó
-los árboles.</p>
-
-<p>La multitud de faisanes, la inmensidad de perdices y martinetas,
-que abundan en algunas partes, nos hace creible que á pocas ó ningunas
-tierras fué mas pródiga la infinita grandeza del Criador. Las perdices
-para el regalo y sustento de sus habitadores, algo se diferencian de
-las de España: pero esa diversidad compensan con la ingenuidad, con la
-cantidad y facilidad con que se dejan tomar, y en cierto modo provocan
-á que las cazen. Una sola caña con un lazo de plumas de avestruz, basta
-para coger en una hora veinte y treinta perdices; siendo tantas, que la
-multitud embaraza, y cuando se quiere enlazar una, se ofrecen muchas
-á la vista y á la mano, y no se resuelve el cazador á quien echar el
-lazo.</p>
-
-<p>Entre las aves de canto, se hallan los gilgueros, las calándrias,
-los ruyseñores, los canários, y el que llaman los guaranís <i>Tieyubré</i>.
-Es muy parecido al canário, y con variedad de voces canta dulcemente á
-la sombra de los árboles. Los cardenales, así dichos por un copete de
-color de grana que hermosamente corona su cabeza, son de canto suave,
-pero de brevísima duracion. Los papagayos, todos vestidos de gala con
-tanta variedad de finísimas plumas, que fuera largo relatarlos. Hácia
-el Paraguay es tanta su multitud, que espesan como nubes el aire. Estos
-son los taladores del maíz. Al menor descuido, y en brevísimo tiempo,
-sentados sobre las cañas, abren las mazorcas, las desgranan, y con
-pródiga liberalidad dejan caer al suelo la mayor parte de los granos:—ó
-por conmiseracion á una plaga inmensa de pajarillos que recojen las
-migajas, ó porque su génio es desperdiciador.</p>
-
-<p>La <i>Chuñá</i> entre las aves tiene muy principal lugar. Es de ánimo
-generoso, fácil de domesticar, y paga el hospedaje con que le reciben
-con la dulce melodia de su canto. Imita los puntos de la música, pero
-invirtiendo el órden, y empezando por donde acaba la escala de los
-principiantes. No es molesto á sus dueños, y busca su mantenimiento,
-limpiando las casas y huertas de la sabandijas y viboras que las
-infestan, con utilidad de los amos, y diversion de los que miran su
-artificio en cogerlas. Tómalas mas abajo de la cabeza, y luego las
-estrella fuertemente contra alguna piedra, y cuando la tiene fracasada,
-acaba de quebrantarla y se la come. Lo mismo hace con los caracoles;
-pero si le <span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span>ponen un
-huevo, lo deja caer con suavidad, y se lo come con gusto. En medio de
-tan buenas calidades, cuando se irrita, encrespa las plumas y se lanza
-á los ojos del muchacho, perro y animal que lo provoca.</p>
-
-<p>El <i>Cochi</i> entre las aves de esta provincia es la de mejor canto,
-y á todos excede en sus trinos. La figura promete poco, pero bajo de
-un color oscuro, casi semejante al de los tordos, conserva una voz
-suave, clara, alta y delicada con que entretiene á los aficionados.
-Se domestica facilmente, y por todo pasa con mansedumbre y sin enojo,
-con tal que al tiempo de la cria ninguno se acerque al nido, porque
-entonces el celo de sus hijuelos, le obliga á traspasar los términos
-del acatamiento, y no descansa hasta señalar con el pico la cabeza del
-que se arrima confiadamente.</p>
-
-<p>A las aves de canto se siguen otras de raras propiedades. El pájaro
-Campana, <i>Guyrapú</i> llaman los indios, propio de la serrania del Tape:
-es pequeño del cuerpo, de pluma blanca, y menor que una paloma. Ocupa
-siempre las copas de los árboles, al reparo de las ramas para que no le
-tiren los cazadores. Lo particular es el canto, que imita con propiedad
-al repique de campanillas de plata. <i>Carpintero</i> dicen á un pájaro
-pequeño, de color oscuro, con gargantilla, ó collarin amarillo, en
-unos azul, en otros negro, de pico colorado y amarillo. Anidan en los
-árboles mas duros, abriendo con el pico concavidad suficiente en los
-troncos para su domicilio. Sacuden con tanto aire los árboles con la
-dureza de sus picos, que imitan propiamente los golpes de acha, con que
-un robusto carpintero desbasta á fuerza de brazos las superfluidades de
-los maderos.</p>
-
-<p>Peregrino es el <i>Guacho</i>, á quien dió el nombre su mismo canto, que
-articula esta voz: <i>guacho!</i> Es del tamaño de las golondrinas, pero el
-color es pardo. El nido fabrica de barro en los montes espesos, y mas
-ordinariamente en serranias ásperas y escarpadas.</p>
-
-<p>El <i>Tunca</i>, mas afortunado que los demas, pues ha subido á ser
-una de las constelaciones del mar del sur, es pájaro negro; camina
-á saltos, y tiene pico ancho casi dos dedos, listado de amarillo y
-colorado. Los ojos hermosean dos círculos de plumas, uno de blancas
-y otro de azules, y debajo de la cola sobresalen algunas de finísima
-grana. Tiene mortal enemistad con los <i>Cochis</i>, cuyos polluelos
-persigue con sobrada porfia; pero los Cochis, amantes de sus
-hijuelos, salen á la defensa, y se traba entre los dos una muy reñida
-contienda.</p>
-
-<p>Entre las aves que deleitan con la hermosura de sus colores, se
-ofrece una cantidad innumerable de ellas, tan várias y peregrinas,
-como <span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span> esmaltadas.
-La provincia de Tucuman no abunda tanto de estas bellezas y rasgos
-naturales del soberano pincel, pero el Paraguay á cada paso ofrece
-un prodigio, y en cada prodigio una peregrina novedad. El carmisí en
-el <i>Nahaña</i> y <i>Araguyrá</i>, el verde en el <i>Mbaitá</i>, el blanco en el
-<i>Tapenduzú</i>, el azul en el <i>Piriquití</i>, el blanco con el obscuro en el
-<i>Curetey</i>, el negro con el amarillo en el <i>Chichuy</i>, y el conjunto y
-complexo agradable de todos los colores en el <i>Urutí</i>.</p>
-
-<p>Entre las aves de rapiña se encuentran las aguilas de magestuoso
-vuelo, tan felices en la elevacion, como precipitadas en dejarse caer
-sobre la presa. Los halcones rapaces, veloces en el vuelo y acelerados
-en el robo. Los gavilanes rampantes, con garras sangrientas para
-despedazar la caza. Los caracarás presumidos, especie média entre
-aguila y halcon, de magestuoso paso y rápido vuelo. Los gallinazos
-carniceros, que participan las propiedades del cuervo, tan desgraciados
-por su figura, como insaciables con lo que encuentran: siempre comiendo
-lo que hallan, y siempre hambrientos. El crecido Condor, mayor que los
-cuervos y buytres de Europa, y tan grande, que de punta á punta de
-las alas tiene tres y cuatro varas: tan atrevido, que despedaza una
-ternera: tan avisado, que acomete por los ojos, y sacados, rompe con la
-dureza de su pico el cuero, y se acaba la ternera.</p>
-
-<p>Entre los condores de Tucuman y los cuervos del Paraguay, merece
-particular relacion el cuervo blanco: no son muchos los que se hallan
-de esta especie; cual y cual solo se encuentra cano por los años, ó
-blanco por naturaleza. Los indios le llaman el Cacique de los cuervos,
-porque de estos es mirado con acatamiento de soberano, y con atenciones
-de señor. El avestruz merecia relacion separada, pero como de él tratan
-muchos, omitimos su descripcion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_7">
- <h3 title="§. VII. DE LOS CUADRUPEDOS.">§. VII.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS CUADRUPEDOS.</p>
-</div>
-
-<p>Los animales que pueblan los montes, que cruzan las campañas y
-trepan las sierras; esto es, los caballos, las yeguas, las vacas,
-los tigres, los leones, los leopardos, las cabras, las ovejas, los
-ciervos, los venados, los gamos, las liebres, las vicuñas, los puercos
-monteses y javalies, todos ellos <span class="pagenum" id="Page_66">[Pg
-66]</span> son conocidos, y tienen poca ó ninguna diferencia de los
-europeos. Por lo mismo omitimos su descripcion por pasar á otras mas
-particulares.</p>
-
-<p>El <i>Anta</i>, ó danta, es la que llaman Gran Bestia. Grande como un
-<i>Garañon</i>, con orejas de mula, hocico de ternera, y una trompa de un
-palmo, que alarga cuando se enoja, y al parecer es el órgano por donde
-respira. Color leonado, manos y pies altos y delgados, hendidos como
-en las cabras, con tres uñas en los pies y dos en las manos: tiene dos
-buches, uno vulgar en que recibe el alimento, y otro particular lleno
-de palitos podridos. En este segundo se halla la piedra-bezoar, tan
-estimada para el mal caduco, y otras dolencias que se supone hallen
-remedio en su virtud.</p>
-
-<p>Esta piedra-bezoar, como tambien la de los guanacos y otros
-animales, no tiene figura regular, ni determinada formacion: á las
-veces se encuentran vacias por dentro, y esto sucede cuando la fábrica
-se cimienta en materia que es de fácil disolucion. Otras veces estriba
-en algun palito ó arena, que sirve de cimiento á la obra; la que
-tiene sus interrupciones, y al parecer se compone de una variedad de
-materiales, que diversifican las hojas diversas, casi enteramente en
-los colores. Toda la virtud medicinal de los bezoares, procede de
-las yerbas y palitos, y el buche es el órgano ó alambique que extrae
-los humores, y solída los jugos, sobreponiendo hojas á hojas, y
-petrificando esos jugos para el uso de las curaciones.</p>
-
-<p>Cuanto utiliza el <i>Anta</i> con su piedra á la medicina, y como algunos
-quieren con sus uñas, tanto damnifica á los labradores, que lograrian
-pingues cosechas, si no fuera por estos animales que las persiguen
-y talan. Como es animal tímido, no se atreve aparecer delante del
-chacarero (así llaman por acá al que guarda los sembrados), pero asecha
-con infatigable vigilancia los movimientos del guarda, y cuando le
-reconoce ausente, entra confiado en la sementera, se ceba en ella, y en
-poco tiempo la acaba.</p>
-
-<p>No es menos curioso el <i>Oso-hormiguero</i>, cruel perseguidor de las
-hormigas, cuyas repúblicas verdaderamente numerosas, disminuye, y con
-industria impide que se multipliquen en nuevas colonias. Es á manera
-de puerco mediano, alto media vara, de color negro y blanco, con dos
-listas que declinan en obscuro. La cola está cubierta de cerdas, y
-como es larga y ancha, cuando la levanta sobre el lomo, le tapa casi
-todo el cuerpo. La cabeza imita la del puerco, y remata en figura de
-trompa, larga como un pié, en cuya extremidad tiene agujero, por donde
-saca su lengua de media vara. Este es el instrumento de que le proveyó
-la <span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span> naturaleza para
-bucear alimento; porque prolonga su lengua, y la mete por la boca de
-los hormigueros, y cuando la siente llena de hormigas, la recoge hácia
-dentro de la trompa, y se las come muy á su placer, repitiendo una y
-muchas veces la misma diligencia.</p>
-
-<p>Cuanto es cuidadoso en buscar de que alimentarse, tanto es perezoso
-y tardo en sus movimientos. No le hace falta la lijereza para asegurar
-la presa, porque con industria y malicia la suple bastantemente, y
-aunque sea el tigre mas feroz, queda despedazado entre sus uñas. Para
-el combate se tiende de espaldas sobre el suelo, esperando que el
-tigre le acometa, y se eche entre sus agudas y tenacísimas uñas con
-las cuales lo abraza, y no suelta hasta que lo despedaza. Pero si es
-feroz con los demas animales, con sus hijuelos es todo piedad: los toma
-con cariño sobre sus espaldas, y los transporta de un sitio á otro,
-abrigándoles con su larga y ancha cola.</p>
-
-<p>Semejante al Oso-hormiguero en cargar su tierna familia, es el
-<i>Sucarath</i>, animal propio de la provincia patagónica. Es singular su
-figura: tiene cara de leon, que declina en la semejanza humana, con
-barbas que arrancan desde las orejas. Su mole es corpulenta hácia los
-brazuelos, y estrecha hácia los lomos. La cola larga, bien poblada de
-cerda, le sirve para defender y tapar sus cachorros que carga sobre el
-lomo, para repararlos con la fuga de los cazadores: pero estos abren
-hoyos profundos, y cierran la boca con ramas, disimulando el artificio
-de las trampas. El Su, ó Sucarath, ciego en la fuga, é incauto en la
-defensa de sus hijuelos, pisa sobre las endebles ramas, y con ellas se
-cae á lo profundo. Como no puede salir, y teme que sus cachorros vengan
-á manos de los cazadores, convierte sus iras contra los hijuelos, y con
-bramidos espantosos procura amedrentar los cazadores. Pero estos sobre
-seguro le atraviesan con flechas, y se utilizan de los cueros contra
-los excesivos frios del país.</p>
-
-<p>El carnero de la tierra, que en el Perú dicen <i>Llama</i>, es especie de
-camello, menor un tercio, pero sin tumor, ó corcova que lo desfigure.
-No tiene color determinado, y la especie admite indiferentemente toda
-la variedad que se observa en los caballos. Algunos hay blancos y
-negros, otros pardos y cenicientos. Sirve para el carguio, y como el
-peso no exceda de tres para cuatro arrobas, y le dejen caminar á su
-paso, transportará lejos las cargas, caminando tres para cuatro leguas
-por dia. Cuando se cansa, confiesa humildemente su debilidad, echándose
-con la carga; pero si el conductor porfia en levantarlo, saca del buche
-una especie de escremento, y lo arroja á la cara del arriero.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_68">[Pg 68]</span></p>
-
-<p>El Guanaco tiene algunas propiedades del camello. Cuello largo y
-erguido, color castaño; lana corta y áspera, pero inutil para los
-tegidos. Andan en tropillas, y para que todos pasean sin sobresalto,
-vela uno por todos, y en descubriendo gente, relincha, y previene á los
-demas que esten alerta, porque se descubren enemigos.</p>
-
-<p>El <i>Micuren</i> es animal pequeño, pero caracterizado, con una
-propiedad que le singulariza notablemente. En el ombligo cria una
-bolsa, donde recoge sus hijuelos, y los abraza con dos membranas
-gruesas que cierra y abre, encoge y extiende segun los diversos
-ejercicios á que le destinó la naturaleza. Cuando se vé acosado, recoge
-en la bolsa los hijuelos, y como la cárcel de carne es su ordinario
-domicilio, no extrañan el encerramiento; y mientras la madre pelea
-con esfuerzo y vence á sus enemigos, ellos se estan mamando con toda
-quietud y sosiego. Pero luego que la victoriosa combatiente ausentó á
-su enemigo, abre la bolsa, y suelta los hijuelos para que participen el
-fruto de la victoria.</p>
-
-<p>Entre las varias especies de conejillos propios del país, unos
-domesticos que se dicen <i>Coyes</i>, otros campestres que llaman <i>Apereas</i>,
-el <i>Cira</i> por sus malas propiedades es muy célebre: es el corsario
-de las selvas, y perseguidor de los ciervos, contra los cuales arma
-celadas y los asalta, aferrándose con tanta tenacidad del suceso, que
-no suelta hasta sacarle los intestinos. Las viscachas, asoladoras de
-los trigales, son otra especie de conejos grandes. Tienen largo y ralo
-el pelo á manera de cerdas, con bigoteras prolongadas en el hocico: los
-pies son cortos, pero los menean con agilidad en la fuga. Habitan en
-profundas y subterraneas cuevas, con division de piezas altas y bajas
-para su morada. No salen de dia, pero de noche dejan su retiro y salen
-á la campaña á juguetear entre sí con fiesta y algazara.</p>
-
-<p>El animal á la vista mas placentero es el que llaman Zorrino. Su
-figura es de perrillo de faldas, manchado de varios colores, y algunos
-con listas sobre el lomo. El hocico es puntiagudo, y su habitacion en
-cuevas subterraneas, que socaba con las uñas, ó entre piedras donde se
-esconde. Es halagueño, y tan agraciado que convida á que le agarren,
-y solo su vista aviva la gana de tomarlo con las manos, y ensenarlo
-en el pecho. Algunos que ignoraban sus propiedades, prendados de su
-natural agrado, le han agarrado, y con la experiencia conocieron, que
-bajo de una hermosa apariencia se encubre un hediondez insufrible. Esta
-es la única arma de que le proveyó la naturaleza: porque tardo para la
-fuga, y pesado en el movimiento, cuando se vé perseguido, derrama de un
-depósito que tiene de humor ardiente y fétido algunas gotas, con las
-cuales detiene al agresor. Si tal vez sucede que las gotas alcanzan al
-perro que<span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span> le persigue,
-se enfurece, se inquieta, se revuelca como desesperado contra el suelo,
-y no halla descanso, hasta que el hedor se evaporice.</p>
-
-<p>No es menos célebre el <i>Tatú</i>, parecido en la figura á un pequeño
-lechoncillo, pero las orejas semejantes á las de mula, de adonde le
-viene el nombre de <i>Mulita</i>. El cuerpo por la parte superior está
-cubierto de conchas, con labores resaltadas que distinguen los colores
-pardo y claro sobre el obscuro. Estas conchas ó láminas tienen muelles
-y resortes, de que se sirve para cerrarlas y abrirlas á su placer,
-segun las ocurrencias y necesidades. Cuando se vé acosado, se arma de
-sus conchas, de donde le vino el nombre de <i>Armadillo</i>: cerrando las
-láminas, y metiendose enteramente dentro de ellas, forma una bola,
-de donde se le originó el nombre de <i>Bolita</i>. Esta es casi la única
-arma para reparar los acometimientos del enemigo. En estas conchas
-estrechamente enlazadas, y unidas entre sí, se quebrantan las armas de
-sus agresores, y con ellas solas se repara de sus asaltos.</p>
-
-<p>El <i>Quirquincho</i> es muy semejante al Tatú; pero se diferencia en
-que, por los muelles de las conchas y por el vientre, le salen unos
-pelos largos á manera de cerdas. Mantiénese de carne, pero se ayuda de
-la industria para la caza. Cuando llueve se vuelve boca arriba para
-recoger agua. En esta postura se mantiene hasta que algun venado ó
-cervatillo, afligido de la sed, llega á beber. Cuando éste satisface
-ansioso la sed, cierra su concha, y apretándole el hocico y narices,
-le sofoca con la falta de respiracion. Es creible que tenga otro modo
-de alimentarse; porque en los meses de seca, en que no puede recoger
-agua del cielo, esta industria es inutil, y solo buena para perecer
-de hambre. Así el quirquincho como el tatú, son admirables en la
-prontitud con que profundan en tierra. Algunos aseguran que en sola
-una noche prolongan su cueva hasta una legua: yo no me atrevo á tanto,
-contentándome con decir que una legua se camina fácilmente, y con
-dificultad se socava.</p>
-
-<p>Monos hay de varias especies, diversos en el color y varios en el
-tamaño: son muy ligeros, y saltan de árbol en árbol, y de rama en rama
-con agilidad extrema. Cuando el árbol, á donde quieren pasar, está muy
-distante, se toman por las colas, formando y tejiendo una soga larga,
-que pende hácia abajo, y cimbrándose á un lado y al otro, no paran
-de este egercicio, hasta que el último de ellos se prende en el otro
-árbol. Como sobre la habilidad de este descansan los demas, luego que
-asegura alguna rama, les comunica la nueva con grande algazara, y les
-previene que pueden desprenderse del un árbol, y trepar con seguridad
-al otro.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span></p>
-
-<p>Los <i>Carayás</i> son los mayores, y puestos en dos pies, igualan la
-estatura de un hombre: son muy atrevidos. Los indios están persuadidos
-de que fueron hombres, y se transformaron en monos por sus enormes
-maldades; y añaden, que sabiendo hablar, callan maliciosamente, ¡porque
-los españoles no les obliguen al trabajo! Sobre la ligereza para huirse
-cuando se vén perseguidos, tienen una arma defensiva, y en cierto modo
-ofensiva, que la juegan con acierto, tirando con la mano el escremento
-al rostro del que les persigue.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_8">
- <h3 title="§. VIII. DE LOS REPTILES.">§. VIII.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS REPTILES.</p>
-</div>
-
-<p>Plaga es lo que abundan estos animales juguetones, y no lo es menos
-la de los ponzoñosos y otros insectos que viven conjurados contra la
-vida y quietud del hombre.</p>
-
-<p>El venerable P. Antonio Ruiz de Montoya, en su Tesoro, palabra
-<i>Mboy</i>, señala once especies de víboras que matan, y no las refiere
-todas. Unas son ovíparas, otras vivíparas, y es maravilla que no
-multipliquen inmensamente, y hagan la tierra inhabitable. A una abrió
-el mismo Padre, y le encontró cincuenta viboreznos: fecundidad tan
-rara, especialmente en paises húmedos y ardientes, debiera sobresaltar
-mas á los habitadores y viandantes, que se abandonan á dormir sobre
-el suelo, despues de una larga experiencia de los muchos que han sido
-acometidos de estos enemigos ocultos y silenciosos, que avisan con el
-daño, y no dán lugar á prevenir sus ataques.</p>
-
-<p>Por eso sin duda, la víbora que llaman de <i>cascabel</i>, proveyó la
-naturaleza de sonajas, compuestas de huesecillos y escamas secas que
-meten ruido al caminar, y el ruido previene á los que están cerca,
-que se cautelen de este enemigo. Los naturales dicen, que cada año le
-sale un nuevo cascabel: lo cierto es, que cuanto son mayores, tanto es
-mayor el número de sonajas; y que si no crece uno por año, se aumentan
-con ellos. Algunas son largas vara y media, y á las veces dos varas,
-y gruesas como el brazo. El color es amarillo y negro, que asombra la
-piel, y la comparte en muchos cuadros. Es mortal su veneno, y con solo
-picar en un pié, brota la sangre por ojos, narices y oidos.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span></p>
-
-<p>Mas formidable es el <i>Curiyú</i>, de un color ceniciento, entreverado
-con espantosa variedad: largo tres, cuatro y seis varas, corpulento á
-correspondencia. Cuando se siente hambriento se sube á los árboles y
-pone en la atalaya, tendiendo por todas partes la vista para divisar la
-presa; y cuando en proporcionada distancia descubre el venado, el corzo
-ó el hombre, con increible ligereza se desprende del árbol, y se arroja
-sobre ellos. Su primera diligencia es asegurarlos con sus roscas, que
-la envuelven toda al rededor, y tan fuertemente, que no es posible
-librarse de tan formidable enemigo. Cuélgase tambien de los árboles que
-están pendientes sobre los rios, arroja sobre el agua una espuma, á la
-cual acuden los peces, y cuando los tiene descuidados en el cebo, se
-desenrosca con extraña ligereza, y hace segura presa de ellos.</p>
-
-<p>Algo se parece el Curiyú al <i>Mboy-quatiá</i>, culebra de tres para
-cuatro varas, que habita entre malezas pantanosas, desde adonde arma
-celadas y atalaya para asaltar la presa con increible ligereza. De la
-extremidad de su cola sobresale un hueso como navaja, con el cual hiere
-al animal y al hombre, hasta matarlos. Si el animal que apresó hace
-resistencia para que no le arrastre á los matorrales, el Mboy-quatiá
-se debilita, suelta la presa, y con presteza vuelve al agua para
-humedecerse, y tornar con agilidad á la reñida contienda. Los indios
-procuran que no les enrosque los brazos para tener sueltas las manos,
-y cortarla con el cuchillo antes que les hiera con el hueso de la
-cola.</p>
-
-<p>Mayor que el Curiyú y el Mboy-quatiá es el <i>Ampalaba</i>, que algunos
-llaman “culebra boba.” Por lo menos si no es boba lo parece: su
-movimiento es tardo y á las veces ninguno, porque entorpecida y
-perezosa, se está mucho tiempo sin menearse, con la boca abierta. A
-nuestra Ampalaba no le hace falta la ligereza del movimiento para
-apresurar el raton campestre, el fugitivo corzo y el ligero venado.
-Con solo levantar la cabeza, y registrar los animales que pasean la
-campaña, y las aves que cruzan los aires, sin moverse del sitio que
-perezosamente ocupa, tiene segura la presa. Algunos dicen que con
-un aliento ponzoñoso que despide, quita la vida á los animales, y
-muertos se ceba en ellos. Pero la experiencia enseña que la presa es
-violentamente traida, y que llega viva á su boca.</p>
-
-<p>Talvez ha sucedido que un pajarillo en medio de su vuelo se halló
-repentinamente detenido, y contra el propio impulso tirado hácia
-la boca del Ampalaba. Pero cortado el aire que mediaba entre la
-culebra y la presa, tomó otra vez vuelo, y siguió libremente su<span
-class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span> camino—efecto que no
-puede proceder de aliento venenoso, pues este obraria atolondrando y
-matando.</p>
-
-<p>Cuanto es corpulenta el Ampalaba, tanto es pequeño el <i>Uguayapí</i>,
-especie de víbora, de veneno tan activo, que en pocas horas mata: con
-esta víbora tiene irreconciliable enemistad el <i>Macangué</i>, el cual del
-ala hace rodela, y metiendo el pico por entre las plumas, se arroja
-sobre el Uguayapí, y le acomete. Pero la viborilla se vale de agilidad
-y viveza para eludir los asaltos del Macangué, y herirle donde puede,
-derramándole en la sangre su mortífero veneno.</p>
-
-<p>La <i>Víbora de dos cabezas</i> es larga media vara, y gruesa igualmente
-por las dos extremidades: sobre el campo ceniciento, que cubre toda
-la piel, se forma un jaspeado de colores obscuros poco vivos. Cuando
-quiere avanzar terreno y saltar para herir, forma una media luna, y
-estribando sobre la barriga, se tira á larga distancia, con un resorte,
-que sin duda procede de algun muelle ó juego particular que tienen
-los huesos del espinazo. Es muy temido su veneno, y mas lo fuera, si
-como se dice, tuviese dos cabezas. Yo lo he observado con exquisita
-diligencia, y noté que la una es real y verdadera, y la otra de
-perspectiva, pero tan viva y admirable, que engaña y hace creer que la
-pintada es verdadera.</p>
-
-<p>Víboras <i>frailescas</i> llaman á unas de color pardo ó ceniciento,
-largas mas de vara, y algunas gruesas como la muñeca: su veneno es
-mortal, y son temibles, ya porque atacan sin ser hostigadas, ya porque
-cruzando los caminos, las confunde el color con la tierra, y no dan
-lugar á prevenir sus acometimientos. <i>Corales</i> llaman en algunas partes
-á otra especie veteada de pintas negras, amarillas, verdes y azules,
-de tanta viveza que cuando caminan hieren la vista con la repercusion
-de los rayos solares. Hay otras muchas especies de culebras, víboras
-y lagartos, unas venenosas, otras que no lo son, y á estos últimos
-pertenece la <i>Iguana</i>, cuya descripcion se halla en varios autores.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_2_9">
- <h3 title="§. IX. DE LOS INSECTOS.">§. IX.</h3>
- <p class="subh3c">DE LOS INSECTOS.</p>
-</div>
-
-<p>A estos animales son inmediatos otros que justamente llamamos <span
-class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span> plagas infestadoras. Las
-langostas, que talan los sembrados, y pelan los árboles, merecen
-especial relacion, no por lo particular de la especie, sino por la
-multitud que llega á cubrir el horizonte mas de lo que alcanza la
-vista. Cuando saltona cubre enteramente la tierra: yo he visto plaga
-que tapizaba la campaña á lo largo de mas de diez leguas, cubriendo la
-superficie de la tierra, los troncos y ramas de los árboles. Es animal
-voracísimo, siempre comiendo y nunca satisfecho, porque cuanto recibe,
-tanto arroja y despide. Es increible la prontitud con que talan la
-huerta, ó monte donde hacen asiento, y en el espacio de pocos minutos
-he visto pelar un bosque espeso, supliendo la voracidad y multitud á la
-pequeñez del talador.</p>
-
-<p>Las hormigas son otra plaga, conjurada contra los sembrados y
-esfuerzos de los labradores. Las unas por comunes no merecen particular
-mencion; pero sí las otras, y entre ellas el primer lugar ocupa el
-<i>Tahíro</i>, de extraña pequeñez, color negro y azogada viveza. Sale
-cuando quiere llover, y así son prenuncios de lluvia inminente.
-Luego que abandonan sus cuevas, cuidan de buscar los escondrijos, y
-agujeros, que son morada de grillos y otras sabandijas; no para fijar
-su alojamiento en ellos, sino para apoderarse de su lejítimo dueño,
-y prevenir en sus carnes un regalado banquete. Como son muchos, y la
-multitud hambrienta de Tahiros recarga sobre ellos, inexorables á sus
-quejidos, y sin dar cuartel á nadie, con todos acaban. Si acontece
-que entran en la cama del que duerme con reposada quietud, presto le
-despiertan, y por via de composicion es necesario desocupar el lecho, y
-mudar alojamiento por no verse acosado por estos animalejos.</p>
-
-<p>Otras hay que los Guaranis llaman <i>Yzau</i>, y merecen el nombre de
-taladoras. Tres estados podemos distinguir en ellas: el primero cuando
-chicas recien salidas del huevo: estas cuanto tienen de pequeñas,
-tanto tienen de rabiosas, y se ceban con insaciable hambre en lo que
-encuentran. Desdichado el muchacho que hallan descalzo: le acometen,
-le hincan sus agudos dientes, y por mas diligencias que ponga en
-desprenderlas, no sueltan hasta ensangrentarle. Estas tienen la
-incumbencia de abrir el agujero, y ensancharlo para que las mayores
-salgan sin tropiezo, y tengan algun descanso en la fatiga laboriosa de
-su agradecida familia.</p>
-
-<p>Por el agujero salen unas hormigas con alas á manera de abispas, y
-en ellas se verifica, que para su mal le nacen á las hormigas las alas:
-porque ó son de limitada duracion por naturaleza, ó acaban sus dias
-en el vientre de los pajarillos, especialmente de la tijereta, <span
-class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span> que halla delicado pasto
-en estos volantes ejércitos. Tras estas salen otras que constituyen
-el tercer estado, y son las madres hormigas, que solo toman alas para
-dilatar con nuevas colonias la familia, y buscar lugar retirado para
-el establecimiento de una poblacion numerosa. Es poco lo que vuelan,
-porque luego pierden las alas, y ellas caen á tierra con el peso de una
-bolsa, grande como un garbanzo, que encierra los huevos destinados á
-propagar la especie.</p>
-
-<p>Como son muy laboriosas, empiezan luego con sus patillas á cavar la
-tierra, y en la profundidad de una cuarta dejan algunos huesos, los
-bastantes para fijar los fundamentos de nueva poblacion. Continuan el
-ejercicio de cavadores, profundando la cueva, y allí dejan segunda
-porcion de huevos. De esta manera, profundando mas y mas, hasta dos
-brazas (rara industria y teson infatigable), una sola madre hormiga
-propaga la especie con numerosas colonias. ¿Qué habitacion previene el
-<i>Yzau</i> para sus tiernos hijuelos? ¿Qué alimentos prepara para tanta
-multitud? ¿Como una sola madre fomenta tantos huevos depositados en
-tantos lugares?—Es misterioso arcano que no comprendemos: lo cierto es
-que, aunque no alcancemos los caminos de la naturaleza, ella no espera
-la humana direccion para plantear sus ideas, y cumplirlas.</p>
-
-<p>Yo me contento con poner á la vista la admirable arquitectura
-de nidos que fabrican las hormigas para establecerse con seguridad
-en los anegadizos de los Xarayes. Como el terreno está dispuesto á
-inundaciones, y que el agua sube mucho, fabrican su morada sobre los
-troncos de los árboles. La materia es de barro, y las mismas hormigas
-hacen oficio de cargadoras que llevan el material, de amasadoras que lo
-templan, de albañiles que lo aplican, con proporcion tan compasada y
-division de piezas tan justa, que excede la mas delicada arquitectura.
-Aunque todo el material es de barro, tiene consistencia de piedra,
-y resiste á las aguas, de suerte que no penetren adentro. Como la
-clausura no es perpetua, y su naturaleza pide salir á respirar aires
-mas frescos, y juntar provisiones para el invierno, cada hormiguero
-tiene un caño, ó conducto interior por donde pueden salir y entrar
-libremente.</p>
-
-<p>Donde las aguas no suben tanto, pero el terreno está expuesto á
-inundaciones, eligen un montecillo elevado, y sobre él cimentan su
-fábrica de barro en figura de torre, de dos para tres varas de alto.
-Esta torre por dentro está hueca, y al parecer sirve solamente para
-albergarse en tiempo de crecientes, porque entonces las aguas penetran
-<span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span> su habitacion
-subterranea, y se ven precisadas á subir al torreoncillo con la
-seguridad que está bien argamasado, y capaz de resistir á las aguas que
-azotan al pié, y bañan el fundamento de la obra.</p>
-
-<p>Antes de apartarnos de los Xarayes será bien referir otra especie
-de hormigas que se halla desde el rio Tacuarí hasta los anegadizos.
-Críanse en este espacio ciertos árboles, á los cuales los portugueses
-llaman “árboles de la hormiga”: son frondosos y lozanos, y su hermosura
-convida á mirarlos y tocarlos. Pero cuando la vista no se harta de
-mirarlos, embelesada con su admirable lozania, el cuerpo todo se llena
-de hormigas, que estaban sobre los árboles, y como si el contacto
-turbára su quietud, se convierten contra los perturbadores de su
-reposo y descanso. Y como cada uno de estos árboles está cargado de
-inumerables hormigas, son muchas las que se desprenden para herir al
-que osado se atrevió á tocar el árbol.</p>
-
-<p>Otras hormigas hay, que aunque las llamemos plaga por el daño que
-pueden causar en las sementeras, pero son tolerables por la utilidad
-que acarrean: hállanse en pocas partes, y hasta ahora solo se sabe que
-se encuentran hácia la Villa Rica. Estas son fabricadoras de cera, que
-crian en unas bolitas sobre las plantas, llamadas <i>guabirá-mirí</i>, donde
-las recogen los Villeños, y derretidas al fuego se endurecen en cera
-blanca. De ella se hacen velas, pero su luz no es mucha, por ventura
-á causa de su dureza que no se derrita fácilmente, ni tanto que pueda
-nutrir el pabilo y la llama. Podria suceder que si algun fabricante
-la beneficiase, la experiencia le descubriria el modo de purificar la
-cera y aumentar la luz. El Ilmo. Señor Palavicino, Obispo del Paraguay,
-presentó algunas de estas velas al P. Bernardo Husdorfer, provincial
-de esta provincia, y este al P. Ladislao Oros, procurador á las córtes
-de Roma y España, para que pasase este invento americano al viejo
-mundo.</p>
-
-<p>La plaga de mosquitos no se conjura contra los sembrados, pero se
-arma contra los vivientes, y la quietud de los viajantes. Los unos
-con la frotacion de las alas meten ruido tan confuso, que despabilan
-el sueño: los otros con sus aguijones chupan la sangre, y en pago de
-licor tan estimable que se llevan, dejan el precio de ardientes ronchas
-y escozor que mortifica y aflige por mucho tiempo. No hay reparo ni
-defensa contra su astucia: burlan la clausura de los mosquiteros, y
-cuando no hallan resquicio para entrar á cebarse á satisfaccion, meten
-su delicado aguijon por entre los hilos de los tegidos. El humo, dicen,
-que los ausenta; pero ese alivio, que niegan <span class="pagenum"
-id="Page_76">[Pg 76]</span> algunos, es tan costoso, que se puede dudar
-si es mas molesto el humo sin mosquitos, ó los mosquitos sin humo.</p>
-
-<p>Los reales demarcadores que subieron rio Paraguay arriba, observaron
-que entre las tinieblas del humo lograban oportunidad de hincar sus
-aguijones á hurtadillas para satisfacer su hambre.</p>
-
-<p>Sin embargo, los que habitan en Santa Fé, sus vecindades y otras
-partes, gustan de aires mas frescos y puros, y no consienten el
-ambiente ofuscado con humos. Puede suceder que la imaginacion de los
-patricios disminuya el número por hallar algun alivio, mas aprendido
-que real, contra enemigo tan impertinente. Pero siendo de una misma
-especie que los que se hallan en otras partes, es creible que tanto en
-unas como en otras, tanto cercados de humo, como sin él, mantengan la
-vida propia con sangre agena.</p>
-
-<p>Otra plaga bien ordinaria en algunas partes de estas provincias,
-es la de los <i>piques</i> ó <i>niguas</i>, especie de insectos con figura de
-pulgas, pero menores que ellas, unos negros, otros blanquecinos, mas
-mordaces, y de acrimonia mas eficaz. Como son tan pequeños hallan fácil
-entrada, y con delicadeza se insinuan entre cútis y carne, donde en
-cuatro ó cinco dias fabrican una overa, cubierta de una túnica blanca
-y delgada, llena de pulgoncillos, con una abertura por donde sacan los
-pies y la boca: los pies para aferrarse fuertemente á la carne, y la
-boca para chupar incesantemente la sangre.</p>
-
-<p>Cuando la overa llega á estado de reventar, en poco tiempo se
-extienden por el cuerpo los pulgoncillos, y empiezan á insinuarse entre
-tez y carne, formando bolsitas llenas de huevos, con la misma brevedad
-y presteza que la primera nigua, con una procreacion tan numerosa que
-cubre de insectos el cuerpo, y le encienden en una rabiosa comezon, que
-últimamente priva de la vida. Los que lo han experimentado aseguran,
-que uno solo que pique las extremidades de los dedos, hace inflamar las
-glándulas de los íngles, y no tiene mas remedio que sacar la nigua.
-Esta operacion, de que depende el alivio, se efectua descarnando con
-una aguja la bolsita y pulgon, y sin reventarlo se saca con todas
-las raices y ligamientos que la unian inseparablemente á la carne y
-membranas.</p>
-
-<p>Estas son las plagas, estos los animales, estas las aves, estos los
-peces, estas las plantas, y árboles, con que el Soberano Hacedor pobló
-las campañas, los bosques, los rios y lagunas de estas provincias:
-<span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span> habitacion antigua de
-muchas gentes bárbaras, aunque se ignore la época de su establecimiento
-en estas partes. Algunos con febles congeturas han procurado averiguar
-el orígen de las naciones americanas: pero siendo este punto histórico
-uno de los arcanos mas ocultos, y careciendo enteramente de sólidos
-argumentos para resolverlo, juzgamos que, omitida esta disputa, mas
-dignamente podemos dar principio á la narración de la primera entrada
-de los españoles al descubrimiento de estas provincias.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span></p>
- <p class="centra fs140 ws1">HISTORIA DEL PARAGUAY.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak">LIBRO SEGUNDO.</h2>
- <h3 title="§. I. DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.">§. I.</h3>
- <p class="subh3c">DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.</p>
- <p class="subh3c">1515-1529.</p>
-</div>
-
-<p>Casi al mismo tiempo que el intrépido Hernán Cortes daba principio á
-su conquista en la América septentrional, dilatando los límites de la
-antigua España con los reinos y provincias de la nueva, Juan Diaz Solis
-descubrió otros muy dilatados, y extendió en la América meridional
-los dominios de la monarquía española. Era Solis natural de Lebrija,
-célebre por sus conocimientos cosmográficos, que le merecieron el
-título de piloto mayor del reyno en tiempo de D. Fernando el Católico.
-Como práctico y afortunado le ocupó en algunas expediciones, en una y
-otra parte de la América, donde descubrió nuevos mares y tierras, de
-las que tomó posesion por la corona de Castilla.</p>
-
-<p>Dominaba su corazon vano apetito de gloria, y ambicioso deseo de
-ser preferido á los coetáneos, y como esta pasion facilmente declina
-en culpable, le hizo delincuente, intentando derribar los beneméritos,
-del grado de estimacion que pretendia para sí. Pero le sucedió lo
-que á muchos, á quienes el anelo de subir hace sentar el pié sobre
-falso: porque Juan Diaz se hizo sospechoso, y cayó algun tiempo en
-desgracia del Monarca, hasta que la memoria de los méritos pasados, y
-la necesidad que de él se tenia, le conciliaron segunda vez la real
-confianza, y le merecieron algunos empleos honoríficos. Entre otros
-se le fió el descubrimiento<span class="pagenum" id="Page_80">[Pg
-80]</span> de algun estrecho para facilitar el paso á la Especería, que
-entonces ocupaba las primeras atenciones.</p>
-
-<p>Con este destino zarpó del puerto de Lepe por Octubre de 1515,
-y costeado el Brasil, entró el siguiente año en el magestuoso
-<i>Paranaguazú</i>: nombre que usaban los naturales para denominar al que
-despues se llamó Rio de la Plata, y por ahora, del nombre del su primer
-descubridor, <i>Rio de Solis</i>. Los Charruas, que entonces se dilataban
-por la costa septentrional del Paraná hácia el Uruguay, y tirando al
-oriente hasta las cabezadas del rio Negro, movidos de curiosidad,
-salian de sus chozuelas las manos cargadas con frutos de la tierra,
-que abandonaron sobre la playa, retirándose á la ceja de un monte
-inmediato.</p>
-
-<p>Solis, que no conocia el génio pérfido de la nacion, confiado en
-las demostraciones, al parecer amigables, salió en tierra con pocos
-compañeros desarmados. Entonces los Charruas dejaron repentinamente
-los montes, mataron á Solis con su gente, y se los comieron á vista
-de los que estaban en la caravela, testigos del hecho y no vengadores
-del atentado. Recelosos de igual desgracia, retrocedieron en busca de
-la capitana que estaba sobre las áncoras en la isla de San Gabriel,
-y tomado acuerdo, volvieron á España, donde con la primer noticia
-del Rio de la Plata, comunicaron la infausta suerte de su primer
-descubridor.</p>
-
-<p>Casi diez años pasaron, en los cuales el rio de Solis no mereció un
-recuerdo en la memoria de Carlos V. Pero, como en el rey de Portugal
-se trasluciese inclinacion de extender por esta parte sus dominios,
-dispuso prontamente una armada á cargo de Diego de Garcia, vecino
-de Moguer, acompañado de Rodrigo Area, piloto célebre de su tiempo:
-imponiéndoles la obligacion de repetir segundo viage, y de buscar
-con diligencia á Juan de Cartajena, y á cierto clerigo francés, que
-abandonó por sediciosos Magallanes, arrojándolos hácia la bahia de San
-Julian. La armada salió del Cabo de Finisterre á 15 de Agosto de 1526,
-pero las aventuras de la navegacion la demoraron tanto, que Sebastian
-Gaboto previno á Garcia embocando primero por el gran rio de Solis.</p>
-
-<p>Era Gaboto veneciano de nacion, cosmógrafo inteligente, y práctico
-en la marina; sugeto verdaderamente hábil, de sagaz entendimiento
-y penetrativo discurso: despues de Colon inferior á ninguno en
-hidrografia y astronomia. Descubrió la tierra de Bacallaos, y de ella
-tomó posesion por Enrique VII, rey de la Gran Bretaña; del cual se
-prometió un prémio digno de sus afortunados servicios. Pero como la
-recompensa fuese inferior á la esperanza, se ausentó Gaboto de Londres
-para probar fortuna en servicio del rey de España.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span></p>
-
-<p>Efectivamente, con el nuevo Soberano fué nueva su fortuna, y se le
-dió título y empleo de piloto mayor del Reino, con renta competente al
-oficio que profesaba. Entre otras expediciones se le ordenó el año de
-1525, que pasara á las Malucas, y tentára el descubrimiento de Tharsis,
-Ophir y Catayo. La armada que se le previno constaba de cuatro navios:
-el equipage pasaba de seiscientas personas, fuera de mucha nobleza de
-hidalguia, y sujetos de crecidos méritos, atraidos con esperanza de
-enriquecerse en las tierras á que navegaban.</p>
-
-<p>La armada levó anclas á principios del 1526, y tuvo algunos
-accidentes que demoraron la navegacion mas de lo que se persuadió
-Gaboto. Con la tardanza escasearon los viveres, y traslucidos algunos
-indicios de alzamiento, se recostó Gaboto al Puerto de Patos, en altura
-de poco mas de 31 grados de latitud austral, hasta donde los Guaranís,
-señores de las riveras marítimas por aquella parte, prolongaban sus
-términos.</p>
-
-<p>Gaboto, imposibilitado á proseguir, ó con esperanza de progresos
-mas felices, abandonó el viage de Malucas, siguiendo por ahora el
-curso de su fortuna, que le encaminó á la espaciosa boca del rio de
-Solis, en cuyos confines bojaba la armada, y subió hasta una isleta
-no muy distante de tierra firme, hácia la ribera septentrional en la
-derecera de Barragan, que caia en la márgen opuesta. A la isleta llamó
-San Gabriel, y ancoró en su fondo las naves. Pero siendo el puerto
-poco reparado, avanzó con dos bateles hasta el encuentro del Paraná y
-Uruguay, y siguiendo la madre de este, descubrió á su oriente un rio,
-que desde entonces hasta hoy se llama de San Salvador, buen surgidero
-para poner en salvamiento la armada.</p>
-
-<p>Así lo egecutó Gaboto: parte de la carga con alguna milicia dejó
-en San Gabriel, y parte con la armada pasó á San Salvador, sobre
-cuya embocadura levantó un fuerte contra los Charruas é Yaros, que
-observaban al descuido los movimientos del español. Guarnecido con
-milicia el fuerte, saltó en un bergantin y caravela al magestuoso
-Paraná, y surgió en el Carcarañal, pechero suyo por la márgen
-occidental: donde levantó segunda fortaleza, que denominó <i>Sancti
-Espiritu</i>, y que el vulgo llama de Gaboto, por algunas reliquias que el
-tiempo conserva para su memoria.</p>
-
-<p>Habitaban las vecindades del Carcarañal los Timbus, gente humana,
-cariñosa, hospitalaria; buena para amiga, y pesima para enemiga.
-Con ellos hizo alianza Gaboto, y avanzó hasta la laguna de<span
-class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span> Santa Ana. Entabló comercio
-con los Apupenes, rescatando bastimentos por bugerias, que hacia
-estimables la novedad. Del <i>Apupen</i> retrocedió á la junta del Paraguay
-y Paraná, y tomando la madre de aquel, surgió cerca del sitio, donde se
-fundó despues la Asumpcion, capital de la provincia.</p>
-
-<p>Señoreaban el rio los Agaces, los cuales salieron en trescientas
-canoas á presentar batalla á Gaboto, que acometieron orgullosos;
-pero vencidos facilmente, se retiraron fugitivos á sus ordinarias
-guaridas. De las vecindades concurrieron los Carios, á solicitar la
-paz del valeroso triunfador de los Agaces, y cambiar los frutos de su
-territorio. Adornaban su desnudez natural piezas de plata pendientes
-del cuello, y hermosos plumages la cintura, provocando la codicia
-española, á quien lisonjeaba el resplandor de aquellas alhajas.</p>
-
-<p>Los indios por obsequiar á los huespedes, ofrecieron las piezas
-por cuentas de vidrio y otros generos baladís, sucediendo á veces que
-recibidas las bugerias, se retiraban huyendo, porque el español no se
-arrepintiera de lo que daba en precio de lo que recibia.</p>
-
-<p>No era esta plata propia del terreno: pero como ni los indios podian
-explicarse, ni los españoles averiguar su orígen, se fué la aprension
-á lo que era natural, juzgando que en la vecindad habia criaderos de
-metal tan estimable, del cual rescataron porcion bastante para hacer
-un donativo al emperador Carlos V. Antonio Herrera dice que esta es
-la primera plata que de Indias pasó á España: lo cual no es creible,
-describiendo en su Decada II, al año de 1519, el donativo que Hernán
-Cortes envió, compuesto del agregado de piezas de oro, plata y perlas,
-que Motezuma presentó al conquistador de la Nueva España.</p>
-
-<p>Persuadido pues Gaboto de que el pais era fecundo en minerales,
-denominó al Paraguay <i>Rio de la Plata</i>: nombrado brillante, que
-equivocó en los autores la inadvertencia, y adulteró la falta de
-noticias. No negaré que el tiempo que trastorna la substancia y
-denominacion de las cosas, del Paraguay trasladó al Paraná-guazú el
-nombre del Rio de la Plata, con el cual es conocido despues de recibir
-el Uruguay hasta descargar en el Océano con mole inmensa de aguas.
-No se sabe si Gaboto adquirió noticia de como y cuando esta plata
-que rescató de los Guaranís, y que denominó al Paraguay, vino á sus
-manos. Pero si lo supo, y ocultó la noticia, los tiempos venideros lo
-manifestaron.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span></p>
-
-<p>Alejo Garcia, de nacimiento portugues, penetró por la via del Brasil
-al territorio de los Guaranís, acompañado con número crecido de Tupís,
-pretendiendo adelantar por aquella via las conquistas lusitanas hasta
-el Perú. En su compañia tomó dos mil Guaranís, guerreros escogidos,
-y certeros en la direccion de las flechas. Llegaron á los confines
-paruanos, verosimilmente en las inmediaciones de los Chichas, á los
-cuales el capitan portugues venció con el auxilio de los Tupís y
-Guaranís, y los despojó de tejidos curiosos, vajilla, vasos y coronas
-de plata, en que sobre la materia era estimable la labor de invencion
-peruana. Parte del despojo fué botin de los Guaranís, y parte de Alejo
-Garcia y sus compañeros: pera aun esta parte pasó á los Guaranís, que
-los mataron alevosamente despues que volvieron sobre sus pasos.</p>
-
-<p>Esta es la plata que Gaboto rescató de los Guaranís, deteniéndose
-con lenta ociosidad mientras unos iban cargados de abalorios, y venian
-otros con planchas para cambiarlas. En el rescate se le pasó el año de
-1526 y parte del siguiente, poco vigilante en promover la conquista.
-Entretanto llegó Diego Garcia, á quien tocaba el gobierno: reconvino
-á Gaboto con modales urbanos, exhibiendo los despachos en que se le
-confiria la capitanía del rio de Solís por nombramiento del Emperador.
-Gaboto que esperaba enriquecer con nuevos rescates, y pensaba descubrir
-ricas minas de plata, resolvió atropellar la justicia de Diego Garcia,
-alzándose con el gobierno.</p>
-
-<p>Efectivamente prevaleció el veneciano; y Garcia, que no tenia
-esperanza de vencer á Gaboto, se sometió á su mando con tanto
-rendimiento que en adelante ni su nombre suena, ni se oye en las
-historias. Como Gaboto estaba mal asegurado de su intrusion, determinó
-obtener con mejor título la capitanía del Rio de la Plata, despachando
-á la corte dos agentes, Hernando Calderon, y Roque Barlogue, con
-encargo de promover sus pretensiones. Dióle prolija relacion, que
-contenia las aventuras del viage: los motivos que precisaron á desistir
-de la jornáda de Malucas: los descubrimientos hechos, y las naciones
-que dieron la paz, sin omitir menudencia conducente al fin pretendido.
-Llevaban tambien un donativo de plata para el Emperador, y algunos
-indios que pasaban á dar la obediencia en nombre de sus naciones.</p>
-
-<p>Los agentes de Gaboto fueron admitidos ron soberana dignacion,
-conferenciando largamente con ellos el César, é inquiríendo varias
-curiosidades concernientes á diferentes materias. Concurrieron al
-agrado del recebimiento los Guaranís, embajadores caracterízados con
-fisonomía<span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span> peregrina,
-y modales índicas que llamaban la atencion del Monarca; informándose
-largamente sobre sus génios, ritos y costumbres. Mas que todo admiró
-su grande entendimiento el artificio de los tejidos, y delicadeza de
-labor, maniobra de artificio superior á lo que prometia la torpeza de
-sus manos.</p>
-
-<p>Todo lo cual inclinó el Emperador á favorecer á Gaboto, y enviarle
-socorro de gente para la prosecucion de la conquista. Pero como la
-monarquia se hallaba embarazada con la alianza de Inglaterra y Francia,
-y el año de 29 gravísimos negocios sacaron de España para Italia al
-César, este proyecto no llegó por entonces á ejecucion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_2">
- <h3 title="§. II. DESDE LA SALIDA DE GABOTO...">§. II.</h3>
- <p class="subh3c">DESDE LA SALIDA DE GABOTO HASTA LA LLEGADA DE D. PEDRO DE MENDOZA.</p>
- <p class="subh3c">1530-1536.</p>
-</div>
-
-<p>Desde que Gaboto se restituyó del país de los caribes al fuerte de
-Sancti Spiritus sobre el Carcarañal, no consta progreso alguno de la
-conquista, ni alianza con otras naciones. Los Timbues se mantenían
-en amigable correspondencia, que les inspiraba su buen génio, y el
-cariñoso trato de los españoles. No así los Charruas, los cuales
-velaban sobre los descuidos de la guarnicion para lograr un lance
-favorable á sus armas.</p>
-
-<p>Efectivamente, lograron una madrugada, y sorprendieron rapidamente
-á los castellanos: parte murieron á sus manos, parte se refugiaron á
-las naos que se hallaban surtas en el rio, sobre la márgen oriental del
-Uruguay. Hallábase Gaboto próximo á largar al viento las velas para
-España: y aunque sintió la desgracia, no se detuvo en castigar á los
-bárbaros, ni en reedificar el fuerte, primer monumento de su conquista.
-Mayores negocios ocupaban el<span class="pagenum" id="Page_85">[Pg
-85]</span> ánimo, y solicitaban su asistencia personal en la corte.
-Tres años corrian ya, y en ellos no habia tenido noticia de sus
-agentes, ni del estado en que se hallaban su pretensiones. Tenia
-fundamentos para sospechar mal recibimiento por las diligencias de sus
-émulos interesados de Malucas, y los informes que podia sospechar de
-Diego García, á quien en propiedad pertenecia la conquista.</p>
-
-<p>Esto le movió á navegar á Castilla para liquidar personalmente sus
-operaciones. En efecto llevó adelante el patrocinio de su causa, y
-justificó de modo sus procederes, que obtuvo la capitanía del rio de la
-Plata. Pero se le confirió en títulos, y con pretexto de piloto mayor
-del reino se le detuvo en Sevilla, embarazando la vuelta al rio de la
-Plata, de un sugeto que fué desgraciado en Inglaterra, infiel á España,
-y primer intruso en estas provincias.</p>
-
-<p>A los dos años de vuelto Gaboto, fué destruido el fuerte de Sancti
-Spiritus. Era alcaide Nuño de Lara, noble hidalgo dotado de prendas
-singulares: era cariñoso, afable, circunspecto, prudente, respetable,
-mandando con el dulce imperio de las obras que facilitan y vencen
-las dificultades. Mantenia los presidiarios en arreglada disciplina,
-inspirando en sus corazones humanidad y clemencia con los indios: á
-estos conservaba en mutua correspondencia, rescatando de ellos los
-alimentos, sin lesion de la equidad y justicia. Todo prometia bonanza,
-y aseguraba hermandad incontrastable por muchos años. Así sucediera si
-la furia de una pasion no lo convirtiera todo en cenizas.</p>
-
-<p>Marangoré, cacique principal de los Timbues, se aficionó locamente
-de Lucia Miranda, señora de distincion, hermosa, honesta, y por
-extremo recatada. Los castos desdenes de Lucia encendian peligrosas
-llamas en Marangoré, y soplaban el incendio de la pasion en un corazon
-salvage. Renunciando á la esperanza de vencer su resistencia, arrimó
-4,000 Timbues hácia Sancti Spiritus, en ocasion que Sebastian Hurtado,
-marido de Lucia, se hallaba ausente del fuerte con algunos compañeros,
-rescatando víveres para subsidio de la guarnicion.</p>
-
-<p>De esta carestia tomó pié Marangoré para el logro de sus intentos.
-El ejército emboscó en competente distancia para que se acercára al
-abrigo de la noche, y él con algunos briosos jóvenes, cargados de
-vituallas, se adelantó á Sancti Spiritus ofreciendo las provisiones
-que llevaban sus vasallos para socorro de la necesidad que se
-padecian. Los presidiarios recibieron el donativo con agradecimiento,
-y porque la noche estaba próxima y la habitacion de los Timbues<span
-class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span> retirada, Nuño Lara
-ofreció alojamiento á Marangoré, y á los suyos, cargadores del
-engañoso presente. Juntos cenaron esa noche, y juntos se recostaron,
-los españoles á dormir, y los Timbues á velar. Apoderado de los
-castellanos el sueño, el tirano abrió las puertas al ejército, que ya
-se habia arrimado, y entrando al fuerte, todos se arrojaron sobre los
-españoles: los mas fueron prevenidos antes de tomar las armas: pocos
-las empuñaron, y tuvieron glorioso fin con muerte de sus enemigos.</p>
-
-<p>Nuño Lara, en quien la nobleza y valor hermosamente se enlazaban,
-discurria por entre la densa multitud de Timbues, obrando prodigios
-de valentia, hiriendo y matando enemigos, hasta derribar á sus pies á
-Marangoré, caudillo pérfido de sus pérfidos agresores. Luis Perez de
-Vargas, sargento mayor del presidio, y el alferez Oviedo, cubiertos
-de gloriosas heridas, y rociados de sangre enemiga, haciendo mortal
-destrozo, cayeron vencedores, sobre los mismos que dejaban vencidos.
-Casi todos los españoles fueron víctimas de este bárbaro furor:
-los pocos que salvaron la vida, quedaron prisioneros de los aleves
-Timbues.</p>
-
-<p>Entre ellos la infeliz Lucia Miranda, que quedó en libre cautiverio
-de Siripo, hermano de Marangoré, sucesor suyo en el cacicazgo,
-y heredero de sus amores. Este permitió el despojo del fuerte á
-la victoriosa milicia, reservando para sí á Lucia, objeto de sus
-pretensiones, siempre malogradas por la constancia de la casta
-matrona.</p>
-
-<p>Al siguiente dia de la desgracia sucedida en el fuerte, estuvo de
-vuelta Sebastian Hurtado, marido de Lucia. Reconoció los cadáveres
-para pagar con honrada sepultura los últimos oficios de gratitud á su
-amada consorte, y no hallando el de Lucia, llevado del amor que es
-presagioso, se huyó á los Timbues, para acompañar cautivo á su cautiva
-esposa. Pero Siripo, que pretendia poseerla solo, entró en pensamientos
-de matar á Sebastian Hurtado.</p>
-
-<p>Entonces Lucia, árbitra de la voluntad de Siripo, le inclinó á
-tierna condescendencia hácia Hurtado, en quien no se descubria otro
-delito que la inocencia inculpable de sus amores. “Si tu gusto es,
-si es de tu agrado, respondió Siripo, viva en buena hora Sebastian,
-por que tú no fallescas con su muerte: viva en buena hora, pero elija
-esposa entre las Timbues, sin otra reserva, que la que prescriba
-el antojo de su eleccion. En lo demas no será mirado de mí ni de
-mis vasallos como advenedizo ni como prisionero de guerra, <span
-class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span> Los primeros empleos que
-dispensa mi autoridad, segun el valor de los méritos suyos, serán
-desde ahora su galardon. Una sola condicion os prescribo, y es, que no
-trateis ambos como consortes, so pena de incurrir los castigos de mi
-justo enojo.”</p>
-
-<p>Agradecieron á Siripo las expresiones de su benevolencia, y
-prometieron no traspasar los límites de su ordenanza. No obstante, los
-inocentes consortes se descuidaron, y observados del celoso amante,
-irritaron su cólera, que los llevó al sacrificio. Tentó primero la
-castidad victoriosa de Lucia, la cual inexorable á los ruegos del
-bárbaro, permaneció constante en su determinacion, queriendo antes
-experimentar las furias de un amante, que macular el tálamo con
-detestable condescendencia.</p>
-
-<p>En efecto Siripo de amante se transformó en tirano, y las promesas
-convirtió en amenazas, preparando á la inocente victima una hoguera.
-Sebastian Hurtado, amarrado á un árbol, y hecho el blanco de las
-flechas y furor bárbaro, imitó el ejemplo de su esposa en fervorosos
-actos de religion, y la siguió á la gloria.</p>
-
-<p>Los demas españoles que con Sebastian Hurtado habian venido de
-rescatar víveres, pagada la deuda de sepultura á sus desgraciados
-comilitones, humedeciendo con lágrimas sus cadáveres, desampararon
-el fuerte, y embarcados siguieron el curso de su fortuna, ya
-desgraciada, y de costa en costa, á vista siempre de tierra, llegaron
-á las cercanias de San Vicente, colonia lusitana en el Brasil. Allí
-levantaron unas chozuelas, y aliados con los portugueses se mantuvieron
-poco mas de año en buena correspondencia. Los portugueses fueron
-los primeros en romperla, declarando guerra á los castellanos, los
-cuales previnieron una celada y los vencieron, quedando dueños del
-campo y señores de la poblacion. No obstante, por evitar disensiones,
-se recostaron á la isla de Santa Catalina, donde restablecieron la
-colonia.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_3">
- <p><span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span></p>
- <h3 title="§. III. GOBIERNO DE D. PEDRO DE MENDOZA.">§. III.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. PEDRO DE MENDOZA.</p>
- <p class="subh3c">1534-1537.</p>
-</div>
-
-<p>Casi en la misma sazon que los Argentinos, reliquias de la armada de
-Gaboto, pasaron de San Vicente á Santa Catalina, disponia el Emperador
-proseguir el descubrimiento del Rio de la Plata. Y porque la monarquia
-española se hallaba exhausta con los excesivos gastos de la guerra,
-y falta de medios para equipar nuevas armadas, se puso la mira en
-D. Pedro de Mendoza, gentil hombre de cámara, mayorazgo de Guadix,
-caballero principal, el cual habia militado en Italia y enriquecido en
-el saco de Roma. Como á poderoso y valido, confirió el Emparador el
-título de Adelantado del Rio de la Plata, con decorosas condiciones, y
-privilegios honoríficos.</p>
-
-<p>La armada que se dispuso con esplendor y lucimiento, sobresalia
-casi sobre cuantas surcaron los mares para la conquista de Indias. Dos
-mil y quinientos españoles, y sobre ciento y cincuenta alemanes la
-componian, segun algunos autores. Venia gente de distincion: treinta
-y dos mayorazgos, algunos comendadores de San Juan y Santiago, un
-hermano de leche del Emperador, llamado Carlos Dubrin, y Luis Perez de
-Cepeda, hermano de la esclarecida virgen, y seráfica madre Santa Teresa
-de Jesus. Todos venian á la conquista del <i>Rey blanco</i> ó <i>plateado</i>,
-que ideó la fantasia de Gaboto ó sus agentes, para adquirir nombre de
-grandes con la novedad del hallazgo.</p>
-
-<p>A la conquista pues del <i>Rey blanco</i> se hizo en San Lucar á la
-vela, á principios de Septiembre de 1531, dejando á España llena de
-envidiosos y de esperanzas. Tuvo algunas aventuras en la mar, y con
-ellas al siguiente año embocó en el Rio de la Plata, y subió á la isla
-de San Gabriel, cuya incomodidad para establecimiento de poblacion,
-y desabrigo para reparo de la armada, precisó á buscar sitio mas
-ventajoso. Para lo cual despachó el Adelantado personas de confianza
-que eligieran en la opuesta rivera solar cómodo para levantar la
-poblacion.</p>
-
-<p>Los exploradores cortaron el Rio de la Plata, pasando á la
-márgen <span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span> austral,
-casi en la derecera de San Gabriel, donde el terreno ofrece sitio
-ameno, delicioso, y de agradable perspectiva. Soplaban en la ocasion
-vientos frescos y apacibles cuya suavidad templó el bochorno de
-los exploradores; y porque Sancho del Campo, el primero que saltó
-en tierra, dijo: <i>Qué buenos aires son los de este suelo</i>, se tomó
-ocasion para denominar el sitio: <i>Puerto de Buenos Aires</i>. Alegres con
-la oportunidad, pasó el Adelantado con su gente á la márgen opuesta,
-donde en altura de 34 grados y medio de latitud, y 321 de longitud,
-principió para tantos mayorazgos y comendadores, para tantas matronas
-y doncellas, una ciudad de chozuelas pajizas, puestas al amparo de la
-Emperatriz de los cielos y de la tierra, bajo la invocacion de <i>Santa
-Maria de Buenos Aires</i>.</p>
-
-<p>Bien era necesario patrocinio tan poderoso para mantenerse en la
-vecindad de los Querandís, nacion entonces numerosa, que ocupaba las
-extendidas campañas que median entre Córdoba y Buenos Aires, y que
-se dilataba al sur hácia el estrecho de Magallanes. No forman cuerpo
-de comunidad, ni reconocen superior sino en tiempo de guerra, en
-que eligen capitan, y obedecen á los cabos militares. Son de grande
-estatura, y alcanzan poderosas y robustas fuerzas: son guerreros
-afamados á su usanza, y diestros en despedir con certeza la flecha
-al blanco, y en tirarla por elevacion, para que caiga sobre la fiera
-que huye y sobre el enemigo que se les escapa. Son obstinados en los
-gentílicos ritos, y raros son los que se convierten á la religion
-cristiana.</p>
-
-<p>Al principio usaron buenos términos con el español: ofrecian sin
-esquivez los frutos del pais, y comerciaban amigablemente castellanos
-y querandis, manteniéndose en hermanable trato y reciproco comercio.
-Poco á poco retiraron los indios los víveres, y cometian algunos
-insultos, robando y matando á los que salian á forrage. Como á estas
-osadias no refrenó el castigo, los delincuentes volvieron á insultar á
-los españoles, y repetidas veces bloquearon á su modo la ciudad. Los
-castellanos con algunas salidas hicieron retirar al Querandí, pero tan
-poco atemorizado, que luego intentó nuevos acometimientos.</p>
-
-<p>Juntó un cuerpo de milicia de cuatro mil combatientes, y puso su
-campamento cerca de un pantano á pocas leguas de la ciudad. Tuvo
-noticia el Adelantado, y destacó una compañia de trescientos infantes,
-y doce caballos para castigar al enemigo. Dirigian la faccion
-Perafan de Rivera, Francisco Ruiz Galan, Bartolomé Bracamonte, Juan
-Manrique, Sancho del Campo y Diego Lujan, con subordinacion á D.<span
-class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span> Diego Mendoza, Almirante de
-la armada y hermano del Adelantado.</p>
-
-<p>Salieron de la ciudad á son de cajas y clarines, y presentaron
-batalla al enemigo. De una y otra parte se peleó valerosamente. Del
-campo español faltó la flor y la nobleza:—D. Diego Mendoza, Juan
-Manrique, Bartolomé Bracamonte y otros. Diego Lujan, que se arrojó
-intrépido á la densa multitud de querandis, salió arrastrado del
-caballo á la orilla de un rio, que denominó de su apellido, sirviendo
-en esta ocasion la desgracia á la celebridad del nombre que conserva
-hasta el dia de hoy el rio de Lujan.</p>
-
-<p>Los Querandis, de los cuales murieron muchos, juntaron un cuerpo
-compuesto de Chanas, Charruas y Timbues, que se confederaron con los
-Querandis, para acabar con los nuevos pobladores. Acampados sobre
-la ciudad, la rodearon por todas partes, molestando á los españoles
-con repetidas irrupciones. Los de adentro con vigilancia y esfuerzo
-frustraban el ímpetu de los sitiadores, repeliendo á vivo fuego la
-debilidad de las armas arrojadizas. Los Querandis empeñados en la
-agresion, densaron el aire de flechas, en cuya extremidad arrojaban
-mechones de paja encendidos, los cuales cayendo sobre los techos de
-paja, le comunicaban el incendio. Fué grande la confusion en los
-españoles: pero en los enemigos fué grandísima la mortandad: ni podia
-menos, ofreciéndose ciegos á las balas que hacian mortal estrago.</p>
-
-<p>Viendo los indios que no podian prevalecer contra el español,
-alzaron el sítio; y como antes habian retirado los viveres, se sintió
-en la ciudad el hambre, enemigo mal acondicionado, que no se ablanda
-con halagos, ni auyenta con amenazas. Cuéntanse excesos, en que la
-cristiandad tropieza, y se atraviesa el horror natural. Como estas
-desgracias llovian unas sobre otras, entristecian grandemente el
-corazon de todos, y principalmente del Adelantado, el cual profundó
-tanto sobre las miserias presentes y otras que se temian, que le faltó
-aliento para golpes tan pesados, y determinó dejar el gobierno á Juan
-de Oyolas.</p>
-
-<p>La idea puso en ejecucion, y se embarcó para Castilla, mas lleno de
-melancolia, que no vino alegre á la conquista del <i>Rey blanco</i>. En el
-mar le recargó mas el humor melancolico, que le traia á la fantasía la
-muerte de su hermano, de tanta hidalguia, y la estrema miseria en que
-quedaban abandonados los vecinos del puerto, con impresion tan viva que
-no podia apartar de sí el objeto mismo de que huia. Sobre eso el hambre
-apretó en la nao, y se vió reducido á tanta <span class="pagenum"
-id="Page_91">[Pg 91]</span> necesidad, que le precisó á comer carne
-infestada, que le ocasionó la muerte. Así acabó el año de 1537 el
-primer Adelantado del Rio de la Plata, tan desgraciado en los últimos
-periodos de su vida como feliz en los primeros.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_4">
- <h3 title="§. IV. GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS.">§. IV.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN DE OYOLAS.</p>
- <p class="subh3c">1537-1539.</p>
-</div>
-
-<p>Al siguiente año, segun se puede congeturar, murió Juan Oyolas
-su substituto. Era Oyolas caballero principal, buen cristiano, buen
-soldado, y buen capitan. Vino al Rio de la Plata con título de Alguacil
-Mayor, y superintendencia en los negocios del Adelantado. Enviado de
-este levantó el año de 1535 el fuerte de <i>Corpus Christi</i> sobre el
-Paraná, y prosiguió el descubrimiento de Gaboto, pacificando unas
-naciones con agrado, y castigando los Mepenes y Agaces que hicieron
-resistencia. Lambaré, é Yanduazubí, señores del terreno, en cuyos
-cantones se levantó despues la Asumpcion, se opusieron valerosamente,
-confiados en ciertas estacadas que dificultaban la entrada en sus
-poblaciones.</p>
-
-<p>Juan de Oyolas no solo guerrero, sino humano, é inclinado á
-conmiseracion, les ofreció la paz, y ventajosos partidos en la amistad
-del español, y vasallage del Católico Monarca. Pero ellos no dieron
-otra respuesta que una descarga inutil de flechas. Entonces Oyolas
-ordenó á los suyos que usáran las bocas de fuego para obligar á estos
-infieles á dar la paz, que no admitieron de grado. A los primeros
-tiros, se retiraron al fuerte de Lambaré, donde cercados instaron por
-las capitulaciones, las cuales otorgó Oyolas con tanta satisfaccion de
-los suplicantes, que estos admiraron la valentía de los españoles en
-vencerlos, y la clemencia de Oyolas en perdonarles.</p>
-
-<p>Quedaron Lambaré é Yanduazubí con los suyos, tan prendados <span
-class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span> del capitan de los
-españoles, que en adelante ministraban abundantemente los viveres, y
-ofrecian su milicia para las facciones militares; reparándose en los
-semblantes una alegria placentera, que manifestaba lisonjearse con la
-compañia de sus aliados. Ofreciose castigar á los Agaces, y se juntaron
-hasta ocho mil, protestando los Guaranís, que venian á defender sus
-confederados. Llevaban siempre la delantera con paso tan acelerado que
-el pequeño ejército español, no podia avanzar tanto en las marchas,
-sucediendo frecuentémente, que se tocaba á hacer alto, porque la gente
-de Oyolas se fatigaba en el alcance. Descubierto el enemigo, Lambaré é
-Yanduazubí se arrojaron tan resueltamente sobre los Agaces, que á casi
-todos mataron, sordos á los gritos de Oyolas, que voceaba inutilmente,
-inspirándoles clemencia con los enemigos.</p>
-
-<p>Desembarazada la comarca, Juan de Oyolas dió principio á la
-construccion del fuerte, y lo consagró á la triunfante Asumpcion de
-Nuestra Señora: ó porque se empezó á 15 de Agosto de 1536, ó por
-particular inclinacion de Oyolas á misterio tan sacrosanto. A esta ruda
-fortaleza podemos llamar ciudad incoada de la Asumpcion, cuyo principio
-atribuyen algunos al capitan Juan de Salazar, y su perfeccion al
-Gobernador Domingo de Irala. Está situada, segun el Padre José Quiroga,
-en 25 grados y ocho minutos de latitud, y 319 grados y 41 minutos de
-longitud, sobre la márgen oriental del Paraguay.</p>
-
-<p>Construido el fuerte, continuó Oyolas su descubrimiento rio arriba,
-y saltó en un puerto que denominó Candelaria, en la rivera occidental
-del Paraguay, al abrigo de la sierra Cuneyeguá. Aquí comunicó con los
-Payaguás, señores del rio, nacion fementida y disimulada, que oculta la
-mayor alevosía que urde con el superior beneficio que alcanza. De estos
-indios tomó lengua Oyolas del rumbo que debia seguir para el Perú, fin
-de su jornada.</p>
-
-<p>A 12 de Febrero de 1537, continuó el viage, dejando en guardia
-de los bergantines á Domingo Martinez de Irala, con obligacion de
-esperarle seis meses: término tan perentorio para la espera, que ni
-antes de cumplirlo, podia retirarse, ni cumplido tendria obligacion
-de aguardarle. Juan de Oyolas no proporcionó el tiempo con jornada
-tan dilatada, y se demoró mas de seis meses; en los cuales fielmente
-le esperó Irala, y absuelto de la obligacion, bajó al fuerte de
-la Asumpcion á rescatar víveres, y rescatados se restituyó á la
-Candelaria, para esperar á Oyolas, ó conseguir noticia de su paradero.
-Hizo esquisitas diligencias con los Payaguás, preguntando y ofreciendo
-prémios á los que le participáran noticias de su gefe.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span></p>
-
-<p>Pero los infieles mas estudiaban en ocultar sus intenciones, que en
-manifestar el lamentable fin del capitan español. Porque cien Payaguás
-sin arcos ni flechas, en trage de comerciantes, se descubrieron á lo
-lejos, con deseo de sentar paces con los castellanos, manifestando con
-señas que les detenian los españoles ceñidos con sus armas. Entonces
-Irala ordenó á los suyos que las depusieran, velando sobre ellas para
-cualquier lance que pudiera ofrecer el disimulo de los comerciantes.
-Los cuales se acercaron al acampamento, y fingiendo que sacaban á la
-plaza las mercaderias, los unos se arrojaron sobre las armas de los
-españoles, y los otros se estrecharon con ellos.</p>
-
-<p>Dieron principio al combate con horrible griteria, hiriendo con
-voces el oido y el ánimo con espanto. El capitan Irala, primero en
-desprenderse de sus agresores, empuñando espada y rodela, dió lugar
-al alferez Vergara, y á Juan de Vera, para desenvolverse de sus
-competidores. Los tres socorrieron los demas, que peleaban animosos
-cuerpo á cuerpo, embarazados con la multitud. Pero llevándolos ya de
-vencida, y recobradas las armas, salieron de celada otros Payaguás,
-parte por tierra, parte por agua en sus ligerísimas canoas, con ánimo
-de tomar los bergantines. Por tierra y agua fué grande la confusion,
-reñido el combate, y se peleó desesperadamente; pero al fin se declaró
-la victoria por los españoles. Entre los heridos, uno fué Irala, tan
-enagenado con el ardimiento de la pelea, que no reconoció su daño hasta
-que concluyó felizmente la fuga del enemigo.</p>
-
-<p>Desengañado Irala de conseguir entre los Pajaguás noticias, se
-alargó rio arriba con toda su gente. Un dia, poco antes de amanecer,
-se percibieron voces lúgubres, solicitando en lenguage castellano la
-audiencia del capitan español. Fué traido el que articulaba estas
-voces, y puesto en presencia de Irala, habló de este modo. “Yo, Señor
-capitan, soy indio, de nacion Chanés, gente que habita unas altas
-cordilleras, á las cuales aportó el capitan Juan de Oyolas, quien me
-recibió por criado, pero me trató como hijo. Corridos felizmente los
-términos de los Samacosis y Sivicosis, naciones que le franquearon
-cuanto tenian, y situadas en las faldas de las cordilleras peruanas,
-dió la vuelta cargado de ricos metales, que le franquearon los
-indígenas, prendados de su benevolencia. Todos le recibian humanamente,
-y ofrecian para servirle sus hijos: de los cuales yo soy uno, que no
-quisiera haberle conocido, por no sentir el corazon traspasado con su
-pérdida.”</p>
-
-<p>“Concluida la jornada, llegó al puerto de la Candelaria, y no
-hallando las naves, se paró por extremo triste. Las naciones de este
-gran rio acudieron con víveres; á todas excedió en obsequios la de
-los Payaguás, <span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span> los
-cuales ofrecieron sus chozuelas para hospedaje, con tanto disimulo,
-que los españoles las admitieron agradecidos, y sin recelo se
-recostaron á descansar. Cuanto era mayor el descuido de estos, tanto
-fué mayor la vigilancia de los Payaguás para sacrificar á su furor los
-dormidos castellanos. El capitan Oyolas se ocultó entre matorrales,
-pero descubierto, murió blanco de sus flechas. Yo tuve la dicha de
-escaparme, ó porque su furor se extendió solamente á los españoles, ó
-porque mi miseria halló compasion en corazones de fieras.” Así habló
-el indio Chanés á Irala, el cual entristecido con tan funesta noticia,
-se restituyó á la Asumpcion, que contaba algunas habitadores venidos
-el año antecedente de 1539, con el capitan Juan de Salazar y Francisco
-Ruiz Galan.</p>
-
-<p>Muerto Oyolas, feneció tambien el fuerte de <i>Corpus Christi</i>,
-monumento de su valor. Pero asaltados los Caracarás, indios de paz, por
-Francisco Ruiz Galan, quedaron tan sentidos que resolvieron vengarse.
-Para lo cual se confederaron con los Timbues, y juntando un cuerpo
-considerable de milicia, eligieron Capitan General de las tropas. No ha
-quedado nombre del gefe, pero sus artificios y engaños le pueden hacer
-memorable en los anales griegos. La substancia es, que ido á Corpus
-Christi habló en este tenor al capitan Antonio de Mendoza, teniente del
-fuerte.</p>
-
-<p>“El aprieto grande en que se halla mi nacion, noble y valeroso
-Capitan, y la firme alianza en que Españoles y Caracarás vivimos, me
-pone á tus pies, para consultar el remedio que se debe aplicar á los
-males que nos amenazan. Habeis de saber que una nacion cruel y bárbara
-ha despachado sus embajadores con precision de intimaros guerra, y de
-no, amenaza meterla por nuestras tierras. El enemigo es formidable por
-naturaleza, y temible por el número excesivo de combatientes. Nosotros,
-si no vienen en socorro vuestras armas, nos hallamos débiles para la
-resistencia, y solo con ellas prometemos vencer al comun enemigo que
-pretende romper nuestra alianza.” Con este artificio coloreó el capitan
-caracará su designio, y movió al teniente español á señalar cincuenta
-castellanos, á cargo del alferez Alonso Suarez de Figueroa, el cual
-pasó á incorporarse con los Caracarás en sus tolderias.</p>
-
-<p>Poco antes de llegar se ofrecia un estrecho sendero que cortaba
-la espesura del bosque con rastros impresos de viandantes. Aquí fué
-donde los Caracarás que estaban en celada, acometieron al español, el
-cual resistió con valor, causando gran daño al enemigo: pero fatigados
-con la continua defensa, perecieron todos, menos un mozuelo llamado
-Calderon, que eludió el peligro con la fuga para mensagero de la
-desgracia. Los victoriosos Caracarás, en número de dos mil, como dice
-Centenera, ó de diez mil, segun Ulrico Fabro, corrieron impetuosamente
-para <span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span> asaltar á Corpus
-Christi. Quince dias duró el cerco, renovando en cada uno el asalto
-de los infieles, cuyo ímpetu fué valerosamente rechazado de solos
-cincuenta españoles: á los cuales al décimo-quinto dia socorrieron
-Diego Abreu y Simón Jaques Ramoa, capitanes de dos bergantines que
-venian casualmente del puerto á Corpus Christi.</p>
-
-<p>Jugose oportunamente la artilleria de los bergantines, y se dió
-lugar á que la soldadesca saltára en tierra para incorporarse á los
-sitiados. El combate fué muy reñido, porque la obstinacion peleaba en
-los bárbaros, y la multitud permitia que los fatigados alternáran con
-tropas de repuesto. Los españoles apuraban el aliento, peleando; y
-no pudiendo atender con tanto golpe de enemigos, un varon celestial,
-vestido de blanco y espada brillante en mano, se dejó ver sobre la
-frágil muralla infundiendo terror en los bárbaros, y poniéndolos en
-fuga pavorosa. Favor singular que los españoles atribuyeron al glorioso
-San Blas, en cuyo dia se consiguió tan señalada victoria. Desde
-entonces la gobernacion del Paraguay tributa obsequiosos cultos al
-Santo, reconocida á los grandes favores con que su Patron manifiesta
-propicio el poder de su abogacia.</p>
-
-<p>Los españoles que sobrevinieron, desampararon el fuerte, y se
-embarcaron para Buenos Aires en los bergantines de Abreu y Ramoa. Pero
-estos y los porteños solo se juntaron para hacer un número crecido de
-miserabilísimos, próximos por el hambre á perecer. Se refieren de este
-tiempo casos semejantes á los que se cuentan de Roma en el cerco de
-Mario, y de Jerusalem en tiempo de Tito y Vespasiano. En tanta miseria
-y calamidad recibieron algun socorro con la venida de Alonso Cabrera,
-veedor del Rio de la Plata que trajo provisiones de boca y guerra para
-un año, y doscientos soldados con algunos nobles caballeros. Traia
-entre otras una real cédula en que á Juan de Oyolas se le confirmaba el
-título de Gobernador del Rio de la Plata, y en caso de fallecimiento
-Su Magestad concedia facultad de proceder á eleccion de Gobernador por
-pluridad de votos.</p>
-
-<p>No se arreglaron al cesareo mandato el veedor Cabrera y el teniente
-Francisco Ruiz Galan, los cuales partieron entre sí el mando de la
-provincia. Una cosa buena hicieron en su brevísimo gobierno, que fué
-pasar con casi toda la gente á la Asumpcion, donde los alimentos se
-conseguian sin escasez, y se lograban lúcidos intervalos entre la
-tranquilidad de la paz y los rebatos de la guerra. Publicóse en la
-Asumpcion la cédula del Emperador, y por pluralidad de votos fué electo
-Gobernador Domingo Martinez de Irala, noble vascongado, valeroso,
-ejecutivo, resuelto y determinado con fortuna. Era ambicioso y vano con
-estremo, y tenia un fondo de reserva que alcanzaban pocos.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_5">
- <p><span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span></p>
- <h3 title="§. V. GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.">§. V.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p>
- <p class="subh3c">1540-1542.</p>
-</div>
-
-<p>Elevado al mando, entendió en el desempeño del oficio. El fuerte
-mal murado erigió en ciudad: repartió solares, y señaló oficiales
-para las maniobras, con superintendentes que acalorasen las fabricas.
-Dió el primer lugar al templo, principal desvelo de los españoles, y
-se consagró á la triunfante Asumpcion de Nuestra Señora. Para todo
-ayudaron los Guaranís amigos, tan escrupulosos en la observancia de
-las capitulaciones, que excedian los términos de la obligacion, y tan
-obsequiosos en el agasajo de los españoles, que ofrecian sus hijas para
-el servicio, y con ellas pasaron la vida en concubinatos escandalosos
-muchos años.</p>
-
-<p>Tucuman, provincia de la América Meridional situada en la zona
-templada, menos por la extremidad que toca con la torrida, corre norte
-á sud trescientas leguas, y doscientas de oriente á poniente. Parte
-términos con el Rio de la Plata y Paraguay, y por el oriente se dilata
-al poniente hasta las Cordilleras chilena y peruana: al sud deslinda
-con Buenos Aires en la Cruz Alta, llegando á confinar por este lado
-con la tierra de Patagones por las interminables campañas que le
-corresponden, y al norte se interna hasta las vecindades del Perú por
-el corregimiento de Chichas, y varias provincias de infieles que nunca
-subyugó el valor español.</p>
-
-<p>Sobre el nombre Tucuman discurren variamente los etimologistas.
-Unos le hacen diccion compuesta de <i>tuctu</i> que significa todo, y de
-la negacion <i>mana</i>: esto es “nada de todo”: añadiendo que con estas
-palabras respondieron al Inca su exploradores enviados á registrar,
-si estas tierras eran fecundas en minerales. Otros afirman, que
-preguntando los soldados de Pizarro si en estos paises se hallaba
-plata? respondian los indios no hay, <i>manan</i>: si oro? <i>manan</i>, tampoco.
-Entonces irritados los españoles dijeron: <i>tucuimana, tucuimana</i>: “á
-todo respondeis que no hay.” No se duda que semejantes casualidades
-bastan para la imposicion de nombres: pero en nuestro caso se descubre
-orígen mas evidente, expresado en antiguos protocolos.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span></p>
-
-<p>Al tiempo de las conquistas reinaba <i>Tucumanahaho</i>, cacique
-principal y Señor de Calchaquí. <i>Tucumanahaho</i> es diccion compuesta
-de <i>Tucuman</i> nombre del cacique, y de <i>ahaho</i> que en lengua <i>Kakana</i>,
-usual en Calchaquí, significa pueblo: juntando las dos voces en una
-diccion, significan “pueblo del cacique Tucuman”. Esta inteligencia
-es conforme á la propiedad del idioma <i>kakano</i>, que incluye el nombre
-de los caciques reinantes en el de las poblaciones que señorean; como
-se vé en <i>Colalahaho</i>, <i>Taymallahaho</i> y otros; imitando en esto á
-los griegos, que decian, <i>Constantinopolis</i>, <i>Adrianopolis</i> &amp;a.:
-propiedad que trascendia á otros idiomas de Tucuman, como se registra
-en la lengua <i>Tonocoté,</i> en la cual <i>gasta</i>, significa “pueblo” en las
-dicciones <i>Nonogasta</i>, <i>Sañogasta</i>, <i>Chiquiligasta</i>: y en la lengua
-<i>Sanabirona</i>, en la cual <i>zacat</i> tiene la misma significacion en
-<i>Chinzacat</i>, <i>Nonzacat</i>, <i>Anizacat</i>, <i>Sanumbuzacat</i>, pueblos de estos
-caciques.</p>
-
-<p>La noticia de Tucuman, bajo de este ó de otro nombre, corria en
-el Perú con generalidad, y entre los conquistadores del Paraguay
-estaba muy valida la fama. No se sabia con distincion la cualidad del
-terreno, pero la codicia descubria ricos minerales que avivaban el
-deseo de emprender su conquista. Los Argentinos, desde el tiempo de
-Sebastian Gaboto, enviaron cuatro exploradores cuyo capitan era César,
-para registrar lo interior del pais, y recibidos pacíficamente de los
-indios, penetraron hasta los confines del Perú.</p>
-
-<p>Por el extremo opuesto, pasando á la conquista de Chile, tocó en
-los términos rayanos de Tucuman D. Diego de Almagro el Viejo, héroe
-entre las mayores felicidades desgraciado, el cual se ofreció en el
-Cuzco, por via de composicion con D. Francisco Pizarro, á emprender la
-conquista de Chile, reino opulento con fama de riquísimo en minerales.
-Para lo cual juntó quinientos y cincuenta soldados, y llevó en su
-compañía al Inca Paullu, hermano de Manco Inca, y al sumo Sacerdote
-Vallacumú, personas distinguidas por su dignidad, que podian ser útiles
-para facilitar esta empresa. Caminaban en su obsequio quince mil indios
-peruanos, parte soldados y parte destinados al transporte de armas,
-municiones y bastimentos, bien instruidos del Inca en la comision de su
-empleo.</p>
-
-<p>Con tan lucido acompañamiento se puso en camino el Mariscal
-Almagro, y desde el partido de Topiza, perteneciente á los Chichas, se
-desfilaron cinco españoles al pais de Jujuy, cuyos moradores dieron
-muerte á tres, escapándose los otros dos á Topiza, donde dieron noticia
-del infortunio de sus compañeros. Irritado Almagro con la osadia de los
-bárbaros, destacó á los capitanes Salcedo y Chaves, con buen número de
-soldados é yanaconas para el castigo de los agresores. Los Jujuieños,
-que <span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span> sospecharon la
-venida de los españoles, se apercibieron para esperarle, y pelearon tan
-valerosamente que mataron muchos yanaconas, y apoderados del bagage,
-obligaron á Salcedo y Chaves á retirarse.</p>
-
-<p>De Topiza avanzó el Mariscal al valle de Chicoana, jurisdiccion de
-Calchaquí, cuyos moradores le picaron la retaguardia; al principio
-con miedo por la ligereza de los caballos, y despues con resolucion
-denodada, jurando por el alto Sol que habian de morir, ó acabar con los
-extrangeros. Quiso Almagro detener el impetu de los agresores, cuando
-por la muerte de su caballo se halló en manifiesto peligro. Empeñado en
-el castigo, destacó algunas compañías de caballos ligeros: pero ganando
-los calchaquís la eminencia de la sierra, impenetrable á los caballos,
-burlaron las diligencias del valeroso caudillo.</p>
-
-<p>Por este tiempo, de lo mas interior de la provincia hácia Capayan,
-perteneciente al valle de Catamarca, los indios convocados, y recelando
-caer en manos de los españoles, que ya se acercaban á Tucuman con
-sus conquistas, se internaron al corazon de Chaco, envueltos en un
-furioso huracan. Esta narracion recibieron los primeros conquistadores,
-de algun indío, y de ellos en pluma de antiguos escritores llegó á
-nuestros tiempos.</p>
-
-<p>Entretanto el Gobernador Irála se desvelaba en asegurar la
-provincia, ya removiendo, ya sugetando los indios. Castigó los Yapirús,
-cómplices con los Payaguás en la muerte de Oyolas. Subyugó los pueblos
-de Ibitiruzú, Tebicuarí, Monday y otros del rio Paraguay. Ordenó
-que los habitadores de Buenos Aires, siempre expuestos á invasiones
-de Querandís, despoblado de puerto, subieran á la Asumpcion. Pasó
-reseña de la gente de guerra, y halló seiscientos soldados: número
-considerable en aquellos tiempos para emprender alguna faccion
-decorosa. No tardó en ofrecerse un lance en que la sagacidad de Irala,
-y el valor de la milicia campearon con gloria.</p>
-
-<p>Los Ibitiruceños, Tebicuareños y Mondaistas, puestos seis meses
-antes en sugecion, llenaban pesadamente el yugo del servicio, irritados
-con el mal tratamiento de los Asumpcionistas que abusaban de ellos con
-crueldad y desprecio, tanto mas sensibles, cuanto era su paciencia
-mas sufrida, y su mansedumbre mas callada. Para vengarse discurrieron
-varios medios: uno les agradó sobre los demas, que fué meter en la
-ciudad crecido número de soldados, con pretexto de satisfacer la
-curiosidad, registrando la procesion de Semana Santa, el juéves en la
-noche. A cuyo fin habian desfilado á la ciudad ocho mil guerreros, con
-tanto disimulo, que los españoles no alcanzaron la traicion que se
-urdia contra ellos.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span></p>
-
-<p>Pero lo que los amotinados procuraron ocultar, descubrió la
-casualidad por medio de una indiezuela que tenia ruin comercio con Juan
-de Salazar, y á la cual un pariente suyo reveló la ruina que amenazaba
-á la ciudad: advirtiéndole del peligro que corria, si prontamente no
-se ponia en seguridad entre los suyos. La indiezuela, ó porque deseaba
-continuar su mala vida, ó tocada de femenil compasion, inquirió con
-cautela algunas particularidades sobre el tiempo, lugar y modo con que
-se debia ejecutar el atentado.</p>
-
-<p>A todo satisfizo el indio, y recibido con agradecimiento el aviso:
-“esperáme, le dice, que voy á casa. Madre soy, y es necesario poner en
-salvamento á un hijo que tengo, prenda de mis cariños. No te ausentes
-de aquí, espérame que ya vuelvo.” El indio aguardó á su parienta,
-y ella caminó presurosa á informar menudamente al capitan Salazar.
-Cargada de su hijuelo volvió á su pariente, y Salazar pasó la série de
-la narracion al Gobernador Irala.</p>
-
-<p>Era Irala de juicio penetrativo, de pronto y sagaz acuerdo,
-proporcionando los medios á los fines, tanto en los casos no previstos,
-como en los que premeditaba. Al punto y sin dilacion ordenó tocar las
-cajas de guerra, y que el pregonero voceára, como un trozo de Yapirús
-venia marchando para tomar la ciudad: que los soldados desnudáran el
-trage de penitencia, y echáran mano de las armas: llamó á consejo á
-los caciques, con pretesto de consultar los medios para hospedar á los
-Yapirús.</p>
-
-<p>Los caciques, que no recelaron descubierta su traicion, vinieron
-al llamado: asegurados con prisiones, y substanciada sumariamente su
-causa, fueron ahorcados los principales, casi á la misma hora que
-ellos tenian destinada para el exterminio de los españoles. Con el
-castigo de los mas culpados se mudó enteramente la escena, y los menos
-delincuentes admitieron el perdon que publicó Irala.</p>
-
-<p>Desde este tiempo se gozó paz, y la poblacion tomó nuevo ser y
-esplendor, á influjo de su Gobernador, que fomentó los edificios,
-y repartió solares para alquerias, de cuyo beneficio pendia el
-surtimiento de viveres, que hasta entonces se rescataban de los
-confederados. Con este fomento se cultivaron las granjas, tantas en
-número, que visitando el año de 1595 el teniente Juan Caballero Bazan
-los pagos de Tapyperi, Capiata y Valsequillo, halló ciento cincuenta
-y tres granjas: y visitando el año de 1602 Hernando Arias de Saavedra
-los contornos de la ciudad, en distancia de seis para siete leguas
-hasta Capiata y Salinas, encontró 272 alquerias, 187 viñas, y en
-estas un millon setecientas y <span class="pagenum" id="Page_100">[Pg
-100]</span> sesenta y ocho mil cepas. Así los antiguos, como
-laboriosos, sabian utilizarse de la buena cualidad del terreno.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_6">
- <h3 title="§. VI. GOBIERNO DE D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.">§. VI.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.</p>
- <p class="subh3c">1540-1544.</p>
-</div>
-
-<p>Mientras Irala con prudente acierto promovia las cosas, fué provisto
-Alvar Nuñez Cabeza de Vaca con título de Adelantado. Era nacido en
-Xerez de la Frontera, avecindado en Sevilla, nieto de Pedro Vera, gran
-conquistador de la Canaria. Estimulado con el ejemplo de sus mayores,
-pasó á la Florida en la desgraciada jornada de Panfilo de Narvaez,
-con título de Tesorero real. La expedicíon es célebre por infeliz, y
-nuestro héroe recomendable sobre todos por sus virtudes.</p>
-
-<p>Este varon ilustre, pues, salió de San Lucar á 2 de Noviembre de
-1540, con cuatro navios y cuatrocientos soldados, y al siguiente
-año abordó á la isla de Santa Catalina, de la cual en nombre del
-invictísimo Emperador Carlos V. tomó posesion por España.</p>
-
-<p>De este puerto Alvar Nuñez despachó la mayor parte de la gente por
-agua á la Asumpcion, á donde llegó sin memorable suceso, al frente
-de doscientos y cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinte y seis
-caballos, y algunos isleños de Santa Catalina; cortando el camino
-por tierra, al principio por despoblados y soledades, y despues por
-varias naciones. Diez y nueve dias tardó en llegar á las primeras
-tolderias, que llaman de los Camperos, en los confines de Guayrá sobre
-el nacimiento del Iguazú, pero como el terreno era montuoso, se ganaba
-á fuerza de brazos, talando bosques que embarazaban el paso y obligaban
-al desmonte.</p>
-
-<p>Salieron despues á terreno despejado, pais de los Camperos,
-cuyos reyezuelos Añiriry, Cipoyay y Tocanguazú se esmeraron en el
-recebimiento <span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span> del
-Adelantado, ofreciendo libremente bastimentos. Alvar Nuñez agradeció el
-donativo, y firmadas con ellos las paces, tomó posesion del terreno,
-y lo denominó provincia de Vera. Prosiguió su camino hasta caer al
-Iguazú, rio caudaloso. Aunque los habitantes eran por naturaleza
-feroces, poco hospitaleros y enemigos irreconciliables de los
-extrangeros, á los españoles recibieron humanamente, proveyéndoles de
-viveres en abundancia.</p>
-
-<p>Los caballos hicieron ruidosa harmonia en su imaginacion, y porque
-temian su braveza, procuraron amansar su ferocidad con miel, gallinas
-y otros comestibles que les ofrecian, rogandoles á que no se irritasen
-contra ellos, que les traerian comida copiosa. ¡Ingenua sencillez,
-compatible con la primera vista! Sosegados los caballos, los indios,
-las indias y los muchachos concurrian en grandes tropas á ver un animal
-que hizo temible la novedad, y pasada esta, deleitable su natural
-inquietud y alboroto.</p>
-
-<p>Siguió el Adelantado su camino, unas veces desmontando, otras
-esguazando rios, y aplicando el artificio de puentes. Dia hubo en que
-se levantaron diez y ocho para atravesar los frecuentes tributarios
-del caudaloso Iguazú. Entre tantos peregrinos objetos, suavizaban
-las penalidades que ofrecia el terreno árboles de altura desmedida,
-y corpulentos á correspondencia; pinos que se perdian de vista, tan
-gruesos, que cuatro hombres con los brazos abiertos no alcanzaban
-á ceñir la circunferencia; monos de varias especies, traveseando
-juguetones de rama en rama, y saltando placenteros de árbol en árbol. A
-veces se desprendian por la cola, y pendientes al aire se egercitaban
-en desgranar piñones, derribándolos al suelo para comerlos despues
-con descanso. Afan verdaderamente penoso, pero á veces sin fruto;
-porque cuando bajaban festivos á gozar el fruto de su laboriosidad,
-los puercos monteses, que se ponen en celada, salen de sus guaridas,
-se arrojan sobre los piñones y con inalterable serenidad consumen las
-provisiones de los monos; los cuales, como hambrientos, ganan los
-pinos, y gritan inutilmente contra los consumidores de sus diarios
-alimentos: pero ellos sordos á quejas tan justas, continuan su
-egercicio, hasta que consumidos los piñones, se ponen en celada para
-repetir segunda y tercera vez el asalto. Mas adelante se atravesó un
-cañaveral de cañas gruesas como el brazo, y en partes como el muslo.
-Los cañutos, unos depositaban gusanos largos, blancos y mantecosos,
-buenos para hartar el hambre, otros atesoraban agua buena y cristalina
-con que apagar la sed.</p>
-
-<p>Poco despues encontraron con el salto del Iguazú, el cual tiene su
-nacimiento á espaldas de la Cananea, desde adonde, hasta descargar
-en el Paraná, corre mas de doscientas leguas: poderoso y rico con
-las aguas que le <span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span>
-tributan otros rios sobre sus márgenes oriental y occidental. En medio
-de su carrera se atraviesa una alta serranía, de cuya eminencia se
-precipita todo el impetu de su corriente. Sus aguas parte siguen su
-curso natural, parte azotadas contra los peñascos, se rarifican en
-sutíl espuma, que elevada sobre la cordillera, forma argentada nube, en
-la cual reverberan los rayos solares con indecible hermosura. Objeto á
-la verdad delicioso, que imitando la reflexion del espejo, deja claros
-intermedios para admitir los rayos del sol y transfundirlos por la
-parte inferior con encontradas refracciones, que ofrecen la novedad mas
-peregrina á la vista.</p>
-
-<p>Observado este portento siguió su curso el Adelantado hasta la
-Asumpcion, donde llegó el año de 1542. Su primer cuidado fué la
-religion cristiana. Convocó la clerecia y religiosos, y con gravedad
-de palabras dignas de la materia, puso en su noticia como el Señor
-Emperador Carlos V. descargaba su conciencia en la confianza que de
-ellos hacia en materia de religion, exponiendo la obligacion que tenian
-de satisfacer al César, á su conciencia y á Dios, que habia depositado
-en el seno de su celo tantos millares de almas, que solo esperaban la
-industria de celosos Ministros, para salir de las fauces del abismo, y
-pasar por sus manos á la bienaventuranza. Convocó tambien los indios
-amigos, y en presencia de los clerigos y religiosos, les hizo un
-grave razonamiento sobre el negocio de su salvacion, encargándoles el
-respeto que debian á los Ministros de Dios, como embajadores suyos para
-enseñarles el camino del cielo.</p>
-
-<p>Satisfechas estas obligaciones, entendió en los negocios del
-gobierno. Señaló á Domingo Irala, para que siguiendo el camino de Juan
-de Oyolas descubriera comunicacion con el Perú. “Andad le dice, seguid
-el rumbo de Oyolas: tomad noticia de las naciones para descubrir paso
-al Perú. La desgracia de aquel incauto capitan sirva de cautela á la
-vigilancia, para que la empresa no se malogre por arriesgada confianza.
-La extrema necesidad de la Provincia obliga á mejorar fortuna con la
-comunicacion que se pretende: ella es posible, pues ya la descubrió
-Oyolas, y por su desgracia, no llegó á nuestra noticia. Tentad pues
-todos los medios, que la faciliten, y volved con respuesta, que
-ensanche las esperanzas, y felicite nuestra fortuna.” Irala subió
-hasta la isla de Orejones, sentó paces con algunas naciones, adquirió
-noticias del rumbo que debia seguir para el Perú, y vuelto á la
-Asumpcion avivó las esperanzas de todos.</p>
-
-<p>El Adelantado entretanto pacificó los Agaces, y sugetó al rebelde
-Tabaré, cacique feroz y guerrero, señor del Ipané. Tenia un cuerpo de
-milicia de ocho mil guerreros que componian tropas auxiliares de otros
-reyezuelos confederados. El sitio defendian tres palizadas de robustos
-<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span> troncos que ceñian
-la circunferencia de la habitacion: á las entradas de las calles
-reparaban corpulentos maderos, y dificultaban el asalto con fosos y
-zanjones. Como el Adelantado era inclinado á la paz, brindó con ella
-á Tabaré, por medio de embajadores; á los cuales cruelmente quitó la
-vida, reservando uno para mensagero, al cual, “andad, le dice, andad
-á vuestro capitan, y referidle lo egecutado; añadiendo, que Tabaré no
-admite la paz, ni teme la guerra, y que espera hacer en batalla con los
-castellanos lo que deja egecutado con los embajadores.”</p>
-
-<p>Irritado el Adelantado con la respuesta, resolvió castigar al
-rebelde Tabaré. Para el efecto nombró á Alonso Riquelme su sobrino
-con trescientos españoles y mil guaranís auxiliares, con órden de
-ofrecer primero la paz, y no admitida, declarar la guerra. Tres veces
-convidó Riquelme con la paz á Tabaré, el cual dió nuevos indicios de
-obstinacion, asaltando el cuartel de Riquelme con tanto corage que
-causó algun daño la primera vez, y la segunda obligó á los españoles á
-retirarse, dejando en manos del enemigo la plaza de armas. Avergonzado
-el capitan español de los progresos de Tabaré, revolvió furioso sobre
-los infieles, y con muerte de 600 tabareños recobró la plaza de
-armas.</p>
-
-<p>Para facilitar el asalto de la poblacion se fabricaron dos castillos
-de madera: constaban de tablazon, y eran portatiles con ruedas, sobre
-las cuales descansaba la maquina, que tenia una elevacion superior á
-las palizadas del enemigo, con algunos descansos en que eran conducidos
-los guaranís flecheros y los arcabuceros españoles. Estaban repartidos
-por la frente y costados algunos reparos que servian á la punteria, sin
-peligro de ser ofendidos. Dividió Riquelme su gente en tres compañías.
-La una comandaba Ruiz Diaz Melgarejo, la otra el capitan Camargo, y el
-centro con los castillejos el mismo Riquelme.</p>
-
-<p>Arrimó este las máquinas, y por el lado que le correspondia arruinó
-la estacada, y parte de su gente se arrojó dentro de la poblacion,
-manteniendo con mas vigor que ventaja la pelea. Al capitan Camargo
-oprimian los infieles con gran resistencia de los Ipanenses; pero
-socorrido del alferez Juan Delgado, rompió la estacada. Melgarejo por
-su parte corrió gran riesgo, pero con algun daño de los suyos venció la
-estacada, y se juntó á Camargo, y los dos ya victoriosos se unieron á
-Riquelme. Los tres juntos renovaron el combate, y retiraron el enemigo
-á un sitio, que podemos llamar plaza de armas, donde se trabó una muy
-reñida batalla, en que murieron cuatro mil tabareños: se hicieron tres
-mil prisioneros, muchos fueron heridos, los demas huyeron. Tabaré
-y otros caciques solicitaron la paz, y se les concedió con ligeras
-condiciones, que admitieron gastosos y cumplieron con fidelidad.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span></p>
-
-<p>Concluida esta empresa se volvieron las armas contra los Guaycurús,
-nacion á ninguna inferior en barbarie, fronteriza de la Asumpcion,
-hácia la márgen occidental del Paraguay. Es gente altiva, soberbia y
-despreciadora de las demas naciones: guerrera por extremo, guardando
-inviolablemente el estilo de invadir cada año los paises vecinos, no
-con deseo de enriquecer sino por adquirir gloria militar, y por hacer
-temible el nombre guaycurú. Como era antiguo uso suyo invadir cada año
-alguna nacion, en el presente intentaron meter guerra en tierras de
-guaranis amigos. Alvar Nuñez, por asegurar mas estos en su devocion,
-se mostró enemigo de sus enemigos, declarándoles guerra: para la cual
-señaló quinientos españoles, diez y ocho caballos, y crecido número de
-guaranís; y por cabos á Domingo Irala y Juan de Salazar, ambos expertos
-en las guerras contra indios.</p>
-
-<p>Pasado el rio se siguió sobre la huella al guaycurú vagabundo,
-y un dia se adelantó tanto Alvar Nuñez con su gente, que vieron al
-enemigo cantar alegres endechas, provocando las naciones del orbe con
-desprecio. Música mal sonante, que irritó á los españoles y les obligó
-á presentar la batalla. “¿Quien sois vosotros (empiezan á gritar los
-Guaycurús) que osais entrar en nuestras tierras sin nuestro permiso?”
-Hallábase en el campo español Hector Acuña, cautivo algun tiempo entre
-ellos y que entendia su dialecto. “Hector soy, responde, que vengo á
-tomar satisfaccion de los agravios hechos á los Guaranís, nuestros
-aliados.”—“En hora mala vengas tú, y los tuyos replicaron, que presto
-experimentarás que no es lo mismo pelear con guaranís cobardes que con
-valerosos guaycurús.”</p>
-
-<p>A las últimas cláusulas tiraron los tizones del hogar, y empuñando
-las armas, dieron principio á la refriega, con griteria tan horrible
-que pusieron en fuga á los guaranis. Las voces acompañaron con
-densa multitud de flechas, que causaron algun daño en la gente del
-Adelantado; y aunque ellos lo recibieron mayor de la artilleria, no se
-intimidaron los demas, que no perdieron pie de tierra, manteniendo con
-su valor la pelea. Pero lo que no obró el estrago de la artilleria,
-consiguió el ruido de los cascabeles que pendian de los pretales de los
-caballos. La retirada del enemigo fué con órden, dejando muchos muertos
-en la campaña, y cuatrocientos prisioneros en poder de españoles.</p>
-
-<p>Concluida felizmente la campaña, se restituyó á la Asumpcion el
-Adelantado, y trató á los prisioneros con grande humanidad, procurando
-con amor y cariño domesticar aquellas fieras. Significóles que en la
-presente guerra mas parte habian tenido los daños causados en los
-guaranís que su propension á hostilizar los vecinos: que ninguna cosa
-era mas conforme á su génio que la benignidad y clemencia, armas á
-<span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span> que daba el primer
-lugar, y finalmente, que deseaba la paz con los de esta nacion, y
-comunicar con los principales caciques, á los cuales mandó llamar con
-uno de los prisioneros.</p>
-
-<p>Veinte y cinco vinieron, que puestos en presencia de Alvar Nuñez,
-y sentados sobre un pié, (bárbara ceremónia que prescribe su ritual,
-cuando celebran tratados de paz) tejieron largos anales de sus proezas
-y victorias, dando principio por las guerras que habian emprendido,
-y finalizando con las victorias conseguidas sobre los Guaranís,
-Yapinís, Agaces, Naperús, Guataes y otras naciones, de las cuales
-habia triunfado su valor con tanta prosperidad, que imaginaban ser
-invencibles: confesándose rendidos por guerreros mas esforzados, á los
-cuales era justo someterse, reconociendo superioridad en quien tuvo
-valor para vencerlos. Así hablaron los ya humillados Guaycurús.</p>
-
-<p>El Adelantado les propuso en pocas palabras la santidad de la
-religion cristiana, y necesidad de profesarla para salvarse. Ofrecióles
-la paz y sus armas contra los perturbadores de su nacion, con sola
-una condicion, de no hostilizar sus aliados y de ser amigos de sus
-amigos. Admitieron gustosos la paz, pero no la religion, cuya estrechez
-no hermanea con una libertad que no conoce Dios, ni admite ley. El
-egemplo de los Guaycurús imitaron otras naciones menos orgullosas,
-solicitando la paz por medio de embajadores. Pacificada la tierra,
-dispuso el Adelantado las cosas para la jornada del Perú, que era toda
-la esperanza de los conquistadores, animados con la noticia del oro y
-plata que publicó Irala despues que bajó del puerto de los Reyes.</p>
-
-<p>Dispuesto lo necesario, por Setiembre de 1543, se dió principio á
-la jornada con cuatrocientos españoles, y mil y doscientos indios,
-vistosamente arreados en diez bergantines, y ciento y veinte canoas.
-Llegados al puerto de la Candelaria, que se halla en veinte y un
-grados menos un tércio de latitud austral, descubrieron seis Payaguás,
-deseosos de comunicar con el capitan de la armada: los cuales traidos
-á la presencia del Adelantado empezaron un largo razonamiento, cuya
-substancia es, que en poder de sus caciques, cuyos enviados eran, se
-hallaban mas de 66 cargas, rescatadas á fuerza de armas de los que
-fueron cómplices en la muerte de Juan de Oyolas: que dichas cargas eran
-conducidas á ombros de indios Chanes, y que si no tenian á mal esperar
-hasta el dia siguiente, gozarian la grande riqueza que su cacique
-arrebató de mano de los alevosos para restituirsela á su legítimo
-dueño.</p>
-
-<p>Alvar Nuñez creió á los Payaguás, y esperó con inquieta solicitud
-uno, dos y tres dias á los Chanes. Como estos no vinieron, conoció
-que <span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span> era artificio
-y disimulo de los Payaguás, los cuales con pretesto de las fingidas
-cargas, urdian alguna traicion semejante á las pasadas. Por lo cual
-mandó llevar anclas, y proseguir la navegacion. Pero como no todas las
-canoas podian alcanzar los bergantines, y algunas quedaban atras, el
-fementido Payaguá logró la ocasion de hacer daño en les guaranís, y
-causó cuanto pudo con lijero castigo de su atrevimiento.</p>
-
-<p>En el camino sentó el Adelantado paces con los Guatos, y Guajarapos
-que habitaban cerca de la isla de los Orejones, los Guatos á la
-izquierda, y los Guajarapos á la derecha sobre el mismo rio. Está
-situada la isla en medio del rio que se divide en dos brazos, casi en
-altura de diez y ocho grados hasta el décimo nono. Era habitada de los
-Orejones, así dichos porque se agujereaban las orejas y rasgaban tanto
-la parte inferior, que pendia con disformidad sobre los hombros. Su
-génio era tratable, humano y cariñoso, ejercitando con los estraños
-la hospitalidad. El alimento solicitaban del beneficio de la tierra
-que cultivaban con prolijidad, y se puede creer que miraban tambien al
-divertimiento y recreo. Los antiguos describieron la isla como vergel
-y paraiso: los modernos no descubren cualidades tan ventajosas, pero
-el tiempo y falta de cultivo es capaz de convertir un ameno paraiso un
-erial infecundo.</p>
-
-<p>Habitaban en sus márgenes muchos indios, gente pacífica, mas
-propensa á beneficiar la tierra que ejercitada en las armas. Vestian el
-trage de la inocencia, adornando su natural desnudez con piedrezuelas
-de color azul y verde, con que empedraban narices y orejas. Tenian
-idolos de horrible aspecto.</p>
-
-<p>Aquí se adquirió noticia de la nacion Xaraye ó Sarabe, que habitaba
-rio Paraguay arriba, en distancia de sesenta leguas de los Orejones
-sobre las márgenes del rio. Dividiase en dos ramos Parabazanes y
-Maneses, sugetos al supremo señor que se llamaba Manes. Si creemos
-antiguas relaciones tenian muchos pueblos, algunos de seis mil vecinos.
-Mas se aplicaban al beneficio de la tierra que al manejo de las
-armas: sin las cuales se hacian respetar, ya por el número crecido de
-individuos, ya tambien por el concierto de su república.</p>
-
-<p>Empezóse el descubrimiento por tierras, pero como era mucha la
-espesura de los bosques, el mismo guia perdió el tino y desmayaron los
-ánimos. Con esto el Adelantado se bajó al puerto de los Reyes, en la
-isla de los Orejones, donde halló que los paisanos, inducidos por los
-Guajarapos, intentaban sorprender á los españoles: pero descubierto el
-artificio de su tramas, fueron aprisionados los caciques principales,
-y por la humanidad del Adelantado reducidos todos á paz. Como en la
-expedicion<span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span> se
-demoraron mas tiempo del que se imaginó, escasearon los víveres, y para
-conseguir algunos de las naciones, señaló el Adelantado al capitan
-Gonzalo de Mendoza, con órden de comprarlos por justo precio sin ofensa
-de sus dueños.</p>
-
-<p>El capitan Gonzalo se puso en camino con veinte y cinco españoles
-y sesenta indios, y llegado á los Jaramicosis, que le hicieron
-resistencia, usó con ellos las armas, y los puso en huida. Discurriose
-por la poblacion, y llegando á la plaza se descubrió una fuerte
-palizada de robustos troncos, que permitian por algunos claros el
-registro de una serpiente, de figura y magnitud extraordinaria. Era
-monstruo largo veinte y cinco pies, corpulento á correspondencia. El
-color atezado, menos hácia la cola, donde alternaban varios colores,
-vivísimos en su especie. Era cuadrada la cabeza, ancha y rasgada
-la boca, de la cual sobresalian cuatro gandes colmillos. Los ojos
-pequeños, pero de viveza centellante. Manteníase de humana carne,
-especialmente de los cautivos que aprisionaban los Jaramicosis en las
-continuas guerras con otras naciones. Hízose blanco de las balas y
-flechas, y azotándose contra el suelo, y dando silvos espantosos, acabó
-desangrado sus dias el monstruo de la tierra.</p>
-
-<p>Con esto dió vuelta el capitan Mendoza, y poco despues llegó
-Hernando de Rivera, enviado del Adelantado, con un bergantin, y
-cincuenta españoles para seguir el rumbo de poniente, y penetrar lo
-interior del pais. Veinte y un dia caminó por agua y tierra, avanzando
-en las jornadas, segun permitia la espesura de los bosques: sucediendo
-á veces que apenas se caminaba una legua, que primero se desmontaba con
-imponderable teson. Llegó á los Travasicosis, entre los cuales se hacia
-concepto de lo precioso, colgando por vanidad piezas de oro y plata
-de las orejas y labio inferior. Tomóse lengua de ellos, y se supo que
-distaban tres jornadas los Paizunaes, que comerciaban con los españoles
-del Perú, y que en su pueblo se hallaban algunos de ellos.</p>
-
-<p>Alguno de los compañeros de Hernando de Rivera es el inventor
-del famoso Paitití, por otro nombre imperio del Gran Mojo. Es el
-Paitití, un riquisimo imperio situado mas allá de los Xarayes, en la
-derecera del Dorado, orígen, como algunos falsamente creen, del rio
-Paraguay. Está dicho imperio aislado en medio de una gran laguna, cuya
-circunferencia ciñen montañas de inestimable riqueza. Los edificios son
-todos de piedra blanca, con division de calles, plazas y adoratorios.
-Del centro de la laguna se levanta el palacio del Emperador Mojo,
-superior á los demas en grandeza, hermosura y riqueza. Las puertas del
-palacio defienden leones aherrojados en cadenas de oro; los aparadores
-y bajillas tambien de oro sirven á la grandeza y ostentacion del
-monarca.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span></p>
-
-<p>Estas y semejantes intenciones publicaron los antiguos, y renuevan
-los novelistas del Gran Mojo, aquellos sobre la fé de un testimonio
-primeramente escondido, y despues honrado con la luz pública, y
-estos sobre el dicho de los antiguos. Pero leidos los que tocan
-este punto, y enterado de la geografia del terreno, se vé que el
-Paitití es un imperio fabuloso, que no tiene cabida en toda la
-América, y que sus inventores no merecen elogio mas honrado que él
-de soñadores. Restituido Hernando de Rivera al puerto de los Reyes,
-donde el Adelantado y su comitiva le esperaban, se restituyeron
-todos á la Asumpcion, la cual se convirtió en teatro funestísimo;
-porque los oficiales reales sentidos contra el Adelantado trataron de
-vengarse de un hombre que merecia estatua por su rectitud, justicia y
-cristiandad. Incierto es que papel hizo Domingo Martinez de Irala en
-esta tragicomedia. Unos le hacen cabeza, otros complice, mientras que
-Rui Diaz de Guzman le libra de toda nota. Lo que no admite duda es,
-que el contador Felipe Cáceres, y los oficiales reales Garcia Venegas,
-Alonso Cabrera y Dorantes, con muchos caballeros y plebeyos, se fueron
-por Abril de 1544 á la casa del Adelantado, y clamando: <i>Viva el Rey,
-y muera el mal Gobierno</i>, le aprisionaron, y asegurado con grillos le
-metieron en la cárcel de los malhechores, dando libertad á muchos á
-quienes sus delitos tenian en su merecido lugar.</p>
-
-<p>El baston del gobierno se entregó á Domingo de Irala, de quien
-escribe Rui Diaz de Guzman que se hallaba actualmente tan enfermo
-que ya habia recibido todos los sacramentos: motivo porque reusó el
-cargo, temiendo en semejantes circunstancias embarazarse en negocio tan
-ruidoso. Pero añade el autor, que estando ya oleado, fue sacado á la
-plaza para empuñar el baston. Narracion que da fundamento para creer
-que Irala fingió la enfermedad que no tuvo, y que Rui Diaz, como nieto,
-por liquidar la inocencia del abuelo no reparó en la inverosimilitud de
-las circunstancias con que vistió su elevacion al gobierno.</p>
-
-<p>El Adelantado toleró diez meses el rigor de la prision, con
-paciencia tan cristiana que no desplegó sus lábios para la queja. Los
-leales al Rey (nombre entonces odioso) se ausentaron á los montes,
-donde vivieron algunos meses con increibles penalidades. Algunos fueron
-ahorcados, pagando su lealtad con pena capital de infames. Solo el
-delito gozaba inmunidad, y á todos era lícito cuanto licenciaba la
-autoridad, codicia y lujuria. A la milicia se indultó libertad para
-todo arrojo, autorizando sus desafueros contra los indios, á los cuales
-enteramente se desamparó, permitiéndoles juntar á las obligaciones de
-cristianos, ritos de gentiles.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span></p>
-
-<p>Pasados los diez meses acordó Irala despachar el Adelantado á la
-corte. Con él se embarcó el veedor Cabrera y el tesorero Vanegas. Lope
-Ugarte pasó con título de agente de Irala. El bergantin se hizo á la
-vela, y entrado en alta mar combatieron los elementos cuatro dias al
-frágil vaso sin esperanza de tranquilidad. Todos temian la muerte,
-especialmente los reales oficiales á quienes atormentaba la mala
-conciencia. Atribuyendo la tormenta á superior causa, y al castigo que
-les preparaba la divina justicia, confesaron públicamente su delito,
-y arrojados á los pies de Alvaro Nuñez le quitaron los grillos,
-publicando los falsos testimonios que habían jurado contra él.</p>
-
-<p>Determinaron restituirse luego á la Asumpcion para reponer en sus
-honores al Adelantado, por cuya inocencia militaba el Cielo: y así lo
-ejecutáran, si Pedro Estopiñan, primo del Adelantado, no les animára
-á proseguir la navegacion. En efecto se continuó con prosperidad. Mas
-los oficiales reales, libres ya del mar y de sus tormentas, tomada
-otra determinacion, presentaron en el Real Consejo de Indias los autos
-contra el Adelantado. Pero, mientras ellos procuraban oprimir al
-inocente, Dios castigó severamente á los culpados. Garcia Vanegas murió
-repentinamente y Alonso Cabrera enloqueció de pesadumbre.</p>
-
-<p>Al tiempo que la dívina justicia castigaba los calumniadores de
-Alvar Nuñez, la humana en revista de autos justificó sus procederes,
-y honró los últimos años de su vida con el ejercicio de Oidor en
-la audiencia de Sevilla. Fué el Adelantado uno de los hombres mas
-juiciosos de su siglo: recto, prudente, entero y de sano corazon.
-Celoso de propagar la fé entre los infieles, y rigido observador de
-costumbres arregladas entre los cristianos: con los pobres piadoso, con
-los infieles benigno, y fuerte con los desreglados. A los ministros
-del Altísimo obediente, al Rey fiel, y á Dios temeroso. Prendas
-que no bastaron á hacerle respetable á la fortuna perseguidora de
-hombres grandes. La Florida lo cautivó con inhumanidad, la Asumpcion
-lo aprisionó con infamia; pero en una y otra parte fué egemplar de
-moderacion, mas respetable entre los indios de la Florida, que entre
-los españoles de la Asumpcion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_7">
- <p><span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span></p>
- <h3 title="§. VII. SEGUNDO GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.">§. VII.</h3>
- <p class="subh3c">SEGUNDO GOBIERNO DE D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p>
- <p class="subh3c">1545-1556.</p>
-</div>
-
-<p>Mientras se decidía la causa del Adelantado, en el Paraguay la
-disolucion y el desgarro de costumbres eran grandes. Los indios se
-aprovecharon de la oportunidad, y en número de quince mil sentaron su
-campamento en la vecindad de la Asumpcion. Irála les salió al encuentro
-con trescientos españoles y mil indios auxiliares, y tomándole en medio
-los enemigos que peleaban desesperadamente, rompió con la caballería á
-los infieles con tanto estrago y terror, que muertos dos mil amotinados
-los demas se arrojaron ciegamente á la huida, y se refugiaron á una
-poblacion reparada con estacas.</p>
-
-<p>Siguióles Irala, y rota la estacada entró espada en mano haciendo
-terrible mortandad en los sitiados, de los cuales la mayor parte se
-refugió á Carobia, pueblo de mayor fortificacion y último asilo de su
-mala fortuna. Porque sitiándolo Irala, vencidas algunas dificultades
-que impedian el asalto, entró con su gente en Carobia, y mató muchos
-indios: los vivos se huyeron á Hieruquizaba, hasta donde los siguió
-el victorioso Gobernador, y con muerte de muchos, sugetó los demas,
-quienes se ofrecieron tributarios. Con esto pacificó Irala la tierra, y
-lleno de marciales glorias se restituyó á la Asumpcion, y se concilió
-las voluntades de los conquistadores, repartiéndoles encomiendas de
-indios.</p>
-
-<p>Convocó la milicia, y manifesto su determinacion de descubrir paso
-al Perú. “Pero que adviertan, les dice, que no les obliga á seguirle, y
-que solo pretendia entrar por su gusto en el empeño: que los trabajos
-eran grandes, y pedian gente animosa y esforzada: que no seria conforme
-á decoro empezar el descubrimiento y caer de animo en las dificultades
-antes de fenecerlo. Con este razonamiento encendió á los suyos, y se
-ofrecieron casi todos á la expedicion.” Escogió trescientos y cincuenta
-españoles, y mas de tres mil guaranís, y se embarcaron en doscientas
-canoas y siete bergantines, á fines de 1547.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span></p>
-
-<p>Irala no tuvo suceso memorable hasta Xarayes, donde fué humanamente
-recibido del supremo Manés. Informóse del camino para el descubrimiento
-que intentaba, y supo de los prácticos, que el camino por tierra,
-tirando al poniente era mas seguro. Tomó guías de la misma nacion, y
-llegó á los Sibirís, gente quieta y pacífica, que recibió amigablemente
-á los españoles, y surtió de bastimentos. Los Peiseños, Maigueños,
-y Carcocies hicieron resistencia: pero debaratados á los primeros
-encuentros, dejaron libre el paso hasta el Guapay, rio tributario del
-Mamoré: y avanzando en las jornadas, llegaron á unos indios situados á
-la fálda de las cordilleras Peruanas, los cuales recibieron con agrado
-á Irala, y saludaron en castellano á los españoles.</p>
-
-<p>¿Quiénes sois vosotros?, le preguntó el Gobernador, y ¿qué nacion
-es la vuestra?—“Indios somos del Perú, respondieron, cuyo señor es
-un Viracocha sustituto del capitan Peranzurez, glorioso fundador de
-Chuquisaca.” Aquí Irala inquirió curiosamente sobre el estado presente
-del Perú, y revoluciones de Gonzalo Pizarro. A todo satisfacieron los
-indios, y el Gobernador Irala procuró ganar la voluntad del Presidente
-Gasca, enviando embajadores hasta Lima, ciudad de los Reyes. Dos eran
-los principales puntos de su comision: el primero, suplicarle que
-señalara Gobernador del rio de la Plata en nombre de Su Magestad:
-el segundo, ofrecer su pequeño ejército para acabar de sosegar los
-tumultos del Perú.</p>
-
-<p>El Presidente Gasca, que tenia madurez juiciosa, y penetraba
-altamente el fondo de los corazones, recibió con aparente agrado los
-embajadores, pero recelando que si aquella gente envejecida en tumultos
-entraba al Perú, alborotaria mas los humores de aquel enfermizo cuerpo,
-le respondió agradeciendo la oferta, y alabando su fidelidad: méritos
-que no olvidaria para representarlos á la Cesarea Magestad, de que
-podia esperar prémio condigno á sus servicios. Palabras á la verdad
-de político, que contenian mucho artificio y cumplimiento, y ninguna
-solidez, disimulando con ellas el ánimo adverso al gobierno de Irala, y
-nombrando por la via reservada para gobernador del Rio de la Plata al
-fidelísimo D. Diego Centeno, que á la sazon se hallaba en el distrito
-de Chuquisaca.</p>
-
-<p>Tuvo noticia Irala, y valiéndose de un confidente suyo, que
-despachó al camino, robó los pliegos al portador, y le mató á
-puñaladas. Tales monstruos engendraba en aquellos tiempos el Paraguay,
-y por medios tan injustos se abrian camino para empuñar el baston.
-Mientras volvian los embajadores, retrocedió á los Cercosis, temiendo
-que la soldadesca le desampararia, retirándose al Perú. Dos meses
-<span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span> se detuvo entre
-los Cercosis, esperando los embajadores, cuya tardanza ocasionó
-algunos disturbios. La comitiva de Irala suspiraba por volverse á la
-Asumpcion, y persistiendo el Gobernador en aguardar sus enviados,
-fué depuesto, y el baston entregado á Gonzalo de Mendoza, al cual
-prometieron obediencia en su vuelta á la Asumpcion. A pocas jornadas se
-arrepintieron de la eleccion, pues llegados á Xarayes le depusieron del
-empleo, y reeligieron á Irala, pidiéndole perdon de la desobediencia, y
-prometiendo sujecion y rendimiento.</p>
-
-<p>Los Xarayes se portaron tan finos con los españoles, que despues de
-año y medio restituyeron cuanto sobre la marcha les encomendó Irala,
-el cual aceleró su vuelta á la Asumpcion, inquieta en tiempo de su
-ausencia. Porque Francisco de Mendoza su teniente echó voz que el
-gobernador era muerto, coloreando la novedad con la falta de noticias
-en año y medio, añadiendo que en fuerza de la cédula del Emperador
-Carlos V, se podia proceder á nueva eleccion. Sobornó los votos de los
-conquistadores, y juntos en cabildo, les propuso, que muerto Irala
-podian elegir nuevo gobernador por pluralidad de votos, mientras la
-Cesarea Magestad señalaba otro para el gobierno: protestando que él
-estaba ageno de poder mantener el baston del cual hacia dejacion ante
-todos, besándole primero con reverencia para que de sus manos lo
-pasáran á las del mas digno.</p>
-
-<p>Así habló Francisco de Mendoza, disimulando la ambicion que le
-dominaba, como lo mostró luego que fué electo Diego Abreu, caballero
-principal de Sevilla; pues que, juntando algunos parciales suyos,
-intentó restablecerse en el gobierno, y prender á Abreu; el cual le
-previno á él, y aprisionado le sentenció á muerte. Poco antes de morir
-confesó Mendoza, que por altísimos juicios de Dios pagaba con aquel
-género de suplicio un delito cometido en aquel dia, matando su muger,
-y un capellan compadre suyo por ligeras sospechas de que maculaban su
-honor con ilícita correspondencia. Muerto Francisco de Mendoza, quedó
-Abreu con el gobierno hasta que llegó de su jornada Domingo Martinez de
-Irala, cuya presencia serenó los civiles tumultos.</p>
-
-<p>Tucuman por este tiempo era el objeto á que anhelaban los Argentinos
-y Peruanos, aquellos por abrir paso al Perú, y estos al Rio de la
-Plata. Estimulaba á los Peruanos una vaga noticia que corrió de
-que el Rio de la Plata tenia su nacimiento en la laguna de Bombon,
-formando sus principales brazos del Apurimac y Jauja; noticia en que la
-credulidad anduvo con mas ligereza que exámen, y creida, estimuló los
-Peruanos al descubrimiento del Rio de la Plata por la via de Tucuman.
-Contaba muchos pretendientes la conquista, entre los cuales <span
-class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span> en calidad y méritos
-sobresalian Diego Rojas, Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, sugetos
-hábiles para nuevos descubrimientos.</p>
-
-<p>Tenia á la sazon la regencia del Perú Vaca de Castro, poco antes
-victorioso contra Diego Almagro el Mozo en la célebre batalla de los
-Chupas. De la paz que empezó á gozar el imperio peruano, é inaccion de
-la milicia tumultuante, receló mayores males que de la guerra. Motivo
-que le obligó á divertir los ánimos en nuevas conquistas, señalando
-gefes á diversas provincias en que tenia puesta la mira, y la fama de
-riquezas brindaba para la empresa.</p>
-
-<p>Para Tucuman nombró á Diego Rojas natural de Burgos, noble y honrado
-caballero, capitan experto y afortunado, constante en los trabajos y
-sufrido en las adversidades. Militó en la conquista de Nicaragua con
-valor y crédito; acompañó con increible magnanimidad á Pedro Anzurez en
-su célebre entrada á las montañas, y con título de capitan se halló en
-la batalla de Salinas al lado de Francisco Pizarro contra los Almagros;
-y de órden de Vaca de Castro se apoderó de Jauja y fortificó á Guamanga
-por los realistas. Grande en todo, Rojas era acreedor de grande prémio,
-y este le asignó Vaca de Castro en la conquista de Tucuman. Para lo
-cual alistó trescientos soldados, flor del valor peruano, ejercitados
-en la milicia y acostumbrados á grandes trabajos.</p>
-
-<p>El coronista general de las Indias, Antonio de Herrera, dice,
-que Vaca de Castro nombró á Felipe Gutierrez Capitan General de la
-conquista, á Diego Rojas Justicia Mayor, y Maestre de Campo á Nicolas
-Heredia. No hay duda que Felipe Gutierrez era merecedor de esta y otras
-distinciones mas gloriosas. Nacido en la villa de Madrid, se hizo
-digno con varios servicios de la conquista de Veragua. La empresa no
-correspondió á las esperanzas, ó por falta de fortuna ó por sobrada
-desgracia. Pasado al Perú militó á favor de D. Francisco Pizarro con
-título de Capitan General en la batalla de Salinas, y tuvo el honor de
-tomar en ancas de su mula al Adelantado Diego de Almagro, prisionero de
-Alonso de Alvarado en la decisiva batalla de los Chupas. Pero tantos
-méritos no igualaban á los de Rojas, ni se juzgaron bastantes para
-preferirle en el cargo de Capitan General.</p>
-
-<p>Lo cierto es, que ambos eran merecedores de este destino, ambos
-hábiles para la conquista, y á los dos equivoca Herrera con el título
-de compañeros, y los honra con el de capitanes; sin distinguir
-quien dirigia las operaciones, y si de dos voluntades distintas
-procedia una sola determinacion. Rui Diaz de Guzman hace á Gutierrez
-cabo subalterno, y la capitanía adjudica á Diego Rojas, esto mismo
-confirman <span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span> algunos
-instrumentos antiguos, firmados de los primeros conquistadores,
-archivados en Santiago del Estero, que no hacen mencion de Felipe
-Gutierrez, y solo se acuerdan de Rojas: el cual, junta ya la milicia,
-dejó la mayor parte á Felipe Gutierrez, y él con solos sesenta hombres
-se adelantó á Tucumanaho en el valle de Calchaquí, y de allí á Capayan,
-jurisdiccion de Catamarca.</p>
-
-<p>Era señor de Capayan un cacique arrogante y presumido, vano
-despreciador del egército de Rojas, contra el cual salió con un cuerpo
-de 1500 guerreros armados de arcos, flechas y un atado de paja en las
-manos, y ordenó á los suyos tejer sobre el haz de la tierra un cordon
-con los manojos de paja que llevaban prevenidos para la operacion.
-El lo dijo, y ellos lo ejecutaron con prontitud, y vuelto el altivo
-cacique á Rojas y á los suyos: “ningun español, dice, ninguno pase los
-términos amojonados: los efectos de mi indignacion y de mi justo enojo
-experimentará el que de allá pase á esta parte de la señal que divide y
-separa ambos egercitos, y la una de la otra nacion.”</p>
-
-<p>Entonces Rojas en breves términos explicó la comision que tenia
-del Monarca español de pasar adelante, sentando paces con todas las
-naciones, y dándoles á conocer el verdadero Hacedor de todas las cosas.
-Comision á que no podia faltar, ni desistir de su empeño por ninguna
-dificultad. Que él y su gente venian de paz, y no se les podia negar
-el paso á las naciones que quisiesen participar el bien que se les
-ofrecia. Que si intentaba embarazarle el egercicio de su comision,
-sabria con las armas abrirse camino, castigando severamente el atentado
-de recibir con guerra declarada á quien entraba solicitando la paz.
-Que el pequeño número de sus soldados no era para despreciarlo: pues
-valia cada uno por muchos, y estaban acostumbrados á vencer con menos,
-multitud mas numerosa que la de los Capayanes.</p>
-
-<p>Mientras duró el razonamiento de Rojas, los indios rodearon los
-españoles, y empezaron á disparar flechas. Pero á las primeras bocas
-de fuego que se dispararon, huyeron precipitadamente, y poco despues
-por medio de embajadores solicitaron la paz y ofrecieron homenage.
-Entre los Capayanes se detuvo Rojas algun tiempo, mientras venia
-Felipe Gutierrez, á quien despachó diez de sus soldados con órden de
-acelerar la marcha á Capayan, donde se conseguian sin escacez los
-bastimentos. No faltó uno, como muchas veces sucede, que intentó
-malquistar á Gutierrez con Rojas, fingiendo dolo en los procederes de
-este. Pero Gutierrez que era muy cristiano, “no permita Dios, dijo, que
-de caballero tan honrado me persuada intenciones tan reservadas <span
-class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span> como de él se publican,
-solo con el fin de malquistarnos y de embarazar la conquista.”</p>
-
-<p>Juntó Gutierrez á Rojas, se avanzó por los Diaguitas al país de
-Macaxax, territorio de los Juries, que eran muchos en número: gente
-valerosa y esforzada, los cuales se opusieron á los españoles, pero
-con tan poca constancia, que á los primeros fusilazos desampararon la
-campaña.</p>
-
-<p>Irritados con la mala fortuna del primer encuentro, convocaron
-tropas auxiliares y con las flechas teñidas en veneno presentaron
-segunda vez la batalla, con tanto empeño, que tres dias sostuvieron el
-combate, hasta que rotos y desórdenados, se huyeron, dejando muchos
-cadáveres en el campo. Un buen lance lograron sus armas, que por él
-solo pueden llamarse victoriosas; porque herido Diego Rojas con una
-flecha, la herida al principio no dió cuidado porque obró remisamente:
-poco á poco se declaró mortal, y últimamente con suma violencia
-arrebató con temprana muerte y universal sentimiento al primer
-conquistador y capitan general de Tucuman.</p>
-
-<p>Es verosimil que los españoles se persuadiesen que entre los indios
-estaba en uso algun específico contra el veneno de las flechas, y para
-descubrirlo hirieron levemente á un indio prisionero, y de intento se
-le dejó libremente buscar el antídoto. El indio cogió dos yerbas, cuyos
-nombres y calidades no han llegado á nuestra noticia: la una liquidó en
-zumo, y lo tomó por la boca, la otra aplicó majada á la parte lesa, y
-con esta diligencia amortiguó el veneno, y no le permitió obrar con la
-violencia y mortales agonias que violentaron la vida de Diego Rojas.</p>
-
-<p>A peticion de este gefe tomó el baston Francisco de Mendoza primer
-intruso al gobierno de la provincia. Era Mendoza suspicaz y caviloso,
-y temió que Felipe Gutierrez y Nicolas Heredia, provistos en segundo
-y tercer lugar para el gobierno por el Presidente Vaca de Castro,
-podrian algun dia quitarle el baston, que no tenia mas firmeza que la
-intercesion, y súplicas de un medianero ya difunto. Como hombre y como
-apasionado descubrió culpa en la legitimidad del derecho de los dos,
-y resolvió castigarla mandandolos prender por medio de sus parciales.
-Ninguno de los dos habia intentado novedades, ni dado muestra de
-displicencia en el gobierno de Mendoza: pero la mala conciencia
-aborrece la luz, hace temible las sombras y abre paso á sus intentos
-con culpables atentados.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span></p>
-
-<p>Felipe Gutierrez se soltó de las prisiones, y con seis amigos
-se huyó al Cuzco, donde incorporado á los realistas contra Gonzalo
-Pizarro, cayó en manos del tirano Pedro Puelles, y coronó los últimos
-dias víctima de fidelidad en Guamanga. Nicolas Heredia compró su
-libertad con la renuncia de su derecho á la capitanía, jurando que no
-reconoceria otro gefe que á Francisco de Mendoza. Asegurado este en
-el gobierno, emprendió nuevos descubrimientos, y despachó á diversos
-rumbos algunas compañías, á las cuales no acaeció cosa memorable, y
-aunque adquirieron noticias vagas de oro y plata, se despreciaron
-por su incertidumbre. Con esto se convirtieron los ánimos al Rio de
-la Plata, y tomado el camino de la sierra la cortaron por el valle
-de Calamochita hasta caer al Rio Tercero, que mas adelante se llama
-Carcarañal.</p>
-
-<p>Sobre la costa de este, tirando al oriente, siguieron las marchas
-hasta la ribera occidental del Paraná, último término de sus
-pretensiones: donde á poco rato descubrieron por el magestuoso Paraná
-crecido número de canoas, que vogaban hácia la ribera en demanda de los
-nuevos huespedes: á los cuales el cacique que comandaba las canoas, en
-lengua castellana preguntó:—“¿Qué gente eran? ¿quienes eran? ¿y qué
-buscaban?”—“Amigos somos, respondieron los españoles, que venimos de
-paz, con deseo de adquirir noticias de los castellanos que estan por
-acá.” Preguntó el cacique:—“¿Quien era y como se llamaba el capitan de
-aquella gente?” Y oido que se llamaba Francisco de Mendoza, respondió
-alegre:—“Huelgome en el alma, Señor Capitan, que seamos de un mismo
-nombre y apellido, porque los mismos tengo yo tomados de un noble
-caballero que reside en el Paraguay, que fué mi padrino de bautismo:
-mire pues, Señor, lo que se ofrece, que le sirviré gustoso, y proveeré
-con abundancia.”</p>
-
-<p>Alegres los españoles con el encuentro de los indios, se detuvieron
-algunos dias sobre la embocadura del Carcarañal, esperando á Nicolas
-Heredia con los caballos que seguian lentamente los pasos de Mendoza.
-Algunos interpretaron siniestramente la tardanza, persuadidos que
-maliciosamente se demoraba en las marchas. Entretanto Mendoza costeó el
-Paraná, y enderezando al norte, llegó á una barranca, en cuya eminencia
-descubrió una cruz de superior elevacion. Adoróla con profundo
-acatamiento, y despues de él, los españoles. Al besar el pedestal se
-observó un letrero, que decia: <i>Cartas al pié</i>. Cavaron, y se halló
-en una botija una carta de Irala, que manifestaba el presente estado
-de la provincia, previniendo á los pasageros de qué naciones debian
-cautelarse, y en cuales podian tener confianza.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span></p>
-
-<p>Con estas noticias determinó Mendoza, sin esperar á Heredia,
-proseguir por tierra su camino hasta la Asumpcion. Pero atajado á
-las trece jornadas, de inundaciones y pantanos, retrocedió en busca
-de Heredia, de quien tuvo noticia que se hallaba en el pais de los
-Comechingones. Llámanse Comechingones los indios que habitan la
-serranía de Córdoba, tomando la denominacion, en lengua Sanabirona,
-de cuevas subterraneas que habitaban; fábricas algunas mas de la
-naturaleza que de humana industria, y no pocas tan proveidas, que en
-lo interior estan socorridas de aguas, que destilan de las paredes,
-como se ven hoy dia en la Achala. En este sitio se demoró con su gente
-tomando descanso, mientras los caballos, imposibilitados á proseguir
-por falta de herrage, se recobraban. Francisco de Mendoza lo llevó á
-mal, y depuso á Heredia del cargo, substituyendo en su lugar á Rui
-Sanchez de Hinojosa; y lo sintió tan vivamente Heredia, que apadrinado
-de algunos amigos, mató á puñaladas á Hinojosa y á Mendoza, mandando
-publicar que los difuntos usurpaban la real jurisdiccion y eran
-transgresores de las órdenes de Vaca de Castro.</p>
-
-<p>Removidos los émulos, se alzó con el gobierno, y confirió título
-de Maestre de Campo á D. Diego Alvarez, jóven intrépido, arrebatado,
-bullicioso y turbulento. El mismo Heredia, antes de apacible génio,
-y condicion suave, asumpto al empleo de capitan, se hizo caprichoso
-é insufrible á los suyos. Hubo de ambas facciones palabras de mucho
-sentimiento, y al nuevo capitan se le digeron indecorosas verdades
-sobre la imprudencia de su gobierno y caprichosa tenacidad con que
-insistia, contra el dictamen comun, en continuar el descubrimiento,
-cuando suspiraban todos por la vuelta, apercibidos de que esta
-provincia era mas fértil de trabajos, que rica en minerales de oro
-y plata. Sobre lo cual le hablaron con tal resolucion, que temiendo
-mayores alborotos tomó la vuelta del Perú.</p>
-
-<p>En Sococha, lugar célebre en los Chichas, se consiguieron noticias
-confusas del estado del Perú, á la sazon dividido en bandos por los
-disturbios de Gonzalo Pizarro. Al principio balanceó la fidelidad
-contrapesada de la codicia, inclinándose al partido de mayor
-conveniencia y utilidad. Pero Gabriel Bermudes los inclinó al de los
-realistas, prometiendo obediencia á Lope de Mendoza, á quien perseguia
-Francisco Carabajal, capitan de Pizarro. “Eran por todos, son palabras
-del Inca Garcilaso, ciento y cincuenta hombres casi todos de caballo”:
-gente valerosa, dispuesta á sufrir y pasar cualquiera necesidad, hambre
-y trabajo, como hombres que en mas de tres años continuos, descubriendo
-casi seiscientas leguas de tierra, no habian tenido un dia de descanso,
-sino <span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span> trabajos
-increibles, fuera de todo encarecimiento. Algunos murieron en servicio
-del Rey, otros repitieron la entrada á Tucuman.</p>
-
-<p>Provisto Diego Centeno al Gobierno del Rio de la Plata, instado de
-sus amigos, pasó á Chuquisaca para solazarse algunos dias, y despedirse
-de sus familiares. Algo discuerdan los autores sobre el motivo; pero
-convienen en referir fatales pronósticos que le anunciaron los indios
-de su encomienda, y confirmaron los Charcas. El tenia ocultos émulos,
-y debió recelar alguna sorpresa traidora á su vida, y elevacion al
-gobierno del Rio de la Plata; pero despreciando supersticiones de vanos
-agoreros, llegado á Chuquisaca, entre los regocijos de un convite tragó
-un bocado de ponzoña que le quitó la vida al tercer dia. Con su muerte
-perdió el Rio de la Plata uno de los mas expertos y prudentes capitanes
-de que se pueden gloriar las Indias: fué sentida y llorada de los
-hombres de buena razon, pero no de Irala que se consideró asegurado en
-el gobierno.</p>
-
-<p>Coadyuvó su pretension la temprana muerte de Juan Sanabria,
-caballero rico, natural de Medellin, el cual sentó el año de 1547
-con el Emperador Carlos V. varias capitulaciones, si le conferia la
-capítania y baston de la provincia del Rio de la Plata. Muerto el padre
-se le dió á su hijo Diego Sanabria el título de Adelantado el año de
-1549, pero ocupado en liquidar dependencias del padre difunto, no vino
-á tomar posesion del empleo, viéndose precisado á despachar los navíos
-á cargo del capitan Juan de Salazar, antiguo conquistador. La armada
-zarpó de San Lucar á principios de 1552, y llegó con felicidad á la
-isla de Santa Catalina, y puerto de Pato, en cuya ensenada naufragó el
-navío del capitan Becerra, cayendo su gente en mano de indios feroces,
-de cuyo poder los libró el venerable Padre Leonardo Nuñez, varon
-apostólico de la Compañia de Jesus, en la provincia del Brasil.</p>
-
-<p>La gente de los otros navios, abanderizada en civiles discordias,
-parte siguió al capitan Salazar á San Vicente, donde confederados con
-los Portugueses estuvieron casi dos años: pero no esperando de su
-trato progresos considerables, vinieron por tierra á la Asumpcion, y
-condujeron el primer ganado vacuno que pastó las dehesas del Paraguay,
-y despues multiplicó interminablemente. Otros siguieron al capitan
-Hernando Trejo, y fundaron una colonia entre la isla de Santa Catalina
-y la Cananea, sobre el desaguadero del rio de San Francisco. La
-colonia fué de brevísima duracion y consistencia, pero le hizo célebre
-el nacimiento del ilustrísimo Trejo, honra despues de la religion
-seráfica, y meritísimo Obispo de Tucuman. Al año se recogió<span
-class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span> toda la gente con su
-ínclito fundador á la Asumpcion, cabeza de la Provincia. Vióse en poco
-tiempo el Gobernador Irala con un número de vecinos: Nuflo Chaves
-recogió la gente que tenia Centeno para traer al rio de la Plata;
-y Juan Salazar y Hernando Trejo se vinieron con la que condujo la
-armada del Adelantado Diego Sanabria. Por otra parte Estevan Vergara,
-procurador suyo en la Corte, promovió la causa del tio, y le consiguió
-la confirmacion en el gobierno. Mientras esta llegaba, el capitan
-Juan Romero, de su órden, fundó una colonia sobre el rio de San Juan,
-tributario del rio de la Plata en la derecera de Buenos Aires, sobre la
-márgen opuesta. Solo contó de duracion cuatro meses. Mayor subsistencia
-tuvo la villa de Ontiveros que fundó el capitan Garcia Rodriguez de
-Vergara el año de 1554, sobre la márgen oriental del Paraná, á corta
-distancia de su célebre salto en Canindeyú, perteneciente á Guayra.</p>
-
-<p>Efectuada esta fundacion, llegó á Irala la confirmacion en el
-Gobierno en la Armada de Martin Urue, y recibió varias cédulas
-concernientes á varios puntos. En una de ellas le permitía la Cesarea
-Magestad repartir encomiendas de indios, y repartió veinte y seis
-mil capaces de tomar armas. En otra le ordenaba arreglar el derecho
-municipal con acuerdo de hombres capaces y expertos: y lo dispuso con
-tanta cordura y prudencia, que muchos años se gobernó el Paraguay,
-en lo político y militar, por su arreglamiento. Abrió escuelas para
-instruccion y enseñanza de la juventud, señalando maestros para
-cultivar las plantas delicadas, dóciles en los primeros años á recibir
-buenos documentos, y fructificar á su tiempo.</p>
-
-<p>Todo conspiraba al aumento y felicidad de la provincia del Rio de la
-Plata: y para que ninguna cosa que conduce al establecimiento de una
-república cristiana se deseára, llegó en la Armada de Urue el Ilmo. Fr.
-Pedro de la Torre, prelado de carácter tan superior, que la religion
-seráfica con nombre de Pedro, y la de predicadores con el de Tomas, se
-lo apropian en las obras de sus coronistas. Años antes el Ilmo. Fr.
-Juan de Barrios, religioso observante del seráfico Padre San Francisco,
-á 10 de Enero de 1548, habia erigido en Aranda de Duero, el obispado
-del Rio de la Plata con cinco dignidades, Dean, Arcediano, Chantre,
-Magistral y Tesorero: pero estando en Sevilla para embarcarse, le llamó
-Dios á la gloria.</p>
-
-<p>A la sombra de sus dos cabezas, eclesiástica y secular, se prometia
-la Provincia toda felicidad: pero minoró esta considerablemente
-la temprana muerte de Irala, que sucedió verosimilmente el año de
-1556. Entendia actualmente en los ejercicios de piadoso y cristiano
-<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span> Gobernador, á
-impulso de su devocion. Al monte habia salido á buscar madera para
-levantar una capilla á Nuestra Señora, patrona de la ciudad. Trabajaba
-personalmente, y acaloraba los oficiales con su presencia, palabras
-y ejemplo. Del afan y ejercicio se le encendió una maligna fiebre,
-que obrando ejecutivamente, al séptimo dia privó la Provincia de su
-gobernador, á la Asumpcion de su padre, y á la milicia de su experto
-capitan. El llanto fué universal, dando muestras de sentimiento aun sus
-émulos, que no negaban las buenas dotes de Irala, superior á todos en
-el talento de gobierno. Los deslices de los primeros años borraron sus
-operaciones un los últimos períodos de su vida.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_8">
- <h3 title="§. VIII. GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA.">§. VIII.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. GONZALO DE MENDOZA.</p>
- <p class="subh3c">1556-1557.</p>
-</div>
-
-<p>Poco antes de su muerte nombró para el gobierno á Gonzalo Mendoza,
-sujeto pacato y de buenas cualidades: la mas sobresaliente fué fomentar
-las disposiciones de su antecesor, el cual habia despachado á Rui Diaz
-Melgarejo y Nuflo Chaves, para plantear dos ciudades, una en Guayra, y
-otra en el territorio de Xarayes. Melgarejo subió hasta la embocadura
-del Pequirí, y levantó una poblacion que llamó Ciudad Real, al oriente
-del Paraná, bajo del trópico de Capricornio, á tres leguas de la villa
-de Ontiveros, cuyos moradores trasladó á la nueva ciudad.</p>
-
-<p>Nuflo Chaves revolvia pensamientos mas altos. La felicidad con que
-habia gobernado algunas operaciones militares le inspiraban alzarse con
-la gente que comandaba para levantar provincia independiente del Rio de
-la Plata. Despues de haber castigado felizmente los Tupís y Tobayarás
-brasileños, y sugetado los indios Peabiyú, sublevados por Catiguará
-famoso hechicero, enderezó á Xarayes, y declinando al poniente
-cayó en los términos de los Travasicosis, que<span class="pagenum"
-id="Page_121">[Pg 121]</span> llamamos Chiquitos, por la pequeñez
-de sus casas: indios feroces y guerreros, á los cuales despachó
-embajadores, convídándoles con la paz. Pero ellos los mataron, y segun
-se dice en un requirimiento jurídico, se los comieron. Convocaron sus
-milicias, y presentada batalla, fueron vencidos, causando algun daño
-por el veneno de su flecheria.</p>
-
-<p>Atemorizada la soldadesca con la idea del veneno, empezó á tumultuar
-y requirir á Nuflo Chaves que tomara la vuelta de Xarayes, para fundar
-entre ellos, segun la instruccion del Gobernador. Y porque Chaves
-perseveró en su determinacion de pasar adelante, los indios, que eran
-dos mil y quinientos, con la mayor parte de los españoles se volvieron
-á la Asumpcion, quedando solo sesenta para proseguir el descubrimiento.
-Con ellos avanzó Chaves al Guapay, rio que nace de la serranía que cae
-al poniente de Mizqui, y despues de formar un semicírculo, descarga
-en el Mamoré. Del Guapay cayó en los llanos de Guelgorigota, donde se
-encontró con Andres Manso, que por la via del Perú entraba con lucida
-compañía de soldados en aquel país. Altercaron los dos capitanes sobre
-los puntos de derecho, y sometieron la causa al juzgado de la Audiencia
-de Chuquisaca, donde los dejaremos litigando hasta encontrarlos en otra
-parte.</p>
-
-<p>Sosegado el imperio peruano, el Presidente Gasca miró la conquista
-de Tucuman como principal egercicio de su empleo y corona de su
-comision. Por lo menos es preciso confesar que la tuvo presente para
-premiar á Juan Nuñez de Prado, faccionario de Pizarro con la capitanía
-de Tucuman, dándole poderes honoríficos, y facultad de alistar cuantos
-quisiesen militar á su obediencia y mando. Solos ochenta y cuatro le
-siguieron, algunos de los que vinieron á la conquista con Diego de
-Rojas, como consta de la raseña que se hizo en la imperial villa de
-Potosí ante el licenciado Esquivel: contra el cual uno de ellos llamado
-Aguirre, quedó altamente ofendido, y resolvió vengar un justo castigo
-que se le dió, con una injusta muerte. Porque dejada la conquista de
-Tucuman, y la honrosa compañía de sus comilitones, buscó á su enemigo,
-y le siguió de ciudad en ciudad, hasta que en el Cuzco lo mató á
-puñaladas.</p>
-
-<p>Juan Nuñez de Prado, á quien varias dependencias detuvieron en
-Potosí el año de 1549, al siguiente despachó á su Maestre de Campo
-Miguel Ardiles, sugeto principal en esta conquista, con órden de
-combatir los feroces Humaguacas, rayanos del Perú y Tucuman hácia el
-rio Jujuí, que señoreaban el paso, y era necesario vencerlos para
-seguridad de los caminos. Ardiles tuvo algunas escaramuzas con ellos:
-los<span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span> fatigó con la
-caballería; los espantó con las bocas de fuego, y finalmente los obligó
-á despejar por entonces el paso.</p>
-
-<p>A los dos meses Juan Nuñez de Prado salió de Potosí, y cortando el
-país de los Chiriguanás: “Señor, le gritó una de las espías, enemigos
-se descubren, y sin duda vienen contra nosotros, pues la frente de su
-ejército endereza á encontrarse con la nuestra.” Siguióse la marcha
-sobre el aviso, y se descubrió á D. Francisco de Villagra, que pasaba
-con gente para socorrer á D. Pedro Valdivia, conquistador glorioso
-del floridísimo reyno de Chile. No era Villagra de quien menos debia
-cautelarse Prado: pero un émulo disimulado tarde se conoce, y rara vez
-se evitan sus artificios. Avistáronse los dos capitanes sin otro suceso
-por ahora que el de sembrar Villagra hablillas escandalosas entre los
-soldados de Prado. Departiéronse ambos para su destino. Villagra siguió
-el camino de Chile, y Prado el de Chicoana.</p>
-
-<p>De Chicoana avanzó á Tucumanahao en el valle de Calchaquí, donde
-fué recibido con humanidad del cacique Tucuman, señor principal del
-valle. Este es el mismo que hospedó amigablemente á Rojas, y proveyó
-de bastimentos. Es creible que fuera de génio pacato, inclinado á
-clemencia en cuanto lo permitia el natural belicoso de los Calchaquís;
-ó que por ocultos designios intentára alianza con la nacion guerrera
-de los españoles. Lo cierto es, que de acuerdo de Tucuman y Prado,
-se abrieron los cimientos de una ciudad, la cual antes de llegar á
-perfeccion se trasladó sobre el Rio Escaba, á cuatro leguas, donde años
-despues se planteó la primera ciudad de San Miguel. A la ciudad llamó
-Prado, Barco de Abila, pero fué de brevísima duracion y se restituyó
-otra vez á Tucumanaho, primera cuna de su nacimiento.</p>
-
-<p>Desembarazado Prado de buscar sitio para el establecimiento de la
-ciudad salió á correr la campaña con treinta soldados para hacerse
-dueño del terreno: pero Villagra, que desde la Cordillera torció
-camino, dejándose caer en Tucuman, sorprendió á Prado, y se alzó con la
-conquista, intentando agregar al reyno de Chile esta provincia.</p>
-
-<p>No es para omitido el derecho presunto que Villagra tenia á Tucuman,
-fundado en cláusulas del Presidente Gasca, que señalaba á D. Pedro
-Valdivia cien leguas tierra adentro, este oeste, por término de sus
-descubrimientos. Palabras que ampliadas á favor de los Chilenos,
-ocasionaron disturbios sobre el derecho á Tucuman: hasta que el Sr.
-Felipe II, en cédula de 29 de Agosto de 1563 deslindó las <span
-class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span> dos jurisdicciones,
-declarando independiente de Chile la gobernacion de Tucuman.</p>
-
-<p>Por ahora Villagra se alzó con el mando y se apoderó de los
-instrumentos que gozaba la ciudad del Barco, de su independencia. Pero
-como le llamaba Chile por el socorro de milicia que conducia, repuso en
-el ejercicio de capitan á Prado, obligándole á reconocer por superior á
-D. Pedro Valdivia, conquistador de Chile.</p>
-
-<p>Protestó Prado cuanto pretendia Villagra, fingiendo vasallage, y
-encubriendo los secretos del corazon hasta verse libre de su émulo.
-Pero luego que este tomó el camino de Chile, juntó el cabildo de la
-ciudad del Barco, y con un razonamiento patético que hizo, ponderando
-la injusta pretension de los chilenos en virtud de los títulos del
-Presidente, fué repuesto en el ejercicio de capitan, independiente
-de Valdivia. Al empleo dió principio, llamando á Tucuman el nuevo
-maestrazgo de Santiago.</p>
-
-<p>Porque nombre tan lustroso no fuera sombra sin cuerpo, se aplicó
-Prado con teson increible á los adelantamientos de la provincia, mas
-con suavidad que con el rigor y espanto. Conquistó la sierra y valle
-de Catamarca, los rios Salado y Dulce, los belicosos Lules y la mayor
-parte de los indios que despues se agregaron á Santiago; sin otro
-accidente digno de narracion, que enarbolar con piedad cristiana en las
-tolderias de indios el glorioso estandarte de nuestra salud.</p>
-
-<p>Cuando este grande capitan disponia conquistar á Dios y al Rey
-nuevas gentes, tirando al poniente hácia la Cordillera, tercera vez
-se halló sorprendido por Francisco Aguirre, emisario chileno, que
-venia con título de Teniente de la ciudad del Barco, y crecido número
-de soldados para remover cualquier obice de su admision al gobierno.
-Prado era el único de quien podia temer resistencia, pero sorprendido
-inopinadamente por Aguirre, fué puesto en prisiones, y despachado
-á Chile. Apeló Prado á superior tribunal, donde fué declarada su
-inocencia, y ordenado que fuese repuesto en el gobierno de Tucuman.
-Pero aunque tuvo la honra de ser reelegido, no vino á empuñar el
-baston, prevenido de la muerte ó por otro motivo que no llegó á mi
-noticia.</p>
-
-<p>Muy pronto conoció Tucuman la falta de su valeroso conquistador.
-Los Calchaquís se inquietaron, y las demas naciones, antes pacificas,
-tumultuaron haciéndose temibles al español. El mismo Aguirre entró en
-recelos de poca seguridad en aquel sitio, y pasó la ciudad del <span
-class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span> Barco sobre el Rio Dulce,
-mudándole el nombre en el de Santiago del Estero, por un estero que
-allí hace el rio. Está sita en 28 grados escasos de latitud y 315 de
-longitud, segun el mapa de la provincia que se estampó el año de 1732.
-El temperamento es ardiente y seco. El terreno es poco apetecible, y
-está rodeado de espesos bosques, principalmente de algarrobos, que
-ministran sustento á sus habitadores. En otro tiempo fué Santiago
-asiento de los Sres. Gobernadores y Obispos, pero hoy dia es un puro
-esqueleto de ciudad, sin lustre, sin esplendor, ni formalidad en lo
-material.</p>
-
-<p>En medio de tanta miseria Juan Diaz de la Calle señala á Santiago
-<i>un escudo</i>, la mitad de él con una cruz colorada en campo de oro,
-el hueco de ella lleno de perlas, en lo bajo ondas del mar; y en la
-otra mitad, un tigre de oro rapante en campo azul, y al rededor de
-dicho escudo ocho cabezas de aguilas, y encima la figura de Santa
-Ines, abogada de la ciudad. Si este escudo se concedió á la ciudad de
-Santiago, serviria mas á la vanidad que á la relacion de la figura
-con el objeto figurado. Fuera de que, habiéndose este concedido, como
-dice el autor, el año de 1537, esto es, diez y seis años antes de su
-fundacion, se hace inverosimil el hecho.</p>
-
-<p>Lo cierto es que los conquistadores no descubrieron minerales de
-oro, ni conchas de perlas, sino tanta miseria y laceria, que luego
-que Aguirre fué á Chile á sosegar los tumultos originados por el
-alzamiento de los Araucanos, parte tomaron la via de Chile, parte la
-del Perú, abandonando la conquista por la poca utilidad que prometia.
-En ausencia de Aguirre quedó con el título de teniente Juan Gregorio
-Bazan, primer tronco de los nobles Bazanes que honran con su sangre
-aquella provincia. Pero en la ocasion presente, como los españoles
-fuesen pocos y los indios muchos, y estos amotinados, bastardeó de sus
-nobles pensamientos y desamparára la provincia, si Miguel Ardiles no
-le recordára el alto nacimiento que le ennoblecia, y la gloria que de
-su permanencia podia seguirse á la magestad divina y humana. Movido de
-estas razones prosiguió en el ejercicio de su empleo, y se previno para
-sosegar los Saladinos confederados con otras naciones.</p>
-
-<p>Con pocos soldados salió el teniente Bazan á buscar los amotinados
-que eran muchísimos y los deshizo, y con muerte de muchos sugetó
-los demas, y obligó á dar la paz. Bien conoció Aguirre desde Chile
-la debilidad de la milicia tucumanesa; y acordándose que era padre,
-destacó para Santiago algunos soldados á cargo de su sobrino Rodrigo
-de Aguirre que venia con título de Teniente. Pocos meses tuvo <span
-class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span> el gobierno de la
-provincia, porque preso por los parciales de Prado, fué puesto en
-su lugar Miguel Ardiles, nombrado por Francisco Villagra. De manera
-que los conquistadores de Tucuman se dividian en tres parcialidades:
-unos reconocian á Francisco Aguirre por gobernador legítimo: otros á
-Villagra, que tenia interinamente el baston de Chile: y los terceros á
-Prado, cuya venida inutilmente esperaron sus parciales.</p>
-
-<p>Estas civiles discordias arruináran la conquista sino llegára
-el general Juan Perez de Zurita, nombrado por D. Garcia Hurtado de
-Mendoza, en cuyas manos entró el gobierno de Chile. Era Zurita natural
-de Xerez de la Frontera, caballero noble, tratable, humano y bien
-conocido por sus hazañas militares, en el Perú contra los Pizarros, y
-en Chile contra los Araucanos:—prenda que le conciliaron la voluntad
-del gobernador Chileno, y le merecieron el gobierno de Tucuman. Venido
-á la provincia, en los principios fué feliz, infausto y desgraciado en
-los fines. Al nuevo maestrazgo de Santiago mudó nombre, llamándole la
-Nueva Inglaterra, queriendo á lo que parece lisonjear al Señor Felipe
-II, rey entonces de la Gran Bretaña.</p>
-
-<p>Fundó tres ciudades, la primera llamó Londres, Cañete la segunda, y
-Córdoba la tercera: las tres en el valle de Calchaquí, por contemplar á
-D. Juan Calchaquí, que le profesaba afecto, y contaba entre los poderes
-de su autoridad el allanar su gente belicosa, para admitir el vasallage
-de su íntimo familiar. Accion para Zurita no menos gloriosa que cuando
-al siguiente año con pequeño ejército sugetó los Diaguitas del Salado,
-los Juries del rio Dulce, los Catamarquistas y Sañoagastas, naciones
-que impacientes del yugo conspiraban á la ruina del español.</p>
-
-<p>A todos rindió Zurita, obligándoles á recibir leyes de quien,
-superior en las armas, los tuvo humillados á sus pies. Una ley entre
-otras les impuso que facilitaba su instruccion y enseñanza: que fué de
-congregar la dispersa multitud, derramada por la ribera de los rios y
-llanura de los valles, juntándola en toldería para que los ministros
-evangélicos, sin tanto afan y mayor logro, pudieran doctrinarlos.</p>
-
-<p>El Guelgorigota, que verosimilmente son los Llanos de Manso, entre
-el Pilcomayo al oriente, y el Bermejo al poniente, estaba en litigio
-desde el año antecedente en el tribunal de Charcas. Nuflo de Chaves,
-que acaso desconfió de la integridad del tribunal, buscó patrocinio
-en el superior gobierno de D. Andres Hurtado de Mendoza, virey del
-Perú y su pariente. Dos eran las pretensiones de Chaves: la <span
-class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span> primera, que se le
-adjudicase el Guelgorigota, y la segunda fundar provincia, que hiciera
-cuerpo á parte y sin alguna dependencia del Paraguay. Uno y otro
-consiguió del Virey, el cual para autorizar mas la nueva provincia, dió
-el baston de ella á su mismo hijo Garcia Hurtado de Mendoza, y este sus
-veces y poderes á Nuflo de Chaves.</p>
-
-<p>Mientras esto pasaba en Lima, en Guelgorigota Hernando Salazar,
-teniente de Chaves, prendió al capitan Andres Manso, y lo remitió al
-Perú. Removido este, Nuflo de Chaves, con el fomento del virey, el año
-de 1560, cuarto despues de la muerte de Irala, que le despachó para
-fundar en Xarayes, desamparado de la mayor parte de los Asumpcionistas,
-pero engrosado con la milicia de Andres Manso, abrió los primeros
-cimientos de la Capilla en el país de los Penoquis, indios belicosos
-al poniente del Guapay, y al este de una punta de tierra poco elevada
-que sobresale de las cordilleras peruanas. La ciudad tomó nombre de
-Santa Cruz de la Sierra, que se extendió despues á la provincia, con
-ocasion de una cruz milagrosa que hizo un castellano, explicando á
-los naturales la virtud de esta señal, y exortándolos á implorar las
-misericordias del Señor en sus necesidades.</p>
-
-<p>Al principio los paisanos correspondieron al buen tratamiento de
-los Cruceños: eran humildes en el servicio, agradables en el trato, y
-prontos en pagar su moderado tributo. Pero luego que los españoles los
-gravaron con exacciones, se alzaron, y con muerte de muchos castellanos
-se refugiaron á los montes, y apostataron de la fé recibida. Quince
-años subsistió la ciudad en su primer establecimiento, hasta que el año
-de 1575, de órden del Señor D. Francisco de Toledo, virey del Perú, se
-trasladó mas al occidente, y en la traslacion mudó nombre, llamándose
-San Lorenzo, que es capital del obispado de Mizqui, por otro nombre
-Santa Cruz de la Sierra.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_9">
- <p><span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span></p>
- <h3 title="§. IX. GOBIERNO DE D. FRANCISCO ORTIZ DE VERGARA.">§. IX.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. FRANCISCO ORTIZ DE VERGARA.</p>
- <p class="subh3c">1560-1565.</p>
-</div>
-
-<p>Mientras Nuflo de Chaves agenció y obtuvo la dependencia de la
-provincia de Santa Cruz, sucedieron en el Paraguay algunas novedades.
-Al año despues de la muerte de Irala, falleció su teniente Gonzalo de
-Mendoza, dejando en su muerte piadoso recuerdo de su prudente gobierno.
-Procedíose á eleccion de nuevo gobernador, y en 25 de Junio fué electo
-Francisco Ortiz de Vergara, caballero sevillano, de génio dulce y
-afable. Su gobierno al principio quieto y pacífico, entrado el año de
-1560, fué ruidoso: parte por los alborotos de Guaranís, parte por las
-novedades que intentó Nuflo de Chaves.</p>
-
-<p>En compañia de los españoles que se apartaron de Nuflo de Chaves
-para la Asumpcion desde el pais de los Penoquis, vinieron algunos
-Guaranís cargados de las flechas envenenadas que arrojaban los
-Travasicosis, pensando tener en ellas una arma temible á los españoles
-y superior á las bocas de fuego. Como los ánimos venian abochornados
-con las molestias de jornada tan inutil, empezaron á conmoverse,
-incitados principalmente por Pablo y Narciso, hijos de Curupiratí,
-cacique respetable entre los Guaranís. Animaban sus palabras con
-vana ostentacion de las flechas, tejiendo arenga prolija de sus
-formidables efectos. La conjuracion fué universal, pero no tan secreta
-que no llegára á oidos del gobernador Vergara; el cual aprestó luego
-su milicia, y buscó al enemigo, que ya le esperaba con diez y seis
-mil combatientes, y otras tropas auxiliares que corrian la campaña
-y guarnecian los pasos ventajosos. Fueron varios los accidentes
-en diferentes encuentros y escaramuzas, preliminares á la batalla
-campal, que se dió y terminó á 3 de Mayo de 1560, con poco daño de
-los españoles, y mortal destrozo de Guaranís, acabándose el soberbio
-orgullo con que acometieron en fuga pavorosa con que se retiraron.
-Destacáronse algunas compañias para correr el país enemigo, mas con
-ánimo de ofrecer paz publicando indulgencia, que con designio de
-arruinarlos. En efecto admitieron la paz, pero me persuado que fué
-<span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span> efecto del temor, y
-no de sinceridad, pues á pocos pasos renovaron los alborotos.</p>
-
-<p>Aun no habia el Gobernador Vergara desamparado la campaña, cuando se
-presentó á su vista un indio, el cual: “yo soy, le dice, del Guayra,
-enviado del capitan Rui Diaz Melgarejo para que ponga en vuestra
-noticia que los indios se han amotinado, y que la ciudad de Guayra
-se halla en próximo peligro de perecer, si con la mayor brevedad que
-sea posible, no llega socorro de gente. Y porque no se ponga duda
-en mis palabras, he aquí la carta del capitan Melgarejo.” Dijo, y
-descuadernando el arco por la empuñadura, sacó la carta que contenia
-en substancia cuanto el mensagero relató de palabra. Como el negocio
-era egecutivo, dispuso el Gobernador que Alonso Riquelme pasára al
-castigo de los rebeldes. Casi dos años estuvo Riquelme en campaña: pero
-consiguió sugetar los amotinados en varios encuentros, y sosegado el
-Guayra, coronado de marciales glorias, se restituyó triunfante á la
-Asumpcion.</p>
-
-<p>No mucho despues llegó á la Asumpcion Nuflo de Chaves para conducir
-su muger, sus hijos é indios de encomienda que eran mas de dos mil.
-Para conciliarse las voluntades tegió una fabulosa narracion de
-imaginarias felicidades, y relató el encuentro de las riquísimas
-tierras, fecundas en minerales de oro y plata que con tantas ansias
-habian buscado. A sus voces se siguió la conmocion de la ciudad. El
-Gobernador Vergara, el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el contador Felipe
-Cáceres, el factor Pedro Dorantes, muchos principales conquistadores
-y gran parte de la nobleza con sus mugeres hijos é indios de
-encomienda, resolvieron seguir al conductor Nuflo de Chaves á la nueva
-provincia.</p>
-
-<p>Efectivamente esta multitud, por la mayor parte gravosa y
-consumidora de alimentos, emprendió jornada tan dilatada con esperanza
-de mejorar fortuna, dividida en dos cuerpos, el uno por agua rio
-Paraguay arriba, y otro por la costa, arreglados ambos por las
-disposiciones del Gobernador Vergara. Ellas sin duda fueron prudentes
-en prevenir los riesgos, providenciar bastimentos, atemperar las
-jornadas para tanta multitud, y conducirla felizmente hasta los
-primeros términos de la nueva provincia. Entrados en ella, Nuflo de
-Chaves; “á mi toca, dice, el mando de la gente y la disposicion de la
-jornada: el territorio que pisamos es de mi jurisdiccion, de mí han de
-salir las órdenes, y el arreglamiento de la comitiva es propio de mi
-autoridad.”</p>
-
-<p>Inquietóse el Gobernador, tumultuó la comitiva, y de aquí en <span
-class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span> adelante la confusion,
-el desórden, la infelicidad y desgracia acompañaron esta multitud de
-gente. Los unos se apartaban de los otros, y divididos en compañias
-tomaban diferentes rumbos, y morian de hambre, ó á manos de enemigos.
-Tres mil Itatines, que cautivaron para servirse de ellas, perecieron
-de necesidades y malos tratamientos. Los pocos que salvaron las vidas,
-fundaron una colonia á 30 leguas de Santa Cruz, á la cual, en memoria
-de su amada patria, llamaron <i>el Itatin</i>. El gobernador Vergara salió
-peor que todos, porque cayó en manos de Chaves, émulo poderoso,
-irreconciliable y cruel; fué remitido preso á la Audiencia, y se le
-opusieron ciento y veinte capítulos, parte falsos, parte verdaderos,
-unos de mucha, otros de poca consecuencia. Apeló al Consejo, y con su
-remision á España vacó el gobierno del Rio de la Plata.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_10">
- <h3 title="§. X. GOBIERNO DE D. FELIPE DE CACERES.">§. X.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. FELIPE DE CACERES.</p>
- <p class="subh3c">1566-1572.</p>
-</div>
-
-<p>A la vacante salieron muchos pretendientes, y á todos fué preferido
-Juan Ortiz de Zarate, sugeto hacendado y de crecidos méritos en las
-revoluciones del Perú: confiriósele el título de Adelantado del Rio
-de la Plata, con la condicion de pasar á España para impetrar la
-confirmacion. Mientras pasaba al Consejo, substituyó en el gobierno
-interino al contador Felipe de Cáceres, sugeto poco hábil para la
-substitucion; ruidoso, intrépido, ambicioso y poco morigerado. Con
-pretesto de reales intereses, habia inquietado la provincia, y prendido
-al Adelantado Alvar Nuñez. Presto le veremos echar en prisiones á su
-mismo prelado.</p>
-
-<p>Por ahora Cáceres solo pensaba en restituirse á la Asumpcion con
-sesenta españoles, reliquias de la muchedumbre que salió en seguimiento
-de Chaves, el cual quiso acompañar á Cáceres hasta los últimos
-términos de su provincia. Pero sus delitos guiaban á este mal hombre
-al suplicio merecido. El declinó á la nueva colonia del Itatin, donde
-el <span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span> cacique le dió
-un macanazo, y dejó muerto al perseguidor de su nacion. Entretanto el
-general Cáceres proseguia las jornadas con el pequeño ejército que
-convoyaba al ilustre prelado, algunos sacerdotes, y á las mugeres y
-niños.</p>
-
-<p>Pero como las naciones intermedias estaban alborotadas, cada paso
-costaba una pelea, y cada pelea una victoria. Los Itatines, los
-Payaguas y Guajarapos, en número de diez mil, se opusieron, y mientras
-los españoles combatian esforzadamente fatigándose con la tarea de
-pelear y matar enemigos, el Ilmo. Prelado con algunos sacerdotes y
-religiosos imploraban el auxilio del Cielo. Vencidos los infieles, se
-prosiguieron las marchas hasta la Asumpcion, donde entraron el año de
-1569, al sexto año despues de salidos. Jornada verdaderamente inútil,
-que no produjo mas fruto que la deposicion del gobernador Vergara, la
-desgraciada muerte de Nuflo de Chaves y unas infernales centellas que
-abrazaron la ciudad, como veremos adelante. Ahora referiremos otras que
-encendió la codicia en Guayra.</p>
-
-<p>Despues que Alonso Riquelme pacificó los indios del Guayra, y se
-restituyó á la Asumpcion, el gobernador Francisco Ortiz de Vergara le
-nombró teniente de Guayra, y con sagacidad y artificio conservó en paz
-y tranquilidad la tierra, siendo libre á los españoles el registro del
-país. En las varias salidas que hicieron, dieron con ciertas piedras
-cristalinas, puntiadas de variedad de colores semejantes á rubines,
-ametistas, jacintos, zafiros y demas preciosidades. Críanse dentro
-de cocos de piedra, y cuando la naturaleza está para dar á luz el
-prodigioso feto, rompe con fragoso estallido el pedernal, convidando
-á los racionales á recoger aquel hermoso conjunto de aparentes
-preciosidades. No es frecuente este aborto: pero la antiguedad de los
-años, y el abandono de los indios en recogerlas, fué ocasion para que
-los castellanos encontráran porcion considerable.</p>
-
-<p>Con ellas resolvieron caminar á España, pretestando reales
-intereses, y requiriendo una y otra vez á Riquelme por la licencia
-de irse. Riquelme, mas circunspecto que ellos, y menos crédulo á
-estas riquezas imaginárias, respondió que no descuidaria de los
-intereses reales, ni olvidaria sus utilidades; pero que seria prudente
-determinacion esperar la aprobacion de inteligentes lapidários, y no
-deferir tan ciegamente á falaces apariencias. Desagradó tanto á los
-guayreños la respuesta, que aprisionaron á Riquelme, y emprendieron
-la navegación. Riquelme dió parte á la Asumpcion, y fué despachado
-Rui Diaz Melgarejo para cerrar el paso á los fugitivos, y darles el
-condigno castigo. En efecto Melgarejo los alcanzó, y con indulgencia
-de la pena que merecian los delincuentes, <span class="pagenum"
-id="Page_131">[Pg 131]</span> ganó amigos para desterrar al teniente
-Riquelme y usurpar para sí el gobierno de Guayra.</p>
-
-<p>Los sucesos de Tucuman eran semejantes á los del Rio de la Plata:
-traiciones, alzamientos y opresiones injustas. Jamas Tucuman admiró
-eficacia mas operativa, ni justicia mas arreglada que la del general
-Zurita, cuyas proezas gloriosas llegaron á Chile, y pasaron á Lima
-á los oidos del Conde de Nieva. Este virey tenia ideado separar á
-Tucuman del gobierno de Chile; lo que se proyectó desde el principio
-sin mas efecto que proyectarse, y no ejecutarse hasta fines de 1560 ó
-principios del siguiente, señalando por gobernador al general Zurita,
-primero en la serie de los gobernadores.</p>
-
-<p>No duró mucho tiempo en el gobierno, porque la ciudad de Londres,
-monumento primogénito de su generalato, negada la obediencia á ciertas
-órdenes suyas, pretendiendo substraerse de su jurisdiccion, se querelló
-á Francisco de Villagra, gobernador de Chile, ofreciéndole obediencia,
-si le auxiliaba contra Zurita. Villagra, que deseaba retener en su
-dominio á Tucuman, nombró á Gregorio Castañeda capitan de un lucido
-trozo de milicia chilena para deponer á Zurita que actualmente entendia
-en fundar la ciudad de Nieva en el valle de Jujuí, conocido entonces
-con el nombre de Xibixibe. Allí lo buscó Castañeda, y al extender las
-manos para exibir los títulos de su independencia, otorgados por el Sr.
-Virey, el doloso engañador alargó las suyas, y apellidando la voz del
-Rey, con el auxilio de su gente, aprisionó al gran Zurita, Gobernador
-de la Nueva Inglaterra, vencedor glorioso de tantos indios, y fundador
-ínclito de tantas ciudades, por las cuales poco despues fué paseado
-en prisiones. ¡Así la instabilidad de fortuna injustamente abate los
-beneméritos, y levanta indignamente á los culpados!</p>
-
-<p>No fuera pequeña gloria de Castañeda conservar los adelantamientos
-de Zurita: pero no supo promover la conquista, ni conservar lo
-conquistado. Antes del año se despoblaron las ciudades de Córdoba,
-Londres y Cañete, y poco despues la de Nieva. La ciudad de Córdoba
-experimentó mas vivamente el furor del Calchaquí. Sustentó con gloria
-tres asedios. En el primero, Castañeda rompió felizmente por medio del
-enemigo, y metió socorro de gente en la ciudad: el segundo levantaron
-los sitiados en una salida que hicieron contra los sitiadores; suceso
-en que tuvieron parte las matronas cordobesas, trayendo prisionera á la
-hija del cacique Juan Calchaquí; en el tercero, los infieles rompieron
-los conductos del agua y redugeron los ciudadanos á extrema miseria.</p>
-
-<p>Los Cordobeses arbitraron diferentes medios que inutilizó la
-proximidad <span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span> y
-vigilancia del sitiador, y resolvieron desamparar la ciudad, abriendose
-camino por un lado que mediaba entre las dos alas de los sitiadores.
-Lográran sin duda su intento al abrigo de la noche, si el importuno
-gemido de las criaturas no despertára los Calchaquís para dar sobre
-los fugitivos. Todos murieron á sus manos, menos seis con el Maestre
-de Campo Hernando Mexia Mirabal, que salieron á la ciudad de Nieva
-mensageros de la triste desgracia sucedida en Córdoba, al cuarto año de
-su fundacion. Poco despues, de órden de Castañeda se despobló Lóndres
-y Cañete, cuyas reliquias por muchos años fueron monumentos de la
-desgracia.</p>
-
-<p>Algunos notan á Castañeda de omiso, creyendo que con la gente
-que mandaba pudo no solo mantener en pié las ciudades, sino tambien
-humillar el orgullo del soberbio enemigo. Lo que no se puede dudar es,
-que sostuvo algunas campañas con felicidad, deshaciendo los ejércitos
-del Calchaquí, y reprimiendo su furor. En una ocasion le disputó la
-estrechura de un paso con muerte de muchos, empeñando con militar
-estratagema al Calchaquí en sostener la batalla en campaña rasa, donde
-lo destrozó y obligó á retirarse. Corrió el valle con sus compañias
-ligeras, deshaciendo juntas, ocupando al enemigo en sus prevenciones,
-y cortándole los pasos. Se apoderó de Silipica, Yocabil, Acapianta y
-Deteyem, donde sucedió una cosa particular digna de narracion.</p>
-
-<p>Los Deteyenses, siguiendo la costumbre de su nacion, escondieron las
-mugeres y párvulos, grémio embarazoso en la guerra. Fenecida la toma de
-Deteyem, avisaron los corredores que se descubrian señales de enemigo,
-que enderezaba la marcha hácia el acampamento español. Pusiéronse
-todos en arma, y cuando la tropa estuvo en competente distancia, se
-descubrió una multitud de muchachos, que desfilados del lado de las
-madres, armados de arco y flecha, caminaban á defender sus padres, que
-suponian todavia en la refriega. Fueron recibidos con amor, y se premió
-su inocente atrevimiento con algunos donecillos que les sirvieron de
-agasajo para la vuelta.</p>
-
-<p>No obstante estos buenos sucesos, y otros que podia prometerse
-de su milicia veterana, resolvió Castañeda desamparar la provincia,
-y retirarse á Chile, lleno de confusion y envuelto en tristes
-presentimientos. El gobierno de Tucuman, á quien él llamó <i>Nuevo
-Extremo</i>, ceñido á sola la ciudad de Santiago del Estero, dejó al
-capitan Manuel de Peralta, á quien sucedió en breve Juan Gregorio
-Bazan, y á este, el año de 1564, Francisco Aguirre, nombrado por D.
-Lope Garcia de Castro, virey del Perú; el cual le entregó una real
-cédula de 1563, en que el Señor Felipe II separaba la provincia de
-Tucuman del reino de Chile, y la sometia al tribunal de Charcas.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span></p>
-
-<p>Para promover la conquista, despachó á Chile al teniente Gaspar de
-Medina, sugeto recomendable por su valor, fidelidad y servicios en
-Chile y Tucuman, para conducir de aquel reino soldados con esperanza de
-pingues encomiendas. En efecto Gaspar de Medina juntó alguna milicia
-chilena, y con ella, su consorte y sus dos hijos, se restituyó á la
-provincia. Con este socorro el gobernador Aguirre metió en Calchaquí
-la guerra, destrozó al enemigo y puso yugo de servidumbre al rebelde,
-con una ciudad que levantó Diego Villarroel el año de 1565, casi en
-derecera del elevadísimo cerro de Anconquija, en llanura deliciosa y
-amena. La ciudad se llamó San Miguel, la cual subsistió muchos años en
-este sitio, hasta que se hizo necesaria su traslacion, parte porque
-muchos nacian lesos en el órgano de la voz, que por acá decimos <i>opas</i>;
-parte porque se criaban en la garganta ciertos tumores, que se llaman
-cotos, que agravaban sobradamente y dificultaban la respiracion.</p>
-
-<p>Fundada la ciudad de San Miguel, corrió el Gobernador la provincia,
-castigando rebeldes, y obligándoles á la paz é yugo del servicio.
-Publicó la jornada de los Comechingones, y paseó las armas victoriosas
-hasta su pais. Aquí adquirió noticias de tierras opulentas sitas al
-sud-oeste, que se empezaron á llamar Trapalanda, Césares y Patagones.
-Tan envejecida es la fábula, cuento antiguo del vulgo, que se renueva
-diariamente con fingidas novelas. En otra parte se acrisolará la
-materia: porque al presente provocan la atencion los malos efectos
-que produjo la narracion de los Comechingones sobre la Trapalanda. El
-vulgo militar se inclinó á la conquista de los Césares; Aguirre por no
-desamparar la provincia en tiempo que se podian alterar los humores,
-resolvió dejar para otra ocasion la jornada de Patagones.</p>
-
-<p>Aunque la determinacion del Gobernador fuese cuerda y prudente,
-indispuso los ánimos de los soldados, fáciles á tumultos y novedades.
-Diego Heredia, Juan Berzocana, Holguin y Fuentes, sugetos de mas
-resolucion que juicio, prendieron al Gobernador y á sus hijos con
-ignominia, deponiendo de sus empleos á los alcaldes, y repartiendo de
-su mano el baston de gobierno y las varas de justicia. Con esto el
-mando cayó en los principales fautores del motin, los cuales obraban
-con despotismo y permitian toda licencia á sus allegados. Al Gobernador
-Aguirre, oprimido de prisiones y cargado de autos, despacharon á la
-Audiencia de Chuquisaca. A su teniente, Gaspar de Medina, depusieron
-del empleo, y confiscaron sus bienes: viéndose en pocos dias á su
-familia opulenta en tanta necesidad, que se mantenia de limosnas.</p>
-
-<p>Para colorear el alzamiento con capa de celo, resolvieron los
-amotinados fundar una ciudad en el país de Esteco, así denominado
-por un <span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span> cacique,
-señor del terreno, al tiempo de la conquista. Era el sitio cómodo, el
-terreno pingue y de meollo: el cielo benigno y de aspecto agradable:
-las aguas copiosas y saludables: la vecindad poblada de indios para el
-beneficio de la tierra, y máquinas para obrages de lana y algodon, que
-enriquecieron en un tiempo la ciudad. Creo le fundaria el año de 1567.
-Al principio contó solo cuarenta habitadores: pero su buen terreno,
-benigno temperamento y bellas calidades, llamaron mucha gente de otras
-partes, y la hicieron rica y populosa. Su ostentacion y lujo, segun
-dicen, subieron á tal punto, que los caballos cargaban herraduras de
-plata.</p>
-
-<p>Pero, volviendo á los amotinados, ellos apuraban con vejaciones
-y malos tratamientos á los leales, y estos tibiamente esperaban el
-remedio á la opresion en que gemian inconsolables. No obstante, el
-auxilio estaba mas próximo de lo que ellos esperaban: porque Gaspar
-de Medina, depuesto ignominiosamente del oficio de teniente, desde
-Conso, lugar de su destierro, disponia con nocturnas salidas los ánimos
-de los Miguelistas, para sorprender á los rebeldes, aclamando la voz
-del Rey. En Santiago tenia la cooperacion de otros gefes realistas, y
-cuando el negocio estuvo en buen estado, con algunos fautores, hombres
-de valor y resolucion, protegido de las sombras nocturnas, aprisionó
-las cabezas del motin, y dándoles breve plazo para componer las cosas
-de su alma, les mandó cortar la cabeza. Con el castigo de estos se
-humillaron los demas, y los beneméritos fueron repuestos en sus empleos
-honoríficos.</p>
-
-<p>El gobierno interino, de órden de la Audiencia, cayó en manos de
-Diego Pacheco, caballero noble, cuerdo y desinteresado. Era natural
-de Talavera de la Reyna, y en memoria de su amada pátria, á Esteco
-llamó Nuestra Señora de Talavera, poniéndola al amparo y proteccion
-de la Soberana Emperatriz de los Cielos. Antes del año tuvo sucesor
-en Francisco Aguirre, suelto ya de las prisiones, y libre de los
-cargos que le acumularon sus émulos. Pero el génio arrebatado y
-poco morigerado de Aguirre escandalizó con reprensibles excesos la
-provincia, de la cual envuelto en casos de inquisicion, le veremos
-salir, remitido á Lima por D. Pedro Arana.</p>
-
-<p>A fines de 1569, ó principios del siguiente, murió á manos de
-Humaguacas y Puquiles el conquistador Juan Gregorio Bazan. Habia pasado
-á Lima para conducir su familia, y estando de vuelta, sobre el rio de
-Siancas halló que los enemigos tenian cerrado el paso. A poco rato
-Humahuacas y Puquiles cayeron sobre él y su comitiva, con tanto impetu
-que apenas le dieron lugar para dar escape á su familia por veredas
-ocultas, bajo la direccion de Francisco Congo, esclavo que no tenia
-práctica en los caminos. Los infieles mataron á Bazan, Pedraza y otros:
-algunos, <span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span> penetrados
-de heridas, escaparon y llevaron á Santiago el anuncio de tan lastimosa
-tragedia. Los bárbaros Humaguacas, y Puquiles se alzaron con el botin,
-adornando su desnudez con ricas preseas en que Bazan traía empleado su
-caudal.</p>
-
-<p>Entretanto la familia del Bazan, falta de práctico conductor,
-vagaba en los montes, seguida y perseguida por un trozo de indios, con
-tanta tenacidad que cuatro dias contínuos caminó con inmediacion en
-su alcance; y mientras ellos lo pasaban con tanto susto, en Santiago
-corrian nuevas de la desgracia, llorando los muertos á manos de los
-infieles.</p>
-
-<p>Salió el capitan Bartolomé Valero con una compañía de soldados, y
-hallada la familia errante la condujo á Santiago, donde se mitigó el
-pesar con el hallazgo de las señoras é hijos, ramas gloriosas en que
-hasta hoy se conserva su noble descendencia.</p>
-
-<p>El Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y el teniente Felipe Cáceres,
-vinieron del Perú con recíprocos sentimientos, que casi consumieron
-la provincia, dividida en dos facciones de eclesiásticos y seculares,
-siguiendo con oposicion encontrada los seculares al Obispo, y los
-eclesiásticos al Teniente. Entre estos se señaló un Daroca, autor de
-enredos, que abrió camino á exorbitantes insolencias contra el Obispo,
-publicando novelas agenas de su proceder é indignas del episcopal
-carácter, especialmente un crímen, por el cual decia haber incurrido
-en suspension é inhabilidad para las funciones episcopales. Todo halló
-aprobacion en el Teniente Cáceres, el cual empezó á explicar su enojo,
-prendiendo á Alonso de Segovia, Provisor del Obispado, que cargado de
-grillos, aseguró en un calabozo. Mandó publicar á son de cajas que al
-Obispo, como alborotador de la ciudad, estrañaba del reino, privado de
-las temporalidades, ordenando que ninguno, pena de traidor al Rey, le
-diera alimentos. Mandato perentorio, cuya observancia celó con tanta
-rigidez, que por que Pedro Esquivel manifestó algun sentimiento, y
-socorrió al Obispo, le mandó segar la cabeza en público cadalso.</p>
-
-<p>Era el Prelado de espirítu manso, apacible y sufrido en los
-agravios, llevando los ultrages con egemplar tolerancia. Su vida era
-pura, inocente y digna del carácter que tenia impreso en el alma: pero
-la malicia en los émulos interpretaba siniestramente sus operaciones
-mas santas. Un dia entre otros el celoso prelado rogaba en la catedral
-á Dios por su grey alborotada. Súpolo Cáceres, y luego mandó que
-ninguno fuera á la iglesia, porque el Obispo se habia retirado á
-ella con dañada intencion, y ordenó á su aguacil Ayala que sacára
-violentamente á cuantos no obedeciesen de grado. Ayala por lisonjear
-al Teniente no reparó en <span class="pagenum" id="Page_136">[Pg
-136]</span> violar los respetables claustros de la sacrosanta
-inmunidad. El Prelado viendo profanado el templo santo del Señor, cedió
-al tiempo, y recogido en su palacio de órden de Cáceres, tapiadas las
-puertas y ventanas, fué asegurado con guardas de toda satisfaccion y
-confianza.</p>
-
-<p>Tratado así el Obispo, hizo Cáceres una jornada, rio abajo,
-pretextando queria llegar á la boca del Paraná, para ver si se
-descubrian indicios de gente de España y socorrer, si la necesidad lo
-pidiese, al Adelantado Juan Ortiz de Zarate, en cuyo nombre gobernaba
-la provincia. El pretexto era honesto, pero algunos creyeron que
-intentó alzarse con el gobierno, cerrando á Zarate el paso por medio
-de los indios. Yo no quiero sondar intenciones; pero advierto que los
-indios quedaron tan alborotados, que casi acabaron con la armada de
-Zarate. Con la ausencia de Cáceres las cosas mudaron de semblante.
-Las mugeres, sexo compasivo y devoto, apiadadas de las vejaciones que
-santamente toleraba el Obispo, inspiraron á sus consortes afectos de
-conmiseracion con su prelado, y aliento para prender al Teniente por
-contumaz á los preceptos de la iglesia, transgresor de la inmunidad
-eclesiástica, y alborotador de la república.</p>
-
-<p>Antes que volviera Cáceres, el Obispo habia salido de su
-encerramiento, y se habia refugiado en el convento de Nuestra Señora de
-la Merced, de donde le vino á él la libertad y la prision del Teniente,
-por medio de Fray Francisco Ocampo, religioso del mismo órden; el cual
-convocó una noche ciento y cincuenta españoles, en casa del Provisor
-Segovia, donde concertó con ellos la prision de Cáceres.</p>
-
-<p>Al siguiente dia vino Cáceres á la Catedral, y apenas postrado de
-rodillas, entraron los ciento y cincuenta españoles, siguiendo á Fray
-Francisco de Ocampo que llevaba la delantera, gritando: <i>¡Viva la Fé de
-Cristo!</i> y respondiendo todos, <i>¡Viva, viva!</i>, acometieron al Teniente,
-lo prendieron en la iglesia, y le pusieron dos pares de grillos y
-una gruesa cadena, permitiendo á todo género de gentes befarse de su
-persona.</p>
-
-<p>Con el gobierno se alzó Martin Suarez de Toledo, que tuvo parte en
-los referidos alborotos, y la tiene en las disposiciones presentes.
-A Cáceres detuvo un año en rigurosas prisiones, y bien asegurado,
-determinó enviarlo á España. En su compañía pasó el Obispo, ó como
-actor contra los sacrílegos atentados del Teniente, ó para purgarse
-de las imposturas que profanas lenguas le acriminaron. Rui Diaz
-Melgarejo se juzgó á proposito para conducir seguramente hasta el
-Brasil á Cáceres: él habia maculado sus manos con la muerte de un
-Sacerdote, pero era á proposito para asegurar al Teniente. Llegaron con
-felicidad, primero al puerto de <span class="pagenum" id="Page_137">[Pg
-137]</span> Patos, y despues á la villa de San Vicente; donde Cáceres,
-con auxilio de los Portugueses, rompió las prisiones, escaló la cárcel,
-y se ocultó en lugares poco sospechosos. Pero Melgarejo todo lo
-registró, y no desistió hasta encontrarle, y encontrado le remitió al
-Consejo.</p>
-
-<p>No pudo acompañarle el Ilmo. Fr. Pedro de la Torre, el cual lleno de
-dias y de merecimientos enfermó de muerte en la villa de San Vicente,
-de donde con asistencia del Taumaturgo Brasileño, el P. José de
-Anchieta, pasó al divino tribunal.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_11">
- <h3 title="§. XI. GOBIERNO D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.">§. XI.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.</p>
- <p class="subh3c">1573-1576.</p>
-</div>
-
-<p>Sosegada la Asumpcion con la ausencia de sacrílego agresor, se
-atendió á dilatar los términos de la provincia con nuevas colonias.
-Juan de Garay era uno de los sugetos de mas fondo que tenia la
-gobernacion del Rio de la Plata. Este caballero no se habia mezclado
-en los recientes disturbios, su nombre era glorioso por las hazañas
-militares y su persona respetable por la madurez, cordura y virtudes:
-digno en fin de que se le fiasen ochenta y seis compañeros para fundar
-una ciudad hácia la fortaleza de <i>Sancti Espiritus</i>, ó en otro lugar
-mas ventajoso.</p>
-
-<p>Garay se dispuso para la empresa, y entrando al Paraná registró sus
-amenas riberas y frecuentes tributarios que le comunican sus aguas:
-entre los cuales el Quiloasa, su pechero por la márgen occidental,
-llenó mas el ánimo de Garay para plantear, en un llano despejado y
-apacible que ofrece, la ciudad á la cual llamó Santa Fé de la Vera
-Cruz. En sus contornos habitaban muchos indios, entre los cuales es
-memorable una nacion que acostumbraba desollar á los padres difuntos,
-aderezando sus pieles para conservar la memoria de sus antepasadas.
-Empadronáronse los indios, y se repartieron veinte y cinco mil, con
-tanto desinteres del capitan que no admitió preferencia al último de
-sus soldados.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span></p>
-
-<p>Pero cuando Garay estaba en pacifica posesion del terreno, y los
-indios se habian confederado sínceramente, y al parecer nadie le podia
-inquietar ni disputar el derecho á Quiloasa y sus vecindades, á 19 de
-Setiembre tocó su gente á arrebato: <i>indios</i>, gritan sobresaltados,
-<i>indios vienen</i>. La conjuracion es universal, y ellos son tantos en
-número que inundan la campaña cuanto alcanza á descubrir la vista.
-Recogíose Garay con solos cuarenta á un bergantin, y ordenó al gaviero
-que registrára lo que era, ó podia ser. “Señor, respondió el observador
-desde la gavia, la conjuracion es cierta: los indios vienen armados, la
-campaña está iluminada de fuegos, señal convocatoria de guerra.”</p>
-
-<p>Garay con breves palabras, puesto que no sufria dilacion la
-vecindad de los indios, encendió los suyos á la pelea, recordándoles
-sus proezas, y la debilidad del enemigo que multiplica gentes
-para magnificar la gloria de vencerlas. Aun no habia dado fin al
-razonamiento cuando el gaviero: “allí, dice, veo uno á caballo que
-persigue á los indios.” Suspensos todos con la novedad, gritaron que
-mirára bien lo que decia. El gaviero, mas pasmado que todos, empezó
-á gritar, que ya descubria seis, fatigando los enemigos y picándoles
-la retaguardia. Todos querian subir á la gavia para registrar
-personalmente el que imaginaban milagro: pero á pocos lances salieron
-de perplexidades con la llegada de los fugitivos que venian publicando
-ser españoles.</p>
-
-<p>Recobróse Garay y su gente del pasmo que causaron los caballeros,
-y luego despachó un embajador que agradeciera en su nombre á aquellos
-caballeros la oportunidad del socorro en tiempo que tanto lo
-necesitaban. Con el embajador vinieron los castellanos, los cuales
-certificaron á Garay ser soldados de D. Gerónimo Luis de Cabrera
-enviados suyos para señalar puerto en el Rio de la Plata como ya lo
-habian ejecutado dos dias antes en el fuerte de Gaboto, agregando
-á su jurisdiccion todas las islas del rio. A poco rato D. Gerónimo
-Luis de Cabrera, ínclito fundador de Córdoba, se descubrió con lucido
-acompañamiento de milicia tucumana.</p>
-
-<p>Garay le hizo urbano, pero forzado recibimiento, temiendo que se
-alzaria con el terreno. Efectivamente, eso queria Cabrera, y con
-modales corteses le requirió para que no se opusiera á sus designios.
-“Vasallos somos, le dice, de un Monarca, y á un mismo Señor obedecemos.
-No es justo convertir contra nosotros las armas que cargamos para
-vencer enemigos. Las islas del Paraná y el terreno en que estamos, mias
-son, pues acabo de conquistarlas. La ciudad que está en sus cimientos
-es de mi jurisdiccion, pues se halla en los límites de mi conquista: su
-gobierno y mando de hoy en adelante quedan agregados á la provincia de
-Tucuman. <span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span> Y pues fué
-vuestro el trabajo de principiarla, sea también la gloria de llevarla
-á debida egecucion, pero con el reconocimiento de que la gobernais en
-“nombre del Rey y mio”.”</p>
-
-<p>Garay se hallaba en la sazon con poca gente, y no le era posible
-contradecir al glorioso conquistador de Comechingones, liquidando á
-fuerza de armas su derecho al asiento de Gaboto, á las islas del Paraná
-y á la nueva ciudad de Santa Fé. El disimulo fué necesario y precisa
-la condescendencia, admitiendo la tenencia con protestas de fidelidad
-y de gobernarla en nombre del Rey y suyo. Satisfecho por ahora Cabrera
-tomó la vuelta de Córdoba, que estaba en los principios y necesitaba
-el fomento de su actividad para ponerla en estado de defensa contra
-el enemigo. Bien conoció Cabrera la poca sinceridad de Garay en su
-protesta: esto le movió á despachar á Nuflo de Aguilar para que Garay
-le entregára el gobierno de Santa Fé.</p>
-
-<p>Garay que se hallaba con fuerzas superiores á las de Aguilar, le
-respondió que todo aquel territorio pertenecia á los conquistadores del
-Rio de la Plata, en cuya pacífica posesion contaban mas de cuarenta
-años. Aun no habia dado fin al razonamiento cuando descubrió por el rio
-Quiloasa tres canoas comandadas por Yamundú, cacique guaraní, enviado
-por el Adelantado Juan Ortiz de Zarate con pliegos para Garay. En
-ellos le hacia general del gobierno de la ciudad y su distrito, y le
-comunicaba un traslado de cédulas, en que Su Magestad le hacia merced
-de todas las ciudades levantadas por cualesquiera capitanes, doscientas
-leguas al sud del Rio de la Plata, con términos tan expresos que no
-admitian duda. Con esto se volvió Nuflo Aguilar, y los Cordobeses el
-siguiente año diputaron procuradores para ventilar en la Audiencia de
-Charcas su derecho á Santa Fé. Pero el sapientísimo senado declaró, que
-cuando un superior tribunal manda, el inferior obedece.</p>
-
-<p>Así lo esperó Garay, el cual luego se puso en camino para socorrer
-al Adelantado Juan Ortiz de Zarate, que se hallaba en lances mortales.
-El habia tendido al viento las velas desde el puerto de San Lucar,
-año de 1572, con tres navios, una zabra y un patache. Los infortunios
-del mar fueron grandes, y mayores los de tierra. Al siguiente año, de
-arribada ganó la isla de Santa Catalina, tan falto de víveres, que de
-hambre morian por dia, de cuatro para ocho. Como la calamidad y miseria
-eran extremas, saltó en tierra el Adelantado con ochenta soldados para
-rescatar víveres entre los Guaranís, dejando por teniente de la armada
-á Pablo de Santiago, hombre por extremo justiciero, que egecutó en la
-gente de la armada grandes excesos de crueldad.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span></p>
-
-<p>Cuando el Adelantado volvió de rescatar viveres, halló la isla de
-Santa Catalina llena de cadáveres, y que la armada se habia retirado.
-Continuó su navegacion en busca de ella al puerto de San Gabriel,
-cuyas vecindades estaban destinadas para última calamidad, y ruina
-casi total de la armada. Yapican, cacique Charrua, señor de aquella
-costa, entretuvo con arte á los españoles, mientras rescataba á
-Abuyabá su sobrino, prisionero de guerra del poder de los castellanos,
-suscribiendo facilmente á condiciones gravosas, que jamas cumplió por
-satisfacer sus deseos de vengaza. Los primeros que experimentaron los
-efectos de su indignacion fueron algunos soldados, que saliendo á
-forrage, cercados de Charruas, murieron á sus manos: algunos quedaron
-prisioneros, entre los cuales un Cristoval Altamirano, noble extremeño,
-de quien en otra parte se hará mencion. Dos eludieron el peligro con la
-lijereza de los pies, llevando la triste noticia al Adelantado.</p>
-
-<p>Para castigar al bárbaro Charrua, se destacaron dos compañías de
-soldados á cargo de un capitan. Encontrados con el enemigo tiñeron en
-su sangre la campaña; pero fatigados de vencer, murieron á lado de sus
-víctimas.</p>
-
-<p>No hubo en adelante quien resistiera á Zarate, que siguió su camino
-con gran tranquilidad. Uno de sus soldados por nombre Carballo, se
-internó solo á los montes, y se encontró con Yandubayú, cacique
-guaraní y valeroso, que galanteaba á Liropeya, india sobre hermosa,
-discreta. Carballo no quizo malograr el encuentro, sin adquirir gloria
-de esforzado, y tiró un bote de lanza á Yandubayú, el cual divertió
-el golpe, y cogiendo el brazo de Carballo, intentó quitarsela. La
-contienda fué reñida y ruidosa, y tanto que Liropeya oyó el combate, y
-salió de su chozuela para dispartir los combatientes. Carballo revolvió
-curiosamente los ojos á la india, y prendado de ella, por ser único
-pretendiente, mató á Yandubayú en presencia de su querida.</p>
-
-<p>Era este lance muy sensible para un corazon amante. La india se
-desmayó: pero recobrada, con tristes lágrimas rogó á Carballo no dejára
-sin enterrar el cadáver. Como Carballo ya la amaba, le manifestó
-condescendencia, lisonjeándola con agradables oficios para ganarle
-la voluntad. Pero desceñida la espada para abrir el hoyo, la tomó
-Liropeya, y recostándose sobre la punta: “¡Abre, le dice, para los dos
-sepultura, y cubre á Lyropeya con la tierra que oculta á Yandubayú!”
-Dijo, y echandose con todo el peso de su cuerpo sobre la espada, finó
-victima de su amor desciado.</p>
-
-<p>Pasó Garay en demanda del Adelantado á la isla de Martin Garcia, y
-<span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span> porque el sitio no
-se tuvo á propósito para el establecimiento de ciudad, se acordó fundar
-sobre San Salvador, y que Melgarejo y Garay lleváran por delante las
-mugeres y niños. Los dos capitanes subieron Rio de la Plata arriba, y
-despartidos de una tormenta, Melgarejo libró con felicidad, y Garay
-casi pereció náufrago con toda su gente. Al fin ganó tierra, y entró
-en mayor peligro: porque Yapican con su ejército, repartido en siete
-escuadrones, se descubrió que caminaba hácia los náufragos españoles.
-A los cuales Garay: “Amigos, dice, aquí no resta otra cosa que morir ó
-vencer: peleemos con valor y la victoria esperemos de Dios.” Y llamando
-en su ayuda al glorioso Santiago, cerró con el enemigo, y rompió el
-primer escuadron que contaría setecientos Charruas. La caballería (doce
-eran los caballos) rompió los demas escuadrones, con mucho destrozo de
-infieles.</p>
-
-<p>El valeroso Antonio Leiva, y el bravo Menialvo se estrecharon con
-Abuyabá y Tabobá, jóvenes intrépidos y de grandes fuerzas. Abuyabá
-después de recibir un fuerte golpe, se aferró á la lanza de Leiva con
-tanta porfia y tenacidad que temió perderla su dueño. Acudió al socorro
-Menialvo, y metiéndole hasta el corazon la espada, lo derribó muerto á
-sus pies. Leiva trabó el naso á Tabobá que venia á arrojarse sobre él,
-y le traspasó el vientre, cayendo hierto cadáver en el suelo. Quizo
-Yapican vengar la muerte de sus dos mas esforzados capitanes; pero le
-previno Menialvo con un golpe de lanza que le privó de la vida.</p>
-
-<p>Añahualpo, indio agigantado y de fuerza á correspondencia, se
-estrelló con Juan Vizcaino, y este de un golpe postró aquel gigante en
-el suelo. Sobrevino á la venganza Yandianoca, indio de fama y estimado
-por sus hazañas; pero Vizcaino le preocupó con la lanza. Todos obraron
-prodígios de valentía.</p>
-
-<p>Al siguiente dia se juntó Garay á Melgarejo sobre el rio de San
-Salvador, y mientras Garay levantaba barracas de fagína y tierra
-contra las invasiones del enemigo, partió Melgarejo á transportar
-al Adelantado con su gente. Venido Zarate, principió una ciudad que
-intituló San Salvador, sobre la embocadura del rio de este nombre: la
-cual se despobló por las invasiones de los Charruas, en 1576. Era el
-Adelantado sugeto caprichoso, enemigo de admitir consejo, y de poca
-disposicion en tomar á tiempo las providencias necesarias para mantener
-una ciudad que vivia á merced de amigos inconstantes: con lo cual á
-todos se hizo aborrecible, y solo halló sequito en algunos confidentes
-que se prometian mejora de fortuna con el oficio de adulones.</p>
-
-<p>De San Salvador pasó el Adelantado á la Asumpcion, donde
-malquistado <span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span> con
-los conquistadores, se apoderó en tanto grado de él la tristeza,
-considerándose odiado de todos, que derramándose el humor melancólico
-por todo el cuerpo, murió á los pocos meses en el año de 1575. El
-Adelantazgo del Rio de la Plata transfirió en una hija que tenia en
-Chuquisaca, llamada D.ª Juana Ortiz de Zarate, dejándole por tutor
-á Juan de Garay. Con el gobierno interino quedó Diego Mendieta,
-sobrino suyo; jóven bullicioso, de procederes indecorosos y costumbres
-perdidas: tan desenvuelto en lascivias, como impio en tiranias. No son
-para relatarse los estravios de este hombre: llámelo quien quisiere
-un Neron por lo cruel, y un Heliogábalo por lo deshonesto:—aborto de
-los que rara vez produce la naturaleza para escándalo de los mortales.
-En poco tiempo llenó siglos de maldad, y preso por los Santafecinos,
-y despachado á la corte, arribó al Mbiaza, donde muerto por los
-naturales, fué enterrado en sus vientres.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_12">
- <h3 title="§. XII. GOBIERNO DE D. JUAN DE GARAY.">§. XII.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN DE GARAY.</p>
- <p class="subh3c">1576-1584.</p>
-</div>
-
-<p>Mientras que Mendieta era remitido á la corte, llegó Juan de Garay
-de Chuquisaca, á donde habia caminado por dependencias de D.ª Juana
-Ortiz de Zarate, á la cual casó con el licenciado Juan Torres de Vera
-y Aragon, Oidor de aquella real Audiencia, en quien recayó el gobierno
-de la provincia, y título de Adelantado. El primer egercicio de su
-empleo fué nombrar á Garay teniente del Rio de la Plata, y despacharle
-con brevedad para continuar la conquista, y levantar poblaciones para
-enfrenar los infieles. Fué Garay recibido al gobierno con universal
-aplauso, especialmente cuando le admiraron tan solícito de los
-progresos de la provincia, que luego señaló á Melgarejo para levantar
-una poblacion en Guayra, en un sitio que tenia fama de opulento.</p>
-
-<p>Melgarejo la planteó á dos leguas al oriente del Paraná, y la
-<span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span> llamó Villa Rica
-del Espíritu Santo: y porque la pobreza del sitio se correspondia al
-esplendor del nombre, la trasladó poco despues sobre el Huybay, cerca
-de la embocadura del Curumbatay. El P. Maciel de Lorenzana asegura que
-tenia en sus vecindades trescientos mil indios, de los cuales, añade,
-que por los años de 1622 no se conservaba la sexta parte. Pero número
-tan excesivo hizo poca resistencia y fácilmente ofreció vasallage y
-tributo al capitan Melgarejo. Mientras él daba ser á la villa, Garay
-concluyó felizmente una accion gloriosa en las vecindades de la
-Asumpcion.</p>
-
-<p>Obera, cacique ofuscado con el lustre de su nombre que significa
-<i>resplandor</i>, se preconizaba entre los suyos deidad, y profanaba los
-sagrados misterios, atribuyéndose el oficio de Redentor de la nacion
-guaraní, cuya salvacion y libertad habia de obrar, llamando en su ayuda
-á los rayos del cielo, confundiendo los elementos y provocando todas
-las criaturas para el exterminio del español. Añadia que se habia dado
-por coadyutor en el empleo á Guizaro, hijo suyo, con potestad suprema
-sobre rayos, pestes, inundaciones y plagas; y especialmente sobre un
-cometa que se descubrió esos dias, y lo tenia reservado para su tiempo.
-Se hacia tributar adoraciones y quemar inciensos, sirviéndose en los
-profanos ministerios de sacerdotisas, con las cuales tenia comercio
-escandaloso, solazándose en bailes y cantares, persuadiendo á todos que
-la puerta para merecer su gracia era la desenvoltura.</p>
-
-<p>Obera dijo tales cosas, y prometió á los suyos con tanta certeza la
-victoria, que los indios vecinos á la Asumpcion, los del rio Paraguay
-arriba y los del Paraná se conjuraron contra el español. Súpolo Juan
-de Garay, y despachando aviso á Guayra y Villa Rica para prevenir sus
-pueblos á la defensa, salió con ciento y treinta valerosos soldados á
-cortar el socorro que del Paraguay arriba podia venirle al enemigo,
-sentando sus reales sobre el nacimiento del Ipané. A breve rato se
-descubrieron Pitum y Corazí, llenos de orgullo y arrogancia, enviados
-de su cacique, para dar muestra del valor guaraní, peleando cuerpo á
-cuerpo con dos del egército español. Venian desnudos, trayendo dardos
-en las manos: arma que se compone de un palo largo, cuyo remate es en
-punta que suple bastantemente la falta de mojarras. Es arma arrojadiza,
-y algunas naciones acostumbran cobrarla con un cordel que atan hácia
-la empuñadura, y la manejan á diestra y siniestra sobre el juego del
-brazo, despidiéndola con tanto impulso, que á veces traspasa de parte á
-parte el ginete, y le cose contra el arzon de la silla.</p>
-
-<p>Presentados Pitum y Corazí delante del ejército español, Juan
-Fernandez Enciso y Espeluca, valerosos soldados con espada y rodela,
-<span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span> salieron al
-encuentro. Pitum acometió con denuedo á Enciso, jugando con destreza
-el dardo: rompió por diversas partes la rodela de Enciso, á quien
-fatigaba con su ligereza, llamando á todas partes el cuidado de
-repararse. Enciso le cogió el dardo y le hizo pedazos, cuando Pitum
-trataba prevenir á su antagonista en la misma accion de romperle el
-dardo. Enciso le tiró á la cabeza un golpe, y errándole, con venturoso
-acierto le segó un brazo. Corazí entretanto de un bote de dardo derribó
-á Espeluca: pero estrivando este sobre las rodillas, le cortó de un
-tajo la megilla. El bárbaro resistió con valor, hasta que viendo huir á
-Pitum, le acompañó en la fuga, y llegados á los suyos, publicaron que
-los españoles eran invencibles.</p>
-
-<p>Al siguiente dia se encaminó Garay al Yaguarí, y sugetó cuatro
-pueblos, pasando á sangre y fuego cuanto halló en ellos. Entretanto
-Guizaro, que era el general de Obera, se atrincheró sobre el Ipané,
-esperando que el Cielo arrojaria rayos contra los españoles.</p>
-
-<p>Trabóse entre los dos campos una muy reñida batalla, que decidió
-brevemente Juan Fernandez Enciso, el cual acertó con tanta fortuna el
-arcabuz á Guizaro, que metiéndole por la frente la bala, lo derribó en
-el suelo, postrando con su muerte las esperanzas del enemigo.</p>
-
-<p>Yaguatatí salió á vengar la muerte de Guizaro, y entró por el campo
-español hiriendo algunos: pero fatigado de Martin Valderrama y Juan
-Osuna, se metió el dardo por el pecho, homicida de sí mismo. Siguióse
-el alcance se destruyeron algunas compañías, é hicieron algunos
-prisioneros, y entre ellos el sumo sacerdote de Obera, que ocupaba sus
-infames manos en llevar el santo madero de la cruz, insignia de nuestra
-redencion con que Obera prometió libertar la nacion guaraní. No se
-pudo coger á Obera, pero se consiguió hacer memorable el año de 1578 y
-principios de 79 con una victoria, que ensalzó las armas españolas y
-desengañó á los Guaranis.</p>
-
-<p>Los excesos de Aguirre gobernador del Tucuman eran exorbitantes, y
-pedian remedio egecutivo. No conserva el tiempo las particularidades de
-sus extravios: pero en términos universales tiene memoria de atentados
-escandalosos que debian atajarse prontamente. Esa comision fió el virey
-de Lima á D. Pedro Arana, caballero autorizado por su cristiandad y
-prudencia. El inquirió sobre los delitos de Aguirre, y hallando que no
-eran voces sin fundamento, aprisionó al delincuente, y preso lo llevó
-á Lima, ciudad de los Reyes. Casi tres años corrieron en liquidar
-su causa: tiempo verdaderamente prolongado <span class="pagenum"
-id="Page_145">[Pg 145]</span> para correr plaza de culpado, pero breve
-para ser absuelto de los graves delitos que se le imputaban.</p>
-
-<p>Con el gobierno interino quedó Nicolas Carrizo, antiguo
-conquistador, y aunque no adelantó los términos de la provincia con
-nuevas conquistas, conservó en tranquilidad los ánimos bulliciosos de
-los conquistadores. Por Julio de 1572, entró en la provincia con título
-de gobernador D. Gerónimo Luis de Cabrera, caballero sevillano, el cual
-juntaba un agregado singular de calidades tan sobresalientes que acaso
-la América no se podria gloriar de otro que le igualára. Nobleza que
-le emparentaba con las principales casas de España, valor, fidelidad,
-discrecion y prudencia, sobre un fondo sólido de costumbres arregladas
-y cristianas. Habia conquistado á Pisco, Ica y la Nasca, fundado con
-su caudal la ciudad de Santiago de Valverde en el valle de Ica; y
-egercitado noblemente el oficio de Corregidor y Justicia mayor en la
-provincia de Charcas, y villa imperial de Potosí.</p>
-
-<p>En su compañia vinieron algunos caballeros de distincion, D.
-Lorenzo Suarez de Figueroa de la casa de Feria, gobernador despues
-de Santa Cruz de la Sierra; Tristan de Tejeda, célebre por la
-entrada al Marañon en compañia de Juan Salinas, y mucho mas por la
-entrada al descubrimiento del Dorado, Barbacoas v Amazonas: Gerónimo
-Bustamante, que habia ocupado puestos honoríficos en el Perú, de
-quien son ramos los Arballos de esta provincia, con otros nobles
-caballeros distinguidos por sus méritos y servicios en utilidad de la
-monarquia.</p>
-
-<p>El nuevo Gobernador se aplicó con desvelo al establecimiento de las
-ciudades que necesitaban reparo; y puso la mira en el territorio de los
-Comechingones, cuna destinada de generacion en generacion, hasta el dia
-de hoy, para sus legítimos descendientes. Antes de cumplido el año,
-puso en egecucion su idea, sacando de Talavera, San Miguel y Santiago
-cien soldados, y con ellos sin memorable suceso llegó á un sitio que se
-llamaba Quisquizacat, al sur del río Zuquia, conocido al presente con
-el nombre de Pucará, al oriente de la sierra, y en él planteó la nueva
-poblacion, en seis de Julio de 1573, y la llamó Córdoba la Llana, y á
-la provincia denominó la Nueva Andalucía.</p>
-
-<p>La ciudad está en bajo, goza temperamento saludable y hermoso
-cielo. Destemplan su benignidad los sures y nortes que la combaten,
-alterando tanto la atmósfera, que de una hora para otra se observan
-<span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span> las dos estaciones
-de invierno y verano. Cércanla por la banda del poniente altas
-serranias, que enlazan por el sud y norte con las cordilleras chilena y
-peruana.</p>
-
-<p>Despues de levantado un fuerte para presidiar la nueva ciudad,
-pasó al descubrimiento del Rio de la Plata, y tuvo el encuentro con
-Garay que referimos en parte: pretendiendo inútilmente adjudicar á
-su distrito el asiento de Gaboto y Corinda, que al presente se dice
-Coronda, con las islas del Paraná y tierras adyacentes. Tomó la
-vuelta por el camino de la sierra, habitacion de los Comechingones:
-los sugetó, y estableció poblaciones en Talamochita, hoy Calamochita,
-Charavá, Izacate y Quilloamirá. Segun algunos, en la sierra y valles
-intermedios llegó el padron á sesenta mil: de los cuales algunas
-parcialidades se destinaron para las obras públicas de edificios,
-acequias y beneficios de huertas, que antiguamente hermoseaban la
-llanura del valle, jardin entonces delicioso, y en nuestros tiempos
-tristísimo erial.</p>
-
-<p>Fomentando la ciudad de Córdoba, se hallaba Cabrera con pensamientos
-de reedificar la de Nieva en el valle de Xibixibe, cuando le vino
-sucesor en Gonzalo Abreu Figueroa, caballero sevillano electo
-gobernador el año de 1570. No sabemos la causa de su demora, pero sí
-que llegó prevenido contra su glorioso antecesor, y desde luego trató
-de prenderle. Variamente se discurre sobre el orígen de los disgustos
-de Abreu con Cabrera: intervienen en este punto las confusiones
-históricas que ordinariamente exageran las cuestiones odiosas. Los
-fautores de Abreu echan la culpa á Cabrera: los protectores de este
-liquidan con mejores fundamentos sus procederes. Mas á mí ver el orígen
-de las prevenciones de Abreu está claro, y es como se sigue.</p>
-
-<p>Dos reales Oidores de la Audiencia de Chuquisaca, ministros que
-debieran ser de fidelidad á su monarca, maquinaban deservicios á
-la corona. Era la egecucion de sus ideas dificil, y necesitaba el
-poderoso brazo de Cabrera para allanar las dificultades, y la sombra
-de su autoridad para cobijarse. Tentaron con mensageros y cartas su
-fidelidad, y como Cabrera era fidelísimo al Rey, les afeó sus intentos
-con tal entereza y constancia, que no solo quedaron persuadidos que
-jamas consentiría con ellos, sino recelosos que descubriria sus
-pensamientos, y no pudiendo hacerle cómplice en la egecucion, le
-temieron por sabedor de sus consejos.</p>
-
-<p>Con estos temores y sobresaltos se hallaban cuando Gonzalo Abreu
-atravesó por Chuquisaca para Tucuman. Trataron de ganarle <span
-class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span> la voluntad, y ganada,
-le inspiraron tales especies contra Cabrera que resolvió anonadarle.
-Entró Abreu en Chuquisaca, ejemplar de rectitud y prudencia, y salió
-monstruo de tiranía y crueldades. Nadie diría que este caballero era el
-que Felipe II proveyó al gobierno de Tucuman. Entró en la provincia con
-aparatos de guerra, publicando que estaba alzada por el mal gobierno de
-Cabrera, y que al bien público convenía quitar de delante aquel traidor
-al rey y perturbador de la provincia. Es increíble la presteza con que
-aceleró Abreu las marchas para sorprender inopinadamente á Cabrera
-en Córdoba. Se hizo dueño de los caminos, y adelantó corredores para
-cortar el paso á los mensageros. Avanzó él mismo tanto en las jornadas
-y con tanto secreto, que entonces supo Cabrera la venida de Abreu
-cuando le vió en Córdoba, y se halló en prisiones. Al tercer dia lo
-despachó preso á Santiago, y substanciado maliciosamente la causa, fué
-muerto por traidor, mejor diré, por traidores al rey. Unos dicen que le
-mandó dar garrote en un poste de su cama, otros que le hizo degollar:
-pues de cualquiera manera que haya sucedido, su muerte fué sentida en
-la provincia, especialmente en Córdoba que siempre le miró como padre y
-fundador, y se honra con la nobleza de su prosapia que se conserva en
-sus descendientes.</p>
-
-<p>No se sabe con que fundamento D. Fernando Pizarro y Orellana, en
-su tomo de Varones Ilustres del Nuevo Mundo, descubrió causa que
-justificára la muerte de D. Gerónimo Cabrera. Pero á este autor hace
-atropellar con la verdad el empeño de purgar á Gonzalo Pizarro de la
-nota de traidor: defendiendo la inocencia de este con la traicion que
-acumula á aquel, cuya fidelidad testifican antiguos instrumentos y
-escritores. El libro de la fundacion de Córdoba del año de 1574 habla
-honorificamente de su fundador, en un informe que hace al Sr. Felipe
-II sobre los méritos, fidelidad y servicios de D. Gerónimo Luis de
-Cabrera.</p>
-
-<p>El P. Juan Pastor, diligentísimo en averiguar antiguedades,
-informándose verbalmente de testigos fidedignos, descubrió mucha
-malignidad en Abreu, y constante fidelidad en Cabrera. Y lo que es mas,
-el Sr. Felipe II, registradas las originales cartas de loa oidores,
-que presentó D.ª Luisa Mariel de los Rios, su nobilísima consorte,
-declaró la inocencia de D. Gerónimo, castigando con merecida pena á los
-Oidores.</p>
-
-<p>No se estrelló solamente Abreu con su antecesor Cabrera, se
-malquistó tambien con los principales, tratándoles con desaire y
-modales poco dignos de sus méritos y servicios. A muchos puso á
-cuestion <span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span> de
-tormento, con tanto rigor y tiranía, que antes querian morir que
-experimentar su impía crueldad. Dió en acompañarse con díscolos,
-sugetos de ningunas obligaciones, hombres sin Dios ni conciencia, que
-solo son á propósito para conmover los humores de la república. En
-manos de estos puso el gobierno de la provincia; y como ellos eran
-perdidos, le perdieron á él y á Tucuman, que se vió en angustias de
-muerte.</p>
-
-<p>Córdoba, monumento honorífico de su antecesor, cuya memoria es
-gloriosa en la provincia, se vió próxima á fatal disolucion. Y aunque
-en manos del médico estaba sanarla, reanimando los espirítus de los
-primeros pobladores, que con varios pretextos extraia para otras
-partes, solo atendia á debilitar mas su vigor con nuevas extracciones.
-Pero la defendió con fortuna y valor el ínclito Tristan de Tejeda. Mas
-fatales consecuencias experimentó la ciudad de Nieva que principiaba
-el capitan Pedro Zarate, al cual ordenó Abreu que saliera con gente
-á catear las minas de Linlin en el valle de Calchaquí, prometiéndole
-entrar á partir las ganancias. Escusóse Zarate con razones aparentes,
-pero insistiendo el Gobernador en llamarle para Santiago, obedeció,
-dejando pocos presidiarios para reparo de la nueva poblacion: sobre la
-cual dieron los bárbaros, y á todos mataron, menos tres ó cuatro que
-eludieron el peligro con la fuga.</p>
-
-<p>Dícese que Abreu llevaba pesadamente la fundacion de esta ciudad,
-porque estando en el paso del Perú, facilitaba el tránsito á los
-informes que se podían remitir contra él al Virey y la Audiencia.
-Efectivamente, por sus confidentes preocupó los caminos y embarazó
-el comercio epistolar. Al paso que temia el juzgado de tribunales
-superiores, publicaba privilegio de excepcion, que le sustraia de la
-autoridad del Virey y de la Audiencia, por ser electo Gobernador por el
-Rey. Esto mismo pregonaba su Maestre de Campo, Sebastian Perez, hombre
-de ínfima suerte, arrogante y presumido, el cual repetia con aire: que
-en causas del Gobernador solo el Rey entendia, y no los tribunales
-inferiores. Un dia dijo: “si algun oidor llega por acá, y V. S. me dá
-dos dedos de papel, saldré al camino, y lo arrimaré á un palo; y esté
-cierto V. S. que gobernará la provincia á pesar de la Audiencia; por
-ser Gobernador nombrado por el Rey.”</p>
-
-<p>Estas eran las cantinelas que repetian con desenvoltura sus aliados,
-los cuales impunemente se arrojaban á toda iniquidad, cobijados
-de sombra tan maligna. Los eclesiásticos y algunos religiosos se
-ausentaron de la provincia. Muchos nobles y celosos pobladores se
-refugíaron al Perú, ó salieron á sus alquerias, temiendo la íra<span
-class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span> vengadora del furioso
-Gobernador. El mando y gobierno recayó en los fautores de Abreu,
-haciendo escala para el ascenso, del arrojo y temeridad. Las ciudades
-se hallaban sin guarnicion: los indios se alzaban por momentos; todo
-conspiraba á la ruina de la provincia, y mas que todos, el mismo
-Gobernador, con el descubrimiento que intentó de la Trapalanda.</p>
-
-<p>Trapalanda es provincia al parecer imaginaria, situada hácia el
-estrecho de Magallanes, ó por lo menos en la region magallánica, en
-cuyos términos ponen algunos la <i>ciudad</i> ó <i>ciudades de Césares</i>, por
-otro nombre Patagones. Desde el principio esta fábula tomó cuerpo,
-á pesar de hombres juiciosos, y se divulgaron particularidades
-que caracterizaban plausiblemente la nacion. Hacíanlos cristianos
-de profesion, con iglesias y baptisterios, imitadores de nuestras
-ceremonias y costumbres.</p>
-
-<p>Hácia los últimos años del siglo pasado se confirmó con la narracion
-de uno que decia haber estado en la ciudad de los Césares, hablado
-y comunicado con ellos. Hacia galana descripcion de la ciudad, y la
-pintaba hermosa como Sevilla, opulenta en plata, oro, pedrerias y
-otras preciosidades estimables. Los habitadores en color y modales
-imitaban á los europeos, de quienes procedian. El autor tuvo la fortuna
-de hablarles, pero con tanta desgracia suya, que solo entendió estas
-cláusulas: <i>Nos Dios tener</i>, <i>Papa querer</i>, <i>Rey saber</i>: Palabras
-fueron estas que llenaron estas provincias; que se oyeron en los reales
-estrados, en el reinado del Sr. Carlos II, y que dieron motivo para
-algunas cédulas.</p>
-
-<p>Los eruditos en historias discurren que serian descendientes de los
-españoles, que naufragaron en el Estrecho, de la Armada de D. Gutierrez
-Caravajal, obispo de Placencia. Una pieza, que ó por su antiguedad
-ó por rara conservan los herederos de D. Gerónimo Luis de Cabrera,
-confirma este sentir. Ella es un testimonio de Pedro Oviedo y Antonio
-Cobo, marineros del navio náufrago de dicha Armada, moradores algun
-tiempo de la ciudad de los Césares, pero fugitivos de ella por no sé
-qué delito. Parece que la curiosidad no puede desear comprobacion mas
-auténtica de sus discursos. Hay quien oyó las campanas: hay quien
-comunicó y vió á los Césares: hay finalmente quien asistió á la
-fundacion de la ciudad y habitó muchos años en ella.</p>
-
-<p>No obstante esto, hay mucho que dudar y examinar. El rumor, primero
-en las historias índicas, que corrió entre los soldados de Aguirre,
-<span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span> desmereció la
-aprobacion de su capitan, el cual tuvo el mayor incentivo de gloria
-que hombre cualquiera: pues cuando los mas capitanes se podian gloriar
-de conquistadores de indios, él podia gloriarse de conquistador de
-Césares. Este motivo, á la verdad poderoso, no le estimuló á la
-conquista, desengañado con la incompatibilidad de circunstancias
-que se discurrian para hacer creible la historia. Estos Césares
-desde el principio se publicaron por náufragos de la armada de D.
-Gutierrez de Caravajal, y en poco mas de veinte años que corrieron
-desde el naufragio hasta la entrada de Aguirre á los Comechingones,
-les crecieron tanto los pies, que desde entonces se llamaron
-<i>Patagones</i>.</p>
-
-<p>A proporcion fué grande su fortuna. Césares eran en el nombre,
-y Césares los describian en magnificencia, soberanía y riquezas:
-levantados de la mayor desgracia á la mayor opulencia y felicidad
-que pudo idear la fantasía mas alegre. La significacion que se daba
-al nombre Trapalanda no ha llegado á mi noticia: pero es creible que
-se conformaria con la de Césares y Patagones. Esta esplicacion de
-nombres, habida por señas de los Comechingones, fué de tan poca solidez
-para Aguirre, que no se sintió movido á emprender la conquista: su
-milicia lo llevó pesadamente, ó fingió que lo llevaba por antiguos
-sentimientos con él, y para vengarse de su capitan, le aprisionaron
-ignominiosamente, coloreando la accion con el motivo de haber malogrado
-una conquista que felicitaría la provincia.</p>
-
-<p>A este fin se ponderaban mucho, y explicaban galanamente los
-nombres, de Césares, Patagones y Trapalandistas, y como trascendian la
-causa de Aguirre, pasaron con el reo á la audiencia de Chuquisaca. No
-extrañó el integerrimo tribunal ver en prisiones al general tucumano,
-sino lo peregrino de la causa y la rara novedad de tantos nombres. No
-obstante el real senado descubrió poco fondo en las ponderaciones de
-los autores, y calificó prudente la resolucion de Aguirre.</p>
-
-<p>Entretanto la voz del vulgo tomó alas, y de unos años en otros se
-dilató la fama con novedad de sucesos. Decíase que se habian oido
-campanas, y conjeturaron que eran de los Césares, que los Césares
-tenian iglesias, que las iglesias tenian torres, que las torres tenian
-campanas, y que las campanas se tenian para recoger el pueblo á los
-sagrados misterios. Raro complexo de predicciones para unos profetas,
-que hallándose en las vecindades de los Césares, no pudieron atinar con
-su morada.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span></p>
-
-<p>Mas afortunado fué el que en el reynado de Carlos II estuvo en
-Trapalanda: habló y comunicó con los Césares, y para hacer creible la
-narracion, historió prolijamente las circunstancias de su arribo. A los
-diez y seis años de su edad navegaba hácia el Estrecho de Magallanes
-en una armada holandesa, la cual ancoró en un rio para llenar de agua
-las vasijas. Nuestro jóven con algunos compañeros se internó tierra
-adentro á coger palmitos, y tuvo la desgracia de ser sorprendido por
-cuatro mil indios que discurrian por allí. En la desgracia de su
-cautiverio consistió la felicidad de pasar á los Césares, á los cuales
-fué presentado, y ellos agasajaron al huesped, reconociendo en él un
-vivo retrato de sus ascendientes. Bien es creible que los Césares le
-retuvieran consigo. Mas no sucedió así, porque le dejaron ir con guias
-de la ciudad á la ribera, donde todavia ancoraba la armada.</p>
-
-<p>La relacion está circunstanciada de particularidades reparables.
-Los pocos años del historiador: la casualidad de internarse á
-recoger palmitos en el terreno que pocos años hace se ha reconocido
-infructifero: el acaso de ser cautivado y ser presentado á los Césares,
-cuyo principal desvelo, segun algunas relaciones, es no permitir acceso
-de extrangeros á la isla, ni comunicar con nacion alguna: el haber sido
-llevado desde los cincuenta y un grados, hasta los cuarenta y dos, en
-que situan la ciudad de los Césares, y vuelto á encontrar á la armada
-demorada tanto tiempo en corrientes tan impetuosas. Circunstancias á
-primera faz increibles, dignas de la crítica moderna. Ni tiene mas
-fuerza la relacion de Oviedo y Cobo, marineros: injiérense en ellas
-falsedades contra la fé de las historias; y es verosimil que la
-fingió algun ocioso, y para hacer creible la novela, se la atribuyó á
-los dos marineros fugitivos de la ciudad de los Césares, publicando
-que la habia hallado entre los papeles del licenciado Altamirano ya
-difunto. Mas es digno de repararse que los sobre dichos Oviedo y Cobo
-vivieron algunos años en la Concepcion de Chile en casa del licenciado
-Altamirano, como consta de dicha relacion: mientras vivieron, se guardó
-silencio tan profundo que no se divulgó la menor noticia en el reyno
-de Chile, ni al licenciado Altamirano se le cayó palabra de cosa tan
-memorable. Esperóse á que murieran los tres para hacer hablar, á los
-unos por relaciones archivadas, y manifestar el otro el tesoro de
-noticias que ocultaba entre sus papeles.</p>
-
-<p>Convencidos los fundamentos opuestos, añadimos recientes noticias.
-El bolson de tierra que forman el Cabo de las Vírgenes y Valdivia,
-Cabo Blanco y reyno de Chile, está muy trasegado de los Puelches,
-Peguenches, Pampas y Tehuelchos: con los cuales no han omitido <span
-class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span> diligencia los misioneros
-jesuitas de los Pampas para introducir la fé á los Césares. Pero sus
-diligencias no han producido otro efecto que persuadirse, se hallan
-falsedades entronizadas sin oposicion en el sólio de la verdad. El
-Padre Matias Estrovel, operario infatigable en la viña del Señor, y
-misionero de los Pampas, en carta de 20 de Noviembre de 1742 dice:
-<i>de la nacion de los Césares no he podido averiguar cosa alguna</i>. Lo
-mismo insinuan otros misioneros, y así me persuado, que Césares tan
-circunstanciados son entes imaginarios, que hizo existentes el vulgo
-con ficciones y novelas.</p>
-
-<p>Como la noticia de los Césares tuvo orígen entre la milicia tucumana
-que se inclinó desde el principio á la conquista, concurrió gustosa
-al llamamiento del gobernador Abreu que la convocó para la jornada de
-Trapalanda. Hallábase ya el ejercito en el acampamento de Monogasta,
-cuando le llegó noticia que los indios de los llanos y sierras de
-Calchaquí, levantados por Gualan, tenian cercada la ciudad de San
-Miguel, y fatigaban con asaltos á los sitiados. Entonces Abreu abrió
-los ojos para conocer el peligro de la provincia, y desistiendo de la
-jornada envió socorro para levantar el cerco.</p>
-
-<p>Cuando llegó este, el capitan Gaspar de Medina habia librado
-la ciudad. Porque rota por el enemigo la palizada que reparaba la
-poblacion, y pegado fuego de noche á las casas pajizas, despertó
-Medina, y con nueve que se le juntaron mató muchos enemigos con su
-caudillo Gualan, y á los demas puso en fuga.</p>
-
-<p>En otras ciudades se experimentaban peligros semejantes por el mal
-gobierno de Abreu, porque cuando está débil la cabeza se debilitan y
-arruinan los demas miembros.</p>
-
-<p>Por este tiempo se erigió el obispado del Tucuman. Algunos lo
-adelantan sin fundamento al año de 1570. Verdad es que fueron provistos
-para Tucuman el Ilmo. D. Fr. Gerónimo Villacarrillo y D. Fr. Gerónimo
-Albornoz, ambos comisarios generales de la religion seráfica; pero
-prevenidos de la muerte, fallecieron antes de erigir el obispado.
-El Ilmo. Fray Francisco de Victoria, lustre singular del órden de
-Predicadores, hijo de la provincia de Lima, varon piadosísimo, y de
-singular devocion como le llama San Pio Quinto, procurador en Corte
-por las provincias de Indias por eleccion de Gregorio XIII, erigió el
-obispado de Tucuman. No consta el año de la ereccion; pero ciertamente
-no fué anterior al año de 1578, y me persuado <span class="pagenum"
-id="Page_153">[Pg 153]</span> que fué en 1579, pues la cédula de merced
-se expedió á 28 de Diciembre de 1578.</p>
-
-<p>Luego que el capitan Juan de Garay destrozó el egército de Obera,
-sobre el Ipané, con muerte de Guizaro, se restituyó triunfante á la
-Asumpcion, cargado de prisioneros, único despojo de la victoria. Era
-ya el año de 1579, y en el siguiente de 80 señaló á Rui Diaz Melgarejo
-con sesenta soldados para levantar una colonia en el territorio de los
-Nuarás, gente pacífica que usaban dialecto diferente del guaraní, con
-alguna diversidad de rios y costumbres. Habitaban amenas y deliciosas
-campiñas, las cuales desde entonces hasta el dia de hoy se llaman
-<i>Campos de Xerez</i>, pobladas de hermosos pastales, para mantener crias
-de ganados.</p>
-
-<p>En este sitio puso los fundamentos de la ciudad de Santiago de
-Xerez el capitan Melgarejo, sobre una loma despejada que domina al
-Mbotetey, rio medianamente caudaloso, tributario del Paraguay, sobre
-la márgen oriental, en altura de poco mas de diez y nueve grados.
-No subsistió mucho tiempo por las invasiones de los Guatos, Guapís,
-Guanchas y Guetús, naciones que habitaban los confines que median entre
-la cordillera y la costa oriental del Paraguay, tirando al norte. Pero
-no muchos años despues la restableció Rui Diaz de Guzman, autor de la
-<i>Argentina</i>.</p>
-
-<p>El mismo año se reedificó la ciudad de Santa María, puerto de Buenos
-Aires, tantas veces empezada y oprimida en su nacimiento. Juan de
-Garay, no fiando á otro la fundacion, bajó personalmente por el rio
-Paraguay al de la Plata, y en una barranca que domina aquel gran rio,
-dió principio á la reedificacion, llamándola <i>Ciudad de la Santísima
-Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires</i>. Esta, que en su
-primera infancia cuenta solos sesenta pobladores, con el tiempo será
-cabeza de provincia, una de las mayores ciudades de América, y uno
-de los puertos mas frecuentados y apetecidos de las naciones, por la
-utilidad del comercio.</p>
-
-<p>Por ahora los Querandís, habitadores del país, se alteraron con
-la vecindad del español, y convocadas sus milicias y las de los
-aliados, secretamente se avecinaban á las ciudad para sorprender á los
-porteños. Entre los indios se hallaba Cristobal Altamirano, aquel noble
-extremeño, de que digimos que quedó prisionero de los Charruas, y al
-presente lo era de los Querandís, del cual se valió Dios para descubrir
-los intentos del enemigo. Porque compadecido de los españoles, escribió
-con carbon un billete, y asegurado dentro de un calabazo, <span
-class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span> fió el depósito á la
-corriente del riachuelo que corre al sur de la ciudad. El lo encomendó
-á las aguas; Dios lo guió, y recibido de Garay se enteró del contenido
-y previno para esperar al enemigo. El cual estaba tan inmediato, que
-al siguiente dia arrimó sus tropas y presentó la batalla. Peleóse de
-entrambas partes con obstinacion: los infieles arrojaban mechones de
-paja atados á las flechas, y pusieron en confusion á los españoles,
-que tenían que atender á las flechas que herian y á los mechones que
-abrasaban. Entretanto las tiendas y pabellones de algodon y cañamazo
-ardian á su vista, y no se podia remediar el daño. El aprieto fué á la
-verdad grande, y venciéra el enemigo, si el valiente Juan Fernandez
-Enciso no entrára espada en mano entre los infieles, y con ella cortára
-la cabeza al comandante Querandí.</p>
-
-<p>Muerto el general, que es alma del ejército, los enemigos huyeron
-precipitadamente, y se les siguió el alcance muchas leguas, con tanto
-destrozo y mortandad de infieles, que vuelto á Garay un soldado:—“Señor
-General, le dijo, si la matanza es tan grande ¿quien quedará para
-nuestro servicio?—Ea, dejadme, respondió Garay, que esta es la primera
-batalla, y si en ella los humillamos, tendremos quien con rendimiento
-acuda á nuestro servicio.” Fué el fin de esta victoria y destrozo del
-enemigo en el sitio que desde entonces hasta hoy se llama el <i>Pago
-de la Matanza</i>. Ahuyentados los indios, y obligados á pedir la paz,
-se aplicó el General Garay á edificar la ciudad, fomentando con su
-presencia y direccion las obras.</p>
-
-<p>Por este tiempo, aunque no se sabe con certidumbre el año, se rebeló
-contra su fundador la ciudad de Santa Fé. Eran cabezas del motin
-Lázaro Venialbo, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Romero, Leiva, Villalta
-y Mosquera, grandes fabricadores de enredos. Como penetraron la
-dificultad de prevalecer contra Garay, procuraron ganar para sí á su
-mayor enemigo, Gonzalo Abreu, Gobernador de Tucuman, sugeto bullicioso
-con demasia, que tenia sentimientos antiguos contra Garay; y le
-ofrecieron la ciudad, si con gente fomentaba sus intentos: y aunque no
-consta la intencion de Abreu, se carteaba con los rebeldes, y se dice
-que escondia su correspondencia.</p>
-
-<p>Los amotinados agitaron el negocio, y lo pusieron en sazon de
-lograr sus disposiciones. A hora señalada de la noche prendieron
-al teniente alcalde Olivera, y al capitan Alonso de Vera, llamado,
-por su mal gesto, <i>cara de perro</i>. El gobierno de las armas dieron
-á Lázaro Venialbo, y el cargo de teniente á Cristoval de Arevalo,
-el cual seguia con violencia el partido de los amotinados, y logró
-brevemente oportunidad de encontrarse con el nuevo Gobernanador<span
-class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span> de armas, y de restituir
-el baston al legitimo poseedor. El tentó el vado, y asegurados algunos
-confidentes, hombres de resolucion, aprisionó las cabezas del motin, y
-repuso en sus puestos al teniente y al alcalde. Sosegado el tumulto,
-las cosas corrieron pacificamente por su antiguo camino.</p>
-
-<p>Tres años se detuvo Garay en el Puerto, metiendo calor á los
-arquitectos en los edificios, y atemorizando con su valor y fama á
-los infieles. Al cuarto año dejó el gobierno de la ciudad á Rodrigo
-Ortiz de Zarate, y salió camino de la Asumpcion para visitar la
-provincia. Acompañaban su general algunos vecinos de la Asumpcion,
-con sus consortes que se restituian á sus casas. Una noche saltó en
-tierra con su comitiva y recostados á dormir los españoles, el cacique
-Manuá, traidor disimulado, se acercó con ciento y cincuenta jóvenes
-y dió muerte á Garay y á cuantos le acompañaban. Perdió la provincia
-en Garay una gran cabeza para el gobierno: los pobres lamentaron la
-muerte de su padre, en cuyo beneficio expendia gruesas cantidades: los
-soldados la de un excelente capitan, tan desinteresado en aprovecharse
-de los despojos cuanto liberal en repartir lo que tenia, hasta vender
-los vestidos de su muger para socorrer necesitados. Fué hombre de gran
-corazon, sufridor de increibles trabajos, de excelente disposicion
-en las batallas de infieles, proporcionando con tanto acierto los
-medios á los fines, que todas las batallas concluyó con felicidad y
-admiracion.</p>
-
-<p>Muerto Garay, que en todos infundia espirítus marciales, los
-insolentes con la muerte del general hicieron leva de gentes,
-confederándose Guaranís, Quiloasas, Mbeguás y Querandis, para asolar
-las ciudades de Santa Fé y Buenos Aires. Juntáronse en tierras del
-cacique Manuá, para conferir los puntos mas principales de la guerra,
-celebrando primero á su usanza con banquetes y borracheras la muerte de
-Garay. Hallábanse en el congreso los principales de las naciones: dos
-puntos confirieron; el primero sobre la eleccion de capitan general; y
-la suerte de comun acuerdo cayó sobre Guayuzaló, cacique guaraní, que
-habia militado con crédito en las guerras contra naciones enemigas; el
-segundo, cual de las dos ciudades, Santa Fé, ó Buenos Aires, habia de
-ser acometída la primera; y resolvieron con discrepancia de votos que
-Buenos Aires, dejando aplazado el dia para concurrir en las fronteras
-del puerto.</p>
-
-<p>Sabido por los españoles lo que intentaban los infieles, pusieron
-la ciudad en estado de defensa. El enemigo arrimó su campamento, y
-al dia determinado presentaron la batalla. El Teniente Zarate <span
-class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span> mandó disparar la
-arcabuceria que causó gran estrago, y mayor desórden en los infieles,
-que empezaron á huir confusamente: pero recogidos por su general y
-puestos en filas, resistieron algun tiempo, hasta que cargando sobre
-ellos los españoles, con grande impetu y vivo fuego, destrozaron sus
-tropas con muerte del General Guayuzaló, quedando el enemigo tan
-escarmentado que en mucho tiempo no osó bloquear la ciudad ni infestar
-la vecindad.</p>
-
-<p>Fué universal la alegria en la provincia y se celebró la victoria
-con accion de gracias. Para que el júbilo fuera mas completo llegó este
-año el Ilmo. Fray Alonso Guerra, hijo esclarecido de la sagrada familia
-de Predicadores. Algo mas de diez años habian corrido desde la muerte
-del Ilmo. Fray Pedro de la Torre, y aunque poco despues fué provisto
-Fray Juan del Campo franciscano, el Cielo cortó para sí esta bella flor
-de observancia antes que pasára á tomar posesion del obispado. En su
-lugar fué substituido Fray Juan Alonso Guerra, pobre y despreciado á
-los ojos del mundo, pero rico de virtudes y digno de lucir sobre el
-candelera de la Iglesia de Dios. En 27 de Setiembre de 1577 fué electo
-para el Rio de la Plata; pero su extrema pobreza entre la opulencia
-peruana retardó su consagracion algunos años. Entretanto llegó el
-tiempo del tercer Concilio Limense, y como era sugeto en virtud y
-letras completo, se hizo necesaria su asistencia en él.</p>
-
-<p>Consagrado despues, y venido á su episcopal silla, halló la diocesis
-falta de aquel vigor que comunica el espirítu de religion. Como buen
-pastor aplicó toda la diligencia á restablecerla en el santo fervor que
-profesa la ley cristiana. Pocas veces á celo tan solícito se siguieron
-efectos mas perniciosos. Segunda vez intentó el Paraguay una accion
-escandalosa, y como habia abierto una mala puerta á todo sacrílego
-atrevimiento con la prision del primer Prelado, ahora se entró por ella
-con la prision del segundo.</p>
-
-<p>El alcalde ordinario de la ciudad, y algunos principales, á quienes
-debieran desagradar sus vicios, y no la integridad del santo Prelado,
-fueron los artifices de este escándalo, y egecutores de la prision,
-á la cual no faltó circunstancia para sacrílega. El se encaminó al
-palacio episcopal, acompañado de hombres facinerosos, llenando el aire
-de <i>muera, muera el Obispo</i>. El capellan del Prelado se asomó á la
-ventana, y noticiado del suceso:—“Señor, le dice, conjuracion es de los
-vecinos, contra Vuestra Señoria es el motin: la muerte maquinan, pues
-vienen gritando, <i>muera, muera el Obispo</i>.”</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span></p>
-
-<p>El cual se revistió de pontifical, y abiertas las puertas, al
-encontrarse con los sacrílegos, les pregunta amigablemente: <i>¿A quien
-buscais? cois? Si yo soy, aquí me teneis.</i> El buen Pastor imitó á
-Jesus, y ellos abusaron de su mansedumbre, consumando el sacrilégio.
-Los unos le acometen con insolencia; los otros ponen las manos en él
-con impío atrevimiento: quien derriba al suelo la mitra, quien le
-despoja del báculo, y despedaza las sagradas vestiduras. El alcalde lo
-pone en duras prisiones, y embarcado en una balsa, tratado con sumo
-rigor, lo acompaña hasta el puerto de Buenos Aires, á donde llegarian
-entrado ya el año de 1586.</p>
-
-<p>Aquí fué donde Dios dió un sensible testimonio de su justicia,
-derramando instantaneamente sobre los sacrílegos agresores el vaso
-de ira y venganza que atesoró tanta iniquidad. El alcalde murió
-repentinamente: parte de los cómplices experimentaron el rigor de la
-divina justicia, y parte el castigo de la humana. En pocos dias se
-vió el inocente Obispo libre de acusadores, admirando todos aquel
-egemplar de serena tranquilidad que no inquietaron las olas de tantas
-calumnias, desacatos y atrevimientos. Al mismo tiempo fué elevado al
-obispado de Mechoacan en la Nueva España, el cual gobernó seis años
-con mayor aceptacion que el del Paraguay: y aunque no le faltaron
-contradicciones, consiguió reformar en partes las costumbres depravadas
-del pueblo. Murió tan pobre como habia vivido, y si religioso no tuvo
-para costear los gastos de la consagracion, le faltó siendo Obispo para
-los del entierro.</p>
-
-<p>Mientras el alcalde de la Asumpcion entendía en la prision del
-Obispo, el teniente de la provincia, Alonso de Vera y Aragon, se
-hallaba en lo interior del Chaco acalorando la fundacion de una ciudad
-sobre el Bermejo. El nombre <i>Chaco</i> en diversos tiempos ha tenido
-varias acepciones con mayor y menor latitud de significado. Los indios
-que habitaban entre el Pilcomayo y el Bermejo, llamaban <i>Chacu</i> al
-congreso y junta de vicuñas y guanacos que, levantados de los cazadores
-y desfilados hácia el centro, concurrian en el sitio destinado para
-la caza. De los animales trasladaron los españoles el nombre al pais,
-alterando la última letra, y llamándolo Chaco, con significado tan
-limitado que solo se extendia á la península que hacen el Pilcomayo y
-el Bermejo. Con el tiempo se amplió el significado, aplicándolo á una
-dilatadísima provincia que corre entre el Salado y Paraná, desde la
-jurisdiccion de Santa Fé, y abarcando los Llanos de Manso, se dilata
-por la costa occidental del Paraguay, ocupando por muchas leguas al
-norte y poniente los paises intermedios.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span></p>
-
-<p>Habitaban el Chaco diversas naciones, varias en ritos, costumbres
-y exterior contextura de rostro y facciones: cuyo catálogo omito por
-no fastidiar al lector con nombres peregrinos. Al presente solo es mi
-asunto referir como el teniente Alonso de Vera y Aragon fundó la ciudad
-de la Concepcion del Bermejo en lo interior del Chaco. Habia corrido
-el pais el año de 1583 en seguimiento de los Guaycurús y Nacoguaques,
-que daban muestras de alzamiento con las hostilidades que ejecutaban en
-los contornos de la Asumpcion. Prendóse entonces del contorno y deseó
-fundar ciudad para contener el furor de los chaquenses.</p>
-
-<p>Viéndose ahora con el gobernalle de la Provincia por nombramiento
-de Su tio el Adelantado, puso en obra lo que tenia prometido. Escogió
-ciento y treinta y cinco soldados, y saliendo á correr la campaña,
-le hicieron poderosa resistencia los Guaycurús, los Nacoguaques, los
-Mogosnas, los Frentones y los Abipones: pero acosados de la caballería,
-se retiraron cediendo el paso á los españoles; los cuales llevaron
-sus armas al pais de los Matarás, y en sitio ameno y de pingue meollo
-situaron la ciudad de la Concepcion, á distancia de algunas leguas del
-Bermejo, mas abajo de la laguna que llaman de las Perlas.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_13">
- <h3 title="§. XIII. GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA.">§. XIII.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN TORRES DE VERA Y ARAGON.</p>
- <p class="subh3c">1587-1591.</p>
-</div>
-
-<p>Al segundo año de su fundacion llegó á la provincia el adelantado
-Juan Torres de Vera y Aragon, á quien demoraron en Chuquisaca
-dependencias domésticas. Al siguiente año, señaló ochenta soldados
-á cargo de Alonso de Vera, el Tupí, otro sobrino suyo, para
-principiar una ciudad en la costa oriental del Paraná; y lo egecutó
-con leve oposicion de los infieles que señoreaban el terreno, <span
-class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span> poniendo los fundamentos
-de la ciudad en altura de 27 grados y 42 minutos, y 318 grados y 57
-minutos de longitud, segun las observaciones del Padre José Quiroga.
-El sitio es delicioso, casi sobre la junta del Paraná y Paraguay,
-donde incorporados estos dos rios, corren por una madre, sin confusion
-de aguas, ofreciendo á la vista espectáculo agradable en una linea
-divisoria que no da lugar por algunas millas á mezclarse los puros
-cristales del Paraná con las turbulentas aguas del Paraguay.</p>
-
-<p>A la ciudad denominó San Juan de Vera: pero hoy suena poco ese
-nombre, y ha prevalecido el de <i>Siete Corrientes</i>, por otras tantas en
-que parece dividirse el rio. Tomada posesion del sitio, erigieron los
-españoles el sacro-santo madero de la Cruz en parage algo distante del
-fuerte, que levantaron para reparo contra los infieles. Arrimáronse
-estos en gran número para desalojar los nuevos huespedes, los cuales
-con esfuerzo y valor frustraron las diligencias de los indios. Entonces
-uno de ellos, que acaso descubrió el santo madero, explicó su furia
-contra él, aplicando fuego para convertirlo en cenizas. Pero las llamas
-respetaron la Santa Cruz, y el sacrílego cayó muerto de un balazo.
-Consérvase hasta el dia de hoy el sagrado leño, que en memoria del
-suceso se llama <i>la Cruz del Milagro</i>.</p>
-
-<p>Tucuman al parecer estaba concebido con infeliz horóscopo de
-malignos influjos. Estos no eran pasageros de pocos dias: duraban años
-y mas años, y el golpe principalmente descargaba sobre las cabezas.
-A Gonzalo Abreu sucedió Hernando Lerma, caballero sevillano, dotado
-de brillantes prendas y crecidos méritos, que daban esperanza que
-seria pacifico y prudente gobernador. El era antes de su asumpcion
-al gobierno semejante á Abreu, y lo que fué despues de empuñado el
-baston. El primer acto de su autoridad fué prender á Abreu, y con dos
-pares de grillos encerrarle en estrecho calabozo, diputando guardias de
-toda satisfacción que veláran sobre su seguridad, con orden de negarle
-comunicacion con personas que podian aliviar sus trabajos y endulzar
-sus tristezas.</p>
-
-<p>Clamaba el infieliz inútilmente porque Lerma intentaba con martirio
-prolongado darle cruel muerte. Al fin á los ocho meses de prisionero,
-oprimido de miserias y dislocado con tormentos, murió en un calabozo,
-pagando con fin tan lastimoso la tiranía con que trató á D. Gerónimo
-Luis de Cabrera. Por este mismo tiempo llegó á su diocesis el Ilmo.
-Fr. Francisco de Victoria, del órden de Predicadores en la provincia
-de Lima: religioso de una consumada literatura, virtudes heróicas y
-singular talento de <span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span>
-gobierno. Habia antes despachado á D. Francisco Salcedo, dean de
-la catedral con título de administrador del obispado. Al principio
-pasó buenos oficios con el Gobernador, hasta que los malsines con
-hablillas los malquistaron. El Gobernador lleno de enojo, explicó su
-cólera, negándole el título de licenciado, que no constaba hubiese
-recibido en ninguna universidad, y el deanato, porque Su Magestad
-solo habia concedido licencia para cuatro beneficiados. Con esto se
-banderizó la ciudad, siguiendo unos al Gobernador por interes, otros
-al Dean, abrazando la razon. El Dean, conocido el génio arrebatado del
-Gobernador, se ausentó á Talavera, quedando sus fautores á discrecion
-de un émulo poderoso. Contra ellos convirtió los aceros de la venganza,
-tratándolos con sumo rigor en la cárcel, imponiendo al alcalde severo
-mandato de no sacarlos del cepo, ni avisarle de su muerte hasta
-despues de tres ó cuatro dias. Su ira se extendía de los culpados (si
-puede haber culpa en no condescender á injustas pretensiones), á los
-parientes y conocidos. Los escribanos tuvieron con él mala cabida,
-y sin mas culpa que no firmar sus instumentos de iniquidad, fueron
-despojados de sus bienes y puestos de cabeza en el cepo. A Francisco
-Ramirez, fiel criado suyo, y obsequioso á su señor, porque asistió de
-testigo ante el administrador del Obispado, le castigó colgándole en un
-cadalso.</p>
-
-<p>No solo con semejantes personas era el Gobernador atrevido: á los
-sugetos mas respetables perdia el decoro, y trataba con términos
-irreverentes. Los Oidores en su boca eran bachilleres ignorantes.
-El año de 1582, despachó la Real Audiencia provision de algunas
-ordenanzas para el arreglo de la provincia, que bien lo necesitaba,
-pues tanto desórden y libertad habia reinado desde el principio. No
-reparó Lerma en eso, y como cuidaba poco de arreglamiento, escribió á
-los cabildos de las ciudades que no las obedeciesen. Los excesos del
-Gobernador llegaron al último extremo, y los fieles frecuentaban las
-iglesias, suplicando al Señor por la defensa de su causa, y libertad
-de su rebaño, que lo despedazaba el lobo carnicero, traspasando todos
-los derechos humanos, natural y divino. El Dean Salcedo, ausente en
-Talavera, buscó asilo en el Convento de Ntra. Sra. de la Merced, morada
-de santidad á todos respetable, menos á Lerma, de cuyo órden Antonio
-Mirabal con algunos injustos ministros de justicia, fué al convento,
-y entrando en la celda donde yacia enfermo el Dean: <i>Levántese de
-la cama</i>, le dice, <i>y dése preso por el Gobernador</i>. El Dean con
-eclesiástica entereza se armó con la inmunidad de su fuero; pero como
-ese era poco arnés para Mirabal: <i>Levántese</i>, repite, <i>que sino lo
-llevaré arrastrando</i>. El lo dijo, y lo egecutó, asiéndolo por los
-cabezones.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span></p>
-
-<p>Al ruido y tropel salió de su celda el Padre Felipe de Santa
-Cruz, varon autorizado, comendador del convento, y convertido al
-ministro sacrílego:—<i>Así, Mirabal</i>, le dice, ¿<i>se trata á un Dean y
-Administrador del Obispado</i>?—Mirabal, nada embarazado con la gravedad
-respetable del padre Comendador, respondió en pocas palabras una
-desenvoltura, que no se explica con muchas:—<i>Esperad, perro</i>, le
-dice, <i>que luego volveré por vos</i>. Asegurado á satisfaccion el Dean,
-volvió al convento con el mismo tropel, y prendió al Comendador con
-otros religiosos y clérigos, cuyo encarcelamiento duró hasta que Lerma
-salió preso para Chuquisaca. Entretanto se consumia el Obispo, y el
-celo de la casa de Dios abrasaba su corazon. Las ciudades envueltas
-en disturbios; los tribunales sin justicia; el gobierno en manos de
-un tirano; las iglesias profanadas, las inmunidades invadidas; los
-ministros del Señor en prisiones, y las armas eclesiásticas sin vigor,
-hacian en su piadoso corazon eco lastimoso, que avivaba el dolor con la
-memoria del mal que cundia y la imposibilidad de remediarlo.</p>
-
-<p>A los dos años de su gobierno, Hernando Lerma fundó una colonia en
-el valle de Salta, sacando para el efecto los principales pobladores
-de las ciudades. Al principio se dificultó sobre el sitio donde se
-debia plantear la ciudad, y se resolvió colocarla en un ameno valle al
-oriente de Calchaquí, medio entre los rios de Arias y Siancas, sobre
-unas cienegas que por allá llaman <i>tagaretes</i>, de calidades nocivas, y
-que hacen el sitio poco apetecible.</p>
-
-<p>Dióse principio á la ciudad á diez y siete de Abril de 1582, y se
-llamó ciudad de Lerma en el valle de Salta de la provincia de Tucuman.
-No cuidó Lerma de señalar patron á la colonia, satisfecho al parecer
-con tenerla á la sombra de su nombre. A los seis meses se sortearon
-algunos santos por mano de Petronilla, niña de pocos años, la cual sacó
-al glorioso San Bernardo, cuya fiesta solemnizan en una capilla que
-está fuera de la ciudad, la cual reconoce por su principal patron á San
-Felipe Apóstol, y de su nombre se llamó la ciudad San Felipe de Lerma,
-asiento de los Gobernadores de esta Provincia.</p>
-
-<p>La situación fué en los principios útil por el reparo de los
-tagaretes que dificultan la entrada, y solo la franquean por estacadas
-que ingenió la industria. Los Cochinocás, los Humaguacas y Calchaquís
-molestaron con frecuentes asaltos la nueva poblacion: pero solo sesenta
-españoles la defendian vigorosamente. ¡Tanta era la valentia de los
-primeros conquistadores, los cuales pocos en número, vencian <span
-class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span> grandes ejércitos de
-indios! Al fin se rindieron á capitulaciones de paz con la ventaja de
-condiciones, que prescribe el vencedor al vencido.</p>
-
-<p>Cuando el capitan Tristan de Tejeda volvió á Córdoba de la
-fundacion de Salta, halló que se habian alzado los indios de Tintin,
-los de Cosle, los de Conlara y Tulian, los de Nondolma, Conchuluca,
-Qaisquizacat, Tunun y Cantacalo, conspirando todos contra los
-pobladores de Córdoba; dando principio al alzamiento con la muerte
-de un religioso y de algunos yanaconas de servicio. Tenian varias
-emboscadas, y su acampamiento en el Morro, camino de Chile, á donde lo
-buscó el capitan Tejeda; y presentada la batalla, derrotó al enemigo
-con tanta felicidad, que sin daño de su milicia, puso en huida el
-principal ejército y á los que estaban en celadas.</p>
-
-<p>Casi por el mismo tiempo el Gobernador Lerma efectuó la prision del
-reverendo P. Fray Francisco Vasquez, del órden de Predicadores, á quien
-el ilustrísimo Victoria nombró administrador del Obispado. Refugióse el
-Administrador á la catedral, pensando hallar amparo en el acatamiento
-al venerable Sacramento del altar. Mas ¡cuando un sacrílego respetó
-á Dios! Intentó sacarlo con osadia; y porque los primeros ministros
-de justicia que citó respetaron la santidad del lugar, los mandó
-reemplazar por otros mas de su genio, que prendieron ignominiosamente
-al Administrador.</p>
-
-<p>La voz de tantas maldades, y el respeto perdido á los tribunales
-superiores, llegó á Chuquisaca, cuya real Audiencia, en 6 de Noviembre
-de 1583 dió comision al capitan Francisco Arevalo Briceño, alguacil
-mayor de la Audiencia de Charcas, para prender á Lerma, y llevarlo
-preso á Chuquisaca para hacerle los cargos correspondientes á sus
-procederes. Briceño efectuó la prision sin ruido, alegrándose todos de
-ver al lobo enredado en los lazos que tenia armados para otros. Llevado
-á Chuquisaca, se empezó la residencia, pero llegando el juez á quien
-privativamente estaba cometida la real Audiencia, alzó mano, y fué
-conducido en prisiones á Tucuman.</p>
-
-<p>El juez era D. Juan Ramirez de Velazco, en cuyas venas latía la
-nobilísima y antiquísima sangre de los reyes de Navarra: caballero
-benemérito por sus servicios en las campañas de Sena, Milan y Flandes,
-en el alzamiento de los Moriscos de Granada, y en la toma de Portugal:
-habia hecho doce viages á las Indias, y contaba treinta años de
-servicios calificados en utilidad de la monarquía. Era de inflexible
-rectitud y natural conmiseracion con los pobres indios. No pudo<span
-class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span> llegar á Tucuman hasta el
-presente año, y trajo consigo de Chuquisaca á Lerma para entender en su
-residencia.</p>
-
-<p>Con su atractivo, y amables prendas se concilió la voluntad de
-los primeros conquistadores, y espuso á Su Magestad los servicios de
-cada uno para que los premiára, segun la graduacion de los méritos.
-Restableció el estado eclesiástico en su debido honor, convidando con
-expresiones de singular veneracion á los ministros del Señor, que se
-habian ausentado por los desacatos de Lerma, para que se restituyeran á
-la Provincia. En el primer año de su gobierno se efectuó la entrada de
-los jesuitas en el Tucuman.</p>
-
-<p>El bárbaro Calchaquí, que unas veces daba fingida paz, otras se
-declaraba en manifiesta guerra, daba cuidado, especialmente á la nueva
-ciudad de Salta, de cuya existencia pendia la franca comunicacion con
-el Perú: y aunque el Gobernador Velazco, desde el principio quizo
-enfrenar su atrevimiento, ocupado en la visita y otros negocios del
-gobierno, no le fué posible hasta el año de 1589, en el cual al frente
-de cien españoles y trescientos indios flecheros, llevando en su
-compañia al celosísimo P. Alonso Barzana, entró á Calchaquí con el fin
-de domar la cerviz del insolente enemigo.</p>
-
-<p>No eran esos los pensamientos del P. Barzana, el cual como santo
-los tenia de paz y reconciliacion, intentando con buenos términos
-amansar al leon. En efecto el siervo del Señor, confiando en Dios,
-adelantándose á los españoles, se presentaba intrépido al ejército
-Calchaquí, los cuales armados de arco y flecha para matarle, templaban
-su ferocidad con pocas palabras que les decia, y se daban de paz.
-Vez hubo, que estando los dos campos para presentar la batalla, se
-interpuso el P. Barzana, los desarmó y redujo á tratados de paz.
-Todo el valle y sierra de Calchaquí quedó allanado á esfuerzos de su
-fervoroso celo, el cual, sin uso de armas, sín efusion de sangre y en
-poco tiempo, consiguió lo que las armas españolas no efectuáran en
-mucho.</p>
-
-<p>Pacificado el Calchaquí, se restituyó el Gobernador Velazco á
-Santiago, y entendió en los negocios de gobierno. Los indios de
-encomienda, con su diligencia, convertian sus faenas en útiles
-emolumentos: trabajaban en los obrages de lana y beneficio de los
-tintes, cuyos efectos transportados al Perú producian oro y plata.
-Embarazosa cuestion fuera averiguar si los antepasados fueron mas ricos
-y opulentos que los presentes. Lo cierto es que fueron mas laboriosos,
-y tuvieron corrientes las maniobras que utilizaba incomparablemente la
-provincia.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span></p>
-
-<p>Restituido de Calchaquí, y concluida la residencia de Lerma, el
-Gobernador Velazco lo despachó preso á la corte, donde murió en
-prisiones con tanta pobreza, que no tuvo para enterrarse.</p>
-
-<p>El Adelantado Juan Torres de Vera y Aragon gobernó muchos años la
-provincia, al principio por tenientes generales, y personalmente desde
-el año de 1587, con plena satisfaccion de los españoles, paz y quietud
-de los indios. Aunque podia prometerse honrada y sosegada ancianidad en
-prosecucion del adelantazgo, sobre el seguro de los méritos adquiridos
-y acatamiento con que todos le miraban, reconociéndole padre y fundador
-de la Villa Rica, Xerez, Buenos Aires, Concepcion y Corrientes, el
-dulce amor de su patria, Estepa en Andalucía, le movió á renunciar el
-adelantazgo, por los años de 1591.</p>
-
-<p>Por el mismo tiempo, ó entrado ya el año de 1592, se rebelaron
-los Mogosnas y Frentones, sitos en las vecindades de la Concepcion
-del Bermejo, alzados por sus hechiceros, los cuales, temiendo ser
-derribados del alto sólio en que estaban por los PP. Alonso Barzana
-y Pedro Añasco, que á la sazon evangelizaron el reino de Dios en las
-vecindades del Bermejo, sublevaron los paisanos, prometiéndoles feliz
-suceso con el auxilio de sus dioses, que conspirarian en su ayuda
-contra los españoles, impíos tiranos de su libertad. Los Mogosnas
-creyeron á los hechiceros y dieron principio al alzamiento con la
-muerte de algunos españoles, y de D. Francisco de Vera y Aragon,
-hermano de D. Alonso de Vera, el fundador de la Concepcion, y teniente
-actual de la ciudad.</p>
-
-<p>El sentimiento de D. Alonso por la muerte del hermano fué grande, y
-resolvió la venganza castigando á los rebeldes. Para lo cual juntó sus
-milicias, y aliandose con algunos indios de mayor confianza, dió sobre
-ellos, y mató gran número de amotinados. Los demas se confederaron con
-los Frentones y otras parcialidades de indios, y empezaron á fatigar
-tanto á los Concepcionistas y con tal obstinacion, que les obligaron
-á desamparar la ciudad, retirándose sus moradores á las Corrientes,
-el año de 1632, casi al cuadragésimo-séptimo de su fundacion. Materia
-verdaderamente sensible, por lo que facilitaba el comercio de Tucuman,
-y digna de que algun ministro adquiera nombre grande, y haga méritos
-para nuevos ascensos con su reedificacion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_14">
- <p><span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span></p>
- <h3 title="§. XIV. GOBIERNO DE SAAVEDRA.">§. XIV.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p>
- <p class="subh3c">1592-1594.</p>
-</div>
-
-<p>Por la renuncia de Juan Torres de Vera y Aragon entró á gobernar
-D. Francisco Zarate, segun el P. Francisco Bautista, que dice haberlo
-sacado del libro capitular de la Asumpcion, añadiendo que substituyó
-en su lugar de Teniente General á Juan Caballero Bazan. Aunque la
-autoridad del P. Bautista es grande por su diligencia y teson en
-revolver antiguedades del Rio de la Plata, nos parece, siguiendo la
-autoridad del P. Pedro Lozano, que el que inmediatamente sucedió al
-Adelantado Juan Torres, fué Hernando Arias de Saavedra, electo por
-pluralidad de votos, segun la cédula del Sr. Carlos V, otras veces
-citada, que todavia estaba en vigor. La asignacion de D. Fernando
-Zarate, y substitucion en Juan Caballero Bazan, no sucedieron hasta el
-año de 1594, en que recibió cédula, y órden para que con retencion del
-gobierno de Tucuman, se encargára tambien del Rio de la Plata.</p>
-
-<p>Hernando Arias de Saavedra, pues, el año de 91 ó 92, empuñó el
-baston. Era hijo de Martin Suarez Toledo, y de Ana Sanabria, hija
-del Adelantado Juan Sanabria, natural de la Asumpcion, que se gloria
-de haber dado cuna á uno de los mayores caballeros del Nuevo Mundo.
-Esclarecido en las artes de la paz y de la guerra, de prendas tan
-sobresalientes, que los Ministros de la Casa de contratacion de Sevilla
-colocaron su retrato entre los heroes eminentes que han producido las
-Indias. Soldado tan valeroso, que capitaneando el ejército español, se
-presentó el general de los infieles, bárbaro, agigantado, de fornido
-cuerpo, robustas fuerzas y terrible aspecto, provocando con altiva
-presuncion á nuestro heroe, para medir las fuerzas, y resolver la
-campaña con la victoria, ó desgracia de los dos generales. Admitió
-Hernando Arias el combate, que fué muy reñido á vista de los dos
-campos, por la destreza de una y otra parte en eludir los golpes del
-contrario, hasta que Saavedra derribándole en tierra, y segándole la
-cabeza con la espada, se restituyó glorioso á su campo entre faustas
-aclamaciones de los suyos.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span></p>
-
-<p>Visitó la provincia con singular aceptacion, inspirando en los
-españoles conmiseracion con los indios. Navegando al puerto de
-Buenos Aires, descubrió en los indios remeros una talega de yerba
-del Paraguay, que ellos llaman en su idioma <i>Caá</i>; que se empezó
-á beneficiar durante su gobierno, y aunque por entonces disimuló,
-saltando en tierra, quemó en pública plaza la talega, diciendo á
-los indios: “no estrañeis esta demostracion, porque á ella me mueve
-el grande amor que os profeso, pues oigo, que me dice presagioso el
-corazon, que esta yerba será la ruina de vuestra nacion.”</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_15">
- <h3 title="§. XV. GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.">§. XV.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.</p>
- <p class="subh3c">1595-1597.</p>
-</div>
-
-<p>A Hernando Arias sucedió D. Juan Ramirez de Velazco, que habia
-gobernado la provincia de Tucuman con satisfaccion y crédito. No
-ocurrió cosa memorable en su tiempo: pero harto lo es el haber
-acreditado su prudencia en las dos provincias, manteniendo en paz á los
-españoles, y teniendo á raya á los indios.</p>
-
-<p>La pacificacion del valle de Calchaquí, y el humilde rendimiento de
-estos guerreros esforzados, contribuyeron á la quietud de los demas,
-sugetándose y ofreciendo homenaje los menos fuertes con el egemplo de
-los mas animosos. En toda la provincia se gozó quieta tranquilidad, á
-expensas de su gobernador Juan Ramirez de Velazco; que el año de 1590
-recogió un donativo que ofrecieron gratuitamente las ciudades á su Rey,
-cuyos tesoros estaban exaustos por los gastos de la infeliz armada de
-Inglaterra, y largas guerras de Flandes.</p>
-
-<p>Al siguiente año de 1591 planteó una ciudad en el país de los
-Diaguitas en 30 grados de altura, á espaldas de la cordillera chilena,
-que <span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span> le cae al
-poniente, sacando para la fundacion setenta españoles, soldados
-valerosos, y sugetos de caudal para costear los gastos de la conquista.
-A la poblacion denominó Ciudad de Todos Santos de la Nueva Rioja, cuyo
-principio, que despues la enriqueció, fueron numerosas encomiendas de
-indios para la labor y beneficio de los campos.</p>
-
-<p>En el distrito de la Nueva Rioja cae Famatina-guayo, cerro famoso
-por las novelas que se cuentan, y por los metales de que, segun se
-dice, abundan su senos. Algunos hacen subir al tiempo de los Incas
-el beneficio de opulentísimas minas, que enriquecian los imperiales
-erarios de estos soberanos, en cuyo nombre ministros de exacta rectitud
-y probada fidelidad, velaban sobre los beneficios y atendian á la
-cobranza de los derechos.</p>
-
-<p>Contribuyó á la prosperidad de la Rioja el alzamiento de los
-Tabasquiniquitas y Mogas, situados en la falda de la serranía
-que cae al poniente de Córdoba: porque vencidos y derrotados por
-Tristan de Tejeda, valeroso y afortunado capitan, pidieron la paz y
-ofrecieron vasallage. Con su auxilio se empeñó este gefe en nuevos
-descubrimientos, tirando mas al poniente, y arrimándose mas á la ciudad
-de Todos Santos con la conquista de los Escalonites y Zamanaes, que
-pretendió agregar á la ciudad de Córdoba. Pero el Gobernador Velazco,
-que miraba á la Nueva Rioja con particular cariño, le cedió los indios
-que pacificó el capitan cordobes, adjudicándole el terreno que ocupaban
-los Tabasquiniquitas, los Mogas, los Escalonites y los Yamanaes.</p>
-
-<p>En 1593 emprendió la fundacion de otras dos poblaciones: la
-primera, que llamó San Salvador, fió á D. Francisco Algañaraz, noble
-Guipuzcoano, en cuyas venas corria la noble sangre de los Ochoas,
-señores de Algañaraz, y la de los Murgias y Vilasteguis. Era persona de
-valor y prudencia, cuyo especimen habia dado en varias operaciones, que
-á su valor y discrecion fiaron los gobernadores pasados, concluyendolas
-siempre felizmente y con aplausos. Para la fundacion alistó algunos
-pobladores de las ciudades, y la efectuó con suceso tan feliz, que ni
-en los tiempos pasados con las invasiones de los Calchaquís, ni en los
-presentes con la de los Chaquenses, degeneró de los espirítus de su
-fundador.</p>
-
-<p>Está situada la ciudad en una quebrada que corta la serranía de
-Calchaquí en el valle de Xibixibe, entre los rios Jujuy y Siancas,
-casi en los veinte y cuatro grados de latitud. Goza temperamento poco
-saludable, expuesto á tercianas y á unos tumores que engendra la
-malignidad de las aguas en la garganta, que por acá llaman cotos. Tiene
-pocos vecinos, pero ricos y bien avenidos. Los primeros pobladores
-se aplicaron<span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span> á
-sugetar los infieles rayanos, cuya altivez humilló el valor español;
-los Purmamarcas, los Osas, los Paypayas, los Tilcanes, los Ocloyas, y
-Tilianes, naciones sepultadas en eterno olvido, que parte habitaban la
-aspereza de las sierras, parte se dilataban á las márgenes del Bermejo,
-y que sin embargo no dieron mucho cuidado al animoso fundador. Mayor
-resistencia hicieron los Humaguacas, siempre indómitos y obstinados en
-inquietar con correrias á los castellanos.</p>
-
-<p>La segunda poblacion que de órden de Juan Ramirez de Velazco se
-principió, es la villa de Madrid de las dos Juntas, sobre el Salado,
-donde este incorpora sus aguas con el rio de las Piedras. Su duracion
-fué de poco tiempo, y solo permaneció hasta el año de 1603, en el cual
-sus vecinos y los de Talavera, desamparadas sus ciudades, de comun
-acuerdo y hermanable sociedad fundaron otra, dos leguas de la villa de
-las dos Juntas, á la cual llamaron Talavera de Madrid. Nombre que borró
-el tiempo, y prevaleció el de Esteco, con el cual hasta el dia de hoy
-es conocida, aun despues que la arruinó un terremoto.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_16">
- <h3 title="§. XVI. GOBIERNO DE D. FERNANDO ZARATE.">§. XVI.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. FERNANDO ZARATE.</p>
- <p class="subh3c">1597-1598.</p>
-</div>
-
-<p>Al octavo año de su gobierno llegó sucesor á D. Juan Ramirez de
-Velazco en D. Fernando de Zarate, caballero del órden de Santiago: tan
-cristiano como valeroso, tan circunspecto como vigilante, tan celoso
-de los reales derechos, como de los divinos honores, sugeto de tanto
-caudal para el gobierno, que á un tiempo empuñó el baston de Tucuman y
-Rio de la Plata. En tiempo de su gobierno intentaron los ingleses dos
-veces tomar el puerto de Buenos Aires: pero nuestro Gobernador celando
-los honores del Rey Católico presidió el puerto con las milicias
-tucumanas, y levantó un fuerte para reparar semejantes acometimientos.
-Visitó ambas provincias con tanta vigilancia y teson, que de fatiga y
-cansancio, antes <span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span>
-de concluir la visita falleció al segundo año de su gobierno, y fué de
-todos tan llorado en muerte, como amado en vida.</p>
-
-<p>Por este tiempo llegó á Tucuman Fray Fernando Trejo, digno sucesor
-de Fray Francisco de Victoria, hijo del seráfico Padre, el cual
-florecía en virtud y letras, en su convento de Lima, y recibida la
-cédula de merced el año de 1594, el siguiente tomó posesion de la
-silla episcopal. Fué Prelado que llenó las esperanzas que de él se
-tenian. Pastor celoso del bien de sus ovejas; padre universal de todos,
-abrazando sin distincion de personas al noble, al plebeyo, al indio,
-al etiope; si alguno le merecía especial cariño era el desvalido y
-necesitado, que disfrutaban su renta episcopal con tanta alegria de
-ellos, como sentimiento del misericordioso limosnero, por no tener mas
-que dispensar á los pobres.</p>
-
-<p>Casi al mismo tiempo tomó el gobernalle D. Pedro Mercado Peñalosa,
-noble caballero, piadoso, cristiano y valeroso soldado. De su gobierno
-ha quedado confusa noticia, de continuas guerras que tuvo con los
-infieles por el alzamiento de los Calchaquís, á los cuales contuvo su
-valor para que no asoláran las ciudades fronterizas, que enfrenaban de
-algun modo su indómito orgullo.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_17">
- <h3 title="§. XVII. GOBIERNO DE D. DIEGO VALDEZ DE LA BANDA.">§. XVII.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. DIEGO VALDEZ DE LA BANDA.</p>
- <p class="subh3c">1598-1600.</p>
-</div>
-
-<p>Todo este tiempo, desde la expulsion de Fray Alonso Guerra, careció
-de pastor el Rio de la Plata. Tres fueron provistos: Fray Luis Lopez
-Solis, Fray Juan Almaraz, Agustinianos, y D. Tomas Vazquez de Liano,
-Canónigo magistral de la santa Iglesia de Valladolid, ó de Zamora, como
-dicen otros. El primero, promovido al obispado de Quito, y el segundo
-al de la gloria, no pasaron á sentarse en la silla episcopal del Rio de
-la Plata, y cedieron su lugar al tercero, digno de llenar el vacio de
-tan ilustres prelados.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span></p>
-
-<p>Pero la provincia del Rio de la Plata no habia aun espiado sus
-atentados sacrílegos, ni merecia tener varones tan consumados, y parece
-quiso Dios dar muestras de su justo enojo, sacando de este mundo en
-Santa Fé de Vera, al Ilmo. Vazquez de Liano, echando ceniza sobre el
-fuego prendido por D. Diego Valdez de la Banda, que empezó á gobernar
-el Rio de la Plata, en 1598.</p>
-
-<p>Embarcáronse juntos, y en la navegacion tuvieron pesados encuentros
-y sensibles competencias, y hallo expresa memoria de la tolerancia con
-que el Ilmo. Liano sufrió los improperios y befas del Gobernador, que
-miró con poco acatamiento al príncipe eclesiástico.</p>
-
-<p>Llegados á Santa Fé, esperando el Ilmo. las bulas para consagrarse,
-le llamó Dios para sí con incomparable sentimiento de las personas
-religiosas. No mucho despues al Gobernador Valdez de la Banda asaltó
-la última enfermedad, en cuyo discurso gritaba dando voces:—“Traigan
-silla para el Señor Obispo, que me viene á visitar.” Cláusulas finales,
-que repetidas con sobresalto del moribundo Gobernador, dieron á los
-presentes materia de varios discursos.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_18">
- <h3 title="§. XVIII. GOBIERNO DE HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.">§. XVIII.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p>
- <p class="subh3c">1602-1609.</p>
-</div>
-
-<p>Con el nuevo siglo empezó la provincia del Rio de la Plata á
-respirar aires mas benignos: los tumultos civiles que todo lo consumen,
-se acabaron con muerte de los principales motores: los indios
-desengañados con la experiencia, y humillados con el castigo, no daban
-cuidado á la milicia española: los gobernadores, mas á propósito para
-descuadernar provincias que para gobernarlas, habian finalizado sus
-dias.</p>
-
-<p>Por muerte de D. Diego Valdez de la Banda entró á gobernar <span
-class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span> Hernando Arias de
-Saavedra, ó por eleccion segun la cédula del Emperador Carlos V,
-otras veces citada, ó por nominacion del Señor Virey, en cuya virtud
-gobernó hasta el año de 1602, en que recibió cédula real fecha en 18 de
-Diciembre de 1601 que le conferia en propiedad el baston del Rio de la
-Plata.</p>
-
-<p>Hernando Arias, pues, sucedió inmediatamente á D. Diego Valdez, y
-como tenia ánimo guerrero, emprendió algunas operaciones militares.
-Entró, aunque no sé puntualmente el año, á la provincia del Estrecho de
-Magallanes, internándose desde Buenos Aires, doscientas leguas tierra
-adentro. El suceso no correspondió al valor del capitan ni á la fortuna
-de sus empresas: porque él y su gente quedaron prisioneros de guerra en
-manos de bárbaros. Tuvo Hernando Arias la fortuna de soltarse de las
-prisiones, y entrando segunda vez con milicia mas numerosa, libertó sus
-compañeros, y castigó los infieles.</p>
-
-<p>Otras dos facciones emprendió en su gobierno, aunque no es
-averiguado á punto fijo el año:—la conquista del Paraná, y la del
-Uruguay. En la primera operacion, con parte de la milicia, tuvo que
-diferir la conquista: en la segunda perdió toda la milicia compuesta de
-quinientos soldados. ¡Tanto era el furor de los Paranás y Uruguayos, y
-la ciega obstinacion con que defendian el originario suelo!</p>
-
-<p>Por este tiempo gozaba la iglesia del Paraguay un insigne Prelado,
-sobrino de mi glorioso Padre San Ignacio, el ilustrísimo Fray Martin
-Ignacio de Loyola, nobilísimo Guipuzcoano. Profesaba el seráfico
-instituto en la provincia de San José, y resplandecia en virtudes
-religiosas, humildad, despejo mundano, y celo apostólico, que obligó á
-abandonar primero el mundo, y despues la Europa, viniendo al Paraguay
-donde se egercitó como fervoroso misionero en la instruccion de los
-gentiles. En tan santa y loable ocupacion, le alcanzó la órden de
-restituirse á España, y como sus parientes eran nobles, consiguieron
-que se le hiciera propuesta de varias mitras, que no admitió su grande
-humildad, con edificacion de la Corte. Pero como á la propuesta
-se añadiesen órdenes terminantes, eligió entre los muchos que le
-propusieron el pobre y retirado del Rio de la Plata, para el cual fué
-presentado á 9 de Octubre de 1601, y consagrado en Valladolid, pasó
-luego á tomar posesión de su silla episcopal.</p>
-
-<p>El año de 1603 celebró sínodo, en que el celo, prudencia y
-discrecion respladecieron sobremanera.</p>
-
-<p>Concluido el sínodo, visitó el Ilmo. las ciudades de su obispado,
-con grande utilidad de sus ovejas: y le sucedió que navegando del
-Paraguay <span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span> á Buenos
-Aires, halló náufragos en la orilla á los PP. Marciel Lorenzana y José
-Cataldino, que enjugaban la ropa á los rayos del sol, y los consoló con
-palabras llenas de amor y suavidad. A pocos meses de llegado á Buenos
-Aires, murió á principios de 1606.</p>
-
-<p>Sucedióle el Ilmo. Fr. Reginaldo de Lizarraga, natural de Vizcaya en
-España, hijo esclarecido de la familia de Predicadores, lustre de su
-provincia limense, prior y definidor de ella, provincial de Chile, y
-despues Obispo de la Imperial, en cuyo tiempo (año de 1598) sucedió la
-fatalísima rebelion de los Araucanos de la Concepcion, adonde trasladó
-su cátedra episcopal. Fué promovido á la Asumpcion del Paraguay, y tomó
-posesión el año de 1608.</p>
-
-<p>La conversion de los gentiles hizo muy señalada la época del
-año siguiente, que lo fué también de su muerte, dando los jesuítas
-principio á la conversión del Guayrá, Paraná y Guaycurús. Habíanse
-tentado varios medios, y el de las armas no produjo el efecto deseado.
-Sobre eso la Real Magestad tenia expedida una cédula, en que ordenaba á
-Hernando Arias que procurára efectuar la pacificacion de los indios por
-medio de la predicacion, y no por el estrago y ruido de las armas.</p>
-
-<p>Efectivamente, el Gobernador Hernando Arias y el Ilmo. Lizarraga,
-suplicaron al P. Provincial Diego Torres que señalára misioneros para
-Guayra: y como en el P. Provincial ardia el celo de las almas, luego
-puso los ojos en los Padres José Cataldino y Simón Malzeta, italianos
-de nacion, y escogidos para la conversion del gentilismo guayreño.</p>
-
-<p>Mas gloriosa por mas dificil, aunque no tan feliz en el suceso,
-fué la empresa de los Guaycurús, nacion la mas inculta, vagamunda y
-bárbara que conoce la América Meridional. Habitaban al occidente del
-Paraguay, fijando á veces su acampamento en la derecera de la Asumpcion
-sobre la márgen opuesta. Nada igualaba el atrevimiento de su ánimo,
-y el desprecio con que miraban los españoles, contra los cuales se
-hallaban en la sazon mas irritados que nunca: porque intentando asaltar
-la ciudad en la noche de la fiesta de la Asumpcion de este año, cuando
-divertidos con el regocijo pensaban en solazarse, los previno Hernando
-Arias matando algunos de ellos, é irritando los demas para la venganza.
-Tal era el estado de los Guaycurús, desesperado á juicio de los mas, é
-incapaz de admitir el yugo de la ley de Cristo.</p>
-
-<p>A D. Pedro Mercado y Peñalosa, sucedió el año de 1600, en el
-gobierno de Tucuman, D. Francisco Martinez de Leiva, caballero del
-hábito de Santiago, mas memorable en las historias chilenas, por su
-valor <span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span> contra los
-Araucanos que en las tucumanas por sus facciones militares; ó porque
-sosegados los indios no ofrecieron egercicio á su valor, ó porque la
-muerte aceleró los pasos y cortó antes de tiempo el hilo de su vida.</p>
-
-<p>Ocupó su lugar D. Francisco Barraza y Cárdenas: pero su gobierno,
-mas breve que el de su antecesor, finalizó la muerte el año de 1605.
-Sucedíole Alonso Ribera, célebre en las campañas de Flandes, defensa
-de Cambray, sorpresa de Amiens en el ardid del carro de nueces,
-operaciones militares en Italia, y valor experimentado en Chile. Su
-gobierno en Tucuman por ahora solo ofrece de particular el haber
-humillado al orgulloso Calchaquí, al cual puso freno el año de 1607
-dentro del valle de Londres, con una ciudad que llamó San Juan de
-Ribera. El año de 1609 deshizo la villa de Madrid de las dos Juntas,
-y la incorporó con la de Esteco, trasladando ambas á dos leguas de la
-villa de Madrid, de esta banda del rio Salado.</p>
-
-<p>Proseguia en el gobierno de su iglesia el ilustrísimo Fray Fernando
-Trejo, ejemplar de prelados, celando con incomparable vigilancia el
-bien espiritual de sus ovejas, tan padre de los pobres en lo que
-repartía de sus rentas, como pastor amoroso en la defensa y proteccion
-de su rebaño, oprimido á la sazon con extorsiones indecorosas. Defendió
-los límites de su obispado contra la pretension del ilustrísimo D.
-Alonso Ramirez de Vergara, que se apropiaba el derecho á los pueblos de
-Humaguaca y Casabindo.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_19">
- <h3 title="§. XIX. GOBIERNO DE D. DIEGO MARTIN NEGRON.">§. XIX.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. DIEGO MARTIN NEGRON.</p>
- <p class="subh3c">1610-1615.</p>
-</div>
-
-<p>A Hernando Arias de Saavedra, cuyo gobierno terminó á fines de
-1609, ó principios de 1610, siguió D. Diego Martin Negron, digno
-<span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span> sucesor de varon
-tan esclarecido. Era D. Diego caballero de prendas sobresalientes:
-su cristiandad realzaba la heredada nobleza, su discrecion le hacia
-amable, y su entereza respetable á todos. Tuvieron en él los indios
-padre amoroso que se compadeciese de sus necesidades, y protector
-inflexible de los fueros de su libertad, desatendidos, ó atendidos
-solamente para que la codicia de los encomenderos no los traspasase mas
-culpablemente. Punto era este que inútilmente lamentaban y repetian
-con frecuencia desde el púlpito los predicadores, con aquel efecto
-que si predicáran á estatuas de mármol, sordas á los gritos del
-pregonero. Lamentábalo tambien el Gobernador D. Diego, y esforzábase
-como justo y compasivo: pero uno solo contra la multitud de poderosos
-encomenderos, no podia prevalecer. Arrojo fué, que no desmerece el
-nombre de cristiano, el intentarlo, pero el brazo que habia de vencer
-este obstáculo pedia superior movimiento y poder mas soberano.</p>
-
-<p>Tal fué el que trajo el año de 1611 el Dr. D. Francisco Alfaro,
-Oidor de la Real Audiencia de Chuquisaca, persona benemérita y de
-conocidos talentos para el empleo. Pero antes que registre la historia
-sus operaciones, y el fomento que tuvo en nuestro Gobernador, será bien
-tomar de atras la carrera, y referir los pasos que sobre el asunto
-se habian dado para desterrar el servicio personal de los indios:
-punto que pide larga relacion; pero ceñida en pocos términos, es en
-sustancia como sigue.—Con el descubrimiento de las Indias empezó el uso
-y abuso de los naturales, privándoles, á título de conquista, de la
-amada libertad que Dios y la naturaleza les habia concedido, no menos
-á ellos, que á los que pretendian hacerse dueños y señores. ¡Quien
-dijera que por descubrirse en el corazon de la Europa un nuevo reino,
-incognito hasta nuestros dias, y admitir con humanidad los regnícolas
-á los descubridores, habian estos de adquirir derecho á cautivar y
-poner en mísera servidumbre á los naturales! Y como si fuera poco
-hacerse dueños de sus opulencias y ricos minerales, ponerlos tambien en
-miserable esclavitud!</p>
-
-<p>Este infame abuso, que parece obra de una fantasía delirante,
-introdujo en América la insaciable codicia, poco ó nada satisfecha con
-los inagotables tesoros y minas de que abundan las Indias. Muy á los
-principios empezaron á tratar á los naturales cual esclavos, y como
-lotes de negros, se transportaban navíos enteros de unas provincias
-en otras para ser vendidos en públicas almonedas. Materia era esta
-de gran sentimiento para los Católicos Monarcas, cuya piedad celó de
-propagar la Fé; y su conmiseracion con los indios les hizo dictar
-medidas que juzgaron oportunas para remediar males tan graves, y á la
-nacion española indecorosos: expediendo á este fin varias cédulas á los
-señores Vireyes,<span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span>
-Audiencias y Gobernadores. Pero la suma distancia debilitaba la fuerza,
-y atenuaba el rigor de mandatos tan severos.</p>
-
-<p>No obstante, á esfuerzos de aprémios y severas penas, despues de
-algun tiempo se abrogó la envejecida costumbre de cautivar naturales, y
-de reducirlos á miserable esclavitud. Bien que en antiguos y recientes
-monumentos hallamos algunas <i>malocas</i>, (esto es, entradas á cautivar
-y apresar indios para venderlos, y servirse de ellos furtivamente en
-los domésticos ministerios). Verdad es que desde el tiempo del Señor
-Felipe II cesó casi del todo la infame profesion de las malocas entre
-los españoles; y si tal cual vez osó la codicia atropellar los reales
-mandatos, se buscó asilo de inmunidad en las tinieblas, para no ser
-descubiertos con el hurto en las manos.</p>
-
-<p>Pero la codicia, grande artífice de novedades para sus intereses, se
-ingenió en llevar adelante sus ciegos proyectos, y con la introduccion
-de un nuevo abuso suplió la privacion de otro. Desterrada la esclavitud
-de los indios, ocupó su lugar el servicio personal, á que eran
-obligados los miserables por un moderado tributo.</p>
-
-<p>Sabido es en las histórias de Indias, que los Católicos Monarcas
-premiaban el valor de los conquistadores y personas beneméritas con
-el repartimiento de algunas parcialidades ó pueblos de indios, mas ó
-menos numerosos, á proporcion de los méritos y carácter de los sugetos,
-transfiriendo en ellos el derecho que tenian Sus Magestades de exigir
-el tributo que antes de la conquista pagaban á sus caciques, Incas y
-Emperadores. Llamábanse estos repartimientos, encomiendas, y las que
-las poseian, encomenderos, los cuales personalmente ó por medio de
-otros, que se llamaban pobleros y egecutores, velaban sobre el trabajo
-de los oficiales, y aprovechamiento del tiempo, logrando instantes de
-trabajo por no malograr los aumentos de sus intereses.</p>
-
-<p>El fin de los Católicos Reyes en estos repartimientos; las
-obligaciones que imponian á los encomenderos; la piedad y conmiseracion
-con que mandaban fuesen tratados los indios de encomienda, pueden
-llamarse pensamientos inspirados del Cielo para la conversion de los
-Americanos y propagacion de la Fé entre ellos. Pero la insaciable
-codicia que todo lo trastorna, convirtió el moderado tributo en
-esclavitud de los tributarios, y abrogada aquella, en vez de un corto
-y pequeño gravámen, oprimió á los miserables con el servicio personal,
-el cual, fuera del nombre, tenia todos los caractéres, y producia todos
-los efectos de la esclavitud.</p>
-
-<p>Era el servicio personal, para explicarlo de una vez, una opresion
-<span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span> tiránica, que
-compelia á los indios con sus mugeres, hijos é hijas á trabajar de
-noche y dia en utilidad de los encomenderos: era una libertad esclava:
-libertad en el nombre, y esclava en la substancia, en los efectos y en
-la realidad: era un disfraz de servidumbre, que empobrecia la pobreza
-de los indios, y enriquecia los tesoros de los encomenderos: era un
-dogal, que á fuerza de increibles vejaciones y trabajos excesivos,
-sofocaba los espirítus de los indios, y privaba á millares de la
-vida: era un tocar alarma, para que se rebelasen con la opresion, y
-sacudido el yugo de Cristo, sacudiesen tambien él del español, como lo
-egecutaron en Chile los Araucanos; en Tucuman los Calchaquís, Pulares y
-Diaguitas; en el Paraguay, los Guaycurús, Paranás y Guaranís, y en el
-Rio de la Plata, los Frentones, Querandís y otros muchos.</p>
-
-<p>Este abuso infame y opresion injusta de consecuencias infernales,
-conmovió los ánimos de los Católicos Reyes, y desde luego se desvelaron
-en desarraigarlo. Pero su empeño en muchos años no surtió efecto
-favorable; ya por la ambicion de unos, ya por la pusilanimidad de
-otros, que no tenian ánimo y les faltaba aliento para hacer frente
-á los encomenderos. Las cédulas expedidas á este fin respiraban
-misericordia y piedad, capaz de mover corazones mas dóciles y menos
-obstinados: pero la resolucion denodada de los encomenderos, y su
-temerario atrevimiento, resuelto á cualquier arrojo, obligó á los
-reales ministros á suprimir los instrumentos de su comision para
-abrogar el servicio personal; hechos cómplices del delito, incursos en
-fea desobediencia á las reales órdenes, los que mas debieran promover
-su egecucion en materia de tanta importancia.</p>
-
-<p>Así se pasaron muchos años, los Reyes mandando, los Gobernadores
-desobedeciendo, los encomenderos triunfando, y los varones de celo
-suspirando inutilmente. ¡Tales eran y tan profundas las raices que
-habia echado la codicia en los corazones de los encomenderos! Entrado
-ya el siglo décimo septimo, tocó Dios el corazon de D. Juan de Salazar,
-hidalgo portugues, avecindado en Tucuman: caballero piadoso, cristiano
-y rico, que pasado á España, consumió toda su hacienda abogando en
-presencia de Felipe III en favor de los indios contra el servicio
-personal, y ultimamente murió, no sin sospecha de veneno, juez
-comisionario con ámplios poderes para desarraigarlo en la provincia de
-Cuyo.</p>
-
-<p>Este generoso y compasivo portugues, consiguió, estando en la
-Corte, que en el reino de Chile se estableciese Real Audiencia, y para
-las provincias de Tucuman, Rio de la Plata y Paraguay se asignase
-un visitador, cuya principal incumbencia habia de ser el exterminio
-del servicio personal, odioso á los indios, y denigrativo de la
-nacion española. La cédula se expidió en 27 de Marzo de 1606, pero su
-egecucion retardaron algunos <span class="pagenum" id="Page_177">[Pg
-177]</span> accidentes, aparentes ó verdaderos. El año de 1610
-nombró la Real Audiencia de Chuquisaca á D. Francisco Alfaro, para
-que informado personalmente de las cosas en las tres provincias del
-Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman, arreglase el tributo que se debia
-exigir de los indios en reconocimiento de vasallage.</p>
-
-<p>Era el licenciado D. Francisco Alfaro ministro integerrimo, de
-méritos adquiridos con la inflexible rectitud de sus operaciones:
-celoso protector de los indios, cuyos agravios habia vindicado en
-Panamá y Chuquisaca, en el empleo de Oidor de los dos tribunales. No
-era fácil hallar sugeto mas adecuado para el intento: juicio reposado y
-penetrativo de las materias: sumo desinteres y limpieza de manos, que
-no se mancharon con el lodo de regalos, ni polvorearon los donativos:
-inflexibilidad y rectitud, con pecho de bronce para rebatir los golpes
-de la sinrazon, y de los que ciegos atropellan á los que pretenden
-encaminarlos, expédito en los negocios, no demorando la decision de
-las causas sino cuanto pedia el fundo de las materias. El empleo de
-visitador, con que vino á las províncias de Paraguay, Rio de la Plata y
-Tucuman, era ocupacion de muchos años para otros: pero él lo concluyó
-con feliz acierto dentro del año de 1611.</p>
-
-<p>Tres eran los cardinales puntos de su incumbencia. El primero miraba
-á la libertad de los indios, no imaginária y de nombre como hasta
-el tiempo presente, sino real y verdadera, á la cual directamente
-obstaba el servicio personal: el segundo miraba á los desagravios por
-las injusticias pasadas, y el tercero á la tasa moderada de tributos:
-punto, á la verdad escabroso, y de vado bien difícil: parte por la
-pobreza presente de los encomenderos, para satisfacer á los indios las
-injusticias pasadas: parte porque, aun en quien se suponia suficiencia
-de caudal, se creia faltar voluntad por los intereses de la codicia.</p>
-
-<p>Este estado de las cosas, y el temor de no encancerar mas las
-llagas, ocasionó el dar dos oficios á la imposicion que se les habia
-de poner á los indios de encomienda: el primero de tributo que debian
-pagar á los encomenderos, en nombre de Su Magestad, y el segundo
-por ser de satisfaccion tan moderada, que lentamente, pero del modo
-que únicamente hacian posible las circunstancias, compensase á los
-miserables indios el precio de los sudores pasados. Sobre la materia
-se tuvieron diferentes congresos en la Asumpcion del Paraguay, cabeza
-del Rio de la Plata, y en Santiago del Estero, capital del Tucuman.
-Concurrieron hombres doctos, que habian manejado con particular estudio
-las materias, los gobernadores de las provincias, y procuradores de las
-ciudades.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span></p>
-
-<p>Ya parece que era llegada la hora en que á la infernal hidra del
-servicio personal se le segase la cabeza, que se habia mantenido con
-la muerte de tantos infelices americanos. Todos conspiraban unánimes
-á este fin: los Reyes en sus cédulas, el visitador en las juntas,
-los gobernadores con el poder de sus bastones, los consejeros con la
-rectitud de sus pareceres, y los predicadores y personas de celo con
-sus sermones y razonamientos. Nada faltaba ya, sino que se arreglasen
-las ordenanzas y que las aceptasen las ciudades. Lo primero pendia
-del visitador, y las escribió con tanto acierto, que merecieron la
-aprobacion del Monarca, y se insertaron despues entre las leyes de
-Indias, <i>libro</i> VI, <i>título</i> 17.</p>
-
-<p>Lo segundo pendia de las ciudades y encomenderos, y estos y aquellas
-llevaron pesadamente la promulgacion del nuevo deuteronómio, que
-ceñia los límites á su interminable codicia, y cortaba las alas á
-su ambicion. Las ciudades nombraron procuradores, la Asumpcion del
-Paraguay al capitan Francisco Aquino, y Santiago del Estero á D.
-Fernando de Toledo y Pimentel, cuarto nieto del primer Duque de Alba,
-para que tratasen en la Audiencia de Chuquisaca la revocacion de las
-nueve ordenanzas; por si acaso en este rectísimo tribunal, no tenia
-su apelacion el feliz despacho que deseaban. Señalaron al célebre
-Hernando Arias de Saavedra (Sol en esta ocasion eclipsado) procurador
-á la Corte, para que abogase por la mayor injusticia en el tribunal de
-la rectitud mas síncera. Los gastos de los procuradores costeaban los
-encomenderos, liberales en esta ocasion, y pródigos de sus bienes.</p>
-
-<p>En los tribunales de Indias tuvieron los procuradores de las
-ciudades tan mal éxito como era mala la causa que patrocinaban;
-ordenando con real severidad se guardasen inviolablemente las
-ordenanzas del vistador D. Francisco Alfaro.</p>
-
-<p>Desde fines de 1609, ó principios de 1610, tenia el gobernalle del
-Paraguay D. Diego Martin Negron, y á no ser él piloto tan diestro,
-hubiera por ventura en tiempos tan turbulentos naufragado la provincia.
-Pero su prudencia en sosegar los principios de tumultos, y su
-constancia en promover con inflexibilidad la justicia de los indios
-contra las pretensiones de los encomenderos, le descubrieron aquella
-senda que debiera ser trillada de los hombres de gobierno; media entre
-la condescendencia y severidad, templando la rigidez y acrimonia de
-la una con la dulzura y suavidad de la otra, cediendo sin ceder á
-los encomenderos, y con algunas leves condescendencias, promoviendo
-constante las reales órdenes, y amparando los indios en los derechos de
-su libertad. El intimó un auto, bien necesario en las circunstancias,
-para que ningun español llevase indios al beneficio<span
-class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span> de la yerba del Paraguay,
-al sitio de Mbaracayú, multando con penas graves á los transgresores, y
-confiscando cuanta yerba beneficiasen por manos de indios.</p>
-
-<p>Admitió con singular humanidad una embajada del cacique de los
-Guaycurús, excediendo en las demostraciones de cariño la inurbanidad de
-los bárbaros, y obligándolos á recibir Misioneros. Promovió con celo
-cristiano el culto divino, no solo entre los españoles, sino entre los
-indios, adornando sus iglesias con algunos donativos que dispensaba su
-liberalidad en beneficio de la devocion de los neófitos. Obras de tanta
-cristiandad merecian eternizarle en el gobierno: pero la muerte que á
-nadie perdona, privó á estas provincias de un celoso promotor de los
-intereses de la religion cristiana, y de un ministro real, dotado de
-prendas bien singulares.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_3_20">
- <h3 title="§. XX. GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.">§. XX.</h3>
- <p class="subh3c">GOBIERNO DE D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p>
- <p class="subh3c">1615-1620.</p>
-</div>
-
-<p>Tomó el gobierno interino el general D. Francisco Gonzalez de
-Santa Cruz, y á poco mas de dos meses tuvo sucesor el año de 1615,
-en Hernando Arias de Saavedra, tercera vez asunto al gobierno de la
-provincia, siempre benemérito del baston; y en esta ocasion mas que
-nunca por aquella su vida privada, que apuntamos arriba, tan ajustada y
-cristiana que servia de egemplar á la imitacion, y de regla á cuantos
-observaban sus procederes. Fomentó con esmero las ordenanzas del
-visitador Alfaro, y las nuevas reducciones de Guayrá y Paraná.</p>
-
-<p>Entendió personalmente en el desagravio de los indios obligando
-á los encomenderos á que les satisfaciesen el trabajo de los años
-pasados, y los dejasen libres para concertarse con quien á justo
-precio les llamase para sus menesteres. Obra prolija que pedia toda la
-entereza y cristiandad de Hernando Arias. La extension de la provincia,
-el derramamiento <span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span>
-de los encomenderos por las alquerias en espacios tan dilatados; sobre
-todo, la resistencia y obstinacion de los poseedores de encomiendas,
-pedian un ánimo varonil para contrastar las dificultades, igualando
-á fuerza de brazos la eminencia de los montes con la llanura y
-profundidad de los valles.</p>
-
-<p>Donde no podia asistir personalmente diputaba jueces de autoridad y
-rectitud que atendiesen á la cobranza de los salarios, castigando con
-pena pecuniaria los delincuentes, y obligándolos á la satisfaccion del
-convenio, conforme á los arreglamientos de las ordenanzas. Dos eran los
-principales oficios de estos superintendentes: el primero asistir en el
-tiempo de los ajustes, para que no interviniese fraude con detrimento
-de los pobres indios: el segundo asistir al tiempo de los pagamentos,
-para que en cantidad se arreglasen los salarios á la imposicion de las
-ordenanzas.</p>
-
-<p>Poco era para un corazon tan piadoso, y pecho tan cristiano, el
-desagrávio de los indios, sino promovia la Fé entre los infieles. Logró
-en su gobierno considerables aumentos en Guayra y Paraná, y se dió
-principio á la conversión de los Uruguayos, cuyo país si holló hasta
-aquel tiempo algun español, pagó con la vida su atrevimiento.</p>
-
-<p>Pocas veces se habrá visto baston mas dignamente empuñado, ó en
-beneficio y desagrávio de pobres, ó en los progresos y aumentos
-de la Fé. El nombre glorioso de Padre de la patria, y tutor de la
-religion cristiana, le venia muy adecuado, y por eso era repetido en
-boca de todos en obsequio y atencion de sus méritos y operaciones
-extraordinarias. Ninguna cosa se caia mas de su peso que anhelar á
-mas gloriosos ascensos. Pero Hernando Arias tenia pensamientos muy
-diversos: y siempre vivió ageno de honores; y mas placer hallaba en
-el régimen pacífico de su familia y casa, que en el gobierno de una
-república tumultuante, que solo se sugeta forzada, y obedece á espensas
-del rigor.</p>
-
-<p>Para lograr el cumplimiento de sus deseos, y dar con el fin de su
-gobierno mejor ser á la provincia, despachó á D. Manuel de Frías,
-procurador á la Corte, para que informado el Consejo sobre la extension
-casi interminable de la Provincia, insistiese con eficacia en su
-division, cuya necesidad en otras ocasiones habia representado. No era
-excesivo el número de ciudades: pero los límites de la provincia eran
-de vasta extension, ó por mejor decir sin término. Las dilatadísimas
-campañas que corren hasta el Estrecho de Magallanes; las que caen
-al norte hasta la Cruz Alta, que deslinda el territorio de Tucuman,
-Rio de la Plata, y las riberas del rio Paraguay con las naciones
-circunvecinas; los espacios mas imaginarios que trillados, en que
-se extendia sin límite, hasta los confines del<span class="pagenum"
-id="Page_181">[Pg 181]</span> Brasil, la provincia de Guayra, eran del
-gobierno del Paraguay, y obligaban al Gobernador á ser peregrino dentro
-de su propia jurisdiccion.</p>
-
-<p>Sobre eso, los estremos rara ó ninguna vez recibian el influjo
-de su cabeza: ó porque llegaban con remision sus órdenes, ó porque
-absolutamente les faltaba impulso para tocar en su término. A las veces
-sucedia que las autoridades intermédias, que debieran ser el conducto
-mas fiel, embarazaban el progreso de aquellos influjos, que hacia
-necesarios el estado presente de las cosas. Era pues muy necesaria la
-division, y tal la juzgó el Consejo Real de Indias, en vigor de la
-representacion que hizo D. Manuel de Frias, quien vino con el gobierno
-del Paraguay, y empuñó el baston, el año de 1620. Cuyos sucesos no poco
-escandalosos referirá la historia en su propio lugar.</p>
-
-<p>Casi al mismo tiempo se dividió el obispado del Paraguay, en el que
-hoy conserva ese nombre, y en el del Rio de la Plata. Habia vacado
-desde la muerte de Fray Reginaldo de Lizarraga hasta el año de 1617,
-en que ocupó la silla episcopal el Dr. D. Lorenzo Perez de Grado,
-natural de Salamanca, provisto desde el año de 1602 al arcedianato del
-Cuzco. Era sugeto de literatura escogida, y muy señalado en el derecho
-canónico. Su celo pastoral y conmiseracion con los indios, hicieron
-memorable su gobierno, promoviendo con teson incansable la observancia
-de las reales ordenanzas, y repartiendo entre los indios la renta de su
-obispado.</p>
-
-<p>Proseguia aun con el gobierno de la Provincia tucumana, D. Alonso
-Rivera, héroe bien esclarecido, cuyas hazañas inmortalizan las
-historias de Flandes, Italia, Chile y Tucuman:—varon enteramente grande
-por los ardides militares, por su industria y constancia en apurar
-al enemigo las fuerzas, hasta rendirle. En este gobierno hizo su
-nombre harto glorioso, sugetando los Pampas que infestaban á Córdoba:
-humillando los inconstantes Calchaquís, siempre tumultuantes y rebeldes
-al homenage ofrecido. Para contenerlos en los debidos términos, fundó
-en la villa de Londres, año de 1607, la ciudad de San Juan de la
-Ribera. No es menos recomendable por el fomento que dió al visitador
-Alfaro, y la piadosa cristiandad con que favoreció los indios contra
-las injustas pretensiones de los encomenderos.</p>
-
-<p>Estos se quejaron agriamente contra el Gobernador: mas, ¿qué víbora
-no se enrosca, cuando la toca la vara, para arrojar su veneno? Mucho
-concibieron sus émulos y lo derramaron en cien capítulos, que le
-opusieron ante el juez de residencia, pero todos de tan leve peso,
-que el menor viento de sus arregladas operaciones los desvaneció sin
-dificultad. <span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span> Fué
-término de su gobierno el año de 1611, y en él dejó á sus sucesores un
-ejemplo memorable do sujecion y rendimiento.</p>
-
-<p>Tuvo sucesor el mismo año de 1611 en D. Luis Quiñones Osorio,
-caballero de Alcántara, principal de la casa y solar de San Roman de
-los Quiñones y de la villa de Quitanilla, en el reino de Leon. Diez
-años habia servido el empleo de Juez oficial de la real hacienda en la
-imperial villa de Potosí, con tanto desinteres, que celando los reales
-haberes con atencion de vigilante ministro, descuidaba con cristiano
-despego de sus creces y aumentos temporales. El encargó la conversion
-de los Ojas, Ocloyas y Paypayas, naciones fronterizas á Xujuy, cuyas
-vecindades infestaban con furtivas correrias.</p>
-
-<p>Eclipsó D. Luis Quiñones de Osorio al visitador Alfaro, adelantando
-sus proyectos, é insistiendo con teson en la puntual observancia de las
-reales ordenanzas. Resistiéronse los encomenderos pero la Provincia
-tucumana conoció, que á la sombra de un gobierno justo, ingénuo y recto
-no prevalece el desórden, ni el poderoso avasalla con impunidad los
-fueros del inocente desvalido.</p>
-
-<p>Años antes el Gobernador Alonso de Rivera y el Obispo Trejo habian
-informado al Consejo sobre la necesidad de erigir el seminario que
-ordena el Tridentino para el servicio de las catedrales, el cual era en
-Santiago necesario por la falta de ministros hábiles en las funciones
-eclesiásticas. A este fin llegó cédula del Sr. D. Felipe III, en que
-aprobaba la ereccion, ordenando se encomendase á la Compañia el régimen
-y gobierno de los seminaristas.</p>
-
-<p>La misma idea de fundar seminario se habia concebido en Córdoba.
-Tratóse luego de poner las manos á la obra y disponer cómoda habitacion
-para los convictoristas, y religiosos á cuya direccion habia de entrar
-el nuevo seminario. Seis mil pesos exhibió el ilustrísimo Señor
-Trejo para comprar las casas de Juan de Burgos, uno de los primeros
-conquistadores, capaces de admitir buen número de seminaristas. Luego
-que en Córdoba corrió la voz del seminario que pretendía fundar
-el ilustrísimo Obispo, se alegraron notablemente los ciudadanos,
-conociendo que la mas noble parte de su felicidad les habia de venir
-de la enseñanza en buenas letras y virtudes cristianas de sus hijos,
-deseando con impaciencia el dia en que se habia de dar principio á la
-fundacion.</p>
-
-<p>Este habia de ser el de los Príncipes de los Apóstoles San Pedro y
-San Pablo, del año de 1613, en que el Obispo pontificó, bendijo <span
-class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span> las becas, y se las
-vistió de su mano á catorce colegiales, hijos de la primer nobleza y
-distincion, descendientes de los primeros conquistadores. No fué de
-mucha duracion este seminario, pero en los pocos años su consistencia
-llenó la esperanza de la provincia con frutos bien sazonados.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_4">
- <p><span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span></p>
- <h2 class="nobreak" title="Serie de los Señores Gobernadores del Paraguay">SERIE</h2>
- <p class="subh3h"><span class="smcap">De los Señores Gobernadores
- del Paraguay, desde D. Pedro de Mendoza, hasta D. Fulgencio Yedros,
- segun consta de los libros capitulares que se conservan en el
- archivo de la Asumpcion</span>; <i>por el P. Bautista</i>.</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">DESCUBRIMIENTO DEL RIO DE LA PLATA.</p>
- <p class="subh3c">1512-1534.</p>
-</div>
-
-<p><i>Juan Diaz de Solis</i>, piloto mayor del Rey, de cuya órden, aunque
-á su propia costa, salió de España para estas partes y costas
-magallánicas, entonces por ninguno otro surcadas, pues fué su derrota
-el año del Señor de 1512: y mediante ella, y estar ya declarado
-por el Papa Alejandro VI, que desde Santa Catalina hácia el sur
-pertenencian estas navegaciones y conquistas á los Reyes de Castilla,
-y haber navegado dicho Solis siguiendo la meridional, hasta cuarenta
-grados, desde donde retrocediendo dió con la boca del Rio de la Plata,
-entrándose por ella, tomó posesion de aquella tierra, y dió á este rio
-(que los naturales llamaban <i>Parana-guazú</i>, que suena lo mismo, que
-“rio como mar”) el título de su apellido: por el cual fué conocido
-hasta Gaboto, que fué el segundo que lo navegó, y que le dió el nombre
-de Rio de la Plata, por la que de él llevó á España.</p>
-
-<p>Antes de la llegada de Gaboto, Hernando de Magallanes reconoció su
-boca, aunque no entró por él, sino que se enmaró hasta descubrir el
-estrecho de su nombre y las islas Filipinas, donde murió, quedando
-en su lugar Sebastian Cano, que surcó ambos mares. Como de estos dos
-descubrimientos de Solis y Gaboto, aquel español, vecino de un lugar
-de Andalucía, llamado Uría, y este veneciano, resultase que muchos
-caballeros hidalgos<span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span>
-se ofreciesen al Emparador á poblar esta tierra, que segun daba
-muestras, era muy poderosa y rica; entre los que con mas ardimiento
-hicieron esta pretension, fué D. Pedro de Mendoza.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_4_1">
- <h3>PRIMERA PARTE.</h3>
- <p class="subh3c">GOBERNADORES DEL PARAGUAY Y RIO DE LA PLATA.</p>
- <p class="subh3c">I.</p>
- <p class="subh3c">D. PEDRO DE MENDOZA.</p>
- <p class="subh3c">1535-1537.</p>
-</div>
-
-<p>D. <i>Pedro de Mendoza</i>, deudo de D.ª María de Mendoza, muger del
-Señor Secretario D. Francisco de Cobos; como era criado de la casa
-real, y gentil-hombre de boca del Emperador, y por otros respetos,
-obtuvo fácilmente esta gobernacion de Su Magestad, con título de
-Adelantado, y merced que se le hacia de Marquez de lo que poblase y
-conquistase, con todo el rio de la Plata, y en doscientas leguas de una
-y otra parte de sus costas. Esforzáronse con esto muchos caballeros
-de toda España, ofreciéndose á D. Pedro con sus caudales y personas,
-teniendo á mucho honor los que eran admitidos en su compaña. De
-hecho, salieron de San Lucar de Barrameda, y se hicieron á la vela en
-catorce navíos, el 14 de Agosto 1535; y despues de varios sucesos que
-ofreció esta navegacion, tomó puerto y posesion de su adelantamiento
-en la isla de San Gabriel, frente al parage donde está fundada hoy
-la Colonia de los portugueses, y único asilo, hasta entonces, de los
-españoles, para verse de algun modo libres de las continuas invasiones
-de los indios infieles de tierra. Dió órden á su hermano D. Diego de
-Mendoza, pasase á la parte de Buenos Aires y poblase por aquella costa
-donde mejor le pareciese. Como en efecto, como media legua mas abajo
-de la boca del Riachuelo, fundó un lugarcillo y casa fuerte, con el
-título de <i>Puerto de Santa Maria</i>, el que por las crueles invasiones
-de los naturales de aquella <span class="pagenum" id="Page_187">[Pg
-187]</span> comarca, y muerte de D. Diego y de los suyos, no tuvo
-estabilidad. Viendo este suceso, y la suma penuria en que estaba toda
-su armada, que se componia de dos mil y docientos hombres, sin las
-mugeres y niños, dió órden el Adelantado de mandar al capitan Gonzalo
-de Mendoza por víveres al Brasil; y para pasar rio arriba, nombró por
-su teniente general á Juan de Oyolas, y lo despachó con doscientos
-hombres, á que registrase aquellos <i>paranás</i> y sus costas, y viese
-si podia proveer la armada de algunos bastimentos. En efecto, así
-se hizo: pero ni con estas providencias, y otras que le parecieron
-acordadas, pudo estorbar la peste, hambre é innumerables otras plagas,
-que le habian consumido casi la mitad de la gente; y tenia, segun se
-mostraba adversa su fortuna, que sucumbir él y su resto al cúmulo de
-tantas desdichas y miserias. Contrarrestado así, y afligido su ánimo,
-determinó dejar aquella empresa, ya para sus fuerzas insoportable. Y en
-efecto, dejando, ó manteniendo siempre de su teniente general, para las
-conquistas del rio arriba, al capitan Juan de Oyolas, en las cuales, de
-su órden, se hallaba entendiendo; y para las pertenecientes á Buenos
-Aires, isla de San Gabriel, puerto de <i>Sancti Espiritus</i>, donde dejaba
-alguna gente y casa de su habitacion, &amp;c., nombrando con el mismo
-cargo de general, al capitan Francisco Ruiz; dadas otras providencias,
-tomó un navío con la gente que le pareció, y se embarcó para España á
-principios del año de 1537, en cuya navegacion acabó miserablemente su
-vida, su marquesado, adelantamiento y gobierno.</p>
-
-<p>Conserváronse algun tiempo los conquistadores bajo de la conducta y
-mando de sus generales: mas, como las calamidades, en lo que pertenecia
-á Buenos Aires, se aumentaban cada dia, tuvo por bien el retirarse Ruiz
-con parte de su gente á la Asumpcion, informado de que se pasaba mejor
-allí, por la amistad grande que los españoles habian contraido con el
-cacique Paraguá, señor de aquella tierra, y con sus indios guaranís; y
-que por esta causa quedaba Gonzalo de Mendoza con 60 soldados fundando,
-y estableciéndose ya. Todo esto se hizo así el año de 1537. Llegados
-los de Buenos Aires á la Asumpcion se hallaron con la novedad de haber
-los Payaguás (hasta hoy infamísima raza, que domina todo aquel reino)
-despedazado y muerto á traicion al capitan Juan de Oyolas y á todos sus
-soldados, de vuelta del descubrimiento del Paraguay arriba. Con este
-incidente, y no conviniéndose los capitanes en quien habia de ser su
-superior y general, se abrió una cédula del Emperador, que se le habia
-fiado al veedor de Su Magestad D. Alonso de Cabrera; y leida en alta
-voz y visto su contenido, que era en substancia:—“Que en caso de morir
-el Adelantado, sin haber antes ni despues persona legítima que hiciese
-sus veces en el gobierno, se juntasen todos los conquistadores á elegir
-entre ellos mismos sugeto apto para tal cargo.” Eligieron, en virtud
-de esta real providencia, dada en Valladolid, <span class="pagenum"
-id="Page_188">[Pg 188]</span> á 12 de Setiembre de 1537, y nombraron de
-unánime consentimiento por su Gobernador y Capitan General, al capitan
-D. Domingo Martinez de Irala, quien aceptó el gobierno, y le comenzó
-con mucho acierto, y á satisfaccion de todos, este mismo año de su
-eleccion, que fué el de 1538.</p>
-
-<p>Segun lo arriba dicho parece está claro haber sido el primer
-Gobernador de estas provincias del Rio de la Plata, entonces unidas,
-el Señor D. Pedro de Mendoza: cuyo gobierno duró mas de año, despues
-de haber entrado y tomado posesion de ellas; y por su fin y muerte, y
-de sus dos gefes, el que las serenó, aquietó los turbados ánimos con
-las pasadas desgracias del tiempo, las conquistó, redujo á policía,
-estableció por capital y república de todas ellas la ciudad del
-Paraguay, con título de la Asumpcion de Nuestra Señora, é hizo todo,
-porque ninguno hizo tanto, es y fué.</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">II.</p>
- <p class="subh3c">D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p>
- <p class="subh3c">1538-1541.</p>
-</div>
-
-<p>Era este caballero capitan de la armada de D. Pedro, y lo habia sido
-en España aventajado, y de mucho honor y cuenta, así por sus bellas
-prendas y valor, como por su conocida sangre y casa, que trae y tiene
-su orígen de la villa de Vergara, provincia de Guipuzcoa. De este
-cúmulo de prendas, heredadas y adquiridas, resultó el acierto de su
-gobierno, siendo el mayor el haber recogido en la Asumpcion el resto
-de la gente que habia dejado el general Ruiz en Buenos Aires, para
-que todos unidos en esta nueva fundacion, formasen un cuerpo, que se
-pudiese mantener, pues divididos todos perecerian, como se habia visto
-practicamente, que apenas se contaban setecientos hombres, de dos mil
-y tantos que entraron á esta conquista. De este acuerdo resultó el
-que los que se hallasen sueltos, que eran los mas, fuesen tomando por
-mugeres las hijas de los naturales, que ellos mismos se las ofrecian y
-daban gustosos, para emparentar con hombres tan valerosos y de buenas
-partes. Con esto vino á tener tanto aumento esta provincia, que en
-menos de cincuenta años ya se habia poblado hasta Buenos Aires, y rio
-arriba hasta Xerez, Santa Cruz de la Sierra y provincia del Guayra.
-Se mantuvo en su gobierno este señor hasta<span class="pagenum"
-id="Page_189">[Pg 189]</span> el año de 1541: en cuyo año se recibió y
-entró al Paraguay por Gobernador y su Adelantado.</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">III.</p>
- <p class="subh3c">D. ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA.</p>
- <p class="subh3c">1541-1542.</p>
-</div>
-
-<p>Era este caballero natural de Xerez de la Frontera, pero vecino de
-Sevilla, y nieto del Adelantado D. Pedro de Vera que conquistó las
-Canarias: pasó de tercero á la conquista de la Florida, que intentó
-hacer Panfilio Narvaez y los suyos: los cuales todos fueron muertos y
-comidos de aquella gente bárbara y caribe: de cuyo destrozo le libertó
-aquel Señor que cuida aun de proteger á la avecita que viene á la red
-del cazador. Así libre, cuando mas cautivo y preso él y un esclavo
-suyo, determinó este Señor, en tan duro cautiverio, serlo de sus
-acciones, viviendo tan ajustadamente como si estuviera en Sevilla; que
-miróle Dios, y le preservó de aquel general estrago.</p>
-
-<p>Tomáronle aquellos bárbaros tanta estimacion y respeto, que lo
-eligieron por su capitan y gefe principal; y de cautivo vino á ser
-señor casi absoluto. Mas como todo su anhelo era verse entre los suyos,
-determinó de atravesar desde allí á Méjico; como lo hizo con gran
-trabajo, por la suma distancia y las fragosidades de aquel inculto
-país, gastando en esta jornada diez años.</p>
-
-<p>Puesto en Méjico, determinó pasarse á Castilla, en donde llegó á
-tiempo que ya se sabia allí la muerte de D. Pedro de Mendoza, y el
-estado en que quedaban las conquistas del Rio de la Plata. Se presentó
-al Rey pidiendo este gobierno y adelantamiento, con cargo de conquistar
-y poblar toda esta tierra. Lo que, vistos sus méritos, se lo concedió
-el Rey, con estas mismas capitulaciones; y de hecho en cinco navios de
-armada se embarcó en San Lucar, año del Señor de 1540.</p>
-
-<p>Llegó á Santa Catalina, y cansado de la navegacion, que no le fué
-muy favorable, determinó tirar de allí por tierra al Paraguay: y así lo
-hizo, dando órden que las naos siguiesen su derrota hasta San Gabriel,
-y dejando allí las mayores, siguiesen las otras hasta la Asumpcion.
-Todo lo egecutó con tanta felicidad, que ni en las 400 y mas leguas que
-dicho Cabeza de Vaca atravesó por tierra, ni en la penosa navegacion
-del Rio de la Plata, le faltó un solo soldado.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span></p>
-
-<p>Recibido que fué en la Asumpcion el referido año de 1541, se mantuvo
-con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto
-del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y
-mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó
-envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y
-presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron
-al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien
-achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus
-manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo
-por bien admitir el gobierno.</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">IV.</p>
- <p class="subh3c">D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.</p>
- <p class="subh3c">1542-1557.</p>
-</div>
-
-<p>Siguió <i>Irala</i> desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en
-que se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del
-Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco
-de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin,
-en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego
-de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la
-cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes,
-que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y
-nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron
-y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos
-nuestros tiempos, dejaron á esta tierra.</p>
-
-<p>De su gobierno y acertados proyectos fué informado el Emperador; y
-por haber muerto en Sevilla D. Juan de Sanabria, que tenia nombrado
-Adelantado de estas provincias, y no haber podido venir á ellas el
-hijo de este señor, que era el sucesor, nombró Su Magestad Cesarea al
-dicho Irala por tal Gobernador y Capitan General, confirmándole el
-mismo título que en su eleccion le dieron los conquistadores, y así se
-mantuvo hasta que murió, que fué el año del Señor de 1557. Dejando en
-su lugar á D. Gonzalo de Mendoza, su yerno, quien mantuvo el gobierno
-solo un año, al cabo del cual murió, no sin sentimiento de toda aquella
-república, que veia renovadas y mantenidas en él las buenas prendas del
-suegro, y como enjugadas las lágrimas que á todos, sin diferencia, les
-sacaba á los ojos su pérdida, ó recuerdo, y ahora mas con considerar
-todo acabado. Estando en vigor la provision real, salió otra que <span
-class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span> tenia el Ilmo. Sr.
-Obispo, D. Fr. Pedro de la Torre, en que le conferia el Rey facultad
-para que en su real nombre titulase al que en tal caso eligiesen los
-vocales. Se hizo la eleccion, presidiendo dicho Ilmo. el dia 22 de
-Julio del año de 1558, y fué nombrado Gobernador y Capitan General.</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">V.</p>
- <p class="subh3c">D. JUAN ORTIZ DE VERGARA.</p>
- <p class="subh3c">1558-1564.</p>
-</div>
-
-<p>Este hidalgo, y noble caballero de la ciudad de Sevilla,
-y uno de los conquistadores de fama de este país, gobernó hasta el
-año de 1564: que persuadido del Obispo, y de una trama bien urdida de
-Nuflo de Chaves, fundador de Santa Cruz de la Sierra, desamparó esta
-provincia y partió á Charcas, dejando por su lugar teniente en la
-Asumpcion al capitan Juan de Ortega. No le salió como pensaba Ortiz
-esta jornada; pues la Audiencia lo depuso del gobierno y señaló á D.
-Juan Ortiz de Zarate, persona principal y de grandes méritos, quien
-por pasar á la Corte á su confirmación, nombró por su Teniente General
-de estas provincias del rio de la Plata á Felipe de Cáceres. Vino
-éste, y fué recibido por tal en la Asumpcion el 1.º de Enero de 1569.
-Gobernó con grande inquietud y bandos, por la oposicion del Obispo,
-hasta que fué preso el año de 1572, desde cuyo tiempo un tumultuante,
-llamado Martin Suarez de Toledo, se alzó con el mando, á quien por
-evitar muchos inconvenientes tuvieron por bien de obedecer, hasta que
-el año de 1574 llegó á aquella capital de la Asumpcion, confirmado
-por el Rey D. Felipe II, y nombrado Gobernador y Adelantado de estas
-provincias.</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">VI.</p>
- <p class="subh3c">D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.</p>
- <p class="subh3c">1574-1581.</p>
-</div>
-
-<p>Este Señor aquietó tanto seminario de discordias, y de su órden,
-segun el poder que tenia de Su Magestad, hizo levantar estandarte al
-capitan Juan de Garay para que pasase, como en efecto pasó con los
-que le siguieron, á fundar el puerto de Buenos Aires. Anuló <span
-class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span> todas las resoluciones
-del intruso Martin Suarez, como consta de un auto proveido en 22 de
-Octubre del año de 1575: y por fin gobernó con sosiego hasta el año de
-1581, en que entró tan solamente de Gobernador su yerno.</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">VII.</p>
- <p class="subh3c">D. JUAN DE TORRES VERA Y ARAGON.</p>
- <p class="subh3c">1581-1586.</p>
-</div>
-
-<p>Este licenciado se mantuvo en su gobierno hasta el año de 1586, en
-que entró de Gobernador y Adelantado</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">VIII.</p>
- <p class="subh3c">D. ALONSO DE VERA Y ARAGON.</p>
- <p class="subh3c">1586-1592.</p>
-</div>
-
-<p>Mantuvo su gobierno este caballero sin novedad, hasta el año de
-1592, en el cual el Señor D. Fernando de Zarate, á quien le fué
-conferido simultáneamente por el Rey este gobierno y el del Tucuman,
-hallándo mas conveniente residir allí, nombró en este por su Teniente
-General, que empezó á gobernar desde dicho año de 1592, á</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">IX.</p>
- <p class="subh3c">D. JUAN CABALLERO BAZAN.</p>
- <p class="subh3c">1592-1595.</p>
-</div>
-
-<p>Este se mantuvo de General todo el gobierno del Señor Zarate: el
-cual concluido y conferido este gobierno á D. Juan Ramirez de Velazco,
-que se hallaba ya en Potosí, escribió desde allí y mandó sus poderes
-para que se recibiese de su Teniente General</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p><span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span></p>
- <p class="subh3c">X.</p>
- <p class="subh3c">D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p>
- <p class="subh3c">1596-1597.</p>
-</div>
-
-<p>En efecto, desde el dia 5 de Septiembre del año 1596 gobernó como
-tal General, hasta que llegó el Señor Ramirez, quien viendo lo dilatado
-de su gobierno, volvió á nombrar de su Teniente General á dicho
-Hernando Arias, cuyo nombramiento hizo el año siguiente de 1597, dia
-10 de Setiembre; y repartiéndole jurisdiccion y distrito, hizo otro
-nombramiento en D. Antonio de Añasco, caballero hidalgo, declarándole
-así mismo su Teniente General. Fué este nombramiento á 20 de Mayo del
-mismo año de 1597, como todo consta del libro capitular. Hechos estos
-nombramientos, entró á gobernar dicho</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">XI.</p>
- <p class="subh3c">D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.</p>
- <p class="subh3c">1597.</p>
-</div>
-
-<p>Quien, quizá presagiando su muerte cercana, ó para que en aquel
-trance no se le hiciese tan pesada la carga, como en efecto suele ser
-la del gobierno, tiró á repartirla entre tres: ó seria acaso este
-caballero de aquellos, á quienes muchas veces les sirvió de acibar
-á lo dulce del mando el reconocer que todo cargo es carga, y muy
-intolerable. Digo esto, porque apenas duró un año en su gobierno,
-y por su fin y muerte nombró el Virey de Gobernador interino al ya
-referido</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">XII.</p>
- <p class="subh3c">D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p>
- <p class="subh3c">1598-1599.</p>
-</div>
-
-<p>Este fué recibido por tal el 4 de Enero del año 1598; y queriendo
-conservar la buena armonia que habia guardado con D. Antonio de Añasco,
-le nombró de nuevo por su Teniente General. Mantúvose hasta que vino
-nombrado por Su Magestad Gobernador y Capitan General</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p><span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span></p>
- <p class="subh3c">XIII.</p>
- <p class="subh3c">D. DIEGO RODRIGUEZ VALDEZ DE LA BANDA.</p>
- <p class="subh3c">1599-1602.</p>
-</div>
-
-<p>Quien fué recibido á 8 de Julio de 1599; y el 17 de este mismo mes
-y año nombró de su Teniente General á D. Francisco de Bracamonte y
-Navarra. Gobernó hasta el año de 1602, en que se recibió de Gobernador
-y Capitan General</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">XIV.</p>
- <p class="subh3c">D. GARCIA DE MENDOZA</p>
- <p class="subh3c">1602-1615.</p>
-</div>
-
-<p>Gentilhombre de boca de Su Magestad, á quien mandó el Rey á este
-gobierno, por haberse escusado venir á él, por su avanzada edad el
-arriba nombrado, Gobernador del Tucuman, D. Fernando de Zarate. Todo
-esto consta de la cédula real de D. García, dada en San Lorenzo, á
-30 de Julio de 1598, &amp;c. El año de 1605 entro á gobernar por Su
-Magestad de Gobernador y Capitan General el ya nombrado muchas veces</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">XV.</p>
- <p class="subh3c">D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.</p>
- <p class="subh3c">1605-1611.</p>
-</div>
-
-<p>A 30 de Enero del siguiente año de 1606, este eligió y nombró por su
-Teniente General á D. Antonio de Añasco. En tiempo del gobierno de este
-caballero, vino á esta provincia nombrado por Su Magestad de visitador
-general del Paraguay, Ciudad Real hoy destruida y acabada, Villa Rica,
-que está en pié, mas no donde estaba en aquel entonces, y Misiones del
-Guayra, que tambien no son, ni permanecen, sino tan solamente campos
-desiertos, habitados mas de fieras que de hombres:—de todas estas
-provincias, vino de visitador aquel gran Ministro, D. Francisco de
-Alfaro. Era este señor Oidor de la Real Audiencia de Charcas, y despues
-del Real y Supremo Consejo de las Indias. Entró al Paraguay por los
-años del Señor de 1608, y concluida su visita y arreglada toda <span
-class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span> la provincia, dispuso é
-hízole unas ordenanzas, que fueron vistas y aprobadas por Su Magestad
-y su real y supremo Senado de Indias, las que estan y deben tener su
-fuerza en todo aquello que no se ha trastornado, ni se oponga á nuevas
-decisiones del soberano. Concluida esta visita y aquel gobierno, nombró
-Su Magestad por Gobernador y Capitan General á</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">XVI.</p>
- <p class="subh3c">D. DIEGO MARTINEZ NEGRON.</p>
- <p class="subh3c">1611-1619.</p>
-</div>
-
-<p>Empezó su gobierno por los años de 1611, y le obtuvo hasta el
-sucesor que nombró Su Magestad de Gobernador y Capitan General, que
-fué</p>
-
-<div class="item">
- <hr class="tir" />
- <p class="subh3c">XVII.</p>
- <p class="subh3c">D. MANUEL DE FRIAS.</p>
- <p class="subh3c">1619-1625.</p>
-</div>
-
-<p>Entró al Paraguay por los años de 1619. En tiempo de este Señor,
-que fué al siguiente año de su gobierno, en 1620, se dividió y separó
-este gobierno en lo espiritual y temporal, de él del Rio de la Plata y
-Buenos Aires, en este modo. Al del Paraguay señaló el Rey todo lo que
-cogia en lo interior la provincia, desde su rio al este, y de norte
-á sur hasta el Paraná, ó ciudad de Corrientes esclusive, y estos son
-hoy sus términos y límites. A la gobernacion de Buenos Aires señaló
-de términos este oeste, desde la boca y costas del gran Rio de la
-Plata, hasta las barras de la del Tucuman y de la presidencia de
-Chile; y de sur á norte desde donde se pueda extender en las tierras
-Magallánicas y tierras del Tandil, hasta dar en el Paraná y ciudad
-dicha de Corrientes, y su jurisdiccion inclusive; cuya demarcacion y
-territorio conserva hasta hoy. Estos mismos linderos se dieron á los
-obispados y á la jurisdiccion ecclesiástica. En cuya atencion, estando
-á lo referido arriba, es de notar, que quedó tan solamente D. Manuel de
-Frias por Gobernador del Paraguay, sin otra novedad, que fué recibido
-este dicho año de 1620 por Gobernador de Buenos D. Diego de Góngora,
-y por su primer Obispo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray
-Pedro Carranza: continuando en su silla del Paraguay, el Ilustrísimo
-y Reverendísimo Sr. D. Fray Tomas de Torres, que despues pasó á ser
-Obispo del Tucuman. Esta noticia podrá ver el curioso en el P. Techo,
-<i>libro</i> 6, <i>capítulo</i> 16, <i>pág</i>. 165.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_4_2">
- <p><span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span></p>
- <h3>SEGUNDA PARTE.</h3>
- <p class="subh3c">GOBERNADORES DEL PARAGUAY.</p>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p><b><i>D. Pedro de Lugo y Navarra</i></b> entró y fué recibido en la
-Asumpcion por los años del Señor de 1625.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Luis de Céspedes Xaría</i></b>:
-entró á 25 de Junio de 1631.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Martin de Ledesma</i></b>, que
-entró en el gobierno por los años del Señor de 1636. En su tiempo se
-puso en práctica la cédula de fuerza.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Gregorio Inostrosa</i></b>, que
-entró y fue recibido á 27 de Junio de 1641. Concluido el gobierno de
-este Señor, entró de Gobernador y Capitan General</p>
-
-<p><i><b>D. Diego de Enobre</b> Osorio</i>: duró poco y murió á 26 de
-Febrero del año 1645; y el dia 4 de Marzo del mismo año, de unánime
-consentimiento de los particulares, empuñó el baston y entró á gobernar
-el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray Benardino de Cárdenas. Solos
-8 meses escasos duró en su gobierno, porque á 1.º de Octubre del mismo
-año de 1645 entró de Gobernador</p>
-
-<p><b><i>D. Sebastian de Leon.</i></b> Este apenas se mantuvo un año, porque
-luego la Real Audiencia mandó por juez pesquisidor de lo acaecido desde
-el año 1645 con dicho Ilustrísimo Obispo y demas pesares de aquella
-fatal era, hasta el año dicho de 1649; y tambien por Gobernador de esta
-provincia, al</p>
-
-<p>Señor Oidor <b> <i>D. Antonio de Leon Garavito</i></b>, quien entró y fué
-recibido por tal á 10 de Octubre del año de 1650.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Cristoval de Garay</i></b>, entró
-á 26 de Julio de 1653.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General por la Real Audiencia, y juez
-pesquisidor, el Sr. licenciado <b> <i>D. Juan Blasquez de Valverde</i></b>:
-entró á 21 Setiembre de 1656.</p>
-
-<p>Gobernador <b> <i>D. Alonso Sarmiento de Figueroa</i></b>, á 24 de
-Setiembre de 1659.</p>
-
-<p>Gobernador <b> <i>D. Juan Diaz de Andino</i></b>, año de 1663.</p>
-
-<p>Gobernador <b> <i>D. Felipe Reja Corvalan</i></b>, año de 1671.</p>
-
-<p>Juez y Gobernador el licenciado <b> <i>D. Diego Ibañez de Faria</i></b>,
-Fiscal de la Real Audiencia de Guatimala, y juez delegado de la de
-<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span> Charcas en esta
-provincia: cuya comision egerció por los años del Señor de 1670
-&amp;c.</p>
-
-<p>Gobernador segunda vez <b> <i>D. Juan Diaz de Andino</i></b>, á 7 de
-Octubre de 1681.</p>
-
-<p>Gobernador <b> <i>D. Antonio de Vera Mugica</i></b>, entro á 18 de
-Octubre de 1684.</p>
-
-<p>Por muerte del Sr. Mugica, entró á gobernar su Teniente General <b>
-<i>D. Alonso Fernandez Marcial</i></b>, y se recibió á 30 de Octubre del
-mismo año de 1684.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Francisco Monfort</i></b>,
-caballero del Orden de Santiago. Entró á 30 de Octubre de 1685.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Sebastian Félix de
-Mendiola</i></b>, entró á 22 de Octubre de 1692.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Juan Rodriguez Cota</i></b>; entró
-á 4 de Diciembre de 1696.</p>
-
-<p>Gobernador <b> <i>D. Antonio de Escobar y Gutierrez</i></b>, á 27 de
-Junio de 1702.</p>
-
-<p>Gobernador segunda vez <b> <i>D. Sebastian Félix de Mendiola</i></b>, á
-26 de Setiembre de 1705.</p>
-
-<p>Gobernador, por muerte del dicho Mendiola, nombrado por la Real
-Audiencia, <b> <i>D. Baltazar Garcia Ros</i></b>: se recibió á 9 de Febrero
-de 1706.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General por Su Magestad <b> <i>D. Manuel de
-Robles</i></b>, entró á 10 de Octubre de 1707.</p>
-
-<p>Gobernador por Su Magestad <b> <i>D. Juan Gregorio Bazan de
-Pedraza</i></b>, se recibió á 5 de Junio de 1713.</p>
-
-<p>Por muerte suya año de 1716, entró á gobernar el General <b> <i>D.
-Andres Ortiz de Ocampo</i></b>.</p>
-
-<p>Gobernador y Capitan General <b> <i>D. Diego de los Reyes
-Balmaceda</i></b>, quien entró á gobernar por el Sr. D. Antonio de
-Victoria, y se recibió de este gobierno á 5 de Febrero de 1717. Por las
-quejas y recursos que tuvo la Real Audiencia de Charcas, á quien está
-sugeta esta Provincia desde que se separó la de Buenos Aires, nombró
-por juez pesquisidor al Sr. Oidor y Protector general de Indias</p>
-
-<p><b><i>D. José de Antequera Enriquez y Castro</i></b>; cuyo empleo egerció
-desde el dia 15 de Setiembre de 1721, hasta el 6 de Junio de 1722:
-en que entró, y fué recibido por Gobernador en propiedad, nombrado
-por tal, por el Sr. Virey Morcillo, como consta de su despacho dado
-en Lima á 24 de Abril de 1721. Es de notar y advertir, que estos
-ministerios los egerció este caballero, no simultaneamente, sino muy
-separados y divididos, como consta de las fechas dichas, para que el
-curioso que leyere los instrumentos, que sobre la tragedia de este Sr.
-inserto aquí, no se confunda, y pese bien como puede la emulacion y
-envidia<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span> denigrar y
-obscurecer tanto la fama del emulado, que haga creer ser intruso el
-que es legítimo. Recibido pues de Gobernador el Señor Antequera, que
-sé yo que servicios reales encontró dicho virey Morcillo en el Señor
-D. Baltazar García Ros, teniente de Rey de Buenos Aires, para mandarlo
-de Gobernador á esta infeliz y combatida provincia. Resistiósele el
-dicho Antequera, y la ciudad toda, al estrépito militar con que venia
-dicho Ros á tomar posesion de su gobierno; quien escapándose á uña de
-buen caballo, se retiró de esta intentona, dejando en las márgenes del
-rio Tebicuarí destrozado todo su ejército Guaraníco, que se componia
-de mas de 6000 indios, que habia sacado de las Misiones de los padres
-Jesuitas. Por pacificador de todos estos disturbios, mandó el virey al
-Señor D. Bruno de Zavala, Gobernador de Buenos Aires á cuya insinuacion
-se ausentó el Sr. Antequera, y fué nombrado por Gobernador de esta
-provincia, segun el despacho del dicho virey—</p>
-
-<p><b><i>D. Martin de Barúa</i></b>, que fué recibido como tal el dia 4 de
-Mayo de 1725. Este mismo año se habia recibido en Lima de virey el Sr.
-D. José de Armandarú, Marquez de Castel Fuerte, quien considerando
-las cosas del Paraguay, mandó por Gobernador suyo á D. N. Surueta.
-Este vino, pero no fué admitido, antes sí el comun ó comunidad, en
-que entraban nobles y plebeyos, á manera de las que se levantaron
-en Castilla en tiempo del Señor Carlos V, le mandó que se retirase
-(querian estos comuneros, que no los olvidase tanto la Corte, y que de
-su soberano les viniese su Gobernador): y discreto, ó bien aconsejado,
-se retiró. De aquí fueron las furias del dicho Armandarú, cuyos efectos
-tuvieron tan dolorosas consecuencias, que aunque no sean de este
-lugar, por no dejar pendiente la narracion las apuntaré tan solamente.
-Perecieron en Lima en público cadalso el Señor Antequera, y el
-enviado procurador de esta provincia, Mena con tres religiosos de San
-Francisco: es decir, el auxiliante de Antequera, y dos mas despues, por
-haber salido en busca del yerto cadáver de su difunto tio; con un negro
-que expuso su vida para libertar la del guardian á quien se acertaba
-el tiro. En el Paraguay pereció á manos de los comuneros, el segundo
-Gobernador Ruilova, enviado por el Virey, y admitido por tal en su
-cabildo, y con él un <i>Veinticuatro</i>, nombrado Juan Baez; y se insolentó
-tanto la gente, que no es decible los excesos que cometieron.</p>
-
-<p>El Señor de Barica, luego que vió alterado el pueblo, y empeñado á
-no admitir otro Gobernador que él, se apartó con esfuerzo del gobierno,
-y ellos nombraron sus generales ó justicia mayor, <span class="pagenum"
-id="Page_199">[Pg 199]</span> hasta el año de 1733, en que recibieron
-al dicho <i>Ruilova</i> que solo gobernó hasta su muerte violenta, que fué
-el día 15 de Setiembre de dicho año de 1733. Continuó el dicho comun
-nombrando sus generales: de quien no hago mencion por ser una madeja
-sin cuenta. Pero no omitiré el nombramiento que estos hombres hicieron
-en el Ilustrísimo Sr. D. Fray Juan de Arregui, que sucedió así—</p>
-
-<p>Este varon grande, luego que le llegaron las bulas y cédula de
-Obispo de Buenos Aires, pasó á consagrase en la del Paraguay. Ya
-concluida esta funcion, y aprestándose para volverse á su iglesia,
-acaeció el levantamiento y muerte del Sr. Gobernador Ruilova. A
-vista de este hecho, y otros que trae la insolencia de una república
-alterada, procuró atajar todo lo posible estos excesos, yendose á
-un país que llaman Guayaibití, donde sucedió la muerte, por estar
-su Ilustrísima en un un pueblo inmediato, que pertenece á nuestra
-religion, nombrado <i>El Yita</i>, en donde se estaba aviando, ya despedido
-de la ciudad. Aquí estorbó todo lo posible, que quitasen la vida á
-un D. Antonio Arellano, cubriéndolo con su manto, y á todos aquellos
-que llamaban <i>contrabandos</i>, que eran los que no seguian la parte del
-comun. Aquietados ya algunos, supo su Ilustrísima como iban á entrar
-á la ciudad para pasar á cuchillo á todos los <i>contrabandistas</i> que
-en ella encontrasen; y compadecido é instado de algunos piadosos,
-volvió de dicho pueblo, que dista doce leguas, y encontrando al comun
-en un vallecito, donde está fundada la recoleccion nuestra que llaman
-Buricao, se fué á dicho convento en donde los exortó á que mirasen lo
-que hacian, y que nunca se justificaba su causa con tomarse ellos la
-justicia, si alguna tenian, matando y robando, &amp;c. Aquietáronse
-por entonces, y lo dejaron tranquilo en este retiro de la Recoleta.
-Pero una tarde de improviso fueron á decirle que solo de una manera
-se sosegarian, y era tomando él el baston de gobernador. Entróse
-el Santo Obispo á la pobre iglesia, que entonces teniamos, y ni
-con súplicas y exhortaciones que les hizo, pudo persuadirles que
-disistiesen, clamando todos á un tiempo, que <i>la voz del pueblo era
-la de Dios</i>. Viendo este empeño, se retiró su Ilustrísima á nuestro
-convento grande, por ver si allí le dejaban, cesando de un intento tan
-estraño: pero ni así, porque, como dicen, á tirones le sacaron de la
-iglesia de aquel convento y le entregaron el mando y el baston, que
-tuvo por bien admitirlos, por evitar mayores daños é inconvenientes,
-como en efecto así sucedió, por el mucho amor que le tenian todos.
-Gobernó su Ilustrísima desde el dicho mes de Setiembre de 1733, hasta
-que pudo conseguir con ellos su retirada á su amada iglesia y patria
-de Buenos Aires, dejando en su lugar á <i>D. Cristoval Dominguez</i>, que
-habia sido su padrino de consagracion, y hombre <span class="pagenum"
-id="Page_200">[Pg 200]</span> de toda satisfaccion, que mantuvo á todos
-en sugecion y obediencia: hasta que por órden del Virey, al mandato
-volvió segunda vez el Señor D. Bruno Mauricio de Zabala á aquietar y
-sosegar la tierra. Entró á esta comision el año del Señor da 1735; y
-hechas algunas justicias, se retiró á su presidencia de Chile, á donde
-pasaba promovido del gobierno de Buenos Aires, en cuyo camino murió; y
-segun sus poderes, y comision que traia para nombrar Gobernador, hizo
-el nombramiento en el capitan de caballos</p>
-
-<p><b><i>D. Martin José de Chauregui</i></b>, quien desde dicho año de 1735;
-gobernó con todo acierto, discrecion y prudencia, hasta que se dignó el
-Rey mandar desde Europa nuevo Gobernador y Capitan General, que fué el
-Señor</p>
-
-<p><b><i>D. Rafael de la Moneda</i></b>, que entró en esta ciudad, y fué
-recibido el año del Señor de 1741. Este solo caballero, digno en todo
-de los mayores respetos, por su integridad, juicio y demas prendas
-grandes, adquiridas y heredadas, que son patentes, porque aun vive
-avecindado en Buenos Aires, supo y se dió tanta y tan buena maña entre
-esta gente, que pudo acabar con las brasas de los levantados, que
-habian quedado ocultas entre las cenizas que dejó D. Bruno. Digo esto,
-respecto á que, no obstante estas buenas partidas, por las que hasta
-ahora le lloran, tuvo valor uno ú otro eclesiástico para sublevar ó
-intentar hacerlo, algunos de aquellos, que habian quedado comuneros, y
-como se dice á sombras de tejados. Mas Dios permitió fuese sabedor de
-todo el dicho Gobernador, quien con sagacidad y arte, fué prendiendo á
-los principales cabezas de esta conjuracion que se ordenaba á quitarle
-la vida, por haber celado la honra de Dios y refrenado en ellos, ó
-los principales de este alzamiento sus notorios, públicos y torpes
-escándalos. Concluida la causa y el proceso, que todo se hizo en breve
-tiempo, les mandó quitar la vida. Fueron estos los únicos suplicios
-que en todo su gobierno egecutó, porque no sé qué se veia en este
-caballero, que hasta los gentiles bárbaros, como son los Payaguás y
-demas que hostilizan esta república, á su voz é imperio le obedecian,
-y todos se sugetaban y rendian: siendo esto mas de admirar por estar
-ciego. Cegó este Señor luego que entró en el gobierno, y acaso la
-primera visita que hizo de toda la provincia fué el motivo, por los
-ardientes soles del país, á que no estaba acostumbrado. Empero así se
-mantuvo con la entereza dicha, hasta el año de 1747 en que entregó el
-baston, por orden del Rey, al Sr. Coronel</p>
-
-<p><b><i>D. Marcos de Larrazabal</i></b>, hijo y natural de Buenos Aires:
-<span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span> poco gobernó este
-Señor, porque por motivos que la Corte tuvo, concediéndole la merced
-futura de teniente de Rey de Buenos Aires, le mandó sucesor, que fué el
-Señor</p>
-
-<p><b><i>D. Jaime Sansust</i></b>, quien se mantuvo con apacible económia,
-desde el año de 1750, basta el de 1761 en que le promovió el Rey á
-Gobernador de Potosí. Por esta promocion vino de Gobernador un teniente
-del presidio de Buenos Aires y vecino de allí, que nombró el Sr.
-Ceballos, con las facultades que este hombre tenia de la Corte: y ya
-aquí admitido, le vino la cédula del Rey de tal Gobernador y Capitan
-General, llamábase</p>
-
-<p><b><i>D. José Martinez Fontes</i></b> quien, no concluyó su gobierno,
-porque el año de 1764, dia 29 de Noviembre, murió de aire perlático; y
-quedó en su lugar su Teniente General</p>
-
-<p><b><i>D. Fulgencío Yedros</i></b>, hijo y natural del Paraguay, hombre
-noble y de bellísimas prendas naturales, y en grado benéfico, sumo
-y de gran valor y espirítu militar, que así en el empleo como antes
-se le notó en las entradas varias que hizo tierra adentro contra los
-infieles que hostilizan esta provincia. No tuvo en su gobierno los
-mejores aciertos, por la mucha emulacion de contrarios, y por causa de
-haber nombrado teniente de Curuguatí á D. Bartolomé Larios Galvan, que
-fué la piedra de escándalo de aquella villa. Faltóle á este Sr. aquella
-destreza política, que casi es imposible encontrar en los que no han
-salido de este país. Y por esto tuvo algunos sinsabores y disgustos, en
-menos de dos años desde la fecha dicha, hasta el 29 de Setiembre del
-presente año de 1766, en que entregó el baston á <i>D. Carlos Morphí</i>
-que hoy gobierna, admitido Gobernador segun sé, por una mera carta del
-Ministro en que le dá aviso de como el Rey lo tiene hecho Gobernador
-de esta provincia. No sé que sea de este gobierno con las novedades de
-la Corte, y haber el Rey proveido en otro el ministerio, que tenia el
-Sr. de Esquilache, mudado del gobierno al Sr. Cevallos, que patrocinaba
-al dicho Morphí, y otras cosas notables que nos comunican cartas
-confidenciales de España y Buenos Aires, que no son de este lugar.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_4_3">
- <p><span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span></p>
- <h3>PARTE TERCERA.</h3>
- <p class="subh3c">GOBERNADORES DE BUENOS AIRES,</p>
- <p class="subh3c"><small>DESDE QUE SE DIVIDIO ESTA PROVINCIA DE LA
- DEL PARAGUAY, EN 1620, HASTA LA ERECCION DEL VIREINATO.</small></p>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p><b><i>D. Diego de Góngora</i></b>, del órden de Santiago, natural del
-Reino de Navarra, y descendiente de los Condes de Benavente, fué el
-primero que mandó esta provincia en 1620. En el de 1622, á ruegos de
-algunos caciques del Uruguay, que solicitaban unirse á la Religion
-Católica, encomendó este negocio á los Jesuitas, demostrando su amor y
-celo por los naturales. Gobernó hasta el año de 1623, en que falleció,
-sucediéndole</p>
-
-<p><b><i>D. Alonso Perez de Salazar</i></b>, natural de Santa Fé de Bogotá,
-que de Oidor de la Real Audiencia de Charcas pasó, por real comision,
-á establecer las aduanas del Tucuman y Rio de la Plata; y sucediendo
-la muerte del Gobernador Góngora, se le encargó el mando de esta
-provincia, interinamente, por el Virey de Lima, Marquez de Guadalcazar:
-pero al año de su gobierno vino de España el sucesor, y regresándose al
-Perú fué Presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca, y en 1624
-entró mandando</p>
-
-<p><b><i>D. Francisco de Céspedes</i></b>, natural de Sevilla, y
-Veinticuatro de ella, quien habiendo venido por la ruta del Janeiro, á
-tiempo que los Holandeses tomaron la Bahía de Todos-Santos, se embarcó
-inmediatamente para este destino, con el fin de asegurar esta ciudad
-de cualquiera invasion que proyectasen aquellos enemigos, convocando
-al efecto gentes del Paraguay, Corrientes, y Santa Fé. Manifestó igual
-empeño en la conversion de los naturales, encargando de esta espiritual
-conquista á los PP. Franciscos, de cuyo feliz éxito fundaron varias
-iglesias, y entre ellas la de Santo Domingo Soriano, que hasta hoy
-se conserva. Despues de siete años de gobierno, entró á sucederle en
-1632</p>
-
-<p><b><i>D. Pedro Estevan de Avila</i></b>, del órden de Santiago, hermano
-del Marquez de las Navas, de acreditado valor en las guerras de
-Flandes, y no menos en la vigilante defensa de este puerto, que
-apetecian, y rodeaban los Holandeses. No obstante, en el primer año de
-su gobierno tuvo la fatal pérdida de la ciudad de la Concepcion del
-Rio Bermejo, muy opulenta, <span class="pagenum" id="Page_203">[Pg
-203]</span> así por su comercio, como por sus apreciables cosechas,
-tomada por los comarcanos infieles con notable destrozo de sus
-habitantes: siendo vanas cuantas tentativas se hicieron para su
-restauracion, pues aun hoy se conserva en poder de los indios Abipones.
-Despues de seis años de su gobierno fué promovido al de Icatota, donde
-murió, despues de muchos disturbios con el Virey, Conde de Alva del
-Liste, y le sucedió en este gobierno</p>
-
-<p><b><i>D. Mendo de la Cueva y Benavides</i></b>, del órden de Santiago, y
-de la Exma. Casa de los Duques de Albuquerque. Principió á mandar en
-1638, despues de haber militado en las guerras de Flandes, haciéndole
-acreedor sus recomendables servicios á la gracia de Maestre de Campo.
-Fué su mando cruel azote de los usurpadores infieles, que en aquella
-época cometian horrendas atrocidades con los españoles en el distrito
-de Corrientes, hasta dejarla libre de sus invasiones, y despues que
-sugetó su orgullo construyó el fuerte de Santa Teresa para defensa de
-Santa Fé, y en 1640 partió para Corregidor de Oruro, por haber venido á
-sucederle</p>
-
-<p><b><i>D. Ventura Mojica</i></b>, á quien apenas le permitió la muerte
-mandar cinco meses. Manifestó en tan corto tiempo su discrecion y
-acierto en la memorable victoria del Mbororé en el Uruguay, en donde
-murieron 160 portugueses, y muchos Tupies enemigos, sin pérdida
-considerable de españoles. Sucediéndole su teniente general</p>
-
-<p><b><i>D. Pedro de Roxas</i></b>, que solo gobernó mientras se dió cuenta
-á la Real Audiencia de Charcas, por cuyo nombramiento entró en su
-lugar</p>
-
-<p><b><i>D. Andres de Sandoval</i></b>, cuyo gobierno fué tan breve, que
-recibiéndose en 16 de Julio de 1641 acabó antes de cuatro meses,
-entrando á sucederle</p>
-
-<p><b><i>D. Gerónimo Luis de Cabrera</i></b>, sobrino del insigne Hernando
-Arias de Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman, y nieto de su
-desgraciado fundador; que despues de haber manifestado su valor y
-pericia militar, en diversas campañas de estas provincias, finalizó con
-la paz la dura guerra con los Calchaquies, hallándose de Comandante
-General del Tucuman, por cuyo premio se le dió el mando de esta
-provincia, donde tambien hizo timidar los ánimos de los portugueses,
-que intentaban abatirle; pero lo hizo ilusorio con sus precauciones,
-y despues de cinco años de gobierno, murió en el de la provincia del
-Tucuman, año de 1646, sucediéndole en éste</p>
-
-<p><b><i>D. Jacinto de Lariz</i></b>, del órden de Santiago, que despues de
-haber <span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span> militado en
-Milan de Maestre de Campo, no gozó de un gobierno totalmente pacífico,
-á causa de algunos disturbios que tuvo con el Ilmo. Sr. Obispo, con
-quien despues se reconcilió, sucediéndole posteriormente</p>
-
-<p><b><i>D. Pedro Ruiz Baigorri</i></b>, del órden de Santiago, y natural
-de la ciudad de Estela, en Navarra, que despues de sus acreditados
-servicios en Flandes, vino á mandar en 1653. Fué de recomendables
-prendas, y defendió este puerto de la invasion de los Franceses,
-que pretendieron sorprenderle con tres navíos al mando de Mr. de la
-Fontaine, Timoteo de Osmat. Libertó igualmente la ciudad de Santa Fé de
-la de los Calchaquies, con general destrozo: amparó los derechos de los
-indios, y cesó en este gobierno el año de 1660, sucediéndole</p>
-
-<p><b><i>D. Alonso de Mercado y Villacorta</i></b>, memorable por sus
-letras, y disposicion militar que acreditó en las guerras de Cataluña,
-y en el de introducir con el Marques de Leganés socorro en Lerida,
-sitiado por los Franceses, de donde salió herido. Pasó despues al
-gobierno de Tucuman, y por cédula de 13 de Abril de 1618 al de esta
-provincia. Fortaleció este puerto, y mejoró de situación á la ciudad
-de Santa Fé, y despues de tres años de gobierno, pasó otra vez al de
-Tucuman, donde aseguró la paz con los infieles de aquella provincia,
-ascendiendo de allí á la presidencia de Panamá, en donde murió en 1681
-con el título de Marques de Villacorta. Sucedióle en el mando de esta
-provincia el maestre de campo</p>
-
-<p><b><i>D. José Martinez de Salazar</i></b>, del Orden de Santiago,
-Gobernador que era de la Puebla de Sanabria, y Castillo de San Luis
-Gonzaga; y estando destinado en 1662 para la campaña de Portugal, se
-le nombró para el establecimiento de esta Real Audiencia, y Presidente
-de ella. Adelantó las fortificaciones de esta ciudad, y favoreció
-en extremo á los Guaranís, defendiendo su conservación contra las
-continuas irrupciones de los infieles, y á estos puertos de una armada
-francesa que intentó atacarlos. A los nueve años fué extinguida la Real
-Audiencia, quedando despues el Sr. Salazar de Gobernador y Capitan
-General, hasta que en 1674 entró á mandar—</p>
-
-<p><b><i>D. Andres de Robles</i></b>, del Orden de Santiago, natural de
-Burgos, que habiendo militado en Flandes, lo egecutó también contra
-Portugal, dando principio á servir en la frontera de Galicia en el
-ejército del Marques de Viana, en la campaña del año de 1658 con plaza
-de capitan de caballos, y se señaló mucha en la derrota que á 17 de
-Setiembre se dió al ejercito del rebelde junto á Valencia del Miño,
-rubricando las proezas da su valor con la sangre que derramó en aquel
-glorioso <span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span> combate.
-Sano de las heridas, volvió á la campaña, y por Diciembre del mismo
-año fué uno de los que con mas bizarría acometieron al enemigo junto á
-la villa de las Chozas, tomada por nuestras armas con un rico botin.
-Hallóse despues en la toma de Monzon, y recuperacion de Salvatierra año
-de 1659, por cuyos relevantes méritos ascendió á Maestre de Campo, y
-se le confirió el gobierno de estas provincias. Pero feneciendo este
-en 1678, pasó á la Presidencia de la isla de Santo Domingo, viniendo á
-sucederle en el mismo año.</p>
-
-<p><b><i>D. José de Garro</i></b>, del órden de Santiago, y natural de
-Guipuzcoa. Sus distinguidos servicios en las guerras de Portugal y
-Cataluña lo elevaron á Maestre de Campo, y al mando de la provincia
-de Tucuman, que sirvió mas de cuatro años. Pasando después á esta,
-hizo abandonar á los Portugueses el territorio frente de las islas de
-San Gabriel, en donde se habian poblado; tomándoles todo el tren de
-artilleria, municiones y víveres, y en recompensa pasó á la Presidencia
-de Chile en 1682 que gobernó por diez años. Volviendo á España en 1693
-fué provisto Capitan General de Guipuzcoa en 1702, en donde murió á los
-40 años de servicio. Tuvo por sucesor en Buenos Aires á</p>
-
-<p><b><i>D. José de H. Herrera</i></b>, natural de Madrid. Habia militado
-muchos años en las campañas de Flandes, Cataluña, Extremadura y
-Portugal, con los empleos de Capitan de infanteria, Ayudante de
-Sargento general de batalla y Capitan de corazas; hallándose en varios
-asedios, asaltos y tres batallas, de que sacó por egecutoria de su
-valor, muchas y muy peligrosas heridas, que mas de una vez le colocaron
-á las puertas de la muerte, por ser el primero que con animosa
-intrepidez se expuso siempre á los mayores riesgos: sobre lo que dieron
-honoríficos testimonios los primeros Generales de las armas españolas,
-los Exmos. Señores Condes de Marchin y Salazar, y Marqueses de Caracena
-y Leganés, pasando á noticia del Rey sus relevantes méritos: en premio
-de los cuales se le confirió el gobierno de Peñíscola; luego la
-Comisaria de caballería de esta plaza de Buenos Aires, y despues su
-gobierno, que manejó nueve años continuos con general aplauso: habiendo
-entregado la Colonia á los Portugueses en 1683 por estipulacion de las
-dos Coronas. Volviendo á España, obtuvo el gobierno de San Lucar de
-Barrameda con la Superintendencia de reales rentas. Por fin, restituido
-á la milicia como al centro de su génio marcial, se le confirió el
-grado de General de artilleria, en cuyo egercicio murió. Vino á
-sucederle</p>
-
-<p><b><i>D. Agustin de Robles</i></b>, caballero del órden de Santiago,
-quien despues de las sangrientas guerras de Flandes, pasó de Maestre de
-Campo á la Castellania de Fuenterabia, de donde vino á este gobierno en
-1691, <span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span> que sirvió
-hasta el de 1700, defendiendo valerosa y felizmente este puerto de una
-escuadra francesa. Restituido á España, se le honró con el grado de
-Sargento general de batalla. Asistió en 1703 al sitio de Gibraltar:
-sirvió la Presidencia de Canarias, y pasando despues al gobierno
-de Cádiz, murió últimamente de Capitan General de Vizcaya. Vino á
-sucederle</p>
-
-<p><b><i>D. Manuel de Prado Maldonado</i></b>, Veinticuatro perpetuo de
-Sevilla, quien despues de una penosa navegacion de dos años, arribó á
-este puerto en 1700 con notable quebranto de su salud, y en ocasión de
-estar amenazada esta ciudad por una armada dinamarquesa, que á esfuerzo
-de sus precauciones hizo infructuosos sus designios. Pero no fueron
-ilusorios los que dirigió contra los infieles que se habian confederado
-con los portugueses de la Colonia, á quienes desbarató completamente.
-A poco mas de dos años pasó al corregimiento de Oruro; entrando á
-sucederle en 1703</p>
-
-<p><b><i>D. Alonso Juan de Valdes Inclan</i></b>, soldado de gran valor,
-que quedó egecutoriado en las guerras de Cataluña, donde sirvió hasta
-obtener el empleo de Maestre de Campo. Dedicó toda su industria y
-perícia militar en asegurar estas fortificaciones y plazas á que
-aspiraba la codicia lusitana: cuyos reprobados intentos, castigó
-juntamente, tomándoles por asalto la Colonia del Sacramento, obligando
-á los enemigos á una vergonzosa retirada al Brasil. Despues de estos
-memorables sucesos, se vió precisado á pasar á Charcas, llamado de
-aquella Real Audiencia, en cuya ciudad falleció, sucediéndole en este
-gobierno en 1708</p>
-
-<p><b><i>D. Manuel de Velazco</i></b>, del órden de Santiago, que habiendo
-egercido el empleo de General de galeones, al llegar con ellos á Vigo,
-les prendió fuego en la Ria, porque no fuesen presa de la armada
-inglesa; escapando á tierra en un batel con grande riesgo de su vida.
-Empezó su gobierno en 1708; pero se le imputaron tales excesos, que
-teniendo de ellos noticias el Supremo Consejo, despachó por Juez
-de pesquisa al Señor D. Juan José de Motilua, ministro de aquel
-tribunal, quien entrando secretamente en esta ciudad por Marzo de 1712,
-prendió aquella noche á dicho Gobernador, le secuestró sus bienes, y
-substanciándole su causa, lo remitió preso á España, donde se le dió el
-correspondiente castigo. Por su deposición entró á gobernar</p>
-
-<p><b><i>D. Alonso de Arce y Soria</i></b>, Coronel de los reales ejércitos,
-que venia destinado á este empleo en los mismos navios en que pasó
-el Sr. Motilua, y á quien la muerte apenas permitió gobernase seis
-meses escasos. <span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span>
-Despues de varias disputas que intervinieron sobre el mando, se nombró
-interinamente por el Virey de Lima al Coronel</p>
-
-<p><b><i>D. Baltazar Garcia Ros</i></b>, que restituyó á los Portugueses
-por órden de S. M. la Colonia del Sacramento, y habiendo promovido la
-guerra defensiva de los Guaranís contra los bárbaros Charruas, Yaros y
-Bohanes, que infestaban los caminos con atroces insultos, les obligó á
-pedir la paz. Fué nombrado para sucederle</p>
-
-<p><b><i>El Marques de Salinas</i></b>, Gentilhombre de Cámara de S. M.;
-pero nunca tomó posesion, por habersele conferido el corregimiento del
-Cuzco, y plaza de Contador de cuentas en Lima, y en su lugar se eligió
-á</p>
-
-<p><b><i>D. Bruno de Zavala</i></b>, natural de la Villa de Durango, en el
-señorio de Vizcaya, Caballero del órden de Calatrava, y de acreditado
-valor en las campañas de Flandes, bombardeo de Namur, sitio de
-Gibraltar, ataque de San Mateo, toma de Villareal y sitio de Lerida,
-donde la pérdida de un brazo fué la mas noble egecutoria de su valor.
-Fué hecho prisionero en la batalla de Zaragoza, é igualmente lo fué
-en la plaza de Alcántara. En prémio de sus distinguidos méritos se
-le confirió el grado de Mariscal de Campo y este gobierno, del que
-tomó posesion en 11 de Julio de 1717; en cuyo tiempo desalojó á los
-Franceses, que al mando de Mr. Estevan Moreau se habian establecido
-en las inmediaciones del Cabo de Santa Maria á 8 leguas de Castillos,
-uniéndose con los infieles. Lo mismo practicó con los Portugueses que
-intentaron poblarse en Montevideo, de cuyas resultas fundó por órden
-de S. M. aquella ciudad con el nombre de San Felipe y Santiago, dando
-principio en 1726 con algunas familias que vinieron de las islas
-Canarias, construyendo el fuerte con los indios Guaraníes, y con los
-mismos perfeccionó el de esta plaza. Fué muy amante de la tropa,
-cuidando de que tuviesen corrientes sus sueldos. Celó con grande
-empeño el comercio ilícito, con cuyos decomisos enriqueció al erario.
-Finalmente satisfecho S. M. de la conducta de este gran Ministro, se
-sirvió promoverle, siendo ya Teniente General, á la Presidencia de
-Chile, donde hallándose próximo á caminar, fué comisionado por el Virey
-de Lima para ir á sugetar la rebelde provincia del Paraguay, donde
-entró armado, á pesar de la resistencia de su Cabildo, y sin temer la
-secreta conjuracion que se habia fraguado contra su vida. Su succesor
-fué</p>
-
-<p><b><i>D. Miguel de Salcedo</i></b>, del Orden de Santiago, y Brigadier de
-los reales ejércitos, que se recibió en 23 de Marzo de 1734. Concluido
-su gobierno, pasó á España, sucediéndole</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span></p>
-
-<p><b><i>D. Domingo Ortiz de Rosas</i></b>, del Orden de Santiago, y
-Mariscal de Campo de los reales ejércitos. Tomó posesión en 21 de Junio
-de 1742, y cesó en el de 1745, que pasó á Presidente de Chile, en donde
-continuando sus servicios le dió Su Magestad el título de <i>Conde de
-Poblaciones</i>. Tuvo por sucesor en este gobierno á</p>
-
-<p><b><i>D. José de Andonaegui</i></b>, Teniente General de los reales
-ejércitos. En su tiempo vino de España el Marquez de Valdelirios con
-los comisarios necesarios para el establecimiento de la línea divisoria
-con la corona de Portugal, en virtud del tratado de límites, celebrado
-el año de 1750, de cuyas operaciones resultó haberse rebelado siete
-pueblos Guaranis de la parte oriental del rio Uruguay: por cuyo motivo
-fué necesario pasase á contenerlos el Sr. Andonaegui en el de 1755, con
-un ejército de 1500 hombres, auxiliado de otro portugues de mil, al
-mando del Virey del Janeiro, Conde de Bobadela. Los rebeldes esperaron
-ambos ejércitos en las lomas de Caybaté, donde fueron derrotados, con
-pérdida de 2500 hombres: con cuyo feliz éxito se allanó el paso hasta
-los expresados pueblos, acuartelándose las tropas portuguesas en el de
-Santo Angel, y las españolas en el de San Juan, en donde permaneció el
-Sr. Andonaegui, hasta que vino á relevarlo</p>
-
-<p><b><i>D. Pedro de Ceballos</i></b>, Caballero del órden de San Genaro,
-Comendador de Sagra y Senet en la de Santiago, Gentilhombre de
-Cámara de Su Magestad con entrada, y Teniente General de sus reales
-ejércitos. Empezó á servir el año de 1739 de Capitan en el regimiento
-de Caballeria de Ordenes: á poco tiempo fué ascendido á Coronel del de
-infanteria de Aragon, manifestando desde luego tan señaladamente su
-espíritu, y prendas en las guerras de Italia, que mereció la confianza
-de sus generales, y se adquirió el amor y respeto de la tropa, haciendo
-ya desde entonces memorable su nombre aun entre los enemigos. Tomó
-posesion de este gobierno en 1756, donde acreditó mas su ardor militar
-con motivo de la expedicion de Misiones, toma de la Colonia del
-Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuertes de Santa Teresa, Santa
-Tecla y San Miguel; y finalmente, en la premeditada sorpresa por el
-orgulloso capitan ingles Mannamara, que con un navío y dos fragatas
-pretendió el dia 6 de Enero de 1763 recuperar la expresada plaza de la
-Colonia: quien despues de dos horas y media de un vivo y continuado
-fuego, pagó su temerario arrojo, incendiándose el navío nombrado el
-Lord Elive, quedando con esta accion mas gloriosas las armas españolas,
-debiéndose esta victoria al acierto, valor y talento del Sr. Ceballos.
-Por último, despues de otros recomendables servicios, entregó el mando
-de estas Provincias á</p>
-
-<p><b><i>D. Francisco de Paula Bucareli y Ursua</i></b>, Caballero
-comendador de <span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span>
-Almendralejo en la Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M.
-con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Tomó posesion
-en 15 de Agosto de 1766, egecutándose en su tiempo el estrañamiento de
-los Jesuitas. Cesó en el de 1770, que dejó el gobierno á</p>
-
-<p><b><i>D. Juan José de Vertiz</i></b>, caballero comendador de Puerto
-Llano en la órden de Calatrava, y Brigadier de los reales ejércitos.
-Empezó á servir en el real cuerpo de guardias españolas, en el cual lo
-egecutó tambien en las guerras de Italia. Pasó despues á militar en
-Rusia con el fin de adquirir conocimientos militares para el régimen
-del ejército. Vino á estas Provincias con la sub-inspeccion de las
-tropas en 1769, y en su gobierno ascendió á Mariscal de Campo. Fundó
-en el año de 1772 los reales estudios en el Colegio de los Regulares
-Expulsos, y la casa de Recogidas, con otras disposiciones en órden á
-policía. En su tiempo empezaron los insultos de los portugueses por
-la Banda Oriental de este rio, á cuyo destino pasó con el objeto de
-contenerlos. Fué el último que obtuvo el empleo de Gobernador, por
-haberse erigido esta ciudad por capital de Vireynato, como adelante se
-demuestra.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_4_4">
- <h3>CUARTA PARTE.</h3>
- <p class="subh3c"><big>VIREYES.</big></p>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p><b><i>D. Pedro de Ceballos, Cortes y Calderon</i></b>, Caballero de
-la real órden de San Genaro, comendador de Sagra y Senet en la de
-Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada, Capitan General
-de sus reales ejércitos, Comandante general de Madrid y su distrito,
-consejero y sub-decano del Supremo consejo de guerra. Enterado S. M.
-de los repetidos é insufribles excesos que cometian los Portugueses
-en los distritos de este Rio de la Plata, acordó para la satisfaccion
-de sus insultos, elegir al Señor Ceballos, en virtud de sus notorios
-conocimientos, valor y pericia militar nombrándole por primer Virey,
-Gobernador y Capitan General de estas Provincias, con todas las
-franquezas, autoridades y privilegios singulares que consta de su
-especial cédula de 8 de Agosto de 1776, y entregándole todo el mando
-de la escuadra que se aprestó en Cádiz con este importante objeto,
-y de cuyo puerto zarpó en <span class="pagenum" id="Page_210">[Pg
-210]</span> 12 de Octubre de dicho año. Verificó su feliz arribo al de
-la isla de Santa Catalina, el 20 de Febrero de 1777, cuya sola vista,
-y conocimiento del que la mandaba, fué suficiente para intimidar los
-ánimos lusitanos, entregándole inmediatamente sin un tiro de cañon
-todas sus fortalezas, por capitulaciones celebradas el 5 de Marzo:
-por cuyas resultas le condecoró S. M. con el grado de Capitan General
-de sus reales ejércitos. Efectuada la toma de Santa Catalina, pasó
-á la Colonia del Sacramento, que se le rindió á su discrecion, y
-dirigiéndose despues al puerto del Rio Grande, atajaron su éxito los
-pliegos de la paz que recibió en el camino: por lo que se restituyo
-á esta capital, donde entró con universal aplauso el 15 de Octubre
-de dicho año de 1777, en cuyo mando cesó el 26 de Junio de 1778; y
-regresándose á España, murió en 26 de Diciembre del mismo, en el
-convento de los PP. Capuchinos de Córdoba la Llana. El distinguido
-mérito y demas recomendables circunstancias que adornaban á este
-respetable gefe, hicieron muy sensible su pérdida á toda la nacion.
-Sucedióle</p>
-
-<p><b><i>D. Juan José de Vertiz y Salcedo</i></b>, Caballero comendador de
-Puerto Llano en la Orden de Calatrava, y Teniente general de los reales
-ejércitos. Fundó el colegio de San Carlos, y casa de Niños Expositos:
-estableció la iluminacion de esta capital, y en la fatal época de la
-sublevacion del Perú concurrió con sus acertadas providencias á la
-pacificacion del reyno con desastre general de los rebeldes, Damaso
-Catari, Julian Apasa (alias Tupa-Catari) y sus secuaces. Pasó á
-Montevideo por las atenciones de la guerra con los Ingleses, donde se
-mantuvo hasta la paz, y entregado despues el mando á su sucesor, se
-restituyó á España en donde falleció el año de 1799. Dicho sucesor
-fué</p>
-
-<p><b><i>D. Nicolas del Campo</i></b>, Marquez de Loreto, Mariscal de Campo
-de los reales ejércitos, y Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada.
-Sirvió en las guerras de Portugal, y sitio de Gibraltar. Fué un gefe
-recto, desinteresado y muy caritativo. Tomó posesion en 7 de Marzo de
-1784, reuniéndose en su tiempo la superintendencia de real hacienda al
-vireinato. Se nombró para sucederle á</p>
-
-<p><b><i>D. Juan Vicente de Guemes</i></b>, Pacheco de Padilla, Conde de
-Revilla Gigedo; pero como obtuviese al poco tiempo la gracia para el
-gobierno de Méjico, se eligió en su lugar á</p>
-
-<p><b><i>D. Nicolas de Arredondo</i></b>, Teniente general de los reales
-ejércitos, que se posesionó en 4 de Diciembre de 1789. Empezó su
-carrera militar en el real cuerpo de guardias españolas, habiendo
-servido en las guerras de Italia, y posteriormente de Mayor General
-en el ejército del Sr. D. Victorio de Navia, que en el año de 1780
-pasó á la Habana en la escuadra<span class="pagenum" id="Page_211">[Pg
-211]</span> al mando del Gefe de ella D. José Solano. Obtuvo el
-gobierno de la isla de Cuba, del que fué ascendido á Presidente de
-Charuas, y al de este vireinato, en donde manifestó su celo, bondad
-y desinteres: debiéndole esta capital el particular beneficio del
-empedrado de sus calles, que principió dando las mas suaves y exactas
-disposiciones para este útil objeto. Cesó en el mando en 16 de Marzo
-de 1795, y dirigiéndose á España, premió S. M. sus servicios con la
-Capitanía General del Reyno de Valencia, y con la encomienda de Puerto
-Llano en la Orden de Calatrava. Murió en Madrid el año de 1802. Tuvo
-por sucesor á</p>
-
-<p><b><i>D. Pedro Melo</i></b> de Portugal y Villena, Caballero del Orden
-de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M., con egercicio, primer
-caballerizo de la Reyna nuestra Señora, Teniente general de los reales
-ejércitos y descendiente de los Serenísimos Duques de Braganza.
-Embarcado de guardia marina en la fragata <i>Perla</i>, tuvo esta un reñido
-combate con un jabeque moro, de cuyas resultas habiendo perecido toda
-la oficialidad recayó el mando en el Sr. Melo, el cual desempeñó
-con tal valor y actividad, que logró rendir la soberbia del moro,
-haciéndolo prisionero: por cuya heroica accion lo condecoró S. M. con
-el grado de Teniente de fragata. Pasó despues á continuar su mérito
-en el regimiento de Dragones de Sagunto, del que siendo ya Sargento
-Mayor, se le confirió el gobierno del Paraguay con el grado de Teniente
-Coronel; y posteriormente este vireinato, en donde acreditó su celo,
-liberalidad, desinteres y amor al real servicio, fundando el fuerte
-del Cerro Largo en las fronteras de Portugal, y expidiendo las mas
-activas providencias con motivo de la guerra con la Gran Bretaña,
-para resguardar estos puertos de cualquier insulto de esta orgullosa
-nacion. Pasó despues á reconocer los de la otra banda de este rio, en
-cuya honrosa fatiga le asaltó la muerte en Montevideo, el 15 de Abril
-de 1797; y siendo trasladado su cadáver á esta capital, fué sepultado
-en el monasterio de Monjas capuchinas, segun disposicion de S. E. La
-dulzura de su trato, su magnanimidad, y piadoso corazon en remediar las
-necesidades públicas y secretas, y en acudir á las urgencias de los
-monasterios, pobres y hospitales, hicieron sensible su muerte en la
-gratitud de estos habitantes.</p>
-
-<p>La Real Audiencia gobernó hasta 2 de Mayo, en que tomó posesion</p>
-
-<p><b><i>D. Antonio Olaguer Feliú</i></b>, Caballero de la Real Orden de
-Carlos III., Mariscal de Campo de los reales ejércitos, Sub-inspector
-general de las tropas de este vireinato, y Gobernador que habia sido
-de Montevideo. Sirvió esto emplo en virtud de Real despacho de 29
-de Octubre de 1794 que á prevencion se hallaba depositado en esta
-Real Audiencia para el caso<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg
-212]</span> de fallecimiento del Sr. Melo. Cesó en 14 de Marzo de 1799,
-y entró á sucederle</p>
-
-<p><b><i>D. Gabriel de Aviles y del Fierro</i></b>, Marques de Aviles,
-Teniente General de los reales ejércitos, Sub-inspector que fué de las
-tropas del vireinato del Perú, y Presidente de Chile. En todos destinos
-dió pruebas auténticas de su integridad, desinteres y acreditado celo
-en servicio del Rey. Pasó despues á servir el vireynato de Lima,
-cesando en el mando de este el 20 de Mayo de 1801, en que le sucedió</p>
-
-<p><b><i>D. Joaquin del Pino</i></b>, Mariscal de Campo de los reales
-ejércitos, Gobernador que fué de la plaza de Montevideo, y Presidente
-de las reales Audiencias de Charcas y Chile, cuya muerte acaeció el 11
-de Abril de 1804, sucediéndole</p>
-
-<p><b><i>D. Rafael de Sobremonte</i></b>, el 28 del mismo mes. Su gobierno
-fué uno de los mas desgraciados para estas Provincias, que fueron
-ocupadas por un ejército inglés al mando del Mayor General Guillermo
-Carr Berresford, el 27 de Junio de 1806. Ningun esfuerzo hizo el virey
-para oponérseles, y se asiló vergonzosamente á Córdoba. El 27 de Agosto
-del mismo año, el pueblo de Buenos Aires escarmentó á los invasores,
-bajo la hábil direccion del capitan de navío D. Santiago Liniers, y
-otros patriotas esforzados. Volvieron segunda vez los Ingleses, con
-fuerzas mas numerosas, al mando del General Whitelocke, que tuvo que
-evacuar la ciudad, firmando una convencion que le fué impuesta el 7
-de Julio de 1807. El único hecho honroso que pertenece al período
-administrativo de Sobremonte es la introduccion de la <i>Vacuna</i>, que se
-generalizó despues por el celo filantrópico del benemérito eclesiástico
-D. Saturnino Segurola. La Audiencia, convencida de la nulidad de
-Sobremonte, declaró caducado su gobierno, y decretó su prision. Se le
-subrogó provisoriamente</p>
-
-<p><b><i>D. Pascual Ruiz Huidobro</i></b>, el 27 de Junio de 1807, á quien
-sucedió</p>
-
-<p><b><i>D. Santiago de Liniers y Bremont</i></b>, que tomó el mando de este
-vireinato interinamente en 16 de Mayo de 1808, y le reemplazó</p>
-
-<p><b><i>D. Baltazar Hidalgo de Cisneros y Latorre</i></b>, el 19 de Julio
-de 1809, hasta el 25 de Mayo de 1810, en que se instaló la Junta
-Superior de las Provincias, terminando con él en esta parte de América
-la dominacion española.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="ToC">
- <p><span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span></p>
- <h2 class="nobreak">INDICE</h2>
- <p class="subh3c"><small>DE LA</small></p>
- <p class="subh3c">HISTORIA DEL PARAGUAY, &amp;c.</p>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<table class="toc" summary="Índice de contenidos">
- <tr>
- <td colspan="4" class="tdc ws1"><b>LIBRO I.º — PARTE I.</b></td>
- </tr>
- <tr>
- <td>&nbsp;</td>
- <td colspan="2" class="tdl pt1"><a href="#Ch_0"><i>Discurso preliminar del Editor</i></a>.</td>
- <td>&nbsp;</td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">§ 1.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_1"><i>Division del territorio</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_1">1</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">2.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_2"><i>Origen de sus habitantes</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_2">4</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">3.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_3"><i>Gigantes y pigmeos</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_3">7</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">4.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_4"><i>Gobierno, leyes y costumbres</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_4">9</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">5.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_5"><i>Preparativos de guerra</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_5">11</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">6.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_6"><i>Trage</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_6">12</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">7.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_7"><i>Diversiones</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_7">13</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">8.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_8"><i>Casamientos</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_8">15</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">9.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_9"><i>Educacion de sus hijos</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_9">18</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">10.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_10"><i>Recursos y migraciones</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_10">19</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">11.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_11"><i>Idolos y hechiceros</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_11">21</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">12.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_12"><i>Médicos</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_12">28</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">13.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_13"><i>Entierros</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_13">29</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">14.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_14"><i>Ideas religiosas</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_14">32</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">15.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_15"><i>Cosmografia</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_15">34</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">16.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_16"><i>Tradiciones históricas</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_16">35</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">17.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_1_17"><i>Aptitud para las artes</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_1_17">36</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="4" class="tdc ws1 pt1"><b>LIBRO I.º — PARTE II.</b></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru pt1">§ 1.</td>
- <td colspan="2" class="tdl pt1"><a href="#Ch_2_1"><i>Aspecto general del país</i></a>.</td>
- <td class="tdrb pt1"><a href="#Ch_2_1">39</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">2.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_2"><i>Arboles</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_2">40</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">3.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_3"><i>Rios y lagunas</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_3">48</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">4.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_4"><i>Peces</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_4">56</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">5.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_5"><i>Aves acuáticas</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_5">60</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">6.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_6"><i>Volátiles</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_6">61</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">7.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_7"><i>Cuadrúpedos</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_7">65</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">8.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_8"><i>Reptiles</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_8">70</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">9.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_2_9"><i>Insectos</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_2_9">72</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="4" class="tdc ws1 pt1"><span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span><b>LIBRO II.</b></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru pt1">§ 1.</td>
- <td class="tdl pt1"><a href="#Ch_3_1"><i>Descubrimiento</i></a>.</td>
- <td class="tdrb pt1">1515-1529</td>
- <td class="tdrb pt1"><a href="#Ch_3_1">79</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">2.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_2"><i>Desde Gaboto hasta Mendoza</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1530-1536</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_2">84</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">3.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_3"><i>Gobierno de Pedro de Mendoza</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1534-1537</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_3">88</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">4.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_4"><i>Gobierno de Oyolas</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1537-1539</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_4">91</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">5.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_5"><i>Gobierno de Irala</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1540-1542</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_5">96</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">6.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_6"><i>Gobierno de Cabeza de Vaca</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1540-1544</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_6">100</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">7.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_7"><i>Segundo gobierno de Irala</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1545-1556</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_7">110</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">8.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_8"><i>Gobierno de Gonzalo de Mendoza</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1556-1557</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_8">120</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">9.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_9"><i>Gobierno de Vergara</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1560-1565</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_9">127</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">10.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_10"><i>Gobierno de Cáceres</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1566-1572</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_10">129</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">11.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_11"><i>Gobierno de D. Ortiz de Zarate</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1573-1576</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_11">137</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">12.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_12"><i>Gobierno de Garay</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1576-1584</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_12">142</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">13.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_13"><i>Gobierno de Torres de Vera</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1587-1591</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_13">158</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">14.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_14"><i>Gobierno de Saavedra</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1592-1594</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_14">165</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">15.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_15"><i>Gobierno de Velazco</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1595-1597</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_15">166</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">16.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_16"><i>Gobierno de Zarate</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1597-1598</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_16">168</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">17.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_17"><i>Gobierno de Valdez de la Banda</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1598-1600</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_17">169</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">18.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_18"><i>Gobierno de Saavedra</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1602-1609</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_18">170</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">19.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_19"><i>Gobierno de Negron</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1610-1615</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_19">173</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">20.</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_3_20"><i>Gobierno de Saavedra</i></a>.</td>
- <td class="tdrb">1615-1620</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_3_20">179</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru pt1">&nbsp;</td>
- <td colspan="2" class="tdl pt1"><a href="#Ch_4"><i>Serie de los Gobernadores
- del Paraguay, por el P. Bautista</i></a>.</td>
- <td class="tdrb pt1"><a href="#Ch_4">185</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">§ 1.</td>
- <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch_4_1"><i>Gobernadores del Paraguay
- y del Rio de la Plata</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_1">186</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">2.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_4_2"><i>Gobernadores del Paraguay</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_2">196</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">3.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_4_3"><i>Gobernadores de Buenos Aires</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_3">202</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdru">4.</td>
- <td colspan="2" class="tdl"><a href="#Ch_4_4"><i>Vireyes</i></a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch_4_4">209</a></td>
- </tr>
-</table>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter pt3" id="Notas">
- <h2 class="nobreak">NOTAS</h2>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p id="Footnote_1"><span class="label"><a
-href="#FNanchor_1">[1]</a></span> <span class="smcap">Raynal</span>.
-<i>História filosófica</i>, libro VIII, § 18.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p id="Footnote_2"><span class="label"><a
-href="#FNanchor_2">[2]</a></span> <span class="smcap">Juan y
-Ulloa</span>; Noticias secretas de América, <i>pág.</i> 528 <i>de la edic. de
-Londres</i>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p id="Footnote_3"><span class="label"><a
-href="#FNanchor_3">[3]</a></span> <i>Este nombre comprendia á todos los
-establecimientos de los jesuitas en estas provincias.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p id="Footnote_4"><span class="label"><a
-href="#FNanchor_4">[4]</a></span> Viages á la América meridional. <i>Tom.
-I</i>, <i>pág.</i> 25.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p id="Footnote_5"><span class="label"><a
-href="#FNanchor_5">[5]</a></span> <i>Estancia que poseian los Jesuitas,
-á cerca de catorce leguas de Córdoba, y en donde tenian parte de su
-biblioteca y archivo.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p id="Footnote_6"><span class="label"><a
-href="#FNanchor_6">[6]</a></span> <i>História de la Compañia de Jesus, en
-la provincia del Paraguay</i>, Madrid, 1764, 2 tom. en fol.</p>
-
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-
-<div class="chapter pt3">
-<div class="transnote" id="tnote">
- <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
- <ul>
- <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
-
- <li>Se ha respetado la ortografía del original impreso, que difiere
- de la actual. Se han cambiado, además, todos los acentos graves por
- acentos agudos.</li>
-
- <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li>
-
- <li>Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final
- del libro.</li>
- </ul>
-</div>
-</div>
-
-
-<hr class="full" />
-
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Historia del Paraguay, Río de La Plat
- y Tucumán, by José Guevara
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL PARAGUAY, RÍO ***
-
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-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
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-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
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-information can be found at the Foundation's web site and official
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-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
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-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
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-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
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-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
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-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
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-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
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-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
-
-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
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-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
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-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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